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Full text of "Diez meses de mision a los Estados Unidos de Norte America como ajente confidencial de Chile"

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DIEZ MESES 



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A LOS 



ESTAJ)OS UNIDOS DE NORTE AMERICA 



COMO ÁJENTE CONFIDENCIAL DE CHILE 



POS 



B. flCülAHAGKEHNA 



(con mas de doscientos documentos mÉoiTOsO 



• « ♦ I» 



TOMO SEGUNDO I APÉNDICE. 



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IMPRENTA DE LA LIBERTAD 

OÁLLI DE LA. GOMPAÑU, MUM. 92 A. 

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DIEZ MESES DE MISIÓN 

A LOS 

A LOS ESTADOS UNIDOS DE NORTE AMERICA 



CAPITULO XXVII. 

l.» BflpAfta 1 loüEstodoü VbMm ba|« el ■UatoterU S«ward« 

(Et arbitraje anericanoj 

ViajedeMr. Sewardala Habana— Brindis que pronunció en el palacio 
del capitán jeneral sobra el americanismo de España i la perpetuidad 
do su dominación en las Antillas^Reflecciones sobre esta manifesta- 
ción—Llegan a Nueva York en pos de .Mr. Seward las fragatas de |?ue- 
rra españolas Carmen e Isabel la Católica — Objeto üostil de su yíaje— 
Mr. Seward pone sin embargo a su disposición los astilleros de go- 
bierno i ofrece reparar aquellos buques de cuenta de los Estados 
Unidos.— Alegría con que la Crónica de Nueva York publica es- 
tos escándalos.— Juicio que hace sobre ellos el ^era¿a.— Abnega- 
ción del joven chileno don Gabriel Cueto.—Algunos cubanos se one- 
cen a volar los buques españoles pero yo rechazo perentoriamente ese 
proyecto.— Los buques españoles se hacen repentinamente a la mar 
a virtud de una estratajema de nuestra ajen cía.— Intimas relaciones 

Sae se establecen en consecuencia de la política de Mr. Seward entre 
spaña i Estados Unidos.— Correspondencia de Madrid en que se re- 
veía la sinceridad i ardor de- aquellas relaciones.— Audacia gue cobran 
con este motivo los españoles.— Abren mis cartas en la estafeta i queja 
formal que interpongo ante el administrador de correos de Nueva 
York, a consecuencia de un aviso de don A. Rodríguez.— Reflecciones 
del IVeuj York Herald sobre este estado de cosas.— Magnitud de la ciü- 
pa i ceguedad de Mr. Seward.— Correspondencia de Madrid sobre este 

§ articular-Carta que escribo con este mismo motivo al gobernador An- 
rews deMassachussetts~En estas mismas circunstancias i con comple- 
to i previo acuello con el gobierno español, Mr. Seward tiene la osa- 
día de proponer a Chile su arbitraje.— Recibimos por el telégrafo 
el despacho en que lo solicita.-^omo descubrimos que obraba en in- 
tima coneccion en aquel negocio con el ministro español.— Viaje a 
Madríd i regreso a Washington del comandante Olañeta. adicto mili- 
tar a la legación española en Estados Unidos, llevando los plie^QS de 
aquella combinación.— Comprobación documentada de esta revelación 
i graves reflecciones a que so presta.— Mr. Seward propuso su primer 
arbitraje en los momentos en que Fe preparaba para dirijirse al te- 
rritorío enemigo i el segundo cuando tenia noticia positiva i oGcial de 

Sue Vadparaiso iba a ser bombardeado.— Notas de Mr. Nelson al señor 
ovaiTuhias sobre el primer arbitraje i opinión que yo di sobre su re- 
chazo a nuestra Cancillería desdo Nueva York— Prueba auténtica deque 
Mr. Seward sabia el bombardeo al tiempo de hacer su segunda pro* 
puesta de mediación.— Comunicaciones que diriji al Jeneral Prado i al 
ministro Pacheco del Perú sobre el carácter i antecedentes de esta ce- 
lada diplomática. 



— A — 

« 

En la última semana de 1865 el primer ministro de los Es- 
tados Unidos, Guillermo Enrique Seward, hizo aprontar en el 
arsenjpil de Washington el magnífico vapor d^ guerra Hernando 
de Solo, i el 31 de diciembre, con parte de su familia, se hizo a 
la mar en una escursion que se dijo era de recreo i de salud/ co- 
mo quien ya a hacer a un amigo de la vecindad una visita de 
afio nuevo. 

Adóndehabia ido con aauel tren do magnificencia propia 
solo de los sefiores del mundo, el primer ministro de la aus- 
tera patria de Benjamin Flanklin i de Jeremías Taylor? Nadie 
lo sabia! 

Decían algunos que sé habla dirijido a San Thomas para 
comprar aquella isla postal al reí á^ Dinamarca. Asegurábase 
por otros que su propósito era adquirir de Santo Domingo su 
espléndida bahía de Samaná, enrojecida todavía con la sangre 
de los seides de la España. Otros, por último, afirmaban que se 
habia marchado a Yera-Gruz para celebrar allí una conferencia 
privada con Maximiliano. Toaos los comentadores i adivinos 
estaban empero en error. 

Guillermo Enrique Seward, primer ministro de la Gonfede- 
ración Americana, i por lo tanto su mas alta representación in- 
ternacional, el mismo eminente hombí^ de Estado que preten- 
día mantener ilesa a toda cos'a (inclusa la de la honra] la dig^ 
nidad de las leyes de su patria, i que tan alto preconizana la es- 
trictez inexorable en la aplicación del estatuto de neutralidad, 
el mismo partidario político que era en su patria el campeón 
del partido que se llamaba republicano, se habia dirijido (escu- 
chadlo bien todos los que'ai^n alberguéis en el alma una ilusión 
por la política de los grandes!) se habia dirijido al territorio de 
una de las naciones belijerantes, i allí bajo los artesones de la 
colonia, frente al retrato de Isabel II, huésped de uno de aque- 
llos capitanes jenerales que compran i venden por oficio la car- 
ne del hombre, en virtud de una institución por la que el mis- 
mo ' había sido aputialeado, libando con ellos la copa a loa 
siervos en tierra americana i a los tronos en la patria de Plácido 
i Heredia, había pronunciado puesto de pié i en medio del es- 
truendo i del estupor de los cortesanos estas palabras que eran 
el sarcasmo i la negación de cuanto habían hecho de grande sus 
antecesores, desde Jefferson aMonroe, desde Adams a Enrique 
Glay: 

«Los Estados Unidos no tienen otras miras i deseos en estas 
«rejiones que el adelanto i bien estar de sus pueblos, siéndola 



— 5 — 

«INDIFERENTE lo8 medios O la forma de gobierno que le sirvan a 
«alcanzar tan nobles ñnes. La Espafia es la única nación europea 
«que tiene derecho a mantenerse en América, porque España 
«ha sido siempre eminentemente americana' Posee la gloria da 
«haber descubierto i dotado al mundo con la América, i de ha- 
«ber poblado i cristianizado estas vastas rejiones. Por tanto, 
«deseosa España toda suerte de*digha i prosperidad para que 
«pueda conservar sus posesiones americanas i asegurarles laa 
bendiciones de la paz i todos esos bienes con que Dios recom- 
«pensa a los pueblos frugales i laboriosos. Estos son los deseos 
«1 únicas aspiraciones de los Estados Dnidos.» (1) 

Aquella visita a la Habana, aquel festin eficial del capitán ge- 
neral Dulce, i sobre todo, aquel brindis diplomático pronuncia- 
do por el secretario de Estado de la América del Norte en el 
territorio del enemigo que asolaba por esos mismos dias nues- 
tras costas, quemando nuestra^i naves i alistando la tea con 
que debia incendiar a Valparaíso, no puede, no debe co- 
mentarse. 

Nó. No debe comentarse. Debe esculpirse solo en la portada 
del código internacional délas repúblicas de Sud- América como 
una tremenda pero saludable advertencia de lo que tienen que 
aguardar de la lei internacional que rije a los pueblos poderosos. 
Respecto de su autor nos limitamos solamente a consignar aquí 
este incidente como al auto cabeza de proceso que vamos a hacer a 
nuestro turno al hombre grande que burló la fé de Chile i qui- 
so arrastrarlo a sus pies, disfrazado con la careta del amigo, para 
darle el perdón de su gracia o el golpe aleve de su nefanda par- 
cialidad— Si. Este será el proceso de Guillermo Seward hecho 
en este rincón del mundo por ese átomo de humanidad que se 



(1) Son tan graves las sentencias de este famoso brindis que nos pare- 
ce con^ emente reproducirlo en infles según la versión que de él hi- 
cieron todos los diarios de Nueva York. Dice asi: 

«That tte United States had no other views or desires in these regions 
than the advancement and happiness of these people; it being a mattbr 
OF iNDiFFERENCE by what means, or by i^hat lorm of government they 
attained those lofty onds. He offered the sentinient, that Spain is the 
only Europeas Power that has án y right to afootingin América, since 
Spam had alwavs been emtnently American. Shehas the glory of having 
discovered aud Destoweb Amenca upon the world, and of having peo- 
^\eá BXiá christianized these vast regions. He therefore wished Spain 
iLL KiND OF happiness AND PR0SPEBITY, iu order that she might be able to 
maintain hur American possessionSí and bless them "with peace; and al- 
thase;jifts with which heaven recompenses a fnigalandlabonous peo 
pie. That these were the ^ishes and only aspiratioss of the United 
States.» 



— 6 — 

llamó en las riberas del Hudson el «Ájente conñdencial de Chi* 
le» i que hoi es un ciudadano libre del mundo americano. Las 
viclimas alguna vez se vengan i los reos alguna vez acusan. To 
DO podia llevar al hombre todopoderoso que gobierna un mun- 
do «con 8u quijada rota» hasta las puertas de la cárcel, pero 
podia sí atarlo a la picota de la justicia internacional i pedir a 
todos los pueblos de nuestra raza a quienes llegue alguna vez 
el eco de nuestra voz, que le juzguen i le condenen como al I^ 
carióte de la guerra que ha sostenido la América española con* 
tra la Europa monárquica. 

Los hechos que deberemos narrar en este episodio i en el que 
mas tarde consagraremos a Méjico^ serán los Principales capí- 
tulos de nuestra solemne acusación. 

Hemos ya visto el ardor fabril con que Mr. Seward se habia 
puesto a perseguirnos, apenas regresado de la Habana en los 
primeros días de febrero de 1866. Pero hasta aquí sus propó- 
sitos ostensibles se limitaban tanto a la conservación estricta i 
exajerada de la neutralidad, ( en el hecho parcialísima a Espa- 
fia que habian decretado él i Jos suyos) como a mantener incó- 
lume la dignidad de la& leyes de su patria. I preciso es confesar 
que en ambos empeños si pudiera hacérsele algún reproche se* 
ria solo el del exesivo rigqr i el de una encubierta aparcería con 
el enemigo, mas no todavía el de la doblez i la traición a sus al- 
tos deberes. 

Una mañana, empero, la del 1 5 de febrero, amanece an- 
clada en la bahía de Nueva Yok la fragata e^afiola Isabel la 
Católica f de 16 cañones, i por la tarde del próximo dia echó sus 
anclas . a su costado la de igual clase Carmen^ de 40 cañones^ 
poniéndose ambas en aquella misma noche en tan estrecha co- 
lisión por la ignorancia de sus capitanes en la maniobra 1 sobre 
la marea de los rios, que por poco ááibas no se van a pique, co- 
sa tan usual en los buques de S. M. C. como el que se les ba^- 
tize con el nombre de santas i de reinas, a falta de otros que 
recuerden glorias. 

A qué venian esos buques de guerra a las aguas americanas 
siguiendo casi la estela que el De Soto habia deiado en su viaje 
de regreso de la Habana a la bahía de Chesapeake? 

Dejemos esta interrogación i su respuesta a la prensa de 
Nueva York, porque, lo hemos dicho ya, este es un proceso, i 
Cdhe mejor en él el testimonio de los estra&os, de los parciales» 
de los enemigos mismos a quienes vamos a dar en seguida pre* 
ferencia: ' 



- 7 — 

«Con qné objeto, se preguntaba en efecto el inquisitÍTO He^ 
raid al dia siguiente, cou qué objeto ba enviado el gobierno es-» 
pafiol dos buques de guerra a este puerto? ¿No es probable quo 
estas dos fragatas hayan sido despachadas para acá a fin de vi- 
jilar el Meteoro^ detenido actualmente en este puerto i declarado 
como corsario chileno? Tiempo suficiente en verdad ha trascu- 
rrido desde que se entabló la causa contra el señor Mackenna, 
ájente chileno, para que el oónsul espafiol tuviera lugar de co- 
municar esta noticia a la Habana i obtener el envío de los bu- 
ques, de los que uno ha llegado ya i el otro está por llegar. Es- 
te es indudablemente el objeto para que se les ha enviado. 
Han venido aquí como fué el Kearsage a los puertos ingleses i 
franceses para vijilajr el Alabama; como el Niágara i el Sacror-^ 
menlo fueron al Ferrol, Esj^afia, para vijilar el Stonewall: con un 
objeto igual pero bajo muí diferentes circunstancias.» 

I siendo asi, como era en realidad, ¿cuatera el tratamiento que 
en virtud de las leyes de neutralidad debia darse a aquellas na- 
ves belijerantes que venian a una verdadera operación de gue- 
rra en un puerto neutral, pues no podia considerarse de otra 
manera el propósito de impedir con la fuerza la posibilidad do 
todo socorro enviado a su aaversario? 

Oigamos aquí la deposición del enemigo, de la nación beli- 
jerante con tía Chile, de los españoles, en fin: 

«Hemos sabido con particular satisfacción, decia la Crónica^ 
órgano en Nueva York déla Legación española en Washington, 
en su número del 24 de febrero, hemos sabido que por orden 

DBL GOBIERNO DE WASHINGTON 80 han pUOStO a dispOsiciOU do IcS 

comandantes de los buques de guerra españoles surtos en este 
puerto, los diques i varaderos del arsenaVde Brooklyn^ para que 
hagan en ellos Uís reparaciones que aquellos n«cest(en, siendq de 

CUENTA del gobierno FEDERAL TODOS LOS GASTOS QUE POR ESTE 

CONCEPTO 8£ ORiJiNEN* También sabemos que se ha enviado 
instrucciones a las autoridades locales para que hagan a nues- 
tros oficiales de marina benévolos i lisonjeros ofrecimientos i los 
traten con la mayor deferencia, i se les ha invitado a que visiten 
tanto el antedicho arsenal de Brookiyn como los demás esta- 
blecimientos del gobierno. 

«Nos complacemos en manifestar ademas que las citadas 
instrucciones se llevan a cabo hasta tal punto, que al embar- 
carse ayer' en Staten Island los oficiales de nuestros buques en 
los vapores que los debian conducir a esta ciudad, no se les qui^ 
so cobrar cosa alguna por el pasaje i se les ofreció gratis el uso de 



— 8 — 

los vapores^ manifestando los empleados de la empresa que al 
obrar así no hacían m\o cumplir las ordenes gue habían reet* 
hido; pero nuestros marinos se negaron a aceptar este ofre* 
cimiento. 

«No habrán dejado de contribuir a esto las atenciones i buena 
aeojida que de ka aiUorídades i del pueblo de la Habana recibió el 
distinguido secretario de Estado americano, en la visita que aca- 
ba de hacer a aquella ciudad, asi como \^9 cordiales relaciones 
que existen entre los Estados Unidos i España, relaciones que, 
con sus evelentes dotes diplomáticas, rectitud i prudencia, ha 
traido al estado en q^ue hoi se encuentran nuestro representante 
en Washington, el sefior García Tassara.» 

Necesita comentarios, volvemos a preguntar, el escandio in- 
ternacional que contienen los párrafos que acaba de leerse i 
cuya exactitud era tan evidente como la tenaz persecución que 
se me hacia a mí por aquellos mismos dias? (i ) No ciertamente: 
que tal tarea seria pur demás ociosa i ya otros la hicieron apro- 
pi^amenie por nosotros. (2) 

(1) En consecuencia de los ofrecimientos de Mr. Seward, Ja Carmen i 
la Isabel la Católica se preparaban ya para entrar a reparar sus averias 
en los diques federales cuando una circunstancia inesperada las hizo 
salir precipitadamente a la mar. Debióse esto, como se recordará por 
muchos, a una carta fínjida eme hic.mos caer en manos de los espías es- 
panoles i ^en la cual presentábamos el mar de las Antillas hirviendo en 
supuestcs corsarios. Como esa carta i la relación minuciosa del inciden- 
te ocuparla demasiado espacio en una nota^ la consignaremos en el 
Apéndice (letra G). Nos bastaría solamente recordar aquí dos hechos no- 
tables que no fué posible publicar entonces. 

Aludimos a la noble abnegación con que el patriota joven chileno don 
Gabriel Cueto {que por esos dias habia venido de Washington, donde vi- 
vía honorablemente como profesor de lenguas., a agregarse a nuestra 
oficina en el ] uesto humilde de escribiente) se prestó voluntariamente a 
inspeccionar los buques españoles, fínjiéndose corresponsal del Sunday 
Mercuruj entrando por este medio en tan estrechas relaciones con los 
comandantes mismos de aquellos, que ademas de frecuentes regalos 
de magníficos habanos i sendos tragos de jerez, le comunicaron todo 
cuanto necesitábamos saber sobre el objeto de su viaje a Nueva York, 
que era el mismo apuntado por el Herald. Al hacer este servicio, no igno- 
raba el señor Cneto que descubierto el propósito de su visita e identifi- 
cada su nacionalidad, los comandantes españoles podían atacarlo, con- 
forme a los usos de la guerra, una vez que se encontrasen 200 millas fue- 
ra de las costas americanas. 

EJ otro hecho fué la propuesta que nos hicieron algunos refujiados 
cubanos de intentar volar las dos fragatas españolas por medio oe tor- 
pedos, a cuyo bárbaro fin se prestaban por dinero algunos de los muchos 
desalmados que viven prófugos de las Antillas en los Estados Unidos. 
Inútil es agregar que yo rechazé terminantemente aquel proyecto tan 
aleve como espantoso, i si lo consigno aquí es solo para dar una idea 
del odio implacable con que los hijcs de Cuba miran a sus dominadores. 

(2) El Aew York Herald deU? de febrero en un editorial titulado IS'eu- 



— 9 — 

Nos limitaremos únicamente a manifestar el grado de in- 
flaencia qae esos acontecimientos tuvieron en las relaciones 
internacionales entre Espafia i los Estados Unidos, i la manera 
como esa misma situación iba a obrar sóbrela guerra que en- 
tonces sosteníamos contra aquella. 

Recurriremos otra vez al testimonio de los estrafios i en esta 
esta ocasión será precisamente un testigo irrecusable el que not 
hará oir su voz. Escuchémosle. 

«La entente cardiale entre Espafia i los Estados Unidos, (dice 
el corresponsal norte americano en Madrid del Herald de Nueva 
York, en su correspondencia del 13 de abril, siempre mas o 
menos parcial a los espafioles) parece descansar sobre una base 
estraordinariamente firme i segura.- Jamas ha he bido en el mun- 
do un pais como los Estados Unidos. Su politica es ilustrada^ 
jenerosay noble, casi eelesUal. Los hidalgos no encuentran pala- 
bras bastante elevadas i eepresivas para describir au jubilo acer- 
ca delaposfct on que actuidmente ocupa nuestro pais respecto a 
España; i cuando un español no acierta a encontrar adjetivos 
con que espresar sus sentimientos algo mui grande se ha apode- 
rado de él. El pais es presen te do por personas oficulis como 
un modelo en todos respectos, i es estudiado'i descrito bajo 
todos sus aspectos, solo para dar lugar a nuevos elojios i ala- 
banzas. El contraste entre éste i otros paises, es mui marcado, i 
a todos se les ocurre la idea de como tales naciones pueden 
mirarse i tratarse de tal suerte. 

tralidad dudosa analiza en efecto aquellos actos en los siguientes sensa- 
tos conceptos: 

•La Crónica t diario español, anuncia que el gobierno de los Estados 
Unidos habia dado instrucciones a sus ajenies» para que pusieran a dis- 
posición de los comandantes de los buques de guerra españoles existen- 
tes en este puerto^ los diques i arsenales de Brooklyn, siendo de cuenta 
del gobierno el pago de los gastos. Esos buques ban venido a nuestros 
puertos con el pretesto ostensible de impedir la salida de elementos de 
guerra para Cbiie, con cuya nación la España está actualmente en gue- 
rra. Se nabian recibido, no obstante, órdenes de Madrid dirijidas al capí- 
tan jeneral de Cuba para hacer comprar en este pais algunos iron clads, 
destinados al servicio de España. 

«Es para nosotros bien dudoso, que nuestro gobierno guarde verdadera 
neutralidad en esta cuestión desde que vemcs la manera como favorece 
i ayuda a la España por una parte, mientras que por otra embarga un 
buque, a pretesto de ser sospechoso que trata de salir como corsario i 
ordena ef arresto de uno de sus njentes por creerse que trataba de com- 
prar bugues para el servicio de su país. 

«España i Chile, en nuestro concepto, están en la misma condición 
como belijerantes i tal creemos que deben ser considerados por nuestro 
gobierno. ^Nuestras simpatias> dene suponerse que estén mas bien por la 
república de Chile que por la España monárquica. Esta es por lo menos, i 
no tenemos duda en asentarlo, la opinión del pais sobre este conflicto.» 

2 



- 10 - 

«Ahora, la cuestión de mayor interés en Madrid, entre los 

Sro&nos, es— ¿qué significa todo esto? Indudablemente han 
ebido recibirse seguridades de carácter mui positivo para crear 
este nuevo sentimiento de amistad i de amor. iHabrá escrito Mr. 
Seward algún despacho al Ministro de Relaciones Esteriores, ofre^ 
dendo a España su ayuda o apoyo moral en sus negocios con las 
repúblicas de la América del Sur? Declaraciones de tal naturaleza 
han tenido que recibirse aguí para producir todas estas protestas 
afectuosas i revivir el sentimiento bélico en la capital, rositiva- 
mente, el olor de la pólvora es ahora mas fuerte de lo que ha 
sido por mucho tiempo. Si tiene del humo bajo el cual ha de 
efectuarse una retirada, yo no puedo decir tanto, i ademas yo 
no lo creo. ¿Pero qué seguridades o qué promesas han podido dar 
los Estados Unidos a Espa&a, para volverla tin belicosa i agra- 
decida? Aseguran públicamente aqui los que aparentan saberlo^ 
que el gobierno español ha recibido las pruebas mas satisfactorias de 

LAS SIMPATÍAS DE LOS EsTADOS UnIDOS EN SU GUERRA OON ChILE I 

SL Perú. Gomo quiera que sea, es lo cierto que se muestran mui 
contentos de todo, i se proponen invitar a los oficiales de la 
escuadra americana a que hagan una visita a Madrid tan luego 
como lleguen á las aguas españolas i obsequiarlos con un es- 
pléndido banquete en el palacio real— como suena— en el pa- 
lacio recU, como una distinción especial de amistad i conside- 
ración.)» (1) 

(1) A propósito de esto mismo, el corresponsal en Barcelona del Diario 
de la Marina de la Habana le escribia en estos mismos dias las noticias 
que siguen. 

«Asegúrase que algunas personas mui conocidas en Madrid, en la cre- 
encia mui fundada ae que venga a nuestras costas la escuadrilla de los 
Estados Unidos que se anuncia, tratan de estender entre varios amigos 
la idea de dirijir a lo^ jefes de la escuadrilla una cordial invitación para 
que vengan a visitar la corte de España, donde se les hará una obsequiosa 
ocojidüy análoga a la que se M hecho en Barcelona i se dispone en otras 
poblaciones dd litoral a la tripulación d£l buque norte americano que 
arribó hace pocos dias a rtuesfras playas. De este modo se cree correspon- 
der a la fraternal acojida que se ha dispensado en su pais a marinos 
compatriotas nuestros; i se contribuirá a estrechar mas i mas la buena 
intetijencia i las simpatías que existen éntrelos dos países.» 

Cobraron con lo que pasaocí tal osadia los españoles en la Península, 
en Cuba i en los mismos Estados Unidoé, que llegaron al punto de abrir 
mis cartas en el correo i hacérmelas entregar con el sobre roto por el 
cartero de mi barrio.— Habíame llamado especialmente la atención un 
despacho del señor Carvallo en que me hablaba del empréstito; pero 
venia éste con la cubierta de tal manera destrozada que llej;ué a per- 
suadirme era efecto de algún accidente. Mas al poco tiempo recibí del 
señor don Ambrosio Rodriguez el siguiente aviso que me esplicó lo que 
pasaba. 

«A propósito de empréstito, me decía aquel amigo desde Londres, con 



— 11 — 

En breve hemos de ver cuan fundadas eran esas especiativa i 
cuan merecidos todos esos halagos cortesanos, cuan ciertass» 

fecha del il de enero^ he visto en la Reforma, periódico español, una 
correspondencia de Nueva York, en que dan muchos datos exactos acerca 
de nuestros paso& i dificultades con que hemos tropezado. ¿Será que se 
haya estraviado alguna carta en que se le avisaba algo de eso? ¿Será que 
alguien ha comunicado al corresponsal esos datos? Creo que vaidria la 
pena de averiguarlo i tomar cuantas precauciones sean posibles para 
evitar que nuestros enemigos sepan cuanto hacemos. Le recomiendfo la 
lectura ae esa correspondencia, porque quizás le sea fácil juzgar como 
han sabido todo lo que en ella se dice.» 

Inmediatamente puse una queja formal ante el administrador de co- 
rreos de Nueva York, por medio de una nota, i aunque el jefe de la poli- 
cía especial del correo, que parecía un joven animado de los mejores 
deseos hacia nuestra causa, hizo algunas dilijencias, nunca se pudo ave- 
riguar de una manera exacta quien había cometido aquella violación. 
Bl párrafo que dejo copiado de la correspondencia del seftor Rodríguez 
demostraba empero claramente que loape'^petradores del crimen hablan 
sido españoles. 

La nota que elevamos al administrador de correos de Nueva York 
decia asi: 

ÁJENTE CONFIDENCIAL DE CHILE, ETC. 

Nueva York, febrero 8 de 1866. 
Señor: 

Tengo el honor de hacer presente a ÜS. que el 31 de diciembre último 
recibí en mi habitación, núm. 111, calle 9>, un despacho del señor don 
Manuel Carvallo, Ministro Plenipotenciario i Enviado Estraordinario de 
Chile en Inglaterra, datado en Londres el 12 del mismo mes, i relativo 
al empréstito que a nombre de la República negocia en aquella ciu- 
dad. 

Aquel despacho llegó a mis ihanos abierto, habiendo sido roto el sello 
de una manera escandalosa. 

Mi primera impresión fué presentar a ÜS. una gueja formal sobre este 
atentado, mas ignorando si el despacho habia sido abierto en el correo 
de Londres^ en el tránsito por mar^ en el correo de esta ciudad o en 
manos del cartero, me resolví a esperar. 

Mas hoi abrigo la convicción de que el despacho ha sido abierto en 
alguna de las oficinas de correo de esta ciudad^ por algún ájente que los 
españoles, (con cuyo pais el mió está en cuerra] mantienen en aquella 
ofi!cina, pues todo el contenido del referido aespacho ha aparecido a la vez 
en los diarios espailoles de Cuba i en una correspondencia datada en 
Nueva York de la Reforma, periódico también español que se publica en 
Londres, lo que manifiesta claramente que el delito de la apertura de 
aquel despacno público ha sido cómetiao en la oficina de esta ciu- 
dad. 

Cumplo pues con el deber, señor administrador de correos, de poner 
en conocimiento d&ÜS. hecho tan grave^ para que se digne practicar las 
dilijencias del caso a fin de descuorir al delincuente i castigarlo según 
la leí 

Por mi parte debo manisfcstar a US. que abrigo la intención de perse- 
guir al culpable ante los respectivos tribunales, una vez que US. se halle 
en actitud de manifestarme la persona que se nubiese hecho reo de tan 
indigno crimen. 

Tengo el honor de suscribirme de US. atento i seguro servidor. , 

B. Vicuña MA.CKENNA. 

Al señor administrador de correos de Nueva Yorl-. 



11 



- 12 - 

eficaces en fin esas simpatías manifestadas par los Estadas Uni- 
dos a la España en su guerra con Chile i el Perú, i por ahora será 
suficiente al propósito de acusación comprobaaa que vamos de- 
sarrollando en el presente capítulo el trascribir las reflecciones 
ue dio a luz un diario de Nueva York al hacerse cargo de aque« 
os singulares acontecimientos. «Nuestra correspondencia de 
Madrid, decia el fferaU del 27 de abril en un editorial titulado 
España— Chile — t Seward^ depuea de la estrafia noticia de que 
en la capital de Espaúa corre mui valido el rumor de que O'Do^ 
nnellhahia recibido seguridades de Wasüiingion de ayudai apoyo 
moral enfavor de España en su guerra con las repúblicas de Sud 
America, refiere que los ciudadanos americanos residentes en 
Madrid son tratados con la mas alta consideración; que la posi- 
ción que según la opinión ocupaba este pais respecto a Espaüa 
en sus actuales dificultades era por su naturaleza acreedora a las 
mayores cUabánzas i encomios. Se pensaba obsequiar a los ofi* 
cíales de nuestra escuadra en el Mediterreaüeo con un gran 
banquete en el palacio real a su llegada a la corte. 

«¿Qué se debe inferir de todo esto? ¿Ha estado alguien hala- 
gando al gobierno espafiol con la creencia de que nosotros va- 
mos a protejer una guerra contra las repúblicas de quienes so- 
mos aliados i custodios naturales — una guerra, ademas, encen- 
dida con los mas bajos fines, el de cojer dinero? ¿O es verdad 
que Mr. Seward ha estado jugando con dos barajas en la cues- 
tión hispano-chilena?x> 

Tal era ]a actitud definitiva que a los seis meses de declarada 
nuestra guerra tomaba en los Estados Unidos, en Espaüa, en 
sus colonias mismas el hombre ciego i culpable a quien babria 
l>astado levantar un dedo de su mano señalando a Cuba, para 
evitarlal (1} 

(1) Estos mismos conceptos hemos sostenido antes al hablar de la 
apreciación injusta^ insolente i atrabilaria gue hizo Mr. Seward de nues- 
tra guerra en noviembre de 1865.— Un escritor americano confirmó poco 
mas' tarde esa misma manera de apreciar las circunstancias i la influen- 
cia decisiva de los Estados Unidos ea aquel momento con las siguientes 
palabras Uenas de verdad i de franqueza. «No necesito decir, escribe un 
corresponsal americano al Herald de Nueva York desde Madrid con fecha 1 
abril de t866,que al gobierno español ha dado alas i no poco aliento en sus 
medidas harto violentas la actitud que han asumido en esta cuestión los 
ESTADOS unidos. Nuestro pais era el único temido por España en este con- 
flicto. Era de presumirse que nosotros abrazaríamos la causa del repu- 
nlicanismo en Sur- América lecharíamos en aquel platillo de la balanza 
toáo dimenso peso de nuestras stmpatlas,yaque no de nuestras armas. 
Así es que, de al^un tiempo a esta parte, la política manifiesta de la Rei- 
na i de sus consejeros, es la de mantener relaciones pacíficas i amistosas 
con nosotros; i esa razon^ fué la causa porque el ano pasado se dieron 



— 13 — 

Irritado al principio contra nosotros porque hicimos mas caso 
de nuestra honra que de sus consejos de cobardía i negoc'o, se 
presentó en seguida francamente hostil^ como todos los aconte- 
eimieqtos narrados hasta aquí lo confirman con la evidencia de 
la luz, i llegó en breve a hacer traición a su alto puesto de ma*- 
jistrado i a su dignidad de hombre i gran señor, consintiendo 
ser el instrumento de la perfidia castellana, so capa de la amis- 
tad i de la misericordia que por nosotros abrigstba. 

Llega aquí el momento de hacer la historia del famoso ar(t- 
traje que propuso a Chile Mr. Seward^ i al narrar los incidentes 
de este negocio vamos a comprobar con la simple relación de los 
sucesos el tremendo cargo de encubridor i aparcero que acaba- . 
mos de dirijirle ante la América española, ante su /propia pa- 
tria i ante el mundo. , 

Residía por aquella época en Nueva York un joven coman- 
dante de injenieros del ejército espafiol llamado Olaúeta, a quien 
su gobierno habia destinado desde la Habana hacia tres aüos, 
con el objeto de estudiar las invenciones americanas; i tanto se 
habia aplicado aquel a su comisión que en breve se casó con 
una linda yankeesita, pues la mujer es la invención que los 
yankees han perfeccionado mas aprisa, siendo las nacidas en 
su suelo, por lo común, los seres mas admirables entre todas 
las razas humanas, por lo mismo que se deriban de la mistión 
de todas ellas. 

Ahora bien, aquel joven oficial fué llamado una mañana, del 
15 al 20 de febrero, precipitadamente a la legación de Was- 
hington, en la que servia en calidad de adicto militar; estuvo 
unas pocas horas en conferencia con el ministro Tassara, re- 
gresó a toda prisa a Nueva York, tomó aquí al siguiente dia el 
vapor de la Habana i de alü se embarcó con toda celeridad en 
uno de los paquetes bimensuales que corren entre aquel apos- 
tadero i Cádiz. £í 16 o 17 de marzo llegó a Madrid, petmaneció 
allí solo dos o tres dias i regresó inmediatamente a Estados Uni- 
dos, llegando a Washington el 17 o 18 de abril. De esta snerte 
su misteriosa romería habia durado desde febrero dos meses ca- 
bales. 

Encontrábame yo a mi tumO; que no habia ido en demanda 

órdenes de suspender las hostihdadas durante tres meses, a petición de 
nuestro gobierno, a fin do facilitar los medios de llegar a un arreglo 
amistoso antes de venir a un rompim^nto. Por desgracia el arreglo no 
se pudo realizar; i ahora si es verdad que se han emitido las órdenes do 
bombardear a Valparaíso, la paz está bol mas lejana que nunca. 



- 14 — 

de invencionea fenoeninas, despachando mi correspondencia ofi- 
cial para Chile a las once de la noche del 20 de abril, puesto 
que el vapor de Colon salía en la mafiana del 21, cuando un 
empleado del telégrafo me entregó un pliego que acababa de 
recibirse de Washington con calidad de urjente, i por cuya 
trasmisión supe después que el sefior Asta-Buruaga había pa- 
gado no menos de cincuenta pesos, pues el telégrafo es ezesiya* 
mente caro en Estados Unidos, o mas propiamente, es tan su- 
mamente barato el telégrafo en Chile, qiie las tarifas de todos 
los países del mundo no pueden sufrir la comparación. 

¿Qué contenia aquel despacho? (1) 

Era el famoso arbitraje de Mr. Seward, i su prisa telegráfica 
tenia el mas serio significado en el desarrollo i fin de nuestra 
guerra con España porque (poned aquí toda vuestra atención 
los que me habéis acusado de haber sido yo la cansa primordial 
de la hostilidad délos Estados Unidos hacia Chile!) aquel plan de 
arbitraje había sido concebido, discutido, enviado a Espafia, 
aprobado por el gabinete de Madrid, vuelto con esa sanción a la 
legación española en Washington i de aquí pasado al ministerio 
de Estado para su trasmisión al Perú, a Chile i las otras re- 
públicas de la alianza. 

El misterio del viaje del comandante Olafista i la complicidad 
de Mr. Seward con la Espafia (i fíjese que no decimos simple- 
mente alianza^ como lo declaró el presidente Johnson) a virtud' 
de su intima amistad con el ministro Tassara, quedaron a la vez 
de manifiesto con todo su terrible deseugaiXo para nuestros pue- 
blos, salvados ^olo de aquella triste asechanza por la cautela de 
sus gobernantes. 

Cúmplenos ahora comprobar con las fechas i los sucesos mis- 
mos la triste verdad de este relato, pues la Providencia que nos 
guardaba la prueba porque hoi pasamos, consintió en que con- 
servásemos hasta los mas triviales documentos de nuestros es- 
fuerzos por llenar cumplidamente la misión qué nos cupo en 
suerte. 

Sobre el viaje de Olafieta a Washington i su inmediata salida 

Sara la Habana tenemos a la vista una carta del patriota cubano 
on Juan Manuel Macias en que con fecha 25 de febrerovuos dice 
lo siguiente: 

«Acabo de saber por conducto fidedigno que en dias pasados 
llamó desde Washington el ministro español al oficial de artí- 



(i) Véase ese cuhoso despacho bajo la letra H. 



- 15 - 

Ueiía Olafieta que ha residido en esta ciudad por los últimos tres 
afios, el cual voItíó de Washington e inmediatamente se em- 
barcó para la Habana dejando a sa esposa i familia aquí. Según 
me aseguran este viaje repentino tiene relación con los buques 
españoles que están en este puerto» 

Respecto de su llegada a Madrid tres semanas mas tarde i en 
calidaa de emisario de una gravísima i secreta combinación di- 
plomática, bé aquí lo que dice la Epoea de aquella ciudad del 
18 de marzo. 

cHa llegado a Madrid el señor Olafieta con pliegos importan- 
tes del sefior Tassaia, nuestro representante en los Estados 

Unidos.» 

« 

Al dia siguiente el Times de Londres, en confirmación de ese 
anuncio, publicaba el siguiente telegrama: 

üMadrid^ marzo \9 de 1866. 

«Se han recibido en el ministerio de estado despachos mui 
importantes del ministerio de España en Washington. Se igno- 
ra el contenido.» 

Por ült¡mo,eI siempre bien informado corresponsal del Diario 
deBarcelona^ descornendo un tanto el velo de lo que pasaba i 
con una exajeracion de esperanzas que no era del todo desauto- 
rizada, como podrá verse por los antecedentes que dejamos re- 
feridos, escribia por esos mismos dias desde Madrid la siguien- 
te versión del misterioso peregrinaje del adicto a la legación es- 
pañola en Washington. 

cHa llegado a esta Corte el agregado militar en nuestra li- 
ción en Washington, señor Olañeta, con pliegos para el gobier- 
no de S. M. Poco o nada se ha podido traslucir de estos plie- 
gos, pero he oido decir que se refieren a las esperanzas que mues' 
ira el gobierno de los Estados Unidos de que salgan ¿el poder el 
Presiaente actual de Chile i el Dictador del Perú, para que les 
reemplacen personas favorables al arreglo de la cuestión que aque^ 
Uctí repübliqas tienen con España, i caso de que así no suceda, 
proponer una mediación de los Estados Unidos, Francia e In- 
glaterra en la cuestión, mediación que si no la aceptaban los 
gobiernos de Chile i el Peni debia imponérseles forzosamente» No 



— te- 
sé si esto será cierto, pero si es indudable que el gabinete de 
Washington muestra las mejorts dispotieiones hacia nosotros^ i 
que desea termine lo mas pronto posible la guerra que sostene- 
mos con Chile i el Perú.» (1] 

Se observará talvez por los incrédulos, i a pesar de esta prue- 
ba que no admite la coartada de la lei pues tiene una rigurosa 
unidad de hechos, de perdonas i de fechas, se observará, decía- 
mos, que en esa complicación no aparece directamente compro- 
metida la personalidad del primer ministro de Estados Unidos. 
Pero podia ser de otra manera? Podia aquel político avezado a 
las arterias de la diplomacia arrojar el manto de su inmunidad 
i de su perfidia para pedirnos nuestra fé en cambio de su odio i 
da su intelijencia con el enemigo a quien desde el primer dia 

auíso reconciliarnos sacrificándonos? No bastaban como antece- 
entes para persuadirse^ de su participación directa, diré mas, 
de su íntima^mancomunidad con el ministro de España, su con- 
ducta con todo lo que era relativo a la América antes española, 
su negativa a recibir a los emisarios de Santo Domingo i a re- 
conocer a los republicanos de esa isla como belijeramtes contra 
España, su platónica protesta contra el trono de Maximiliano 
mientras su sobrino Clarence Sev^ard se hacia el campeón os- 
tensible de ese trono, su desaprobación §il ministro americano 
Robinson por haber dado asilo a Canseco en Lima contra Pezet i 
su desconocimiento del gobierno de Prado vencedor de los trai- 
dores? I después su calificación de nuestra guerra^ su enfadosa 
insolencia con el Encargado de negocios de Chile al comunicár- 
sela, su circular a las aduanas contra los corsarios^ que no po- 
dian ser sino de Chile, la detención del MekorOy el mtento de 
arresto que me impuso, su viaje a la Habana, al territorio del 
enemigo (pues en presencia deí derecho internacional lo mismo 
era la Habana que Madrid), i. por último la escandalosa acojida 
hecha a los buques de guerra españoles^ no eran otras tantas 
pruebas de que él obraba en completo acuerdo con la España, 
fuera de la antigua e intima amistad que le ligaba a su repre- 
sentante en Washington? I, por otra parte, habriaeste último 

(1) Nosotros, que seguíamos de cerca el itinerario del porta-pliegos 01a- 
fieta «estuvimos perplejos por mucho tiempo sobre el verdadero carácter 
de su misión, i con este motivo publicamos un articuüto en la Voz de 
América del 11 de abril con el titulo de Quesera? Al principio creímos, co- 
mo el señor Maclas^ que el viaie repentino de Olañota tenia alguna rela- 
ción con la súbita partida de los buques españoles, i solo cuando recibi- 
mos por el telégrafo el despacho de arbitraje de Mr. Seward comprendi- 
mos la realidad de lo que pasaba. 



— 17 — 

enriado a toda prisa desde Washington a su Corte un correo de 
gabinete con pliegos importantes sin haber combinado antes con 
el futuro arbitro los puntos esenciales de la mediación que se 
meditaba, solo i esclusivamente en el bien de España i para sa- 
carla del atolladero en que el suicida Pareja la habia metido en 
nuestras aguas? (i) 

Pero de buena gana consentimos en borrar^ como si estuvie- 
ran escritos en una pizarra, todos esos graves antecedentes de 
lo que podremos llamar un verdadero crimen internacional i 
vamos a probar la culpa del ministro Seward i su magnitud 

Eor medio de pruebas mucho mas claras,, si es dable que las 
aya, mas (¡ue Us anteriores. 

fiemos dicho al principio de esto capítulo que Mr. Seward 
se embarcó con rumbo a la Habana, esto es, en dirección al 
territorio enemigo, el 31 de diciembre de 1866, para ir a brin- 
dar bajo el dosel de los Borbones sobre la perpetuidad de su 
dominio en la tierrra americana. Pues bien! En ese mismo dia i 
antes de hacerse a la vela habia enviado órdenes terminantes a 
su ministro en Chile, el honorable Mr. Nelson, para que 
reiterara a nuestro desapercibido gobierno, por la segunda 
vez, i después del rechazo que habia tenido su primera pro- 
puesta (la de 17 de octubre, desechada terminantemente por el 
señor Covarrúbias al dia siguiente], i en esta ocasión sin duda en 
términos tales que Mr. Nelson, ignorante posiblemente de las 
miras secretas del primer ministro, llegó a hacer ostensiva su 
oferta de mediación i arbitraje no solo a Chile sino a todais laa 
repúblicas aliadas; i no contento con esto, cuando el señor Cova- 
rrúbias volvió cuerdamente a rechazar aqiella insidia^ el teso- 
nero representante de Estados Unidos, de acuerdo sin duda 
con sus instrucciones, dio a sus ofrecimientos el carácter de per- 
manentes. (2) 

(1) Al tenor de estos mismos hechos i reflexiones habíamos dirijido 
poco antes al eminente político Mr. Andrews (Gobernador durante la 
guerra, del Estado de Massachussetts, el mas influyente de la Union, des- 
pués del de Nueva York^ i uno de los nombres designados por la opinión 

gública para suceder a Mr. Seward) una carta confidenciau en que con 
)da franqueza te descubríamos la conducta de Mr. Seward, a fin de que 
se empeñara en modiñcarla haciendo valer su influencia personal con el 
mismo Mr. Seward i con el presidente Johnson de quien era especial 
amigo. El gobeiTiador Andrews hizo todo j enero de esruerzos en nuestro 
favor, pues siempre se mostró un noble amigo de Chile, pero sin éxito 
alguno. En el Apéndice bajó la letra 1, se rejistra la carta a que hemos 
aludido i algunas noticias sobre los empeños que hizo el señor Andrews 
en obsequio de nuestra cansa. 

(2) El segundo ofrecimiento de mediación hecho por Mr. Nelson fu- 

3 



-lé- 
pero tenemos que bacer todavía una revelación harto 
grave i de un carácter verdaderamente odioso por la duplicidad 
i mala fé internacional que ella encierra, i ese hecho importan- 
tísimo por la historia ae las relaciones de la América del Sud con 
los Estados Unidos, es el que el primer ministro de este último 
pais sabia de una manera positiva ^ue la escuad^'a española iba a 
bombardear a Valparaíso (oidlo bien!) desde mediados de febrero de 
1866, eslo es, mes i medio anUó de que se consumara aquella ai o- 
cidad^ i lo que es mas tremendo todavía^ que él supo oficialmen- 
te la orden dada en Madrid para cometer aquel crimen , i que ét la 
COMUNICÓ A NUESTRQ cncargado DE NEGOCIOS el 4 de abf t7, esto es^ 
(oidlo otra vez!) dos semanas antes de escribir^ de acuerdo con el 
ministro de España^[que estaba por supuesto en todos aquellos Be* 
Cretos) su famoso despacho de arbitraje. 

Ahora, qué habría sucedido si nuestro gobierno, menos cau- 
teloso o menos bien servido por sus ajenies en el estranjero hu- 
biese caido en aquella celada diplomática fraguada en secre* 
to i desde tan lejos? Lo único que nosotros habríamos podido 
decir en ese caso, era -que las palabras de Mr. Sewarden el >pa- 
lacio del capitán jeneral de Cuba, no habian sido un brindis 
sino una sentencia] 

I para que no se diga que nosotros hablamos ahora influidos 
por los acontecimientos ppsteriores i por arrogarnos el titulo de 
previsores [pues ese don se -concede solo a los diplomáticos de 
oíicio) permítasenos reproducir aquí la manera como enuncia- 
mos nuestro juicio en una comunicación oficial, breve i iranca, 
que dirijamos a nuestro gobierno el 30 de marzo de 1860, esto 
es, cerca de un mes antes que recibiéramos el despacho de ar- 
bitraje del 19 de abríl de que nos ocupamos. 

aEn Washini^ton, decíamos al seúor Covarrubias, a doade 
de trasnochada fui hace dos dias para hablar con el señor Asta- 
Buruaga, (pues tememos aun el entendernos por cartas) tuve 
ocasión de verlas notas en que US. refiere el interés desmedido 

vo luffar el 12 de febrero de 1866, esto es^ en el tiempo preciso para que 
le hiiDÍ£>sen llegado las instrucciones enviadas por Mr. Seward al tiempo 
de marcharse para la Habana el 31 de diciembre anterior.—Rechazado 
por el señor Govarrúbías su ofrecimiento el 17 de febrero, lo reiteró de 
nuevo el ministro americano el 23 de aquel mismo mes como un ofreci- 
miento permanente «abierto a la aceptación de V. B. (decía al seuor Cova- 
rrubias en su despacho de esa fecha) cuando quiera qun en su opinión 
hubiese llegado el tiempo de aceptarla**— Por si se quiere consultar el 
empeñoso despacho del señor Neison i la digna respuesta del señor 
Covarrubias insertamos mas adelante ambos documento8.^Apénáice, 
letra J. 



— 19 — 

manifestado por los ajenies de este pais en Chile para que se 
nombrase al gobietno de Washington árbiíro en nuestras cues- 
tiones. 

«Me permitirá ÜS. manifestarle mi sincera convicción de que 
esa presión repentina es solo un lazo tendido a nuestra buena 
féy 1 del que la sagacidad de US. ha salvado al país. Di^o esto 
a US. porque el envió de las instrucciones a que sin duda obe- 
decía de ))u«:ia fé el sefior Nelson, coitmde con la partida 4el 
stAorSewardparalaHahanay donde, como US. sabe^ vendió en 
unbrindis oficial el honor i la justicia de la América a la potencia 
que ahora nos hace la guerra i qué 61 apoya con todo su peso 
moral. Si el gobierno de Washington,, es decir, Mr. Seward 
(que es omnipotente en todo lo rehtivoala política esterior) 
hubiese sido nombrado arbitre ¿no es verdad que habríamos 
sido condenados a la misma humillación, que ahora nos está 
imponiendo i que revela su mismo famoso brindis? Por otra 
parte, ¿de dónde vino tan repentinamente aJ seüor Seward ese 
interés por nosotros, cuaudo en el mensaje del presidente 
que acallaba de circular no aparece siquiera el nombre de 
GhUe? 

«Para mi^ sefior ministro, isl arbitraje de los Estados Unidos 
fué un convenio acordado, en la intima confianza que exiHe 
entre el señor Seioard i Tasjora el ministro de España tn 
Washington. La influencia de éste es irresistible, como se ve en 
todos los actos del gobierno, i los honores que ha recibido en 
España confirman esta creencia. Últimamente ha recibido la 
gran cruz de Garlos III; al paso que todos los diarios de la Pe* 
nínsula se desdiacen en elojios «del hombre mas grande de este 
continente,» como llaman a porfía a Mr. Seward, i del pueblo 
mas noble de la M erra^como califican Qste pais que ayer miraban 
como el volcan del fiíibusterismo. 

«Felizmente esta intriga ha fracasado, lo que por cierto no 
<sambiará favorablemente hacía nosotros los propósitos de la 
polínica de Washington.» (i) 

I para que se confirme por los que no me quieran bien la 
lealtad i previsión con qué hablamos entonces i ahora, citemos 



(t) Con motivo de abrazar el proyecto de arbitraje a las repúblicas alia- 
das escribí estensas cartas al presidente del Perú i a su ministro de rela- 
ciones esteriores, haciéndoles ver a uno i a otro mi manera de eslimar 
el arbitraje, que i's la misma de hoi di^t i a fin de que fuese mtis fádll 
mas rápido el acuerdo en Chile.— Pued» verse mi carta al jeneral Prado 
en el Apéndice letra K. 



— 28 — 

«otra Tez ano^ nuestroB despachos de aquellos días (febrero 28 
«de 1866) OD-que declames al sefior Govarrubias lo siguiente: 

«Respecto del bombardeo de Yal paraíso un corresponsal del 
señor doD Jorje Hobson, jefe de la casa de comercio de Alsop, 
le escribió desde Liverpool que por el vapor dd2d^ febrero hafña 
-ido a Méndez la orden positiva de ejecutarlo. En consecuencia, 
decía el corresponsal, se iban a celebrar meetings en Liverpool i 
en Londres i a interponer la acción del gobierno i del parlamea» 
to. Pedia que se hiciese otro tanto aqqí, i el ftefior Hobson en el 
acto mandó la carta al senador Morgan dando la alarma. Este 
le ha escrito boi (febrero 28) que vio, en el instante de i^ibirla, 
(hace una semana) al eefior Seward i al señor Welles, ministro 
^ae marina, i añade (yie ambos quedaron de contestarle, lo que 
no han hecho todavía. Esto último no es estraño, i al contrario 
^está mui en el tenor de la conducta de este gobierno.» (2) 

I bien pues, si Mr. Seward sabia a mediados de febrero (del 
20 al t2) por boca de un senador de la Union, que Val» 
paraiso iba a ser bombardeado, i si mes i medio mas tarde t 
cuando ya el crimen estaba cometido, esto es, el 4 de abril, 
Uzo mostrar él mismo a nuestro Encargado de negocios el des- 
pacho orijinal en que Mr Perry atiuaciaba desd^ Madrid de la 
manera mas perentoria que la orden de destruir la ciudad em« 
porio de nuestro comercio habia sido enviada de una manera 
irrevocable ¿cómo, volvemos a preguntar con asombro a todos 
los espíritus leales, aquel hombre tan altamente caracterizado, 
•que habia desempeñado un papel tan culminante en una de las 
mas grandes revoluciones de la humanidad, cual era la abolición 
de la esclavatura, podia prostituirse hasta el grado de convertir- 
se en el mísero aparcero de la nación villana i aleve que se po- 
uia de rodillas para pedir !a paz a los estraños al propio tiempo 
que mandaba incendiar las poblaciones inermes de su enemigo? 
I nótese que esta circunstancia era tanto mas grave cuanto que 
«1 despacho del Encargado de negocios en Madrid en que anun- 
ciaba el bombardeo coincidia con la llegada i partida del oficial 

(2) El señor Seward contestó algunos días mas tarde al senador Morgan 
qae setenaria muí presente su avi^; pero ostensiblemente el asunto no 

Í>asó mas adelante. £1 digno señor Hobson puso en mis manos los orijina- 
es de aquella notable correspondencia i no las inserto aquí por no haber 
dejado copia de ellas al remitirla al gobierno de Chile. Será mui di«ma 
de tenerse en consideración la circunstancia de que Mr. Seward supiese 
que el bombardeo de Valiiarateo iba a tener lugar, cuarenta días antes de 

2ue se verifícase, por que esto hace presumir que la singular conducta 
el comodoro Rcwers, pudo ser influida a última hoie por órdenes preci- 
as recibidas de Washington. 



— 2* — 

Olafieta, el emisario de aquel singular arbitraje que iba a leerse- 
por los chilenos a ]a luz de sus hogares iucendiadosl.. Oh diplo-^ 
mácial Cuánta podredumbre oculta tu frac negro, luto que viste- 
el hombre moderno, ségun la melancólica espresion de De Mu- 
sset, por el pecado de la mentira que hoi devora al mundol 

Tal era entre tanto la situación con la que teníamos que lu- 
char en aquel pais estrafio, verdadera tierra enemiga,, a la que 
habíamos sido enviados en los dias de la ilusión i del entusias- 
mo como los emisarios de láciles triunfes i de milagrosas sim- 
patías I 

Fuerza nos es pues ya volver la cansada vista a otros horizon- 
tes i preocuparnos de cuestiones menos enojosas, que estas mis- 
mas volverán a brotar espontáneamente en nuestra senda^ 
como los abrojos en el surco, tan luego como hayamos escojido 
de su huella el débil fruto que cupo en suerte % nuestro&afanes.. 



^ 



m >■ 



CAPITULO XXVIll 



(MÉJICO I LA REPÚBLICA ARJENTINA.) 

. Me propongo celebrar una conferencia do los representantes de la Amé^ 
rica española en Estados Unidos para uniformar sus opiniones en la 
cuestión de Chile.— Me desanima en In empresa el señor Asta-Buruaga 
i la abandono.— Los ministros de la América española en Norte Améri* 
ca.— Atenta carta del enviado del Brasil señor de Zambuí a.— Motivos 
porque me asocio mas estrechamente con elmmistro de Méjico que con 
el deotrasrepubhcas.— El ministro de Méjico don B%itias Romero.— 
Servicios mutuos.— Nota de agradecimiento que me envia el gobierno 
drt presidente Juárez.— Intrigas de Santa-Ana en Nueva York.— Mis re- 
laciones con el ministro de la República Arjentina.— Su adhesión a Chi- 
le , su colaboración a la Voz de América i otros servidos.— Temprano 
error del jeneral Mitre en su apreciación de nuestras cuestiones i bue- 
na fé con que lo ha sostenido.— Pasaje de su correspondencia de 1864 
en que se deja ver su juicio «n aquellas.— Ideas de este ilustre sud- 
americano sóbrela funesta guerra del Paraguay antes de emprenderla 
i su falsa apreciación de la opinión pública de Chile en aquel particular. 
•^El señor Sarmiento me comunica confidencialmente documentos 
que demuestran las simpatías secretas del gobierno arjentlno por la 
causa de Chile.- Documentos inéditos sobre la mediación Arjentina en 
Francia en la cuestión del Pacifico. 

El cansaneio de los de8eDgatk)8 de que hemos dado prolija 
cuenta, impulsaba nuestro fatigado espíritu a buscar la verdad» 
la justicia, la solidaridad en el derecho i en el amor, lejos de 
aquella tierra estéril en la que el único roeio del cielo que cae 
sobre sus páramos habitados bajo la techumbre de espléndidas 
ciudades, es el egoismol 

Mi primera idea desde las mas tempranas horas de mi resi- 
dencia en Nueva York habia sido trabajar en el sentido de uni- 
formar el sentimiento hispano-americano respecto de la cues- 
tión de Chile, provocando con ese fin la reunión en Washington 
o Nueva York de los representantes de las repúblicas de nuestro' 
oríjen. La fundación de la Voz de América tuvo aquella idea en- 
tre sus impulsos primordiales, i el banquete celebrado en Nueva 
York había dado por fruto el poner en contacto, aunque de una 
manera informal, a los principales ajentes de nuestros paisas. 



- 23 — 

La idea no me parecía de difícil reafizacioo, apesar dé la ti'** 
inidez característica de los diplomáticos sud-americanos, cir-> 
cuDstaDcia de la que no tendremos mucha cuenta, en este libro 
que es esencialmente anti -diplomático. 

El ministro de la República Arjentina, que lo era a lá sazón el 
mui conocido i poptrlar publicista don D.F. Sarmiento, se mos- 
traba, apesar de la funesta actitud de su gobierno, animado de los 
mas jenerosoE sentimientos en favor de la causa de la América 
eoutra Espata como lo manifestó defendiendo con todo el brio de 
BU ilustrado i orijinal talento en las columnas áeldLVozdeAmért- 
ea algunas de las cuestiones mas graves de política internacional 

Srne suscitara la guerra del Pacífico. De igual espíritu se mani^ 
e8t.'tba animado el ministro de Venezuela, don Blas Bruzual, 
anciano lleno de ardor i de fó en la libertad cuyos albores viera 
brillar al lado de Bolívar/ i aunque en menor escala, pero de 
una manera sincera i eficaz nos ofrecia las simpatías dd su pa- 
tria bácia nosotros el joven jeneral don Eustorjio Salgar,, mi^ 
ifistro de la Nueva Granada. Aun el representante del Brasil (1) 

(1) El mmistro plenipotenciario de, este pafs> el respetable señor de 
Zambuja tomó ta'i vivo interés en nuestros asuntos, no sabemos si por 
mera curiosidad o coi) mejor propósito, que a la semana de haber llega- 
do nosotros a Nueva York nos dirijió la siguiente carta que traducimos 
del portugués, sin omitir su propio tratamiento, pues ¿por qué no ho diB 
ser yo Exelencia alguna vez, aunque sea en portugués? 

Nueva York^ noviembre 26 de 1865. 
Mi querido señor:* 

Estuve en el Hotel Metropolitano i be pasado tres veces a la ca^a núm- 
111, west,, 9 th. Street en que reside actualmente V. E. con la esperanza 
de encontrarle i presentarle mis cumplimientos. 

No he tenido esa fortuna, i como deseo mucho conocer el verdadero 
estado de las cosas en la República de Chile, que llama ahora toda la aten- 
ción de los gobiernos de América, me permito pedir a V. E. algunas no- 
ticias o informaciones sobre el particular para elevarla^; ale onocimiento 
de mi gobierno en el vapor que saldrá de este puexto para Rio Janeiro el 
29 del presente. 

Sírvase V. E. disculparme si sol importuno^, p^ro no molestada su 
atención, si no fueran para mi tan interesantes los acontecimiento^ que 
ahora tienen lugar en el Pacíñco. 

V. E. tuvo la Jbondad de ofrecerme queme daria lectura déla nota 
der señor Varnhagen i de una. interesante comunicación del Cónsul de 
Ital-a. ¿Podría ahora V. E. enviarme esos documentos con el porttdor de 
la presente, que es de confianza, o preferiria que yo pasase a su casapai^ 
recibirlos i gozar un momento de su conversación? En este último .caso 
ruego a V. B. se sirva indicarme labora en que podría encontrarle. 

Temo que V. E. se vaya pronto a Washington prívándome así de poder 
trasmitir las primeras noticias de los graves sucesos que tienen lugar en 
Chile a mi ffooiemo, que estoi seguro sabrá apreciarlas en su justo valor» 

Si este gobierno tan severo en su reserva, hubiese manifestado algunas 



• \ 



- 24 - 

nos dio algunas tempranas muestras de deferencia por Chile 
consintiendo en que su secretario asistiede al banC[uete republi- 
cano c[ue ya hemos recordado. De los demás aientes hispano- 
americanos, solo nos queda por recordar a don Luis de Molioa, 
representante de Costa-Rica, tímido aunque bien intencionado, i 
al célebre Irisarri siempre adusto i de mala índole. En cuanto al 
representante de Méjico, cuya amistad nos era por razones es- 
peciales particularmente preciosa, hablaremos con mas osten- 
sión mas adelante. ' 

A los pocos dias de mi llegada, comuniqué pues mi pensa- 
miento an&cteónico al gobierno de Chile (l);,i sin duda que ha- 
bria trabaiado con tesón por llevarlo a cabo, si desde la iniciativa 
no me hubiese desanimado en la empresa, i no sin algunas ra- 
zones merecedoras de tomarse en cuenta, el digno S. Asta-Bu- 
ruaga. 

disposiciones signifícativas sobre esta importante cuestión^ estimaria 
mucho a V. E. se sirviera participármelo reservadamente. 

El Brasil no puede permanecer indiferente en este asunto, i aliento la 
confianza que ae ello estará V. E. convencido por los antecedentes i simpan 
tias que siempre le ha merecido la república ae Chile. 

Esperando las órdenes de V. E., tengo la honra de ser su mui atento i 
obsecuente servidor Q. B. S. M. , ^ 

* (Firmado)— Joaquín Mabia Nascuentosdb Zambuía. 

A S.E. el S. D. B. Vicuña Mackenna^ etc. etc. 

(1) «Otra de las ideas que me ha parecido conveniente llevar acabo, de- 
cía en efecto al señor Govarrubias en mi primer despacho de Estados 
Unidos, fecha noviembre 30 de 1865, es una reunión del cuerpo diplomá- 
tico hispan o-americano en Washington, para celebrar un acuerdo jeneral 
sobre los sucesos que se desarrollan en Chile. El señor Asta-Buruaga cree 
que este paso no daría resultados prácticos de importancia. Sin embar- 
o, yo me propongo tentarlo, para lo que deberé ver hoi o mañana a los 
ministros Bruzuaí í Sarmiento, que están aquí. También veré al minis- 
tro del Brasil que se ha manifestado mui solicito por nosotros» 

Mas, consultado el señor Asta-Buruaga sobre el particular, nos dirijió 
desde Washinj^ton el 13 de setiembre las siguientes obpervaciones. 

«Sobre la acción que üd. me habla, debe hacerse sobre este gobier- 
no por medio de los representantes de Sud-América, creo que poco o nin- 
aun^ecto podrá tener. Después dé la declaración que nos ha hecho Mr. 
Seward de ser indiferente a nuestra cuestión, nos esponemos a que nos 
dé'una contestación mas desagradable i nos ate las manos para cual- 
quier espediente posterior^ cuando el país se pronuncie mas en estos ne- 
f ocios, 1 cuando^ como se corre, este gobierno entre en conflicto con la 
rancia sobre la cuestión de Méjico. Sin embargo, Ud. vea con Sarmiento, 
que es hombre de juicio, qué alcance pueda tener esa representación, i 
en qué -forma i cómo parece iniciarse. Ahora, si solicilaipos de este go- 
bierno, con Seward en él, auxilio, apoyo, i simpatías, lo tomarían como 
súplica i una confesión de nuestra debilidad i de qtie ellos solo pueden pro- 
tiernos. Yo me revelo contra esa idea, porque asi lo creen, i no debemos 
autorizarlos a que digan que estamos bajo su protección. Üd, lo ^^- 
rá, con todo.» 



— 25 — 

AbandoDando por entonces la tentativa de un llamamiento 
coleclivo'a los representantes de Sud América, procuré poner- 
me al habla únicamente con el ájente diplomático que el ojo del 
vulgo me habria sefialado solo como un amigo peligroso. Re- 
fiérome al ministro plenipotenciario de aquella república va- 
lerosa e infeliz que estaba entonces reducida a una aldea sobre 
las fronteras americanas (San Antonio de Béjar), mientras que 
el imperio 'que la habia absorvido, se enseñoreaba de todas las 
ciudaaes i provincias. 

Era don Matias Romero, Ministro Plenipotenciario de la Re- 
pública mejicana en Washington desde 1863, nn hombre joven 
como Saragoza, Gonzales Ortega, Berriozabal, Sanches Ochoa, 
i la mayor parte de los caudillos de la ardiente democracia de 
espada i de injenio que ha consumado en aquel suelo tres in- 
mensas revoluciones en el espacio de diez aüos: la revolución 
de la teocracia encausada por el padre Miranda; la revolución 
de la intervención europea encarnada en el traidor Almonte, la 
revolución de los tronos encarnada en el caballeresco pero mal 
aconsejado nieto de Carlos Y que espiró en el cadalso de Queré* 
taro. 

Romero era hijo deesa revolución, como lo era Juárez, na« 
tural de su mismo pueblo^ i el bizarro Porfirio Diaz, su com- 
pañero de infancia i de coíejio, discípulos ambos en gran ma- 
nera del ilustre caudillo de la república que se ha salvado 
salvando a la América de común arijen. Desde la edad de 20 
afios. Romero habia seguido las banderas constitucipnales que 
amparaban la causa del presidente Juárez, sirviendo como 
hombre de espada bajo Zaragoza, que era su capitán en 1858, 
i como hombre de pluma bajo Ocampo, secretano universal de 
Juárez durante el famoso sitio de Vera-Cruz en 1860. 

Por esa época habia venido a Estados Unidos con el cargo 
de secretario de legación, i su talento^ su incansable actividad, 
su espíritu a la vez luminoso i reflexivo i, mas que todo, su 
inmensa laboriosidad (1), lo habian recomendado de tal ma- 
nera a los ojos de sus conciudadanos, que en 1S63, cuando so- 
lo tenia 26 afios, le nombró el jeneral Doblado, Ministro a la 

(1) Son testigos del incansable tesón en el trabajo del ministro 
Homero siete gruesos volúmenes, a lo menos de mil pajinas cada uno, que 
se han publicado basta aqui, conteniendo su correspondencia oficial, la 
que jeneralmente sostiene de su propia letra. Bs tal su contracción al ga- 
binete, que por lo que respecta a nuestras relaciones actuales casi pura- 
mente de amistad, aquel digno mejicano no ha dejado pasar casi un solo 
vapor desde que re¿,'resamos a Chile sin escribirnos mar o menos estén 
sámente. 



- 26 - 

sazón de reladones esteriorta de Juárez, con ti caricL^r de mi- 
nistro plenipotenciario i enviado estraordinario en Washing- 
ton. Comprendí 70 desde luego que la amistad de aquel ájente 
diplomático no podía menos de producir algunos buenos re- 
sultados para los fines de mi misión» i la franqueza de su ca- 
rácter» su juventud i esa simpatía misteriosa del corazón que 
sirve de imán i de base a las amistades duraderas no tardó en 
ponemos en inmediato contacto. (1) 

«He tenido hoi el gusto» me decia el señor Romero» dando 
respuesta a mi primera comunicación, de recibir su nota 
oficial de 30 de diciembre próximo pasado, a la que con- 
testo en la misma forma. No be querido limitarme^ sin embar- 
go, a establecer relacioues oficiales con Ud., i le pongo estos 
renglones para que las abramos personales i confidenciales. He 
visto con mucbo mteres los trabajos de üd. en favor de su pais» 
i deseo que sean coronados con el mas completo buen éxito. 
Defendemos nosotros la misma causa i trabajando para uno traba^ 
jamos para el otro y deseando el triunfó de uno deseamos el del otro» 
Udes. ban comenzado ya de una manera brillante i no- dudo 
gue terminarán de la misma manera. Nosotros mejoramos cada 
oñi mas i el resultado definitivo no podrá menos que sernos fa- 
vorable.» 

Desde aquel instante nuestra amistad estaba sellada i sus fru- 
tos recíprocos no lardaron en aparecer, porque si bien es cierto 
que la Voz de América (^) fué un adalid resuelto de aquella re- 
pública que ya creia alguien estinguida i hoi espanta a los re- 
yes en la severidad de sus castigos, el ministro de Méjico se 
habia constituido por' su parte en el celoso i ardiente personero 
' de Chile entre los políticos de Wasbigton i en especial ante 
Mr. Seward de quien era necesariamente predilecto^ 

(1) Sin embargo de nuestra adhesión sincera a Méjico 1 de que le consa*- 
arábamos un lugar de preferencia en la Voz de América, nunca olvidamos 
lo que debíamos a la Francia— «US. se habrá fijado, decíamos al señor Go- 
varrúbiasel 20 de marzo de 1866, que aunque nos ocupamos^ mucho de 
Méjico i seguiremos ocupándonos por creerlo así un debei: de solidaridad 
en la causa americana, lo hacemos siempre sin ofender en lo menor a 
la Francia, ciue nos ha dado muestras aparentes de benevolencia en 
nuestras recientes dificultades.^ 

{%) El ilustre presidente Juárez tuvo a bien enviamos desde los de- 
siertos en guo entonces habitaba, (Paso del Norte) como el sublime pere 
grino de la legalidad i de la c epúbhca^ un voto de aliento en la empresa 
que habíamos acometido Damos lugar aportuno a las notas en que se me 
trasmitió aquel estimulo i que llegó hasta mí en los momentos en que 
Mr. Seward 1 mid paisanos, estiraban mi cuero, vto Panamá y acusando- 
me el uno porque bacía demasiado i los otros porque no hacia nada 
Véase esas notas en el Apéndice letra L. 



— 27 — 

«Cott mucho güsto aprovecharé) me decía aquel bondadoBo 
amigo en la época de mis mayores cuiUte (abril 30 de i863)i laa 
oportunidades que se me presenten, para hacer al ministro de 
Estado las recomendaciones que Ud. me indica respecto a la 
cuestión de Chile. La hermandad que liga a nuestras república» 
i mis sentimientos persahalesy me estimulan a complacer a Ud. 
en ese particular, i esto último me es mui satisfactorio. Por lo- 
mismo no perderé oeasion de comunicar a Ud. cualquiera cosa tn- 
ieresante que de esa cuestión ttegasea mi noticia. (1 ) 

(1) Guando las dificultades arreciaron mas adelante i se abrían impune- 
mente mis cartas en el correo de Nueva York, el S. Bomero consintió en 
que todas mis comunicaciones reservadas al S. Asta-Buruaga girasen bajo- 
el sello de su Je^aci(>n, Forvicio que dudamos mucho nos hubiese presta- 
do nmgun otro ájente diplomático en presencia déla temible actitud de 
Ifr. Seward^ que por aquellos dias se manifestaba mas español que 
O'Donneil. 

Pi^r nuestra parte, no perdíamos ocasión de retornar agüellas 
delicadas atenciones; Nuestra posición en Nueva YcM-k, rodeados siempre 
de aventureros, nosj)ermitíó señalar al S. Bomero el hilo de muchas tra- 
mas contra Méjico, i en especial la que había puoFto en juego aquel coro- 
nel Maguerás, nuestro compañero de viaje entre el Callao i Paita, que 
se habia presentado en Nueva York como el lugar-teniente de Santa Ana. 
Aquel singular aventurero habia traillo por engaño desde su asi- 
lo de San Tbemas al aventurero semi-rej[io i semi-loco que durante 
medio siglo ha sido el azote de su patna^^finjiéndole notas de iMr. Seward« 
a quien, no contento con falsificarle la firma le falsificó hasta la figura ha- 
ciéndole creer que un tuno cualquiera, que a ello se prestó, era Mr.SBward, 
que venia a congratularle a su llegada i a ofrecerle 30 millones de pesos, 
■ofrecimos hablar estensameíite ae estas aventuras al ocupamos de Ma- 
2ueras en el capitulo X de estehbro, pero el tiempo nos trae en demasía 

Eresurados i suprimimos todo lo superfluo. En el t*. 3*. de los papeles de 
tado de Méjico publicados por el gobierno americano, pajina 374» pue** 
de leerse la aventura que acaba de tener su desenlace en Sisal con 
la captura de su protagonista. En otra ocasioii me fué dable contribuir a 
desbaratar otra intriga de aquella naturaleza en la que represen taba,comQ 

Srincipal jefe de tramaya,un cornnel Vidal i Bivas que se decía suegro de 
anta Ana i que en verdad ló era. Contándole la visita de aquel aventure- 
ro, en carta del 13 do abril, daba al señor Bomero los siguientes detalles 
sobre la empresa que acabamos de recordar. «Su objeto ostensible (hablaba 
de la visita de Vidal i Bivas. emisario sin duda en «sta oca^-^ion de su dig- 
no yerno) era manifestarme un p\¿n áe solidaridad americana; ip^ro yo 
entendí que su verdadero proyecto era orientarme de un plan de inva- 
sión encabezado por SantaAnaá que^él i otrt s ajentes preparaban aquí. Le 
dije que nada quena saber de sus planos^ que yo tenia demasiada amistad* 
eon Üd. para participar en asuntos que no dependían de Ud., siendo Ud. 
el único ájente lejitimo de Méj co i que Santa-^na daria un paso funesto 
si¡entrára a Méjico, sin reconocer previamente la autoridad de Juárez. 

tMe contestó que tales eran las intenciones de Santa-Ana,que reconocía 
a Juárez, que desaprobaba la conducta de Ortega i que si* no le habían co- 
munií^aao a Ud. todavía los planes en cuestión era porque no estaban 
madurados. Que en tiempo lo hariaiji. 

«No me pareció hombre de mucha cuenta el señor Vidal i Bivas, pero 
Ud., que aebe conocerle, sabrá todo lo que esto vale. 
«Ud. comprenderá que estas visitas no me son muí gratas, en medio 



- 28 — 

En cuanto a mis relaciones con el representante de la Repi)- 
blica Anentina, que fué a la par con el de Méjico, el que ma» 
solicitua manifestó por la causa de Chile, eran aquellas no me- 
nos delicadas, aunque en diverso seiilido, i por lo mismo las 
cultivaba con toda la lealtad que los deberes de una antigua 
aunque por el momento perturbada fraternidad nos imponia. 

Mi coneccioB con el sefior í^armiento databa de muí aniígtio. 
Le habia conocido en Chile come escritor, i admirado en mi ni- 
ñez su estraordinarío talento Fui su huésped mas tarde en 
Buenos Aires, (1855) i confieso que pagué con escasa gratitud 
sus atenciones, haciendo en mis Viaj^ un retrato suyo en que 
las sombras habían sidi» exajeradas sobre la luz. Pero el seter 
Sarmiento no me guardaba por ello el mas leve rencor, porque 
su espíritu pertenece a e^ clase que olvida i que perdona, rara 
en Sud-América^ en que la política se traduce por feudos de 
estado a estado, de provincia a provincia, de barrio a barrio, de 
familia a familia, al paso que el odio que aquélla enjendra, se 
arraiga como en las tribus aboríjines, haciendo de cada uno de 
nuestros hombres de Estado un cacique, i de cada una de nues- 
tras nacionalidades un butaímápu. 

Guando vino a Chile en 1864, de paso para su actual misión 
en los Estados Unidos, echando a un laao con sus magníficos 
instintos de gaucho de las Pampas, toda etiqueta social i todo 
recuerdo mezquino, me buscó, i con la confianza do^un antiguo 
amigo me puso al corriente de las miras de la política anentina 
en las graves cuestiones que se habian suscitado con la España 
en el Pacífico. 

Comprendí entónces-el errado camino que iba a tomar el go- 
bierno del jeneral Mitre, pero ni por un momento le atribuí la 
duplicidad i mala fé de que se ha hecho tan repetido i desconsi- 
derado cargo contra aquel eminente sud americano. El mismo 
acusado en el seno de la amistad habia calificado la cuestión del 
Pacifico desde la primera hora como ajena a la misión de su 
política en las riberas del Atlántico i habíase limitado siempre 
a desear una solución pacífica i diplom&üca de las complicacio- 
nes suscitadas por Pinzón i Mazarredo en las aguas de las Chin* 

del cúmulo de ocupaciones que me agovia, pero esperando que algún 
bien resultada ellas para una causa que miro como común, paso con 
gusto por esa prueba. Sin embargo, por la manera como recibí alS. Ri- 
vas creo que no me volverá a ver. 

«Por supuesto todo esto es confidencial ipara Ud. solo. No me gustan 
estos negocios por la jente que en ellos anda» i asi le ruego que mi 
nombre sea paraUd. soío.i» 



— 29 — 

chas. I afluido su ánimo por el prodijioso desenvolvimiento que 
traía a su patria la influencia directa de la Europa^ arrastrada 
a sus playas por la emigración, en su mayor parte española, i 
por el capital jeneralmente ingles, no le era fácil hacerse cargo 
de la política puramente americana de nuestras repúblicas occi- 
dentales mas acostumbradas a vivir de sí propias i a las que les 
68 fácil prescindir del contacto político con la Europa, limitán- 
dose solo al de la industria i el comercio. Por esto la guerra con 
Espafia parecióle desde el primer momento mas que un peligro 
común, una calamidad local; mas que una necesidad de la hon- 
ra i del derecho, un absurdo de la falsa posición asumida por 
los gobienios de aquende los Andes. — «Pasando ahora a la 
gran cuestión del Perú con la España, nos escribía el jeneral 
Mitre el 10 de setiembre de 1864, es sensible que el gobierno 
de acuella república no haya estado a la altura de las circuns- 
tancias diliciles que creó el atentado de los ajentes españoles. 
Pasado el momento oportuiío en que debió haber obrado enérji- 
camente, i reforzada la escuadrilla de Pinzón con los buques de 
guerra que al efecto se han despachado por el gobierno español, 
410 hai probabilidad de que el buen éxito corone tos esfuerzos de los 
péncanos si tratan de resolver la cuestión por las armas. Así es 
que no veo otra salida qoe la negociación pacífica^ i aun esto 
mismo no deja de ofrecer aiGcultades, vista la posición en que se 
han colocado respectivamente la España i el Perü, reteniendo 
aquella las islas hasta obtener las seguridades que pide, i éste 
resuelto a no tratar sin una satisfacción previa por la injuria que 
se le ha inferido.» 

«En el interés del Perú mismo, a quien no puede convenirle 
ia prolongación de un estado de cosas tan violento, seria oportuno 
que un gobierno amigo, el de Chile por ejemplo, tratase de aproxi-- 
morios a fin de que se entendiesen, pues aun para obtener una satis- 
facción previa como lo desea el Perúy es indispensable que negocien^ 
pudiendo esa ser la base de un arreglo honorable i digno tanto para 
el Perú comopara la España a quien tampoco le conviene continuar 
en una situación tan irregular e indefinida (1). 

S' (1) Por esta misma época el jeneral Mitre nos escribió pronunciándose de 
referencia por la idea de aliansas militares de nación a nación en casos 
ados antes que por la mas hermosa aunque mas vaga teoría del congreso 
americano, m se manifestaba dispuesto desde luego a celebrar una afian- 
za de guerra especial 4^on Chile, idea que me corroboró mas tarde el mis- 
mo señor Sarmiento. LU nunca bastante deplorable guerra del Paraguay^ 
llevando al jeneral Mitre a ingratos i lejanos campos de acción^ puso tér- 
mino a aquella comunicación que hubiera dado taWez algún fruto de ^er- 



— 30 — 

Tftl era la manera errónea pero leal i sincera como el 
^ente Milre comprendía la actualidad de las cneiBtiones ameri- 
canas del Pa:^ifico, i no paede negarse, que por una desgracia 
común a ámbps paisss, no ha dejado de ser consecoente hasta 
la postre con su fatal engaño. Pero de esto a acnsar de pérfido i 
traidor a uno de los caracteres mas puros, a uno de los mas 
nobles soldados de la gran <causa de la ilustración i de la liber- 
tad americana, bai un abismo que no es la amistad, sino la 
justicia, la sensatez, ol americanismo mismo bien entendido, 
el que tiene el deber de aefialar a loe censores sin cautela i a 

dad i de buena intelijencia para la fraternidad de nuestros países^ objeto 
digno del mayor respeto para loB buenos arientinos i chilenos. Respecto 
de esa misma funesta guerra que el jeneral Mitre contemplaba entonces 
solo baio el aspecto del honor, hé aqui como nos manifestaba su juicio en 
oposición al que nosotros le habíamos hecho presente. 

«Ya me había apercibido de la estraviada senda que ha adoptado la ma-. 
yoria de los escritores de Chile, nos decía el 1% de feorero de 1865, al tratar 
de los asuntos del Rio de la Plata, i de sus vecinos éí Brasil i el Parasuay. 
La cuestión hispano-peruana que los había afectado al estremo, dando pá- 
bulo a las justas alarmas producidas por las agresiones de testas corona- 
das contra Méjico i Santo Domingo^ los ha ofuscado de tal manera que 
sin examinar las causas que han orijinado la guerra entre el Paraguay i 
el Brasil, les ha bastado la forma de gobierno de este último, para pro- 
nunciarse contra él, considerando a estas repúblicas amenazadas en su 
existencia independiente, i próximas a ser devoradas por aquel móns- 
trno, colocándose del lado del Para^ay, cuyo presidente es el represen- 
tante de la barbarie i de un absolutismo que deja muí atrás al del Czar 
de Rusia en sus mejores tiempos, i el del famoso Rosasen la República 
Arjentina. 

«Siento sobre manera verlo a Ud. participar de esta vulgar preocupa- 
ción, tratando de justifícar la opinión pública de Chile con palaoras hue- 
cas, como las del Imperio csclavócrata, .que si bien prueba que es malo 
el que en el Brasil existan todavía esclavos, como es malo que existan en 
vanos de los estados repubhcanos de la Union Norte-americana, no pue- 
de probar nada contra las instituciones brasileras que, aunque adoptadas 
para un imperio, en liberalismo dejan muí atrás a muchas de nuestras 
repúblicas, siendo una verdad incontestable que en el Brasil se goza de 
una libertad que no es mayor en la República Arjentina; i que la existen- 
cia de ese imperio, rodead*) de repúblicas; no es una amenaza ni un pe- 
ligro para éstas, i que pueden continuar viviendo como han vivido hasta 
ahora en santa paz i fraternidad. 

«Felizmente, en los momentos en que escribo a Ud. la paz acaba de res- 
tablece i se en la República Oriental, con el triunfo completo de la revolu- 
ción encabezada por el jeneral Flores, i ausitiado por tuerzas brasileras 
que tomaron parte en la lucha, por el deber imprescindible en que Fe ha- 
llaba su gobierno de exij ir garantías para las propiedades i vidas de loq 
brasüeros establecidos en la campaña oriental i que eran víctimas de la 
rapacidad i ferocidad de los hombres del partido blanco. Las fuerzas bra- 
sileras, cumplida ya su misión, van a alejarse del territorio oriental, de- 
jando a los orientales en el pleno goce de s is derechos i de la indepen- 
dencia i soberanía de su pais; i este es el mas elocuente testimonio que 
puede dar el gobierno del imper o de la sinceridad de sus declaraciones 
al entrar en la lucha con el gobierno blanco, i de que no ha tenido ni la 
mas remota idea de conquistar o de cambiar la forma democrática de go- 



— 31 - 

loB íojustOB por lijereza L ardor bélico.— Por esto fué que noto- 
tros, aun u riesgo de ser mal comprendidos i acusados de fla- 
queza en la pasión del ataaue, lanzamos en medio del ardiente 
bullicio de las polémicas oe nuestra prensa contra el «César 
arjentinoo el eco de nuestra voz humilde pero patriótica i justí- 
sima.— c¿Por qué tan tenaz olvido del pasado?, deciamos en la 
Voz de Antirica del 10 de marzo, a nuestros colegas de la prensa 
en Chile Por qué tanta i tan amarga ironía en los juicios del 
presente? ¿Por qué esa desconfianza inexorable de los que nun- 
ca dejaron de ser nuestros hermanos, a despecho de lo que 
pudiera llamarse boi dia mas que una falta de los hombres, una 
Jatalidad de los tiempos? 

«Prudencia, justicia, benignidad, antes que la propaganda 
de &itricida discordial hé ahí la bandera de la América ael Sud^ 
Jonde quiera que su palabra se haga oir desde el Orinoco al 
Rimac, desde el Mapocno al Plata. 

Nemo de aquel país, de lo que tan seguro estaba yo, por compromisos 
solemnes i ueclaraciones esplicitas i terminantes que recabé del gabinete 
imperial con oportunidad. 

«Quedan, pues, ahora frente a frente el imperio que ninguna ofensa ha 
hecho al Paraguay, i el presidente López míe le arrojó el guante, consti- 
tuyéndose en paladín del equilibrio de (as Jtepúbficas del Plata, i en 
sosten de la república oriental^ que.nadie atacaba i que mientras las fuer- 
zas brasileras llenaban su misión en )a banda oriental, aquel, con una 
turba de paraguayas a que llamaba ejército, se lanzaba a mano armada 
sobre las indefensas villas de Matto Grosso, matando i robando cuanto 
encontraba a su paso^ i cometiendo actos salvajes de toda clase, xon es- 
candalosa violación de rodo derecho. 

«I no es esto lo peor. Restablecida la paz en la banda oriental, i en el po- 
der el partido colorado, ia República Or'ental, aliada del Brasil, acompasa 
a éste en la lucha con el Patagua^, de manera que tiene ahora ademas 
contra la repiíblica misma cuya independencia fué el pretesto de sus 
hostilidades contra el imperio. 

«En medio de todos estos sucesos, yo be observado una política esen- 
cialmente arjentiua. He guardado una estricta nuetralidad en la guerra 
entre n«:estros vecinos, me era la que me aconsejaban nuestras verda- 
deras conveniencias; neutralidad que hasta el n rósente ha sido respeta- 
da por todos i espero lo será igualmente ea adelante; he salvado la paz 
de la república i con ella su prosperidad i engrandecimiento actual i su 
porvenir: i sin faltar a los compromisos solemnes que tiene la Repúbli- 
ca Arjentina, garante de la indeptmdencia oriental en unión con el Bra- 
sil, he cumplido mis deberes, sin herir ni desconocer ningún derecho 
lejítimo, propendiendo- constantemente a la pacificación de los ve- 
cinos. 

«Ahi tiene Ud. a grandes razgos trazado lo que ocurre en estos paises. 
Impuesto de ello^ no dudo que abandonará üd. sus preocupaciones i que 
aprovechará su puesto de escritor público para ilustrar la opinión de 
Chile, revelándole la verdad de las cosas, e inclinando sus simpatías de 
parte de la causa de la civilización i de la humanidad^ representada por 
el Brasil, contra la de la mas odiosa tiranía i absolutismo a cuyo frente 
se encuentra el presidente Lopes del Paraguay.» 



— 32 — 

«Prudencia, justicia, benignidad, hé aquí la súplica humilde 

?ero ferviente que la Voz de la América dirije a sus colegas del 
acífico i a sus colegas del Atlántico, entre los que no vé her- 
manos i combatientes en una causa que jamas dejará de ser la 
causa de todos en América. 

al esa súplica debe ser creida i reconocida por sincera^ por- 
que la Voz de la América, cuando bajo otro nomore i otroscUmas 
lidiara por la causa que hoi mismo lidia, su bandera única fué: 
Unionl 

«Esa súplica debe ser creida, porque la Voz de la América red-' 
be parte de su propia vida, del noble ardimiento de tos que aquí 
representan el espíritu de aquellos que a orillas del Plata, presa 
del vértigo de una hora, no vuelven ya la frente sino la espalda 
a esas montanas, mas duraderas que las rencillas de loa hom- 
bres, i que San Martin llamó el baluarte común de la América. 

«Debe ser creida, pprque mas de una vez vié**on8e estampa- 
das en sus columnas los cantos en que el hijo del que llaman 
por parodia el «César de la apostasia», admira las glorías de la 

Satna délos que acusan i niegan la gloria de su propio suelo i 
e su propio noicbre. 

«Debe ser creida, en fin, porque los que inspiran la Voz de la 
América^ en esta tierra donde la América fué, tienen también 
asida contra los labios la copa del desengaño i la apuran alegres 
hasta agotar sus heces, porque no está la monta en dar sueltas 
a la ira i arrojar al suelo el frájil cristal que encierra el tósigo, 
sino en beber éste con ánimo sereno i ofrecer la amarga libación 
a aquella para la que todo sacrificio es leve, toda gloria insufi- 
ciente i todo deber humilde: a la patria, que yal no es solo 
Chile sino la América entera desde el Rio Grande al Cabo de 
Hornos.» 

I a la verdad que nunca tuve motivo^pára arrepentirme de 
mi manera especial i casi única de tratara gravísima cuestión 
que que iba envuelta para nosotros eñ aquella grita de odios 
contra bs hombres i la política del Plata. Junto con el ministro 
de Méjico, elsefior Sarmiento fué el mejoi* amigo que tuvo Chile 
entre los representantes de la América española en la del Norte- 
América. El asistía a nuestros meetings en su carácter oficial. 
Celebraba como propios los ecos de nuestros triunfos i nos au- 
siliaba con su poderoso injeoio de escritor en la obra de propa- 
ganda que perseguíamos casi solos en aquella tierra; al paso que 
sus mas íntimos adeptoe, como su distinguido secretario Bar- 
tolomé Mitre, joven lleno de intelijencia i de elevaeion de alma, 



- ss -- 

•ra el compafiero i al amigo de todas nuestras hoiw 4e sDla^ i 
lie trabajo. 

«hl se<iorSarmieDto,dedainos a nuestro gobierno, a propóMlo 
de todo lo que tlevamos referido de sxx actitud i de las mii'as de 
•u gobierno, nos ha comunicado una caí ta privada i otra confia 
deocial del seQor EUsalde, fecha 27 de diciembre, en que le di- 
ce que Yé peligros graves para la América en las agresiones de 
la Eapata i en jeneral de la Europa; que sondee ú mente 4e 
este gobierno sobre eil "particular, a añade que )os ^rjeptinoa 
serán neutredes mientras sea .oomjxatibk coft $m hofi^ i segfirji^ad. 
Esta frase es testuat (1). 

«El señor Sarmiento, cuyo interés por Chile es sincero, í lo 
muestra hasta en su cooperación a la Voz de América^ buscó 
con ese objeto una entrevista con el setior Seward en los dias 
que estuvo éste aquí. Pero la ajitacion en que se encontraba 
ese ministro por las complicacioues interiores, que estallaron 
de una manera tan violenta el 22 de lebrero a consecuencia del 
veto presidencial, no le permitieron obtener ningún resultado 
saiisfactorio de sus dilijeocias. Mi opinión es que en ningún 
tiempo atcanzaria aquel de tal hombre de Estado. Por lo de- 
mas, oja*á fuera posible que la prensa de Chile i Buenos* Aires 



(1) En otra ocasión el sefíor Sarmiento nos comunicó tambie.i confí- 
dencialmente i para la trasmisión a nuestro gobierno, copia de la in- 
teresante correspondencia cambiada entre el señor Balcarce Minis- 
tro de la República Arjentma en Franciai i el gobierno imperial sobre la 
mediación francesa en las cuestiones de Chile i el Perú. Como esos do- 
cumentos son de sumo ínteres, i presentan una faz notable de la no 
siempre bien comprendida política arjentina i se mantienen todavía iné- 
ditos, según tenemos entendido, los damos a luz en el apéndice bajo la 
Jelra LL.— Haremos notar det-'de lue^o dos puntos salientes de esa co- 
rrespondencia diplomática Es el pinmero el vivo mtores desplegado por 
el digno representante del Plata en París don Mariano Balcarce, en obede- 
rimiento de sus instrucciones, para traer a buen fin lascompl caciones de 
Chile con Espa«^a, puf-s sol>ita a la vez con los términos mrs eficaces los 
buenos oficios de la Francia i de la Inf:latei ra i \o> propone a nombre de 
su gobierno a Bermudez de Castro. Es el segundo la terquedad absoluta 
del gabinete español para rechazar en noviembre (antes de la captura 
del Covadonga) toda propuesta de mediación por inadmisible en ntngun 
caso estando vulnerada fu honra de España (por haber entonces don Jo- 
sé Luis Claro levantado la bandera de Tavira sobre la baranda de su bal- 
cón para que no la apaleara o escupiera el pueblo) i por inútil^ pues ya 
la cuestión estaria resuelta en esa fecha (13 de noviembrede 1865). Como 
fué entonces que cuando la bandera española fué arriada a cañonazos 
por Williams Rebolledo, la España no solo declaró admisible sino que 
solicitó, rogó, mendigóla mediación inglesa, francesa i americana? ¿O fué 
que la captura del Cnvadonga no vulnei'ó la honra de la España o que la 
perdió o la echó en olvido después de ese hecho de armas? 

¡Cosas de Espafia! 

5 



— 54 - 

no ahondase mas la funesta división que entre ambas repúblicas 
se ha creado. En la Voz de América nosotros hemos seguido 
esta política que creo será de la aprobación de US.» 

Tócanos ahora dar cuenta de nu'^stras relaciones con los mi-* 
nistros de los Estados-Unidos de Colombia jeneral Salgar i de 
Venezuela seüor Bruzual; mas cjmo ha llegado ya el momento 
de ocuparnos de uno de los asuntos mas graves del presente 
libro, la cuestión de Guba i Puerto Rico, i nuestra conexión con 
aquellos representantes está intimamente ligada con aquella, 
reservamos para el próximo capitulo la parte que les debía 
caber en el presente. 



CAPITULO XXIX. 



Ijü independencia de Cuba i Puerto Rico es un hocbo necesario e inevi- 
table. — Pasmosa riqueza de aquellas posesiones —Su emancipaciones 
éí complemento de la independencia americana S(*gun Bolivar.— El 
poeta cubano Quintero .—Hechos que confirman la provisión de aquel 
jénio.- Fenómeno complejo que presenta la independencia ilo Cuba en 
un sentido internacional.-Por que estas islas han de pertenecer a los Es- 
tados Unidos.— Jefferson, Clay, Polk, SlideJl i el manijiesto de Ostende.^ 
Insurrección inminente de Cuba.-La escuadra i el ejército español que 
la guarnecen.-Cómo el clima, la topogr.ifia,eI odio de castas i la despro- 

Sorcion de éstas favorece la empresa de su libertad interna.— Horrores 
e la esclavitud en Cuba.-Sccieaade8 secretas.-Feli/. Varela.-Heroismo 
escepcional que necesitan los cubanos.-Suplicios en Puerto Prin^^ipe en 
18*26.— Inmolación de Plácido i sus conjpaneros en Matanzas.— Espedi, 
clones de Narciso López en 1850 1 1851— Suplicio de Armenteros en Tri- 
nidad i de Agüero en Puerl o Principe.— Conspiración frustrada de la 
V%iella i4¿¿v'o-Suplicio de Facetólo en la Habana.-Intentos de Entrampes 
i Pintó i su castigo.— Carácter individual de todos los levantamientos 
en Cuba.— Carencia de un jenio.— Influencia de los últimos aconteci- 
mientos políticos de América en la situación de Cuba.- Espedicion espa- 
ñola a Mejico.-Levantamiento i espulsion de Santo Domingo .-Gobierno 
der jeneral Dulce.— Abolición de la esclavitud en los Estados Unidos. 
—Proyecto de concesiones políticas hecba por España.— El contle de 
Pozos Dulces.— El Siglo i el Dtario dte la Mo riña. '^Sociedad republicana 
de Cuba i Puerto iíico.— Don Juan Manuel Macias.— Diagrama de los 
partidos políticos de CúbaL,— Los peninstUor es. —El pirata Marti.— Cosas 
de EFpaña i cosis de Chile.— Los concesionislas.'^LQS anexionistas.— Los 
independientes.— Ohr^ previa de propaganda.— Servicios que en este 
sentido prestó la Voz de Amtrica i sumario de sus artículos —Las tres 
grandes causas de laesterilidai de nuestra guerra.— Error clásico de 
nuestra política al buscar un desenlace de aquella en el Pacífico i no 
en el Atlántico.— Opinión de los cubanos a este respecto,— Falsa base 
de mis instrucciones i de las espectativas del gobierno —Me adhiero 
francamente al partido revolucionario.— Ofrezco igual cantidad de re- 
cursos a la que apresten los cubanos. — Correspondencia con la Socie- 
dad republicana de Cuba i Puerto iftco.— Insinúo la necesidad previa 
de actos positivos para empeñar la cooperación de Chile.— Dnscon fian- 
za de los cubanos sobre las promesas de éste.— Carta del doctor 
Bassora.— Tido al gobierno instrucciones positivas i la cantidad de cien 
mílpesDs para entrar en acción,— Respues ti 7ue racibo.— Fragme.itos 
de mi corresponí!encia oficial relativa a los asuntos de Cuba.— Efectos 
de la guerra de Chile en las Antillas españolas.— Ajitacion en Puerto 
Rico 1 bando que se promulga en cocs3CuenciP..— El capitán jeneral 
Marchessi.— Circular del jeneral Dulce declarando a Cuba en estado de 
guerra.— Persecución de la Foz cte i4m^ica.— Levantamiento de Villa 
clara.— Nuevas causas que aumentan la ajitacion.— Elecciones de la 



- se - 

junta consultiva.— Triunfo de los conceslonistas sobre el partido pe- 
ninsular.— Carácter de V6 prinoipales elejídos.— Cuestión ne eman- 
cipados i de abolición do la esf^lavatnra— DimiB'on del jeneml Oul^'e.— 
Ilusiones de los concesioiústas delmenaféi rsfuer/os que liacemcsen 
la Voz deAnurica para di8»'anecerlas.--Sn tardío desení^afio.— Cund la 
ajitacion rn Cuba.— Duelos a muerte entre peninsulares i criollos en la 
Eaboni i Santiago de Cuba.— Tumulto b ?*n el teatro de Tacón .—Procla- 
mas clandestinas pidiendo el eslerminio de los espailolrs.— Momentos 
8upremi»s de la acción.— La Voz de iimfr/cwabaijdona el terreno de la 
discusión razonada i Hanm a les cubanos a Ins armas.— La aj ilación de 
Cuba co'ncid'í con el bombardeo «le ValparasD— Plan que en conse- 
cuencia simeto al gobierno de Chile Síbre una invasión de Cuba con 
un -cuerpo de tmpjrs peruano*rtiiIí»Tra'Vift Paními4.-*8ometo igual idea 
al j^íneral Prado i estela acepta.— Busco la realización de igual empre- 
sa en las costas de V.^nezuela.— Correspondencia que con este motivo 
cambio con el ministro Bru'^ual en Caracas.— Esfuerzos que hago en el 
mismo sentido en los Estados Unidos de Colomlii.—Carta al jencral 
t5utien*ez i su entusiasta contestación.— El jeneral Haez o fVeí*e sus ser- 
vicios a Chile si la guerra continúa o si se lleva a Cuba.— Nota del go- 
Irierno de Chile gue pone término a mi niisinn .—En ol caráí ier de sim- 
ple ciudadano sigo cooperando a la insurrección de C iba.-- Solicito del 
encargaclo de nefrociíís de Chile en Washington los fundos necesarios 
para comprar mil fusiles pero sin resultado. — Quinientos painwdel te- 
soro de Chile pira la libertad de las Antillrs españolas —Sucesos pcs- 
teriorrs— Motm, fusilamientf s i suicidios en Puerto Reo.— Persecu- 
ción de ]( 8 diputados conr»/on/jAa$.— Inminencia de la emancipación 
de Cuba i Puerto Rico si se ks presta apoyo desde el esterior 

La independencia de Cuba i Puerto Rico, tema de tantas re- 
.criminaciones, de tantas ^^atradas, i de tan orjji nales absurdos 
como de cargos inconcebibles en nnestro suelo, constituye uno 
de los fenóQienos mas complejos a que sin ninguna duda posi- 
ble e8t& llamado a dar definitiva solución el siglo en que vivi- 
mos. / 

La independencia de las Antillas españolas, -que según el 
pensamiento profético de Bolívar, era el complemento indispen^- 
sable de la emancipación de Jos dos continentes del nuevo mun- 
do, bs uno de esos hechos precisos, inevitables, fatales que se 
están viendo llegar hora por hora i cuya tardanza, masque una 
impaciencia, es una sorpresa. 

Todo, en efecto, conspira a formar ese presajio irrevocable . 
sobre los destinos de aquéllos ült mos jirones de la 'vasta mo- 
narquía castellana dentro de cuyos lindes el sol no tenia ocaso. 
aL^ mas bella en verdad, decíamos en otra ocasión discurriendo 
aobre estas mismas espectativas ( i ]« la mas rica, la mas fuerte de 
de todas las secciones de ese mundo en fragmentos que se Ua*- 
noa lajs Antillas; con un territorio tan vasto como el de la n- 
glaterra pflopia, i por cierto harto .mas fecundo. i rinoan produc- 

* 

f 1 } I ji Vúz de América^ del 10 de manco de 1^66. 



- *t - 

tos; con un clima sin lival para el desarrólio dé los culiivos que 
feroian el lujo de los consumos entre los pueblos cultos; coa 
una renta nacional, superior a la de muchas repúblicas próspe- 
ras con o las del Plata i Chile, i casi igual a la de &mbas reuni- 
das; con un comercio superior al de todo otro paifi, una vez to-- 
naado en consideración el número de sus habitantes (1) con 

(1) La riqueza de Cuba es verdaderamente pasmona. Aunque su área 
sea solo la tercera parte de la de Chile (45,(00 a 146,000 millas) a cuyo 
país tanto se asemeja en los perfiles de su topoprrafia larga i estrecha, su 
renta anual es cerca de cuatro vaccí mayor, pues en 1864 pasó de-SO mi- 
llones de pesos; de los que al m 5nos la milad es el patrimonio liquido de 
la España. Su comercio jen eral- es también considerablemente mayor que 
el nnsto nuestro aun tomando en consideración el de depósitos i el de 
tránsito que propiamente no nos pertenece. En 1850 su esportacion su- 
bió a 3*2 millones de pesos i la importación alcanzó casi a la misma 
dfra, por manera que boi sn comercio no baja de 80 millones de pesos. 

En cuanto a su renta pública, en 1857 solo por los ramos de Aduana 
(10 495,858 pesos), ile contrüniciones jenerales {5 186,289 pesos) i de lo- 
tería» (1 .681,410 pesos) subió a 17.363^558 pesos, lo que era un aumento de 
i.^73, 870 pesos sobre el año anterior. Este incremenUí ha venido en pro- 
porción aesde entoncts, pues como hemos dicho, ha UeRado en 1864 a 30 
millones de pesos, lo que equivale a Jas rentas públicas reunidas del 
Plata, Bolivia i Chile i aun las sol repasas. 

El siguiente detalle del aúo ílscal de 1863-64 comprobará aquella cifra 
a primera, vista fabulosa. 

impuestos jdirectos . . . . ps. 4.561,446 

Aduanas » 11.924^451 

Estanco » 1.086,670 

Loierla » 8.333,980 

Bienes del EstJido • 3.530,179 

Eventuales 491,911 

TotaL ps. 30.400,124 

El detallo de esta renta maravillosa, absorbida casi toda por la msacia- 
Ue España, es el siguiente en el año 64: 

La sección primera, que trae la contribución temtorial o impuestos 
BObre la propiedad, demuestra que estos ascienden a ps. 2 962,276, entre- 
estosps. 941, 5G0 de las alcabalrs de fincas, ps. 441,700 de la de esclavos 
P5. 1.459,900 de la renta decimaJ, ps. 157,020 del dárecho de hipotecas, 
etc., eh\ 

Los demás impuestos pertenecientes a es^ta sección sobre industrial 
comercio, sobre ttulos en facultades, ciencias, artes i oficios, impuestos 

Sorconceplo-iefpíciales. etc., unidos con la contribución territorial i 
iTmas suman: en su totalidad, ps 4.561,446. 

Entre esos impuestos observamos que el dere» ho único i fiio de alma- 
cenes i tiendas prorluce ps. 137,700 en toda la isla, el consumo de ganados 
ps. 68-1,000, las alcabalas de remates, ps. 132,395, los portazgos ps. 90,500 
etc. 

Las aduanas forman la sección segunda, las cuales producen al fisco 
ensutotniidad ps. Ii.9i4,í51. 

Entro los ramos de arancel que dan ese n^sultado vemos ] s. 8.047,630» 
del dere'*lio de importación, ps. 2.i88,8C0 dCi de esportacion, de tocela- 
4)Eisps. 1.111,300, etc., etc. 

La sección tercera— de rentas estancadas.-^demuestra qne los efectos^ 



- 38 — 

una producción escepcional que abraza por su riqueza, tesoro» 
que hacen recordar el antiguo Ofir» los tabacos esquisitos de sus 
vegas, los azucares de sus mil injenios, sus algodones i sus co- 
bres disputados por la Inglaterra, sus cafetales capaces de com- 
petir con los mejores de Java i deCeylan, las maderas preciosas 
de sus virjenes bosques: siendo todo, en fin, lo que produce su 
tieira noble, rico i abundante, ¿cómo, aun en un sentido pura- 
mente material, ese vasto i opu!ento teiritorio puede ser la eter- 
na presa de aquella nación rapaz, ignorante i lejana, que jamas 
se ha mostrado capaz de esplotar siquiera mediocremente los 
ricos bienes que la Providencia puso al alcance de su mano? 



timbrados dan ps. 1 .080,670 del modo siguiente: Papel sellado, pe. 334,800, 
documentos dfi jiro ps. 124,520, sellos de correo ps, 331 ^SOu, papel de 
multas ps. 71,750, Pellos judiciales ps. 133,000^ bulas ps. 9,940 , cédulas do 
libres de color ps. 59,100, emancipados ps. 12,400, etc., etc. 

En esta misma sec *.¡on se presuponen por el estanco de gallos 41,050 
ps., por correos ps. 89 525, títc—Total de la sección tercera ps. 1 .218,257. 

La sección cuarta.— Lotería— da una totalidad de producto de 8.733,980 
pesos. 

í^ sección quinta— bienes del Estado,— como telégrafos, bienes mos- 
trencos> réditos de censos, temporalidades de jesuítas, etc., produce ps. 
3.530,079. Nos ha llamado la atención en esta sección «las ventas de tie- 
rras realengas» i edifícios del Estado ps. 3.383,244 1 2,000 por esportacion 
de guano. 

La sección sesta— ingresos eventuales,— da por total producto 491,911 
pesos. 

En resumen, las sus secciones demuestran que el Estado en la isla de 
Cuba percibe en el presente año económico, desde julio primero de 1863 
al 30 ele junio de 1864, ps. 30.460,124 de contribuciones e impuestos, 
aduanas, rentas, estancadas» lotería, bienes del Estado e ingresos even- 
tuales; cosa en verdad maravillosa en una isla que, si bien tiene una gran 
ostensión, no cuenta apenas un millón i medio de habitantes. 

I esto sorprende tanto mas cuanto que solo una vije'iima parte del te- 
rritorio de la isla está cultivado, con caOa de azúcar, arroz, algodón, ta- 
baco, forrajes, etc» 

Debe tenerse también presente que el sistema arancelario que rije en 
las Antillas españolas es el mismo que existia en nuestras colonias. Asi, 

Í5or ejemplo, la harina americana paga de derechos 8.50 cts. por barril i 
a española solo 2.50 délo que resulta el hecho curioso de que los cubanos 
consumen (tomamos el año 54 por ejemplo) 2.677,791 pesos en las malas 
harinas de la Península, acarreadas de una distancia de mas de dos mil 
millas i solo 29,830 pesos de la» excelentes harinas americanas que están 
al alcance de su mano. Con este sistema los Estados Unidos, que repre- 
sentan la tercera parte del comercio total de Cuba, se adeudan cada año 
en 10 i hasta 20 millones de pesos, por las valiosísimas importaciones 
que hacen de aquella colonia. 

En un sentido material, como es sabido, Cuba se halla bastante ade- 
lantada, tiene al menos un tercio mas de ferrocarriles que nosotros (en 
1857 poseía 397 milliis) i en cuanto a telégrafos los inició junto con nos- 
otros en 1852.— Según el censo oficial de 1862 hai en la isla: 2185 hacien- 
das de crianza, 1531 injenios, 690 cafetales, 8401 vegas de tabaco, 6055 po- 
treros, 31089 sitios i estancias, 415 colmenares i 205 tejares, cuya renta 
total asciende a ps. 38.032,502. - -.*i .- . y ü 



— 39 — 

«Por otra parte, en un sentido moral, la población de Cuba, 
la raza criolla, americana, que los burdos i groseros peninsula- 
res afectan despreciar considerándola incapaz de gobernarse a 
si misma, tiene una superioridad maniSesta sobre sus imbéciles 
dominadores, porque es sabido que los climas tropicales, así 
como desarrollan a un grado estraordinario la intelijenda de 
los naturales o de las rasas estrsnjeras una vez aclimatadas, 
enervan i degradan los temperamentos exóticos, postran sus . 
fuerzas físicas i morales, i concluyen por poder un fin prema- 
turo a la existencia misma de los que vienen de fuera. No hai. 
quizá en la especie humana un contraste mas fuerte de vivacidad' 
i de intelijencia que el que ofrece a cada paso un palurdo pe- 
ninsular, un gallego o un aragonés, por ejemplo, con un^io- 
lio de Cuba, aun de la mas ínfima especie. 

«I la convicción, anadiamos mas adelante, de lo inevitable^, 
de lo fatal, de lo imprescindible que es aquel desenlace que 
pondrá fin al dominio europeo en el nuevo mundo, al me- 
nos como sistema, se ahonda i se hace, si es dable, mas- 
sólida cuando de las consideraciones jenerales de que nos 
hemos ocupado se desciende a los detalles; cuando se vé a 
aquella infeliz nación sometida al capricho de un soldadov 
suspicaz o codicioso que recibe en pago de un rejio cortejó o 
de una intriga de cuartel el bastón decapitan jeneral de la isla, 
título que reviste mas autoridad política, militar, civil i aun- 
eclesiástica que el de ninguna otra forma de gobierno uniper- 
sonal, cuando se vé un enjambre de descubiertos aventurero» 
llegar de los pajizos cortijos de su tierra^ i^atal a sentarse en los 
hogares que la propia patria reserva de preferencia a sus hijos;- 
cuando se observa que se ha arrebatado a la comunidad nacio- 
nal todos sus fueros, sus mas lícitas libertades públicas i aan 
domésticas; cuando se medita que aun los mas humildes distri- 
tos de la que se titula la madre patría^ poseen instituciones i 
autoridades propias, salvaguardia del interés común, i que a 
título de la lejania^ de la fidelidady del r^io aimor i de todas esas 
mentiras estereotipadas en el lenguaje de los cortesanos, se go-^ 
bierna todo el pais como si üaera un inmenso presidio, ponien- 
do en cada bahía un buque armado, en cada cmdad una forta- 
leza, en cada calle un cuartel, en la puerta de cada ciudadano 
nn centinela o un espía; cuando se nota a los aventureros de> 
todas las jerarquías, que'aun antes de sacudir la mugre de sua 
trajes peninsulares i la insolencia de sus almas ignorantes, in- 
sultan, befan i escamian a los mismos seres jenerosos que les. 



— *0 — 

dad e) pan de 1« hospitalidad; euando se palpa el cúmok) dé in- 
jti^ticras, de sobornos, de adulaciones i de perfidias a que es pre- 
ciso someterse para do vivir la vida de lo» parias dentro de su 
propia patria; cuando óada uno se persuade por la esperiencia de 
cada dia, que no es amor, que no es respeto, que no es siquiera el 
vínculo de la solidaridad común que las naciones cultas tiendenm 
crear en la masa de sus gobernaaos, cualquiera que sea la posi* 
eifdnque ocupan, sino la sórdida codicia del oro, la que inspira 
únicamente la política que nos abate, cuando se descubre un 
comercio que se crea i se alimenta con el noble sndor de los hijos 
de la tierra convertido en el sucio monopolio de los estranjeros; 
cusíndo se hace pagar con el producto de las fatigas del puebla 
a loS' soldados, a los marinos, a los clérigos, a los frailes, a los 
aduaneros, a los espías, a esa cohorte escuálida e insaciable que, 
como una marea de hambre flota entre las Antillas i la Eepafia, 
renovándose por periodos fijos de tres en tres aíios, i cuando, en 
fin, todo es usurpación de estraf)os, abatimiento sistemático del 
carácter nacional, concesiones degradantes mal llamadas de li* 
bertad, pues ::iegan ésta para dar suelta al vicio que con a» 
nombre enc^ubren, i se vé la mendicidad espatiola llevada de las^ 
encrucijadas a los banquetes publico», la mordaza de la autori- 
dad puesta a todos los labios, el látigo suspendido sobre todaa 
las frentes, i mas allá la doctrina i el recuerdo del patíbulo como 
ultima razón, como última lei, entonces lo que admira i padma* 
el espíritu es, no que esa situación exista, sino que se mantenga 
fodavia en pié sin que la justicia del cielo i la fuerza del braao* 
de los hombres baya traidoal smel'cf ese andamio infiaiaie dé tanü; 
vHezai de tanta, tan inaudita iniquidad.» (1) 

(I) No hemos leído jamas una descripción a la vez mas bella i masr 
exacta de la situación (te Cuba que los siguientes versos del poeta cubar 
no Quintero emigrado en Nueva Orleans donde ejerce el pobre oficio de 
procurador dé pleitos, siendo que su estro poético podria competir con 
el de Heredia. Gomo esa breve composición define a Cuba esclava con 
mano de maestro i pinta a la vez con una lastimera intensidad de dolor 
el sentimiento moral de los cubanos, la reproducimos aquí de la Vót 
&é Amerita, 

—¿Qué trabajas, herrero?— ¡Una cadena! 
—.Cadena que tafvez Heve un hermanof 
—/Dónde vas, pescador?— La mar serena 
Mi red de hermosos peces verá llena . . . 
x-Vé, tráelos al banquete del tirano. 

r-¿Qííé^ras, labrador?— La tierra dura ' 

uoi)dd florecen el cafe i la cáftá 

—Vana es íú industria, ti» al^ar Uícurat 



- 41 — 

} sin embargo de lodo esto» que^ es- una Terdud por todos 
eompreadida, el hecho de la indepen'leiicia de aquellas colcnias 
eritá sujeto a circunítaoFchis peculiarísimas que aumentari lo 
fenomenal de su destino; Tendida en e} golfo de Méjico, que es 
«n mar esencialmente .americano, eomo el centinela avanzado 
de nuestro continente hacia el de Europa, sirve a éste de nece* 
saria pñeita en sns esciarsiones i de etapía obligada a so desarro* 
Uo f a sti anhelo de usurpación en nuestro iiemisferio. De aquí 
la isspiracion de Bolívar i su recordada profecía. I a la verdad, 
lau exacta ba sido é»ta que los soldados qneibi^n ayer are- 
ccmquistara Santo Domingo eran soldados oe Cuba; que el pa- 
fiado de invasores con c^e el jeneral Cevallos tomó posesión de 
Yeracruz en 1861 (como Bañada la había tomado de Tampico 
en 1829) eran invasores de Cuba, precursores de loe de Francia; 
ene los últimos reclutas enviados a defender el trono ya vacio 
06 MsQcimiliano de Austria eran reclutas colectados por sus ajen- 
ies en la Habana, i por último, por lo cue respecta a nosotros 
mismos, ¿de dónde se aproximaba ayer a nuestras costas la 
escuadra apostada ya en Aío Janeiro, sino de los puertos de 
Guba? 

ftodeada así en toda su redondez por naciones libre? como 
Méjico, i la antigua Coloimbia o por potencias europeas maríti^ 
ñas i comerciales como la Inglaterra i la Francia, que forman a 
BU derredor una cintura de contraluertes con sus Antillas meno^ 
jres, tiene sobre su frente a los Estados Unidos qicV) est&n llama-» 
dos, a la par con las grandes niicioues marítimas del orbe s 
regular por ahora i a deci^lir mas tarde sus destinos. 

Que Cuba ha^e pertenecer en época no lejana a los Estadea 



iPara ti es la fatiga i la amargura, 
El oro i las cosechas son de Bepañait 

— ¿0"6 corta, leñador, tu hacha pesadaf 
— iArljoíes dé vigor i pompa llenos! 
— iOetente, qtie la patria está enlutada; 
A cada golpe de tu mano o^ada 
Hai un cadalso mas i un árbol ménosr 

—Di, ¿qué meces, mujer, en esa cuna? 
—I Un nifloi en él mis o^os siempre clavo. 
«• Pese, ioh madre infehzi a tn rortima. 
Desvelada te i*ncuentra sol i kina. 
I al fin le dan al déspota otro esclavat • 

Debemos añaJir aqu-i que el sefVor Quintero solicitó ser nombrado 
•óBsul de Chile en Nueva Orleass como una muestra de su adhesión a 
nise^tro péis. 

6 



- 42 - 

liaidos por comora, o anexión^ por conquista o $ufrajio unit>ersal 
que es «tro moclo de conquistar puesto hoi dia en boga por 
déspotas hipócritas, es un hecho tan necesario e imprescindible 
como el de su independencia de la España o el de la abolición 
de la esclavitud, cosas ambas que ban de correr parejas en los 
encadenamientos del porvenir. 

Ya hemos visto, en efecto, como la codiciaba desde 1808 el 
sagaz Jefferson, i el lector filósofo se babrá fijado que aguel 
gran inspirador de la política tradicional de Estados Unido» 
consentía entonces en dejarla en manos de la Espafia, a true- 
que solo de no verla pa^ ar a las de la Inglaterra o la Francia. 

Por estos mismos principios, aun el ilustre Enrique Clay tan 
favorable en su política a las ideas de independeneia americana^ 
contrarió de frente los proyectos de Bolívar para^emancipar a 
Cuba, i aun llegó a rogar al ministro de Colombia Salazar, co- 
mo consta de documentos de Estado, el que se aplazase la salida 
. de laespedicion que en 1824 i 1825 estuvo alistándose en Gar- 
tajena. (i) 

No fué tampoco diferente el motivo que tuvieron los esclavé- 
cratas del sur para oponerse en el senado al envío de Plenipo- 
tenciarios al congreso de Panamá, puestemian que apoderándose 
de aquel precioso territorio los republicanos del Continente del 
sud, lo hicieran suvo aboliendo la esclavitud, como ya lo habian 
hecho en la Costa nrme, con harto mas consecuencia i desinterés 
que los republicanos del Norte que para su castigo dejaron 
subsistente aquella plaga. 

A su vez, i cuando la Espafia desangrada, empobrecida, men- 
dicante eomo ahora í como siempre,, solicitó de aquel gobier- 
no tan inapeablemente adherido a todo lo que considera propio 
a su bienestar i engrandecimiento, que le garantizase la pose- 
sión de su «siempre fidelísima isla» de acuerdo con la Francia 
i la Inglate;ra, que le habian ofrecido aquella limosna, contestó 
aquel por el órgano de Enrique Glay, ministro entonces de Esta- 
do del segundo Adams, «que no le gustaban las alianzas enre" 
dosa&i»^ i declinó su consentimiento. 

Obedecia despueb a las tradiciones i a los impulsos de esta 

(t) «Guando las repúblicas de Sud América, dice eljeneral Banks en su 
informe citado sobre revisión de las leyes de neutrafidad en 1866, habian 
conquistado su independencia^ i se preparaban para emancipar a Cuba, 
Ips Estados Unidos adiiiriéudose fielmente a su política tradicional i ha- 
ciendo respetar con estrictez las leyes de neutralidad, mantuvieron la 
autoridad de España {mantained the ai¿^/jor<¿y o/ 5i>a<H) aunque de otra 
manera les habría sido fácil apoderarse de aquella firtü i codiciada <«/a.» 



- 43 - 

política ¡n ^quebrantable, el presidente Polk ofreciendo en 1840, 
100 miUones de pesos, que entonces tenían desocupados, antes 
de emplearlos, a falta de otra cosa, en pu campaña de Méjico, 
para comprar la isla como quien compra una muía o una vaca. 

No tuvo tampoco otro oríjen el célebre «Manifiesto de Osten- 
de» (1854) fraguado por el filibustero-diplomático Pedro Soulé 
i sus cómplices Buchanan i Masón, que fueron mas tarde, e) 
uno, amparador de la rebelión del Sud, i el otro, su ministro en 
Francia. 

La última de estas manifestaciones fué la del senador Slidell, 
dq Luisiana,"* (célebre después como Masón por el asunto del 
Trent), quien propuso al senado en 1858 votar una suma de 30 
millones de pesos para entablar negociaciones sobre la codicia- 
da isla. 

Por manera, pues, que los Estados Unidos, mas que la Espa- 
fia misma, han sido los verdaderos señores de Cuba, consti- 
tuida así en un feudo vinculado a su omnipotencia i a su vecin- 
dad. Durante medio siglo, el águila del Norte contempla desde 
los sombríos farellones de las costas de Florida, separada de 
Cuba solo por un canal de 50 leguas, aquella presa de su codi- 
cia i aguarda con sus alas desplegadas solo la ocasión propicia 
para lanzarse sobre ella i anexarla! 

I de esta posición de los Estados ^Unidos respecto a una pose- 
sión, que es la sangre, el jugo gástrico i el quilo de la España, 
pues que sin ella se muere sin remedio, venia la conclusión que 
varias veces hemos sostenido en este libro, de que habria basta- 
do una mera insinuación, un jesto de los ministros del Pre- 
sidente Johnson, para que el almirante Pareja hubiese aferrado 
las velas de sus pesados fragatones i dirijidose a todo vapor a 
los puertos de la Península i a los apostaderos de la Habana i 
Santiago de Cuba. Así es que la satisfacción del duque de Te- 
tuan debió ser tan inmensa como inesperada cuando llegó has- 
ta los pies del trono el incienso de aquel brindis del primer 
ministro de los Estados Unidos bebido en honor de la perpeíui^ 
dad del dominio español en la tierra americana. 

I aun sobre esto, téngase presente, que por mui fuertes que 
sean las afinidades políticas, literarias, vinícolas (pues el jerez 
de Tassara tenia fama ep todo Washington) de Mr. Seward por 
la España i sus hombres, hai muchos que sospechan que su 
viaje a la Habana tovo mas de la escursion del zorro gue naja de 
la montaña a la llanura, que la del águila que se cierne sobre 
las nubes indiferente a lo que pasa en todos ios planetas. 



- 44 - 

Pero a 8u vez, lo8 Estados Unidos se eocaentraa coartados eu 
sus miras antiguas i ambiciosas, por la actitud de las patencias 
marilimas de Europa que do cousentirian impasibles en el apo- 
deramiento o cesión de aquellas colonias que les haría pronto 
perder las suyas por absorción o desmembramiento. I de aquí 
resulta que la infeliz Cuba, por ma9 envilecida que se encuentra 
bajo el manto de armiúo de Isabel II i bajo la bota i la espue- 
la de 0*Donnell i Narvaez, ha tenido hasta aquí que encorbar la 
cerviz a la lei de los destinos, i sofocar en su seno la innata, la 
irresistible, la santa aspiración do su independencia. En verdad 
Cuba es solo un vi>Ican escandecente que no arroja su lava so- 
bfie el mundo, porque las manos de todos los potentados del vie- 
jo i nuevo mundo están apiñadas sobre su cráter para impedir 
su erupción. 

Pobre i bella cautiva guardada de cerca por los monstruos de 
la codicia i la ambición que surcan el contorno de sus aguas 
acechando hasta las nubes que cruz-iu sobre su diáfano cielo por 
temor de que ea repentina borrasca la pierda el que se haya 
descuidado en la custodia! Pobre Cubal — Fuérate dado al me- 
nos en castigo de tu martirio, el que nueva Elena, saliendo de 
las ondas que acaiician blandamente tu regazo, seas un dia cau- 
sa de que desenvainen sus espadas tus propios verdugos, Im 
que te venden i los que ofrecen paga por tos hijos^ tus monta- 
fias i tu cielo, i en el fragor de sus lideS; te salves sola i vivas 
para tí libre i soberana! 

Todo cuanto llevamos dicho refiérese a la cuestión indepen^ 
deneia de Cu6a, en que es preciso confesarlo nuestros escritores 
i publicistas han charlado a su sabor, pero mas a la manera de 
los pintados i canoros papagayos que pueblan los bosques de 
la perla de las Antillas antes que como aquellos sesudos hijos 
de Vizcaya primitivos pobladores de nuestros cortijos de que . 
habla el jesuita Miguel de Olivares.' 

No decimos otro tanto de la cuestión insurreccijn de Cuba a 
la que este capítulo está mas especialmente consagrado. 

No es tan temible, en verdad, el poder español en sus Antl* 
lias como parece ai contemplar por la vez primera aquellas dos 
islas (i entiéndase que al hablar de Cuba nos referimos siempre^ 
aunque en menor escala a Puerto^ BJco, por ser ésta, política i 
jeogiáficamebte, solo un apéndice de la uran Antilla) abiertas a 
todos los vientos^ surcadas sus aguas por una flota poderosa i 
permanente (1], erizados de fortalezas sus puertos de mar i coa 

(t ) Por la ordenaasA v^nte» la escuadra do los aposiadecos de la Hable 



- 45 - 

pesadas guarniciones eBtran jeras «US principales ciudades me- 
diterráneas. 

Tero des le luego el clima, que es el principal vengador de 
aquella infeliz tierra, mata al soldado peninsular apenas deja el 
abrigo i la sombra de sus cuarteles para entrar en campada 
abierta, como con terrible estrago lo pri^bó Santo 'Domingo, se- 
parado de las dos Antillas que intercepta solo por un estrecho 
canal semejante en todo al que lo divide de la Florida (148 
-.millas). 

IjSS condiciones topogr¿6oas de la isla vienen en seguida a 
ofrecer campo seguro ¡de acción i refujios ca^i inaccesiblee a los 
patriotas que empuúasen las armas contra la metrópoli estran- 
jera. Tiene Cuba en miniatura, como Chile en escala jigantesca, 
su vértebra o gran espina dorsal que la divide en dos mitades 
por su centro corriendo del occidente al poniente en toda sn 
Jonjitnd. Bacía aquella estremidad la cadena central se abate en 
mesetas secundarias i en valles fértiles i pintorescos que van a 
morir en el mar ¡empapando sus rios aquellas vegas de la Vuelta 
Abajo en que crece el mas fragante tabaco de la tierra. Es en 
esta estreniedidad donde se hace sentir |)or el influjo de la in- 
dustria, la vecindad de los £stados Unidos i la inagotable ri- 
.queza de los-//i;entos, la molicie que produce el perezoso siste- 
ma colonial, cuyo centro es la Habana, odalisca salida del mar 
i guardada como por ce'oso eunuco a la entrada de su espléndi- 
da bahia por el castillo del Morro. 

llaSy hacia el naciente la cadena central se reparte en diversos 
nudos de montaflas que Itiv^nlm sus azulados picos hasta la 
altura de ocho mil p'és i encierran las mas antiguas ciudades 
de la antigua Juana, entre lasque Puerto Príncipe se ostecta 
conservando intacto el carácter altivo e impetuoso del jénio 
criollo americauj. En sus vastas estancias consagradas por lo 
jeneral ala criaiza de ganados habitan los valientes guajirosy 
qoe son a Cuba lo que el gaucho a las pampas, el llanero a las 
selvas i el ^uaso a unestras montabas. Aquí no hai .mtfueza pe^- 
ro tampoco hai esclavo^, siendo sus habitantes por lo común 
ganaderos, estoes, bombies libres, montañeses i de mediano ^pe- 
ro independiente pasar. £sta porción de la isla ;parece así 

na i Santiago de Cuba, que son las dos grandes divisiones roavitimas de 
aquella colonia, debe componerse de 30 buques destinados ^ guardar 
1719 millas de costa, i ta organización de aquella debe ser la sipuiente: 
1 navio, Z fragatas* 2 corbetas, 8. bergantines, 1 goletis^ 4 pailebotes,! 
vapor de 500 caballos, 3 de 300 a 400 caballos, 4 de entre cayos, 2 tras- 
portes, • 1 brijE barca i 3 goletas. 



- 46 - 

deslinada a servir de cuna a la ioaurreccion cubana, sea que 
])rct6 en su propio seuo como a la voz del valeroso e infortunado 
Agüero, (1851) sea que ven^a en demandado su puerto de 
Baracoa al norte, cual la atrevida espedicion que trajo Estram- 
pes en 1854, o al mas importante de Santiago de Cuba al sud, 
donde el jeneral español Lorenzo intentó un alzamiento liberal 
en 1896. 

Por otra parle» el ejército peninsular, si bien es ci<^to que se 
mantiene en un pié de fuerza que no baja jamas de 20,000 
hombres, (1) es preciso no olvidar que sus tercios, siempre en- 
flaquecidos por la enfermedades están destinados a guarnecer 
no menos de 46 mil millas cuadradas de un territorio acciden- 
tado con bosques primitivos i caminos intransitables, i*que por 
lo tanto se hallan diseminados en no menos de 61 cuarteles i 
33 fortalezas, todas las que han sido construidas bajo princi- 
pies enteramente inadecuados a los medios de ataque de la 
gueira moderna. 

Las proporciones de la población favorecen en otro sentido 
úe una manera alarmante la inclinación innata de los hijos 
del pais a sacudir el yugo estranjero. Puede decirse que en el 
escaso millón i medio de habitantes (2) que pueblan las ciu- 
dades i campiñas de Cuba, la Península no tiene mas sostene- 
dores naturales de su lei i su dominio que los ochenta mil 
catalanes i canaiios que vienen, a virtud de una inmigración 
susceptible de renovarse afio por afio, a esplotar la magnífica 
incuria de los criollos, señores del sueloi i el sudor i la sangre 
del negro que es por lo común entregado, a virtud de la indo- 
lencia del amo, al látigo del capataz europeo. Fuera de aquellos 
i del ejército de línea (pues las milicias no pasan de 4 mil pla- 
zas) puede decirse que no hai éntrelos 700,000 blancos, l«i8 
200,000 mulatos emancipados i los 400,000 negros esclavos 

(1) Las tropas que guarnecen a Cuba están distribuidas por lei en las 
tres armas en la lorma siguiente: 

Fuersas veteranas Hombres Caballos. 

Infantería 16 tejimientos de línea con 16,000 » 

B 3 id. cazadores . . 3.000 » 

»* 1 id. guardia cívica 700 82 

Artillería 3 brigadas 1 ,825 320 

Jnjenieros 1 batallón 512 > 

Caballería, 2 rejimientos . . . 1,912 1,924 

Total 23,969 2,324 

(2) Bl censo oñcial de 1862 dio por resultado t. 359,238 habitantes 



• 



— 47 — 



qae componen las tres grandes categorías sociales de la isla, 
uno solo que no deteste de corazón el dominio estranjero. Por 
manera qae en una guerra nacional, los españoles po(Írian a lo 
mas poner sobre las armas un ejercito elerojéneo i sujeto al 
azote de lae epidemias i del clima que no podría nunca llegar, 
contando con las fuerzas peninsulares, a mas de 1 00 mil hom- 
bres, mientras los criollos solos serian dueños de presentar en 
el campo un número doble i si hubieran de armar a sus escla- 
vos como lo hicieron a la postre los rebeldes del Sur, el cuadru- 
plo de aquel, (i) 

Ahora, lespecto del odio innato, profundo, inestinguible^ que 
se enciende -en el pecho de los cubanos contra sus opresores, 
fuera de la animosidad de castas tan poderosa en aquellos 
climas i especialmente en aquella isla, que no sin razón 
LordPalmerston, llamó centro de iodos las abominaciones (2)^ 

(1) Esta proporción está basada en el siguiente cálculo. 

Hombres. 

Peninsulares de 16 a 60 años 34,607 

Canarios id. id 40^111 

Total r 74,718 

Hombres. 

Cubanos blancos de 16 a60 años. . - 182,032 

id. de color lib. id. id 55,107 

Id. id. escl. id. id 143,495 

ToUl 380,634 

(2) Gomo una muestra de los horrores no de la trata ilicita o prohi- 
biaa (i que sigue sin embargo practicándose con el permiso de una onza 
par cabeza que es el cohecho regular establecido por O'Donneli) sino del 
comercio legal i diario que se nace con el hombre en Cuba, vamos a 
copiar en seguida algunos de los avisos que se rejistran en un número 
áeÍJHario de la Marina que tenemos ala vista. £1 nombre pue3to al ftn 
del aviso es el de la calle en que se vende la mercadería. 

«En ps. 525 se vende una negra achinada como de 24 años; también se 
vende por «tt ajuste su k^o de un año i cuatro meses» (San José> núme- 
ro 61.) 

«En ps. 300 se vende una negra de 17 años de bonita figuráis (S. Nicolás). 

«Una preciosa negrita de 10 años^ mui humilde, no sabe de calles. Se 
vende «?/a o con ^ m^dr^ i su hermano de 13 años, por ausentarse su 
dueño para la Península.» (Manrique). 

•Junios o separadas, se venden: una negra criolla de 24 años i su hija 
de 5 años^ mui bonita i entendida en todo.» (Escobar). 

«Una negra de 17 años, mui sana i robusta; propia juara lo que se quie- 
ra aplicarla, T» (Cuba) . 

«& permuta un negrito de 14 años por una negrita.» (Obispo). 

«Negrosi negros! Se hacen cargo para suventa^ engrandes i pequeñas 
partióos^ pues hai muchos pedidos. Se dan hipotecas^ etc.» (Obispo). 

«Una negra de 19 años, cíe 40 dias de parida con su cria. Se dará muí 
en proporción.» (Animas), 

«Una mulata joven costurera i Ájüpara cuanto quieran aplicarla, emba- 
ncada de pocos tneses] coartada en ps. 400 i los derechos.» (Cuba). 



— « — 

b&sla solo recordar cual fiió la inlensidad de esa avereioii in^s- 
tingiiible en la ^uetra cok nial, parlicuiarmeale ea los paises 
fronterizos a Cuba como Méjico i Golouitiia, aaonde desde la 
llegada de Murilío ya no se dio cuartel. «Preferimos mil veces, 
deciauQ colaborador porto riqaetio de la Voz de América, pre- 
ferimos vivir en loa países doode se cometen asesinatos (dado 
caso que éstos sean ciertos) como los de Talambo i Cneroavaca 
a los fusilamientos de Ataros, a los cadalsos de Puerto Principe, 
de la Habana i Trinidad; a ia bárbam tiranía de Tacón i Liopee 
Baíios, al desvergonzado cinismo de O'Donnell, ala corrupción, 
ferocidad i lascivia de Concha, al vano orgullo de Pezut^la, a 
ios vicios soeces de Caúedo i Cotoner, a la liviandad del marmies 
de Espaüa^ a la presunción do Roncali,.a'la bestialidad deBu-^ 
oeta, a la estupidez de Rivero, a la ineptitud de Echague i Le-* 
meri i alfalsu liberalismo de Sen ano, Mesina i Dulce.» 

La historia hasta cierto punto secreta de las conspiracio- 
nes de Cuba, está allí escrita i en la memoria del pueblo 
como un übro de lágrimas i de sangre para poner ec evulencia' 
cuan VIVO e indestructible es ese sentimiento de indei>end«ncia, 
palanca inmensa que sostuvo la guerra de 16 años de la Amé- 
rica española con ti a su aborrecida metrópoli, i que al fin la des- 
plomó toda entera sobre la última con to^o el peso de los An- 
des en las faldas del Coadorcanqui. 

«Una negra crioUa de 14 años, mui robusta, sin lugar a redibitoria 
par sir uso del dia.n (Sitios). 

«Una mulata de 2¿ años, jeneralísima costurera, con una prdciostsinri^ 
mulatica de Beis meses en 50 on'/as, i olra mulntica de 13 años, bonita, 
sanitn, cariñosa con los niños, en ps. 650.» (Gom póstela). 

«Una negra molla de 17 años con su hijo de seis meseSvO-f'M ^.Proce- 
de de una población de campo: nocono'^e his calles esta ciudad.» (Rida). 

«En ps. 500 se vendo una negra, buena lavandera, sin responder a n^- 
áOL por necesitarse el dinero.» | Domas). 

«Dos negritos para cargar canastos.— í^n negro viejo en cinco pnzasá 
.una mulatica. Se venden varias cosas i un caballo.» tVillogas). 

Se vende una burra de abundanu.? leche con su cria.» (Acosta). 

«Se ha fugado de la casa de su amo, el dia 4 de f«te, la negra Nteroed, 
ganga, como de 50 años, alta^ robusta, con túnico de listado, íe/aitan doe 
éieníes en la encia de abajo, cara de hombre^ i tiene los pies \m p jco hin- 
cÍ)ados. Ser i gratificado con una onza de oro al que la entregue, haeión- 
doFO responsable el que la abrigue.» (Luna. GO), 

«El dia l.o del actual, fugó de casa de su amo la negra Carabali Mer- 
cedes Medina, de treinta añosdee^ad, lleva vieetido «sucio deiistado^tes- 
íá peluda i i/^coisa, tiene una llagm grande en un tobillo i otra cosi'Ce- 
rrada aw el otro. Se gratificará ol que la en^riagué <o ibkffP noti<cia deflt|L 
de €U<paradero. haciendo nespcnn^able de «dañas i perjuieíoa laLque la 
ocultare.» (Fonda i cantina, sita en el pescaniís 'del rjlorro). 

^'v}stE>d¡e todo «svo, ¿puede >4)ega>se ^e «ea.esQqto itíliteit*itite di 
cho deloi«d'l^)mef«toefn,<ewa és^el ^eWroiég^Mtt fm aéimM^eéoñát^ * ^ 



-. 49 - 

Ko qoeremos recordar aquí las conjuraciones de las socieda- 
des secretas que se han sucedido desde la llamada los Soles de 
BoliwiT en 1823, cuando aquel caudillo meditaba la invasión 
de Cuba, i cuyo único fruto ostensible fué la persecución i mar- 
tirio del ilustre Félix Várela, que escapó de los presidios de Ceuta 
para morir proscrito en la Florida, hasta la de la Estrella solitaria 
organizada en 1849 en Nueva York, cuyo carácter era esencial- 
mente anexionista, i que dio por resultado la malhadada 
espedicion del valiente jeneral Narciso López a las Pozas i su 
suplicio en garrote vil en la plaza de la Uabana (agosto 16 de 
1851). Formóse también en Méjico en 1824 otra asociación 
secieta con el nombre de /tffito jMtríóttca; otra se organizó en 
la Habana en 1828 bajo el titulo anexionista del Águila negra^ i 
actualmente existe en vijencia i de una manera descubierta la 
que se denomina Sociedad republicana de Cuba i Puerto Bieo, 
cuyo asiento existe en Nueva lork^ con ramificaciones en Fila- 
delfia i Nueva Orleans. 

Pero ha sido masque el espíritu de cuerpo, el brio individual 
el que ha acometido empresas de redención en aquel país 
cuna de m&r tires ¿ntes que de héroes, porque es preciso no 
olvidar que las insurrecciones en Cuba, por todao las circuns«- 
tancias que hemos recordado^ tienen que asumir fonosamente 
un carácter escepcional de heroísmo i sacrificio. Los cubanos 
no tienen como nosotros pUra nuestros desastres los desHJade- 
ros de los Andes que conducen a tierra de ¿alvamepto, ni las 
montañsLS del Táchira Como los venezolanos, ni los llanos del 
Apure como los granadinos, ni las aguas de sus ríos como los 
orientales i arjentinos. Todo lo que les queda al empuñar las 
ermas es la victoria a fuerza de cuchillo, o el verdugo. 

Así vemos que en 1826 dos hijos de la ínclita Puerto Prínci- 
pe, don Francisco Agüero i Yelazco i don Bernabé Sánchez, a 
quienes los cubanos miran como los primeros mártires del ca- 
lendario de su libertad, subieron al patíbulo por el amor de su 
patria. 

Veinte afios mas tarde (junio 28 de 1844) tocó aquella suerte 
triste i sublime al ilustre mulato que cantó las delicias del Tu- 
murí en sus días de bonanza i a Dios con plectro grandioso al 
encaminarse al cadalso con diez de sus compañeros en su ciudad 
natal de Matanzas, que recuerda con su solo nombre que es una 
ciudad española. Don Leopoído O'Donnell^ el mismo quemando 
8üs buques a sanuear las costas del Pacifico fué el inmolador de 
l^Iácido (Gabriel de la Concepción Valdes] cuando, como eapi* 

7 



— 50 — 

tan jeneral de Cuba se ocupaba, a medias con su mujer^ «n 
saquear aquella tierra que le diera inmensos i malhabidos cau-^ 
dales. 

Siguieron después las dos espediciones de López [1850 i 
l^SlT ala que respondieron enbora tardia pero heroica el 
depoaado Joaquin Agüero i cincuenta de sus deudos ijparciales 
en Puerto Principe i el coronel Isidro Armenteros en Trinidad. 
Ambos pagaron con k vida su civismo, i de los compafieros de 
López en una sola hora fueron fusilados 51 al pié del castillo 
de Atares por don José de la Concha, hoi marques del Duero i 
renegado americano, como Osma, Pezuela, Zabala, Pareja, 
Ros ae Olano i como lo habia sido el mismo jLopez, «la primera 
lanza de España», i quien, aunque natural de Caracas^ llegó 
a ser mariscal de campo i senador de la Península. 

Mas, -el espíritu de insurrección, lejos de apagarse con aquel 
terrible escarmiento, volvió a aparecer dos afios mas tarde en 
la vasta conspiración llamada de la Vuelia abqjoy que pobló 
de emigrados las ciudades de Estados Unidos i uno de cuyos 
caudillos habia sido el célebre Conde de Pozos Dulces, jefe noí 
del partido concesionario en Cuba. El año anterior habia sido 
ahorcado en la Habana el joven Facciolo por dar a luz una ho- 
ja secreta [La Voz del Pueblo) i en el aüo subsiguiente lo fueron 
el valiente joven Francisco Estrampes, de orijen francés, que 
trajo un cargamento de armas de Nueva York a la costa de la 
Punta j(marzo 4 de 1855) siguiéndole en el mismo sitio el ca- 
talán don Kamon Pintó (22 de abril) por haber intentado 
secundar a los cubanos en su propósito de ser libres. 

Mas, como habrá podido verse, todos aquellos intentos atre- 
vidos eran el fruto solo de espíritus inquietos 1 osados, a los 
que la juventud prestaba su jenerosa savia; pero que carecían 
siempre de la madnrez, de los recursos, de la inspiración, del 
jénio de un gran caudillo. La revolución habia producido hasta 
aquí solo filósofos como Várela, poetas como Heredia i el in- 
feliz Plácido, héroes como Hernández i Armenteros, mártires como 
Pintó. Ninguna habia tenido un iniciador, un caudillo, un jónio, 
i esto es lo que ha faltado a Cuba i seguido faltándole hasta el 
dia, razón por la aue no ha sido i no será libre hasta que como 
la América del Sua encuentre, el hombre! 

Sobre este último particular i para esplicar los sucesos pos- 
teriores de esta relación, me será suficiente bl anticipar, que el 
Iónico caudillo que hoi dia representa el partido revolucionario 
de Cuba es un modesto comerciante de Nueva York, antiguo 



^ 51 - 

eapkan de López, hombre lleno dé honor'i de virtudes priva- 
das, de qaien en breve hemos dé hablav, pero qaren sa halla mtií 
lejos de llevar en su frente el sello de los giandes libertadores. 
Verdaderamente, Cuba no será libre sino Cuando alguno de 
sus sultánicos capitanes jenerales o cabos segundos, sea obli- 
gado a esclamar como Pezuela, al saber el desembarco del 
ejército libertador én Pisco en 1820« «A cada cochino gordo le 
llega su 5an^artffi/)» 

Pero a mas de aquellas causas antíguas i arraigadas de des-- 
^rontento i de inquietud en la población criolla de Cuba, serias 
novedades habián venido desde hacia seisafios avivando su in« 
tensidad i su alarma. 

Era la primera laespedicion a Méjico en 1861 bajo Prim, con 
que la siempre cie^a i olvidadiza España echóse sobre uno de 
sus flancos mas débiles un enemigo que guardaría con ella la 
pasión de un odio eterno, como su vecino de mas al norte la 
asechaba con la pasión* no menos duradera i acaso mas vehe- 
men te de una etema codicia. 

Era la segunda el levantamiento de Santo Domingo, ejemplo 
vivo de heroísmo. i de amor a la patria dado como en espectácu- 
lo a un pueblo que tenia iguales agravios que ve&gar i mui su- 
periores medios a los de aquellos soldados desnudos que han 
conquistado tres veces su independencia a fílo de machete. 

Era la tercera la libertad de los negros^ como desenlace de la 
guerra de Estados Unidos, en la que la Espaüa había estado 
abiertamente por los rebeldes i la conservación de la esclava- 
tura. 

Era la cuarta las novedades introducidas en la administra- 
ción por el jeneral Dulce, que rompiendo con las tradiciones de 
sus antecesores se había rodeado de la aristocracia criolla d^l 
pais representada por los condes de Gañongo, O'Reilly, Romero, 
•Farneo i otros varios, echando auti lado a los sucios millona- 
lios de Cataluña que viven de la carne del negro i del tasajo 
de Montevideo^ lo que habia hecho mas honda todavía, si dable 
era, la separación éntrelos peninsulares i los criollos. 

lera, por último, la postrera la ajitacioii política puramente 
doméstica que habia orijinado la formación de un partido nue- 
vo Uaifuado con las diversas denominaciones de liberal^ refarmis* 
la, concesionisla i evolucionarlo^ este último en contraposición al 
de revo/uetoftarto con que antes era conocida el de todos los de- 
safectos a España. 
' Hablase puesto a lá cabeza de este partido nuevo i de medio 



— 52 — 

ticte el conde de Pozos Dulces, el ^ismo oue hemos visto 
proscripto en 1853 como uno de los principales fautores de la 
conspiración anexionista llamada de la Vuelta abajo. 

Este patriota cubano, acaso la mas alta nombradla política de 
su pais, descorazonado sobre el éxito de lia revoluciones arma- 
das^ habia acaudillado aquel partido medio cuya divisa era la 
reforma legal i la mejora política de las Antillas, pero por I;i 
Espaüa i con la Espaíia. Con la España todo, sin la España nada^ 
era su falaz divisa; asi como el tema de los ultrapeninsulares 
es, según la comprensiva espresion atribuida al jeneral Concha, 
Cuba o española o afrtcanal 

Pozos Dulces babia fundado con aquel objeto en la Habana, 
el Siglo, diario redactado con indisputable talento i no menos 
timidez i desconcierto, como sucede en todos los casos en que se 
adopta un partido medio en cuestiones irreconciliables. En la 
prensa le estaba opuesta de frente el conocido Diario de la A/a- 
f-tna, una gaceta pesada i estúpida como la que publicó entre 
nosotros el padre Torres en los tiempos de Marcó del Pont. En« 
tre los catalanes de la i.^la tiene sin embargo aquel papelón 
grave autoridad i su redactor, un tal Ruiz de León, un solem* 
ne majadero comparable solo al célebre Ferrer de Counto que 
dio en tierra en Nueva York con la antiquísima Crónica, pasa 
por una lumbrera del periodismo cubano. (1) 

(1) Gomo una muestra del diarismo peninsular en la Habana podemos 
dtar el Editorial dd Diario de la Marina del 7 de abril de lS6o que co- 
mienia con estas palabras testuales! 

tDia$ hace que tenemos en esta redacción una como drevlar al público 
de la Habana en que se propone a los vecinos de esta población el riego 
de las calles por el frente de las res^pectivas casas de aquellos que se sus- 
Griban al proyecto; i hace dios que pensábamos también hablar^ i hubié- 
ramos hablado ya cíe este importante asunto, si otras atenciones mas 
perentorias no lo hubiesen estorbado.» 

Él Editorial de 9 de abril empieza con estas otras: 

«Muchas son las causas que orijinan esas desigualdades estraordinar 
rias que en el consumo del gas observa i lamenta, aqui como en todas par- 
tes (aunque aqui con mas motivo* por lo que veremos mas adelante) un 
gran número sino la jeneralidad de los suscritores a ese modo de alumttra 
3o; desigualdades reales i efectivas unsLS^^aparentes o imajinarias oítbs; 
casi inevitables algunas i remediables \sls m^&.n 

£1 Editorial del 6 de abril dice lo siguiente: 

«En uno de nuestros anteriores números ()rometimo8 a nuestros lecto- 
res tratar con especiaUdad de la alimentación del caballo, i como siempre 
hemos tenido el cuidado de dilatar lo menos posible el cumplimiento de 
nuestros compromisos^ hoi' saldremos de éste » 

Sobre el Editorial del día 8 el Diario publica la noticia siguiente: 

«El articulo que por disposición del señor censor quedó en suspenso! 
no pudo publicarse en el número del sábado^ ha sido definitivamente 
suproñidD por la misma autoridad.» De seguro era que en ese malhadado 



- 53 - 

En el partido que reconocía, pues, por jefe ostensible al 
Conde de Pozos Dulces habíanse afiliado en consecuencia la 
mayor parle de los criollos de fortuna i posición, pues aunque 
no esperaban sino leves e insuficientes concesiones de la Espa-^ 
na, estaban resignados a recibir sus migaJLS, ya que les falta- 
ba la entereza necesaria para arrojarla junto con sus leyes i 
sus saqueos de su privilejiacjp suelo. 

Tomaban en cierta manera la estrema izquierda de este bando 
de transacción los antiguos restos del partido anexionitía^ esto es» 
el partido de López, que había teniao su cuna en la «Sociedad 
de la estrella solitaria» i su principal asiento en Nueva Urleans, 
cuna a su vez del filibusterismo. Este partido habia, sin em- 
bargo de sus tradiciones que le acercaban a los revolucionario^ 
fmros,- modificado sus tendencias en vista del mal éxito de 
as empresas filibusteras, i se limitaba a esperar de los Estados 
Unidos todo lo que los concesionarios esperaban de la Es* 
pana. 

Surjiá de aquí que el partido revolucionario primitivo, el de 
Várela i Heredia, el de Plácido i Acüerp; el de López i Estram- 
pes se presentaba débil, desalentado, habiéndose pasado mu- 
chos tránsifugas al campo de los concésionhUu i otros doblado 
del todo, por la vejez i por el desengaño, que es la vejez prema- 
tura del alma, la noja de sus compromisos con el pasado. 

No quedaba en verdad a la fé i a la acción del paitido reiM)/»* 
etonarto, opuesto no méiios al reformista que al peninsular i al 
anexionista, sino un cortísimo número de adeptos, la mayor 
parte emigrados en Nueva York, Nueva Orleans i Filadelfia, los 
que por lo jeneral se hallaban tan faltos de recursos, apest^if de 
su anuente patriotismo, que en los siete meses que duró mi mU 
sion en Estados Unidos, todo lo que pudieron reunir para en- 
viar ausilios de armas a su patria, fué ana suma de 500 pesos, 
la misma que gastaria seis veces por semana en una' cena 
nocturna o un paseo de campo el ménus fastuoso de los 
millares de criollos plantadores de azúcar o tabaco, que co- 
mienzan a llegar, con el deshielo del invierno, por bandadas i ^ 
Suisa de golondrinas veraniegas, de los bosques» de las vegas i 
e las ci udades de Cuba . 

Aquel grupo, que no contaba mas de diez o doce afiliados, 
hfl^iase constituido en Nueva York en un núcleo de ajitaoioo. 
QQQ el nombre de Sociedad republicana de Cu6a t Puerto Aico^ 

editorial no se hablaba ni del barrido de calle, ni del alumbrdo de gas, ni 
de )a aumentación del caballo» 



- 54 - 

cuyo presidente, el patriota cubano don Juan Manuel Maciafl^ 
era el tínico que de una manera resuelta daba a luz sus propo- 
sitó» i respoiidia con su nombre. Los otros estaban anliados 
sectetamente porque sabian que volviendo a Cuba habían de ir 
al palo, como corspiradores contumaces, sino guanlaban en 
sus planes i aun en sus simpatías el mas absoluto incógnita. 

Era Macias uno de esos hombres convencidos, contantes, 
inmutables qiie van siempre fijos á un objeto dado sin quer les 
arredren obstáculos grandes ni peque&os. Tales naturalezas ne- 
cesitan un infinito acopio de paciencia, de fé i de valor civH, i 
éstas eran en efecto las cualidades mas notables de aquel hom- 
bre de alma bella e injénua. Macjas amaba a Cuba como los 
buenos católicos aman a la Vlrjen, i parecíale que llevando en 
su pecho la estrella solitaria que siive de emblema ala indepen- 
dencia de su cautiva patria, seria invencible contra sus opreso- 
res como se cree invencible .el soldado que entra en el combate 
llevando suspendido a su cuello el escapulario de la YXrjen de 
sn invocación. Macias tenia de común con los antiguos cruzados 
nn valor a toda pnieba i una fé relijiosa igual a su valor. Si 
hubiera nacido en los tiempos de Tancredo habría ido a Jerusa- 
len. Nacido en el presente siglo impenitente, su Jernsalen era 
Gtiba. 

Al derredor suyo secundaban sus miras algunos viejos pa- 
triotas, reliquias de las juntas antiguas i otros pocos jóvenes 
neófitos, ansiosos por ofrecer a su patria el tributo de sus luces 
o los bríos de su corazón. Grato nos seria descubrir los nombres 
de aquellos soldados de una noble Causa, sino fuera que con 
eÜo entregaríamos sus nombres a los fiscales de la Habana, para 
que éstos los trasmitiesen al verdugo. 

En resumen la actualidad política de las Antillas españolas 
al estallar la guerra de Chile podia resumirse en los siguientes 
grandes rasgos que formaban los diversos matices de las creen* 
ciás i dé^as aspiraciones de sus habitantes. 

1.** Partido peninsular puro, compuesto de los españoles resi- 
dentes en aquellas islas, que son por lo común catalanes (en las 
ciudades) i canarios ^en los injenios). Sobresalian en este bando 
los opulentos plantadores de tabaco, los ajiotistas de la Habana 
i los negreros de toda la. isla, como nn don Cipriano del Mazo, 
intendente de policía de la Habana i famoso en ciertos fraudes 
de lo^téria; ün tal ¿enavides ex comisario de ejército gue habiá 
resultado alcanzado en cerca dedos millones en aus cuentas 
de la guerra de Santo Domingo, un O'FavriJ-, consejero íú- 



- 55 — 

timo de los capíUnes jenerales, i por lütimo, los Sulueta» Susiní 
i otros grandes tabaqueros, i abominables traficantes en hom- 
bres, eu vicios i en horrores. 

Su principal encarnación.» era sin embarco, un forajido cata- 
lán, «el excelentísimo seftor Pancho Marti» (antes Francisco 
Martínez) un desalmado que babia sido pirata i negrero, que 
habia comprado en seguida el teatro de Tacón i después el abasto 
de pescado en la Habana, por lo que, en atención a su inmensa 
fortuna el gobierno espatiol le habia conferido la cruz de una de 
BUS <}rdenes i el título de excelenlisimo señor. Cosas de Espafiat' 
» Este mismo partido fué el que en una sola semana i en una 
sola ciudad (la Habana) reunió mas fondos obsequiados a la Es^- 
pa&a para hacer la guerra del Pacifico, que lo que juntaron nues- 
tros compatriotas en todas sus ciudades i campiñas (incluso el 
fondo del corsario Atacama) en el espacio de dos afios... Cosas 
de Chile! 

3.^ Partido concesionista o evolucionar ió, — P^rtenecian a este 
bando, el de mas voga en aquellos dias porque era el mas moder- 
no, la mayor parte de los criollos ricos de Cbba, encabezados por 
el conde de Pozos Dulces. Los marqueses i condes de Habana se 
le adherían casi en masa como lo hemos dicho, i figuraban ade- 
mas entre sus mas influyentes miembros el escritor Echeverría, 
redactor del Siglo junto con Pozos Dulces, i un habanero Sedafto 
que habia sido parte principal por sa habilidad i amaños a atraer 
el ánimo del capitán jeneral Dulce hacia los intereses de los 
orioUoe, razón por la qne los peninsulares puros le profesaban 
una odiosidad profunda. 

3 ^ Partido anexionista. Era este un -término medio entre Loa- 
evoliunonarios que querian la libertad traida pacíGcamente de 
Espafia, i los revo/iiütonartoj que aspiraban esclusivamentea lu 
independencia de Cuba. Los anexionistas^ querian una u otra 
cosa pero importada de los Estados Unidos. Figuraban como 
representantes ostensibles de este bando dos cubanos de al- 
guna importancia residentes en Nueva Yoik^ un señor Iznaga, 
miembro de la familia criolla mas opulenta de Cuba i don Do- 
mingo Groicuria, soldado de fortuna que se titulaba /enera/, por 
haber sido uno de los lugar tenientes de Walker en Nicaragua, i 
cuya influencia estaba basada en su osadia personal i en vas- 
tas relaciones de sangre entre la aristbcrácia criolla de la Ha- 
bana. 

4.^ Partido revolucionario o independiente^ Constaba éste solo 
de poquísimos adeplos^hombres todoa de corazón i de intelijenciai 



- 56 — 

i por lo mismo pobres, i ademas intransijentas, sin querar acep- 
tar ni los hombres ni las aspiraciones de los otros bandos. 

Mi posición en medio de aquella situación política i en rista 
de mis instrucciones que me encomendaban el esforzarme por 
provocar un levantamiento, una ajitacion seria en Cuba, no podía 
ser ni mas clara ni mas definida. 

Debia acercarme única i esclusivamente al partido mas dimi* 
ñuto, mas pobre, menos influyente talvez, pero el único que s^ 
prestaría a cooperar a ntiestras miras i a nuestros intereses pro- 
moviendo un trastorno en las posesiones españolas. Me puse por 
consiguiente en inmediato contacto con los miembros de la So* 
ciedaa republicana de Cuba i Puerto Rico que encarnaban aque* 
lia tendencia. 

Careciendo aquel bando, radicado propiamente en suelo es- 
tranjero i que se componia esclusivamente de emigrados en Es* 
tados Unidos, de un influjo directo en sri pais, hacíase pre- 
ciso establecer dentro de Cuba i Puerto Rico una propa- 
ganda activa que trajera secuaces a la bandera de la inde- 
pendencia que debia enarbolarse resueltamente como la en- 
sena del partido criollo a fin de atraer a ella a todos loa pa- 
triotas de corazón, restituyendo al>part¡do independiente que 
Venia ajitándose desde los tiempos de Heredia i de Boli var, la uni- 
formidad que le habia arrebatado el partido poltrón de los con- 
sesionarios, nacido mas de las intrigas i del sistema de aplaza* 
mientos que el gobierno español venia persiguiendo desde las 
cortes de 1837, que de la credulidad de mala lei de los cubanos. 
De esta necesidad de propaganda i a^rupamiento de conviccio- 
nes diseminadas o irresolutas vino la mmediata fundación de la 
Voz de América que denominamos por esto «órgano de las An- 
tillas españolas, i» (I) 

Por último, careciendo el partido republicano e independiante 
de todo elemento propio (a no ser un poco de tinta para la Vo;í 

(1) Si sirvió o no a aquellos propósitos (únicos que estaban a nuestro 
alcance) la Voz de América, es un punto que podria decidirse en vista de 
lo que debemos mas adelante referir con relación a Cuba. Pero desde 
luego podriamos anticipar que lo que nos queda por escribir del presen* 
te capitulo, sería casi inoficioso, pues la Voz de América desde elprímef 
número en que se publicaba el articulo titulado La señal está dada en 
diciembre de 1S65 hasta el último en gue se llamaba a los cubanos a las 
annas en junio de 1866, contiene la histona i los documentos de aquella 
ajitacion nacida en gran manera de la propaganda que por sus columnas 
incesantemente se hizo. Para demostrar esto de suguna manera ^ubli* 
eamos en el Apéndice, letra JIf* un sumario de los centenares de articu» 
los que se publicaron en aquel periódico^ la mayor parte de los que se 
referían a las posesiones españolas en las Antlila^. 



— 57 — 

de América), pedí ámé^ el primer momento de mi llegad» « 
Nuera. York los mediosv materíalde de aosili^losi es decir, el oro, 
qoe es la pólvora de las guerras modernas, i desgraciadamente 
jamas lo obtuve. Todo el ausilio material que nos fué dable con* 
ceder a los revolucionarios de Cuba consistió» como se referirá 
mas adelante, en una spma de 500 pesos, que, reunida a otros 
500 juntados entre sus pobrezas, sirvieron para uoo^rar unas 
pocas carabinas. 

Soi yo de aquellos q^ absuelven con leal corasen a nuestro 

gobierno del cargo vulgar que se le ba becho por no haber li- 
ertado a Cuba, según .las promesas puramente de estratejia di* 
ploma tica del Manifiesto Govarrúbias, puesto que ya hemos de* 
mostrado que la independencia de Cuba es uno de los fenóme* 
nos mas complejos del siglo, «n el que se chocan los intereses i 
las aspiraciones de todas las grandes potencias marítimas del 
orbe, en el que nosotros poUticameute.hablando figuramos solo 
oomo un grano de arena, i porque aquella promesa meramente 
diplomática, pues no fué dirijida a potencia alguna determinada, 
fué hedía bajo una hipótesis racional que nunca se realizó; tal 
era la concurrencia de Venezuela i Nueva Granada a la obra^«* 
ciada por Chile. Pero con ese mismo leal corazón, no }o heinc» 
absuetto nunca del error de su política que noviera antes zíi aho- 
ra en las aguafi de Cuba sino en las de Chile i el Perú el verdar* 
dero, el pronto, el mas fecundo i el mas glorioso desenlace do 
la guerra a que nos habia provocado la España. Cuba es el ta- 
lón de AquiUs de aquella vieja i podrida monarquia; es su savia, 
sn sangre, su vida. Con Cuba la Bspafia vive vieja i achacosa, 

£ro vive, como aquel rei de la escritura que proloogaba sus 
is abrigando en su leqho a la mas bella virjen ue su suelo. Sin 
€nba la Espafia es un cadáver pútrido i hediondo.- I de aqui 
viene qne el único peligro que hace perder la cabeza a los hom« 
bres de Estado de Espafia es el peligro de perder aquellas pose- 
siopes, i por esto mism^ el pensamiento de los hombres de Esta- 
do de la Av^érica del Sud debia haber sido antes, ahora i 
siempre, el pensamiento del jenio mas vasto de nuestro conti* 
nente i de nuestra ra^sa^ el pensamiento que hemos recordado 
de Simón Bolívar. 

I no de otra suerte pÁ^nsan los cubanos mismos. «Haga Ud« 
entender, decia una carta del 27 de abril escrita desde Matanzas 
al patriota Macias por ^no de sus correlijiooarbs« haga Ud. en* 
tender al ministro de Chile por medio del 8ejQM)r Mackenna o 44 
quien baya lugar, qoe ^porcionar a Cuba fiícilidades para su 

o 



- 58 — 

retolucton « herir « Empana en el edratoñ^ eg atacarla per el 'ftan^ 
eo m€U doloroso idébil^ por el de su eomereio^ navegación arique'- 
xa. Ese hecho baria moTer al país, i para Chile seria una victo- 
ria Cftcil aunque glorioeisima por su trascendencia^ destructora 
pera siempre de toda influencia espafiok en América. Seria un 
hecho qoe ezallaria a Chile sobre tedas las naciones del mundo. 
Un ata4ne a Cuba atraerá a la carrera la escuadra del Padfico a 
estas aguas, i seria para Chile mas útil que llevar para allá sus 
buques blindades^ Yo pienso que con medio millón o uno de 
que puede saiir* el gobierno cniteno garante i que Cuba pagará 
de buena voluntad, habrá para la ejecumon de la buena obra, i 
Chile hará mas con eso que con gastar por sí millones en bar- 
cos como el Hiiosear í el Independencia. Aquí, aquí, es donde 
Espft&a tiene sucerebro i su parte mas dolorida.» 

1 en cuanto a nosotros, humildes sectarios de una ¡dea de \m 
que vivimos convencidos, tan hondas son nuestras creencias que 
no vacilamos un nK)mento en confesar que una guerrilla de 
cien hombres en las mentabas de Cuba habría sido maseficas 
para poner término a la guerra que todas las foersas con que a 
cesta de miUones acordonamos nuestro estenso litoral; i en este 
mismo sentido no se tenga a mal que creamos que la Voz-dt 
América, siendo una efímera hoja periódica, causó mas alarma 
al gobierno espafiol en sus posesiones de ultra- mar que la que 
le habría acaso producido los cañones del Meteoro i del Dttfi'- 
derberg. 

Para nosotros, en verdad, la gran causa de la esterilidad-da 
esta guerra que se muere en su propia cuna de consunción i 
de impotencia, puede establecerse en tres hechos diversos i 
trscenden tales que fueron, el primero, una fatalidad, un error el 
segundo, i el último algo que no quiséramos nombrar, pero que 
vamo» a consignar aquí con toda la frinqueza de que somos ca« 
paces r— a saber: 

1.^ £lqub fueran Mu. Sbward i lord ClítRendon (políticos 
empapados por circunstancias personales en mil afinidades es- 
pañolas) los directores de la política internacional de los 
Estados Unidos i de Inolaterra. Esta fué la fatalidad*. 

2.^ El que se hubiera buscado el desenlace positivo de la gue- 
rra EN el pacifico I NO EN EL BIAR DE LAS AnTILLAS, O EN B& AT- 
LÁNTICO siquiera. Este fué el error, 

3.^ El QUE los CmLENOS hubiesen QUEIUDO HACER LA OVERRA 

ofrecusndo todos su sangre i nínouho su DINERO, i oslo 08 lo quo 
no queremos nombrar porque en verdad no tiene nombre. 



— 59 - 

fiatretanto, ia ardua tarea de convicción qaeaCometáinios, co- 
mo todas las obras de propaganda, debia ser lenta i progresiva; 
las ideas no son como el'sol que alumbra el orbe apena» levanta 
su disco sobre el horizonte. Aseméjanse mas bien a esas islas de 
coral de lento crecimiento que en ignotos mtireB, ora señalan al 
cauto marino la senda de su nave, ora ofrecen pereeederoasilo a 
atrevidos esploradores, 'hasta que levantándose mas i mas por 
la obra de millones de operarios invisibles se pueblan de bos- 
ques i de valles, reciben ¿iudades en sus campiñas i al fin se-in- 
eorporan en el encadenamiento de los siglos a los tranquilos i 
eternos continentes inmediatos. 

Hemos ya dicho en el capítulo IX dé este libro que las es- 
pectativas en que se habia fundado el encargo especial que re- 
cibiera en mis instrucciones para propenderá un levantamiento 
en las colonias e«;pafiolas del mar de las Antillas habian resul- 
tado enteramente ilusorias, pues nada era menos cierta que el 
que hubiese num^osos re/v/fa(ja« de Cuba i Puerto Rico en Es- 
tados Unidos i menos cierto era todavía que tuviesen acumulados 
fondos €on$ideraMes i hubiesen formando asociaciones numerosas 
para obtener la libertad ae su patria, pues, al contrario, aque- 
llos no pasaban de una docena de hombres resueltos, i todos los 
fondos que en si^te meses pudieron reunirse no alcanzaron a 
quinientos pesos papel moneaade Estados Unidos como lo tene- 
mos ya insinuado (I) Hallábame pues en el caso de emprender 
un trabajo previo de esploracion, a fin de sondear i conocer el 
fondo de aquel mar ignoto en que iba a embarcar el nombre, 
la bandera i el oro ofrecido por Chile, i esto fué lo (pe emprendí 
poniéndome en contacto oficial i por escrito con el patriota Ma^ 
cías, que a poco de mi llegada me fué presentado por él señor 
Asta-Buruaga como el delegado de la Sociedad republicana de 
Cuba i Puerto Rico i como el jefe mas caracterizado del partido 
independiente de Cuba; 

Exijió aquel bonradü patriota desde luego que precisase ya 
de una manera formal lanatüraleza de los auxilios que Chile se 



(l) Mis instrucciones decian a esto respecto testualmente como sigue: 
«Según loá mformos que senos han proporcionado, hai en Estados üni; 
dos nvmerosot refujiados de Cuba i Puerto Rico, que no cesan de meditar i 
acariciar proyectos de emancipación e independencia de aquellas islas. 
Parece que tienen acumulados con tal objeto /ondas considerables, i que 
han formado asociaciones numerosas Tratara Ud. dfe entrar en relacio- 
nes con esaj asociaciones para ofreceries el apoyo de nuestros corsarios 
de las Antillas i concurrir a «m designios por los demos medios que estén ai 
alcance de üd.n ' 



- 68 - 

halliba dupnesto a prestar a la independencia de su patria, i 
conforme a mis instrucciones le ofrecí el apoyo de nuestra 
bandera y si conseguíamos echar corsarios en el mar de las An- 
tillas i el de nuestro oro (pues entonces contábamos con el em- 
préstito Garrallo) dado caso qne ellos intentasen una espedicioa 
armada» pero con la condición indispensable de que los patrio* 
tas de GuDa contribuyesen «n efecUto con la miad de Igs gastos 
quft aquella demandase» 

Híceles también ver con una circunspecta reserva, a la que 
me esforcé por despojar de toda sombra de desconfianza, que 
si Gbile deseaba de corazón la independencia de las Antillas, como 
resultaba de mis instrucciones i ael manifiesto del seüor Coja- 
rrubias, era necesario para lanzar a aquel remoto pais en la arries- 
gada icostosaempresaqne se meditaba, que los cubanos manifes- 
taran antes {)or actos positivos la voluntad de ser libres. «El go-* 
bierno de Ghileí decia en mi primera nota al Delegado de la So- 
ciedad republicana de Cuba i Puerto Rico, el 10 de enero de 
1866, se complacería altamente en contribuir a la libei tad de 
Cuba i Puerto Rico, i se halla dispuesto a prestar a aquellas po- 
sesiones todo el auxilio moral i materÜl de que pueda disponer, 
cuando por actos positivos manifiesten sus habitantes el deseo 
de emanciparse.» (1) 

Los patriotas cúnanos refujiados en Nueva York comprendie- 
ron la justicia de aquella ezijencia pero por su parte alegaron, 
con igual razón a mi entender, que aquella misma susceptibi- 
lidad, asaltaba su espíritu respecto de la cooperación del va- 
liente pero lejano Chile.— «Nada tenemos que esperar de Chi- 
le (me decia en una carta llena de chispa i de nerviosidad, uno 
de los mas hábiles, si es que no lo era el mas de todos, entre 
los intelijente8 colonos délas Antillas españolas (2), a prbpósibo 
de mi insinuación sobre la conveniencia de demostraciones posi« 
tivas que aguardábamos de sus compatriotas) el dia que no se 
vea arrastrado a protejernos por sus propios males. Seguramen- 
te que la última república del mundo, después de Suiza, a que 
ocurriríamos en circunstancias normales seria a la de Chile. 
iQué intereses nos ligan? ¿Cuántos buques han ido directamente 

(l) Esta comunicación asi como toda mi correspondencia oíicial coa el 
presidente de la «Sociedad republicana de Gul)a i Puerto Rico,i pnede 
V erse en el apéndice letH N. 

(^) El joven médico don Juan Francisco Bassora, natural de Puerto Bi* 
ep i igente conñdencial de la Hepública dominicana enKuevaYor]^.— 
Véase su interesante e instructiva carta en el apéndice letra S. 



- 61 - 

de Coba o Puerto Rico a Chile? Hasta el cobre que representa un 
papel tan conspicuo en aquella república, se encuentra en * 
abundancia en la gran Antilla, i azúcar i café se producen en 
paises mas cercanos a Chile. La primera vez en mi vida que vi 
una bandera de Chile, fué en el banquetea que me hizo Ud. el 
honor de convidarme. No teniendo pues que esperar de Chile 
mas que aquello a que lo obligue la palabra empeñada, ofrézca- 
nos algo positivo i lanjibUy i si es b<ístanle para emprender la 
revolución, se hará inmediatamente, i» 

Otro tanto nos aseguraba oficialmente el comité revoluciona- 
rio de Nueva York, i con no menos franqueza i valentía. «Si 
nosotros tuviéramos aquí los medios (nos decia el señor Macias 
en su nota del 12 de enero, contestaado la que nosotros le ha- 
bíamos dirijido el dia 10, pidiéndole demostraciones de hecho], 
para efectuar un desembarco eu Cuba i levantar la bandera ae 
ÍB, revolución, no nos queda la menor duda de que lograríamos 
ealir triunfantes en la empresa, i si por lo tanto pudiera Chile fa* 
/ cilitamos gestos artículos^ con nuestras cabezas responderíamos de 
llevar la guerra a Espanai ^^ Cuba i Puerto fíieo^ 

Eu estos trabajos, que hemos llamado de esploracioo, se pa- 
saron los dos primeros meses de mi residencia en Estados Uni- 
dos, ] a falta de todo otro jénero de recursos me contentaba con 
alimentar con osperanzas las esperanzas de tos cubanos, consti- 
tuyéndome a la vez en su eco ante el gobierno a quien repre-^ 
sentaba. (1) 

Pero cuando junto con sus mas apremiantes solicitudes 
comenzaron a manifestarse en la superficie de las colonias es-»- 
pafiOi'as aquellos síntomas de la desafección que a todos era evi- 
dente ardía sofocada en el corazón de. las masas i de los mas 
.altos círculos sociales, creí llegada la hora de. solicitar también 
dir3ctamente del gobierno de Chile la autorización especial que 
necesitaba para obrar eficazmente sobre Cuba (pues los encargos 
•de mis instrucciones eran en este punto demasiado jeneralesj i 
a pedirle los recursos indispensables para iniciar una empresa 
formal í cuyo minimun fijaba desde luego en cien mil pesos. (2) 

(1) En el apéndice letra O se piibJican diversos fragmentos de mi co- 
rrespondencia oficial con el gobierno de Chile, en que £e observará el 
éesarrollo de Jos sucesos que se refieren en este capitulo, hasta la época 
de mi regreso a Chile. 

(2) El gobierno de Chile contestando a mi despacho en que establecía 
esa sofadtud, me decia el 2 de mayo lo siguiente: 

«Me limitaré a decir a üd. que, si bien desearíamos fomentar con el 



>« 



— 62 — 

Los' efectos de la guerra coa Chile i de la lenta pero e&cas 
|)ropaganda de la Voz de América ^ de cayos primerosmúmeros 
«e repartían ¿00 ejemplares en Cuba i Puerto Rico» merced a 
mil estratajemasy comenzó a producir sus efectos desd^ eoero* 
de 1866, particularmente en la última isla, cuyos habitantes 
han manifestado siempre mayor impaciencia que sus hermanos 
de Cuba por sacudir el yugo que los oprime. 

Bajo el protesto de la vagancia fque pretestos nunca faltan a 
loH tiranos) el bnital Marchesi, capitán jeneral de Puerto Rico, 
el mismo que hqi riega ,el suelo de aquella tierra clásica de 
crueldades españolas con la saugrede los patíbulos políticos, (1) 
comeDZó desde fines de enero de 1866, a establecer en la isla 
un sistema de espionaje i persecución qne probaba demasiado 
la alarma <)ue iba apoderándose de su espíritu i del desús amos 
en la Península. (2) 

oro de Chile la insurrección de Cuba, nos hallamos por ahora en el deber 
de concentrar todos los escasos recursos de que aisponem^ a objetos 
de maspremiosa necesidad, como son la adquisición de una escuadra i 
la creación de elementen de defensa para nuestras costas.» 

(i) En una correspondencia de Puerto Rico,publicada tjn el ^fercurioáQ 
Valpardiso de 19 de agosto último, encontramos el siguiente retrato de 
este tiranuelo: 

«El jeneral Marches! es hombre de pocas lucesr concibe difícilmente i 
habla como concibe. En una conjestion cerebral que ha sufrido en me* 
ses pasados, disnimuyó notablemente ese caudal de ideas que era ya 
tan limitado. Es ademas hombre sanguinario: por simples faltas de po- 
licía hizo en el mes de junio, en el espacio de tres o cuatro dias, fusilar 
cuatro o cinco pardos libres; a unos íes hizo dar ve nticinco latigazos; 
uno de ellos, un albañil mui intelijente, recibió cincuenta: se dice jene- 
raímente que uno de los castigados murió. Eti la isla no designan al se- 
fior gobernador bajo otro nombre que«Marchesi elfusilador». Si este 
nombre pasa a la posteridad será mui merecido, i si hai un fuerte mo- 
tín en Sa capital, no hai duda que el gobci*nador pasará al Instante a la 
posteridad.» 

(2) En efecto, el 25 de enero Marchesi dirijió a todas las autoridades su- 
ba! ternas de la isla, la siguiente circular: 

«Por desgraciase encuentran tDdavía muchas de aquellas personas que 
léjosde ser útiles asi mismas i a la sociedad en jeneral, están constan- 
temente dando ejemplos funestos con sus costumbres desordenadas, 
esparciendo no pocas veces la alarma en las poMacioues^ por medio de las 
ffocesqueen diversos sentidos propalan sin fundamento alguno para ello^ 
i como estoi resuelto a no tolerar en adelante semejantes abusos que inme- 
diamente infectan al sosiego público de la isla; he creido del caso recomen- 
dar a Ud. el mas exacto cumplimiento de las disposiciones del caso, pro- 
curando tomar (*uan tas medidas estén al alcance de su autoridad para 
conseguir quede estirpado de una vez el vicio de la vagancia^ i al efec- 
to le encargo la mayor vijilanda sobre las personas que carezcan de ocu- 
pación, ni se les reconozcan medios decorosos para atender a sus nece- 
sidades, a las cuales, sin contemplación de ningún jénero, les aplicará la 
lei que rije en la materia. Todo lo que comunico a Ud. para su conoci- 



- 65 - 

Eq Cuba la actitud d^ prudente Dulce (1) era alónos des- 
•embozada; pero no por eso dejaba de perseguirse con un 

miento i fines coDsiguientes.-'Dios guarde a Ud. muchos años.— Pu^o 
Rico, 25 de enero de 1866.— «Marchesi.» 

Señores Gorrejidores i Alcaldes de los pueblos de esta isla. 

Poco mas tarde* en una correspondencia diriiida desde San Thomas al 
Svening Post de Kuova Yorkj i que este diario dio a luz el 8 de marzo de 
í866se comunicaban las siguientes noticias sobre laajitacion creciente 
de Paerto Rico. 

•Los oficiales del vapor americano /í/iocíe /stom¿ (gue ha estado últi* 
mámente en Puerto Rico) dicen que las a^to^idades es^pañolas se hallan 
en un estado de exitacion febril' can motivo de los nctuales dificultades 
etUre las repúblicas sud americanas i España. Todos los estranjeros. i 
especialmente los que llegan de Estados Unidos, son vijilados con el ma- 
Tor empeño. No seles permite visitar las fortificaciones del Morro de 
San Juan, i se dice que la policía secreta tiene orden de espiar todos sus 
movimientos, cuando van al interior de la isla a visitar las naciendas de 
caña i' otros lugares de interés en el pais.» 

(1) El capitán jeneral de Cuba se habia limitado a declarar la isla en esta- 
do de guerra con relación a laque habia estallado entre Chile i España- 
Hé aoui Ja circular que habia espedido con este motivo: 

CIRCULAR. 

Habana^ febrero 3 de 1856 

«Declarada la guerra entre nuestra nación i la república de Chile, te- 
Hiendo noticia de que esta intenta armar corsarios que hostilicen nues- 
tros buques i costas, se hace necesario adoptar las precauciones conve* 
nientes para ovitar una sorpresa i los daños com;iguientes» 

•En su consecuencia, i de acuerdo con el exelen tí simo señor coman- 
dante jeneral de marina, he resuelto que hasta nueva orden no se per- 
mita la entrada durante la noche en los puertos de esta isla a ningún 
buque nacional ni estranjoro incluso los vapores costeros, correos, los 
de cabotaje i los de guerra, a escepcion únicamente do los de esta última 
clase nacionales, previo su reconocimiento por las autoridades de ma- 
rina, por medio de las señales que ordene el exelentisimo señor coman- 
dante jeneral. 

«En los pueblos donde existan fuertes que defiendan su entrada, se 
hará el servicio con toda la vijilancia i precauciones que previene la 
ordenanza a fin de estar en actitud de repeler un ataque i de impedir 
que un buque enemigo entre en el puerto. Donde no existan fuertes 
armados, se adoptarán por las autoridades las medidas de vijilancia i 
seguridad que íes permitan los recursos de fuerza de que dispongan. 
Aun cuando me dirijo con esta fecha al exelentísuiio señor gobernador 
superior civil para que se sirva dar los oportunos avisos al comercio na- 
cional i estranjero, a fin de que no intenten sus buques ni los de gue* 
rra estranjeros entrar en los puertos de esta isla durante la noche, po- 
drá suceder que alguno, ignorando esta prevención trate de efectuarlo; 
en este caso se le hará entender esta disposición por los medios usuales 
en estos casos, i solo en el de desoir las advertencias que se le hagan, 
se le considerará como sospechoso empleando los medios de que se 
dispongan para impedirle realice su deseo. Durante el dia solo deberán 
vijilarse los movimientos de los buques sospechosos dando pronto avi- 
so a las autoridades locales para que se adopten las procauciones quo 
sean del caso, pues no es de esperar quo se intente ataque por el eñe-' 
migo durante esas horas.» 

Dulce. 



- 64 - 

tesón incansable la introducción de la Vw de América^ que 
no solo era enviada con diversos disfraces en los vapores de la 
carrera de Habana, sino en los pailebots i otros buques menores 
que se diriiian a puertos subalternos de ambas islas. Habíase 
prohibido la circulación de este periódico con la pena de presi- 
dio al que se encontrase leyéndolo, i por su parte los diarios 
peninsulares de la Habana lehacian una cruda guerra, usando 
unas veces el lenguaje de la ira i otras el de un afectado me- 
nosprecio (IJ 

En medio de estas precauciones de la resistencia, de aquellos 
progresos de la propaganda i de la ansiosa espectativa con que 
comenzábamos a aguardar recursos e instrucciones mas positivas 
de Chile, tuvo lugar en Cuba uno de aquellos ocios posüivos^ que 
nosotros habiamos ezijido a los patriotas de las Antillas, como 
una prenda de seguridad anticipada para coadyuvar de lleno i 
francamente a su independencia. 

En los primeros dias de marzo una cuadrilla de mozos osados 
babia dado en efecto el grito de la insurrección en la ciudad de 
Villa Clara, 76 leguas, al oriente de la Habana, i a la voz ¡Viva la 



(1) El Diario delaMarinüy el enemigo mas encarnizado del períódico 
que se hallaba en abierta rivalidad con sus pretensiones,como órgano po- 
utico de las Antillas españolas en Nueva York, decía en su editorial del tO 
de enero, cuando aun no se había dado a luz el tercer número de aquella 
publicación, que se veía obligado a «condenar en nombre de los leales 
servidores de aquella isla las vul^ridades i patrañas que contiene este 
nuevo periódico que se publica en ríueva York, con el titulo de la Voz de 
LA America:!. 

Poco mas farde el viejo diario peninsular adoptó la táctica mas inje- 
niosa de mancomunar a la Voz de Amérira, que era un dL->rio francamen- 
te revolucionario, con el Siglo de la Habaiía, que hemos dicho represen- 
taba simplemente al part'do de las concesiones españolas. De esta suerte 
conseguía alarmar al partido peninsular de que era representante, i exi- 
tarlo ala vez contra todos los mat ees de la opinión pública en Cuba— «El 
propósito de la Voz de América^ decía con ente motivo en un largo arti- 
culo del 14 de marzo, que reprodujo haciéndolo suyo \B.Crónica de Nueva 
York del 24 de aquel mes, ^e atacar por su base, no ya solo nuestras 
instituciones smo también nuestras costumbres, propósito que se traspa- 
renta en el Siglo, parece claro i despejado en la Voz de América. Ambos 
diarios siguen propagando entre jentes ignorantes las ideas mas absurdas, 
i despertando las aspiraciones mas criminales. Ésta predicación, lamenta- 
ble i perniciosa do quiera, es aquí doblemente maiéflra por circunstan- 
cias aue nadie desconoce,» 

«No queremos decir mas, añadía en conclusión aquel articulo, ni quizá 
fuera prudente ser mas esplicitos. Basta lo dicho ]para que cada uno de 
nuestros lectores vea en estas palabras el espejo de su pensamiento in- 
timo, el refleio de sus bien fundadas aprehensiones; para que comprendan 
al nn altos i bajos, ricos i pobres que el Siglo i sus satóliti^s son ¿ementot 
contrarios a la conservación del orden público, que SU existencia es ti» ef- 
cándato i su nombre una bandera facciosa.^ 



independenm! habían atacado con sus machetes alas bien arma- 
das tropas peninsulares que al fín lograron dispersarlos captu- 
rando gran parte de ellos. (1) 

El humo del yolcan mal apagado gue arde en el corazón de la 
Reina dalas Antillas comenzaba a diseñarse en los diáfanos ho- 
rizontes de sus montañas i el descontento presentaba ya el sín- 
toma precursor de los grandes trastornos: el de los levanta- 
mientos parciales i temerarios. 

Dos causas diversas i nuevas por su oríjen venian a la vez a 
darse la mano para empujar adelante aquel trastorno. Era la 
primera de aquellas la elección que comenzó a verificarse en el 
mes de abril de los miembros de xxm. Junta consultiva que el go- 
bierno español habia decretado se elijiese por los ayuntamientos 
para que en Madrid, i bajo la dirección del Ministro de Ultra- 
mar, se discutieran i adoptaran aquellas refomas políticas, ad- 
ministrativas o puramente legales que se viera convenir al réji- 
men de las posesiones españolas^ tanto en las Antillas como en 
las Filipina». 

No pasaba aquella Junta, anómala i estrafalaria como era en 
si misma, de uno de los ardides con que la metrópoli aletarga . 



(1) Nunca se supo con certidumbre la suerte de estos jóvenes prisio- 
neros. Fue mui váfido en la Habana que los habían fusilado secretamen- 
te, pero nunca adquirimos sobre ese partií^uJar la suficiente certidumbre. 
Lo que está si fuera de discdusion es que fué un alzamiento político i 
que se pusieron a lacabeza de él jóvenes de corazón i de familia, tales 
como Rossell, Marzan, Guerra, López i otros muchos conocidos. 

Hé agui la relación que publicó el New York Herald del 15 de marzo i 
que lo fuédirijida con fecha 10 por su corresponsal de la Habana. 

«Un grupo de veintitrés jóvenes cubanos, han hicho recientemente un 
pronunciamiento en Villa Clara i se marcharon al distrito deSapuala 
Grande. En su camino a San Juan de los Remedios, tmieron un encuen- 
tro con las tropas españolas, las cuales siendo superiores en número, 
disciplina i armas (puesto que los cubanos solo estaban annados con 
machetes) consiguieron vencerlos después de un reñido i'ombate, captu- 
rando doce de ellos. Los otros once quedaron libres i se esperaba a última 
hora aue tratasen de rescatar a sus compañeros enrolando mayor 
fuerza. 

«La prensa españi^la, se obstina, por cierto^ en considerar el levanta- 
miento como intentado por bandoleros con el objeto de robar, pero 
este sistema está ya mui gastado en todos los pueblos despóticos contra 
los movimientos ael patriotismo Las asociaciones repubhcanas de Cu- 
ba i Puerto RicO; de quienes recibimos estos ctetailes, nos aseguran que 
conocen a esos jóvenes i quie pertenecen a la mas respetable clase social. 
— *La prensa española, no dice, por lo demás, como i cuando han robado 
i esto basta para hacer sospechosa su declaración. Su grito era «Vívala 
independencia.» 

«Las soledades republicanas de Cuba i Puerto Rico conocen los nom- 
bres de los revolucionarios. Bl movimiento es una manifestación clara i 
enérjica del estado de la opinión ]rública en 4a *siempreftel í5te.» 

9 



- 66 — 

de cuando en cuando el espíritu inquieto i descontentadizo áb 
los criollos; pero aun siendo así el solo hecho de tratarse del en* 
vio de delegados ]K)pulares a la madre-patria ajitaba vagamente 
a los cubanos haciéndoles entrever mejores perspectivas para su 
infeliz patria. El Siglo^ como el órgano del partido que anhela- 
ba aquellas reformas i que creia o finjia creer en ellas, era la 
principal levadura de aquella sorda fermentación (1). 

Era la segunda causa una providencia económiqa dictada ha* 
Cía poco por el Ministro de Ultramar de la Península i que» 
aunque justa i humana (cosas bastante raras siendo españolas) 
rntroduciaii una seria perturbación en los intereses de la aris- 
tocracia cubana, que se compone jeneralmente de plantadores 
cuya industria se sostiene con el trabajo del esclavo. 

Los hechos que habian dado lugar a la providencia guberna- 
tiva que acabamos de recordar eran ios siguientes: 

. (1) Estas elecciones curiosas por su forma j su objeto i su personal, tu- 
vieron lugar en todo abril i de ellas resultó un triunfo considerable del 
partido concesionista sobre el peninsular, habiéndose abstenido total- 
mente el bando republicano que comenzaba a preocuparse solo de las 
vias de hecho. «Se han verificado, decia en efecto una correspondencia 
déla Habana del 25 de abril, las elecciones de los individuos que han de 
ir a Madrid a formar la célebre j«n^a consultiva y i los nombramientos han 
recaído en hombres dignos de tales puestos. Cienfuegos ha escoiido a 
don Tomas Terry, i Santo Espíritu^ a don José Iznaga del Valle, ambo» 
negreros conocidos. Guiñes, a don Nicolás Ascárate, quien ha dicho pú- 
blicamente que es español por orijen, por convicción i por escuela. Sa- 
gua, al conde de Vallellano, un anciano destemplado, de quien 4ina, por- 
que es notorio, sino tuviera la cabeza cubierta de canas, que carece de 
todas las virtudes cívicas i que desde muchos años atrás lo agobia el feo 
vicio déla embriaguez. Duro es hablaren estos términos; pero la prensa 
dúbe ser la picota en donde se azoten todos los vicios, i a la vez el esta- 
dio en donde triunfen todas las virtudes* Cuba i Bayamo han elejido a 
Saco, quien se espera que renuncie, a juzgar por ciertas cartas privadas 

?ue ha escrito este señor sobre la materia con anticipación. Remedios i 
uerto Principe han elejido respectivamente al Fefíor Morales Lemus i a 
don €alisto Bernal; el primero es un abogado de crédito^ hombre hon- 
lado, enérjico i canario de nacimiento; el segundo es un joven de talen- 
to, educado en Madrid, en donde reside aun, i ambos por supuesto, de- 
lirantes concesionistas. Omitía decir que Matanzas ha nombrado ahmar- 
oues de Móntelo, hombre cargado con todas las debilidades i caprichos 
de un marques ya bastante anciano. No sé en quienes han recaído los 
otros nombramientos; pero es probable que hayan dado un resultado 
semejante. Sin embargo, España puede hacer de esto una deducción muí 
oportuna; se disputaban las elecciones dos partidos^ el español i el con 
cesionista: en todjas partes ha triunfado la candidatura del último, es 
decir, del partido liberal, relativamente hablando; luego el partido español 
está vendió porque es inferior f i si después de esto se considera que el 
partido republicano, que permanece en el retraimiento, es incomparable- 
mente mas potente i numeroso, puesto que se compone de la inmensa ma- 
yoría de los cubanos, ¿qué se deduce respecto a la suerte del poder es 
pañol en estas rej iones, el dia que emprendamos a mano armaaa la r^e- 
neracion política i social de nuestros hermanos?^ 



— 67 - 

A títIcmI de los pactos qué la Inglaterra arrancó a Espafia, a 
fuerza de oro i de amenazas, para suprimir ía trata de esclavos, 
ce habia dispuesto que todos los negros confiscados a los que 
los importasen de África, se considerarian libres de hecho i se- 
rian puestos bajo la tutela de los capitanes jenerales para no 
ser sometidos ala condición servil. El número de estos parias 
sin amo i sin derecbos, pasaba de siete mil en 1867, ape- i 
sar de los infinitos abusos i cohechos !que se cometen en la 
supresión de la trata en las costas de Cuba, lo que prueba sa 
estraordiuarío incremento calculando en no menos de veinte 
mil las víctimas que en cada año perecen de hambre, de desnu* 
dez i de horror en aquel nefando tráfico que una sola nación 
en el mundo, la España, piactica i proteje recientemente hoi 
dia. 

Aquella clase de esclavos semi-libres, es conocida bajo el 
nombre de emancipados, i el gobierno español habia dispuesto 
desde mucho tiempo atrás que fuesen remitidos gradualmente a 
8U8 posesiones de Femando Po, para de allí ser restituidos a las 
costas de África de donde habían sido estraidos por la fuerza. 

Mas los capitanes jenerales í el mismo jeneral Dulce com- 

Erendiendo la gravedad de la ejecución de aquella medida se 
abían opuesto a dar cumplimiento a la real orden que la con?ig 
naba, porque el ramo de emancipados era uno de los mas pin- 
gües recursos de sus rentas i uno de los mas eficaces resortes de 
la política colonial. Arrendaban en efecto los capitanes jenera- 
les aquellos infelices a los plantadores o negociantes de su ama- 
ño por sumas que representaban solo la quinta o sesta parte del 
trabajo del esclavo [esto es 3o 4 p. siendo que el trabajo del últi- 
mo está calculado de 17 a 20 pesos al mes,) i de esta suerte lu- 
craban con el arriendp i con la gratitud de los arrendatarios. El 
ministro Cánovas del Castillo quiso, sin embargo, poner un atajo 
definitivo a aquel escándalo i ordenó terminantemente al jeneral 
Dulce promulgar i hacer, cumplir la real orden en que- dispo- 
BÍa la traslación de los emancipados alas costas de África. Dulce 
hubo de ceder apesar suyoM el 2 de marzo de 1866 promulgó el 
decreto que prohibia la ocupación i arriendo de aquella es- 

Secie de colonos. Mas fué tal la grita i disgusto de los planta- 
ones criollos entre los que Dulce se habia formado su círculo, 
i aun entre los peninsulares que le miraban de reojo, que hubo 
de volver sobre sus pasos i revocar una semana mas tarde (el 10 
de marzo) el real mandato que así desobedecia. Verdad es que 
el jeneral Dulce envió a España su renuncia en esa misma co- 



-- 68 — 

'yuntura asegurando que por ningún concepto continuaria ilü 
dia mas al frente del gobierno de Cuba, 

Dos hechos graves surjian de esta situación^ pues por una 
parte la España iba a perder un mandatario prudente i bien 
quisto con la población mas inclinada al descontento, i por la 
otra salia a^a superñcie la mas grave de las cuestiones que ata- 
ñen a Cuba después de la Jé su 'independencia, la cuestión de 
la libertad de los esclavos, hecho tan inevitable como aquella i 
que han de marchar de consuno o precediendo el uno al otro con 
corta^discrepancia de fechas Tal eia, al menos, lo que habia su- 
cedido en Haiti i en las Antillas francesas, a fines del pasado si- 
glo; en Francia i las posesiones inglesas a principios del presente 
i tai era lo que en escala mucho mayor acababa de suceder en 
Estados Unidos. La abolición de la esclavitud tenia en Espafia 
misma abogados tan celosos como Las Casas, i uno de ellos, (el 
señor San Komá) en una reunión pública de abolicionistas ce- 
leDrada en el teatro de Variedades de Madrid el domingo 10 de 
diciembre de 1865 pronunció estas palabras que eran una sen* 
tencia inapelable para la esclavatura: «Mantener las posesiones 
de las Antillas españolas en su presente condición es un impo- 

^SIBLE.» 

Todo esto que era nuevo, estrafio, inesperado en el reposo 

f)rofundo de la vida colonial, comenzó a influir de rebote en 
as aspiraciones populares, i el partido de la acción que a la 
iniciativa de nuestit>s trabajos, esto es, en diciembre, enero i 
febrero, habia parecido estar reducido al círculo de los emigra- 
dos en Nueva York, comenzó a surjir, en la Habana misma, 
centro i cindadela del poderío español en las Antillas. I preciso 
es confesar que si el partido concesionista hubiera arrojado a 
un lado en esa ocasión su timidez i sus ilusiones, algo de mui 
flérío habria podido acontecer en las posesiones americanas de 
la Espafia. Al menos habría sucedido que los prohombres de 
ese partido se habrían ahorrado el viaje infructuoso i ridículo 
que hicieron a Madrid para ser consultados sobre una farsa que 
jamas se tuvo en mira llevar a un término cualquiera, esceptu tai- 
vez el de un mero espionaje de la opinión, i los mas notables 
de ellos como Euiz i fietances. de Puerto Rico no andarían hoí 
prófugos de su patria, a virtud de los recelos de ios mandones 
inconsultos que guardan a la España sus preciadas joyas con la 
puntado las bayonetas.- (1). 

(l) Nosotros nos esforzamos en esa época en colocar bajo su^erdadera 

\ 

I 

I 



- 69 - 

La exitacion cundía entre tanto de una manera visible en^las^^ 
grandes ciudades i aun en ios campos de Cuba, donde el odio 
a los opresores del suelo se manifestaba por esos hechos aisla- 
luz Ja actitud del partido concesionista en Cuba i en hacerle ver ios peli- 
gros que iban a acarrearle su mucha credulidad i poca cautela, aconse- 
jándole en consecuencia que optase por uno u otro de ios dos únicos 
caminos que tienen que seguir los partidos político a de Guba^ esto es, el 
de la sumisión absoluta a España o el de la independencia. 

tNada hai mas digno de respeto i simpatías para nosotros, decíamos a 
aquel propósito en el editorial de la Voz de América del 31 de marzo^ 
que el partido liberal de Cuba. Amamos el progreso i la libertad bajoto- 
das las formas i en todos los climas. Tenemos, por otra parte, té en la 
marcha lenta pero irresistible de la intelijencia humana, que como la luz 
todo lo invade i lo avasalla. Creemos por esto que la obra paciente pero 
valerosa i obstinada de los patriotas de Cuba para alcanzar gradualmente 
la libertad de su suelo los conducirá a la larga a obtener un cambio favo- 
rable de la tristísima ¿ituacion gue sobre ellos pesa. 

»Tal es al menos el orden lójico i sucesivo del progreso humano. 

■Pero en Cuba, tomada en cuenta su situación, su riqueza^ su lejanía de 
la metrópoli, su proximidad al foco de fuego de la democracia americana^., 
su vecindad a todos ios continentes que la rodean en un semi-círculo de 
repúblicas libres, i sobre todo, valorizando como debe apreciarse la índo- 
le de Bspat^a, su lejislacion colonial, los hombres que envía a plantearla, 
su monopolio, su esplotacion uinversal, su odio de raza, el menosprecio 
que afecta por el crtollo^ a quien cree que ha conquistado como a siervo, 
i la propia impotencia i descomposición que la trabaja en sus entrañas ' 
mismas i la exhibe ante el mundo como un colosal pero nutrido cadáver, 
temando en cuenta todo esto, decimos, ¿puede el partido concesionario 
de Cuba abrigar una política propia? puede desarrollar un programa de- 
terminado? puede existir, en fin, como tal partido^ 

•Nosotros no lo creemos. Al contrario, abrigamos la triste pero profun- 
da convicción de que los nobles patriotas que se han puesto ala cabeza 
de ese movimiento de rejeneracion, son victimas de una ilusión óptica 
que a la larga ha de perderlos. I, en efecto, ¿cómo podría marchar un paso 
mas adelante si su existencia no pende sino de una simple palabra del 
capitán jeneral de Cuba, de un jesto de O'Donnell o de warvaez {según 
las épocas], de un decreto de la policía de Habana fijado en una tira de 
papel manuscrito en las murallas del Paseo de 7acon?l si esto no es aSÍ, 
preguntamos, cóipo hacen su propaganda los partidos políticos en todo 
país en que la política no es simplemente una síntesis (conu> lo es Cuba) 
sino un derecho? Por la imprenta, por la asociacicn^ por la tñbuna, por la- 
enseñanza^ por la discusión pacínca, en fin, pero libre, de la política mis- 
ma que tratan de encaminar a un fin determinado. 

»Pero, ¿hai uno solo de esos derechos permitido, tolerado siquiera en 
las Antillas? Burla cruel seria asegurarlo; porque derecho positivo no han 
tenido los cubanos sino uno solo, al ocuparse conforme a sus conviccio- 
nes del bien de la patria, es decir de la política: el derecho de morir; mo- 
rir en el patíbulo como Kstrampes i Agüero, o morir en el destierro como 
Heredia. 

«Por otra parte ¿qué cor cesiones pueden aguardar los liberales de Cuba 
de la España, que es incapaz de hacérselas a sí misma i donde ser liberal 
es casi ser sinónimo de galeotel ¿Cómo" aguardar representación lejitima 
en las Cortes, si éstas no son sino las antesalas del ministro que ímperaT 
¿Cómo esperar libertades parala imprenta si todos los editores indepen- 
dientes de Madrid están bajo los cerrojeos del Saladero? ¿Cómo soñar con 
libertades populares, cual la de asociación, si O'Donnell duerme cada no- 
che con las Uaves de todos los clubs políticos bajo de su almohada? 



— 7a — 

dos pero sangrientos i terribles que son 'siempre el segura 
anuncio de los grandes sacudimientos. 

£n Santiago de Cuba^ en efecto» el mayor de plaza que era 
peninsular de nacimiento mat'6 en duelo, i a consecuencia de ua 
altercado por las elecciones de los delegados a la Junta consul- 
tiva^ d^wndX^o^^áo de aquella ci'dad, joven criollo de grandes 
esperanzas. Hacia fines de abril, aquellos desafíos comenzaron 
a sucederse en la Habana misma con una frecuencia alarmante 
entre los hijos del pais i sus opresores, ofreciéndose todos los 
dias lances sangrientos como los que tenian lugar en la Lom- 
bardia i el Véneto entre los austríacos e italianos. En uno de 
estos encuentros, un jóvf n liabanero hirió gravemente a un ofi- 
cial del ejército; i otro mató a sablea un coronel de artillería (1). 

*Jenprosas, pero tristes i funestas ilusionesi esclamábamos; el partido 
conresionieta de Cuba se alimenta del engaño sistemático con que los 
politicastros de Madrid sueñan tenerla tranquila i sumisa. para con hol- 
ganza esplotar a laque llaman su siempre Jidelisima. I esta, i no otra^ 
ña sido osa stVie de mentiras, de j^romesas i de farsas indignas sosteni- 
das desdelaajitarion'de 1837,- esa i no otra es la única instrucción que 
se da a los capitanes jenerales al venir a tomar posesión de su puesto; 
esa i no otra es la única estratejia puesta en juego por los hombres dejenio 
que dominan a la España í que ellos creen llevar aamirablemente a efecto 
alternando ün capitán jenepal qua mienta como liberal i reformista 
con otro que mienta por el espíritu esclusivista de la conservación i del 
statu qvo. 

ttEn este sentido el partido reformista de Cuba hace, pues, un mel po- 
sitivo a FU patria retardando la hora destinada de su redención i debí* 
litando en cierta manera la convicción de la acción inmediata para ob- 
tener aquella, sujetándola a indefinidos i funestos aplazamientos. 

«Pero si el partido reformista dañado esa suerte a su patria i 6e<í0- 
loca en un triste antagonismo con el partido que arrastra las masas, la 
juventud,'" todos los elementos activos, en fin, de la sociedad, se daña 
también a sí mismo i se suicida. 

i^Los partidos medios son siempre víctimas de su irresolución, de su 
fé convencional, de sus vacilaciones para escojer la hora oportuna. Lle- 
ga esa hora, i acostumbrados a aplazarlo todo, encuéntrales despreve- 
nidos, i si la lucha se traba, son de seguro la víctima de los dos elemen- 
tos (lue se combaten. Esta es la historia de todos los partidos, i en Cuba, 
donde la cuestión no es de talo cual principio sino de existencia, de 
nacionalidad i de independencia, un partido no es solo un atsurdo, es 
casi un crimen. 

»PrcciFo es, pues, decíamos en conclusión, que el partido concesiona- 
rio de Cuba abra los ojosa la luz i arroje a la frente de sus implacables 
enemi^ros el manto en que hasta aquí ha ocultado su frente marcada 
cada dia por el sello del insulto. Preciso es que asuma el puesto que por 
razón de su importancia está llamado a ocupar. Recuerde que la aris- 
tocracia criolla de Sud-América, fué la que se puso a la cabeza del mo- 
vimiento dé independencia i que por esto no solo salvo al pueblo sino 
que se salvó del pueblo haciendo causa común con ól, i no poniéndose 
como una muralla de' resistencia eníre los opresores i oprimidos para ser 
demolida i hecha trizas por los asaltos que entre ella üeben darse.» 

(I) Uno de los mas curiosos lances de estos fué el duelo entre un cantor 






— 7t - 

De las encrucijada, la ajitacion pasó en breve a los únicos 
aitios en que es dado a los cubanos en su misera condición po- 
lítica hacer al^upa leve ostentación de sus sentimientos, esto 
es, a los cafés 1 al teatro. «El jueves 19 de abril, dice una corres^ 
pondenoia déla Habana, publicada en Nueva York, el i. ^ do 
mayo (2) por la noche, se verificó en el Gran. Teatro una fun- 
ción a beneficio de la sefiora viuda e hijos de un sabio escritor 
del pais, llamado Ramón Zambrana^ que ha muerto recientor 
mente, dejando a su familia en suma pooreza. Gomo estaba dis- 
puesto en el programa, salió a leer unos versos un joven haba- 
nero llamado Torroellat i a la conclusión de cada estrofa, los 
espafiolea, de las altas i bajas localidades, empezaron a burlarse 
de él com palabras, risotadas i silbidos, lo cual fué suficiente para 
que 1^8 hijos del pais contestasen con aclamaciones que no fue- 
ion del agrado de los provocadores. Ai! amigo, qué gritosl El 
teatro se convirtió en una plaza de toros, i de cuando en cuan- 
do se oia por un lado: «{Viva Cubal» i por otro: «¡Muera Espa- 
IialD Fué sitiado el teatro por la caballería, i los salvaguardias 
i otros ajen tes de policía trataban en vano de contener el tu- 
multo. Entraron los jendarmes con sus caballos hasta el patio 
del teatro; pero quiso Dios o el diablo, gue esta vez también los 
peninsulares se retiraran con prudencia, que de lo contrario es 
seguro que hubiera corrido la sangre con abundancia. En las 
inmediaciones me consta que habia mas de cien hombres ar- 
mados de puñales que venian de los barrios de Jesús María i de 
San Lázaro, que son distritos en la Habana en donde no habita 
mas que el verdadero pueblo. 

«Debo decir üd. que hubo uno que se atrevió a gritar: «¡Vi- 
va Ghilel» lo 'cual en cualquiera circunstanda es aquí cosa en 
estremo grave. 

«Apaciguado el motin se arreglaron varios desafíos de los 
'que tengo noticia se han llevado ya a cabo algunos i están por 
efectuarse otros. Uno de los duelos terminó por un balazo con 
que un hijo del pais atravezó el homWo a un oficial del ejército; 
otro hizo que un joven del pais degollase al sable a un sefior 
de artillería.» (S) 

catalán Uamado Boy I un cronista- del Siglo por haber dicho éste en su 
crónica aludiendo al debut de Boy: Si cmnta B<fyino voii Por k) que el 
agraviado le pidió satisfacción i se la di<) aquel de tal calidad que Boy no 
volvió a cantar en muchos meses.* 

(2) Voz de América número 13 . 

(3) La Cránica de Nueva Yurk^ que es mas española que el mismo Dto- 



« 



— 72 - 

La efervesceDcia tomaba de día en dia un carácter mas gra- 
ve i se hacia mas intensa i amenazante a consecuencia de la 
dimisión del sagaz i coDciliador jenéral Dulce, cuya renuncia 
habla sido aceptada, i en el que los criollos perdian su mas ro- 
busto pilar i los coDcesionistas el ün'co hombre que les daba 
garantía aun en su limitadísima propaganda. La imprenta se* 
creta comenzó en consecuencia a lanzar a las masas palabras 
terribles de esterminio i^de castigo, que en aquellos climas i en 
una raza que se compone de la mezcla de españoles i africanos, 
no era difícil ver convertidas de repente en hechos no menos 
terribles. «I vosotres, hijos del pueblo (decia al concluir una 
de esas hojas clandestinas circulada bajo el mismo título que 
habia llevado a lahorc» al valeroso Facciolo en 1854, la Voz 
del pueblo) despertad! Abrid los ojos i no os dejéis engafiar por 
mas tiempo: las repúblicas de América del sur que hoi se bailan 
en combate contra vuestro metrópoli^ os abren los brazos i os 
prometen seguro ausilie; no penséis que os halláis forzados a 
luchar contra un coloso, sino contra un pdder raquítico que ha 
lanzado a punta pies de Santo Domingo un puñado de valientes: 
nada tenéis que esperar ya; esos ricos, esos amos de injenios, 
esos periodistas, esos reformistas, esos miserables de todo jénero 

Íue no hacen mas que hallar buena la suerte bajo la bandera de 
spaña, todos esos son nuestros enemigos, son unos parias que 
aspiran a gozar del dia que pasa,, i nada mas. Vuestros herma- 
nos murieron en los cadalsos por redimiros i esos mismos detu- 
vieron la revolución: alejaos de ellos: tened fé en vuestra causa;. 



rio de la marinn de M Habana, confirmaba con gran alarma todas aque- 
Uas nuevas publicadas por }a prensa americana, i pedia nada menos 
que a la Reina su eficaz remedio. «En la Habana, decia en su número del 
10 de abril, han ocurrido escenas desagradares en el teatro de Tacón i en 
cafe do Louvre. Los corresponsales que tienen allí los periódicos de Nue- 
va York les dan carácter polificoj i a nosotros se nos figura que, desgra- 
ciadamente, no van equivocados. 

«La Crónica ha recibido de estos acontecimientos algunos pormenores 
poco satisfactorios j en dos cartas inspiradas por diferentes ideas; resul- 
tando de ambas, sin embargo, ip que nuestros lectores saben ya: que en 
la isla de Cuba hai periódicos que se empeñan en desviar a la juventud 
nacional. 

«De todos modos, empiezan a menudear estas cosas en la isla de Cuba, 
bien apesar de los hombres sensatos, ora sean insulares o bien hayan 
nacido en la Península; i como quiera que los disturbfos de esta cíase 
vain derechos a cosas peores, llamamos mui formalmente la atención del 
gobierno de S. M. para que estudie prortto i mande en seguida la forma 
mejor de que no se repeoduzcan. Por el caso en cuestión se han hecho 
VARIAS PRISIONES, i había algún descontento en la Habana a la salida del 
6!timo vapor que ha venido de allí.» 



- 73 — 

hijos de Puerto Príncipe i de YlUa Clara; cubanos, blancos, ne- 
gros, mulatos, hombres que seáis hombres, tomad las armas, 
incendiad ckslruidy matada ahorcad; no tengáis miedo: llegada es. 
ya la hora de la lucha, del sacrificio i de la venganza.» 

I precisamente en medio de estas azarosas circunstancias so- 
brevino una novedad de un carácter terrible i atroz, mui pro- 
pia para bacár desbordar el cauce de tanto dolor comprimido, 
de tanta ira sofocada, de tantos agravios antiguos i recientes 
que vengar. Tal fué la nueva del bombardeo de Valparaíso, que 
se supo en Nueva York i en la Habana en la misma semana de 
su ejecución, por haberse comunicado desde Espafia oficial- 
mente la orden perentoria que se habia enviado al Pacífico para 
consumarlo. 

Fué este, en nuestro concepto, el momento supremo de to- 
mar una resolución, pronta, irrevocable, sin vacilaciones ni 
aplazamientos para llevar un tremendo i súbito castigo a los in- 
cendiarios arrebatándoles los dominios que le daban vida o arra- 
sarlos en caso de volver la espalda a su propia reden(;ion con 
la misma tea con que habian incendiado nuestras poblaciones 
inermes (1). 

(t) Desde luego puBiinos en obra nuestro pensamiento de la única ma- 
nera que nos era aable, esto es, lanzando la Vo^ de América, que hasta 
entonces se habia mantenido en el terreno de la discusión razonada al 
ajitado palenque de la rebelión abierta. 

Hé aquí algunas muestras del lenguaje que empleó aquel periódico 
desde que llegó a Nueva York la noticia del crimen del 31 de marzo, de- 
biendo advertir que se habia triplicado por esa fecha el número de ejem- 
plares que se remitia a ámbaS Antillas. 
«¡Cubanos! 

■La Providencia puso en vuestro seno todo lo que engrandece, dilata i 
hace eternos a los pueblos. Os dio un suelo magniGco, i no. os concedió 
vecinos que os envidiaran ni os invadieran a son de conquista o de botin. 
Os aisló en el medio del océano para mostraros que la independencia era 
una de vuestras condiciones naturales de existencia, una consecuencia 
jeográíica de vuestra posición. Os colocó a la entrada del golfo que sirve 
de límite común a la mejor parte del Nuevo Mundo democrático i libre, 
para despertaros con el ejemplo alas aspiraciones del porvenir político 
-a que la índole nacional os arrastra de una manera irresistible. I por últi- 
mo, puso allá en un rincón de Europa esclava, envilecida, impotente i 
maídfecida por sus crímenes, a la vil n: cion que os ata al pié el grillete 
del presidario i os flajela la fi-ente con el látigo del esclavo. 

«Así están marcados con caracteres eternos todos los emblemas de 
vuestro porvenir. Estáis aislados para ser libres como la Inglaterra i la 
antigua urecia. Estáis cnn el rostro vuelto hacia la Union del ríorte para 
ser como ella una qomunidadrfc/wocrtíííca i republicana. Estáis, en fin, 
lejos déla España para romper su coyunda en rápidas batallas i haceros 
independientes de ella i de sus cómphces. 

«iGubanos, alas armasi 

«Otros pueblos de mas alta fama que vosotros han probado al munda 
que eran dignos de ser libres, produciendo jeneraciones de héroes. 

10 



- 74- 

Tal fué en consecueneia el plan que en la preTÍaion de aque^ 
lia catástrofe formé sobre una invasión de Cuba por un puüado- 
de tropas peruanas i chilenas i cuyos detalles constan del si- 
guiente despacho enviado oportunamente. 

Ájente coNFmENCiAL de ghUíE etc. 

(Muí confldenciaJ) 
Núm. 22. 

Nueva York, abrinO de 1867. 
Señor Ministro r 

En la intelijencia de que lob eepafioles abandonen la guerra 
del Pacifico, de la misma manera qne lo hicieron en Santo 
Domingo, después de haber perpetrado alguna atrocidad i sin 
dar ninguna solución a la cuestión que es causa de esa misma 
guerra, voi a tomarme la libertad de sujerir a US. algunaa 
ideas, nacidas de mi amor por mi país i de ciertos oonocimien* 
tos que mi posición aquí me ha becao adquirir. 

En mi concepto, tres camines quedarían abiertos a Ghíie i a 
sus aliados del Pacífico, para obligar a Espafiaa una reparación» 

«Vosotros haheis hecho mas que esos pueblos. 

•Vosotros habéis producido jeneraciones de mártires. 

«¿Creéis que A^^üero i Estrampes, López i Armenteros descansan en sus 
tumbas? Creéis que las victimas que hoi jimen en los calabozos de Sagua 
la Grande, o han espirado va en tenebrosos patíbulos duermen en el re- 
poso de la indolencia o de la nada? 

«íNói iCubanosi Esas santas cenizas se ajitan en sus féretros sangrien- 
tos^ esas victimas ilustres sacuden sus cadenas, i os pií'en en cada hora, 
en cada ráfaga del aire, en cada ra^^o de luz, que les venguéis de los que 
en el oprobio del cadalso o en la iniquidad de la leí los condenaron al 
castigo de los malos, i 

«íA las armas, cubanos! 

«i La hora de la redención ha llegado para vosotrosi 

«(Levantaos comcf un solo homore, i seréis solo la vanguardia de la 
Américaí 

«Ella os lo ha prometido, i ella os lo cumphrái 

«Vuestra insurrección es justa, vuestra independencia es vuestra sal- 
vaoioii. Dios i el Universo están con vosotros. Dios os hará libres i los 
pueblos civilizados de la tierra os acojerán con regocijo como a un nuevo 
miemhro de la gran comunidad de las naciones que tienen un nombre, 
una bandera, una vida que solo a ellas pertenece por el derecho de su 
heroísmo i de su gloria.» 



— 75 - 

O castigarla de sus crímenes, una vez qae su escuadra se hubie^ 
se alejado de esos mares. « 

Estos pedios son : 

1.^ Una espedicioD marítima a las Filipinas. 

2.^ Un ataque a los puertos de E3pa&a. i 

3.® Una espedicion militar enviada a Cuba» 

El primero de estos caminos ofrece la ventaja de que podemos 
realizar la empresa con nuestros propios medios i desdé nues- 
tros propios puertos» siendo dueños de ocultar el destino de una 
espedicion cualquiera. Por otra parte, el plan es realizable, i es 
el mismo que Lord Cochrane, llevado de su codicia, propuso al 
Director 0*Higgins en 1822, cuando volvió con todos los bu- 
ques después de su ultimo crucero en las costas de Méjico. Tan 
posible se creyó esto en Chile, que por muchos meses so 
supuso que Cochrane se habia ido de su cuenta a aquellas re- 
jiones. 

Pero hoi las circunstancias han cambiado. Las Filipinas» i 
principalmente Manila, que es su emporio, han decaído en 
manos de los espaüeles. Su comercio no ]prospera i su tesoro 
público se halla en bancarota. Los españoles tienen allí ademas 
una estación naval no despreciable i el ejército con que han 
hecho sus últimas espediciones sobre la Cochinchina.. 

Pero la principal objeción seria, a mi ver, el que esa empresa 
no tendría prestijio en el mundo ni consecuencias políticas do. 
ningún carácter, pues, se la consideraría como dirijida solo a 
un objeto de despojo i de botin. La población de esas islas, 
siendo casi del todo asiática, nos seria hostil i la idea de la in- 
dependencia le parecería completamente incomprensible. 

El segundo pensamiento de castigar a Espaüa en sus propias 
costas es de mucho mas fácil realización, si nos halláramos en 
actitud de gastar* enormes sumas de dinero. Bastarla que nos 
vendiesen eu Inglaterra o en este pais dos poderosos buques 
blindadps para reducir a cenizas todos los puertos de España 
que no estuvieren fortificados como Cádiz, Barcelona i Cartage- 
na. Tan cierto es esto, que el Huáscar i la índependeneia pudie- 
ron de pasó haber destruido a San Sebastian, la CoTuüa i el 
Ferrol i haber atacado a Cádiz mismo, sin haberse desviado 
mucho de su itinerario al Pacífico. En la última ciudad se te- 
mió tan positivamente esto,«que apenas se supo la salida de esos 
buques de Brest^. se puso aquella plaza en son de combate i se 
esperó por hot'as un ataque. 

Pero este plan ofrece también el inconveniente de que no 



- 76 — 

tendria consecuencias ulteriores, que se le consideraría como 
un acto de venganza, i que por lo tanto nos enajenaría las 
simpatías de la Europa^ que vería «n ól un. ataque directo con- 
tra ella misma. 

Ninguna de estas dificultades ofrecería la tercera indicación 
de invadir a Cuba, pues, al contrarío, esa no solo sería una 
empresa militar que ofrecería perspectiva de buen éxito, sino 
que como una combinación política daría gloría i prestijio 
a las naciones que en ella tomaran parte, trayendo por conse- 
cuencia la independencia de un pais que aspira a ella, i que 
es simpática a todas las naciones de Europa i especialmente a 
la Inglaterra, no menos que a este pueblo. 

Hasta hoi nos habíamos lisonjeado con la idea de que Nueva 
Granada i Venezuela hubiesen entrado. en el pacto común, i que 
de sus costas habría podido «alir una espedicion suficiente para 
levantar las dos Antillas españolas i hacer sufrir a sus domina- 
dores la misma suerte que han encontrado en Santo Domingo. 

Pero el egoísmo i la impotencia que anonada a aquellos pue- 
bips no permiten pensar en que sean capaces de realizar aque- 
lla mediante una invasión, que en todos sencidos habria sido tan 
fácil, desde que nosotros hubiéramos podido auxiliarlos con di- 
nero. 

La esperanza de que esa espedicion saliera de Santo Domingo 
o de esle pais debe también de abandonarse. Respecto del pri- 
mero porque aquella infeliz república de 200 mil habitantes se 
encuentra otra vez asolada por una guerra civil i amenazada de 
otra guerra esterior con Haití, i respecto del último porque el 
gobierno de Estados Unidos, como US. sabe,, mantiene estre- 
chas relaciones con Espafia, i ese lado de la lei de neutralidad es 
el que se propone sostener en vigor, pues es el que favorece 
sus miras respecto de Inglaterra i de Francia. 

La idea por consiguiente que me permito sujerír mui s( la 
lijera a US. es el de una espedicion chileno-peruana de dos mil 
hombres, que viniendo por el Istmo desembarcase al suddela 
isla i la levantase. 

Este plan es mucho menos difícil de lo que parece a primera 
vista. El Callao, punto necesario i estratéjico de partida de una 
empresa de ese jénero, no está a mayor distancia náutica de 
los puertos del sud de Cuba que de Valparaíso. Bastarían doce 
dias o dos semanas para transportar dos mil hombres a cual- 
quiera de esos puertos, pues en un viaje directo se echan 
seis dias desde el Callao a Panamá, uno o dos dias podian eln* 



— 77 - 

plearse en el paso del Istmo (para el que estrictamente no se 
necesitan mas de ocho horas) i de dos o tres dias hasta cualquie- 
ra délos puertos de Cuba, desde Gienfuegos en el centro a San- 
tiago de Cuba, en la estremidad oriental de la isla. 

El paso de tropas por el Istmo es tan fácil, que los rejimien- 
tos de Estados Unidos tansitan junto con los pasajeros i sin em- 
barazo alguna se trasbordan de un mar a otro en ocho o diez 
boras. El transporte por mar en el Pacifico se baria también fá- 
cilmente, fletando dos o tres grandes vapores (si no hubiéramos 
de servirnos de los nuestros) Otro tanto se hará en este otro 
mar, alquilando con la mayor facilidad el número correspon- 
diente de vapores de comercio en los puertos de este pais. 

La dificultad mas grave que podría presentar la empresa an- 
tes de llegar a su realización, seria tal vez la resistencia que el 
gobierno de Nueva Granada pudiese ofrecer al tránsito de tro- 
pas por el Istmo i las jestiones que podría hacer con el gobier- 
no de este pais en contra nuestra, a virtud de la especie de 
protectorado que los Estados Unidos ejercen sobre el Istmo. 

Esta dificultad podría i deberia allanarse previamente con el 
gibierno local de Panamá o con el de Bogotá, según la disposi- 
ción que manifestara el jeneral Mosquera. El permiso del go - 
bierno del Estado de Panamá sería en todo caso el único esen- 
cia/. 

Ahora, sobre las perspectivas de éxito que ofrecería una es- 
pedicion tan escasa, yo tengo la convicción ae que podria alcan- 
zar, sino la independencia de Cuba, resultados políticos de gran 
trascendencia en el que podria contarse como el primero de 
todos el que la España aprenderia a respetarnos; i aunque hu- 
biésemos de sucumbir en la cruzada, no seria sin inflíjirle antes 
un merecido castigo por su infame cenducta. 

íio dude US. que la isla está preparada para una invasión,^ 
Yo no me hago ilusiones sobre lo que debemos esperar de la 
poltrona aristocracia criolla de la isla, ni tampoco me lisonjeo 
mucho con los esfuerzos que hiciera la población blanca, mas o 
menos descontenta, pero al mismo tiempo bien hallada con su 
situación, que les permite vejetar bajo su bello cielo. Pero la 
verdadera cuestión grave para Cuba es la de abolición de la es- 
clavitud, que no puede tardar en suceder de un modo u otro i 
laque ha de arrastrar forzosamente la independencia de esa isla, 
o su aniquilamiento total, por medio de una guerra de razas. 
En Cuba hai setecientos mil negros i ochocientos mil blancos, 
4e Ids que cien mil son españoles. La lucha está ya iniciada 



- Í8 - 

entre ambas castas, i los criollos i los negros están mas dis^ 
puestos a hacer causa coman contra los peninsulares, que a 
destruirse entre si. 

Verdad es que los españoles tienen en Cuba un ejército de 
20 mil hombres. Pero el que Pezuela poseia para oponer a San 
Martin en el Perú era de 23 mil, i aquel emprendió la cam- 
paña con cuatro mil soldados, contando con los mismos elemen- 
tos en que ahora se apoyaria una espedicion arenada en Cuba; a 
saber, el descontento de los criollos i la libertad de los esclavos, 
qué fué lo que dio a aquel su triunfo definitivo después que el 
ejército habia desaparee do en los hospitales de Huaura. El 
jeneral Lopoz en sus diversas espediciones a la isla nunca llevó 
mas de 500 hombres. 

Una espedicion que fuera, mas bien que un ejército, una escol- 
vt suficiente . para llevar veinte mil fusiles al corazón de la isla; 
he aquí la idea capilal que en mi concepto debería estudiarse, 
si es que el pensamiento en globo hubiera de encontrar alguna 
aceptación, linos quinientos voluntarios chilenos i mil quinien- 
tos peruanos (pues estos son soldados mas a propósito para el 
clima de Cuba), podrian hacer cambiar la balanza de la guerra 
desigual i traidora que se nos ha impuesto. I, aun dado caso 
qu6 ese puñado de patriotas hubiera de sacrificarse, ¿no seria 
ese sacrificio digno de nuestros pueblos, i no alcanzariamos por 
él un alto \prestijio, no solo entre las naciones de Sud- América 
sino del mundo todo? Me permito recordar a US. que en su 
Manifieslo hizo esta promesa a las naciones a que se dirijió, i 
que si los españoles han cometido algún acto de barbarie en 
nuestras costas, el presente seria el mejor momento para cum^ 
piirla. 

Un gran secreto, una gran celeridad serian las condiciones 
indispensables del éxito; i si hubiese de realizarse, yo me com^ 
prometería por mi cuenía a que la parle de obra que |hub)era de 
tocarme en este lado del Atlántico, se cumpliría om toda exacti- 
tud i buen resultado, si oportunamente se pusiese aquí la suma 
necesaria de dinero, pues sin este requisiro es imposible, de todo 
punto imposibley cuanto se medite respecto de este pais. 

Naturalmente a nadie be comunicado esta idea escepto al se- 
ñor Macias, jefe del partido cubano independiente en Estados 
Unidos. Este, sujeto digno de todo aprecio, ha quedado encar- 
gado de presentarme un plan detallado de las operaciones de la 
espedicion que dejo insinuada, desde que pusiese el pié en la 
isla, i espero mandar a US. este documento por el próximo vapor. 



— 79 — 

Por ahora, me limito a esta lijera insinuación sobte la idea 
*ta jeneral, la que US. apreciará en lo que pueda valer, según 
las circunstandas de la guerra i miras especiales del supremo 
gobierno en el presente tiempo. 

Dios guarde a US» 

(Firmado)— B. Vicuña Mackenna. 



No, contento con esto i cuando pocos dias mas tarde recibi- 
mos la confirmación de la atrocidad de/ Méndez Nuf^ez, tensando 
sobre nosotros solos la responsabilidad de las consecueccias, 
sometimos nuestros planes i nuestras miras al dictador del Perú, 
quien por su poder irresponsable, por su mayor proximidad al 
teatro ipediladío de las operaciones i la constitución física de 
los soldados que formaban su ejército podia por si solo u acom- 
pañado emprender aquella cruzada de gloria i libertad. 

Eé aquí la carta confidencial que ^x>n este motivo escribí al 
jeneral rrado. 

Señor j£N£ral don Mariano I. Prado 

Nueva York^ mayo iO dt 1866. 

Mi distinguido amigos 

El crimen de Yalparaiso clama venganza, i ésta debe ser 
cumplida en la parte mas sensible, de Espafia, en la mas vul- 
nerable, lá mas próxima, la mas accesible a nosotros, en Cuba. 
Incluyo a Ud. una serie de documentos que le ilustrarán com- 
pletamente sobre la facilidad e importancia de combinar una es* 
pedición chileno-peruana que dé a los infames su golpe de gra^ 
cia. Sin Cuba la España perece. 

Por no repetir no detallo a Ud. mis ideas. Todo lo encentra- 
á Ud. en las copias que le acompaño i cuyas piezas be estado 
iirijiendo a Chile desde el 20 de abril en que envió mi primer 
plan. Desde mi llegada aquí he estado insistiendo sobre este 
punto, i el 21 de febrero pedí autorización i cien mil pesos para 



t 



V 
/ 



- 80 - 

eaiprender una cruzada. Ahora, todo lo someto a Ud. para que 
lo combine con el gobierno de Chile, Ud. está en mayor posini- 
lidad de verifícar esas empresas gloriosas i darles un un que in- 
mortalice su nombre. 

Mi idea, es que aunque la Nueva Granada se opusiera al trán- 
sito por el Istmo, se podría veriGcar la espedicion embarcando 
.aun en hs vapores de la carrera (si no tuviéramos otros) tres o 
cuatro batallones como pasajeros, icomo tales hacerlos transitar 
por el Istmo. Armas, vestuario, municiones i hasta banderas, 
todo puede enviarse desde aquf. 

No tengo esperanza alguna de Nueva Granada. Me aseguran 
que lá demora de Mosquera en Londres ha sido por traer mer- 
ca¿erfa5 (íe su cuanta en los buques de guerra que ha comprado 
Yea Ud. su proclama al llegar a Santa Marta en que ninguna 
palabra habla de Espafia i ¿olo recuerda las glorias del Campo 
Amalial No es mayor mi fé en Venezuela; pero algo puede es- 
perarse todavía, ror esta razón he escrito al seüor Bruzual, 
ministro de Venezuela en Estados Unidos que ahora ha ido a 
Caracas, la c^rla de que incluyo a Ud. cdpia. Por supuesto, na- 
da le digo de los planes del Pacífico. 

Hemos discutido con el señor Barreda esta empresa, i el lo 
encuentra el inconveniente de no tener una base en este mar, 
lo que sin duda es gravísimo. Pero si tuviéramos esa base, es 
decir, si Venezuela i Nueva Granada declarasen la guerra a la 
España, no necesitaríamos tropas del Pacifico, pues ellas 
nos la darían. 

El sefior Barreda cree mas conveniente hostilizarlos desde 
luego por mar i a esto contraemos todos nuestros esfuerzos has- 
ta no recibir de US. sus ideas sobre una espedicion terrestre. 
Sin duda que la idea es magnífica, i es la que deberiamos ha- 
ber realizado desde el principio, si hubiésemos podido, Pero yo 
no creo que esto deba contrariar el proyecto de una espedicion 
que vaya a ^.erir a Cuba en su corazón. Al contrario^ una i otra 
cosa se dan la mano i pueden combinarse con ventaja. 

La opinión del selor Barreda es que; Cuba no está preparada 
para la revolución i ni aun mecerse su independencia. En esto 
estamos en desacuerdo. Yo pensaba ánles como él, pero he se- 
guido paso a paso el desarrollo de los sucesos en la isla i estol 
convencido de que hai elementos acumulados para un gran sa- 
oudimiento. Vea Ud. todas las noticias publicadas en los suple- 
mentos de la Voz de la América^ núm. 14 i 15, en particular 
el del último que va ahora. Ayer ha llegado un comisiónalo d» 



— 81 — 

li isla de comprar armas i creo que se las daremos para que 
comiencen las operaciones. 

Pero aun suponiendo que Cuba no estuviera dispuesta; es 
acaso esto una razón para no atacarla? Nó> porque el dilema 
inevitable es éste. 

O Cuba quiere su independencia de la Espafia; i entonces la 
libertamos como a nación amiga. 

O no la quiere; i entonces la consideramos como territorio 
eepatiol, i como a tal i el mas cercano a nosotros, lo invadimos. 

£1 señor Barreda quedó de manifestar a Ud. sus ideas sobre 
el particular con Id franqueza que tanto le bonra, i yo le dije 
que haría otro tanto con las pobres mias. 

En todo estamos de acuerdo, escepto en que ¿1 no tiene fó 
en Cuba i yo la tengo. Pero como la cuestión no es de fé, ni de 
caridad, sino de cuchillo, yo creo que el gobierno del Peni i el 
de Chi(e deben pensar seriamente en esto. 

No quiero decir yo que la cosa se hagamafiana o dentro de 
un mes. Tómese el tiempo que sea preciso; tres o cuatro meses 
si se quiere, pero estudíese el negocio i búsquese los medios de 
realizarlo si se cree que ha de producir buenos resaltados. Para 
lo que bai que hacer en este lado bastaría tener medio millón 
de pesos en efectivo . 

La guerra puramente marítima que propone el sefior Barre- 
da fatigará sin duda a la Espa&a, pero no la matará. Nosotros 
debemos clavar el puftal del castigo i de la muerte en sus en- 
trañas, que son Cuba. No crea Ud. que esto es exaltación de es- 
pirita. Es el resultado de una tranquila reflexión i del estudio 
ae los acontecimientos. La mejor prueba de mi convicción, es 
que estoi dispuesto a ir yo mismo én cualquier caso, si lleva- 
mos 20 mil fusiles i 2 mil soldados-. Solo se necesitaría que estos 
fuesen escojidos i con jefes que jamas retrobediesen. 

No deje Ud. de tomar este negocio entre manos i combinarlo 
con Chile. Mire Ud. que Cuba está a diez dias del Callao, i que 
las grandes cosas se van reservando en este mundo para la fé, 
la juventud i el entusiasmo. Merezca Ud. mi querido jeneral, 
el nombre del «segundo Bolívar» que le dio antes de conocer- 
lo un hombre que sabe ser amigo pero que nunca fué corte- 
sano. 

Todas las copias que le incluyo van también o han ido a 
Chile. Estoi tan recargado dd trabajo que no tengo tiempo de 
repasarlas para ver si están exactas. Escuse Ud. cualquiera 
falta. 

11 



— 82 — 



Sírvase decir al scüor Pacheco que recibí 5u amable carlitai 
obraré conforme a sus indicaciones. 

Deseando a Ud. toda felicidad i un dia de gloria si los cobar- 
des asesinos e incendiarios de Valparaíso se han presentado en 
• el Callao, me suscribo su afectísimo amigo: 

B. YieuÑA Mackenna.. (t) 



• 



La respuesta del jeneral Prado no pudo ser mas satisfactoria^ 
i ella envolvía la aprobación esplicita de la idea tal cual yo la 
.proponia. Sa carta en contestación a la que acaba de leerse es^ 
taba en efecto concebida en los términos siguientes: 

l4ma, • 3 de junio de i 86&é 

SbAor don B. Vicuña Magxlenka. 

Mi mui estimado amigo: 

Abundo como Ud. i como el que mas eñ ardientes desros i 
propósitos de inferir a la Espaüa cuantos males nos sea posible 
mferirle, a trueaue de los innumerables desmanes aue ha co- 
metido en el Pacifico desde el tristemente célebre 14 de abñl 
de 1864. Ya de pronto le hemos dado una severa lección i un 
terrible escarmiento el 2 de mayo en las aguas del Callao, de 
cuya brillante jornada con todos sus maB heroicos detalles lo 
supongo a Dd. mui al corriente. En este mismo camino de la 
victoria me prometo que conseguiremos muchísimo en el porvi- 
nir contra tan inicuo i cobarde contendor;, i no dude Ud. por 
un momento que procuraré sacar todo el partido posible de las 
ideas que con tan buen deseo me participa Ud. en su última 

(1) Esta comunicación fué remitida abierta a nuestro ministro en Lima 
f:et\or Martínez, i a ese propósito le decíamos en la misma fecha (mayo 
10) lo siguiente: 

«Te incluyo una comunicación para el jeneral Prado en que verás la 
sustancia de todo lo que ahora nos preocupa. Es preciso traer la guerra 
a este océano. Siempre fué esta mi convicción i mi empeño Has valer 
toda tu influencia si aceptas mis idens, como lo espera. Luego que te 
impongas de todo, ciei^a el paquete i llévaselo a Prado.» 



-^ 83 - 

comunicación fechada en Nueva York en 10 del pasado mayo, 
que acepto de pronto como buenas i conducentes al importante 
objeto que nos proponemos^ pero que no será de mas meditarlas 
con detenimiento i ^examinarlas mui a fondo antes de ponerlas 
en práctica, a fin de que el golpe que le asestemos sea mas cer* 
tero i mortal i de. que no tengamos que deplorar mas tarde un 
caso adverso, sea por causado impremeditación, sea, por ezeso 
de entusiasmo i fervor americano, 

La empresa es de tan alta importancia i de tan grandiosas cmi^ 
secuencias pura nuestras repúblicas, que bien merece estudiarla 
canciensudamenie i no escapear arbitrio ni espediente alguno para 
su mas acertada. i eficaz realizadan. 

En vista de cuanto Ud. me tiene participado i de cuanto Ud. 
mismo i Barreda me participen después, podré formar un juicio 
claro sobre el particular; i llegado ese caso, i teniendo en cuen- 
ta lo qoe arrojen las circunstancias, para entonces, me pondré 
de acuerdo con el gobierno de Chile, a fin de que en las operado^ 
nes se consulte el mejor orden i la mayor armonía posible. 

De parte de las repúblicas de Colombia qae aun no han en- 
trado en la alianza, no espero que se nos presente embarazo al- 
guno para poner en planta tan nobles i propicias mirad; pues, 
aparte de otros mui honrosos antecedentes, nos ofrecen hoi el 
mui bello i significativo de la americana actitud que han toma- 
do al tener noticia del bombardeo de Valparaiso; actitud que, 
no dudo se determinará de una manera mas clara, cuando se 
sepa allí con todos sus pormenores el espléndido triunfo alcan- 
zado por nuestras armas sobre las españolas en la bahía del Ca- 
llao. 

Deseando se conserve Ud., etc.— Prado (1} 



Pero yo ne me detuve en esto buscando de todas suertes, en- 
tre todos los hombres, bajo todos los climas la reparación de 

(i) Con fecha 21 de junio, i en el mismo día en que yo me embarcaba 
de regreso para GhUe en Nueva York el jeneral Prado volvía u reiierarme 
su espllcita aprobación de mi proyecto i su ardiente deseo de llevarlo a 
cabo, con las sigjjientes palabras: 

«Tengo mui presente las importantes ideas que ha tení(V> Ud. a bien 
comunicarme sobre la empresa de Cuba, i no viesma^o en el estudio de 
tan grandioso propósito, a fin de ponerlo en planta bajo los m^ores aus* 
pidos posibles i can la mas completa seguridad del buen éxito,* 



- «4 ^ 

aqueDa tfreuia hecha a la patria i la realización a la vei de loe 
planes de Ubertai qm aoe era grato acariciar como la obra i el 
«premio de tantos eacrificios i iantaa i desconocidas TÍjilias. 

El ministro de Venezuela en Estados Unidos don Blas Bru^ 
toal, de cuyo ardiente americanismo hemos hablado ya^ en di-^ 
Tersas ecaeíones» se habia dirijido a sa pais a conferenciar con el 
piesidente Falcon sobre las graves caestiones que traían ajitada 
i discorde a la familia de las repúblicas hispino-amerieanas, i 
embaMádoee en Nneya York en los mismos días en que se nos 
eomiuiicaba oficialmente que on gran crimen debía haber sido 
perpetrado n las agnas del Paelfico (4 de abril de 1866). 

Gomo el señor Bruzual era ano de loa mas apasionadóe ene- 
migos de la Eapafta, no solo en su calidad de nación sino como 
vasa de hombres, como costumbres, instituciones i aun como 
nombre, i me habia ademas escrito, en la mitad de su viaje 
(desde San Thomas i por conducto de su secretario el aprecíabie 
TeuQxolano don Florencio Rivas) que el gobierno del jeneraí 
Falcon manifestaba los mas ardienlea simpatías por nui^tra 
•cansa, resolví proponerle un nuevo plan de invasión a Cuba 
desJe las costas venesolanas, i al efecto le diriji la siguienite 
«arta, que es la misma a que aludo en la que escribí poco des- 
pués (mayo 16) al jeneral I^ado i que ya hemos publicado. 

SMor don Blas Brüzual. 

(Muí reservada i estrictamente confldeneial.) 
Nueva York, mayo 4 de 1866. 

Mi distinguido isonigo: 

Nuestro amigo el señor Rivas ha estado hoi a verme i me ha 
leido conforme a su bondadoso encargo, el párrafo de la car ta 
que Dd. le ha escrito desde San Tbomas en que le manifiesta 
sa ooafianza de que la noble Venesuela baga causa común con 
sus hermanas de la América, acaudillada por el valiente i pa- 
triota jeneral Falcon, su digno presidente. Al mismo tiempo be 
recibido del sefior Matta una earta incluyéudomie las bases pro- 
puestas al Congreso venezolano pata declarar la guerra a Bs- 
pate. 

To nunca he dudado, mi apreciado amigo, de los sentiicien^ 
tos amanéanos de la patria de Bolívar. En 1846, cuando ?a Es- 



- 85 - 

palla qniBO inradír a la Afodrica armando la espedicioa do Fio* 
res, Venezuela fué la primera en dar la alarma a la familia 
americana. Cuando la Espafia toIvíó a descubrir otra vez sus 
miras de dominar con la espedicion de Pinzón, YenezneH-^ 
la fué otra vez la primera en invitar a Ta confederación jéne^ 
ral de la Amérioa, como Ud . lo desBoetró baca poco en la Vet 
de Amérki^. 

¿Cómo podríamos pues dudar ahora de su eoeperacipo, man- 
do ella sola bastaría para mdinar )a balanza en iavor M trinnte 
i de la gloría de la América, dando a Espafia el últmio golp» 
que la euiaria de su locura i de sus atrocidadesT 

Pkra que Ud. se persuada de lo que la Améríea tiene que espiK 
var de Espada, lea Ud. en el ejemplar de la Patria de Valparaiseí 
que le incluyo loe detalles i los documentos del cobarde e inik^ 
me bombardeo de Valparaíso, qne tuvo lugar el M de marzo. 
La «angre hierve en el corazón, amigo mió, al ver tanta atro- 
eidad unida a tanta cobardía, i es imposible que la América en^ 
tera, desde el Plata al Orinoco, deje de contestar con un grito de' 
guerra i de castigo eontra esos villaBos incendiarios; asesinos 
de DÍnos, de mujeres i de enfermos. 

Un atentado tan cobarde, tan injustificable, tan inútil no 
puede quedar impune, i si Chile hubiese de quedar solo, solo 
sabrá al fin encontrar reparación. Pero yo no sé poraué, be te- 
nido siempre la confianza de que en Venezuela huíamos do 
encontrar nuestra mas leal 1 jenerosa aliad;t. 

Recuerdo que al estrechar a Ud. por últim» vet )a mano en el 
▼aporquelo C(mdujo a la Guayra hace hoi un mes cabal, le 
dije estas palabras: --aC/^a Ud. aljeneral Faieañ que ti se pone- 
a ia cabeza de una división para imadif a Cuba i neceHla un ayu^ 
daníe o un secreíario, ya esioi dispuesto a servirle en el puesto que 
ét me designéis — Ahora vuelvo a rogarle que le haga esteofre* 
cimiento nacido ds lo intimo de mi corazón. Por qué Venezuela 
se dejar ia arrebatar de otras repúblicas la gloría de ser nuevo 
Uhertúdera como enI8t9ilS23TLo que elevé a Yenezoeláal 
colmo de su fama fué la libertad sucesiva de Nueva Granada', 
del Ecuador, delPiB|rúi aun de Bolivia que ella operó eonfea^ 
aav^, eon sus armas i conf él jenio de* Bolívar. I^er qué no b«^ 
Ma hoi dé asumir esa misma glú^iosa empresa rescatando a 
€tíba do la mano de sus verdugos. Esa obra foé inieíada por 
Bolívar en 1823 i nú ha oesado de maiebar a su tértílino, a pe- 
sar del cadalso i del martirio do sus mejore» faijosí Pbr qué no 
completar la empresa ahora que ledo convida a ella? 



— 86 — 

üd. habri yisto por la Voz de América (núm. 13 i 14) la 
alarma profunda que trabaja a Cuba, ¡ yo puedo confirmarle por 
mis cartas particulares que allí se aguarda como la vida el que 
Tayamos a libertarlos. El paisentero se pondría de pié, i basta- 
ría darle armas a los negros como lo hizo Bolívar i San Martin 
en el Perú, para tener un ejército numerosísimo, una semana 
después de haber desembarcado con dos o tres mil hombres^ 

Por otra parte, una guerra que tuviese por objeto la libertad 
de una .colonia tan rica como Cuba, contaria desde su iniciativa 
con la simpatía moral de todas las potencias europeas i espe- 
cialmente da la Inglaterra, que siempre ha visto con buenos 
ojos la libertad de las posesiones españolas por cuanto abria 
nuevos mercados a su inmeneo comercio. No dude Ud. que 
apenas hubiese organizado una autoridad local, en el puerto de 
desembarco por ejemplo, los ingleses concederían derechos de 
belijerantes a los cubanos i les prestarían auxílio.A sí lo iban a 
hacer con los dominicanos, i este fué uno de los motivos porque 
España puso término vergonzoso a su vergonzosa guerra. 

En otro sentido, una campaña emprendida con el lema liberíad 
de los esclavos] en el último sitio del mundo en que aun existe 
esa abominación no podria menos de ezitar el entusiasmo i el 
apoyo de los Estados Unidos, que acaban de derramar torren- 
tes de sangre i de oro para conseguir aquellos mismos fin^. 

Con tales prospectos ¿por qué pues no emprende Venezuela 
esa cruzada libertadora? Yo estoi pronto a tomar parta en ella en 
d. puesto que se me designe aunque sea como simple soldado. 
. Hable Ud. con el señor jeneral Falcon, i asegúrele en mí 
nombre que si él se compromete a alistar dos o ti*es mil hom- 
bres, yo encontraría aquí los medios de conducirlos i de |equí- 
Krloa, incorporándome en ellos en el sitio que se me señalase, 
vando ademas diez o veinte mil fusiles. La declaración hecha 
ültifMmente por este gobierno sobre la libre esportácion de ar- 
mas para los belijerantes favorece mucho nuestros planes. 

Esta insinuación la dejo al patriotismo i a la discresion de üd. 
paro no la confianza de que si se la hago as porque tengo razonaa 
para creer que podré cumplirla en lo que me toque. Sírvase Ud. 
conferenciar sobre esta particular con el jefe de la nación i comu- 
nicarme el resultado a la mayor brevedad posible, porque yo 
me preparo ya, en la intelijencia de que la invasión de Cuba 
ha de tener lugar de todas maneras cualquiera que sea el clima 
an que hayan nacido los soldados que debeii llevarla a cabo. 

Dígnese Ud. también comunicar ésta a su digno hijo el ja- 



I 
I 



- 87 - 

neral Brozual i a nuosiro amigo Malta, a quien ascriho dos'pa- 
labras* refiriéndome para el asunto príneipal a esta carta. 

Bogando a üd. me esériha pronto por el conducto del sefior 
Rivas i ofreciendo mia respetos a su amable esposa i ahijada 
mia (1) me suscribo su afectísimo amigo i S. S. 

B.VicuflA Mackxnna. 



La contestación que recibí del sefior Bruzua^deja ver todo cd^ 
j oneroso pensamiento del gobierno de Venezuela en contraste 
con su triste e incurable impotencia (2). Decia aquella coma, 
sigue: 

(i) Yo babia sido padríno de casamiento del señor Bruzual en Nueva 
York con una señorita americana Miss Homojinia Clumb, a la que sirvie- 
ron de maarinas las señoritas Felicitas i Margarita Juárez. 

(2) No era otra Ja suerte de la infeliz Nueva Granada, i asi lo habla com- 
prendido yo desde mi paso a través del Istmo. Por esta razón mis rela- 
ciones con el ministro de aquella república, el joven ieneral don Eustor- 
jio Salgar hablan sido puramente de amistad i de platónicas simpatías 

Eolíticas. Sin embargo, habiendo tenido ocasión de conocer a poco de mi 
egada a Nueva York, al distinguidojeneral don Saja tos Gutiérrez, la^mas.. 
alta nombradla militar de la Nueva Granada (i que ahora se dirijiá a Eu- 
ropa para dejar tranquilo el puesto de la presidencia aljeneral Mosquera» 
su vencedor en la urna) i persuadido de sus sentimientos americanos, le 
liabia escrito con anticipación la siguiente carta que publico con su res- . 
puesta, como la única conexión de guerra, puedo decir así, qjie me cu- 
po en mis relaciones coa los hijos de la patria de Santander i de Marino. . 

Señob jbneral don Santos Gutiérrez. 

Paris. 

111 West 9 th SL llueva YorM, febrero 27 de 186(?. 

Mi distinguido j eneral i amigo: 

Cuando tuve el honor de conocer a Ud. en esta ciudad hace tres meses 
me dijo Ud. que su coraaon i su espada pertenecían a la causa de la Amé- 
rica, significándome que tomaría parte activa en la guerra que ha inicia- 
do Chile contra la España. 

Ni un solo instante he olvidado esas palabras; i ahora que las alianzas 
sucesivas de las repúbhcas americanas llaman a todos sus hijos a alis- 
tarse en una causa común, he creido conveniente recordárselas i pre- 
guntar a tjd. 8i estaría dispuesto a servir en esa causa en el puesto a qué 
sus antecedentes le dan derecho. 

Tenemos entre manos varias empresas, algunas de las que pueden 
traer i)or resultado la hbertad de Cuba. ¿No contribuñnaUd; a esta em- 
presa gloriosa dando por ella cima a la obra comenzada por Bolívar? 

Sírvase Ud. contestarme i decirme sus pensamientos, i cuando tendre- 
mos el honor de- verlo a Ud. en ésta. El señor c<3nsul de Chile» que entre-- 



-88- 



S. D. BníJA¥iN VicsoftA Maigkbiqu. 



Caracas, junio 26 dé í 860. 



Mi dÍ9tíngaido amigo. 



fie recibido su carta del 4 del {H*óximo pasado, i al leérsela af 
presidente, se manifestó complacido i aun enta8Ía3mado. Me 
mandó darle las gracias por su ofrecimiento. El está animado de 
los mejores deseos en favor de la gran causa americana; pero lo 
detiene i aun lo arredra nuestra ¿EUciiva situación. No tenemo» 
ni un solo ca&on que sirva para algo, ni mas elementos de gue* 

gara a Ud. la presente, es un patriota de confianza que recomiendo a la 
amistad de lid. 

Espero saber pronto de Ud. i entretanto ine suscriba su afectísimo 
amigo i compatriota en la América. 

B. Vicuña lÍACEEiaiá.. 

CONTESTACIÓN. 

Paris, marzo Í6 de i966. 
SrD. B. VicuAa Mackbnna. 

Vi estimado señor i amigo: 

Ha, sido en mi i)o.d6r, aunque con mucho retardo, su mui estimable de 
fechan del próximo pasado mes, la cual tengo el placer de contestarle, 
con la pena de no conocer al señor que desempeña el consulado de Chil^ 
en esta ciudad por no haberme dejado su dirección con la carta. 

' Mi querido amigo: es mui corrriente que yo manifesté a Ud. i tengo los 
mejores sentimientos en el ataque que alevosa i sin razones justificati- 
vas ha dirijido la Esp«iña contra la heroica república de Chile i sus aliadas 
de Sud-Améríca: la conducta bárbara i cobarde últimam'^nte observada 
por los españoles en el bombardeo de Valparaíso hará despertar el entu- 
siasmo de los gobiernos sud* americanos, i no dudo ni vacuo un instante 
en creer que el colombiano desempeñará cumplidamente el papel que 
en cincunstancias difíciles i de prueba para nuestra emancipación polí-^ 
tica supo desempañar. La nueva Colombia armará fuerzas i hará toda 
clase de sacrificios para ayudar a nuestras hermanas. Tanto en este caso 
como en otro cualquiera que ocurra de peligro c omun, yo seró^ mi que- 
rido amigo, el primer soldado que formará para ve ñce r o monr al lado 
del. heroico ejército chileno. 

Mi crecida familia, la ausencia de ella'por mas de un año ya> me privan 
del placer de poder ayudar por ahora a ud i demás republicanos en tan 
grandiosa i noble empresa. Mi corasen es naturalmente republicano i 
proft»ndi|mente sufh) por no poder seguir hoi mismo a hacer causa oo- 
nHm*cdii mis partidarios* 

Éfi^}^ U¿ etc. 

& GiiTittwie. 



-.Ba- 
rra que algunos malos fusiles de piedra. Nuestra marma está 
reducida a dos vapore! to9 que se ganaría con quemarlos. 

Para dar un paso decisivo en la cuestión americaija, es in- 
dispensable fortificar cuatro puertos, adquirir veinte mil fusiles 
buenos, cuatro vapores pequeños mui andadores, i uno o dos 
de fuerza mayor. Sobre líodo, serian de absoluta necesidad, los 
Yapores necesarios para movilizar doce mil hombres. Desde mi 
Uegaja estamos pensando en los medios ele proporcionarnos 
ocho o die^ millones depeaos^ que juzgamos suficientes para 
armamos, i no encontramos como conseguirlos. Delante de esto 
obstáculo nps hemos detenido, i detenidos estaremos hasta que 
se consiga esta suma, o que los acontecimientos nos empujen a 
la arena, a la que bajaríamos de cualquiera manera. 



Saluda a UdMetc, 



Blas Bruzual (1). 



(1) Ya el señor Bruzual, cofi fechas de mayo me babia escrito desde 
Caracas «que el presidente Falcon estaba bien dispuesto en la cuestión 
española. Greo^ anadia aquel ardoroso americano, que el congreso de- 
cretará la neutralidad positiva mientras sea posible no tomar parte en la 
guerra.» 

Los sentimientos de americanismo eran mucho mas ardientes en Ve- 
nezuela que en Nueva Granada i aun podia decirse que eran unáni- 
mes. El jeneral Paez r^ue residía entonces en Nueva York» derrocado por 
Falcon. i su ministro jeneraí don Pedro José Rojas, desde París, contri- 
buian, éste con sus escritos dirijidos a la prensa misma de Madrid i el úl- 
timo con sus votos i aun el ofrecimiento de su f^loriosa ancianidad (pues 
el jeneral Paeis frisa ya en ios noventa años) para servir a la causa ame- 
licana. , 

Dispues de mi regreso a Chile el último eminente venezolano me es- 
cribió en efecto una larga -arta estimulando a nuestro gobierno para 
que obrase sobre Cuba, en cuya empresa él se prestaba a tomar la parte 

3ue le cupiese, ofreciendo su espacia, que llegó a ser un dia émula de la 
e Bolívar, a nuestra patria. Sentimos no dar a luz esta preciosa manifes- 
tación por haberla confiado a un amigo a quien todavía no ha sido dable 
devolvérnosla. Sin embarco, la siguiente esquela podrá dar una idea de 
los sentimientos del mas ilustre soldado de la antigua Colombia. 

S. D. Benjamín Vicuña Mackenna. 

Nueva York, junio 23 de 1866. 
MI (|uerído amigo: 

Mucho, muchísim*) he sentido no darle un abrazo antes de volverse a 
su Ixeroica patria, donde espero encuentre Ud. con la acojida que mere- 
cen los grandes servicios que -le ha hecho durante su permanencia en los 
Sstados Unidos. 

Ágraaezco sus buenos deseos respecto a mi pronto re-greso a la patria, 
si bien no tengo por ahora intenciones de volver a ella, a menos que lo» 
enemigos de Chile no escarmentando con las lecciones recibidas en el 
PacificOi quieran tami>i0ii ptrobar fortuna en las costas del Atlántico. 

12 



- 90 - 

Sin embargo, todos aquellos esfuenos de mi alma empefiada 
como la de todos los chilenos en la venganza de los ultrajes de 
la patria, se encontraron súbitamente detenidos, por un inci- 
dente que, debo confesarlo injénuamente^ venia de donde me- 
nos lo esperaba. 

En los momentos mismos en que le manifestaba al gobierno 
de Chile el deseo de sacrificarme por la causa a que todos ser- 
víamos, me dirijia aquel la siguiente nota que recioí precisamen- 
te en los momentos en que trataba de combinar todo mi conato 
de reparación i de libertad con los gobiernos de Venezuela i el 
Perú, a saber: 

Ministerio de relaciones estbriores. 

Santiago, abril 9 cié 1866. 

El 2 del corriente acusé a Ud. recibo de sus oficios uúms. 16 
i 17. La respuesta que algunos de sus capítulos reclamarían, ha 
llegado a ser innecesaria desde que el gonierno ha resuelto po« 
ner fin a la comisión que desempeñaba Ud. en ese pais. 

En consecuencia me limito a encargar a Ud. que regrese a 
la República con la posible prontitud. 



Dios guarde a Ud. 



(Firmado) — ÍÍOiVaro Covarrúbus* 



A D. Benjamin Y. Mackenna, Ájente confidencial del gobierno de Chile 
en los Estados Unidos de Norte América. 



Terminados asi con un golpe de hacha mis trabajos sobre 
las Antillas i mi misión a la vez, no incumbía a mi deber otro 
propósito que el de servir de intermediario a los patriotas cuba- 

En casos como éste no sé detenerme i aun no vacilaría en irme al Pa* 
cifíco si allí se me creye&e útil contra el enemigo de la América con quien 
medí mis fuerzas en los años de mi juventud. 

En esta ciudad i en cualquier punto en que me halle cuente uem- 
pre^ etc. 

Josii Antonio Paez. 



— 91 -^ 

nos para con el señor Asta Buruaga^ quien asomiade hecho la 
representación esclusiva de Chile. Hicelor asi en efecto para en- 
tregar por su orden 500 ps. al presidente de la sociedad repu- 
blicana de Cuba, a fin de que reunidos a otros 500 que había 
colectado aquella institución sirvieran para enviar a la islacien 
carabinas de Sharp que se pedian para armar una guerrilla. (1) 

(1) Hé aquí la nota en que el señor Macias* de acuerdo con las prome- 
sas que le tenia hechas aesde la circular anterior, solicitó de mi aquel 
miscrocópico auxilio, único empero que diera Chile para avudar a la 
emancipación de Cuba: 

Sociedad republicana ds Cuba i Puerto Rico. 

nueva York, Mayo 3 de iS66. 
Señor: 

En consecuencia de lo que me ha manifestado sobre la disposición en 
que se hallaban los ministros de Chile i del Perú, de suministrar a la So- 
ciedad Republicana de Cuba i Puerto Rico, los fondos que se fuesen ne- 
cesitando para la compra de armas i pertrechos de euerra, poniéndose 
de parte de la Sociedad una mitad del valor que emplee, tengo el honor 
de hacer ¡frésente a L'd. que hemos reunido quinientos pesos con el ab- 
iete espresado^ i me hallo por consiguiente en e) caso de suplicar a Ud. 
se sirva facilitarnos una suma igual, comprometiéndome a su devolución 
en el caso de que no se efectué el envió de las armas con los íincs a que 
se destinan.— Dios guarde a Ud.— J. M. Magias. 

Señor Ájente Confídencial, etc. 

Las razones de la parsimonia de los chilenos están dadas casi en cada 
pajina de este libro. f{especto de la de Jos cubanos, hé aquí como la es- 
plicaba una carta escrita desde la Habana por uno de los corresponsales 
secretos de la Sociedad Republicana de Cuba i Puerto Rico: 

(estragto.) 

Habana, abril 1S de 1866. 

«No sabe Ud. cuanto siento lo que Cd. me dice sobre el mal efecto que 
ha causado en la América del Sur el que de aquí no se mande dinero a 
Nueva York. Esto es cierto; pero no es una razón para que se crea por 
ello que pocos, si algún cubano» no simpatiza con la causa de aquellas 
Repúolicas Sud-Americanas en quien está fija hoi toda nuestra esperanza 
i por lo que todo cubano que tiene siquiera una chispa de intelijencia 
hace aqui los mas fervientes votos por su triunfo. 

«Pero amigo^ Ud- se ha olvidado de que los cubanos han dado muchos 
miles de pesos que remilieron a ese país al consejo i ala junta cubana, i 
que aquel dinero se volvió sal i agua. 

•No cree Ud. que es naturia! esa desconfianza? I esto prescindiendo de 
ofender el amor propio de nadie, ni su moralidad, ni sus exelentes in- 
tenciones. , ^ 

«A los amigos de Ud. de la América del Sur, que duden de nuestros 
sentimientos les diría yo para convencerlos bástala evidencia, que vinie- 
se uno de ellos aqui un par de meses para que esplorase la opinión i si- 
tuación de los cubanos i se persuadirla de cuanto he dicho antes, i aun 
puedo asegurarle a Ud. con mi pescuezo que si Vicuña Mackenna (cuyo 
nombre está aquí en boca 'de todos los cubanos) viniese aqui i tratase 
con ios mas ricos hacendados i propietarios del pais para conseguir di- 



- »2 — 

Mi última solicitud en favor de aquellos patriotas jenerosos^ 
cuyas esj^eranzas me había ya acostumbrado a considerar como 
las mías propias, fué dirijida a rogar al representante de Chile- 
en Washington, C'iando yo no era sino un simple ciudadano, 
facilitase a la «Sociedad republicana de las Antillas,!» el ausilio 
de mil fusiles, que a última hora era lo único qué ezijian para 
dar el grito de insurrección en los distritos montafiosos d^ San- 
tiago de Cuba, Baracoa i Puerto Principe (1). 

• 

ñero i traer una eapedicion de cuatro o cinco mil hombres^ seguro estoi, 
que había dt reunir en pocos dios todo el dinero que se necesitase i aun 
mns; esos mismos, que son bien contados por cierto, que han figurado 
como con tribuyen tos en la suscricion voluntaria {/onosa) abierta por el 
mismo gobierno para favorecer a España en la guerra del Pacifico, da- 
rían diez tontos mas si creyesen que esa suscricion les había de propor- 
cionar la independencia, ^o se puede juzgar rste pueblo por lo que apa* 
rece en el esterior; para conocerlo es preciso venir a vivir a él un par 
meses, 

«Por conducto fidedigno he sabido que don José Ruiz León director del 
«Diario de'la Marina» don Francisco Duran i Cuervo, don N.lbaftez i otros 
que no recuerdo han presentado una denuncia firmada por éstos al ca- 
pitán jeneral, ponienno en conocimiento de éste que por informes exac- 
to? de sus amigos de Nueva York, saben que se fragua una vasta conspi- 
ración ahí en connivencia con los de a!qul entre los cuales estoi yo 
i otros muchos.» 

(i) La nota que diriji al señor Asta-Buruaga decía testualmente asi 

(reservada.) 

Nueva York, mayo 30 de 1866. 
Señor Encargado de Negocios: 

Tengo el honor de incluir a US. copia de una comunicación conflden* 
cial que me ha enviado anoche un ájente recien llegado de la Habana i 
de la cual resulta que los patriotas de aquella ciudad piden solo el ausi- 
lio d3 mil fusiles para come.i'^^ar en la isla un levantamiento jeneral 
contra ia España. 

En mi opinión, señor Encargado de Negocios, i por las esphcaciones 
verbales que me ha dado el comisionado, que es un joven de las mas 
distinguidns familias de Cuba, creo que no deheriamos vacilar en acceder 
a esa solicitud. Por hechos recientes que están en noticia de US.; por la 
alarma que reina en España sobre la situacu n de las Antillas; por las 
melidas de estremada precaución que se adoptan en la isla, i mas que 
todo, por el descontento, o mas bien la crisis que debe producir el cam- 
bio del gobierno benigno i adicto a los criollos del jeneral Dulce por el 
del jeneral Lerzundi, concebiílo bajo un punto de vista enteramente 
contrario, creo que no se ha presentado hasta hoi una oportunidad mas 
propicia para emprender i llevar a buen fin la insurrección de Cuba, ob* 
jetii tan importante de la misión que US. i yo hemos recibido. 

Por otra parte, la estremada baratura de las armas menores, municio- 
nes i equipos de ejército en este pais, harían que el espendio de dinero no 
Í)asa.c de quince a veinto mil pesos, en dar satisfacción a los deseos do 
os independiontesdo Cuba. Anemas, los jefes del movimiento aquí, mo 
han indicado quo podiian hacerse las compras del armamento dando 
parte en dinero i parte en los bonos cubanos que so han impreso i 



- 93 - 

Por lo qae a mi persoDalmente ataüia, lo único que me 
«quedaba por hacer, después de recibida a fines de mayo la nota 
del heiioi Goyarrúbias en que lue llamaba urjenlemente a Chile 
i daba por concluida mi misión, era partir. 

I en efecto desde ese mismo instante púsome a dar remate a 
todos los asuntos que se hallaban iniciados, unos para dejarlos 
concluidos por mi propia cuenta i para poner los otros en manos 
del seüor Asta-Buruaga. 

Entre tanto i mientras aguardaba con ansiedad el dia de mi 
regreso, recibí una nota posterior del gobit:rno de Santiago en 
que se me decia con relación a mis planes sobre Cuba estas 
palabras cuyo laconismo, si bien satisfactorio^ nos pareció un 
pago harto pobre de cuanto habíamos hecho por llenar el en- 
cargo mas importante de mis instruccionea, i cuyos sucesos ig- 
norados basta aquí se entregan ahora por la primera vez al cri- 
terio público. 

Aquellas palabras escritas por nuestra cancillería el 2 de ju- 
nio decian simplemente así: 

«Las consideraciones e informes contenidos en el núm. 22 i 
relativos a Cuba merecen nuestra especial atencion.i$ 

Tal era el pago de Cliilel 

Un aílo ha transcurrido ya de aquellos sucesos en que nos 
cupo ser actores; i escondidos en el pecho muchos desengafios, 
«npaquetadas en nuestra cartera muchas quejas venidas desde 
léjus, solo nos queda una palabra que aíladir sobre esta cuestión 
de Cuba i Puerto Rico que es la mas grave faz que ha presenta- 
do, sin esceptuar el bombardeo de Valparaíso, la guerra de Sud 
América con Espaíta. 

I esa palabra no es nuestra. Es solo la copia de las noticias 
qoe se han' publicado de Cuba i Puerto Rico en la prensa de 
Chile i que nan sido dadas al público casi en un carácter ofi- 
cial, pues 86 refieren a correspondencias de los ajentes de Chile 
en el estranjero; a saber: 

Parts Julio 16 de 1867, 

«Según las últimas noticias recibidas^ parece que en Puerto 

remitido a Cuba a espensas de esta Ajencia. Por mi parte, someto a US. 
estas indicnciones a un de que resuelva lo conveniente en tau interesan- 
te particular. 
Dice guarde a US. 

(Firmado;— B. Vicuíía Magkenna. 



w 34 - 

Rico ha bábidt) un conato de sublevación entre los soldados de 
artillería allí acuartelados. El tal conato de por si no tendría 
mur.ha importancia; pero lo que le da grandes proporciones es 
el decirse que tiene una íntima correlación cotí ciertas mani- 
festaciones hechas en la Habana bajo la inspiración de la parte 
mas pudiente e influyente de los hijos de la tierra. (1) 

«El gabinete Narvaez que, a lo que se trasluce sabe a que 
atenerse sobre el particular, se asegura va a mandar a las An- 
tillas a la« tres fragatas Villa de Madrid^ Lealtad i Blanca. 

«Según se dice, la conducta que habría de observarse en cir- 
cunstancias piobables a que pudieran dar lugar estos sucesos, 
ha sido la causa a cfue el jeneral Ruvalcaba i el sefior €astro 
hayan dado su dimisión. Ambos ministros se inclinaban por 
las' medidas enérjicas i prontas, mientras sus colegas t)pinaban 
por la moderación, diciendo que era preciso disimular la gra- 
vedad del mal, porque reconocerlo seria dar alas a los enemigos 
de la Península etc., etc. 

«La entrada en el ministerio del marques Belda i del señor 
Roncalí, ambos hechuras de Narvaez, así como Marfori, deja a 
aquel el camino espedito para hacer i deshacer cuanto le plazca. 

(1) El intento revolucionario de Puerto Rico (^stó la vida al coronel 
de artillería Cela i An Jrade que, nuevo Pareja, se suicidó misteriosamen* 
te por el descubrimiento de la conspiración i castigo de los ronjftrados. 
En una correspondencia de Puerto Rico, publicada en ei Bltrcurio de 
29 de acrosto pasado se dan los siguientes pormenores sobre el estado 
de aquella colonia i la persecución que sufrían bajo el cetro de hierro 
del capitán jeneral Marcnesi algunos de sus mas ilustres hijos. 

«Fueron en el espacio de «Hez o doce dias sucesivamente espatríados 
cpn'24 o 48 horas de plazo, cuya prolongación a duras penas se conse- 
guía, ademas de un dominicano, un venezolano i un mejicano, para 
unos ocho hijos del pais, entre los cuales se halla don Vicente Quiñones, 
hacendado i juez de la villa de San Guzman; don Segundo Ruiz, hacenda- 
do i abogado de Mayaguez, el doctor Betances, el médico mas reputado 
de la misma villa; el doctor Romero, facultativo distinguido de la ca- 

Sitali sindico del ayuntamiento en el año de 66 i secretario de la socie- 
ad económica de amigos del pais, única corporación de elección popu- 
lar en el pais, i por lo tanto mui mal vista por el gobierno; eñ nn, el 
doctor Goyco- Sabanetas, facultativo con diploma de la facultad de París, 
sindico del ayuntamiento en el año de 62 i director de la misma sociedad 
económica desde el año de 54.» 

Ésta correspondencia concluyó con las siguientes palabras que parece 
hubieran sido escritas como un apéndice aíplan que yo sometí en abril 
i mayo de 1866 a los gobiernos de Chile i el Perú. 

«El espíritu público de las Antillas españolas ya predispuesto contra 
España, tantos años há, es hoi completamente decidido por la indepen- 
dencia. La inmensa mayoriu daría la preferencia a los Estados Unidos 
de Norte-América. pero a falta de éstos recibiría a brazos abiertos a 
cualquiera república de Sud América. Una invasión de dos o tres mil 
HOMBRES en cualquier punto de la isla un poco distante de la capital » con- 
taría a los cuatro dias con mas de veinte mil soldados.» 



— 9^ - 

«La caida de Mfidimiliano i el tríanío de Juárez lian cxd-^ 
"sado en España una penosísima impresión en los ánimos de 
todos, sin escepcion de partidos, pues lodos creen que el triun^ 
fo de la república de Méjico Ta a dar alas al "partido de la 
«mancipación que se ajita en las Antil[as. «¡Dtos quiera decía 
un miembto del Senado español^ que no tengafnos cuanto antes qlte 
^pelear en el golfo de Méjico^ i empezar una campaña coKniA los 

NUESTROS I» 

París, julio 31 efe 1867. 

«Según comunicación que he recibido de España, se hacen 
aprestos navales con toda la actividad que permite al gobierno 
español la estremada penuria del erario público, pero estos 
^aprestos están -destinados, si be de atenerme a lo que me ase- 
guran personas que pueden hallarse mui bien informadas, no 
a continuar la malhadada guerra del Pacifico, sino a contener 
la inrurreccion que se teme en las Antillas. 

«Uñ periódico de Cádiz al anunciar que se ha mandado alis* 
tar el vapor Isabel 11 para salir a la primera orden del gobierno» 
asegura que este buque va a Puerto Rico a ponerse a las órde- 
nes del capitán jeneral. La noticia es mui cierta; i no solo irá 
-allí el Isabel II, sino que va taYnbien la Villa de Madrid cop 
tropas escojidas (600 hombres de guardia civil^, pues el go-' 
bierno no se atreve a contar con la guarnición de la isla, por 
mas que aparente hacer mofa de la tentativa de insurrección de 
que hablé a Ud en mi última correspondencia. Udes. compren- 
derán mejor el peligro qae corre la tranquilidad de la isla i la 
poca fidelidad de las tropas^ cuando sepan que en su mayoría 
la guarnición se compone de saldados deportados a consecuencia 
de los aconlecimieutos de enero i junio del año pasado. 

üSegun dalos que tengo por sujetos fidedignos, las Antillas tspa* 
ñolas están minadas, i su independencia no es masque una cues- 
tión de poco tiempo j de un año a lo sumo. Los cubanos i puerto^ri^ 
queños que andan por estas tierras no hacen ningún misterio de 
" las esperanzas que abrigan, i dicen en alta voz que quieren su in^ 
dependencia i que la cUcanzarán de un modo u de otro, ( 1 ) 

(i) La última noticia llegada a Chile de Cuba (octubre 26 de 1867) és la 
mui grave i significativa de la disolución de las milicias de Santiago, 
Puerto Principe^ Villa Clara i Trinidad, que, como antes hemos dicho, 
son los centros naturales déla insurrección de Cuba. Los diarios de Chile 
han publicado también el Manifiesto del Comité revolucionario de Puerto 
Rico llamando a las armas a todos los colonos de la España. 



CAPlTtJLO XXX 



1.a e^MMMlrlll* «e ltol*d«« 1JbM«0. 

Como hemos resuelto las cuatro proposiciones que presentamos en el 
prefacio de este libro sobre la compra de buques en Estados IJnidos-- 
Trece reflexiones jenerales sobre aquellas, neffoeíaciones^Estracto 
completo de mi correspondencia oficial con el f^obíerno de Chile sobre 
aprestos navales después de la detención del iWeícoro.—Estracto de 
mi correspondencia con el señor Asta-Buruaíra i el gobierno de Chile 
sobre compra de rafionei? de fírue-io calibre — riompí a de la cañonera 
Porteas i minuciosa correspondencia del capitán Willson sobre los 
trabajos que fe hicieron en ella para dejarla (*n un perr**cto estado de 
guerra.— Carta circular dirijida a los comandantes de buques compra- 
Sos en Estados Unidos puliéndoles una resena franca i completa sobre 
Ja condición actual de aquellos.— Contestación del comandante Agua- 
yo sobre el Poncas i documentos con que la ¡icompaña.— Carta del se- 
íior Covarrubias en que nos pide man lemos buques i cañones a todo 
trance.— Resolvemos, en consecuencia, de acuerdo con el señor Asta- 
Buruaga, el apartarnos de las instrucciones i mandar los buques 
que fuera posible comprar a crédito, aunque no fuesen propiamente 
de guerra.— Estracto de la correspondencia del capitán WilNon sobre 
sus esfuerzos infructuosos para encontrar buques euy los principa- 
les puertos de Estados Unidos.— Estrac tos de la corptíspnndcncia del 
señor Asta-Buruaga con el lobierno de Chile «obre el mis no asunto. 
—Compra del Isabella, del ¡Ve-Shaw-ybck, i del C/í<^roc*ee.— Llega de Eu- 
ropa don Feder co Barreda como ministro áA Perú en Estados Uni- 
dos,— De acuerdo con el iiltimo i el Fe'l^ir Asta-Buruaga prosigo la 
negociación para comprar 'a fragata de gu^F^'a /í/a^o.— Carta que es- 
cribo a ambos sobre el particular.— Resuelven >ífpl»zar la comprn de 
aquel buque.— Reflecciones sobre el corso i los coF^jr ios. —j<s tracto' de 
mi correspondencia oficial con el gobierno de CÍrí.le sobre la misma 
materia.— Enviamos a l.hile al torpedisla Fay, i maláMcojida que se le 
hace.— Curicsa propuesta para revelar el secreto de uíl^^^P®^*^ P^^* *^ 
suma de ciento cincuenta mil pesos. 

• Enlaparle a que hemos llegado en la relación a losV^ncesoa de 
nuestra misión a Estados Unidos, pareceria ésta haO^^ tocado 
a su fin, puesto que hemos recordado la orden oficí^^?^®^® 
puso término. Pero nos queda por ventilar todavía un sP*® P^^ 
to, el mas discutido, i talvez por esto mismo el monos coV^P^^J" 
dido, i que por lo tanto vino a ser la causa deteruiinaV^^® ^® 
la publicación de este lihro. * 

x7o8 referimos a la cohipra de los euatro buques trailF^^ ^^ 



/ 



/ 



L 



- 97 — 

Estados Unidos, míe faeron, por el orden de su adquisición, el 
Pancas (hoi Ñublt), el IsaMla (doi Concepción)^ el NeShawNock 
(hoi Araueo) i el Cherokee (hoi Aneiki,) 

Vamos pues a dar cuenta sincera, tranquila, completa de 
esas negociaciones ya que la niebla de las pasiones comienza a 
disiparse en los horizontes, 

Nuestra relación aparecerá por su carácter sumamente modi* 
ficada al tratar de aqiiellos negocios, por tres causas principales, 
a saber: 

1 . ^ Por el laconismo propio del lenguaje narratiyo, 
pues se trata solo de hechos. 

2. ^ Por las citas de documentos ajenos, pues todos esas 
neeociociaciones fueron dirijidas por un intermediario autori- 
zado; i 

2. ^ Por las referencias a esplic&ciones dadas anteriormente 
en esta obra sobre los mismos objetos a que se refiere el pre- 
sente capítulo, i que en nuestro concepto han sido ya mas que 
suficientes para dejar probados i resueltos por una iomutd)le 
afirmativa los cuatro puntos capitales que ofreciamos dejar da- 
mostrados en nuestro prefacio i que son los siguientes: 

1/ ¿Existe o no en Estados Guidos o en Europa otro jénero 
de buoúes que los que se han enviado por los diversos ajenies 
de €híle i el Perú desde qtie estalló la guerra con Espaüa? 

2.* ¿Es posible e no adquirir naves de guerra propiamente 
dichas en los paises neutrales? 

3/ ^Los buques de guerra adquiridos en Estados Unidos, 
pertenecian o no a la marina de guerra de esa nación? 

4.* ¿Se compraron o no esos buques, a virtud de instruccio- 
nes i de órdenes perentorias, de acuerdo con los ajentes diplo- 
máticos de Chile, por sus justos piecios i mediante las precau- 
ciones mas esquisitas i formales, atendidas las circunstancias, 
1 sin exajerar jamas de una manera oficial o privada sus verda- 
deras cualidades o defectos? 

Mas, antes de entrar en materia, háqBse preciso fijar a la H- 
jera las mas importantes 'oon^ideraciones jenerales que debe 
tenerse presentes en el juicio de cada caso^ pues el influjo de 
aquellas se hito sentir en cada operación, i ademas, ellas por 
sí solas forman el mejor comentario de todo lo que nos fué da- 
ble harer por nuestra patria en peligro. 

1 .* Que todas las adquisiciones de buques que se hicieron tu* 
vieron lugar en la época en que los espaOoles eran dueños ab- 
solutoe del Pacifico, bloqueaban i bombardeaban nuesiras 

13 



^ 98 - 

puertos, i después de la captura del Covaionga que iba natural* 
mente a dar mucho TÍgor a las operaciones del enemigo. 

2.* Que aquellas compras se efectuaron cuando Ghil^ no tenia 
mas naves que la Esmeralda^ casi inútil por el estado de sus 
calderas, el Maipo^ bttque de fierro i el Independencia^ remolcador 
de bahías. 

3.* Que aquellas compras se efectuaix)n cuando el gobierno 
de ^Ghile se teia ohllgaao a pagar a precio de oro el A «ionio 
Varos, 'vapor carbonero en nuestras costas, el Fósforo i el Árlu- 
rOj que eran simples falucbos de remolque, i cuando garantiza- 
ba en mas de cien mil pesos el Paquete del Maule^ embarcación 
cuyo solo nombre revela su deslino i su importancia. 

4.* Que, como se ha demostrado totes hasta el cansancio, 
no habia buques de guerra en Estados Unidos escepto el Meteo^ 
ro íque no era nave de guerra en realidad sino un crucero ar- 
maao); el Dumderbergy que pertenecía al gobierno americano, se 
hallaba inconcluso i valia mas de dos millones de pesos, i mas 
tarde la fragata Idaho que estuvo construyéndose durante la 
época de mi residencia en Nueva York i sobre la que se enta- 
blaron sin fruto las negociaciones de que mas adelante se ha- 
blará 

5.* Que todas esas adquisiciones se hicieron por la única 
persona competente que estuvo a nuestro servicio (el capitán 
Willson)^ quien recibió directamente aquella comisión de núes > 
tro Encargado de negocios en Washington, pues ha quedado 
demostrado que yo no recibí jamás el encardo de comprar bu- 
ques, i si tomé alguna parte en esos negocios fué voluntaria- 
mente, inducido solo por mi patriotismo^ i como delegado del 
sefior Asta-Buruaga i bajo su con8u{ta i aprobación, conforme a 
mis in<«trucciones. 

6.* Que jamas se envió de Chile un solo centavo de dinero en 
efectivo ni en libranzas, ni de ninguna manera para comprar 
elementos de guerra. 

• 7.* Que todas las compras de buques i cafiones se hicieron 
con estas tres circunstancias escepcionales. 1 .^ Al crédito de 
Chile, entonces desconocido en los mercados americanos; 2.^ a 
largos plazos i a ser pagados en letras sobre Europa i 3.® to- 
mando los vendedores sobre si todos los riesgo de mar, de cap- 
tura i detención, salvo en la compra del Ne-Shaw^Nock en que 
corrimos el riesgo de la cuarta parte de su valor. 

8.* One aun bajo esas condiciones se hicieron aquellas com- 
pras por precios tan módicos que la adquisición de tres de ellos 



- 99 — 

(el Poneas, el habella i al Cherokee) costó 13,000 pesos menos 
que uno solo de los buques comprados en Inglaterra (el VaJldma) 
^ae fué pagado cU contado^ enviado a Gbile de cuenta i riesgo ck 
nuestro gobierno i que en nada era superior a ninguno de aque- 
llas. (1) 

9/ Que en el caso de dos de los buques comprados (el Poneos 
i el Cherokee) entró por mucho la circunstancia de enviarse en 
ellos por cuenta de sus duefios i a su ofcIusívo riesgo varias 
baterías de cañones, municiones i otros artículos navales que de 
otra manera no babrian podido comprarse ni remitirse. 

10/ Que en el caso de la compra de todos los buques se tuvo 
mui presente el peligro inminente de detención que babia para 
cada uno, por manera que se trataba de tener siquiera uno o dos 
seguros, para Ja eventualidad de ser detenidos los otros, lo que 
estuvo a punto de suceder al salir cada uno de ellos, como se 
verá mas adelante. 

11.* Que tres de los buques (el Poneos, el Isabella i el Chero^ 
kee) babian servido en la reciente guerra civil de Estados Uni- 
dos como buques de guerra (según constaba del Rqistro Navol 
d& Estados Unidos de 1865) el Poneos bajo el nombre de Sciota 
(echado a pique en la bahía de Mobile) el Isabella con el de 
Fort'Donnelson (que llevó la bandera del almirante Lee) i el 
Cherokeey que sirvió bajo su misma denominación de buque- 
despacho, cargando cada uno de cuatro a siete cañones. 

12.* Que todas las negociaciones que se llevaron a cabo en 
los Estados Unidos se hicieron siempre con jen te honorable i 

(1) EJ Valdivia costó 285,000 pesos^ según la cuenta que tuvo la bondad 
de proporcioparme el señor Ministro de Hacienda i que yo leí en la se- 
sión de la Cámara de Diputados de 27 de junio último en que se díacutia 
la autorización para vendt^r uno de los buques adquiridos, en Estados 
UDiJo8'(el Isabella, único de que se trataba entonces, i para cuyo fin ha 
sido tasado en 6*2,223 pesos con fecha 27 de agosto.) 

Ahora bien, el costo de los tres buques noinbrados fué el siguiente: 

Poneos Ps. 110,000 

Isabella » 85,000 

■• Cherokee • 77^22« 

Ptt 272. 220 

Costo áe\ Valdivia » *285,b00 

Diferencia en favor de los anteriores.. • » 13,220 

Es preciso tomar en cuenta para mejor apreciar esta circunstancia, 
que los precios Ajados en uno i otro caso deben aumentarse al menos 
con un 5 por ciento por el cambio de nuestra moneda a hbra? esterlinas 
^n Inglaterra, circunstancia que favorece el caso de los buques america- 
nos^ pues el Valdivia fué pagado con el onerosísimo empréstito Thomson 
fionard i los otros con letras compradas en Chile sobre Londres. 



— 100 — 

que por sus antecedentes oirecitai garantías de honradez: la del 
Amnu i cationes de grneso calibre con la casa de Feudí i 
Prenús, de New Londres, de la qne era socio Hr. Elias F. Mor- 
gan, antiguo comerciante americano, avecindado en Talcabna- 
no i el mismo que había mandado los ca&ooes del Reléase; la 
del íkibella con los señores Bro^n i G.% opulentos banqueros 
de Baltimore; la del Ne-Shaw-Nack con una rica sociedad de 
navietos de Filadelfia^ i por último la del Cherokee i caüones 
menores con un respetable fundidor de Boston, Mr. Loring. 

13* Que ningún ájente de Chile, de Nueva Granada, de Ve- 
nezuela, del Perú ni de país alguno en el mundo ha comprado, 
aun no estando algunos ele los países nombrados en guerra^ 
^Ira clase de buques que los adquiridos por Cfüle como lo 
prueba el vaper Rayo^ comprado para la Nueva Granada, i 
que bajo la denominación de Cuyler^ rehusé yo comprar come 
inservible por los informes dd capitán Willson; como lo prueba 
el caso del vapor Vixen^ que el mismo esperto declaró indeeen- 
fo {indecent) cuando lo examinó en Willmington, como luego 
.se verá, i que sin embargo fué despachado a Méjico por el je- 
néral Sturm, ájente de esa república, i como lo prueba mas que 
todo (fíjense los críticos en esla circunstancia) el que el seftor 
Barreda, ministro plenipotenciaiio del Perú, hombre de esira* 
ordinaria influencia política en Washington i de considerable 
influencia personal en el mercado monetario de Estados Unidos 
por su fortuna i por haber sido único consignatario del guano i 
que mas que todo esto, habia sido el único que había obtenido 
en Europa los tiNicos recursos de importancia venidos hasta en- 
tonces al Pacifico (las dos corbetas i los dos blindados perua- 
nos], no hizo mas qie nosotros sino que hizo menos porque 
«siquiera nosotros le llevamos la preferencia en la elecciob. 

Aquel mismo celoso, intelijente i activo funcionario, te- 
niendo pues a su disposición i en sFecrivo has de cinco mi- 
llones DE PESOS, no mandó en efecto (escepto el Meteoro que 
nosotros también compramos sin diñero) smo buques inferió^ 
res a los adquiridos por Gfaile; de suerte que éu el momento de 
Herrar al Callao han sido entregados al comerció, i respecto 
dol único, que, según tenemos eutendido; ha conservado el 
gobierno, (el Áíairo) su capitán el señor Telleria ha hecho dimi- 
sión de ftu puesto aeclaraodo que el buque era enteramente 
jtiútti i no podia responder de él. 

Cjon ¿stas trece esplicaciones^^réti^ i con las qué ya kexaps 
dado en las loscapítulosXVI, X^ i XXI de este libro, noes* 



- 101 - 

tra tarea^ reducida ahora a la simple eaumeracioa de las 
operaeíones hechas para adquirir boques i csfiones, se ^a a 
haeer muí , sencilla i para alcanzar este objeto de siuiplicidad, 
fuimos de propósito minuciosos hasta el cansancio en las re- 
laciones comprendidas en aquellos capitules. Por esto nos 
bastará recordar ahora que todas esas prolijas precauciones i 
ese lujo de documentos, de que entonces dimos estensa cuenta, 
fueron estrictamente copiados en cada caso posterior. (1) 

Hemos ya referido que hasta no saberse en Nueva York la 
captura del C<n>ad<mga^ el 1 .* de enere de 1866 no nos resolvi- 
mos en[consordo¡con el seüor|Asta;Buruagaa estralimitar las ins- 
trucdoTifs por el último recibidas sobre compra de buques, í 
hemos dicho también qjie después de esa noticia la única nego- 
ciación que nos resolvimos a emprender fué la del Meteoro, imcé 
buque que de alguna manera correspondia a esas instrucdones. 

Frustrada ésta, conoo $e ba visto, no había pues a donde 
volverla vista, i habríamos desesperado de todo intento para 
ayudar a nuestra patria, si la notoriedad misma que trajo sobre 
nosotros el escándalo de la detención de aquel i su proceso, no 
hubiese despertado el espíritu aventurero del pueblo yankee. 
Sacamos pues aquel fué el fruto de las ingratas persecuciones 
del gobierno americano, i en esta parte debo decir que si fní 
enviado solo en el carácter de ajitaaor de la América del Norte, 
ningún acto de mi désempeí^o fué jnas meritorio i e6qa2 que 
el de mis procesos, fianzas i arrestos, pues nada ajiió mas pro* 
fundamente la opinión de aquel pais que esos sucesos. Lo que 
loe navieros, fanricantes de caüones i especuladores de todo 
jénero habian rehusado pues ai Ájente confidencial sin dinero-^ 
se lo ofredan primero al orador dJe ios clubs i en seguida al reo 
de las cárceles de Mr. Seward. Solo después de mi cuasi-arresto 
del 6 de febrero comensaroo, ea efecto, a presentárseme loa 
recursos que ambos en vano habíamos solicitado de puerta en 
puerta, de bahía en bahía, desde Boston a Alejandría. Dos o 
tres dias después de nu proye^Uado arresto me ofrecieron i oa. 
efecto, los respetables eomerciantea de Nueva Lóndves^ Mr. 
Fescfc i Preatis, por conducto del capitán WtUsoq, la caftonera 

» 

it) Sn el AfiíéndB^ iieftrá P.)» Í9«de daremos eabida a to<los los ctoeu- 
naentes retativo» a eatos necpieios^pari deeoatgar ei testo en loiKiaiUe 
deattttMuralarideZftPed^v^rse los ^tractOe de. mi eocrsapondcDoia 
ÍMkeral eoii el gobíenie de€me «otee la oampraáe huquee i eaftooeS' te 
cnanto aeaáa osmpra en particular eoesagraiBvnefi también tm Ki^ar 
por separado en el Apéndice. 



— 102 - 

Roncas [ini^s Seioia) i a mas tres baterías de oaúonesde a 100 z 
200 libra?, sistema Tarrot (1), todo por el precio de 210,000 
pesos pagaderos en Chile con letras sobre Londres, a la llegada 
del buque a nuestras costas. 

Bajo la fé del capitán WiUson i después de haber ido éste a 
inspeccionarlo, dándome por escrito un informe satisfactorio, 
cerré el trato haciéndolo todo bona fidé i sin ningún papel, 
atendidas las circunstancias. El capitán WiUson se ofreció tam- 
bién para inspeccionar personalmente todos los trabajos de re- 
paración que debería hacerse en aqneila nave, que habia estado 
siimerjida por uno o dos afios en el fondo del ma?; circunstan-. 
cía que se me aseguraba ara en estremo favorable a la soli- 
dez de sus maderas, como se habia observado en eL casco, del 
Apurímac en el Callao 

Dos meses tardaron aquellas reparaciones; trabajó en ellas 
con tesón incansablOyel capitán WiUson, i según consta de su 
correspondencia, - sus dueños gastaron mas de 40,000 pesos 
en dejarlo espléndida (son sus palabras) i mejor que la 
Vencedera, e! mas sobresaliente buque menor que los espafioles 
trajeron a las aguas del Pacifico. (2) 

(1) En el Apéndice publicamos todos los dartos relativos a las negocia- 
ciones de cañones de que no se da cuenta en el documento anterior. 

(i) Por abreviar publicamos en el apéndice {letra R) la correspondan- 
.c|a del capitán WiUson en la p irte que se refieren a este buque i tam- 
bién los documentos oficiales i Jos particulares que nos ha suministrado 
a última hora, por pedido nuestro el comandante de este buque. Igual 
solicitud establecimos respecto de todos los demás comanda^ tes de los 
buques venidos de Estados Unidos, según la carta que vamos a copiar 
en seguida i cuya respuesta respectiva insertaremos oportunamente en 
cada CB\ 

A los señores comandantes de los vapores nacionales J^ubU, Concejh 
cion^ Arauco i Ancud. 

Santiago, agosto 19 de iS67. 
Mi apreciado señor: 

Habiendo llegado en la obra que publico con el titulo de Diei meses de 
misión a Estados Unidos, a la parte en que trato del buque. . . antes . . . 
que usted manda, me hallo en el caso de rogar a ustea, en interés del 
buen sarvicio público i de la verdad bistárica, se sirva decTme con en- 
tera lealtad i franquesa, i sm consideración alguna de personas, cual es 
la opinión que usted abriga sobre el' buque de sü mimdo, cuales sus 
condicioiiés/aus^ventajafs mas notables, sus defectos mas serios, modo 
de obylarlDSt servicios, que hay^n prestií.do hasta aqui, refacciones que^ 
selles mui herho; rapidefe de su marcha, tonsunríór oe' carbono 'í^tor. etc. 
par^rt^^, lo que estimaría a usted inflnUO lÉieraeomiañase iricorporados 
en sií contestación esitractos del diario del buque asi tomo ite dcktdocu- 
mientos que usted haya enviado' al «Departamento^ i en fin toda lo que 
usted considere que puede ilustrar el juicio de la opmion sobre el men- 
ción ndo buque. 



- 103 - 

La adquisición del Poneos ^staba basada ademas de todas las 
consideraciones anteriores, en dos condiciones que la justifica- 
ban completamente, atn en vista de las instrucciones a que 
entonces <^decfamos, porque, por una parte, era^ un buque 
verdaderamente de guerra i porque, en otro sentido, iba a servir 
al transporte d«l elemento que mas se necesitaba en Chile, deis- 
pues de los buques^ los cañones. 

Mas por esta misma época (principios de marzo) lascosas ane- 
ciaron en Chile. Los españoles levantaron el bloqueo i se dirijie- 
ron a vengar el agravio del Papudo en Abtao, donde aquel por su 
evidente cobardía (3) se hizo todavía mayor; i como el peligro 
acreciese dia por dia, hora por hora, el gobierno de Chile no 
cesaba de estimulara sus agentes en los empe&os por enviaile 
inmediatamente medios de defensa. Por esos mismos dias en 
efecto el sefior Covarrübias en carta particular que nos escribía 
con fecha 2 de marzo ^cuando la Numancia se habia dirijido a 
Ghiloé), después del rechazo de la Villa de Madrid i la Blanca 
el 7 de febrero, nos decis estas terminantes palabras.^ Lo 
que ahora NECBsrrAiros son buqxjss i CAfioms, cuesten lo qub 
CUESTEN. La gutrra actual va Umando en América las proporcio- 
nes que deberíamos esperar, puesto que ha de decidir desús desa- 
tinos, , 

Recibimos esta comunicación que en cierta manera revolu- 
cionaba nuestra posición oficial, desatándola de trabas, a prin- 
cipios da abril, i en el acto nos propusimos darle en lo posible 
cumplimiento costase h que costase, i a la verdad que harto caro 
nos ha costado. 

«Conformándonos a las instrucciones orijinales que tenia 

Me habría sido fácil dar a esta comunicación, asi como a la respuesta 
que me permito solicitar de usted, un (carácter oñciaU solicitando esos 
documentos por medio del ministerio de marina, pero he creido mas 
conveniente al objeto que me propongo, el hacerlo directamente a fin 
de qu« I9 política militante no Sitre a figurar para nada en un negocio, 
que hasta aguí ha sido casi esclusivamente de su dominio. 

Creo de mi deber jBl manifestar lealmeate a usted que me propongo 
insertar integra la respuesta que usted se sirva darme en la obra meo- 
eionada, pues tal es el objeto con que la pido a usted etc. 

Con este motivo saluda a usted etc. 

B. Vicoi^ MiexBMA. 

(3) Bs preciso haber visto loque sellama el Gamitde Abtao para com- 
prender la insiffne cobardía délos españoles en aquel encuentro. Con- 
Cempbindo aquellas aguas se nos ocurria qtie los espafloles habían mani- 
festado valor entre nosotros solo para dos crímenes; el suicidio i el in- 
'Cendiü, 



•I Boftor Asta-Burufiga decíamos oPcialmenie al gobierno de 
Chile coD fecha 10 de aquel mes^ Bo\oe\ Meteoro correspondía 
a ellas, i por esto no era posible comprar otro jént'ro de buques, 
Perootm /o qw US. nos dice úllimameníe^ no debemos ser tan exijentes 
i estamos dispuestos a enviar todo buque que sin ser de prime^ 
ra ealidady pueda sin embargo ser útil en la guerra o en época 
depaz.ii^ 

rero aun en tan angustiosa ütuacion ¿dónde estaban los bu- 
ques de guerra i los catones que los chilenos querían les enviá- 
semos a trueque de su egoismo i de sus alcancías? 

Ya hemos contado en o o menos de tres capítulos» como era 
imposibk, abiolutamente imvosible adquirir buques en Estados 
Unidos 1,0 porque no los nabia i 2.^ porque no había dinero 
eon que comprarlos, caso de encontrarse.— «Crea US. decía* 
mos al seíior Covarrúbías, contestando a sus últimos premiosos 
encargoscon fecha de 20 de abril, crea US. que es algo de inila* 
groso sacar recursos de este país sin contar mas que con lo que 
aquí se llama simpatía,)» i en otra carta en que nos era dable 
^sar esta espansion esclamábamos: «Qué idea la de nuestros 

Sobiernol Mandar comprar elementos de guerra i no mandar 
mero para las comprasl Manda tú a la plaza a tu cocinera ein 
darle el con qué i verás qué te trae en la canasta». • • (1 ) 

Pero por si no se nos ha creído a nosotros, bajo la fé de 
nuestra palabra, de nuestras revelaciones, de nuestros sacrí- 
fioios, escúchese al mismo encargado directamente por el señor 
Asta-Buruaga i por mí de dar cumplimiento a las órdenes del 
gobierno. 

Los siguientes estractos de la correspondencia del capitán 
Willson, eácritos todos en los sitios mismos en que se ejercita- 
ban los esfuerzos i tenían lugar los desengaños, acaso lo- 
gren persuadir a \q^ incrédulos i a los ilusoSi que se imajinan 
que sacar un buque de guerra a crusar en los mares es como ir 
ik la Pi^mpa «9 lof días de setiembre a lucir un potro dis 
brazos. 

¿Oftien, eiarss 83 d$ 1866. 

«Ha ütido en Myttic (pequeño puerto de Gonnecticut) i he 

■' *- 

It),Cfirta a don MarcUil Martina?!, Nueva 'York', junio 10 de 1866^-^ 
El sefior Asta-Buruanai por esos mismos dias me de^ia: "Si créQráQ é^ 
Chile que no bal mas que enviar ajea tes para liacer prodijiosi» 



- 105 - 

visto un hermoso buque de ochocientas toneladas, Pero sus due* 
fios no quieren hablar siquiera del negocio sino con dinero de cún-- 
todo. Asi es que nada podemos hacer. 

Nueva Londres^ mayo 25 (¿e 1866. 

«He estado en Mistic» en Noant i be recorrido los puertos 
principales basta Boston sin encontrar un solo buque que^ aun 
contando nosotros con dinero^ pudiera prestamos algún servieio i 
creo inoficioso permanecer por mas tiempo en este punto.y^ 

Boston, abril 1."" de 1866. 

cMa&ana voí a ver otro beque i daré cuenta a üd. del resul- 
tadoi. Mñ siento desalentado porque creo que nada podremos haeer 
dn tener dinero en mano.n 

Boston, la misma fedha 

cPasé otra vez a Mystic, después que estuve con Ud. i pro- 
curó e hice lo posible para atraer a los propietarios de buques 
de ese lugar a algún arreglo conmigo, pero se resisten a correr 
el mfíior riesgo i no quieren vender sino dinero de contado^n 

Nueva Londres, abril 4 de 1866 

«Aunque tuviéramos dinero, fia podríamos comprar buques 
aquí porque no los hai en etlos puertos. He estado a visitar algu- 
nos pero na podrían servir sino de cañoneras o para cruceros 
contra naves mercantes. Sin embargo, áuoque deseo volved 
pronto, a Cbile» ai presentándoae alguna buena ocasión i se ne- 
eesitasea siempre mis senrícios, debo decir a Ud. que nunea lo 
diaadoMré.ii 

Botton, abril tO ob i8M. 

« - - .. • 

«El desenlace de esta espectativa (ta de un naviero de Bos* 
lo») me ba desalentado mucno porque tenia espetwzas de po- 
der bacer algo con esa persona que me habia manifestado bue- 
na voluntad i poiqne después ae liaber buscado buques i pro- 



— 106 — 

curado inclinar a loe armadores a que aceptaran las únicas con-' 
diciones qu^ podemos ofrecer, sin éxito alguno, me he conven* 
^do de que solo teniendo dinero o lomando alguna parte de riesgo 
sobre nosotros podremos conseguir algo^ pues de otra manera nadifi 
correrá ningún peligro por nosotros. • 

«Cada vez me encuentro mas deseoso de poder hacer algo 
por nuestro pequeúo pais, pero a la verdad que no descubro 
medio alguno de conseguirlo. Hai aquí unos pocos buques que 
podríamos ohlener con dinero de contado i que prestarían un buen 
servicio a nuestra causa, pero cuya recomendación es para mi 
aventurada. Hai muchos viejos^ mui usados^ barquickuehs inútiles 
que podrían fácilmente adquirírse i cuyos dueüos me persiguen 
constantemente para que los recomiende por 100,000 pesos 
cuando no valen 25,000. Solo de esta manera se me presentan 
negocios entre la diabólica jenie del Este, i le aseguro que estoi 
sumamente cansado porque no encuentro hasta aquí uno solo 
que sea perfectam'^nte honrado. 

N^ueva Londres^ mayo il de 1867. 

«Necesito volverme a Chile el 20 del corríente; estoí cansado 
de los Estados Unidos i nada conseguiria con permanecer por nuss 
tiempo aqui. Necesito sostener a mi familia i lo que Ud. me pa- 
ga apenas basta para mis gastos particulares^ sin que pueda es- 
perar de Ud. algún aumento de sueldo a -que no accedería su 
gobierno. Ademas, puedo hacer en pocos dias lo que Ud. podría 
exijir de mí si me quedara por mas tiempo.» 

Baitimore^ mayo H de 1866. 

«Vi el vapor Visen {1) en Willmington i me bastaron solo 
cinco minutos para convencerme de gue la persona que hizo el 
ofrecimiento de tal buque por la suma que Ud, me indicó no merece 
bajo ningún concepto la opinión de honrado i de que Ud, haría bien 
en darle con laspuertM en la cara. Es un buque miserable de 
ruedcu, débil^ indecente^ demasiado bajo^sobre fH agua e inca- 
paz de soportar un solo canon. — Estoi seguro que la mayor par* 
te délos que nos proponen buques en venta lojí simples tadronest 

(1) El mismo que hemos dicho mandó mas tarde a Méjico eijeneral 
SCürm 



— 107 — 

(1) sia ainguo principió decente, i la repetición de estos suce-< 
sos me inclina a crear que no hai en Nueva York sino mui po- 
cos hombres de bien. 

«Puedo asegurar a Ud., señor Yicufia Mackenna, que mis in- 
formes son honrados i sin ninguna consideración de provecho 
Eersonal. Toda mi ambición se reduce a adquirir para el go- 
ierno de Chile buques de algún valor i si no se encuentran 
de esa condición prefiero no recomendar ninguno. )i 

I por último resumiendo nosotros i el mismo Willson este 
cúmulo de trabajos infructuosos i de maldades en proyecto, 
decía yo en uno de mis despachos (2) al gobierno de Chile lo 
que sigue. 

«Incluyo a US. una relación que me ha pasado el capitán 
Willson sobre los esfuerzos que hemos hecho para procurarnos 
buques durante cuatro meses. De él resulta que Willson no ha 
inspeccionado menos de ciento i cinco vepores en diez o doce puer- 
tos diferentes i lo único que ha encontrado aceptable son los do6 
vaporirs que mandamos (el Poneos i el Isabella) i los mas supe- 
riores, el Meteoro^ cuya historia US. conoce, i el Ne-Shaw^Nock 
por el que piden 360,000 ps. papel en este puerto i nos lo ven- 
derían por 400,000 ps. en Chile si tuviésemos 100,000 para dar- 
los como adelanto aquí. Ruego a US. haga traducir el informe del 
capitán Willson i se imponga del enorme trabajo i actividad que 
se ha tenido i los pocos frutos alcanzados, apesar de las exajera- 
das ilusiooes en que todos'vivímos en Chile respecto de este 
pais. Debe US. descansar completamente en la lealtad de ese 
mforme porque cada dia estoi mas satisfecho de la honradez, 
patriotismo i desinterés del capitán Willson, honradez que ha 
sido puesta a prueba casi en cada trato que.se nos ha insinuado 
pues aquí nada hai mas corriente que ofrecer un fuerte cohecho 
a todo hombre cuyos servicios profesionales se necesiten en un 
negocio.» 

(1) I a propósito de esta negociación,^ debo decir aquí que me fué pro- 
puesta por un Juez de fa^ cortes federales de Estados unidos, como in- 
termediario de un opulento naviero. Con motivo de estos mismos de- 
sengaños haciamcs af señor Covarrúbias (mayo 20) las esplicacioncs si- 
guientes, que confirman cuanto Wiil{;on me tenia dicho. 

«Aquí no hai sino dos clases de buques: los de las grandes líneas traS; 
atlán ticos, i éstos por nada los venden » i los de las costas, de los que hai 
m llares, pero ninguuo sirve para nuestros fines. Siempre tienen algún 
defttctoi esp^iálmeate en sus calderos. EscríJbi a US. nace un ii^es aue 
un solo naviero respetable me habia ofrecido cinco buques exeUntes, Los^ 
vio todos Willson en diferentes puertos i resultaron indeceníesi^sá 
es en nóvenla de cada eiem» > -> ■ - ' i \ 

(%) Despacho del 30 de abril de tsee. 



- lOt - 

Ahora se comprenderá 6i aoojimoso no coa un veidadero i«« 
gcci JQ el ofrecimient;^ que se noe hizo por #808 días (a mediados 
de abril) de un buque que aunque era de fierro i de ruedas, ae 
habia distinguido durante la guerra por au eatraordinaria rápi- 
das, pues había sido uno de loa maa famoaoa corredores de blo* 
queo {blockade^runners). 

Sé hicieron en conseGnencía todos los trabajos previos de 
inspección^ eiámen de peritos, consultas recíprocas i por último 
quedó concluida la compra del JiabtUa por la suma de 85,000 
pesos puesto en Chile de cuenta i riesgo de los duefios, bien 
que éstos lo hahrian vendido por 45,000 pesos oro, esto es, alg^ 
mas del importe de su tasaci<m actual aun deducidos los gastos da 
reparación que ha exijido (prineipalmente a consecuencia de un 
accidente que sufrió en su quilla en Montevideo) i que subió a 
la suma de .16,955 ps. 69 cts. (1) 

• (1) Sobre estas mismas dificultades para la adquisición de buques i efr* 

Íiecialmente en el sentido de la politica, hé aaui algunos notables es- 
rdctos de la correspondencia oficial del señor Asta-Buruaga con el ge- 
^ieriM> de Gbile. 

Wa$hín$Umi emero 31 de 1866. 

«Bi seftor Vicuila, que se halla aquf por alfmnos días, dará a US. detalles 
de sus operaciones, que ejecuta i practica con todo el celo i patriotismo 
que tanto le horran, i si nada mas efectivo se realiza es per los incon- 
venientes que opone \^ política que adopta hoi este gobierno^ en consecuen- 
cia de su actitud asumida por !a cuestión que sostiene con el gobierno in- 
gles con motive del armamento de corsarios rebeldes. n 

Auera York, febrero 28 de 1866. 

tGoneaa neutralidad se ha embarazado, la adquisición de buques i 
puéstose embargo a uno que se supuso nuestro, cuando ya había yo lo- 
grado conseguir que me aceptasen libranzas sobro Chile. Ahora se hace 

Qn>OSIBI.S SIN EL CONSENTIMIENTO DE ESTE GOBIERNO, COMPRAR BUQUES A.QKI, 

i según antes he representado a US\ tal consentimiento no lo dará, por- 
que hoi mas que nunca desea mostrar a la Inglaterra que se |)u^en 
hacer observar las leyes de neutralidad negativa en este paifii así come 
pudieron observarse en aquel, e impedir que los corsarios confedéranos 
saliesen a destruir el comercio norte americano. En esta posición está 
aferrado el señor Seward, i miéotrüs esa cuestión no se resuelva, será 
inptisitorial fa vijifanc:a de este gobierno para que no se saquen de Qs- 
tos puertos buques ni armamenUns.» 

WaMn9$on mano iO 4o IMfi' 

«Por esto se ha detenido el vapor Meteoro sin prueba» evíéentes de qve 
9e destkiaba a eorsmriochilenOf i se aetisa al sefior Vicuña 1 al eónsql «q- 
gersde tentativa a violar la neutralidad. Esta aetitud del ffobleme m^e 
fmpií^e pr^ourarmo en esiepais buques i otros olemeníos como'aeseo, perffue 
me apercibo que por un simple prohsto 90 soseitará un confiisto óie seria 
4e ma) efecto para Chile i nuestra causa, i porque «etualnieote ne ecff- 
$m éP09 mmimaies^ cuya adquiftieien pudiera contribuir IñdispeBSAme- 
mente a sacarnos triunfantes en I1 presente lucha. Creo que fai énsfÉien- 
da en adquirir aquí esos elementos atada ooata i a def^echo de la Ofio- 



— 109 - 

«láe asdgafa el capitán WíUbod, escribía yo al gobierno el 
^0 de abril con relación al habeUa^ que solo la maquinaría de 
este buque costó 1 40,000 pesos en ¿Msoda i que está en per^ 
fecto estado, por manera que si o/ cabo de algún tiempo ha de 
necesitar que se le muden calderos, quedará como nuero i útil 
muchos afiob.» (1) 

I téngase presente que al hacer la compra de este jénero de 

buques no nos dejábamos arrebatar solo por el ardiente deseo 

de servir a Chile en la empresa de su guerra, pues meditaba - 

* mos aun a la par ea las ventajas que podia sacar el país de 

S aellas naves una v&z desarmados i reoucidos al pié de paz* 
i se adquieren estos buques (decíamos al gobierno el 20 le 
abril hablando del Isabella i otros vapores de ñerrof puede elgo*^ 
Memo de$tinarU a «ses de paz ma$ tarde i podría tal vez vender loe 
a particulares por el mismo precio que aquí kan costado. US. en 
carta particular me dice: Mandemos cañones i buques, cuesten 
le que ^cuesten i^ i ese es el deseo que yo trato de llenar 
oon todas mis fuerzas. Si mas no se consigue es porque 
mas no es posible hacer ni a la voluntad, ni a la abnegación ni 
al sacrificio. Ademas, estos boques si van serán por precios 
equitativos, pues no podría resignarme a pasar por la espióla- 
cion infcua que aquí se trata de imponernos.» 

No fué menos vivo nuestro interés por la negociación de 
Ne-Shaw'Nok^ que coincidid coa la noticia del bombardeo de 
Yalparaiso: i no se eche en olvido por aquellos que creen que el 

sicloD de este gobierno, a mat de que no existen de la calidai i coneUcio- 
ne$ propiamente aiecvaiaf a la necesidad que se siente.» 

Nueva York, abril 10 áe 1860. 

«Aquí, aunque tropezamos con muchos inconvenienteSi no dejamos de 
tentar todos los cammos por donde procuramos elementos como US. los 

Side. Comprendemos que la guerra no terminará sino por la füi^rza de 
18 armas, i en esa idea trabajamos quizas Con alguna esperanza, solo 
Sue no se pueden acelerar los resultados como Jas exijencias lo deman- 
an. El señor Vicuña dará a US. algunos detalles.» 

Washin^on, abril 20 de 1866. 

«Mientras tanto, por acá nos empeñamos, en cuanto es posible, por 
efectuar algunas operaciones que sirvan al buen éxito de nuestra causa. 
De esta especie son la compra de un vapor i la remesa de cdñones, en 
otro buque. £1 vapor aunque de fierro i de ruedas, puede ser de mucha 
asistencia en compañía de otros: es de buen andar i será llevado baio la 
le^ponsabilidad de los 'vendedores. Los oaflofies son de grueso calibre i 
serán tnui útiles cuando lleguen all& como lo esperamos.» , 

(1) Bn el Apéndice letra S se encontrarán todos los detalles apetecibles 
sobre este buque desde que se compró en Baltnnore ha«ta el ola en que 
su comandante me anunció su actual es!;ado. 



- lio — 

éxito es la ánica lójica da la moral humana que la adqnisícioii 
de ese buque no me fué insinuada, dí ofrecida, ni menos ttn- 
puesta, sino que yo la solicité con lodo mi ahinco, la perseguí du- 
rante dos meses rog%^, insistí i padecí ansiedades sin cuento has- 
ta que supe, que burlando los guarda costas apostados en la 
embocadura del Delaware, habia salido de su ancladero en 
Filadelfia al ancho mar, Ubre del triste destino que se habia re- 
servado al Meteoro. * 

Mo queremos en esta parte ser prolijos pero en el correspon- 
diente lugar del Apéndice (i) se encontrará cuanto dato sea pre- 
ciso para formarse juicio cabal sobre este buque de la república 
desde que se inició su compra hasta el dia que corre. Por 
ahora nos ftastará reproducir un pasaje de nuestra correspon- 
dencia oficial en que decíamos al seüor Covarnibias el 20 de 
marzo las siguientes palabras. 

«El capitán Wilison afirma que en una semana puede con- 
vertirse el Ne-Shaw-Nock en una fragata tan poderosa como la 
Resolución con 20 cañones de grueso catíbre en sus dos puentes 
principalesi^ (2). 

' I no se crea que por haber cesado en nuestras funciones de 
ájente confidencial i por- haber adquirido para Chile los únicos 
cuatro buques que en seis meses se habian presentado, descan- 
sase yo un instante en promover el armamento de nuestra pa- 
tria. Habia llegado por aquellos dias de Francia (a principios 
de mayo] el ministro peruano don Federico Barreda^ después 
de haber dejado en el mar con increible esfuerzo de perseve - 
rancia i atrevimiento los dos blindados peruanos, i su presen- 
cia nos servia como dé nuevo estimulo, ya que de otra 
parte no venia. No es este un lugar a propósito para 

(!) Letra T.— En este documento pourá consultarse ei informe pericial 
del capitán Wilison, la carta que escribí al ministro de la guerra i al'se- 
fior Amunátegui sobre la polémica que se suscitó con motivo de la llega- 
da a Chile de aquel buque i otros documentos importantes. 

P) Por motivos análogos a los del Pone as ^ esto es, por el mérito del bu- 
que en si mismo, sin relación a su precio, i por el incentivo de una bate- 
ría de cuatro cañones rayados que trajo a su bordo, compramos por esta 
misma époi a en Boston til vapor Cherokee, que fué a su llegada el favori- 
to de nuestros marinos, declinó mas tarríe en su buena fama i ahora ha 
vuelto a recuperarla de una manera permanente, según se podrá ver en 
los documentos relativos a esta neíjociacion que publicamos en el apén- 
dice letra Ü i especialmente en la carta de su joven comandante, el capi- 
tán López. Bajo la letra V publicamos también una reseña mas compren- 
siva de las adquisiciones navales hechas en Estados Unidos (buques i ca- 
fiones) i la que consta de una suscinta memoria que escribimos en agosto 
4e 1866 a petición del señor ministro de marina. 



- lU - 

tomar cartas en la ardiente polémica que sobre la con- 
ducta de este funcionario se ba suscitado en su patria. Pero 
ateniéndome a lo que yo observé, puedo decir con la franqueza 
del hombre honrado i del caballero que mejor servidor que el 
se&or Barreda no ha tenido el Perú en el estranjerb. Supríma- 
se en efecto la misión de aquel diplomático en Europa i Esta- 
dos Unidos, i búsquese en seguida la escuadra del Perü^ la 
escuadra de las repúblicas aliadas. Bien pueden oponerse los 
millones gastados a esos hechos; pero parece que en el Rimac 
como en el Mapocho hai también marinos mediterráneos que 
creen que los buques de guerra se compran en arguenas como 
las manzanas i los camotes. ... 

Bien pues, llegado el señor Barrada, identificada su niision 
con la del seüor Asta-Buruaga, a virtud de la alianza, i termina- 
da ya la mia por la nota que hemos dado antes a luz, se 
acordó por ambos, el dejarme aquella misma representación 
especial que se me prohibia desde Chile (1^; i en consecuencia, 
a fines de mayo, pude someter a la consideración de aquellos 
diplomáticos una negociación que habia perseguido paulatina- 
mente <lesde mi llegada a Estados Unidos i qué en esa éposa 
habia llegado a su madurez. 

Me refiero a la compra de la friíg^ta Idahd, propiedad de uno 
de los señores Forbes, accionista del Meteoro, cuyo buque aquel 
amable i obsequioso caballero me habia llevado a visitar a los 
pocos dias de encontrarme en Nueva York. Como en el Apén- 
dice letra P se dan considerables detalles sobre este buque i los 
esfuerzos que se hizo para adquirirlo, vamos a limitarnos a re- 
producir aqui^a carta en que exijíamos a nuestros dos comiteri- 
tes por una pronta terminación del asunto, la que coincidió 
con la noticia del glorioso djji dos de mayo (2). 

(1) «Se ha convenido decíamos oficialmenie al sefior Covarrubias el 20 de 
marzo, que yo siga entendiéndome con todos los ajentes que se ocupan 
d» estos nepfocios (que son ocho o diez diferentes,) para dar unidad a los 
trabajos i por tenerlos yo iniciados. Sin embargo, por motivos que me son 
propios, desearía vivamente exonerarme, no de este trabajo que hago 

con gUStOjSinO de una BBSPONSABILmAD QüB nunca sabría APRBCIATjSK 

BNLA QüB EN REALIDAD VALB.» I por esto i otrospasajes podran verlos 
censores de Chile que la locura se parece mucho a IdLprevUion i aun al don 
de adivinar. 

m El señor Asta-Buruaga se manifestaba a la vez cauteloso i descon- 
fiado sobre que el Jdaho corriese Ja suerte del Meteoro. «Por aquí se su; 
surran estas ventas, me habia escrito hacia dos días, (el 19 de mayo) i 
vo creo que estamos en peligro de otro golpe como el pasado. Bs nece- 
sario d^ar dormir para asegurar mejor los planes.» Yo no pensaba asi, 



— 112 — 

SlftOA DON F1UMCI8GO S. AsTA-BimilAOA. 

Nuewt York, mayo^í de 1866. 
M¡ querido amigo: 

Hoi ha sido un dia de gloria al que solo la muerte del po- 
bre Galvez ha bocho sombra. Aquí ha causado una gran sensa- 
ción. La muchedumbre a las pbertas del Herald i el Evening 
Posl eran inmensas a las doce del dia. Los godos con la cara 
larga. ¡Viva el Perúl 

Amigo mio^ es preciso que nosotros no descansemos. Yo no 
Boi de opinión de parar el fuego un solo instante. Si nos des- 
cubren ¿qué importa? Me pondrán preso o me espulsarán , pero 
esto nada significa. El negocio áeiNe-Shaw-Noek s\gue acti- 
vamente i le incluyo las libranzas para que las firme i me las 
devuelva. En cuanto a los otros no creo que se consiga mas de 
uno, i es preciso seguir la negociación, porque si sucede algo 
al Ne-Shan-Nock ¿qué mandamos? Le acompaño una carta di- 
rijida a Ud i a Barreda sobre el Idaho. En mi concepto, amigo 
mió, debemos tener este buque de cual((uiera manera. Seria 
Cíisi un crimen que teniendo tan brillante oportunidad de hacer- 
nos de up buque de guerra completo lo rehusáramos. Que 
nuestros paisanos empeten la camisa, si es preciso, pero sál- 
vese el país. Si conseguimos este buque, yo me embarco en él 
con Wíllson i hacemos una barrida de godos desde la Habana 
a Cádiz i de aquí a Montevideo. Yo he dicho a F. i Ga. que pO' 
demos dar por concluido el negocio i todo lo que espero de Ud. 
es una carta autorizándome para cerrar el trato. Si no conse- 
guimos armas del gobierno, G. lo mandará a la Guaira i de 
abl emprenderemos r No deje pues Ud. de mandarme la carta 

nn embargo^ poj^e no tenía como nuestro digno Encargado de Ne:ifO- 
oíos ni soiíibíra de respeto al potentado Seward ni de temor a sus uka- 
sea imperiales. ^Aunque Mr. beward me ponga en mil cárceles, escribía, 
en efecto, por esos días a un amigo de Chile (Carta a don D. Santa Ma- 
ría, Nueva York, abril 10 de 1866), be de seguir quebrantando la neutra- 
Jktad por cuantos caminos me atumbre Dios, pues no sé por qué fio le> 
tengo miedo a estos yahkees. Talles será porque té que con 100 i)eso8 
rké salgo de la prisión mas vijilada en que me pongan; pero lo ciento 
if6 q«ie lio se me dan nn cuarto todos esoR pitocesos i sus farsas. Al eon- 
iférmi los CoMoooHio ti^uaosparasegniraBDropagaiMUi alay^ídai 
que esto vale por muchos loNetos í qi^ehes políticos.» 



- 118 — 

porque no debemos perder ni minutos. Este baque se llainaT& el 
Vengador o el Valparaisol 

Tan magDifíco ha sido el efecto producido aquí por la noti- 
cia del 2 de mayo, que M. H... m% ofreció hoi voluntariamen- 
te los 30,000 pesos que necesitamos i aun 50,000 pesos, mas o 
menos en los mismos términos que el empréstito anterior. Con 
esto salimos de apuros, i ya puedo ]¡)agar los 10,000 pesos oro 
que urjian. Lo demás déjelo Ud. a mi cuidado que aa arreglará 
a aíu satisfacción. 

£1 Vandervilt no' trajo una sola letra a Panamá. Por lo o'ue 
me escriben de esta ciudad parece que la Villa^ de Madrid^ fué 
puesta fuera de combate antes de disparar un tiro por haberle 
reventado una bala sus calderas. La Berenguela la sacó a 
remolque fuera de los fuegos i después a ella le abrieron el 
costado. La Blanca recibió una bomba que le mató 40 hom- 
bres. Según Rodgers decia en Panamá, la escuadra española ya 
no podria batirse i si ahora le caen encima los blindados, adiós 
España! 

Voi a dar los pocos datos en un suplemento. El viejo Ben- 
net estaba hoi mui entusiasmado i furioso con Seward. veremos 
lo que dice mafiaua. 

Déle mil felicitaciones al sefior Barreda, etc. 

Deüd. 

B. Vicuña. Máguniu. 



La resolución de los ministros de Chile i del Perú sobre 
aquel negocio no fué del todo satisfactoria para mi vehemencia, 
porque era un aplazamiento. — «En estas circunstancias, me es- 
cribía el seüor Asta-Buruaga en nombre propio i en el de su 
colega, el 21 de mayo, creo que conviene no hacer dilijencias 
por enviar mas buques al Pacifico, siio ver como hacer para 
poner alguno en las Antillas (1) Con el señor Barreda veremos 

{{) Por no recargar mas la secarelacíGm en que nos vemos compro « 
metidos, nos hemos abstenido de apuntar hasta aquí algunas considera- 
ciones sol)re la cuestión corsarios^ ademas de las que ya inciden fcalmen» 
te hemos hecho a propósito del famoso Átoeama^ que los chileno^ cre- 
yeron saldría a hacer destrozos por todos los mares del xinundo^sin mas 
que parecerse en el nombre ai mas famoso de los corsaríits moaernos. 



-. il4 ^ 



(¡lie plan es del caso adoptar i lo comoDicaré a Ud. Sobre el ba- 
que de que tó me habla (el Idaho) no haga, pues, nada, sin 
abandonarlo, sin embargo, basta nueva noticia de nuestra 
parte, s 
La negociación del lioho en que yo era solo intermediario 



Bl cor80,en verdad, fué uno de los grandes efectos de óptica con que se 
inició nuestra Ruerra de grandes mirajes. 

Habiendo puDücado los diarios las instrucciones dadas a los corsarios 
chilenos, se creyó esto bastante para ver todos los mares hirviendo en 
aguellos^ i lo único que resultó de esa publicidad fué una circular del Mi- 
nistro de Marina en España, declarando que se trataría como a piratas a 
los tripulantes de corsarios chilenos que no fuesen nacionales. 

Habiéndose Armado centenares de patentes de corso por el Presidente 
de la República, i espedidose hasta el reglamento de uniformes dé las 
tripulaciones, etc., aconteció que se vendieron aquellos papeles hasta en 
las pulperías de los puertos de Estados Unidos, al punto que el señor 
Asta-Buruaga dejó perderse en el correo de Washington un gran paque- 
te de ellos, por cuyo franqueo le exijian 80 pesos. 

Por último, habiéndose corrido una suscnpcion para armir el corsario 
iltocama, se embarcaron en él todos los que querían hacer el corso a la 
Comisión de Empréstito i a la de Subsidios establecidas en Santiago, i a 
la verdad este fué el único corso que dejó provecho, porque ocupados 
todos en tomar acciones en esa suscripción que no produjo en Santiago 
(oidí) ni cien pesos, no tuvieron tempo de acercarse a las mesas de aque* 
lias comisiones para depositar su ofrenda. .... 

La verdad, sin embiuvo^ en materia de corso desdo lainvenciou del 
vapor^ desde las cuatro decliiraciones del Congreso de Paris, i particu- 
larmente desde las depredaciones del' Alabama), i áél Shenandoah (que 
destruyeron junto con otros pocos ausiliares 283 buques i un valor de 
2b.516,000 pesos, i de esto 9.535,000 pesos solo por el Alabama^ el corso 
está muerto i solo puede hacerse revivir, no con paquetos de p itentes 
con la íirma en blanco, sino con montones de oro.---Se necesitan bu- 

2ues de primer orden como ^\ Alabama que costó mas de medio millón 
e pesos, i tuvo necesidad de la complaciente complícidail de la Inglate- 
rra, i esto uno o dos añfis después de comenzada la guaira. 

En el Apéndice (letra W) puede leerse algunas ampliaciones de estas 
ideas tomadas de mi correspondencia oñciai con el gobierno de Chile. 
Kespecto délos torpedos, que como el corso, es uno de los mas podero* 
sos recursos de las naciones inermes o débiles, puede decirse que corrió 
entre nosotros la misma suerto (|ue aquel. Ya hemos' referido el mal 
éxito de varias espedicíones anteriores. Sin embargo de esto, a mediados 
de febrero enviamos un injeniero llamado Fay, autor de una especie de 
torpedo depreeisiún^ cuyos espeñmentos llamaron mucho la atoncion en 
Estados Unidos. Mr. Fav tenia un aspecto venerable, pero no se hizo ca- 
so de su invento ni de la fé profunda que él manifestajba en su eficacia. 
— Bl señor Asta-Buruaga envió también de su cuenta al torpedista Me- 
rrian, autor de un bote submarino, pero volvió a Estados Unidos desen- 
cantado de la acoiida que se le hiciera en Chile. Decididamente la gue- 
rra naval dol Pacífico, a diferencia de los Estados Unidos, ha sido una 
ffuerra anti-torpedista. En el Apéndice (letra X) publicamos la relación 
oe un curioso ensayo del torpedo Pay i una proposición no menos <^u- 
riosa de tres injemeros de Tejas paro revelar el secreto de un torpedo 
marítimo i otro continental o de tierra-flrme (i éste al menos habria po* 
dido servir para ciertas jen tes) por la suma de Í50.0(X) pesos pagaderos 
•n tres porciones. 



I. 



*• 



— 115 — 

quedó aplazada desde aquel dia, pero poco mas adelante volvió 
a reaDuaarse cómpráDdose el buque para Chile en 700,000 pe-^ 
sos. — Deshizose después esta venta; mas como éstos son suce- 
sos posteriores a nuestro regreso a Chile, no entran ni bajo el 
ilommio ni bajo las intenciones del presente libio por su natu- 
raleza i nuestra desgracia eminentemente personal. 

Nos queda solo para cerrar este capitulo el mas estéi^il, pero 
el mas esencial de este libro de buques, el poner al fin de él 
para solaz de nuestros lectores, i a la manera de los hoteles a 
sus huéspedes a la posta .del festiñ, lo que es mas -sustancial 
para su estómago chileno» es decir, la cuental 

Hé aqui la i.uestra ppr todas las adquisiciones que hice en 
Estados Unidos tal cual las sometí al que por deber tenia que 
someterlas, es decir, al seüor Asta-Buruaga en nota datada des- 
de alta mar (1) (que esto de cuentas es bueno para el tedio de 
navegaciones), a saber: 

(1) Bn el apéndice letra Y publicamos inte£[ra esta nota escrita a bordo 
del vapor Aew York con íecba 23 de juniOi i que remitimos al señor 
Asta-tnirua^ desde Colon. 

También injertamos en ese mismo lugar notas del frobierno de Gbile 
después de mi llegada al pais^ de la que resultan los hechos financieros 
siguientes. 

1.^ Que el gobierno tuvo a bien exonerarme del pago de 1,339 pesos 
72 centavos en que me habia alcanzado en mis cuentas por sueldos, fue- 
ra de 400 pesos que nos prestó don Maximiano Errtounz en Nueva York 
para pagar parte de mi pasaje i el del señor Cueto, que venia a mi car- 
go,! fuera 200 ]>s.que me prestó el capitanWUlson para continuar mi viaje 
en Panamá; pero si incluyendo 600 pesos que con igual objeto me pres- 
tó don Marcial Martínez en Lima, de todo lo que resulta que mi regreso 
* de Estados Unidos lo hice poco menos que de limosna. 

2.^ Que el abono de los ocho dias anteriores a mi nombramiento de 
ájente confidencial con 4,000 pesos de sueldo i los ocho posteriores a mi 
llegada, que dispone la lei de ajentes diplomáticos, me lo hicieron en la 
tesorería de Santiago no conforme a mi sueldo de ájente (pues no fui di- 
plomático) sino simplemente cx)mo a secretario de la Cámara de Diputa- 
dos^ es ilecir, por la mitad menos i 

3.^ Que habiéndose pagado en Chile a mi apoderado tras meses de 
mi sueldo de secretario de la Cámara de Diputados» esto es 600 pesos, se 
declaró la incompatibilidad de éste con el sueldo de Árente Confidencial, 
razón porque la tesorería jeneral, me tuvo embargam durante un año 
(oidlo bien vosotros villanos propaladores de villanas mentirasi) la cuar- 
ta parte de ese sueldo, que se me descontó mes a mes hasta el 1. ^ de 
julio último. Yo apunto estos hechos no como una satisfacción perso- 
nal que no necesito, sino para que los necios que hablan solo porgue 
Dios les dio lengua^ comprendan como se manejan los asuntos de dine- 
ro en nuestra patria^ i es en honor de ésta i de sus funcionarios que los 
apuntamos. 

' No queremos volver a insistir mas sobre el antiguo e inagotable tema 
de la carencia de dinero. Tal insistencia asemejaria este libro al me- 
morial de un pordiosero. I sobre este particular nos bastará publicar en 
el Apéndice ( letra Z) do^ cartas en que también pedíamos casi de rodi- 
llas no solo el oro de Chile sino de nuestr \ aliada del Perú. 



V 



- 116 - 

I 

libs. eet. 

Bateria de cuatro cafiones llevada por «I bergan- 
lia Ralease 3,000 

Importe del vapor Poneos (deducidos 10,000 pe- 
sos oro pagados en Nueva York) 20,000 

Baterías de diez cafiones de 100 i 200 que llevó 
el mismo 20,000 

Importe del vapor IsabeUa . . . « 17,000 

Id. del id. Ne'NoM>'Shawk 75,000 

Id. del id. Cherokee . 15,444 

Id. batería ds seis cañones de a 30 que llevó 

el anterior 4,012 

Batería de diez cafiones de a 100, 200 i 300 qoe 
lleva ciipper Fanfiy Rockland con deducción de 
1 0,000 pesos oro recibidos en Nueva York . • . 35,000 

Id. de cuatro cafiones de a 30 que lleva la ante- 
rior con deducción de 2,000 pesos oro paga- 
dos en Nueva York 2,707 

Suma 192,163 

O sea a razón de 5 pesos por libra esterlina . .^ . ps. 960,815 

Haciendo pues un resumen mav comprensivo, resulta que el 
dinero empleado por nosotros en la adquisición de cuatro va- 
pores, 40 cafiones, un bote torpedo, el envió da 15 oficiales i 
mec&nicoe, los gastos de prensa, ausilios a Cuba, juicios soste- ^ 
nidos contra las autoridades de Nueva York, sueldos, etc. as- ' 
cienden a la cantidad de 1.065.490 en la forma siguiente: 

Gastos de Nueva York m adelantos por contiatas etc. en papel-» 
moneda según mis diversas cuentas . . . ps. ' 9^0,675 

Diez mil pesos oro pagado al sefior N. por ma- 
yor valor del vapor Poneos al cambio de 1 40 
porlOO ... 14,000 

Jirado contra el gobierno de Gbile en libras es- 
terlinas a razón de 5 pesos por libra 960«815 

Total ps. 1.065,490 



CAPITULO XXXI. 
■I 



Regocijo con que recibo la orden de regresar a Chile.— Carta del señor 
Govarrúbias sobre los motivos de ésta^—Cartas que escribo al mitoio 
señor Covarrúbias i al presidente de la república sobre las verdaderas 
causas de esa órden.'-Estado de la política americana antes de mi 
regreso.— Efectos sobre la opinión pública i la pronsa del bombardeo 
de Valparai60.~£l «honor de España» según la Voz de América i ame* 
nazas de muerte que se nos dirnen por nuestros oscritos.— ppinioii del 
almirante Farra^t sobre la conauctaT del comodoro Rogers i burlas que 
la prensa hace a éste^-El Congreso Americano rehusa tomar en conside 

' ración los documentos oñciales relatiTos al bombardeo de Valparai^O| 
] aldia siguiente aprueba por unanimidad un voto de congratulación al 
Czar de Rusia por naber escapado de un asesino.— Infructuoso envío de 
un correo de gabineti^ a Ghileí a virtud de los avisos tardios sobre el bom 
bandeo de Vaiparaiso de Mr. Seward .importancia de la última decía* 
ración de M. Rouher sobre el bombardeo de Valj^araiso.-^lgnominioso 
mensaje del presidente Johnson al Congreso pidiendo autonzacion, pa- 
ra tomar medidas coersitivas sobre el Ecuador por un cobro de diez 
mil pesos. '^'El Congreso americano pide los documentos relativos a 
la deuda de Venezuela con igual propósito.— La doctrina Monroe se» 

. gun el Federalista de Caracas .^Efecto de la noticia del dos de ma^ 
Ífo.-»Carta del jeneral Prado comunicando este hecho de armas.— La 
prensa se desencadena contra la pólitica de Mr. Seward en Sud Amé- 
rica-— Artículos del Herald i de la voí de América sobre este particular. 
—El TimeSj órgauo de Mr. Seward, protesta por la primera vez contra 
la barbarie de España.— Célebre nota de Mr. Seward declarando los 

Eríncipios de la política de Estados Unidos con respecto a las repú- 
licas hispano-americanas i en completo acuerdo con las revelaciones 
de este libro.— Juicio de Mr. Nelson sobre la política de Mr. Seward.— 
Curiosos documentos sobre esta misma política en la cuestión mejica- 
na.— Verdadera versión de la doctrina Monroe,— Convencimiento que 
logro infspirar sobre ella a los hombres de Estado* de Chile.— Carta de 
don Federico Errázuriz a este propósito.— Desenlace de mis ruidosos 
procesos.— Los f en ianos organizan rejimientosenlas ciudades princi- 
pales de Estados Unidos i marchan armados sobre el Canadá.— Se 
propone en el Congreso abolir las leyes de neutralidad en obsequio 
de Id república feniana— Humbugs con motivo de mi visita al jefe de 
ésta.— Manía de las abreviaturas de nombre en Estados Unidos.^-»Gar-A 
ta que escribo a mi abogado sobre la negativa de los tribunales par»^ 
seguirájuzgándome— Preparativos de viaje— Traspaso la propiedad de 
la To2 de América a los patriotas de Cuba.— Folleto que pubnco en in- 
gles sobre Chile.— Su vasta circulación i buenos resultados.— El comer- 
cio de Estados Unidos con Chile.— Regreso.-Nota confidencial al go- 
bierno de Chile sobre el estado político del Perú en junio de 1866.^ 
Artículos publicados en el Comercio de Lima sobre la afianza con CMle. 
— Suscrícion para el monumento de Calvez levantada en Nueva Tork i 
nota que cambio con este motivo con el gobierno del Perú.— Nota en 
oue doi por terminada mi misión.— Honrosa contestación del gobierno 
ce Ghile.-^uicios benévolos sobre mi persona.— Una promesa cum- 
plida.— Gonclasion. 



- 118 - 

Cerrado el libro mayor de las cuentas de mi misión i apunta- 
dos a su cargo todos mis sacrificios i el pago que a ellos die- 
ran en éste i en el otro lado de los mares, puesto oficialmen- 
te fin a aquella por un despacho de dos líneas, i llegado a Nue- 
va York como mi sucesor, mi digno i querido amigo Maximiano 
Errázuriz, solo me faltaba acomodar mis pobres maletas para 
emprender el regreso a la patria. (1) 

(i) Hemos publicado ya ianota de dos T>alat>ra8 en que el gobierno tu- 
vo a bien poner t4^rmino ami comisión; i si bien es cierto que el señor Co- 
varrúbias dulcificaba en una carta privada la terquedad de aquel despa- 
cho, no dobo díRiroular que su lectura me causó bastante estraftexa.— 
El señor Govarrúbtas alegaba en su caKa bonrosas razones para aquella 
med':da; pero yo, que no gusto de las posiciones dudosas, coloqué la cues- 
tión en el terreno de la austera verdad sin los velos dé la cortesía ni las 
escusas déla amistad i escribí al señor Covarrúbias i ai presidente de la 
república con fa?ha31 de mayo( Apéndice letra AA) dando a mi separación 
de aquel puesto su verdadero «dignificado, que no era otro que el obedeci- 
miento oficial ala presión constante de la vulgaridad presuntuosa de 
nuestro suelo donde en corrillos i en tertulias se juzgan i condenan los 
actos mas difíciles de valorizar desde la distancia. La carta del señor Cova- 
rrubias a que hemos ¿ludido estaba concebida en los términos siguientes: 

Santiago abril 17 de 1866. 
Estimado amigo. 

Conozco todo el patriotismo de que está Ud. aminado, i sé quees mui 
capaz de sacrificar su tranquilidad i su persona por servir a nuestro pais. 
Mil testimonios nos ha dado Üd. de todo esto; no siendo el menor el que 
hoi mismo estamos recibiendo. 

No obstante esto, hemos creído que debíamos poner fin a su misión: 
1 . o porque está ya, satisrecho, hasta donde era razonable esperarlo, el 
objeto de ella: 2. ^ porque llamada sobre Ud. la atención pública por una 
parte, i por otra la vijilancia de nuestros enemigos i la mala voluntad de 
ese gobierno, tendría Ud. que tropezar con mil embarazos para hacer al- 
go en beneficio del pais, i los resultados no podrán corresponder ni a los 
esfuerzos que Ud. baga, ni a los sacrificios que se iinponga.' fis ya Ud. 
una persona sospechosa sobre la cual velaran cien ojos, por mas que 
pretenda revestir su» actos de todo el misterio pokiblp. 

Me duele por otra parte que un ájente nuestro, aunque sin carácter 
ninffuno púolico ni diplomático, sea objeto de un tratamiento tan desco- 
medido i desatento como el que se ha empleado con Ud. i creo ^ue.está 
en la conveniencia personal de Ud. i en la dignidad i circunspección del 
gobierno el retirarle. 

Debo esta manifestación franca al amigo que aprecio, al patriota abne- 
gado i al ájente confidencial que ha servido a nuestro pais, como me 
complazco en reconocerlo, con todo el celo i buena voluntad de oue 
es capaz. 

Espero que Ud. la recibirá como una prueba de la sinceridad, déla 
franqueza i del aprecio mui verdadero con que d^seo corresponder a 
la noole amistad de Ud. 

Salu4o a Ud., etc. ' 

Alvaro CovAB&tBUS. 

• 'i 

Otro de los miembros del gabinete (el señor Errázuriz) se espresaba 
también en carta escrita por esos dias en los siguientes benévolos tér- 



^ - 119 _ 

En verdad mi mibion estaba concluida, i ya el tedio comenza- 
ba a invadir el alma empobrecida por los aesengaHos, arreba- 
tándole 8U8 últimos bríos, porque el desencanto venia de todas 
partes i dp ninguna el esiimulo, ni siquiera la justicia. 

Por otra parte, aquel pais ingiato i fascinador no tenia ya 
mas que ofrecernos sino nnevos eugaüos disfrazados con la 
pompa de falsas doctrinas o de una protección menguada que, 
¡gracias al cielo! nunca felicitamos. La politice de Washington 
mantenia so impeituibiible adhesión a la causa de nuestros 
enemigos, i a la veidad el diiector de aquella obraba en perfecta 
solidaridad^ con el representante autorizado de aquellos, como 
todos los hechos de esta narración lo comprueban, i como ellos 
mismos mas tarde lo confirmaron por declaraciones solemnes 
i oficiales. (Discurso de despedida del prf sidente Johnson al 
ministro Tassara) La noticia del osado crimen cometido en las 
aguas de Yaiparaiso a presencia de una flota poderosa del pais 
que se decia el amparador natural de las repúblicas del nuevo 
mundo i que abandon&ra para su eterna mengua el ancladeio 

minos,- raro i por lo tanto caro homenaje de tantas pruebas sobrelleva- 
das sin ninpnma queja, sin ningún murmullo:— oDos palabras antes de 
despedirme, para recomendar-al amigo la fortaleza i la constancia. La 
suerte te ha colocado para servir a nuestra patria en un terreno difícil 
i cubierto de escollos. La ardiente fé de tu corazón jamas ha decaído an- 
te ninguna clase de diñcuitades, i estui seguro que no has de desmayar 
en esta nueva cruzada. Eldesaliento jamas se apodera de las almas de 
aquellos que, como tú, han nacido para s ?r mártires de las eauras nobles 
i jomírosas.» 

Por lo demás, no necesito decir que el día' en que me vi en libertad de 
regresar a Ctiile fué uno de los mas felices de mi vida. Jamás me ha ens- 
tado vivir fuera de mi patria, i sien tres ocas ones he salido de ella, i 
surcado lejanos mares ha sido «rontra mi voluntad i mi corazón. Por esto 
habia aceptado mi misión solo como un sacrificio; por esto había mieri- 
do ponerle temprano pero honroso tin, regresando del Perú a bordo de 
la escuadra peruana, por esto desde mi llegada a Nueva York en todas 
mis cartas privadas al señor Covarrubias no habia cesado de suplicarle 
me llamase en la primer oportuniüad al seno de los mios í por esto,on fin, 
habia dado yo mismo pur terminada oñcialmonte mi misión, antes, mu- 
rho antes deque ello se me no ti ficai'aolicial mente también por el go- 
bierno de Chile. » 

Terminado mi último trabajo de prensa (el folleto sobre Chile de que 
luego he de hablar; decia en efecto al señor ministro de i-eiaciones este- 
rtores en mi despacho del 20 de abrdque^ «consideraba virtualraente ter- 
minada mi misión de propaganda» i en el subsiguiente vapor (abril 30) 
le decia testualmente estas palabras: «Concluyo maniftstando a US. que 
creo termmada la misión especial que OS. se dignó coniiarme hace siete 
meses.» 

En vista de este antecedente se comprenderá si era o no sincera mi 
impaciencia por dejar un pais e*i el que iiabia apurado las mas amargas 
heces del desengaño, i si recibí o nó como un don de! cielo el permiso pa- 
ra abandonarlo. 



— 120 - 

3ue ocupaba a fin de dejar mas espacio i holganza a los inoen- 
iarios, sacudió durante uno o dos días las fibras de la prensa 
de aquel pais (1] delante de la inmensa destrucción de merca- 

(t) En la Voz de AmMca dimos a luz los principales artículos sensado- 
nistas de la prensa americana con motivo del bombardeo de Valparaíso, 
nosotros reproducimos aquí solo nuestro propio juicio sobre el acto en si 
mismo, porque el haberlo hecho asi nos mereció cartas anónimas en que 
se nos amenazaba con la muerte si continuábamos infamando a la £s- 

Saña^ amenaza que naturalmenie desdeñé aunifue habitaba en una ciu- 
ad centro de crímenes i que sirve de refujio a malvados de todos los 
paises i especialment de España i de sus Antillas. 

«La España, ente tanto, aecíamos a propósito de su honor vengadora 
Valparaíso ( Koz de América del 11 de mayo), ab.ando su cabeza prbsti 
tuida del lodo i de la sangre en qne yace sumerjida, mancha vil de to- 
dos los vicios i de todas las verp^uenzas, i sacudiendo las ropas de su im- 
puro lecho, dirá al mundo por la boca de sus amos;— «El nonor de Es- 
paña está vengado! 
«El honor de Bspañal» 

«El honor de Kspaña!»— Quién lo conoce? quién, lo invoca? guien r^ 
clama ese jirón infame de una gloria ya estinguida que se llamo el «ho- 
nor d€ España?» Preguntadlo a la historia; preguntadlo a la política; 
preguntadlo al progreso; peguntadlo a la comunidad de las naciones 
civilizadas i sabréis que ese anacronismo ha pasado ya el periodo de 
la fábula i de la leyenda. 

«El honor de España!» No pagar las deudas de honra en los mercados 
del mundo para ser estampada ':on el sello de un eterno repudio: eso 
es «el honor de España!»— vender la patria al estranjero por oro i por 
manos de.sus reyes; i volver otra vez a llamar al estranjero para desha- 
cer con sanffre de otros (no la propia), el trato vil de sus amos i señores: 
eso es «el nonor de España!» Sentar en el trono una mujer i darla por 
marido un muñeco de antesala para elevar la violación del decálogo a 
la categoría de los delitos que ^O'/^an de réjia inmunidad, envolviendo 
el escándalo en púrpura i armiño: eso es « el honor de Espafla!» Ir a 
África a robar sereí humanos i venderlos después por el ministerio de 
lalei, amparando todavía un crimen horrendo que todos los pueblos del 
mundo, ron la escepcion de uno solo- (la España)- han condenadlo i 
abolido como maldito; ese es «el honor de España!» Entregar la suerte 
déla patria a los artiflcios de una monja impostora i hacer de sus orá- 
culos impuros las leyes que gobiernan al pueblo i ios escándalos que go- 
biernan a los cortesanos: «eso es el honor de España!»— Asesinar a una 
beldad poroue tejió la bandera símbolo de una idea, asesinar a una ma- 
dre porque llevó en su seno a un enemigo, matar por sistema a la mu- 
. jer por mano del verdugo: eso es «el honor de España!»— Hacer una 
campaña para ir a robar los cofres de un bei avaro i dividirse ilespues 
sus dominios en títulos propios, relumbrones mentidos de un falso he- 
roísmo, i recojer un sequm de oro por cada soldado que ha muerto en la 
intemperie o en la fuga: eso es «el honor de España!» Ir en consorcio 
mendigado de otras naciones a merodear en tierras que recordaban so- 
lo la piopia ruina, i ser espulsados de ella por los mismos que la Ue-va- 
ron como aliacl^ eso es «el honor de España! «-Comprar con oro aun 
miserable, adueñarse por la traición de otro suelo que también había si- 
do propio, i abandonarlo en seguida revolcados los estandartes en íango, 
comidos sus ejércitos insep ui tes por los puercos salvajes de los bosques, 
i huir recibif^do en la espalda la contumelia del látigo, del mismo que 
antes habia sido subdito i esclavo: eso es «el honor de España!»— Apem- 
darse a sí propios héroes i pa^^dines^ «vindicadores de la honra ultrajada 



— 121 — 

derlas que habia tenido lugar; pero el atentado bárbaro ¡ cobarde 
fué declarado un hjitimo hecho de armas (revelación de M.Rouher 
en la Asamblea üe Franciaj i aprobada la conducta del marino 
fanfarrón que habia dicho le bastarían diez minutos para echar 

de la patria i de la reina,» i rehusar el reto caballerezco do los débiles^ 
para medirse en noble palenque, teniendo por jueces sus propios amigos 
1 por espectadores a todos los pueblos cr stianos que habrían aplaudUo 
al vencedor^ i en lucrar de e&to, disculparse, devolver el guante arrojado 
ai rostro e ir a quemar i a matar rompiendo los fuegos homicidas al grito 
de vira la reina] como para poner sello a su infamia haciendo cómpli- 
ce d(4 crimen a una mujer, ya de sobra acusada: eso es «el honor de 
España.» • 

«Ser la última nación en la jeografia de la Europa^ pero la pr'mera 
en la de África; ser la última sociedad civilizada de la comunidad cris- 
tiana, escepto en los cuadros de la estadística criminal que eleva al a 
nobleza de primera clase a los ladrones i a los incendiarios i en los de la 
superticion que con(]ena a los presidias a los que leen los libros cantos 
sin notas españolas; serla última raza militaren el escalafón de la mili- 
tarizada Europa, al punto de necesitar tres veces en medio si^lo vi au- 
silio de bayonetas estran jeras para conservar la sombra de Ta propia 
vida; ser, en fin, la última de las potencias que tienen derecho a la do- 
liberacion i al coneeio de las congresos europeos, ant? los que el mismo 
brutal soldado que noi arrogante impera en ella, pidió humildemente 
ona declaración gue la elevara a nación de primer, orden, sin poderlo 
por esto conseguir: eso es «el honor de España f» 

Euviar una flota a tres mil leguas de distancia para encontrar una ciu- 
dad rica i brillante, asiento de tesDros reunidos por paciente trabajo, cu- 
nade valientes oue no viven de cómodo pillaje, i elejir para blanco de 
las balas una colina efi la que se habia acumulado las riquezas gue la ci- 
vilización enviaba como a un depósito sagrado para ser distribuidas des- 
paes en la mitad de un mundo» i hacer todo eso cuando a espaldas de las 
propias colinas de la patria, frente a los pueblos mismos de donde sus na^ 
ves hau desplegado sus velas de piratas, vese flotar al aire^ mismo de que 
viven sus valles i sus flores, el pendón de la estranjera conquista i ver 
eternamente apuntadas al suelo en que nacieron i en el que descansan 
en tumbas no vengadas sus mayores^ las bocas de los cañones que acu- 
san la cobardía i Ja impotencia de diez jeneraciones: eso es **el honor de 
España!,.— Ci¿)ra/^^r i Valpnraiso serán desde hoi las columnas de Hér- 
cules de la moderna España! El brazo vengador de la humanidad escribi- 
rá en ellas delante de su inflnita barbarie: nonpl^s ultra\ 

«Pero prosigamos! 

«No tener leyes; no tener ideas; no tener artes ni industrias; vivir con 
ks manos escuáhdas tendidas a los horizontes para recojer en el espacio 
las ráfagas de luz que vienen de otras zonas i disipan un instante el ló- 
brego sopor de la barbarie; pedirá sus vecinos sus cinceles, sus paletas, 
sus tipos, sus modas, sus teatros i su lengua misma, el alimento diario, 
en fín^ de la inteiijencia aclimatado por la asimilación constante, aunque 
difícil^ i la copia torpe i servil: eso es "el honor de España!« Tener el 
privilejio único de convertir en ruina todo lo que en el universo entero, 
sin eceptuar las selvas misma de la India, significa progreso, espansion 
de fuerzas, multiplicidad i riqueza, hasta él punto de hacer de los fe- 
rro-carriles una calamidad pública: eso es "el honor de Espaúa!., No te- 
ner bancos que den alas a la riqueza, pero fundar loterías reales para con- 
vertir la nación, desde el palaííio a la cabana, en un inmenso garito, eso 
«es el honor do España!» Ño tener escuelas para enseñar al hombre su 
misión sublimé, pero rentar en cada aldea una plasa de toros para en- 



— 122 - 

al fondo del ca»r la • capitana blindada de ios enemigos de 
Chile (!)• 

Ciet lo fué que' una voz, una sola voz se levauló en el Con- 

señarles la profesión de los bandidos: eso es «el honor de España!» Que- 
mar las bibliotecas de los conventos, derribar sus claustros^ obras de 
un arte milagroso pero estraño, degollar en sus dinteles a los custodios 
que hablan salvado esos tesoros, i convertir en ppsebres sus santas her- 
mitas, úmcos restos de su leyenda: desde la gruta de Govadonga a la 
abadía de Cárdena, donde yace confundido con los óerdos el Cío Gam- 
peador i su Jimena: eso es «el honor de España!» 

«Tener en lugar de imprenta la censura previa, que es la negación de 
toda verdad, de toda enseñanza, de todo progreso, la neijacion misma 
de la vitalidad de un pueblo; convocar con el titulo apropiado de «Cói^ 
tes del Reino» a todos los cortesanos del pais cebados en el presupuesto; 
darse por amos dos soldados corrompidos que se alternan en la supre- 
macía, haciendo servir en lugar de una idea o siquiera de una tradición, 
el taco de sus botas de enseña a los grupos de secuaces del éxito que 
suelen apellidarse partidos; mandar sobre un pueblo en que es preciso 
hacerse soldado por no ser mendigo; eso es «el honor de España!» 

«Hacar de la nacionalidad de la patria un enjambre de rivalidades luga- 
reñas en lenguas, en fueros, en costumbres; levantar como xinioy sím- 
bolo de unidad el lecho de unainfeliz mujer a quien acusan e infaman, 
besando por el suelo la orla de su vestid o^ mientras allá en remotas 
zonas se cuelga como trofeo el pabellón que diera sombra a la gloria de 
otros siglos; eso es «el honor de España! « I por último, para recuperar 
todo esto^ escribir en una tira de papel a un mozo cobarde i fementido 
que huye con sus buques, que ks salve de los riesgos del mar i del 
combate i que queme aquellas de las ciudades enemigas que ofrezcan 
menos riesgos al pacho del soldado i mas pábulo a la pólvora de sus 
cañones; eso es el «honor de España!» 

(1) La prensa en leneral condenó el bombardeo de Valparaíso pero 
mP8 bajo un punto ae vista mercantil que político i por esto la Cámara 
de Comercio de Nueva York yotó las gracias al jeneral Kilpatrick en vir- 
tud de los esfuerzos inútiles que éste había hecho por salvar las propie- 
dades americanas del incendio. ^ 

Mr. Seward aprobó la conducta del ministro americano en Chile i Mr. 
WeUes la del comodoro Bodgers, i en esta aprobación hubo unanimidad 
en la opinión de la prensa i del pais. Se dijo solo que el almirante Farra- 
gut se habia espri'sado fuertemente contra su colega, esclamando que 
«si él hubiese estado ese día en Valparaíso los españoles no habrían dis- 
«parado un solo cañonazo sino por encima de ku pendón, pues en aque- 
•lla misma bahía i como ffuaraa marina de la Essex, (echada a pique por 
los ingleses frente a la Cabrítería) habia aprendido en 1813 a ver como 
«respetan las levos de la neutralidad las naciones poderosas en el terri- 
«torio de las déoiles.» Tal al menos fué la versión que dio de aquel in- 
«cidente el Times de Nueva York. 

El Herald publicó también un artículo burlesco del famoso parte ofi- 
cial del comodoro Rodgers sobre el bombardeo de Valparaíso.— «Tío temía 
el comodoro, decía aquel periódico con fino sarcasmo, a la escuadra 
española, porque sus esperimeiitos ai blanco le daban la seguridad de 
que en no menos de 30 segundos, i en no mas de 30 miputos la echarla 
a pique.» Esta particularidad respecto al tiempo es muí graciosa— «el 
Monadnoek solo, completamente aesamparado, no dejaría sobre las aguas 
mas que los topes de los mástiles de la l^umancig^* 1 si esto era asi, ¿por 
qué no intervino el comodoro? Dice él que «una nación, testigo de un 
disturbio entre sus hermanos, no debe permanecer absolutamente im- 



— 12S — 

gré^ americano ^la del diputado Blaine) para pedir al dia st- 
guieDte de )á noticia del crimen (mayo 2) únicamente qae se 
trajeran a la sala los docomentv/S que existiesen en poder del 
gobierno i que pudiesen dar alguna luz para apreciar aquel de- 
lito; mas bastó otra voz (la del diputado Boutwell). para que 
aquella jeneroea iniciativa de una protesta puramente moial, 
fuese rechazada sin discusión, sin consulta siquiera. I téngase 
presente que en esa sesión habia 134 miembros presentes, i 
que la petición de Mr. Blaine no fué sostenida por un solo eco, 
i al contrario condenada por el silencio de todos. Al dia si- 

fuiente, (mayo 3] sin emnargo, el diputado Tadeo Stevess, de 
ensilvania, se levantó para pedir un voto de congratulación 
al Czar de Rusia* el amo de los verdugos de Polonia, que habia 
escapado el 16 de abril de la pistola de un asesino i aquellas 
124 voces republicanas se alzaron en coro unísono para tributar 
homenaje al soberano del brolher Empire. £1 crimen de Valpa- 
raiso quedó impune» quedó desconocido^ ^uedó consagrado. 
Pero en cambio se elijió el mas espléndido de los buques de la 
ünion, el monitor Mianlinomoh^ para llevar al moscovita los 
homenajes de la asamblea de la patria de Monroe (i). 

Íiasibleí sino intervenir con espíritu de sincera neutralidad, o con la 
uerza. si esn^yiesario, para mantener las operaciones de losDelijeran- 
tes, por lo menos, dentro de la lei, para la protección de las personas i 
propledadrs neutrales.» Si el cdmodoro Rodgers es una nación, i presu- 
mimos que él raciocinaba a la luz de este principio— su argumento es 
perfectamente sólido— ¿Por qué no lo llevó a cumplido efecto? El se con- 
tentó con argüir. Después de probar que él no debia consentir el bom- 
bardeo de Yalparaiso, se mantuvo impávido i tranquilo viendo sus casas 
destruidas i sud habitantes asesinados.» 

(i) La declarac'on hecha en el parlamento fnmces por el Ministro de 
Estallo del imperio, M. Rouher, ha venido a poner en trasparencia toda 
la miquidad de la conducta de Mr. Seward respecto de Chile. No conten- 
to en efecto aquiü singular hombre de Estado con no haber evitado la 
guerra, pudiendo (él solo en el mundo) hacerlo con un jesto, no contento 
con privarnos de todo recurso mientras los ofrecía al enemigo 1 los brin- 
daba a mano llena a los Fenianos, verdaderos perturbadores de las leyes 
que él invocaba contra nuestra causa, se», ne^ó después del crin en de val- 
paraíso a calificarlo en ningún sentido, haciéndose sordo a las exijencias 
mas apremiantes de nuestro gobierno. Llegó este último, cuerdamente 
en concepto nuestro, a poner como condición indispensable de la perma- 
nencia de nuestro encargado de negocios en Washington el que el go- 
bierno americano hiciese una declar^^cion esplicita i 'rondenatoría de 
aquel acto, pero d solapado diplomático mientras esquivaba la cuestión 
en el fondo i daba aun a entender que reprobaba el atentado, declaraba 
delante de la harto mas ienerosa actitud de la Francia, cque el bombar- 
deo de Yalparaiso era un necho lejftimo de guerra.» / 

En otra parte hemos demostrado que el anuncio lardfo que se dio a 
Dueatra legación de que aquel delito mternacional iba a consumarse, no 
importó mas que un comeaimiento de farsa^ que pudo costar a ^nuestro 



- 1Í4 - 

I cuando vibraya todavía en los corazones la cuerda de la 
dignidad humana herida por el salvaje cañoneo del 31 de 
marzo, presentábase ante aquella misma asamblea republica- 
na, que asi doblaba la frente delante de los principes i de loa 
autócratas, el siguiente mensaje que será de eterna yargüen* 
za para sus autores. 

QiAl Senado i Cámara de Ilepreseníantesii^^ 

Trasmito al Congreso copia de la correspondencia entre el 
secretario de Estado i el Encargado de Negocios interino de 
los Estados-Unidos en Guayaquil^ república del Ecuador, de 
la cual aparece que el gobierno de esa república ha faltado 
al pago ael primer dividendo de la decisión de los comisio- 
nados, conforme a la convenciou entre los Estados-Unidos i el 
Ecuador de 25 de noviembre de 1862, dividendo que debió 
enterarse el 17 defeb*'ero último. Deudas de esta naturale- 
za de un gobierno a otro se consideran con razón como de 
un carácter feculiarmenle sagrado^ i como en este caso no psH 
rece probable que tengan mejor suceso ulteriores medidas di- 
plomáticas, se somete a vuestra consideración el recurso de 
que se autoricen otros procedimientos^ en el evento de que llegaren 
a ser tWtspen&abJes.»— Washington, mayo 9 de 1866. 

(Firmado)— Andrés Johnson. 

1 cual era el monto de aquella deuda de un carácter sagrado 
que asi se reclamaba, afrentando ante el mundo a una repúbli- 
ca independiente i mandando a sus puertos un vapor de guerra 
(el Mohongo), compañero de los que habian presenciado impa- 
sibles el bombardeo de Yalparaiso? 

El monto de esa deuda sagrada íoidlo bien pueblos sud- 
americanos, vosotros que sois los eternos deudores de los 
fuertes!) era de 10,533 ps 28 cts., i el atraso de su pago no 
llegaba todavia a tres meses (desde el 17 de febrero, último) 
plazo mezquino, que concederia no una nadon en cuyas arcas 

• 

erario 20 o 30,000 ps., pues coi) ese motivo se despachó un correo de 
pabinete de Nueva York i se fletó en 20,000 ps. un vapor que debia salir 
de Panamá (dando ademas una garantía de 100,000 ps. por su valor) lo 
que felizmente no llegó a realizarse. Véase sobre este apunto el docu- 
meato del Apéndice letra B. B. 



— 126 — 

entian dos millonee diaríos» eino el mas empedernido usurero 
almas misero deudor. (1) 

TaTe, en vista de tanto escándalo» uno de aquellos (tfran* 
mes que en nuestra clásica tierra de la circunspección estólida 
dicense propios de loco^ i fué tomar un cheque por el valor 
reclamado íde aquellos mismos que aun quedaban del gran 
meeting de Monroe) i mandárselo en un sobre a mi encumbra- 
do caneciere, constituido ahora en alguacil de las «hermanas 
repúblicas de Sur* América.)» Pero como los señores Barreda i 
i Asta-Buruaga dieron la fianza de Chile i del Perú por aque- 
lla, quedó el negocio arreglado i Mr. Seward en paz con el 
Bcuador, ya que no con su dignidad. (2) 

(1) Por estos mismos dias el Congreso federal tomando ahora ]a ini- 
ciativa como alguacil de cobranzas por indemniciaciones de bando- 
leros yankeed o de mercaderes (que no siempre son cosas distintas en 
aquel país) aprobó una resolución pidiendo al gobierno que le remitiese 
todos los antecedentes relativos a reclamos de ciudadanos americanos 
contra Venezuela 

A propósito déla conducta de los Estados Unidos en la guerra del Pa- 
cifico i aun antes de que llegase a Caracas la noticia de aquella manifes- 
tación de simpatía del Congreso americano, el Federalista de aquella 
ciudad 66 espresaba en los términos simientes. 

•El istmo (fe Panamá qued'tba tranquilo^ aunque hostigado su gobier- 
no por las ex ijencias i desmanes del yankeesmo, que es la sombra ne^ra 
déla vida oficial i particular de aquel Estado La política de Washin- 
gton se caracteriza en Panamá por la insolencia i el atrevimiento mas 
insoportables. Últimamente han aado los yankees de Panamá, especial- 
mente su prensa^ en la fk)r de ayudar en todo sentido a los servidores 
de la escuadra española. 

•Siempre hemos pensado que Sud América no debe contar sino cou sus 
propias fuerzas: que en el caso üe necesitar simpatías i apoyo moral 
estranjero^ debe buscarlos en Inglaterra, pero jamas en la república yan- 
kee. Esos romanos modernos, nos desprecian profundamente, como fru- 
to de la ignorancia; i su raza senii selvática^ grosera, materialista i emi- 
nentemente i/t^era^a, jamas podrá simpatizar con la electricidad caba- 
lleresca, la imajinacion volcánica i el vuelo sentimental de la Sur Amé- 
rica.» 

(2) Dando cuenta de este incidente al señor Covarrúbias, le decíamos 
con fecha 31 de mayo lo que si^e: 

^Incluyo también a US. un ejemplar del ignominioso mensaje del pre- 
sidente Jhonson sobre el cobro hecho al Ecuador. Había traducido esa 
correspondencia verdaderamente infame i la iba a publicar en la Voz, 
de América j tratando la cuestión en la indignación que merece, pero el 
señor Asta-Buruaga me esbribi ó a última hora rogándome que suspen- 
diese esa pubhcacion, lo que he hecho muí apesar mío pues tanto es- 
carnio ya es intolerable, señor Ministro. 

«Me aseguraron al principio que el cobro era solo de 9400 pesos i yo 
escribí al señor Asta-Buruaga iniciándole la idea de pagarlo por cuenta 
del Ecuador. Acabo de recibir una carta de él en aue me dice que asi lo 
resolvió desde que tuvo noticia de este desagradahle suceso^ i que está 
de acuerdo con el señor Barreda. Envío otro ejemplar en ingles al señor 
Hurtado a Quito^ i le dofcuenta de lo que ha sucedido.» 



— 126 — 

En esta situación da las cosas llegó inespenidaairate oUa 
nolicia que volvió a empujar hacia nosotros eti son de aplauso 
las corrientes veleidosas de lo que se llama en Estados U oídos 
h timpatia pojHríar i que hemos visto consiste. en quemar pólvo- 
ra en las plaxuelas i palmetear las manos en los nieetiogs. Tales 
fueron las del glorioso rechazo de los espafiotes el 2 de mayo. 
1 como aquellas nuevas -venían revestidas del pr^»tijio del éiito, 
desencadenóse en contra de* la politica europea de Mr. Seward 
la prensa que le ern hostil i e^ecial mente el Herald (\), Ann el 

{{) He a:nji la entusiasta carta que el Dictador del Perú nos refería 
aquel glorioso suceso. ^ 

S. D. B. Vicuña Makenna. 

Lima, mayo 12 de 1866. 
Muí estimado amigo. 

Me ha sido grato recibir su estimable carta de 10 de abril último que 
contesto, participándole los últimos acontecimientos ocurridos en la 
(fierra con España, después del bárbaro atentado cometido en Valpara- 
íso de qué tiene Ud. conocimiento. 

Bl 25 del mes pasado se presentó la escuadra española en las aguas del 
Callao i el 27 paf«ó su nota al cuerpo diilomático, avisando que después 
de cuatro días comenzuria operaciones sobre el Callao i £us fortificacio- 
nes: al mismo tiempo declaro Méndez Nuñez establéenlo el bloqueo. 

El 1 del corriente ocuparon la bahia a las 12 i un cuarto, después rom- 
pieron los fuegos que fueron contestados i sostenidos durante cuatro 
ñoras i media^ dando por resultado que en los primeros 25 minutos 
fueron puestos fuera de combate dos fragatas i que a las cuatro i tres 
cuartos abandonasen cobardemente el campo, siendo perseguidos en 
' su retirada por nuestros fuegos. 

Después de ocho dias de constante trabajo de reparación, i cuando cre- 
íamos que intentarían un nuevo atague, han huido délas aguas del Perú 
previo aviso de que quedaba suspendido el bloqueo. Verdad es que los bu- 
ques españoles han sufrido graves daños, que han tenido mas de dos cien- 
tos muerdos i que llevan cuatro cientos i tantos heridos, lo Cual no los 
ponia en buena condición para recibir el ataque de nuestra escuadra 

Jiróxima a llegar) por que el Huáscar i la independencia, arribaron a Rio 
aneiro desde el 5 del pasado^ llevando por presa dos trasportes espa- 
ñoles. 

La mancha que pesaba sobre el Perú desde el! 4 de abril ha sido lava- 
da^ los daños causados en Valparaíso ban sida vengados i la dignidad de 
la alianza ha sido puesta en gran predicamento. Creo haber llenado mi mi- 
sión. 

Pero en ese día tan fausto hemos tenido (|ue lamentar la pérdida del 
Dr. Galvez, muerto con varios jefes distinguidos i otros individuos de 
tropa por un incidente casual. Una bomba que se deslizó en los mo- 
menUis de cardar una pieza de 300 libras, reventó» incendió cinco saque- 
tes de pólvora i produjo una esplosion de que fueron victimas todos los 
3 ue estuvieron en la torre blindada. «La Merced,» dejándonos inutiliza- 
os por entonces dos de nuestros mejores cañones. For lo demás, los da- 
ños recibidos en el Callao son tan insignificantes que estarán reparados 
con cuatro mil pesos. 

Complacido siempre de sus patrióticos sentimientos etc. 

Puado. 



— 127 - 

aTMso TVmes» órgano oficioso de Mr. Seward en la prensa, llegó 
a sentirse indignado i en un artículo titulado «Bombardeo del 
Callao— Barbai'íe española.,» publicado el 1.*^ de junio, se 
avansó hasta decir estas serias palabras que revelaban una gra- 
ve mudanza en sus sentímieutos de adhesioa a la Península. 
«Queda ahora por Terpe hasta qué puutj se con^eutirá que Es- 

Sana siga pisoteando las regias de la guerra civilizada i castigan- 
o a sus enemigos con ataques contra ceñiros comereiiües inde- 
fenso$. Puede que no esté justificada una guerra contra España 
par wa de ccutigo^ pero indudablemente hai fundamento f obrado 
de parte de las demás naciones para levantar una protesta que 
haga entrar en razón a sus despóticos gobernantes^^ (t). 

Esa PROTESTA, sin embargo, fué la que acaba de damos a co- 
nocer M ñouher! 

Pero mientras los ajentes de Mr. Seward en Nueva York pu- 
blicaban en su diario aauellas bravatas que no costaban un as- 
eado ni un grano de pólvora, él fraguaba en su tranquilo gabi- 
nete de Washington aquella triste nota que lleva la fecha del 
dia siguiente de ese artículo (2 de junio) i que él nos envió por 
medio de su ministro en Chile (2) (pues a ¡Dios graciasl no fué 

(1) En el ADóiidice letra D. D. pubüouinos iot^gro ase notable articulo 
diídicado at dios Gxito. 

(2) Kn el Api'ndice letra B- K. publicamos íntegro aquel curicMo docu- 
meoto que aunque de un ¿arácter diplomático ofktce ciértu» puntos de 
contacto oon eiaeeempefio de nuestra misian. Me es grato en esta parte 

Cucar el juicio, sobro aquella política de un benemérito americano del 
^ amigo sincero de Gtuie, i el que se liaUa contenido en la siguiente 
carta de aespedida. / 

WasMgíonJwUo 20 de 1866. 

Mi querido llackenna. 

. Acatu) de saber quemafiana partiré Td. para Santiago. Siento iutivá- 
to que no me bayasid > posible verle con mas frecuencia en Nueva York 
i que se vi.elva Ü J. a Chile sm hat>erme hecho una visita en mi nueva 
residencia. EsperalM haber tenido la satisfacción de corresponder de algu- 
na marera a fas atenciones i cort^z bosp talidad que tan jenerosamenW» 
me dispensó la £unilia de Üd.. Esto no lo olvidaré nunca i mi amor por ei 
pueblo de - niiu solo terminará con mi uRimo aliento. 

Ha conferenciado Jargamente con los miembros d ) la comisión de ^-ela; 
dones esterinn^s acerca de los asuntos de Ghde i asi mismo coa ei I res i 
dente i el secretario de Bstado 

Mr. í^evfard no representa la verdadera espresion del seniimiento 
americano de este pais^ i mientras mas pronto se retire de su puesto 
tanio mas c noenienie será para e' republicanismo americano 

Pero necoMto ya darle mi adiós. ¡Que la p'-of idencia sea en todo benig- 
na i ftivorab*e a Ud.l Mis afectuosa;» espresiones a todos mis amigos üe 
Santiago, i no olvide dar mis recuerdos al Presidente i ai Sr. Covarru- 
biM. 

Deseando que pronto nos sea dado volvemos a ver, me repito etc. 

, (firmado) Tomas H. Nelsok. 



— 128 - 

solicitada por nadie que llevara el título de chileno), a la manera 
de esas placas de mendicidad que se concede a los pordioseros 
para set protejidos en su horfandad. ¿Quién, entre tanto, había 
pedido a Mr. Sewardque reglamentara de esta o aquella manera 
la protección moral, que se decia estaba dispuesto a ofrecernos? 
Quién había solicitado de él que se apartase de la eterna política 
fundada por Washington i que bajo el disfraz de la no-Ínter^ 
vención oculta el indestructible egoismo de la raza que él repre- 
senta? Quién, por último, habia solicitado la alianza de sa pa- 
tria, sino simplemente su e^uteíací internacional, para que nos 
recordase que los Estados Unidos no hacen jamas alianzas em- 
barazosas [no entangling alliances)T Por lo demás, aquel notabi- 
lísimo documento de infatuacÍ3n política no carece^de una ruda 
sinceridad, pues los principios en que descansa son los mismos 
que nosotros hemos indicado como la base de la existencia del 
pueblo americano. Esa nota célebre i poco estudiada es cierta- 
mente la negación mas esplícita de la Doctrina Monroe, tal cual 
se ha entendido hasta aquí en todos los pueblos de oríjen es- 
pañol. 

' Eñ Tardad de verdades, lo que hai de cierto sobre la doctrina 
Monroe es que los yankees se ¡majinan que el nuevo mundo, 
todo entero, es una gran casa de la que son ellos solos propie- 
tarios i nosotros simples inquilinos; i como ellos tienen la llave 
de la puerta de calle (que es el Istmo), creen que a medida qae 
su propia familia vaya creciendo nos irán desalojando uno por 
uno para acomodar a los sujos. Tejas fué el primer aposento 
así desocupado, (1836) Galimrniaen seguida, (1846) después 
Nuevo Méjico i áanta Fé (1848) después el valle de la Mesilla 
(1854) i ahora el diputado Steveos pedia (junio de 18G6) a Chi- 
huahua, Sinaloa, Sonora i la Baja California como hipoteca es- 
pecial al proyectado empréstito mejicano. 

«Dadme cincuenta, cuarenta^ tremta.afios de vida, esclamaba 
Mr. Seward con su quijada rota, delante de Jos masones de Bos- 
ton, un aüo mas tarde, (junio de 1867) i he coBipaoMETOA 

DAROS POSESIÓN DEL CONTINENTE AMERICANO I DOMINAREIS SOLOS EL 
MUNDOENTER0.fi) 

La Única diterencia que existe en la aplicación de aquella 

(l) Bn el \Déndicft le^ra F. F; publicamos algimos nuevos datos qae ilus- 
tran la cuestión mejicana taio el punto de vista do la nolitica de irs Es- 
tados Uoid04, (^sxass que corroboran en toda su estersíoa la» doctrinas 
que hemos sostenido en este Ubro sóbrela asi Uamada JDoc/rt'na— 1>— 
Fampima— Monroe 



— 129 — 

leoTía, es que cuando es la Rusia la que posee el aposento que 
necesitan, la familia de Mr. Monroe se lo compra en siele millo'* 
nes de pesos. Pero cuando no e6 mas monarquía sino una «re* 
piiblica hermana» se lo quitan a palos o mandan un Walkér de 
esplorador a Nicaragua, o al Cyane a bombardear a tireytown 
o el Mohongo a ejecutar por diez mil pesos a la tesorería de Guaya- 
qnil. El cielo ba de querer que cuando nos toque nuestro tur- 
no, que ha de ser allá por el siglo nuevo (que ya está bien cer- 
eal) han de encontrar la huéspeda tan crecida que no han de 
caber los dos juntos en la casa.... 

Esta es la versión mas antigua, mas popular, mas ajustad? a 
la lójica de la historia i a la rasa americana del gran principio 
llamado Americans for Ae Americans i que cuya traducción 
mas fiel es esta: — América para los yankees. 

Para algo sirvieron, sin embargo, todos nuestros sufrimientos 
i nuestras indhcr edenes. Ellas llevaron al menos al ánimo ilus- 
trado de nuestro gobierno la convicción netai precisa de lo que 
nuestros pueblos debian esperar de los Estados Unidos, i este 
solo beneficio me repagaria de aquellos sinsabores i constituiría 
todo el mérito intrínseco de esta obra eminentemente onlt- 
monrroeisia porque es una obra de buena fé i de verdad, sí 
aquella convicción hubiera de hacerse estensiva a todos los pue-< 
hlos i a todos Ios-gobiernos de nuestro Continente. — ccTu intere' 
sante carta del 28 de febrero Vdtimo, nos decia a e^te respecto 
uno de los pocos políticos de Chile que han comprendi- 
do la verdadera índole del movimiento de éspansion de 
los Estados Unidos, (1) ha venido a confirmar mi juicio a 

■ 

(l)Don Federico Brrázuríz. Carta del 15de abril de 1866. La comunicación 
a que él alude, aunque acago se re siente un tanto de las enojosaB 
impresiones bajo que fue escrita, la damos a luz en el Apéndice bajo la 
letra G. G.. 

Fue también uno de los resultados de las persecuciones que sufrió la 
causa de la América en mi humilde nersona el que se tratase 'de abrogar 
o por lo menos hacer menos sevt^ras las leyes de neutralidad que hemos 
recordado. Aunque el objeto verdadero de aquella reforma era dirijido a 
dar alas alos Fenianos i lanzarlos sobre el Canadá, c^vao una represalia 
áeXAlabama, se tomó al menos por preiesto ostens'ble nuestra causa, 
como una de las razones en que aquella se fundaba. 

«f A abrogaron de estas leyes en el sentido de vuestra comisión, deda 
el informe de la comisión de relaciones est*'riore8 del Congreso que varias 
veces hemos citado (capitulo XXlll). tendrá una influencia en la conserva* 
don de la paz pública. Su actual efecto tienden perpetuar la subyugación 
de las naciones que no poseen marina al dominio de pis que la tienen Po- 
dría asegurarse que el bomharaco de algunas dudares de Sud América 
por la España, míe ha tenido lugar úUim ¡mente con universal reproba- 
ci(m,no se habría venficado, a no ser por lo inflexible severidad de 

17 



— 130 — 

certa de lo que debemos esperar de ese gobierno en núes* 
tra contienda actual con la España i en cualquiera otro ca^ 
80. El procedimiento tiránico de Mr. Seward^ siempre ins^d^ 
tante o despreciativo para con nosotros i ntéestros ministros^ 
la ansiosa solicitud con que persigue todos los pasos de és- 
tos i su manifiesta parcialidad por la España revelada en 
actos repetidos; todo esto me habia producido un triste desen- 
canto i me habia arrebatado una a una todas aquellas ilusiones 
que &ntes tanto nos halagaban i a laque todos nos entregábamos 
con la mejor buena /e. Pero, por grande que fuese mi desencanto, 
me ha producido bastante impresión tu carta, que pinta tan al 
vivo la situación de este pais, sus tendencias i sus pasiones, i 
que contiene tantos hechos curiosos que confirman tus aprecia- 
ciones. La convicción que nos dejan tantos i tan fundados antece- 
ikntes es por demás triste i desconsoladoira; pero vale mucho que 
abandonemos toda clase de espectaúyas quiméricas, i que se- 
pamos los republicanos de Sud- América que nada tenemos que 
esperar de la gran república del norte i que solo debemos contar con 
nuestros propios recursos i esfuerzos. Asi^ en ves^ de dejarnos ador» 
mecer con falaces i vanas palabrerías desplegaremos toda nuestra 
actividad i enerjia en la intelijeneia de que marchamos solos i que 
debemos debérnoslo todo a nosotros mismos. 

Hemos olvidado por un memento que este capítulo llevaba el 
titulo de El regreso i que por lo mismo debia ser el último de 
este libro ya en estremo voluminoso, para ser solo el memorán- 
dum de diez meses de los trabajos x penurias de un humilde 
ájente confidencial. Tiempo es pues de apresurarse i de poner- 
le Ifin. 

Fijé definitivamente el 21 de junio para embarcarme en 
Nueva York i solo tuve que ocuparme (después de mis arreglos 
de cuentas i de aprestos navales pendientes con el seüor Ástik- 
Buruaga) en transferir el dominio de la Voz de Áméricay a ma- 
nos de los patriotas de Cuba, (1) publicándose su último nú- 

nuestro gobierno en manlener los pretextos delaleide neutraüdad. Si las 
repúblicas de Sud América bubit^sen tido provistas de los a^ynndanlis re-' 
cursos navales que ofrece este pais, la invasión de Bspaña en sus aguas no 
selhabia intentatio siquiera»^ 

(l) He aqui la contrata que sobre este particular celebramos conelSr. 
llacias» a cuvo cargo estaua aquel periódico. 

J. M. Maclas i B Vicuña Mackenna redactor i fundador de la Voz de ¡a 
América ban convenido en el siguiente contrato. 

Articulo !.<=> 1SI2.<3 cede al l.^eltitulo i propiedad déla VozdelaAme'. 
rtca a perpetuidad i se obliga ademas a dar durante dos meses una sub- 



— 131 — 

taero redactado por mi el mismo dia de mi salida, i en repartir 
en el Congreso, ios ministerios de Estado, las oficinas públicas, 
los consulados de Chile, en loe clubs i hasta en los hoteles, dos 
mil ejemplares de un grueso folleto jeográfico, político, co- 
mercial etc. que habíamos confeccionado en las veladas del in* 
▼iemo con la cooperación deljóven Hunteo «nuestro secretario 
privados, por cuya razón lo dimos a luz bajo su nombre (2) 

Terminados estos preparativos nos faltaba solo el redimimos 
del cautiverio que nos tenia impuesto Mr. Seward, a virtad de 
tres fianzas de 5,000 pesos cada una i de dos procesos formados 
en nombre -de la dignidad i del honor de los Estados Unidos.» 
Mas sobre este grave asunto había sucedido que el melodrama 
habia llegado por sí solo a su desenlace, i desvestíaos de sus 
disfraces los actores que habían representado aquel, se ocupa- 
ban ahora de exhibir un grotesco saínete delante de las muche- 
dumbres. 

Habia acontecido, en efecto, que desde mis procesos de febre- 
ro lop presidentes de las repúblicas fenianas Roberts i 0*Maho- 
ney , que tenían su casa de gobierno con sus ministerios de Esta- 
do, etc. en la plaza de la Union, es dedr en el mismo corazón 
de Nueva York, habían resuelto invadir el Canadá a mano ar- 

vencloTí de quinientos pesos mensuales a nombre del gobierno de Chile 
bajo las siguientes condiciones. 

Articulo 2.*=^ Maclas se obliga a continuar la redacción del penódico 
publicando tres números mensuales^ conteniendo cada uno de ellos un 
material político que contenga al menos sesenta mü m tipográficas. 

Articulo 3. ^ Macias se obliga a remitir a Sud. América i a Cuba el nu- 
mero de ejemplares que consta de la lista acompañada, pagando SU 
transporte i franqueo basta la cantidad de 1^000 ejemplares. 

(2) En el Apéndice (letras H. H.) podia consultare el Índice d^ las 
principales materias contenidas en aquella publicación i otros datos so- 
Bre su circulación i resultados. En el mismo Apéndice (letras 1. 1^ da- 
mos a luz algunos articules de Ja prensa americana sobre las relaciones 
mercantiles entre Chile i los Estados Unidos, tema importante ai que 
consagramos no pocos esfuerzos porque nuestra convicción en esta 
jmrte es la misma que manifestamos en nuestro Prefacio, a saber, que 
asi como nada tenemos que esperar de aquel pais en un sentido pouti* 
co^ bajo el punto de vista mercantil es un campo virjen que deberemos 
esplotar acercándonos maf^ i mas, para libertarnos, si mas no fuera, de 
la tutela financiera en qae hemos vivido de la. «avara Inglaterra» desde 
los tiempos de la Independencia como antes allá lo estábamos de la tmu- 
griei:ta España.» 

No nos jactamos nosotros de haber sido causa a iniciar esta corriente 
de crédito que puede levantar una seria competencia al capital i a la in« 
dustria europea, pero es racional suponer que algo contribuyó a abrirle 
cauce nuestra propaganda i nuestras neffociaeiones a crédito que pasaron 
deunmülonoepesosi fueron fl^bnente respetadas por el go^emode 
ChUe. 



— 132 — 

mada; i con este fia tenían oficinas públicas de enganche en el 
mismo Broadway, que es la arteria madre de aquella gran ciu* 
tiad; alistaban armas en todas direcciones, acarreándolas en 
carretillas por las veredas de las calles a la luz clara del dia, i 
enviaban rejimien tos organizados en trenes espresos a la frontera. 
Todo esto, empero, no era contrario a la lei de neutralidad [enlista 
ment act o lei de enganches)q\ie se me aplicó a mi con tanto rigor por 
los dos torpedos encajonados del cirujano Ramsey. I la dife- 
rencia de las aplicaciones de la lei i de la equidad estaba en 
Se los di^ mil fenianos que invadieron^ en junio de 1866 el 
nad¿ i la Nueva Escocia, eran argumentos en pro del Alaba' 
ma i los dos cajones que yo iba a mandar a Chile por el Cabo 
de Hornos eran, si se dejaban salir, argumentos en contra. 

Ahora bien, mis perseguidores se encontraban en una posi- 
ción harto singular procesándome con estrépito i dando a la vez 
suelta a los íenianos, a pesar de las vivas reclamaciones del 
mihistro ingles Sir. F. Broce en Washington. De aquí fué 
que abandonaron los juicios i se puso fin al drama. Mas como 
yo no queria dejar pendiente mis fianzas, insistía en ser juzgado, 
negándose a ello obstinadamente los fiscales; i de aquí fué 
que nos cupo representar a la postre i por vía de saínete el apo- 
tegma áeLadrQfi tras de la justicia, bien entendido que Is^justi- 
da en aquel caso fui yo í los ladrones el fiscal Gourtney , el marshall 
Murray i su jauría de mastines. (1) 

(1) Publicamos en seguida la carta que con este motivo escribí á mi 
abogado apremiándole para que exijiese mi juicio. 

Seí^or don E. W. Stoüohton. 

Nueva York, mafzo 15 de 1866. 
Mi apreciado señor: 

El sábado 22 del presente pasead estudio de üd. i no tuve el ^sto de 
encontrarlo, pues su sobrino el coronel Stoughton me dijo se hallaba Ud. 
en Boston^ donde permaneceria algunos dias ocupado de un pleito. 

MiobjetoalbaceraUd. esta visita era rogarle (fiera los pasos legales 
necesarios para activar los diversos juicios que me ha promovido el fis- 
cal de este distrito por órdenes del secretario de Estado i los que están 
completamente paralizados desde su iniciativa hace tres meses. 

El señor coronel Stoughton, sobrino de Ud.^ tuvo la bondad de ofrecer- 
se para ir él mismo en representación de Ud. a hablar con el fiscal, i hoi 
havenido a decirme, que por lo que aquel funcionario manifiesta debo 
creer que no tiene el gobierno intención de proseguir esos i uicios^ i aun 
añadió que mi ñador el señor Hobson, que se marcha para Inglaterra el 
30 del presente, podía irse libremente sm renovar la fianza m dejar un 
sustituto como éste lo ha ofrecido. 

Esto me confirma en la idea que Ud. i yo mismo siempre hemos tenido 
de que estos juicios eran solo el resultado de un plan político aieno a la 
cuestión entre QMe i España^ i en la que yo no hacia el papel de r|o> pues 



- t33 - 

I a propósito de los fenianos i de los cargos que 96 dos bicíé-^ 
ron por haber bascado su alianza (que ojalá lo niciérainos pues 
otra hubiera sido nuestra suerte si fenianos hubiéramos sido!) 
no quiero dejar de referir aquí uno de los episodios mas carac- 
terísticos e ilustrativos de lo que es la vida diaria en Estados 

no podía hacérseme ninguna acusación conforme a la lei, sino de victima 
saerijicada a ese mismo pian politice. 

Por otra parte^ despuw de publicada la resolución del ministro Speed 
en virtud de la cual se declara legal i lejitima la esportacion de . armas 
paralosbelijerantes, yono sé bajo qué principios podian acusarme por 
el intento de compra de ciertos torpedos <que no son sino una arma de 
guerra), que ni aun se llegó a verificar. 

La publicación del parte oficial del capitán feniano Eillians en que re- 
fiere todos los detalles de su espedicion al Ganará, la recluta de la tropa, 
su armamento^ el plan de la invasión, etc. es otro documento curioso- 
sobre como se practica la neutralidaa\ i yo no sé^ vuelvo a decir, como 
podrían perseguirme en vista de tales actos, por la acusación de haber 
querido sacar un ¡maue desarmado para Chile. 

Todas estas consideraciones me hacen creer que se tiene la idea de 
abandonar totalmente esos juicios tan infundados como injustos; pero 
üd, comprenderá que yo no puedo ouedar sujeto únicamente a la garan- 
tía de lo aueelftseal me envié a decir dejpíUabray pues mañana puede 
recibir órdenes contrarias de Washington, i yo i mi fiador podríamos en- 
contramos en una posición difícil. 

En consecuencia, ruego a Ud. que tan pronto como regrese a ésta enta- 
ble el recurso legal que crea conveniente para que se ponga fin al proce- 
so o «em^/us^^ Mm«atofamen^e^ pues yo necesito quedar en libertad a 
la mayor brevedad posible para ser dueño de dejar este país. 

Gomo he tenido el honor de asegurar a Üd. en todas ocasiones, yo no 
pretendo hacer ostentación de valentía provocando un juicio, en el que 
tengo la seguridad de^ ser absuelto, si soi juzgado por un jurado; pero 
tampoco quiero aparecer como solicitante de ningún favor ae las autorí- 
dades de Sueva York o de Washington. Todo lo que exijo es iusticia pron- 
ta i cumplida^ pero sobre todo pronta. E Aperando que Ua. consagrará 
su imoortante atención a este negocio a la mayor brevedad posible, me 
suscñbo su afectísimo servidor i amigo. 

B. Vicuña Magksnma. 

Lo que sucedió después de esta carta está referido en el sifpiiente pa- 
saje de mi último despacho oficial escrito en Estados Unidos (junio 10 de 
18S6.) 

«Al fin he tenido que someterme al consejo de mi abogado el señor 
Stoughton de dejar morir por si solos los juicios de pura farsa política 
que me promovió Mr. Seward. Di^ el señor Stoughton que esta es la 
costumbre aqui, i que ahora con las complicaciones de los Fenianos^ que 
al fin se lanzaron sobre el Ganada, hai una razón mas para no ajilar 
cuestiones que se han hecho odiosas. Los fenianos han fracasado com- 

eletamente en su campaña contra el Canadá, pero puedo asegurar a 
S. que no ha sido por la acción de la famosa neutralidad que se viola 
de la manera mas escandalosa. En la calle principal de esta ciudad hai 
oficinas públicas de enganche, en las que se aüstan centenares de hoín- 
bres cada dia, según lo veo yo mismo cada vez que paso por esa calle. 
Ateniéndose a lo que dicen los diarios de hoi. ayer se engancharon i ^000 
hombres, 1 US. sabe que el objeto especial de la leí de neutralidad es evi- 
tar el reclutamiento de hombres, por lo que se llama Enlisíment aet. 



— 134 - 

Unidos* Me refiero a una TÍsita puramente de curiosidad que 
ice al heeni-eénter o cabeza mibk de loe fenianos Mr. Stephráa^ 
cuando llegó a Nueva York a principios de mayo de 1866, fu- 
jitivo de las prisiones de Irlanda. 

Hé aquí el caso contado según una versión de aquella misma 
época. 

f El 1 1 de mayo llegó a Nueva York el célebre Stephens, jefe 
de la organización feniana, i entre las muchas personas, que 
como es costumbre en esta ciudad, le visHaron el domingo sub- 
siguiente 13, se encontraban los señores B. Vicuüa Mackenna i 
Ruperto Yergara, de Chile. 

«Bastó esto para que al siguiente dia el Herald publicará el 
siguiente humbug. 

«El domingo por la tarde visitaron al señor Stephens el eón- 
sul chileno B. Vicuña Mackenna i don Ruperto Yergara. Ambos 
tuvieron una larga i familiar entretnsla con Stemphes i le ma- 
nifestaron las mas ardientes simpatías por el éxito de su causa. 
Los repregenianles de las repúblicas de Manda i de Chile se ht** 
eieron reciprocamente Icemos cordiales manifestaciones, I en ver- 
dad que la<« dos repúblicas tienen motivos para simpatizar^pues 
¿mbas luchan con estranjero despotismo. No seria for esto es— 
traño que el primer reconocimiento de la república irlandesa fue^ 
se hecho por Chile. i^ ^ 

£1 Word del mismo dia, i bajo el epígrafe de chilenos fenianos 
contaba la visita de los dos caballeros chilenos, haciéndolos tres 
a saber: Mr. Yicaña Mackenna, Mr. Ruperto i Mr. Vergora (1). 



(1) Gomo la tapeta en que el señor Versara anunció su risita tubiese 
escrito su nombre i apellido creyeron los corresponsales de la prensa 
que cada uno representaba una persona distíntat i por esto duplicaron 
con un rasgo de pluma Ja personalidad de nuestro amigo. 

Por lo demás, es tan irresistible la propensión de abreviar entre l<>s hi- 
jos del pais cuyo lema nacional es time ts ntoney. que nadie es conocido 
por su nombre cristiano, sino por su apellido o a lo mas por sus iniciales 
gue se pronuncian en este caso como sílabas. Asi, siendo las mias B. (bi| i 
V. (vi) me llamaban comumente Mr. Bivi Maokenna, a Pedro Pablo Ortiz 

2ae tenia dos P. (pi¡ le decian Mr. Apt Ortizi i asi a los demás compa- 
eros. escepto a Dommgo Sarratea,cuyo nombre jamas pudieron pronun- 
ciar. A un escritor americano llamado Barlow se Je ocurió ponerse mu- 
ehos nombres, pero los hijos del time U monetfy i que no quieren perder 
su tiempo ni en ei almanak, 'se los borraron todos, poniéndole el mas 
comprensivo i carcteristico de AifabetOf i asi es solo conocido hoi por Mr. 
Alfabeto Barlo'w, 

En vista pues de lo que decian los diarios americanos i cuyas mentiras 
sirvieron para nuevos cargos en mi induljente suelo, me vi obligado a 
enviar BlNew York Berald la siguiente rectifieacion que aquel publi- 
có en su número del 15 de mayo. 






j 



— 135 - 

En fin, libre de las garra» de todos aquellos sicarios (1) i 

. dando «in abrazo de despedida sobre el puente del veloa^ vapor 

NemYífrk a unos pocos amigos fieles (Asta-Boruaga; Barreda^ 

Señor Rditor del New Yobk Herald. 

Ik'ueva York, mayo 14 de 1866. 

' Señor. 

observando que en vuestro número de hoi se da una significación po- 
Utícaa una visita puramente privada que tuve el honor de hacer ayer a 
Mr. Stephens» creo de mi deber colocar esta incidencia en su verdadero 
punto de vista, a fin de que no se hagan falsas interpretaciones. 

El sábado ^ por la noche recibí la siguiente atenta carta: 

Fb ETERNIDAD FENUNA. 

Departamento de Tesoro. 

Nueva York, maiyo 12 de 1866. 

Señor: Tengo el particular placer de manifestar a Ud. que el Sr. Ste- 

Shens (H. G^ T. B.) desea tener el honor de recibir una visita de Ud. ma- 
anaen el hotel Metropolitan a lá hora que Ud. se sirva designar. 
£1 señor Stephens se ha complacido en saber que uno de los mas anti- 
guos nombres célticos se halla asociado en este país a una empresa hos- 
til al régimen monárquico i diríjido a la conservación 1 desarrollo de los 
principios republicanos. 

Tengo el honor^ etc. 

J GURLBY. 

Señor don 6. Vicuña Mackenna. 

En consecuencia dé esta invitación hice al dia siguiente una visita al 
célebre ajitador irlandés en compañía de mi amigo i compatriota don 
Ruperto Vergara, no solo por aóceder a sus bondadosos deseos sino por- 
que se me habia informado que antes de salir de París habia tenido una 
entrevista con el jeneral Prim sobre la situación actual d& España, asun- 
to en el que yo naturalmente sentia un vivo interés. 

Nos recibió el señor Stephens con la mayor amabilidad; pero solo pudi- 
mos diríjirnos mutuamente algunas corteses palabras, sin tomar asiento 
siquiera, porque su salón estaba lleno de caballeros al parecer mui ocu 
pados. 

Alcance sin embarco a preguntar al señor Stephens sobre la verdad de 
su entrevista con el jeneral Pnm, i supe que no era efectiva^ pues este 
último habia salido ya de París cuando llegó el señor Stephens. 

Antes de retirarme tuve el placer de manifestar al señor Stephens mi 
simpatía personal por sus sutrimíentos i denuedo i de hacerie presente 
mis votos por la felicidad de Irlanda, pues siempre habia amado este pais 
como la cuna de mis mayores. 

Mi visita al jefe de la Fraternidad Feciana no tuvo pues nada de polm- 
€o, solo una cortesía de sociedad de la que solo tengo motivo para estiMr 
en estremo complacido. 

Saludo a Ud.| etc. 

B. Vicuña Magkbnma. 

(i) Uno de los mas tristes aspectos que presentó la intriga política que 
enroWian amiellos juicios, fué la pretensión que insinuó él órgano de 
Hr.Sewanl leí Times del is de marzo) para que en mi caso se suprimiese 



— Í36 — 

» 

Sarmiento» Mitre, Macias, Mr. Meiggs, Snarez, Bassora i otro9 
pocos refujiados de Méjico i de Coba) enderezamos el rumbo de 
la patria con el corazón henchido de alegría en la mafiana inol* 
Tidable del 21 de junio de 1866. 

Hacia por esos mismos dias 1 5 años a que en una noche os- 
cura (4 de julio de 1851) había roto por entre dobles filas de 
centinelas r con el disfraz de mujer una prisión política en que 
guardaban afanosos carceleros mi juventud, mis esperanzas, mi 
amor por la gloria i por la fama, i confieso que al respirar 
la mafiana siguiente el aura de \oa campos de Pefiaelas cubier- 
tos entonces de una alfombra de verdura i galopando sobre 
su tapiz con la embriaguez de la libertad, confieso decia, que no 
sentí ni la mitad del gozo que ahora se albergaba en mi corazón 
al dejar aquella inmensa cárcel de oro i de lodo en que habia vi- 
vido durante siete meses en la espléndida ciudad de Nueva York 



Mi viaje hasta Chile no ofreció novedad alguna digna de no- 
tarse pues recorría el mismo itinerario que habia llevado. Detú- 
veme en Lima unos pocos dias i serví como mejor pude la 
causa santa para mis creencias de los dos pueblos (1). 



la garantía del jurado i se me sometiese al fallo de los tribunales que es- 
taban bajo la influencia directa de Mr. Seward. 

Hé aquí lo que decíamos al gobierno de Chile en nota de 10 de marzo 
sobre esta nueva abominación de la gran República, fiel imitadora en es- 
to de la pequeña pero terrible repúbuca del Adriático. oYa la prensa de 
Mr. 5eward recomienda que no naya jurado para este caso, a fin de que 
la decisión sobre los principios sagrados de la neutralidad, no se vea bo- 
metida sl la. influencia de la simpatía popular (lenguaje testual del Times 
del 18 del presente) que disfrútala causa a que yo sirvo. Pero no dude 
US. que yo sabré mantener mui alta la dignidad i el derecho de mi pais 

gues lo amo tanto como miro con desden i sin temor a estos grandes es- 
Ldistas que tan en menos nos tienen.* 

. (1) En Nueva York habia organizado una snscricion entre mis amigos 
con el objeto de honrar la memoria del ilustre americano don José Galvez, 
tarea en la que nos habian secundado jenerosamente don Bartolomé Mi- 
tre i el entusiasta joven peruano don Federico Elmore. A mi paso por 
Lima puée en manos def señor Pacheco, mmistro de relaciones esteno- 
res, el importe de aquella que ascendió a 687 pesos^ cambiándose entre 
ambos las notas que se insertan en el Apéndice (letra J. J.). 

A ruego del jeneral Prado (en guien encontramos bajo el techo de los 
Pizarros el mismo amigo franco i afectuoso que habíamos conocido bajo 
las tiendas de totora del campamento de Chincha) escribí también algu- 
nos artículos sobre la aüanza peruano-chilena gue se publicaron anóni- 
mamente en el Comercio de Lima de l.° de julio.— En el Apéndice letra 
K. K. los reproducimos por ser breves. 



— 137 — 

En caaoto a lo que vimos i observamos a vuelo de ave en el 
seso de aquella república hermana i que entraba en el tercer 
periodo de su crisis, es decir» en el de la organización política, 
después de la guerra civil i la guerra estranjera, lo contamos en 
una nota conndencial i reservada que enviamos a nuestro go- 
bierno (1), i por último navegando con propicios vientos echa- 
mos la ancla en la rada de Yaiparaiso en la mafiana del 27 de 
julio, i en el mismo siláo en que nos habíamos embarcado in- 
cógnitos para ir a desempeñar en Estados-Unidos la misión que 
queda narrada a toda prisa, pero con grande acopio de indis- 
pensables comprobantes en las pajinas de este libro. 



Tres dias después de haber pisado el suelo de la patria i 
cuando sé cumplían diez meses justos^ de haber recibido mis 
instrucciones i mi nombramiento, puse en manos del señor Mi- 
nistro de Relaciones esteriores la siguiente nota en que daba 
aviso oficial de que quedaba terminada la misión a que aquellos 
documentos servian de credencial. 



Santiago, julio 30 <ie 1866. 



Señor ministro: 



W' Habienclo llegado a esta capital el 28 del presente, i quedan- 
do por este acto concluida mi misión, tengo el honor de ponélt*- 
lo en conocimiento de US. para los fines de la lei. 

Dios guarde a US. 

fi. YlGUÑA MaCKENNA 



Dias mas tarde recibí en contestación la siguiente honrosa 
respuesta: 

(t) Apéndice letra L. L.. 

18 



- 138 - 



MlNI8T2RM> OB RBLaCIOMBB BSTEBIOUS. 

SantíagOy agosto 4 de 1866. 

Resaryándome el dar a Dd. una respuesta por separado sobre 
las diversas comunicaciones que me ha dirijido Ud. reciente- 
mente i con las cuales ha puesto fin a su millón, me apresuro 
a Henar las instrucciones que he recibido de S. E. el presidenta 
de la república para manifestar a Ud. nuestros sentimieiitoa en 
orden a su conducta en el desempeño de esa comisión. 

Las circunstancias adversas que naturalmente debian rodear 
a Ud. en el estranjero a causa de su carácter de ájente de un 
estado belijerante, fueron reagrabadas por dificultades enojo- 
sas e imposibles de prevenir. No obstante eso, ha coneegitido 
Ud. popularizar en el esterior la justicia de la gran causa que 
hoi sostenemos con las armas, i proporcionar a nuestro píais 
un poderoso coniinjente de elementos de guerra. En la adquisi- 
ción de estos elementos ha desplegado Ud. la mas euscrupulosa 
economía i mediante sus esfuenos, la república ha obtenido, a 
precios relativamente módicos i bajo condiciones ventajosas, 
un considerable material de artillería de grueso calibre i cuatro 
naves adecuadas para la guerra. 

Semejantes resultados no podian alcanzarse sin la actividad, 
iotelijencia i patriotismo poco comunes que distinguen a Ud. 

Nos complacemos, pues, en espresar a Ud. nuestra completa 
satisfacción por su conducta en el desempefio de su comisión 
indicada. 

Dios guarde a Ud . 

ÁLVABO GOVARRÚBIAS. 

A don Benjamín Vicufia Mackenna, Ájente confidencial del gobierno de 
Ghüe. 



Supe al mismo tiempo que de tarde en tarde habian llegado 
al archivo de nuestra cancillería o a nuestra prensa voces bené- 
volas o acaso justicieras que habian reconocido lo arduo do 






\ 



- 1J9 — 

mis laligas, lo panoso de mis sacrificios i (¿por q^ué vio decirlo?) 
el levantado espíritu de abnegación con qoe había representado 
los fueros de mi patria.... I esas Toces, que apagaban murmu- 
llos infames, consolaron mi alma haciéndome esperar que por 
una rara ventura mi hfimilde misión iba a ser esceptuada de 
eea inexorable lei de retribución que se llama entre nosotros 
El pago de Chilel 

; «En el vapor de n&alana (había escrito en efecto el señor 
Ásta-Buruaga, testigo i jaez de todas mis pruebas, al sobiemo 
de Chile, i en la víspera de mi partida de Nueva York) (1) 
parte ion Benjamin Yicuüa Mackenna para Chile i yo he ve* 
nido a é^ta , pa^a despedirlo. Con este motivo creo un deber in* 
formar a US, para la debida apreciación, que el sefior Yicuna, 
dorante 9u permanencia en este pais, no ha cesado de dar esplén- 
didas pruebas de su patriotismo por servir la cau^a de nuestra 
repübica, trabajando sin cesar en dirijir la opinión hacia el mejor 
concepto de nuestra importancia como pueblo i de la justicia 
que nos asiste en la presente guerra con Espaüa, i sin evitar mo- 
lestia i privaciones, ni ahorrar dilijenciás para procurar los ele- 
mentos i demás materiales que se han remitido i de los cuales 
dar& US. a su llegada una razón circunstanciada. Tengo la con- 
vicción de que sus servicios prestados aquí lo hacen merecedbr 
de la estimación pública i de la de nuestro gobierno. Por mi 
parte, me complazco en reconocerlos i de recomendarlos a la 
atención de US..)» 

«Cuanto yo pudiera decir, escribia a su vez en esa misma 
época mi digno sucesor i amigo de infancia Mazimiano Errázu- 
nza uno de los altos funcionarios de la república, deudo suyo, 
sería poco sobre lo gne Benjamin Yicufia Mackenna ha traba-^ 
jado, i sobre la acojida que merece del gobierno i del pais, a 
pesar de los contrastes que sufrió al principio. Verdaderamente 
estoi sorprendido de lo que de él he visto i sabido i no diviso 
quien banria hecho mas, hallándose en su caso.» (2) 

I por último un diario de Chile que no pedia ser parcial ni a 
mis ideas ni a mi persona (3) habia escrito juzgando mis actos 
cuando no eran todavía sacríficios, estas palabras, que habrían 
sido un digno epílogo de este libro, si fuera una obra de bene- 



(l)J)es^acho del W de junio de 1866— Arciüvo de ministerio de relacio- 
nes estertores. 

(2) aRepüblica» del 31 de junio de 1866. 

(3) El Independiente de 24 de enero de iS66. 



— 140 — 

Tolencia i do de estricta, inmatable, severa, inapelable justicia* 

«Cuando el historiador trate de escribir la relación de la gue- 
rra que soFlenemos contra el poder de España, sin duda que 
dedicará una sentida pajina a los chilenos gae velan por Chile 
en tierras estraüas. En esa pajina estamos ciertos que el n<Hn- 
bre deBenjamin Vicuüa Mackenna, ocupará un lugar distingui- 
do o acaso el primero de todos.» 

^ BuUian, sin eúibargo, en la huella que habia dejado mi misión 
i que venia pisando con sorda planta la Envidia, la Ingratitud, 
i la Mentira, tres horribles parcas que no conoció la mitolojíá 
materialista del paganismo antiguo, porque sus hoces no sega- 
ban vidas sino almas, bullian rumores viles a los que rehusó 
respqnder debde lo alto de mi conciencia inmaculada. 

Bastábanos por entonces aquellos epitafios i dejábamos que 
se ajitara dentron de la bóveda en que el silencio habia sepulta- 
do mis acciones, los gqsanos que roen todo lo que parece caido 
' o que ya ha muerto. < s. 

La hora de la verdad no habia llegado pero debia llegar.' I lo 
que en el forzoso intervalo hacíamos! hemos hecho eraBSPSRAR! 
«No ha llegado el tiempo, decíamos por la prensa en época ante- 
rior a nuestro regreso a GIjile (9), no ha llegado el tiempo en 
3ue losn^s humildes servidores de la patria tengan el derecho 
e decir cuanto ban trabajado, cuanto han alcanzado i sobre 
todo, cuanto han perseverado i cuanto han sufrido.... 

«Mientras ese día llega, sigamos adelante por el áspero sende- 
ro, i UeguemofiTa la cúspide, sea cual sea el dolor i las espinas; 
sea cual sea la suma de constancia que deba oponerse al desa- 
liento; sea cual sea el vigor i la osadía que debe contrarestar a 
la persecución convertida en sistema; sea cual sea en fin la pie- 
dra de descanso, de flores o de abrojos,, en que el peregrino de- 
be reposar su fatigada cabeza, al volver a pisar las playas de la 
patria, al ponerse de rodillas bajo su inmaculado cielo, al besar^ 
junto con los que aun nos aman, su santo, su puro i su indul- 
jen te regazo. 

«I el presentarme ante ella, anadiamos al concluir, con mi 
frente limpia, con mi conciencia tranquila, con mi deber cum- 

Slidomas allá de lo que era de esperarse de las frájiles fuerzas 
el hombre, esa será mi vAmoAD, el dia en que sea llamado a 
cuentas por miienes tienen derecho a ello, i cuando sin reti- 
cencias ni somoras, el país quiera saber lo que cada uno de sus 

(9) Carta citada a A. Nuñez. 



- 141 - 

representantes en el esterior, los humildes como los poderosos, 
hayair hecho para dar cumplimiento a sn misioni 

« 

«HASTA ENTONCES APLAZO MI RESPUESTA DEFINITIVA A MIS ACUSA- 
DORES!» 

Este libro es esa promesa cumplida. 

El plazo había llegado! 

En presencia pues, de las revelaciones contenidas en las pa- 
jinas de aquel, la posteridad, para la que ha sido escrito, pro- 
nunciará su fallo augusto, cuando las pasiones hayan muerto i 
no quede d^ los hombres que hoi se ajitan en la escena de la 
vida sino un poco de polvo en solitaria fosa i en poco de luz en 
la memoria de las jeneraciones como recuerdo de sus hechos 
humildes o preclaros. 



FIN. 



\ 



J 



índice 



DE LAS MATERUS CONTENIDAS EN EL TOMO SEG13NÜ0 



CAPITULO XXVII.~La españa i los estados unidos bajk> el misis- 
TEHio SBWÁ^D^fEl arbitraje americano)^\iaÍQ de Mr. Seward a 
]a Habana— Brindis gue pronunció en el palacio del capitán je- 
neral sobre el americanismo de España i la perpetuidaa de su 
dominación en las Antillas— Reñexiones sobre esta manifesta- 
ción—Llegan a Nueva York en pos de Mr. Sewai;d las fragatas 
de guerra españolas Carmen e Isabel la Católica—Objeto nostil 
de su viaje— Mr. Seward pone sin embargo a su disposición los 
astilleros de gobierno i ofrece reparar aquellos buques de cuen- 
ta de los Estados Unidos— Alegría con que la Crónica de Nueva 
York publica estos escándalos— Juicio que bace sobre ellos el 
i7era¿a— Abnegación del joven chileno don Gabriel Cueto— Al- 
gunos cubanos se ofrecen a volar los buques españoles; pero 
Íro rechazo perentoriamente ese proyecto— Los buques espafie- 
es se hacen repentinamente a la mar a virtnd de una estrata- 
jema de nuestra ajénela— íntimas relaciones que se establecen 
en consecuencia de la política de Mr. Seward entre f spaña i 
Estados Unidos— Correspondeucia de Madrid en gue se revela 
la sinceridad i ardor de aquellas relaciones— Audacia que co- 
bran con este motivo los españoles— Abren mis cartas en la 
estafeta i queja formal que interpongo ante el administrador 
de correos de Nueva York, a consecueucia de un aviso de dan 
A. Modriguez— Reflexiones del A^w York HeraX sobreesté esta- 
do de cosa-i— Magnitud de la culpa i ceguedad de Mr. Seward— 
Correspondencia de Madrid sobre este particular— Carta que 
escribo con este mismo motivo al gobernador Andrews de 
Massachussets— En estas mismas circunstancias i con comple- 
to i previo acuerdo con el gobierno español, Mr. Seward tiene 
la osadía de proponer a Chile su arbitraje— Recibimos por el 
telégrafo el despacho en que lo solicita— Como descubrimos 
que obraba en intima coneccion en aquel negocio con el minis- 
tro español— Viaje a Madrid i regreso a Washmgton del coman- 
dante Olañeta, adicto militar a ía legación española en Esta- 
dos Unidos, llevando los pliegos de aquella combinación- 
Comprobación documentada de esta revelación i graves reflec- 
ciones a que se presta— Mr. Seward propuso su primer arbi- 
traje en los momentos ea que se prep^iraba para dirijirse'al 
territorio enemiffo i el secundo cuando tenia noticia positiva! 
oficial de que Vamaraiso iba a ser borabardeado-^Notas de Mr. 
Ñelson al señor Govarrúbias sc^re el primer arbitraje i cminioB 
[ue yo di sobre su rechazo a nuestra canciUeria desde Nueva 
^ork-*?rueba auténtica deque Mr. Seward sabia elbomdardeo 



fo! 



/ 



- 144 — 

al tiompo de hacer su segunda propuesta de mediación— Go» 
municaciones que dirijí al jeneral Prado i al ministro Pa'*,heco 
del Perú sobre él carácter i antecedentes de esta celada di- 
plomática 4 

CAPITULO XXVIII.— Fbatebtíizacion hispaño-americ an a. —(if€&7co i 
la República Árjen'tina).^}¡Le propong[0 celebrar una conferen- 
cia de los represeiíitantes de la América española en Estados 
Unidos para uniformar sus opmiones en la cuestión de Chile— 
Me desanima en la empresa el señor Asta-Buruaga i la abando- 
no—Los ministros de la América española en Norte- América- 
Atenta caria del enviado del Brasil señor de Zambuja— Moti- 
vos porque me asocio mas estrechamente con el mmistro de 
Méjico que con el de otras repúblicas— Kl ministro de Méjico 
don Matías Ríimero— Servicios mutuos— Nota de agradecimien- 
to gue me envía el gobiernii del presidente Juárez— Intrigas 
de áanta-Anna en Nueva York-Mis relariones con el ministro de 
la República Arjentina— Su adhesión a (Jliile, su colaboración a 
la Voz de Am':rica i t»tros servicios— Temprano error del jene- 
ral Mitre en su apreciación de nuestras cuestiones i buena fe 
con que lo h.i sostenido— Pasaje de su correspondencia de 1864 
. on que se de]a ver su juicio en aquellas— Ideas de este ilustre 
sud-americano sobre la funesta guerra del Paraguay antes de 
emprenderla i su falsa apreciación de la opinión iiública de 
Chile en aquel particular— El señor Sarmiento me comunica 
conüdencialmentje documentos que demuestran las simpatías 
secretas del gobierno arjentino por la causa de Chile— Docu- 
mentos inéditos sobre la mediación arjentina en Francia en la 
cuestión del Pacifico 251 

• 

CAPITULO XXIX,— La independencia de cuba i puerto-rico.— La in- 
dependencia de Cuba i P^uerto-Rico es un hecho necesario e 
inevitable— Pasmosa riqueza de aquellas posesiones— Su eman- 
cipación es el complemento de la mdependencia americana,se- 
gun Bolívar— El poeta cubano Quintero.— Hechos que confir- 
man la prefvision de aquel iénio— Fenómeno complejo qiie pre- 
senta la independencia de Cuba en un sentido internacional- 
Porqué estas, islas han óe pertenecer a los Estados Unidos— 
Jefferson, Clay, Polk, Slidefl i el Manifiesto de Ostende-Ansu- 
rreccion inmiuente de Cuba— La escuadra i el ejército español 
que la guarnecen— Cómo el clima, la topografía, el odio de cas- 
tas i la desproporción de éstas favorece la empresa de su líber* 
tad interna— Horrores de la esclavitud en Cuba— Sociedades se- 
cretas—Félix Várela— Heroísmo escepcíonal que necesitan los 
cubanos— Suplicio^ én Puerto-Principe en 1 826— Inmolación de 
Plácido i sus compañeros en Matanzas— Espedicíones de Narci- 
so López en 1650 i 1851— Suplicio de Armenteros en Trinidad i 
de Agüero en Puerto-Príncipe— Conspiración frustrada de la 
Vttelta iá¿>a;o— Suplicio de Facciolo en la Habana— Intentos de 
Estrampes i Pinto i su castigo— Carácter inaividual rie todos Jos 
levantamientos en Cuba— Carencia de un jériio— Inflnencia de 
los últimos acontecimientos polUifeos de América en la situa- 
ción de Cuba— Espedí cion española a Méjico- Levantamiento i 
espulsion de Santo-Domingo— Gobierno del jeneral Dulce— 
Abolición de la esclavitud en los Estados Unidos— Proyecto de 
concesiones políticas hechas por Kspaña— El conde de Pozos- 
Dulces— El Siglo i el Diario de la Marina—Sociedad republicana 
de Cuba i Pucrío-Zléco— Don Juan' Manuel Macias— Diagrama de: 
lo» partidos políticos de Cuba— Los pen%nsuLare&^\ pirata 
Marti— €osa& de España i cosas de Ghiie^Los concesUmUtas^ 



— 145 — 

Les anexio^^tas^Loñ independiente^^hm previa de propa- 
ganda— Servicios que on este sentido prestó la Voz de Aménca 
1 sumario de sus artículos— Las tres grandes causas de la este- 
rilidad de nuestra guerra— Error clásicode nuestra política ai 
buscar un desenlace de aquella en el Pacifico i no en el Atlán- 
tico—Opinión de los cubanos a este respecto— Falsa base de 
mis instrucciones i de las espectativas del gobierno— Me ad- 
hiero francamente al partido revolucionario— Ofrezco igual 
cantidad de recursos a la que apresten los cubanos— Gorres- 

f>ondencia con la Sociedrd republicana de Cuba i Puerto-Rico — 
nsinúo la necesidad previa de actos positivos para empeñar la 
cooperación de Chile— Desconfianza de los cubanos sobre las 
promesas de éste— Carta del doctor Bassora— Pido al gobierno 
instrucciones positivas i la cantidad de cien mil pesos para en- 
trar en acción— Respuesta que recibo— Fragmentos de mi co- 
rrespondencia oficial relativa a los asuntos de Cuba— Efectos 
de la guerra de Chile en las Antillas españolas— Ajitacion en 
Ruerto-Rico i bando que se promulga en consecuencia— El ca- 
pitán jeneral Marchessi— Circular &i general Dulce declatando 
a Cuba en estado de guerra— Persecución de la Voz de América 
—Levantamiento de Villa Clara— Nuevas causas que aumentan 
la ajitacion— Elecciones de la junta consultiva— Triunfo de los 
concesionistas sobre el partido peninsular— Carácter de los 

{)rmcipales elejido&-^uestion de emancipados i de abolición de 
a esclavatura— Dimisión del jeneral Dulce— Ilusiones de los 
concesionistas de buena fé i esfuerzos que hacemos en la Voz 
¿6 i4mer¿ca para desvanecerlas— Su tardío desengaño— Cunde 
la ajitacion en Cuba- Duelos a muerte entre peninsulares i 
criollos en la Habana i Santiago de Cuba— Tumultos en el tea- 
tro de Tacón— Proclamas clandestinas pidiendo el esterminio 
de los españoles— Momentos supremos de la acción- La Voz ' 
deAwérica abandona el terreno de la discusión razonada i lla- 
ma a los cubanos a las armas— La ajitacion de Cuba coincide 
con el bombardeo de Valparaíso- Plan que en consecuencia 
someto al gobierno de Chile sobre una invasión de Cuba con un 
cuerpo de tropas peruano-chilenas, via Panamá— Someto igual 
idea al jeneral Prado i éste la acepta— Busco la realización de 
igual empresa en las costas de Venezuela— Correspondencia 
que con este motivo cambio con el ministro Bruzual en Cara- 
cas—Esfuerzos que hago en el mismo sentido en los Estados 
Unidos de Colombia— Carta al jeneral Gutiérrez i su entusiasta 
contestación- EljeneralPaezofrecesusserviciosaChile si la 

guerra continúa o si se lleva a Cuba— Nota del gobierno de 
hile que pone término a mi misión— En el carácter de simple 
ciudadano sigo cooperando a la insurrección de Cuba— Sohci- 
to del Encargado de negocios de Chile en Washington los fon- 
dos necesarios para comprar mil fusiles pero sin resultado— 
Quinientos pesos del tesoro de Chile para la libertad de las Anti- 
llas españolas— Sucesos posteriores— Motin, fusilamientos i 
suicidios en Puerto-Rico— Persecución de los diputados conce- 
«ionis/a5— Inminencia de la emancipación de Cuba i Puerto- 
Rico si se les presta apoyo desde el esterior 35 

CAPITULO XXX.— La escuadrilla de estados unuos.— Como he- 
mos resuelto las cuatro proposiciones' que presentamos en el 
6 refació de este übro sobre la compra ue buques en Estados 
ilidos— Trece reflexiones jenerales sobre aquellas negociacio- 
nes— Sstracto completo de mi correspondencia oficial con el 
gobierno de Chile sobre aprestos navales después de la deten-. 
cion del Meteoro^Esíracw de mi correspondencia con el señor 

19 



— 146 — 

Asta^Buruaga i el gobierno de Chile sobre compra de cafiones 
de grueso calibre— Compra de la cañonera Poncas i minuciosa 
correspondencia del capitán Willson sobre los trabajos que se 
hicieron en ella para dejarla en un perfecto estado de guerra- 
Carta circular dirijida a los comandantes de buques comprados 
en Estados Unidos pidiéndoles una reseña franca i completa 
sobre la condición actual de aquellos— Contestación del coman- 
' dante Aguayo sobre el Poncas i documentos con que la acom- 
paña—Carta del señor Covarrúbias en que nos pide mandemos 
buques i cañones a todo trance-^Resolvemos en consecuencia^ 
de acuerdo con el señor Asta-Buruaga, el apartamos de las 
instrucciones i mandar los buques que fuera posible comprar 
a crédito, aunque no fuesen propiamente de guerra— Estracto 
de la correspondencia del capitán Willson sobre sus esfuerzos 
infructuosos para encontrar buques en los principales puertos 
de Estados Unidos— Estractos de la correspondencia del señor 
Asta-Buruaga con el gobierno de Chile sobre el mismo asunto- 
Compra del IsabeUa^ del Ne-Shayr-Aock i del Cherokee— Lien, de 
Europa don Federico Barreda como ministro del Perú en Esta- 
dos unidos— De acuerdo con el último i el señor Asta-Burúaga 
prosigo la negociación para comprar la fragata de guerra /&- 
%o— Carta que escribo a ambos soore el particular— Resuelven 
aplazar la compra de aquel buque— Reflexiones sobre el corso i 
los corsarios— Estracto de nu correspondencia oficial con el 
gobierno de Chile sobre la misma materia— Enviamos a Chile 
al torpedista Fay. i mala acojida que se le hace— Curiosa pro- 
puesta para revelar el secreto de un torpedo por la suma de 
ciento cincuenta mil pesos 

CAPITULO XXXI.— El regreso.— Regocijo con que recibo la orden 
de regresar a Chile— Carta del señor Covarrúbias sobre los mo- 
tivos de ésta.— Cartas que escribo al mismo señor Covarrúbias 
i al Presidente de la república sobre las verdaderas causas de 
esa órdun— Estado de la política americana antes de mi regre- 
so—Efectos sobre la opinión pública i la pronsa del bonü)ardeo 
de Valparaiso.— El «honor de Bspaña» según la Voz de América 
i amenazas de muerte que se nos diryen por nuestros escritos 
—Opinión del alnürante Farragut sobre la conducta del como- 
doro Rodgers i burlas que la pfensa hace a éste— El Congreso 
Americano rehusa tomar en donsideracion floa documentos ofi- 
ciales relativos al bombardeo de Valparaiso, i al día siguiente 
aprueba por unanimidad un voto de congratulación al Czar de 
Rusia por haber escapado de un asesino— Infructuoso envío de 
un correo degabineU^ a Chile ^ a virtud de los avisos tardíos so- 
bre el bombardeo de Valparaíso de Mr. Seward.— Importancia 
de la última declaracioi;i de M. Rouher sobre el bombardeo de 
Valparaiso— Ignominioso mensaje del presidente Johnson al 
Congreso pidiendo autorización, para tomar medidas coersiti- 
vas sobre el Ecuador por un cobro de diez milpesos^El Con- 
flreso americano pidp los documentos relativos a la deuda de 
Venezuelacón igual propósito— La doctrina Monroe según el 
Federalista de Caracas.— Efecto de la noticia del dosdema- 
yo.— Carta del jeneral Prado comunicando este hecho de armas 
—La prensa se desencadena contra la política de Mr. Seward 
en Sud América'— Artículos del Herald i de la Voz de América 
sobre este particular^El Tim^, órgano de Mr. Seward, protes- 
ta por la pnmera vez contra la barbarie de España—Célebre 
nota de Mr. Seward declarando los principios de la política 
de Estados Unidos con respecto a las repúblicas l^spano-ame- 
ricanas i en completo acuerdo con las revelaciones de este ü- 



69 



— 147 — 

■ 

l)ro»*Juicio de Mr. Nelson sóbrela política de Mr. Seward.*- 
Curiosos documentos sobre esta misma |)olitica en la cuestión 
mejicana— Verdadera versión de la doctrinaMonroe— Conven- 
cimiento que logro inspirar sobre ella a los hombres de Esta- 
do de Chile— Carta de don I^ederico Errázuriz a este propósito 
—Desenlace de mis ruidosos procesos.^— Los feni«mos organi- 
zan rejimientos en las ciudades principales *de Estados Unidos 
i marchan armados sobre el Canadá.— Se propone en el Con- 

greso abolir las leyes de neutralidad en obsequio de la repú- 
lica feniana— Humbugs con npotivo de mi visita al jefe de ésta 
—Manía de las abreviaturas de nombre en Estados Unidos- 
Carta que escribo a mí abogado sobi*e la negativa de los tribu- 
nales para seguir Juzgándome— Preparativos de viaje— Tras- 
paso la propiedad de la Voz de América a los patrio t£^ de Cuba 
—Folleto que publico en ingles sobre ChUe— Su vasta circula- 
ción i buenos resultados.— El comercio de Estados Unidos con 
Chile.— Regreso.— Nota confidencial al gobierno de Chile sobre 
el estado político del Perú en j[ulio de 1866— Artículos publi- 
cados en efCom«rdo de Lima sobre la alianza con ChUe— Sus- 
cricion para el monumento de Calvez levan t<ada en Nueva York 
i nota que cambio con este motivo con el gobierno del Perú- 
Nota en que doi por termmada mi misión— Honrosa contesta- 
ción del gobierne de Chile— Juicios benévolos sobre mi persona 
.-Una promesa cumplida.— Conclusión 118 



índice 



m LAS MATERIAS CONTENIDAS EN EL APÉNDICE (1) 



DOCUMENTO A. -Carta de B. Víciiüa Mackenua al 
director de la Época de Madrid, don Diego Coello t 
Ouezada, sobre las causas intimas i verdaderas de 
la guerra entre Chile i Espafia páj. 1 

Editorial de la Época del 10 do diciembre de 1865, 
comentando la cai'ta anterior ti 

DOCUMENTO B.— Labepúblicá de chile.— Conferencia 
ante el Ctub de los Viajeros de Nueva York sobre la 
condición presente i porvenir de Chile, por B. Yi- 
cuQa Mackenna. (Traducida del Times de Nuera 
York por Bartolomé. Mitre, hijo, secretario de la 
Legucion de la República Arjentina en Estados 
Unidos.) 14 



Peculiar posición jeográllca de Ciiile. 

lenidad de razas. 

Variedad de clima. 

Inmensa cptension de costa. 

Bidiculez del bloqueo español. 

Influencia particular del Océano. 

Jeolojia de Chile. 

Los tres reinos de la naturaleza* 

Minas de plata. 

Inmensa producción de cobre. 

Su riqueza ^n agricultura. 

La sociedad de Chile. 

Santiago. 

Apuntes históricos. 

Influencia de los Estados Unidos. 

Honores a Washinton i Lincoln. 

Gobierno e instituciones políticas dd Chile. 



14 
15 
15 
15 
16 
16 
17 
18 
19 
20 
20 
21 
22 
22 
23 
24 
25 



(1) El Apéndice tiene distinta faliacion de la del testo. Se advierte esto 
para la referencia a la tabla de materias. 



I 

— 150 — 

Leyes . sobre estraDjeros— «migración . 26 

El ejército. • 27 

Bstableclmientos de beneficencia. 27 

Principios de gobierno popular. 27 

Periódicos. 27 

Educación pública. 28 

Ferrocarriles. 2S 

El Perú ha de aliarse con Chile en esta guerra 32 

Chile nada pierde en. una guerra con España. 33 

DOGÜKENTO C— Dos cartas a don Ai)elardo Nufiez 

sobre la yanidad humana o sea Embajador i reo 35 

Carta primera— El embajador. 35 

Carta segunda— El reo. 41 

Comentarios de la prensa de Nueva York sobre 
los sucesos anteriores. ~ 51 

I Editorial del iV^w York Herald del 3 de agosto 

• de 1866 51 

II Defensa de las repeblicas de Sud-América con. 
Ira los ataques de los corresponsales de los 
diarios americanos. (Carta de don B. Mitre, se- 
cretario de la Legación Arjentina en los Esta- 
dos Unidos al editor del A'cw York Herald,) 53 

III Carta del Dr- Bogers, ex-cónsul de Chile, al 

Afew York Tribune con el motivo anterior 55 

IV Articulo déla República de Santiago del 13 de 
setiembre de 1866 sobre los comentarios ante- 
riores. ..:....: • . 56 

V Carta al editor del New York Herald, Mr James 
Gordon Bennet. sobre Jas publicaciones dadas 
a luz sn la República de Santiago del 14 de se- 
tiembr^de 1866 58 

DOCUMENTO D.— Comunicaciones relativas a la diver- ^ 

{'encía de opiniones que hubo entre el Encargado de 
>^egocio8 de Chile i su Ájente Confidencial, con 
motiyo del intento de arresto del último. ... 60 

I Carta del señor Vicufia Mackenna al señor As- 
ta-Buruaga est)oniéndo]e ios hichos que moti- 
varon su mtento de arresto 60 

n Comunicación del señor Vicuña Mackenna tí 
señor Covarrúbias, sobre su diverjencia con 
el señor Asta-Buruaga 64 

III Despacho del señor Asta-Buruaga al señor Co- 
varrúbias sobre el asunto anterior 68 

IV Despacho del señor Covarrúbias al señor Vi- 
cuña Mackenna relativo a las comunicaciones 
anteriores 69 

V Despacho al señor Covarrúbias haciéndole 
algunas observliciones sobre el contenido de 

la nota anterior . •. 70 

DOCUMENTO E.— Manifiesto del cónsul de Chile en 

Nueva York, dou Estévan Rogers. ..... 72 

DOCUMENTO F.— Correspondencia del ministro espa- 



— 151 - 

fiol en Washington don Gabriel Garda i Tassara, 
con el ministro de Estado de Washington sobre 
yarias de mis operaciones, como Ajenie Confidencial 
de Chile en los Estados Unidos 79 

DOCUMENTO G.— Relación publicada por el New York 
Herald del 18 de marzo de 1866 sobre la estrataje- 
ma-que dio lugar a la repentina salida del puerto 
de NueTa York de las fragatas españolas Carmen e 
Isabel la Católica. • . 89 

DOCUMENTO H.— Primer despacho de Mr. Seward 
ofreciendo solapadamente el arbitraje de los Esta- 
dos Unidos en la guerra con Espaüa 95 

DOCUMENTO 1.— Cartas ^ei-gobernador del Estado 
de Massachussets, Mr. J. A. Andrews sobre la po- 
lítica de Mr. Seward, solicitando su influencia per- 
sonal para modificarla • . 96 

I Carta en que refiero al señor Asta-Buruaga mis 
conferencias con el gobernador Andrews 101 

n Estrado de un despacho al señor Govarrúbias 
del 9 de marzo de 1866 en que comunico el re- 
sultado de ios pasos dados por el^obernador 
Andrews en Washington con el objeto de mo- 
dificar la política hostil de Mr. Seward. ... 102 

DOCUMENTO J.— Notas diplomáticas relativas a las 
proposiciones de mediación i arbitraje hechas por 
los Estados Unidos en febrero de 1866, antes del 
viaje de Mr. Seward a Cuba i en abril del mismo 
alio, después de saberse oficialmente en Wasbing-* 
ton que Valqaraiso iba a ser bombardeado. . . 104 

I Despacho de Mr. Seward ofreciendo su segun- 
da mediación en febrero de 1866 104 

U Conteitacion del señor Govarrúbias a la ter- 
cera proposición dé arbitraje 105 

DOCUMENTO K.— Diversos fragmentos de mi corres- 
pondencia con los gobiernos del Perú i de Chile con 
motivo de la mediación i arbitraje propuesto por 
Mr. Seward de acuerdo con el gobierno espaüol, 
en abril de 1866 107 

I Nota con (¡ue trasmito al gobierno del Perú co- 
pia autorizada del despacho de mediación del 

• 19 de abril 107 

II Carta particular al mismo sobre el arbitraje... IOS 
UI Carta particular al señor Govarfúbias sobre 

el mismo asunto. ........... 110 

IV Carta particular al seflor Asta-Buru«nga sobre 
el motivo anteoor *. 112 

i 



— 152 — 

I 

V Estractosdemi corre^ondencia oficial sobre 

el aii)itraje de Mr. Seward tí? 

VI Estracto de mi despacho de 10 de mayo de 
1866 al grbierno de Chile por el que consta 
que Mr. Seward sabia ofícialmente, antes de 
ofrecer el arbitraje del 19 de abril, que Valpa- 
raíso iba a ser bombardeado 115 

Carta particular al jeneral Prado sobre las diver- 
sas mees que presentaba el arbitraje propues*- 
to por Mr. Seward 115 

DOCUMENTO L.— Notas relativas a los servicids pres- 
tados a la causa de Méjico por la Voz de América... 119 

DOCUMENTO Ll.-— Correspondencia relativa a las pro- 
posiciones de mediación hechas por el gobierno 
arjentino ante los gobiernos de Paris, Madrid i 
Londres, con motivo del conflicto chiíeno-espafiol. 121 

DOCUMENTO M.—Sumario de los artículos publicados ^ 
en la Voz de América en la serie comprendida entre 
el 21 de diciembre de 1865 i el 21 de junio de 1866 128 

DOCUMENTO N.— Correspondencia con la Sociedad 

Republicana de Cuba i Puerto Rico 138 

DOCUMENTO Ñ. --Carta del Dr. don J. F. Batsora, 
sobre la cuestión de Cuba i Puerto Rico con rela- 
ción a Chile. . 14& 

DOCUMENTO O.— Fragmentos de mi correspondencia 
con ei gobierno de Chile, relativos a las Antillas 
españolas, estractados por orden croaolójico. • . ISO* 

DOCUMENTO P.— Estracto de mi correspondencia ofi- 
cial con el gobierno de Cbile sobre la adquisición 
de los vapores Porteas^ Isabella, Ne-Shaw-^Nock i 
CherokeCj asi como de las diversas baterías de ca- 
ñones, que vinieron en el primero i último i en la 
barca Fanny Rockland, ..,?-.•.. 

DOCUMENTO O- — Estracto de mi correspondencia ofi- 
cial sobre la compra de cañones Parrot. . . . 184 

I Nota al señor Asta-Buruaga sobre cañones en 
jeneral - 184 

II Nota al señor Asta-Bunia^a sobre la compra de 

los cañones c[ue trajo a Chile la Fanny Rockland 186 

III Comunicaciones al gobierno de Chile sobre 
los cañones de la Fanny Rockland i envío de 
artilleros 188 

DOCUMENTO R. --Datos relativos al vapor Poneos (hoi 

Nuble) 19a 

^ I Correspondencia del capitán WiÜson. ... 190 



— Í53 — 

n Correspondencia con el gobierno de Chile so- 
bre la negociación del Poneos 192 

m Estracto de una correspondencia publicada 
en el Mercurio de Valparaíso sobre el vapor 
J^uble por un oflcial de marina, i leido en la se- 
sión de la Cámara de Diputados de 27 de junio, 
con motivo del proyecto de lei sobre venta de 
buques • . ^. 194 

IV Juicio sobre el ífubie de la Memoria de Marina 

/ de 1867 . • • . • i9i 

V Memoria del comandante del Nuble don Mar- 
tin Aguayo sobre sus cualidades^ defectos, re- '^ 
paraciones, etc., escrita en contestación a la 
carta circular del autor publicada en el capitu- 
lo KXX del testo. *. 195 

VI Documentos a que se refiere la memoria an- 

terir. . ., : . . . 199 

Vil Carta reciente del capitán Willson sobre las 
acusaciones que se le han diriiido por infideli- 
dad en la compra de buques i especialmente 
d^ vapor Poneos i mi contestación. . : . . 20^ 

DOCUMENTO S.— Datos sobre el vapor Isabdla (boi 

Coneepeion). ..•.,.....•• 20& 

I Correspondencia del capitán Willson. ... 205 

II Nota al señor Asta-Buruaga consultándole so- 
bre la compra del Jsabeua 207 

III Noticias dadas por la Bepública de Santiago 
del 23 de agosto de U66| sobre la llegada del 
Tsabella 208 

IV Juicio sobi^e el ísabella de la Memoria de Ma- 
rida de 1867. . . ' - - 209 

V Carta del comandante del vapor IsabeUa don 
Galvarino Rivero sobre las condiciones del bu- 
que de su mando 209 

DOCUMENTO T.— Datos sobre el vapor Ne-Shaw-Nock 

[hoi Arauco) 21t 

I Correspondencia del capitán Willson. ... 211 

II Despacho^l señor Asta-Suruaga dándole cuen- 
ta de la negociación del Ne-Shavf-Noek. . . . 215 

ni Primer informe sobre el vapor Ne-Shaví'Noek, 217 

IV Carta al señor Ministro de Marina sobre el va- 
por i\e'Shavv-iyock. (De la República de Santiago 

del 11 de agosto de 1866.) ....... 218 

V Carta a don Miguel Luis Amunátogui sobre Ja 
polémica que se suscitó en Santiago i Valparaí- 
so con motivo del vapor Ne-Shayi-iYock. . . . , 222 

VI Carta del capitán don Onofre Costa compro- 
metiéndose a armar suficientemente el JVe- 
iSAaw-A'ocA'y publicada en la República del 18 de 
agosto de 1865 • 235 

VII Segundo informe sobre el \a,poTlíe-ShaW'Nock 235 

VIII Carta del señor Ministro de Marina sobre el 
primer ensayo del AeShaw-Nock 237 

IXGarta al capitán Willson sobre dificultades que 
se suscitaban en la entrega del Ai0-k$Aúrw-^ocA. 239 

20 






— 154 — 

X Juicio sobre el vapor Araueo de la Memoria de 
Marina de 1867 240 

DOCUMENTO U.— Datos sobré el vapor Cherokee (hoi 

Aneud). . , 240 

' I Correspondencia del capitán Willdon. ... 240 

II Comunicación a la Eepublica del 29 de setiem- 
bre sobre la llegada del Cherokee a Valparaíso.. 241 

ni . Informe sobre el estado del Cherokee en agos- 
to de 1867 242 

IV Juicio sobre el vapor Cherokee de la Memoria 

de Marina en 18^ 243 

V Correspondencia del comandante del vapor 

^ Áncud don Juan E. López sobre la condición ^ 

actual de aquel buque . 243 

VI Juicio sobre la condición actual de los bu- 
ques comprados ;en Estados Unidos 245 

DOCUMENTO Y.— Suscinta memoria presentida al Mi- 
nisterio de Marina sobre las adquisiciones navales 
hechas en Estados Unidos. ••..... 246 

DOCUMENTO W.— Estractos de mis comunicaciones 

oficiales con el gobierno de Chile sobre corsarios... 253 

DOCUMENTO X. -Torpedo Fay 256 

Propuestas hechas porelcoronelS. E. ForShey 
para revelar el secreto de un torpedo subman- 
no 1 continental por la suma de 150,000 pesos. . 258 

DOCUMENTO Y.— NoUs oficiides relativas a cuentas.. 259 

I Nota jeneral al señor Asta-Buruaga sobretodos 
los gastos hechos en Estados Unidos para ad- 
quirir elementos de guerra 259 

III ríota del señor Asta-Buruaga al gobierno de 
Chile, refiriéndose a las cuentas anteriores. . . 267 

m Notas del gobierno de Chile sobre ahonos de 
mis sueldos, gastos de viaje, etc 26B 

DOCUMENTO Z.—Cartas al jeneral Prado i don José 
Calvez, solicitando recursos del Parü por no en- 
viarse de Chile 271 

DOCUMENTO A A.- Cartas a don Alvaro Covarrtíbias 
i al Exmo. sefior den José Joaquín Pérez sobre los 
verdaderos motivos aue pusieron término a mi mi- 
sión en Estados Unióos 273 

DOCUMENTO B B. —Comunicaciones relativas al envió 
de un correo de gabinete anunciando las órdenes 
terminantes de bombardear a Yalparaiso, que se 
comunicaron a la Legación de Chile en Washing- 
ton por el Ministerio de Relaciones Esteriores el 4 



— . 155 — 

de abril de 1866, esto es, cnatro dias después d'h 
cofasumado el crimen , 282 

I Despacho en que anuncio al señor Covarrú- 
bias aquellas órdenes junto con la certidumbre 
de que el ministro Seward^ tenia conocimiento 
de ella desdé mediados, ue' lebrero, esto es, 
mes i medio antes de la consumación del ^ 

n Carta al jefe de la casa de Alsop i Ga. rogándole 
fletara un vapor en Panamá para Uevar a Val- 
paraiso el anuncio del bombardeo '284 

Iir Instrucciones dadas al correo de gabinete 
Hunter para su viaje a Chile 234 

rv Carta afjeneral Praido sobre el asunto anterior 286 

V Carta al ministro de Chile en lima sobre el 
mismo asunto 287 

VI Carta al intendente de Coquimbo sobre el 
anterior negocio. 288 

VII Artículos de los diarios de la Habana i Nueva 
York comunicando las noticias trasmitidas por 
Mr. Seward en los mismos dias en- que éste lo 

tiacia ocultamente 2S^, 

DOCUMENTO ce. —La doctrina Monroe en presencia 

del dos de ma^o 291 

I Editorial del i^ew York Hétald dell . <=> de junio 
, de t866— «La diplomacia de Mr. Sewara i la 

doctrina Monroe». 29i 

n Editorial de la Voz de América Aq\ 1.<=> de ju- 
nio dd 1866— «La América vencedora, la doc- 
trina Monroe lia Union Ameri(|ana». . - - - 294 

DOCUMENTO D D. —Editorial del Time» de Nneva York 
, del 1.^ de junio de 1866 con motivo de la noticia 
del ataque del Callao el 2 de mayo 300 

DOCUMENTO E B.— Célebre nota de Mr. Seward, es- 
crita a petición del jeneral Kilpatrick para desvane- 
cer los malos efectos de la política de Wasbinton 
en Chile . . . . , 302 

DOCUMENTO FF.— Datos relativos a la política de 
Estados Unidos en Méjico durante la invasión 
francesa 304 

I Dc^spacho al gobierno de Chile sobre envió de 
armas a Maximiliano con aquiescencia del 
gobierno de Washington. 304 

II Articulo de la Voz de América anunciando el 
hecho a que se refiere el despacho anterior. . . 305 

ni Discurso do.l diputada Tadeo Stevens en junio 
de 1866 apoyando la garantía de Estados Uni- 
dos para un empréstito de 30 millones de pe- 
sos cen hipoteca de los Estados de Sonora, Si- 
naloa, Chuiuiíhua i la Baja California. ... 306 



é f 



JV 



— 156 — 

Discurso del ieneral Sturm,* ájente militar de ^ 
Méjico en los Estados Unidos^ pronunciado en 
una serenata que le ofrecieron los amigos de 
iféjico en la noche del 1. ©de junio de 1807. . . 307 

\\ Discurso del senador Chandler de Michigan 

• én junio de 1867, con motivo de la ejecución 
de "Maximiliano , : . . . 30}i 

VI Moción del diputado Brook en julio de 1867 
con motivo de la ejecución de Manmiliano. . 3l>9 

Vil Editorial del A'cw York ,Herald con el título 
de «el reino del terror en Méjico,» con motivo 
de la ejecución de Maximiliano 309 

VIH Articulo del Pájaro Verde, diario de Méjico, 
del 25 de junio de 1867, trascrito por el Mor- 
ning CronicleáeV^Sishmgíon del 15 de julio 
sobre la manera como pra apreciada por los 
mejicanos la política del gobierno americano 
en la cuestión franco-austriara 310 

IX Discurso pronunciado gor Mr. Seward en 
julio de 1867 con motivo de la inauguración de 

un templo masónico en Boston 312 

X Editorial del Morning-Cronicle de Washington 
sobre el nombramiento del ministro de Esta- 

i dos Unidos en Méjico hecho en la persona del 

aventurero suizo Otterbui^. . - 31 Z 

DOGUMENTO GG.— Carta confidencial a don Federico 
Errázuriz sobre la política de Estados Unidos res- 

Íecto de las repúblicas hispano-americanas. . • 313 
MENTÓ H H.— índice de las materias contenidas 
en el folleto que publicamos en Nueva York con el 
iltulo de Chili.Spain and the United Stales ... 319 

Estracto de mis comunicaciones oñciales con' el 
gobierno de Chile sobre la circulación, efectos, 
etc. del folleto anterior i • • ^^ 

DOCUMENTO II.— Artículos-del Evening-Posí de.Nueva 
York i üel Daily Commercial de Baltimore sobre el 
comercio de Chile i de los Estados Unidos. . . 324 

I Editorial del Evening Póst del 27 de febrero. . . nk 

II Editorial del Daily Gomereial de BaltipQore de 

24 de febrero de 1866 :VZ6 

DOCUMENTO JJ.— Papeles relativos de la suscricion 
levantada en Nueva York en honor del americano 
don José Calvez. . . . , 328 

I Invitación . - - ' 328 

II Al señor Ministro de Relaciones Esteriores 
del Perú remitiéndole el importe de aquella 
suscricion ,..,.. 329 

in Contestación 330 

DOCUMENTO KK. -Artículos publicados en el Comer- 



— 157 — 

do de Lima del 14, 16 i 18 de juUo de 1866 oon el. 
titulo de «La alianza del Perú i Chile.» . . . * 331 

I Bl pasado 331 

II El presente 337 

III El porvecir. ' 

DOCUMENTO LL.— Nota confidencial al gobierno de 
Chile sobre el estado político del Perú en julio de 
1866 . • • . 342 



■♦ ♦♦• »■ 



APÉNDICE. 



DOCUMENTO A> 

Curta de don Benjamín VlonftaMaokenna al director de la"Bpeoa** 
de Madrid, don Diego Goello 1 Qaeaada, sobre las oansaé intl« 
Blas 1 Terdaderas de la gnerra entre Cblle 1 Bspafta* 

Señor director de La Epocax 

Abordo dd vapor Pacífico, en ta altura de 
Panamá^ a 4 c2e novieTnbre de 186S. 

Muí señor mió: Apenas seria dable a IJd. concebir la repentina i de-» 
plorable guerra qne se ha encendido entre España i Chile» si una voz 
franca no fuera desde estas lejanas zonas a ilustrar su recta ooncien- 
via i su ilustrado patriotismo sobre tan inesperado i estraordinario 
acontecimiento. Empero, no por desconocida i humilde, dejo de protes-^ 
tar a Üd. que esa voz es la de un hombre honrado i la de un sincero 
amigo del pueblo español, en cuyo s^no tuve la fortuna de pa^ar al- 
gunos de los dias mas felices de mi vida. La manera como voi a te- 
ner el honor de hablar a Ud. , será la mejor prueba de los nobles fines 
que me mueven a escribir a Ud. estas dos palabras que, aunque desali- 
ñadas, se refieren al negocio mas grave de que pumeran ocuparse hoi 
día un buen español i un buen americano. 

Después de cuarenta años de paz i de independencia, la América 
del Sur 86 habia reconciliado profundamente con su antigua madre 
patria. Chile habia firmado un tratado de paz con ella, i ese pais, 
modelo de lealtad, de prudencia i de eneijía ofrecía a los españoles la 
mas ilimitada i cordial hospitalidad» Podría asegurarse sm engaño 
que no hai un solo español avecindado en Ohile, que no haya hecho 
itna fortuna mas o menos considerable i que no nai uno sólo que no 



— 2 — 

' tenga hijos chilenos. No me propongo citar tsasos especiales. SSatérese 
Ud. de cualquier español nonrado que hava yisiuido nuestras costas, i 
si ese hombre no hace ofensa mal intencionada a la Terdad, no teme- 
re un solo momento el ser desmentido. Al contrario, Chile, por su 
clima benigno, sus producciones análogas a las de la Península, el 
carácter serio de sus hijos, sus tradicciones de orden i de respeto a 
las leyes, so habia hecho el pais favorito de los que desde España Te- 
nían a estas rej iones a buscar un hogar, una nueva patria. 

¿Cómo es entonces que todo esto ba desaparecido en un instante i 
que hoi, según las últimas fechas (octubre 17), estuviese en Valpo- 
raiso el almirante Pareja amenazando destruir esa ciudad tan rica 
como espléndida; i que, a su vez se agrupasen en Santiago, bajo la 
vijilancia de la policía, todos los españoles queja andan dispersos, 
sin techo, sin familia, sin fortuna, en todas las costas del Pacífico, 
para servir de rehenes a las consecuencias de un ataque, de otra ma- 
nera impune, contra ese pueblo indefenso? 

£sto es lo que csplicará a Ud. el periódico de Lima que tengo el 
honor de incluirle^ en el aitículo titulado Bevitta de la quincena, i lo 
que yo me esforzaré en poner mas de manifiesto en breves palabras. 

Desde que se anunció la venida del aimirante Pinzón, kubo en 
Chile i en el Perú un vago rumor de alarma. Se conocían las tenden- 
cias agresivas del mariscal O'Donnell, i la anexión de Santo Domin- 
go, primera amenaza a las nacionalidades americanas, estaba fresca. 
La conducta personal del almirante 1 la llegada del comisario Maza- 
rredo, convirtieron ese rumor en una sospecha. La ocupación militar 
de las Chinchas i la famosa declaración ae reivindicación, vinieron 
desgraciadamente a dar razón a esas dudas i a esos temores i a con- 
vertir el presentimiento i la duda en un escándalo internacional. 

La agresión del almirante Pinzón era contra el Perú. Pero Chile 
no podia ser indiferente. Su posición jeográfica i comercial, su histo- 
ria, su comercio, su seguridad, su porvenir, todo estaba comprome- 
tido en aquella cuestión. Figúrese Ud. al Portugal agredido por la 
Fraucia i declarado el derecho de consquista u otro cualquiera ofen- 
sivo a su nacion.'Uidad. ¿Podria el gobierno de España, sin hacerse 
reo de traición o de imbecilidad, permanecer indiferente tan solo por- 
que el ataque no era directo a su territorio? 

El ejemplo no puede ser mas exacto, i fué precisamdfito lo que su- 
cedió. Ud. sabe que en 1820, San Martin habia venido de Chile a li- 
bertar al Perú, porque la independencia de este pais era el comple- 
mento de la nuestra. Ud. también sabe que en 1839 otro ejército chi- 
leno derrocó al jeneral Santa Cruz, Presidente de Bolivia, que habia 
anexado el Perú a ese pais, i esto también porque la seguridad del 
Perú era nuestra propia seguridad. 

Pero ¿deque manera .manifestó Chile su adhesión a la cansa del 
Perú? He aqui la cuestión única que hai que resolver, pues en ella es- 
triban únicamente también todos los redamos que han dado lugar a la 



^ 3 — 

gaerra. £1 pueblo, con ados puramente moj^jUs de simpatía i de entu- 
BÍasmo. £1 Qobierno, con ningún acto que no fuera en todo conforme 
% la lei de las naciones. Conozco cuanto se ha atribuido falsamente 
al pais i al gobierno a- este propósito. Pero ahí están las notas de 
nuestra cancillería i el arreglo Tavira-Coyarrúbias para dar satisfac* 
clon amplia de lo que digo. Avanzaré una observación mas todavia. 
Cuando comenzó la guerra de Méjico contra el Emperador de loa 
franceses, se hicieron colectas de dinero en todo el país i se enviaron 
fuertes sumas al Presidente Juárez para sostener la independencia de 
su país contra los invasores franceses. ¿Podia presentarse un caso de 
mas evidente hostilidad contra la Francia? il cuál fué, sin embargo, el 
agravio inferido, o la satisfacción demandada por el poderoso i sus- 
ceptible Gobierno de Napoleón III? Ninguna! I esto sucede porque 
los Gobiernos de £uropa, a pesar de la densa niebla de errores i oa- • 
lumnias que mancha a nuestras repúblicas delante de sus ojos, suelen 
comprender que estamos sujetos a las mismas impresiones, a las mis- 
mas alarmas, a las .mismas simpatías que sienten los pueblos que ellos 
gobiernan, i también, por consiguiente, sqmetidos a los misnios de- 
beres i a idénticos derechos. I en este mismo sentido, permítame Ud. 
preguntarle: ¿EEabria la Kusia declarado la guerra o pedido satbfac- 
oion por las manifestaciones públicas, por las erogaciones en dinero, 
por las procesiones populares, poD el ataque simultáneo i constante . 
de toda la prensa en Francia i en España en favor de la Polonia? 
¿Porqué, entonces habrá de mirarse bajo otros conceptos la simpatía 
popular de Chile para con un pais hermano i vecino, violentamente 
asaltado i ofendido en su honra i en el principio de independencia que 
nos era común? Juzgúese, señor, los negocios de América como deben 
juzgarse los de todos los países civilizados, i entonces, pero solo en- 
tonces, se entrará «n el terreno de la razón, de las conveniencias mu- 
tuas i de la civilización misma. 

Pero se ha dicho que hubo insulto real a la bandera española í 
que se arrastró en el lodo de la difamación el nombre de Isabel 11; i 
en estas dos imputaciones se ha colocado la cuestión de honor, causa 
inmediata i eficiente de la guerra. Mas, séame lícito asegurar a Ud. , a 
fe de hombre de honor i de verdad, que el primer hecho es entera- 
mente falso. Fui testigo presencial del suceso el I.' de mayo de 1864, 
i no hubo ni la mas leve afrenta a un pabellón entonces todavia ami« 
gq, i que estaba colocado, como sucede siempre, en un mástil tan 
elevado, que nadie habría sido dueño, aun habiéndolo querido, de 
tocarlo. 

Respecto del segundo, debo confesar con lealtad, que hubo tristes 
i menguados desmanes de un diario oscuro i creado para especular 
con el escándalo, a virtud de una situación escepcional. ¿Pero acaso 
el Gobierno no prostestó contra ese diario, ofreciendo juzgarlo con- 
forme a la lei? ¿No protesto la sociedad condenándolo al desprecio? 
¿Qué mas se querría que se hiciese? I en España misma, no so han 



publicado diarios en alto grado ofensivos al Trono, como El Guiri' 
gai i El Tío Camorra entre otros machos? ¿Qué mucho enténoes 
que saliera a luz El San Martin en un pais agraviado i receloso? I 
El Punch de Londres i El Charivari de Paris no publican ahora 
mismo laminas i artículos altamente ofensivos a la dignidad de los 
monarcas españoles? ¿I habria por esto derecho para pedir reparacio- 
nes con la boca del cañón i declarar la guerra a esos paises? 

No ha habido, pues, en realidad ofensa alguna al honor español 
que dé lugar auna guerra, i menos la justifique. Si los españoles han 
sido tratados siempre con cordialidad -i benevolencia; si todos ellos 
han encontrado bienes, familia i consideraciones sociales como Jos 
propios hijos del pais, i con preferencia aun sobre los estranjeros de 
otras nacionalidades; si en cuarenta años de paz nunca ha habido 
ninguna queja mutua entre los dos paises, ninguna sombra, ningún 
incidente diplomático siquiera; si el tratado de paz, vijente durante 
mas de 20 años, jamás ha sido violado; si muchos de los altos em- 
pleados del Gobierno en la república, i aun en su cuerpo consular son 
españoles, ;c6mo entonces puede hacerse la guerra para alcanzar de 
Chile, tan jeneroso i hospitalario, la reparación de agravios que ja- 
más ha inferido? ¿Cómo se pretende reivindicar el honor castellano, 
que jamás ha siao ofendido, i si antes al contrario, acatado en todo 
lo que en realidad vale? A la verdad que, o el gobierno español ha 
querido cegarse» o sus aj entes han puesto una traidora venda en sus 
ojos, porque de la guerra que emprende no cosechará sino calamida- 
des i desastres, en cambio de los bienes que una paz larga i honrosa 
le habia deparado. 

Mas, otra vez volveré a preguntar: — lOómo es que esa guerra exis- 
te i amenaza a los dos paises en ella comprometidos, males sin 
«uento? 

No quiero en esta parte hacerme cargo de los sucesos ostensibles 
áe que ya se ha ocupaao la prensa en España i en América, i que han 
Israido las cosas al caso deplorable en que se encuentran, puesto que 
por lo. mismo son ya conocidos i han sido juzgados en lo poco que 
en si valen, una vez que se haya descartado de ellos los arrebatos 
jeniales del almirante Pinzón i las fábulas temerosas del comisario 
Mazarredo. Me permito solo hacer ver a Ud. la manera como en lo 
relativo a Chile, ha podido levantarse de causas tan pequeñas, tan 
insignificantes, tan casuales unas, tan desprovistas de intención da- 
ñosa las otras, i tan indignas todas de ocupar mas de una hora la 
atención de dos paises cultos, un tumulto tal de recriminaciones, sin 
solución posible i que ha de arrastramos a una guerra funesta para 
ambos. 

Voi, pues, a poner delante de los ojos de Üd. con la sinceridad 
propia de los ánimos hidalgos, la verdaüi, la triste pero austera ver- 
dad, de todo lo acontecido. Lleno en esto el principal objeto de es- 
ta carta i cumplo la promesa q^uo hice a Ud. al principio do ella so- 



— 6 — 

bre el esolareoímientó de los aoonteclnúentos casi &baloso8 que se 
desarrollan en el Pacífico. 

Por desgracia de la España i de Chile, existía en este último pais 
un ájente diplomático de aquella cuyo carácter bondadoso^ pero sin 
fibra ni sagacidad,, se hallaba sujeto a las influencias de todo el que con 
tesón i maña se propusiera comprometerlo en un sentido cualqiíiera. 
El señor Tavira, con cuya amista4 personal me he honrado, tenia 
este defecto en medio de sus numerosas prendas; i hubo de pecar por 
él para su desventura i la ie todos. 

Desde los primeros dias de las dificultades de Chincha se levantó, 
como era natural, un partido exaltado entre los españoles residentes 
en Santiago. Componían éste principalmente tres médicos, dos de 
algún mérito, ambos catalanes, i un nomeopata, que no sabemos por 
qué se ha hecho dar una cruz de Carlos Ul, que hoi deberá tener 
perdida, merced a su miedosa adulación a los chilenos, desde que la 
guerra fué declarada. Hacían esos hombres cabeza de partido i se 
reunían . noche a noche de tertulia en casa de un librero, también 
catalán, que no tenia sino motivos de gratitud i de respeto pam con 
un pais en que contaba numerosos amigos i en el que había necho su 
fortuna. 

Ahora bien, de aquel círculo i por medio de otros intermediarios, 
se aguijoneó al señor Tavira para elevar reclamos, para levantar 
<^&rgoSt para inventar acusaciones, para soplar el odio, en fin, entre 
los dos países formando séquito a estos caudillos por medio de ac- 
tas, por correspondencias escritas a España, por combinaciones con 
la escuadra española surta entonces en las Chinchas i por una pro- 
paganda activa entre los españoles de todas las jerarquías, i no solo 
en Chile sino en todas las Repúblicas del Pacífico i aun en las del 
Plata. Esto era tanto mas estraño en los caudillos de la ajitaoion en 
Chile, cuanto que todos ellos eran casados con chilenas i tenían hijos 
en el pais^ Ahora vagan dispersos i anatematizados como ingratos 
por un pais a que han hecho males sin nombre en pago de haberles 
dado esposas, hogar i respetos. 

Movido por estos ardientes, pero bastardos influjos, el señor Ta- 
vira califico la situación que Chile se creaba en la cuestión peruano- 
española de una manera completamente falsa, exajerada i. odiosa. I 
Sermítaseme aquí reconocer que si el Gobierno español no hubiera tenÍT 
o a su vista para formarse cabal concepto de lo que pasaba sino las 
notas de su Ministro i las pérfidas comunicaciones privadas que se 
han escrito a Madrid desde el Pacífico, en demanda de cruces o de 
lucro, acaso no le habría cabido formarse una opinión distinta de la 
que ha manifestado, ni trazarse una línea de conducta diversa de la 
que ha proseguido. Pero desde que junto con esas acusaciones i recla- 
mos, a veces pueriles, a veces insensatos, i siempre infundados, han 
ido a España las respuestas de nuestra Cancillería, era preciso cerrar 
intencionalmente los ojos a la luz para no ver desvanecidas todas esas 



_ 6 — 

imputaciones. Tan cierto es esto qne el mismo señor Tavira, volvien- 
do sobre sus primeras impresiones, formadas por ajenos conceptos i 
por intrigas escondidas, ajustó de buen grado el avenimiento que 
lleva su nombre i cuya violenta condenación ni en Ghile ni en paia 
alguno del orbe podra comprenderse ni esplicarse, pues que en él la 
cuestión de honor recíproca estaba terminada mas allá de toda sus- 
ceptibidad imajinable. Así se apresuraron, al menos, a declararlo» 
para la justificación de Chile i de la España, todos los Gabinetes a 
que se did conocimiento oficial de aquel aif eglo. 

I sobre este particular scame dado nacer una calorosa protesta contn 
una de las calumnias mas indignas que se han forjado por malos 
españoles contra la dignidad de Chile i de la España misma. Aludo 
al rumor sordo pero tenazmente propalado de que el señor Tavíra 
había recibido una fuerte suma de dinero por ajustar el arreglo re- 
ferido. Tal cargo es indigno de ser discutido. No tiene España tan vi- 
les hijos que vendan su honra por oro, ni es Chile tan Vnenguado que 
busque su ruposo o su fortuna en el cohecho. Hubo en verdad un in- 
cidente traidora mente desnaturalizado i que pudo dar oríjen a aque- 
lla impostura. Cuando el 1.^ de junio del presente año el Diputado 
Matta objetó como exesiva condescendencia los párrafos de cortesía 
destinados en ^1 mensaje anual del Presidente de la República al Gk>- 
biemo de España i a su Ministro en Chile, dijo en su discurso "que 
talvez esas manifestaciones eran el fruto de un secreto acuerdo entre 
el Enviado español! la Cancillería chilena". Pero ese secreto actur- 
do sobre las frases de un documento publico, ¿podia jamas interpretar- 
se como una sospecha, como una alusión a un innoble fraude? Dícese 
también ahora por la voz pública de estos países que los partidarios 
de la guerra están interesados en la negociación de la deuda injente 
que la España reclama al Perú, i que esta es lá causa de su agresión 
a 43hile i de sja política a todo trance hostil a la América. Pero sea 
dicho en honor de la raza a que todt)s pertenecemos, tÉfes calumnias 
son solo dignas de los oscuros aventureros que las inventan para es- 
pecular. £1 último hombre público de Chfle se haya mas alto que 
esa imputación, i no tenemos motivo alguno para creer que otro tan- . 

to deje de suceder en España. -^ 

Aquí tiene Üd. trazada brevemente, pero con caballeresca fideli- 
dad, la historia íntima de la primera parte de este negocio de otra 
suerte casi incomprensible. De ella aparece que hubo intrigas de mal 
contentos i de exaltados, que ellas crearon en el incauto espíritu del 
Ministro español en Chile una borrasca diplomática imajinaria, i que 
después, esa tormenta, desencadenada por malos vientos, por manio- 
bras de caracteres inquietos i ambiciosos en la escuadra española, 
por ac-tas inconsideradas que se firman a granel i }ior puro espíritu de 
camaradería o paisanaje, (i quien sabe si por causas menos nobles!) ha 
llegado a ser nna guerra positiva entre dos países que ayer vivhtn en 
la mas grata i fecunda harmonía. 



. ' 



— 7 — 

Ahora permítame Ud. hacerme eargo de la Begimda parte de eete 
lamentable negocio, o mas bien, de su desenlace; porqoe, no es posi- 
ble casi imajlnarse que causas tan nimias bajan podido producir un 
resaltado desastroso, sin que en e^^e mismo desenlace hayan inter- 
venido circunstancias igualmente especiales, i no menos incomprensi- 
bles para un desapasionado criterio que las que he recorrido a la tije- 
ra, ocupándome de la inciatiya. 

Todo en este desffraciado conflicto ha sido cuestión de caracteres. 
Como en el punto de partida dio orQen a la dificultad la índole blan- 
da e indecisa del señor Tavira, así en su remate ha provocado la gue- 
rra la terca obstinación del Almirante Pareja. Fué éste el mas activd 
pronlotor del descontento contra el arregb Tavira-CoTarrúbias, i des- 
de que llegó a las costas del Pacífico, en que él había nacido, mani- 
festaba tal aversión a Chile, que ha dado a muchos razón para creer 
3ue le mneve en sus actos la singular idea de vengar la muerte de su 
eudo, el Jeneral Pareja, que sucumbió en la guerra de la indepen* 
dencia, mandando un ejército español en nuestras costas, hace cin« 
cuenta años (1818.) 

Desaprobado el arreglo Tavira por el gobierno español, a influjos, de 
8u almirante en el Pacífico, i destituido aquel, cometióse, en efecto, 
el desacierto de encargar al ultimo la reparación del yerro cometido» 
i de subrogar al ministro que por él era responsable. Ya esto era un 
signo evidente que desde Ii«paña misma quería buscarse a sabiendas 
nn conflicto en Chile. Habíase hecho lo mismo que ei) el Pera respec- 
to de las violencias de Pinaon. Se habia mandado a Mazarredo para 
poner a raya sus desTÍos, i el encargado de curar el mal lo habia he- 
cho mas hondo. Tratábase ahora de salvar las dificultades snseitadaa 
Eor el convenio Tavira, i se enviaba a Chile al almirante Pareja que 
abia sido su mas amargo censor, i que por lo tanto se hallaba intere- 
sado en condenarlo bajo todas sus faces. ¿Podía dejar de producirse el 
incendio que hoi amenaza abrasartios a todos, si desde lejos se arri- 
maba el combustible i el fuego a la hoguera ya antes preparada? 

Pero no es'esto todo. Como individualidad, como carácter, el almi- 
rante Pareja ha hecho todo lo que de él ha dependido para aue no 
haya arreglo posible. Elijio el mismo glorioso dia en que celeoramos 
el aniversario de nuestra independencia para llegar a nuestras puer- 
tas; sin insinuación previa de ninguna especie tendeite a reanudar 
ks negociaciones diplomáticas, que ya ni rotas estaban, nos envió un 
idtUmatwn perentorio i ofensivo, que no tenia otra respuesta que la de 
la guerra, i de hecho comenzó ésta estableciendo con cuatro buques 
el bloqueo de loe setenta i tantos puertos de nuestra costa, sin aviso 
anticipado al comercio neutral, echándose sobre todas las propiedad 
ésa ehilenas que estaban ál alcance de sus cañones» i burlando leda 
lei positiva del derecho público de las naciones,- como lo han faeelM 
ooMter las namerasas i unánime protastaa del cuerpo diploiñátioo i 
coasdar acreditados eil la Kepublica. ^ 



— 8 — 

Por manera, pnes, que han sido, no loe acontecimientos, sino los 
caracteres, no los agravios de nación a nación, sino las jestiones aisla- 
das de los individuos, no las conveniencias mutuas, ni las ezijencias 
del derecho de las naciones, sino los defectos personales de los emisa- 
ríos de España los que han provocado esta dolorosa prueba, cujas con- 
secuencias a nadie es dado prever. La debilidad del señor Tavira para 
improvisar acusaciones destituidas de todo fundamento i la violencia 
del señor Pareja para agravar aquellas con hechos injustificables,' he 
aquí la única causa de esta guerra de individuos, de organizaciones 
imperfectas, de desacertadas elecciones del gobierno español, tan le- 
jos, por desgracia suya, del teatro de los sucesos, e incapaz, por oon- 
siguiente, de comprender el verdadero carácter de que éstos se hallan 
revestidos. 

I es preciso, señor, que tenga Üd. entendido que yo hablo aquí 
bajo la hipótesis honorable i racional de que todo lo que España busca 
en Chile es la reparación de un agravio imajinario, i que tal preten- 
sión se haya dirijida por la mas cumplida buena fé. Porque debo ma* 
nifestar a Ud., con la moderación, que he procurado no desmentir nn 
solo instante en esta comunicación, que si por desgracia la España 
abrigase miras sobré nuestro sometimiento moral i violento a sn in- 
fluencia, o de agresión a nuestro territorio, o de pretensiones aisladas 
o en combinación con otros podei*es europeos, cualesquiera que éstos 
sean, i que tiendan a alterar en lo menor nuestras instituciones, la 
España i sus aliadas tendrían una sola cosa que esperar ahora i siem- 
pre entre todos los chilenos: guerra, eterna guerra, hasta que la Re- 
publica entera fuera un montón de escombros i su pueblo en masa un 
inmenso cementerio. 

Juzgue Ud. ahora, señor, redactor, desapasionadamente los suce- 
sos, trayendo a la vista los documentos públicos que a ellos se refieren; 
i esta suscinta reseña de la parte privada, o si se quiero, misteriosa de 
ellos; i poniendo su mano en su cor&zon de leal i honrado español, de- 
clare si esta guerra tiene razón, protesto, disculpa siquiera entre dos 
pueblos de un mismo oríjen, de una misma sociabilidad, de una mis- 
ma relijion. 

' Entre tanto, no me cumple a mí decir lo que Chile hará en esta 
contienda a que sin su culpa ni su deseo ha sido provocado. 

Solo me permitiré antes de concluir, preguntar simplemente, i una 
vez evidenciado el hecho de que esta guerra no tiene ninguna rason 
de ser, ninguna justificación o escusa posible, ipuál eñ d <£jeio que en 
ella va a perseguir la España? 

Comprendo que haya, aun en esto siglo, guerras nn eattia, ni mo- 
tivo, i sin mas títulos que el abuso de la fuerza. Pero aa como com- 
prendo esto, señor redactor, no me es dable imajinar que exista en 
estos tiempos una guerra sin objeto. ^ 

¿Qué pretende la España? ¿Ambiciona conquistas, franquicias mer- 
cantiles, influencias políticas o puramente socialeB oomo las fue 1» In» 



•. 9 — 

riaterra se propone arrancar al Japón a caaonasoe i la España i la 
Fnmcia unidas a la Cochinohina? No. Nada de esto tíene sin dada 
en mira el gobierno español; porque a la verdad, seria hacerle un 
hondo agravio el juzgar que por tal camino se propusiese aquellos 
fines en el presente estado de la civilización i del derecho de los pue- 
blos. La España, pues, rindiendo enteró pleito-homenaje a su buena 
fe, se propone solo la reivindicación de iu honra i d respeto de* $its 
wúbditos en estos lejanos países. 

Ya he demostrado de la manera mas evidente que esa honra no ha 
•ido lastimada en lo mas mínimo i que ese respeto a los subditos espa* 
ñoles ha sido llevado en Chile, no por temor ciertamente de la España, 
fsino por amor innato hacia ella, hasta los últimos limites de la mas 
benévola hospitalidad. 

Pero quiero consentir por un momento en que Chile fuese reo de 
una i otra falta, ¿era por esto el camino seguido por Pinzón, Maza- 
rredo i Pareja, el que debia conducir a una solución satisfactoria de 
la dificoltad, a afianzar los nobles fines que tenia en vista el gabinete 
de Madrid? No, ciertamente; i al contrarío, debia acontecer todo lo 
opnesto a lo que se pretendia. Los hechos lo están probando. 

El Sr. Tavira, en notos amenazantes, pidió esplicaciones a nuestro 
gobierno, señalando qpmo razón de su altivez los cañones de su es- 
cuadra; i sin embargo, el gobierno de Chile, sin descender de su 
dignidad, ni en sus actos, ni en su lenguaje, satisfizo aquellas ezijen - 
da diplomáticas de una manera cumplida i bajo la fé del mismo go- 
bierno est)añol por medio de su exijente enviado. 

Ahora bien, rechazadas esas esplicaciones como insuficieates, el 
almirante Pareja, en lugar de exijir otras mas latas, como parecía 
ordenárselo sus poderes ostensibles (esplicaciones que Chile habria 
podido todavía dar sin mengua de su honra) le envia un uUimatwm^ 
que es la última palabra de los pueblos antes del estrépito del ca- 
non. — ¿ Consiguió con esto su objeto? Todo lo contrarío, cómo Ud. 
bien lo sabe. 

En seguida declaró el bloqueo de todos "nuestros puertos por via de 
apremio ¿Ha adelantado con ello en sus propósitos? La dedaraoion 
da guerra fué nuestra respuesta. 

Ahora, ¿qué mas puede hacer? Bombardear nuestras ciudades» co- 
mo vagamente lo insinúa en su último despacho al ministro iiiglea 
•a Chile. Pero a tal barbarie, ¿habria derecho para condenar una 
inevitable represalia de nuestra parte? 

¿La España mandará nuevos buques? ¿Enviará tropea de desem- 
barco? ¿Agotará su tesoro i su mejor sangre en espediciones mncho 
maa' remotas que las de Santo Domingo? ientre tanto, Chile, que de 
nadie necesita para vivir i para pelear, se mantendrá de pié como 
tin solo hombre, i el objeto de la guerra jamas llegará a alcanzarse. 

JSé aqni, pues, señor redactor, como una guerra imposíbU por su 



— 10 — 

causas i que apenas habria aatorizado un rompimiento paramente di- 
plomálioo, ya a ser imposible por su objeto. 

I a propósito de la debilidad de Chile, para el que Ud. 'mismo, se- 
ñor redactor, ha pedido» según recuerdo, sin duda con la mejor in- 
tención, un ** poco de compasión," permítame decirle una palabra^ 
que no sera ciertamente una jactancia. 

Hai una fuerza relativa i otra intrínseca que po9een todas las na- 
ciones. En aquellas todas las ventajas están por Chile, por la distan- 
cia, los mares procolosos, la carestía de los mantenimientos, la esca- 
ees de presas en sus mares, todas las prerrogativas, en fin, naturales 
a un pais que hace la guerra en su propia casa, contra el que viene a 
atacarlo desde tres mil leguas de distancia. 

Pero Chilo ciertamente, cuenta mas consigo mismo, con su fuersa 
intrínseca, que con esos accidentes que en cierta manera le son^es- 
tranos. 

Cuenta con su crédito intacto i el mas altamente colocado en Im 
mercados de Europa; cuenta con la homojeneidad de su raza i la 
unión política de todos sus habitantes; Quenta con el valor siempre 
probado de sus hijos; cuenta con aquellos fáciles medios que el dere^ 
cho marítimo autoriza i por los cuales los pueblos mas débil^ pueden 
llevar al seno mismo de los mas fuertes la destrucción i la ruina; 
cuenta con el patriotismo indomable de sus hijos que en cincuenta a* 
nos lo han levantado de la mas mísera colonia de la España a la re- 
pública mas floreciente de esta parte del Nuevo Mundo, i cuei^ por 
fin« con la justicia de su causa reconocida de la manera mas csplícita, 
solemne i unánime por los representantes imparciales de todos los pai- 
sos mutuamente amigos de EÍspaña i de Chñe, i tal vez mas amigos 
de aquella que del último. 

Juzgue Úd. ahora, señor redactor, si el almirante Pareja oonágui- 
rá el obj^o de esta guerra que el solo ha concebido, i que él solo 
imajina llevar a cabo por el derecho de la fuerza. 

^Babe Ud. como ha contestado esa república a la amenaza de gue- 
rra que le ha intímado Partja con sus cuatro buques? Decretando la 
prolongación de las líneas telegráficas en toda la República, la aper- 
tura ^Q jigantescas carreteras,. la prosecución de cuatro o seis líneas 
de íérro-oarriles en actual construcción, la abolición de todas las 
aduaaas, i mas que todo, rechazando por unanimidad en el Congre- 
so en que, el que esto suscribe tenia un honroso puesto, una leí de 
confiscación de propiedades españolas, en los momentos mismo en 
que los buques españoles confiscaban todas las propiedades chilenas 
que se hallaban a su alcance. 

Que el pueblo español medite sobre las consecuencias de toda lo 
que pasa en estos mares apartados; que el gobierno abra sus ojos a 
1a los, a la gran luz de los hechos, i no a la opaca i engañosa de actos 
misteriosos i de intrigas solapadas, i verá que si no opera un oaaibi o 
profundo e inmediato en su política con estos pueblos^' caba un abis 



— li- 
mo inmensurable delante de su porrenir. No es esta uno amenaza, 
señor redactor. ¡Qniera el cielo no 3ea tampoco una fdnesta profecía! 

Entre tanto, yo he cumplido como mejor me ha sido posible la pro- 
mesa que hice a Ud. al principio de esta carta de decir solo la verdad 
en esta deplorable cuestión. 

A üd. i a sus colegas de la prensa que a yeces ha hecho escasa 
pero honrada justicia a nuestros pueblos, corresponde apreciarlas en 
lo que crean conreniente, pues no por leales ni bieti intecionadi^s pre- 
tendo yo imponer esas reyelaciones como una regla de conducta, ni a 
la prensa, ni al pueblo, ni al gobierno de España. 

Con sentimientos de distinguida consideración, me suscribo de Ud. 
atento i seguro serñdor. 

Q. B. S. M. 

B. Vicuña Máckxnna. 



(Bditorial de la «Bpooa» del 10 de diciembre de 1P66, comentan- 
do la carta anterior.) 

Insertamos en otro lugar una comunicación que nos ha sido diriji- 
da por el señor Mackenna, Secretario de la Cámara de Diputados de 
Chüe i Enviado Extraordinario cerca de loa Estados-Unidos por el 
Gobierno de aquella República. Sin participar por completo de las 
ideas del ilustrado escritor, que examina la cuestión bajo el punto de 
vista mas favorable a los intereses de su patria, antes bien, disentiendo 
por el contrario do muchas de sus apreciaciones, creemos no obstante 
cumplir con un deber de imparcialidad dando a conocer cuantos do- 
cumentos importantes se publican referentes a la cuestión que preo-^ 
capa en estos momentos con preferencia la atención pública. 

jBs exacto, como ya en otros artículos hemos manifestado, que des- 
de el tratado de paz i amistad, por el cual reconoció España la inde- 
pendencia de Chile, nuestros compatriotas han disfrutado en aquella 
Bepublica los beneficios de una cordial hospitalidad sin que los des- 
manes en otros puntos de América ocurridos, hayan tenido imita- 
dores. ' 

''Chile, dice el señor Mackenna, se habia hecho el pus favorito de 
los que abandonaban la Península en busca de una secunda patria; 
casi todos han adquirido con su trabajo considerables bienes de for- 
tana; muchos tienen hijos chilenos; las relaci^es entre los inmigran-^ 
tes iios naturales del pais no podían ser mas francas i amistosas: 
¿cómo ha desaparecido todo esto en un instante?' 

El autor del artículo á que nos referimos, trata de justificar ,1a ac- 
titud del Qabinete de Santiago, que no pndo menos, en su concepto, 
de alarmarse desde que la presencia en el Pacífico de la escuadra 



— 12 - 

mandada por el Jeneral Pinzón, en ol momento en qne se anexionaba 
Santo Domingo a la corona de España, debia infundir recelos a los 
susceptibles defensores de la Independencia Americana. La tenden- 
cia agresiva que se suponia al Jeneral O'Donell, la ocupación mas 
tarde de las islas Chinchas i la palabra reivindicación estampada im- 
premeditadamente en un documento solemne, no podia menos de 
contribuir a aumentar i sostener viva i latente la jeneral alarma. 

Chile que no podia mirar con indiferencia la suerte del Perú, como 
no podría mirar España con tranquilidad el establecimiento en Portugal 
de una gran potencia europea; ¿de qué manera manifestó sus simpa- 
tías? '*E1 pueblo, dice el señor Mackenna, con cíctos morales: el Go- 
bierno con ningún acto que no fuese conforme a la lei de las na- 
ciones." 

En esta parte el escrítor chileno demuestra una parcialidad mui 
natural en favor de su patria; el pueblo fué en sus manifestaciones 
mas allá de lo que habría sido de desear para evitar conflictos, i el 
Gt>biemo, con su conducta equívoca tan favorable al Perú como perju- 
dicial a España, dio justo motivo para que se le exijieran esplicacionea 
que el señor Tavira no supo sostener con bastante ñrmeza hasta lle- 
gar a una transacción honrosa que habría evitado posteríores i sensi- 
bles complicaciones. ' 

La debilidad de aquel diplomático, como el mismo articulista re- 
conoce, ha sido causa de que la cuestión haya tomado proporciones 
estraordinarias; amenazador al'prineipio, exaj erando mas tarde el sis- 
tema de conciliación, se dio por satisfecho al fin con esplicaciones insu- 
ficientes. ''En el avenimiento Tavira-Covarrúbia, dice el señor Mac- 
kenna, la cuestión de honor quedó, por ultimo, ' resuelta mas allá de 
los limites de toda susceptibilidad imajinable." No estamos conformes 
en este punto; el citado convenia no satisfizo, no pudo satisfacer a 
España, i de aquí el oríjen del conflicto que ulteríormente ha sobre- 
venido. 

Mas acertado está en sus apreciaciones^ el escritor chileno cuando 
deplora que, desaprobada por el Gabinete de Madríd la conducta de 
8u representante en Santiago, confiriese al Jeneral Pareja la difícil 
misión de exijir mas esplicitas i satisfactorias esplicaciones: el Al- 
mirante Plenipotenciario, dice, hizo todo lo posible para no llegar a 
nn arreglo, principiando por dirijir un tdtimatum apoyado en los ca- 
ñones de su escuadra, i eíijiendo, en su imprevisión, para comuni* 
cario el di i solemne en que celebraba Chile el aniversario de su Li- 
dependencia. 

En esta parte hemos emitido en anteriores artículos apreciaciones 
análogas, que creemos escusado repetir; hai faltas que dificilmente 
pueden escusarse, i el Almirante español, en su exajerada impacien- 
cia, careció del don de la oportunidad en ciertas ocasiones indispensa- 
ble. Coloquémosnos por un momento en la situación de Chile i re- 
fleccionemos cual seiia la actitud del pueblp de Madrid, de la España 



I 



-- 13 - 

entera, si existiendo complicaciones con Francia elijiese el embajador 
del Imperio el dia 2 de mayo para trasmitir a nuestro Gobierno una 
nota conminotoria. Por lo mismo que somos justamente susceptibles 
cuando se trata de la Independencia patria, debemos llevar hasta la 
ezajeracion el respeto hacia todos los pueblos. 

Él autor del artículo a que nos referimos niega que existieran mo- 
tivos suficiente» para provocar la guerra en las manifestaciones contra 
la legación española i en los insultos dirijidos a una persona augusta 
por un periódico de escasa importancia. El Gobierno, dico, protestó 
contra semejantes actos, en lo que no tuvo participación directa ni 
indirecta, i no estaba en sus facultades contra los autores de infaman- 
tes libelos, sino con arreglo a las leyes, allí mucho mas espansivas 
que en España, donde a pesar de todo no se han podido impedir ni 
castigar escritos no menos violentos e irrespetuosos; pero el señor 
Mackenna prescinde por completo de la negativa para que nuestra 
escuadra del Pacífico se proveyese de víveres i combustible, i este es 
ya un acto hasta cierto panto hostil, que no cabe dentro de la neu- 
tralidad absoluta por Chile proclamada i que pudo poner en grave 
compromiso a las fuerzas españolas durante el conflicto neruano. A 
nuestro juicio, esta reclamación es la mas importante de todas las 
pendientes. 

Atribuye en gran . parte el articulista el mal éxito de las negocia- 
ciones amistosas a interesadas maniobras de un corto numero de es- 
pañoles descontentos. Ignoramos hasta que punto podrán ser exactas 
sus aseveraciones; pero insistiremos hoi como siempre, en recomen- 
dar a nuestros nacionales en América la mayor prudencia, i al Go- 
bierno que proceda siempre con mucho tacto para no defender en 
ningún caso sino aquellos intereses dignos por todos conceptos de su 
alta protección. 

Terminaremos manifestando que no participamos de las patrióticas 
ilusiones del señor Mackenna sobre los grandes medios de defensa de 
la República chilena i su tan ponderada riqueza Si ha contestado a 
la declaración de guerra con un decreto mandando abrir nuevos fe- 
rrocarriles, ampliar las líneas telegráficas i acometer grandes obras 
públicas, al tratar de b ejecución de semejantes medidas se tropezará 
con la imposibilidad de realizarlas. Las fuerzas no son iguales. Espa- 
ña puede imponer su voluntad, i por eso mismo creemos que sin des-' 
doro para su honra puede manifestar tendencias conciliadoras i acep- 
tar los buenos oficios de naciones amigas, a fin de obtener lo que por 
la fuerza está segura de conseguir. 



— u - 

DOCUMENTO B. 

LA REPÚBLICA DB CHILE. 

Qoaf «renda anta el ''Club de loe Tiajeros*' de Nneva TorK eóbre 
ia oendtolon preeente 1 porvenir de Gblle, por B. Vlcafta Makea* 
na, (Tradnolda del^^Timeede Nneva York** por Bartolomé Mitre» 
hijo, (secretario de la Legración de la República ArjenUna en 
Estados Unidos.) 

Señoras i Caballeros: 

Temo haber emprendido ana tarca superior a mis faerzas al díriji* 
ros la palabra esta vez, sobre ol presente estado i porvenir de Chile, 
mi amada patria. Si bien es cierto que estol acostumbrado a hablar 
ante numerosas reuniones, también lo es que por la primera vez lo 
hago en presencia de señoras, i en un idioma que no me es familiar. 
Pero alentado por la bondadosa invitación del "Club délos viajeros", 
he acometido la empresa de servir a mi pais de la mejor manera po- 
sible a un estranjero en un suelo hos:italario, contando con la bondad 
e induljencia que acompañan siempre a la belleza i al talento. 

Permitidme, pues, como una observación preliminar, señalaros al- 
gunas de las mas peculiares faciciones topográficas de Chile, las que 
espero os aclararán muchos hechos i rasgos particulares de nuestra 
nación como pueblo i miembro prominente de la familia de las Re* 
públicas sud-americanas. 

PECULIAR POSICIÓN JEOObXfIOA DE CHILE. 

En primor IvLgkc, Chile tiene sus limites marcados como por la 
mano de Dios, para formar una sola nación, un' pueblo de peculiar i 
definido carácter, una familia, me atrevo a decirlo, de buenos i nobles 
ciudadanos. Chile no tiene vecinos, propiamente hablando. Sus lími- 
tes son casi impracticables a todas las naciones. Al Este los elevados 
Andes, cubiertos de eternas nieves; al Norte el desierto de Ataoama, 
médano solitario de seiscientas millas, donde ni el hombre ni la bestia, 
ni aun las mas raquíticas plantas pueden vivir; al Sud, los ilimitados 
llanos do la salvaje i desconocida Patagonia, i al Oeste, su único lado 
vulnerable, el gran Océano Pacífico. 

A esta especial i casi aislada posición jeográfica, i a su formaoion 
montañosa, han atribuido a la par los historiadores i naturalistas, el 
amor a la libertad e independencia que muestran sus hijos, senti- 
miento que parece común a los pueblos que viven por si mismos, i 
para si mismos. A las mismas causas debe atribuirse el instintivo 
patriotismo de mis conciudadanos, tan unánime i ardientemente ma- 
nifestado el dia mismo en que la vieja i decadente España desplego 



— la- 
ta bandera, tantas veces abatida por nosotros, con afrenta de nne8tix> 
honor i poder. (¡Bravol ¡bravo!) . 

UNIDAD DK RAZAS. 

En segundo lugar, Chile disfruta del gran privilejio de la unidad 
de raza. Lejos de los climas tropicales, nos hemos salvado de 
aquella gran calamidad de otras poderosas naciones, la esclavitaid. 
Los Conquistadores españoles, encontrando en los orgullosos 
i bravos Araucanos i Promaucaes, aboríjenes de nuestro suelo, una 
raza digna de su valor, se mezclaron con ellos de tal manera que en- 
contrar* hoi dia en Chile un indio o un negro es una cosa poco mé-* 
Bos que imposible. A la verdad hoi dia se llevan de Lima negritos a 
Santiago para emplearlos en las grandes casas como una pieza ornamen- 
tal del menaje. A esto se debe, que aunque somos solo dos millones de al- 
mas, representamos una población casi tan grande como la de Méjico, 
que tiene seis millones de indios, enteramente inútiles para la civiliza- 
ción, i por consiguiente, mas inclinados a combatirla que a aceptarla. 

VARIEDAD DEL CLIMA. ' 

En tercer lugar, Chile poséela majorvariedad de clima posible desde 
los calientes i semi-tropicales valles de'Copiapó basta la helada rejion de 
el Archipiélago de Chiloé. Así es que al mismo tiempo florecen, 
bajo una pura i diáfana atmosfera el plátano i la pina en el Norte, 
el durazno i la sandía en los valles centrales i el piñón en los eon« 
fines del Sud. Es sin duda a estas circunstancias que Chile debe el 
nombre de ' 'Italia de Sud América", aunque ha sido también lia* 
luado por algún bondadoso viajero deseoso de descifrar el nombre de 
nuestro principal puerto, 'ValparaisD, '* Valle del Paraíso". Es tam- 
bién cierto que las beldades de Chile creen, como en materia de fe, 
que están viviendo en la primitiva mansión de Eva, i yo debo agre- 
gar, que los inmensos bosques de manzanos silvestres, que cubren 
nuestras provincias meridionales dan algún carácter de verdad a esta 
romántica creencia. (Aplausos.) 

INBCSNSA ESTEKSION DE COSTA. 

Heaquí otra peculiaridad de la estructura física de Chile, fm in- 
mensa ostensión de costa, de mas de dos mil millas entrecortadas 
por centenares de puertos i é» bahias que ponen al pais en aptitud 
do sostener, en su vasta ostensión, un provechoso comercio con el 
resto del mundo. A la verdad, la locomoción interna en Chile es 
casi innecesaria, estando tan cerca los Andes de la costa, que un 
esoentiíco crítico venezolano, el tutor de Bolívar, solift decir que 



— 16 — 

^'Clule era tan angosto, qne sns habitantes se veían obligados A 
aferrarse oon las uñas a los deelivee de los Andes, para no caer al 
mar.'* Hago esta observación, solo para mostraros cuan ñcil es psra 
el estranjero penetrar en nuestro pais sin gastos casi de traslación 
interna i establecimiento, i hacer al mismo tiempo notar la espíen* 
dida perspectiva abierta allí a la emigración estranjera. 

BiniCULBZ DEL BLOQUEO ESPAÑOL. 

I es este pais, señores, de ilimitadas costas, que el almirante es* 
panol Pareja, se atreve a declarar en jeneral i completo bloqueo con 
cinco viejas fragatas, cuando está en la memoria de todos los que en 
este recinto me oyen que no necesitasteis menos de cuatrocientos se* 
senta i dos' buques para sostener un bloqueo — no siempre efectivo 
—de la misma estencion de costa marítima, durante vuestra última 
i jigantesca guerra. Pareja declaró el bloqueo de todos nuestros 
puertos habilitados pararel comercio que son sesenta o setenta; i sa- 
béis como el Gobierno de Chile respondió a esta ridicula amenaxa? 
Declarando librea i accesibles a todas las naciones sesenta o se- 
tenta mas. 

Pero en la presente edad; cuando don Quijote ha muerto i yace para 
siempre enterrado en las llanuras de la Mancha, junto con el orgullo i 
caballerosidad de los viejos castellanos, la invención del vap6r parece 

;ne ha lanzado a aquellos al mar, i ahí está el almirante Pareja, el don 
Quijote del Pacífico, intentando cerrar al comercio del mundo no 
menos que cien puertos con una flota de cinco fragatas! El cuento de 
los molinos de viento viene a la memoria de todos! (Risas.) Pero 
tengo ahora; con vuestro bondadoso permiso, que proseguir el hilo de 
mi discurso, 



INFLÜENCDk PABTICÜLAB DEL OOBAMO. 

Hai algo todavía digno de vuestra atención en la formación ds 
Chile. Encontrándose espuesto en toda su ostensión, i enteramente 
abierto a la influencia directa del Océano Pacífico, su suelo obtiene 
de sus húmedas brisas una sana i robusta vegetación, que cubre sus 
campos con alfombras de flores i vastas praderas de verdura. Esta 
peculiaridad climatolójica es mas sorprendente cuando 9I viajero se 
acerca a Chile por los Andes, atravesando aquel Océano patrificado 
de tierra, llamado las Pampas aijentinas. Por aquel lado oriental 
de las encumbradas montañas, toda huella de vejetacion natnnd de^ 
saparece, somo si Chile absorviera para si solo i atrajera a su seno 
la humedad do la superficie del Océano que hace rióos i belloe sus yn^ 
Ues i faldeos Se supone al mismo tiempo que la elasticidad de la 
atmósfera en las costas de Chile tiene una influencia en el espíritu 



- 17 — 

del pueblo, dobindo de una intelijencia mas viva a los que viven en 
la vecindad del Océano, que a los que residen en el interior. Esta 
era al menos la opinión de «un antiguo historiador jesuita, Miguel 
de Olivares, quien probablemente era' oriundo de la costa. 

JEOLOJÍA VU CHILB. 

Dedicaré un instante a daros a la lijara una idea jeneral do la for- 
teaciqn jeolójica de Chile. Ningún país, auizá, ofrece mas interés al 
jéologo moderno que sus inesploradas rejiones; pero con escepcion 
del viajero alemán Meyer, del eminente naturalista ingles Darwin, 
i nuestros profesores 6ay 1 Pissis, nadie se ha dedicado a hacer un 
estudio aun superficial de este ramo de la ciencia en nuestro pais. 
Si el famoso Lyell, o el profesor Agassis, que hoi viaja en las riberas 
del Amazonas, hubiese visitado nuestras playas» muchos descubri*^ 
mientos Importantes habrían de seguro enriquecido esta bella ciencia 
moderna. 

Pero» sin embargo, esta demostrado ^claramente) por lo que hasta 
aquí se sabe, que Chile es ' un pais comparativamente nuevo. En 
verdad, viven personas aun, puedo decirlo con exactitud, que lo han 
visto crecer i salir, como un jlgante recien nacido del fondo del mar. 
£1 fenómeno del levantamiento gradual de las costas que se ha ob* 
servado en Noruega i otras partes del mundo, es palpable en Chile. 
£1 almirante Fitz-Eoy lo vio con sus propios ojos en el terremoto • 
de 1836, el mas fuerte que hemos esperimentado hasta hoi durante 
el presente siglo. En pocos minutos la tierra se había alzado muchos 
pies en algunos lugares; una pequeña isla apareció en la bahía de 
Talcahuano, i tan uniforme era i continúa siendo este levantamiento 
gradual de la tierra, que el teatro de Valparaíso está hoi en un 
logar en que treinta años antes anclaban los buques. 

Estos hechos, prueban en mi humilde opinión, que Chile es un 
pus comparativamente mui nuevo, i en cuanto yo sepa, no se ha en* 
eontrado en sus límites huella alguna de una edad anterior al período 
terciario. La opinión jeneral de que los Andes pertenecen a la última 
época de la formación de la tierra está enteramente corroborada con 
el sistema chileno do estas prodijiosas montañas. 

I sobre esta materia permitidme referiros un simple hecho que 
esplica enteramente por su propia simplicidad la tremenda revolución 
por que ha pasado aquella parte del continente. El jeologo Darwin 
encontró en 1887, en el paso de los Piuquenes, a una elevación de 
auince mil pies, un tronco de pino con sus raices firmemente adheri* 
oas a las rocas, i saturado con sales marinas, e incrustaciones crus^ 
táoeas. Este tronco fué cortado i llevado a Inglaterra i el análisis 
demostró que habia estado sepultado en el mar por muchos anos, 
quisas siglos. 

Ahora bien, las conclusiones que se derivan de aquel moderno 



o 



~ 18 — 

descubrimiento son en estremo notables. En primer lagar, el de- 
maestra «que el árbol había existido en tierra firme en la caal había 
echado nuces, que en seguida, por algún cambio estraordinario de la 
tierra sacudida por la acción volcánica, aquella había sido someijída 
en el océano, donde el árbol se babia petrificado con sales marinas; ' 
i por último que éste fué de nuevo levantado a la inmensa altura en 

ue se encontró. Es interesante saber también que aquella especie 

e árbol no existe bol día en esa latitud. 

LOS TEES BJONOS DB LA NATUBALKZA. 



I 



Desearía, señores, poder ocuparme largamente acerca de las be* 
llecas i maravillas de Chile, i sus recursos en los tres reinos de lana- 
turaleaa, desde la humilde carceciartUy una flor chilena admirada 
por todos los amantes de la jardinería, hasta la jiganto palma real, 
j'tíea etpectaJbüis, indíjena de Chile i digna de figurar entre los mas 
altos í famosos árboles de California o de la Nevada. Pero este cami- 
no nos llevaría mui lejos dd nuestro objeto principal, i os suplicóme 
.permitáis pasar por estas descripciones pintorescas, i limitarme wAo a 
bosquejar en jeneral su territorio, aunque temo fatigaros con la aridez 
de mi discurso. (No, no, adelante!) 

Llamaré únicamente vuestra atención a la facción física mas pro- 
nunciada de Chile, a fin de eaplicaros mas claramente el aspecto je- 
neral del país. 

Una línea perfecta de separación divide casi por su centro dos 
porciones mui distintas de su territorio. Esta línea es el hermoso va- 
lle de Aconcagua, que so llamaba propiamente ''Chile," en tiempo de 
la conquista española. 

Al norte de ese valle, el terreno se compone de una succesion de 
altas cadenas de montanas formadas de granito i basalto que bajan 
toasversalmente desde los Andes hasta el océano, i se hallan entre- 
cortadas de trecho en trecho por hondos i angostos valles que rebo- 
san en una lozana vejetacion i esconden numerosas poblaciones. Tales 
son eF valle de Copiapó, tan afamado por la inmensa cantidad de 
plata que produce, en seguida el valle de Coquimbo, que esporta 
acaso la mitad del cobre que llega todos los años a los mercados del 
mundo; i los valles de Choapa, Ligua i Petorca, conocidos por el rico 
i abundante oro que de ellos se sacaba en tiempo de los españoles. 

No puedo presentaros la estadística exacta de las inmensas riquesas 
que yacen ^sepultadas en aquellas montanas del norte, pero algu- 
nos liechos que me tomaré la libertad de citaros, dentro de un mo- 
mento, os darán unaidea de los prodljiosos provechos que esas locali- 
dades ofrecen a la industria i al capital. 

Al sur del valle de Aconcagua, la configuración del territorrio va- 
ria enteramente. Las montañas desaparecen i se presenta a la vista 
una sucesión de magníficos i anchos valles que, sía duda, fuerOft ea 



- 19 - 

* 

tta tiompo groados cstuarias i lagos jeol^jicos, i ahora editan ooavcr^ 
tidos en verdaderos jardines de ciütivo. 

£1 primero de estos grandes valles, que conservan la forma de 
inmensos lagos desaguados por la naturaleza, es el del M apecho en cuyo 
centro se levanta la hermosa capital de Chile, i puedo tener doscientas 
millas de circuito. Viene después el de Rancagua, en scsfuida el de 
Golchagna, i así hasta que llegamos al caudaloso Bio-^io, que es 
naveead9 por vapores, i forma el límite meridional de Chile civilizado. 

A los Que han visitado los llanos de Lombardia o que han paseado 
BUS miradas sobre el valle de Méjico desde las cumbres ^c la Sierra 
Madre, la perspectiva de los valles de Chile les traerá a la memoria, 
BÍn duda, agradables recuerdos i comparaciones, pues los principales 
distintivos del paisaje son allí infinitas alamedas i una vciüadera red 
de canales de regadío. 

I aquí nos sale al encuentro otro rasgo fisónomico del país; las 
dilatadas llanuras de la Araucanía, cuyos bravos i valientes hijos 
viven i mueren montados en sus lijeros caballos, i que por su intre- 
pidez i el amor indomable que profesan a su suelo natal son todavía 
dignos del mejor i mas bello de los poemas españoles — La Aruiusarut 
Ilácia la estremidad meridional ao estas llanuras principia lo que 
podemos denominar el cuarto sistema de la topografía de Chile, 
las montanas vírjenes que jamas han sido pisadas por la planta del 
hombre, i los ríos i la^os primitivos que la ciencia aui^ no ha esplo- 
rado. Presentan la ultima perspectiva del pais las estériles o ili- 
mitadas llanuras de Patagonia, que se estienden desie los confines 
de la provincia de Llanquíhue hasta el establecimiento de Punta- 
Arenas, en el estrecho de Magallanes, lugar bien conocido ^de todos 
los navegantes americanos que prefieren aquel pasaje entre los dos 
océanos. 

MIXAS Di PLATA. 

Ahora permítaseme hacer una rápida escursion por el interior des« 
de Copiapó hasta Valdivia, a fin de haceros notar algunos de los ca- 
racteres mas salientes de las prítít*ipales provincias en que Chile esta 
dividido, el número de las cuales es catorce. 

Hace ya 80 anos, en una noche helada encendió un pastor una fo- 
gata para abrigarse en las montañas de Copiapó, i a la mañana si- 
guiente vio a bus pies una corriente de plata que el calor habla de- 
rretido. De este modo se descubrieron las minas de Copiapó que en el 
término de 30 anos han producido mas de 100.000,000 de pesos'. 
Por ahora están en decadencia; pero el producto del ano pasado ha 
sido 1.038,272 pesos, sumasi^rior a las de Guanajuato i Real del 
Monte que Maxnniliano, el anónimo i siniestro emisario de Napoleón, 
desea esplotar, contra el fallo, terminante del antiguo e ilustre presi- 
dente Monroc. 



— 20 — 



INMENSA PROl)UCCION DE COBRE. 



VmiiQ ca seguida la provincia de Coquimbo, cuja capiUl, la hef« 
mosa ciudad de la Serena, aparece como una verdadera Sirena al pié 
de los cerros recostándose en el mar, i conteniendo una población de 
treinta mil habitantes i en él algunas de las mas bellas entre las en* 
cantadoras hijas de Chile. 

La riqueza de esta provincia es casi indescriptible. Hai, en efecto, 
una montaña^ la de Tamaya, formada, puede decirse, de puro metal 
de cobre% El valor de este solo producto, en la parte que es manu- 
facturada en Chile mismo, fuo en i8G4, de 9.506,957 pesos, i el de 
los ejes de cobre, o cobre en su estado mas imperfecto, fué de 
4.716,912 pesos, haciendo en su totalidad (i sin tomar en considera* 
cion metales en bruto mandados a Inglaterra, i que valen muchos 
millones) la inmensa suma de 14.221,849 pesos. 

Ahora podréis formaros una idea de la profunda alarma que cañad 
en Inglaterra la noticia de haberse ¿errado al comercio i a las premio- 
sas necesidades del mundo, por el mas perverso i cobarde capricho 
de m marino vulgar, esa fuente de un artículo tan valioso e indis- 
pensable. £1 Tintes de Londres, al denunciar a todas las naciones 
civilizadas, en caloroso i elocuente lenguaje la conducta injustificable 
de España declara en su artículo de rondo de 19 del corriente, que 
de 498,780 quintales de cobre manufacturado e importado el año 
último en Inglaterra, 304,380 quintales, es decir, mas de las dos 
terceras partes, vinieron de Chile, i que de 25,000 toneladas de co- 
bre, en* bruto 22,000 toneladas o casi la totalidad vino de la misma 
fuente. 

I ahora me permitiré preguntar ¿podrá un pais como ese, un pata 
joven, enérjico e industrioso, que manda a Europa todos los anos mas 
de veinte millones de pesos., en solo dos artículos principales, po- 
drá ser conquistado, ser humillado por la Eispaña, gobernada como 
está por una corte corrompida, sin crédito en los mercados del mun- 
do i cuyo nombre está perpetuamente colocado en la pizarra negra de 
los deudores sin esperanza i sin vergüenza, a la hora misma en que 
los bonos de Chile son cotizados a una tasa mayor que los de cual- 
quiera otra nación, inclu.<)as la Inglaterra, la Francia i los Estados* 
Unidos? (Prolongados aplausos). 

8U RIQUEZA CN AGRICULTURA. 

Ahora os detendré un instante en Santiago, la c¡4>ital de Chile» 
porque el resto del pais al sur os úulcafflcnte una rica, pero monótona 
serio, de valles i llanuras dedicadas a la agricultura, que sustentan 
grandes poblaeiono!*, construidas según el antiguo estilo español. 

Nos parece interesante, sin embargo, consignar el hecho de que esta 



— 21 — 

parte del país, después de proveer ampliamente a las necesidades del 
interior, deja un 8o))rante de harina i tri^o del valor de algunos miño- 
nes de pesos, que nos son pagados por el Perú, el Brasil i aun la In- 
glaterra. El informe estadístico del año pasado manifiesta una espor- 
Ucion de dos millones trescientos veintiún mil novecientos pesos en 
liarina i un millón treinta i nueve mil ciento setenta i un pesos en tri- 
go. £n los dias dorados del descubrimiento de California estos valores 
ascendieron a muchos millones mas, porque fuimos nosotros, durante 
tres o cuatro años, los únicos proveedores de productos agrícolas en 
el El Dorado. 

LA. S0CI£DAI) DE CHILE. 

Beflcansemos ahora durante un breve momento en la capital de 
Chile,' la cara tierra de mi niñez, en donde iMió por primera vez mi 
oorason bajo los Cierno» sentimientos de la esperanza i e! amor, i 
donde Dios se digna todavia alegrar mi hogar con la presencia de todo 
lo qoe me es amado, padres, hermanos, amigos. (Aplausos). 

Pero antes de avanzar mas en la consideración social de mi tierra 
natal, llamaré vuestra benévola atención a una idea mui singular que 
prevalece en este pais, i en casi todaa las naciones del Atlántico 
•cérea de los hábitos, moralidad i condición social de las repúblicas 
sur americanas. Un amigo mió, hombre de indisputable superioridad 
en este pais, me preguntaba el otro dia on Broadway , mirándome con 
sorpresa el traje que llevaba, si^estas cosas se usaban en Chile o la» 
habia comprado en Nueva- York. (Grandes risas). 

Pero la esplicacion de estos curiosos errores está en el hecho de 
que una gran mayoría del pueblo americano, forma sus ideas oon la 
lectura de novelas i libros de sensación, i cree que somos puros in- 
dios, oomo los descritos por la pluma maestra de Cooper, o caballeros 
por el estilo de aquellos antiguos oonquÍ8tadore8,del Perú i Méjico, tan 
admirablemente descritos por Irving i Prescott,. que adoraban solo 
éoa cosas, la Inquisición i las corridas de toros. 

Mas la vérdaa es que vivimos, vestimos, comemos, andamos, nos 
movemos i gastamos nuestro dinero de la misma manera que vive, 
▼iste, se mueve i gasta su dinero todo hijo de la hermosa i opulenta 
isla de Manhattan. (Risas). 

La única diferencia sustanciales, debo Confesarlo es que allí la be- 
nignidad del clima nos permite usar vestidos mas lijeros, i aunque 
la crinolina ha impuesto ja su despótica lei, las señoras de Santiago 
no llevan todavia ^anc/io« ni cascadas (1). (Riáas i aplausos). 

{1) Sooksi water faUs.—Los lipoks son unos ganchos con que las señoras se 
suspenden las faldas del vestido sobre las enaguas dejando visíbii* una 
parte de éstas.-^Se daba el nombre de water-fall a una especie de orinado 
mui en yoga en Nueva York i por el cual el profuso moMo postizo que 
usan las americanas caia hacia el cuello en forma de cateada. 



— 22 — 

Puede ser sin embargo, que el almirante Pareja les Hiuninistro al- 
gunos buenos ganchos de su vieja fragata capitana la VíUa de Madrid. 

SANTIAGO. 

Santiago posee un teatro que os considerado como el tercero del 
inundo, después de los de San Carlos en Ñápeles i el de la Scala en 
Milán, por sus inmensas proporcipnes, habiendo sido construido diez 
anos há con el gasto de cercado 400,000 ps; i menciono esta circuns- 
tancia solo para dar una pequeña prueba del gusto i comodidades de 
la vida en aquella capital de ciento veinte mil habitantes, que contie- 
ne cuatro mil grandes casas, posee mas estatuas de bronce de sus 
héroes nacionales que la ''ciudad imperial" de Nueva- York, i man- 
tiene en lujoso tren un número de iglesias poco menos que el de Koma 
misma. Pero señores, sobre este asunto, pareceme hasta una mnece- 
saría humillación tratar de convenceros de que soiros una comunidad 
civilizada, i al mismo tiempo contradecir los necios i pueriles cuen- 
tos de \oÉ viajeros. Sobre esta clase de informantes, duré solo que 
conozco uno solo sincero en cuanto dice sobre mi pais; me refiero al 
bien conocido viajero alemán Gerstaker, antes fogonero en un vapor 
del Míssissippi; i quien habiendo visto algunos de los grandes patios de 
nuestras casas en Santiago, pavizados con pequeños huesos formando 
bonitos flibujos, declara solamente que el vengativo carácter de los 
chilenos los ha llevado hasta empedrar sm casas con los huesos de 
hs españoles muertos en la guerra de la independencia, (Risa^). 



APUNTES HISTÓRICOS. 



AlK)m, pasando de la sociedad a las instituciones políticas del país, 
diré solo que Chile fué descubierto en 1589, por Diego de Almagro, 
medio ^iglo después del primer viaje de Colon; que un gran soldado, 
Pedro Valdiva, conquistó a los indios del Norte del Bio-liio, en una 
guerra que duró mas do diez años, en que él mismo perdió la vida i por * 
último, que desde aquellos dias hasta el principio del presente siglo, 
Chile como todas las colonias españolas, reposó en un no turbado sue- i 
ño, largo, mm largo, de esclavitud, oscurantismo i humillación. 

Durante dos siglos en verdad, no existió mas vida en aquellos pai- 
ses que aquella que les prestaba la misma España una vez al ano, 
cuando el gtdeon arribaba con la provisión de jéneros i noticias para 
los siguientes doce meses. £1 solo recuerdo histórico de aquellos dias 
eé, ora el de alguna disputa entre los jueces i los canónigos sobre la 
preferencia de aliento en la fiestas públicas i procesiones, ora la quema 
de un rico henaje o los dias de preces, señalados por la debida autori- 
dad, cuando llegaba la noticiado que alguna de las castas princesas o 
reinas de la casa Borbon iba a dar a luz un príncipe o una princesa.... 
(Risas). 



— 23 — 

I es a aquellos días a los que España quiere hacer retroceder a sus 
iwüogrados hijos en aquellas aguas, i por eso ha atacado a Santo Do- 
mingo, Méjico, Perú i Chile, olvidando que tiene una hija bella i 
ya crecida, mas cerca de nosotros que de sí misma i a la que puede ser 
que en dia no distante, presentemos nuestros cumplimientos al reci- 
birla en oportuno tiempo en la familia común de las repúblicas ame- 
ricanas., a cuyo seno ella está pronta a entrar. (Prolongados i entu- 
siastas aplausos). 

Pero este estado de cosas no pesó largo tiempo sobre nosotros. 
La inftaencía de la rerolucion francesa de 89; los iriejos errores de la 
España para con nuestros paise^; el secreto apoyo de la comercial i 
emprendedora Inglaterra, i sobre todo, la presión directa de la inde- 
pendencia de. las^ colonias norte-americanas, nos lanzo en la guerra 
con España. 

AqueUa guerra duró diez i seis años ; la España fué batida dia a dia 
en todos loe mares, en todas las montañas, en todos los valles de Sur- 
América, i al fin Bolívar i San Martin, nuestros dos grandes liber- 
tadores, cual los jigantes de los Andes, cortaron para siempre, con 
la espada victoriosa del 9 de diciembre de 1824, en los campos de 
Ayacucho, la aborrecida cadena del vasallaje colonial. 

INFLUENCIA DE L0& ESTAI>OS-UNIIX)S. 

Acabo de observar que la independenda de los Estados-Unidos 
acarreó consigo la nuestra por su propia fuerza, i se me permitirá 
sentar como un hechd^ indisputable que el prestíjio de las instituciones 
americanas (no de todos sus presidentes i gabinetes) está patentizado 
hasta la evidencia en toda nuestra vida pública. Madison i su gran 
secretario James Monroe, fueron los primeros que vinieron a nuestro 
ausitio. El ájente diplomático que mas temprano se presentó entre 
nosotros, fué el famoso Jod Poinseü, de la Carolina del Norte, que 
peleó al lado de nuestros soldados. 

Luego el gobierno de los Estados-Unidos, pasando de la simple* 
simpatía de principios a la responsabilidad de una doctrina política, 
escribió en el código infalible de sus instituciones públicas i de su 
propia existencia nacional, estos dos preceptos que vivirán tanto co- 
mo vivan el honor i el derecho en la patria de Washington i de 
Abrahan Lincoln. Tales son: 

Primero, Los continentes americanos, por la condición de libres & 
independientes que han asumido i mantenido, no serán, de aquí eu 
adelante, susceptibles de colonización futura por ninguna potencia 
europea. 

^* Segundo, Los Estados-Unidos consideran como peligrosa a iu 
paz, tranquiUdc(4 i seguridad toda tentativa de parte de las naciones 
.europeas para estender str sistema de gobierno a porción alguna de 
este hemisferio." 



- 24 — 



IIONORKS A WA8UIGT0N I LIN00L3Í. 



En esta parte de mi discurso, permítaseme detenerme un instante, 
i tomarme la libertad de leeros un corto párrafo del disourao proBim* 
ciado por mí en favor de los intereses de los Estados-Unidos, en 1» 
víspera del 4 de julio de 1864/en el Congreso chileno, del coal tengo 
el honor de ser miembro, i que vol a traducir literabnentet panTas- 
presaros todo mi pensamiento. Dice así: 

** Pero al menos scame lícito recordaros en esta cojuntura que 
desde que los Estados-Unidos fueron libres, es decir, desde que de- 
jaron de ser el apéndice de una monarquía, nos han tendido siempre 
la mano. En 1812 ellos nos enviáronla primer imprenta, en cuyes 
tipos biilló la temprana aurora de nuestra libertad. Ellos fueron loft 
primeros en acreditar en nuestro suelo un ájente diplomático, el cón- 
sul Poinssett, que se alistó como voluntario en nuestro primer ejérci- 
to. Ellos suministraron al jcneral Carrera, que llegó a ans playas po- 
bre, proscrito i oscuro, una escuadrilla que valia un millón dé pesos. 
Todos sus grandes hombres fueron amigos de la América. Adama 
reconoció su independencia, Clay se unió a Bolívar, para echar las 
bases do la Union Americana en el congreso de Panamá donde la 
Inglaterra no tuvo mas representantes que sus secretos espías. Monroe 
levantó sobre ambos continentes el escudo de su unión i de su fuersa 
cu 'su famosa doctrina; i por último, mientras el noble lord John 
Eussell, el altivo scuor de la justioia internacional inglesa, nos en- 
viaba como argumentos las baterías del admirante Kingcome, el 
noble Lincoln, el Presidente leñador, despachaba mensajeros amiga- 
bles a cada uno de los paisesde la América española para cortar toda 
diferencia pendiente. 

Séame lícito añadir también, que cuando llegó a mi pais la doloro- 
sa nueva del martirio de este gran majistrado, yo mismo vi machas 
lágrimas correr en el seno de Tos mios, muchos semblantes pálidos i 
acongojados que daban testimonio de cuan puro i sincero era el amor 
por este nuevo redentor de la humanidad. Por lo que respecta a mí, 
personalmente, me permitiré decir que escribí entonces una corta bio- 
grafía de este eminente hombre, i presente ima moción en la Cámara 
de representantes concebida en estos términos: 

Art. 1.* Los retratos de George Washington i de Abrahan Lin- 
coln, el primero i el último Presidentes de los Estados-Unidos de 
América, costeados por la nación, serán colocados en la sala de recep- 
ción del Ministro de Belacioncs Esteriores de Chile, como un tributo 
ofrecido por el pueblo chileno al de los Estados-Unidos, oon ocasión 
del restablecimiento de su j)az interior i de la dolorosa pérdida que ha 
esperimentado con la muerte de su primer majistrado. 

Art. 2.^ £1 presente proyecto de leí, será inscrito en un emblema 
apropiado al pié de los retratos mencionados i se comunicará por el 



— 25 ~ 

gobierno de Chile a los Presidentes del Senado i de la Cámara de Re- 
presentantes de los Estados-Unidos, como la esprcsion de los senti- 
mientos del Congreso chileno. 

Tales 6ran«los sentimientos, las ideas, las simpatías, entre los dos 
paisee, euando estalló la guerra sobro nosotros, tomándo;ios por sor- 
{Hresa i desarmados. Ahora bien; ¿cuáles serán estos sentimientos en 
mdelante? Señores, esta es una cuestión quo no me corresponde a 
mí responder. Hai un pueblo poderoso en esta nación, hai un Con- 
greso en el que tienen un puerto todas las intelijencias i leales co- 
laiones que posee este pais; hai un noble Presidente que es dueño 
de la oonfíanza i voluntad de sus conciudadanos, i a ellos toca rcsol- 
estaverla (1). 

Pefo noto que me he separado algo de mi plan orijinal reducido a 
demostraros la condición de Chile i su porvenir, i vuelvo ahora a 
tomar mi verdadera senda. 

OOBIESNO E INSTITUCIONES POLÍTICAS DE CHILE. 

Chile, después de asegurar su independencia, adquirida con la sangre 
de sus hijos, se consagro a las fructíferas labores de la paz i de la in- 
dustria: se dio una Constitución basada en los principios jenerales 
de un gobierno libre, con un Presidente elejido cada cinco anos, 
una Cámara de diputados renovada cada tres, i un Senado de 
veinte miembros elejidos cada nueve años. Cada distristo electo- 
ral abraza veinte mil habitantes con el privilejio de enviar un 
diputado a la Cámara, i los senadores, se elijen por provincias. El 
Presidente gobierna con un gabinete responsable de cuatro ministros 
i un consejo de Estado nombrado entre las personas mas distinguidas 
del pais. 

Chile es probablemente el pueblo que paga menos contribuciones 
en el mundo, correspondiendo como noventa centavos por persona 
en la distribución jeneral entre todas las clases sociales: i sin embar- 
go, estos impuestos se votan cada diez i ocho meses por el Congreso. 

Los derechos de aduana son subidos solo en los artículos de lujo, 
i libres, o apenas grabados en los de uso jeneral. Por un estudio 
comparativo de los derechos pagados en las aduanas de Francia, 
Inglaterra, Estados-Unidos i Chile, preparado recientemente por el 
eminente economista francés, CourccUe Seneuil, los^ aranceles de Chile 
son los mas liberales. A esta liberalidad de la tarifa chilena se debe 
talvez que la addana de Valparaíso produjo en 1863, 4.259,533 pesos. 

La administración de justicia está organizada bajo la misma planta 
que las de los Estados-Unidos, teniendo una Corte Suprema a la 

(1) Inútil es que recuerde aquí que este discurso fué pronunciado solo 
una semana después de mi llegada a Nueva- York i cuando las ilusiones 
con que había salido de Chile se ostentaban en mí espíritu con toda su 
engañosa májia. 



— 26 — 

cabeza. Existe, empero, nna diferencia snstancial, en cuanto que la 
Corte 8Qprema de Chile no tiene poder político algnno, i sus miem- 
bros son nombrados de fior vida por el Presidente. Tenemos un có- 
digo de leyes conforme al plan del código Napoleón, i eódigos espe- 
ciales de comereio, minas, procedimientos legales i leyes eriminale». 
Todos han sido formados por los mas eminentes juristas del pais du- 
rante los diez últimos años, i son de gran utilidad, pues ponen ia lei 
al alcance del mas humilde ciudadano. 

En la administración interior, Chile ha adoptado los principios de la 
Francia, el pais mejor organizado sin duda en lo que respecta a las 
operaciones de la viáquina gubernatiya sc»bre la sociedad. Existe una 
oficina de estadística que publica anualmente un informe sobre el pro- 
greso del pais, i forma caaa diez anos el censo jeneral de toda ia re- 
pública. El último censo se levantó el 19 de abril pasado, i se cree 
por los datos publicados hasta aquí, que el número actual de habitan- 
tes llegará aproximadamente a dos millones, doblándose así la pobla- 
ción cada cuarenta años. 



LEYES SOBRR RSTRAXJEROS — BMiaRACION. 



Las leyes de Chile son las mas favorables para los estranjeros, 
como varios de los repetables caballeros presentes pueden testis- 
ficarlo por csperiencia personal. Gozan de todos los privilejios de los 
naturales, i mas que eso, están exentos de toda carga i contribución 
personal, por mas trivial que sea. Debido a esta circunstancia i a la si- 
militud de clima, productos i cultivo de la tierra con las nac5Íones de 
Europa, Chile ofrece ventajas i alicientes mui marcados para loa emi- 
grados de todas las razas, con escepcion del degradado asiático, cuya 
introducción en el pais ha sido «negada a los nuevos mercaderes en 
la trata do^sclavos blancos (chinos o polinesios) en el Pacífico- 
Al estallar la^gijcrra con la España, el gobierno estaba tratando 
do^ la organización d«^t3Pa oficini de emigración sobre los mismos 
principios de la que existe aquí^f'^ SQ habia señalado mas de me- 
dio millón de acres en la fértil provincí¿¿ ^^ Llanquihue para colocar 
en ellas a los emigrantes estranjeros. ActuaJP®^^ viven allí en pros- 
peridad i contentos mas de dos mil alemane^Vp^**^""® ^ censo de 
1855, habia en Chile 6,600 alemanes, 1,247 1*8^''»®^. ^'^^^ ^'*°" 
ceses, solo 769 españoles, i 571 ciudad&nos de ife í^**^^*'"^^^^®' 
como 20,000 estranjeros en todo. Pero en los diezV?^*^™^® ^^^ ^®" 
be haberse doblado este número. \ 

Hai otra reflexión de importancia que ocurre con Jfspecto a nues- 
tra población. En Chile no existen clases ociosas o improductivas. 
Todos tienen que trabajar para vivir; i ciertamente q« se ejercitan 
reciamente en las profundidades de las minas de cobre C* ®^ ,'^^^3®''" 
to de Atacama, al estremo norte de nuestro territorio ^ ®^ ^^^ ^^' 



^ 27 - 

gotables depósitos de caiT)on de piedra de Loto i Coronel, que por 
su eBtoDsion i riqueza no son inferiores a los de Inglaterra i Francia. 

KL KJÉRCITO. 

AI mismo tiempo el ejercito de línea de Chile es comparativa- 
mente pequeño, i so ocupa siempre (como el vuestro antes do la 
guen-a) en protejer las fronteras contra la invasión de los salva- 
jes. Sin embargo, poseemos de hecho un ejército de mas de 
80,000 hombres de caballería e infantería, en los rejistros de nues- 
tra guardia nacional, los que podrian estar en campana, como lo han 
hecho hasta cierto punto ahora, al primer grito de alarma. 

¿STABLSCIMUENTOS DE BENEFICENCIA. 

Las instituciones de caridad pública de Chile son dignaa do estu- 
diarse, pues manifiestan la jenial disposición de los chilenos por las 
virtudes hospitalarias. Mas, a fin de evitar detalles minuciosos en esta 
materia, os recomendaría leer el capítulo consagrado a ella por el Dr. 
Baxley, un viajero bien intencionado, que visitó a Chile dos o tres 
años há, i acaba de publicar un interesante libro sobre la Ampríca 
del Sur. 

PRINCIPIOS DE GOBIERNO POPULAR. 

4 

m 

La maquinaria administrativa propia de la organización del gobier- 
no popular, trabaja con tan perfecta regularídad entre nosotros como 
la que patentizamos en este gran pais. El derecho de asociación, la 
libertad de la pi-ensa, la inviolavilidad de las opiniones espraaadas 
ipor los representantes Vie la nación en el Congreso, la libertad de 
eoneiencia, esta última conquista del progreso i de la justicia,' el jui- 
cio por jurado en materia de prensa, cierta especie de privilejio de 
hahcascorpun, i de hecho, todas las garantías i franquicias^de la dtem«« 
eracia, están en pleno ejercioio en mi patria. 



PERIÓDICOS. 



Respecto de la prensa, puedo añadir, que aunque no tenemos pe- 
riódicos tan interesantes como los de Núeva-Tork; sin embargo, pu- 
blicamos algunos de los mas grandes i mejor redactados diarios de 
tSud-América, i algunos de ellos de los mas antiguos que se impri- 
men en el continente merídional. Tales son el Mercurio do Valparaiso 
i algún otro de un carácter político, como el Ferrocarril de Santiago, 
un escelente diarío sostenido al estilo de las publicaciones francesas. 



^ 28 — 



EDUCACIÓN PUBLICA. 



Chile ka tenido un constante empeño en educar a su pueblo, coni' 
prendiendo que en esto consiste la verdadera base de la democracia i 
del gobierno popular. Su Instituto i Universidad son eonsiderados como 
los mejores de Sud- América, i mas de una docena de sabios profesores 
de Europa han sido contratados con el objeto de ditundir la instnxocbn 
en los mas altos grados de la ciencia. £1 gobierno de Chile mantiene un 
observatorio nacional que ha costado hasta aquí mas de cien mil pesos. 
Es el único que existe en el hemisferio del Sur, i ha prestado por con- 
siguiente grandes servicios a la astronomía moderna. Existían en 
1862, según los últimos datos en mi poder, 5, 792 estudiantes, prin* 
cipalmente en el Instituto Nacional de Santiago i en los liceos pro- 
vinciales, pues cada provincia posee uno de estos establecimientos. 
En 1810, en los buenos tiempos de la madre España, habia solo dos 
escuelas públicas en todo el reino, i en 1862 csie número habia lle- 
gado a 933. De éstas, 588 pertenecian al sexo masculino, i 345 al 
femenino^, conteniendo 23,563 alumnos de los primeros, i 12,4 J 2 
de las últimas 85,975 individuos educados a costa del Estado. 
Chile consagra una décima parte de sus entradas a la instrucción 
pública f prolongados aplausos^ — i ha habido un Presidente elejido 
en 1851 cuyo único programa político fué este principio: Educación 
popular (fuertes aplausos). 

FERROCARRILES. 

En el progreso de la locomoción por vapor, Chile esta tan adelante 
que 08 sorprenderá saber que hai solo cuatro naciones, los Estados- 
Unidos, Inglaterra, Francia i Alemania, que lo aventajen en la 
estension de sus líneas férreas, si se toma en cuenta su respec- 
tiva área, Chile posee actualmente seis líneas principales de fe- 
rrocarriles. 

La mas líétentrional liea el puerto de Caldera con las rejiones 
minerales de Copiapó, i mé la primera que se construyó en Sud- 
América (1850), antes de la Panamá, i tiene 47 millas. La segun- 
da,^ del Carrizal, es do 24 millas de largo. Estas han sido cons- 
truidas por americanos del norte, con capital nacional, a fin de 
traer a lais costas los ricos metales del interior. 

I^ tercera es mucho mas importante i corre al Sur de la Serena, 
capital de Coquimbo, i se proyecta llevarla hasta juntarse con la 
gran línea tronco, de Valparaiso a Santiago, una distancia de 500 
millas hacia el Sur. Noventa millas de esta línea están concluidas i 
otras tantas en construcción. 

La cuarta es la famosa línea de Santiago a Valparaiso, pasando p«r 



— 29 — 

enormes mcntauos, i ha costado cerca de doce millones de pesos. El 
trazo fué hecho por el eminente injeniero americano. Alian Camp* 
bell, que ocupa ahora una distinguida posición en esta ciudad, i fué 
llevada a oabo por contrata por otro americano de gran enerjía i de 
Jcneroso corazón, Enrique Mciggs. Esta línea se estiende por mas 
de 185 millas en un terreno montañoso i quebrado, i es mirada como 
una de las mas notables i sólidas obras en su jénero. 

La quinta, parte de Santiago por los valles interiores i por terreno 
llano hasta San Fernando; la distancia es igual a la de Yalparíso i San- 
tiago, pero como corre por un una planicie bien cultivada, su costo fué 
solo la mitad del último. IJn distinguido injeniero americano, el co- 
ronel Walter Evans, residente en esta ciudad, fué el constructor de 
este ferrocarril. I ya que menciono al pasar el nombre de estos 
distinguidos americanos, permitidme pagar un tributo de respeto i 
afección a un ciudadano de este pais tan noble como intelijenté, i que 
puede decirse compendia en su carácter todas las cualidades mas 
prominentes del pueblo americano, el Honorable Thomas H. Nelson, el 
último ministro de los Estados Unidos en Chile, quien se ha ganado 
la afección sincera de mis compatriotas, tanto por sus méritos per- * 
señales como por su conducta oficial. 

La última Lcjislatura habia concedido cuatro nuevos privilejios 
para otros tantos ramales de ferrocarriles, i la línea del Sur va a 
ser estendida este verano hasta Curicó, aun costo de 1.500,000 
pesos. 

El objeto del gobierno es construir una línea central entre San- 
tiago i Concepción, en las máijenes del Bio-Bio, una distancia de 
600 millas, de las cuales 150 están acabadas i el terreno ha sido es- 
plorado con todo esmero en toda su estension. El valor actual de 
fos ferrocarriles de la nación, que miden como 500 millas, Ue-. 
ga a 30.000,000 de pesos; i se calcula que con un gasto igual a 
esta suma se podría habilitar una línea completa de la Serena 
hasta Concepción (mas de 1000 millas) en el curso de diez a 
quince anos. 

Guando esta grande obra, a que el pueblo i el Congreso 
prestan el mas decidido apoyo, esté terminada, Chile vendría a ser " 
necesariamente uno de los paisca mejor organizados i protejidos 
contra todos los enemigos internos i estemos. Líneas do telégrafos 
corren paralelas a los ferrocarriles. El mismo dia que se declaró 
la guerra contra España se dieron órdenes para estender el hilo 
magnético de una estremidad a la otra de la república, i la obra 
se ' está ejecutando cÓn infatigable enerjía. Esta ha sido, señores» . 
H respuesta de mi pais al pirático asalto del almirante español. 
£1 intentó poner una mordaza'en nuestros labios, cerrando todas las 
puertas del pais, i el pais le ha contestado con la voz inestinguible 
del vs^or i la electricidad, encargando a ésta do llevar hasta sus 
mas lejanos confínes el eco de su justicia, de su dignidad i de su 



^ 



~. 30 ^ 

tesplneion fiablimo. de morir mil veces antes quo humillarse ante 
la España. 

COMCRCIO. 

Deseo íjjar la atención de los hombres pensadores que me han se- 
guido en este largo i molesto discurso sobre la Importancia del 
comercio de Chile, a fin de mostrarles lo pooo que ha hecho el pue- 
blo, i aun debo decirlo, el gobierno americano, para desenvolver lotí 
intereses de esta nación en aquellos distantes pero ricos países. El 
valor de los efectos importados en Chile en 1^64, según la estadítica 
oficial, fué de 18.867,363 pesos; i ¿podría nadie oreer qué de todo 
este comercio, (del cual podríais vosotros obtener tan buena porción 
como nación alguna, i en el que la Inglaterra figura con el cuarefUa 
t tres j^ c/cji/o,) el emprendedor, próspero i activo pueblo de los 
Estados-Unidos, con sus inmensas e innumerables fabricas, entra solo 
con una proporción de un cinco por ciento^ Pero esto es un hecho 
confirmado por datos oficiales, i puedo añadir, que por mi esperíencia 
personal no sé que existan mas que tres casas fuertes americanas * 
entre las centenares de estranjeros que hai en Valparaiso. Estas son 
las antiguas i respetables firmas de Alsop i Ca. la de Ilemmenwaj i 
Ca. i Loring i Ca. 

Las esportaciones de Chile el aiio pasado ascendieron a 27.242,8^» 
dejando un balance en nuestro favor de 8.000,000 de pesos. 

El comercio interno, que es libre a todas las banderas (oid! oid!) 
ascendió a 28.896,783 pesos, lo que es un aumento de 12.199,862 
sobre el de 1861, i en toda su ostensión abraza una suma de 
75.000,000; i esto sin tener en cuenta el comercio de tránsito a la 
república Arjentina, Bolivia i el Perú, quo sube a algunos millones 
mas. 

FINANZAS. 

, La renta pública del año actual se calculaba, antes de la guerra, en 
lp.000,000 de pesos, i como la deuda nacional no pasa de 12.000,000 
de pesos, se puede decir que no hai pais cuyas finanzas se encuentren 
en mejor condición. Si tomamos ^n cuenta ahora, que la nación es 
dueña de mas de la mitad de sus ferrocarriles, i puede disponer de 
esta parte libremente, podría mui bien añadirse que no tiene deuda 
alguna. Debo decir también, que el papel moneda era desconocido 
en Chile; pero la guerra ha obligado a ios bancos a emitir billetes 
por valor de 4.000,000, los cuales están garantidos por mas de vein- 
te millones en metálico i otras seguridades. Nos hemos vistos igu^' 
mente forzados por la guerra a pedir un emprcstito de seis millones 
a Inglaterra, i otra cantidad considerable debia colectarse por presta-' 
mos voluntarios dentro del pais. 

Tal era, señoras i caballeros, la condición i halagüeño porvenir de 



\ 
( 



^ 

I 



— 31 - 

Chile, cuando un hombre, de quien nadie habia oído hablar antes, 
8G presento una mañana, i sorprendiendo nuestra buena fé i abusan* 
do cobarde i villanamente del estado indefenso do nuestras costas, 
ha venido a detener esa marcha maravillosa de progreso i a trastornar 
ea un minuto la obra de tantos aiioB de paciente trabajo. 

LA GU£RIIA CON ESPA5ÍA. 

Una palabra mas sobre la cuestión de guerra, i he concluido. 

¿Quien comprende las causas de esta guerra entre Chile i España? 
Ci*co que nadie, ni aun yo mismo, pues nunca hubo en la historia 
de las naciones una guerra mas sin fundamento i mas ridicula, que 
la que nos ha promovido la España. 

Mas, como las causas de la disputa nt' han sido bien comprendi- 
das, i como anteayer solamente uno de los principales i mas influyen- 
tes periódicos» de esta ciudad, El Times, espresaba el deseo de que 
no se nos concediese simpatía alguna por razón de que no eran cono- 
cidos los hechos, me empeñaié en presentarlos en su propia luz, soli- 
citando de vosotros un momento mas de paciencia. 

£1 14 de abril de 1863 es un dia de triste recuerdo para América. 
£1 almirante Pinzón se apoderó aquel dia, a nombre de España.'^e 
las islas de Chincha pertenecientes al Peni, i declara en un manifies- 
to que reivindicaba la propiedtid de España ^ pites exisiia sólo un cs^ 
lado de tregua con el Pera desde el armisticio de Ayacucho de 1824. 

A una declaración tan cstraor diñarla, toda la America del Sur so 
levantó alarmada, i como un solo hombre se puso del lado de su ofen- 
dida hermana. En esto, os verdad, obraban en su propia defensa a 
la vez, pues de un momento a otro podían sor todas reiviiulicadas i 
cspeciamente Chile, el vecmo mas próximo i que por dos veces ante- 
riores peleó junto con el Perú por su libertad i en una causa común 
9 ambos. 

Un ardiente sentimiento de simpatía so despertó por consiguiente en 
Chile a favor del Perú. La prensa atacó violentamente a España; volun- 
tarios de todas partes fueron a ofrecerse al Perú, i el carbón fuó decla- 
rado contrabando de guerra para ambas partes, pues era imposible pro- 
veer de medios ofensivos al mismo enemigo que, como un salteador de 
caminos, estaba cometiendo depredaciones en nuestras propias costas. I 
os pregunto, señores, ¿que pais del mundo hubiera obrado de otra ma- 
nera? ¿Seriáis vosotros? ¿Reprimiríais la opinión de la prensa sobre 
los asuntos de Méjico, i negareis vuestras simpatías a las institucio- 
nes i a los houibres, que en cierta manera forman parte de vosotros 
mismos ? Ademas, como tuve ocasión de demostrarlo estensamente en 
un discurso que pronuncié en * Panamá, i que muchos de vosotros 
habréis leido probablemente en el Hcrdkl de la semana pasada, no 
habia fundamento ninguno no solo para una guerra, ni para una 



I 

#• 



I 



— 32 — 

raptara diplomática sií^uiera, aan Intorpretando del modo otas eáírí^ 
to el derecho de jentes. 

KL PBRU HA DB ALIARSE CON C^Llfi EK ESTA. GUEBRA. 

Mas como era an pretexto el qae se necesitaba, tan pronto como el 
Perú so entendió con España, de ana manera tan indecorosa qne hiso 
salir el sonrojo de la vergüenza a la cara de la nación, Pareja se pro-> 
paso pedir esplicaciones a nnestro gobierno por actos perfectamente 
legales i por la inocente simpatía manifestada hacia nuestros agrá-» 
viados hermanos; i permítaseme interrumpir mi narración, para in- 
formaros con todo el contento de mi corazón, que la noble reTolucion 
del Perú triunfó por virtud de la fuerza nacional, a costa de mui po-< 
ca sangre, el 5 de noviembre último en las puertas mismas de Lima, 
según se nos acaba de anunciar por el vapor recicn Uceado esta mis- 
ma noche de Aspinwall. 

Gracias a Dios, no hai mas traidores en América; i me cabe decla-> 
rar aquí, como amigo de los jcnerales Canseco i Prado, el Presiden-* 
te j, jefe de esta gloriosa protesta contra España, que' el Perú, esten- 
derá a Chile los brazos de hermano, i le devolverá los sacrificios 
hechos por su causa. Si, señores, me siento autorizado para decla- 
rar en este lugar responsable, que el nuevo gobierno del Perú esta 
obligado por los mas solemnes compromisos entre las naciones a de- 
clarar guerra inmediata i activa contra España. 

Que tal es el hecho a esta hora, no podéis dudarlo, pues yo vengo 
directamente del cuartel jencral del ejercito i escuadra del Perú. 

Pero continuemos. El hecho solo de pedir esplicaciones do nuestro 
gobierno, era de por sí un acto insultante de parto del ájente de Es- 
paña, pues nosotros ésamos los ofendidos. Mas el gobierno de Chile, 
dando pruebas de su prudencia i tolerancia, dio las esplicaciones re^* 
queridas, de una manera que su representante mismo declaró a nom- 
bre de su gobierno por un despacho público, que se daba por plena- 
mente satisfecho. ^ 

Esto ocurría en mayo último, i el gobierno i la nación se habían 
olvidado enteramente de la cuestión fenecida, al parecer, cuando, de 
repente, en la mañana del 12 de setiembre, un pequeño vapor fle- 
tado por nuestro ministro en Lima, anclaba en Valparaíso, llevando 
las noticias mas estraordinarias. El gobierno de España había decla- 
rado insuficiente la satisfacción aceptada como plenamente scUis/acto^ 
ria por su representante público, retiraba a éste en desgracia, i orde- 
naba a Pareja (el secreto manipulador de todo el enredo) qne fuese 
con su escuadra a imponernos la humillación i la vergüenza de abatir 
nuestra bandera ante los cañones de sus naves. Este proceder venia a 
ser mas iasolente\ dosde que sabemos que Pareja i una media do- 
cena de intrigantes i jcnte perdida que lo rodca^ habían sido los 



t 

instrumentos para conseguir la realización de este villano ataque coü^ 
traChUe. 

Pareja se manisfestaba enorgollecido con sos viejas fragatas, prin- 
cipalmente cuando nosotros no teniamos ninguna, i escribió a su que^ 
rída Reina que en menos de un cuarto de hora tcndria' arreglada es- 
ta dificultad con Chile. 

Pero el pobre Almirante sé engañaba miserableniente. Al momen- 
^ tomismo de presentarse en la bahía de Valparaiso, el. pais entero, 
pomo un solo pensamiento, una sola alma, como un solo brazo, sé 
levantó en apoyo del gobierno, i ofreció su vida i &u propiedad para 
mantcmer el honor de su patria infame i cobardemente atacada. Por 
^ consigniente, el misnio día que Pareja declaraba el bloqueo, i se apo- 
deraba violentamente de Unos pocos de nuestro buques mercantes, 
<}ue no hablan tenido tiempo de cambiar su bandera, ambas Oáma- 
ras del Congreso se reunían espontáneamente el 2i de setiembre. 
Se declaró inmediatamente la guerra contra España por el voto uná- 
nime de todos los miembros presentes; se autorizó ai gobierno para 
levantar un empréstito de 20.000,000 de pesos, para llamar a las arJ 
mas el número de tropas que creyese conveniente, pard aumentar o 
mas biea, crear una marina por todos los medios disponibles i co- 
menzar inmediatamente operaciones activas contra los insolentes in- 
vasores. 

Ahora, señores, os pregunto con toda buena fé i sinceridad, ¿ha- 
briais vosotros, como miembros de un pais independiente i libre, 
obrado de otra manera? (Esclamaciones, no! no!) 

CHlIiB NADA PIBRDB EN UNA GUERRA COrT ESPAÑA. 

De esta manera, la guerra contra España es de honor para noso- 
tros, i una ostentación ridicula i sin objeto alguno de parte de Es- 
paña. El pueblo ingles, estimulado sin duda por sus grandes intereses 
en el Pacífico, ha coniprendido la posición real, el oríjen i las conse^ 
coencias de esta controversia singular i casi cabalística i ha condena- 
do severamente a la España. A vosotros toca ahora dar vuestra 
^ Opinión, i sostenerla en el interés de vuestras ideas i de los -viejos 
principios de vuestra gloriosa república. 

Antes dé cerrar estas observaciones me permitiréis^ señores, decir 
que aunque como pais civilizado lamentamos esta guerra causada por 
tan frivolos pretestos^ no estamos en manera alguira asustados con 
ella. Lejos de eso. Hemos teñido una historia i gloriosos antecesores 
qoe nos enseñaron como debíamos pelear i como debiámos venclér. 
(Aplausos.) Tenemos una posición respetada i respetable entre las 
ñaoiones del, mundo, i este respeto no es impuesto por ejércitos o 
escuadras, sino per nuestras instituciones, nuestro crédito comercial 
i nuestra riqueza, superior a la de muchas monarquías de Europa, i 
ciertamente ala de la merodeadora i arruinada España'. I apesar 'de todo/ 

5 



- 34 — 

f^cüore?, la guerra con hu tren de horrores i calamidades poseo atttt 
grandes ven tujas para países nuevos. Nada tenemos que perder con 
ol odio de España, i algo que ganar con él. No debemos a España na 
solo hombre de empresa, un centavo de cantal, la importación do 
lina sola industria nueva. La Inglaterra representa, como queda 
dicho, un 43 por ciento de nuestras importaciones, Francia el 20 por 
ciento, Alemania, el O, los Estados- Unidos el 5, Perú i el Brazil el 3 
por ciento, España absolutamente nada ! (Risas). Hai actualmente en 
Chile 700 Españoles, casi todos mercachifles, pues, ninguno pertene- 
t;e a las profesiones liberales, ni a los oficios mas humildes siquiera. 

Permitidme aquí repetir, sin prestar atención a consideraciones de 
interés local, que los paiscs nuevos necesitan darse a conocer en la 
gran feria del mundo. Vosotros fuisteis también una nacioü pequeña i 
no teníais defensprcs entre los grandes pueblos del globo hasta un día 
en que jóvenes e inesperimentados, poro llenos de osadía i poseidos de 
la rectitud de vuestra causa, emprendisteis la guerra contra Inglate- 
rra en 1812. Vosotros salisteis grandes i poderosos de esta contienda, 
i así esperamos salir también nosotros en este conflicto con nuestra 
envilecida madre patria. I tened entendido, caballeros, que estamos 
jirontos para entrar en esta guerra, a nuestro riesgo, con nuestra pro- 
pia sangre, con nuestro propio dinero, i sin solicitar de nación alguna 
ayuda material o alianzas peligrosas. Lo que pedimos es justicia, la 
plena apreciación de nuestra dignidad i derechos; de modo que no se 
diga que aceptamos esta lucha por despreciables sentimientos de or- 
gullo o vanidad, sino por nuestra propia existencia i nuestros desti- 
nos futuros como nación, obteniendo así el respeto i las simpatías del 
ijHindo civilizado. 

Me restA solo ahora, señoras i caballeros, el grato deber de ofrece- 
ros mi mas sinceras i espresivas gracias por la bondad que rae habéis 
manifestado en esta ocasión, i os las doi de todo corazón. (Prolonga* 
dos aplausos). 

Después de acabada esta lectura, el señor E. Gr. Squier hizo una 
moción, acompañ^a de algunas observaciones lisonjeras, para que so 
diera un voto de gracias al orador, la cual fué apoyada por Mr. J. 
8. Mackie, en una breve pero oportuna arenga, i votada oon el mas 
grande cntusisamo. 



^33 — 



DOCUMENTO C. 

i>06 cartas a don Abelardo Ntiftos sobra la Taxiidad hamaaa d 

sea ''Embajador i reo. 



I 
/ 



tf 



IMPItESAS ISPBBSAMENTB XN NUWA YORK PARA GIROULAOION 
PRIVADA EN SANTIAGO DN OQILB. 

OARTA PBIMERA. 

I 

*'ElJ EBtBAJADOR.'* 



Señor don Abelardo Ñunez. 

^ Ifueoa York, 10 de marzo tU l86é. 

Mi querido Abelardo: ^ 

He tenido el gusto de recibir tu última del 2 de febrero, la qué 
ie agradezco tanto como tus anteriores. Tus noticias, como bebidas 
en buena fuente, son para mí siempre mui interesantes, i en la au- 
sencia eres mi mejor corresponsal, como en la patria eras mi brazo 
derecbo para el trabajo. 

Mucho me ha divertido lo~que me cuentas de lo mal que ha pare- 
eido a algunos de mis paisanos el que los diarios de este pais i de 
Europa me llamen Embajador — '*SÍinistro Plenipotenciario" — "En- 
viado Estraordiaario,".etc.» etc., pues solo el título de Gran Vizir 
i el de Oomisario Rejio, me ha faltado tener. Sin duda estarán cre- 
yendo en mi tierra (los que no me conocen) que yo esioi mui hinchado 
00^ toda esta pompa i que cuando vuelva a Chile con esa carreta- 
da de títulos, üo voi a caber en la Alameda do Santiago. Pobre em- 
lajadorl Si vieras la figura del magnate» su traje, sus habitaciones» 
BU manera de vivir, ¿qué envidia tendrías por su puesto a su alto 
oarácter? 

Figúrate que ese gran señor vive en un solo cuarto idondc tiene 
BU cama, su labatorio, su gabinete de trabajo i recibe a todos los 
jenerales, almirantes i colegas de la profesión que le honran ooü 
sus visitas. 

Figúrate que eso gran señor no tiene ni cocinero, ni mayordomo, 
ni lacayos, ni siquiera, como en Chile un rotito de Doñihue o de 
Quillota que le escobille el paletot i le lustre las botas; que ni como 
en su casa, sino en el primer restaurante de barrio; que no rueda 
coche sino en casos estraordinarios, i no recorre esta ciudad, impo** 
sible por sus distancias, sino en el democrático ómnibus o a pie, 



— 36 — 

fiobra la DÍeve i el hielo resbaladizo Cío que al menos le ha proporcia« 
nado la ventaja de hacerlo dueño de algunos titíos en los barrios ma» 
valiosos de la población, como Broadway i la Quinta Avenida) i por 
último, que en los primeros meses de su misión, ni a teatros, ni a 
bailes, ni a parte alguna pudo ir por una razón importantísima en este 
pais republicano hasta la pared de enfrente, es decir, porque no tenia 
frac! « 

I todo esto no sucede porqn,} el ''Embajador de Chile'* sea un avaro 
(que ojalá lo fuese para tener siquiera esta dignidad propia de su pues- 
to!), sino porque si hubiese de vivir como eualquier hijo de vecino que 
vive en esa buena ciudad de Santiago , pagaría 1 , 500 pesos por el arríen- 
do de una salita amueblada de las (fue en Paris cuestan 500 francos al 
año, i en Chile no cuestan un oentavo; porque la comida en casa para 
dos personas te costaría en un mes lo que en Chile paga una familia 
modesta en todo un año; porque un sirviente cuesta aquí el mismo 
salario que en Chile se paga a un oficial mayor de la Cámara de di- 
putados, i por último, porque así como tú pagas diez centavos por ir 
desde la Alameda de Mátucana a las Cajitas de Agua, aquí la tari& 
es de dos pesos para subir por el estribo de un eoehe i apearse por el 
opuestOr Pobre embajador si hiciera todo esto! Mi cuarto de dormir 
me cuesta eerea de 1,000 pesos al año, i en Chile tenb lo que aquí 
se llama tcmz casa, í pagaba por ella 15 pesos al mes, i por este estilo 
es todo lo demás. Cuando el embajador come sdo ^i tú sabes que S. 
íi. no es glotón) la cuenta fluctúa entre tres i cuatro pesos por tree 
o cuatro platos; si come con un amigo i hai consumo de vino, lo que 
aquí se hace solo por pascua florida, el híü entonces es el doble. 
¡Oh tierra de Chile! Si estuviera bajo la bóveda de tus arboledas, eon 
un sacudón haría un cerro de duraznos de Zaragoza, i aquí un duraz- 
no agrio do Pensilvania vale 50 centavos, cuesta 10 centavos el plata 
en que se sirve, otros 10 centavos el cuchillo eon que se pela i otros 
10 centavos la propina obligada del mozo que os lo sirve. jOh tierra 
de Chile! Quién poseyera en estos páramos de hielo i de oro un frag- 
mento de tu terrasgo, donde crecen las higueras del Salto, o las 
frutillas de Renca, o los parrones de Gómez! Un racimo de uvas^ de 
aquellas que en Chile gritan buen medio de uvas, vale aquí un pea> J 

la libra, i las naranjas con que los niños juegan a la chueca, se ven- | 

den ¿crees tu que por el ciento? por la docena? por la pieza? Nú^ 
por cascoSy i a diez centavos cada uno, 

Pero vamos a lo del embajador, pues parece que tú haa tomado la 
broma a lo serio. 

Panamaes hoi dia clgran mercado de las noticias para el mundo 
entero. Si tú llegas de Chile, i alguien en el muelle, al bajar del 
vapor, dice, señalándote con el dedo: '*Eso es un señor que va de 
ájente, de enviado especial, o de embajador a tal parte", al otro dia 
tos periódicos del Istmo te ponen todos estos títulos o el mas sonoro 
de ellos; una semana después, lo repiten todos los diarios de los Es^ 



— 37 — 

• 

lados Unidos, i otra semana mas tarde los de Europa; i ahí tienes tú 
qoe Embajador me fecü. Ahora, lo mismo sucedería, si trayendo un 
sinriente negro, nn chino, o un araucano, dijese algún tuno que el 
«nriente era un príncipe de Otahiti, ^i tú, qu« eres su patrón, su se- 
cretario o BU valet-de-pied, pues si los periódicos de Panamá te hac^n 
embajador o lacayo; la cosa en ambos casos es igual, porque no tie- 
ne remedio, a menos que tú yayas do imprenta en imprenta, con- 
tradiciendo el rumor, o escribiendo cartas diariamente a todos los 
corresponsales que se entretienen en ponerte sobrenombres. 

Los diarios de Panamá me llamaron pues embajador ^ i embajador 
soiiseré hasta la consumación de los siglos. '*The Chillan em- « 
bassador," éomo aquí me llaman, será un título tan eterno como la 
Monroe Doctrine, la Neuiraiity Lato i el ffambug americano, mal 
que pese a todos los censores de mi nueya heráldica. 

Pero no es esto lo mas curioso, i yoí a contarte lances relativos 
a mi nueva di^idad que te harán reir de buena gana. 

Cuando el Ülub de Ion Viajeros me invitó a sus salones para dirijir 
un discurso sobre ChUe a Velite de la sociedad de ambos sexos de 
Nueva York, por corresponder a la cortesía, envié a la biblioteca del 
Club una colección de todos los papeles oficiales que saque de la se- 
cretaria de la Cámara la víspera de mi partida, como tú debes recor- 
dar, pues fuisteis mi cómplice en este despojo que tan útilísimo ha 
sido a mi misión, como desde entonces lo previ. Entre esos papeles 
iban las memorias de los ministerios, el boletín de las sesiones ae la 
Cámara, las cuentas de inversión, el presupuesto de varios años, or- 
denanzas, reglamentos, etc., en fin, un cerro de libros, junto oon unos 
po<M3S volúmenes de los que yo he publicado. 

Ahora bien, al tomar mi puesto en la sala, observé que aquel cú- 
mulo de papeles (que representaría una carga de muía) había sido 
colocado sobre lamosa. '*Está bien, dije yo, aquí voi a tener docu- 
mentos a que referirme en apoyo de mis revelaciones." Pero figúrate 
cual seria mi asombro i mi sorpresa cuando poniéndose de pié Mr. 
Dumbar, el presidente del Club, comensó a hablar en est9S términos. 
"Tengo el grato i alto honor. Señoritas i Caballeros, de presentar a 
Udes. al esclarecido i honorable B. Y. M., embassador from CMle, 
"senador^' de la república, i uno de los escritores mas distinguidos 
í fecundos de Sud- América como lo prueba este montón de libros qm 
aquí tenéis presente todos los que el ha escribo i obsequiado jenerosa- 
mente a este Club,** 

Ahora, imajínate como quedarla ya en aquel paso de comedia. Yo, 
el autor de la Cuenta de inversión, de los Presupuestos, de los discur- 
sos de los senadores i diputados, de todos, los avalúos de la Aduana!.. . 
Pero ¿qué hacer? Cómo contradecir aquella barbaridad sin hacer otra - 
barbaridad mayor? Me resigné, pues, a pasar por enbajador,* senador, 
i el escritor mas estraordinario que se ha visto desde la formación 
del mundo. 



_ 38 — ^ 

Segunda peripecia. 

Me invitaron algunos cabaDcros a ir al Club de la ühum League, 
el mas influyente de Nueva York, con el objeto de oír una lectura 
Bobre el telégrafo al rededor del mundo, que debia hacer el autor 
de esta empresa, Mr. Collins. Llego a la antesala del Club, en 
Union Square. Había un mar de fracs nebros i de corbatas blancas. 
Yo iba con el simple paletot hourgems del nombre que se muere de 
frió. Un lacayo, por su puesto mucho mejor vestido, i mejor mozo que 
yo, se adelanta i mo pide que deposite el paletot en el vestuario del 
Club. — **Pero hombre, le dije ¿quiere üd. dejarme en mangas de 
* camisa? sino tengo mas que este paletot burdo sobre el cuerpo!" Me 
dejaron entrar, i crei qué me echariaa a un rincón, en' castigo de mi 
triste facha. 

Pero nó, señor! Corrió la voz de que el inevitable Chillan «n- 
hassador estaba allí, i a tirones me llevaron hasta la mesa del presi- 
dente, i allí me sentaron a su lado, en un sillón de terciopelo encar- 
nado, que debia verse descolorido delante del bochorno de mi cara. 
Pero ojalá hubiera concluido aauí el camino del Calvario! . . . Apenas 
Mr. Collins hubo terminado su discurso, there rises one oftke \ice-m* 
sidentes of the Club, and introduces to the assemUy the Chüian enwai" 
melar, (*) i asegura ademas que va a deleitar a su auditorio con un speeck 
sobre Ch¡h5, cosa que ni por la imajinacion se me faabia pasado. Pero al 
fin meacerdé de Quevedo, del Caballero de la Tenaza, de Oil Blas, i has- 
ta de mi paisano *'Luquito", i salí del apuro como lo habrás visto, con 
un speech cuya sustancia podría traducirse como la de los brindis 
dd último. ''Porque la estrella de la felicidad nunca se separe 
de las estrellas de la Union, ni de la estrella de Ciiile," oon lo que 
quedé mui airoso, me colmaron de aplausos, me tributaron los hono* 
res de la sesión en la orden del dia i ordenaron que mi admirable 
speech pasase a la posteridad, impreso a espensas del Club, lo que 
han llevado a cabo sin duda tanto como la libertad de Méjico, la 

Sroteccion de las repúblicas del Sud i todos los grandísimos hupibvgs 
e esta grandísima república. 
Vamos a otro lance del Chüian cinbassador en que parezco trans- 
figurado en otro embajador. 

Era la noche del 22 de febrero, aniversario del natalicio de Was- 
hington, i tenia lugar en el Cooper Instituto un mass-meeting, en 
el que estaban apretados como sai'dinas 14,000 patriotas para oir al 
gran ministro Seward, el mismo amable señor que una semana antes 
habla dado orden que me alojasen en una casa menos confortable 
que la que aquí ocupo, en honor del AUibama i do la Neutrality Law, 
Pues yo fui también de los curiosos con mi inseparable compañero 
Luis Aldunate; mas como me sofocase en la apretura, logré entrar 
al anfiteatro destinado a las comisiones i a los oradores. Allí mo 

* Pre scntacion bombástica i humbógica del paciente al auditorio. 



j 



— 39 — 

conoció Mr. Pcter Óooper, el ducuo del lastituto, a quiea hahln 
sido presentado cuando tuvo lugar cL gran nieeting do la gran doc- 
trina, que de puro cansado ya no «juiero nombrar. Mr. Cooper es, sin 
duda» un grande hombre, pero sabe tanto de jeografía como tú do 
bailar scholtUh, i así me dijo: — Oh, Mr. Mackcnna, yon are from 
•*Cile," are younotV' — ** Yes, Sir, I ain írom (7/íí7c," le respondí. — 
**Well then," me contesto, */came and have a chair.'' Llamó a uu 
empleado i le dijo: — ''Give a chair^o tliisgentleman, yí\io is the em- 
bassador from Cile." ''En hora buena!" dije yo, i me dejó guiar. 
Pero ¿qué crees tú que sucedió? Que el empleado sabia mas que Mr. 
Cooper, i no recordando que hubiese en el mundo ningún pais que se 
liamaso *'Cile," llegó conmigo al estremo del anfiteatro, donde preci- 
samente estaba sentado Mr. Seward, i en alta voz dijo: — *'Gentlo- 
men, be kind cnough to let the embassador from *'Sicily" have 
a Bcat." (1) 

Aquí me tienes, pues, convertido por un golpe dcmajiaa en •*En»- 
bajador de Sicilia." I jcómo decir que no? Si lo hubiera hecho, me 
habrían echado para afuera, mientras que como estuve, vi todo a las 
mil maravillas, gozando do mi alto privilejio de embajador uni- 
yeraaL 

Ahora, si te contase los mil incidentes de mi grandiosa misión, 
mis presentaciones en Washbgton, a los jenerales Orant, Sherman, 
Thomas i Meade, a los almirantes, a los ministros de Estado, a los 
senadores, a las mas bellas i a las mas feas señoritas del Potomac, 
al PresidoB te mismo de la Union, delante de cuya simpática figura 
pasé dando el brazo a la amable i hermosa Madama Asta-Buruaga, 
mientras el Presidente me daba dos dedos de su mano derecha a mf, 
otros dos a la señora, i el otro se lo cojia un herrero o albañil,* que 
también habia ido al besamanos; si te contara todo esto, tendrías un 
verdadero capítulo de las aventaras de esos embajadores encantados 
que figuran en las Mil i una noche. 

Mucho también to divertirias si te contase las trasfornificiones que 
sufre mi nombre en el dialecto inglés de la Yankicia. He de escri- 
bir sobre esto a Diego Barros para que consulto a la Universidad so- 
bre la ortografía oficial de mi nombre, pues me llaman Yecuna, Va- 
cuna, Mackena, Mackeney, Mackenum, i hace pocos dias, éntrelos cen- 
tenares do cartas que me dirijen en honor de la memoria de Monroe i 

(1) Todos estos diálogos quieren decir que en los Kstados Unidos todog 
lofccn jeografía, quciel nombre do Chile es mmconociilo, i que por lo misino 
unos lo llaman Vile, i otros SicilUt, rozón por la cual el autor do í^stn cartí 
estuvo sentado rodilla con rodilla, con el "hombre nrias grande de los 
£iitados Huidos," quien felizmente no le conoció, pues si tal hubiera su- 
ciHÜdo, quien sabe qué acusación habría salido de esto contra la famosa 
Ici de la neutralidad que se promulgó en Estados ynidos contra los in- 
tentos para auxilifir a la América del Sur, i en favor directo de h España^ 
el 20 de abril do 1819, esto es, dos semana? después de la batalla do 
Maipo. 



, - 40 - . 

címtralaiViltíraKíyZaw, TeBiannarotnladaaMr. VikinaMakina ana 
el diablo sepa si soi yo. Bato n>e hace «K.«lar que al ien^a SiSí 
le daban aqaí todos los nomb«« del mundo. Lno 5 q^feS 

^n^J^"; n<,f,*»r"l"^°"P'«°y' ««mpaSeroTiKi 
mi abátelo maUmo (2) lo llamaba en toda« sus «¿tas, Jft» cA«^ 

£sír bÜ!?^T' ^'- ^""^r^- í«"^ "ombre para el arisK 
señor Dnmbar!) lo mismo one los hnasos de PurutumUamaW 

^..da. Nieto Ife»2>^.„V,.^on Dionisio iVÓ^-/.., Ído"^SK 

Ahí tienes tó, puen, la historia completa de mi enbajada mn une 
Ja cnenter a los que me acusan de usurparme prerogaíiy^ ^S ^ 
oorwspden i deben corresponder en un p^s tL. íbmd" mo CW fe 
a hmnbres oomo don Mañano EgaSa. Don í)iego Benavente DonF 

^^^\ "'^ *§«'''»".«» de nuestro cuerdo diplomitic¿. 

Entretanto yo que declaré e^anamá púbU^mente en el discurso 
que pronuncie que no era sino ^¡i^e^, ¡ ,„« aquí no he ^ 
guido ser ni secretano del Encar^a8<u Negocios de ^üe v^o 
asegurar por tu conducto a mú paisanosTW si ^n ™¡. jI-Ü-»'- ^ 
por títulos'i necedades que no valen un lS¿Vo los env£.« T"" 
parte de los millones que ahora están encerradtlln T "í'T» ' 
de sus escritorios, bajo el bloqueo del egoísmo Ü^ Tllf t™ 
que el de los godos, no andaríamos en las que nos ^1,^^^^^" 
, empero, es preciso salir airosos, aun cuando nos sZ,;! uZ' '^^'^ 
la rida. i elfos se guarden su plata. ^""^ " <'*°'"" ' 

Los otros chismes de buques comprados, 1 cuyo trato w *- j i 
de fklta de cordialidad en las relaciones íntimas i enw]ím^„í**^' 
tosas que mantengo con el patriota sefior Asta-Buruaga 2„ ^"^ 
siquiera la pena de contestarse. Lo haré tal yez, cmTndo oj^ i 
cárcel pueda contar a mis compatriotas oomo se practica la iW • 
Manroe en esto país, o cuando (si ando mas felis) los españolT!!! 
alojen en Ceuta, como reo entregado a su saña (que no es pequ^!? 
conmigo) en virtud de la «mta neutralidad que es con aoi^T. ■ 
de Mo»roe) la pareja que tira el carro de U política sud-7mcricai. 
de este país, en derechura al infierno. * 

Muestra esta carta a nuestro jefe común, don Manuel Antonio 
Tocornal; dile que seré siempre su humilde secretario i que no hai 
m habrá titulo en el mundo que sea mas alto para mí, que el de 
confianza i aprecio que me dio hace dos aSop Ja Camarade Dinuta- 
dos, casi por la unanimidad de sus votos, i que eso puesto, en el 
que puedo servir a mi patria lejos de todo humbuff i de toda imt»!- 
*nra, es el único que halaga mi descomunal ambición. 

(2) Cuando escribí esto, en marzo pasado, no cabiá nn» »«. ....^j. j 
vanidad nombrar a sus abuelo». iQue aasacato! ^"^ ^ P***"^"* ^' 



/ 



t 

i 



41 — 



US recaerdoB a loe amigos, one se actierden de mí, pónme a las 
¿rdenes de tu Emilia, idiapop de tu afectüñmo amigo. 

B. VICUÑA MACKENNA, 



CARTA SEGUNDA, 

EL BEO. 

Señor don Abelardo Nunez. 

. Nueva Tork, 6 de nuiyo de 1866, 

Hi querido Abelardo : 

Otra carta tuya; i otra vez una pajina de iobumaua crítica sobre 
mi pobre humanidad. Válgame Dios ! ¿Qué les ha dado a mis paisa- 
D08 por entender al revés todas las cosas de esta bendita tierra, o 
mas bien dicho, por no entenderlas ni al revés ni al derecho? Primero, 
me acusaron por las sublimes pompas de mi misión, i ya sobre esto te 
escribí a mediados de marzo una carta que no sé si habrá visto la luí 

táblica, pero que te habrá divertído no poco a tí i a los amigos que la 
ajan leído, \ que me conchan. 

Ahora, al contrarío, me picusan por mis tribulaciones i por la ma« 
pera como be sobrellevado la caida de mi súbita i escelsa grandeza. 
De manera ^que no hai remedio con mis desoontentadizoe compatriotas. 
No me perdonan por andar sobre las nubes, ni me perdonan por re'« 
correr ahora el sendero ingrato de los abismos. Todo ha ado vcunidad 
mía, i ya tan a menudo me traen las brisas del mar estas pdabras de 
mis lares, que, a pesar de mi odio al latin, me Uevo diciendo : VanU 
ftuvanttots/queéstodp lo que retengo (sin duda por aaalojías) de 
aquella bendita lengua, 

Pero vamos al caso, que hoi es domingo, i como en este pais no es 
cosa fácil santificar lae^ fiestas de nuestra madre iglesia, conforme a 
nuesfros ritos, voi pues a contestar al sermón sobre la vanidad qnie 
me ban dirijido mis paisanos con una bomüia sobré aquel tema di<» 
^0 que dice; * 'Perdónalos, Señor, por que uo saben h qué di^ 
ceii." • 

Veamos. ¿De qué me acusan ahora? , 

De la declaración por escrito que presenté a la Corte de los Estados 
Unidos, en febrero último, cuando reo de crímenes invenlados por 
una triste sofistería política, me llevaron entre dos esbirros ante el 
augusto solio de la Neutrality LaWy rQ3Useitada espresamente para 

6 



- 42 — 

mí, después de cuarenta años de profundo olvido. No podría yo darme 
a mí mismo cuenia de los reparos que hacen a esa declaración pura- 
mente judicial ; mas por lo que tú me dices veo, que son todos los si- 
Súentes: 1.^ Que dije que era nieto de jeneralos i presidentes; 2.^ 
ue era escritor i habia publicado muchos libros ; 3.^ Que era miem- 
bro de sociedades científicas en este i en el otro mundo ; 4.^ Que era 
diputado, i que habia hecho una moción para honrar la memoria del 
presidente Lincoln ; 5.^ Qpe el gobierno de Chile me habia enviada 
a este pais para sostener en la prensa i ante la opinión publica la jus- 
ticia de nuestra causa, i sin haber yo solicitado ni insinuado siquiera 
por medio de amigos, esta honrosa misión. ¿Qué mas? Ah! Que era 
amigo de Mr. Nelson, i que éste me habia dado varias cartas de re- 
comendación para los Grandes hombres deteste pais i entre otras» una 
para el secretario de EsU^lo Mr. Seward, la que me habia olvidada 
entregar, etc. etc. 

"¡Qué 'Cumulo de vanidades i de pretensiones I Cuánto i cuan ne- 
cio orgullo hai en todo esto I" Hé aquí los juicios de mis induljen- 
tes conciudadanos, i sin mas ni mas me han declarado un solemne 
mentecato. 

Pero vamos por parte, que todo esto es sumamente cómico, i hai 
para reírse una semana, lo que no nos viene mal después de estos diaa 
de negro horror que han hecho verter sangre del alma, al contemplar 
los crímenes salvs^es de nuestros enemigos. En este sentido tu carta 
me ha venido perfectamente, después de los despachos i noticias so- 
bro el cobarde incendio do Valparaíso. Ha sido el saínete después de 
la trajedía; i te aseguro que lo que me cuentas no nos ha divertido 
poco a Asta-Buruaga i otros amigos sobre las inocencias de nuestra 
querida tierra. 

Vamos por parte. 

Primer capítulo de la querella. Que dije que era nieto de mis abue- 
los. ¿ I de quien querían en Chile, que fuese nieto sino de los padres de 
mis padres ? Querían que dijese (estando Migado, a declarar mi orí* 
jen por lei i costumbre, oomo lo verás en breve) que habia caído de la 
luna, o que habia nacido en la calle de los Haérfanosf I si dije que a 
esos abuelos, de quienes me honro, les ha];>ía cabido alguna vez el ho- 
nor de ceñirse la banda del poder público, ten entendido que fui cu 
estremo modesto, visto lo magno del aprieto; i te juro que si no puse 
mas abolengos, fué porque no me acordé. ¡Ai! i cuanto siento ahora 
no haber dicho que otro de mis antecesores tuvo mitra, i que otro» el 
reverendo padre maestro frai Joaquín Larrain, fué provincial do la 
Merced... Caramba! Haber olvidado todo esto, i que ademas era bis- 
nieto del marques de Montepío, cuando en mi propio camino de mi 
casa a la Corte por ^l centro de Broadway, la arteria madre de esti 
gran ciudad, emporio de esta infinita democracia, hai sobre un lujoso 
taller una tabla dorada que tiene este letrero. Aquí se pintan escudos 
i amias defarñilial De veras que me arrepiento de mí cscesiva corte- 



■\ 



— 43 — 

dad o ñilta de memoria, pues en el caso en que me hallaba, vuélvote a 
asegurar que si no hubiera tenido una heráldica tan rica, me habia 
hecho cacique i declarado delante ^e todos los tribunales de la Union, 
que era hijo del Sol . . . 

Pero, atribuir a vanidad el presentar pergaminos en este pais donde 
no bfti familias sino individuos, donae no bai hogar sino hoteles, 
donde no hai mas parientes^ que aquellos que tales llaman en Chile a 
título de préstamo o de deuda! I decir que era nieto de un presidente, 
cuando hai presidentes aquí a quienes nadie saluda como a Buchanan, 
de quienes todos se rien en sus barbas como Pierce, ocupado hoi en 
adiestrar caballos en Ilhode-Island, o que como Fillmore viajan con su 
maleta al hombro por Europa, mientras que su padre ara con su yunta 
de bueyes su cortijo de Buffalo ! Oh! Ser aquí nieto do presidentes 
es nna vanidad sin nombrerque da al feliz mortal quo a ello tiene de- 
recho un prestijio superior al de las testas coronadas de Europa, como 
Sudo observarse en esta gran república durante la memorable visita 
el príncipe de Oales, en que toda la democracia americana se arrodi- 
lló a su paso, haciendo su fortuna un barbero que le afeitó el novel 
bigote, pues desde ese dia van a entregarles sus mejillas hasta los mas 
indómitos hijos de James Monroe. Oh! qué mal . . . pero abrevio la 
palabra i me contento con decir ¡qué inocencia la de mis paisanos! Si 
nubiera podido alegar en vez de todos esos parentescos ilustres el de 
que mi abuelo era el * 'Banco de Yalparaiso'' i mi abuela la "Caja hi- 
potecaria de Santiago," que era primo hermano del * 'Porvenir délas 
familias" i sobrino de la * 'Sociedad del Paquete de Maule," eso sí que 
me habría dado realce, tono i prestijio en esta parte del mundo.—- 
Pero lo demás ¡qué bebería, en la tierra del petróleo i bacalao, de la 
sarzaparrílla de Bristol i de aquellas pildoras azucaradas que los niños 
lloran por eUasl Por otra parte, acusarme a mí áe famüismo, a mí 
que escribí la vida i la gloria de los Carrera, qua inmolaron a mis 
mayores; a mí que escribí la >**Vidade Portales," el perseguidor sis- 
temático de mis deudos; a mí que por aquella carta titulada ''La lle- 

pública Carrilana," estuvieron por tirarme las orejas en mas de 

a mí que Pero basta ya. Prefiero reírme antes que indignarme 

de ese cargo de vanidad de abolengos que se han complacido hacer 
mis amables paisanos al que comenzó su carrera pública como secre- 
tario del grupo núm. 6.^ de la *• Sociedad de la Igualdad," cuyo pre- 
sidente era el honrado sastre don Rudecindo Rojas, i a quien sus ami- 
gos i parientes llaman, no sin cierta mala intención, parecida a las re- 
presalias, el segtBidú Fduca, de lo que por cierto siempre me honré, 
razón por la que tengo en un marco dorado en mi propio cuarto de 
dormir el retrato delprimer Peluca, mi digno antecesor. 

Por lo demás, a los queme acusen de aristócrata, los refiero a los 
habitantes de la cárcel, a los reos rematados de la Penitenciarias, a los 
solicitantes de ambos sexos, i en especial a los de Tnanton, de la Cá- 
mara de Diputados, i a todos ios amigos con quienes estol a visita 



hecha i a visita pagada en Santiago de Chile, desde Pedro d ciego 
hMtA Alejo Flaret 

I a este propósito viéaeme a la memoria qae cuando con L. A. es^ 
estábamos traduciendo para Jja Voz de la América ^es& misma decla- 
ración judicial que ahora me tiene reo ante la barra de mis conciuia- 
nos, le dije riéndome: — '*Quanto me van VLpdar (perdone la cultura 
el sacrificio hecho a la veracidad) cuanto me van a pelar en Santiagp 
por esas lesuras! Pero no importa, dijimos él i yo. Salvemos el pellejo 
de manos de los godos i sus cómplices, que allá en Chile si nos sacan 
las tiras será con mano amiga'\'r.... I ^sí ha sido! Mi pronóstico no 
era, pues, vano, i ja veo que no conozco mal las uvas de mi majuelo, 
aunque me hayan salido mas agrias que lo que yo me imajinaba. 
Apostaría, sin embargo, a que elj^rtmer corte (i uno basta para el 
contajio) me lo dio alguno de esos compatriatás míos que ha sido 
bautizado como yo en la pila déla Catedral, i que está creyendo que 
las cuatro fronteras del mundo son San Bernardo i el Resbalón, el 
Agua de la Cañita i la Cueva del Chivato! 

iPor otra parte, no sabes tuque esta es la tierra clásica del hunilmg 
^para el que hai un museo especial en Broadway), de la ponderación 
i de los títjilos altisonantes? No sabes tú que cada ciudad famosa de la 
antigüedad está aquí rdpresentada por 'algún pasmoso remedo; i que 
hai tres Romas, dos Troyas i muchas Tébas, Alejandrias, Mentís, 
Atenas, Babilonias i todas* las capitales del mundo, inclusa Lima, 
Yalparaiso i no sé si hasta la Villa del Cobilf No sabes tú que esta 
ciudad (New- York), se llama Empire Citi/] Boston, * 'la Atenas de la 
América;" Baltimore, tJie monumental city, Washington, the city of 
long distfinces, porsu vasta ostensión, i que a Nueva Orleans, no te- 
niendo que nombre pon^le, la llaman the city of the Jial/moon, por sa 
forma de rebanada, la Cincinnati, Porcopólis, porque en ella se ma- 
tan anualmente dost" millones de puercos? 

I no ha llegado a tus oidos que cada hombre de cara blanca i que 
vista levita tiene aquí un título, i que el mas humilde sacamuelas es 
por lo menos copfam? En 1853, cuando navegaba el Mississippi, me 
llamaban coronel, como lo conté en mis Viajes; ¿qué mucho, enton- 
ces, que hoi me hayan ascendido siquiera a emhafador después de 
trece años de carrera? I no creas tú que 'aquí emhassador es tan gran 
cosa como suena allá al pié de los sonoros Andes . Aquí emhassadar 
es todo el que lleva un viensaje. Así si yo soi el embassador de Chile, 
el muchacho con quien mando las pruebas de La Voz de la Améiica a 
la imprenta es mi embassador "o, moi/' Me envidias ahora el titulo? 
Pues yo te hago ahora mi emba^ssadm^ en Chile para que cuentes a 
mis paisanos todas mis grandezas, i cuidado con que revientes de 
orgullo! 

I no creas tampoco que yo soi solo el embajador de Cbile, pues 
Asta-Burua^a ya tenia este título, i su amable esposa i señora el de 
*7a(¿^ Asta-Buruaga," de lo que resultaba que nuestro popular i mo- 




-45 -- 

desto £acargado de Negocios» había sido elevado a la categoría d^ 
Lord por la gracia del hunibug. Por manera que si no se hubiera ido 
a Europa Luis Aldunate, (que era el otro enihassador de Chile) esta-* 
ríámos completos los tres ret/es magos ^ siguiendo la luminosa estrella 
de Chile en esta tierra santa cuyo Belén se llama WdH St, o la callo 
délos Bancos I no creas tampoco que embassadoi^ sea, mi solo tí- 
tulo, pues el zapatero que me calza, el sastre que me viste i el librero 
queme vende plumas me llaman ^oterTwr, (gobernador de Estado)^ 
sin duda a título de mis canas, i estoi seguro que si me afeitara el 
bigote, me llamarían obispo, i a fe que no andarían descaminados,, 
pues uno i otro fui cuando goberné a Illapel en 1851, i puse i quité 
.curas, me cantaron misas i me rociaroh con agua bendita a la puerta 
de la iglesia 

Pero basta ya de chanzas (que no por ser chanzas dejan de i^r 
verdades), i vamos a la parte sería de este negocio que tan poco serlo 
sería si tú no me asegurases que la acusación era tan jeneral que hasta 
en el Ferrecarrü había salido a los cuatro vientos del compás. 

Entremos, pues, de lleno en el examen de conciencia i en la confe- 
sión humilde do las culpas. 

La declaración judicial que tanto ha subKtado la reconocida mo^ 
destia de mis compatriotas, fué redactada en la forma en que se pu- 
blicó por dos razones poderosas, absolutas, inevitables. 

Fué la primera la de que esa era la forma esencial e indispensable, 
la pauta fija impuesta por la lei i Ja práctica forense a documentos de 
ese jenero; i fué la segunda que yo debí hacerlo así, consultando no 
solo mi propio honor sino el honor del gobierno i del país que re- 
presentaba. 

Voi a esplioarmo. 

En Chile creen algunos, o mas bien creen todos los que nunca han 
salido de Chile, que las cosas de las otras cuatro partes del mundo de- 
ben hacerse como se hacen en Santiago, en Talca i en Casa Blanca, 
puesto que no todos sabemos cómo se hacen las cosas en otra parte; i 
así nádales parecerá mas propio que en el ramo judicial, por ejemplo, 
que es de lo que estamos hablando, todos los abogados se parezcan a 
don Ensebio Sepúlveda, todos los escribanos a don Jerónimo Araoz i 
todos los juicios al de la testamentaría de don Antonio Hermida o al 
oonourso de Silva i Kivas, que son los pleitos nacionales mas antiguos 
i recientes de que tengo en este instante memoria. — I como en nin- 
guno de esos juicios, ni ante ninguno de esos funcionarios, se ha acos- 
tumbrado jamas citar a sus abuelos ni decir que se ha escrito libros, 
han sacado todos por consecuencia cpe la declaración hecha por mí, 
no es sino una montaña de estupenda vanidad. 

Pero si esos mismos paisanos vinieran a esta tierra donde desde el 
sol hasta las hormiga son distintas del sol i de las hormigas de nuestro 
suelo, se convencerían pronto de que lo que han tomado por una ne- 
da petulancia, no ^s sino la fórmula legcd, la ratina diaria de este jé- 
ñero de asuntos* 



-. 46 — 

Üd affidavUt como ss llama aquí la declaración jurada de un acá' 
gado, es la esposicion ñel de loa anteoedentes personales del reo i de 
todas las cirQunatancias mas minuciosas relativas a su jnieio; i esta 
declaración se hace naturalmente tanto mas prolija cuanto mas rui- 
dosa es la acusación i cuanto mas difícil se hace la prueba de otra 
jénero que la víctima puede ofrecer para justificar los antecedentes 
de BU persona. 

Así fué que apenas. vi a mi abogado, el distinguido Mr. Stoügbton, 
una de las lumbreras del foro de Nueva York, se encerró conmigó 
en su gabinete, i quise que no quise, tuve que contarle toda mí vida 
desde qne nací en la calle de las Agustinas en Santiago del Nuevo 
Estremo, el 25 de agosto de 1831 hasta que puse el pié en el muelle 
de los vapores de Panamá en la calle del Canal el 19 de noviembre 
de 1865. 

Para que te persuadas cuan escrupuloso fué sü e3:ámen, voi acon- 
tarte una incidencia bastante divertida i que es característíca de este 
pais. En el curso de la averiguación, díjele que era pariente del ac- 
tual Presidente de la República, i ai amigo! al oír esto, al papel fué 
el dato, porque el no soltaba la pluma para redactar su memorándum^ 
costumbre tan universal a4|uí, como es en Chile el olvidarse de todo 
lo que se dice en una conversación, con tal que no sea sobre el veci- 
no, o en un alegato en estrados, sobrC/ todo, cuando éste es de intere- 
ses entre parte. 

En vano fué que yo me opusiera. El abogado habla de consignar 
aquel hecho e<encia¿ de la defensa. **Ud. es un estranjero, me decía, 
Ud. está acusado por el gobierno que se niega a reconocerle todo 
jénero de inmunidades; Ud. aparece como un impostor, por el error 
de las comunicaciones del ministro de su propio pais en Washington! 
i Ud. debe protejerse no solo contra la justicia sino contra la opinión 
pública con todo jénero de amparos, puesto que se ve solo i como 
abandonado de amigos i de estraños." Mas al fin, a fuerza de porfía 
sobre ese punto hubo de ceder i borró el precioso dato de su 1716900* 
randum. ¿Mas crees tú que se resignó por esto? No señor. — ^Al si- 
guiente dia, al presentarme en la Corte, señalándome con el dedo i 
sacudiendo con énfasis su cana melena, el digno abogado, cuja culpa 
profesional yo pago ahord, esclamó con voz solemne. '*Ahí tenéis al 
foftrino del Presidente do Chile! I pronunció el nombre de S. E. con 
tal ortografía, que ni tu propio padre, que fué tan buen gramático, 
hubiera jamas entendido. 

Felizmente la relación de aquel alegato no se publicó íntegra por- 
que ¡ai de mí! si hubiera salido pariente de dos Presidentes, si con 
serlo de uno solo la he pagado tan caro! 

Ahora, encontraras tú sin duda racional todo cuanto ha pasado; 
pero otros no lo encontrarán i seguirá la tanda. I sin embargo, eso£l 
mismos serán los que eucuentren mui en orden las famosas informa- 
ciones de vita et morihus, que se hacen en la Plazuela de la Compa- 



- 47 - 

fita, i BCgun la cual todbs somos unos santos, o por los menos hijos 
de padres conocidos i de sangre azul, i encontrarán también racional 
i justo que se llame a los remates tocando a la carga en un tambor i 
que sea el verdugo el que le hagala,buona pro al comprador...... Un 

castigo daría yo á los que andan mordiéndome la piel en mi cara pa- 
tria i en ausencia mia, i sería el entregárselos a Topete, no para que 
los ensenara a hablar ("pues siempre tendrán la lengua mas suelta que 
61), Bino para que los llevase a dar la vuelta del mundo, a fin de que 
fio convenciesen de que no es tan cierto como se cree aquel refrán de 
nuestros abuelos (tengo ya miedo de decir esta palabra!] que decía: 
•*Todo €l mundo es Popayan." 

Ahora, sobre que dije que hahia escrito libros, (que es otro de mis 
grandes pecados, i éste no lo niego, porque los escribí) preguntaría a 
los que me acusan, si alguna vez no han pedido algunos de esos tomos 
al vecino o a mí, o a cualquiera que no sea el encargado de vender- 
los, i les preguntaría ademas que harían ellos si alguna vez acusados 
en un país estranjero, víctimas de las intrigas de los enemigos de su 
patría, que de cada silabado sus labios se esforzarían por sacar un ar- 

f amento contra su causa, una acusación contra su persona, que 
arian, digo, si en tal caso hubieran de decíaxnr forzosamente no solo 
sn orxjen, sino 9>m profesión, i todo cuanto a su persona concerniese? 
¿Querrían que hubiera dicho que era un zapatero o un albañil? ¿Que- 
rrían que me hubiera presentado como un vagamundo, tal cual me 
anunciaban los españoles, sin familia, sin nombre, sin ocupación co- 
nocida, para que al día siguiente la pedrada del escándalo i la baba do 
la maledicencia hubiesen en\'uelto a la vez el nombre sagrado de 
Chile i el oscuro mió en un solo oprobio? No, señores! Si eréis que no 
alumbra a los hombres otro sol que el de Antequera, o el que sale 
cada mañana por Apoquindo i se pono por la tarde tras de los cerros 
de Pudahuel; si eréis que no hai otras opiniones, otras costumbres, otras 
exijencias políticas i sociales, otros usos forenses i legales que los que 
ese sol alumbra, vivís muí engañados, i si hubierais de venir aquí a 
vivir, a trabajar, a defenderos solo bajo los colores del prisma de la 
tierra, permitidme deciros que os estáis mejor en vuestras casas, a la 
orilla del apasible fuego, tranquilos, felices, opulentos, haciendo la 
autopsia moral do aquellos que ausentes i olvidados no tienen otro 
descanso que la fatiga misma de sus esfuerzos para contribuir ala de- 
fensa i a la gloria de su patría, luchando cuerpo a cuerpo desde el 
primer momento de la iniciativa con dificultades, previstas todas o no 
previstas, pero que en vuestra propia mano habría catado, (antes, 
ahora o mas tarde) obviar en parte o totalmente. No, señores! Lo que 
habéis tomado por vanidad, por ridicula i pueril vanidad, de esa que 
aun los mafi presumidos dejarían en las escaleras del muelle de Val- 
paraíso, al embarcarse para lejanas tierras, no es sino el respeto de 
si mismo ^ atributo propio de todo hombre, indispensable a todo acxtsa-' 
do, i que se hace una lei suprema para el que no solo tiene la rcprc- 



— 48 — 

^ntaoion i 1a responsabilidad de su indiyiduo»\8Íno que algtíüa vez Íiá 
de responder a su patria de cuanto ha dicho i de cuanto ha hecho en . 
8u nombre o por su causa. El presentarme ante ella con mi frente 
limpia, coh mi conciencia tranquila^ con mi deber cumplido mas allá de 
lo que era de esperarse de las Trájiles fuerzas del hombre, esa será mi 
vanidad, el dia en que sea llamado a cuentas por quienes tienen dere* 
cho a ello^ i cuando sin reticencias ni sombras, el pais quiera saber lo 
que cada uno de sus representantes en el esterior, los humildes como 
los poderosos, hayan hecho para dar cumplimiento a su misión. 

Hasta entonces aplaco mi respuesta definitiva a mis acusadores! 

Entre tanto, i volviendo al tema del buen humor, de lo que debian 
admirarse Verdaderamente mis poco induljentes paisanos es de ia ver- 
dadera modestia i parsimonia de esa declaración judicial, que tanto 
lia escitadó la húmeda membrana de su silenciosa larinje, pues según 
los usos Seculares de esta tierra peculiarísima i suü generis (otro latín) 
en toda la faz del orbe, ya no es posible escribir la biografía, qué digo? 
dar las señas de un hombre sin apuntar en el inexorable rTtemoron- 
dum (i esto es menos que un affidavit) el nombre del pais, de la pro^^ 
tincia, de la ciudad, del barrio, de la calle i del piso de la casa en que 
be habita, individualizando las facciones del individuo, el color de 
sus ojos, el tamaño de su nariz, su estatura, su corpulencia i sobre 
todo Bxxpeso^ que sin esto no hai descripción perfecta de alma nacida. 
I a este propósito has de saber que hubo el otro dia en el Ohio una 
feria á» guaguas gorda^y en la que se adjudicó el premio a la que puesto 
desnuda en el platillo de la balanza pesó mas que sus competidoras, 
i aunque yo no sea como el crítico español Eerrer del Eio, ni como 
ninguno de los héroes de Cornelio (Nepote), te confieso que tembla- 
ría a la sola idea de que mi mérito físico hubiera de analizarse en los 
diarios de Nueva- York por el poso fiel de la romana, como si fuese 
ilada menos que un costal de trigo o un queso de Chanco. . . . Así es 
Cuando vi en la Corte, a todos los reporters (palabra cuya traducción 
te encargo pidas a nuestro infatigable amigo Carmona, a quien darás 
' muchas memorias )« con lápiz en ristre, mirándome de hito en hito, i 
tomando apuntes sobre mis facciones, me estremecí de horror i 
tuve la debilidad de ofrecer a uno un * *green back" de cinco p69o¿ 
por que no me pusiera el peso en la relación que debia salir al dia 
siguiente . . . i a fé que el picaro ganó honradamente su propina pues 
al otro dia el World i otros diarios dijeron que Mr. Mackenna era a 
vefy handsome man, palabras que tampoco quiero traducir para que no 
me den otra carrera de baquetas como la quo me dices he recibido. 

Salgo, pues, del argumento legal i entro en el de mi propio honor 
i de la dignidad del pais, que estaba en todo ligado a aquel, por cir- , 
eunstancias que yo no quiero tocar en esta carta escrita únicamente 
de individuo a individuo, i que tú fácilmente comprenderás. 
, Por una mala intelijencia deplorable a que se presto la ambigüedad 
de un despacho telegráfico enviado de Washington por nú excelente^ 



1 quenco amigo ÁAta-Baruaga, aparecí yo al Biguiente clia de mi en* 
jaiciamiento bajo el inste carácter de un impostor público» de un 
(Usarío que habia tomado el nombre de su gobierno para fines que no 
podían ser sino indignos, desde que pata llevarlos a cabo me valia de 
una miserable ustirpacion. 

Así fué que a la mañana siguiente de mi intentado arresto salie-^ 
nm todos ios diarios de Nueva York con grandes carteles, como es 
de costumbre en casos de batallas, estragos del colera, escándalos» 
etc., al frente de cada Columna, i los qne decían en letras mas negras 
qne las sombras que entonces descendían en torrentes sobre mi cora* 
son, estos i otros cumplimientos. 

EL SUPtTSS^O AJCIfTK Í>E CHtLS 

DECLAKADO IMPOSTOR EN WASHlGNTONü! 
U FARSA DEL ENVIADO DE CHILE PUESTA EN DESCUBIERTO« 

tL MINISTRO DE CHILE I EL MINISTRO BE ESTADO 

BEPUDMAUTEZ ALPRETENDIDO ÁJENTE. 

Agrega ahora a esto, que mientras al cónsul de Ghilo le hablan 
«oviado por toda orden de arresto un simple recado con un oficial de 
nolieíf^, se lanzó sobre mí con una jauría de esbirros nada menos que 
la mas alta autoridad de justicia ejecutiva del Estado de Nueva York» 
el MxríkaU Murray, con cinco sub^marsJiaÜg, quienes hicieron todo 
el mido por despertar el escándalo, i agrega que los espías españoles, 
saboreando su triunfo i cantando ja el de profundis a La Voz de 
h Amirica, que los tiene flacos de ira, los acompañaron hasta la 
puerta de mi casa para verme salir, i que al siguiente dia los diarios 
todos de la ciudad, publicaron hasta cuatro columnas de las mas es- 
tupendas mentiras sobre mi arresto, contando hasta los latidos de mt 
corazón i las estaquillas de mis lapatos, i publicando una biograña 
mía tan Uetia de disparates, que a ser esto cierto yo debería ocupar 
una de las primeras gradas del templo de la inmortalidad entre Pareja 
i el fdtógrafo de la Espedicion cientíñca.— ^(Q. D. G.) 

I bien, pues, que me aconsejábala prudencia, la dignidad» el deber 
tu tal aprieto, víctima indefensa i abandonada por el cielo i por la 
tierra? 

Un solo camino tenia trazado delante de roí, i este fué el que seguí 
i el que seguiré basta el último dia 'de mi vida, sea que solo tenga 
que responder de mi propio humilde nombre o del sagrado de mi pa- 
tria. Lo que tenia que hacer i to que hice fué levantar mi frente 
cuan alto pude, contestar al reto de mis perseguidores con altiva mo- 
deración, decir i sostener que era el lejítimo repi'esontante de ese 
país, del que vivia orgulloso i cuya gloría me habia esforzado por 
aacer conocer por cuantos medios estuvieron a mi alcance desde quo 

7 



— «) — 

habia pisado esta tierra, donde en lagar de libertadores enoontraba car^ 
celeros; i probar, por último, que no era un aventurero 8Ín nombre que 
babia venido a sorprender la buena fe de las jentes (oomo tantos otn» 
advenedizos que esplotan este pais acostumbrado a vivir de lo impre- 
visto,) sino que era cierto i bonrado cuanto habia dicbo en sus clubs, 
en sus asambleas i en sus meetings populares. 

Esto fué lo que biee i me enorgullezco de haberlo hecho, porque 
creo haber representado honradamente el nombre i el espíritu de mi 
patria, siempre digno i templado, pero nunca nías altivo aue en U 
hora de la prueba, i me enorgullezco tanto mas de haberlo hecho 
cuanto qu^ ese espediente puso eficaz remedio al peligro i termino 
oportuno al escándalo, i de tal manera que desde ese dia, no se han 
atrevido a ujitar una sola pajina de ese proceso d« mengua, negación 
completa de las doctrinas i de los sentimientos que se pretende hacer 
creer son la relijion jxjlítica (sic) de este pais, i el que yo mismo ho 
de menester se Heve á cabo, i bajo mi propia responsabilidad de hom- 
bre i de patriota, a fin de que la América del Sud sepa al fin lo que 
tiene que esperar de esta así llamada **Gran República/' 

I para poner mi conducta bajo su verdadera luz, quiero por un 
momento dar por sentado, que hubiera seguido una senda opuesta a 
la que adopte. Quiero deeir, que me hubiera acobardado delante del 
atropello; que me hubiera puesto en la boca la mordaza de una falsa 
circunspección, cuando toda la prensa ajitaba sus mil lenguas en mi 
oprobio; que me hubiera en fin humillado delante de este titánico go- 
bierno que tan temido es de todos. ¿Cuál habría sido la consecuen- 
ciaV La consecuencia habría sido que en esta gran Jí^mUica^ en 
que el derecho es solo una teoría i el éxito es la base de la justicia, 
de la gloria, de la omnipotencia, del derecho mismo, yahabria sido 
barrido oomo un átomo por la escoba de los porteros de las Cortes, 
que se me habria tratado como a un mísero reo i que el menosprecio 
público habria caldo sobre mi oscuro nombre i sobre el augusto de 
mi patria. 

I entonces ¿qué habrían dicho de mi los chilenos? Con cuánta jus- 
ticia habrían acusado mi apocamiento, mi cobardía, mi humiUacionS 
Con cuánta verdad habrían^ afirmado que habia heehq traición a los 
motivos que sin duda indujeron al GoDÍerao a enviaríne a este pais, 
i que JO entendí eran mis pobres aptitudes para trabajar sin dar tre- 
guas al tiempo, ni al sueño, ni al placer, ni al egoísmo, en su gloria 
i en su poder,, sin reparar en obstáculos, ni en peligros, ni menos en 
las vicisitudes personales que a mí como a cualquiera otro pueden 
acontecerle en el cumplimiento de una misión emprendida bajo aus- 
picios enteramente ilusorios, por no serme permitido darles otro 
nombre. 

I porque hice todo eso con fe, honradez i sin miedo (que aquí tam- 
bién bai miedo i motivos para tenerlo, porque hai cadalsos polídcoSr 
l^euitenciarías políticas, procesos políticos, a virtud de los cuales nof^ 



-él - 

juzga para ser encerrados sin juicio por auca entoros á Iob acusados éñ 
ana oscura celda, i estradícionez políticas, a virtud de las cuales sé 
entrega a la España sus enemigos, como el nombre de Argüell^isI lo 
recuerda) por haber hecho todo esto i algo mas que f«.lgun día se sa- 
brá, mis compatriotas me acusan i deprimen tan solo porque invo^ 
que en un papel legal i do mera fórmula el nombre honorable de mis 
mavoree. . . . ¡Oh Repúblicas! Quién fué el que dijo que ¿raid la mad 
bella i al mismo tiempo la mas ingrata de las patrias? 

Entretanto, aun no ha llegado el dia de los esclarecimientos, am- 
plioSj luminosos, 4áompletoe, ^tal cual la opinión de la América los ne« 
oesita para pronunciar su fallo desapasionado sobre Uidas las grandes 
cosas, las grandes cloctrinas, i las grandes esperanzas que se funda- 
ban ea la mancomunidad de los grandes continentes del nuevo muti- 
do. No ha llegado tampoco el tiempo en que los más humildes ser- 
vidores de su patria tengan el derecho de decir cuanto han trabaja'^ 
do, cnanto haii alcanzado i^obre todo, cuanto han perseverado i 
cuanto han su&ido. i . . 

I mientras eso dia llega, bigamos adelante por el áspero lindero, i 
lleguemos a la oúapidej sea cual sea el dolor i las espinas; sea cual sea 
la suma 4® constancia que deba oponerse al desaliento; Sea cual sea 
el vigor i la osadía que debe contrarrestar a la persecución converti- 
da en sistema; sea cual sea en fin la piedra de descanso, cubierta de 
flores o de abrojos, en que el peregrino debe reposar su fatigada cabe- 
ea, ai volver a pisar las playas de la patria, al ponerse de i'odillas bajo 
su inmaculado cielo, al besar, junto con los que aun nos aman, su san- 
to, su puro i su indúljante regazo. 

Para ese dia aplazo todo lo que ahora por deber silencio, i entrc^ 
Unto» deseándote toda felicidad, me suscribo tu afectísimo aniigo. 

» B. ViCTOA Mackenna. 



OmentarloÉ de la ptensa de Nueva Tork ilobre las ¿nostloñetf 

anteriores. 

t 

(Editorial del ^ev) Yérk Herald del 3 de agosto dé 1866.) 

tAS AVXNTtJRAS DI UN DIPIiOMÁTlGO CIIILBNO EX NUEVA YORK. 

• 

Creemos qué nuestros doctores no Se habrán preocupado tanto coii 
W últimas noticias de Europa, Méjico i Nueva Orleans, o con el ca- 
ble i el cólera, que hayan dejado de leer la curiosísima carta de Benja- 
mín Vicuña Mackonna a sus amigos de Chile, cuya traducción publi^ 



— M — 

«amos en niiefltra lición duljuévee. El «caor Maokeima, como tntt* 
clio9 otro« e«traQJeros que ban venido antes que él, fné peifsctameate 
recibido i tratado en Nueva York i nos ha pagado esta oortesía tra- 
tando de rídicuUzarnos. No tenemos derecho a qaejarnos de seioejan* 
te proceder porque a la verdad lo merecemos. El señor Mackenna ha 
seguido solo el ejemplo de Marrjatt, de Dickens^ de Mrs. TroUope, 
de JBuü Run Bussell i de tantos otros distinguidos injenlot que se 
imajinaron que nosotros debíamos ser necesariamente un pueblo da 
tontos cuando los recibíamos de una manera tan cordial i hospitala- 
ria. Semejante lójica tiene un gran fondo de verdad, i nnestros hué»* 
pedes no d^an de poner alguna gracia al observur i describir nuea» 
tros defectos. Sin embargo, nadie hasta el dia noiMbia sacitdido tan 
recio como el señor Mackenna ni con tan buenas intenciones como 
él, después de todas las atenciones que jecibio en Estados Unidos, 
4obre todo de parte del Martkal Marray. 

£1 señor Slackenna refiere a sus amigos de Chile que no es él 
quien so ha dado los pomposos títulos de Embajador, Ministro Pie* 
nípotenciario, Enviado Estraordinario etc. con que ha figurado en loa 
diarios, i les hace creer que los americanos le han colgado todos esos 
distintivos sin su consentimiento i a despecho de sus protestas de 
modestia. La afición de los americanos a los títulos hace ya tiempo 
que es proverbial. Dickens afirmó, algunos años ha, que no se en- 
contraba en este pais individuo alguno que no fuera capitán, coronel 
o jcnecftl, i de entonces acá no hemos creado pocos cabaÜerm^ ha- 
biendo también formado últimamente el Probidente algunos doctores 
en teolojía. Así, pues, no es estraño que el señor Mackenna haya sido 
víctima de esta curiosa manía americana, i debe por consiguiente ser 
mui cierto, como lo asegura, que habiendo sido llamado embajador 
por un diario de Panamá, era todayia embajador hasta la fecha de su 
carta. En lo que estamos perfectamente de acuerdo con el señor Em- 
bajador es en que no. vivia de una manera conforme con ese rango. 
' 'Este gran embajador, dice, no tiene sino una sola habitación, donde 
duerme, tiene su cuarto de vestir i su escritorio; sin cocinero, ni ma- 
yordomo, ni lacayos ni aun un negrito para acepillar la ropa i lus- 
trar las botas; coiñiendo en el mas ve«ino rcstaurant; que no anda 
en carruaje sino en las grandes ocasiones i recorre esta gran ciudad 
a pié sobre la nieve i el hielo i rehusando asistir a bailes,, teatros o 
reunionee privadas porque no tiene un frac que ponerse" Todo esto a 
la verdad ofrece un notable contraste de severa sencillez republicana 
con la opinión jeneral de su aristocrática misión i grandeza. 

£n sus visitas a los diversos clubs de esta ciudad oeurren al señor 
Mackenna diversos percances. Habiendo sido invitado a pronun<»u: 
un discurso en el club do los viajeros reunió algunos eijeMpUuras de 
1<^ ordenanzas de aduanas i presupuestos del Gobi^no de Ghiloy 
junto con los disours>us de los diputados i senadores pajra servirse de 
dichos documentos en euanto a estadística i otros datos. Todos esos 



— 65 — 

Tolumenes habían sido apilados sobre una mesa que sa eDcontraftfi 
débate de la tribuna en que él debía hablar, pero eoal sería su asom- 
bro oaando Mr. Dnmbar, presidente del elnb, le presentó eomo nno> 
de los mas distinguidos i rocundoe esorítores de Sud Améríoa como 
k> manifestaba esd montón de libros ''todoff los que babia escríto el se- 
idr Maolcenna i obsequiado jenerosamente al club" £1 señor DumbiA* 
Bevará a cmestas esta anMk)ta toda su vida; pero le tocará también 
«n parte a los miembros del dtfb de la liga unioniíita que saludaron 
al seoor M aokenna, sentándolo en xm sillón de terciopelo encamado 
al lado del presidente r obligándolo a improrisar un discurso (jue se 
mandó imprimir a espensas del eluk Oon tpdas estas cosas muí bien 
paede reírse el señor Mackennade '4oe grandes ^um^u^rf de esta 
gran República." Asi también acaso puede justificarse la broma que 
Mee a Mr. Peter Cooper. Refiere que habiendo asistido al gran nte^- 
Ung del natalicio de Washington se encontró con Mr. Cooper, quien le 
dijo: "Oh, señor Mackenna, Ud. es do Chile, no es veidad?" — **Sí, 
seior,' replicó Mackenna, soi de Chile" ''Bien, entonces, dijo «Mr. 
Cooper, pase Ud. i tendrá uo asiento; portero una silla para este ea*- 
ballero que es el embajador de Chile. "^ condujo al señor Mackenna a 
la parte mas elevada de la plataforma esclamó con voz estentórea, 
''señores, un asiento para el señor Smbajador de Sicilia!" — Con esta 
attécdota concluye Mr. Mackenna su entretenida carta que debería 
^arse en cada club para enseñar a sus miembros cuid debe ser su 
conducta con los estranjeros distinguidos que los visiten. Tal vez con 
esta medida no seria su segundo viaje mui agradable para el señor 
Mackenna, cuya carta es el documento mas injeniosb que haya salida 
de su pluma. 



ir. 

nEVENSA DI tAfl BEPC'I^LIOAd DK StlD A&TÉBltíA COirTRA LOS ATAQTTIS^ DB: 
LOS CORHESPONSALIS DE LOS DIARIOS AMERICANOS. 

(Oilrta de don Bartolomé Mitre, hijo, secretirrto de la Legación ArJ«ntina en 
los Estados Unidos al editor del JVeio YwkHmtid.) 

Señor: Pocas Tsces habrfin rejistrado las columnas de su mut aiore- 
diladb diario una defensa mas santa, ima protesta mas justa, un grito 
de indignados mas noble i eneijico <pie eH tas etreuastaneias actuales 
en que, en nombre del honor ofendido, vengo por la pi'ensa en de- 
mahida de justíoia de la opinión del pueblo de tos Estados Unidos, ya 
que Bo es posible obtenerla de las Cortes contra la conducta vil i mez- 
quina de la mayor parte de los corresponsales (][ue tienen onoargo de 
suministrar noticias de Sud Aníérioa a los diarios de este pais. 

ÜBOS corresponsales parece qtie esperimentan un placer en dcmi» 



•^ 54 -- 

mtr al pueblo de Sud América, a sus gobiernos i a sus hombres pú- 
blicos, sin el menor respeto por la verdad i lanzando en medio de su 
impunidad calumnias anófiimas. 

El Brasil, laBepública Aijentina, la República Oriental del Uni- 
guai han tenido que sufrir su parte en los rudos i virulentos ataques 
de los corresponsales norte americanos en esos lugares, desde que 

Í>rineipi6 la actual contienda con el Paraguú. Según ellos no se ha 
ibrado una sola batalla en que los aliados no se hayan conducido oo-r 
mo unos cobardes; no ha habido ningún aoto público que no les haya 
dado materia para el ridiculo, ni ha cometido ol tirano que despotiza 
al desgraciado Paraguai crimen alguno que no les haya mereoi* 
do completa induljencia i escusa, ya que no alabanzas a nomlnre del 
mundo civilizado. 

Chile, el Perú, Bolivia i Ecuador han sido también victimas de 
BU terrible vapula, i aunque algunos de esos corresponsales no se han 
atrevido a sostener abiertamente losact^ de barbarie i los mmenes de 
toda clase cometidos por la España en el Pacífico, no han perdido 
oportunidad alguna para hacer cargos a los gobiernos de ineptitud, 
de debilidad i aun de barbarie, ineptitud, debilidad i barbarie que, 
sea dicho de paso, han triunfado en todas partes de su poderoeo ene» 
migo, humillando el arrogante poder de la España. 

Colombia, Venezuela i las RepúUicaa de Centro América no avan* 
aan un solo paso en la senda del progreso i de la civiliíaoion que no 
sea calificado complacientemente por esos señores de suspensión de 
la eterna contienda, del sempiterno desorden i barbarie. 

Cuba, en fíq, Cuba la desgraciada víctima de la rapacidad españa- 
la, cuyo martirio contempla la humanidad con dolor, no merece una 
sola palabra de simpatía do esos corresponsales que solo pueden llar 
marse esoritores porque escriben. 

Yo pregunto ahora ¿por qué tanto rencor? ¿por qué esa rabia contra 
un pueblo por cuyos intereses han recibido hasta cieirto punto la mi- 
sión de velar? Suponiendo que algunos de los hechos "^{1^3 relacionaQ 
fuesen verídicos, no seria mas justo, mas noble i mas e* arm®^** 
con la misión de paz i de concordia que incumbe a la gran Iftepúblioa 
para ooq esos países, que en vez de ezajerar los hechos se oá^^^^* 
se las causas que dan orQen a ellos, señalando donde esté el mal^*^ 
poderlo correjir en adelante? Pero no, no es así como comprendül ^ 
misión; ¿pamqué dar consejos; oon que fin obrar con honradez T 
blar la verdad, cuando haciendo uso de los insultos i de las cali 
nías se cumple de la misma manera oon el fin de Henar papel i llenal 
«e los bolsillos? 



— 55 — 

ra. 

Carta d«l Dr. KogaFs. ex-oónsul da ChUa al "Naw Tark T rlb«- 

aa" can al aaotlTO «nteriar. 

S 

DON benjamín VIGUÑA 3IACKSNNA. 

Al Editor del J^ew York Tribune, 

« 

Señor: La prensa satánica (d Nexo York Herald), fiel a sus tra ' 
dlciones e inclinaciones proverbiales, ha publicado recientemente 
algunas correspondencias de Santiago .de Chile de las que después se 
ha ocupado en términos calculados espresamente para desfigurar do 
la manera mas absurda el carácter público i privado de don Benja- 
mis Yicuna Mackenna, i habiendo rehusado rectificar esas aprecia* 
ciones, como fodo diario sensato debiera haberlo hecho, apelo a Ud. 
con la> esperanza de que conservando, como siempre, el carácter im- 
parcial de su diario de oido al acusado. 

Las cartas escritas por el señor Mackenna a su amigo Abelardo 
Núñez publicadas en el diario que acabo de nombrar, no contienen 
en manera alguna, un sentimiento adverso a nuestras instituciones ni 
a nuestro pueblo, ni podía encontrar un juez imparcial semejante 
intención ni en el orijinal ni en la traducción. Solo fueron escritos 
oomo relaciones de sus trabajos en este i en otros paises para que ese 
amigo pudiera dar a conocer en Chile la razones de ciertos equívo- 
cos producidos por los diarios que llegaban de este pais. En cuanto a 
las okitosas anécdotas de los chascos snfridos aquí con diversas per- 
sonas, no se puede negar que ellas son estrictamente merecidas. 

Por lo que respecta a sus observaciones i juicios acerca do ciertas 
práotioas de este pais, comunes a todas las clases desde Sotanas (1) 
naata Barnum i de nuestra diplomacia con respecto a las Repúblicas 
de la América del Sur mencionadas por el señor Vicuña, él no ha 
hecho sino citar a nuestros propios diarios, a los miembros de nuestro 
mismo Congreso en el significado que él atribuye a la palabra Ifum- 
hiíff. Por consiguiente, él no es el autor de la idea, i debemos en juA- 
tieia absolverlo de la mala intención que le atribuye el corresponsal 
aludido, así oomo sobre todo juicio demasiado severo respecto «de la 
sociedad de Nueva York que el corresponsal de Santiago pretende 
asignarle. 

Bespecto a las indisoreciones que se dice haber cometido por el 
señor Vicuña durante su viaje a este pais i en esta misma ciudad es 
una pura calumnia que solo el JSeraM ha podido imprimir. Pero lo 

U) El nombre de Satanás es aplicado aquí al célebre M. Bennet editor 
étí ¡TenM. Barnum es el conocido empresario universal, dueño del Museo 
d£ curiosidades Nueva York. 



— 56 - 

quQ es Terdadenmente insopoftable es aqnella parte de la eorrep- 
pondencia qne ae refiere a los gastos del señor Yicoña Mackenna en 
este pais i yo no vacilo en calificarla con pleno conocimiento de los 
keehos sino como una infame mentira, £1 señor Vicaña Mackenna 
no debe en esta ciudad nn solo ¿entayo en su car&cter público ni pri- 
rado. Por consiguiente, el ájente que se dice viene a este país a 
arreglar las cuentas del señor Mackenna es enteramente imajinario. 
Respecto de la condenación del Meteoro basta saber que ese buque ba 
sido entregado baj9 fianza para que nos creamos obligados a desmentir 
la participación que se atribuye al señor Vicuña Mackenna en ese ne- 
gocio. Me bago personalmente responsable al declarar que toda la 
correspondencia referida no solo es mal intencionada por lo que res- 
pecta al señor Vicuña Mackenna, sino esencialmente falsa. Bes- 
pecto de la aventura en el club de los viajeros, puedo certificar como 
testigo presencial, que la relación que de ella bace el señor Vicuña 
MacKenna, es enteramente verdadera, por mas que esto sea poco agra- 
dable al Presidente de aquella institución. (1) 

Vuestro, respetuosamente. ' 

S. ROOKBS. 



IV. 

ARTÍCULO !>■ LA REPÚBLICA DI SANTIAGO BBL 18 DB SBTIfeMBRB Dm 
1866 SOBRE LOS COBfBNTARIOS ANTERIORES. 

La9 carias del señor Vicuña Mackenna en Estados^Uhidos. 

Las cartas que el señor Vicuña Mackenna dirijió al seior NuS«z 
en mayo último i que reprodujo en abundancia la prensa de Gbile» 
han causado considerable ezitacion en el periodismo de Nneva^Tork, 
A^n se observa en varios artículos de JNew Yorh^HerM, del 
World, la Th'ibune i el Courrier des Etats Unis. 

El primero de esos diarios publicó una traducción de esas cartas 
en su número del 1.^ de agosto, enviada por su corresponsal en Sa&* 
tiago i acompañada de comentarios que nos contentaremos con lla- 
mar pueriles, pues refieren nada menos la estupenda noticia cir calm- 
il) El señor Dumbar, presidente del Club de los viajeros, pnblkó «i^el 
Htrald una carta furiosa contra nosotros por haber contado sa inocente 
equivocación en la lectura dada en aquel establecimiento, i por esa broma el 
señor Durobar me acusdde ingrato. Es cierto que, desde mi llegada a Nue- 
va York me prodigó muchas atenciones, lo que nod^aba de sorprenderme 
por lo que tenia du desinterés. Mas luego pretendió (jue le pagara aquellas 
aquel buen señor enviándole a Chile un oiio scroi imbécil como oficial de 
Buestra marina, que es donde menos tontos debe haber, i porque no lo luce 
se enfadó terriblemente conmigo. De aqui su carta i mi ififjfratitud. 



•^*«i 



— 67 — 

da en Santiago de que el seuor Vicuña dejaba en Nueva- York una 
deuda permmál de no menos de medio míUon de pesos.,,. 

La publicación de esa traducción fué la señal paramuna granizada 
contra el pobre ex-embajador ausente. 

El New York SeraJd, sieippre veleidoso, lanzó un editorial el 3 
de agosto con el títulp de Aventuras de un díplomáttco chileno en Neto 
York; el Courrier des Etats Unís le siguió con otro lleno de desver- 
güenzas. 

£1 altercado se suscitó de esta suerte, dando lugar a algunas nobles 
comunicaciones en favor del señor Vicuña Mackenna enviadas por el 
ez»c6nsul de Chile en Nueva- York Mr. Rogers, i por el distingui- 
do secretario de la legación arjentina don Bartolomé Mitre, que so 
publicaron en el Hercdd, i en la Tríhune de Nueva-York en esos 
mismos dias. 

Para que se juzgue del tono de la polémica ciíla prensa americana, 
al tratarse de esta cuestiqíicillas de amor propio nacional, tan peculiares 
de ese gran rmeUo, vamos a traducir algunos fragmentos del edito- 
rial del Hercdd del 3 de agosto. Dicen así: 

(jSe omiten esos por haberse publicado antes integro él editorial 
dd Herald de que eran tomados. ) 

El Courrier des Etats Unis es mucho menos benigno que el He- 
rald, lo que se comprende desde que está asalariado por la legación 
española en Washington. En un artículo que con el título de ün' 
fragmento chileno, publica el 4 de agosto, vierte los siguientes con- 
ceptos. 

<*Todo el mundo recordará a cierto aventurero llamado Mackenna 
que hace cinco o seis meses sstuvo en esta ciudad con el objeto de 
atrapar alguna negociación de buques, a pretesto de hacerles servir 
al gobierno de Chüe, de quien alegaba tener una misión secreta. Este 
tal Mackenna fue recibido calorosamente en los mas altos círculos de 
Nueva- York, lo que se espliea por la voga en que estaba entonces la 
doctrina Monroe. No habría en esa época ni guerra en la Europa, 
ni cable irasatláotico, ni cólera para ocupar los espíritus; era la pro- 
tección de las repúblicas hermanas del sud lo que tenia absorto el es- 
píritu de los americanos. En consecuencia, Jü^aokenna fué alhagado. 
cortejado, adulado, abrumado de invitaciones: Mackenna por aquí: 
Mackenna por allá; no había fiesta posible sin Mackenna. Fué aque- 
lla una verdadera Mackenalion. Pero llegó el dia en que Mackenna, 
habiendo sembrado influencias, quiso cosechar pesos fuertes, i en- 
thmdo en negociaciones de guerra, fué a parar a las puertas de la 
cárcel. 

"Pero he aqui que el hombre se ostenta en todo su esplendor ba- 
jo una nueva faz. En los Estados-Unidos hace ñasoo como embaja- 
dor, ministro plenipontenciario i con todos los títulos con que un 
hombre puede revestirse para engañar a los necios i sacarles ventaja, 
p«ro él quiere def^quitarse en su país i se presenta como un republi- 

8 



_ 58 - 

eano estoico, mal vestido, mal alimentado, mal alojado [Mira atraerse 
ftimpatías entre los sayos i reirse de los que le han dado hospitalidad 
(en la cárcel); pero de los que ya nada tiene que esperar. I en verdad 
que hace todo esto con una desenvoltura encantadora, un garbo va- 
liente i con talento, porque es preciso confesarlo, hai talento en esas 
cartasl" 

. Siguen después varios estractos de las cartas i el escritor conclu- 
ye ASÍ: 

''Francamente, no es posible burlarse de un pais con mas gracia ni 
mas briol I en vista de esto no tendríamos razón en quejamos de que 
el señor Mackenna so hubiese puesto de frente con el Courrier, en la 
Voz de América, diario que él fundó en Nueva- York i que ha des- 
aparecido con su ausencia. Pero hai en todo esto una lección que el 
pueblo americano no debe echar en olvido, i es la de que las repúblicas 
hermana» son una triste familia; que ellas son todo miel i sumisión 
cuando tratan de esplotar a la hermana mayor, como si fuera una va- 
ca de leche; pero están mui dispuestas a volverles la espalda i tirarle 
la coz del asno, desde que los jes tos de simpatías que aquella les 
ofrece, no se convierten en hechos positivos i en moneda sonante." 

Por no hacer mas largo estos estractos i también por creerlos del 
todo innecesarios en Chile, no reproducimos los jenerosos artículos es- 
toritos en defensa del señor Vicuña Mackenna por varios de sus nume- 
rosos amigos en Estados -Unidos i entre loa que se cuentan^ como ya 
hemos dicho los señores Mitre i Rogers. Se nos asegura también que 
los señores AstarBuruaga, Errázuriz, Barreda (ministro del Perú), 
Homero (ministro de Méjico), i otros sud-americanos distinguidos se 
hablan ocupado do este rasgo cariqsLsimo de la susceptibilidad ame- 
ricana, bien que tratándolo con la irreverencia que merecen las cosas 
de un pueblo que es en todo grande, i especialmente en sus ntñerícu. 



V. 

Carta al «Altor d«l *'NewTork Herald" Mr. James Gordon Bennet 
sobre las publlcaolones anteriores dadas a lok en la **RepabU* 
ca" de Santiairo, del 14 de setiembre de 1866. 

A JAMES OORDON BENNBTT ESQ. EDITOR DEL NEW YOB£ HERALD. 

Santiago, setiembre 12 de 1866. 
Señor: 

Las bondades personales que debí a Ud. i a su estimable familia 
durante mi residencia en Estados Unidos, asi como las constantes 
pruebas de adhesión del New York Herald que Ud. dirije, por la 



^ 60 — 

oaasa que yo representaba, me maneen a dirijir & Ud. dos palabras 
con motivo de la pablicaoion que sn diario ha hecho de nnas carias 
enviadas por mí a Chile i sobre las que sos redactores han hecho 
severos comentarios en sus editoriales i de otra snerie. 

Antes de todo, debo asegurar a Ud. con íranqoeza que no tengo 
motivo alguno personal de gratitud para cxm d pvMo ameHcano en 
jeneral, ni minos 'con su gobierno. Demasiado evidentes son los mo« 
tívos que abrigo para hacer esta revelación i no necesito insistir 
sobre ellos. Pero aparte de esto, recibí honores moi especiales de 
pocos, pero al mismo tiempo honorables i distinguidos ciudadanos del 
Norte, que no solo me honraron con su amistad sino con una confian- 
za ilimitada. n 

A esos nobles espíritus ya dirijida esta respuesta, pero a eUos solos 
esdunvamenJte, 

Por los dignos jefes de la casa de Alsop i C* señores Hobson, 
Bilej i Pergusson; por los ajentes de la sociedad mercantil de Fabri 
and Chanoey/por los señores Forbes de Boston i de Nueva York; por 
los señores Mackej« Meiggs, Spinney, Alian Campbell, Pluml, &o- 
gers, Squier, Greeley do la .Tribuno, Frank Seslby i los directores^ 
del Hebard (como el digno Mr. Hudson i el distinguido hijo de Ud. 
i otros pocos, si es que ya no están nombrados, abrigo gratitud t 
conservaré un indeleble recuerdo de sus servicios. A los demos nada 
debí. Si de algo les sea deudor, no yo sino uñ país, era de un míllon 
d^.pesos que ha cubierto leal i honradamente el Gobierno de Chile, 
dando un relijioso cumplimiento a todos mis compromisos i aproban- 
do sin reserva mi conducta, como lo habría podido ver Ud. en comu-> 
nicaciones oficiales. Si estos no han llegado al Herald,' será porque 
este diario no tiene en estos paises corresponsales fieles i cinoeros. 

De todas las personas que me honraron con su amistad en Estados 
Unidos solo uno, Mr. Dumbar, ha salido a la prensa prodigándome 
insultos i acusándome de ingrato. Solo tengo una palabra que decir 
$ ^r. Dumbar» i es la de que sino envié a su hijo a servir en la mari- 
na de Chile, fué solo porque le encontré enteramente inepto para ese 
desempeño. No creo que se haya ofendido por el lijero equívoco que 
de él refiero cuando me introdujo al Cluh de los viajeros^ equívoco 
del que todo el mundo fué testigo como lo declara el señor Rogers en 
su comunicación a la' Tribune que nada tenia de culpable. Su enco-» 
no conmigo fué porque no di despachos d^ tenien^ de marina a un 
mozo incapaz que me quiso imponer con sus convites i falsa ama- 
bilidad. . , 

Respecto de mis censuras do los clubs de Nueva York solo dirá 
,que no he sido comprendido. Yo no he querido burlarme de esas 
nobles i ho.spitalarias instituciones, que me prestaron su tribuna i su 
influjo. Al contrario, las respeto i conservo un grato recuerdo de sus 
oortesias. Lo unieo que yo he querido poner en evidencia es, 1.* la 
profunda ignorancia que reina om los Estados Unidos, aun en las ola* 



"— 60 — 

sea miks elevadas, de todo lo>elatiro a Sad America, i 2.^ la profao^ 
da ignora&cía q«e reina en estos países de todo lo relativo a los há- 
bitos i prácticas de la gran República del Norte, ignorancia de la que 
JO era una doble víctima; allí, porque tenia que luchar con todo 
jénero de errores i de deseonfíanzaSr i aquí con las ealumnias o las 
malas intelijencias. I para lealizar este objeto elcrji un tono festivo i 
^fixmtó mis propias aventaras; haciendo que el chiste i la responsabili- 
dad de estos recajera tanto sobre mis huéspedes eomo sobre ná 
mismo. 

Si los dignos miembros de la ünitm League Clvh, si el venerable 
i filantrópico Mr. Cooper, si el directbr del C?«6 ie h$ viajeros se 
han sentido agraviados por esas alusiones, no tengo inconveniente 
alguno, i sí al contrario, esperimonto un vivo placer en enviarles esta 
satisfacción. Otro tanto hago en obsequio de todas las almas j onero- 
sas que me prestaron a3ruda, consejos o recursos. 

En cuanto a mi conducta, o mas bien, a mi reciprocidad oon loa 
amerieanos del Norte recidentes en Chile antes i después de mi regre- 
soj dejo a ellos i a los corresponsales del Herald en ésta, el certificarla 
conforme a la verdad i a la justicia. 

Repito a Ud. que no halnia escrito estas líneas sino orejera tener 
obtigaeicnes limitadas, pero profundas i sinceras oon cierto» ciudada- 
nos de Kstados Unidos. Para ellos i para Ud. es, pues, esta esplica- 
oioa. Para los articulíataR i difamadores de la^prensB, no tengo res- 
puesta alguna, escepto el mas completo olvido. 

B. Vicuña HACRsvirA'. 



DOCUMENTO D. 



Comunleaciones relativas a la diverjenoia de opiniones que hvlM 
entre el Bncargado de negocios de Chile i sn Ájente confldenctal 
doott motivo del Intento de arresto del dltimo. 

I. 



CAVTA DfEL SCSoB VlCtmA MACRBffKA AL SENOft ASTA- BdtirAO A 
IfléÑDOCK TiOS HSOfiOS QTO KOnvÁROlT 8ü INTENTO M AltRESfO 



Sn. D. F. S. AsTA-BüRUAOA 

NueDa- Y&tkJ^ero T (fe 1866. 
Mí apreciador amigo: 

J^or los diversos telegramas qi«e desde anoche le he escrito, habrá 
Ud. sabido la sustancia del curioso lance en que nos enoontramor fi¿' 
caso es el siguiente: 



1-^ 



- 61 - 

Becien llegué en Boviembre, el Dr. Rogers me habló de dos In- 
dividuoB, (el cirujano Ramsey i el coronel rerry) que querían ir a 
Chile de su propia cuenta llevando dos botes torpedos, que después de 
usados contra los españoles, serian vendidos al gobierno de Chile por 
25,000 pesos. Después de varias modificaciones firmé el contrato el 
27 de diciembre por duplicado, i envié uno a Chile quedando el otro 
en poder de los empresarios, de todo lo que di cuenta al gobierno. 

En este contrato no habia compromiso ni infracción de la neutrali- 
dad por cuanto yo compraba una cosa puetia en Chile i pagada aüt, 
iin ninguna responsabilidad de mi parte. Ademas, si los empresaríod 
no salian el 21 do enero el contrato quedaba nido, como en efecto ha 
quedado. 

A mediados de enero los empresarios pidieron a Rogers 7,000 pesos 
para completar su espedicion a lo que yo por supuesto me negué. De 
aquí i de su miseria o maldad ha resultado que han presentado secre- 
tamente el contrato al fiscal de los Estados Unidos, (District Attor^ 
ney.) fisto reunió el jurado preliminar, i en virtud de esa pieza i de la 
declaración de Ramsey (1) libró un decreto de prisión contra mí. i 

Anoche, estando mui tranquilo en casa, se presentó eímarshaUie 
Estados-Unidos con cinco de sus segundos, i me intimó el decreto de 
prisión. Protesté en el acto que no lo obe'decia, que estaba protejido 
por un título diplomático i qub no reconocía la jurisdicción del juex 
que lo firmaba. 

Al principio me dijo que me Uevaria por fuerza, pero después fué 
a consultarse con el fiscal, dejando la casa en custodia. — Yoivió una 
hora mas tarde diciéndome que podia quedar en la casa o ir donde me 
gtxstase, acompañado por dos custodias. Lo hice así i fui a ver a Mr. 
Hobson para que diera fianza i al abogado Mr. Stoughton para la de- 
fensa. 

Este me aseguró en el acto que no podian dar un paso mas contra 
mi,> a virtud de mi título de la legación de Chile (que le presenté^ i 
qoe al contrario el juez que habia firúiado el decreto de prisión i los 
oficiales que lo habían ejecutado, estaban sujetos a severas penas según 
las leyes que me leyó i que protejen hasta la servidumbre de las lega- 
ciones! 

. Con esta seguridad fui esta mañana a la Corte, e imajínese Ud. 
cnái seria mi sorpresa al recibir su telegrama de queUd. no me con- 
sideren como secretario de In legación, cuando acababa de presentar 
ra propio título firmado por Ud., refiriéndose a uu decreto supremo 
del gobierno! El fiscal habia escrito &' Mr. Seward por la mañana, i 
éste, a su ves, le contestó que no me conocía por tal secretario 

Ignoro }a qué haya pasado entre Ud. i Mr. Seward, pues en sus te- 
legramas Ud. no me dice siquiera que lo haya visto; pero nuestra lí- 
tieade conducta, la suya i la mia^ esta claramente marcada, que a no 

(1) En esto padecimos fr)t>r rn consecuencia del misterio de la persecn- 
rion. Ratnsejr jaiD'Js reveló nada contrario anosutros. 



— 62 — 

iser el que Ud. tenga motivos reservados que no es posible coñfiai^ al 
telégrafo, lo que Ud. me ha escrito hoi me parece nn enigma. 

£q verdad Ud. tiene, en mi concepto, que sostener a todo trajucé 
el título de secretario que he presentado, so pena do pasar Udi por 
un falsificador i yo por un embustero, dejando al gobierno (que en 
realidad me ofreció aquel título como he dicho a Ud.) en la mas rídí^ 
bula posición 4 Ud. concebirá la penosa posición en queme encontré 
hoi en el tribunal asegurando al fiscal que era secretario de la lega- 
ción, en el momento en que recibia éste un telegrama de Ud. dirijido 
ík él mismo, en que le dice que no me considera como tal. El único 
arbitrio que tuve para salir de este conflicto fué echar la colpa a una 
inexactitud del telégrafo. Por otra parte, el fiscal parece ser un exe* 
lente hombre: manifiesta la mejor disposición en nuestra causa, di- 
ciéndome que lo que hace es en cumplimiento estricto de su deber.; 

Pero fuera de aquella razón de honor para Ud., para mi i para el 
gobierno que representamos, hai muchos otros motivos para seguir 
aquel único damino en este negocio. 

En primer lugar ^ es tiempo ja de saber lo que tenemoft qae esperar 
de este gobierno i de este pai». Es preciso que no seamos mas tiempos 
víctima de una infame farsa i que liuestra posición quede definida. Á 
üd, puede tocarle, por medio de este inciáíefídey el honor de hacer este 
eervicio a toda la América dd Sud, poniendo en daro la verdadera 
política de estepais i dd actual gobierno. 

8i Mr. Seward, por mero capricho, se niega a reoonooér mi título 
después de haber sido introducido i presentado al subsecretario Hunter 
i haber sido introducido al Presidente, a los jenerales Grant i Sherman, 
los senadores^ diputados^ ministros del gabinete etc. , como miembro 
de la legación) ¿no es evidente que lo que se propone es hodtlizamoá 
de frente, én obsequio ele la España, en honor de cuyas posesiones ha 
bebido en Cuba, i en apoyo de sus rociamos ^r el quebrantamiento 
de la neutralidad de Inglaterra en el caso del Alabamal ¿No es evi-^ 
dente que el llevaria con gusto la persecución hasta ponerme en las 
''Tumbas,'^ como un holocausto ofrecido ala Bolsa de Wall St.? . 

I entonóos ¿qué nos tocaría hacer? — Se quedaría Ud^ impasible «n 
Washington? ¿Consentiría Üd. en hacerse cómplice de nuestros enemi-' 
gos? El gobierno de Ohile aprobaría jy.mas otro caímino que' no fuese 
él de la mas austera dignidad i de la mas incontrastable eneijíia coma 
dice a Ud. , el señor Covarrúbias en él último despacho que de él me 
envió, aludiendo precisamente a la misma enemistad que nos profesa 
Mr. Seward? 

Üd. me conoce bastante i debe crearme que por lo que a mi toca,- 
Iniro con el mayor desden cualquier malestar cualquier sactificio he- 
cho por mí en la causa de mi patria. Pero al mismo tiempo le protes- 
to que haré cuanto esté de mi parte por no esponer en mi persona a 
una indignidad al Gobierno de Chile. Mr. Seward no me hará ser 
víctima; no me gt^ardará en sus prisiones. — He idado una fianza de 



— 63 — 

10,000 pesofi, pero bI conozco que el plan de los políticos en Washing" 
ton es hacer pagar a Chile el pecado del Alahama, perderé la fianza 
me iré al Canadá i de ahí a Chile o Inglaterra donde todavía podrá 
servir al pais. Estol seguro que el gobierno aprobaria esta conducta. 

Por otra parte, .es preciso que dejemos de ser juguetes de esto^ 
''grandes hombres." Ayer Mr. Seward daba permiso a Mr. Webb 
para vendernos el Dnniderhfr^ porque habia algunos centenares de 
miles de pesos que ganar, i hoi me persiguen sus ajentes por un pro-» 
yecto de contrato con dos hombros subalternos. ¿A qué debemos ate-^ 
nemoa? Esto es lo que resultará de la cuestión que debe promover sO" 
bre la validez de mi título. 

Mi opinión es que hoi mismo debe Ud. dirijir una nota al señor 
Seward, diciéndole que el secretario de la legación de Chile ha sido 
sujeto a un mandamiento de prisión i que oolo esta libre a virtud de 
una fianza; que ésta es una violación directa de las leyes de Estados- 
Unidos sobre las inmunidades diplomáticas; que si no me ha presen-» 
lado oficialmente ha sido porque ni Mr« Seward ni yo hemos - estada 
en Washington i que sin embargo, Ud. lo hizo presentándome a Mr. 
fiunter (a quien yo dije terminantemente estas palabras. / am Mr, 
^sUdmruagcüs secretary) i por último, que estas presentaciones son 
innecesarias, pues el título lo confiere, no el beneplácito de Mr. Se- 
wardy sin el nombramiento del gobierno que lo espide. Bebe Ud. 
ademas, en mi opinión, reiterar la declaración oficial de mi nombra-* 
miento para que se me considere como a tal en adelante. 

Ahora ¿cuál será el resultado de la posición que Ud. «suma? 

O cede Mr. Seward, i entonces todo queda terminado. 

O no cede, i entonces sabe Ud. i sabrá Chile i este pais mifiímo lo 
que es la política de Washington. Ud. seria dq,eño de interrumpir en 
el acto sus relaciones con el gobierno o pedir instrucciones a Chile. 

Debo añadirle que si quedo sin la protección de un titulo diplo-' 
mátioo se descuelg»>8obre mí una lluvia de bribones con reclamos fin- 
jidos de mil jénero. Ya aquel Smith del vapor Cornuvia ha amena- 
zado revivir su pleito i así tendría mil otros casos que no se verifica- 
rán si obramos con eneijía. 

Ha llegado, pues, el momento en que Ud. despliegue su carácter 
patri6tic<^i enérjico i espero que entre ambos en la presente como en 
las venideras dificultades, dejaremos bien puesto el honor de nuestra 
Chüe. 

Le saluda su afectísimo amigo, 

B. Vicuña Mac&bunA'' 



^im^mAmmumid 



- 64 ~ 



n. 



COMUNICACIÓN DEL SEÑOR TICUNA MACKENNA AL 8EN0B COTABRUBlA^j 
SOBRB SU DIYERjreNCIA CON EL BENOB ASTA-BUBUAQAs 



(Eb tracto)* 

Nueva Tordct^fArteto 9 c2e 1866. 



Señor Ministro: 



En mi último despacho desde Washington me ocnpe de dar a ü^. 
nna idea de la estraña, incomprensible pero a todas luces des&vora'' , 
ble política que Mr. SeVard ha seguido con Chile desde su primer» 
i.b^usoa entrevista con el señor Asta-Buruaga. Ün nuevo incidente 
ha venido a poner enteramente a descubierto la verdadera situación 
que ocupamos i a hacernos ver lo que tenemos que esperar del 6o« 
biemo do este pais» mientras aquel singular político dirya sus relacio-» 
nes estranjeras. 

La copia de la carta que con fecha 7 escribí A señor Asta^^Buruaga 
i que incluyo a US. será suficiente para dar a US. una idea del SU'^ 
oeso. Solo tengo que añadir a esa relación que el delator Raqísej (1) 
habia hecho un contrato semejante con el señor Sarmiento; que ei 
notable abogado que hemos tomado a nuestro servicio declara que la 
transacción no envuelve una ruptura de la neutralidad, que por la lei 
di caso no puede ser condenado ; que aunque hubiera infracción, no , 
86 enoontraria en esta ciudad un solo hombre capaz do firmar un ve- 
redicto desfavorable. De todos modos el adunto, que no es sino i^i^ 
far?a política, como en breve manifestaré a US., no pasará de nna ' 
multa nominal. No hai, pues motivo alguno para inquietarse por esl^ 
lance ni ninguno otro del mismo jonero que ocurra. Es de admirarse 
verdaderamente que en no menos de cincuenta casos de transaccio- 
nes como la presente i en muchos de los que se ha cambiado corres^ 
pendencia, propuestas i contratos, no haya habido hasta aquí sino este 
caso de delación. El delator asegura, sin embargo, que el papel cayó 
en manos del fiscal por haberlo perdido, se manifiesta arrepentido i 
i pretende contradecir su declaración, pues ve que el verdadero in- 
fractor de la decantada neutralidad es solo él. Nosotros, por supuesto, 
hemos tratado sus demostraciones con desprecio. 

Lo que dejo dicho a US. es con relación al caso en sí mismo que , 
tiene poca importancia. Pero lo que es interesante es ciarse razón da -• 
cuáles son los móviles de una política tan misteriosa, i que en un país 
centro del fílibusterismo universal, de donde se provee a Maximilumo 

(l) Volvemos a repetir que en esto hubo error. El delator fué Ferryi 
Ramscy su víctima i ambos de Mr. Seward. 



-- 6í -* 

éBtoáMsúB recnMoá de gneita, i donde al mismo tiempo el jaiérai 
Ortega abna hace pooos meses oficinas publicas de enganohe Mr 
Sfwaid se muestra ahora Un escrupuloso vijilador i custodio de la 
iMitrahdad, respecto de un proyecto oomparatiramente insignificante 
itlsItTO a la guerra entre España i Chile. 

De dos modos se esplicajeneralmente esta política. 

Unos lo atribuyen al deseo ardiente que abriga ol sefior Seward dé 
sostener a todo trance la legalidad de sus recUmos contra Inriaterrá 
por las depredaciones de Álahamal. 

Otros creen vef la rason de todo esto en Ia estrecha amitkíd que 
ime al señor Seward con el señor Taasara. ministro deBspaña, raaotí 
OT la que aquel joven i orijinal diplomático ha sido conservado cerca 
de^eii anos eb sa puesto. Los pomposos elojios que el señor SeWard 
le tnbutó en su brindis de la Habana dan razón a esta creencia aal 
«Mno el fpto frecuenté e íntimo que mantienen en Washington. ' 

In mi concepto, bis dos razones son exactas i cooperan al mismo 
fin. m famoso brindis de la Habana, que envi6 a US. por el vapor 
Ulterior el señor Aldunato i que ahora lo reitero, no puede ser ea 
verdad mas escandaloso por sus akbansas a la España monárquica í 
«wlavóorata, en los momentos que ésta asalta a las repúblicas librea 
idwafía la famosa doctrina o comedia pdítica llamada de Monroc. 
Croo que no se encontrará ejemplo de un ministro de Belaciones Bs^ 
tenores que haya ido, no a un país distinto del suyo, sino » uitA 
eotoia negrera, a echar el peso de su influencia en favor de uno de 
loe belijerantes, i esto después de haber hecho matar en su patria 
medio millón de hombres para abolir k esclavitud que ahora a idq 

• preconizar en Cuba. I asi tiene valor el señor Seward de sostener 

• todo trance laneutralidadl Verdad es también que aseguran el he- 
dió de que su hijo (2) i sub-secretario de Estado, es el abogado de la 
••Compañía del Espreso Imperial Americano" que es elque summistr« 

• Maximiliano todos sus elementos de guerra. Verdad es también que 
el señor Seward se hizo el apóstol de las repúblicas en su conferencia 
son el Presidente do Santo Domingo, como lo verá US. por los trosos 
«diarios que le incluyo, i aun me han asegurado que en Cuba alentó 
eeeretamente las esperanzas de los anexionistas. Ahora juzgue US, 
per todo esto de lo que podemos esperar de tal hombrel 

Hago todas estas reflecciones previas a US. para llegar al punto de 
» dnoordanoia de opiniones en aue nos encontramos con el digno i 
petoriota señor Asta-Buruaga i de la que paso a dar cuenta a US. 

Creyendo conveniente estar protejido por un título diplomático, el 
mor Asta-Buruaga me dio el que acompaño a US. en copia, i convi- 
mmee qne en el caso de una sorpresa sobre mi persona me protejeri* 
«tt sqnel El arreglar este fué uno de los objetos principales de mí 
naje a Washington. Lo hecho estaba ademas conforme en el fondo 

W Mejor informado mas tarde supe que éste era ?u sobrino Mr. aarenca 
Seward. 

9 



ele lo« deseos qtie US. me había manttetadd al sefiararme (b Ckils» 
i de todos modos era preciso tomar aqaeUapreeaueicm. 

Mi previsión no salió fallida» i a no swporel título ro&ndo, habrii 
pasado la noche del 6 del presente en una earoel» lo que si bien ea 
verdad valia muí poco oomo incidente personal, habría sido de muí 
perjudiciales consecuencias para el prestijio de nuestra cansa. Siauea<* 
tras yo sostenía aquí ese papel» el señor Asta-Burnaga me hubiese 
operado resueltamente teniendo una entrevista oon el señor Seward 
en Washington» me atrevo a creer que este incidente halNria tomado 
otro rumbo i talvee hubiese sido cortado. — ^Pero elseñoi AsU- 
Btnroflga tomó consejo en otro sentido, i esquivó la ooestion con el 
sefior Seward. Esta diveijeneiadel plan convenido» me poso, poei, 
en una situaoion bastante crítica» como US. verá por los didios» i t 
la verdad que he neoesitado toda mi enteresa para arrostrar una posi* 
cion que me hacia representar un papel tan falso i deshonroso. Nc 
eulpo al seSor Asta-Buruaga. Él sin duda obra inspirado por el mu 
puto patriotismo. Pero mira al mismo tiempo la cuestión por el lado 
de una» en mi concepto» excesiva prudencia» mientras que je he creído 
que se presentaba la oportunidad de obrar oon eneijía» pues esta ser» 
H ánioa que podrá salvamos» respecto de estos países aoostumbradoi 
a mirarnos con el mas altanero desprecio. Estoi seguro que Mr. Se* 
ward jamas habría mandado perseguir judidalmente a un ájente de 
Rusia» de España» ni del Brasil siquiera. — Suplamos, pues, me he 
dicho yo» por la intrepidez lo que nos fiílta en fuerzas. 

Por esto he insistido hasta lo dltimo en que el señor Aata-Bonuiga 
asumiese la posición definida que el caso requería. El, sin duda» dará 
a US. las razones que tenga para obrar de otra manera. Yo todavía las 
ignoro» puee hemos preferido no comunicamos por carta, habiendo 
salido antenoche para Wa^ington el señor Aldunate» a quien espero 
de regreso mañana. US. sin duda aprobará como mas pmdente el 
camino adoptado por el señor Asta-Buraaga. Yo» sin embargo» he 
obedecido por mi parte a mis convicciones, porque a pesar de todo 
tengo fe en la opinión pública de este país. Mr. Sewara no es eterno» 
i el odio que hai contra él es inmenso. 

Espero que US. hará a mi modesto pero sincero patriotismo una 
justicia» i es la de que al pretender el que asumamos una posioioa 
firme, para nada ha entrado la consideración de la protección que 
esa actitud pudiera ofrecer a mi persona. Salí de Chile movido solo 
por el deseo de sacrificarme en bien de mí pab» i esto será lo que en 
todo caso haré» i asilo he escrito al señor Asta-Buruaga. Sostendré, 
puea^ raí inmunidad diplomática» solo como un punto ya irremediaUe* 
mente comprometido de dignidad personal i pública, i una vea obtenido 
eeto, como estdi seguro de obtenerlo» descenderé a ser W simple aoa* 
íado i como tal esporo también triunfar arrastrando la opinión del pus 
ya bastante pronunciada, sin que nuestras relaciones aiplomátioas se 
vean comprometidas en lo menor. Hago con gueto este sacrificio, con- 



^6T ^ 

foniftéatñi caráolér, i eia oaidtrme de Ijm (XMisodueacks (pie jaiA<r 
espero puedan ser desfarorables* 

fin este estado está la eviestion ila resolución dol caso déla inmu-^ 
tiidad ha sido aplazada -pam el 14 del presente. Tenemos tíempo pai^A 
itombinarlo todo i marehapemos en perfecto acuerdo con el señor Asta-» 

Por loe trocoB de diarios que incluyo a US. i mis propias publicado^ 
nes en la Voziie Amética verá U9. los pormenores de esta ocurrencia 
que no tenia aquí precedente. ««--3Ie parece oportuno advertir a US. 
que entre los* documentos que se presentarán en la Corte, iráorijinal 
la carta que en c6pia incluyo a US. dirijida por Mr. Nelson al señor 
Seirard en obsequio mió, i que antes no había querido hacer presente, 
pues desde la entrevista última con el señor Asta»Buruaga no 
era posible acercarse a aquel personaje sin desdoro nuestro^ Otro 
tanto ha heoho el señor Asta-Buruaga.^ ^ 

Inútil es diga a US. que la opinión entera del público i de la 
lirensa estén en nuestro favor en este, caso como en todos. Solo el 
malhadado telegrama del señor Asta-Buruaga que US. verá publi-^ 
cado ha dado higar a algunca comentarios denigrantes que solo sobra 
teí recaen. Pero en todo lo demás (osceptuando, por supuesto^ las leíe^ 
rendas inevitables al Alabamá) el sentimiento jeneral nos favorece. 
Me aseguran que este asunto irá luego al Congreso por medio de una 
¡nterpélacbn. Pero de todos modos debo afirmar a US. que no 
dejare pasar esta oportunidad, brillante en sí misma, de desarrollar los 
¡Janes de propaganda que US. me tíene encomendados^ 
Dios guarde a US. 

B. Vicuña Mackbnna* 



p. a 



Pebrero 10^ 



En la mañana de boi he recibido de Washington la comunieacion 
oficial del señor Asta-Buruaga para ÚS. bajo el nombre del ieneral 
KUpatrick, la que en el acto he hecho poner en el correo directa-* 
mente para Chile. 

Ineluyo tambion a US. una carta que he recibido esta mañana del 
señor Aldunáte, única espUcacion quo hasta hoi he tonido de lo que 
ha ocurrido en Wasbineton. Espero esta tarde o mañana a los seño-» 
res Asta-Buruaga i Aldunáte para arreglar definitivamente el pro- 
cedimiento que debe adoptarse. Ya he dicho a US* que estoi dispues-* 
to a hacer todo en el mundo en obsequio de la santa causa de la 
patria, i aunque yo habría preferido una conduota clara, decidida i 
enérjioa, no por esto dejo de someterme gustoso al procedimiento en 
ni ocmeepto débil quesera adoptado.- Una vez esclarooido como jo 
«era el punto . do que yo no he «ido un impostor, entraré en la lisa 
como un sijnple individuo i no dude US. que saldremos airosoa i con 



-^ 68 — 

Tentaja de una sittiaoioD qoe, baj^ el punto de vista de proTooar la 
ezitaclon pública i arrastrar al Gobierno i el Congresf^ aioia noao/r 
'tio9, no podia Ber mas fiivorable. Ea esto participo enteramente de la 
•pi&i(nDr i de los consejos del señor A^ta-Bomaga en Washington. 
. Incluyo a US. en un sobre por separado recortes de los principales 
dianos de hoi. Verá US. el unánime entusiasmo i adhesión de la. 
prensa por nuestra causa i el desprecio que todos manifiestan por 
España. Solo el Times, diario de IMh*. Seward, guarda hoi süenció. 

Verá también US. una contestación que el JhrahaU de Estados 
Unidos da a mi cnrta sobre el arresto. Este funcionario hace esas 
pequeñas contradicciones por salvar a sus subordinados que en reali* 
dad me dejaron libre aquella noche, yéndose a sus casas. Ahora que* ■ 
rían castigarlo por este acto de confianza i han contradicho mi veri* 
dSca relación en esta parte; Haré que un tercero vefute esta ineza&* 
titud sin perjuicio de aquellos oficiales. To me reservo solo pacn 
kis procedimientos de importancia. 

Abríffo, señor Ministro, la profunda confiansa de que mediante Dios 
i la justada de nuestra eausa, Chile ha de triunfar de ana enemigos 
con gloria en las aguas del Pacífico, i que nosotros, a pesar de este 
incidente, sacaremos aquí ventajas mucho mas considerables que las 
que habíamos obtenido sino hubiese ocurrido. 
Dios guarde a US. 



IIL 

BespAChe <el aeftor Asta-Bvmaca al aeftor O v w mrrtb lmd aokre 

el asunto anterior. 

(estracCo*) 

Wahingtonr febrero 9 de I8M. 

El señor Ticuna, a quien para calvarlo de eontinjeneias de esta 
especie i de que le molestasen con arrestos por algún incidente que 
soDreviniese en el desenpeño de Uur comisiones que hasta aquí ha 
ejecutado con el mayor celo i abnegación, estaba provisto por mi de 
un oieio en que esponia que nuestro gobierno le tenia conferido el 
empleo de secretario de esta Legación. En el momento del arreéis, 
opuso la eseepcion de privUejio diplmn&tico, presentando ese títnlsw 
Écke valer por entonces, al dia siguente fué tnddo al tribunal i altf 
se. traté de comprobar el título, i al efbetp se pregunté por ttUgt^ 
al señor Scvvard si el señdr Vicuña era secretario. lia respiteeta fMr- 
qne no se le recoBocia por tal, pues que en el departamento no ejút^ 



-6$ — 

tu emMitanda &lgtia& de ello. Al mismo tiempo que el WQX YicuSa 
die ftylfló el hecho, me pidió ete oonfirmacíon. Como el acíuBto se me. 
pf«0entd eomo tendiendo a tomar tina gravedad trascendental para 
elgohiemo, ocnrrf en el momento a consultarme con un abogado» el 
aefior Montffomerv Blatr, i sn consejo fné <jue dijiera al señor Yi- 
olrihi qae diera fianza. Después, al día siguiente, insistiendo por 

Se yo le afirmase en ese carácter, tuve que contestarle, habiendo 
(es pesado en lo que pude el caso i tomado el parecer del miamos 
dbogaao, que * 'podía no considerársele como secretario de legación" 
i éste mismo telégratna dirijí al ájente fiscal del distrito de Nueva 
York. Redactando a^ ese telegrama, no estahUcia ^ no era iecrek¡ria^ 
dao qae podía no tenérsele por tal, según el aspecto que el oáso 
tomase mas tarde. Pero sin cerrar este camino, el principal motivo , 

2M tavs en mira, para no afirmar positivamente su carácter fuéjquel 
esde luego se me representó que en tal concepto cualquiera vioU- 
cíto de una lei de este país, i de esta neutralidad que hoi está ofaser* . 
nbíáú con tanto celo él gobierno, se echaria sobre Chile como una. 
ofensa, i a tal punto oue pjodria producir una complicación de malim-. 
m%«fi90to en las actuales circunstancias. Si la ofensa era hecha por, 
un particular, no comprometia mas qn6 a la persona i el interés del 
púa no Bufria. Esta . ha sido mi posición. Después he visto al señor 
Soward i me dice qué debe d^árse el caso tal como está, que así ño 
e o na p pomete a este gobierno a investigaciones que trajeran eompro- 
misos a Chile, que él se disponia a no reconocer al señor Yicuña« 
como secretario porque antes de la acusación no le habia sido inwsen- 
tado ninolificádose al departamento. Con todo, me dijo, piense Ud. el 
tsunto, pero me "parece mejor ese camino. Observare a US. aquí, 
eaTMa ocsMon que el señor Seward se me ha manifestado mas amistoso 
hacia nuestra causa de h> que en su política de preseindanoia había 
antes mostrado. 

Dios guarde a US. 

F. 8. AsTA*BUKÜAOA. 



lY. 

Daavaolio del sofl^r Oevarrdblas al «eflor Tleiifta Maokaajia 
relativo a las oomnnloaoloneB anteriores. 

Santiago, marzo 10 de ISdti. 

Áeuso a Ud. el recibo de su oficio núm. 15, de fecha 9 de febrero 
péümér^ssiido, destinado pártíctdsarmente a iníbhnaiine deb jondea 
isaijifítisinisnto a que Ud. i nuestro cófaMil el séñoi^ Rogers han síds 
someiidoB en Nueva York.. 



— TO — 

Sin dada qae el Incidente en sí mismo, aunque mm deMgiradakle» 
no envolvería grande tnuoendencia^ oomo Ud. pM^s^» uno e^teviienii 
comprometidos en él dos funcionarios de la República i si en las aa* 
dienciasjudiciaks, que ya habrán tenido lugar, no hubiera de haber 
figurado el deplorable oficio en que el 8e£k>r Asta-Buruaga oomuiMfla 
alJd. el imajinario nombramiento de secretario de U Legación^ Este 
oficio contrapuesto al telegrama de nuestro Encargado de NegodoB 
en que se pone en duda el carácter diplomático de Ud. era mú pn»io 

Sara comprometer el decoro i respetabilidad de los ajentes ofieiaiM 
e Chile. Nunca lamentaremos lo bástente que Ud. i el señor Asta- 
Buruaga ocurrieran a un espediente que en todo caso era inneaesario. 
No indicánlome Ud. ni el señor Asta-Buruaga el jiro definitivo 
que iban a dar al negocio, suspendemos nuestra ofánion hasta recilúr 
nuevos informes. La carta de don Lms Aldunate a que Ud. alude ea 
el poil tcrütim de su oficio no ha Uecado a inis manos. 

En la carte que ha dirijido Ud. id New York Saráld se asue 
cierteaetitud hostil al gobierno de los Estados Unidos que ^leseamos 
no se haya reproducido i pronunciado eñ las audiencias judiciales. 

81 la conducta de ese Gobierno nos agravia o nos es desfavoiaUe, 
es a nosotros mismos a quienes corresponde hacer observaoioBes eobie 
el partieular, por los órganos autorizados. La posición de Vé, en ese 
pais oomo estranjero o como ajenie confidencial del Gobierno de Chile» 
es poco compatible con cualquiera injerencia en la politíca interior o 
exterior de los Estados Unidos. 
Dios guarde aUd. 

Alvjjko CovAinmus. 

P. S.«— La carta del señor Aldunate se habia traspapelado» per» 
queda en mi poder, no obstante fe didio arriba. 

CovanncBüs. 

A don Beqjamin Vicufia Mackenna, Ájente confidencial del Gobierno de 
Chile en los Eitados Unidos de América. - 



Despaebo al seftor CoTarrúblaa naciéndole aisrnnaa obaervaclonea 
. . sobre el eontadido de la nota anterior. - 

(Estracto.) 

Nueva York, mo^o 10 de 1866. 

:• Réstame, señor Ministro, contestar a US. el despacho del 16 de 
marzo, respecto al mió del 9 de febrero eiL que eomninlqué a US. loa 
iniíidentes de mi prisión i juicio. 



— 71 — 

iwltil es e& 6Bt08 mometttoB oouparse de sucesos desagradables i ciirn 
ne«ioria no contribuye a la defensa de una patria que a mí uie están 
tfnértda; pero roe permitirá U8. noanifestArle que el título de secreta- 
rio fué solo una inmunidad buscada, no para protejer mi persona, sino 
para salvar el boque i por suplica de sos dueños» pues estando yo sin 
e( privilejio diplomático me reía obligado a declarar. Mi persona va* 
tía-miti poco en la onestíon i ademas confieso a US. que remotamente 
sapnsimos entonces que se cometiese la indignidad de un arresto, • 
haciendo alarde de una' lei olvidada de todos, escepto del gobier- 
no perseguidor que se ocupaba de violarla de todas maneras en 
contra i en pro de Méjico, en contra i en pro del Canadá i de los fe- , 
nianos. 

Sn cnanto a la cenaura de 113. por haber becho una alusión pu- 
ramente vaga i sin alcance político, (pues solo era una queja perso- 
nal) a la condnets -de este gobierno en nna comunicación al 
Herald de Nneva York en que trataba de vindicar mi honor, puesto 
en duda i aun ultrajado por ese gobierno, permítame US. abrigar 
la ilusión de que el honor de los funcionarios de la República, por 
humildes que sean, está de tal modo ligado el honor mismo de^. 
pais, que el detrimento del uno ofende álrectamente al del otro. 

Esta ha sido siempre mi manera de apreciar mi propia reputación 
i no reconozco puesto alguno, apesar de mi natural, aunque mal 
comprendida modestia, oue sea superior a ella. Estas mismas con- 
vicciones me han hecho dar a la prensa, i con el objeto de que cir- 
culen solo en Chile, las dos cartas privadas de que acompaño a 
VS. algunos ejemplares, esponiendo mi conducta solo en aquello 
que me es personalísimo de esod incidentes, i sin mencionar siquiera 
las fnnciones que US. .ma tiene encomendadas. He reservado la 
esplicacion lícita de esta última parte en lo que no atañe a mi deber, 
paira una carta enteramente privada al señor Santa María, a quien 
roego la manifieste a US si abrigase US. personalmente fügun 
deseo de ver en toda au claridad, i ver las reticencias que ezije una 
nota oficial, la situación que el carácter i la política de este país me 
ba creado desde el primer instante que puse mis pies en sus playas. 

Ignoro como apreciará US. estos actos dirijidos a cubrir mi ho- 
nor, víctima de acusaciones injustas i casi ingratas, i que por lo mis- 
mo me son en estremo dolorosas. Pero cualquiera que sea el indul- 
jente juicio de US. y debo concluir manifestándole que nunca tuVe 
apeffo natural a ningún puesto público; que mi ambición única es 
servir a mi patria con desinterés i. lealtad, i que nada me complace- 
ría mas que el saber que nunca habijan influiao respecto a mi perso- 
na en loe consejos del gobierno de mí pais, otras consideraciones que 
la de su buen servicio, según las aptitudes especiales de cada indivi- 
duo': 

Dios guarde a U.S. 



/ 



— 72 — 

Bq definiüya sobre esta cuestión, no sabríamos deoir ni «1 gdbinv 
no de Chile nos di6 o no la raxon, ^n ráta del aiguíenia mmfo mtt 
que el señor Covarrúbías da fin a sn oomonioscion del lo de abril» 
qne dice como sigue: 

'*£n vista de la política de ese gobierno tan pooo. CaYOíabfe» 
nuestra causa, aun dentro del criterio Se la neutralidad, hemoa wácfkm- 
do a su respecto una conducta firme, digno i prudente^ oooid haM 
anunciado a Ud. el señor Asfca-Buruaga." 



DOCUMENTO E. 



Manifleato áéí cónanl^^de Chile en NvaT* TerlK» áam 

Rogera. 

♦ 

La causa del corsario Meteoro , destinada a ser celebre por la oportu- 
nidad que suministra al gobierno de probar a la Gran ¿retaña au ot- 
téntosa determinación i aptitud para imponer la observancia maa es- 
tricta de sus leyes de neutralidad — i para esto nada mas — ^haembai|^ado 
el tiempo de su señoría el juex Betts durante algunos días, así como 
también el de muchos otros letrados intclijentes, i hasta cierto grado, 
escitado el interés del público. Pero si bien sus caracteres legales i po* 
líteos puden satisfacer a los abogados i a los politicastros, siempre que- 
da al ptiblicoel derecho de conocer a fondo la verdad i los miriloa da 
las pruebas públicas i omitidas. 

He aquí la relación de los hechos: 

Se concede, primeramente, que hacia el 20 de enero de 1866, el 
Mtteor se despachó para Panamá, con un manifiesto de "combusti- 
bles i provisiones" por toda carga como otros muchos vaporéalo han 
hecho antes. El público sabe, o tal vez ignore, que muí pocos vapoie» 
en el mundo podrían llevar algo mas en un viaie tanlargo^ por re-. 
querir necesariamente para el combustible» el lagar destmido a la 
cársa. Esto, sin embargo, no habría llamado muoho.la atenoioa^ a 
no haber mediado ciertas circunstancias, que el testigo Ch. S. Wrighlb, 
corredor de buques, en la callo del Sur, esplica en cierto modo, líe 
sudeclaracion, se desprende que por el 1. ^ de.diciembre de 1865» «a 
individuo llamado Byron, pidió a Mr. Wríght uña lista de loa vafMres 
de venta; que el mismo llevó a los testigos Me Nichols i Conklm, i se 
los presentó a Wríght como sus principales; que inducido por laa spa- 
nifeetaciónes de estos tres hombrea, trató con los dueños i ajentea.del 
vapor Táeteor sobre el negocio de venta i precio; i' finalmente^- que eii* 
tenido por ellos (Byron, McNichols i Conklin) de qne A bnqu« es- 
taba destinado para el Óobiemo de Chile, i de que el cónsul dúleooc 



- 73 _ 

en 68ta ofaidad les Labia enoomendado la ncgociociotí, se dirijio al 4)6n- 
«¿ríe pregittto hasta que potito tenia m automación todo lo que 
eitoalroiittdmdQOB lé habían inanifestado. £1 declara qno el cónsul 
kUiO'mite&der qiM» las |>arteB que se le habían presentado como em- 
pleadofl de eete fun'sionario no eran tales empleados sujos para 
-algn&a; i que loa había considerado como personas compíeta- 
í HiresponMibles. Aclarado este particular, Mr. Wrigbt pro* 
ealáocesal oónsul el negocio del ifó^r, habiendo él mismo, 
üitícipadamente a esta yisita, solicitado informes por medio de 
cÉrlas, telegramas i entrevistas personales con los ajentes i dueños 
respecto al precio, etc. Mas adelante, declara llanamente, que en esta 
primera entreyista con el cónsul, se le dijo que desistiera de todo es- 
merao o idea de vender el Meteor al gobierno de Chile; i que on tal 
virtud, no Volvió, desde luego, ocuparse del asunto. Peca de defeo- 
taoso i de incorrecto en la empresa que acomete de esplicar las raso- 
MsqiM.ledióel cónsul en aquella ocasión, de por qué seria impropia 
la venta del Meteor ^ o la tentativa de vendérselo al gobierno cnileno. 
Este mismo testigo declara de una manera evidente, que todas sus vi- 
sitas ulteriores al oónsul, i una que hizo al señor Vicuña MaokeBna# 
fÍB^n o de pura oortesfa, o relativa a asuntos completamente estranos 
ai MetecT, La cadena de testimonios que', por medio del cónsul i de 
Wright, enlazan al gobierno de Chile con el Meteor, quedó rota para 
siempre en la primera entrevista. Los esfuerzos hechos por losacnsa- 
dores para arrancar a este testigo la confesión clara i terminante de 
qneel cónsul Bogers, dijú que el eolia que Vicu^ Mackcnna había 
cemprado d Meteor, frascasaron poique no hai hombres íntegros quit 
deeiaren falsedades. 

Bl Wrihfft espone que Bogers * 'creía que Machenoa tenia algo 
que ver pon eso." 8i los aousadores lo hubiesen deseado, podrían haber 
nfcído, qiie 'no xmtoofta lo que Rogers creyese, él jamos tuvo pruebas 
evidentes do que el Xeteor hubiese sido vendido id gobierno de Chile 
pe^intermedio de Vicuña Mackenna o de otro izante cualquiera, a no 
se^ per lo» rumores qud, por diversos con^uctoSf llegaron a su noti- 
cia; i éstos de carácter tan renioto i desautorizado* que, estol s^guifo,. 
al -lliiÉmc &<ftiorable Fitfoal los habría rechazado. No se ha juzgado 
eoweÉiente a los Estados-Unidos ni necesario al ifeteoiv poner ca 
eviifenda la ñilta total de fundamento en las diversas declaraciones de 
los ^testigos tocante h la "c)*eencta," ^'representaciones^' i ''t^inionei* 
delééttsttl, respecto ala coneceioa de Ticuna Mackenna con el Meteor^ . 
BheelÑ», pues, se cspdneaquí solo pora edificaoion de los intcfce- 
■adsi en el asunto. 

K Mismo testimonio de Me Nichols i de Oonklin, no esbsstaJUe. a . 
sQstéiiei» lá iBíanifeatacion hecha por e^ Fiscal de distrito al írihun^, 
de oifté él probAria que estas personas fueron empleadas, ^rel cón- 
sal Rogér¿ para cotíseguir-buques para el gobjerno dé Ohilé« Ni uno , 
áí^pkíKh d^ esos testigos declara en favor de somej:iiite empleo, sí que 

10 



— 74 — 

por el contrario, tesUfícan claramente que jamas les fué prometida 
comdsian alguna, ni ofrecida ninguna paga por parte de H, i qne no 
tenian reclamaciones de ninguna especie que haoer contra el cónsul 
u otro cualquier ájente de Chile por actos desempeñados por ellos u 
Otro servicio que esperasen prestar, ^ara todo el que conozca el atre- 
vimiento, importunidad, i aun impudencia de esa clase de jentes tH>^ 
nocida bajo el título de * 'corredores de enganche" **ajent€de nego-^ 
cio$ militares i navales, ^^ ala cual pertenecen, según propia eonfeaon, 
Bjron, Me Nichols i Conklin, será fácil entender cómo el oónstd an- 
dttTo cauto en recibir sus proposiciones, prometerles políticamente el 
verlos i contestarles, escucnar pacientemente su multitud de projee- 
tos, tales como entregar buques ''fuera de Sandj Hook," o en dife- 
rentes puertos estranjeros, embarques de armas, etc, etc.; a todo lo 
que dejaba escapar ana señal de aprobación, o sujería una difioal- 
tad, i los despedía afectuosamente. 

En vano se les hizo presente que él no tenía autoridad para tra- 
tar del asunto que ellos les proponían, "algo puede suijir de repente 
i nada se pierdo con oir proposiciones." Es asombroso ver hasta 
dónde llega la persistencia de esa jeute contra todo jénero de desa- 
liento. Es la jente mas rica de esperanzas; gozan en grado eminente 
de sus forjadas riquezas, i muchas veces, aparentemente, llegan a 
creer en la realidad de los planes imajinarios, parto de su propia 
fitntasía .Este rasgo de su carácter está perfectamenie ilustrado en el 
hecho que ellos hablan asegurado a Mr. Wright, que el MeUor po- 
día ser vendido al gobierno chileno, i poco les faltó para convencerle 
de la verdad de sos manifestaciones; sin embargo, no encontrando de 
piu*to del cónsul mas estímulo que el que encontraron lo9 otros, 
Wright quedó satisfecho de que no era posible hacer nada; cierto e» 
qae el último no es un ''corredor de enganches.'' 

Si se hubiera tratado seriamente de descubrir la verdad enr ester 
proceso, no hubiera sido difícil demostrar, que ninguna de hs propo- 
siciones bochas al cónsul o a Mr. Wright por estos testigos, jama» 
llegó a manos del señor Vicuña Mackenna; i que por oonsignente« 
no solo en el caso del Meteor, sino en otros muchos casos, obraroft 
de su propia cuenta, i sin el conocimiento del ájente de ObQe, ftdtn 
pontivamente, hasta que se abrió este swnario, ignoraba su exift$f^ 
rta.'Se verá, pues, que la declaración de Conklin, respeeto a que et 
señor Vicuña Mackenna "se estaba aprovechando de los informes que- 
él i sos compañeros le habían suministrado, sin una correspondiente* 
retribución," fué una fábula desprovista de todo fundamento así como^ 
lo de que el señor Vicuña Mackenna jamas supo nada tocante al Meteor 
ni a otrobuque cualquiera, por el conducto de Conklin i su compañía, 
de sentirse que la versión española del testimonio de varios do estos 
E6 testigos, publicada en La Voz db la Amébioa, los haga aparecer 
como declarando ante el tribunal, que fueron empUadm por d c6nsui 
porqjBie en este puiño^ ninguno de ellos dijo la verdad. Debe cbocmr 



^ 75 — \ 

alobBervador mas casual, que el testiinonio hasta aquí presentado 
por loB acosadores, en ningún sentido esta ligado con el Meteor en 
la época de su propuesta salida; e indudablemente que lo mismo es 
aplicable a un gran número de otros vapores, que al Meteor, en 
cualquier época. 

£1 testigo Me Nicbols declara, que supo por Gonklin, que otra casa 
habia manifestado deseos de querer comprar el Meteor, i que él ha- 
bía acompasado a un tal Mr. Éaverson de dicha casa,' a la del cónsul, 
a fin de que por sí mismo pudiera ponerse bien al corriente de la ne- 
gociación iniciada ya con él por Conklin i Ca. Sí la acusación hu- 
biera querido demostrar cuan del todo se vio engañado i msl infor- 
mado este Mr. Kaverson por esos atrevidos corredores, i cuan inde- 
pendientemente de todo ájente del gobierno de Chile, se le abocaron 
para tratar del negocio, se le habria llamado a la barra, pues que 
se hallaba en la sala en cumplimiento de una citación. McNichola 
testifica, ún embargo, que ningún resultado tuvo a la visita de Mr. 
Éaverson. al Cónsul i no hai lugar a suponer que Mr. Éaverson o Con- 
klin jamas se avistaron con los dueños o ajentes del Meteor, Como 
se dice que esta entrevista no tuvo lugar sino pocos dias dntes del 
embargo del Meteor, es de presumirse que fuera la última entre los 
pretendidos ajentes, corredores o corre- ve-i-diles, concerniente al asun- 
del Metecr i el gobierno de Chile. Por lo menos fainguna de las 
to i^uebas aducidas, habla de otra alguna posterior. Por tanto, desde 
la ¿poca en que el **corredor de enganches," Byron se presentó en 
la oficina do Mr. Wright, en las ce/canías del IP de diciembre do 
1865, hasta el .momento en que el respetable Mr. Éaverson se vio 
inducido a hacer una visita al cónsul, hacia el 20 de enero de 1866, 
todas las pruebas presentadas por la acusación no consiguen poner 
en claro una sola transacción entre el Meteor i cualquiera ájente 
autorizado e desautorizado de Chile. I esto ha sido el resultado de 
seguir una línea de argumentación basioda sobre la falsa presunción 
de que el cónsul Begers tenia autoridad para actuar por la República 
de Chile en negocios de esta naturaleza. Mientras que el tribunal 
sujiñó la oportunidad, la acusación declinó la investigación de* este 
punto inrignificante. 

No debemos, sin embargo, dejar pasar por alto la declaración- del 
testigo Me Nichols, quien, de una manera susclnta, pretende relatar 
una conversación que tuvo lugar entre Rogers, Wright i él, ' por el 
tiempo en que se hizo público que el Meteor iba a salir. En ella, atri- 
buye al, cónsul un conocimiento cabal de todos los detalles relaeíona- 
dos con el buque, que aun esoede con mucho al conocimiento que de 
.ellos tienen en la actualidad. Porcnfemplo, dice que RogeirsólMMervó'quo 
, suponía que Mackenna creia que había hecho un buen negocio^ con el 
Jatear^ porque habia conseguido 750 toneladas de carbou adornas del 
, vapor." Como Rogers nunca oyó hablarde semejante carbón áut^del 
dia en que se dio este testimonio, no podemos "hacemos cargo/áeosta 



_ 76 — 

ibfuadadadeolaraciott. El testigo depone que Mr. Forbe» lea dyo 
qae el buque tenia 750 toneladas de carbón a bordo, lo qiue arroja 
alguna lus sobre el misterio de la idea orijinal que despaos TaoM 
servir a la fabricación de las observaciones imputadas a Aogers. De 
igual naturaleza es la observación que también so les atribuye a So- 
gers» de que él creía que la razón por qué Mackenna empleaba otros 
corredores que Wrígbt, era porque le daban una oonision. Ikto «• 
MtAamenté esfdfú de hecho en cuanto concierne a Rogeré, tino lo creo-' 
mos infame respecto al tenor Vicuña Mackenna, 

Es de pública notoriedad que conre«iores i oorre*ye*ÍHdiIes no tieiien . 
idea de otro móvil que el de una cotnision. Así, puesi las ideas qna 
este testigo atribuye al cónsul, eran indudablemente comunes a él i a 
Wrigbt, i pueden tal vez haber sido emitidas en su presencia, pero . 
no guarda memoria de ello. Pero este mismo testigo debe reeordari qm» 
sean cuales fuesen las razones que él o Wright abrigasen para eq^ti- . 
carse ol por qué Mackenna empleaba otros corredores que ú ultimo; 
eflo nadta tiene que ver con el Metan', como la naturaleza de este tes:?. 
timonia lo permite ipferir, sino con un negocio enteramente distinl». 

La entrevista a que hace referencia esta parte de su testimonio,! finé 
ooncemiente a un asunto completamente estrano al Metéor oomo de* 
beria necesariamente inferirse del hecho de hallarse presente Mr^. 
Wright. Imputa igualmente al cónsul una declaración positiva, de 
que el Metror debia Salir para Panamá, para ser entregado allí al|po* 
bierno de Chile, i llega hasta dar el nombre del comandante que iba a. 
recibirlo. Estando ya demostrado, que el cónsul no tenia oonoaim¡en« 
to ni aun de la proyectada salida del Meteor, a no ser de oidaa a estos 
mismos individuos, dichas observaciones son dacamente una simple 
patraña. La verdad probablemente era, que esto testigo manifestó al 
cónsul* oomo dice lo hizo también a Mr. Forbes, que él ereia q«e el 
Méteor iba a salir con destino al gobierno de Chile, i que le serta eU'» 
tregado en Panamá, i en la suposición de que sus sospechas eran 
exactes, le prcgnntó al cónsul quién seria el comandante desigaade 
por el gobierno, i este mencionó a Juan Williams Rebolledo, el Cfh* 
mandante en jejfe de la marina chilena, oomo el único probable o pe** 
sible. Este seria, pues, el valor del testimonio de Me Nichols» que ae*- 
gU^meüte n<5 nierCceria el espacio que le hemos consagrado, a no áer 
por el estudiado esfuerzo que en él se hace para representar al eon- 
sül como personalmente enterado de los movimientos del Meteor, i la 
pi^pia confesión del testigo, de una queja vulgar, dada por él en per* 
sona al ^ñor Vicuña Mackenna, como la de haber empleado a rabddm 
en BU lugar, i por eso, acusando ñdsamente a este calKillero ooq aotot» 
de qtie, ni Mo Nichols ni ningún otro testigo, tiene pruebas de mngn* 
tía oíase. Aparece del testimonio, que lo mas que este tal Mo NioMS 
llegó a conseguir rospocto a colocación al servicio de Chile, fue ori* 
sinlple pfomete de que jfodria c^enér una odooacion que la híae ak 
'^corredor de engandiefl," Byron. Ahora podemos ya comprender la 



\ 



— 77 — 

eondacta seguida por el señor Vicuña Mackenna, como uno de los 
tMitiffOgeiií este proceso, como e\ principal testigo para el mérito de la 
pint€%a. Sabia que el cargo que se le hacia por armar este mismo JUe- 
iet» era el fruto de un testimonio fraguado ad Jioc; pero sobre su oar 
ráeter, su sutileza, su aparente respetabilidad o qué jiro tomarla, 
hasta dónde podría este relacionarse con el asunto de otra acusación 
laosada igualmente contra el i aun con otras ^o^fcía<2(i< acusaciones, 
(porque bai que tomar en cuenta que estaba rodeado por sus mas acer* 
TOS enemigos,) ni él ni su abogado tenían la menor idea o insinuación* 
Por esta razón, se tuvo por lo mas conveniente autorizarle para que 
rehusase contestar iñ-extenw por lo menos, hasta ser conoelda la aus« 
tanda de la prueba material en poder del gobierno; un modio mui jua« 
to de propia defensa porque todos deben considerar que d juicio del 
Meteor bajo tales circunstancias, no es mas que un incidente a suoausa 
pai^cular. No nos cabe la mas lijera duda que, si el abogado del se- 
ñor Vicuña Maekenna- hubiera sabido lo ¡nsigni£canto i falto de mé- 
rito de la prueba del gobierno, en apoyo de los cargos contra el Me^ 
UoTy no habría objetado el que contestara -a todas las preguntas que 
se lé hideron. No debe, por consiguiente, prejuzgarse por algunas 
de las respuestas de este testigo, que el contestar a las preguntas qa« 
M le dirigieron, le hubiera implicado ¿te hecho; óno que ante el tcsti*- 
moBio desconocido que se esperaba, saliese a luz, como queda» indica^ 
domas arriba, no sabia adonde lo conduciría. Esto dilucida el testi- 
monio del señor Vicuña Maekenna, i confiamos que contríbuirá a co- 
rrejir la o|>inion mui jenoral de que rehuso responder a las pregun* 
tas del gobierno en el juicio del Meteor, en el concepto de que sus 
respuestas tenderían de hecho a acríminai-le mas o menos para con su 
oausa particular del JUeteor, Esta no filé la razón que le moyié a ne*- 
garse a contestar, como ya es' fácil de comprender. 

Bl oéasnl Rogers, acusado también por hallarse comprometido en 
el armamento del Mettor^ bien que citado por el gobierno como tea* 
tigo a este proceso, no fué llamado a declarar, por razones que son 
bien eottocidas a loe ministros de la lei. Si hubiera sido llamado, su 
eondiieta hubiera probablemente sido del todo contraría a la del señor 
VieitiSa Maekenna. No habiendo sabido nunca nada concemi^ite id 
JUefsor, i a las transacciones relacionadas con él^ escepto de oídas o 
por conductos en ningún sentido ligados con la Ajcncia de Chile; no 
nablendo ejecutado jamas un acto ilegal que f enga la mas remota co- 
nexión oon esto vapor; no habiendo jamas tenido ni aun siquiera po-f 
der para haoerlo se habia resuelto decir todo lo que sabía tocante a 
cada pregunta que se hiciera, sin la menor reserva, i ppr su puesto^ 
sin temor do acríminarse. I ademas, tenia confianza en todo lo que 
sabia a oeroa del negocio, asi como de IsAfuenies del testimonio que 
se presetitaría en apoyo de los cargos de su acusación. Esto lo habia 
sando por medio del "corredor de enganches,^' Byron, el mismo 
ddktot (quien se le acercó inmediatamente después del embargo del 



— 78 — 

Méteor, manifestando eme él habia dado parte; que habla implicado á 
Wright, Conklin» Me Nichols i otros, así como también al señor Yioaift 
Mackenna i al cónsul; i que había sido comisionado por el secretario 
español Potestad, el abogado de Potestad, Mr. Weoster i Mr. Dh^ 
kinson^ el Fiacal del. distrito, para informar al cónsul que iba a ser 
acusado, i su exequátur retirado, arrestado, eto. , pero que por cierta 
consideración le evitarían ese disgusto al cónsul. Está demás mani^ 
festar que el cónsul no inquirió cual podria ser la consideración, sino 
que despachó sumariamente al comisionado con las gracias a sos pre* 
tendidos amos. 

El profundo respeto que sentia el cónsul hacia el yenerable Fiseal 
del distrito, no le dejaron titubear por un momento siquiera en de- 
clarar las representaciones de aquella jen te, en lo que hacia refereneís 
a Mr. Diokinson, chismes sin fundamento e infames calumnias. 

Es digno.de notarse, que la acusación no ha jusgado conveniente, 
por razones que sin duda le asisten, producir durante el juicio a Bj- 
ron. 0«>mo su declaración abrazaba casi todos los nombres de las por^ 
sonas que han hablado con el cónsul acerca del Meteor, no habia di- 
ficultad en comprender todo el asunto en cuanto a él se refiere. El^ 
por consiguiente, no se inquietó en lo mas mínimo tocante al resol- 
tado, estando siempre dispuesto a decir todo lo que realmente sabia 
sobre el Meteor siempre i cuando lo tenga por conTemento ¿1 
gobierno. 

Sometemos, pues, al juicio imparcial de nuestros conciudadanos, los 
hechos siguientes. 1.^ Que las pruebas del proceso en el caao dd 
Meteor^ demuestran sencillamente que mientras una partida de corre- 
dores irresponsables i completamente desautorizados, esteban foh 
guando planes entre sí para comprar, vender i quizás arrancar al 
Meteor j sin tratar directemente con sus dueños o ajentes o con algún 
ájente de Chile formalmente autorizado, unos i otros realmente igno- 
rantes de la existencia de ese ájente, de sus planes, el vapor ae halló 
un dia listo para salir a la mar a instigaciones i por órdenes de sus 
dueños, con destino a un viaje perfectamente legítimo i 2.^ Que 
viendo desbaratarse así sus castillos con el aire, i sin mas prueba de 
la oriiikinalidad del buque qm» sus propias Yantasias, uno de la partí* 
da ooocibíó la brillante idea de inducir a las autoridades españolas i 
rjgunas otras, a embargar, delatar i sí era posible condenarlo, idea 
que pusieron en obra inmediatamente, sin embargo de que solo doce 
nfies de Sharps constituían todo su armamento, lo que no pareció al 
esperto testigo. Me. Nichols un equipo adecuado a un buque de 
guerra. 

Señaladnos la prueba de un armamento o designio de armar i equi- 
par el Meteor por parte de cualquiera i mucho menos por parte de un 
ájente de Chile. Entre tanto deberá ser confiscado el buque de nues- 
tro vecino porque «Mamoe con compirarlo i armarlo para destruir el 
comercio do su S. M. C? o porque un vagamundo que quizás nun* 



— 73 - 

K» VIO el bii(|ae i mucho ménoB a los dueuos, halda de hacer lo inís« 
mo? Nosotros respondemos sencillamente: Jamás! 

£1 engaño a las autoridades está patente i lo mejor que pueden 
hacer las víctimas es sobrellevarlo con serenidad de ánimo. Aoon* 
sejariamos, sin embargo, a aquellos que en lo futuro no se dejen arrastrar 
de BU celo o de otro móvil cualquiera para verse enredados, por fiarse en 
representaciones de "corredores de enganches" o "estafadores de en- 
ganché*' {hounty'jumpers) en procesos contra nuestros ciudadanos 
mas activos i respetados; i entoflccs, cuando llegue la hora de la ar- 
gumentación, no se espondrán a un fracaso tao completo que sea ne- 
cesario o aun conveniente abandonar el proceso o pedir a los abogados 
pagados por el enemigo de los acusados que dejen el negocio de sus 
manos. 

ESTKVÁK SooiRS. 

232 W., 34th St. Abril, 16 de 1866. 



DOCUMENTO P 

I. 



GorreapoBdeitol» del ministro Bapañoi en Washinipton don Ga- 
briel Gari-ia i Tascara con el Ministerio de Estado sobre varías 
de mis operaciones, como Ájente oonfldenoial de Chile en los 
Estados Unidos. 

Lko ACIÓN DE España en Washington. 

Washington, 24iie en«ra de 18G6. 

El infrascrito, Ministro Plenipotenciario de Su Majestad Católica, 
ha tenido el honor de recibir la nota ana con fecha del 17 del co- 
rriente se ha servido diríjirle el honorable Sooretarío de Estados ad 
y\terim en conte£itacion n la del 9 de esta legación, sobre los serios 
¡ndicios eme cxistian de qne ciertos^ cindadanos de este país estaban 
violándola neutralidad^ que ha considerado propio declarar el gobier- 
no de los Estados Unidos en la gaerra entre Es^pana i Chile, no du- 
dando de que se habrá tomado las medidas necesarias para asegurar 
la o^ediencia desdicha neutralidad. 

Al acusar recibo de la mencionada nota, -i como otra prneba del 
fundamento de sus sospechas, el infrascrito debe haber saber al hono- 
rable Secretario de Estado qne segnn las noticias, que ha redbido 
ayer mismo, i en virtud de un cargo estableoido por m cónsul de £«• 
paüa, se ha detenido en Nueva York el vapor MetcoTy fabricado hace 



— 80 - 

«Igim tkmpo, como ei público i notorio, con el déterininado objeto dé 
persegnir al Alabama; m que quede la menor dada de que Be e&o* 
taará la detención en fuerza de la prueba que existe de que el Mdear, 
estaba destinado para ser eormrio en contra de Bepana. 

El infrascrito aproTecha esta ocasión para reiterar al honorable 
Secretario de Estado interino la seguridad de su mas alta conude- 
ración. 

GaBRIBL GaR^A TaS8AB4. 

m 

Al hoaonble William Hunter» Secretario de Estado ad Ínterin de les Ef 
lados Unidos 



II. 
LnoACioM DB EePAÑA BU Wabbinqtoii 

WcuhxngUm, 25 Je enero de 1866. 

El infrascrito, Ministro Plenipotenciario de Su Majestad Catj' 
lica, debe llamar de nuevo la atención del honorable Secretario de 
Estado interino respecto del negocio del vapor Meteor, dol cual hsr- 
bl6 en su nota de ayer, con tanta mayor uijencia cuanto mas notorios 
fK)n los esfuerzos que se han hecho, precisamente a causado Isoonvi^ 
don jeneral que existe sobre el destino del Meteor i su detención 
definitiva, para obtener del gobierno de los Estados Unidos una re- 
solución contrarís^ a las leyes de la neutralidad. 

Como debo saberlo el honorable Secretario de Estado Ínterin 
no, al haberse detenido el Meteor, a petición del cónsul español, por 
el tribunal ordinario en Nueva York, se ha comunicado el caso al 
Departamento. 

Los avisos que ha tenido hasta ahora esta legación i que probable* 
mente se corroboraran i ampliarán por otros de la misma naturaleza, 
son que el Meteor se hizo espresamente por susoríoiones qtie se le« 
yantaron principalmente en Boston a fin de perseguir i capturar el 
AkAama^ combinando todas las condiciones díe lijereza i fuerza nece- 
sarias para tal objeto i se pensó cargarlo con tres cañones de un cali- 
bre de sesenta libras los del costado, de ciento el do proa, i otro de 
a treetentaa a popa; que terminada la guerra del Sud se proyeetf 
venderlo al gobierno de' los Estados Unidos o a un gobierno estiraii* 
jero, ñempre en la creencia de que debia ser considerado como uli 
formidable barco de gnerraripodia pasar, sin embargo, comoverdade* 
ro buque mercante, aun a la vista de los mas espartos; que hal>iendo 
empezado a eontraterlo hace dos meses les ajenies de Chue, cerraron 
por fin el negocio, a causa de la Hilada de un nuevo ijente chileno 






- 81 - 

))or el vap6r de Panamá del 12 de ru>t)iemhte oqií ¡os/undos tiecenitírioí , 
para la compra; que el plan era, tan pronto como saUera del país des- . 
pachado para Panamá con bandera i tripulación en parto americana, 
tomar artillería, completar su jcute, i cambiar de bandera en un 
puerto Tecina, desde dónde procedería desde luego a emprender ope- 
raciones no solo contra barcos mercantes sino también contra la faer- 
la naval de España; que entre yarias circunstancias, que aun sin estos 
antecedente, bastarla a hacerlo sospechoso, so contaba la de haber 
oondueido a su bordo secretamente i durante la noche el carbón de 
que carecía, ademas da cualquiera provisión qué se juzgase nooeea- 
ría; siendo digno de particular atención, como uno de los avilas -maa 
importantes, el que no tenia cargamento alguno que indicase un tfá- 
fico cualquiera; i por último, — ^1 no es por cierto lo menos esencial, — 
0tie en d momeTUo de $» detención, estaba abordo el capüan Wíüíams 
KeboUedoy comandante de la corbeta chilena Esmeralda, d cual vino 
expresamente a encomendarse de su mando por d último vapor ^ exis- 
tiendo la dedaracion jurada de un oficicd de la marina de loa Estados 
Unidos^ de que era él el que debia mandar el buque interinamente i 
confirma el hecho oon su testimonio. >. 

Estas circunstancias, sin hablar de otras que menciona la prensa de 
Nueva YOrk, pero que no parecen bastantes a esta legaoion para ser* 
vil de pruebas, son a juicio del infrascrito sufioientes a constituir 
uno de los caaos mas terminantes a que se refiere literalmente la seo* 
cion 3.* del estatuto de neutralidad de 1818, a saber, el caso de un 
buque que se prepara i arma, o trata de salir i armarse, a procura 
haoerse a la mar i armarse con intenciones de ser empleado en el ser- 
vicio de una potencia belijerante con la cual están en paz los Estados 
Unidos, como actualmente acontece con Elspana, en las hostilidades 
que se ha visto abligada a entablar en contra de Chile, i siendo tal 
d oaso, el buque debe ser confiscado i las personas que tienen que ver 
con el castigadas con multa i prisión conforme a las cironnstaneias. 

Si no existiera la lei de los Estados Unidos, siempre existiñan las 
prescripciones de la lei internacional con objeto de hacerla efectiva i 
reemplasarla. Mui lejos de ser asi, la mencionada lei, con objeto dé 
hacer mas afectiva la ejecucian de las prohibiciones i las penas que 
ella establece, autoriza al presidente de los Estados Unidos para de- 
tener el buqne que pueda hallarse en semejante condición i pora 
echar mano, si fuese preciso con tal propósito, de las fuerzas terres- 
tres i marítimas, así como de la fuerza publica délos Estados Unidos. 

Parece, siu embargo, que en vista del tenor de estas cláusulas de^ 
finitiyas de la loi de i^eutralidad, los esfuerzos de los ajentes chilenos 
se dirijen ajbot» a- tratar de deoidir el caso del Metoor en conformidad 
con Ifi secoÍQiii.lO de la. misma lei de neutralidad que permite daE 
fianza-, mas o menos considerable i partir con su buque desde el terri- 
torio de los Estados Unidos. Mui bien; pero el honorable. Seereterio 
dé Esteido eomprenderá * pcrfeetamente que en. la secoion 14) es 

11 



— 82 — 

Bimplemente una medida jeneral de precaución respecto de cnales- 
quiera buques armados pertenecientes a ciudadanos de este país, que 
tienen que salir de bus puertos en tiempo de guerra entre dos poten- 
cias que se hallan en amistad con los Epatados Unidos. Esta medida 
no supone ni un cargo, ni siquiera una sospecha en contra de los 
dueños del barco, quienes, sin embargo, están obligados a prestar la 
seguridad de que obsenrarán la neutr&dad nacional. Por tanto, ma- 
lamente podría haberse referido a ella en el caso de un barco como el 
MetéOTy en contra del cual existe mucho mas que una sospecha; que 
pertenece por esto a una clase diferente i respecto del cual no existe 
ni existir pudiera requisito alguno en virtud del cual pudiera permí« 
tírsele haoeh» a la mar desde estos puertos a condición de prestir 
fianza. 

El caso toma una grovedad mucho mayor cuando se considera que 
de conformidad con la relación a que se da crédito en Nueva York, 
el verdadero objeto no es otro que llevar a afecto el plan primitivo 
sin temor a quebrantar abiertamente las mismas presorípcionei que se 
han invocado i de conformidad con el testo de las cuales el proyeeto 
de la fianza no es otro sino que el buque embargado no lo empleen 
sus dueños como corsario o para proceder hostilmente contra los sub- 
ditos, ciudadanos o propiedad de cualquier príncipe o estado estran- 
jero con el cual se hallen en paz los Estados-Unidos. Segun las indi- 
caciones a que nos hemos referido, lo que se tiene a la mira es hacer 
frente ala fianza, considerándola como un esceso de desembolso i pe- 
der armar buques en las misma condiciones fuera de la jurísdiccioa 
de los Estados-Unidos. De esta manera se burlaría la buena fe dd 
gobierno de loa Etados-Unidos, i la lei de neutralidad se oonvertíria 
en un instrumento para una empresa sagas, esencialmente contraria 
al fin que se propusieron los legisladores. 

El infrascrito no se aventura a suponer esto i por su parte protesta 
en contra de toda gratuita suposición; j)ero su deber le obliga ITdeoir 
lo que claramente se desprende de las noticias que se han publicado 
sobre el asunto, i prevenir al honorable Secretario de Estado interino 
en contra de las eventualidades que se presentan aquí como posibles. 
No bastaría — ni en este caso ni en otro aun menos srave — recibir 
una fianza que se tratase de eludir desde el príncipio i desde luego 
como si no se tratase mas que de una cuestión de dinero. Ni la letra, 
ni el espíritu, ni la construcción de una lei, pueden en ningún tiem- 
po ser tan contrarías a la idea que la dictó, i la lei de neutralidad no po- 
dría haberse establecido para autorísar el que se quebrantase su ]K0- 
pósito. La fianza en ningún caso pasa de ser otra cosa que un medio 
precautorío para estorbar una transgresión i no esduye íos castigos 
que se aplican a la transgresión misma. Así por lo tanto> si el Mtíenr 
caliera ^el puerto, bajo fiímza i luego fuese aripado de corsario, inde- 
pendientemente de la suma que pudiera haberse depositado, sus dao« 
ños eetanan obligados a comparecer a juicio ante los tribunales de 



— 83 -^ 

esto país. El gobierno chileno, desde el momento que izase sd baü« 
dera seria responsable anj^ el gobierno de los Estados-Unidos i 
el gobierno de los Estados-Unidos, a su veí, se baria responsable ante 
el gobierno de la España. Al mismo tiempo, i no obstante que se 
cometería tina violación de la lei de las naciones de la mayor trascen-^ 
dencia^ tales consideraciones como las presentes son las que tuyo a 
la vista el Congreso ameriéano cuando invistió al Presidente con 
autoridad para sustituir la jurisdicción de los tribunales, ezijiondo en 
semejantes casos mayores garantías que la fiansa para evitar que se 
viole escandalosamente la neutralidad del gobierno por la mala fe do 
los ajéntes belijerantes. 

El infrascrito, sin embafgo. no puede admitir la posibilidad de que 
él Mettor bajo ningún punto de vista, debe salir de Nuevar-York. 

A los hechos indicados hai que añadir otro que es de mucho peso, 
á saber; la conocida eJtistencia de una positiva conspiración en. contra 
de España que se trama en Nueva- York, a la cabeza de la cual eátán ' 
ios ajentes cnilcnos, quienes dicen hallarse investidos de ^arátiter ofi- 
cial i acreditados cerca de este gobierno; una conspiración cayas de- 
mostraciones públicas han sido tales que no permitan la menor 
duda sóbte sus operaciones secretas; una conspiración, por dltimo, res- 
pecto de la cual llama el infrascrito la atención del gobierno con 
tanta mayor confianza cuanto que se hace mas notorio Iá buena fe con 
que la España ha observado con los EstadosTÜnidos duranto la guerra 
que acaba de tener Ingdr. Si, en fin, fuere preciso acudir a otras ra* 
iones, mui fácil seria encontrarlas en documentos publicados recién* 
temente por el Departamento' de Estado (los del JÍábamd) i que de* 
terminan cual es la jurisprudencia del gobierno de los Estados-Unidos 
en este asunto. 

Confiando, pue^, que en esta ocasión no se faltará a laá leyes de una 
neutralidad duyo leal cumplimiento el gobierno español se ha apre« 
sai^o a reconocer en este gobierno ^^m^ el principio de la cuestión 
de Chile, el infrascrito aprovecha este momento para reiterar al Se* 
cretarío do Estado interino la seguridad de su mas alta consideración. 

« 

Gabribl Gaücia Tassau^v. 

Al honorable Willíam Huntcr, Secretario de Estado interino de los Esta* 
dos Unidos. 



III. 

Legación db España en Wasuikotok. 

Wasliiiigton, 28 de enero de 1866. 

El infrascrito, ministro plenipotenciario do Su Majestad Católica, 
ha tenido el honor do recibir las notas del 21 i 27 del Departamcu* 



- 84 ~ 

to en contestación a las suyas del 24 i 25 respecto de la detencíoo 
del Meteor, 

El honorable Secretario de Estado interino contesta en ambas que 
se prestará una pronta atención al negocio, i el infrascrito espera que 
esto se haga con la urjencia que demanda el caso. Al mismo tíempo, 
i refiriéndose a su nota anterior del 9 sobre lo que se dijo en el World 
del 6 sobre la partida de dos buques armados con torpedos para Chile» 
el infrascrito se cree nuevamente obligado a llamar al atención del 
Departamento a una correspondencia fechada en Nueva- York el 30 
de diciembre enviada desde Londres i publicada en el Herald i que 
se ha reproducido en los periódicos de este país, refiriéndose precisa- 
mente a los mismos hechos que han visto la luz ya en el World. 

Siento mucho el infrascrito tener que verse obligado a insistir 
sobro semejantes suposiciones, i repetir aquí la seguridad que abriga 
respecto de las altas responsabilidades que, calumniosamente a no du- 
darlo, envuelven aquellas. Cualquiera que sea su fundamento, sin 
embargo, i por estraños que sean al gobierno de los Estados-Unidos 
actos como Ibs mencionados, su trascendencia es tanto mayor cuanto 
en el parecer ele muchos están relacionados con hechos tales como la 
csplosion de Taboga (1) i prueban mas i mas los movimientos de la 
conspiración que, a la sombra de la neutralidad, existe en este país 
para violar esa misma neutralidad con perjuicio de la España. En 
presencia de sucesos semejantes, no puede permanecer indiferente el 
Gobierno do los Estados-Unidos; i suponiendo que hai ordenes que se 
han dado sin duda sobre estos asuntos, e investigaciones aue sobre 
ellos se han practicado, el infrascrito no puede menos que llamar la 
atención del Departamento sobre la necesidad de desaprooar de al^- 
na manera la opinión de que la neutralidad de los Estados-Unidos 
puede ser violada públicamento o con impunidad, evitando entre otras 
cosas que circulen sin exactitud noticias tales como las que atribuye 
la posibilidad do que buques de la marina como el ariete Dunder- 
Urg que se halla en poder de su fabricante Mr. Webb, puedan ven- 
derse u los QJentcs del gobierno de Chile. 

El infrascrito aprovecha esta ocasión para reiterar al Secretario 
de Estado interino la seguridad de su mas alta consideración. 



Gabriel G. Tassaba. 

Al Honorable Secretario de Estado interino de los Estados-Unidos. 

(1) Las noticias dadas por el World de NuevaOfork sobre la salida de do» 
buques de guerra carados de municiones que me habia regaJíado el go* 
bierno ck2 Estados-Unidos, la esplosion de unos bañiles de sustancias 
químicas que se dijo habia ocurriuo en Taboga, eran otras tantas patrafi&s 
fhumburgsj que su habia tragado el señor lassara apesar de su delicado 
paladar andaluz. 



— 85 — 

IV. 
Legación db España bn WASFriNOTox. 

Washinjton, 7 d^ fdtrero de 1866- 

El infrascrito, Mialstro Plonipotcnciario do Su Majestad Católica, 
considera de sa deber llamar la atención del Honorable Secretario 
de Estado sobre un asunto que está íntimamente ligado con la deten- 
ción del corsario chileno Matear^ verificada por las autoridades de 
Nueva- York i con la conspiración que existe en este pais para violar 
las leyes de neutralidad en contra de España. 

Conforme a los avisos d^el Cónsul español en aquel punto i que se 
han recibido en la mañana de hoi, aparece que, por documentos i 
puebas de verdadera importancia, el gran jurado ha espedido un acto 
de acusación en contra del ájente chileno, señor Vicuña Mackenna, 
i el tribunal había dispuesto ya su arresto. 

La policía procedió ayer por la tarde a ejecutar esta orden i el 
señor V icuña Mackenna rehusó prestarle obediencia alegando que 
estaba colocado en el rango de Secretario de una Legación. Los ajen- 
tes del tribunal respondieron que no tenían conocimiento de esto, 
pero al cabo se Ib permitió permanecer en hu casa con una guardia i 
enviar un telegrama al Encargado dé negocios de Chile en la capital 
con objeto de obtener del Departamento de Estado una orden para 
que fuese puesto en libertad. 

Hai aquí dos cosas de la mayor notoriedad; primera, que el señor 
Mackenna es un ájente chileno; i segunda, que carece de un carácter 
diplomático i por tanto no disfruta de inmunidad alguna.^ 

Que el señor Mackenna es un ájente chileno, que está trabajando 
activamente para violar práctica i positivamente la neutralidad de 
este pais en contra de España, es un asunto que el mismo ha probado 
publicando periódicos, pronunciando discursos en lugares públicos, 
tratando de armar espediciones, i exitando los ciudadanos a preparar 
corsarios en contra de España, en abierta violación de la misma lei 
de los Estados-Unidos, que en semejante caso los decli^ra ser piratas i 
sujetos por tanto a las penas de la piratería. (Tratado de 1795 entre 
España i los Estados-Unidos.) Si esto no fuere bastante, su carácter 
como tal ájente parece desprenderse de los mismos documentos, en 
virtud de los cuales ha sido acusado i se dispone que sea arrestado por 
el tribunal de Nueva- York. , 

Que c-l señor Vicuña Mackena no disfruta tampoco de carácter di- 
plomático i en consecuencia no puede por ello escapar del proeedi- 
loiento legal ordinario del pais, es asunto no menos probado por todos 
ios hechos i todos los antecedentes de su permanencia aquí. 



— 86 — 

AI llegar a Chile el señor Mackenna se anunció él mismo, o fue 
anunciado unas veces como Ministro o comisionado especial en este 
pais, i otra3 como comisionado no solo para este pais sino para otroM 
naciones de Europa; i aunque el infrascrito aludió principalmente a 
él diciendo en su nota del 25 de enero que "existia en Nueva- York 
una conspiración en contra de España, a cuyo frente se hallaban ajen- 
tes chilenos que se decia estar investidos con carácter oficial, i que 
estaban acreditados cerca de este Gobierno/' el infrascrito tuvo cui- 
dado de no intimar, sin embargo, nada mas sino que ^«se decia estaban 
investidos de dicho carácter oficial," pues no había llegado a su cono- 
cimiento respecto del señor Vicuña Mackenna ninguno de aquellos 
actos oficiales o formalidades que autorizan o dan razón para suponer 
un oiM^ácter tan marcado como es el de Ministro dipjlomátieo cerca de 
un ffobiemo estranjero. 

8i tales actos han tenido lugar, son hasta ahora desconocidos al in- 
frascrito, i el mismo hecho de que el señor Vicuña Mackenna se anun- 
cia por sí solo, no ya con el carácter de un Ministro o un comisiona- 
do que fué el que sq atribuyó al principio, sino con el de Secretario 
de Legación que no ha desempeñado antes ni después, prueba n^ejor 
que ningún razonamiento la invalidación terminante de aquel o cual- 
quier otro nombramiento que pudiese alegar como protección en el 
momento de la ejecución de la orden de arresto pronunciada en contra^ 
de él por un tribunal de los Estados-Unidos. ÉL objeto no puede ser 
mas claro i es de esperarse que el Gobierno no permitirá que se eluda 
la leí por medios tan contrarios a todas las. reglas estableoidas tanto 
por la lei civil como por la lei internacioaal. 

Tan evidente es esto, que no puede admitirse ni aun por un ins- 
tante la suposición de que el señor Mackenna puede ser considerado 
por este Gobierno un solo momento como gozando del mas mínimo de- 
recho para ser tratado de otra manera sino como lo seria cualquier otro 
residente estranjero que fuese acusado de violar las leyes del pais. 

Por otra parte, es tal la cuestión, que si en. realidad nó se conociera 
ningún acto o antecedente, en virtud del cual el mencionado ájente 
pndiera invocar alguna prerogativa diplomática, la ofensa de que apa- 
rece acusado seria solamente de mucha mayor gravedad i el gobierno 
de. los Estados-Unidos sabria como comportarse con un individuo que 
% la apmbra de una inviolabilidad siempre cuestionable, habría com* 

£rom/etído tan notablemente la neutralidad de este pala respecto de 
Ispaua. 

El caso, a pesar de esto, no presenta la menor probabilidad i lo 
que ahora se cumple es, la observancia fiel i estricta de. las leyea de 
los Estados-Unidos sin modificaciones o privilejios. que no solamentQ 
crecen do fundamento en que descansar sino que dariaq lugar a las 
oonsideraciones mas desfavorables. Bebe tamoien tenerse presente 
que si en conformidad con el espíiitu de la época i loa priQcipV>s. ^ 
se han recpnocido ya formalmente porl^ mayor parte de Ia^ naciones 



— 87 — 

msrítima?, se fíiese a interpretar ahora Itá antignaír leyes de nentral^ 
dad, esta interpretación seria neceBarismente en sentido restrictlyo 
re^ecto de los corsacrios — que cada vez se aoeroan mas i mas a la pi^ 
ratería — sin manifestar lo qne se adopcária sobre ciertos psrticulareb 
tales como los que ocasionaron a la esplosion en Taboga i compróme* 
terian a los gobiernos neutrales a reprimir mas i mas el conffcrabando 
de guerra. 

£1 infrasoríto no terminará sin itísistír sobre lá necesidad de ipte 
esto gobierno, convencido por esta prueba flagrante de la conspira* 
oion que existe en este país en contra de España, proceda con severi- 
dad i enerjía en la investigación de los planes revelados hace un mes 
por el World de Nueva- York; i confiando eadá ditf en la^ bu^na fe de 
los Estados-Unidos, reitera al Honorable Secretario de Estado la Se- 
guridad dé su mas alta consideración. 

Gabkiei. G. Tassara. 

Al Honorable William Sswajid, Secretario de Estado de los Estados- 
Unidos. 



V. 



Legación iw España bn Wasionton. 



Woihvngíon, 10 de wfarsío <fo 1866^. 

Bl infrascrito. Ministro Plenipotenciario de Sü Majestad- Oatólicií,. 
tiene noticias de qne los dueños del Meteor se diríjieroil ar^ér al tri- 
bunal ordinario de Nueva- York solicitando el cíue' fuese pueMo el 
buque ea libertad bajo fianea i qoe el lunes 12 del c(^rienté se iba » 
determinar sobre esta petición. 

El infrascrito no puede rú6aio0 de ereer que en vista de k>» cargos 
i pruebas que existen, el tribunal no aeeederá a la péti6ion'. Espeiik 
que Verán; a lo menos, que «1 Gk>bierno de los Botados-Uñidos, esk 
la esfera de sus- atribueiones,. dará instruecione» al Fiscal de Nueva- 
York para oponerse* a ello, confiando en que, auof en el oaaotde qutf 
el tribunal acceda a la proposición, el buque no será entregado a su» 
dueños. 

El infrascrito debe insistir con if ijeiMMa tanto nias eft este asuntei;. 
cuanto que no teniendo el Meteor, como es notorio, las cualidades de 
un buque mercante» no hai rason alguna para que se le deje salir 
por ningún aspecto, i teniendo motivos para suponer que sus dueño» 
de acuerdo con los ajentes chilenos están dispuestos no simplemenle a 
dJ^seáieñderse de la fiamca ea cuestión sino a burlar cualquier ofra 



, _ 88 — • ' 

* 

aegnridad adietODal qne se les exija para servirse del buque, una vez 
que 80 enenentre fuera de la jurisdíccioii de los Estados-Unidos» i 
salir como corsario en contara de la marina mercante i del comercio de 
España; se sigue de a¿|ul por lo tanto que la causa puede oontinaarae 
'siempre en la suposición de que no se entregue el buque. 

Esperando que así sea, tanto de la justicia como de la buena fe de 
los Estados-Unidos, el infrascrito aprovecha esta ocasión para reite- 
rar al Honorable Secretario de Estado las seguridades de su mas alta 
consideración. 

Gabriel G. Tassara. 

Al Honorable Williax H. Sewárd, Secretario de Estado de los Estados- 
Unidos. 



VI. 

Ligación de España bn Washington. 

Washington, 10 de marzo de 1866. 

Después de mi carta dé hoi por la mañana, el infírascríto ha recibi- 
do informes de que la petición para lograr el rescate del Meteor, a 
que me he referido, se funda en la sección 89 de la lei de 2 de marzo de 
1799 para el ajuste del cobro de derechos de importación i tonelaje. 

El significado de esta sección de una lei que por su naturaleza es 
puramente municipal i limitada al asunto de la recaudación de dere- 
chos, no puede evidentemente aplicarse a un caso promovido bajo 
una lei del 20 de abril de 1818 para conservar la neutralidad de los 
Estados-Unidos, i el infrascrito se considera por tal motivo aun mas 
autorizado para suplicar que se instruya al juez de primera instancia 
para que se oponga a la petición. 

Si, en contra de esto, permitiese el tribunal -por cualquiera razón 
el rescate del buque, el infrascrito seguirá insistiendo para que se 
den las órdenes de ser detenido por el administrador de la Aduana de 
Nueva York, atendiendo a la sección 11 de la lei del 20 de abril de 
1818 que es iá única disposición que puede en justicia aplicarse al 
presente caso. 

El infrascrito aprovecha esta ocasión para reiterar al Honorable 
Secretario de Estado las seguridades de su mas alta consideración. 

Gabriel G. Tassara. 

Al Honorable Wílliak Sewarw, Secretario de Estado de los Estados- 
Unidos. 



~ 89 — 



DOCIJHENTO G. 

BelaeloB publicada por el ^'New Tork Herald" del 18 de marzo 
de 1866, sobre la estratajema que dl6 fugara la repentina sa- 
lida del puerto 4^ Nueva-Tork de las fragatas españolas ** Ch- 
inen*' e ** Isabel la Católica. 

ESTRATEJIA CHILENA. 



PBSADO I BURLESCO CHASCO DB LOS ESPAÑOLES — 30,000 PISOS INVER* 
TIDOS KN DAR CAZA A SUPUESTOS OORSARIOS. 

Eipliccusion de la repentina partida de los buques de guerra eapañcileg 
de' este puerto. — Una carta finjida^ vn desengaño iuna hurla ^ 
'^Fmtinuüafdes:' 

Se recordará que ha pocas semanas» dos buques de guerra españo- 
les, las fragatas Carmen e Isabel la Católica vinieron de la Habana 
a este puerto con el objeto de acechar la salida del supuesto corsario 
chQeno Meteoro^ según aseguraban algunos, o bien a fin de repararse 
i ponerse en estado para efectuar un viaje a ciertos secretos parajes. 
Las autoridades del arsenal de Brookljn obedeciendo, según se dijo, 
las órdenes del Departamento de Estado en Washington, ofrecieron a 
los jefes de esos buques las facilidades necesarias para llenar el ob- 
jeto de su viaje, i esta oferta fué censurada en aquel tíemno t en las 
columnas del Herald, por no conformarme con los deberes ae neutra- 
lidad i por ser un verdadero contraste con la coriducta observada por 
nuestro gobierno para con el ájente chileno. 

Empero, en lugar de irse al arsenal do Brooklyn o de permanecer 
en aoecho del Meteoro o de otaros supuestos corsarios, los buques es- 
panoles se marcharon de una manera tan repentina oomo misteriosa, 
sin que nada pudiera traspirarse que esplicára su destino. Durante el 
tiempo de su permanencia en Nueva- York, los oficiales españoles solo 
se preocuparon de prepararse para las fiestas i diversiones que inten- 
taban tener. Uno o dos dias después de su llegada, principiaron los 
arreglos para un gran baile que debia darse a bordo de la Carmen, 
Pero las espectativas de goces que se prometían los jóvenes marinos, 
mediante su chapurreado ingles, con las hermosas señoritas ameri* 
canas en medio de las danzas i de la música, estaban destinados a 
fracasar. Poco tiempo después se recibieron órdenes de dejar el puerto 
inmediatamente. Los oficiales i especialmente los jóvenes se contoa- 
ríaron inmensamente por este repentino abandono del dalcefar niente 
que apenas principiaban a gozar. Ni una sola palabra pudieron 
arrancar de sus jefes que esplicára tan violento cambio de programa. 

Nada habíase vuelto a oir de los buques hasta que se supo por una 

12 



— 90 — 

correspondencia de la Habana qae la Jtabd i la Carmen habían arri- 
bado a aquel puerto. 

Finalmente i después de prolijas averiguaciones, el hilo del negocio 
fué descubierto i conocida la raion del misterioso viaje de loe buqaea 
que tantas conjeturas había creado. 

KI< PLAN. 

Los hechos pasaron como sigue: 

Parece que los ajentes de Chile, tanto aquí como en Europa, bao 
trabdjodo con tesón por crear un pánico en España circulando alar- 
mantes noticias sobre la existencia de corsarios en todos los mares. 
Por medio de hábiles i bien combinadas alarmas, se hizo creer que 
existían cinco formidables corsarios en Valencia, dos en Puerto Rico 
i varios otros en el golfo de Méjico i otros parajes. Esta noticia para- 
lizo al comercio español, sus buques no conseguían ser asegurados, 
los trasportes que había cargados con destino a diversos puertos'fao- 
ron detenidos, las compañías de vapores suspendieron su carrera i no 
se atrevían a salir sino eseoltados por fragatas de guerra; alarmantes 
meetings públicos tuvieron lugar en Cádiz i Barcebna, i por fin las 
cortes contrajeron su alta* atención a esa materia. 

Uno de los principales instigadores i jefes de esta maniobra parece 
ser el señor Álackennas enviado de Chile residente en esta ciudad r 
que ha aparecido ante el público, a propósito de la cuestión del jMr- 
teoro como uno de loa mas activos ajentes de aquel pais. Obrando 
bajo la convicción de que ''las estratajemas son permitidas en cues- 
tiones de ao&or i de guerra," los adictos a la oficina del señor Macke* 
nna instigados, según se dice, por uno de eQos, señor Domingo 
Sarratea^ inventaion la siguiente farsa para burlar a los futícíoDarios' 
españoles de esta ciudad o da Washington í hacer salir a los iticómo^ 
dos buques españoles de este puerto. Con el asentimiento del señor 
Mackenna, eaeribienm una carta al ministro chileno en Buenos Ahrenr 
usando el papel oficial e imitándole con prolijidad su firma. He aquí 
la traducción de ese documento; 



Ajenie confldenctaii ée Chile en lo» ttat&dOtt-TIttldoa dé 

Nevte Anérioa ^ 

SsioR wn» ViCTOMiiO'LAtfraiiRia, 

MhriBtiKTdt; Chile eirta Repi^Iica Aijentiiui 

N'iteva'T<rrk, fetiwo^l di 1866. 
Mí apreciado amigos 

Con mucho sentimiento be leído la estimable de Ud;, fsdM de 
Buenos Aires, en que me comunica su desagraibUe ruptura eos el 






- 91 — 

Gobierno del Uragiud. La mano de la España se vé patente en esU 
intriga i es evidente que nada tendremos qne^esperar nosotros de esa 
pequeña república. En cuanto al Plata, tengo confianza que en cuan- 
to termine la deplorable guerra con el Paraguai, nuestro antiguo i 
escelcnte amigo el jeneral Mitre sabrá colocarse respecto de la cues- 
tión de Cbile a la altura de sus antecedentes. 

Paso a darle, como de costumbre, una lijeraidea de lo que ha ocu- 
rrido en nuestras operaciones. 

Lo mas notable que ha tenido lugar es la captura de un vapor, el 
MtUorOf que se suponía iba a salir al corso, i la subsiguiente venida 
de dos buques de guerra españoles de la Habana, la Carmen de 40 
cañones i la Isabd la Católica de 16. A los españoles se les ha pues- 
to aquí que aquel buque iba a hacer el corso en las Antillas i han 
conseguido detenerlo. Ud. comprenderá que este incidente no nos 
ha pesado, pues sin tener nada que hacer con el tal buque, hemos 
conseguido ocupar aquí con solo una sombra dos buques españoles. 

Esta circunstancia ha sido tanto mas felis cuanto ha descuidado la 
atención del enemigo, de los puntos verdaderamente importantes. 
Según dije a Ud. en mi anterior, nuestro amigo A. M. (1) que era 
aquí ájente confidencial del Perú, antes que se declarase la guerra., 
túvola fortuna de alistar varias empresas con los 500,000 pesos en 
ero que trajo, i ciertas operaciones sobre consignación de guano en 
que nan tomado parte hombres culminantes de Washington i de esta 
ciudad. Yo no pude asociarme a esas empresas por dos raaones capi» 
tales; 1.* por este fatal principio de neutralidad absótula en este 
pais, que tanto nos peijudica i que, sin embargo, es forzoso respetar; 
1 2.^ porque no tenemos dinero, no habiéndose contratado tadavia el 
empréstito en Londres. Mas, como la causa es común, lo mismo ea 
que A. hiciese todo lo que felizmente ha verificado. 

Terminada sus operaciones, cuya base eran los puertos del Sur 

8>Qe8 los del Norte están mui vijilados) Alvares se embarcó para» 
olon el 21 de enero, llevando consigo el célebre capitán C. J. que 
mandaba el Merrimack en el famoso combate de Hampton Roads, i a 
tres oficiales mas de alta graduación en la maxina confederada i en 
la voluntaria del Norte. 

A la fecha, pues, J. isus compañeros» que aquí se creian habían 
seguido para el Callao, deben encontrarse a bordo de los dos corsarios 
armados en Savannah i en Oalveston (Tejas); i es posible que a h^ 
fecha hayan verificado un completo destrozo en la marina mercante 
española entre Cuba i la Península. Según los planes de A. , J. debe- 
ria atacar de preferencia los vapores bimensuales entre la Habana i 
Cádiz^ desembarcar los pasajeros, a quienes debia^ tratar con toda con* 
sideración, en áah Thomas o Curazao, i despacharlos en seguida al 

•(1) Don Mariano Alvarez#-^Sus iniciales están invertidas para finjirmas 
precaución. 



— 92 — 

Pacífico con las armas i tripulaciones de repuesto que lleva a bordo, o 
ponerlos en corso. 

TJltimamente hemos sabido que una fragata habla salido escoltando 
de Cádiz aquellos vapores: pero suponemos que sea solo durante algunos 
centenares de millas, mientras los españoles se creen amenazados por 
ItíEagU, que como üd. sabe manda el cuñado de Williams, i el Con^ 
dor que también tenemos noticias salió de Glasgow en dirección a bu 
(Canarias. Pero aun en el caso que J. encuentre una fragata, la atacara, 
pues su buque es magnífico i tiene piezas de 300 que el mismo J. oons- 
trujó en la fundición de Selma, a orillas del Savannah^ cuando él din- 
jia aquella fábrica en tiempo de la guerra con el Sur. 

Ya ve, pues amigo, que si Ud. en Montevideo no ha podido despa- 
char los corsarios ni jo puedo hacerlo aquí por no tener dificulta- 
des con las leyes del pais ni con el gobieimo que tan bien dispuesto se 
manifiesta con nosotros, nuestros aliados los peruanos tuvieron U 
suerte de hacerlo todo con felicidad en el tiempo oportuno i sin viola- 
clon de ninguna lei. ¡Oh, amigo! Si nosotros tuviéramos las islas de 
Chincha, cuantos prodijios hariamos? 

Al mismo tiempo sabemos que nuestro activo e injenioso amigo S. 
C, (1) ha despachado del puerto poco vijilado de Cette, en el Sur de 
Francia, un buque que se alistó en Tolón, pero que no pudo aunarse 
en esa ciudad por temor de la vijilancia de fas autoridades francesas, 
que sin disputa simpatizan con el gobierno español. 

Según N. nos ha escrito, ese corsario, que es sumamente lijero, 
pues tiene una máquina de primer orden construida en Glasgow i 
una arboladura capaz de mucha vela, hará destrozos en el Mediterrá- 
neo i después se irá por el derrotoreo de los Canarias i Montevideo a 
Chile. Parece que este plan es mui acertado porque no conviene que 
ese buque, que ha costado cerca de millón i medio de francos queda- 
se por mas de un mes en el Mediterráneo. Los españoles, franceses i 
tjtl vez los ingleses le darian al fin caza. Por algunos dias hemos es- 
tado creyendo que este buque era el que se le habla visto cerca de 
Valencia, i atribuíamos el que se creyese blindado a una lijera plan- 
cha de fierro que tiene en los costados de la máquina. No so blindó 
mas por no hacerlo pesado. 

Estofes, amigo todo lo que puedo comunicarle respecto a corsa- 
rios. Saorá Ud. pues con satisfacción que antes de seis meses el co- 
mercio de España habrá sido destruido en el mundo i así pagará el 
mariscal O'Donnell el mal que ha hecho a su propia patria, que por 
tantos respectos os digna de mejor suerte. Aquí nos divertimos, sin 
embargo, con las alarmas godas, pues según los diarios de España, 
los mares hormiguean con corsarios. Entre tanto de positivo no hai si- 
no lo que digo a üd. Puede que hayan otros que yo ignoro lo que no 



(1) Nombre ímajinario. 



-T 93 — 

Aería estrano pues se repartieron antes de mi salida de Chile 120 pa^ 
teDtes i quien sabe cuantos mas se alistan. 

Sé también que los chilenos de California se aprontaban a mandar 
dos corsarios a Manila, desde Ilonolulo, i que oon este objeto había 
ido de Lima en diciembre a San Francisco el capitán Linch que vi- 
no con Santa María de Chile en el mes de octubre. Pobre España! 
Qué caro ra a pagar su temeridad! 

Las cosas de la patria van bien como Ud. lo sabrá. El gobierno nos 
eseríbe que no hará la paz sino con honra. En el Perú hai mucho 
entusiasmo. M . . . . me eseríbe de Caracas que se hará la alianza con 
Chile i seguirá la Nueva Granada a donde ha llegado Freiré, mi- 
BÍstro del Perú. Así es que O^Donnell tiene que cuidar mucho ahora 
a su tiempre fiadísima, en la que se nos asegura por los cubanos 
que residen aquí, existe un profundo descontento que no tardará en 
estallar. R . . . . nos escribe también de Paris que mantiene un exe- 
lente expionaje en Madrid, que 0*Donnell está desesperado con la 
guerra i ancioso de hacer la paz a todo trance. Así lo he escrito al go- 
bierno de Chile por el vapor que salió hoi. Ojalá, pues, amigo conclu- 
yéramos esta guerra tan funesta para todos. El suicidio de Pareja 
podría haberles abierto los ojos soore esta locura. Los males que nos 
han hecho hasta aquí son sin embargo inmensos. En cambio el nom- 
bre español no volverá a oirse en Sud América ni en un siglo. 

Le envío el núm. 7 de la Voz de América. En el próximo nos ocu- 
paremos de su cuestión con el Uruguai. 

Mil recuerdos a Quíllermo Blest i a Demetrio i disponga Üd. de 
su afectísimo amigo i discípulo. 

(Firma imitada). — ^B. Vicuña Máckkmna. 

Los espías españoles cayeron en la trampa. La precedente carta 
envuelta en un sobre oficial, fué entregada a una persona conocedora 
de los ajentes españoles i de sus espías, Este actor en la farsa, espía 
una oportunidad i dejó caer la carta, como por un accidente, en une 
de las calles contiguas a la oficina d^l correo, a tiempo que dos d6 
estos espías venían tras de él a muí poca distancia. Los espías la re- 
cojieron i la adquisición les pareció espléndida según juzgó el ejente 
chileno desde un edificio del lado opuesto de la calle en que se ha- 
bla escondido después de haber arrojado su "cebo" (1) 

(1) Esta estratajema fué confiada a un oficial de la policía secreta dé NVie* 
?a York llamado Mailing. 

Me había sido éste recomendado por el Jefe de la policía d» la admi- 
nistración de correos de Nueva York M. J. Gayler, estuvo sirviéndonos 
con el nombre supuesto de Jope Green en contraminar las intrigas de los 
espías españoles por el espacio de mas de un mes, en cuyo tiempo solo 
le pagamos hasta 100 pesos papel moneda. 

Su carta en que Mr. Gayier me recomendó a Mailing i la que éste roe 



Con la velocidad que le permitieron stts pieruas corrieron a la ofl* 
* oina del cónsul español Con » seguridad de llevar un importantísiino 
documento i quiza un plan de las operaciones del enemigo, i juzgar 
por la persona que escribía i aquella a quien iba diríjida la carta, 
aparte de su contenido. Del consulado español, el importante docn- 
mentó fué llevado en el acto a la oficina del marsball de los Estados* 
Unidos, después de haberse enviado una copia a la legación de Waa« 
hington. Pinc tiles lacryme. 

De aqut, la partida de los buques espanolesi 
La miel en los labios. 

La carta según creemos, está bol en poder del District Attornej, A 
quien ha sido llevada como una corroboración de la complicidad del 
ájente chileno en el caso del Afeteor^ mientras el viaje de los buques 
españoles i su ridicula salida de este puerto no puede haber costado 
menos de 80,000 pesos. 

Tal es la verdadera significación de la feliz farsa del ' 'mordisco 
amargo" {Thehílter hite) 

Mientras que los españoles se regocijan de su buena fortuna i del 
triste castigo que aguarda al incorrejible Mackenna, este sagaz hi- 
jo de Chile, saboreará tranquilamente la sensilla manera con que 
se consiguió despedir a los fastidiosos buques españoles qa« babum 
venido a espiarlo i no tendrá inconveniente en permitir a los españo- 
les el gusto de reir primero, si es quo tiene en cuenta aquel refrán 
que dice: rira bien qui rira detnier, 

escribid dándonos cuanta de haber acertado 'en la estratajema del despa^ 
cho falsificado dicen así: 

Nueva York, febrero 10 de 1656.~Sieñor. La presente será puesta en ma- 
nos de Ud. por Mr. G. S. Mailing oficial de la policía metropolitana que 
en confianza puedo recomendar a Ud. como muí apropdsito para tomar 
parte en el negocio de que nos hemos ocupado en nuestra «otrevista de 
hoí. Puede Ud. descansar plenamente en su dil^encia i fidelidad. Soi coa 
todo respeto etc. etc.— (Firmado). ~J. Gayler. —Ájente especial de la po- 
Mcía de cori-eo. 

Nueva York, 27 febrero de 1866.— Muí señor mío:— Su carta de 21 del 
Corriente^destinada a engañar a los picaros españoles sobre los supuesto^ 
Corsarios que se están armando para salir, fué oejada cerca de la oficina de 
correos i jó seguí al tonto que creyó haber encontrado una valiosa presa 
iuwta que lo vi entrar a casa del cónsul español de donde salió a toda 
prisa en dirección a la oficina del VM/r$haü de los Estados Unidos i como 
se ha considerado oficial esta noticia, ella ha dado lugar a la precipitada' 
salida de los dos buques españoles que estaban aquí reparándose, que ;ya 
andarán buscando por esos mares los supuestos coraarios con que nos ha 
aklo tan fácil engañarlos.— De Ud. respetuosamente. .>(FiTmado).— Jorje , 

GR££If. 



— 95 — 
DOCUMENTO H. 

Primer dcvparho de Mr. Seward ofreciendo solapadamente el 
arbitraje délos Sstados-Unldos en la guerra con España. 

DxPABTAMENTO DE EsTABO. 

Washinfftan, obrü 19 efe 1866. 
Señor: 

El Gobierao de S. M. Católica ha tenido a bien significar otra 
vez al Presidente de los Estados-Unidos de Norte- América que estos 
Estados-Unidos pueden asumir que la España, en la presente guerra 
en que 80 halla empeñada con el Perú i otros Estados Sur Ameri- 
canos, jamas ha aspirado a conquistas, adquisición de territorio, ni a 
exclusiva influencia de especie alguna en esas Repúblicas. 

El Gobierno de S. M. ha creido también del caso espresar su e^^ 
ptranza de que estos Estados-Unidos querrán usar sus buenos oficios 
cerca de los belijerantes con el propósito de promover la restauración 
de la paz. 

El gobierno español ha espresadoj así mismo a los Estados-Unidos 
su buena dÍ9p<mcwn para recibir cualesquiera sujestiones hacia tan 
importante fin que el Presidente pudiera considerar oportuno hacer. 

El Presidente no se halla en lAertad de dar un paso en negocio 
tan delicado i que afecta a tantas partes, por las cuales los Estados- 
Unidos abrigan la mas sincera amistad, sin asegurarse primeramente 
de que los otros belijerantes mantienen, oon respecto al asunto, la 
mtama disposición así espresada por el gotismo de España. 

Por lo tonto, me pernüto preguntar: 1.° si con relación a Chile, os 
halláis autorizado i preparado para decir cuál seria la disposición de 
vuestro gobierno respecto a esta materia: 2.^ si estáis autorizado i en 
aptitud de hablar sobre el asunto en nombre de los aliados, el Perú» 
Iktlivia i el Ecuador. 

Al dirijir esta comunicación, juzgo propio, para poner a salvo todo 
falso concepto, decir aue, en la opinión del Presidente, ni por la 
constitución ni loe hánitos del pueblo, norte-americano, se considera 
juicioso el que por parte de este gobierno se entro a proponer ni aun 
a aceptar el oficio de arbitra entre Estados belijerantes^ ni que sea 
compatible con la política de los Estados-Unidoñ indicarles los térmi- 
nos i condiciones definitivas de reconciliación. Pero, por otro lado, 
el Presidente es de opinión que con propiedad podrían los Estados- 
Unidos, como amigos míUilos de los Estados belijerantes y sujerirles 
alguna forma o modo de negociación ^ cun la esperanza de que, inicia» 



da esta, las partes podrían por sí mismcu condacirla a una/avoralle 
ifdiz conclusión. 

Cualesquiera que pucdau ser las medidas que se adoptaren, se 
estima importante el que cada una do las partes oonteadientes pueda 
tener on toda ocasión conocimiento completo i exacto de lo que estos 
Estados-Unidos disan, con relación al mismo asunto, a cualquiera de 
las otras. Así, conu>rme aoste principio, he tenido el honor de some* 
ter esta nota al señor Tassara, Ministro Plenipotenciario de España 
cerca do este gobierno; i asi también dispondré oue su contenido se 
haga saber a los gobiernos del Poru, Bolivia i al Ecuador. 

Aprovecho esta ocasión etc. 

(Firmado.) — Guillermo H. Sbwasd. 

Al señor F. S. Astaburuaga, etc., etc. 
Washington. 



DOCUMENrO I. 

Cartas al ez-gobernador del Estado de Massaohiissetts, Mr. JAi 
Andrews sobre la politloa de Mr. Seward i sollcltajido su in' 
fluencia personal para modlflcarla. 

A 8ü XXBLBNQIA BL 8KN0R DOU JUAN A. ANDRSWS. 

Nueva- York, febrero 17 de 1866. 
Muí senor'mio: 

De acuerdo con nuestra conversación en la visita que tuvo Ud. la 
bondad de hacerme ayer i lo que hablamos mas tarde en casa de Ud.» 
me tomo la libertad de incluirle la carta que ofrecí enviarle a Was« 
hington. 

Me ha parecido que Ud. oonsideraria mas conveniente que le ha- 
blace con lenguaje franco i sincero, sin fórmulas de ningnna especie^ 
i así lo he hecho. Invoco^ pues, la conocida induljencia de Ud. por si 
en esa carta hubiere alguna espresion que pudiese parecer a Ud. poco 
diplomática. Como Ud. sabe, yo no tengo ni deseo tener este 
título. 

Si en mi carácter de simple biudadano chileno creyere Ud. oportu- 
no que fuese yo a Washington a esplicar la situación de Chile i de 
la América del Sur en jenoral a sus amigos o al Presidente do Es- 
tados-Unidos, con un simplo telegrama. de Ud. me pondría en el 
aoto en camino. 

Saludo a Ud. con todo respeto etc. 

6. Vicuña Marbnna. 



lioi 



-9T- 

(TradacciOB.) 

A BU aXBUNOIA JUAN Á. ANUBJiWS. 

lílueva-Tark, federo 17 efe 1866. 



u seaor mío: 

Como Úd. se ha manifestado siempre tan noble i Biooero amlgí^ 
de Chile» me tomo la libertad de dtnjirle estas pocas lineas para ha** 
oerle presente la deplorable actitud que asume la polftica inteniaoío<- 
ñalde los Estados-Unidos respecto del continente del Swr, en BOfl 
oonfliotoB con la España» actitud que si no se modifica prontañiente 
acarreará los mas funestos resultados para la seguridad de las re-* 
¡públicas sur americanas i para la influencia» el poder f üdco i los in« 
tereses mercantiles de la Union del Norte. 

Me permitirá Ud. hacerle una lijera relación de o6mo se ha de»* 
arrollado la política de Washington en el sentido que dejo indicado 
desde que llegué a este país, a fines de noviembre último. 

A mi paso por Panadiá tuve ocasión de leer un discurso pro^ 
nunciado por el señor Seward en Auburn, a mediados de ootu-^ 
bre del año pasado; i como en esa ocadon él hiciera votos por 
la suerte de las repúblicas del sur i les prometiera eflcaa ausáfio, 
llegué a este pais lleno de esperanzas en la cooperación qué mi paitia- 
debía encontrar en su justa guerra con la España. 

Pero esas esperanzas no fueron de larga duración. Los sur ameri^ 
canos que residían en Nueva- York me rodearon i me aseguraron que 
las promesas del Secretario de Relaciones Exteriores eran solo una 
formula, de la política interna. Que lejos de encontrar apovo na 
hallaria siquiera simpatías. Que la esperienda había acreditaao que 
Mr. Seward abrigaba muchas mas afecciones por los gobiernos im« 
periales de Europa que por las repúblicas del §ur, que habían na- 
cido sin embargo déla existencia de esta misma forma de gobierna 
en Estados-Unidos. 

Cada uno de los representantes de aquellos países citaba algún 
hecho en apoyo de su opinión. 

Los ajentes de Santo Domingo aseguraban que el señor Seward se 
había negado tenazmente a reconocer al jeneral Pujol en su carácter 
d^ ministro do aquel pais^ durante la guerra con España i que áufl 
no había consentido en recibirlo como individuo jprivado. 

Los ciudadanos del Perú afirmaban por su parte, que el señor Bo- 
bins(m había sido separado do la Legación de aquel pais, por haboi^ 
dado aÁlo al Yice-Presidente Canseco, el caudillo que derfibó al 
traidor Pezet aliado de los españoles en el Perú. 

Los residentes de Centro América se quejaban de la aprobacióti 
que Mr. Seward había prestado a la conducta del cénsul americandr 

13 



— 98 - 

t 

en Realejo qoe no quiso salvar de la muerte al Presidente del Salva* 
dor, jeneral Barrios, cubríemdo su persona oon la inmunidad de la 
bandera americana que había enarbolado la goleta Manuda, Planat, ' 
en que aquel caudiUo hizo una espedioion ooatra lo» usurpadores de 
su gobierno. 

Por último, los chilenos pocQan alegar como síntomas del dislaYor 
de Mr. Seward el que no se hubiese permitido al almirante Súapson 
6Í construir dos buques de guerra ni aun en los astilleros privados de 
hfc Union, durante la guerra; el que no se hubiese tomado en cuenta 
en lo menor la carta de condolencia del gobierno de Chile al de 
WasktDglen por el faHeeijniento del Presidente Lincoln, la que no 
ae haUa pubucado siquiera en el periódico oficial donde se habia da- 
do cabida a las de los mas pequeños soberanos de £ur(^a, i por nltámo 
lo t[ue parecia mas grave de todo, que se hubiese separado de la le- 
gación en Chile al señor Nelson, después de haber solicitado sa 
conservación d gobierno de Santiago i de haber prometido el señor 
Seward que le mantendría. Este hecho era tanto mas significante cnan- 
to que se decia que el soñor Nelson era separado en razón de su ar- 
diente simpatía por la causa de Chile. 

Todos los incidentes anteriores podian, sh embargo, tener alguna 
esplioacion en las circunstancias de la política interna de este país. 
Pero k> que sin duda alguna vino a poner de manifiesto la especial 
malft voluntad que el señor Seward aorígaba contra Chile fue el re- 
mbiniento írio i áspero que hizo al Ministro de Chile cuando éste le 
comunicóla noticia de la declaración de guerra entre Chile i la Espa* 
ña, i la censura « priori que formuló de la conducta de aquel pais, 
conducta que el Ministro de loa Estados-ünide» en Chile i todat lot 
represeiUan¿e9 Éuropeof en Santiago, habían aprobado sin em- 
bargo. , 

Poco después- do estos sucesos que tan penosa impresión causaban 
en nuestro ánimo, el señor Seward se ausentó del país por motivos 
de salud. Ahora imajínese Ud. cual seria nuestra sorpresa al saber 
ue se había dirijido alaHabana, que en su alto carácter de Ministro 
e Estado habia asistido a un banquete dado por el capitán jeneral de 
Cuba,. i que siendo España uno de los helijerantes en la guerra en 
Sud- América había brindado por la gloria de España, por los dere- 
«hos que ésta tenía sobre la América, i por la amistad intima que le 
ligaba con el Ministro de España en Washington señor Tassara. En 
vista de estos sucesos de ayer, cuan lejanos parecen estar loa tiempos 
en que Juan'Quincy Adams reclamaba el reconocimiento de la in* 
dependencia de Sud- América en el gabinete de Madíson i de Món- 
i'oe, i cuando el ilustre Claj la sostenía con su admirable elocuencia 
en el Congreso federal! 

Todos los antecedentes que quedan referidos no pueden dejar la me^ 
ñor duda de que el señor Seward mira oon especial antipatía a las re- 
qpttblicas de Sud- Amor i(*a,, i que en cierto modo obra mas eomo el aünr 



I 



— 99 — 

do de la España que oomo un imparcial administrado!* de la justicia 
internacional de este pais. 

Dos sucesos han venido a confirmar mas todavia entre nosotros esta 
creencia. Tal ha sido el intento de arresto que yo sufrí . la noche del 
6 de febrero i la revocacton del exequátur del Cónsul de Ohile en 
Nueva- York el dia 12 del presente. 

Ud. sabe que se intentó arrestarme sin la menor consideración de 
£5rmula.ni etiqueta. Sabían las autoridades federales sujetas a Mr. So- 
wardqueyo era, sino un empleado diplomático, un ájente confidenciajL 
por lo menos del ffobiurno de Chile. Pero sin cuidarse de esto, siu averi- 
guar siquiera la identidad de mi firma en el papel que se habia pre- 
sentado para acusarme, se intento arrestarme con estrépito i atropella- 
miento. I)udo yo mucho que si se hubiese tratado de un ájente de 
Inglaterra, de España, de Portugal siquiera, se hubiera procedido 
de esa suerte. 

La revocación del exequátur del Cónsul de Chile es mucho mas 
grave. Por el simple denuncio del quebrantamiento de la neutralidad, 
estando recién iniciado el juicio, sin pedir una sola esplicacion al lyfi- 
nistro de Chile en Washington, sin darle siquiera un simple aviso 
de cortesía, aquel funcionario es destituido, anticipándose así al fallo 
de la justicia. 

¿Quo significa este cúmulo de hechos, que han tenido lugar en pil- 
cos meses, sino que la política de Washington, es descubiertamente 
hostil a las repúblicas agredidas injustamente por la España; 
que las promesas antiguas de este pais de venir en nuestro ausilio . 
^ ]iaa sido un engaño falaz; que la afamada dodrina^Monroe es so- 
lo una burla cruel que debemos detestar? 

Ahora, señor, Ud. con su alto talento i su ardiente republioanis* 
mo {1) saoará las consecuencias de este funesto sistema político. Si 
los Estados-Unidos nos vuelven la espalda en la hora del peligro, 
nosotros combatiremos solos, pero una vez triunfantes, como sin duda 
lo seremos, volveremos también nosotros la nuestra a su influencia, a 
su prestijio, a sus intereses i a su propia seguridad, que consiste indu- 
dablemente en la unión de todos los pueblos republioanos contra las 
monarquías del Viejo Mundo. 

En mi concepto, señor, una sola palabra de Mr. Seward, dicha al 

(1) £1 señor Andrews, en verdad a mas de ser en su figura i modales el 
tipo de un cumpliJo caballero (caso rarísimo- entre las potiticoi en los Es* 
lados-Unidos) se habia manifestado siempre un noble amigo de Chile. El 
señor Asta-Buruaga tenia completa fe en él i a tal panto que hablándole 
aquel funcionario al señor Covarrúbias de los mismos objetos de esta car- 
ta le decía en su despacho del 9 de marzo de 1866 las siguientes palabras. 
"Este último punto Jo tengo encomendado a la bondfid de mi amigo el 
ox-gobemador del Estado de Massachussetts, señor Andrews, sujeto de 
gran habilidad e influencia i que por sus antecedentes i principios políti- 
cos es respetado por el señor Seward i se le oirá mas que a cualquiera r»- 
presentante de una potencia fuerte." 



— 100 — 

oído de la España* habría bastado en noviembre ultimo pora poiitf 
fin al conflicto entre Chile i aquel pais. Si el Ministro de Estado hn* 
biese dicho resueltamente al gabinete de 0*Donnell que no consentid- 
ría en tolemr mas tiempo sus depredaciones contra las repúblicas 
del sur, ¿se habría atrevido el arruinado gobierno de España a soste- 
ner seis días mas en el Pacífico su escuadra i sus insensatas preten- 
siones de humillarnos? 

Pero el señor Seward no ha querido elejlr ese camino, i una gue- 
rra jeneral va a serla consecuencia. Los frutos de esta política no 
tardaran en recojerse. 

A Ud. pues señor, i a sus amigos les toca esforzarse en el ínteres 
de su propia patria i de su gloria en poner remedio a un mal tan 
gravo e inmmente. Los Senadores Lañe, de Indiana, Conness, de 
Callfomla, Sumner de Massachussetts i los dos señores Blair hanma- 
nifestado las mas ardientes simpatías por la causa de Sud-Améríca i 
no dudo que le secundarán en su noble obra. Otro tanto mo parece 
que deberla esperarse de los Oustres jenerales Grant, Sherman, de los 
atmirantes Farragut i Lee i en jeneral de todos los ciudadanos de 
la Ünion, i los miembros del Congreso que han manifestado no estar 
en nada de acuerdo respecto de la pdlítioa seguida por el señor 
Seward en nuestros países. 

Yo respeto i admiro, señor^ vuestro gran pais i acato a raestros 
hombres grandes, ^ero por k) mismo me he permitido hablar a Üd. 
con entera franqueza. 

Oon los sentimientos de mi mas alta consideración i rogando a üd. 
cscuse la franqueza sin disfraz^ pero comedida de esta carta, tengo el 
honor de suscribirme a Ud. atrito i seguro servidor. 

B. ViouÑA Maokjrikju 



Me permito poner en noticia de üd. que ayer han llegado a Nnera 
•York dos fragatas españolas de la Habana, i que su visita a este pais 
$0 mira como una oonsecuencia de la que el señor Seward hizo a las 
autoridades de Cuba. 

B. Vicuña Makxnna. 






^ 



— 101 — 



ni. 



CArta en que refiero al seflor Asta-Buriiaga mis oonterencias 

con el Gobernador Andrews. 

S. D. F. S. ASTA-BUEÜAOA. 

Nvbtva-Yarky fArero 16 dt 1886. 
Mi apreciado amigo: 

Por la carta de Aldnnate se impondrá Ud. de nuestros ascmtoe por 
aeá. En ^ta -me propongo hablarle solamente de una entrevista qna 
aeabo de tener con nuestro excelente amigo el gobernador Andretra 
¿¡6 Boston, quien ha venido a vernos a consecuencia de ios oltimea 
saoeaoe i se dirije mañana a Washington. 

Oomenzó por preguntarme ¿qué era lo que le babia dado a Mr. ' 
Sewardcon nosotros? ¿por qué nos hostilizabar ¿por qni se poniadepar« 
te de los enemigos comunes de América? etc. Yo aproveché esta ocasioii 
]iara hacerle ver todos los antecedentes que nos prueban la inoom- 
prenaible i nuda voluntad de aquel caballero. Lo referí su primera i 
csM insolente entrevista oon Ud.; la separación de Mr. Rooinaon de 
la legación del Perd porque habla dado asHo a Canseco; su deelara* 
cion de que no reconocería al gobierno de Prado, la sospechafanda'* 
da de que habia destituido a Nelson por ei interés que tomaba en 
favor nuestro; su brindis en la Habana declarando que la Bspana ei« 
A único paii europeo que tenia derechos lejitimos sobre la América^ 
loe elojios que hizo en esa ocasión de Tassara i la amistad sntígna 
que a él lo liga; el ardor que habia puesto en perseguimos i, por ulti- 
mo, la extraordinaria i casi brutal manera como ha destituido aRogers, 
sin dar a Ud. un simple aviso siqmera, lo que habia motivado la 
sensata i enérjica nota que Ud. le habia enviado como particular i 
cuya copia acababa yo de recibir. 

Díjele también que en la voluntad de Seward habia estado el salvar 
al mundo de una guerra desastrosa. Que una sola palabra suya dicha 
en tiempo a la España, la habría hecho ceder. Pero que precisamente 
habia tomado el camino ^ue ha de conducir a nuestras repúblicas a 
cambiar su respeto i admiración por este paia ea «n odie kwta mas 
jasto i tanto mas violento euaato era el fruto de nn isespeüado desen- 
gaño. Concluí diciéndole que ya este mal tomaba ipuchocnerpO $ que 
antes de dos meses comenzaríamos a recibir de Sur- América fas prue- 
bas de la mas funesta aversión contra este pais. Ud. conoce cuan noble 
i cuan sincero republicano es el gobernador de Massachussetta, i 
sus obsexvaciones fueron en todosatisfactorías. Me dijo que t^ conoóia 
bastante a Mr. Seward i so admiraba mucho de lo que estaba haden- 



— 102 — 

do; que en su concepto desde las puñaladas que habla recibido, sa 
cabeza se había debilitado en cstremo, (Ud. , sabe que ésta es aqai 
opinión mui comun,)i que era preciso poner remedio a las locura» 
que estaba haciendo, pues estaba demente (crOzy) 

Me aseguró que se proponía ver en persona al Presidente John- 
son i esplicarle detenidamente todo lo que ocurría; me pidió el folleto 
con la correspondencia diplomática i me dijo que se lo entregaría en 
persona al Presidente.* Me preguntó también si habíamos hablado 
con el señor Blair (padre), i después de haberle referido la conyexsa- 
cion que tuvimos con él en Washington i las ideas que nos había 
manifestado sobre Mr. Seward, me dijo que se asociaría con él para 
su visita a la Casa Blanca, la que tendría lúgár el martes o miércoles. 
Me dijo también que movería al Senado para que se pusiese de nues- 
tra parte. Ud. comprenderá, pues, amigo, lo importante que es el que 
Ud. vea inmediatamente al gobernador i lo fortifique en sus nobles 
proyectos, pues se manifiesta mui amigo de Ud. i de nuestra patria.* 
Llegó hasta decirme que el mejor remedio que tenía la situación era 
trabajar por sacar del Ministerio a Seward. Me dijo que se iba ma- 
ñana a Washington i que se alojaría en el hotel WüLards o en casa 
de Mr. Emms, el abogado. 

La destitución de Kogers me parece, amigo, el acto mas escan- 
daloso de la política que dirijo a este país; es un prejuzgamiento el 
mas inaudito del fallo de la justicia i ud acto de ofensa a Chüe i des- 
cortesía aUd., que solo iñerecia la respuesta qiie Ud. ensujenial 
modeincion ha sabido darle. Cuántas veces se me ocurre, amigo mió» 
la idea de que habría sido mas conveniente salir de frente a un enemigo 
tan declarado i hacer ver que Chile, aunque pequeño, desconocido i 
dtipreciado por los politicastros de Washington, sabrá hacerse res- 
petar, no solo de España, sino de todo el universo! 
Le saluda su afectísimo amigo. 

B. Vicuña Mackbnna. 



IV. 

Bs tracto da an despaobo al seftor Covarrúbias del 9 de marso de 
18M. en <ine oomnnloo el resaltado de los pasos dados por el 
ffoberaador Andrews en Washington con el objeto de modificar 
la política hostil de Mr. Seward. 

, NuevQL'Torkf marzo 9 ¿fe 1866. 

^ Estamos,, señor Ministro, para decir la palabra exacta, en un pai$ 
enemigo, i bajo esta consideración debemos obrar en todo. El gober- 



— 103 — 

nador Andrews, de quien antes he hablado a US. ha vuelto de Was- 
hix^gton, i sus informes son de que Mr. Seward es enteramente hostil 
a la causa de Chile, lo que resulta también de todos sus actos. Según 
el señor Andrews, nadie puede esplicarse un fenómeno tan estraño, 
i lo único que colijen es que Mr. Seward, empeñado en vengarse de la 
Inglaterra, quiere halagar a la España i a la Francia, para aislar 
aquella i poderse medir con ella con ventaja. Así esplican su viaje 
a las Antillas i a la Habana; su escandalosa protección a los Fenianos, 
que ya marchan sobre el Canadá, oomo un verdadero ejército orga- 
nizado en las plazas públicas, i por último, todas las conseciones he- 
chas a los españoles en este pais« 

Por otra parte, Mr. Seward sabe que la Ingliterra sufre con nues- 
tra guerra, i este es un motivo para que su egoista política desee 
prolongarla. Otro argumento en contra de nuestra causa, i este es 
un argumento popular aquí, es que tenemos las simpadlas de la In- 
gkterra. En éste pais singular la T^ostumbre es decir i hacer precisa- 
mente lo opuesto de lo que se hdce en Inglaterra, i aunque no. hu- 
biera otro motivO) seriáoste suficiente para marcar la línea de conducta 
cae ahora se sigue. US. podrá valorizar esta política i darle el reme- 
dio que merece. Yo por mi parte no encuentro ninguno. 

£1 señor Andrews, con quien tuve una larga conferencia esta no- 
che, me dijo que el Presidente se encontraba mucho mejor dispuesto; 
pero mientras Mr. Seward fuese su Ministro de Estado no habia na- 
da que esperar de él. 

En cuanto a la persecución obstinada que nos haee nada se ha 
traslucido -últimamente de notable. Pero US. no deberá esirañar si 
algún correo venidero le llovíala noticia de que me hallo en una oarcel 
o talvez en una penitenciaria, pues el señor Seward, como he dicho 
antes a US. ^ dispone de mas poder que el Czar de Kusia, i como se 
ve todo los días, la vida, la fortuna i la seguridad de los ciudadanos 
es para él materia de capricho. Parecerá este juicio exajerado a US. 
como a mí me habría parecido imposible a mi llegada a este pais.' Pe- 
ro no debe US. dudar de que esa es la triste realidad de lo que -en 
esta República sucede. Por lo que hace a mi persona, US. no debe 
ahumarse, pues no diré esos sacrificios que preveo, sino mucho majo- 
res desearía hacer en obsequio de mi patria, i US. debe contar con que 
nunca será el temor ni el egoísmo lo que me detenga en el cammo 
de procurar auxilios a Chile. Lo único que me hará detenerme será la 
absoluta impotencia o las órdenes positivas del gobierno que US. 
representa. 

Dios guarde a US. 

(Firmado)-BT Vicuña Mackbnxa. 



— 104 -^ 
DOCUMENTO J. 

VQtSfi diplomáticas relativas a las proposlelones de mediaolea 
1 arbitraje hechas poV los Estados -Unidos ea febrero de i$Q4, 
•Ates del Tlaje de Mr. Seward a Cuba 1 en abril del mismo 
afto, desjpnes de saberse oficialmente en "WasblniírtOB que Val- 
paraíso iba a ser bombardeado. 

I. 

Despacho de Mr. NéUon ofreciendo m segunda fnediaeicn en febrero 

de 1866. 

(Traducción.) 

Santiago de CAüe, febrero 12 de 1866. 
Seuon 

El gobiemo de loa Estados-Unidos ha seguido oon el maa profao- 
do interés el eurso de los aoonteoimientos subsiguientes a la llegada 
a Yalparaiso de la escuadra de Su Majestad Católica, en setiembre 
ultimo, i ha visto con profundo pesar la existencia de hostUidadet. 
e&tre dos naciones, respecto de las cuales abriga una sincera amistad, 
cultivando con cada una de ellas las relaciones mas cordiales. Cre- 
yendo, oomo cree mi gobiemo, que los verdaderos intereses de Chile, 
al par que loa de España, serian promovidos por un arreglo pacifioo 
de las cuestiones pendientes entre ellos, me ha dado de tiempo en 
tñmpo instrucciones, así antes como después del principio de la&hos^ 
tUidades, para no omitir esfuerzo, para no perder oportunidad favora- 
ble a fin de traer, ai era posible, al terreno mas tranquilo del arbi-* 
traje la discusión de tales cuestiones. 

Bl adoptar en estos momentos un camino tan eminentemente pru- 
dsttle i sabio no puede en manera alguna afectar desfavorablemente 
los iutecesee de ninguna de las partes belijerantes. A juicio del Go- 
bierno, que tengo el hcmor da^representar, Chile ha mostrado ja, ea 
el heohode aceptar la guerra i eir-las medidas adoptadas para prose- 
gnirla» uu espíritu tan caballeresco i nacional, que se ha hecho per- 
&ctameata compatible oon su honra el ofrecer o aceptar negociaiuo- 
nes tendentes a la paz. 

En consecuencia, pedirla al Grobiemo de Chile, en nombre del de 
los Estados-Unidos, que meditase seriamente si no seria mejor para 
los intereses de la República, i para los del mundo civilizado, que 
cesase una lucha perjudicial a ambos, i que cualquiera diferencias 
existentes se remitiesen a la decisión arbitral de alguna potencia 
amiga. 

I deseo mauifestar tadavia mas el sincero anhelo de mi Gobierno 



\ 



— 105 — 

* 

por la paz, ofredendo a OIiQe sus buenos oficios oomo arbitro en el 
asalto. 

Desde el principio del presente conflicto, los Estados-Unidos han 
mostrado un interés tan profundo en la prosperidad de las dos partes 
oontendiei|tes i han mantenido tan estricta imparoialidad, (?) que no 
puedo dejdr de alimentar la ardiente esperanza de que este ofreci- 
miento sea acojido de buen grado, así por el Gobierno de Y. E. oo- 
mo por el de Su Majestad Católica, a quien confio que se ha hecho o 
se hará pronto una proposición análoga. 

Es verdad que después de la fecha de las instrucciones venidas de 
Washington, a las cuales he aludido, han surgido nuevas oomplioa- 
ciones, que, si no se tomasen ^i cuenta en la presente comunicación, 
embarazarían la respuesta del Gobierno de Chile a esta sujestion. 
Aludo al tratado de alianza ofensiva i defensiva entre las Bepúblicas 
de ChUe i del Perú, que» conforme a los términos de él, han conve- 
nido en prestarse mutua ayuda para la prosecución de hostilidades 
contra las fuerzas de España. La solemne ratificación i promulgación 
de ese tratado hace necesario que para aceptar la oferta de arbitraje 
aquí contenida, sea consultado también el Gobierno del Perú, e in- 
elmdas en dicho arbitraje las diferencias entre aquel pais i España. 

Anticipándome a este entorpecimiento posible, no vacilo en abra- 
sar en este ofrecimiento de los buenos oficios de mi Gobierno oomo 
arbitro, las cuestiones también pendientes entre aqiella» dos na- 
eiones. 

El Gobierno de Ohile, cuyas relaciones con el mió han sido siem- 
pre las mas cordiales, al aceptar esta proposición dará una nueva 
satisfuctoria prueba d^ su sincero deseo de estrechar esas relaciones, 
dando oidos a la voz amistosa que aconseja abandonar las crueles 
medidas de la guerra i recurrir a la decisión de un tribunal justo e 

fanparcial. 
Aprovecho esta ocasión etc. 

(Firmado)— -Thom AS H. Nsison. 



n. 

Gentestaeioa del seftor Govarrúbias a la tercera propoaloloa de 

arbitraje. * 

Santiago f Junio 1.^ de 1866. 

(extracto.) 

Por la nota de ÜS. num. 1^1, de fecha 28 de abril último, he to- 
mado conocimiento de la que el 19 del mismo mes dirijió a US. S. 

14 



— 106 ~ 

E. el Secretario de Estado de los Estados-Unidos, participándole la 
invitación que ese Gobierno habia recibido del Gabinete de Madrid 
para emnlear con los belij erantes sus bnenos oficios a fin de promoyer 
el restablecimiento de la paa entre las Eepiiblicas aliadas i España. 
El señor Seward deseaba saber en qué disposiciones se bailaba a 
este respecto Chile i sus aliados, i aunque el Gobierno de la Union 
no juzgaba confornie a la Constitución ni a los hábitos del pueblo nor- 
te americano proponer o aceptar un arbitraje, ni tampoco ereia com- 
patible con la política de los Estados- Unidos indicar términos defini- 
tivos de reconciliación a las partes belij erantes, podia, a su entender, 
sujerirles sin inconveniente la forma de una negociación que pudiesen 
ellas condul:ir a feliz término por sí mismas. 

US. ha interpretado fielmente nuestros sentimientos en la respues- 
ta que desde luego ha dado al señor Seward. En efecto, hacemos alto 
aprecio de la amistosa solicitud de ese Gobierno por el restableci- 
miento de la paz, i nuestras disposiciones han sido siempre favora- 
bles a un avenimiento que consultase la honra, la seguridad i los le- 
jítimos intereses de Chile i de sus aliados. 

Por desgracia, la perspectiva de un arreglo pacífico de esa natura- 
leza se ha hecho muí remota después del bombardeo de Valparaíso. 
Este atentado, con que el Gobierno español ha escarnecido los senti- 
mientos de cultura i humanidad i violado estérilmente las leyes del 
derecho internacional i de la guerra civilizada, ha multiplicado los 
agravios de que España debe reparación a Chile i a sus aliados. Las 
condiciones do tan justo desagravio, ja se obtenga éste pacíficamente 
o por medio de las armas, no pueden dejar de ser mui estrechas, si 
han de ser proporcionadas a la gravedad de la ofensa. Un belijerante 
que renuncia, como nuestro enemigo, a los fueros de nación civilizada 
i cristiana^ desconociéndolos en su adversario, no debe recobrarlos sino 
a costas de sacrificios onerosos i mortificantes para su orgullo nacional. 
Es de temer que la España n,o esté dispuesta a tales sacrificios, a juz- 
gar su conducta futura por la que ha observado hasta aquí. 

Ni el Gabinete de Washington ni US. eran sabedores del bombar- 
deó de Valparaíso cuando cambiaban las comunicaciones a que he 
aludido (1) i esta circunstancia explica las expectativas de buen su- 
ceso que han podido fundarse por una i otra parte en una negociación 
de paz. Poro lo que no acertamos a explicarnos, lo que revela una 
política de simulación i doblez, lo que está mostrando la ñilta de en- 
tereza para sostener las consecuencias de aquel atentado, es la con- 
ducta del Gabinete de Madrid en este incidente. ¿Cuándo ha ido a 
solicitar los buenos oficios del Gobierno de los Estados-Unidos? In- 
dudablemente, pocos dias después de haber enviado al Pacífico la 

(1) Kn esta parte el señor Covarrúbias sufría una natural equivocación, 
pues Mr. Seward sabia las di denos de bombardear a Valparaíso (hecho 
equivalente ep este caso al bombardeo mismo) el 3 o 4 de,abril i su pro« 
puesta de mediación fué hecha el 19 de ese mismo mes. 



— 107 — 

orden de bombardear nuestro primer puerto mercantil Así, pues, no. 
han sido sentimientos de paz i conciliación, imposibles de suponer en 
UD gobierno que ordena la ejecución de tan excecrables desmanes, 
los que han impulsado al Gabinete de Madrid a buscar un arreglo 
pacffioo. Sus pasos han sido guiados esdusivamente por el temor a 
los resultados de su desatentada política. 

Bien comprenderá US. que no podriamos, sin justa desoonñansa, 
entrar en negociaciones con un enemigo, en cuya lealtad i sincero de- 
seo de arenimionto no tenemos razón para descansar. 

Nos atrevemos a esperar que el Gabinete de Washington hará 
justicia a las consideraciones espuestas, en que creemos estar de 
leierdo oon nuestros buenos aliaaos. 

(Firmado). — ^A. CoyABBÚBiAs. 



DOCUMENTO. K. 



DlTcrsoB fragmentos de mi correspondencia con los gobiernos 
del Perú i de Chile, con motivo de la mediación i arbitraje 
propneste por Mr« Beward de aoaerdo oon el Oobiemo eapaAol 
en abril de 1866. 

I. 

Nota con que trasmito al gobierno del Perú copia autorizada del cZm- 
« ^ pacho de mediación ddld de aírü, 

AjXNTB O0K7IDSKCIAL DE ClIILB KN LOS EsTADOS-UNinOS 

ns NoBTifi-ÁMÉmoA. 

Hueva-YorJc, abril 20 de 1866. 
Señor Ministro: 

Tengo el honor de trasmitir a Y. E. la fiel traduoion de una comu- 
nicación que hoi ha recibido el señor Asta-Buruaga, Encargado de 
Negocios de Chile en Washington, del señor Beward seofetario de 
Estado de este pais. 

El señor Asta-Buruaga recibió esa comunicación esta tarde, des- 
pués de haber puesto en el correo sus comunicaciones para Chile, 
por lo que me la ha remitido integra i orijinal para <]|ue la pueda re* 
mitir, como lo hago, directamente al Gobierno de Chile« 

Pero al mismo tiempo he tomado sobre mi responsabilidad el 
euTiar a Y. E. la traducción adjunta, copia fiel de la que remita a 



— 108 — 

Chile, atendida U importancia de esa comunicación, la solidaridad 
de nuestra causa, i la necesidad de anticipar todas las combinaciones 
que se dirijan al fin común que persiguen el Perú i Chile. 

Seria, pues, mui oportuno que V. E., en vista de esa comunicación, 
trasmitiese las ideas de su Gobierno al de Chile, por el vapor que 
continúa su viaje a Yalparaiso a fin de que de esta suerte se ganase 
un tiempo tan consideraole como precioso en llegar a cualquiera so- 
lución. 

^fleservándomo hacer a V. E. por otro conducto las reflexiones qne 
me sujiere el documento a que me he referido, tengo el honor de ser 
de V. E etc. 

(Firmado). — B. Vicníi. Mackknna.. 
Al Ministro de Relaciones Esteriores del Perú. 



n. 

Carta particular al missio mohte el arbitraje. 

Señor don Toribio Pacheco : 

Niteva- York, ahrü 20 de 1866. 
Mi distinguido amigo : 

Indujo a Ud. en mi carácter de ájente confidencial de Olnle, una 
importantísima comunicación que acabo de recibir. Mi intención ha- 
bia sido acompañarla simplemente en una carta privada; pero juigné 
que podría necesitar üd.- hacer algún uso mas atttorí2ado' de esa 
pieza i por eso la remito en esa forma, dando cuenta al Gobierno de 
Chile. ^ 

Verá Ud. , pues, amigo, por ella, que devorada la España por sa 
impotencia i su absoluta nulidad, viene ahora a mendigar la pas, 
que ayer tan altanera rehusó. Esté Ud persuadido que esta insinua- 
ción de Mr. Seward (a quien se le da un comino nuestra suerte) er 
obra esdusiva de la Bspaña por medio de su ministro en Wasfaing^ 
ton, Tassara, íntimo amigo de Sewurd i en quien tiene una influen- 
cia decisiva. 

Hace un mes que Tassara envío de Washington a toda pnsa a 
Madrid al oficial Olañeta, agregado militar a su legación, i, compa- 
rando fechas, estol seguro que el despacho que le incluyo es el resul- 
tado de esa combinación hecha toda en el interés de España, es decir, 



— 109 — 

para sacarla del mejor modo posible del pantano en que se halla me* 
tida; pues Tassara ha sido siempre enemigo de esta insensata guerra. 
£s bastante curioso lo que pasa en la diplomacia española. 
Por el rapor anterior enviamos la noticia trasmitida de Madrid, 
por el Ministro americano Mr. Perry de que habían salido órdenes 
para homhardear a Valparaíso i ahora nos vienen con que al mismo 
, tiempo están ofreciéndonos la rama de oliva con la sonrisa de la 
reconciliación en los labios! 

No sé si llamaré también la atención de UcL ala manera agria con 
que el señor Seward ofrece sus buenos oficios exhibiendo una descor- 
tesía mui impropia del que quiere hacer el papol de amigable com- 
ponedor. 

Hago a Ud. estas reflexiones solo para ponerlo en guardia eontra 
cualquiera perfidia tan propia de nuestros enemigos. 

Por lo demás, la nota de Mr. Seward es una concesión esplíoita de 
impotencia i de arrepentimiento de * la España i constituye un es- 
plendido triunfo moral de nuestra causa, i como nuestra posición ha 
sido puesta en tan clara luz por los manifiestos de Ud. i del sefíor 
Covarrúbias, yo creo que con repetir lo que estos dicen sabrá el señor 
Seward todo k> que quiere saber. Supongo que ésta sea la base que 
debe servir a la respuesta del señor Astar-Buruaga. 

Ruego a TJd. que escriba detenidamente al señor Covarrúbias so- 
bre este particular, i así se adelantaría mucho, en mi concepto en- 
viando un memorándum que pudiera servir de base a un arreglo para 
que viniendo esto aceptado o modificado de Santiago, a vuelta de va- 
por, se ganase un tiempo considerable en acelerar la paz. 

Si el señor Martínez estuviese todavía en ésa, agradecería* a Ud. 
mucho le comunicase todo este negocio. Yo no lo hago directamente 
porque presumo que se ha marchado a Chile. 

También agradecería a Ud, envíase copia de esta carta confiden- 
cial al señor Covarrúbias, pues a mí ya no me alcanza el tiempo para 
hacerlo. Antes de concluir, me permito manifestar a Ud. la impe- 
ríoea urjencia de que cuanto antes tenga el Perú un representante 
diplomático en Washington. 

£1 señor Barreda ha hecho hasta aquí i seguirá haciendo, hasta 
que Uegue, una falta grave, pues es indudable que disfruta de bas- 
tante influencia en la política inmensamente egoista de este país, en 
el que solo el oro i el fuerte tienen poder. 

Snego a Ud. salude afectuosamente al digno jeneral Prado« a sus 
colegas del ministerio i en cspeeial a los amigos Galvez i Quimpcr i 
disponga Ud. etc. 

B. Vicuña Mageb^ka (1). 

(1) Contestándome d señor Pacheco el 20 de mayo, me dice lo que si- 
gue : 
''He mandado copia de la carta de Ud. al señor Covarrúbias. Las re- 



t 



_ 11» — 

I 

III. 

Cftjrtlk pa^UcttlM* ai seftor Govarrúbias sobre el mismo asunto. 

Señor don Alvaro CJoyarr6bus. 

iV^Meca 'York, abril 20 de 1866. 
Mi mui apreciado amigo : 

La estension de tía despacho oficial do me deja mas lugar que para 
hablarle dos palabras sobre la importante oomunicacion que hemos 
recibido del señor Asta-Buruaga por el telégrafo esta misma noche. 

A mas de lo que le digo en mi despacho sobre ella, volviendo a 
leerla» me he ^persuadido que todo esto ha sido acomodado por Taa^ 
sara i su íntimo el señor oeward, a mediados de febrero, i que el ofi- 
cial Olañeta, enviado en esos dias a Madrid^ fué el portador del plan 
i las fechas coinciden de tal manera, que precisamente la respuesta 
del gabinete español ha debido llegar solo antes de ayer a Washing- 
ton. 

Si Ud. quiere seguir el hilo del viaje de Olaneta i las curiosas 
suposiciones que se hacian sobre su misión i los pliegos que llevaba, 
lea en el núm. 12 i en el 13 de la Voz los artículos titulados **iQi¿ 
éerai **iSi será cierto?* 

Parece también que el despacho enviado por Asta'^Buruaga ha 
venido esta noche por él telégrafo del Estado, pues venia dirijido 
^oficialmente a L. Aldunate, como secretario de la Legación de Clule, 
en papel del que se usa en las secretarías de estado fuera de que el 
costo para Asta-Buruaga habria sido de mas de cien pesos, viniendo 
por la vía particular. Digo a Ud. todo esto para maq^ifestarle la 
prisa que se dan esos señores, prisa que nace toda de la miserable 
condición de España i de la desesperación en que se halla esa infeliz 
nación. ^ ^ 

Pero a nosotros no nos importa que el señor Seward se comida a 
ofrecernos la paz por su interés por la £3paua, i no por el nuestro. 
Lo cierto es que ese paso revela la humillación de nuestra soberbia 
enemiga i el triunfo de nuestra causa. La España ahora mendiga de 

flexiones que contiene son mui juiciosas e importantes i no las echaremos 
en saco roto. 

"En el barullo de fiestas no hemos podido discutir esa cuestión, pero 
tendremos que hacerlo en laprdxima semana, pues el jeneral Hoveydebe, 
por órdenes de su Gobierno, pedirnos que nos espliqueroos sobre la mate- 
ria. Pero ya Ud. comprenderá que después del 2 de mayo las cosas han 
cambiado mucho i supongo que asi lo comprenderán a estas horas en la 
Casa Blanca". ' 



_ 111 - 

cstraSos, lo qne nosotros jenerósamcute lo ofrecimos I ella con tanto 
desden rechazó. 

Sapongo que TJd. se fije en la forma pedagójíca con que el seílor 
Seward nos habla, tratándonos como a niños mal criados a quienes les 
previene que si les hace un servicio, tengan entendido que lo hace 
solo para ponerlos en orden, pero de mala gana, i solo para que la 
baUa incomoda no continúe. Esto confirmará a Ud. en la oj^inion que 
va varías veces le he manifestado sobre el orgullo de este ' 'político 
unperial" como le llaman aquí i del menosprecio con que acostumbra 
tratar a nuestras repúblicas. 

Pero esto es solo una cuestión de forma que no va}e nada en el 
caso. 

Supongo que la contestación de Asta-Euruaga sea bajo la base del 
manifiesto de Ud. i de el del señor Pacheco lo que no conducirá a 
gran cosa, pero con algo es preciso comenzar i en definitiva eso es mas 
o menos lo que debemos pedir, cualquiera que sea el arbitro, si ar- 
bitro ha de haber. 

No sé si Asta-Buruaga se anime a asumir la representación de las 
cuatro repúblicas aliadas como se lo pregunta el señor Seward. Yo, 
por mi parte, lo haria i así se lo voi a escribir. 

A Üd. le parecerá Cbtrafalaria esta mi opinión ¡sobre una cuadruplo 
asunción de poderes ¿pero qué hacer? Yo entiendo la diplomacia solo 
por las grandes leyes de la verdad, de la moral i del bien público, i si 
la diplomacia tiene qtras leyes yo no quiero aprenderlas. 

A este proposito no sé si helécho bien o si he hecho mal en man* 
dar copia de la comunicación al señor Pacheco. He creido consultar 
así los deberes de nuestra alianza, de nu(;stra solidaridad i btl rez de 
ganar muchos preciosos dias en ahorrar la prosecución de los desas- 
tres de la guerra. Escribo privadamente al señor Pacheco que mando 
8Í es posible un memorándum de sus ideas a Ud. como base de un 
acuerdo común, que deberia someterse al señor Seward en .caso que el 
señor Asta-Buruaga se limitase a pedir instrucciones. Así podría 
venir todo a vuelta de vapor. De otra suerte se demoraría un mes. 

Todo esto me ha autorizado ante mi propia conciencia a dar ese 
paso, porque por lo demás, aunque esté profundamente eonvencido 
que Ud., el señor Presidente i los amigos que tengo en el gobierno 
harán plena justicia a mi desinterés i al mas absoluto desapego que 
abrigo en mi alma por títulos i patrañas, le confieso, amigo, que deádé 
aquel negocio de Panamá le tengo mas miedo a la diplomacia qne al 
*'District Attorney" i demás perseguidores de oficio de ei^ oiudadr- 

Be todos Inodos la intención me salva, i si he de merecer uaa 
raspa oficial por este deseo de servir bien a mi pais, le mego qne no 
me la eche pues me doi por recibido de ella. 

Nada le digo de mí mismo. 

Como desde el primer iia, suspiro por volver a mi patria; i nada 
me será mas dulce que el recibir la orden de volverme. Pero no por 



- 112- 

ésto estol menos dispuesto con la mejor volantad del mmido á segoif 
remando en esta tierra maldita contra todas las comentes para ayudar 
a nuestro querido Chile. 

Adiós, amigo, le ruego salude mui afectuosamente a sü atü&tñe se- 
fiora ofreciendo mis particulares respetos al señor Presidente i su 
digna familia, cuando tenga ocasión de verla. 

Le saluda con su cordita amistad de siempre, su afectísimo 

Bi Ticuna Mackbnka. 

Suplico al señor Pacheco e&vie copia a tJd. de la carta priyadi 
que le envié. To no tengo tiempo, pues, estoi thú. solol 

Gomo la Providencia parece favorecernos en todo, permitame Üd. 
una preocupación. ¿Recuerda Üd. el tiempo fijado para la llegada del 
Meteoro a Lota? (el del 5 al 10 de marzo). Pues bien, ahora he visto 
por las noticias de hoi que habian estado en ese puerto la Numcm* 
cía i la Blanca apresando cuanto buque pillaron en esos mismos dias. 
¿Se les habria escapado el Meteorol 

B. YicuÑA Mageenita. 



IV. 

C&rt* particular «i seftdr Asta-Bnrua^a, sobre elaaoiiVo 

anterior. 

S. D. 7. S. ASTA-BURUAGA. 

Nueva-Yarh, ahrü 23 de 1866- 
Mi querido amigo : 

Cien veces he buscado al señor Barreda i no le he encontrado. El 
me ha buscado i me parece que hemos andado jugando a las escondi- 
das. Sin embargo, le dejé su recado por escnto. A las cinco debo 
verlo i dejaré ésta abierta hasta áltima hora para comunicarle lo que 
hable con él. 

Para mí, aquel célebre despacho vale mucho mas de 31 pesos 
porque se vé patente la humillación de España, su desesperación por 
la pac i cómo el célebre S... está haciendo cuanto puede por compla-^ 
oet a S. M. G. o por lo menos sacarla del pantano en que esta 
metida. 

Para mí yo tengo evidencia de que todo esto os acomodado con 
Tassara. Fíjese Ud. en las fechas i recuerde la partida de Olaneta el 
22 o 23 de febrero, su llegadi^ a Madrid con importantes pliegot d 



— 113 — 

20 de marzo i la manera como el pastel ha estallado ahora aquí. Tea 
üd. en la Voz que le mando, el articulito Sí será ciertof relativo a 
la misión de Olañeta, lea el otro Como la España trata a su marina i 
se asoinbrará que aun a los operarios del Ferrol, a los que están echando 
al agua hace tres años a la Tetuan se les deben tres m^ses de sueldos i 
que en siete meses do guerra la España no ha podido mandar sino la 
TÍeja fragata Alnuinza, i esto rctirand(í los fondos que tenia en la 
embajada de París para pagarla en dividendos de su deuda. Esto lo 
probará a Ud. la horrible condición de aquel pais i su desesperación 
por hacef la paz a toda costa. 

En vista de todo esto yo creo que Ud. deberia tantear él vado \ ver 
modo de oiitwit al very clcvcr S.., Yo creo que poniéndose üd. de 
acuerdo con Barreda pueden representar a los cuatro repúblicas, 
pues las otras dos son raeros sjitéü tes diplomáticos. Yo lo -escribí a 
Oovarrúbias que así lo haria yo, sogun mi diplomacia i creo quo con- 
viene tantear hasta donde vá el enredo con Tassara. Yo creo que üd« 
podria decir, sin comprometerse, quo Chile está dispuesto a transar 
bajo las bases del manifiesto. Lo mismo podria decir Barreda del 
I>srú i ver entonces con lo que sale su vecino ¡por la via del foreign 
office, como dicen en Inglaterra. 

Yo hice una traducción del curioso despacho en que nos trata como 
a niños inc^^modos i mandó una copia'de ella bajo mi responsabilidad 
a Pacheco, dándole cuenta a Covarrúbi&s, Mi objeto fué evitar la 
demora do un mes o mas, pu^s digo a Pacheco que en el mismo va- 
por puede remitir sus ideas i aun las bases de un acuerdo a Covarrú- 
bias, i a la vuelta del vapor venir todo en regla Le digo que esto lo 
hago porque creo hacer bien pero, que sino es conforme al formulario 
de Wattel que no me eche raspa diplomática, pues me doi por ro- 
cibido de eÜa. 



Estractos de mi oorredpondencia bfioial sol>re el]*arbitraj« do 

Mr. Seward. 

Nueva- York, abril 20 de 1866. 

En este momento (11 de la noche) recibo por el telégrafo la larga 
e interesante comunicación que el beñor Asta-Buruaga ha recibido 
del señor Seward hoi después de haber puesto su correspondencia en 
el correo. Por la traducción que he hecho apresuradamente dé ese 
documentóse impondrá US. de su importancia. 

De él aparece que la España solicita la mediación de este pais en 
suB cuestiones con las caatro repúblicas aliadas, que esta dispuesta a 
arreglos racionales» i que Mr. Seward pide a Asta-Boniaga manifieste 

16 



~ 114 — 

eu^es son las opiniones de 'bu gobierno i si al manifestar éstas puede 
hacerse órgano de las del Perú, Bolivia i el Ecuador. 

El señor Asta-liuruaga, sin duda, manifestará a ÜS. lo conve- 
niente, según las diversas instrucciones que ba recibido de ÜS., pero 
no sé si podría asumir la representación de las otras repúblicas, nin- 
guna de las que tiene representante en Washington. 

En tal emcrjencia i considerando que solo la accioft diplomática 
del Perú seria indispensable en este caso, he tomado sobre mí mismo 
enviar por el presente vapor una copia de esa comunicación al señor 
Ministro de Eelaciones Esteriores del Perú, pues creo que as4 cumple 
a nuestra lealtad, i por anticipar combinaciones que también podrían 
demorarse de otra manera muchos preciosos dias. Kuego al señor Pa- 
checo comunique a US. sus ideas sobre este particular, para llegar & 
una inteligencia común, de manera que este despacho alcanzará a ÜS. 
junto con el do aquel Ministro de Estado, 

No envió esas comunicaciones a nuestro Encargado de Negocios en 
Lima porque en varias ocasiones el señor Martínez me ha escrito qne 
se iba a Cnile i por el vapor que ha llegado hoi no he recibido comu- 
nicación de él, lo que me hace creer que se haya marchado. , 
El despacho del señor Sevrard me pone en una perplejidad que no 
puedo menos de enunciar a US. Si la España ha enviado ordenes de 
bombardear a Yalparaiso, si ell8 de marzo el ministro Perry escribe 
desde Madrid que en esos días ha salido un oficial llevando aquellas 
órdenes al Pac&co, i si esto se anunciad dia 5 del presente al señor 
Asta-Buruaga en Washington por el Ministerio de Estado, ¿como 
dos semanas después se manifiesta todo lo contrario i so hace alarde 
dé las benévolas disposiciones que siempre ha manifestado la España? 
A la verdad, señor Ministro, que la diplomacia es una ciencia aema- 
siado oscura, o que hai en todo esto inconsecuencias i perfidias mas 
oscuras todavía. 

Sin embargo, esto no haóe sino confirmarme mas i mas en la creencia 
que manifestaba a US. antes de recibir esa inesperada comunicación 
sobre la absoluta impotencia, nulidad i degradación de la España, 
que viene ahora a solicitar humillada lo mismo que rehusó Pareja i 
que ella también repudió. 

A la situación miserable de la España en el interior se ha añadido 
la influencia decisiva de la alianza americana i la impresión causada 
por el desastre de Abtao. El cobarde i ridículo regreso de la Nu- 
maneta que acabamos de saber contribuirá a precipitar la caida de 
O'Donnell, i si el bárbaro bombardeo de Yalparaiso tiene lugar, no es 
entonces el ministerio Español, es la España entera la que cae en el 
abismo. 



— 115 — 



YI 



fifttraoto de mi despacho de 10 de mayo de 1866- al Ooblenió dft 
Chile por el que consta que Mr. Seward sa||^a oflolalmente antes 
de ofrecer el arbitraje del 19 de abril que Valparaíso Iba a 
ser bomliardeado. 

Señor Ministro: 

Como yo no quiero tomar parte alguna en las cuestiones diploma-^ 
tica, escepto en cuanto aparecen en la prensa, escuso seguir hablando 
a US. de este particular. Me limitare solo recordarle que el 11 de 
febrero Mr. Hobson (como entonces dije a US.) escribió por medio 
del senador Morgan al señor Seward, diciéndole que Yalparaiso iba 
a ser bombardeado, i que no se le contestó sino 15 dias después di- 
ciéndole simplemente que ae atejiderta a suavÍ9o. El señor Hobson 
escribió lo mismo a su casa de Yalparaiso i su carta llegó a esa ciu-^ 
dad en el vapor del 27 o 28 de marzo. — ¿Acaso sirvió el bien inten^ 
'clonado aviso dé Mr. Hobson destinado a salvar a Yalparaiso para 
que el señor Seward enviase órdenes terminantes de abstenerse i esto 
fué lo que motivó la conducta estraña del comodoro Rogers, i no la 
negativa del almirante ingles? US. determinará la verdad de estas 
dos fechas, así como la que nace de las instrucciones enviadas por el 
gobierno ingles en ese mismo vapor, pues es evidente que ese go^ 
biemo sabia que la orden perentoria del bombardeo habia salido do 
Southarapton el 2 de febrero. Así lo supo el señor Hobson aquí, i arf 
lo supo el señor Barreda en Londres. Según este último, el gobierno 
español llegó hasta a dar aviso a los de Francia, Inglaterra i Estados- 
Unidos de que iba a ejecutar aquel acto salvaje. 



YH. 



Carta particular al] Jeneral Prado sóbrenlas diversas faces que 
presentaba el arbitraje propuesto por Mr. Seward. 

Sbñobdoh Mabiano Ignacio Prado, 

Supremo Jefe del Perd. 

Nweva-Tork, ahrü 30 de 1866. 
Mi distinguido amigo : 

Por el vapor pasado envié al señor Pacheco la traducción de una 
tiota del señor Seward hn que ofrecía la mediación de Sstados Uni* 



— 116- 

do8, (a solicitud de España) en nuestra actual guerra; ¡ annqtte no 
tengo ninguna que contestar de Ud«, voi a peru^itirme manifestarle 
mis opiniones con la franqueza a que me autoriza mi patriotismo i aa 
benévola amistad. 

Seria preciso ser cí<.»»o para no reconocer que la conducta del seüor 
Seward La .sido escandaloEamente bostil a la América del Sur i par- 
cial a la Espuria desde ^ue estalló la guerra. Un hecho tras otro, ha 
venido ccnfinnáudolo, i pomo per prolijo no los enumero todos aUd. 
pero nje bastará recordarle que recibió con ascpereza al Encardado de 
ríegocios de Chile cuando le dio parte de haberse roto las hostilidades; 
que le pas-ó en seguida una nota seca i terminante declarando qu« 
los Estados-Unidos nodcrian a las repúblicas del Sur ausilio de nin- 
guna especie i se cerrarían fus puerto? a los corsarios i but]ues de 
guerra; que en K^guida pe fue a la Habana, donde bebió a la salud de 
Ja reina i por la Icjitimidad i fcrpetiúiJad de los derechos de la Itlspa- 
La en la América; que volvió aquí, i mientras deteuiasin sombra de 
pretesfo el vapor Aletcor i me mandaba arrestar con estrépito, ofrecía 
a los buques de guerra espaíiolcs el uso gratuito de los arsenales del 
Kstado para repararse; i por último que ordenaba no solo no so reco- 
nociese ix\ gobierno nacional quo derribó a Pczot, sino que encargo 
al señor Ilovey abrogase el reconncin»ionto prestado por el señor Ro- 
binson, lo que era ya el colmo del insulto; i a este propósito aquí es 
corriente que el cambio de llobinron i de Nclson fué a conficcaencia 
de las simpatías quencs habicn nianifcFitaüo. 

Añada Ud. a todo esto quo en España la prensa, el gobierno, las 
Cortes, etc.. han puesto en las nubes el nombre de Mr. Seward; que 
te han dado convites a los mnrinos españoles en Barcelona i se les 
ha invitado a Madrid, i que a Tassara, ministro español en Washing- 
ton, a quien se lo supone inspirador de esta conducta, le han conferido 
últimamente en recompensa la gran Cruz de Carlos III. Vea Ud. 
en el trozo de una correfpondcucia de Madrid que le incluyo, h 
jtroftinda cov fianza que allí se manifiesta en que los Estados-Unidos 
serian favorables a la España en el caso que ésta ponga sus cuestiones 
con nosotros en rus manos. 

Añada Ud. que mientras en los mensajes do Napoleón III i de la 
reina Yictoria, a pesar de su estremada brevedad, se consagraba un 
párrafo especial a nuestras cuestiones, en el Inensaje del Presidente 
de Estados-Unidüs, que tenia la e.«toncion de un libro, no se deciauna 
palabra ni se mencionaba siquiera el nombre de nuestros paiscs. 

Añada Ud. todavia que cuando la lo^laterra i la Francia ofrecieron 
su mediación, el goLiorno de Washington no dijo una palabra, i si lo 
hizo mas tarde fué solo porque comprendió el papel desairado i de 
segundo orden que su abstención le hacia representar en Sur- 
América. 

Al(»ra bien, vistos todos estos anteccdent-cs que no admiten duda* 
ni di.-cii?ion, pncs eon h'fchos que h?.n pasado a la vista de todee ^'Jé 



-UT- 

ralor, que ventajas, qoéjuitiola siqoiera, podríamos fispartr dol ar- 
bitraje ofrecido por el mismo Mr. Soword? 

Esta es la cuestión qao yo descaria qu3 Ud. consultara cou muolis 
detención dntes de resolverla. 

Para mí en este negocio hai dos cuestiones qu3 debsni')) saparar 
oompleUimente para resolver con acierto; a sabor, la nudiacion i 9I 
arbitraje de los Estados-Unidos. # 

La mediación es en estremo importante para nosotros, i olla im- 
plica, tal cual es, solicit^ida por la E.^paña^ uu esploniido triunfo para 
Buestra causa. Recuerde Ud. qu3 hace dos moses a que el fanfarrón 
Bermúdtíz de Castro dccia en plenas Cortes "que la Espaila no habia 
pedido ni necesitaba la mediación de nadie en sus cuestionas con esai 
ingratas repúblióas;" i, vea Ud. ahora como vieno a huraillarso anta 
el mundo pidiendo con insistencia esa misma mQÜacion, no de uu 
poder europeo i monárquico como el suyo, sino de un gobierno ame- 
ricano i democrático, lleno de analojías con los nuestros. 

Hast4i aquí la mediación importa, pues, una gran victoria moral, i 
es excelente cosa que el señor Seward la haya aceptado, a pesar do la 
descortez i brusca nota en que la propone. Nosotros, paréceme a mí, 
debemos aceptarla por nuestra parto i seguir la negociación por su^i 
pasos cabales hasta ver a qué resultado nos lleva. En esto no kai^ni 
anticipación que pueda comprometernos, ni temores de uu resultado 
que pudiera sernos funesto o deshonroso. 

Pero sucede lo mismo con un arbitraje? 

Para abrigar ilusiones sobra esto particular seria preciso echar en 
olvido todo lo que ha hecho Mr. Seward hasta aquí, o imajinarse qoÁ) 
en virtud de un poder májico, él ha cambiado d3 improviso todas su3 
ideas i sentimientos respecto de nosotros. Porque es preciso no olvidar 
que el arbitraje de los Estados-Unidos seria solo el arbitraje personal 
de Mr. Seward, «o solo porque este tiene un poder inmenso i casi dio- 
tatorial en el pais, sino porque el Presidente Johnson le deja el es- 
clusivo manejo de loa negocios esteriores, ocupándose él linicaiaento 
de la política de reconstrucción de la Uniou» que és el uaico asunto 
que hoi preocupa seriamente a este pais. 

La manera como este arbitraje ha sido ofrecido, lo haría todavía 
méiios aceptable a nuestros ojos. Ha nacido en Mr. Seward do algún 
interés hacia nosotros? No. Todo lo contrario; pues ha sido ofrecida a 
nombre, por instigaciones i en el intereg directo de la Espxna, oom» 
lo manifesté en mi carta anterior al señor Pacheco, siguiendo el hib 
de lasjestiones del señor Tassara en Washington i en Madrid, por éí 
envío a esta última <3Íadad, «a mediados de febrero última, del oficial 
Olaüeta. 

Si el señor Seward hubiera tenido el mas levo interés por nosotros» 
•i la doctrina Monroo, no fuera una de las grandes farsas de est^ 
pÚB, tiempo sobrado habla temdo en seis meses para demostrarlo da 
alguna manera, pero toa lejos ha ostadp de pensarlo, quo si » la 



I 



— 118 — 

España no se le ocurre» Cinduoida por la aotítad misma de Hr. ^ 
Seward), buscar su patrocinio, no ^habríamos obtenido de él el paso 
que ahora ha dado. 

Hai personas que csplican, sin embargo, la estrana e incomprensible 
conducta de Mr. Seward (pues no se t6 por que podría favorecer a 
España, mas allá de la intima amistad personal oue le liga al señor 
Tassara) diciendo que todo lo ha hecho para halagar a U España o 
atraerla al punto en que hoi se ha colocado. Pero yo no soi de los 
que admiro ni apruebo este jénero de diplomacia, caso que tal hu- ' 
Diera sido su propósito, lo que estoi muí lejos de imajinarme. Lo único 
que ello probaría sería torpeza i mala fe. Torpeza, porque ha venido 
a usar de este recurso después que la guerra se ha prolongado por 
cerca de ocho meses, cuando en la iniciativa de ella una sola palabra 
suya dicha a la España habria bastado para contenerla, i mala fe, por- 
que no me parece justo engañar a un pais, fínjiéndole amistad para 
sacrificarlo en seguida. Con estos principios de política ¿qué garantía 
tendríamos nosotros de no ser los sacrificados, siendo los mas débiles? 

Verdad es también que por este vapor envia el señor Seward ór- 
denes de reconoce!' al gobierno del Perú i al de Solivia. Pero este es 
solo para facilitar el plan que él mismo se propone, pues sin ese 
reconocimiento previo ¿cómo podria ser arbitro en las cuestiones en 
que esos países son parte? Al señor Asta-Buruaga dijo también en 
una conferencia que tuvo lugar hace ocho días, que al reconocer al 
gobierno del Perú hacia un gran sacrificio, pues en otras circunstan- 
cias ni en veinte años de poder lo habria hecho, lo que ciertamente 
no significa un gran cumplimiento para nosotros. 

En virtud de todo esto, yo, aceptando la mediación, clejúria en úl- 
timo lugar, entre todos los grandes poderes, al de los Estados-Uni- 
dos para arbitro, Al menos si hai un juez que todo lo haya prejvp" 
gado contra nosotros es Mr. Seward, es decir, e^ gobierno de esta 
pais. 

^ Hai otra razón mas que alegar, i es razón de pueblo, no de go- 
bierno. Este pueblo es el mas fatuo de la tienra; cree que el mundo 
entero está postrado a sus pies, i que las repúblicas de Sur-Améríoa 
no son sino una nebulosa de tercer orden en el firmamento en que ellos 
solos brillan como el sol. Incluyo a Ud. un editorial del Herald de hoi, 
que siento no tener tiempo para traducir, i en el que verá Ud. la 
arrogancia con que declaran que ellos son los señores naturales de 
ambas Américas, i que por título de su poder i de isu orgullo ellos 
únicamente deben zanjar nuestras cuestiones. 

;^Por qué habíamos, pues, nosotros de dar razón, amigo mió, a la 
peligrosa petulancia de esta naeion egoísta pero invasora, sometiéndole, 
después de los agravios que nos ha hecho, nuestras querellas? Aun 
si no nos asistiese el temor de un fallo parcial i adverso a nosotros, 
yo oreo que por la consideración que acabo de apuntar, no deberíamos 
aceptar sino en último caso el arbitraje de este pais. 



— 119 — 

Después de escrito todo lo anterior ha llegado de Washington el 
señor Asta-Buruaga i en una conversación que acaho de tener con él, 
veo que acepta enteramente mi manera de pensar. El se inclina de 
preferencia a obtener el arbitraje de Kusia, gobierno independiente, 
que tiene tendencias a popularizarse en América i con cuyo ministro 
ea Washington el señor Asta-Buruaga tiene íntimas relaciones, Ud 
i sus distingmdos consejeros podrán meditar los inconvenientes que 
este camino podria ofrecer en un pais absoluto i tan remoto; pero yo 
ciertamente preferiria el arbitraje de San Petersburgo al de Was- 
hington. 

De todas maneras, yo reduciría mi poUtica en este negocio, si 
hubiera de someterse a arbitraje ala siguiente í6rmul|: — ''Mediación 
de los Estados-Unidos para obtener él arbitraje de un tercero.^' 

Apunto a Ud . , mi distinguido amigo, estas reflecciones porque así 
me fas sujiere el amor que tengo por nuestra patria común el Perú 
i Chile. Sin embargo, personas mas competentes i mas al cabo de los 
secretos i de los recursos de la diplomacia, como el señor Barreda, 
alumbrarán a Ud. con mas acierto en este negocio. 

Concluvo con una última esplicacion. 

No atribuya Ud. en lo menor mis prevenciones hacia la política de 
este pais, a la innoble persecución personal que me ha hecho Mr. 
Seward. Yo creo ser superior a esos pequeños agravios personales 
delante de los grandes intereses de mi patria, i en verdad tan lejos 
está de influir en mí el egoismo, que precisamente éste me aconseja- 
ría congraciarme con aquel potentado que me tiene bajo su férula 
con dos juicios, que por cierto él no se sentiría inclinado a abandonar, 
si Chile no se manifestase dócil a sus orgullosas influencias. 
Rogando a Ud., etc. 

6. VioulÍA Mackinha. 



DOCUMENTO L. 



notas üelfttlTas a los servicios prestados a la oansa de Méjico 

por la Vos do Amórlca. 

Legación Mejicana en los Estados Unidos de Amjbjuca. 

Washington, marzo 14 de 1866. 

Tengo la honra de acompañar a Ud. copia de una comunicación que 
me hadirijido el señor don Lebastian Lerdo de Tejada, Ministro de 
Relaciones £steríores de la República mejicana, manifestándome el 



— 120 ~ 

«precio con que ha visto el Presidente de dicha Bepablica los dignos 
e ilustrados sentimientos de que se sirvió Ud. dar una maestra al 
diríjirme sa comunicación de 20 do diciembre último con relación a 
la Voz de Amériea, 

Con tal motivo reitero a üd. las seguridades de mi mui atenta ooq« 
fúderacion. 

M. RonBo. 
kX Keñor don Bei\¡amin V. Mackenna, Ájente etc, etc. 



I 



(Copia.) 

MlNZSTEBIO DE RsLACIONES ESTERIORES I GOBZENACIOX. 

Paso dd Korte, febrero 13 de 1866. 

Con la nota num. 4 do* 3 de enero último me envió Ud, copia de 
la comanicacion que el señor don Beujamin Y. Mackenna, ájente 
confidencial de la Kcpública de Chile en los Estados Unidos dirijió a 
Ud. de Nueva York en 30 de diciembre anterior mi^nifestando a üd. 
que lo envíaria ejemplares del periódico La Voz de América qua 
babia fundado en dicha ciudad con el objeto de sostener la causa de 
laa Repúblicas de la America, antes española, contra las frecuentes 
e injustificables agresiones do la Europa monárquica, i ofreciendo a 
Ud. las columnas del periódico para lo que quisiera publicar en él. 

El Presidente ha quedado impuesto de la nota de Ud. estimando 
debidamente los difi^nos e ilustrados sentimientos del señor Mackenna, 
a quien se servirá Ud. aprovecharla ocasión de manifestárselo. 

rroteato -a Ud. mi suus atenta consideración. 

(Eirmado) — Lerdo de Tejada. 

JU señor C. Matías Romero, enviado cstraordinarío de la Repúbl&ca M^íei- 
na ea los Ettadoa Unidos de Norte América. 



(Contestadon.) 



Ájente Confidencial sto. 



Nueva- York, marzo 19 de 1866. 



Señor Ministro: 

He tenido el honor de recibir k distinguida comunicación de Ud. 
fboha del 17 del presente en que se sirve trascribirme los sentimien* 
to» de ai^eoio qua el digno Presidento de la Bepablica de Hé»^ice ha 



* 121 ~ 

tenido a bien manifestar hacia mi persona, por la eooperacion que ho 
ofrecido a la noble causa de la libertad i de la independencia de ^léjico, 
en el periódico que redacto en esta ciudad con el título da la Vo» de 
América. 

Tal manifestación es en estremo honrosa para mí i como tal la 
acepto rogando a US. se sirva trascribir al Gobierno que tan digna- 
mente representa, mi gratitud por ella i los cinceros yotos que hago, en 
común oon todos los chilenos, por el triunfo de la santa causa de la 
independencia nacional. < 

Con sentimientos de la mas alta consideración tongo el honor de 
suscribirme de US. atento i respetuoso serridor. 

B. YzouÑA AlACErarMA. 

Al señor Enivíado Eatraordinario i Ministro Plenipotenciario de Méjico 
en los Estados Unidos. « 



DOCUMENTO. IX. 



Correspondencia relativa a las proposiciones de meAladoa hecha 
por el gobierno arjentlno ante los gobiernos de París, Madrid 
1 Londres con motivo del conflicto ohlleno-espaftol. 

París, diciembre 12 de 1865. 

LlOACION ABJENTINA. 

Huí señor mió: 

■ 

Como tuve ya ocasión de comunicarlo a Y. E. en carta particular, 
nuestro Gobierno me encargó oficialmente de ofrecer su mediación 
amistosa en el conflicto hispano-chileno después que supo la desapro- 
bación del gabinete de S. M. C. al arreglo hecho por el señor Ta« 
Tira, i las nuevas instrucciones dadas al almirante Pa|;eja. 

BemiU» a y. E. en copia legalizada las notas cambiadas entré esta 
Legación i el Ministerio de Estado de S. M. C. i las que consideré 
conveniente dirijir a los Gobiernos de Inglaterra i de Francia, cuyos 
buenos oficios podrian quizá influir en evitar una guerra desastrosa a 
los belijerantes. 

En una conferencia que tuve con Mr. Bigelow, representante de 
los Estados-Unidos, me fue satisfactorio oirque, a pesar de carecer de 
instrucciones, esperaba que su Gobierno no seria indiferente en om 
conflicto. 

La 4qnm<m publica u manifietía unánime contra Iqí invsitadoe 
i vidUfitíM proced^ee id Qobitmo e^paiki qike hoi HjfHc wnapiiüica 



• 1 ^ 



— 122 — 

fwnuta respecto a Ghüe, % contraria a tut verdaderos intereses en toda 
la America 

Como estoi persaadido que Y . E. habrá dado Ibs pasos qae haya 
juzgado oportunos cerca de ese Gobierno para coadyuvar a los deseos 
del nuestro, le incluyo estos antecedentes cuyo conocimiento podrá 
interesarle. Mucho me temo que mientras permanezca al frente del 
Ministerio el mariscal O'Donnell se niegue el Gobierno español a oir 
hablar, de avenimiento pacífico, poro la situación interior de la Espa- 
ña es de tal naturaleza, que aun prescindiendo de la intervención es- 
tranjera, es probable que un cambio de Ministerio produzca los re- 
sultados que son de desear en la política española en el Pacífico. 

Oon este motivo me es grato renovar a Y. E. las seguridades de 
mi mas distinguida consideración i aprecio. 

(Firmado.) — ^M. Balcabce. 

A S. E. el sefior don D. F. Sarmiento, Ministro Plenipotenciario i Enviado 
Éstraordinarío de la República Aijentina en Im £. U. del N. 

(Es copia fiel del orijiñal.) — Bartolomé Mitre, 
# 
(Seeretaño de la Legación aijentina en los Estados Unidos del N.) 



Legación Arjentina en Inglaterra, 
Italia, Frangía i España. 

París, noviembre 8 de 1865. 

AI Exmo. señor don M. Bermudez de Castro, Ministro de Estado de S. M. C. 

Ezomo. señor: 

De acuerdo 'con las instrucciones que acabo de recibir de mi 6o* 
biemo, cumplo el honroso deber de manifestar a Y. E. el vivo deseo 
que anima tanto a éste como al jpvM) arjentino por ver pronta i sor 
tlsfactoriam^rUe terminada la cuestión que por desgracia s\d>sitte en- 
tre el Gobierno de S. M. G, i la República de Chile, 

Impuesto mi Gobierno de la desaprobación recaída sobre el coa- 
venio celebrado por el Plenipotenciario de S. M. C. en Chile • i 
animado del sincero deseo de evitar una nueva i desagradable com- 
plicación entro pueblos amigos con quienes cultiva las mas estrechas 
relaciones de amistad, me ha autorizado a ofrecer sus buenos-oficios 
RE^rovANDO loe que tuvo el honor de soraeter a S. E. el señor Minis- 
uistro Residente de S. M. C. don Cá^os Creus, i al Representante 



— 123 — 

d« Ohilfi cerca de la República Aijentina, como resulla de las copia» 
adjuntas. 

Mi G-obiemo se felicitaría sobremauera de ver aceptada su amis- 
tosa mediación, coadyuvando por medios reciprocamente decorosos 
al arreglo de las diferencias pendientes entre naciones ligadas por 
vínculos mas solidos que los de simple amistad o el interés mercantil; 
i al dar este paso mi Gobierno cree ofrecer con él un nuevo testi- 
monio de las buenas disposiciones que desea vivamente acreditar al 
Gobierno de S. M. C. 

Cumpliendo asi las órdenes que be recibido, me es lisonjero 
asegurar a Y. E. que nada podría serme personalmente mas aati^ao- 
torio como trasmitir una aceptación a las ofertas del Gobierno que 
represento. 

Aprovecho esta ocasión etc., etc., etc. 

(Firmado.) — Mariano Baloaecb. 

Es copia de la copia existente en esta Legación. — Bartolomé MUre. 

(Secretario de la Legación arjentina en los Estados-Unidos del N.) 



Ministerio de Estado. 

San Ildefonto, noviembre IS de 1865. 
Muí señor mió : 

Tengo el honor de participar a US. que he recibido su atenta nota 
del 8 del corriente, en la cual, después de manifestarme el vivo 
deseo de su Gobierno i del pueblo aijentino de ver pronta i satisfacto- 
riamente resuelta la cuestión hispano-chilena, me ofrece al efecto 
los buenos oficios del Gobierno de la Confederación. 

El Gobierno de la Reina, que agradece sinceramente los amistosos 
deseos que animan al de Buenos Aires, deseos que le eran ya co- 
nocidos por conducto del Representante de S. M. en aquella KepüblT- 
ea, i por los cuales reitera hoi a US. las gracias, siente infinito no po- 
der aceptar hoi, en el estado a que han llegado las desavenencias 
entre España i Chile, la mediación que se le ofrece. Ademas de ser 
esta siempre inadmisible tratándose de la honra de España vvínera" 
da, ahora seria inútil, pues para esta fecha debe estar resuelta la 
ettestion de «n modo u otro. 



\ 



~ 124 ~ 

Esto no impidd que el Qobierno de S. M. aprecie como ae me- 
recen los ofrecimientos que le ha hecho el Gobierno aijentino, a 
los pue corres|k)nderia gustoso si se le presentase una ocasión. ^ 

Ileitcro a US. la seguridad de mi mas distinguida consideración. 

(Firmado.) — M. B^&mudez ns Castiko. 

Es copia fiel de la copia existente en esta Legación. — Bartolami 
Mure. 

(Secretario de la Legación aijentina en loa Estados-Unidos del N.) 



(Confidencia!.) 
Lio ACiozf Abjxntin a . , 

París, noviembre 20 de 1865. 
Señor Ministro. 

He tenido ocasión últimamente de ocupar la atención de Y. E. 
con motivo de las graves complicaciones que amenazaban surjir en- 
tonces entre Chile i la España como igualmente acerca de los pasos 
dados sobre este particular - cerca del gabinete de Madrid en virtud 
de órdenes de mi Gobierno. 

En efecto, mi Grobierno, ligado por vínculos de amistad con l& 
España i con Chile, estimando en toda su 'estension los perjuicios 
materiales i la funesta improben quo esas complicaciones produci- 
rían en la América del Sur, habla ofrecido, directamente en un prin- 
cipio, i por mi conducto maa tarde, su mediación al Gobierno de S. 
U. Católica. 

El gabinete de Madrid, apreciando con toda distinción i con los 
sentimientos mas benévolos el ofrecimiento del Gobierno arjentino, 
me ha contestado recientemente quo no cree que los aconteci)níen- 
tos ni el estado de los sucesos le permitan aceptar la mediación 
ofrocida. 

Asi, pues, esos acontecimientos han adquirido en el Pacifico nn 
•aráoter en estremo grave; la guerra entre España i Chile ha pasa- 
do del estado de lo posible al de ser una realidad i por el paquete 
que acaba do llegar i que trae la noticia de estos sucesos, ta me 
encarga de nuevo ^ae me dirija, a nombre del <xobicmo aijentíno, 
a los Gobiernos amigos cerca do los qu« tengo el honor do estar acre- 
ditado i onjos intereses oomereialea no pueden menos de sentirse afee- 
todos por esta situación, ya sea directamente» ya sea ea sa' ^-^-^^ 



^ 125 — 

o en las propiededes de sus nacionales, para com^cguír, por medio 
de EU influencia i acción, impedir la continuación de la3 hostilidades, 
i es este el deseo que me permito reiterar a V. E. 

Determinar en que forma podria ejercerse tal acción, es punto en 
que por ningún título me corresponde dar opinión; sin embargo, si el 
gobierno español no se prestara a ninguna mediación, acaso encontraría 
mas conveniente a sus intereses i a su dignidad proponer un arbi- 
traje, teniendo en cuenta sobre todo cuanto es lo que afectan las 
medidas coercitivas que se bon adoptado a los intereses internaciona- 
les enteramente cstranos a las causas del conflicto como en distintas 
ocasiones lo lia manifestado el cuerpo diplomático de Santiago ^ro- 
testaudo contra Jas medidas adoptados por el almirante Pareja. 

A la a|ta penetración de V. E, no pueden ocultarse los deplora- 
bles resultados que semejante lucba ocasionaria, si no se consiguiesa 
evitarla i ponerle termino tanto por las pérdidas i desgracias quo 
serian su consecuencia inmediata i palpable cuanto por un efecto, 
que aunque lejano, no es menos cierto, a saber, la . alteración, del es- 
píritu publico de los ¡niebhs Sur •americanos contra la Europa lo 
([lie. darUiHa directamente el desarrollo del comercio tnternacioncd en 
perjuicio de intereses de la mayor importancia. 

Abrigo la esperanza de que la poderosa i amistosa influencia del 
Gobierno de S. 31. el Emperador logrará disponer al Gobierno de 
S. M. Católica a proponer o aceptar el arbitraje de una potencia ex- 
tranjera, arbitraje que evitaria a la España el orno publico i jekr- 
Ral que va a escitar i despertar en la Ameiica dd Sur^ a Chile 
las desgracias que le amenazan i a la Europa las profundas lesio- 
nes que no podrá menos de sn/rir en su comercio intermicional. 

Sírvase aceptar, señqr Ministro, ctc, eto, etc. 

(Firmado) — M. Ealgarcz. 

A S. K. Mr. Droüyn de Lhuj'B, Ministro de Negocios cstranjeros de B. M. 
el EmpetMlor. 



(Trad acción.— Confidencial .) 



París, 22 de noviembre de 1865. 
Señor Ministro: 

He recibido la nota que mo habéis Iieoho el honor de dirijirme 
oon fecha 20 del presente con motivo del oonfiioto que acaba de anr- 
jir entre la España* i Chile. No deplorames menos vivamente qn« 
ol Gobierno de la Confederación Atjenána la ruptura que ha 4^ 
brevenido entre dos paiees por los que abrigamos sentimientoi igaal- 



— 186 - 

ttente amistoflos. Nuestros rotos son los mismos que los dol gk* 
bínete de Buenos Aires para desear que una pronta conciliación logre 
prevenir el desarrollo de las hostilidades cuyas funestas consecuen- 
cias no seria el último en sentir nuestro comercio. Así, no yuíSo 
en aseguraros que el Gobierno del Emperador está dispuesto a haoer 
cuanto esté en su poder para facilitar cualquiera intelijencia entre 
los gabinetes de Madrid i de Santiago si juzgasen qu9 a ello podría 
contribuir. 
Becibid las seguridades eto, eto, etc. 

(Firmado) — Dboutn db Lhutb. 
Al señor Balearce, Ministro de la Confederación Arjentina. 



LsoAGJON Arjitina. 

Partid noviembre 20 de 1865. 
Señor Ministro : 

Las probabilidades délos acontecimientos que han snijido en el 
Pacífico i que amenazan dañar a tantos intereses habian impulsa- 
do al Gobierno aijentino, que cultiva relaciones de amistad con la Es- 
paña i Chile, a ofrecer ya directamente o por mi conducto su me- 
diación al Gobierno dea. M. Católica. 

Apreciando con sentimientos de benevolencia el Gobierno español, 
cuya respuesta acabo de recibir, la oferta del Gobierno arjentino, 
no ha oreido que la situación actual pueda permitirle aceptar la me- 
diación propuesta. 

Así, pues, los sucesos han tomado un carácter de mucha gravedad 
en el Pacífico; la guerra no es ya posible, sino que ha pasado a 
ser un hecho i junto con recibir estas noticias por la vía de Panami 
me han llegado por el paquete del Plata órdenes de mi Gobierno, 
— que ya conocía estas complicaciones i que juzgaba que con el ul- 
timátum presentado se habia separado él cdmiranU Pareja de ívm 
instruccumes — para dirijirme a los Gobiernos amigos cerca de loe 
^ cuales tengo el honor de estar acreditado i cuyos intereses comer- 
' oíales afectará profundamente semejante estado de cosas, a fin de 
impedir por medio de su influencia la continuación de las hoeti- 
lidades. 

Este es el deseo que hoi me permito espresar a Y. £. En cnanto 
a la forma en que podría ser aceptado i realizado, no me toca a mí« 
Milord, prejuzgarlo en este lugar, pero ¿isería avanzado esperar que 
el Gbbiemo español encontrase conveniente a su dignidad i a su es- 
píritu equitativo proponer un arbitraje, teniendo sobre todo en eaeo' 



— 127 — 

ta cnanto afeotarian las medidas oonminatorias tomadas por su Plo« 
nípotenciario a los intereses internacionales, estranos a las cansas áfl 
conflicto i mui principalmente las consideraciones qne el Cuerpo Dt 
plomático de Santiago ha hecho yaler en diversas ocasiones protes- 
tando contra las disposiciones adoptadas por el almirante Pareja? 

A la alta penetración i la constante solicitud por los intereses bri- 
tánicos que anima a Y. £. no pueden ocultarse los deplorables resul- 
tados de una lucha semejante, tanto por las aminas i desgracias qne 
serian su consecuencia inmediata e infalible cuanto por otro resul- 
tado no tan próximo talvez, pero no menos efectivo, a saber: la 
alteración del sentimiento público en Sur- América con respecto a la 
Europa q>ie producirá un funesto efecto en el desarrollo del comercio 
europeo i én todos los intereses que en él se encuentran comprome- 
tidas. 

Aliento la esperanza, Milord, de que la poderosa influencia del 
Gtobierno de S. M. B. conseguirá disponer al Gobierno español a 
provocar o aceptar el arbitraje de una potencia estranjera, medida 
oportuna i bienhechora que dará el triple resultado de exonerar a la 
España de los odios que va a suscitar en la América del Sur, a Chile 
de los grandes males que le amfenazan i a la Europa de los graves 
daños a que no podrá sustraerse su comercio internacional. 

Recibid, Milord, etc, etc, etc. 

(Firmado) M. Baloabcb. 



Señor Ministro: 



(Traducción.) 
Foreign Office, Tioviembre 23 de 1865. 



Tengo el honor de acosar el recibo de vuestra nota de 20 del co- 
rriente en que me espresa la esperanza de que el Gobierno de S. M. 
couseffuirá inducir al Gobierno español a que someta sus diferencias 
con Chile al arbitraje de una potencia amiga. 

£n contestación a esa nota me permito informaros a üd. que oí 
Gobierno de S. M. no ha perdido tiempo para comunicarse con el de 
S. M. C. sobre este particular i que pondrá cuanto este de su par-, 
te para facilitar una solución a las desgraciadas complicaciones que 
han surjido con Chile. 

Tengo el honor, etc, etc, etc. 

(Firmado) — Clarxndon. 

A Monsieur Balcarce. 

Está conforme. -~jB. Mitre, 



128 — 



,, DOCUMENTO. M. 

Bnttarlo d« los artículos publicados en la Vos do América «fl 
la serle comprendida entre el 01 de diciembre de 1866 leí 21 
de junio de 1868. 

Núm. 1.° — dicicmhre^^l de 1865.— La Voz déla America (pros- 
poeto) Chile i Es))aiia...La España por dentro Caba i los cu- 

Danoflt... Chile i los Et^tados- Unidos bajo un punto de vista comercial. 

M. de Lamartine i la América Kl Cüurner des Etats-UnU i 

la doctrina Monroe.... Méjico i Bóljica La señal está dada 

Estados-Unidos El Presidente de la Ilcpública de Chile i sn ga- 
binete Los comerciantes de Nueva- York i el bloqueo de Chile.... 

El manifiesto del gobierno de Madrid en la cuestión chileno-españo- 
la Contra-manifiesto del Ministro» de Relaciones Esterioresde 

Chile sobre la presente guerra entre la República i España. 



Núm. 2.® — Diciemhrt SO de 1865. — La España moderna. .Cuba 
i Chile La revolución del Perú i la dictadura de Prado Méji- 
co Estados-Unidos |de Colombia Estados-Unidos de Vene- 
zuela. .. .Los Estados Unidos i Chile Banquete ofrecido a los 

representantes de la prensa de Nueva- York i a los miembros del cuer- 
po diplomático de Sur-América residentes en esa ciudüd La cues- 
tión española i los diarios ilustrados. . . .La guerra entre Chile i. Es- 
paña; s|i verdadera causa, su oríjen i su objeto La España juzga* 

da en su propia casa Bermudez de Castro i Bsnavides Canto 

a Chile Contra-manifiesto del Ministro do Relaciones Esteriore» 

de Chile sobre la presente guerra entre la República i España. 



Núm. ZP--EneTo 11 de 1866.— El rolde Chile en Sur-América.. 
Perú i España El dictador del Perú. . . .El club de la Liga Unio- 
nista Los comerciantes dol Havre en la cuestión chileno-españo- 
la El combate de la Covcidonga i la EsYíuralda', impresión en el 

pueblo chileno Méjico Esclavatura en Méjico Como Na- 
poleón i Maximiliano gobiernan en Méjico. . . .La barbarie de Es- 
paña i la magnanimidad de Chile El capitán de navio Williams 

1 el teniente Thompson. . . .Documentos curiosos Otra vez la in- 
vencible armada. . . .Gran meeting en honor de la doctrina Mooroe i 
de las Repúblicas de Chiloi Perú i Santo Domingo. 



— 129 — 

Nam. á^-^Éne/^ 20 de 1866.— La Espaua i la America áel 

Sur; la muerte de Pareja La oaestioQ cobano-portoriqaena. É. . « 

£1 almirante Pareja La hacienda española La España pro- 
tectora de la raza latina El Plata i Chile M^ico, la barbarie 

de Maximiliano Los mártires de Urapan Hechos i considera- 
ciones sobre Cuba Chile i España, ' 'mal rendida" El solado 

a la bandera española.. ««# .El Times de Londres «La cuestión chi- 
leno-española juzgada en España La guerra hispano chilena 

(Herald). . . . « .El reverso de la medalla La España en agonías « 

£1 misterio de la guerra española Pareja i Tayira..4...La Eepaña 

i el Brasil Los diarios ilustrados i la guerra de Chile El/Ha^ 

rio de la .J/an'na.. .•«.Consuelo Las últimas noticias de Cuba 

Proximidad de un levantamiento El manifiesto del señor Cova- 

rrúbias.*... «.Cantos a Chile...... Rodríguez Velasco, Barra....... Son^r 

^the SonsofMonroe La España juzgada en su propia casa .... 

La Remeta ae Ambos Mundos. . « . * «La cuestión chUeno-española. 

Nñm. b.^—^Enero 31 de 1866 — La revolución de España. • * .ül-» 
timas noticias de la revolución .La independencia de Cuba i Puer- 
to-Rico --hechos i reminiscencias. . . .La diplomacia española en lá 
América del Sur. . . .Cuba i los concesionarios. • . .£1 Congreso dé 
los Estados- Unidos i la doctrina Monroe. . • .Los Estados-Unidos i la 
doctrina Monroo. • • .Los Estados-Unidos de Colombia i Chile. . . • 
Nueva guerra do independencia . . . Legación de Chile en los Estados- 
Unidos de Colombia. . . .Chile i ei Pkta Suicidio de Pareja. . . . 

Las finanzas del imperio mejicano. . . .Candor de la Época. . . .La 
£^M)ca i el Perú... 4.. Rasgos característicos de la España. . . .Nuevas 
tendencias de la America a propósito del conflicto hispano-americano 

Versos improvisados en la Habana %on motivo del banquete del 

señor Asquerino 1 I a prensa de los Estados-Unidos i la guerra de 

Chile El discurso de la Reina. . . .España i Portugal. . . .Hechos 

i reflecciones sobre Cuba i Puerto-Rico (II). . . .Libertad de impren- 
ta en España El Diario de la Marina Los progresos de Es-* 

gaña. . • .La agresión de España contra Chile; folleto de Courcelle 
enneuil La Espaua juzgada en su propia casa (II) La Rc'* 

pública do Chile (lectura en el Club de los Viajeros.) 



Núm. 6.* — Febrero 1.* ds 1866. — La España otfa ve< en gudriU 
oon la América; alianza ofensiva i defensiva del Perú i Chile. . . «El 
Perú i Chile; recepción oficial. . . .Influencia de la América sobre la 

Europa. • . .Benito Juárez. . . .Méjico. • . .Méjico i España Bst- 

barie de los imperialistas en Méjico. • . «Don Juan Prím. . ...El jene- 

17 



— 130 — 

ral Prim i la España Moralidad del ejército eapaool . • • . .Hotoí* 

ci^^ española. . • .Absurdos españoles. . .- Chile i España (oonres* 

pondencia diplomática) La Isla de Cuba» sus recursos parala 

independencia, eto . • . Cuba levantando el telón... Filipinas i la Ajiié* 
rica. . • .Literatura Americana — Vida de Lincoln. • . .Primeras notas 
de Méndez Nuñez. . . .Chile, partes oficiales. . . .Supuesto envió de 
una espedicion contra los dominios de la reina de España. 



Num. 7.^ — Febrero 21 de 1866. — ^La guerra de Sur-América con 
España — últimas palabras de Pareja. . . .El corso contra España, 
cuestión de derecho internacional.... El Perú, manifiesto del señor 
Pacheco. . . .Los chilenos en California i Nevada. .. .Conoesionistas, 
negreros e independientes. . .La raza latina. • • .Santo Domingo... 
Cantos a Chile, Matta, Althaus, Mitre. • . .La revolución de Eroaña 
. . . .Chile i Bolivia. . . .Estados-Unidos de Venezuela. . . «La Italia 
i la guerra de Sur-América. . .Los asesinatos de Méjico... El Honorable 
Tomas H. Nelson — Los cubanos. . . .Hechos i reflecciones sobre Cuba 
i Puerto-Rico (IH). . . .La opmion pública en Cuba i Puerto-Bico. 
...Don Quijote de la Mancha i la víijen de Covadonga. • • .Don Cas- 
to Méndez Nuuez. . . .Labravura'goda i el furor ibérico. . . .Profecía 
española sobre Cuba .... Lójica española. • • • Cosas de España. • . .Bi 

rei de España i su guagua La .£^poca Ratos lúcidos iLa 

España entrando en razón Juicio ¿obre el suicidio del almirante 

Pareja Veracidad de la prensa española ..Juicio por quebran- 
tamiento de la lei de neutralidad por los aj entes de Chile Corsa- 
rios chilenos Lo que piensan los comerciantes de Cádiz de U 

guerra de Chile Perú Brindis en el banquete del señor Saa- 

ta-María Los traidores del Perú Fragmento inédito del don 

Quijote de la Mancha Alumbramiento de S. M. C /Meacul- 

pade España Candidatos para el Pacifico. .. .Francia Últi- 
mas noticias de Cuba Manifiesto de k>s motivos que han indacido 

al Perú a declarar la guerra al gobierno ae España. 



Núm. 8.* — ^^arzo l,^de 1866. — Los caudilbs de'Espana, O'Dob- 
nell, Narvacz i los renegados de América La Inglaterra i la Es- 
paña Las amistades inglesas . . Actitud del Emperador. • . . Ve- 
nezuela i Chile — Gran reunión en Caracas El pueblo arjentiaoi 

Chile Méjico, correspondencia Independencia de M^ico— 

parte de Porfirio Diaz La esclavitud de los negros en las Aotillat 

españolas. . • • ¡Alerta, cubanos! .... La libertad de brindar en Caba. 
...Restauración de España.... La España en disolución (I).*«* 
Cortes de España; interpelación sobre los asuntos de Chile. . . .Coor 



— ISl — 

testación de las Cortes ál mensaje rejio. . . . Finesas de la España con 
Francia e Inglaterra. ...Acierto diplomático de España. ...Corso 
contra Ohfle. . . .Corsarios chilenos. . . .El combate de la Esmeralda 
i de la Oovadonga-'^íiTU de F. F. Bodella. . • «La carta-testamento 
del jeneral Pareja. • . .Como se ha juzgado en Chile el suicidio de 

Pareja. . . «Herodes iPilatos. — Narvaez i O'Donnell Antigüedad 

de las intrigas españolas en América. . • .Trozo sublime do clocneu'' 
cía... .Guerra abierta. ...Guerra inevitable entro la Europa lia 
América. . ; .Manifiesto de los motivos que han inducido al Perú a 
declarar la guerra al gobierno de España. . • .Cuestión de neutralidad 
(Eaald.) 



Núm. 9.®---ilferzo 1.* efe 1866.— La insurrección de Cuba. .La 
alianza de Sur- América, Chile, Perú, Ecuador, Bolivia. • . .El Pera 

i Chile, notas diplomáticas Estados-Unidos de Colombia — D. 

HA. Matta« . ..Ruptura diplomática entre Chile i el gobierno 
oriental ... «La suerte de España juffada al rocambor . . . .Chile i los 
Estados- Unidos; cuestión mercantil .... Cantos a Chile; Guardia* 
Alemán ... .La opinión del mundo sobre la guerra de Chile. . . .La 
España en disolución (II). . . . Evolucionarios » . . .Puerto-Bico. . . . 
El DictTxo de la Marina. . . .Las playas de Cuba. . . . A Cuba libre.. 
La España inconsolable.. . .Heroísmo español; incendio de las na- 
vos. . . . Otra hazaña. . . .Brutalidad goda. . . .Senado español, ínter-» 
pdacioa sobre los asuntos de la América del Sur. . , .¿Serán siete?... 
£¡8tQpid«2 gallega. . . .Noticia fidedigna. . . '.Alerta a los marinos de 
la E9mcT€dda, . . .El brindis del Ministro Seward en la Habana. . . » 
El arreato del enviado chileno. . . .La libertad parlamentaria en Es- 
paña. . . . A última hora. . . La República de Chile-^(Lectura en el 
"Club de los Vuyeros» (II) .... Aviso. 



Núm. — 10. Marzo 21 de 1866. — ^Insurrección en Cuba» . .La re- 
volución en Cuba i Puerto-Eico. . . .La esclavitud de los negros en 
las Antillas españolas (II) . . ^ .Las mujeres de Cuba. . . .Los destinos 
de Cuba.. .Incorporación del Ecuador i de Bolivia en la alianza 
Sttd-Amerioana .... Tratado de alianza entre el Perú, Ecuador i 
Chile. . . .Ruptura diplomática entre Chile i el gobierno do la Re-, 
pública Oriental. .. .El cobre de Chile en los Rstados-Unidos; mo- 
nopolio i privilejio. . . .Los chilenos en California. . . .La cuestión de 
Chile i la prensa belga. . . .La España en disolución (IH) .... O'Don- 
nell i Vellido Belfos. . . .Otro incidente parlamentario. . . .Otro es« 
cándalo en las Cortes. . . .Empréstito de Chile en Londres. . . «¿Cuál 
es la moral del cuento? .... Tres causas de la guerra de Chile con 
España . b . Portentosa habilidad del ex-comisario rcjio Salazar i 



— 132 — 

Mastarredo. • . .El corsario Mat^or, . . .Peripecias de la guerra eoXfé 

la Amérioa del Sur i la £spaña. . . .Otro incógnito Dudas. . . . 

(jaerra inevitable entre la Earopa i la América (II). . . «Ia Repúiiliai 
de Chile— (Lectura en el '^Club de loa Viajeros" (III). . . .Aviao. 



Num. 11.— ATarz» 81 de 1866.— Los partidos en Cuba. . .El Dí«- 
rio de la Marina, el Siglo i La Voz de la América . • . . Noticias de 

Cuba {World),. . .Escándalo, uno de tantos Invocaeion de Chile 

a Cuba, Barra Los muj eres de Sur- América La Rwitía 

IFispano- Americana Justicia a Venezuela La disputa entre 

Juaresi Ortega. .. .Albricias Combate naval en las aguas de 

Chile. . . .Setecientos tiros de caiion. . . .El jeneral Las Heras.. . . 
Al jencral Las Heras. . . .Los españoles en Chile í el Peni.... El pro- 
greso en Chile i el progreso en Espaíla. . . .Los españoles en el Pa- 
cífico i la diplomacia europea. . .Como los chilenos tratan a los godos. 

...Noticias del Pacífico {Herald) El«Presidente del Ecuador 

Declaración de guerra de Bolivia a España Olla .podrid» espa- 
ñola Las cortes españolas; inminencia de una crisis ministerial.... 

Actitud del Ministro Seward {Herald) Juicio de la prensa Sod* 

Americana sobre la neutralidad de los Estados-Unidos Carioso 

estado de los negocios en nuestras fronteras (Herald) Neutralidad 

americana (Panamá Chronich) Canning contra Monroe 

Comercio i recursos de Chile en sus relaciones con el tráfico de Bal- 

iimore (Daily Commerciid de Baltimore) El señor Nelaon según 

La Patria Corsarios chilenos Noticias peninsulares sobre 

Cuba El capitán Hartfícid La prensa de Chile Edlee- 

ciones sobre Cuba i Puerto-Rico (III) Puerto-Rico Ouem 

inevitable entre la Europa i la América (III) Mediación angl<H 

francesa en la cuestión hispáno-chilcna Chili, Spain and the 

United States, folleto Méjico ante el Parlamento de Francia. 



Núm. 12. — Ahrü 11 </« 1866 — La revolución en Cuba; otra faf 

del movimiento, libertad de los negros Cuba en pié de guerra.... 

Gravedad de la crisis política de Cuba Noticias de Cuba 

Habana; correspondencia especial de La voz db la AMSBiGA.«.*..La 

esclavitud de los negros en las Antillas españolas (III) Losde^ 

m ácratas de España i la independencia de Cuba i Puorto*Rico...... 

Procacidad española El jeneral Dulce jQué será? Com- 
bate naval de Abtao ...... Versión española .Triunfo naval de los 

chilenos (i/éraZeZ)... Manifiesto del Ministro de R. E. del Perú i refu- 
tación de Bcrmudes de Castro . . Ecuador; declaración de guerra a Es- 
paña... La Béljica neutral entre la España i la América del SuTM.Mé- 



— 133 — 

jioo, oorrespondenoia. . .Situación úe Méjico las cartas de don Mar 

miio Degollado en feívor del imperio mejicano La Italia i Espa- 

ia La España en disolución (IV) La i6ena i la Voz déla 

Asn&rica Rivalidad entre España i los Estados-Unidos. . . . .' . Justa 

sorpresa Neutralidad; España i los Estados-Unidos El último 

banquete del Secretario Seward (^m¿t¿) Ultimas noticias de 

España Veracidad Española El caso del MeUor (^Herald),., 

£1 juicio del vapor Meteor A última hora. 



Núm. 13. — Ahríl 21 de 1866. — Atrocidades de la España; órdea 

de bombardear a ValparaÍ£0 Bombardeo de Valparaíso, Herald.., 

Las furias de la Crónica contra el Herald El desastre de Abtao 

en España. ..Lo que es la política do España-Revolución permanente en 
España... ¿Ha concluidola Revolución en España?. ..La simiente espa- 
ñola.. El Perú i Chile; recepción diplomática.. .Chile i los Estados-Uni- 
os de Colombia... Los Estados-Unidos, la Inglaterra i la alianza sud« 

americana... ¿Si será cierto? — Seward i O'Ponnell Sigue el eiUenie 

eordicde.., i,. Como la sagrada Neidrality ¿au? puede servir al áUnUg- 

hty doUar Méjico i los Estados-Unidos, homenaje a la señora 

Juárez en Washington La situación verdadera de Méjico Don 

Matias Romero Adiós España; se pasó Ferrer de Couto Júpi- 
ter Couto...... Apuesta Otro godo ingrato Los patriotas de 

Cuba en Filadelfía Te Deum laudamus Como se roba eu 

España Los españoles se divierten Sabiduría española 

Cómo el ffobierno español trata su marina de guerra ¿Qué será? 

Movimiento naval de España La suerte de la comisión cien- 
tífica. Las vacas flacas i las vacas gordas de Nabucodonosor 

Bombardeo i ocupación de Concepción por los nspañoles Daniel 

Diokinson Siempre la diplomacia española Los últimos mo- 
mentos de 0*Donnell La libertad de brindar en Cuba— Embil. . . 

Situación espantosa de la prensa en España Situación política de 

España EU juicio del Meteor Los horrores de la esclavitud en 

Cuba... Porvenir de la esclavatura en Cuba... A Cuba libre.... Resena 
histórica de la espedicion de las Pozas. 



Núm. 14. — Mayo 1.^ de 1866. — La crisis de la guerra americo- 

española, bombardeo de Valparaíso Cómo se juzga en España la 

guerra del Pacífico. . .La guerra hispano-americana(!^eraZ<¿)...... El 

apadrinamiento de la causa do Chile Los Estados-Unidos i la 

España en la guerra de Sur- América Chile i los Estados- Unidos; 

recepeion diplomática El bombardeo i el comodoro Rodgers 

Grave eoestion internacional americana Chile i Boli vía El 



I ' 



— 134 — 

Ecoador i la España... La E&pana i el Plala...M6jioo...]iiKjieo$«o- 

rrespondencia de Veracniz ¿Eso no es Maxiiniüano onaíeBte 

de Napoleón III? La última hora de la España; su probtkle 

anexión al África Crímenes i miseria espantosa de Espaía. 

Chascos españoles Cosas de España MoYimientos navides en 

España Aprestos navales de los españoles i de los aliados en Euro- 
pa El parte oficial de Méndez Nnñec Los godos en el Picífi- 

co Cnba i Chile ¡Abtao! Progresos de Ouba bi^eldo* 

minio español Pólvora! prensa para Caba A los cubanos que 

sufren en el destierro El juicio del MUeor La verdad sobre el 

Í'uicio del Meteor; manifiesto de Kogers El nonajésimo oorsarío, 
a Oriental Lalei pareja no es dura Un buque sospechoso en 

alta mar Patriotismo i sensatez de la prensado Chile PaM^ 

tísmo i osadía de la prensa de Cuba Coqueterías i Terreces de U 

Crónica Couticidio El último folleto sobre Chile Loqve 

en España piensan de las reformas en Cuba Militarización de Ób- 

ba El aiarismo en Cuba O'Donnell i Rios Rosas Ja in- 
surrección de Cuba; inmensa oscitación en la Habana Las refor- 
mas en Cuba; preguntas i respuestas... ¡Cubanos, a las aranas!... Cu- 
cion de guerra del guajiro... Confirmación oficial délos disturbios i 
'gravísima situación de Cuba... El gallo de Chile. 



Núm. 15,^-^Mayo 11 de 1866 — El bombardeo de yalparaiso...El 
honor de España está venga()o... Versión oficial... Versión popular... 
Documentos nacionales sobre el bombardeo.'. Documentos so- 
bre la intervención en el bombardeo Parte oficial del como- 
doro Rodgers sobre el bombardeo de Valparaiso...Lo8 ingleses i el 
Ministro Thompson... Las rabonas de las neutrales... Perípe(nas del 
bombardeo... Valparaíso en sus días de prueba i de aflicción... A Es- 
paña, bajo el reinado de Isabel 11... Soneto... Otro... Amenaza de de- 
sembarco en Valparaíso. . .Duelo naval rehusado por Meiidez Nuñei... 
La cobardía española prendida en sus propias redes... El bombudeo 
de Valparaíso en el estranjero, Herald^ World, Evening Pott, 2W^- 
ne, Ti7n€<. .El espíritu del gobierno español (Evening jP(Ost)....El 
comodoro Rodgers sobre el bombardeo de Valparaíso (^eraU)...Fa- 
rragut i Rodgers .... Humboguiana. . . . España i los . EstadosUnidoe 
(correspondencia de Madrid del jET^roZcQ... España Chile i Seward 
(Beráld),.JjK doctrina de Monroe, Valparaíso i San Petersburgo... 
La Inglaterra, la Francia i los Estados-Unidos en presencia del bom- 
bardeo de Valparaíso. . .Los españoles convertidos en bandoleros... El 
Cónsul de Chile en Madrid. .Levantamiento en Puerto- Príncipe. . . 
Ultimas noticias de Cuba. . .Parte oficial de Méndez Núñez sobre el 
bombardeo de Valparaíso. . .Cuba esclava en presenciado la América; 
pueblos de America, ¡a las armas!. . .La revolución de Ceba reoono- 





135 - 

Sebaton en/ duelo 
sundi.. ..Matan- 

« «r . ^.^ _ ^^ ^® '* esclava- 

tara en Oaba.^.^di '5 ^^^^^^spaña. • .Levantamiento do Puerto- 
Pfínoipe (H). 



Nim. 16-Ufayo 21 cÍ0 1866. ¡A las annas, Onbanos.Reseña biográ- 
fiea del jenera L6pez..])ocumento8 para la historia de la independencia 
de Cnba. .La revolución de Cuba anunciada i lejitiinada en España. . 
La revolución de Cuba i el periodismo* .El jeneral don Juan Gregorio 
de las Hera8..Cuba; correspondencia de la Habana. .Matanzas; corres- 
pondencia. ..Chile i Perú, poesía. .Chile i el Uruguay. .Chile i Bo- 
nvia. . .El Ecuador i Chile ... El eiército del Ecuador en campana. . . 
Chile i Venezuela. . .Chile i Honduras. . .Chile i la Italia. . .Benito 
Juárez i su gabinete. . .Filipinas. . • Coincidencias réjias. . «El nom- 
bramiento de Lerzundi. . .A las ruinas del Diario de la Marina. . . 
05mo saben la jeografía los españoles. . .Los humbugs de Nueva- 
York. . .La doctrina de Monroe tal cual es. . .Un nuevo rasgo de 
la doctrina Monroe ... Otro rasgo.. .Una nueva faz de la doctrina 
Monroe. . .Movimientos navales en España. . .Lo que ha sido, lo que 
es i lo que será la España. . . La España en agonía. . «La vida de ^ 
todos los dias en España. . .Las verdaderas causas de la guerra del * 
Pacífico, correspondencia del Herald, . .Impresión del Perú al saber- 
se la noticia del bombardeo de Valparaíso. . .Levantamiento en Puer- 
to-Príncipe (HE) . . . Cuba, poesía . . . Espedicion de las Pozas (11) . . . 
Honor al Congreso de Venezuela. . .El parte ofícial de Méndez Nú-^ 
ñez. . .Un importante documento internacional. . . .La guerra del 
Pacífico. . .Indiferencia i degradación del pueblo español; correspon- 
dencia del Herald n . .Cantos a Chile, (romez, Soffia. . .La heroici- 
dad de don Casto. . . ¡Querida Cuba! ... El bombardeo de Valparaíso 
{Herald'), . .Juicio de la prensa de los Estados Unidos sobre el bom- 
bardeo de Valparaíso (JLedi'és lUustrated newspaper, Troy Daüy Ti^ 
mes, Evening Commerdal, Boston; Boxton Journal. Evening Journal, 
Albany; Morning Chronicle, Quebec; Chicago, Times, PortUtnd 
Advertiser, . .Progresos intelectuales de Chile. . .El vinsigre de Chile * 
i la quinina del Perú— La tercera derrota de los españoles. . .José 
Galvez...El combate (-HcroZcí). . .Una carta. . .Llegada del Van- 
derbiU, . .Cómo la prensa de Nueva-York ha recibido la noticia del 
glorioBO triuufo del Perú (Herald, Evening Express, Tribune . • . 
La noticia de la victoria del Callao en Nueva York. . .El 2 de majo. 
. .¿Qué dirá ahora la España?. . .Venezuela, Nueva Granada i Cuba 
. . . A los cubanos, poesía*. • .Cuba esclava id. . . .Cortesía internaoio- 
nal. . .Espedicion do las Pozas CHI). 



i 



— 134 — 




Núra. 17.— J»nio IMÉiflÉilllfci el Plata... M^)|^ 
doctrina de Monroe i la Union-Amer^ no es Na|**<^ ^ 
Seward i la doctrina Monroe (Eeraidy^rtí de >a'' ^ 
batalla naval del Callao. . . Parte del MÚ^' -^ 
bate naval del CaUao bajo un punto de vista vicuuneo. . .(ij^uemlt 
España, poesía. . .Los Kstados-Unidos de Colombia i los Estados- 
Unidos de Norte- América. . .El ex-presidente Manilo i la cansa d« 
la América del Sur... La Francia i el Ecuador. . .Méjico; protesta 
contra Santa- Ana.. .Tributo al patriotismo... Repúblicas de Cea^ 
tro- América. . .Un hurrah al Paraguay republicano. . .Un voto por 
el jencral Mitre . . , La América unida, poesía. ..Ojo a la Amériea 
antes española. . .Un nuevo aliado de la España. . .£1 Ministro espa* 
ñol en Washington en la cuestión del Met€or,,,lA opinión de la 
América del Sur sobre el bombardeo de Yalparaiso. . .A Yalpaniñ 
bombardeado por los españoles, poesía. . .El bombardeo de Valpuai- 
80 bajo el punto de visita de neutralidad do los Estados-Uní^ 
(ffbrUí)...Jus(áfícacion del comodoro Bodgers.. .Las noticias del 
bombardeo de Valparaíso en Europa. . .¿Con qué pagará la EspaSa? 
. . .La campaña de las nieblas. . .El alma de Pareja. . .El coiaarío 
chileno l^nneMe. ..Entrevista con el Presidente de Chile (iTeraU) 
. . .¿Si hubieran sido godos?. . .El mando deljeneral Dulce. . .Coafi- 
cidio. . .Al ilustre patriota don José Galvez, soneto. ..Monumento 
ál ilustre americano don José Calvez . . .Una noble protesta. . .Perú 
i los Estados-Unidos... La Revista Americana.. .Méjico; atroci4a* 
des i zambardos del réjimon imperial.. .Espedidon de las Potas 
(IV) . . .Independencia de Cuba (Ésrald) . . .Ultimas noticias de Cu- 
ba (Far2cI)...Motin en la Habana. . .Proclamas incendiarias en 
Cuba. . .Joaquín Agüero i Agüero. . .Dulce en viaje de regreso... 
Lerzundi en viaje de venida. . .Cumplimientos del marques de la 
Habana a los españoles de Cuba. . .Reseña biográfica del jenenl 
Iiópez (II) , • .Los crímenes de la esclavitud. . .Canción guajira. . . 
lias posesiones españolas. , .Situación de Cuba. . .La inquisición en 
Cuba. . .Vivan las reformas. . .Las Cortes españolas... Ea Diario d^ 
Ja Marina, i el sudor animal. , .«jSanto Domingo!". . ,La revolu- 
ción permanente en España. . .España, corresponaenciadel Heñid,» 
La España militar.. «Estabilidad de los Gobiernos de España, ..Ia 
moralidad administrativa en España. . .La España ^dÍA bandera. . .Im- 
ponderable ignorancia de los españoles. , .Esposicion^o !& Comisión 
Científica en Madrid . « . Una nueva revolución en Espanil* • .Dietada- 
ra del jeneral O'DonnelI. 



Nthn. 18 — Junto 11 de 1866.— La gloria del Perd i la fiV ^^^ 
España. . .La fuga de los Españoles, segunda edición de San^ ^ 
mingo . . .El Ecuador en presenoia del bombardeo de Valparai^* * * 






I 



— 13T — 

I 

tQué imbecilidad! La Espa&a i la Francia en la América del Sor. . . 
Una carta del Cónsul jeneral de OhUe en Francia... El almirante 
Denman. ..El pro i el cootra del suicidio. . .Doonmentos oficiales 
relativos al 2 de mayo. . . Jcsé Galvex. . .Oarta del señor Romero, 
Ministro de Méjico en Washington. . .La doctrina de Monroe; como 
ella es. . .La doctrina de Monroe; síntomas de resurrección. . .La 
situación de Cuba juagada por la prensa española. • .Los americanos 
del Norte en el Callao. . .Sigue la rovolusion. . .Las vergüenzas de 
O'Donnell. . .Para franquezas, los españoles. . .El jénio español.... 
rQué brutos son los españoles!. ..Pasmosa pobreza do España. «. 
Nuestra guerra con España i la libertad de Cfuba, . .Un espejo para 
Cuba. . .Una protesta, probable venta de la Isla de Cuba para depósito 
de negros. . .I4a situación de las Filipinas juzgada por la prensa Es- 
pañola . . .A los comisionados qne van a Madrid (poesía) . . . Otra carta 
de don Mariano Degollado . . .Ultimas noticias de Cuba ( World). . • 
Levantamiento en Puerto-Príncipe (continuación).. .Un paso mas 
en el camino déla revolución. . .Eeseña biográfica del jeneral López 
(conclusión) . . .Interpelación española sobre el bombardeo de Valpa- 
núso. . .Venezuela en presencia del bombardeo de Yalpardso... 
Couticidio. . .Pasmosa riqueza de la Isla de Cuba. . .Otro descubri- 
miento español . «La •paternidad de Lerzundi. . .El palo de Lerzundi 
. . .Los efectos del bombardeo de Yalparaiso en Francia. . .La gran* 
deza de primera clase en España. . .El Ministro mejicano en Was- 
hington i la Union Americana de Santiago . , ,La dietadura de O'Don- 
nell i la guerra del Pacífico. . .La victoria naval del Callao.,. Próximo 
bombardeo de la Habana. 



Núm. 19. — Jimio 21 de 1866. — La Voz db la AmAiuca (nueva 
forma).. .El sentimiento americano; oportunidad de un Congreso 
americano. • .Actitud de la República Aijentina. . .Importantes no- 
ticias de Yenezuala. . .La oiromar de Bermudez de Castro. . .Lo úl- 
timo sobre la victoria del Callao ...Fiestas cívicas en el Perú.. .El 
combate naval del Callao, . .El Perú i los Estados-Unidos de Colom- 
bia. . .Americanismo de Solivia, . .Recepción del Ministro cbileno en 
la Paz... La guerra española en Solivia ...Méjico.. .Un fiasco im- 
nerial. . .Los verdaderos libertadores de M'^ico. . .El bombardeo de 
Valparaíso en Francia. . .El bombardeo en España-— Coméntanos 
españoles sobre la interpelación. . .Sesión de las Cortes. . .Discusión 
en el Parlamento ingles. . .Opinión de la prensa inglesa sobre el bom- 
bardeo de Yalparaiso. . .La prensa francesa. . .Los representantes de 
los Estados Unidos en Chile. . .La neutralidad de los Estados-Uni- 
dos. • Jjos dooe cases de la Dootrliia Monroe. . .Humillación de los 
EstadaahUnidos«..La doctrina Itfonroe i el Om^reso. ..Honor a 
Movoe. , .La doctrina Monroe en Caráoas . .^ A Ic^ Amórioat soné? 

18 






— 138 '^ 

tos. . .Propaganda repablicana. . .Monografía de la EspaSa. . .Pak* 
bras de O'Donnell. ..La España en los abismos... Salmos de la mise- 
ria en España... ¡Oh vergüenza!... Yaya una verdad... La relijionen 
España... Olfato de la Época,, JuVk esclavitud de los negros.... A 

Sroporito del Sigh Cantos a la heroica Valparaíso Las glorías 
e don Casto... Al Perú, cantos... A Borda.... Lista de la sosoricíou 
4o Galves.. Apantes biográficos.. La independencia de Cuba. — ^Lidioe. 



DOCUMENTO N. 



GorrMipondenola oon la sociedad republloana da Gaba 

1 Puerto Rio I». 

8. Dj. BBKJAHnr.y. Magkexna, etc. 

J^aeva-YorJc, diciembre 27 de 1865. 
Muí señor mió : 

La Comisión ejecutiva de la "Sociedad Bepublicana de Cuba i 
Puerto Bico", constituida en esta ciudad con el objeto de promover los 
intereses políticos de ambos paises, ha delegado en mí poder suficien- 
te para proceder en el sentido que juzgue conveniente, entendiéndome 
con todas las personas, corporaciones, naciones o representantes de ellas, 
que quieran i puedan ayudar la causa de la independencia de ambos 
países del dominio de España, i considerando yo que es Ud. una de las 
personas a quienes debo dirijirme en cumplimiento de mi deber, co- 
mo delegado de dicha ** Comisión", lo hago, suplicándole me fije 
tiempo i lugar para presentar a Ud. mis poderes i continuar de una 
manera oficial las negociaciones de que ya nos hemos ocupado priva- 
damente. 

Con sentimientos de amistad i respeto me suscribo, etc. 

J. M. Maoii». 



(Contestación..— Confidencial) 

Nueva- York, diciembre 28 de 1865. 
Seiior : 

He tenido el honor de recibir la carta de Ud. fecha de ayer en que 
se sirve decirme que la **Comision ejecutiva de la sociedad repu- 
blicana de Cuba i Puerto Bico" ha tenido a bien autorizar a Ud. 



— 139 — 

« 

para acercarse a mi persona como Ajeaie* oonfídenoial de Chilo en 
los Estados-Unidos de Norte América con el objeto de promover la 
libertad de aquellos países por todos los medios lejítimos que el pa- 
triotismo o la lei de las naciones sujieren. 

En consecuencia, Ud. me pide le señale un dia para manifestarme 
los documentos que hacen a su misión, i conferenciar sobre los arbi- 
trios que podrian tocarse desde luego para que aquellos dos hermosos i 
desgraciados países sacudan el yugo odioso de la España, con motivo 
de la injusta i alevosa guerra con que la última ha provocado a la 
República de Chile. 

Deseando, por mí parte, contribuir activamente a tan noble obje- 
to, i conocedor de las miras jenerosas i americanas de mi Gobierno, 
ruego a Ud. se sirva oonourrifa la oficina de esta Ajencia el viernes 
próximo 29 del corriente a las once de la mañana, a cuya hora tendrá 
especial placer en recibir a Ud. su atento i seguro servidor 

B. ViCüNA Mackenna. 

Al señor don J. M. Macias, Delegado especial de la Comisión Ejecutiva 
de la Sociedad Republicana de Cuba i Puerto Rico. 



NuevOf-Ycrk, enero ^ de 1866! 
Señor : 

Consecuente con lo que ofreci a Ud. en nuestra última conferen- 
cia convoqué a junta estraordinaria a los miembros de la comisión 
ejecutiva de la Sociedad Bepublicana de Cuba i Puerto Rico, i les 
comuniqué, con la reserva necesaria, las jenerosas ofertas que Ud. 
so ha servido hacerme, como Ájente confidencial de su Gk)bierno, i 
acordaíon, creyéndolo conveniente para el mejor éxito de sus traba- 
jos por la indenendeucía i libertad de aquellas islas, que me dirijiora 
a Ud. suplicándole me manifieste oficialmente* lo que he tenido el 
honor do oír de sus labios con relación a las mencionadas ofertas, 
para trasmitir sus propias palabras a nuestros amigos en aquellos 
países. 

Con sentimientos de la mas alta consideración i respeto me sus- 
cribo,, etc. 

J. M. Magias, 

Al Señor don 6. V. Mackenna, Ájente confidencial , etc. 



Señor: 



— 140 — 

(Contestación.) 
Xiteva-- York, enero 10 de 1866. 



He tenido el honor de recibir la distinguida notado IJd. en que aa 
flirye pedirme ratifique por escrito los ofrecimientos que en Tanas 
ocasiones be hecho a Ud a nombre del Gobierno de Chile, diriji- 
dos a apoyar los planes do los patriotas de Cuba i Puerto Bico para 
alcanzar su independencia de España. Se digna Ud., ademas, mani- 
, festarme que me pide esa satisfacción en nombre del Comité patrió- 
tieo de quien es Ud. delegado i con el objeto de hacerlo presente a 
k)6 habitantes de las Antillas españolas que deseen sacudir el jvigi 
odioso de su metrópoli.- 

£n consecuencia, me complazco en reiterar a Ud. formalmente esos 
ofrecimientos, en todo conformes a las miras fraternales que siempre 
han dirijido la política do Cliile respecto a las demás secciones de 
América; a los propósitos que el Gobierno de la Kepública abriga en 
BU guerra con la España i que ha manifestado claramente en sa 3Ia- 
nifiesto de 26 de octubre el señor Ministro de Relaciones Esteriores 
de ella, i por último, a las instrucciones que yo mismo he recibido, i 
que en esa parte he tenido ocasión de manifestar confidencial, pero 
francamente a Ud. 

El (jiobiemo de Chile se complacerla, pues, altamente en contri- 
buir a la libertad de Cuba i Puerto Rico, i se halla dispuesto a pres- 
tar a aquellas posesiones todo el auxilio moral i material de que pueda 
disponer, cuando por actos positivos manifiesten sus habitanteael 
deseo de emanciparse. 

No- ^da el infraacrito ni por un momento que ese ardiente i pa- 
tri6tico^Iéseo^xjfl|(^eÍíJ^'^^^^ ^^ corazones. Pero la calma al fvt- 
ccf profunda auíi r/»;-»r^ •«'»s es un síntoma un tanto 

dewonsolador? ^ '''' •^"«^«« pM^JJ-u. 

Üd. ha tenido n K' ^^ ^^"^^ '^sta idea, nacida de 

la observaron sur^rSlíí"^"^.^'^ desvaneceNt a públicas (únicas 
que están a mi ^Z^)] ^l' ^"^"5 '^' ^«^ Botic^S¿k^ ÜS" 
vencerme de csta/eTe?,;; ! ^* ^^^^^ que me serXS}^^^ 
tíco, de que es Ud Ll 1' ^ ""^^ Propósito robaría «TÍ^ """ P^° 

•queUos paise,, lo^ r^Ss maffr ^^'^^^^ JaK^jfc 
la cooperación efectivTq^^ ^^" que cuenta en elSí^i 

'"criísTr-^'' "^°"™» -^" "iKl 



^ 
■< 



— 141 — 

ría ofrecer Chile en vista dd los recursoa que los patriotas de CuIki i 
Paerto Rico tuviesen & su disposición. ' 

Sobre este particular aguardaré con tanto niayor interés la res- 
puesta que el Comité tuviese a bien comunicarme, cuanto que \¡a 
emerjenoias de la guerra en que Chile se encuentra empeñado coa 
España pueden llevar a aquel a hostilizar las posesiones i las propie- 
dades mismas de los cubanos en su carácter de subditos de S. M. C. 
Doloroso seria este recurso ; pero la apatía al parecer sistemática de 
los habitantes de las Antillas ¿no autorizaría a creer que en derto 
modo hacen ellos causa cOmun con su metrópoli, i que por lo tanto, 
pueden considerarse lejítimament^' como beligerantes activos en nnes* 
tra causa? 

Abrígo la consoladora esperanza de que el patriotismo i los sentí* 
mientes americanos de la población do las Antillas, no solo nos 
ahorrarla aquellos sacriñcios que pueden hacerse inminentes por el 
carácter que asume la guerra^ por las alianzas que se preparan en 
paises vecinos de aquellos, sino que tomando uoa noble inieíativa 
harán servir a los fines de su independencia los medios que hoi alis«- 
tamos i que mui a nuestro peinar podrían contribuir a la ruina de su 
comercio i de sus propiedades. 

Apovecho esta ocasión para rogar a üd. oficialmente ponga a dis* 
posidon del Comité patriótico trescientos ejemplares de cada nú- 
mero que ae publique del periódico La Vo% dt América, Ha sido 
oreado éste especialmente para servir los intereses de Cuba i Puerto 
Rico, como lo espresa su propio título de órgano de la$ JintiUas m- 
paííclas. Confío en que el Comité ' se servirá dar Uib olrdenes neoesa** 
rias para la mas acertada distribución de aquel periódico, H que asi 
mismo sus miembros i demás distinguidos ciudadanos de Cubfi Tesi" 
dentes en esta ciudad honren aquella hoja con sus ilustrados esori- 
tos sobre su tierra nalal. 

Con los sentimientos de la mas alta consideración» me busoribo de 
Üd. atento i obsecuente servidor. 

(Firmado.). -^B. Vicuña Mickbiiná. 
AI señor Delegado del Comité patriótico de Cuba i Puerto Ríe»; 



Comisión ejecutiva de la sociedad 'republicana de cuba 
t I puerto rico. 

I esb Nveva-York, ewro 12 de 1886. 

dea*. Señor: 

laego* 

¡obre tí He comunicado ala Sociedad Republicana de Cuba i Puerto Rico 
\ nota que se sirvió dlrijirmc con fecha de 10 del córlente I se acordé 
ira nm 
ze debe- 



- 142 — 

cti júhta celebrada el niísmo dia, que se coutestaae con toda la pfé* 
cisión que exijen las circunstancias del momento i que al miniio 
tiempo se diesen a Ud. las mas cumplidas gracias por ha distinciones 
de que le somos acreedores, i so le rogara trasmitiese a su Gobiorno, si 
lo juzgare oportuno, la espresion del agradecimiento, con que los cuba- 
nos i portorriqueños acojemos sus intenciones fraternales i así mismo 
de la admlr^ion a la vez que tributamos a los jenerosos i nobles con» 
ciudadanos de Ud. por la conducta que observan en la laelia que 
mantienen contra las piraterías de España. 

No debo, señor, hacerle la reseña de los movimientos revoluciona- 
rios que han tenido lugar en Cuba i Puerto Pico, porque una per- 
sona tan versada como Ud. en los sucesos de la historia moderna, no 
ha de ignorar que se han hecho allí algunos esfuerzos heroicos que 
son suficientes a esplicar el amor que sienten por la libertad los opri- 
midos naturales de aquellas colonias, i si es verdad que no han 
• tenido aun un triunfo decisivo, no ha sido por la inercia de que 
86 acusa a los hijos de un clima que una falsa teoría ha considerado co- 
mo enervador de las potencias morales, sino porque hai razones que 
esplican estos resultados. La forma i ostensión del pais, fácil para que 
se pueda ejercer una vljilancia moral incesante i el haber acumu- 
lado el dominador en aquellos puntos todos los recursos militares de 
que puede disponer, han encerrado entre cadenas de hierro a su po^ 
blacion que no se ha encontrado jamas, como se encontró la del res- 
to de las que fueron posesiones de España, en térsenos favorables 
para promover por guerrillas un combate a muerte. El estar cubier- 
to el suelo de líneas de ferrocarriles que rivalizan por su oonstrue- 
cion i largura de trayectos con las de la mas adelantada nación, acorta 
todas las distancias i permite el pronto traslado de tropas; la profusión 
de alambres telegráficos que están sometidos a la esclusiva dependen- 
cia del Oobierno, hace que tenga el déspota en su mano todas las vias 
mas rápidas de comunicación; el establecimiento de milicias rurales 
compuestas en su mavoría de peninsulares, se apoderan de las calza- 
das i caminos e impiden que se levanten partidas de patriotas; las 
fuerzas veteranas que están repartidas en los campos i poblados a las 
inmediatas ordenes de jefes enemigos; los puntos fortificados que se 
encuentran en los lugares mas importantes del litoral, entre los que 
se pueden enumerar algunos do tan colosales defensas como la Ha- 
bana, Matanzas, Santiago de Cuba i otrajs, i ademas la organiza- 
ción del espionaje, el abuso de la fuerza, la prontitud i crueldad 
en la aplicación de los castigos i los inmensos ausilios que propor- 
cionan los millares de españoles residentes allí, son motivos que, 
Ud. comprenderá, dificultan cualquier paso de hostilidad armada que 
se quiera dar. Después de todos estos recursos, de los cuales nacen 
otros muchos del mismo jénero, existen en aquellas islas inforCu- 
nadas varios elementos disolventes de que se apodera con habilidad 
el Gobierno español; i así la corrupción de la prensa periódioa, la 



~ 143 — 

* 

instituoion de la censura previa, la limitación de facultades en la ense- 
ñanza escolar, la heterojeneidad de las razas, el sistema de esclavi-' 
tud, la perversión de costumbres que es consecuente en toda socie^ 
d&d fondada por los descendientes de Felipe 11 i Torquemada, 
las supersticiones relijiosas de tan perenne caducidad entre nuestroíí 
mayores i varias otras causas que no se pueden ocultar a la penetra- 
ción de Ud. , no diremos en sentido ab^íuto, que disculpan el com- 
portamiento de los cubanos i portorriqueños, pero sí que esplican el 
estado de cosas que entre ellos se ha perpetuado hasta aquí. 

Pues bien, señor; a este cuadro horrible que lójicamente no debie- 
ra producir sino consecuencias análogas^ podemos presentar otro que 
cambia por completo el modo de ser de las cosas, i nos muestra que 
en medio de los mavores tormentos i de las borrascas mas insuperables, 
no es dado a los despotas ahogar el instinto natural de la virtud i el 
patriotismo. En Cuba i Puerto Rico, particularmente en la primera 
de estas dos islas, se han llevado a caoo hazañas merecedoras de la 
mas desapasionada admiración, i no por envanecernos de los actos 
gloriosos de los nuestros, es loque decimos a Ud., sino porque así 
corresponde a la justicia i a la verdad. Miles de emigrados, centena- 
res de perseguidos, multitud de condenados comieron el pan de la 
espatriacion, llenaron las prisiones, ^cargaron cadenas i murieron en 
los presidios. Jóvenes dignos de los tiempos heroicos subieron las 
gradas de los cadalsos; soldados iguales a los mejores de la antigüe- 
dad cayeron en los campos de batalla; mujeres, niños, ancianos, fa- 
milias enteras acojieron la idea de la revolución, i dieron por la pa- 
tria el último suspiro. El pensamiento de la libertad no es una nueva 
semilla que va a caer al acaso i a fructificar ahora en los surcos lle- 
nos de sangre de la Reina de las Antillas: desde que nosotros abri- 
mos los ojos a la luz ya estaba resonando un canto revolucionario que 
halago nuestros oidos en la cuna i que nuestros grandes poetas ha- 
brian de hacer repercutir por todo el mundo civDizado en notas in- 
mortales. 

Hai en Cuba i Puerto Rico, señor, tfn partido que es común a to- 
dos los paises de la tierra, i a cuyos amaños i torpezas se debe el 
que se juzgue desfavorablemente al pueblo en masa de aquellas islas; 
pero a poco que un observador intelijente averigüe lo que acontece 
no dará importancia alguna a lo que en realidad no la tiene. Este 
partido se compone de ricos i pobres acariciados por las migajas que 
deja caer de su mesa de vez en cuando el autócrata colonial, i pusi- 
lánimes i dudosos del éxito de la revolución aparentan encontrar sua- 
ve el yugo que los envilece, pero ninguno de ellos es enemigo franco de la 
causa de la independencia i bos sorprende que se les tome por la repre- 
sentación jenuina del pais; pues al querer damos cuenta de este error de 
la opinión no podemos aü'ibuirlo sino al simple hecho de que son per- 
sonas visibles i nada mas. No encierra en su seno a toda la clase rica^ 
como hai quien lo haya supuesta, pues para probar lo contrario, basta 



_ 144 — 

Ifeodrdav que en los auoa que corrieron del cincuenta al cincuenta i eítí-^ 
00 hubo quienes aprontaron gruesas sumas de dinero qu^ se invirtie* 
ron en planes reyolucionarios de mas o menos acierto, que si no die- 
ron el resultado apetecido, cosa es esa que atañe a los que tomaron la 
iniciativa, pero que no lastima en nada la honra que cabe por 
sus buenos oficios a los cubanos favorecidos de la fortuna. Paréceme, 
señor, que lo que antecede es suficiente para sujerir a Ud. un juicio 
formal sobre la verdadera situación de Cuba i Puerto Rico i pasaré 
a tratar lijeramente de los otros particulares sobre que Ud. ha llamado 
nuestra atención en la nota a que tengo la honra .de contestar según 
las inbtrucciones que he recibido de la Comisión. 

Desde luego puede Ud. asegurar que queremos cooperar 6o solo 
al ausilio de Chile con nuestras débiles fuerzas, sino ir derechamen- 
te a b;iscar la libertad de una patria que amamos como el que inas, 
valiéndonos do las circunstancias de la actualidad. Dice Ud. que su 
Gobierno contribuirá con recursos iguales a los que faciliten los cu- 
banos cuando por actos positivos demuestren su deseo de querer .eman- 
ciparse. Aquí, señor, se envuelven dos cuestiones: primera, la de de- 
jarnos solos en tanto que preparamos organizaciones i solicitanH)8 di- 
nero, i segunda, la do persistir en la idea de que somos un puebla 
tan inerto que no inspiraremos confianza hasta que^no hayamos co- 
menzado la obra. La primera de estas cuestiones es de lenta resolu- 
ción, atendiendo a la perentoriedad de las cmerjencias que están sur-> 
jiendo, i permítame Ud. hacerle la observación de que tanto se per- 
judica Chile en no aprovechar los instantes como Cuba i Puerto Rico. 
msotros nos ocupamos ahora do los preliminares de una revolución 
que aunque está siempre latente no estaba formada i por lo tanto 
esperamos con fe obtener los medios de que hemos menester, pero 
no los tenemos a la ma^no, como tenia que suceder por no estar pre- 
venidos. La segunda cuestión podria interpretarse, aunque 'la Comi- 
sión no es de este parecer, con una medida de hábil diplomacia 
para distraer la atención de ^España de las aguas del Pacífico i 
nacerle fijar la mirada en las dos grandes joyas que le quedan ea 
este lado del mar, i ha habido ya quién manifiesto que si efecti- 
vamento existe el proyecto de dar un golpe en aquellas posesionesj 
hasta seria mas certero acudir a planes mas secretos i misteriosos que 
diafanizarlos por el órgano de la publicidad con que cuenta Chile en 
Nueva- York i por el envió de cuyos ejemplares le da a Üd. la Comi- 
sión los mas espresivas gracias. 

Bien conoce Ud. por esperiencia propia, que todo pueblo que quie- 
re ser de veras libre, no tiene mas que dar el primer golpe contra el 
tirano. Nosotros ya hemos dado varios i esto abona que daremos 
otros hasta conseguir nuestro objeto, pues si hubiéramos desespera- 
do de la independencia final de nuestra patria infeliz, o no existiéra- 
mos ya o nos hubiéramos colocado en las filas de los conceHOiUsUis. 
No crea Ud. que esta es la opinión do la minoría de nuestros her- 



~ 146 — 

túaBOs; esta es la opbion de todos los naturales de a(][iiellas islas. £1 
poder español allí es grande, sus recursos son infinitos, como que 
los ha concentrado en su último baluarte; pero todo imperio funda- • 
do en la fuerza bruta es un monstruo con pies de barro. Allí todo hi- 
jo del pais sea blanco, mulato o negro, es enemigo de los españoles, 
los esclavos no son de nadie, porque están muí embrutecidos jpara 
tomar lados por este u otro partido. 

Guando se rompieron las hostilidades entre España i Santo Do- 
mingo, con motivo del alzamiento del pueblo, nosotros que espera^ 
hamos la ocasión de anudar los hilos rotas de la última revolución de 
Oaba» cuyos resultados nos fueron tan funestos, la vimos n^ui pro« 
pida en aquel suceso i comenzamos de nuevo nuestros trabajos pre- 
paratorios. Hablan pasado diez años i llego el momento en que creía- 
mos dormidos o desalentados a los patriotas, pero nos engañábamos 
porque todos estaban alerta. Bepetimos que lid. sabe por esperiencia 
lo difícil que es tender los hilos de la trama en un pab que se encuen- 
tra en las circunstancias de Cuba, mas tal cosa no lué parte, sin 
embargo, a arredrarnos. En esto nos hallábamos, cuando la ilustre 
Ilación que Üd. representa, recojiendo el guante que le arrojó la Es- 
pana, Qos abre otra vez la puerta para la consecución de nuestros 
pues. Como los hechos se precipitan, i puede que pase de nuevo la 
ocasión^ ha habido que apresurarlo todo> Nuestras fuerzas no están 
alistadas, ni nuestros recursos reunidos, .porque la obra no es de suyo 
neoesariamente veloz. Figúrese Ud. cuál no será nuestra ansiedad» 
cuál nuestro temor de que pase la hora, de que cese el estado do 
guerra entre Ohile i España i no podamos probar la suerte de las ar- 
mas en nueva campaña. Bajo la fe de hombres de conciencia que 
conocen a sus compatriotas, podemos a segurar a Üd. que si ixosoíro9 
tuviératiios aquí los medios jpara efectttar un desembarco en Cuba i 
levantar la bandera de la revolución^ no nos queda la menor duda de 
que lograríamos salir triunfantes en la empresa, t si por tanto pudie^ 
ra facilitamos Chile estos arbitrios, con nuestras cabezas responde' 
fnos de llevar la guerra a España en Cuba i Puerto Rico» 

Por otra parte, señor, como Udes.* son ya una nación constituida i 
por fortuna acreditada i rica, i nosotros carecemos de los medios que 
procura la alta posición ya afirmada, creemos que no hai mas que dos 
vías que escojer en estas circunstancias en que lá cuestión de tiempo os 
^ vital interés. Una de ellas es la que hemos acabado de abrir para ir 
a buscar nuestra redención por medio de nuestros propios efuerzos, i 
la otra es la que el mismo Chile nos puede señalar disponiendo a ¡a 
hora que guste de un número crecido de cubanos i portorriqueños 
residentes en los Estados-Unidos que irán a unirse a sus hemuims 
de aquellas idas dispuestos siempre a levantar el estandarte dd pro- 
greso i de la libertad. 



19 



— 146 — 

So¡, señor, oon la mus alta consideración de respeto, sa afectísimo 
seguro servidor etc. 

(Firmado) — J. M. Magias. 
Al leoor don B. Vicuña Mackenna, ájente etc, etc. 



DOCUMENTO Ñ. 

Carta del Dr. don J. F. Baasora, sobre la cuestión da Cnba I 

Puerto Rico con relación a Chile. 

SxRoB DON B. Vicuña Mackeni7A. 

Enero 19 de 1W6, 

Me preguntó Ud. la otra noche, qué pensaba yo de la reyoluoion 
en Cuba i Puerto Rico, i como se esplica que los patriotas de aque- 
\l$B islas no se leyantaron en las ocasiones fayoraoles que les ñau 
ofrecido, la guerra de Santo Domingo, los sucesos del Poru i actual- 
mente lo que esta pasando en Chile. Ni el lugar ni el tiempo eran a 
proposito para dar a Ud. la debida contestación i por esto aprovecho 
ahora un rato en que me permiten mis ocupaciones, manifestar a üd. 
mi opinión sobre ex particular, con toda franqueza i lealtad. 

Creo que la gran mayoría, si no la totalidad de los hijos de ambas 
islas» están resueltos a sacudir el odioso 3ru^o de su metrópoli; pero 
creo también que esta es una empresa difícil de acometer i Ilerar a 
cabo con feliz éxito por varias causas. Los elementos heterojéneos 
que forman la población, la esclavitud, la educación española, el ais- 
lamiento, la facilidad de las comunicaciones para el gobierno, los re- 
cursos con que éste cuenta, los intereses existentes, etc., son cosa^ 
todas que deben tomarse en cuenta al lanzarse de nuevo en un mo- 
vimiento que desgraciadamente ha fracasado ytk diferentes veces. 

Desde 1822 se está conspirando en las dos islas, i el número de víc- 
timas que han subido, al cadalso no es pequeño. Sin contar a Sanchos 
i a Agüero ahorcados en Puerto Principe ^n 1826, al noble Hemán<p 
dez, cuya terrible imájen, seguia por do quier al poeta Heredia con- 
denado también a la última pena i muerto en el destierro, a Peoli, 
Arangúren i Lémus, al ilustre filósofo padre Várela, a Antonio A. 
I^uaya, uno.de los hombres mas ricos de Cuba i a Alonso Betancourt 
condenados también a muerte, pero que pudiefon escaparse i acabar 
sus dias en tierra estraña; recuerdo ahora sin consultar notas ni pa- 
peles, a Placido i sus once compañeros fusilados en 1844, a Bemar- 
diño Hernández i a Montes de Oca, muertos en garrote vil en Cárdenas 
i la Habana en 1850 i 51 respectivamente; a Agüero, Bcnavides, 



-- 147 — 

SSujAs, BeUneotirt i Peitlomo fosUados en Puerto Príneipeen 1851 i 
Arm^nt&roa, F. Hernández i Aréis en Trinidad el mismo ano« Fac- 
ciolo fué al ^roto en 1852 i Oonsales i Cristo perdonado» al pié 
del patíbulo — ^El jeneral López faé ajusticiado en garrote vil el 1.* 
de settembre de 1851 i el capitán López fusilado en Matanzas. £s- 
<7ampe8 i Pinto, son los últimos que recuerdo, murieron en garrote 
1854. En Puerto Rico, Duvois i otros fueron pasados por las armas 
en 1822 i Ventura Quiñones asesinado en la cárcel en 1837. 

No eitaré los 60 fusilados de Atares, aunque algunos eran cuba- 
nos, ni me detendré tampoco en el sin numero de desterrados (muje- 
res entre ellos^ i condenados a los presidios de Ceuta, etc., en cada 
ana de las ocasiones que dieron lugar a los suplicios referidos, ni en 
los que perecieron en los campos de batalla. Como vé Ud., la lista, 
aan<}üe inoompleta, es ya respetable por su número; cafei todos esos 
patriotas fueron hombres de un gran mérito en varios conceptos i 
sobre algunos de ellos, como Várela i Heredia, ha pronunciado su 
juicio ya la humanidad. Casi todos los cubanos i portorriqueños estable- 
cidos en los Edtados-Unidoji han salido de su pais por causas políticas 
i sobre la cabeza de algunos de los que conoce Ud. en Nueva- York 
pesan una o mas sentencias de muerte. En las exequias del jeneral 
liopez '^1.^ de setiembre de 1852) en esta ciudad, se hallaron presentes 
mas de dos mil cubanos casi todos proscritos. ^Es, pues, de estrañar 
que después de tantos cadalsos, tantas desgracias, tantas esperanzas 
¿mstradás i con tantos obstáculos oue' vencer, seamos ahora oautos i 
no nos lancemos de nuevo, antes ae asegurar el éxito hasta el punto 
que es posible asegurar las cosas en este valle de lagrimas? ' 

Durante la guerra de Santo Domingo no era tan fácil como parece 
a primera vista el levantamiento. Al menor amago serio de insurrec- 
ción en Cuba o Puerto Rico, se hubieran vuelto a llevar inmediata- 
mente a una u otra isla las tropas de Santo Domingo diatante solo 
algunas leguas, como Ud. sabe. Ademas en aquella época I4 atención 
de ambas islas estaba completamente absorbida por la tremenda gue- 
rra de esta gran república i un pais situado a 80 leguas de la Flo- 
rida con cerca de un millón de negros en su seno, me parece que 
debia tener algún interés en ver el resultado de la importante cues- 
tión que aquí se debatia, antes de intentar una insurrección que pu- 
diem serle fatal. Pero dejémoslo pasado i vengamos al momento pre- 
sente que es el que mas nos interesa. 

¿Es conveniente, es oportuno, acometer hoi la obra revolucionanpi 
en las Antillas españolas? Permítame Ud. hablar con franqueza. 
Para Chile sí, sin anda alguna, para ellas, no lo veo tan claro. 

Bl efecto inmediato, seguro, de una insurrecdon en Cuba o Puerto 
Rioo serla la suspensión de hostilidades en el Pacífico, ouizas la acep- 
tación por EspaSa de una paz tan deshonrosa como lo ha sido su 
agresión, i la caida sobre nosotros de los aprestos de guerra, desuna- 
dos hoi a Chile, i no hai que despreciar mucho esos aprestos. Bueno es 



— 148 — 

1 jus(o ridiculiKarlos en ia Voz de Americathrietíú es burlarnos de lafl 
neis flragatas viejas qne no se bao pagado todavía; pero -cttatro meses 
bace ({ue la escuadrilla española está bloqueando los puertos i para- 
lizando el comercio de Chile, sin que basta abora se le hajra becho 
mas daño que la captura de la Covadonga^ i por carambola el heroico 
suicidio del atrabiliario almirante, i si la JVuman^ia se apodera de 
las Chinchas, trabajo costará hacerla soltar la presa. 

No dudo, por supuesto, que serán destruidos o apresados esos bn- 
qnes, i mas que vayan. Enjambrados los talleres e hirviendo h» asti- 
ne'''Os nacionales, con los recursos de Chile i sus activos i entendidos 
ajentes en el estranjero, pronto tendrá una flota suflciente para aca- 
bar con la de su enemigo. No se ganó Zamora en una hora. Tiempo 
se necesita i grandes recursos para las grandes empresas > Me dijo 
XTd. que otros paises en circunstancias tan difíciles como las de Cuba 
i Puerto Rico habían luchado i conquistado su libertad. Podrá ser; 
pero en la historia que jo he leido no be sabido encontrarlo. Una cosa 
es levantarse un oontínente entero, con hombres oomo Miranda, Bo- 
lívar, San Martín, Sucre a la cabeza, contra una nación lejana, ocu- 
pada en una guerra interior i antes del descubrimiento del vapor i 
del telégrafo— i otra cosa es hacerlo en 1866, dos islas poco pobladas 
{a lo meaos la que mas importa que lo fuese) con elementos peligro- 
sos en su seno í cuando la metrópoli está preparándose para una 
guerra esterior de la que puede desistir cuando mejor le parezca.-^ 
Creo hacedero i hasta fácil provocar inmediatamente una insurrec- 
ción; mis amigos de Cuba, Puerto Rico, Santo Domingo i esta ciudad, 
podrian hacerlo, pero seria prematuro a tai modo de ver, i &tal. No 
debemos esponernos a un nuevo fracaso, cuando es casi seguro que 
dentro de algún tiempo, estarán a nuestro favor todas laa probabilida- 
des de buen éxito. Hemos adelantado mucho desde las últimas tonta* 
tivas. En la cu ostión de la esclavitud que nos habia dividido hasta 
abora, estamos ya todos conformes, convencidos los unos i resignados 
los otros, no bai ya quien piense en Cuba ni en Puerto Rico en con- 
servar la neíknda institución. El partido concesionista aunque defen> 
diendo una doctrina que cistoi mui lejos de aprobar, ba prestado el 
servicio de ilustrar a las masas i hacer ver el mal tan claro, que el 
mifimo gobierno ha tenido que confesarlo i prometer remedio, pero 
ningún cubano ni portorriqueiio cree que el remedio pueda venir de 
España. Es decir, que la revolución está en via de progreso, pero to- 
davía le falta tiempo para reunir todos sus recursos i dar el golpe con 
seguridad. Este tiempo que nos falta podria suplirse con ayuda este- 
rior. j Puede i quiere Chile prestarnos esta ayuda? That iiihe ^uetíiovt. 
Asegúrelo con hechos positivos i tanjibles, 1 nos tendrá cuerpo i alma 
tín la lucha. Si no a lo menos por mi parte, considerarla oomo un 
crimen emplear la misma influencia de que pueda disponer en preci- 
pitar un movimiento sin mas garantías que vagas i hermosas proinesas 
de hacerlo todo por nosotros, si dantos prueixis positivas. Hablemos 



— 149 — 

oUro, uñaras levaatcMlo el bloqueo i trariadada la guerra a .Huesee 
auelo» ae acordará Chile do nosotros? Con sa especio de dodrina de 
Mmzó^ que le es ^nropia, se aeordó siquiera de que existía Santo Do- 
miago» durante los tres añoe de au heroica contienda? Qué hizo por 
el Perú el ano pasado? Seguñ el mismo señor CoYarrubias, nada maa 

Sue mantenerse en estricta nwtrcdídad, i permítame Ud. obeeihrar 
epaso, que entre los absurdos cariaos del gobierno español, el noveno 
relativo a losbuquos franceses hostiles a Méjico, es el único que tiene 
un lijero viso de razón i no lo contesta tan Tictoriosaitaente como loa 
otros el ministro chileno. No estol haciendo cargos» sino exponiendo 
hechos: si mi coraieoQ no jime al ver las desgracias de Chile, si Uo 
siento como cualquier chileno sus reveses i no me regocijo en sus 
triuulba, no quiero merecer reí titulo de hombre honracb. — Redicho 
lo que antecede para probar que fuera de un interés platónico de 
amor a la libertad i a las instituciones republicanas, i esta rara vez 
haco obrar a las naciones, nada tenemos que esperar de Chile, el dia 
que no se vea arrastrado a protejernos por sus propios males. Segura- 
mente que la última RepúbMca del mugido después de Suiza a la que 
ocurriríamos en circunstancias normales seria la d^' Chile. ¿Qué inte- 
reses nos ligan? Cuántos buques han ido directamente do CubfL o 
Puerto Hico a' Chile? Hasta el cobre que representa un papel tan 
conspicuo en aquella República, se encuentra en abundancia en la 
grande Antilla i aaúcar i cafe se {)roducen en paises mas cercanos de 
Chile. La primera vez en mi vida que vi una bandera chilena, fué en 
el banquete a qu/e mé hizo Ud. el honor de convidarme. No tráiíéndo, 

{mes, que esperar de Chile mas que aquello a que lo obligue la pa» 
abra empeñada, ofrézcanos algo, positivo i taojible i $i e$ battatUe 
para emprender la revolución ee hitrá {nmediutaanente. 

Pero cesemos de perder tiempo, i no sigamoe como hasta aquí^ por- 
que sino el uno por el otro dejaremos la casa sin barrer. A Ohile le 
basta la revolución en Cuba, con i^\ que sea formal i duro algún tiem- 
po, nosotros necesitamos que tenga 2men éxito. Si por cualquier motivo 
no le parecen a üd. a propósito para el caso, los cubanos que conoce 
Ud. en esta ciudad^ diríjase Ud. a otros i yo le respondo a Ud. de 
que el amor propio de ninguno se resentirá, si resulta de ello el bien 
ae Cuba i de GhUe. Pero en el nombre del sentido común» no haga 
Ud. caso de informes de miserables eseritores vendidos a los intereses 
españoles, porque e6to seri» t»n absurdo como hacer alto en lo qjie 
dígad loe Irisarri o hagan loa Peaet al tratarse de bis oosas del Pa- 
cífico. 

Sí Chile no quiere entrar de Heneen la revolución de Cuba i Puer- 
to-Kíco, si para sus planes basta alarmar simplemente el gobierno 
español, fácil es haderlo i puedo sujérirle a Ud. varios m^io« que 
producirau buen efecto, sin da£ío serio de nadie i que cuestan moi 
poco dinero i no gran trabajo. 
Por lo demás sí, como no lo dudo, la suerte de Cuba i Puerto 



n 



— 160 -- 

Rieo le inteYoM a,Ud. oomo demóenta i como amerioaiio, dotmis 
Ud. tranqtiilo, porque oon ausiiio estatior oñnél, eon<|!iÍ8laiin m 
indepemdenoia i libertad en época no mvá lejana. Mas ñcd aeria de- 
tener al Niágara en stt oorriente qne atajar el moyiniento inoesmte, 
irresifltible qne se está operando en aquellas isks. 

Perdone iJd. si mi lenguaje le ha parecido algo nido pero debo 
confesar que la insistencia de sus pr^untas de Ud. con sus puntas i 
collar de incredulidad i apariencia da cargos par nveifra apatía^ me 
tiene nervioso hace dias. 

Oon la mayor consideración i los mas smceros deseos por la prospé- 
TÍdad de Chile, qnedo de Ud. como siempre atento amigo i serridor. 

(firmado) — J. F. BasaotA. 



« ■ " I 



DOCUMENTO O. 

Fraa;mentoa de mi correapondenda con el Ooblemo de Chile, re- 
latiToa a las Antillaa eapafiolaa, eatractadoa por orden cro- 
nol^jico. 

^ueva-Yarkf noviembre 30 de 1865. 

'^Respecto de los encargos de US. oon relación a la isla de Coba 
comienzo a ponerme en relación con personas competentes. Me ase- 
gvran que no hai síntomas de alarma en aquel país; pero algunos 
creen que podrian nacer si la guerra se llevase a cabo i durase aleoa 
tiempo en Chile. Varios cubfuios 4e importancia se han acercado a 
mí i espero entrar pronto en algunas combinaciones que darán algda 
resoltado político". 



JNí»eva-Yark^ diciembre 10 de 1865. 

Las combinaciones sobre la isla de Cuba han marchado hasta aquí 
oon bastante rapidez. Tuve una entrevista con varios personajes cul- 
minantes de aquella isla desterrados en esta ciudad, quienes delega- 
ron el señor don J. M. Macias, patriota mui respetado aquí, las fa- 
cultades necesarias para procedei:, de acuerdo conmigo, en un plan 
de insurreccionar aquellas posesionen. Yo les he ofrecido, a nombro 
del Gobierno de Chile, la protección de la bandera para la «oapresa 
i otro tanto de los fondos que dios colecten para la espedicion, a título 
de empréstito. Pero desde que Ueg6 la noticia de*que la £q)a£ía pa- 
recía dispuesta a entrar en razón, era preciso aplazar estos planes 
i es lo que he hecho. Los patriotas cubanos se empeñan, sin embar- 



— 161 — 

M, en llevar adelante cualquiera empresa i se sienten abatidos eon las 
iillunas noticias; i apesar que me hacen las promesas mas seductoras 
i me hablan el lenguaje mas eficaz para un espíritu como el mío, no he 
podido menos de declararles hoi termiDantemente, que si las noticias 
'se confirman, a nada me será posible proceder para ausillar su jeneroso 
pero desgraciado patriotismo (1). Si la guerra continúa sera por cier- 
to moitliferente, pues Cuba es el punto mas vulnerable de la Espa- 
ña,! atacarles allí es el mejor medio de hacerles abandonar el Pacífico. 
Sin embargo, como ya han salido algunos comisarios de aquí para 
trabajar en Cuba, i podrian resultar compromisos de vida o muerte 
nacidos 'de estas comoinaciónes, sería mui conveniente que en el caso 
de un avenimiento con España, se salvase toda la responsabilidad 
que pudiera recaer sobre los patriotas que hubiesen decidido a otros 
en consecuencia de nuestras sujestiones o del solo hecho de la gue- 
rra. Hago a US. esta insinuación en obsequio de la humanidad, 
conociendo la política feroz de los españoles en sus colonias i también 
por la parte jeneral de influencia o de estímulo que me hava tocado 
a mí ejercer en esos casos i en desempeño de las instrucciones que 
recibí de US. 



NuevorTork, diciembre 29 de 1865. 

La salida del Meteoro en caso de ser empleado como corsario en 
las Antillas, puede ligarse fácilmente con las operaciones de un intento 
sobre Cuba. Ya los patriotas de esta isla se han organizado aquí i 
estamos en relaciones semi oficiales como lo verá ÜS. por las copias 
núms. 2 i 8 que le acompaña. Francamente, nosotros no espera- 
mos gran cosa de los cubanos, pero siempre los alentaremos como si 
tuviésemos plena fe en el resultado de sus operaciones. Consecuente 
a lo que espresan esas notas tuve hoi una conferencia con el señor 
Maclas, delegado de los cubanos residentes en esta, i he vuelto a 
prometerle todo el ausüio moral de Chile i el materíal de que poda- 
mos disponer. Según el delegado, los cubanos se proponen organizar 
una espedicion libertadora de trescientos hombres i reúnen fondos con 
este objeto tanto aquí como en Cuba. 



Nueva- York, enero 8 de 1866. 

Respecto de mis esfuerzos para despertar el espíritu público en 
Cuba i alarmar por lo menos los recelos de España, no puedo decir a 
US. hasta aquí nada de importante. Hai desinterés sin duda en aque- 

(I) ^ alude aquí a los constantes rumores de paz que prevaiccian en los 
Estados- Unidos durante el mes de diciembre de 1865. 



— 152 — 

lia isla, i a fomeDtarlo se ha dirijido especialmente la creación del pe- 
riódico mencionado la Voz de Amenca. Pero intenciones, planeé 
mas o menos resueltos' de insurrección, no creo que existan. Los 
emigrados aquí o son ricos i poltrones, o pertenecen a las ebuiefl dd 
antiguos perseguidos, i que no tienen por consiguiente mas efltíxkiii^ 
los ni mas prestijio que un impotente patriotismo. 8in embargo dd 
esto, se han organizado en un comité de acción, me han dirijido noteb 
que les he contestado en un sentido lisonjero i les he prometido toda 
la cooperación posible, bajo la base de que a ellos cumple el demos- 
trar con actos el que quieren ser libres. Últimamente íne han pro^ 
metido que pronto llegarán a mi noticia algunos de estos actos.* Aguar- 
damos. 



'Niieva-YorJc, enero 19 efe 1866. 

Sobre los negocios de Cuba, envió a US. varias cartas orijibaies 
que han venido de aquella isla i én las que se revelan planes nacien- 
tes de insurrección. Acompaño a US. dos documentos que he re^ 
cibido ayer i hoi, también sobre aquel pais. El primero es larespues* 
ta que ha hecho la Junia patriótica de Cuba i Puerto Rico al oficio 
Que remití a US. en mi ultima correspondencia, i el cual fué conven!- 
ao en su espíritu i redacción (pues lo leyó antes de ponerse en limpio) 
con el delegado de la Junta señor Macias. El otro es una carta par- 
ticular que he recibido hoi del doctor Bassora, joven médico de Puerto 
Bico que obra aquí como ájente de Santo Domingo, sumamente oa- 
pai, pero ardiente i arrebatado como US. lo juzgará por el tenor do 
su carta. 

Estos dos documentos tienen bastante importancia porqne revefaoi 
cen franqueza los sentimientos i las miras de los cubanos. Ellos quie- 
ren ser libres i ven en nuestra guerra una oportunidad para intentar- 
lo. Poro por una parte desconfían de nuestros aüsilios i por la otra 
no tienen ni los recursos ni el valor suficiente para acometer tma esa- 
presa que en realidad es ardua. Les fídta antes que todo un candiUo 
a quien seguir, i la prueba de esto es que aquí los representa un co- 
merciante de mediocre posición, aunque al parecer patriota i hoürado» 
el señor Macias. 

La propuesta que yo les hice desde el principio de poner otro tanto 
de los recursos que ellos juntaran no podia ser mas' jenerosa, i a ella 
me refiero cuando les pido en el oficio referido que por su parte m.a- 
nifiesten con hechos efectivos su deseo de ser libres. Hoi vi a Baseora, 
después de recibida su carta, petulante, pero franca, i le dije qae 
Chile ofrccia todo lo que podia ofrecer una nación jenerosa, sú bande- 
ra i su oro; i que ellos hicieran lo demás. Convino en que era pre— 
ciso que hubiese equiparídad en los aprestos. Me dijo que la carta 
que acababa de enviar era solo en desahogo, pues él «ÉkUa qae mi 



— 163 — 

Bofta habi& sido oonyanida con Maclas anticipadamente, i que por 
consiguiente estaba en regla. 

Lo que los cubanos piden, ea que nosotros les demos el dinero ^ra 
una espedicion, i ellos se comprometen a embarcarsa en ella. A Ü8. 
corresponde deoidit si tal empresa debe verificarse en esa forma. Por 
mi parte, yo insistiria en que no hai mas plan posible que el insi- 
nuado. Si en Cuba no hai patriotismo para juntar cien mil pesos, 
^merece ese pais su libertad? Ciertamente que nó; i en tal caso lo 
q«« BOft toca resolver es si en un sentido puramente estratfjxóo^ de- 
ítmoB intentar can nuestros propios recursos una diversión por ese 
lado, US. resolverá lo convemente. Aquí entre tanto se hará todo 
como hasta hoi bajo la idea de g^te nos encaminamos a una gran re- 

«O^UCIOfl. 



Nueva- York f febrero 8 de 1866, 

Es indudable que algo se prepara en Cuba. Incluyo a TJS. copia 
de una carta que me ha entregado el señor Maoias, jefe de los patriotas 
cubanos sobre este particular. Tiene este sujeto un plan, que en mi 
concepto es digno de la mayor atención si nuestra guerra se prolonga. 
Su base está en una de las islas Bábanos, firente a h, Habana, que 
posee 1UI capitán americano arrendada para la extracción de guano i 
en la que se puede organizar secretamente una espedicion* — ^£1 sefior 
Macias solo exije cien mil pesos para la empresa, i yo creo que sea 
felis o adverso el resultado, seria mui importante el verificarla. El 
talón de Aquiles de la España es Cuba, i cuando se sienta herida o 
siquiera amenazada, soltará su presa en el Pacifico, si ya no la ha 
soltado. 

Bl señor Bruzual, Ministro de Venezuela, me escribió esta mañana 
una esquela, diciéndome que tenia algo interesante que contarme 
cuando nos viéramos. Fui en el acto a verlo, pero no lo encontré. 
Sin embargo, su secretario me dijo que el señor Bruzual se refeiia 
probablemente al entusiasmo con que habia sido recibido el señor 
Matta en Venezuela, i a la convicción que ambos tenian de que el Oo- 
biemo seria arrastrado por la opinión pública a la guerra con España 
i a obrar sobre Cuba, i&ta impresión la comunicaban cartas ¡mpti- 
cularea de Caracas i entre otras, una del jeneral Bruzual, hijo del 
Ministro, i joven de mucha influencia en su pais. En un pequeño 
ensayo que a ruego mió ha escrito el señor Bruzual sobre Venezue- 
la^ se encuentra el fragmento de que acompaño a US. oopia i que se 
refiere a la actitud que tomará Venezuela. 

A su paso por ésta hace tres meses el jeneral granadino don San- 
tos dutierrea, éí caudillo mas popular de Colombia, me dijo que per- 
nnalmente estaba pronto para espedioionar sobre Cuba. Le he es* 



— 154 ~ 

eríto a París de aeaerdo eon el sofior Maclas la carta de qae inchije 
a ITS. copia. 

Aquí 86 espera al jeneral Mosquera, a quien se supone mni ardien- 
te en esta cuei^on. Pero yo no me hago muchas ilusiones sobre este 
personaje tan oonocido por sas inoonsecuencias. Otros aseguran que 
ya debe haber llegado a Noeva Granada, pues desde hace unmes lo 
espera en Santa Marta la escolta que debe oonduoirlo a Bogotá. 

£1 señor Bassora, ájente de Santo Domingo, médico de capacidad i 
que. muestra mucho patriotismo, me ha dicho que en un mai aias 
podría estar espedito por ir a aquel pais con el objeto de obtener su 
puesto para el establecimiento de un tribunal de presas. Nada harian 
con mas gusto los dominicanos, pero si no podesoos tener eorsarios, 
no veo la necesidad de aquel recurso. También es un incouTeñiente 
la proximidad de Santo Domingo a Cuba. Pero como la cuestión 
seria solo gastar 500 a 600 pesos (pues el señor Bassora solo pediría 
sus gastoBJ para obtener una demostración favorable a Chile i ad- 
versa a España, en un terreno tan bien preparado, yo creo que eon- 
vendria el que US. autorizara esta medida. 

Sobre este particular i sobre el fondo de cien mil pesos para esne- 
dioionar sobre Cuba, sea desde aquí o de las costas de Yenesnela i 
Nueva'^Granada, ^o que talvez es preferible) ruego a US. mui especial- 
mente me dé instrucciones positivas, pues la ansiedad de los oabanos 
por su libertad crece cada di|i, i yo lee he prometido que por mi parte 
Baria todo esfuerzo en cooperar a sus planes. 



Ntieva-York, marzo 9 de 1866. 

< Felizmente, los negocios de Cuba i Puerto Eico presentan un as- 
pecto favorable. Perece que la ajitacion cunde de una manera 
asombrosa. Por este motivo hemos resucito dupliear el tiraje de la 
Voz de América i dar a ésta un carácter alarmante i beliocBO, 
como lo observará US. por el num. 9 que este períodico g^jta por 
días una oonsiderable popularidad, pues es indudable que tienen una 
valiosa oooperaeion. En Cuba es leido con verdadero furor i en Puer- 
to Báoo parece que su <»rcalacion ha dado lugar a un bando alar- 
mante i atm a prisiones. Se envían a aquellas islas cuatrocientos ejem- 
pisares. Desde el presente numero hemos aumentado a núl dosoí«n- 
tos la oantidad de los que se imprimen. El tono tranquilo de 
los anteriores ha ptrodneido ya el efecto de la conviodon. De lo que 
ahora vamos a tratar es de herir el entusiasmo i la abflegacion. 

Si Nueva Granadal Venezuela entraran en la liga americana. Es* 
pana sin duda perdería sus posesiones antes de dos años; peio ígnea- 
mente, yo dudo de estas dos repúblicas. Mosquera ha estado recibiea- 
do, como Pezet, convites i agasajos en las Tullerías, especialmente 



• — 165 — 

de la Emperairiz que le ha reconocido como m pariente, i US. caribe cuan 
grande es la vanidad personal de eete caudillo, paes ella ha sido siem- 
pre el móvil de sn política. En cuanto a Yeneznela, el señor N. N. 
me ha asegorado que el jeneral Goaman Blanco, que es el verdadoK) 
Presidente, no es sino un avaro sin cora\son que auena con enri* 
quecerse para vivir en Europa. De Matta he recibido solo una esque- 
Uk fecha 8 de febrero desde Caracas, i me dice éolo que Blanco no 
había decidido nada. La disposición del pueblo no podía ser mejor, 
an embargo. 

La idea de enviar un comisario a Santo Domingo me parece «clHla 
dia mas conveniente. El estado de guerra no ha cesado entre ese país 
i U España, pues solo existe una suspensión de hostilidades, i por lo 
que me aseguran personas competente^ no seria dificil organizar una 
espedicíoii i lanzarla sobre Puerto itico, donde el ardor por la inde- 
pendencia es mayor que en Cuba. Pero para todo esto, señor Mi- 
fdttrot necesito autorización i dinero. Si d gobierna) confia m mi cdo, 
queme dé poder i ekmentos i tabre sacrificarme. Espero, pues, que 
tlS. me dé instrucciones positivas sobre todo esto, porque aunque eli 
tiempo de guerra es preciso tener una gran amplitud de acción >' 70 
no me atrevo a tomairme mayop que la asignada en mis insttii<^ 
cienes. 



Nueva- Yorli, marzo 20 de 1866: 

El otro acontecimiento, ligado en cierta manera a la misión oon 
que U3. me honró, es un levantamiento parcial ocurrido en Cuba i 
eujos pormenores leerá US., espero que con alguna satisfacción» en 
la Voz de América acompañada. 

Es indudable que una profunda ajitacion trabaja aquella colonia*. 
La Voz de America^ de la que se envían mil ejemplares que oiroulaKi 
de una manera asombrosa, ha conseguido exitar las masas, la juven« 
tud i la jente ilustrada í patriota. Pero otras causas han sacudido 
también el letargo en los altos círculos sociales, i puedo decir ahora 
que toda la estructura colonial se encuentra reciamente sacudida. 

Dos causas producen especialmente esta efervescencia en las dases 
ricas e influyentes de Cuba, que son las que estlín llamadae a ope«- 
rar la independencia de esta posesión española, como sucedió en las 
otras colonias de ese mismo pais. Es la primera, el espíritu de refor- 
ma ^ue la España misma ha fomentado i de la que ha nacido un par* 
tido político militante llamado rtfcrmisUx^ en el que está afiliada la 
mayor parte de la jente de la aristocracia criolla de Cuba i Puerto- 
Rico. Este partido aborrece secretamente a los españoles i trabaja 
por la independencia a la larga; en oposición al partido revolucionario, 
que se. encuentra particularmente representado por loe emigradoe en 
este pais. 



— 166 — 

H«0ta estoB últimos días ^1 gobLerno español hábia abrumado t 
ese partido con promesas. Pero abtra comienza a retirarlas, i de aquí 
la ajitaeion i el descontento. La prensa paramento española de b 
Habana» manoomuna ahora en sus anatemas al Si^lo, órgano del^xn^- 
tido reformista^ i a la Voz de América, que es el representante je- 
nuino delparticb revolucionario o de acción. 

Hai, pues, una tendencia mol pronunciada, a asociarse entro estos 
dos elementos poderosos de la independencia de Cuba, qae hasta aqu 
hablan estado hondamente separados, i es Indudable que si el gt)bieaM 

3^ol sigue desarrollando una política hostil oontra el partido Ube- 
, que solo pide reformaa Interiores, va a lanzarlo ablertamante 
en el camino de la Independencia. 

La segunda causa de la ajitaeion en las altas clases se refiere pria- 
oipalmente ala cuestión gravísima de La esclavitud. Por una parte 
los negros envalentonados con la libertad que han obtenido los de este 
país, cobran bríos i manifiestan su odio a sus amos, que son jenenl- 
mente españoles» por una serle de Incendios que van desolando las 
mejores plantaciones de la ,lsla. Por la otra» el gobierno eapaSoI, 

fuiado sin duda .por un principio honroso pero funesto a su polítioa, 
a tomado una resolución que suscita en este momento las mas gran- 
des Inquietudes en toda la colonia. 

Espondre a US. mui brevemente este caso. 

Hal una clase numerosa de negros llamados emancipadoñ, que son 
aquellos que habiendo sido capturados pÓr los cruceros españoles se 
declaran ouena presa del gobierno i se emancipan de consiguiente de 
«os amos. De estos hal muchos millares I viven arrendados por el 
capitán jeneral a los plantadores por un módico precio (tres peeos al 
mea), alendo que el trabajo de un esclavo está representado por ana 
suma seis veces mas fuerte que ese salario. De aquí resulta que IO0 
ennancipadoé son los esclavos mas cómodos I mas productivos para los 
que los ocupan. 

£1 gobierno español, deseando cumplir sus compromisos sobre k 
trata, ordenó hace un ano, que todos esos emancipados se recojiesen i 
se remitieran a la Isla de Fernando Poo para ser devueltos al Afírict. 
So levantó, en consecuencia, una oposición formidable en la isla, 
apoyada por el mismo capitán jeneral Dulce, que ha tenido por tácti- 
ca sostener a los cubanos contra el partido peninsular. 

De ax|uí surjió una sórie de vacilaciones I de intrigas, hasta que 
por último a mediados de febrero el Ministro de Ultramar dio ordeo 
terminante al jeneral Dulce de cumplir la real orden en que se dis- 
pon ia la devolución de los emancipados. 

£1 jeneral Dulce publicó la orden el 2 del presente i la mando cuio- 
pllr. Pero se ha levantado tal exltacion en todas las clases propietarias» 
1 el asunto tomaba un aspecto tan serio, que ocho djuia después el capitán 
jeneral se resolvió a revocar su orden I a suspender la provisión real. 
£sto ha tenido lugar el dia 10 del presento, i tan grave es el negocio 



— 167 — 

que el capitán jencral ha mandado esc mismo dia sn rentincia decía- 
modo, que se acepte o no, no quedaría un dia mas en el puesto. 

£ste suceso, que no es menos grave que la insurrección dé Prim, ha 
coincidido con la captura do un cargamento de mil qui'nientos negros 
enJa vecindad de la Habana, en un estado tan miserable, que ochen- 
ta de ellos murieron al desembarcarlos en la playa, i con el levanta- 
miento político de Villa Mar. 

De este último suceso no tenemos mas noticias que las que envió a 
U8. publicadas. El señor Macias lo atribuye, a la dirección de un 
patriota exaltado, que vino a esta ciudad hace un mes, i se volvió k 
Cuba diciendo que de todos modos iba a insurreccionarse aun cuando 
fuera con un puñado de secuaces. En sí mismo, i como representa- 
ción de fuerza material, este movimiento, cómo todos los que se hagan 
en Ouba por ahora, no tendrá gran importancia; pero su influencia 
moral en España no puede menos de ser gravísima. 

La convicción jcneral aun entre los mas exaltados patriotas cuba- 
nos en ésta, es, que la base de una insurrección llamada a indepen- 
dizar a Cuba es el apoyo de una espedicion exterior, que no puedo 
salir sino de Nueva-G-rannda, de Venezuela o de Santo Domingo. In- 
cluyo a US. fragmentos de cartas de personas importantes de Cuba 
en que se trata esta cuestión i se maninestan las acertadas ideas que 
los revolucionarios de la isla tienen sobre lo que deben esperar de IO0 
Estados-Unidos, cuva política conocen a fondo, por una larga i do- 
lorosa esperiencia de desengaños. 

En ol sentido de preparar esas espedioiones, creo, en mi humil- 
de juicio, que deberían empeñarse los ajen tes del gobierno de Chile 
i del Peru, en los estados de Colombia. Yo por mi parte, en lo que 
está en mis alcances ^ago cuanto me es dable en este sentido. Ya he . 
escrito al entusiasta i popular jeneral neo-granadino Gutierres, en 
este sentido, recordándole sus promesas como lo veria US. en la co- 
pia que le envié por el vapor anterior. He puesto también el mayor 
empeño en atraer a esta idea al señor Ferro ( 1 ) que se ^rije ma- 
ñana a Bogotá, i otro tanto be hecho con el señor Bruzual, Ministro 
de Venezuela, quien pasa para Caracas, por un corto tícmpo, el 28 ' 
del presente. Esto es un antiguo i exaltado patriota, i me asegura 
que aunque nada espera del jeneral Guzman Blanco, alma de la 
política de Venezuela, pues lo suprme ocupado acia de actiniular 
cattdales, tiene confianza en el jeneral Falcon, i especialmente en sn 
hijo, el jeneral Bruzual, joven de mucha influencia en el pais. £1 
señor Bruzual espera también mucho del jencral Mosquera, que 
debe asumir la presidencia en Bogotá el 1.^ de abril. Nada sé 
sobre las intenciones positivas de este caudillo inconsecuente. Los 
diarios de Empañaban publicado, sin embargo, que Colombia está ya 
unida a Chile i aquí nos ha sorprendido saber por los diarios que un 

(1) El Ministro de Colombia on Chile i actualmente Ministro de Hacien- 
da bajo el Presidente A costa. 



- )l?8 - 

vapor colombiano llamado el Siríus ha sido detenido por el gobierno 
ingles en el Támems. No atribuyo gran importancia a esta ultima 
noticia por los funestos errores que padecen aquellos. 



Nueva- York, marzo 30 de 1866. 

De Cuba no hemos tenido noticias 'posteriores a mi última i3oma- 
nicaoion. Todo lo que hai a este respecto lo verá ÜS. en el núm. 11 
de la V<n de América. La guerra entre la aristocracia criolla i el 
partido peninsular se hace cada día mas rlolenta, i al mismo tiempo 
la juyentud se organiza para lo que pueda suceder de un momento a 
otro. Últimamente se han mandado bonos para rocojer dinero i des- 
pachos provisorios para las organizaciones secretas. De estos últimos 
indujo a US. un modelo. 

Reitero a US. mi súplica sobre instrucciones i fondos para fomen- 
tar una espedicLon armada sobre esas islas, que son verdaderamente 
la parte vulnerable de Elspaña para hacerla soltar su presa en el Pací- 
fico. 



NuevorYork, ahrü 10 de 1866. 

: La situación de Cuba se hace cada dia mas grave. Hai allí uíka 
^8ta complicación del descontento de la aristocracia criolla por las in- 
trigas déla España para retirar las miserableli concesiones~políticas qae 
. 1^ había prometido, de los planes de los patriotas para sublevar la 
isla i por último de los negros que desde que fué abolida la esclavi- 
tud en este país, se preparan a obtener la su ja a su modo. Todos estos 
elementos no pueden menos de producir una conflagración jeneral. 
£n nosotros estarla acelerarla, si tuviéramos elementos para atacar a 
Ja £spaña en su corazón mismo, que no es la Península, sino sns 
Antillas. Mientras ese tiempo llega, hacemos uso de la propaganda 
de la prensa con excelentes resultados. Indujo a US. dos fragmen- 
tos de una correspondencia recibida aquí por el señor Maclas. La una 
se refiere a los levantamientos de negros que han tenido lugar últi- 
uaamente, *i en la otra se habla de un corsario que estaba listo para 
salir i para el que se pedia una patente. Esta faé en el acto, i si iá 
empresa es cierta, el resultado será excelente. Parece qué el plan era 
eeharse sobre uno de los vapores correos de España, con alguna go- 
leta armada, i luego poner aquel al corso. 

Como US. verá en la 1^02; la isla ha sido puesta virtualmente en es- 
tado de sitio, i se han restableddo los tribunales militares que se for- 
maron cuando Bolívar amenazo invadir a Cuba en 1821. Esto prueba 
que hai una alarma seria, a lo que se añaden los disgastos del capitán 



— Ifí9 — 

jenaral Dalce con el gobierna español, su renuncia i el. estado de 
bancarrota eompleta en que se halla el gobierno de las dos AniiHaa. 
Tal?ez esta es una de las principales razones de la prisa^que juanifíestá 
el gobierno español en concluir la guerra en el Pacífico. 

Vuelvo a reiterar a US. mis manifestaciones de combinar algo serio 
contra Cuba. No es posible que la guerra concluya, como pretenden 
los españoles, con una atrocidad i la fuga^ i nos dejen como han d^- 
do a Santo Domingo, sin definir la posición que asume i quedando 
pendientes las hostilidades. De esa manera ellos pueden concluir la 
guerra para sí; pefo ^la daremos nosotros también por terminada ain 
mflijirles el condigno castigo? Este debe caerles donde mas sensible 
les sea, es decir, en su opulenta Cuba, centro de sus recursos* No 
importa que la acción sea mas o menos lenta con tal que reeiban una 
lección i se cumpla la promesa que US. hizo en su manifiesto. Es ci^- 
to que Chile debe cantar solo consigo mismo i con el Perú para esta 
empresa, pero ellos solos bastarán, pues la cuestión es únicamente de 
dinero para secundar los esfuerzos de los patriotas de las Antillas. 



Nueva* Tork, abril 30 de J 866. . . 

Paso ahora a hablar a^ US. de la situación de Cuba que cada dia se 
haoe mas grave i alarmante. Me seria necesaria una comunicación 
espeoial sobre este punto sino fuera que en la Voz ds América núm. 
14, i en el suplemento especialmente destinado a Cuba, no encontrase 
US. todos los detalles fidedignos que a US. pudieran oomunigarse. 
Llamó especialmente la atención de US. a la correspondencia publi- 
cada en el suplemento que se dio a luz cual vino, enviada por perso- 
nas mui respetables. 

Todas las cartas pintan como mui violenta la situación, particular- 
mente por Ja exaltación de la juventud contra los peninsulares» Alga*- 
nos patriofts piden que se invada pronto la isla aunque sea con uu 
puñado de hombres ofreciendo levantarse en masa. Aquí se están 
trabajando banderas a pedido de ellos para organizar partidas i i sch 
gon las últimas noticias el incendio se aumentaba con lasprisíonefli 
que habian tenido lugar en la Habana. 

Incluyo a US. el proyecto de invasión que ofrecí enviarle en mi an- 
terior comunicación. Ha sido' trabajado por una especie de trían vir8^ 
to revolucionario que existe aquí, cuyos miembros están dispuestos a 
tomar parte en la empresa, realizada ésta en la forma que ellos indi- 
can. Vuelvo a reiterar a US. mi súplica de ^jar la atención especial 
del gobierno sobre este particular. Cuba es el flanco mas débil de la 
España i no dude US. que uno de los motivos que mas apremian al 
gobierno de Madrid' a buscar la paz, es la nube que ve levan- 
tarse en sus Antillas, sin las que la España muere de miseria. Lidu- 



^ 160 — 

yo también a US. ana prueba de hm bonos qne ee han tirado tooí 
para levantar fondos en Cuba, operación de la que ae lisonjean los 
patriotas residentes aquí qne sacarán mui buenos resultados. 

La eferveRcehoia popular va a tener un pábulo nuevo con el regreso 
a la península del capitán jeneral Dulce, que ha gobernado hali^^- 
do al partido criollo, i con el nombramiento del jeneral Lerzundi, a 
quien aborrecen los cubanos. 

Si los españoles han bombardeado a Valparaiso i se han alegado 
dd Pacífico, i algo ha de hacerse para castigar sus crímenes, sin 
duda que ese plan seria mui realizable con las condiciones de celeridad 
i audacia que se requieren. También seria mui importante, pareceme 
a mí, el envío de las dos corbetas peruanas a este mar. No tiene US. 
idea del temor de los españoles a loa corsarios. Ha sido una desgra- 
cia grande la nuestra no habiendo podido poseerlos sino en papel. 



Nueva- Forkf mayo 31 de 1866. 

Bespccto de Cuba, incluyo a US. copia de una comunicación impor- 
tante que he recibido, i también de la nota con que la acompañé al 
señor Asta-Buruaga para su resolución. Insisto en mi creencia de que 
Cuba está madura para una gran empresa; pero desgraciadamente el 
señor Barreda no tiene fe en el carácter de los cubanos. De otro mo- 
do, mucho podría intentarse desde aquí, i cuando, a mi paso por el 
Perú, tenga ocasión de ver al señor Prado le reiteraré mis opiniones a 
este respecto. Otro tanto espero tener el honor de manifestar a US. 
yerbalmente. Aprovechando la exitacion que produjo aquí la esplén- 
dida victoria del GaUao, conseguí que el iteraidy que es una verdade- 
ra potencia en Cuba, so lanzara en la cuestión de independencia, apOr 
vándolA con todo el aparato i atrevimiento que es propio de este diario. 
En consecuencia, publicó el 23 de marzo un esténse artícub que US. 
verá impreso en el mjjlefnento de la Voz i que produjo aquí una ver- 
dadera sensación. Incluyo también a US. respecto de Cuba, copia 
de una carta dirijida por el s^or Bruzual al secretario de la legación 
de Caracas en ésta señor Rivas. En ella se manifiestan los sentimien- 
tos del Presidente Falcon en la causa americana, pero yo no tengo fe, 
como he dicho siempre a US. en la política de aquellos países. El señor 
Brasual ha escrito también al señor M acias, preguntándole que 
fondos podrían reunirse en Cuba para enviar desde Venezuela una es- 
pedícíoB de diez mil hombres. Me inclino a creer que iesto no es sino 
una quimera nacida talvez de un buen deseo. 



— 161 — 
DOCUMENTO P. 

Hstpaoto do sal oorrespcuAenota oficial con ol ff oblóme 4o Chllo 
sobro la adquisición do los Tapores ***Ponoa8** ''Isabella'*, 
*'Ko-Sbaw-NoclL 1 "Cherokoe*'| asi como de las diversas bate- 
rías do oaftonos, que Tínleron on ol primero 1 último 1 en la bar' 
oa Panny Rockkind. 

(Estractoa). 

Nueva-York^ enero 20 de 1866. 

Camhú} favorable para la adquincion de humie$ comunes, después 
de la detención del Meteoro, — ¿7 Georgia, — Lí CojUinental — Ig^- 
res en el Brasil» 

CoQ respecto a la adquisición de vapores en jeneral comienza a 
operarse un cambio favorable. Cuando llegué a este pais hace dos 
meses el precio de los buques era mui crecido i no los había en el 
mercado, como he tenido el honor de hacerlo presente a US. La ra- 
zón do esto era que con la cesación de la guerra, el comercio con el 
sor habla tomado un desarrollo repentino i considerable, para pro- 
veer mercados desprovistos durante cuatro años. Pero este movimien- 
to ha cesado ya; las venias de vapores por el gobierno han aumenta- 
do los medios de trasporte mas allá de la necesidad, i la consecuencia 
es que los buques comienzan a no encontrar flete i a venderse. 
^ ITai, pues, en este momento no menos de doce buques que me han 
sido ofrecidos, i solo desde anoche llevo en cuenta siete propuestas. 
Pero desgraciadamente carecemos de dinero, i por otra parte, muí 
raros son los buques que se aproximan a los que necesita el pais. Me 
sucede que voi a los rios de la bahía i visito cuatro o seis buques al 
parecer espléndidos; pero envió al dia siguiente al injcniero naval 
que ocupo en los reconocimientos i el resultado es que el último en- 
cuentra algún defecto insubsanable, para el objeto especial a que nos- 
otros queremos destinarlos. 

Hai algunos buques aparentes para el corso i no para combate; 
otros, al contrario mui fuertes, pero pesados; i como no podemos 
apartamos de la pauta trazada, nos es forzoso examinar, entretener 
las espectativas de los vendedores i aguardar. Para el gobierno de US. 
di)bo solo decirle oue coti dinero snjiciente se pueden comprar aquí 
na artillería cuantos vapores se quiera para mandar a Chile o al re- 
rú. — Sin dinero i con el crédito de Chile solo se nos presenta la com- 
pra de otro buque semejante al Meteoro, Su nombre es el Georgia i 
fué construido para corsario. Lo venden en 18, 000 £ bajo las mis- 
mas condiciones que el Meteoro, con la diferencia de que con algún 
sacrificio de muestra parte consegui riamos armarlo de una manera su- 

21 



N I 



— 162 — 

ficienta para el corso. En todo sentido ^ un excelente buque, i sa 
único defecto para enviarlo a Chile i hacerlo servir en nuestra ma- 
rina, es su construcción de fierro. Si US. me diese orden de echaran 
corsario al mar a espensaa de la República, seria este buque el que 
para ese caso prefíririamos. 

£1 dia 16 salió de este puerto para California el vapor Continental^ 
compañero del Montaña, despachado por la misma compañía. Lleva 
a 8U bordo 75 muieres, de las 800 que se proponían ir a poblar el 
territorio de Washmgton i de las que el señor Sarmiento escribió 
que iban como maestras de escuela, según se publicó en los diarios 
de Chile. 

Este buque debe tocar en Lota a principios de marzo para proveerse 
de carbón. Lo vi con el capitán Willson antes de salir i le pareció 
excelente para transporte militar, aunque sin la disposición necesaria 
para armarlo convenientemente en guerra. Me he empeñado con la 
compañía que lo despacha para que envié un poder a su capitán 
Mr. Windson a fin de que pueda venderlo en Chile en el caso que 
las emerjencias de nuestra guerra lo exijiesen. Esta cuestión no se 
ha resuelto todavía por no haberse reunido el directorio de la oompa- 
nía; pero aguardo de un momento a otro que su resolución sea favo^ 
rabie por convenir a sus intereses. En el caso de comprarlo, el trans- 
porte de las viajeras se presentarla como el mas serio inconveniente, 
pero no seria insuperable, i tal vez convendría al país que aquellas 
quedasen en él, pues aunque no sean propiamente maestras, sod 
emigrantes honradas i podrían ser mui útiles en la República. £1 ca- 
pitán del buque parece un sujeto mui tratable, i aun dijo que no 
creia hubiese inconveniente en hacer la venta de que he hablado. 

También se me han ofrecido dos buques en las costas del Brasil. 
El San Román i el Ugar. Ambos fueron a venderse aprovechando 
las espectativas de la guerra en el Paraguai, pero no han sido hasta 
hx)i comprados. He dicho a sus dueños que los envien de su cuenta a 
Chile o por lo menos a Buenos Aires. En el vapor que sale el 28 
para este úlúmo puerto escribiré detalladamente al señor Lastarría 
para ver qué puede hacerse. 



Nueva- York, abrü 10 de 1866. 

Primer anuncio de IcTcompra de cañones (raidos e^ la Fanny Rock- 
lad — Escasez absoluta de buenos httques. Iniciativa de la negocia- 
ción de la fragata de guerra Idaho — Escasez de Dinero, 

El capitán Willson me escribe de Nueva Londres que el otro bu* 
que (el Poneos^ está ya casi terminado, que ha quedado magnífico, 
particularmente como puquc fuerte i que se hará a la mar en ocho o 



— 163 — 

¿iei dios mas. Lleva los diez cañones comprados al S. M....que espero 
llegarán mui oportunamente a esa con sus cureñas, municiones, eto. 

Tratamos con el mismo contratista que despacha el buque, do man- 
dar cuatro cañones de a 300, cuatro de a 200 i dos de a 100, bajo las 
bases convenidas de un 50 por 100 sobro el precio de factura del 
constructor Parrot, como una compensación del flote, doble riesgo 
aquí i en del Pacífico i del lejítimo provecho del negocio. Calsulando 
que esta clase de cañones seria de gran importancia para Valparaíso o 
Chiloé, el señor Asta-Buruaga ha prestado su aprobación al negocio. 
No está del todo terminado, i los cañones no estarán en Chile antes 
de cuatro meses, porque los compañeros del señor M. quieren en- 
viarlos en un buque de vela» — Me piden también que se fije precio a 
una cantidad de artículos navales que piensan mandar para comple- 
tar el cargamento do ese buque, i les he contestado que talves es 
mas aceptable para qllos el que esos artíóulos se liberten de derechos, 
i en esto estamos pendientes. Yo procuro ser asequible a esta casa que 
se ha conducido mui bien, porque en ese puerto puede hacerse todo 
jénero de transacciones, contándose con la complicidad de las auto- 
ridades. Ademas esa casa es digna de toda consideración por su bue- 
na conducta, pues han llevado su delicadeza hasta no exijir los 10,000 
pesos adelantados que se estipularon sino cuando el buque hiy^a sa- 
lido. 

Últimamente he recibido propuestas de tres navieros mui conside- 
rables en ésta para vender tres diferentes buques a Chile» en los mis- 
mos términos del Meteoro, i aguardo al capitán Wilison. para que los 
reconozca i vea que se puede i qué se debe hacer. 

Conformándonos a las instrucciones orijinales que tenia el señor 
Asta-Buruaga, solo el Meteoro correspondía a ellas i por esto no era 
posible comprar otro jénero de buques ademas de que nadie que- 
ría vender sino al contado. Pero con h que ÍW. nos dice última- 
mente, no debemos ser tan exijentes i estamos dispuestos a enviar todo 
buque, que, aun sin ser deprimirá calidad, pueda, sin embargo, ser 
útil en ta guerra o en época de paü. Hat en este pais millares de va- 
pores. Solo el gobierno ha vendido centenares. Pero todos son inca- 
paces de hacer el servicio que nosotros necesitamos, como se lo pro- 
bará a US. el que va de Nueva-Londres, en el que ha sido preciso 
gastar dos tanto dd valor en que se compró al gobierno para ponerlo 
en estado de servir convenientemente. 

Uno de los buques a que me refiero (el Ne-Sluivj^Nok) me ha sido 
ofrecido hoi por el armador mas considerable de Nueva- York, i nos 
asegura que es capaz de andar 16 millas. Els enteramente nuevo, aun* 
que bastante caro (probablemente de 250 a 300,000 pesos). — Está dis- 
puesto a venderlo al crédito de Chile i a ponerlo allí todo de su cuenta. 
Pero el negocio dependerá del reconocimiento que haga Willson i 
de otros informes prolijos que se tomen. 

No hai para que particularizar a US. los otros buques ofrecidos, 



— 164 — 

porque ííendo rdoientes los ofreoimientoa no m ha U<^ado a nada de- 
terminado. Todo lo que puedo decir a US. es que uno da elloa, al 
Idaho, es un buaue dos veces mas grande i poderoso que el Meteoro, 
que acaba do salir de los arsenales, que es de madera, llera 8 cañonee 
de a 100 i 2 de a 200 i que talrez se consiga mandarlo armado al Pa« 
cífíco. La cuestión grave es la del precio pues no costará menos de 
800,000 pesos i talvez 100,000 pesos masía artillería. Este negocio 
se madurará convenientemente i está en manos mui respetables. 

Estoes lo que por ahora se ve en nuestro horizonte, i aseguro a TJS. 
que me desvivo por que algo, sino todo, se realice, mucho mas cuan- 
do comprendo que nuestros enemigos pueden burlar los jeneroeos 
esfuerzos de nuestra marina en esa i que talvez sea preciso buscar la 
reparación en estos mares. 

Persuádase US. que este es el pais de los grandes recursos de gue- 
rra, pero que para ello se necesita dinero, mucho dinero. Si hubié- 
ramos dispuesto de éste se habiia hecho todo. Sin él no hai mas que 
sufrir i trabajar contra toda la corriente. Solo ahora comienza a ser 
conocido el nombre de Chile i su crédito, i apesar de la odiosa con- 
ducta del gobierno, al fin haremos de este pueblo un amigo con 
nuestra fortuna i nuestro valor. £1 negocio del Du$nderberg ha sido 
casi abandonando por la absoluta carencia de dinero. — ^Vinoel señor 
Alvares i no trajo sino quejas. Ahora so van los señores Montero i 
Pardo de Zela de la marina peruana desesperados de no hacer nada, 
lo que JO siento, pues, de un momento a otro podia presentarse una 
ocasión en que estos oficiales fueran útiles. — Si el Perú no manda 
dinero, no tiene mas esperanzas para obtener algunos recursos que 
la venida del señor Barreda, como su ministro, para que ejercite su 
iníhienoia entre los altos deudores personales que tiene en Was- 
hington. Felizmente se anuncia que él estará aqui a principios de 
mayo. 



Nueva^York, abrü 20 de 1866. 

« 

Iniciación fie la compra déla Isahella % del Ne-Shaw-Nock. ün iUo 
naviero me ofrece cinco buques i resultan imerviblet. 

El defecto mas jeneral do todos los buques que aqui pueden adqui- 
rirse para la guerra, es el mal estado de sus calderos a consecuencia 
del incesante servicio que todos ellos prestaron durante la rebelión. 
El capitán Willson fué, pues, espresamente al puerto donde se halla 
el buque, lo «encontró excelente, según el informe que me ha pasado 
or eHcrito, escepto los calderos que estaban algo gastados, pero con 
OH refuerzos que se le van a poner los dueños garantizan que durarán 
por tres años al menos en perfecto estado do servicio, i siendo éste 
activo. En cuso de poco ujso durarán mucho mas, siendo según el 



i: 



— 165 — 

capitán WíIIbou, cinco años el término ordinario que duran los cal* 
deroB en buen estado. 

£n cnanto a los cañones, el capitán Willson se ha ido ayer al puer- 
to donde residen los contratistas parii cerrar definitivamente el com- 
promiso, i aguardo por momentos aviso sujo de quedar todo ter- 
minadlo. 

Si esa remesa llega, como lo espero, con toda felicidad, añadida a 
la que lleva el buque que deberá salir en tres o cuatro días mas, me 
lisonjeo con que el gobierno tendrá toda la artillería pesada, de la 
mas moderna invención i de la mejor calidad, para defender nues- 
tros puertos principales en lo venidero, o durante las peripecias de 
la presente guerra, i para armar bien nuestros buques. 

Dije a Uo. en mi última comunicación que varios armadores se me 
habian presentado ofreciéndome considerable cantidad de buqnes. 
Así ha sido en efecto; pero al fin hemos tropezado con el inconve- 
niente eterno de la carencia de dinero. 

Durante una semana me he lisonjeado con la esperanza de hacer una 
adquisición de un buque flamante mas grande que el Meteoro, (el Ne- 
Sha^O'^ock) lo vendían al crédito, casi al mismo precio que aquel; pero 
exijen 100,000 pesos papel, al contado, i este ha sido el obstáculo de 
la negociación. La persona que sirve de intermediario, i que es de to- 
da confianta, espera todavia conseguirlo, aunque yo debo confesar que 
lo dificulto. No tiene US. idea de la diferencia que hai en este país 
entre Uner i no tener dinero. Como todo, todo se hace exclusivamen- 
te por este aliciente, el que lo posee es dueño hasta de lo imposible. 
El que carece de él vive padeciendo el suplicio de Tántalo, kl exe- 
lente capitán Willson, que trabaja con el mas noble tesón i un des- 
interés i honradez a toda prueba por la cansa de su patria adoptiva, 
ha tenido en el norte mas de una docena de ofrecimientos de buques 
mas o menos aceptables; pero al tratarse del ajuste del precio (aun- 
oue por lo común convienen en dejar una gran parte a crédito), pi- 
den un tanto en numerario como garantía, i esto es lo que nosotros 
no podemos hacer. Crea US. que es algo de milagroso sacar recursos 
de este país sin contar mas que con lo que aquí se llama stmjpa- 



Nueva-York, mayo 20 de 1866. 

El Gobierno pone término a mi mieion. — Compra del vapor ''iVc- 
ShaW'Nbck" — La negociación dd *'Jdaho'' qmda en manos de los 
ieñores Atía-Bumaga i Barreda, — Opinión del último 6obre los 
eor$arioe. — Delañez $obre cañones, blindaje i municiones,^ 

El 12 del presente, al dia siguiente de haber salido la (ittima mala, 
recibí de vuelta de Washington a donde habia ido la correspondencia 



^ 166 - 

del señor Asta-Baruaga la nota de US. on que ae sirve dar por ter- 
minada mi misión en este pus i me encarga regresar a la mayor bre- 
Tedad posible a la república. 

Habria dado en el acto cumplimiento a la orden de US. i me ha- 
bría embarcado en el vapor qne lleva esta correspondencia, sino 
fuera que como US. sabe, ostoi aquí enjuiciado i bajo una fianza de 
20^00 pesos, lo que hace incierta la época precisa de mi regreso, a 
pesar de mis vivos deseos de verificarlo. 

Sin embargo, on ese mismo día busqué a mi abogado i di todos los 
pasos necesarios para acelerar la prosecución del juicio, q|ie parece 
enteramente abandonado, pues nunca pasó éste, en el concepto de 
todos, de una intriga política de la que el señor Seward me eüjio a 
mí para víctima, o mas bien para pretesto. Indujo a US. (docu- 
mento núm. 1) copia de la carta que escribí a mi abogado sobre ese 
asunto en la que US. verá el aspecto que este presenta i los pasos que 
he dado. Aguardo pon momentos la respuesta de aquel i aunque 
creo que el juicio no seguirá adelante, las dilijencias judiciales nece- 
sarias para cerrarlo tandarán quince dias o un mes. Mi proposito por 
ahora (a menos que una circunstancia estraordioaria intervenga) es 
embarcarme pai*a Chile a tíuxs tardar el 1.* de julio, a fin de estar en 
esa el 1.° de agosto. 

De todas maneras mi viaje se hará entonces indispensable, pues, de- 
biendo comenzar a volver aquí por esa época las noticias de haber 
llegado los recursos que se han enviado i seguirán enviándose, el 
ministro español no tardaría en conseguir con su influencia que me 
pusieran en una prisión, a virtud de esos hechos que no necesitarian 
juicio ni prueba. £n el próximo número de la Voz de América publi- 
care la correspondencia del señor Tassara con el señor Seward sobi'C 
el Meteoro, i ahí verá US. el grado do animosidad personal que revela 
aquel diplomático contra mí, i podría calcular cual será su resultado 
cuando tenga pruebas evidentes de los delitot de que me aous^ Chn 
todo, si aun para entonces la misma persecución que aliora sti/ro hv^ 
biese de retenerme aquí, sufriré gustoso las conseaiencias en cuanto se 
refieran a mi persona. 

Prevengo también a US. que el gobierno no tiene ningún compro- 
miso con las trípulaciones de los buques enviados. Son éstas libres de 
quedarse o ii*se, debiendo pagarles el capitán los dos meses de sueldo 
adelantados que exije la Ici americana. 

No concluiré esta parte de mi comunicación sin recomendar a US. 
de la manera mas sincera el celo, desinterés i patriotismo del capitán 
Willson. No vacilo en afirmar que sin la cooperación que el me Jia 
prestado ni aun este ausilio habría jyodido sacarse, pues sólo su cons- 
tancia ha podido vencer tantos obstáculos, £1 desea vivamente regre- 
sarse a (!hile i pedir el mando de cualquier buque, pues sus intereses 
sufren i aquí no obtienen sino la mitad del salario que le paga la ooip- 
pañía de vapores en el Pacífico. Pero yo hago todo lo posible por re- 



-« 167 — 

tenerlo hasta que pueda llevar él mismo uq bttque de superior calidad 
al Paoífioo o las Autillas, lo que él está pronto a aceptar. Creo que 
US. haría un acto de merecida justicia enviando a este buen chileno 
(pues tal lo es el capitán Willson a pesar de su nacimiento) una nota 
en que el gobierno apreciara sus buenos servicios. 

I¿ orden por los cañones de grueso calibre se ejecuta con vigor por 
Mr. Parrot, i a esto voi a consagrar jjRirt&de mis esfuerzos. Hasta 
aquí se piensa siempre en enviarlos en un buque de vela. Pero yo voi/ 
a ^aoer todo jénero de empeños, a pesar de la desesperante escasez 
de recursos en que nos encontramos^ para que vayan en un vapor 
bueno. 

En varias ocasiones he hablado a US. de un gran vapor, el Idaho, 
que costaría de 700 a 800,000 pesos, i ^hora estamos en víperas de ha- 
cer la negociación bajo buenos auspicios, pues aceptan el crédito de 
Chile. Su dueño ha ido a Washington a obtener el permiso definitivo 
del gobierno en cuyo poder está el- buque recien construido. Es mag-. 
nífíco, pero sumamente caro, aunque su precio es solo lo que ha cos- 
tado i se vende solo por hallarse en circunstancias exactamente igua- 
les respecto del gobierno que el Dumderberg. 

Hemos tratado largamente este asunto con los señores Asta-Burua- 
ga i Barreda que se encuentra aquí i todo se hará con su intervención. 
La idea del señor Barreda es poner un par de buques en el golfo de 
Méjico i éste podia ser uno de ellos, mandado por Willson, o podia 
servir para la combinación de planes en Aspinwall sobre Cuba. Se 
hace toda dilijoncia, i han convenido en que yo siga entendiéndome' 
con todos los ajen tes que se ocupan de esto (que son ocho o diez dife- 
rentes) para dar unidad a Los trabajos i por tenerlos yo iniciados. Sin 
embargo, por motivos que me son propios, dedearia vivamente exo- 
nerarme, no de este trabajo que ejecuto con gusto, sino de v/na respon- 
sabilidad que nunca sabrá apreciarse en lo que en realidad vale. 

Paso a ahora a esponer a US. el curso de las operaciaciones, que 
como dije a US. en mi anterior, habían puesto en mis manos los seño- 
res Asta-Buruaga i Barreda, í a la que espero dar feliz conclusión, 
mediante la circunstancia de mi forzosa permanencia en este país. 

Redúcense aquellas a la adquisición del' mejor vapor, üe^ShaW" 
Nbck que existe en este pais para la república, a cuyas aguas espero 
irá navegando el 8 o 4 del entrante. 

Mi carta al señor Asta-Buruaga (núm. 2) i la descripción técnica 
del buque (núm. 4) me ahorran el repetir a US. detalles. Me bas- 
tará añadir que -este es el mismo buque que dije a US. hace mes i me- 
dio que me ofrecian por 300,000 pesos puesto aquí, exijiendo 100 
mil pesos al contado. Desde entonces so ha trabajado incesantemente 

Kr allanar esta dificultad, al fin lo he conseguido por medio de Mr. 
eiggs, levantando un empréstito en la casa de Fabri i Chauncey 
(asociada a la de Alsop i única que comercia con Chile a la par con 
ésta) depoííltando 20,000 £ de las letras del pago como garantía. 



— 168 — 

Elbuqne es espléi&dido. Fué construido eon la idta de haoerlo de 
guelra i venderlo al gobierno; pero como terminó aquella ae le poso 
«untuosas cámaras f superiores a las de los mejores buques del Pacífioo) 
*ise destinó al tráfico entro esto puerto i el de Nueva-OrleaoB. Pero 
como los negocios del Sur no ofrecen ahora perspectíTas, sus dueños 
lo han puesto en venta desde hace dos meses. Pedian 275,000 pesos , 
por él al contado aquí, i mo consta que reohasaron 270,000 peaos. 
Pero como bal que gastar 100,000 pesos Qn ponerle cobre, ana pro» 

Sela de repuesto, carbón, seguro de mar i guerra, etc., su costo ver» 
tKlero aquí habría sido de 370,000 pesos papel, teniendo el dinero a 
nuestra disposición. Mas no teniéndolo vamos a pagar 75,000 £ o 
cerca de 375,000 pesos oro. 

El buque ha costado mas de 300,000 pesos i me aseguran que se- 
gún el importo actual del trabajo no se podría haoer por 400,000 
' pesos. Es 100,000 pesos mas caro que el Meteoro ^ pero es macho mas 
grande i mas lijero, afirmándose que es el buque de tomillo mas rá- 
pido que hái en Estados-Unidos, pues en su viaje de ensayo hiio i6 
millas por hora, lo que es asombroso. El capitán Willson que na 
visto el diario del buque dice que anda hasta 14 millas en tiempo 
ordinarío. Dice también que puede jirar de redondo con mucha ri^i- 
des, lo que es una gran ventaja en un combate para hacer eervir sus 
dos baterías. El capitán Willson afirma que en una semana puede 
convertirse en una vraqata tan podbrosa como la ''Rbboluoion,'' 
con 20 cañones de mui grueso calibro en sus dos puentes prin- 
cipales. 

El documento num. 5 es un cálculo hecho por Willson, de los gas- 
tos que tienen que hacer los empresaríos para sacar el lauque. 

Todo queda ya terminado i en este momento el representante de 
los duefios me trae las letras por las 56,000 £ restantes para en- 
viarlas a Washington a donde irán esta tardo. 

Las letras por 20,000 £ que se han entregado en garantía i que 
deben ser pagodas con otras a noventa días sobro ¿óndrea a los 
diez dias de su presentación, irán por el vapor del 1.^ de junio o sí 
lo consigo, para el del 1 1 , a fin de dar lugar o que el vapor haya sa- 
lido. Por manera que US. debe estar preparado para oubrirlaa el 10 
de julio en el prímer caso o el 24 en el segundo. 

En cuanto a las otras 55,000 £ irán por el mismo vapor a 
cargo del encargado de recojer los que se le deben dar en ,pago 
sobre Londres. Si el víipor sale el 4 de junio debe estar en Lota ád 
23 al 80 de julio, i allí debe encontrar el ájente las letras sobre Lon- 
dres para hacer la entrega del buque. 

Considerará, sin duda US., tirantes estas condiciones. ^Pero cbmo 
di8ipar las desconfianzas de estas jentes que sdo obedecek a los impdsos 
de su interés? No crea US. que haya **simpatía^* de su parte. Siestas 
no escístefí aquí en el munido póUtioo sino amo unafarsa, endeO' 
mercial son sdo una quimera. Este 6»^ lo venden porque no fi^aeii 



— 169 — 

tñ qiáí ocuparlo^ % lo mtimo nxiede con loé otrot. EUot creen que 
arrieegan eu fortuna en e^a9 empresas, porque dicen, i no sin raion^ 
que no puede hacerse negocios oon países sn gusrra i sobre todo de 
tuques, cuando la guerra es naval. 

En el presente caso ellos corten eí riesgo de captura por dos ter- 
cios del Talor del bnque i nosotros solo por las 20,000 £ anticipadas 
Habíamos querido que no corriésemos ninguno, pero en esto no han 
consentido, i como yo lo creo aquel mui problemático, lo he aceptado. 
Recuerde US. que en el caso del Meteoro, nos vimos forzados a tomar 
todo el riesgo, Pero aun en el caso de peligro por las 20,000!£, como 
éstas son a noventa dias plazo podia hacerse cualquier reclamo en 
tiempo oportuno si hubiese lugar a ello. 

Respecto de las 55,000 £ no hai riesgo alguno pues se entregarán 
cuando se entregue el buque. 

Este ha sido despachado ayer por la Aduana para otro puerto 
donde está ya el dique listo para recibirlo i ponerle el cobre que tam- 
bién se ha comprado. Creen que en diee dias saldrá a la mar. Sale 
con destino a San Francisco para servir en una línea entre este puer- 
to i Vanoouver, con escala en Rio Janeiro i en Lota. 

Mi deseo es que el capitán Willson se vaya en él, pues está impa- 
ciente por regresar, i los dueños le ruegan que vaya en él para ayudar 
al capitán. Pero este punto no está del todo resuelto. 

Cuando haya salido el buque diré a US. el puerto de su prooedenoia« 
lo que ahora no es necesario ni prudente. 

En cuanto a los otros tres buques de que habla el informe del ca- 
pitán WillBon i mi carta citada al señor Asta-Buruaga, nada digo a 
US. de definitivo por lo incierto que es aquí este jénero de negocios. 
Todos presentan buen aspecto i el dueño del que está en Boston (el 
Cherokee) i que ofrece venderlo con seis ' cañones, ha escrito hdi qtie 
acepta la propuesta hecha en la nota del capitán Willson de que in- 
cluyo a US. copia (núm. 6). 

El importe de estos tres buques en Chile seria mas o menos de 
70 a 75,000 £ pero talves no pueda adquirirse mas de uno o a lo 
mas dos. Todos son escelentes, sobre todo por los precios. 

Mi carta de estamisnlSi fecha (num. 7) a los señores Barreda i Asta- 
Baruaga impondrá a US. de otra n^ociacion mucho mas importante 
que las anteriores, la del Idaho, i que he perseguido incesantemente 
decido hace dos meses. (1) Es el mismo buque que dije a US. 

(1) Esta carta decía asi: 

Al señor don F. L. Barreda i don F. S. Asta-Buruaga. 

Nueva York, majo 28 de 1866. — Mis apreciados amigos: Hoi he tenido 
una larga conferencia coh Mr. F. que llegó anoche de Washington i el 
capitán C. sobre el vapor Idaho, 

Como ya Uds. están instruidos de todas las circunstancias del baque i 
de acuerdo sobre su adquisición, yoi solo a someter a la aprobación de 
Uds. las bases en que hemos quedado de cerrar la negociación, i son las 
«goientes: 

22 



— 170 — 

en nna de mis comunicaciones anteriores, costa'ria 700 a 800,000 
pesos. Vera ÜS. que en su estado actual el negocio presenta un as- 
pecto mui favorable, i si se realiza, Chile o el Ferú (o ambos) ten- 
drán el buque de guerra mas poderoso de este país, con escepcion de 
los blindados. Sin embargo, yo dejo la resolución del asunto de tal 
magnitud a las personas a quienes sirvo de niero ajenie. Ellos resol- 
verán lo que mas convenga según las' circunstancias. No seria sin em- 
bargo desacertado que US. previese el caso de un jiro tan fuerte como 
el que habia que hacer respecto de esta adquisición. 

De los otros dos buques, el 5 i el 9 (el PonccLs e Isabella) que sa- 
lieron, no hemos tenido noticias i supongo que vayan navegando con 
toda felicidad. Lo último que supimos del Poneos, fué por el piloto 
que lo sacó del puerto i lo dejó a cincuenta millas en la mar. Iba na- 
vegando perfectamente a nueve millas por hora, a pesar del mucho 
peso de su carga. 

Pocas horas después de su partida llegó orden de Mr. Seward por 
el telégrafo para detenerlo, i esto manifestará a US. las ansiedades que 
sufrimos i las disposiciones de Washington después del bombardeo. 
Fué preciso comprar la^i imprentas i oficinas telegráficas del puerto 
en la hora de la salida, i hubo de recurrirse a echar a bordo tres hom- 
bres que estaban en el muelle en mangas de camisa, mirando salir 
el buque, porque ñor tres Treces se sublevó la tripulación cuando reci— 
bia el adelanto. Me dice el capitán Willson que centenares de perso- 
nas fueron al muelle a ver salir el buque, porque todos sabían que iba 
para Chile. ¿Cómo evitar que entre éstos haya espías? — ^Willson co- 
noció a uno de los españoles i por su conducto Tassara pidió que se 
detuviera. Después, se ha hablado libremente hasta en los diarios de 

El buque se armará con diez cañones de a 100 (o su equivalente) con el 
objeto ostensible de llevarlo al Japón (para cuyo país tiene el capitán C. 
varios buques de guerm en construcción) i lo entregará en un puerto de 
Nueva-Granada o en Venezuela, según las circunstancias. 

Los términos de la negociación serian los siguientes: 

Por el buque 140,000 libs. est. i por artillarlo i proveerlo de una canti- 
dad considerable de muuiciones 20,000 líbs. est., por el costo de sacarlo, 
carbón, tripulación, etc.— 10,000 libs. est. i total 170,000 u 850,000 pesos 

De esta cantidad el señor F. consiente en tomar las 140,000 libs. est. en 
letras sobre Chile, de 30 días, pagaderas en Inglatcira a 90 días. Pero ei 
resto, 150,000 posos, es preciso procurárselo aquí, lo que el capitán C. se 
encarga de hacer, negociando las mismas letras que se den. 

En el caso de que se envíe el buque al Pacífico, el costo se aumentaría 
a cerca de 10,000 lib. est. mas, pero nunca pasarla de esta suma. 

Si hubiese de entregarse en el Pacífico, no habría ninguna dificultad sobre 
la tripulación, pues se cambiaría la que llevase por una chilena o francesa. 
Mas en el caso de entregarse en Aspinwall o la Guaira, seria preciso pre- 
parar de antemano una tripulación del paia, o hacer venir oportunamente 
»1 primero de esos puertds una del Perú, pues como Uds. saben el alista* 
miento de hombres es el punto mas difícil de la lei de neutralidad. 

Hl armamento del i^uque depende esciusivamento de que el gobierno 
permita hacerlo j)ara el Japón, en cuyo caso el capitán comprará del mismo 
gobierno los cañones, i podrá poner el buque en la mar en un mes de la 



-^ 171 — 

aquellos paertOB, i los españoles han adquirido la convicción de que el 
buque era nuestro; pero felizmente creen, como en todos loe casos, que 
es un corsario i están sumamente inquietos por este motivo. No dudo 
que en este momento el señor Tassara está comprometido en una 
voluminosa correspondencia con el señor Seward, pidiendo un nuevo 
juicio i prisión para mí. 

A propósito de corsarios cada dia se hace tnaitf ificil su armamento 
aquí, porque no hai como en Europa puertos inmediatos entre sí i 
pertenecientes a dos o tres naciones diferentes, para sacar de una los 
Duques, de otra los cañones, tripulación, etc. El señor Barreda ase- 
gura que él jamas habría podido sacar la Independencia de este país, 
i sostiene que corsarios no pueden armarse aquí sino en Europa. Solo 
teniendo los puertos de Venezuela o Nueva-Granada podría empren- 
derse ese plan. De otra suerte para armar un buque es preciso, en la 
condición en que nos encontramos, enviarlo a Chile, i mucho temo, 
que en caso de adquirir el buque de guerra de que he hablado a 
lis. sea indispensable hacerlo así. 

Los cañones Parrot están ya casi del todo terminados i el contra- 
tista me ha asegurado que el 5 de junio estarán listos,- mas como 
es preciso llevarlos a un puerto del Norte antes de despacharlos, 
dudo que puedan salir sino entre el 20 i el 30 de junio. Mucho me 
he esforzado pof que los mande en un vapor pero no lo acep^ porque 
ha quedado mui alarmado con el peligro que corrió el Poncaa^ i por- 
que dice que los riesgos son mueho minores yendo en un vapor. 

Le he pedido también que a mas de la factura que US. sabe, ponga 
unos seis cañones de a 32 rayados. Pero aunque él convino, no lo$ hai, 
i esto probará a US. cuan grande es el error que en Chile padecemos 
sobre la facilidad de procurarse recursos navales en estos países; solo 

fecha en q,ue se arregle el negocio definitivaraente. En el caso de que el 
gobierno rehusai-a el permiso para armarlo, s«ria preciso i'enuncíar al pro- 
yecto de cruzar, i enviarlo al Pacífico desarmado. £n este caso el costo 
sería de 20,000 líbs. est. menos. 

Si el gobierno diese permiso para armarlo, pero rehusase suioinistrar los 
cañones, seria preciso ordenar su construcción a Mr. i'ur^ot, lo que de- 
moraría dos o tres meses, pues Uds. saben que no hai un solo canon de 
oüibre disponible, cscepto n^andándolo construir i pagándolos al contado. 

Kn vista de esta esposicion, lo (jueyo necesito de Uds. es se sirvan re- 
solver la manera como deba continuar la negociación i ponerle término, 
pues es preciso proceder con la mayor actividad i sijilo, a íin de conseguir 
el único buque íe guerra que es posible adf|uirir. 

El buque está todavia en manos del gobierno i se espera llegue a esta 
bahía de un momento a otro, después de haber cruzado entre Saudy- 
Hook i la boca del Delaware, donde está haciendo ensayos sobre su 
máquina i marcha. 

El capitán C... cree que puede ponerse a bordo una cantidad de 
planchas de fierro para blindar las partes mas vulnerables del buque, aun- 
que éste ha sido construido según los últimos descubrimientos para pro- 
tejer las máquinas i calderos. 

Esperándola pronta respuesta de üds., me suscribo, etc. — B. Vicuña 
Mackenna. 



— 172 — 

el Gobierno loa {x>8ee en grande esmU. Todo !o qne Mr. Parroi tiene 
a venia hoi son seis cañones de a 32 de ánima lisa, i por lo tanto no 
los he comprado. Trataré si de consegoir que el contratista de los 
oañoneB ponga algunas planchas de fierro de una o dos pulgadas pan 
protejer las m&quinas de los buques Lo mismo he pedido a los pro- 
pietarios del que acabamos de comprar (el Ne'ShaW'Nock)^ pero va- 
cilan sus dueños por temor de infundir sospechas. 

Gomo dije a US. el capitán Willson desea irse de todos modos i le 
he prometido que no lo detendré por ningún motivo detraes del 
vapor del 11. Me asegura que ya no nai un solo buque que 
pueda comprarse. Aquí no hai sino dos clases de buques, como lo 
escribí a US., los de las grandes líneas trasatlánticas, i éstos por nada 
los venden, i los de estas costas, de los que hai millares, pero ningu- 
no sirve para nuestros fines, porque siempre tienen algún defecto espe- 
<»almente en sus calderos. Escribí a US. hace un mes que un solo návie* 
i^ respetable me habia ofrecido cinco buques eocdentes, los vi6 todos 
Willson en diferentes puertos i resultaron indecentes, i así es en no- 
venta casos entre cien. 

(Tomo ya no hai nada mss que hacer (a m^oe que venga dGnero 
para armar corsarios, combinando la acción en este pais i en Ingla- 
teri*a o Venezuela) le dejaré ir, pues este hombre excelente i honndo 
merece toda consideración. Engañándonos habría podido hacer su 
íbrtuna,' pero se va mas pobre que lo que vino, habiendo servido 
a Chile por la mitad de su sueldo. 



Anuncio de la Ufanea dd señor Errázurk a Nu/eva-Tath, — Viuivo a ofro- 
eer al eapüan Jones una eolocaeion ventajosa en Chile. — Ensayo desfa- 
voráhle del Idaho, — Mr, Setoard ordena la deteneion dd '^Poneos": Pero 
su orden Üega tarde.'-'Viaie misterioso del Musooota a la Sabana. 

« 

Nueva Yorkf mayo di de 1866. 

Dos dias después, de haber enviado a U. S. un último despaoho, 
Mr. J. M. me trajo, con el objeto de traducírsela, una oopía 
de las instrucciones que se han dado a don Mazimiano Errázuriz, 
nombrado por el Gobierno de Chile para desempeñar el puesto que 
yo ho ocupado. Aunque esta no fuera para mi una notificación ofi- 
cial, creí de mi deber suspender toda negociación, aun no del ledo 
terminada, hasta que llegando el Señor Errázuriz, a quien espero en 
el vapor de hoi, resolviese lo que tuviese por conveniente. Me he 
limitado en consecuencia a dar cuenta a aquellas operaciones sobre las 
que ya habia recaído un contrato manteniendo los otros en perspectiva 
sin abandonarlas eñ un punto, pero sin comprometerme a nada defini- 
tivo. £1 señor Asta-Buruaga ha aprobado esta resolución. 



~ 173 ~ 

Eb cozísecuencia solo tengo qae anunciar a US. que la adquiflioion 
del espléndido vapor Ne-SIuxM^Nock marcha con toda felieidad i espero 
que el 3 o 4 del próximo se haga a la mar,, pues ya están concluidas 
todas las operaciones que necesitaba. £n cuanto a los detalles del nego- 
cio» me refiero a mi nota anterior q^e US. recibirá junto con ésta« 

La del otro vapor^ también comprado ya, {el C/i^roket) marcha 
prósperamente i espero salga a su destino al mismo tiempo que aquel. 
Como éste lleva seis cañones rayados de a 30, ha ocurrido una de- 
mora inesperada para proour«irse cureñas de madeKa, pues, solo es 
fiíoil hallarlas de Jierro, No sé si al fío tendremos que aceptar éstas 

ÜíT la taita absoluta, de aquellas. Sin este inconyenionto (que dará a 
S. una idea exacta de nuestras ilusiones sobre la asombrosa abun- 
dancia de elementos bélicos que se cree hallar disponibles en este 
país) ya el buque habria salido. Incluyo a US. un apunte firmado 
por el vendedor de todos los acomodos que se han hecho en el bnquie 
do acuerdo con la contrata. El precio del buque es 85,000 pesos oro. 
E) de los cañones será de 25,000 pesos mas o menos en papel 

Como el capitán Wiilson ha resuelto marcharse a Chile en el 
próximo vapor para llegar ahi el 14 de julio, él llevará todos los 
datos, señales i demás noticias que sea preciso sobre la partida de 
estos dos buques i la mtinera como debe recibírseles. 

La tercera i última operación, que como US. sabe tenia ya cerrada, 
es la de los cañones que &bñca Mr. Parrot eu su fundición de 
Wcet-Point. Con el objeto de acelerar la obra, de manifestar interés 
directo al señor Parrot, que obraba solo por modio de un contratista, 
i cerciorarme de la buena calidad del trabajo, hice una visita a aquel 
establecimiento, hace tres dias acompañado por el capitán Jones, 
que, como US. sabe, es considerado aquí como el primer oficial de 
artillería, segundo solo al almirante Dahlgren, aunque algunos los 
juzgan ser igual i aun superior. Encontróla obra mui avanzada, i se 
ocupaban ya de las últimas opeiTaciones i de rayar los grandes caño- 
nes. Me aseguró el señor Parrot que éstos eran magníficos, i que 
él tenia interés en acreditar sus armas en Sur- América. Le insinué 
vagamente la idea de que podría recibir de Chile un encargo de^ 
oonsideracion, con el objeto de estimularlo i se manifestó natural*- 
mente mui complacido. En una semana mas estará concluido todo, 
con las municiones, que es la parte mas trabajosa; i espero confiada- 
mente que entre el 20 i el 30 del presente vayan navegando paia 
Chile on un buque de vela, único medio de conducir tan pesada! 
valiosa carga. Me dijo el señor Parrot que ajentes españoles habían 
estado a comprarle grandes cañones i aun le habían hecho propues- 
tas mas ventajosas por las nuestras, lo que él había rehusado, di- 
ciéndoles que esperasen su tumo i los hiuria por el mismo precio 
que a los demás. Loe ajcntcs españoles no manifestaban , sin emoargo, 
saber que los cañones que tanto codiciaban, fueran para Chile. Su- 
ponían solo que fuesen una mercadería ofrecida en venta. 



— 174 - 

Como cKje a IlS. en mi anterior, se trata de aumentar esta íactori 
oon cuatro cañones de a 30, completos, i he ofrecido igi 50 por cien- 
to sobre los precios orijinales. El mismo contratista acepta esta pro- 
puesta, pero me exije 5,000 pesos al contado, pues me asegura qae 
todos sus fondos i los de sus amigos están agotados en las negocia- 
ciones ya realizadas. Yo vacilo porque creo que al fin Jo hará aun 
sin este anticipo, pero a última hora aceptaré, pues esa clase de 
cañones noá es mui necesaria para nuestros buques lijeros. US. sabe 
que el alcahce de todos los cañones rajados es el mismo, siendo la 
diferencia solo en el calibre o peso del proyectil. Mr. Jones conoce 
a Yalparaiso^ i asegura que con los cañones de a 100 pueden cruzarse 
los fuegos perfectamente contra los almacenes fiscales i el Barón. 

La negociación del Idaho es una de las que he dejado en suspenso 
por la circunstancia que he insin4iado a US. Desgraciadamente ha 
resultado de su vi^je de ensayo que su andar medio es solo de 8 i 
media millas, lo que lo hace inadecuado para nuestro objeto. Esto lo 
averigüé del mismo capitán de la marina de Estados-Unidos que U 
mandó, Mr. Worden. Por lo demás, como dije antea a Us., el 
negocie esta en manos de los señores Barreda i Asta^Buniaga, quienes 
oon el concurso del señor Errázuriz podrán resolver lo mas acertado. 
En uno de los trozos impresos que acompaño a US. vera una descrip- 
ción del viaje de prueba de este buque. La opinión jeneral de los 
marinos, sobre esta fragata, cuya maquinaria ha sido construida bajo 
un principio nuevo, es que ha resultado ser un grave error. Así es de 
creerlo, cuando el Gobierno de Estados-Unidos no lo toma i se mani- 
fiesta tanto interés en vendérmelo. — Otro tanto comienza a decirse del 

£n cuanto al Poneos^ no hemos tenido otras noticias que la alar- 
ma en que se hallan los españoles^ i los esfuerzos i auxilios del Qobier- 
no de Washington para calamrlas. Todos los diarios de los puertos del 
norte han anunciado su salida como corsario, i los españoles por 
medio de sus espías han levantado una información en Nueva Londres 
déla que han adquirido esta convicción. Entre los recortes impresos 
verá US. una correspondencia de la Habana del 26 de mayo publi- 
cada por el Herald de hoi, en la que se dice que el vapor de guerra 
de los Estados-Unidos Muacoota llegó a la Habana el 23 del presente 
desde Cayo Hueto, el puerto de los Estados-Unidos mas próximo a 
Cuba, que el 25 volvió a saUr i luego regresó para ponerse en comuni- 
cación con el comandante del castillo del Morro ^ que cierra la entrada 
de la bahía de la Habana. En consecuencia salieron en el acto a la 
mar la Carmen, la Isabel la Católica (los mismos buques que estii' 
vieron aquí) el León i dos mas. 

Para mí, i en vbta de todos los datos recojidos aquí de ante mano, 
tengo por seguro que todo esto ha sido hecho a ruego de Tassara i 
a virtud de la omnipotente influencia sobre Mr. Seward, particular- 
mente en tratándose de corsarios. El Moscoota ha sido enviada a la 




— 175 — 

* 

Habana a dar aviso de la salida del Poneos i en oonseouenoia se han 
hecho a la mar los cinco buques mencionados por el corresponsal 
del Herald. Pesado chasco volverán a llevarse! Pero entretanto yo 
pregunto i dando por cierto todos los hechos, ¿obran o no los Estados- 
Unidos como los aliados de la £spaña? 



Mi primera conferencia ean dofi M, ürrásuriz — DifieuUaie» msuperabks 
para adquirir buques. — La escuadra de JSgiadoS' Unidos, — Visita al 
astillero de Brookhfn, 

Nueva York, junio 10 de 1866. 

En este momento me avisan que ha Uegado el vapor i que viene 
en él el señor Errázuriz. Suspendo,, pues, este despacho i vuelo a 
recibirlo. 

Continuo esta comunicación después de haber tenido con el señor 
Errázuriz una larga i cordial conversación, como era de esperarse 
de nuestra amistad tan antigua como la vida. Le he hablado, como 
era mi deber, con entera franqueza sobre los hombres, las cosas, las 
ilusiones i sobre todo el dinero. 

Sobre dos puntos naturalmente concentra el señor Errázuriz su 
atención: sobre procurarse dos o mas buques propiamente do guerra, 
sobre todo un blindado. 

Me permito volver a manifestar a US. mi opinión sobre este par- 
ticular, puesto que mis observaciones anteriores no han alcanzado 
a convencer a US., o por lo menos al señor Ministro de Marina, de 
la realidad absoluta de lo que aquí pasa i la que está en pugna abier- 
ta con nuestras ilusiones. 

Aquí hái millares de buques, como lo he dicho siempre a US. 
Pero ¿de que clase son? — Vapores de costas, írájiles, lijeros, capaces 
' de entrar en los numerosos rios que se vacian en las costas del pais 
i forman sus principales puertos. Con estos organizó el Gobierno su 
ponderada escuadra durante la guerra, que no fué si no wna escuadra 
de remiendos. Esos mismos buques, abandonados ahora por el Gobier- 
no i vendidos en remate público, son los únicos que existen^ i de éstos 
me han ofrecido centenares, Pero ¿para qué nos serviant De por si eran 
malos, o el servicio Violento de la gufirra los había echado a perder, 
dañando principalmente sus calderos, i por esto lo hemos rehusado. 

Era natural que el Gobierno solo vendiera los malos i se reservara 
los de buena* calidad, pero aun estos mismos ¿de qué valor son? US. 
laísmo ha podido juzgarlo a la vista de la escuadra americana en 
Valparaiso. Esceptuando el Monadnock, ¿qué importancia tenian los 
otros buques, comenzando por la capitana, el célebre VanderbiÜ, un 
simple vapor cte ruedas qtie habia servido eji d comercuñ De ruedas 



— 1T6 — 

enn también el PovohaUín, ol Mohongo, el PavianM, el WaJkreet i el 
Saginatxr. de ruedas en yerdad toda Ui escuadra americana del Paeifi* 
00 con la esoepcion de tres buques pequeños, (el I^yae, el Ihucarora 
i el DacotaK) que son de tornillo. 

I si de tales elementos se compone la marina del Oobiemo de £fl« 
tados-Uüidos ¿puede creerse que se encuentren buques de primen 
clase en el comercio? I ñjcse US. que lo mismo que en el Pacífico, 
sucede en todas^las estaciones navales de este pais. La escuadra de 
las Antillas, compuest^i de nueve buques, tiene siete de ruedas i solo 
dos de tornillo. La de Terranovade siete buques, cinco son de ruedas. 
La del golfo de Méjico de seis buques solo uno es de tomillo. Aun 
el famoso buque De Soto en que Mr. Seward hizo su escursion por 
las Antilli^ no es sino un buque mercante i de ruedas acomodadas 
para servir de guerra. Si US. viera los dos buques que van ahoar 
a oompletar la escuadra del Pacífico, el Lákawana i d Pensacda 
(este último destinado a navio almirante), apenas creeriaque son na- 
ves de guerra. Pero a sü paso por Valparaiso, que será pronto, podrá 
eersiorarse. 

Solo ahora esta formando el Gobierno su verdadera marina de 
guerra; pero ¿a qué costo? He visitado en el arsenal una de las fraga- 
tas modelos que están construyendo (la Madawcukd), i aunque de me- 
diana proporción i mui sencilla, el constructor en jefe que me lo mos- 
tró me aseguró (fue costaría dos millones de pesos. El Idaho es otro 
de los buques que se ha construido para el Gobierno, pero con el 
éxito que US. sabe, i ha costado ya 900,000 pesos. 

Por mauera, pues, que la verdad es que no hai buques de guerra 
i en el caso que los hubiera seria preciso gastar sumas fahuloscu. 

Ahora, respecto de los buqués blindados, las dificultades son nata- 
ralnmnte mucho mayores. Yerbad es que los Estados-Unidos, haoien* 
do una guerra de costas, construyeron unos 20 monitores, principal* 
mente para el uso de los rios, i ahí están esas baterías baradas en el 
Pelaware i otr^s enseñadas, lo mismo que el Loa i el TYctoria en el 
Callao, pws no pueden salir diez millas a i la mar. De todos loe 
vwnitores de Estados-Unidos solo dos existen hoi que pueden aven- 
turarse a cruzar el Océano, el Monadnock i su jemelo Miaidinoviak, 
que envían ahora a lucirlo a Eusia. Actualmente eatan construyen- 
do cuatro, i yo he visto el que sirve de modelo en el arsenal de 
^rooklyen (e^ Kalamazoo), pero su costo^scrá de dos % medio miüones. 
Solo su maquinaria ha sido contratada en 700,000 pesos i una ar- 
quería de fierro batido que tiene en el oentro para asegurar sus vigas 
i que yo me imajiné importaría 10»000 pesos, ha costado mas de 100 
mU. 

Con esta situación habrá que luchar, pero yo no dudo que con pa- 
ciencia i con recursos algo de importante se podrá hacer. £1 construc- 
tor del Monádnok Mr. Hanscom me ha visto, i desde tiempo atrás 
me habla propuesto, por medio de Willson, construir un monitor 



— 17? — 

tiiejor qne aquel por millón % medio dt pesoi en oro. Le lie pedido los 
piuMM i ha quedado de mondáirmelee coa tiempo para romitirkM por 
el vi4K>r del 14. Por medio de este sujeto se ha hecho la negoeiaoion 
de Boston lo que ha sido una garantía de su baeu éxito, pues es 
persona altamente recomendada. El deseo de agradar a Chile con la 
esperanaa de hacer un trabajo en grande, le estimula pura ser 
vimos con celo i lealtad. Lo recomendaré al señor Erráiuris 
oficasmente. 

También recomendaré como merece al digno capitán Jones, que 
se encuentra aquien la inacción. Cada dia me oonyeUEO mus del mé- 
rito personal i científico de este hombre, confesado ama por sus ene^ 
migos, i considero que su regreso ha sido una pérdida para el Perú i 
para nosotros. No dudo que habría sido muí a propósito para mandar 
ías escuadrafl c(Mmbinadas porque es sumamente modesto i de maaeras 
afables. 

El soBor Errásuris manifiesta mucha ansiedad por mantener la 
Mserva de su posición. Pero le he asegurado que debe perder la eapo* 
ranza de conservarla. Hace ocho días uno de los corredores de 
buques mas conocidos aqui me anunció 9u Uegada diciéndosae que 
venia otro ájente. Aquí, señor Ministro, la publicidad es la vida* SI 
secreto ha.posado ya a la categoría de lo^ fósiles. Tales son los 
hábitos del paisl 

fie fijado .para mi seguro el 21 del presente en que hé terminado 
todos lo0 arreglos de los mentidos procesos que han formado contra 
mí. Licluyo a US. la traducción de la contestación que me diríjió mi 
abogado desde Boston donde está ocupadísimo. Vino por un dia, lo 
vi i me aseguro que no tenían intención alguna de juzgarme i que 
podría irme donde quisiese, lo mismo que mi fiador i éste se ha ido ja 
en consecuencia a Inglaterra. Pero yo le hice presente que por ná 
decoro! el del Gobierno eso no podía quedar así como si se tratase de 
un ree a quien echaban en olvido o perdonaban, i que necesitaba 
una conetancia escrita de la cesación del juicio que me sirviese de 
satisfaocion de los atropellos i maldades que se habían eometido. 
Sn esto estamos. Si no se consigue esa dedaraeioa esplíeita, me re- 
ngnaté a aceptar la farsa indigna de este gobierno que relega al 
olvido un juicio eoa el que hizo tanto al&rde ante el mondo por 
motivo» de un miserable eobro de pesos. 



23 



— 178 — 

Salida del ''J>re'-ShaW'J)roch'\—C(mpra del ''Cherokee'\-'Conr 
trato para enviar un oficial i artilleros ^instructores. — Mi regreso, 

Mieva-Yorhy junio 16 de 1866. 

Señor Ministro: 
» 

Tengo la satisfacción de anunciar a US. qne ayer 9 se hizo a la 
vela de Filadelfia el vapor NeShaw-Nock, terminando así un ne- 
gocio, causa de tantas ansiedades para mí, durante los dos meses que 
han durado las negociaciones para adquirirlo i despacharlo. 

Su capitán, Mr. Winchester, se lisonjea con que llegará a Chile 
en cuarenta dias. Pero yo creo seria prudente contar hasta 45 por 
lo que dehe esperársele en Coronel del 20 al 30 de julio. 

Las señales convenidas con el capitán son las mismas que para el 
Isábdla i el Poneos, es decir, que se pondrá en comunicación con 
los ajentes que el Grobierno designe afuera de la Punta de Lehu. En 
ese momento tendrá la bandera americana en el tope de su palo de 
proa. 

Va a bordo el joven abogado, Mr. B. Vetterlein, hermano político 
de uno de los principales dueños del buque, con el objeto de cambiar 
las letras que lleva consigo por las que US. debe dar sobre' Inglate- 
rra i hacer la entrega del buque. Por lo poco que he conocido de él 
parece un joven mui apreciable i le he dado cartas de recomendación 
personal para el señor Presidente i otras personas. 

Pusieron a bordo mas de mil toneladas de carbón con el objeU^ de 
evitar, si era posible, pasar a Kio, i hacer el viaje mas rápido. Sí el 
tiempo les es favorable talvez consigan ir directamente. De otra suer- 
te tendrán que tomar mas carbón en Rio. 

Incluyo a US. una lista de ciertos artículos que rogue a los arma- 
dores hicieran poner a bordo, i entre los que figuran cien toneladas 
de planchas de fierro de tres i media i cuatro pulgadas para blindar # 
las partes mas espuestas de nuestros buques. Ellos tenian desconfian- 
za de poner a bordo ese material^ i hasta este momento (siendo hoi j 
domingo) no me es posible saber si han embarcado o no algunos o to- 
dos esos artículos. De toda suerte, US. sabe que no tendrá que pagv 
sino 80 por ciento sobre el precio de factura de aquellos artículos oue 
se entreguen. Las facturas orijinales irán por el próximo vapor, m 
el caso de que no se haya embarcado las planchas de fierro (que 
pueden servir también para las fortalezas de tierra) trataré de que 
lleve una cantidad suficiente, el cUjrper en que deben embarcarse los 
cañones. 

Por este vapor recibirá US. las letras por 20,000 £ que se enaje- 
naron a la casa de F. i Ch...y para hacer el adelanto a los due- 
ños de NcShaic-Nock. El resto, hasta completar las 76,000 £ im- 



— 1T9 — 

t^orfe total del buque, lo lleva Mr Vetterloin, con dos letras una do 
52,000 £. i otra de 3,000 £. 

Me falta ahora solo despachar el vapor Clierohec do Boston i los 
cañones de Parrot, con lo cual quedarán del todo concluidas mis ocu- 
paciones aquí. . 

Aquel esta pronto ya para salir, habiéndose comprado en el arse-* 
nal del gobierno de esta ciudad las cureñas de madera que se nece- 
sitaban para los seis cañones de a 30 rajados que lleva, i que era 
imposible procurarse en otra parte. Con el objeto de apresurar sá 
salida, ha ido ayer a Boston el capitán Willson i yo deberé ir tam- 
bién mañana con ese objeto, i por ser necesaria mi presencia para el 
arreglo definitivo de las libranzas por los 85,000 ^, oro, vador del 
buque, i el precio de la factura de cañones que es de un 50 por 
ciento sobro su costo. Empero que este buque podrá salir el 14 o 15 
del presente» 

En cuanto a los cañones Parrot, ha habido una corta demora por 
haberse fundido de una manera poco satisfactoria uno de los cañones 
de a 200. Pero todo lo demos está ya terminado i el buque que los ha 
de conducir está cargando en el muelle de la fundición de Mr. Parrot. 
Una vez cardado, será llevado a remolque a Nueva-Londres i de ahí 
se despachará, mediante las facilidades que US. sabe, entre el 15 i 
el 25 del presente. Como van en un dipper^ espero que estarán en 
Yalparaiso a fines de setiembre. 

A la factura de grandes cañones que Ud. conoce, he conseguido 
que el mismo contratista añada cuatro cañones de a 30 con sus cu- 
reñas i ochocientos tiros do bala i bombas cónicas. El presupuesto 
del precio que me hizo el capitán Jones, con el aumento de un 50 
por ciento sobre estos cañones, fué de 15,640 ^. Pero los he conse* 
guido por 15,000 ^ papel, dando 2,000 $ adelantados aquí cuando 
salga el buque. De esta suerte solo tendré que jirar per el equiva- 
lente de esta suma (12,000 ft) en libras esterlinas. 
• A mi paso por Nueva-Londres en mi viaje a Boston me quedaré 
allí algunas horas para arreglar definitivamente todo esto. El capitán 
Willson SQ encontrará también ahí, pues viene a reunírsemo con esc 
mismo objeto. 

Mucht) me he preocupado últimamente, señor Ministro, en la ad- 
quisición de las municiones para nuestros cañones rayados, pues nos 
son en estremo necesarias, i por otra parte sus enormes precios nos 
inhabilitan para adquirirlas en grandes cantidades. Solicité última-* 
mente del contratista que manda los cañones, el que enviase una 
cantidad de alguna consideración, ademas de la del contrato; pero 
los precios que ha fijado me parecen tan excesivos que no me he atre- 
vido a aceptar. Por cada tiro (sin pólvora) para los cañones de a 300 
pide 59 $, por los do a 200 38 %, 27 $ por de a 100, 20 por los de 
a 60 i 12 por los de a 30 . Verdad es que estas cifras están basadas en 
el adelanto de dinero que es preciso hacer, seguros, etc. Los precios 



— 180 — 

oríjinales de Parrot son 25 (^ por las bombas de a 800, 15 ( por los 
de a ^00, 9 $ 60 es. por los de 100, 6 $ 50 es. por los de 66 i 8 $ 25 
08. por los de 80. Los contratistas se ofrecen a proporcionarlos por es- 
tos mismos precios pagándoles 5 por ciento de comisión i 40 { por to- 
nelada de ñete; pero tcndriamos que desembolsar el dinero para pa- 
gar su factura a Mr. Parrot, i este es, como en todos los casos, el 
escollo de la negociación. Esta ruisma diferencia deprecias dará a 
ÜS. una idea de cuánto mas sencillo i barato seria todo negocio que 
se hiciese teniendo aquí dinero efectivo por cuenta de Chile. 

Para subsanar tan graves inconvenientes, me^he esforzado -en pro- 
curarme un hombre competente que fuese a Chile i fabricase allí esas 
municiones. En consecuencia, el capitán Jones escribió hace una 
semana al teniente Minor, uno de los oficiales confederados que mas 
temprano me ofreció sus servicios i que Jones recomienda altamente 
por su carácter moral i su calidad profesional. En consecuencia, 
anoche estuvo a verme Mr. Minor, i aunque ya ha encontrado una 
ocupación lucrativa en esta ciudad, no desespero de inducirlo a que 
ee yaya a Chile. Le he ofrecido que le costearia su viaje, le daría 
800 K para aprestos i me comprometía a pagarle su pasaje de re- 
greso, en el caso de que no se aviniera a las condiciones que el Go- 
bierno le pondria en Chile. Peso que sobre estas condiciones yo no 
queria fijar ninguna, por temor de que no descansara en una base 
cierta. Ha quedado de contestarme, i tne lisonjeo en que pueda irse 
en el próximo vapor. También me empeño en que lleve dos hom- 
bres que sirvan a la vez de instructores como sarjentos de artille- 
ría i oongtructorcs de municiones. Mr. Minor está dando los pasos 
necesarios a este objeto i creo que podrá conseguirlos. 

La esperiencia que debemos rcoojor de los sucesos del Callao, ea 
que casi todas las averias fueron causadas por la poca intelijenoia 
práctica de los artilleros, hace indispensable que tengamos bueaos 
instructores en esa arma que es del todo nueva para nosotros. 

Sabiendo que el Gobierno se preocupa intensamente de las forti-* 
fícaciones de nuestras costas, me he empeñado vivamente eon el se- 
ñor Jones porque vuelva a aceptar las proposic^nes qaa le bise al 
principio. Pero desgraciadamente su ánimo parece haber cambiaáo 
a éste respecto, i manifiesta pocos deseos de irse a Sud- América. 
Mi intere's por enviarlo se aumentaba con motivo de saber que ae 
estaban fundiendo cañones en Chile, lo que es su espeoiaKdad; i 
como he visto aquí lo complicado de las operaciones a que aquellos 
se someten cuando son de gran calibre, he creido que su presendui 
podria ahorrar muchos gastos i muchos peligros. 

Otro motivo para contratarlo es que el señor Barreda ha ^viado 
al Perú para que mando i organice su escuadra al capitán Tudker, i 
era natural i conveniente que nosotros tuviésemos otro oácial mná- 
logo, con la ventaja de que Jones, aunque mas joven, es m^ho 
mas conocido que Tucker. Este tiene excelente reputación, i cO^o 



t 

I 



— 181 — 

ÜS. reoordara vino a prestar 8U3 servicios reeien llego. Un hijo suyo 
fué con el señor Sampajo i os, entiendo, ahora maquinista a bordo 
de nuestra escuadra. 

Si el señor Jones no se resuelva a ir en virtud del prüner contrato 
que celebró con él, no dudo lo haría si US. le hiciese una proposi- 
ción directa mas ventajosa. 

He dejado definitivamente mi regreso para el próximo vapor de 
modo que estaré en Chile el 29 de julio. 



Scdida dd ''CheroJcee'* i noticia »ibre los cañones qoñ amdujo. — Visita 
a Boston con d señor Errázuriz, — /Se renmva la negociación del 
*' Meteoro.*^ 

JjÍ7na, junio 12 de 1866. 

El vapor Cherokee salió de Boston el 15 de junio con toda felici- 
dad. Fué denunciado por los ajentes españoles en el último momento. 
8e dio en el instante orden de detenerlo, i las autoridades federales. 
Siempre ecmiplacientes en tales casos, llegaron hasta enviar un vapor 
^e guerra en su persecución. Pero 1a conocida lijereza de aquel buque 
^hirló estas medidas, i como fueron públicas, se dio cuenta do eUas 
por el telégrafo a todos los diarios, causando unajeneral sensación en 
aquel pais en estremo novedoso. Con este motivo se habló también 
de la salida del Ne^Shaw-Nock, presentándolos a ambos como' oorsa- 
ríos; esta es la razón por la que los diarios de Panamá i en seguida 
los de esta ciudad han dado cuenta de la espedioion de estos dos bu- 
ques, atribuyéndoles el carácter de corsarios. Solo a los señores Pra- 
do, Pacheco i Martínez he espUoado el verdadero objeto de estas ad- 
quísieiones. 

. Gomo el Cherokee es sumamente rápido, supongo llegue a Chile en 
los primeros dias de agosto. £1 capitán N. de la marína de Estadoi?- 
Unidos, a quien encontré en Colon al mando de la estación naval ig 
las Antillas, me aseguró que conocía este buque, que babia hecho 
servicios mui importantes por su estremada rapidez i que era mui 
barato por el precio de 85,000 pesos en que lo habíamos adquirido. 

Su dueño me dijo que no hacia ganancia alguna en el buque i si 
solo en los seis cañones rayados que lleva. Las cureñas de maóersL 
de éstos i que dije a US. se habían adquirido en el arsenal de Bfoo- 
klvn, habiéndose rehusado su entrega en este establecimiento por los 
alborotos de los fenianos, fueron hechas a toda prisa en los talleres 
de Boston, i no estando del todo ooneluidas van a bordo dos carpin- 
teros encargados de terminarlas. Este incidente persuadirá a U8. mas 
i mas de lo difícil que es proporcionarse artículos navales eú paises 
en que se creen tan abundantes. 



— 1S2 — 



Fui, como anoncié a US. en mi anterior despacho, a Boston e 
introduje al señor Errázuriz al señor Forbes dueño del Meteoro, i 
quedaron ambos en completo acuerdo sobre el modo de hacer la ne- 
gooiacíon tan luego como se pronuncie la sentencia. 



Proyecto para construir nn monitor exactamente igual al 

^^Monadnock" 

Santiago, julio 30 de 1866. 
Señor Ministro: 

Tengo icl honor de elevar al conocimiento de US. una propuesta 
hecha por el constructor naval de Estados-Unidos Mr. Hanscom (el 
mismo que modeló i construyó el monitor Monadnock en los arsena* 
les de Estados-Unidos) para trabajar un buque exactamente igual a 
éste por la suma de millón i medio de pesos i con las condiciones que 
detalla en su propuesta. 

La sustancia de ésta es la garantía de hacer un monitor cuja su- 
periohdad acaba de ser reconocida en el viaje hecho al Pacifico por el 
Monadnock comprometiéndose el constructor a trabajarlo en ocho 
meses, no exijiendo anticipadamente, bajo las respectivas fianzas, 
sino un diez por ciento del total de la contrata i bajo la base de que 
el buque será entregado libro de toda intervención del gobierno de 
Estados-Unidos i fuera de sus aguas (1). 

Estas circunstancias, así como la de la indudable competencia del 
fabricante, su reconocido injenio i su honradez, hacen en mi hu- 
milde concepto, digno de estudio este negocio no menos que las con- 
sideraciones sobre la absoluta dificultad de hacerse de buques de esta 
especie, a no sor mandándolos construir. La misma opinión abrigaba 
el señor Errázuriz quien me recomendó vivamente después de* con- 

(1) La propuesta a que me refiero era la siguiente: 

Confidencial.— Bosion (Mass), febrero 12 de 1866.— Señor: Habiendo re- 
nanciado recientemente el empleo de constructor naval de la armada de 
los Estados Unidos, me dirijo a Ud. para manifestarle que me encuentro 
en disposición de contratar la construcción de buques de guerra de toda 
clase. 

La esperíencia que he adquirido durante los doce años que he pasado 
al servicio del gobierno de ios Estados-Unidos, en cuyo tiempo he cons- 
truido con arreglo a mis planos i diseños el monitor de dos torres JfoinMi- 
nock, me habilita para ofrecer a Ud. que los buques de cuya construcción 
me encargue tendrán un buen resultado. 

Fuera de esto, las simpatías que roe animan por el gobierno de Ud., 
contribuirán también a que yo me felicite en poderle proporcionar los me- 
dios de rechazar al enemigo que amenaza sus puertos. 

En cuanto a referencias sobre lo que dejo espuesto me permito recomen- 
dar a Ud. al constructor naval del astillero de IJi*ooklyn B. F. Delano. 
Soi, señor, i'espetuosamente, etc. etc.— ^Firmado)— ÍK. S, i/avscow.— Al se- 
ñor coronel don B. Vicuña Mackenna. 



_ 183 — 

ferenoiar con el señor Hanscom i el capitán Jones, hacor yer a US. 
sus miras. 

El precio fijado por el señor üanscom es sin dada mui alto, pero 
es el corriente en los artilleros de Estados-Unidos pora las oonsti*ac<* ' 
oiones de esa naturaleza. Sin embargo, me ha llamado la atención 
que el hecho del monitor traido de Inglaterra por el señor Salcedo ha 
costado menos de la tercera parte de aquel precio. Acaso debe atri- 
buirse esta diferencia al tamaño, fuerza, materiales, etc., entre el 
Huáscar i el JtíbnadnocJs. Cue^ion es esta que deberla estudiarse 
antes de tomarse una resolución definitiva. Acompaño a US. los pla« 
nos del Monadnock i en un periódico la relación de su yiaje, hecha 
por un injeniero en jefe que podiria servir de base a esta compa- 
ración. 

Me permito advertir a US. que contraje el compromiso de devol- 
ver esoB planos directamente al señor Hanscom, en el caso que el 
gobierno de Chile no aceptase la negociaeion, obligándome ademas, 
a no someterlos a ningún empresario que pudiera sacar alguna ven- 
taja de su inspección i en perjuicio del inventor. 

Por mi parte, yo me limito a hacer a US. esta simple esposicion 
persuadido de que si no tenemos la fortuna de adquirir el Ihimder' 
terg u otro buque análogo, Chile necesita indispensablemente, como 
el Perú, un buque blindado que sirva de base a su naciente es- 
cuadra. 

Me permito también acompañar a US. algunos informes, reoono- 
cimientos i otros papeles relativos a los buques comprados en Esta- 
dos-Unidos i que solo pude procurarme a ultima hora antes de mi 
partida. 

Dios guarde a US. 

B. Vicuña Mackimná. 



Obsequio de libros sobre defensas militares, fundición de cañones, etc. 

SdiMago, jidio 30 de 1866. 
Señor Ministro: - 

Tengo el honor de remitir a US. una« colección de obras funda- 
mentales i enteramente modernas que resuelven todas las cuestiones 
sobre defensa de costas, fundición de cañones, buques blindados, etc., 
que hoi preocupan taii fuertemente al pais. Aunque habia hechQ la 
adquisición de esas obras para mi propia instrucción en pl desem- 
peño de los cargos que he recibido de US. , nada me oomplaoe mas 
que el cederlas por el conducto de US. al Ouerpo de injonieros mili- 
tares encargados de la defensa de la Bepública. 
Dios guarde a US. 

B. Vicuña MACKEuifA. 



t ' 






— 184 — 
DOCUMENTO .Q. 

Sfltrfkoto 4e mi correspondeneln oficial sobre la compra do 

caflones Parrot. 

I. 

KOTA AI. SIÑOB A8T4*]yUBÜAQA SOBBE CAKONXS BV JEIVSBAI. 

(Estraeto.) 

Nueva Tork 'enero S de 1866. 

Riptame solo hablar a ÜS. del cuarto objeto de mis trabi^os i que 
be ooneiderado también como una de las especialidades de esto paii. 
Me reífievo ala adquisición de cañones de calibre safíciento pan de- 
fender nuestros principales puertos i especialmento el de ValpanáBO, 

Pedia realisarse esto objeto de dos maneras. O bien comprándolos 
CB&ones fandidos en este país, o bien estableáendo una ftbríea per- 
manentode ellos en Cbile, empresa de gran importancia, pues en el 
dia puede decirse que ningún país tiene asegurada su independencia 
sino posee en su seno los medios materiales de sostenerla. A ambos 
objetos he procurado atender ala ves» coneiliando la uijenoia de naes- 
tva situación i nuestras neceadades posteriores. 

A esto fin hice llamar, por consejo de los sefiores H., que se han 
mostrado tan leales amigos de Chile, al intelijento i esperimentado 
oficial de artillería naval Mr. Catesbj Jones, hijo del comodoro de 
esto nombre. Habia yo conocido a este oficial empleado en el arsenal 
de Washington en 1853, donde dirija el ramo de artillería bajo las 
órdenes del capitán, hoialmiranto,I)8Jilgren. Habia mandado despnes 
el Merrtmack en su célebre combato de Hampton Boads» i por úM- 
mo establecido en Selma, a orillas del rio Savanah» la única flindi- 
cion de eainones de grueso calibre que tuvo el Sur. 

Tal oficial me pareció por oonsiffuiento una adquisidon impovtante 
para Chile, i de acuerdo con US. le ofrecí un puesto en nuestra ma- 
rina i uft suelde de cuatro mil pesos con el objeto que se dinjiese a 
Chil$ a establecer en el pais una fundición de cañones i una fahrisa 
á.% anqfHks menores. £1 señor Jones, aeeptósok) lo últímo, per ne estas 
91^ maestras fapidtades ofrecerle el grado militar a que el se evek con 
derecho, i desde ol 1. ^ do enero del presento año se ba oonaagrade 
een ardor a estudiar los preliminaFes áe su empresa. 

Con el. ol^to de eerciorarme sobre la ca^ad i calibre de los ca- 
ñones de que podríamos disponer desde luego, en el caso de tener re* 
cursos para comprarlos i ¿icilidades para su esportaoion, ol señor 
Jones^ por enfsargo mio> se dirijió a la fabrica del conocido constmc- 



— 186 — 

tor de oaSones Mr. Parrot, situada en West Point, i encontró Ustoi 
IMira ser entregados solo oinco cañones de a 10, cinoo de a 80, cuatro 
de a 60, oinco de a 100 i desdo a 200. Estaba construyendo ademas 
tres de a 300 que se comprometía a entregar en dos semanas. Todos 
estos cañones carecian, sin embargo, de cureñas pues éstas se oons- 
truyen en otros establecimientos. 

Los precios de los cañones Parrot, según los estractos que Mr. 
Jones hizo de los libros de la fábrica son los siguientes. 

Por cañones rajados de 10 pulgadas o 300 Ubras 5,600 pesos; la 
cureña 2,750 pesos i 400 proyectiles completos 10,000 pesos; total 
de cada cañón 18,350 pesos. 

Cañones rayados de 8 pulgadas o 200 libras 3,000 pesos; cureña, 
12,200 pesos; proyectiles 6,000 pesos; total 11,200 pesos. 

Cañones rayados de a 6 pulgadas o 100 libras, 1,800 pesos; cureña 
1,800 pesos; proyectiles 3,840, total 7,440 pesos. 

El precio de los cañones de a 200 de ánima lisa, con 600 tiros, 
seriado 7,000 pesos correspondiendo 1,650 pesos al cañón, 1,500 
pesos a la cureña i 3,850 pesos a las municiones. 

De este modo, comprando solo 40 cañones para la defensa de 
nuestros puertos necesitaríamos la enorme suma de 439,900 pesos de 
la manera siguiente: 

10 can(Mies rayados de a 300, a $18,350 cada uno |183,800 

10 " •• '* 200, a 11.200 " " 112,000 

10 *' " " 100, a 7,440 '* '* 74,100 

10 *' ánima lisa 200, a 7,000 " " 70,000 



Total $439,900 

Seria pvedso añadir a esta suma 8,000 pesos por el valor de hé 
municiones usadas en las pruebas (10 tiros por eada canon), 22,000 
pesos en estopines i 2,000 pesos en miras, total 32,000 pesos. 

Agregando ahora a estas cantidades el imp<»rte del flete, seguro, 
etc., tendríamos mui cerca de medio millón de pesos de nuestra mo- 
neda. 

Quedarla por resolverse la cuestión de si convendría establecer en 
Chile una fundición de cañones, que acaso no costaría mas de aquella 
suma o comprar los últimos en este pais para armar de una manera 
permanente nuestras indefensas bahías. 

Este estudio hace actualmente Mr. Jemes en un viaje que ha em- 
prendido a las fundiciones i fábricas de armas del Norte donde tiene 
encargo de averiguar los precios de la maquinaria, la mano de obra, 
el material i todos los antecedentes que puedan ilustrar el criterio 
del gobierno de Chile i hacerlo adoptar una resolución concieniuda 
sobre este particxdar. 

El señor Jones me presta una valiosa cooperación aquí. Pero me 

24 



— 186 -^ 

ha insinnado la conveniencia de visitar a Chile ánies de proceder a 
nada definitivo; i en consecuencia, mi deseo es que se trasporte al 
Pacífi^co a la mayor brevedad posible con el objeto indicado i para 
prestar sus consejos profesionales en las emerjencias que pueden sur- 
jir durante la guerra. 



n. 

yOTA AL SEÑOR ASTA-BURÜAOA SOBRE LA COMPRA BE LOS CAÑONES QUK 

TRAJp A CHILE LA **FANNEY BHCKLAND." 

(Estracto.) 

NiunxL-York, abril 4 cíe 1866. 

Como la casa de F. i P. de Nueva-Londres, es la única que puede 
sacar recursos para nosotros sin peligro de detención, he entrado en 
un trato que creo de mucha importancia para que mande a Chile diez 
cañones mas de los de mas grueso calibre. 

Al principio le ofrecí un 50 por ciento sobre los precios fijos del 
constructor Parrot; pero me contesto que no podia aceptar puesto que 
esto le dejariasolo una ganancia precaria de un 15 por ciento. Vino 
a Nueva- JTork se consultó con sus asociados i me ha sometido la pro- 
puesta siguiente, que bien estudiada por mí, me parece mui acepta- 
ble, a pesar del crecido valor del total de la factura. 

Esta se compone de dos cañones de a 800 libras — 4 de a 200 i 4 
de a 100 con sus respectivas cureñas de primor orden i doscientos ti- 
ros a bala i metralla para cada uno i su importe es de 87,000£ 
o 185,0U0 pesos oro de Chile, pagaderos en los términos conocidos 

por ug^ 

Voi a descomponer a ÜS. las cifras que forman este total para que 
se haga mejor cargo de la operación. 

2 cañones de a 300, con cureña, precio Parrot {30,400 

4 '* de a 200, *' " 24,000 

4 ** de a 100, *' " 14,000 

2,000 tiros (200 para cada canon) 30,000 

Embalaje de las municiones 3,400 

Total :,.. $101,800 

101,800 es el costo de la fractura orijinal de Parrot, de modo que 
según mi proposición esta costaría colocada en Chile 150,000 pesos 
mas o menos. 



J 



« 



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~ 1S7 — 

Pero he aquí como el señor P. hace el resto de bus cálculos: 

Trasporte desde la fabrica de Parrot hasta el puerto de 

embarque (mas de 300 millas) con seguro, etc ^13,000 

Flete a Chile 15,000 

Seguro 10 ^/* sobre el buque i 10 #/' sobre los cañones. , 18,000 

Comisión del 5 ,/« 7,000 

ínteres de dinero adelantado durante seis meses 7,000 

160,000 
Importe do la factura 101,800 

Total. 161,800 

Provecho Kquido en la negociación 024,000 

No dudo JO que los cálculos antei-iores sean hechos bajo un aspecto 
favorable al armador, pero el capitán W.. (1) no los considera exajera- 
dos, i a demás es preciso tener en cuenta que aquel necesita comprar 
un buque de vela (que le costará 20,000 pesos) para ocuparlo esclusi- 
vamente en el envió de esta carga. 

Pero sea como sea, lo cierto es que esta casa no solo es honorable 
sino la única que está en aptitud de hacer esta negociación con 
alguna seguridad, i como todo el riesgo lo toma ella, si es que ha de 
armarse al pais do la manera correspondiente, yo creo indispensable 
aceptar sus propuestas. 

El señor P. exijo una pronta respuesta porque le es preciso pre- 
pararse inmediatamente. Los cañones nece^tan treinta dias paca estar 

(1) El capitán Willsbn, conin intermediario en este negocio, me lo había 
propuesto desde el 1." de ebril, sogun aparece de los siguientes fragmen- 
tos de su correspondencia conmigo. 

''Nueva-Londres, abril 1." de 1866.— Me inclino acreer que si Ud. qui- 
siera doblar el pedido de cañones a Mr. P... o de cual<}uier otro artículo 
de este jénero, s€l podria conseguir en los mismos térmmos que los otros 
diezj haciéndolos luego p&ra enviarlos en d buqué que Ud. quiera. Solo 
me parece que seria necesario algún anticipo i si esto merece su atención 
desearía que me diera pronto aviso.» 

•*Nueva-L<5ndres, aüiil 4 de 1866.— Por loque toca al otro asunto de los 
cañones, habló a Mr. P. .. i me dijo que no consideraba el 50 por ciento 
sobre el precio de factura como un aliciente mu i poderoso para que él ni 
ningún otro entraran en el negocio. Según me hizo presente los gastos 
serian los siguientes; por üete, 20 por ciento, seguro 10 por ciento, comi- 
sión 5 por ciento, es decir, por lo menos 35 por ciento en todo sobre el 
valor de factura, dejando solo un provecho de 16 o cuando roas 20 por 
ciento lo que él dice, no es suficiente. 

^'Medi¿e Ud. sobre el particular i coroum'queme su resolución porque él 
no acepta la oferta que Ud. le ha hecho. 

**Los cañones podnan enviarse en un buque de vela que prestaría allá 
algún servicio.'* 



— 188 — 

ÜBtes, el boi^ie ha de comprarse inmediatamente i por todo esto 
pero que Ub. me dé sa respuesta a vuelta de correo. 

£1 señor P. ezije ademas como condición indispensable un adelanto 
de 15,000 pesos oro, i yo entiendo que esto no ofrecerá dificultad. 
A este proposito me parecería mui conveniente que US. escribiese' al 

señor H pidiéndole un nuevo empréstito con las mismas condi-* 

cienes anteriores, pues luego se ha de necesitar algunas sumas para 
dar fin a estas operaciones. 

Tengo entre manos un asunto de mucha mas importancia que los 
precedentes, (la compra dd Ne-Sfuxw-Nok) pero no daré cuenta de 
él a US. hasta el momento en que consultando toda precaución 
conveniente. 

Aguardo la inmediata respuesta de US. para proceder. 
Dios guarde a US. 

B. YiCüNA Mackxnva. 



III. 

COICUNICACIONBS AL GOBIERNO I>B CHILE SOBRE LOS CAÑOKBS BE LA 
'*FANNY ROCELAND" I ENVIÓ BE ARTILLEROS. 

(EstractoB.) 

Ahra, 30 de 18C6. 

'*La negociación considerable sobre cañones de gran calibre a que 
se refiere la nota al señor Asta-Buruaga que en copia envié a US. 
por el correo anterior ha quedado terminada. Ya están haciéndose 
esas grandes piezas rajadas, pues del calibre de 200 i 300, no se 
pueden obtener sino por pedidos. Espero que cuando el país posea toda 
esta artillería, propiamente montada i servida en sus costas nada 
tendrá ya que temer de aleves enemigos. En treinta o cuarenta 
espero que irán navegando para Chile." 



Lima, jídio 12 de 1866. 

Respecto del cargamento de cañones, fué embarcado eü el cllpper 
Fanny RocUand, i é^ salió de la fundición de Wost-Point en el 
Hiídson el 20 de junio para ser despachado con dirección a Val* 
panoso en New-London (donde rije el arreglo que US. sabe) 
el dia 22. Yo mismo fui con el señor Errázuriz ü West Point para 
cerciorarme de que las cosas se hacian en orden i también para pre- 



— 189 — 

sentar al señor Errázuriz al fabricante Parrot. Estuve presenciando 
el embarque de los cañones. El buque es una barca clipper que de** 
berá llegar a Chile en noventa días. Ademas de los cañones que US . 
sabe, el señor Parrot puso de su cuenta cinco mas de diversos cali- 
bres para venderlos en Valparaíso por precios convencionales que na^ 
turalmente serán ajustados en la proporción de los que ya se han ad- 
quirido. 

No me fué posible conseguir que el señor Jones ni el oficial Mi- 
ñor se prestasen desdé luego a venir a Chile en los términos que yo 
pedia ofrecerles. Sin embargo, el primero quedaba prestando útiles 
servicios al señor Errázuriz en virtud de su contrata que consideraba 
vijente hasta el 1.* de julio dia en que se cumplían los seis meses 
porque había recibido sueldo anticipado, negándose a recibir otro es- 
tipendio. Como antes he dicho a tlS. no dudo que aquel oficial taa 
intelijente como pundonoroso aceptaría una posición entre nosotros 
hecha directamente por US., arrastrando consigo el número de oficii^ 
les que se le pida. 

El comodoro Tucker se marcha en este vapor para ocupar su puesto 
en la escuadra aliada. Es un sujeto de honorabilísimos antecedentes, 
moderado, prudente i hoi me ha dicho, aludiendo a los celos que 
aquí se han suscitado^ que él jamas se pondrá como un obstáculo en 
esos países, i que está pronto a retirarse en el momento en que se 
le indique. Un hijo de este jefe que se hallaba en nuestro servicio 
escribió muí abatido al señor Jones por el puesto subalterno que se 
le había dado, creyéndose acreedor a uno mas elevado como injeniero. 
Su padre me ha rogado hoi que me esfuerce por obtenerle un puesto 
mejor lo que no dudo resolverá US. si así fuere consistente con la 
justioia. 

Se maroha también el capitán Willson en el presente vapor, des- 
pués de ios buenos servicios que ha prestado al pais. EH director de 
la compañía de vapores lo ha reclamado aquí i él me asegura que 
deberá volver a su puesto el 12 del entrante agosto. Sin embargo, 
como el Gobierno es mui probable necesite sus servicios i aun acaso 
convenga darle alguna comisión, es mui fácil obtener de la compañía 
una licencia prolongada para esas operaciones. Me reservo dar a mi 
legada informe detallados a .US sobre el señor "VViHsou i de lo que 
en mi concepto puede esperarse de su útil cooperación. 



— 190 — 
« DOCUMENTO R. 

Datos relatÍTos al vapor ''Ponoas'* (bol Nuble)* 

I. 

OOBRISPONDINCIÁ DEL OAPITAN WILSON. 

(Estractos.) 

Nwtoa LÓTidret, mayo 27 de 1866. 

Las porsonu con quienes debe llevarse a efecto el negocio son de 
las mas honradas i rectas que he encontrado en este país, i por las re' 
laclónos que tienen en este lugar creo que el buque i los cañones que 
Ileya no tendrán el menor tropiezo en su salida. 

Aun no les he entregado los diez mil pesos porque espero que el 
buque eeté mas adelante i ellos no necesitan todavía esa suma, ^gon 
las instrucciones de Ud. no haré la entrega sin que se me den un re- 
cibo en forma. 



Boston, mayo 23 ¿le 1866. 

Las dos favorecidas de Ud. de 19 i 20 del corriente han llegado 
oportunamente a mis manos, i debidamente impuesto de su contenido, 
daré cumplimiento a su encargo acerca del recibo de los 10,000 pesos 
aunque temo que Mr. P . . . me objete que no puede proporcionar otra 
seguridad que su recibo de esa suma; pero siempre será en la inteli- 
jencia j^ue tal recibo lo dé a cuenta del valor del buque i de su carga. 
El tenia entendido que esa suma era una especie de prima que US. 
le ofrecía por el considerable riesgo que corría i por cuanto en el caso 
de detención i confiscación del buque i los cañones perderían al uA* 
nos cien mil pesos, en cuyo caso no me pareceria racional exijir la 
devolución de los referidos 10,000 pesos. 



líueva Londres, abrüáde 1866. 



Después de la partida del buque (el Poneos) i en caso de que no se 

frésente algo de mui favorable, deseo volverme a Chile, i espero que 
id. no me detenga por mas tiempo, porque sin dinero no podemos 



— 191 — 

hacer nada. Yo recibo un escaso sueldo i prefiero irme pora trabajar 
en algo que pueda serme mas ventajoso. No es por cierto muí agra- 
dable ocuparme de armar buques en un lugar como éste, pero tengo la 
satisfacción de decirle que el asunto progresa i que los trabajos se 
activan en cuanto es posible, ocupándose toda la jente que puede 
trabajar. 



Abra 7 de 1866. 



El buque adelanta rápidamente i tenemos en la obra cuanta jente 
pueda trabajar para activar su terminación. Será una nave tan pode- 
rosa como pocas de las que han salido de este pais i estoi haciendo 're- 
forzarla. Estará lista para el 25 del corriente i los cañones están tam- 
bién prontos pues se ha trabajado con actividad. Estoi sumamente fa- 
tigado en este lugarejo, pero como mis servicios se necesitan aquí 
permaneceré todo este tiehipo. 

Hemos convenido en que los diez mil pesos serán entregados cuando 
el buque haya partido. 



Ahrü 21 de 1866. 



Escribí a Ud. ayer que el buque estaba listo i que los cañones ha- 
bían llegado; vengo de a bordo en este momento, i desearía que üd. 
lo viese. Aseguro a Ud. que está espléndido i cada dia me parece 
mejor. Hemos hecho una magnífica compra. Todo se hahecho bajo 
mi direcciariy como yolo necesitaba i no creo que tenja que sufrir des^ 
pues critica alguna. Parece un verdadero buque de guerra construi- 
do espresamento para ese uso. 

Al mismo tiempo tongo la satis&ccion de decir a Ud. que los ca- 
ñones í todos sus accesorios se encuentran ya a bordo habiéndose he- 
cho todo en regla sin tropiezos ni sospecJuis, Con respecto al buque 
estamos seguros que nada lo detendrá. Puede cargar once cañones de 
calibre i no habrá un buque que lo aventaje, ' 



Nueva^Lóndres, mayo 8 de 1866. 



£1 buque hizo un viajecito de donde se encontraba a este lugar, doce 
millas, i la prueba fué admirable. Anduvo siete millas por hora te- 
niendo en contra un fuerte viento i con un solo caldero. Los injenieros 
i el inspector han quedado mui satisfechos de la prueba. 



— 192 -- 



El buqae va qnedando moi bien I sera tm htt&a adyersario parak 
Vencedora o el Marques de la VictorCa; Be parece macho al primero. 



Debo decbr a Ud. que el buque de aquí se parece mucho al Maipú^ 
aunque es un poco mas corto. Pero como buque de madera podría 
echar a pique a aquel en pocos minutos, porque puede cargar mas 
cañones i de mas calibre. 



Valparaíso, offosto 28 de 1866. 

El Poncas se encuentra en el mejor estado i sus calderos han He- 
gado mucho mejores de lo que yo esperaba; se conservarán perfecta- 
mente bien por espacio de tres años i talrez mas. Todos los oficiales 
de la escuadra están encantados (delíghted) con él i no he oido a 
ninguno que se esprcsára de una manera desfarorable acerca de este 
buque que me enorgullezco en haber enviado. 

El Poneos se encuentra en buen estado; su casco no puede ser 
mejor; las máquinas funcionan perfectamente i durarán muchos anos 
i finalmente los calderos que están mucho mejor de lo que jo esperaba 
se conservarán bien por tres años o mas con lijeras reparaciones de 
tiempo en tiempo. Este buque no consume mas de ocho toneladas de 
carbón por dia i por fin podría venderse en el acto a mejor precio del 
que el gobierno pagó por él. 



n. 

QO&RESPONDENCIA CON EL GOBIERNO DB CHILE SOBRE LA NEOOCIACIOK 

DEL "poncas." 

(Estracto) 
Nueva-Torh, marzo 10 de 1866. 

Querría evitar el dar detalles a US. de la negociación que he cele* 
brado con Mr. Morgan (sobre el vapor Poneets) pues en el grado de 
hostilidad abierta en que se manifiesta este gobierno coa laa repú- 
blicas de Sur- América toda cautela es poca. Sin embargo, i como 
resultado de la espedicion que hizo al Norte el capitán de que hablé 
a US. en mi última, i en virtud de sus datos e informes, así como 
por el conocimiento práctico que yo tengo adquirido, i también por 
la^ imperiosa necesidad en que nos hallamos de hacer algo, he cek« 



-- 193 — 

brado con él el contrato adjanto i a mas ho comprado el buque que 
debe conducir todo ese material en la suma de 110,000 pesos. 

El buqne no es por cierto como el que antes habíamos creído en* 
yiar, pero es muí efícas para el servicio, nuevo, fuerte, i capass de 
cargar mui pesada artillería. Todos los informes sobre él son exoe<* 
lentes. Su desventaja especial respecto del anterior es en la rápidos i 
en el tamaño, pero por esto debe contarse también la disminución en 
el precio que es la tercera parte de aquel. 

La mayor garantía del negocio es que se hace todo de cuenta i 
riesgo de loe empresarios hasta no entregar los objetos en Ohilo a la 
satisfacción del gobierno. 

Todo ha sido sometido a la aprobación del señor Asta*Baruüga, 
pues marchamos en todo en perfecto acuerdo. 

Por los detalles me remito al mismo señor Morgan, en quien eu- 
oontrará US. un hombre de confianza i honorable. Al menos, aflí se 
ha conducido hasta este momento. 



Nueva^Yorhy marzo 30 & 1860. 

El buque del sefior M..« se concluye rápidamente i en dos semanas 
tne aseguran estará listo para marcharse con su precioso^ cargamento. 
£1 eapitan W... está desde hace diez dias en el puerto alistando todo 
i haciendo que los últimos trabajos se hagan en la forma debida. 

Por los informes prolijos i repetidos que se han tomado del buque 
parece que será mm semejante al Covadonga, Es mui fuerte, tiene 
500 toneladas, i es capaz de mui pesada artillería. Durante la guerra 
llevo 7 cañones, uno do ellos de 120 libras. Su cargamento será siü- 
embargo, la principal adquisición, pues, tanto necesita nuestra marina, 
nuestros puertos i aun nuestras costas de ese recurso. 

Sus dueños manifiestan gran seguridad en que no habrá entorpecí* 
miento en su salida, i sin duda que tienen motivos para ello porque los 
f ancionarios mismos que aquí nos persigue por óraen de Mr. Seward 
Bon allí partes en la empresa. Sin embargo desdo que otro bttque fuo 
deteñido en medio de la mas plena confianza de sus dueños nada pue- 
de asegurarse. 



^ 



25 



— 194 — 



m. 



estracto ds uka c0rbx8p0ndxncia publicada xn xl mxxcubio dji 
Valparaíso sobkx bl yapob Ñublb por un oficial db harina, i 

LBIIX) BN LA 8XS10N DB LA CXmARA DB DIPUTADOS DB 27 DX JUNIO 
CON MOTIVO DBL PROTBCTO DB LBI 80BRB TBIUTA DX BUQUXS. 

<<En una palabra: el baque ha quedado tas admirablemente distri- 
buido para las exijiencias de la guerra, que baria honor en su claae 
en la marina mas adelantada del mundo. 

<*Otra de las ventajas que no deben perderse de vista es el poco 
consumo de carbón que hace este buque, con relación a los otros ma- 
los cascarones que deben venderse; pues al paso que el consuino de 
combustible en cada uno de jestos no baja de veinticinco toneladax 
diarias, en el que menos, el STidHe, apenas gasta ocho toneladas; de 
. manera que las cien toneladas, que pueden contener sus carboneras» 
le darian carbón para doce dias. 

'*Si reúne todas estas ventajas, se preguntará ¿cual es el motivo 
que existe para venderlo? El de no tener una verdulera idea de sa 
mérito como buaue de guerra. 

<*Tambien podria asegurar que, reparadas las piezas de la maquina 
en Taboga, seria entonces, si no lo es hoi mismo, un buque superior 
al Cavadongaf que actualmente no tiene mas importancia sobre el Au- 
Ue, que la de haber sido un trofeo de guerra adquirido en leal com- 
bate; su andar es hoi mismo i será entonces mucho mayor, desde que 
aquel no anda sino a razón de siete a ocho millas, i las cualidades de 
s^dez i fuerza del D'Me son mucho mayores, pudiendo llevar éste» 
por consiguiente artillería de mayor calibre. 



IV. 

Juicio sobrb xl Suble dx la Mbhobia db Marina dx 1867. 

I Finalmente el vapor ÑulUe se ha incorporado también a nuestra 

escuadrad 1. o de junio último. Este buque, cuya construcciones 
solida, ha recibido reparaciones de importancia que le ponen en esta- 
I do de prestar útiles servicios en caso de un combate. Actualmetite 

se practican algunos arreglos en su aparejo i máquina i se ejecutan 
pequeños trabajos de detaüe en su distribución interior. Su artíllería 
se compone de seis cañones, dos de los cuales son de a 30 rayados 
del sistema Parrot i los cuatro restantes son de a 68 lisos. Dos üe 
estos últimos son de colisa. 



^ 195 — 



V. 



Uemobia del comandante d^l Nuble don Martin Aguayo sotiitit 

sus CUALIDADES, DEFECTOS, REPARACIONES ETC. ESCRITA EN CONTES- 
TACIÓN A LA CARTA CIRCULAR DEL AUTOR PUBLICADA EN EL CAPi 
XXX. DEL TESTO. (1) 

Señor don Benjamín Vicuña Mackenna. 

Muí señor miot 

■ 

£1 20 recibí sn mal estimada del 19, la qae no pude contestar por 
estarme alistando para salir a la mar a hacer la praeba de la máqui-* 
na del buque sobre que me pide datos. Llegado aquí cal enfermo i 
no he podido hacerlo hasta hoi. 

Consecuente pues a sus deseos, le mando los datos que me pide,* 
i aunque vea cambios en el orden en que Ud. me los pide, lo hago 
para su mayor intelijencia. 

Cuando me recibí del mando del IfMe^ en setiembre del ano 
próximo pasado, lo primero que hice, como era natural, fué prínoi^ 
piar por hacer un reconocimiento prolijo de él, para poder juzgar de 
BUS comodidades i yer lo que habia que hacer para ponerlo en disposi- 
ción de que prestara el servicio de un buque de guerra; porque los 
acomodamientos que traia, no se prestaban a ello. 

En esta inspección noté, que en la escotilla de p*roa^ (entonces des-^ 
censo a la bodega j habia tres baos roto8,-no de pudricion, ni asuma- 
gacion, sino de cedimicnto de la madera, por efecto de algún gran 
peso o algún gran golpe: uno de dichos baos habia sido compuesto do 
una manera muí inperfecta como para llenar una necesidad. En el 
combes» sobre las calderas, noté una parte mui baja en la cubierta, 
que a mi juicio no podia ser un defecto de construcción sino un cedi- 
miento de la cubierta por alguna xsausa natural. Cuando se deshuasó 
la casa que habia para alojamiento de la tripulación, se vio perfecta- 
mente que la cubierta habia cedido en el espacio de tres baos, en todo 
el ancho de las calderas. Pasando al departamento de la máquina, 
encontré a k primera mirada un bao podrido de una manera bastante 
visible i que se habia tratado de encubrir tapándole con maciUa sus 

(1) En la carta circular qne diríj irnos a log comandantes de los buques 
traídos de HstadoS'^ Unidos añadimos esta posdata especial al capitán 
del Poncat. 

"Servase también decirme si la primera vez que se ensayó la máquina 
del ÑubU fué sobre la rotación de su hélice, motivo por el que no 
se movi(5 de su fondeadero, i si los baos podridos que se encontraron es 
taban tan visibles qne pudieron notarse en la refacción que se hizo al 
buque en Estados-Unidos o 4Ú pudo pasar desapersibido i bona fidi este 
defecto cuando se hicieron esas reparaciones.» 



— 196 — 

grandes grietas, causadas por la asumagaclon i por la acción del 
calor do los fuegos de la máquina. 

La cubierta la encontréj[en pésimo estado, llena de rumbos mal 
colocados i por consiguiente esponiendo a enfermar las demás maderas. 

Estas son las partes que a mi juicio han podido verse cuando el 
reconocimiento i compostura de que Ud. me habla se hizo en Estados- 
Unidos, pues respecto a lo demás que se ha encontrado malo, bien 
puede haber pasado desapercibido en el reconocimiento, pero no en 
manera alguna en la compostura qtie se hubiere hecho de lo malo, pues 
al sacar las tablas para componer esa parte, indudablemente se había 
visto lo que se ha encontrado ahora, pues el mal en los baos se ha 
encontrado en la cara superior donde van sentadas i clavadas las 
tablas. 

Bespecto de la máquina se le encontró en un estado lamentable de 
descuido, en primer lugar, i rota una de las cigüeñas del eje de la 
hélice; i no habia una sola llave en buen estado i no pueden darse cuen- 
ta los injeníeros, cómo ha podido venir el buque a vapor con ana má- 
quina en tal estado. Como no sol competente en esta materia, no me 
estenderé sobre este particular. 

Entrando a las reparaciones ¿qué le diré? Aunque de la línea de 
flotación arriba, el baque se ha encontrado enteramente bueno, tanto 
en sus forros osteriores c interiores, como así mismo en el cuadernaje 
i demás amarras, se ha tenido que cambiar i componer mas de las dos 
terceras partes de los baos i cubierta. Así es que de la cinta arriba, el 
buque hi quedado copio nuevo i enteramente tranformado, pues se ha 
arreglado un entrepuente para alojamientos de los marineros i oficia- 
les de mar; debajo de él se ha trabajado un pañol jeneral de pertre- 
chos, bodega para los artículos de servicio, pañol para las yelas, san- 
ta*bárbara, despensa de víveres, departamento para aguada: se hau 
ensancliado las carboneras, se ha arreglado sobre cubierta un puente 
atalaja, bi^jo él se ha hecho cocina, jardines, pañol para el piloto, 
para el condestable, carpintero i herrero i cantina para los cocineros. 
So ha arreglado la cámara del comandante, de oficiales i de guardia- 
marinas; pañoles para las galletas i grauadas i despena para coman- 
dante, oficiales, etc., etc. 

Con estas composturas, arreglos i su armamento, el buqu<» ha queda- 
do perfectamente bien dispuesto i conforme a la mejor cañonera; sin- 
embargo, le ¿ilta capacidad para muchas cosas, como por ejemplo, 
para llevar carbón, pues apesar de lo que se ha hecho para darle ca- 
pacidad no se podrá llevar mas de 75 toneladas. 

A los pocos dias de haberme embarcado, se nombró para el buque 
un ijojeniero 1.*, el cual después de inspeccionar la m4q^iina i hacer- 
se cargo de su estado i construcción, creyó deber hacer algunas in- 
novaciones a mas de la compostura del eje, que era una detaai^da im- 
periosa; a proporción que se iba desarmando, se iba encontrando los 
efectos del gran descuido en que se le habia tenido. Después del ejt 









— 197 — 

i cigüeña, las bálvalas de distribución fué lo qué en maa mal esi¿ido 
íhe encontró, pnc? estaban oasi en la imposibilidad de poder foneiDnar 
debidamente. Se principió la reparación de esta parte importante del 
boque, dando por contrata la hechura i compostura de las piezas mas 
necesarias. El injeniero fué licenciado antes de terminar el total ar- 
mamento de la máquina, quedando ésta por falta de injeníeros sopé^ 
riores, en poder de un injeniero tercero i uú aprendiz metóuico; pero 
en fin la máauina se armó. 

El lunes 4 de febrero se encendieron los fuegos para hacer la prue- 
ba al ancla. He aqui lo que dice el diario a este respecto: 

"9h. 30m. A.M. se encendieron los fuegos para hacer vajior i 
ptobar la máquina, dio por resultado el no poder andar ni aun mo- 
verse ésta, por estar las bálvulas de distribución mal colocadas. Las 
bálvulas de seguVidad de la caldera de estribor en péshno estado;' el 
condensador na formó vacio. Los excntricos mal colocados; una de las 
calderas con varios tubos rotos i la otra con algunos remadies* flojo». 

Bien pues; se trató de arreglar como se pudo estos defectos, i el 9 
de febrero se toIvíó a hacer otra prueba. Veamos el diario: 

"Se encendieron los fuegos i no se pudo mover la máquina hasta 
qne no se desconcertó el eje de la hélice." 

£1 11 de febrero después de haber arreglado lo que se crejó que 
causaba inconyeniento, para moverse se volvió a intentar moverla. £1 
diario dice: 

''Se encendieron los fuegos de la máquina, se pu.so ^sta en morí*- 
miento bajo la dirección del injeniero Crochiel, quedando éste satisfe- 
cho de la prueba."^ 

En este estado, se trató de salir fuera a probarla i ver el andar del 
buque. £1 23 dejé el fondeadero. Sin embargo de acompañarle copia 
del parte que pasé de esa prueba, quiero consignarle aquí lo que dice 
el diario a este respecto: 

''Se salió a U mar para probar la máquina; dio por resultado no po- 
der forzarla por hallarse floja en todas sus partes.'' 

De ésta a las últimas, pasa un período listante largo. 

£1 23 de junio se embarcó un injeniero segundo i el 4 de julio ua 
injeniero primero. Desde esta época comienza la vida regular de la 
máquina; porque los injeniéros mencionados son mui competentes. 
Empezaron por desarmar todo, limpiarlo i arreglarlo. 

Se hizo una nueva prueba al ancla que dio un mal resaltada, por- 
que se encontraban mal colocadas algunas piezas (que después de la 
anterior prueba hablan quitado para componerlas i vuelto a colocar:) 
porque había mucho escape de vapor por las bálvulas de seguridad i 
algunas infiltraciones de los calderos que habisn sido desatendidos 
por la confianza que los anteriores injeniéros les hablan inspirado de 
su buen estado i han encontrado que necesitaban ser calanteados i 
ponérseles algunos parches. 

EemediíKlos los defectos que se dejan dichos, el 12 de agosto se 



I 



/ 



— 198 — 

probó al ancla i dio el mejor resaltado, por lo qne se determmo salif 
a la mar, lo que yerlfiqué el 22, quedándome fuera cuarenta i tres 
horas; durante este tiempo la máquina trabaj6 bajo diversas circuns- 
tancias, pues el Tiento sopló recio del Norte i hubo mar bastante 
gruesa. La prueba fué, pues, decisiva. En el diario se encuentra la 
siguiente respecto de esíb; 

''Miércoles 22 de agosto. Se salió a 1» mar para probar la máqui- 
na, dio buenos resultados.'' 

Como verá Ud. en el parte que paso a la Comandancia en Jefe de 
la Escuadra, la prueba aunque ha dado a conocer que la máquin» 
está bien armada i trabaja con regularidad, no ha dado el resmtado 
que se esperaba i ha puesto en evidei^oia su poca fuerza, pues con 25 
libras de vapor, 20 pulgadas de vacio en los condensadores i 75 re- 
voluciones por minuto en buenas circunstancias, el buque no ha an- 
dado mas de siete a siete i media millas por hora, lo que es nn andar 
mui inferior para un buque de guerra. Posible seria darle mas presión» 
pero el estado de las calderas no lo permite por ahora, pero aunque se 
le diera, creo que no aumentaría su andar en mucho. « 

La máquina no construida especialmente para el buque, sino arre- 
glada de piezas de otras máquinas de diferentes fuerzas, (según opi- 
nión de los injenieros) i armada en un, espacio mui reducido, no ha 
debido nunca dar mejores resultados. Por la confusión de Su arma- 
mento i aglomeración de fuerzas en tan reducido espacio, seria impo- 
sible hacer en ella alteraciones, que cambiaran sus condiciones. 

Construido el buque, en unas circunstancias escepcionales i para 
navegar en ríos mas bien que en alta mar, se le dio mui poco puntal 
i la mayor manga posible i la fuerza correspondiente para que pudie- 
se llevar cañones de grueso calibre; esta es la razón de la poca estabi- 
lidad en mar gruesa i lo que hace incómoda su marcha en estas cir- 
cunstancias, como así mismo de su poca capacidad para llevar el 
combustible suficiente, para hacer una navegación de altura i demás 
de siete dias, lo que es una gran desventaja para un buque de guerra. 

En el curso de esta relación h digo a Ud. que en las composturas 
i arreglos practicados en el buque, este ha quedado casi nuevo, pero 
esto debe entenderse de la línea de flotación arriba, pues aunque» 
estuvo en el dique, no se han reconocido sus fondos de una manera 
escrupulosa. Se le sacaron algunas planchas del forro de cobre i se 
encontró ser mui demasiado delgado, i por consiguiente de poca du- 
ra. No se sabe, pues, a punto fijo el estado de sus fondos, smo en lo 
que se ha visto en los forros interiores que se han encontrado en mui 
buen estado. 

Con lo espuesto creo haber satisfecho sus deseos i dádole en todas 
sus partes los datos que me pide en su estimada; mui difuso he sido 
en mi relación pero he creido deberlo hacer a^ para su mejor inteli- 
jencia. 

£n mis partes^a la Comandancia Jeneral, i fi la Comandaneia en 



— 199 — 

* 

Jefe de la Esouadra» en la primera i segunda praeba, doi mi opinión 
sobre las cualidades marineras del buque. Creo, pues, escusado re- 
producirlas aquí, desde que le mando copia autorisada de ellas, me. 
falta solo hacerle su descripción para qae Ud. aprecie en todas sus 
partes sus cualidades i defectos. 

El buque es construido todo de roble; sus forros esteríores son de 
tablones do cuatro pulgadas, las cuadernas de siete i media pulgadas 
i los forros interiores de tres i media, lo que le da un espesor de 
quince pulgadas. Está perfiBCtamente amarrado, las cuadernas uni- 
das i a una distancia de tres a tres i media pulsadas, amarradas con 
cimbras diagonales de fierro bajo el forro interior. Los baos son de 
pino de ocho pulgadas en cuadro, sus cabezas están aseguradas ama- 
rrando al mismo tiempo el buque^ por tres ourbas de roble, dos hoñ- 
Eontales i una perpendicular, lo que lo da una fuerza i solidez ci^mo 

el mejor buque de guerra.* 

m 

Tiene de eslora 50,20 

De manga 7,70 

De puntal 8,60 

Mide 22Í toneladas métricas. 

Su aparejo es de goleta i en las alteraciones efectuadas en su ar- 
mamento ha quedado perfectamente bien. 

Concluyo, pues, ésta deseando haya en ella todo lo que desea agre- 
gándole que es la verdadera espresion de la verdad; puede qtie me 
equivoque en algunas apreciaciones, pero en ésta no entra la vo- 
luntad. 

Aprovecho esta ocasión para saludarlo i ofreoerme de tJd. 

S. A. S. 8. 

Martin Aguato. 

NotA.— Kn el arqueo total del buque, dado por las dimensiones que 
se apuntan, se ha deducido del 40 por ciento, que es lo que se hace siem- 
pre para vapores, por la capacidad que toma la máquina. 

Vale. 



VI. 

DOCUMXNTOB A QITX SE REFIBKB LA HXMOBIA ANTSBIOB. 

Vcdjpcaraüo, febrero 24 dó 1867, 

En cumplimiento de la orden verbal de Ud.^ los injenieros que 
suscriben pasamos a informar del estado de la máquina del buque, 



« 200 — 

despoaa de Ui 21 liaras qua haesfafedo en moTÍaúento i en Ub ooaleí 
ben^oa notado lo eiguiante: 

Que dicha miquiaa h& tvalMijado dé nn modo irregular a oonse* 
cuaacia qae sus juntunis i piezas moribles no se encuentran en per- 
fecto estado de arreglo, siendo necesario znoTerlas^ coa k) cual, so- 
mos de opinión, que esta máquina es bastante fuerte i eapat de kacer 
andar al biHjue mas de nueve millas por hora. 

Los calderos se encuentran en buen estado, tienen la buena coalí- 
dad de hacev Yapar en eorto tiempo i consumir poco combustible. 

Efectuadas estas reparaciones, que a juicio de los iojenieros son 
indispensables» esta máquina quedará entrámente apta, para que d 
buque desempeñe con toda confianza cualquiera comisión. 

És cuanto tenemos que informar a Ud. 

Dios guarde a Ud. 

Manuel Altamirano, Injeniero l.o — (JwLumifo BjtowK, 
Injeniero l.o — Guillemo Mouat, Injeniero 2. o 



Vcdparaiso, ago^o 23 de 1867- 

Los que suscriben en cumplimiento de la orden de US. tenemos 
el honor de informar a US. sobre et resultado de la prueba dje la 
máquina de este buque durante las 48 horas que ha estada en mo- 
vioiiento. 

1.* £1 estado de la» calderas es inmejorable, produciendo bastante 
vapor con el consumo de 1^ toneladas de carbón por cada 24 horas. 

2.0 La máquina ha heebo de 55 a 75 revoluciones por minuto sien* 
do su vaoio de 25 pulgadas con una presión de 18 a 25 libras de va- 
por. 

Dicha, máquina se encuentra en buen estado, con solo que falta 
perfeocionaralgunos ajustes de varias piezas eomo son, los rozamien- 
tos de bronces, loe cojinetes del eje, etc. ete. . 

También somos do opinión que deben mudarse l^s tubos- de las 
bombas de la bodega para impedir la introducción de carbón u otras 
sustancias en los condensadores. 

Los manómetros de las caldecaa se encuentran en mal estado i es 
de*necesidad reemplazarlos. 

Es cuanto tenemos que decir a US. — (Firmado). — Warren Etom, 
— Manuel AUamirano. — GiUermo Brown. — Ricardo Oten, — Secre- 
taría de la C<KnaDdaaoia Jeneral de Marina. — Yaipamso, agos* 
to 24 de 1867. 

J^aoopiacon&isie.-— S. Campillo. 



— 201 — 

Vaiparai90y a^otéo 24 c2f 186 
Señor Mmutro: 

£1 Comandante en Jefe de k Esonadra de la Repúblioa con focha 
de ayer» lae comaniea lo que copio: 

£1 Comandante del Yapcnr ÑubU de regreso de bu viaje de prueba, 
me dice lo que sigue: 

'*Tengo el honor de poner en conocimiento de ÜS. haber fondeado 
eo este puerto hd a las 10 h. 50 m. A. M., de donde salí el 21 a lad 
4 h. 45 m. P. M.y con el objeto de hacer la prueba de la máquina del 
buque, para lo cual llevaba a mi bordo una comisión especial de in-* 
jenieros. 

* 'Franco de puntas, después de arranchado el buque i tomadas las 
precuacioncs del caso, con una ventolina del sur, de mui poca fuerza, 
con 25 libras de presión, 20 pulgadas de vacio en los condensadores, 
i 65 revoluciones por minuto hice rumbo al S. O. 

''Se comenzó a dar mas presión a fin de conocer la fuerza de la 
máquina i ver lo que el buque eorreria; pero habiáido sobrevenido 
la noche, la comisión fo6 de opinión do no apurar la máquina hasta 
la venida del dia, para ver con seguridad como trabajaba, sus cuali- 
dades, defectos, i apreciar debidamente to^as sus condiciones; en esta 
virtud se mantuvo con 18 a 20 libras de presión, de 15 a 20 pulgadas 
de vacio i de 45 a 50 revoluciones por minuto, lo que daba al buque 
Tma carrera de 5 a 5^ millas por hora. 

En estos términos se navegó bástalas 3 h. A. M., que me puse 
de la vuelta del S. E. hora en que comenzó a soplar una brisa del 
norte, la que refrescó i levantó una fuerte mar, que fatigaba mucho 
al buque, por lo que fué preciso largar las velas de cuchilla para darle 
mas estabilidad, para que pudiera defenderse de la mar. 

"A las 11 h. A. M. del dia 22 calmo el viento i bajó la mar, 
se aferraron las velas, i se dio toda la fuerza a la máquina, resultando 
una presión de 26 libras, 23 pulgadas de vacio: 74. revoluciones por 
mÍButo i una marcha de 7.5 millas. Con miles de eventualidades en 
la máquina se repitió esta prueba dapdo siempre el mismo resultado; 
BÍo embargo, el injeniero I.** del buque es de opinión que puede an- 
dar mas, porque la máquina adolece aun de algunos defectos de 
armamento) i falta do algunas piezas que se hallan en mal estado, i 
CDja reparación es indispensable, tanto para el mejor trabajo como 
para la mayor veloeidad del buque. 

"El informe de la comisión que tongo el honor de adjuntar, dará a 
US. un exacto conocimiento de la prueba efectuada, i por ella podrá 
US. forBiarse el juicio ezaeto de lo que prometo el boque. 

"El resukado|de*eBta prueba no na cbdo el que se esfteraba, i no 
concuerda con el que se obtuvo en la otra que so hiio anleñormento, 

26 



— 202 — 

los moÜTOS de esta diferencia no se cuales puedan ser, siendo así 
que anteñonncnte la máquina trabajo con mas imperfección, i mas 
inoonyenientes, a parte do que solamente se di6 en aquella prueba 20 
libras de presión, con las cuales corrió el buque hasta ocho i media 
millas por hora. 

^'Oon respecto a la parte marina no se ha podido hacer mucho, por 
razón de haber habido calma, i cuando tuvimos brisa, no se pudo 
aprovechar para hacer algunas maniobras por la mucha mar que se 
levanto, i solo pudimos mantener las velas que eran necesarias para dar 
la estabilidad que necesitaba el buque. Sin embargo, he observado 
en esta parte las mjsmas buenas cualidades que noté en mi primera 
prueba, i que tuve el honor do poner entonces en conocimiento del 
señor Comandante Jeneral de Marina." 

Lo trascribo a US. para su conocimiento con inclusión de una oomá 
del informe de la comisión nombrada para presenciar k prueba del 
mencionado buque de que se hace referencia. 
Dios guarde a US. 

J. Ramón Lnu. 

Al leñor Ministra de Marina. 



VII. 



CARTA REOIBNTE DEL CAPITÁN WlLLSON LOBRE LAS ACUSACIONES QUE SE 
LE HAN DIRIJIDO POR INPIDBLIDAI) EN LA COMPRA DE BÜQÜBS I ESPE- 
CIALMENTE DBE VAPOR ^Toncas" i mi contestación. 

ValjparoMO, octubre 2 de 1861. 

Señor don Benjamín Vicuña Maokenna, Santiago. 

Muí señor mió: 

A consecuencia del golpe que sufrí he tenido quepermanecer en 
ésta para atender a la curación de mi brazo. En el Hotel Aubrj he 
sabido que Ud. está escribiendo un libro sobre su misión a los Estados- 
Unidos en el que mo hace cargos por la compra de los buques. Tengo 
la esperanza de que no será así, porque no puedo creer que sea Ud. 
tan injusto conmigo pues lo que hice fué lo único posible, i Ud. lo 
sabe bien. Mis cartas a Ud. manifiestan bien claramente que no quise 
comprar buques viejos i los únicos que se adquirieron lo fueron con 
su consentimiento porque, según Ud. me dijo, el gobierno necesitaba 
buques de todas maneras i que lo tánico que debíamos hacer era esoojer 
lo mejor entre los que se encontrasen, i esto fué lo que hicimos. 

Mr. Meiggsi me dice que por lo que Ud. me censura mas fuerte* 



« 



— 2(í3 - 

mente es por la compra del Ftmetu; pero Ud. olvida que el príneipai 
objeto de la adquisición do ese buque fué para enviar en él oanones. 
Olvida ademas que yo obligué a los dueños a gastar 40,000 pesos en 
BU re&ccion i que su oasd^ es todo nuevo i sólido. Si algunos de sus 
baoa estaban podridos, yo no pude verlos porque no era posible sacar 
la cubierta desde que l/d. me apuraba tanto para despacharlo. 

Loque vo hice por Ud., señor Mackenna, lo hice honradamente 
según mis facultades, i por el bien del pais, sin abandonar a Ud. un 
solo momento desde e^ principio hasta el fin de sus trabajos. Me hallo 
mas pobre que cuando me dinjí a Estados-Unidos i puedo asegurar a 
Ud. que jamas gané en esos negocios un solo centavo de una manera 
ilegal. Nadie debia saber mejor esto que Ud., pues jamas hubo un 
centavo en dinero de qué disponer. 

Por otra parte, . insisto en que el Poneos, a pesar de cuanto se ha 
dicho, es el mejor buque de la armada chilena i en cualquier encuentro 
seria capaz de tomar a cualquiera de los otros que componen aquella. 
Su ma(]^uinaria no necesitaba la mas leve alteración a su llegada a 
Valparaíso; pero se les ocurrió desarmarlo a los injenieros del Gobierno 
i lo echaron a perder, por cuva razón no ha podido funcionar bien 
después. Cuando tome el mando de este buque al llegar a Valparaíso 
andaba nuevo millas por hora con toda facilidad i nunca he visto una 
máquina que trabajase en mejor orden. Si otros lo han echado a per- 
der después ¿qué culpa tengo yo de esto? 

Por todo esto nunca creeré, hasta verlo, que Ud. me acuse porque 
Ud. sabe demasiado bien lo que hice i las circunstancias en que lo 
hice i debe recordar ademas que yo siempre insistí en regresar a 
Chile abandonando todos los negocios que Ud. me encomenao como 
puedo probarlo con cartas de Ud. que conservo en mi poder. ' 

Con este motivo tengo, etc. 

' (Firmado).— ir. E. WilUon. 



(Conteitacion). 

Señor don W. H. Willson. 

Santiago, octubre 5 de 1867. 
Mi querido capitán: 

Cuando recibí su estimable del 2 del presente me encontraba aco- 
metido de uno de esos fuertes ataques biliosos que Ud. presenció en 
Naeva-Tork. Solo hoi me han permitido los médicos leer mi corres- 
pondencia; pero aun así no puedo escribirle^de mi letra ni en inglés. 
No podré ser largo tampoco por ese motivo.'* 

ifo es exacto que jo censure a Ud. en mi libro, pues al contrario 
le hago toda la justicia que merece su patriotismo i honradez, defen- 



— 204 — 

diéodolo d« 1(13 cftlamnias quéjente torpeo ingrata han forjado ooutr» 
Ud. raponiendo que me «neañabaen los informes qtiemedsba sobre 
los baques oomipradofl e& Estados-Unidos. Oportunamente Ud. Terá 
el libro i se con^onoerá de lo que le digo. 

Lo unieo que dije a Mr. Meiggs fué que los inermes de Üd. sobre 
el Poneos estaban en oposición con los del eomandaEnte del buque, i 
que éste aun dice que las podredumbres del buque estaban enmaoillar- 
das (plaitered oser), lo quo es bastante cbocante en yista ée que la 
reparaeion del buque se hizo personalmente por Ud. i se gastaron en 
ellas por euenta óe los contratistas mas de cuarenta mil pesos. 

Mi libro estará publicado en quince ó veinte dias mas i entóneos 
Verá Ud. todos los puntos de la cuestión, i si a Ud. lo parece útil pu- 
blicar entonces algunas rectificaciones o lo que crea conveniente, ten- 
dré mochó gusto en ofrecerle mi pluma pora que las haga sin costo al- 
guno en los diarios de esta capital. Por ahora yo me limitaré a publicar 
la caTta que contesto, junto con esta respuesta en el Apéndice de mi 
libro para que no quede nada^por esclarecer. 

Deseo que Ud. se mejore cuanto antes. Yo espero estar en estado 
de Salir a la calle en tres o cuatro dias mas i entonces me pondré a 
sus órdenes para ouaufto se le of resca eA ésta. Enüre tanto le salada 
su afectísimo, etc. 

B. Tict7Í9i Mackbnna. 



Concepción y 26 de setiembre de 1866. 

El Concepción lia resultado ser mucho mejor buque que lo que jo 
esperaba. El capitán habla mui bien de él; es mui fuerte i está en 
perfecto orden con su batería de cañones sus almacenes de pólvora i 
sus portalones i correderas. En una palabra, se encuentra en el mis- 
mo estado que cuando prestaba servicios al gobierno de los Estados- 
Unidos. Nadie podrá, pues, quejarse de él i en realidad es mucho 
mejor buque que el Éenrieíte, 



p 



— 205 — 



DOCUMENTO S. 

Datos sobre el vapor "Isabella" (hol Conccpoloa.) 

I. 

OOBBBSPONDSNCIA DXI. CAPITÁN WlLLSOK. 

(Extracto.) 
BQltimore, ahrü 10 de 1866. 

Con respecto al vapor Isábdla de Baltimore, diré a Ud. que ayer 
lo FÍsité; es un gran vapor de hierro, no mui fuerte pero cj^ue parece 
lijero. • 

Su precio, puesto en las costas del Pacífico parece aceptable i 
puede servir como trasporte o para crucero contra los trasportes ene- 
migos, pero sólo en esa cotia en que es fácil obtener víveres i carbón» 
En otras mares no sería posible emplearlo como cruoero porque es 
vapor de ruedas i consume mucho carbón, que no sería tan fácil obte- 
ner. Como he dicho antes, podría prestar un gran servicio en U costil 
del Pacífico, donde se puede proveer de civrbon Qon facilidad, porque 
es lijero i el enemigo no lo alcanzaría. 



l^u^^va-Londres, ajjrü 28 de 1866. 

Si Üd. me necesita iré tan pronto como me dé aviso: pero desearía 
que, si piensa realizar la compra del IsabeUa, no diera ningrm paso 
hasta que yo pueda examinarlo mas detenidamente. 



Baltimore, mayoZ de 1866. . 

Xo he estado en el buque durante el dia, pero fui anoche i lo exa- 
miné detenidamente, i por todo lo que pude ver aseguro a Ud. que 
se encuentra en el mejor estado. Los injenieroa me garantizaron que 
se conservaría bien por lo menos en tre& arios i tengo también el cer- 
tificado de los inspectores navales que es mui favorable. 



206 - 

(Telegrama.) ^3 BSI 

BaUímor€t mayo 5 de 1866. 

Mi amigo {d Itábdla) ha partido i esta ja lejos, yo estaré en Noe- 
Va- York a media nociie. 

W. Santobd. (1) 

— / 

Vcdparatso, agosto 23 de 1866. 

He recibido su favorecida de ayer i celebro con Üd. la llegada del 
Poneos i del habeUa, Me Labia yo anticipado a los deseos de Ud. pan 
que fuera a bordo de eass buques inmediatamente que llegaron por- 
que vengo en este momento de la Isabdla, i me comj^azco en decirle 
que todo ettaba en regla hahiéntiome también manifestado el capitah 
qve estaba satisfecho del buque. Confío en que no habría dificoltai 
para el arreglo del negocio» pues el buque vale en la actualidad 
20,000 pesos mas de la suma que el GMerno debia pagar por él. 



Aseguro a Ud., señor Mackenna, que veré llegar con placer el dia 
en que hayamos entregado todos los buques porque cada vez lamento 
mas haber tomado parte en su envío i el de los caSones. Siempre 
temí que sufriéramos algunas dificultades porque estaba convencido 
que nunca podríamos llegar a satisfacer completamente los deseos dd 
este pueblo. 

^ . . . _ 

Ahora que los buques i la mayor parte de los cañones han llegado 
i nadie mejor qne Ud. sabe con cuánta constancia i honradez he tra- 
bajado en favor de este pais a fin de conseguir buques i cañones, 
me atrevo a esperar que el Gobierno podría hacer alguna manifesta- 
ción de reconocimiento por mis servicios aun cuando fuera. para cíh 
presar que está satisfecho de mi conducta» porque Dios sabe que he 
trabajado en la medida de mis fuerzas i qne me he sostenido con J 
una renta que no llenaba los gastos que me ha sido preciso haoer. 



Valparaíso, agosto 28 de 1866. 

El casco i máquinas del Isahdla son buenos i fuertes; i el eapitaa 
Briggs dice que los calderos se encuentran también en buen estado, 
i yo creo que pueden durar bastante tiempo usándolos con cuidado. 

(1) Este era el nombre supuesto del capitán ^illson adoptado por pre* 
caución. Yo usaba en mi correspondencia con él el de Sarratea/' 



— 207 — 



n. 



JIOTl AL 8XÑ0R AbTA-BuAUAOA OONSULtInDOLX 80BBX LA COMPRA DIL 

"ISABELLA." 

Meva-Tork, ábrü 14 de 1866. 
Señor Encargado de Negocios. 

Habiendo llegado algnnas de las operaciones que me han ocnpado 
últimamente al ])unto en que es preciso tomar una resolución definitiva» 
paso a ponerlas en conocimiento de US. 

He celebrado una compra condicional de un vapor de 900 tonela- 
das de fierro i ruedas de 226 ^piés de largo, 26 de man'ga i 14 de pun« 
tal i cuyo andar es de 12 a 14 millas. 

Este vapor fué construido en Escosia en 1861 para el tráfico entre 
Glasgow i Belfast, i por su rapidez se le empleó después como corre- 
dor de bloqueo entre Nassau i Willmington, hasta que fiíé capturado 
Sor los federales. Se le armo entonces en guerra i llevó pesada arti- 
eria. Fué vendido después en remate público i puesto en la carrera 
do la Habana i Nueva- York, pero no teniendo mucha capacidad para 
flete se han resuelto a venderlo. 

Su precio es de 109,000 pesos papel moneda o 16,557£ mas o 
menos puesto en Chile en los mismos términos que US. sabe. Pero 
de este precio exijcn una suma de 20,000 pesos por separado la que 
será jiradaen una letra directa contra el gobierno de Chile para nego- 
ciarla aquí de cuenta de los vendedores. For manera que algo, como 
13,000Jt, serian a seis meses plazo sobre Inglaterra i 8,507 a pagarse 
en Chile a diez o veinte dias de presentación de la respectiva letra. 

Todo ha quedado concluido en esta forma, sujeto solo a la aproba- 
ción de US. 1 auna inspección del capitán W. quien debe dirijirse al 
puerto donde existe el buque el 16 con ese objeto. 

Una vez obtenidos estos dos requisitos satíidTactoriamente, como lo 
espero, el buque saldría en ocho días para su destino, tocando en Rio, 
pora donde llevará alguna carga solo para cohonestar su viaje. 

El buque pertenece a ricos banqueros, pero la persona que ha 
hecho la negociación conmigo, que es un antiguo capitán amigo de 
los jerentes de la casa de Alsop (con quien negociará la letra) i con- 
/ducirá él mismo el buque, lo que es una garantía de buena fe i exac- 
to cumplimiento. 

El buq^ue, como US. verá, no es de primer orden, i tiene el grave 
inconveniente de ser de fierro i de ruedas, pero desesperados ya de 
tentar de mil maneras la adquisición de esto jénero de elementos, que 
nadie quiere vender sin() al contado, nos es forzoso aceptar todo lo que 
nos puede, ser útil, que tiene un precio racional, i sobre todo, que sa 



9 



— 208 — 

tiofl entrega bajo la responsabilidad de sos dueños i con un larga 
plazo. 

No digo a US. el nombre del buque ni el puerto donde se halla 
porque en nuestra situación presente tbdo esoeso de precaución no es 
inacccsario. 

Dios guardo a ÜS. 

B. Vicuña ^Iackcxna. 



m. 



NOTICIAS DADAS POR LA "Rkp€bLTCA" DE SaNTTAGO DEL 23 DÜ AQOSTO 
DB 1866, SOBRE LA LLEGADA DFL "ISABELLA.*^ 

(TelégramaB.) 

He hablado con loa que Tienen do abordo de la IsabeUa i ellos con^ 
firman el -buen concepto que nos habíanwM formado de este buque. 
Aunque de fierro, su construcción es fuerte i mui bien puede cargar 
cuatro cañones de a íiO i una colisa de a G8 o 100. Antes ha lleTada 
dos bomberos de nueve pulgadas, dos cañones Parrot, 4 de a 30 ra- 
yados, 4 de bronco do a 18 i uno de a 20 sobre el castillo de proa. 
Con mui cortas reparaciones quedará en estado de servicio, 

Al Foncas lo dejó en Lota i talvez esté luego en este puerto. 



(A las 6 hs. P. M.) 

El vapor JsdbéUa no ha podido ser visitado con prolijidad por el 
estado del tiempo, pero el oficial do la capitania del puerto que lo 
recibió, dice ser mui bonito, hallarse listo para recibir artillería sin 
necesidad de hacer ningún gasto. Todo su reparto es arreglado para 
buque de guerra. La cubierta es despejada i el costado muL raso, 
presentando por esta razón mui poco blanco a las balas. 

Kl capitán dice que la Isahellu llevó durante la guerra nueve cauo^ 
rxm, siendo dos de ellos de nueve pulgadas, o sea de a 100. El capitán 
agrega que el corte del casco del IsaheUa es mui fino i elegante; que 
la baradura que sufrió en Montevideo, donde unprático lo ech6 
sobre un buque que habia perdido en el fondo, exije una corta repara- 
ción en- el dique, que será obra do dos o tres dias. 

No ha llegado el IsaMla ántos por babor j)asado a Chiloe, donde 
permaneció seis dias detenido por temporalee. 

Luego se va a nombrar la comisión para examinarlo. 



- 200 — 

IV. 

JCIGIO MBK> Sil "IbaBIUa" DU LA MniOBIA iw Mabina bB 1867. 

fl 

\ ElTspor Concepcimí, en un viaje qae hi«o a la colonia de Maga- 
llanes, £a manifestado qne, para lograr en él mejores condiciones dé 
andar I un consumo menor de combustíble necesita de algunos ntté* 
ríos. La artillería de este buque se compone de cuatro cañones rayá^ 
dos de a 30 del sistema Parrot, i puede aumentarse en una cousa 
de a 60 del mismo sistema. 

r.. 

CABTA DEL COMANDANTE DEL TAPOR ^^IsaBELLa'^ DON GaLTARTNO Bf- 
TSBO SOBRE LAS CONDICIONES DEL BUQUE PE SU IfANDO (1). 

■ * « 

Señor don B. Ticuna Mackcnna. ^ ^ 

TaljparaÍ90, agosto 27 <U 1866» 
Muí apreciado señor : , , ; 

Contestando su estimable fecha 19 del actual, diré « Ud. con k 
franqueza que me pide, lo siguiente: 

(I) El señor RiTero por un escrúpulo que le honra contestó mi carta cir- 
cular, varías veces citada, solicitando la autorización necesaria para darme 
los datos que le i)fíd}a, i habiéndole enviado aquella orden, me remitid la 
carta (jne se publica en el testo. Su primera carta í ladrden que ella mo- 
tivó dicen asi: 

Señor don B. Vicuña Mackcnna. 

Valparaíso, agosto 21 de 1867.— Señor de todo mi aprecio; He tenido el 
gusto de recibir su estimable fecha 29 del actual i a un de no retardar a 
Ud. en sus trabajos, me apresnro a contestarle, rogándole se digne soli- 
citar oficialmente ios datos que me pide respecto del vapor Concepción. Ac- 
cediendo a sus deseos, como ahora me lo pide, tendría el asunto un canlc- 
ter nada conforme a las circunstancias que atravesamos; pues como Ud« 
sabe es prohibido dar tales noticias. Vetdnd es que el Gobierno ha ordenado 
el desarme del buque i hasta se asegura iioe será vendido; pero esto no es 
lo bastante para dejarlo en plena iibertaJ pai-a dar a conocer las ventilas 
i desventajas de ios buques de la escuadra. 

Como presumo que el Supremo Gobierno accederá a los deseos de Ud., 
nie ocnpo de su tisbajo para espedirme con brevedad. 

Aprovecho esta ocasión para saludar a Ud. etc.— Galvarino Rivero. 

Ministerio drMarii^á. 

Santiago, agosto 23 de 1867.— Don Benjamín V. Mackenna ne'^esita cono- 
cer dertos datos sobre los buques Arauco^ Áncud^ Concepción i Nuble. Puede 
US. espresar a los comandantes de los buques mencionados, que no hai 
inconveniente para proporcionar al señor Vicuña Mackenna los datos que 
tenga a bien pedirles.— Dios guarde a U$.->F£D£RXC0 Errázqriz.— Al 
comandante jeneral de marina, 

2T 



I 



~ 210 — 

Hi opinión respecto del yapor Concepción antes ImbeUa, no es 
favorable para armarlo en guerra, tanto por sa casco de fierro cuanto 
porqpe es a ruedfis i su aparejo débil i peque&o piara haoer yiajetf a k 
vela. 

-Sos oondiciones 40 son tampoco) mui halagüeñas desde que a pesar 
4^ Qu, lindo corte i poder de máquina suai^darno pasado siete nilbili 
cofk yieoito i: mar en contra i de nueve en las circunstancias mas (aVo- 
nobles; pero entiendo que tales resultados se obtienen por tener, aña 
ealdarp^ en . mal estado, a causa dé tener ya como seis años de serví* 
cío. Por consiguiente, remediado este mal, oreo que el buque volve* 
ría a tener su primitivo andar que según esposicion de muchas perso- 
nas nunca bajo de 13 a 14 millas. 

Los servicios que ha prestado hasta ahora han sido bien pocos por- 
ue no ha habido comisiones.. Hixo un viaje. a Magallanes trasportan- 
(ó vivares i cojionos i la navegación fué contrariada no solo por los 
tiempos que ésperimentamos, sino también, por la poca pericia del 
injeniero que armó la máquina i la mala cantidad .á¿í combustible, 
pues a pesar de su consumo de mas de 1 i 1^2 toneladas a ia hora el 
Buque no andaba -mas de 7 milías. Hoi está carenado con mas cuidado 
i en el viaje de prueba que últimamente se hizo, anduvo hasta 9 mi- 
Ueuií si Se tiene en oonsidcrabion' lo sucio de siis fondos, pues hace 
como nueve meses que no se limpian i betianán, nadie puede dudar áá 
que 8U marcha será de dos millas mas a lo menos. 
.< Hai.neeesidad'de reparar las ornillás^de los calderos constntyeiiáo 
«n aparato de ladrillos para consumir el humo, pues es sabido ^oe 
nuestro carbón demanda calderos especiales paia alcanzar las ventajas 
del carbón ingles. 

Las' reparaciones que se le han hecho importan la suma de 19,000 
pesos i ellas han si4o demandadas por la bacada que tuvo en Monte- 
video cuando lo encaminaban a este puerto i demás obras necesarias 
para su armaiüento en guerra. 

Concluiré la presente asegurando fiUd. que el vapor Concepaum, 
teniendo sus calderos en buen estado i sus fondos limpios, podria ser- 
vir oomo buque aviso o como trasporte, pues logrando su primitiva 
marcha, kio tendría d gobierno un buque mas aparente para esos ob- 
jetos, pero debo advertii.* que siendo la, comisión lejana, no llenarla eL 
obj.eto, pocque sus carboneras no pueden contener mas oombostible 
que para siete dias a.toda fuerza. 

' Con lo que dejo dicho creo haber dado a Ud. una idea de las venta- 
ja» i desventajas del vapor Concepción, 

Con esta ocasión tiene el honor de saludar, etc. 



G-ALVAKiKt) Rmñto. 



fr 



DOCUMENTO T. 

, I 

ttá;to« sobr^ el vapor *'Né-Sbaw'N6clc," hol '^Arauoo.'' 

■ ■ -I.- ■ ■ . ' 

CORaSSPONDBNdlA DBll ÓAHtAN WILL80Ñ. 

* 

(B8traét08.y 

« 

BaUimore, mayo 3 de 1867. 

Si Ud. piensa comprar algún buque i puede disponer de algún di- 
nero, le aconsejo que haga idguna propuesta por el Ne^Shaw^Nock, 
pueSi no es posible encontrar enparU alguna otro mejor, (1) 



r 

V<Ap(Xrai»9, úgifOé 12 de 18^i 



He sentido oir hablar tan mal del Ne^Shaw^Nbék^ este buque puede 
hacerse mui eficaz, i los que dicen que no es fuerte ni bien ootastrtu-* ^ 
do no iaben lo que en im buque, la nü recomendé trubcá su «4* 

3i^a'tíomo la dé ün buque de guerra, pero era do lo ^ejor que pO« 
tianifos encontrar. 



* A • f 



Valparauo, agosto 14 de 1866. 

He recibido sus dos tclé^amas i celebro ver por el último qua 
80 principiaba, a reconocer ^ vordiidero mérito del Ne-Shaw^ock, 
Este es un buque bueno i fuerte; con poco costo puede quedar en 

(1) ta ne{^ociacion del Nt-Shaxo-^ock no fué iniciada sin embargo por ^l 
capitán' Wílhon: Desde mediados de abril me lo había propuesto Sfr. JVmn 
Melggs, que.sirvid 4e intermediaria en este ne^^odOi «éguá resultada la 
lesquaia sig^úen^. 

. Bvoolky,n, abril 11 ds 1866. 

Querido amifro : 
Estuve en casa de Ud. para aaber si se había hecho algo én ^-miiÉlto 
«del Né'$hniD'>lMí. 81 no se ha CDnae^nido nada,:eitoi dispuesto axiliAener 
a Ud. el buque, pero el precio será bastante subido pa^ ha^ H^íila 
270,000 pesos, aunque creo que bajarían hasta '2é0,000 pcaosv • 

Na pcMÍré salir boi de casa pot* lo que estimaría a Ca. sé. dhtlera átti- 
^inne algunas Iímis a mi escritorio. 

Peí Ud. etc-^üahí ilTi^^. 



— 212 — 

mugaíñco estado i capas de lleyar una batería mucho mejor que el 
VanderhiU. 

En el momento acabo de oir qne no era el que esperaban sus piusanos 
¿acaso ignoraban que no era posible encontrar un solo buque pro- 
piamente de guerra i que nunca hemos dicho que los que se consi- 
guieron fueran verdaderos buques de guerra sino que podrían usarse 
o adaptarse como tales? 

Siento profundamento haber tomado alguna parte en el envió de 
cañones i buques, porque todo esto ha tenido el resultado que jo 
anuncie a Ud. cuando le decía que lo quo sus paisanos querían eran 
buques de guerra i que esto no era posible conseguirlos. 



Valparaíso y agotío 14 de 1866. 

Acabo de saber de buen orQen que la comisión que examino el 
Ne'ShaW'Nock no bajó a los fondos del buque i por consiguiente no 
ha podido apreciar su verdadera fuerza formando su opinión solo por 
)o qne vi6 en el entrepuente donde no se necesita la mayoi* solides. 
Yo mantengo mi primera opinión de que es un buque fuerte como 
pocos de los que so habrán construido en los Estados-Unidos para 
.(uqués mercantes i que se puede en pocos dio» i a poco costo arre- 
glarlo para recibir una batería de calibre. 

Ji^» maderas i ligazones de este buque son de buen roble blanco i 
los Ijogs i cubiertas del mejor pino amarillo que dura eternamente. 
La jebte ésta aquí disgusUida porque no es un verdadero buque dLs 
guerra, cosa que era imposible conseguir. El capitán Pierson, ins- 
pector del Llojd, ha visto el buque i me ha asegurado que era el 
vapor americano mejor i mas fuerte que habia visto en su vida. 



Valparaíso, (^osto 16 de 1866. 

Solo en este momento recibo las tres apreciables de Ud. dd 18, 

14 i 15, de 9UJ0 contenido me he impuesto detenidamente. 

' jUite todo, sírvase aoeptar mis sentimientos de sincera gratitud 

por la defensa que ha hecho de mí en la prensa, porque solo Ud. 

sabe cuanto he trabajado en los Estados^Unidos para poder prestar 

, algún aervioio a nuestro querido Chile. 

■' "Ayer fui a bordo del Ne-Shaw^Nóck a ver a Costa i le di varios 

' dalos acerca del'buque, dejándole bastante convencido de su buena 

ea^lidad. Él creo que en poco tleinpo i con poco costo podra habilitarlo 

para recibir veinte cañones. Hoi volvoré a verle con el objeto Í0 

cumplir oon el «ücargo que Ud. me hace en su última. 



— 213 — ^ 

El comandante Williams i machos oficiales manifiestan mala d¡8- 
posiciou en contra mia por haber reoomendado a Ud. los baques lo 
que no hace muí agradable mi situación, fuera deque el Gobierno no 
me proporciona lo que necesito para sostener a mi familia. Sin em- 
bargo^ como lo he repetido a Ud. en muchas ocasiones, ki so m^ creo 
útil en algo, estol dispuesto a trabajar en lo que me sea posible, i si 
algún día vuelve la escuadra española, será uno de los primaros en 
preseptarme a ofrecer mis servicios. No retrocederé nunca cuando 
se jae necesite, pues, como he dicho a Ud. no es la ambición de di« 
ñero la que puede guiarme sino la de conquistar algún nombre L 
crédito para mi familia i pira mis hijos que concluirán sus dias en 
este país. 



Valparaíso, agosto 17 de 1866. 

Este afiunto ha sido una ruina para mí porque he gastado mucho 
maa do lo que he recibido, i confío en que cuando el Gobierno so 
baja satisfecho de mi honradez i de lo que he trabajado, no se olyi- 
dará de que he sufrido bastantes pérdida.s, como Ud. bien lo sabe. 
Pero de cualquiera manera que sea; ya se me abone sueldo o nó, 
siempre estaré pronto a servir, i seria para mí mui satisfactorio reci- 
bir alguna manifestación del Gobierno en que se reconocieran mis 
servicios porque a la verdad mi conciencia me dice que no me faltan 
títulos para recibirla. 



Agosto 19 de 1866. 

Ayer, después del viaje do prueba, envié a Ud. un telegrama 
diciéndole que todo habla marchado bien; procuraré ahora hacer a 
Ud. una breve dlscripcion de la prueba. 

Ayer a las 11 A. M, fui a ver al señor Intendente i le participo 
que todo estaba listo para el reconocimiento proyectado; me dirijí 
en seguida a bordo con el comandante a las 1 1 . 20 A. M. e hizé con 
mi mano el pabellón de Chile que representa a nuestra querida patria 
i protejo nuestros hogares. A las 12 . 40 llegó el bote del Intendente 
con el Ministro Pinto, los comandantes Seüoret, Cabieses, Rivero i 
machas otras personas. To tomo en seguida el mando del buque 
para la prueba. El comandante Lynch con los señores Costa, Cabie- 
ses, Bynon i Kivero atendían a examinar la corredora i la distancia 
que el buque corría, mientras que dos de los mejores injenieros del 
Gobierno se encontraban en el departamento de la máquina. La 
prueba duró como por espacio de tres horas en cuyo tiempo hizo el 
buque distintas evoluciones; teníamos un fuerte viento en contra i el 
buque tenia tan poca carga que la hélice quedaba fuera del agua lo 



— 214 — 

qae naturalmente disminuía considerablemente su rapidez, pero ape- 
Bar de todo esto los oficiales de marina dieron testimonio de que el bu- 
que andaba treco nudo3 i medio, manifestándose altamente satisfe- 
chos i complacidos con esa carrera. 

Sin embargo, el capitán i los injenierosdel J^e-Shaw-Noek sostuvie- 
ron que la velocidad del buque Iiabia sido en eso momento de 14} 
nudos, i a la verdad que así lo creo yo, a juzgar por la distancia re- 
corrida. No pretendo hacer cuestión sobre el particular, pero sí, me 
permitiré asegurar a Ud. que al darle mis informes acerca de los 
Duques mas bien he disminuido su valor. Dicen ahora que ni un 
buque mercante podrá hacerse ÜíqX J^e- Shaw-Xock^ mucho .menos de- 
jarlo apto para el combate; pues bien yo declaro que puedo i me com- 
prometo a ponerle tres palos con poco trabajo i gasto i que en cuanto 
a artillería puede soportar una batería de calibre como que fue cons- 
truido para ser armado de esta manera. 



Valparaíso t ajosCo 2S de 1866. 

Los trabajos del ^e'Shair-jyock adelantan rápidamente i en poco 
tiempo mas oirá Ud. 'hablar de mui distinta manera de este hermoso 
buque. El Poncas podrá cargar ocho grandes cañones i una colisa 
de calibre a popa. 

En conclusión, señor Mackenna, por última vez me permito ase- 
gurar a Ud. que los buques que Ud. ha enviado son todavía mejores 
de lo que yo dije en mis informes; todos ellos podrán prestar, si 
alguna vez vuelve la escuadra española, servicios mui importantes i 
yo tendría una verdadera satisfacción en demostrarlo así práctica- 
mente. 



Valparaíso, agosto 30 cíe 1866, 

Por lo que a mi toca, sírvaso Ud. a(*eptar, mi estimado amigo, los 
sentimientos de mi profunda gratitud por la benevolencia con que 
siempre ha atendido mis asuntos, i mientras merezca su confianza i 
amistad me consideraré recompensado de todos mis trabajos, rogando 
a Dios que dé siempre a Chile hombres como Ud. 

Acabo de recibir la carta del señor Ministro Pinto que es mas 
satisfactorio para mí que todo lo que hubiera podido pagárseme. No 
olvidaré nunca la bondad de Ud. i la gratitud que le debp por esta 
manifestación. 

Hoi estuve a bordo del I^^e-Shaio-XocJct cuyo trabajo marcha 
rápidamente, pues el comandante Costa entiende la obra. — Permíta- 
me Ud., señor Mackenna, decirle otra vez, que apcsar de cuanto se ha 



— 215 — 

liablado contra este bnque, mi oplnioa es qae será el mejor baque de 
la escuadra i que podrá prestar servicios mas efectivos que la misma 
Esmeralda, pues con otro palo mas puede navegar a la vela, i si aho- 
ra estuviera en la costa del Brasil, causaría mas daños al comercio 
español que el que estos hicieron en el Pacífico. 



Agosto 31 de 1866. 

Mañana partiré para Concepción i dirijo a Ud. estas líneas para 
comunicar que todo ha terminado satisfactoriamente. Ayer fui a bordo 
del ForAaa i del Isabella con el señor Lira i los comandantes Cabieses 
i Rivero i después de mostrarles los dos buques, volvieron a tierra 
convencidos de que ambos eran mui buenos i mui baratos. 



n. 

DESPAGIIO AL SEÑOR AsTA-BuBUAOA DÁNDOLE CUENTA DE LA NSOOGIA- 

CION DEL "Ne-ShaW-NocIe." 

Nueva^Fork, mayo 18 de 1866. 
Señor Encargado de Negocios: 

Tengo la satisfacción de poner en conocimiento de US. que al fin 
la negociación sobre el vapor que US. conoce ha sido definitivamente 
cerrada hoi, después de mes i medio de esfuerzos i de combinaciones, 
dirijidas a «allanar las dificultades que nacian de la carencia de 
dinero. 

No necesito hablar a US. de las cualidades de este buque, pues 
US. las conoce, i me bastará recordarle que es mucho mas grande i 
mas rápido que el Meteoro, aunque no ha sido hecho espresamente 

Sara objetos de guerra como éste. Su único defecto es ser demasiado 
ermoso, pues sus suntuosas cámaras aumentan su precio de una ma- 
nera improductiva para Dosotros, puesto que parte de ellas ha de 
quitarse para convertirlo en un buque de guerra rigoroso. Sin em- 
bargo, calculando el costo actual del buque (300,000 pesos) i cere^ de 
100,000 pesos que deben gastarse hasta colocarlo en nuestras playas, 
me parece que hacemos esta adquisición en los mismos módicos tér- 
minos que han sido hecho los anteriores, por la suma de 75,000 £ 
que es todo lo que tiene que pagar el G-obiemo de Chile en letras 
a 60 diassobfe Londres. US. sabe que al contado pedian aquí 275,000 
pesos i han rehusado 270,000 pesos. Un respetable comerciante ami- 
go nuestro i que US. conoce (Mr. M) ha conseguido el dinero nece- 



— 216 — 

Bario pira, hacer el adelante en efectivo, que ha sido la oondieion 
sine qua non de esta negociación desde que se inició, i a este efecto 
incluyo a US. nn jiro especial por 20,000 £ que van a servir d& 
garantía para el subministro de ese dinero; estas letras irán por el 
vapor del lunes (si US. las devuelve con tiempo) i las pagará el go- 
bierno a diez dias vistas en la forma espresada. 

El otro jbro por las 55,000 £, restantes lo enviaré a US. en uno 
o dos dias mas, previniendo a US. que este jiro se hará a la viste, 
porque los dueños del vapor, que son varios, se proponen enviar un 
ájente en el mismo vapor, para recojer las letras sobre Londres, en 
cambio de las que lleva, i es precisamente la entrega de esas leti^is 
la que constituirá la venta i el traspaso del buque, pues asi lo exijen 
los dueños i ademas es una precaución demasiado justa de su parte 
i de la nuestra. Jirando las iibransas a la vista fcomo ellos lo exi- 
jen) se hace mas rápido el negocio en Chile, pues de otra suerte de- 
tendrian tantos dias el vapor como tardasen en entregarle las letras 
sobre Londres. US. sabe que es una obra de milagro reducirá estas 
jentes a aceptar uu negocio simplemente al crédito. 

En cuanto a los detalles del buque, US. no los necesita, pero serán 
enviados mui prolijos al gobierno por el vapor del 21. Apesar de la 
reputación del buque i de los informes repetidos del capitán Willson» 
yo mismo me aventuré a visitarlo esta mañana mui temprano, pues 
está en un sitio apartado, i aseguro a US. que {lunque yo no sea 
juez en la materia, creo que no hai un buque semejante en el pais, i 
me pareció en todo concepto superior al Meteoro, escepto en su apara- 
to para navegar a la vela, que era lo que constituía la especialidad de 
aquel. 

Inmediatamente se ha pocedido a tomar las medidas para alistarlo 
i se cree que en diez dias saldrá para su destino. Yo dudo se haga 
con esta rapidez, pero no desconfió de que los dueños se retracten del 
negocio, como en tantos otros casos, desde que son comerciantes de 
resjpetabiUdad. 

Sírvase, pues, US. devolverme inmediatamente las letraei' ¡nclosas 
con su firma i sello que yo les pondré el respectivo endoso. 

El otro excelente buque que US. sabe i cuya negociación está pen- 
diente desde hace muchos dias, creo al fin que se conseguirá en los 
mismos términos por 42,500 £. Es casi tan bueno como el otro, 
pero ha servido cinco años mientras el primero solo tiene seis meses 
de coDstruccion i aun no está del todo terminado. 

Si realizamos esta compra i la de dos vaporcitos mas por uno do 
los que hemos estado en trato por 12,000 £ i otro por 20,000 
£ con seis cañones, creo que habremos hecho cuanto hai de imajinable, 
pues en realidad ya no hai nada mas que ver ni nada mas que com- 
prar. El número de vapores examinados hasta aquí por el capitán 
Willson pasa de 150, i solo los que menciono a US. son acep- 
tables. 



— 217 — 

Ayer tuve una entrevista oon el contratista de la factura qae US. 
sabe i parala que tengo tanta nijencia de los 10,000 posos en oro 
qae he pedido a US. Me asegura que la .obra hecha es espléndida i 
que estará concluida el 5 del entrante. ^En ese dia' necesita tener el 
buque listo para embarcarlos, i de aquí la urjencia ád dinero. 

Dios guarde a US. 

B. ViOüÑA MACkBHNA. 

Escusado es decir que el señor Asta-Buruaga aprobó en todas 
partes la transacción a que se refería el negocio anterior. Con fecha 
de mayo 19 daba cuenta de ello al gobierno en los términos 
siguientes. 

"Los esfuerzos que hacemos aquí para obtener buques son hasta 
donde la estricta observancia de la neutralidad i la falta de dinero nos 
lo permiten. Hemos comprado otro buque que es talves mejor que el 
malhadado Meteoro por medio del señor Mcíggs i que esperamos 
saldrá en diez o doce dias mas para ser entregado en Chile. Como 
parte de la compra, que es de 75,000 £, he j irado sobre US. i a fa- 
vor de don Benjaroin Y. Mackenna una libranza a 10 dias vista por 
20,000 £ pagadera en letras sobre Londres a noventa dias vista, can- 
tidad que servirá de garantía para el adelanto necesario qué requieren 
los arreglos del buque. 



m. 

Primes inpoeme sobbb el vapob "Ne-Sqaw-Nook.*' 
Señor Comandante Jeneral: 

La comisión que suscribe, en cumplimiento de la orden espedida 
por S. S. con fecha 10 del corriente, ha procedido a reconocer el 
vapor norte-americano NeShaw-Nock i después de un prolijo exa- 
men efectuado en su casco, maquinaria i aparejo, tiene el honor de 
elevar a manos de S. S. el informe siguiente: 

El Ne-Shaw^Nbck es un vapor do madera, forrado en metal ama- 
rillo i del porte de 1,443 toneladas por rejistro. Sus ligazones, algu- 
nas de sus cintas i tablazón csterior son de roble i los baos, tranca- 
niles, curvas, forro interior i cubiertas de pino empernado en fierro. 
Es un buque nuevo, fuerte i mui apropósito para paquete, objeto para 
que ha sido construido. La maquinaria también es buena, pero adolece 
del defecto notable de tener un solo cilindro i de encontrarse éste sobre 
la línea de flotación, otro tanto sucede con los dos calderos igualmente 
cilindricos que tiene, los que parte de ellos también se encuentran 
sobre la linea de agua. Su máquina está construida para navegar pu- 

28 



^ 218 — 

rameóte a vapor, circunstancia que no permite levantar su mariposa, 
la que es de cuatro alas, teniendo a mas otra de respuesto de fierro. 

Según el espitan, el Ne-SIuno-Nbck anda basta 16 millas con 35 
libras de vapor i consumiendo 40 toneladas de combustible, pero pa- 
ra que la comisión pueda garantir esta marcba seria necesario pro- 
barla. • 

Habiendo sido construido este buque para conducir pasajeros, se le 
ha dado en consecuencia la distribución interior conveniente para 
esto objeto; do consiguiente, es imposible arreglarlo coa alguna ven- 
taja para el servicio de la guerra, puesto que se tendría que entrar 
en alteraciones de tal naturaleza que debiiitarian completamente la 
solidez de su casco, aparte del injenfce gasto que demandaría su 
arreglo. 

La comisión, en vista de las razones que preceden es da opinion'que 
el Ne-Shaw-Nock es inadecuado para buque de guerra. — Valparaíso, 
agosto 11 de 1866. — J. Williams Rbbollbdo — Manuel 2.° Es- 
cala. — J. Düprat. 



IV. 



Carta al señor Ministro de Marina sobre el vapor '*Ne-Shaw- 
NoGK." (De la *' República" de Santiago del 11 de agosto de 
1866.) 

Señor coronel don José Manuel] Pinto, Ministro de Guerra i Marina. 



Santiago, ago^o 10 de de 1866. 



Mi apreciado amigo: 



En contestación a su estimable de hoi en que se sirve pedirme datos 
<)obre las calidades del vapor Ne-Shaio-Nock, llegado ayer a Val- 
paraíso i adquirido por mí para el servicio de la República en Esta- 
dos-Unidos, creo llenar mas satisfactoriamente sus deseos haciendo a 
Ud. una breve reseija de esta negociación, i refiriéndome' a las co- 
municaciones oficiales quo durante su desarrollo envié al señor Minis- 
tro de Relaciones Esteriores de Chile. 

El Ne-Shaw'I^ock mo fué ofrecido en venta a principios de abril 
por uno do los armadores mas opulentos de Nueva York (omito loa 
nombres propios por motivos de prudencia), i en el acto di cuenta de 
esta iniciativa al señor Covarrúbias^ en los siguientes términos: (1) 

(1) Aunque algunos de estos detalles han sido ya impresos en el docu- 
mento letra P., por ser breve i por consei*var la unidad del documento no 
lo suprimimos. 



— 219 — 

Abril 10. — **Udo do los buques a que me refiero me ha sido ofre- 
cido por el armador mas considei'able de Nueva York, i me asegura 
que es capaz de andar 16 millas. Es enteramente nuevo, aunque 
bastante caro (probablemente 250 a 300,000 pesos,) pero el negocio 
dependerá del reconocimiento qtie haga el capitán W . . . i de otros 
informes prolijos que se tomen." 

Paralizada la negociación, escribia en el siguiente vapor como 
fiigue: 

Abril 20. — '* Durante una semana me he lisonjeado en la esperan- 
za de hacer una adquisición de un buque Samante. Lo vendian a 
crédito, pero exijeron 100,000 pesos ni contado^ I éste ha sido el obs- 
táculo de la negociación. No tiene US. idea de la diferencia que hai 
en este pais entre tener i no tener dinero. Como todo, todo se hace 
esclusivamente por este aliciente, el que lo posee es dueño hasta de 
lo imposible. El ?que carece de él, vive padeciendo el suplicio de 
Tántalo." 

Al fin de mil esfuerzos se consiguió que una casa amiga de Chile 
adelantase los 100,000 pesos que eran indispensables. En conse- 
cuencia el 20 de mayo (40 dias después de iniciada la negociación a 
que no se daba tregua ni de dia ni de noche) escribia al señor Co- 
varrúbias lo que sigue: 

"El buque es espléndido. Fué construido con la idea de hacerlo 
de guerra i venderlo a este gobierno; pero como terminó «iquella an- 
tes de estar concluido, se le puso suntuosas cámaras (superiores a las 
de los mejores buques del Pacífico) i se destinó al tráfico entre este 
puerto i de Nueva Orleans. Pero como los negocios del Sur no ofre- 
cen ahora perspectivas, sus dueños lo han puesto en venta desde ha- 
ce dos meses. Pedían 275,000 pesos por él al contado; pero como hai 
que gastar cerca de 100,000 pesos en ponerle cobre, una propela de 
repuesto, carbón, seguro de mar i guerra, tripulación, etc, su valor 
verdadero aquí seria de 375,000 pesos. 

"El buque ha costado 300,000 pesos i me aseguran que, según el 
importe actual de los trabajos, no podria hacerse por 400,000 pesos 
(ala que habria que agregar 100,000 pesos por su conducción a Chile). 
Se afirma por todos que es el buque de tomillo mas rápido de los 
Estados-Unidos, puesto que en su viaje de ensayo anduvo dieziseis 
tnülait por hora, lo' que es asombroso. El capitán Willson, que ha 
visto el diario del buque, dice que ha andado hasta 14 millas en 
tiempo ordinario. Dicen tambicil que puede jirar do redondo con 
mucha rapidez, lo que es una gran ventaja en un combate para ha- 
cer servir sus dos baterías. El capitán Willson afirma que en una 
semana puede convertirse en un buque tan fuerte como una de laa 
fragatas españolas, con veinte cañones de mui grueso ca^bre en sus 
dos puentes principales. 

A propósito de esto último, me parece conveniente traducir aquí el 
informe que con fecha 19 de mayo me pasó el capitán Willson 



— 220 — 

sobre el reconocimiento prolijo que hizo del buque, no en una, sino 
en tres o cuatro ocasiones, asociándose con otras personas competen*- 
tes, (i entre éstas un eminente oficial de la marina de guerra de Es- 
tados-Unidos que »ento no poder nombrar), informe que orijinal 
existe en el Ministerio do Marina. 

Aquel documento dice así: 

Nueva-York, mayo 19 de 1866. 

He examinado ^otIa tercera vez el tsl^t Ke-Shaw-Nbck e indujo 
a US. la descripción cientíñca de él que me ha sido entregada por su 
capitán, la que he encontrado exacta, escepto que por el nuevo siste- 
ma de medir su capacidad tiene 1,400 toneladas^ siendo 1,700 por 
el antiguo. Creo también que su andar puede estar algo exajerado, 
aunque me parece que no será menos de 11 a 12 nudos marítimos, lo 
que es mui rápido para un buque de tornillo. Hace solo ocho meses 
a que fué construido i ha sido trabajado con mucha solidez (very 
strong) i es uno de los mejores vapores de comercio que he examina- 
do, i en realidad en este sentido es perfecto. Sin embargo, con pe- 
queSas alteraciones, que no emplearian mas de cinco dios, puede 
convertirse en un buen buque de guerra capaz de veinte gruesos 
cañones {good tüiip of toar to carry ticenty hcavy guns. ) 

"La máquina del Nc-Sharb-Nock no fné dispuesta para servir en 
un buque de guerra, ni es del todo aparente para ese servicio. Pero 
nQ hai en los Estados-Unidos un solo vapor que nosotros podamos 
adquirir i que tenga máquina a proposito, ni tuvo este gobierno otra 
clase de vapores durante la guerra. Ademas, su casco fué construido 
para buque de guepra i como ésta termino, se la convirtió en buquer 
de comercio." 

W. H. WlLIfiOK. 

La descripción pericial del buque i que existe también orijinal en 
el Ministerio de Marina, contiene los siguientes detalles: 

« 

Capacidad 1,700 toneladas. 

Clase A. I. / 

Largo 240 pies. 

Manga ' 88 •* 

Puntal 26 

Calado 16 

Tiene tres puentes. 

Madera la mejor encina blanca del Delaware. {The hest Ddaioare 
whiteoack.) 



— 221 — 

Háauina Tortieal construida por Neale i Lery'eon cSindrot 4e 66 
pulgadas.. 

Caldera del mejor fierro {ckareoci tren,) ' 

Yelootdad cerca de 16 irados. 

Edad, construido el 18 de octubre de 1865, en Filadelfia. 

Mariposa de composición de 14 pies de diámetro. 

Cámara con comodidad para 200 personas. 

Tal es el Ke-Shaw-Nock, según resulta de su descripción perieiaU 
de los informes de personas competentes, leales e interesadas en el 
seryicio de Chile, informes completos, sinceros, que dicen todo, lo 
favorable como lo adverso, propios de hombres de bien preocupados do 
la. honra do su patria i do la propia suya. 

£n vista de estos antecedentes no me corresponde a mí hacer 
comentarios sobre los juicios que inedia hora después do la llegada 
de aquel, ha hecho la prensa de Valparaíso. 

S(»o me permitiré decir a Ud. que de los doictento9 aetenfti % 
i€¡nto$ vapores que se examinaron en todos los puntos de Estados- 
Unidos desde Washington a Boston, el Ne-Shaw*Noch era el níaa. 
sobresaliente i uno de los poquísimos aceptables por sus condiciones, 
su precio. i sobre todo mi venta a crédito; que cuando este buque 
salió de Filadelfia, a principios de junio, la prensa toda délos Estados* 
Unidos biso los mayores elpjios de sus cualidades como buque 
adaptable a la guerra; que estas cualidades parecen haber sido con- 
firmadas en su viaje; que reúne los dos grandes requisitos de toda 
nave de guerra moderna, celeridad i fuerza, b,\o que se agrega que 
ea.enteramente nuevo; que fué comprado por menos de. txk precio de 
codo (esto es, por 375,000 pesos); i, por último, que ha £Ído puesto 
en manos del gobierno de Chile^ corriendo siie dueños el entero ries^ 
de su pérdida i captura» (1) 

Por otra parto, en diversas ocasiones yo he manifestado al go- 
bierno de Chile con el rejistro naval de los Estados-Unidos en la 
mano, que al m6nos un 80 por ciento de la marina de guerra de 
aquel pais, se compone o de buques de fierro o de ruedas (como 
pudo verse en Yalparaiso desde el VanderbUt^ la nave capitana^ 
abajo); i he probado así quo es casi un milagro adquirir buques de 
madera i de tomillo en los arsenales particulares, puesto que el 
gobierno mismo no los tiene. 

Si se critica alguno de los defectos del Ne^Shaw-Iíock (como lá 
suntuosidad de sus cámaras^; yo no sé que podrá contentar a nuestros 
paisanos, convertidos por la gracia dé Pareja i Mendos Nunes en 
un inexorable tribunal de almirantazgo de tierra firme. Porque tiene 
cámaras espléndidas i dos estatuetas al pié de una escala* lo censuran; 
¿qué dirian si no las tuviera? 

Un diario dice que es pino blanco; otro duplica su valor r aSad» 

(1) Olvidó al decir ésto que nosotros corríamos el riesgo por las 20,006 
libras esterlinas anticipadií». ' 



— 322 — 

por ft^scücd lOOmil peisos mas^ ete., «te. T<»saúéé ea eaeia^ iaim 
la. culpa que tiene en esto la imprudente exajeracion, que pred¡«pogKr 
los espíritus para lo estrtuiráinario^ «s preciso coofenr que siembre 
hai demasiada presunción, sino malicia, eniiuestrosiftiiiiaiites*erítióoe^ 
navales.* ' . • i -: .• ■ ' •' 

Tres buques ma» Tienen, en «amino i iodos han servido env crédito' 
len la guerra de Estaiod^^Unidos, peleando ea Twnte oombaAei^ Al 
Iñ^Shaíp^odp míe tícnnsLyoT bbt. nuevo i no babor rcotUdo el £bégo. 
Aloe oíros se les acusará ae haber pasado i tener las señaies^ de suS' 
batallas.' Antes el clamor era porque no llegaban; hoi penque- 
JlegaroBv. 

^.Qué hacer, amigo mío, para contentar a todos? Yo no encnentio' 
^aa4}ueim remedio, i aunque parezca una puerilidad, se io voi a 
-apuataof, a saber: echar a piqué todos nuostros actuales bo^es i e&-» 
-cargar nna escuadra al cielo, puesto que ésta, que se ha sacado da 
líos ñafiemos mismos de nuestros enemigos o de «us adietoe, no «placa 
kkiebré'nai^aldeiaépdoa, deifde que cada buque no viene «risad<> dd 
.ewoiies/ blindado hasta las giwvias i scbro todo de balde. 
. - Neio ifue me wpwUi del objeto de mí oontestaebn i rogando m 
fli.esdBeia precipitación de esta respuesta uijenite, rae smeariboHi 
itíottíúmoi iomgo. 

B^jamui y. MAOKinniA. . 

V. . . 



t •> 



fltrstjifó »M Sáktiaok¿ i Talpáraiso eok motivo díd ta^b "Na- 
' SHAif-Mocit. 



"' ' ÍOé la ReptÚMcA dül 15 de agosto de 1866.) 

, ,. CnaSTION ''NB-SHAW-NOCK.'* 

, JUani^íi^ a todos los marinos chüenos cíe tierrc^ firme, 
fieSor don Miguel Luis Amunátegui. 

JShifUi^§Ot agosto 14 efe 1867. 



jaSODgDt ' 

. • • • 

Con motivo de los estraotos de mi cocreapeadencta oficial. '<|ue ha 
.tBoaungado-; a liaoer la EqmUwa i de laé^iaousícoes que se hají sus- 
^t^do sobre el vapor NeShatc-Nock, te prometí ayer una nota en 
vque dejarla correr libremente la pluma al impulso ae mis impresio- 



^ 



— 223 — 

ves, de uá^ argumentos, talvez de mía jusU» agriirvioB. Hoi ofumpld^ 
esta prome6&. 

Habría sido sin duda mas cuerdo, üiaa noble i mas patiiátko gwa* 
dar un absoluto silencio sobre estas cuestiones de guerra, puea ai el 
«nemigo no está a la vista do nuestras playas, desplegue todavía bus 
TektB a nuestra espalda, amenazándoDos con una nueva i formidable 
campaña, Pero las chispas de las pifiones ha incendiado nueitrooafi»* 
pamento, i los soldados de la prensa, perdida la magnánima dkeiplina 
de la primera hora, se entregan a una cruel algazara de 'censura i d^ 
difiín^adLon en que todo párese olvidarse; el peligro, el insulto M 
vendado todavía, la suerte precaria de la patria. 

^as, al mismo tiempo coqfiesoque una vez roto el velo de los min- 
terioa, es ]!»rcciso no quedarse en una publicidad a mediaS', maa 
dañosa entonces al pais que la divulgación misma por entero, poester 
que por lo común se oculta el bien en la sombra ■ cuando kfs pasiones 
solas se hacen oir derramando sns tinieblas en los espíritus. 

Pido, pues, con mi buen derecho de hombre de í^nqueza, de-ver* 
dad i patriotismo, una absoluta publixúdad sobre estos graves asuntos,' 
i comienzo por dar qI ejemplo saliendo yo mtsmo a la palestra do la; 
prensa como simple escritor público, deseoso de llamar ' a cuentas ti 
mia antiguos colegas i pronto a rendírselas, cviando* a «u *ves óotf 
buena fe i buena criansia me las pidan. '* ') 

Podría, es cierto, ampararme oon el honroso testimonio de apno^ 
bacion que por mi conducta me ha ofrecido esporntáne^monte ol QO'^ ' 
bierno de mi patria, i dar por única respuesta a mis censores ese^ 
documento. Pero no obraré de esa suerte. Si mi 'Silencio a mí solo kft« 
biera de beneficiarme, siendo dañoso a mi pais, por esa razón dota 
lo rompería. Mas como después de todo lo que se ha dicho oreo tbaa 
útil el provocar una discusión leal i razonada, asumo mi puesto dé' 
voluntario en campaña i entro en materia respecto del Ne-^Shaíé*^ 
Nock. — Con relaciona las demás operaciones ya les irá llegando su 
turno a las unas en pos de las otras, a medida que los buques adqui- 
ridos por mí en Estados-Unidos vayan echando sus anclaü} en Yal-^ 
paraíso. 

El vapor Kn'SThaw'-Kock es, en mi concepto leal, profundo i do-^ 
^interesado, d primer hxique que tiene la RepiMica i el primeto tán/f- 
bien que (esceptuando los que han sido« construidos ettpresantente fíuta, 
la guerra) mrea hói las aguas del Pacifico. No importa oeiiatra Ofirto 
la condenación de la prensa. No apaga tampoco en lo mas mínimo la 
fuerza de estu convicción el informe parcialmente adverso de las.co^ 
niisiones ya nombradas o de las que se nombraren en adelante'. Hai 
lieehos indestructibles, i mientras ellos existan subsistirán tembien las 
convicciones que ellos enjendran. 

Sí tal no fuera mi profunda convicción, yo. me asilariia'en los fíierctt 
de una defensa lejítima echando sobre las circunstaaicias, sobre el '"áfíh 
hiernot de quien dependía i que ha aprobado mi conducta, • sobre los 



— 224 — 

periim i fiav/eroi.qae me aervimn dooonfiejo» U rcsponsablliclacl cierU 
o forjada de lo que ocurre. Pero, al contrario, jo asumo toda esa 
itBponsabiUdad sobre mi mismo, i es a virtud de .ella ^ue salgo ala 

prensa. 

Las ciVcufwfancúu' son a veocs el todo para los hombres, i es en 

vista de ellas que el Qobiemo i el país han declarado que cumplí coa 
mi deber eomo chileno i como funcionario. la ese propósito me bas- 
laria decir que el Ne^Shaw-Nock i todos los demás buques se com- 
praron cuando el pais pedia casi de rodillas que le enviaran del es- 
kaujero «na UxUa en que pelear; i cuando el patriota Ministro de 




do no habia en ninguno de los arsenales del mundo un sdo buque prth 
yiamente de guerra que comprar; cuando no se babia mandado por 
un pais, ahora tan rico de censuras, un solo centavo para hacer esss 
adquisiciones; cuando falsos amigos, aliados secretos del enemigo 
común, abrian a nuestra desesperación una sola puerta, i era ésta 
Ifb de la cárcel: cuando por único estímulo al alma hecha pedazos del 
patriota* llegaba la difamación constante de los que habían sido 
illiugos i en m ausencia estaban convertidos en implacables fiscales, i 
cuando sobre todo esto se alzaba por todos los horizontes la humareda 
Has llamas del incendio de nuestros lares, dejando caer en el fondo 
del carazoa la pabeza de sus cenizas! — No digo del Ne-Shait-Nock; 
no digo loa otros buques; no digo las diez o doce baterías de cañones 
Parrot que vienen, en camino para nuestras naves o nuestros fuertes 
i que se fundieron a mi vista para Chile; una libra de plomo, la boja 
de un cuchillo de abordaje, una talla en que ¡nlearj habríamos com- 
pilado i habríamos cumplido nuestro deber, nuestras instrucciones, i ; 
nuestras órdenes perentorias en tales circunstancias. 

JSsto por cuanto a las circunstancias que todo lo justifican. 
Oin relación a los informes de peritos ocupados en el servicio de 
Q^íle, i que bastarían también a servirme de escudo, conócelos peí 
público i los ha conocido desde el primer dia el Oobicrno que basan* 
cioanado mis actos. I se cree por esto que yo voi a decir ahora. '* Yo 
no. respondo de la verdad, déla buena fé de esos consejos, me lavo 
las manos de toda culpa i salgan a responder por mí loa que me 
ongaSaroBl" No mil veces. Nunca fui cobarde ni necesité, como ba 
dicho un diario de Yalparaiso, cartas de inmunidad para llevar 
alta mi frente. Mi ¡nmuíiudad es mi conciencia i no ur p^pel de 
gobierno por honroso que éste sea, i por esto, en nombre de esa 
conciencia, yo declaro que los consejos profesionales del capitán 
W. H. Wiílson fueron siempre leales, honrados, sinceros i desin- 
teresados, que por tales los tuve i los seguí, por tales los tengo i los 
sostengo. 
El capitán Willson tenia una brillante posición en Chile. Era 



I 



~ S25 — 

eApitaxi «n la (íueft da vapOfes de! Pdclfioo con un crecido smldiif 
tenia esposa, hijos, propiedades en es¿i patria que llamaba siijá» 
Desde el prímer momento qne estaild la gne^ra so poso de parte del 
pais i aun comprometió su buque (el So» CárUm) por sertirnos. Fui 
en ségaida a Nuevas York enviado por naos otuuitos patriotas pam 
comprar el corsario ÁJtacaTna i mandarlo. Pero llevó cdns&go solo 
20,CK)0 pesos* Bnma casi ridicula, i no padiendo nsarla, la depositó In- 
tacta en la casada Alsop, ponténdome por testigo del depósito^ naétaatie 
íntegra la devolvió a sus dueños. Quiso volverse desdo el prímer aia> 
desde el primer desengaño, pero por mis ruegos, solo por mis rsegos^ 
consintió en quedarse para ayodanne. 'llodos los dias quería Veaíirse i 
sa correspondencia muestra siempre ana impaciencia febríi porqoo ia 
dejase volver a Chile. Pero por mis ruegos i una remuneración Homi» 
nal que no era la mitad del sueldo que tenia en el Paoíáco, coasenw 
tta en prolongar sus útiles servicios basta que llegamos juntos. Bu 
doscientos casos me informó con sinceridad, casi con indignación' de 
la mala calidad de los buques que se ofreoian, de las maniobras s»* 
érelas de sus duefi 38^ de los deicttetUai, mismos que se le ofrecían 1 qmi 
rechasaba con un constante i ahivo desprecio. Be cerca de trescientos 
buques qne constaban de esta inspección solo cuatro me aconsejó com«> 

Srar. Para habilitar uno solo de ellos (el PancoM) estuvo nn mes vivien«> 
o sobre la nieve en un galpón de madera que mas tarde vi )a orSlas dé 
nn rio desierto. Podia yo desconfiar de tal hombre? pnedo consentir 
en que se le aease ahora? puedo abandonarlo porque es estranjero 4 
las iras de la calumnia? Oh! Que nunca se anide en mi alma temor 
tan cobaHe, i parta yo eon el compañero i el amigo la misma suerte 
qne una ingratitud prevista i mil veces de antemano disentida nos t»- 
nia ya preparada! 

Esto en cuanto a la responsabilidad. .... 

Por lo que llevamos dicho podrá echarse de ver ^ae la Aiqnifteion 
del Ne-'ShauhNock está completamente justificada por las circunstan^ 
cias en que se hizo, por las ordenes que se recibieron, por las pi^eoott- 
eiones de prudencia qne se adoptaron^ Bsto bastaria' a mi tranquilidad 
de buen servidor del pftis i a mi aprobación por ei pais mismo. Péib 
la cuestión no es esa. No trato yo de unadefbnsa, de una vindicación. 
Es nn reto que hago a la preocupación.' Ni se me ocurre verme aen-* 
sado. Se trata de convencer al pais, al G-obiemo, a los escritores^ qne 
al menos estos últimos están bajo eV influjo de nná preooopacfion que 
los ciega i los lanza de un error en pos de otro error. La publioaeion 
de los fragmentos de mi correspondencia oficial que hace la BepMúM 
realizará en parte este propósito de convicción i de esclarecimiento. 
Pero esta carta ha de obtenerla sin remedio. ¿Quieren eonvtenoerse 
los chilenos de cuan estraña i absorda es la manía de crítioos que los 
aqueja? Hoi el Ne-Shauhlíock es una cáaóara dé nu$2S^ un bu(J[tié rí« 
dículo, una indecencia. Pues bien. Hágase llegar un éspresó de Men- 
dosa diciendo que los buques españoles, con la Tétuan por capitanái 

29 



— 226 — 

>rieiMii en e«mno a doblar el Cabo, i entóikoes, por via de mlgia, el 
JühJSiauyIfoek, el yapor de hélioemas yeloz qae existe hd día encl 
Pacifico, quila en mar alguno, paaa ala categoría do una nare aalva- 
^ra, de un prodíjio, de un milagro. Oh humanidad! Cuan cerca está 
tnempre en tus arcanos el tenue resplandor de la cuna i la lúa ds la 
raaon cabal! 

I en verdad que cuando se juigue de lo que hoi pasa con la calma 
restablecida en el espíritu; cuando se eche de ver que los sesudos chi- 
leños no son ja ni abogados, ni labradores, ni mineros, ni escritores, 
ni cronistas siquiera, sino todos a la vez hombres de nuur i denauties; 
cuando so compare lo -que pedíamos ajer con lo que rechasamoa hoi; 
cuando se examine todas las «osas como ton i no como guisisramot ip$ 
fwsmí, cuando se vea todo esto en plena lus habrá de reirse alguien 
de estos alborotos, añ como debieran indignarse muchos de las caiuaB 
secretas que hoi los proTOcan. 

I qué! decimos, a les que hoi alean el grito de la condenacioo, 
koi reprobáis con todo al enojo de vuestras simas lo que ayer pedíais 
a gritos i con las manos levantadas para aplaudir! Que! Hoi que se 
es trae, a virtud de supremos esfuerzos i se os entrega con manos 
jenerosas, sin mas participación de vuestra porte que la algazara per* 
petua de vuestra recriminación, os alzáis para poner debajo de vuesp 
tros pies el don ja maldito i al que ayer erijíais falsos altares. ¡Qué! 
Ayer pedíais tma nave, un trasporte, una lancha siquiera i hoi que 
ancla a vuestra vista una nave poderosa, la miráis c<m el desden de 
un huésped importuno i decis que habríais preferido que se sepultase 
en el mar o pedís algo que es peor i casi in£B.me, es decir, que no 
se arme, que no reciba el pabellón de la patria, que se venda otra 
ves al estranjero la nave misma que viene del esiranjero a defende- 
ros 

Santo Dios ! ¿Dónde esta la raion? ¿dónde el deber? ;dónde la leal- 
tad? jidónde el orgullo de que tanto nos jactamos haciéndonos mode» 
los? Escuchad un instante. 

£1 Perú fué agredido a tnúoion como lo fuimos nosotros ¿i qué 
hizo el Perú delaiite de la tnucion? — £1 Perú sacó del fondo del mar 
una fragata sepultada en las arenas, i así, sin mástiles, sin velas, 
oasi sin timón, la echó al mar i se hiio éíprimer buqvs de su étem' 

' £i Perú compró un vapor mercante, sin mástiles tunbien, de ru^ 
dou i áeJierrOf i ese vapor por el que pagó mas de medio millón de 
pesos le ha prestado inminentes servicios. Aludimos al Chalaco, 
untes el Quito. 

£1 Perú ordenó que uno de sus buques mas veloces i fuertes fneoe 
'rebajado, cubierto de ríeles i c<Mno una batería flotante en la bahía 
• d^ Callao, i esa batería hizo prodijíiM contra el enemigo en el dia 
del combate. Aludimos al Loa. 






~22T ~ 

I Ba£d cdii8tir& que eeto te hiciera, i si habia alguna censara, em 
«olo porque se pedia que se hiciese mas. 

I que ha hecdio Chüe? 

Chile envió a construir dos corbetas, i esas corbetas ñieron em* 
bargadas en los diques mismos donde estaban a medio hacer. 

Chile envió a bascar por todo el mundo ocho buques como el 
AlabamOy i nadie encontró esos buques porque o no los habia o [no 
eaástia su valor en oro. 

Chile espidió centenares de patentes de corso i ninguna nave se 
amparó en ellas. 

Chile pidió oro al estranjero, i el estranjero le volvió la espalda. 

Chile pidió oro a sus hijos i sus hijos escondieron su oro aebajo 
de la tierra que insultaba el enemigo. 

I en medio de todo esto, durante un ano, no se ha oído desde Ata* 
cama hasta Chiloé sino un grito desaforado que pedia boques, corsa- 
rios, oro, vengansa, i porque todo no llegaba de tropel i en la hora 
primera, se maldecía al Gobierno i se le quería derribar con la-mas 
terrible de las armas : la del desprecio publico. 

1 bien pues, cuando sin oro, sin estímulos, sin esfuerso, casi sin' 
derecho do obtenerlo se ve venir lo que tanto se ansiaba ¿quó sucede? 
Se maldice otra vez i se condena mas alto la consecución del mismo 
bien que antes se imploraba casi de rodillas. Ayer blasfemaban del 
Gobierno porque no habia comprado, sin pararte en precio, d 
Jíontana, buque que es solo un remedo del M^e^Skavo'-J^ock i bol lo 
censuran porqué por su jutío precio ha comprado el J>re^Shato-'^ock 
diez veces superior al Montana, Dónde volvemos a decir, ¿esta la 
lealtad, la consecuencia, la buena fe? "" 

Este contraste es la única respuesta que damos a los que han mal- 
decido la llegada a nuestras playas del primer buque (cualesquiera 
que sean las condiciones de éste) que ha venido de lejos a prestar* 
nos un ausilio, o damos una vela con que esplorar nuestros mares, 
una tabla en que poner el canon de la venganza. 

Pero hai otra comparación mas que sacar a luz como una ense- 
ñanza para los que necesiten ser enseñados. 

Vino sobre un gran país una guerra repentina i tremenda. ¿I qué 
faiio ese país? No pidió un átomo de oro a nación alguna, i al contra* 
rio puso el timbre del impuesto hasta en los átomos de su luz. De 
esa manera, creatido una contribución de tres «lil millones do pesos 
zanjaron los Estados-Unidos la cuestión financiera. La guerra era 
de tierra, i zanjaron la cuestión de guerra abriendo sepultaras para 
un millón de sus hijos. La guerra era también de mar ¿ i cómo la 
sanjaron? 

Ésto es lo que decimos que es una gran enseñanza. 

Buscaron todas las viejas quillas que habia á flote; desenterraron 
todos los cañones enmohecidos; remendaran todos los velámenes ro- 
tos; prendieron todas las calderas que podrían enjendrar un soplo de 



-.228 — 

yn^r, I en dos anos oreiuroii una escuadra de setedentos bn^es, 
de los que al menos seiscientos