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Full text of "Diccionario historico-biografico del Peru"

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DICCIONARIO 



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FORMADO Y REDACTADO 





OR MANUEL DE MENDIBURÜ. 




PARTE PRIMERA: 

QXJJS CORRES F»02V3L>IC -A. LA E^OC-A. 

DE LA DOMIIÍACION ESPAÑOLA. 



Historia vero testis temporam, lux 
veritatis, vita memorise, magUtra \:it:B, 
nuutia vetiistatU. 

• Cic. De oratore, I ib, 2, oap, 9. 



TOMO CUARTO. 



. lima: 

IMPRENTA DE J. FRANCISCO SOLIt?, 

PLAZUELA DE SANTO TOMAS N. *J5. 

1880- 



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filCITÜi* — Tn. Juan — Dominico natural de Lima, maestro en su reli^ 
Ifion y catedrático de prima de Teología en la tTnwersidad de San Mar- 
cos: Provincial de sn ^rdcn, examinador sinodal, caliñcador y oonsültar 
de la inquisición. Elogia Feyjóo en el 'Teatro crítico" las lucee y ottnoci- 
mientos de este religioso, y refíens que hallándose en Boma, coucnrríá' 
algunas veces en casa del cardenal SeHerl con el cardenal Belluga, quienl 
ifiabiéndolo oido lamentarse de no encontrar ciert:^ obras raras que desead 
ba tener, le dijo que era ya inútil adquirir libros, si por su edad muy 
pronto liabia de Terse en estado de chochez; pues era opinión general que 
á los americanos & la edad de 50 á 60 aftos se les debilitaba el juicio y la 
memoria. Ofendido Gacitua do que el cáiíienal le tratase de esa maneraiir 
aparentando dar crédito d aquella especie maliciosa forjada en Bsp^Aa»' 
le contestó^ que era admirable se hubiese beatificado á Santo Totíbio-y £ 
San FrancÍBCo Solano, dando crédito á los testigos que en tan grave pro* 
eeso habian declarado; y que siendo éstos americanos, y de edad ayañsat 
da, no cabía duda de que en las congregaciones á que el mismo cárdena! 
asistió, se había procedido prestando entera f é á hombres ya incapaces 6 
decrépitos. 

CASTE— El oapitan AIiOnso — £1 año 15d5« sitió Manco Inca la ciudad 
del Cusco, y el gobernador D. Francisco Pizarro se tío en Lima confun* 
dido por falta de notiíaaB del interior. La sublevación de los indios fué 
generalj y cridaron de cortar las comunicaciones. PíjEano envió vaoAf 
partidas de tropa á favorecer el Cuzco y todas perecieron en los desfila- 
deros y malos peaoA de la Sierra* Una de eUas fué la que condujo el car 
idtan j&lonso Oaete, compuesta de 60 in&ates y 40 caballos: solo esoapa- 
roB dos soldados. Murieron entonces en dichas partidas 470 e^Miñoles^ y 
la sitaadott d0 Piaaxro se hiso mas calamitosa, porque los indios viptor 
rioaos vkdezon en gran número sobre la capital de Lima. Pero en mur 
ohos combates á las faldas del cerro de San Cristóral y otros xomediatos, 
fueron destmidoe completamente. Se oree que los indios terminaron en 
Setieúibre sos aeometídas después de 10 días de sitiar la ciudad, y qne 
enüxnkces se dio nombre al oerro; porque era costumbre posterior oelebMf 
06B regocijos y luminarias el día 14 de ese mesj la ooXocacton de la om^ 
fiay tradición de que los espaftoles se encomendaron & aquel Santo en 
tos veces que pasaban él rio para atacar & los indios. El cerro cuya for- 
ma es semejante á la piramidal, tiene do elevación 146 toesas según el P. 
FeuiUeé. D. Jorje Juan, y la Condaniine midieron su altura en 1737, y 
hallaron que solo es de 184 toesas: tomarían por base algún punto dia- 
Ünto. Véase Pisarro D. Franoiseo. 

€AI1IZA — D. Gavino — natural de Viscaya, caballero do justicia de lá 
6rden de San Juan. Vino á Lima en uno de los regimientos (Soria 6 Es- 
tremadura) que llegaron do España por Panamá en 1784, con motivó 
He la revolución que' acaudilló Tupao-Amaru el año 1780. No hemos po- 






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dido hallar notíciaa de ra carrera preioedente, ni de la oíase militar quér 
trajo Qainsa. Loe dichos cuerpos regresaron á España por el Cabo de 
hamos redmoidos 4 cuadros por haber quedado en él Pera dearto núase- 
ro de ofioialee y macha tropa; esta reforsando él regimiento fijo real de 
Lima» aquellos con destino & servir diferentes colocaciones que se les 
dieron^ y entre loe cuales se contó & Gainza que faé empleado en las pro- 
▼inciae del norte. Contrajo matrimonio oon Da. Gregoria Eocafuerte 
perteneciente á una notable familia de Guayaquil, y hermana del 
distinguido patriota D. Vicente Socafuerte que en tiempos posteriores 
fué Presidente de la república del Ecuador. 

En 1809 hallándose Gainza de teniente coronel agregado al real de 
Lima» lo ascendió la suprema junta central de España á coronel de dicho 
regimiento^ con motivo de haber pasado el que lo era brigadier D. Manuel 
González á ejercer la ¡MresideDcia y capitanía general de las islas Filipi- 
nas. Por este tiempo sucedió Á Gainza un caso bien estrañoj desagrada- 
ble y provocado por él mismo. Se hallaba de centinela en la puerta del 
palaciOj calle de la Pescadería, el cadete de au regimiento D. José Mari- 
luz que terminó sos servicios en Ayacucho de teniente coronel graduado. 
Intentó entrar el coronel Gainza, y como no valiese qué el centinela le 
advirtiera estar prohibido el paso de ginetes por esa puerta, lo contuvo 
dando un bayonetazo al caballo que montaba. Cuando este hecho llegó 
á conocimiento del virey, aprobó la conducta de Mariluz y lo ascendió á 
subteniente. 

El brigadier D. Antonio Pareja falleció en Chile en 21 de Mayo de 
1810> estando Á su cargo el ejército español que en el sud de aquel pais se 
sostenía y luchaba contra la revokicion y el gobierno independiente eri- 
gido en la capital do Santiago. El virey D. José Abascal reemplazó á 
Pareja con Gainza, quien en 1811 habia ascendido Á briga^er. Salió este 
del Callao en 31 de Diciembre de 1818 llevando dos piezas de artillería, 
mil quinientas lanzas, un regular parque, dinero, tabaco, azúcar y dos- 
cientos hombres del real de Lima, trasportado todo en los buques de 
guerra corbeta ''Sebastiana'* y berg^ontin "Potrillo", los cuales fondea- 
ron en la bahia de Arauco en 81 de Enero sin el menor contratiempo. 
Allí encontró Gainza un batallón procedente de Chiloé; y después de en- 
trar en relaciones con los principales caudillos de los indios, y de darles 
vestidos, medallas, bastones y otiDs obsequios en nombre del virey, se pu- 
so en movimiento, cruzó el Biobio el 8 de Febrero y se dirigió á Chillan 
donde le entregó el mando el coronel D. Juan Frandsoo Sánchez que lo 
investía accidentalmente. 

Las instrucciones que Abascal dio á Gainza fueron suscintas y termi- 
nantes. Le ordenó mejorar las fortificaciones de Arauco: entusiasmar á 
las tropas y pueblos por la causa del rey, desacreditando por t?dos me- 
dios la revolución: cargar solo precios de costo según factura por los efec- 
tos que distribuyera al ejército. Que investigase los antecedentes y ap' 
titudoB de los jefes y oficiales para separar ú, los inútiles. Que avisase los 
ascensos que liubiesen conferido el brigadier Pareja y el coronel Sánchez, 



GAI 8 

Tpmrtk «probv^ aiiiilAr los que ooBTinieM en jnatioia. Le hiso prereiieio- 
nee pant 1» mejufra del wrmamento y faena de loa cuerpos» y para averi- 
goar bien la de los enemigos. Qne caloiilase macho antes de deoidine á 
hacer solo ana guerra def ensiva, ó tomar la of ensiya con todo vigor, en 
cuyo caso oaidasia de goameoer á Chillan y dejarlo bien fortificado. Que 
eñtMe al gobierno oreado en Chile paira que depusiera las armas y se 
«TÍtara la efusión de sangre: que las bases para un aoomodam ieato fuesen 
un abeoluto perdón, y que ae reconociese y jurase al rey y la nueva cons- 
titución de igar«»-ñ«>>- Que si se lograba así» tomase á en caigo el gobierno 
del reínoe y que en caso de fijarse otros tárminos ó capitulaciones, conce- 
diese una suspensión de armas hasta que el TÍrey resolviese. Llevó Gain- 
sa muchos periódioos de la Península, prodamas de Abodcal á loe chile- 
nos, y encargo de dar gracias por sus buenos servicios á los religiosos 
de propaganda de Chillan á quienes obsequiaba doce arrobas de cho- 
colate. 

£1 brigadier Oainza no tenia la inteligencia necesaria para dirigir las 
cpecaoioDes militares de una enq>resa como la que se le había encomen- 
dado; y sin embargo alcansó algunas ventajas y avanzó sus tropas hasta 
Talca. Pero muy luego esperimentd reveses, y su siiuaoion llegó á hacer- 
se demasiado crítioa: no habia sabido ejecutar su mismo plan de batir 
sucesivamente las f uarsas contrarias que cataban divididas y con el rio 
Itata de por medio: dejó pasar el tiempo sin atacarlas aun siendo corno- 
eran inferiores por su número y caüdad. Después que los independientes 
triunfaron en Membrillar y otros puntos, Gainza se refugió en Talca á 
tiempo que los realistas de Chillan se a];K>derabau de la ciudad de Con- 
cepción y del puerto de Talcahuano que antes hablan perdido. 

Hallábanse en el Callao la fragata "Phesbe** y la corbota "Cherub" de 
S. M. B. de próxima partida para Yalparaiso al mando del comodoro Mr. 
James HiUyar, y destinados á proteger los buques de su bandera que hos- 
tilizaban á los de Estados Unidos con ocasión de la gut>rra de ambas na- 
cioncs. Hillyar opinaba que en la situación de la Espaiüi, prudente y 
aun necesario era tentar en las provincias de Sud América los medios de 
conciliación fraternal con preferencia al ejercicio de las armas; y ofreció 
al virey presentarse en Chile como mediador y hacer lo posible para al- 
canzar una transacion amistosa. Abasoal con formal estadio oomprendia 
las dificultades que surgían en la guerra de Chüe, y .no rehusó la inter- 
vención del comandante ingles: dióle credencial bastante y las apunta- 
ciones que juzgó oportunas. £a ellas se esmeró el TÍrey en figurar como 
terminada la guerra de Espafta con Francia, y en el estado num ventajoso 
la que sostenían las armas del r^ en diferentes partea de América. 
Caidd también de tocar puntos relativos al comercio del Perú y Chile en 
los artículos 2.", 8.<* y 9,^ que son los sigui^itee. 2.« " Para que él 6r. 
Hillyar pueda emplear los buenos deseos que lo asisten con motivo de 
BU ida Á Valparaíso, podrá significar al gobierno de Chüe la psopenaioa 
en que considera al virey de entrar con él en un acomodamiento raao» 
Bable, sin que se crea que le muevo á esto modo de pensar otro eatámu* 






« GAI-GAL 

se&ales de su arrepentimiento, y apeló á dÍTersos efugios para {rastrar 
los efectos de lo pactado. Por parte de Chile tampoco hubo Tohmtad sin- 
cera al eetipolar el conrenio que aprobó el senado^ y como dice con sn 
acostumbrado criterio el historiador Barros Arana, "ambas partes obra- 
ron con doblez al contraer un compromiso que no querían cumplir." 

Fué tal el descontento en el ejército español, en que estaban de por 
medio muchos intereses priyados, que hubo una conspiración para quitar 
el mando á Gainza: el intendente D. Matías de la Fuente, el secretario 
Fr. José Almirall y el Dr. Bodrigues auditor de gruerra, encabezaban el 
proyecto. Las tropas, el cabildo, los misioneros de Chillan, todos rehusa- 
ban la paz en términos -vergonzosos; y G-ainza conocedor del riesgo que 
le rodeaba, hizo comprender que no tendría efecto él tratado de 
Lircay, y que su propósito era demorar la retirada de Chile hasta qua 
llegasen refuerzos del Perú. 

El brigadier Gainza no dejó de pasar revista como coronel en el regi- 
miento real de Lima hasta su baja que fué ¿ fin de 1816j sucediendole el 
coronel D. Juan Antonio Monet que vino nombrado por el rey para man- 
dar dicho cuerpo con el nuevo nombre de Infante D. Carlos 5? de linea.-— 
Véase Monet. 

Creemos que Gainza se volvió entonces Á España, y que promulgada 
la constitución de 1820 fué nombrado jefe superior polítioo de Guatema- 
la. En efecto, vemos en la Gaceta de Lima de 12 de Diciembre de 1821. 
que ejerciendo ese cargo, é invitado por él gobierno mejicano, proclamó 
la independencia de aquel reino en unión de la diputación provincial y 
en un cabildo abierto, siguiendo los principios del cambio polítioo efec- 
tuado en la provincia de Ciudad real. Consta en otra gaceta» la de 2S 
de Junio de 1822, que el general D. Manuel del Llano, agente diplomá- 
tico del Perú en Guatemala enviado por el general San Martin, partici- 
pó el 22 de Abrü, que habiendo anunciado su comisión al oapitan general 
D, Gavino GNúnza desde León de Nicaragua, le manifestó mucha satis- 
facción, y los mas sinceros deseos de estrechar sus relaciones ecm el Perú; 
indicándole que daba cuenta de todo al gobierno del imperio mejioano. 

QALDIASO T HEIIDOZA — el Dr. D. José Mabia: — ^Nació en Lima en 
7 de Julio de 1780, hijo del fiscal de esta real audiencia, y oidor de 
Méjico D. Joaquín Galdiano, y de Da. Juana Margarita de Mendoza y de 
los Bios entroncada con muchas princi])ale8 familias, y hermana de D. 
Tiburoio de Mendoza y Rios poseedor de los mayorazgos de estos dos 
apellidos. Ghildiano estudió en el colegio de San Carlos de esta capital 
con notable aprovechamiento. Fué catedrático do la Universidad de San 
Marcos, Dr. en ambos derechos, capitán del regimiento de la Concordia, 
abogado del ilustre colegio desde 1805, regador del cabildo constitucional 
en 1813, cruzado de la orden de San Juan, alcalde ordinario en 1821 y 
diputado por el virey Pezuela en las malogradas negociaciones de paz de 
Punchauca con los comisionados del general San Martin en el mismo 
año de 1821. Galdiano después de la independencia fué diputado á con- 



GAL 7 

gMsOj miembro da la corfce suprema de justicia» oonse jero y ministro de 
estado. Falleció en 5 de Febrero de 1863 Á la edad de ochenta y trea 
a&ofl. 

€ALIAlfd— El Db. D. Fb. Fbakcisco GumBBBBz — ^natural de Lima, de 
la orden de la Merced, catedrático de prima de escritura y de teo logia en 
la real universidad de San Marcos, y proYÍncial de su orden. Fué obispo 
de BosaUa in partihua y auxiliar de Lima, nombrado por el rey y el Sumo 
Pontífice á solicitud del arzobispo D. Francisco Antonio Escanden: mas 
no Uegó á ejercer su ministerio por haber coincidido la llegada de la bu- 
la con el fallecimiento del arzobispo ocurrido el año de 1739. En él de 
1746 pasó de obispo ¿ Quamanga, donde falleció en 1748. 

CAL1A!Í0— D. Tomas Gonzalbi.— El a&o 1696 el rey Carlos II le nom- 
bró marques de Sotoflorido. Era proveedor y pagador general de la plaza 
y presidio del Callao. Este empleo vinculado por vidas en su casa, susti- 
tuyó á los de veedor, proveedor y pag^ador que antes existían separada- 
mente. B. José Qaliano de la orden de Calatrava que le sucedió etí el 
marquesado, murió en 1735, y entonces quedó suprimido el citado desti- 
no del Callao. — ^Yéase Sotoflorido. 

«ALUDO »B SAM RAHOff— Fb. Luis— de la orden de la Merced. Ka- 
oió en Trujillo en 1636: predicador apostólico y califícadoír del santo oficio. 
Su vida fué ejemplar, y sus conocimientos literarios nniy sólidos y deten- 
aos: hemos visto algunas de sus poesias. Publicó en Lima en 1668 su 
obra titulada "Voces que dá el entendimiento á la voluntad." Falleció 
en 8 de Marzo de 1706 4 la edad de 70 años. Está considerado entre los 
distingxiidos 6 Üustres varones de la orden militar á que perteneició. 

€AL?Aff T CUBLLABr— Ba. Ana Maboabita. Nadó en Lima en 9 de 
Julio de 1709: fuá hija del ayudante mayor D. Juan José Gálván y de Da» 
Sflvestra Cuellar y Orellana naturales de esta ciudad. Da. Ana, religiosa 
del monasterio de Mercedarías, fué de estraordinaria capacidad y muy 
dedicada i las letras; notable por sus conocimientos y discreción en él es- 
tilo epistolar: diestra y celebrada por sus composiciones de música, y ma- 
nejo de diferentes instrumentos. 

QALf Aff — El Padbb Fb. Manuel de la orden de San Agfustin, natural 
de Lhna, y de la anterior familia, catedré(tioo de filosofía y teología en el 
eolegio y universidad pontificia de San Ildefonso de Lima, maestro da 
número en la provincia del Perú, secretario de ella y procurador general. 
Pasó á España donde fué definidor. Poseía muchos conocimientos litera- 
rios que le dieron merecida reputación; y escribió en Cádiz en 28 de Junio 
de 1758 una apología que hemos leido de las obras de su compatriota D. 
José Ensebio Llano Zapata. 

«AI.fE2 T miTES DE MA— D. Juan MABiA—de U orden de Carlos 



8 GAL 

ni. Kaici^ en la ciudad de Ecija en Andalacia, liíjo de D. Pedro Gal^sT 
Sólls pro|)ietaiio y poseedor de un mayorazgo^ y dé Da. Gerónima Mon- 
tes de Oca j Melgarejo natural de Utrera. Sirvió D. Juan María en las 
reales guardias de Corps, y TÍno al Perú de secretario de cámara del tí- 
reinato en 178X, siendo virey D. Agustin de JauréguL Desempeñó este 
destino hasta 1785, año en que creadas las intendencias de provincia, 
fué nombrado intendente de lá. de Tarma que sirvió hasta 1791. Estuvo 
^g^^gs^o después como coronel de milicias al batallón de españoles de 
liima. En el artículo Sánchez Fr. José, decimos que el año de I78i hizo 
el gobierno demoler el fuerte de Chanchamayo "por temor de que los in- 
dios gentiles interceptasen el camino nuevo de la quebrada de Palca. En 
1787 se encargó á D. Juan María Qalvez la apertura de otro por la par- 
te del valle de Yitoc. El dirigió la obra que concluyó en 1788, fabricó en 
en el valle el nuevo fuerte de Chanchamayo con cuatro baluartes en que 
puso destacamento y restauró los pueblos de Pucará y CoUac que esta- 
ban perdidos desde la revolución de D. Juan Santos Atahuallpa. Al seg^in-* 
do 8^ le denominó San Teodoro de Collac en honor al nombre del virey 
Crois. Debido al acierto y empeño de Galvez, se consiguió la repoblación 
del valle de Vitoc y el restablecimiento de sus labores agprícolas tan im- 
portantes á la capital de Tarma. El rey mandó darle las giradas en cé- 
dala dé 24 de Marzo de 1790/Pasó en 1793 de intendente y gobernador á 
la provincia dé Huancavelica quemando hasta 1805 en'que vino aserio de 
Lima? £hi dicho año fué ascendido á oOronel de ej^ito, y aunque en 
1810 cesó en la intendencia por haberla reasumido el virey, volvió Á ella 
eñ 812 ya graduado de intendente de ejército: la tuvo á su cftrgo bastar 
1820 en qne falleció el día 15 de Marzo, y fué nombrado en su reemplazo 
el capitán de fragata D. Bartolomé Mana de Salamanca de la órdeu de 
Alcántara, qUe lo habla sido de la provincia de Arequipa. 

El intendente D. Juan Mária Galvez que oónocia cuan perniciosa era 
la acumulación de cadáveres en el único templo que tenia la villa de 
Tarma, se propuso combatir el error que sostenían muchos vecinos opues- 
tos á que se erigiese un Campo santo fuera de poblado. Cuidó de hacer- 
lo por la persuaden, usando á la vez de los modKos que como autori- 
dad principal tenia en sus manos y i)odia emplear enérgicamente. El 
consiguió vencer y disipar las falsas impresiones de los que intentaron en 
vano crearle obstáculos, espidió la resolución competente, eligió el lugar 
mas adecuado, ó hizo trazar el cementerio & distancia de algunas cuadras. 
Dióle la figura de un parolelográmo rectángulo con cincuenta y cuatro 
pasos geométricos de longitud en sus lados mayores, y procedió á em- 
prender el trabajo después de preparar los recursos que la obra deman- 
daba. Todo esto aconteció en 1789, y en el año inmediato quedó conclui- 
do y se estrenó el panteón. El vecindario, que habla ayudado con sus 
erogaciones, y que dio pruebas de buen sentido en su misma docilidad y 
obediencia, vio en breve el benéfico resultado que Galvez habla previsto; 
y quedó convenddo por la esperlenciaj pues en cuanto desapareció la 
costumbre de enterrar en la iglesia, sé dismiñuyoroñ las fiebres y torda- 



GAL-GÁM d 

Haf, aniM ímb oomun«B y destmctorM. Delante de 1» entrad» »1 oemes- 
terio M oo nafa ' u yó naa capilla deatínada á la oelefanuáoii de exeqiúaa. 

Bl intendente Qal^ea hiao temblen eü Taema naa alameda para paaeo 
pdUioo. Bn Hnáanoo formó otra da treaoienteB Taxaa de estendon oon 
mil yiinlimtoB arbolee» y ana pila en laplaaa eon eafteña deede el rio. En 
la intendencia de Hoanoarelica prestó importentee serrieioe á la real h»- . 
cisnda con ocamcm del alto preoio del aaogne» motivado por él aíbati«> 
miento á qne Begaron lae minas. Allí alnió un tfmplio oaraoe para dar 
salida oonToniente á las oopiosos a^^nas qne en su peoríodo amenaeában 
innncteciones en la población. Bl '*Meraurio Pemany de 27 de Mato de 
1709» pnblioó nña deeoripoion del pavaje nombrado Tarmatambo esorita 
por Qahres» en la onal dá nofcíoias de l^a minas de saütre que baj en fl» 
j él modo como se beneficiaba. 

Foó casado con Da. Josefa de la Biva-Aglieroj hermana de D. José 
(«1 qnedespQee de la ind^iendeneia fué presidente del Pera) é hija de D. 
José de la BiTa-Agtteco de la érden de Garios IJI, oidor honorario de Mé- 
jico y superintendente de la casa de moneda de lama. Sn hijo D. Loren- 
so Oalves sirte el empleo de oficial ma^or en la secretarla de la honora- 
ble Cámara de diputados. 

«iLLBMft 1 CáSTBO-^nx. Da. D. Jos¿ B8TSTAir«-natana de Lima, hi« 
jo de D. Gecdnimo GaUsgoo y de Da. Fohmia de Castro. Bstodié en el oo- , 
legiode San Martin desde 1716; sirvió como catedrático de artes en la uni- 
versidad de San Mateos, siendo ma ostt e esencia de éUa en 1778. Fué ra- 
«tonsoEo de esta catedral en 1746, canónigo en 1700« maestre oaooela «B 1768 . 
y chantre en 1779. Al 6? concilio provincial limense, qne reunió en 1772 
él aiKiUspo D. Diego Antonio Ftoada» asistió el Dr. Gallegos en calidad de 
apodando del obispo de QnitoD. Pedro Cairaeco. Antes había sido cora 
de la panoquía de San Sebastian, y desde 1762 consultor de lainquisioion, 
examinador sinodal, y jnes eclesiástico de varios monasterios. Falleció el 
año de 1787. Bzistsn alganas de sris prodiRMiones oratorias, de las cua- 
les hemos Isido la qne pronunció en esta Catedral en las ezequiaa del ar- 
sobiq» D. Diego del Coro. 

MLLBMS T M?AMS-D. M^inrsi. t D. José Y tcBÑTE— Véase-^üasa- 
Davales eondede. 

«UU—Bx. LXCBírczAiK) AvToirto ss vk. Bl año de 1617 vino de ór* 
d«i del rey á hi isla de San Joan de Paerto Bioo á tomar residencia á 
los funcionarios de h acien d a y demás que manejaban loe negocios p^U- 
oos, cometiendo abusos y tvasgresiones. Acabada sn comisión trajo al 
istaio de Panamá otro encargo semejante, en cuyo desempeño sigifió cau- 
sa de resideacia al gobernador D. Pedro de los Bios, contra quien había 
mucho deeoontento y pesaban acusadones de gravedad. Al licenciado 
Gama se le señaló eneldo, prohibiendoeele tenor indioe, navorfas é otros 
iq^rovoohamientoB. 



w CAM 

Chanü tomento loa proyectos de D. Francisco Pisarro, aleataadole j pío. 
tegiesdole ea caAnto dependía de su arbitrio. Atendió ú direnoe objetoB 
de i mpoJ f iíM tflto en él ^biemo de Panamá; é intentó mudar la ciudad á 
gitío mas eaao, proponiendoee hacer edificar caaae de piedra. Trató de 
^ue se formasen biienas ordenanzas para evitar el leTantamiento de los 
negros OsclaTOs, y que el cabildo se redujese al menor número de regido, 
res pora e^tar ciertos inoonTenientetr. Dispuso se gpratificase con dos- 
cientos pesos de albricias ^ los que descubriesen minas; y como snpiasst 
el rey que Qama so habia aplicado unos indios que fueron del gober- 
nador Bios, le ordenó loe dejase para que con mas imparcialidad enten- 
diera en la censerracion y Ubertad de k» naturales. Entonces fué ottaa- 
do se efq^idió orden pora que todos los indios de navorias que vacasen en 
América, no se volviesen á encomendar, sino que luego fuesen dados por 
Mbres. Esta ley pareció dura á los interesados en la servidumbre de los 
indigenae, á quienes sometían llamándolos rebeldes: daban por protesta 
que jamas acabañan lae guerras, ni los soldados acudirían á ellas con 
voluntad. 

M licenciado Antonio de la Ghuna atmque los vecinos de Nicaragu» 
pidieron al rey le nombrase gobernador de aquel país» se vino al Pera 
^uego que quedó desembarazado de los «icargos que llenó en Panamá: 
tuvo vecindad en él Cuseo y poseyó una parte que ae le adjudicó de la 
casa denominada Acllahuasi ó sea do las vírgenes escogidas del sol. fia^ 
liándose en Lima mi 1537, le nombró D. Francisco Pinuro para que con 
el licenciado Espinosa, Diego de Fuen-mayor y el factor dan Suareí de 
Carvajal, fuese al Cusco á negociar un arreglo pacífico con D. Diego de- 
Almagro, quien funcionando ya como gobernador en el sud, estaba enso- 
berbecido con la victoria que acavaba de alcanzar en Abancay contra D. 
Alonso de Alvarado. El licenciado €hima había afios antes intervenido 
en Planasná, y con buen éxito, en las diferencias y primera reconciliaoiott 
de Fizarro con Almagro. 

La misión de Gkima al Cuzco no tuvo resultado favorable, y habiendo 
muerto el licenciado Espinosa, se acordó esperar al obispo de Panamá 
Berlanga, comisionado por el rey para demarcar el territorio correspon" 
diente á los gobernaciones de Almagro y Pizarro: entre tanto los dos 
caudiDos se preparaban para apelar al medio de las armas. De todo lo 
ocurrido en los malo<j^radas conferencias del Cuzco, dio Oama una for- 
mal declaración al provincial de la Merced Bovadilla, qno fué nombrado 
para fallar en la cuestión que debió ventilarse de nuevo en la entrevista 
de Pizarro y Almagro en Mala. 

El licenciado Qama ejercía funciones judiciales en el Pera; y el mar- 
ques Pizarro al salir del Cuaco an 1539 le dejó de justicta mayor y sn 
lugar teniente. Destituyóle Cristoval Sotelo el año de 1541 como Á va- 
rios funcionarios mas, reemplazándolos con otros del partido de D. Die- 
go de Almagro el hijo. Gama se reunió al gobernador por él rey D. 
Cristoval Vaca do Castro, por haberlo enviado D. Diego en compañía 
de los comisionados que do su pai'te vinieron al campo realista á tratar 



GAM " 

de paz. Luego qti6 so gaaó la l»aiaUa de CkujMia el 15 de SBUenubre 
de 15^2» fué nombrado con los leivodos LeoA y Guevara pana entender 
«& el jnieio y distigo de los yotioidot. Pe eobos peveeie»» en caáal- 
cos con Almap^ treinta ofioialae 7 otna personas de las mas oomprone». 
tídas< 

£1 gobernador Vaca de Castro biso después que Qama ▼iniese ú Lima 
de lugar teniente s^jo; j ovuuido en la capital se recibieron dM|m#> 
cbos del Tirey Blasco Nnñes Vela en l&M, resolvió el cabildo reoonoo 
oerlo antos de ver los poderes reales que traía. Con e&to mandarop 0»- 
aar indebidantente al licenciado OaxoA en su destino; 7 turo que irse á 
JPauja4dMr ouentaá Vaoade Castro de lo que pasaba. £1 gobemacbor 
le hiae vegreear para que continuara en su puesto baeta que TolTiendo 
U Á iÁina» entregase el mando al mey con presencia de sus títnlos orí- 



Pero Gama dej4 la capital antes que entrase el virey, y le escnbió 
ana carta an unoiaadole que permaneoeria en su repartimiento de indios 
en el Casoo sin tomar parte en alteración alguna. Y diciendo que iba 
Á Arequipa, se ™ffT**M para aquella ciudad. Por el camino fué amonea- 
taado Á todoj para que no yiniesen á Lima, y en cuanto se yíó con Gon- 
salo Pizarro on el Cusco le dio un mal consejo reducido á que conforma 
ú derecbo^ podÍA oomo procurador general venir Á suplicar de las orda» 
nanzas que babia traido el Tirey, y aun exigir Á mano armada la sua- 
Itonsion de ellas. £ste parecer» igual al de otros abogados, influyó para 
que se espidiese en el Cuzco el auto por el cual Pizarro íné caorácterizs^ 
do de justicia mayor. Deapucs que Gonzalo salió del Cuzco con sus 
tropas en dirección á Lima, Gama TÍno basta el Apurimac con gente 
para resistir á los indios que estaban oonmovidos; y llevando algunos 
presos volvió al Cuzco á la noticia de baber muerto el Príncipe Manco 
Inca á manos de un soldado español llamado Qomez Pérez. 

El virey Vela cuando concedió un indulto Á los quo estaban con Pi< 
ssarro, ¿ fin de atraorlos al bando del rey, exeptuó al licenciado Gama y 
6 o4vo8 cotttra quienes abrigaba justa indignación. Ignoramos el fin 
«tue tuvt» el Üoenciado D. Antonio de la Gama, cuyo nombre apenas 
vuelve á mencionarse en 1551 cuando pensaron en matarlo, como dice 
el cronista Herrera, los seéttciosos que instigabaB desde el Cuzco ú D. 
0ebastiau de Castilla en aquel año para que biesese el levantamiento 
que al cabo capitaneó en 1553 en Obuquisaea. 

Aqui babriamos terminado el presente ariícnlo; mas Hegando á núes* 
tras manos la obra titulada "Colección de documentos ínsitos sacados 
del real arelnvo de Indias*' que estíS imprimiéndose en Kadrid desde 
1893, fa«mes encontrado materiales para dasr alguna mas estension á 
nuestro escrito. SEslUmes en el UmoVí que el Emperador espidió- una 
orden para que el obispo B. Fr. Vicente Valf>erdo on umon del líeenolad» 
Gama, levantasen una información de todo lo que kabia eiioedido cfuia' 
do D. Piego de Almagro regresa de Ohilo y se apoderó de la dudad de! 
Ottzoo: asi mtomo otra en que se manifestase eual eería el destino mas 



í¿ GAM 

adecuado j Um lugares «n que conrendria lituar lojí indio» do qnr sa 
había heoho mtrced al marques Pisarro. 

SI lioeoGiado Oama dirigía cartas al Emperador dándole aTÍeos de 
cnanto oooiria en el Pjrd. En la que- se registra á 1* pagino. 145 de 
aquel mismo tomo, le dijo que él aoompañó á Pisarro on su marcha para 
el Cuaoo á entender en la guerra de Almagro. Que Pisarro escribió 
desde Jauja á su hermano Hernando con motivo de la batalla de las 
Salinas, que ál se le reuniría pronto, y que entre tanto nada se resol- 
viese en la causa do Almagro. Asegura Gama que esa carta no Uegó 
^ Cusoo 7 que en Abancay supo el marques la ejecución de D. DiegOv 
Son de notarse las siguientes palabras de Gama al Emperador. " £ 
" ahora que es muerto, quiero decir Á Y. M. una rerda d, la caal no pa. 
" deoe oontradioeion, según l<y que aoá pasaba 6 tí, y es que para el Uen. 
" comim é quietud general, era conveniente, según el fuego andaba esn* 
** cendido, quo muriese Almagro, 6 los Pisarros ** oto. 
- En otra carta su fecha en el Cuzco á 10 de Díarso de 15S9, después 
de dar las graciiia á Carlos 5?; mostrándose muy reconocido al nombra- 
miento de oidor de Panamá que había hecho en su persona, le escribió 
contra el Obispo Vaiverde diciendo: " Trae tantas jurisdiceioneB, como 
** la episcopal, la de inquisidor, é protector do indios, é encargado de 
"cuentas &, que apenas naco causa que no se la adjudica é procura, i>or 
'''la una via 6 por la otra: sobro lo cual hemos tenido algunas diferen* 
*" cias, é lo mismo las tiene con las justicias ordinarios, '^ta^vie quiere 
**' tener muy acorralada la jurisdicción roa) de Y. M., aunque yo me he 
puesto á su defensión lo posible, mayoi*mente en caeos de corona é 
otras cosas; é aun en las condenaciones que coxno protector hace, é 
aplica parte de ellas para si, ¿ parte para su Fiscal, se mete en (antas 
cosas, 6 aun en quitar na verías y darlas; é en cada c oca que ce ofrcee 
" luego amenaza á los alcaldes é justicias, q uo los castigará por la In- 
'* quisicion no lo falta nada para ser gobernador. " 

€iUAU— D. AauJTiir— Noció el 27 de Agosto do 1785 oí la Ciudad 
del Cusco donde estudió eu el Colegio de San B uenaventura. Fueron sos 
padres legítimos D. Femando Gamarra y D." Josefa Petronila Hessia. 
Emprendió la carreri militar en 1809, pos? por todos los escalones subal- 
ternos .en el ejército español, hasta Teniente Co ronel graduado de Coro- 
nel de infantería. Sirvió en varios Batallones con crédito de ofioial tictioo 
y ^bil. Concurrió á las campañas y batjUlas ocurridas en el alto Perú 
contra los ejércitos argentinos, 6 órdenes de los Generales Goyene^he» Pe- 
suelat Bomires y la Sema. Fué separado en dos ocaciones de los mandos en 
quo se hallaba» por sospechas fundadas de su adhesión ¿ la c^usa de la 
."ind^[»endenolat" y por indioios de complicidad en varias oonspizaoiones 
descubiertas en el Ejército del alto Perú desde 1816 hasta 1820. Se haQ¿ 
en las oiunpaAas de 1814 y 15 con el General Bamires sobre Arequipa y 
C4Z00. contra Isa fuerzas de la revolución en que figuraron los Ai^gules y 
fl General Pnmacahu4. Era miembro de una Junta do purificación qu» 






GAM ^ 

he ere¿ ddtpQM de l& bat«llA de ümAcbiri, y se le eflcluyó de ella por haber 
favoMádo de varioB modos i^ loe perse^doB por patriotoa. Después sir- 
vió á órdenes del sangomario Intendente de Puno Di Franeísoo de Fk,ala 
Oonzales, dMingcdendose en la aoeion do la Apacheta de Collisnani él 4 
de Oofciifare de 1816. Fué jefe de gfnerrillas, y en Soralnoho el 7 do Novieui- 
boe batió al eandiUo Salas qne se titulaba Oenecal, y habiéndolo tomado 
oott sn seeratario Melehor Ortega, el oapltaa Ijifl»nraga y otros, los hiso 
paser por las anuas de orden de Qoasales. Bn Colólo derrotó al cam¡SSlo 
Leandro Bnstlos en 26 de Enero de 1816 cogiéndole dos cañones y muchas 
annaa. Bn Pelechuoo dispersó oteas parladas, y fusiló al cabedUa Pedro 
CWUegos: y á costa de no pocos esfuersos paoifioó la pvorinoia do lisreoaja 
por ICarzo de 1816. 

Destinosele de contador interino do rentas de Puno en 1818, habiexido 
dejado de mandar un cuerpo denominado de "Desididos" que se disolTió 
en 1816. Vino k Lima en 18SÍ0 con el Brigadier Canterac, de Comandante 
del 2* Batallott del primer Begimiento del Chisoo. Se le separó dc^ este em- 
pleo por desoonflanea, y el Tirey Peeuela le nombró su Ayudante do Cam- 
po. Entonces Oamarra que estaba en inteligencia con loe agentes primi- 
pales de la rcTolucion, y trabajando aotÍTamente por la Inde p e nd e n c i a* 
resolTió ir A presentarse al General San Martin, y lo verificó en el Cuartel 
General de Huamra el 24 de Enero de 1821. 

Deade ese momento, fué uno de los jefes peruanos que mas sirriaronea 
la guesm de la emanoipaaioa del Pera, asistiende k dlTenaa campaftaa y 
batallas inchuáTe la de Ayaoacho saendo General y Jefe del B. M. Aseenp 
dio basta Gran Mariscal; fué Presidente de la Bepúblioa en dos ópocaa, 
la 2? deipiies deaer el caudillo de la restaovaoion pemana y ▼enoedor en 
Anoaeh coa el ojóroito attifflar de Chile. Mmrió en el campo de batalla de 
Ingari en BoUvia el dia 18 de HoTíambre de 1841. 

Bl General Gamaisa fué uno de los persona} es mas diatingoidos del Pe« 
rú como müitBir y como administrador muy honrado. No es flleil formar 
un jtncio imparoáal ¿cerca de su conducta póblica en medio del torrente 
revolucionario y de las paaiones polítloas. ni lo permite el objeto de la 
presente obta que tiene marcados sus limites y no puede pasar de la épc*> 
ca de la dominación espa&ola. 

8e vé en el Panteón de Lima un m ausóleo^ en que reposan los realca 
del Maaiaoal Gamam costeado por el erario naGioBal> en Tiitud de reao- 
hiekm áoL Congreso de 17 de Diriembre de 1849. 

^IKAMU-^-D. Peavcisco— <^ara del Ceceado de Lima.— Futido en 1646 
la hermandad de la Concordia dericaJ. ^endo ya Cura del Cenado, 
y habiendo conmovido su kaimo la xK>breaa en que falleció el elerfgo D- 
Juan de Ubiema natural de Cajatambo, ¿ cuyo miserable enftieirro ae 
conourrió penona alguna, psoyectófomMir dicha aaooiaoioa^ y lo conaig«ió 
eatablee i en d o laa bases de que los hermaacs habían de aaistir k los fnae^ 
rales, veatidos de aobvepellia, y celebrar misa cada uno, con otnuí obUga- 
ciones que merecieron aprobación del Gobernador del Anofais|iado.Sabais« 



14 GAM-GAR 

tftó esta hemuuidad con el ii]Ay<or toobniento; y el Cura Ganuma enida bado 
oizoalar avÍBoa para las concnrrenoias y demasateoieionea» fijando eazteles 
en las Iglesiast 7 cada año listaa de los qae habían muerto. Posteiiot- 
mente y caaxKlo el Lioenciado D, José de Armas llenaTa esos deberos^ el 
Arsobispo D. Helobor de Liúan convino en que fuese el lugar lijo de la 
Oonoordia clerioal, la Iglesia de San Pedro, y el Prepósito de la coagrega" 
cion del oratorio de S^u Felipe Neri el C!omisario de ella. £ate hecaandad 
Uk aprobó el Pontífice Alejandro YIl. 

OAEITE — Eli Da. JO. Juan dk — ^natural de lima. La única noticia que 
podemoe dar aoeroa de él« es que f oó en el siglo 17 Oidor de la Seal Am* 
dtencia de Guatemala, según el testimonio de Echave en la ebra "Ettretta 
de Lima." 



OAEiTE-^D. JüAX Bautista DS — ^Español vecúne de lima» eomardan» 
te a<»Midalado y cabesa de una familia respetable. Fué o^aaul del T»ibu* 
nal del Oonsulado desde 1793 hasta 1796. y Prior on ld07 y 1803. Se hito 
muy reeomBudable por sus obraa carttaÜTas lo mismo que su esposa Da, 
Tozibia Milicua. 

CAllATE — D. PsDBO — ^reciño de Lima. Proveyó de seesursos para la ma- 
yor parte de los glastos que se practioaron en f abrtosr la costosa capilla 
qiw esta en la iK>rt6ría de la Recoleta Dominica bajo ouyo altar so coloca* 
ron «n una magnífica arca los restos del beato Juan Masías» 

OAElTE-^Eci Da. D. Tadxo JoAQunr nin-^natural de la ciudad de la 
Paa en BoliTia, caballero de la flor de lis de Francia y de la orden de Isa- 
bel la Católica. Estudió en San Antonio del Cusco, se reeibió de Abogado 
y ejeroió su profesión con cridito por su asiduidad ó inleHgenjcia. Nombra- 
do Seoretexio episcopal desempeñó este cargo desda 1801 basta 1806. Ob- 
tuTO la sabdelfigaeion de la Prorincia de Chuouito en 1807. Pbsó á E^pSi' 
ia en 1912 de Diputado i las Cortes y fué Secretario de ellas. Ouentase k 
Gavate en el armero de los Diputados que bideron á Femando 7? la as 
posición qne dio él nombre de Persas á los que la firmaron. No hay duda 
de que 61 tenia la mas completa. adlieaiQn al Gobierno absduto: mas igno- 
ramos con qué fundaisseAto esoribiria el Geneíaa MiHer en wob memóriaa» 
queGarate en España obró en esa época " como esp(a oercade los otros Di- 
putados Americanos." El Bey le premió daíndole el devado puesto de Go- 
bernador Intendente de la provinoia de Puno. Llegó al Callao «x la trá- 
gala "Hermosa Mojioana" el 23 de Setvembve de 1$16. Sirvió la laten- 
dendencia desde 22 de Ener^ de 1817 hasta fin de Dioíemfare delSM. Bra 
Intendente honcwario de ejéroito desda 1817: distinción muy señalada» y 
que se oonoedia á pocas personas. Después de la oapítulaoM» de Ayaen. 
ebo, erogó en Arequipa 20 mil pesos que se le impusieron de contribueioB 
íomea para las necesidades de la BepúbKca. Pasó á Es p afla en 1825 y 
allí falleció aftos después. 



GAR w 

CARAY #TAlBX— D« JuAv-^Yeáse— Yübund)!» áelMikgr^JílUa<faés d«. 

IIAAAJEATVA — D. Juan Jobs — ^Tecino de Lima. Levantó en el año 17671a 
aetaKleapUla denominada de ''N. 8. délos Naranjos/' y sos desoendienteB 
Qom» dueños y patronee han eoidado de sa conserraoion y del evito. 

HáACBfl — ^D. Hnrsi^vB — Poitngaés — Vino al Pera en el siglo 16. Hito 
enloma una tradaeoioa al español de los poemas de Petrarca y se pnblioó 
en Madrid en 1S91, lo mismo qne )a versión que oomptiso en octavas de 
loe Lufaiadae de Gamoens. Bsoribíó también "Bel Beyno, y de la institn- 
eion del que ha de reinar," libro qne fué impreso en el citado año. Su ve- 
oindaden Limay sns tareas Uterarias ae oompraeban en la '^blioteea no. 
r%" de D. Niookfis Antonio. 

Qaroés, en 1567 gobernando él YIrey Marques de Cañete encontró en 
poder de «nos índifSKws las piedras que loe antigaos indios llamaban 
lAimpi 6 Llimpion y enyo pelTo rojo lee servia para pintarse el rostro. Oy 
mo él hubiese estado en él Almadén y eonomese el cinabrio» advirtió qtie 
dkhas piedras eran bermellón oonbtaado con el mercurios saoabaase de 
unas minas llamadas Paras (algunos eeeiiben Palcas) no A muchas leguas 
de Ghiamanga. Hizo Garóes compañia con Pedro Gontreras, Alonso Pe- 
ses y Pedro Pinto, y las cantidades que reunían de dicha producción las 
enviaban < Méjico para su venta, porque en el Pera no se tenia noticia 
del beneñcio de la plata por medio del asogpie. En Enero de 1564 siendo 
Yirey él Oonde de Nieva, Amador de OAbrera vecino de Gnamacga, sir- 
víeédoee de las revelaciones de un indio de su encomienda Uamado Gon* 
saloNavJnoopa, conodó una de los ricas minas de Quanoavélica. Nieva fti- 
lleci5 en Febrero de dicho año, y los resultados del descubrimiento ílgiira. 
nm en la ^ooa de su sucesor don Lope Oarda de Castro. Así lo hemos 
eserito en él artícnlo de 0. Amador de Cabrera (que pueden ver nuestros 
leoto8es)8iguiendo^ Solersano y al Padre Aeosta en cuanto ál año de 1566. 
Mae hoy podemos asegurar que dichos deecnbrimientes tuvieron erígeii 
¿altee y en los aAos que soabamos de puutnalisar, teniendo á la vi^la do- 
o n m awfc o e lehaeientee que ee hallan en la coleceioii de inéditas que está 
pulifioandoee en España desde 1868. Hacemos esta reotiíloacion pcrqtie 
vaiios autoree no eetaa confonnes en cuanto tf los años: confundexi Icá 
deofcoB de las primeras InvestlgaoioneB) y aeleotaai equivocadamente que 
lee descubrimientos se hicieron en 1C66 y 67'^Yeáse Toledo, D. Franois* 

00. 

Bsorifaid Garóes al Ylzey dd Pera y al Concejo de Indias el año 1674» 
sobre la riquasa de las minas de OaaneaveUca, unas certas que nw aei on a 
]>. Antonio de Leen Pinele en en "Biblleteea OocideataL'' 

OAMKfi mD. MxaoMb^Bepi^oXr^Vué el priMer Cfeuiánigo qne tuvo el 
CesódaAxequqmyeeredbióel dial7 del^eviembte de 161S, Blaáo dé 
16BK vendió sus finca* pavaque ee pbmtifloaee el Colegio Senlaario de fkm 
Gerónimo de que fué el primer Bector. Murió en 1.^ de JvaáQ de IttS este 



1« GAR 

q^esiástioo resp<£b»do por iub virtudes, dejando impuesto un capital pUM 
misos. 

HA&CIA—AIDRES— Cacique y alcalde d0 iudids de OBabrayireyua. Oobeiv 
bando el Vii-ey Marqués de CaateDñierte ajaecieroiL en ▼aiiaa prorÚHÍaa 
alborotos y tumultos de mucha gravedad, originados por la opresión y 
ezesos oomdtidda por algunos corregidores k quienes mataron los indios 
cansados ya de soportar sus arbitrariedades y f líaudss, uno de iSs saorifl' 
cados en esas coamocionosj fué el de Castrovirsyna D. Ensebio Joaquín 
de Azores, el cual pereció lo mismo que el hermano Bsf ael Fernandez oo- 
adjntor de la Compañía de Jesús, á manos de la indiada e nfure cida. Fa^ 
recia imposible contenerla» esperando todo el vecindario pasasen mny 
adelante las estorciones y los atentados. Pero repentúuunente el cacique 
García se empea5 en contener tan honrlble desborde, y lo conaignl^ apo- 
yado por sus amigos, y apoderándose del principal autor de aquéUos eri^ 
menes, ú quien acto continuo castigó con pena de muerte. Este hecho de- 
sautorizado, fué un nuevo escándalo tal ves necesario; el gobierno Id apro^ 
bó declarando noble al cacique OwNsia» ezeptnandole de todo graviteen^ 
y dándole en el cargo de alcalde una pzoroga de 4 años. 

CIARCIá— Fb. DoiONao— Beligioso del Colegio dí9 Coápa-^mmórto en 
1742 per loa indios vecinos al Ceno de la Sal — Veáse, Marea— Fr. Juaii de 
la. 

4láE€IA—FB. Q>aB<]0&io— -Dóniinioo-^natursl de Cosar en Toledo, y 
perteneciente al Convento de Baeza. Sus detenidas investigaciones sobr»' 
el carácter ocistumbres é idiomas de los indios, no menos que su oonstan^ 
te empefio de sTaminar las tradiciones históricas de las naciones de Amé. 
rica durante los doce afios que vivió en ella, le indujeron á escribir la obra 
'*Origen de los indios del nuevo mundo*' que dio á luz en Valencia el a&o 
de 1007. SfS un tomo dividido en einoo libros en los cuales se encarga de to- 
dos los pareoeres emitídos en tan espinosa materia, y de las noticias y oon. 
jeturas que se desprenden de los aoertos de autores antiguos. Manifiesta 
las objeciones que han merecido los diferentes dictámenes de los que han 
intentado que sus opiniones prevalezcan en cuanto á los primeros posa- 
dores del continente Americano. La erudición empleada peral P. (Sar- 
cia es tan copiosa, que hace mención de mas de tnil dosoientos auteces: 
bien es que gran núme^ de ellos ostán diados de antemano en las obras 
que analiza y comenta. Al fin emite su parecer reducido á que la Amé- 
rica se habitó por muchas naoion<8s en épocas distintas; que unos indios 
proceden de los Cartagineses qua poblaron algwrtas dé las Islas: otarás de 
las diez tribus pérdidas de que se trata en el libro de Sadrás: otros de la 
gente que vivia en la Isla Atlantída de que habló Platón: otros de la Chi. 
na y Tártsria A. Y entre las rafeónos que deséinvnelve para f uadasneoto 
de este juicio, figura la de haberse encentrado «n el nuevo mundo idio. 
mas, leyes, ritos, ceremonias, costumbres y trajes semejantes á los de di- ' 
versas naciones. 



GAR í^ 

EscxibúS Frl Giegorio García otra obra que publioó en 1625, titulada 
^'Pxedicacioii del Eraagelio en el Nuevo mundo Yiriendo IO0 apóstoles/' 
iWnbieneBoribid la 'Monarquía de los Incasdel Pero/' que qued¿ inédita 
f <{ue menciona varias veces en la obra **Orig^en de los indios. 

fiUUlA—MAJicos— natural de Jequetepeque. — Siendo muy joven sirvió 
de interprete al Arzobispo Santo Toribio en su 1^ visita, 7 cuando auñno^ 
era perito en la lengua Quichua. Dícese que le pronosticó el Santo seria 
Cnra de aquel mismo pueblo, y que cuando García regresó do FUipinav 
donde estuvo de soldado como 20 añas, tomó el hábito de Beligiobo 7 fn¿ 
luego Párroco de Jequetepeque. 

CARCIA — ¥b, Mabcos— Agustino, misionero en Vilcabamba — Vcáse Or- 
tis Ft. Diego. 

€Ml&€1A del— BAlllllO— B. Bb^tito— Vino de España el año de 1S16 do 
Sargento M a7or del Be^imlento de Estromadura, oon CU70 cuerpo estu- 
vo después en el alto Perú d órdenes del General la Sema. La prisión qne 
había sufrido en un toi-reon del Castillo Beal Felipe del Callao, causó no.> 
vedad en Lima, por que en aquel tiempo si bien era mu7 respetada la per- 
sona de un jefOf no ocurrían por otra piurte casos de duelo; 7 el que pro- 
vocó García del Barrio de resultas de una desazón con el Brigadier D. 
Francásco Gil 2^ Jefe del Begimiento del Infante D. Carlee, fue castigada 
por el vix^ Abascal como merecía el he<?ho, reagravado por ladrcunstan- 
<na de sei* Gil tan superior en grado. 

• En el ejército del aJto Peni Ghibrcia del Barrio ascendió á Comandante 
del Batailon Gnmaderos de reseirva, 7 obtuvo el grado de coronel. Dicho 
cuerpo vino el año 1819, 7 pasó á guarnecer la ciudad de GTia7aqml. Allí 
sus principales oñoiaíes proclamaron la Independencia en Octubre de 1S20 
enviando preso á García del Barrio al Cuartel General del Ejercito del 
General San Martin. Fugó del lugar á que se lo confinó, 7 habiéndose pre* 
eentado al Gobierno de Lima en 1821 — fué empleado en éL Callao de Co. 
mandante del Fuerte de San Miguel. Hallábase en libertad á conseon en- 
cía de la capitulación de aqnelia plaza en Setiembre, cuaAdo se le tomó 
preso en Lima por sus descomedimientos 7 ligereza para proferirse atm 
en público contra la independencia 7 nuevas autoridades del pais. Con- 
ducido al CaUaó se le sacó de noche de su prisión 7 á poca distancia de 1* 
puerta denominada del Socorro sabiendo que se le iva Á f uJBÍlar intentó 
Imiar; mas le atajó dándole una estocada el oficial de la escolta que en del 
Batallón N. 4 de Chile. Segpiidamente recibió varios balazos 7 murió; ycO' 
mo se le enterrase superficialmente tubieron f aoiUdad de sacar el cadáver 
(no se sopo quienes) 7 colocarlo de pie apoyado en unos palos: con cuyo 
motivo hubo que sepultarlo otra vez 7 á ma7or profundidad. 

SAftClA CMMBk — D. Andbbs — natural de Galicia. Vino al Perú, en Se** 



18 GAR 

tiembre de f816« con la 4^ dÍTisxoñ del ejército del General Morillo ooil« 
duoida de Panamá por el Brigadier Pereyra. Era Ayudante mayor 
del 4* Esonadron de Hdzaree de Femando 7* qUe mandat» el Co- 
mandante D. Joaquín Germaa — Pasó con eete caerpo al Ejército del alto 
Perú, ascendió & capitán y se luJló en la espedicion Á Salta y^demas oorre- 
rias ejecatadas en aqnel pais en la época en qne estnro de GenenJ.en Je- 
fe D. José de la Sema. El Yirey PezueU le hiso Temr á lima en 1618, y 
le nombró comandante del 2^ Escuadrón de Dragonee del Perú de qne 
era primer Jefe D. Ignacio Landásuri. -^Pesnela hiso de Camba mnofaa 
distinción: mas erte jefe cuya vanidad y ambición ivan lejos, se atrevió á 
dirigirle unaesposicion el año 1820, en que censurábalas medidas y laapa- 
tia del gobierno, y le daba consejos normándole la línea de conducta que 
debía seguir en diversos respectos. De este papel que vulgarmente se de* 
nominó el plart de Garda Camba, corrieron en Lima no pocos ejemplares; 
y no és de creer los franquease el vírey que aparecía ajado por un subal- 
terno, ni que en su gabinete se pudiera clandeslinamcnte sacar copia de 
un documento de algunos pliegos que reimprimiremos después. Peznela no 
tomó providencia contra Cambar habla este vivido en Palacio y conserva- 
ba relación de amistad y conñanza con la famiHa de dicho* virey. 

Camba como hombre de bufete y de imaginación inquieta» se hacia oir 
y admirarde ciertos Jefes que lo acatavam pertenecía á la logia de libe- 
rales que capitaneaba el entonces Coronel D. Gerónimo Valdes, és 
decir al partido del General la Sema acostumbrado en el alto Perú Á oxu 
ticar y despreciar al vlrey. Cuando vinieron á Lima Canterac, Valdes^ 
Seoane y otros Jefes, y algunos reveses de las armas del Bey contribuían 
á desprestigiar á Pezuela, Camba sembraba el descontento unido á otros 
oolaboradores; y loa trabajos de la logia robustecidos con la repeticioi» 
do sucesos adversos, produjeron la célebre representación en que los Je-> 
fes de los cuerpos acampados en Aznapuquio después de hacer cargos al 
vir^ culpándole de cuanto acontecía, le intimaron entregase el mando á 
la Sema. Ese papel escrito entro el Teniente Coronel Seoaoe y García 
Camba, cuyo estílo é ideas emitidas antes revelavan su complicidad, fué 
suscripto por los partidanos de Valdes y la Sema con algunos otros que 
se adhirieron al plan á la hora de firmar: no se vieron en dicho documen- 
to los nombres de Lámar, Feliu, Llano, Monet, Mendizabal, Cucalón y 
otros hombres notables por sus grados superiores y por los mandos qne 
tenían. 

Durante el Gobierno do la Sema, García Camba ascendió hasta el ran- 
go de Brigadier, estubo en la campaña do lea y acción de laMacacona en 
Abril de 1822: en las batallas de Torata y Moquegua en Enero de 1828 
en calidad de Jefe del E. M. de Valdes, y por último en la batalla de 
Ayaoucho mandando una brigada de la orgullosa caballería Espa&ola ba.> 

tida en Junin. 

Ghuoia Camba pasó ú España después de algunos contratiempos que 
experimentó con motivo de haberse embarcado en Quilca en el Navio A«ia 
y arrivado á las Islas Marianas donde la tropa de dicho Navio, se defec- 



GAR " 

cio:i6 pcnicndo sn tierra d ana Jefes y al Brigadier Camba quien se trAs- 
lado do allí á Manila como los demás. Obtuvo Camba loa aaoenaos deMa- 
moa! de Campo y Teniente General: fué Ministro de Guerra; se cruzó de 
la orden de Calatrara, recibid la gran Cruz de San Hermenegildo, y de- 
sempeñó la Capitanía General de Filipinas. 

El aso de 1848 dló á luz una obra titulada ''Memorias para la historia 
délas armas Españolas en el Perú." cnyo principal objeto fué encomiar la 
conducta de los militares en el Pera, en desagravio, aunque no 
lo indique, del odio que se tenia en España á la facción ó confraternidad 
de los que se conocían con el sobrenombre de Atacuchos, y se hicieron 
odiosos por su ambición y propósito de dominar. Especialmente trata el 
General Camba de justificar la revolución do Aznapuquio, y dar á cono- 
cer por época de aciertos la del Gobierno del virey la Sema; como si 
España hubiese aprovechado algo de las medras de un Club« y de las des. 
gracias del Perú desde 1821 hasta 26 en que terminó ana guerra hecha 
sin mas esperanza, ni porvenir que el engrandecimiento de los qne la pro* 
longaron. 

Nó se esmera menos diclio General en acreditar que la jnstioia estuvo 
de parte del virey la Sema en la ruidosa contienda con el Cknerai Ola&e- 
ta á quien condena á una gravísima responsabilidad por su condooia re* 
beldé y pertinaz. En dicha obra que puedo estimarse como relación de 
méritos, muy en particular de los partidarios de la Sema y Valdes, Camba 
se recomienda de una manera tan eficaz, que á ser verdad cuanto conrda- 
don á si mismo refiere, no habría duda de que él nunca se equivocó en 
sus juicios, y de qne todos sus consejos y advertencias eran siempre atina<^ 
dos y profétioos. 

Por últinio, silencia cautelosamente todo atontado, todo acto de cmelr 
dad é injusticia de los suyos, sin olvidar hecho alguno censurable deloa 
contraríos. Deja percibir á cada paso su pesar por la realización de la 
Independencia del Perú, y su rencor contra los que alguna cosa hicieron, 
sn favor de ella; terminando por desear á los Ambicanos nada moé que la 
paz y gooet que ienian e» tiempo del Gobierno Español! 

Habieado hecho estudio de moderación é imparcialidad en nuestros tra- 
bajos, no podemos escribir en mejores términos del General Camba y al-, 
ganos otros: pero es preciso que no queden subsistentes ciertos conceptos 
¿ ideas dañosas ¿ la verdad histórica; cuando por otra parte, es poco 
acostumbrado el refutar lo que no concierne k las oosas de presente y i los 
enconos doméstioos. En particular no hemos abrigado desafecto i los Ge*» 
nerales Camba, Valdes y otras personas ¿ quienes nunca tuvimos Qoa« 
«ion ni siquiera de saludar. Nos ha sido preciso esdarecec ciertos par^ 
tículares, por que el General Camba trata á los americanos de be* 
nafieiados por la España, y declara criminales sos aspiraciones i eman- 
ciparse, negándoles la justicia y derechos que para ello tenían.— Véase el 
artículo Valdes— D. Gerónimo. 

• 

OiRCU M CiSTfte— IL LiOENoiADo D, IcOfb— CabaUero de la 0*d«u 



'M GAK 

ÚB SantUi^o, nainral de Villanueva de Taldueza'enSl'OTJTBpfrcso ñe Aator- 
ga. Entró en el Colegio de San Bartolomé de Salamanca en O de Seticm^ 
bre de 1534. Se graduó de Licenciado en lejCB j fué catedrático de inati> 
tata hasta el año de 1541 en que salió de Oidor á la Audiencia de Valla- 
dolid. De esta pasó á servir en el Concejo de Ordenes; y en 1658 Felipe 2? 
le trasladó al de Indias con el sueldo aumentado entonces á quinientos 
mil maravedis. No aceptó Castro después una plaza en el Concejo real, 
sino con la condición de que se le reconociera derecho de propiedad en eA 
de Indias. 

Habia oausado en la Corte muy honda impresión el asesinato del vi* 
jpej del Perú D. Diego López de Zuniga Conde de Nieva, acaecido en Li- 
ma en 20 de Febrero de 153 L; y el Bay se apresuró ¿ reemplazarle en- 
viando con el carácter do Gobernador, Capitán genero 1 y Presidente de 
la Andienoia al Licenciado D. Lope García de Castro. Dióle instrucciones 
terminojites para qxie diotase las órdenes mas eficaces á í^ de esclarecer 
aquel hecho y sus autores, contra quienes deberia proceder con entereza y 
celeridad. £1 nuevo Gobernador, que entró en Lima el 22 de Setiembre 
de 1564, recibió el mando de ia Audiencia que lo ejcroia, y también pun- 
tuales informes del gravísimo suceso que tenia encargo de averigruar. Es- 
te tríbonal temiendo un trastorno y por evitar mayores esciindalos, habia 
llevado adelante la idea de ánjc por cierto el hecho de que al virey se le 
enfioiitró muerto en su cama, cuando nadie ignoraba en la ciudad que se 
le tcajo al suelo en altA noohe á golpes que le dieron varios individuos 
oon talegas llenas do avena, y que continuaron descargándole otros has- 
ta dejarlo sin vida. Los ascAinoa desaparecieron , mas no faltó algún rui- 
do que se percibió en la vecindad; y se cuenta que de la casa de los Za- 
rate, que tenia ventanas á la calle llamada de los '"Ihrapitos," lugar en 
que. se cometió el crimen, salieron varias personas y hallaron á corta dis- 
tanda el cadáver tlel virey quo rooogioron y condujeron sigilosamente al 
Palaeio. 

Tfízo^ie el funeral y entierro del Cdndo en la icrlesia de San Francisco; 
pws loa oidores acordaron no dar otro paso que el indispensable de parti- 
cipar al Rpy un acaecimiento, que en su concepto, y juzgando con la cal- 
ma de la reñcxion, podría ser origen de azarosas turbulencias si la justi- 
cia proce<Ua á esclarecerlo persiguiendo y castigando al principal delin- 
cuente. No hay para qne seguir ocultando altera el nombre que eui<5nce3 
nadie se atrevía á pronunciar, violando ol aparente secreto que las mis- 
mas nuloridades se empeñaban en sostener. Era el de un poderoto veci- 
no D. Rodrigo Manrique de Lara, á cuya grande influencia acompañaba 
el orgullo y altivee de su estirpe, y el terror que infnndia el ntmioroso 
séquito de dendoa y partidarios Á quienes dominaba. Bien se traslucía en 
Lima la existencia de un trato vedado y condenable entre el jÓven virey 
y su parienta no lejana la esposa de Lara: y no era este el que podía ha- 
loer dejado sin una atroz venganza su honra ultrajada y herida en lo mas 
vivo. Pero se vio lo que siempre en el mundo cuando se proteje la impn- 
füdad de los fuertes; qu« fle oyen razones estudiadas, y obra la cautela y 



CAR ai 

WSM, ta^ask pundcncisv^weft'^tciier la. aotto^ <le liw leyoe con agrario direc- 
to do la vindicta pública. El Gobernador Qarcia do Castro adopt<!» la sen- 
da qoe 86 ie propuso, y la siguió sin que durante' sn periodo demando si 
le hnláese oído ni una sola palabra con relación al fin trágico 7 á los ase- 
aos del Conde de Nieva. Dice un moderno escritor que al' Ingreso d^ 
Idoemiiado Castro en el Perú, ya habia fallecido el piotentado cuyos ascen- 
dientes hablan ajado mas de una voz con sus desafueros los respetos de 
los antiguos reyes de Castilla. £1 mismo historiador que hemos citado, 
asienta un hecho que no podemos aceptar y es que el B^ á\6 título 
da IVesidente al licenciado G^cia de Castro, '* viendo lo mal que pro- 
" babaa los vireyes en el Perú, pues los cuatro primeros habían muerto 
** de una manera desgraciada, dos por enfermedad y dos á manos de ne- 
^' gros por mandato de los colonos. " Desde luego Felipe 2° no dio el ran- 
go de vdrey al Gobernador Gkircia de Castro, pero el que hubiesen f afleai'» 
do por su mucha edad y achaques D. Antonio de Mendoza y el HaaNjués 
de Cañete, no fué por que se titulasen vireyes; do Blasco Nufiéz* Vela -e» 
tnan sabido que pereció en la batalla de Añaquito, aunque deSpues de 
.caído fuese un negro quien le cortase lá cabeza ejecutando una urden d»l 
Licenciado Benito Suarez de Carbajal: y en cuanto al Conde de Nieva no 
pueda pasar de conjetura el que hubiesen sido negros los agentes del 
que dispuso su muerte, el cual contaba para ello con personas de ^éna 
confianza entre deudos y allegados; y no faltan au 8et<»rquediéen habcf» 
sido sus parientes los que combinaron y- llevaron á efecto aquel faortlbto^ 
atentado. 

Poco material nos suministran las antiguas historias para que nuestro 
presente artículo pudiera ser abundonto de noticias acerca de los actos 
gubentativos del Licenciado Garcia do Castro. La relación de ellos que 
debió dejar á su sucesor el virey D. Francisco Toledo, en caso dé hab'eiia 
escrito, no ha sido conocida dé los viejos y recientes cronistas, desde que 
no hallamos ninguno quo se ocupe y haga do ella referencia. Sm embar- 
go,xraiitnaHzaremo3 los escasos datos quo ofrecen diversos autores y otros 
que hemos estraido do los archivos, entre los cuales hay asuntos nota- 
bles y dignos de recordarse. 

En el artículo Felipe 29 hemos dicho (tomo 39 pág. 103) que el terri- 
torio dvl Cuzco y el de Tucuman fueron oompi<endidos en el distrito judi- 
cial de la A-adieñoia de Chaveas por órdea real que hiso cumplir en J.564 
el Gobernador Guarna de Castro, cesando la juriadiceion dje la da. T.inyi^ 
así como en Tucuman la autoridad de la Audiencia do Chile. Con 
to al Cuzco no subsistió ese arreglo sino hasta 1573. 

Los tributos de la provincia de Chucuito se aumentaron óm 1566 por - 
mandato del Bey, fundado en que los indios tenian" muchos provechos y ' 
ezan ricos. Prohivióse en lí$66 se hicieeon en Charcas ventas anticipadas 
del importe de los tributos para dar suplementos á los que en ellos teniáñ 
atoadas algunas rentas 6 asignaciones. En el mismo año se mandó que 
|»adie trajese al Perú armas sin rea! liconda^ y en 1567 se estableció el ' 



22 GAR 

impxiMto llamado " lefioreaje, qiw era el gzavám^n do na nal en marco 
de plata. 

Bn la adminiatraoion del Ltoeuoiado Oaroia de Castro se fundó la Ca- 
sa de Moneda de Lima (1665) que años después trasladó á Potosí el TÍrey 
Toledo. Se organisd la esplotacion del mineral de asogue del oecro de 
GoanoaTolioa (1566) y dieron principio diferentes arreglos sobre mitas, 
precio del azogue, y su renta esolusiya al rey. Yeáse Calxrera, Amador de; 
y Gkureés, Henrxque. Acaeció en Quito un terremoto el dia 17 de Octubre de 
1666, y la erupción del volcan Piohmolia causando lamentables desgracias. 
Fué el dicho año cuando principió á cobrarse en el Perú el derecho de 
Aduana llamado " almojarifasgo, " de cuyo origen y variaciones dimos 
Amplias noticias en nuestro tomo 8^ pág. 105. £1 ingreso de los primeros 
padres de la Compañía de Jesús y su fundación en Limiv» se yexiñoó el 
año de 1667, habiéndose esperimentado un fuerte temblor de tierra el dia 
que entraron. Sn 2 de Harso del mismo, principió el seg^undo concilio Li- 
mense congregado por el Arzobispo D. Fr. Gerónimo Loayza: asistió re- 
presentando aJ Bey el Gobernador Presidente Garda de Castro. En este 
concilio f oó recibido y aceptado el tridentino, habiendo terminado sus se- 
siones en 21 de Enero de 156S. Hemos leido en una moderna historia pe- 
ruana que este oonciUo "no fué aprobado por su oposición á los derechos 
del patronato," Eate es un aserto enteramente inexacto. Se ve en el ter- 
cer concilio de 1582, que aquel fué legítimamente promulgado y que se 
mandaron conservar sus decretos. Los encomenderos apelaron de varios 
estatutos que no les oonvenian, y el Bey mandó se cumpliesen como los 
demás. Si hubiese sido desaprobado el dicho concilio de 1667, no habría 
ordenado el de 1532 su observancia y publicación. Sobre este particular 
nos estendemos lo necesario en nuestro artículo Loayza, D. Fr. Geróni- 
mo: Vóase. 

En 156S creó el Bdy por cédala de 19 de I>lciembre la Sala del Crimen 
de la Audiencia da Lima con cuatro alcaldes; y lo confirmó en otra de 4 
de Julio de 1570, año en que quodó instalada. (Ley 1? título 17 libro 21^ 
de Indias) Véase Toledo, D. Francisco. Acerca del Santuario de N. Sf de 
Guadalupe en el valle de Pacasmayo erigido en 1565, y de la fundación 
del monasterio de Santa Clara de Guamanga en 1568, pueden verse los 
artículos, Lezcauo, el Capitán D. Francisco Pérez de: — y Ore y Bio, D. 

Antonio. 

El año de 1565 mandó establecer Felipe 2* una Audiencia en Concep- 
ción de Chile que se instaló en 1567 y se suprimió en 1578, respecto de lo 
cual hemos escrito en el tomo 89 p&gina 99. En 1569 ordenó el mismo Bey 
se construyesen capillas dentro de las cárceles y se espidió cédula para 
plantificar en el Perú el Tribunal de la Inquiaioion, lo cual Üegó á efec- 
tuarse al siguiente año. En el artículo Felipe 29 p&gina 102 pueden verse 
las resoluciones que espidió en 1563 para la navegación del Pilcomayo; y 
en 1564 determinando las prohibiciones que impuso á los oidores para su 
independencia y respetabilidad. El Gobernador García de Castro por or- 
den del Rey hizo regresar d España en 1564 Á los miembros de una jan- 



Ui qott púa el arreglo de 1a hacáenda había enviado al Pera con el TÍreir 
Conde de Nieva, y <iae no llenó debidamente sn importante enoaj^^. 

Correeponden á la época de este Gobernador loe |>rimeroe anegloe qué 
■e plantearon en dos ramos cardineJiw del gobierno y administraaion eoo- 
nómioa, que amplió y regnlamó detenidamente su snoeeor el virey Tole- 
do. Fué el primero la división del territorio en provinclaB hecha en 1600, 
nombrando nn corregidor para cada nna de éUasr y el segundo el repar- 
timiento de tierras á los indios que se praotiod dando rentas y también 
oficios á los que entonces se llamaban en el Peró "beneméritos." En estd 
y en la reotíflcacion de las tasas impuestas á los natnrales, ayudó mucho 
al Licenciado Qarcia de Castro el Provincial de San Agustín Fr. Andrés 
Santa María, quien le asesoró igualmente en otros ssuntos de difieil es- 
pedicion. El Gobernador y la Audiencia dictaron algunos reglamentos y 
disposiciones municipales, entre ellas la que en 1665 fijó el (tístema que 
habla de seguirse en el remate, abasto y buen orden de las camioerias. 

En honor si personaje de que nos ocupamos, se denominó Castro una 
ciudad que en 1568 empesó á poblar el Capitán Quintero, situada en el 
valle de Víli, y fué capital de la provincia de Atacamos ó ^fr'"»^*^^^^ 
Conserva igual nombre una ciudad del archipiélago de Chiloe fundada en 
tiempo de dicho €h>bemador, y cuya provincia en el presente siglo dio al 
ejército espaftol soldados de infantería afamados por sus ezélentes cuali- 
dades. De Chile vino al Perú en 1815 un distinguido batsllon denominado 
Castro que acabó en la batalla de Ayacucho. 

El pueblo del cercado de Lima fué fundado por el (Gobernador Lope de 
Castro para reunir en el» como lo hiso, á mas de mil indígenas que se ha- 
llaban diseminados enla capital, á donde venisji de mita para servir &los 
espa&oles en sus huertas y otros objetos: motivo por el cusí y faiteado 
sacerdotes, no podía dárseles instrucción religiosa. Comisionó para las 
obres n ece sari as, demarcación de placas, calles, etc» al Begidor D. Diego 
de Porras Sagrado, quien repartió los sitios para hospedaje y prc^iedad 
de los indios y sos familias. El Gobernador Castro compró el terreno del 
Cercado con el producto de unos solares que estaban destinados en dife- 
rentes lugares para alojarlos. 

Se pereibian en el Perd rumores que, refiriéndose á tradiciones an- 
tiguas, dejaban inferir la ezistettoia en el Occeano Pacifico de islas 
habitadas: y el Gobernador D. Pedro de kk Gasea, según se assgura, tras- 
mitió al B^ las noticias que llegó á recoger acerca de los territorios que 
se daba por cierto habian de encontrarse al Occidente. D. Lope Garda de 
Castro tenia en Lima un sobrino llamado Alvaro de Mendafia, joven x^ 
sneltoy discreto, que ansiaba ocasiones de distinguirse, que vivía con dis- 
gusto por la mezquindad de BU suerte en el grixo mercantil, y aspiraba á 
sn^edidonar en demanda deaqueUos países. £1 Gobernador que había reoi- 
bido informes y datos del célebre marino D. Pedro «K^^^^ti? á propósito 
del mismo asunto, y pretendiendo hacer el viaje ya en pn^ecto; resolvió 
franquear á Mendafia cuantos recursos se cr^esen necesarios para poner 
sai obra laompresa. Salieron del CaUao el miérooles 19 de Noviembre de 



24 GAR 

1667 do8 ñatea bisú* provistaa y armadas al mando de Mendafia, quien 
Heró en su compaftia á Sarmiento de comandante de la Capitana, de Ma- 
estre d0 Campo á D. Pedro Ortega, y de piloto mayor al entendido na. 
yegante Heman Gallego; cuatro frailes misioneros y ciento cincuenta 
hombree entre marmeros y soldados. Los buques costaron diez mil pe- 
É08 ensayados, gastándose en su apresto cincuenta mil mas del Erario^ 
reaív Doieubiieripnse las islas de Salomón, reconociendo en particular las 
que se llamaron Guadaleanal, S. Cristóbal y Santa Isabel. Pero faltando 
yaloa víteorios y espenmentando malos tiempos, se dirigió la armada i la 
eosta de Mójioo para su regreso al Callaos Véase el-artíctdo Mendafia res~ 
peoto' Á este viaje, y ¿ la segunda e^edicion en que asociado á D. Pedro 
íWnaBdea Qairós salió de Paita en 1596 y halló las islas que denominó 
Marquesas de Mendoza: gobemi^>a entonces el Pero el virey D. García 
Hurtado de Mendoza Marqués de Cañete. Véase también Quirós. 

Conduiremos haciendo recuerdo de la campaña que para conquistar 
Mojos abrió en el núsmo afio 1567 el Capitán D. Juan Alvarez Maldona- 
■do, y cayos pormenores nos ocuparon en el tomo 1? pág. 218. 

£3 Licenciado D. Lope García de Castro gobernó el Perú cinco afios 
dos meses, cuatro días; y habiendo entregado el mando al virey D. Fran- 
cisco Toledo en 26 do Noviembre de 1569, se embarcó de regreso pura Ea- 
paña donde ocupó otra vez su plaza de Consejero de Indias. 

«ARCli O JEZ DE LOYOLA—D. Mastín— Véase Leyóla. 

<}AB€IA 9E LA PLATA — ki. Licbnotabo D. MánubIí; Naeió en Medina 
del Campo (Caatilla la vieja) en 11 de Enero de 1760. Fueron sus imdrea 
el corregidor D. Femando Garda de la Plata y Da. Manuela MiñaiidreB 
Bodriguea, ambos de distínguida familia. Estudió en los colegios de San 
Bartolomé y de Santiago de Granada: se recibió de Abogado délos conae* 
jos y se iBcoxx>oró al ilustre colegio de Madrid, Nombrado oidor de la Au- 
diencia de Chuquisaca.en Febrero de 1778 sirvió esta plaza hasta 1787 en 
-que vino á Lima de Alcalde del Crimen, y en 1794 ascendió & oidor de esta 
Audiencia. Diosele el empleo de Regente de la de Buenos Aires en 1810» 
y lo Tsnunció luego que llegó á su poder el despacho real. Hallábase da 
decano cuando se jubiló en 1815 con dos terceras partes del sueldo de cin- 
co mil pesos que disfrutaban los oidores. 

Garda do la Plata había contraído matrimonio en Madrid el 18 de Mar- 
co d6 1776 con Do. Benita Orbaneja y LaUemand nacida aUí en 1756, des> 
cendiente por linea legitima de la casa de Macdonald é Inverghiseran y 
tle Boberto 2? rey de Escocia; y lo deolaró asi Jacobo el pretendiente, é 
sea el caballero de San Jorje, en una certificación que hemos visto, y otor- 
gó en Boma en 17 de Julio de 1743 al coronel del regimiento de Faame- 
aio Jacobo Macdonald Inverghiseran. 

Tuvo el oidor Garda "Plata varios hijos de su matrimonio; D. ManneA y 
Da. María Moni^i nacieron en Madrid, Da. Juana Rosa en Chuquiaaca, 
Da. Manuela en Potosí, y Da. Gerónima en Lima. La lí caaó con D: 



GAR *» 

^Tamilo Moraleó Ugal^e Capitán del Begimiento fijo de Lima, de eaya f »« 
tnilia tratamos en el artfoolo respectÍTO: la 2? con D. Joeé Bernardo Ta- 
^le deepnes Marqués de Torre-tagle: 1» 8? con D. Jnande Eseta Cerallos 
qne taé ooronel, y la última con D. Joeé Bamirez JaramiUo mayoraeg^o 
«n esta capital. 

Fué el oidor D. Manuel García de la Plata juez de ultramarinoe é in- 
teetadoB^ presidente del Tribunal privatÍTO de los cinco gremios, imem- 
bro del superior del Almirantazgo, Asesor del de cruzada, presidente de 
la junta unida de diezmos, y juez de las Cofradiaa que á fines del siglo 
pasado eran yeinte, y sos productoe ascendían á 46,749 {>eso8. En 1798 
obligadas por el virey O'higglns, que tuTO mucha habilidad para congra- 
ciarse con el ministro don Manuel Gh>doy, hicieron las CoCeadias un dona- 
tiyo de 20 mil pesos con motiyo de la guerra, y haberse desprendido la 
B^yna Maiia Luisa de algunas de sus propiedades. De los fondos de las 
Cofradíiie que tenían objetos determinados según sus fundaciones, no po- 
día disponerse para otros fines sin un graye abuso; y fué talel. que se oo- 
metád, que ni siquiera se dijo era un empréstito eljque se hacia: diosele el 
carácter de un' obsequio á la reina. 

García Plata en tiempo de la fiepública fué yocal honorario de la Cor- 
te Suprema de Justicia por el (Gobierno de la Confederación Peru-BoU- 
yiana» y por el Directorio de 1848. Falleció á la edad de 98 a&os y meses. 

«AMIA SALLO Y CAL0EEOH~D. Fbxkcisco— Viáu«— Faenie hermoaa^ 
Marqués de. 

^lAftCIAJlEIlOH (óseg^un algunos Bamon) — D. ASíOnso — militar de mu- 
eha reputación adquirida en las guerras de Flándes é Italia. Había es- 
tado con Alejandro Famesio en el sitio de Nayarino después del combate 
de Lepante y acompañó á D. Juan de Austria en Túnez. Vino á. conti- 
nuar sus servicios en ol Perú y contrajo matrimonio con D? Luciana 
Oenteno, natural de Lima. Disfrutaba de premios y condecoraciones ho- 
noríficas, y estuco en las campaüas de Chilo como sargento mayor y 
maestre de campo. Yolviendo al Perú desempeñó los corregimientos de 
Potosí, C^Luquisaca, Arica y la Paz según dice el historiador de Chile 
Gay, aunque no hemos hallado rason de que hubiese funcionado, en los 
dos primeros. Tampoco consta que (según refiere aquel) Bemon manda- 
se un buque en la armada de D. Beltran de Castro y de la Cuoya: por el 
lAmtrario no lo menciona el conde de la Granja, quien en el poema "San- 
ta Besa" al hacer relación del combate en que fué yenclda la armada 
inglesa de Achines (Hawkins), nombra Á los caballeros principales de 
Lima qne figuraron en la escuadra española, entre ellos ú los Sandoyal 
j Centeno, deudos de Qavcia Bemon. Era este maestre de campo de 
la püMk y presidio del Callao cuando el yirey conde de Monterey le en- 
yi6 á<3hüe en 1603 de gobernador interino en lugar de D. Alonso Biyera, 
llovíalo un refuerzo de 200 hombres, armas municiones y otros auxilios. 

4 



S0 QAR 

Allí pro8t¿ nueTos serrielos, alcanza als^unas Tictorías contra losaxaiir- 
canos, j falleció en 19 de Julio de 1610. Su yinda entró de religiosa en 
el monasterio de santa Clara de lima: hizo una vida ejemplar en com- 
pañiade seis nietas snyas, á las cuales tío profesar alli mismo, y murí<^ 
en 16 de noviembre de 1613. Garoia Bemon fué comisionado por el yirey 
D. Garcia Hartado de Mendosa marqués de Cañete para entender 
en asuntos de hacienda, composicLones y ventas de tierras en la pro^ 
vincia de Arica» cayos encargos hay datos de que los ejecutó cumplí- 
damente. Con una hija de Ghurcia Eemon y de su esposa, fué casado D. 
Francisco Messia de Sandoval de la orden de Calatrava. 

AARCILASO DB LA ¥B4>A — padre, y el cafMtaa» é historiador sn hij<K 
Vedse Vega, 

ttiSOZ — D. FBANCi8co<!oronel de ejército. Eh 1779 era comandante de 
fais milicias de infantería de Lima y desde 1783 subinspector de las mis- 
mas. El TÍrey D. Teodoro de Croiz se vio precisado á separar del gobier- 
no de Chile al teniente coronel D. Francisco Hurtado y someterlo á jui- 
do por grraTes motiros que espusimos en el tomo 2? página 431 artículo 
Croiz- Nombró en 1788 al coronel Ghirós gobernador intendente de di- 
cha provincia» quien salió del Callao en la fragata Yalvaneda llevando 
vsrios oficiales, tropa, empleados y también carga perteneciente al Bey. 
Este buque naufragó á muy corta distancia- de su destino; pero salvaron 
todos los pasajeros, y Ghiróz tomó posesión de la intendencia que desem- 
peñó no mucho tiempo. De regreso en Lima hallándose en una distribu- 
ción religiosa en la iglesia de santo Domingo, falleció repentinamente 
el dia 1? de Abril de 1792. 



OAMtIAL — D. JUA.N— nacido en Cataluña. Por los anos de 1762, gober- 
nando el virey Amat ocurrió al catalán Qarrial erijir en Lima un coliseo 
para el juego de gallos. Prepuso hacer la fábrica á su costa dejando la ca- 
sa á beneficio del erario pasados que fuesen los 18 años del contrato, y sa- 
tisfaciendo entre tanto quinientos pesos para obras públicas de la dudad 
anualmente, y quinientos para el lioepitaJ de san Andrés por que pertene- 
dendo á este el teatro de comedias, se creia disminuyesen sus ingresos 
por la concurrencia de gente al droo de galios. Aceptada dicha propuesta, 
el asentista contrató un espadóse sitio en la plazuela de santa Catalina 
reconodcndo el censo de cionto quince pesos por año procedente de un 
prindpal que sobre aquel gravaba y era aniversario de familia. 

Empezó allí á un mismo tiempo el juego de gallos y la obra, que fué 
un anfiteaüx) de figura circular, con asientos en nueve gradas para los 
espectadores, y dos puertas para entrada. Formáronse depósitos con se- 
paradon para los gallos que los interesados llevasen, y en la parte alta 
del circo, se hicieron treinta cuartos ó galerías. Se levantaron también 
viviendas interiores para los de][>€ndicnte8 de ia casa, y un departamento 



GAR-GAS í7 

para los gallos qne esta manteoia como fondo para la época en que esca- 
sealmn esos animalee. 

Se permitieron las jagadas en los domingos, en los dias festivos, y en 
¿os de los de trabajo de cada semana; pero despnes se aumentó otro día 
por real cédula de 6 de agosto de 1786 en fayor del montepío de ánimas 
y'seoontrató por el director de él, que el asentista daría por esa tarde 
400 pesos. ¡Cuanto fomento al odo j á los yicios oonsig^entes! 

En 1781 el empresario Garrial ofreció aumentar la pensión anual ü 
3615 pesos j habiéndose admitido su propuesta, se hizo una nueva escri- 
tura por nueve años en favor de la real hacienda, escluyendose de par- 
ticipación al hospital do san Andrés, x>or que se había visto que no se 
le perjudicaba en su rauta procedente del teatro. Yeáte Pozo D. Calixta. 

CiMftéVE— D. ¥r, lavACio — de la orden de santo I>omingo. Fnft 
electo obispo de Arequipa en 1741, mas no vino á su dtócesis: ignoramos 
si por su fallecimiento, 6 por habérsele nombrado para otra silla. 

4IÍBCA— el Licenciado D. Pedro de la^nacido en NavarregadiUa, tierra / -« f ^ 
delBaroodel obispado de Avila. Fué colegrial en Alcalá y examinador / r '¿t ^"t 
vde licencias en artes: por entonces tomó paite activa, como otros estu- 
diantes, en resistir y perseguir á las bandas de comuneros que perturba- 
ban la paz púbUca en España. Por no haber en Alcalá estudio de dere- 
cho civil, pasó al colegio mayor de san Bartolomé de la universidad de 
Salamanca en 18 de Octubre de 1531: se graduó de bachiller en ambos 
derechos, y de licenciado en teología; y fué maestro de artes, juez de 
estudios y rector de dicho colegio. Obtuvo una canongia en la catedrel 
de Salamanca, y en la de Toledo so le nombró juez metropolitano, saliei» 
do en 1537 á la vicaria de Alcalá de donde pas:5 al consejo de la suprema 
inquisición. Hizo la visita general de los tribunales de justicia y real 
hacienda de Valencia: allí trabajó y cooperó á disponer la defensa de las 
costas amenazadas con las invasiones de Barbarrojii, y se encomendaron 
también á su cuidado los obras de fortificación de los islas Baleares. Es- 
ta clase de encai'gos consignados á un sacerdote hacen comprender que 
el inquisidor Gasea reunía á su inteligencia el vigor y espedicion que 
demandaba la naturaleza especial de ellos. Pruébase su cumplido desem- 
peño con el hecho de haberlo encontrado el emperador Carlos 5?, sus 
ministros y el consejo, digno do ser elegido entre diferentes personajes 
indicados para ponor en ejercicio una comisloa sumamente ardua, peli- 
grosa y á inmensa distancia del centro de acción de la monarquía. 

Alarmado y confuso se hallaba el gobierno con una sucesión do noti- 
cias recibidas del Perú, á cual mas funesta, y que presagiaban aconteci- 
mientos de carácter muy grave y trascendental. La -ei'rónea política del 
primer virey Blasco Nuñez Vela; el pdio que so había generalizado con- 
tra él por sus TÍolencias é indiscreciones: su escandalosa destitución y 
espulsion autorizadas por la Audiencia que el mismo instaló, y con la 
cual no supo conducirse: el levantamiento de Gonzalo Pizarro que deseo- 



«8 GAS 

noció al virey disolmzido en gegnida ese tribunal dclincnente; todo esto 
era de sobra para que sin dejar nada & la duda 6 exageración, se inquie- 
tara 7 sobrecogiera ebánimo de la corte española entregándose á loa mas 
paTorosas conjeturas. Aun se Ignoraba la muerte de Blasco Kuñez Tela 
en la adversa batalla de Añaqnito: las noticias ya referidas habian sida 
Comunicadas por Diego Alvarez Cueto enviado por el virey, y p<» Fran- 
cisco Maldooado á quien comisionó Gonzalo Kzarro para instruir al Bej? 
^ loe sucesos, en el sentido de su personal interés y ambición. 

Estaba el gobierno en poder del príncipe D. Felipe que residía en 
Valladolíd; y el emperaior en Flaudes se eaooatraba seriamente ocupa- 
do de la guerra y de las turbul^tunas de Alemania» intentando contener 
¿ los luteranos y que volviesen i la obediencia de la Iglesia cat^ca. 
EU principe convocó una junta de personas ilustradas y prudentes para 
consultarlas en materia de tanta entidad. Gomponiase de los cardenales 
Tavera y Loayza arzobispos de Toledo y de Sevilla» del presidente del 
consejo real D. Francisco Valdea obispo de Sigüensa, del duque de 
Alba> el conde de Odomo, los comendadores mayores de León y de Cas- 
tilla, D. Francisco de los Cobos y D. Juan de Zuñiga, el licenciado Ba- 
mires obispo de Cnenca y presidente de la audiencia real de TalladoUr'» 
los mienbros del consejo de Indias, y otros sugetos de luces y merecida 
rerpntaoion. Conferencióse largamente dilucidando los cuestiones que 
surgían de la diversidad de proyectos propuestos, pues en todos abunda- 
ban obstáculos de difícil allanamiento. 

Los mismos que so decidion por hacer uso de la fuerza pafa recuperar 
en su plenitud la autoridad real, que debía quedar satisfecha por entero 
con el castigo do los rebeldes, tenían que rendinfe ante loe embarazos 
que habian de tocarse por falta de recursos para embarcar una espedí - 
cion cuando menos de tres mil hombres: á España nada bastaba para 
atender ú los gastos de las g^ierras interminables que sostenía. No era 
de menos peso la imposibilidad de navegar desde Panamá al Perd, es- 
tando el mar dominado por la*escuadra de Gonzalo Pizarro: y el pensa- 
miento de desembarcar en santa Marta para entrar por Quito, fué dese- 
chado por el largo tiempo que requería su ejecución, y la inseguridad de 
contar con suficientes artíctilos de subsistencia en tan escabrosa y dila- 
tada campaña. Beflexionóse también sobrólos riesgos probables y las con- 
trariedades que se esperimentarian ol mandar tropas por el estrecho de 
Magallanes. No se prescindió dé .discutir si debería preferirse la adop- 
ción de arbitrios suaves y conciliatorios, al empleo y rigor intransigente 
de las armas; porque si él por si solo irritaria k los descontentos y dici- 
dentes del Perú, obligándolos á una desesperada resistencia; de otro la- 
do era de suponer no fuesen tan uniformes los sentimientos, que todos & 
una se resolviesen á despreciar las tentativas pacíficas é indulgentes. 
Los que habian adquirido riquezas y andaban solícitos en su aumento, 
era mas natural hiciesen por conservarlas, y antepusieran su bienestar y 
los respetos debidos al soberano, Á los azares do una indefinida anarquía 



GAS 29 

opuesta ¿ la segnridad de sus personas y de sos bienes. Con tales premi- 
sas^ y desde que los otros medios no podían facilitarse, quedó aceptado el 
plan á que obligaba la necesidad: según ál no se trató ya sino de poner- 
lo en práctica sin pérdida de instantes. 

Era indispensable encontrar para el desempeño de empresa tan deli- 
cada, un hombre de alta capacidad y prudencia, dotado de penetración y 
tacto, esperto, sagaz, fecundo en artificios, yigorosoy audaz paralas 
ocasiones decisiyas: las cualidades eran muchas y casi tocaba la esfera de 
lo imposible hf\ll»j'lftj reunidas en una persona que atinadamente las ejerci- 
tase. Este hombre fué él licenciado D. Pedro de la Gkksca; y para juzgar 
de su idoneidad, jio hay que decir otra cosa sino que los que figuraron en 
la junta de Valladolid, el astuto y profundo principe D. Felipe y el em- 
perador mismo, lo eligieron ¿ una posponiendo ^ otros personajes de gran 
yalia; cerciorados como estaban de su suficiencia y de sus alcances poco 
comunes en política y en el arte de gobernar. 

Gasea admitió con tranquila abnegación el grave encargo confiado á 
su denuedo y fuerzas intelectuales: se le proveyó de un poder general y 
de la amplitud que él pidió y convenia á lo estraordinario del caso: die- 
ronsele instrucciones secretas y el título de presidente . de la audiencia 
que habia de instalarse nueyamente en lima. Facultósele para perdonar 
toda clase de delitos sin escluir el de lesa magestad ni los cometidos en 
daño de tercero: para repartir y encomendar tierras é indios: para dar 
premios recompensas y gratificaciones aun usando de palabras honrosas 
en los despachos: para nombrar gobernadores y demás funcionarios: para 
hacer ordenanzas que conviniesen á la paz futura y al buen régimen ad- 
ministrativo: para que procediese acorde con la revocación dictada p<»r el 
Bey, de las leyes que habian originado los disturbios; y en cuanto á las 
demás, dejase espeditas solo las que su prudencia conceptuase oportunas 
y provechosa^: en fin se le autorizó para ejercer la justicia en todo género 
de asuntos. Y por cuanto se tenia entendido que los eclesiásticos alen- 
tados con sus exenciones eran muy propensos á las discordias, se ordenó 
al licenciado Gasea espulsaso del Pera á los mas tildados de perturba- 
dores del sosiego pdl^co. Asi mismo que hiciese la guerra á los rebeldes 
que prosiguiendo en sus crimínales propósitos, rehusasen acogerse á las 
ip»cias que se les dispensaban por el Bey. Espidiéronse cédulas para que 
de todas las provincias se diesen auxilios al gobernador presidente nom- 
brado, y á cate se le facultó para gastar ¿ su albedrío los caudales de ja 
xeal hacienda en lo que necesario f uese.^ 

En medio de tantas ilimitadas autorizaciones, no pareció bien al em- 
perador se enviase en compañía de Gasea una persona imparoial y esco- 
gida para que sucediese en el vireínato á BlaÁoo Knñez Vela. OpinlCba- 
lo así el consejo, y ademan que se le hiciese regresar ¿ España: pe- 
ro Carlos 5? mandó sostenerlo para que continuase gobernando en el Pe- 
rú; error gravísimo incompatible con las instrucciones de Gasea, y en ^el 
cual incidía el rntosarcsa llevado de su afecto y gratitud i, los servicios ds 
aquel. 



30 GAS 

Se determinó así mismo que el territorio y ciudad de Panamá queda- 
sen dependiendo de la audiencia de Lima: que Gasea trajese una carta 
del Boj para Gonzalo Pizarro aparentando animarle mucha confianza en 
BU fidelidad, y disculpando su conducta para que se inclinara á recibir el 
indultOj sin dejarle entreyer que había merecido el enojo é indignación 
del soberano, quien escribió también en ese sentido á varias personas no- 
tables é influyentes del Perú. Hay autores que aseguran haber dado á 
Gasea no pocas firmas en blanco para que usase de ellas en las ocasiones 
que se le ofreciesen; antiguo ejemplo y recurso muy peligroso, no olvida- 
do de los caudillos de nuestras contiendas civiles, que con frecuencia es- 
tampan sus firmas hasta en despachos de ascensos, sin llevar los nom- 
bres, para que se escriban en los casos de seducción y recompensa de 
estimulados servicios. Se revocó una ordenanza segtm la cual la audien- 
cia debía indagar los delitos cometidos en' las pasadas guerras, y quitar 
los indios i los que resultasen culpados; por que pareció que todo esto 
era contrario Á la pacificación que se pretendía. 

Gasea no consintió que se le señalase ninguna cantidad por sueldo ni 
para gastos de viaje, aceptando únicamente lo que fuese preciso para su 
subsistencia, por que sus servicios serian sin ninguna remuneración, co- 
mo prestados por deber y amor desinteresado á su Bey. Exigió se nom- 
brase una persona que á su lado llevase cuenta exacta de toda la hacien- 
da real que so gastase en objetos de la empresa que iba & dirigir. Hallá- 
base en Eapaüa Alonso Alvarado conocido por sus méritos contraidos en 
favor do la causa del Bey, especialmente en las anteriores luchas de Pi- 
zarro3 y Almagres; y pesaban sobre él acusaciones hechas por el virey 
Vela para que no volviese al Perú, y por personas á quienes aquí mismo 
había inferido agravios. Gasea pidió traerlo en su compañía, á fin de uti- . 
lizar'su valimiento y saber práctico de las cosas de este país. Accedióse á 
su solicitud á pesar de los embarazos que motivaban su detención en la 
corte, y Alvarado que recibió el título de mariscal, se embarcó en unión 
de los nuevos oidores Andrés de Cianea 6 Iñigo de la Bentería, del ade- 
lantado Pascual de Andagoya y otros individuos. Con ellos salió de san 
Lucar el licenciado D. Pedro de la Gasea y navegó en dirección á Costa 
Firme el año 1546. 

Haremos aquí mención do ciertas disposiciones del sumo pontífice to- 
madas en este mismo año y el precedente en virtud de súplicas del em- 
perador. La erección en metropolitanas de las iglesias catedrales de Li- 
ma, Méjico y Santo Domingo, se había hecho en 1545, aunque el primer 
arzobispo D. Fr. Gerónimo Loayza no recibió el palio sino en 1548. La 
bula por la cual se dispensó á los prelados de Indias la visita LinUnum 
Apoaiolarum para que su estable permanencia en las diócesis evitase el 
atraso que podía haber en la instrucción de los indios. Y el breve pedi- 
do-para que los sacerdotes pudiesen manifestar sin caer en irregularidad 
y sin peligro de conciencia, cualesquiera delitos que supiesen haberse co- 
metido tocantes al mal tratamiento de los indios; y que lo hiciesen fuera 
de confesión y con la protesta necesaria respecto de las penas. 



GAS 81 

Oasca biso esoala en Santa Marta; y allí le avisó el visitador general 
del Nuevo reino de Granada licenciado Mi^nel Diaz de Armendariz, 
qne el virey del Perú Blasco Kuñez Vela había sido vencido y muerto en 
la batalla de Añaquito, y que Panam¿ estaba ocupado por Pedro Hiño- 
josa comandante en jefe de una armada numerosa que obedecia Á Gonzalo 
Pizarro. Supo igualmente que Melchor Verdugo, uno de los conquistadores 
de influencia en el Perú y defensor de la causa del Bey, habia ido á Nicara- 
gua donde protegido por la Audiencia de los Confines levantó gente con- 
tra Pisorro: que Hinojosa con tal motivo envió una nave con Juan Alon- 
so Palomino para contrariar sus designios, y habia dispuesto guarnecer 
con tropa la ciudad de Nombre de Dios poniéndola & cargo de los capi- 
tanee Pedro Luis de Cabrera, Hemaa Mejía su yerno, y otros. También 
corría en Santa Marta que en Panamá se hablaba de la venida del licen- 
ciado QaaosL, agregando que el Bey confirmaba á Gonzalo en la goberna- 
ción del Pera. 

Las noticias no podían ser mas funestas ni alarmantes; y otro hombre 
inferior en algo á Ghflca se habria confundido y desanimado. El pensó 
que trasladándose á Méjico podía encaminarse i la costa del Pacífico y 
pasar Á verse con Pizarro para persuadirle de que estaba en sus intere- 
ses dar obediencia & los mandatos del Bey, de los cuales no podía apar- 
tarse sin una trasgresion que le privaría de todo porvenir honroso. Pero 
meditó que Pizarro estaba envanecido con sus victorias, alucinado con 
las lisonjas y adulaciones que se le prodigaban en todo el Perú, y creyen- 
do contar con la fé y lealtad de hombres que por cierto estaban muy dis- 
tantes de poseer tales virtudes. Penetrábalo así el astuto Gasea y se pro- 
puso entenderse con ellos como lo permitiesen las ocasiones, que harto 
sabía buscarlas y servirse de ellas. Previno al visitador Armendariz que 
nó se tratase de la residencia del adelantado Sebastian de Velalcazar; 
mas esta orden fué tardía y quedó sin efecto, á mérito de que aquel in- 
vistió al mariscal Jorje Bobledo de autoridad sobre territorios de su go- 
bernación de Popayan, sostuvo en diferentes puntos altercados ruidosos 
que mas tarde terminaron por medio de las armas y Bobledo fué degolla- 
do de orden de Velalcazar. Melchor Verdugo que habia salido de Nicara- 
gua y atravesado el territorio, navega el otro mar y con su gente se apo- 
deró de Nombre de Dios. Acudió fuerza de Panamá á rechazarlo, y vién- 
dose precisado á abandonar el Istmo, se fué de huida á Cartagena con el 
fin de rehacerse. Gasea le ordenó que suspendiese sus preparativos y vol- 
viendo á Nicaragua esperase allí el curso de los sucesos. 

Pasó Gasea á Nombre de Dios y saltó en tierra el 17 de Julio de 1546 
con su capa de uso y su breviario, únicas prendas que traía consigo. £1 
■e entregó á los azares y contingencias de la fortuna, eso sí fiando mucho 
en los recursos de su cabeza fecunda para artificios y disimulo. Su figura 
tentaba á la burla y al desprecio, porque ademas de la fealdad de su ros- 
tro, era fiaoo y de muy largas pierzuis: siendo la parte superior de sa 
cuerpo encogida y corta hasta la desproporción: puesto á caballo hacia 
una figura tanto mas ridicula, y por esto exitaba la mofa y dichos pican- 



32 GAS 

tes de algtmd6 que el mir<$ con fria indiferencia» como si no los oonipreil'' 
diera, para que se le tuTieeo por desapercibido de tales descomedimien- 
tos. Lo primero que biso Gasea en Kombre de Dios donde se le recibió 
con acatamiento, fuá tentar al capitán Hernán Mejia que mandaba la 
guarnición. Principió por estimularlo recordando su calidad y anteceden- 
tes 7 asegurándole sería recompensado por el Bey, si como era de espe- 
rarse obraba en sentido de sus deberes mas sagrados. Luego le instruyó 
de que su comisión tenia por objeto "encaminar las alteraciones del Pera 
de una manera blanda y suave á fin de que todos fuesen indultados^ y se 
asentase el gobierno para el bien común único deseo del soberano." Me- 
jía prestó atención 6. las aseyeraciones, raciocinios y promesas del hábil 
y diligente negociador, y ofreció su obediencia y cooperación á todo lo 
que oonTiniese al servicio real, y guardando entre tanto el secreto exigi- 
do por Gkwca. 

Sabida por el general Pedro Hinojosa la llegada del Presidente, sus 
designios y miras benéficas, , su llaneza y sagacidad, y la confianza qn« 
merecía al emperador, se preparó á recibirle con los funcionarios y los 
jefes de la marina, verificándose su entrada en Panamá el 13 de agosto. 
Apesar de las malicias y desconfianza de algunos, no hubo razón, ni era 
posible la hubiese, para prohibir la entrada á un pobre sacerdote que 
siendo enviado regio, protestaba que en nada pensaba menos el monarca 
que en adoptar el medio de las armas para hacer cesar los disturbios del 
Perú; su venida sin apoyo alguno y su misma persona, eran de eUo la 
prueba mas satisfactoria. 

Eficaz fuó el empeño de Hinojosa por saber las órdenes del Bey y for- 
mar juicio sobre la comisión de Gaseas este penetró en breve que pedia 
sacar gran partido de un hombre que no ocultaba su fondo de lealtad al 
Bey, pero que como amigo de Gonzalo Fizarro, asi como quisiera ax>artar- 
lo del camino de perdición en que estaba;, también hacia esfuerzos para dis- 
culpar BUS hechos y presentarle como muy digno del mando que había 
usurpado: Gasea, no conviniéndole andar á prisa, dijo á Hinojosa que 
era conductor de disposiciones muy provechosas al Perú y los que tenían 
repartimientos; porque traía la revocación de los últimas ordenanzas y 
poderes amplísimos para sosegar las alteraciones, establecer cuanto fue- 
ra útil & los pobladores y al servicio del soberano. Hinojosa con destresa 
insistió en tratar de descubrir si se confirmaría á Pizarro en el gobierno: 
mas el sagaz presidente le hizo ver que no debía antes de tiempo tras- 
mitirle particularidades; y que al honor y crédito de Pizarro importaba 
obedecer la voluntad de su Bey, por que obrando de otra manera padece- 
ría con su honra el concepto de que siempre había disfrutado. 

Hinojosa escribió & Gonzalo díciendole que no hallaba cosa cierta que 
comunicarle respecto de la gobernación; y aconsejándole se conformase 
con la voluntad del Bey, le preguntaba si dejaría que Gasea pasase al Pe- 
rú. La consulta daba tiempo de sobra para que el presidente urdiera 
euanf a traza le inspirara su ingenio inagotable. Escribió secretamente á 
los obispos que existían en Lima, á los cabildos, al provincial de santo 



GAS 88 

2>oming^ 7 á otras porsondA, ;f confió sns comanicacioneB á Fr, FrancÍB- 
oo de San Miguel. £1 lector no necesita se le dé razón del contenido de 
«lias, qne le será fácil inferirlo de los antecedentes que hemos sentado, y 
del oaráoter del personaje á cujo oaarg^ giraba la empresa de la padflca- 
xúon. Cada dia qike iba pasando, ganaba Gasea en Panamá amigos de im-* 
poztancia, qne habiendo sido arrastrados á la reyolacioii por oircunstan» 
das eríticas 6 por su egoísmo, no la servían con f ¿ sólida y estable. Sien» 
do'sos opiniones moyedizas y solo de actualidad, bien alcanasaba el suspi- 
caz comisionado que ^-ríft^a. eú ellos un fondo de temor y respeto al Rey, 
que no era diflcil obrara una reacción feli^ á medida que sucesos faroia» 
bles la promoviesen. Bntre estos sugetos pudo con tar oon B. Pedro Luis 
de Gabrent, suegro de Mej^a, los capitanes Pablo Meneses, Juan Alonso 
Palomino y o&os. Bodrigo López dueño de un navio lo ofreció al presi- 
dente para traerlo al Callao, pero este no lo aceptó porque mas le conve- 
lía dar cumplido remate á sus trabajos en Panamá, y esto dependía de 
la espera. Desentendióse y no aceptó Gasea el allanamiento de Hinojosa 
á permitirle el viaje al Perú si su voluntad era hacerlo. 

Gonzalo Pizarro dospues de su triunfo en Añaqoito se había entregada 
á los exesosmas vituperables, y en lo privado había sido origen de hechos 
escandalosos por su fealdad. De regreso á Lima hizo su entrada bajo pa- 
lio acompañándolo tres obispos y lo mas notable y florido de los vecinos 
por la gerarquía de sus puestos 6 por su representación social: su orgullo 
no tenia límites, y aspiraba el fatal ambiente de las mas exageradas y vi- 
les adulaciones. Dieron en habhir do su coronación, le arengaron como 
á soberano por el derecho que le daban sus sacrificios y los de sus her- 
manos en la conquista del Perú; en las enseñas de las tropas se ponían 
sus letras iniciales y en alguna con alusiones regias. Estas atrevidas de- 
mostraciones y otras de que Pizarro se desentendía en vez de reprimir- 
las, eran de sobra ])ara causar temor y desaliento á cuantos imagina- 
sen operar un cambio que restableciese por completo la dominskcion 
real interrumpida. Pero no perturbaron el ánimo de Gasea firme en creer, 
y no se engañaba, que tenia un auxiliar poderoso en la volubilidad, in- 
consecuente de que tantos testimonios habían dado los hombres turbu- 
lentos é inmorales de quienes al pejrecer dependía la suerte del Perú. 

Cuando Gasea contaba ya con capitanes de valer y crédito, estos llega- 
ron á punto de intentar que se tomase preso á Hínojosa si luego no hacia 
una formal declaración de su avenimiento. No lo consintió el presidente 
por que se prometía mejor resultado de las convicciones de a(|uel jefe, te- 
niendo para tal confianza razones que no estaban al alcance de los demás. 
T considerando que era llegada la oportunidad de enviar & Pizarro la car- ' 
ta que el emperador le había escrito, determinó remítirsela con otra que 
el mismo formuló acopiando las refiexiones que á su juicio podian contri- 
buir á decidirlo: insertaremos en seguida ambos documentos de que fué 
portador Pedro Hernández Paniagua. 

5 



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3^ GAS 

EL BEY. 

'^ CknMlo Pizarro, por vneitraa letras, y por otras relaciones, he en' 
'* tendido los olteraoioace y oosas acaecidas en esos provincias del Perú^ 
'* después que á ellos llegó Blasco Nnñez Vela, nuestro Yisorey dellas, y 
** los Oidores de la Audiencia real, que con él fueron, & causa do haber 
querido poner en ejecución las nuevas loyes, y ord^nansoai por Kos he- 
chas, pasa el buen gobierno de esas partes, y buen tratamiento de lo» 
naturales de ellas. Y bien tengo por cierto; que en ello, tos, ni los que 
os han seguido, no habéis tenida intención á Nos deservir, siito á eecu* 
sar fat aspeiezoy y rig^, quo el dicho Visorey quería usar, sin admitir 
suplicación ninguna, y asi estando bien inf oormado de todo y habiendo 
" oído & Francisco Maldonado lo que de vuestra parte, y 'de loe vecinos 
** de esas provincias, noa quiso decir, hajTomoa acordado do enviar á días 
^ por nuestro Presidente al Lioendado Ío la Gasea, del nuestzo Consejo 
de la Santa» y general Inquisición, al cual habernos dado comisión^ y 
poderes, para que ponga sosiego, y quietud en esa tierra, y provea, y 
" ordene en eUo^ lo que viere que conviene al servicio do Dios Nuestro 
*' Señor, y ennoblecimiento do esos provincias, y al beneficio de los ix>- 
" blodores, vasallos nuestro3, quo las han ido & poblar, y do los naturales 
" dellas: por ende Yo os encargo, y mando que todo lo que de nuestra por- 
'' te el dicho Licenciado 03 mandare lo hagáis, y cumpláis, coma si por 
'* nos, os fuese mandado, y le dad todo el favos y ayuda, que oa pidiere y 
" menester hubiere para hacer y cumplir lo que por Nos le ha sido co- 
*' metido, según, y por la orden, y de la manera que él, de nuestra parto 
" os lo mondare; y de Vos confiamos, que Yo tengo y tendr<$ memoria de 
" vuesttoe servicioe, y de lo que el Marqués D. Francisco Pizorro, vuestro 
*' hermano, nos sirvió, para que sus hijos, y hermanos reciban merced. 

"De Vendo, á, diez y seis dias del mes de Febrero de mil y quinientos 
" y cuarenta y seis años. ^ Yo el Bey— Por mandato de su Magostad — 
<* Francisco de Erase." 

CABTA DEL LICENCIADO D. PEDRO DE LA GASCA A GONZALO 
PIZABBO. 

Ilustre Señor— " Creyendo, que mi partida £ osa tierra, hubiera BÍdo mas 
.* breve, no he enviado á Vuesa Merced, la carta dol Emperador, nuco- 
" tro señor, que con esta va^ m he escrito yo de mi lleg^ada á, esta tierra, 
" poreciemlo, que no cümplia con el acato que ¿ la do su Magostad se 
" debe, sino dándola por mi mono, y que no se sufria que carta mia f uo- 
" se antes de la do su Magostad: pero viendo que habia dilación en mi 
'• ido, y por que me dicen, que Vuosa Moroed, junta los pueblos en 
*' esa dudad de Linía, pora habíor en los negocios pasados, me pareció, 
"que ooa mensajero propio la debia de enviar, y asi envió solo & 
" llevar la do su Magostad, y esta, & Pedro Hernonde» Poniagua, por 
•* ser p3r8ona de la calidad, que requiera la carta de S. M. y tan princi- 



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GAS 83 

** |>al en oqualla tierra do Tuesa Merced, j nño de loa que mucho Bon en- 
** 4¡x« «US amiges y sorridoreB. Y lo demás, que yo on esta puedo decir, 
** es, ^o fispafta so alteró sobre como so deberían tomar las álterooio- 
*' B08, quo'o& esos partes ha habido, después que el Vlsorey Blasco Nufiev 
** (qao Dios perdone) entró en ellas, y después de bien mirados, y enten« 
^ didos por 8, M, los pareceres, que en esto hubo, le pareció, que en la^ 
*' alteraciones no hBl>ia habido hasta ahora cosa, porque se dóblese pen. 
" sar, que se habían causado por deservirle, ni desobedecerle, sino por de- 
" f endorso les de osa provincia del rig«r y asporoía, contra el derecho, que. 
'* estaba debajo de la supUcaeton, que para 8. M. tenian dellas inter- 
'< puesta, y para poder tener tiemx^ en que su Bey les oyese sobre su 
** supUcaoien, «ates delaojecucíon; y asi parecía por la carta que Vue?a. 
"' Merced i 8. M. escribió, haciéndole relkoion, de como había aceptado 
el cargo do Oobentader, por habérselo encargado la Audiencia, en nomi. 
bre, y debajo d^ sello de 8. M. y didendo que en aquello se serriria,,; 
** que de ne lo aceptar, sería deservido, y que por esto lo habla aceptado» 
" hasta tanto, que 8. M. otra cosa mandase: lo cual Yucsa Merced, como 
*^f>ueno y leal vasallo, obedecerla y cumpliría. Y asi, entendido esto, por 
8. M., me mandó venir « pacificar esta tierra, con la revocación dé laq 
ordenanzas, de que para ante el, se habia suplicado, y con poder d<^ 
*' perdonar en lo sucedido, y de ordenar, y tomar el parecer de los pue- 
^' bles; en lo que mas oonriniese al servicio dé Dios, y bien de la tieria.^^ 
** y benefloio de los pobladores y vecinos della, y para remedic^j y em: 
^'plear loa españoles, á quien no se putÜesen dar ropartim entes, envían: 
"-dolos á nuevos descubrimientos, que es el verdadero remedio, con que. 
*' loa que no tuvieren de comer en lo descubierto lo tengan en lo que ^e 
** descubriere, y ganen honra y riqueza, como lo hicieron los conquista? 
''•dores de lo descubierto, y conquistado. A Yuesa Merced suplico, man* 
" dé mirar esta coia, con ánimo de cristiano y caballero hijodalgo, y da 
" prudente, y con el amor, y voluntad, que debo, y siempre ha mostrado 
" tener al bien do esa tierra, y de los que en ella viven, con línimo do 
" cristiano, dando gracias á Dios, y á N. 8efiora, de quien es devoto, qus 
"una negociación tan grande, y pesada como es on la que Vuosa Merccá 
«< se metió, y hasta ahora ha Iratado, se haya entendido por 8: M., y per 
* los domas do EsjMtña, no por gónoro de rebelión, ni infidelidad, contm 
"'-su Bey, sino por defensa de su justicia derecha, quo debajo do tal su^ 
" plicacion que pora su Principe se había interpuoato t^iia: y que pue& 
" BU Bey, como católico, y justo A dado á Tueca Merced, y los de esa 
" tierra, lo qu3 suyo ora, y pretendían en su suolicaoion, deshaciéndolo» 
" el agravio, que })or ella decían haberaeloa hecho con las ordenanzas» 
'• Yucsa Merced dé llanamente á su Rey lo suyo, que os la o|)fdienoia» 
" cumpliendo en todo lo que por él se le manda. Pues no solo en esto 
cumplirá con la natural obligación de fidelidad, que como vasallo á su 
Bey tiene: poro aun también, con lo quo debe & Dios, que ea ley d» na- 
nuca, y de Eacritura y do G.u^ia, siempre mAHÓó, qaa so le ('¡eso 4* ca- 
da uno lo sujv^, especial ^ loa reyea la ohedieac*a, so pona do no so ^o^ 



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36 GAS 

" der salvar, el qne con esto mandamiento no cnmpUerfí; y lo considere 
asimismo, con .tnimo de caballero hijodalgo; pues sabe que este ilustre 
nombre, le dejaron, j ganaron sos antepasados, con ser buenos á la 
" corona Beal, adelantándose mas en serrirla, que otros, que no mere- * 
" cieron quedar con nombre de hijodalgos, y que seria cosa grave, que lo 
" perdiese Yuesa Merced, por no ser cuales fueron los suyos, y pusiese 
" nota y escuridad, on lo bueno de su liuaje, degenerando del. Y pues 
*' deanes dal alma, ninguna cosa es entre los hombres mas preciosa (es- 
" pecialmente entre los buenos) qne \s\. honra, hase de estimar la pérdida 
della, por mayor que de otra cosa ninguna, fuera la del alma, por una 
persona como vuesa merced, que tan obligado es á mirar por ella 
y le dejaron sus moy^ores, y obligan sus deudos, cuya honra, juntamen- 
" te con la de vuesa Merced^ recibirá quiebra, no haciendo lo que con su 
*' Eey debe; porque el que á I>io3 en la f é> 6 al Bey en la fidelidad, no cor- 
" responde como es justo, no solo pierde su fama, mas aun e6curece,y 
deshace la de su linage,. y deudos. Y asi mismo lo considere con ánimo 
" y consideración de prudente, conociendo la grando2a de su Bey, y la 
poca posibilidad suya para poder conservarse contra la voluntad de su 
principe, y que ya que por no hab er andado en su corte, ni en susejér* 
citos, no haya visto su poder, y deto rminacion, que suele mostrar, con- 
tra los que le enojan, vuelva sobre lo que del ha oido. y considere, quien 
es el gran turco, y como vino^ en persona con trescientos, y tantos mil 
hombres de guerra, y otra muy gran mwshedambre de g^aetadores, & 
dar la batalla, y que cuando se halló cerca do su magestad, junto á 
** Yiena, entendió que no era parte, para darla, y que se perdería, si la 
diese, y se vio en tan grande necesidad, que olvidada su autoridad le 
fué forzado retirarse; y para poderlo hacer, tuvo necesidad de perder 
<' tantos mil hombres de caballo, que delante echó, para que ocupado, en 
" ellos S. M., no viese, ni supiese, como se retraía él, con la otra parte 
•' de su ejército, &." 

Ko se olvidó el Licenciado Pedro de la Q sea de aquel turbulento ma- 
gistrado autor responsable, como do muchos otros atentados, de la des- 
titución y prisión del Yirey Yela. Y haciendo uso de una de las firmas 
del Emperador que trajo en papel blanco, redactó y estampó en el pliego 
una carta del soberano estimulando & Cepeda i>ara que volviera al cami- 
no de que estaba desviado, y coadyuvase & la pacificación en el sentido 
de las bases acordadas por Gasea. 

Conviene recordar aqui que el célebre Maestre de Campo Francisco 
Carvajal antes de la batalla de Afiaquito, fué enviado por Gonzalo Bizar- 
ro al territorio del Sud del Perú, movido y alterado por Diego Centeno y 
otros, que invocando el nombre del Bey formaban tropas y conmovian di- 
ferentes provincias. Penosa fué la campaña que aquel entontido y per- 
severante soldado hizo, sin detenerle loe reveses ni las dificultades, hasta 
desbaratar á los contrarios, reponer en todas partes la autoridad de Gon- 
zalo y perseguir de tal modo á Centeno, que le puso en el caso de disper- 
sar sus restos ya en la costa, y refugiarse en ima cueva desconocida que 



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lo ocultó no pocos meses. El terrible Carvajal desde Arequipa to1ví<5 so- 
bre el Alto Pera donde tenían designios ig^iales á los de Centeno dos ca- 
pitanea agacorridoe Lope de Mendoza y Nioolñs Heredia. Ambos coman- 
daban las partidas de tropa que procedentes de las provine ias argentinas 
se unieron y penetraron en el Perú alto con la mira de lu char en oposi- 
ción á la cansa de Gonzalo Pizarro, No pudieron resistir á Carvajal, quien 
con sn intrepidez y ardides destruyó esas fuerzas é hizo matar & Here- 
dia y & Mendoza. El infatigable Maestre de Campo regresó 6, Lima tra- 
yendo ^i^n. grande suma en oro y pía ta y dejando el tránsito lleno de víc- 
timas de 8U8 crueldades y rapiftas. 

Estos sucesos elevaron d mayor grado la altivez y ambición do" Pizarro 
en circunstancias de que el Capitán Paniagua acababa de entregarle las 
letras del Bey y de Gasea; su contenido era el asunto que absorvia la 
atención general, y el engañado Gonzalo, en su aludnamiento, se fiaba de 
sns falsos partidarios: quería mandar sin romper descaradamente con el 
Bey, y habia recbasado los consejos de Gkisca y los de Carvajal. Bien sea 
que este le hubiese incitado mucho para que se proclamara soberano del 
Perú, también es cierto que conocedor de loe hombres que rodeaban á su 
caudillo, opinaba después por la admisión del indulto real; ]>arecer que 
fué contrariado por Cepeda y otros tan desleales y pérfidos como este. 

El emisario Paniag^ua pasó por diferentes peligros en su larg^ camino 
de Piura ú Lima donde fué mal recibido y muy amenazado por Pizarro: 
mas como iba tan doctrinado, llegó á fingir adhesión á la causa de es- 
te, asegurándole conseguiria que Gasea le continuase en la gfobernacion. 
Hizo creer & todos que gozaba de un glande influjo y que empleándolo, 
conseguiria en último caso que el comisionado del Bey se regresase Á Es- 
pafia. Pero el artero Paniagua al mismo tiempo se daba trazas y hacia 
su labor por medio de loa religiosos dominicos, & fin de predisponer los 
ánimos jMura la reacción que iva ya compaginándose, dejando al mismo 
tiempo entrever que Gasea tenia la escuadra de su parte. 

Mientras Paniagua hacia su penoso viaje, habian pasado en Lima las 
escenas interesantes que vamos & referir. Sabida la llegada de GojBca. al 
istmo, estrafiaba Gonzalo Pizarro no le hubiese escrito acerca de su comi- 
sión, y como estaban en la capital los procuradores de las provincias que 
el mismo habia convocado para tratar asuntos de gravedad, determinó ce- 
lebrar con ellos y los principales militares y funcionarios una junta á fin 
de decidir lo que convendría hacer con el licenciado Gasea. No se ignora- 
ba la revocadon de las ordenanzas ni el indulto real, cosas que tanto im- 
portaban á los vecinos acomodados y á otros, que ya iban interiormente 
midiendo el terreno y calculando su provecho particular. En esa reunión 
habló Cepeda del mérito de Gonzalo, de los grandes sacrifioioe que habia 
hecho en bien de sus amigos, y se empeñó en caracterizar á Gasea de un 
hombre faJso y astuto, para que se le tuviera por sospechoso y se espera- 
sen de él los castigos á que estaba preparado contra los actores en loe pa- 
sados sucesos. Unos , votaron porque no convenia la entrada del Presi- 
dente en el Pero, y otros por que se lo oyese desde que traía favorables 



38 GAS 

pravidencÍAs dol Bey. Viendo Fixarro que oran cinchos loa de etie 61ti' 
moporecor, intorrampiú dando ol suyo en opo«ÍQÍon á la venida de Gasoa. 
Con esto termiaú aquella junta» malogribuUkse el designio con que inaU 
diosamento liabla sido cou^progad/^. 

Se determinó enviar Procuradores al Bej para que implorasen su in- 
dulgencia, j 1q dieson cuenta de todo lo acaecido en el Perú desde la veni- 
da dol virey Vela, mas ol principal y verdadero objeto era recabar el 
nombramiento de Gobema'lor para Pizarro: L03 elegidos pora esta mi- 
sión fueron su hermano Ilemando que se hallaba preso en España» el Ca- 
pitán Lorenzo Aldaua amigo de toda confianza de Gonzalo, y su maestre 
de sala Gomes do Solis. Aldana partió luego i>ara Panamá y Sóíta le si- 
guió con los despachos para oí Bey y el dinero pora el viaje. IjOs Licen- 
ciados Dlogo Yasquoz de Cepeda, Bonito Su£u.*ez de Carvajal y Antonio 
do la Gama, entendieron en la formación y arreglo de las instrucciones y 
demás documentos acordados. 

Ijos intimaciones que Aldana imido A Pedro Hinojosa dirigiria 6. Gas* 
ca después de entregarlo comunicaciones de diferentes personas, eraii, 
" que 60 volviese á España con los oidores^ y que mostrase las provisk^ 
nos del Bey ixa'ra Gonzalo." A los dos se ordenó que por ningún motivo 
consintiesen que Gasea viniese ol Perú; porque seg^n se hallaba la opi- 
nión general, no estaría en manos del Grobemador Pizarro, si tal sucediese, 
impedir que le hiciesen pedazos, sin ser culpable él y sus amig^ de 
BU muerte; que al fin siendo un desacato al soberano, era preciso evitarlo 
de todos manerae. Hizosc al enviado Aldana otra prevención Secreta (que 
íl é Hinojosa quemaron en Panamá) según la cual debían matar á Gasea 6 
embarcarlo en un buque en quo indispensablemente pereciese. Díasele 
ademas una carta con setenta firnuus, colectadas en parte por medio de 
amenazas, y en la- que varios vecinos y capitanes hacian ver á Gasea "que 

pues ellos estaban en paz y contentos coa el gobierno de Pizarro, so 
volviese á Castilla sin tratar de inquietarlos." Gonzalo mondó á Hino- 
josa que en cuanto espulgara do la tierra á Gasea, se volviese al CaJlao con 
la e3cuadra. 

Consultando al cronista Antonio do Herrara sobro estos particulares, 
hallamos la relación de un hecho que si en roalidod posó, será una prue- 
ba mas contra la honra de ciertos hombres que por entonces daban soltu- 
ra en el Perú á las intrigas y felonías mas chocantes. Dice remitiéndose 
Á augeto» dijfnas de /i, que el provincial de Santo Domingo Fr. TomiSs de 
San Martin pidió permiso á Pizarro para ir ú España, ofreciéndole infor- 
mar al Boy do las cosas y liacerle comprender que convenia á su servicio 
dejar á Gonzalo la gobernación: que si no lo lograba se trasladaría ú Bo- 
ma " i\ peíUr para él la investidura regia con reconocimiento del reino ú 
" la iglesia por v'a de feuio." Los que afirmaron osto aña^eron que Pi- 
zarro dio al religioso la licencia solicitada, lígpandolo antes con el jura- 
mento q*2e prestó y proveyéndole de abundante dinero. Poco tardará el lec- 
tor en siber cual fué la conducta del pro7Íncial respecto de Gonzalo Pizar- 
ro. E" obispo D, Fr. Gerónimo di Loavza se resolvió á salir del pa^s por- 






GAS 8d 

qué loa cMCunatancias cada día so complicaban mas, j con raxon apetecía 
librarse do nuevoj y mayores compromisos. Supo porsuadir á Pizarro do 
que le seria do mucha tttilidad su prosoncia en la Corto, y como conocía 
qilo para realizar su intento ora inevitable prometerlo que ti*abajaiia ante 
el Bey hasta que le confirmara en la gobernación, no trepidó en ofrecérselo 
solemnemente. Asi consiguió la oquicsoencia de Pizant) y se embarcó para 
Panamá recibiendo de él dos mil posos do oro para sus gastos. Bió así 
mismo una buena ayuda do costa al obispo de Santa Marta D. Fr. Mar- 
tiu de Oalatayud, quien tamblon so dirigió & Panamd comisiona^To para 
escribir al Bey con igual propósito en favor de Gonzalo. Este prelado se 
distinguía como amigo suyo: habla venido al Perú á consagrarsoj y reci- 
biendo en Trujillo á Pizarro cuando regrosaba do QuitOj le acompañó en 
su entrada triunfal á Lima. 

Toniemos de nuevo el hilo de lo3 sucesos de Panamá quo dejamos sin 
terminar por hacer mención do precedentes que convenia referir autos . 
Lorenzo Aldana A su Uogada, conf orondo largamente con Hinojosa, y al 
verse con Ga^ca, le ospresó su contento do haber podido desprenderao do 
la revolución, para emplear su antigua lealtad on servicio del Bey, á quien 
ofrecia de buena fó todo su valer y esfuerzos. Gasea aplaudió, su noble in- 
tención, y tooó la evidencia de que nada debía esperar do la endurecida 
ambición de Pizarro. Bn una segunda entrevista lo entregó la carta de 
las setenta firmas con él sello do Gonzalo: contenia muchas frasea desver- 
gonzadas, amenazando al presidonto con quo hablan de matarlo. AldfljQia 
y Gasea trabajaron auna para quo la escuadra so entregaso; y como Hi- 
nojosa exigiera so lo comunicasen en debida forma las cédulas del Bey y 
las facultades que traía el prosidentdj este so prestó ¿ oUo acroc^tandole 
tenerlas con plenitud tanto para negociar la paz ooino para hacer la guer- 
ra. El 19 de Noviembre de 15-SG se firmó tin acnevdo concertando el so- 
metimiento de la armada, y que dos escribanos espidloson tostimonipa de 
las cédulas que revocaban las ordenanzas, conoediondo perdón general, y 
autorizando la provisión de encomiendas de indios y descubrimientos: que 
estos despachos se enviasen al Perú para que se hiciesen notorios ú incli- 
nasen en favor de la causa Toal á todos los que servían á las miras de Pi- 
sarro sin intención resuelta contra los derechos del soberano, y quo veri- 
ficada la remisión do dichos documentos, la escuadra haría su declaración 
solemne do obodioncia al Bey y & su reprosontiinto el gobernador Gasea. 
Entre taftto so pactó que esto último punto quedase reservado: que el ca- 
pitán Juan Alonso Palomino mandase en nombro del Bey él galeón que 
era la capitana do la escuadra, y qnc do guardarae el secreto se hiclcso 
pleito homenaje, como lo verificaron el mariscal Alonso Alvarado, Loren- 
zo Aldana, Pablo de Meneses, Pedro Luis de Cabrera y el citado Palomi- 
no, testigos de la osoritura que sobre todo se otorgó ante Juan de Barru- 
tia. Juzgóse lo hecho como muy acertado y efecto del buen juicio de Hi- 
nojosa que rendía acatamiento al Bey sin faltar ¿ la amistad de Gonzalo 
Pizarro. Gasea habla entregado & Hinojosa una carta de Carlos 6** orde- 
nándole obedeciese al presidente comisionado, como si fueso su propia 



40 GAS 

persona* Por otra parte ya no existían los motiyos de las alteraciones, y 
la autoridad dada por los vecinos encomenderos á Gonzalo para que los 
defendiese cuando el virey Vela les imponía las ordenanzas, tampoco po* 
día ser valodora, y sostenerla ora una abierta rebelión do suyo injusti" 
flcablo. 

Gasea confirmó ¿ Hinojosa y & los jefes do la armada en sus mando» 
respectivos, espidiéndoles patentes en nombre del Sey con fecha 1? de 
dicíembrei medida política y ezitante para atraer y dar oonfiánsa i loa 
militares que ocupaban puestos en el bando contrario. £1 previsor Ghisca 
meditando en Panamá que Gonzalo Pizarro solo con la vida dejaría el 
gobierno del Pera, había escrito al virey de Méjico D. Antonio de Mendo- 
za y & los presidentes de las aodienciaa de Ghiatemala i Isla Española 
que prepaitusen fuerzas para enviárselas luego que €í las pidiese. En- 
tre tanto eran tales en el Perú el desorden, la kunoralidad y la ten- 
dencia á revueltas y sublevaciones, que habiendo salido del Callao una 
tropa en socorro de Chile á cargo de Antonio UUoa, (quien llevaba tam- 
bién varios desterrados, uno de ellos D. Alonso Montemayor) se defec- 
cionó en la navegación con el mismo capitán Francisco Martines que di- 
rigía la nave, nombrado por €k>nzalo Pizarro sin advertir que este había 
servido en Quito con el virey Vela. Hicieron viaje ú la costa de Méjico en 
cuyo pais se internaron. Aparte de eato en el Pera existían machos indi- 
viduos ocultos en lugares mas 6 menos lejanos, huyendo de la tixinica 
persecución de Pizarro y la de sus tenientes, que siendo aun mas temera- 
ria daba lugar & repetidos asesinatos. 

Asi que Gasea despachó los documentos fehacientes que se acordó en- 
viar al Perd para que su notoriedad surtiese los efectos que se procura- 
ban, llegó la vez de hacer público el sometimiento de la escuadra á tenor 
del pacto celebrado. Verificóse la solemne declaración de quedar al servi- 
cio del Bey y & órdenes de su representante el presidente Gasea. Este 
mandó traer á Panamá la gente de armas que se encontraba en Cartage- 
na y Santa Marta con la artillería que el mismo dejó á su transito. Orde- 
nó al visitador Armendariz que remitiese á Popayan los soldados, armas, 
y caballos que pudiera reunir en el interior: y con demanda igual dirigid 
un comisionado á la isla Española. No olvidó que esperándose en Panamá 
á Gómez de Solís, que segr^n hemos dicho antes, ora destinado á España 
como procurador de Pizarro en compañía de Lorenzo Aldaua, se hacia 
preciso evitar á su llegada se sorprendiera con lo acaecido en la escuadra, 
y emprendiese la fuga. Mandó Gasea se situase xm buque de guerra en 
las islas de las Perlas & cargo de Pablo de Menéeos para obligar & fondear 
en PanamiX la embarcación en que fuera Solis y cualquiera otra proceden- 
te del Perú. 

La primera que llegó conducía al obispo Loayza quien luego entró en 
inteligencia con Gasea, y le aseguró que solo por medio de las armas po- 
dría restablecerse la autoridad del Bey en el Perú: el preliulo prescindia 
por completo de sus promesas y acuerdos con Gonzalo Pizarro. Otro tan- 
to pasó con el obispo de Santa Marta, que tampoco pensó nunca en cum> 



GAS • ii 

"pSir «I ofrecimiento que le hiio de iofomiar «1 emperador en defensa de . 
•u oanaa. El buque en que naregó el iwoonrador Gómez de Bolie Ueraba 
á su bordo quinoe militaree desterrados por Pizairro> los ooales intentaron 
larantane oontra Solis, matarlo, apoderarse de oiento oineuenta mil pesos 
de oco que Uevaba y enoaminarse á Nioaragoa. ün denunciante descubrió 
el proyeoto i Fr. Tomás de San Martin que acompañaba á Solis lo mismo 
^oe aquel obispo. Por dos Tooes oonsigaió disuadir á los oonqñradores 
del mal propósito que los animaba, y la nare pudo ingresar á su destino 
mediante la Tigilauoia que se empleó, y los afanosos cuidados del proirin- 
«¡al de Santo Domingo. Apenas supo en las islas de las Perlas Gh>mec de 
SoUs (el maestre de Bala, procurador para Espafia é intimo amigo de Qon- 
salo Pizarro) la preponderancia en que se hallaba Ghtsca, y que le obede- 
«ia la escuadra sarta en Panamár, dijo que lejos de ponerse en oontradic- 
«ion ni reprobar los principios proclamados, se adhería á éUos como hijo- 
dalgo sumiso ai Bey. Vióse en Panami( con GNwca, le ofreció sus servicios, 
y le entregó las instrucoiones, documentos y correspondencia de que era 
eonduotor» 

Pisacro hahia despedido al mensajero Panlagua haciéndole YolTcr á 
Psnaml^ no contestó Á la carta del emperador diciendo haberle ya escrito 
por medio de sos procuradores Aldana y Solis. Pero dio respuesta á Gas- 
ea eludiendo sus reflexiones y consejos, limitándose en lenguaje capcioso 
y acomodado, á hacer encomios de la persona del Bey y acatándola en los 
mejores términos. En lo demás empleó algunas frases en obsequio á Gas- 
ea» remitiéndose i lo que le manifestara Panlagua, quien se reuni6 al 
poresideate en la isla del Gallo cuando este Tenia ya al Perú. El cronista 
oficial Henrera no copia esa oontestaoion de que se dá mas luz en los co- 
mentarios reales de Gareilaso. 

Muy magnifico y muy roTerendo señor: — ** Una de vuestra merced ra- 
oíbí, hecha en esa ciudad de P!anam4 & 28 de setiembre, del ano pasado. 
Y por los avisos que v, m. en eUa me d4, beso las manos k t. m. mu- 
chas veoes. Porque bien entiendo, que salen de un Animo tan sinoext> y 
Umpio; como es razón le tenga una persona de tanta calidad y tan es- 
tramado en oonoienoia y letras, como v. m. es. T en lo que á mi toca, 
" T. m. orea, que mi voluntad siempre ha sido, y es de servir á su mages- 
" tad. Y sin que yo lo diga, ello mismo se dice, de suyo: pues mis obras 
y las de mis hermanos, han dado y dan testimonio cloro de eUo. Porque 
á mi parecer, no se dice servir á su principe, el que le sirve con solas 
palabras. Y aunque los que ponen obras i costa de S. M. sirven; pero 
no que te n ga n tanta razón de encarecer lo que sirven como yo; que no 
" oon palabras sino oou mi persona y las de mis hermanos y parientes hó 
'* servido á 8. M., diez y seis alioa que hace que pasó á éstas partes; ha- 
biendo acrecentado, en la corona real de España, mayores y mejores tier- 
ras* y mas qnantidad de oro y plata, que haya hecho ninguno de los que 
en Espa&a han nacido jamás. Y esto á mi costa, sin que S. M. en ello 
un peso. Y lo que de todo ello ha quedado i mis hermanos, y & mi, 

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ea solo el nombre de haber servido á S. M. Porque todo lo que est Ut 
ti«rra hemos ganado, se ha gasfcado en «erricio de 8. IC. Y al tUmpod» 
" la Tenida de BIemco^ Nnñez, se hallaban loe hijoe del marqnés, y Her- 
" nando Pizarro y yo, sin tener oro ni plata (aunque tanto habiauot «n- 
^ riado & S. H.) y sin tener nn palmo de tiwra de tanta oonto habíamos 
" acrecentado, á su real corona. Feío con todo esto; tan entero en su serri- 
" cío como el primer día. Asi que de quien tanto h» serrido á 8. M., mo 
" se debe presumir, haya neoesidad, de saber el poder de su principe: mas 
*^ de para alabar á nuestro seftor; quetantameroed nos hace de damos un 
tal señor; qne allende las muchas virtudes que en el (como- enlsn mora** 
da propia concurren) le hizo tan poderoso y de tantas victorias, que to- 
dos los príncipes cristianos 6 infieles, le teman y recelen. T aunque yo 
no haya g^tado tanto tiempo en la corte de S. M., como he gastado en 
" la guerra en su servicio; v. m. crea, soy tan aficionado & saber las oo^ 
** sas de S. M. (especialmente las que ha hecho &i las guerras) que muy 
** pocoe hay, de los que en ella se hallan, queme hagan ventaja en safoev 
" el verdadero punto, de todo lo que en ellas ha sucedido. Porqué con tü 
" afición, que en mí conocen los que de állA vienen (que se me podría notar 
" á curiosidad, con ser tan amigo de verdad como en todas las cosas «ne- 
** lo ser) siempre procuran escrivirme lo que realmente pasa: y yo como 
'^ cosa que tanto me deleita y satisface, siempre proeuro tenerlo en la 
*• memoria." 

" Diera i v. m. larg-a relación, de lo sucedido en esta tierra, ñ los pro> 
" curadores destos reinos no fueran á. 8. liff. & informarle de lo que obr^,. 
** la venida de 1 lasco Nufiez, con las ordenanzas que consigo trata. Da 
quienes v. m. podrá claramente conocer cuan grande es la justicia quo 
estos reinos tuvieron, en lo que han hecho, y {manta rasen tienen en lo 
" que suplican á 8. M. En lo que á m( toca, solo quiero sepa, que & pe- 
'^ dimento de todos loa vecinos destos reinos, y parecer de todos los pr^a- 
" dos dellos; el audiencia real, me mandó con una provisión, con sello de 
S. H., aceptase la gobernación dellos: entendiendo, qne asi co&venia al 
servicio de 8. M. T yo conociendo ser asi lo acepte: y á mi costa pacifi- 
qué estos reinos, resistiendo y castigando todos los que en ellos, por sus 
particulares intereses, procuraban alterarlos. De manera, que dende la 
villa de Pasto hasta Chile (que son mil leguas) no hay cosa, que no es- 
té quieta, y pacifica, en servicio do S. M. lo cual hasta aquí, no eertaba. 
Antes Blasco Nnñdz y otros que tomaban su apellido, como con cabeea 
de lobo; robaron las cajas reales de 8. M. de las ciudades de TrujiUo, 
Piura, Guayaquil, Puerto viejo, Quito, Pasto, Arequipa y los Oharoas. 
Y después que Dios ha sido servido que yo lo pacificase y reduoieee al ser- 
" vicio de 6. M.; en todas las dichas ciudades, están todos los quintos y 
" derechos de 8. H., de oro y plata, sin faltar un peso en sus cajas reales 
" en poder de ous oficiales. T lo que en esto yo he trabajado y gastado, 
" Dios es testigo edcUo: y testigos todos los principales destos reinos, que 
•* lo han visto. Ysi por sola mi voluntad se hubiese de guiar, ningu- 
*^ na cosa deseo mas, que descansando de tantos trabaajos, dejar la go- 



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(JAS 43 

*" l^erniicion d quien me descuidase j descargare. Pero iodos los caba- 
"^ Ueroa dwtos i.'einoB (á quien yo debo^ todo lo quo se puede encarecer • 
f" en amor y obras) les pareoe> que al serricio de Dios nuestro seúor y de S. 
'' M. na conviene» por tantas xasones^ que excedieran el término que i 
'' carta se dabe poner. Y me importunan y fatigan (como r. m. verá por 
" los despachos quo Lorenzo de Aldana llevó) no deje la gobernación baa* 
" sa que U. M. siendo informado por los procuradores, prosea lo que mas 
" á su real servicio convenga. Yo aunque oonozco la rason que tienen 
"' (sapeoialmente dicho por personas, á quien yo no puedo negar cosa) 
" deseo que v. m. viniese á esta tierra para que por vista de ojos conO' 
" ciese, cuanto conviene al servicio de S. M., que á quien se diere poder 
^* en esta tierra de gobernarla, tuviese conocimiento y esperiencia de las 
" cosas della» muehos dias antes que el poder. Porque de la conciencia de 
" V. m. estoy muy satisfecho y de la autoridad y crédito, quo con S. M. 
*' en esto como en lo demás tendría. Y así creo yo, que esta vía seria muy 
" derecha y acertada» para hacer los negocios destos reinos." 

" De una cosa me pudiera yo agraviar (si nó tuviera tanto crédito de 
" V. m. que todas las coses, aunque no sean indiferentes, 6 neutralea,si]io. 
" que indiné conocidam«aite Á no saaia intenoion, las quiero echar ^ bue< 
** na parte) y es que sabiendo v. m. que yo era gobernador desta tierra 
" por 8. M. no siendo v. m. en ella recibido, ni habiendo mostrado pro- 
" visión de 8. M. por do lo viera ser; no había para que escribir á los 
'* cabildee pues ellos estií daro, no habian de hacer, mas de lo que mi vo< 
" lontad fuese. Y hacerlo parece que fué dar muestra, de querer probar 
*' si había alguno que quisiese intentar cosas nuevas. Pero de esta sospe- 
*' cha y de otras; yo me satisfago, con sola la estimación buena, que de v. 
'' m. tengo concebida." 

"A todo lo demás de su corta, no respondo particularmente: porque la 
*' juatíAcaoion de mi intención y obras lo muestran. Y v. m. lo verá da- 
" raméate por los despachos que los procuradores de estos reinos llevan. 
" Y V. m. crea que estoy en esto tan satisfecho do mi mismo; que por el 
" servido de S. M. y pundonor de mi honra, perderé la vida y la haden- 
" da. Y como todos los de este reino oonooen esto de mi; tienen tanto 
" cuidado de la guarda de mi persona (entendiendo que en ello á S. M. se 
" hace servido) y procuran el bien de este reino, que aquel se tiene en 
" menos, que menos diligencia pone en guardarme. Plega á nuestro se- 
" ñor, me haga tanta merced, que S. M. oyalas suplicaciones y clamores 
" de estos sus vasallos, con el amor y piedad, quo (í la fidelidad que i su 
*' servido tenemos se debe. Que en ello yo estoy satisfecho, que S. M. será 
'* de los Písanos, y de este reino tan servido; cuanto vasallo ha servido 
" jamás á su Prindpe. Y los demás viviremos hiena enturados." 

"Pero Hernández Paniagua se estuvo en Piura. Al cual yo escriví en 
" respuesta de tma que me escrivi6; como se quería volvor á Panami: que 
'* le diese ü.enoia. Yo así se lo esortvf. Y antes que los despachos Uega- 
" sen él 80 partió para donde yo estaba; y en el camino le erraron, y vino 
" »ci. £1 vido la tierra y los caballeros que en ella ostaa. El onal dará á 



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44 (JAS 

" T.m. relación dd toda como lo liifevúi visto. Yo Ití dije; dijese á lo qae 
'*' Tenia. £1 respondió: que no venia á mas, de traer laa cartas: y que con 

la respuesta de ellas se quexia volver. T yo le di lioenoi» para ello, y se 

va: aunque en el camino so le vecrocen hartos trabajos: por cansa de' 
".ios mnchos ríos que hay, y es áhora^l tiempo de invierno. V. m. se in- 
''formará dál de todo lo quo ha visto y posado: porque es x>er8ona que 
" dará mny buena razón de ello. Yo no pusiera se fuera tan ayna: él ms 
" importunó so quena ir, porque iba mucho hacerlo oon brevedad. Núes* 
'^ tro señor la muy magnifica y muy reverenda persona do Y. m. guarde 
" con Ifl prosperidad quo deseo. De los £eyes veinte y nueve de Enero de 
" mil y quinientos y cuaronta y siete a&os. Besa las manos de v. m. G<»i> 
" zalo Pizarro." 

' Lorente eetraoba esta misma carta; mas la que hemos trascrito casi in- 
tegra es sacada de la original que copia Diego Femandee, el Palentíno; 
siMido de notar quo Garcilaso diga haberla quemado Qasoa sin leerla. 

Sn Panamá se hicieron muchos aprestos para la guerra; y se aoord6 
«nTiar á recorrer la costa cuatro navios bien tripulados al mando da Lo- 
renso Aldana^ para esparcir noticias, mover los pueblos y recibir abordo 
á las perscmas oprimidas por los rebeldes. La elección de Aldaaa poco 
antes procurador de Plsarro, fué intendcmal por la impresión que cansa- 
rla este ejemplo y por su prestigio y relaciones. Gasea qnexiendo al mis- 
mo tiempo acreditar su generosidad, fué con mizas determinadas* roxyf 
abierto en materia de gastos recompensas y gratifleaeioneB. Les coman- 
dantes de los buques eran Palomino, Mejia y Juan de lUanes, y un uno 
de ellos se embarcé el Provincial Fr. Tomas de San Martin encargado de 
la oiroplacion de documentos y despacho de ccmimiicaciones para los de 
tierra: esta espedicion salió de Panamá con destino al CaUao el 17 de Fe- 
brero de 1547.' Fué vist^ de varios puntos de la costa de donde se diexon 
avisos á Gonzalo Pizarro; y arribó para tomar bastimentos á la costa de 
TmjiUo. Diego de Mora que allí mandaba, y se habla embarcado oon óteos 
para ir 2i ofrecerse al Presidente, enoontr6 y se juntó con los baques de 
Aldana, fondeó con ellos, pasó á tierra y levantó en TrujiUo el estandarte del 
Rey.' Partieron de allí mensajeros con cartas y órdenes de Gasea para Gó- 
mez de Alvarado, Juan de Saavedra, Juan Porcel y Alonso de MeroadiUo 
que gobernaban en Chachapoyas, Guanuco,Bracamoros y Loja, á fin de que 
con cuanta gente armada hubiese en aquellos territorios, acudiesen, como 
lo baria Mora á Cajamarca, punto de reunión general designado por Gasea, 
y al cual se ditigiria él mismo luego que llegase i la costa. 

Pizarro hizo MLlir del Callao el 26 de Abrü un buque á cargo del Li- 
cenciado León, llevando mas de ochenta personas con el objeto de recu- 
perar Trujillo y poner en ejecución diversas providencias, Tocaron en 
Santa, y un clérigo Baltasar Loayza que había marchado de Lima á pro- 
testo de enfermedad, se ofreció á ir de esplorador á Trujillo. A sn yaélta 
encontrando el buque en Gtxafiapc, esparció muchas notioias que cansar 
ron inquietud, y como Aldana cnviaso dos navios Ik tomar el de León, este 
y todos los que allí habia, se pronunciaron contra Pirarro sometiéndose 



GAS 46 

ipiflto«08 al Jefe realista. Bartolomé ViUaloboe que mandaba en Pinx» y 
Tombez, qniao enserrioio de Pizarro retirarse por el interior: pero coan- 
do Ti6 que aqnellae provincias ae armabanj j que no hallaría tránsito es- 
peditopara su evasión, se avino á las oirounstanoias j se adhinó con sn 
teopa al principio reaccionario ya en rápida creciente. Paerto viejo y Gua- 
yaquil siguieron la misma vereda, y para ello Francisco Olmos asesinó al. 
€k>bemador Bilannel Estacio. 

En el bnqne del Tiicenciado León había ido el comendador de la Mer- 
ced para desempeñar encaí^^ de Pizacro en dafto de las familias de Mo- 
ray otros, y para hacer á Gasea nna intimación firmada por mochas per- 
sonas de Lima á finde qne dejase libre el comercio y la comonicacion de 
Pisarvo oonEspaña; y se abstnviese de todo acto hostil hasta qne se re- 
sibiossn nnevas órdenes del Sey. £1 religioso se convino con las ideas que 
estaban «n boga» y como qnisiose volver á Lima, Aldona se lo permitió 
dándolo cartas para Pisarro y otros, en las cuales justificaba la necesidad 
y conveniencia de lo hecho en PunanUÍ, porque habían cesado los motivos 
en que se apoyaba la resistencia que careciera de razón en adelante, y 
por tanto seria á todos perjudicial. Fué el dicho religioso conductor de 
correspondencias secretas y papeles cuya circulación interesaba. Con su 
llegada esperimanió Pizairo el amargo desengaño de saber á punto fijo 
la defección de aquéllos que ocuparon los primeros lugares entire sus 
amigos al parecer mas decididos y fieles: y dejó de ser un misterio la 
pérdida de mas de veinte buques armados que componían la fuerza ni^- 
val de la revolución. 

Mientras se reunieron en Cajamarca las tropas que Gasea ordenó se 
juntasen y le esperasen allí, Gonzalo Pizarro organizólas suyas en Lima 
revistando mas de novecientos soldados bien armados y ataviados á cos- 
ta de inmenso ga^to y de una prodigalidad nunca vista en repartir obse- 
quios y cabaUos de subido precio. Ynvirtiose considerable porte de la ha- 
mnda real y se estrajo una fuerte contribución á los vecinos que no po- 
dían tomar las armas. Los principales jefes y capitanes eran los Licen- 
ciados Cepeda y Carbajal, Juan de Aoosta, Guevara» Juan de la Torre, 
Baehicao, Martin Sobles, Martin Almendras y el Maestre de Campo 
Francisco CarvajaL Se mandó que toda persona espedita reconociese ca- 
pitán, sopeña de muerte. £ntre las dadivas de Gonzalo las hubo de cin- 
cuenta mil castellanos, de cuarenta, de veinticinco y de doce mil. Había 
compañías de arcabuceros, piqueras y lanceros. Cepeda llevaba en el 
estandarte de la suya, la imagen de la virgen y las armas de Pizarro, 
otros pusieron cruces y santos, corazones y cifras bordadas, y el nombre 
del caudillo, agregándole Baehicao una corona re&l. 

Pizarro lanzó proclaman llenas de fogoso estímulo, y exhortando Á los 
suyos con vanado artifioio, quería persuadirlos de que Gasea los enga- 
ñaba para sacrificsrlos después: que ¿ él le constaba el enojo del rey, y 
que ¿ la salida de aquel no se sabia en España la derrota y muerte del 
vii^ Vela; suceso muy señalado al cual no se contraían los indultos. Ce- 
poda por su .parte escandecía las pasiones con discursos temerarios y 



*« GAS 

dessnfrtnados. Formó por si mismo un juicio y sentenció á mnerbe á 
Otmoah condenando á Hinojoia, Aldana, A á «er deeeaartizadoB: pezo sn 
ñnotk qoedó sola, |>orqne otros jnristas que debían acompañarla» se eaca- 
saroB de sosoribir el fallo di(¿endo qne no podían caer en eioomnnioa 
por ser Qasca sacerdote; y que por otra parte esas penas diotadas con 
anticipación, frostnuian todo plan ulterior de los qne quisiesen YolTer 
sobre sos pasos. Véaae Cepeda tomo 2? página 350. 

Jnan de Aoosta con una fuerza salió de Lima para defender la costa 
del Norte de cualquiera tentativa de Uis nares de Aldana; y solo pudo 
tomar unos pocos marineros que hacían aguada. T aunque el misma 
Acosta marehó después con dosdentoe cincuenta hombres para comba- 
tir á los que se congregaban en Cajamarca, no pasó de la Baarranca por 
haber sabido Pisarro que aquél capitán Diego Centeno deshecho ante* 
ri<»taente por Carbajal, dejando el triste recinto en que mucho tiendo 
se ocultó, había reunido algunos soldados resueltos y con la may(Mr ao- 
daoia sorprendido la ciudad del Cusco por medio de ingeniosas estra- 
tagemas, apoderándose de ella y su fuerte guarnición. Esta feUs em- 
presa privó 4 Ckmzalo Pisarro del auxilio de una tropa que de otra suer- 
te le trajera del Cuzco á Lima con recursos pecuniarioe el gobernador 
Antonio de Bobles, quien fué degollado.' Cent^io marehó con trescien- 
tos hombres sobre el Alto Perú para atraer al servicio del rey al capitán 
Alonso Mendoza. Se le incorporaron ciento treinta que al salir de Are- 
quipa con destino á Lima se defeccionaron capitaneados por Gerónimo 
Villegas, aprisionando á Lucas Martínez que los conducta. 

Abandonaron á Pizarro en Lima ciento seis hombres que huyeron htfoia 
el Norte con el capitán Gerónimo de Soria vecino del Cuzco. Gonzalo en es-, 
tas circunstancias mandó cortar la cabeza á Vela Nuñez hermano del finado 
virey, á Alonso Mejía yerno del conde de la Gomera, y al oficial Antonio Al. 
tamirano, encerrando en prisión á otros por solo sospechas. Bien penetraba 
d licenciado Cepeda el estado de los ánimos, y el poder que tenían el indul. 
to real y la derogación de las ordenanzas, para producir un menoscabo 
progresivo en el ejército de Pizairo; comprendiéndose que muchos ha- 
bían mudado de opinión interiormente, y estaban asechando oportunida- 
des favorables á su evasión. Arbitró un medio que le pareció eficaz para 
condensar de nuevo las voluntades y restablecer el entusiasmo que Á toda 
prisa decaía: mas e^ recurso en realidad solo sirvió de incentivo para 
que los efectos fuesen contrarios. Infundía temor al castigo que todos 
debían esperar de la autoridad real, y conminaba con pena de muerte i 
los que traicionasen Á Pizarro: con esto debió suponerse que, como su- 
cedió, se apresurarían á unirse Á Gasea, toníando la huida para no ser 
muertos Á mérito de alg^una acusación calumniosa. Cepeda en una jun- 
ta general pronunció un discurso sobre las circunstancias en que se 
hallaban, y garantizó á los que quisiesen separarse del bando de Govua- 
lo para que lo dijeran con franqueza; en intdígencia de qne no reoíM- 
lian perjuicio en sus personas y bienes. Pero al mismo tiempo exigió á 
loB que continuaran de su libre voluntad, firmaeen una acta ofreciendo 



GAS 4*7 

oon jummenio no abandonar la canaa de Pizarro: teniendo efiiteiidí<lD 
que el qoe violaae este oompromúo perdería la vida Irreminblemeate- 
Gonzalo confirmó lo espnesto por Cepeda» y mandó q«e oada uno maniU 
íeetefle sn veeohicion: todos se prestaron y prometieron hacer por él el 
ttUimo sacrificio; j colmándole de lisonjas suscribieron aquel documento 
enjo resoltado no tardará el lector en saber, que fué conforme á la lalsía 
y deelealtad que eran el distintivo de aqnella Boldadesca inmoral j 
perdida. 

Pizarro enyió á Juan de Aoosta con trescientos soldados, vía del OiU- 
00, con el objeto .de abrir campaña contra Centeno: se preparó para 
marchaf con el resto de fuerzas abandonando la capital, y al efecto 
reimió competente número de cabeJlos y muías para su pronta movilidad. 
Con esta repentina determinación empezó Á esperimentarse la fuga de 
ao pocos soldados: en vano se hubiese impuesto pena capital Á los que 
se ocultaran intentando quedarse en Lima. Y como apareciesen en el 
Callao loe buques del mando de Aldana, se aumentó la confusión en tal 
grado, que Pissarro sacó su ejército de la ciudad y lo acampó en él punto 
oonocido por la Leg^ia: de su orden se habian quemado los buques de- 
sarmados que ezistian en dicho puerto. Hi^o embarcar á Juan Fernan- 
dez Alcalde de Lima para que ad mitido en rehenes, propusiese él envió 
de tm oomisionado que dijera él motivo y objeto con que venia la arma- 
da. Aldana mandó al capitán Cristoval Peña quien le presentó el in- 
dulto del rey, la revocaron de las ordenanzas y otros papeles acerca de 
les poderes de Gasea, y le dijo qne á todos seria de mucha ventaja reco- 
nocer la autoridad delegada por el rey, que la tenia muy ampUa para 
^eetuaf coantas providencias fuesen benéficas al pais. Pizarro trató 
inátílmente de seducir á Peña ofreciéndole cien mil ducados por qne 
miblevase el principal Galeón de la escuadra. Peña se negó Á aasptar 
semejante propuesta, y Gonzalo quemando los documentos hizo se vol- 
viese abordo sin otro resultado que las muchas amenazas que virtió 
eonfcra Aldana y los capitanes de las naves. Fernandez á su regreso 
distribuyó no pocas cartas y noticias con disimulo y precanciones. 

Dispuesto Gonzalo Pizarxo para dirigirse al territorio del Sod, iba 
cxecieBdo la deserción y se desprendían de él los hombres mas notables, 
y los que contaba entre sus mejores amigos. Se vieron caaos muy ei- 
traños, pretestos de mucha astitcia, resoluciones audaces y desesperadas 
que causaron en las filas bajas ndmeroaas: tropa y ofidales ae eneaminaban 
furtivamente & engrosar las huestes destinadas & sostener á Gasea. SI 
üeenciado Benito Suarez de Carvajal, Vasco de Guevara, Hernán Gofi. 
sales, Nicolás de Bivera, Francisco Ampuero, Diego Maldonado, Gabtíel 
4e Bojas, Martin Robles, y tantos otros capitanes de mfluencia, deserta*' 
ron como el soldado mas despreciable, burlándose de su caudillo y de la 
«moldad del Alcalde de Lima Pedro Martin de Sicilia, que andaba con 
wa verdugo i su lado y ponía en la horca i, cuantos caiaa en sus maaos, 
si el mismo no los mataba. En medio del espsato que estas y otsas 
novedades causaron (y dé que con pormenores nos ocupamos en artícü- 



tó GAS 

kw de dif e]*enteft individaos,) PÍBarro eulprendió bu mArcha en dii^accioA 
& Arequipa, no libre de que oontiniuMie la fu^ de muchos, por lo oual 
perdieron la vida cuantos fueron sorprendidos j presos. 

La Capital de Lima al^ el pendón real y recibió á Lorenso Aldana 
bon muestras sefialadas de regocijo. Organizóse fuerza, luciéronse va- 
Hados aprestos para la guerra; se envió á la costa del 8ud un buque y 
& su bordo un fraile comisionado para inquietar el pois contra Pisarro 
y dirigir correspondencias & dÍTeraos destinos. Juan de Acosta que 
como dijimos iba en demanda de Centeno, entró al Ouzco con treinta 
hombres metnos: se le desertaron su maestre de campo y varios oficiales 
distinguidos; y como recibiese orden de ir á juntarse con Gonzalo, yarió 
su camino y llegó á Arequipa con mas de cien bajas: encontró allí el 
ejóroito reducido d menos de trescientos soldados. Centeno habia lo- 
grado aliarse con Alonso de Mendoza en el Alto Pero, y como ocntasen 
mil hombres entre ambos, determinaron venirse al CoUado y abrir sus 
hostilidades con1d*a Pizarro. 

Mientras corria el tiempo y pasaban tantos sucesos desastrosos, el pre* 
Bidente Oasoa emprendía sus operaciones saliendo de Panamá por Abril 
de 1547 con mas de veinte buques, y las tropas que habia organizado. 
Después de contratiemiKW en el mar, arribó á la isla del Gallo: mas un 
navio tuvo que desembarcar la gente en el puerto de Buenaventura des* 
de el cual Pedro Luis de Cabrera, se atrevió ü conducirla hasta Popayaa; 
marcha tanto mas admirable cuanto que la dicha tropa vino al Pero en 
breve y tomó parte on la campaña. En aquella isla encontró Gasea & Pe- 
dro Hernández Paniag^ua que regresaba á Panamá, con la respuesta de 
Gonzalo Pizarro de que atrás dimos cuenta. Mucha energía desplegó 
Gasea para cortar las tendencias de volver atrás, que se hacían sentir i 
causa del mal tiempo y de la escases de los víveres: y en su inquebranta- 
ble propósito de continuar el viaje, señaló por punto de reunión el puer- 
to de San Mateo, al cual se dirigió en una galera, y con un buque que 
mandaba el adelantado Pascual de Andagoya. Por fortuna se reunió un 
navio cargado de provisiones que trajo desde Kicaragua Gómez de Arias, 
enviado por la audiencia de los Confines. La espedidon fué llegando á 
Manta, y allí recibió el presidente abundantes y favorables noticias de 
las provincias del Perú, en las cuales casi pacificamente habian tenido 
buen ózito las persnaciones do Gasea y lo atinado de sus cálculos. 

Faltábale contar en favor de sus planes, con lá provincia y territorio 
de Quito, y aun ignoraba el resultado de sus disposiciones respecto de la 
fuerza que debiera operar y juntarse en Popayan con él adéLantado Ve- 
lalcazar. Pedro Puelles gobernaba en Quito por Pizarro, y amenazaba 
á la provincia de Guayaquil, de donde se pidieron á Gktsca auxilios que 
envió con el capitán Pablo de Meneses, M mismo tiempo mandó un co- 
misionado para que negociase la adhesión de Puelles que se prometía 
conseguir por medios amigables. Pero antes de que pudiera efectuarse 
este avenimiento, el capitón Hernando Salazar y otros mataron á puña- 
ladas á Puelles, proclamando en Quito la autoridad real: con este hecho 



«AS *9 

V(\ciedd f Múscó él tránsito para laa txopM qué VelaleiúHtf debía tner al 

A fines de Junio de 1647 entró la eej^edicion de Gaeoaen Tnmbes adon- 
de üegamm oomieioneB de los jefes que le aguardaban en Cajamároa^ j 
agentes de Diegú Centeno encargados de partíoiparle los snoeeos oeurri* 
dos en él 8ud. Fueren muchas las oomunicadones que alU encontré, j 
-por los datos que ellas ministrabsai, y los ofrecimientos que se le ha^ 
cian, oonfirm^ sus esperantas de que seria f elis el desenlace de la eam- 
pafia que había emprendido. Presentáronse muchas personas proceden- 
tes de diversas distanoias, que refirieron los peligros j persecuciones que 
háblaiL pasado. Gasea acogió bien á todos, y empleó sus aenrioios con- 
tentaadoles eon su estudiada sagacidad y habitual política. Y como á la 
sason contaba con mas de quinientos hombres que habrían de aumentar- 
se oon las ftoenas dé Fopayan y Quito, escribió á Mójico, á la isla Espa- 
ñola, y otros puntos, arisando no ser ya necesaria la remisión de los so- 
corros pedidos. Al oapitsn Meneses dio instrucciones sobre el destino de 
la armada» y para que despidiese algunos buques: á jD. Pedro Hinojosa 
le dio á reconocer por capitán general del ejército, hadándole marehar 
al interior oon las tropas: después de praetieados algunos arreglos, se pu- 
so Gasea encamiso {Muca Trujillo. 

Ordenó á ISnojosa qué prontamente se dirigiese con el ejército A Jaujai 
á Lorenso Aldana que gobernase en Lima y cuidase de la armada: man- 
dó que toda la gpente de guerra reunida en la capital pasase á aquel valle; 
y ól tomadas estas disposioiones, marchó al mismo destino desde el pue^ 
blo de Santa» en que se separó del camino de la costa. Beunidos en Jau- 
ja muchos ci^tanes notables, rodearon al presidente, arrepentidos los 
mas de haber cooperado á la elevación de un caudUlo, que disjMniendo 
de vidas y haciendas, había autorizado las rapiñas y los numerosos ase- 
sinatos que tenían al país en el mayor desorden y desolación. 

Dejamios á Gonsalo Pisano en Arequipa reunido con Acosta que bajó 
del Cuaco. Desde allí escribió á Diego Centeno, haciéndole grandes of er- 
tas: éste las desechó y le correspondió con una invitación para quo salvara 
su persona é intereses sometiéndose al partido del rey. Pizarro salió de 
Arequipa oon quinientos soldados, y se dirigió al Desaguadero para bus- 
car á Centono y dar una batalla;, aunque este contase con doble f uena, 
pues tenia mil hombres disponibles. SI 20 de Octubre de 1547 acaeció en 
Guarina, un sangriento combate, que fué adverso A Centeno: de sus pcat- 
menores nos oeupuremoe en el artículo Pisarro, D. GonuJo. Crecido 
botín tomaron en aquel campo, los que debieron la victoria al saber y 
astnsias del maestre de campo FrancÍBco Carvajal. Laa vengansas 
y crueldades se aumentaron con el sacrificio de nuevas víctimas, du- 
raate la marcha de los vekioedores al Cusoo^ y dentro de esta misma 
ciudad. 

La noticia del desastre de Guarina, no conmovió el ánimo imperturba- 
bie de Ga s ea , quien alentó á los sayos con muchas reflexiones y su sere- 
nidad acostumbrada. Hizo avanzar tropas hasta Guamanga, y pidió la 

7 



60 GAS 

airtillaría eráUntd en. Luiiii» <Jliui4íO 1a últqufr arsaAÍvaeíbi^ 

para abrir la campaña. Al mariscal D. Alonso Alvarado lo nombró mMs^ 
tmdft ownpo!, alIifloiifiUdo Besito Sufqroz de Caami'jal aJíeves genem^t & 
^edio. Yil]a▼iceo<9ic^aftrgentomayore 084)itaiiea de eabaUos i D. .?e<lro I^uii 
dfiOahreBakl^iifrQMies.deAlTarado, Joan de SaayediA» IXie^Q de Hox% 
]%>dtigo- Salasfur y AJoaso de Kendomc qaj^tanea de infantería á £r. Belt^ 
Hur da Caetüla» Pablo de Menesea^ H^man Mejía de Gunaan* Juan AAenr 
■o falomijio^ GFomes de SoUe, Moeqnemí I>. Femando de Oáirdenae, Fran-- 
eieoo de Olmo», Gknaes Axiaa, Focce^ Sema y Pardales al capitán Qs^ 
bciel de Bejaa confirió el mando de 1a artillería. La fuersa c^netab^dr 
onatrocientoe cabaUoe, quinientas pioaa j aeteoientos anabnoeKOs, «ft \m 
gente qne onn se esperaba y fué Uegnado en seguida.. AoompaSí&bban 4 
€hMca los obiapos de lama y de Quito, y ^ del Cuaco D. Fr. Juan Sda^ 
no^ qne hsJbia podido escajpar en la derrota de Gusjriná donde estuvo con 
Centeno. También se enaontvaben allí los proyinoialea de Santix Ponulir 
go y la Merced* y varios clérigoa y religioeoff. Bl ejército príneipió en»' 
laamhiw por escalones saliendo de Jauja el 29 de Diciembre» y aTanaó^ 
hasta Andahuailae sin opoeicion a]gnna« puee ni di puente do YUoae b»? 
bia sido cortado. Inooiporosa el adelantado Velaleasar & qnien seguíais 
trescientoe soldados: llegó el capitán Centeno con alguna oaibaUería, efc 
gobernador de Chile B. Pedro Valdiyia» el licsoMsiado Pedro BAnórea de 
Qnifionee oidor de li^audleneia de loa Confines^ con ciento cuarenta soidil> 
doe» y el contador Juan de Cáoeres, que desde Lima lleTaba plata» Tes» 
tuMTÍos y otaros a<tConlo3..qae hacian gran falta. Valdivia eraunmiBtarí 
distinguido por sus conoeímientos y carrera: habla ▼anido de Chile en 
solicitud de amilioA para la continnacion de la guerra de Axanco» y ente* 
rado de la situación en que el Pera se hallaba, marchó & cifreoer sus eerj^' 
licieB Á Gfasca» quien los aceptó nombrandcriba coronel, ya qne no tenia» 
ospedlto ninguno de los altos puestos del ejósdto. Valdivia» Hinoj< 
AlvaaradOj Bojas y Yelalcaear, eran los oonsultores á quienes el 
escuchaba en las cuestiones müitares. 

Estaba ya para terminar el inTÍerno cuando se rompió la marcha d» 
Andahuailaspara Abancay, y encontrando cor fcado el pasodel rio Apnnmao, 
fué acordado ocultar en Jo posible el punto donde habría de echazse oteo' 
puente rehabilitando el transito; y al efecto* se comisionó á los capitana» 
Pedro Carnwco^ Lope-Martín^ D. Pedro Portooarrero, Tomaa Vasquea; 
A^ltonio XJuioones y- Juan Julio Ojeda» I09 euales fueron con algunos mcií' 
dedoa á los lugares que se les señalaron-para hacer xnreparativos» aparan* 
tando^el designio-de echar puentes «obre el mismo lio: tócele ai portngnea • 
IjQpa 2(artin, el de Gotabambas que eia el elegido. Este trabajé con em» 
peño y logró iormar y aaegnrox tres criznejas en una y otra banda; pero- 
halnándose descuidado en guardarlas, sucedió que tres soldados enenn* 
gos que vigilaban aquel paso, en unión do nnos pocos indios, cortaron 
con machetee y de noche dos de aqueDaa. Este contratiempo poso á 
Gasea en seríes cnidadoe» conjeturando que alH se le haría una 'fuerte 
cccistencia, que acaso no podría vencer. Ordenó que siguiera el trsIiajOF 



GAS 61 

con mM iefion; húo ft5H1ftntn,r la artíllBna y doscientos . arcobiusoroa para 
protejerlo, y él mÍBmo se situó allí mandando que el ej^oito se apxozi- 
mtm%-09mo lo Twfiodli «obr^potfisndeM á las áifioaJtades eaai áucipera- 
Um yie ee xf^irodiieíaai ea un eaTnino lleno de as^^esas y peligroB. 

^knsalo Pisarro no aoeedió á la soUaitad que con afán hizo Franoisoo 
Cbff9ajal pá» Fenif él á impedir el paso del ejército de Ghiecsj y con el 
«ráe que tavo del ooi-te de laa dee arisnejas, resolvió dar esa couüeion ¿ 
Jüwnde Acoata» valiente csjpitan pero escaso de aptitud para llenar el 
^Amsgo que babcia espedido oompUdamente el esperiiaentado Carvajal. 
Aitre tanto el puente ilba acregXandose pe» medio de penosas £atigaB> y 
no Xuevon menores las empleadaa para que paease alguna gente á fin de 
ir ecnapadfKU» ias alturas opuestas^ desde donde coadquiera fueran podía 
«aiitar un oontrasée tal ves irl^epa(rable• Dejáronse ver, anos pocos solda- 
dos ée Áoeeta que liioieron un reeonooimiento, mientras ^ colocaba su 
grueso en «na emboseada» Loaesploradoves se aluoinaroA ct^endo era 
tepf* del e^étoiibow <uia OBdütitod de negros é indios» eon largos paLaeqifte 
4e ÍAteaie se habiaii hedu» sabir» llevando delantera á los soldados. Un 
Vanez del Prado oon otro de los onemigoe» fugaron de su oampoj vinisn- 
doee al ddi rey« y a'visaron las dieposioíones y situación de Acoeta. Sste 
4Beyendo nalogcado su plan» y realitado el paso del puente por el ejócei- 
^, abandonó eu eneai'g» y so rotiró al Cuzco, en momentos de que Hiñe- 
josa y Valdivia animaban & la tropa en la fragosidad de ana subida pre- 
lawgw^a y «tenrante. £1 paso del Apurimao ooetó la pérdida de alguna 
gente y no pocos oabaUíMij mas aquellos bombrea tenaces, lueharon s^ 
SRediaMe con cuantos obstáculos lee círeoiera la naturaleza, paiadcte- 
■edoe en Ctt aventurada detaraúnaélon. LaUevaroA ¿efecto; mae pata 
feonirse en punto de salvamento tardaron cuatro dias, venciendo por 
tan «gsiae ttpntÉAae las mae penosos dificultades. 

SI timnfo de Gnarina imaÍA infatuado á Piaaxre y resuelto á eñtregAt 
su suerte al azar de una batalla» creyendo cobarde cualquier otto partido 
que se topnaae. Deeeohó nuevos consejos de Carvajal, que Opinaba per 
alargar laguecra^ dejando el Cuzoo si& reedrsoe; y fiado en la valentía de 
«na soldados, error gravísimo» sale de la ciudad oon su ejército» inferler 
en n^bneso, (tenía novecientos liombres y seU piezas de artilleria) y pasa 
á esperar lí su enomigo» on el campo de Sacnahuana á 4 leguas d^ Cuz- 
co» destinado á ser teatro del desenlace de la gtan cuestión» cuyo fin bus- 
ealMuí ambos contendientes. Gaeca se puso en camino y en breve presen- 
té sn^ércltadispuesto Á combatir. No tardó Goazalo Pizarro en intentas al- 
gunas operacione Bpreliminares;.pero so le malogró una proyeotadaserpre- 
sa» por anriao que dieron al enemigo dos soldados que á él se pasaron, y ou 
otra tentativa» fué rechazado oon vigor» mientras que la bien dirigida ta- 
tillsria de Oasea» lo cansaba no poeos dailoe eu eu mismo oampo* Bn el 
de los realiatee ae fosmó un plan circunstanciado á cuya ejecucioB eon- 
oumniiain todas las fuerzas^ según los. célenlos previsores y aíinades del 
in h etfge n teD. Pedio VakUvía; distribuyéronse las atendones entre los 
jefesi y cada cual comj^endió la parte que faabna de tocarle en el ataque* 



52 (ÍAS 



y cómo sería sostenido por las reservas^ en las ocasiones y en las emer- 
gencias que BobreTÍniesen. 

M 9 de Abril de 1548 Gasea dirigid i los oapitanes una aloooeíon Usba 
de aatacia y energía, para inflamar sos ánimos y ontarloe al oumplimiea- 
to de sus deberes; y on momentos de romperse los fuegos, todos quedaron 
atéoitos al rer que abandonando á Pizono, sus madores defenaores y 
oolpables amigos, se iban viniendo al campo reslista. El- psünero que se 
presentó á Gkuoa fué Garcilaso de la Vega; tras él un primo suyo y al- 
gunos otros; el licenciado Cepeda, aquel de cuya perfidia tanto hemos es- 
crito, el capitán Diego Guillen con doce axcabuceros, siguiendo estos 
ejemplos no pocos soldados mas. Conoció Gasoa según las notidas adqiu- 
ridas, lo prudente que seria no precipitar el combate, desde que «ca pro- 
bable alcanzar la victoria con ahorro de victimas y desastres; pero G<Nii- 
■alo Fizarro> en su alarmante situación, adoptó por el contrario, el medio 
desesperado de comprometer luego la lucha» reoéloso oon rasen de que «&- 
goieran las deseroiones si la difería 6 se retiraba delaate del «nemif». ■ 
Inició su ataque general; mas la resietonoia y dednon de las tropee 
de GhMca muy pronto dejó oonfundidoe y rotos á los oontrarios, que sin 
haoer esfuerzo de ninguna especie, se entregaron al desorden de una 
derrota efectuada por el terror pánico y la deslealtad, mas que por he- 
ehos audaces en el ejercimo y choque de las annas. Pizarro y Carvajal 
asombrados de lo que les pasaba, y sin podci* dispcr^ór do sus soldados y 
de muchos oficiales, quedaron casi solos presenciando la fuga en que ee 
desvendaron hacia el enemigo y por otras direocionee. 

Sata fué la batalla de Saesahuana no acreedora í( tan alto título, pese 
que puso termina á la guerra del óltimo caudillo de la familia del con- 
quistador Hearro. Ko habiendo querido huir, entregó su espada en el 
mismo campo al sargento inayor YiUavicenoio y conducido donde se ha- 
llaba Gasea, Óste con palabras las mas tocantes le reprobó su obstinación; 
y como Gonsalo quiso esousarse con razones espresadas con altivez, ^ 
presidente le dijo: " que ninguna rasen habia divina ni humana con que 
" satisfacer, adonde intervenía delito de rebelión, ó deaobedienoia contra 

BU natural principe, ojeroitando tanta crueldad ó injusticia como el lo 

habia hedió. " Mandó se le retirara encargando su custodia al capitán 
Diego Centeno^ el qudfué vencido por el mismo Pizarro en Guarina. ▲ 
FrancÍBOO Carvajal tomado en su huida del campo, lo defendió D. Pedro 
Valdivia do muohoB que querían matarlo y lo presentó á Qaeoa, quien 
dispuso fie le tuviese en seguridad. Los muertos hallados en el oampe no 
pasaron del número do veinte. 

£1 presidente sin la menor demora reunió una junta á que cononrriie* 
ron los tres obispos que allí estaban, el general Hinojosa,. él adelantado 
Velaloasar, el mariscal Alvarado, D. Pedro Valdivia y Gabriel Bojas. Se 
discutió si ccnvendria ejecutar á los presos inmediatamente, ó haoerio en 
el Cuscos todos opinaron por lo primero en cuanto á Gonzalo y otros "que 
*< era embarazoso guardar, y que con su fuga podrían ocasionar nuevos 
'^trsurtornos; pues mientras viviesen no se aquietmrian los revoltosos, '* 






GAS 68 

En ék acto fveron nombrados pant la hifonnaoioii, sentwicia 7 ejAouoion, 
Alonao Alrazmdo y el oidor D. Andrea de CiaiiMsa. 

Bafeoa deoboaroír á Ooosala Piíaarro traidor j fámoao tirano, Inndan- 
doae el ftülo znaa en la notoriedad de loa Hechos qne en una informaoio& 
abiraelta en yemtíenatro horas. Condenáronle á muerte y fué degollado 
el ee^nado dia del deaenlaoe. Segun la aentenoi» iu oabesa fué txaalada- 
da á liima para eoloearia en el rollo de la placa mayor con una inaerip- 
don infamante, fina Menea ee conflsoaron y soa caaaa domolidaa ae aem-< 
bnoon de sal. Vétue el artíoulo Pigarro i>. Gómalo* 

Al aigiiieaiedia fué arrastrado y hecho cuartoa Francisco Carrajal y 
ahoroados en el mismo campo loa capitames, Juan Veles de Guerara y 
Juan de Acoata: agrega Gomara & Francisco Maldonado, Díopiaio Bo- 
Tadi^a y Gonsalo de los Nidos á qxnen arrancaron la lengua, cortandioee 
á todos la cabeza; y fueron enviadas k dirersaa ciudades colocándose en 
jaulas da fierro: la da Aoosta bo ae trajo k Lima como dice el palentino, 
pues quedó en el Cuaco con la de Ifaldonado. Gasease trasladó al 
Coico donde ae le recibió con la pompa y entusiastas aumifestacioneB 
usadas en celebridad de loa que tnonf aa; Uamaxcnle " Tenoedov didUMO, 
padre de la libertad, y bien afortima-V>- " Eutíó fueraas A las priiuspa- 
les provincias eon varioa objetos, y el preferente de perseguir y castigar á 
los desgradadoB partidarioa y cómplices de Piaarro. En d Cnaoo dio 
la anfeoridad judieial al Mariaoal Alrarado y al oidor Cianea: allí se sen* 
teneló á un orecido nómero de presos unos á muerte y á ser desoiiArtU 
sadoss otros á asotes que se les dieron sacándolos por ISa calles cabld- 
^gadoa en laa llamas que Hamabaii caxneroa de la tiesta, y otroa en fin 
i galeras paralo onalaelss remitió presos á Eqpafia. GaroUaao dice 
que pasarían de cien loe soldadoa penados con rigor, y que los indios 
se aaombrabaii al ver la crueldad con que loe españoles se trataron en- 
tra sí, y de la pena de acotas queno se había antes cumplido en elioa- 
Bl^osoQÍsta Herrera ménoioiíade loe ahorcados en elCuseotf algunos 
Bo t afc l s a, Maldcnado, Guevara, Bosadilla y Nidos, al cai^tan Juan de 
la Torre, & Yergaza, al Bachiller Castro, Capitán Diego Carvajal* Fian- 
• cisco Espinosa, Diego de Contresas, Gonzalo Morales» García Muñoz, 
AloQÉo de Viedma^ Hernando de la Sierra, Francisco Mai-tin Bermejo y 
Benacdino de Valancia. £1 Ueeneiado Polo Ondegardo marchó i tomar 
el mando en el Alto Perú: allí también hubo algunos ^jostioiadoB y 
buan número de ricos multados en fuertes sumas por haber pertened- 
do d loe de la siira, denominación con que se tildaba 6, loe indiferentes 
que estudiosamente no habian perteneddo ¿ ningon partido. Ondegardo 
en breve remitió ¿ Gasea caudal que pasó de un millón dosdentos mu 
pesos. Hubo no pocos sentenciados en d Cuzco enrebddia, y otros 
pagaron también oantribucionea f orzosasi y porque habian muerto du- 
rante la contienda Pedro Puellea, Juan Porras, Alonso de Toro, Pedro 
Martin de Sicilia» Hernando Bachieao, Pedro de Fuentes, Cristóval 
Bdtran, Domingo Orbaneja» Galseran Ferrar, Francisco Gonsales, Ma- 
teo Bojas, Pedro Yiranoo, Baltazar de Cepeda, Blaa Soto. Juan García, 



64 , GAS 

Buicdomé AifuUar 7 oítcaiiim émeoMü se&üftdos, eeprooedió oontta 
8u fama j bienes, y fuecon deoUradM tzaidareip lo mianD que PsaocÍB* 
eo Almeiiidzas eoya casa en Chnqnuaoa quedó deetmi^a 7 semlmdft da 
eaL Mlioenoiado Cepeda fué UeriMk) i Bepefia» ee le «cxmetió i jmno, 
7 mmgió en una oárod. 

Paeadoe tea teniblee raoesoe empece el pfeskle&te Qaaca á espen- 
mentftr aqneUae aniar^nzas que áhogiui i loe GandiUos deepnee de hm 
fioloriaa: la sed inBaoiabie de reeompeneae, la exageiaoloa de los aorvi- 
oioSj el merecimiento siipnesto y en fin, las qtiejas y los zesentimseittQB 
de loe qne se oreen con derechos que nnooa se estíngoen ni se zeeoaooen 
pagados. Esta ambición inapeable guiaba á esos militares tur bo larn tos; 
y aunqne Gtasoa podía y tenia mndbio qne reparisir, para los aoveedores 
según BU ndmero y su oodioia, no eia dable que bastasen los mayooss 
tesoros. 

Gasea eoníinnó por gobernador de CSiüe á D. Pedio Yaldirla» dsndeie 
el título en forma que le faltaba, y designó y fijó los límites de este 
gobernación desde Oopiapó hasta la latitud de 41 grados. lie etavgó 
eomplido poder paza deseabrir, poblar y hacer reparto de la tierra: y le 
mandó se Tolviera acompa&ado db alguna gente de armas. Fsia dise- 
minar él ejéroito que no era prudente Bíguiese reunido, enrió cok tropa 
gobernadores Á diíérentes proTincúúk biso que regresase k la de su 
mando el adelantado Yélaleaaar, y lo mismo el capitán Venegasqae 
desde Nueva Qranada aun Tenia al Perú con cien hombres de cabelle- 
ría. Comisioaó á Gabriel de Bojas, Diego de Mora y Alonso MeBdoaa 
para que recaudasen tributos y quintos reales, y paca que ronmesen 
oontrlbucSones forsosas estfaordinarias tomándolas de los que temian 
ser oastigadoB. Después de estas y otras disposiciones pasó al punto 
llamado Guaynaiima en unión del obispo D. Fr. Ctoánimo-do Loaysa y 
del secretario Pedro Lopes OasaUapara hacer allí oon sooiego y madoea 
reflexión el repartimiento y mercedes ¿ que tantos militares eran aoree- 
dcoes por sus serricioe: Tezificado asi durante tres meses, en los «males 
se le dirigieron muchas solicitudeB, tomó el camino para la oapital de 
Lima dejando encargado al obispo que publicase, pasados unos días de su 
partida, las concesiones de indios y demás gradas acordadas. Previno se 
hiciese también notoria una carta que escribió para todos los f avoreci- 
dos y demás personas quo esperaban el resultado de las promesas y la 
distribución de encomiendas hecha en aquél retiro. Dio lectora 4 di- 
úho documento en el Cuzco el 24 de Agosto de 1648, el Provincial P^. 
Tomas de Ban Martin, ocui>ando al efecto el palpito, y predicando á 
tenor del sentido y objetos de la carta, que fué la siguiente: 

" Muy magníficos, y muy nobles seftores.— Porque muchas Teces la 
*' afición, que los hombres, á sus cosas propias tienen, no les deja tan 
" libremente usar de la razón, como oonTonia, para dar gsaeias á qtftoiL 
" se deben, y tenerle amor, y gratitud, acordé escribir esta, suplicando 
" á Vuestras Mercedes la tengan, é oonserren & mi persona. No solo 
'* por el crédito que yo con cada uno de Vuestras Mercedes tengo, y he 



CAS és 

'^ do ientr; per» aan p<Ir Jo que en la somoio he heelu^ liago» j haxé 
«t^MHito YiTMQce eA; él Perd» y fue» de éL S-qne dejado aparte la' 
«BÁdnaeiiMi» 7 memfl wa iqpie eedebe A paBÉunkueai eervíeioe» <{iia ^ 
alfBBoa de Ynaaferaa Meraedee he* haáho» oansideMn» ooibo aaa ea lo* 
gwiiial» uSmgwmn eeea da la» que he podido, he dejado dahaBerea^ü 
wUáo» Puae ooma Mben.en ol gaetode la iriiorm» qae ae ha haého 
«ftol Fesd (ni amLftieKa dál) omo ae ha visto» ni aa eabe» qne en taü 
pQaotBnapo«yoon.taa.poeagento> tanto ha^» gastado. Y todo lo qué 
flüéabftvaoo enla ttenw he pravaido k VuuaUau Iteoedea oon la tuyor 
igualdad, y joatíflía, qne he podido. D o arae land ome de noche» y de día» 
ent>«o>"*vloe nftéritoedeoadanno> para á la medida délloa zvpaaeti» K 
cada nno, lo qne merecieee. No por afioioD, aino por méifitoB» de tal' 
manera» qne ni al qne mnefao» f tieae por oontentarle, ni ae le diaae 
tantos «|De ae deffandaae a2< qne menea méritoa tnvleae» de lo qne' 



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'* memiioae. T lo mdamo ae hari: en todo lo qne en tanto» qne eetovie- 
'* n en el Pevú'Taoaae, qnn mrÁ xepartido oela en Yneatfae Meveedaai 
" loe^ne como basnoa iraaalloa» 4 hijondUügo, afarfiendo á aa vey» lo faaa 
"meceoido. Y porque maaá aolaa» Yueaaa ICeieedea goeen daatataa 
'< ríea tioRai no aolo paooosé ediar dcüa» lea qne han sida malea» y am 
'' Ibr^qna han catado á lamifai distando de hacer lo qne -racatsaa Her- 
" oedea hmi. hecho; maahe procnxndD» qne haeta qne Tncatraa Meraedear 
"eatétt vemediadaa» yneoa» ni de BapaAa,ni deTtem^ ISnncni^ 
" Micasagna, ni dé ftnatemala r ni Knev» Bapafta» entran- de nnefo-ea- 
'<cil%otvoa4|nepQedaocateavar á Yneaaa Maroedea el apcovechandea- 
" to de la tierna. Ypnea<todo lo qne digo ea Tardad^ y ea todo lo qne he 
" pndídopy pnedo hnaer en {aarvioio» y aprovechamiento de Yneaaa Mar- 
" cadea^ anpjicelea» qneaigniendo á Dioe, ae obntentcn» y aatMagan con* 
" lo qne A ae aatiaiaeas qne ea, ecmJiaeer loa hombrea» lo qne en an ai»* 
"fimopnadén. Y qne oannciende cato, d qne liara aoaite (aonqoene 
aaatangnieaa como Jk la dewaba) ae contante: oonaáe ían do» qne no 
ae pndo hacer mae« Y que el qne aqnello 1» diá» daae6 qne hñbleva 
para daraabí mny mafnrs y. qne aaf lo haiá qnando^ hnbiar» c p u a lmuii * 
dad paca ella Yqneáqnkn no le eiq>iere, orea qnefaé por haber 
mam» paño, de lo qne yo- qniaiera» para po da r eo la dar. Y qdeteng» 
per eurto» qne todaa lea Tecee4|iie vacase eoaa alguna de proifeého.(aa. 
taaoto qne yo eatavieae. en d Berú) no ae puopreerá» aina entre Tnoatenr 
Meroedea. £ sai», al qne ahora no le 0170» le eabrd^ pladende al • in.*' 
manaaiaoB» Ypna datodoa mia trabajoa» qne por nmr; y^tian^en 
eatw Jomada (en el postear tázalo de nda dlaa) he paaade» ningtma otMT 
coaa^paetando» ni qniaBe^ ataio haber hecho en ella conforme á la po*- 
qoadaddeml talento»lo qnedabo» como oriatiano á Pica, é á>ml«^,. 
"comoTaaallcyá Yneaaa Meaoedea» como dprejkao^y verdadaroaari 
"Tidor. Grande agraPfío me httriaa, ain6 entendiaaen» y f neaen giatciP 
" al amor» y déaee qnejd. cpaainrientp deseada nno de Yneatraa Mecoe^ 
'' dea twigo» ^ á lo qne he heabe^.y haj^en- an aanrido» Pnaacemo he' 
'' dicho, en nada- do lo qn» hepedMo, nípodr^, habría en mi falta. T 



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** porque ¿ eáum de ir yo á MttUr 1* AudienciA, é oomm dd la (áttdád dd 
lima» é todo lo danuM que aqní podxia dedr» podrá mejor rn|n«oMifcii' 
en Señoría Bevecwndtfwma el Señor Araofaúpo, rapUqné leu SeAocfa^ 
mokieieBe mesoed^y faTorde irá eea eindád^ y dar á oada modé 
y^eetaraa Meroedae lo qno le ha cabido: y ofreoevlea en ni nottbM lo 
'* que be dioko, que ae haxi en lo ponrenir. T por eeto do tenU aqoí 
" mae que deoir; de qne rñegoá Nneetro Señor me d^e Tor á tocbM 
'' YiuBtrae okereadee» oon tan gma pwaperidad, y creoimianto ea mi 
*' eanto aervieio» qoanto deeoon^ y yo deseos qne poede tener por oierto, 
" efi todo uno. Be eete Asiento de Gnainarinta» á dies y ocho de A|^- 
" to de mil y qcdniéntoe y onarenta y oeho« Servidor da Vuestras Mer-' 
"oedee. £1 lieenoiado Gasoa. " . 

LnegO qne se hiao pública en el Cnaoo la marcha seoreta da Gaaoa^ 
principiaron las murmuraciones y maUoiossa conjetures. De antemano 
le llamaban Ma^alena de la Grúa, con alitaion & la embaidoca da este 
nombre qne por heehioQra dice Qaroilaao castigó la Inquisición en Ea- 
paña. El presidente ea cierto que ae alejó de eaa manera por libertar^ 
se de laa quejaa y doaacatoa de aqueUoe inaolentea aoldadoa: y Fmy 
Qeróaimo de Loayaa que diaa deapuee recibió alH él palio de anobíapo 
de Lima» anfridlas mas atrevidas injurias, porque lecreian autor del 
repartimiento que irritó aobra manera á cuantos eaperaliaa mas» y á loe 
que nada aloanaaron. El bullieio loé eeeaadaloao y aun pudo él deaorden 
eatenderae á mayor esfera; porque ae hablaba hasta de matar al prela- 
do, al oidor Cianea y algnnoe maa: él primero repartió mnoho dinero 
por orden del mismo €kMoa, mas el segundo con enérgicas proridenoias* 
y caatigoa, restableció la tranquilidad, bien que cata no fué muy esta- 
ble* Babia eetremado diagusto por haberae dado cuantíoaaa eaicomien** 
das id general Hinojoaa y i loe jef ea qne ae adhirieron i Qaaoa en Pla^ 
aamá; pedían confnrioaa deaenvoltora la rebaja de muchoa xeparti- 
míentee para que hubieae con que atender á loe agrariadoe. Lo dia- 
iribuido subió á un millón y medio de renta (peaos de 460 mazavedia) 
y ftiVy— ■ ae emplearon en dádivas ciento cincuenta mil caetéUanoa dé 
oro que él presidente aaoó i los enoomenderOBé Hubo repaartimiento 
que producia den mil dnoadoa por anoe él que mae adquirió fué Hino- 
joaa. Ck»n todo esto no se saciaron algunos) y se vio que Melchor Ver- 
dugo y otros, entre ellos el mañana! Alvacado tan protegido de Gasea, 
escribiesen contra él y le acusaeen al fiscal del concejo. 

El preaidente mandó fundar una ciudad en la provincia de Chuquiavo 
oon la denominadott de dudad de la Fas, para memoria del zestabled- 
miento de la quietud y aodego del Perú» y que eirvieae de oentro mer- 
cantil entre Arequipa, Cusco y Chnquisacac el capitán Alonao Mendosa 
fué el comJrionado para llevar á efecto dicha fundaq&on. Entró O aeea 
en la capital de Lima el 17 de Setiemhre del mismo año 48, enniedio 
de pompoeaa joeremonias: bigo un palio qne traian loa aloaWea y regi» 
dorea, venia el sello real en una rica caja que conduda un caballo y 
cubierta con un paño de brocado. Fueron oatentoaae y profusas las ma^ 



GAS 6? 

^testaciones do lujo y esplendidez de aquella función, en que se aclamó 
ül presidente con los dictados de " Padre, restaurador y Pacificador. " 

Estaba en marcha para Chile por la vía de Areqtdpa el gobernador 
Í>. Pedro Val^via, cuando varios yecinos de a^uel país se presentaron en 
Lima quejándose de haberles tomado cantidades de oro al embarcarse para 
id Pera. Le acusaban "de homicidios hechos por sn mandado, do que 
*' tUTo inteligencia con Gonzalo Pizarro, y de qne en sus obras partlou» 
" lares daba mal ejemplo. " A esto so agregó que en Lima circnlában 
rumores que lo hacian Sospechoso, porque llevaba en su compaliía algu- 
nos delincuentes, fuera de otros que iban desterrados á Ohile, y <í lod 
cuales disimulaba sus dichos descomedidos] por último se rugia que no 
mostraba respeto Á hm mandatos del presidente. Gkidca envi-^ al general 
Pedro Hinojoea en alcance de Valdivia para que con pretestos y medios 
iBS^aces le inclinase á cumplir la drden de comparecer en Lima; y que 
8Í se negaba 6 hacerlo, usase de la autoridad real que al intento le con- 
firió. Hxnojosa se reunió ú él en Atacama, y desempeñado el encargo 
con mucho tino, se embarcaron ambos para el CáUao: Valdivia encomen- 
dó la gento al cuidado de Francisco UUoa, para que continuase su mar- 
cha al territorio de Chile. iSn cuanto llegó á Lima se presento & GascA* 
y habiendo satisfecho Á los puntos que formaban la acusación, le exoneró 
de ellos y dispuso se volviese á su gobierno, previniéndole que loa de- 
lincuentes que con él salieron regresasen al Ferd. Dióle el presidente 
un galeón y una g^ora en que embarcó sesenta soldados, algunas mu- 
niciones y otros pertrechos, y salió cou prontitud para Chile á cuyo país 
^arribó & ñn del año 1548. 

QasQSL en la capital conferenció con el corregidor licenciado Benito 
Iduarez de Carvajal, él oidor Cianea y los prelados de las órdenes reli- 
giosas, acerca de varios negocios interesantes, muy en particular en lo 
tocante á la conversión do los indios y & la tasación de los tributos, que 
Bra preciso reformar x>or los muchos abusos que en este ramo se come- 
tían. Gasea mandó que d capitán Nuflo de Chaves (hermano de Fray 
Diego de Chaves confesor de Felipe 2?) se regresase al Pan^uay de 
donde habia venido con tropa hasta Charcas, intentando hacer nuevos 
descubrimientos. En las provincias del Bio de la Plata faltaba la ne- 
cesaria tranquilidad, y un gobierno capaz de organizarías y dirigirlas 
provechosamente; y en atención & esto lo confirió Gasea al capitán Die- 
go Centeno que poseia propiedades y valiosas rentas en Charcas. Diole 
instrucciones muy detenidas sobre el modo como habia de conducirse 
en el desempeño de dicho gobierno, facultándole para descubrir terri- 
torioe, formar poblaciones y encomendar los rex)artimiento3 de indios. 
Le encargó trabajase mucho en la propagación de la fé católica, prote- 
giendo y dejando libertad Á los misioneros y catequistas: que cuidase 
de que el trato que se diese á los naturales fuese suave y basado en jus- 
ta equidad: que mirase con prudente atención todo lo relativo & los tri- 
butos, que serian muy moderados; y que no diese autoridad sino á per- 
6onii8 honrados y discretas para que no sufriesen los indios vejaciones 



6 



«8 GAS 

y perjuicios &, Centeno falleció antes de marchar á su destino; j de IO0 
snoesos poBterioree ocurridos en aquellas provincias^ no corresponde tra^ 
tar en el presente axtícnlo. 

Mientras pasaban tales sucesos en el Perú , proveyó el rey las plazas 
de <Hdores que eran necesarias para el resta blecimiento de la audiencia 
de liima. JjOS nombcados para ocuparlas fue ron el Dr. D, Melchor Bra- 
vo de Sarabia» D, Hernando de Santillan y D. Pedro Maldonado, á loe qu« 
se unirla D. Andrea de Cianea, el que vino con Gasea, pues el otro, D. 
Iñigo de la Benteria, era ya muerto. Dirigió el rey algunas órdenes pa- 
ra que se cumpliesen en lareor ganizacion administratiya del Perú. Man- 
d6 que loa indios que se habian traido de Ghiatemala y Nicaragua, fuesen 
puestos en libertad pcnra que de ella usasen como les conviniese, de con- 
formidad con la ley que habia abolido la esclavitud. Que los españolea 
que llegasen con mujeres, diesen prueba de ser casados, y que de otra 
manera no s€l les admitiese. Que se hiciera trabajar á los indios, porque 
se entendia que con ocasión de las guerras pasadas, se habian entreg^o 
á la ociosidad: que cuando se esperimentasen epidemias en pueblos de 
indios, se moderasen los tributos. Se ordenó á Gasea proveyese que por 
entonces no se cobrase nada por sepultarlos, y que lo acordase asi con 
los obispos. 

£ck el artículo del li cenciado Hodrigo Niño, damos razón de como fu- 
garon en diferentes isla s del tránsito á España, los reos que aquél con- 
duela condenados á galeras. Véase teimlñen Maiheos, Siwiolomé, qxiefuéutio 
de éstoB, 

Aprincipios de 1549 (el 13 de Marzo) estando ya en Lima los oidores, 
se instauró la audiencia por el presidente, y acto continuo empezó á ejer- 
cer BUS funciones bajo el título de chancüleiia real. GkMca celebró varios 
acuerdos con los obispos y la audiencia, de que resultó enviarse visitado- 
res por todo el reino, para que investigasen y diesen informes del estado 
en que se hallaba la instrucción religiosa de los indios, y cómo procedian 
los encargados de entender en ella. Dichos visitadores habian de inda- 
gar asimismo los agravios y maltratamiento que dieran los encomende- 
ros á los indios, y los tributos que éstos les pagasen. También deberian 
recoger datos seguros en todos los principales pueblos, para cono- 
cer cuales podrían ser según las localidades, los tributos que conven- 
dría imponer á los indios, en que manera y especies, y en proporción con 
lo que pagaban á sus antiguos reyes. Después de salir los visitadores. Á 
sus destinos, hubo nuevas reuniones á que se- agregaron algunos religio- 
sos y varios capitanes y vecinos notables. Resolvióse, en cuanto & la 
bl(rbara costumbre de cargar á loe indios como si fueran bestias, que- 
dase prohibida en todo lugar donde hubiese animales para hacer el 
tráfico, y donde nó, se disimulase mientras fuei*a indispensable: (era 
esto lo mismo que si no se prohibiera): que á los indios de la sierra no se 
les trajese á los llanos, ni los de estos se llevasen al interior: que tam- 
poco 80 les hicies>.mudar de clima, ni menos salir del Perú á ninguna otra 
parte. Nada diremos opuesLo á la buena intención que ocaso guiaría oí 



GAS 6« 

gobernador Gojsca: mas talos disposiciones no tuvieron el oumplimiento 
reclamado por la humanidad y la justicia: y en breve los infortunados 
indios fueron víctimas de la crueldad espantosa ejercida con gran nú- 
mero de ellos en las llamadas mitas, que los condenaban á trabajos for- 
zados de minas & crecidas distancian de sus hogaxes. En cuanto al 
servicio personal, no se les exoneró de él, á pretesto do que era preciso 
esperar que hubiese mayor número de negros del que c:dstia; y con reü- 
pecto Á la esclavitud do los indios, se dictaron órdenes severas para que 
fuese del todo estinguida. 

A vista de las noticias y pareceres que fueron enviando los visitado- 
res para designar las tasas de lo que por tributo babian de dar los 
indígenas de los diferentes territorios, se acordó lo pagasen de las cosas 
que tuvieran y no de otras. Se resolvió no hacer distinción de indios 
adquiridos con motivo de las guerras, sino que ú todos se les sujetase ú 
igual condición; y á los encomenderos se les previno habian de limitarse 
á las ^tasaa que se fijasen, sopeña de devolver el ezeso que exigiesen 
con el cuatro iAnto de él por la primera vez, y con la pérdida de la en- 
comienda, en caso de reincidencia. Gasea hizo diferentes concesiones 
en favor de algunos á quienes no agració en el repartimiento; y á otros 
los casó con viudas ricas, cuyos enlaces los fueron muy provechosos, 
bien que no saüsfiícieson á varioj contrayentes las cualidades ó aspecto 
de las personas. Acerca de estos matrimonios dice el maestro Gil Gon- 
zález, que Ghhsca distribuyó entre algunos, mas de cincuenta mil du- 
cados. 

Fué cuantiosa la cantidad que en metálico acopló el presidente en 
todo el territorio por quintos y otras procedencias. Baste decir qne 
pagó novecientos mil pesos de oro, que so demostró habia invertido en 
la contienda con Pizarro desde su llegada á Panamá: él hizo frente ú 
los gastos con sumas que tomó prestadas en repetidas ocasiones. Que- 
dóle disponible para llevar al rey un millón y trescientos mil ducados, 
con cuyo caudal pensó luego en ausentarse, porque tenia autorización 
para volverse á Espaua en cuanto considerase terminada la pacificación 
del Perú. 

Confió al capitán Juan Nuuez del Prado la reducción y población de 
la provincia de Tucuman, dándole las instrucciones que estimó conve- 
nientes. En lo principal de ellas aparece que no avecindaría contra su 
voluntad indios conducidos do un ligir á otro. Que procediera con mu- 
cho tino empleando medidas suaves: que so les doctrinaae on la reli- 
gión y buenas co.-tumbres; que el comercio con ellos so practicase sin 
violencia alguna; y que no se les obligase & trabajar en minas contra su 
voluntad. Al capitán Diego Palomino lo envió ú la conquista de Chu- 
quimayo, donde pobló la ciudad de Jaén: la de Zamora la fundó en |.5^^ 
Alonso de Mercadillo al regresar ú Loja por mandato de Gasea, despno.i 
de la campaña de Saosahuana. £1 capitán Francisco Hernández Gírou, 
hombre inquieto, audaz y nada juicioso, luego que Gasea se retiró del 
Cusco, mostró descontento porque esperaba mayor premio quo el que 



oo GAS 

le fué acordado. Sns desmanes obligaron al oidor Cianea á tomar pro> 
videncias qiio exitaron sn dosagprado. Gusca consiguió traerlo á Lim» 
donde le ac^Misejó y le redujo iK>r de pronto á enmendar su conducta. 
Encomendóle la conquista del país de loe Chunchos, haciendo promul- 
gar con solemnidad este nombramiento, hecho por alejarle, y que lo» 
hombre de orden censuraron y llevaron á mal, pues deseaban que Gas- 
ea lo mandase íí España para que no encontrasen abrigo los muchos 
soldados atrevi<Í0B 6 innorales que había en la capital, y que le rodearon, 
para tener lugar en la conquista que dcbia emprender. Véase Girón. 

Carlos 5.* en 11 do Mirzo do 1550 ordenó Á Gasea que ol repartimien- 
to de Yucay con la coca de Alisca perteneciente'? al finado marques Pi- 
jiarro, y que aquel habia mandado tener en depósito, se incori)orasen & 
la Corona; y que las rentas que produjesen, se diesen por su vida al 
hijo del marqu^^s con la calidad de que en los cuatro primeros años se 
reservase la mitad para dote de la hija del mismo Pizarro. Previno 
también el rey que ambos hijos fuesen remitidos á España, y que de 
dicho repartimiento se diesen seis mil ducados á cada una de las doa 
menores hijas, una de Juan Pizarro y otra de Gonzalo Pizarro, efec- 
tuándolo por anualidades de íl mu. Ordenó igualmente que se enviase 
Á España un liijo de Gonzalo que era muy mal inclinado. Gasea habia 
propuesto que aquellos bienes se adjudicasen sin termino ni condición, 
& los dos herederos del merques. 

En otra orden girada en el mismo año y dirigida ú Gasea, so le pre- 
vino que conforme estaba mandado desde 1513, se espulsasen inmedia- 
tamente cuantos esclavos berberiscos de ambos sexos se encontrasen en 
el Pero; así como las personas libres nuevamente convertidas, y los hijos 
de éstas; " porque era preciso quitar de una tierra nueva, ocasiones de 
*' inteligencia con los mahometanos ó los de otra cualquiera secta. " 

Gasea recibió una c^Jiüa de 30 de Marzo de 1549 jyara que el cabildo 
de Lima reasumiese las funciones del fiel ejecutor perpetuamente, y las 
ejerciesen uno de los alcaldes y dos regidores elegidos cada mes. Esta 
fué pretenden del cabildo: antes habia un fiel ejecutor en Lima y otro 
en ol Callao, y el producto de estos oficios era un ramo de los propios. 

Estableció el presidente en 1550 el juzgado de bienes de difuntos que 
r.o Imbiesen testado, ol cual después so titul(> de " ultramarinos é in- 
testados " á cargo do un oidor que relevaban los vireyes cada tres años, 
y un jefe de hacienda que entendia en la contabilidad. A su venida del 
Cuzco habia mandado construir el puente denominado Guarpa en el ter- 
ritorio de Guamanga. Varios españoles prófugos de resultas de sus 
compromisos con Gonzalo Pizarro, formaron en 1549 una población en 
ol lavadero llamado San Juan del oro, de la provincia de Carabaya. 
Por estos tiempos se hocian ya sentir las disenciones de los españole» 
residentes en el admirable mineral de Potosí descubierto en 1545. Prín- 
cipiaron con la fundación de la villa del mismo nombre los disturbios y 
combates del partido de Pizarro con los de Potosí que le rechazaban: y 
luego siguieron las célebres luchas entre los vizcainos y los naturales 



GAS o* 

de otraa proyincias de España que por largos años c^eandalizoxon con 
loe SkOGBÍmdLOQ, robos y otros crímenes de que hemos hecUo meoiozia eu 
los artículos de diferentes vireyes. 

"El presidente Gasea dictó algunas leyes municipales, y eludió en 
1648 una ordenanza relativa á los negros esdayos y libres, liando que 
de la existencia de ellos se ayisaso al cabildo para formar un padiron 
exacto. Que los amos pagasen por una Tez dos pesos por cada uno de 
los de diez aúos para arriva^ y un peso x>or los de menos edad. Por loa. 
que naciesen en adelante un peso; y por los que viniesen después, cuatro 
pesos de entrada. Fueron exesivas las penas que impuso en la prag. 
mÁtica. de aquel año contra esclavos x>^6f ugos, bien es verdad que come- 
tian mucUoe y graves delitos en los casorios y campos de toda la costa* 
La simple ausencia se castigaba con cien azotes y con prisión en cejpo 
de cabeza: pero si el objeto de ella había sido ir & vivir oon alguna, in- 
dia, la pena era cortar al negro las partes pudendas públicamente. Si 
permaneeia huido dXez días, se le destroncaba un pié & elección del amo, 
6 sufría castigo mayor» si ademas de la fuga habia perpetrado otro de- 
lito. Era permitido matar á los negros que se resistiesen cuando se lea 
fuera á capturar: los amos pagaban los gastos de la aprehensionj y también 
se aplicaba la pena de muerte Á los que "kjú&n por tercera vez. Nadie 
podía acoger á los negpros prófugos, ni darles de comer» ni quitarles las 
prieáones: todo lo cual se castigaba con el mayor rigor. Los negros ro- 
baban, asesinaban á cualquiera, y oprimian á los indios: era di£cil su- 
getarloB y moralizarlos; pero al contemplar semejantes crueldades auto- 
rizadas por un sacGxdote como lo ora el gobernador, nos limitaremos, en 
medio del horrar que causa mencionar penas tan atroces y repugnantes» 
¿ decir tan solo que Oasca era inquisidor y estaba acostumbrado á la 
inhumanidad ejercida siempre por el abominable tribunal ü que pertenecía. 

Después del repartimiento de Guainarima en que fueron adjudicadas á 
loe vencedores las encomiendas que poseian los principales partidarios de 
Fizarro, habían ido vacando otras que tocaba á Gasea distribuir, y cuya ad- 
quisición era la esperanza de muchos de los que quedaron resentidos y. 
descontentos porque no se les había considerado. El presidente conociendo 
por esperiencia el peligro que corría en medio de tantos soldados inso* 
lentes que le siguieron desde el Cuzco, y le asediaban cu Lima en de- 
manda de recompensas; cuando distribuyó todo lo demás que aun habia 
vacante y por muerte de varios capitanes, determinó reservar sus pro- 
visiones para que después de ausentarse tuvieran publicidad y efecto. 
Las puso en pliego cerrado en poder del secretario de la audiencia, para 
que á los ocho dias de su partida se hiciese por el arzobispo la publica, 
cien y entrega. 

Era tai el miedo de Gaaca i la desenvoltura y atrevimiento de los 
soldados, que en medio de su habitual reserva urdió la treta de hacer 
algunos apuntaciones y dejarlas como por descuido al alcance de algunos 
empleados para que echasen la voz de que se habían dado encomiendas 
Á los mas temibles de aquellos, y i. quienes ni habia pensado agraciar* 



62 GAS 

Con esto se afanaban muchos, como refiere el palentino, por saber la suer- 
te que les tocara; y llegó la vez de que aproyecharan hasta los criados 
con hacer falsos anuncios, y recibir por ellos regalos y gratíflcaoiones: — 
que no es nuevo en los palacios de los que gobiernan se espióte á los 
pretendientes de una manera indecorosa, como lo hacian los favoritos de 
Carlos V. 

A tiempo que los caudales para el rey y los de particulares estaban 
embarcándose, y el mismo presidente se hallaba pronto para emprender 
su viaje de regreso, se recibió por este una cédula real mandando se 
aboliese en lo absoluto el servicio personal de los indios. Gasea para 
•splorar la intención de los oidores, los exhortó para que dispusieran su 
cumplimiento, y aunque estos hicieron algunas observaciones, opinaron 
que al punto se promulgara aquel mandato. Mas no siendo ese él pen- 
samiento de Gasea, les advirtió que si tal oosa se hacia en los momentos 
de su partida, era casi seguro que ocurrirían nuevas alteraciones. Con 
esto quedó abierta la puerta á una discusión en que se pusieron de ma- 
nifiesto los inconvenientes que habia para llevar 6, efecto la orden del 
rey. Fué uno de ellos el que no existían en el país negros ni acémilas 
suficientes á causa de las interrupciones y trastornos motivados por las 
guerras, y que habituados los españoles pobres Á la vida libre del solda- 
do, rehusaban todo género de trabajo y servicio por mas que se les ofre- 
ciesen buenos salarios. El miedo acogió bien estas reflexiones y com- 
prendiéndose que conforme á ellas podía eludirse el cumplimiento de 
tan justa providencia, so resolvió aplazar sus benefioios hasta que cam- 
biadas las circunstancias fuese posible llevarla á efecto. ^ 

El presidente después de dar á la audiencia presidida por el oidor 
Cianea sus instrucciones y consejos, y de entregarle el mando, se embarcó 
para Panamá el 2 de Febrero de 1650 (algunos dicen que dias antes) 
llevando para el rey millón y medio de castellanos que reducidos & co- 
ronas de España montaban á dos millones cien mñ, de & trescientos cin- 
cuenta maravedís. Fuera de esta suma iba otra bien cuantiosa corres- 
pondiente al comercio y á muchas personas particulares. 

Varios vecinos pudientes quisieron obligar ¿C Gasea á que recibiese 
un obsequio que se dijo importaba mas de cincuenta mil castellanos de 
oro. El les dio las gracias y no los admitió diciendo, " que el rey lo 
" habia autorizado para dar, mas nó para recibir, " y asimismo lo hizo 
cuando anteriormente unos caciques le daban un presente de conside- 
rable valor en plata. Aun ú. Sevilla le enviaron unos comerciantes mas 
de veinte mil castellanos, escribiéndolo para que los recibiese, pues ya se 
hallaba fuera del Perú: tampoco aceptó esta segunda dádiva. 

Dejó ordenado al arzobispo D. Fr. Gerónimo Loayza, que en unión del 
provincial de Santo Domingo Fr. Tomas de San Martin y Fr. Domingo 
de Santo Tomas, hiciesen una revisita general tasando las cuotas que por 
tributo hablan de dar los indios Á los encomenderos. Agravióse el oidor 
Saravia de que se prescindiera de la audiencia, cuando ella según man- 
dato real debía intervenir también en asunto tan grave; y por esto se 



GAS «8 

nombró al oidor Cianea para concurrir con los dem&s al desempe&o de 
aquella comisión» y después por su enfermedad al oidor Santülan. 

Ghiflca llegó ¿ Panamá» y se dirigió á Cruces» donde se embarcó pora 
Ohagres dejando como ochocientos mU pesos que no pudo trasportar. En 
Kicaragna se habian sublevado Hernando y Pedro Coutreras» apoyados 
por un Juan Bermejo y otros delincuentes prófugos del Pero» quienes in- 
vocando la libertad» vivaron como príncipe & dicho Hernando. Este mar- 
chó de Granada á León y principió sus hazañas matando él mismo k pu* 
fialadas al obispo D. Fr. Antonio Valdivieso asociado de un fraile domi- 
nico Castañeda, g^ran sedicioso y dado á los vicios: existia una ardiente 
enemistad de la familia de Contreras al obispo y por ella fué sacrificado. 
Después de algunos sucesos que subsiguieron» Hernando y Bermejo pro- 
yectaron tomar á Panamá con el fin de robar» hacerse de mayor fuerza y 
venir sobr*) el Perd. Pedro Contreras» hermano de aquel» sorprendió á los 
buques que allí habia» y Hernando ocupó y saqueó la ci udad» remitiendo 
fuerza á Cruces en seguimiento de Gasea que llevaba pocos días de de* 
lantera. Allí se apoderaron del caudal arriba indicado; y eomo espedicio- 
nasen á Chagres con toda su gente» los habitantes de Panamá- se levan- 
taron y organizaron prontamente para defenderse. Tina novedad de tan- 
ta trascendencia obligó á los rebeldes á retroceder: hicieron xm recio 
ataque á la ciudad y fueron rechazados: muchos negros tomaron parte 
en favor del rey. Salieron en su seguimiento los de Panamá y empeña- 
ron dos fuertes encuentros, uno adverso y otro decisivo en que se pro- 
nunció la derrota de los insurrectos, muriendo muchos y ref ug^iandose el 
resto en los buques. Perecieron Bermejo y otros notables revolucionarios, 
y los vencedores mataron sin piedad d los prisioneros. Por áltimo» per- 
seguido Hernando Contreras en su fuga» le hallaron ahogado en una cié- 
naga: su cabeza se colocó en paraje público dentro de una jaula de fierro 
por orden do Gasea que habia regresado á Panamá. Recobró el caudal 
perdido en Cruces; suceso próspero ajustado á la buena suerte que habia 
tenido en todas sus empresas. Se puso luego en camino» se embarcó y 
volvió á España con la misma felicidad que de él nunca se ax>artó. 

A su llegada á Cádiz por el mes de JuUo de 1550» dice Gil GK>nzalez que 
escribió al arzobispo de Sevilla D, Femando VaJdes su condiscipulo» avi- 
sándole iba sin dinero ni vestidos para poder entrar en Sevilla» y que el 
arzobispo lo auxilió en todo y le alojó en su casa, £1 emperador mandó 
pagar cuarenta y seis mil pesos en que Gasea quedó adeudado de resul- 
tas de su viaje y comisión en el Perú. Cumplió su propósito de no perci- 
bir sueldo alguno» gravando solo con lo preciso para su alimentación; de 
lo cual hacia Ucvar cuenta prolija ante escribano, como lo refiere Agus- 
tín de Zarate. Carlos V. le presentó para el obispado de Paleacia» y Fe- 
lipe II en 1561 le promovió al de Sigüenza, Gasea desempeñó en Alema- 
nia encargos de importancia que so le confiaron; y después de celebrar 
un sínodo en su diócesis» falleció el 18 de Noviembre de 1567: de su orden 
se tarasladó su cadáver á la iglesia de la Magdalena de Valladolid que 
habia fundado y dotado» y cuyo patronato tuviex'on los marqueses de Re- 



M GAS-GAÜ 

Tilla descendie&ies de su hermano B. Biegc de la Gasea que fué mioni-* 
bro del consejo de CastÜla. 

Batre los papeles manuscritos de la biblioteca del colegio do San Bar- 
tolomé de Sahudanoa, hay dos tomos que so intitulan 'K>asca, priyllegios 
y documentos originales tocantes á la pacificación del Perd:" se encuen- 
tran en dios muehas prori^ones del concejo al marques iHzarroy otros, 
trasca escribió una historia del Perú que se imprimió en 1567 segün cons« 
ta en la biblioteca de B, Gabriel Bora, y que D. Nicolás Antonio ni el 
marques de Alventos registraron en sus catálogos; pero la cita Barcia en 
el Epítome de la bibUoteca de Pinelo> tomo 8? pagina 649. y el oidor 
Cerdan en su discurso histórico sobre el Perd, que está en el 1*'* tomo de 
las memorias de los Tireyes, 

Escribieron acerca de Gasea muchos autores: Pulgar en la historia de 
PalendLa, libro 3 capítulo 27 ,ei conde de la Boca en el "epítome de dar- 
los Y:" Dieg^ Sánchez Portocarrero en el "catálogo de los obispos de 
Sigüenza": Femando IPisarro en los "Varones ilustres de indias'^; y 
además el cronista Herrera, Gareilaso, Diego Fernandez el palentino^ y 
otros autores de las antiguas crónicas del Perú. 

ltA8f#i — ^Fr. Alonso— TsoLoao. — Fué relajado y ahorcado en Lima el 
18 de Abril de 1578 por sentencia del tribunal de la Inquisición á causa 
de haber sostenido doctrinas heréticas. En este auto de fé sufrieron Id 
reos mas> las ponas á que se les condenó. 

6AVDIÜ. — B. Luis — OAnAiiLsao FKAncés^^-de la real academia de 
ciencias de Paris, y regia sociedad de Londres. Fué el 4? Catedrática 
de matemáticas de la real universidad de san Marcos de Lima, y el 3r. 
cosmógrafo que hubo en el Perú. Gaudin vino á América en 1735 como 
miembro de la comisión de los académicos franceses que Luis XV. envió 
á medir algunos grados de meridiano en las cercanías del Ecuador para 
conocer la verdadera figura y magnitud de la tierra. Llegó á Cartagena 
de Indias el 15 de Noviembre con M. M. Bouguer y la Condamlne, el bo- 
tánico Jussieu y otros, y aUí se reunieron con B. Jorge Juan y B. An- 
tonio de XJlloa, oficiales de marina españoles que con igual destino ha- 
bían sido nombrados por el rey Felipe V. — Bespues de tenor Gaudin 
parte muy notable en los graves y difíciles encargos que aquella comi- 
sión científica desempeñó, y de haber observado en Quito el cometa que 
se dejó ver en 3 de Febrero de 1744, la universidad de Lima le eligió 
para servir la cátedra de matemáticas, vacante por fallecimicuto de B. 
Pedro Peralta. El la aceptó porque no podía regresar á Eui\)pa tenien- 
do aún que evacuar algunos asuntos pertenecientes á su comisión; y ha- 
da el ánimo de aprovechar en nuevas observaciones y esperimentos, el 
tiempo que permaneciese en el Perú. A su arribo á esta capital le re- 
cibió con benevolencia el viroy marques de Villa-García, confirmándole 
en aquel empleo, y confiriéndolo el do cosmógrafo que sirvió hasta 1730 
con la misma contracción que la cátedra. 



GAÜ-GAV-GAY « 

Oaudin foniió en 1747 el plano de Bellayieta, y con snjecion.á él se 
mandó edificar ese pueblo á la inmediación del puerto del Callao por el 
Tirey conde de Superunda. En el año de 1750 regresó & Europa por la ría 
de Buenos Aires: y en el de 1763 estableció el obserTatorio de Cádiz en 
unión de D. Jorge Juan» Director del colegio de Guardias ma r inas. Ma- 
dama de Gaudln en Quito careciendo de comunicaciones de su esposo, y 
dando ascenso sin duda á falsos datos> cayó en el error de creer que él 
se hallaba en el territorio del Amazonas con otros franceses. Emprendió 
yiage para buscarlo» con sus dos hijos, un hermano y criados. Pasó 
terribles desgracias en una larga personación, vio perecer á su familia» 
y arrostró sola graves peligros con heroica resolución, hasta que inci« 
dentes casuales la f arorecieron, y pudo llegar al Para desde donde pasó 
á Cayenna. Véase Maroto — ^Fray Diego, en cuyo artículo se trata de una 
comisión que presidió Gaudin para aireglar los precios de las varas cua- 
dradas en las tasadonee de áreas de Lima — Véa^e UUoaf D. Aniamo de— 

4}i?ILlV — Baltazab — natural de Lima, célebre escultor y fundidor, 
hijo de un español y de una India. HaJUndose asilado en el convento de 
San Francisco con motivo de un delito que habia cometido, el virey mar- 
qués de Villagarcia le ofreció seria perdonado siempre que hiciese una 
estatua ecuestre de Felipe V. Aceptado este partido por Gavilán, fundió 
la estatua de bronce, y en 1788 fué colocada sobre el arco del Fuente. 
Según opinión del conde de las Torres, manifestada en la carta que diri- 
gió al rey con respecto á los temblores esperímentados en el Pero, y que 
se publicó en el Semanario erudito; el citado arco "no cédia al del real 
palacio de Madrid, en el primor de su arquitectura magnitud y solides.*' 
El terremoto de 28 de Octubre de 1746 derribó la estatua y el arco tam- 
bién, por que tenia una pequeña desunión que nunca se creyó pudiese, 
dañar al todo de la fábrica. Bediflcóse en 1752; y en 1771 se formaron 
las torres que hoy existen, colocándose al centro un reloj con dos esferas 
que perteneció & los jesuitas. La muerte de Baltazar Gavilán fué repen- 
tina, por la impresión que le causó al entrar en su habitación y encender 
luz, la vista de un esqueleto humano trabajado por él mismo para repre- 
sentar ¿ la muerte en las procesiones de semana Santa del convento de 
San Agustín. La estatua que con la caida se destrozó, era una obra de 
bastante mérito por su tamaño y propiedad artística. Como escultor. 
Gavilán merecía crédito por las obras que habia hecho con tino y per- 
fección. Distinguíanse entre estas, varias imágenes de los templos, y los 
bustos del marqués de Casa-concha, del conde de las Torres y otros per- 
sonajes. 

|}A¥ — Mb* CitAUDio — ^nacido en Francia, miembro de la Legión de 
honor, é individuo de varias sociedades científicas. Hizo sus estudios en 
la universidad de Paris, y vino á Chile en 1829 con el objeto de estu- 
diar su historia natural, su estadística y geografía. Lo puso en obra re- 
cibiendo del gobierno una decidida protección. Publicó en 1844 su histo- 

9 



«6 GAY-GEL 

ris ttrioa y poUtioa, la oiial con sus mnchos é importantes docomentos 
coiitiene abnndantdB datoe para la historia del Perú, por el enlace y en- 
oadenamiento que los snoesos de aqnel país 7 este tienen entre sf, desde 
la oonqnista de Chile hasta los dltimos tiempos en que quedó indepen- 
dientOj después de una larga 7 obstinada contienda. La obra histMca es- 
crita por Ga7, á pesar de no pocas equivocaciones que se le notan, intere- 
sa 6 enantes la consulten en diTersos asuntos conexionados mas 6 mendb 
con los acontecimientos que tienen que ser parte de la historia peruana* 
' Ga7 publicó también sus obras sobre Botánica 7 Zoologia de dicha Be- 
pública en 1846 7 1847. Sabemos el fallecimiento de este escritor, mas no 
la fecha de él* 

QATAVMB — D, JosK— Véase Tarre-hlanea— 'Conde de— 

UnAV — El Db. D. Aimass JtrAír— natural de Tordesillas (VaUado- 
lid) doctor en ambos derechos. Fué fiscal en Seyilla, 7 vino á Lima de In- 
quisidor en 1611: aun lo era en 1665 cuando se le promovió al obispado 
de Popa7an, vacante por traslación del obispo B. Fra7 Bemardino C&r- 
denas, natural de la Paz. No aceptó la presentación, 7 en su lugar se 
nombró 6 D. Juan Machado de Chaves, natural de Quito. 

* 

' WUHEfl — ^D. Aktokio— Nacido en Almagro (Murcia). Ko sabemos 
éon qué motivo vino al Perú, 7 probablemente fué uno de los muchos 
que acudieron en busca de fortuna ejercitándose en negocios de fáciles 
ventajas. Llegó á Potosí el a&o de 1618 siendo corregidor B. Francisco 
Sarmiento de Sotoma7or de la orden de Santiago. 

En diferentes artículos de esta obra, 7 con particularidad en los cor- 
respondientes 4 los mas antiguos vire7eB, hemos dado cuenta délos gran- 
des desórdenes, atentados 7 conmociones ocurridas en la imperial villa 
de Potosí, por efecto de loe odios implacables de los vizcainos & los natu- 
rales de otras provincias de Espafta 7 & los hijos del pais á quienes lla- 
maban criollos. Geldres hombre soberbio, díscolo, turbulento, 7 enemi- 
' go acérrimo de loe vascongados, tomó en breve tal ascendiente sobre los 
criollos, que se hizo caudillo 7 capitán de ellos, 7 los condujo muchísimas 
veces á perpetrar asesinatos 7 diversos otros crímenes. Los vizcainos po- 
Boian cuantiosa fortuna, 7 se hablan apoderado de casi todos loa destinos 
pi&blicos: su influencia llegó á hacerse perjudicial é intolerable. Geldres 
obligó á todos los de su bando á no consentir que las mujeres pertene- 
cientes á sus familias contrajesen matrimonio con vascongados: con este 
7 otros procedimientos, los rencores se acrecentaban cada dia, 7 las lu- 
chas se hicieron mas sangrientas 7 feroces. 

Atribn7ese & un portugués la original idea de no permitir loe de un 
bando que pasara cualquier individuo de otro por una vereda de la pla- 
za; 7 al que lo hacia le cargaban diez hombres armados que guardaban 
el tránsito. Tan estrafio antojo irritó el amor propio de cuantos se 
teoian por mn7 animosos; 7 de aquí resultaron frecuentes tragedias, 7 



OEL w 

tRBíUeii q«6 no poeM T«oet mi hombre solo con sb» anoM a«ttb«e oo& 
1m gottnUinM del pMeo, y laliMeidel Unco oon er^to de yaliente á to- 
da praeba. Bete ejemplo de las desenfretUMiae paaionee de loe kabiturtei 
^ Potosí^ basteria para qoe se oaleidase á qné estremo había llegado el 
desoonoierto sin qae Lw aatoridadee alcaasaeen á repximir loe ezesoe, 
ovando mas bien eran Wotimas de eUos los alcaldes y otros funcio- 
saríoB. Bn todas las arentoras y lochas, entendía y figuraba el terrible 
Oeldree: eran perseguidas de muerte las mujeres y hasta loe artesanos 
^ne en algo aeryian á los Tasoongados; pero estos lejos de quedarse atrás^ 
oometíantodo género de estoreiones y cximenee contra sus advérsanos. 
Bn 1621 predioaba dootrinas de paz y reoonciUaoion, un TÍrtooso jesoi- 
ta el padre Pedro Alonso Trujillo que era rector de la Compa&ía, y en la 
onaresata ooniidó á los mas pertinaoes 4e los encamÍEadoe bandos, para 
que asistiesen é un sermón que preparó á fin de rogarles encarecidamei!- 
te enmendasen su oondneta, depusiesen los odios y restableciesen la pac, 
CTno de los oonenrrentes fué CMdres, el cual irritado con las amonesta* 
oiones del predicador, se junté con otaras y Uamaado & deshoras al padié 
'IVnjillo para una eonfesi<m, la hicieron saür de sn casa: lleváronle áotra, 
j alU Qelújna lo d^ por muerto á fuena de golpes que el mismo le des- 
eargó con una talega llena de arena. Luego que fuá pública esta atroci- 
dad, sobrerino un alboroto general en el Tedndario, y se buscaba por to- 
das partes Á Geldres oon ri fin de castigarlo por un crimen tan escanda- 
loso. GteMres oculto en casa del andaluz D, Luis YaidÍTÍeso, moso muy 
Tállente y semejante á él por sus obras, reunió á sus principales coliga- 
dos, y les dirigió la alocución siguiente: 

''Amigos y señores míos: ya yeis en el paso de ausencia en que me h*- 
" Uo: no siento nada, sino el dejar las cosas tan en los principios; pero, 
" aunque yo falte, quiero que quede en mi lugar D. Luis Antonio Yaldi- 
*' Tieso, hombre de propias partes, pora que UcTe adelante lo que teñe- 
^ mes determinado, couTiene á saber: que salgan de Potosí todos los 
Tasoongados, si acaso no saliesen para la otra rida: para esto, lo pri- 
mero, ordeno y mando, que todas las naciones estéis unánimes con los 
" criollos, que así se facilitará la destrucción de estos Tizcainos: de mas 
*' de esto, lo primero, habéis de quitar la Tida al capitán San Juan de 
'' Urbieta, al capitán D. Francisco Oyanume, al Teinticuatro D. Pedro 
" Beréstegui, y su hermano el capitán San Juan de Yidaorre, porque 
'' habéis de saber, que tienen ya recogidas muchas armas militares, y 
*' que querrán alzarse contra todas las naciones, y echamos de Potosf: 
" demás de esto, después que hayáis quitado y recogido sus armas, no de- 
" jéis con Tida á ning^nno de esta engreída naáon. Sabed también como 
" han euTÍado cartas & todos los pueblos del Perú, en que mivt^i^i^n rengan 
" 6 este Potosf todos los Tizcainos para hacer un alzamiento. ConTÍene pa- 
** ra esto usar de prudencia: tened espías secretos; y conforme Tinieren, 
^ Ueren en la cabeza; demás de esto, si las justicias, oomo son corregí- 
*' áot, alcaldes ordinarios y audiencia de Chuquisaca, os quisieren apre* 
^ miar^ 6 castigar, no paséis por ello, sino és qne palwn ellos por los filos 



4* 
49 



«8 GEL-GEN 



«< 






déTémánmmifSidÑ»» Si por ótéméA rimf, TUttM» ftfiie d« gaefsa^ 
** BM dttB fiwrtee, ett esto Potoai y ao xindais Tuestraq «nnaa. I>canáa49 
^ Mbot» 7» ▼«Í8 que loe Tiscuno0 tienen usurpada la plata del aecTOt^ j 
*' los naa de elloe son azogneros y ricos mercaderes, que á costa de iii^ 
** dios pearuaooe lo hsax adquirido. Quitadles las pinas, joyas y hade»- 
** das, y repártase todo entre los que ayudaren á la eq^ulsion. Yo qoi- 
*' sifiora daros aiuolios otros oonsejos, que son necesarios y oonYenientea 
^ para este casos poro la concienoia de la muerte del Becter, que ao en- 
** teadí sucediese, me apura á salir de priesa. AUá voy á España: ooheia- 
** ta aul pesos de á ocho reales Hoyo para el camino. Pasaré á Boma^ 
qae me absuelra su Santidad. Yosotros cumplid lo que os hé osdena- 
éo: ao haya cobacdia» ni meiMs caridad: rolnea la soberiáa» el Talor y 
ia crueldad. T coa esto, adiós amigos mios. Ahmaádma» que ao aes 
^ hamos de ver mas." 

Terminada la r«uaion« dasaparecá^ de Potosí A atonía Geldres y no se 
ma^ mas da él. Los desárdenes oontmuaren con mayor furor* y pasaron 
largos años para que en aquel lugar de tantas riquezas y vicioa» padie- 
sa. conseguirse á fuerza de duros castigoe, la tranquilidad que parecía 
imposible cimentar solidaa]ieat& 

mSÍB T£UI— D. Juan— Nació eaHuaura en 1670: hijo de D. Aloa- 
aa Genis deAréTalon&tiu'al de Trujillo del Perú^ y de B? Ana Femandea 
Teran de los Bios, nacida en Iiima y de cuya distinguida familia se 
ocupa Oeaxiz en su obra genealógica. La madre de D. Alonso fué D? Ma- 
ría de la Fuente de la Cadena, nieta de D. Pedro de la Cadena que se 
arecindó en Trujillo después de haber concurrido á las conquistas de Hé- 
ybo y la Florida, aegun Qarcilaso y Cárdenas Zuazo. 

D. Juan Qenis Teran estudió en el Seminario de Santo Toribio» y ao 
JMolinandose a la carrrera eclesiástica» siguió la militar: en 1720 era 
Maestre de Campo: fué también corregidor de Chancay y Santa, y he- 
jiedd la eecribania publica y del Cabildo de Huaura que portenecia a su 
lamüia» por el fallecimiento de su padre ocurrido en 1701. Contcajo 
nuitrimonio en 1703 con D? Teresa Garrido Nuñez, hermana del jesuíta 
Miguel Gajrrido natural de Huaura educado en Lima» uno de loa espuU 
sadoB en 1767 siendo Prior del convento máximo, y faUeció en Italia el 
año 1769 a la edad de setenta y ocho. Fueron sus padres el general D. 
Mateo Garrido Altamirano y D? Feliciana García Nuñez. B. Juan murL6 
en Huaura en 1746. Fué dueño de la hacienda de Peñico y en su época 
principió el trabajo de las minas de oro de esa quebrada. 

Dejó varios hijos de su matrimonio: D. Folix, Capitán Begidor y es- 
cribano del Cabildo que casó con su prima D? Mana Hermenejilda Gar- 
rido en 1750^ y por este enlace ejerció el patronato del ho£^ital de Huau- 
ra^ y de la obra pia que con veinte mil x>^09 de capital fundó D* Diego 
de Loza Bravo para dotar á jóvenes pobres que tomasen estado: D? Ana 
y D? Melchora monjas profesas del monasterio de la Concepción de Li- 
laat D. Ajoacloto Ventura que estudió en el colegio de San Martín de 



GIL «9 

«0liL «i]»eaL tñé enra. de CkAqumauaomy proviaor en el Onzeo en tiempo 
4e eapaciesto el Obispo D. Jnan de Oastafleda. (Y Awe el artículo de ee«é 
«a el «amo 89) Había sido oaeado D. AaaoleeoooB D« Maria Josefa l\kpia 
y tQTo un hijo, D. José A nt on i o, profeso en la oompaftia del Cnzeo, de 
donde fué espolsado oon los demás jesvites de su oonTento: era hombre 
4b masha cienoia y se le hadan ocnsnltas en asnntoe importantes. Su 
padre D. AbacLeto en sn vindedad, profesó también en la vásmA Compí^ 
Aia de Jesns. 

WL lft£ Af M— D. Onso— Fuá ri primer admóafatrador que tnro kt 
caja de Censos de Indios, .qaeestaUsdd en I^ma la andieaofa Gobernar 
dosa en 15M. I>esde 1652 se había mandado qne en los pueblos de in- 
dk» se foormaas nn fondo para oonrrir á las necesidades de estos. La eli- 
ja de OsMDc de indies sidwietió kseta ISMí era nn jns^o general á 
«^ cabesa estaba im oído* eon tftnlo de jues: tenia nn fiscal protector 
^«eeifteidaloeriniisialdela ««Kenoia, nn abogado, y nn contador pa- 
«a Uefw la onénta y naom; el^Otimo qne desempeñó esté destino, fnó Ü, 
Gaspar OoztiOQfaaiiD y Burgo, 

«u. M TAB0AM LBnrs f ntUMÉma^i^ Baüio f»st d. prak- Jt< o 

«Moo— natural de Gaüeíat caballero profeso de la sagrada 6rden de Saü 
Jnaai, Oran Cnu y Comendador de la mayor de Pnente Orbigo; conseje- 

JPO del snpMBio consejo de la Gnerra, teniente general de la real Arma- ' 
da. Sin haber eonaegnido nbtíoias acerca de sn familia y los serridos 
qne prestó en sn oanrera. lo único que podemos decir es, qne siendo fefe 
de esenadra Tino de virey al Knero Eeino de Oranada al año 1789, y so. 
lo gobernó en los meses de enero ájnKo, cansa por qué no dejó al sncesor " "^ 
ea aquel cargo, mariscal de campo D. Josó de Espoleta, la memoria bis- ^^ 
tonca de su administración. En ese mismo año en qne ascendió i tenien- í*^ 

te general, se le BombifÓTOey del Peni Llegó á Lima en 25 de marío "^ 

de 1790. relevando al tedíente genenl OabaUero de Croix, 6 hizo sn en- t 

tcada publica en 17 de mayo. 4^ 

A nuestro entender D. ÍVey Fraaoisco Gil abrió en el Perú una ancha <5^ 

•eada de esperaasas con sus meditadse disposiciones orgánicas, dirigidas j.^ 

al general mejoramiento de todos los ramos de ptiblico interés. Sn deci- L 

dida voluntad para fomentar U ünstradon, que bajo variados aspectos ^ 
tomó alto vuelo en sn ópoca, vino < despertar de sn letargo los ingenios 

literarios que abundando en Lima, se hallaban sumidos en el abatimien- 
to á que loe constreñía el absolutismo y las máximas depresoras del po- 
der colonial, Gü abrigaba ideas elevadas, y como amigo de las le^^ 
iBclinaoony simpaAia á los hombres de saber, pronto los animó icongre- 
garse, y bajo sus amistosos auspicios dieron soltura al pensamiento, lar- 
go tiempo hostílisado por las pceoenpadones. 

^Bodeawm al vir^ las pemonaa mas di^tínguidaa por sus luces: cada 
una meditó sobre el modo de difundir la instrucción ofreciendo el con- 
tingente de qtie podía disponer aégut. ens «Cocimientos especiales; y to- 
das oblaron de acuerdo al promover la emisión de un periódico hietárico. 



TO GIL 

flstadÍBtíooy literario que llenando losobjeioe propoeétOB, foaw bÍMi 
aoogido do la gononJidad. Este proyecto lo aprobó el sensato Ti»ej, ofre- 
ciendo para an deeatrollo y progreeo, cvaiitoe datos se solieituon de los 
archivos, oficinas y estableoimieiitos nacionales, y para ello espidió pre- 
cisas órdenes, y poso á maroed de los escritores hasta las memozias do 
los mandatarios que le habiaa preoedida Tal fué el nacimiento del '1ier- 
oQxio Peroano," cnya publicación imperecedera se consulta hoy en dlfe- 
reiites materias; obra de honor para Lima y para los autores que per me- 
dio de BUS desvelos, Ufararon de daAoso olvido, sucesos y notíeias propias 
de la historia del peis y de sus elementos de prosperidad. 

Habíase anticipado al ''Mercurio" un periódico eoonómioo y ccmei^* 
o&al titulado el "Diario erudito," que empeió i publicar en 1.* de octubre 
de 1790 D. Jaime Baasate: el vir^ le protegió, y en aús dos aftos de du- 
ración fué muy provechoso por lo ótíl y curioso de sus inserciones. Bspe- 
dia las tareas de esto diario una sociedad acadómica nombrada .FUopctt- 
ta; pero no pudo continusr por mas tiempo á causa de haber escaseado 
los productos que no bastaban á cubrir loe gastos indispensables: Oü co- 
misionó para eiaminar dicho periódico al ilustrado fiscal de la audiencia 
D. José de Qorbea» así como confirió después un encargo semejante en 
cuanto al "Mercurio Peruano," al alcalde del crfm^i D. Juaa del Pino 
Manrique. En ese tiempo la falta de libertad para la imprenta exigía la 
intervención ofloial, y á no poder hacer mas, los escritores teman que so- 
meterse & la revisión previa que no estaba al sdrbitrio del virey dispmisar. 
Organizóse xma asociación privada de literatos, cuya colaboración ga- 
xantisaria la segura permanencia del "Mercurio." Los principales núem^k 
bros de ella, en su origen y posteriormente, fueron: el vir^y á quien se 
dio el titulo de ]^tector; siendo vice-protectcr y jues el eitado Pino 
Manrique. 

SI oidor D. Jo8Ó Baquijano era el Presidente, y escribia 

bajo el seudónimo de (Cephalio). 
D. Jobo Bossi y Bubf (consultor del tribunal de Mine- 

lia) fundador y vioe-presidento. (Hesperiophüo). 
El padre de la congregación del Oratorio D. Tomás 

Méndez, censor. (Teagnes). 
El Dr. D. Gabriel Moreno, módico. Censor. 
El Dr. D. Josó Hipólito Unánue, Secretario. (Aristio), 
El teniente de poUcia D. José Maria Egafia» Tesorero. 

(Hermagoras). 
£1 Dr. D. Jacinto Calero, Diputado. (Chrisypo). 
Sodas: El padre Francisco Gonsales Laguna de la réligioa de 
agonizantes. (Thimeo). 
M El padre Francisco Bcmero de la misma. (Hipparco). 

£1 padre Gerónimo Calatayud de la Merced. (Meligario). 
£1 oidor D. Ambrosio Oerdan. (Nerdacio). 
D. José Coquetto y Fajardo, ex-director del tribunal de 
Minería. 



#1 



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GIL "^i 

Él Dr. D. Joflé Arria, Agente fiscal, oidor honorario de 

Charcas. 
El Dr. D. Cayetano Bel6a« Asesor del Cabildo. 
El canónigo Dr. D. Toribio Eodrigaes de Mendoza, Rec- 
tor de San Carlos. 
El Dr. D. Vicente Morales Dnarez, Abogado. 
^^ El Dr. D. José Francisco Arrese, Abogado. 

JPordiMM: D. José Pérez Calama ez-obispo de Qoito. (Hyerothoo.) 
El Dr. D. José Manuel Bermudez, Cara de Huánnco. 
D. Mariano Millan do Aguirre, Abogado, cura de Olleros, 

(Sofronio). 
El Dr. D. José Ignacio Moreno, Cnra de Nepefia. 
D. Pedro Nolasco Crespo, Oficial real de la Paz. 
CansuHoreai El coronel D. Dionisio Franco, Secretario dol virey. 

El contador de rentas estancadas D. Diego áñ la Vega. 
El marqués de Montemira, coronel D. Pedro J*sé Zarate. 
D. José Salazar y Breña. 
» El coronel D. Pedro Carrillo de Albornoz y Presa. 

„ D. Femando del Mazo. 

„ D. José Antonio de Errea. 

„ D. Matías de Larreta. 

„ El coronel D. Manuel Villalta. 

„ El contador D. Miguel Cebrian. 

mwnwiott Fr. Diego Cisneros de la orden de San Gerónimo. (Ar- 

chidamo). 
El padre Fray Manuel Sobreviela de los misioneros de 

Ocopa. 
D. Demetrio Guasque. (Homotimo). 
El coronel D. Francisco Bequena, (Jobemador de Mainas. 
D. BemardinoBuiz. (Anticiro). 
En 1.® de Enero de 1791 principió i salir á luz el •'Mercurio Peruano," 
apareciendo como su editor D. Jacinto Calero y Moreyra. Como era de 
suponerse, la asociación pensó en tomar una forma mas conspicua, que al 
mismo tiempo propendiese & su radicación y estabilidad. Acordó erigirse 
en xnuL sociedad de carácter serio, que la elevase al grado de esplendor 
y crédito que merecia según los fines de su institución. No podía dudar- 
se que este intento obtendría el beneplácito y abrigo del gobierno. Gil 
recibió con agrado las constituciones que se le presentaron en 1? de Mar- 
so de 1792, y llevadas al real acuerdo, se aprobaron interinamente y has- 
ta la resolución del rey. La sociedad "Amantes del pais" tuvo así públi- 
ca existencia, y el virey ordenó se le franqueara la biblioteca de la 
■Universidad, y en su local ana sala para que celebrase sus juntas. 

Entre tanto, y como so enviaban á la corte los números del Mercurio, 
el rey en 9 de Junio de 1792, encargó se le remitiesen ejemplares confor- 
me se fuera haciendo la publicación. Ya en 1798 se espidió una real or- 
den honorífica á la sociedad, y encargando al virey propusiese á sus 



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» 






72 GIL 

miembros para los destinos á que los considerase acreedores, paes desea^ 
ba el rey atenderlos y premiarlos: mas no concedió la aprobación pedida» 
eludiéndola sin duda, con prevenir se le instruyese 6 informase, no sa- 
bemos de quó particularidades. El "Mercurio Peruano" fué en progreso 
hasta completar once tomos, en los cuales se encuentran tratados en ele- 
í^antes producciones asuntos importantísimos,, científicos, políticos, co- 
merciales, liist<5ricos, y los cstafbViicos de las minas y montafías, descono- 
cidos hasta ent<5noc3, y que no hubieran entrado al dominio común sin 
el valioso apoyo del virey . Tieronse publicadas descripciones de las pro- 
vincias, datos y documentos antiguos, apenas conocidos de pocas perso- 
nas. Escribiendo de este periódico el autor del libro La revoluoUm det 
Perú, dice: ** se había permitido ó mas bien tolerado la publicación de 
" aquel famoso periódico, que se reconoce en la historia del diarismo 
'* sud-americano como el padre legítimo de la prensa, y que como tal no 
" sufre rivales aun entre las mas aventajadas publicaciones de la época 
moderna. Hablamos del ''Mercurio Peroano" el primer periódico de 
Sud-américa en antigüedad y en mérito, y el único que se publicó en 
•' el siglo XVIII, '* 

La sociedad "Amantes del país" no fué fomentada en lo menor por el 
Erario real; pagaba oneroso derecho en la oficina de Correos, para espor- 
tar los números del Mercurio, que con afán se pedian de España y otros 
puntos; é imprimía gratuitam.ente las cédulas,, decretos y otros documen- 
tos oficiales. Era consígnente qu^ con el tiempay por los gastos cona- 
ta^ntes que sobrellevaba la sociedad, se hiciese ya difícil la conünnaoion 
del periódico; y notando el mismo virey su decadencia, quiso se le pun- 
tualizasen las causas del mal estado de la empresa; cansas que bien se 
penetraban por todos, y que no podian estar lejos de sn alcance. Conce- 
dió á solicitud de dicha sociedad, el auxilio de cuatrocientos pesos que de 
orden del rey se daban antes á J). Cosme ^ueno, para un amanuense que 
le sirviera en el trabajo de la "Descripción geográfica del Perú," que no 
oondnyó por sus enfermedades y avanzada edad. Contentóse el vir^ 
con hacer esta mezquina dítdiva, y en sn memoria de gobierno se discul- 
pa con las necesidades de la corona, porque se desentendióde se&alar al-, 
gun otro socorro que también se le demandó. A ello contribuiría el em- 
peño que le dominaba, de practicar economías que por su nimiedad cze- 
dian los' límites de lo razonable, achaque muy común en los españolea 
naturales de Galioia. El padre Cieneros sucesor de Un&nue en la secre- 
taria de la sociedad, se ocupó de ir formando el tomo 12 del Mercurio con 
impresiones hechas ¿ sn costa: m^ sin embargo, habla lleg^ado la hora 
de que ese perií'>dico acabase, y así sucedió por la miseria del gobierno, 
que á pesar de sus lisonjeras palabras, no dio muestras de agradecimien- 
to á las tareas literarias de los "Amantes del país." Un módico auxilio 
hubiera salvado al Mercurio, y por cierto los grandes gastos de las guer- 
ras de España en nada se habrían iposicrgado: i>ero los que gobiernan, 
observan á menudo la reglado pararse en las pequeneces, cuanto mayo-. 
res son los dispendios que autorizan. 



GIL M 

til Dr. D. Cosme Bueno doBde anteriores años, habia publicado a oon- 
tinuacion del Calendario, cierta guia que abrazaba una noticia abreviada 
"de los principales funcionarios. EL virey G'd determinó ampliarla enri- 
queciéndola con datos históricos y estadísticos de los establecimientos" 
públicoe, y de todos los ramos de su manejo; encomendé esta prolija ta- ' 
rea al g¿nio fecundo y laborioso del Dr. D. Hipólito Unánue, quien la . 
desempeñó desde 1793 hasta 179S con su acostumbrada exactitud, y ayu- 
dado por el administrador de la Aduana D. José Ignacio Lecuanda. Y 
para que las utilidades en la renta de la guia recayesen en favor de 
los espósitoe^ mandó el virey se trabajase en la imprenta de la casa de es«- 
tos. Tomaba bI gobierno doscientos cincuenta ejemplares como de cos- 
tumbre, pagándolos la real hacienda. 

£n aquel mismo aiío de 1793, dispuso Ú'd se publicase en esta capital 
una gaceta de gobierno semejante á la de Madrid; porque (dice en sú 
memom) los espantosos sucesos de la nación francesa que traen en 
agitación ÍL toda la tieri*a, hicieron necesario por un efecto de la políti^ 
ca, la publicación de la gaceta, á fín de que la capital y el vireinato tu- 
*' viesen un papel acreditado con que poder instruirse de los exesos que 
de un modo informe llegaban á los oídos de estos moradores... rocono- 
áéndose por su dilatado espendio y otras acciones observadas, lo arrai- 
gada que está en estas gentes la religión y el respeto debido á las po- 
testades; y como un gobierno de todo saca partido, ha tenido la gloria 
de conocer por todos medios, que cuando el peligroso incendio de la 
irreligión y del fanatismo cunde de un polo á otro, haciendo en todas, 
partes prosélitos, reposan incontrastables en el dulce seno de la relí- 
" gion y lealta<l los pueblos numerosos & quienes rige." Lo copiado r0- 
vela los motivos y objetos que tuvo en mira D. Frey Francisco Gil para 
orear el periódico oficial "Gaceta de Lima," periódico que hasta 1821 pu- 
blic'> solo lo que con venia al.gobiemo hacer notorio ó presentarlo des^- 
gnrado; y en orden al cuál repetiremos las mismas palabras del moder- 
no historiador de España tratando do la falsedad de ciertos hechos. 
"¡Triste testimonio do lo que se puede fiar en los anuncios oficiales!" y 
bien comprendería Gil quo era mejor imprimir una gaceta independien- 
te, que dar carácter oficial al MGrcuno en quo muchos tenían que inter- 
venir, y que sin duda fué perjudicado con la emisión de aquel repertorio. 
Por ima cédula del año 1763, se habia dispuesto que on el hospital d^ 
San Andrés se onsoñaso Anatoijiia íl lo3 catudiautes do Cirujía y Mc4ici- 
na. En muchos años trascurridos no. so cumplió esa resolución; el virey 
Croix antecesor de GU, activó la fábrica de una sala para el anfiteatro, dan-, 
do para ello un residuo de tres mil ochocientos treinta pesos pertenecien- 
te al ramo de sueries. Pero faltando instrumentos y no habiendo disector 
anatórtiico, Gil asignó á esta plaza trescientos pesos, y al profesor qui- 
nientos anuales sobre el ramo municipal de Bodegaje. Dio por una vez 
' ciento noventa y seis pesos para una mesa de piedra, quinientos para 
instmmentos, y cien pesos para gastos anuales, todo cargado al dicho ra- 
mo; con lo que en 1792 puso Gil en ejercicio el Anfiteatro que se inañgn- 



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W GIL 

ir^ en 21 de noTÍembre. Ea 1794 preetd el rey sU aproWion, oon 1a cftíí-' 
ÚmA de que aquellos sueldos saliesen de los propios j arbitrios de la du- 
dad, dejando libre el bodegaje: el Dr. ITnánue fué el primer profesor de 
Anatonüa» j disector él cirujano D. José Gavino Chacaltana^ 

El Tirey fundó en 1794 en virtud de real drden de 1.** de noviembre dé 
1791, una academia náutica que era tan necesaria en el Perd, como babia 
de ser provechosa la instrucción que se diera en ella para las funciones 
del pilotaje, i cujo cuerpo quedó reunida j bajo la dirección de la co-* 
mandancía de Marina. Su primer director fué el ci^itan de navio y de! 
puerto del Callao D. Agustín de Mendoza y Arguedae» á quien sucedió 
después el teniente de fragata D. José Moraleda: él primer maestro, I>« 
▲ndres Baléate AlfereK de navio, y el instrumentario D. fedxx) Alvares^ 
A principios de este siglo contaba la academia con nueve püotoe piime^ 
ros matriculados pora el servicio de embarcaciones meroanfes; cuarenta 
segundos» cinco pilotines y nueve alumnos. RTistía un sitiado de obras 
hidrogriificasy y otras r^tivas Á la marina para su venta al público, lae 
cuales cartas se reformaban y remitían de Madrid conloe derroteros ne- 
oesaxios que las ilustraban. Los capitanes y pilotos tenian obligación de 
avisar los errores que notasen en las cartas, los bajos y sondas que des- 
cubriesen, situaciones de las costas y observaciones astronómicas que 
bideran en sus viajes con el fin de rectificar y mejorar dichas cartas y 
dierroteros. 

Creó el virey Gil la capitanía del puerto del Callao en 1791 por orden 
del Bey; y el primer jefe de eUa fué el capitán de navio D. Agostín de 
Mendoza y Arguedas. Estableciéronse también en TaJcahnano, Talpa- 
raisoy Guayaquil, y principiaron á organisarse las subdelegaciones y laa 
matriculas de Marina oon sus cabos, en los puertos que comprendían loa 
valles y poblados de las costas. 

En la época del virey Gil la Universidad de Lima no tenia ya sino 
quince cátedras regularmente dotadas, y se conferian i pluralidad de vo- 
tos con aprobación del gobierno al cual tocaba decidir sobre cualesquiera 
dificnltades que surgiesen. Sus ingresos desde tíemposantíg^os montabas 
á 14.906 pesos procedentes de los novenos decimales del Bey, y que se 
reunían de lo que erogaban las diócesis según puntuaüsamos en él tomo 
1? página 242; ademas redbia él corto producto de las fincas de su pro- 
piedad y él precio de las oontentas de los que se graduaban. El colegio* 
de Santo Toríbio era auxiliado iK>r el gobierno con lo que rendia la asig- 
nación que llevaba el título de Seminario. Hallábase á cargo de los pre- 
lados sucesores del Santo Arzobispo su fundador; y en corporación tenx» 
que felicitar al virey en los días de aniversarios de los nacimientos de 
los reyes y príadpes. El colegio de San Carlos, formado de los de San 
Martín que dirigieron los jesuítas, y del de San Felipe, permanecía ba- 
jo los auspidos del Patronato Beal. En estos, como después en San Car*- 
los, debia darse preferencia á descendientes de conquistadores según aa- 
tigoas resoludones. 

Vot cédula de 11 de Junio de 1792 se dispuso que niagua alumno do 



GIL '« 

ku QiiiTenidadofl y oolegioa pudiese contraet eiponsales (peaa de suU- 
dad) sin qno ademas del ascenso paterno 6 de quien debiera darlo seg^n 
la lej, obtuviese licencia de los rireyes 6 presidentes: y de los arzobis* 
pos, obispos j TÍoe-patron, los alumnos de los seminarios. Gil recibió y 
publicó en 17 de Agosto de 1792, el decreto real de 16 de Enero de dicho 
año en que Carlos IV mandó fundar en Granada un colegio de Nóhlet 
Awmioanos con fueros de uniTersidad, en el cual se reunirían dos jÓTe- 
nes de cada reino para ocupar becas de merced con destino á las carre- 
ras militar, eclesiástica, política, y de jurisprudencia; debiendo los pri- 
meros ser nombrados cadetes desde su ingreso, usando todos el uniforme 
de la nobleza» y costeándoseles el pasaje. Comprendíase entre los hijos 
de españoles ó los de caciques 6 indios nobles, y á los mestizos de eqya- 
fióles é indios de la misma clase; prometiendo el Bey protegerlos y dar- 
les colocación. Aunque se compró el locsl para el citado instituto» que 
proyectó el ministro Godoy, no llegó Á Terse realizado, ni sabemos que 
hubiesen ido jóvenes á España con el objeto antedicho. 

El virey Gil concedió en 1793 Á los rectores de la Universidad de San 
Marcos, y á los que lo hubiesen sido, la prerogativa de sufragar oon seis 
votos en las provisiones de todas las cátedras; disposición por cierto no 
ajustada i razón. Declaró así mismo que debían tener voto los regentes 
de las cátedras y los sustitutos de ausentes en iguales términos que los 
catedráticos propietarios. La Universidad obló por entonces tres mil pe- 
sos de sus fondos para los gastos de edición de la obra "Flora America- 
na." Colectáronse en Lima de <5rden de Gil donativos para auxUio de Es- 
paña con motivo de la guerra con Francia (1793): la Escuela de San 
Marcos erogó cuatro mil pesos y se obligó á dar mil mas cada a&o. En 
los dos precedentes había contribuido con dos mil quinientos pesos para 
refacciones de los monasterios da Capuchinas y Santa fiosa; y así acos- 
tumbró favorecer á otros en casos semejantes. Estableció también la 
Universidad con aprobación del virey una renta de doscientos pesos 
anuales para la fiesta de Nuestra Señora de la Antigua en la iglesia Ca- 
tedraL (1793). Bel producto del Coliseo de gallos asignó GU á la Uni- 
versidad doscientos pesos para dotar la cátedra de Digesto viejo, cuya 
providencia aprobó el rey en 1792. 

Con respecto al colegio de San Carlos hablamos con alguna detenciQa 
«n el artículo Amat, tomo 1? página 243, porque al fundarlo con los dos 
colegios de San Maxtin y San Felipe, el dicho virey arregló sus rentas y 
decretó un plan de estudios ventajoso entonces. Mas gobernando el ilus- 
trado Gil aprovecharon de su buena disposición el rector Dr. D. Tozibip 
Bodríguez y el padre Fray Diego Clsneros de la orden de San Gerónimo,. 
para conseguir adelantos de mayor consideración en aquel instituto. So 
había formado un programa de enseñanza que el virey Croíj;, anteceaos 
de Gil, no se prestó á autorizar, sin embargo de haber sido él quien near 
bró rector á Bodríguez. Gil paca darle apoyo, lo sometió á informe del en- 
tendido oidor D. Ambrosio Cerdan quo era el protector del Convictorio y 
miembro de la socíodad "Amantes dol pais." Este dio su parecer en í^ea- 



7Ci GIL 

tido favorable, j el padro Cisnaroa oinpleó toda su sag&z ¡nflueticift paftr 
la adopción del nuevo reglamento destinado tt plantear trascendentale» 
mejoras en loá estudios. Gil le prestó su aprobación en 30 de diciembre 
de 1791 lisonjeado con el ahorro do mil vcintitroB pesos anoalos que re* 
sultaba del arreg'lo en cu<into á los gustoj. Y auui^ue remitió el eispe^ 
diente a, la sanción del rej, y estaba con auticípacion en la corto otro 
jurograma formado -por la Universidad, el oolej^ío ganó mucho con el úX- 
iimamente proyectado, y que se puso en ejercicio bajo el patrocinio del 
rirey. £1 rector Bodriguoz pretendió que las cinco becas de meroed que 
liabia, se couílriesen á lod que dieran pruebas de inteligencia y aprove- 
chamiento; mas Gil no se convino por«xue estaban destinadas por privi- 
legio & hijos de los ministros, y descendientes de oonquisfadores. 

Ko obsUmto el arreglo que indicamos en el tomo 1.^ página 22G había 
íiecho el virey Amat para sistemar el ramo de cofradías, parecía ines- 
iinguible el desorden do la administración de sus rentas. Los abusos y ht 
dilapidación tomaban crece» á pimto de que el descrédito se generaliza- 
htk ya en todas las olasos. El virey Gil dictó eficaces providencias para 
(lesarraigar antiguos vicios y fraudes: y el oidor D. Manuel García do la 
J^lata Juez conservador nombrado por el virey Crolx casi al terminar su 
gobierno, recibió instrucciones y facultades de Gil para contener aquel 
desborde y reorganizar unas instituciones benéficas en su origen y ob- 
jetos; pues ademas del culto que dobla darse á di.ferentes santos y advo- 
caciones religiosas, estaban obligadas ú auxiliar í los cofrades y sus fa- 
milias, proporcionanJo recursos para funerales y lutos. Ellgieronso 
personas de honradez para manejar los intereses y la cobranza al publi- 
co: refaccionáronse no pocas fincas, se esclarecieron las rentas, y se to- 
maron medidas de seguridad para los fondos y la recaudación. Debido 
á ellos se vio en breve construir un costoso altar mayor en la iglesia del 
agrario, colocándose en ól la magnífica custodia que por entonces so 
¿oncluyó y fuó valorizada en setenta mil pesos. Hicieronse en varios 
templos oonsiderables gastos en obsequio al culto: restablecido el cré- 
dito, se calculaba en ciento cincuenta mil pesos la soma que annalmento 
te distribuia en beneficio del pueblo, y que antes era invertida en un 
quinquenio. Xiae imposiciones en fincas rústicas y urbanas ascendían ¿ 
49.749 pesos, por cnyo ingreso las cofradias erogaban al Erario 2.744. 

Bn éí tomo 2* página 452, hemos tratado del subsidio oclesiáslioo que 
debía dorso al rey en Amárica por una vez, y de la i*esústencia opuesta 
de varios modos por los obispos á fin de que no llegara á tener efecto. 
Hasta el gobierno del virey Caballero de Croix, nada se habia consegui- 
do con respecto á dicha erogación que se fijó en cuatro millones según 
los breves pontificios de 8 do marzo de 1721 y de 8 de enero de 1741; 
mas el rey ío limitó do.<^ueB á dos millones de ducados de plata. Hasta 
1787 solo del obispado de Huamang^a se habían cobrado treinta mil y 
dios pesos. T como el rey instase para que el Arzobispo procediese, bajo 
i|>eieibimíento, á exigir el subsidio, el contador D. Joaquín Bonet for- 
mó de brden dd vtrcy Gil (1791) un estado demostrativo de todas ísa ren« 



(ilL " 

tAi} «ólodiú^ticas de las diócesis del reino. Seg^n este doeumentó las dé 
Lima importaban 904.893 pesos, las del Cuzco 468.539: de Arequipa 
393.901; de TrujiUo 241.034, j lu^ do Guamanga 233.575. El total 2.294.9U. 
La mitra del arzobispado tenia 36.280: la del primero de dichos obispa- 
dos 21.858, la del segundo 17.153, la del tercero 15.475 j la del cuarto 
21.500. Los ciento sesenta cui'atos de Lima rendían 320.633 posos: ios 
ciento treinta y dos del Cuzco 313.793, los sesenta y nueve de Are- 
quipa 145.110, los ciento dieziseis de Trujillo, 130.991, y los ochenta y 
uno de Guamanga, 157.972: — total do curatos 556, y el de sus proventos 
1.063.504 pesos. Los conventos en todas las diócesis eran ochenta y Cua- 
tro, y sus rentaá 317.245 pesos: los veintiocho monasterios de monjas 
233.954: los cabildos eclesiásticos tcnian 158.253: los capoUanias conta- 
ban con 242.777: los seminarios IS.'JüS: las cofradías eran trecientas diez 
y el total de sus rentas 73.789 pesos etc. La real hacienda erogaba can- 
tidades que hacían parte de estas rentas, á saber: para süiodos de bufas 
263.541 pcso3: al Escorial por encomiendas 21.760: asignaciones piadosas, 
6.264: beneficios y congruas G.lOO, y réditos de principales 53,427 pesos* 
En la referida démoetracion no se comprendieron los hospitales. Detrdd 
1792 empezó á hacerse efectivo el subsidio eclesiástico, y hasta el fin del 
gobierno de Gil se recaudaron por cuenta de él 210.163 pesos. 

Este virey mandó grabar un plano del territorio, al piloto D.* Andrés 
Baléalo, & quien sirvieron los trabajos de hidrografía continental y des- 
cripciones escritas por el infatigable misionero Fr. Joaquín Soler, sobro 
el nacimiento, giro y confluencias de ios principales ríos del Perd, con di* 
versos otros datos importantes. Se encuentra dicho mapa al final de la 
memoria dada por Gil á su sucesor. En olla dá cuenta de sus providen- 
cias para llevar adelante la reducción de las tribus salvajes del interibr 
de las montañas. Befiere algunos progresos y descubrimientos alcansa- 
dos por el distinguido Padre Narciso Girbal, especialmente en su largo 
viajo por el rio Ucayall, de que hizo una circunstanciada relación. En la 
época del virey de que nos ocupamos, fueron reconocidas veinticinco na- 
ciones, incluyéndose varias de que se tenían anticipadas noticias. "En 
ellas se observaba la comunidad de bienes; y para atender á su defensa 
en frecuentes luchas, se confería el mando á aquel que en prueba de aso- 
tes y no viztiendo la menor queja, daba mas -testimoniog de sofrimiento 
y firmeza de carácter. Entre las particularidades que- atraen mas la 
stenoicn en lo espuesto por el virey, se hace-notar el eolor blaabo, htoe* 
bss y pelo rabio, en tribus vecinas á otras color de oobre y de soñóles' efei- 
teramento opuestas; y la diversidad* de costumbres raras por su bftriMüs 
oomo la de comerse en algonas asados -loe cadáveres, y condimentar sus 
alimentos con la ceniza de' ios huesos humanos que quemaban. 

En 1794, y ú consecuencia de- órdenes del rey Garios IT. pazaqvéss 
activasen las empresas s^re las montaikas, dispuso Gil- tuda Mq^cñioidB 
«m el Padre Girbal que dirigiéndose per Biuíttucó sUMesa el MiMHaga 
hasta la Laguna» ponto euouya- inmsdiaeion ee liallalha sstabledlds ^ 
gobernador de líaóuis brigadier D. Francisco Bequena^ T!revino i M% 



nmXñtm á CMrM oon tcop«» TiYerw y amotm fuíUneBUs á fin de (fue s» 
pcmctioanuí iiiieTos x«ooiiooiiiiiento« per el ücAjali j el Poohitea tennis 
Bando la inoiinioxi en el Mairo. Salieron treinta 7 eeis embaroacionee y 
oerca de quinientaa personae: pere se arredraron y fueron abandonando 
él oonvoy por las hostilidades de los indios que causaron la muerte de al- 
gunos. £1 Padre Qirbal pronto quedo reducido á la compañía de los neó- 
fitos de Manca, y aun éstos huyeron i causa de que una tribu de las mas 
feroces, y qne se prestó á la aliansa que se le propuso, faltó i ella cuando 
manos se pensaba^ y empleó sus armas haciendo estragos entre los espe* 
difliíynarios que ya no pudieron realisar sus intentos respecto del Pa- 
rhltoa 

Cm en su memoria se detiene mucho en pormenores acerca de estos 
pgojeetoB, y hasta incluye diferentes estampas que obtuvo délos conTer- 
■ores de su época» dando 6 conooer los trajes y armas do los salvajes. A 
pesar de todo, la decadencia de las misiones fué á mas, y no por ou^ 
de los padres de Ooopa, cuya voluntad y constancia se comprueban ea 
muchas relaciones históricas; si no por que el Gobierno español no fran* 
qveaba los abundantes recursos que se requerían psra realizar serias 
empresas: tales glastos no podían oonciliacse con las remesas de caudales 
á Kspafta, ni con lo exigente de las órdenes que había para aumentarlas. 
De otro lado esas esploraciones no se proyectaban ya por particulares 
que sabían no existir el oro y la plata que les brindaba el territorio con- 
quistado sin necesidad de tentar aventuras peligrosas en climas mortíf e- 
xos. Y asi, lo que no se hiso en los dos primeros siglos dejó después de 
•er practicable, porque el fervor de los dignos misioneros no podía aliar- 
se como al principio, con las miras codiciosas de aventureros que sin pen- 
sar en la propagación de la fé, se alucinaban con los sueños de las rique- 
sas del Dorado y otras ventajas fundadas en cuentos y fabulosas notieias. 
En una población escasa, que vivía sin necesidad de entrar en penosas 
fatigas, no era posible se encontrasen, oomo imaginaba Gil, familias á 
quiénes lisonjearan los atractivos de un suelo fértil* para reeignarae sin 
■ooorros ni protecc ió n , á especulaciones difíciles sujetas á oontrarieda- 
des, y de éxito sobremanera dudoeo. 

Sin embsrgo de todo» en tiempo de Gil y seg^in documentos formados 
por el benemérito Padre Sobreviéla Pkelado de Ocops» enl791 había bas- 
tantes pueblos reducidos en que se ejereltaba el celo cristiano de los mi- 
moneroei y el Gobierno español seguía erogando para los precisos gastos 
áJMt mil pesos anuales. Pero Gil, como su antecesor Croiz» nada hiso pi^ 
«a que se eumplisse una orden resl que fué por varias veces reiteradla 
esa el objeto de que se erigiese una población en la oanflgeneía de los 
ríos Hayrp y Posuso; la cual debía fortífioarse y guarnecerse para reoha- 
•sr á los indios á distancia avansada del Cerro de la Sal, favoceoer la 
fiprionltua por i^ueUa parte» y tener un punto bien ele jido para dar an- 
íQio á Iss wirionsn as había designado el ramo de vacantes menores pa- 
sa niHdií á kffMtoSj bien qns estos tenían que ser muy si^Mriorss al 
^ftsnto ds tas epfta ssignadon. 



6tL fi 

i)«sde k cre&oi<m de las intendaMiM ooonieron Cúostiaom de dÍTeiM 
eqpeoie tobre el Tioe-patroiiato real en las proriiuñM. Hateen ido vutií* 
fféndoee por medio de aeUuntCLOiies, ■egoa loe oeeoe* á fin de oUMÜier loe 
deredhoe de lee potestadeé oítíI 7 eolesiáetiea. Ya en 1706 teminacon 
lee eompeteneiae á tirtad de la oédala itaal de 9 deMajro, en q«e ee die* 
pitto el cumplimiento» en loe Tireinatoe del Pef 6 y Bnenoe Aixee, del ar* 
Heulo 1.* de la instamocimí de intendentes de Méjico, sobre él modo 7 li<* 
ttdtaciones con qtie aqneUos magistrados debían tener esa kegalia en ca^ 
lidad de subdelegados de los yireyes, ácoya életada antocidad eonreei 
poodian ciertas funciones del fioe-palátonato. 

Sn los primeros tiempos se dirigían al re7 las pr ese ntaciones para loe 
«orates: mas atendiendo & la distancia 7 i los males que prodttdria la 
demora de los nombramientos, reeOM^ el soberano que estos se hicieseii 
por los TÍr^es constituyéndolos en Tice-patronos. Esta regalia ee tras* 
mitió en la época de D. Francisco Toledo á los presidentes, andienciae 7 
¿obeRMdorM, por lo tespeotivo á Im dUceés oomprendid» en na terri' 
tonos. Tocaba al virey del Perú ejercerla en cuanto á los cuatro obis- 
pados sufragáneos del reino; pero establecidas las intendencias quedó 
aquel reducido á funcionar en lo que abrazaba la provincia metrópoli 
6 intendencia de Lima, quedando espedita igual f aoultad á los demás 
Tice-patrones en los departamentos que gobernaban. Esta práctica, co« 
mo bemos dicho arriba> se Tarió en observancia de la citada cédula de 
9 de ma7o de 1795. 

Loe derechos de mesada eclesiástica 7 vacante menor dejaban de ha- 
eerae efeetivcs porque los nombrados para todaa las canongias 7 digni- 
dades, tomaban posesión de sus prebendas con la sola anuencia de los 
prelados diocesanos. Con este motivo mandé él re7 por cédula especial 
que en los despachos que se espidiesen, se pusiera la clausula de que no 
se podria tomar posesión, sin que primero se asegurase la mesada ante 
los ministros de real hacienda; para que en el término legal se efectuase 
la recaudación» 

A consulta hecha por el Arzobispo en 19 de diciembre de 1798» aprebó 
el virsy Gil la divisimí que le propuso del curato de ChacaTsn 7 la dee- 
nembradott del de Tapo erigiendo un teroexo con el nombre de Tana- 
guanea. 

Los intendentes de Ouamanga 7 Ckianeavelioa representaiwii en 17U 
Im nulidades oon que se había prooedido á la presentación de eumtot da 
aquél obispado en sede vacantes que solo asistieron doaeapItidnMa» qjm 
el asistente real fué cohechado oon dádivas, 7 que los ntae de tea pn^: 
puestos en las nóminas eran inhábiles por su reprobada oondaela» een 
posposición de personas beneméritas. M vire7 por decreto de IS de fe^ 
bvero mandó suspender él concurso hasta que el re7 deliberase le mum^ 
niente; 7 por cédula de 7 de setiembre de ducho afio» ee sometió el eeao»' 
gbniento del asunté al nuevo obispo que eetaba nmahM^ B, BuMkHúá 
Bemaido Fafaro de Pislaeioim paia qne ecñrigieM la ee tfWiMM ^lwi 



MOiftdoi, y oortaaM de rais log abusen comeiádoe« que m adrértóui siffm' 
pEe ea la Tacante del obispado. 

£1 Arsobispo D. Juan Domingo González de la Beguera aolicitd en 
X703 desmembrar parte del curato de Santa Ana de Lima para agregar-* 
1a al del Cercado. Alegó diferentes razones favorables & los feligreses^ 
en drcunstanoiss de haberse inoeadiado y desaparecido el templo de 
Santa Ana en 29 de marzo de 1790, suceso que atribuía ú descuido de 
Im párrocos. Adujo también que los beneficioB en Indias carecían de 
aquella perpetuidad de que habla el oondlio de Trente y es anexa á los 
de España; y recordó ejemplos de la miama naturaleza ocurridos en el 
Perú. Vistos los documentos del caso y oído el fiscal^ resolvió él resl 
acuerdo en 19 de noviembre (por cuatro votos inclusive el del virey) se 
hiciese lo propuesto por el prelado. Beclamaron en súplica los curas do 
Santa Ana por dos veces, y en ambas les fué denegada; con lo que ocur- 
rieron á España, y el rey por cédula de 5 do febrero de 1795 ordenó se 
les reintegrase cuanto se hubiese segregado de la parroquia, y que se les 
oyese y procediese con arreglo & las leyes: ellos entonces pidieron la res' 
titucion de los frutos no percibidos durante la desmembración. 

El obispo de Arequipa participó si rey el fallecimiento del Dean cuya' 
silla' estaba dotada con seis mil pesos, y que se hallaban sin proveer al- 
gunas de las prevendas creadas en la erección. Con este motivo se man- 
dó iáformar al virey, y este lo hizo consultando la acta de erección del 
obispo Perea y la que en virtud de real orden de 6 de setiembre de 1624 
hizo el obispo Villagomez, siendo esta la que rige. Según ella los cano- 
nicatos debían ser 10 y otras tantas las prevendas; y solo aparecían ocu- 
padas cuatro canongias y dos raciones, porque los proventos y obvencio- 
nes ^ue formaban la cuota capitular con el residuo de los novenos, no al" 
canzJaban'para los dichos beneficios. Cada canongia debía tener 1400 du- 
cadoéT fijos de á once reales, y disfrutando 2.197, los intoi'esados alegaron 
no bkétarles para su decente subsistencia: y añadieron que los anteriores 
obispéis' no habian innovado cosa alguna. Este asunto pasó ü resolución 
del rey en 1795, y no la hubo en el periodo de Gil. 

En' 1792 se remitió al consejo de Indias para su resolución un asunto 
que había dado margen desde años atrás Á consultas de los Prepósitos de 
Ift Congregacion-de San FeUpo "Ñerli ¿resistencia y contradicción de al- 
gunos padres, y & determinaciones del Arzobispo y del virey. Tratábase 
de r^ormar ó de hacer se cumpliesen ciertas constitacionos sogun las 
opales no debían pertenecer á la congregación los padres que ¿ un mi»* 
«iO ti«mp6 diflCrotaden beneficios estrañoe á ella. SI padre Pabon era 
ooMiáUoo en la Universidad, el padre YiUaita Cura de Huancavelica, 
lov padres Doria y Landaeta sacristanes mayores de parroquias, y el pa- 
dre 43ofliodevüa colector del arzobispado. Esta cueetion tomó mucho ' 
cnevpo pfiftícnlsfmente por la influencia de los interesados, y mientras 
•1 gobierno de Gil no conclnyó definitivamente. 

A «olioitad de! Araobispo de Chuqniaaca D. Fray Antonio de Son Al- 
teJt^el nn^p^tmitíó osuk aquieeoencla del AanMupo de Lima «1 aio át 



mi n 

VMs qtto tí proposito de li^ oongcagaoion de San Felipa Kdzi padre V. 
Manuel de la Fuente, pasase oon otros Á fundarla en aquélla ciudad con 
toB requintos necesarios y bajo las bases correspondientes. 

Hemos escrito en otros artículos sobre los exesos que se cometian en 
las comunidades religiosas con motivo de la elección de prelado» j aun* 
que á fines del siglo pasado parece que babian disminuido loe atenta* 
dos j antiguos escándalos» aun estaba lejos su estincion cuando el yirey 
ts^il instruyendo en esta materia i su sucesor se espresó de esta manera* 
^'Estas elecciones se han conrertido en unos negocios de particulares in* 
tereses» pues dividiéndose en parcialidades y bandos los vocales, y arras- 
trando así & los demás que no sufragan, se altera la paz y modestia reli- 
giosa» encendiéndose de tal modo las mas veces la pasión, qne mexdlan- 
dpse en éUa el secularismo» produce enemistades irreconciliables en las 
familia^, viéndose por esto seguir á la elección de alguno, costosas ban- 
deras y otras insignias que acreditan la gloria del vencedor." 

Gil se esplioaba del mismo modo en cnanto á las cuestiones electorales 
de las monjas; y al paso que elogiaba & ocho conventos recoletoSf no ha- 
táa lo mismo respecto de los seis mayores. Existían entonces 572 religio- 
sas y 84 beatas: los conventos de frióles eran diez y nueve en que se eon- 
taban 1.100. (censo de 1791). Los provinciales nombrados presentaban 
al virey sus patentes para pod^ administrar sus oficios, y cada año lis- 
tas de todos los réligioeos con espresion de su edad, lugares de residen- 
cia y ocupaciones. 

Gobernando Gil se renovaron los disturbios ocurridos en la época del 
virey Oroix en el convento de la Buenamuerte oon motivo de quejas eon- 
tra el padre prefecto ])lanuel Castro, á quien querían relevar algnuns 
que abandonaron sus claustros, salieron por las calles en tumulto y f uei> 
ron á Palacio el 16 de mayo de 1792. exijiendo que el virey accediese á 
sus deseos. Se les contuvo y obligó á recogerse; y examinadas las cuentas 
por el contador Bonet, no se halló malversación ni cosa que mereciera 
reprobarse. Convencido el real acuerdo de que el motor de todos los des- 
'6rdenes era el padre José Coronado, se le estrañó del país en 1792, y con 
«sta medida se logró restablecer el sosiego de la comunidad. 

Trabajo y mucha entereza necesitó el virey para quo se cumpliesen 
las providencias tomadas para poner paz en el monasterio de Santa Ca* 
talina del Cuzco, y volverle el orden perturbado per varios años, á causa 
de la enemistad implacable de dos monjas ambiciosas y turbulentaa é 
quienes fué indispensable escarmentar. El general Gil después de ocu- 
parse de este asunto, se lamentaba do que ingresasen en los claustros 
personas sin verdadera vocación engañadas en su niñez; y opinaba oon^ 
txa la permanencia en ellos de multitud de mujeres que i protesto de 
«ervir en lo doméstico, daban con su mal manejo ocasión á infinitos des- 
vias y actos inmorales. 

Hiao el virey diferentes arreglos en los hospitales de Lima que se en- 
contraban en decadencia vergonzosa. Dispuso se reformase la cuenta y 

razón de sus intereses» que se refaccionaran las fincas, se mejorase lo 

11 



«2 GIL 

« 

reglamentario toteante al serricio 7 separanda alguitoB empleadoB que ilo^ 
ctunplian stts deberes. En cuanto á mayordomias, confirió la del hospital 
de San Lázaro al Prior del Consulado D. Juan Bautista de Sarraoa, la 
del de la Caridad al Dr. D. Francisoo Calatayud y Borda de la orden da 
Santiago, y la de San Bartolomé al Contador D. Joaquin Bonet, qniezt 
habla desempeñado el encargo de establecer un nuevo sistema de conta* 
bilidad y gastos. Al lütimo de esos hospitales dio Gil de la caja de' censos 
el auxilio de seis mil pesos; y le aumentó su renta de cuatro mil trescieu- 
tos pesos, con cuatro mil doscientos pesos mas procedentes del ramo de 
suertes. £1 hospital de Bellavista que se erigió en 1770 en el colegio que 
allí tuvieron los jesuítas y con rentas de éste, llegó i ser nmy gravoso al 
Erario, sin que pudiera conserrarse ni por medio de subhasta como se pea-* 
só. Gil en junta de real hacienda lo hizo estingtdrr pero los jefes de ma- 
rina no se conformaron con que los enfermos de sus buques se asistieran 
en Lima, y por esto se mandó formar para ellos una sala de cien camaé 
en el local de Bellavista, dotándose por la marina de cirujano, contralor 
y sirvientes, y abonando solo la real hacienda lo señalado por estancias 
á los soldados enfermos. 

Gil conociendo que los sub-delegados de los partidos no estaban bien 
dotados con el tres por ciento que lea estaba asignado- sobre el importe 
de los tributos que manejaban, proyectó se les diese un sueldo competen- 
te para que atendidas sus precisas necesidades; se alejase la ocasión de 
que cayesen en faltas. Encargó al contador Bonet formase un señala- 
miento bien calculado de los goces que fuera justo declararles i>or dicho 
jsueldo; pero aunque este computo se arregló con acierto, vemos que has- 
ta 1806 nada se habla decidido por el rey según dijimos en el tomo It 
pajina 419. 

Se empeña Gil, (ó sea el autor de la relación de su Gobierna, que según 
él concepto general fué el Br. TJnánue) en hacer ver que la población an- 
tigua del Pera debía calcularse en no mas que cuatro y medio millones. 
Disciente de la opinión de Solórsano en cuanto á las causas de su dimi- 
nución, y negando que sea justo Igualar al Peni con las antiguas nacio- 
nes que se disolvieron por efecto del yugo de otras rasas, hace una apo- 
logía exagerada é indiscreta del dominio español, calificándolo de muj 
benéfico y humano, comparado con el tiránico absolutismo de los emi>era- 
dores incas; en cuyo tiempo, dice, oarecian los indios de la libertad de que 
dUfrutahan después de la conquista. Bechaza pues los juicios de los histo- 
riadores fundados en hechos y principios incontrovertibles; y atribuye á 
las epidemias mortfferas y al abuso en las bebidas espirituosas, la gran 
mengua numérica de la población indígena, bien que no prescinde de uno 
de los mas señalados motivos — el trabajo forzado de las minas y los obra- 
jes. Mas franco y verdadero el virey Castellfuerte, 6 D. Pedro Peralta 
que redactó la memoria de su época de mando, reconoció, sin olvidar nin- 
gtma de aquellas causales, que la primera y principal era el natural aba- 
tímiento del espíritu de los indios por la pérdida de sus soberanos y sna 
costumbres con la dominación estraSa y desconecida, por mas que fuera 



GIL 83" 

iMaofiíoioaa 6B el sentir de los conquistadores. Según él vh-ej Gil, el cen- 
■o general de habitantea del Perú trabajado en su tiempo (a&o de 1791) 
era ineompleto é inexacto, asoendieado á 1,076,000 almas, cuando debió 
subir por lo menos k 1.300,000. Partiendo del supuesto de que en el go- 
bierno de D, FrancÍBoo Toledo al tiempo de la diTÍslon de los provinciasi 
el total de la población fuese el de cuatro y medio millones que b&bia en 
la antigüedad conforme á prudentes cálculos, opinaba el yircy que reba- 
jado millón j medio del territorio reunido al vireinato de Buenos Aires, y 
setecientos mil del de Quito, consistía la diminución de habitantes en un 
solo millón de indígenas, con cuyos datos deoia "desaparece la decadencia 
que alguna» plumas poco diecnta» han querido figurar, para demostrar la des- 
iruoekm de les indios en el tiempo eorrido de la oonqulsUi española'* 

La ciudad de Lima tenia por el censo de 1791, 62.627 individuos sin 
contar militares; 17,215 eran blancos, 3,219 indios y 8,960 negros: el res- 
to hasta igualar con el total* se componía de las castas mixtas. Los dis- 
tritos de los alrededores contenian 10,283 personas abundando mas en 
ellos los indios y negros. El ayuntamiento 6 cabildo tenia el privilegio 
de recibir la paz en las funciones de tabla: constaba de diesiseis regido- 
res que anualmente elogian dos alcaldes ordinarios para la administra- 
ción de justicia aprobándolos el vir^; y un juez para el orden y distribu- 
ción de las aguas con el sueldo de mil cuatrocientos doce pesos. Para las 
del campo habia otro que era un oidor. Las reutas de propios sumaban 
36,791 pesos y su administración corria á cargo de un síndioo mayordomo 
y un contador, sujetos á una junta compuesta del Alcalde de primer vo- 
to, dos regidores por tumo anual y el procurador general. Los gastos or- 
dinarios no pasaban de 21,391 pesos, destinándose lo restante para los ob- 
jetos extraordinarios. 

Disertó el virey Gil en su memoria acerca de las concaxisas que obra- 
ban contra el aumento de la población de Lima que era escaso y no el 
que correspondía á sus especiales drcuostancias. Lidicó el crecido númc- 
1-0 de mujeres que encerraban los claustros: lo duro y penoso del trabajo 
dd los esclavos: las influencias dañosas del clima sobre los reden nadaos 
de que habia notable mortandad: la prostitución de muchas personas que 
jior su sexo no encuentran medios fáciles de subsistir y apetecen nn lujo 
desmedido para distinguirse, y equivocarse con las de verdadera riquasa 
y gerarquia. Y al decir que se contaban en Lima mas de mil cuatroden- 
tos carruajes, repara que los ocupaban en gran parte "gentes cuy» con- 
" dicion ó método de vida las agitaba para adquirir y conservar por este 
" medio aparente, la estimación en que hacian eetrivar su mejor suerte." 
En el "Mercurio Peruano" se publicó á prindpios de 1791 un estado de 
los matrimonios, bautismos y entierros habidos en Lima en el año corrido 
desde 19 de didembre de 1789 hasta igual fecha de 1790. Parece que fuó 
ol primer resumen de esa espede que se dio á luz por orden de Gil que 
lo mandó formar. Consta que los matrimonios en las si3te parroquias do 
la dudad fueron 860, los bautismos 1,800 y las defundonos 1,196; no oom- 
pr«ndiendose los hospitales en los que murieron en dicho período 1,020. 



«4 ÜÍL 

Satos datotf no pueden toiorse por oTÍdentes, y asi lo díjoroQ tos e^tora» 
deü "Mercurio»" obserrando que se acostumbraba bautÍBar en las casas Jf- 
postergar la ceremonia del óleo; y que en ese intermedio íaHecian mo-^ 
dios pázbulos de quienes no habia noticia en loe libros de bautismos. Los. 
párrocos no estaban ▼«rsados en el modo de arreglar dichas noticias, y e» 
probable que sus registros careciesen también de ezactitod. 

OU acuartelando tropa suficiente de cabaUeriay biso desaparecer del 
campo los muchos salteadores que robaban á los transeúntes. Y en la po- 
blación se disfrutó de mas seguridad, mediante Isa órdenes deperaeoocioik 
que el virey hizo cnmpUr empeñosamente i los comisarios de los barrios, 
y i los autoridades de los distritos, 

X>. Frey Francisco Qil dispuso en 1798 se cercaaen los atrios de loa tcnn-^ 
pto3 colocándoles puertas; y asi se evitaron los desórdenes que en esos lu- 
gares causaban escándalo. Hizo mejorar mucho él alumbrado de la ciu- 
dad que los vecinos sostenían en las puertas de sus casas y los pulpero» 
en laa esquinas. Construyó un sólido tajamar al río por el lado de la Pie^ 
dra liza, y de este modo se dio mas amplitud al camino que conduce al 
valle de Lurígancho: refaccionó el paseo militar situado en la misma di« 
reccion; los puentes de Santa Clara y Santa Catalina dentro de la ciudad». 
y muchas alcantarillas de las acequias; y ordenó que éstas se limpiasen 
por los presos de las cárceles, quitándose las basuras por medio de las 
carretas tiradas por bueyes que ttmia la poHcia ocm este objeto. 

£1 81 de enero de 1702 se incendió la fábrica de pólvora con doce qmn- 
talee que la víspera se hablan acabado de elaborar. Se destruyeron los al« 
macones qxiedando muy maltratado lo demás del edüloio, así como va« 
rías fincas del barrio del Martinete. Este suceso no ocasionó muerte al« 
guna, y se dijo que los daños á particulares se calculaban en trece mil 
pesos. Pensó Gbil en trasladar ese establecimiento á un punto mas dis- 
tante do la ciudad; pero fueron muchas las dificultades que para ello se 
presentaron, y tuvo que convenir ea que se hidera en el nusmo paraje 
la reedificación, con orden de que no se guardase alK pólv<Mra, y se condu- 
jese á un nuevo almacén que se levantó on la quebrada IJajmada de loa 
Amaneaos. 

Oil hiso traer de España dos bombas do apagar incendioa, y aunque 
llegaron al Callao, no pudo t>or falta de recursos organiaar el servicio de 
eUa8> á pesar de que trató de establecerlo por diferentes medios. Este vi- 
rey hi20 formar una junta de sanidad para que estudiase el carácter de 
los males epidémicos, y promoviese la adopción de precauciones contra 
0U introdiKscion y contagio. Dispuso que el teniente de poliota visitase 
las cárceles semanahnente, dando cuenta del estado en que se hallasen 
los juicios, para que él gobierno activara su fenecimiento. 

Con motivo de la revolución francesa CHl creó en Lima una pdicia se- 
creta que investigase las conversaciones póbUcas y privadas, y estuviese 
vMj á la mira de los libros y escritos sueltos que se trajesen al pais con 
ideas perjudioialos á la dominación espaAola: espeoíalmente ae peraigvio 
uno que tenia el título de "Derechos del hombre,** y que •• salrfa m/Mtm 



GIL *é 

«^ürcnlULdó eu Nu^ra Granada. Mandó tomar nota de todos los indivi* 
diMB qne habían llegado al Perú desde 1790, 7 le aTerignaae su modo da 
▼iTir^ teniendo igual ooidado con los que ingresasen en adelanto; faetík 
de esto so sometió á juicio á varios franceses que se consideraron sospe- 
ohoBOS. Dictó también providencias contra los que se empleaban en mo* 
Bopolisar 7 revender diversos artículos de subsistencia, á fin de impedif 
la sabida de sus precios. 

Qü su el afto 1792 estinguió el juego de la pelota por abusos que én él 
«e cometían: biso que el Cabildo erogase tres mil pesos para la edíclotí 
de la obra "l^ora ▲mericana." Prohibió la formación de cansas crimina- 
les, 7 las prisiones por motivos de poca entidad en que no intervenían 
ttrmas 7 heridas. 

Hiso Gü tf su sucesor un relato de lo ventajoso que era x>ara el Téiíñ 
7 la hacienda real el comercio directo por el Cabo de Hornos, estinguidó 
si tráfico de Portobelo, origen del contrabando mas pernicioso para el Era- 
río 7 los negociantes. En la época de este vire7 se vieron en Lima por pri- 
mera ves datoB 7 demostraciones que publicaba el "Mercurio," tocantes 
á la balanza mercantil de importaciones 7 esportaciones. El contador de 
la Aduana D. José Ignacio Lecuanda por orden de Gil formó un estado 
del quinquenio de 1785 Á 1789, 7 otro de 790 á 794 (época 7a de Gil.) Se- 
gún el 1? entraron de Espafia 42.099.318 pesos valor 7 costos de las mer- 
eaderías; 7 salieron para la Península 85.979.889 pesos en dinero 7 fru- 
tos del país. En el 2? quinquenio la importación fué de 29.091.220 pesos 
«n valores de efectos, 7 la esportacion 31.889,500. Estos últimos resulta- 
dos lisonjeaban al vire7 que creía próximo un verdadero equilibrio mer- 
cantil; sin advertir que ssJia el dinero en grande suma para saldar la 
lUfa de productos de retomo, ouTa escasez alejaba una igualación efec- 
tiva que desde luego era imposible. La plata 7 oro en moneda 7 pastas 
«sportada en el primer quinquenio, ascendió & 27.861.700 pesos, mientras 
qiie el valor de efectos 7 otros frutos, solo llegó á 8.824.056. En el segun- 
do consistíó aquella suma en 28.780.977 pesos, 7 la segpmda cantidad tvLé 
la de 4.127.249. 

En cuanto al comercio recíproco en América, la importación de Chile es 
al primero de aqn^os quinquenios sumó 5,588.775 pesos, 7 la esportai* 
«ion 4.686.4281 respeeto de GtuiTaquil la primera oantidad fué de 2.547.64S 
pesos, 7 la seg^unda de 8.906.805. Be Panamá se importó el valor de 
fi^.085 pesos, 7 la esportacion del Perú subió á 201.681. Lo procedente de 
Guatemala ascendió 4 210.295, 7 lo estvaido para este destino, 29.416 pe- 
sos. El tota de las dichas importaciones se regulóen 8.850.749, 7 él ds 
las eQKnrtaoiones de 7.828,776 pesos. 

Con respecto al comercio terrestre, lo recibido en Lima de los ptotia- 
eiss del Sor, se computó en 8.264.826 pesos. 7 los valores espertados á 
ellas en 18.871.800. De las del Norte, en 4.289.667 7 lo esportado con des- 
tino ú estsBt en 8.968 J(20 pesos. El numerarlo 7 pastas importado ade- 
flMsexiLima ds las anteriores procedencias de América 7 del faxteilof 
del BNrd> sm»^ á 20.989.4(9 peéos: de modo qne sumado él todo dtli* 



8» Gil 

importaciones montó bu valor á 36.794.608» y el de 1m esportaeionei d* 
niixnerarío, efeotos europeos j del paia á dichos deetinos, 80^688.^7 pe- 
eos; resultando del cotejo de ambas cantidades, la diferencia de 6.111.006 
pesos contra Lima por el referido comercio en ese qoinqnenio. 

Después de lo mnoho que había servido el tribunal del Consolado con 
recursos sujos y del comercio de Lima para auxiliar al Erario oon motivo 
de guerras y otras urg^encias, dio como donatívo gracioso en 1798 la can- 
tidad de cien mil pesoe, y ofreció veinticinco mil cada a&o por el tiempo 
que durase la guerra con Francia. El virey Gil biso algunas dispensas 
al comercio para facilitar sus operaciones, cooperando á ellas el ilustrado 
administrador de la Aduana D. José Ignacio Lecuanda, quien estableció 
varias reformas que abolieron ciertas practicas mezquinas cuya tarantea 
molestaba inútilmente á loa negociantes. Viose por primera ves que se les 
concediese estraer de almacenes los bultos de cascarilla para acondicio- 
narlos en sus casas segtin conviniese Á su destino posterior. También se 
dispuso entre otras cosas que los trasbordos no se solicitasen del virey, 
como se hacia, sino de la administración de la Aduana. Consigxdóse 
permiso real de 21 de mayo de 1795 para que las partidas de negros pu- 
diesen venir directamente al Callao 6 Paita en buques espa&oles; conti- 
nuando con escala en Montevideo y Buenos Aires los que se trajesen ba- 
ja bandera estrangera. Se habia declarado que podia hacerse en el es- 
trangero el comercio de negros para traerlos A Amóríca, donde se intro- 
ducirían libres de todo derecho durante seis años, derogándose la capi- 
tación de 2 por 0/0 anual y la gratiflcacion de 4 por 0/0 señaladas en 
la cédula de 28 de febrero de 1787. En el quinquenio corrido de 1790 á 
1.795 el Consulado tuvo de ingreso 801.924 pesos de sus propios ramos, 
que eran el 1 por 0/0 sobre las importaciones mercantiles, y medio por 0/0 
sobre las esportaciones. Sus gastos en el mismo periodo subieron á 
801.207 pesos. Gastaba en sueldos 22.443 pesos, daba al Consejo de In- 
dias 2000: en limosnas alcabala, casa etc, 14.876: en gastos secretos 8 mil: 
en pleitos, fiestas, aguinaldos etc, 19.590; todo por quinquenio. 

Mientras se alababa todo lo que pudiera dar libertad á los negocios, 
él comercio en oposición & los mismos principios invocados en su prove- 
cho (como de ordinario sucede cuando el espíritu de utilidad está de por 
medio) pretendía el absurdo de que se cerrase el puerto de Arica para - 
que se restableciera por completo el monopolio mercantil de Lima. Se 
queria este único centro para los negocios, y que todo el territorio del 
Sur siguiese sujeto á la demora y mayores gravámenes del tráfico ter- 
restre. Apoyaba tan injusta pretencion el tribunal del Consulado; y Gil 
que no se apresuró á poner téiinino á la cuestión, recomendó á su su- 
cesor las mismas ideas, revistiéndolas de advertencias en protección á 
la arrieria, y de temores de que por aquella costa se fomentase el con- 
trabando y las defraudaciones. También sostuvo él Consulado la ori- 
ginal demanda, de que no se permitiera á lacompa&ia de los cinco gre* 
mios mayares de Madrid tener factorias en otras ciudades del Pero para 
el espendio de efectos mercantiles, y que se pusiese tasa i su giro en JA" . 



GIL M 

)tbk y ÁihoBL, hftgf^iidn^ lo mimio oon la oompaAia de FiHpiíiMi. Tunpooo 
«e apozó Gil á peaar da laa düigenoias qne se pusieron en jnegopara íe- 
naoer eete pesado aeimto» qne toé otro de loe qne qnedavon al de^iaeho 
del Túrey qne le xéler^. 

Por real óxden de 18 de noTÍembire de ITM se mandó qne laa mercade» 
rias ecnopeas qne se reembarcasen en el Perú oon destino á los pnertos 
de Héjioo en esta mar, no pagasen doreohoe aquí al estraerse, ni iJlá al 
tatemarse, desde qne en sn primera importación ya los hablan satisf e<dio« 
SI Consolado soUeitó qne esto mismo rigiese con respecto & los artieQlos 
qoe se Uevasen en ig^naldad de dnranstandas á cnalesqniera otros pner^ 
tos del oomeroio del Pacífico; pnes todos estaban grabados en cada en« 
trada y salida. Dentro del mismo Perú los efectos qne hablan pagado de* 
redhos en Lima, al introdndrlos en oualqniera otra población, tenian qoe 
abonar la alcabala despnes de recargados con on tanto por dentó de au- 
mento en sn araluacion. 

La ciudad de Osomo que se fundó en Ohile en 1558 por disposioioa del 
marques de Cañete, dándole dicho nombre on memoria de su abuelo el 
eonde de Osomo, fué destruida con otras por los indomables Araucanos 
sus próximos vednos, en circunstancias de que progresaba contando ya 
oon numerosa población y tres conventos de religiosos. Bestaurose la i¡x* 
dicada ciudad gobernando el virey Gil en el a&o 1792, en TÍrtud de laa 
operadonea dirigidas por él préndente de Chile (V higgins, quien mas tar- 
de sdUdtó que pasaran de Chiloó coarenta familias para cooperar á lara* 
poUadan que importaba sobremanera se aotirase. Gil dio laa órdenes na* 
oesarias atendiendo al punto ventajoso que ocupaba Osomo respecto de 
TaldÍTia y Chüoe. Por los años 1798 y 94 se reoonodó el archipiélago de 
los Chonos ó Guaáteoaa al 8ud del de Chiloé, por el ofídal de la marina 
española D. José Horaleda, comisionado para practicar esploradones en 
aqndlas costas. 

Sn los oontomos de Ijambayeque acaedó una espantosa inundadon eñ 
los días del 1? al 8 de Marzo de 1791, que destruyó muchas casas, ha- 
dendas^ obrajes y puentes, y cansó indedbles necendades y peligros á 
los habitantes. SI virey Gil espidió acertadas providencias pora impedir 
las maquinadoDes que la cedida poma en ejerddo oontra el pueblo y ú 
la sombra de aqueUas desgradas: ad mismo para proceder al reparo qna 
de pronto parecía podble y urjente en alguno de los daños esperimenta- 
dos, y al intento envió á dicha provincia un jefe militar oaraoterisado» 
capas de desempeñar con buen éxito los encargos dd Gobierno. Lalhrria 
y los vientos fueron implacables en esos tres días de desoladon: el rio 
ooknado de aguas, en violento desborde, todo lo anegó arranado los sen- 
bxfos. Las fiunilias huian despavoridas, y en su oonfndon no velan MiQo 
qoe les oCredese seguridad en medio del hambre y el desabrigo. 

Ehi el mismo año de 1791 algunos literatos se asedaron para sstablé- 
cer en Lima una Academia oon la denominadon de "Tertolia poética.'* 
SI virey Gil le prestó su apoyo y ofredó fomentarla: celebráronse fra^ 
cuentes juntas en las que los «odoa sometiaa i ecñmei) U» eonpOiWt» 



«4 Üíí 

ém qna «stii objeto da sus tevMB. AlgnaM mtíreoittoii baeaá ft«ogi¿i^ 
y M ]^blÍQarOn en él "Meieiirio Pamano." En vmm de ettM diflouRua-' 
onatro sodoe «obre ^ dasparacio, el olvido» 1» aw no a cia y Um oeloe, iaten-ií 
iaudo oadft uno qtíe triunfara su parecer sobre coal de eaae oáronaataa-' 
ciaa pedia oaaaar mayor enfrinieñto al qtie la esperimentaae. Sn aqodi 
p6(i6dioo aaüó también á lüs una Tersion al e^añol áeí prólogo latino de 
Déoimo Junio Iiaberio, CabaUero Romano, antear de laa iñesas aatMcaa 
qne llamaba aiiaioa, y á qnien Ceear obliga á ezhibirae en la eeoena pai» 
nproeontar nna de ellaa; y lobiao deplonndocon dignidad, an abatimieit- 
to. Imprimióle en el námevo 62 del miaoMr Mercurio nn poema en ein* 
onenta ootaTaa» refiriendo la rtiina y deaaatree de Lambayeqne wm 1» 
inundación qne hemos recordado antee. JES pastor Amanto participa 6 
Iieabio^ iSagal de laa riberaa del Bimac» eae trágico acontecimiento» y la 
dolcKoaa mneri» de sn e^toaa Erbenice y su hijo» eodtando i an amigo 
para qne le compadeciera. 

Ko hemos conaegnido rasen de laa peraonas qne oomponian la aeoda^ 
don poética de qne hemos hablado. Aunque ae propusieron traducir en 
Teraoa caetellanoa loa mejores cánticos del Viejo Testamento y otra» 
poerias griegas y latinas» nada de este género se vi6 impreso porque 1» 
dicha academia aubaiatió poco tiempo» como aucede á laa que caceeen de 
aáUdo eatabledmiento^ 6 bou efecto de caosab ocasionfllee y paaajeraB. 

Bn el afro de 1790 habia en el Perú 899 haciendas 6 ingenios de be«e- 
Mar plata» y 121 piruroa ó giúmbaletea del oro. Las minas del primer 
metal eran 7M» y de ellae estaban en ejercicio 728 qne rendían 412.117 
marcos. Las de ere erea 69 sin comprísiider en este námero los labadene. 
Xzisfcian entonces en movimiento cualaro minas de azogue» cuatro de cobré 
y doce de plomo. En el quinquenio 6 época del Tíiey QU asoendié el iatt- 
pueato de un real en marco adjudicado al tribunal de Minería» i la cas- 
tidad de 272.581 pesos: en cuyo producto hubo un aumento de mas de 
79 mil píMos aobre lo que ese ramo rindii^ en tm periodo igual preceden- 
te. Gil f né de parecer que á loe reos sentenciados no se les enviase ¿ pre^ 
aidio ni deatierro, para que cumpliesen sus condenas trabajando en laa 
minas de plata y aaogue. 

El Tírey Gil en su memoria refiere diferentes pormenores ocurridos con 
motivo de la comisión que trajo al Perd el Barón de Nordenflich para in- 
troducir nueroe sistemas en laa opexaoioneB del beneficio de 1a plata» 
Dá razón de los resaltados adversos que tuvieron k» ensayos que ao 
praotícaron» y de las disputas originadas por las reformas que aquel pro» 
yectó. Acerca de eetoa particulares remitimos al lector i lo que aparece 
en nuestro trano 1? página 417, y en el tomo 2? plS^ina 453» en los onáUia 
tratamos del lalniratorio que costeó el tribunal de Minería» y del cdegiP' 
demetalaagíacnyo plan antorisó él rey y no llevaron á electo loa viM¡yea 
€boáxy Gfcil. 

' Oon baataate detención referimos en el tomo 2? página 44 los trabi^oa 
paaotieadoa por D. Juan Bemres, quien abriendo un camino desde Ch^ 
ySá da Badaiea lia montafin por laa mibgenea del rio Mcnxoli, peaalr^ 



mt 



80 



*Wi Cfa¿0Of)igriby p«ntiM ioá^vUnum mtmnuAmhMñ el HuAlU^a. J^imot 
,*mumé»jaiQB d a awJg riiwíflW it oa y MfialadoB esfuerzas en aquélla peanv» 
>eepedicioii realisada á ea oeeta» j on que el gobienao hicieee otea oeoa 
^^pe nombcari» íuptáoia magpor de Chavin, em eoeído» yeen c«v|to de Vee- 
pcuwieff de loe tributos de los indios qae ooapese-en eu^ttipreea» Tesi|^ 
;^iea iadicamos quedespues dolegnKUw y oitaiido Besaves ee JaalUba ñte 
.•eontiaide á eetende^la oca uuevoe oamiiiesa le había ^i^nnHff á Iáiiia.ál 
m9j D. i^NCf Fraaoiscp Qil á dar cuenta de sus . opevaoMmee. Y.ooBie 
Hueetia relaoieu quedó sin deeir oosa alguna de la suerte posterior de 
aquel kd^bare emprendedor y constante» nos^oreénioB obligadoB é ooneig- 
«aren el^^reeente artículo los datos que adquirimos después de ^^yrritaif 
'las anteriores aotieisa. 

. A Besares no le fsltaron émulos y oporitores S sus benéftoos proyeor 
tos, £n Madrid informó contra ellos el misionero fray Pedro Goasaley 
AgflerOf y aun el padre Sobreviela Ooardiaa de Ooopa, soetuTo aqoi 9p|^ 
aúmes entersmento adversas á loa designios de aqueL Kl subdelegAde 
<le Huamalies Vidaurrasaga in^uLiado por un hacendado J>. J.o»A4e 
ScheTarnay recibió ciertas informaoiones en que se acusó á Besares de 
abusos y diferentes ezesos: y esta fué la cansa de que el virey .Qil le orde^ 
«ara venir á la capital, en ciroonstanoias de que el rey con fecba 21 de 
febrero de 1792» habia mandado se examinase en junta de tribunales I9 
adnrido por el padre Agüero, y se tomase una resolución definitiva. Qil 
díspuao se reoenocíese todo lo hecho por Beaures, y se evamiimiie su 001^ 
ducta interviniendo el intendente de Turma D. Franeiseo Josees .de Ca% 
4iU% el misionero Fray Mauricio QaUardo, y el encargado de la renta d^ 
tf^MMOs de Hutfnuco D. Ma.nne1 Alcarras. Besares se vindicó completa- 
flienio délos cargos que se }o formaron: el padre Sobreviela en posterior 
dJetámen fuó de parecer que debía alentarse á Besares, porque era )avb> 
dable su cek), y sus obras de conocida utUidad. £n consecuencia de t€i- 
do.se determinó que oonünuaso en la ejecución de sus proyootos y aper" 
tura de \m nuevo camino: que sa ampliase su autoridad ¿ otros terri- 
torios y lugares que se puntualizaron: que el Quardian de Ocopa coope- 
rase al progreso de los trabajos; y que Echevarxia y el subdelegado de 
Huamalies guardasen la mayor armonía con Besares, quien debia espe- 
sar del rey las recompeniaw á que era acreedor. No se lo dispensa ningu- 
na» y sus desffligaftns influirian no poco en su ánimo al ver perdido tan- 
to tiempo en iniítilflH altercados, y que loe autos seguidos constabí^ de 
muchos cuadernos en que se aglomeraron incidentes de nin^^na signl- 
licacion ni provecho, pero conformes con las costumbres y mozquinda- 
vdes de aquella época.. 

Gobernando QU se reedificaron Um torres de la Catedral de Lima; y 

een dioho objeto la junta superior de real haqienda habia mandado en 

2Si de abril de 1793 se formase el plsno^y presupuesto de la obra. Desti- 

.aawMife Lh» gastos de ^¡Ua cinoo mil pesos, procedentes del espoUo del 

«Anohispo D. Diego Parada: otaros cinco mil del ramo dcí müUur: .tres 

tü de una imposición: seis mU aeiscientos ochenta y seis residuo, del 



«D . GIL 



ctoHAirtei Um «nendantoiitM é»\<fé cajones denoinlAadM **OblMI' 
ákm j itoeT* mil peaoe ele las Tacantes 4» Qttamanga y Trojfflcv 
jy «1 piodiMto á» lae faosntes meaeres dri «rzoblflpado. 

También «e TaEttcó en tienspo de OÜ la refiaoeioli del «diMo de lae e«- 
JaaBealev^ T«B(KN!4a General. Oaetarense en ella 87.514 pesoe: mas del 
étkü» de le ealealado; dando eslo lugar á seria» cnestíoiieB, pioes lo» 
ministros de Beal Hadenda no babiaa sido autorizados para inTertir la 
soma qae resaltó de eseso. Bl maestro mayor D. Martin €k>mes f áknriod 
en tm los cajones qoe estan debajo de los balcones del Pslaeio. 

De igual modo se bicieron en él afto ñe 1705 urgentes refiaros en el lo- 
eal de la-Beoretaipla de Cámara del Ttreinato, j tnrieron de costo 4.978 
pesos. Antes de esta obra se babian empleado 10.817 pesos en rcteoer 
alguncB techos y ]» faeliada de la puerta del Reacio situada en la calle 
del mismo nombre, en la cual se ré una inscripción con el nombre de 
<Ui 7 él afto 1T08, en la parte alta de dicba portada: practícaronse otras 
reAwMsiones indispensables, las cuales c o r riero n & cargo de la comandan- 
efia de Inf enieros. Bn el local de la Aduana de Lima que era oscuro 4 
Inaparente, se ejeeistaron con mucha eoonomia reformas y mejoras que 
reetomaban la decencia y bv comodidad. 

Gobernando 00 acaecid el descubrimiento de un contrabando que se 
denunció desde Buenos Aires en 1791. Fué en consecuencia decomisada 
la fragata "Perla Americana" y la carga que trajo del Brasil olandesti- 
aamente. 8e siguió un nudoso juicio: fueron presos los autores D. Ma- 
nuel Olave, D. Juan Perales y D. José Hipólito Ibañes, y se mandaron 
confiscar sus bienes. Mas hiego él TÍrey loe dedard oomprencEdos en ua 
indulto regio; y signaos incidentes de la causa se sometieron á la deU- 
beradoñ del Consejo de Indias. Otro proceso notable se formó también 
tf D. Juan del Valle introductor de muías del territorio srgentino; y pro-^ 
bada la deArandaoíon que se hizo del derecho de alcabala en lo tocante 4 
mas de setecientas muías, se sustanciaron los autos para que recayese la 
pena de comiso que era consiguiente. 

Respecto de Chiloé el general Gil dictó Tanas proridencias para el me- 
jor arreglo de su guarnición y buen orden del servicio. También orden6 
que al paisanaje, indios y milicianos que se ocupasen en cualesquiera fa* 
tigas y trabajo personal, se les pagase puntualmente el salario que deven^ 
gasen; punto sobre el cual habia allí de continuo' defraudaciones y abusos. 

Proyectó el virey Gil la construeoion de un puente en el rio de Santa; 
y para llerar á efecto esta importante mejora se destinaron seg^un loa 
datos proaioeo, sesenta y odio mál jrasos que déberian salir del ramo de 
suertes en los tres a&es que se calculó duraria la obra. Encomendóse si . 
subdelegado de Ghancay D. Luis de la Mata y al arquitecto B. Francisco 
Antonio Barros bajo la dirección del intendente de Lima. Bstaba ya 
abansada cuando fuó destruida casi totalmente x>or la fuersa de las aguas: 
pero se procedió á reparar el dafio y asegurar la continuación del trabajo 
que Gil al entregar el mando dejó muy adelantado, y con pr e rendan 4» 
que se establedMe un impuesto moderado de pontasgo que pagarían los 



GIL M 

tMVWvmtM. ISi cmm de Máottte D. FMnaadd de Oonitaras kftbia fvogrM. 
tadonatw tem w rto oolooflir im pvente sobM iftielio lio d» Santas auw «I 
^virey bo canfó Uon elegido el punto en qae aquel «e pfopooia kaoeito} y 
reeolvió entánoes se oomitarajese en paraje mas adecuado. 

Tratando ]>. Frey Fcanoúoo 0ü del estado de la Beal Ha^wenda, o^yo 
giro ordenado j pcafeohoeo depende en gxan paarte de 1» inteligenota y 
, puresa de eue adminiatradoree, ae lamentaba en su relación de gofaicvli# 
del pooo eelo y honrades de %lg«M»^>M '^ «■uAfm^i^^ T y atrilmia nuehea dea" 
▼ioe 4 la imposSbaidad ^pie tenian lea Tizayea por las díetanmaa y au «ar- 
to periodo de mando, de Tiaitar peíaonalmente laa proTÍnoiaa, eiawiinar 
pee ai awainoa laa aciaaa, y atofar eon aa pneaenoia malea que ignozabaa 
ó^llagalian á penetrar demaaiado taide. Cita algnnca deftdoea y mahrer* 
aaeien de lae iqntaa en Taraae dapendenciae, y loe juieiea qne había pen- 
dientea oontra algunos empleadoa; culpando á loe intenden t es de falta de 
▼igilaaeia y «xaotftnd en les taateoe de ordettanaa, en qne mas atendían 
á la oeremonia que á la obligaeion. Seoone les diTOieoe medios oon que 
se oj er e ítaba la oodíeia para defraudar la baoienda realen psovedio pro- 
piOb y negooiar oon laa rentae de un sumLo alnetiado y luoraittfOv ya en 
les resoatee de la plata, ya en operaciones mereantiles por medio de per* 
senas y agentes intermediarioe. T no sUeneló la diligenel» y el ahinco 
oon que se procuraban dádi?as y cAieeqnies qne los oorroptores distri- 
bnian oon larguesa peara eeneegnír los flnes á que su ávldes los conduela 
en especulaciones redadas é ilfeilas: ftrlste eonsnelo por cierto respeote 
de k» eeoáadaloe de nuestro siglo, el de leer y contemplar los estravios 
de la ararloia en todas las ¿pocas y edades de la rasa humana! 

Bn el quinquenio corride desde 1790 hasta 1794, el caudal esportedo 
para Bspaña montd á la cantidad de S8.780.977 pesos, en loe cuales están 
considerados 4.644.820 pesos perteneeientee 4 la real haoienés. Fuera 
de cnto ^ valor de loa ñmtos peruanos eetraados también para Bspaáia 
en el citado <j[uinquettio, fuá él de 4.127.849 pesos. Las cajas reales qne 
entonces habia en el Pera eran las de TrujÜlo, Arequipa, Arioa, Onsoo, 
Ouamanga, Guanoa'veBca, Tarma y Lima. En todas existia contador 
tesorero y los empleados precisos, cuyos sneldoB anuales importaban en' 
la 1? 8.490 pesos: en la 2? 7.166t en la 8? 4.7O0í en U 4^ 8.850: en la 8? 
8.000. en la 6* 8.900: en la 7? 4.400, y en la 8? 17.890: total 02.888 peseft 
los gastos de esoritorio y ayudas de costa salian del ramo de Orusada. 

Bl tributo que erogaban los indioB desde la edad dediezioebo afios has- 
ta la de einenenta, era según la caUdad de los terrenos y los frutes 6 < 
produceiones: la menor tasa no bajaba do cuatro peses y la mayor nosn- 
bia de dios. I>el monto de este ramo se pagaban las asignaciones de los ' 
doctrineros, las justíeias locales, los caciques y principales, los maestros ' 
de eseuela» loe hos{4taIes y los sueldos de los cerregidotes oon posterleri* ' 
dad á los arreglos hedhos por el virey Toledo: ka sobanuktes bajo el nom* 
bre do residuos ae enteraban en arcas reales, como sucedió después con 
el tutor de lo8 tributos de laa enoomienéUM que vacaban. Elrir^Telás- 
co #n 1091 avmentó real y medidtfiatasa deltribntode las prormoiÉs ^ 



« GrL. 

M itfiobfilípAdo de Limft para fébríoa de igkmn MaIkís; y- ean mi < 
del tiempo ee dietaroa diferentes «trñ pxorideiusiMt eepeoJalmente tpeife^ 
l4^ eoceotílnd de iae reTisftae y xMtxictdAe qne se formahwi, oen. arregló éi 
las instrucciones espedidas por los visitadores igpenerales Areohe y üeeo* 
bedo en 1778 y 1784. El 'ramo de tributos prodnjo ea tiempo^ del TÍr^ 
(3í$i 4^24!,489 pesos: es deoir 39i,868 pesos mas que ea el qniaqne&ia pte^^ 
oedente. 

Toda laplata qne se estrsáa de laa mima» pagaba ék diesmopaarael rey» 
y mío y medio poar oiento del derecho de Cobos: en él qnim^aenio de Oit 
ambos tamos produjeron 2*366»282 pesos, £1 impuesto sobre la plata Is^ 
bráda, qué consistía en 2,050 manaredis por mati)Oh ó eean 7i pesos fqtta^ 
después se redujo á 6 pesos) rindió ea el mismo periodo dl«085. El itfea 
por diettto i que estaba limitado el del oró en su ensaye» 75,^l9b 3S1 aao- 
giie cÑcmtinnaba suministrindose á los mineros al contado 6 al fiado» al 
mismo precio qne el que Tenia de Alemania y del Almadén. La decaden-^ 
ciá dé los producios de GoaacaTelica podo no hacea^ sentir tanto en la. 
¿poca de Qil» coa el descubrimiento de la mina de Sillacasa que cedi^ alp 
rey el licenciado D. Juan Bautista Sotomayor, y oon laa labores de& pa-^ 
llaqueo, 6 sea libre trabajo. En el afto 1784 á 8S la producción total fu4 
de 5, 632 quintales, cuya precio de Venta fué el de 73 pesos. Por cuenta, 
d^ este ramo se remitieron ¿ España 861,621 pesos. 
. Entre loe importantes datos que en ma>-.eriae de úiterée público daba¿ 
Iwi el "Mercurio PeruaiK)!»" encontramos en el numero de 80 de Eneros 
de 1791, los que siguen con relación á la mina de aso^ae de GuancaTéUcas 

La estraooion mas abundante que hubo fué en el Qobiemo de D. Har^ 
tidrdtd. Yalencegnif y consistió en 17.371 quintales 65 librea dtuaate dóa 
a&oa contados de fines de 1,646 á ig^ual época de 1,648. 
.. "En los 219 años corridos desde 1671 hasta fin de 1789, so liabisa es^ 
traído y entrado en- reales almacenes^ 1,040,462 quintales de aseg^e, que 
repartidos en dichos 219 añoe, corresponden i cada uno de estos, 4,75^ 
quintales. . 

"Bajo el nombre de ratea y desmontes se . habían gastado en refaecks 
nes de la mina real, indusire materiales, desde 1571 hasta 1748, según 
cómputos, 8.283,600 pesos; y desde 1748 liasta fines de 1789, 2.304.246 pe- 
eos, haciendo todo la suma de 10.687,845 pesos. Distribuida esta canti- 
dad en los 219 años, tocan á cada uno 48,346 pesos. 

"El precio del azogue tuvo muchas yariaciones. En 1736 yalia sesenta 
PfBOB el quintal: después fué elevándose, y en 1791 era el de setenta y 
tres posos. Hubo épocas de gran carestía, y otras de baratura, según el 
estado de las minas en geneíalf los gastos que se haciaa en la de asogue, 
7 la abundancia 6 escasez de su estracoion. De todos modos, i^egr^ilando la 
citada suma de 1,040,462 quintales á sesenta y cinco peaoñ quintal, pro- 
mediando los 'dlfevon.tes precios de venta en los 219 afios, asoifinde el pro- 
ducto total A 67.629,380 pesos," 

.D. Antonio Xnioa en la "Belacion de su viaje á la América mexidioiíal.'* 
se sq^irocó al decir qne "GuancaTolica era gobernada por uno de los oi« 



émtñ de lima con al titulo ida %q>«#iiitelid«ntc^ turnando entre li por sá^ 
^deo* 7 mudándose cada diieo años." Eatre los setenta y cuatro gohep^- 
ttadores que tuTo, solo Teintíeoatró fueron oidores, j taa le}es de baliw^ 
periodo fijo para la autoridad, fué esto muy vario, sUudolo muebos, por 
Boo y dos años, y uno que otro por mas do dies, como apareoe de la4Uta' 
que va' ai fioal de este tomo, y la liemos ooaseifmdo del mlsao «Mhlvo <i^ 
Cfruanoavelica. .»..•.•.•• 

laes inaadaitarfes hasta 16dl ae llamaron Aloaldes ma^vres y |folMnia«' 
^mres eorregídores: después -gfebenuMloras ysuperintendeotes de la mitta> 
da aaojfoe beata la creación de loa inteadencias. QmwMMweliea ae ^ebeift^ 
oemo láscenme prorinoias del vireyaato por un gobernador intendenta' 
especial deede 1790, año en que f a6 relevado el i'iltimo oidor que desear» 
pe66 aquella comisión y fn¿ D. Pedro de Tagle y Braoho? ol virey na»* 
•amió la snperiiftendeneia. 

£1 ramo de nieve según la subUaáta baelm en tiempo de Gil , raadla* 
15,200 pesos, habiendo tenido en eiUa un aumento de nueve mil peaos*> 
anuales. 

. Formó el admiaistcador D. J. I. Lecuauda un nuevo roglamanto da etf- 
meseio y aduanas, y con acuerdo de la junta superior de real hadaBdali» 
puso en observancia el virey Gil en 86 de Diciembre de 1791, y el rey b» 
aprobó en 28 de Julio de 1 793. Al final de este tomo presentamos una tía» 
aíía de lea derechos que se cobraban, y un prolijo oompendio de las día» ' 
poaicioiies que en aquel üempo re$^n en materias aduaneras, datos im- 
portantes y aun de iaterós aetiml, porque muohaa de aqueUas han servido 
de baae ¿ las doctrinas y preceptos que hoy mismo están en. pciíeüea. 
. Los productos líquidos remitidos ú Sqmfta de los ramos estaneados da 
i»baoos, naipes y papel sellado en el período del virey Gü, (1790 á 95) 
fneron 1.201,270 pesos. Lo amonedado eu la misma época ea la casa da • 
moneda de Liaia, mont^ á 27.967,696 pesos. En eee tiempo lafiélaAuraae 
administraba por contrata y en virtud de remate: ama el vir^ advirüen* ' 
do que ne se presentaban ya postores, era de sentir que derogándose 'la 
real orden de 10 de Diciembre de 1790, se mancase ea adelante por ad« . 
miaistracioa eomo ae haeia en M ^ioo. 

Gil liizo ea las ofíoinas de temporalidades de jesuítas reformas aeonitf* 
micas mediante las cuales se ahorraron 8,050 pesos aaaalea en aaaldos. 
Por eCeei» del me joiamisato que hubo ea las lalxires, se vio que se haláaii 
dejado da comprender en aatariores cuentas, fondos impertaateslj066,607 ' 
pesos, coa que se aumentaron los capitales conocidos ya, aeoeadeataaV 
4,408,678 pesoa. £a el gobierno de este virey los prodaotoa del raoto dr 
temporalidades mandados á Espafia, subieron á 922,042* pasea, daapueada 
hacerse los gastos del ramo, valor de 234,604 pesos, k [ 

A finea del siglo pasado eran ya cortos los ingresos del de lanaaa f nia¿ 
dia anata, por las repetidas ex^Msionea de pago y ooudoaaaietoea oM^ga».. 
das por el rey á favor de los títulos de Castüla, y de loa f isnaioaarliia pú- 
blicos en diversos caaos y oircnnstaamas. Alos sucesores de laatibidoaaa 
ae les rseoaoeia sino cuando presentaban real carta da adesaiam-* y ea df»» 



w GIL 

pogo-goe solo los afeotoe á mayonorg» pagtoMsi Imazaa por el tiempo eotu 
xido dosde la falta del anterior poseedor* Ordenóse qn» no se pagara me» 
dJM anarta por los sneldoe de menos de treseiaiitos pesos. Loe subdelega- 
dos la satísfacian de varías m a n eras; pero desde 17M no se les exigía por 
el ptodnoto del tanto por oiento que disInitalMHi por haber, y solo paga^ 
ban ja veintUsea pesóse no asi ooando eran pronoridos á otso partido. 

En el Tireynato se reonieron en tiempo de Qü para la edioion de la obra 
f^Fkostk Amerioasa" 17,868 pesos, los ocíales se enviaron 4 Bspafta, lo mis- 
mo qne 274 mil y mas pesos por donativos qne se M e ieron on el Perd oon 
ooaaon de la gneRva oon Franoia» y 7Sj989 pesos prodooto del imptusto 
que gravaba las mitras y prebendas en favor de loa oaballesos pensioMa- 
dos de la 6rden de Garlos m. Por rendimientos del ramo de oorreos taw- 
bisn se remitieron 469 mil peeos. Ademas 2S,M2 para los santos Ingares 
de Jerosalem, 28.000 para el montepío de ministros: 801,668 por asignaoleL 
nes y reintegros: 210,168 por snbstdáo edesüjitioo: 87,206 por mesadas 
edestástioast 9,318 por monteino miHtar: 14,065 por comisos: 68,974 iMses 
por media anata eclesiástica &. 

Al terminar ^ gobierno de Gil existían en las ca|as reales y adminie- 
tvaoiones de todo el Perú Si millones de pesos en efectivo, y 9,666 qnlata- 
les de azogae. 

• fiL coliseo de galle» producía en remate 7,090 pesos annales, sin incluir 
la asignación de 400 pesos qne percibía el monte pió de ánimas. El ofído 
6 escríbania mayor de gobierno y guerra, se dio por remate á B. Pascual 
Antonio Monzón él año de 1795 en la cantidad de 88,050 pesos pagaderos 
en cinco annalidades. Era antes dneño de esta escribanía el Marqnes de 
Salinas, y el rey en 28 de Setiembre de 1791 mandó se le entregasen, co- 
mo BeTexific<S, los 78 mil pesos qne habia desembolsado al adquirir diebo 
oficio. A consulta de Oil suprimió el rey en 1794 el empleo de contador de 
bienes de intestados, y se reformó esta oficina poniéndola á cargo de un 
contador de resultas del tribunal de cuentas, con una ayuda de costa de 
600 pesos? ahorráronse 8,045 pesos. Bstabiedose un juagado con un oidor 
al^pente de éh se hieieron provechosos arreglos, y se dictaron «^enes para 
recuperar algunos descubiertos y sumas malversadas y oscurecidas. La 
antigua oonfadnria la poseyó D. Gaspar de la Paevte, quien la habia be- 
nsflciado 6 comprado por la cantidad de 47,000 pesos. 

Los auziüos que con el nombre de situados se remsfian anualmente de 
las cajas reales de Lima á fines del sig^o pasado & Panamá, Valdivia y 
Ohiloe, ascendieron desde 1790 hasta 1795 k 2.420,740 pesos, incluyéndose 
58^16 pesos qne se enviaron á Chile en 1794, afio en que de)ó ya de remi- 
time el de Panamá. 

Por un decreto del virey Gü de 20 de enero de 1791, y á mérito de ser 
cuantiosas las deadas pendientes que no se recaudaban con activo celo, se 
confirieron á los oficiales reales facultades coactivas para queprocedieraa 
judicial y estrajudieialmente contra los deudores al fisco hasta hacer efec« 
tiv«s los cíéütos. 

Sh real (Men del aifio 1795 se previno qne en el tribunal mayor de cuen" 



ím m glosasen y f eaeciAsen las onentas del tribimal del consulado: lo xqí»« 
mo se hacía con laa municipales por loa ramos de sisa, mojonasgo y otros* 

Bec^^'6 el YÍrey Gil la cédula eu que el xej Carlos lY. coa fecha 19 do 
febrero de 1794 mandó que & los huérfanos existentes y futuros se les tup 
tíese por legitimados por real autoridad para todos los efectos civiles: 
que quedasen en la clase de hombres buenos: que se les recibiese en oo- 
legioea tuYiesen derecho á dotes y otras gracias: que no pudiera impo- 
nérseles pena de yergüenza pública^ azotea ni horca^ sino los que en ca- 
sos iguales se impondrían á pecsonas priTilegiadas; y que se oast^gaas 
oomo injuria y ofensa el llamar á alguno esposito, ilegítimo» espurio, etei» 
obligando judicialmente al que tal hiciere, á retractarse y á pagac una 
multa. 

£1 ministro Godoy en carta de 10 de octubre de 1793 dio las gracias al 
virey por los donatiyos hechos en el Pei'ú para la impresión de la "Flo- 
ra Americana»" indicando que se publicarian en ella los nombres da 
loa erogantes. En 1794 llegaron de España D. Crístoval y D. Conrado 
Heulande comisionados con el dibujante D. Javier Molina para hacer 
ínTsetigaciones y estudios en botánica y otros objetos de historia natuxaL 

Por cédula de 26, de octubre de 1793 declara el rey que los obispos des- 
pués de cumplimentados ¿ su llegada» (no en persona) estaban obligados 
Á hacer yisita á la autoridad siqperior política, y esta á correspondería 
inmediatamente. 

En el último tercio del pasado siglo, y cuando cesaron de acumularse 
en Lima cuantiosos caudales por la insegfuxidad que hubo en los mares 4 
causa de las guerras, se hizo una esportacion tan notable de ellos, que 
desde 1778 hasta 1786 salieron del país mas de cuarenta y nueye millo- 
nes de peaos. Por entdnces, dice el Mercurio PeruanOi se hablaba en Li- 
ma de deficiencia de moneda circulante, y de crear papel de crédito, y bu>- 
neda de calderilla para suplir la escasez del numerario de plata. El Mer- 
curio discurriendo acerca del particular, recordó que este recurso habi* 
probado mal en América (1542) por la resisteacia de los indica, que e» 
menos de un año sepultaron en los nos ingente cantidad de monedas de 
cobre; y refiriéndose á Bainal en su historia filosófica y política tenia 
por perjudicial el arlátrio de emitir moneda de cobre en un pais cuyo 
principal fruto ea el oro y la plata: opinaba que era de sobra en el círeulp 
interior el auxilio de loa cuartillos de plata que Gil habia mandado aeu^ 
ñar con real autorización. Desde 1772 hasta 1783 se recogieron en la casa 
de Moneda 10.551,486 pesos en plata macuquina para refundirse según 
estaba mandado por el rey. De esta considerable suma solo se acnñaraii 
en loe nueyoe doces y medios reales, 2.769.810 pesos de que resaltó la fal- 
ta de cerca de ocho millones en la masa circulante, y que se esperimentai' 
xa la referida esoacez. 

En 1? de junio de 1792 se espidió una orden real para que no se estrsi* 
java la moneda menuda del nueyo cuñO!, de á dos realeay de uno y de in#* 
dio, que debía aquí aeryir de proyindal 4 maa de da del cvartillo de real 
establecida ya. En esa cédula se maitílestó él embarazo que oc n ai emi MMi 



^ Glii 

tal íhm teaorerias y cauías da comercio de España «atas oíaMes <Í« tanaedt^ 
por loa quebrados que teniím en la correapondeitcia con las de la Pexiixi<» 
nxÚA, y lo éspúestó qne era d eqtüvocarae ccni estas exí paitidas gruesajT, 
'éspocialmeirté la dé ¿ dos reales (equivalente ú cinco de rellon) eonlas 
pesetas de cuatro reales de ésta misma moneda que habla en Sspaftac. 
W mandó prohibii' en oonsecilencia la salida de'aqfÜsUas, advirtienda 
qne la que se x^ibiere en Bspaña se Tteeógeacla, y fragaria en las Adua&aé 
i los interesados por sü peso y ley como si fuera posta, y ser baria eondu*^ 
(ür á las casas de moneda de Serilla ó Madrid para su refundición. "EL 
Tírs^r D. Frey Francisco CKl decretó el cúmplase do esta real orden eñ, 
t^de octubre de dicbo año de 1792 y dispuso se publicase por bando. 

Gtñ espidió en 90 de julio de 1795 un bando de buen gobierno en YÍr'- 
tud del cual el Arzobispo espidió dias después un reglamento x>ara el vao 
de los campanos y otro sobre loe funerales y lutos, consonantes con uU» 
real orden que se recibió acerca de estos particulares. En dicho año dic- 
tó el real acueldo la ordenanza que habla de obserrorse por la hermas- 
dad de cárceles de Lima. El prior y juez de ella era un oidor; hormonott 
natos los alcaldes, el alférez real y éí síndico del Cabildo: ei prior y un 
cónsul del tribunal del Consulcedo: el administrador y un diputado de éí 
de minería: el regidor decano, los asesores de Oibüdo y el mayordomo 
de las cárceles. También lo eran muchas personas de la nobleza, títulos 
2[ comerciantes principales. M virey erigió en Poseo un banoo de ayios 
y rescates, lo mismo que en los primeros asientos de minas del Tireiuata, 
Chota, Huorochirf, Lucanos y Guontajaya; en los cuales los mineros Ten- 
dían con aprecio sus piños. El Cerro de Pasca dio en el quinquenio de 
1780 á 1793, 822.979 marcos de plata que por derechos de cobos y diez- 
úios y el real de minería, rindieron al fisco 888.912 pesos, sin contarse los 
estrocdones clandestinas: en ese mismo periodo se espendieron alH 7.577 
quintales de azogue, yalor de 549.125 pesos. En 1796 se crearon Torios 
arbitrios para amortizar los vales reales; y se circuló la orden dictada en 
24 de marzo para que se diesen terrenos realengos á los que cultiraseií 
uno y cáñamo, y fuesen libres de derechos do esportacion los artefacto» 
del país construidos de esos materias. 

El Tolcan Tutupoca en Condarabe reventó en 1790 gobernando el vi- 
rey GÜ: el mismo Tolcan hizo otra ésplosion en 1801, como hemos dicho 
'en el artículo Aviles. En 1792 se estableció en Limo uno sociedad mine- 
lalógico; y el año sigpiiento se fundó otro en Arequipa con cincuenta mil 
pesos de fondo en quinientas acciones, poro emprender labores en xitunas 
de oro y plata: según los estatutos que se formaron de^ria durar la di- 
cho osociocion v^nte años. 

Como dijimos en el tomo 2*.' pagino 457, d virey Croix hito diferentes 
preparativos para lo formación de un jardín botánico que según real ór* 
den deberla plantificarse en Limo: este benófloo proyecto fué reolizodo 
por D, Frey Francisco Gil, quien fundó uno cátedra de botlínioo en lo ITni- 
venddad de Son Marcos, lo mismo que empezó & funcionar en 1796. Táo« 
m Bávalos el Dr. D. Jone Manuel— V^ase Laguna, el padre Frimciseo 
€K>&fiolez. 



GIL ^ 

na óbiBpo del Cazco D. Bartolomé María de las Heraa promovió la fun- 
dación do tm hospital en Sicuani para hombres y mujeres. Se hallaba 
«atablecido en 1792 con el nombre de "GQ de Taboada" en honor Á este 
▼irey que aprobó y fomentó el proyecto. Realizóse con el fondo del "to- 
mín de hospital" que salía de los tributos de los indios, y con erogacio- 
nes de los Yecinos; entendiendo en la obra y demás necesario, el coronel 
D. Manuel Yülálta que también corrió con la reedificación del templo de 
«quel pueblo. 

ConsignaTemos en el presente artículo como respectivo ú la época de 
Oíl, un dato curioso acerca del trigo y sebo que se recibía de Chile: dos 
renglones de indispensable y crecido consumo en Lima. En el auo de 
1790 Uegaron al puerto del Callao dieziocho buques procedentes de Val- 
paraíso con 130.031 fanegas de trigo y 11604 zurrones de sebo. Y ocho 
embarcacionos de Talcahuano con 69.306 fanegas de aquel grano y 806 
surrones del segtmdo artículo. Esta noticia se tomó de la Aduana y fué 
publicada en febrero de 1791. Tuvo igual autenticidad la que también 
«e imprimió de la importación habida en los tres años precedentes, y con- 
sistió on 741.137 fanegas de trigo y 35.626 zurrones de sebo. A la medi- 
da de Valparaíso correspondía un doce por ciento de aumento compara- 
da con la fanega de Lima, y á la de Concepción un dieziocho. 

Del número 10 del Mercurio Peruana tomamos otro dato respecto d# 
las 3,941 casas que había en Lima el a&o 1790. Nueive pertenecían al rey, 
2.797 á parUoulares, 362 á oonventos, 216 & idem. de monjaa» 17 á la In- 
^uiflicion, 103 á hospitales, 24 ¿ loe Santos I^igares, 157 á cofradías, 29 
á colegios, 187 á clérigos, y 90 ¿ religioeos y monjas en pairtícular. 

Sn cumplimiento de la real orden de 28 de agosto de 1791, redbloffon 
Um taropM de milíoiaB una nuera organización que las dadfioó en díMApU* 
mmÜM y «rkiiuis: los cuerpos de las primeras habían de tener plana mayov 
▼eteraiia» asamblea reglada y demás régimen: los de la segunda dase solo 
estañan sujetos ít una revista anual á fin de oonooer á sus ofieiales. Bsta 
xesoluoíon se publicó por bando en Lima el 16 de abril de 1798. En otra 
de 12 de agosto de 1793 se promnlgóen debida forma en esta capital la 
gueira con Frauda. 

Comprendía Gil que importaba mucho conserrar en el mejor pie de 
defensa las plazas de Chiloé, Valdivia, Guayaquil y Panamíí. Todas sus 
proTidendas se dirigieron á llenar el fin indicado; y en cuanto di estenso 
litoral del Perú, donde no era podble (guarnecer y fortificar los puertos 
dictó eficaces órdenes para establecer la mayor vigilancia, y que en cosos 
«dados so retirasen cuantos recursos ofredese la costa. Pero al paso que 
reoonocia la necesidad de contar con fuerzas navales para empefiar una 
resistencia maritima^ ó para cruzar en tan dilatado espacio, era' de sen- 
tir qne con eoatio bergaatinee de guerra se conseguiria el objeto, y ha- 
Iñéndolos pedido, solo TÍnieron de España dos, titulados el "Peruano'' y 
<A "Limefto" con dieziocho caflones cada uno. Después solidtó una 

^ dos fragatas de guerra con las cuales y algunas mercantes que podían 

13 



•8 tilL 

irauttse, M prometía di tínj formas naa eaevadra de qniace navea-cl^ 
paoea de empeñar vn combate: por fortuna para él no llegó la rea de p»' 
ner en pmeba nn plan que requería largo tiempo paia prepanr eu xea^ 
liianifTn Por lo demaa» yparael lance de nna inauneooioa en elinterior, 
tenía €K1 mucha cenfianáa en las pobladoneB de la coata^y en él número* 
de europeos que tomarían las annaa» 

En Lima por entonces exiatian 6^649 hombres de fuersa militar: d^ 
édos 1.418 eranTeteranos» y los demás de milidias regladas: peMyinckiyen- 
dose las urbanas creía el ytr^ reunir dies mil en toda la prorinda de la 
éapital; y según cómputos de esta misma eepecie, en todo el rireinato cal« 
eulaba una fuersa de 46,427 hombres, mientra» que no había una cuarta 
parte de fusiles en la sata de armas. 

El Sub-inspector general que era el Uaríscal de Campo Marques de 
ÁTÜesi, convino y redactó un plan de defensa para el Callao y Lima en- 
trando en muchos pormenores y precauciones que haUará el lector en el 
tomo 1? artículo Aviles, p&ginaB414 y 423. Lo aprobó el rey en 24 de agos- 
to de 1794. Gil dividió el litoral en tres secciones: reservó para sí el majr> 
do de la del centro, confiriendo el de la del Sur al Coronel D. SiiJvador 
Cabrito, y el de la del Norte al Coronel D. Joaquín Yalcarce. Había por 
entonces algunas piezas de artiUeria, dos fábricas de pólvora, un alma- 
cén de municiones en el punto llamado Atneno Hacho (asi lo denomina el 
TÍrey) que después se nombraba *^ Menacho" y que ahora se conoce por 
"Áménacho^'. Otro almacén de pólvora se hizo en Amancaes, y otro es* 
taba denixo del Palacio del Gobierno donde ezistia la sala de armas. 

Coando la reforma y divisioa de las milicias en disciplinadas y urbanas, 
se estinguieron por el virey Gil veinticinco cuerpos de infantería^ diezi- 
seb de caballeria y diesisiete de dragones, porque eran imaginarios, per- 
tanecian i provincias del interior, exigían muchos oficíales» y no podia 
eonoilíane el servicio con las distondas en que vivían los que- pndieraii 
ser nombrados por sus buenas cnalidades. Por real orden de 10 de No- 
viembre de 1787 se había reducido el regimiento veterano fijo de Lima á 
1468 plazas, de las coales se daban goamieiones al Cuzco, Arequipa y 
Callao, coyas íortalesas se dotaron de lo necesario para una defensa» has' 
ta haber construido en ellas hornillos para caldear las balas. 

La sala de armas contaba con 10,059 fusiles entre nuevos, de mediano* 
servicio, ó inútiles: 6,371 pistolas: 796 carabinas: 82 escopetas: 520,414i»e- 
draa de chispa: 66,000 cartuchos con bala: 13,353 espadas de caballeríae 
1,288 de infantería: 4,870 sables: 6,472 bayonetas; 1,066 lanzas: artículo» 
de correaje en escaso nómero, &. 

Pasaremos á dar razón de las reales órdenes y cédulas que recibió Gü 
durante su mando con respecto á asuntos notables, y que mereoen citara» 
como datos históricos. 

Afto de 1790 enero 5. Que el ejercicio del vice-patronato real de la pro- 
vincia de Tarma se reúna en la persona del virey — ^febrero 2. Que cada 
relator de la Audiencia tuviese trescientos pesos de gratificación. 12* 
Aprobando el reglamento de pasajes marítimos da militares en buques 



<le eomeicio de irnos pvertot Á otros. Asignaiido ciento casrent* pMOs 
Puníales de sobresaeldo al interrentor de almacenes deartíUeria de lima. 
18. Que elJuzgado de Alzadas funcione en la sala de despaclio delTribix* 
nal del Consulado. IG. Que la prohibición de comerciar debe ser para los 
empleados de real haci^ida oon sueldo fijo, y nó para loo que sirven con 
premio eventual de un tanto por ciento. Marzo 2. Que el Intendente de 
0oancaTelica sirva solé como tal, sujeto fll virey; y que se supriman et 
•título y facultades que tenia como Superintendente. Detallando los su** 
plementos que se dasrian á los que marchasen á servir nuevos destinos, y 
el modo como hablan de reintegrarlos. Abril 1? Que los fiscales en las 
juntas de hacienda no tengan voto en los asuntos de que hubiesen oono- 
<cido por su ministerio. 21. Que los militares graduados de Corona abajo, 
no deben hacer otro servicio, ni tener mas mando, que el correspondiente 
«i empleo efectivo que tengan; y solo puedan prestar él servicio que les 
toque por sus grados en campaña 6 guarnición. Julio 7. ¡Que los comisos ' 
que no se hallen en apelación ante el Consejo, se distribuyan inmediáta- 
niente que se sentencien. 18. Que fuesen libres de derechos las medicinas 
que se consumiesen en el convento de San Pedro y hospital de clérigos. 
Agosto 8. Que las reformas de monasterios de jéHgiosas son privativas 
del Arzobispo sin mezclarse tribunal alguno, y que no se permita contra- 
venir i sus estatutos, debiendo darle el virey los auziHos que pida. IS, 
Que se publique el breve de 11 de setiembre de 1789 en que PÍo VI á pe> 
ticion del rey concedió á los obispos por veinte a&os facultad de dispensar 
i los que quisieran contraer matrimonio en grados prohibidos, y bajo las ' 
condiciones que se espresan. Que los oidores no estaban exentos de pagar 
derechos fiscales. 16. Que los naipes superfinos se vendiesen á cuatro rea* 
les: los finos á tres y los comunes á des. Octubre 6. Se alza la prohibicioa 
de embarcar para Indias cintas, Ustoneria y medias de seda, loza, hilo y 
manufacturas de hilo estrangeras, con tal de que en los buques se traiga 
un valor igual en artículos nacionales de la misma especie. 97. Que cuan* 
do los escLxvoa se liberten no haya lugar si pago do alcabala. Noviembre 
21 . Que el virey trate con los prelados sobre el modo de que en los con- 
ventos se observe la vida común 'y se pongan enfermerías. 22. Que los 
destinos que tengan sueldo menor de cuatrocientos pesos se provean es ' 
propiedad, y los de mas dotación, interinamente con la mitad de día has- 
ta que el rey los apruebe. 

Año de 1791 — Abril 20. Que sean libres de derechos los libros que po- 
ra BU uso internen los literatos, sogun lo habia dispuesto el rey, ooñ UU 
que la impretion sea española. Julio 24. Que se cobre en las aduanas él real ' 
derecho do piso por todo pasajero que se embarque en buque de guerra 
6 mercante flotado por la real hacienda, siendo de veintidós pesos por per- 
sona, inclusive criados; pero exoptuandose los religiosos de San Francis- 
co. Setiembre 24. Que no se permita ir á España ü ninguna mujer d« em- 
pleado de hacienda, bajo responsabilidad del valor de los viajes que hi- ' 
«iere de ida y regreso. Noviembre 20. Que los géneros estrangeros oom- 
prados en España en pdbllca subhasta, pudieran traerse 0^ Indias libres de 



100 GIL 

d«s«aliOft de salida» pero pagando los de entrada en América. Dioíembv» 
10. Qae saboiata la oontribacion de doce y medio por ciento sobre él aguar* 
diente, como un equivalente al estanco qno de él podía hacerse. Que el 
rey cede á los mineros descubridores la estaca que le pertenece en toda, 
mina nueva. 

Año de 1792. Enero 6. Determinando loe baberos que por retiro debiaa 
gezar los militares. Febrero 4. Que continúe la mesada eelesiástica du- 
rante la vida de Carlos lY según lo babia concedido el Papa, j que su 
producto se empleo en las misiones. .Marzo 4. Alzando la prohibición de 
traer ¿ Indias útiles para ingenios de azúcar y molinos de café; y que en 
adelante se internen Ubres de todo derecho siempre que procedan de 
puertos de España. 19. Que los Sub-deleg^oe lo sean por cinco a&oa y 
se nombren ¿ propuesta en tema de los Intendentes. 20. 8e d& á loe Qe- 
nerales el distintivo de una faja de género encamado de seda que usarán 
con cualquier vestido, llevándolos entorchados bordados en ella. Mayo 6. 
Que todas las autoridades principales de América en el último correo de 
cadfi año, dirijan al Ministerio una relación de las providencias que du- 
rante él hayan espedido sobre población, agricultura, caminos públicos, 
reforma de abusos &. Julio 22. Que los efectos prohibidos que se traigan 
á América se devuelvan á costa de los administradores que permitieron 
su salida de Esjtaña. Octubre 18. Que haya hojas de servicio pora los em- 
pleados de hacienda y se remitan cada año al Ministerio. 

Año 1793. Febrero 9. Que los militares que cometan cualquier delito 
puedan ser arrestados por la jurisdicción ordinaria, la cual haga formar 
sumario que pasark luego con el reo al juez militar mas inmediato. Abril 
10. Que sean libres de todo derecho las carnes saladas ó en tasajo, y el se-^ 
bo americano. 15. Que no se abone gratiñeocion alguna á los oidores que 
sirvan fiscalías eventuolmente. Julio 11. Que en los juicios contra ecle- 
siásticos ó regulares por delito determinado, no se remita el reo á Espa- 
ña» sino que termine la causa en Indias el juez competente. — 20. Permi- 
so i( la compañia de Filipinas para hacer el comercio do efectos asiáticos 
en derechura desde Manila ¿ los puei-tos de la América meridional y áloa 
de Guatemala, con sujeción á las reglas que se puntualizan. 20. Que los 
vireyes, &• celen que no se introduzcan alhajas, ropos ó estampas con ins- 
cripciones 6 pinturas alusivas á ¡a deprabada líbei'tad de la Francia, Se- 
tiembre 12. Que la cascarilla se embarque sin reconocimiento judicial^ 
dejando el cuidado de su calidad á la buena f é del comerciante. Noviem- 
bre 15. Que el militar viudo y sin hijos sea considerado como soltero, y 
pueda dejar montepio á su madre. Que los vireyes traten & los intenden- 
tes con las m^»'"**^ distinciones que á loa oidores. Diciembre 13. Que & loa 
ingesáeroe que se ocupen de obras públicas, se les abone de los fondos de 
ellas la gratificación que perciben de la real hacienda cuando se emplean 
en obras del rey. 17. Que los tenientes asesores de las intendencias su- 
plan por los intendentes enausencias y enfermedades, y con las mismas 

facttltades de estos. 
Abo de I79i. Febrero 8. Declarando libre el comercio de la quina que 



GIL ^'' 

xko fueae de lo« montes acotados. 9. Aprobando la aaignaeion do qmnieii- 
tos pesos pora el catedrático de Anatomía de la UnÍTersidad de Lima, y 
la de trescientos x>e80spara el disector» consig^nadas al ramo de bodegaje. 
Marzo 1? Prohibiendo las funciones nombradas LaudfUes en los entierros 
de párbnlos. 13. Que no se permita el abuso de vender como esdaTOs has- 
ta los dieziocho años de ed«id í los expósitos negros» chinos y zambos. 28. 
Que los reos de homicidio^ como no sea casual ó por propia defensa» no 
deben gozar de inmunidad. Mayo 1.^ Con el objeto de fomentar el oorso» 
y otorgando premios i los que en él so empleen con ocasión de guerra. 
7. Tuelve i autorizarse la regalía del palio para los vireyes en su primera 
entrada í, la capital. 15. Que los subdelegados no pagasen mfidia anata. 
20. Que todas las dudas que ocurran en las oposiciones á prebendas» se re- 
suelvan con el espreso consentimiento del vice-patron real. Junio 2&, Que. 
los soldados de dragones disfruten del prest mensual de veintitses pesos» 
y los tambores veinticuatro pesos. Julio 3. Gravando en quinientos pesos 
anuales á cada una de las Di^esis de Lima, Cuzco y Arequipa, para que 
con cargo á los espolies auxilien al montepío militajr. Agosto 29. Que nin- 
gún ministro ni empleado pueda tener mas de un sueldo aunque sirva va- 
rios destinos. Noviembre 18. Que haya libertad de derechos en el comer- 
cio enüre el Perú y Méjico para toda dase de efectos. 

Año de 1793. Enero 27. Que para remediar la decad^icia del montepio 
civil de Lima» se le asignan tres mü pesos sobre el ramo de suertes y tres . 
mil del de sisa. 29. Reorganizando el colegio de propaganda de Moquegua 
oon independencia del de Tarjja. Abril 21. Que pued* aumentarse basta 
cincuenta el número de agentes de negocios» y se establecen reglas y oon,- . 
didones para desempeñar ese cargo. Mayo 6. Que no se remitan á Sspib- 
fia fondos de la real hadenda en plata de pina» sino en barras bien fundi- 
das y enssyadas» siendo responsable de las faltas los ensayadores. Ju- 
nio 18. Que haya primeros y segundos sub-tenientea y tenientes» y que 
sea ascenso d pasar de una dase ¿ otra» debiendo contarse una sola anti- 
güedad de empleo. 20. Que se pusiesen en planta las nuevas ordanaa^ 
zas del ramo de Correos. Julio 15. Que se pueda apelar ¿ alnadas de la» 
sentencias del tribunal dd Consulado confirmatorias dé las de los dipu- 
tados de comerdo. 7. Que lo» edesiásticos paguen derechos por artíeo^ 
los de su propiedad! y que las comimidades rdigiosas no los áboBfBiii por 
lo tocante á sus vestidos y consumos. 31. Que se suprima el empleo da* 
Sárjenlo Mayor en la artillería de línea y muidas» reemplaiáivdcwo oo& 
un Ayudante Mayor. Octubre 27. Que nadie pueda ocurrir ¿ £om» sin 
permiso dd consejo por dispensadones y gracias» salvo los casos de p^ 
nitenciaria. Noviembre 19. Que la audiencia de lima no envié juMM 
en comisión ¿ 1a provinda da Chiloé. Diciembre 4. Señalando la» gzati- 
ficaciones de mesa de los ofidales de Marima con una mitad mas que e» 
España, y considerando el escudo por peso fuerte» 21, Que se corten de 
raíz los abusos introduddos en las visitas de las provineisa gaavaadolssi 
los subdelegados coa exacciones indebidas» obUg^do á los indios i q«a' 
franqueen víveres, etc: y que se castigue i los delincuentes» 



i«sf GIL 

AAo de 1796. Qoa en Araqtxipa wígñxi eligiéndose los alcaldes cada afio 
7 no por bienios oomo se preyiene en la ordenanza de Intendentes. Har- 
so 16. Que por ría de ensayo se siembre tabaco en Panam&. Qne se acó- 
t9 el monte qne prodnoe la qnina OalisaTa, y qne solo se beneficie la que 
se remita á Espafia con destino á la real botica. 

Sn 1790, primer año del gobierno de Frey Francisco Gil, Ueg^aron al 
CftDaolas corbetas de gnerra Descubierta y AtrevidA al mando del capi- 
tán de naTÍo B. Alejandro Malaspina: en el artículo tocante á este jefe 
damos rason de los objetos científicos que se le encomendaron por él go- 
bierno español, y que desempeñó en América y Asia. 

En el de 1794 bnbo dos sacudimientos de tierra en esta capital; el 1? 
acaeció en 96 de marco cansando grande alarma; el segundo en 7 de se- 
tiembre, fué un fuerte temblor pero de menos gravedad que aquel. 

El Tirey Gil en d período de sn mando tuvo por secretarios de c&ma- 
ra, primero al coronel D. Vicente Ore Bacila, después al coronel B. Dio- 
nisio Franco y al interino B. Femando María Garrido Oficial mayor de 
la secretaria. Nómbresele por sucesor al Teniente General B. Ambrosio 
O'faiggins Marques de Osomo Presidente de Chüe, alcual entregó el man- 
do el dia6 de junio de 1796. Gil gobernó seis años dos meses diez dias y 
se regresó á España- El afio de 1804 era director general de marina, y 
posteriormente releyó en el ministerio al BayHo Frey B. Antonio Yald^. 
Cnando la caída de €k>doy y abdicación de Carlos IV, el nuevo rey Fer- 
nando YH continuó al general GQ en la secretaria de Marina: el moder- 
no historiador La-Fnente le menciona como andano rmpetábíe. No fué Gil 
ciettamenie, ni podía ser en España en tales circunstancias, tan f eliis co- 
mo lo habia sido de Yirey del Perú: aquí su buen proceder le grangeó el 
aprecio de una sociedad traaqnüa y sana: álU el torbellino reyoluoiona- 
rio lo enyolTÍÓ y arrastró en los últimos dias de su yida basta precipitar- 
lo en un abismo de desgracias. 

Al salir Femando YII para Francia engañado por los agentes de Na- 
poleón, dejd el gobierno de España á una junta presidida por su tío el 
infante B. Antonio: Gil como ministro de Estado fué miembro de ella 
sin oomprender lo graye y azaroso de una tituacion en que era imposi- 
ble se espidiese digna y debidamente ningfnn personaje honrado. El ye- 
to de Gil mas de una yec estnyo en oposición i los intentos del general 
ftrances Mtúfat, y fué de sentir que & B. Manuel Godoy Príncipe de la 
¥tM no se le retaitiese & disposidon de Napoleón. La junta á propuesta 
<Te Gil habia hecho nombrar otra k preyencion, para que si aquella fraca- 
saba, no ñiJtaflé eo el pais un gobierno propio; se nombraron sus miem- 
bros y se dispuso que en el caso de tener que reasumir el mando funcio- 
nase en el punto que conviniese. El Infante B. Antonio al marchar i 
Francia precisado x>cr Murat, dejó la presidencia al general Gil como el 
primar vocah mas la junta se sometió & Murat y lo admitió como presi- 
dente en virtud de haberlo nombrado Oarlos lY desde Francia, su lugar 
teniente en España. (180S) y de haber recibido orden de Femando fe* 
cha 6 de mayo para que se obedeciese i su padre á quien había devuelto 



\a corona: la junta no íuto ralor para negarM, eumpUeiido otra del dia S 
en que AVÍMiiba carecer de libertad, le daba facultades, y preyenia al 
eomejo ee conyocaaen cortea. Y mientrae en las prorincias no se obeda- 
eia á Gsrloe IV, la misma junta puso estorbos para que se reuniese la 
qne estaba nombrada ¿ preyenoion. No tué esto todo: la junta engaftada 
por Murai, declaró oomo el consejo, que yistas las renuncias de los reyes, 
le parecía que la corona debia recaer en Joaé Napoleón bermano del £m* 
peradov Francés» el enal al resolyerlo así, decretó lo hacia condesoendlen- 
do con los deseos de la junta Suprema, del consejo, y de la "Villa de Ma- 
drid. Luego la junta conyooó la asamblea que se instaló en Bayona, y dio 
á Espafta una oonstitiudon prodamando rey á Josó I. En otros actos pos- 
teriores de igual giayedad no figuró el general Gil por haberlo releyado 
en «1 nümaterio de Marina el general D. Ignacio de Alaya. Tarde se se- 
pato de la junta, y se asegura que renunció su empleo y honores. No he- 
mos podido ayeriguar el lugar á que se retiró, ni el dia de su- f alledmien- 
to ocurrido en 1810. 

«IL BB TAMA0A T LEMVS— D. FaaNoisoo-^ laórden de San Juan, 
teniente de fragata» sobrino del yirey D. Frey Franoisoo Qil. Llegó tá 
CsUao en el nayio Aquilex, procedente de Cádiz el 19 de mayo de 1791. 
£1 yir^ le nombró capitán de su guardia de Alabarderos cuyo destino 
desempe&ó hasta el fin del gobierno del Marques de Osomo. £n 1809 
pasó & seryir el de sub-inqpeotor del Arsenal de Marina del Callao. Si 
año 1809 GHl ascendió 4 coronel de ejército, y ocupó el puesto de tenienta 
coronel del Begimiento Seal de Lima. 

En nombre de su oficialidad represento ol Bey los antiguos y distÍA" 
guidos seryicios de este cuerpo, al cual puede decirse se debieron las yia- 
torias del general Goyeneche en el Alto Perú, y el resultado de las pri^ 
meras ca mp a ba s de Quito y Chile, pues su fnerxa yeteraaa y aguerrida 
fué la base y estímulo para la disciplina de los cuerpos de milicias que 
el yir^ Abascal hiao acuartalar para oontener la reyolnolon. Bn ttai- 
cion ¿ esto, el Bey, por cédula del mes de noyiembre de 1816, maad6 qjam 
el regimiento fijo de Lima, se denominara Beal Laíante P. Carlos, y cos- 
tase el quinto lugar en la Unea: enyió para que en él se refondiase, al 
tercer batallón de CsAtabri» con el coronel P. Juan Antonio Mcna^ y 
ordenó se propusiese ¿ los oficiales mas dignos para destinos honrosoa, y 
para que optasen la Cruz de Isabel la Católica. Gil recibió diploma da 
caballero de la orden de San Hermenejildo, continuó de teniente oúvo' 
nel del nueyo cuerpo, y se le dio él grada de brigadier en 1816. Así per* 
maneció hastaqne ifinesde 1820 se separóy pasó á España— Véase Gar» 
cía del Bsrrio. 

D. Yioente Gil de Tabeada y Lemus hermano de D. IVandseo, yino al 
Perú en compaflia de su tio el dtado yir«y GiL En 1791 tomó posssioft 
de la Intendenoia de Trujillo en que releyó al primer goberaador inten- 
dente que tuyo esta pioyinoia D. Femando de Saayedia. Conttntté «n 
aquel puesto hasta 1807 en que D. Felipe del Bisco entró de infad a nte 



104 GIL-ÉÜH-GIR 

interino. D. Vieente Gil rolvió á dioho destino en 1810 y lo ejerció súf 
intemipeioo hasta 1820 en que se di6 la Intendencia al brigadier mar" 
qnes de Tone^Tagle. Gil fué orneado de la orden de San Jnan, Intenden-' 
te honorario de ejército j consejero honorario del Consejo Snpremo de 
Indias. Yítí6 en Lima hasta qne se proclamó la Independencia» y se ve^ 
grea6 AEspaña donde falleció en nn convento de Madrid. . 

HIL—Sl catitaii D. GÁaTASb^Véom el arHcáUh^Stnm, él oajtUam D* 
G§rMmé áe la — 

limS I. — ^Harinero qne Tino de Fanamá al deseobrimiento del Perú 
•n el buqme mandado por el Piloto Bartolomé Buíe, y en él cnal salió 
Fiuacisoo Pizano de la isla de la Gk>rgona con sus compañeros en diree** 
cion á 1a costa de Tambes. Bespnes del reconocimiento hecho hasta San^ 
ta» y cnando Pizarro determinó regresarse á Panamá, Gines le pidió con 
el mismo encarecimiento qne Alonso Molina (nno de los trece) permiso 
para quedarse en Tambee« Le fué otorgado y el Conquistador los reco<- 
mendó con mncho interés & los indios pcua qne los cuidasen y protegiesen. 
Ta antes otro marinero apellidado Bocanegra se habla escapado del bu- 
que en la costa de Colaqne por disfrutar de la hospitalidad del país y 
huir de nuevos trabajos, sin que bastasen las diligencias del Capitán pa- 
xa obligarle & volver abordo. 

- No se supo mas de estos españoles, cuya suerte no pudo cuando la con- 
quista averiguarse de un modo positivo. El cronista Herrera dice que los 
llevaban & Quito para que los viese Huaina Capac, y que en el camino 
con noticia de la muerte del Emperador loe asesinaron: otros contaban 
que los mataron por sus vicios y exesos con las mujeres: por último se 
aseguró que tomaron parte y perecieron en las luchas sangrientas de los 

de Tumbes y los de la isla de Pun¿. 

•IBIL — D. Jhmao, capitaii i» KAvio-^Salió de CiSiz con destino al 
Callao el S9 de Febrero de 1702 al mando de la Fragata de guerra Ntra. 
8ra. de Loieto trayendo aartíllesia y 2.600 quintales de asogue: anibú á 
Montevideo el 27 de Mayo, y al eottar varó en la punta de San José. 
Después de saUr de este peligro y de estar fondeiida, al dia siguiente cu- 
cayo y se hiso pedasos con motivo de un fuerte temporal.— Salvó una par* 
te de la gente y el Comandante. 

«lEBIL Y BAECBLO— Fr. Naroiso, natural de Gerona (Cataluña) refi- 
gloso del colegio de propaganda fide de Santa Bosa ds Ocopa, cura de 
Cumbaza, y uno de los misioneros que mas se recomendaron por su celo 
evangélico y por sus arriesgadas espedieiones por los grandes ños del 
Perú. Se incorporó en Ocopa el dia 27 de Abril 1785. 

£1 8 de Setiembre de 1790 se embsxcóen el Puerto de la Laguna ds 
Cocama» tocó en Urarinas, en San Begis y en los Omaguas: navegó el 
Marafton desde «I dia 12, y el 13 hiso noche enla boca de Ucayali. Subió 



<}1R 1«6 

}pcís 68U rio sin escoilos hasta el 25 de Setiembre. £1 dia 2G texuial* pro- 
jósúdAdde los aalrojes, cuando encontró 19 cañóos con indios que haoian 
.gran algazara: eran los Coníbos quo le recibieron amistosamente. Conti- 
nuando su viage el *¿ de Ojtubro llogó á la primera población de Baraja» 
cu. AlK encontró ¿ la célebre Hanoita Ana Boaa que habia estado muy 
joven en Lima traida por los misioneros, y que fué instruida en el fieats- 
tío de Viterbo. 

£lla comunicó al Padre Ulrbal alguno ij pormouores de la tragedia ocur- 
rida en 1767, y cómo los do la Nación nomlwada Ohipéos fueron los au- 
tores del asesinato de los Ealiglosos Misionerv^ de Manca do que hemos 
iiecho memoria en el artículo correspondiente ¿ F. Juan Campos. 

Girbal asometió la emprosj. de regresar á Cumbaza sin bajar por el 
Ucayali ni subir por el Mari^bfion y el Huallaga. — £1 dia 11 de Octubre 
inició su atrevido proyecto, no intentado luhsta entonces por ningún otro. 
Salió por el Sarayacn al Ucayali y siguió en demanda del rio Manoa al 
que entró el 1% después do tocar en un pueblo de Coníbos. Nave- 
gó este rio do subida y reconoció varios pueblos hasta arrivar el 18 & la 
última población do Manoa que en un tiempo fué residencia de Misioneros. 
£1 podre Girbal desde allí entró á un rio por el ciukl creyó hacer su viaje 
hasta encontrar el Huallaga. Ninguna seguridad tenia de conseguir su 
objeto: solo sus conjeturas que eran desde luego falsas, le animaron para 
tomar aquella resolución. Después de navegar algunos dias superando 
dificultades y peligros, arribó ol 13 de noviembre al mismo pais de los 
Manoas de donde habia solivio. Convencido de su error y de la imposibili- 
dad de llevar ¿ cabo mi designio, careciendo de datos y conductores se» 
guroa> tuvo que adoptar el partido de volverse por la misma dirección 
que habia seguido en su entrada. Pasó por los ríos Ucayali y Marañen: 
el 28 de dicho mes llegó al pueblo de San Begis: el 11 de diciembre al de 
la Irfiguna, y subiendo el Huallaga entró cu Cumbazá el 29, 

No tardó mucho el resuelto Girbal en poner en práctica otro viaje á 
Manoa. Hallábase en Lima en 1791 cuando acordó emprenderlo por Huá- 
nuco á cuya ciudad arribó el 29 de julio. Kcunioso allí á loe padres Már- 
quez y Dueñas que ya le esperaban, y provistos de lo necesario marcha- 
ron con un donado el 10 de agosto, se dirigieron al puerto do Cachero. 
y en canoas de los indios de Playa Grande, bajaron al do Pamoa Hermo- 
sa. Estubieron en Sion, en Pachisa, en ol puerto del Vallo y en Cumba- 
za. £1 19 de setiembre partieron para el puerto de Juan Guerra por el 
Huallaga y llegaron á la Laguna. Por orden del virey Gil se proporcio- 
naron al padre Girbal 20 soldados quo deberían relevarse cada sois me- 
ses. Y para mantenerlos destinó el padre Sobrevida Guardian do Ocopa 
900 posos de los ingresos de limosnas de su convento. 

Sobreviela proporcionó vario^t herreros, instrumentos, telas, y bujerías en 
«.bundancia; y dio 6, Girbal unas instrucciones que publicó el "Mercurio 
Penumo" delOdejuniode 1792, con encargos tan llenos cIedísorccion,prs* 
canoionae y esmero» que parece no dejó vacio alguno en ellos. £1 4 de no- 

riembre empezaron ü subir los religiosos por el Ucaydli y eo contra- 
ía 



io« GIR 

ron sacesiramente mnclias caneas de Coníbos que los reciBieroil ecm tft'^ 
ftaladoB agasajos. La entrada en el puerto j pueblo de Sarayacu de Ha' 
roa la hicieron el dia 25 de noviembre. Tenían loe indios muy adelanta* 
da la obra del convento, j continuaron esta y la de la iglesia por medio- 
de faginas según lo habian prometido. El padre Girbal vivió en medio- 
de los Panos, Mancas y Coníbos muy estimado por ellos; sabia conducir- 
los y sacar mucho provecho en favor de su instrucción religiosa. Eeci- 
bieronse en Lima el 17 de junio de 1792 comunicaciones en que con 
fecha 3 de abril daba Qirbal tan alha^Ueñas noticias, y la mas importan- 
te de haberse descubierto ol cainino recto para pasar de Manoa á Cumba- 
z¿ ahorrándose las muclnsimas leguas que ocasionaba el largo rodeo- 
que se hacia por los gandes ríos. Vio cumplido el incansable misione- 
ro su antiguo intento; y la descripción de la nueva ruta fué publicada 
en el Mercurio Peruano de 21 de junio del citado año— Veáse Dueñas — 
Fray Juan. 

No satisfecho aun el celo fervoroso del podro Girbal, inició nuevas es- 
ploradones. Salió ol 23 do febrero de 1793 de Sarayacu, pueblo situado & 
la margen del caño titulado Santa Catalina, y entró A. navegar en el TJca- 
yali. Llegó & la gran Lagima de Sahiiaya que rodeó cuidadosamente í 
fin de descxibrlr algún rio (¿u»! lo ilirigic:?e á los Capanahuas. Como el eie- 
sivo crecimiento de Lia ao'uas y los fangales ne le permitieron hacer lo 
que deseaba, volvió ú continuar por í'-I TJoayali el 27 de febrero y pasó 
dos noches en el pueblo do Coníbos. Vencidas algunas leguas encontró 
Girbal la boca del rio Maquea quo riega las tierras de los Capanahuas, 
Hanahuas, Sentis etc. 

Llevaba un buque y cuatro canoas, cuya gente se le acobardó peeor- 
dando antiguas discordias y temiendo la ferocidad de los Cai>anahuas. No 
siendo posible al padre Girbal vencer este inconveniente, tuvo que con- 
tentarse con el reconocimiento del Maquea y volver & los Panos de la 
Laguna de Santa Catalina. Aprovechó de la ocasión para confederará 
los Panos eon los Coníbos. ofreció á estos enviarles un sacerdote, y les tra- 
zó una capilla que ofrecieron levantar. 

Visitó Girbal los plantíos do Canelos hechos por los misioneros en Sa- 
rayacu, y se empleó en diversos ejercicios útiles al adelanto de las pobla- 
ciones. Acometido de una enfermedad tuvo que retirarse navegando el 
Ucayali hasta bu incorporación al Marañen. En esa dilatada carrera for- 
ma el Ucayali S3 tornos 6 vuoltíis. Luego subiendo el Marañen entró en 
el Aypena y terminó en Jcvíros un viajo en que gastó 28 dias. Resta- 
blecido de su salud, espodicionó otra vez á Sarayacu, de donde se vino 
hasta Huónuco y estuvo en Lima el 9 de diciembre de 1793. 

Todavía el constante religioso hizo nuevo viaje en 1794 á solicitud del 
rirey Gil para dirigirse ¿ Huanuco, navegar el Huallaga, reconocer el 
TJcayali y el Pachitea, y emprender nuovad esploraciones y descubri- 
mientos. 

Hasta 1787, habia cinco reales órdenes y otras tantas resolucioneB 
acerca de la restauración y conservación de las misiones de Manoa: con 



4t 



GÍR lOT 

tal objeto Be proyectó una población fortificada en la oonfinencia dol May- 
ro y el Pozuzn, y el rey mandó que los gastos salieson del ramo de va- 
cantes menores del Arzobispado. Los vireyes no procedieron en estos 
preferentes objetos con la consagración y desvelo que corrrespondia. Ma*5 
D. Frey Francisco Gil en la memoria de su gobierno dio & su sucesor D. 
Ambrosio O'hisrgins noticias Históricas y relatos curiosos de las monta- 
ñas, las converciones y las costumbres de diferentes naciones. El se con- 
trajo á impulsar las misiones y adelantar en los descubrimientos. En 
aquel escrito se refiere á loa viajes del padre Girbal á quien justamente 
encomia al tratar de sus meritorios esfuerzos; siendo notable asegurase 
que los portugueses "se fatigaban por ser dueños de la comunicación de 
" los grandes rios y de la pampa del Sacramento para usurparla." Al 
mismo tiempo dijo "que causaba dolor el esca.so progreso que se adver- 
tía en la conquista espiritual de l03 infelices barbaros, sin que en el 
dilatado espacio de dos siglos y medio se hubiese podido esterminar la 
'* idolatría etc. Carlos IV en 22 de noviembre de 1791 ordenó "se lleva- 
" sen á su término los útiles establecimientos de las misiones." 

Fray Narciso Girbal recibió en Mainas tropa, pertrecbos, canoas y de- 
mas auxilios en virtud de órdenes dadas por el virey Gil en protección do 
la espedicion emprendida en 1704. Se compuso de 36 cnbarcaciones y 
500 personas mas ó menos; salió de Manoa para el Mayro, y no tuvo el éxi- 
to feliz quo se deseaba, porque la muerte de un solo individuo de los del 
convoy, les amedrentó de tal suerte al verse atacados de los barbaros, 
que muchos abandonaron la defensa, desertando casi toda la gente útil 
que salió de Mainas, y quedando con el padre Girbal los neófitos de Ha. 
noa. El sin embargo, avanzó hasta las inmediaciones del Mayro donde 
encontró la nación do los blancos Carapachos, feroces antropófagos. Por 
el momento estos hombres so prestaron á las insinuaciones de los qud 
acompañaban al misionero; pero cuando mas alentaba á ést^ la esperan- 
za de ir reduciéndola, se volvieron enemigos repentinamente, y mataron 
é hirieron á varios de una manera alevosa. Esto suceso puso á Girbal en 
la imposibilidad de esplornr mas en el Pachitea, y entrar al Mayro, obje- 
to de su espedicion, quo creemos fue lu. última; y como las precedentes, 
digna de recordarse, no solo para tostimonio histórico, sino para reco- 
mendar á la mf»mcria los servicios que hizo Á La civili'.acion, el digpio 
religioso que ha sido objeto de este artículo. Habiéndose regresado í 
España murió en Gerona el año do 1827. En tiempo anterior fué pro- 
puesto por el consejo de Indias para ocupar el obispado de Mainas, — Véa- 
se Sóbremela, Fray Man:u:l:^Veá9e Requrna, D. Francinco. 

QlftOI — D. Francisco Híbnandicz— nacido en Caceres. (Estremadu- 
ra) Servia en dicha ciudad & un caballero nombrado Gaitá-Holguin Hen- 
riqucz, y á consecuencia de un desag^*ado que tuvo con él se trasladó & 
América en la espedicion que trajo D. Felipe Gutiérrez para la conquista 
de la provincia de Veragua en 1635. En esta oampaña aiTOstró las des- 
gradas y penalidades que la malograron en todos sus designios; y cuan- 



1*» «IR 

tío GFulierrcK vino 5 refugiarse al Feru, fué TIornanJez i;ni> de lo» que Te 
acompañaron, habiondose agrogado i)or cntonceB el apellido de Girón. 

El capitán Lorenzo ATdana fué enviado por D. Francisco Pizairo á la» 
proTÍncias de Quito on 153S para espulsar de ellas á Sebastian de Velal- 
cazar porque era hechura de D. Diego Almagro, y pretendía título reat 
para gobernar ese país de un modo mas independiente. Girón que se de- 
cía pariente de Aldana, marchó con cate y otri>3, internándose por Tum- 
bas y penetrando hasta Poparan ¿ cuyo punto ci'iudujo él mismo un auxi- 
lio muy oportuno^ do baatimontos. Estuvo on Ta guerra que hasta morir 
1Ú20 Juan de Ampudia contra Tos indios Paeses y Talconcs, y dospues 
do recibir tres heridas pudo salvar con no poco trabajo de los reveces 
qtio lo ocurrieron. Girón continuó birviondo eu aquel territorio y se ave- 
cindó en Pasto de donde se vino á Quito, y ofreció sus servicios al virey 
filaaoo Xuñez Vela que allí se preparaba para hacer reRÍstoncia lí Gonza- 
lo Pizarro usurpador del gobierno. Nombróle el vircy capitán de 
una compañía de infantes piqueros y pasó cou ella á Kiobamba para 
reunirse Á Vola Nuñoz que mandaba una fuerza ya avanzada para obrar 
sobro Piara. Al salir de Quito le encargó dicao virey en Hccreto estuvie- 
ra muy & la mira del maestre de campo Eodrigo de OoaMipo porque des- 
coufiaba do su lealtad. Bltwco Nuñez ofendido de la nrrogancia y ene- 
mistades do algunos capitane¿í, Ilo«^«'» á decir se rcj^rosnria h. España a 
dar cuenta al rey do los desacatos y mal modo de Borrir de aquellos. Gi- 
rón le contradijo ose pensamiento ajonfiojandole hiciese cortíir la cabeza 
á CH&ntos lo merecieron por su indisciplina y exesos. Muy útiles y nota- 
bles fueron los servicios do Girón Á la causa realista en todas las even- 
tualidados do esta guerra, y en lan divoi*fias operaciones emprendidas por 
ol viroy Vela cou motivo de los ataques do las fuerzas que obedecían á 
Pirarro. 

Girón concibió un plan írrcaliza1.»le que trasmitió al virey. era el de 
apartarse rápidamente del teatro de la lucha, y encaminarse por el tor- 
ritorío interior do Piura con dirección al Cuzco: no x)cruiit!an ya las cir- 
cunstancias poner en obra una empresa que b.nbrla i>reK .ínía-lo diüculta- 
des insuperables. Resuelto Blasco Nuuoz á volverse á Quito encargó u Gi- 
rón ol puesto mas peligroso: cubría la roiíiLfrardia vehmdo la seguridad 
do las tropas y haciendo rostro á hs cometidas del enemigo. Cristovaí 
Mosquera habia alcanzado licencia para stej-orai-se con el o})jeto de ver á 
un hermano suyo que milit:il)a en el bando de Pizarro: al despedirae de 
Girón le dijo, que el verdadero motivo que lo obligaba, era ol deseo de 
no encontrarse en cierta traición qnc í-e uidia contra el virey. Tulx) Gi- 
rón destreza i^ara arrancarle los datos, que le dio cu reserva, de ser 
Ooampo y loa ca])itano8 Gerónimo de la Serna y Gaspar GU los autores 
de la conjuración. Estos antecedentes y otras sospechas posteriores, cau- 
narou lu muerte do dichos IreB oficiales mandada ejecutar por el viroy. 

Girón se adelantó ¿ Quito y consiguió restablecer el orden que pertur- 
baba Gómez de Esta ció á quien engañó lo mismo que á bus cómplices. 
Se opuso ¿ que la ciudad fue^e despoblada y luego marchó & Cali con tro- 



GIR 109 

pa sufíciente para conservarla oon el territorio intermedio frustrando los 
dosignios de los partidarios de Pizarro. El vircy ocupó á Popajan, mas 
oomo se afanaba por volver contra Pizarro, aceptó la idea do situar f uer- 
aas en Fasto seg^n dictamen del capitán Velalcazar, quien se le acaba- 
ba de reunir. El mismo Blasco Nuñez se puso en camino, juntó allí to- 
das sus tropas y el 1? de enero de 1518 se movió para buscar y atacar 6 
Pizarro. Arregló su diminuto ejército tocando á Girón el mando de una 
oom]>ama de arcabuceros destinada á las primeras operaciones. Diose la 
batalla en Añaquito el 19 y la ganó Pizarro por la superioridad de sus 
soldados. Girón se distinguió en ella y herido cayó prisionero. 

Muchas fueron las crueldades del vencedor y los asesinatos que se hi- 
oierou: Girón e8pei*aba tener que soportar todo el peso de la adversidad* 
en que se veia, y es cierto que Pizarro ordenó lo mataran; i)ero como la 
fortuna es ciega y cualquiera de sus caprichos ocasiona bienes ó males 
imprevistos y contrarios á las probabilidades, en esta vez el temor de' 
Gonzalo Pizarro á una nueva contienda en los fragosos tcrrilorios de Po- 
payan donde no le obedecerían, le supinó la idea de adquirir la amistad 
de Sebastian de Yelalcazar para afirmar su dominación en el reino de 
Quito y mas adelante. No le convenia que el mariscal Jorje Robledo se 
posesionase del gobierno de Popajan pai*a el cual estaba nombrado. Gi- 
rón marchó con Yelalcazar: este le colocó en Pasto como su teniente, y 
Pizarro le hizo dar algunas armas y municiones. Después de diferentes 
altercados y reciprocas hostilidades entre los que se disputaban la pose- 
sión de aquella provincia, Soblcdo fué tomado por sorpresa cuando dor- 
mía en su propio campo. Hubo varios pareceres sobre la suerte á que M 
le debia condenar; y Yelalcazar apoyado en el dictamen de Girón, le hizo 
morir con la mayor crueldad é injusticia: otros sufrieron también la pe- 
na de garrote, contándose entre ellos el comendador Heraan Rodrígfuez 
de 8oea. 

Cuando el gobernador licenciado D. Pedro de la Gasea abrió la eam- 
pafia de 1547 contra Gonzalo Pizarro, Yelalcazar y Girón que habían sa- 
lido de Quito en su auxilio, se lo reunieron en Andahuaylas con la fuer- 
za que les obedecía. Girón fué uno de los comisionados x>ara reconocer 
el rio Apurimae y elegir el punto donde se coustruiria puente para el pa- 
so del ejt^rcito real. Tuvo en cl la colocación de capitán de una de las 
compañías de caballería, y en la batalla de Socsahuana combatió en la 
ala izquierda de la línea con su acostumbradii bizarría. 

No pocos de los vencedores quedaron sumamente quejosos del gober- 
nador Gasea por la distribución de encomiendas de indios que hizo en 
Guainaríma al venirse á Lima. Los descontentos muimuraron con inso- 
lencia empleando amenazas de carácter criminal; pero Girón exedió á to- 
dos en sus avances, siendo el que menos razón llevaba para darse {kmt 
agraviado, pues el repartimiento de Jaquijaguana que se le había dado 
prodncia nueve mil castellanos anualmente. Pidió permiso al Arzobispo 
lioayza para trasladarse & la capital con el objeto de decir á' Gasea que 1« 
recomp^nsiv no era digna ni consonante con la importancia de sns feerví* 



11» GIR 

OÍOS. Negóselo aquel prelado que pernianeoia en el Cuzco representaado 
k1 gobernador; y entonces se ausentó de la ciudad en compañía de yarios 
militares. Bien se hacia notar ya su inquieta arrogancia y bu propensión 
& mirar como suyos los intereses de los soldados que habian perdido la 
moral. Se proponía dominarlos con dañados fines como pronto vá el lec- 
tor Á caberlo. 

£1 oidor Cianea Justicia Mayor del Cuzco escribió á Girón en términos 
comedidos para que se le presentase en la ciudad; mas él se escusé de 
cumplir ose mandato^ aconsejando & Cianea en su respuesta que se g^ar- 
dase porque había en ciertos soldados siniestra intención contra su pár« 
Bona. El justicia lo hizo conducir al Cuzco y le arrestó en la casa de Juan 
de Saavedra. Girón dijo que si se había ausentado sin licencia, era por 
huir de que los conjurados le obligasen á acaudillarlos. En esa ocasión 
hubo algunas ejecuciones y destierros, y seguido un proceso se tomó á 
Girón pleito homenaje de presentarse en Lima. Hízolo asi en compañía 
de su amigo D. Baltazar de Castilla hijo del conde de la Gomera. Be 
pronto se le negó el permiso para entrar en la ciudad donde corría el ru- 
mor de que venia con la pretencion de casarse con D? Francisca hija del 
oonquistador D. Francltico Pizarro, á la cual solicitaban otros con ig^al fin* 
El gobernador Gasea recibió á Girón mostrándole afecto, y le amonestó 
mucho, porque conocía su amuicion y codicia, para que en ningún caso 
se apartase de sus deberes. Confíriole ol mando de una ospedícion al país 
de los Chunches, y le autorizó para reunir gente y preparar todo lo que 
demandaba la conquista que debia lleyar á efecto. Promulgóse en Li- 
ma el nombramiento á tiempo que Gasea se embarcaba pora España de-* 
jando alborotados á muchos militares revolucionarios y perdidos, que 
amenazaban turbar el orden ¿ pretesto de que en el repartimiento de 
premios no se les había considerado. Todos se alistaron como soldados 
de Girón para hacer la campaña de los Chunches, y marcharon con él al 
Cuzco donde loe vecinos mostraron disgusto al ver armar y dar poder á 
un hombre de quien no era cuerdo hacer confíaiTza. Se murmuró mucho 
que Gasea hubiese caído en tan garrafal error siendo tan discreto^ en 
▼ez de llevárselo ¿ España, quisiese ó na, para librar al país de un peli- 
gro cercano 6 inminente. 

Ocurrieron luego desazones y escándalos entro el coiTegidor y el orgu- 
Uoso Girón: los soldados que tenia en su misma casa en crecido número, 
amenazaban á las autoridades y al vecindario. £1 corregidor Saavedra 
armó gente y se propuso cjistigarloa de una manova ejemplar. Después 
de varios lances poli^jrosos, il uno mandó ahorcar, i dos mas los hizo cortar 
la mono izquierda, y á otro tros dedos etc. En cuanto á Girón, le tomó 
preso y abrió oauaa con ánimo resuelto de cortarle la cabeza; pero dicta^ 
étk la sentencia ningún letrado se prestó & suscribirla como asesor. Kq 
99 acobardó por esta ni otras incidencias el severo Juan de Saavedra, y 
nandó á Lima al capitán Girón con buena custodia después de haber he* 
t¡ho pleito homonaje de que vendría & someterse & la Audiencia. Aqui le 
•poyaron los oidores que ejercían el gobierno interinamente: le pusieron 



itíi libertad bajo fluiza, como aoostniíibraa hacerlo cafli siempre loa joa^ 
eea con loe oonspiradores, y hasta le permitieron regresar al Cusco. Qi- 
Toa contrajo matrimonio en Lima con D? Mencia hija del contador de laa 
reales cajas D. Alonso de Aimaras y de D? Leonor Portooarrero> famÜlA 
notable y pudiente cuya influencia aproyechó mucho al hombre amblólo^ 
so que por nin^^una consideración desistória de planee proditorios crea- 
dos por el destino inmutable, que le tenia deparado un fin trájico. La 
Audiencia miró esto enlace como garantía positiva de que se efectuam 
en Girón un cambio completo de ideas que le devolviera el sosiego de 
que tan apartado estaba. Se engañó de un modo lamentable. 

En el artículo Ga»ca página 62, hemos dicho que aunque hubo de man- 
darse cumplir una cédula real que recibió al tiempo de embarcarse abo- 
liendo en lo absoluto el servicio personal de los indios, se acordó por pe- 
dentes reflexiones quedase reservada hasta que fuese oportuno ponefla 
en práctica. El virey D. Antonio de Mendoza que sucedió al gobernador 
Gasea en 1551, y recibió el mando de la Audiencia, mandó cumplir una 
res! cédula en que se concedía privilegio por diez años d Baltasar Caite- 
te para introducir en el Pera Camellos, los cuales serian muy útiles parli 
el cargnio desde que "estinguido el servicio personal no habla ya de res- 
tablecerse" La-prohibición estaba en suspenso por acuerdo de Gasea oo& 
la Audiencia, y como no se hubiese deliberado por el rey cosa algOlM 
posterior, el silencio podia estimarse como aprobación de lo hecho. Aif 
lo juzgaba el virey; mas cuando los oidores lo pidieron emitiese este pa- 
recer bajo su firma, se negó á ello. El creia prudente esperar á que •• 
tranquilizasen los ánimos: no así los oidores que determinaron promidU 
gar la cédula, y lo efüctuaron después do decirlos D. Antonio de Mendo- 
za "que ni lo quería aprobar ni reprobar, y que hiciesen lo que les xmree&i- 
sc conveniente. Estos pormenores agravaron las críticas cireonstaiioiaft 
en que el pais se hallaba, por los resentimientos de machos militares de 
influjo y por las enemistades de otros. Con este hecho subieron á mas ím 
quejas, y siguieron alteraciones y g^ves crímenes cometidos en las eiit- 
dodes de Alto Perd. En Chuquisaca fué asesinado el corregidor D. PedxO 
Hinojosa por loe conjurados que capitaneó D. Sebastian de Castilla: osto 
murió en segtiida á manos de Vasco Godincs que sublevado en Potosí ha- 
bía descuartizado á su principal cómplice Egas de Guzman. SueesiVA- 
mente estos y otros revolucionarios intentaron matar al mariscal D. Alon- 
so Alvarado que enviado á la Paz tenia órdenes para juzgar y castiglAr 
á los delincuentes y tomar el mando superior en Charcas. Ejecutó su tB« 
cargo ahorcando á muchos en Potosí, condonando á galeras á otros y ím» 
citado cuartos Á Vasco Godines. 

£1 Virey D. Antonio de Mendoza falleció por el mes de julio del «fio 
nguiente, y quedó otra vez la autoridad ú cargo de la Audiencia. £* 
avanzada edad y la falta de salud, no permitieron á Mendoza diotar lá* 
providencias enérgicas que exigiaii el desorden y la desmoralisaoioil éft. 
que el Perú se hallaba. 

Aquellos horrorosoe sooesos no sirvieron de freno para ub liQísbre M 



¡112 ÜIR 

temple y aobervía del ambiciono GiroD, ¿ quien no contenían bus nueirotf 
deberes de familia» aun teniendo á su lado á sn esposa en el Cusco. Nun- 
ca había pensado en Ueyar a cabo la espedicion á los Chunohos, cuyos 
preparativos manejó solo como un medio de reunir prosélitos armados 
publicamente para poder convertir en realidad su plan invariable de in- 
surrección. £1 doscoutento que progresaba con la orden de estinguir el 
servicio personal de los indios, era un protesto de muclia valia para que 
él no lo aprovecliara comprendiendo demasiado las ventajas que estaba 
llamado a producirlo. 

Qiron vivía cauteloso y desconfiado temiendo ¿ toda hora que el marís- 
•al Alvarado enviase órdenes para su prisión. Sabia que este se ocupaba 
de él, investigando en los juicios de diferentes reos la connivencia y cul- 
pabilidad que le hubiese cabido en las revueltas del Alto Perú. Ademas 
.creía en los auguriody le afectaban los sueüos y los presagios supersticio- 
sos que inquiría con afanosa diligencia; y como soñase estar preso y con 
sentencia de muerte dictada por Alvarado, su desasociego lo condujo ú 
una situación dcsesp'^rada. El habla descubierto sus intenciones á sus 
principales amigos y contaba con la cooperación de los capitanes To- 
mas Yasquez, Juan Piedrahita, Bodrigo Pineda» Antonio Carrillo, Juan 
Cobo, Diego y Juan Gavilán, el licenciado Diego Alvarado, Sobles, y 
otros. Todos comprendían el peligro de la inacción, y querían precipitar 
el levantamiento recelosos de que entre muchos no se conservase el se- 
oreto; y así pensaron en que Ñuño Mendiola al entregar una representa- 
.oion al corregidor, le diese de puñaladas; porque los conspiradores para 
ejecutar sus planes, tratan siempre de nmtar ó poner en mucha seguri- 
dad al superior á quien se ha de arrebatar él poder. Y como hubiese lle- 
gado de Potosí Antonio Felipe, algunos concertaron con él que al punto 
avisase Á Girón haber traído y entregado al corregidor una orden del 
mariscal Alvarado para que le mandase degollar como cómplice princi- 
pal de D. Sebastian de Castilla. Antonio Felipe k quien amenazaron de 
matarlo si no cumplía el encargo, afirmó aquella falsedad de tal modo, 
que Girón no la puso en duda. 

La Audiencia conociendo que no convenía en las circunstancias proce- 
der con rigidez en cuanto á la abolición del servicio personal, manifestó 
no era vedado el ocuiTÍr al rey suplicando de los términos do esa provi- 
dencia; y al efecto encomendó al cuidado del oidor Santillan que á título 
de visitar las ciudades del Sur pusiese en ellas orden y sosiego, particu- 
larmente en el Cuzco cuyo corregidor era Gil Kamirez de Avales; y se 
nombrasen por procuradores dos vecinos notables, para lo cual intervinie- 
sen en el Cabildo que se celebrai*a, Vasco de Guevara y Franoisoo Hernán- 
dez Girón en nombre de los demás. Los encomenderos según escribe Fr. 
Tomás de San Martin, habían^ celebrado ciertos acuerdos dañosos ¿ los 
indios, y era preciso que, como lo dispuso la Audiencia, quedaran sin 
efecto, y se sujetasen todos ú una instrucción dada para encaminar el 
astmto. Girón y otros no se conformaban, y para llevar adelante los ta- 
les acuerdos, dirigieron un memorial al corrcgivlor. Mas este en vez de 



QIR 118 

>tove6rio debidamente lo hixo pediwoej deanáre qae impKnasa6 mocho 
A loe interandoe 7 eiátó el reeontimionto y furor de Givon. 

Qafeüaeo eoetie&e ser falsa la anterior relación, estraüando qoe el Fa- 
leatíno la admitiera en Tirtnd de algunas sitposicianee Tnlgares que llega- 
rian á sa noticia: pero no obstante sos obaerraaionesj debemos creer que 
fué todo positÍTe* .desdo que loe asertos de aquel historiador están oon* 
formes oon lo qne espone sobre estos partioulares el cronista oficial An- 
tonio do Herreca. 

La zevolneion no pedia ya postergarse mas tiempo, y Girón deliberó ha- 
eeri» estaUar en la noche del 18 do noviembre de 1568 en que se oelebra- 
bft el matrinumio do O. Alonso do Loajnb sobrino del Anobispo de Li- 
ma y Teoino rico del Cnsoo» con D5 Karia do Castilla sobrina de D. Bal* 
tasar de Castilla» é hija de su hermana D^ Leonor do BobadiUa y de D. 
Nnao de Tobar caballero do Badajos, de quienes Qazcilaeo hace mención 
en su historia de la Herida. Al acabar la cena se anunció en la casa la 
l legnda de Girón, 7 un negro qne tuTO orden de franquearle la puerta» 
ariaó qne habia visto arcabuceros en el patio: sin mas que esto D. Balta- 
sar salió ¿ ocultarse. Qixoa se presentó de capa con espada y coroza, 
entrando tras él les conjurados y quedando con la tropa el capitán Pie- 
drahita» y en la calle Alonso Vaaquos con la de cabaUeria. Loa convida- 
dos so alborotaron y se levantaban de la mesa, cuando Girón les dijo se 
socegasea pues quería solo prender al corregidor. El capitán Xoan Alon- 
so Palomino y otros tíxaron de sus espadas y apagaron las luces. El cor- 
regidor se acogió 4 la sala en que estaban los mujeres, con Juan de Sao- 
vedra, Francisco Nones y varios mas, y cerraron laa puertas. Girón y 
Alvarado dieron de estocadas ¿ Palomino que murió en pocos días, y ma- 
taron al comerciante Juan de Morolos; muchos escaparon por las venta- 
nas y saltaron por las paredes. Bl contador Juan de Cáceres tomó la pala- 
bra ¿ Girón de que se guardarían las vidas de Saavedra y del corregidor 
qnien abierta la puerta fu¿ preso. Después de haberse apoderado de sus 
papeles, recorrieron los revolucionarios la población invocando la libertad 
4 todas voces. Por medio de un bando ordenaron que so pena de la vida 
todos acudiesen á las armas, y en' breve quedó organizada una regular 
fuerza. 

Bntre tanto y apesor de los peligros que se corrían en la ciudad, huye- 
ron de ella tomando el camino de Lima Ghurcilaso do la Yoga, Alonso Me- 
sa, Antonio Quiñones, Vasco de Guevara, Gerónimo Costilla» Alonso Hi- 
nojoso, los Escalante y otros, reoniendose después & Gaspar Sotólo, Juan 
Julio Ojeda, Juan de Panoorbo, Bodrigo de Esquivd, los Cazalla, Her- 
nán Bravo, Martin de Arbieto, Pedro Orbe y algunos mas quo levanta- 
ron bandera por el rey. 

No quedó por haoerso aquella diligencia proferonto en los levanta- 
mientos, quebrantar las cajas y apoderarse dd dinero fiscal para distri- 
buirselo loa principales fautores del desorden. Bccogieronse las ca1>alga- 
duras y armas do todas especies, so pusieron en libertad lod presos de la 

C'itoel, y publicóse el arreglo que el caudillo diú á la goutc de que dÍBX)0- 

15 



114 GIR 

nia dcttominaa^olA ejorcito de la libertad. Nombró por sa nuCMtro de 
campo al licenciado Diogo Alvarado, y proroodor & D. Pedro QuiñooeB» 
capitanes do infantería á Ñuño de MoadioU, Diego Gavilán y Joan do 
Piedrahita: de oaballoa á Tornáa Va8<ines, Fnuicisoo NnÜes y Bodrigo Pi- 
neda: Antonio Carrillo Sargento mayor^ y Alferce general Alberto Ordo* 
Aa. Girón inonifoató en pdblico que la empresa de que so encargaba na 
se dirigía á su bien particular» sino al de todos; á fin do qnc d rey aten- 
diese loa súplicoi] quo se le hicierui de que i-emediaee los males qne se ea* 
perimentaban. y que cooseguido esto, no queriendo por sa parte sino la 
^oria del bien-heobor desiatevesadOi entonóos volTecia de buena gana 
á la yida privada: terminó su alocución baciendo eabw y repitiendo qn» 
en sue&os y & toda hora, lo molestaba su imaginación la idea de que el 
mariscal Aivarado le cortara la cabeza* 

Sueeñvamente se le presentaron Miguel Villaf oerto y nn hijo de Gomes 
de Tordoya con cartas de D. Pedro Luía de Cabrera qne estaba en Ceta» 
bambas al tiempo de la rebelión del Cuzco; y en ellas deeia á Girón, qa« 
pues se le habia anticipado, prosiguiese al frente de su empresa» ea» 
tendiéndola en todo el reino: que 6í también tenia alzada bandera, y mar- 
chaba con soldados á la ciudad de los llcyosj ú procurar de la Audiencia 
el nombramiento de capitón gonoral, y quo en cuanto lo oonsig^era, 
prendería á loe oidores y los embarcarla para España. En la segonda 
carta agrcg<5 que Gorcüoso y Antonio Quiñones so hablan ido porque no 
pudieron adelantarse á ejecutar la revolución como lo tcnian pensado. To- 
do lo escrito por Cabrera tuvo el único objeto de engaiíar y descuidar á 
Girón para poder alujarse do él: mas esto conociéndolo envió á Piedrahita 
con veinte arcabuceros en su seguimiento pora obligarlo á volver al Cus- 
co do grado ó por fuerza: encargóle asimismo que llevase al corregidor 
D. Gil Bamirez de Avalos y le diese soltura á la dist>ancia de cuarenta 
legras para quo dispusiera de su persona sin tomarle cosa alguna de ana 
bienes. D. Gil era hombre digno do respeto; habia venida al Perú en la 
familia del virey Mendoza, el cual lo confirió el corregimiento del Cuzco. 
Piedrahita se regresó sin haber logrado alcanzar á D. Pedro Luis de Ca- 
brero. Esto refiere el cronista Herrera; pero Garciloso dice que el oorro- 
gidor fué enviado por la via de Arequipa muchos dios después de la re- 
belión, y quo Piedrahita lo condujo sin habcrsolo mondado perseguir &■ 
Cabrero, que iba por el camino real de Lima, y ambos cosos no podian ha- 
corso & un mismo tiempo. 

Girón negó al contador D. Juan de Cácores lo licencia que le pedia pa- 
ra trasladarse á Lima; y como le avisase un mol hombre llamado Bor- 
najrdino Boblos, que aquel y IX Baltazar de Castilla trotaban do fugar 
incitando también 6 otros pora quo les acompañasen, previno á su maes- 
tre de campo Al varado (enemigo do C^istilla) tomase ^providencias x>ara 
impedirlo, sin dar & conoeor que para ello tenia 6rdenes suyas. Pero el 
tal licenciado con la ci'ueldad quo os común ú los paisanos que figurín 
en las turbulencias, poniuo encontró ou el bolsillo de D. Baltazar una 
Meta de algunos individuos, en la cual C8ta>>a ti la cabeza en nombro y ol 



GIR 116 

úe\ contador Cacarea, hieo dar garrote á loa tloa sacando sos cod&veros 
4 Ift plasa donde quedaron deanndos y & la espeetacion del pueblo: aten- 
tado hiandito qno dej6 á todo el Tocindario atónito y esoandalisado* Gi- 
xmt annqne demostró sentir en estromo un hecho tan atroz, no hico nuw 
qne npcender imblíoamente al licenciado Alvarado por n» haber obteni- 
do en prerlo eonaentimicnto. Bien se comprende por la impunidad de 
este or(mea qne ai Giren no lo antorisó, el no castigarlo debidamente, se- 
ria por cansar impresión y ateirocisar, según se hace luego qne eetaUan 
las revoluciones. Este juicio no es una simple conjetura desde que Alva« 
vado siguió comotiendo ezesos propios de sú mal oorason: andaba por 
las eaUes con el verdugo que iba prevenido de un garrote y cnerdas* y aaf 
hiae matar & Antonio Zarate y otros. 

En Arequipa y Guamaaga so decidieron por Girón, qtden invitaba ft 
todas las provincias pora que se le uniesen, y oñreciendo favorecer á los 
militaros que se hallasen en pobreza. Halagaba las pasiones seg^n com- 
venia & sus miras, pcura lo cual tenLi un tino especial: sabia alucinar á 
todas las clases: embaucaba con elogios mostrando interés por muchos, 
y era franco en las recompensas con el caudal del Erario: que es propio 
del gAicro'humano llevarse mas de las apariencias que de lo sustancial 
y verdadero. 

La voluntad del caudillo fué ya entre los suyos la ley suprema; y para 
fundar mejor su poderío, hizo se pronunciase en Cabildo abierto un au- 
to por el cual se le declaró en 27 de noviembre justicia mayor y procu- 
rador del Cuzco, dándole un poder general para reclamar do la abolición 
del servicio personal de los indios, y para proceder en otros asuntos, con 
facultad de sustituirlo como fuese conveniente. Garcilaso agi'ega que se 
lo nombró también capitón general pora que gobernase el reino en pas 
y buen orden, y que & la^i puertas del ayuntamiento estuvo formado un 
escuadrón de ciento cincuenta arcabuceros, mientras duró la reunión. 

Contaba Girón con mas de cuatrocientos buenos soldados y se afanaba 
por conseguir prosélitos. Escribió á los cabildos y á los principales capi- 
tanes y sacerdotes justificando su causa y ezitándolos para que la sostu- 
viesen. Pasó una comunicación i D? Ana de Vélaaco esposa del marisca^ 
Alvarado, rogándola persuadiese á su marido y le inclinase & su amistad» 
haciéndole grandes ofrecimientos, sin omitir alyínas amenazas, y mos- 
trando el peligro en que se verla si obraba en opuesto sentido. También 
escribió al oidor Bravo de Saravia á quien tenia por amigo, amonestan- 
dolo para que la Audiencia no inquietase la capital ni las demás ciuda- 
des, pues solo se pretendia alcanzar justicia y libertad: que en lo demás 
el y los suyos reconocian al rey con el debido acatamiento; pero protes- 
taban de cualquiera acto de la Audiencia que ocasionase alteraciones y 
males al pais. . 

Apenas tnviecon los oidores Dotída de loe suossos dei Cusco, dirigieron 
sus órdenes & todas partes para conaorvar la real autoridad, y preparar 
gente armada para combatir la rcv<^nciou, eligiendo 6 los capitanes que 



lia üIR 

habían de or^nímria. 8o acQcli¿ también Á asegfnrar loa baqñetf que te 
hallaban on el litoral. Se entendió la Andiencia con ol Adelantado Velai> 
cazar para que aprestara en en ^bemadon toda la faensa poeible. Sb- 
vió de corregidor i Areqtiipa & Gerdaimo Villegas, j di6 el mando en jeta 
de las tropas que ae formaaen en el Alto Perú al maríacal D. Alonao Al- 
varado, quien abriría la campaña por el Sor. En Lima ae- nombró maes- 
tre de campo á D. Pablo de Meneoes: por capitanes de caballos á D. Pe> 
dro y D. Alonso de ZArate, Diego de Mora y D. Antonio de SáTScns Alfé- 
rez general á Lope de Zoaao^ capitanea de infantería 4 Lope Martin» 
Diego Lopec de Zañíga, Rodrigo Niño, Luía Davales, Antonio de Lajaii» 
Baltazar Velasquez y Juan Maldonado de Boendia: capitán de artíUeria 
& D. Felipe de Mendoza, de la guardia de la Audiencia á Nioolás de Bivera 
el mozo, y por Sargento mayor & Francisco Pina. Diapuao también la An- 
diencia que D. Pedro Luis de Cabrera con loa que traia del Cuzco ae de* 
tuviese en el camino para evitar novedadea en Lima oon motivo de ana 
pretencionea á la C^itania General. 

£n Guamanga halna aido ospulaado el oorrogider Juan Buia sublevan^ 
doee el grueso de los habitantes ú las vocea de libertad y proclamando á 
Girón. Nombraron por au general al capitán Criatoval Peña, por maestre 
de campo á Juan Alonso Badajoz y varíoa oficialea maa. Suscribieron una 
acta en la que declararon que aquel hecho no era en ofensa del rey, ni vio- 
latorío de la sumisión debida á su potestad; sino para obligar á loa oido- 
res á reponer las cosas al estado en que las dejó el goTjcmador D. Pedro 
de la Gaseo» liasta quo el rey oyese las sitplicas y alegaciones de loa veci- 
nos y soldados; pues la Audiencia había dictado muchas provisiones da- 
ñando sus derechos 6 intereses^ sin permitirles representación alguna ni 
que enviaran prociim dores á la Curte, y quo on el ínterin se abstuviesen 
los oidores de hacer mas ostorciones y agravios. Pero al mismo tiempo 
mandaron donde Girón un^ comisionado para que le manifestase que es- 
tarían })ajo su voluntad y que le pedían gente de refuerzo. Bemitiola Gi- 
rón con los capitanes Gavilán y Nuñez; siendo de notar que Criatoval Pe- 
ña hubiese huido de Guamanga, y que aiTepcntído se presentara en Lima 
& la Audiencia. Advirtiendo esta que existían disperaoa y ocnltoe mu- 
chos soldados, de los que sirvieron á Gonzalo Pizarro, loa cmúea era de 
oaperar se alistasen en la revolución, espidió un indulto general para to- 
dos con tal de que acudiesen A servir al rey. Se apreataron en Lima mu- 
chos artículos de guerra y se repartió dinero dando á cada oficial doa mil 
pesos y ciento cincuenta á cada soldado. 

Bra imposible faltase el desacuerdo estando varios ocnpadoa de man- 
dar, y algunos con ambición al primer pacato. El oidor Santillan ae negft 
A firmar el nombramiento eatendido al oidor Bravo de Saravia para ge- 
neral do aquella guerra; y se dijo quo á esto lo indujo el Arzobispo Loay- 
za quien con admiración de todoa también pretendía paxa*af aqnel rango; 
y obaervó qne cstasdo Bravo al frente del tribunal, debía aeguir en él 
con loa oidores Mercado y Altamírano. De eBtoreauit<$ darae el mando del 
ejército al Arzobispo asociado ¿Santillan que le ora mny adicto. Perdi- 



GIR lií 

do el tiempo en estas y otrad diferencias, no so eapedicionó sobre Gua- 
uianga, y se apoderó do ella I^ranciaco Hernández Girón como luego 
diremos. Los oidores determinaron desterrar á un clérigo Baltazar Loay- 
Ba que tuvo la audacia de presentarles un escrito para que destituye- 
ran al Arzobispo, porque segnn él era hombre colérico é inaparento para 
gobernar. Ahondaban los acusaciones y los chismes mas calumniosos, y 
de este modo se disminuian el respeto y la unidad que por momentos se 
hacían mas necesarios. 

Hemos referido que al principio Arequipa se decidió en favor del tras- 
tomo y onvióá Girón una embajada. La Audiencia trabajó y mandó emi- 
aarios para qne aquellos yecinos perseverasen en la lealtad que dcbian. 
Desde luego volvieron & la obediencia, rechazando los incidiosas manio- 
bras do nn clérigo y un roligioso agentes de Girón, x)orque do Lima se 
los hizo ver que el ejército del roy era muy superior, así como la infiuen- 
4na do la opinión general. Formaron una acta declarfindose contra la re- 
volución: embarcaron los caudales que en la ciudad habia, y nombraron 
oficiales para ponerse en defensa. Pero en otro Cabildo subsecuente 
deshicieron lo acordado sometiéndose otra vez á Girón, y otorgándole ' 
poder como 4 procurador del reino. Algunos de aquellos vecinos temie- 
ron ¿ una fuerza de la revolución que se api'oximaba, y pora cohonestar 
ms flaquexas suscribieron protestas secretas. En efecto entró en la ciudad 
el capitán Tomás Yasquez comisionado de Girón, y fué recibido con solem- 
nes demostraciones: sacó recursos de toda esx>ecie, tomó el puerto de Quil- 
oa y nna fragata; no así otra embarcación que so resistió y vino al Callao. 
Vaaqnez hizo matar por sospechas al mismo capitán Martin de Lezcano 
qne acababa de servirle en el litoral, y mandó ahorcar a Alonso Mier y ú 
otros, retirándose en seguida hacia Goamanga pai-a reunirse con Girón. 

Estando ya en Lima laa tropas procedentes de Chachapoyas Trujülo y 
Hnánuoo, sabiendo la Audienoia que Gh*on trataba de venirse sobre la 
capital, hizo salir una partida de esploracion para lea con Bui Barva, y 
dos mas sobre el interior con los capitanes Lope Martin y Luis de Tapia, 
£1 ejéroito dejó la capital y se situó en Lima-tambo. 

Girón pretendía ser tenido por un ser extraordinario que penetraba en 
el porvenir y sabia las intenciones de los hombres. Llevaba consigo á un 
Valladares y á un Urquizu que se decian adivinos, á una morisca con fa- 
ma de hechicera y de oir revelaeiono8,á N. Becerra considerado como orácu- 
lo qne resolvia dudas, y á un dérígo qne preciaba de astrólogo y nigromán- 
tíoo, descubriendo lo venidero por las señales de las manos. Creía Giron 
imponer á todos haciendo inferir que nada se le podía ocultar; y con esto 
<mo8 vivían temerosos, y no pocos se contemplaban felices sigtdendo á 
tan eminente caudillo. El llevaba consigo una medalla en que se leia 
im verso del salmo 21: "JBdmt p€wpere8 et éaturdbunÍHr," mostrando así 
en ínteres por los necesitados, repitiendo siempre qne trabajaba por el 
bien oomnn, y qne de nada serviría á los oidores tomar las armas, desde 
qne todos peleaaen vnleroeamente en defensa de su propia suerte. 

En el Cusco se reniúoron los contraríos á Giron, y comandados por 



U8 GIR 

Jnan de Soavúdra Ao marcharon pora el Alio Perd & iacorponurae á ía 
fuerza del mariscal Alvarado quo se moría en dirección ¿ aquéUa dudad. 
La Audiencia comprendiendo bien qno Girón ocultalia sus vcrdaderoB 
designios de usurpación, bajo el protesto de que so oprimía k los Teoínosj 
y se les impedia nombrar procuradores que manifestasen al rety las oír* 
cunstancias en que se hallaban, ooutooó á los de Lima j & los de oAxoa 
puntos que habían venido á la capital, pora quo todos so congregasen y 
eligiesen procuradores que pudieran alegar sus derechos. Declaró for* 
malmonte que mientras se les oía, quedaban suspensas por dos aftos 
y medio las provisiones reales quo motivaban sus quejas. En virtud del 
auto formal quo se proBM^Ó, so juntaron dichos vecinos en el convento 
de San FrancÍ6Co{;y noiht>raron para que los representasen Á B. Pedro 
Luis de Cabrera y á D. Antonio de Bivera, los cuales sin düaoion salie- 
ron para Espa&a. • ^^ 

Mucho sintió Qi0n estos providencias, porque ellas bastaban pora ha- 
cer disipar las causas de la revolución y cuanto ideaba para fomentarla, 
alucinar á los habitantes, y tener engañada & la tropa, irritándola de con* 
'tinuo contra la Audiencia por sus procedimientos. En VUoas supo aquél 
que los de Guamanga en su mayor parte habían fugado olvidando loe 
compromisos contraidos con éb hecho frecuente en los espíritus inquietos 
y dispuestos para las liviandades de las contiendas civiles. Pocos fueron 
los que salieron de dicha ciudad á recibir al caudillo, que lejos de agra- 
viarse mostró complacencia apoyándose en sus augrurios. Ocupó Gua- 
manga el 27 de enero de 1554 y determinó esperar al capitán Tomas 
Vasqucz quo venia de Arequipa. AUÍ, según cuenta el cronista Henera» 
dijo k un religioso, que se le liabia aparecido San Francisco animándole 
pora que siguiese en su empresa sin vacilación. Por entonces escribió al 
Arzobispo persuadiéndole para que se le adhiriese & fin de trabajar uni- 
dos por el bien de los pueblos: el prelado desterró al conductor de la car- 
ta que fué el presbítero Francisco Humanos de Ayala. 

Tomás Vasques se incorporó en Guamanga sin traer mas que unos 
pocos soldados de Arequipa, y paira que esto no causase impresión se 
acordó entrase de noche. Giren se puso en movimiento sobre la oosta 
bajando por Huarochirí. Después de varias escursiones de partidas vo- 
lantes, y de haber algunos desertores do un ejército al otro, él del r^ pa- 
ra esperar á sus contrarios, se situó en Ate adonde se dirigi^nn los oído- 
res á ozepcion de Altamirano que pasó á embarcarse en oí Callao oon las 
mujeres y los caudales del rey. Contaba el ejército con catoroe piens 
de artillería, quinientos arcabuceros, cuatrocientas dncuenta picas y tres- 
cicntoB cabaUo3, La Audiencia quiso ahorcar ¿ treinta y dos prisioneros 
qno habían traído loa esploradoroa; ma;S la tropa representó no oonvenia 
hacer la guerra oon semejante rigor, que autorizaría & Giren pora ejeroer 
represalias con los soldados que servían al gobierno. Pero remitidos que 
fueron aquellos á bordo de un galeón, el oidor Altamirano hizo colgar al 
capitán Salvador doLozama, á Francisco de Vera y ú Francisco Juárez 
coTuo mas culpados, y condenó & los otros ¿ destierro. 



Glft uo 

Las iropae de Girón se dirigiexoii ú Faehacamac y U» realistas á Bva* 
Kio. Para aparentar que tenia oreoida infantería mandó Girón que un 
gzan número de indios estuviesen en foormacSon con unos largos palos 
que les distribuya. El maestre de campo D. Pablo Meneces mjurckó á 
bsuocoí un reoo&ooimionto con eien «rcabnoeros y cincuenta caballos. Iba 
atrayendo & los contrarios & una emboscadas pero por haberla descnbier* 
to» se retiraron estos quedando sin efecto el plan de Meneoes. Con oca- 
8i<m de esta escaramuza se yinieron al campo realista SilTa» Gamboa» 
Chayes y otrosí» y en la noche veintitrés soldados. Honevcs cuyo dicta* 
men era que se atacare & los revolooionarios, porque esto obligaba forao- 
sámente al ejército del rey« salió otra vea & provocarlos sin éxito alguno 
por que ellos no so movieron de su campo. £1 gobierno tuvo avisos se* 
guros de que Girón trataba de retirarse; y aunque hubo mudho entosias* 
mo y empe&o por marchar á batirlo, prevaleció el dictamen contrario de 
los oidores Saravia y Mercado, ¿ saber: que puesto que la estada del 
enemigo en Pachaoamao le era muy perjudicial por di deseoniento de Sü 
tropa» acreditado yá con la continua deserción que experimentaba» debía 
dejársele para que se agravasen las desventajas do su situación, y em- 
prendiese su retirada en la cual mas que probable seria su desbarato. 

Girón en efecto haUandose alarmado con la fuga de sus soldados y con 
tA disgusto que la desconfianza engendra, loe reunió y les dijo: "que si 
creían que él no había tomado aquella empresa para él remedio de to- 
dos, sino por sus particulares fines, que al punto le matasen»" y sacan- 
do su espada la arrojó al suelo ¿ la gente, añadiendo que quería morir 
en sus manos, y que daba licencia á cuantos quisies^i separarse y no 
seguir con él. Muchos solicitaron ese permiso que les otorgó sin mostrar 
repugnancia» mas les decía "que nunca espantaban los falsos miedos al 
" hombro valeroso, el cual con ol verdadero conocimiento de todo> ponía 
*' donde era necesario el verdadero remedio." Su maestre de campo el 
licenciado Alvarado despojaba de las armas y caballos á los que se que- 
daban, y aun ahorcó al médico Serrano y algunos mas, á pesar de la licen- 
cia que tuvieron para irse. 

£n cnanto hubo evidencia de que Giren marchaba en retirada, se dis- 
puso en 24 de marco que Menéeos saliese en su persecución con doacisn* 
tos soldados ¿ cargo de los capitanes Lope Martin y Luis de Avalos. £n 
Luuaguana pasó Girón lista á sus tropas y tenia formados quinientos 
treinta y seis hombres. En Chincha les habló nuevamente para que no 
malograsen una causa tan justa como popular, y en que solo se trataba 
del bien general, unido al de los pobres y desvalidos. Les hiso ver que 
si él llegara & faltarles, serian crueles las desventuras que les sobrevi- 
niesen sin hallar en ellas término posible. Nuuo de Mendiola uno de sus 
primoros capitanes propuso se detuviese el ejército en aquel vaUe, al me- 
nos por cuatro dias para disfrutar de su abundancia: mas luego se atribu- 
yó esto parecer á traición y so admitió la idea de que Mendiola se enten- 
día con los oidores. Girón después do doeirlu que el Diablo le engañaba. 
lo despidió do las filas sin atender & sus escusas; y aunque ordenó so lo do- 



« 



120 GIR 

jase allí desarmado y 4 pie, el licenciado Alvarado en cuanto márchaKOt 
las tropas, lo hiso matar oonirariando la orden qne tenia. 

ESI corregidor de Lima Bemardino de Bomaní marchó por entonces al 
Norte pora destruir ana partida de soldados qUe se hablan insurreeeíona- 
do y cometido en Fiara diferentes atentados. Casi todos corriendo ja dis- 
persos por los pueblos, fueron cayendo y sufrieron castigos mas que se- 
veros con que pagaron sus atroces crimenes. 

Heneoes persegpuia & Girón y reoogia no pOoos soldados que & este 
abandonaban. Acordó atacarlo en lea por tres puntos; mas uno de los 
tránsfugas, arrepentido se Tolyió donde Girón y le dio netiola del prózi^ 
mo peligro: llamábase Cnevas, j algunos han escrito que aunque se dis*' 
culpó mucho y trató de lecomendaxtoe ifefiriendo cosas falsas contra la Au» 
dienda. Giran nunca le miró con buenos ojos* Pero es cierto que estaba 
descuidado en loa y que el ariso de CuoTas le salró de una sorpresa. Con 
conocimiento do la proximidad y fueraa numérica de Heneóos, determi- 
nó Girón atacarlo, y dispuso se adelantasen cincuenta arcabuceros con 
Piedrahita. Meneóos contramaichó dejando de observación unos cuantos 
soldados i cargo del capitán Lope Martin^ quien cayó prisionero en un 
encuentro, y Girón sin querer verlo lo mandó degollar lo mismo que Á 
YiUajreal que también fué tomado. Siguió sobre Meneceé el ejército de 
Girón llevando delante en un palo la cabesa de Martin; y dio de impro- 
viso en Yillacurí una gran carga 4 los realistas que huyeron dispersos 
iiácia Chincha. Murieron el capitán Mendos y doce soldados, los prisio- 
neros fueran veintiocho y se ahogó el capitán Miguel Cornejo, según te- 
nemos dicho en su artículo, tomo 2P página 415. Girón llegó á Pisco, mas 
sin demcmurse en dar descanso alguno á su tropa, se puso en marcha pa- 
ra volver á lea, y en seguida continuó retirándose hasta Nosca. 

£1 maestro de campo Moneces sabia bien sus deberes como militar: 
mas la Audiencia no se llevaba de sus advertencias y pareceres. Le ha- 
bla disminuido mucho la fuerza que ora insuficiente para perseguir & 
Oiron, y cuando á virtud de sus rechimaciones se le enviaron solo veinti- 
trés hombres con Vasco de Guevara, fué tan tarde que llegaron á Chin« 
cha después de la derrota de ViUacurí. Con este suceso el ejército real 
se puso en marcha y llegó á Cañete, hallándose ya interrumpida la arme- 
nia entro el Arzobispo y el oidor SantiUan. De alK avanzó á Chincha 
donde estaba Meneces, y tratándose de seguir á loa y obrar decidida- 
mente sobre el enemigo, los pareceres y altercados dieron á conocer una 
vez mas, que donde tantos mandaban sin ser militares los mas de ellos, 
era imposible hubiese conformidad ni obediencia. Se sospechó que algu- 
nos vocinos que tenían lugar en el ejército, deseaban con malicia no de- 
sapareciera Giren prontamente, porque al cabo su causa era la de los pro- 
pietarios, y estos no tenian entera fé en loe promesas de la Audiencia y 
desconfiaban de la resolución del rey. Monoccs qucria atacar, y viendo 
que no se le permitía, ocurrió á la Audiencia, la cual despachó provimon 
mandando se le diesen quinientos ó seiscieutoe hombreo bien provistos 
para que marchara en ftoguimiento de Girón, llevando do maestro de 



GIR 121 

CAD^K) i D. Pedro Fortocanrero; y qae la artillería y demás gente re^e- 
maen a Lima ooa el Arzobispo y el oidor SantÜIan. Se había perdido la 
buena ocasión, y el tiempo malgastado en cuestiones ranas, no podia en 
manera algnna recuperarse. Santillan al yolverse ¿ Lima se traía una 
compañía do infantería y otra de cabatleria, y costó trabajo cumplie- 
ra una drden de la Audiencia para que entrase en la dudad con solo sus 
criados. Meneces rogaba al Arzobispo para que siguiera en el ejército, 
Mereciéndole su enteía ebediencia, tíir.o pasar una revista y se encon- 
traron únicamente quinientos treinta soldados, porque muchos no quisic- 
lon presentarse» y también se separaron los Tocinos que militaban en 
aquel ejército. Celebróse Un consejo en que la diversidad de pareceres en- 
torpeció la acción del mando: se dijo que no existía la fuerza designada 
en la <5rde¿ de la Andienciae que la tropa no tenia el abrigo y equipo ne- 
oeeaxios para subir á la sierra; y apesar de la decisión con que Meneces 
salvaba tales embarazos, se detemiUó someterlos en consulta á la Au- 
diencia paxft su última determinaoiofU. 

Daremos ya lugar ¿ las cosas del Alto ]?eru refiriendo las operaciones 
tiel mariscal D. Alonso Alvarado. Cuando estalló en el Cuzco la revolu- 

* 

«ion que capitaneaba Girón, y antes recibir Alvarado las órdenes en que 
la Ándieneia le autorizó paxa aprestar tropas y venir á destruir el levan- 
tamiento» tomó muchas providencias para asegurar él orden en aquellas 
provincias y hacerse de fuerza competente. "Él mariscal aun no había 
dado ftn i ios juicios que se seguían para castigar ¿ los reos de las ante- 
riores revueltas; y vistas las qUe de ntxevo amenazaban la paz pública» 
procedió á cortar los procesos conmutando las penas, con tai de que di- 
chos delinenentes sirviesen al rey ¿ su costa. Bajo de esta condición sa- 
lieron (\e la cáréel cerca de cuarenta; mas cuando Alvarado quiso restituir 
su libertad á algunos vecinos y capitanes notables» estos rehusaron tal 
grada erigiendo se les sentenciase: porque sospecharon que pasado el pe- 
ligio de las circunstancias qUe obligaban al mariscal á templar su aoos- 
tuñibrado rigor, en cualquier tiempo hidera revivir los cargos para impo- 
nerles castigo. Alvarado entonces espidió sus falles condenándoles á pe- 
nas pecuniarias. Gómez de Soiis pagó quinientos pesos, Martin de Al- 
mendras y Martin Bobles igual cantidad; y otros las abonaxon menorea 
bajando algunas hasta veinte pesos. De esto hace memoria Gardlaso re- 
firiéndose al escritor Palentino. 

Luego que el corre^dor de La Paz D. Sancho de Ugarte supo las no- 
vedades del .Cuzco, reunió doscientos hombres y con ellos se vino al De- 
saguadero donde tomó á un fraile que conducía muchas comunicadones 
de Girón» una de las cuales se comió por no entregarla. Alvarado mandó 
juntar gente en todas las provincias: preparó armas, hizo construir otras 
y fabricar pólvora y diferentes artículos: proveyó á los soldados de cabal- 
gaduras y dinero dándoles á quinientos y seisdentos pesos para su ha- 
bilitación. Se hallaba entendiendo en tales preparativos cuando recibió 
el nombramiento que la Audiencia le confirió para ejercer el mando en 
jefe de las tropas del rey en el Sur» con facultades para gwiior cuanta» 

16 



m GIB 

fueae precuo. Arregla el ejéfoiio nombrando íiuiertre de cflsnpo á Dt 
Hartin Avendano (al caal no tocaba ese puesto que le dSó solo por oom- 
placer á su esposa do quien era hermano); capitanes de la caballerfa i- 
D. Gabriel de Guzman, D. Pedro Hemandes Paniagua y D. Joan Qrtfs 
de Zarate: capitanes de infantería Juan Semon, el licenciado Polo On- 
degardo^ Hartin de Alaroon, Hernando Alvarez de Toledo, Diego de Al- 
iaendras y Juan de la Beinaga*. Alferee general Diego de PoorraSi^Sar* 
gento mayor Diego de Vülavicencio, y por su Teniente el lioendado Gó- 
mez Hernández: finalmente nombró alguacil mayor á Juan de Bira Mar- 
tin. Juntó siete mil indios para el cargmo de bastimentos, ordenó al 
corregidor Ugarte se regresase á La Paz, como lo Terifloó, pues este se 
babia moyido con ánimo de obrar independientemente, dirigiéndose al 
Cuzco. Con nombramiento é instrucciones de Alvarado se adelantó al 
Cuzao Juan de Saavedra para ^ercer la autoridad, hacer preparatiTOS de 
guerra y promulgar las ultimas prorislones de la Audiencia. El maris- 
cal reyistó sus tropas en Ayo-ayo, y contó mas de setecientos soldados; 
se le inoorporaron en su marcha la tropa do Bgarte y otras partidas de 
diferentes procedendas, y entró en el Cazoo el 80 de marzo de 1554. 
Mandó derolrer sus indios i D* Mencia la esposa de Giron« 4 la cual 
SaaTodra había privado de eUos sin considerar su inculpabilidad en los 
hechos de sa marido^ El mariscal salió del Cuzco con mas de mQ hom- 
bres y pasó a Ayariri, porque quiso conocer bien la mtuacktt de Girón» 
ignorando si se dirigía i Arequipa con la mira de ocupar el Collado y 
provincias del Alto Perú, 6 si se encaminaba al Cuzco. Despue» resolvió 
marchar 4 Parinacochas y del camino fugaron al enemigo cuatro solda- 
dos en muy buenas muías; y como se descubriese que se las proporeiona- 
ron Gabriel de Pemía y Pedro Franco, el mariscal los mandó matar por- 
que también habían sido cómplices en las ultimas revueltas. 

Girón después de descansar en Nasca hasta el 8 de mayo, mgnió la ri* 
del interior y pasó por Lucanas y el territorio de Parinacochas antes qne 
& d se acercase Alvarado. Sacó de aquel valle y loe inmediatos, treed^- 
tos negros esclavos y los regimiento con oficiales de eUos mismos. IiO» 
que se hallaban en el campo del rey con sus amos se iban á Q!ron; y to-^ 
dos oprimían & los indios tomAndoIes los vfveres y cuantp tenían, por me- 
dio do la fuerza. Entró en la provincia de Aymaraes y se situó en Chu- 
qulnga en muy seguras posiciones, después de hacer matar 4 Diego Ori- 
huela, porque dio mérito para que de él se desconfiase. Alvarada que te- 
nía mil cien hombres disponibles, se aproximó sin demora ú su contrario^ 
y resolvió atacarlo pora evitar se fuese al Cuzco, y después de saquear la 
ciudad partiera para el Alto Pero, adonde no era fácil seguirio por éí es- 
tado de los caballos. Algunos apoyaron esta idea; mas otros fundaron su 
contrarío parecer en el conocimiento que tenían de lo inespugnable del 
itio de que se hallaba posesionado; y por esto querían hostllizario tan 
solo para ir consumiendo su fuerza y recursos, y obligarlo ¿perder aque- 
lla superioridad. Ninguna razón escuchó Alvarado, y mandó acometer, 
sin meditar que su caballería no podía obrar en largos disfiladeros, entra 



Glft l^ 

«■pesca l)oeqae9 y oon el rio de Aboncay de por medio. Loe de Girón hi- 
•deroB fwistencia, adcfuirieiido algniuui rcntajae; j aimqve los reáüstas 
-ganaxoii tmoe oomlea y «ruúEBKon hasta el rio, tuTieron que detemerse 
después de perder al capitán la Beinaga» al Alfores Gonsalo de Mata, 
ocho soldados muertos y qwnee heridos. Esto aoaedd el 20 de mayo, y 
en la tarde se suspendieron las hostilidades. Un soldado Bayona jneooe- 
dente del campo enemigo, eerttIM <iiie G4mb hniria obligado del hambre, 
y qne en sn gente habia mucho descontente y deseo de abandonarlo. SI 
Ti%i>Ti#^ to1tí¿ á sn tema de atacar, pero tuTO qne ceder & las fundadas 
^bjedones de sus principales jeles, que jnsgazon cenreniente espesar en 
las buenas posiciones que ocupaban, á queel enemigo dejase la suya. Po- 
«o dm^ en AlTarado este proposito heeho de pronto; poique habiéndose* 
le presentado él capitán Jfiedrigo de Pineda que renla pcdfugo del bando 
'Oontrario, oye de A la misma afirmación, de que mucha pacte de la tro* 
pa estaba dispuesta á paaarae, que él rio era Tadeable, y que si no se da* 
ba la batalla. Girón se mOTcria en esa noche por faltarle los tí Teres. Con 
•estos datos ya nadie pudo conseguir que él m a ri seal perse re íaso en se- 
guir el acertado plan de no precipitarse: U no qusria que Qivon se retl- 
fase como lo hizo burlsado al ejénalto de los oidoce^ y por cnanto no du- 
daba déla Tictoria, se biso obedecer de todos mandando se acometiera 
«n el aeto á los enemigos. 

Bl combate Tué muy se&ido, y aunque de ambas xMurtes se peleó oea 
obstinación, no fueren bien obedecidas las <$rdenes del mariscal; y cuan* 
do los reaüstaa comprendisKun que eran inátiles sus esfnersos y que se 
snorMeában sin espemnsa, se entregaron Á la fuga en tedas direceloiMi 
sin dar oídos á las reconTsnoioaes de su general. Perdidse la batalla de 
Chuquinga por un ejército en ndmero casi doble del que tenia Giros, es- 
elusivamente por la peitínacia del mariscal que no eomprendié lo Inés* 
pugnable de la posiolon de su contrario, y se imaginó que los obstáculos 
qne oponía la natuialesa en los desfiladeros, precipicies y paso del rio, 
potfan ser allanados y Teneidos por el ardimiento de sus oficiales y sol« 
•dados. Murisreii en esta Jomada 180 hombres del campo real, entre «Usa 
9Í Sargento mayor ViUavicencio, loe capitanes Juan de Saavedra, D. 0a* 
briel de Gusman, Hernán Alvares de Toledo, Gomes de Alvaiado, Diego 
de UBoa» Francísoo Banientos y León Plnto^ Álferes; y salieron heridos 
fSO InchuiTe los altanes Martin de Bobles, Msvtin de Alareon, Ckmsa- 
lo Mvestre etc: muchos pereeierop. por la falta qne habia de medicinas. 
Bn el ejército de Girón fueron cuaienta los heridos y dierisiete los muer* 
tess y era talla escaoés de municiones que tomd el arbitrio de apioTechar 
•de la pélvota que se enoontiaba en poder de los prisioneros, ün soldado 
•Peíales que se pasó del eanpo enemigo y tiraba con mucho adeito^ ofro» 
oid matar á Qiten, pues ooaoela el vestuario qne tenia puesto. Disparé su 
arcabas y desde luego hiao caer al que se cseyó era aquel oaudilloe peso 
'g s sn l t é que el muerto fué él chitan Jnan Alonso Badajos quelletuba 
iguales pnttdaa y de los mismos colotes. Posteriormento tomado Pósales 
en el Cuíco, se le ahorcó de orden de Girón. Vetfse Alvarado, tono i", 
péginas 189 y ai^eiites. 



124 GfR 

f 

Creoidu fa¿ el miiuoi'o de pnsioaeroa tomatloH 6b diftfjrentes áir^téi^ 
nee y condiicídoe á los r«)aleif del veiusedorj kiU>¡diido saItíuIo de cotrer 
1a luisma suerte loe que oeUibaii montadoe y loa que pudierga aproTO 
ohiurse de 1m muías que en la lucha sirvieron de cerco y parapeto del 
campo. Loa indica mataron 6 moohoa de loa prúf ugoa y dlapenoe; y ae 
dijo que AlTanido miamo se loa halna ordenado contando con la TictOTÍa. 
La conducta de Girón después de triunfo tan seflalado meveoe elogio, 
porque no atentó contra la vida de los Tenmdos que quedaron en ana ma* 
nos: hiao sepultar áloe muertos: que se aaistiera oon humanidad y came- 
ro i loa heridos, y trató generosamente ¿ los prisioneros: los de dase de 
tropa se inoocporaron en las íllaa de la revolución. Paro se desentendia 
y toleraba loa orímenea de su maestre de oampo el licenciado Alvacado»- 
quien hiao matar al comendador Bomerodeapues de rendido. Lo aacendi(i 
á Teniente Qenexal, y 4 maestre de campo del ejercito de la Libertad á 
Juan de Piedra-hita: el primero pasó al Cusco á tomar reoussos y fnndir 
artillería empleando paca ello él metal de laa campanas. Antemío Gar* 
HHo marchó i Charcas a colectar dinero. Loa exesoa del licenciado lie» 
garon i su colmo al proponerse recogor onanta plata hubiese en él Cua> 
oo. De solo lo perteneciente ¿ Joan da SsaTedra, Alonao Mesa y IMeg» 
Ortiz de Guzman, sacó en barras do plata, mas de 196 mil ducados casto- 
llanoa de á S75 mararedis; y ¿las mujerea las despojó de bus joyas y tos* 
tidos. Juan Cobo que íuó á Guomanga saqueó completamente ¿ loa Teci» 
nos acomodados. Kl botín tomado en el campo* dice Garoilaao que fué 
de gran conaideracioa, porque se hsllaban en el ejército de Alvacadocon 
sus ríquesas muchos vecinos que laa poseían en abundancia, 

A petición del mariscal Alvarado la audiencia le enriaba algunas píe» 
sas de artillería oon el oafutan Diego L^>es de Zu5iga» que en el camino 
supo la derrota de Chuquinga y contramarohó sobre la cspitaL Al reoi- 
birae en ella la noticia de un suceso tan inesperado é incseiUa» se dejó* 
sentir la mayor agitación y la alarma que era consiguiente: mas algunoa 
que veían su interés en el progn^eso de GKron» se regocijaron de ól interior» 
mente. La Audiencia mandó reunir y acantonar toda la fuerza aumenta- 
da ya con otras de diferentes provincias» y consecutivamente marchó esta 
I al valle de Jauja que ocupó el dia 19 de junio: entretanto Girón per- 
manecía en Chuquinga. Los oidores Bravo de Saravia» flantjllan y Mer- 
cado salieron á ponerse al frente del ejército que era dirigido por Fsblo 
de Menéeos, y avansaron hécia Gkiamanga donde entraron él 11 de agoa- 
to. £1 oidor Altamirano fué nombrado gobernador y justicia mayor de 
Lima y territorio del Norte; y porque no quiso deaempeBar eote cargo se 
proveyó en Diego de Mora. Gerónimo de Silva volvió al Callao para coi- 
dar de la marina; en este puerto debió ejecutarse una revuelta tramada 
en favor de Girón por un escribano llamado Toribío Galindea de la Biva 
y otros, £1 objeto principal era tomarse un galeón de guerra» pero sa 
f rastró por denuncia de una muger, y la Audiencia hiao ahorcar i Ga- 
Ündes. 

Girón 8c adelantó hasta Andahuailas ufano con el trinalo al cunl da> 



GIR 1^ 

bi¿ «l-MUDMito de BU ejéicito.' Uerab» intonolon áé rengane de los in- 
dioB de eaa jmMrinoift ^ue le luUbiaai hoetitisftdo mueho eouio deeididcMipor 
el banda naüste. Hae no todee mu deaipiioB ee realiswon oomo él ae lo 
prometía, pctqne Hartin Carrillo que había marcduido 4 Ghareaa en de- 
BMiida de loe eacdalee esieteiiliee en Petoeí, y que eoto6 en la Bai y reu- 
nid maa de qoiaientea mil earteUaaos en oro {data y Joyae tomándolo» 
del Teeíndatio por medio de Tíolentae Tejadonee» f «é anmiinado por en 
■üsmo compaAero Aranoieoo BoloAa y varios otree, qne ae oonjorarony 
Ueratea á eleeto eo intento de devolver aqneUoe inteneeoB á sos daeñoa 
y alaar baadeía invooando la eanea del rey. La Andieneia al enteiane> 
de esle enoÉao eovi6 á Oomei de 8o]íb por la vía de Arequipa, paca que 
•rganiflando faenase BÜoase en el Deeagnadero y deteiutieee aquel pase 
de las tentativas qae padiexan haoenM de psrte de CHron. 

Habiándese esto retirado al valle de Yooay avenad el ^j^reito real i la 
provineia de Abaacayí Qlron se dijo no haberlo eq>erado en el Apurimao 
per tener en Arequipa desoievitQS hombres oon Fiediahita que debia en 
breve reunineleí pero mandó quemar el puente de aquel rio. Luego 
maAdió al Ouaeo y se situé en la iortoleía, porque los agoreros aürmaban 
tener por esperienoia» que euantoe capitanes eran los postreros en salir dé 
la eiudad* perdían las batallas. De alU y sin entrar en ella se dirigió á 
Uroes; segon lo participd un capitán OaiUuri que saUó 4 en contrar al ^}ér«. 
eito real eoa una partida da indioe para ofrecer sus serneioa á la Au- 
diencia. Lee reatistas que passron por vado el rio Aparimae hasta con 
su artUleria» xecifaiMNm de Lima un lucido reCneno al mando del maestre 
de campo D. Pedro Portocarrao. Al ocupar en seguida el Ousco^ la li * 
bevtoron aanque tarde de la tiráaia del Hcencindo Alusrado que la había 
saqueado en medio de los mayores atentados y crfmenest allí éáó garrote 
á Diego de Urbina, alAlferasLosanoy á N. Auleada, llevandoá su ejér- 
cito cuatro piesas nuevas de artülena fundidas oon el metal de las cam- 
panas de los temploe, acerca de la cual tuvo graves cnestíonoe con el 
obispo D. Fray Jfnan Solano. Su dichos caftoaes haUa hecho grsbar la 
palabra fiterfof. 

Todas las i^eracioues militares, yUui ezigeneiaa de eeta y antesioses 
campaftas, originadas per laambioion é insaciable codieia de los ccnqpis» 
tadoNS, ocasionaron á los desdichados indios diffciles fatigas, tsabsjos 
inmensos á qne se les obHgab» sin la menor conmiseración, nica haoten 
por si mismos d carguío de tedo lo perteneeieato i los ejéroltsss eHos 
llevaban víveres desde puntos lejanos, paiticnlarmento 4 las trepas rea* 
Ustos que en esta ves marchaban sobre Otros, per bagares que habia de? 
Jado dn ninguna espeoie de recursos: eUes en flnccndujeMn A todsa par- 
tes onee p&eeas de grueso calibre del campo real, y |coea incseiblel Iss pa^ 
sscoB por d vade del Apurimao cenia fuersade sos braaos 6 sobre sus 
honOirea en unes spa r atoe de mndecos dispaastoe en la f «rma oenve» 
niento. 

eemes de SelU vencido en Arequipa salió de alK psóCago: Piedrahita 
triunluito ab«ndon6 la ciudsd deeptiea de. robar toda lo vaUeno .i|ue 



t» 6IB 



ll«g6 á s«A MUM^ y MaMli6 4 mqmIxm ii m «géteito coa la te«p» ^Me k 
Ia iw potft ds CHcoa qoe I» moomytáMwk en ]* mwnpaaiij i pa« 
-dd Ift oposMicHi dtt woM piMlrcM, 4nh UMMbdik por kw >0ÍkWiiioiii br fviMii 

fil tjéMito cU Ift vflffohiqioB no «pflvó á mm «MmigM «n ningnao 4tt 
loa tenenos ▼cntoj o n apa» Bbnur vam- hattlli^ J fl%ni6 «i rotirada ha»- 
tadtteiiiMeeE«lpMobl#dd Pnoari doiide<iae(]d«Bt»blac>ido«aaliiiet- 
pcigBábto nüodanooiliMido la tetelesk SI oampa realiata qjoe ibaadbtia 

itwe conlaartiBgria, pro aosÜBoa Bodaftab» i wa coatiarioi» por la ig 
% f^ffci*i4 a dft li0ii iiifíif lí adiOM dft iPfHíwwrliMF pf^^fWt ICiioliOfiíapvoni^liaGÚKMi 
d6 los dfitaonuKdoado ras oo Btfi i Mu 6 fauna da qna varioa mandulmn I^a 
desaiooM qae oooRJan dieron logar i qiia el genflfal Pabla de lleí^^ 
HiAciaia al ougo loaBttat q«a aervia: asta laaee topo «ritMílo el oidor 
Bravo de Saravia eoai na eOoaeea leAesioDee. Oíron na b i a ooanto pasa- 
ba» porque loe de amboa bandos se Teian jtrateban libreaiente i laToc 
de la ffnaiediaciaw, basta qaa oesaiOB ds oosumieacse por haberla probU 
Wdo la Aadieneia. Los oidores envíaroa al oaaqM enemigo cédulaá da 
perdea para Tomis Yasqties» Fiediablta / otros oflcialest estos denan» 
ciaron á los espías que Iss oondajeron y fueron presos: Oiroa les aiaadé 
aaiiar las nanos y las nsriees, y son éUas ealgsdas al endlo los biso re« 
griisr Uenraado bh noticia de qne en el ejireito de la Libertad se sacaban 
á TSBBaÉe en valor niiiy inftiao los talos iadidtos» y nadie los quería, fik^ 
4a baria twa sn objieto oonoeidos el caudillo procuraba iaspirsr eonllaa* 
sa á sa gantes nUM nole vaUé la astaoia ni loa engaAos de los tieehieeros 
que le aoompaAabsn» coom en breve tendreaios qne probarle «en el reía* 
4odB los baehios snbsignientes. 

Afán ten <odíoaos les desoí ueíoe y la desvergHensa del sanguinario U? 
^Mnoiado Altarado, que en no^Moes casos Gixon misaio no podía contener 
Iras exeess. Citaremos uno que asi le aoredita y refieren Tarios antíguoe 
<3MniatM. Gsyd prisionero un soldado muy valiente llaaiado Saudona y 
lo llevaron al toldo de Alvarado^ quien en el acto dispuso se eonfoesse» 
Mí verdugo qoe gasrdaba la puerta avie(^ que venia indulto, porque se 
aoflseaba vto llevando los guantes da Oirsi^ prenda que esto solía en* 
ivisr en tales dreanstanüias en seüal de perdón. Oen esto Alyacado 
i^nnd al «ncerdoto y diipuso la e}eoaoion de Baudotia que se venflo¿ 
Irtirtrsndo la drdan del caudillo, quien respecto de aquél había cedida^ 
laasd^^ioas ds algnnas pessonas. Sepetisasede ambas p#rtos las esst- 
laanassa y Isa eonniv«nsías pMpias del g^aér> de guerra %ue se hacía 
en aupiel tiannp^ ocn el cual se daban la mano laa fiJsftdades nrdidai 
para .apaMoer como priSMnexosy disonlpav mas tarde las íélpaias. Se 
vcia eboalasprotniaoíon de un dseonlsce laiges dias aplasadot el ^^ 
éHn rosMshi eca mas f uerto en lo moaol y .material» y para Qwn el prea* 
tigio de Chuquinga se dismiunia ya pslpablemento. 

Aunque algunos cspíta&ea de la tevolncien ínesoa de diotamen «n «na 
ecswuMa Bulxter« que oonveAía esfcar á la M^naÁrt^» 6 possr á Cbsxm 



GIS m 



aá Mtpltf «M fias» 7 por el «mtwié e «eeelféd eeeietef áloe 
«teawwpn depurfeede Mebe^ d Ilai de doebeaitedoe por aoiw 
aebla que lee ftdtelie»lee Hmiiimniiei, que reeiUoeon ea ke ie» 
Hieo ene piopetatAvoi» éoMfúá ewe óidenee j peooedK d 
le e|ee«eion. Baeo dee de e«e eeldedoe que fnganm eneeeiveaettt» j po« 
eee Iw e e rntám, ki c kee « eeber 41oe eideree todo lo yw ihe rf enriodiM-, 
Oon eeloe datoe etiewiaeea ao mipmmt el eBeewlgo dealte de ke eteia^ 
y lomaHMi ea fférato oón tfvden y eUeiMáo eapenje I»* 
jlOiepes» qoe pudiere, ohmrla eebellerMk Beleade lee feecv 
seo Toelietee Tifilentee y dieteikMdee eoii eeievio, fuecen yeetowieate 
eteoedee por ^nuplee pmtee el hmee d de éetabte, y ea uao AaqneemiÉ 
eonfaadkbM ver le o e eurld ed: meé ea otroe hiciiiran xaeMeaoie lufthewift 
pordoelKitee,y ejeaeíaige ea:Tvelto y eooberJede 4 poeer del uef^mee 
deGtiea»ee di6ile fagaeía qae perol momento ee rennienea 

oelamae reeriefa ee eeadnjo tea mel^ qae por en tímick iaaor 
^♦pm nff yied^ ^^ dootdide por ewapkitele láileiie Fi ^tffmwtwii di> aff* 
groe de QIkmí^ eomo debí» ee pewe e» ea ^ee de llenar el eneeego ^qe le 

eonaie|n4do pera el Cfftinkitot, ee ^— » |h^^ ea eeqvMer el leel de loe 

w n t JTWW fiñtt h ar t a i ií e n ooldadee mee. y ooil 
CHeea ana ande iwMiaaieiim ea lae altiinriie iaaoeeeiblee ene doail* 
nalta. Blloe eontavo attC loe esbortóy eelimai6 de ana?» agotaade yd 
aqaiUoe feoaadoe eimrieaeoaqaaperBaadlay elatiáatie Mee loa pro- 
adiliooe de loe agoreroe kaíblaa fallado* y eetaba préaíma 4 aoaar la 
fama fuieela ea qae ee Tea eeeae por nedie hnaynedae, pava que ee 
etmtphm loa ielloe del dmtiao meecEaÉeUe. A Oíioa eoliraU Taleatía, 

dieoreeloB» iaganio» periaia militar y eeperienola'. • 

Qoé le pado ladnefar 4 eometor el elÉrten enrar de ataoar ea aqaeUana- 
«Im IMel, eaaade ea eUnaobn era Toatajoaa^ y nialqwfama otao pagüde 
qoetomara maréela pr o im iie e al qne adopttf He qae liay vai podir eapr»» 
mo ooyoe fiaee ao peaeiaa el ltomkre*y que oiegaypriTadeliaíoioy 
aeierto á loe que laui de pvdaiee ÍCTeadeiUemantel Aaí lo e^M<aiiBn> 
tamoe á oada paeo pesa eaeefteaia da «pee y humille fláon d ja deinitlt» 
de oteoe. No poea gaate de Qnoa hiKjá deefaeadeda' diate eJneaeatain- 
djyjdaoe ee qa od e r oa Trthwt a ri a meat e ea el campo leelietai uaa ealo na 
vbU6 d qoiaca da «Boe qae por ene maroadoe erüneaee loe Inao morir la 
Andieaeía Ko faeion maehoe loe awertoe ea el aoo tu r a o oomhatet paia» 
eeqaenopaaeren de Tálate loe del banda rebeldei pero el admcn da ka- 
ridee foderea loe eem it e na e qae loé de algana oeaa&denoioa* 

Como aaélirfial linio ee eatiiilo qne ea namliia el fclmn ilo loe amjgne 
qneloaon eofe'paiala preaperidadt no padleado Team veopeéto de Gi- 
rón oaa prneba contraria y ecepeioBa], ya aae prinoípalee eAi^M'^oa ma- 
ditabaii el moda de abaadowttlo y poner mv pameaáe d eabJerla de la 
desgracia. May famgo ea ana paqaeia aenaramaia úmumtí i w na ilit al 



»8 GIE 

JnaA do 8aavodra ao marcharon pora el Alto Perú á inoorporarae á ía 
f aerzA dol mariscal Alvarodo que so moría m dirección á aquella ciudad. 
La Aadiencia comprendiendo bien qno Girón ocultaba sus vordaderos 
designios de usurpación» bajo el preteaio de que se oprimía k los Twnoa, 
y 80 les impedia nombrar procuradores que manif estasoo al rtey las cir- 
cunstancias en que se hallaban, oonvooó á loa de Lima y á los de otros 
puntos que hablan venido á la capital, para que todos so congregasen y 
eligiesen procuradores que pudieran alegar sus derechos. Declaró for* 
malmente que mientras se lee oiflr, quedaban suspensas por dos aftos 
y medio las provisiones reales que motivaban sns quejas. En yirtud del 
auto formal que se profl^^ó, se juntaron dichos vecinos en el convento 
de Son Franclsco^y noüoíbraron para que los representasen á D. Pedro 
Luis de Cabrera y & D. Antonio de Bivera, los cuales ain dilaoion salie- 
ron para España. ; í|^ 

Mucho sintió Qi0n estos providencias» porque ellas bastaban para ha- 
cer disipar las causas de la revolución y cuanto ideaba pora fomentarla» 
alucinar ¿ los habitantes, y tener engañada & la tropa, irritándola de con- 
'tinuo contra la Audiencia por sus procedimientos. En Viloas supo aquel 
que los de Guamanga en su mayor parte hablan fugado olvidando los 
compromisos contraidos con él: hecho frecuente en los eepíritua inquietos 
y dispuestos para las liviandades de las contiendas civiles. Pocos fueron 
los que salieron de dicha ciudad á recibir al caudillo, que lejos de agra^ 
viarso mostró complacencia apoyándose en sus augurios. Ocupó Gua- 
manga el 27 de enero de 1554 y determinó esperar al capitán Tomas 
Vosquoz quo venia de Arequipa. AUÍ, según cuenta el cronista Henera» 
dijo k un religioso, que se le habia aparecido San Francisco animándolo 
para que siguiese en su empresa sin vacilación. Por entonces escribió al 
Arzobispo persuadiéndole para que se le adhiriese i fin de trabajar uni- 
dos por el bien de los pueblos: el prelado desterró al conductor de la car- 
ta quo fué el presbítero Francisco Humanes de Ayalo. 

Tomás Vosquea se incorporó en Guamanga sin traer mas quo nnos 
pocos soldados de Arequipa, y para que esto no causase impresioBse 
acordó entrase de noche. Girón se puso on movimiento sobre la costa 
bajando por Huaroohirí. Después de varias escursionos de partidas vo- 
lantes, y do haber algunos desertores de un ejército al otro, el del rey pa- 
ra esperar 4 sus contrarios, se situó en Ate adonde se dirigieron los oído- 
res ¿ exepcion de Altamirano que pasó á embarcarse en él Callao oon las 
mujeros y los caudales del rey. Contaba el ejército con catorce piesas 
de artlUorio, quinientos ai'cabuceros, cuatrocientas cincuenta picas y tres- 
cientos caballoa. La Audionciaquisoahorcará treinta y dos prisioneros 
que hablan traído loa esploradorcs; mas la tropa representó no convenía 
liocor la guerra con semejante rigor, que autorizaría ü Girón para ejercer 
represalias con los soldados que servían al gobierno. Pero remitidos que 
fueron aquellos á bordo de un galeón, el oidor Altamirano hizo colgar al 
capitán Sakador do Lozama, á Francisco de Vera y á Francisco Juárez 
co?tto mas culparloe, y condenó 4 los otros i destierro. 



GIR uo 

Laa iropae do Girón 86 dirigieron ú Faehacamac y U» realiBias á Sot" 
co. F&ra aparentar que tenia oreoida infantería mandó Girón que on 
gran número do indios estnriesen en formación con nnos largos palos 
que les distribuyó. El maestre de campo D. Pablo Menéeos marchó á 
haoer un reconocimiento con den arcabncoros y cincuenta caballos. Iba 
atrayendo 4 los contrarios & una emboscada; pero por haberla descnbier* 
to> se retiraron estos quedando sin efecto el plan de Meneces. Con oea- 
0<m de esta cscoramusa se vinieron al campo realista QÚTtk, Gamboa» 
Chaves y otrosí» y en la noche veintitrés soldados. Henéeos cuyo dicta- 
men era que se atacase & los revolucionariosy porque esto obligaba torso* 
somonte al ejército del rey> saUó otra ves & provocarlos sin éxito alguno 
por que eUos no so movieron de su campo. £1 gobierno tuvo avisos se* 
grnros de que Girón trataba de retirarse; y aunque hubo mucho entusias* 
mo y empeño por marchar á batirloj prevaleció el dictamen contrario do 
los oidores Seravia y MercodOj ¿ saber, que puesto que la estada del 
enemigo en Pachacamao le era muy perjudicial por di deseoniento de Sü 
tropa» acreditado yá con la continua deserción que eeperimentabo» debSa 
d^arsele pora que se agravasen las desventajas do su situación, y em- 
pr^idiese su retirada en la cual mas que probi^le seria su desbarato. 

Girón en efecto haUandose alarmado con la fuga de sus soldados y con 
el disgusto que la desconfiansa engendra, los reunió y les dijo: "que si 
" creiaii que él no había tomado aquoUa empresa para el remedio de to- 
'* dos, sino por sus particulares fines, que al punto le matasen»" y sacan* 
do su espada la arrojó al suelo ¿ la gente, añadiendo que quería morir 
en sus manos, y que daba Ucencia á cuantos quisiesen separarse y no 
seguir con él. Muchos solicitaron ese permiso que les otorgó sin mostrar 
repugnancia, mas les deda "que nunca espantaban los falsos miedos al 
" hombro valeroso, el cual con el verdadero conocimiento de todo, ponia 
*' donde ora necesario el verdadero remedio." Su maestre de oampo el 
lioeuciado Alvarado despojaba de las armas y caballos 4 los que se que- 
daban, y aun ahorcó al médico Serrano y algunos mas, & pesar de la ucen- 
cia que tuvieron pora irse. 

En cuanto hubo evidencia de que Girón marchaba en retirodOt, se dis- 
puso en 24 de marso que Meneces soliese en su persecución con doaoien-i 
tos soidodos á cargo de los capitanes Lope Martin y Luis de Avales. En 
Lunaguaná pasó Girón lista ¿ sus tropos y tenia formados quinientos 
treinta y sois hombres. En Chincha les habló nuevamente pora que no 
malograsen una causa tan justa como popular, y en que solo se trataba 
del bien general, unido al de los pobres y desvalidos. Les biso ver que 
si él llegara & faltarles, serian crueles las desventuras que les sobrevi- 
uiesou süi hallar en ollas término posible. Nuüo de Mendiola uno do sus 
primoros capitanes propuso so detuviese el ejérdto ou aquel valle, al me- 
nos por cuatro días para disfrutar de su abundancia: mafi luego so atribu- 
yó esto parecer á troidon y so admitió la idea de que Mendiola se enten- 
día con los oidores. Girón después do decirlo quo el Diablo le engañaba, 
lo despidió do los filos sin atender & sus escusas; y aunque ordenó so lo do- 



180 GIR 

donde kw eapiteaés maudavon ftjvstíoiar á rwtítM, mo de dios N. Gfof 
dmmkoB afamado por bih erímenee. Bste anoeso aeaedó él día 84 de no^ 
▼iembre; y en segfiáda emprendieTOii la uarcba pant Lima trayendo al 
uifortiixiadoeandillo de laéttima eoatoea y sangrienta guerra eiTÍl, habí* 
da dorante trece mesee y diaa entn loa terribles i inaaeiaUea hombrea 
de la conquista eapafkt^ 

VeBoidaa pooaa Jornadas encontraron al maestio de campo Rntoeanre- 
M> que con sa gente» y deqwes de bascar á CBron por la costa» snbla al 
▼aUe de Janja con la oevtem de qoe . habla tomada aqtiaOa dbeocioB. Bl 
7 de dioiembve entuaron todos en Lima con gran aparato trinnIaL Oiron 
con pririones bajo las banderas era ssgtddo^de Qomes de Arias» Fantoja 
y Süyestre» y tras estos las tropas oon el maestre de campo y loa capi- 
tanes: Taríos soldados hacían salva oon sos areabnoes» y en la ciroél 
real fa6 entregado el reo por Qomes Arias al alcaide» que t^didreoOiO' 
en f <»ma. 

En tanto la Audiencia que en el Gnxoo se oeitpaba del castigo de los 
mas notables driinonentes y efe tomar distintas proridendas parifloadosas» 
aoml^^ó corregidor al capitán OaroOsso de la Vega y por sn teniente al 
licenciado Monjarrás: oorTegid<Mr de la Fas al capitán Juan Bemon» y de 
Charcas á Juan de Sandoval. Los oidores en esos diss entendieron que em 
los soldados habia inquietud y deseo rehemente de que seles otorgasen 
los premios y recompensas que les estaban oCreoidos. Principalmente él 
oidor Bravo de Sararia se encarga de socegarlos haciéndoles Ter que la 
guerra no estaba terminada desde que el cabesa de ella aun no habia si- 
do capturado; y que el repartimiento solo podía Terifioane en Lima ha- 
llándose eonqtleto él tribunal que gobernaba el reino» el mismo que aten- 
dsria en Justicia y arreglada proporción el méaAto y aerricios de cada uno 
sin cansar & nadie agrario. IVohibioae toda reunión que turiese por ob- 
jeto tratar de un asunto que no podía menos de eecandalisar» desde que 
se intentaae eri jir lo que por gracia tocaba al rey conceder. 

Apresuráronse los eideres á Tolver k Lima con el ejército, artÜleria y 
demás: toda se piao en camino siu demora; y oomo suineron la prisión 
de Girón» él oidor Sararia se adelantó cnanto pudo creyendo necesaria 
su prosoBcia en la capital. Escribe el Palentino, y le reproduce Gkkrcilaso» 
que doa 6 treadtas después de llegar & Lima Girón» entró Sararia y que i 
los ocho días fu4 aquel sentenciado; mas esto es difícil porque Qiroa quedó 
primonero' él 24 de noriembre, salió para la capital el 28 y lleg6 el 7 de 
diciembre. Si Sararia arribó el 9 y ii losoeho días fué la muerte» es olaro' 
que hb justicia se biso el 19. Qaroilaso indica que Ut Audiencia partió del 
GoMoo el 19 de noriembre sabiendo la prieion de Girón (lo que no era po- 
rible porque se le tomóel 24); y en otro logar dice que la supieron en el 
camino» y que con esa noticia se anticipó Sararia apurando su marcha* 
Ck>mo quiera que sea, el parte de la captura de Giran lo sabría la Au- 
diencia cuando menoa 4 los cuatro dias, os dedr el' 29 de noriembre; y 
para que Sararia esturieso en Lima él 9 de diciembre habría tenido que 
emplear en su marcha menos de diez días. Otro reparóse nos ofifecOi y 



GIR 131 

•es qtte c3 pregonero annnoió la ejecución como mandada hacer por el 
maestre de campo Portocarrero; y estando ya en Lima el oidor que pre- 
sidia el IVibnnal, parece que este debiera si nó dar el fallo, aprobarlo y 
mandarlo cumplir. 

Pero fuera de lo dicho tenemos en la relación hecha por el fiscal de la 
Audiencia B. Juan Femandes, un documento de mucha fuerza ya por su 
Autenticidad, ya porque ¿1 lo formuló y envió al rey habiendo sido testi- 
go de loe sucesos, y por tanto merece mas ié que ningún otro. Dice lim- 
piamente que á los dos días de estar CKron en Lima fué ejecutado el 7 
de diciembre; y no menciona al Dr. Saravia» ni está acorde en las fechas 
■combinadas arriba. El parte de la Audiencia al conse j# sobre estos acón* 
tecimientoe espresa también que Girón fu¿ degollado el mismo dia 7. En 
€1 est&la firma del oidor Sanma, y no se indica que se hubiese adelanta^ 
do & Teñir, ni que se encontrase en Lima al tiempo de la ^eeucion: re- 
iSRiltando de todo que es imposible que dicho oidor se hubiese hallado en 
la capital el 9 de diciembre. 

Dejando á un lado estas obserraeiones, seguiremos el relato de los an- 
tiguos escritores. El Palentino asienta que en cuanto Uegó Saravia & Li- 
ma hizo trasladar á Girón & una prisión mas segura que estaba en las 
casas del Veedor Garota de Salcedo. Que allí se le tomó confesión y decía- 
lo habia procedido en conformidad i la opinión "de cuantos habia en el 
*' Perú de todos estados, condición, calidad, sexo y edad." Seg^un la sen- 
tencia se le sacó y condujo & la plasa en un serón arrastrado & la cola de 
un rod^. El pregonero repetía en roz alta: "Esta es la justicia que man- 
** da hacer su majestad y el magnifico caballero D. Pedro Puerto Carrero, 
«' maestre de campo, k este hombre por traidor á la corona real, é albo- 
" rotador de estos reinos; mandanle cortar la cabesa por ello y fijarla 
** eael rollo de esta dudad: y que sus casas sean derribadas y sembta- 
** das de sal, y puesto en ellas un marmol con un rétulo que declare su 
" delito: quien tal hace que tal pague. Girón murió cristianamente mos- 
" trando grande arrepentimiento de los muchos males y daños que ha- 
" bia causado:" contaba cuarenta y tres años de edad. 

En seguida de la ejecución se colocó la cabeza en una jaula de fierro 
davada en d rollo al lado de las de Gonzalo Pisarro y Oarbajal. Has 
como dice Ghurdlaso sus casas que estaban en d Cusco no se derribaron. 
Cuenta este autor en sus comentarios, que diez años después un indÍTÍ« 
dúo llamado Gómez de Charez natural de Ciudad Bodrigo y que estima* 
bamudio & D? Mencia de Almaraz, considerando que le seria agrada- 
ble se quitase dd rollo la cabeza de su marido, se aoeroó en alta noche y 
con d auxilio de una escalera ayudado de un amigo bajó una de ellas, y 
«omo fuese la de Carbajal, luego hicieron lo mismo con otra y resultó ser 
la de Pizarro: Tiendo esto tomaron la tercera, y todas las Üeraron i enter- 
rar en un conTento, sin que las autoridades hubiesen podido descubrir 
al autor de un hecho que aprobó d Tedndario. Más añade Garoilaso, al 
decir que Fr. Luis da€^ le refirió en España, que dichas tres cabezas 
estuTieron depositadas' en San Francisco y que las conserraron sin se- 
pultarse por temor i la justicia. 



188 GIR 

Se hixo muy xuanifiosto en Lima el sentimiento general por el infar^ 
tunio de Girom que en esta generosa ciudad desde remoto tiempo loe odio» 
mas Tohementes se ceban contra loe que prosperan, apagándose cuando 
loe hombres caen de mas altura, oambi&ndose en indiferencia Ifatima y 
hasta en oposición á todo castigo. Apropósito de esto dice el Palentino 
que los mas de los yecinos deseaban contribuir con una cantidad de oro 
y plata cualquiera que fuese con tal de que no se ajusticiara á Girón, y que 
se le enviase preso Á Váf^pañík pora que el rey determinase acerca de su 
suerte. 

Constituida la Audiencia en Lima, y.advirtiendo que loe militares Tol- 
vían á tratar do los premios á que se juzgaban acreedores, resolvió no 
hacer repartimientos de indios, ni dar enocmúendas Tacantes ni otras re- 
compensas, hasta que llegando el nuevo virey que ya estaría nombrado,, 
lo hiciese él s^gun las órdenes del rey y eu ejercicio do sus altas facul- 
tades. 

En conclusión remitimos al lector al articulo Portocarrero, D* Leooor, 
suegra de Girón, en que deciuMW que esta señora en unión de su hija D? 
Mencia, fundaron un beaterío Agustino en el cual se reoogieion» lo* 
grando después se elevase á monasterio. Fué este el Vy?*^A de la En- 
camación, primero que hubo en Lima. Ambas profesaron de monjasr 
siendo D? Leonor la prelada durante sus dias, y luego D? Mencia en ca- 
lidad de Abadesa hasta sn faUeoiniiento. Dejaron grata memoria por sus 
virtudes y la constancia con que trabajiuron para cresf y estaldeoer él ci- 
tado convento. Véanse los wrtícnlos de Pablo de Meneóos^ del lioendada 
Diego Alvarado, Piedrahita, Tomas Vasquos, y demás personas notables 
de ambos bandos que hemos comprendido en él presente. 

Copiaremos una parte de lo que con respecto á la revolución de 1553, 
y á la persona de su caudillo Francisco Hemandea Girón, escribió al rey 
el jSscal de la Audiencia de Lima licenciado Juan Fernandez en sn "Be* 
" lacion cierta y breve de los desasociegos sucedidos en el Pirú después 
" de la muerte del vir^y D. Antonio de Mendoza & 

Y asi acabó aquel alzamiento, tan contra voluntad de muchos de los 
de la parte del rey, como de los de Francisco Hernández, porque quien lo 
acabó fué verdaderamente Dios y no la gente, que todo andaba de ma- 
nera, que si Dios no lo atajara se acabara de perder el Pirú. Y asi con- 
fiesan, todos en general, que Dids puso la mano en ello, y el mismo tira- 
no estando preso, dgo algunas veces, quien me vendió fué Dios y no la 
gente del rey» que yo la tuve vencida. Hablan muerto en estos nego- 
cios casi quinientos españoles y al pió de dos mil indios. Habíanse gas- 
tado de la hacienda real, casi un millón y medio de pesos de oro, y otro 
tanto ó mas, de particulares quedan perdidos, gastado lo que tenían 
mas de seis cientos de los que se hallaron de parte del rey. Y con todo 
esto andan libres y aun publicando que merescen los que fueron cabdi- 
llos principales del desasociego, porque después de haber hecho todo lo 
que pudieron, estando ya el tirano casi vencido, le deraron y se vinieron» 



GIR 18» 

lo cual ha sido y es una de las cosas que maa ha abierto, y si Dios no lo 
remedia, abrirá cada día la puerta á las desvergüenzas del Firá, decir 
oomo dicen publioamente, y tienen que es ley inviolable que aunque uno 
haya sido muy gran traidor y metido la mano cuanto hobiese podido 
contra su rey, se purga todo con una carrera de caballo. 

"Decir que k los desasociegos subcedidos en Firu, después de la mner« 
te de GK>nxalo Pizano áió oabaa Juan 6 Pedro d Alonso, ó que él descon- 
tento de la g<stite de donde ellos han procedido y plega & Dios que no pro* 
oedan mas, ha nascido y nasce de una cabsa particular, es muy grande 
empeño, y ai alguno lo di jiese, será, 6 por no tener entendida la tierra, ó 
por enojo particular y aborrecimiento de la persona ó personas ¿ quien loa 
atribuyese^ 6 por otro respecto torcido, porque como hombre que lo he 
murado, y oonaideirado, y hallándome en casi é todo ello, y que procurando 
ée entender ealoa negocios, he comunicado oon muchos, anai leales como 
traidores; Juro Á Dios y a esta cruz, y á los santos cuatro evangelios, oo< 
mo bueno y fiel criatlano, que á lo que yo entiendo, se han venido & jun- 
tar muchas eabaaa, y que todas juntas y no una sola, ni dos, ni tres de 
por sí, han venido á dar este descontento, y estas cabaas: unas han si- 
do y son generalea que han desabrido casi á todos; otras particulares, que 
han dafiado partidas de g^te á quien particularmente han tocado; otras 
piropias y que solamente tocaban á la persona de Francisco Hemandei: 
de todaa bw cualea anai juntas ae hiao levadura, oon que ae acedó la 
maaa, y muehas deatas cafoaaa han aido y aon talea, que ai en eUaa ha 
habido 6 hay. colpa, maa ha aido de loa traidorea que las han querido 
tomar por ocasión para rebdarae, que no de quien laa ha dado, porque 
ai ae hobieae de poner culpa á quien laa di^, no ae cual de loe que han 
gobernado y gobiernan, ae podría eximir deUa aunque realmente ñola 
tovieae, y para que esto ae entienda mejor, digo, que laa que yo he on 
tendido y entiendo son estas, 

"Continua y públicamente se han qnexadoy quexan loe comenderoe aun- 
que no hayan aeido conquistadores, diciendo que ellos ganaron este rei- 
no, sin que á S. M . le costase cosa alguna, y que atento £ esto seria justo 
que S. M. les perpetuase los indios; y alegan muchas cosas, fundando 
que seria mejor para S. M. y para los indios. Vino del Consejo Beal de 
Indias cédula para que se hicisse información de las tierras que en los Uas 
minos de cada pueblo solían ser del Inga y del Sol; envióse reoabdo & las 
justicias para que la hiciesen; entendido por loe vecinos, moatraron 
todos en general, y particularmente los del Cuzco, gran sentimiento, di- 
ciendo que era para después de averiguado tomarlas 8. M. para sf , y que 
quitadas estas no podían vivir, porque en eUas están casi todos sus ca- 
oharros de coca y las demás donde siembran y donde tienen plantadas 
8U8 huertas y otraa heredades. 

"A veinte y cuatro vecinos, fiadorea de Gonzalo Pizarro que dló para 

residencia del cargo de gobernador, se les puso i^eito, en de manda d& 

lo que tomó do las caxas y hacienda real: quezabanse, diciendo que ya 



134 GIR 

S. M. lo habia cobrado enoorpoiado en las oooflacaoloiies, que se bi- 
oieron y contra otros á qnienes Gonialo Fuarro lo di6. 

'*Vmo cédnla de Espafta pasa qne loa <^dore8 pareBoiéndolee que ooü- 
▼enia, diesen érden para qne los Tocinos no entrasen en ana repartímieo* 
toe; no se executd, pero entendiese en todo él reino j di6 gran de acotí- 
tanto. 

'*EnviiSae otra cédnla, que los oidores y perlados diesen sn pareseer so- 
bre si se podría dar drden como los indios diesen nna dédna á S« M. Ví- 
nolo i entender la tierra» porque D. Juan de Mendosa» que era buesped 
del licenciado Cianea, acertó en abaencia suya, á toparla entre un libra;» 
y la trasladó y euTÍó al Cabildo del Cuaco. 

"Jbnpesáronse 4 bacer las retesas, y unas se bacian por la TÍBita so- 
la que se biao cuando la primera vea se tasarco» y otras mucbas ooa- 
que el Cacique de cualquier repartimiento que ae le antojaba.» Tenia 
ó enviaba con un principal suyo ¿ decir á los oidores, que estaba muy 
cargado, y con esto le quitaban una parte de los tributos ¿ Tcoes no pe- 
queña. Desto se quezaban los comenderos en diferentes maneras» unos 
decían que no se podia bacer sin cirios á ellos también, como al indio 
que se Tenia á quezar; otros decían que no se podia hacer retasa, ain tor« 
nar á TÍsitar los repartimientos, y aunque era necesario que los mismos 
tasadores los fuesen á TÍsitar, otros dedan que no era posible, sino que 
k) que les abasaban en las retasas era para aplicarlo después i S. M.3 
otros decian, que loe oidores lo hadan de euTidia» porque no bobieae en 
la tierra quien toTÍese mas que ellos. De todas estas cabsaa juntaa, em- 
pesaron á dedr, que se tenia entendido qne 8. M. quería todo lo del Pim 
para si y qne como esto bobiese de ser, que nopodria «H Finí dexar de kt^ 
cene eeMrio, y goberMorw HbremeHte como TcMeoia. 

"£n casi dos años que pasaron desde Agosto de cuarenta y ocho, qnel 
de la Gasea repartió la tierra' hasta que se hicieron las taaaa» bubo mu- 
chos que sacaxon á sus indios mucho mas tributo de lo que les pertenecía 
conforme á la tasa que después se hizo. Envió la Beal Abdiencia á Lo- 
renzo Destopiñan* por Juez pesquisidor á las Charcaa, para que aTori- 
guase estas demasías para hacerlas Tolver á loa indios. Averiguado dio 
grand descontento, porque algunos ó casi todos lo habían gastado y no 
bastaban sus haciendas jMura restituirlo. 

"Quitáronse de las minas los indios que sudaban á sacar plata. 

"Quitóse el serrido personal que fué el articulo que mas sintieronx 
dióseles después licencia para que cada uno se pudiese servir de los in- 
dios que bobiese menester, pagindoselo y haciendo el conderto con ab- 
toridad de la justicia de cada pueblo. Tomóse dende á tres ó cuatro me- 
ses á enviar provisión en que se dieron por ningunos todos los conder- 
tos boches con los indios, didendo que habían seido bajos, y envidse 
Jnstrucdon de como y por cuanto tiempo y á que predo se habían de 
«concertar. 

"Los cestos de coca que los indios solían darse de vdnte é cinco libras 
empezaron & mandar que fuesen de ádicz y ocho, por que los indios no 



GIR 18« 

ittVMMB tanto tzabajo «n flaearlon de los ÁnáoB, tiena áspem, donde se 
coge, y ñxmqpB lo que veman á montar las siete Ubxas que se b a i ^baa 
en cada oestoi» se lo mandaban dar aoresoentado el número de los oestoe; 
did desoontanto & los oomenderoe» dkiendo que no les oonrenia por raao* 
nos qne daban para ello. 

"Didse prorision para que ñingnno caminase con india. £1 enmpli* 
miento desto se tavopor imposible» y ¿los que al modo de vivir del Pim 
irivea mejor y mas paoifleos, les di6 mas pesadumbre, porque estos tra* 
tan en llevar ropa de Castilla y de la tierra» y ooca y mantenimientos de 
nnas partes i otras en oamecoe, y así van pooo & pooo caminando onatro 
6 oínoo jomadas por despoblados durmiendo en sos toldos» por lo ooal 
tJsmeiB neoesidad f ofiosa de alg^ona india qne mientras oargaa y desear^ 
gan les hagan la oamay les guisen la comida y les Utven la camisa., y que- 
llegados é, poblado» mientras compran y venden, hagan lo mismo y les 
miren por su hato y la demás hacienda, que los que andan desasosegados 
inqnietando la tierra caminan & ocho y ¿ dies leguas sin llevar comida 
que les guisen, sin hacienda que les guarden ni aun camisa que les laven. 

"Fraaoiaco Hemandes, dizo que había tenido en su poder provisión 
en que mandaban los oidores que las jostioias hicieseB usar sus oficios á 
los que fuesen oficialee, y que á loe vagamundos los heohasen de la tícT' 
ra» con la cual debió él de hacer harta gente, pero los oidores dicen que 
nunca dieron tal provisión sino para que mandasen bazar los que hobie* 
sen ido ñn lioenda de la Qasoa d de la Beal Abdiencia para ver si ha- 
bían venido á Pim con licencia de S. M. 

Otros se quezabaa» diciendo que habian servido mucho, y que á otroe 
que habian ofendido, se habian dado ricos repartimientos y que ellos es* 
taban pobres sin tener que comer. 

"Cbmo en Pim* se tiene mas cuenta con interese que con cristtandá, 
desean casi todos la guerra, porque el mercader y los demás que tienen 
que vender, véndelo á subidos precios en tiempo de guerra. Al oficial 
mecánico de cualquier oficio» no basta oro ni plata para pagarle las obras 
de sns manos, £1 casado escúsase que no le envíen á España £ hacer vi- 
da con su mujer; el vecino sírvese de sus indios y sácales todo lo que 
puede sin que nadie se lo estorbe: para los que no tienen son casi todos 
los bienes comunes: otros muchos» aunque son ellos los que tiran la pie- 
dra y escondiendo la mano nrden los desasociegoe, vienense Á encarar 
en que les dan indios» que es puerta que pluguiese k Dios que ya estu- 
viese del todo cerrada, y ansi como digo los mas del Piru se huelgan con 
la guerra» pareciéndoles quel que se escapa se aprovecha con ella. Ayu- 
da también la mala inclinación de la gente del Pim y el poco castigo de 
los delitos que en él se han hecho y hacen, y los muchos culpados que de 
cada alzamiento quedan despaxcidos por el reino, los cuales do quiera 
que están andan ordenando otro desasociego, confiando de librarse por él. 

De todas estas cabsas juntas se vino á emponzoñar casi todo el Piru 
de manera que loe mal intencionados se dañaron del todo, y los demás 
andaban tan desganados y tibios» que fué necesario que Dios pusiese. 



m cííR 

dbmo pvao, la mano en el negocio, porqne publico es que los reciños del 
Cusooy estaban ooncertadoe, y tenían ya nombrados oficiales de guerra, 
fiara hacer ellos lo que hi2o Francisco Hernández y qne le tenían dado 
cargo, del cual no se contentó, sino qne quiso ganar por la mano, y dizo 
después de preso. Dios dé paz en el Pira, porqne no muera mas que yo, y 
la masa que en ál queda es muy grande. T también es publico que D« 
Pedro de Cabrera cuando vino & Terse con los oidores, reden alzado Fran- 
cisco Hernández, les dijo, que por lo que aquél negocio era menos pesa- 
do, y de tener en menos, era por haberlo hecho Francisco Hernández. 

'fLas cabsas que particularmente concurrieron en Rnincísoo Hernán' 
dez y le hicieron desatinar fueron: 

"Su mala inclinación, que era soberbio, ambicioso, y desde luego que 
entró en el Piru dixo que le parescia tierra dispuesta para la poder sefto* 
rear, el que se diese buena mafta, y como hombre que debió de tener dem- 
pre este mal concepto, no tenia oosa propia, sino que cuanto podía haber 
lo daba y gfaetába ordinariamente con soldados. 

Por esta cabsa, aunque tenia rico repaartimiento, estaba adebdado en 
mas de yeinte miU pesos, y estaba por fiador de su suegro, Alonso de 
Almaraz de otros Teinte y seis miU quinientos pesos, en que toé alcan- 
zado del tiempo que sirvió en la Tesorería Beal de Lima. 

"Solía llegar i sus indios mas de veinte mil pesos de tributo en cada 
un año, baxaronselos á cinco 6 seis mili. 

"En táempo pasado, mató á Jorje Bobledo, que vino de España por 
gobernador de una parte del nuevo reino de Bogotá, y ahora había veni- 
do provisión requisitoria de la abdiencia de aquel reino, para que lo en- 
viasen allí á estar 6 derecho con loa herederos del muerto, y segund el 
poco secreto que hay en Piru, es de creer que lo sabría y se temería. 

"Por Agosto de 48, luego que el Presidente Gasea repajrtió la tierra, 
había prooedido el Uioenciado Cianea contra Francisco Hernández, en el 
Cuzco sobre que intentaba de alzarse por principio del año de 51. Juan 
de Sayavedra, corregidor del Cuzco, le prendió y envió & Lima preso, 
sobre que intentaba segunda vez de alzarse, é la real Abdiencia se )o 
acomuló todo, y estuvo mucho tiempo preso, hasta que se concluyó el 
proceso, pero no le sentenciaron, sino que le dieron licencia para volver- 
se & su casa, y temía que, cuando estuviese mas seguro enviarían por ^ 
para sentenciarle. 

"Cuando el Mariscal y el Fiscal hacían en Potosí el castigo del alza- 
miento de D. Sebastian de CastiUa^publíoose qne hacían información ge- 
neral contra el Francisco Hernández y contra otros, pero ellos dicen que 
nunca tal hicieron, como paresceri por los procesos, y que aunque la 
hobieran hecho, que S. M. tiene de ser poderoso para proceder i>or ma- 
no de sus ministros contra sus vasallos y castigarlos cuando hobiesc por 
qué. 

"Juntóse con todo lo de arriba, el grande inconveniente y peligro noto- 
río que es gobernar cuatro, y otkas cosas que Dios por su misericordia re- 
medie y conserve en paz de su mano el Piru que cierto es bien menester." 



GOD 137 

• Bate docamento ee muy estenso, y abraza todos los pormenores de la 
g!iMrra hecha por Girón hasta qne fué decapitado. Existe en la oolecoion 
de Mnflos, de donde lo sacaron loe editores de la "Colección de Doonmen- 
t08 inéditos c[Qe se publica en Madrid;" j la insertaron en el tomo 3? pl^ 
gida246. 

WIMHBX — ^Alonso— Natural de Goadalajara de España, virio en Li- 
ma á principios del siglo XYII: era alarife y muy inteligente en obras 
coriosaa de alfarería. Asesind por cuestión de celos á una mujer con la 
ooal vivía y se llamaba Marta Yilloelada: fué preso y terminó su proceso 
con una sentencia de muerte que pronunció la audiencia. Estaba todo 
dispuesto para la ejecución el dia 13 de Noviembre de 1619, cuando en 
loa momentos precisos llegó al tabladillo de la horca el guardián de San 
Fnuunaoo con una orden de perdón firmada por el virey Principe de Es- 
quüache. Godines aunque solo contaba 30 a&os de edad, se manifestaba 
sumiso y con verdadera resignación. Se había confesado con dicho reli- 
gioso, quien conmovido de su desgracia, y conociendo que era hombre de 
rara habilidad en sus obnu^ suplicó al virey le indultase con la condición 
de que vestiría el hábito de la orden seráfica, y no saldría nunca del re- 
cinto del convento. 

. Proponiase el Guardián qne el ingenio de Godines, según este se lo 
ofreoia, acertara á coordinar y colocar con perfección en las paredes y 
gruesos pilares del claustro del jardín de San Francisco, un crecidísimo 
número de pequeños ladrillos vidriados (azulejos) que representaban imá- 
genes de santos, flores» emUemas y otros objetos de esquisito gusto. Los 
había hecho traer de España la generosa piedad de la cálebre indígena 
Catalina Gnanca cuya riquesa y nobles hechos han merecido siempre 
loables recuerdos. Pero como no hubiese venido un operario capaz d» 
Oombínar y ajustar debidamente dichos ladrillos, se guardaban en depo- 
sito indefinido, por no encontrarse en Lima persona que pueblera enten- 
der en arreglarlos. GK>dinez prometió hacerlo, y lo verificó con sobresa- 
Uente tino, emi»leando su mucha paciencia y asiduidad. Trabajó sin ce- 
sar durante un año, y hasta fundió los ladrillos que faltaron, sin notarse 
dUérencia alguna entre éUos y el conjunto de los demás. Dojó hecho con 
todo prim6r el revestimiento de las paredes y pilares de aquel claustro, 
el mismo que está rodeado en la parte superior de buenas pinturas que 
re p r e s en tan la vida de San Francisco. Laa paredes del recinto de la por- 
tería están también oubiertaa de azulejos: mas estos loe costeó en 1643 
Jiménez de Menacho rico comerciante benefactor del convento, según ee 
ré allí en una inscripción. 

Alonso GKKUnez fué un lego penitente, y dio abtmdantes pruebas de 
virtudes, que le hicieron acreedor á la buena reputación en que murió. 

MDUfBZ — Vasco — natural do Jerez de Badajoz. La Audiencia de Li- 
ma contra el parecer del vírcy D. Antonio do Mendoza, que se hallaba 

muy enfermo, promulgó una real provisión estiuguiendo el servicio pcr- 

18 



188 GOD 

mqúbI de Uw indioa, uitos qae el rej absolrieae ima consalta Iieeha «obAr 
el partiotdar al retirarse del Pera el gobernador D. Pedro de 1» Gaaoa^ 
Dictó ademiís otras reaolnciones que deeagxadaron 7 paáecoB en inqide'' 
tifid Á loB enoomendevofl y prÍTUegiadoe qito eran dnetk» de indios. Con 
esto principiaron á conoertarse para combinar rcTueltas, y machos mili-' 
tares descontentos, ambiciosos j desarreglados qne estaban en pobre» 
por tener á menos dedicarse al trabajo, f nerón jnntandoüe en el Alto Pe- 
rú, foco principal de los alborotos, como qne en las poblaciones notablea 
eadstian hombree ricos y turbulentos. La toz pública acosaba al general 
I>. PedxoHinojosa qne estaba en Lima, de fomentar el alttjmento qne se 
entrereiat y aun habla anuncios de que era el designado por loe oonspi^ 
radores para encabezarlo. Como él protestase contra estos mmores» y no 
hubiese como comprobar la certidumbre de ellos, la Andiencia pensó en 
cortar de raíz la exitacion que ocasionaban, y determinó nombrar á ffi- 
nojosa Corregidor y Justicia mayor de* Chaorcas»' Trasladado á su gobier-- 
no, no correspondió al designio de loe oidores que gobemaboA por muer- 
te del yirey Mendoza, y su política fué tolerante y equivoca: parece qw 
realmente habia dado prendas de no repi:^fnar el trastorno qne se trtk. 
guaba en varias partes, y aun se decia que lleg^ á prometer sn aoep. 
taoion. 

£n el Cuzco tratándose de la conspiración en conciliabnlos secretos, se 
presentó por Eg^as de Guzmam una carta de Potosí en qne Vaalbo-0od¡^ 
nez alentaba á los conjurados de una manera ejeentiva para que nn de- 
mora hiciesen estsllar el levantamiento, aseguiraado tener tseseiento» 
hombres de armas prevenidos en el lugar de sn residenda donde oontit- 
ba con recursos- y numerosos amigos. Mas como el corregidor del Cnaco 
D. Alonso Alvarado llegó á comprender lo que pasaba, y espidió un ban- 
do para qne nadie saliese de la ciudad sin su licencia, loe oonspiradore» 
ocultos en el óonvento de Santo Domingo determinaron marcharse al 
Alto Perú, en vez de hacer la revolución que creian estar descubierta. 
Se pusieron en camino de un modo cauteloso, y llegaron é, Chnqnisaea 4 
pesar de que fueron perseguidos de orden de Alvarado. Hinojoea los aoo^ 
gió, especialmente al principen de ellos D. Sebastian de Castilla. 

De Lima habia salido antes qne Hinojosa él Capitán Martin de Ro- 
bles, hombre díscolo y atrevido que hablaba sin recato y atizaba los de^ 
sórdenes. HaBtfndose en Arequipa llegó del Alto Perú Vasco Godines á 
protesto de recibirle de parte de Pablo Meneces Corregidor entonóos de 
Charcas; nias sn principal objeto era agitar la rebelión y tentar y atraer 
á Bobles. Para hacer que este rompiera con Meneces, y promover nn con- 
flicto que contribuyese al disturbio que se procuraba» comunicó Godines 
á Bobles ser voz general que su mujer D? Juana de los fiios residente en 
Chayanta, vivia en relación ilícita oon el corregidor Meneces que estaba 
en el mismo paraje con alguna tropa. 

Enfurecido Bobles salió prontamente de Arequipa con varios soldados, 
y reuniendo otros se dirigió á la Paz con el intento de proceder armado á 
tomar cuonta de su conducta ú Pablo Meneces. Mientras esto pasaba» 



UOl) • iJ» 

CMinoB ae interiuS ooa oiroa á poner mano en los pre]>arativofl. No haj 
rcyoliuiion que no «e apoye en nn pretesto para moYer loa ánimos y darle 
l>risaii»o. £n eotae eircunetancjae sorria la diacencion, de Boblea y Mene> 
cea para dar origen al deaórden que había de deaarrollarse en aentido por 
cierto bien diferente. 

SU nneTO eerregidor de Ohareaa Hinojosa al llegar & Ohücuito, tuvo 
«oneoimiente de lo que ya causaba alboroto en el país. Orden<5 á Mene- 
aos eetavieae quieto hasta que él llegase, y con la gente que pudo ir reu- 
niendo avanaó á CaraooUo; allí aupo que Boblea había pasado á Cha- 
yranta sin mae que aeis aoldadoa. Siguió á Potosí donde se le entregó una 
«arta de fioblea participándole haber deapedido la gente, y que él no pena^^ 
nunca en otra ooaa que en su cuestión con Meneces. Luego roconYÍno á 
•este porque no hiso tomar preso ú Bobles y enyiarlo á Lima: afeó á dicho 
«apitan su conducta» reprendiéndolo y dándole orden de que se mantu- 
viese en sooiego. En Chayanta contestó Bobles á una invitación de Go- 
diñes para que fuera á Fotoeí, diciendo que nada qneria sino entenderae 
.con Meneces. 

El mismo Godinez presentó en seguida un cartel de desafio en que So- 
bles exigía 4 Meneces que en presencia de dos principales caballeros y 
otros, declarase "que no era hombre para pedir cosa alguna k D? Juana 
" de los Bios» porque ella era persona tal, que le pelara las barbas y die- 
** ra de ehapiaases, y que ademas de estas palabras le rindiese una daga." 
Habiendo entregado Meneces ¿ Hinojosa la autoridad gubematiya, tom<^ 
oiertas precauciones, porque eran muchos los partidarios de Bobles qu4 
deseaban nu rompimiento para hallar la oportunidad de interrumpir el 
.ótrden, y pasar & la rebelión que anhelaban tantos hombres perdidos, de- 
lincuentes y audaces. Gomes de Solis se interpuso & fin de que se eligie- 
se algún medio de cortar las diferencias de aquellos dos capitanes. Me- 
neces ofreció salir al campo á dar satisfacción á Bobles, y que si nó la ad- 
mitía "se mataría con él con espada y daga^ y en camisa. Godinez susci- 
tó onee t ione s acerca del modo, y si debían concurrir padrinos. Estando 
todo dispuesto para el lance, Hinojosa por medio de Godines llamó á Bo- 
bles á Potosí, donde el corregidor tomó ¿ su cargo el asunto que causaba 
tanto escándalo, y consiguió avenir á Bobles con Meneces, en el supues- 
to de que todo lo que se había propalado era una visible calumnia. Se 
sstq[»aló que la hija del primero que contaba ocho años, se casaría con el 
segundo, y en cuanto cumpliese los doce, le daría Bobles de dote treinta 
y enatro mil castellanos. 

Los conspiradores quedaron muy desagradados persistiendo en sus pro- 
yectos con la mayor eficacia y desenvoltura. Los que arríba dijimos ha- 
biaa fugado del Cusco para el Alto Perú buscando el apoyo de Hinojosa. 
le inflítaban para que se levantase: el corregidor era muy neo, y se negó 
aconsejando & D. Sebastian de Castilla su amigo mas favorecido, que ae 
aqvielMe y desistiese de sus propósitos. El confiado Hinojosa desoyó los 
avisos que se le dieron de estar próximo un suceso que le costaría la vi« 
^ En efecto, Castilla usurpó el mando después que él y sus cómplice» 



140 GOD 

le asesinaron el dia G de mayo de 1553. £1 oorrogidor del Onzco Alonso 
Alvarado había escrito & Hinojosa ayisindole loe planea de D. Sebostían 
para que lo prendiese; mas en ves de hacerlo mostró la carta al aonsado. 
Godinez se había provisto de ricas yestidoras contando con el elevado 
papel que representarla hecha la revolacion. 

D. Sebastian tomó el título de Capitán General y Jnstioia Mayor> dis- 
tribuyó destinoe, mató á unos y persiguió á muchos; alistó la gente y or* 
denó á Egas de Guzman se alzase en Potosí. Godínoz que regresó del I>e> 
saguadero, i donde había venido en comisión de Hinojoea, foé recibido 
con alegría por Castilla, y le dijo que resignaba el mando que ma» 
bien que á él, le tocaba ejercer. <jk>dinez no lo aceptó: fué nombrada 
maestre de campo, y como reprobase que no so hubiese ya di^ueato una 
fuerza con destino de venir al Cuzco sobre el mariscal Álvamdo y map- 
tarle, so ofreció á desempeñar este encargo: mas Castilla le contestó 
que ya lo había encomendado al Capitán Juan Bemon. Bsoribió Go> 
dinez á sus amigos Juan de Vargas y Martin de Olmos, paca que ae su- 
blevasen en la ciudad de la Paz. Pero fiemon se pronunció por el rey» 
se puso de acuerdo con Alvarado, aumentó su gente, y asegurando la Paz 
Be situó en el Desaguadero. 

Con esta noticia Godinez sin perder momentos y en oompafiia de va> 
ríos otros revoltosos, mató £ D. Sebastian de Castilla, y vivando todos al 
rey, dieron garrota k algunos y pusieron en libertad á los regidores y á 
otros que so hallaban presos. Godinez se hizo proclamar por autoridad 
superior militar, y Á Baltazar Velasquez le nombró maestre de campo: 
esto hizo descuartizar & Albar Pérez Payan, cortando las manos i Pedro 
Mata y 4 Lucas de La Torre etc. Pidió Godinez al Cabildo le recomen- 
dara £ la Audiencia pora que le nombi'ase Justicia Mayor, y exigió se le 
diesen en depósito los indios do Lis encomiendas de Hinojosa hasta que 
la misma Audiencia determinase acerca de ellos. Entre tanto so hiso in- 
vestir de esa autoridad por el mismo Ayuntamiento, y mandó dar guarro- 
te á Garci Tello de Vega y varios otros. En Potosí hubo una reacción en- 
cabezada por Antonio Lujan, y aprisionado el caudillo Egas de Ghizman 
le hicieron cuartos lo mismo que ú Diego de Vergara. Siguieron otros 
asesinatos y muchos se apresuraban á ponerse en buen lug^r volviendo 
á la obediencia. 

Las circunstancias eran las mas calamitosas: muortesi robos y otros 
crímenes se cometían en todo el Alto Perú, sin que hubiera como estin- 
guir los males que tantos f oragidos causaban al destruirse unos & otros. 
Godinez con el intento de conservar el puesto que había usurpado des- 
pués de tantas perfidias, mandó & Lima á Baltasar Velasquez y 6 Pedro 
del Castillo, para magniflcar su mérito de haber deshecho la rebelión de 
Castilla de quien fué el mas onlpable instigador y eómplioe. Pero la 
Audiencia reflexionando que el estado de las cosas demandaba providen- 
cias fuertes y prontos escarmientos, determinó que el mariscal Alvavado 
dejando el Cuzco, se trasladase á la Pas y gobernase en Charcas y demás 
provincias. Díóle instrucciones muy discretas y facultad amplia para 



GOD 141 

caatigoi* á los mas notables delincuentes, llevándolas el fiscal licenciado 
Juan Fernandez, quien asociado al mariscal, había de entender en los jui- 
cios que se formasen. Las ejecuciones fueron numerosas, y puede decir- 
se que Alvarado estirpe por entonces en el Ferú Alto la semilla rcTolucio- 
naria. Hizo prender y descuartizar á Vasco Q-odines uno de los malva- 
dos de mas nota en la época desastrosa de que hemos hecho memoria en 
este artículo. Vcánse Minqjoea, Alvar<ido, CasUUa y Guzman, Egas áe — 

MBOflAE^D? LxoNOB, EsfaSoia — Introdujo el juego de títeres en 
Lima, cuyas primeras representaciones tuvieron lugar en el año de 1696 

€}0B<^¥ — D. FiUNcisco— natural de C4ceres (Estremadura)^ uno de 
los conquistadores del Perú, k cuyo territorio vino con una partida de tro- 
pa que embarca en Nicaragua y trajo á sus órdenes para unirla & la fuer- 
za de D. FranoisGo Pizarro en drounstancias que este ocupaba ya San Mi- 
guel de Piura: Gfodoy encontró en la bahía de San Mateo á D. Diego de 
Almagro con la espedicion que armó en Panamá para venir en auxilio de 
la de Pizazro; y aunque trató al principio de no reunirse Á ella, ignorando 
la inteligencia y unidad que había entre ambas caudillos, Godoy oonvino 
en incorporarse y obedecer á Almagro, con quien siguió hasta Cajamarca 
donde encontraron preso al Inca Atahualpa. 

Pizarxo en 1535 recien fundada la capital, marchó & Trujillo y Piura 
para entender en asuntos tocantes á la organización gubernativa, y de- 
jó de BU lugar teniente en Lima al capitán Francisco Gk>doy, que prestó 
buenos servicios para el establecimiento del orden en la ciudad que em- 
pezaba ¿ formarse. Godoy ayudó mucho á Pizarro cuando el levanta- 
miento general do los indios: marchó al interior con alguna tropa para 
esplorar y adquirir noticias del Cuzco. Acompañó luego al gobernador 
en la defensa de Lima, al ser asediada por un ejército de indios que fué 
rechazado y destruido en 1535 en el cerro de San Cristoval. 

Cuando en 9 de octubre de 1537 llegaron á Lima unos comisionados de 
D. Diego Almagro que so hallaba en Chincha con su ejército, eligi6 D. 
Francisco Pizairo entre otras personas notables Á Francisco Godoy paca 
el eziímen de las proposicioneB que le hada Almagro. Como se encami- 
naban á cortar pacificamente las diferencias que tenían al Perú en la ma- 
yor alteradon, Godoy como los demás consultados, fué de parecer que se 
entendiesen los dos jefes y arribasen á un avenimiento por medio de ar- 
bitros sin llegar al estremo de remitir sus cuestiones á la fuerza de las 
armas. Y cnando en seguida se acordó que los dos contendores tuviesen 
una entrevista en Mala para facilitar el arreglo, Godoy fué uno de los 
daee que nombró Pizairo pora que le acompañasen. Sabiendo Godoy que 
había unaluarsa emboscada por Gonzalo Pizarro y que se trataba de to- 
mar preso ¿ Almagro, se escandalizó de semejante felofnia y se la oomii. 
aieó, haciéndole hiego señal para que huyese» como lo puso en ejecución. 

Pizarro envió á Godoy tras de Alniagto para persuadirlo á que otro 
día regresase á Maia^ ofreciéndole seguridad y buena fé & fin de que se 



142 (JOD 

▼erificase el fraternal aciiordo que tanto anhelaba. Marcha con Oodoj 
su hermano Alonso Martin de Sicilia quien ratificó á D. Dieg^ ser cierto 
que debía habérsele tomado. Godoy ent<5nce8 hizo la aclaración de qne en- 
tendía que el objeto de detenerlo fuera conseguir la libertad de Hernando 
Pizarro, que se hallaba prisionero en el campo de Almagro. Este contesté 
negándose á nueva entrevista, j diciendo que era suficiente que los pro- 
curadores estudiasen el asunto y fallasen, agregando que si Pizarro que- 
ría adelantarse á Lunahuan» con su gente, allí darían fin Á sus conciertos. 

No ignorando D. Francisco Pizarro que en el ejército de su adrersa- 
río se hablaba de dar muerte á su hermano Hernando, envió ¿ Hernán 
Ponce, á Francisco Godoy y al licenciado Prado, & exigir la libertad de 
aquel que en nada embarazaba & los efectos de la sentencia del padre 
Bobadilla, juez arbitro en la contienda debatida. Almagro manifestó no 
conformarse con el fallo de dicho religioso, y propuso presentar otras ba- 
ses. Sus comisionados fueron oídos por Pizarro, quien reclamó ante todo 
la soltura de su hermano, asegfurando que hecha esta, aceptaría un con- 
venio aunque perjudicara sus propios derechos. Ajustóse él tratado en 
24 de noviembre, y el lector puede verlo en el artículo Almagro tomo 1? 
p&gina 136 con lo tocante á la libertad que este di6 á Hernando Pizarro, 
y las consecuencias y sucosos posteriores hasta la muerto de dicho Al- 
magro, 

No concurrió Francisco Godoy ¿ la campaña terminada con la batalla 
de las Salinas. Hallábase en Lima cuando el gobernador B. Francisco 
Pizarro fué asesinado por los partidarios de Almag^ el Domingo 26 de 
junio de 1541. Godoy al saber el movimiento, procedió como otros capita- 
nes a armarse para defender & Pizarro, pero fué tarde porque el crimen 
estaba consumado. Entonces se ocupó de su segfuridad personal, y poste- 
riormente salió i encontrarse con el licenciado Cristoval Vaca de Castro 
que vino al Pera por mandado del rey con orden de reasumir el gobierno 
& falta de Pizarro. Godoy hizo la guerra con Yaca de Castro & Diego Al- 
magro el hijo que había usurpado el poder, y se halló en la batalla de 
Chupas, el día 16 de setiembre de 1542, que puso fin á la rebelión del se- 
gundo Almagro condenado ¿ muerte como su padre. 

No hemos podido descubrir cosa alguna de la suerte posterior del capi- 
tán Francisco Godoyi que fué vecino bion acomodado, pues habiendo sido 
uno de los primeros que visita Pachacamac, estrajo de alK cuantiosa rU 
queza. 

<}ODOT — El Db. D. Francisco db — ^natural de Valdivia, aunque algo- 
nos creen que nació en Lima. Estudió en el colegio Beal de San Felipe, 
fué catedrático de artes y de prima de teología, y rector de la Uaiveni- 
dad de San Marcos en 1643. Cura de la parroquia de Santa Ana; canóni- 
go de Buenos Aires y de Arequipa; deán de esta misma iglesia doods 6 
de diciembre de 1634, y deán de la de Lima. En 14 de enero de 1660 se le 
nombró coadjutor y obispo de Guamanga por amencia del obispo D. Fr. 
Antonio Conderino. En 1656 fué promovido al obispado de TmjUlo; pero 



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GOD ' H9 

muñó autes d^ tomar potenon de él. £1 Dr. Gk^loy tuvo eatn saa diací- 
polos de LiSgica en la univenidad de Lima, al venerable padre Joan de 
AUoea nacido en eeta oindad qne se honra con el reoaerdo de sus virtu- 
des. £1 croniata C<5rdoba 8a]ina8 asienta que ouando el Dr. Godoy fué 
promovido á la diócesis de Trujillo» estaba presentado por el rey para 
obispo del Fara^^uay. 

€ÍM0V — ^T AjétAxu ]>■ £*ABiA, D, Manubii — Príncipe de la Paz, primer 
ministro de la moDarqaia.española en tiempo de Carlos IV, y cuya privan- 
sa con este soberano Je atarajo implacables odios que le precipitaron en un 
abismo de desgracias. Este personaje no tendría Ing^ en nuestra obra, si 
no hubiera neoeeidad de hacer mención en ella de un hecho histórico re- 
lativo & la América. 

En el tomo 3? capítulo 17 de su obra "Memorias para la historia del 
reinado de Garlos lY publicadas en Gerona en 1839," refiere cómo pro- 
puso al rey "que en lugar de virreyes viniesen á Indias los Infantes con 

título de príncipes regentes, acompañados de ministros responsables 

que gobernasen con un senado compuesto de españoles y americanos 

por mitad: que se mejorasen y acomodaran ¿ los tiempos las leyes de 
«' Indias, y que loe negocios del pais se terminasen y fuesen fenecidos en 
'* tribunales propioe de cada cual de estas regencias," 
. Dice Godoy que le faltó influjo para alcanzar la realización de su pro- 
yecto, pues aunque Carlos IV lo acogió bien "llegó á dudar si sus facul- 
tades se estendian Á tanto y quiso consultarlo." Lo contrarió el minis- 
tro Caballero, y apesar de esto el rey le mandó que como caso grave de 
eoncienoia» pidiese dictamen acerca del plan á loe obispos mas distingui- 
dos por su saber. Ocho fueron estos, y unánimemente aceptaron la idea: 
igual éxito tuvo la diligencia secreta empleada para oir él parecer de va- 
rios consejeros. "Pero en España todo es lento," agrega Godoy "El de- 
" seo de acertar hace amontonar informes y consultas, y el mejor pro- 
" yecto se deshace ó se malogra, por dejar pasar la hora y el instante 
*' conveniente. Vino el tiempo que yo temia: la Inglaterra rompió la 
" pas con nosotros, y en tales circunstancias, no osó el rey esponer sus 
" hijos y iMudentes á ser cogpidos en los mares." 

£n el mismo capítulo 17 de su obra recuerda el príncipe de la Pas 
otro pn^ecto que ocupó su ánimo, y sobre el cual se dieron en su época 
pasos preparatorios. Era este "la abertura de un tránsito al mar del Sur 
** desde el Golfo Mejicano, reuniendo el Lago de Nicaragua con el mar 
'* Pacifioo." Hacia 14 afios que se trabajaba en su examen; y si ha de 
cceerse lo que Godoy asevera, pora principiar la obra no faltó otra cosa 
qne "nna suoesion felis de años pacíficos." 

JBl conde de Anmda habia propuesto antes á Carlos III. establecer en 
América tres reinos; uno en Méjico, otro en Costa Firme, y otro en el Pe- 
rú. F<m(s0 ArmuUt^Veá»e Carlo9 HL 

érOHAEA— D. Francisco Lopkz dk— Presbítero, capellán do D. Her- 



144 GÓM 

uando Cortés éí conquistador do Méjico. Nació en Sevilla el año de l610i 
Se graduó de Br. en ambos derechos en la UniTersidad de Alcalá, donde 
lazo sos estudios y desempeñó la cátedra de Betorica. Tomó la carrera 
eclesiástica á pesar de que sus padres le inclinaban á la militar. Con él 
pensamiento de escribir sobre la conquista de América, se vino á Méjico 
y permaneció en ese reino como cuatro años. A su regfreso £ España pu- 
blicó su historia general de las Indias en dos partes: la primem tocante 
al Perú y la América meridional, la segunda respectiva á Méjico, que se 
imprimieron en Medina en 1553, y después en otras ciudades de Buró- 
pa. Escribió también la "Descripción y trasa de todas las Indias." Ambe- 
res 1553. "Historia de Barbarroja Dey de Argel," y "Anales de Cários Y." 
que no se imprimieron por que se habla en ellos de un modo desfavorable 
al Emperador. El consejo de Indias mandó recoger por libre la historia 
general de las Indias de Gomara, mas el año 1729 permitió su reim- 
presión. Esta obra recomendada por muchos, fué mal vista por Bemal 
Diaz del Castillo; pero Pinelo dice estar arreglada á documentos: que 
los militares que sirvieron en América quisieron hallar en ella él porme- 
nor de sus hazañas, y que como esto no era posible, se indignaron con- 
tra él autor. El Padre Charlevoix también desopinó á Oomára; pero 
autores de mucho peso afirman que sus contrarios, no han hecho otra 
cosa que aumentar su fama. Toumefort en su introducción al tratado de- 
botánica, menciona & GK>mftra entre los sobresalientes investigadores de 
plantas. 

CMHnnti— Ctmde de la^Veáae Peraza y Ayála — D. Antonio. 

MHBZ, raEKAlfdO— Fué el único individuo que quedó vivo de la 
guarnición de cuatrocientos que dejó en el estrecho de Magallanes el 
almirante D. Pedro Sarmiento Gamboa el año de 1583, cuando fundó la 
población de San Felipe. El historiador de Chüe Oay menciona k Fer- 
nando Gómez con el nombre de Tomas Fernandez al tratar de las des- 
gracias de aquella colonia, que abandonada allí pereció de hambre. Vea* 
se el artículo Sarmiento; y en el tomo 2? el del jefe ingles Candisch que 
encontró y salvó á Gk>mez en 1687, y adquirió de él las noticias que refe- 
rimos acerca de los habitantes de San Felipe ó Felippopolfs. 

COHEI — ^Ei. Padsb Joaquín; bajo cuyo nombre escribiremos sobre el 
importante árbol llamado Cedro que puede crecer y cultivarse en el Pe- 
rú. No se intentó en los principios hacer plantíos de eUos, ni se dieron 
providencias conducentes á estimular y alentar á los labradores en isa 
alhagueño objeto. Y como se hiciese costumbre mirar con indiferencia 
la formación de arboledas y bosques, quedó el pais privado de los bene- 
ficios que ellos debian proporcionarle en su salubridad y otros respectos. 
El corte y espendio de maderas donde se adquieren todas do f uera« y ^ 
subidos precios, habría sido una especulación ventajosa cuyo desarrollo 
y estencion diera ahora los mas provechosos frutos. Unos pocos cedros 
plantados en Lima en el siglo precedente, sirvieron en su feliz progreso 



UOM U5 

l^ftca ptobur cuanto pód» eopetiusa. de la miiUíplie»cioii de eilos* Fareoe 
qae el que eetá en el CeiiTe&tiUo de Goobacoas fué nao de los pzimexos^ 
j que OSA tañeron lanúima antigüedad los que plantó el padre Joaquin 
domes en la Becoleooion de San Fjranoúoo. Elstos se cortaron oportuna- 
««nte» 7 con la buena madera que produjeron, se oonstmyd un retablo 
para esa iglesia» nnaa cómodas y cajones jpara su s a orist i a, y yarias pie* 
xas de esoultura. En la hacienda de Casablanca perteneciente al con- 
vento de la Buenamuerte, Fr. Francisco Peres hizo algunos muebles de 
uno de les cedros que el mismo habia ayudado á plantar y que se halla- 
ban may frondosos en dicho siglo 18. Esta madera en nuestra costa es 
tan sdlida, aromática» roja y fina como la mejor de su especie de Centro 
Améiiea. 

Sosteniendo el TÍrsy D. Manuel de Amat que era mayor el producto 
de un plantío de cedros que el de los cañarerables, formó con el objeto 
de demostfarloi nn c&lcnlo de los árboles que podían cultivarse en las 
haciendas de San Juan y Villa» que fueron de los jesuítas» de la entresa- 
ca que después de quince a&oa seria posible hacer, de la venta de made- 
ra nada mas que al mismo precio del roble» y de la leña de los esquilmos 
desde el 4? año, según el valor ordinario de este artículo. Pretendió con 
tales datos probar que se ahocranan dos tercias partes de los brazos que 
se ocupaban en aquellos fundos, las oontingencias y fatigas que ocasio- 
nan los ca&averales» y se sacaria á favor del duefio un interós doblado al 
que rendían dichas haciendas en¡un período igual de tiempo* 

Un edesiástioo residente en la hacienda de Gualoará del valle de Ca- 
flete que disponía en ella un gran plantío de Cedros por los años 1791» 
hizo publicar nn interesante escrito sobre la naturaleza de dicho ¿rbol» 
modo de sembrarlo y trasplantarlo, con muchas advertencias sobre su 
cultivo» aconsejando se diese protección k una industria tan proYechosa» 
y se (Creciesen premios para los que & ella se dedicasen en mayor escala. 

OOMEZ — D. Joes— natural de Tacna. Algunos que han escrito recor- 
dando sus hechos en apuntes Mst^rioos de la revolución del Perú, le ti- 
tolaa coronel, mas no podemos asegurar si tuvo en efecto esta á otra 
graduación militar; Gómez fué uno de los principales colaboradores del 
levantamiento que capitaneó en Tacna D, Francisco Antonio Zela el 20 
de Junio de 1811, y que á los cinco dias fracasó por una reacción hecha 
4 oonsecueneia de haber ganado la batalla de Guaqui el ejórcito realista. 
Ignoramos qué suerte cupo k Gómez cuando Zela fué juzgado y sen- 
tenciado. Mas es indudable que después existía en las Casas-matas del 
Callao» y que habia devuelto en Arica por mano de D. Manuel Villabazo 
enataro mil y mas pesos en barras de plata que eran parte del caudal 
tomado de tesorería por D. Henrique PaUlaxdelle cuando en 1813 hizo 
en Tacna una segunda sublevación de que fué cómplice Gómez. Fig^uró 
este después en un plan tramado el año 1818 entre algunos individuos 
de Lima y del Callao» con el objeto de apoderarse de las fortalezas de 
este puerto y de los buques de la bahia, proveyéndose de víveres y pi- 



146 QOM 

die&do desde hieg^ ftttt9&oe á CMe. Bitábaa en el proyieelo TtriaB ofl^ 
cialee snValtenid» y daeee d« tMpa qne Begtoa tro oo m ir wiii e o , deíbiáo 
abrir loa iraertas del Beal FeHpe pnu que se iatroáiíjegnuí en 1» plus 
los conJTirftdoe pikieeooe que esperaban el memento desde la poblaoioD. 
Serian puestos en Ubertad los pyisieneros de Os eas m a fas, entre los enar 
leseoíistiaa aLgtmos ofloiides ar^entlttoe qne tenisn parte aetÍTa en la«m« 
presa^ y habian ayudado é Gomes á estndlar loe medios de ponerla en 
ejecución. 

El proyecto era en estremo poüSgroso, ya por qoeel castíBo se liallalMi 
guarnecido por nn Batallón, ya por qne es el secteto estaUban mnckse 
personas, y ya en fin, por qne el menor mmoi; la mas imprevista casoa» 
lidad podia malograrlo completamente. Ademas de ser muy diKeQ sn 
realización, lo tocante á apoderarse de una fragata de gnerra en el fon- 
deadero, parecia maa un delirio que una arrojada determinación. 

El moTimiento debia estallar en la noehe del 21 de JuUo de 181 & Al 
efecto acudieren los conjurados tí los pmrtoe oleados para sn reunión en 
el Callao. Gómez era jefe de una cuadrilla asociado ¿ D. Oudos ZalMil' 
buru« D. José Maria Pagador, D. Mariano Casas, elTaoneño Yaldenaana 
y otros dos notables Ci^mpliees, el médico D. Nicolás Alcaza» y el conter- 
oíante D. Casimiro Espejo, ambos peruanos. D. Juan Barbosa uno de 
los mas comprometidos, junté en la fonda de su propiedad un número áB 
personas: lo mismo hizo 0. Joan Castro reciño de BeBavista. Veiase & Gó- 
mez fuera dó Casas-matas, porque pretestando enfermedad bábm oons^ 
guido venir & curarse á Lima en su calidad de preso, á fin de oondnir loe 
arreglos con sus principales compañeros. 

Pero la conspiración acababa de ser denunciada al gobemador de la 
plaza, quien dicté sus providencias para frustrarla y tomar infraganti A 
loe autores de ella. Fué el delator un cbíleno llamado Juan Escobar, quiea 
mezclado en la trama sabia todo el plan, y lo reveló á dioba autOTÍdad. 
En los mas críticos momentos los conjurados supieron que babian sido 
descubiertos por aviso que los dié xai cabo, que eacalaado la muralla de- 
serté de la fortaleza. Sorprendidos con semejante nueva, el terror se 
apoderé instantáneamente de los mas de elloe, y tícAo trataren ya de huir 
del peligro dispersándose. 

D. José Gómez fué aprebendido en casa de una hermana suya, por 
haberse confiado do un pariente que le entregé: D. Casimiro Espejo tuvo 
igual suerte á mérito de la venganza de una mugcr; y D. Hicolas Alca* 
zar cayó también en manos do la autoridad, por que se fié de ima persea 
na á la cual habia hecho un señalado servicio, y esta le vendió indigna- 
mente. Estos tres peruanos fueron ahorcados en la plaza mayor de Lima 
el dia 2 do enero de 1819, en virtud de sentencia pronunciada en el jui- 
cio que se siguió á todos los comprendidos en dicha conspiración. 

CÍOIIEZ — D. Uabtin — Limeño. Maestro mayor de obras ptfbfioas, alari- 
fe inteligente por sus conocimientos y práctica. Dirigió muchas obras, en- 
tre ellos la de los cajones de Palacio, qne edificó en 1792 en la calle da 



GOM "7 

««te Bornbfe, y Ift del evarlelde infantoria ¿ que f u¿ doBtinado el local 
conocido por el colegio real deSan Felipe. Sacó en público remato dicha 
conAtmccion gobernando el virey caballero do Croix por la cantidad de 
29,560 pesos (1788). 

MIEZ MS& CASTILIiO— HxNBigüJU TrbyiKo— D. Antohio- natural 
de Kl^ao* 24 de la ciudad de Granada, secretario de la inquisición de Ya- 
UadoUd, regidor* síndico y Juez de aguas de Inma. Gobernador de la 
pvoTÍneia de Taxina ea donde falleció en 1661. Casó con B? Luisa Ma- 
ría de Herrera de euyo initf.rimonio naeió D? Paula Antonia Gomes del 
Chatillo y Herrera!» que contrajo matrimonio con el oidor de Lima D. 
Bemacdode Itunisanra y Mwniiillft— FerfggrfiSgl^— D? Luisa fué sobrina de 
D? Paula Plxalda Herré» e^KMa de D. Joan de ^ndrade Colmenero, do 
la orden de Calatraya, i quien el rey Felipe III. escribió en 1618 dándole 
gtadae por sus semcioa. Veáse Fkáldo» 



MiMB€k—J}» BuT— Regidor de Potosí. Los cuantiosos bienes 
qne dejó sirrieron 4 los padres de la Compañía de Jeeós para la consiruc* 
o&on de la Cata iepnibaeAm ó Iglesia que se biso en el local que sirve al 
eolegio de 8an Cirios de Lima y se estrenó en 1597. Dicha casa estaba 
en él lugar conocido por el antiguo aovioiado de San Antonio Abad que 
^ fundó en 1582. No solo invirtieron los jesuitas el caudal de Gomes 
Maobuca, sino las oonsídetables erogaciones hechas por P. Antonio 
Correa^ cuya bóveda y sepultura se haUa con una inscripción en el dicho 
templo de San Carlos. FcdieC;9rrwi,loiiio2?j^»a418. 

MOOLZ BE SAIABEU— JCL Ds. D. GAsnisir— natural de Madrid, oidor 
de la BeaJ Audiencia de Lima en el siglo 17, y Juez privativo del derecho 
de media anata. Era exelente poeta: tradujo al castellano & Marcial, se- 
gún la autoridad de Lope do Yega, en su Laurel de Apolo Silva 7?, que 
lo pone entre los matritenses, y hablando con Manzanares le dice: 

Si fué D. Gabriel Gómez de Sanabria 

Aquel, cuya sonora lira oíste 

En el prólogo tierno de sus años. 

Aquel cuya nobleza honró á Cantabria, 

Aunque la cierta en la virtud consiste, 

¿Que importa que por mares tan cstrafios 

Ahora viva Senador de Lima, 

Para que tu lo olvides, 

Y el deje de ser tuyo, si lo pidos 
Favor en esta empresa. 

Que ser tu hijo estima, 

Y las musas profesa 

Con tal cuidado y tan atenta mano. 
Que habla |)or él Mardal en castellana, 
No sabemos si fué descendiente áo D. Gabriel, oí Dr. I>. Mifptol Nui»i»z 



148 GOM-CON 

de Sanabrís, hijo de Lima y también oidor de esta AndiencÍA— Feetie mt 
artícMÍo. 

C#MEZ SAffCHEX'-BLDB. D. EvABisro^natural de Arequipa. Abogado 
del ilustre colegio de Lima; hizo sos estudios en el seminario de Santo 
Toribio. Siendo síndico proomador del Oabildo de aqnéOa CÜndad en el 
a&o 1821. propuso á la coix>oraoion erigir la Academia Lauretana. Acogido 
el proyecto, se instaló el 10 de dieiembre, celebWmdeee una sotenme fun- 
dón presidida por el general en jefe D. Juan Bamires de Oroeoo y el co- 
ronel intendente D. Juan Bautista Lafulle. Bstaba en ese día colocada 
en la sala de CabQdo la efigie de nuestra sefioradeLMeto que San Fraa^ 
dsco de Borja euTió de obsequio é la CSudad. Lavaüe fué el primer Pire- 
Bidente de dicha Academia, Gomes Sandios» CoaflOiario, j el general I>. 
Qer6nimo Taldís, recibió honores de acadómioo. 

D. Emristo trabajó las constitaciOBes, y el virey La-Sern» apiobó la 
institución en 13 de setiembre de 1822. Tenia la Academia cincuenta so- 
cios y varios Catedráticos: el Cabildo destinó 4000 ilesos paia su fomen- 
to: el Doctor Gomes Sanchos obsequió su Inblioteca, y otaros socios» á su 
ejemplo, cedieron no pocos libros. El hiso gastos de su peculio y se con- 
sagró con entusiasmo á servir y hacer prosperar la Academia. Tuto esta 
bastantes émulos y opositores que la acusaron de reroludonaria y heré- 
tica. £1 Cabildo le llegó á quitar la renta que le habia dado, y algunoe 
socios se retiraron de ella. Gomes Sánchez en medio de estos contra- 
tiempos, dirigía y se ocupaba con tesón del plan de defensa que adoptd, 
sufriendo injurias y calumnias hasta que él triunfo de la causa de la in- 
dependencia dio á la academia el que necesitaba. 

Fué después D. Evaristo €N>mez Sánchez por varias veces Diputado al 
congreso, y murió en 24 de agosto de 1841, habiendo i>ertenecido como 
vocal á la suprema corte de Justicia. 

Eué casado con D* Paula Benavides natural de Arequipa, y su hijo D. 
Evaristo ha figurado en la Bepública también de representante y como 
ministro de Estado. 

COUZ M SILfA— BLCiJPiTAM D. DomNoo—rcNÍae Daría, D? Catalma 
M€uia, 8u etpoM, acerca de la fundación del monastaHO del Carmen de Xísui. 

COI ZALEZ, ALOf SO— Hablando Gároilaso de los principales cómplices 
de Francisco Hernández Girón en el levantamiento verificado en el Cus- 
co en 1553, pinta é González del modo siguiente: 

" Hombre vil y bajo así de su calidad como de su persona, rostxo y ta- 
lle, salió después, andando la tiraaia el mayor verdugo del mundo» que 
con su espada mataba á los que Francisco Hernández perdonaba, y los 
degollaba antes que llegase á él la nueva del perdón» por decir que ya 
lo tenia muerto cuando llegó el mandato. Yivia antes de la tiraaia, de 
criar p§ereos en el valle de gacsahuana, repartimiento de indios del 



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GON U9 

<• mimo ITraounaoo Heraaaddz (Hxóa, y de «qní se oonooieron jpan. ser 
*' detraes taa grandes amigos como lo fneron." 

SstuTo González en la jomada de Villactiri y antes de ella' cooperó á la 
captura de Lope Martin tomado prisionero hallándose de observación en 
nn cerro; y degollado inmediatamente por orden de Girón. Ganada por 
este la batalla de Chuqninga traianle prisionero á un caballero de Zamo- 
ra ¿ qmen llamaban el comendador Romero, que cuatro días antes ha. 
bla llegado con bastimentos al ejército del rey. El maestre de campo 
Diego AlTarado conjeturando que Girón respetaría á Bomero> mandó á 
Alonso Gomales que saliese al camino para que le matase, y lo hizo con* 
forme se le encargó. Estando en el Cusco y por disposición del mismo 
AlTarado, alcanzó en el camino del Collado por donde hnia, al alcalde Fran- 
daoo Sodrignez de ViUafuerte y lo trajo preso á la Ciudad. 

Antes de la bataUa da Pucará cayó prisionero un antiguo y buen sol- 
dado apellidado Baudona á quien pusieron en el toldo de Alvarado, y le 
mandaron confesar. Guardaba González la puerta para observar si el ge- 
neral disponía se le perdonase; y viendo que uno traia en la mano los 
guantes de GKrón, que era la se&al del indulto (que había otorgado á ins- 
tancia de varios) se entró en el toldo y dijo al religioso que confesaba ¿ 
Baudona: " acabe padre de absolverle; sino así so habrá de ir." En se- 
guida le cortó la cabeza con un gran cuchillo que tenia en la mano. 

MUZAUZ — Fa. Nicolás — ^nacido en Arequipa. Fué muerto por loe bár- 
baros en las misiones de Tarija, lo mismo que loe PP. Miguel Pantigoso 
y Juan de Avila» también arequipeños. 

MIZALB2— BL Db. D. Psdso— natural de Arequipa. Fué Chantre de 
aquella Catedral» después de haber seguido una carrera llena de mere- 
cimientos. 

} MIZALEX—-Fb.Pu>bo— De la orden de San Francisco: Espafiol» Misio- 
nero del convento de Ooopa. Fué autor del libro intitulado "El amigo 
espiritual/' impreso en Lima en 17V9. Contiene 14 capítulos y algunas 
poesías místicas. 

MniLEZ—D. F&ÁNCisco dk PAULA—natural de Sicuani. No tenemos 
noticias de la carrera y antecedentes de este individuo, á quien en- 
contramos figurando en los sucesos y campañas de la guerra del Alto 
Ferd desde sus principios» como jefede las milicias de caballería de Tinta, 
y después en la lucha y pacificación de las provincias del Sud del Pera 
en 1815 y 16, siendo ya coronel. El historiador Torrente confunde á D, 
Francisco de Paula González con el teniente coronel D. Yicente Gonzá- 
lez del B^gimiento de Talavera, y atribuye á este equivocadamente algu- 
nos hechos de armas que aquel ejecutó en el territorio de Puno. 

Después de haber servido activamente en las espediciones del general 
en 1916 y que terminarjm con la batalla de Humachiri, ú la cual 



160 GON 

Qoaonrrió como Jefe de gaerrUlaa, logtó Chmsakz aquiete» eoonple- 
lamente los proyincias do ChnnbiTilcaa y CanoB habiendo ewanneRttedo 
á los indioB mandadoe por B. Aurelio Andia en las aocionee del cerro de 
Sansau y en los altos de Tooto y Livitaca. Por entonces en 1& proruuna 
de Fono, el intendente Qoimper, tayo que abandonar sn puesto porque 
los vecinos armados le atribuían faitea, y le acosaban de no espedirse 
bien en el cumplimiento de sus deberes. Hallábase aquel pais entregado 
¿los desordenes de la anarquia» se^un espuso él cabildo de Puno al TÍsey 
en 23 de marzo de 1815, £n estas difíciles circunstancias, D. Francisco 
de Paula Qonzales con las fuersas que mandaba, acudía á todos partes 
para sofocar la rebelión. Sus hechos militaares y su extraordinaria sere- 
ridad, hicieron recaer en su persona el nombramiento de Intendente de 
dicha P^TÍnda hecho por el general D. Juan Bamijes. 

£1 habia restablecido la tranquilidad en los partidos del Collado em- 
pleando para ello incesantes esfuerzos: batió en los altos de FaucarooUa, 
el 26 de mayo de 1815, al caudillo D. Francisco Monroy dejando en el 
campo muchos cadáveres. Después en otra acción el 3 de junio, Monroy 
abandonado de su gente, que se dispersó y perseg^do por fuerzas de 
González, se suicidó de un pistoletazo: pero sus compañeros D. Vicente 
Carreri, D. Jorje Cai-rion y cinco mas, fueron tomados; y habiéndolos 
fusilado González, hizo colocar sus cabezas en diferentes Pueblos. 

Luego se presentó en la provincia de Azángaro una reunión de tres 
mil indios sublevados. Atacólos GK>nz8Jez ¿ principios de junio en Tara- 
ca y los destruyó con muerte de un gran número cogiéndoles no pocos 
prisioneros y armas. En esa ocasión, hizo ejecutar á Cipriano Oblitas. 

En AsiUo reaparecieron los revolucionarios con mayor aliento: teniají 
construida una especie de fortaleza do triple recinto, y en ella se aven- 
turaron & esperar á los realistas. González los asaltó resueltamente en 
el mismo mes de junio, los desalojó y persiguió sin descanso. Todavía 
lucharon con obstinación en una elevada montaüa donde perecieron cen- 
tenares de indios. 

González envió una espedicion á la provincia de Carabsya» en la cual 
quedó estinguida la insurrección y fué fusilado el caudillo Andrés Ca- 
rita. El 15 de agosto volvieron á ser desgraciados los indígenas en la ac- 
ción de Chiapata. 

En Callínsaya y en otros choques mas ó menos sangrientos^ loe des- 
trozó seguidamente el infatigable y cruel González que estada ya refor- 
zado con una División que lo envió de Arequipa el intendente D. Pió de 
Tnstan* Aun quedaba ¿ González que hacer en los pueblos de Huanoa- 
né conmovidos por el clérigo Muñecas, cura del Sagrario del Cuzco, para 
que todo el territorio de su mando volviese & la antigua obediencia como 
sucedió. Muñecas perseguido vivamente, se refugió á los Yungas* 

Por setiembre de dicho año de 1815, operó González en el partido de 
Larecaja contra los bandos do guerrilleros que, apoyados por la indiada, 
mantenían ese pais en guerra con las autoridades españolaa. Allí, ayu- 
dado d^l tcQicQte coTQnd D. Agustín QoiucuTa^ venció en varios lancen» 



GON "1 

especialmente en la Apacheta de Collimani el 4 de octubre en cnyo 
combate qoitó 4 loe contrarios doe caaenee y mocHo armamento: contad 
zonae 800 mnertos, j del crecido núaaaro de prúioneroe, huso f nailar la 
qointa parte. Bl coronel Choquehoanoa salió contuso de esa refriega. 

En los altos de Ayata acaeció otra función de armas él dia 9» y poste- 
riormente hizo f mdlar k 11 indiTidoos en Moho. £1 teniente coronel D. 
Félix Tagle, remitido por Gonzales con una columna á Poto, decapitó 4 
Pedro Casilla caadillo de Cojáta, y al capitán Pedro QttíA después da 
derrotarlos en 21 del citado mes de noyiembre. Tomado prisionero D. San- 
tiago Prado teniente que fué del ejército Beal y nno de los actores en la 
«erolncion del Cozoo en 1814, el intendente González k> mandó f asilar, 
previa degradación el 27 de abril de 1816. 

Este Jefe suscribió en 20 do mayo de este año una prdUja relación de 
sus servicios & la causa del rey. Está publicada en Gacetas de Lima del 
mes do junio: y en ella menciona al oooronel D. Miguel Pascual San Bo- 
man y á otros que fueron víctimas de su safia implacable como los Salasj 
Toros, Gallegos de Huancané y Vilque chico &, de quienes dice con re* 
pugnante franqueza "cayeron & mis manos y los ho fusilado". 

El coronel D. Francisco de Paula González, fué un partidario el mas 
exaltado y tenaz do loa intereses del Gobierno español en el Perú, y so 
fanatísmo político, le condujo á ejercer una opresión sistemada contra 
sus compatriotas á quienes agobió con una dureza sin ejemplo, Asegóxa» 
se en Puno que llegaron & 120 las personas que el hizo ejecutar en aque- 
llas provinoias. 

Sirvió la Intendencia desde el 1? de agosto de 1815 hasta fines de no« 
viembre de 1810, .en que se posesionó de ella el coronel D. Koroíso 
Basagoytia. 

€OIZALEX— -Fa. Juan Baxttxsta djo. SAifnsnco Sacbajcxkto— déla or- 
den de la Merced. Yino de España al lado de un religioso deudo suyo, y 
Vicario general de dicha orden. Fuó cura Doctrinero de Guamanga, y 
deseando vivamente fundar una recolección descalza de Mercedarios se 
restituyó Á su convento de Lima y empezó i poner los medios de conse- 
guir su objeto. Halló acogida on D.^ Paula Piraldo encomendera de Ce- 
lan, perscma acomodada y dispuesta d ejecutar obras piadosas. Estase- 
ñora dio en propiedad todo el terreno que ocupan la Iglesia y convento 
de Belén. En ese sitio edificó Fr. Juan un pequeño templo y algunas 
celdas pora los frayles que quisiesen seguirle. La Audiencia dio permiso 
pora la fundacicm e¡ñ éí año de 1606. (Y por esto el rey hizo reprender y 
multar á los Oidores.) Posteriormente en 16O0, se alcanzo la Beal liceneia. 
£U Arzobispo Santo Toribio que conocia á fondo las virtudes de 
Fr. Juan González y hacia de ellas una señalada estimación, k vis- 
ta de las dificultades que se tocaron desde el principio^ le aconsejó r6* 
gnesese á España asegurándole que alli lograria su intento de creir las 
recolecciones mensedarias que aun no existian. Hisolo ari y asociadla 
tres compañeros suyos enceiitró en Madrid en la condesa dé Castattof lá 



152 GON 

deoididü protección que lé anaudó el Attobispo: mediante ella y aliada'' 
doe diferentes inconrenientes tuTÍeron principio en Eepafta y Boma loa 
conTontos Beooletoe de la orden de la Merced. 

Fué pues el de Lima el l.<* qtte ne erigió» el enal formalizado mae tar-' 
de y en^frandeoido en sn obra material, tuvo en ene clanatroe algonoe fraj- 
les dignoe de raoordarae por an métiU>, Mnerto él fundador Fr. Jnan 
Gonzalos, se sigfaieton informaciones acerca de sn Tida para promorer 
sn beatifloadon- Veáee P(raldo,-^Vedm Úcnzalet de Agmilar, 

MniLBE-I). VionNTB— Jefe espafiol que dejd en el Perú iiideleljles 
recuerdos de sus atroces hechos y crueldades. Vino de teniente coronel 
del batallón de Talayera que mandado por él coronel D. Baf aél Maroto# 
llegó al Callao en abril de 1812 procedente Cádiz en el navio de guerra 
Asia y varios trasportes. El virey Abascal envió á Chile el batallón con 
quinientas cincuenta plazas por él mes de agosto en la 1? espedicion del 
brigadier D. Mariano Osorio; habiendo quedado en Lima ciento oincnen- 
ta hombres, indunve tm ntímero de enfermos i cargo del teniente coro* 
nel González. 

Tióse el virey en graves oonflictos con motivo de la revolución que es- 
talló en él Cuzco en 8 de agosto de 1814, y de las oonspiradones que se 
fraguaban en Lima: y tocó la imperiosa necesidad de asegurarse de la 
provincia y dudad de Guamanga, contra la cual se desprondian ya fuer<« 
zas del Cuzco 4 órdenes de D. Gabriel Bejar y D. Manuel Hurtado de 
Mendoza natural de Santa Fé de Corrientes; mientras que otras divi- 
siones salieron del mismo centro, una para Arequipa con el general Fu- 
macahua y D. Vicente Ángulo, y otra en direodon á Puno con D. Josó 
Pinelo y d cura D. Ildefonso Mudecas. 

Abascsl hizo marchar de Lima al teniente corond B. Vicente Gonzá- 
lez con ciento Veinte hombite deTalavera, cuatis piezas de artílleria, 
algunos oficiales, munidones &. El Tribunal dd Consulado por hallane 
d Erario exhausto, erogó dncuenta mil pesos pam gastos de esta cdum- 
na« Cuatrocientos milicianos que reunió d Intendente interino de Gua* 
manga D. Frandsoo de Paula Pruna, se sublevaron d 31 de agosto de 
1814 entfogindose á toda dase de ezesos. Allanóse ad la ocupadon de 
dicha dudad por la gente venida dd Cuzco i propagar la insurrección. 
González se reforzó sn Huaacavdíca con den hombres de las ntOidas, 
y en Huanta con quinientos al mando dd corond D. Juan José Lazon. 
Hubo por setiembre un encuentro en GuamanguiUa de que salió vence- 
dor d Jefe realista; pero los revoludonarios con todas sus tropas atacad 
ron á González en Huanta los dias 2 y 8 de octubre: combate inolvida* 
ble, porque f uó tal la caraiceria hecha por los realistas, que según los 
partes dados por dios mismos, perederon seisdentos indios, y d crudí- 
simo Gonzalos en su completa victoria sdo conservó cuarenta prisione- 
ros! Fusiló á varios individuos tildados de patriotas y ¿ no pocos de los 
montoneros. Mientns esto pasaba se sublevó Goancavelica interceptando 
la oomunicadon con la capital, y Abascal para abrirla, y que el alzamiento 



GON 163 



ü^ M éitÁ&dkée tX tftlte asi Jauja» vemitió cien aoldadoa ^el » 
Mal de Lima oon el d^itaa D. I^elipe Bolate, qoieñ á va paao seoogió ea 
^an ja dos oafioues, 7 al llegar á GnaacaTelica enoontvó reetableoido el 
orden á mérito del suceso de Huanta. Quamanga á la sazón fue teaivo 
de grandes atentados oometidos por I08 restos fngitiTos 7 por el desbor- 
dado pueblo. Fueron asesinados el Subdelegado deVileaahuaman D. Coa» 
me Bohevarria, el coronel de milicias peruano D. Francisco Tinoopa 7 el 
oapHaii Di Vicente Moya» este lütimo dentro de la iglesia de la Conipa» 
ftia. 

Gontaled entró en Quamanga 7 ejerció el mando pdtftico que mu7Ías* 
go entregó al coronel D. Narciso BazagoTtia nombrado isterinamente 
por el yirey, quien ordenó á González avanzase sobre Andahuailas 7a 
reforzado oon tropa formada en lea. Dispersó á ios cangallinos liamados 
mor^ohuDds, tenaces en hacerle la g^ueorra, 7 castigó sin piedad 4 muchos 
deettos. Denotoen Matará 7 cuesta del Inca alas tropas de Bejar 7 Hur* 
tado rehechas 7 aumentadas con nómerosos grupos de indios que supUaa 
la lálta de armas con su tenacidad 7 entuoiasmo por la independeneia. 
Bu este encuentro ocurrido el 4 de febrero de 1815# fuá extraordinaria la 
mortandad hecha por loe feroces soldados de Talayera, estados por su 
saaguinairio jefe para asesinar á cuantos caían en sos manos. Ocnzales 
ydyió sobre el pueblo de Chiaca 7 lo convirtió en oenicas por ser mu7 
adieto 7 comprometido en la revolución. 

El 11 de marzo el general Bamires que yino con una diyis&ott del «jór- 
cito del Alto Perú» derrotó por completo en Humachiri al de la reyolu- 
eion mandado por él general Pomacahua, quien antes abandonó la ciu- 
dad de Arequipa que habia ocupado por medio de las armas. 

González 7a Coronel, pacificó Andahuailas 7 Abanca7, habiendo sido 
asesinado el caudillo Hurtado i>or sus mismos restos que se entreg^anm 
al yeneedor. Dirigióse este al Cuzco donde enttó el 6 de julio, 7 á los 
pocos dias tuyo que marchar á reprimir un nuevo alzamiento en el pue- 
blo de Ocongate. Yenctó la resistencia que se le hizo en Marcapata el 
354 de dicho mes, de ou7as resultas fusiló á los autores Quispe 7 Yillai 
corta que le fueronpreeentados por los indios, 7 6 otros muchos de los que 
allí tomó prisioneros. Volvió al Cuzco á ejercer el mando militar de la 
gaamicion 7 del tenritorioj 7 allí causó no pocos desagrados al presi- 
dente interino coronel Bemedo, 7 al mismo yire7 Abasoal porque su 
carácter disoolo é irrespetuoso ocasionó desayenendas perjudiciales al 
servido 7 al buen orden. La inmoral soldadezca de Talayera pasó des- 
pués al Alto Perú 7 se incorporó i su batallón que, después de triunfar 
en Bancagua, vino de Chile con su coronel Maroto 7 se internó por Ari- 
ca para reftirzar el ejercito. 

No hemos podido saber cosa posterior del justamente mal afamado 
coronel D. Vicente González; pues los escritores de los sucesos del ejér- 
cito del Alto Perú no vuelven á mencionar so nombre; 7 por esto debe 
inferirse que falleció allí ó que se regresó á España.— Tednse los artícHU\3 

Raminz. Ángulo, y áemé9 citados en el presen ie, 

20 



CkoMPdiMDi dal oolegio d» Qoopa. Trabajó un plmo del Aiohipiálago dr 
ütíM qm enste gmbado, y dadio6 al rey Gáíloa 4? 4 ñam del siglo 



mtnl de la ótden de la Merced, teólogo del rey« Señor de lae^baronias de 
\á]gár y Sácales en Y slenoia» grande de Espafia de primera dase. Bste 
sÉUgicso TÜkO al Fer4 de Visitados» y de la época en que residid en Li- 
ma se afloren por tradición aígunos lances y oompetenciss qne sostUToi 
SMM no pudiéndose comprobar debidamsnte»- iwndente es no xef erízios 
por el peligso que trae consigo^ adoptar noticias Terbales gastadas 6 
cambiadas por el tiendo. A pe«M^ de constantes diligencias no hemos 
podido kallar datos fehacientes de cuando estnro en Lima él padre Qon- 
salea y de sus arbltrsñedades apoyadas eu su elevado rango y en Isa 
mnchas facultades que ínvostis. Nuestros actualcB religiosos nopien- 
san en cosas hlstérioas ni en estudiarlas y conservarlas; casi nada etís- 
te de la antigua riquesa ds sus arohÍTOs que algunos de ellos han oon- 
iribuido £ dsstmir. Uno de estos varMies hiso quemar en Santo Do- 
mingo todo el archivo de asuntos de la í¿ que existía» coireq^iQndieate al 
tiempo oorrido desde la conquista hasta que hube en Lima inquisíoioa.- 
Bn la Meroed no dan raxon de cosa alguna, ni conocen la crónica de s» 
orden escrita por el padre Bemon: libros qne hemos buscado mucho y 
ao se encuelatran en parto alguna. 

MUa»» M AflU-D. GiL-^Veáu Ddvila. 

«•UAIJBI CAUIBEM'-Bi. Da.D. Tomas -de la urden de Garlos 3?oi-^ 
dor dala Audiencia de Lima en 1788 y que pesó de regente i lade M^ico en 
1796. Nombrado Ministro del interior en 18 de julio de 1S18> época de la 
constitución española, se hábia dispuesto que le reemplasase él regenie 
de Lima D. Manuel de Arredondo^ y qne la plaza de este la ociqMse el 
conde de San Javier. Mas estas promociones no tuvieron efecto porque 
Calderón rehusó aceptar el ministerio. 

MIZALU CeUCA Y CMTREAA8— n. licskoiabo D. ]>ibgo— hijo del 
oidor de Lima D. Gregorio Gonsales de Cuenca. Nacié en esta capital 
en el siglo 16^ y pasó i España donde en su carrera se elevó si distin- 
guido empleo de consejero del Supremo de Indiaai Después fué trasla- 
dado al consejo de Castilla. Las noticias que tenemos de este personaje 
en quien debieron reunirse distinguidas cualidades y servicios» las henoos 
tomado de la obra "Estrella de Lima" de D. Francisco Echave. Sn otia^ 
titulada "Hijos de Madrid que dio á lus en 1790 D. José Antonio Alva- 
res y Baena hemos encontrado iguales datos, y ademtfs que D. Disg» 
fué casado con D? Catalina de Loyols» y que su hijo I>. €^r«g«rlo Gon- 
zález de Cuenca» fué oidor de Sevilla y otras Audienciai^ y consc^evo de 
Indias y de Csstilla, habiendo fallecido en 28 de octubre de 1662, 



GON i*« 

«•muZ Y nBIT8—D. Joa»--Coiido del Villftr de Fuente y de 
Pneate Oonaües, de la orden de Santiago, y Comendador de la de Isa* 
Jbel la Cattflioaw Kaoié en Linuk fueren sua padree el coronel de ejéroiilo 
B. Zoaé GonialeB Ghitáerres de la orden de Santiago primer Conde de 
Fuente €hmsale«« 7 B? Soca de la Fuente Condeea del Villar de Fuente. 
Ve-^nee ambos tftnloe. 

B. José Gonsales oaa¿ con B? líanuela Pando hija del Adminietradoc 
principal de Correos de Lima B. Joeé Antonio de Pando de la ^rden.de 
Carlos 8? 7 de B7 Tereea Bemireí da Láaredo, hermana del Conde de San 
JaTisr. Foil Alcalde ordinario em 1798. Aier del Tribunal del Consulado 
deede 1818 á 1816, habiendo provogado su periodo el rixey Abaaoal á«s- 
lieitud del comercio. Begidor perpetuo del cabfldo desde «la&o 1806:- 
Ooconel de ejercito en 1818, 7 comandante de escuadren del regimiento* 
Bnigones de Lima. 

El conde del Villar, prealamada la independencia del Peril, fnfi miemhso* 
de la Sooiedad Patriótica que se cre6 en Lima* 7 estuYO nusTamente de* 
Prior del Consulado» con cu7o motiyo en 1822 esperimentó graTes desiii* 
ves 7 prisión como otros funcionarios da ese Tribunal por aoussAionesdes- 
iradas de rasen 7 aun calumniosas que se les hicieron, 7 de las cuales todos* 
serindicaron en un proceso de que conoció un Jues de pesquisa 7 la alt» 
cimara de Justicia. El Conde altamente resentido permaneció retíiad» 
hasta 1824 en que ocupada Lima por tropas espa&olas fuá oompromstidv 
A ejercer el cargo erentual de Gtobemadcr de ia Ciudad* Consiguiente k 
«sto pasó al Callao 7 en el sitio que sufrió esa placa, falleció en 1885. 

«•VZALIZ €IJTfBREB7— B. Joas— nacido en Lima: conde de Fuente 
Gonsales nombrado por el re7 Carica 3? en 1785: Alcalde ovdinario en 
1782. Begidor perpetuo del Cabildo de Lima desde 1785. Prior del Tri« 
bunal del Consulado en 1778, 74, 88 7 84. Caballero de la orden de San- 
tiago, Teniente Coronel de ejército, 7 del regimiento Bregones de Lima, 
Coronel de Ejercito en 1801, 7 falleció en 1807. Fué hermano de B. José, 
B. líanuel Gonsaleí Gutierres del orden de Santiago (casado con B^ 
Mariana Villar condesa del Villar de Fuente) el cual se retiró ¿ yítít en 
la eongregacíMi de San Folipe Neri 7 no tuvo descendencia. — Veá99Fu€ñ^ 

llMldLBZ LAOTIi— BL PAoaa Francisco,— Ved9e Laguna, 

MfflA&BS WUBOIiBJa-^B. Baatoloiix Boiwiao— nacido en Carr 
mona (Andalneia.) Fué el primer cura párroco de Santiago de Chile 7 
primer ricario general 7 risitador del reTuo, en en7o ejerdcio entró el 
13 de junio de 1555 por nombramiento del Obispo del Cusco (no de C9iar- 
oas eomo dice Gaj) 7 prorision de la Audiencia de Lima: Chile en aque- 
llos tiempos dspendia de^ la diócesis del Cusco. 

Marmolejo fuá per primera tos i Chile con el gobernador B. Pedro 
FaldÍTfa. Turo alK encomienda de índiost se asegura quohisogsetosanri' 



€4 









156 GON 

liando á aquel ejército, y en lleyar del Perú muchas yeguASh El Fontífioe 
Pío 4? creó en 1561 la catedral de Santiago iiegfun escribe el historiador 
Qay : Alcedo refiere que Felipe 2? presentó á líarmolejo para ese nnero 
obispado, 7 que falleció de 74 años en el de 1565, suoediéndole D. 
Fr. Femando de Barrionuero; aunque el padre Molina dice que este fué 
el primer Obispo cuando D. Garcia Hurtado de Mendosa marques de 
CSafiete consiguió se erigiera la silla episcopal de Santiago. 

Marmolejo se consagró en el Cuzco; j al indicarlo Gay, asienta que el 
Yir^ Conde de Niera habia atendido á las neoesidades de Chile; pero 
qne desde su muerte, la Audiencia de Lima que gobernaba él Peni, en 
mas de dos años de su absoluto mando, no se presto ¿ las suplicas de 
los cabüdos chilenos; sin otorgarles el mas insignificante auxilio en ar. 
" mas ni en mantenimientos." Que el Gobernador del Tireinato, suceso^ 
de Kieva, licenciado D. Lope Garcia de Castro," manifestó su desagrado 
á dicha Audiencia por haberse olvidado de la suerte de Chile, cuando 
tantas Teces se tenia solicitado su amparo;" y que estos datos "acaso 
" los darla el ilustre D. Bartolomé Rodrigo Gonsalez de Marmolejo que 
por entonces llegó á Chile procedente del Cusco donde se consagró por 
Obispo de Santiago." Gaj ignorarla sin duda que la Audiencia de Li. 
mano gobernó mas de dos años como él dice, sino solo siete meses dos dia« 
oorridos desde que falleció el conde de Nieva en 20 de febrero de 1564 
hasta 22 de setiembre del mismo afto en que se recibió del Gobierno 
daroia de Castro. El acertó de Alcedo en cuanto á qne Marmolejo mu- 
rió en 1565, resulta dudoso, si fué eridentc que este prelado estaba en el 
Perú gobernando Garcia de Castro. 

MffEALBZ nUAEBJO— SL Da. D. JuAN--Obispo de Arequipa. FaC 
te Melgar^, 

MIULBZ K VA? AftEá Y HOIITOTA—D. Josi^-Caballeio de la ór- 
den de Santiago, Coronel de ejercito. Gobernador militar y político é in- 
tendente de la provincia de Puno desde 18 de diciembre de 1801 en que 
tomó poeedon, hasta 80 de Junio de 1806 en qne cesó. Fué mandatario 
de proridad, inteligencia y dedicación al servicio. Consignió la creación 
del Ayuntamiento de Puno; estableció y regularizó las milicias en loe 
cinco partidos de la intendencia. A yirtud de sus representaciones y 
esfuerzos, logró en la corte que se mandase estinguir la obligación de 
enviar indígenas á trabajar en las minas de Potosí. Yigfiló con severidad 
que los empleados cumpliesen fielmente sus deberes; y estrechó A los 
Párrocos en la esfera de sus atribuciones reprimiendo sus abusos, y él 
cobro de indebidos y arbitrarios emolumentos. Hiao algunas obras de 
utilidad pública, componiendo y mejorando caminos, y construyendo 
puentes: y protegió A los indios en todos los casos en qne su autoridad 
tuvo conocimiento de que se lee infwia agravio ó perjuicio. 
' Hallábase en Cádiz D. 3oñé González de Navarra asoendido A Inten- 
donto de Kjóroito, (S ti<»mpo que so ajitaba c^n las Cortes do 1812, laea4»»> 



GON 157 

ilon flO-iteaida por lod Diputados Americanos con el objeto de que se de- 
clarasan los derechos de los pueblos del nuevo mundo iguales á los de 
la Península, y que por consiguiente fuesen aquellos represen lados lo 
mismo que esto.9. T como González se propusiese contradecir dichas 
pretenciones, publicó un folleto titulado "Baagos sueltos para la Cons- 
titución de América/' el cual denunciaron dichos diputados califícándolo 
de infamatorio. 

Gonsaleí opinaba en esa memoria que todo debia quedar en suspendo 
Qon respecto á la América. Que cómo podia creerse que los hombres de 
tres Zonas, de tres coloree y de tres siglos distintos, adoptasen «istemas 
que desoonocian por nuevos, que aborrecían por riejoi y que apellidaban 
tiranos, y Ajados sin conocimiento de su territorio, de su carácter y de 
8u época? Que si la América no fuese colonia, tampoco tendría la Penín- 
fula dominación ó preferencia sobre elhit, y que estando dotadas de un 
modo diverso, no podían ser gobernadas con una misma administración. 
Qoe las propuestas para empleos judiciales se harían en América sin in- 
fluir Kspañft en la eleooiofi de empleados. Que borrado el Sello de Colo- 
n¡a« el virey seria nna fantasma inútil &.&. Gonsaleí se contrajo & mn* 
<dios otros puntos para llevar adelante su proposito, y hablando del clero 
dijo, que no había visto en los curas del Perú la Beligion que predicaban; 
que eran ricos, idiotas y opresores, que se ordenaban por necesidad, y se 
daban comunmente k loa tíoíos, arraaoaado ¿ la fueraa á los indios su- 
mas de dinero á título de derechos y obTenciones parroquiales, y apode- 
lindóse de ana tierras, ganados, vestidos y hasta vendiendolea lo8 hijos. 

MIZILEI MESES »B lAfAREA— D. MANusir-GeneMa espaAoL 
Vino en 1784 en nno de los regimientos de Soria 6 Estremadura» no sa- 
bemos en qne graduación, y habiéndose quedado en el Perú al volver 
eeos enerpos á Bapaña caai en cuadro, airvió en el regimiento fijo Beal de 
Lima en el cual ae colocaron diferentes oficiales y no poca tropa de aque- 
llos. En 1792 siendo Ghmaalez Teniente Ck>ronel, ascendió á Coronol de di- 
cho regimiento. Continué en este mando hasta que la Junta Central de 
fiqpafia en 18 de Febrero de 1809 le promovió á Presidente de la Audian- 
da de Manila y Capitán General de las islas Filipinas. Era desde 1796 
cmsado de la orden de Santiago, y el empleo de Brigadier lo habia obte- 
nido en 1808. 

Begreaó da Manila en la fragata San Femando que fondeó en el Callao 
el 16 da Ma^o de 1816. £1 Y ix^y Abaacal por el mea de Julio le nombró 
llnWnafeefcon' general interino de las tropas del Yireinato por auaeiieia 
del Teniente general D. Juan da Heneatrosa^y deaempeftóeae cargo 
< aiaBda MasÍMal de campo aaoendido en 1811 ) haata qne en 1816 llegó 
de Bapafta para ^jeroerlo el Brigadier D. Joaé de la Mar. 

Como nn mando que era anexo ¿ la Subinapeccion general, fue Gouaa- 
tea Oetamador da la plaaa y preaidio del Callao y Cabo principal de las 
ananas y eiiaado k>a prialoneroa y desterrados de Chile que estaban en la 
€%mk Mata AfA caadlo val Felipe, le pidieron en una representación ate- 



1«8 (WN 

uiune el rigor j priraoiott^s qao anfriaii, Gofisftles decreta lo 
"Bl Gobernador de la plasa del OaUao y Subinspector general á loe 
" que eiueriben y -sus poderdantes: siente oomo español y caballero los 
" infortuoios qne padeoen sos semejantes por estrarios qne debieron apa^ 
" gar: mas sns fnacionee no admiten tolerancias iadiscretass y asi sigan 
*' lasnerte qne el destíno les há preparado." 

En 1819 con motiyo de las hostilidades de la esenadra cbilena qne 
mandaba el almirante Gochrane Jtn^ nombrado el general Gonsales CSo- 
mandante de la oosta del Sud de Limac tenia á sos órdenes cuatrocientos 
infantes milicianos, ochenta caballos y cnatro piesas de montafia. Bn* 
toncos desembarcaron en Paracas 850 hombres y fué atacado el paerto- 
de Fisco por mav y tierra el 7 de noTíembre, de orden d^ comandante 
Gnise de la fragata Lautaro. Oonsalez lo abandonó por ser da mala ca- 
lidad la tropa que le obedecia» la eoal desbandada lo obligó á retírane tf 
Canoato. Cuatro dias permaneció en Pisco la fnersa contraria apodera»- 
dose de yalioeos intereses» hasta qne se reembaroó sin dificultad despnes 
de destruir las botijas de aguardiente que existían en iilaya. Talor de 
doseieotos mil pesos mas ó menos, oomo dice en sns memorias el gene^ 
ral Miller que estuvo allí de 2? del teniente coronel Charles» quien Asó 
herido en el ataque y murió en seguida. 

El virey luego que supo la oonpadon de Pisco hiso salir des compafiias 
del batallón Kamanoia, un escuadrón de Dragonee del Perú y dos pie- 
sas de artillería al mando del teniente coronel D. Andrés Gareia Gamba 
que de Ca&ete regresó por haber sabido el reembarco del enemigo. Ckm- 
sales no toIyíó á ser ocupado y recibió letras de cuartel, en cuya condición 
estuTO hasta que en 1821 se trasladó á Ebpaña con Su familia. 

Fuó casado con D? Manuela Zagala Bravo de Lagunas y Oastílla hei^- 
maaa del Marques de Yalle-umbrosi^y sns tres hijos nacidos en LIsHk 
vinieron de Manila de capitanes. Veám Zavála, y ran&'VmJfrú9o, 

«#IIAMZ M aflBM-D. Juan— FiMiée Odeds. 

Mff ZAUX PABrifOllA— D. Pa. Miausir-Obispo de Arequipa. Teást 
JPáfHpU>na. 

flOnZALEZ BE PBABA— D. Josx—Noció en 1761 en el lugar de Entre- 
pefias oersa de Saaabria> y alH se hallaba desde antigua ópooa el sefierio 
y solar de su nombre. Entre sus ascendientes algunos t ao ae n regiéoreB 
perpótaos de Sanabria y caballeros de las órdenes militaTss; eMntaaav.en* 
tre éUos á D. Francisco ds P^aMla oidoe de la. Audiencia de la Ida espa* 
ftola, á D. Gerónimo que gobernó en la provincia de Santa Marta» i 
Tasques de Pradaia?dal hábitode Santiago^ oomendadM de Latea y 
Santa OrmJi. 

D. Josó Baarñiet de Prada estudió en. Madrid^ y en. 17S8 vsnorá Amor 
rica nombrado oontador de las caja* reales de Salta, v&ritadar de laade 
Buenos Ayrns, OruBo y Camagas, cuyos encargoa d es em peftó de una mt^ 



QOK id* 

mtiifflifitoriiB hfthiíOTtdff AONOMitedo fwyiHrii1fii*>l>Í6tiicifiti0 ^n milM 
de MM taMnema. En 12 de nuunode 1788 paeó á Coohabamba de Cor* 
tador de 1— eajee y Adminieteador general de rentee^ empleos qne lirTid 
dnmite treoe afioa. Fronumoeele á contadoif mayor del Tribnnal de 
Cnentae de Lima par cédula real de 81 de enero de 1791, y en 1809 reoi- 
\n6 nombramiento real de gobernador intendente de la proTinoia de 
T^urma con el «neldo de aeie mil pesos. Mas estos dos destinos no los 
sjevdó por álgon tienqpo, á cansa de haberle ocnpado el virey de Buenos 
Aires en la Intendencia de Coohabamba, i fin de que su prestigio y re- 
laciones en dicha provincia* oontuTiesen la revolnoion que amenasaba 
estallan pero era imposiUe eTitarla estando apoyada en la misma fuer* 
sa que guarnecía aquel territorio, D. José Gonsales Prada se Tino en- 
tonces á Lima y marchó después á Tarma donde relevó al intendente 
D. Bamcn de ürrutia y las Casas, según aparece .en él periódico de Li^ 
ma "La Minerya" de 16 de mareo de 1810« 

SI 23 de febrero de 1812 se sublevó en Huinuco el regador D. Juan 
José Czeqpo y del Castillo, que ademas era empleado de rentas» dando 
jpor rason» qoe se trataba de incendiar los plantíos de tabaco que en vi^ 
tnd de la libertad reden otorgada en cuanto á este ramo, hablan hecho 
ka hacendados del mismo distrito i costa de muchos esf uersos. Castillo 
íormó tropa, reunió armase le rodearon todos los descontentos, y se puso 
en campaña. Este levantamiento se encaminaba á derrocar las autori- 
dades contando con que también se electuaria en otras provincias del 
interior, á fin de emprender una lucha formal contra la dominación da 
TSspai^a, El intendente Gomales de Frada acuarteló tres compañías del 
batallón de Tarma que mandaba el coronel D. Lorenso AntcMÚo Clísde- 
ñas, dos del de la frontera y cien voluntarios dePasco. Los revolucionarios 
se oolooaron á la defensiva en número de mas de dos mil á 1» mérgen 
del rio Huacar y defendiendo el paso del puente de Ambo. Como el in- 
tendente disponía de tropa disciplinada, la lanzó al dicho puente y los 
derrotó á costa de crecida mortandad. Castillo huyó con sos dos princi- 
pa!ea jefes José Bodzignez y Juan Haro. Este combate acaeció el 18 de 
-nuirso de 1812, y los realistas ocuparon Huánuoo él 20: algunos días 
después Castillo fué preso por D. Juan JCartín de Yabar, y ¿ aquellos se 
les tomó en las montañas de Monzón: los tres sufrieron la pena de horca 
en virtud de juicio y precedente sentencia. Abascal el dia 18 de abfü 
ooncedió un indulto (eseptuando & los caudiBos) para todos los demás 
comprometidos, y ^estendiéndolo á los distritos de Hnamalies y Eanata- 
^nas en que también habia cundido la insurrección. La tropa realista 
abusó del triunfo de Ambo dando muerte sin necesidad á multitud de 
hombres después de la refriega: los prisioneros apenas fueron 40. 

En el gobierno de GK>nzales Prada se estableció en el Cerro de Pasco 
la primera máquina i vapor corre^>ondiente al mineral de Santa Sosa. 
(1816). 

Frada en 1820 se retiró i Lima i consecuencia de -haber eepedioioiui,- 
do por el interior y en dirección á Pasco el general Arenales con una di- 



Yision dependiente del ejército libertador mandado por el genemí tíié 
Martin. Pmda permaneció en Lima, y el nttero gobierno independiente 
no le mc^eetó en maneta alguna: mas en 1828 se trasladó ál CKizeo ydes' 
pues de la batalla de Ayacucbo se dirigió á Cocbabamba donde falleeitf 
en 1829 á los 68 años de su edad. 

González de Prada era casado enCocbabambacon W Nicolasa Mja dni* 
ta del brigadier D. Gerónimo Marrón y Lombeiia y de D? Maria Qoiroga 
bija del Maestre de Campo D. Jasé Antonio González de Qoiroga, per^ 
Éona notable por sus serricios y condecoraciones. La familia de Lombera 
poseyó los obrajes de Paria y Oniro, diversas minas y haciendas que 
fueron propiedad de la esposa de González de Prada. Este tuvo varioa 
hijos, uno de ellos D. Francisco nacido en Lima, que á la edad de dnco 
años obtuvo despacho y sueldo de teniente en atención á los servicios de 
su abuelo el brigadier Lombera. Educado en la Universidad de Chuqui- 
saca vino ¿ Arequipa el año 1838 con su hermano político el ministro D. 
Miguel Maria de Aguirre: conttajo matriníonio con D? Josefa Alvares de 
TJlloa, y ejerció en esa ciudad y después en la de Lima diversos cargos 
póbllcos, uno de ellos el de Consejero de Estado; habiendo fallecido en 
junio do 1863 dejando cuatro hijos. 

ün hermano suyo D. Vicente González de Prada sirvió en él ejér- 
cito español hasta Ayacucho, y después en el de Bolivia. 

MIlZAf/fiX—D, Fbakctsco me la Ptrcntl— Nombrado obispo de Gua- 
manga. Vedse Pu^la. 

MUfátCZlMÍ SARTIAM—D. JüAK— Obispo del Cuzco. Vedse Santiapo. 

CtOUXAifiK 80CA8A — D. Ikdaxscio- de la orden de Monteta, bri- 
gadier espUñol. Era al principiar la revolución en el Alto Pex^fi, coronel 
de Milicias provinciales de Potosí donde estaba avecindado y disfmtaba 
de fortuna. Tomó parte activa en defender la causa española desde los 
primeros sucesos ocurridos en las fronteras Argentinas; y cuando la apro- 
ximación de las fuerzas reunidas en Salta y Jujui bajo la dirección del 
"Dt. Castelli comisionado por la junta grubemativa de Buenos Aires» 
González Socasa que mandaba una columna de seiscientos hombres de 
Potosí se retiró con el mayor general D. José de Córdova k Santiago de 
Cotagaita para donde salió con tropas de Chuquisaca y Potosí el general 
D. Vicente Nieto que era presidente de Charcas. Allí se trabó un com- 
bate el 27 de octubre de 1810 saliendo con ventajas las armas realistas: 
pero en estas circunstancias estalló la 1* revolución de Cochabamba, ocur- 
rió la derrota del coronel D. Fermín Plérola en Aroma y el alzamiento de 
la ciudad de la Paz. Estos sucesos ocasionaron grande alarmia en Tnpiza 
siguiéndose las desavenencias en que entraron Córdova y González So- 
casa; quien las terminó sometiéndose á las órdenes del primero y que- 
dando S'ilo con el mando de su batallón. El jofe argentino Valcarce se 
presentó en Cotagaita el 27 de octubre y atacó y venció ¿ Córdova qúa 



GON 161 

llábU itoóbacado las propnestaa de paz hechas por aqnel. González 8o- 
úñBA hizo ea degnida nna defensa tenaz de qne salló TÍctorioeo. Sennido 
^ el presidetite Nieto, se tomó la ofenslya marchando C(MoTa sohre él 
enemigo con 900 hombres y ocupó á Tapiza el 6 de noyiembre. La Tilla 
de Tari ja anitilió á Táloarce con 200 hombres: este se sitnó en el pneblo 
de Nazareno frente i Soipacha; y recibió nneras tropas qne acndieren 
á reforzarlo. Córdoya no comprendió las hábiles maniobras de sn adver- 
sario y fn¿ derrotado completamente. De aquí resaltó hasta la perdida 
de Potosí y la maerte del anciano general Nieto, del intendente D. F^ran- 
eisoo de Paula Sans y del mismo D. José de CÓrdoya, qne fnerou toma- 
dos y pasados por las armas. En cnanto á Gonzalos Socasa, él coü alga- 
nos restos eonsignió salvar encaminándose con rapidez hasta encontrar 
apoyo en él ejercito dd general Goyeneche. 

Halliíbase el coronel Socasa mandando la plaza de Omro por noyiem- 
bre de Idll^ cuando con tropas de Cochabamba, Ghayanta y otros pnn- 
tos, el Jefe de ellas D. Esteban Arce emprendió nn atoqne sobre Ornro 
por diferentes puntos, resistiéndole aqnel Coronel vigorosamente hasta 
por las calles en la madrugada del 1$. Esta sangrienta defensa durante 
tres horas, terminó en favor de los realistas, y Arce se puso en fuga 
<3on sus guerrillas y la numerosa indiada que le acompañaba. A la sazón 
González Socasa era teniente coronel de ejército. Después de las bata- 
llas de Gnaqui y Sipesipe ganadas por el general €h)yeneche y recupera- 
do él tttrltorio del Alto Perú, el coronel González Socasa se defendió en 
Jujul de las impetuosas cargas de los argentinos, hasta que recibió auxi- 
lio y se reunió al brigadier Tristan. González Socasa ascendió á Coronel 
de ejército y á Brigadier por las bataUas de Vücapugio y Ayouma. 

8a despacho real fué espedido en 1815, mas el virey Abascal lo reservó 
«in darle giro; y consta de una gaceta de Lima que ¿ González Socasa se 
te siguió un juicio por sospechas, y que habiéndose vindicado en Potosí» 
él virsy en 1816 suscribió en conclusión un decreto satisfactorio, dando 
«en seguida curso al referido despacho. Ignoramos la suerte posterior de 
dicho jefe, cuyo nombre no se cita otra vez en los apuntes históricos de 
los escritores españoles Torrente y García Camba. 

MV2AUX Pfi LA TOKKS— D. HsaiTAii—natura] de Guadalcaaal ett 
BeviUa. Militó desde 1635, ayudó á D. Francisco Pizarro en el sangrien- 
to sitio que Titu Yupanqui puso á la ciudad de Lima cuando él levanta- 
miento general de aquel año; y fué uno de los que marcharoB i soeoner 
la dudad del Cuzco. 

fin las disensiones con D, Diego de Almagro, mereció le hiciese con- 

flautas dicho gobernador, en cuya casa se hiülaba el dia en que le disrcMi 

muerte los amotinados que capitaneó Juan de Bada el 26 de junio de 

1641. Pasó González & Trujillo á recibir al Gobernador Hceneiado Yaca 

^ Castvo, y estubo con^l en la batalla de Chupas que ganó i& Viego de 

Almagro el hijo. Después sirvió al rey en el ejército que comandó el go- 

bdrttader D. Pedro de la Gasea, concurriendo á la batalla de Ssosahua- 

21 



162 (SON 

na; por último en 1554 asistió á la campaña contra la rebelión qae acaa> 
dilló D. Francisco Hernández Girón. González se hizo célebre mas que 
por sus serricios, por haber consumido gfran parte de su mucha riqueza- 
en proteger el convento de San Agustin de Lima y engrandecer su templo. 
Contrajo matrimonio en esta ciudad con D? Juana Cepeda y Villarroel, 
persona muy principal que vino de España con su tio el comisario de la 
6rden Seráfica Fr. Francisco Victoria. En el mismo buque en que hiza 
el viaje, trató al padre Agustín de la Santísima Trinidad que era pre- 
cursor de los agustinos, y & quien ofreció que le apoyaría y auziliaxia 
en su comisión de procurar establecer en Lima Iglesia y casa para loff 
de su orden. 

D. Hernán González tomó decidido intertss en que su esposa llenara 
su compromiso y prometió ir mas adelante como luogo diremos. D? Jua- 
na dio una casa inmediata á la suya pora que se colocase la imagen de* 
Nuestra señora de Gracia y viviese Fr. Agustín. Luego que llegó Fv. 
Andrés de SaJazar con otros once religiosos en mayo de 1551, los aloj6 
Hernán González y les acudió con cuanto necesitaron. El y D7 Juana 
fundaron dos oapellanias, una para el culto de la virgen, y otra paca pe- 
dir por la conversión de loe indios. Proporcionaron dinero en abundan- 
cia, materiales, preseas y adornos valiosos para que se edifícase y en- 
grandeciese la iglesia y el convento, é impusier<Mx capitales con cuya 
.producto lo rentaron, siendo su casa por largos años la enfermería y la 
despensa de la comunidad. D? Juana costeó en aquel templo al lado del 
evangelio la capilla de Nuestra Señora de Ghracia, obsequiandc^ ma^ 
chas alhajas. 

Cuando los agustinos dejando la iglesia y convento que tenían en el 
lugar que hoy es parroquia de San Marcelo, fabricaron el templo y 
claustros que hoy existen, Hernán González y D? Juana construyeron 
una capilla con el mismo destino, y crearon nuevas rentas para sostener 
el culto de la Virgen. 

Desde 1558 hablan donado al convento por escritura de 14 de setiem- 
bre, seis casas y dos mil pesos en dinero por el patronato de la primitiva 
capilla de Nuestra Señora de Gracia, que ejercieron ellos y sus suceso- 
res. Era el Ing^ en que se enterraban los de la familia esdusivamente; 
y conforme á esto, colocaban allí sus escudos de armas y podían formar 
bóvedas, bultos esculpidos, docAea, estrados, rejas etc. D? Juana Cepe- 
da al morir aun tuvo presente al convento de San Agustín para legarle 
al^^onos beneficios en sus últímas disposiciones. 

Hubo otro caballero llamado también Hernán González uno de los 
primeros oenquistadores Á quien Pizarro nombró tesorero del rey en el 
primer decreto que espidió en Coaqne á 14 de Abril de 1531, ante el es- 
cribano Juan Alonso. Era tío de Hernán González de la Torre, encomen- 
dero de los repartimientos de Piscas y do Pachacamac, y uno de los re* 
gidores del Cabildo de Lima. 

£1 capitaa D. Hernán González de la Torre que también fué oncomen- 
dero« tuvo de su matrimonio con D? Juana Cepeda y Villarroel, á D? 



GON-GOR 163 

qae casó con D. Francisoo Maimqno de Lara en 1572; y & B? 
Mencia mnjer de D. Pedro Santillan con quien fundó un mayorazgo. 

Sos hijas B.* Juana y D? Leonor de Santillan casaron con D. Alvaro 
j D. (barcia de Mendoza Padre é hijo. Del primero lo fué D? Mencia mu- 
jer de D. Bartolomé de la Beynaga, hermano del Br. B. Juan de la or- 
den de Santiago oidor de Panamá, nacidos en Lima. Otro hijo de loa 
mismos B. Alvaro y B? Juana se educó en España y fué Menino de la 
reina — Veáse Manrique de Lara — Vedw Fernandez de Córdova. 

VOIZALEZ 9EL VALLK— B. Alonso — Vedse Campo Ameno — Maraes 

60RBEA T BABIIiL<^ — El Bb. B. Jobs dx — natural de Guipúzcoa. 
-Caballero de la orden de Carlos III: fiscal de lo civil y hacienda de .la 
Audiencia de Lima, hasta 1804 en que pasó á España de fiscal del Supremo 
Consejo de Indias. El año de 1794 reunió Gorbea en esta ciudad y en la 
oasa del conde de San Juan de Lurigancho, una junta do Tizoainos con 
el objeto de acopiar dinero para enviar un socorro al señorío de Vizcaya 
de donde lo pidieron para alivio de sus necesidades, con motivo de la 
guerra con Francia que aquel hacia á su costa. En el discurso que di- 
cho fiscal pronunció exhortando á sus paisanos á contribuir, dijo que Or- 
dnña, donde él había estudiado, debía á la piedad vascongada de Lima 
las escuelas de primeras letras, y un magnifico templo adornado con mu- 
chas alhajas de plata, agregando que otros pueblos del señorío habían 
recibido beneficios de los de Lima. El fiscal Gorbea fué uno de los alba- 
«ceas del virey 0*higgins Marqués do Osorno que falleció en Lima en ISQl. 

El Br. B. José Gorbea fué casado con B? María del Carmen Encalada 
de la familia del conde de Yelayos marqués de Santiago. Nació en Lima 
«1 hijo de este matrimonio B. Manuel Gorbea quien después de recibirse 
de abogado fué subdelegado de Tarma, donde casó con B? Encarnación 
GabEs. Nombrado oidor do la Audiencia de Manila, se dirigió á su desti- 
no y lo sirvió algunos años. Allí falleció y su viuda so trasladó á Es- 
paña. 

El Br. B. José Gorbea tuvo en esta capital un hermano, B. Manuel, 
comerciante que poseyó caudal, y fué Prior del Tribunal del Consulado 
en 1819 y 1820: se retiró á España en 1821 y murió después en Madrid. 

ttOMZABEL — El Bb. B. Toua^ josi djc — ^natural de Lima. Sacerdo- 
te de vida ejemplar, y que por muchos años sirvió de director de la casa 
de Ejercicios de mujeres que fundó en esta capital B? María Fernandez 
de Córdova. Gorozabel fué propuesto al rey con unanimidad de votos 
por el Consejo de Indias tf principios del año 1815 para el obispado de 
Popayan; mas no tuvo efecto su nombramiento, no sabemos si por causa 
de la revolución, 6 por haberse él negado & aceptar esa dignidad. Con 
una hermana de Gorozabel fué casado el contador y administrador do 
Biezmos de este arzobispado B. Rafael Francisco Menondez padre de B. 



104 OORR-GOB 

Mturael Monondess Goroeabél que mandó la Bepública en doe ocaaioiu» 
como Presidente del Consejo de Estado. 

MftftlCIATBCn— El Db. D. Aoustin— Nació en Panami en 14 dff 
octnbre de 1716. Sos padres fueron D. Manuel de Gorrichategtd y D? 
Lucia 6k>mez Gkurda. Yino á Lima en 1732 en la familia del Arsobispo 
Escanden, quien le bizo estudiar en el colegio de San Martin de donde 
salió con crédito por sus conocimientos en las ciendas sagradas y literatu- 
ra eclesiástica. Se graduó de licenciado y Dr ., se opuso & c&tedras y ca- 
ñenga y escribió curiosos opúsculos. Fué promotor fiscal» cura de San 
Mateo, y de Atunjauja. Sabia muy bien la lengua Quechua y era un dis- 
ting^do orador. Costeo la conducción de los restos del Arzobispo Corro 
que murió en Jauja, y las solemnes exequias que se le hicieron en Lima; 
llenando así deberes de gratitud» porque ese prelado le había recomen- 
dado al rey para que lo diese lacanongia mag^istral^ y le nombró ademas 
rector del colegio de Santo Toribio en 1760, en cuyo cargo prestó gran- 
des seryicios á la juventud y á la instrucción pública durante diez años. 
En el coro de esta iglesia Metropolitana obtuvo la dig^dad de tesorero. 
Eligiósele obispo del Cuzco en 6 de diciembre de 1769 y sus bulas se es- 
pidieron en 12 de diciembre de 1770. Fué consagrado por él Arzobispo 
D. Diego Antonio Parada en 6 de octubre de 1771 con asistencia de cua- 
tro obispos que habia en Lima con motivo de la celebración del 6'? oonci- 
lio Provincial, á que concurrió el mismo obispo GorrichategpiL 

Este prelado observó una conducta muy dig^a por su circunspección 
y desinterés: no recibia ninguna clase de obsequios, y repartia su renta 
líquida en socorrer Á los pobres. Admitió el obispado á instancias de sus 
amigos que le impidieron hacer la renuncia á que estaba resuelto. Ha- 
biendo ido & ITrubamba á pacificar esa provincia alterada por una revo- 
lucion hecha contra el corregidor en 22 de octubre de 1776, falleció allí 
el 28 de dicho mes después de conseguir su objeto, y de pedir al vivey 
Guirior indulto y olvido por aquel suceso. Tenia 60 años de edad: su 
muerte fué muy sentida en el Cuzco, en cuya catedral descansan sus 
restos. 

Algunas de las producciones de Gorrichategni están impresas; ima de 
ellas la oración fúnebre que pronunció en la Catedral de Lima en las 
exequias de la reina D? María Amalia el 27 de Julio de 1761. La fami- 
lia' de este obispo viniendo de Panamá esperimentó naufragio el dia IS 
de abril de 1768. 

4}0BE0 Hfi VICTOEU— El Pas&k PxDBO^Naoió en Sevilla en 166e. 
Vino á América de edad de 13 años. Anduvo por las Antillas y pasó al 
Pacífico por el Istmo, habiéndose encontrado en algunos combates ma- 
rítimos con piratas. Después de muchos peligros y desengaños, y de ha- 
ber naufragado en una costa inhabitada, abandonó la vida de aventuras 
que había llevado, y tomó el h&bito de la compañía de Jesús en Lima el 
año de 1597. Kn 1610 volvió á España y falleció en Sevilla lí los 70 de 



GOY IM 



e^id. fisoribíó la relaoioa do sha dasgxaoiaa que w pviblM ^ díohft éíu- 
dad el año de 1616 oon el título de "Naufragio y Yk4^ ^ ^ «ostii. del B9> 
ni," y 86 tradujo 6 varioB idiomas. 

MIA^-oEx. Db. D. FBBvnr^Ptesbítero natural de Vinaya. Cuando 
en ISll, espedito ya el local del nuevo colegio de Son Femando en 
erigido por el Tírey D. José Abaaoal, principiaron los estadios de 
ciña y eirujin» fuá elegido Goya por primer rector. Los alnmaos nota- 
bles del real anfiteatro de anatomía formajron el ]^mtel con <{ne se tkhnú 
el colegio; y los maestros primeros y fundadoces qne tuTO, fueron D» Jo- 
sa Gtalindo, D. Juan Antonio Fernandez y D. Juan Manuel Qala, y en el 
anfiteotro D. José María Adriazola que entró en la plaza de disector por 
muerte del Dr. D. José Gavino Chaoaltana. Colegiales fundadores en la 
Facultad de Medicina D. Laureano Isura» D. Bamon Dianderas, D. Jo- 
sé Pequeño, D. Juan José Morales Campero, D. José Antonio MiTalla 
y D. Mariano BaUon. En ciencias matemáticas D. Mariano Jacinto 
Avamlmm, D. Pedro Salazar, J>, Juan da SlinJde y D. Líense Fereyra. 

fin 6 de junio de 1807 se habia presentado en la Universidad un exi- 
men de anatomía y fisiólogo presidido por el profesor Dr. D. José Pe* 
zet y dedicado al Exelentfsimo Ayuntamiento. D. José Marta Galindo na- 
tural do Lima, que en 1803 empezé á estudiar anatomía y figuré en dicho 
examen, fué en 1808 nombrado vioe rector y pro-secretario del colegio 
de San Femando: en 1810 se examiné y recibió de profesor de medióla 
y oirujia en el Tribunal del Ptotomedicato: concediéle ^ claustro de 1» 
UniTcrsidad, gratis, el Capelo de Dr. en 1814. 

D. Juan Manuel de la Qala, nacido en Arequipa, entró á estudiar ana- 
tomia en 1808. En 1810 dié examen de matemáticas puras, dedicado al 
Virey Abascal, bajo la presidencia del profesor Dr. D. José Gregorio Pa- 
redes. En 1812 se le nombré yiee-rector y se gradué de Bachiller en me- 
dicina en la universidad de San Marcos. Todo lo espuesto aparece del 
libro de matriculas del colegio de San Femando de fojas 1 & 4. 

SOTCnECnS T barreda— D. Jose M^kusl db— Teniente general, 
conde de Guaqui, grande de España. Nació en la ciudad de Arequipa en 
18 de Junio de 1775. Fueron sus padres, el Sargento mayor D. Juan 
Ciiséstomo de Goyeneche y Agnerreyere, y D? María Josefa de Barreda 
y Benavides. Siendo muy jóren tuvo título de cadete y después perte- 
neció al regimiento de milicias do Camand en clase do Teniente. Pasó i 
Eepafia en 1795 con el designio de seguir la carrera de las armas. Ad- 
quirió el empleo de capitán de una compañía en el afamado regimiento 
de granaderos de Estado que formó D. José Antonio de Lavalle natu- 
ral de Lima. En una época en que estUTo agregado al cuerpo de artille- 
ria, se halló en Cádiz cuando en los días 8 y 5 de julio de 17^7 una es- 
imadra inglesa bonbardeó dicha plaza; y en otro ataque posterior hecho 
por fuerzas de la misma nación, concurrió & la defensa de didia eiu« 



-M6 GOY 

dad» teniendoLbajo mi mando doscientos granaderos de sn cuerpo en as 
bafcerias denominadas de capuchinos j plataforma. 

Ooyenecbe viajó por Alemania, Suiza, Italia y Holanda en comisión 
del gobierno español; y sos escritos y trabajos sobre objetos militares 
que se le encomendaron, merecieron aceptación y aprecio. Era en 180S 
brigadier y caballero del hábito de Santiago cuando vino á Buenos Aires 
y Lima con encargos de la Junta Suprema instalada en Sevilla, dirigi- 
dos i la conservación de los dominios de España en Sud América, en las 
difíciles drounstanoias en que aquella Nación se hallaba con motivo de 
la invasión francesa, ausencia del rey y creación de juntas provinciales 
en que se le representaba. 

£n 1809 el brigadier Ooyeneche estuvo designado en la elección que 
se hizo para representante del Perú en U junta central de España: pero 
del sorteo que se practicó, resultó electo el chantre Dr. D. José de Silva 
y Olave. En el mismo año se le nombró presidente interino de la Au- 
diencia del Cusco, y luego que asomó la insurrección de Chuquisaoa y la 
Paa, el virey Abascal, que envió al Coronel D. Juan Samirez y Orosco 
gobernador de Huarocbirí á la frontera de Puno, con el fin de reu- 
nir tropas, le ordenó obrase de acuerdo con Gtoyeneche para defender el 
territorio peruano; en el concepto de que este habría de tomar el mando 
en jefe de las fuerzas, quedando Bamirez de su 2? Aceptado el cargo por 
Goyeneche, desplegó la mayor actividad en cumplir las inBtruccionea del 
virey, y dio principio por desalojar del Desaguadero la guarnición con 
que los disidentes de la Paz sostenían tan importante punto. Situó su 
cuartel general en Zepita donde se verificó la organización de un ejérci- 
to compuesto de los cuerpos de milicias de las provincias del Sur, y de 
una compañía del regimiento veterano Eeal de Lima. 

Hizo proposiciones pacificas á los de la Paz, pero no tubieron efecto 
por el entusiasmo y deaicion de los caudillos de la revolución de 16 de 
julio; quienes asegui-aban tener desconfianza de que hubiese inteligen- 
cia secreta entre el gabinete del Janeiro y las autoridades superiores del 
vireinato de Buenos Aires. Goyeneche cruzó el desaguadero el 13 de oc- 
tubre, y siguió á los altos de la Paz donde le hicieron frente los oontra- 
rios en Chacaltaya capitaneados por Indaburu, Castro é Iriarte. El 1? 
huyó a la ciudad y fué asesinado en ella: el 2.® resistió el ataque de las 
tropas del rey y murió. Derrotadas sus fuerzas, el vencedor ocupó la Paz 
el día 26, y se dedicó á asegurar el orden y restablecer la administraciout 
todo por medio de severas providencias. 

Lriarte con los dispersos, el cura Medina y los dos hermanos Lanza se 
rehacían en los Yungas; "i«"» Goyeneche los persiguió con una columna 
que encargó al Coronel D. Domingo Tristan, quien los batió en Irupana 
tomando al citado Medina y á uno de los Lanza quo fué ahorcado en la 
Paz, lo mismo que el Presidente de la junta llamada Tuitiva D. Pedro 
Morillo. 

Con los triunfos de los realistas en la Paz decayó ol ánimo de los re- 
volucionarios de Chuquisaca, y se rindieron á Goyeneche, el cual entró 



GOY 1C7 

tüL la oiadad el 24 de diciembre: hftbí«n antes puerto en Ubeirted al Gene^ 
ral Fizarro PreBÍdente de la Aadienoia, i quien aneedié el Mariacal do 
campo D. Tícente Nieto nombrado por el virey de Buenos Aires. Tam- 
bién influyó en la pacificación el juzgamiento de los autores y cómplices 
del levantamiento. El General GK>yene6he halna remitido & Lima el pro- 
ceso que se les siguiiS: pero el yirey Abascal en 11 de dioiembre de 1809» 
ordenó á Goyeneobe que se íallaae definitÍTamente» Este entonces pro- 
nunció sentencia en 28 de febrero de 181Q, con dictamen del Dr. D. Pedro 
Antonio Lopes de Segovia Teniente asesor del Cusco y auditor de Guer- 
ra. Condenó á Yorios á la pena de horoaj á otros á los presidios de Fili- 
pinas é Islas Malvinas, i obras públioas, á destierros perpetuos ó tempo- 
rales, agregándose en no pocos la confiscación de bienes» y los acotes. 
Comprendió la sentencia á 86 individuos entre los cuales se contaban 
.abogados, clérigos y otras personas notables. Pareció terminada la revo- 
lución con estos sucesos: Bamires quedó mandando en la Pas con 500 
.hombres de tropas peruanas, y Goyeneche regresó al Cusco babiendo di- 
suelto á principios de 1810 los cuerpos que le acompañaron» 

Consumada en mayo de este año la revolución de Bunios Aires, vino 
. de esta capital una espedicion sobre el Alto Perú i órdenes del Coronel 
Ocampo que fué relevado luego por el Coronel Yaloarce; y estas provin- 
cias pronto se inquietaron de nuevo en favor de la independencia ezita- 
das por el Dr. Castelli representante de la junta de gobierno de Buenos 
Aires quien biso pasar por las armas al General Liniers, brigadier Concba 
(padre de los generales de este nombre que actualmente sirven en Espa- 
ña) al obispo Orellana., al asesor Bodrigues, Brigadiw Allende, y oficial 
real Moreno. 

El virey Abascal con tal motivo, mandó organiíav un ejóroiti» que ae 
reuniera en Zepita bajo las órdenes de Goyeneche, y le envió de base un 
batallón del real de Lima, varias compañias disciplinadas de pardos y 
morenos libres de esta ciudad, y abundante parque. Beunió Goyeneche 
las Tnilicias del Cuzco, Arequipa y Puno, y trabajó en su instmcoion siete 
meses con vigoroso empeño. Levantóse la provineia de Cochabamba si- 
^piieudo la de Oruro, y el Coronel Bamires tuvo que retirarse de la Piae 
á Zepita con alguna tropa. 

CaeteUi reforzado y vencedor en Suipacha de las tropas del General 
Córdova intimidó al General Nieto, quien en Cotagaita dispersó las sn- 
yaA, y fugó con varios jefes. En consecuencia Potosí» Ghuqnisaoa y la PSe 
se pronunciaron por la revolución. Córdova Nieto y el Intendente Sans, 
fueron pasados por las armas en Potosí el 15 de diciembre de 1810. Los 
Generales D. Luis y D. Fernando de Córdova que han figurado deqmes 
en España, fueron hijos de aqueL £1 General Camba en sus memorias 
afirma que Castelli habia sido protegido de Sanz en su juventud y cab- 
rera literaria; mas ignoramos ai esto es verdad. 

Dueño CastelU del Alto Pera marchó en tiempo hacia las fronteras de 
Puno, disponiendo de un ejército que en virtud de los refuersos que reos* 
bió de las provincias, era bastante numevoso. Goyeneche ¿ tenor d« na» 



pTo|K«iaioil del Cftbikk) de Chxuncámtu^ pta% qne se saspeiidieeeñ loe li<^ 
tiUdadee, y se respetase 1* línea díTÍeoria de los viretnatos de Bvtetifrá 
Aires 7 del P«r6« oelebró armistioio pfOTisioaal por onarenta dies, coñ- 
▼iniendo en que ao seintermtni^eBe el tválbo mercantil, y qne no se in- 
tsodnjesen pereonae soiqMohosas ni papeles snlrrendTOs. Bl yiref aprobó 
la oondnota de Qoyeneohe: le antorieó para lerantar f ortifloaeiones, y 
al mismo tiempo le envió lefnersos, y le anxilió con dinero y pertreóhotf. 

En tal estado Goyeneohe reanneió el mando del ejército, fondandoee 
en qne tenia agotados los medios qne le sugiriera su eelo para eritar la 
deseroion» y conservar la moral amenaaada siempre por los perturbado* 
tes. Dice d vir^ AbaSiMJ en la memoria histórica de sn gobierno, qne 
erayendo qne nno de loe motivos» ó acaso di único que promovía esta di« 
flúsion, fuese el nombramiento del brigadier D. Bartolomó Cucalón, ké^ 
eho en Espafta para la presideneia d^ Cusco, onya interinidad estaba eH 
Goyeneohe, determinó suspender el cumplimiento de los despachos rea- 
les para qne continuando la prertdenoia á cargo del General del ejército» 
el servicio reportase el proveció consiguiente á la concentración del rnaa-^ 
do« Denegó la solicitud de renuncia^ pero Goyeneohe la renovó después» 
habióndc^ dcseohado Abaacal lo mismo que la que hiso también el Co- 
lomeA D. Pie de Tristan. BU motivo á que se atvibuyd esta 8* iastanday 
fofi él haber seguido sirviendo con los argentinos el Coronel D. Domingo 
^Wstan que gobetnaba en la Pase era hermano de D. Pió y pariente de 
itbyeneoha. Aeerca de estas renuncias, Abascal sla emboso dijo en la i^ 
Inploa de sn gobierno que debió negarse á aceptarlas "pox que le conve- 
** nía atgniese Goyeneohe en su puesto por ser americano: lo cual hacia vesr 
*' á los incautos, que pudieran ser seducidos, la justicia de la causa que 
** dsfandia; y adeuMs povqne siendo rica la casa de Gk^eneche, podia ser*' 
^ vis oott Biqiiementos en algún apuro de la tesorerianí 

Cómo CástelH s&tnase sus fuersas en Laja y las estendiese á Tiahuek- 
naeo, San Andrés y Jesús de Machaca» se alarmó Goyeneche creyendo 
este paao opuesto al armisticio qne se consideraba un preliminar del 
arreglo amigable ya aaunoiado para evitar la efusión de sangre. €k)spe- 
ohóse qne el objeto de aquel movimiento sobre las fronteras, era f aoiHtar 
un ataque de improviso al ejército real, con lo qne se redobló en él la vi- 
gilaaoiai y sin embargo una gruesa partida de tropa contraria penetró 
de sorpresa en Pisaooma y destruyó un destacamento realista. Castélli 
Bo aaiiifiío á la redamación que por este hecho le fué dirigida. Desde 
eaMnese se aosvcaton al Desaguadero descubiertas de los patriotas que 
cansaban falsas alsvmas» trabándose repetidas escaramuzas con los pi- 
qnstss abamiados del campo ei^a&ol. En seguida hubo un choque serio 
en Mashaca coa ooaaioQ de un reconocimiento que el coronel Bamires 
ptáctieó con una ooinmna de 400 infantes y 50 caballos. 

Castelli con esto adelantó su ejército i GKiaqni y á Jesús, cubrió oon ca- 
t y^fwA na vado del Desaguadero y envió una c<4umna á vigilar el lado 
dtdestnedu» de Tiqnina, todo con la mira, <fioen los historiadores espa- 
fioles» de envestir por tres pmtos 6 la linea de los realistas y que y&t- 



GOY 169 

■ftbi^ fií^ ei^ lu .nomi^rofla fu6rsi^« Toiuserlft ,oomp,lgt annneiiS en una pro- 
^lam«» ofreciendo hacer ondear el pabellón de Baenoe Aires en laa ribe- 
ras del Simac. 

^ Cipjeoeohe celebra una jnnta de. gnerra en .1% noche del 19 dejo^io 
4e 1S11« para acordar, el ¿rden en que ae bascaría al enemigo al dia si. 
gniente. Asegura Torrente en su historia de la revolndon hiqpano-ame- 
licao^ que algunos jefes en esa junta no solo numilestaron poco eptu- 
fiasme para combatir^ sino que presentaron dificultades infundadas qi^e 
pedían atribuirse á tibiesa j aun á falta de ánimo. Y que e^ comandan- 
te en jefe lee dirigió sentidas reconyenciones en términos muy tocantes» 
l^^ta.el estremo de decirles que podían dejar sus puestos en los cuales 
les.reemplasaria con oficíale^ inferiores que tuvieaen. toda ladj^pision 
^ua demandaban las oircunstanciasu Satisfecho Gojenech^ del ef^t^ fa- 
Torahle que habían producido sus reflezionee y firmeza, resolTÍó-.dár la 
batalla al sígniente dia. Tomadas Ue, dispoaiaiones necQ^ária^i ^ejpiovió 
e) ejé^^ ^ ^ ^^^i^f^ ^ ^ noche sobre el puente del .Besag^adoro y lo 
pasó, sin dificultad alguna» dejando ¿ )a margen dere^^ del rio 4 ía di- 
TÍsion del corona Lombera. Formó otras dos dÍTÍsiones« una que condu- 
jo A sua, órdenes, y otra i csjrgo del coronel Bamires. Constaba el ejércir 
to real de 6|.50O hombres: los contraríos eran superiores particularmente 
enca^MÜler^ . 

. QQyf^iffdke marchó sobre GKiaquÁ y Bamirez hacia Jesús ¿e líaohi^<^ 
A lea doc^ del dia 20 90 avistó el enemigo situado en buenas posicionef 
y eo^ qipiioe piezas df, artilleria. Varias cargas de 4su caballería fueroi^ 
rpcháfiada^t y seguídajuent^ el mayor general D. Pío de Trístan atacó 
con^i^iía coluiniia la parte que se advirtió estar débil en la línea de Ca^^ 
(U. X^a ba^alli^ se empeñó Ticamente, y el ejército argentino iSatido se en- 
tregó á la dispenaáon» teniendo eu Ía yictoria gran parte el prímer,re^- 
^niento ^i^ Cusjoo mandado por el, coronel Picoaga. Go^enech^ 9ciipÓ 
In^gQ el pueblo de Ghiaqui, tomando á los contrarios armamento, parque 

hoq^itales y artilleria. . ^, 

, ^miret encontró mayor resistencia en su ataque ppr el lado de Jesús 
de Maohacag pero su arrojo é inteligencia triunfó de la tenacidad enemiga 
y ^ 9a oaballería» poniendo término á la batalla las ventajas obtenidaspor 
Goy^neche sobre el centroy derecha de los argentinos. Tal fué í& batalla 
de Ouaqui que produjo grandes resultados en favor de la causa del rey. 

C^steUi naarohó hacia Buenos Airesi mas Días Veles, uno.^^i)8.t¿9|' 
nlflntqs, pudo retixarsaá Potosí con 800 hombres que reunió, y sq. á^o que 
«]]f esteajo uj^a g^mesa suma de la «isa de moneda y banco de ^^an Car- 
]iO% Sabedor de que el ^roito del rey en vez de seguir al Sur h^bia jcq;>a« 
aa4o el Desaguadero, se dirigió á Gochabamba donde se juntaban muchos 

^'^^P**-*^ -.1» 

. {«a notíoü^ del triunfo delQuaqui deshizo un plan revoljacionapo que 

«9 pviiP en obfa en Arequipa, y destruyó el levantamiento l^eohp ^ Ze^ 

la «n T^ona. (jk>yeneohe bien reorganizado y preparado en su antiguo 

«ampo de Zepita» emprendió nuevo movimiento sobre el Alto Perú. So- 

22 



170 GOTT 

metidas las oindades de la Pas y Omro, y restablecidas las aatorídadetf 
tealistasj contrajo Goyeneche su atención á Cochabamba. El virey Abas-^ 
cal le habia enviado de obsequio el sable de su uso^ y el diploma de ma-^ 
riscal de campo á nombre del rey. 

Salió el general GFoyeneche de Oniro el 4 de agosto, y con Samirez de 
vanguardia, penetró los escarpados altos de Tapacarf, descendió por Itt 
cuesta de tres cruces y á las tres de la tarde del dia 13 se presentó á so» 
contrarios que se hallaban ventajosamente situados dominando él pne-^ 
blo de Sipe-sipe. Como toda la provincia de Cochabamba estaba insur- 
reccionada, la fuerza de los patriotas era considerable, y su caballería' 
bastante nómerosa. Goyeneche dispuso el ataque, y después de combatir 
á sus contrarios en dos posiciones, y de vencer su obstinada resistenda,. 
puso fin con str total derrota Á la batalla que tomó el nombre de 8ipe-«Í' 
pe, y en la cual se recogieron ocho cañones de bronce, mucho parque y 
otros despojos. 

Mientras acontecian estos sucesos prósperos paxa las annas reales, wb 
levantaron en los x>aJ^tido6 de Pacajes, Larecaja y Omasuyos gruesa» 
bandas de indios acaudilladas por hombres audaces, que cortaron la oo* 
municacion con el ejército, y alarmaron todo el x>aÍ8 de retaguardia ca> 
yendo repentinamente sobre la ciudad de la PSiiz. Con tan grave ocur- 
rencia se reunieron sobre el Desaguadero algunas tropas áéí Snd del 
Perú. El coronel D. Mateo Pumacahua Cacique *de Chinchero provincia 
9e Canas, salió del Cuzco para la frontera de orden del virey con 8,500 
hombres aumentados con la gente del cacique de Azángaro D. Manuel 
Choquehuanca. Ambos servian can decisión á la causa real como lo ha^ 
bian hecho cuando la revolución de 178D que capitaneó Tupac Amam. 

Goyeneche después de su victoria de Sipe-sipe envió al coronel Lombera 
con una división & contener la revolución en la provincia de la Pur, y aiF- 
ziliar í esta ciudad. Encontró Lombera con el teniente coronel B^navente 
que desde él Desaguadero habia acudido con el mismo objeto, y aitoUado 
con su columna en varios encuentros á los enemigos después de pasar por 
serios peligros. Lombera quedó al cuidado de la Tbx, y Pumacahua se 
situó en Sicasica atendiendo & Oruro y asegurándola comunicación coa 
el ejército. 

Goyeneche entró en Cochabamba el 21 de agosto: arregló allí la admi- 
tracion como en las demás ciudades, haciendo que los cabildos jurasen 
ál nuevo r^ Femando YIT. Envió á Chuquisaca una guamidon con él 
teniente coronel Campero, y marchó con el ejército por Chayaata 6 Po- 
tosí, cuya dudad ocupó el 20 de setiembre de ISlrl. Sin demora algvna 
mandó reolutar en el partido de Chichas, y destacó fuerza con el tenien- 
te coronel Barreda para que se posesionase de Tnpiza, medida que pro- 
dujo el sometimiento de Tarija. La aumentó con otra columna á órdenes 
del brigadier Picoaga, quien se situó en Yavi con mil hombres despuev 
de alejar aJgunas tropas contrarias oon que hostilizaba Diaz Veles. Mas 
este intrépido jefe amagó después & Picoaga y lo hizo retirarso á Soipa- 
eha. El brigadier Bamirez Préndente interino de Chascas, turo que eoK 



GOY "1 

plear f uorzaa en dÍYdrsas direcciones para dispersar partidas enemigas 
^no con sos coixerias turbaban la pas en algunoe distritos. 

Al empesar el año 1812 Picoaga y Díaz Velez estaban á la vista, y con 
solo el intemuidio del rio de Smipaeha. £1 1." viendo que se habia malo- 
grado psfa su contrario el ataque que intentó el 12 de enero« tomó la 
oíensira el dia 18» pero Diaz Veles se retiró hasta Humahuaea porque 
snpo la llegada del brigadier Tristan con un batallen mas. 

Qoyeneche, entare tanto destinó algunas tropas á la pacificación que en 
breve consiguió de les partidos de la Laguna, Poroo y Cinti. Por reta- 
guardia, el brigadier Lombera y el coronel Astete en el territorio de la 
Faz, sostubieron ▼acios«boqueB, y el coronel Ghonzalea Secasa recbasó en 
Qruro un violento ataque de mas de dos mil cochabambinos nuevamente 
xennidos y mandados por Arce. Hubo otros encuentros en diferentes 
puntos, y creyendo el general en jefe preferente someter de nuevo á los 
^ Coohabamba, dejó á Tristan en Tupiza con dos mil hombres, y saUó 
Ú9 Chaqnisaca oon 2500 de ambas armas y ocho piezas de artüleria Á 
dirigir una terrible combinación contra Cochabamba. Lombera concurrió 
por la ruta de Tapacazí, el coronel Huisi por Valle Ghrande, el coronel 
Alvares de Sotomayor por Santa Cruz de la Sierra: Goyeneohe se enca- 
minó por loe valles de Mizque y Gisa. 

Después de algunos tiroteos preliminares, entre ellos uno en que el 
ooronel Imaz dispersó una columna de los de Cochabamba, estos pidie- 
xon la paz al general en jefe, pero á su aprozlmacien cambiaron de pa- 
veoer, y quisieron residirie en el cerro de San Sebastian inmediato á la 
ciudad, donde le esperaron oon todas sus fuerzas y muchas piezas de ar- 
tilleria de esta&o, £1 día 27 de mayo de 1812 se verificó el combate que 
duró dos horas, dándose ¿ la fuga los independientes con pérdida de todas 
aos armas. Sufrió Cochabamba saqueo, y también el incendio que se de- 
flarroUó en uno de sus barrios. 

Quedó allí la dividon de Lombera, y Goyeneohe con lo principal de su 
^óroito marchó á Chuqmsaca y luego á Potosí, desde donde reforzó oon 
dos batallones la vanguardia comandada por Tristan, de la cual se adelantó 
basta Ju jai. Salta y el rio del Pasage, una columna con el coronel Huiei. 
Tristan alucinado oon sus ventajas, salió de Suipacha sin permiso del ge- 
neral Ooyeneche, el 1.* do agosto, con cuatro batallones, mil doscientos 
caballos y diez cañones, y avanzó sin detenerse hacia Tucuman con total 
desprecio del enemigo. Se puso delante de la ciudad el 24 de setiembre, 
7 mientras Tristan tomaba algunas disposiciones, el coronel Barreda 
4)on el batallón Abancay cargó á la bayoneta sin orden superior previa, 
ágniendole otros cuerpos. La fortuna estuvo indecisa; pero la caballeria 
oontraria acometió oon buen éxito, y tomó por retaguardia & dos de los 
^tallones que hablan atacado, dispersándolos completamente. Dejó no 
obstante» do estrechar á los demás cuerpos entreteniéndose en loe eqni- 
p«j^^ 7 en conducir & Tucuman la artilleria y parque que estaban carga- 
dos en muías. La infantoria contraria se retiró á la ciudad y el campo 
quedó en silencio. 



172 GOY 

TriBtian biso tocar á rennion,/ pudó rehaoer sos diesmados cneipas» 
ioarélúuido acto oontiziao aobre la cttidad 6 intíimañdola rendición' dosdé 
laa primerae canes qae encontró atHnoheradas. Ijob enemigo^ aabian qp» 
ito téhián municionefl laa tropas del' rey: pero & pesar de que no cedieron 
á su arrogancia, las dejaron- retirarse á Salta. IVistaii perdió mil hom- 
bree en BQ inconsiderado ataque fi TuOnman, emprendido á distancia de 
niSB de doscientas leguas del cuarta general. 

Grande fué la impresión que causó en el ánimo de Ooyeneche este su* 
deso que le hizo presentir funestos TesuHados, llegando sus eonjetoras y 
las muchas necesidades que consignieotemente rodearon i su ej^rdto, á 
inclinarle 6 negoo&eo^ algún arreglo con él enemigo, y aun á proponerlo 
at yiüey según refiere el general Camba en sos memorias. 

En Tes de retñmrse el brigadier ^Mstan ft la quebrada de Humahuaoa, 
se est^leció en Salta» donde Tecibi6 él refusrso del batai&on Faucartam- 
bo» alguna artiHeria y municiones. Un (kierpo mas; el dé Asingoro, ocup6 
Jtijuy con UB troao de oaballeria al teando del ooronel Esteres. libre^ 
pov^tónces la junta de Buenos Airees de los grares cuidados que la cer«-' 
eai^ por aJ^fon tiempo, pudo pensar en tomar la ofensiTa cont^ Tris^ 
ten. Aumentó el ejército y envió al General Belgrano para mandarlo en 
jefe* Este marché sobre Salta y se presentó ddante de esta ciudad el 17 
defebrero de 1813. El 20 á mediodía atacó entres oolumnas paralelas qu» 
desplegó cubriendo las alas con su cabaUeria. Tristan recibió al enemigo 
con sos <(»nco batallones en dos líneas, apoyando un flanco en él ceno de^ 
San Bemaakb, y el otro con 600 caballos en ala con artilleria 4 Tangnar- 
éfcü- La oaballeria del rey arroyó d» pronto á la contraria; pero el ftiego 
dwCttsU de im cuerpo de negros del rio de la Plata, la reehaaó en térmi» 
ttOH que Tohrió grupas y tomó la fuga para Salta, perseguida de los gi- 
Aéfte» argentisos que pronto habían podido rehaoerse. 
' 'Trfatan hiso que su 2? línea llenase el flanco que le quedó descubierto: 
se generalisó el combate, y 6 poco dos batallones huyeron también h&cia la 
ciudad» haciendo lo núsmo en seguida los demás ooerpos oon perdida del 
oampo y de casi toda la ariálleria. Difícil fué al brigadier Tristan hacer- 
se obedeeer en medio déla confusión que reinaba,y formar trincheras «n 
las boca calle» de la phusa mayor: sus soldados aterrados se entraban en 
la iglesia y casas principales. Tuto allí que firmar una oaxátolacion con 
las oondioioneB qoe quiso imponer el Tenoedor y que el rirey Abascal' 
d«sapiobó« 
"«SlfQocbnel Tacón que estaba en Jujuy, apenas supo la derrota de Sal- 
ta, «strétiró con sus fuerias 4 Tupiza. El general Goyeneche en Fotosí 
itftibM los partes que le dio Tristan, quien le aconsejó en un t^v^ escíri-' 
to en' francos, ocádase de replegar su cuartel general' cnatfdo uenos it 
Ovtueé. X/a sorpresa del general Goyeneche fué tan grande ceitBo la critS- 
oafque ezitó luego su predpitaoioa en evacuar Potosí teniendo 4 Picoa-' 
ga«B vanguardia, y habiendo hecho inutllisar por ftelta de me^vIfidBd^ 
osnída cantidad de munidones y muchos efectos dé parque y Testnáríoi 
* El rir^ Abascal espidió órdenes para reforsar lelejévottoy propénáft- 



GOY "3 

aarie auxilios: 7 Tiendo laa reiteradas instancias del general Qoyeneohe 
pftra dejar el mando, pensó prMo parecer de ana jonta que reunió en 
£lina en 1? de abril, admitirle la renuncia; mas por lo pronto le dirigió 
preyénciones para la conseryacion del territorio» y modo de obrar según 
los procedimientos y x>asos de los contrarios. 

Beonido todo él ejército en Omro en número de cuatro mil hombres, 
•e acordó en jnntá de gpierra aumentarlo 4 seis mil antes de emprender 
naeramente sobre Potosí, lo que acreditaba no haber un plan fijo y me- 
ditado. ÜjOS cuerjK>8 esperimentaron una deserción escandalosa: se creia. 
oon rasen que secretamente se fomentaba, y cuando llegaron yarios ofl- 
éSBÜioB dé los capitnlados en Salta, se notaron en ellos ideas nueyas y pe- 
tigresas i juicio de los defensores del rey. 

El general 6k>yeneohe apesadumbrado oon tan melancólica perspecti- 
ra» escribió al virey Abas<»tl proponiéndole negociar oon el enemigo la 
oesadon de las hostilidades, ó qne se le releyase admitiéndole la renun- 
da qué reiteraba. La junta arriba citada, declaró ante el yirey indebida 
la éyaouaoion de Potosí; desechó la consulta sobre el armisticio, y opiaá 
que debía ocuparse nueyamente á Potosí, estimulando para ello la energía 
qne habia acreditado el general en otras difíciles circunstancias. Goje- 
neche insistió en la dimisión con yehemencia, y manifestándose opuesto 
4 que ahanzase el ejército á Potosí. Abascal resentido del estilo que 
adyertía en las comunicaciones del general, le aceptó la renuncia: toda- 
Tia lo hizo dejando á'bu. arbitrio separarse Ó nÓ, pero exijiéndole para eí 
caso de que quisiese continuar en el mando, la condición de separar de 
su lado al brigadier Tristán y principalmente al Dr. I). Pedro Vi- 
cente Cafiete Fiscal de la Audiencia de Charcas que hacia de su secre- 
tatío. El general Goyeneche se quejó de esto con amarg^ura, y seguida- 
mente, y á pesar de las representaciones de los jefes para que siguiera 
alíente del ejército, lo entregó & su segundo el brigadier Bamirez mien- 
tras llegaba su sucesor, marchándose para Arequipa el 22 de mayo. Ko- 
tóse que el yirey al anunciar & Goyeneche su releyó con el teniente ge- 
neral D: Juan' de Henestrosá, le exijió con íñcreible desembarazo "que 
^'|>ermanecíéra empleado en algún destino del mismo ejército; á fin de 
'** sacar, como dijo en su memoria, el mas proyechoso partido de sus co- 
** noclmientos y relaciones con los oficiales mas influyentes del ejército.'* 

Ptt>ntÓ se'ádyirtió el disgusto que causaba el releyó del general, así entre 
oflcialeó como' entre los soldados, haciéndose yér por primera yez la tris- 
te Idea para los españoles, de que pues iba á mandar un jefe europeo, se 
reídraHan todos á sus casas. El primer regimiento del Cuzco dejó el ejer- 
cido, y se dirigió en desorden á la casa de Gk>yeneche, donde atropeÜiando 
la guardia ridcorrió las habitaciones para cerciorarse de si el gene- 
ral los Ihabia abandonado. El brigadier Picoaga óontúVo este desmán de 
lá tropa de su cuerpo. Apaciguáronse los &nimoís' con una proclama del 
^éñeral^ inas la deserción continuó, y en mayo de I919 pasal^tn dé mil 
las bajas que por ésta causa oontat)an los cuerpos. 

Én eVlnismb linó ISIS Goyeneche fué creiulo conde de Gi^aqui: yerifi- 



l«8 OOY 

pvo|K)Bicioii del Qftbikk) do ChtiqítiniO* pta% que se anspendieeeñ loe htí^ 
\,JBB tmpétemB la Unea dirieoriA de loe vireiiutios de Buenos 
7 del Perá^ celebró armietioio pfovieionAl por cnarenta dies, oon- 
o en que no eeintennü&pieee el trálloo meroaatál^ y que tto ae in- 
taradnjeten personas soiqMohosfle id papeles snlrrerriTOe. £1 tíi^ aprobó 
la oonduota de Qoyeaeohe: le antorisó para lerantar íoriificseioiiee, y 
al misniotioiiipo le envió i^fdersos, j le aoxUió coa dinero y pertrecho^. 

En tal estado Goyeneohe rennnoió ^ mando del ejército, fondandoee 
en qne tenia agotados los medios que le sugiriera su celo pata eyitar la 
deseroíon» y oonserrar la moral amenamda siempre por los pertnrbado- 
tes. Diee el rirey AbaSiMJ en la memoria histórica de su gobierno, que 
erayendo que uno de los motÍTOs» ó acaso el único que promoTia esta ^- 
misión, fuese el nombramiento del brigadier D. Bartolomé Cncal^m, ké-* 
obo en Espafta para la presideneia del Cosco, oiQra interinidad estaba en 
Goyeneohe, determinó suspender el cumplimiento de los despachos rea- 
les pera que continuando la presidencia á cargo detl General del ejército, 
él servicio rqgwrteseel provecho consiguiente 4 la concentración del mtok* 
éo» Denegó la solicitad de renuncia^ pero Goyeneohe la renovó después, 
habiáldola doseohado Abascal lo mismo que la que biso también el Co- 
nxttfll D. Pie de TMstan. Bl motivo á que se atribuyó esta 2? instancia, 
iaé él haber seguido sirviendo con los argentinos él Coronel B. Dominga 
^Wstan qua gobetnaba en la ^ase era hermaüo de B. Fio y pariente de 
^yeneche. Aoerca de estas rennnciaB, Abascal sin emboso dijo en la xie- 
ktplcn de su gobierno que debió negarse 6 aceptarlas ''por que le conve- 
" nía atgniese Goyeneohe en su puesto por ser americano: lo cual hacia ver 
*' á los incautos, que pudieran ser seducidos, la justicia de la causa que 
** dsfendia; y ademas porque siendo riea la casa de Gk^eneche, pedia ser- 
** vir oott Biqiiementos en algún apuro de la tesorería!!! 

Cbno Gastelli situase sus f nersas en Laja y las estendiese á Tiahua- 
naoOf Saá Andrea y Jesús de Machaca» se alarmó Goyeneche creyendo 
este paso opuesto al armistioio que se consideraba un preliminar del 
arreglo amigabla ya anunciado para evitar la efusión de sangre. Sospe- 
éhóse que el objeto de aquel movimiento sobre las fronteras, era facilitar 
un ataque de improviso al ejército real, con lo que se redobló en él la vi- 
gtkmciai y sin embargo una gruesa partida de tropa contraria penetró 
de sorpresa en Pisaooma y desirayó un destacamento realista. CastelH 
Bo natiiflim i la redamación que por este hecho le fué dirigida. Desde 
e«tóttees se aosvcaiaii al Desaguadero descubiertas de los patriotas que 
caosaban falsas alarmas, trabándose repetidas esoaramusas eon los pi- 
quetes abansados del campo espa&ol. fin seguida hubo un choque serio 
en Ma c h aca con ocasión de un reconocimiento que el coronel Bamires 
práctico con una columna de 400 infAntes y 50 caballos. 

Castdli con esto adelantó su ejército 4 Guaqui y á Jesús, cubrió con ca- 
bsllsi JÉ na vado del Desaguadero y envió una columna á vigilar el lado 
dtdeetiiaoho de Tiquina» todo coa la mira, dicen loe historiadores eepa- 
fioies» de envestir por tres pmtos 6 la línea de los realistas y que yea^ 



GOY 169 

■abm fi^oo e^sa.nameroea tvL%n^, yazioerla oomp lo. annneiiS en una jpro- 
^laní^ ofreciendo hacer ondear el pabellón de Buenos Aires en las ribe- 
ras del Bimao. 

^ Ooyeneohe celebró una junta de. guerra en I4 noche del 19 de ju^io 
4» Iñlh parA acordar ^ orden en que se buscarla al enemigo al dia sl.- 
gniente. Asegura Torrente en su historia de la reTolnd<m hiapano-ame- 
ricaní^ que algunos jefes en esa junta no solo niaailestaron poco entu- 
fiasmo para combatir^ sino que presentaron dificultades infundadas que 
podían atribuirse á tibiesa j aun á falta de ánimo. T que e^ comandan- 
te en jefe les dirigió sentidas reconrenciones en términos muy tocantes, 
^a^ta.el estromo de decirles que podian dejar sus puestos en los cuales 
l^s.reemplaiaria con oficia^, inferiores que tuviesen toda la decisión 
que demandaban las circunstandasu Satisfecho Goyeneche del ef 9^ fa- 
vorable que habian producido sus reflexiones y firmeza, resolvió .dar la 
iMtaUa al siguiente dia. Tomadas laa disposiciones neco9^rias« 9ejpi9vió 
e) ^¿rcito i las doce de la noche sobre el puente del .I>eeagi:|adero y lo 
pasó, sin dificultad alguna, dejando i la margen derecha del rio 4 la di- 
Tíaíon del corona Lombera. Formó otras dos divisiones, una que condu- 
jo i sua, órdoies, y otra 4 cargo del coronel Bamires. Constaba el. ejércir 
lo real de 6.5CO hombres: los contrarios eran superiores particularmente 
en caballerea. . . , 

, Ooyf^i^^^che marchó sobre GuaqjiÁ y Bamires hacia Jesús de Machyy»/ 
4- las doce del dia 20 se avistó el enemigo situado en buexias posiciones 
y cofi qifince piezas d^ artillería. Varias cargas de su caballeria fueron 
ijpqhsfadMU J seguidamente! el mi^or general D. Fio de Tristan atacó 
con^i^ columna la parte que se advirtió estar débil en la línea de Cas}^ 
Ui. XtA-bafaUi^ se empeñó vivamente^ y el ejército argentino Batido se 09- 
fv^gó á la dispersión» teniandp en la yictoria gran parte el primer ,r^; 
^niento ^ Cusco mandado por el, coronel l^coaga. Go^eneche.pcupó 
lu^go, el pueblo de Guaqui, tomando á los contrarios armamento^ parque 

hospitales y artiúeria. „ .. , 

]^mires encontró mayor resistencia en su ataque ppr el lado de Jesús 
de Machacsj pero su arrojo é inteligencia triunfó de la tenacidad enemiga 
y ^ 9a caballeria» poniendo término ¿ la batalla las ventajas obtenidas por 
Qoyeneche sobre el centro y derecha de los argentinos. Tal fué la batalla 
de Guaqui que produjo grandes resultados en favor de la causa del rey. 

C^steOi niarohó hasta Buenos Airesj; mas Dias V^es, uno, ^ ^ys,|^f 
wlfflit<n, pudo retirarsa< Potosí con 800 hombres que reunió, y se> 4\jo,<lue 
aUÍ esteajo una gruesa suma de la OMa de moneda y banco de ^^an . Caj> 
lo^ Sabedor de que el ejército del rey en vez de seguir al Sur h^bia xetp^ 
fla4o el pesagnadero, se dirigió á Cochabamba donde se juntaban muchos 



•tj« 



_ I^ notioia del triunfo de [Guaqui deshizo un flan revolncionspo que 
«e puso en obra en Arequipa, y destruyó el levantamiento hecho ppr Zo; 
la «n Ti^nia, Goyeneohe bien reorganizado y preparado en 8\i antiguo 
«ampo de Zepita» emprendió nuevo movimiento sobre el Alto Perú. So- 



líe tíoY 

Fué oidor de ik real Aúdienoia del Ciuoo deéde 1807 hasta 1814: de k d« 

... • • • , • 

Liniato desde este año, al de 1819 en ^iie ae jabikS j obtayp la arden de 
Isabel la CafaMiea en olásede oomendador. Bn 1818 recibió'lionoree de eoiL* 
sc|}eio de Indias» y en 1819 de la oámava del mismo conaeJQ. JPasd áSs- 
pana en 1822. y allí se le nombró; gran cma de la dicha arden de Isabel 
en 8 de sgosto de 182é. Falleció en Burdeos» lugar de su residencia en 
1843. Dejó flOyOOQ pesos á los eetableoimientas de benefloenda de Arce 
qnipa. Sa dii^Kisicion quedó complida en 1853 y asegurado om a^^ital 
despnes de algonas * particularidades y tropiexos que aparecen manilea- 
tados en un folleto que salió 4 lus en Arequipa e^ aquel aSo. 

IBin la ¿poca de la rerolucion peruana D. Pedro Mariano Qoyenedie 
filó amigo de la cansa española» pero por su moderada conducta era 
incapas de conspirar en manera alguna contra la independencia del Perú. 
ViTia en Lima cuando esta se proclamó en 1821, y permaneció retirado 
y prescindente de los negocios públicos. Mirado como persona de f oip« 
tona y de posición eloTada» no podia escapar á los tiros de la enridis» y 
inepos en un periodo de turbulencias ypasiones en el cual el hombre mas 
despceciable por su oscuridad y tícíoo» hacia con una acusación calumnio- 
sa» los mayares males á cualquiera de las familias consideradas como rei^ 
listaa. Había entonces escasas de numerario, y si los gastos eran crecídoef 
mayores eran kw dispendios y el desorden. La guerra se sostenía en parte 
oon el caudal de los eq[iañoles que enfrian frecuentes exacciones, lo mis- 
mo que los americanos tildados de partidarios del r^. Goyeneche por 
tanto tuTO drden para entregar en el tórmino de 24 horas 60.000 pesos: 
y oomo no los teu^ reunidos ni pudo en tan redncído plaao proreerse de 
fondos, se le Ueró á la cárcel pábUea donde se le confundió oon los nrimfna 
les hiacíóiidole Testb un ropón qoe acababa de designarse psza el oso da 
iosj^rosbé. Ea autor de esté Testido de afrenta» fuá el ministro de Estado 
IX BértbÉkdó 3l6nteagndOk quien en la óiden que paa6 & Qoyeneohe Qm 
cMÉl Timos €01 él ministerio) para que eontribuyesa conlosGOilQQ pesos; 
se éÉt^eéó así. " Siendo ü. enemigo de la iñdependenoia y libertad» 
- f heíribáno del genesBl Goyeneche que tantos males hiao á la sagrada 
«* 'cattiÁ americana» yó le mando que en él túmüao dé ette." Goyeneche 
Alió dé la cteoél & no poca oostác en ella padeoló algunos dias 4 pesar de 
Bis diUgéaeiás de sus amigos para salTarlee oabrié la suna« que se le d^ 
ifinkdabl^ )r pMa ello tuvo que hacer entregar su xdata labrada de uso y 
dUérentea iflbftjM Con esto se decifió á dejar él pais» como lo hideron 
flluOb otras fuñonas que no se oponian ni dañaban al nuero sistémiw 
^te<ó i|áe M les peictognia violentamente. 
' ... 

MUmA-— p« Ty^A»/w<yn ■^«♦«t*! de Arequipa hijo de D. Miguel^ 
y de D? Josefa Adriasola. Fuó cura deLampay construyó allí la i^esiá 
desde sos cimientos. En su carrera llegó á la silla de Dean de la Cate- 
dral del Coaoo y dejó 40 mil pesos» los cnalee sirnéron paya la obra del 
ttMH^o dal lUmlo en didha ciudad. Para la fundación del monasterio da 
Santa Teresa de Arequipa habia erogado 80X)00 pesos. 



GRA 1T7 

tUtkB# — Si< LíCBNGiADO B. LoiuiNSO Fbssz dbl— Natural de Sala- 
manca donde estadio. Fué hijo del Dr. Orado» Begente de la Audiencia 
de Canarias. Vino al Perú j fué arcediano de la iglesia del Cuzco én 
16Q2: pasó de obispo al Paraguay, para cuya silla fué electo en 1607. Le 
^ODBAgró en Ouamanga el obispo D. Fr. Ag^tin de Carvajal. Promovi- 
do ai Cusco en 21 de enero de 1618, ingresó en esta ciudad el 20 de agos- 
to de 1619. I>i6 muohas limosnas, j estando en la visita de su diócesis, 
petáaó la memoria. Murió en 4 de setiembre de 1627 y se le enterró en 
laCatedraL 

tBEAMBS M BSPJJA— Bl primero que vino i Lima fué D. Luis Hexu 
ciques de Gusman Conde de Alva de Liste vir^ del Perd en 1655. Los 
demás vireyes de esta gerarquia» fueron D. Pedro Femandes de Castro 
Conde de Lemes que llegó en 1667. D. Melchor Portooarrero Laso de 
la Vega, Conde de la Monolova, en 1689: D. Manuel Oms de Santa Pau 
Marqufe de Castell-dos-rius, en 1707: y D. Carmine Niooliís de Caraooio- 
le !Mnoipe de Santo Boono, en 1716. Vetfse Carvajal y Vargas D. Fer- 
min de — ^Duque de San Carlos que obtuvo la misma di^uidad en 1779. 
Ko hubo en el Perd ningún otro grande de Bspaibb, En la actualidad 
se hallan en ese alto rango un hijo de Lima, el capitán general D. Juan 
de la Pesuela Conde de Cheste: y otro de Arequipa D. José Manuel de 
doyeneche y Qamio, Conde de Guaqui. 

«ftAIBBO n Af UM— Z>. Alentó BaminM^ Vddde Bamireg. 

fttAVJA — CoNDS la LA — Este títolo fué conoedido en 20 de febrero de 
1690 por él rey Carlos II á D. Luis Antonio de Oviedo y Herrera, oába- 
flero de la orden de Santiago, nacido en Madrid, gobernador de Potosí, 
que fáUecié en Lima lugar de su vecindad á 17 de julio de 1717. Heredó 
él condado su hijo D. Luis Aniceto de Oviedo natxual de esta capital, 
su alcalde <»dinario en 1748, y casado con B^ Lorensa Dies de San Mi- 
guel y Solier. No teniendo hijos, recayó en su hermana D? Josefa de 
Oviedo, que aunque celebró dos matrimonios murió sin sucesión. — Veése 
Oviedo. 

A la muerte del primer conde, el tftolo formó parte de ios bienes de su 
esposa D? Sinf orosa López de Eohaburu y Cívico, por cuanto Oviedo no 
dejó con qué responder de doecientOB cincuenta mil pesos valor de la do- 
te de esta. D? Josefa de Oviedo por instrumento público de 24 de febrero 
de 1761, ante el escribano Francisco Luque, nombró por sucesores á su 
sobrino D. Lucas de Vergara Pardo y Besas y 4 sus hijos y herederos: 
habia sido casada con D. Juan de Yergara Pardo. 

D. Lúeas contrajo matrimonio con D? Maria Hermenegflda de Ouisla 
Marquesado Gmsla Guiscélin, la cual le sucedió en el condado de la Gran- 
ja segon él testamento que aquel otorgó en 1818 ante José de Cárdenas. 
Aunque se aseglara que D? Maria Hermenegilda obtuvo la real carta de 

suoeeioii en 1822, no podemos ratificarlo, porque en las goias de foraste- 

23 



178 GRE 

ros que tenemos i la vista desde fines del siglo pasado hasta 181 S, apo^ 
rece D. Lucas de Vergara de la orden de Santiago como regidor del Ca- 
bildo de Lima, pero sin el titule de conde de la Granja. El oidor Bezabal 
«n su obra de "Lanzas y media anata/' impresa en 1792, no hace men- 
ción de este condado. 

IttlCOEIO UII<— nacido en Bolonia y llamada antee Hugo Biu»- 
compagno. Obispo de Yesti y cardenal del título de San Sixto. Eligioae- 
le Papa teniendo la edad de setenta afios, y i>or muerte de San Pió Y. 
En su tiempo era hombre de los mas notables en conocimientos de 1» 
jurisprudencia civil y canónica, que hahuk profesado oon bastante nom- 
bradia. Hiso fundar algunos colegios» y dispuso se mandasen misioneB 4 
países de idólatras. Aprobó diferentes congregaciones religiosas» una de 
ellas la de San Felipe Neri; levantó varios edificios, y convocó los ma» 
cAébres matemáticos y doctos para que trabajasen la reforma del Ga* 
lendario Juliano. Terminó esta en 1682 quitando diez días del mes de- 
octubre, y fijando el equinoxio de la Primavera como lo habian hecho 
loe padres de Kic^a. 

Ghregorio Xm de conformidad con una códola real de 1580, espidió una^ 
bula en que ordenó á Santo TcMribio celebrase un concilio provincial eA 
mejor forma que los de su predeoes<Hr, y en consecuencia se reunió el de 
1582 que fué aprobado por Sixto Y en 1588. En tiempo de Gregorio XTTT 
fueron absueltas las veintisiete dudas que consultó Santo Toribio por 
medio de los cardenales de la Sagrada Congregación del Ck>nciUo de 
Trente. A solicitud del Cabildo de Trujillo» del primer Arzobispo de 
Iihna D. Fr, Gerónimo Loaysa y del r^ Felipe II, resolvió el Papa Gre- 
gorio xm en 15 de junio de 1577 se erigiese el obispado de Trujillo, j 
mandó fundar su catedral; mas no tuvo efecto hasta el pontificado de 
Paulo Y. Aprobó Gregorio por bula de 87 de junio de 1584» la ereocion 
del monasterio de la Trinidad de Lima. 

Falleúió en 10 de abril de 1585 á los 83 años de su edad, habiendo go* 
beraado doce años, onoe meses, dos dias. Fuó su sucesor Sixto Y. Eri- 
gióle el pueblo romano una estatua de marmol. Gregorio xm biso pu- 
blicar el cuerpo del derecho de Graciano. Quedaron de este Pontífice 
varias epístolas, arengas y otros escritos que se han conservado en al- 
gunos gabinetes. 

€AEMRI* XIf.— Nicolás Sfondrato natural de Cremona. Cardenal 
obispo de Cremona. Fué electo P<Atíftce en 5 de dimembre de 1590 dee- 
pues de dos meses y tres dias de conclave, y sucedió 4 Urbano YIL A 
instancias de Felipe II se declaró por el partido de la liga contra En- 
rique lY, en lo cual hiso considerables gastos, y envió á este rey un mo- 
nitorio contra ól y los calvinistas franceses por medio de im Nuncio. Fa- 
lleció en 15 de octubre de 1591. 

MEMEI* Xf . (Alejandro Ludovicio.) Nadó en Bolonia: Araobispe^ 



GRE 179 

y después cardaniü con el nombre de diolia ciudad. Elegido Pftpa en 9 
de febrero de 1621 & los sesenta j siete aaos de edad, tvié sucesor de Pau- 
lo y. Prescribid en el conclave una nueva forma por medio de votos se- 
cretos para la elección de los pontífices. Canonizó en 1622 á San Igna- 
cio de Loyola, á San Francisco Javier, i San Felipe Neri y & Santa Te- 
resa. Gontribuyó mucho á la guerra que el Emperador y el rey de Polo- 
nia sostenían^ el primero contra los hereges de Alemania y el segundo 
e<mtra los Turcos. Erigió el obispado de París en metrópoli, y fundó la 
^congregación de propaganda. I>uró su pontificado dos años, cinco meses, 
al cabo de los cuales murió en 8 de julio de 1623, habiéndole sucedido 
Urbano VHI. 

CBETHIfiT — ^El Paj>rb GuHíLbbmo — ^Jesuita. Entró en las misiones 
del Harañon el año 1700, y dejó muchos manuscritos sobre algunas len- 
guas principalmente la Omagua y la Cocama. 

CVAHALCAZAE — MiJtqms db— El señorío del estado de este nombre 
en España, pertenecía á la casa de los Fernandez de Córdova. Lo poseyó 
D. Diego que en 1622 vino al Perú de virey, y fué el primer marqués de 
Qoadalcazar. Este título, porque aquél no tuvo descendencia masculina» 
recayó por sentencia judicial asi como el mayorasgo anexo, en un deudo 
suyo nacido en Lima como tantos otros Fernandez de Córdova; pues 
desde antes de dicho virey eristiau personas de esa misma familia esta- 
blecidas en esta ciudad. Llamábase D. Luis, fué teniente de capitán ge- 
neral de caballería, caballero de la orden de Alcántara, alcalde ordinario 
de Lima en 1673, segundo marqués de Guadalcazar y conde do las Posa- 
das, y falleció sin dejar hijos, causa por qué heredó el título su hermano 
P. Antonio. Posteriormente no hubo en el Perú otro marqués de Q-ua- 
daicazar — Fedw Fernandez de Cói-dova, 

WkBkSStL — D. M^TSO Pssvz dx— natural de Panamá. Fué canónigo 
de Arequipa, provisor y vicario del monasterio de Santa Catalina: as- 
cendió á Dean en 1764. Gastó seis mil pesos en la custodia de la Cate- 
draL Dotó con cinco mü de principal, las fiestas del octavario de Corpus, 
y ostableoió varias obras pias. Falleció en 12 de marzo de 1765. 

OTALCA» é HlíALLPA— Indio nacido en la provincia de Chumbivücas 
del Cuzco, y que trabajaba en el asiento mineral de Porco en ^ Alto Pe- 
rú. Este fué el primero que esplotaron los españoles y el mas acredita- 
do, pues en él estaban las opulentas minas de los tres hermanos Fran- 
cisco» Hernando y Gonzalo PizarrO, las mi»Twmi que después de la muer- 
te del primero en 1541, adjudicó á D. Diego de Almagro el hijo, su par- 
tidario Diego Méndez apoderándose antes de 11.070 marcos de plata 
acendrada, como dice Gomara. 

Qualca llevaba varias cargas de maiz para Porco, y al pasar por la fal- 
•da del ceno de Potosí las dejó por seguir á unos benados, y lo hizo tu- 



190 GRE-GÜAN 

biendo dicho cerro, qae entonces estaba cubierto en partee de unos ¿rbo^ 
lee llamadoB Qoinuales, y al asirse de las ramas de nn arbusto, este en un 
paso áspero, se desprendió, dejando TÍsible tm rico metal en la cavi- 
dad que quedó, y encontrando trozos de él salidos de la beta que 
despnes se denominó la Rica, Llerólos á Porco para probarlos al fnego, y 
como advirtiera en gran valor, se iba secretamente á trabajar la mina que 
le produjo bastante ganancia. Se apercibió de ello un indio amigo y re- 
ciño suyo nombrado Guanea, natural de Jauja, el cual después de nat- 
cbos dias que empleó en vano para rencer la reserva de €hialca, al fin 
consig^uió le comunicara su descubrimiento y le llevase & conocer la beta 
de Potosí. Le enseñó otra á la inmediación para que aprovechase de 
ella, y fuó la que después se denominó de Centeno. Teniendo Ghmnc» 
algunas dificultades para sus labores por la dureza del metal, y no que- 
riendo el otro hacerle participe de la producción de la Bica, entró 
la desavenencia entre loe dos indios que se daban por dueños dd pode^ 
roso cerro. Guanea avisó todo lo que pasaba á su amo, el capitán español 
Juan de Villarroel residente en Poreo, el cual pasó & reconocer la beta 
de Ghianca estacándose con él en la misma. El primer regfistro y manifes- 
tación que se hizo de las minas de Potosf, fué en 21 de abril de 1546, en 
tiempo del gobierno usurpador de Gonzalo Fizarro. Luego se descubrie- 
ron otras betas, y el 31 de agosto la llamada de Hendieta. Cuenta el pa- 
dre A costa, al cual hemos seguido para escribir estos datos, que en la be- 
ta Bica se decia que el metal estaba levantado de Ik tierra como una cres- 
ta de 300 pies de largo y trece de anchura. De la inmensa riqueza de 
Potosí, hemos tenido ocasiones, y las tendremos, de puntualizar cual fué 
en varias épocas la entidad maravillosa de ella. 

Hemos leido en un Mercurio Peruano de Enero de 1798 un opúsculo 
del Dr.' D. José Baquijano con respecto al cerro de Potosí, precedido do 
una disertación histórica que d¿ idea de la vasta erudición de este sabio 
nuestro compatriota. £1 cita al padre Acosta con quien guarda confor- 
midad en todo lo sustancial; bien que se refiera igualmente á los escri- 
tores que han dicho que á Gualca se le descaminó una de las llamas que 
llevaba cargadas, y que habiéndole tomado la no<^e en aquel cerro, en- 
cendió fuego, y al amanecer quedó asombrado al ver el metal derretido 
en el sitio de la hoguera.. Cita & Pedro de Cieza de León, que en cuanto 
á la fecha del suceso, difiere de Acosta fijándolo en el año de 1647. Esta 
variedad acaso se originó por la posterior fundación de la villa que se 
hizo en breve populosa, y fué el centro de las riquezas, de la preponde- 
rancia y asimismo de vicios y disturbios abominables. No damos mooho 
crédito á que el descubrimiento se hubiese hecho con motivo del fuego: 
primero porque no era regular que Gualca abandonase sus demás llamas 
cargadas, y segundo porque seria una notable y rara casualidad que de 
un modo enteramente igual, se hubiera descubierto el mineral de Pftaoo 
de que hemos escrito en el tomo 2? página 104. 

OTAVCA 4 UFAVCA— B? Catauna— Cacica que pos^ gran rique» 



" " GÜA 181 

ammnlada por sos aatepasados. Le ¡perteneció el señorío de varioB piie. 
bloe en la aotoal provinoia de Huancayo, habiendo sido el de San Ger5- 
aimo el prinoipal donde residía oomo sus ascendientes que tuvieron el 
apellido de Apu-üaya: el de Guanea procedia sin duda del* nombre de 
.Ooaocayo que era el de una antigua nación consquistada por Gapac-Yu- 
panqui, hermano del emperador Paohacuteo, sin haber necesitado em- 
plear las armas. Los Ghiancas adoraban á un perro y oomian estos ani- 
males: oonserraion despaes xm. ídolo de figura humana que según ellos 
respondía á lo que se le interrogaba 6 consultaba» y se serrian de cierta 
espede de bocinas formadas de las cabezas de los perros. 

Díceseque D? Catalina, fué ahijada de bautismo de D. Francisco Plnu*- 
ro; y la tradición nos dá ¿ saber no pocas exageraciones acerca de lo que 
tenia en oro y plata. No es dudable que ella vivía en medio de la ostentih- 
eion* y que biso muy buenas obras invirtiendo crecida parte de su fortu- 
na. Asegurase que costeó un vestuario á la compañía de alabarderos que 
se creó paza guardia de loe vireyes; y que con fuerte gasto mandó traer 
loe asulejos que revisten los pilares y paredes del claustro del jardín da 
San Francisco. Se tiene por positivo, y creemos que cooperó á la fabrica 
del hospital de Santa Ana de Lima fundado para la asistencia de indias- 
enfermas por el primer Arzobispo D. Fr. G^ónimo Loayaa. Es vos co- 
mun que en esta casa se halló por mucho tiempo un retrato de D? Gata- 
lina. Estableció rentas para ayuda de la subsistencia del hospital, y en 
la caja general de Gensos impuso un capital para que su producto con- 
tribuyese al pago de los tributos de varios pueblos de su dominio. Ea 
ellos costeaba una fiesta anual en que se repartía vestuario á los ciegoa 
que al efecto se juntaban. 

Murió muy anciana ea la época del virey marqués de Goadaloasar 
0622 ¿ 1629). 

CVAIkDI — GoNDX DB — El rey Femando Vil concedió este título en el 
año 1813 al general D. Josó Manuel de Ooyeneche y Barreda» caballero 
de la orden de Santiago, natural de Arequipa» en atención á los servidos 
que le his>, y en memoria de la batalla que bajo su mando ganaron las ar- 
mas españolas en el campo inmediato al pueblo de Guaqui de la provin- 
cia de la Pas en el Alto Pera el dia 20 de junio de 1811. El condado cor- 
responde hoy á su sobrino D. Josó Manuel, que también ha heredado la 
grandeza de España que el general obtuvo en 1846. Veáse GoycMohe, 

miAUBI—JuAv— Pirata inglés. Vino al Dañen con Bartolomó Gharp» 
j Eduardo Wolmen en 1679: disponían de ciento daonenta hombres apa- 
reates para las empresas que se decidieron á poner en obra. Peaetrsroa 
hasta la costa del mar del Sud. En piraguas y canoas se dirigieron al 
puerto de Perico donde tomaron dos baques y en ellos ciacueata mil pe- 
sos y muchos artículos de comercio. En el tomo 2? página 866 hemos da« 
do cuenta de los subsiguientes robos y crímenes que cometieron en la« 
ixwtas del Ghooó, Pera y Ghile, Muerto Wolmen, loe otros dos atacaron 



182 GUAR— GU— GUE 

«n 16d0 Coquimbo, y luego Arica en cayo puerto desembarcaron j ae bL 
co una heroica defensa con las milicias maTidadas .por el biiarro maestre 
de campo B. Gkwpar Oviedo. En los combates empeñados por los inTaao- 
res j que doraron siete horas, murieron Goarlen, su alférez que lleyaba 
la bandera inglesa, y Teintitres individuos mas. Se tomaron diesinneve 
prisioneros que después fueron ahorcados. Los demás se ausentaron en 
«US buques, regresando Á Inglaterra por el estrecho de Mayre. A. este 
€htarlen le llamaron vulgarmente en el Pera Juan Ghiazin confundiendo 
BU nombre con el del penitente de Monserrat. 

WARinBt— El Da. Gbbonuco Lofbz— Era Dr. en leyes en la Univer- 
flidad de Lima cuando esta se separó del convento de Santo Domingo en 
1672. Luego que se organizó la real escuela de San Mareos, y dieron 
principio los estudios en ella el año 1577, Q-uarnido fué el primer cate- 
drático de leyes. Ta había prestado importantes servicios como rector 
en 1575, y volvió á serlo en 1578. Aun se conserva su retrato en uno de 
los salones de la universidad. En 1591 asistió como letrado jurista al 4^ 
concilio límense reunido por el Arzobispo Santo Toribio. 

CMJDlf #— D. IsiDBO — Cura de Cailloma. En el año de 1800 emprendió 
€ÍL trabajo de sacar las aguas del rio de Choco para unas llanuras inmedia- 
tas. Lo consiguió por medio de una acequia que abrió con singular cons- 
tonoia, venciendo ásperas dificultades é invirtiendo mucho dinero y pól- 
vora. 

OVElUtA— D. Fray Alonso — de la orden de Santo Domingo. Tomó el 
habito en Lima en 16 de abril de 1547. No sabemos cual fuó el pais de 
su nacimiento; pero sí que ora un exelente cantor, y que estando dedica- 
do á su ejercicio de coro, fué electo prior- Pasó después & Guamanga 
obligado por la falta de salud, y aun estuvo algún tiempo en el convento 
de Arequipa de que fué prior. Felipe II premiando las virtudes de este re- 
ligioso, le presentó para obispo del Paraguay en 27 de setiembre de 1577, 
cuya noticia le sorprendió por que no esperaba ni habia pretendido tma 
dignidad de que se creía distante. El rey hizo los gastos necesarios para 
la espedicion de las bulas; y el virey D. Martin Henriquez y el Arzobis- 
po Santo Toribio, todos los que demandó su consagración; porque era 
absolutemente pobre y falto de relaciones para procurarse recursos. 

Después de asistir el obispo Guerra al concilio limense de 1582, mar- 
chó para su diócesis donde se levantaron contra él fuertes enemistades 
por la severidad de su condición, y por la rectitud con que manejaba los 
negocios de su cargo. Creció á tal punto el disgpisto, que sin res- 
petar la humildad en que vivía, ni su asidua contracción á socorrer 
la indigencia, se atrevieron sus malquerientes & hacer un tumulto popu- 
lar para matarle. Acaudilló este desorden el alcalde de la ciudad de la 
Asunción; y habiendo ocupado la casa episcopal, maltrataron con g^olpes 
Al prelado algunos délos motiaiatas, Condujeronle preso 6 Buenos Airee» 



6RB 188 

y alK eBcribió i la corte remmoiando sti mitra, y pidiendo permieo para 
retíraree á sa oon-renio: mas el rey le nombró obispo de Mecboacan en 
17 de marzo de 1591. Hizo sa viaje yiniendo antes & Lima, y en su nne- 
va diócesis fálleoió en 1596, después de haber cumplido con celo sus debe^ 
res, fondado un convento de sn orden, y el monasterio de CarmcUtas Des* 
calzas. 

CVERftA — Vr, Avbbosio— de la drden de Santo Domingo. Se recomen- 
dó mucho por su celo y esfuerzos en favor de la humanidad, cuando Li» 
ma se vi6 afligida en 1559 por una epidemia que causó grande estrago. 

AüEEfti HE LA DAGA— D? Lucia— natural de Lima. Fueron sus pa- 
dree el capitán D. Alonso Guerra de la Daga que fundó un vínculo, y 
D? Agustina Calderón de Vargas personas notables y acaudaladas. Con- 
trajo matrimonio muy joven con D. Antonio Pérez de Mondejar, mayo- 
razgo que reunía & su calidad distinguida, bienes de fortuna y mérito 
particular. Su hermana D" Ana, casó con D. Sebastian de Sandoval oi- 
dor de Panamá; y su sobrina nieta de D? Juana Guerra de la Daga con el 
coronel D. Gerónimo Boza y Solis de la orden de Santiago Marqués de 
Casa Boza. 

D? Luda adquirió relación de amistad con Santa Bosa por medio de 
D? Isabel Mejia, y dice el padre Melendez en su obra "Tesoros verdaderos 
de Indias*' que la Santa le pronosticó habia de ser religiosa y fundadora 
de un convento. Pasado poco tiempo, perdió D? Lucia á su marido y 
cuatro hijos. Viéndose viuda y rica, consultó con su confesor el plan que 
habia formado de crear un monasterio de monjas de Santa Catalina; y 
como se lo aprobase, trató luego de ponerlo en ejecución. No le faltaron 
ii^convenientes; pero supo vencerlos su resuelta y animosa voluntad. 

Levantóse el edifício do la iglesia y convento á ospensas de D? Lucia 
y D? Clara su hermana, gastando en ello crecidas sumas, y ayudándolas 
con sus haberes el licenciado D. Juan de Bobles. Hizóse la fundación en 17 
de enero de 1624 previas las licencias y trámites correspondientes. Las 
dos señoras, modelos de desprendimiento y constancia, tomaron el hábi- 
to siendo sus madrinas las hijas del virey marqués do Guadalcazar, en 
10 de febrero de 1625 con otras que completaron el número de treinta y 
tres monjas. La primera tomó el nombre de Lucia de la Santísima Tri- 
nidad y de la Cruz. Entre las demás se cuentan D? Angela de Haro y 
D? Isabel ^astaño, que pasaron del monasterio de la Concepción, y dos 
que vinieron del de Santa Catalina de Arequipa, Ana y Leonor Cornejo, 
las cuales tiempo después se regresaron Á dicha ciudad. Fué muy obser- 
vante de su estado y religión, y en 18 años continuos se ocupó de todos 
los oficios de trabajo mecánico como cualquiera otra monja; y prescin- 
diendo de su gerarquia de abadesa, que le duró hasta su muerte confor- 
me ala bula de la erección del monasterio, todo lo consultaba ásu her- 
mana que era priora, sujetándose á ella con ejemplar y sincera humildad. 

En el desempeño de su cargo, fué muy puntual y escrupulosa, y por 



tu QUE 

tefco mereoiólA mas alto oonflanza de loe anobispos, qod la tratabaii f¡ad 
la mayor contemplación j la presentaban como ejemplo á los demaa con-> 
rentos. El Arzobispo Ocampo quiso trasladarla á otro monasterio que 
necesitaba de reformas, para que ensefiase con sa acertado gobierno á 1» 
eomnnidad* 6 hiciese tíyíc i las que la componían» como yerdaderas re- 
ligiosas. 

El caudal impendido en la fundación j f ¿brioa del monasterio de San- 
ta Catalina por D? Luda y su bermana, montó 4 140,4¿1 pesos; y no 
dejaron renta alguna reservada jtara sí, pues cuanto poseiatt lo dañaron 
al couTento, quedando sujetas á pobreza y necesidades como las tiltimaa 
desvalidas monjas. La celda de D? Lucia era la mas desprovista de co- 
modidades. 

Con BU sebera y económica administración pudo la abadesa cubrir latí 
exigencias de la casa y hacer garandes ahorros, que unidos á nuevos in- 
gresos, sirvieron en su período de gobierno, para reedificar los coroB, 
claustros y oficinas, en cuyos objetos consta haberse gastado come cien- 
to veinte mil pesos. 

Entregada i una vida penitente, se vistió de una tela áspera de piel 
de Camello, sufrió disciplinas cilicios y otras mortificaciones agitando sus 
fuerzas por falta de alimento. Falleció el dia 27 de mayo de 1649 yass^ 
tieron á su entíexro el virey, el Arzobispo y las corporaciones. En las 
honras igualmente solemnes que se le hicieion, predicó su confesar el 
obispo de Guamanga D. Fr. Cipriano Medina. 

Ademas del padre Melendez ya citado, escribieron acerca de la vida 
de esta célebre religiosa, el autor de la historia franciscana Fr. Diego 
de Córdova; el padre Fr. Cipriano Herrera, en él prólogo de la vida de 
Santo Toribio, el obispo Medina y otros autores. 

El estenso y cómodo convento de Santa Catalina sirvió de asflo á 160 
monjas de la Concepción con motivo del terremoto de 1687 y & mu- 
chas beatas de la casa de Amparadas que permanecieron aUí dos a&oe^* 
Vedde Bohles, D, Juan den- 

CUEREA M LATEAS— D. Matías— natural del Pera. Estudió en el co- 
legio de SanMartin y en la Universidad de San Marcos. Pasó á España j 
perteneció á la de Salamanca, donde adquirió gpran crédito por su talento 
y laboriosidad. Imprimió aUf en 1688 su obra. "De legibus et armis 
tractarum:" y en Barcelona en 1636 otra que tituló ''Opinionis perículs 
salmanticffi sublata." Volvió é América y fué inquisidor de Cartagena. 
No sabemos de su carrera más que las antedichas noticias sacadas del 
libro Sol del Perú, de D. Francisco Antonio Montalvo y de la biblioteca 
de D. Nicolás Antonio. 

CIJRUEO — ^Aausmr — Capitán de salteadoi'es que se hizo temer en 
Lima por sus robos y hechos atroces, y fué por algún tíempo el terror de 
los valles circunvecinos. Fué ahorcado en esta capital en 18 de octubre 
de 1805. 



6Ufi 185 

MlfAEAY IIVmAniiU'— El Licsnoiado— natural de Moqaegoa» 
y coya familia poseyó una yara de regidor. Fué en 1649 el primer maes- 
tro de Gramática que Hubo en dicha ciudad. Después se ordenó de sacer- 
dote, y fué Tisitador del obispado de Arequipa y benefactor de la iglesia 
Matna de Moquegna. 

WKVARA — £i* Db. B. Bsbkabdiko— Estudió en el colegio de San 
Martín de Lima y f u¿ oidor de la Audiencia del Nucto Beino de Grana- 
da. D. Frandsco Echave que lo dice en la obra "Estrella do Lima," no 
indica el pais en que aquel nació, ni dá otra noticia. 

ttVBf AEA — ^Vasco db— Capitán español ardiente partidario de D. Die- 
go Almagro. De su yenida al Perú no hemos hallado nctictas, pero cree- 
iños con fundamento que se hallaba en Piura cuando aconteció la prisión 
del Inca AtahuaUpa. Sirvió en la conquista del reino de Quito 4 órdenes 
del capitán Sebastian de Velaloaar; y concurrió después á la entrevista 
de D. Diego de Almagro en Biobamba con el adelantado D. Pedro Aira- 
rado que Tino al Perú con una espedicion de tropas de Guatemala. 

En 15d5 estando D. Francisco Pisarro en TmjiUo, apareció allí N. Oa* 
saHeja publicando que Almagro era gobernador de Chincha, y que ól lle- 
vaba la real provisión que contenia su nombramiento. La noticia alean- 
aó á D. Diego en Abancay. Como Pisarro hiso comparecer á Casalleja, 
averiguó que solo tenia una copia que le habían dado en Bspafta los 
agentes de Almagro, y que su hermano Hernando Pisarro trata el des- 
pacho original. D. Diego mandó á Vasco de Guevara que saHese del Cus- 
co con algunos soldados á alcanzar á CasaUeja, y con este motivo se le- 
vantó la vos de que se dirigia á matar al conquistador Pisarro. De esto 
se originaron alteraciones que costó trabajo atajar, así como el que no 
saliesen en persecución de Gkievara; el cual volvió al Cusco con Casalleja. 

Al regresar de Chile D. Diego Almagro se hallaba en el Cusco Her- 
nando Pisarro y sus dos hermanos, á quienes envió por mensajeros á Lo- 
renso Aldana y Tasco Guevara para que le dejasen tomar posesioii de 
su gobierno según la determinación del r^. Hernando los hiso regresar 
al campo de Almagro, y contestó que este podía ingresar con su gente á 
la ciudad y que ocuparía la mitad de ella» D. Diego Almagro entró al Cus- 
co de sorpresa y tomó presos á los Pizarros : Guevara cubrió con tropa una 
calle principal para asegurar el resultado de esa violencia. A poco llegó 
él mariscal Alvarado & Abancay con fuerza que obedecia al conquistador 
D, Francisco Pizarro. 

Almagro convocó una junta desús principales ofidales 4 que asistió 
Vasco Guevara, y en ella se acordó se intimase orden á Ahrüado para 
que se retirase ó se sometiese á la autoridad de aquel. Botas las hostili- 
dades Alvarado recibió un fuerte ataque en el cual fué vencido. Figuró 
Guevara en el combate al lado del intrépido Bodrígo Orgofles» pasando 
el rio por un vado peligroso. Las desavenencias de Almagro y Pizarro to- 
auuran mucho cuerpo: Guevara siempre estuvo en los consejos de Alma- 



mr OÜB 

gxo al oirse propoaioioiiet de pas de parte de Picaño, eon él fin de Baeer 
ki diriidoii de las gobemacioneB y oonaegfTdr la fibertad de aoB iMnaam». 
£<1 se opuso ooostantemeiite 4 que se les decapitase oomo lo inteaM»' 
Orgoftes^ 7 tné nno de los capitanes que jnraroit prooeder leabneirte y. 
sih lugar á ftoude en la oonf ereocia que se aoord6 turiesen en Mal» lo» 
dos gobernadores pasa el ayenimiento en ^e el padre BovadOla juaga* 
lia oomo arbitro. Hallándose Almagro en Chincba eon su ^érdto, Gue-^ 
Yara Tino con &. i Mala siendo uno de loe doce que le acompaflaron. Ka- 
logrados los objetos de la negociación proyectada, porque los de Pisarro 
quisieron apoderarse de la persona de Almagro, este se retira al Cusoo' 
según él parecer de Gueyara y otros, á pesar de que antee habían opsna-^ 
do se atacase á Pisaxvo. 

Almagro puso en libertad á Hernando FSzacro!» quSen marcbo con éí 
cgteito de sa kermano en seguimiento de aquel basta avistarlo en el 
campo de las Salinas cercano 6 la dudad del Cuzco. Hernando babia es- 
pafcido la tos de que contaba con algunos- oficiales del bando opuesto^' 
nombrando entre ellos á Quevara^ moa fuá solo una conjetura calqmnio-t 
sa. Este capitán discordó de los pareceres de Bodrigo Orgoftes en cuan- 
to Ib la elección d^ terreno y colocación de ítk artíBeria para el combate; 
qna ya estaba próximo y era inevitable. Biose la batalla de las Ralfnaa 
en qq» se distinguió y cayó herido y prisionero Vasco de- Guevara. 
. Este sofcrtó su desgraciada suerte desde la ejecución de D. Di^go de 
Almagro^ mas np se compKoó en la revolución que encabeaó él hijo de este 
al tiempo de ser asesinado D. iVajicisco Pizarro. Entre las cartas del rey 
qne para muchos oonquistadores trajo al Perú el gobernador licenciado' 
J>é Oristoval Vaca de Castro^ fué una la que recibió Ghievara: antes habia^ 
Baeonooido á Almagro el hijo en Gktamanga hallandoee de gobernador, 
Pero doayues de dejar esta ciudad sometida á la causa del rej, mardió £ 
unirse oon Yaca de Castro ¿ quien encontró en Jayancay se puso á so» 
órdenes. Hiao la campaña que el gobernador abrió contra Almagro, y co-. 
looado en el ejército- asistió á la batalla de Chiqkas que puso término & la 
guerra civiL 

Poeterionneste al oembínar Gonzalo Pizarro la revolución que acau-- 
ÜUÓ eentra el virey Vela, mandó desde el Cuzco ¿ Guamanga por la ar- 
tStteria que allá había dejado Vaca de Castro. Guevara la habia enterra* 
áo paca que no se aprovechasen de ella; mas ciertos indios la descubrie- 
ra en faena del castigo que se les hizo sufrir. Pasó Guevara á presen^ 
tañe al virey que admitió con agrado sos servicios. Destituido Vela por 
los oidoree, cuando entró Pizarro en Lima y se invistió del poder, le sir- 
vió Vasco Guevara^ quien aquel aboirecia. Cuando ya Gonzalo se pre- 
paraba para retirarse al Sur, tomando un protesto se vino Guevara del- 
eampaniento 4 la capital, y con otros salió de fuga en demanda del go^ 
bemador lícenoiado D. Pedro de la Gasea que estaba en el territorio y 
^^pff"'^ de competente ejército. Fueron perseguidos con actividad por él 
sapitna Juaa de la Texxt de coyas manos se e«c»pó Guevara después de^ 
babcK sido tomado^ 



r»..-."'^! 



GÜE-GÜI W 



Bu tiempo posterior 7 cuando priticipiarOtí én el Cü2co los desasocie* 
goj promoridos por Fnoicifloo Hernández Gircta, Yasoo de Gtterara se 
intolrpaso entre este 7 el corregidor Juan de Sastedra para que se evi- 
tase un rompimiento, 7 aun quedó en rehenes mientras ambos se enten- 
dían. Y coando 7a se vio estallar la revolución, Gueyara salió de dicliA 
dudad 7 vino & ponerse i disposición de la Audiencia que gobernaba el 
reino. Desde antes estuvo designado para que en consbrcii» de Girón re- 
presentase 4 los encomenderos 7 vecinos del Cuzco en las gestiones que 
se entablaran para que no siguiese abolido el servido personal de los 
indios. Guevara hizo la campafia contra Gii^n sirviendo en él ejérdto 
ieal á órdenes de los oidores, hasta que oendu7Ó la guerra con la caída 
^finitiva de aquel canillo. FnS casado oon D? Maria Henriquez, 7 
<ma hija su7a contrajo matrimonio con D, Juan de Escobar. Nada sabe- 
:mos dd fin de la carrera 7 muerte q«e tendría d capitán Tasco de 
Ouevara. 






OTnUM'--D. MjjruxK mi-teniente gweril de la real armada, caba- 
llero de la orden de San iváui, gentQ hombre de efimeafa» vire7 gobernar 
4or 7 capüan general de los reinos dd Ferd 7 Chile. Nadó en la villa 
He Aoiz, provinda de Navarra, de una üostre ftunilia 00706 asoendientes 
proceden de remota antigüedad; uno de eUos Pedro limenea de Oufariov 
MAor dd palado de Cabo de armeria de Sipodas que mas tarde poaeTe- 
ron por pñmogenitnra lee marqueses de An^a. Padre dd vire7 foé D< 
Carlos de Guirior Seftor de Yülanueva de Longuida 7 dd palado da 
Imarooain quien entre sus antepasados contaba al santo aposto! de la» 
Indias Rranclseo Javier. 

SI general Guirior hizo en la marina una dilatada carrera Ueaade me- 
redmiento 7 honras. Bu espedidones contra los moros alcanzó renom- , 

\/te por sus servidos, 7 en su permanencia en la ida de Halta las bm» ^ ' 
adLaladas distinciones dd gran maestre de la üostre orden hospitalaria <^ 

7 defensora de la fé cristiana» titulada de 8an Juan de Jemsalen de Bho- ^"^ 

das 7 de Malta. Guirior estuTO aateriormCAte en d Perd sagran lo dio« ^s 

en la rdadon de su gobierno; mas no sabomos en que época, ni la gn^ >^ 

duadon que tendría en algnno de los navios que se estadonaban tempo« 
raímente en d Padflco. Tocó i este general deeempeflard encargo de con» 
dudr por mar sucedvamente dos prinoesas una á Espa&a 7 otra ¿ Geno-* 
va con motivo de sus matrimonios; cii7a8 comiaones dignamente cumpli- 
das le hideron adquirirla estimadon pavtiealardd rey 7 de aqudlas rea- 
les personas. Guirior conservaba un riquídmo anillo que le toé destinado 
para recuerdo de una de estas fdiees drcunstandas. 

Ncmbr^Oe el re7 Carlos lU ^07 dd Nuevo Bdno de Granada d a&o* 
1778 riendo teniente general, 7 rdevé al de igual empleo también de ma- 
rina ba7lio Fr. B. Pedro Mejia de la Cerda Hazquésde la Tega de Ax-' 
mijo profeso en la orden de flan Juan. La ópooa dd gobierno de Guirior 
«n lá Nueva Graiftadase reeuerda con saüsüaceion porque ella fué mar- 
cada oon liedlos laudables que aeredtta»» moderados é ínteres por el; 



77! 



188 GÜI 

progreso del peU. Quizior dict^ di^KNrickmeB y oortabo principios libe- 
rales entonoes, en bien j estenoion del oomercio, de la agrícoltnpa» mine- 
ria, ganadeziAy fábricas y otras industrias. Hizo erigir nnevas parroquias, 
orear un seminario de ordenandos y establecer una Biblioteca piSblica en 
Bogotá el año 1774. En su tiempo y mediante sus atinadas providencias» 
qnedaxon reducidas las tribus de indios bárbaros conocidos por los Moti- 
lones, para cuya empresa cooperó con dos mil pesos de su pn^iedad par- 
ticular. Trabajó con eficacia para que las diócesis de Quito y de Panamá 
sufragáneas del Arzobiq^o de Lima se incorporasen á la metropolita- 
na de Santa Fé desde que en lo temporal dependían del Tireinato de sn 
cargo. Hizo yaler las mismas razones en cuanto al obispado que se ba- 
bia resuelto crear en Cuenca. Dirigió al rey representaciones contra las 
tarifas de exagerados derechos que se cobraban; y en su tiempo no se 
prestó á la fijación de nuevos impuestos. Hizo mucho para la supresión de 
algunos pequeños corregimientos: promovió se señalase sueldo á los cor- 
regidores, y se ocupó de las reformas que ezigia la administración de 
Justicia^ no menos que de perseguir los muchos abasos que á la e o m b im 
de eUa se cometían. Sdioitó se completase la Audiencia erigiéndose una 
sala eíq>eoial para las causas criminales, y opinó por la estincíon de la 
Audiencia de Quito, que era perjudicial á mérito de las constantes dia- 
oanoiones enconos y parcialidades de sus ministros. Ghürior era de sen- 
tir que las plazas del consejo de Indias se diesen á los que hubiesen sido 
i oidores en América como esperimentadoe en los asuntos y conveniencia 

de estos reinos. Lleró á efecto la f undadmi de un hospicio en que fue- 
ron recogidos los mendigos, y de otro para asilo é instrucción de espóai- 
tos. Dividió en cuarteles la capital de Bogotá que según el censo prac- 
ticado tenia 1$»888 habitantes en 1770 casas. 

Insistió y logró que se erigi^M una real UniTenidad á pesar de 2m 
oposición de la orden de Santo Domingo en cuyo convento se espedían loe 
grados: pero no convino en que se estableciesen otras en Panamá, Car- 
tagena y Popayan por no haber recursos- para ello y no encontrarse en la 
primsora sugetoe Idóneos para ensenar ni siquiera interinamente lati- 
nidad y otras facultades, ni aun discípulos que concurrieran al estudio» 
El situado que de Lima se remitía para sostener la tropa y f ortalesaa 
del Istmo, montaba á aOO mil pesoSf y de Méjico se contribuía para las 
de Cartagena y los guarda costas. Las casas de moneda acuñaban 9 mil 
marcos dejando corta utilidad ácausa del pago de sueldos á empleados* 
Las rMitas de tributos eran recaudadas por snbhastadcres que oprimían 
y robaban á los indios: así, deda Gnírior que aquellos se enriquecían sin 
haber otro resultado que males para la esquilmada hacienda; y que cuan- 
do los cobraban los ocorregidoree, como estos carecían de sueldo, desaten- 
dían la recaudación y quebraban con frecuencia. Fué su parecer que se 
estancase la oasoarilla, que se aumentssen los guarda costas, y se em- 
please el rigor contra los contrabandistas que dañaban al comercio y al 
Bracio esoandaloaamente. En Portobelo los ingresos fiscales no Aega b an. 
ú nueve mil pesos» y los gastos pasaban de veintiún míL Hemos hecho 



GÜI 189 

eotOB estaraotofl déla memoria qae D. Mannel de Gairior entrega en ene- 
zo de 177G á sa sacesor el teniente general de marina D. Manuel Anto- 
nio Fknee. £n ella habla finalmente de la decadencia de las rentas en 
Quito por el abandono 6 poca fidelidad de loe que las administraban, j de 
las defraudaciones descubiertas en Cartagena que merecian mucha aten* 
oion 7 seToros castigos. 

• Nombrado él general Gairior Virej del Perú, se embarcó en Cartage» 
na y cruzando el Istmo vino do Panamá á Paita, desde donde siguió su 
▼iaje por tierra hasta Lima en cuya capital ingresó el 17 de julio de 
1776 tomando el mando de su antecesor el teniente general D. Manuel 
de Amat. 8b entrada pública fué en 3 de diciembre, y su recepción en la 
Universidad el 13 de julio de 1778 pronunciando la oración panegírica el 
rector de eUa Dr. D. Joaquín Bouso Yarda. 

Gutrior no tuvo desarenencias ni motiyos de queja de los obispos que 
le dieron pruebas de prudencia y celo en cumplir sus deberes. Al paso 
que se fijaba en las privaeiones que eeperimentaban los párrocos lamen* 
tsado que no se consagrasen á servir las doctrinas muchos distinguidos 
noerdotes; censoró la propensión que tenian á ausentarse y vivir fuera 
de sus diócesis y de atentar contra la real jurisdicción. Ambos desvioa 
reprimió el virey de una manera enérgica, y privó de su beneficio por 
oonoordia con el obispo de Guamanga, á un doctrinero incorregible, reo 
^ los mas grandes exesos. C!ontribuyó á la división de algunos curatos 
cuya estenoion embarazaba el adelaato de la enseñanza y practicas re* 
|i|^osas: y autorizó la supresión de uno de los dos párrocos de Pisco, 
población disminuida y decadente que no alcanzaba á mantenerlos de- 
oentemente. 

En concepto del virey las comunidades hablan mejorado en su disd- 
plina y en la observancia de sus constituciones: la visible baja qne se 
advertía en el nómero de los frailes, la causaba en su opinión la falta de 
los curatos que antes les pertenecían, y el recaer las prelacias en reügio* 
sos de saber y prudencia que se elogian sin los manejos y desórdenes que 
en otros tiempos. Cita en su relación de gobierno como único caso cier- 
tas irregularidades qne hizo corregir en el capítulo de San FrancÍBco.. 
Igual juicio forma aoerca de los conventos de monjas en que habían de* 
•iq;Mrecido los antiguos disturbios, advirtiendo que solo se había espe- 
rimentado en el recoleto del Prado el funesto efecto de la desunión de 
kw ánimos que tuvo que remediar con medidas represivas el Arsobispo 
D. Diego Antonio Pbrada. El padre Fr. Josó Miguel Duran Prelado de 
la Buenamuerte, fué enviado preso al Callao por el virey á mérito de ha- 
ber eetraido de Palacio sin conocimiento de dicho virey, á su capellán el 
padre Mm iti^I Castellanos. 

. Guirior llevó á efecto en 19 de agosto de 1776 la real disposición de 
iH^lioar el edogio de San Pablo en Santiago de Chile, que fué de los je* 
snitas» á un colegio real para hijos de caciquesé indios nobles áfi]zd& 
que se les instruyese en la rdigion, primeras letras y otros estudios. 
También en las ciudades del Alto Perú se adjudicaron las pertenencias 



m GüI 



de las regoUres de la eetingnida oompaftia, á objetos pxorechosoe j se- 
gtm las neoesidades de aquellas. Lo mismo se Torifioó en GnancaTéUoa, 
y el eolegio de Moqueg^oa se destinó en 16 de noriembre de 1777 á los 
mSfdoneros recoletos de San Frandsco pertenecientes al de Propaganda 
flde de Tarija. Bicho colegio por decreto de 6 de marso de 1768 se halla- 
ba ocupado por los franciscanos que desde 1748 tn^ieron en Moqnegaa 
nn rednddo hespido. El rey oyendo la reclamación qne hicieron, mandó 
te les conservase en él colegio por cádnia de 15 de jnlio de 1778, quedan- 
do esólnidos aquéllos misioneros por entonces, pues mas tarde lo oonsi. 
guieron: Teáse fü tomo 2? página 447. Gmrior restableció la iglesia de 
ks Desamparados de Lima que estaba cerrada desde la espulston de los 
Jesuítas; nombró dos capellanes que se encarg^aron de todo lo concernien- 
te al culto. Colocó también en la casa anexa al templo, un sacerdote pío* 
fesorde latinidad; y con esto, hedió á solicitud de Tarios Tednoe, quedó 
plantificada una importante aula de enseñanza pública de aquél idioma. 
De igual modo destinó dos eclesiásticos (1779) para que continuasen la 
costumbre de los jesuítas de predicar y confesar en las haciendas cor- 
ennrednas, y á cada uno le dio la dotadon de 860 pesos al año, que saldzia 
áe las mismas fundaciones que estaban hechas con tan |ñado60 objeto. 
El Yirey atendió & las misiones en lo posible dándoles las asignadoaes 
que les correspondian; y á las de Chüe y ChfloÓ se enTiaron ornamen- 
tos sagrados y diTcrsos otiles, tomándolos de las existencias déla es- 
tinguida compaftia. 

Cada uno de los dies hospitales que haHa en Lima era dirigido y ff- 
g^Oado por un oidor de la Audiencia en calidad de jues conservador, á 
exepcion del de la caridad destinado & la curación de mujeres blancas él 
enal fué muy atendido por el mismo virey. La casa de espositos llegó 4 
tal abatimiento que no se encontraba quien se atreviese á admimstrar^ 
la. Guirior le adjudicó en 27 de agosto de 1777 y 11 de julio de 1779 al- 
gunas buenas memorias procedentes de los bienes de los jesuítas, y con- 
dgfuió que varías personas acomodadas se comprometiesen & contribuir 
por meses con un auxilio pectiniarío: ól les sirvió de ejemplo obligándose 
k erogar den pesos mensuales que pagó de su peculio mientras perraa* 
nedó en esta capital. Disertó en la memoria de su gobierno sobre fA 
mal estado de los caminos, la falta de puentes y de cárceles en los pue- 
blos; mientras que no mendona ninguna obra de mejoramiento hedía 
en su período: sin embargo de lo cual no seremos tan rigurosos en cul- 
parle de una manera absoluta, porque este virey se vi6 para todo res- 
tringido y contrariado por el visitador general Aredie, y durante ni 
mando tuvo atendones y cuidados en que luego interesaremos á nnea- 
tros lectores. Se ocupó igualmente de recordar la calamidad esperimen- 
tada en los campos de no poder cosecharse d trigo, que habia que red- 
bir de Chile, y que en mucres tiempos el Pero después de abastecena 
esportaba los sobrantes de dicho artículo. Esa desgrada produje la reba* 
ja délos censos que se hixo ya estable, y fué aprobada por él mj, siendo 
de no poca eaUM ^ decadencia consiguiente de los diennoo. Al 



GÜI tól 

Uempo que la indiiatria rosal se Tela zodflada de obetáooloa pan ie»te^ 
bleoeane, él precio de loa esclaTos ¿su internación en el paia había ailbido^ 
y ae aoatenia en 600 peaoa por indi^üoo. 

En beneficio de la agncoltnra mandó el rej en drdon de 80 de abnl. 
de 1776 que todaa laa barinaa aobrantea en enalqniexa de ana dominios, 
de América» pndieeen eatraerae librea de darechoe para loa pontea qaa. 
oon^iniera 4 aoa dne&oa. Se dad^ de ai éata oonoeoioa oomprenderia á loa.' 
larigoe que ae traian de Chile; y aonqae Gilirior lo dadaró así y ae apro* 
\^ en real orden de 29 de agoato de 1777, ae formó on litigio en qpoei- 
don á eaa medida. Gnirior con la mira de íatoreoer el comerdo dejdr 
al arbitro de loa daeñoe de loa baqnea tocar ó nó en el puerto del Callao, 
y qoepndieaen ir directamente á loa que lea aoomodaae: libertad que an-r 
tea lea era yedada» con no poooa qoebrantoa y retardo en loa viajea. Se- 
fprmó la coatombre de exigir dereohoa en todaa laa aalidaa y entradaa de 
loa poertoflir moltiplicandoae loa regiatroa y oan o elac io nea que caoaabaa 
Sndebidoa gaatoa, y abolió elin^neato de media anata qoe ae cobraba 
á laa naTea y k ana eacribanoa. Todo loaprobó el r^ en realea ócdenea de- 
4 de febrero y 20 de abril de 1777'. 

Chürior, en cnanto eatuTo á ana. aicancea» fáToredló la indostria minera 
y fomentó con diyeraaa di^MMÓcionea el deaagüe de loa mineralea y el qne 
laa fondicionea ae faeilitaaen» Y obaerrando élatraao y loa gaatoa y perdi*^ 
daa á que cataban eapuaata^, manileato al rey lo útil qne aeria c<mtratar 
en Sajonia peraonaa entendidaa y praoticaa ea la materia, qne Tinieaen' 
al Perú áreformar errorea é introducir útilea mejoraa en el nao del azogoe 
y beneficio de loa metalaa. La mina de GoancaTélica ae hallaba en mía 
gran decadencia» y no era f Kcil levantarla del abatimiento qne amenaaa* 
ba mayor carencia de aaogoe. Ya por eatOj como por evitar k loa atraaa* 
dea mineroa la neceaidad de tomarlo 4 predoa exhorbitantea, pidió Qni* 
rior al rey ae hideaen remeaaa de Almadén, trayenddaa loa boquea de 
gnena qne vinieaen, á coaleaqoiera otroa, para qne hubiera on competente 
repueato que aalvando alguna eontingenda deagradada» pudiera dlatri* 
buirse i equitativo predo. El virey cdebró un nuevo contrato de aaogoe 
eon D. Kioolaa Saravia arrendatario de la mina de Santa Barbara eadn- 
yendo al gremio de mineroa del manejo que en eUa había tenido: con cata 
diapoaidon acordada con el viaitador general, empeló & eaperimentane 
ima ventaja de importancia paca la minería en la mejora dd predo de 
aquella producdon. Maa Qmxkxt ae negó aiempre 4 laa aolidtodea que ae 
le hadan para que conoedieae indica mitayoa para emplearloa en loa tra- 
bajoa de Guancavelica, porque protegía la libertad de aqudloa infdioea 
de tantoa modoa perjudicadoa y opnmidoa. Eficacea fueron laa palabiaa 
oon que loa recomendó 4 an aooeaor, y loa doroa pero juatoa tórminoa de 
que ae valió para condenar el aiatema de loa repadcümientoa que cevaban 
la avides y d criminal mon<q;K>lio mercantil de loa coixegidorea. Níognn 
virey eacobió con maa detendon aobre eata materias ninguno rdari q n^ 
¿raaeamente loa abuaoa de eatoa ftmejonarioa, ni loa artífidoa de qne ae 
para re{>et¡r de un modo Uidto eaea repartímientoa qoe enipobis&- 



títok á lóe indios, y para impedir en sos distriios iodo oomercío qlié 9é 
kktentara hacer por maiioa que no faeeen las suyas. Gnirior prohibió y 
persiguió por medio de órdenes sereras, el que mas de una rez dentro de 
sus periodos de mando, practicasen los corregidores aquellas franduleU' 
tas negociaciones qtie ocasionando rezagos en el cobro de los tributOiB^ 
herían de lleno los intereses fiscales. El rey ordenó se le informase sí 
Conyendria estingdir los repartimientos: se siguió acerca de eHo un abul- 
tado espediente; mas el visitador Areche demoró dai' ctlenta de A coma 
si aguardara que una esplosion hiciese fuerza al g^biefiío para sancionáis 
un acto inescusable de justicia y razón: no soportaba sin euTidia las 
ilustradas oouTicoioneB ni el espiritil de liberal rectitud que guiava al 
Tirey en sus procedimientos. 

Tomemos Uno de los trozM que abiüidiin en lateladon de su gobiéínio 
para que se compruebe lo que acabamos de escribir con respecto i su 

justificación y humanidad con los indios "Siempre he tenido por 

** mal fundada la razón qtte se pretende tomar, de la pereza de los in- 
" dios, para ccdorir el manejo y trato que con ellos se obserya, porque 
" desTanece este modo de pensar lo que todos i^en en los sugetos de aque^ 
" Ha nación que moran en ésta ciudad. Aplicación conocida á las artes 
** y oficios; trabajo constante y reglado, costumbres ciyiles, aseo, limpie-^ 
** za y aun gala» pendiendo esta cultura de que, & sombra de los españoles 
" y en su oompafiia, proouxtal ixttitarios, y nadie lea hace yejadon impu- 
** nemente, ni despoja del fruto de sus sudores, que les queda i salyo pars 
** emplearlo en su provecho. En los opuestos fundamentos estriba la mi- 
** seria de los mismos naturales que habitan las provincias de su primer 
** domicüioj donde nada se puede decir qtie tienen propio, y su trabajo 
ha de ceder precisamente en ajenas ganancias. ¿Para que han de soli- 
citar con viveza cualquier logro, que no ha de serles ótíl ni producid- 
*' les otro distintivo qlie el de sujetarlos i mayores empeños y obHgacio- 
** nes, segon él concepto que se hace de lo que tienen adquirido? Por 
** otra parte, qu¿ natural fiojodad ó negligencia pttede tenerse por inoor- 
" regible en unos hombres que no habitan sino pueblos, donde la polioia 
" no ha introducido otras necesidades sobre los primitivas, que por b( 
" pueden satisfacerse con muy corto afán, ni apenas tienen otros oficios 
** que el de arrieros ó labradores» los que ejerdf an ciertamente como 
** convienen, siempre que no esperAn subsistir i meroed del jornal que 
" debe producirles el servicio & que se dedican?** 

Son sus quejas muchas veces impertinentes y sin objeto que admita 
legal remedio; en no pocas se interponen con falsedad y dolo, princi- 
palmente cuando se dirigen por ajeno infiujo; pero siempre las oí con 
«« agrado y despacha con prontitud. 

"En las innimierables ocasiones que han recurrido á mí con motivo 
" de los agravios que han creído recibir de los perceptores y guardas 
" de alcabalas, me he visto en el estrechó conflicto de ser inacsequible él 
" cabal descabrimiento de la verdad. Es de sospechar que se hagan al* 






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* I^ÓB. frañcUie por bu, miodio y á e^^paldaa de st^ prÍTilégió/pero tam-' 

*' bien eQ reoónope lá necesidad cine interTÍene de que éste. no se altere,'^' 

*' de qíie'no M turbe ni inij^ida él oomeroio de sus pobxes frutos, de cura 

' embarazada eíapediciou Tendjir^n por muoboB ladps efectos del mayor 

pe^uioio. Kn esta materia aseguraré á TyC que jamas pudo eacWeottr- 
*' se en forma oúal era la parte en que residía la injustígúi del prooedi- 
" miento, pues aunque la proponian los quejosos eón la mayor rerosi- 
'**1müitud 7 puntualidad en los hechos, por acaecer estos yáingriamente 
'f en lugares despoblados y por su misma naturaleza, se' hacia siempre 
^''dificil la prueba, f aun del todo imposiblef á unos infelices sin fuerzas 
V ni proporción* para sostenerla contra personas de mayor poder y yali- 
**"^ento, & lo menos en -rirtud de su empleo, en quienes era urgente 
*''el ínteres de que se frustrase. Desgracia que trasciende á t^doe los 
** asuntos de aquelloai naturales, porque sabe el que los ofende que ;io 
^'' les es dable seguir una instancia, y que si la emprenden, hacen en 
** ella mayor pérdida que la que c<m8iguen en el rencimiento." 

Apenas había Guirior entrado en el PertS, cuando acaeoié la trágica 
«rnerte del corregidor de Chumbivilcas D. Gerónimo Sugasti, tf quien 
asesináronlos indios tumultuariamente en el pueblo de Yelille por causa 
del repartimiento. Otro motín ocurrió el afio 1777 en él pueblo de Llata 
provincia de Guamalies: costó la TÍda al capitán D. José de la Cagiga cu- 
fiado del corregidor y yerno del que le antecedió; por cuyas relacionea 
era interesado en loe negocios con los indios. Guirior que i>or medioa 
prudentes habia estínguido la alteración de Velille confiriendo la auto- 
ridad á persona de honroso comportamiento, adoptó en cuanto i la re- 
Mion de Llaia medidas prontas y yigorosas. Buyió al capitán de ejér- 
cito de la guarnición del Callao D. Juan Sarage con 50 Tet éranos que 
iueron reforsados en Tarma, y le acompañó con el Dr. D. Gabriel Gkillo 
en calidad de asesor para que restableciese el órdten, formase juicio & 
los reos, y. pronunciase sentencia, dando cuenta antes de ejecutarla. Be- 
■^taron 17 delincuentes condenados & muerte, y 53 & presidio, destierro 
gr otras penas. El yirey hizo cumplir algunas de estas; mas no las capi- 
tales, j minoró el ndmero de los reos de ambas listas pasando él proceso 
á la sala del crimen que no llegó á terminarlo. 

La misma suerte cupo & otra causa formada oon motivo del levantamien- 
to habido en la provincia de XJrnbamba el 22 de octubre de 1776, El obis-. 
po del Cusoo D. Agustín de Gkirrichategui marchó á sofocar aquel desor- 
den; empleó al efecto su persuacion y esforzados afanes, de tal manera que 
al cpnseg^rlo, le asaltó una grave enfermedad y murió el 28 de dicho mes, 
pidiendo indulto y olvido para los criiQinaleB de aquella sedición. Él 
<x>n'egidor libró la vida por medio de la fuga, y al presentarse en Lima 
^idió fuerza para someter A fuego y sangre 4 los sublevados. Guirior se 
negó á semejante demanda, y le relevó con persona de confianza y á pro- 
|»ónto para ácraigar la tranquilidad. 

£3 corregidor, de ^uailas marqués de Casa Hermosa propuso se supri- 
miese ú rispartimiento en su provincia, con tal de que so le aaegorase la 

25 



194 (JÜI 

reata de ocho mil peeos^ que se xeooiim o<m una pequefLa anota qae pt^ 

ra ello contribuyesen los indios. "El virey se decidió i hacer este ensayo 
snjeto & la aprobación del rey; prestándose el visitador Areche ¿ adoptar'^ 
lo después de las dilaciones de una pesada sustanciaciMí, y de que la ma^ 
yor parte de los pueblos habian aceptado el proyecto obligandoae 4 su 
cumplimiento: mas el espediente pasó ¿ España y no tuvo el resultada 
que debiera. Al poco tiempo se sublevó- el pueblo de Tungay hostilizado 
por el receptor de alcabalas; que si no se ausenta prontamente, habria 
perecido en la violencia del motin. Fué mas grave y temible el que es- 
talló en Huaráz sirviendo de protesto la actuación de matrículas para 
los tributos. El marques de Casa hermosa se valió de la sagacidad y as- 
tucia que como hombre sereno pudo ejercitar en el centro de la mism» 
multitud, y consiguió socegarla haciendo entrar en razón í loe que la- 
acaudillaban. 

En tanto que estas conmociones iban dominándose, acaecían en Are^ 
quipa sucesos de mas entidad y trascendencia. El corregidor D. Balta- 
sar Senmanat participó al virey que de^Kíes de circular muchos pasqiii- 
nea y papeles anónimos muy ofensivos a la real autoridad, empezaron S^ 
cometerse exesoa y desacatos á la sombra de la noche por crecido núme- 
ro de personas que se disfrazaban para disimular su atrevimiento, y que 
se dirigian con la dirección y concierto que no se advierten en los impe- 
tuosos desmanes de la muchedumbre. Luego se imitaron estos atenta- 
dos en Moqueg^ua y Cailloma; y lo mismo se esperimentó en Guancave* 
lica. Cuzco, Guamanga» Gnanuco y Pasco, Conchuoos y Jauja, haciendo 
uso de pasquines incendiarios enteramente conformes y oon iguales ma- 
nifestaciones y descomedimientos por parte del pueblo. En Iiambaye*> 
que se habia hecho sentir antes una alteración ejecutada por los mula- 
tos para que no se lee gravase eon nueva contribución en la revisita que 
aUÍ se actuaba. 

Todos estos sucesos hacian sospechar que existia en el país un desiig- 
nio oculto cuyos preparativos se combinaban al abrigo de la ignorancia 
y resentimiento de la masa de habitantes. Conociólo el virey quien por 
medio de pesquisas judiciales esperaba ver con claridad los hüos y mo* 
toree de las inquietudes: no así el terco visitador Areche que no estu- 
diando las causas perceptibles, ni apreciando el valor de ellas, no se ocu- 
paba de cortarlas radicalmente, y sí de dictar resoluciones ajenas de la- 
situación para acrecentar las entradas fiscales con peligro, disgusto, j 
resistencias palpables. 

El virey logró que en el Cuzco se descubriesen las tramas urdidas por 
los que se proponían el desarrollo de una general perturvacion. El cor- 
regidor D. Fernando Indan y Yaldes ayudado por el Cabildo y vecino» 
notables, tocaron la evidencia de que algunos mestizos artesanos influ- 
yentes y acomodados, eran los autores de aquellos propósitos apoyado* 
por un sog^to notable (D. Lorenzo Farfan) hijo legítimo de persona de- 
not(»ia hidalguía, y que gozaba de empleo y honores. Seguido un proceso 
oon todos sus tramites, tres de aquellos fueron condenados á muerte da 



liorca» lo mismo que el cftcique de Piaao en la prorincia de Oaloa D. 
Bernardo l^tmboaeso mny onlpable por el oreoido námero de indioe qne 
tenia aednoidoa y en morimiento para la empreea; y como hnbieee fngc^ 
ño, B» le impnso la pena en rebeldía lo mismo que á nno de eos principa^ 
les oómplicas. Loego qne el Yvrey recibió los antoe, la sala del crimen de 
la Andiencia confirmó la sentencia» ampliándola á cnatro reos mas, acre* 
dores también al ultimo sapticio. El Tirey tnvo la ooMnra de ordenar se 
«nspeadiese la ejeeneion en el caso de que por ella se temiese wlgun. tram* 
tomo popnlar, remitiendo i Lima les reoss y prerino al oovonel D. Hi- 
guéí Torrejon la sostnriese oon tropa de oonflansa qne'aonartelama del 
* regimiento de milicias de sn mando. Veriflcóso el castigo sin difiísnltad 
algnna, y en seguida se efectuó en la persona de Tamboaeso evya pri* 
«ion se había llegado á oonseg^uir. Este ejemplar puso per enténees tór- 
. mino á la inquietad del Onsoo quedando el orden restablecido. 

Sn Arequipa un grupo de motinistas reunido fuera de la ciudad, en* 
tió en ella de noche» acometió & viva fuerza la casa de la Aduana, des« 
trozó sus oficinas, rompió pi^>eles, y se tomó tres mil pesos dejando gra* 
▼emente herido al oficial mayor interventor. Fuá robada una tienda pu« 
l)lioa cuyas mercaderias importaban 80 mil pesos, y después de hacer 
igual saqueo en casa del oorregidox^ se dirigieron los turbulentos á las 
eajas reales en que habia una existencia de 200 m£L mas no realizaron su 
intento porque un empleado de ellas les persuadió de que acereindose 
ya la luz del día, era preferible aprovechar los instantes en dav-soltura 
oomolo hicieron, á los presos de la cárcel en que se hallaban no pocos 
«migos de aqu^los. Las familias á vista de tales ezesos, se apresuraban 
ú poner en salvo sus pertenencias de válioea estimación; y el oorregidov 
hizo tomar armas agente escogida de las milicias. En la noche siguiente 
eon notíeia de que los amotinados contando como dos mü hombres en 
Santa Marta, se encaminaban á la dudad, salieron 1 su encuentro dos 
«ompafiias de infantería y una de caballería con les capitanes D. Martin 
Solares, D. Pedro Arambide y D. Kaymnndo Ophelan; y los dispersaron 
& idvo fuego matando i dnoo quo fueron colgados en la horca, y toman* 
doles seis heridos los cuales con prontitud sufrieron la x>ena de muerte. 

No quedó estinguido el germen de sedición que fomentaban en se« 
ersto personas superiores al pueblo, y continuaron los anónimos insolen- 
tes y las amenaEas que invertían el púbHoo sociego. Al saberlo él virey 
mandó á Arequipa 100 hombres de línea á órdenes del Sargento Mayor de 
la plaza del Callao D. Antonio Gonzalest navegaron felizmente y de^ 
sembarcando en Aranta, llegaron á la ciudad en que se les rectfaió 
oon apariencias de contento, cuando en sus pasquines y nuevos atreví» 
mientos habían anunciando que el pueblo en masa impediría la entrada 
de aquella tropa. CKiamecida ya Arequipa cesaron los alborotos, y loa 
qne allí movían i la pleve y la lanzaban á los crímenes, dejaron ya de 
hacerlo guardándose para mejor oportunidad* Las inquietudes de Mo- 
quagna y OatUoma se disiparon con facilidad por sus eorregidoores D< 
JCaríano Oribe y D. Domingo Chierrexo y Marmora, y en la según ría pro4 



i?f CÜI 

vincia se rebajó 1a tercera parte de lo qne se restaba por el reportímieB" 
Uíf Bu Gtiánttoo sabedítf lo mismo aocediendpse &Ía Bolicltiid de qntf 
■0 deolHTue deber goeat el beAefioip de fr^atera en cnanto ¿.la pa^ de 
ene alcabalas. Lo» alborotos de Ctnamanga oesaron también luego qu» 
desapaareeió pov aa propia virtud. el protesto de que iba á prohibírseles él 
ejereicio de hacer calcetas» medios y birretes de-algodon; especie que iK 
malicia divnlgó allí para disgustar al pueblo. Mayor efecto y alarma 
había oaosado en Guancavelica la torpe calaronia esparcida de que so 
enTiaban tro^ de la capital con el. ol^eto de degollar á mochos indir 
▼Ádnos. £1 fermento subi6 al mas alto gntdo: los paaquines, los páblicos 
desacaitOa, y el atacar A pedradas las patmUas y autoridades» pusieron 6 
éMttín en apuro, y cost6 no poco trabajo que veiíciese la raaon y se sere- 
aíasenlos ánimos. 

- 'Algunos turbulentos autores de un moi^ que eStoUó en Hnanca pue- 
blo de la provmdia de Hoaylas en febrero de' 1700, se oeulCaiott en el 
eonTénto de Béletmitas y fueron tomados ccm una información de testi- 
gos qne actuaban, pao» hSoer creer qué ese tumulto era para no aoep* 
tsr la pequeña contribución displuesta para dotar al corregidor ^ virey 
separS de la provincia algunos sugetos y aun religioso de. aquella órdeft 
suya culpabilidad estaba de 'manifiesto. Del ceiro se zemitáeion al virey 
polr Yin óAeSal real unas caiijaB originales tomadas al tiempo de los des- 
ásdsnes alH oourridos: ellas prestaban lus acerca de las maqoinacioaea 
pnestda en juego pteai revolTer el pais. Hubo' en el pueblo de Bento del 
vaile de Jauja un griST» tuknulto en que fué herido el corregidor D. Xír 
oente Séneca: mas este legró sobreponerse á todo y reprimir per entero 
lar agitación con los oportunos castigos que impuso. Bl TÍrey mand^ á 
Jatija algunos soldhdos de su guardia de caballexia, y dispuso también 
que de TamSa acudiese á didio valle para asegurar la quietud, el oapitiwi 
veterano D. Francisco Robles con un re^^nlar número de inftotes. Pov 
^tttímo y cuando rea^^recia el bien de la pas en' todos loe puntos del tar« 
ritbrio'en que había sido turbado, asomaron nuevas sublevaoiimes en 
Chacas y FSscobamba y el corregidor abrigó temores de que se propagases 
á otros inmediatos. El coronel D. José Fontuegza reunió fuersa de las 
mnicias y dispersó áloe motinistas, tomando pvesos & loa mas notables de 
éklcm que remitió sin demora 4 Lima. 

Aunque el rey habSa ordenado desde 1751 se recuperasen loe territo- 
rios de la montaña interior de Tarma, perdidos cuando el levantamiento 
de los indios Jioaudilladcs en 1743 por Juan Santos AtaHuallpa» nada se 
habla hecho para que aquélla resdocion tubiera cabal cmuplimiénto^ 
0nirior prestó atención & un proyeícto de Fr. José Sánchez guardián de 
la recolección fnaneisoana, y allanando los inoon venientee que á él se opo» 
nlan, determinó en real Acuerdo la pronta ejecución de tan importante 
designio. Se procedió A abrir el capiino de 14 leguas, :f á edificar el fuer- 
te de Chanchama^o, formándose una nueva población: se mandó tropel 
armas» municiones y otros xecursos: el viroy dejó casi eonóhridaa las obi as » 
habiéndose gastado 13 mil pesos de la real haHétida, y:mil proporcionsr 



GUI 

Loe eorrogidores poil|an armas p^ra. BO$^eafir^e .^ Cfi^ de.i4t«DMA 
conmociones; mas el virey se las ne^ó no solo |K>rque'np aDÚndalMU| eq^ 
Iiimf^ sino por el temor de q^ue las asaltasen y tomasen; y, por est^ el 
rey había prevenido que á precaución, se omitiesa toda diseminación ,dfi. 
artículos de guerra. Esta medida no se adopta eñ los mclérnos tfemppf. 
en que los gobiernos poco sensatos, en ocasiones difíciles, distribuye^ 
por todas partes armas dinero y tropas de que siempre se apoderan loft 
revólñciónarios, y sin cuyos elementos muchos trastornos no habna^ 
acaecido en el Pera. 

yOuirior apeaar de la erección del vireinato de. Buenos .Aires, co|itinii^ 
enriando auxilios á dicha capital como se acostumbraba antes. Causaba. 
aUí inmensos gastos la escuadra y tropas que trajo el general í).^ ^§<3^ 
(jevalioe con motivo de la guerra y precisa defensa de l9^ poseciones es- 
IMifiolas en las fronteras del Brasil. Pasaron de cuatro y medio, millpn^e^i. 
ÚB pesos en dinero, loe auxilios enviados del Perú á Buenos Aires en^ el 
período de mando de Guirior en virtud de apremiantes reales órdenes 
Xy^r^ verificarlos no se exeptuo ramo alguno ni loa depósitos: hubo qn^, 
snbir el gravamen de la esportacion de caudales con uno y tres cuar^of^ 
por oieLto la plat^ y medio por ciento el oro: y se tomó del Consuled^ 
7 oomercio un empréstito dé millón y medio imponiendo para el p^g;o .de 
rMitos un nuevo derecho sobre se&aladas mercaderías. El rey di^q^usp. 
qpe se reintegrase aquel millón y medio por el Eraríó de Buenos Aires 
conforme fuese desahogándose; pero nunca llegó Á h^cer^e^ porque d^ 
ningún punto de Amiéríoa se verificó devolución alguna de lo9 .candaleí^ 
<;^ne suplía el Perd á costa de sacrificios y pensiones &,sÚ8 ha1bát|uit^l7^ 
posponiéndose las necesidades interiores mas 6 menos premiosas. 

Otros quebrantos esperimentó el Pero con motivo de órdenes ,del oi^ 
do general Cevalloe, quien prohibió el tránsito de oro, f plalÁ dél^aquel^^lei 
reinato á este, hallándose aquí los ¿ueños de esu barras qu<^ se. detenia% 
en Potosí con el fln de que precisamente se amonedasen, aunqujQ no coip;; 
viniera á los interesados, causando perjuicio la demora ,y el no poder rct; 
mitir las pastas á Europa. No quiso Gnirior en represalia disponer qji^ 
las barras producidas en Huantajaya, dejasen de llevarle já Potosí jr^ 
redujesen á moneda sellada en Lima. 

El general D. Pedro Cevallos trajo al rio de la Plata jau^orízaioion roel 
Pftra crear el vireinato de Buenos Aires según la cédula de 8 de agostp. 
dé 1776, y en el de 1777 fné nombrado virey el teniente general D. Jua^ 
José da Tertis. Se. mandó 6 Guirior hiélese la separación de las provin- 
cias respectivas y enviase i aquella capital todos, loe documentos que le9 
perteneciesen, con los contadores que debieran formar allí el tríbnnal de^ 
Onpntas, y no fuesen, ya necesarios 09 el de Lima. Despacháronse doce 
cajones de papeles, y posteriormente muchos mas á cargo del contador 
Mayor D. José Antonio Hurtado y Sandoval. lia división se hizo tAa mn- 
gun emVaraso, por^pe el rey determina que dicho virei^to pomprenoie- 
«e las provincias de la estencion de la audiencia de Charcas "019^ Umi- 
tes son nótenos y se prescriben en la ley 9? tituló 15 libro 2? de iodi^,. 



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asáber. "En la ciadad de la Plata de la Nueva Toledo, ProTÍncia de los 
" Charcas, en el Perd, resida otra nuestra Audiencia y Ohancilleria Beal 
con un presidente, cinco oidores, que también sean alcaldes del tírímen, 
un fiscal, un alguacil mayor, un teniente de g^ran chanciller, y los de- 
mos ministros y oficiales necesarios, la qual tenga por distrito la Pro- 
" vincia de los Charcas, y todo el Collado desdo el pueblo de Ayabiri por 
" el camino de Huroosuyo, desde el pueblo de Asillo por el camino de Ha- 
'^ masuyo, desde Atuncana por el camino de Arequipa, hacia la parte de 
" los Charcas inclusÍTe con las Provincias de Sangaban, Carabaya» Yu- 
** ries y Dieguitas, Mojos y Chunches, y Santa Cruz de la Sieira, partien- 
"^ términos, por el Septentrión con la. Beal Audiencia de Lima y Prpvin- 
" cías no descubiertas: por el Mediodía con la Beal Audiencia de Chile¿ 
" y por el Levante y Poniente con los dos mares del Norte y del Sur, y 
" línea de la demarcación eniare las Coronas de los Bcynos de Castilla y 
" de Portugal por la parte de la Provincia de Santa Crus del Brasil. To- 
" dos los qualea dichos términos sean y se entiendan, conforme á la ley 
'* 13 que trata de la fundación y erección de la Beal Audiencia de la Tri- 
*' nidod. Puerto de Buenos Aires, porque nuestra voluntad es que la di- 
" cha ley se guarde, cumpla y execute precisa y puntualmente." 

Por la ley 5? del mismo título estaban señalados los límites de la ja- 
" risdiccion de la .Audiencia de Lima, en estos términos: 

''En la ciudad de los Beyes de Lima Cabeza de las Provincias del Perú» 
" resida otra nuestra Audiencia y Chancilleria Beal, con un Virey, Gober- 
^ nador y Capitán General, y Lugarteniente nuestro, que sea Presidenta 
** ocho Oidores, quatro Alcaldes del Crimen, y dos Fiscales, uno de lo civil. 
y otro de lo criminal: un Alguacil mayor, y un Teniente de Ghran Chan* 
ciUer, y los demos Ministros y Oficiales necesarios: y tenga por distri- 
*' to la Costa que hay desde la dicha Ciudad hasta el Eeyno de Chile 
** exclusive, y hasta el Puerto de Payta inclusive: y por la tierra adentro 
** A San Miguel de Piura, Caxamorco, Chochopoyas, Moyobamba, y loa 
" Motilones inclusive, y hasta el Collado esclusive por los términos que 
"'se señalan á la B3al Audiencia de lo Plata, y la Ciudad del Cuzco con 
*' los suyos inclusive, partiendo términos por el Septentrión con la Beal 
" Audiencia de Quito: por el Mediodia con la de la Plata; por el Ponien- 
te con la Mor del Sur: y por el Levant^a con Provincias no descubiertas 
según les están señalados, y con la declaración, que se contiene en la 
'* ley 14 de este título. 

El virey de Buenos Aires no ejerció nunca autoridad sobre la costa 
que se marca de la quebrada de Tocnpillo hasta Chile. Desde ese punto 
hacia el interior, la Knea divisoria de dicho vireynato y el del Perú es 
bien conocida; y los restos del antiguo amojonamiento que se fijó, existen 
bien visibles y constan de instrumentos oficiales. La provincia de Ata- 
cama que comprende el despoblado llega hasta la primera población 
chilena, ^Pa^so) y así aparece en las descripciones del Br. D. Cosme 
Btteno de conformidad con las leyes de Indias que hemos copiado. Lq 
viismo dicen el viréy Abascal y los generales Camba y Miller en su^ ii^^ 



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IttiteÍAB, <s«ol)anub» oon él testo dd Uw eonfltltttoionw políMeaa de €9ii« 
le, 7 eoB loe aeertoe de loe mas notablee eearitoroB de eee paie, x'esaltan-* 
do detodocpie él límite Noüte de Chile ev en los 25? 80' á tenor de las oé^ 
dalas de 180a 7 1805. La poroTÍnoía de Atacama dependía en-loespiíÍJ 
taal del Azaobiflpsdo de Clmqmsaca, 7 en lo gubernatiTO 7 Militar del 
Tireinato del Perú; 7 eomo el Tire7 de Buenos Aires no era posible de- 
fan disse eaa dflafeada costa, estaba mandado por diferentes disposiciones 
realce, rigiese en ella la autoridad del Perú. Fara mas comprobarlo te^ 
nemoB en Lima las cuentas añílales que rendían & la Adoaasa 7 Consula- 
do las zeoeptoiae de todas las. caletas en que haMa trtfioo de cabotaje 
Itasta 1881. Si ▼ire7 <3hiirior en su memoiia se espresa sobre' éste partí- 
calar del modo siguifnteí '«Pero como en 1a 6? del mismo Ubro 7 titulo 
se designa el distanto doel de esta de Lima, estableciendo que x>or 1» 
parte de la costa se entiende desde Paita hasta Uegar ¿ términos do la 
" Andi^icia de Chile, así Á este estremo está situada la provincia de 
At a cam a , que no obstante dicho señalamiento, depende 7 ha depon* 
dido en sus apeiaoiones de la primera, (Charcas) sin que ha7a 70 podido 
averiguar el fundamento de esta alteración, resolviendo no hablar en 
ello, porque no se atxiba7eBe áotio motivo alguno dé la prudesite sottoi'' 
*' tudcon que pude propender 4 que se deslindase este asunto, no tanto 
«« por la decísioQde la 107 catada, cuanto por loe puertoecon que se halla 
*' 4 este mar aquélla despoblada é inf elis provincia, que pueden estar en 
" mal resguardo contra alguna invasión enemiga, como lo hise presente 
" & S. M.; iMxr lo que siempre me paceee preciso ponga sobre ellos esta 
** ciqwtania general la atención que merecen." 

Posteriormente la costa desde Cobija al Sur, corresponde indusive el 
desiearto, á la Bepdblica de Solivia oreada en 1825. 

SI vixe7 da Buenos Aires intentó que las pastas de los minerales de 
Taxapaeá, provincia Peruana erigida en marco de 1768 con parte del ter« 
ritorio de la de Arica, se llevasen á fundir 7 ensa7ar á las cajas reales 
de Carangas como antes de la división de los vireinatos. Debe advertir* 
se que habia 7a arden áéí xey para que dichas cajas se tia s lnd as sn 7 si<« 
toasen en Taxapaeá: pero (ahiirior negándose á aquella preteneion deter- 
ininó estableoer eh Tacna, como lo hiso, ofteina de fundición para la» 
pastas do Tarapacá. Trató asimismo de crear allí un banco.paia el rea« 
cate de las pinas. Su aquel tíempo habia mucha competencia en la ad-* 
quisÉmcn de las minase 7 solo para obtener una de ellas^ se diecon al re7 
20 mü pesos. 

Con motívo de haber un eciesíástioo informado al re7 que por loe dea» 
órdenes 7 exesos que se cometUm en Chota eran remarcables las defraa- 
daoionee que se hadan en la provincia de Cajamacca, recibió Ouirior 
una real orden el afio de 1776 en 0070 oumpHndento envió allí un Jues 
especial con la tropa necesasiapara que hiciera cesar los abasos, 7 icaen 
tase i beneficio del Brario 7 de los minerafl^ loe marcos de pifia fraudu- 
lentamonte estsaidos: oon esta^ ,7 otn» providencias, se atendió al re- 
medio de aquéllos desoaminos, 7 él virey que pesaeguia sin de scans a r él> 



eocütrabandotliia «n diveclns respectos dlifiAba al oomécdo» áupuao^lM 
todo ^ oro y lE^l*ta én pastea que se remítisse á la capital, ingesa goin 
de los f nnoionarioe de haoienday inolusÍTe las que Vinieaen por loa cocreoe 
de enoomiendae* i>or las onales ae dejarían . pagados los derechos. "Eá re^ 
eprolMÍ á Guirior la medida qoe puso en planta de nombrar coifíiaídna^ 
dos fisoales que se encargasen de oelar y^persegiilr los ooñtzabandcMIsr 
tpda eapeoiei y ooa esto oonsigmó un aumento en las rentas impertáato 

%7,4M pesos^ 

fin 13 de m«rse de 1779 hiio el tirey pabUciar nn bando, & tiempo de 
la salida p4ra Skpafia del naYÍo de gpoerra Buen Consto, preeeribiendo 
bajo gravea penas los trinütes y requisitos que habían 4tí observarse etf 
el registro de caudales y otros intereses, i fin de evitar él contrabando 
que se había descubierto antes, en los navios de guerra Aquilezy Astuto, 
fin el último trienio que preoediü al gobierho de Ouirior se amonedarpn 
eü U caaa de moneda de Lama 13,372 maroos de oro, y 1.105,838 de plata: 
y en loe tres primeros a&os de su adminiBtcaoion, 17,093 de oro y 1j083.378 
de Iklata. En el primer tzienio se hallaban unidos el Alto y Bajo Pord, 
so así en el segundo en que oreado el vireinato de Buenos Aires, no ae 
trajo á X4ma el oro de Caravaya Iiarecaja la Paa etc» que se mandó ácii- 
ftax en Potosí donde antes no se amonedaba oro. 

• Ya en el artículo Areche (tomo 19) dimos cuenta de que este visita^pr 
genasalt sin meditar las delicadas circunstancias en que él Perú se en-' 
eontraba, hixó subir al 6 por eieato el derecho de alcabala» y que se em-* 
padronasen como tributarias muchas dases autoriíadas por la oostmn^ 
bre para no pagar la contribución peiwmal. Areche emulaba al viroy, y 
4a su altiva terquedad no imitaba su prudencia ni oia sos pareoerés: por 
eso no aceptó la idea de suprimir los repartimientos, como lo apetecía él 
tíi5ay y era urgente; haciéndolo, se habría evitado la peligrosa y sangrien- 
ta revolución de Tupac Amaru. Besolvió Areche que .las alhajas y la 
platay oro labrados de uso partíeular, pagasen el derecho del dieamo y 
eoboa ana cuando no saliesen del paia, y dando ¿ esta providencia efec- 
to retroactívo desde que comprendía 4 todo lo elavorado antes de dio- 
tarla. No valieron representaciones del Cabildo y del Oonsnlado alegan^ 
do exepoiones IsgaLes que estaban de por medio; y lo mas notable fué 
que el rey lo aprobase en orden que Guirior reeervó sin darle cumpli- 

. fil había incurrido por su parte en el en^ de gravar el aguardiente 
que producía el país con un impuesto de 12 | por ciento, dando por cao* 
sal loa atraa|QB del Erario: mas estos no eran de tal naturaleza que obli- 
gaseb ft hostilidad tan notoble cuándo ezistia un sobrante anuid en ar- 
caa. Este, odioso derecho rindió 300 mil pesos; pavo motivando el deeeoo- 
tentó de dÍTexiBaa provincias y una ceasora general. Di<( elvir^ igna£- 
meante otra entrada oonaiderable al fisco con. haber mandado subhastar 
eoanto^ófiiSios-Teadibles se reoonoeian vacai^tes por falta de denuncia^ 
eonflrmáíDian real á otea oavosu con esto mejoró el aervieio de las provi»* 
dMaiBL diatüitoiji req^eotoB, y se completaron de regidorea loa ayuntar 



Oüí m 

iiM% CtíM^ Uft de Jmuí FeniMidei, Piuuini^ y í»mt«ra de Tvisa. 
iliaMr6^€B pttte ooiMldemble Ut aatigna deucl» íntema dol 6 por oieoto 
miiiiadifc ftaMttíAtf por el Segr. Hiso pagar oon oxaotiiad loe sédítae 
jorg oq w md ie nt ee 4 loe oiyi l i^l q e gao por oonaos (|r»¥«baft iUvealli%. 
«•eDdadMpiiMdeh»b6nereb»jadodol6al8por oioato» roduooioa q«o 
-M Tedíloó nn ▼ioleiraía derolvieado los priaolpalee y sabrosaodoloe oon 
el eeliéel de obrae pies, perteneoieiites á las tenqjKmüidadeB de^oe jeeaU 
^tm, ó eontianando lae ImpoeMÍeoee ooa aqaeUa rebaja oaaado los íate- 
lesedns tohmteríauíettte se aometiaa i ella. Esos gravámenes pasabaa 
de 900 mú pesos» J los réditos de 48,377 quedaron redueidoe á 29 znil, 
aiienaadoee 19.800 posos. Las entradas de las oajas reales en el año 
1799 sabiecoB á 6^88388 pesos, j los gastos k 4.134>M3, resaltando vn 
«obrante de 1.604t,a88 pesos sin oontarse en él lo existente en la casa de 
■Maeda» ni el 1»843,848 pesos de depáñtos, ni lo qae había en Gnanoave- 
lioa. iüootímisron eft él período de este virej enagenaadoee loe bienes 
de la eetiagoida oompaftía, y la direooion de tenqKxralidades deede jnUo 
de 1778 hasta el mismo mes del afto 1780, taro ingresos que asoendieron 
á 986,746 pesos, y gastos que montaron oasiála misma cantidad. £rli 
aq ael üempe se hioieron en los oorreos y postas arreglos Tsntajosos. -8e 
eoprimio la oontadnria de retasas, creándose bajo mejor forma la de tri- 
Imtos de aonerdo con el Tísitador generaL También se orgaaisó la junta 
a^da de diasmos para él mejor sistema en los rematee, i]iter?iniendo les 
•fane&onarios de la real hacienda. 

Validó el Tirey Gnirior se prestase avxilio de gente al ooncegidor de 
'Qnispieanehi D. Pedro Vetes para la obra de dos puentes qne 4 en ooeta 
iba á fabrioar en sa provinoia, pagando también ios jornales de los peo- 
'■es que oeopéra en dioho trabajo. Cred alcaldes en los Talles de Lima* 
•biso mejorar los caminos, y perseguir á loe malhecfaoree. También tom^ . 
.preridencías para impedir los pasquines insultantes y el juego indep«¿- 
%e de cacnaTal. Habia en el Callao un arrabal conoddo con la dsnoini- 
sael<m de Pitipití en el cual se abrigaban muchos malhechores que es- 
'candalisabaa con sns continuos esesos; y aonqne desde a&oe airas se íQf 
4ent6 desiH[wreeerlo, no se llegé 4 ▼erifioar una medida tan neceeaxía. 
<3uirior hiso destruir eea ranchería por ser perjudicial al trá&co del oe- 
-meroio y 4 la libre direooion de loe fuegos de las fortalesas. PrOrey^ qne 
•ee diesen sitios en BeUaTísta 4 las fámIKaa deeálojadas para que allí f <l9^ 
-maaen sus casas y habiiacioBes. 

A. iastaaefaa del presidente de Quito y para espulsar 4 los porbngoeaes 
áe loe eslábleeiadentoe que habian hecho cerca del Marafion en las mi- 
-fllones de jfainas y fortalesa del rio Putumaye donde situaron un regi- 
miente; el >rirey fleté una fragata para conducir la avtilleria, armas láu- 
itfelenes y demaa seUcttado, con un n4men> de oficiales, todo 4 cargo del 
-^erMiel J>. Piaaeisoo Gavóe quien Devaria también den mil pesos. ISs- 
iaiMb las eoeas liabas para saUr en 81 de octnbre de 1777, se resí Uó real 
4rd«i.para súspeadir las hestUidadea y el envío de diebos audUoi» por 



202 GW 

quedar celebrándose tratados de pas oon el gobierno- áe Pórtmgak yar 
BQ camplimiento no tttvo ef eoto la remUdon de diehoe auxilios. A= pr^ 
Tención se habian reorganisado en él Perú laa miKniiw y las asambleag 
Teteranas de todas armae para ponec las costas en buen pié dedefenaai 
y el Tirey en atención á los gastos que estas pxarideiioias demandaban» 
pidió se ezoneíase él Perú del sitoado-de Panami q«e importaba al mñ¡t> 
293,148 pesos, y qae se cabriese por el Tireinato de Héjioo segna lo pro^ 
pusa el Tisitador general. La instancia se estendio al situado de Chile^' 
á fin de que se proTeyese á él desde Buenos Aires. AnegiÓ el tít^ lov 
batallones de número de esta capital, las companias nombradas del iiw 
memorial del rey, las de pardos j de mofenos libres de inüanteria y ca- 
baUeria, el regimiento de Dragones der Lima, el de CaraYajIlay otro» 
cuerpos de las provincias de la costa con sos respectÍTas asambleaa. 

Por real orden de 18 de mayo de 1779 se mandé proclamar en el Piaré 
la guerra c<hi la Oran Bretaoa» y asi se efectuó por bando de S5 dej 
tiembre. Bl Tirey dispuso que todo hombre capas de llevar armas 
alistase inmediatamente, y que les pardos y morenos lil«ea qne no lo 
ciesen, qnedarian reducidos fi la esclavitud. En 21 de febrero da 1780 pu- 
blicé un permiso general para que pudieran armarse buques oorsaxisv- 
que hostilisasen al comercio ingles« Sn 17 de abril mandé qne todos k» 
vecinos se presentasen armados en los parajes designados para la pcao- 
tioa de ejercicios militares^ Así mismo que diesen razón de sus eselavos 
y muías de coches y calezas» para aplicarlos si necesario fuese i obje- 
tos de la guerra. Dieronse instrucciones- 4 laa autoridades dei litoral ps^ 
ra los preparativos y demás conveniente á la defensa del pais. Cum- 
pliendo lo prevenido en real érden de 21 de octubre de 1788^ mandé ek 
virey se observasen en las milicias las ordenanzas de la isla de Cuba» y 
se aouartébwen varios cuerpos de infantería y cabaUevia enviando arma» 
y municiones & diferentes puntos. Se activé la elavcradon de pélra» 
ra; se construyeron tiendas de campafia, se colocaron vigias en las cosUs^ 
y como de ellas y sus puertos y caletas no hubiese planos, oaaáAofaé 
Chiirior oficiales y pilotos para que fuesen levantándolos. Las personas 
acomodadas de Lima costearon vestuarios para los cuerpos; y el cabildo 
formé con sus fondos en la plazuela, de Santa ni^faJt^m. un eqaacioso cuar- 
tel para la caballeria (el que hoy es de artiUexia.) Bl tribunal del Con- 
sulado vistié do uniforme á mil soldados: se comprometié oon el comas* 
sio á dar el prest mensual de una. compañía, y á mantener mil plazas en. 
caso de una invasión. Se envié pélvora y otros elementos á Panamá y al- 
gunos puertos mas: se abastedé la escuadra de cuanto necesitaba. 

Onirior desde el principio de su gDbiemo,y por decreto da 26 de agosto 
de 1776, erigió en lÁma la comandancia general y sub4nspeooion de as- 
tílleria^ nombrando para su desempeño al coronel D. Antonio Zini. T 
conoedié á este cuerpo fuero especial independiente, y juzgado privativo^ 
todo lo cual aprobé el rey en 8 de mayo de 1777. fVxrmé el virey por en- 
tonces una oompafiia de cien obreros de artillerta compuesta do canteros^ 
earpinteroe» oanroseros» herreros,, talabarteros etc. Aneglé el eueipodd 



Gül 208 

«rtiUeria con enatio oompftfilas á» den pbuas» y le doaígnó terreno oon 
maA baterlft para eeewela practica: fiind^ nna academia para instraccicn 
teórica facnltatifae oosu todas desoonocidae hasta entóaoee en el Perú; 
7 prepaxH$ dos trenes de oampa&a bien previstos aqní y en el Callao para 
loe casos qne pudieran ocurrir, surtiéndolos ademas de herramientas pa- 
ra Zapadores, fiiso fabricar el TÍrey dentro del palacio un cuartel para 
infanteria, y dar allí mas estenoion ¿ la sala de armas donde no cabían 
las qne recientemente habian venido de España. Laego que se declaró 
la guerra, se contrajo Guirior con preferencia á la placa del Callao. Man- 
dó hacer varias obras oon que mejoró mucho los medios de defensa: esta- 
bleció dos fuertes y baterias estertores laterales & la fortalezs» para que 
sos fuegos crusasen la bahia y defendiesen las playas. Cual seria el atra- 
so de las cosas militares en aquel tiempo, que hubo que desbaratsr un 
oerro cascajoso que se había formado á la inmediación del castillo y lo 
dominaba desde su altara. Ssta fortalesa caréela de rastrillos, tenia su 
entrada principal en mal estado, le faltaba cuartel para los artilleros etc. 
A todo remedio acudió la mano inteligente del virc^, quien hiso construir 
40 cureñas de & 24, j 20 para piesas de otros calibres. Edificó un alma- 
cén separado para la artíHeria, y aumentó la fuerza personal de esta ar- 
ma. Hiao fundir en BeUavista durante su período 23 cañones de bronce 
caHbre de á 24» y 2 morteros de á 12 pulgadas que se probaron satisfac- 
toriamente 4 su presencia, y quedaban en obra 7 piesas mas de aquellas, 
jéotias de mayor calibre. Dispuso que varios buques mercantes se arma- 
sen para cooperar en el fondeadero ¿ la defensa de la plaza, y les puso 
(^namieion de infantería de milicias, llamando dos compañías mas para 
éste y otros servicios. Almacenó SO mil raciones en la fortaleza con el 
ftg^ua correspondiente. 

£116 de diciembre da 177G embravecido el mar salió estraordinaria- 
mente, y la inundación dejó aislado el castillo. Chiirior mandó i Ooaya- 
quil por 100 mil mangles para formar estacadas. Envió un ingeniero á 
Chiloó para fortificar el puerto ingles, y remitió oficiales con un parque 
de municiones considerable, 8 cañones de bronce de ¿ 24, 17 de fierro y 
otros de diversos calibres.* Jíandó después la escuadra, también k Chiloé 
con mucha mas artíUeria y 800 quintales de pólvora. A Valdivia fueron 
asimismo muchos cañones y abiindantes elementos de guerra: & Talca- 
koano otro repuesto de armas con cnanto creyó necesario, y aun & la isla 
de Juan Fernandez cañones y diversos efectos militares. El virey de 
Noeva Granada y el presidente de Quito no podiaa dar auxilio á Guaya- 
quil, ni tenían tampoco recursos para ello: pero Guayaquil sin pertenecer 
al Perú, había de ser socorrido siempre por el Perú. En esta ocasión el 
vir^ envió á ese puerto muchos pertrechos con 30 cañones, quinientos 
fósiles y tropa de artilleria. A Panamá remitió 2 mü quintales de pól- 
vora, al puerto de Arica 600 fusiles y otros artículos. 

La escuadra que constaba de los navios Santiago de América» San Pe- 
^bo Alcántara y el Peruano, la Urca Nuestra Señora de Monserrat; la 
fragata AguUa y las goletas Princesa y Mercedes, (armadas) luego que 



20* GÜI 

ae declaró la guerra carpo del C^úlao para la cOAta de Chfle y el ñuákU 
piélago, á órdenes del jefe de Bscnadra D. Antonio Taetfro. T armad* 
en el Callao oon 14 cafionee de br<nioe la fragata IPaTOitta, que pertene- 
cía á Méjico, dio á la reía para San Blas al mando de D> Franoieoo de 1» 
Bodega j Cuadra. 

Por real orden de 9 de febrero de 1779 ee resolTió qne la fiacidtad de 
Tnandar formar procesos contra indÍTidnos de las esenadras, oonToear 
consejos, aprobar sentencias y disponer sn ejeoaei<m, era priTatira de loa 
comandantes, con espresa inhibición de lee trireyes ann en loa caeos en 
qne estnbiesen á sns órdenes algunos bajeles. Bb 1777 se remitió de Espa* 
ika para su cumplimiento una nueva ordenanxa de Aroenales, y otra pank 
matricular la gente de mar en conformidad con las practicas que regiaa 
en la Península. Habia por entonces en el Callao una maestraasa coa 
68 carpinteros de ribera, 107 caiafstes y también 1000 hombres de marr 
en Arica, Iqniqne é Ho habia 20i matriculados. Esta gente se embaica- 
ba y servia abordo cuando se necesitaba para los viajes y armamentoer 
los indígenas eran buenos marineros y daban ejemplo en sn voluntaria 
desempeño. 

Los mas de estos datos los hemos tomado de la memoria que el ilus* 
trado virey €kiirior dejó & su sucesor el teniente general D. Agustín de 
Jáuregui que dejando la presidencia de Chile vino de virey al Pera. Esa 
relación de gobierno la coordinó y redactó el aeesor general marquéa 
de Soto Florido natural de Lima: documento que entre los de su clase ea 
eñ nuestro concepto el mejor, por la claridad, estilo y método con que es* 
tan tratadas las materias. 

Haremos ahora memoria de las reales códulas y órdenes notables re> 
cibidas por el virey desde 1776 hasta 1780. 

Febrero 9. Para que no se exigiesen derechos en el Callao á las merca- 
derías que en Cádiz se registrasen para ChUe. 29. Que los Arsobispes y 
obispos al dar cuenta de haber hecho las visitas de sus diócesis, renütie. 
sen testimonio de todo lo practicado en ettas^ 

Marzo 11. Que la renta del Tabaco y todas sus dependencias, corriese 
á cargo del secretario del despacho de Indias. 18. Qne los vireyes estu- 
viesen muy d la mira de que los prelados y cabildos en sede vacante, suax^ 
pendiesen el aplicarse las rentas de las capellanías colativas y laicales 
que vacasen, dejándolas á los parientes y consanguíneos de los fundado-^ 
res 6 personas en quienes recayeren y se proveyesen; oboervandose lo mis* 
mo que en los mayorazgos, en que no habia momento de vacante por el 
ministerio de la ley. 

Abril 2. Que no se permitiese embarcar en Indias cándales ni áBiajas 
sin el requisito de ir en partida de registro. 6. Creando la plasa de té- 
gente y aumentando las de oidores y alcaldes del crimen, cuya sala go> 
bemase un oidor, y reuniéndose la i^za de protector de indica A la lls« 
eolia de lo criminal. 25. Que se cumpliese la rescdudon del Papa prohi- 
biendo hablar, escribir ó disputar sobre la estincion de loe jesnitas, ni: 
eatisas que la motivaron; y que loe oontraventotM sdrkui oafltigadoa €»• 



GÜI 206 

mo reos de lesa, magest-ad. 30. Que las harinas pndiesen estraerse de 
cualquiera parte de América á las demás de la dominación española, li- 
bres de todo derecho. 

Mayo 10. Que se remitieseu á España para el gabinete de Historia 
Natural, las cosas raras que se encontrasen en el Perú. 

Junio 10. Que se recibiese al consejero de Indias D. José Antonio Are- 
che por visitador general de los tribunales y hacienda del vireinato 90. 
Que se cumpliesen las instrucciones dadas á los regentes acerca de sus 
funciones y regalías. 

Julio 5. Que el cacao de Guayaquil pagase en su esportacion é impor- 
tación, solo la mitad de los derechos con que estaba gravado. 6. Que no 
se secuestrasen los bienes de los estrangeros que muriesen en Antérica, 
siendo casados con españolas 6 indias, y habiendo dejado hijos habidos en 
¿Has. 20. Que no se admitirían por la cámara pretenciones á prevendas» 
sin exhibirse testimoniales de los respectivos prelados. 

Agosto 6. Que se regulase el peso de América por 128 cuartos, 6 16 
reales 2 maravedís de vellón de España, en los sueldos devengados an 
kmfnpíL^ sin ezepciou de la tropa. 7. Que no se permitiese el abuso de 
axnrovecharse los ensayadores de los bocados que sacaban de las barras 
pertenecientes á la real hacienda. 8. Sobre los términos y facultades qi^o 
traia & Buenos Aires el general D. Pedro Cevallos en calidad de virey 
j capitán general de las provincias del rio de la Plata. 

Setiambre 10. Que se formasen padrones de las pulperías, y de las 
cantidades que debían pagar por composición. 10. Que él que abando- 
nase guardia en tiempo de guerra, sufriese la pena de muerte, y en tiem- 
po de paz 6 años de presidio. 15. Que los prelados ordenasen, que en los 
pulpitos y confesonarios se trabajase por desterrar el error de no haber 
pecado en hacer el contrabando, con cuyo delito se quebrantaban loe 
preceptos divinos y humanos. 

Octubre 1? Que los vireyes y demás autoridades favoreciesen al gre- 
mio de mineros como primeros artifices y fundamento de la riqueza pu- 
blica. 4. Que el tribunal del Consulado tuviese por escrito y de palabm 
el tratamiento de señoría. 

Noviembre 10. Qno se hiciesen exactos censos de las poblaciones 
anualmente, con distinción de clases, estados y castas de ambos sexos. 

.Diciembre 25. Que todo soldado 6 cabo que sufriese la pena de baque- 
tas fuese dado de baja y cumpliese su tiempo en un presidio. 

1777. Enero 11. Que de los ramos de vacantes, mesada edeeiastica 
y novenos, se destinasen anualmente por el término de ocho años, 2000 
pesos ú la tesorería de Buenos Aires, para la casa de Misericordia de 
aquella ciudad. 12. Que los indios y demás castas se dedicasen & la siem- 
bra y cultivo del cáñamo y lino, y que sus productos fuesen absoluta* 
mente libres de derechos. 29. Que debian concurrir 3 votos oonf ormes 
jmra dar sentencia que impusiese la pena de muerte, mutilaron de 
miemhro, ton&ento, azotes, vergüenza piñblica. presidio, destierro 6 tm" 



206 CÜI 

finfteion, príyaoion ó sospension de oficio» oonfisoaeion 6 condenación pe» 
onniaria de mayor cnantia. 

Febrero 4. Que el secretario del Tireinato no antoriíaae mandamien- 
tos del TÍrey, quien debía firmar de su pnfio cnanto ordenase. 

Marzo 12. Qne se snprimiesén los álgnaoiles mayores de las cajas rea- 
les» y qne sns f unciones las ejeentasen los porteros. 

Abril 8. Qne por nna ves se pagasen 8000 pesos & la comisión botáni- 
ca qne venia & desempeñar en el Perú D. Hipólito Bnis. 

Hayo 28. Qne el virey no formase jnntas, ni sacase de los tribnnales 
fijos y ordinarios, los negocios qne les ccrrespondian. 

Jnlio 4. Qne no se remitiesen á España reos de América indnsiye los 
militares, y qne se castigasen en é| mismo pais. 25. Qne los correos de 
encomiendas no se exeptnasen del registro qne debia hacerse para celar 
el. contrabando. 80. Que por ningnn motiyo se pndieee matar vicnñas, y 
qne se soltasen después de la esqnila. 

NoTÍembre 28. Que los breves pontificios qne debiesen publicarse, se 
presentasen antes al virey 6 vioe patrón de los obispados respectivos. 

Diciembre 15. Que sin embargo de lo dispuesto en anterior cédula» 
continuase el comercio de licores y frutos del Perú con Gnayuqnil, Pa- ' 
namá y demás territorios de la Nueva Granada. 

1778. Enero 28. Que la enseñanza de los indios se hiciese en el idioma 
castellano como estaba mandado. 

Febrero 2. Reglas qne se habian de observar en el comercio libre acor- 
dado, incluyéndose Á Buenos Aires. 8. Que no se impidiesen las apelacio- 
nes de todas las providencias del gobierno, qne se hicieran á las audien- 
cias. 16. Arancel de derechos que debian pagarse por los buques & los 
escribanos en los casos que en él se señalaban. 

Marzo 5. Que en Chile y el Perú fuesen los únicos puertos habilitados 
para el comercio con Buenos Aires, Talcáhuano, Valparaíso, Arica, Callao 
y Ghiayaquil. 21. Cédula real erigiendo el vireinato de Buenos Aires con 
las provincias de Paraguay, Tucuman, Potosí, Santa Cruz y Charcas; 
Mendoza y San Juan que eran de la jurisdicción de Chile. 25. Que á to- 
do individuo que viniese de España sin real licencia» Be le hiciese reg^re- 
* sar en partida de registro. 

Abril 7. Pragmática sobre contratos de esponsales y matrimonios de 
menores sin consentimiento de sus padres. 

Junio 4. Aprobando que el Arzobispo de Lima hubiese nombrado vi- 
cario capitular para la catedral sufragánea de Trujillo, por las contro- 
versias que habian ocurrido entre los prevendados. 

Julio 13. Que los obispos electos podian asistir y votar en las oposi-' 
cienes 6 prevendaa de oficio de sus iglesias. 14. Prohibiendo la intema- 
oioii de gorros, guantes, calcetas, fajas, y otras manufacturas menores, de 
lino, cáñamo, lana y algodón. 31. Qne se averiguase quienes eran auto- 
res de pasquines, y se castigasen con rigor. 

Agosto 25. Que los prelados participasen & los vice patronos las licen- 



GÜI «W 

%aaa qiia ocmoedieseii A los ootm paj» auseatarse» y los nombramieiitofl 
de Tioariofl y ooadjntoreB que bioiesen. 

Setáémbre 28. Qae ae diese el tzatamieaio de seaoria á los oidores» de 
paJabra y por eeorito. 

Noviembre 21. Que para ociunr á Boma en solicitud de dispensad* 
indultos 7 otras gracias, babia de baoerse por las secretarías de Estado» 
ó del despacho de Tndian; que de lo contrarío no se diese el pase: y que 
eran ezeptuados los casos de penitenciaria y otros. 

1879. Cédula sobre matrimonios de militares, y necesario real permiso. 

Marzo 5. Cédula relativa á la jurisdicción castrense é indulto sobre 
carnes y lacticinios. 8. Sobre preferencia del cuerpo de artilleria res- 
pecto de los demás del ejército. 24. Que se cobrasen derechos Á los bu- 
ques por los artículos de rancho que embarcasen para su consumo en loa 
viajes. 25. Que ademas del testo del Concilio que debiesen esplicar, se 
examinase á los opositores á curatos, en diversas materias morales. 

Mayo 6. Que del importe líquido de todos los comisos, se remitiese á 
Cádiz una tercia parte íntegra á disposición del secretario del despacho 
de Indias. 15. Reglas sobre la estraccion de reos refugiados en iglesia. 

Julio. 9. Que los altos funcionarios de hacienda pudiesen casarse sin 
real permiso, pero no con mujeres nacidas en la jurisdicción ó distrito 
de sus destinos. 24. Sobre proroga concedida por el Papa en 1778 para 
la continuaciou de la mesada eclesiástica por el tiempo que durase la 
vida del rey Carlos III. 80. Designando los derechos funerales que per- 
tenecían & los capellanes castrenses. 

Agosto 13. Qae de todos los géneros y frutos de cosechae y manufac- 
turas del pais, se exigiese el seis por ciento de alcabala en ventas y re- 
ventas; aaí como en los efectos nacionales y estrangeroe con que se tra- 
ficase. 

Octubre 13. Que en las apelaciones denegadas por el virey, si las par- 
tes ocurriesen á la Audiencia, remitiese dicho virey loe autos para que 
ella decidiese si era admisible el recurso. 21. Sobre las penas de los de- 
litos militares de vender ropa, malversación en el rancho, embriaguez A. 

Noviembre 13. Que todas las representaciones se hiciesen sobre un 
solo asunto numeradas y estractadas al margen &. 

Diciembre 26. Que se desterrase el abuso de enseñar al vice patrón real 
el Santísimo Sacramento al tiempo de recibir y entregar la llave del mo- 
numento en que se depositase el jueves Santo. 

1780. Febrero 9. Que loe oficiales reales usasen uniforme y bastón de 
comisarios de guerra» sin que por ello diesen media azLata. 

Marzo 8. Que aunque el cacao de Guayaquil pagase la mitad de loa 
derechos, tuviese que abonarse siempre el de alcabala integramente. 17. 
Que durante la guerra se cobrase doble el derecho de Almojarifazgo. 

Mayo 1? Que los jefes de los cuerpea no pudiesen imponer pena de ac- 
aonal, presidio, baquetaa ni otra pública 6 afrentosa, sin que fuaae en 
virtud de aentencia de consejo de guana. 11. Que tratándose de oonver- 



408 am 



«Rmciid8fBdioi,iio ae iiaiae ée 1m toow «ni^iitote y fVQOK^iMB* no la^ 
de paoificacioii, rednocioii y poblaaioflu 

Jumo. 1? AlgnnM reglas sobra el pago de la aaeéia anata eoleeiaettou 
ídem. Qne bajel algrano entrase ni saliese de noohe en lámgm póertp, 
SK^to el caso de temporal 6 persecncion de enemigoe. 2. Que se demo- 
liesen las barraoas j almacenes del puerto del ÓaXíao y se fabrícawa en 
Bellavista^ sin qnedar mas que las garitas para los guardas. 8. Qao ■» 
decomisasen Isa embarcaciones en que se hallaren géneros probibidos» á 
otros de contrabamdo. 

Julio 17. Qae todos los hombres libres contribuyesen por nnaveí 
con un peso, y los nobles y los españoles con dos, para los gastos de 1» 
guerra con la Gran Bretaña. 

Setiembre 29. Algtmas reglas y aclaraciones sobre los descuentos para 
montepío militar. 

Antes de poner término & este artículo haremos memoria de algunos 
sucesos ocurridos durante la permanencia de D. Mojiuel de Guirior en el 
poder. El 26 de Enero de 1777 & las tres de la mañana» se esperimeató 
un terremoto en Lima y costas inmediatas, continuando hasta mediados 
de Febrero repetidos temblores de poca importancia. * En 12 de Junio de 
dicho año se hizo en el Beal Acuerdo la recepción oficial del primer re- 
gente que tuTo la Audiencia, D. Melchor Jacob Ortiz Bojano: y el 14 del 
mismo mes la del Visitador General D. José Antonio de Areche. En 1778 
llegó i la Lima la comisión para investigaciones botánicas compuesta de 
lir. Dombey D. Hipólito Buiz y D. José Pabon y los dibujantes D. José 
Brunett y D. Isidro Galvez. Se restableció el estanco de los Naipes en 
1780. Guirior por último protegió la obra del General Mayor de la TJni- 
Tersidad de San Marcos, y sobre su puerta & la parte interior hay una 
inscripción latina en honor suyo y del rector Bouso Várela. 

Nos falta tratar del grare hecho de la destitución de Guirior. En él 
artículo Areche, temo 1?, hemos patentizado que el vir^ habia dado laa 
pruebas mas perentorias de su discreto tacto administrativo, pulzando 
con juicioso tino las circunstancias que atra vezaba el Perú y las que ha. 
bian engendrado el descontento general. T que no procediendo de este 
modo el visitador, cuyo celo imprudente lo conducia á aferrarse de sus 
propios dictámenes, en que sobresalía el mas temerario orgullo, provoca- 
ba confictOs sin preveer la estrepitosa crisis que era posible se esperimen. 
tase. Areche estaba agitado por una envidiosa emulación atizada por su 
car&cter díscolo y pertinaz; y habia dirigido si ministerio muchas comu- 
nicaciones acusando y censurando al virey. Bien comprendió que pan 
derrocarlo no bastaba este arbitrio, circunscripto á asuntos y cuestiones 
del servicio; y por tanto se propuso emplear diverso género de ataques 
que le garantizaran la victoria. Este fué el de las calumnias personales 
para que tocasen en lo mas vivo la suoeptibilidad de los ministros, i fin 
4e labrar un enooiio oapas de producir el desprestigio y la calda del ge> 
aeral "Otáxkxt. Desfigurando unos beohos, y dando 4 otros un color att- 
pQflsto que eaoabrlese el rencor de que estaba dominado^ le acosó aeora» 



GUI V» 

Wmfimte 4» bahex eel^nrado con poco respeto olguiiM órdenes xeales: 
^oe ae numileetd muchas veoea de8agEada4o y opuesto jL los ministros y 
1^1111 «1 mismo ososejo supremo» virtiendo escandaJosas detraociones h*^ 
•dejaban Admieaded Á los ^«e la oían, y lamentaban el mal ejemplo que 
"daba oon sus malioieeos disparsos; que ponia embarazos al arreglo de 
tos ramos y rentas, espresandose continuamente contra la visita general 
imia baoerla -odioBa y desopinar sus operaciones. Que acordó ó permitió 
se calebcaxa urna pública festividad en Lima con el título de su coronoctosi. 
Bl mínistio D. José Gtalvez» dando ascenso á tales imposturas, se propuso 
destituir al vicey, y lo llevó i efecto fin mayor dificultad. 

X^wpTKm que ademas dcd juicio de residencia de Guirior, se le fonnase 
*miA ca«sa secreta para comprobar aquellos extraordinarios cargos ¿ los 
jípales se agregó el de haber dicho que podría hacer florecer la hacienda 
cei4 n^ estrepito ni perjuicio á los vasallos. La irritación de Areche ha- 
tna subido al mayor gprado, porque el virey hizo recoger loa nombramicn- 
ies que espidió de Beeano, Fiscal etc, para establecer el colegio do abo- 
.gados; j eran nulos, poique el darlos no corre^>ond¿fk á la visita. Galves 
«1 dirigir sus instruocienes al oidor D. Fernando Márquez de la Flata 
jues nombrado para la residencia, le mandó "las manifestase 6 Arech^ 
^ le pidiese noticia de los demás puntos graves en que el virey hubiese 
traspalado los límites de sus atribuciones." 

£1 general D. Manuel Guirior entregó el mando & su sucesor el 21 do 
julio de 1780, habiendo gobernado 4 años 6 dias, y se embarcó para Es- 
paña on 7 de octubre de aquel año. Habia salido plenamente absuelto 
en láima tanto del juicio de residencia, como de la causa secreta que a^ 
la formó. Ea. ambos casos le defendió con el mayor acierto su abogado el 
.mftrqnés de Soto Florido uno do los primeros ornamentos del foro Pe- 
caaao. £1 prsoeso se sustanció seguidamente en el consejo do Indias; y 
«1 r^ & tenor de lo que adujo el fiscal, y lo resuelto por la sala do justi- 
%át^ declaró en mayo de 1735: "Que eran falsos los exesoa y cargos atri- 
^' buidos al general Guirior, y que no resultaba de la pesquisa y actua- 
** ááoa causa ni motivo, aun el mas leve, que le detrajera de aquel con- 
cepto do probidad honor celo 6 integridad en el real Ber7ÍcIo quü ante^ 
de ella habia adquirido conservado y merecido de la real acoptacion y 
" gratitud^ para colocarlo en los distinguidos empleos y destinos que ha- 
"' bia obtenido. Y que por lo respectivo á D. José Antonio Avoche le 
" oyeso el consejo en el pleno de tres salas por escrito y de palabra.'* 

Después de haber tenido Areche los autos mas do nueve meses presen- 
tó su «legación en el consejo; y ú. vista de lo que nuevamente espup>o Oui- 
ifOt, se dictó un fallo final condenando á aquel á dar la satisfacción exi- 
^da por el agraviado, y haciéndole responsable de las costas y los perjui- 
cios que su contendor estimaba en 200 mil pesos. Llevado el asunto 4 
la decisión del rey, en circunstancias de haber fallecido Quirior, aprobó 
Iq iMcbo por al «o^o^ on 1? de abril de 1789« mandando so jidailase 4 
AxQoke oom l4 twpoi» parte de su suoldo^ penándole en las costas daños 

J pCBEÍvUnoB, y ^ que vivióse fuera do la corte* D? María Ventura Gui- 

27 



4t 



210 GUÍ 

rior, viuda y sobrina del finado ex-virey del Perú/hiso loe may^irM y 
maa eficaces esfaer^os para la conclusión de tan raidoso juicio. Nueve 
años duró dejando nna lección mas, de que las oalnmnias ToitidMi en uis 
momento ocasionan males, cuyos difieiles remedios no siempre son al* 
canzadoe por las víctimas; que no todos tienen vida y medios para oont-' 
batir y triunfar de las persecuciones. 

£3 general Gutrior f u^ marqués de Guirior no sabemos desde que fe-' 
cba; y es constante que stf viuda estuvo en posesión dei tftnlo. Se bft^ 
diclio que es^ señora, cuyo mérito' la bizo muy estimable en esta capital, 
fué nacida en Santa^ Fé de Bogotá y que allí cootrajo^ virey su matri- 
monio: mas no lo creemos, porque no Kemoe visto prueba der que algún 
bermano del virey bubiese estado con cualiqulera motivo en esa ciudad- 
Esto no aparece en escrito alguno de mucbos que e» elogio de ella dmr- 
laron en Lima» y no babrian omitido la circunstancia de ser la viiein» 
americana de nacimiento. 

4(lJlSIiA 41III8CELUI— Marques dk— Por real cédula espedida en ^rait- 
juez en 23 do junio de 1773, se conflri«$ este título á B. Juan Pomingo der 
Guíala Boot Salazar do Frias y Abreu de la 6rden de Santiago, señor de- 
Wesembeck y Oplien en Flandes, capitán de ejército y regidor perpetoo- 
de la ciudad de Palmas en la gran Canaria de donde era natural. I>. Juan 
incorporó dicbo título al mayorazgo que fondo, y por su muerte según 
el tertamento que otorgó en Tenerife el 28 de setiembre de 1786, recayó 
el marquesado en su bermano ]>. Garlos Jeeé de Guisla y BUasar resi- 
dente en Lima donde contrajo matrimonio con su prima hermana 0? 
Maria Hermenejilda de Gnida y Larrea (hija legitima def general D: 
Domingo Vicente de GFuisIa Boot y de D. Isabel de Larrea y Beafio na- 
tural de Lima,) Heredó luego el título el ciq>itan de caballeria I>. Juaa 
Lino de Guisla y Guisla y por su fallecimiento correspondió ú su madre 
Df IdLaria Hermenejilda. Después pasó á otros de la flunifia- rendentes 
en Canarias. 

HIJISLi T LABREA— D. Juan— nacido en Lima hijo del general D. 
Domingo Vicente de Guisla Campos y Gistilla de la orden de Alcántara, 
natural de Canarias, y de D? Isabel de Larrea y Beafto que nadó en Lí* 
ma. Fué D. Juan de Guisla Coronel y cruzado de la orden de Calatrav»^ 
corregidor y después subdelegado de la provincia de Ckjaraaapca en dion* 
de casó con D. Maria Luisa Bostr^y Vergara» hija del coronel D. Fer- 
nando de Cárdenas Bostro, y de D? Isabel de Vergara y Pardo. Falleció 
en Lima en 1818 dejando por su bija legítima á W Karia Simona Guial» 
y Vergara que en 1825 contrajo matrimonio con el coronel de ejército D: 
Pedro Torres y Gafindez, uno de los mas distinguidos veteranos de la 
guerra de la Independencia naoionali 

€III8Li T LAElSi— D? Masía HxbmsnbjiI|DA— hermana d^ anterior; 
Nació en Lima el 8 de setiembre de 1762: contrajo matrimonio con ao 
primo él capitán D. Carlos José de GuiaJa y Salaaar nateal de CanaisÍMi 



GUI-CUR aii 

"hemuao del primer marqués de Qxósla Quiacelin, título qnó heredó di- 
ého D. Cnrloa y por su fallecimiento su hijo' D. Juan Linoi, el cual 
murió en 1815 quedando su madre D? Maria Hermenejilda con derecho 
á ]a posesioii del marquesado. Esta señora casó en segtmdas nupcias con 
el teniente conmel D. Lucas Yergara Pardo de Rosas, heredero del con- 
dado de la Qranja, caballero de la orden de Santiago j regidor de Lima, 
el cual á au fallecimiento sin descendencia instituyó en 1812 por suceso- 
jra de sus derechos Á su misma esposa, quien cedió la vara de regidor ¿ 
«a hijo D. Joan Lino Guíala» y cuando este murió, á D. Francisco Mo- 
tejitk y Matute que se posesionó de ella en 1817. 

D? JCaaeia Hermenejilda prestó grandes serTicios á la independencia del 
Perú, hisa oreoidM gastos, estuvo en comunicación con el general San 
Martín, y su casa f uó tildada por las autoridades españolas, como que en 
«Ha se prestaba apoyo á los patriotas que trabajaban aquí, ó emigra- 
ban al ejóreito libertador. En el protectorado de San Martin fue una de 
las seftocas que por su mérito obtuvieron en 1822 un honroso diploma 
oon una banda nacional y la medalla de oro que se designó para premio 
del manto contraído por el bello sexo en aquella gloriosa lucha. 

JEn el mÍ8BU> año el general San Martin mandó reconocer como deuda 
naoionai gincnenta mil pesos que D? María Hermenejilda poseía impues- 
tos en el tribunal del Consulado, y se le abonaron por la tesorería de Li- 
ma los intereses de este capital, acaso el único que salvó de la suspen- 
mon en que hasta hoy se hallan todos los que eran de la responsabilidad 
del tribunal del Cbnsulado. Falleció en 12 de mayo de 1832. 

ttIJEflSflíDI — D, BsBNABDo — natural de Guipúzcoa, maestre de capapo, 
caballero de la orden de Santiago y gentil hombre de cámara del rey. 
Fué casado con D5 Mercedes TJrdanegui natural de Lima, hija de D. 
Juan de Urdanegpii y de D? Constanza de Lujan y Recaído Marqueses de 
Villaf uerte. Ko tuvo sucesión, y pos^endo ingente caudal empleó par- 
te de él con magnánima generosidad en costear la fábrica de la iglesia y 
convento de Trinitarias de esta ciudad, que se estrenaron en 30 de ma- 
jo de 1722— Yeáse Bobles, D? Ana de — que fué fundadora de dicho mo- 
nasterio. También capitalizó una suma de dinero con el objeto de dotar 
jóvenes que tomasen estado. Por los años de 1687 se asoció á otros veci- 
nos pudientes y armaron á sus espensas con crecido gasto, dos navios de 
guerra que en las costas de Guayaquil combatieron con los buques de 
Eduardo David y otros piratas— Yeáse Filibusteros. — Falleció Gurmen- 
di en 14 de setiembre de 1722, dejando á las Trinitarias una hacienda y 
una casa en la calle que llevaba su apellido, que hoy se denonuna deBa- 
quijano. Se le enterró en dicha iglesia donde se conserva una inscrip- 
ción en honor á su memoria, la cual se renovó en 20 de agosto de 1854. 

WEVCETA — D. BogvjE — No conocemos su carrera precedente al año 
de 1816 en que fué ascendí Jo á capitán de navio efectivo. El día 28 de abril 
de 1824.11egó de Enpaña ¿ Chiloc mandando el navio de «ruerra Asi.! de se- 



212 G(JR 

lenta y cuatro cañones, y trayooda&sTts órdenes al ber^ntin Aqtider^ 
yeintidos. Besolvió permanecer en el puerto de San Oax km, hasta ten^r 
datos exactos que le instruyeran de las fuerzas narales tpi6 existían en A 
Facfñco, y del estado en que se hallase la guerra. En estas circunstanciaaL 
el sobornador de Chiloé, Quintanina, había rechazado- la segfuiKta espo- 
dicion que de Chile fué á someter el ai'chipiéla^o. Cfhiloj en nredio de so» 
grandes escaseces auxilió á esos buques de guerra con dos medias po- 
gas, adem&s de cuantos víveres les fueron necesarios. Gnruceta retuto- 
en su poder la correspondencia de Espaila, la cual n se hubiese reeibid» 
en todo mayo, acaso habría evitado la guerra entre Olañeta y Taldee^ 
porque en aquélla venia la real cédula en que el rey confería el vireina» 
to del Pera en propiedad al g^eneral la Serna. Pespues de perder dia» 
hizo Guruceta se habilitara el bergantín mercante Guadalupe, en el eiml 
envió con las comunicaciones oficiales al teniente de fragata IX Bamott 
Candido de Alvarado, el cual desembarcó en ^uilcft y marchó á doede 
el virey encontrándolo en Limatambo, cercanías del Cusco, á principio^, 
de agosto de 1824: ya era tarde para que Olafteta voliíexa atrás de sus 
designios, por la orden real que lo;2ritimaba el poder de la Sema, y cuan- 
do ya Valdes venia retirándose del AU<^ Perú después de su malograda- 
campaña. Sin embargo se le invitó de nuevo ¿ un avenimiento que ét 
rechaeó con desagrado. 

Kl virey ordenó Á Guruceta (]ue inmediatamente se viniese al puerto 
del Callao en el cual fondeó & mediados de setiembre. AIK se pusieron. 
& sus órdenes la ccM'beta de guerra lea, el bergantín Pezuéla, los bergan- 
tines armados Constante y Moyano (á) Beal Felipe, que con algunas lan- 
chas cañoneras habían sido pertrechados por el brigadier Eodil Gober- 
nador de la plaza. El de Chiloe tenía desde antes armados como corsa- 
rios, al bergantín General Valdes y la goleta Quintanilla. 

El comandanta general de la armada y el partido español, reconocie- 
ron que se hollaban superiores en el mar, pues los buques de Chile se 
habían regresado á su país de antemano. Pero montaba la fragata pe- 
ruana Protector ( la Prueba) el vico-almirante D. Martin Joi'je Guisse, 
quien mirando con profundo desprecio las naves españolas, y después de 
la amenaza que les hizo el 12 de setiembre, fondeó en la isla de San Lo^ 
ronzo el 6 de octubre acompañado de cuatro pequeñas embarcacionee 
entre las que figuraba una corbeta colombiana. A vista de tal hecho 
propio de aquel bizarro general, resolvió Guniceta ir á atacarle. Levó 
anclas el 7 do octubre, y empeñó un combate que fué aceptado por Gnisse 
quien piiso en los mayores apuros al navio "Asia;" y es fuera de duda 
que lo habría vencido, si un incidente inesperado en los momentos ma» 
precisos y que sucedió en el entrepuente de la "Prueba," no hubiera f or- 
eado al almirante peruano & ponerse en retirada, A pesar de las exage- 
radas frases empleadas por Guruceta en el parte que dio á Bodil, lo po- 
sitivo es que la "Prueba" no toé perseguida, y que el navio "A^** b& 
regresó al puerto del Callao con los otros buques que le acompañaban. 

£1 segundo de Guruceta era el capitán de fragata D« Miguel Funeeu 



GüR m 

la oovbeta "loa" de treinta cañonea la mandaba D. Podro Antonio Qonids 
el bergantín '^Aqnüez" D. José Fermín Pavía, el "Pezuela de diezicho 
cañones D. Manuel Qnezada j el "Constante" de catorce D. José Marti- 
wuat: estúB ofioSalee y el mayor de órdenes Dr intonlo Doral eran tenían- 
toe de navio, oon esepcion de Martínez qae tenia el empleo de teniente 
de fragata. El bergantín "Mojano" no asistió al eombate. 

Ifin la gaceta de Trajillo de 28 de octubre de 1824, se publiciftron algn- 
noB detalles de él, y i bordo del "Asia" se hallaba la comxNiñia de gra» 
aaderos del batallón Areqnipa oon el coronel de este cuerpo brigadier 
D. Mateo Bamires. Esta fuerza continuó & bordo hasta Quüca, á cuya 
caleta se dirigió la escuadrilla espaftola mandiida por Ghiruoeta, en ves 
da peneguir por la costa del Norte á. la fragata '* Protector'' y demás 
buques que obedeemn i Qtdase. T lo mas notable es que el vice-almiran* 
te todavía hubiese ido en seguimiento de la flota de los realistas que no 
pudo akancaap. 

fistando en Quilca Chnrnceta supo la denota del ejército espa&ol ea 
Ayacneho» y no pensando rolver al Callao en auxilio de Bodil, resolvió 
abandonar las playas pemanas dejando antes en tierra la compañía ci- 
tada del batallón Arequipa; y lo realisó haciéndose á la réla el 2 de em» 
xo ds 189( eon el navio "Asia" y los bergantines "Aqnilex" y '«Constan- 
te" Qon rumbo á Filipinas, y después de haber hablado con el virey la 
SenMi ea aqndl puerto. Oumoeta fondeó el 8 de mario en la rada de 
Umatae en una de las islas Marianas en demanda de víveres y agua: 
idH biso socorrer i la oficialidad pero no & la tropa ni marineria. Sn la 
-BMlie del 10 de marao el navio hizo la señal de dar la Tda: la tropa y 
saarineMs ss negaron á alsar la anda, tomaron las armas y apagando 
las luces del entrepuente esparcieron por él la alarma y la confusión apo- 
derándose luego del castillo de proa. 0amoeta no fué obedecido y ha- 
biendo destruido la lus de un fásol que levantaba un guardiamarina, 
cargaron i Qnraoeta y i los oflcSales persiguiéndolos hasta la cámara. Bl 
•eomandiHite reeibA6 terribLes golpes en la cabeza y piernas. La tripula- 
ción pedia pagas: el brigadier Bamirez que viajaba en el navio» did cna- 
tvo mil |>esos pava ver si se sosegaba; jiero la insurrección tomó mucho 
«uerpo, adhiriéndose ¿ ella el bergantín Aquilex. La irritación contm 
los oflcfftlss y el deseo de vengarse del mal trato que daban ¿ sus snbor. 
•dtaados fneton talss, que un marinero & quien decían el fraile apoyado 
en un soldado qae apellidaban el tic Mena, qnísiexon dar un cañen al 
mayor de órdenes Doral. Los jefes y oiciales pasaron 4 tierra» lo mismo 
' que el general La Hera y los brigadieres Bamirez y García Camba que 
íbaa do pasageros. fil gobernador de las Marianas D. José Canga Hexre- 
lofaé á boido, peoro no consiguió nada de los amotinados: estos dispara- 
ron algunos cafionazoe contra el puerto: el "Aqnílez" enarboió la bandera 
oUlOda y se dirigió 4 Tálparaí«o: él navio "Asia" y el botgantin "Oons- 
tattle" fnevoft á entregarse 4 la Bepública de Méjico. Así terminé la es- 
4^edioíOB del capitán de navio D. Boque Ouruoeta» el cual con sus ofidba- 
es se ítñríMnrca 4 Manila en bnqnea balleneros. T cuando se recibió m 



214 GÜT 

]E¡apafia el sumario aeg^aido en Manfla para la aTeríg^nadon del snoeed 
que hemosi referido, ae declaró no haber Ing^r & elevarlo á proceso. 

OTTIBftKBZ- FcLiPB— natural de Madrid, hijo de D. Alonso que fní 
tesorero del rey, y de D? María de Pisa. Su padre j él halHan sido cria^ 
dos del emperador Carlos V;, quien en 1635 le concedió la conquista del 
rio de Belén (Veranas) en el cual se decía abundaba el oro. Demarca* 
ronsele límites en aquél territorio que di6 al descubridor Colon ei título 
de duque de Veraguas y Marques déla Jamaica» y donde había sido tan 
infortunado Diego Nicueea. Sacó Gutierres de España cuatroeientos 
hombres: los mas perecieron de hambre en sus incursioaes enTenenaii- 
dose con algunas yerbas que comían y oon Iss heridas de las fledias em- 
ponzofiadas que usaban los indios: eran estos irreducibles» antropófagos y 
también inclinados ¿ la sodomía. Se hacen casi iacreiblee las penalidades 
que padecieron los españoles después de haberse atimentado oon caba- 
llos, perros y hasta carne humana; hubo uno llamado Diego de Ocampo^ 
que tíyo aun, se enterró él mismo en una fosa abierta para un cadáver. 

Felipe GutierreE en medio de toles desrenturas aproTeehandose de 
una barca se dirigió en eUa ¿ Nombre de Dios con varios oompofieros uno 
de los cuales fué el célebre Francísoo Hernandos Qiron. Cometió la in- 
dignidad de dejar abandonados los restos de sutcopa, y poniéndose 4 sal- 
vo atravesó el Istmo, vino luego al Perd y se puso áórdenee del conqniata- 
dor D. Francisco Pisarro con quien fué al Cusco. Al poco tiempo entró en 
el pais la anarquía: D. Diego de Almagro á su regreso de Chile sorpren- 
dió y puso en prisión en aquella ciudad & los hermanos de Fisano» hadea- 
dose muy fscüble una Inoha sangrienta entre los bandos de ambos cal- 
dillos. Pisarro organisó tropas, y reunidas en Chincha noml»^ gesMral 
de ellas k D. Felipe Gutierres» y maestre de campo á D. Pedro Valdivia.. 
Coando en Nasoa, y después en Lima, consultó las deliberaciones que 
debía tomar, asistió €Kitíerres & estos consejos, y opiné siempre que an- 
tes de apelar á las armas, se agotasen loe medica de arribar á un aveni- 
miento pacífico. 

Malogrado cnanto se puso en obra oon este fin, en la entrevista de Ma- 
la y en el arbitraje i que se sometió el asunto, Hernando Pisano que 
habla sido puesto en libertad por Almagro cuando estuvo con su ejérci- 
to en Caáete, fsltando al compromiso y pleito homenaje que hiao» tomó 
el mando del ejército de su hermano y emprendió campaña solneel 
Cuzco en seguimiento de Almagro que se retiraba. Felipe Gutienea mar- 
chó con Pisarro y se halló en la batalla de las Salinas, escoltando el es- 
tandarte real, el día 26 de abril de 1588. Estando primonero Almagro lo 
condujo A la grupa en la muía que sMintába» y lo defendió por momentos 
de los que intentaban matarlo. 

Pasado algún tiempose encontraba Gutierres en el Cujmso y en amis- 
tad con D. Diego Almagro el hijo. Debió salir de allí 4 juntarse con el 
ejército del licenciado Vaca de Castro gobernador del Pero por el rey; 
P^^ consta qoo coa él venoió en la bsMla de Chupas en que snoombió 



GÜT 2ií 

JÜbiagto (16 de Setíembia de 16áS) Yaoft eñMtímmáó á los oApitanee Fe* 
íipB Gntienet y Diego de Bojas el desoabiimiento y eonqoiata qne sdli* 
eitavon hAoer delostanritorioe áá. Bio de la Platos nombraiido al prfanevo 
ce]iitan geneial» al Begnodojnatída mayor, y maestre de campo á Kioo' 
las Heiediai deUendo en caao da Tacar el primer puesto» earrirlo los otros 
sueesívameiite, y segim qnedaiNm desigwidos. Chitieanea contaba con 
eieiito setenta edldados de ialaateria y esliallsaria^ y Bojasse adelanta 
oott eaarettta y llegó á Tneuman* Aon no se habfiaa renaido» y ya In* 
fbtáuL algnus cerca de este contra aquel, ínrentando calnmnias, basta 
el ponto da decir 4 Bojas qne Chrtienrea estalm msnelto i msterlo* Faro 
los dos capitanes se entendieron y esplicaron dándose seguridades de sn 
buena fé. Fneran penetcando en el país» ipesar del hambre y de la sed 
en largas maiohas» hostUisados per una nnmerosa y TsÜento fadladar 
Besfstiaron terribles ataques haeieado prodigteses esfnenos de brabwa.- 
on un^de estos combates Bojae recibió en nna pierna la herida de nna' 
flecha envenenada qne cansó sn mnerte. Vacíos de sas amigos la atribu- 
yeran á QutíecKes por inoidentes qne hubo en la medfaaoion de loe empf^ 
ricos: calumnia de qne A se defendió con incontestables rasooee. IXespues 
de esto suceso TÍno 4 conocerse nna yerba qne sirvió para contrariar loe 
electos de otra con cayo jugo emponsofbtbaii los indios sus flechas. A 
ruego de Bojee, Qntíenes le dio por sucesor al joven Francisco Mendosa 
á quiea aquel ameba como ¿ hijo* 

Luego sesnscitó la idea de que Q-u tío tn oa tramaba la mtierto do Men« 
dosa» lo cual le puso en serios cuidados» porque esto tenia numeroeos ami- 
gos. Sin emfaeigo contyinaron amboe rensidoe lee operaciones de su 
empresa; y aunque aTanasK» mnchae leguas luchando con los indios, 
los españoles enemigos de Gutierres criticaban y Uevaban 4 mal todas 
sus disposíoionee ore^yendolo insnfleiento para llevar 4 buen tírmino el 
descubrimiento: no procedía él desagrado de sdolss pasionee de partido, 
siao de que no se enoontnra él oro que se hablan prometido adquirir. 
Bl mismo Mendosa de improviso, aprendió 4 Gutierres» le ataron 4 una 
cadena» le robaron ouanto tenia, y si no lo mataron fué porque 4 Mendo- 
sa nocouTeniapermitirio: y después que 41 se proclamó por jele de la ee- 
pedícien, tomó también preso 4 Nicolás Heredis; mas como se avinieee 4 
todoy prometiefle servirle flelmente, le dio el seg^uoido lugar en el mando. 

A €hitienes le envió Mendosa eecoltado 4 una larga distaaeia, y lo 
ahendonarott en paraje dei^rovisto de todo y rodeado de peligroe. Bl tu- 
vo ómmo y sofieíento industria para librarse de tan amarga sitnaoíott, 
y logró aportar al Cusco. J>e aUí se puso en marcha para trasladarse 4 
lÁma« por no comprometerse con Gonzalo Pisarro que 4 la sason se pre- 
pazaJba para adne&arse del poder» Bra su ónimo presentarse al virey 
Blasco Nuñes Vela» y continuar sirviendo al. rey. Pero en Gkiamauga 
Pedro Fuelles que allí gobernaba en virtod de orden de Gonsalojt hiso 
dar garrote 4 Gutierres y 4 Arias Maldonado, dioíenido que por alboro- 
tadores. 

Felipe Gutierres escribió diferentes cartas al emperador instmyendo- 



sa GOT 



le de las oosn qne en el PovA panbaai. En vam de éUae, qne eodefce áil 
la ooleeoioB de Mnftos tomo 01, le dio onente de lae dieoordiee de "Pimg^ 
lo j AUnegxo deede en ixígem, hurte «1 fia do e noti oee del ee g nndo : MOit« 
ee jó 4 Cadoe Y. que toBueepsostM pcovUteofaMpeM mnedier kt pér^i* 
chi del Perd, j qaediTÍdieeeel temtncioea ▼aeioB goineooMe. Le di^ aotú 
oí» de cuuito ái hiao por ea pwte pera aifemiioe j evitan el lompianeB^ 
te oto. gH otmeomiinioeegon <de<IO dedieieibie de 164» ea el Caeoo) le 
pidió jastíflia y lepaio de loe egiafioe qae kabia seoiliido de Hmkbo, 
qaiea deeobedeoia leedrdeoee sealoe y obvaba arinteeriameate h e bl iii i 
teaibiea de lo qao ee deeatoadía 4 loe iadiee» OQmo ee vó «a la copia 



Mí 



S. O. €. IL-^La deoda q|M eoaio eaaeUo y ten a a É iy eo- eriado de Y* 
'< IL, teago 4( ea eervkio, jaatoeon el deeeodd MBiedio deefea tHore» aie 
" d4 atarevimieato 4 eeoribir teat^e teoee, y ea oteae he iafoefaado lesi^ 
'« de lee eoeae deetee psoviacíee» qaieca INoe qae iMyea llegado tf noticia 
" de Y. K., qae eegaa lo eaoedldo y la auMha düaetefi dol Bemedb» tea« 
*' go dada haber aide Y. M« Uea iafonpado deUo. B« añade lee caatas 
** qiae eecníbí, di^e el inoonfcnieoto gMuida qoe hay pasa la aada gober- 
^ naoical deeata tíena» por aer tanta y tan grande y eatar d eb a j o de aa 
*' aoio Qobemador, de donde ee eigaa may grande JeBmwrio de Dioe y 

V de Y. M. h caaea de loe mato trataaiientoe de iadioe y da loe robo» 
" y maertes entre loe cnatianoe, qae per oefcar en aiaehaa p^a toa mmf 
'^ lejoa del Gobernador^ ai ee paadea ai eal>en reaiediar. Y como hoai' 
^ bre qae ha andado toda eatatíena, enrié an paaeoard^l repartímiea- 
*^ to de gofaemaoioaea, qae eeria bien Y. If. maniiaoa paotaer en ;eBtaa 
** proviaciae, porqae oon aqaellae y aaa Andieacia que laaüiaaa en lA- 
«^ aia» la tiarxa eetaba biea gobernada» y lee rentae soeto de Y. X. ma^ 
^ Bjeeacreneatadae, y h a e o roe hamay gran aervieio 4 D&oe en teneaea 

caent^ coa to iadioB, qae haela aqaí ee ha tenido y tiene lany pooa d 
níngaaa. Y onanio entre loe gobernadoree hobieee algana dileieneia, 
^ t e n jea d o acó jaeoee eaperioree ó qoiénee oeanir^ ae xemediaba oon 
<< tiempo; paee por no haberioe, ee han caneado en catee partee loe ia- 
í* oonveaientce paaadoe, de qoe ee han eegaido tantea maeitee y eac4n» 
^ daloa» qae tienon perdida toda ceta tiena. T porqae tcago por eiert» 

V qae Y. M. habrá ya mandado proveer en eeto lo qae ame eonvcnga 4 
^ an muMímt, edo ea cata diré qae puee yo ea eetae provinekM he aiem- 
*' pre aervido á Y, IC, como parece por la ialonnaoion qae deUo envié, y 
<* como lo dirán todoa loe qae deaoá han ido» qae faerea deeapartoaadoe» 
" me mande deaagsaviar de las InjaeticiaB y aotcriee agiavioe» qae el Qo> 
" beraador Fcaaciaeo Piaarro me ha heoho, qaitándome la mayor parte 
*' de loe iadios» qae ea nombre de Y. M. me habia encomendado, ein te- 
nar pera ello aingana rason. Mandándome Y. M. dar para ello las pío- 
viaioaee qae de mi parte ae pediréa, porqae ningnaa de lae ordinarias 

** ha evimplido» poniendo ó todae ineonTcaientes, y daadolee 4 todae lee 
" entendimientoe coloradoe, que les parece 4 loe qae le aconsejan, paia 
" na «napliilaa. T ea eeto y ea tedo lo qae por «n paite se pidiere, aa- 









GÜT-GÜZ 21Í 

^ ^tioo i V. M. MA ftiToreoido oon jnstioia, y^aiande tener mesnótiá áé 
*' mi, oomo de criado y hijo de oriii4o tan tatito de V. M. ony» C. C. 
*' persona Nueetro Señor guarde y proepete, oon oontínnae Tictorias y 
*' aoreoentaniiento de mayoree reinos y Be&orio8.-<-Del Giuoo, 80 de di- 
" dembre de 1540. Vasallo y criado de V. M., qne sns cesáreas manos y 
'' pies besa, Felipe Qntierres." 

Esta carfca se ha pablioado reoientemente en la ooleooion de doott- 
mentes ináditos tocantes & la América, tomo 8.^ Ma Irid 1866. 

«JTlBftUZ «MSM-D. IsiDBO T D. VmDBO^Veáu Sitn /suln»— Coa- 

4e 



•ITIBEftBI COZ--el D. D. Pedro» natural de Piltra. Hiso sn earrsxa 
<cin él ocnro de Lima desde medio racionero^ siéndolo ya en 1798. Pasó 4 oa- 
aonigo doetoral en 1808> á la dignidad de tesorero en 1818: 4 la de Ghsaix 
tie en 1814. Foé abogado honorario de este ilnstre colegio, y piorisor y 
TÍoario general mochos aftos. Se le eligpló para obii^ de Quamanga en 
1818, y temó posesión en 1819. Emigró á Lima cnando por noviembre 
de 1820 se aproximó á aqnella cindad la diviaion del ejéreito indepen- 
diente qne el general San Martin envió desde Pisco sobre el ÍMtetíor al 
mando del general Arenales. En 1881 pasó & España: allí le oonfltió el 
irey el obispado de Pnerto JUoo. Ghotierres Ck>2 f né el óhimo obispo qne 
tnvo la diócesis de Guamanga en tiempo de la dominaeien espa&ola: y 
•n salida de Lima para España loé en virtud de una orden dada en no» 
viembre de aqnel año por el gebierao independiente pac4 ({ne dejas» 
«Ipais. 

«DTIBEEBZ PLOMES— El Dr. D. Fset Juíji- Profeso en la orden de 
San Joan, Inquisidor de Méjico» que vino al Perd con igual cargo, y el 
de visitador de la Audiencia de Lima y tribunales. Hizo su entrada so- 
lemne en esta capital el dia 19 de setiembre de 16*¿5. Nombr^e el rey 
coadjutor del obispado de la Pas oon la futura sucesión 4 óL Su visita 
duró cinco años, y falleoió en Lima muy pobre por haber vivido oon mu- 
cha ostentación y lujo. 

«IJTlEftftEZ FLOBES—El Db. D. Padro-- Feíite Ordmm Tlfffn, 

«IJZnAll— BfiAS DE— natural de Sevilla, vecino de Potosí que ooniaba 
-con los recursos que allí se adquirían fácilmente por los esjiañoles en les 
tiempos de la colosal opulencia de aquel mineral. Guzman era altivo y 
presuntuoso, promovedor de escándalos y de revoluciones, mezclándose 
siempre en desafíos y cometiendo frecuentes ezesos al intervenir en 
ellos. Por entónese se batían en el Perú por la menor diferencia unos 
«ontra otros no solo los militare^, oomeroiautes y sus inferiores, Bin<^ 
hasta los qne encentrándose en los caminos se pr o vocaban oim inJtKrias 



218 GÜZ 

y reneillaB para tener el broisal ffiaeeit de emplear las annae j matarttf^ 
Conotirriaxi 6 los duelos vnae reces enteramente desnudos» o^ras con ar-^ 
maduras defensiras, otras con solo ropa interior de tafetán earmeeí pac»' 
encubrir la sangre según decian^ Sn un desafio de dos famosos soldados 
Pedro Nuñes 7 Baltasar Pérez, el segundo eli^6 por padrino á Egaa de 
Gnzman y el primero á Hernán Mejia. G-usman enemigo de este, y que 
era paisano suyo» quiso eadoirlo diciendo que por no ser hidalgo como 
eran loa tres, sino hijo de ima mujer oscurísima, nopodia alternar con. 
ellos. Mejia no se dio por escluido, y con esto resultó que también pelea- 
sen aparte los padrinos. Nuñez y Pérez se batieron en cueros en un lugar 
solo fuera de Potosí; aquel venció á este y estando caido en tierra, ca^ 
balgado sobre él le dio de puñaladas en el rostro y le llenó los ojos de 
tierra para no matarle con la daga. A un lado del campo luchaban los pa- 
drinos: Mejisr era niuy diestro en el manejo de las armas; pero temía ár 
Guzman por corpulento y de mnchaa fuerzas* Lo entretuvo un rato en que 
no Uegaron á herirse, y Guzman tirando de punta su espada ú Mejia lo 
distrajo con esto, y repentinamente lo sorprendió clavándole nna daga* ev 
la frente con tsl fuerza que le quebró buena parte de eUae no habiendo 
sido posible estraersela, su muerte inmediata fué inevitable. M^ia cosa-' 
do andaba desatinado en el mismo campo, dió nna cuchillada ¿ su propio 
ahijado, sin advertir lo que hacia^y tomó la huida. Guzman hirió 4* Pe* 
dro Nuftez y dejándolo tendido en el suelo^ se retiró llevando las cuatro 
espadas bajo el brazo y ú cuestas & su ahijado Baltasar Pérez á quien 
oondojo á una hospedería en que se curaban indios, y dió aviso pasa, que 
recogiesen á Pedro Nuñez del campo dcmde quedó por muerto. GarcüasO 
dice que conoció en Espa&a á Nuñez inutilizado de ambos brazos; y agre- 
ga que Guzman tomó asilo en sagrado. 

El lector recorriendo en este tomo ^ artículo Vasco Godinez, encon- 
tras& á Egas de Guzman promoviendo con empaflo la revolución que de- 
bió hacerse en el Cuzco en 1552 frustrada por la^ vigilancia dri mariscal 
Alvarado: le hallará luego entre los principales cómplices del alzamien- 
to de D. Sebastian de Castilla en Chuquisaca y del asesinato del corregid 
dor general Hinojosa, quien había fáirorecido á^dicho Chisman cuando ma- 
tó á Mejia y se refugió en la iglesia. 

Egas de Guzman se sublevó en Potosí si^iendo lo hecho por Castilla: 
hizo morir & varios, aprisionó 6 los funcionarios del rey y 4 otros: robó 
el caudal que existía en arcas, y que según algunos escritores pasaba de 
un millón de pesos: formó tropas, nombró oficialeB y empleados; é hizo 
alcalde mayor á Antonio Lujan. Este mismo cuando la reacción de Chu- 
quisaca en que Godinez después de matar á Castilla invocó la cansa del 
rey, hizo igual cambio en Potosí y puso término á los días de Egas do 
Guzman que fué doscuaxtizado por orden de Vasco Godinez. 

Obedeciendo Guzman 4 D. Sebastian de Castilla había enviado desdo 
Potosí cincoenfo hombres bien armados y montados A órdenes de Ga- 
briel de Pernia» para tomar la ciudad de la Paz y dar muerte al maris- 
cal D. Alonso Alvarado, reuniéndose antes con otra partida que salió de 



OÜZ 219 

Chuqtüflaca con igual objeto 4 efttgo del oapitan Joan Bamon. Eito j 
Pemia se adhirieron al bando realista eometiendoee al mariseal y deeia* 
tiendo de son oompromisoe en la revolncion. Yeáee Castilla, 7 AlTavado 
Alonso. 

OTniV — D. FflBNAKDO Dfl — Español que rino al Perú despnes de la 
guerra crril de 1564; 7 hallándose en el Cosco se había heeho lugar entre 
los militares turbulentos, 4 quienes el ocio 7 la pobresa inducían 4 la in- 
quietud 7 4 los exesos. Comprendiendo él ▼ire7 D. Andsea Hurtado de 
Mendosa marqués de Caftete^ que era preciso alejar del país los elemen- 
tos de disoordía que amenaaaban la pas 7 la tranquilidad, determinó en 
1669 organisar una fuerte espedicion que mazohara 4 descubrir los terri- 
torios yeoinos al Marañen, en que tiempo antes tuTO mala suerte Qoáaa- 
loPinno. 

Uno de los primeros que se enroló para tomar parte en la empresa Íu4 

Guarnan; 7 aunque Gareilaso que le oonoeió, dejó escritas algunas pala- 
bras en su faTOS!, no creemos que las mereciese el que no se ocupaba de 
trabajo alguno 7 eraámigo íntimo del insigne orinúnal liope de Aguirre, 
000 quien entonces salió del Cuzco 7 vino 4 presentane 4 D. Pedro ür- 
xóa reconociéndole por jefe. 

Provista la espedicion de todo lo necesario, se abrió la campaña por 
Mo7obamba en 1690 con mas de cuatrocientos hombresi Guzman figura- 
ba en éUa como alférez ma7or, Urzúa Tiolando los primeros preceptos 
de la moral militar, é impulsado de una pasión funesta, llevó en su com- 
pañía 4 D? Inés de Atíenza» dama hermosa 4 la cual amaba en estremo. 
Bstando á ias márgenes del Huallaga se oonstru7eron muchas embar- 
caciones» 7 allí acaeció el primer atentado que fué preludio de tantos 
otros de que luego haremos memoria. Al maestre de campo Pedro Ba- 
sura lo asesinó por emulación Prancisoo Díaz pariente de Urzóa, el que 
4 pesar de esto le hizo morir con tres de sus cómplices. 

Algunos atrevidos oficiales que en secreto estaban prendados de D? 
Inés, empesazon 4 odiar 4 su jefe principal, 7 confabulándose contra 41 
detennioaron matarlo. Habla navegado la flota hasta cerca de la entra- 
da del Pntuaia7o donde se desembarcó la gente para tomar descanso en 
una población apropósito 7 bien situada. Los conspiradores formaban 7a 
crecido numero, porque 4 ellos se agregaron los muchos enemigos de D. 
Juan de Vargas, lugar teniente nombrado por XJrzúa. Despreciaba este 
loe diversos avisos que recibia de haUarse su persona en peligro evi- 
dente, 7 no prestó atención 4 los consejos de la misma D' Inés. 

Al siguiente dia 2 de enero de 1561, Urzúa 7 Vargas que reposaban 
descuidados, fueron muertos 4 estocadas, siendo Guzman 7 Aguirre los 
primaros asesinos. Lope de Aguirre 4 la cabeza de la fuerza proclamó en 
aeguida por general 4 D. Fernando Guzman, 4 Juan Lavandera teniente 
general, 7 4 Lorenzo Salduendo por capitán de guardias. Los revoluciona- 
rios tomaron las demás colocaciones, Cristoval de Chaves, Alonso Monto7a, 
Miguel Serrano, capitanes» Alonso Villena alférez general etc: los oficia- 



•» GÜZ 

les d« T7z96ft 7 aun soft ftmigos el oomdndftdor Joim Ooevaní y Pedro 
▲lootoOaleas, amboe oapitan^s, oontinnaron sirviendo sin poder ad<^tar 
niñean otro partido para librarse de la tormenta. Sancho Pizarro fué 
elegido sargento mayor, y cada capitán nombr6 un alferex y un sar- 
gento: & Pedro Hernández se le hizo pagador y á Mig^iol Bobedo, almi- 
cante. Era imposible qne hallasen seguridad entre tantos bandidos* los 
<px9 estaban tildados por la adhesión que tuvieron á Urzíia; y así fueron 
mnrieado varios, entra ellas el capitán García Parce, hombre notabler 
aU£ por su honradez. Pero tampoco podían oontar con la vida los núsmoa 
actores de esos crímienes atrozes desde que desconfiaban unos do otros y 
él cada instante snrgian rivalidades, mortiferoe y ▼iolentos odios. El pa- 
gador fiernandes y el algoaoil mayor Minuida» oómpUees del asesinatc» 
de Urzáa» perecieron á puñaladas, lo mismo que les malvados Lavan- 
dera y Chavez, á quienes se acusó de querer alzarse con la mira de din* 
girae después á Francia. Tan horrorosos hechos se perpetraban 6 promo- 
Ti»n en secreto por Lope de Aguirre; mas él para embozar su maligni- 
dad, tomó el arbitrio hipócrita y 8acríle<^o de hacer que comulgasen todc» 
oon la ceremonia llamada partir 1a bonita en señal de futura unión, jn» 
raudo sostener á Quzman como » su princi|>e y no daftarse entre éL, so- 
pena de perjuros y fementidos que no podrian ser absue Itos sino por el 



Beoonooiose á Gusman por soberano de los Maraftones, acto en qn» 
vnes pcooedieron de Hbre voluntad, otros Á mas no poder, porque la fu-» 
ga era impracticable desde que los indios mataban y se comian 4 enan- 
tes espa&oles dispersos caiaa en sus manos. De otro lado las circunstan- 
cias iban temando xm aspecto calamitoso: faltando los recursos de sub- 
sistencia, los espedicionarios consumían sua caballos, y loa indios cansa- 
dos do suñrir se daban á la faga, llevándose 6 destruyendo muchas de su» 
ean6as. T como tales desgracias irrita>>au los ánimos de esos hombrea 
desalmados 6 inavenibles con el orden y el sosiego. reapan»cieron con 
vehemencia los no cstingutdos fuegos, y con ellos loe recelos, rencores y 
calumnias. 

Mientras seguían nayogando y la lucha con el hambre tomaba ereoes, 
las pasiones se escandecían por momentos: al que reían taciturno ó sí- 
leuoioBo lo mataban sin el menor respeto á su insensato jefe qne ja 
era objeto de desprecio, siendo una de las nuevas víctimas Pedro Alon- 
so Casco que con Ürzda había servido de alguacil mayor. Enemistados 
Aguirre y Salduendo, los dos asechaban la ocasión de satisfacerse con una 
sangrienta venganza: fué el primero el que logT6 anticiparse en asocínar 
á Salduendo, diciendo á Ouzman que contra él estaba conspirando, se- 
gún lo atestigrnaba Antón Llamóse. Entre tanto era cierto que Guzman 
tenia el pensamiento de dosapareoer al temerario y peli grosísimo Aguir^ 
re según concierto con Lavandera y Salduendo; mas este fué muerto 4 
estocadas en casa del mismo Guzman. D? Inés de Atienza que onaado 1» 
muerte de ürzúa fué sacada de un bosque por Salduendo, volvió 4 fugar» 
y encontrada que fué la acabaron á puflaladaa Llamceo y Fraaeisoo Otar- 



GÜ2 «21 

iüoúi omeldad que Gosman roprobó ooa la majar indignaoioD, dando ya- 
ttiuestania de pesarle loe hechos orimiiiales que en tal útiíaoieizi le habían 
puesto por artes del mismo diablo, como ¿I deoia. 

Pooo tardó aquel yaudido famoso de Lope de Aguirre en haoer matar 
al almiraate Miguel Bobedo y al capitán Alonso Montoya, imputándole» 
qoe trataban de alzarse UeTandose las embarcaciones. No quedó en es- 
to« ni ara posible que existiendo aquel monstruo se rompiera la cadena de 
tan sangrientas atrocidades: Aguirre pensaba ya en el sacrificio de Qua- 
man« tramando el modo de llevarlo & efecto prontamente. Hallábase alo- 
jado á orillas de un eetero, y mediaba un terreno pantanoso entre este y 
el rio donde permanecia Aguirre. con las naves. Practicando un ro. 
deo con canoas, en que IIctó hombres escogidos entre los de su mayor con- 
fianza, inradió repentinamente la casa de Guzman. A diferentes solda- 
dos encargó matasen ¿ Gonsalo Dnarte, al chitan Serrano y á Baltasar 
IViecano» asegurándoles que era mandato de Guarnan. Kartin Peres de 
Sacrondo y Juan de Aguirre fueron los elegidos para asesinar á GucanaQ 
apTOTechando de la confusión; y así lo ejecutaron sin embarazo alguno» 
núentras que Lope de Aguirre con Gtocia de Chayez y García Navano 
dieron muerte en su cama á un sacerdote Fr. Alonso Henao. 

Quedó Lope de Aguirre erigido en único y absoluto Jeíe de la efl|»edi* 
elon que continuó por el Amazonas según hemos escrito en el artículo 
tocante i ól» tomo 1? página 74. Con suficientes pormenores dimos aUf 
euenta de las trágicas escenas que acontecieron en la isla de la Marga^ 
rita y en el territorio de Venezuela^ hasta que sucumbió aquel hombre 
cuya rara y extraordinaria ferocidad, no tuvo riyal entre los mas alama^ 
áoB sangninarioa ameles que mancharon la historia de la eonquieta ame- 
zicanar—Yeáse Frzóa» Pedro de — 

La relación de los sucesos que hemos compendiadOa la escribió Fe^ 
dro Hunguia, capitán que fué al serrioio del misiae Lope de Agnizrtt 
Fr. Francisco Montesinos» dominico^ certíflcó la verdad de ella. Este ra^ 
ligíoeo tenia en la isla de la Margarita un buque que no pudo t<»nar 
el oficial XJrriaga comiaionAdo al intento por Agnirre* quien por seto la 
hizo matar. En dicha nave se había refugiado Munguia con seis solda^ 
dos que le siguieron al desertar de la carabana de malhechores del Ama- 
aoKas. Su relato se ha publicado en la cdeccion moderna de dooomentoa 
inÓditos dada á la estampa por Mendoza y otroe» tomo 4? página 191. 

En la 215 del mismo tomo aparece otra relación que se dice May venia- 
dera, tocante á la espedicion de Urzua. ]>ifiere en algunas partícularida- 
dea de la de Mnnguiai y hemos creído deber apuntarlas para mayor 
tfxaotítud. 

Los actores principales en el asesinato de XTrzúa, aparte de Guzman y. 
Aguirre, fueron Lavandera Salduendo, Hernández, Montoya, Serrano» 
Ifartia Peres Soeaya, Pedro Fernandez* Pedro Miranda 

Vu buen soldado García de Arce amigo de XJrsua fuá ahorcado, por- 
qae reprobó á otro hablase mal de aquel jete que ya era muerto. 

Larandera lugar teniente de Guzman aborrecía á Lope do Aguirr9> 



áfiá GÜZ 

porque siendo solo maestre de campo disponía de todo 6 su arbitrio^ 

Gusman destitaj6 á Agnirre limitándole sus fnnoiones nada mas qne 
i la caballeria, y nombrando maestre de campo á Lavandera. 

Algunos quisieron que se matase á Aguirre porque desairado era mas 
temible j contaba con muchos TÍzcainos; ']>ero Guzman no lo permitió^ 
diciendo que antes se convendría con que á€íle sacrificasen y arrojasen 
su ocvazon al rio, pues le habia sido muy buen amig^o. Agregó que cuan- 
do rolviesen de gpierra al Perú no tendría otro lugar teniente que Aguir- 
re. Gosman casó á un bermano suyo, Martin, con una hija de Aguiire 
que se hallaba presente. 

La muerte de Layandera y Hemandei f n¿ en casa de Qtmnan y á un 
tiempo con el asesinato de este. 
- El almirante Bobedo murió Á manos de los indios. 

Guiman intentaba con instancia dejar el mando en que no podría con- 
tinuar si nó contraían un nueyo y formal compromiso de sostenerlo hasta 
morir por 61, y esto originó el juramento y comunión que se Tcrifioó des- 
pués de oir misa: tres que no lo hicieron fueron al punto asesinados. SI 
mismo Gusman les habia dicho que los descontentos hablasen claro, ofre- 
ciéndoles su palabra de enviar á salvo de todo perjuicio á cuantos qui- 
síesen separarse. 

A Lope de Aguirre le tenia Gusman señalados veinte nul pesos do 
sueldo, y al capitán Salduendo ocho mil, y en sus decretos se titulaba 
"Príncipe de los reinos del Perú." 

La muerte de Femando Gusman se consumó en el rio á que se arrojó 
después de recibir los primeros tiros. 

Aguirre, cuando muerto Ghusman se apoderó del mando, nombró capi- 
tán de su guardia á Juan Gomes, y maestre de campo á Martin Peres de 
Sosaya su primer cómplice. Este malvado era el acusador secreto, el 
instrumento de las mayores iniquidades y el que con sus cftlumniaB 
acordadas con Aguirre, le servia de testigo causando infinitas desgracias. 
Despreciado por D* Inés de Atiensa, fraguó el modo do vengarse, y fuó 
el autor de su muerte, como lo habia sido de la de Salduendo el preferido 
de ella. 

Hemos indicado las mas notables diferencias que aparecen emixe las 
dos relaciones que existen sobre la espedioion al Amasonas, en el citado 
tomo 4? de los documentos inéditos publicados por Mendoza. Serán tam- 
bién útiles para ampliar y rectificar nuestros artículos tocantes 4 D. Pe- 
dro de Urzúa y á Lope de Aguirre, que escribimos orientados por los re- 
latos de Fr. Pedro Simón, el licenciado Castellanos y él obispo Piedrín 
hita, antes de que tuviésemos conocimiento de los que están insertos ett 
aquella colección. 

« 

OTZHAff-EL Da. D. Fbbkando- Canónigo, Chantre y Arcediano de 
la iglesia de Lima, primer rector de este colegio Seminario, nominado 
por Santo Toribio en I59I. Suscribió como testigo la publicación del 6.^ 
Concilio Límense reunido por el mismo Anobispo en 1601. Fué rector 



GÜZ 223 

de la Universidiid de San Harcoe en 1608 y en 1624. Prorisor y yioario 
general en 1637> afio en qne faUeeió. Se y^ su nombre en la repreBenta- 
oion que el Cabildo edeaiáetico de Lima dirigió en 1631 al Arzobispo D. 
Femando Arias de Ugarte promoviendo la información acerca de la vi- 
da de Santo Toribio: Gazman era entonces dignidad de maestre escuela. 

ttlJZMAlI — D. Juan db — ^Destinado por el emperador en 1584 de conta- 
dor oficial real de hacienda de la Nueva Toledo, nombre que se dio al ter- 
ritorio del Sur del Perd designadlo para la gobernación de D. Diego de Al- 
magro en doscientas leguas de costa, que se oontarian desde el punto don- 
de terminase la Nueva Castilla ó gobierno de D. Francisco Pizarro, pro- 
longado ya con setenta leguas sobre las que se le tenian señaladas. Para 
la misma Nueva Toledo fueron nombrados entonces Juan Turegano oo- 
mo veedor^ y Manuel del Espinar por tesorero. 

Estando Almagro en camino para Chile, Juan de Bada recibió de Her- 
nando Pizarro loe títulos espedidos por el rey en favor de aquel, y con . 
ellos se puso en marcha con el fin de reunirse i dicho Almagro en com- 
pafiia del contador Guzman y otros. 

Guando el adelantado volvió de Chile y se afuroximó al Cuzco, Guzman 
«n unión del licenciado Prado, pasaron á la ciudad con credenciales de 
Almagro para acordar un . arreglo. Fué entonces cuando no se conformó 
este con el ofrecimiento que Hernando le hizo para que con su tropa ocu- 
para la mitad de la citada población, quedando en suspenso el uso de las 
armas. Almagro entró de sorpresa al Cuzco, apresó á Hernando y Gon- 
zalo Pizarro, y en este caso como en los que subsiguieron, le acompañó 
siempre el contador Juan de Guzman. Desempeñó este una comisión 
cerca del mariscal D. Alonso Alvarado, quien llegó á Abancay con fuer- 
za dependiente de D. Francisco Pizarro, la cual fué batida por Almagro. 
Vino después á Lima con otros agentes & negociar un avenimiento con 
el gobernador. Guzman habia aconsejado Á Almagro que enviase & Es- 
paña á los hermanos de Pizarro, confiscándoles sus bienes: medida pre- 
ferible á la de matarlos que proponía con tenacidad Sodrigo Orgcñez y 
algunos mas. Asistió á la entrevista que tuvieron en Mala» Pizarro y Al- 
magro cuando este vino á Chincha con su ejercito, ó hizo como los dé- 
mas concurrentes pleito homenaje de que en aquel acto habria buena té 
y legalidad. Guzman cuando supo que habia una emboscada y que loa 
de Pizarro iban á prender ¿ D. Diego Almagro (á quien se lo participó 
Frandsoo Godoy) trajo á la puerta un caballo, y D. Diego saliéndose de 
la conferencia con un protesto, montó en él y se escapó seguido de loe 
de su comitiva. 

Continuó Guzman representando á Almagro en las posteriores tenta- 
tivas de paz, y por último recibió instrucciones para que pasase á Espa- 
fia á dar de todo cuenta al Emperador. D. Francisco Pizarro le detuvo 
j cargó de prisiones. Logró soltarse y volviéndose al campo de Almagro 
hizo con él la campaña y cayó en manos de los de Pizarro al ser derro- 
tado el ejército de D. Diego en la batalla de las Salinas. Vivió después 



^ GUZ 

Gasman en Lima sofriendo todos Iob rigores de la indigencia; jnnt^^ 
con Joan de Bada y fné ano de los qne con él atacaron la oaaa del ^d* 
bemador Pisano 6 quien dieron muerte el dia 88 de junio de 164L P<^' 
sesionado del mando D. Dieg^ Almagro el hijo, le nombró capitán de sa 
guardia y le salyó en el Cusco cuando García de Alrarado intentó ma- 
tarlo en 1542. Se halló en la batalla de Chupas y fuá tomado prisionero 
en el Cusco lo mismo que Almagro. 

No sabemos como después de la calda del segundo Almagro, apai«aid 
Juan de Gusman sirriendo al rirey Blasco Nuftez Vela, y habiendo sid^ 
preso por los oidores, cons^nró contra ellos para llamar al TÍrey á quien 
estos depusieron, y rdstableoerlo en el mando. No se realizó este proyecto^ 
7 enviado Guzman & Panamii juntaba gente exttaudo i todos para que aa- 
filiasen al yirey que se encontraba haciendo sus aprestos en el territorio^ 
de Quito; mas la tropa que llegó á tener la empleó en sostenerse, termi- 
nandopor declararse esta por Hinojoaa que había llegado á Panamá con I» 
escuadra y tropa de 6kmzalo Pizarro: Guzman huyó embarcándose oon 
unos pocos que le siguieron. En 1550 hallándose otra vez en Panamá sa-* 
lió con motÍ7o de la sublevación de ios Contreras: cerca de Nombre de 
WoB se presentó al presidente D. Pedro de la Gasea qne regresaba á Es- 
pafia. De allí pasó á Nicaragua á solicitar socorros. Ignoramos los paso» 
posteriores del contador Guzman y el fin que le tocaría en suerte. 

€Vfm^EL CáxiTAX D. MAxm Ds^-natural de Sevilla, uno de loi^ 
multares de la conquista que disfrutó de la confianza de ]>. Franoisc^^ 
Pizano. Le aeompafió en la paciflcaeion del país que recorrió 
mente después del levantamiento general de los indios en 1585. Bn 
le envió á los Charcas oon oaballeria en auxilio de Gonzalo Pizarro otta&* 
do en 1689 luchaba este con crecido número de indios qne llegó 4 vencer 
y dominar. Guzman á órdenes del gobernador por el rey D. Cristorval 
Vaea de Castro, ooncnrrió en 1542 á la batalla de Chupas en que sucnm* 
bkS la rebelión de D. Diego de Almagro el hijo. En 1546 servia en el 
Cuzco oon Alonso Toro que dependía de Gonzalo Pizarro, le sostenía 
mientras la campafta de Quito contra el vírey Vela, y aun hostilizó en eü 
Collado á D. Diego Centeno. Encontrándose en seguida con el sanguíni^ 
rio Franctsoo Carvajal que iba al Alto Perú de parte de Gonzalo contra 
Centeno, tuvo Guzman que darle soldados y mucho dinero para oonseg^nir 
que libremente le dejara volver al Cuzco. Gk>n estas todas las notidas 
que hemos podido adquirir de este capitán. 

Garoilaso habla de un Martin de Guzman nacido en Salamanca, que se 
trasladó á España y volvió en 1556, llevando al Cuzco jaeces de lujo y 
otras especies curiosas: agrega que trajo el primer canario que se vio en 
aquella ciudad. 

Hubo otro Martin Guzman hermano de Fernando, él que muerto el 
general D. Pedro de Urzúa fué proclamado rey de los espedieionarios al 
Amazonas 7 le mataron también. Se casó aquel con la hija del fetos 
asesino Lope de Aguirre. 



%ÍÍÉUrn MITO— D. Alokso TÉnm ra-^&Ea^o. Utaxñó en ^tadílA 
1887, hijo fuera de m&trimonio del d«qae de Medina Sidonia D. Oas- 
par Alonso Pereü de Onimaii el btteno, y de W ICargaiita Harafion Ibar- 
Y* qae faüeoió de religiosa en el otareato de San Lncar. 'V'ino al Pera 
'«n ol siglo XVn 7 mandó odmo corregidor y jóstioia mayor las prorin- 
dal Onzoo. De regtesó en Sspata fué general de llbs galeras de Cer- 
y deipnes tít^ de Talenbia, Baylie de Lora y del Santo Sepulero, 
'Cban Cras de la orden de San Jnaa de Jeirnsalen y €(rande de Espafta 
iMyBonuie. Korió en Hadrid dexHas de setenta a&oj en 27 de agosto de 
1708;. 



tAUtllti-t>. Va, ÁLON^é'-Ol^l^K) nombrado {>aira Tra« 




Um— D. Taimo— KaCuáüeta y boMaioo penrionaclo del rey (^ 
tdlioo. líaeió en Bohemias eíadisoípttlo del oQébre H. Jaoqnin aHimn6 
*4el laboratorio qniaúoo del insigne oonsejero Bem. Miembro de las aea^ 
"^demias de eieaeiaa de Vieha y de Praga. Vine al Pera oon D. Alejandra 
Malaspinai óabaUero do la drden de San Jjoai, capitán de aa^e y j^e dé 
la espedidmi de las o«H»etas espaielas "DesoAbiMa** f «- Atretidfek", qué 
"¿UBoa Taelta al ttnndo pata reefeifloar la sitoaeion geogr&fioa de las po* 
aesienes sepaAohM en las BKlias, y estairieron en él CaBao en 1790, y áh 
is e y es o «■ Arica en 1795. Haent deseiÉpefld con D. Ltüs Hée el trn^ 
lM|oosiBeententeáb6táBkayqnedl6 importantisimoe materiales ptfrik 
éaziqaeoer la obra "Flora Peroána." Sabi6 al tMcaá de Arequipa y dejd 
«aiOD de les observaoiones íaenltatiTas que de ¿1 Mso. Practicas ótrks dé 
ttaterüM Toleánieas, de las agnas termales de Tnra, qne analisó e»> 
«tiUeiido solwe «tts propiedades, tirtttdes ft. Faüecid en Cocbabambá 
>eii dlsiémbré de 1917-^Véa96-^ÉMaipina^ réate^MeleiídeM, f)r. Abfar^*^ 
n periédioe «OCinerva Peruana" publicado en Lima, dio notimA en 18 
de Jttüo de 1809 de qée en la prorinoia de Ttoapaoá te habia descubierto 
nitrato de Seda en un terreno que abrasaba como 80 leguas: que durante 
'diea a&os se trabajó por los qidmiooB, intentando separar la sosa 6 alca- 
liali mineral, para eonirerttrlo en nitrato de jMTtasa: y que haMendo o^tir- 
tfldo B. Sebastian de XTganrisa y D. Matías de U Puente á B. T&deé 
Haenk que Tivia éñ Coobabamba con i«nta por el rey ocupado de la bo- 
tánica» practioó la separación y enseñó él beneficio, anunciando que pro- 
dnoiria grandes proTOChos, y que de todos modos el salitre «Oria una ri- 
>qiiesa considerable, pues debia esplotarse en crecidas cantidades. 

Lloróse prontamente 6 efecto la operación en la cantidad conTeniente; f 
ne mattdaron tf £spafia en el navio de guerra «'Estandarte" muchos quin* 
Mes do nitrato de potasa, que resultaron confeccionados; y gran Mí'' 
Udad do pélTora de armas» elaborada oon aquél ingrediente en U MbriA' 

«8 



22» HAL-HAR 

de Limae auxilio que llegó en oúoniiBteiidas de haber miulift WBO^éñaádé 
pólvora. (Gtazeta de Lima de 4r de diáembre de 1811. » 

Haenk escribió en 1799 un tomo "Historia de Cochabamba" j sos abe- 
dedore8,8a8 producciones y otras partácnlaridadee, y existe en Madrid en 
la academia de la historia. Leyantó planos de varias provincíae del Alto- 
Perd. Formuló un jHroyecto sobre comunicación con Europa perloBrioa 
Madera y Marañen. Se haUa en la misma Academia en Madrid y íaé pr&>' 
sentado en 7 de Mayo de ISOa. 

■ALES— M&. Escribió en Holanda la obra "Historia de los terremetos*. 
del Perá^' con muchas falsedades. — ^Faé impugnado por loe diaristas de 
Treyotix en 1752^ apoyándoae en el teetimonv) y obeezyacíonee del sabio 
limeño D. José Ensebio Llano Zapata. Este Hales fuá el que después d» 
los autores Fresier y Cantil, contínnó propagando el rftUcnlo enento de 
que al entrar loe vireyee á Lima pasaban delante de la casa de Ampae* 
ro, y en nombre del rey, saludaban al Mayoraigo de esta familia» 
que se presentaba á la puerta bajo de nn dooel. Francisco de Ampnero 
foá casada con D? Inés Huayllas Ñueti^ hija del emperador Hoaina Ca* 
pacy hermana de padre de Atahoalpa, y que había tenido hijos del mar-* 
qnee D. Franciaoo Pizarzo. 

HIM— Hbbkando db— X]^de loe seldados oooquístaderee qne ü^ga* 
ron 6 Cajamarca después de la captura de Atahnalpa» en la oolunmaif 
que condujo D, Diego de Almagie. Befiere Qaioüaaeqne Hará toé wao- 
de los militares qoe con maa empeño trataron de defender la vida d» 
aquel monaroa, según lo hemos ókho con posmenorea en el toma IV pá^* 
gina 400. También cuenta que con posteriaridad cayó Haro piiaioneror 
de los iiidioe comandados por el general Quiequis» y qne ooando eete a» 
unió en Cajamarca con el príncipe Titu-Ataoohi que venia persiguiendo» 
4 los españoles, consideraron mucha á Hemanda de Haro^ haciéndola 
corar sus heridas porque supieron su noble prooederen fareír de Atan 
hnalpa> y el de otros á quienes aeímismo protegieron peniéndoilea en li- 
bertad: no ae£ al escribano Sancha CneUar 4 quien mandaren dar garro- 
te por su complicidad en la dsegraoia del inca^Fi^«is0 el artíeulo Chaxm'^ . 
i^iídsoe. tomo 2° pá§, 366. 

HAM — ^D. JuAM— afusilado en virtud de sentencia judicial 4 conse-^ 
ouenoia de la reyolucion que estalló en Hnánuco el año 18X2 y de qne* 
fuá una de los autores psiniúpalee — Véase lapáginu 159 de ep/e tomo. 



HAEO&M — si^Pahkb FniMcisca— dh. osdbn axainoo— Ilustró con. 
muchas notos in^portantea la obra "Lima lÁmata" que se imprimió en> 
Koma en 1678» y contiene los concilios provinciales y los sínodos que ce- 
lebró Santo Toribio desde 1683 hasta 1606. La insertó el cardenal Aguir- 
re en el tomo 4^ "de Concilios" edición de Boma de 16d3, y Catalani eia 
el tomo 6^ de BU reimpresión en 1753 y 5&. 



HAW-HEN aw 

VIWEIVS — Btcabdo — marino inglés qne yino al Pacífico A fin« del 
rtglo 16, é hizo machas hostilidades en las costas peruanas — V^ase 
Achines, tomo 1.^ página 63, ptios con esto apellido se le conoció j le 
mencionaron los antiguos escritores. 

HEUKSTEOSI — D. Juan ds — Era en 1804 coronel de caballerfa, y ser- 
via en él regimiento Húsares de María Luisa. Concurrió á yaiias cam- 
pañas cuando la invasión francesa y guerra de la independencia de Es* 
pana. Había ascendido en 1809 al elevado rango de teniente general, y 
en 1812 riño al Perdde sub-inspector general de las tropas del Víreinato, 
destino que desempeñó hasta 1816, año en que volvió 6 España. Es de 
creer que su separación fuó efecto de solicitud del virey Abasoal, pues 
habiéndole este nombrado general en jefe del ejército del Alto-Perú en 
reemplazo del general Gojeneche, Henestrosa puso condiciones para 
aceptar el puesto, 7.1a naturaleza de ellas desagradó á Abascal y exitó 
su enojo. Pedia llevar una crecida suma de dinero, que en la situación 
del país era imposible reunir ni aproximadamente; pretendía que mar- 
chase al Alto-Perú la gnamicion veterana de Lima que ya no podía 
disminnirwe mas; y por último, exigió fuese su nombramiento con re; 
tención del cargo de sub-inspector general. El virey lo derogó ¿ vista de 
tan incouBÍderadafl demandas. 

HCniltlJEZ — ^Losde este apellido, que fueron condestables de Castilla, 
desceñían del rey D. Alfonso XII. D? Juana Henriquez fué la segunda 
mujer de D. Juan II rey de Aragón, Navarra y Sicilia. En dicha fami- 
lia estuvo el almirantazgo de Castilla y los títulos de conde de Melgar y 
duque de Medina de Bio Seco. Esta casa se unió á la de los marqueses de 
Bantiago de Oropesa del Perú, cuya línea acabó en D? María Henriquet 
que murió en 1741, dejando por heredero de los bienes libres al conde de 
Aguilar. Lo era en 1768 D. Vicente Osorio Mosooso y Guzman embaja- 
dor en Yiena. En el Perú era su apoderado y administrador de intereses 
el capitán B. Vicente José García Kodriguez, vecino del Cuzco y que re- 
sidía en Lima en 1784 atendiendo á varios asuntos de dicho conde de 
Aguilar ¿ cuya casa estaba unida la de los marqueses de Alcañices y la 
ya citada de Bio Seco. ~ Véase el artículo Lo jola, D. Martin Garda de — 
en que se relaciona el enlace de este con la princesa peruana W Beatrix 
Clara Coya (hija del inca Sayri Tupac,) y el matrimonio de la hija de 
estos D? Ana Maria Coya de Loyola inca, natural del Cuzco, (& quien bi- 
so el rey marquesa de Oropesa,) con B. Juan Henriquez de Borja hijo del 
marques de Alcañices nieto de San Francisco de Borja. y sobrino del 
virey del Perú D. Martin Henriquez. Fué de la misma casa D. Luid 
Henriquez de Guzman conde de Alba de Liste Grande de España que 
vino al Perú de virey en 1655. 

En Lima ha habido familias notables del apelliio de Henriquez en- 
troncadas con peraonas de igual rango. 

A principios del siglo XVII, D. Luis Henriquez fué fiscal de esta Beal 



4ndi«ftoi*. El Dr* 1>» Joap Henri^ge^ OiüjaMeiad» la Orden de taifei»^ 
gOk n^ural de Limajpaaó 1^ ChUa de IVendente t Capitán g«nena, y go^ 
bernó aquel rein^ en 1671. Creemoa fué hijo del anterior; y Dofta Jvan». 

^enriquez, aneara del contador, mayor de este TVibauaJ de Cuentas Don. 
^oaqnin Bonet y AJtMaoal, procedia^ de esta núama familia como Mj* del 
capitán D. Jnan Henriqxtez de Ckusman y de D? Isabel de BÍYei» J Sa^ 
lazar. 

Vl'U^líll — El Padbv CávtiiO— de la ^cden. de agomcaiitea: bijod». 
D. Félix Henrlqnes y de D? Bpea Oonsalez. Nacid en Yaldiria, y traid<x 
¿ Lima jnnj JÓY^n, entró ,en la religión de la Bnenamnerte et 17 de Ene- 
ro de 1787, habiendo profesado en 28 de Enero de 1790. Henriqnes tenia 
nna distingnida capacidad, y no eedia ^ persona algona en sn contrac- 
ción al estadio. Hizo extraordinarios progresos y adquirió crédito y esti* 
Inacionpor sn saber, habiendo dado preferencia á:laa inyestigaciones. 
políticas, al eximen de autores modernos y al enltíyo de las ideas Ubera- 
lee. Abrazó con fervor la cansa de la Independencia de América, y 
cnando en 1810 yolrié i Chile, la sirvió", decididamente generalizando con 
kas yig^roflos escritos los sentimientos de que se, hallaba poseído. Este, 
religioso fué preso y jnzgado en iáma por el Tribonal de la Inq«iñoio&. 
ante el cual se le delató porque leia obxaa prohibidas; y en efecto^ ae en**' 
oontraron muchas que ocultabn ira su oelda^ Después A» sufrir los sinaar. 
bores y peligros que traía consigo su situación, se le ordenó pasar á 
QiUtOf.np sabemos si bajo el carácter de desterrado, ó como han dicho, 
ayunos, i desempeñar encai^gos de su Priado y comunidad. T sabiendo-. 
!^n Payta que en Chile habla estallado la rerolucioii contra el poder ee- 
ñafk>l, hizo viaje aprovechando de un buque que oportunamente zarpó' 
para aquel destino. Del. Padre Henriquez se ocupan loe escritores chile- 
no» por haber figurado en lo^ mas, notables sucesos de bt historia de la- 
emancipación deee^ Bepública. Fué un insigne escritor y en el periódi- 
co "Aurora de Chile" ejercitó^ sns luces y fuego patriótico en defender- 
1q8 derechos déla América y exitaj: el entusiasmo nacional. 



>. JTüAN-^Caballero de la. orden de Santiago. Nadó y 
estudió en Lima, fué Abogado y Doctor de la Beal Universidad de San 
parcos» y sirvió la presidencia de la audiencia de Chile, y la capitanía 
general de aquel reino. El historiador Qay confirmando que Henriqnes 
pació en Lima dice, era un general acreditado en las guerras de Ñápeles 
y Fl^ndea. Que su nombramiento de presidente y capitán general foó 
lie^ho por ol Bey en 21 de Agosto de 1668, y que llegó &; Chile por Octu- 
bre de J671 llevando consigo ¿ su sobrino D. Andrés Henriquez. 

En el gobierno de este presidente apareció en Yaldiv^ un buque de 
guerra inglés que hizo un desembarco en una <^eta inmediata. £1 jefe 
de esta eepedidon era Carlos Henrique Clerk,, ^tural de San Haló de 
Francia, encargado de formar allf un estableciipiento inglés, observar y 
haoer demarcaciones en la costa. Pero el gobernador D. Pedro Montoya^ 
le opuso resistencia y le tomó prisionero. Enviado después 4 Lima ae s^ 



HEN *» 

g«i6 mi burgo juioio qjao terminó por «mdemylo Á m«erte, dindpicia 
garrote ean la plaza mayor el 8 de Mayo de 1682. (Véase Clerk, tomo 2.^ 
p%. 395.) P. Jiian Hanriqnes diet6 machas medidas de precaocioii y 
^nvió 4 Valdivia doscientos hombres de anxilio. £n an tiempo hubo «li 
l^nq^ encuentros de armas eon los araucanos; ma« pndolofrar continúan 
ra la pai^ que había llegado á interrumpirse por diversos motivo». JS/K 
1676 Hubo en Santiago una opidemiik mortífera; y vino do IRspAña pov 
puenos Aifcs un refuerzo de trescientos soldados. Henriquea did cnm* 
pUmiento 4i 1« cédala de 9 de Abri^ do 1676 en que el Bey mandó da? U-» 
|>«rta4 ¿ loe osd^ivos indios, ipeaar do 1% grande oposioion del OaJI^o 
4e Santmgo que ealoultf en un millón d^ peeoe el valor do loa 4/tAw y 
jpicsjuioioe ocasionados por esta providenma* 

En 168X saqneanm Coquimbo los piratas que opmandaban Charpa y 
Guarían, loe cuales mi;y luego fueron rechazados en Arica (Veaao 

Charpa tomo 2.^ página 366; y Ouarlen en el presente tomo p^. 181*) 

El presidente Henriqnez hizo edificar en Santiago la casa cpnaistOK 
rial, el puente, el acueducto y otras obras públicasi te^^n^iniudo an perío- 
do de mando regresa al PerH. 

IIIIRI^t9Z>-l$'^v'o>i<^Fué relajado y ahorcado en Lima po^ senten'» 
da del Tribunal de la Inquiaidon el dia 93 de Enero de 16644 en qne hvi,% 
bo un auto de f é. 

nVEHtlIlZ HB ALHAI8Í— D. MABTnr« vire^ del Pera, hijo wgundq 
4el marqués de Alcañicesa sefior de la Villa de este nombre en Espafian 
que perteneció i los Templarios y después & la Corona: el Sey hizo mor*? 
oed de ellaá loe Flores de Cifuentes de quienea descendió la casa de Aln 
mansa y Válde-Babáno. Se^rvia D. Martin el vi^einato de Méjico euando 
fué nombrado para igual cargo en el Pero con fecha 26 de Mayo do 
1580. Dejó en Nueva España una prolija instrucción á su sucesor é^ 
conde de Coruña. Sobre su entrada en Lima hay duda de n la hizo el 23 
ó el 28 de Setiembre de 1581: lo primero asienta D. Cosme Bueno en su 
fiéladon histórica, y lo confirma D.pionisio de Alcedo en su Aviso históri-9 
00 político; mas no falta escritor antiguo (D. Antonio León I^élo) que 
asegiire haber sido su ingreso en esta capital en Mayo de 1581, diciondo 
que el primer acuerdo firmado por este virey es fechado en 18 del citado 
mes, y que la óltima acta suscrita por su antecesqr el vi^ey D. Franc&aoa 
Tgledo es de 24 de Abril de 1581. No habiendo como descubrir la ovi- 
dencia, seguimos el dato que mimstran dicho Dr. Bueno y Alcedo* en 
apoyo del cual aparece la fecha muy cercana de 2^ del mismo Setiembre» 
puesta en una inscripción al pié del retrato de este virey que existe en ei 
Mnseo nacional. 

La memoria que su antepesor D Franoiaco Toledo dirigió al Bey, ca- 
rece de fecha, y solo se ve en su encabezami^ito que gobernó trece afioa 
fontudae fte^ 1569. Mas como Toledo entró en Lima por Noviembre, ea 
flaro que si liubiese dejado de mandar en Mayoi, tomo dice Pin^, no 



/ 



/ 



*\ 



•Ví- 



f , 



'ex 



280 HEN 

h&bria sido do trece a&oe, ni prózitúamentc, el período que dnró m ais» 
toridad. 

Erigió Henñqaez el colegio de San Martín en 11 de Ag^osto de 1582, 
dándole su nombre, y el local conocido en estos tiempos por la Adoana, y 
qne hoy es Palacio de Jnsücia. Encomendó á los jesnitas este coleg'io da 
que tanta honra ha reportado siempre la ciadad de Lima; nombró por 
sn primer r«otor al Padre Pablo Josa de Arria^, dot<5 de la real hacien- 
da doce becas para hijos de personas beneméritas, de & doscientos ps. de 
á nuere reales cada una, y le designó por yéstnario talar una opa color 
pardo 7 beca colorada. Todo fué aprobado por el rey que aceptó ademas 
el patronato; por lo que el vlrey D. Qarcia marqués de Cañete colocó las 
armas reales á las puertas del colegio. En el artículo respectivo al TÍrey 
D. Manuel de Amat, hemos dicho cómo estinguida la Compañía de Jesua 
en 17G7, el colegio de San Martin se denominó de San Carlos, y fué tras- 
ladado al local del Koviciado do San Antonio. (Véase Portillo, el Padre 
Gerónimo Buis del. 

Tocó al TÍrey D, Martin Henriqnez autorizar la reunión del tercer 
Concilio Límense, aerificada el dia 15 de Agosto de 1582, y asistió ¿ sus 
sesiones dirigidas por el Arzobispo Santo Toribio. 

En este mismo año habia ocurrido en Arequipa el dia 2 de Enero, nn 
terremoto que causó mucha ruina en esa ciudad y sus alrededores. El 
14 de Julio resolvió que el cabildo de Lima hiciese de los fondos de pro- 
pios los gastos que demandase la limpieza de las calles, acequias y arra- 
bales. Y en 21 de Agosto mandó que todo el vino que se vendiese, se 
arrobase, y que el cabildo repartiese el patrón de la medida conforme al 
pote de Avila. 

Con fecha 25 de Octubre de 1582, propuso desde Quito el Padre Ag-as- 
tin de Ahumada al virey Henriquez, que le proporcionara cien hombrea 
para hacer por sí mismo la conquista de un país que decia estar cerca 
de Avila, y debia ser el Dorado. No sabemos que resultado tuvo tal pro- 
yecto que probablemente seria desechado. 

Henriquez en 19 de Junio de 1582. mandó guardar y cumplir una 
])trovÍBÍon que habia espedido el virey Toledo para que & los arcabuceros 
y lanceros gentiles hombres guardias del reino, no se les pudiera poner 
pre»09 ni ejecutárseles por deuda alguna que deban ó debieren en cualquier 
tnanera etc. Los virey es conde del Villar y D. García Marques de Cañete, 
ratíflcaron después el mismo mandato. 

Por Enero de 1583 se llegó ¿ fundaren el Estrecho de Magallanes la 
población de San Felipe por el almirante D. Pedro Sarmiento, que en 
1670 habla salido del Callao de orden del virey Tuledo á reconocer dicho 
Estrecho, como lo hizo, pasando luego ú España. (Véase Sarmiento^ 
D. Pedro.) 

D. Francisco de Hmojosa en el citado afio 83, presentó al virey Hen- 
riquez una relación que habia escrito con la historia de lo sucedido en la 
entrada de los españoles i los Mojos. 
' Dorante su gpobierno disfrutó' este virey cuarenta mil ducados de snel- 



^; y i^ipétíó & Üflpafift 1.280,879 perfcenecientee (i \a real thaoienda. Tr»^ 
Wjó aaidiuuneiite en que tayiesen buena inteligencia y cumplimiento 
las ordonangan que eobre tedos los ranioe administratiyos dej^ estableci- 
das BU antecesor D. Francisco Toledo. Bió organización á las postas co- 
locándolas en mayores ^^tafATlftiftil por la falta de indios: anteriormente 
estaban situadas á legua y media. El virey exeptuó & los postillones 
del servicio de las mitas^ y puso en posesión á D. Diego Carvajal del em- 
pleo de Correo mayor de las Indias en el territorio peruano. Mandó ha** 
cer repartimiento para la mita de Potosíj reformando en parte las órde- 
nes y prácticas que se observaban^ 

Falleció el virey Henriquez el dia 15 de Marzo de 1683> y se le dio se- 
pultura en San Francñsco, cuya iglesia y convento habían recibido de él 
mncho favor y protección. En su funeral ofició el obispo de Santiago 
de Chile D. Fr. Diego MedelUn» y ocupó el piUpito el de la Imperial D., 
Fr. Antonio de San Miguel. 

No fué posible 4 este virey completar la legislación del reino en quo 
tanto habia trabajado su antecesor D. Francisco de Toledo durante tre- 
ce a&oe de gobierno. Los primeros vireyes y gobemadorep del Perú« entre, 
ellos Henriquez, no dejaron 4 sus sucesores relaciones históricas y fun- 
dadas de lo ocurrido en su época. Algunos dieron noticias sueltas é ina* 
emociones privadas» 6 se referían 4 los papeles de archivos diminutos y. 
desgreñados. A^n para esto fué preciso que el Bey les mandara entre- 
gar en arreglo .todos los documentos. Dos reales órdenes de 22 de Ages-, 
to de 1630 al di^>onerlo así« previnieron 4 los vireyes formasen metódi- 
camente las memorias de sú administración y las remitiesen 4 la Corte- 
después de entregarlas á las personas que les relevasen, para que se pu-^ 
sieran al corriente de todo y se guiasen en sus procedioiientos. Esas ór-. 
denes se hallan recopiladas en las leyes 23 y 24 del Código de Indias.. 
En los primitivos tiempos, las guerras y los desastres no permitieron ni. 
la conservación de los archivos, y los que gpobernaban escribían al Bey 
memoriales tratando mas de las pasiones de la anarquía, que de organi. 
aacion y materias administrativas. Los reglamentos y disposiciones que 
espedían por las exigencias de las circunstancias y el curso natural de 
las cosas, se encuentran, aunque no todos, en los depósitos municipales 
de donde se han sustraído libros y papeles de importancia. Los gobier- 
nos de la Bepública no se han ocupado de documentos antiguos; y des- 
pués de haber archivo nacional, por resultado de ágenos esfuerzos, no le 
han protegido, ni han reunido en él todo lo que debiera salvarse de la 
perdición y de la codicia. 

Los que trabajan por instruirse y recoger materiales para la historia, 
apelan 4 relaciones dispersas de particulares, que son ya muy escasas y 
tratan de sucesos aislados de la antigüedad. 

Quedó gobernando la audiencia presidida por el oidor decano D. Cris- 
toval Bamírez de Cartagena. No quisieron sujetarse 4 su autoridad las 
de Quito y Chiljrcas, que en sus distritos mandaron interinamentej sobre 
lo cual ordenó el rey, que en todos los casos de vacante de virey obede- 



i»i H£li 

á6eenáhiMidieil«iftdétiiiiift< B»tlike]e«ot6 él podoi* hMtA éíéaédOáé 
"Soüemhtt de 1586» eit que lo «Mtfe^ al litef eoadé del VülÉr D. ^M^ 
do. SneltíaitpodesttgoMAnioeiitidid r^ 8.Q11,SKI dnoüdoflí mmoM 
el luusiiiiieiite de Santa Bota él 80 de Abril de 1586, y tm fondidabki 
temblor de tierra en Lima el de JoUd de ese afto, dia de la Oofeatía de 
la Yimtaoion 6 Sant» laabel; ooa cayo niotiyo el eaMldo imtó palvoihttiNf 
7 eesteó loa gaiktas de noa fleat» qué en aquel di» se ba oelebmdó 6&a»* 
tatttemeate en la Catedral. 

La audiencia en eso períoio pusoea planta an arregiopaca el r%lniett 
áe>)aB cajas de conianidad y censos en fav^r de 1<M iiidiaiB. 

■nnu^rai M ■tBIt-^^D. JuAsr^Marqn^ de Aleaftfeeé» cMadoioOtt 
0ofla Ana María Ooya de Loyola inca» marquesa de Oropesa» nato- 
ral del Casco, bija de Di Martin Gaareia de Loyola desoeUdiente de Ur 
lioble casa de Loyola en Gnipusooa» y de Dofta Beafria Cku» Coya stf 
niajer> bija del prñioipe Sayri Tupao inca, beredero del imperio pertia- 
no. (Vfose el artfenlo Loyola D. Martin Qiarcia do * on qne se dan alnzo^ 
dsnteB noticias aoevoa de estas famiilias.) 

flBSEI^OBS MI €ÉSfUA^'^'D, Altaxo-^ Español que pK>yeet6 c<»t'! 
qoistar on territorio llamado entdnoes de lOs MotÜonea en el departa-' 
mente que boy se denomina LoMto. Alcedo en sa Dioeionaiio ÚeogtíA&d 
dice qoe los Motüones eran tma nacióte bárbara y f eros en la compten*' 
Sion de Yenesoela, y no bace niencioa de la que exisláa ea TUttLíwkg , B| 
flroy príncipe de Bsqoilaohe refiere en la memoria de so gobierno, **qüé 
" por Hbnurse de las m(destias de Alvaro Renrlqaes del CntÜlo, capitold* 
** con A la entrada 6 los Motilones qne Uttdan con Cbacbapoyasy parteil 
M términos ccn MoycApaniba*" Ágroga qne ni en la entrada ni en la sali- 
da cnniplid lo que Oftrecid, porque IlerÓ menos gente de la que por stt 
obligaoiOB debiezia, y se retiró con eUa amotinada, presestaado al go-' 
biemo unos cosifcra otros dirersas disculpas y actisaciones de tal género, 
que no bábia sido dable eomprenderiaa en un juicio. Óondoyó el vire/ 
áoons^ando á su sucesor, no admitiese nuevas iastandas de D. Alvaro* 
«obre éste particular. 

BlKlQinBV M OTKUll^BL capitán Ü. At^mso— tientil Hombre def 
emperador, dallábase eU Lima coa stt hermano Ü. Luis, cuando Ü. 
Frandsco IPbearrose ocupaba de la fundación de esta capital, ostentando' 
su liberalidad con dádivas y servicios que biso á mucbas peiwmas. A 
kv Remílqnes les mandó dar dos mH pesos calcidándolos do un modo tan 
ventajoso para éUos, que en Bjpaffa produjeran cinco mil en moiied^ 
aéllada. Dióles también ucencia para qtte verificasen la rifa de ciertas 
alhajas en precios exorbitantes. 

B. Alonso Henriquez acreditó gran vUlor eil el Cuzco como capitán f 
maestre de campo á órdenes de Remando Ilzarro en los repetidos ata- 
ques que Sos indios blolerott K ^dia dudad durante el dilatado asedio 



HM 283 

titm. qtld Ift esttethó Manco Inca en 1636. Desde que principiaron las de- 
sarenenciaB de D. Dieg^ de Almagpco con loe Pixarros, Alonso Henriqnes 
interrino en loe negocios y dio consejos en el Cuzco á Hernando Pbuurro 
¿ fin de evitar el rompimiento. En seguida, y cuando Almagro estaba en 
posedon de la ciudad» fué con otros ¿ Abanoay & requerir al mariscal 
D. Alonso Alvarado para que con la tropa que mandaba se sometiese A 
■D. Diego de Almagro. Cuéntase que Alvarado^ tratándose de oiertas dispo- 
siciones del rey^ dijo en aquella ocasión, que eran cartapacios de los ba- 
chilleres del consejo. Los emisarios, indusiye Henriques, fueroli presos y 
oom grilles: mas Teaeido Alvarado por Almagro recuperaron ^^uego su 
libertad. 

. D. Diego biso proponer al gobernador D. Francisco Pisarro. que por 
«nedio de arbitros se pusiese tármino 4 las diferencias que tenian oon« 
xnoTido el país; y nombró por su parte á Alonso Henriquei» y al &ctor 
Dieg^ Nuñes de Meroado que salieron del Cuzco para Lima, En el Talle 
^ Mala fueron presos por Alonso Alvares, quien les biso quitar según 
4ioe elcTQuista Herrera!, el oro que llevaban .oensigo (4 pesar de estar 
marcado) y alegando tener orden para ello. 

Después Alonso Alvares los mandó eseoltadss 4 Lima dándoles 
molas en lugar de sus caballos, y el factor Bien Suares de Carvajal lea 
devolvió sus oredenoiales de parte de D. Fraaoisco Pisarre, diciéindolea 
que no babJA mandado se les despojase de cosa alguna. Henriques por 
medio de un indio envió 4 D. Diego de Almagro aviso de lo que pasaba* 

Pisarre no los dejó entrar en la ciudad y les dio «udienoia en un pan^ 
je denominado la '*Acequia", 4 una legua de distancia. El dia 10 de Oe- 
tttbre de 1587 acordaron que las conferencias y arreglos se barian en 
Mala» y que entre tanto Pizacro no se moverla de lama» ni D. Diego de 
Chincha. Segresaron 4 este punte los comisarios de Almagro, quien se 
<3onfoKmó conque fuese arbitro él Padre Bobadilla, comendador de la 
Merced* y le eligió por su parte sin atender 4 que este religioso era d 
minmo que por la suya kabia nombrado Pisarro para la división y seña- 
lamiente de límites de los territorios que ambos debian gobernar respec- 
tivamente. El desenlace de esta negociaeien no corresponde al presente 
artículo» y se enoontrar4 en los relativos á Pisarro, Almagro y Bobadi- 
lla. (Yóanse.) 

D. Alonso Henriquez cayó prisionero de Hernando Pisarro en la ba- 
talla de las Salinas dada en 6 de Abril de 1688, y fué después remitido 4 
E sp aña por orden del rey. En la corte dio informes de todo lo acontecido 
•en el Perú, oonflrmande las graves acusaciones hecbas contra los Fizar- 
roa. Hernando estaba ya preso en España, y se seguían contra él autos 
muy midoeoB en que los derechos de los Almagres eran sostenidos por 
D. Diego de Alvarade que babia sido uno de los mayores amigos de es- 
ios. Por muerte de Alvarado se encargó D. Alonso Henríques de soste- 
ner la causa, babiendo nombrado el rey para conocer en ella, oinoo jue- 
oea del Consejo Besl previnióndoles le consultasen antes la sentencia 

que Irabiesen de dar> y que no se entendiesen son el Consejo de Indias. 

80 



234 HEN 

DeBpaes de escrito el presente artícalo» hemos reoogido algu&os dato» 
que aoercft de D. Alonso Henriquez oí reoe la moderna o^eoeimí de do^ 
cnmentos inéditos de Mendoza. 

D. Francisco Fizarro lleg^ á aborrecer en estxemo á D. Alonso, oonsi- 
derandolo muy decidido por Almagro, y hablando con el obispo Berlang» 
de las ocurrencias con Alrarado en Abancay, le dijo. "D. Alonso es el 
que tiende los lazos." Entre tanto, el tesorero Espinall escribía al em- 
perador, que <'Henriquez "debia ser creido, y que si acá lo hubieDa sido, 
no hubiera pasado tanto dafio." Ademas le asegura que habia trabajado 
siempre por la paz entre los dos cfMidilloB. Véase Espinall» tomo SJ^ 
página 64r. 

Gonzalo Fernandez de Oriedo en carta al emperador, acusó á D. 
Alonso Henriquez de haber arrastrado la bandera que tuyo en él Cuzco 
Hernando Pizarro, diciendo que "echasen las pizarras por tierra." 

HBiaiqínBZ »E «VZHAU— D. Luis— Oonde de Alba de Liste y Yilla^ 
flDr.-*Qentil hombre de c&mara del rey, y el primer grande de Espafi» 
que se rió en el Perú. Era señen: de las Villas de Garrovillas, Menvibr» 
y Gastro-calvon: alférez y alguacil mayor de la ciudad de Zamora^ al* 
calde perpetuo de las torres y fortaleza» de ella: alcalde mayor d* Sa- 
cas y escribano mayor de rentas de dicha dudad. Descendía de la casa 
real de Aragón y de personajes de alta gerarquia entroncados con la» 
primeras familias de España. Hallábase de virey en Méjico cuando se 1» 
nombró en 1651 para que yiniese con igual cargo á Lima, pero esto no 
tuyo efecto sino en 1654 por la demora de bu sucesor, motiyada por la. 
guerra con la Oran Bretaña. Entró en Paita el 2 de Enero de 1655, y en 
Lima el 24 de Febrero siguiente, y recibió el mando de su anteoesor eL 
conde de Salyatierra que era su sobrino. 

Sufrió la ciudad de Lima el 13 de Noyiembre de 1655 un terremoto que 
destruyó muchos edificios. En el siguiente aña tomaron los ingleses 1&. 
isla de Jamaica: en el de 1657 á 15 de Marzo acaeció otro temblor aspan* 
toso en Chile; y en 12 de Octubre de 1660 reyenftó el yoloan de Pichin* 
sha causando horribles estragos. 

El conde de Alba conoció en Méjico al insigne matemático limeño D. 
Francisco Boiz Lozano, le protegió en su carrera militar, le incorporó & 
su familia y le trajo al Pero. Creó la academia náutica en 1657, estable- 
ciéndola en el hospital del Espíritu Santo bajo la dirección de liOzano» 
quien fué en Lima cosmógrafo y el primer catedrático de matemáticaa 
que hubo. También apreció mucho el conde al sabio Dr. D. Juan Bamon 
Koenig, y habiendo yenido en su compañía, le nombró capellán de 
aquel hospital é hizo sustituyera á Lozano algunas yeces en sus tareas. 
Véanse los artículos respectiyos & estos dos eminentes profesores. 

Aunque el gobierno del conde de Alba fué tranquilo, no dejó de ofre- 
cérsele un caso estraño y desagradable con el Tribunal de la Inquisición, 
en el mismo año de 1657. Habia enseñado el yirey confidencialmente á 
uno de los inquisidores, un diacurao escrito en Méjico por el holaadea 



HEN 2:í6 

Chaillenno Lombardo; y como aquel denunciase á sus compañeros que el 
Tirey tenia en sa poder un papel que contenia doctrinas heréticas, el tri- 
bunal taro la audacia de exigir al conde de Alba el citado documento. 
El se negó & entregarlo y sostuvo su autoridad haciendo Á la inquisi- 
eion amenazas de un carácter fuerte y perentorio, en cambio de la insis- 
tencia y aTances con que se quería ajar y humillar la dignidad del go- 
bernante. Este caso pasiS á conocimiento del rey, quien sin perjuicio de 
reprender al tribunal ordenándole se contuviese en sus procedimientos, 
tuYo la flaqueza de mandar al conde de Alba, pusiese el escrito en cues- 
tión & merced de los inquisidores. 

El conde de Alba al recibirse del gobierno encontró por toda escuadra 
de guerra dos bajeles, uno el "San Francisco Solano" de pequeño porte 
7 el otro el "Galeón Santiago" en tan mal estado, que para que pudiese 
servir, hubieron de gastarse mas de noventa y tres mil pesos. Estos dos 
buques eran resto de los seis que tuvo la armada en tiempo del virej 
marques de Mancera. 

Comprendió Alba que la seguridad del reino exigia con urgencia el 
aumento de las fuersas navales; y para yerificarlo dispuso en junta ge- 
neral de haeienda, se construyesen en Guayaquil dos naves de ochocien- 
tas toneladas mas que menos, á pesar de haber real orden para que no se 
hiciesen sino de seiscientas. Encargó la fábrica de ellas á Cristoval de 
Mello, almirante entonces de la mar del Sud, y tuvieron de costo cerca de 
qxdnientos mil pesos; gasto exorbitante en concepto del virey, por la 
carestía general que hubo en aquella áfioca: la jarcia que fué tnúda de 
Chile se pagó á dies y siete pesos quintal. 

En Oetnbre de 1654 se habia perdido en los bajos de la ensenada de 
Chandoy, la nave capitana de la escuadra que iba Á Panamá cargada 
con algunos millones de pesos del rey y del comercio. El virey conde de 
Salvatierra comisionó al oidor D. Pedro Vasquez de Velasco nombrado 
l»residente de Quito, para que entendiera en la estraccion de plata del 
buque n&ufrago. Sacóse, en efecto, gfran cantidad, y posteriormente otra 
también considerable, ya en tiempo del conde de Alba. Cuando se creia 
inútil toda diligencia en Chanduy, hubo quien propusiera continuar el 
trabajo á su costa; y el virey con parecer del Beal Acuerdo invitó al co- 
mercio para que de su cuenta lo hiciera; mas habiéadose negado, aun se 
puso la empresa en remate y la obtuvo su mismo autor D. Juan Osores 
de Sotomayor. Este asociado á Bernardo de Campos, maestre de la mis- 
ma capitana, sacaron 264 mil pesos, de que aprovecharon dos terceras 
partes, siendo la restante para el rey según se contrató. La pérdida de 
ese buque causó al comercio quebrantos de entidad, y se interrum- 
pió el tráfico de los galeones de Portobéllo á España, sobreviniendo las 
nuevas hostílidades de los ingleses. 

Habia en el Callao una chata en que se conservaban con prisiones los 
reos condenados á galeras: por ser muy vieja era. indispensable hacer 
otra; mas como su costo se calculara en mas de veinte mil pesos, el virey 
paraahorrar este gasto resolvió destinar á aquel objeto una de las dos ga- 



23C HEN 

leras qud fabricó el conde de Chinchón afk» antes. Por no tener aplieft' 
don alguna se pusieron en remate de arden del rey, pero no hubo qoien 
diese por ambas mas de diez mil pesos; ntiUzóse así la nna sin otro gra* 
Támen que el que ocasionó su carena. 

Las murallas del Callao al ingreso del conde de Alba» se hallaban 
muy deterioradas, y los ele vados muladares adheridos i eUas franquea- 
ban el paso á cuantos querían introducirse al recinto eán entrar por la» 
portadas. Los cimientos á la parte del mar estaban sooaTadosy oon ca- 
▼idadee notables: el fuerte de San Pedro de Mancera presentaba desplo- 
mes en el muro y las cortinas, reagravados por los sacudimientos de 
tierra. Hizo el virey un completo reconocimiento, y determinó en jnnta 
de hacienda emprender la obra de una contramuralla 6 falsabraga de 
cuatro varas de grueso con sólidos cimientos de cuatro y media» que se 
trabajaron bajo el agua» aprovechando de las vaciantes y formando ca- 
jones y estacadas. 

Pasados dias de haberse oonolnido este reparo, salió el mar oon tanto- 
exeso, que penetrando por la puerta real entró en les almacenes. Con 
este fracasoya no hubo embarcadero posible: fué necesario formar xm 
estenso y fuerte tajamar desviado de la portada y cortina adyacente» y 
con defensas capaces de detener el ímpetu de las olas. £n otro paraje 
filtraba el agua por debajo de la muralla y anegaba la plata mayor. £1 
remedio de este terrible mal demandó obras dif ímles y penoeas que sa 
practicaron á costa de inmenso trabajo y esf uersos. 

La ciudad del Callao situada á orillas del mar tenia murallas insafl- 
cientes por dóbiles y mal edificadas. £1 vir^ para atajar su destmocÍMi 
hiso el gasto de 158 mil pesos, sactfndose estos del ramo de "sisa de la 
came'% y sin que la real hacienda erogase lo menor en un caso tan gza* 
ve como el de dar seguridad al tráfico mercantil en el puerto de la mis- 
ma capital del reino. 

Entre las piezas de artillería del Callao, mal conservadas y sin jefes ni 
oficiales de la profesión, habia muchas malogradas ó con defectos inte-^ 
rieres que las inhabilitaban para el servicio. El conde de Alba hiio fun- 
dir dos culebrinas reales de 4 24 y que median siete varas de largo. 

En el reino de Chile alentados los indios indomables de las nadonea 
de Aranco con diferentes triunfos y ventajas que alcanzaron, estendie. 
ron sus operaciones é invadieron territorios á que nunca hatnaa llegado. 
Aprorimáronse al Maule después de destruir y asolar las haciendas y 
estancias de la provincia de Concepción, cuyos vecinos aterrados x>or tan 
duras hostilidades se refugiaron á la ciudad capital de ella: los fnertea 
estaban ya despoblados y las tropas se replegaban no pndiendo oponer- 
resistencia á la numerosa y resuelta indiada. 

D. Antonio de Acuña y Cabrera de la Orden de Santiago, que sirvió de 
capitán de caballería en la guerra de Flandes y desempeñó un corregi- 
miento en el Pem, fué nombrado gobernador interino de Chile por e^ 
virsy conde de Salvatierra, después de ser maestre de campo del Ca- 
llao. Este jefe era dominado en lo absoluto por su mujer, y solo per 



HEN 237 

ooiftplacerla dio ¿ los hermanos de eeta altos puestos militsxes, da lo 
eoal resoltaron Tarios sucesos desgraoiadoB. Llamábanse D. Joan y B. 
José gfh1«>^«^^ y se les oolpaba de los reveoes de armas y de los adelantos 
y hechos sangrientos de los enemigos. Por esto la tropa y los Teoinos de 
Concepción depusieron Á Acuña diel mando, eligiendo otro gobernador 
para que loe salvase del furor de los indios, cuyas crueldades no tenían 
límites. Las fortunas y bienes de todos desaparecieron, quedando sumi- 
dos en la ndeeria lo mismo que las drdenes religiosas: los jesuítas per- 
dieron 224 mil pesos según fué comprobado. Los indios estendieron sus 
hostilidades hasta Valdivia y Chüoé, cuyas parcialidades en tiempo an- 
terior también se habían rebelado. 

Según docnmentos del Tribunal Mayor de Cuentas, la real ^ i vff iendit 
del Perú habia gastado desde el año 1601 hasta el de 58, 16.109,668 pesos 
en las conquistas y conservación del territorio de Chile. Y por certifica* 
cienes de la Veeduría general de dicho reino, constaba haberse enviado á 
él mas de nueve mil soldados en el mismo período de tiempo. La com- 
pleta destrucción de Chile se habría consumado, si él virey conde de 
Alba no le auxilia prontamente con los situados, con mil ochocientos 
hombres, con pdlvora y armas de todas clases, harinas, vinos, menestras 
etc. Envié también diez mil pesos ^ las cajas reales de Santiago para 1a 
compra de caballos, y veintiséis mil para adquirir trigo y para ^^ngür^^hi» 
de hombres. Los particulares de Lima remitieron ropa de lienso para 
dos mü soldados y dinero para que les compraran cigarros. 

El Vir^ ordené que D. Antonio de Acuña viniese á Lima con su f^uni- 
liaj mas él no se sometié á tal mandato, sino cuando el conde de Alba le 
nombré sucesor, que lo fué D. Pedro Porter Cassanate de la Orden de 
Santiago, el que llevé seiscientos soldados y no pocos elementos de guer- 
ra. Se resolvió en el real acuerdo la formación de un juído para descu- 
brir los culpables de los sucesos ocurridos en Chile y de la destitución 
del gobernador Acuña. Encargése su seguimiento al inquisidor D. Alva- 
ro de Ibarra que estaba nombrado oidor de aquella audiencia; y aunque 
•vinieron á Lima nnos pocos presos, se mandé sobreseer en didia infor- 
mación, porque las eiroonstancias lo aconsejaban á vista del crecido nú- 
mero de los sindicados en los desérdenes: el proceso pasaba ya de catoroe 
mil hojas. 

En cuanto á D. Juan y D. José Salasar hermanos políticos de Acuña, 
él virey conde de Salvatienra había querido desde antes separarlos del 
ejército de Chile: el segundo murié Á manos de los indios y el otro fugtf 
de la cárcel de Lima» trasladándose á España para defenderse en la cau- 
sa que allí se le segpcda. 

Hubo noticia de que venían al Pacífico con fines hostiles, seis fragatas 
inglesas que fueron reconocidas en Buenos Aires. Tuvieron allí un en- 
cuentro con buques á quienes quisieron impedir la entrada; y la capita- 
na de aquellas se perdió yéndose & pique. Las demás fueron contraria* 
das por una tormenta en el Estrecho de Magallanes,' y no pudieron en- 
trar al mar del Sud. El gobernador de Buenos Aires D. Pedro de Bai- 



288 HEN 

Iforri estando desprerenido, Bolicit^ del Perú gente, armas, municiones y 
otroB artículos, cuyos auxilios le envió el virey Alba recorriendo á prisa 
largas distancias. También aprontó la armada del Callao, dotándola de 
cuanto demandaba su mejor pié de gfuerra. 

En circunstancias de una extraordinaria interrupción en el tráfico del 
Istmo y de la mas aflictiva carestía en el reino, se introdujeron por el 
Bio de la Plata muchas mercaderías, sin embargo de reiteradas probibi- 
cienes. Esto ocasionó perturbación en el comercio del Perú; y los retor- 
nos de especies metálicas de Potosí y otros puntos sin pagar derechos, 
cansaron desorden en el régimen económico establecido bajo la base de 
la clausura del puerto de Buenos Aires. El conde de Alba que ya había 
reconyenido al gobernador Baigorri, recibió orden del rey para averi- 
guar lo que pasaba y si este funcionario habla faltado á sus deberes. En- 
comendó el encargo al gobernador de Tucuman D. Alonso Mercado; y 
este, antes de que los autos lleg^aran á verse en el consej[o, fué nombrado 
sucesor de Baigorri á quien se llamó á España. 

Posesionados los ingleses de la isla de Jamaica, casi destruyeron él 
comercio del Perú por el mar del Norte; penetraron hasta los fuertes de 
Chagres desmantelándolos hasta reducirlos á la nulidad. El gobernador 
de Cartagena D. Pedro Zapata pidió al virey prontos socorros, mas este 
por la distancia y naturaleza de los caminos, no pudo enviarle la arti- 
llería que solicitaba y se limitó á remitirle municiones y otros recursos 
que también mandó á Panamá. 

Por entonces ordenó el Bey que en el Perú se tomase como medida de 
represalia, la de secuestrar los bienes de los subditos británicos, decla- 
rada somo estaba la guerra á la Gran Bretaña. No habiendo ningún in- 
glés en el territorio del vireinato, la citada resolución no pudo tener 
cumplimiento. 

En el artículo Bohorques D. Pedro, tomo 2? pág. 62, hemos escrito de 
cómo este individuo alucinando á los indios calchaquies les hizo creer 
descendía de los incas y los mantuvo en insurrección, hasta que gastado 
el afecto de aquellos tuvo que aceptar el partido de indulgencia que se 
le ofreció; traído á Lima fué preso, y ahorcado múas tarde por crímenes 
nuevos y.semejantes á los anteriores. Al gobernador de Tucuman D. 
Alonso Mercado le hizo creer Bohorques que se dirigía al país de los 
calchaquies á esplotar unos ricos minerales de oro. Mercado ignoraba 
que Bohorques había sido condenado en Chüe á destierro por diez años» 
bajo pena déla vida en caso de que lo quebrantara. D. Alonso marchó 
solo á verse con Bohorques, y á no poder mas le nombró su Lugar Te- 
niente con el fin de ganarle por ese medio. El obispo de Tucuman» antes 
que Mercado^ avisó cuanto pasaba al virey conde de Alba, quien escribió 
á dicho gobernador haciéndole ver los errores en que había incurrido, y 
previniéndole que de cualquier modo sacase á Bohorques de entre aque- 
llos indios y lo aprehendiese. No pudo conseguirlo Mercado, habiéndo- 
sele frustrado hasta el arbitrio que tomó de mandar aaesinos para que lo 



HEN 239 

^DikAtftflen. Con esto Bohorqnes hizo ya con desoaro nna guerra cruda al 
gobernador de Tuoiiman. 

El TÍrey mandó auzilioB á esta proYÍncia y autorizó al presidente d* 
Charcas D. Francisoo Nestares Marin para que obrara por si en todo lo 
que necesario fuese para eetinguir el leyantamiento. Los indios se iban 
cansando de Bohorques y el llegó á temerles: escribió á Néstores y al vi- 
rey disculpándose y ofreciendo someterse si se le daban garantías. Se 
resolvió indultarlo empeñando la palabra real. El oidor de Chuquisaca 
D. Juan de Betuerta fué comisionado para verse con Bohorques, y logró 
sacarlo dejando en sociego á los turbulentos caiohaquies. Betuerta in- 
formó al virey que aquel habia tratado de fugar desconfiando de la bue- 
na fó del Qobiemo; y por este motívo se le tuvo por mucho tíempo preso 
en Lima, hasta que aousado de complicidad en una insurveccion de in-* 
dios> se le aplicó la pena capital en 1668. 

La mina de HuancaveUca continuaba originando disturvios y aousa* 
eionee que desde su descubrimiento habían surgido por personajes ene- 
mistades, abusos ó incapacidad de diferentes funcionarios. El virey Alba 
de Liste la encontró con su principal veta obstruida hacia diez años: en. 
los diversos almacenes reales no existían mas de catorce mil quintales 
de azogue de los veintíocho mil que dejó el marqués de Mancera al sa- 
lir del vireinato en 1648. El contador oficial real D* Alonso Tinéo, ha- 
bía hecho delaciones que motívaron un litígio contra el gobernador D 
Juan de Acuña nombrado por el virey conde de Salvatierra, y contra los 
mineros tildados de culpas graves, causa porqué se les embargaron 380 
mil pesos ¿ que tenían derecho y les adeudaba el fisco. 

La contienda principió en Abril de 1654, pero desde 1651 se les hicie- 
ron cargos diciendo que habian puesto labores en los estribos y otros lu- 
gares vedados. Ai rontóseles una carta en que Salvatierra renovó la pro- 
hibiciqn y- previno que "ni con el pensamiento se llegase á "peinar estri- 
bo ó puente, ni parte que amenazase peligro, sino apartarse ó huir de 
todo lo que le tuviere, por lo mucho que importaba & la seguridad ds 
" la mina y vidas de los indios y demás personas que anduvieren traba- 
jando: y encargo de nuevo> decia, al señor D. Juan, que tape y cierre 
de manera las dichas minas, que no se pueda penetrar por diligencias 
'* que haga el minerage etc." Mandó que dicha carta "se pusiese por 
cabeza en los autos que se formaran", y terminó indicando al gobernar 
dor: "Señor D. Juan> vuestra merced tiene muchas obligaciones, y mira- 
rá por las mías, con que lo digo todo." 

Los oidores D. Melchor Domontey D. Bernardo Iturrizarra pasaron i 
Huoncavelica á practicar una vista de ojos; y para repetirla en 2? ins- 
tancia, fué comisionado D. Antonio de Heredia, también oidor de Lima. 
Terminaron los autos en la real audiencia, y salieron condenados por 
sentencia el gobernador y los mineros culpables. T para no esponer á 
nuevos robos el metal de las ruinas ó escombros, se vendió al gremio de 
especuladores computándolo en 1700 quintales de azogue. El virey Alba 
nombró gobernador al citado 1>* Antonio Heredia <|ue fué el que propu- 



•t 

te 



M 



240 HEN 

•o aproTeebar del nxogue de diohas minas: después le veleTÓ con ft 
Cristoyal Ordoñez Portocarrero, venido de Espafka para serrir el gobiez» 
no de Guamangra . 

Al acabar el gobierno del conde de Alba, quedé debiendo la real ha-' 
eienda á los mineros de HoanoaTelica 426,06é pesos. De esta smnay 
165,058 pesos correspondían á su época de mando, 6 sea aJ asogue es- 
traído en ella: la cantidad restante procedía del tiempo del conde da 
Balyatienra. El azogoe que Alba dejó existente consistió en 24,125 qma,'* 
tales, 7 como se consamian diez mil por año, solicitó se trajera de Espaft» 
él que consideró necesario. 

En Noriembre de 1655 acaeció en Lima, como tenemos dicho, á mas de 
las dos de la tarde un terremoto que fuá seguido de otros recios sacudid 
mientos' Muchos edificios cayeron ó quedaron rxmj maltratados, entx«r 
ellos los de las cajas reales de la capital j dél Callao: la paz«d estesior 
del Palacio en la calle de este nombre, desplomada j rota, pedia un* 
pronta reedificación. El virey turo que emplear en rehacer aquellas ofi- 
cinas y la dichaceroa, dinero de la real hacienda, por caseoer de otro» 
arbitriosparacnbrir los gastos. Y como le ocurrió la idea de situar 1» 
pared un poco afaera aprovechando de un corredor que en ella habia^ 
hilo fabricar en la parte baja diex y ñete cajones ó pequefias tiendas 
cuyos arrendamientos produdau 2,740 pesos anuales: esta renta se 
apHoó i las obras y reparos del Palacio, y con eUa fuá reintegrándose la 
nal hacienda de las cantidades que había suplido. 

Desde él gobierno del conde de Chinchón principió á notarse en si 
Férá moneda falsificada que fuá en aumento en las épocas subsiguiente» 
de lo» vii^yes marqués de Mancera y conde de Salvatierra, & quien se or^ 
dsnó hiciera refundir y desaparecer la de mas baja ley, que se cgoogía ooBt 
el nombre de moelona. Mandó resellar la que se labró en su tiempo oon 
la falta de solo medio real en su lej, y así corría por siete y medio rea- 
les: pero los falsificadores pusieron también el reséQo en la moneda 
adulterada» y mientras se descubrió su crimen, continuó la defraudación 
favorecida por este mismo arbitrio. De aquí resultó confumon y difioul* 
tades para distinguir las monedas, queriendo todos admitir solo la 
que tenia columnas y llevaba el valor legal de ocho reales; por lo cual 
circulaba con premio, en circunstancias de abonarse cuatro y cinco por 
dentó sobre el justo valor de las barras. 

Después de estudiar y consultar la materia para conseguir el acierto, 
resolvió él conde de Alba se anulara y refundiera toda la moneda existente 
oon resello, y que no pudiera estraerse del pais sino convertida en bar- 
ras. Esta providencia la adoptó él virey antes de que la armada saliese 
con caudales para Panamá, y cuando tuvo seglaridad de que en é\, vir^- 
nato había suficiente moneda de columnas, siendo esta la que quedó au- 
torizada para droular en atención á tener la ley y peso que le daban le- 
gitimidad. Cuidó él gobierno que la refundición recayese sobre los pesca 
y medios pesos; no así en las pesetas, porque estas no pasaban en Espa- 
ña 7 ipodian servir de moneda provincial mientras llegaba el momente 



HEN 241 

^tp^ttoAo dé leexftplazarkM con las oolumnams, como se Yettiñioü ai poeo. 
ttempo. A los indios se les permitió psigar con Ift moneda resollada el 
|KÍaier toMio de sos laributos después de la resolnoion dictada para es- 
tiagnnla, Sn proteeoion al reino de Olúle se pxezogó per un a&o el uso. 
de dioha moneda sin eolnnuiaa. 

Con motivo de las eperaoiones y re^bunsiacion de la moneda aparecie- 
ron unos pesos de oolnmnas onya falsedad se yí& ser tal» que casi eran da- 
puro estaiío. Hallábanse renegridos y desfigurados por haberse, saoado- 
del mar entre el eeudal que se recuperó en los bajos de Chaaduy cuando 
el naufragio de la capitana de que ya nos hemos ocupado. £1 Tirey man» 
Ó6 que aqueflos pesos no circulasen sino después de blanqueados; y oomo 
para esto fuó preciso calentarlos, todos los falsos se derritieron, y con es*.. 
te quedasen estínguides. IK^scubriéronse entonóos otros peeos sospecho- 
oes de la misma ptreoedeneta, y ensayados se probó que teniaa seis reales 
de plata y dos de cobre: esta falsificación se habla hecho afios antes en 
PiDtos^ y el prosideiite Neetaees eaptnró dos de los reos é hiao ahorcar á 
uno de élles, pues el-otro consiguió fugar. 

La Casa de Moneda de Lima que Ft^fUpe 2? mandó fundar en 1666, y 
que se trasladó á Potosí en 1672, fué restábleoida por el yirey conde de 
Alba de Liste. Antes de descubrirse que la moneda estaba falsificada, el 
«onde de Salvatienra representó al rey las rasónos que exigían la citad» 
proridencia. Apoyó su solicitud en informes de funcionarios y otras per- 
sonas de competente crédito por su capacidad é • inteligencia. £1 virey 
Alba hallando deficiente lo manifestado al rey, agregó otras causales, 
oomo la necesidad de mayor aeunacion en circunstancias de desaparecer la- 
moneda flegal, el no bastar la que se emitía en Potosí; el estrarío de las 
pifias que pvoducia él bajo Perti, sin pagar el derecho del quinto, per- 
dióndoee también el de seftoreaje deede que estas pastas no podían ir hasta 
Potosí, etc. Por estas consideraeiones resolvió el conde de Alba en real 
acuerdo, que sin esperar la resolución del rey se hiciese el restableci- 
miento de la Casa de Honeda de Lima» como se Terifieó evitando que lar 
leal hacienda se gvBfrase con gaeto alguno. 

Ko faltó quien Cdcríbiese á la corte en sentido contrario por miras de 
intérós particular; y este ¿nico informe, ¡cosa estrafia! tai escuchado dor 
«oyendo la gran copia de razones' alegadas. El consejo censuró que él 
▼irey dictando la citada determinación, hubiese atacado la potestad y 
regalías del rey; y así se desaprobó lo hecho por el conde de Alba, que re- 
cibió cédula mandando suprimir la fabricación de moneda en Lima.' 'Al- 
ba la obedeció á pesar de lo que en oontrsrio representaron nuevamente 
el cabildo y él comercio; pero insietiÓ en sus gestiones que hasta el fin de 
ga período quedaron dn ser atendidas. Hl conde dice en su memoria de 
gobierno, que en el tiempo corrido mientras se tuvo la negatíTa, se re- 
portaron las palpables ventajas de la amonedación en Lima; He aquí un 
virey empeñado en procttrar el bien del Erario y del público, y nn go- 
bierno supremo contrariándole, sin comprender ni estudiar una materia 

SI 



ÍMA HfiN 

llwméBolwi^M, y por tasto peroe^bl» pam tioéos ouastoa rimplgmcil* 
te quiaiemí fijme en efia. 

Al n a gai al Fará ^ oondo de Alba de Lirte^ yeoibióla mXéi&pmMúñ 
q«M ae Bam^ «^cédiOa de nwBiM^ mu feeha If de Jaaio da llAH» en q«a 
mandó el rey: 1? Que por haberte rematado en preoiOB ba}0B loe oAaioa 
Taadlbha y renimeiableo de eafee tmao, ae ToMm&a i benefloíar; 8? Q«0 
aapadieean ladaltar loa délitoa oq qna hubiare peadon de partei» por ma» 
dio de oUafiionea 6 oompoaíttMMec B9 JM umato aMdo á loa qaa hoi- 
▼enido de ffjepafl» ain Moanoi*, oobm ao laeíatt eneaúgaa de la oa- 
4e gMaaetaanaaraiLloalltágloaeoaloadaaioadeviaaB plantada* 
éa Heaaeiar 6? ftowDgaar laa e a waa i ea daa por dea vidM aMa4 
loa €pié iMB taoiaa en 1? d S^ £atoa y alganoa otaoa arbiftrioa tnaao m al oe y 
eaoandaloaoa «a que por diaaao ae boUabaa laa leyaa y loa dweohoa» 
adeplado a por la dnioa oaaaa de aiíaiw en Bqpa&a p ae auii oaaa m 
dadea. 

Bl rhtef nombrt aaonor paga entender en eatea negooMa ai oidcr l>« 

Garáa Franciaco Carrillo y Alderetede la dcden de Santiago. Bn» pana 

le tooanta al arbitrio S*^ qne aolo prodajo oobo mil peeoa» oonúaíonó al 

abogado/ oatedriitioo de la Univeraidad Dr. I>« AlonaoOoconndoy UUon^ 

Hioíáfonae reapeeto á loa deaftaiiu eiibaetaa aaevaa y acMgtoa ¿Bia^ d ma« 

noaeoetcy dando á la teaoterii^flaqBlnníi^pweo de aOD mu p e e oe> Sata^ 

ba OMitfawándoae la e jeen gée o y ^Mig i lmie niti» da la retaida oédnla d0 

medios enaado llegó ana real drien para aobreaeer en eefcoa prooedl^ 

mienteai Aoeroa de laa yifiaa de Piaoonoqaíaodar niagan paeoeleonda 

da Albi^ por baMaraepennailido de qne habriada eer mftmotaioao. Loa 

b a c o n<i a d oe ee iaiban eieitoB de qne teman jinÉieia» j rebaaaban todo tza-' 

ta de oooKpoaiaion: el TÍiay seoonooia que eeoe i^aatioe eran proTooboM^ 

y qne en tanto que aloyaban la xiqoeHk agríoolaft anneatarian tamhiai» 

la grneea deotauU de que ^rey peroibialoa aoTenee» 

. £1 oende de Salvatienaa al dt^ar al gobtemo- entregó á a4 aaoeioc man 

pódala en qne el laj pedia al Bara nn donativo ▼oían tana Aqaal Tírcg^ 

oooBideró el maleetar del paiaoon motivo deleandalpeidide en la irp*^- 

na de la eecnadra y de loe grandee qnebraatoe ocaaioBadoe por el tenre- 

moto. El de Alba teniendo que llevar á afecto loprevenido, tomó sus dia^ 

poeicioneey se realizó dioba erogación en la cantidad de 4Q,000 peeos. No 

pasó mucho tiempo sin qae ee solicitara otiQO donativo gsaoioao porqae 

habia na c id o un príncipe; j el vir^ no obetante en desoonfianea» enoar* 

gó 4 sa hijo D. Joan Henriqnez, lo ooleotara en la capital, j conógoid- 

reooger 57«600 pesos. £1 vir^ ya en su último a&o de mando tuvo orden 

real pora reunir un tercer donativo coa ocaaicm de la pai con fVancia y 

matrimonio de una infanta: maa no se determinó 4 intentarlo siquiera; j 

dijo al conde de Santistevan que lo relevó: "que la autoridad del virey sa- 

^^ liento no influia tanto como en sus principios» y que le habia parecido no 

*' poner mano en esto por no frustrar las esperansas de que ee lucieee 

** mejor en servicio del xey, corriendo 4 cargo del vbrey que empezaba 

" para que fuesen mas eficaces laa diligencias. '*••,••• 



HBN MS 

Beflá» él giobiemo dal aoMrqaét 4e Ibiiitefr'OlMNNi» le babia tmtodo por 
lofl yinejM de abrir el camino de la "OorgonUla" para <xm«oúsar laa 
pionndae de Quito eon lae de Tienra ihEme: solo él oonde de Salratíiraa 
iaé de diferente «piaion, y no pemátió que el empreeario D. Juan Vi- 
Jnefciniaao oentiimeae la dioha obra. £1 xt^ en 16M pidió «e le 
lebee lae oaone que dieran lugar é tal epoeioíea* £1 yirey 
de Alba waniféeté goe él proyecto era any útil, pwgne Quitos»- 
iieptataimlü ene fratoe y también Panami» qne- loe obtendría i 
menos costo y con mas prontitud qne UoTándoloe de Luna y sas provii^ 
del serte; y demoetró que esta eapünl nada perderia oon qaeseím- 
aqndmediodrlaTereoeralIetmoy altecxitonodeQiiito. Con 
eato JuetJiriano pndo aleanwfcr antoiiíaoien para eontinaar el trabajo em« 
preadidD qne en 160Dae prometía acabar onatronieaeedeepuee^ Pero no 
. lo raaliaó por haber caído «n puente del rio de Mira; y en 1661 aun es- 
taba Jnetiniaso en ilnita eelieitendo gente en aámero baatante paraoen* 
«lair aqnaUa ohca. 

Deede qne el gobierno espaftol de la manara mas arbttvai4a di6 en 
ap o d e r arse en el todo ó en parte, del dinero que loe ooméordantes del ¥é^ 

• ré enriaban á CSadia en les galeonee qne periódioeaiente sallan de Por- 
toMIOf se áhnyentó la confianza, se fomentó el oontmbando y lea 
aas metáKcas iban á menee, porqne muchos preferían goardar sae 

* ^ales. El conde de Alba r e pree ont d contra aquel abuso y sos penücioBae 
«onseeneneíae; y euMnees propuso el sey que él eomtercio en cada eepe» 
didmi le diese como serrieio 850 mil ducados. Aceptado este partido pa- 
•xa no peideno todo» 'quedó aei eetawecide ImI{|o el concepto de qiM dicha 
suma se erogaba por loe gastos que e<igia el apresto de loe galeonee. 

Antiguamente las eepedlciones de la armada A Panamá salían por San 
Joan hasta el tiempo del ylrey Kancera; y estaba tan arreglado lo reía- 
tÍTo & registros, qoe el virey conde de Chinchón et dia que los buques se 
hacían & la Tela, iba al Callao y sin apearse del coche permanecía en la 
playa hasta yerloe salir, y luego se TolTÍa á Lima. Deapues se ofrooíeron 
tantos embarazos, que fué menester se ocupara el yirey todo el aflo en 
preyenciones para el despacho de la escuadra. 

4p4^Ti*w emprendía esta su ylage« lo primero que se mandaba era el 
envío de asogue ¿ Potosí y demás minerales por Noyiembre 6 Diciembre. 
Se ordenaba á los oficiales reales realizasen todas las cobranzas pendleu' 
tes de intereses de la real hacienda. Seis meses antes se fijaba el día en 
que se cernirá la carta-cuenta de Potosí para que llegase la noticia con 
anticipación de dos meses y hublora tiempo de hacer pagos, arreglos y 
ajustes; porque un mes tardaba en ir el correo, otro mas demoraba la 
oonduooion de la plata hasta Arica> imo mas en recibirla y traerla al 
Callao» y otro que se daba de plazo al comercio de Lima para sus pre^- 
ratiyoe» lo cual se anunciaba al público por medio de un bando. Con an- 
ticipación era costumbre enyiar un buque ligero á reconocer las islas de 
Juan Fernandez; y después dejaba el situado en Valdivia tomando datos 



244 HEN 

de 81 había temor de enemigoa por el vaát posado esto emiMBOrtctoit 
greaaba salía la eeouadra para PanamA. 

En el gobierno del conde de Alba se dictaron pnmdencias paca pcner 
en ^rden y sistemar la contabilidad de la caja de censes de ítkdies^ S 
desg^reño y confosion, qne venia de> atrás, impoelbilitaban la hon radi i g 
adminietratÍYa, siendo la causa de todos loe deeoobtertoe en qn» eaiaa los 
fonoionarios. Había entonces por cobrar 1.063,000 pesos» y nmciíaB enes- 
ii<»es de las oomanidades de indígenas- con el admÁnistrador 1>. ]>ieg>o 
€hkroia de Fblaoioe. 

£n 15&7 los indios ocnrrieron al conseja para »> ps^^ diecmoe por 
euanti> dalHHi sínodo á los curas; y para la f&brica y hospital, se sacaba 
cierta porción de sus tributos. 'ESÍ consejo deq^neade media sig^ooresslvi^ 
en 1655 que en lugar de diesmo se lea cobrase á laaon de Sfl^de todos lo» 
frutos que utilizaren; y que notufriesen mas grarámen» sii^mniiándsseett 
consecuencia aquellos- otros. La ejecutoria oviginal la hioíereQ parder, y 
solo obraba en autos una oópia^ legalizada. Cuando el psoteetor general 
pidid su cumplimiento» se opueieresi ek I>ean y Cabíldoy y á pesar de mir* 
ohpaesf uersos, y del ^poya del visey á la cansa de los desgsaeiados indios*. 
deQÜaxó la attdien<»a que no se pedia proceder oon solo la sitada o6pía^ 
aunque estutríera antorizadapos cua^o escribanos y por el seeretarío-de- 
«¿mará del consejo. Se ayisó deayuea que la ejecutoria original vino di- 
ngida al inquisidor IK Gkarcia Miurtines Cabezas^ y aonque* se* halló la^ 
sarta de remisión del agente> no pareció tal ejecujboria» ni con motÍTO- de- 
la nkuerte de Cabezas» pues £ueron inútüealaa diligencias. judicialeB be 
shas con sus albaceas. Los indios pedieron cnanto habían gastado^ y 
pudo mas una tan odiosa y repugnante intriga. 

ICandó el rey se hiciese revisita de- todas las con^osiciones que se ha* 
bian hecho desde el tiempo del marqués de J^Ianoeca; que se restituye* 
sen ¿ los indios las tierras que iigustamente se lea hubiesen quitado, y 
que se deshiciesen, los fraudes que aparecieran, cometidos contra la real 
hacienda. Kristia una junta directÍYa compuesta de los oidores Iturxi- 
xarra y Carrillo Alderete, del fiscal y del protector gtsneral. £1 conde de- 
Salyatierra nombró para las revisitas de las provínolas 4 varios religio- 
sos, y lo mismo hizo deanes el virey conde de Alba, lo cual se eetrañó y 
reprobó en la corte. Sin embargo continuaron en su comisión, lo mismo 
que D. Gerónimo Luis de Cabrera y el canónigo de La Paz D. Juan de 
Segura Dávaloe y Ayala; y todos dieron buena cuenta de su encargo,, 
participándose al rey loe resultados favorables al fisco y las derolueionea 
de terrenos £ los indios. £1 rey sin duda por infioencias movidas en fa- 
vor de los detentadores de terrenos, ordenó se suspendieran por cuatro 
años lae revisitas para dichas composiciones. 

Anteriormente era una plaza togada la de fiscal proteetor general de> 
indios; mas al fallecer el Dr. D. Francisco Talenzuela, estaba ya manda- 
do que éste cargo no tuviese la toga de ministro de la andiettcia, y so 
confiriese por el vircy. El conde de Alba lo hizo en la persona del Dr. 
!>.' Alvaro de Tbarra, lime&o de gran saber» que después fxé oidor áe: 



Okile y luego inquisidor; oon onyo inotiyo le reemplivKó el oélebi« abo- 
gñáo amerioano D. Diego de LeonPinelo, nombrado por el mismo TÍrey* 

El oidor D. Juan de Padilla dirigios al rey en 1657 una memoria oon 
150 capítulos, titulada "Trabajos que padecen los indios en lo espiritual 
7 temporaL" Se leyó en el consejo, y el rey ordenó en 1660 se formase 
nna junta del vir^, el arzobispo y los oidores, la cual se instaló el 20 de 
Hayo de dicho año y se principió á tratar la materia oyéndose al pro- 
tector general y dándose TÍsta al fiscal. Habia preyenido el rey se exa- 
minasen uno á uno aquellos capítulos para que se le informara lo que 
mas oonyinieee. Este asunto quedó aun pendiente al retirarse del Perú 
el conde de Alba — (Véase Pinelo, D. Diego de León.) 

£1 cabildo de Lima manifestó al rey no era justo se ie obligase & aoom- 
pañar al yirey en toda clase de asistencias. Atendida su queja se ordenó 
que solo concurriese ¿ las fiestas de tabla; y asi quedó eeti¿)lecido que 

fuesen á éüaa i caballo haciendo corte ó compañía ai yir^ y á la 

andiencia. 

Las yisitas ú las .cajas reules del yiveinato estaba mandado se hiciesen 
cada siete añoHi, despaohando jueces pajra que las desempeñasen según 
las ordenanzas de la materia. Pero cuando antes de dicho período habia 
noticias de abusos, ó acusaciones contra los oficiales reales, se efectuaban 
extraordinariamente dichas yisitas abriéndose el juicio respectiyo. Estas 
oouúsiones, dice en su memoria el yirey Alba de Liste, que no las con- 
fería á los que las pretendían con fines particulares; y que escaseaban 
hombres idóneos de los que conyenia se nombrasen. 

Bespecto del gobierno eclesiiístico y patronato real, cita en dicha me- 
moria algunos casos de disconformidad con el araobispo y otros prelados; 
7 empieza por decir que procuraban siempre intcodncizae en el terreno 
de las regalías del soberano, tratando de usurparlas. Befiere que el ar- 
aobispo habia intentado en las oc a aion e s de permutas y diyisiones de los 
beneficios, que el patrón consintiera en ellas sin que le presentaran los 
autos seguidos al efecto. El yirey le manifestó yarias yeoes, que el man- 
dados diyidir, suprimir, unir y permutar, tocaba al patronato, y la eje- 
oacion al eclesiástico; y que así las cédulas reales relatiyas á estos obje- 
tos no hablaban sino con los yireyes y presidentes, asunto que no ofre- 
cía onesiáon en otras diócesis, cuyos prelados presentaban los autos sin 
eontfadiccion. No cediendo el arsobispo Villagomes, fué necesaria la 
cédula real de Setiembre de 1660 para obligarle á que no persistiese en 
sus propósitos. 

Descontento este prelado promovió después otra cuestión. Pretendía 
no haber derecho en el yir^ paca tomar de las nóminas y presentar á 
los eclesiásticos que creyera mas dignos de obtener los beneficios. Ko 
reeonoeia tampoco el deber da colocar según graduación i los sugetos, y 
de acompañar i diohaa nóminas relac i ones de su merecimiento y seryi- 
cios. La audiencia quiso precisar al arsobispo por medio de una pro^- 
sion bajo el nombre del rey: mas el conde de Alba no adoptó ese arbitrio 
sino el de la persuasión que no probó bien. Entonces el yirey tomó el 



24G im 

camino de derolrerleHM nómiiiM haoMndolo TmptmmMe de los puítA^ 
doB y de las ooAseotieBeíM. Coa esto toItí^ sol^e sos pMM y observa 
en <fieho asnnto los trámites estableoidos desde atrás. 

No ftiltaroB tropiesos acerca de las H^nmas oon los cabfldes en sede 
▼Aoante. Bt rirey se las derolria A Teces, y axm disponía se abriesen 
uneramente los edictos: h«ibo casos en qoe hiso oompareosr en lim» ú 
los nombrados para examinar n sabian bien la lengfiia de loe indioe. 
fieclia»^ al cabildo del Cosco los tres sagetos <{Qe propaso paca ^ besíe- 
!8eÍo de AzKn^ro, porqne á ninguno crey6 digno, y eréendqoedeloB 
opuestos se formase otera nomina. Entdnoes ^igió & persona benemérita» 
y annqne el cabildo qniso baoer fitigiosa la xegalia y dereoho que el rey 
tenia en las Indias, tnro qne someterse á lo resoélto por el Tizey. 

Otros embavasos se promoyiéron oon re s p ec to al aombraniienlo de loa 
-coadjutores, ccn la mitad del shiodd y derecho de sneeder en el benefi- 
cio por mnerte del propietario. Bsta ^Utima eondieion no la aosptó el 
^'^y» 7 resolvió que en el caso de fallecimiento se fijasen edietos pasa 
ta propiedad. ]>ecia qne los prelados tal tos por megos é intaffeosimee, 
6 por acomodar i sns faTorecidos, daban los interinatos á peisonaa des- 
' iradas de boenas cnalidades é incapaces pasa presentarse en las opo- 
' siciones. 

' Bn ctianto á los beneflcioe servidos por regalares» no babia modo ni 
medies ds contener los desrios, segnn esfwesion del mismo vir^. SUea 
administr aban sacramentos sin lioeneia del ordinario, y aon obtuvieran 
para ello nn breve apostólieo que él rey mandó recoger dieponiendo no 
se hiciese nso de él. Despose se espidió otro en sentido oontvario y que- 
dó aquél derogado. Ocn todo«ste Inéntian en so abnso los pvslados do 
Tegodares. A la ñ p reo Bimm e i an 4s Ui» slesejoass de provineiales» nnid^ban 
los curas y solo daban aviso al vir^ de semejantes variaeíoiies: JSloon- 
de de Alba les ordenó qoe para todos los oficios carados ss le p re s en ta* 
tan tres oon la prueba de exámenes, á fin de tomar datos secretos sobse 
su tirtud y letras, y nombrar al que tesoltsse satas aereados. Sin em- 
bargo de esto, si el que se elogia no agradaba al presimoial, alegando 
protestos de religión, hacia otra propuesta psfa oonsegmr un onmUo 
que satisftUaSse sus deseos. Apelaban también á las suatitneioneo de ka 
propietarios, en coyo caso el oonegidor se deeentendia par» qne el oosn 
disimulase sus abusos. El vir^ agrega, que sin su noticia variaban loa 
l^árrecos; y que tedes estee estravios no tenian mas remedio qoe anevas 
disposioionee del rey para una radical reforma. £1 prelado de fian Eian- 
cisco acostumbraba hacer las propuestas por med&o de so p so e nindor 
general; mas el vtrqy AJba no lo permiti ó, ebligándelo k tamarisapor 
si mismo, como lo pvaetíeafaan el a t so l isp o y los obispos. 

tu virey en su memotla esposo, qoe en al reínD mriitisn mnsfaDasegn* 
lares apóstatas que ÓI habia psssegoido apoyando siempre £■ las pssrrin- 
cla]ss,d remitiendo áBSpafiafi loa qm no tovieron leal liesnda poa 
venir. Opinaba que det^sn ser Rasgados esdlosívamsnte por el trifanaial 
de la Inquisición. Bl rey tenia mandado qoa ningvno-de los mgnlaww 



tÍEN 



247 



Ikáiddé á iflspftfta tan perauao de bu prelado y del gobiernb; pero esto no 
fué bflutante pwa que se oontuTiesen. Tratando de las dificnitados j de* 
adrdenoa qne ooanonabaa lae eleocionesj recuerda las cédulas de 13 de 
Manto 7 de 7 da Octubre de 1659« en que se ordenó que las patentes» 
aonque fuesen de la religión de San Francisco, que correspondiesen al 
gobierno esteñor, no se ejecutasen si nó traíají el pase del consejo: esta 
díspoeicimí se oumpUó con seTerídad^ reprimiéndose asf no pocos frau- 
des y abusos. 

Sn una procesión de Corpus concurrió con quitasol el arzobispo Vi- 
Ihgonies, y ocmio el virey le mandase decir que él no lo llevaba por ha- 
llarse presente el Santísimo Sacramento, se resintió de tal manera por 
ÍM Báwextemcaak que se retiró de la procesión. Quejóse al rej, quien resol- 
▼16 en 18 de Marxo de 1658; que en las funciones de esa clase, ni él tí* 
ney ni el arzobispo usasen de quitasol: esta orden se repitió en 10 de 
Octubre de 1669. 

£1 acsobispo excomulgó 6 los alcaldes ordinarios declarándolos ineur- 
sos en la bola de la eena» y mandó tocar entredicbo; porque al notificar- 
les cierto auto sobre un pleito de inmunidad que pendía en su juzgado^ 
exigiecsn que les notarios escribiesen las contestaciones que dicbos al- 
€sides dieron* y como se negasen k hacerlo, los mandaron poner entre 
puertas déla cárceL La audiencia declacó que el provisor hacia fuersa 
ea conocer y ponceder: dio dos providencias para que el arrobispo, que 
se avooó la causa, absolviera áloe alcaldes, mas se resistió á hacerlo. Es- 
tteoss la sala del etimen trayendo á sí el juicio^ mandó soltar! loe nota- 
nos, y el TÍrey escribió al arzobispo para la absolución de aquellos, que 
luego se ejecutó. Opinaba el conde de Alba que los notarios que hadan' 
aotíficaeiones i los ministros del rey, deberían ser legos "paraescusar' 
algunas indeoenoiaa y demasías que suelen tener cuando las liaoen:^ 
dispüsola así la audiencia, mas el prelado no quiso obedecer aunque por 
dos veoes recibió prevención para eUo. 

SI xey babia dedanido que la provisión de las colecturías era atribu- 
to dal PatronalQ rea], y dio la de esta catedral al Dr. Juan Merino. 
Cuando erite falleció quiso el acsobispo ejercer la f aimllAd de nombrar el 
«Qoesor, diciendo tener hecha contradicción en el consejo: pero el virey 
caído de piroveer esa placa en la forma ordinaria. 

D. Er. Cipriano Medina á quien el rety presentó para obispo de Oua- 
mangan intentó consagrarse en virtud de un traslado autorizado de las 
bolas; y coma habíase noticia de que faltaba la cédula de presentadoB 
y ios ejecntoriales reales, se mandó por el real acuerdo suspender la 
ooMiígiaoLon. Después llegaron las bulas originales, mas 'nó 1 os ejecn- 
U a rnA§a, j por -esto^y porque dichas bulas no estaban pasadas i>or si 
4}0BSI9C^ as resolvió no se procediese á la consagración hasta la oportu- 
nidad debida. El arzol>ispo y el obispo electo en cuanto supieron lo de* 
janniíiadp por elseal acuerdo se ocultaron, y al día siguiente i las oua- 
t^ da la «naflana en el noviciado de San Francisco, fué consagrado el 
Mt^MeáojAf se publicó trayéndolo á las nueve en prooesioa álm 



248 HEN 

iglesia mayor. De tan estrauo saceso el conde de Á\há dia precisa cxteñ^ 
ta al rey y al consejo. 

Visitando en Pascua de Kavidad el tribunal de la Inquisición al TÍrey' 
según estilo« not('> este que también se introducía en el salón el algnacil 
con su vara, y no pudiéndo tolerarlo dispuso se observara la costumbre 
de que aquel se quedase ¿ la puerta. Los inquiddores formaron cnecN 
tion citando la práctica usada en Valladolid, y tín caso ocurrido con él 
rey Felipe 11 que mandó entrase el alguacil á su presencia: decían que 
en Lima era lo usual que se saliese después de dejaf sentados í los in- 
quisidoreB. Sobre esto et conde de Alba sostuvo su mandato y dio cuen- 
ta al rey. 

Hallándose el vi^ey con la audiencia en una función de Catedral el afio^ 
1G66> se leyó un edicto de la Inquisición; y como se creyó era una nove-^ 
dad el haberlo hecho en esa coyuntura, hubo real orden según la cual se 
prohibió que tales edictos se leyesen en presencia det{ virey. Feto ei* 
Santo Oficio insistió, probando que no habla innovstcion en eso por ser 
costumbre muy antigua; y en su virtud continuó observándose por di-^ 
cho tribunal. 

Escribimos de estas cosas insustanciales y aun ridiculas, paxa dar idea- 
de la época en que ocurrieron, y para no ahuyentarlas de la memori» 
que debe trasmitirse acerca de la defensa del Patronato real, que ett 
tiempos pasados se atacaba tenazmente por las autoridades ederiá»- 
ticas. 

Tres cédulas reales vinieron sucesivamente á los vireye» Chin-* 
chon, Mancera y Salvatierra, con respecto al modo y forma que habiai» 
de guardarse en el repartimiento general de la mita de Potosí y aplioa- 
eion de los. indios á la labor de las minas y beneficio de los metales exi^ 
los ingenios. Llevaban el designio de minorarlos sufrimientos de loe in-^ 
dígenaa y de estinguir el abuso de loe llamados de faltriquera. Ocupada 
el conde de Alba en el real acuerdó del cumpümiento de diclías dispoBÍ-» 
oionesj se resolvió que al virey tocaba hacor el niombramientode nn juea 
fue entendiese en el asunto. La elección recayó en el obispo electo de 
Santa Marta D. Fr. Francisco de la Cruz, peraona de capacidad y tbne-* 
nos sentimientos. 

Decia el virey que el obispo principió p(or donde habia de acabar, puetf 
debiendo ocuparse de disponer los medios necesarios al desempeñe de su 
cometido, comenzó mandando que las pi-ovincias diesen el numero efec- 
tivo de indios que les tocase, y que no admitiéndose loe de fkltriqaent no 
se hiciesen enteros con dinero contra lo dispuesto, y en perjuicio de los 
quintos reales. Beconocia el virey que la resolución era legal, convenien- 
te y en desagravio de los indios; pero la creía intempestiva apoyándose 
en las gestiones de los mineros interesados, cuya influencia y poder 
eran grandes. 

Habia llevado el obispo una instrucción secreta para qoe examinara 
las minas* labores é ingenios y su calidad; tomara razón de las diev y 
seis provincias que mitaban á Potosí, y averiguado él número de h 



MBN w» 

^qée w )pXidlenuixep«rtk,.se faegrawig á Ijíiha con k) actuado par» q«a 
^gobaaisoooBaaaaiafcoiieifthioieMia diatr ibuoion» y t^>A enelintanii 
mo ojaovtese tuMbt aím praoedmite'aQaaidt». 

• £ÍTÍNyMi)ffob6 al obispo lo qne había hecho» mas él xeopondúS quo 

«ai lo reqnari» la oonaienoiA del rey y la suya» oa modio de taptaa SQjiu- 

^íeiaa y fraadea iníecides á loa- miaecablea iadioe; y so dotiiTO ea poataa- 

isar miichoa heohoa eacandaloeoa y atroces, que ya hemoa referido ea of 

«rtíovdo Gnu, tomo 2.* p¿gina 4dZ, y no hay para que repotirloa. 

Bl oonegidor de Potoaí D. Gh>mos DiTila movió al obispo diíerantea 
^eneaÜesea oa interna de loa enemigoa de toda leCcorma. Por esto deoiaré 
íA Tárey qne el repartinieato partioiilar de loa indioa tooaba id oonregidor, 
y la disteibaoloa general 6 por mayor coa laa diligencias prepavatoriaa 
para hacerlo, coxtespondiaa al obispo que aeria jaez de apelaoi o n e a ea 
loa agMTioa de aqael reparto. Baste recordar ea eate logar,qiie entónoee 
loa qaiatoa de Bafeoaí montaban ¿ 4íOO mil pesca aaualaa, y ka indioa de 
Cattnqaeca á cerca de 700 mil. 

SI obispo ana aoefae se acostó sano y al amanecer se le eaooatcó muer- 
to, cansando taa violeato saceao, diTeraaa y coaaigoientes aespecha^. Bi 
baUa vednoido la mita á qae se bicieae coa indios efectíiTOSy y ao de íal« 
triqoera ai ea plata. Habieado ftalleoido tambiea el preaideate de Ghar-. 
cae D. Pranciace Kestarea Mana» el coade de Alba le reemplaad con el 
eider de JUma Dr. D. BarteLomé Salacar, nombrándole asi mismo jiies 
de la mita para qae ceatiaaase desempeñando la comisloa qoe tenia el 
•biapoGnuk 

Por estos tiea^K» el -virey tenía ana daTe secrete, qae «ntregaba i aa. 
aooeaor, paca eateadarse coala corte en loa casos de guerra ó probabili- 
dad de que la hnbiesa. 

Ál inglese del conde de Alba al TireinatOk la real hacienda estaba em^ 
peñada por una deuda de 1.800/XK) pesee^ sin coatar «Jgunaa partidas 
qae ao cataban auflcieatemeate adaradae y recoaocidas. 

Antes de dar fin al presente artácnle, haremoe memoria de algtmaa 
eaaae maa qae eeurrieroa ea la época de eate Tirey. En 1666 se celebré 
con gran magniflceneia por la XTaiTersidad de Idma sieado rector "D,, 
Diego de Leen Piaelo, la cédala real de Felipe IV (que ea la ley XY tí- 
tulo ZXn de la reoepilaoon de ladiaa) aegna la cual aadie podía reci- 
bir grado mayor de liceaciado, maestro ai dootw, ni el de b a e híllmr ea . 
Teología^ ai no hacia primevo Juramento de creer y ensenar de palabra y 
por eaovito haber sido la siembre Víijea liaría ooacebida sin pecado ori* . 
ginal: la constancia de este jaramente se ponía en el título del gr^o; y 
eaél caao de negarse alguno á preataiio, ao se le graduaba. JFcnaóse 
ea Arequipa el año de 1656 un beatevio de la orden de 8aa Francisco. 
Sn él de 67 un indio descubrió al maestre de campo P. Joae Salcedo . 
la celebra mina de Laácaeota, que ea seguida produjo una cuantiosa ri- 
qoasa. Su 1669 falleció ea Idma el conde de Salvatienra aofavino y anto- 
oeaor del Tírey. D. Mateo Paator de Velasco y au esposa» cedüeron sus 
bifliies para la fuadacton dd Colegia de huérfaaas ^ue se Teiifioó per 

SI 




aw HEN-HER 

tiiTO- ¿' 1« vuta la oróaioft de 1» meroed dA pftdre Alonaa 

El rej lUMiibróal pttdre Henriques obispo de Cnb* en ]61ft elH 
bió una yeUuóon espixitoal y tenoiMnml de en obiepedo. ¥ni promovido £ 
U igleeia de Meohoacaii en 1624, y falleeió en el pueblo de Lcimbo en 
169S. 

■BVU^IJBZ «B FILLiC«BTi-Fr. FBDBO--de la drden de la Mer^ 
eed, natural de Madrid. Tné profesor de teología y maestro de éOa por 
iuuehos aftos, habiéndose graduado en I/ima 4 donde vino de eempa&sfO> 
del vieario general en el siglo XYII. Escribió un Übro que dejó mannsí' 
eríto, "Del gobierno y régimen de las provincias pemaane. 



•r 



■ESá — ^D. FwLtrm T D. Josa Saivtos dv i^ — espafletee dediesdos al 
eomeroio antes de principiar la reTolmmm^en el iüto Perú. Tal ves el es- 
tado de sns negocios en Areqvipa les indnjo á tomar peite en la eontieiK 
da abierta en 1809 por aqnéUos pneUos, y despnes -por los ejéraitee a»- 
gentinos qne lucharon para oonsegnir la independencia. D. F^lipede la. 
Hera protegido por el general Goyeneche ooncnmó en clase de sargent#^ 
mayor i las batallas de Gnaqni y Stpesipet después s^ndo ceroiiél, á^ 
^ Yfloapngio & tfrdenes del general Peznela, mandando el batelleii d»- 
-nominado "PartídarioB." AHf percv^líS oon tres de sos capitanes y no posos 
'hombres de tropa. 

* 8n hermano B. José Santos qne era ayudante del cuerpo y se eondnj^ 
' con biiarria, asoendid i sargento mayor. Hiso luego im papel notaible en 
las bataflas de Ayohttma y Yilnma, ganadas por Feraela. En 1816 se 
hallaba de coronel mandando el batallón del Centro y encargado interi- 
namente de la presidencia de Charcas, cuando el oaudiHo Padilla atac6 
de improTiso la ciudad de Chuqnisaca y »o introdujo y Uegé á ocupar va- 
rias calles. La resistencia se hizo en la plaxa mayor oon la poca toer^ 
que habia, y los contrarios en derrota abandonaron sus intontea. La Ho- 
ra recibid un corto refuerzo, salió á perseguir i Padilla y lo batió en el 
punto llamado la Laguna; permaneciendo en A para apoyar las opeía- 
' cienes de Aguilera en Valle grande. Le íMtaban municiones y otros re- 
etirsos: le habian oortado loe guerrilleroa la comunicación oon Chuquiaa- 
ca, rochasando á una comx>aftia del batallón del Centro. Mandó entonces 
la mayor parte del batallón del General con su comandante D. Pedro Her- 
rera cuyo arrojo inconsiderado, después de combatir valei^osamente, cau- 
só su pérdida, y tuvo que rendirse al caudillo Sema, quien lo hiso pasar 
por las armas con varios oficiales, sin que la tropa escapase de su cruel- 
dad. — Véíue Herrera — D. F^ndeco Mamud. 

Con esto la guerra tomó un carácter mas sangriento, y Padilla ataeó al 
batallón Centro en la Laguna, asociado á un gpran nómero de indios. La 
Hera lo contuvo, y sabedor de la desgracia de Herrera, so retiró £ Cha- 
quisaca empleando diariamente las armas; pues si & estas guerrfllas se 
Ice dispersaba sin gran esfuerao, ellas volvian á reunirse de la auMena 
íáoiL 



HBR ^ 

Xiá Heaí% ya ooroneij oon el batallón Centro que mandaba y un eeoua- 
énm de la La^^ona» denotó y diepecsó á Padilla que había renovado eua 
iieetiüdadee sobre OknqQiaaoa en Mayo de 1816. El año aágaiente al- 
lanad varios trinnfoe en Tarabuco y otros puntos luchando con loa 
^oerrülezos contrarios: por este tiempo Sspartero era el segundo jefe 
delGentro. 

Bn 16S1 ImUiadose el coronel la Hera de sub-inspeotor del ejóroito 
del Alto Perú, y con motivo de haber ocupado Tacna el teniente coronal 
Millsr con una columna que desembarcó en Sama, dispuso el general en 
jefe B. Juan Bamirea, que saliesen de Puno 260 hombres del batallón 
Centro y nuuchasen en dirección á la costa en convinaoion oon igual 
faena del de Gterona que bajaría de Oruro oon el teniente coronel Ame- 
Uer. La Hera se movió de Arequipa para Moquegua con dos compañías 
y algunos caballos para efectuar la reunión de esas trepas y destruir ó 
lanzar del país & las que comandaba Miller. Este plan era absurdo por 
4Ba diffeU ejecución* y asi fuá que ICUler» que tuvo mucho apoyo de las 
«utoxidades y veeinos de Moquegua» se dirigió en demanda de la Hora 
tum su columna hasta encontrado y derrotarlo en Mirabe el 22 de Mayo 
de 1821, no obstante la resistencia que hiso oon no poco empe&o. Miller 
llevaba cohetes A la Congrevi, setenta hombres de caballería y 310 in^ 
faates formados de destacamentos de varíes batallones del ejército del 
general Sea Martin» quien premió esta función con un parche de honoe* 
• La Hera con nuevas tropas buscó á Miller y lo siguió hasta su reembac< 
«o en Arica. 

El afto 1822 ascendió la Hera á brigadier por el virey la Sema, y Ina- 
^0 fué nombrado jefe superior de la provincia de Potosí. Vino á Soraso- 
ra en 1828 oon la división del brigadier Olañeta que allí se reunió al 
«jóreite del mismo virey en la campaña que este hiso contra los genera- 
les peruanos Santa Cruz y Oamarra. Terminada esta» ascendió ¿ Maris- 
cal de eampo en una copiosa promoción hecha por la Serna el mes de 
Octubre. La Hera perteneció al partido de Taldes preferido siempre por 
^ virey. 

Besuelto el general Olañeta á sustraerse de la obediencia de la Ser- 
na por antagonismo & los llamados Kberales en el ejército!» entr6 el 4 de 
Enero de 1824 en Potosí oon la división que mandaba. Invitó á la Hera 
para que le ayudase á espulsar de Chuquisaca al presidente general Ma- 
roto» y habióndose negado empezó á maquinar contra ól. La Hera coope- 
raba á que loa Jefes de los cuerpos se situasen en los puntos designados 
por el virey: mas Olañeta lo hizo atacar en la casa de m<»ieda donde se 
liabia encerrado con dos compañías. Allí capituló el general la Hera 
que fué obligado á salir de Potosí; y el virey ordenó que ambos se le pre- 
sentasen en él Cuzco para eeolarecer su conducta: mandato inótil como 
todas las providencias que tomó para que volviese . sobre sus pasos el ci- 
tado Olañeta que se titulaba «Mnuor ^ «'^«v 9 ^ *"••<>• Marotofogóde 
Ohuquisaca por habérsete sublevado la guanumoa. 

Vntk división al mando de Taldea fvké enviada al Alto :^mú para aa- 



m HBR 

aietn i Olftftetee scm c^MRMloftM qtt«d«Miii wn tiiiitiiMiij porl^felirtid* 
i|iie hiBO en €OD0eea6nala de la batetta perdida en Juna. Ia Hem 
^r» ocm Yeldes j fué herido ea Octegaita estee de la hataUa da la 
Márfiñdoee ecm eete mottro á Arequipa. I>eq>iite déla lieteHe 
eho, se emberoó en el bergantín de gttena «'AipiUes", y ék%de Saen» úb 
1825 salió de Quilca paxa España en nnion del nayio "Asia.*' Bn lae 
isiae MaTJanae ee eiAilevó la MpalaeioB da emboe boqase» y LaHera 
eettto etroe Jefes paaawm á ttana. 

BestHnSdo i la Peaíneala oentftBa^ «os aer^noíei y perteaBdi^ á la oea- 
sawwtenidaenfeTorde laMÉMaüMibel H. Bn iaS6 —endid á tuaiuá- 
te general y reeibió la gnus en» de la ^idas de Skn Jtaanado. Ba 1897 
la de eaa Hermenegl Ido^ y la de Isabel la essMiiea la liabia<obleBÍd04lsaA» 
1887. SI afie 1848 pevteneeia al eonaioi fa6 conde de fialaaeoda» ete.*^ 
FAmo OladMIs D. jPWrv 



SntM--^Bi« Db. D. BhMrotitntM MAina aa lA^^lTaoiáen OacoMma en 
M de Abril de 174«. Foé iadlvidae del danetto y geeaía d» la impesMa 
y pontffieia UniT^sidad de Toledo^ Abogado de loa coalea eona»» 
foeydelihietreoelegiodeSevÜfak Oapellaa de bener del eey, piedioa» 
dor de los príneipes de Aetnriae» preflM>tor ieoal y examinador einedal d» 
)a zealeapflla y del rioanato general de los ej^rmtoe. ]>eaa da Gnamen 
ga y de lia Pías. Halláadoee ea Madrid adonde babia ido por eow po t oa - 
olee q ne seetnvo eon él obispe da Qna manga D. Vmdcmoo ládpea aaapbit» 
fué nombrado obispo del Cnsoo en 1789. Ingreed en esta oiadady toa4pe- 
eeÉÍon en Koviembre de 1780. Iheomowió la ereadon de na hmj^M. en Si- 
onani pora ambos eexoe, «[ae biee donominar 'HSóide Tabeada" en honor al 
^z«y D. ¥t^ JJ^Vaaeisce Gfl que ftiá proleotor de «ee eafcaUeoinuenle lle- 
gado á efecto por el eorregidor D. liamiel Yillalla. Aeosndióiajcaobiqpo 
deldma en 1806: sal» pava ee(n eapitai en 8« de eetlMabre y feéae^bido 
en 18 de Noviembre. Las Heras fn6mnylav«Be(adodel»nisteo]>. Ma- 
miel iQodoy y de la reina Karia Unea. Haefaa «teca ee reonerdaa en el 
Cnioo loe obseqnioe Talioeos de plata y oro trabajados allí para el obiiEfip 
y <leefciuadoe ila reina. Oon motíTo de lee eneesoe de Bapafia y prieioa 
^M ray; fii6 tiaode los primevos en baeer on danatÍT<e de dies mil pe. pa. 
faatitilie del erario» y e*ne peetenormenfee^ Bn 80 4e IMvexo de 1809 
eedeiMiedetodae me albajas y prendae* de plata j ero importantes 
teaedeyeitatemilpeeoBjypabiieÓBnaeíabeiiariis n estnaoland» ¿ todoa 
á eontriboir en obeeqfaio de la nación. Brog6 esie mil penes para la íi- 
'brloa-deleelBg^defienFemflndObyaienipre eoairibnfó para todMlos 
^^Jetoa biimttnttarioe y de proTe6ho.y adelanto del país. Pomentó el oe- 
legieeeMinariedegaMtogoribio»mandaBde adoptar él flan de eetodios 
#el eonviotoiío de San Carlos^ y paca eetender y meiorar eLediftoie» oom- 
tA<é mía easa«4ae eetaba al lado, y enoargá al pceebitero JD. iCatías JKaef- 
%re38e <rbfae ^ne ee pmctioaeen BenoW en IIUI el jubileo diario oizcu- 
lar en las igleeiae de Tiimn, qneel Tirey ocnde da Lomee y el arsobi^o 
▼iHwgt meit ^etaMeeieren en 1671. Beta dispoeioien la aprobó el Bapa 



ttidmiUlft «eiiimft á láambtm^ y em otfú é sMiítres» eon cnjpo WMttve 
■e Uenaba ra palacio de gente pobre» j también de mujeres qne no esta- 
ban asoaniadat y eonounan por ocwtoinliro, y ta^MidMU A recibir l9 que 
el prelado daba eon MnaintaBoion. Obtnvolagzan ohm deladmlenéa 
CMoa monis de Agosta da 1812, y la gsanoraa da Isabel bb «atóliaik 
SB7dsJnmoda 1815. 

Oon motÍTO de la reroloeion del Onseo en 1818, erigid nn btfgo eKhev- 
to 6 los babítantes de a<tiiel]a diócesifl, ezitindoloB paca Tolrer & la obe- 
dieneia dri rey. El afto de 1809 babia espedido nna pastoral mnj toeants 
y «fleaa en favor de la sansa espa&ola y del rey Fornaaio TU. Bn J«lfra 
de 1891 sdsnfMdlaaeta de lajindependenoia éeA Pérá; y annqve éKaa des- 
unes, el M r e n o n c i d el arsobispado, nada resolvió el general San Martin 
qoe ejevoia tí. snpreno mando» Pero babiendo ordenado el ministro I^. 
BtoM ttde Manteagndo en 1» de Agosto, qne se eerrasen las casas d« 
ejestdofos, qne ae snspeadíesen á vartos saeerdotsslas Hoenciaa para oon- 
fesar y predioar; el anobispo manifesté sn oposición, y en oonsecnenoia 
se le nmndd saUr de líinia en el termino de 48 boras y esperar en Cban- 
«ay k) qne el gobierno resolviese. Bl prelado habia becbo obeervaoionev 
oAelalmente oontm aquilas medidas, y en nna sentída y raeonada nota 
feeba 1.^ de Setiembre de 1821, contestando & otra del ministerio da t¡ 
de Agosto en la onal se le dijo ''babia mnebas órdenes qne dai*, y qna IM 
decretos del gobierno eran irrevocables ," tomó en sn apoyo qne el gena* 
)f&l Ban Martin le teni» ofrecido qne en asnntos edesiástioos y puntea da 
veligion, aoordaria siempréjoon sn dict&men. I>Íjo él arsobispo entre 
mncbaa cosas: "que cuando un prelado de la iglesia bablaba en 
rías espiritaales 6 eclesiásticas, era acreedor & qne se le oyese y se aten- 
diesen sus rasoaes: pxMS el mismo Dios amonestaba por el ^rttmg9ÍMtí 
San Mateo> qne qnl :« las oyese. 6 la misma divinidad oía» y qnien la# 
déspreelase» al mismo Ser Supremo despreciaba,** eto. Beiteró sn tsBWa>> 
eía y pldi4^ pasaporte para Panamá, pues su edad de 80 aAos y sn dsMlU 
dad no W permitían pasar el cabo de Homosi qne á las cansas qne baUa 
alegado, se agregaba la de no poder existir «I pais donde se férdübaal 
pvelado á qne cerrase la boca y abogase los mas fnertes sentimisttteB d» 
■n conciencia» etc. Tertficó sn viage á Espafka embaroándoee el 18 de 
Boviembre para Bio Jaaeiso. Antes de saHr escribid al Iiord CeelilBMib 
almirante de la escuadra de Cbüe, agradecido * las a(teiicienes qnie««B di 
babia tenido, y al terminar su carta le dijo: "Qne estaba convencido de 
*' qne la independencia del pais quedaba sellada para eáempí^ qne ail lo 
" nuuiilsstaria al gobierno español y d la santa sede, y qne baria cnanto 
^ p e d iese para vencer su obstinación, mant^ier la tranqnlüdad y^segftt- 
«* dar los votos de los habitantes de la América que tanto apreeMia." 

El assobiapolfaUsefió en la Penínsnla en 1823. 

BBBAS— Juan FBBNANDBf pi las— Fué relajado y ahorcado ew Lima 



256 líÉR 

«n 17 de Diciemlnre de 1596 en Tittad de eentetoeia de lá Bkqiikl^oít juí 
jndaíaaiite. En eete ante de f é otrm 4 reoe sofrieron la mimia pena. 



HBU^M— Oonteetee direme historiadores en enante al ori ge n de 
esfca casa en Bspafia, lo fijan en la venida á ella de Ifiasoelino Ma-* 
rio Verrón huyendo de la pevseeacion qne se haoia 4 los eristíanos eo 
las épocas de Diocleciano y Mari mi ano. Varron fn¿ hijo de los sante» 
máriáres Tranqnilino y Marcia, y trajo en sn compaAia á un hijo sayo 
llamado Marco Jovita quien eligid la Visoaya para su resideneiaw Yiri^ 
donde es el yalle de Gerbo, y casó con Marina Señora Bomanay hija de 
Maroo Tullo caballero ronumo, é igualmente emigrado por causas de re- 
ligión. De dicho matrimonio nació JwUa Gerbo, quien di6 principio i la 
casa Solariega^ tomando por apellido el de la ante iglesia de Santa Marina 
de Gerbo que fundé en memoria de su madre. Cuéntense de él gcsndee 
hagaftas en la Guerra con los Qaseonesx y que caeó oon Pelaya Konig de 
noble Unage. Su hijo y sus nietos imitaron su valentia y prestaron gran- 
des serrioios. Su tercer nieto Florentín JSerbooo toé el 1.^ que us6 el ape-* 
Uido como hoy se pronuncia, sin la aspiración con que se escribe y lo 
eowunioó al Talle de Gherbo del que lo habia tomado sn asendiente Jotí» 
ta. Siguieron muchas generaciones, y todos los de esta familia se distin- 
gnieron en la guerra, habiendo pertenecido slgunos á los consejos délos 
reyes. Francisco Herboso, uno de aquellos» que en el sitio de Sevilla se 
s^&al^ combatiendo con tres oficiales moros, tuvo el renombre de invenci- 
ble, y el rey San Femando mandó poner tree cabezas en él eecudo de 
armas de la casa^ que tenia desde tiempo abrás esta leyenda: "fin el li- 
nsge de Hervoeo no hay ninguno temeroeo." 

Deeeendiente i>or línea recta de dicha familia fué D. Francisco Herbo- 
so y Ásenselo caballero de la orden de Santiago que nació en w^yn>^y.p^a^ 
en 1689, riño al Perd y contrajo matrimonio en Lima oon D^ Antonia de 
Lusa y Mendosa» y fueron padres de D. Pedro Herbóse corregidor de 
Huamalies (después cura de Puna): y de D. Freociseo Herboso y Imsa^ 
aatoral de esta capital, caballero de la orden de Santiago, capitán de 
^émto en el presidio de Yaldiria» oontader mayor del rMl tribunal de 
eueatas, oonsejero honorario de hacienda y en 1726 presidente de Ghar- 
oes donde falleció. Fué casado oon D? Isabel Figuezoa y Sanches. Véase 
Figuerea. — Yéase*^usa— fin los siguientes artículos nos ocupaiemosde 
algunos de los hijos de este matrimonio. 



T FIOVKKOÍ-'El Db. D. Fjunoibco Bí.kon D»>^iijodd 
anterior y nacido en Lima. Estudió jurisprudenola en el colegio de San 
Kwtin y se gradtU> de doctor en la unÍTersidad de San Marcos. Pasó á 
Chuqoisaoa con motivo de haber ido su padre de presidente de aquella 
audiencia, y fué allf catedrático de instituta y de prima de cánones: ob- 
tuvo el curato de la doctrina de Puna: después de servirlo se le colocó 
de canónigo; y ascendió en seguida á teeorero, maestre escuela y chan- 
^ de dicha iglesia, desempeñando también el cargo de provisor y 



Vioario gettoraL Volvió & Lima en 1749^ j el virey conde de Saperundi^ 
le nombró su asesor general, destino árdaoyde macha reaponaabiUdad 
eii que el Dt. Herboso se espidió daranfce catorce años con un tino y cor- 
dora dignos de su probidad y sufioieneia. Era la difícil época en que fiUi 
preciso reedificar la ciadad destruida por el terremoto de aquel afio, j 
resistir á un sin ndmero de inconvenientes que entorpecian la reorgani- 
aaoiondelos ramos j objetos admlnistrativoa. £<1 rey al confirmur)^ en el 
empleo de asesor general, le nombró dignidad de tesorero del coro de 
loma, espresando en el despacho que lo hacia para que no regresase á 
Chuquisaoa, teniendo que dejar la asesoría. Mas tarde le promovió ií 
^úliaestre escuela, y 4 chantre en 1751: fué comisarlo subdelegado de ern- 
sada» 6 cuyo tribunal dio nueva forma trabajando bus ordenansae. Coo- 
peró activamente á la plantificación del estanco del tabaco y sanción del 
reglamento de esta renta, EL arzobispo J>. Diego del Corro, al salir á la 
visita de su dióoeaÍB en la cual falleció, encomendó el gobierno eo lesifa - 
tioo al chantre Herboeo, y dejó un provisor para que supliese por él 
mientras oesaba en la asesoria general del vireinato. I*ué elevado por el 
zey á la dignidad de obispo de Santa Cruz de la Sierra» eligiéndole en 
el año 1760; y en el de 1768 ascendió & la de arzobispo de Chuquisaca 
teatro de su primitiva carrera>y donde falleció. 

ttUUMd T n«IIBEM<-D. Jces— hermano del anterior. Fué viai* 
Vidor de lae cajas reales de Potosí, contador mayor del tHbimal de ocmb- 
tas del Perd saetitate de su padre, y después propietario. Tuvo vavioa 
oteoe hermanos naoMes como él en Limai D. I>oniingo que fué avoedlaae 
de la igleeia de Chuquiflacae D.GM>riel corregidor de Cochabambas P. 
Joaquín oíloial real de lasoajae de la Fkus: el Dr. D. Agustin «nra de 8am 
SebaetíaB y de Santa Ana de Limaí D? Catalina que oaeó oen D. Matía« 
deAatocaáeaofloial rsalde Potoeí, alguaoU mayor de la audiencia de Ohat^ 
eas, 1«- ooikde de San IGgaél de Oarma en 178S, cuya hija Df Josefa eaed 
eonsutioelyacitadoD, Oabriéh D^ Mana Balbina que fué esposa de D« 
Pedro Antonio Arganosa Ceballos corregidor de la pvovinoia de Tinta áb. 
]Sijo de D. Gabriel y conde de Carma, fué D. Oabsiel Herboso y Asta« 
xfliea» Bubdelegado de Huantai, quien en ISSO paeó á ser intendente de 
Chiamanga cayo deetíno sirvió hasta 1824 en que oeeó o(m motivo d« 1» 
batalla de AyacQoho« 

VBRUU— D? M^niA FjiiurANDXz nn— Véase— Fernandez de He- 
Tedia. 

HKEBDIA — KicoLAS — Ignoramos el lugar de su nacimiento en Espafia y 

la fecha de sullegada al Perú. En el artículo tocante al capitán D. Felipe 

CH^tierrez, hemos referido que después de la caída de D. Diego Almagro el 

bjjo, elgobemador por el rey licenciado D. Cristóval Vaca de Caetaro éneo- 

niendó el descubrimiento áp los tevriterios vecnuM del Bio de la Plata, 

al citado Gutiérrez» ^ Diego de Bojas y k Nicdas Heredia en claee de 

88 



n» HER 

maestre de campo. Yaca de Castro obtenida sn victoria en Chupos eá 
1642, hizo lo que algunos de sus sucesores practicaron para limpiar el 
paifil de militares ociosos que lo inquietaban con su inmoralidad 7 exe- 
sos; 7 formó con ellos espedicionds destinadas á esplorar 7 someter pal* 
ses desconocidos. En cuanto á la qué se confió á Gutiérrez, el lector ha 
llarA pormenores en la piSgina 214 de este tomo. Muerto Bojas 7 espul- 
sado Q-^errez, á consecuencia de discenciones entre los partidos que 
pronloyieron g^yes desórdenes, el mando de la ambulante colonia arma- 
da, reca7Ó en Francisco Mendoza. Be ayino con ^ Heredia, 7 coniánuó 4 
sus edenes en el descubrimiento del Bio de la Plata pk>r la parte del 
territorio donde Sebastian 0aboto habia estabieoido una fortalesa. Men^ 
doza trataba de alentar su gente para seguir rio arriba: mas lo mataron 
á puñaladas, lo mismo que á su maestre de campo Ba7 Sánchez de Hiño- 
}osa, á consecuencia de una conspiración de los amigos de Heredia, 7 de 
este mismo, protestando d derecho que tenia para reasumir él mando 
según lo dispuesto por el gobernador Yaca de Castro. 

No se continuo la esploracion por falta de recursos de subsistencia; 7 'des- 
ignes de porfias 7 fluctuaciones, la ma7oria decidió conforme al dictamen de 
Heredia> encaminarse £ Tucuman. Luego se dejó sentir oposición á este, 7 
los turbulentos dedan que Mendoza los habia gobernado mejor. Aunque 
algunos querían desistir 7 reñirse al Per4> Heredia 7 sos amigos no esta- 
bui por Tolyer en pobreza. Creció el desoontento, 7 la disoordia qne He** 
sedia no snp« 6 no pudo cortar de raíz, tendia á darse muerte unos á 
oinw. Fué tesuelto al fin regresar, desde que 4 esta opinión 7a en ma70- 
ntk tuTO que adherirse él caudillo. Llegaron á Salta 7 en seguida al ter- 
ñtorio de Charcas: allí Heredia hizo dar garrote 4 un tal Saavedra por- 
que le dijeron que hablaba de éü ocupándose de difamarle, 7 allí se •opo' 
que el Perú se hallaba envuelto en la anarquía. Con esto los espedioio- 
nanos del Bio de la Plata se desunieron 7 abandonaron 4 sus superiores- 
para buscar otros jefes 7 otros medios de adquirir los bienes de que oa- 
xeoiaii. Por entonces la riqueza de Potosí eútaba 7a la codicia 7 abria 4 
todos grandes esperansas. 

Habia muerto el ▼ire7 Blasoo Nuñez Yela, 7 €N>nzalo Pisarro se empe-' 
fiaba en dominar el país por oompleto. Su teniente él célebre Francisco 
Carvajal penetraba á la sazón en el Alto Perú. Lope de Mendoza persua- 
dió 4 mucha parte de los soldados venidos del descubrimiento del Plata 
para que invocasen la causa del re7: reunióseles Heredia con otro núme* 
ro de ellos, 7 conviniendo en que era necesario destruir 4 Carvajal, se* 
reforzaron con otras partidas que se separaron de la idea de servir 4 Pi- 
sarro, ó que habían pertenecido 4 las tropas del capitán Biego^ Centeno. 
Carvajal buscó ií Lope de Mendoza que estaba en Pocona, tuvo con A 
un encuentro de noche 7 persiguiéndolo después lo alcanzó 7 fué muerto: 
4 KiooHas Heredia le hizo dar garrote, 7 las cabezas de ambos las mandó 
4 Areqiüpa para que las fijasen en la picota. Véase Carvajal - Véase Leg" 
ton, Jwma, 



HBK ^ 

mEBNA— Fr. ToiíAS— nato»! de Htiáaooo^ ¿ijo del eabáDeto Ara- 
goa¿z Gonttlo Hemandec de Heredia, j de D? María de Ocampo natu- 
x»l de Toledo. Tomó el hábito en el convento de Santo Domingo de Li- 
ma en 6 de Enero de 1670, Pasó & España y estudió en el convento de 
San Esteran de Salamanca; volvió con el grado de presentado» leyó teo- 
logía y se gxadnó de maestro: fiié caliñcador de la inquisición, Ptíor de 
los oonventoe de Huánuco» de Arequipa y Chuquisaca. Este padre Here- 
dia cuando novicio, Ikíbo cesión de una valiosa herencia suya en favor de 
•ueoaveato de lánu^ con la onal se costeó gran parte de la obra de la en- 
lenneriar; y determinó que la renta» producto de los capitales de esa do- 
naeiai&» no pudiese iavertirse en otro objeto que ^ del fomento de dicha 



■SftBMA T BnOFIflAV— P. AnTOKio-^sargento mayor de ejército, 
que sirrió en el Perd en él siglo XVII. Poseyó como su padre distingui- 
dos conocimientos militares: y fué autor de una obra titulada "Teórica y 
práctica de Escuadrones y arte de la guerra*' que publicó en Lima en 
1660 dedicándola al virey conde de Alba, después de pasar por la censura 
del célebre müitar y náutico 1>. Francisco Buiz Lozano natural de esta 
4Bhidad« 

HEBHAIDBZ— Dnoo— réoae— JTiwlfiMw, Pedro. 

nEMUniEZ — OaisTOVAXi — Soldadoeepañol muy conocido por sus orael- 
dadee en el bando de Qiron. Hallábase prófugo desde que terminó la 
^erra civil de 1554i, y aunque el virey marqués de Cañete deseando 
ahorcarlo lo hizo buscar mucho^ y ofreció mil pesoe al que se lo presen» 
tase, esto no tuvo efecto, porque temiéndole todos, nadie se atrevió & to« 
marlo ni hubo quien avisase su paradero. Contrariando al virey le acó* 
gieron y ocultaron los espedicionaríos del Maranon, y marchó con ellos 6 
órdenes de D. Pedro de ürzúa. Muerto este y proclamado por rey D» 
demando de Ghizman, cuando Lope de Aguirre hizo matar también á es- 
te, quedando por jefe absoluto de aquella fuerza; Hernández recibió va- 
rias puñaladas en la casa de Guzman, y asi gravemente herido se arrojó 
al rio y en él murió ahogado. Era un desalmado asesino y se habia com- 
placido siempre en martirizar & sus víctimas. 



L — Fa. Alonso— de la orden de San Francisco, hijo del con- 
vento de loma» guardián del de TrujüXo. imprimió en Sevilla el aÜo de 
1617 una obra sobre el salmo 48, y en 1619 la que tituló "Atributos de 
Cristo:" otra con respecto á loa que juran y perjuran: y la denomi- 
nada el "Juicio f inaL" En 1627 dio ¿ luz en Lima su libro "Espejo da 
casados perfectos"; y en 1641, la obra "Cuestiones evangélicas." Cuan- 
do falleció el padre Herrera en esta ciudad el ano de 1644^ estaba bajo 
la prensa una cuaresma de sermones que habia compuesto. 



m HBR 

■MKEEi MttBfllliUfl— D. Amomo nr-^UMsído en U vib óé 
OofiUar el año 1660: hijo de D. Bodngo de TordeeUlM y de I>ofta. Ináe 40 
Hefxw». Ssfcndió oon buen orMito j peuaá 4 Kápoles deeeoraterio del vi- 
rej Yeepaciano de Gonsaga. Felipe n le nombró primer hietoiiognif» 
de laa Indiaey de Castilla. FeUpelV le eli^ó pan aeoretarío de Betadoy 
maa no llegó ¿deeempeñar este destino por en f alleoimiento en 89 d# 
Marco de 1626. Escribió Herrera la historia del mondo desde 159» hactik 
la mnerte del rey FeUpe U, Madrid 1601— "Sncesos de Esoooia é InglA* 
térra en 4A aüos que virio la reina María Staard, Ídem 1&89. "Hietofln. 
de lo acaecido en FrasnciA desde que empecé la Hga oatdlioa en 1685 has- 
ta fin del afio IfiM." Ídem 1508. Cinco Hbzos de la faistoris de Ferta- 
gal y conquista de las Islas de loe Azores. ídem 1591. La dooerip* 
oion de las Indias Occidentales; j la historia general de los hedió» 
de los castellanos en América desde 1482 hasta 1564. Esta ebn lama» 
oopiosa qne hay entre las de su género» y dividida en ocho decadas» em- 
pezó á pubHcarse en Madrid en 1601, fué reimpresa en 1616 y iradacidí^ 
al francos en 1660 por I>. Nicolás de la Costa. Felipe H ordenó á Herré* 
ra la trabajase en 1696, y el cronista D. Pedro Femando» del Pulgar la 
continuó hajBta 1684. Escribió Herrera dies obras mas de qae d& saaott 
D. Nicolás Antonio en su Biblioteca nueva. También el elogio de la vid% 
y hechos del licenciado D. Cristoval Vaca de Castro gobernador del Pe- 
ra. Los P. P. de Trevouz llamaron & D. Antonio de Herrera» "famosa 
analista de España." 



'M H. MSM, T FE. FElViHV^— ambos nacidos en Lima: él 

primem escribió sobre virios ramos de medicina y botiíníca en 1699. El 
si^iniilo orador elocuente, díó á luz un tomo con muchos de loe sermo^ 
nes de que ftté autor. Aunque no han venido á nuestro oonocimienta 
»•« datos acerca de estos individuos, á pesar de haberlos buscado, pre- 
fwhnos como en otros casos de semejanza, considerarlos con un eecaso 
íeenerdo, antes de pesar en silencio loe nombres de dos peruanos que coa 
tfím obras hicieron servicios á la ünstradon» 



I — ^BL CAPITÁN FftÁircTBco — ^vocino de Lima — ^Al tiempo d» 
«aefcruirse el convento de la Merced, y siendo provincial Fr. Francisoa 
Bovadüla» hizo donación á esa comunidad de un solar de su pertenencia. 
y de seis mil pesos para ayudar á aquella obra, según escritura de 13 de 
Abril de 1587 que existe en el archivo del Cabüdo. 

■'■■■■* 1^. FfcAHoieeo MAVtrnL i»— El afio de 1797 se hallaba dé 
ilNial del crimen de la Andieneia de Buenos Aires, en coya ciudad con* 
injo matrimonio con Doña F^ancisoa Bodado. Tradadae ^ rey á servir 
la misma fbcalia en la audiencia de Lima, y estaba ya desempeñando!» 
•n 1804. Una de sus hijas se enlazó aquí con D. Gaspar Bioo y Ángulo,' 
é igHá m ño «n la administración de la compañía de los cinco gremios ma« 
yores de Madrid. -Tóase Eieo. 



HEU 3»l 

' Turo SovMBft dos h^M nñüiÉmst D. IMvo %iié «irtió en fci gtiem del 
Alto "Pvá, y anteo de portar poM en deotíno ee oood eon Doña Jestio Be« 
dogro» kijo del teniente ooeeor de lo intondeneift dé Tormo, desptiee flecol 
de lo oudieiMao del Oneeo D. Bovtelemé Bedoyo. Bra D. Pedro en 1616 
«eauuidiaite del botallon del Oenorol, cuando oon parte de en <merpo enfrld 
oaodorroiasy deapneo de tendiree> lo íobDó él eondillo Semo qne hortfli^o» 
tetl^onidodde dragnlonco.— (VéoooloHero.) Bl otR> Ujo del flaeol Her- 
«OKO toé D. Bomon, él enal prlnoiptá A oerrir el aflo de 1818 en el i^^- 
adottio de lo Ooneotdlo fomodo en Limo. TShuM en lo mismo eordilleM, 
70 «ft él lodo de Chile» ol ▼euir en lamilio de Bnenos Airee. Se unió él 
Ipaneral Son Ifattin en IHelembre de 18Í0, alendo capitón del botaltotí 
do Nwnonelo, y en 1886 ero ipenerol de diviaion, empleo de qne fué 
dooj^ojodo i eona eetf eaeio de loe gnenoe olTSea: títo en ItaíKo como por* 
Heolar y niny aa^ano. (1879) De ana trea nia;trimonioe, él aegnndo Id 
contrajo oon Dofio Mánuelo Lo Pnerto» hermano del Yice^Fieiddente d«^ 
]• Bepdblieo Gf^aarol D. lana Lo Pnerft». 

El genenil Son Mortín por decnto de 60 de Setiembre de I8S1 «ten- 
ditndo á loa aerrioloa de D. Bomon Herrero, concedió á Dofio IVonda^tt 
Bodode algoÉeao goaondo lo penaion de Moatepio qixe el gfoMemo eapo« 
iol le haUo otorgodo por mnerte del Üacol en eapoeo. 



MBBHIBd--D. Jvjdr-^Teciilo de Limo. Ayudó con diferentea reoor- 
á D^ PedM> Socoyo» y á lo beoto de la tercero drden Uannélo de Je- 
•oa poro lo fondoeion délbeoterio de Sonto Boaa de Titenpio qae ae ve- 
rífloó en 1680. 



-D. JvAV SoKAKO-^yecSno de Limár-^Hobiendo comunica- 
do al Pocbe Bocbrigo de lo Orna an intención de dar al conTento de Be- 
Mmitaa de qne ero xyrriodo, ooorento mil peaoe qne tenia impuestos en 
loe^» real y le prodneion dos mil, Cme le contestó qne el hospital con 
tabo oca reonraos, y qne mejor empleaae aqnel copitol en fondor en Gao- 
táñala nn oonrento de monjaa de Sonta Tereeal Herrera insistió en sn 
p rqjóai to de donar loa cuarenta mil pesos tf la casa de Bdetmitas sin 
porfnieio de dc a ti nar uno sumo ig^uol para el monasterio de Chiatemalo; 
y aef lo diapcao en el* teatomento qne otorgó. 

Pero poeo antea de morirqniso rerocar lo mondo hecho en favor del 
iKNpital do Beletmltoa llomOdo del Oirmen. Un hijo suyo, el presbítero 
]>. Joaé Soiono ae opnao-á eao vaciocion, y no pndiendo Tenoer & su po-' 
aliamad da él qne ^ asnnto se decidiera por la suerte. Bacribieroif 
eédnlaa Smtía JBo«a, el Carmen f Jeru$akm; y puestas en una ánfo- 
nMoaoeó tros veeea aegiddaa lo popéleto que deoia '*él Carmm,** 
Oon «ato qnedó con^rencldo D. Juan de que no debia alterar su disposi- 
«Ini; y laoBeietndtoa en aafiOl de gratitud, nombraron Patrón del hos- 
pital: de Limo á D. Joaé Solano.— (Y^aee Cm»-«1 Padre Bodrígo de la-->' 
Vfmm Déyflo D. Antonio.) 



262 HER 

■BEBUA— D. Juan Josa— Qoeriendo el wegr PHompe de Saako 
Boono dar 6 la casa y hospital de hiiérfaiuw de Lima un jefe digno de 
suceder á D. Martin Oazxefio de Castro, nombró por administnder 4 
D, Juan José Herrera natural de Oadis. Este biso remareahlee boieA- 
cios al establecimiento, para sacarlo de la postraoioii & que lo redujo el 
terremoto de 20 de Ootubre de 1687. fieoogió á los uifios que 
confundidos con los sirvientes en casas particulares, wsfcemrt la 
cion de las rentas» mejoró él servioio j manejo interior, y úUünsineDto 
empleó su dinero para llenar cuantas inq»eriossB neeeaidadea qnedábstt 
en descubierto por la escaoes de medios. Oouixió al rey Felipe Y. en d»* 
manda de socorros j consiguió la asignación de 4,000 peeos sobre el x»- 
mo de sisa, según cédula de 6 de Mayo de 1738. £1 mismo aobeiMio sik- 
tisf echo del merecimiento de Herzera» mandó que fosee .subministrado» 
perpetuo, y que para ese destino, después de sus diss* se prefiíiese á sus 
descendientes. 

Fodia decirse que habla vuelto la casa de eacpositos á sn antigao este- 
do sin que nadie pensase en una nueva calamidad, que amefwmara tal 
vez su total estinoion. £1 mal sobrevino en 1746, oon el gran temblar ^ 
88 de Ootubre que renovó el lastímoso cuadro de 1687, y ooya triste m^ 
moria no se había borrado completamente. En esta ves Herrera msnto^ 
vo reunidos á los niños, y fueron cuidados por él oon empefto patemak 
mas su fallecimiento mirado oomo un nuevo infortunio para esos dss- 
graciadoe, movió el corazón del virey conde de Supemnda quisn se deoi-^ 
dio á prestarles amparo dando principio por elegir un administEador o^ 
pas de llenar el gran vacio de la pérdida que se lamentaba. 

Acreditó el nombramiento cuanto había discurrido el virey para ha 
cerlo acertado. Beci^ó en B. Diego Ladrón de Quevaca caballero acre- 
ditado por sus ezelentes cualidades y amor & la humanidac^ y al miomo 
tiempo el virey ocurrió al Monarca pidiéndole protección para el hospioio 
con no poco encarecimiento. Femando VI la otorgfó en 2 de Marso de 
1755, señalando para la reedificaoion de la casa 82 mil pesos del ramo de 
vacantes mayores, abonables por años 6 ouatro mil pesos. Entre tan* 
to se hicieron tres habitaciones y los nuevos muros de la iglesia oos 
lae limosnas que se recogieron en una mesa pilblioa. Jjadron de Ouevara 
que ingresó á la mayordomia en 1748, levantó de nuevo el hospíeio y 
ademas tres casas pequeñas, un oallejon de ouartos y ooho tiendas en. la 
calle de la Chaoarilla. Compró para la casa una imprenta» * la taimaaká 
con letras que hixo traer de España» y alcanzó el privilegio esdnsivo de 
imprimir en ella las cartillas de enseñansa y los oonvites para funcioass 
públicas. No tuvo sucesión, y adoptó por hijos i los capoeitos en eoyo 
beneficio oonsumió sus rentas. Compró seis eedavos para el servicio do* 
méstico: dio i los niños tres comidas en cada diai llenó un <fc3w>m^^[M ^ 
ropa para repuesto; asahuió médioo, cirujano y barbero; y en oasoe gra- 
ves costeaba' juntas de facultativos para asegurar la cnxaeion de los en- 
fermos. Pagaba maestros y útiles de escritorio: i^lioó i varios niños al 
estudio de latinidad y otros, y tubo el placer de ver i algunos en el altar» 



HfiR Md 



y 4 no poooa de artesaaoB bien instruidos. Sosteoia capellán que dijese 
inJea todos los días, predicase en los festivos y enseftase la doctrina cris* 
tiaiíai ooacozna él mismo A estos actos y premiaba á los que sobresalian 
en i^lioaoion. Paseaba siempre con los niños y asistía con ellos á mu- 
chos ejercicios de devoción dentro y fuera de la casa. Por todo cnanto 
d^amos recordado snsoin t a me nte, mereció elogios delvirey D. Manuel de 
Amat en la visita que Mso al establecimiento: y el rey en 7 de Abril de 
1768 y 24b de Noriembre de 1769 le habia escrí to en términos muy satísf acto- 
rice al encomendarle ek cuidado del hoepicia de pobres de Lima. En 1762 
se apUcé al fomento de los Huérfanos el producto anual de una obra pia 
de 90 mil pesos fundada por S>, Domingo Garlos Tristaa y su hijo D. 
Joaquina Muerto Ladrón de dueyara en 1776, entró á soeederle el Dr. 
B. Luis Ignacio de Asuraa y por renuncia de éste Aloe tres aflos» D. To- 
más Arandilla, quien iqrudado eficaamente por él padre Francisco Gon- 
mlez Laguna de la orden de ageniaanteSf concluyó la iglesia y Tarias 
habitaciones» aproTochando de bastantes limosnas que recibió, una de- 
ellas la de 100 pesos mensuales que de su bolsillo erogó él virey D. Ma- 
nual de Guixior en toda la época de su gobierno. Ademas de estos auxilios, 
tuvo lacasa otzo permanente que fué el de dos mfl pesos anuales que le' 
aájodied del ramo de sbartsa el visitador general D. José Antonio de 
Aieche. Awandilla, sin embargo, no pudo llevar mas adelante sus deseos, 
porque ocurrió su faUecimiento en 1787. 121 presbítero Asurca dejó 
un legado de cuatro mil pesos á los expósitos, y en el tiempo de su ad- 
mjmstraeioii estubieron atendidas sus necesidades. 

El víaceij caballero de Qreix, nombró administrador y mayordomo & D.' 
Andrés de Herrera (hijo del antiguo jefe de lacasa D. Juan José) 
qne acababa de ser administrador de rentas unidas en Ckiamanga. 8e 
hico acreedor á la gratitud públisa por sus servicios, é imitó en todo 
la dedicación y probidad de su padre. Dio fin ¿algunas obtns pendientes.- 
y fueron muchas las reformes que introdujo paca el aseo y comodidad de 
los expósitos y paca la buena administración de sus propiedades, apoya- 
do por el juez conservador D. Melchor de Santiago Goncha oidor de esta 
Audiencia. 

La casa conservó la imprenta de que ya hemos hablado^ tltolada de 
bAos ecqMMÍtos; em en 1791 la m^or servida de las que habia en Lima» 
y en ella se daba á lúa el "Merouxio Peruano." 

A fines del.siglo próx i mo pasado, siendo administzador el presbíteco D^ 
Juan José Oavero qne fué el óltímo de la época del gobierno eapafiol, ha^ 
báa 90 nodrisas asalariadas con seis pesos mensuales cada una, y 26 mu- 
jeres que atendían al servido de los mik)s« Riistían en dicha ^Mxsa 182 
expósitos blancos que aprendían á leer, escribir y contar ivra ser desti* 
nados luego & ofidos honrados: algunos se ejercitaban en la imprenta. £1 
egreso total de la casa .se computaba en doce mil qtdnientos pesos 
anuales. 

El ptesbftero Oavero fué natural de Lima, benéfico como sus predece- 
flofes en la administración, é incansable en el ejercicio de los deberes de 



364 HÉE 

aarídad. iOigíasele en 32 de Boero de 1794, y entre ana iíéeaituiSé* 
poÁoiones* «e reonerd» Ift de haber eetingvido Ia pr^otíe» abmñva da 
admitár paga por recibir lae oriatuma que ee ezponiaii. flepavó i loe 
Tavones de las mojeree Tañando la aniágna eoolRunbre de tenerioe 
reanidoe; para obAa reforma y para mayor aaeo yarxeg^lo, lueodor^ 
mitorioa^ enfermetia» reCeotorio, nnevaa eaeneiaa y oteaa obraa. Rqiaaeip ■ 
n6 la oaaa, aoeturo la moral> y adornó la oapiUa en que eai4 an retrata 
para recnardo de an alto mérito. 

]ja real oaaade expoaitoa de Limapoaeiaim legnlar capital que, ademaa 
de ana otroa bienea, tenia impaeato 4 interea. El Tribunal de Oonasladcr 
raeoBOofia i en favor qoinee mü peaoa y laa cajea realce veinte miL De»' 
de 1821 dejaron de pagarae loa intereaea de tan aagaadoa erédMoa, ookw 
prendiéndoloa en la maaa qne oon pa l pa b le injnatícia ae denomina 'lllaada 
empnik>la." Por amboa eapitalea» prooedentca de ant%Doa oontratoa^ ae 
adendan haata cate año (1860) oeroa de 48 mO peeoa.'^VgaBU TaidiPü 
de Gnevarar— D. Diego. 



ESA- MASXfomB x»-»D. Jnan de Hecieca vaaíno de iWjiUo qoar 
fillaoié ain anoeaion* fué el paimero qne obtnvo cate ttaloi no aabémon 
Infeoha en qne ae le concedió; pero> debe haber aido á Anea del aigio pa»* 
afld^ Vino i poaeerk) D. Nioolaa de firaoamente aobrine de aqnet y tai 
d ^ilt4»TiM> nmrqrofSa Vrtano Viddeinar de BnuMmonta» 

miMBKBi— D. SiMog^-nataial de Oomhapein vno de loe Ingaaea tMm 
aMlQadeldepartamentodd Guaco. AUífalleoiode 146aAoede ediid. 



L— Fn. ToMÉO^Amvmcuxo» Haoió en Medina del Oampo. 
tttdió en Salamanca donde hiao gzaadaa paogxeeoa. Eaaañó difaranAae 
ci enflíaa en Alcalá, fná prior y provincial en an oontento de Salamanca., 
Bntaa ana obaaa eatá el '«Alfabeto de la orden de Sen Agoafein, qne eom*^ 
paapi4e loa vavonea aantoa é ilnatrea de América." Fné impcaao 1044 — 
Manó Henera en Madrid en eate miamo año. 



T MAUI#IAB#— Bl €Astsám D. Ajnrono Mmum im^l 
pagrardoano de la ciadad de lama por loa aAoa 1884. Por iy*—M«* eepe* 
coal qne le dio d Cabildo en 1681 arregló el archive formando laa Mbroe 
qneann ae opnaegwuo, en loe enaJen compiló loe doemparntoa qneaoredí-' 
tanalongenyobjetodeloeíamoedepropieay otraa netieiaa hiatAfinaa 
y eaiioB%a da cata eindad haefca 1888.~-»Véaee Moreno— D. Alvaro Ala»* 
ae» an «iplon de qnien el cantan Henaaa Maldonadoftmdó d hoapital de 
San iiáiaro» hadando gaatoa de an peculio en an íáhaiaa y tonente. 



MtUiEA V VnQIA-Sen JuAWA^Boügioaa dd monanteaie de 

Santa Catalina de Lima, an patria. Sna compoaioionea poétioaa oMina» 
xoa^iO^ilW^IH^ÚMvpioadelaiglpXy^ Hemoalei4o nn rcnanoe «ne 
WfiÍ4¿^dpgio4elfttif!a4nciondelaplq;yi<<Gdería de m^jafen ft|ff- 



H£Kr ses 

^W del padre Moyne hoclia por el célebre literato y poeta limefio D. 
i^ernándo Bravo de Lagunas y Bedoya. 

HEEURA SARVIElfTO — sl licsnctaso Juan db — Tné cura de Saña, 
y en su casa falleció el arzobispo Santo Toriblo en 23 de Marzo de 1606. 

HERRGEIA T TELA8C0— el Bb. D. Juak Jobs ds la — ^natural de Li- 
ma, graduado en teología en esta real Universidad de San Ifaroos, ourit 
de 5 doctrinas del arzobispado, racionero de la Iglesia metropoIitanA del 
Perd, examinador sinodal, catedrático de moral y del idioma índico. Se 
hizo notar por sn constancia en socorrer al hospital de la Caridad' gaá= 
tando en eUo sumas considerables. Falleció en 20 de Julio dé 1798 dé 
S5 años: aun existe su retrato en la sacristía del hospital de Santa Ana 
destinado á mujeres enfermas desde que se suprimió aquel. Ese retra- 
to está al lado del de B. Juan Lucas Camacho, nacido en Estremadura» 
cónsul que fue del Tribunal del Consulado, y como se lee en la Inscrip- 
ción, hmrfaetor infñgne del mismo hospital de Santa María de la Caridad 
de que fuá mayordomo mas de 30 años; y falleció el 14 de Julio de 1780 
de cerca de 86 de edad. 

HERTiS T PüfDVRO— El abatb D. Lobenzo— Teólogo del cardenal 
Albania canonista del cardenal Boberella, y socio de la academia de cien- 
cias y antigüedades de Dublin. Escribió la importante obra "Catálogo 
de ias lenguas de las naciones conocidas; y numeración, diyision, y ólaset 
de estas según la diversidad de sus idiomas y dialectos." La dedicó al 
consejo de Indios en Boma á 15 de Febrero de 1798 y fuó impresa en Ma- 
drid el año de 1800 en dos volúmenes en 4.® Los capíttulos 4.° y 6.® de 
la parte 1*, corresponden al reino del Perú y misiones de Mainaa. 

Hablando del gran número de idiomas de la América, repite las pala- 
bras de escritores entendidos y acreditados en la materia, como él 0t- 
jesuita Salvador Gilii que en el tomo 3? de su '^Ensayo de la historia de 
la América Meridional" dice , capítulo 3.^ del apéndice; que no preten- 
de contar el número de todos los idiomas americanos, porque no se juz- 
ga capaz de tanta empresa. Cita al padre Atanacio Eiutcher, tan Tit- 
eado en aquellos, que llegó á saber veinte y cinco diversos, Á cual remi- 
tiéndose á la opinión de muchos jesuitas que merecen fó, juzgxS en suohta 
sobre la torre de Babel, que en América habia mas de quinientas lenfgutfb. 
D. Juan Estanislao Royo que visitó todo ©1 1'errt, examinando eeé ofléfi- 
* lo, fué de parecer do que pasaban de 1500; en cuyo juicio obró con entéfa 
conformidad al del muy docto D. Juan Francisco Lox>ez n&eido ett^l 
Perú, quien recorrió ambas Américas, y murió en Ferrara el aSo I7di. 

Hervás empleando sus vastísimos conocimientos históricos, hao© men- 
ción de los idiomas principales de Snd América, su origen y propagación 
en diferentes paises. Puntualiza la multitud de naciones que téiÜa» él 
8uyo> y los innumerables dialectos creados sucesivamente segrun )a latua- 
cion respectiva de las poblaciones, su aislamiento y modo de existir. 

84 



m HER 

Trat* de ÍA rekrcion y aUnidades de uhm lengnM con oiarM, enoonicifl-' 
do en la Araucaaa y Qoichiia maa ptmtos de semejaiUBa oon olertoe idi<H 
mas Eiuopeoe, qiie en la Gnacanif Chiquita A. Desde I78i halna prome^ 
tido Henráe imprimir loe elementoe gsamaéioaíee de 18 lenguas ameriea- 
ñas que tenia escritos en Italiano; y rodeado de sabios misioneros de ¿o-' 
do el mnndo^ compuso on Tooabolario poligloto empesaado por los psiso» 
mas anstrales. 

Después de aproyeobar de un caudal de íus reooqg^do de cuantas obras 
se conocen relativas al origen, incremento y ramificadones alteradas ds 
los idiomas americanos, y de estenderse oon profunda erudición en ló 
tocante ¿ muchas proyincias, se ocupa con interesantee pormenores dé 
los países que comprende el territorio peruano. Diserta largamente con 
respecto á las naciones cercanas al río Amasonas, sus idiomas y disleo- 
tos; remitiéndoee á las historias y relaciones' formadas por los jesuítas. 
Dice que en las inmediatas al Huallaga y Marafton no hay menor niime* 
ro de lenguas que en las del Paraguay, y asegura con el padre Tré ser la 
Quichua la mas dominante: era el idioma general que se encontraba cul^ 
tÍTado en Quito, como en Tucuman y en Chile ai tiempo de la destme* 
«ion del imperio peruano. 

Hace HervAs relación de ios piineipalaB dialectos quichuas, y de Ja« 
lUMiones cuyas lenguas tenían por origen U Aymará. No es menos pro- 
lijo cuando puntualiza las misiones altas del Harafton tan numerosas oo- 
mo los idiomas que en ellas se reconocen; y cuando recuerda los 157. 
Jesuítas que fundaron 162 pueblos, hicieron inmensos bienes i la huma- 
nidad* propagando la ié católica, y sufriendo algunos él martirio oon la 
misma firmeza de ánimo que les acompa&ó en todas sus empresas. Ha- 
Inan penetrado hasta los confines de la proTinda» entonces pequeña del 
Gran Fará, y anunciado él evangelio á mas de quinientas mil personas? 
habianformado gramática y catecismo del idioma de cada nación que 
smpeEaban á catequizar, dejando estos eaeritos i sus sucesoiM en los air-' 
«hivos de las misiones. 

Herrás atribuye la ruina y dispersión de las naciones que estaban ba^ 
JO el dominio español en el Amazonas, á las correrias de los portu^eses 
que después de separarse de Castilla, hicieron entradas y daños oonsíde- 
sftUee en 1682, 1690, 1700 y 1710. Lleváronse como esclavds mas de 60 
afl indios» y de la nación Omagua que les había hecho gran resistenday 
mnAvtaoa á mas de diez y seis mu, de los cuales pareoieiro& muehoss 
rafugiábaaae en los bosques las innumerables familias que huían de estas 
doras peneoooioneB. 

Hace él autor una resefta de las 117 naciones que en los mete gobienies 
mayoves esistian i principios del siglo Smi desde el grado 2? hasta el 6? 
y madio de latitud meridional, de las cuales muchas hablaban la lengua 
Quichua introducida por los Incas. 

lia obra de D. Lorenzo Hervás es digna de ser estudiada con seria 
atención por el copioeo tesoro que encierra de datos históricos» estnúdos 
de los traJfeajos de cuantos escritores emplearon sus desvelos en dar á e&^ 



HER 267 

"uoctt loíi ret^otoB 7 eatendidoa paiaes que sirvieron de teatro á loa li«rúi- 
coe miaioneroe. Débeee sin duda Á ellos todo lo que se sabe de los famo- 
sos ríos tributarios del Amazonas, de las naciones que moran en los bas- 
tos territorios que sus aguas orusan, 7 de los infinitos dialectos <}ue se 
distinguen deriTados de un ndmero de idiomas fundamentales, 

Herrás por último oon muy profundos rasonamientos maneja la cues* 
tion relatÍTa al origen de la población Americana. Manifiesta con escogí* 
dos datos su opinión de que por el estrecho de Anian« vinieron de Asia 
los primeros habitantes de la parte septentrional, 7 que puede conjetu- 
rarse que procedieron de África los pobladores de la meridional. 

HEBTIA8— Amsslico db— XJno de los soldados españoles que mas par- 
te tuvieron en la revolución que acaudilló en Ghuquisaca D. Sebastian 
de Castilla el afio de 1553. Dan bastante idea de su perversidad los ase- 
sinatos que perpetró al tiempo de asaltar al corregidor D. Pedro de Hi- 
nojosa. Habiendo ido á su casa con los demás conjurados, á quienes des- 
de tiempo antes se había ofrecido para matar á D. Pedro, salió á reci- 
birles el teniente de corregidor D. Alonso de Castro, 7 luego que tete 
pcegontó cual era la novedad qué habla» le acometió Castilla» 7 entonces 
Hervias lo atravesó con sn espada de manera que la punta se dobló oho« 
cando oon la pared; 7 como al tirarle otras estocadas no podia entrar la 
«spada dijo: *'0 perro traidor, que duro tienes él péUejo." Después ha- 
llado que fué Hinojosa, recibió una estocada que le dio Oaroi Tello da 
Vega: Hervías le segundó otra, 7 como no hubiese espirado, volvió ft Ól 
7 acabó de matarlo. Esto refiere el Palentino; mas Garcilaso a&ade,: que 
el óltimo golpe lo dio Hervias al corregidor con una barra de plata de las 
muchas que los asesinos encontraron en la casa. No hemos ^hallado el 
nombre de Hervias en los sucesos posteriores, ni sabemos cuando mori- 
fia: pero es de suponer fuese trágicamente como todos los autores de las 
discordias del año 1558. 

■BEflAS — ^D. Fa. Avtomzo — de la orden de Santo Domingo: hijo de 
D. Marcos de Hervias 7 de D? Ana Calderón: natural. de.VaUaiiolid don- 
de estudió en el colegio de San Gregorio. Tomó el hábito en San Sste- 
van de Salamanca en 12 de Ma70 de 1550. Vino á Amórica 7 fuó cate- 
drático de prima de teología en la Universidad de Lima donde se con- 
serva su retrato. Fué calificador 7 consultor del Santo oficio, 7 vicario 
general en Quito. Eligiósele para obispo de Arequipa en 1577, ci^uido el 
re7, en virtud de las instancias del obispo del Cuzco D. Fr. Juan Solano 
intentó dividir esta diócesis; mas no tuvo efecto por entonces á causa de 
la oposición que hizo el obispo D. Sebastian de Lartaun sucesor de Sola- 
no desde 1570. Hernias cou este motivo obtuvo del re7 el obispado de 
Verapaz, 7 después pasó al de Cartagena donde murió en 1590. 

■ETIA BOLAftOS- Juan— Natural de Oviedo, vecino de liima, donde 
por muchos a&os fuá portero de la real audiencia. Se imprimió en esta 



tt 



288 HEV-HID-HIJ-HIN 

•apiti^l y en Madrid su obra en dos tomos titulada "Curia Philipica/' £il 
el 1? se encargó del orden de los juicios, 7 en el 2? del comercio y los 
contratos. Aunque en elogio de Hevia Bolíiños se ha escrito aseguran- 
do que es mayor el mérito de su tratado, porque lo compuso mas con la 
práctica que con el estudio de las cosas, no han faltado quienes afirmen 
que el autor fué otro, que ocultó su nombre y lo hizo publicar con el é» 
aquel. Atribuían la "Curia Phiüpica" al oidor de esta audiencia D. Juan 
de Solorzano. 

La cláusula final de la Curia dice así: "Con lo cual ceso en esta obra», 
en esta chácara del Parral (conocida hoy por Puruchnca) de Justino- 
Amusco Manrique, natural de Medina del Campo, Tecino de la dudad 
de los Beyes del Perú, víspera del día del nacimiento de Nuestro Be- 
" dentor y Señor Jesucristo del año de 1615, que siempre sea loado 7 
*' ensalzado como se debe. — Amen. ** 

■IDALCMI — DiBQO Hernández — Fué el fundador del convento é igle> 
■ia de la compañía de Jesús de Arequipa, en el año de 1578. — ^Yéase — 
Llanos — Antonio. 

HUAE T DEUDOZA — D.Gabciade — natural de Lima. Consejero de 
Kaoienda. — ^Véase — Villanuova del Soto — Conde de — 

nm^JEEOS— En ninguno de los antiguos historiadores hemos halla- 
do noticia de su nombre, del lugar de su nacimiento, ni de cuando vino 
al Perd. Soldado d^ partido de Almagro que hallitndose en Lima como 
miuohoe, oprimido por la miseria, entró en la conspiración contra D. 
Francisco Pizarro, cuya casa asaltó á órdenes de Juan de JSada, y fué 
uno de íoe asesinos del gobernador. SirvíA ^uego á Diego Almagro el hi- 
jo y murió en la batalla de Chupas. Encontrado au catlrver, los vence- 
doras lo arrastraron y descuartizaron como los de otros íva^. estuvierozk 
en el mismo caso que Hinojeros. 

■UrOJMA — D. Alonso Alvabo de — ^Natural de Trujil?© de Estremfr- 
dnra, caballero y antiguo vecino del Caxo. Militó en el partido do Pi- 
zarro en 1538; se halló en la batalla de las Salinas y en la ejecución da 
D. Diego de Almagro. 

Cuando murió en el Cuzco «d capitán Alonso de Toro el año de 1546, fué 
en lugar snyo nombrado alcalde y capitán de dicha ciudad Alonso de Hi- 
nojosa, Pooo después entró en ella Antonio de Bobles con orden de Gon- 
zalo Pixarro para ser reconocido en la capitania, de lo cual Hinojosa se 
dio por ofendido hien que lo supo disimular. Muy luego él y otros ved- 
noB del Cazoo escribieron á D. Diego Centeno para que con la gente que 
habia reunido para defender la causa del rey acudiese al Cuzco, pnes de- 
seaban libertarse de la tiranía de Gonzalo. Y aunque Eobles hizo resie- 
tenda, triunfó Centeno y ocupó la ciudad porque los de Hinojosa segna 
' «e dijo, no quiaieron pelear. 



HIN 269 

AlóUBo de Hinojosa se halló en la 1»atalla de Otiarina oon Centono» y 
derrotado, huyó al Casco y eignió oatuaio haoía Lima «b oompatía dÁl 
obispo B. Fr. Juan de Solano para rennirse al presidente lioMieiado D. 
Pedro de la Gasea. 

En 1554 cuando D. Frandsoo Hemandes Girte se levantó en el Citsoo 
c ontra el rey, Alonso de Hinojoea se Tino á Lima oomo otros á pirecnn- 
tarse á la andiencia gobernadora, 

El año 1558 se bautásó en el Cnsoo el prCnoipe inca Sayri Tapao, ^e 
aoababa de avenirse oon los españoles, saliendo de hm montañas de Vlll- 
oabamba. Debió ser su padrino Oamlaso de la Vega, él jMidve del efe- 
eritor, que oomo es sabido esbaba oatado oon nna prinoesa peraana. Por 
enfermedad de Garollaso hizo sus veoes en la oeromonia Alonso de Hi- 
nojosa, que oomo se ha dieho era uno de los prinoipales Tooinos del Ons- 
oo. Bus caaas en la placa del Regoeijo fueron oompradaB por el fifey To- 
ledo para el oabildo y para la oáioél púbUoa. 

■II91#8A— D. Pisfto — General en el Ferd-naeido en l^jillo de 
Sstremadura. Vino oon Hernando Pizanro lí|ue reg^resó de Bspafta en 
ISM absueltala oomision que le fué enoargada por su hermano el ooft- 
qnistador D. Franoisoo. Bl año siguiente Hinojosa pasó al Cuaoo á orde- 
nes del mismo Hernando, nombrado paira mandar allí oomo*higar tenien- 
te del gobernador. Con motíTodel leTantamientode loe indios en 1686« 
Hinojosa xn«stó serriolos notables luchando valerosamente An la deféiiia 
de aquella capital. 

Después que D. Diego Almagro volvió de su espedioion á ChÜe, se apo- 
deró del Cusco aprisionando á los Pisarro, venoió & Alonso áJvarado en 
■ Abancay, y se vino oon su ejÓreito en dlrecoion 6 ChSnohae D. Pedro Hiño, 
josa en unión de Gonsalo Pisarro y otros que en el Cosoo estaban presos, 
consiguieron fugar y llegaron á Lima donde se presentaron al gobetita- 
dor. Malog^rada la conferencia de Mala para un avenimiento^ y puesto 
en libertad Hernando Fisarro por A Imagro, se retiró este para el Cuseo 
perseguido por el ejóroito del Marqués que marchó bajo la autoridad de 
su hermano Hernando. Hinojosa figuró en eata campaña«y oonourzió 
custodiando el estandarte real, á la batallado las Salinas, en que fué 
veneido Almagro el dia 26 de Abril de 1688. 

Muerto D. Franoisoo Fisarro y hallándose posonoaado de la autoridad 
B. Diego Almagro él hijo, Uegó al Perú el Uoenciado D. Grietoval Vasa 
de Castro con tftulo de gobernador. Bl vey esciiUló á loa princapales ea- 
pftanes á fin ée que ayodanen á Vaoa 4 rsstaUeeerél óvdeny lao b edieiL- 
da: uno deeDoe fué D. Pedro, enojosa que se hallab» dareigídsr en 
draquisaoa. Bl gobernador de Cbareas D. Bsdro .AluEa^escdel OmÉpo 
Bedottdo, marehó a Arequipa oon Hinojosa y Inego. al Ooeo^ Uevaoadoen 
su compañía personas de dislinekw oo* el objeto de-^unme aá, capitán 
D. Pedro Alvares Rolgioiin que hÉbi4iuvoO«do dnoorine del«xejy eo- 
mandaba áUÍ numerosa fuersa* Con ella se pfoso en uiuiimftsnte pwtnrel 
Ifórto tiioorporándose luego ea Huecas al gobernador Vaoa deCasteo, 



270 HIN 

£]iiprfiii4i448te U campate contra Almagro, y habi én dol a alcaiuaáo á 
inmedlacione0 de Gnamanga, empe&ó batalla en el campo de Chupas el 
16 de Setiembre de 1642. Cononxzió D. Pedro Hinojoea i este oombate 
en que quedó deetmido para liempre el bando de ke Almagro. 

Belerado Yaca de Castro por el virey Blasco Kvfiez Vela» como este 
quisiese llevar á debido efecto las ordenan «w dadas por el emperador pa- 
ra el mejor gobierno del Pera, loe encomenderos j conquistadores á 
quienes de ningún modo convenia un código f ayorable á los indios, y que 
reprimía los principales abusos que i estos abrumaban, se alborotaron de 
tal manera que por todas partes se estendió él desoontento y el espíritu 
de rebelión. Aunque trataron de suplicar de las ordenanxas y de enviar 
procuradores á España, la asperesa del virey por un lado^ y por otra la 
ambición de Gonsalo Pisarro, que se pcopuso aproyeohar de la ocaaioa 
para usurpar el gobierno, precipitaron las cosas Á tal grado, que la au- 
diencia real quo se acababa de instalar destitc^yó al Tirey y lo espulsó 
delpais. 

Gonzalo Pisano se había preparado en el Cusco, y entn los que le 
ayudaron c<»itó número Pedro Hinojosa. Maiohó4 Arequipa & reunir 
gente y armas y obligar á Francisco Carrajal á que se comprometíesef. 
desistiendo de la resolúoion que habia tomado de TolTerse 4 Eqpafia. 
CKmsalo nombró después 4 Hinojosa capitán de su guardia» y como ma- 
réela su confianza, le dio órdenes secretas para inutilizar eisEtos planas 
que se urdían contra su petsona: también estuvo elegido para qu» vi- 
niese á Lima como procurador, mas esta comisión no llegó 4 tener ef eeto. 

Hallándose el vir^ Vela en él territorio de Quito después de alcanzar 
su libertad cuando le conduelan 4 Panamá, Gonzalo Pizairo oominooó^á 
Hernando Baohicao para que fuera 4 matarlo, según se d^o entonces. 
Era este afamado por sos atentados y estravagaasias; pasó 4 Fanamtf» 
robó y cometió otros diferentes crímenes, reunió trescientos hombrea, j 
apresó un buque que traia de Centro Amórica caballos y auxilies pasa el 
virey. Y como se internase Bachicao por Tumbea, Pizarro desconfió de 
<1, y para contenerlo envió á D. Pedro Hinojosa con el capitán Martin 
de BoUes quienes se le reunieron en Taonnga. Aunque Bachicao andaba 
en intrigas y el virey hacia por atraerlo, lograron se decidiese 4 eqpMrar 
á Pisarro que iba con su ejército sobre Blasco Kuftez. 

Hinojoea fuá nombrado por Gonzalo Pisano general de su escuadra 
que se encontraba en Puna. Marchó 4 hacerse cargo de ella Uevando de 
capitanes 4 Juan Alonso Palomino y 4 Bodrigode Carvajali, y. por alfares 
general tf D. Juan de Mendoza. Agreg4ronseIe para ser también emplea- 
dos, los capitanes D. Pablo de Meneces y D. Baltasar de Castilla. Deede 
el gobierno de Vaca de Castro se vieron en el Perú bnques armados y 
guarnecidos oon tropa. Después Gonzalo Pizarro aummtó el número de 
elloit; y tomando loe margantes que acudían al Callao y los que se 
iabricaban, formó una flota hasta de veinte y dos naves. Ko sabemos 
cuantas te ndrían oafiones y el calibre de eetoa; siendo de suponer f uess 
aerto perno haber otros, Bi*permitír esa clase de bajeles montar pieías 



HIN 271 

éé ttÉ.yiov poder. V^éS Hiaojom il pnerto de U BaeaaYeatara, y eabedor 
de que fe hallaba earoft Vela Nvftes, liermano del Tirey» de coya éxden 
▼eiü» de Fofi^mai pava dixlgine á BqpaiíA Ueyaado en en oompañia á ub 
lujo de Gonialo J?ÍMano, dúqpoeo qae el oapitaa Palomino ee internase 
lo neoeeaiío j lo eeperaae en tma emboaoada. Palomino llenó an oomiaion 
tonando á Kn&es y ene compa&eros de viaje, y.reecatandoalhijo de 
Qonaalo 4 qiáen saludaron algunos en la escuadra besándole las manoe y 
llamándole pcfncipee los inresos perdieron el oso y demás que taraian 
consigo. 

Do allí se dirigié Hinojosa ú Panamá oon la escuadra qne reuma Tein- 
le naves. En esfca dudad la opinión estaba dividida: muchos con el cor- 
regidor D. Pedro Casaus querían sostener el dominio del rey empleando 
la artillería y gente disponible: otros trabajaban por la cansa de Pizarra 
y la admisión de su escuadra» por voluntad 6 por conveniencias del trá- 
fico mevoaatü: otros en fin, viendo solo sus particulares intereses, no po- 
dían olvidar las recientes estoroiones hechas por Bachicao, y esperaban 
•e repitiesen si se consentia que Hinojosa Ocupase Panamá. Qaed6 
Mtuelto negarie la entrada; y aunque ál pensó ablandarlos y persuadir- 
los amistosamente, todas sus diligencias fueron inútiles. Hinojosa hiao. 
^ ss emb a r oo, pofque de aquel desoonoierto de pareceres no podia resultar 
taa OKdeftada resistencia; mas ipesar de esta ventaja accedió al convenio 
que se le propuse para que él ocupara la ciudad con treinta hombres, y 
mandase la escuadra á Taboga donde sería bien asistida de cuanto ne- 
^cesita^ y por solo mes y medio. 

Cnn^lido el término y habiendo dejado Panamá los mas oelosoe rea-, 
listas, algunos partídazios de Pisarro se tomaron la artillería y se ¿acui- 
tó la vuelta de la armada y el desembarco de todos. La ciudad en breve 
estuvo contenta y satisfecha de la moderada y recta conducta de Hino- 
josa. Este recibió aviso de que D. Melchor Verdugo, que fugó con algur 
na gente de Trujilio, había tocado en Puerto viejo y seguido á Nicara^ 
gua oon el fin de formar tropas para ayudar al virey . Al punto envió 
Hinojosa una nave al mando de Juan Alonso Palomino, quien hizo que- 
mar éí buque que encontró en Nicaragua, é internándose, tomó en un 
rio tarias naos menores, cabidos y otras cosas que no pudierou allí sal- 
var, porque llegó tarde un auziUo enviado de la ciudad de licon. Palo^ 
ndno retirándose á tiempo se reembarcó y regresó á Panamá. Verdugo 
tMmtIiraó juntando gente y cen ella saUÓ al otro mar para dirigirse á 
Hombre de Dios. (1546) Hinojosa arregló SM fuerzas en Panamá nom- 
farando capitanes á D. Pedro Luis de Cabrera, á.su yerno Heman Mejia, 
Bable Meneces, y Juan de Vargas (hermano deOfgoílaso) y ordenó á Ca- 
livera que con 180 hombres pasase el Istmo y ocupara la ciudad de Nom- 
bre de Dios para guardar ese puerto de Verdugo y de cualquiera otro. 
Vela Kuñes y los demás prisioneros que evistian á bordo fueron enviados 
por Hinojosa á Gonsalo Pisarro. 

Verdugo apareció en Nombre de Dioe> sorprendió la fuerca de Hino- 
jeaar y quedó en posesión de ese punto importante. 8in pérdida de mo« 



272 HIN 

mentos fialió trop* dm F)Kftam& oon 1m ttotoridftdfls j «1 mirtno Hi]i4)gcíaái 
la de Verdugo no la eomponiaii w^dadcM hmdhoB, ano mereaderea y hom* 
bres allegadiBM qne ae diapenwEon en completo deabarato, y Terdogoee 
TÍ6 en la precisión de dirigirte á Cartagena. 

Eatramos ahora á referir grraTeaenoesos prodnoidoa por la Jlegadivá 
Nombre de Dios del licenciado D. Pedro de la Qaaoa, enviado por el reJ 
en calidad de gobernador presidente, con el objeto de eetinguit la anar^ 
qaia del Perú y alcanzar en paoifloaeion. Críticas eran laa cironnataa- 
olas: venían á ponerse en acción los altos respetos 6 influencia del mo- 
narca, entre hombres inqniatoa y volubles aoestnmbradoa á laa noveda- 
des, y & inclinarse al lado que les ofreciera maa provecho. Y el oomiaio' 
nado regio nnia & su claro entendimieato, la agudesa de ingenio, la sa- 
gacidad y otras artes qne sabía emplear con destsiesa pajra llegar i sos 
fines, sin qne le hieteran mella los obstAoaloa y las oontraciedadea. 

Gkbsoa desembareé y fa4 tntado con respeto: de sos oonferencíaa oon 
el capitán Hernán Mejia resultó la adhesioa saorat» de este A la cansa 
del rey. En segnida se vino á Panamá aatiotpando al mariseal KUmmtf 
Alvarado, á qtden trajo de Bspafka, para qne hiciese pAblioQ <\ue él rey 
no trataba de valerse de las armas, sino de satáaCaoer & sus aábdUos ol- 
vidando todo la pasado; que por eso enviaba un olécigo bondadoso y sa* 
frido, facultado para arreglos de pas; y qne después de la muerte de 
PinuTo y del virey Vela, si eran cnerdos, todos debían aoeptar la graein 
del rey qne era nray grande y bien intencioaada. 

Hinojosa pasados los onmplidos hechos al liceneiado Oasea» platío6 
con €L detenidamente aeevaa de la situa^oii en que el país se hallaba y 
causas que la hablan oreado. Disculpó con empe&oso celo de amigo A 
Gonzalo Pisarro, hizo su defensa y apdogia, y trabajó mnoho por des- 
cubrir si la gobemaoion del Perú le seria conferida como genenümente 
se anunciaba. Qasea le dijo que antes de tiempo no era prudente oon^ 
]pane de partíoolaridades y que lo mas conveniente á Pisano era obe- 
deoer la voluntad del soberano. Hinojosa se oomnnioó oon Pisano en el 
mismo sentido, y le consultó si permitiri» á Qasea pasar al Pero. Por sa 
psirte Gasea escribió en secreto 6 los prelados, 6 los oalHldos y diferentes 
personas, eneargándoles el servicio del rey, y advirtióndoles qne zecibi- 
rian nuevas mercedes sin traer 4 la memosia ningime de los sucesos pre- 
ósdcnites. 

Cuantos estatMuí en Fanami iban oompeendieiido qne Oasoa tnáa áa- 
-fihk a u terieaioion, y que baMa de fkvoveoer á los que tenían lepaxtináea- 
^oii,«on la abbUeien de las erdsnannas que quiso couplir él virey Vela, 
tios capitanes Cabrera, Meoeees/ Palomino y otros, se adelantecon á 
gejósa en p one rse de acuerdo eon Chnna, iMsonsejiadole lo 
psra que senpartase onsaito antes de Pisarro, y ofrecióndose ú tomarlo 
preso td vacilaba paana resolverse. Bsro Qasca penetraba que T ^T^1^ j^y■ 
mirando por su honra, no queria faltar á la oonfiaaia de su a^n^po; y ha- 
da por oonveneeiAo antes, de lo que oonwnia á su rep u tación ó intanpsns 
^ÓMeaporeottduoto de Hinojosa sumd^áCkmaiiIoPiaaao yá otKwias 



HIN 2»3 

'tMtttaa que el xejr les escribía en tono indnlgente y ooa promesas de se- 
. compensar sus serridoe. 

Ordenó ^huuíio á Hioojosa hiciese salir del Istmo á Gasoa para q«e 
regresase á España en un buqne inssgaro qne fácilmente fracasase em el 
▼iaje. Al mismo tiempo destinó á Lorenzo Aldana y Gómez de Solis paxa 
qne fuesen oemo procuradores del Pera j de Gonzalo 4 representar al rey 
lo que era necesario, para que bien instruido de las cosas pudiese delibe- 
rar con acierto. También previno 6 Hinojosa que una yes espolsado 
Gasea se retirase al Callao con la esenadra. Agrega el cronista Heiz<eva 
qne Aldana é Hinojosa quemaron una orden que éste tuvo de Pisarro pa- 
xa hacer morir á D. Pedro de la Gasea. 

. Guando Hin<4esa supo por Lorenso Aldana las disposioioiiea de K- 
<d|azrp f sn obstinada negatita á toda oonoiliaoion» se ooasidecó desudado 
de sus compromisos personales, dándose por oonTenoido de que no pedia 
«zimírse de oir la vos del rey. Aldana se sometió enteramente á Gaeoa, y 
le prestó activa cooperación en sus esfuerzos para decidir á Hinojosa. 
Este se determinó A prestar franca obediencia á Gasea; poniendo la ea- 
cuadra bajo su mando, después que le dio cabal idea de las facnltades 
que tenia del rey para proceder en la paz y en la guerra. Hiaose formal 
escritura del pacto celebrado (19 de Noviembre de 1546) ante Juan de 
Barrutia; y sacándose testimonios de las cédulas reales sobre revocación 
de las ordenanzas, indulto general, y provisión de encomiendas, se en- 
viaron al Perú para su notoriedad y mejor efecto. El rey había escrito 
también & Hinojosa que le sirviese, y obedeciese á Gasea como 4 su i^KH 
pia persona. El presidente espidió & todos nuevos nombramientos ymm 
^ue conservasen legalmente los mandos y destinos qne tenían. 

De las providencias que i consecuencia de estos sucesos dictó el lieen- 
mado Guasca para pasar al Perú, hostilizar por el Callao, llevar fuerzas 
de varias psftes y oenoentrarlaa, hallara el lector cuantos pormenores 
pueda desear, en el largo artículo respectivo al citado presidente, pági- 
na 27 de este tomo. Hinojosa saUó de Panamá en sn compañía y se di- 
rigió á Tumbez. Gasea le nombró capitán general del ejército, y le ordsi. 
nóíoeseslinterior para reunir en Cajamarca las tropas qne acudían al 
servicio del rey. Marchó el presidente por la costa á Tmjillo: previno 
ú Hinojosa estableciese el cuartel general en Jauja donde se juntaron 
mas de mil hombres bien armados. 

Gonzalo Pizarxo que se habia retirado de Lima, ocupó la ciudad de 

Areqnipa: de allí pasó al Desaguadero y en unión de Francisco Carvajal 

derrotó en Guarina al capitán D. Diego Centeno, viniéndose en seguida 

al Cuzco con su ejército. Entre tanto. Gasea se situó en Andahuailas, 

donde se le reunió mas fuerza; pasó luego ol Apurimae en demanda de 

los enemigos, y siguió hasta el eampo de Saosa-hnaná donde lo esperó 

Pizarro, quien fué completamente deshecho. Hinojosa asistió á la junta 

de oficiales superiores que convocó Gasea con tres obispos que allí esta- 

bai^ para resolver si se postergaría hasta llegar al Cusco la ejecución de 

85 



27* HUÍ 

loa' Tenóidos qot debÍMén perder 1* Tida, 6m ne procedería inmediatiír 
mente á Josgarloe y castigarlos: esto último f aé Id que se acordó j Ueró 
á efecto. 

Pedro YaldÍTia el ootiquistador de Chile se halló en está locha; jrOasoiik 
le espidió un nombramiento- en forma, de que carecía, para qne se toI« 
riese & su (foliemacion. Ya se había marchado cnando el presidente dio 
aadienda en Lima ¿ yarios negociantes qtle aciísaron á Taldivia de gxá« 
TM abnsos y atentados cometidos en Chile: decíase también qne íleyaba 
eu su compañía alg^nnos afamados delincuentes. Por ello ordenó al Q^ 
neral D. Pedro EKnojosa saliese en su demanda, y le hiciera volver por 
medios sagaces y persuasivos, á ñn de que contestllra i los cargos que so- 
bre éí pesaban. Alcansóle Hinojosa en Atacama j consiguió su objeto: 
ambos vinieron por mar y en Lima logró Valdivia sinoeraxsox oon lo qué 
emprendió de nuevo su viage. 

Gasea en unión de Hinojosa y otros se contrajo i plantear un sistema 
lijo con respecto á los tributos de los indios. Poco tardó el presidente eft 
volverse á Bspaoa, dejando el mando del Perú á la Audiencia real qu» 
sé había reinstalado. Loa militares de mal proceder y que carecían de 
fortuna estaban en grande inquietud, particularmente en el Cuzco y Al- 
io Perú. Algunos ambiciosos se aprovechaban de eHos para sembrar el 
desorden y encaminarse á nuevas turbulencias, £n Lima circulaba lA 
▼os de qne el general D. Pedro Hinojosa hacia fomentar en secreto una 
revoincien prometiendo encabezarla. £Sn medio del recelo y la deseen- 
fianza» la Ai»£lencia aceptó las escusas de Hinojosa y tomó el partido de 
nombrarle con acuerdo del virey, gobernador y justicia mayor de Char^ 
cas donde estaba el foco principal de la proyectada insurrección. Hino- 
josa era entonces uno de los hombres bastante ríeos, y había obtenido 
del presidente Gasea la mas pingüe recompensa. En el repartimientil 
que hizo en Guainaríma después de la batalla de Sacsa-huani, lé di^ 
k>3^ indios que tuvo en encomienda Gonzalo Pizarro en Charcas y produ-^ 
sian cien mil pesos cada año; ademas le adjudicó una rica mina, y asi 
muy pronto Uegó á disfrutar doscientos mil pesos de ruit*. Bn medio ds 
•sto Hinojosa oensuraba oon iiidiacreoion que la Audienoia hubiese man- 
dado enmplir una real códfula que Gasea dejó' reservada, y en la enal mi 
vedaba y estingiúa el servicio personal de los indios. Sus palabras dé 
descontento en que también crítioabalas nuevas tasssy retasas de loa 
tributos» servían de asidero Á los que fraguaban sediciones y to mab a n 
el nombre del general* dando por hecho que se piestaxia & oapitaasar el 
trastorno que deseaban* 

£1 virey D. Antonio de Mendosa qua vino iC gobernar et Perú on 165I,^ 
era muy anoiaoo y aohaooso* Al nombnurse al general Hinojosa para él 
gobierno do Chaioas* y halUndose enfenno de mucha gravedad, lo d^o» 
& solas: "que la lealtad al rey era una preokwa joya y el gran bien que 
" ios hombres cons^uian con ser útiles á la SepúbKoa.'' Hini^os» ia* 
«outostó no desmentiría jamas- los deberes á que estaba ligado» y <iu» 



HIN *?« 

e ot twtpofadftrift k la oetdlaniay á hm gradea qn» el tej le habi» dis- 
pensado. 

Salid de Lima para mi deetmo al general flSnoJoea; 7 porque no so le 
Iiábia notificado ana prondonrenl en enjo eanplimiento loe ■oKerot 
debían oaearse dentro de oierto tiempo, mandó la Ándiencia que un es- 
eribano marohase on en segaímientopara haoéreela saber donde lo «n- 
eontraee. La düigeneia no taro efeoto á eansa de haberse otmltado Bi- 
nojosa. Esto dio mirito 4 qno se- renovasen las sospechas del migo 7 se 
dijese qne desde qne se negaba asf á la justicia, no era dudoso que iba 
aiiimado de s ini e s tras intenoiones. Bl capitán Martin de Bobles hombre 
nra7 insolente 7 turbulento, 7 que como tal esoandalisaba en Lima» lla- 
mó la atención páblica porque mu7 á prisa se habia pudsto en camino 
para Charcas, selosode la conducta de su mujer que TÍTia en aquella 
prorindaí mas la maledioenoia atñbuTó el viaje á una comisión qne sé 
dijo Uevaba de Hinojcsa, anticipándose ú él para poder desempeftarla 
con oportunidad. 

SI marísosl D, Alonso Alvarado se hallaba en el Oiizco encargado de 
aestener el drden; 7 con sus duras proYidenoias logró desbaratar una re- 
vohioion trsm^ia allí por Egaa de Ghusman, B. Sebastian de Castilla 7 
otros. En Areinipa Vasco G>odine2 ezitaba al capitán Bobles para reu- 
nhr gento 7 pasar á Charcas contra el oorregidor D. Pablo Meneces ha- 
ciendo valer las voces de que mantenia relaciones iUoitas con la mujer ' 
de Bobles. Pásese éste en marcha esparciendo las peores ideas contra 
•1 gobierno para mover él país 7 preparar un levantamiento, sin olvidar * 
•1 tema del servicio personal de los indios que se habia prohibido. Todo 
él Alto Perú pareda conflagrado 7 en momentos de estallar una tempes- 
tad en cada una de las provincias. 

fiínojcsadiaipó el peligro en La Paz 7 previno ü Meneces se sosegara, 
haciendo lo mismo con Bobles qne hábib ido A Cha7anta. Dirigióse i 
Potosí donde se posesionó del mando 7 dictó órdenes para evitar un desa- 
fio entre Meneces 7 Bobles, preparado con grande alboroto. Hecho 
asf intervino en un avenimiento que 'se ajustó, según el cual se 
amistaron ambos, estipulándose que Meneces se casaria con la hija de 
Boblee que tenia ocho aflos, 7 le daría este treinta 7 cnatro mil castella- 
nos de dote luego que cumpliese doce afios. Mucho desagradó este final 
á loj turbulentos que esperabaí las consecuencias de la lucha dé aquellos 
dos capitanes. En Chuquisac^ abundaban los elemontoa revolucionarios, ' 
7 se vio Hinojoea rodeado de audaces instigadores qu9 lo preciaban IK 
acaudillar U defección ansiada'por tantos. Los mas acalorados eran los 
que, frustrados sus planes en el Cuzco, habian huido del rigor del Maris, 
oal Alvarado 7 refugiádose en Potosí 7 Chuquisaca para continuar en 
sus desleales propósitos. Se engasaba Htnojosa que, sin toniRr pro, ' 
videncias fuertes ganando instantes, eroia 7 tenia fé en que los do- ' 
minaria por medio de la persuacfon 7 dol convencimiento. Mientras 
aceptaba las-escuarss 7 las promesas de los que se mostraban arrop^nti. ' 
dos, mientras <jue confió en J>, Sebastian de Castilla uno delotmas eraU' 



276 HUÍ 

tackM, ¿qnion eetimiiló divamente vaooadáiidole la alto» de su lamiBa». > 
Búa deberes de honor y los de amistad; eete j los demás siguieron en a« 
obra y combinaban el mododo ejieootar so muerte en él oonriteá^iae le 
invítact» en nna casa de oampow |No dal» Hhiojeea asenso á loe repetí- 
dos aTÍsos qoe reotbia de lajHrozimidad del estoiendos y llegando á de- 
sechar los que le daba el lioenciado Polo Ondegardo y el prelado de San 
Fraaeiaeo, deoia unas Teces: "qoe H solo bastaba para todos", y otras, 
qoe no podi» creer tanta ÍBgr*tíiwl «n O- Sebastian de Castilla i qoíea 
había oohnado de beneflcioa; 

Ja ambición ciega y corrompe & loe hombres, y por esto no reparan es • 
medios^ ooalesqoieca qoe sean, ocm tal de llegar 4 sos fines* Los oonjnra- 
dos elegidos por Castilla para asaltar con éi mismo la casa de Hinojcssy 
foeron Antonio SepúlYeda» Pedro Saucedo, Qexoi Tellode Vega» Gonaüo- 
Mata, Diego Yergara, Alvaro Peres Biyan y Anselmo de Hervías, £. 
qoíenes tomó por mas atrevidos y i piopdsito para la empresa. Llegada 
él dia de la ejecución, 6 de Mayo de 1653, laego qoe se abrieron laspner- 
tos de la casa se introdujeron en ella. Salieren ú recibirlos en hu 
sala Alonso de Castro y Alonso Paos de 8otomayor: HerviaB cargé Á^ 
Castro con nna daga y lo mató: Sepúlveda, Payan y Saucedo entraron 
al dormitorio de Hinojoea y no hallándole creyeron qoe había hoido* 
Oavoi TeUo de Vega lo encontró desarmado en la caballerisca y le dijor 
qoe OastUlff le buscaba: luego se acercaron varios, y Mata dirigió al ge- 
neial estas .palabras: "estos caballeros quieren á vueetra merced por se. 
fiar» caudillo y padre," á lo que Hinojosa contestó sonriéndose: "heme aquí, 
vean vuestras mercedes lo qoe mandan." Tello le dio entonces una estocada 
d ic iendo ; "qoe boen geneñd tenían en D. Sebastian de Castilla." Caído 
HihojoBa se eaforKaba para levantarse pidiendo confesor; pero Sepúlvedik 
y Hervías le dieron otras dod, repitiéndolo este una cuchillada en la ca- 
beza que lo hizo morir. Al punto robaron la casa y saliendo ¿ lugar pú- 
blico gritaron ^* Fiva el JSejf, muerto es el tirano.** Qarcilaso añade qoe la 
que hixo Hervías lué levantar una barra de plata de las qoe allí 
habia, y soltarla sobre la cabeza del general díciendole que se harta- 
ra de su riquasa. En seguida fueron saqueados los alojamientos de Mar- 
tin de Bobles y Pablo de Mcneces que lograron escapar, lo mismo qoe 
el licenciado Ondegardo. Castilla tomó el titulo de capitán general 
y justicia mayor. Del ñu trágico que en breve tuvier(»k £gas de Quzman 
que se sublevó en Potosí, y Vasco Godines que asesinó al mismo Casti- 
lla, hemos dado pormenores en el artículo tocante á este, tomo 2? p&gina 
S14; y en los respectivos 4 aquellos notables malvados páginas 187 y 217 
del presente volámen. 

Faé D. Pedro Hinojosa hombre de sana íntenoicm, enemigo de hacer 
mal* militar valeroso y sereno, aunque no dotado de superior inteligen- 
cia: BU bondad y ezesiva confianza causaron él desgraciado fin que tovo, 
porque sin cordura se dejó estar en manos de perversos oonodóndolos 
perfectamente, y desoyendo las muchas advertencias que se le hideroa 
acerc:i del peligro que le rodeaba. 



flOC-HOL-HOY sit 

SMU-^Bnoo 2» — Soldado «spaftol dé loe bonqniatadores qu« Tinie- 
totí al Pera con D. Diego Almagro. F1116 uno de loe doce del partido do 
0rte que Moatíenm deepnes de jnrameotados á la malograda entreTist» 
de Finno con Almagro en Mala, el año 1537. Hallóse en la batalla de 
laa Saüaaa escoltando el estandarte eon otroB ofleialee; j habiendo sal- 
vado del rigor de lea Taneedores estaba en Lima sofriendo la mala saer- 
te qne todos los amigos del finado Almagro. Entró en la conspiración 
oootca el gobernador D. Franoisoo Pisarro, contribuyó á qne se aoelera- 
ae sn muerte 7 se juntó á loe que asaltaron la casa capitaneados por 
Juan de Badk Proclamado D. Diego Almagro el hijo como primer man- 
datario del Pera» Hoces fué nombrado capitán de una de las compafiias 
de oabaUflría del eiéamio que se formó para someter él pais 7 hacer fren- 
te al que se organisó ft órdenes del Uoenciado D. Gristoral Yaca de Cas- 
tro» que Tino de Espafia para ^eroer el gobierno en caso de faltar el 
nuuquós Pizarro. 

Jfin el Cuaco hubo una conjuración contra Almagro; 7 Garcia de AlTa^ 
lado que la dirigía acordó con otros matarlo en un convite. En esa ooar 
■ÍOB D. Diego Hoces fué uno de los que defendieron á D. Diego Almagro 
7eD0iMKÓ al fin de Alvarado á quien acabaron á estocadas. Cuando el 
gobernador Vaca de Castro trató de un arreglo pacífico con Almagro, 
«ngiai este la condieion de que se le entregaran los asesinoB 7 princi- 
pales actores en la muerte de Pizarro, contando á Diego Hoces en el nó- 
mero de estos. 

Concurrió Hoces 4 la batalla de Chupas en que sucumbió Almagro» 7 
aunque logró fugar 7 llegó á Guamanga» allí fué preso 7 degollado. (Se- 
tiembre de 1541). 

MMIW— BXi Padbs Dzsao GomiiLXs — nx la. compáRul db Jbsus — 
Escribió un Yocabnlacio de lalengu|i quichua del Perú impreso en 1608. 
D. Nicolás Antonio en su biblioteca añade que en 1607 pubUod aquel una 
gramática dal mismo idioma. En 1608 dio á lúa otro libro titulado "Pri- 
vilegios conoedidosA los indios.' 



tf 



BMAkVU—D, PxoBO— Véase— Alvares Holguin.-- 

■#Ii«lIIIIlSACEAHEVfiAA-D. Pbobo— No sabemos si desoendU de D. 
Pedro Alvares Holgoin. El maestro Gil Gonsales Dávila le considera 
entre los hijee de Lima, 7 dice que estudió é biso su carrera en España 
en el siglo XVII, habiendo sido gobernador 7 presidente de la provincia 
de Bari en Ñápeles. 



■OYÓ— D. JuAír JosB diii— Examinador sinodal del arzobispado de 
Lima, vicario eoleaiástioo de Tarma^ comisario de la Inquisición 7 cura 
de Chaca7an. IBH año de 1772, escribió un folleto "Estado actual del ca- 
tolicismo, política 7 eeonomia de los naturales del Perú 7 medios de re- 
formaria." Le aikadió algnuaa notas en 1784. Hace en esta obra la pin- 



278 HOY 

tnr.\ mas desfavorablo do loa indios: pondoca tn ignoTaneíe, ticSos, oció' 
•idad 7 malaB iacUnaeiones; su apego aeoreto á la idolatría j aapeivtíéioii . 
Habla del mal proceder de los párrooos que no los doetrinan en la reit' 
gion; de los corregidores que los roban é inspiran odio j desoonflansa ; 
del absoluto descuido que habia en la instmoeion pública y defrandaoíoír 
de los haberes de los preceptores. Dice que el indio no siembra sino pa* 
ra snbsistir: que el dinero que g^na es para ocultarlo, qne come mal, que 
no tiene ropa ni muebles, ni desea cosa alguna, siendo desaseado j pere- 
Boso. Después de largas observaciones acerca dol carácter de los indfge- 
ñas, toca con severa crítica loe abusos j crueldad con que se lee txataba; 
cómo eran oprimidos por los oorregidores, mineros 7 espeooladam de- 
haoiendae 7 obrajes. T ooneln7e por proponer muehas inédidas de reme- 
dio en protección de esa rasa desgraciada, üaa de días la de organizar- 
ías escuelae y ensenar de una manera constante 7 eflcas á loe muchachos, 
renoiendo la repugnancia 7 ox>osicion de sus padres. El «mra H070 ee> ' 
tableólo 7 puso en buen pié una eacnela en cada uno de los siete pueblos 
de BU doctrina. Pupuse que se aplicasen &la instmceion primaria las eo-> 
fra4i<M 7 las rentas de pastos 7 tierras, las sementeras de comunidad 7 sus 
ganados. Que se prohibiesen les camaohieos 7 muchas, oostnmbresantig^as: 
que al cabildo de indios de cada pueblo/ se añadiese un individao- de rata 
blanca 7 un mestiso: que se obligase á los indios á restir á la espafiola. 7^ 
hacerlos consumidores. Que se sefialase su^do á los corregidores 7 se 
les prohibiese hacer negocios. Que se formasen dos órdenes entre lo» 
indios, uno de nobles 7 otrodeplebe70B, dedicando á los del primero á 
las letras 7 al comercio sin pagar tributo. Eh medio de estas opiniones* 
lansó este cura una bastante estraña 7 fué que se llevase 4 Europa ni» 
•jórcito de indios. 

Hemos visto en el "Moralista americano'' del padre Hatraüa qne ét 
x€j aprobó enS de Junio de 1790 las providencias tomadas por el arso^ 
bispo de Lima para obligar al cura H070 á residir en su doctrina, 7 pri» 
Tiadole de su beneficio con aonwdodel virey por no haberlas obedecí'^ 
do. El vire7 Croix en su memoria escribió largamente bontra ssle 7 
otros párrocos, 7 usando de mu7 duras espresionea. 

■OTOS — D. Gmoonio — Marque de Valdehoyos natural de Ta Haban» 
6 ségnn algnnes de Puerto Rico. Multó- en Espafla, 7 mandó un regimien- 
to: vino á Lima siendo 7a brigadier, 7 pasado un año, el vire7 ▲bascat 
le nombró gobernador intendente de la provincia de la Fas, enyo desti* 
no admitió con repugnancia 7 empesó á ejeroer en 4 de Junio de ISIS: 
Cuando se levantó aquella ciudad en Setiembre de 1814, una do las vfc» 
timas del furor popular fuá Yaldeho70S, que murió como varios vecinos 
notábtos 7 algunos otros militares de graduación. Entre las cánsales qno 
se lüegaron en apo70 de la revolución del C\azco en Agosto del oitádo^ 
afio, 7 qne D. Josó Ángulo manifestó oficialmente al vire7, ' figuró la de 
haber óste nombrado presidente de aquella audiencia al brigadier Val- 
deho7es: asegurando dioho Ángulo que no podia tolerársele^ un jela ar» 



HÜA 379 

"I itrano y cruel ooiuo ese» gobernara en el Cascó. Abasoal le conteetó 
elogiando á Taldehoyos: "negando que mereciese la menor nota un oom- 
" portamiento; haciéndole ver que el reoindario deoente de la Pas, habia 
^ pedido no se le separase del mando, y que tendría seguramente pot 
" enemigos á los hombres de mal proceder cuyos ezesos, reprimiera en 
" ovmplliniento de sus deberes. " Pero no cabe duda, aj^esar de reoomen- 
daoionea oomo eea, en que se recogen firmas que se prestan por oon- 
desoendenda, temor, ú otras causas; que el marqués fué hombre riolen- 
to, y que oprimió con sus abasos i muchos que sftiírieron el absolutismo 
«OA que gobernaba. — Véase— Ángulo— 

HOILLPA — Indígena natural de Chumbivilcás que descubrié la gran 
nqueza del Oerro de Potosí en Abril de 1545 como lo afirinan el Padre 
•Aooeta y él cronista Herrera, aunque otros dioon que en 1647 según Pe- 
ndro de Ciesa de León. Ck>mo quiera que sea, Huallpa ejercía su indus* 
tria en la población de mineros de Porco: iba cojuducioñdo algunas car- 
gas de mai2, y en las faldas del Cerro de Potosí siguiendo á un venado 
qne por allí corría, se UsiS de un arbusto para sostenerse, y habiéndose 
"«ste desprendido del iodo, se dejó vet una gi'an veta de plata. Otros 
-contaron que desoomiíiada tma llama hécia la eminencia entró la noche, 
7 el indio que encendió fuego para precaverse del hielo, encontró al ama- 
necer mucha plata detretida qu<j se habia estendido bajo el lugar que 
ocultaba la hoguera. 

Huallpa hizo varios viajes llevando á Porco cantidades de aquel me- 
tal t^vo vendía después de fundirlo, ün compañero suyo llamado Huan- 
oa nacido en Jauja, consiguió que le revelase el lugar de donde lo estraii^ 
7 resentido luego porque no le enseñaba el método de beneficiarlo» 
comunicó el secreto u su encomendero el capitán D, Juan de Yillarroel 
natural de Medina del Campo, á quien condujo al Cerro, y le Uso ver la 
opulencia que en él existia.<-^yillarroel unido al capitán 1>. Diego Cen- 
teno trabajó la poderosa veta conocida por la "Descubridora de 
Centeno/* 

IVm notable suceso £ó origen á la población de Potosí, que se formó 
con 173 españoles qua acudieron de Chu ;[uisaca llevando 3,000 indios. 
Consta de los libros reales que desde 1556 hasta 1780 (224 años) se pa- 
garon en Potosí por' quintos, diezmos y cobos 150.570,743 pesos. El 
quinto de la plata se redujo al diezmo ea 1736. £n los primeros once 
anos después de la fundación de Potodí, se conducía la plata al asiento- 
de Porco donde estaba la caja real, y se creé que aquellos derechos im- 
portarían en dicho período 5.500,000 pesos. Debe tenerse presente en 
cuanto al contrabando de pastas, que se calctdaba en una tercera parte 
del producto de las minas, la plata que salía sin pagar impuesto alguno. 



!>■ Jvsus — Era prelada del beaterío de indígenas 
de Copaoabana de Lima por loe años 1793, cuando proyectó elevarlo. 4 
AonMteiio. Iniciada su solicitud «ate el rey, exíjió el voaiejo de Indias 



280 flÜA 

se renniese una renta segura 7 oompetente pütt qiie aqliéUa pt^áaatiaá 
pndieoca tener efecto: mas oomo los ingtresos fijos qne apenas sabían, á 
200 pesos» no bastaban para satisfacer los gustos precisos, se dejó de 1» 
mano un pensamiento que parecía impxMtieabla^ La citada Oatalnu^aa 
se rindió sin embargo & tan grare diflcnltad, y 8a]i6 en xomeiia aoom- 
pa&ada de un sacerdote para colectar limosnas. Caminó hasta la andad 
de la Fas, y en el viaje de ida 7 regreso llegó 4 jontar odatib mil posos. 
No fUtaron personas qoe & vista de esto, íondaion patronatos ¿ bieiew» 
donaciones en favor del beaterío para facilitar él no abandonado proyee- 
to: pero la maerte de aquella mujer de gánio 7 ooostanoia poco oomnnse, 
parausó y puso término al plan qne habia sido objeto desús desvelos^ 7 
cuya ejecución estaba ya próxim». 

A esta casa se acogieron en el citado año de 1698 algunas de las indí- 
genas que salieron del beaterío de Jesús María & mendigar por las calles 
BU subsistencia» con motivo de las disoenoiones qne allí knbo entre indias 
y blancas después de la muerte delfundador Nicolás de IHos AyUan vir- 
tuoso indígena, de oficio sastre. 

El beaterío pudo sostenerse ¿ pesar de los contratiempos commimeote 
esperimentados en Lima, llenando el objeto de sn institución con sos 
rentas propias qne montaron & mas de seis mil pesoe, 7 oooperando coa 
varias fiestas y distribuciones al eulto de Nuestra Sefk>rade Gopacabsna. 
Aunque la iglesia del mismo nombre qne está á su lado no le pertenece^ 
pues la antigua cofradía de indígenas qne la fundó y sostiene» es índer 
pendiente de dicho beaterío, corresponde i este él nao de los ooros alte 
7 bajo que tiene por SU70S la comunidad para ooncnxrír á los netos 
Siesos. — (Véase Escobar 7 Bosas— el capitán D. Francisco.) 

■VAICA é «niAICi— Indígena de Janja— véase— HuaUp*. 



ÜVASfáJt— Ikca— hijo del tercer matrimanio de Hnaina Capeo enq^ 
rador del Pera con suprima Bava Ocllo; heredero del trono aegnn lan 
Ie7es 7 costumbres de la nación, bien qne sn padre dividiese el t er r ifaM á» 
para formar un reino aparte 7 ccáocar en él á sn hijo eepórío Atahuallpa» 
por el exesivo afecto que le tenia 7 por complacer á la princesa de Quito 
Buxshas su madre, de \b, cual se había prendado apasionadamente. Snk 
hija de Cacha que reinaba en aqnel país cuando fué conquistado por lo» 



El verdadero nombre de Huáscar era Inti Cusí HnaUpa» que « g»»^»^**- 
<8oI d0 ol^^ria; pero como Huaina Capac quiso dar mucha solemnidad al 
nacimiento de este príncipe, dispuso se fabricase una cadena gruesa da 
oro de 850 pasos de hurgo que era la medida de dos lados del cuadrilonga 
que formaba la plasa principal del Cusco Ha-miy ^o^ Huaca^pata; 4 fin de 
qne tomando en peso dicha cadena doscientos ó mas indios de distinción, 
danirasen sosteniéndola en alto^ en ves de bailar como lo hacían tomán- 
dose unos á otros de huí manos. Agustín de Zarate 7 otros refteien e»> 
te hecho conforme con la tradiciap, siendo esta mísm» la cadénik de qua 



HÜA 2ii 

lialila qnrotTnntr, tmogwnaxáo que por nuw qoa la buscaton IO0 oohqnista- 
doMB nunoa padieron euoontrarla ni adquirir seguros datos de su pará- 
deto. Fuece «na asereion migar la qne oita Aloedo y ha sido muy Ta« 
lída, de q«e esa cadena fué arrojada en la laguna de üreos donde en Ta« 
lias épocas se han proyeotado, y aun emprendido tzahajos para deson* 
hrirla. No hay en él antigno idioma peroano, dice Ghuoilaso, una palabra . 
qae signifiqne cadena» sino la de Hoasca ó éoga^ á la cual indica se sgre- 
g6 una r para diferenciarla; siendo este el origen del nuevo nombre que 
se di6 al príncipe de que tratamos. 

En el artíciilo Atahnallpa nos hemos estendido suficientemente y en* 
Tirtud de muchas iuYestigaciones, al referir los hechos tocantes á lá con- 
quista del reino de Quito; causas de haber dividido Huaina Capao el im- 
perio peruano; sometimianto del príncipe heredero Huáscar á está con- 
dición impuesta por su padre en favor de Atahuallpa: cuestiones poste- 
riores de atnbee hermanos: guerra alevosa y sorpresiva de que resultó 
la pérdida del Cusco y prisión de Ho&scar: las crueldades contra I4 fa- 
milia real; y por £ltimo la muerte de este monarca ejecutada de orden de 
Atahuallpa. Sería por tanto innecesario repetir todos estos sucesos, cuan- 
do el lector los hallará puntualizados con los pormenores que pueda de- 
sear, en el tokno i? página 378 y siguientes. 

No Omitiremos por esto agregar un caso especial que menciona Goma- 
ra» y que no es posible admitir visto el silencio de otros autores que 
i^erecen preferencia en sus conceptos. Dice que Huáscar hallándose pre- 
so envió una embajada á D. Francisco Pisarro haciéndole señalados ofre^. 
f¡\jf%iim*i^ oon tal que le salvase del poder tir¿nico de Atahimllpa. Qaroi- 
laso al repetirlo duda de la realidad de esta tentativa, y á lo mas se pres- 
ta á inferir que seria acaso hecha por algunos que tomarían el nombre 
del Inca interesados en su suerte. Los dos autores citados refieren que 
marchando al Cusco Hernando de &[otoy Pedro del Barco, encontraron á 
Huáscar prisionero en Jauja y que les manifesté la misma solicitad que- 
riendo se detuvieran con tal intento. Pero es preciso observar que Soto. 
no fué al Cuzco entonces, y que los comisionados que oon autorización de ^ 
Atahuallpa marcharon á reconocer las riquezas de aquella capital cuando 
se trataba en Cajamaroa del rescate del Inca, fueron Moguer, Zarate y 
Bueno. GarcUaso al adherirse á lo que indica (domara, dice que Soto y 
Barco nada pudieron hacer porque absolutamente entendieron áHuásoar- 
por haberles faltado ün intérprete. 

Con respecto al mal tratamiento que sufrió este príncipe, repite Gar-^ 
eilaso palabras de Diego Fernandez el Palentino, que dice le dieron. á. 
beber orines y le hacian comer cosas sucias y sabandijas. Agustín da. 
Zarate escribe, que cuando mataron á Huáscar le kíoíaron omurtos \y taMh 
jar, noie n^donde lo ecJwron, y gue entre Zos indios se ereia gne ee lo hcÁÍa¿ 
tomüdo. de rMa^ £1 padre Acosta asienta que lo quemaron. Sin embargo, 
la opinión mas aceptable es que muerto én Andamarca, fué su cadáver 
arrojado al rio. 

36 



Mt HUÁ-IUE 

■ttUáft— Babuoo — tindío luitiunlde 1» pioTÜioiade C MiíawU wina. Nk 
eiUSkULoftLpáWofreiiUplftMde AdioolBuurtatl.^^ de Majo dalias. 
T«iBa M.ftikw de edad» 7 pies eaetolUnos 2 pulgadas 7 Ifneaa de estati»- 
ra> y pasaba 14 7 media anobas. No había justas proporciones en la dis» 
tnbooion de saa miembros. I>e la eintiira pava aniba era monstraeeo: 
sa eaxa tenia oaai una tercia» su espslda oinoo sesmas de ancho, sos fara- 
ses tan largos que, estando de pié» tocaba las rodillas oon las puntas de 
loa dedos; estos eran oortos y gruesos. En la pierna derecha tenia un» 
pulgada menos que en la izquierda, ambas eran delgadas 7 el pié de oer» 
oa de. media Tara de longitud. No sabemos el &n que tuvo este hombxe 
notable que en sns alimentos no exedia á los damas. Ferio* «sois rq^v»*- 
sentó «A el teatcoelpapel de gigante GbJafre en la oomedi» "ht^ Póta- 
te ICantible.'' 

MiSlLU ÍIIISTA--D? BxATBU— Yésee— Boatánsa D. Pedro. 

■VÍVIiLlll ÍllJaTA*D?lMSS-hija de Hnain» Capeo» 7 herauni^d»: 
j&taiuiallpa* Véase» Ampuero» D. Sb«aa¡soo^ 

■UIETA—XL Db. D. Alonso— Presbítero, natural de Hninuco^ 
Decano de artes 7 teología 7 oatedrátioo de Quichua en la XJniTersidad 
de San Marcos. Se hiso notar por su oposición al estadio de la medicinad- 
de Ib que ha7 constancia en el libro 4.<* de actas de dicha UniTersidad,- 
pág. 186. Trat ■•'• ase en ella el año de 1G87 del restablecimiento 7 protec- 
ción que debia darse h las c&tedras de prima 7 vísperas de aquella facul- 
tad; 7 cuando tom6 Huerta la palabra, trabajé por probar que no habúi 
para qué fomentar la enseñanza sobre objeto tan Inútil é innecesario. Dijo 
que en el Perú existían 7erba8 medicinales de sobra para gran número de 
enfermedades 7 heridas; que los indios las conocían mejor que los médi* 
eos; 7 que muchas personas desauciadas por estos, sin mas que irse al 
Cercado 6 Surco (pueblecitos inmediatos á Lima) eran allí curados por 
loe indios 6 indias recuperando completamente la salud que no les podían 
dair los facultativos. Poco é ningún crédito mereció semejante raciocinio» 
INiee la TJniversidAd sostuvo siempre las cátedras, 7 alcans6 en aquelli^ 
época que el re7 Felipe IV las rentase competentemente. 

■UBETA ««TIBERCJ^ T BOHOEqiJBI-BL Db. D. Juav— Naddo en 
Lima» oolegial del Seminario de Santo Toribio, 7 erprimer oatedrátioo 
dé^anma de lejes de la Dlüvenádad de San llaroos cu7a elecdon gané 
oOBipttlend^ con sos maestroe D. Juan Blasques 7 D. Juan del Campo. 
9tié oidior dé la real audienoia de Chile, inquisidor decano del Perú, 7 
Bfctuféndosele nombrado presidente 7 capitán general del Nuevo reino de 
iSüKúmdk, no admitié este elevado mando. El Dr. Huerta disfruté de 
iBvbha nombradla como jurista: 7 entre los literatos de su época, estuvo 
en Itigar bastante superior x>or sus luces 7 erudición. 

■DBET9— FBÍ.NCISOO DBL-^natuzal de lea.—- Fué el 1.^ que en el siglo 



HÜJl «8 

XVn lábffioó inuriJMi áé vidrio «a el Baú oon el mUIm «pr^ipkulo »1 «f«c< 
to, j ip» se iamiÉiitiM <n énp^oi— oe ytmaiaáal— an^aqueH* ptotilwi». 



ISmtió en Bérim el 14 de Setíembve de 1760. Haae siu pnmeroB eetodiM 
«a la Uaireti^ded de FnnoCort de Oder, loe oomüniió deecmee en Gtotiiiga 
adqTDÚzieudo oonoeúnientee en eoonoiní» polítioa, «rqoeolo^ y botáate. 
▲oempefió á loe natoralietM Forater y Qmuw por loe añoe 1780 en en ee- 
«imion por Alemeoia^ Holanda é Inglaterra, oon ouyo motivo di6 4 im 
im trabajo réUtívo i sos importantes inTeetigaoionee. fieoibiókiegoaMi- 
4shae leooionee del háJaü mineralogieta Womer y ooflupneo en ebsa "FIol 
ja enbteaánea." fie eontn^o oon alan á la química coya oetenoionno ei» 
ssny oCTfcectfa en Alemania. 

Sirrió en 1792 de aeeeor del eoiuejo de lae minas de Berlín: instaló lOMk 
eecnela de minee en Steven* y publioó eoriosas memorias sobre el meg* 
netísmo terrestre: en 179i siguió al príncipe Hardenberg en una misÚMi 
diplomátioa.i loe Paisee bajos, y al afio siguiente entró al oonséjo eupe- 
jóor de la industria y oomeroio. Viajó por el Tirol» Ix>mbazdia y Suisa 
«eoriMendo ótilee indicaciones sobre los fenómenos de la vegetación de 
lae planteo. 

Estuvo en París en 1797 con ánimo de espedicionar luego al Asia cen- 
tral; mas no habiéndolo Uevado á efecto, se dirigió á Madrid áonde pro- 
yectó pasar & América. Bien acogido en la corte, alcansó del r^ Carlos 
IV las órdenes que se dieron en 7 de Mayo de 1799 á todas las antorida- 
4es para que le proteg^en en la conducción de instrumentos, y le dejase^ 
hacer sus observaciones, colectar libremente plantas, animales, semijlaey 
minerales, medir alturas, examinar el pais &. Se embai^có seguidamente 
•en la Coruña con su amigo y socio Mr. Aimé de Bompland ydió principio 
ú sus viajes é investigaciones en el Nuevo mundo. Becorrió los territorios 
de Méjico, Centro América, Venezuela, Nueva Ghranada y el Ecuador. 
Visitó las cordilleras, los volcanes y los rios, ejecutando los exámenes 
facultativos que tanto han contribuido á esparcir verdaderas noticias 
geográficas del oontinente americano. Vino & Lima en 180S y en él Ca- 
llao observó la inmersión de Mercurio en el disco del sol. Bus tareas y 
reeonoeimientos ee estendieron al AHo Per6, Paraguay y 3Rlo de la Plata. 

Regresó él barón de Humboldt á Francia en 1804 oon mas gloria qoe 
viajero alguno, poseedor de una riquesa inmensa en documentos qne 
eontenian el fruto de sus grandes investigaeioaes, de sus deeeubrimientee 
y operaciones científicas. 

En 1928 emprendió su espedioion al Asia Central, cuyos reetútadOe á^- 
ramaien en Bnropa mucha Ins con respecto i loe estendidoe paisee ^ne 
faetón objeto do su cnrioeidad y eetudio, eontríbayendo no poco loe In- 
teeesantee mapaa que levantó^ 

Eeoribir una biografia de Mamboldt, dar raeen de sus traiftajes, de lee 
beneficioe y adelantoe que la iluetvaeion le debe, demandaria ani^ tarea 
nep e e ial yestenea, digna de mi autor oon^etente para tantafto aewite. 



a«4 HÜM-HÜR 

Nosotroc oontentándonos con ooniagrar astoa limitados reonerdos en hnU 
ñor del ilustre Tíajero que TÍaitó nnettnt paMi, cdneUioemoe repitiende 
ano de los notables elogios que Mzo en honra j aplanso de la eindad de 
Lima. Dijo: "qne había enoontiado en ella un gian morimiento intelee' 
tual, 7 una juTentdd dotada de rara faoilidad para aprender las oieneiae.'' 
. Snoomió loa precoces talentos de loa pevoanoa, so mérito literario y sos 
estadios en mas temprana edad que loa espaftolea. 

PabHeóae en Paria la obra relatara á las operaciones de Hamboldt en 
las Amérioos, bajo el Itítnlo de— Viaje á las regiones eqoinoooiales del 
aneTO continente, hecho en 1799 hasta 180Í. El barón había dado i la 
eatampa conanterioridad "La recopilación de obaerraeioaea aatronómicas 
y medidas barométricas hechas dorante dicho Tiaje.** Hotícias de las plan» 
taa eqainoociales recogidas en Méjico, Coba, Colombia j Perú." Bnaajo ao^ 
bre la geografiadelas plantas/' '^Beoopilaoion de las obseiYaoionesde xoo- 
logfay astronoDiía comparadas." ''Ensayo polfticaaobre el reino deNocTa 
Bapaña con atlas físico y geográfico.'* 'distas de las oordilletas x monv- 
inentos de los pueblos indignas del nneTO continente." La segunda de 
Mas obras f né redactada por Bompland, cayo disrie botánioo contiene 
mas de oaatro mil deacripcionea metédioaa de plantas oqninoooialea. 

Compaso Hamboldt un itinerario dorante el corso de so navegación 
aobre loa rioa de la América Meridional y en aos targoa Tiajea terrestrea. 
Bedaoté en Méjico en 1808 el "Ensayo sobre la Pacigrafia geológica, al 
cual unió ana memoria sobre la aguja de marear, la intensidad de las 
foersaa magnéticas, y laa peqoefias variadones horarias de la declinaci<m. 
Otres obras podrían citarse del barón de Hamboldt entre laa cuales figa- 
z«n él ensayo sobre la irritación de la fibra muscular y nerviosa» y sobre 
la acción química que sostiene la rida de los animales y plantea. 

El barón de Humbddt envió á Europa moeatraa del huano de laa coa- 
tas é ialaa peruanaa; hiso y mandó hacer per loa primezea químicoa el 
ftnáUaia de eae abono; y en distintos escritos llan»ó la atención de loa 
agricultores europeos sobre sus cualidadea fertílisautea. 

Falleoió Humboldt el afio de 1860, habiendo admirada al mondo per au 
aabiduriay conatantea tareaa, mereciendo reapetoa y oonaideraeieBea de 
loa hombrea maa célebrea por au ciencia y eatadioa. No loé meaoa apee- 
cíímIo en laa oortoa Eoropeaa en qoe deaempe&ó miaionea diplomátioaa 
con Uno é inteligencia. El afto 1815 ooncomó al Congreao. de Viena co> 
mé rapreaentante de la Proaia. 



■VETAM— SI* PA.DBV AauBTiN*i>i -ll cokpíJIu. di jnaua— Kació.en 
Pánami y ieatodió en Qoito deade el afio 1661. Entró á laa miaiones de 
Mainas en laa coales trabajó con fervorosa oonataacia hasta la edad de 
S9 afioa: Dióle moerte á pofialadaa en el de 1677 en el pueblo de loa 
Q«y9é, Vin: mulato qoe se había introdocido aUÍ, qoe torvaba la paa de 
las fémÜias, y á qoien el padre amonesto y apercibió repetidaa veoea 
hasta qte -se vio precisado 4 requerirlo para que aalieae de aqoeUa miaioii. 



HÜR 286 

Irritados los indios con el autor de heoho tan atroz, le dieron algnmuí 
lanzadas hasta que espiró. 

■VETAJM — ^BXi Hmmmwim Cobovsii D. FBAiraTsco~-<Gobemador ds 
Chiloe; T^ase el tomo 2? página 485, artículo Croiz, 

HIIBTAD# T ALXAH0Bá-*-D. Joss Lsomardo— natnral de Lima. Fué 
nieto de W Isabel de Santiago Concha hermana del primer marqoés de 
Casa Concha. Esta señora fué casada con D. Pedro Aizamora y Ursino 
4)orregidorde Tmjillo, hermano de D. Pablo, general de la mar del Sud, 
jr de D. José oidor decano de la audiencia de Panamá que sirvió interi- 
namente de gobernador, presidente j comandante general de Tierra fir- 
me en 1724. 

D. José Leonardo siguió la carrera de real hacienda: f né como sn padre D. 
José Antonio Hartado j Sandoval» contador mayor del Tribunal de Cuen- 
tas d^ Pera 7 miembro de la junta de montepio de ministros. Contrajo 
matrimonio con D? Inés Villalta hija del oidor de Lima B. José Antonia 
Yillaltay Nnftez,jde D« Juana Bosa de Santiago Concha hija del 2.« ma- 
trimonio áéí ja citado I"** marqués de Casa Conoha. D. José Leonardo 
Hnvtadoy D? Inés YiHalta fueron padres del Dr. D. José Antonio Hmv 
tado'7 Villalta prebendado del coro de Lima desde 1810, y que faUeoió 
de canónigo en 1828— Véase— A lomera y Ursino; y Chiirior, pág. 197. 

■intTAM T CHAFES— D. Joss— Tccino de Lima— Véase— Cartágo— 
cofndede— 

mJETAttfBClEUOTBI— El CAFiTAiTB.Josn— natural de Moque- 
gua^ familiar de la Inquisición: hijo del capitán D. Pedro Hurtado y de 
D* Antonia Zapata y Echegcyen. Testó en l.o de Setiembre de 1708, y 
islliació soltero. Mandó erigir en aquella ciudad el colegio de la oom- 
paAia con él título de San José, adjudicándole su hacienda de Viña de 
TaraTÍco, y ademas su casa habitación. Mandó que si en el término de 
ocho aftes no se fundaba el colegio, se hiciese una casa para Recoleto 
franoiftsana. Dejó varios legados en favor del culto. Este colegio en 1771 
lo ocuparon los religiosos de propaganda de Tarija. quienes salieron 
para España en 1825, año en que seestobleció el colegio denominado 
de San Simón, y después de la Libertad— Véase Pefialosa— D. Pedro. 






IIvbTAD# 98 BVMIKA- D. Andbbs— segundo marqués de Cañete, 

Wjo de D. J^ian, afamado militar en las guerras de Granada, y virey de ^^^ , , „ 

Kavarra. Era guarda mayor de U ciudad de Cuenca de Es^a, señor í " V 

de rásanos y montero mayor del rey; y habia serrido en los ejércitos de '/ - hf 
Alemania y Plandes. Fué nombrado por Carlos V. en BruseUs virey y 
capitán general del Pera por el término de seis años, contados desde el 

dia en que tomase posesión en Lima, y con cuarenta mil ducados de ren: ' ^ 
ta, siendo sucesor del virey D. Antonio de Mendosa que falleció en esto' 






M« HÜR 

euMUd. El conde de Palma y él conde de iHiTftveí 4 qnieaeg éiúgíá aaUe 
el emperador, se eeoneaix» de aceptar el cargo. 

Entre los dooomentoe inéditos qne hace pocos afloe pnbEoó Men- 
dosa, se oopia una caita que desde BeviUa eseribid «1 marqoís de Oafiete 
al emperador oon feoiía 9 de Majo de lfi6(« dlciéndole que en el Pera 
eTJsfcian oobo mil españolee: qne de estos tendrían repartimientos 489; y 
se hallarían sirriendo destinos y oíaos, A lo mas 1,000. Qne no nega- 
rían é esta cifra los que contaban oon la subsistencia; y qoe nn reeto 
considerable no qneria trabajar en cosa alguna, alegando no haber Te- 
nido ¿ emplearse en ese objeto. Con atoncion i este Gafiete proponía que 
pnesto que no se les había de embarcar para eepulsarlos, serta eonra- 
niente saliesen i hacer difereotee entradas para descubrir territoiioa 
deeoonooidoef en compania de reUgioeos aparentes para oateqnisar ¿les 
indios: también indicó él marqués qoe no debia dsrae licencia á ningún 
espaftol para Teñir al Perú, sin cansa muy se&alada. Bn la odeocion de 
Mullos, tomo 87, se halla esta carta y otsa del enqpeatador tf en h^a Oelik 
Juana gobernadora de la monarquía en aasenela suya y del rey F^üpe 
n, fecha á 87 de Dioiembre de 1556. En ella aprueba él pcoyeoto del 
marqués de Oa&ete preriniendo se «fieotnase en caso de neoeeidad, een 
tal de q«e se CTitáran males i los indios y se euidase mucho de sn con* 
Tcrsion. 

En dicha carta dice el emperad<» qne habia esouéhade i D. Antoni» 
Birera comisionado del Perú en la corte; y que este solioitaba qne la. 
gente suelta y libre que ezislía después de la guensa de Oiron, se saease 
de esta tierra, pues por no haberse hecho así anteriormentOi habían so» 
cedido los leTantamientos que se ejecutaron contra él drden y quietud, é 
título de los servioioe prestados. Ordenó Garios V se pusiese pitrnto re- 
medio» Teriflo&ndoee los nuevos descubrimientos y conquistas hasta Bm* 
piar el pa£i de aquellos hombres, conforme á lo pedido por el virey, y 
qne se prohibi^we la Tenida de mas gente de España. 

Al llegar á Panamá el marqués tomó residencia £ los nünifrtxos d« 
Justicia y á los oficiales de la hacienda imperial. Hiao algunas merce- 
des é varios conquistadores antiguos de Tierra Firme é idas de barí»- 
rentoy á quienes halló muy pobres, según refiere el PalentÚK^ y no oon* 
vistieron en repartimientos de indios, porque ya no los hfkbia en aqn»- 
yas tierras, sino en acudas de costa y aproveohamientoe. 

En esas circunstancias los negros que habían huido de las poblaoLonen del 
Ivtmo andaban en pandillas asaltando á los transeúntes y cometiendo ase- 
sinatos y latrocinios qne tenian aterrorizado el país, motivo por si Ofal 
j^ podía viajarse sino en número crecido de personas. Pensó el marqués 
de Cañete seriamente en cortar de raíz un mal de tanta graTsdad* y pa» 
ira conseguirlo se ocupó de dictar análogas y eficaces providenc i as. Hap 
libase en Nombre de Dios D. P<Klro de ürzna, caballero distinguido por 
su crédito militar, que en el Nuevo reino habia hecho oenquistaa y po- 
blado la ciudad de Pamplona. A este autorisó el vir^ y le dio comisioB 
de reunir gente para perseguir á los ne^rrae» someterlos y asentar la 



trftttqttiUdAdpdblioft. ürzoa aeiuffMd mndiot loljdadoft «soe kAbiui ido 
á^Tieonr» Fixiii0« de rasoltM de sos oompzomieoe en 1» goen» eWÜ que 
im.a2o aatae acaudilló en el Perd D. Traaeieoo ECamandes Gizon. Y el 
macquáa da Cañete en. ouanta yíó que los negros eatseobadoe j en ana 
abaros pedían se lee otorgtwen parüdoe^ declaró libree á todos loe qne 
hasta cierto tiempo hubiesen abandonado ¿ woñ amoe» pues ya los teniaa 
perdidos. Mandó que loa prófugos de ¿poca posterior, Yolviesen 4 la serrl- 
djunbre ó pagasen su valor. Que los amos que maltratasen 4 suaesola- 
Yoe no pudiesen negades- su libertad cuando éUos lo solicitasen median*' 
te el dinero que costaron. Y que los ne^proa yivieeen en poblaesonea p*-^ 
cíficamante j contraidos al 1aeaA)ajo* quedando e^editoe para contratar 7 
negoeiar con los españolea. Oem estas bases 7 dando rehenes loa negros» . 
se resta hleoió el drden 7 se peesentó uno llamado Ba^Mio qne se desia 
rey de.los.de su raiai mas á este no se le dio soltura» 7 remitido 4 Bipi^ 
¿ft^munó all4* 

Dejando el TÍrey arregjadaa laa eosaa del.IatmOj, salid de VBaumk 7 vi- 
no á pAÁta desde donde annnftió su llegada» ^e ee supo en Lima el JI4- 
da Hano de 1566 por conducto- de su sobrina D. Franoiaco de 1\f endosa • 
Sagwdftmente tomó algunas, di^poeioiofles reÍ€B»ntes ai reino de Quito,- 
T^eapidió orden para qne B. Pedro Luis Cabrera 7 otros individuos ea« 
sados en Ifispaña» saliesen del Perii 7 manchasen 4 reunirse ¿ sus muje- 
res en la Península. Pareos qne hube orden real para esto, i solicitud det 
algunas de ellas qne se negaron á venir & Am^KÍca á pesar de que sus- 
ma rid os les enviaron reeuxsoa p«ta su traalanion. Dioe GaroUaso que co- 
noció trss seño ra s que por no hafier este viaje perdieron, los repartimionr 
tos de indios qne les tocaba heredar» 7 tenían mnchos ducados de renta.. 
]>ioho autor 7 el Palentino refieren» qno el marques de Cañete en su 
marcha de Pinza Á Unía dispensó gracias 7 favores en atencian 41aa. 
<|nejaa.qne se le dhrigian, 7 4.lQe servicios no rsoompeneados. Sn esto el 
^drey obraba por célenlo para q|ie se estendiese la noticia 7 se aquieta* 
sen los ánimos alterados por el temor de los delitos pasados» 7 las des* 
f Wp fian a Hw qne las diaoordiaa civiles habían sembrado. Propagóse la vos 
de que el vire7 formaría un oonsejo p^rt-i^^liw compuesto de cuatro indi- 
viduoe, Francisoo Qmjmj vecino de Huáauoo» Iforenso Aldwfia de Arequi- 
Pí^ QaroUaso de la Vega» 7 Antonio Quiñones del Cusco; los cuales como 
conocedores del país le informsnan la verdad respecto de los pretendien- 
tes 7. ana de mandas: esta.nneva aunqoe falsa agradó 4 muchos. Salieron, 
bastantes personas 4 alcanzar en Trujillo al vixe7, quien halagó á todoa. 
é inspiró confianza 4 los receloBoe, prometiendo siempre no traer 4 la me- 
moria cosas pasadas. 

Entró en Lima el vire7 bajo palio en » d» Junio de 1666« siendo viu^ 
do de Boña María Magdalena Manrique. 7 6 los ocho días tomó posesión 
del mando, con solemnidad hasta entonces no viste» 7 acompañamientc^ 
en placas 7 callee, 4 qpe siguieron grandee fiestea 7 z«0ooiien ptibliecM. 
Icn^go envi/5 4 laa proyinoias cov^donse 7 misMroa d« juetícia^ 
^omhraado parfi. Chuquieaca al oidor AJIawimb pan^.di.CuiCcoalU- 



ét 



^ BÜR 

cencíAdo Bautista MuftoB, á quien el Türay trajo en mi fanúlia» etc. <Jo« ' 
locd en loe oaminos principales agentes searetos que descubriesen si loe 
espa&olei ó índice lleraiban cartas de unas partes á otras, k fin de areri* 
guar si se tramaba algxuui conspiración. Froliibii6 que ningún español 
oaliese de poblaci<m sin licencia de la autoridad, la oUal solo podría oon* 
cederla por justas cansas: así mismo ordenó que no pudieeen Toair k 
Lima k protesto de Ter fiestas 7 espeotáculoB. 

En una estensa comunioaoion que el marquái dirigió al emperador es 
16 de Setiembre de 1666 y se halla tamlñen en kw documentos de Hendo- 
aa tomo 4? página 84, principió por informarle que loe cidoKes BraTO de 
SakaTia» flantillan, Altamlranp» Cuenca j Mercado de Peftalosa estaban 
enemistados, 7 en tanta discordia que era imposible templarlos 7 nuK 
derarlos. Les biso á tres de ellos serías acusaciones por fiütas grabes en 
sus fánoiones 7 conducta, 7 de los dos restantes, Altamirsno 7 Cuenca 
escribió en tórminos faTorables. Pidió la separación de aquellos poique 
" estaban mu7 menudos, 7 como hablan estado solos 7 sin sdperior se les 

hacia mal tenello^ acostumbrados en el gobierno i consentir que la» 

autoridades librasen dinero de las cajas reales para armas, caballos 7 
** mercaderias. " Que se adeudaban doscientos mü pesos, 7 solo á la ca-. 
ja de difuntos sesenta mil: que haciendo entender á los soldados que el • 
107 lo debía todo á ellos, los daban por acreedores & reparttmientos: que 
á militares 7 Tednos se hablan hecho empréstitOB de la daja real en can- 
tidades crecidas, 7 que algunos Otorgaron obligaciones para pagar cuan-^ 
do se les premiase. Es yerdad que la audieneia haMa tenido orden real 
para que i los que hubieeen sonido bien 7 no tuyiesen como mantenerse, 
se les hiciera todo favor. Que al oidor flantiiHan por al^jario le nom- 
bró gobernador 7 justicia de Tierra Firme 7 se negó á ir creándose 
agraviado. Que las justicias de los pueblos se encontraban proreidas en 
sugetos que tonian indios de reparttmient09 7 en soldados que serrian á 
sus amigos: que en el Cuzeo el corregidor era GareOaso déla Vega, Tocino 
mu7 sospechoso por sus mancos en las pasadas alteraciones, 7 tenia una 
encomienda que le producía doce mil pesos, fuera de otra de seiitf mü qn» 
gosabé su teniente; con 0U70S recursos mantenia á muchos soldados cri- 
minales en la revolución de Gtiron 7 otras. 

Siguió el Yire7 participando en su carta al emperador, que los doma» 
corregidores didfrutaban de fuertes repasiimientoe, 7 todos sostenian á 
militares odosos provistos de caballos 7 armas, esperando ocasiones pa- 
ra vdver alas turbulencias: en Arequipa mandaba Lope de Zuaso por 
ser hermano del oidor Mercado, 7 6 pesar de que habia sido alferes ge- 
neral en el ejórcito de Girón. Creía él marqués de Cafiete que pasarían de 
ices mil los soldados que vivian de este modo, siendo una constante ame- 
aaaa ala paa pública; 7 esto después que la audiencia restableció el ser^ 
vieio personal de los indios 7 mandó pagasen su tributo según las prime, 
ras tesas 7 noconfcrme i las retasas. Bn orden i esto, la audiencia har 
bia recibido una cédala para que en caso de no cumplir los enoomeads-» 
ros con pagar loa tributoe ood ane|^ 41a noensa tasación que los modi* 



HVR »t 



{NM0 i U» iadkw fle oobmb» mM d»!» debido. Higo al «BfmvdiHr 

un* pintura ajarm^ate, «i aó a¿«rradoE% d^ 0ámáú eit qtté M haUa¥»^ 

▼izeinAfto «1 aneargaMe del nanida, por la iajnoraUdad, Uoeseia y «xeM» 

de Um aoldááOB. Ja citada carta y «na peeteñer de S de Vlwi&aaikfegémh 

tienen otiae maohaa cloeaa deqvs ttataremoe en eete urtficnle. 

£1 YÍrey mandiS gnard» en ea casa la artillería existente «a laciadAdi? 

y reeoget en lae pforiaoiaa y en Ice oaakios'lúa oteabacee y «ftdaae *- 

itaae qpe huliieee. EstaBy otraa pfOTidenoias q«e acreditaban teMar/ tcl»> 

'díaaáeetiagiúrlMÍdeae«aárqu6av>ypaKa ^le ee yrqpiieo ^o^bttMit 

xBacBpemonalmente y coatMier coa ríger á lee diaoolee y ocadee 

del Pera. 

Había ya coatroeientoe arcabuceros de la guardia del tireyv y 

tenüttdoloe leroiadeeápiéy ácabaUa»muMhSlkBiavnno4«ioá vaite 

ttfieíalae y eoldadee i qnienee por snoauloe anteeedeatee qnena deiVr- 

aar y deeterrar. fiUos fueren aeodiendo en la creencia de q«d iba 4 dar* 

aekrrepertinwento; y deepaeedo qnitMlae lae annae ce lea eavlí^eeect 

iedoe al Callao pcniAndDke A bordo dswibnqae. Ccat^Naeo entro eet«» 

bcmbree loe mas atroTidoe y desTergonsadoa que eo ha bí a n becbo meter- 

^eft las loyueltaB peeadagj ceno Diego Lepe» do 2alUg% Bodrige VíAch 

JoaaMaldonado, Lopedo2uaae^ loo PaloaMree» Peloiaeq)Bo» Choanlo 

BÜTcatro» ^aa de Merlo» Juan Parcel y iUafuetto y otroo baeta 87 qa» 

tiuuiáó i Bapaftai £1 viioy balMa propueeto i 2niUgaque aoc a aa w con 

IX Bcatrhi flantilbia aobrina de an ddol^ la «nal eaa tiada* bien paaeai • 

da».aia bi|ce»y tenia na repartúaienta qao Talia alete aaól peaea» y Toiatt» 

^nneo mil ea caataToi y otree bieaaa. 2(oft|ga le eenbeató %b0 ao lo ban»' 

bámorqaopcraoflH^Jwaolodíetadeeoiaert aíaopar anaaerrieieiiiy 9010^^ 

aai qae alcanaaeo pripaio tiiajaiiía del nialatiaoaio 

Paloiaareadelaale do variea y con palabraa daiaobaUapedUdo ai- 

iaew|Béa ana buena leeotapaBaa» djeiéndole gao ay acepté 4 lea oidono 

^M^rqyartwnento de dos anl paooe anaale» peryw wio aiifitoeoraai-iaak 

jarea. SI capitán Ni&o rebuatf también la encomienda de Aohacaehe qno 

rentaba aoMo doaeía^mil peeea. Dooia el mar^pi^ do Caóloto que "qoita- 

** daolaagaiaa todealoa desaa* qaocUroa eapaatadoa aia aaberai cataban 

"^encíeloóon tiena." Y cato anoedid cuando aietodiaa antea el Kooa 

«iadoBaatístarMttños oowegidiMr átú, Onaoo "aa baibáa dado taa^ baeaa- 

"^ftl^ffj. qao nprahflailitf do anolio 4 loa oaiMtoaQa Juan Piodra-bíta yXo" 

maa Yaoqaea quoftguraronniucho en la roFoludon doGiroivy loa biio' 

degaHar amaneMendo ano caboaaa daTadaa en el rdüo.*' i^ aegoida lui* 

abofcado imoftnial Pavía yAloaao Dia^ notable por auamaloa hachoa» vih 

tetan do con el auamo Gtiroa- No contento con cato el narqaéph oriaa^ 4 

loa oorzagiderea que codauno Bwndaae ajusticiar 4 loa maa pervezaca y 

peligioaca de loa ofioialeo tarbaleatoo qne bubieao en ana raspectivoa 

territonoa;y qno 41oa «e B t a nt ea loa coadenaaen 4oerm en galcraa. Eje* 

ontiMlo cato 4 peaa» de loe indnltoa,,el virey hiao reparto do modoradaa 

on-beBoflcio do- abraaoa miütarea dio mereoimieatOr di¥i- 

87 



« 



<« 



3M HÜR 

diendo 1» dndoittieiida de aqael capitiaa Vadqitez que era de trece uSl pé^ 
toe, j otras por este tenor. Premió Á iarátiáos y Tindaa inTÍrtieiido Tein-' 
té j tantos mal pesos de trtlmtos ^aoos. Mandó al corregidor del Onzcof 
hiciese ahorcaf & Ids diesisiete que en 1568 conspiraron j atacaron al* 
qnelo era Oil Bamirez Dáralos; y al participarlo al rey le dijo: "espero' 
" cada dia qne veng^a él golpe, porqae allí donde nacen las alteraeionesy 
" allí parezca la mano de la justicia y el castígo. " 

Según lo que ya referido, el marqués de Cañete adoptó por principio 
gabematÍTO un despotismo sin límites; pero salv j de este modo la so- 
ci«dad saaaa y el país en general. Dejó estinguSda x>Or completo la anar- 
quía ya insoporfcable, y que renada por él desenfreno de los ambiciosos 
que disponian de una soldadezca crimíoal é incontenible y no respeta- 
ban autoridad alguna. 

Bl oorregider enviado al Cusco preguntó á su antecesor Garcilaso de 
la Tega en el acto de recibirse, cuanto producirla el derecho de cada fir- 
ma^ y como le contestase que no lo habia cobrado nunca, ípepuso que no 
esa bueno perder loe emolumentos cualesquiera que ellos fuesen. Bsteí 
o(doquio desagradó á los cirounstantee; pero Garcilaso tenia propiedades 
y un TáUoso repaartímento. 

El Hcentíado Altamirano en Chuquisaoa hizo ahorcar i un anciano, el 
ca|rttan MalPtin de Bobles, hombre rico y cuyo repartimento producía 
dieciseis mü pesos: había tenido parte en la deposición y muerte del vi- 
rey Blasco Nuñez Vela; pero el perdón que otorgó el gobernador Gasea 
le garantizaba para ririx tranquilo. De esta ejecución fué también au- 
tor el Tirey marqués de Oaftete que llenaba su designio de esparcir el 
terror para afianzar su dominación. Bobles era maldiciente y eensurába- 
fld virey porque en una circular trató de vo8 yáe él á los corregidores, po-' 
niendo en el sobre "al cofregidor de tal parte." La descortesía del rirey 
eauflóestxftfteitfa, porque aquí antes de 1& pragmática de las cortesías, los 
nobles y los ríeos esoribian dé esa manera á sus criados, y asi critácabanf 
al Tircy, especialmente Bobles» que dije: "era preciso enseñarle buen» 
orittnza." 

' Cuando aconsejaron al 'rirey mandada informes at rey ó acusaciones 
centra los desterrados, dijo que iban & la Península para ser honrados y 
givtíficados por sus seiricios, lo cual no conyenia hacer en el Pero. AI 
mismo tiempo favoreció con dádivas aunque cortas, á otros que tenían 
swvidOB, pero con la condición de que se casasen con espa&olas, que ha- 
bla muchas por entonces en el Pero, y ano pocos pretendientes les sef^ló 
la mujer con quien debían enlazarse, sobre lo cual cüce un escritor qué 
el Tírey no conociéndolas, las tenia á todas i>or honradas y hx>ne6ta8, 
<mattdo muchas no lo eran. Agrega el mismo autor que los espulsados 
eran hombves de servicios, que no fué justo castigarlos después de un 
perdón general; y que cuando dijeron al virey que irían á Bspaña A que^ 
jarse contra él, contestó qne nada le importaba: que un año tardarían 
en ir, otro en negociar y otro en volver acaso; y que aunquo trajesen 
proTisionetf del rey, él las besaría y pondría sobre su cabeza según esti- 



HÜE 2»l 

1q, diciendo qne las obedecería, pero qne ú «u cumplimiento no habn^ 
lu^far. 

Proyectaba el marqués de Cañete, j lo comunicó al rey, penar i los 
▼ednofl pudientes que fueron adictos al rcTolucionario Francisco Her- 
nández Girón, sacando de todos ellos doscientos mil ducados, ó mas; pa- 
ra lo cual i>odia bacerselea comprender, que por ese medio se les hada 
merced de la vida ¡/ de loe hknee que lee quedasen: el primero á quien se obli- 
gó á esta contribución fué un Villalobos yecino del Cuzco que entregó 
ocho mil pesos. SoUcitó que el rey confiriese una diócesis en España al 
itrzobispo de Lima D. Fr. Gerónimo Loaysa, dando por razón después de 
alabar su persona y servicios, que le querían mal por la parte que tuvo 
en la distribución do encomiendas que hizo el gobernador Gasea; y que 
aparte de esto quería manifestar quo los gobernantes se sometían ú su 
voluntad y dictámenes. Pidió al rey también que se mandase de Es* 
paña gente llana con sus herramientas y útiles de sembrío y labranza, y 
no con armas para batallar. Exigió se le remitiera un buen parque de 
arcabuces y coseletes; y recomendó al rey para obispo de Charcas al 
Fraaciseano Fr. Juan de Aguilera. Fué de parecer no se crease audien* 
cia en Charcas por innecesaria y no haber pleitos, siendo suficiente la de 
I/ima; y opinó qué en Chile sería útil fundar ese tribunal en atención ú 
la distancia y otras consideraciones. Por lo demás Cañete decía al rey, 
que bastaba con el gobierno de uno "que aunque lo haga ruinmente lo 

har¿ mejor que tres ó cuatro juntos, siendo todo cuestión y pasiones 

por sus amigos y un tizón para la tierra; y asi la verdadera provisión 
** es, un hombre escogido de cordura y letras en los Charcas, Quito y 
" Cuzco. ^ Tratando de la provincia de Pasto y de que en ella se ref u* 
giaban cuantos eran perseguidos por sus crímenes, dio al rey su x>arecer 
de que se separase del Nuevo Beino de Granada y se incorporase al ter- 
rítorío de Quito, cuyo gobierno estaba mas cercano "para deshacer aque- 
" lia ladronera que siempre vivía allí armada. " 

Escribió el virey al corregidor del Cuzco y <C D* Beatriz Coya tía del 
Inca 8ayriTapac y mujer de D. Slanclo Sierra de Leguizamo, para que 
tmtaeen de reducir á ese príncipe i qne saliese en paz de las montañas 
en que estaba y viniese á vivir entre españoles, promstíendo hacerle 
largas meroedes para el gasto de su casa y flamilia. Sayri era hijo da 
Manco Inca, y por tanto heredero del Imperio. Bnterado de los mensa- 
jes qne se le envisnon, despnee de tomar algunas seguridades y recibir 
los regalos qne el virey le dedicó, convino en dejar las montañas de Vill- 
oabamba» y aeoptando loa ofraoimieatos del marqués vino Á lama y se le 
seoibió ea 6 da fineieo de 1560. Aqní rennnció sus derechos - al trono, y 
se le dio el titulo de Señor da Yocaj y una renta de maade dies mil pesosu 
pcooedentea de los indioe del rapartímiento qne tuvo Girón, y de «tra 
pequeño qn» fué del hijo del marqoés Pisaero^Véaae Sayri Topao^-*^ 
Véase Vivero, U, Fr. Juan de— 

( El virey marqués de Cañete diaemtó del tratamiento de eKeelMoia>y 
en su ÁpoQA. tomó la oaaa de los gobernantes la danomin loion de Palacio. 






Gl creó on 9 de Mayo de 1557 las tres eompafiias Teteranas de faerfA 
permanente: á una de 50 plazas la tituló Gentiles hombres lanzas, j h» 
otras de aroabdceros con cien hombres: estos con 500 pesos anuales cada^ 
uno de salario, y aquellos con 1000; unos y otros con la obligación dé 
mantener sus armas, y los lanzas, ademas, sus caballos y molas. Por ca- 
pitán de lanzas nombró á su deudo D. Pedro Cdrdora Guzman y por al- 
f erez al capitán Buy Barba; y por capitán de arcabuceros A B. Gknnes 
Cerón. La tropa vio en el prest señalada un equivalente de la renta de 
un repartimento. Aunque en 1551 el virey D. Antonio de ICendoza creó 
una oompaftia de alabarderos á semejanza de la que ooo pernúso del rery 
formó A mismo en Méjico; el marquós de Cañete fnó el que Tino A orga- 
nizaría formalmente en 1557» y asignó á cada uno de los dnottenta ala- 
barderos 300 pesos anuales. Hsta era la guardia de la persona del virey 
que se situaba A las puertas de sus habitaciones, y que en las asistencias 
públicas marchaba en dos hileras A los lados de su carroza. Se formó á& 
gente nueva, porque á los soldados antigaos no les agradaba tal género 
de s^ryioio. 

Pura PMW^ dichas tropas, las primera^ que hubo estables en el Perú* y 
wi^^ ^ ^lamarpn "guardia cqntinT^k'% cpzisignd el, '^rirey la renta d» 
X1^50P s$y909 d^ ^ ximve re^l^ ^P^ W piejores encomiendas yiMsantes. N<> 
t^lE^ f»9cq3W ^ ^ «no^Mni^E^dfui perpetuas^ p^ro ól ai^tpriy^ndose oo^ 
W V^V^ Í9. W^J^ ^^^^ 4H^ l^ pxev^pia t>qscfk9e medios de 6pns<^-: 
^ jr rmui^^rar i loy h^fwenaéritos, f^dí>pW est^ arbitrio. p^r«^ f^ten^prlpsi 
jf B$MH)^lQf^ Qo^tp ^m«|rq\|é9, ^9 ^V^^ di6^ s^gon r^fiw» Solorz^q, 
íteW»W?PWÍop(í**.4«fPWl«»9«tl«wt^ yodo^r q^e txajp paca. 
9A>T^^^^9c ^n^. ^ ^9»í^ d^ cj^ue e^ rey deda^rsiste nul<^ Iaa ^e otórgif 
cu^»ii^ (a^BQ(s^ y% de a^^ ^ula re»I reprei^diótir 

4?)jepqf;4«^)3V9l9Uí..4^ptn^. 9^^ ^ ITWIK^ ^' Migv«i MsB^ 

Filipon que tenia seryicioa heclio^ en I^ojrppa^ £1 r^ declaró, qu^ ^ot 
^IN^t® Sft «9^i;í^. r»pO(pi p ffly»8 t de e^te género, toc^abm ^ ^ifowiv^ 
l^pzfli» <& P9t>l«^U3!m M ?9r<i^ 44«^, W<» y d$«s^dieíit«^ d« e^lgí^ 
mas benemáritos* 

]|4mó.d«kl6ie.9MW»«9«n!tvBpM^ plíiMm da oMffraw «1^. 

PM al «»OWWQ0Ír 

Bl ipasgaiada Oaftsto «awi^saMla daajanaawiqpg two Un tsssi 
trostetttos aroalMMss de loa que klao ssoogev. ia proveída dD«ci « a tM 
ftn«basa«pdlroca«lab«nida«R Mm% áos ci i t a s pi<w y diaa pi s m is da 
artiMeiia qua wfaosloiió ftiMa dalasqvataididaqiif. Baooa riaD d& es» 
tep««qiieá>9lBieBadeB«SM>,ofieialiaftélig0iita. DimisiT^fl 
de las autoridades de justioia, y á los norntaBadoapaca esta otaM da 
Cps, las dl6 instcuodonM y. oídsnaasas ihra al Iroea tsato qoa habia» da 
v^i&Ua Um. indios. OoaaMtirt Isfldted áV»aoaMUaa pasa que 



HÜR »s 

dt ftlU Vw pMttw 

MjMid6 qa» los slgMWÜMisosxio Im ptoy yo acalo» gDbcnMdoras «no 
los «MMqngidaMflu GaAote advirtió que loe oidoret por timo jttsgabMi b» 
fiiBM «i 1.^ j«Miá-^»t^»^ Iq emj artiMnnn de ser a/geno de en rango^ tesia 
JUMAwiientea giaveí» fMvqne iaiiniem ea favor de sus f alloi apdaokM^ 
.awM|Be ae noMbcacMi Meados sopleniteB oomo oonjueoee. Por arto majl 
▼ió qiie dichoe oidores no conociesen de juicios ciTÜes de 1? iimtftncia <|«s 

flnsniwid al MSTutÉis á las oomtuüdades religiosas para la ttUrioads sm 
tsaiptosi dá6 á la da flan Agustín 400 pesos, ala de San Vcaneísoa «00» 
JOOiQnaaM^^alCSwMofiOOyáladeQaitoSOO. Por dos a&oa aanlM 
«SK 600 pasos al colegio qae se ediflcaba su i^nüo. El lej había sonoa* 
didoal osMf^mto de flanto Donungo pos trss aAos, una ssignanien 4e le 
qna nn sss it ass el enlto para viao yfuMite, y el yarey entendo de «pM A 
igisnai se Isa otorgó lo nitnio por ocho á aas aftos^ la prangé 
otsos tsss álss domfaiaesy mandando que este gftsto sehiaissspet 
pnesel precio del Tino snlris deinHsiadiff 4 Tooai- 

liaoiio jnt e s é s ínmó el margnás en que se o oiistrttj r eB en gol e ta s á qno 
pndieran destóuBse los reos qiie se eendenaactii y pidió ^ Méjíso y €hMfc» 
tsmslii se mmitiessn los qoa allí taian ssatendadoa é la Misma psnai 
CMa otiles las galeras para oavegaff á remo hasta Chiles povqne bM na* 
¥08 do Tela empleaban entonóos en los Tiajes qno Itomahaa do oobidii 
lasgoa dias y mo s os . Pon el fln de soe o wfsr las noobao famiHas indigon> 
«sa qno había en Lima» f osmó el Tiroy «na kermoAdad do beneÉoonoii» 
psnásado sA Üroato do olla eoaw mayosdomos i doo oomotoiairtea do bno* 
aarepntaflioniydiópoxafoado 600 pesos, y oado meo 800, tománAoloe 
dol piodpoto de los tributos TOÓOS. TMnbiett fomeiitó laesoaeioiiypoON 
greoo de dos colegios, nno en IVo jiUo y Otro en lima» para eiiooflSTiw 
dolaJnToníto^yparasapiogBSso dotó oún 60O peooo A oodo uno do los 



BspidióolTireymarqnósde Caftete lasprfmoms prwidenoi oo dieta» 
dos pam osoa» tropas de milieias, bion qne quedaron sin ovganiaaMepoi 
iatóBooo Vnndó en Lima oea la donominacioa de Son Jmm de la Peni* 
itneia» nn xooogimionto paraensoftary odooar á las mestlsas pobioo btjai 
do loo oonqoistodoQres y á otras ñiflas natoralos del palB« Blreyeropa* 
toon del sstableoimionto» qno llegó & tener solares y oháoosos, gaaadot^ 
«MiaTos y Tarias mandas procedentes de personae piadosas. SI TlMy hi- 
%> dar del piodneto do tributoe Taoee, 1600 pesos para la f ibifai^ del odU 
fteio y 1000 cada aflo de renta. Sata casa que se fondo á cargo de AoA» 
€tetatfna ArgttéUee Tinda del lioendado Cepeda, doeayó por haber imM^^ 
dado el' Ooneejo de Indias aaprimir la pensión qno le estaba soflslada m 
local slrrió Inego pora asilo de mujeres, y en VSl^ae compró paaa la 
gni^ o w idaddO'flan Marcos.^ Fdmtf SMdaiUe, Boña J^iooo. 

Enl8deAgosto do 1657 relerd estOTireyal oon^mito d» Sonto D«» 
mlBgodohfrdUigaoiondopagar 600 pesos annolesd la lífiiTeíoldadt y 



« 
ti 



294 HÜR 

•n ra decretó se ven estas palabras: "acatando al biea, utilidad é enn»- 
blecimiento que se sigue á estos dicbos reinos de que baja el dicbo co- 
legio, 6 se léanlas dichas artes é ciencias é que ea ella se sirve á Dios 
*' nuestro Señor é á S. M.. .. ó por virtud de sus reales poderes que para 
*' ello tengo, señalo y sitúo perpetuamente 400 pesos, é mando etc." I>ié 
así mismo & la Universidad la renta de un repartimiento en Jaujs; pero 
acerca de ella se suscitó pleito por persona que representó mejor dai. 
recho. 

El marqués cuidó de que en los pueblos no faltasen religiosoa pava 
doctrinar ¿ los indios, previniendo i los prelados nombrasen sacerdotes 
<le buenas costumbres. Probibió severamente que los clérigos oomeroia- 
sen é hiciesen tratos con los indios en los lugares de sn residencia, por sí, 
6 por interpósitas personas; y que en ninguna parroquia se juntasen frai- 
les de distintas órdenes religiosas. Tomó providencias para reprimir 
abusos de los caciques que robaban y oprimian á los tributarios con la 
mas desenfrenada codicia. Hizo poner aranceles «n los tambos para que 
fuesen razonables los precios de loe comestibles; y ordeik5 qne ningún e»> 
pañol pudiese estar en algún tamba mee de nik dia. Dictó decretos paca 
que los indios de tierras frías no se trajesen á lugares ardientes, ni loa 
naturales de estos climas fuesen llevadoe & otros opuestos. Pidió al rej 
disposiciones para que se enviaaett al Fsrá negros y herramientaaque pn« 
diesen servir en la i^fricultnra. 8e centxaje á establecer rentas de pro* 
pios para qne en las ciudades se atendiese á la mejora de los puentes y car 
minos. Bepresentó la urgente necesidad que habia en el Twá de una ca^ 
sa de aoa&ar moneda* por los grandes embszasos que ocasionaba la fslta 
de ella» lo cual oedia solo en provecho de los grandes, negociantee de pas* 
tas de plata. Pidió se mandasen empleados de Espafia, y los enseores, má* 
quinas y demás que era preciso; proponiendo la ciudad de Arequii>a co^ 
mo el punto mas conveniente para establecer dicha casa. 

Desde la muerte de I\ Pedro Valdivia» la preponderancia de los in^ 
dios araucanos progresaba Á causa de las discordias de loa principsles ca- 
pitanes Fraocisoo Villagran y Francisco Aguirre que se disputaban el 
mando á qne ambos creían tener d^edio según el testamento de Valdi* 
vía que después anuló la audiencia de Lima. Hsbia nombrado tres p»* 
ra sucesores en virtud de facultad que le dio el gobernador y presidente 
del Perú D« Pedro de la Qasca. Las ciudades eligieron por justicia mayor ú 
P. Bodrigo Qttiroga; y como al regresar de España bubieae fáUeddo ea 
Taboga Gerónimo Alderete que en primer lugar era llamado á la sooe* 
sion y fué nombrado por f'elipe XI; el virey marquós de Caftete, advir- 
tiendo lo urgente que era enviar á Chile un gobernador que llevase f oer- 
sa y auxilios suficientes, bizo el nombramiento en su hijo D. GhuKsia Hur» 
tado de Mendosa que tenia veintiséis años de edad, asignándole de sueldo 
doce mil pesos. El historiador de Chile Gay, dice que llevó de aodi- 
tor de guerra al oidor de Lima D. Hernando de SantUlan^ y el marqnóe 
de Caftete en carta al rey indica, que puso i su lado como teniente al fie- 
sal de esta audiencia D. Jnan Femandes» ¿ quien tava que rogar penk 



HüB M«. 

t|ui» «loeptaia el eatego, áánáolm la reata da oínoo mil peaee. Bl viiey en 
carta al rey le maomptAó urna infoafmaoíoa muy deefaTotable al primer 
ofañpo pxeaentado pam Santiago D. Rodrigo Qemsales MarmolejO; y le 
pidió proreyese esa mitra en persona de bnena TÍda y ejemplo. En la 
xÉiagna oomnmoaeion avisando al rey la diiádeineia escandalosa en qne se 
iiAiii^hftji el arsolnapo y el obispo del Oaioo, eaya daftosa enemistad te- 
nia trasoendenoia fottesta en ambas dióoesis y en las eomnnidades reU» 
giesee, le propaso que el Pontíflee enviara al Perú un delegado pera qne 
jnaigaae estos y otros asuntos edleslásfeioos é impusiera los debidos oasti* 
gos, y oonoolsse de los pleitos de los matrimonios y de los que se apela- 
ban á Soma en atenoion.á la distancia. Agrega que ningpin <d6rigo debía 
Tolrer k España, porque en cuanto reunian seis ó siete mil pesos qnsrian 



Bisposo él virey la f qpnacion de iññohoe pueblos reoñiendo familias 
diupeiwsii Envió espediciosies para conquistar dÍTersos países descono- 
cidos, y Ina encangó é los ei^itaiies D. Qomes de Arias, D. Juan de Sa» 
linas y D. Antón de Ozoayo. Encomendó igualmente á D. Podre de 
Vnua la conquista délas Amaaouas, para lo cual llevó quinientos bom» 
bres bien armados y montados, babiendo muerto en ella trágicamente á 
AMÓOS de los sayos. — ¥óase Ursua. Asimismo proveyó por conquistador 
de los Obtri^nianos y de los llanos de CondoriUo á D. Andrés Manso el 
onal pobló en esos lugares, y i los dos aftos fué muerto por los indios con 
toda sn gente. 

• En «1 periodo de ^este vir^ renunció el tiono Carlos Y (16S6) con eu^ 
yo motivo ítaéiproelaEinado en inma FéHpe n el día de Santiago, 25 de 
JuBode 1657, y para esa ílasta se labró moneda por primera tm, la cual 
decia en letras abrsviadasy en latín <^lUipoy Mariapor la grada deÜMoe 
reyes de biglaterra y Espafla", y por el reverso "Pilipo rey de las Bspa- 
ftas." Hizo la prodamadoa él marqués de CaAete sobte nn tablado en 
loepamjes mas pábüoos; y batiendo el pendón dijo en alta vos: "Casti» 
Ha Castilla, Petú Perú, per el fiey B. FéHpe nuestro Seftor**, deiíAies de 
baber leido Pedro ATe»faifio oecribano mayor de gobierdo y de otfmara 
de la audiencia, laacartas del emperador Carlos Y, y de sn Idjo Felipe 
n. ia tireyyelnrsobispo tomaron de una nivilla de oro las mene- 
das y la» atrojaron al pueblo. De regreso entraron en la Catedral y p«« 
deron él penckm de Bepaikk y él de Lima en el altaat mayor. Hubo pro» 
cesión al rededor de la iglesia y se cantó mSsa^ Saatáago predioándoo» 
sermón. Después yolvib el -vir^ i Palacio con el aeom{>aftamiento, que 
fuá la audiencia compuesta de los oidores D. Meldüor Bravo de Saravia, 
b. Pedro Mercado de PeAaloBa, D. Qregorio Gonxales Ouenea y fiscal D« 
Juan Fernandos: el algnaoU mayor Luis Huftes Yela> el factor Bemar» 
diño de Bomaní, Juan Muñes Bleo tesorero y Diego Montoya oontadon 
él caballériso del virey Diego de Bptfabona, el Cabildo oon el corregíde* 
Sebastian Chirinos deLoayza, loe alcaldes Gerónimo ée Silva y Mnfton 
de Avüa; Melebor ]foizaela alguaeU mayor, los régid(»es Nicolás dé ^«. 
vnra el tí^o, SVandsoo Ampuero, Martín Tañes de B s^nMi n , Joan de 



m mu 



y JtfcMt yteüMftdgi met ÜMum Mayor, Mfaol—é» BÍ¥iaB> ««o «Mtms ]!■> 
%kl)»ci|Mndondel»fll«4AdoMlMMttiM<d«lTCyyted«Li^ FMfao 
éé Córáfpftk nuidAb» 1«b g«nlU«i booélffM de obiilloria. OoaoarieapOK 
«I anobA^K» D. F». Qevdnimo de LdeysÉy el pvovÍMr ÁfrnstíB ícxím^ el 
elMiACM Doniíigo Herqcdu, loe denánigoe Jin& Iioeaoo, Bedro Mejle». 
Fiídro VütftTeMke^ Barix^omé Leonee, y loe eorae gmneieee Yiiliemw 
y Diego BodfigQez, todos á mala» Hobo otro eefcendarle con la Saatiet» 
maVifureaporiiiibidoyporéletfofiattfeiaffea^tol.- Bn aalüda ae ki* 
ee eoia aneptaado 7 reeooooMBdei al nnnrvo rey» eieado tealiigeía el gebep^ 
■aáer B e di ij|o r<3 uule e f a e » el eo«tadoe «Migrer de oaentae Pedr^BoAága e a 
tertoDaneeo y otaxMC 

Contrájoee el TÍrey á tomar praridenoiae para el aumento y pi. o t e e > 
derlaagrioíalfaraedilaooatadel Bwdb Baeaeaáloae «i6 arihírel 
dal»eiBBeba'devi*oettLmiaá60apeaoa, y eato did neMiea ú 
^piÉ nanáacto CbxaaMtee eanm» k ffÉpeia per videe- qae laege ee Amif* 
íaK>» de Caitariae.r^yéaaa Oaravaateei 

AMtaekelMolioeiHHaUeadeki^poefcdalBaz^plSede (Meta 
ke iigtáB»t9Bc el éearwliirimientA del aaogne eia 
Xianqne QeM9<e^ 1667. La eaiatios del jie^ado pomtív«di 
éfteak»eapiteI^t^o(«iixléal]to8Mk»D. Metftitt Ta6e» da Seltfada eft 
Mtt»ciaaMapMwedeé'é6»aiaeÉemliiy»itohibíeiaa dé^fiertf deitoéhiovv 
á loe indioe. Le eeñaUS eos atribaoioiiee y la diatribacion da laa ageait jr 
dé^iMo ^[ae cadn aa»el Qabad^roiewiae id iaea. La tiMdajám da 1» 
¥Ma de Qaiete en a ie wm- ia di aa eaas pe» la eiM¿ y el repatft» de la» 
H a n i ne o emiae a ó 4 Oerfakii» ZwftMM. Bl pttehle líejo da Cadeteae 
a«nria6<ftelteM«Bu>ta^dftl607. Hisotaidaraáaúlnelavill^daSaata,^ 
dee*d»8a«UlCaflSad9UJPlMrmDa. I* effMBiffi del iMMpitat 4» Sa» 
A« diH e' daLiiaapait»laaMeiahdeeeiiaftoiei^ fai étoa del víKvy «^o» 
láMttl^eladifieíe^lA'aaitfAéiaBtM.leaeeúníóeQ» ittdádlvao» lapoav 
ta|»elpakoiUKtedeLHyylositfelótfaA raglamekto. (Yéaee Hoiidev 
B qpa d e r o» y MoBtoa^ Jmaeiae^ Diepai»eaeo na ir ya eea^aadieliDl>oapi>^ 
trf We eédiveaee de loe ewf eradoiae Bioae Viraofleha, Tepaa laea T»' 
paayíy HaaiiMi Capaei y leadeHaaM^Baata^y Mnma OeUo». miQBrea 
é»loe dea priana K i» eetee ai tai í a e kaeatió del Oimoepo«4MeBrdelTÍr 
iy el #MaiBgidor líeeaefade JX R>h> Oaáegartg y a» aatenranoa deqsdMft 
eA tfm^Aft lea onurine itrilliee^tal 

Sa el aiaagwtafke' mandé faüder el mai»t<<n la «Éodad da Ooeoea ¿ 
lataadianwfceadel aatigste látiO leal da Xemebaiaba Hoftaaoo había le- 
o ilíft i dfclyiy eltitale da moy aoMaymay lealeiíalad eoaeeend» de 

Bfc d g ia w Mi ea Llüa lea loligknee «i^aetiaaa ua^ beatoM 
>dft Hw & dt lea Betnedieiv ^pae deepveafin» ^aovel-moiíaatenia 
ifl aaal dio el tjaey mtifhae ümeBaae. 9iioa aegociaa- 
ita t Oaaao Meige» ienipaft ia pu^ detftgwar k^ lagnva deUrooe, oqb 
i0oh|eta'd*flMiarl»giafteadeB»da<i»»4«a Use iabneor el emperador 
f^i^mpara tülanmlmirél ffyt^yVtpí^^ti pffnoijif tionideixv J ^ 



HÜR »7 

Weofti lublámús en él utíoiüo Hiunoar Inoa. Los de 1* empresa tuTié- 
xon que alMadonarla en breve, porqme «Meado itn sooabon les loé inipo«- 
tSMe romper las rooae de pedernal oon qne ae encontraron. (1657) 

Bmpestf en 1568 el ejerdoio de la jnriadieoion de lee eaoiqnos, qnienet 
luibian de comprobar ante la audiencia sus derechos como descendientes 
de los anti^rnoB onraeas. En 1568 áS6 de Abril, recibió la andiendael 
sello real enviado por Felipe II y cayo conductor fué el oidor Uoenoiado 
flaaredia: por entonces se creó el cargo de canciller guarda-sello oon ttt 
registro eapeoiaL En 21 de Setiembre de este año murió Garlos Y, ¿ 
quien se Inoieron en Lima suntuosas exequias. En el de 69 se fundaron 
las ciudades de Mendosa y Osomo de orden del virey, y fué erigida la 
real audiencia de Ghuquisaca, siendo su primer presidente el oidor de 
lilma D. Pedro Banüres de Quiftones. También se estableció en esta ca^ 
Ipital el hosjNltal de la Caridad para mujeres, y la albóndiga en que se 
reunía trigo, mais y otros artículos en gran eantidad^para Tenderlos al 
pueblo equitatívamente. EstuTo situada en la calle denominada del Bas* 
tro, con una placoleta delante* En el año de 1660 se trajo y plantó en 
lima el primer oIíto (véase Bivera); y se cosechó en la provincia de Ca- 
tete el trigo cuyo semilla introdujo Doña María Escobar. En el tiempo 
de este virey se biso el primer puente de ladrillo que tuvo él rio de Li* 
na, la iglesia y la mayor parte del convento de San Francisco de esta 
«i^tal. El marqués de Cañete sancionó muchos reglamentos para siste* 
mar los ramos de industria, imponiendo deberes y requisitos para su 
ejercicio á los diversos gremios; y no olvidando ciertas exigencias de po- 
Mda» dictó medidas represivas conducentes & la segfuridad y conTenienoia 
de los Tecinos de la capital y del campo, que mandó empadronar, así como 
itodala dase indígena; y en 16 de Enero de 1667 dio reglas para las obras de 
aIbañilería.La audiencia sancionó otra ordenansa sobre negrosprófugos y 
jornaleros en 12 de Octubre de 1660. Señaló él marqués á <»bda regidor 88 
pesos de renta que años después rebajó el rey & 16,000 maravedís con ór* 
den de descontarles un peso de oro porcada dia de inasistencia. Asignó 
160 x>e80s al regidor que llevase el estandarte en el paseo anual que con- 
memoraba la fundación de Lima. En 1660 di6 el virey dos varas deal- 
4Saldee de la Santa hermandad é los dos alcaldes ordinarios salientes, y 
quedó establecida la existencia de esos funcionarios. En Abril de 1668 
adjudicó al cabildo formalmente la renta de la correduria de Lonja de 
Lima y él Callao, de la cual gozaba desde la fundación de la capital. Lo 
aprobó el rey, y el marqués reglamentándola mandó se obtuviese por 
medio de remate. Este virey en 28 de Julio de 1660 prohibió hacer y 
Tender chicha fuese de maiz nacido ó remojado, y fijó castigos contra la 
ebriedad. Espidió también una pragmática para el luto por personas 
reales; y unas ordenanzas para el plantío, cuUíto y comercio de la coca 
que el Tirey Toledo mandó después llevar adelante imponiendo penas á 
los contraTentores. 

Entre tanto el rey Felipe 11 daba audiencia ii los españoles que el Ti- 
rey habla desterrado del Perú» y sabedor de sus servicios en la conquis- 

88 



«w HÜR 

i«to y de que el marqués de Céñete procedió oontra algonoe TÍoleiitMBeií^ 
te j dando aeoemo 4 ialonftee •peeionedoa, lee eonoedió ventee TÍtelieiee/ 
á unoB en Eapefte» k otcoe en el Pera para donde regreearon; al qne me* 
noe aai^ó 480 ducados y al que mas 1200. T comprendiendo el rey qne d 
rigor ezesÍTO del yirey no oonveni* k los intereses de su corona, despnee 
de pacifioado el país; desagradado de oír notiaias de la crítica y descon- 
tento qne producían yarioe actos del marqués, determinó relevarlo. Nom- 
bró Tirey del Perú ¿ D. Diego de Aceredo» caballero principal de honra- 
des y yirtodes aoreditadae» y de quien deecendieron los condee de Fuen- 
tes; pero cuando estaba preparando bu Tiage, f alleoid de natural uní er- 
medad. 

Sorprendido el marqués de Cañete con la nuera que ciertamente no 
esperaba de la Tenida de los españoles que él deportó, y de que el r^ 
les Labia recompensado, recibió una impresión de resentimiento que fué 
mas aguda al saber la elección de D. Diego para qne le reemplasara en 
el mando. Aunque tarde cambió estudiosamente sus hábitos despótíooe 
por otros de blandura y sagacidad, con que lejos de adquirir amigos an« 
mentó el desafecto público, qne en ocasiones talee crece en Tes de mo- 
derarse. Asientan algunos historiadores» y en especial Calanoha» qne él 
réleTO del tít^ fué consecuencia de la indignación que causó en el rsy 
la muerte del capitán D. Martin Bobles á quien el oidor Altamirano, se» 
gon dice el Palentino, hiso dar garrote estando acostado en su cama» 
suceso que sin esta particularidad tenemos ya referida. £1 rey dio por 
inicua la ejecución de Bobles, y mandó que á D? María su hija y i D. Pa» 
blo Meneces su yemo^ se les deyolyiesen las rentae y productos de qne 
habian sido despojados. 

Felipe n por la muerte de AecTcdo nombró Tirey del Perú á D. Diego 
Lopes de Zu&iga y Velasoo conde de NioTa» quien salió de Sspafia por el 
mes de Enero de 1660, y entró en el Perú por Abril del mismo año. £n 
Paita despachó un mensajero al marqués de Cañete paxticip&ndole ao. 
arribo. £1 Tirey mandó se le asistiese en el camino y le preparó un ob- 
sequio que Garcilaso hace consistir en piesas de oro y plata del Talor de 
eeis ó siete mil pesos: el cual perdió el comisionado porque trajo orden 
de no decir al marqués excelencia sino señoría» que fué lo mismo que hi- 
so éí conde de NieTa en la comunicación oficial. Esta extraTagante de- 
satoncion indisculpable con quien tenia legalmente ese tratamiento y 
aun desempepaba el vireinato, causó en el de Cañete una graTC sensa- 
ción, y sin duda fué efecto de la altivez de su sucesor que Tenia de la 
corte persuadido de que el TÍr^ no estaba en la gracia del Soberano. 

Bü marqués de Cañete que era bastante anciano se apesadumbró de 
aquel y otros desaires que el conde le hizo, y es OTÍdente que le causa- 
ron una enfermedad de la cual falleció el 30 de Marzo de 1561j habiendo 
gobernado 4 años 9 meses 2 dias. Se le sepultó en la iglesia de San Fran- 
cisco; pero después se llcTaron sus huesos & España al entierro que los 
señores de su casa tenían en la ciudad de Cuenca. 

Muchos han creído que el título de Castilla de D. Andrés Hurtado de 



- HÜR 2»9 

Meodosa tnTO origen en la f tindaeion en la villa de Cañete, y es lo oon- 
-fanrio, porque el dio á esta población el nombre de su título que beredó 
de su padre, quien como él fueron señores de Vasallos! Cañete es TÜla 
de España en la proTÍncía de Cuenca. 

El TÍrey envió al rey solo 684,287 ducados: no dejó ¿ su sucesor me^ 
moría ó relación de los sucesos y providencias administrativas de sii épo- 
ca; y aunque se asegura que el Dr. D. Juan de Balboa escribió un opdi- 
calo acerca del particular, no sabemos si se imprimió dicba producción. 

Terminaremos este artíoolo con un recuerde que da idea del car&oter 
avbitsario dál pei*8onaje de cuyos becbos bemos tratado. Después de 
prestar la mas decidida protección á la comunidad de San Francisco en 
la obra del templo y convento que compxendia dos manzanas, en una de 
las cuales se plantó una huertn» dio resuelto apoyo á un avance de los 
religiosos que fué ocasión de grave escándalo. Descontentos de que esas 
dos manianas estuviesen separadas por una calla pública; prepavaron 
albañilas y materiales pata cerrar el paso de ella en sus estiremos, y le- 
vaatsffon de nocbe las dos paredes c<hi que de improviso faó If^ ciudad 
sorprendida. El Cabildo biso una enérgica redamación; pero el vix^y la 
desatendió del todo y abonó de su peculio la cantldsd en que por su manr 
dado se tasó la callea que desde luego quedó suprimida. 

nmiAMI IB ■KIMX4-— D« Gabgia — virey del Perú: cuarto marqués 
de Cañete, gentil bombee de cámara del rey, capitán de bombres de ar- 
mas, señor de la villa de Argete y su partido. Fué casado con Doña Te- 
SBsa de Castro y de la Cueva» bija de D. Pedro de Castro y Andrade, 
conde de Villalva y de Lemos, marqués de Sarria, y de Doña Leonor da 
la Cueva» bija de D. Beltran de la Cueva duque de Alburquerque. Habi» 
servido en Italia» Flaades y Alemania cuando vino al Perú en 1556 coa 
sa padre D. Andrés Hurtado de Mendoza 39 marqués de Cañete de quien 
ftié bijo 8?: su madre Doña María Magdalena Manrique era ya finada. 

Bn 1557 el virey en virtud de las facultades que tuvo, nombró á su bi- 
jo D. Oaseia gobernador y capitán general de Cbile basta la aprobación 
del rey, por muerte áel conquistador D. Pedro Valdivia y de 0erónimo 
Aldsrete que debió sucederie por disposición de Felipe n, y que fslleciÓ 
en Taboga de regreso de España adonde fué en comisión dada por Val- 
divia. El cabildo de Santiago babia pedido al virey un gobernador para 
Cbile dotado de cualidades competentes para el desempeño de tan deli- 
cado cargo. El marqués dio ó 0. Oaroia 709 soldados de ambas armas 
que salieron del CaUao en dies naves: alguna caballería con los caballos 
marchó por tierra i órdenes de D. Alonso Qarcia Semon y D. Iiuis de 
Toledo. La espedioion que salió del Callao en el mes de Febrero llevó 
abundante parque y muchos otros recursos; fueron en ella, ToI^hIo que 
era bijo del Clavero de la orden de Alcántara y tío de D. García, D. Fe- 
lipe Hurtado de Mendoza su hermano, D. Cristovsl de la Cueva de la 
casa de Alburquerque; D. Pedro Femandes de Córdova de la del gran 
capitán» D. Alonso Pach^aco de la del marqués de Villena» D. Diego de 



30(í HUR 

▲rana Seüor de la Casa de sn apellido en Viaoajra, I>. Alonaa de BStoüI* 
7 oferoB diatingoidoe caballemM que TÍnieroa al Perú con el TÍrej marqués- 
de Cañete. También pertoneoiexon k la eq>edioio& algwu» xeligieeoe á» 
San Fraaciaco y de la Merced, y el oidor Hernando dé ^^»*^^T^"^ en oali- 
dad de auditor de ^emw 

En Coquimbo p«ao preso I>. Gaxüia á Fraacísoo de kgvixxe, «no de loa- 
qae pretendieron gobernar en Chile, el oaal había llevado á pié la brida 
del oabaUoal entrar ]>. Oaroiaen dicha población. Ya en Ssoitíago, deposo* 
á los dos alcaldes janreató á Fraadseo Tillagxa militar de alto mérito^ 
Qaj dioe qoe paraestoe hecho» no se alegaron cansas. D. Oaroáa los en* 
vi6 áLima» indicando que estas medidas oonvenian & la qúetad de ese 
país j de su autoridad, dejando asi disuéltes los paartidos. Bl mismo es- 
critor calificando de recto y jostiolero al gobernador, cita el decreto en 
qiie mandó que ningún encomendero pudiese emplearen laborea de mi- 
nas mas de la sesta parte de sus indios, y que estos toriesen do 18 i 50 
aAos: que á cada únesele diese semanahnent» la sesta parte del oro quo^ 
reuniera, etc. Bl abate Molina refiere que laeapedieion de D. García lle- 
g6 i Concepeion en Abril do 1667; y Ovalle dioe que desembarcó en la is- 
la Qniriquina donde los indios se rindieron después de defenderse: qu» 
biso levantar una fortalesa cercado Penco oon ocho caflones, la cual ata- 
caron los araucanos y fueron rechasadoe el 9 de Agosto oon gran mortan- 
dad. Por Noriembre ganó D. Oaroia la gran batalla qoe llevó A nombro 
de Biobiov y el segundo combate en que perecieren cinco mil indios que- 
dando oohoeientos prisionerost mandó ahocoar á doee oaeiques ó cafta- 
nes, incluso el oólebre Oalvarino á quien antes se le habían cortado laa 
maaosi otro triunfo notable alcanzó en Abril de 1668, y dispuso la fonda* 
cAon de laoindadde Ca&ete de ím,^romtera, en el punto en que había fraca- 
sado D. Pedro Valdiria, construyóndde mnraHa para su mejor reeguar- 
do. Be o difloó la de Coneepcl<» y deiqpuee se empeñó contra los indio» 
Cuneos ú quienes dejó enteramente dispersos. Contó D. Oarcia con loa 
mochos y oportmnes auzilioe que él rirey su padre le enriaba del Pera. 

Gay haoe mención del ruidoso saoeao ocurrido m la Imperial al cele* . 
brarse la fiesta dd juramento al rey Pólipo 11. Hubo una cuestión desa- 
gradable entre 0. Alonso de Eroilla y ]>. Juan de Pineda, dos Taleroso» 
oficiales que Moieron uso de sus armas dando ocasión á que la trepa se- 
alterase y según sus alecciones peleara por la causa y defensa del nao 4í 
del otro. DIóse á este desorden un carácter sedieioeo, y aquietado que 
f QÓ oon bastante trabajo, D. Oaroia pronunció sentencia de muerte con- 
tra amibos capitanes. La ejecución presentaba sus ineonve nient es j laa 
mas valiosas influenciae se esf oreaban por impedirla y debía temerse 
una viva y doltberada resistencia de parte de los soldados. Conociéndolo 
D. Oarcia conmutó 1» pena y envió á los reos al CaUao.^ Váanae los ar- 
tioalos BrciOa y Pineda. 

Por entonce hiso aalir una espedicion k buscar y reconocer el Bstreoho» 
de Magallanes, con Juan Ladrillero y Cortes Ojea. Frustráronse sus di- 
Ugenoia^ oon motivo de fuertes temporales á que no pudieron sofarepo- 



HÜR 3Q1 

Henet, TÍéndose tftmbien acosados por el liambra que hizo perder la vida 
i muolioa de los tripulantes. Ladrillero que era altivo j díscolo, en uno 
de sus malos ratos áhoro6 al piloto Sebastian Fernandos. Entre tanto 
D. Garcia practicaba por tierra una campaña en que Ueg^ó & las cerca- 
niaa de Chiloe» j mandó hacer una prolija. esploracion del archipiélago^ 
Así mismo dispuso la fundación de la ciudad de Osomo, título tomad» 
del de conde de Oaorno que poseyó su abuelo en España* 

▲cometió en persona D. Garcia con su acostumbrada intrépidos, un 
campo fortificado de los araucanos que le obligó á empeñar serios esfuer. 
sos porque la artillería no pudo destruir los gruesos muros que habían 
construido. Siguióse una encamisada batalla en que sucumbieron mas de 
dos mil indios (13 de Diciembre do 1568.) Hizo D. Ghuroia mator ¿ loa 
prisioneros, entre quienes se hallaban notables caudillos; y luego se ocu- 
pó de reparar y abastece r la plaza de Arauco, Angol y otras. Y habiendo 
atacado Caupolican la ciudad de Cañete en 1569, esperimentó una com- 
pleta derrota: fué prisionero por haberlo entregado uno de los suyos, y. 
le üeTajTon k Tucapel herido en un brazo: allí Beinoso lo hizo morir 
empalado. 

Castigó D. Garoiacon mucha severidad los latrocinicsy desmanes de 
los enoomenderoe. El -virey había autorizado á su hijo para otorga re- 
partimientos y reformar los ya conferidos: en orden k esto Cki-y escribe 
que no fué muy acertado y que despojó & algunos hombres beneméritos. 
Sabedor de que él rey habia nombrado ]Mura suoederle á Francisco de Yi- 
Uagra, se preparó á regresar al Perd, en cuya circunstancia se fundaban 
Jas ciudades de Mendoza y San Juan que correspondieron á Chile por 
largos años. Kedbió también notieiadél fallecimiento del marqués de 
Coñete su padre; y entregando el gobierno á fiodrigo de Quiroga para 
que lo desempeñase interinamente, se embarcó en Valparaíso con desti- 
fio al Callao el 5 de Febrero de 1561. 

D, Garcia se -volrió á España é insistió el título de marqués de Cañete. 
En el juicio de residencia que se le siguió, fué obsuelto por el Consejo 
dedarándole '^reoto juez, prudente gobernador y animoso capitón." Ob- 
tuvo legociones y altos encargos diplom&tioos, sirrió en las cortes de 
Monzón y en lo guena de Portugal. El rey Felipe 11 al otorgar al ancia. 
no conde del Villar D. Pardo licencia para dejar el rireynato del Perú» 
comprendió bien lo necesidad de reemplosario con persona muy capaz y 
esperimentado, atendiendo al mal estado de las relaciones con Inglater- 
ra y lo urgente que ero asegurar los costas del Pacífico y el Estrecho d^ 
Magallanes. Fijóse en D. Gardo IV marqués de Cañete y le dio el npm- 
bramiento de Tirey de estoe reinos, otorgándole permiso para que traje- 
se á su esposa; y fué la rez primera en que se hizo esto ooncesion. Vino 
ocompoftándolo su hermano D. Beltron de Castro y de lo CueYo, caballe- 
ro de lo Orden de Alcántara, militar oereditodo en Itolio y espeoiolmen* 
te en los jomodas de Lombordía. 

El Tirey saüó de Son Lucar el 28 de Febrero de 1689. y de Cádiz el 8 
de Marzo con lo floto que de ordinario se despochobo para América. Des- 



302 HÜR 

pue« de YolTer do arribada á loe noeTediAs, xarpó otra tm, hiao un ir¡A- 
je felis, fondeó en Cartagena el 13 de Mayo y en Nombre de Dios en 8 
de Junio. Venido D. Garoia i Panamá enoontró aU( el caodal del rej y 
de los particulares procedente del Callao j oon destino & EspaAa; j orde- 
né pasase el Istmo y se pusiese 1^ bordo de los galeones para que se t9* 
gresasen k Cádiz. Habría algún grave motÍTO que obligó al vir^ á dis- 
poner que en esos buques quedasen de guarnioion loa 700 soldados que 
liabia traído para remitirlos á Chilo al mando de D. Luis de iBotomayor. 
Quiso reponerlos sacando tropa de Panamá» pero no pudo juntar mas de 
aOO soldado», que bien arreglados los hizo yenir al Pera. £1 9 da Setiem* 
bre salió de Perico la escuadrilla de la mar del Sud, de que era general 
J>. Gerónimo de Torres y Portugal, hijo del yirey ooude del Villar. 
Navega P&ra el Cailao adonde llegó el 28 de NoFismbre, habióndooo de 
tenido unos días en el puerto de Santa que años antes habia fundado el 
marque de Cañete padre de D. García: ¿ate y su esposa faToeederon allf 
una obra pública que estaba haciéndose. 

Desembarcó el yirey on el Callao en una siUa de manos porqne pade- 
cía de gota, y fué recibido por el oidor mas antiguo D. Cristoyal Kami 
rez de Caartagena encargado de darle la bienvenida: el cabildo de Lima 
entendía en di«ho puerto en todo lo que demandaba el arribo del yirey j 
su numeroso séquito» pues hasta músicos trajo. £n la tarde se presenta 
en tierra la yireyna en medio de aclamaciones y sal7as. Desde Payta ha- 
bia enyiado D. García Á su camarero mayor D. Antonio Torres de la 
Fresneda á quien salió á encontrar el cabildo en su airibo & Lima: eta 
portador de una carta anuncio del yir^ y lo alojó en sn oa«a D. Pedro 
de Zúzate yecino pudiente y distinguido de la capital y capitán de la 
guardia do arcabuseros. £1 yírey conde del Villar se fui i yiyir 6 la Mag- 
dalena en un oonyento de frailes Franciscanos que hubo en dicho pue- 
blo, y allí permaneció hasta su salida para £spaña. Hiao á Frezneda 
costosos regalos, entre ellos el de una cadena de oro valor de mil duca- 
dos, y le dio ademas el corregimiento de Pacagas. Las oorpoiaoionea y 
yecinos notables pasaron al Callao ú cumplimentar al yirey; y el conde 
del Villar lo yeríficó también después de yíaítar á la yireyna según esti- 
lo. £1 de Cañete pasó á yerle en seguida ¿ la Magdalena donde comie- 
ron juntos, sin que concurriesen & la mesa mas que D. Pedro de Córdoy» 
Guarnan de la orden de Santiago primo de D. García y oapitan de loa 
gentiles hombres lanziis, y D. Gerónimo Torres y Portugal hijo dd ex- 
yirey. 

Aunque el marqués de Cañete ejercía autoridad en el Callao y debiera 
contarse su período de mando desde que llegó á dicho puerto, los docu- 
mentos y los antiguos escritores están conformes en fijar el 6 de £nero 
de 1590 día en que hixo su entrada solemne en la capital de Lima, don- 
de se promulgaron dos dias antes los tres títulos de yírey, gobt^mador y 
capitán general del Perú, Tierra Firme y Chile: en estaa cédulas refería 
ti rey loe grandes seryiinos de D. García en Europa y en Chile, en coyo 
palé liabia ganado siete bataUas y poblado nuevo ciudades. £n otra es- 



fiOR 803 

^édiai mandaba el rey que el gobernador de Chile eatuTieee subordinada 
al virey j oontínnara la g^uerra segtm él lo determinase. Antes de Teñir 
Á Iñma hizo salir del Callao el Galeón San Gerónimo (25 de Diciembre 
de 1589) oon tropa, parque y otros recursos destinados a aquel país, ba^ 
jo la conducta del almirante Hernando Iiamero y de los capitanes Cas- 
tillejo y Peñalona: los soldados fueron enganchados por dos años. 

La Tirejma pasó la noche del 4 de Enero en la chácara de D? Elvira 
Divaloe (llamada hoy del conde de las Torres) y entró á la ciudad el día 
5 oon muy lucido acompañamiento, en una litera entapizada de carmesít 
7 Testada su persona de color Terde. Detras Tenía entre cuatro lacayos 
tina hacanea costosamente enjaezada: la silla de plata y las guarniciones 
de terciopelo bordadas de oro, obsequio del cabildo de Lima. A la dere- 
cha de la litera á oaballo, el ez-TÍrey y su hijo; á la isquierda D. Beltraa 
j D. Pedro de CórdoTa (este era casado con D? Catalina de Laguna.) 
En otra litera la camarera mayor D? Ana de Zuñiga suegra de D. Juan 
de Luna maestresala del Tirey, y en seguida en carrozae las camareras y 
dueñas de honor y meninas que eran once; y también D? Magdalena de 
Burgos y Sacras mujer de D. Antonio de Heredia secretario del Tirey; 
fuera de las criadas de estas y ayudas de cámara, y criadas de la TÍreyna 
que entraron antes: los guardias tenian las cabezas descubiertas. 

El día 6 pasó el Tirey á su ingreso por arcos suntuosos en los cuales, 
como en otros parajes del tránsito, se Teian composiciones poéticas alu- 
elTas, estatuas, emblemas y adornos de muchas especies: las armas del 
rey, de la dudad, del Tirey y de la TÍreyna. El aparato, lujo y etiqueta 
eran los mismos que se emplearan en ujia gran ceremonia regia, arro- 
jándose al pueblo un crecido número de monedas de plata. Kos deten- 
dremos con algunos detalles para dar idea del poder de los TÍreyes y de 
la pompa de aquellos tiempos tan disminuida ya en los recientes. La 
Tizeyna lo presenció todo desde el balcón de la casa de Diego BuÍ2 de 
Cerrato. Antes de penetrar el Tirey en la ciudad le tomó el juramento 
de costumbre sobre un tablado, el factor y Teodor del rey y regidor 
mas antiguo D. Francisco Manrique de Lara de la orden de Santiago: 
allí montó el TÍrey á cabaUo y le recibió la audiencia. Sobre este jura- 
mento de guardar los fueros y preminencias de la capital de Lima, Téase 
uno de loe documentos del apéndice al tomo 3.^ pág. 434. 

Venían delante los indios ricamente ataTiados: segoian, la infantería 
de la guarnición mandada por D. Juan Aliaga: D. Pedro Zarate con la 
guarcUa de arcabuzeros montados: los gentiles hombres de casa del Tirey 
que eran muchos, y su tesorero Bodrigo Delgadillo: los Tecinos y gent^ 
mas distinguida de la ciudad: la üniTersidad de San Marcos, sus docto- 
res, &: las masas de la ciudad: la audiencia y sala del crimen con sus em- 
pleados: los reyes de armas con las cabezas descubiertas: el caballerizo 
del TÍrey Buy Diaz de Bojas con Tarios lacayos: en fin* los pajea del yi- 
rey. Precedido del Guión, el Palio cuyas Taras UcTaban los regidores, j 
los oord<»e8 d^ caballo loe alcaldes ordinarios capitán D. Juan de 
Barrios ^ D. Pedro Santillaii. Debajo del palio el Tirey, á quien se indi- 



m atjK 

¿aban las señoras principales que habia en el transitó para que las saíd^ 
áwBOfpues rntehan emhoMadeu, y no se lee conoda á primera yista: los ala* 
barderos á los lados del palio con las cAbesas descubiertas, cerrando la 
retaguardia los gentiles hombres de lanztk. 

Ayanzada ya la tarde entró el virey i la Catedral donde se le recibid 
con toda ceremonia: hizo oración, luego toItíó & montar y se dirigió á 
la oasa provisional del gobierno por hallarse muy maltratado el Palacio 
de resultas del terremoto que habia acaecido el 9 de Julid de 1S86. En 
la noche hubo alcancías, y en dias posterioxfed se lidiaron toros, se biso 
juego de cañas en hi plaza con treinta y dos caballeros, concurriendo las 
corporaciones que fueron muy obsequiadas por el Cabildo. Al paso que 
tenían lugar estas fiestas y regocijos, la población ae hallaba ang^ustiada 
lamentando las consectlencias de las epidemias de viruelas y sarampión 
de que aun quedaban restos, y que habii&n disminuido mucho él número 
de los habitantes. El virey en sus primeros diaa de mando se contrajo á 
visitar loe conventos de los religiosos y los monasterios de monjas: vio y 
contempló en San Francisco él sepulcro dé su padre. Celebróse luego 
una misa de gradas en la OatedAl, pronunciando la oración él prelado 
fundador del convento de la compañía padre Qeronimo Buiz del Porti- 
llo, uno de loe primeros cuidados del mairqués fué el de arreglar la con- 
ducta de BU familia, dando órdenes severas para que las mujeres guar- 
dasen el mayor recato, no redbiesen obsequios ni buscasen maridos, y 
rindiesen i la vireina los respetos que demandaba la etiqueta de la cortd 
y del Palado. 

De pronto mejoró los buques de la escuadra y su especial armamento: 
los mandó & recoger caudales en Arica, y & su regpreso los envió á Panamá 
al mando del general del Callao D. Pedro Arana, conduciendo millón y 
medio de ducados del rey y tres millones ensayados perteneoientea á par- 
ticulares. 

Ningún asunto mereció al 4.° marqués de Cañete tanta preferenda oo-* 
mo el que tocaba á la adquiaidon extraordinaria de recursos para remitir 
i España los auxilios que con afán pedia Felipe II por hallarse exhausto 
el erario y en incapaddad de sobrellevar los gastos de las guerras inter- 
minables que sostenía. Eedbió el virey dos reales cédulas en|que con estu- 
diados preámbulos se pintaba la neceddad de defender la religión católica 
violada por los hereg^ que revolvían la Europa: y los trataba de átmá- 
Uooi deUBtdbtm que oau9ában horror y mpanio. Decia el rey que á él como 
hijo de la santa madre iglesia le tocaba destruir aquellos monstruos: 
"que Dios por ocultos juidos habia permitido fracasase la poderosa es- 
cuadra española, á pesar de los humildes ruegos, oradones, ayunos y li- 
mosnas practicadas para que en sus empresas fuese felis bajo la proteo- 
don divina" &. Que determinado á proseguir la lucha de que dependía 
el bien universal de la cristiandad y otros fines de importandi^ era pre- 
cisa mucha sust an c i a , en moinentos en que de sus mutas y patrimonio 
nada podía sacar por hallarse empeñadas y oad AAtiMiTnwio^ Qae por 
tanto era fuerza valerse de sus reinos, y pedir á sus buenos y leales vtr- 



HÜR 3<» 

MAúÉhAbltaAtMynaliMleBdolasI&diM, ftoadi^aen iKllHwr lá uéomÍ-í 
dad á&BoooKTmle oon el unor que le debian oomo A sa r^ y eeftMr qse 
taufeo ios eetimaba, j oon la misma deoisioii qae otras veces lo haUa» 
heehe. T qae asi mandat» se inTÍtase pa¡va el empfMito A los pielados^ 
och a do eoleaiistiee, eimiades, pueblos, enoomenderos» penosas partíott* 
lares, taratantes, oaoiqnes é indios, pues todos necesitaban de segoidMI 
en sus haeíenéas j oomeroio, esterminando A los heveges piíates cojo 
oaetígo era una de las causas que mas sTitaban su ánimo. Terminé di* 
oiendo le hiciesen todos un seiíalado servicio graciosamente coa la lar- 
gúela que esperaba; prestándole las sumas mayares que fneva posible 
7 que les pagaría á los plasos que señalasen; debiendo hacer mtioipaoio- 
aee los mineros por cuenta de quintos j aiognes, loa comarcantes oon 
parte de sus caudales, los indios oon tributos adelsatados A. 

Fué muy escogido el lenguaje de esta cédula, y también los estímulos 
y móviles usados en ella para causar impresión favorable y conseguir el 
fin propuesto. Sn la otra de la misma fecha» 6 de Mano de lñ99, áotám 
el TCji "habéis de haoer mucha f aersa y diligencia procurando sea una 
*'giansuma,y la paga A los plasos mas largos." El virey reunió el real 
acnesdo en 9 de Febrero de 1690, y se resolvió prestar eataro oumpli^ 
miento 4 lo prevenido. CirouUrooae las (Menea convenientes ysalisvoir 
ooniflionados respetaUee Iñen instruidos pata hacerlas efsctivao en laa 
78 provineias del iUto y Bajo Pera hasta FOpayam uno de ellos fuA el 
oldoír D. Alonso Maldonado de Torces que maardió al tervitocio del Snd. 
No faltasen difieidtades que ccntrariaaen él designio propuestos el 
del Villar había conseguido poco antes estraer otroe denativosi ék 
estaba consternado A cansa de las eiúdemias y de haberse perdido uli 
candal de particulares en él naufragio del navio Mo^^ana. Pero lasa« 
gasidad y astucia del viieey se ejersttaxon oon tal tino y efloaoáa, qoe 
allanados los inconvenientes se vi6 en breve reunida la ^ T—»t *^ ii 4 de ms- 
Uon y medio de ducados en mettflioo, fiíera de ereoidos valores en alh^faa^ 
plata.labrada» granos» ganados y otras diferentes especies vendiUee. Bn 
esta ves las seftorae de Arequipa díeíonsvi Joyas como en oportttnktad 
w^eiior lo habían hecho xedbtendo una aocioii de graahiB del reywqniett 
las oomparóoen las aAtignaamatronaa romanas. HeouM visto 
enquelavireinaD^TeresadeCaetroydela CnevnhisoA 
un aloctposo cwnptimieinto A nombre del virey y suyo con motivo dee»* 
tanneva muestra de su desprendimianto^ y por oondnoto de D9 Imbél 
Manriiqae esposa del oorregidor de aquélla chidad D. Diego de Télwk 
FcHpe did al virey las gracias en eéduU de 2& de Setiembre de lAftl» 
desde el átio real de San Lorenso, y envesando que estaa erogaoionee' 
eran para invertidas en objetos que engia la segwidad y ofsiÉJMsaeien 
del territorio peruano. SI Cabildo de lima dijo en esta ocasien, qne por 
haber d ado tanto la dudad ya no tenia como haoer m v m, y que soa 
miembroe eontribuirian de sus faíenespartíeolares. 

PlUBaeentinnarlagaerrao<mUanuiBMtaaaapél6.elngr FeKpblIA 
la vmta dé d o e tin os m umieip a l e s, Hamadoe entCneesofleios, y eomopaní 

89 



306 HÜR 

obtenerlos hioietaii postaras j pojas indiTÍdaos nada di^os por eatwMT 
de Jascaaildades» i soesarias, el ritej pidi<5 á los oabUdos listas de las 
personas idóneas; y también determinó oompreader para estas Tontas 
las plasas de regadores. En Arequipa se dieron por mil pesos^ en Chm-' 
qnlsaoa por dos mil y en Potosí se abonaron por ooho de ellas 67,680 
dnoados. Los productos de estos negoeios f nerón: 

Por plazas de depositarios 4tí,l4tí dnaados 

AlgaaoUasgos 189,978 „ 

Esoribanias « 138^^74 ^ 

Beamioiaoiones 84,848 „ 

Fundidores y ensayadores 76^040 

. AlferasgoB reales é 78,677 

Oficios de regidores 206j848 ,/ 

Fieles ejecutores £1,600 

Procuradurías 1^617 

Ckmtadurias. 48^76 









866,499. 

Fundó el marqués de Cañete en Lima con ingresos de tributos ▼aeosy 
una oasa de asUo para miUtares cargados de años y de servioios, que s» 
hallaban en notoria indigencia. Esa renta fué de la encomienda de Chin- 
cbaoooba que estaba libre por muerte de D. Sodrigo Tello, y con ella el 
depositano general de la mudad acudía i la subsistencia de dichos mili- 
taces. Por disposioion del Tirey se repartían limosnas á familias rergon- 
zaates, sacando también de tributos vaoos el fondo necesario; y nombr6 
i D. Vicente Bodrigueapara que como diputado lo administrase. Beedi- 
ficó él marqués la real capilla de Palacio, dotándola de los mismos tribv 
tos; eon los cuales repartió limosnas Á las comunidades rdigiosas paz» 
la-vefácmon de sus edificios. Mandó hacer muchas obras en el Palacio de 
gobierno que se hallaba en estado ruinoso de resultas del tenemeto d» 
1686. 

SU yirey para poner orden y arreglo en diferentes negocios de haeieu- 
da y estaUeoer el nuero arbitrio de la composición y Tonta de tierraar 
eligió personas de probidad y ▼ersacion (en lo cual acreditó siempre te^ 
ner mucho tino y adrertencia) para que fuesen á las proTindas á de-» 
sempefiar ese grave encargo con rentajas para el fisoo. A Charess euTÍó 
á D. Fr. Luis Lopes de Solis obispo electo del Paragu^, á quien lesni-' 
plaaó después el corregidor D. Pedro Sores Ulloa: al Cusco al oidor D. 
Alonso Maldonado de Torres: para Lima al licenciado B. Francisco 
Coello aloalde del crimen de esta audiencia: para Ouaaanga al oapeUaB 
wmjw de Palacio: para Tmjillo al proTiacial de Santo Domingo Fr. Do- 
mingo yalderrama,y posteriormente al general D. Bartolomé de Yilla- 
▼isanoioe para Chachapoyas al capitán D. Juan Zapata: en la Pas él cor- 
regidor D. Alonso Tasques de Avila y Aroe: en Arica el maestre de cam- 
po D. Alonso Qaroia Semon. Batas comisiones dieron al erario mas de 
s e teo ient osmil dnoados» y d^ljaroa de fnno io na r oon la Tenida del TJxej 



HÜR 807 

IX Lnis de Telasoo en 1696. Hubo sa^rte de táemuí por la eaal ae dieroa 
sesenta mQ pesos ensayados. No sabemos coal seria sa ostensión» y BOBk* 
•o se entendería por algona diáoara con taló oual número de ¿ane- 
gadas. 

Otro arbitrio bien raro j qne el rey mandó se adoptase en el Perú por 
el marqués de Cañete, loé el de qne todos los esbrangeros que en este 
reino hubiese, se eompuateran dando nna suma de dinero, 6 se les espnl- 
saoe del«territorio. T que los moiUafÍ9898 qne qnísiesen ser legitimados 
fiaca oooser?«r j obtener cargos y oficios, sirriesen al rey con lo qne se 
las aeihfclase Bstaa dispoakúonea se mandaron oumpUr en todas las pxo- 
▼inciaa por los comisionados úcuyo cargo estaban otros asantes da ha- 
<iienda; y en Lima se enoomendó sn ejecueion al oidor D. Joan Fernán- 
dei de Becalde. Bl ingreso qne reportó el fisco por resaltado de esta 
proTÍdencia toé de bastante consideración. 

A instancias del marqués de Cañete resoMó el rey el año de 1598 au- 
mentar él número de loa oidores, y qne la andiencia constase de dos sa- 
las, cada cual con cuatro magistrados. El Tlrey nombró presidente y se- 
cretario ú ana y otra sala, y e3to se aprobó en real cédula de 1593. 

Por entonces dis£mtaban los Tireyes del sueldo de cuarenta mil da- 
tados qne la caja voal pagaba por tercios. Goaaban de dicba renta desde 
«1 día en qne saüan de España, y podían traer por ana tos baata den 
mil ducados en efectos libres de derechos. Cada año para objetos de su 
casa» el importe de ocho mil ducados con la misma libertad: cien criados 
mas ó menos como lo pidiese; y qne en faror de diea de eUos disposiertt 
de ignal número de placas en la compaüa de laasaa de la gnardla. Te^ 
nían autorización para introducir doce esolaros sin pagar derechos. Se 
les recibía en las cindadea bajo palio, é iban siempre precedidos de gnion, 
como el mismo rey, hasta en los caminos. Solo la aadiencia da Idma po- 
día conocer de aaunto en quehnbieae proTeido ó mandato del-Tivey; maa 
«oando este declaraba qoe el caso era gubernativo; se abstenía aquella 
de todo procedimiento. Diremos Táliéadonoe de las palabras de un anta- 
gao croníata enOomlador de loa Tireyes: "por manera qne su poder es sn 
querer." usaban del sello real qne cada monarca enviaba al subir al tro- 
no» y tuTÍeron tratamiento de YE. desde el primer Tirey Blasco Nnfiea 
Tela. Plagaba el fisco pava guardar la peraona del virey, cuarenta ala- 
barderos con un oapitan y nn teniente: el 1.** ganaba dea mil peaoa en- 
sayados, y él 8? quinientos: cada caporal de nna de hw cuatro eacnadras 
800 peaos, y cada aoldado alabardero 880. De la compañía de gentiles 
liombrea lanzas compuestas de sngetos distingaídos europeos y america- 
nos, sacaba él yirey machas Teces las personas que liabian de mandar 
tropas ó bajeles degoerra y ser empleados eu otros destinos políticos y 
militares. Fué el primer capitán de esa compañía que tenia cien plasas, 
D. Pedro de CórdoTa Guarnan de la orden de Santiago y la maudó por 
largos anca. Habla otra de arcabuceroa con ignal fuerza y también inon- 
tada. El capitán de lanaas tenia 8,000 peaoa ensayados y cada uno de 
loa aoldadíoamil. Loa aroabaoeroa disfrutaban 603 pesos, y aos caatro 



908 



HUR 



oaIkni mU oadA uno: peroibúta sus habtt^s por aeinostraa y se las ^Jbba 

títolOb i 

Si virey marqués de Otóetie ordena i D. Luis de Ifttralos FigntatMiy 
que por las matricalas de las revisitas y razones de los tributos qno se 
pagaban en cada provincia al rey y á los encomenderos, formase un es- 
tado de los indios tributarios existentes, y de lo qaa oontriboian, ponien- 
do en una columna separada lo que naevamento habían de dar como es* 
peoial senricio al rey, y seria la 5.* parte de sos tasas 6 tributos confoir- 
me A la real oádola de Felipe S.'* fecha en el Bardo k 1.^ de Noviembre 
de 1501. m resdmen de la relación demostrada qxie hiaR> aquel firnciena^ 
rio es el siguiente: 



—y 



frotugias. 



Praviaela de los Beyes 

» „ Trujillo 

„ „ Gaamanga .< — 

t, „ Huánuoo 

„ „ Pinra 

f, M GuayaquiL.... 

Puerto Viejo 

Charcas 

Laftes 

Cosoe ..,..,.....» 

Arequipa ,.., ..... 

Chucuito 

Chachapoyas.. 

Ifoyobamba 

Jaén. 

Quito 

Cuenca /. 

Zamora 

Lofa 



M08 trlDi- 
tarit». 



80,708 

17,597 

86,064 

18,089 

«,537 

2,198 

1,253 

81,671 

27,387 

74,977 

19,794 

17,779 

7.046 

678 

2,664 

24,380 

1,472 

686 



311^7 



TrÍl!1lt08l&IU 

alo. 



119,920 

62.100 

101,486 

66,189 

12,890 

8,515 

4,610 

191,410 

177.910 

380,886 

98,335 

80,000 

21.890 

2.290 

7>980 

79,235 

7,360 

8,766 

9,200 



1.434,420 



5? aceiu pa 
nelnF. 



I 



23,d84 

12,420 

20,287 

18.036 

2,578 

1,703 

992 



86,582 
76.167 
19.667 
16,000 

4,278 
468 

1^96 
15,847 

1,472 
758 

13^ 



286,884 



: 



Reta rawm es oápia de la que se conserva eo. el tomo 4.^ de los M. M. 
8. H. del marquás del Bisécenla biblioteca de San Aoaaío de Sevilla. 

<^ En Quito y Loja el tribnto era de 8 pesos 2 tomines y en Cuenca y 
mora de 5 pesos 4 tomines por año. Era vario el valor del peso 
dorado como moneda. Habia peso de oro y de plata: pedia ser de 
ensayado 6 quintado, y común: este último valia menos. Por lo 
nn poso de plata equivaHa á 400 maravedis, ó sean 18 y cuarto véales y 
á veces 14 reales. El tomín era por lo común un real sencillo» y oada 
grano la dozaba parte de tm tomin. 
*- La cédula real ya citada del? de No\iembre de 1691, es la ley 16 tf- 



HÜR 809 



iolo 5.^ libco 6.^ de la veoopilaoloa de IndiM la onal due: "Que por las 
púUioas neoeeidadee ae ordea<» q«e todoe los indios del Perú tabatarios, 
^f jj^ mi ^ de los iaributos que pagaban oonfoorme á eos tasas, al rey ó á sos 
entoomeaderos» nos sirriesaii por el tiempo de nuestra voluntad oon lo 
que montare la 6? parte de sos tributos sin desouento alguno." Esta ley 
la zatifloó mandando se cumpliese. 

Kl marque de Gaftete gomaba tres mil pesos de eacomienda concedida 
por su padre el TÍrey D. Andrés Hurtado de Ifendosa y que perteneció 
antes á Lope de Mendieta: mas el rey lo desaprobó como hecho sin autori- 
.saoion sigra» y lo mismo resolfió oon otara dada también por aquel rirey 
á D. Pedro de Cdrdova su sobrino. 

XI imptteBto llamado alcabala que era antiguo en Bi^afia no se habia 
cstaiblooido en el Pertl^ mas el vir^ marqués de CaAete lo biso plantifi» 
car sn enmpüniento de la cédula real de 1.^ de Noviembre de 1601 en 
«tsacion & que iban creciendo las necesidades y couTenia fomuúr ana 
inerte armada para seguridad de la mar del Sud. Consistia este grav^ 
Bwn en un 2 p^ que se pagaría en la 1? y 2^ renta que se hiciese üe f m- 
éos y mecoadarias, y de un 6 p% sobre la producción de la coca cayo de* 
ledho ya le kabia sido sefialado por el TÍrej Toledo. Pero como era pe^* 
judieial que BuUeae de precio artículo tan neoeaario» se limkó aquella 
gabela < un 2 p^. Dierdnse los oorrespeudientes aHUioeles y ordaBaaK* 
■aa á loa oficiales reales y oocregidaEes < fin de que se arreglase la re* 
eandacien. BI Tir^y ecmoedió A la ciudad de Lima se formase matricnla 6 
qnoabeaaiaiwBto de esta renta por seíB afios i 85v000 pesos en cada mna, 
j mas tarde fu4 en aumento; adoptándose después igual sistema salas 
dsmas ciudades. La provincia de Quitóse negó áreoooooer y pagar la alca- 
bala, iqBoyada en el cabildo; fué preso el presidente Br. D. ICgnel Barros 
4a8aa Killan y los oidores se eeultaron en un cenrento. Debiese la paci- 
ficación de la ciudad al influjo de los Jesuítas» antes ds que Usgase allí 
la fuecza que el Tirey envió ¿ órdenes del general del Callao D. Pedro 
Arana. Bste investia competentes facultades: sometió á juicio al pvssi- 
dente que luego fué depuesto trayendosele á Lima y reemplaaiadele con 
él oidor Hceneiado D. Bstevan ]fi»ra5on. ProeesóA todos los cu^fiablei^ 
anprimió los caigOB de loe alcaldes ordinaries Franciseo OIsms y García 
4ke Vargas, mandándoos á Lima con los regidooos para que se les eastl^ 
gase. Fuá decapitado el procurador general Alonao Sanebes y penagí»* 
das otns nradhas personas. Kl marqués de OaAete meees después dio xm 
indulto para que no se tratase mas de estos sne oo os y los jesuítas fueron 
mny bien recompensados por el rey. Véase Arana D. Pedro^ tomo 1.^ 
página 811. Comoaeaeoa siempre oon los nuevos impuestos, faltaba vo- 
luntad para convenirse con el de alcabalas pero la ciudad de Arequipa la 
primera en aceptarlo^ dio ejemplo & todo el Perd sujetándose á él y pa- 
gándolo tSai oposleicn. La alcabala quedó eatábleeida en 1594. Bn la en- 
lilevadcn de Quito que por algunos se quiso sncaminar á un fin poUtíeo 
Impracticable por entonces, se intentó elevar i la 'iígrni'l^ regia á xm 
qnitefio honrado y mi^ quende^ D. Diego Carrera. Tuvo el juido mq»- 



310 HÜR 

aario pam ndgwse á sdmejante inveiidoii» de que resoltó que cabalijia' 
dolo en un jmoento le diesen tanto asóte por las caJlee, que lo dejacoii 
ooai maerto« El historiador eoafttoriano Cevallos repite una Terd«d mnj 
comprobada en el mando diciendo con este motivo. " Las pasiones dei 
' " pueblo tan Tehementes como inconstantes se agitan con igaal f oror 
" por todos los estremos. Guardaos de valer algo en loe días de tormen- 
" tas popnlares porque vuestra cabesa andariien balaazas. " 

£1 rej premió Á Carrera confíriáadole el cargo de alf er»z real y otiaa 
gracias. 

Bn Unestro tomo 8.^ página 10&, art£cnlo Felipe 11, hemos escrito s»- 
hre él origen del Almojar^asgo, impuesto aduanero que desde la' anti- 
güedad se cobraba en Espa&a. Mandóse implantar en el Pera por oédn- 
las que no tuvieron efecto hasta el reinado de D. Felipe, y dobia rectt» 
darse por mitad 4 la salida de los buques de Ejpa&a, y á su llegada á 
Indiaa. A pesar de dudas y embarazos, se pudo cobrar en este vireinsto 
el 1 p^, y así lo encontró en práctica el virey D. Franoísoo Toledo, quien 
no hÚBo variación alguna» no obstante las órdenes que trajo scerca del 
particular. En 1591 resolvió el rey se exigiese 2 y medio de saUdaylo 
mismo de entrada sobre los productos de la tierra que se euvias^i de 
once puntos 4 otros dentro del propio pais. £1 marqués de Cañete y la 
audiencia de Lima representaron contra este almojarifazgo adicional; 
mas el r^ en 1595 denegó la solicitud. Desde 1566 habla mandado Feli- 
pe 11 acrecentar el derecho principal de este nombre i 15 p^ en las 
mercaderias, 6 al estraerlas de Eapafta y 10 4 su importación en Ajnóri- 
oa; y 4 20 p^ en los vinos, por mitad en ambas partes. En el impuesto 
de almojarifazgo hubo no pocas alteraciones, como puede vexse en los 
artículos de los vireyes. 

En el I**- afto de su gobierno el virey D. García se propuso ainsglar 
con ventaja elramodel aaogue, y exigió que en ves de dos y medio qoin* 
tales por indio se diesen tres. No acept4ndose esta novedad, ofreotó éi 
virey dar á los mineros antiguos todos los indios que tuvieron según el 
último contrato del tiempo del conde del Villar, y 40 pesos ensayados 
por cada quintal; ademas les prometió prestarles cantidad de dinero, y 
pagaries con puntualidad. Aunqne se eximieron oon mudhaa rasónos^ al 
fln se prestaron á esas bases y se estendió escritura por el término de 
cebo aAos, debiendo en cada uno suplírseles 60 mil pesos. En seguida de 
este pcu5to, el virey quitó 4 dichos mineros la cuarta parte de los indios^ 
de lo cual se agraviaron sobra manera; pero se avinieron luego 4 entro - 
gar por las tres partes restantes 6,828 quintales 4 tres por indio, rigieof- 
do las demás condiciones estipuladas. (1.^ de Mayo de 1590). 

Poco tardó el marqués en hacer uu coaveuio con Amador de Cabrera 
(pariente suyo) quien nunca lo habla celebrado con el xbj, obligándose 
á dar arogue. Dióle 850 indios y se comprometió 4 entrogar 1 ,060 quinta- 
les' por a&o. Ajustó otro oontrato con Jnsepe de Sivera y Beraardino 
Aliaga» mineros nuevos que recibieron 8S0 indios prometiendo 990 quiíi» 
ta&ee. Per unaesoritur» eon Joan de Yiltogaa y sus eooioa se m^igniá 



HüR 311 

)proporoi<niarl6B 400 indios de 630 que antes tayieron'segnn pftoto heoho 
eon la andienoia. Loe mineros an1%ao8 oontiadijeron este negocio di* 
ciendo qne no se había cumplido coa cUos; y qne se les diesen estos in- 
dios en remuneración de la cuarta parte de que se les privó. El TÍrej 
accedió á la instancia por complacer álos oidores Cartagena j Arteaga 
que los favorecían, y les fadilitó 4iOO indios oon tal de que entregaraft 
1,200 quintales mas cada año. Quedaron destinados 2S0 indios para al 
trajín del aiogne y otros objetos. Pe todos los contratos resultó nn pvo* 
daoto de 10,062 quintales en oada uno de los ocho aftos. 

Hubo sin embarga redlamaciones al rey y cédulas en diversos sentidos 
que el marqués de Cañete reservó porque eran desventajosas para él fia- . 
oo. El siguió dando y quitando indios: no oumpUó oon proporoioiuur & , 
los mineros el subsidio convenido de 60 mil pesos» ni pagó loa aao- 
guBB en loe plazos debidos. Las consecuencias fueron el ábatimieiito en 
el preoio, perjuicios notables á los empresarios y utilidad ado para loa 
meroaderea que negociaban con dioho artículos loa prodnotorea teniaa 
que darlo por 80 pesos á los que les habiUtabaa» viéndose ejaontadoa y 
aun presos por deudas. Véanse los artículos reapeotivos á loa demaa vi- 
rsyes, pues el ramo del aiogue ofreció siempre grandes embaraxoa y v»- 
riacionae. Yéaae el artículo Femandes Velasco, tomo 8.^ página 259. 

. Haremos ahora memoria de algunaa diapoaioiones contenidas en cédu- 
las reales que este virey mandó obedecer. Bn la da 18 de Mayo de 1590 
ae reaolvió qne el reotorado de la Univecsidad da Lima se desempefiaae 
nn año por edesiástioo y otro por seglar. Por la de O de Febrero de 
1591 ae prohibió todo oomercio entre el Pera, Tierra Firme y Guatemala» 
oon la China y Filipinas. La de 22 de Julio de 1592 mandó que el corre- 
gidor de Arica cumpliese órdenes de la audiencia de Charcas annqne asa 
provincia perteneciera á Lima. Otra de 29 de Junio del mismo año rei- 
teró la disposición por la cual todos los casados qne estuvieran an Indias 
debian volver á España k hacer vida oon sus mujeres, sin que valiera al 
preteato de ser algunos de ellos empleados de Cruzada. En oédnla espe- 
dida en Bnrgos el 14 de Setiembre de 1592 se impusieron fuertes penas 
oontra el criminal abuso que existía en el Perú de abrir y violar loa 
cierroB de laa cartas sin perdonar ni las qne al rey ae escribían. Por la de 
19 de Enero de 1594 se determinó qne por él Eio de la Plata no se intro- 
dujesen personas ni mercaderías al Perú. Laa cédulaa de 15 de Junio y 
29 de Diciembre de 1593 fueron laa qne primero se e^>idieron para qóa 
pudiera establecerse en Lima el tribunal del Consulado* al cual conrea- 
ponderia el juzgar brevemente en asuntos mercantiles: véase Borja y 
Aragón. Con fecha 18 de Setiembre de 1591 mandó el rey se guardase y 
enmpliese él concilio Limense de 1582, confirmado por Sixto Y, admiti- 
do en toda la América^ y que dio leyes á cuatro arzobispados y veinte 
obispados. En 1596 se sancionó la prohibición del comercio entre Héji- . 
00 y el Perú, porque perjudicaba al de España por el Istmo. Solo se' 
exeptuaron dos bnqnea por año para que Uevaaen 4 Bealejo y S on ao n a t e 
bre^alqnitraii, tabaco, «fc, para abasto de baquaa y de asoapaiaes. Otra 



«12 fiÜK 

orden del mismo año datada á 2 de Junio, prerino qtie ninguli t>ráláíte 
entrara debajo de palio al lugar en qne eetnriese él Tírey, ni le nevasen 
la cauda cuando penetrase en la sala donde el rirej se hallase; debiend^i^ 
ir suelta siempre que con él concurriese. SI marqués de Cañete propuao^ 
que al tributo se aumentase medio real para pagar el sueldo al abogada 
doiensor de loe indios. Se aprobó por el rey ese arbitrio, y dispuso en 
1597 hubiese una plaza permanente de fiscal protector con 3000 pesos. 

Tomas Caodish ó Oavendish, andas marino inglés que hiso correrias 
en el Pacífico el año 1587 gobernando el conde del Villar, emprendió 
naeva oampafia en 1601, mas no pudo Tencer él paso del Estrecho de 
lílagallaaeB; y luéhaodo c^i las tempestades y los motines de su gentoy 
pereeid con las aares qne traía al regresarse por el Atlántico. 

Oaaado en ICOS- supo el marqués de Cafikete que hablan entrado por el 
Estrecho boquee de g^uerra ingleses al mando de Bicardo Hawkins (oo» 
nocido en. el Piarti por Achines) no perdió momentoe en alistar la armad» 
existente en el Callao poniéndola en perfecto estado y arreglo para oob« 
batívr constaba de la d^itana, la almirantey él Patache. y fué uombrft-* 
do general de ella D. Béltraa de Castro y de la Cuera^ que como ya he» 
moedlcho era cufiado del Tzrey* La escuadra de Achines vino en comlána-' 
don con otra destinada á las Antillas y Tierra Fkme para operar coir 
tropa sotee Panamá á cargo del almiráate Dxake, de quien hemos esori* 
to en el tomo 8? página 19> y D. Juan Achines padre de Bicardo, marino» 
iatiépido que se habla distingnido en él combate con la escuadra imwiMí- 
NédeFirtipen. 8aK6 de FHmovth Bicardo Achines, tocó en Haderay 
Canarias, y áettm cuatro naves perdié dos por la faena de un temporal 
en la^altura del Bio de la Plata. Con lae dos restantes pasó el estrecho* 
dé ItfagaHawee, refrescó en la isla de Juan Fémande» y quemó en 1* 
costa de CAiüe nuere embarcaciones mercantes, cometiendo allí no poca» 
eatoroioneB* 

Embaroaróiise con D. Béltran muchos europeos y fimefkos vediice d» 
la capital y pertenecientes á sus prineipales familias, todos resueltos á 
oj^oaer al enemigo inglés su valor y entusiasmo en defensa déla patria. 
SlÜtteren del Callao los tres buques españoles con rumbo al Sud: naTOga- 
ron mas de 20 leguas, y al núsmo tiempo que avistaron las velas enemi- 
gas^ se declaró una tormenta que caosandolea diferentes averias, los 
oliligó'£vclverproas y regresar al CaUao. El virey y el general de k» 
es^edicíon. pusieron él mayor empefto en reparar aquellas faltas, y lo* 
gránddlo con prontitud, se hicieron á la mar nuevamente la Capitana y 
Piktaéhe- en demanda de sus adversarios. Gobernaron hacia él Norte y n<^ 
oonsigtiieron darles alcance sino delante del puerto Atacames en la cos- 
tade Esmeraldas. AHÍ acaeció una sangrienta lucha en que se disputó 
lá'victoria.con un arrojo desesperado de ambas partes; la obtuvo D. 
Béltran 'haciendo rendir á Achines y lo trujo pririonero á Lima. En el 
ariiícaki respectivo á este hemos dado rason de las personas diütingulda» 
quepéteoMniDOtt mas biaarria en lols abordajes y demás esfttersos de taa 
terrible combate, sirviéndonos de guia los datos que ofrece sobre acte 



HÜR 818 

^^MTiiCtÜAT el poema del conde de la Granja en alabaaaa de Santa Soea 
4e Lima. El yirey celebró el triunfo con una .fiesta j sontuosa prooe» 
sion; j oonaidor¿ndolo un milagro del Santo Cristo de Burgos, fué sin 
sombrero k darle gracias en el temple de San Agustín al momento de 
«eoibir la primera noticia. 

£1 almirante español dio palabra & Aobines en nombre del rey de 
\üe BU vida seria respetada: la inquisición lo reclamó envano junto con 
los dt>mas prisioneros que pasaban de ciento: la audiencia no tenimdo en 
mucho aquella garantía, deciar<5 que el jefe iugUs debia sufrir la pena 
oapital i que le condenaban las leyes. El apeló al Consejo de Indias 
¿onde Tenciendo D. Beltran se rasolrió quedase Acbines libre, y en con- 
secuencia Be restituyó á su pais. El fracaso de este lo supo en Cana« 
rias BU padre, quien murió combatiendo en Puerto Rico. Yéase en el 
artículo Drake que este célebre marino falleció «n Porto-bello después 
¿e haberse frustrado sus operaciones y ataques en el Istmo. Cierta- 
mente es muy notable que el historiador de Chile Ob¡j, diga que el mar- 
qués de Cañete dio el mando de uno de los buques de la esciudra de D. 
Beltran de Castro y de la Cueva, á D. Alonso Soto mayor y Andia mar- 
qués de Valparaiso que se hallaba en Lima de tr&nsito para Europa y 
habla gobernado en Chile. Después de esta falsedad asienta otra mas 
reparable: que Sotomayol* hizo rendir á Achines quien se entregó á él 
á consecuencia del abordaje que hizo á la nave capitana que aquél mou'^ 
taba. Sotomayor no estuvo ni podia estar en el citado combate, porque 
el marqués de Cañete lo habia enviado k Panami de gobernador y co- 
mandante general, y siéndolo, dirigió la defensa del Istmo contra las 
fuerzas con que Drake invadió ese territorio. Estas verdades las ratifi- 
ca Alcedo, y se comprueban mas en el poema del conde de la Granja que 
no menciona £ Sotomayor, mientras que reonerda uno á uno á loa veci* 
nos de Lima que se hallaron en esa campaña. 

Alternando los mas señalados sucesos de la época del marqués de Ca* 
fiete con los variados hechos de su administración, vamos á dar cuenta 
de muchas providencias que dictó en materias municii>ales y de interés 
para la moral ptiblica, adelanto y lustre de la ciudad de Lima. En 19 
de Agosto de 1690 dio al cabildo para renta de propios los sitios exis- 
tentes tras del palacio en la orilla del rio, ó sea el ra9tro hasta la esqui- 
na en que estuvo la Casa de Moneda y el tambo de los caballeros de 
Pacajes: de sus productos separó la tercera parte para la capilla real, y 
lo demás habia de emplearse en reparos del puente, rio y pilas públicas. 
Con la anterior condición adjudicó & la ciudad en 24 de Mayo de 1691 los 
sitios que están al rededor de San Lázaro y los demás que habia espedi- 
tos en esos contomos; y en 23 de Koviembre de 1696 confirmó al Cabil- 
do la propiedad del ramo del mojonazgo del vino que desde antes poseía^ 
sacándose 4 remate según él reglamento que se formuló. En 1592 dictó 
ordenanzas íMira el buen gobierno de Lima oon preceptos para las sesio- 
nes del Cabildo, y xMura que sus miembros no hiciesen negocios de víve- 
veani arrendasen bienes de propios. 40 



su flüR 

13d conserran multitud de ordenaciones acordadas por el marqu4i dé 
Cañete para el rtí¿,'ínien de ]a& industrias sobre granos, carnes, ponade- 
rías, pastelerías, dulceríasj cererías y velerías, pescadería y pesca. THÓ 
decretos penales contra el juego, los regatones, jcótealeros, ganadero^ 
etc., y pragmáticas para castigo de negaos esclavos y prófugos, ratifi- 
cando todas las crueles resoluciones anteriores sobre el mismo objeto. 
8ujet<$ ¿ orden y disciplina las pxdperías, el matadero, las tabernas, el 
sellar las pesas y medidas, el modo de practicar los remate» de las ren- 
tas municipales, etc. 

£n 1692 mandó el rey se Tendiese él oficio de alférez real en todas las 
ciudades: que este fuese miembro del cabildo* presidiese á los regidores 
y tuviese sueldo doble de tal. SI de Lima compró al rey dicho oficio en 
ocho mil ducados para que los regadores lo sirviesen por tumo; pero des- 
pués se vinculó en una familia & la cual fuá vendido. El virey Toledo 
babia fijado un ceremonial para el paseo del estandarte y pleito homena- 
je que tocaba hacer al alferee real. £n 22 de Setiembre de 159é autori- 
zó él virey al cabildo para nombrar cada año procurador mayor con 300 
pesos de á nueve reales de sueldo. En 23 de Febrero de 1596 ordenó con 
apro'baoion real que el c<kbildo eligiese todos los años por alcalde de la 
Santa hermandad á un individuo de su seno. Este funcionario ejercía 
un juzgado, tenia á sus órdenes un sargento, un cabo y cuatro cuadri- 
lleros, y caja de f (mdos de loque percibía por los cimarrones y otros de^ 
ruchos: estin guióse en 1633 gobernando el virey Chinchón. El afio de 
1596 se mandó que las encomiendas fuesen redudóndose á poblaciones, y 
gne las hubiese para el sustento de las doctrinas. 

El mairquée de Cañete adjudicó al cabildo en 2 de Abril de 1596 las 
tíeraas-de la acequia del imperial en Cañete, por las cuales dio k plazos 
diez mil pesos de á nueve reales. El fiscal hizo fuerte oposición alegando 
Tailian doscientos mil pesos. Pero el rey no solo aprobó aquella cozkce- 
HOn, sino que obsequió á la ciudad los dios mil pesos el año de 1619. Ea 
8 de Maezo de 1696 señaló el marqués veinte leguas por limite de su ju- 
tÍBdíócion al cabildo de Lima: las demás ciudades tenian por tórminoa 
solo diez ó doce leguas. En la misma fecha dispuso que el cabildo eU' 
giesetsada año tm alcalde ordinario paxa el Callao. Quitb al ayuntamien- 
to una-casa de justicia que tenia en dicho puerto; y proveyó aquel alcal- 
de de mar con sueldo del fisco para exttender en trasportes de efectos 
carros, recuas, consumos de marineros y para la justicia en lo crimina^ 
pues -de lo civil se trataba en Lima. Por este tiempo hubo en la capital 
esoaoez de buenos caballos, y llegó al estiremo de haberse vendido uno 
en «inoo mil pesos. 

E1'21 de Agosto de 1593 se mandó separar Gnanoavelica y su territo^ 
rio delcorreg^miento de Ghiamanga que & la sason deasimpefiliba D. Al- 
varo Salas Valdes: mas t^rde gobernando el conde de Chinchan (1637) 
se incorporaron á Guamanga los corregimientos de Guanta» Lncnna» 
Soras y Vilcas. La erección de la prsvinoxa de Guanoftvelioa -tuvopor 



HÜR 315 

principal fundamenlo la dirección de las poderosas minas de azogue y 
el desarrollo j administración de tan importantes riq,uezas. Al final in- 
sertamos una relación de las personas qne mandaron en dicha provincia 
como alcaldes mayores durante algunos años« después como superinten* 
dentes de las minas, y por último de gobernadores é intendentess. A con- 
tinuación de ella aparece una razón del número de quintales de azogue 
estraidos de dichas minas desde su descubrimiento hasta 1802. Está si- 
tuada la ciudad de Guancavelica & 12^ 54* latitud Sud: su altura sobre 
el mar es de 3.798 metros, según UUoa, y la mina grande se halla 
á 4,6G5. 

Felipe II dio en 1684 el título de oiuclad á la población de mineMa de 
Castro- Vireyna, nombre compuesto del apellido de Do&a Teresa de 
Castro, y del dictado de yiroyna d»l Perú como esposa del marqués de 
Caftete. Sefiérese en antignos esevitos que est» se&om fué 6 dieho lugwr 
á autorizar en calidad de madrina el l»utismo de la hija de una india 
noble y de gran fortuna» la , cual le hizo Talioaos obsequios, entre eUos 
nn número í^ansideraWe de barras da pbita que en un paraje determina- 
do se estendierpn par» qne sirvieran de payimento al entrar la yireyna. 
I«os minerales eran aUÍ de riqnísisDui ley» y para su esplotaoion se seña- 
laron dos mil indígena* de mita. 

FaAd6 en Lina el TÍrsy D. Gaanota el afto iBdS con pnrüegio dama» 
yor y aprobación del rey> el odegio real de 8aa Felipe y San llaroo% 
asignindole el local qne hoy oonpa la EscneU de Artes: estableciú dcKse 
becas y le sitnú rentas en varías encomiendas paca qoe se hicieiran %o^ 
dos los gastos de cuenta del fisco. Dependía de los TÍreyes* y sn rector 
4ebia nombrarse anualmente, bien qne esto por mal pensado noUegú i 
tener efecto. Sste oolegio unido al de San Martin dio eiistendlaal de 
Ban Garlee en el reinado de Carlos HE: véase Amat, tomo 1? pág. 2481 
£1 edificio del de San Felipe ee destinó de cuartel del regimiento Se^ 
de Lima. Vésáse Croiz, tomo 2? pág. 441; y Aviles* tomo 1? pág. 414. m 
citado colegio fuá creado para la instmooioa de jóvenes de las familias 
qne se consideraban nobles: graduábanse en la universidad con solo la 
mitad de los derechos, por merced del rey; y llevaban opa azul de pa&o 
y beca color verde con una corona bordada de oro. Córdova deja en si^ 
lendo la fundación del colegio real de San Felipe; y el Dr. Fuentes dice 
que fué creado en 1692 por el virey Toledo y que lo dirigíanlos jesuíta^ 
siendo asi que este dejó de gobernar en 1581 y en su memoria no trata 
del particular: tampoco es exacto qne los jesuítas intervinieran en di* 
cho colegio, 

Ko pocos eseritores confundiendo fechas y sin advertir qne él memo- 
rable navegante D. Alvaro de Mendafta hizo sus descubrimientos en 
dos viajes, se han equivocado al asentar que salió del Callao en tiempo 
de D. García marqués ds Cañete y que reconoció entonces las islas de 
Salomón. Esto pasó en 1568 cuando mandaba el liceneladoD. LopeQav 
^ia de Castro, de qnien Uendalia era pariente, y habla obtenido ya les 



8HÍ HÜK 

títnlos de gobernador, y adelantado. La segunda espedicion qne es íi» 
que corresponde al TÍrey Cafiete, pues la dispuso y le dio impulso, n» 
sarpó del Callao sino de Paita en 1695 con cuatro naves. Un ella fueron 
Doña Isabel Barreto esposa de lif endafta, el afamado marino Pedro Fer- 
nandez de QuiroSj una colonia de 878 personas destinadas & poblar la 
isla de San Cristoyal, una de las ya conocidas; y por último, cantidad 
suficiente de proyisiones y de artículos útiles para diversos objetos. 
Iban asi mismo 280 hombres bien armados. En este viaje se descubrid» 
ron por Mendaña otras islas que denominó Marquesas de Mendoza en 
honor al apellido del virey: á las principales de estas dio los nombres de 
Dominica, Santa Cristina, Smi Pedro y la Magdalena. El lector en ei 
artículo tocante á Mendaña enoontrarfi dat^M sobre sus viajes, noticiad 
de la población que formó en la isla Santa Cruz, contrariedades que es- 
peximentó por mal proceder de los que le estaban sub<Mrdinado8, su in- 
mediato fallecimiento, y la pérdida de los buques después de dejar dicha. 
ÍMtBi, habiendo salvado dos, uno que llegó fi Maziila por la inteligencia de 
Quiros y denodados esfuerzos de Doña Isabel Barreto, y el otro que con> 
siguió llegar después casi destruido al mismo destino. — Véase Quiros. 

Bn 1591 Juan Ba mires de ATelasoo fundó la ciudad deBioja en la pío- 
TÍnoia de Tuouman, eon autorización del virey. T en el de 1595 Lorenza 
8narez de I^igueroa, la de San Lorenao de la frontera que se hiz^capi- 
tal de la provincia de Santa Cruz déla Sierra. 

Hemos hecho mención en el artículo García de Castro D. Lope, p£g. 
98, de que este ^be ma dcMr fundó el pueblo de Santiago del Cercado de 
lihna para residencia de los indios que con motivo de mitas ú otros, se 
haJQaban en la ciudad alojados en diferentes solares que se vendieron il 
beneficio de dicho pueblo, formación de su iglesia, hospital, casa de ca> 
bildo, etc. £1 virey Toledo llevó adelante el proyecto que haUó en obra: 
comisionó para entender en ella al oidor D. Gregorio G. Cuenca, y enco- 
mendó & los jesuitas en 1571 la instrucción doctrinaria de los indios del 
Cercado. Había en el arrabal de San Lázaro un pequeño pueblo de pee- 
cadores mal situado é incómodo, y los asistía y enseñaba un sacerdote 
nombrado por el arzobispo. A estos indios los trasladó al Cercado el vi* 
rey conde del Villar D. Pardo en drounstancias de estar ausente en vi- 
sita Santo Toribio; mas el provisor nombró un clérigo que allí siguiese 
á cargo de dichos indígenas, ¿ fin de que no s^ perdiese el derecho que 
tenia el gobierno eclesiástico para dirigirlos. Cuando el arzobispo D. 
Toribio regresó á Lima, encontró de virey & D. Garda marqués de Ca- 
ñete, y de conventual en la Compañía de Jesús y cura en el Cercado al 
padre Hernando de Mendoza hermano del virey con quien vino al Perú. 
Como hubiese faltado el clérigo doctrinero, eligió otro el arzobispo: et 
virey no reconoció este nombramiento, y ordenó que loe indios agrega- 
dos de San Lázaro continuasen como todos los demás bajo la autoridad 
de los jesuitas. De aquí provino un notable disgusto entre ambas potes- 
tades: la eclesiástica quiso visitar la iglesia del Cercado y ^^^J^^* coa 



HUR 317 

qii¿ tftulo y Ucencia estaban en ella loe jesuitae como curas. Fué esta 
tina de las competencias y desazones que tuvo el marqués de Cañete con 
Santo Toribio, habiéndose conservado siempre en el Cercado los reg^oia- 
ires de la Compañía. Es verdad qne ellos se contrajeron á dar instrao* 
eion primaria á los jóvenes indíg^enas formando una escuela que fué muy 
provechosa^ y la fomentaron los vireyes Toledo, el conde del Villar y el 
marqués D. Oarcia; pero no fué este el fundador del colegio formal de 
hijos de caciques, como algunos escritores lo han indicado, sino el virey 
príncipe de Esquilache. Hemos visto en un antiguo libro la real orden pa- 
ra su erección, fecha 3 de Setiembre de 1616, los estatutos de la casa da- 
dos por el príncipe en 1620, y la relación de alumnos que tuvo dicho co- 
legio desde su instalación en 1618 hasta, que el virey Amat lo trasladé al 
convento de San Pedro después de la espulsion de los jesuítas. Véase el 
tomo 1.^ página 35, y el artículo Abascal, idem, página 17, cuyo virey 
reformó el colegio denominado del Príncipe. 

Las diferencias y desagrados habidos entre el virey y el arsobispo fue- 
ron frecuentes y de un carácter escandescente, que perturbaba la armo- 
nía y miramientos que es preciso guarden entre sí las autoridades prin- 
cipales con el fin de evitar la trascendencia qne ocasiona el escándalo y 
el mal ejemplo. Para poder recordar estas discensiones en términos pre- 
cisos é impareiales, hemos cuidado de averiguar el origen de ellas é ins- 
truimos de los dichos de autores interesados en sostener los derechos y 
procedimientos del virey y del arzobispo. Leyendo con atención á León 
Pinelo y á Suazez de Figueroa que escribieron, el primero la vida de 
Santo Toribio, y el seg^undo la de D. Gkurcia marqués de Cañete, hemos 
oreido acertado referimos á sus relaciones, lo cual será bastante para que 
nuestros lectores formen juido acerca de estos asuntos. 

El arzobispo fué acusado de que se comunicaba con el papa sobre 
ciertas mftt,eriaB en que se dijo eran perjudicadas las regalías del rey. 
Vióae en el Consejo de Indias un memorial que apareció en Boma en 
nombre del pontífice sobre algunos puntos en que D. Toribio tuvo es- 
crápulos y pidió aclaratoria á la Silla Apostólica á la sombra de dudas 
qne le añstian. Se espidió una real cédula en 29 de Mayo de 1503 dando 
esplicaciones, y ordenando se llamase por el real acuerdo al arzobispo y 
en presencia de los oidores se le hiciese entender lo dispuesto por el rey 
acerca del particular. Pinelo no habla con claridad, pero se deja enten- 
der ^ue aquella cédula contenia una reprensión, porque decia al virey 
en el final, "y de su respuesta y demostración que hiciere me avisareis." 
Esto se confirma con haber contestado D. Toribio: "enojado estaba 
nuestro rey, sea por amor de Dios, satisfaremosle, satisfaremosle." 

E3 arzobispo en 1591 conforme al concilio límense procedió por si so- 
lo á la fundación del colegio Seminario que fué el primero de América, 
7 le dio su nombre en el de Santo Toribio obispo de Astorga. Le prove- 
y6 de local y rentas, y colocó su escudo de armas sobre la puerta. Mas 
•1 virey marqués de Cañete se disgustó iK>r este hecho, diciendo que el 
oolegio "era de patronato real pues se habia de snstentar de renta, «or- 



318 HÜR 

que edesiitetica, dada por el rey de sus diezmos, de sos cajas j de lo» 
beneficios de sos patronazgos." Envió á gu oapitan de guardias coa sol- 
dados y algunos canteros, pusieron andamies j borraron á ánoel púbU- 
camente el escudo de armas del arzobispo. £1 prelado llevó en padencía- 
tan violento desaire, y tuvo que soportar de pronto que el virey se to- 
mase la facultad de nombrar el rector, maestros y colegies. Enterado 
el rey de todo, resolvió en 30 de Octubre de 1691, que el virey se abstu- 
viese de hacer dichos nombramientos; declarando en otra cédala de 20 
de Mayo de 1592, que el gobierno y administración del Seminario cor- 
re spondian al arzobispo, cuyo escudo debia situarse en la puerta, perc^ 
en lugar inferior & aquel en que se colocasen las armas reales: estas que- 
daron solas, porque D. Toribio no volvió ¿ poner las suyas. 

También respecto de las ceremonias con que ol virey delña ser trata- 
do en la Catedral, ocurrieron desazones, porque resolvió el arzobispo se 
practicasen solamente las comprendidas en el 4.° concilio- Umense. £1 
virey se ofendió de tal providencia que alteraba ciertas costumbres, y. 
dejó de asistir por mucho tiempo ¿ la Catedral. 

Figueroa en la vida de Cañete que publicó en Madrid el año 1613, di«- 
ce: "que el arzobispo D. Toribio descubrió varias veces indignada vo- 
" luntad contra el marqués, y que no lo queria: 1.^ porque habla trata^ 
*' do de poner remedio en los exesivos derechos que llevaban los nota- 
rios y curas doctrinantes de indios: 2.^ porque el virey era riguroso en 
hacor que sucediese el rey en los bienes de clérigos que morían ab in- 
téstate, ordenando lo cumpliesen así los corregidores en cuyos distri- 
" tos falleciesen: 3.^ porque se mostraba acérrimo defensor del real pa-> 
" tronato: 4.° porque en un acuerdo le había reprendido y creía el arzo- 
" bíspo que el virey se había propasado." Otros autores tratando de es- 
tos asuntos argumentaron mucho en favor de D. Toribio: pero es cierto, 
que él rey en 29 de Diciembre de 1593 dio gracias al marqués do Cañe- 
te por sus diligencias en la reformación de derechos. Por varias leyes de 
Castilla mandadas cumplir en Indias se había dispuesto, que no tenien- 
do el clérigo heredero forzoso y legítimo, y muriendo sin testamento* 
heredase la cámara real y no la apostólica, fuesen los bienes patrimo- 
niales, de herencia, donación ó manda, ó adquiridos por razón de igle- 
sia, beneficio ó renta eclesiástica. Tocaba al virey disponer se procurase 
que los clérigos testasen libremente. — Véase la recopilación de Indias, 
libro l.o título 12, ley 6?; y Solorzano libro 5.°, capítulo 7P "Y porque 
algunos prelados de las Indias en muriendo algún clérigo de su dióce- 
sis ab intestato, se solían apoderar de sus bienes sin reparar en que 
podria ser que tuviese herederos, y sin hacer bien por sus almas ni mi- 
rar por el descargo de sus conciencias, contra la costumbre que en loa 
" reinos de España está recibida de que loe clérigos seají dueños de sus 
" bienes en vida y en muerte, aunque los hayan adquirido por razón de 
" la iglesia, y se despachó una cédula su fecha en el Fardo á 2 de No- 
" viembre de 1591, en que se manda á los vireyes y demás justáoias de 
^' las Indias, que hagan guardar y practicar en ellas la ley de la recopi-^ 



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^ W^n 7 que ló6 cBchtos pfdadOB no embarax en ni se entrometan en loe 
«« dichos bienes." 

Felipe n en Toledo á 7 de Agesto de 1596, reprendió i la audiencia 
^r no haber imptiesto el arzobispo I>. Toribio las penas á que se habia 
hecho acreedor por infracciones de las reglas j leyes del patronato realj 
y qae se guardase en lo snoesiTo de fiftitar al deber de obligarlo á eom* 
plir los suyos. 

Habia el arzobispo convocado él 4.° ooncüio proTinciai para el afto de 
1S89 en yirtud de la facultad que tenia para reunirlo dturante sus dias 
«»da siete «ftos. Lo» prelados sufragáneos llamados una y otra res no 
comparecieron; y el concilio Tino ft juntarse en 89 de Enero de 1591« go- 
bernando él reino el marqués de Oaftete, y oonélnyó el 16 de Marso.-— • 
Téaoe Santo Toribio. 

Contáronse algunas adrersidades en el período del marqués de OsAetOi 
que ocasionaron al país lamentables pérdidas. El año de 1690 hubo un 
gran terremoto en el Ouzco, y otro en la costa del Sud, especialmente en 
Camaná donde salió el mar y arruinó la población. El de 1698 se esperi- 
mentó una epidemia de disenteria que se hizo mortífera por su carácter 
y duxacicm. En el de 98, sufrió la capital de Lima una lluvia nunca vis- 
ta por su abundancia é igualdad durante hora y cuarto. En éí de 96 una 
furiosa avenida del Bimac cansó inimdaoioaes muy dañosas á los sem- 
bríos de las haciendas inmediatas al altado rio. 

El tribunal de la Xnqtiisioion exhibió dos autos de fé en tiempo del vi- 
rej D. Gkffda; él uno en 6 de Abril de 1698, el otro en 17 de Diciembre 
de 1696. En el primero se aplicó la pena capital á tres reos; y 87 queda- 
ron ocmdenados á diferentes castigos: en el segundo hubo cuatro ajusti- 
ciados y muchos otros penados de diversas maneras. 

El marqués de Cañete cuyo carácter era mas que justiciero, altivo é 
inflexible, se ocupó tenaamente como todos los vireyes en buscar medios 
paraestraer del .Pera recursos á fin de agfradar ál rey ayudándolo á sa- 
tisfacer los dispendios de la corte y los enormes gastos de las gu e r ras en 
que ^ oontinuo se empeftaba con mina positiva de la nación. Hallando* 
se en lo particular con sobra de riquezas, y tratando ya de retírarse pa- 
ra disfrutar de éUas en su país, solicitó oon instancia se le relevase; y su 
deseo fué atendido» nombrándose virey del Perú á D. Luis de Yelasco 
marqués de Salinas, que lo era de Méjico, y á quien entregó él mando en 
M de Julio de 1696, habiendo gobernado 6 años, 6 meses 18 dias. Segui- 
damente hizo su viaje de regreso i España. 

Lope de Vega escribió una comedia cuyo asunto es la guerra de Araii* 
co, y BU i»rotagonista D. Ghuroia Hurtado de Mendoza marqués de Cañete. 
Elüeeneiado Pedro de Oña en su "Arauco domado", hace grandes aplan- 
aos del virey D. Ghireia, cuyas proezas militares refiere en sus cantos. 
D. Cristoval Snarea de Figueroa en los hechos del marques, sobre que 
escribió detenidamente, increpa £ D. Alonso de Eroilla, diciendo que en 
la ^'Araucana" no hito los justos recuerdos á que D. García era aereedort 

>, y atribuye al resentimieáto que abrigaiba, las omisio- 



S20 fiCR 

BM imperdonables en qne ineorre req[»eoto del alto méiniso del marqneé» 
Véanse loe artículos tocantes i estos dos notables poetas é historiadoreai 

■VRTA»0 I^B lEn^IA— D. Hunnur-^natozal de Santa I^ de Coro 
Tientes. VÍTÍa en el Cosco y coaado el 3 de Agosto de 1814 estaUd allí la 
rcTolnoion 6 cuyo frente estuvieion los Ángulos, se le reoonoci<$ como 
brigadier, j vino oon D. Gabriel Bejar á Goamanga propsgando la iii« 
sorrecciou en favor de la independencia» y á la oabexa de una oolom- 
na que engrosaron en el tránsito y en dicha ciudad. Hartado de Meado* 
sa» fué el mas ardiente y eficaz colaborador de la empresa que se iaici6 
desde 1818, y sin duda era el mas andas de los caudillos que entonces 
aparecieron. Sufri6 dos derrotas, una en Huanta el 8 de Octubre de 
1814^ y otra en Matará el 4 de Febrero de 1816. En esas funciones en 
qao los patariotas hicieron heroicos eef ueraos, hubo una mortandad con- 
siderable á causa de la sin igual sed de sangre de la tropa española del 
regimiento de TalaTcra qne mandaba el teniente coronel D. Vioente 
Gonsales afamado por sus crueldades. Hurtado de Mendosa manchó 
también por su parte éi crédito de la causa que defendía oon diferentes 
exesos, como el saqueo & que su tropa se entregaba^ y oon síganos ase- 
sinatos indisculpables ocurridos en Guamaaga. Destruida su división, 
y estando en la provincia de Andahnailas, luego que los restos de ella 
supieron que él general Pumacahua habia perdido la batalla de Vma*- 
chixi, se sublevaron y dispersaron» matando en aquel acto á Hurtade de 
Mendosa. — Véanse los artículos— Gonzalos, D. Vicente — Ángulo D. Jo- 
sé— D. Vicente -y D. Mariano^y B^jar B. GabrieL 



■VETADO DB MEIDOZA— D. MainrnL, y su esposa Do&a Constansa 
Eysagnirre» naturales y vecinos de Moquc^pa. Viéndose sin sucesión, 
mandaron qne después de sus días se fundase en dicha ciudad un coa- 
vento de hospedería de la drden de la Merced. Otorgaron escritura en lO 
de Enero de 1742^ adjudicando al efecto su hacienda de Yaracachi qne 
valia 81,000 ps., y que no tenia mas pensión que la de 400 pesos que ze- 
conooia al convento de Santo Bomingo: ademas unas tiendas que poseía 
en la población. Previnieron que si á los veinte aftos no se hubiese fun- 
dado, pasase la renta producto de aquellos bienes al colegio de la com- 
pafifa; y qne si este no la admitia se diese al convento de Santo Bomin- 
go. Los meroedarios acataron la donación, espidiéndose el instrumento 
por el Padre Simón Eysagnirre, facultado por el provincial respectivo 
que estaba en Gnamanga. 



■DETAMI T VILIJJPinETB--D. Josa->vedno de Arequipa á quien 
damos aquf lugar para recuerdo de una estrafta ocurrencia de que dio 
cuenta al púbUoo bajo su firma en el periódico de Lima "Minerva Pe- 
mana" de 15 de Febrero de 1810. Comunica al editor en carta de 20 de ' 
Enero qne, oonodendo ejl. aguante y la fuersa del vuelo de los oóndoisiu 
pensó en qne estas aves podían trasportar por los aires 6 seres raciona- 



HüR-IBa 321 

\wij <^tte para pon^ur en obra bü proydcto, se proporcionó dos poUuelot 
'que ooidó en su hacienda con el mayor esmero dorante dos a&os, Qne 
tmandólos vid crecidos, húo cabalgar sobre ellos como por jnego k dos 
mncliaolio8,7 que con este ejercicio, logró Ter elcTarse á uno que tenia 18 
años dé edad, hasta la cumbre del mas alto cerro de üohumayo; de don* 
'de Tolvió él cóndor á su querencia trayéhdo al que lo montaba. Bn la 
'dicha carta óonduye Hurtado por pronosticar que pronto se podrían em- 
'prender TÍajea rápidos atmosf ¿ricos por medio de los cóndores; y calcu- 
lando con admirable candidez, que siete horas baabarian para ir de Are- 
quipa 4 Cádiz. 

I. 

ÁAABX míe SBMTU peralta T CAEPB1IA8- xl <:k>BOiraL D. Luis— 
«uddo en Madrid en 1638, I*'- marqués de Corpa — ^hijo de J>, Mateo Iba- 
lies de SegOTia y de Doia Elvira de Peralta y Cárdenas señores de Cor- 
•pa. Estudió en Valladolid y Salamanca y fué rector de esta uniTersidad 
«n 1662. En el año siguiente pasó al ^éroito de Flandes: fué mal heri- 
do en él sitio de Arras, y después en otra función de armas por la cual sé 
ie dio la cruz de Santiagro» Distinguióse igualmente en el sitio y toma de 
Ban QuiUen, y en 1659 mandaba un escuadrón de corazas. En 1660 fué 
nombrado coronel de un regimiento que formó de alemanes y recibió una 
encomienda de 500 ducados. £1 año 1662 vino al Perú de corregidor del 
Cuzco, y cuando Panamá fué invadido por los ingleses en 167Ó, el virey 
^oonde de Lemos le hizo maestre de campo general de un cuerpo de trea 
mil hombres que envió al Istmo; y le dio orden para tomar el mando f 
la pzeeidenoia de la audiencia, en caso de faltar el que lo desempeña- 
ba en propiedad D. Juan Pérez de Ouzman. Esta espedicion se tetoizó 
en Quayaquil, y llegó tarde á Panamá — ^Véase Morgan. De regreso á 
Lima se le nombró gobernador de la provincia de Guancavelica y supe- 
rintendente de la mina de azogue. — ^Véase Corpa marqués de — cuyo títu- 
lo le confirió él rey en 1683. 

Compró D. Luis al marqués de Belgida la villa de Corpa que este Ío 
▼endió como á pariente de la casa de Mondejar. Casó con Doña María 
Josefa de Orellaua y Luna natural de Lima y tuvo 9 hijos de algunos de 
los cuales damos razón en el artículo que sigue. 

IBAftlZ I OBELLAVA— EL Da. D. Gaspab Alonso -Nació en Lima 
en 12 de Diciembre de 1669. Fueron sus padres el maestre de Campo 
general D. Luis Ibañez de Segovia Peralta y Cárdenas de la orden de 
Santiago y Doña Josefa de Orellana y Luna primeros marqueses de Cor- 
pa. D. Qaspar estudió en el colegio real de San Felipe, fué catedrático de 
digflsto viejo en la universidad de San Marcos: caballero de la orden de 
Calattava: inquisidor decano del tribunal del Santo Oficio del reino del 
Perú. Fué D. Gaspar cura de la parroquia de San Marcelo; y el rey en 

41 



322 lÉA 

eédttU de 14 de noTíembre de 1719 mandó se le obligue ¿ rentincmr éí 
beneficio, declar:::ido que era inoompatible con el cargo de inquiaidoir; 
7 preTÍniendo que si no lo hacia se diese el curato por Tacante. Hermas 
no de D. Qaepar, primogfenito del marqués de Corpa y heredero de so 
titulo, fué D. Mateo Ibañez y Orellana también limeño: e«toTo en I» 
corte de Menino de la reina D? Mariana de j&ustria y fué cruzado de Ca- 
latrara: tradujo del latin al español el libro de Quinto Curáo titulada 
"Vida y acciones do Alejandro el grande" que hemos leido impreso en 
Madrid. Otro hermano de D. Gaspar fué D. Luis, para qmen el oidor D. 
Alonso Orellana su tio, f ando en 1681 el