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Full text of "Discurso histórico-legal sobre el origen, progresos, y utilidad del Santo oficio de la ..."

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DISCURSO 

HISTÓRICO -LEGAL 

SOBRE EL ORIGEN, 

PROGRESOS, 

V UTILIDAD 

DEL SANTO OFICIO 

DE LA INQUISICIÓN 

D£ ESPAÑA. 



Cm VLQSSSCkkt 

TALLABOLIS BN LA IMPRENTA DEtRSAS» 
▲CUSftSO POR AR AmBURU Y ROI.D A|f* 

Aüo SB 1803* 



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INTRODUCCIÓN. 



'» » ■ . i . . . 



• '. ■ . I 



án antiguo es el odio contra el Sán« 
to Oficio de la Inquisición como su es^ 
tablecimiento ; desde sü origen ha SU';^ 
ÍTído la mas terrible contrariedad ; lo^ 
Hereges por una parte tián empleadc^ 
todo SU poder para derribar este firme 
antemural de la Sagrada Religión ca-^ 
t6lica, que contiene y ríjpríme el pro- 
greso de sus errores; ^los libertinos V 
malos Christfanos poF<(^a*hati desen^ 
vuelto SUS furiosas invectivas^' jtóra désy 
acreditarle, llaniándolé- áésüsfrád^men-^ 
te invento ridículo dé la superstición; 
porque ímpíidé t\ cursó dé 'las opinio- 
nes impías , que favorecen la Kbertáií 
de las pasiones , y el dé&ehfi'eno de^ 15 
concupiscencia; y quando podía creer- 
se que unos y otros bflWetan jra líali^ 
do del letargo de siis preocupaciones, 
asi por la expeHenciar de mas de tteá 
siglos, en que el Santo Oficiaba mani- 
festado al público la justicia de sus 
operaciones, como pWf leí 4ttcítos escr*- 



tos de suji^^^^oros^Jn^ividu^s, se en- 
cuentra aun en los tiempos presentes 
calificados de mayor ilustración una 
ignorancia crasa del constitutivo esepi^ 
ciat de un .TrjJ^an?! el n^a sprio de ísl 
Ijgjepíí ,. y^ una ojeriza, fligr^í QPntra m 
Cj¿|s|:encla:;t>.iíei¡i, testimpnlp de ello pfg? 
senta lá <p^r,ta .e^critg por^ej.Cíiidada^ 
¿o\GregoyTe.j que sedipe.Qbiispo de 
B1qí$:, al fj^qniíp. Señor Don José Ra-r 
íriop j de Arce, arzobispo de Zaragoza^ 
eHtonces de Burgos^ é Inquisidor gene? 
][^U en razoQ, del üanto.Ófipio de Es^r 
]^9ña, laqual aiunque se halla contextar 
da doctam€|ntei por el Ilustrtsimo Seño; 
P. Pedro^jUqis planeo, Qbtspo de Leon^ 
y D. Lorenzo :A&tei)gPt Presbítero,; eq 
sas resp^ci^iv^s Itespfi^^tay injipresas ea 
Madrid ep ^Ij^ño pasado de 1798; cp* 
mo.su objeto se' dirige á rebatir sus er- 
rados y odiosos tiros con discursos enér-r 
gícos y l:^e;|c.meditádos, pero sin tocar 
eo> la naturaleza del Tribqnal de la In- 
quisición, (|ia parecido oportuno para 
compleniento de la zelosa idea de estos 
dignos miernbrosjde la Iglesia de Espa- 
qa eii l;iQRQ¿i^linfÍ3mq,Santo Oficio, sus 



Jueces 7 Miaislfoa i f obdm|ufoi4«r I^ 
eteroa metnom de los íocUítQs JV^arr 
cas Españoles ;» que crearoi» ^ dtótin* 
¿uíeron^y tan aít^inente haq&vofe^ 
cilio V 7 ^ proteged ua establecimiento 
tan grande^ dar al público este Discúrr 
so histórico-legal.sQbre su origen « pror 
gresos y utilidad m España (debién- 
dosele atribuir v$rda4eraa)ente la üi^ 
me subsistencia de la religión y. políy 
tica en ella), á^fín de que por etste mef 
dio, desengañados los homores juiciosos 
y sensatos, quede extermiaa4P <ki raíz 
el implacable odia df i ios irreligiona^ 
rios y libertinos terrijblememe empe- 
ñados en la ruina de este icastiUo , ro^ 
quero de la i santa .verdad evangélica, 
el qual con tanto , zelo y buen suceso 
ba puníicado esMs católicos rey nos de 
la zizaña de la hervía, dexando la 
mies de la Iglesia española tan lozana,, 
que no ha padecido el mas mínimo de- 
trimento, al paso que ha visto cerca de ^ 
sí despedazarse en su seno otras poten- 
cías de alta consideración por las per-- 
versas opittiopes ajjtidogmáticas opues^ 

ta« diametrálmeojte á la fe dp Jesu- 



Christol Asiniisma |)airá que deskopit^ 
sioaados varios catdUqos seducidos por 
los hereges'én está parte, muden de 
dietatxíeii i; y de ^alnvodo se llenen 
de asombro y ven^güeoza los libei^ti*- 
nos, que guiados del furioso deseofre- 
no de sus pasiones , procuraa ridiculi* 
zar un tribunal tan serio, santo y emi- 
nente, para sacudir el yugo de sus vi-* 
cfos ^ desvaneciéndose en este discurso 
los hortoi^osos , . feos y falsos coloridos 
con que estos fieros impostores le re* 
tratan, á fin de hacerle odioso en todo 
el mundo, como oentm4e la crueldad; 
quando por el contrario tiene por ob* 
jeto convertir el veneno de tantos erro- 
res en saludable triada de la verdad or- 
todoxa. Y dexando á parte con despre- 
cio quanto han e^rito falsa y corrom^ 
pidameñte infinitos autores extrange- 
ros sobre esta materia, solo intentamos 
persuadir que la Santa Inquisición tie*- 
né origen de la Silla; Apostólica y pia- 
dosos Monarcas christianos ; justMcan- 
do este seguro aserto desde su principio 
hasta ló que se practica en el dia en Es- 
paña , en donde ha tomado una forma 



eonsistentet por haber llegado i lo su« 
mó de los esmeros de los Reyes católi- 
cos; de lo qual se descenderá al coa«« 
cimiento de la utilidad experimentada 
que trae i la Iglesia, y quietud pública 
ea lo polítijCO y religioso; el mérito y 
cüli dadi d# mmlJ i mcw f-MiokissQ§^i^m 
desfflifpfiafftjw sMytq jr btiü¡tfípt mi-r 

juiaoft, y, suá meditadas determinado-' 
áes ^rntú^^m dcFIbslbdmbrés,qu¿ 
conobidfts por hijos de'Diés''V)Vo'>iioii 
el sello del bautismo impreso ei^ sus co- 
«?jaWf» »^^ eg^wiado itíel^baño 



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mf^of9(^4Í^*;>b ¿y.'jrí mn ?cíáouí:oj 

te caerunt , ascerídit stmper^ 

Ver. ult. y pená|t« del Salma 73» 

JtaBOBBsaiRssssasaBEEssssaBB^^ 



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Del origen de la Inquisición y su pro-^ 
pagacion por todo el orbe cbristiano^ 
con la previa noticia de los castigos be- 
chos por el Señor en todos tiempos bas^ 
ta su establecimiento contra los per^ 
turbadores de su soberana ley 
y doctrinen 

Lú qut results MI Génesis. 

X^/n todos tiempos desd^>^^ifeff rinciplo de| 
níundo^en que tuvo orjgeiMa santa Igte$i^ 
representada en la ley natural por los Pa^ 
triarcas,yen la escrita por lá Sinagoga^ 
que se consumó en la d^ gracia por haber-^ 
se verificado en ella el complementa de tor 
das las ceremonias , prefiguraciones y proj* 
fecias ^ quiso el Señor que est^ su santa Es- 
posa permaneciere hasta el 6p sin n^iaiicha 
ni arruga, á cuy/> efecto esgrimió sevjera^ 
mente la espada de su justicia contra. lok 
que tuvieron la osada ticmeridad de inten- 
tar denigrarla en lo mas mínimo de su san- 
ta doctrina^ lo que se ve, manifestado cbti 
toda claridad en las sagrada^ letras. En el 



% 



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Génesis se lee ' que el Patriarca Abrahati 
conducido de una cólera santa reprehendió 
agriamente á los Caldeos porque adorabas 
el fuego , reverenciando en él alguna cosa 
sagrada , y arrojado á las llamas por ellos, 
fue . libertado milagrosamente , según lo 
explica San Gerónimo en su exposición 
con * otros Autores de grave nota- Irri- 
tado^ el Señor contra las perversas ciu- 
dades de Sodomá , Gomórra , y toda su 
tierra , hizo llover solare ellas centellas de 
fuego, nó solo porque sus lascivos habitante^ 
pecaban contra la, naturaleza, sino también 
porque cada uno de ellos persuadía á su 
próximo que, ningún género de liviandad 
era pecado» Sara , advirti^ndo que Ismael, 
bijo d^ su esclava Agar, jugaba con Isaac, 
lá echó de su casa con el hijo por la. idola- 
tríaí, á fin de evitar que el suyo sé pervir- 
tiese con esta mala doctrina. Esau^ por in- 
iSel , berege y simoniaco, fue privado, del 
sacerdocio y primogenitura , como indica 
S./Páblo en su Epístola á4¿s Hebreos *; y 
et Señor trasladó á la casa de Jacob su sier« 
vo las riquezas de Laban , porque con des- 
''"del culto del verdadero Dios ado-- 
X Cap. X 5 7 siguientes. a Cap. xa. 



' • * «i 



raba tos falsos simulacros ^di losCananeos 
entiles; por cuyo njotíToRiácjitdi substraxo 
úe la ¿asa de su padre las estatuas de elloss, 
á ñn de retraerte' de la idolatría ; y. el eJ^ 
presado Patriarca Abrahan , temiendo ser 
arruinado por aquellos,' á causa de la con«- 
4tesceíidenéh qué tenia con varios domesti* 
eos suyos adoradores de los falsos Dioses, 
íftandó Que los arrojasen , y le presentasen 
los zarzillós que traian en * so^ orejas según 
. lá costumbre de hombres y mtfgefes, en q[ue 
ekabafíf^giíiradas sus imágenes , como ase^ 
^ura San Agtistin con otros recomendabas 
expositotes. Los cismático! Cor^ , Daian y 
Abiron fueron tragados por la tierra en 
pena de no reconocer el legitijiio sacerdocio 
de Aaron y susliijós. Bhifémáadó losT Is^ 
raelitas en el desielrto contra ^1: Señor ^ los 
envió eií'castigo serpientes de fuego , caté 
es, unas serpientes tan jiocivasque los de^ 
truian coa sus itíordeduras; 

/ Del Libro de los Nánter^s^ y del ÉoéSdo, 

En el libro de los humeros 'se lee que 
en el primer bien$ó dé su mística peregiNl^ 

1 Cap. 14, y si^tntés, ' /- ' 



.4 
«aciott pot ^ el desierto , hableüdo * tenido 

.cliez veces al Señor ^ y caido en beregia, 
los castigó severamente , condenando á to- 
dos ios hombres que entonces existiaü á no 
•^r la tierra' de promisión ^ como se verifí* 
c6« En el Éxodo ' se lee que por haber 
4|dorado los mismos un becerro He pro en 
^ausencia de'Moysés (en lo que se califica* 
/ron de dogmatistas y primeros autores de 
«essta adoración^ original invento de su cere- 
bro, como dice el célebre Arias Montano) 
hecho polvos se le dio á beber ^ como ad* 
ff jerte el Ma^ro.de la historia escolástica^ 
¿ e&te parag9.« á fin de que conocida mila*» 
grosam^te la iniquidad de semejantes hom- 
brts , pudieip Moysés distinguirlos para 
4XKitarlofi, coflio lo verificó hasta el número 
de treinta y tres mil á manos de.]os Levi-^ 
4aS4 sin perdonar^ el hermano al hermano^ 
mM padre i sus hijos', porque'el delito de 
idolatría tiene por exécutores de su cástir 
go á los mismos parientes, en virtud de 
aquella ley del Deuceronomio 3, en que se 
previene que el impio oculto sea acusado 
9^: señalado , sin exclusión deherinano , hi- 
j^, ipuger ó am)gO| en conformidad de.otr^ 

1 Cap. 31^ y slg, . % Cag. 71. .:! Cap. y* 



, f 

del Éxodo ^ éti ¿ktextacioA ^ tan feo de- 
Uto, cuya expiación era tan difícil, que pa«- 
raello permaneció Moysés quarenta dias 
con sus noches en continua oración , como 
•e dice eft^ehDeuteronomio^ con extensión^ 



V 

\ 



Del labro de hs Jueces. 
'En el libro de los Jueces 7 se lee ^ que ' 
irritado el Señor posteriormente por haber 
adorado los Hebreos á lcf& falsos dioses'^dii- 
los Caoaneos , y mezcládose con ellos en 
mátrímónios , fueron entregados en tsáa- 
witvd al iky"de Mesopotaáiia, con destrud^i 
cion de SQS' campos V gááados ; y por ba^l 
ceiP ofrendas ttU^ietías ¿1 ¿dolo Baal en óthk^ 
ocasión , 'fisí^fioii castigados con pena' del 
aiuerse Áaitema varones^ y ^arruinada y seip» i 
brada de sal ia ciudad dé Sichen por iel-ssé^a 
loso Abiinelíéhc , pasando' ¿ cuchillo todósi#; 
sus habitantes ^ y quemando et* templo: de ^' 
Baíl eott mil honibret. : . j 



^•1 



'D$l 'ParalipófHefion.< ' 
En el Ubro segundo del Caralip6tne«^ 
aoH 4, y tercero de Bsdras ' consu , que 

^1 Gap. j*; *- ^i Ctp.¿i '• a¿aF-*-y **8' 
4 Cap. i y üg. ^. y 4 Id, 



por él mismo rdelito de míla doctrina íiie*', 
ron también entregados los Hebreos á loa ' 
Filisteos ^ y los dos hijos del vgf4ii sacer-r , 
dote Heli muertos en la guerra ^ y priva-* ; 
doá^ del iSftcecdocio por sospec.kosos de her: . 
regía , falta de respeto á su padre , y con- 
taminar el templó con las mugeres que ora* 
ban á la puerta del tabernáculo* 

• « 

Del Hbro 4e los Reyes ^ y el Par^tipófnenon; . 

En tiempo de los Reyes «e ad viertse la. . 
misma severidad' divina ^ c%>mose/lee en el/ 
libro primero de ellos } , ó^ en el primero > 
drl^ParaíipábienOB ^ ; Sauli^ ^1 pHmero de * 
lo^jde Israel ^ fue niitierto lastímoaaniente en ^ 
lagoerra que habla hecho coitprexia' con*^ 
sutei *d6 una Pitón isa« .Salomo^ 4 entregado • 
4 la liviandad y á la< idola^rfa., fue privada i 
deI;Reyno .quevdJ.YÍdió el Señor ^ dando 
diez tribus á Jeroboan.iu^aíervO , y rías (fes 
restantes á su hijo Robóan por respetos de 
David ; pero incuri'ieiído en olTmismo de- 
lito con absoluta-separación de U lé^ saa-* 
ta , fue devas^do Isü reyompoc fl.Rey . 
de Egipto. JeK>boar^,.áqijien tgcaronlas 

X Cap. 31. . -' -t CjiP'40i\ '. 



4 * . • f • • 7 

diiez tribus , por haber hecho adorar á sus [ 
vasallos dos becerros de oro^, y executado 
otras aboQiínaciones ^ fue iména^&ado. dé 
muchas desdichas por los Profetas Abdoh 
¿ Asdon 5 Hajas, Oseas y Am4$ , y por. lo 
mismo extermiéa^o el Rey HaJbias , hijo de 
Roboan. Igual* |ñdignácion^. experimentó. 
Nabad, hijp áe J eroboan, quitándole Baasa^ 
layid^ y.cí rey no, por Haberse precipitadá 
én la hercgía , y despreciado los avisos del 
Cielo b,echós por el írqfétá Jehu. Acab, 
¿asado 'c§n la jpcrversa Jezabél , fue muer- 
to por süs.enéíniffos , y ella arrojada der 
una vcntaüa , pateada de' caballos , y có- 
mida de perros j por haber líitroducido la 
idolatría énsijis ^stadbs.^ VÜig(^ndiajido'ar 
Profeta filias qü? 9pmd gdiníjtró del %ñor 
le conminó* <tó orden suya. Él otro Acab, 
Rey de Israel ,* heteee e idólatra , müriq 
mi^erablemei 



£hseo.%rai4) iiijo dQ Jos^fat* que a^jíerT 
si^sioQ de sü mucer la malvada ^5?^taiia m-- 



t 

conmín^dt^e grandes trabajos por el Prot 
ktá Elias. Joachan, llamado también Ocho- 
zías, perdió la Tida,y sus estados porla mis- 
Áa idolatría qué habla introducido ¿instan- 
cias de tu madre Atalia, y reagando las in- 
jurias bechás á la ley santa , Jehú j ungido 
Rey de Israel por el Proleta EÍiseo, mató á 
los dos Reyes idólatras, Jofái^ dé Israel, y 
Octiozias de Júda j.precipiró i la perversa, 
^ezabél desde lo alto , como gueda dicho: 
■ quitó la vida con.lá espada ¿"setenta hijos, 
de Acab .'exterminando su casa y familia; 
gasó íi cuchillo Jos sacerdotes fdóTatras, y 
quemó las fistátuas dej ídolo feaál , con-, 
virtiendo su templo en ietíínas'púBlTcas j y", 
^'tonccs el'^pntiíice poyada icóronó á 
Xpas, Rey dé. Judá , mató á ti iniqua Ato- 
lla ,' destrúyS iaaibiéh ¿I téinpióy.altares; 
del, íctoló E 
dote ^' y ti 
titos ; pétf: 
ns'Ia'büéñi 

ua .,-' r.,-i 
cuirrio en e 

la.niHerte 



Rey de Siria, robándole los tesQros del, 

tenspío y. él palacio^, y últimamente fue, 
DÍuerto por sus ¿^piados, Joacán, hijo dét 
Jehu ,'Rcy de Israel ^ por el mismo delitoi. 
fuá entregado á Azáél, Rey de Siria. Ama-^ 
sías, Rey de Judi^ Zacarías y Facey'k;, de 
Israel , perecieron también de igual modo^. 
y Osseas, su criado, que le babia quitado) 
la vida por incurrir en la misnía iniqui- 
dad , fué íiecho tributario de Salmana^áf^ 
Rey dé los .Asirlos, ^llevándole cautivo , 
con todos sus va salios al otro, lado del 
monte Caspio , .corno 'refiere Josefo en sus^ 
antigüedades '^^ ..• / . w . ^ . 

■RéynándQén Juda, después de Joatan,* 
el impio Aeab , y entregándose enteramfiftr j 
te á la idolatría Kásta sacrificar su propia, 
hijo.aríiaóloi Molócn, fue destruido su rey-» 
np con muerte de ¿u. hijo Acáb y qienfp^ 
veinte bil hombréspof. Fhazee ,, Rey. 4f j 
Israel! llevándose/ cautivos doscientos mií, 
de bamaria entre nombres , mugeres y ni-., 
msy Mana$es , ÍEíey ae'Jüdá, envuelto ea 
los mismos vicioí y , escándalos * fue des-^ 



i I^b. II. cap. <. V . , , , 



í, '. 



lo _ • . . . / 

oolé en una dura cárcel^asta que arrepen- 
tido irecóbró el reyno ; su hijo Amon, 
imitando al padre * pecador y no penitente, 
fbe, muerto á manos de sus criados ;' Joa- 
cTiáb j llaínado tam.bíen Sella , hijo d^ pia- 
doso Josías 5 olvidado de la santidad de su 
padre , y con desprecio dé sus documentos 
réíigiosos , se pórjó miqua é impiamente, 
por lo que fué ei^tregadio á la esclavitud 
de Nechao . Rey de Égínto ; á Elíachia 
q joaguin, sucesor suyo, por iguales y ma- 
yores maldádes,hasta matar varios Profetas^ 
Ifc qiiito íá vida , y árrojói al cappo su 
cadáveí; para pasto de .aves y .l)éstias el 
Key Nabücodonosor" de 'Babilonia ; y su 
nijo Joaquín , béréaero de su perversa 
conducta ^ .fue tambiéa.destruidq ppr el 
con toda 'su f^miliáv, •encerrado en ' oBis^ 
cUi|a Cárcel , y saqueados los tesoros deí . 
templo y palacio: el sucesor suyo Se'decías,- 
siguiendo >¿us pasos cpn^ desprecio de' estos 
severos castigos ,-j.fué perseguido por eL 
mismo "iNabücódónbsór , y sitiadlo en Jé- - 
rusaren, experimentando' táí hambre ,"fluc 
se comían los padres ríivlos nnosives- 
tos a Sus padrbs ; después sufrió otro si- 
tio hecho por los Caldeo'í^'^ae le^^íTevá^ 



11' 
rotí á Nab&MdoQoAur* V; y de sa orden 
fxíéron ' degpUdadpn lá-rsu- vista .todo^.sus; 
hijos , y im príncipes fé^ Jii44 ^ y saca- 
dos loaojo^, fué.^aQ^Fa4<l eci una cár- 
cel crud de Babilotu» bast^ su muerte, 
como $e lee .en Jeremias y Ezechiel , que- 
dj^odo .debast^do >todo su Reyno^ pasa* 
dps^ á'^'^otichUto todos. , los habitantes de 
Jfirusal^n. , é idc^diiidasi las casas , el 
paJacio 5 .el templo^, y. los libros [^grados; 
y áltimsimeattq ^ :¿ábitj&dO( sid<^ a^^inadpi 

GódolüiSv qne^^aSel'^ttfe der lais aocnfi. 



babímtílíe$ qwe üafewn ^edadOn^ i^Mfife 
pa&jfjéniigiitrofiL'iéJBgigtQ, en do|idp sc5 
entwrgMOfií ii la fid(ite£ría^v Y - Pft*^ »««:-• . 
mente por las ÍEÍq«i^ade*ncón>fíiias^^\ 
iH^ií© i^iatít^. ellas-. 1» facerte del pr^rfeta- 
J«r^fa«lv>Nabu3fecdpriv®ener3l 4e ^íabu-, - 
cod4^Q8or> qUit6 iaivid^ i i^sí .todos jpSi 
restawtdil^^e Mbitfix <tui9dado en < Jfu4¿, , 
• II«TOBdpip lfi$i4emiís':é BabilQpia^. c^aüti^: 

y Jwtk»f)s tHtéí)íítáníJÉ$ eí: pii?>)lQ; 1^ , 
brép i»^.fl^liefe^arpidofetrk y.-p^tyfir^sro 



Durante la caútmdld que snfirió aquettt" 
iflgfata gente en castigo de su infídelidád, 
experimentó también fOtim varios^ escar- - 
fflientos, como sétee en las mismas sagra- 
lias letras , con especialidlad en lel libro 
primero dé Danlek , tercero :de Esdras, pri- 
mero, segundo y tereero'de los Macabeos; 
en las antigüedades Judá;icas de Josefo , ya 
citadas, y en el Breviario dd Judio Philon, 
de todo io qualresüitar -en compendio que 
Nabucodoné^r* pf<Shibió con pena de muer- 
te blaifeAar del Dios V de 'Israel , pasmado 
<^%ila^ro<sucedi4o ooh ibs' tres jóvenes ' 
AikaMár^- Ai^a^rias^^f ^Mlssaeft , saliendo in-- 
tá3^ií^dé)qfú!bgo¿ Esdras icastlg6 seTei^- 
tiiÁté/^%s '|udior%qiiepfaábian coqtraido 
matrfffiémo ' con** üfo^efres^ eictrañas en de»- 
pT^báé íá ley sáfita qtie lo^ prohibía; Ju^ 
ffes'Hírc&nO'depiosoidel iia¿efd0cio ¿ Mi- 
Dásés V bitrnüm^^i^ I^dfide jjaddi f por 
h2\ié¥sé éá^O'tOD ikiYlger>!fdMáti!a v7ÍK> í 
loifl^ SM^r( Rey deEg^'^por la id^la- 
t i4á ' <fe %sfút¡ geoits -pasd i ' Jer;usalén> des* 
pdéi dé k<á%bteclda lailftdéa^y apf»6imi- 
clida^íUíttál*e!( de .|Q¿i(^)^e vendía; por I 
esclavos. TholoméePhilopatér tambieiniby. 
de Egipto , por el mÍ3BOi:d«latocidettíu^ 



aquetp»{^7 regreíado á su reyootnandóqui- 
ur la vida á todoa los Htbréos.que existían 
eo él , lo que hubiera verificado á na inter- 
ceder Eleíisaro. Antioco, Rey de los Grier 
gos, {>or las repetid;as maldades de. los mis- 
inos destruyó á Jerusalen , nato Ochenta 
mil habitantes , vendió quarenta mil , pro- 
fanó el templo ^ destruyó el altar , y robó 
lo mas precioso que^ había tnél^ repitiendo 
posteriormente- esto^ estragos por medio de 
su general Apolonio^que aboli<^ enterainen* 
te fií líeUgion. ^ / 

De Jos Mácakéos. 
Judías Macábéo clavó á la , enti^da del 
templo la cabeza y mano derecha del Uas* 
femó Nicanor, arrojando su lengua al cam- 
po para pasto de las aves; Joña tas sulier- 
jnan^ destruyó y -aniquiló la ciudad 4e 
AzQto , y el templo ct^i ídolo Dagon., por 
lo que le premió Alexandro R^y 4^ J^ip- 
to; y Simón ^ otro her^iano suyo^ arruifió 
la ciudad de G^u , purificándola de loe 
Ídolos* 

'ñel nuevo testamento^ 
Este mismp.respeto y veneración , apete^ 
cida por el Señor en todos ^ienippe 9 paca 
q[ue la hermosura de su santa Igl^sia^ perma- 



V4 
Tketcsi bf itlanté y Xttsá Visifi inañclia cíe er-- 

roreS) perversas doctrinad y tbalas costom- 
bres, ftianifestó niiestrO' Señor Jesu^cbristo 
con su mi^o exeinpia qoando , entirancfo 
en el templo de Jérusalén , arrojó de su 
atrio á los que le profanaban cdn aotos ir- 
religiosos, según consta- de la relación del 
«ÉVán^li&ta San Juan ^ ^ ecbando fuera dé 
«u recinto con igñóíninist y d^s^etíe 4 les 
sacrilegos compradores y -véíldedorés , y 
:flagelando á los infieles y júdios, como ins^ 
truyen San Mateo , San Mareos y San Lu«^ 
cas en sus respectivas ságndas historias» 
- Per esta serie de bechós irrefragables 
faeihos Tfsto.lo que se practicó hasta la fe--" 
liz venida de nucfstro Salvador, observada 
tmjfbrmemente^ y sin variación en defensa 
de k pureza de la réligioa Santa 9 ahora 
examináramos lo'<sucedido desde el tiempa 
y precidsa época en que empezó la Ley dé 
gracia, que fue la de nuestra salud , hasta 
lli fundación ó primero^ vestigios de la' In- 
quisición, de cuyos antecedentes se deseen* 
derá con dáridad ál conocimiento de tan 
loable y útil preservativo de las erradas 
jolones* , 



^ J}e los hechos Apostólicos, y. 
Después de haberse establecido la Igle- 
sia católica , verdadera depositaría de la 
autoridad divina ^ llegaron á su perfección 
las altas disposiciones, del Señor para la de- 
cencia y pulcritud de la congregación de 
los fíeles cbristianos* Los Apóstoles, como 
que fueron la basa ñrme de este místico 
edificio , trataron de seguir los pasos y 
exemplo de su soberano Maestro, limpiando 
este florido jardín de su esposa de las male-* 
«as que p«ídian deformarla ; á cuyo efe<;to 
se advierte que en los primitivos tiempos 
de la Iglesia ^e trató con el mayor cuidado 
este puntó) pues llenos los mismos Apóstoles ^ 
del zelo que exigían las circunstancias de ' 
aquella estación, consta de la historia sagra* 
da y de sus hechos, que San Pablo en la Isla 
de Paphos privó de 1^ vista á Elima.Magq, 
fal^o profeta judío, que despreciaba sudoc« 
trina;' que San Pedro castigó con pena de 
muerte á Atianías y Skphíra, su muger, co- 
mo hereges, porque resistieron al Espíritu 
santo, y aun reificre Egesipo, quebró las 
piernas á Simón Mago, que volaba por arte 
mágica con auxilio de les demonios, intei^- 
tando por está acción exercer superioddaid 



sobre h 'potestad divina; que Sáti Pal^la, 
según consta de su epístola primera á Ti- 
nioteo , entregó á satanás á Imeneo y Ale- 
jandro, hereges ya excomulgados; y de su 
carta primera á los Coriutios aparece,. hizo 
lo mismo con publ¡c9 consentimiento de la 
Iglesia con uti fornicario , que usaba de su 
badra^tra en lugar de su propia* mu^er, y 
sentia mal del matrimonio , aur^que des- 
pués de enmendado le reconcilió benign^- 
icente con lá misma. San Juan Apóstol y 
Evangelista,. Vórviendó de su destierfp a 
Efeso, encontró árEbíon,Zerinto "y Marcíon, 
hereges,. quienes aseguraban que Christo 
tío habia sido antes de María, y quic no era 
X>ioS,contra cuyos errores escribid su evan- 
gelio., declarando $:ontra ellos la divinidad 
lie Christo, calificando á Zcrinto de herege 
formal y pertíaaa^ ei qual con sus sequaccs 
fue destruido,, y arruinada su casa.. Del 
mismo modo se manifiesta cotí claridad el 
zclo de la primitiva Iglesia en aquel célebre 
concilio que se juntó' por los Apóstoles en 
Jerusalén , segqn coqsta de la historia de 
«US hechos %en elqua) se reprobó la ppinion 
de aquellos , flucí sbstenian la permisión de 

I Cap. 1$. 



17 

Tanci»«^alK)1^4as ya t^xt'M ^Y- 4^ gracia. 



t f •< < 



••jw •. 1 • ' ' í , 

J)elo pvficíiicaiq^en lof tiempos primitivos 

V . /. .• de, la l^tsjLa. , 

i- ]Lo«-P^js^$) <:oma '^legkioips sucesores^ 
^ loii^pófiiiol9^9«qtraroa«a posesión de^ 
la. i])is9|a/autori$lad jujcísdiccioaal, bien de*»^ 
cfeffl4«l'ei| i^^ihaf disposiciones canónica^^. 
1^^ «B q^es^ 4c Saq %dro ^e cjió inc9n^j 
casamente al Xefe de la Ig^jsia la pote^t^d^ 
de ligar y desatar, y de apacentar las ove- 
jas', que,«on Ipf üdic^ qi^^icos ; asi se lee 
en;^fl^ Af^teo^ San Jua^|:.San Lucas,a en- 

qu^ sf fiW^rTA 4 ía S%^^pps^ói^ca ]adec|a- 
t^cion de las^ausas ¿p^ ^<^0^o^r(^filiiáiiyev 
^'?<OTf|e{í; privatiyajipípte poc derecho ^^^ 
^o i^uyp aBWjQ.rc?5Jnfgá,blíi, á.pes¿ 
^e 1? c?nénira:deterg}jpaf;iop .comprejí^. 
siya. 4cT la reservif %ii9^¡pjicdá evadirsp de, 

q9U<?fi9%4efcI^rí 9M»B^ haciéndose ,eft 
tpdsfrííft aíjatt^l?% ^iffiíí^^^e la Iglesi^ 

intrpdqcjian en ella,^ pap condenarlos y ex* 



tinguirlos^lo que regularmeñf)^^^ tñ^lficatiíf 
dos veces at añe ,fi¿rsta que'^Ú^^ Cecilio 

VI general ^ celebrado en Constantioopla 
año del Seck)r6dt,^e estableció qUe una 
en cada uno se practicasen semejantes in;* 
qursiciones,loque secónfiritió éb d ifoncilio 

VII general dte Nfc¿a^ celebrado etíí tíempoí' 
del Papa Adriano año de 787 ^', y lo mis- 
ino ie decretó en el Lateranehse general •* 
eri' tiempo del ^p^ Inocencio 1SP íá&oáe^ 
iii y de Christo* "-- 

V Principió áfhtinqttistciáñ. 
;Aanqüe soH coMántes ¿t^^ el princi-* 
pió <Ie la Iglesia íb^^esberótf dé'^uá^storéií 
,éñ conservar la pure%a de lá ret^g^ioii teiita^ 
no^ »Fue éotiotidd^ éí tribunal de la tnquisi-- 
dtyñ éh los áoce pritMírds siglos^ ñl'ttás In^ 
q^sSáores que \os Prfe&dó& úé ettaí; ^1 prh-' 
pi^Tó, que al prtnci^lb dd ái^^ XÍÜ buscó^ 
éste oportuno- aitílfrióVfíie el^pá fifecéfi^* 
tíolU^ énv&^d^iií^i^a^ lí Üéffegfó^éeídí 



Kdró'dé Cá!5t?oñatÍ^¿,y Roáéífb^ó^líáouL 

^1 CaQ. Omousiótí dist. i 8. d éadTAcl áboleo^ 



derCÜst^-, éri \át <iióc«rftf ^e»>^fiaH<b•«r^ cea 

eblnisióB,aa{ibli'2'9 de Mftyv átxttt^i, y 
liatnMdo' «álzaiiítkfadi» e^ Idi^liispos baij^ 

9eipé¡''^oá!iiSff\tAiÉ>¡eíin^ á t>^a!itkárta ánf- 
nibsMÉhtéVpef*^ likU^dtt áuiévos «bMác^'- 

«ti les W^tüíiiádb, «éfiié--tfeft(n«n lo4 Kfi- 

<^. I^^i^^éí ta)íMtitie\M;Í %rf «Tbftdé sé H . 
«íítnüfóif^ü^lUilbhié-dé lÜ^-l^f^áífigHIfa 



^áe é a¿<J9gái>vy ">( Abad ule ¥.'Foíncky^'ái 




^~el bbfspo 
«íitüií coricfah'idd'á"excóiñti%afi^ m Má^ii- 
trádos (felá cüifíad,^ les^íS^Stcdltád' ^fa 
-^pettaerié tA '0Í>h^iía(9J Í:(«i «ti^éi^ fia- 
(iedtínkntór 2)a^^> se liko'^lñas édióáá ia 
-¿¿misión í y '^ií&íi'ódtitia=^ei fHíto déscíadb. 



^5 4* Castilla gara pfectuar¡i(ír.p?íf«n««ét 

a«!R«ínc%r jWi í^íSBf 4«.ífyf «Í?fPíit<íe pasarla 
/;ífftiiÍcaC)á.iosi|)íjf^s.4>árl»roí aue,]^)»^ 

-fi?:^ fuer a4mifi4a «?JK>1«íÍh4 í<ífcelP4B? 
lfe»9»•nfy?í^íí*S'íf^^e^c9flaifflon^íftIalvein^ 



4f 

des áñó^Wtóf^f^Á Óbñpo de Osmá 
.íegresar i liu ígtesik; y éiftibrice^^dtato^Dd^ 
mingo {í^rá '46kéjftñmé lYias" JTadlméflte 
rá sn defecto i^e^¿ó^á^>átk>^ Presbitefos 
Hecularés ^ y^orrós'M!Óád jbtorés ^ á q[uiéiie» 
cerca del áñb de 1 1 i f' sé concedió' p©r W 
Obi^<fe'']^Ící5ta^Iá Iglesia deSaaRotfán 
en la mi^á éiudad cotí K)dá^ sui rentd^ ^ 
derechos, y éñ tUaf sentó Sío. l)oifiíngo.4o» 
primeros fundamentos de ik OfdetiV qué 
tonfírmóel a&o siguiente éi Papa tl0nori5 
lil. Estos^ Inquisidores, dÍ6ct»tr4endo pot 
ioda la provincia de Tolo^a y- sus ismedia^ 
tas, se op^mfáñ á los liér^gés k^DO la predio 
tacioR y e^ortacfon, inovieüdd< á lo^ ma- 
gistrados -tthtra-eltos 9 y áninándoal pne^ 
4»lo con grádds é iñdúlgencSas para qiie 
haxo el áktlado de crtíce^sig^stos sé ktmi^ 
«en sus ^Irabitantes, y 1^ persiguiesen , en 
^ue hubo fnuc$i0s sucesos," de%¿e insüruyb 
la historia n;í pero hasta entonces aunr mo 
-faabia establecida foritfd dig9iia>^ erbcoiMi 
deí tribunal. ' ' > ui.:*^ ^ *! 
\ Gregorio IX, aninader dd'itDismó mIo 
^ue Imklenda III, etiviÉá^asiBisniasproi- 
Jvincias inflas: de h fcnqsfatiieiii eiUfio 
de «27 4 Romatto, Card^«l Diácono 



^^i%4^yt\ títwlpfdpl SAt^toJkpgdf^mw «ele- 
be^j aqttet^tqo$PiC:on<^Uo- dq.Tolosa ^ en 

fmodieg, y^s^kdecretos^eii. que prescribid 
¿ jlfiodo die^oquidr y «cast;^^ 4 Iqs here^ 
g^«) seguo^ se jee^^Q et tomo XJ de l^Coqt 
fiUofngeneralir^ , ^^ reservando, estj^ facultad 
f^mktva á los . Obispos y como aaturales 
loqui^iidoTes ^^^¡^Fé ; pero juzgando el 
laísmo Gregorito 1^ que no procedían con 
^vigor^necesanio contra losJuereges, co-» 
«ttti6 c^te gravé y delicado ^ncair^o en el 
JsSo de ia<}i soláosme á l^^Fr^yles de 
%moDoiDiiigo,c0iiioque su instituto era 
-cftn propiedadr dirigido i esie ^ escribien- 
¿Q para ell0^. «1^ Prior de su Orden en la 
Lombárdía^ cuyas letras se. hallan insertas 
un eltomo Xl'útlos Concilios generales ^« 
JSJstos Reiifíosos «xecutaf^n su comisión 
it^ontan aeloso esmero^que haciéndose odio- 
f«0i!t al corrompido pueblo y C>nde de To* 
losa y los echaron de la ciudad, juntamente 
isSñn el Obbpó^'pcMriiue era át su Orden y 
4qs faToredbu^j>(lstelRftWIQehte fyíéfim, rostir 
(táidos á ella' por Jüan^ Arzobísj^d§^^i|su 



el BelfitiadO) ta vir^uil de autoridad Apo»- 
t^lica <, mandándoles exercer el oficio xde 
Inquisición 9 y agregándoles para ello uff 
4Cólega de tos Fray les menores^ como re*^ 
\;6ere Sfiondano al año de 1234; y en. el 
4e 1 344 ;fl jSoiperador Federico 11 expí-» 
dio varios decretos contra Ips hereges, dis«- 
pensando su jproteceion á los Inquisidores, 
¿egun se lee €n s^s constituciones imperta^ 
les , recopiladas por Goldasto ' , lo qual 
confirma el Papa Inocencio IV, reservando 
>1 oficio de líiquisicion privativatoerite á 
los Frayles Predicadorcst y Menpres , jun- 
tamente con ¡0$ Obispos 9 cotpp expresa- 
mente consta de sus constituciones recopi* 
ladas en el Bulario Romano ^. Formado 
de esjta manera el tribunal del santo oficio, 
se propagó en muchas partes d^l orbe, 
siendo el primero que le estableció en Ro- 
ma el Pontífice Paulo III el a6o d^ 1 542, 
creando uqa congrega<;30Q compuesta de 
$eis Cardenales, s^guq aparece de su cpns^ 
titucipn X^XIV,. que empieza lic^t ab ini^ 
tio^ coqqi^ehendid^ también en dicho Bu-; 
^^^ 5 y #ij5U(endo sií^ vestigios Pió IV 
9gregó do^. Cardenales tw ipor su cons- 

t Tpm. L-v t Id^Qi« 



V 



t <* 



tjtucion I^X!SlÍX% qiíé |ArIi!^Íii'V»M fÍ9^ 
inclusa en el bisÍBÓ Bularlo, lo que con-^ 
Simó después Pió V por Fa i^uy^ , que etli- 
pieza cum fwlicis XXIII , y Xistd V pot 
ojtra , que principia immensa. atér$ía Dei^ 
recopiladas igualmente en el referido ' có-^ 
digo legal. 

FinalEDente , considerando loi sumos 
Pontífices que el agrande negocio- de puri- 
ficar la viña del Señor de errores y here- 
jías ocupaba d.emasiado la atención de los 
Obispos, dedicados al desempeño de otros 
ntuchos asuntos , que impedían llenar des- 
embarazadamente tan sagrado objeto , tra- 
taron con seria reflexión de elegir y des- 
tinar para ello otros yaroñes graves , doc- 
tos y de sana instrucción católica , que 
¿n calidad de jueces delegados de la 
Silla apostólica se empleasen únicamente 
én el ' ministerio de inquirir contra los 
hereges y sus errores ' , con la precisión 
de asistir también á ello los, Obispos 6 
sus Vi arios en comuh concurrencia , cas- 
tigándolos , como también á sus fauto- 
res , de&nsores y receptores ,•. ábs<M— 
Tiendo á los inocentes^ y penitencia tfdiúr 
t Cap. Per hóc cap. Ne ali^u^ de- haereticis.' 



ifk üífm&Si^ibi ^; ^ue se 'sQtnétie«eo ¿ U 
Iglesia ^ de 4<yqual se infiere que, este ,satti# 
«ta6Ieeiairéh^ tiiwiiirigeh de U aittoí^idMl 
tié la^ Santa Sede ínai hace de quatM siiglos^ 
atinqüé algunos qütere^ decir que f inpi«4 
en el año de Chi-isto 1245 en tiefDpodel 
Papa Inocencio IV^'porqué Bonifacio VIJI^ 
ijjáe ¿bb^i^naba en d de 1 294, es . uqo de 
sus *cretos^ citará- Inocencio IV, Ale- 
xa ridro rV y otros, siendo cierte <|ue ech- 
tónces no se erigió e^ tribunal del «anto 
O&So , sino que, suponi^de e^arlp ya de 
an^matio^ se le adorna con privilegios, jUr 
risdiccion é inn^unídad; y asi debfe sentarse 
con seguridad que tuvo su verdadero prln,"- 
cipio únicamente en^tienipo del Papa Inor 
cencío III de feli2 memoria. 

De 4a propagación de lo .Inquisición con-' 

tra la heregta. Su eítahlecimiento en. la 

Abisinia y Etiopia» 

A cónseqiie'ncia de haberse, establecido 

el santo ' Oficio en Roma se difundió su 

•/.:'■ 
' t . ; Clemeot. 1 . §. 1 .de. h^reticis. C. Ut comínis- 
¿^.' §*. Privandae de haerctic. in 6, dict. c. ad abo- 
Icndam. »' '• ' •• o. .. /. ..j 

2 C. Ut commissae de haeretic. citat* 



^6 

saoto ministerio por mi&hai reglones del 
turbe, y reservando tratar con particula- 
kiésíá después* del modo y forma con que 
M ^gió en España y Portugal , darénos 
f aion y coapencfiosa noticia de lá$ demaS| 
según la recopilación que nos dexó nues- 
tro Inquisidor Páramo. Antes de estos 
tiempos en el año de J s 1 6, siendo Pontí- 
fice Jaan XXII ,. pasaron desde Roma 
ocho Religiosos Dominicos á visitar el 
nnto Sepulcro , y penetrando con grandes 
trabajos por Egipto hasta los Etiopes y 
Abisinios , llegaron á jsu Emperador , lia-* 
fnado vulgarmente . el Preste ó Presbítero 
Juan, aunque carece de cajrácter sacerdo- 
tal , en cuyo país hicieron grandes progre- 
sos en 1^ religión ^ tomando variosf n|iura- 
les el hábito Dominicano, entre ellos uno 
llamado Felipe , hijo de uno de aquellos 
Principes, el qual fue Prior del mayor 
Convento que se ñindó allí , é loqi^isidor 
general zeloso de aquellas provincias cerca 
del año de 1 366^ en cuyo santo exercicio 
itourió, de resultas de l^s heridas que reci- 
bió aleyosamepte , con olor de santidad 
n 4 de Noviembre de dicho año¿ 



'.j 



»7 

•ya qiieáá i^^ibridcr qoe m 
cstablerió el luiBio^ctp por. Santo Do* 
mlngí» de Guzmán y sus compañeros ^p 
la provincia de Naitoaa , cuya comisión 
faabiendp ^eesado^Ucxenovó Gregorio iX 
en e} aá^jde 1 1 3 $ á.; 4 de AbrU y delegan^ 
do ti "eonocimieoto de> las causas de fé ea 
ella; yr sus iamediatas eh Fr. Lamberto, ya^*- 
rao <vigoroso y grave : posteriormente en 
ti s^ ^m^^í a8:de Mayo Quiftermo 
AjrnaVdo V biifuisiáoc supremo enr aquella 
prosriocia ,' padeció^ martirio juntamente 
con cinco colegas por su ministerio, y fue 
revelada su gloria á Jay me, Rey de Ara- 
gón, como refiere Pedro Marsilio en la vi-^ 
da deteste Príncipe ' ; por su muerte fue 
delegado el Venerable Pedro Solano .y lla- 
mado también Zelano,(citya santidad tes- 
tificó Gr^orio IX en el año de la Encar* 
nación del Sefior 1233) P^^^ ^^ conoció 
miento dé las mismas causas, creándole 
Inquisidor én varias partes de aquella pro^» 
vincia ', ejerciendo en los. tiempos juc^ivos^ 
«ste ministerio los Religiosos Dominicos 
4el Convento de la ciudad de Tobosa ^ lia* 
1 lib. 3» cap. ¿I«, % . ' • . 



i8 

inado en lo antigiio dé^Sáfi Román, y úl- 
* thnaineiicé de Saoté Tomá^ dé éíqúho^a 
Pañs y 3u. distrito fub también creaida la 
Xnqokicieq^coma/Se^demuestra en lasle-^ 
tras. ap9st3ÓHcas. de Alexandro iV^ttadas 
en Vherbo año de ti f 6., y dupó ttiientras 
permanecía la pieclad: de los Reyes iqae 
persiguieron los faereffes^xon zelo^iCatólico« 
En hi ^rorincía '* de Rehms sé jco^oció 
igualmente^ pues, consta xle los anales 'de 
i<*lándes.,> escritos por' Jscobo Megeró, al 
año de t^if ^ que ^Fr; i£édro Floreo Do- 
tninicano tuvo alli esta comisión^ £n la 
provincia del Delfinadq Gregorio IX co- 
misionó para lo mismp en^ el año dé 113 j 
ciertos R&ligiosos Dominicos ^ como reíie- 
rteti ios Autores de aquel tiempo , aunque 
hubo también algunos Inquisidores de la 
Religión de San Francisco* 

« . ■. .' i 
» 

En el Fiamonte y Sabaya*' : 
En el Piamonte y Dncado dé Saboya 
tnv9 igualmente su exercicio el santo Ofi- 
cio, pues. Fn Pedro Ruínense , del Con- 
vento de Dominicos ^ de Turin , fue mar** 
tiriz^doopor ello , y zs\ le compreliende 
Eymefico eqtre los siece^ insignes In^i- 



«9 

4¡i4áWH^tchSé> én th^etmoti ttgobdo de 

{^;Pe4tp Mkttif; .UJtimasteote.se manié- 
mktíi' I^OAt^elléf un Religúxo Doanímco 
isf HiftloOÓiubfe de Ihquisidor> y m»' peiH* 
«íop oSegi^^'Scgtai Mle^i ^^'^^ pdnehten»- 
tísr^j^ í$t}S^ instititeiinuss i dé dei^Gbftii t . < • í 

■.■b¿í}ini's í.Dj .EmBlaniss. - .r.?, ,, .-•/•^•^♦) 
r£r)^.I^tid€s::£ieiJ.taiBbiea coMsidá lii 
Mü^i Ib^qlsicióá^ eomo :át iafiere 'de los 
citados anales de aquel país,ocn:'4tteíjse 
lee, que Roberto ^Dominicano quemó mu- 
x^hos bercgéi.emelfaAitüebato óbArittdsküs, y 
^n C^ltttíi'ay : lo; testfiScÁ l'ooá» BraJojaotte 
¡DO vj^€^ fiae: cpñdi$dpiil«í de^ Sáhto > tbnuB 
i^idi^t^oa: fidia/UÍida.flefinliafiíl .de Mi- 
guel ]^yfp-9<qüe.esÉ4 *Q^ br. c]ípiH& dbl nro^ 
legio del Papa Adriano VI de Lobayna, 
se jitecv^lu^ ijfnevili^ükidor regio :len la 
<%^/p}9iH^^ii^<»Sor^ ^iftQ^jie: inCenfiron 
-é^ikiOtiTest^ paisi.CúlQs tVi}oEelfp^iIIy 

A\'^%m^%á^^%t%v¡¿íSL en \ sifeíGuiJBn^ bé^ 
sgi^í «jtfaflue ¡el fp$\mMo dio. petinfís, é in»- 
.CTMO^iob fÁra; 4l Mplco de Inqui^doií Ge- 
^«^(fii^o«tS)ri;£m ifüanciscoiisieo^alsf, 
del Consejo de Brabante , lAfittJt^^*'*»' 



tante de ser kgov cooBrin6 éViipií^M^tíñó 
-IV en e) año de i f a j, am U <^iidatíi^áé 
irakfae de Asesares Bdesiástqn» y^l\)6to^ 
^osf (mroo/se lee kí\j \k cénsuKi^ iMchaf M 
-SA.deMsyade léró'sIBvf^irkiS'it pM 
una JuMk/de A/tifaisttwide les' €oaa^ 4» 
Estado 9 Castilla, Aragón, Italia , Indias y 
Ordenes, sobre.9t|egBir' dertos puntos de 
^ürsidiadoQ penúc^entai^irbmpéiirn^snéllítre 
lok'FhibÉni^ del<santo^OAsié^!f ^i dAM» 
4kLi^ynOit.^''-'7 i.' ; r» ^b- ^'::^•f'•: 2of'L;i> 

-r. n i)r:'ip % «'fifi OtówÉtt^^f'': !' tí»^j ..f:.»í 

^ 'fifli^Olalidá y' 2Srifnldá^taaibÍBn itse e^k^ 
-bleci6:iBl anMM> Oft^,ttgünTefl<v^%er« 
jumTé' drriLuxeinbórgo ^idideifti& ^^e<^cii 
-he>ege llfeiíiiifimebi^fihiilch; fud>ei^^ 
ÍÉir idbBbnpnioQÍ E». |iian^(¡)fmiia«ifel* (' 

.Ibyqáíemoriá' eirla¿í^ctin4et^€ardet«^^1^ 
/tev ^oé <t]e^ iia;t0M|9^oL€^d¿^ á$olrfól$a> 
-^ai]p3ftUaih*slas v ^iieünte»drtol«ttMeif^ 
^iás loftliM^ suiedMKtfívi Wtesí^lM ySétíis 
seiJuhiiúírc{iscig2A>aoÍ?l deik^ de ^feéffglü, 
cW^le^blt) ires^fié Cftiáa' de |íré|>a|afft 



Eq Alemania se brigiá también ette aaiita 
míciísteriar pu^$ el Moqge Beaedictáfio> TA^. 
themio ea su Potigrafia^ dice* que C«tbii 
Magno, déspüesr dehkbef conqiiistadte k 
los Six^ties y y yediicidblés á la. ^ RdigicMi' 
católica 5^aia impedir la retndéclieiia eia 
sos eftútt^' sicñúó dertós vafoo^ ¿df fvo-» 
bidkd' ,: ^ue hadendd^in^ttiskbQ' a^reá' 
de la íé y costuml^rd^ «a^iiodtf: fab&aoodia^ 
casdgái^n^ ^r ' aoitoridbá ' ittf)erial; ckiri 
todc^"" gék^é de '^^^ei^e^iá^ilos detittqSeí^. 
tes : en los-fietífp^ posM&actf -moAs^íní 
tste encargo los Pontífices 9 pnes se lee 
en el Cronicón HtcsáugSíise del misino 
trir^mld ^ que CinrMon MSlptu^se, 
Doííiiniean# , le e»ífci^ iflambioin^rMen^ 
GÍeiidé^ p<Nr-ra ielo^<ifeit»iioa&brada lfiqitis¿r 
doF ^eúefkl áe W-*iÚ¡kmúiñ egn^ 
fruté ,lial^ que^ fue^ liártíviaádo .pcpl lok 
faereges ,*lo qual saióeid^msLpojr..eL«ditCiE> 
que expidió el . Emperador Federico II 
en Padua año dé ^«9ji^ en que reco- 
mendé |)é¿itod9S s«is dbttI1láte>&1ta?|le- 
li^¿!^6s 6(»«lttko6 «fi^l*498'^ cSí fDifi^ 
ltíltPdé^IttailílÍiltrefe<>n^ i^ ^^',> ci'Jii:)?3 
.:• .-ciníoinCr zi3biO ua :.b iv: .i^s oluí 



En c/ AnMiucáíbi iíi Austríg^ 
íí ^fift ^1^ Archidiucacló 4e r A^Mtíriií./tQnptai 
qtte:eA'dáík) déitjif se pr^^cj^^ó. tj^m-^t 
r líiett -él "S^nto ófiíiO:. ^^ puQ? ífuocpn, ;^u^. 
mador lefitOflcespoifdóscDoaiiniQ^ ,]twuhcho$ 
heregét'^ q»e 5e?.lilá.biaatevatu;^d^^<9fiv|lfaa! 
movimeiito ^' stgoh sb lee jet% Vliqc^E^!(fs* 
erívp pbr «AotOBiodSmA^i^M t^ t;iap(d4f s te«> 
lMdofofi^delrt(c^niciHi)r4ef Trf^tQ ^ fftiPrti 
^aits íúteír (fa.rlBs:asoxd<meiir.f^t^li^j^s.](^^^ 
Betkiina í«gu*Jfc ^y^aliáfaln^gól^, 
se* '. fipma. X!eaiisi^r iof.ge|^ei4l éfsMp s%pp|i 

t^aE^nlqlleynobdeiiUikgria.s^ I9|t^9pió 

ignara ^^que'hsnSiñtoií Nífeol4s jyy^uf n^ 
Obispos é'Jsgídsfafores;^ píM|ecá«-iaí . ?mrr 

firÜP^IÍJ aquellos 'fSÍ9eSA)r: ípr/p olf ü:^J.ot .'. 

-oosi í^'/p 03 pMdSÍQloni4k r". ; i-jbül '. 
'^^%fl(:Pd[oiiiiinaJMeadesc0Oad(|^(:tai^^ 
ted^i£iiotoo^f«fiq&> ^keMfbfti^^iMdflo 
escribió que el año AéifííñthM cábOlpit 
tuio general de su Ordeo Dominicaaaj 



tenido' eñ Roiíía ,Tiábía,oíiÍ0 qiíi Fr. Juan 
Eccbeiifclds Inquisidor de Pvag||i ^ habiá 
sido martirizado por este ministerio. 

'En Dálmacia , 'Bosnia ^RusU , Croáciá 

' é Istrm^ 

En Balnmcia , Bosnia , Rusia ,. Croacia^ 

y la-ísefia tuyo igualmente su exércicio», 

'^rque seguri teíSfcr^é Fn Fráncíiíco Gon- 

'zága. Obispo de Mantua , en su historia 

del origen de ía K«ligi«n d^ SanFfancisco, 

"istts ^progresos* é4nstitucion de la regular 

' observancia en 'la provincia de Dalmacia 

?eh el título del Convento de San Francisco, 

doce en orden -'dice, que en su archivoi 

^%k conseryabán vái4as letra» apostólicas 

' que Ib aseguraban',' á saber : una Bula del 

~P¿pa 'Benedicto X:IÍ dirigida á los Irrquisi- 

doréis de Dalmaciá; 'otra del Papa^onifa- 

íSo VtlI, para qtie el Prelado ^provincial 

dé-^osnia,puedtóf instituir dos Religiosos 

^ifiquisidore» de Rusia , Bosnia^:' Dalmacia, 

^'Xl^ráacia y lá' Istria; otra del Tapa Juan 

^'XXir, por' K^que sé estableció el santo 

'-©fllSb¡' en :díchá píoVil^cia de Dalmaciá, 

dando facúltad''drxK)mbrar en calidad de 

1 434* 



S4 ■ , ' 

Coadjutores á los Frayles Menores, y otras 

del Papa Nicolao IV) dirigidas aíl mismo 

objeto* 

[ En Armenia^ Geotgiá , Grecia ^ Tartaria 

y VaU^uia. 
Eq Armenia ^ Georgia ^ Grecia , Tar- 
tario y las dos Valaquias se exerpió del 
mismo modo el santo Ofífio ^ según, in- 
dica Alberto Castellano , pues entre las 
Bulas que imprimió en Veoecia afio- de 
I f 1 6 , comprehende pcho 6 nueve expe- 
didas por el Papa Qregorio XI desde el 
año IV de su Pontificado hasta el VIII, 
en que se refieren los ^^grandes trabajos 
padecidos por los Religiosos de Santo 
Domingo en aquellas provincias por ei 
¿xercicio de este santo ministerio; y tam* 
bien aparece de otra Bula del Fap^ Ur- 
bano VI , que dicho Gregorio XI ^noii^ 
bró. Inquisidor general ^n aquellas partes 
á Fr. Juan Galo, por puyo fallecimiento 
encargó al General de la Orden que sub- 
rogase tres en su lugar, uno eñ Alén^aiiia 
y Georgia , otro en Grecia^ y otr<> en 
.Rusia y las dos Taruriasr 



i* 

Eq la l^ombprdíá' tambi^eh se estableció 
la Inquisición , qoimpreKendiendose en ju 
distrito los jfribuntlcs ¿(5 Milán , Padua, 
Verc^lis, ^lañtúa ^ Ferrara ^ Bolonia , Tii- 
tin y Vcr^af » ^ri 4onde .fue p/imer tri- 
qu^jtarlS^ áé tíuznian en *¿1 

Pc|i}íii^.c^<J(> dé'HonpiiolIÍ;"^^^^ habiéndose 
;i:«ftí^o^Pí^ss>iuw^^ Úétc¿r 

c^ , U; jreswitó y viipriíó a: Eáj^a Cf rtaof: 
jíb IjK.^epcaV¿ándór(^ ^e ni^^ypT ztos: Re- 
«giqsps d| dfho Patri^^^^ entre „el¡o? ¿ 
San P^ro, Mártir f qWfi. w primer Inqui- 
sidor de. Milán : y h^tíeúdo' sido elevaáa 
al Pontiíj9?íip en ÍJ íijEíp áé ,1 sM el Pai» 
Pío V, exóhó ár señor ^tí^elípe lí. Rey dé 
España , á i^f |)iv^la|e. k^nq^a^ de 

dicl^a ciu^a^ ,4^ Mil|^ á Ja fo^-ina y ^n- 
3ÍstMQá^gi¿¿:ti?ri|i,e^;^ 
fil inteptaf ; su jplante fC conoció el^Ju^;- 
Uq ^ jd^clendo , qup ejra ¿t^anaj iempnte 
résohícibo .<¿n . el lte> Católico . m^^ 
lel método Qel santp UfiCicTde Esnaria solar 

r^fic^r, j?sío^d©mw,i9^ dfeJWjyj^os y, Mm 



u ■ 

íen4¿(o al oradoV de fe{)a ña, qup aquellos 
leales vasallos estaban prontos i obedecer 
ia VóJjuntad deílley -y cüinplir sus man- 
tlatos , y aquel tribunal a Compelerlos i 
éllb ; pero <J^é* 'pát^^ convenir sie 

estableciese en aqtiellái proVinciks ' con ía 
sev^rioad .que co España por muchas cau- 

^*á):í7.j: ^o V : 71:, i*^.,.*?.^ #■.«.. . 
Sí 

3e^riaqvíslcioa*'de*Jfepafia ¿rá^tíial 'ad- 
mitidb en Italia \ ¿o. aebiéndo.se Tiacér no* 
ífeáaa. en t¡enib& Víií'WlititdíoÜ i á' ¿uya 
cQnsuua 'nada i-ésolyíó fel' expVje^áidpr Mo-^ 
hárca ^/se^un reáere.el GcHide 'Ñgttri éa sií 
íusttría cíéXtalia V aíío^ílfe^ ^/64Í- '-^ " 

"•'^.Én-eí bufaáo' ¿(¿^'TiasUna íÜé^créad» 
Inq^sfíor SánÍP¿fr¿''tóartir-tiA: el Papa 
laobencio ly en el afJo ^é Miy4, córii^ 
Iscrtóe -^Migti^^^ én eí'Ctótlicoii 

áé lós.SefjirjtW. lyJÍjbiistá'iorfnente en el 
ano ae layvse encargo este mimstcrio 
a 1í)s .í*rayle$ jqUé^an* Fraftcisto por el 
l^apa 'Álexanc^^^ W^.^ '%xí la Mafcá^tié An- 
ipróa.yá habí^ Inquisición en ef 'aflb 'd¿ 
«/s/^^iWo áéí?P«htíÜclicte ^dV'íñoccní- 



rio IV , pues Juan. Antonio Flaminío ^ 
el libro segundo de la vida de Santo Do- 
i^ingo escrJLbió que San Pag^ao Bergamense 
ó de Ber^amp.) Ipquisidor de aquella pro* 
viacia, había muerto .mártir por su mi- 
nisterio j y Miguel (jrbislerio , después 
Papa Fio y^iu^. Inquisidor en aquella 
misma Ciudad y en la 4e Coma 

i Z ' 

* -Ti- w' . . , 

EnGétum$:yy p$r§s partes de ItsUa» 

En el 3^ño ¿e .Í\S^. en que gobernaba, 
el expresado Pon^íficif Inocencio IV, exer- 
cían el santo oficio los Frayles Dominicos 
en la Marc^^ Tref isjín? y en^la Romaniola; 
y en el de"^ la/j enGcnova , en donde 
fue priiijer Jñqiil^idor Fr.. Anselmo , de 
quien babla Agustín Justiniaho , Obispo 
de ^quejla dudad \ en el pucado de Es-* 
poletó^en dc^^.tstaba encomendada la, 
Ipquiitcióo 4 los Frayles de San Francisco, 
selareMcargó el Papa Álexandro IV en 

añq. de fStjfS^ quienes igualmente la, 
exerd^g ^ n la Sábinia \ Campania y ^ 
Reate en el afió de ii6o, cuyas noti-' 
ciás se leen' ch varias Bulas ApoátoUcas^ 
expedidas por aquel tiempo. 



+0 

dominios tan infer^aP' extingo ^ cometió 
este negocio á Alfonso* Cherino ó Chiri- 
nos j Abad de. Alcalá la Real.^ j^ á na Re- 
ligioso de la Orden de San Fraiicisco 5 co- 
mo consta de su historia *. Por entonces 
' también Don Lope Bárrientos, Obispo* de 
Cuenca, y Preceptor del príncipe Enrique;, 
hijo de este soberano , querpó por man?- 
dato y autoridad redi los libros del Mar- 
ques de Villena ya difunto , como apare- 
ce del testimonio del venerable Pedro 
Castellano , del Orden de San Francisco, 
en el prefacio de su libro intitulado For-'. 
tslitium fidei , que compuso en el. afio dé 
^460 , en xjue se quejó agria y zelosa- 
tnente al Rey '. Enrique IV de los males 
^ue padecía .España por la debilidad de 
ios Prelados y Jueces en no contener los 
errores esparcidos en ella , echando meno$ 
un loquisido]; para exteripisarlos. Final-^ 
mente, habiendo extendido el impio he-- 
rege Pedro de Osma su perversa doQrina 
jpor. Castilla-, el Papa Sixto IV dio comi- 
sion al muy . Reverendo Arzobispo de 
Toledo Don Alfonso Carrillp psu^a des- 
terrar ^etBejaate;{>eiste ^€^l:4Mai COA 



4^ 
njénde Te6\agosf'y Jüñim IcoiMleiió sus 

crfores en Alcalá de Héftsíres , cuya de- 

ckioá se coníkmó pdt la Silla ^ Apostéli-^ 

ca* .* ■ . I ' . ^ ¡ . ' * 

> El Papa Qeménte'lV por sus letras 
dadas en Viterbo año de 1267 , segundo 
de su pontificado , dio facultad al Provin- 
cial de ia Orden de Predicadores de la 
provincia de España (en la qua) se com« 
prehendían en aquél tiepdpo Castilla , An- 
dalucía*, Portugal y Navarra*) para notn-*' 
bcar dos Religiosos contra la herética pra^ 
vedad. También 'hay/ otra fitila del Papa 
Clemente VI expedida año de 135* o , no-' 
no de sú pontificado , dirigida al Padre 
Nicolás Rosell , Provincial de ios Domi-" 
niéos de Aragón 9 par la que declaró que 
los Inquisidores nombrados en su provin- 
cia de ningún modo estuviesen I sujetos a 
los de Castilla. £1 Papa Bonifacio IX de- 
seó vivatnente estíiblecer en los Reynos 
de Castilla , León y Portugal el santo Oñ-^ 
cio.de la Inquisición;; y á este e&cto, rey** 
nando en los dos primeros Enrique Illy 
y ,eael Bltim<r Joih Primero, oometió eñ el 
año, de i g^^ódia primero de Btórero at 
Maestro Vicente Lisboa ^ Pwn^ínciiL Do^ 



4* 
minico de todos tres ^y^ tus sucésoi^esi U 

£u:ultad de nombrar Inquisidores ; pero 
como en loa tiempos de este Papa liaMa 
cisma en la Iglesia ) y el Rey de Cats^ 
tUla y León no le obedecía ( sino á Cle- 
mente , que residía en Avtñon de Fran«« 
cía ) parece que no se verificó este nom- 
bramiento 9 ó á lo menos fue ineftctiyo 
basta después de la muerte de dicho Cie^ 
mente acaecida al fin. de los dos años si- 
guientes ; pero el célebne Alfonso Tosta- 
do ^ Obispo de Avila ^ xpt floreda por 
entonces ^ !hi¿o menciob de los Inqui- 
sidores de Espaáa en su exposición ai li-* 
bro seguncla del Faralipómenon ^ ; y des- 
de esta saton: cesó absolutamente en ella 
tan santo ministerio ; pues anees de' los 
Reyes Católicos Don Femando y Doña 
Isabel no babia Inquisidor general , ni xe- 
ie privativo que le dirigiese , procediendo 
y conociendo; únicamente en los negocios 
de' Fé ios Obispos por su propia autori- 
dad, ó á lo mas un Inquisidor acompañado 
áé ellos. 

La época mas mitable para el santo 
Oficio empeló en elaño de 1474, pri- 

1/: Oap» :i!]r.j^ 14. 



mefo del reynacío de los expresados Re- 
yes Catóticos y quienes á su ingreso^ en- 
contraron esta Monarquía en el estado 
mas lamerital>le. Padecia desde lo suma 
á lo infeVior males tan grandes , que no 
habia eatodo su recinto parte alguna exen- 
ta de ellos. Las guerras intestinas ocasio- 
nsbún injertes , robos , violencias , deso- 
lación de pueblos ^ y rebeldías contra el 
Soberano. La justicia andaba prófuga y 
desterrada dé los tribunales, y los minis- 
tros im autoridad ni representación. En' 
ló político y secular se padecían estos ma- 
les y desórdenes ; pero no eran inferiores 
los que se experimentaban en lo espiritual 
y eclesiástico. Los Arzobispos y Obispos, 
compirehendidos por la mayor parte en las* 
iacciooei y vandos de los seglares , por 
parentescos , ó por sus propios intereses, 
seguían su parcialidad , ó eran cabezas de 
ella , manteniéndola con igual 6 mayor 
. tesón , haciendo é\ sagrado de su carác- 
• ter escudo dé su cóéiciá, y ¿ los templos* 
íbrtálezá para defeníderse y ofender. El* 
estado eclesiástico secular lleno de vicios 
¿ignórtncik , y elTegiilár' dé iíño^'y otro 
séró cnteramMte relaxado , aurtitentiibtfri* 



44 . , 

el de^fdeo coa la-^ísolu^n y el. esQ¿a> 

dalo eoel indet^oroso - porte dt sus indi- 
viduos* Machos y miiy crecidos males y 
4años eran los que generalmente se pade- 
cían en todos los ramos ; pero nioguna 
Uegaba.al de verse inundada e^ta. ca,tóli* 
ca Monarquía de la plaga infernaL de Ju- 
díos 9. Moros ^ Heregfs y Apóstatas 9. que 
iiollaban con s^& inmundas plantas nues- 
tro terreno ; los quales en númerp exce- 
sivo vivían tan mezclados coq- los Chris- 
t|anos , y tan sin distinción entre eílos^ 
que. dice un autor de aquel tiempo ^ que 
apefias se podía señalar y almagrar se- 
parado el rebaño, de Christo del de Moy-* 
sé% y Mahoma. De este confuso des^- 
den, y de su lastimosa libertad', resulta- 
ban grandes ofen^ del Señor , per4ída 
de las almas , y perjuicios incalculables 
á la República., ' JQdaieahdo , apostatan- 
do ¿ inairrien4o, en feos y abominables 
errores ; lo que llenaba de escándalo y 
ijiffior« á los que conservaban y amaban ^ 
religiosamente la pu^peza de U.f4, y el 
quito -.de la verdadera creencia. -y ^^Ugion. 

'^^^oP"^?:^PP4í^?49$ de las bacien* 
4*fc'»iifawiales ^4^1 Reyno .p¿r . JbSj usuraf 



de sus coflterdos y^iratbs , ttíti q[ue 
cian triburai'ios del tirano podcü* dé sii 
avaricia á los pobre^ Cfaristianos , com^ 
peliéndolos á la paga dé ^us deudafe vcXHi 
vexaciones manifiestas é üfia^idilas , y 'tnu* 
chas veces forzándolos á qué cooperstptú 
con dios á los sacrilegios y abonitíaeio* 
nes ^tie refieren los^ historiadores de áqUel* 
tiempo.' ■ . 

En esta sitMcion lastimosa estaba "Cas-" 
tilla al ingreso de 'los R^yes: Cat<Uiéos ¿ 
la Corobá^ lo que traspasaba^ de '4ótoí 
sos reales corazones. 'iClaniabaa al ^fioé 
por el remedio 4 y^u^qñéle procuraba 
eficazmente^ estaban en lo humano cerr 
radas 4as'^ puertas á fa posibilidad^ por- 
que instilados de las guerras internas^' a«- 
cesit^bañi. aplicarse con desvelo á '^se^ 
garlaá y extinguirlas. Lois Óbisjpós^¿4}uie- 
nes por' isu\ oficio pastoral tocaba á9 ^de^ 
rechó üíqfiiHr y castigar los sacrikigids^^ y 
delifo<\ek fif á|)ostásift ;, no lo éxecütában^ 
pbrqüe Itís: aüélósos'er^il pocos ^ y no 
nian fae^ ^ara emp^ei&derlo. Otros , 
tregáéo^ÍÉ^ foñiéhtar kA fuégé de sus pro* 
T^lzi'^^jskñS»' ifiiiát «olTldados de <»ia 
iripiftfenteiolffigacioü ia^^^ no ^?dow 



N 



4.6 

agra^ji^or por n^i.]^0Q5Í fice ^ aui^nteg, del 

líeynQ y dfi ^us igle^sias ^ gozaban su^ 
gruf$a$ , rentas , sip haber visto sureba--. 
aa,iiiQrandp etilos países extrangeros^ 
xle doode ^ran. ^aaturales^ enviando para 
gi^.ilos gpb^rna^nr otros 4c su .nación, 
que no er^ ménps escandalosíos^ Si el pue- 
Wp ipi?.nísba. íieR^^io^ cr^.iumultü^r já- 
mente con muertes y desastres, vengan- 
do ' ios (Cbristi^Qos eq ios ludios mas las 
pasioQi^s, ptppia^ df |a envidia ,á ^u po^des 
y^ riquezas,; que las .pfen^s 4^ ^religión, 
♦;.qj» pp :iiiérpn pequeño mqtív^ ^^Igu- 
P9sr predicadores , que desde los p^lpitos 
pravocabaii la .ira y furor ele ^ 1^ plebe 
x:pqrr^ ^queUa4^1i;inbradag^n(e^ de que 
M;sl^ui4ron }oft grandes alborotos que bu- 
ba w Sevilla ^, Cóí¿9l>a , Toledo, y otra$ 
partea, ^n qae^fuéjcpn muertos mu$:hos Ju- 
díos, robadas sps ^laciendaí^^^j/; perpetra- 
dos} otros delitos 5 encar;iiaf^n^9$j; ^omo 
üpriylQs unos contr^. los. otros en ven- 
g«i2ía dQ sus prppios. agrayios ;ry, lj)& Ja- 
xiios.con ocultas y.diabóUca^ asec,b^nzas 
maquinaban contrfi ¡j^ vida dé los Chris- 
tía^oi^^on y^r\^p ^y maleíiqicfs^ v^rqi^lo 
qu^J^s daba.ppear|uni4Ad la rj^tfiS^sifín df 



4^ 
la inedicina , 4 cuyo estudio le dedicaban 

muchos 9 y de que no 6e libi!árdn aun 
algunas personas reales* A vista de tan 
lamentables ocurrencias , no solo pareclia 
inefectivo é imposible el - remedio , sino ^ 
temeridad intentarle , á causa de que ,. so- 
bre los accidentes, expresados ^ babia d 
de hallarse tan'pQbres< y necesitados los 
Reyes , que para; su justa defensa se vié- 
Toa^ obligadc» á valerse dé la plata de la» 
iglesias ; cuyo acto padecía eñ to exte- 
rior enteramente opuesto al intento de re» 
mediar el desárden^ que se padecía ^ cau^ 
sado por la í tifteranciá de lo^ reynadof 
anteriores en materia de relfgion , prin- 
cipalmente la' h^fék y mahotnetana , tifi' 
tre tas qualis estiba oscürk:ida lá cató* 
.lica por los ervor«s y perversais doctrinas 

de los hereges, que con todo $liinck> pfó* 

curaban deíbrmarla. 

Muchos varones grandes movidos dd 

zdo de la bónni d¿l Señor ^ eti^re ellos Fr. 

Alonso de Hbjeda , vardil santo y do¿to, 
' Prior del Convento ^de Sat> Pfablo de^ Se- 

Imilla, y Fr.^ luaA * de * la Cruz y de ' ta mkma 
. Cteden ^ m vsus sermones ^ex^taban á su 

eoioi^rvmi loMtfAbmas y^érfidoarhe 






4« 
ges y :tpa{ioiiieíaho$9 haciendo Jas mas ac-^ 

tiras. dUi^pcias para, la itoformaciotí de 
la^ c.o^tqoíbfea ^ basta que por cierta ih- 
cldeacia; .escandalosa , acaecida un Juévei 
.santo jppr la-* noche Con tinos hebreos en 
Sevilla , descubierta por. un* caballero de 
los.Guzmj^Qc^de ella^ y cepi^séiitada á^los 
Jleyes^GatpJ^ps.con lcf& males 4ue ser ex*- 
4)er4aientala)an,inandaron|»rocfcter:á »i cas«- 
jíigo y ^QflK> .ae' i verificó.: Gon» este motivo 
sUyÍLTfm flf Troció las exclamciones át sú 
jLdlo otjos yardqes pbkdososr, entre ellos iel 
jQarden^l SlOB Pedro GoozaJieasL de Mendoza, 
. Arzobispo ude .Sevilla;, y >íiFr¿ Tomás de 
.Torquei^da^ de^ Orden de .'Santo Domin* 
jgQ, Prior 4^ Convento éé Santa. Crüzíie 
.Segpvia , y. Cflfifesor ..deL^^sí^ileyes CatáU- 
^cQ^iffi^ le^n^f^^ciaban #obre mancfapor 
sus virtuc^ ]|g^Ulaiites ckcimstancias. j 

En este tropel de congojas y dificulta^ 
•des, 41q^ V^ Santiago, iRiol en el infor- 
me que hiap ^1 Señor iReyí-Don Felíp¿ cV 
en;^l añp.de i79:g' sóbrete erecciofi . fiel 
santo Qfic|a^r^ vifctud deiacomisitóiafc- 
^pec ialque tuyo para, ^gw, reconociddí i tos 
\rci-hivp$ 4$J jR#yaP;^!te ioformase. dcfáSba 



4» 
ttfiles, que hicieron Jos . Reyes* Gatólicoi 

elección de quatro {leligiosos Dominico? 
doctos y prudentes para que fuesen por el 
reyno inquiriendo y castigando los delin«7 
qüentes contra la fe , de acuerdo con lof 
Obispos, con autoridad pontificia y real ; á 
cuyo efecto impetraron bulas, y e&ribieroii 
á los Prelados y Jueces seculares , enco-» 
jnendándqles con palabras muy expresivas 
las personas de estos Religiosos , encarr 
gando y ordenando los ayudasen y favo^ 
reciesen ^ y para su congrua y decente ma* 
nutencion obtuvieron también de la Silla 
$ipostól|ca indulto para nombrarlos y prer 
sentarlos á quatrq beneficios curados , que 
no quisieron admitir 9 y en su lugar nom-^ 
braron los Reyes á quatro Capellanes dé 
su real capilla, como aparece de su r^a| 
presentación dada: en Qsarrubíos del Moa- 
te á 31 de Agosto de 1489,105 quale« 
practicaron su encargo en la mayor parte 
del Reyno ^ pero como la autoridad y po« 
*testj|d que llevaban no era absoluta., sino 
coadjutoría de la episcopal , y los Prelado? 
no tenían toda la disposición necesaria qu^ 
era conducente para ello, no prpduxo es-» 
ta providencia aquellos efectos que pedi^ 



JO 

I2 utilidad póblica y la santa impaciencia 
de los Reyes. Sin embargo inquirieron y 
descubrieron con claridad que los males 
ocultos é ignorados eran mucho mayores 
que los públicos ^ y el numero de delin^ 
c|Uentes que estaba escondido entre las obs- 
curidades de la confusión , excesivo ; pot 
cuyo motivo fueron pocos los castigados 
que sufrieron ia debida senteocia ; pero e&« 
ta sagrada comisión sirvió de estimulo efi- 
caz para (][ue se discurriese y lograse crear 
tribunal privativo con plena y privativa ju- 
risdicion, en donde se tratasen y decidie-^ 
sen las causas contra la fe; y así puede 
decirse con verdad que éstos qyatroReli-* 
giosos fueron los precursores ó paraninfos 
que anunciaron al Ve'ynó la gran felicidad 
de qju^ estaba cerca ía sagrada institución 
áel Santo Oficio." Volvieron á la corte , é 
Informaron á los Reyes de todo lo que ha- 
bían obrado y observado , y de lo demás 
que bastó para qué su real "inteligencia 
fcojtnprehendiesé .el infeliz estado de su rey- 
ho , y se encendiera en su^ rjeiles pensa- 
xníerltos mas vivo el fuego líe im zelo á 
la. extirpación de los prótárvos jüdios 9 mo- 
tos y hereges y qntle ma0chat)an y deoi- 



pts. £1 cátodo coQ que esta se ezecut6 , y 
la forma, prontitud y apierto conque se 
dispuso 9, i|o escapa^ 4^ /jQQmprelienderlo 
el pcnsamjien^ ^^.uqidoo, ptra^ que se cx^ 
noTfSL que fue obra de la /.poderosa mano 
j^filSeifpr.la ih^tjit^icion del Samo Oficio^ 
<^ue quando qu|er^ &yotecer y n reyn^ ht-- 
ce ({e, los impasibles y cQitrariedades úut^ 
^^cion^s. 0|)9rtinias para los efectos de. fü. 
.agradó^:.;.;, .... 

Asimismo cqn$|a . pCMh lo que expresa 
nuestro Páramo^ qUe- estimtdados los Reyes 
oáé. igMaí zeIp^del>oi|9r y cülfco de la casa 
del Señor, que animaba^ á lesánroaes dóc- 
;tos ya diados, enparg«on al referido Car- 
denal Mendó;iala .expedácicm)y,conocimián- 
! to 4e las causas/de jPé ,* poniéndole de^A^ 
cío y adjunto p;x xm delicada xiomision' bl 
expre$a4o Tprqueipadit , quienes úti per- 
juicio del ,4e5p;^cbo 4ejas causas! corlrienfts 
para coiit^oei: á los christianos en su. de- 
ber , y cítíkXim á ios apóstatas , mcditai^n 
los retn^idips. Rías qpoftulibsJpára ocurrir;^ 
\ Ío3 gra^ve$ duspji que «ej¿perimentába»vy 
no enf;potrarQn otrojmas.^opodttun^qvíe 

rejitaucadon drljsattOdífitíatJ^^^P^^F^ 



* . . • > 

sentado ¿ Km Reyes^ convimetído gustosé- 
^<lDtnte en dio, impetraron bula del Papb 
'Siirto IV en el afio de 1479 para notnbrar 
•Inquisidoires DDminicos , como lo verifica^ 
ton en las píéraónas de Fn Miguel deMu^ 
liliO) Maestro deteologia, j Fr. Juan dé* 
(&n Martin, Bachiller en la' misma facul- 
'tadycon Imprecisión de residir "en la du- 
dad de Sevilla , 6u cprte entonces : ya por-« 
¿qué allí babia mas necesidad , ya porque 
los Reyes querían estará la vista de éstoi 
:iK^odos ; cuyo Ulombramieñto fue confir- 
rifado por el mistRo Sixto IV en Enero dé 
i; 1:4! a, prohibiendo el ide otros - mas , por 
. -considerarse suficientes loü nombrados añ^ 
-eeciormente' jpor ^el General . y Provincial 
-DÍDmimcoSfComo queda referido, los qualés 
-habían de antender en lo» negocios de la 
I Fe én los Rey nos de Castilla y León. En 
el mismo ano á persuasién del nominado 
c Cañlenal Manrique ^ Arzobispo de Sevilla^ 
- impetraron umbieá loft Reyes de dicho Pá- 
( pa él nombramiento de Inquisidor general 
f:¿ Favor del R. Fn Tomás de Torquemada . 
vcoa: &cultad de crear otroa ^Inquisidores 
: ifiubü Sernos, como k> hizo, y formar ttiéto^ 
^do jcorresfopdient» ]para la dirección^ 4f 



Jp3 Jaícioi y t>er90na9 del grtmio del Samo. 
C^ficiQ , sujetando á este Xefe las pfDVÍa«> 
cías de Aragón , Valencia j Cataluña j y 
Sicilia í^io qaal cooíir marón posteciorttente, 
InpceQcJo VIII y Alexánáro. V| por sw 
i(e.spectiTas buías{ pero baboóndose ..susdta«¡ 
d9 varias quejas contra la impetracipa de , 
¿lías , y los irregulares procedi^aientos . de . 
tos éxpre^dos Inquisidoref R^igipsos , sp; 
revocaron^ expidiéndose otra á instancia de^ 
los Reyes por el mismo Papa en el ano d« . 
X 48 2^ undécimo .de su pontificado, nomn^ 
brando otros^s|ete nuevos Ip^ü^idores' 
acómpañadps de los Ordioarios^, sin revo-; 
^ar el npm|)ra miento dfi I0& a^tei^ipres ppr > 
tespetb de estos Soberanos^y aun^exitándosf : 
las quejas y recursos por no tratarse tas; 
causas con la madurez que exigía tan de^, 
vado ministerio , se admitían las apelacio-- 
nes á RQma> en donde se daba' comisión i 
ptros jueces para su deqUioní ;. por cuyo, 
nfiedio se Sacian ilusorias las, sentencias, y. 
evadían los rép^ las penas qoerecidas ^ ea*^ 
perjuicio de la religión y del estado^ frus-, 
trándose el católico y religiosa objeto de 
ios Reyes. , / , 

Lo qiertp y efectivo #• ^ que con. el ia^ 



/ 



f4 

ftrmé de fdiTfidWflkdds ReÜgíósos , y íÁ 
condbimiéntcí' pri¿tico que toinároiá tos R«-^ 
yésCátélitbs tie los abominifties sacrilegios 
^e sé conietíáé por los ^pérfidos judíos,; 
lo^ héreges y' meros que ijaijiaban tor^ 
nádixós , 'acordaron por mas cónvénientV 
iriÉmár éhHiádá una de las ciudades cal)ezúV 
de obispado *de estos reinos uii tribúhal. 
ci6tapue¿t¿Váfer Ofaisi^o dVJóéi^ofdíhárfó; 
eclesiástico diocesano, de f nq'uisidpres, Fis-. 
áil, Actuario , y otros ministros subaíteí-" 
líos ^"^ conservando en el miímo grado de. 
Inquisidores á ios quatrp Religioios de 
Santo Dormirtjgo ya dichos. .Piara, el é^rH;: 
ció de estSs ñüévos tribunales * óbtúviérbn 
16s Reyes bula de la Silla apostólica y y) 
Ids 'poblaron . áe Üs cléHgos seculares mas 
dó^sV limpios y averigukdó!? que pudie- 
ron hallarse, á los quáles" coinunicaron su 
autoridad iréaU para que en Fuerza de ella 
' 3^ de la fiofiiüñcia y orditfatiá obrasen y 
ptocediesen'i^n'las causas (íe Fé sin limita- 
don .alguna^;' "y kéité ef^o despacharon 
sTTs reaks provisiones ^ todas las justicias 
y jueces , c^oncejos , vecinos y moradores 
del Reynp, avisándoles dicho noáibrami^n- 
tó^y tákñükhAólU dá^sufavoi" y ayuda. 



9f 

bupflas fosadas ^^qae no fuesen mesones , y 

ropas f a que dormir sin dinero; las viandas 
provisiones y demás cosas necesarias á pre^ 
cios justos y moderados, recibiéndoles ba-« 
zosu real protección para que nadie Iq$ 
maltratase ni * prendiese , ni pun á sus de-? 
pendientes y criados ^ con la prevención de 
que asilo hiciesen pregonar por las plazas 
y mercados^ í fin de que Ik^se á noticia 
de todos* 

Comenzaron á ezercer su encarga esto» 
fribunale^. en sus respectivas diócesis eñ la 
forma y modo regular con que se procede 
y.^qono^ en las cansas civüés y crünioftes 
que no son de fe , ea que teniendo los teas 
franca la apelación a Roffia ^ nunca llegaba 
el caso de ser castigados los^ enormes de* 
Htos de que eran acusados y convencidos» 
Fara quitar este malicioso efugio á los de- 
UnqUentes, obtuvieron los mismos Reye^ 
Católicos en el año de .148^ bula de la 
Santidad de Sixto I V^ ya citada , señalando» 
U forma de preceder en las causas de f%. 
y nombrando juez de sus ; apelaciones á 
pon Iñigo Manrique, Arzobispo de Sevi- 
lla. No fue bastante cst^ bula para evitan 
que isL pérfida m»lkia d^e. los jud^o^ de^a^ 



de intentar otros; medíoar de evadir suá 
merecido^ castigos; y asi prevalidos de sus 
tesoros y riquezas impetraron tulas y res* 
criptos de la Corte' Romana ^ cuya osadía 
' obligó á los Reyes , hallándose en Córdo- 
v^a , á despachar em^ 19 de Julio de i^Sf 
provisiones circularen ,á los Deanes, Cabil^ 
aoí| y todo el Clero secjilar y regular de 
sus reynt)s , en que haciendo relación de 
tan perníriosis ocurrencÍ2(s , mandaron no 
Ve admitiesen ni notifícasen tales bulas sia 
presentarlas ptimero ante sus reales per-í 
sqnas, no perdonando estos 'vigilañtisimdi 
^Principes /la kas mínima diligencia ^ue 
cpnduxese k establecer en e^tos nuevo¿ 
•tribunales el pleno y absoluto exercicib de 
'jurisdicción , removiendo todos los obsta- 
*culos que pqdiéran impedirlo, y dispen- 
sándoles «su regia autoridad para ello. A 
'este intento; enviaron á Roma á Antonio' 
-del 'Espinar^ jpará que protegido de los 
^mbaxadores y Ministros reales en aquella 
corte', solicitase los admirables indultos 
■que se concedieron al Santo' Oficio , y se 
'opusiese^á los maliciosos recursos de los 
reos y sus fautores ; por su muerte 6 au- 
sencia fue noait^racto Diego de Tórtoganaj; 



y para evitar que los Inqui^(M>fe» nD se 
distraxesen de su - priatipal miBkterio^ 
nombraron jueces - seglares que conociesen 
de las controversias y pleytos que ocurrie- 
sen sobre los t^ties y haciendas confisca'^ 
das de los reos , cuyo encargo ezereieroit 
tnucho tiempo étt calidad de> ministro^ del 
santo Oficio con ciertas regalías , y hoy lo 
cfésempeiíla uñ Inquisidor , comumaráte ef. 
más antiguo de cada tribunal. ^ * 

Aufúriiad ékl hiquisidar general. ' 
Establecidos y plantados estos trtbunaleí^ 
en todo el continente, produxeroír Jos ma^^ 
ravillosos efectos qdeejcpresarorí los Reye$ 
Católicos en mucHás'teates cedidas' ^ y par¿r 
iafianzar su permanencia y aciertOya^rdjt-^ 
Srotí darles una cábéfea' visible y ^soperlor^- 
que vigilase sobre las Operaciones de todo;* 
en su conseqüencia- fue liombrado, á supli- 
ca de los mismos Reyes por Bulas de Sixto 
IV posteriores á la ultima citada^ en cali* 
dad de- Xefe principal dtl ^nrp Oñüoi^bahi 
xo iá feál presentaéiéo y previa nomina-' 
cion , el.Rmo. Mía&tio ^u Tomás de Tor^ 

' 1^ informe del 'Señor Arajobispo de Farsiáüaí, 
laqniéid^r ge^craí, di t ide Marzo 4c 1 763. ' ': - 



quemcia 5 i persuasión dtl Cardctal Man- 
fique • Anobisf^ de Sarilla, dáodde £i- 
eulnta para nombrar 9 siyibrogar y ^ crear 
otras.personas eclesiáscip^que tuviejefi l^i 
deccHracioQ ^ Maestro» en Teplogia^6 Li- 
cenciados ei» derecho ^ y, la áe Cai;kÓQÍgQs 6 
Digoidade^V iM iguales )^pqediesen jm^ta-* 
mente con l0«t ovdjn^riof i^ y tuvieseq jgual 
^risdíociofl y autoridad i que el tnísao ^r, 
Tomás de Torqueiíü^da ; Í9 qual confirmó 
posteriormente et Papa Inocencio VIII en 
£ de Febrero ét t48f^á suplica de los mis- 
wa6$ Reyes^ con la mayor amplitud 9. aña-* 
diendoi^n.eUa el pfiy|legio de que los emr- 
pleadds.-en tan sant^;.itHnisterio gozasen, 
sm re%i^k¡^Í0s frutos 4^ sus beneficios, aun-^ 
^ue Bm^ curados», ^/uerza de estas re- 
^ohlckines pontifí^ms yr:r.eale;5 se vieiculó 
«n el e^mpleode Inqui&idpr general la rega- 
lía dé jcAns^tar al Rey en lo suceviya las 
Tphtai^^l iCkmsejo^de Inquisición, que pos« 
cetiormenle' se fQrm& ,'Qomd se dirá, en su 
Ittgár^ y de profveer.por ^(ias de Ips tribu- 
nales prov^inciales^ ^ y ^^ todos las ^^Cj los 
mmitrós sabaiterhós ^ y quanto jsfa ^gra*^ 
ci^^ey^^peraiKi^pu^e conceder jubilación 
alguna^ mngun individuo del santa Q^t 



^9 ' 
^In consulta y resolución del Rey , ni dar 

ayuidas de costa ^ ni Cotorros sin ¡¿t ísismo 
real asenso en cantidadhnayor de U ^eicU- 
hdá^por reales decretos ^ .con otras varias 
prerrogativas q«e le están cqnc^diqa.^ jpoi; 
las bulas y órdenes expedidas eq su razoq^ 
que no es fácil sujetarlas á regla ñxa y 
se^ra. £í referido Maestro Torque(nada^ 
conociendo la necesidad de que el nueva 
gremio del santo O^cio , para asegurar su 
acierto^) tuviese leyes que dirigiesen su gorr 
Biernp, congregó para formarlas cpn solí-* 
<í^z a los Inquj^doresr que entonces habiaa 
ya.ém;^ezado el exercicio de si| )pninÍ5terio^ 
á saber :I)on Alonso Carrillo, electo Obis- 
po de Mazara en Sicilia, SancEq Ve^^zquez 
de Cudlar, y Micer Ponce de. Valencia- del 
Consejo de los Reyes Católicos , co^ otros 
* ¿etrádós^ en Sevilla á 29 de Setieipbre de, 
14^4:^ los quales ordenaron las instruccio-v 
tiés, que gobiernan hasta el dia; pero ocur-, 
riendo varias dificultades , .que no se tuvie* 
ron presentes, ó no pudieron pr^ve^rs^ en— 

í . I ^iRénl-ábcntg^jdeí ieAot Rey D. Fcliipe V de- 
^ dfe JMayQ deu-jpgjj y 30 de Octpbrc j d^ IT^S» 
y ¿1 citado informe ddsefioV Arzobispo dc,Farsa- 

tíat, lH4iífeidor ¿éfleMiníe^i^deSI^rzo de 1^6^. 



6o 
tonces, volvieron á juntarse en Valla4oli¿ 
el Inquisidor general y provinciales en %j de 
Octubre de 1 488, y. aumentaron varios ca- 
pítulos explicativos dé las dudas que, se 
ofrecieron , cuyas ordenanzas s^ recopila- 
ron' en los tienipoi' posteriores^ de mandato 
del sefi¿r Cardenal Don Alonso IW¡anrique^ 
Arzobispo de Sevilla^ Inquisidor general, á 
cuya recopilación se alegaron las instruc- 
ciones que dictaron de$pues los señores 
Inquisidores generales D.Fernando Valdés^ 
íambfert Arzobispo de ¡Sevilla, para la fprr 
maciofi dé las causas de í'é, y D. Francisco 
Pérez de Prado, Obispo de Teruel , para la 
dirección (ié todo genero de causas en los 
demás jramos sujetos át conocimiento ' del 
santo Ofiqio* ' ... 

El primer Inquisidor general Fr. Tomas, 
de Tórquemada, baxo los antecedentes ya 
referidos, autorizado de tan superiores fa- 
cultades , favorecido de los Reyes Católi- 
cos, ayudado dé los tribunales, y adorna-, 
do deuha sol idk 'virtud y zelo por la re- 
ligion católica fileno de experiencias jr no- 
ticias que iiabia adquirkio ea todo 'el ¿eyno 
(como que habia sido' untf, de los quatro 
Religiosos ánteridrnípate nombrados, seguii 



^ue3a referido ) de los muchos judíos y 
hereges que habia dotnlcí liados en el , y 
de los repetidos sacrilegiois y desacatos que 
habian cometido ^ y estaban descubiertos y 
comprobados , comenzó á usar de toda la 
j^lenitud de su potestad con tal vigor y vi- 
gilancia, que causa admiración leer en las 
/historias de aquel tiempo la muchedumbre 
de judíos ^ hereges y apóstatas que fueron 
relaxados, quemados vivos, y reconcilia- 
dos. Greirónimo Zurita en sus anales ', 
lUescas en su historia Pontificia ^ , y Ga- 
ribay en su compendio historial 3 atesti* 
guan, que desde la publicación del primer 
edicto de Fé^ hasta el año. de 1520 fueroo 
quemados mas de quatro mil reos solamen-* 
te en Sevilla, y mas de treinta mil recon- 
ciliados; y que muchos , obcecados en sus 
errores, emigraron, con abandone de sus 
bienes, á Italia, Salónica, Aviñon de Fran« 
cia , Portugal , Navarra , y otras regiones 
de África y Turquía. Nuestro historiador 
Mariana en su historia de España ♦ dice^ 
que publicados losEdidosde la Inquisición^ 
confesaron sus delifosespontaneameate di» 

1 Lib. ño» t Lib. tf* % lib» xS. 
Ub» «4. cap. 17, 



y siete mil personas de ambos sé^os.^ dos 
mil fueron quemadas ^,y mayor número 
emigró &; las ipróvincias inmediatas. €911 
ésta falta quedaron muchas casas desierta 
ea Sevilla , Córdova , y otros , pueblos efe 
Andalucía; pues solo en el primero y su 
diócesis . entre muertos , ausentes y contu- 
naces , lle|(arop «in duda sl cien mil \i^ 
reos de que conoció el santo Oficio* ' 

Ciertamente parece,, que habiendo llega- 
do este grande establecimiento a la eleva-* 
cion y perfección que se hs^ dicjho , había' 
dé darse por satisfecho el zelíodeldsReyes 
Católidos, y la vigilancia con que lo solíci^ 
taron; pero no fiie así, porque el iinpulso 
era mas superior , y no se cenia únicamen- 
te al remedio de los males priesentes ,sinp 
también á preiservar nuestra glprjosa mo- 
narquía de los daños que podían^ ócasiónar- 
- la los errores y heregías.que se habian de 
levantar contra "la Iglesia Católica en lo 
fqt)[iro,,á cuyo fin no quísola cíivjnaPro- 
videpciaque alzaran la mano ton piadosos 
¡Monarcas de este cuidado, sino ^uele.jprp- 
íiguíesen con ^ufyo y mayor desvelo , á 
que correspondídros pronta y ^ fielmente, 
«mprendienáo y áiJpeWDdo jüficultadeji ii- 



frenciUes. Muchais se encontrarán pata po« 
blar los tribunales del santo Oficio dé mi« 
nistros doctos , por la falta que había do 
ellos en el rejrno, y por lo exhausto que e9» 
taba el real erado ; pero es cosa maravillo- 
sa la facilidad con que hallaron salida á 
estos obstáculos, logrando^ sin gravamen de 
la real hacienda, poner en' todos sugetos 
dignos con rentas muy decentes por un me^ 
dio inaudito hasta entonces; el quat fué ha- 
ber obtenido de la Santidad de Urbano Vllt 
indultó y facultad para presentar losReyen 
á todos los Inquisidores y ministros del 
saato Ofício , que entonces eran , y por 
tiempo fuesen ^ á una canongía de cada uas 
de las iglesias metropolitanas , catedrales y 
colegiatas de los rey nos de Castilla , León 
y Aragón, sin mas limitación que la de no 
haberse de practicar esta gracia en aquellas 
iglesias cuyos Obispos fuesen Cardenales; 
nombrando su Santidad por juez executoc 
ide este indulto á Fn Alonso de fiurgo% 
del Orden de S^nto Domingo, Obispó de 
Falencia, ([Capellán mayor y Cenfesor de 
los Reyes; y en su virtud consta, que solo 
en el dia 30 de Octubre de 1488 presen^ 
taroú para varias canongía» á ioáoi losl^r 



*4 

quisidores y mimstros qué en aquella sazotí 
«ervi^in en' el santo Oficio ; y á fin de que 
por ínuerte de estos agraciados no decayese 
el explendor á que habían llegado , y que 
se fuesen subrogando en su lugat: sugetos 
de iguales 6 mayores circunstancias , ob- 
tuvieron 4os Reyes de la Santidad de Ale* 
:icandro VI nuevo indulto en la forma que 
el antecedente ^ y por sus executores á Don 
JMartinPonce, Arzobispo de Mesina 9 y á 
Pon Francisco de la Fuente , Obispo de 
AtíU 9 en virtud del qual presentaron solo 
en el dia 1 1 de Abril del mismo año á los 
Inquisidores y ministros nüeTamente nom-- 
brados que estaban sin prebenda. 

Aunque de todo lo referido hasta aqui 
pueden conocerse los urgentes motivos que 
iKurrieron para el establecimiento del santo 
Ofició 9 debe admirar , que entre las feas y 
denegridas sombras de tantos sacrilegios y 
abominaciones 9 cometidas en estos rey nos 
|K)r los pérfidos judíos , mpros y hereges, 
naciese, y procediese una lu% tan superior 
y resplandeciente de un fuego abrasador é 
inextinguible como el santo Oficia ^ que 
con sus divinos rayos desterrase de este rer 
eímo Jsís oscuras tinieblas que tanto le 



cobsuiBiéss ^diMt^ 1<^ eittraS» f áfémastís^ 
en- los plimsfíí§^t<>ide su fekittfftiM^ f^b'l 

aquellas gráñdél» >dQÍtóricófdias que obyó'^ 
!Dio^cpn escft th(niáitqtiia W^ *é] acto solada 
erigir el santotvibLMllf péhqué<^;i]fd^!5é éÉ8^^ 
únicamente al tib|á<5 dé^áirréjár-'d^e estói^ 
iryiio¿la|^i%d&9!^^i(lale»,4^ abdafi%ábtes 
rtt0s de los fnofoi^vyjlosdr foresté' l6i^ ht^^ 
reges que Imitaban eii elfloi tUfnÜJen^ sfnol 
ác otros fines ifiá^ devadoi^^é^ó! fiéservá-^^^ 
ban en lo oeiibo '^ i(i(»fllf^¿bébs}Ete de-Ufe^ 
recóndita proyidet)tlai diii^íM^J tkiiíáelSé-^ 
ñor previstas la¿){0ftri!Ífe^<^kirfi«iqüe 4fi^ 
faian de leiratitar^ui tfiab61aaw:oiUie^*7Ííi< 
untps heresiarcas cm^ VMllló !et^úi:t^»|^ 
rk Jabra^r con '^^y^tMio ^ktíM' táíiüai^ 
pr6vii{cia$y<ti$gio«^4ue JM)^^^^ Aebá^^ 
xo de^jsutirano yiigo fuem diApgremio^ da' 
la Iglesia sáütá y enmkkás én .te iiáfelki^ 
dádei^^ y titabojos qlie han fiad«cid<>V p&d^f 
oerán sus degds j>ideshmibmdns: ilali»li:lido«^l 
BBsL«.'Faiia ^^tesetm^áy^ñin^'ÁMsi^tk/y^ 



\ 



6$ 

quinde e^ .pe^tlleate coQ^iOi crió^ como 
dé antemaoo. y jqreventi^ameotf ^ el fuerte 
é: incofi^asfable iQuro del sáfito Oficio, 
p^ra que. ^1 solo con uii cono numero de 
imni$tros hiciese ee su de&^sf y oposicioa 
lo<i^e no k^^ podido haceír tw nuntieroísoc 
y^formid^bies ejréi'citos! cono, se han arma- 
ágkContx^M hervía ^lí la$ demás regiones 
¿fi 1^ Cujropa ^ de j::uyos lamentables suce- 
sos estad llfnasr jas historiad. 
: Qr^n4« '*$ ^ste.beneficití^y digno de qtle 
este^ gravado, en Jos corazones de los Es* 
pañoles 9 para i^radecerle parpistuamente 
al Seqor^. y.d^rle infioila$ alabanzas ; pero 
aun may4)ir> y de mas (prodigiosas circuns-^ 
tancias^sci; b^r* ses^yado para elrey^ 
nado delos-sefioretf ReyesCatóUcos en pre« 
inio de sú»: herol^s virtudes : t^ender los 
cortos y ettre^i9s lUai^ de sü monarquía 
4 r^ioines tan . nueva^t^q^ his ignoraba 
aun el peniámiefltQ. deios. hombres « y tan 
dil^tada$ ^>qiié> solo pueden medirse por el 
citrso.del ^. rTeaia' determinado la mise* 
ricOüdia divina sacar <íie la ceguedad de la 
idoli^Hia tantos. miUanes de almas como es* 
t^bjtn sepukadarenlotr Iforrores^ tinieblas 
deLKtttíUimii'ett los «intensos i dominios dr 



Tas Américá^^' y UeVar á ella^ el evangelio 
para alistarlos debaxo del sagrado estan- 
darte de la santa Cruz* Farsi este fin tait 
grande y obra maravillosa destinó y eli- 
gió el Se^or á los Reyes Católicos ^ como 
Instrumentos proporcionados para ello ^ y 
para ^ue ^ como ntievds apóstoles^ tomaseá 
á su cargo la conversión de aquellos rey-¿ 
fíos ^ entregátldblos al idommio de su eató^ 
lico cetro y el de sus sucesores , y á fin dé 
que. per manee ieten constantes en ellos el 
culto de la verdadera religión 9 y la pureza 
de la fe , dispuso su alta providencia que 
precediese al descubrimiento y posesión d« 
las Indias la erección del samó Ofició , con 
el objeto de que aquellos ministros ecle-^ 
siásticos y predicadores evangélicos , que 
hablan de pasar a la conversión de aqueflas 
gentes , fuesen purificados y^ libres de toda 
mala doctrina ; y para que aquéllos nueVJ^s 
fieles permaneciesen en la religión catóHék 
y obediencia al soberano , que se plantasen 
en aquellos reynos tribunales del Isanto Ofi« 
ció que les preservase y defendiese de lá« 
asechanzas y láíos qiie continuamente' át- 
ma contra la inocencia y canrfoí de? los In- 
dios U' maliciosa asluci* d» lo»íicte|5€^. 



persuadidos á que solo podría conseguir 
su ambiciosa soberbia la posesión de aque- 
llos dominios quando no se asegurase en. 
ellos el exercicio del culto y uniformidad 
0e la religión caitólica , reservando también 
la divina providencia á tan religiosos prin^* 
cipes la imponderable felicidad de la con* 
quista del reyno de Granada , que pose** 
yeron muchos años los moros con tan gra«« 
ye detrimento de la religión católica , y 
tranquilidad del esta4o español» 

Fundación del supremo Consejo de 

Inquisición^ 
£n*el mismo año de 14$ 3) atendiendo 
los Reyes Católicos á los muchos, negocios 
que ocurrían .cada dia en materia de reli-r 
gion 9 establecieron un supremo Consejo, 
OQmpuesto de.yj^rones Íntegros y graves, 
que resolviesen todos los negocios de In- 
quisición : así |o , dicen nuestro Inquisidor 
^Páramo en su tratado del origen del santo 
Oi^do, y Zurita 9 que fue Secretario del 
Consejo, y del Rey, desde el año de 1536 
hasta el de 8«; aunque Don Santiago Riol, 
.y«. citado arriba , señala su estableciix\iento 
eó ú de 1478, en que se e^cpidió la prí- 



mera bula ; peYd con résjpeeto á los instru** 
íneífiosque se conservaban últimamente en 
el archivo -del Consejo ^ de donde se saca-* 
ton las noticias mas seguras -para remitirlas 
al sefior Rey Don Carlos III, en cüropli- 
tniento de su real orden de 1 3 de Febrero 
íde 1 763, por la que las exigió con cierto 
informe, corita que en el año de 1488 ya 
estaba formado este superior tribunal, que 
goza la regalía de supremo , por despa- 
ttharse en él todos los asuntos que se tratan 
en los tribunales provinciales , de suerte 
que justamente deben llamarse los Sena- 
adores que le componen supremos censores 
de la Fe, en cuya creación se coñformáróh 
los Reyes Católicos con kqüel 'hecho ijufe 
«e lee en el Éxddo ^ aderca del dictamen 
•que dio k Moysés su suegro Jeptro , diri* 
'gido á que eligiese de todo él püeblo' va-i- 
roñes íntegros y temerosos -del Señor*, 
amantes de la verdad ,- ' y enemigos de lá 
acaricia ^^ueeráquasen la expedición dé 
tos negocios que no podia éí mismo por sí, 
y le diesen diftámen en Iw kie gravedadi 

Y en manifiesta sefiál de la estimacioii 

... • > 

que han hecho los sobefá'ños ^e tan respe* 



/ 



5^ 

table cuerpo yconsta que de^^sucpeacijt^ 
ha sido el segundo de los sv^geúoce&^c^ la 
Kacioa en el orden gerárquico, con asien- 
to y lugar preeminente en besamano^y 
Üestas reales ^ proce3Íonés públicas, y otros 
actos de esta clase , con preferencia á los 
Consejos de. Iridias, Ordenes ,y Hacienda, 
y sin precederle otro que el de Castilla, 
jpor ser el grande y primitivo de; la tno-' 
jiarquía. Se cqinponia este Consejo supre-^ 
moen su primera planta de seis Senadoref 
eclesiásticos , dos mas del de Castilla , uq 
iiscal y un secretario 9 con los . demás mir 
nistros subalternos necesarios en el mismo 
4iumero que hoy ; aunque nuestro Inquisi^ 
dor Páramo^ seíiala cinco Senadores ecle^ 
iSiásticos en su iundacion , á nquienes se 
agregaron los dos de Castilla pQr decreto 
ikl Señor^F^ipe JI, en calidad de aseso^ 
res con voto 1 6 mejor Consultores. El Se«- 
fior Felipef II{. |n^ndj6 q«ie para una plaz^ 
délos eclesiásticos se consultaba siempre 
jR^eiigioso del Orden de Predicadores , no 
siéndolo el Jnqui^dor general : el S^fíor . 
Felipe V destinó otra á lUligioso de U 
.Compañía ije Jes^s ; y ^Itii^amefite el Se- 
fior Carlos lU una perpetuaipfqte p^ra 



f«.13 



los rágtdifié é^.íS9fKñz ^ ^'M ^u¿ fintrau 

A^ütiáií vetéfr i^áum^mó el iíáta^ro '^ 

Consejefti^ ^ to^ifívéf' ik^sí¿0^ fiHudio átrá;^ 

--en M^ rwtás{|)Of">cuyo^-lbof{vo,á repi^- 

stttítadon ^«} ^¿^ Inqtísiátñr 'genera üJ^ni 

Biego ^mi»máeVkMdAtes:^\se huMií 

ftdadr ékGimtlIff Trih^tiált^ ala plan- 
ta antigua ^'i^ifü^se confiMi^pdx' ¿I 3^adr 
Felipe V e!i'^<^ áit 0£tul^¿ dé i '^ositbü- 
-poniéndose- ¿quM en lo aü^hro de cméo 
^Consejeros <dlesiákiieos ,f Uti^- det Oráioi 
de Santo Ddttlng&,dtí3 ¿tV Consejb real, y 
-fifi ^caK S03 ftc8ttádes^%3¿tIéfSagh iá V¿- 

^&ibu))«li5-f»tóviifd)ile$'a^&> d^' stíP 'go 
atleta y ^^dln^9tacltwlle^á9'4^ dé 
^plme¿endá^' füáipftctíráv Qéibte en a^éíí- 

4le i^ ; ylrtí <ém»^ ^ le éóriSffiháb tóda^^^ 
*f$(»HdefiíiÉtM;'qte se uc^iidkn fbi etl{ 

'dérá)ttfenfi9b^eiietfat$V0Íá¿l4íadfó €^ 
'y€a 4)ui€»<<« feüJDio1a$^á|>ef^áe¡ones'H^ 
lds-4efidi»?«ri^nat6s di '^^írtí^ia ycotñ^ 

* ' t ^Gíiééta^e SSaaríd <íclÍ4¿^t¿''£'o df Dicíéi». 




I ^- j ji 



mm Smriap, de. QmeSt^dfliilUiiwtetái, 
exerce c.on,RCopfe^a4:iel;ij«ryw;t|p teju^i». 

.pon. La cfímm , 4e .e^lgeeeíft, ; tci&uR»! 
r^" ?erifti nadó' ;»© 4iíd« 4e f^tte «Xi «QlWr 
¿¡H9* í'??ipMi »I-.tífiÍ*hílBsí>.t.ffl(spechosos ■ 'de 

^osicíooff? 4g, Ja. fe<jMÍ|»iO!j5, íp«u«clft:íi 

8tH^''Í»PÍ?«íie?yJ4 á fi^pMft^l.JíM-náeeste 
-iSí*í*s.4eó&ÍE«gripada,xq(i|nqcle|é 4^t!^^ 
¡*$tabl^c¡4o^^t? supífiR^ ^itfíáP >, íCjiyp 

acordadas ]()ara la expedición ^losjegw- 



<iaá qtie « trfiófdir^ él; éeáíeMh en'comun 
•-«ttittdadnde lar R^ligiófi , lá Corotia y sus 
:s6iidltoS4Por aquel mismo tíempó se expe^ 
(iierQntktnbíetl cfie* E^pd^a todas las' perso- 
Hm y» ikmiltesqúcf tíO eran católicas, Tun- 
\<UáiÚos¿!entonce8:6 poco despties' etl los 
r^^yxiósjde Casfflkt to4¿6 los tírlbünáles pro- 
^^ia¿iaJe¿ <fue sebimo^eh a¿tualmenfe, dan- 
rdni^ i^sidenbU fi*a' 0Í V. Carden*! DvPr. 
.'Fnuioi¿o Xinmáx* ite'Cishéros eñ el año 
^d&rrjb9, con seAalamtentó de <Itstrito í 
..cstáoL 'uito «n donde e^rerciese su jurSéicr- 
^eioay.iuiicione¿ privativas, cuyk división, 
y aun la residoocta.'^^vaf'ió'eü-^lgiinois 
posteriormente; porque habiéndose coloca- 
do al prinoiptd'erilaquéUás áüd^es en que 
-«Síwnñdcfió^Berliims ¡uégenter-la ileiíeíñéad^ 
•^.bsefióilv'^pefiaaásr^trótiras^ riíaf dp&r- 
^n^pán»' su '>peflfti;att!iiciá> en -ló ^ces}vo 
;fKM(»hfiazKr]las:ipifinQipde$ pfb^niritfs*'v1o 
0|i» afe^t«cue6 p^égüí^iemiBOÍta^é Wá Kér 
-yeS| irnEBi fixá>su<plama según ú i^iioce ^ én 
rtife^íDsatbér': e¿ (Granada; SevilU, C6r- 
4ii^ ;-MivbiaV J^teíOÍ, aV^álMolid f Tóte- 
MondSuniBB;^ Saimia^d ^ILc^rDA^^Í/ÓoriTe. 
tSnój^ieactfibÜBalds^i^^yltos qué«e^reÍF«<riirán 
4ei{iU9Mui&oiimWfáraffiedíRt V bn- ¿I t^ 



74 
mera de loquisMoreis yinisistros subalter- 
nos,. atendidas l^s.círeunstandas que ocur- 
rieron^ pero por el decreto ya citado i del 
Señor Felipe V de jo de Octubretde 1705, 
entre otras cosas «e mandó y qué «n el tri- 
bunal de Coarte hubiese un Inqu&idec (*óy 
hay dos y un Fiscai) y tits secrefarros^ci» 
Toledo^ Valladpjid, Córdew^ Granada y 
Sevilla tres Inquisidores^ un fiscal y qiíatro 
secretarios! en Cu^n» ^;i*lcrcna f Sántkgo, 
Logropp^ Zaragoza ,,. Barcelona ,:M^llorca, 
Cerdeña , Canarias ^ Cartagena de Inda», 
.México, Lima y Sfcilla dos Inquisidores, 
un .fiscal y tres secretarios^ 



i UlJ 



: Jflímiciifk en Valencia. : 
En el fíeyíiQ deValemsia se había «sta^ 
b^qido ia- Inquisición casi, en aquellos mia- 
mos, st^mpos eñ';que 'aB:^eciq)«D6^:de Icfe 
|n<}r<>$;i y aunqufe óo.lwbo por entotte^ 
particuiarfs Jnq.uisídó«é»^^ se exercia 4»te 
«^rgA p9r Jos4e Aragotiqy. Cataloñai ,?ocf' 
ffio se vio en 1^ ocaaioh de haberapírooelido 
Fenokto , séptinrt)jQWspbjde Vidéiiciai/hí- 
^dehViWondé .Jk Bia^ímitaoieiittf^am d 
luquisidpr Fn NiaMás.IW8cU aljcaeiigo & 
aquel malvado hereÁirdaiRc* Jaáqkffiyics^ 



beu de los Begardos , como sé lee en la 
segunda parte del Directsurio deEymerich^', 
y por buh de Smo IV dada en 17 de 0<> 
tubre de 1483 se subordinó este tribunal 
al Inquisidor generiál'que jpor tiempo fuese 
lie los&eyfios de Castilla y Lecm* 

En Núpoks. 
En el reyno de Ñapóles hubo tamibieil - 
Inquisición antes del fiíliecimienro de San* 
to Tomás , acaecido eo el año de 1274^ 
como tonsta de su vida colocada al prin^ 
cipio de sus obras. Conquistado por el 
Rey Fernando en elaño^de i;o4yse nonf- 
bró por el Iriiquisidor general de España 
para el mismo mimsterio en aquel reyno 
al Obispo de Mecina ; y habiendo intién- 
tado Carlos V nivelarle á la norma de la 
Inquisición de España , no lo pudo con^ 
fteg^ir^ por haberle, ejepuesto que corres^ 
pondia al Papa el conodraieato, de este 
ramot 

En Sieitiá^ 
' EnJa.Isla de Sicilia consta qiie babia 
Inquisición por los afios' de 1 37 S, aunque 
sin djuda fue conobida niucfaó ante» \ pues 
el Papa Juan XXU en ia extravagante 



\ 



Ínter c^mmnes^e empteta Cmm ñtáthéeuT^ 
del titulo de bar^ticis , hace meacion de 
ua Mateo Ponciaoo, Dominico , Inquisidor 
en día; 

En MaUorea. 
En Mallorca hubo InqúisiciOA 4esde -^ 
año de 1233^4:01110 que entonces ya fio* 
retía» «n Aragón y Catalana , á cuya do- 
aiinacion estaba sujeta después de su con* 
quista. El Papa Benedicto XIII la separó 
de. la que habia en los condados de Ro« 
mellón y Cerdania , "restaurándosela! mismo 
tiefnpo que en Cataluña y Valencia. 

í ñn:Cerdí^. 

- En lá isla de Cerdeña se instauró el 
aanio Oficia en jel afib de 149^^ como 
consta de las letras deliC^rdenal Mendoza, 
Ánobispode Sevilla- /dirigidas á. Sancho 
Marín ^^ primer Inquisidor de ella» ^ 



•' . 



Inftusicidn núvál. 
. TSA q1 afío:de i^yt A Señor Rey Bon 
fielipe II establecíais Inquisición^ naval; 
pero iiabiéndose áíviidido las galeras de 
SicUi^, /España y üápbles , que¿ sqspen* 
sa 9 y no se ha renovado. .^^ ^ 



77 
En Aragün. 

En Aragón , aunque no fueron detono- 

cides los Jueces delegados^ en las causas de 

Fé) no.se estableció formalmente hasta que 

el Arzobispo de Zí^ragoza Guillermo de 

Mongrin la introduxo, sobre lo qual el 

el Papa Gregorio IX expidió dos bulas en ' 

Ferusa con fecha del ultimo dia de Abril 

del año. de j%í$. Y en Barcelona se^esta-^ 

blecíó también por el Arzobispo de Zara-^ 

goza Pedro de Albalat , consultando para 

ello con San Raytnundo de Peñafort que 

¿ la sazón se hallaba en aquella ciudad. 

En N0V4rra. 

En Navarra se estableció también la In« 

quisicion por el Papa Gregorio fK en el 

año de 1 230, la qual después de-alguuas- 

variaciones íixó su residencia en la* ciudad 

de Logroño. 

En CanaríaSé « 

En las Islas Canarias también se esta*- 

bleció poco después de su conquista , por** 

que en el año de 1 f 75 tnurió el primer 

Inquisidor de aquel Tribunal. .1 

E0 LifftSm 

En la Ciudad de Lima se formó para 
codos los Reybos 4^\ Perú por el Señor 



7» 
Cardenal Don Diego de Espinosa ^ Obispo 

de Teruel, Inquisidor general y Presidente 

del supreoio Consejo de Castilla, en el año 

de 1 571 con auxilio de una Real Cédula 

del Señor Felipe 11 de 16 de Agosto de 

15*70; y lo mismo hizo en México para 

toda la compreheosion* de su réyno en el 

propio año , auxiliada también de otra 

Real Cédula con la misma feciía ,' sobre lo 

qual se trata en la Recopilación de Ihdiás ' 

COA extensión. 

En Cartagens de^ Indias, 

£n Cartagena de Indias se erigió tam^' 
bien tribunal por el Señor Cardenal Don 
Bernardo de Roxas , Arzobispo de Toledo 
é Ia<tuisiltor general en el año de 1616^ 
cegun las Cédulas del Señor Felipe III de 
x8 de Marzo del mtomoaño. 

* En Lisboa, 

En Lisboa , reynando Juan I, el Papa 
fioni^icio IX nombró Inquisidor coa ^a^ 
cuitad, de subdelegar en otros. En la ciu- 
dad de Coímbra la fundó el Rey y Car-" 
denal Don Enrique cerca del año de 1 541* 
Y en la de Ebora Hay otro Tribunal , que 
tal vez. sera del mismo tiempo* En las In* 

•- 1 lib. xo. tit. ip. lib. X. "*'!. • ^ 



79 
diasOriemateff tsunbiense erigió con res!-» 

dencia ea Goa ed el año de 1 561 por man- 
dado del Rey Juán UH Y no hay ní- 
tidas claras de iM tribimales del Brasil 
y las islas terceras* 

$. IIL 

Dé ¡a aprohacion y elogios del Santo 
Oficio por insignes Varones y Príncipes 
mtfy catíHicos i y de su notoria 
' utilidadé 
Establecido el santo Oficio en España 
hizo tan rápidos progresos en defensa de 
la religión y extinción de los eri'óres coa 
qússe intentaba ofuscar la brillantez de la 
Santa Iglesia, que nferegó la aprobación y 
elogioS'de.muchos varones insignes ; siendo 
entre otros el venerable Fr. Luis de Grana-' 
da, honor de la Religión Dominicaña^Santo 
Padre español y Maestro insigne de Mist 
tica^ eminente en virtud y doctrina , el qual 
en el ultimo sermón que diétó poco diás 
antes de su muerte. , dixo que el Oficio de 
la Santa Inquisición era nlúrO déla Iglesia^ 
coluna de k: verdad , custodia de tá fe ^'te-* 
sero de la christiaqa religión y zhASí contra 
los hereges^) luz clarísima contrsl todas 4as 



8a^ 
falacias y astucias de Ja^demadios, 7 P^-*/ 
dralldio pard:cooocer y examinar la ver- • 
dad da.la:do3riaa j; lo que ^s notorio* á* los . 
católicos jqa^ Vuelvan U visa á \z.lnglk-^i 
ierra, Francia, Alenianiai^.y.dema&.^rovinv 
cias septentrionales , y adviertan obscure- 
cidas , unas con l^\ tinieblas de la reli- 
gíQn ,inuy torrampida d^iirK)Ves,;ytditraff- 
dilarceradas por rabjcl^os petroá y ívríos^sL- 
bestias que infestaron y qafi horraroa en 
ellas la do¿trina .católica ) cuya desgracia 
hubiera: suQedidiy igualmen^ eil Eipaña: á 
no haberse, esta^bkcjdo.eii ella t^o^fírmeden' 
fensa ^ue la maotieiie 'puri^da y .brillan- . 
te. San Ignacio de Lioyota , fundad^n: dcihn 
ejLtinguida (ce^mpañia d^ JesuS9.dign0.de 
toda alabanza, amaba tierQtimente al; eánto. 
Oficia .^ mjinife$tpndQ:éi.c!^i^^ ,paso -^nrvocoi'. 
sos deseos de servirle y obsequiarle , cótpo> 
^liere^ ^1 P. jPedrp de, ^Ri^adeneica^ de la. 
aaisip^i^ cQpipañi^,ei| ia».vid# de ^ste Ea-! 
t;riai:c^.^^ consulta ndo, mu cJi^s negocios gra«; 
ves cpQ dicho tribunal : y ^te misnio aattor*. 
añade de:suyQ en.f^l^itadi. tratado % que 
es superior ,á:tp4f> r^Qgip ej zelo de los 
S^eye^ djf ]^p%ña ea ni;8W)t^fer la Rcligioa 



♦ . rt 



V 



católica ^ ao ^olo con sus, ajmas invitas y 
^consejos $alpdables , sino también con las 
centineíaj$ y vigiasde los sagrados Padres 
que presiden el Senado de la santa fe ca- 
tólica, habiéndo,.fundado el soberano muro 
de la inqi^slcion en Castilla y ^eon, Ara- 
gón , Valencia y Cataluña- por el mismo 
tiempo en que salió al mundo el perverso 
Lutero para hacer vigpfoso contrai-esto í 
^ sus infernales errores. 
\ Aquel celebre jurisconsulto y varón. p|á-> 
^ doso >4e nación francés yPapirio Masón en 
la Vida de ^ixtó IV ingenuamente confiesa 
que de k autoridad con que adornaron los 
Reyes caitólfcos al santo Ofícip,, y el honor 
con que dístínguieroa á los jueces, no po-* 
dia metiQs d.é si^guírse . la feliz paz de lov 
reynos de España , su sosiego temporal , y 
la vida libre y tranquila, de sus vasallos, 
precavida de Jo« grandes incendios , C[i^ 
siempre ^han padecidj^ las potencias, de su 
inmediación y vecindad^ y la mayor pah^ 
de las naciones de Europa. E^l celebre M^- 
morcin , también (rancié^, Obispo dpJíix^ 
en uno de los muchos n^nifiestqs qué' di6 * 
á luz. ííontra los Jansenistas , con ésgeci^- 
' íidad cSn el que publicó el año 4§ i?»») 



'8a 

depuestos los temores de sus compatriotas, 
explicó el verdadero instituto de la Inqui- 
sición de España , haciendo ver la suma 
injusticia con qué la vituperan varios cató-- 
licps por.haW creido á los heréges sin 
ekaminarrla vei'dad. Ei docto Cardeaal 
Estanisfao Osio , tDbiséo 'Woriniense ó de 
Worms ala orilla * del Rin^dehacionpo- 
laco , én el libró terdefo güe dio a luz con- 
tra el herege^Bren(íio ¿elébra y 'aplaude 



'cri todo generó 'de cosas ^'atribü^éncjolo al 

\p^y\ cfüidádó V f í¿í?aTííci* '4 W f&Werno 

'en tónServ^^íá sarita fe cátÓlíca^y^eíxtirpar 

" láSliérejgíasvÉ^rérlúditb Fí'áhces Fl^remun- 

^ áo jiConSejWd* dfe' Bürde<iS\ 'eq 'su historia 

^de^ píífeéñ; ]^6gí6óS ¿ í^útó:^^ 

^gíás de .híiésfrÁ tijímpo */a|abá extremada- 

* íneoteeí Santo Óiffcio dé Espafía, atribuyen- 

dolé la ex^irjp^cíójti j^^^^ este 

rif^6'/y a^ Ik preservación de 

*ías de Luteío . Calvino',.V otras de los 

^ ; umñios- Siglos* 'Nuestr^^ historiador. Maria- 



beneficl» dplJGielp cotwcdidoi Uis esM^ 

.lcs,i»ra,fF¿qaYfr, los , $i§yisitoos peíg^os 

y ínaiiesícw ^»? Qtr» prpvinci^a^ .ejií;?a 

agitada^, y, perturbadas^,^, Clabfesa. en la 

hisfori».. de .Felipe, ilí íiíietíta. ff.qw £ue 

»?f«nw4iff-'4^ ^lOf ,¥ APgel 4e la giiardi» 
.,J4el.^«úw,4oode.lf,<|ivipa,.íírovi4enda 

.i„asÍs6e::Vá»f?ü9í?tiSaf ^f???. .^^ .^'í^^íí / 
.«coníí«fl^.«Sibi^;ífCH9i9R,d9j^s,|)en^ 

íáp«$«!áogp:Í,,estp.|^?r. otros, uwcljos 

.vdf Qaeíbírs^^rijjiQdable^ ^j^piadosOs^^^et 

. proK»ttifefe5Íti:l ' b lobn;; -.i.'.-t . ' .•' 

i. ¿ laíglesi%fjel-%Bto-í^i^;^c5edUan j?j|^- 

<xcmiaares>M?5dos sieriip*ile., «ipfíf an 
. Pedí-o de Viejona, iíwurt;¡|^,^«ai«:, habiendo 

- jrenun«a4Í9'^«9'?íppt*^|* #Í°«Í3d|^s- 
copal, adwiti^ fguaoso :«Í>JWP<» ^^ Jftftjii- 

dje fr. Tq ws.'4p; toril vipffiftaíBpiSff^ía- 



f * - f * t 



"'^ieroíí; persuadir los Réy¿ tüatiífcós 

• acéptase ^1 arzóbkpiádodéfSevHla^ y lo hí- 
'"2^\ófl agradq del etnpleb dé' Inquisidor, 

* pbi^qrie tacaba imSy dé ccíia d crecido ser- 
"^'vicioqúe sfe háciü á la Iglesia ; y aJ Estado 
^;pOt su santo exetélcíó 5 esto iñímo se cüm- 
* ' pryrfjá cbn d ^gorbso ekfoeríso ique hizo 
^' íiara ía inaítcfáHe tconserV.adé»:de'tan gra- 
''^ miníkerib ¿ft toda so ^tírifliiftéí el glo- 
*-ríbso Caraénál;Ttví'ránáséó«>)Etee^ de 
^•^e^isáeros ,^aroi{< resj^etabfe pbt ''tod^ títo- 
! los , restaurador de la farhosa^ lá^ivtrsid^ 

de Alcalá de Henares , y Gobernador pru- 

^ttentíde éstós^^^éyiios , qkjé Líátobicn des- 

etppeñó el cargo de Inquisidor general en 




l&^siSrplidí ^iqüe- le üiciérofi ' vatios magnates 
' ' jpatá^ qué' \é ^íilblicaseri los ¿estigós en ks 

^^ r»tí<ftíi di t8 jrS^cbvb efecto babián ofrerido 



:caü.áás d¿ jH/á^cuyb efecto babián ofrecido 
''^Ochenta mil iktéós en ocüsién ^e tanta ne- 
"^^^sitlad y ' urgehcías de est« m^ádrqui^^ex- 
"''^^hiéhaó'^fó$^áw«'¡ttcobvénieñtc$ qiie se 
^ ' f^gúian de'eHo'por el pdigrcy ite que no se 
'^^'irerificáffiah; lá? iSenunciíiiir ^ ^^oedando im- 
^ pimes fesMeHt^ ; lo qúe'cotíÍKC^Ido muy á 

foadojpor dicho Emperador ^u^unca coq« 



descen<lió á semejante solicitud, siguiendo , 
los vestigios zelpspsde los Reyes C^tóÜcos^ ' 
que penetrados de la pública utilidad de 
tan $anto aiinisterib en uso de su zelo reli- ] 
gioso habían despreciado con igual gene* ^ 
rosidad otras ofertas pecuniarias con qúer 
se intentó la suspensión de la Inquisición • 
en España , bien persuadidos a que dima- . 
naban de su existencia IpsnípchpSry felices 
sucesos de su reynado , como rei[ieren Ge- ^ 
rónimo de Zurita en sus Anales ^ • y el P. 
Pedro de Riyadeneyra ^ ya citado y en su 
tratado de Jas virtudes del Príncipe chrís-» f 
tiano % á'cuya católica y excelsa resolu- 
ción los exórtó vigorosamente el ya refe- 
rido Inquisidor General Fr. Tomás deTpr-í 
quemada, el qual introduciéndose Ueno'der 
espíritu del Señor eii su real cámara, y ma-, 
nifestando un cruciñxQ que llevaba ocultó' 
debaxo de su ropa talar, dixo impulsado^ 
de su amor 4 la causa de la religión, que 
si tan católicos Príncipes admitían !*una' 
oferta pecuniaria indecorosa é indigna de 
sus generosos y chcístianos cora^nesV yen-^ 
diana Jesu-Christo crucificado mas f^á-^ 
mente que Judas por Ips treinta dinWos^ 
X I¿b. ai c. »o, s lU u Q. iJié 



% «^ ^ I < 



ti 

cuyo hecño intrépido y valerosa pasmó á 
lote jR.eyes , y leí; confirma en su católica • 
fortale^^a , y ¿n el alto <^ficepto quo les * 
merecía justamente tan esforzado yaron* * 

yPn Vicente ,' Obispo Ju$ti!\üd*f^ 6^ de 
Jíistandil en la Vtílgaria , tfe • díígen Va^ 
lenciano^ hijo de Ai orden dr Predicadores^ ' 
siígeto dé infigfhe' y particular literatura, 
escribió -lar^aaftite ^ dé la ^ agilidad del 
santo Oficio \. V^^ogiehdo tpdo'Mó que se 
lela éspáifcido ¿n móctids lifeFbs-^ ciiya obra 
inanüscrita.se iíaíí^ la Biéliótetá del re- 
ligioso Conventó ^e S|n PáÍHrf désVálade- 
lld, Yéoh iriaS'aiítorídad;el Papá Paulo IV 
estáqclQ j^ra ^piráUrV^ii {as uitblias^alá- 
hraV que^ profaü^^^^^ la ^ride es- 

timación que tnereciá, recomendándole 4 
IqV Cardenales con Uiejcpresion de qUe era 
el unicd remedió q{ié pódiá buscarse para 
^stener* la ¿ebÜitáda religión católica, co- 
mo consta efe las Actas áel Cónclave /-en 
que fue elecf 6 el;Papá Pió IV- sucesor suyo; 
porqué como dixoí Tertuliano cofttra los 
Crpóstkós ^;la heregía ha de véncese con 
la {¡iierza y iio con la persuasión : y* Juan 
lVlar^qe?6 en su Gobernador Christiano % 

* Ca;, IX, % lab. «. tap. -3 $•* 



que si la heregía m es castígada, ^oti barar 
de hierro , no hay remedio que baste para 
extirparla. El Papa Pió V publicó varias ' 
sanciones y hulikmotu proprio haciendo ' 
lífe mayores elogios del Santo Oficio, y* 
colmando dé gracias á sus ministros, espe-. 
cialmente ep las dos expedidas , uña en el . 
año déjíy^p qufe i^piéza Si de protegen-^ 
dis ^ y la otr^|eti el de t^^o^^t priíjcípia 
Sacrpsanctéc Romanp. Y el Papá Sixto V . 
confirmó la Congregación de los Cardena- 
les de la Inquisición dje Roma,, llamándola 
firmísimo propugnáculo de la Fe , como se [ 
lee'al fiíi de la bula de su confirmación. 
Vjjga por todos jos elogios qué pue^aa 
cilará la aprobación cfada al Santo Ctetib " 
por la Virgei^ soberana Madre de Dios y - 
Patrona d^eiio^ dominios de^ España ^ pues * 
cácbrándose ' en' la Vill^ de Guadalupe , 
t)^r los ^ños de" 1485 insignes autos de fe 
c<|fjtra la Íjic{r4ti<;a pravedad 'por Fré Ñuño .' 
d^ Ar^va^o ,,Pj*ior que. era Cotonees del , 
xe^al ' monasterio ¿e S. Gerónimo de ella,/ 
nOn^brado ' Inquisidor, juntaiaenté coni ?l 
I>qdor Don Franqikco; Saqcho d^laFu^t^, 
P|"oyisor^ y Vicario general de la di^c^ls 
deZampra ,.<|ue dcspue$ fue,.|;n§[uipdpr c^^^ 



\ 



Villareál , hoy Ciudad RÍeal, y el Inquisi- 
dor Pedro Sancho, suplicaron á la devota 
imagen de María Santfsima, que se venera 
en aquella religiosa casa, manifestase su 
soberana aprobación con milagros y pro- 
digios ; á cuyos ruegos condescendiendo la 
Madre de las piedades , obró tantas qaara- 
víUas que el eiípresado Inquisidor Licen-* 
ciado Sancho, que se habla encargado de 
recopilarlos, se cansó de escribirlos, nu« 
mérándose hasta sesenta los que recogió; . 
cuyo prodigio movió la piedad de los Re^ 
yes Católicos a que donasen los blefles qon^ 
fiscados de los reos castigados allí al hos-* 
pital de aquella villa, que está al cuidado 
y dirección del mismo real monasterio, co-r 
mo lo verificaron religiosamente^ 

^ El Católico Rey Don Fernando ya di** 
eho mandó por una orden suya dada en la 
ciudad de Toro á 4 de Febrero de i ^o; ü 
los diputados de Cataluña, que no turbaseti 
la jurisdicion del Santo Oficio. Y en otra 
dirigida al Conde de Beáalcázar , su fecha 
ly de Abril de i yoo, que se entregase k 
los Inquisidores cierta mozUela qtie habla 
hablado escandálosatnente de elfos p4ra ' 
castigarla} y por 9;iíe el carcelero lio cum-^ ' 



: ^. ".. . . . r^'' 

piló con prontitud estb precepto , le maúdó 
comparecer ante el Consejo de Inquisición 
p^ra su castigo. Y por otra despachada en 
Gerona á 8 de Octubre de lyoj, repre- 
hendió al Virrey de Aragón p^r no favó^ 
récer k la Inquisición con zelo. .* 

El Emperador Carlos V, religiosisifno 
principe , en medio de sus cuidados y an- 
gustias , miró siempre con' la mayor aten- 
ción este santo estaUédmiento ^ recomen-* 
dándole en su testamento á su hijo el Rey 
Felipe H, por las muchas y grandes ofen- 
sas del Señor que por él se evitaban y cas- 
tigaban ; y en uní cláusula de Ufv codicila 
que otorgó posteriormente , hizo nuevo en- 
cargo para lo mismo , y para la persecu- 
ción de ciertos hereges ; y sabiendo en 
cierta diferencia que tuvo'con la santa Sede 
que se intentaba despachar enJloma ciertos 
breves en detriminto de la jurisdicción del 
santo Oficio , ordenó á su Embajador en 
atiuella Corte se opusiese á ello , manifes- 
tando que sus padres los Reyes Católicos 
le habían encargado estrechamente pét su 
testamento el especial cuidado de sú' con- 
servación , de lo qual se habian seguido 
muchas felicidades á la monarquía ^ k lo 



^^e no .podía faltar por na parecer ingrato 
á tantos beneficios diyinos j y posterior- 
mente , habiendo llegado á entender la re^ 
sistencia que se hacia á la permanencia del 
S4njo Oficio en, el Reynp^ de Aragón, com- 
. minó á los que componen la representjicion 
pública de proceder corrías armas á la fi- 
xacion de tan salnto Tribi^í , c^iyas vigo- 
rosas ideas indicó^tambi^n en l^s reales cé- 
dula^, expedidas áji7 ^e Mayo de isif^ 
i^ de Agosto dt isi^^y^tzdt Jjrai, 
en las que expresó que los ministros del 
santo Oficip estaban, exentos de la juris- 
dicción, real : en otra posteriqr, de j o de? 
IViayq fie i í¿^2^ dada ^n yalla4ol|d, re^re-. 
hendió al Gobernador (|e Menorca, porque 
no le daba. el s^uxiiío delpido-, asegurando*" 
que la santa Fé 'se* conservaba por su cxer- 
cicio santo : confirmando lo mismo en otra 
de aj de Setiembre de, ts^9 dirigida al 
Virey de Sicilia , eq <jue le previno fuese 
mas ac;^ivo en prestar el auxilio ^^1 ,^antp 
Oficio^ en que parecía, era i^emasi^cío pegli- 
gente ; . y ,eí s^ipremo Consejo de jCa^tttla 
reprejseptó hieii encarecidamente a este re- 
ligioso Monarca , estando para regresar (de 
F|ándes i España, que el poco tiempo ífue * 



9* 
hü>h durado el feftkáio ' del Rey • ^Kpe^ 

eni^ud se baJló poco^ fkvoredda ht laqttisi-; 
clon, sé ha1>iaite]^|)0r ¡mentado muélios dia-^ 
ios péblfcos (explícáiídoíe en e*os.téi3QW- 
noíaf ) íftémfeíBós,; y- crea! V. Magestald qucí 
9>nunca se hizo itiUdámá en el santo OfictOi 
f y4}ue no la hubiese en eáte jeyno general y 
9f particular. <*: i ^ «tfas ábaxo, proponiendo 
laií fconv'eniencias que se signen defiívoíecer 
la Jki^^isicitfn, dice : aporque de esto nace 
9>la p^z perpetua^ y /prosperidad de estoSí 
«>Reyno^ y del reynár y poder de les.Rc- 
#>yesj cotiio por él éontrario^ ^uesi no fií-^r 
i^vdreeiese V. Magestaá á las cosas deL* 
«>santo Oficio ^ el gobernar y el ceynár ncj> 
#>le tendría seguro^ y habría muchas inrn 
» quietudes y alteraciones <*:: Razones verrs 
daderamente dignas de tan excelso tribunal^ 
que sieüek^ conseqiiecicias dé la lexperienq^, 
de lo^tknt|)0$ pasados ^fueron proíi)C|iai^ 
dé los venideros , y asi consta se escrijbi4 
al nominado Emperador <CárlosrV4espuefi 
de la muerte del Rey F?elipe Is'qi»»^^ 
amenazaban las €omí<nidades eo CaatiUa; 
porque en liquel tiemóo ' era opinión udejl 
pueblo , según refiere ¿urte en-¿Us ai^tó 
4e Aragón , íjue lá muei^te acder^d^ de 



9^ 
dicho Soberano se atribuyó H poco favor 
que dispensaba al santo Oficio; lo que pa- 
reció constante ^ pues hombres muy doctos 
y zelosos de la honra de Dios han hecho 
particular observación deque los casosr ^d« 
versos que han sucedido íen estos rey nos en 
ocasiones grandes , ha sido quandoel sant(l 
Oficio ha recibido alguna diminución; aña- 
diendo que estd ño solo se ha verificado 
en lo universal de la monarquía, sino tam-* ; 
bien en lo particular de singulares ocurren- 
cias , sobre lo qual hacen sus cómputos, 
historiales, de los que infieren que ninguno 
*se ha mostrado adverso y opuesto á la In- 
quisición con demostraciones graves , que 
no haya sufrido algún castigo notable del 
^ cielo en la vida, en la honra, en la hacien- 
da ó sucesión de la familia ; y de este mo- 
do de pensar fue también el mismo Empe- 
rador Carlos V, pues en cierta carta que. 
escribió á su Embaxador en Roma para 
que suplicase de cierto breve que se había 
expedido en perjuicio del santo Oficio , le 
. advierte que el coinisario que le publicó 
y executó había fiíuerto poco después de 
grave enfermedad , lo que se tuvo por ma- 
nifiesto juicio del Se&>r i añadiendo que lo. 






95 

ttisfflo hdbidii experimentado mncbas vo- 
ces los que se^ oponían, á la Inquisición, 
cuya carta se conservará aun en el Consejo 
-si¡rprémo eíiet re^ro de cédulas reales ^; 
y el exemplar pernicioso que hizo este Em- 
' ipefád^r enel tribunal de Sicilia, suspen-^ 
-«tiendo por dos quinquenios los privilegios 
;-désu»WinistfO^,]^ quitátadole el coaoci* 
' 'miento de lá^^taoftas capitales á instancia 
' 'del Gotetnádl^ desaquella isla, fue inbtivo 
i il#^i^qu¿iéef experimentase A grandes; incoar 
c «v^nieiílcs ,^attevimÍentos del pueblo, y des- 
-^'autoridad de dicho tribunal ; por lo que 
' transcurrido el^ ireíerido plazo, le -volyi^ 
«^ doMada- U jurisdicción : con ibuchas .prero- 
rgátivás^ayoresXque hasta éñtonpés , y que 
lá$ & los demás tfibüvnadfs; y coibo arre* 
' pentidb'de aqiíelU resólutíon , selló in vd* 
iMlítáiii dé amparar ei>: gremio idfil 'samo 
' Oficio -etíiHiá Cáffta^que escribió ásu£m- 
baxador en la íCOiteiRomlina , paca que ex- 
--^sié^at 'Papá' en. audiencia pHvada, y 

> siéildoóiaú^rioi^ en ^l consistorioi de los 

> C^rdttíálesfque^rktt^o perderila vM gran 
\ pBi^^ de su 1'9ytfo^^qtt0 perfáttii^. novedfid 
c to iatjurisdicdlbn: y- privilegios jd«f la lo* 



^uiskion y cuyo m»q. ^fopí^ko cotiserisó 
hasta la muerte y edcarj^n^o $a especial 
cuidado Á. s\í hijo el Rey Felipe II en hs 
cláusulas arriba citada^ de su testameatp 
ycodicilo* •^^ . . 

Este .. Monarca fue Wi. fifecf)^ íKffi^ 9U 

padre el rBnipeNUiorúal «liimo §^i^to.i9Ínis^ 

terio ; piuea en una ócd^ .q^9 j^Íáim:Xo 4e 

Manso dé iSSh siendp JPf ílMlpfcy Gpber- 

^nadór 4e >estQs teypo^ fi^^^áná) tcKla 

-clase de íjueces seántromQtíeset^ii:e4ta ; ni 

- iridirectaÍBente con lost; fí^j sa^tQ Oficio, 

sus negocrips y mibistrosy, t^í t, ^¿i^t pqrten^- 

. ciéme al juagMo. dfe {íií|iefec<«[íi^qadft$> ga 

otraidciodc Mareo de^Hi^l f:[^0íJ^,:ya 

: JJey y diiigida i Dw J?^íjf^í iCerv^ílo^^ 

Vif^jododVtal^rta^M!^^:^ dk^^ 4 san- 
to Oficib^qdocd>:ii!Wil¿Qite$:e«^r%i!^ 

« lio1oiiiM3aw9nea^ickd(^rj>í[fi^ t^S^íi^Y 
' <5Ótirinoticiáiqi«& 'tuvof:^!»^ HfiüSe ll§ya:b^ á 
' isleoto» ea< «tqdas/ausilpatjfó ^^ 
\ cmn^jiiriento ' po&iotri^ éqs "de-i^d^^i&i- 
« cieaAbwde i ;68^'y tP deiMay^rd^lü^^^ 
iÉ«pliGdkidÍGisdLco9 ai»sr!«iq[Qfii}OA >€«(i0^fiisj^ 
• jí4>vde Abniiiyj B9ípdpoM«fíQjíde¿*í¿9k|y 
iítrftlp«ki»i}rí:dfí'y 0( decÁgastjfei^eiil f^jo, 
dirigida al Perú ; ea>j^uyft.jfioi*wcjii|ncia 



i> 



. ( 



9S 

expidió en 1 3 de Enero de 1 5*76 un real 

decreto , reprekéndiendo á quatro Oidores 
de la Real Chaticilieria de Granada por 
las vexaciones que causaron al juez de bie- 
nes confiscados del tribunal de aquella ciu- 
dad ; lo que también hábia executado ante- 
riormente con dos Alcaldes de la de Valla- 
dolid en órdeii de; 17 de Setiembre/ de 
ry 62, por haber pré$o al Alguacil de aque- 
lla' Idquisicion * ofendo continuo proloquio 
suyo, á vista 'de'lo ijye pac^ecia en Francia 
por aquél tiéiápb lát religión católica , ^ue 
véipte Clérigos (bálflañdo. de los I^quiití- 
dorcs) méíteh^afi sa'reynoen jp^z^y que 



■ tatitío para morir ^ recomendó ef^ahfti <Jfi- 
ríb i'sO'Jiijó Felipe IÍI ^ofí' lámá^óif &- 

É^¿Ító; aütó^VrexhadQ, c^jn|)ííó 
ex&cifámeúfé didhó itídárgo ; pues ¿n'it año 

" dé' i hofétió cart4' % 'Don Fernandb' Se 
Caijom.^ V¡l¿r W%ti\l6r¿i% fíAnifes- 
táhtíolé íos'befiefiéfáím Yedbíiá ;'i^^ d^- 

* minios pSbt éf santo.'óncio, encalcándole" su 
faVd'r'y' ayuda'; lo ^¿ ígualnieniJe'dcpr<&é 



I 



v 



96 ^ 

.eo. otra canil que escribió en el ano de 1 61.3 

al Presidente y Oidores de la Chaocillería 

de Valladolid , ordenando en la misma , y 

en otra de j de DiQÍen^bre de 163^ á la 

de Granada, que de ningún modo ti^viesen 

..coinpeiencias con lo$ re^spectivos tribunales 

deV^nio Oficio, situados. eti.jsü.co;Dpre- 

beoisien ;, y si hubiese motivo par^ ello no 

se executase sin previa concita de la Re^i 

. Persona y Supremo Consejo de .Castilla. -. 

Felipe IV desde luego tuyo. Ja misma 

atención á la Inquisición , sus^ regalias , y 

. minÍ3!trQs pn repetidas órdenes e;Kpedidas á 

. esté fin ^ haciendo alarde de esta vigilan- 

_ ciaf pues decia que niojguno de 6.us antece.- 

. íores^ le había eícfeíiidQ;. y, por tatito en 

.unac^ula del año d^e ) 64 1 r^n^yó Ja ai^* 

..t/fííor qitada deí R^y FeUpft llí de^,i6.o|, 

^ aopafíifestándoselo qoo partic^hMr,>b<^nefic.eq'' 

cia al Supremo Conseja deln^úisip^on^ co* 

^.mpse expresa ea Sí, f^?l órd^n-^^anQ' cíe 

^ ló^ó^.dirigya a W^p^^ .^erCa^tufia^ 

y ^^ j-epft^aí; cc^m^^encias^tté s^ gana- 

roa en aquel re jHia,^ por jos, ^^^j^^^^ 

^d^cr^tof de estej[^,9ijar^^ en ¡Iji.^^^ siguió 

, . Iq^s . 3i{e.s|igios . re] ig]Ósjí>$ de sus pn tecesores, 

¿^xfímÍ3t ¡¿fietcn los 'Jujss'óríiípres dé. aquella 



- 97 

estación ^ alabando la felicidad de los'Es- 

. .. ■ ' • • . 

pafioles por tan santo éstableciniienroí y en 
prueba de ello la serenísima Emperatriz 
Doña M?iría de Austria quando v'ino áes* 
tos rey nos , toando á- todos sus familiares 
y domésticos que at ihgreso en ellos reci*» 
biesén los santos Sacramentos de penkeaeia 
y eucaristía , previniéndoles vivlcfsen con 
él mayor cuidado en materia de. t digion; 
wporqne*(dixo) la santa Inc}ukicion tiene 
?>el poHeif'tiiieméreci^, y cuidado que-dd- 
»be'á Ülos , y ^no perdona á 'nadi¿: el q«e 
99T\o fyere católico, ó no íé resolviere á^i- 
»vír cómo faí , vuélf asé ^^pOf que ii «igo 
9Ae sucediere ^ ni pddré defenderle ñisc»- 
y>pafarle:^<^Asf lo refieren feiPGon¿áte¿Tín 
el tratado dé bas gtótodeias'áe Mad¿id \ 
y Carena al' fin del AfttelüdiO irtm.- <%. 
Un coñseqüeneia 4e la estimación qúé^.'h^i- 
cia er expresado Monárda del samó 4)fit2lQ, 
le mereció el Consejo'%ui[>remb' dS^^^Cíiii'^ 
cion, qué para responderá Crónfuel Vp^- 
reactor de Inglatef rí , sobare introdtietiómda 
los Ingleses eñ estos *i*e?yi*¿s, le ^conMfia^EPla 
contextacioh ;J y étí su'reaí'tíécrett^ de^íiS 
de Juiío de t 6 f f 'deci*^eWrí ófti»L .cíttiis: 



9» /> 

Y^estoy COA ánimo fleliberado y constante 

f^de arriesgar antes todos mis rayóos ^ y 

9^ derramar toda la sangre de mi3 venas, 

>»qüe i3^der en co$¿i, alguna qu^ sea en de* 

4> servicio de Dios^ ni en el menor perjuicio 

:9^de iMiestra sagrada religión: (< resqlucioQ 

ndlgimde tan católico príncipe, con que ñzó 

:0n el/me pa d^^^^ti^nipos venideros aquella 

'seoteoda 6 probjiema, qpe repitieron mu- 

•€ba$: veces sus-^oriosos antecesores: »>La 

f^Iilqui^iciopres gna de las mas principales 

rvcésaji,^ue s^ puedan epcomendar del es- 

4 9#.tadjQ| real:« la que dixo Pedro Gregorio 

*-j»Pi^u libro de la República *.i;ique. b^ce á 

íts^lMReye&deEspañft cien ye<;es^máx!mos.« 

/ jBKRey po^Cár^ ll,,á.p^sar de su sa- 

,^d,r4|^brantada , y otras cir,cun3tancias 

' i^üt) tHci^ron desgraciado su reynado, qo 

^ote'tffcvWó de Ips §erví<?ÍQs que hacia la In- 

''^i$íl3íon^ al bieajj)úblico de la religión y 

-o^jestt^ para remunerarla, como lo veri* 

^ífími-eo su C'f^l .orden de a de Setiembre 

rfifc' 41^67, por.;la.vqve en confirmacioa de 

x' 0tr$is anteriores , relevó de la media anata 

:^ÍW. jomt pfíísnpcieqtes a^ santo Oficio, 

tnandaado verificar su pagq >sin descuento 

i Lib« 8. G. V <>« 13^ 



^ 9.9 . 
alguno; y arreglando por su real decreto 

.de 12 de Mayo de 1679 ' ^^ método de- 
coroso que.debia observarse en las com-^ 
petencias de los demás tribunales coa el 
del santo Oficio. 

Ilabiendo entr^o al goce y posesión del 

; tr^iio de España por última disposición 4c 
e^e ^Monarca la preexcelsa casa deBprbon, 

. no se distinguió menos en el z^lo de la re- 

'iligu>n ^ y. afecto á tan santo estableciihien^ 
to ; y aun se puede asegurar sin tetgiver-* 
sacion alguna, que al señor Rey , Don Fe- 
lipe V, que fue el primero de esta gloriosa 
progenie que entró ¿ gobernar estos rey- 
nos ) se debe la regeneración del santo Qfi'- 
cío; pues en sus dos reales decretos de 3 de 
I^viembre de 1 7 04^ previo el mas refle-^ 
xionado examen y consulta de los consejos 
y juntas particulares, mandó que se reinte^ 
grase en $us empleos y sueldos á ciertos 
Consejeros de Inquisición indebidamente 
jubilados , y que á todos ellos se les con- 
servasen las preeminencias que les competía 
como ministros del Rey, votando decisiva^ 
mente en el consejo como supremos magis-* 
tradosj siendo 4e la mayoi; terni^a' la jcjs- 
t Recopll. de Aut. Acord. lib*^. tit.u Ai|it.$* 



, loo 

comendacion que hizo del santo Oficio á 
su hijo el señor , Rey Don Luis I quando 
abdicó en él la corona , como se lee en 
cierta instrucción reservada de 14 de Ene- 
. ro de 1 714; y aunque este joven Soberano 
se malogró en tan temprana edad, manifes- 
tó bastantemente sus piadosos sentimientos 
en la respuesta que dio á su excelso y au- 
gusto padre , recopilados ambos papeles 
por Don Antonio Valladares de Sotomayor 
en su semanario erudito ^ , como eternos 
inoninnentos de piedad y religión. 

Él señor Fernando Vi, heredero de tan- 
tas glorias y generosas ideas , mantuvo en 
^ su pacifico reynado ilesas las regalías del 
santo Oficio y su jurisdicción, manifestando 
también su piedad en la resolución por la 
que mandó fuese dia feriado y fiesta de 
corte el de la festividad de nuestra Señora . 
del Pilar de Zaragoza á 1 2 de Octubre de 
cada año, que se comunicó en orden gene- 
ral de 4 de Junio de 1 7 5" t ; y. en respuesta 
á otea consulta de 27 de Febrero de 1758 
uñando pasar al santo Oñcio lista de los he- 
reges tolerados en España para la instruc- 
jcion y manejo de fábricas y maa^&éturas* 
a Tos. 11. f« %iu 



XOI 

El senor Carlos III, que n^ cedió en lo 
religioso á ninguno de sus zelosos predece** 
sores , declaró en orden de 4 de Marzo de 
X770 >>que S.M. estaba dispuesto con toda 
^la fuerxa de su autoridad y soberanía , / 
#>aun si fuese necesario con la sangre de 
»> sus venas, á promover, auxiliar y favo- 
'>recer al tribunal del santo Ofício en todo 
'^io ^ue sea conducente á fa conservación, 
»>aumento y exaltación de nuestra santa 
9f Fé católica , y. á impedir los delitos, erro- 
«res y vicios contrarios á ellá.« Y en otras 
particulares declaró varios puntos xiudosos, 
recomendando á su preexcelso hijo nuestro 
a¿tual benéfico Monarca i la hora de su 
muerte la conservación del saiito Oficio. 

El Señor Don Carlos IV, que felizmente 
rey na , siguiendo las religiosas huellas de 
su augusto padre de memoria eterna , y en 
desempeño de sus reales encargos, ha ma- 
nifestado igualmeqte su particular interés 
religioso en esta parte, declarando en or- 
den de 30 de Agosto de 1798 su inaltera- 
ble voluntad en la permanencia y conti- 
nuación de la jurisdicción y pferogativas 
del santo' Oficio sin variación alguna , des* 
preciando generosamente las invectiTas ma** 



líciosas de sus émulos ; y en otra de 1 5 de 
Noviembre de 1799 dixo »que el religioso' 
fVzelo de S. M, no dará lugar á ejemplares 
f> que puedan ofender la pure^sa de la doc-^ 
>^ trina : reprehendiendo los excesos y íi*- 
9^cencias que fuesen menosxroníbrm^ álos * 
>í principios de nuestra religión , que es la 
9>basa mas firme y sólida de su monarquía: ^^ 
expresiones muy propias xle su catjolicísmp 
y reftitud, 

No es de^extráfi^r que los Reyes Cató- 
licos de España hayan distingtiido al santo 
Oficio con tan partipular atencjon, quando 
es y ha jfidp muy propio de ?u cárgfter re- 
ligioso un anhelp. tan hefóycó, íntimamente 
persuadidos á que cpn la vigilancia y cui-' 
dado d^l $anto OficiQ se con$ervan la uni- 
dad de la religión católica 9 y la concordia 
y paz de la república , siendo constante 
que no se ha encontrado en la historia na- 
ción alguna por bárbara é idiota que haya 
sido, que careciese de religión, conociendo 
por común consentimiento que ^sta es la 
¿nica basa fundamental , en que estriba el 
imperip , como dixo Platón en su Ubro se- 
jgundp de la República. Los Filósofos mas 
desprendidos de los sentimientos elevador 



de la divinidad , y entregados á la medi« 
tacion de las doctrinas materiales f tnun^. 
dáñaselo conocen también; y aun el impío: 
Machíabalo no huyó de sentar este dicta-* 
m^ñ en sus discursos ' , siendo seguro inn 
dicip de su ruina el desprecio del culto 
divino. El hombre se dirige y opera por 
los íntiipóis sentimientos de la conciencia; 
^ asi coRje la religión es sola ^la que liga 
los a^totf internos , puede dictar leyes sobre 
clla.Consultense sobre esto los estados po- 
líticos de la Grecia , y de los Romanos , y 
se les encontrará tan religiosos, que ya to^ 
carón en la superstición , mirándose por 
estos con particular odió al que introducía 
la mas mínima novedad en punto d^-reli^ 
gion ; dé que se infiere, que si codas! las na^ 
ciones del globo descubierto' han pensado 
de éste modo en lo^ tietnpos de mayó^r ob»- 
cviridad , con mucha mafe razón deberáfa 
los Christjanos sostgfcr la práótica deLsU 
rélfgiofi como verdad^^^ahta y legirím^ 
anunciada por el mísnió Christo , promul- 
gada y ptopagada por los Apóstoles, á cu-* 
ya soberana ley debeq sus felicidadefslcids 
mpnarcas y príncipes , que han vigilado 

t Lib*"|*.capf lu • ~^ :.: ; 



I04 
•obre sú observancia» El Emperador Cotis-* 

tantino atribuía tedas sus yictonas á la re* 
ligion de Christo , que él profesó herbyca-* 
mente el primero entre los Emperadores^ 
como refiere César Baronio al año de 3 r 8« 
Lo mismo confesó el Emperador Teodosio 
en la novela de Jos judíos, recomendando 
á sus hijos la sacrosanta religión^ Los Em- 
peradores Teodosio el joven, Valentiniano 
y Graciano también lo manifestaron en sus 
decretos ' : escribiendo á Cirilo el Empe-«> 
rador Zencn , según dice IQicéforo, ex^ 
presó en sus Constituciones, qlue la Reli- 
gión Católica era el presidio y basa del 
Romano Imperio , y la madre inmortal d^ 
-mi cetro. El Emperador Justinianp dixp 
igualmente que la conservaba para gloria 
•de^sus dominios; y lo m^smo insinuó el 
^Fapa León , escribiendo á la Emperatriz 
Puicberia en su epístola ;;i, inclusa en el 
.derecho común canónico ^. En el Concilio 
Toledano VI 3 se abordó ]^ decretó por 
regla fundamental de la monarquía ^spa-^ 
; 5)>la , que ninguno puu^ '^e entrar^ á rey nar 

i L. Cunctos pópulos: c. De Trinit. íc ficte 
Catholic, 2 Lib. i5. c. la»^ 3 C. 33, q» g. csm, 
Jles áutem. 



en ella que no profesase la Religión Ca- 
tólica , lo que se confirmó en el VIII ' , 
para lo qual hay su formulario expreso 
en el Pontifical Romano ; y aun en Tos 
tiempos posteriores todos los Goberna- 
dores y Jueces seculares hacian al ingreso 
de su empleo promesa con juramento de 
defender al santo Oficio. Finalriiente desde 
que se .hizo en España la abjuración solem- 
ne del airrianismo baxo el religiosísimo 
principe Recaredo^ á impulsos de la ener- 
gía 9 doétrina , y zelo del Doftor de la 
Iglesia Española San Leandro , primer Ar- 
zobispo de Sevilla, se colocó el catolicismo 
(sobre el trono de tan gloriosa monarquía, 
declarándose única y dominante en ella^ 
y promulgándosela esté efecto por su acer- 
tado gobierno gravísimas penas contra los 
profesores de. otro qualquier cuito: desd^ 
esta célebre época se ha defendido y pro- 
tegido con esfuerzo , asi por las determi- 
naciones de los cánones de los Concilios 
Toledanos III, IV , VI , VIII y XVI, co- 
mo por las resoluciones de los príncipes 
comprehendidas en el Fuero juzgo , ó Le- 
yes de ios Godos , eq las de las Partidas, 
X Cap. ío. 



ic6 

y las recopiladas en mas de cien lugares , y 
títulos enteros , que confirmaron á porfia^ 
una sanción tan sagrada ; de suerte , que 
desde el expresado Rey Recaredo hasta 
el Monarca actual , que tan gloriosamente 
reyna p^ra modelo de príncipes católicos 
en tiempos tan peligrosos de persecución y 
de prueba, han vigilado valerosamente los 
Monarcas Españoles con la espada en la 
mano, á manera de los mas esforzados de 
Israel, al rededor del santuario , para que 
no le sobresalte ni contamine el error , la 
perversión , ni la doctrina antidogmática. 

Por óíiimo, todo príncipe que ha sido 
omiso en punto dé religión , ha experimen- 
tado notables desdichas y afanes ; y por el 
contrario un cumulo de felicidades v deli- 

m 

cias el que ha celado su pureza, integri- 
dad y observancia; porque la religión ca- 
tólica une entre sí los corazones de.los va- 
sallos con el príncipe ,' su monarca y señor 
natural , manteniendo firme la paz y la 
concordia en lo político , como dixo San 
Gregorio Nacianzeno en su oración prime- 
ra de la paz, y se advierte prácticamente 
en España desde la institución del ^anto 
Oficio^ en donde con su vigilancia y es- 



^^7 ^ 
lüero en la obséírvancia deia ley santa , á: 

qtie se dirige su instituto^ todo permanece 
iguíeto y tranquilo ; de lo que se deduce^ 
que taq santo e&tablecimieúto fue una de 
las mas delicadas máximas del prodigioso 
gobierno de los Reyes Católicos Don Fer- 
nando y Doña Isabel , pues sabian muy 
bien estos religiosos é intiiortales princijpes^ 
ájiíe enseñando la religión católica los ver- 
daderíDS documentos para conducirse el 
christiano como buen vasallo y buen ciu- 
dadano , era muy conveniente su pura ob- . 
$ervancia en'toda la extensiori de sus do- 
inlnios ; y este mismo objeto han tenidb sus 
Augusto^ descendientes , estimulados de la 
piedad que siempre ha brillado en el gd-* 
bierno espafíol , y los grandes ministros que 
le han dirigido ^ siendo constante y seguro 
que, siguiéndose las mismas huellas en esta 
parte de los Fernandos , los Felipes , y los 
Carlos ^ ' pueden reposar tranquilamente 
nuestros Monarcas católicos en la grandeza 
de su solio ; todo lo qual decaería en una 
oscura confusión y desgracia , si se torcie- 
scn éstas ideas ; y considerándose él santo 
Oficio el único remedio para evitarlo, exi- 
ge de la magcsta^ del trono todo el auxUio 



io8 
y protección necesaria , asi en la conser-* 
vacion de sus leyes, como en la distinción 
decorosa de los jueces y ministros , puef 
«mpkan su vida en continiuo sacrificio de 
tan altos servicios , para que >estimulados 
por aquellos únicos resortes del pretnio a 
que aspiran los hombres , sea cada uno de 
ellos una viélima que se consagre á la feli«- 
cidad de la Iglesia y del estado. 

Ademas es conseqUéncia infalible que 
existiendo la sagrada religión en su fuerza 
y vigor, subsiste también incontrastable la 
consonancia y quietad de los reynos , que. 
es el punto principal que constituye su> 
nervio y vigor político 5 y de lo contrario 
perecerán según la amenaza de Isaías ',1a 
que conocieron muy de cerca los legisla- 
dores antiguos ; y como esta uniformidad 
es un efecto preciso de las reglas christia- 
ñas , de ahí viene que á la santa religión 
debe atribuirse con especialidad esta armo- 
niosa brillantez , sin que sea fácil concillar- 
se con otra ; porque , como dice Tertuliano 
en su tratado Dé corona militum , las van- 
deras de C^risto no pueden unirse con las 
de Sotanas: lo que confirmó S« Cipriano 

.. % Cap. d.'n.,ia. 



109 
en^su tratado de la unidad de la Iglesia. 

Por contravenir á estos sagrados principios 
se leen repetidos castigos y exemplares de^ 
severidad en la ley escrita contra los que 
se mezclaban y xnatichaban con las na- 
ciones infieles , siendo entre todos el mas 
notable el de Jo^fat, á quien reprehendió 
«n nombre del Señor el Profeta Jehú por 
su alianza y unión con los impios ^; sobre 
lo qual.clamán' los Concilios y Padres, pro* 
faibiendo á 1(& católicos toda mezcla cda 
los hombres de otra religión 'extraña á la 
de Jesu-Cbf ifto , para qu^ no se contami- 
nen, ni manchen sus costumbres y san^ mo- 
ral, á qué deben contribuir los Príncipes 
christianos ^ como que "estí depositada tn 
sus manos la potestad vengadora de los 
agravios de la Casa del Señor , llevando 
ceñida la espada 5 no solo po)r la i(a' , siho 
también por la conciencia , que es la regla 
de las operaciones morales y religiosas. A 
cuya vista es indispensable ti pureza de la 
religión católicd ton elíclusion de otra al- 
guna, porque cofmo no hay mas que un 
solo Dios verrdadero , así tsrmbi^n ei uno 
solo su culto, y una la fe, y quapto de 6Ua 

1 Lib. 1. del PáHilipomcAOn^ cap. xp, . • -^ 



lio 

se aparta , lleva consigo precisamente el ca- 
rácter del error y de la mentira; pues sien- 
do la Iglesia un cuerpo aiístico , debe ser 
una sola su alma, que lo es la religión san- 
ta, adornada de toda la belleza / magestad 

.divina, y preparada como conviene á la 
grandeza de su esposo JesUrChristo^ sin 

. admitir tacha , fealdad , ni diversidad 4e 
opiniones; á loqual se dirigen los cuida- 
dos y vigilancia del sBfijiO O^cio, cerraqdo 

' la puerta á lus disensiones y . calamidades: 
lo que conocido asi. por 4os R^yes C^tó^ 
lieos eñel tiempo miS(fl;)o,en.^que Lutero 
propagaba sus pérfidos errores, fomentaron 
el- sagrado balqarte de la inquisición , ad- 
virtiéndose isn 4a. serie de la historia de la 
Iglesia^ consideradas todas sus ¿pocas, que 
guando, se ha. levantado cotitra ella algún 
error y ó notable queb'raintor, ha suscitado 
el Señor en coptrarrestQ por m alta mise- 
ricordia alguna persona señalada por sus 
virtudes eniinentes, ó algún hecho notable 
que pueda contraponerse y sostener la fir- 
meza del eatoHcisma; y. eomo la .h^^egía 
es la causa inmediata, de todos los senti- 
Qiietitos y perturbaciones q^e ha padecido 
en todos tiempos esta madre, amorpsa^^ fue 



^ . 1 1 I 

preciso aplicar á tan perniciosa dolencia el 
antídoto y eficaz remedio del establecí-^ 
miento del santo O6cio, por el qual se co r- 
tañías calamidades que acarrea la diyersi* 
dad de dodrinas, con la particularidad de 
que tpdos los beresiarcas han tenido un fin 
trágico según indican varios autores reco* 
mendabies recopilados por nuestro Inqui-* 
sidor Páramo * con especial extensión. 

Perjuicios que acarrea la h'eregía. 

Es indubitable que los hereges y la di- 
veleidad y contrariedad de doftrinas tras- 
tornan el orden político , como íe echa^de 
ver en las historias de los rey nos. Los Go- 
dos, que antiguamente ocupaban varios pa^ 
rages de k Alemania á orillas del Danubio, 
y otros /infestados por la íieregía arriana, 
fueron expulsados por los Humnos. La Da- 
da, Misia.y Plafagonia después que se en- 
tregaron á los delirios de ella, fueron tam- 
bién ocupadas por los Humnos , destruyen- 
do con fuego y armas la Dalmacia, corrom- 
pida con los mismos errores. Las (ralias 
llenas de hereges fueron sujetadas á lado* 
minacion de los Francos , cuyas provincias, 

t Lib. 3. tlt. a. cap. 6^ ' 



TI2 

pasado tiempo, ias arruinaron los Norman- 
dos. La Inglaterra contaminada delashe- 
regíás de Pelagio , Juliano , y otros , fue 
^conquistada por los Anglos. Y la España 
enteramente infestada por los heregesPrís- 
cilianistas, fue dominada de los Godos. Los 
Wandalos ocuparon la África sembrada de 
hereges Donatistas. La Galla Cisalpina fue 
invadida por Alboino,Rey de los Lohibar- 
dos. En el Imperio de Oriente en tiempo 
del Emperador Heraclio introduxo en él 
muchas miserias y desastres Cosroes;y.Ma- 
hometo , xefe de tos Sarracenos , conquistó 
la Siria ^ y destruyó á este Eaf)pérador y 
rodo su exército compuesto^ de hereges, 
ocupando el Egipto y Mesopotamia , de- 
clinando poco á poco las cosas de aquel 
vasto imperio , principalmente la fiorjdisí- 
iria ciudad de Constantinopla , desde que se 
radicó en ella la heregía de Nestório ^ co- 
mo observa Bat-onio en sus anales al año de 
.445- ,', hasta que por ultimo quedó entera- 
mente arruinado. Consúltense las ocurren- 
cias de estos tiempos , y se advertirán las 
desdichas que fntroduxeron'ea el nbfte el 
itápio Lutero, Zuiriglip en Suiza, y Calviao 

!> Tom. é^ n. 4. . 



•> • ^ « t • 



.en Fnncia^ resMitaiido 1m erriMrcis ^e los 
.pcimkivos tkiíipos de la Iglesia., Jpjuriaiv* 
do á lá Santisima: Trinidad , á la>. divini* 
:dad de Jesu-'Christ^^al hoooCc^dc-la-Vir* 
<geri purísima , de los ^ santos Angtf tesk i^ y los 
santófe Saerame^toil , pesiando Xutero Iqs 
decretos pomiíidosi^'desprecia^da^l^s Ubfos 
4e los respetables I)Q¿lores de h Igl^i^ , y 
creando muchos^ discípulos', que Yi^iando 
entiire -si sm doctrina se copdéusieron £¿^ 
róznente, cootm itoiciterpDs-dfr los iCü^ttó?- 
lieos i vivo» y difinltos, cvyas mutu^^toa- 
trariedades recopib^ doetainente, j^l .erudito 
Bosuet en su hi^ojríiiide Mi v^rja^ioa ^ 
Has iglesias prote$talEfte94 ^uipgJiQ, ^e gue- 
iinado por /los Sutjéos tíU^lko^ ^^yájet^t^titir 
^ ydfennotwdo aiini|He en co|t^ nqtnero 
¿ los Cantones'hec^ges»! E^ ;Fdrao^i;i, ¡^ 
calamidades nO ser^fperiment^Qp.eq^i^m- 
:|io:.de los piadosos . Reyes Vj^t^tí^rJJL 
if Caitos IX.catts¿daí5£fípr.Enjr^ii^^^%- 

4ionl cbntra^iílriqíMé #A Fapa,r Sisitb. Y:p|i* 
.blicáíUba cbQ«it|icli)[nfAiKel áfígid^ 1^89^ 
lias ta< que se r «^méi^^^^n 4» S9i|ita¿](glepij^9 
siendo absuélto-taíU^aaptl^^^^^G^ 
el' Fapai<3emeótr-ViJI>) IdPfS fh^rpg^% Jíiu- 

$féí}^is pertorbaum Mfi ^5ji^x{d^i\$ti9^ 



aquel reymc, qué' para sostener su partid^ 
é incomodar á los católicos , solicitaron 
auxilios y socorros de los turcos. £a In- 
glaterra " encarcelaron los hereges é la 
•Rey na María de Escocia, y^ fue ajusticia- 
da p6^ áiandado ét k perversa Reyna 
^Isabel ^ su próxima consanguioéa ^ decla-^ 
irátíddsé también cabesia dé la iglesia an^ 
*gliéana« Ep k Alemania -mferior hubd 
^uálménte muchos^ trabajos que tambira 
-alcalizaron ^ á < k^Fraodk -pw los afios de 
1567, colifo instruyea -loa lustradores de 
áquelte desgradada éffoca 9 bollando^ las 
reglas '^é la bumanidad^ 'dbscureciendose 
la raron^^ y ¿órroiopiétidose con multitud 
dé vfcfos que se dlsemidaban y esparcían 
[púf'tiSd^spáttes ; cuyas oüserias ha& to^ 
cado yá enmuestros ^as^'con transdeoden* 
da á't:od& la Europa , que llorará por mu-^ 
•ehosa^dslos desastres que actualmetrte se 
^jMÉiil^A '^ti ella, €011 p¿)pji|itío no solo de la 
' hUmkrfldád y buenas éovfunibres, sino tam- 
( bien' de la sarita' refiglon> de Jesu-Chmto, 
<y4a'l]fahquilidád del giánéro iiirniado y que 
^ítié't' 9b vista tuariti^rnadas las leyes dH 
vf has^^ 'humadas cotí Versión de Uodos los 
^óbíéftio^-y el orden :poliiico y social, di^ 



jnaoado'de fes doftrínas ami-^vatigélica?, 
qi^ hace siglos estaban royendo el .corazoii 
de la Ftancia • y llegaron por ultimo á 
cQrromper el nervio de aquella christianír 
5imá monarquía , que en otros tiempos mas 
felices fue escudo y defensa de la Ig^sU 
católica^ terror y espanto de sus éneíaigos:^ 
y freno y antemural de la quietud de tod^ 
la Europa. ; 

Aunque ya tenemos la piadosa ^satisfac- 
ción de que usando el Señor de sus miseri- 
cordias se ha valido del generoso espíritu 
del memorable Napoleón Búónaparte, como 
de instrumento proporcionado para los so- 
beranos fines de su divina providencia , el 
^ual colocándose en la suprema dignidad 
de primer Cónsul de la república , ha dádcí 
principio á la restauración de la tran^uSti*- 
,dad de aquella grande nación, y delate^ 
ligion santa , por medio dé leyes sabias, y 
concordatos con lá Corte romana ; de 
suerte que se puede esperar fundadaménT* 
te, que poco á poco vuelvan las cosas de la 
rFranciaá su antiguo lustre, disipadas las 
tiqieblas que había condensado la nueya fi. * 
Josofia, y suspendiéndose el azote que el 
Señor había, levantado con todo el- tlgot 



ii6 

que eztge la divina Justicia para la vind!« 
cacion, y castigo de tantos desaciertos cau- 
sados por la mala doctrina esparcida en un 
crecido namero de libros sedudore^ y per- 
niciosos, y la r^axacion de costumbres, cu- 
yas buenas ideas llegarán á un punto de 
consistencia , verificada uña par sólida y 
duradera, que restablezca la buena armonía 
de las naciones de Europa, trascendental á 
las demás que pueblan el orbe descubierto. 

$. IV- 

\ De la dignidad y preeminencia del Santw 

Oficio ^ y su jurisdicción. 

La potestad y dignidad del santo Oficio^ 
y su eminencia sobre las demás, jurisdicio*- 
Des en materia de religión es notable , y 
sus Jueces la exerceo sin obstáculo contra 
todos los individuos de la república , de 
qualquier clase y condición que sean , co- 
mo estén subordinados á las leyes de I4 
Iglesia, habiendo entrado en su gremio 
por. el sacrosanto bautismo , en lo que 
cumplen con toda propiedad aquel severo 
precepto qiie impuso el Señor á Moyses 
para castigar todas las órdenes y gerar^üiaa 



117 
det Pueblo hebreo sin distinción depefso^ 

nts por . haberse mezclado con mugeres 
pro&nas , prescripto en el libro de los Nú- 
meros'. 99'Toúíz(\t dixo) tt^ds los princi* 
f>pes del pueblo, y cuelgal(9fk horcas con** 
9>trael sol, para que se separe mi furor 
9>del pueblo de Israel. ^< Por tanto deber» 
conceptuarse los Inquisidores á manera de 
aquellos Censores romanos, que regentaban 
•superior potestad muy autorizada de las . 
leyes sobre todo género de ciudadanos^ 
para moderar los excesos que se introducían 
contra sus sabias disposiciones , sin excep- . 
tuar aun á los magistrados, como se verifícó. 
en repetidas ocasiones ; y los que eran ex«. 
duidos por ellos del censo c^t se celebraba 
en RoQ)a cada quinquenio . quedaban no- 
tados de infamia ^ y privados enteramenta 
de honores y digdidades. La misma espe^ 
cié de jurisdicción praéiican respeéliva- 
mente los Censores de la Fé para mantener, 
ilesa la ;Sagrada Religión Católica , y. la, 
gloria importa! del SeSpr , sin qi¡ie sé í;elé-, 
bre por ningún tíibunal de la nje^cioa .W 
aé^p judicial tan serio , solerane^y .fpí^i^, 
dablecomo los del santo Oficio, quedando 



igualmente notados de infamia los reos 
castigados por su$ meditada^ seateacja^^ 

Ve ¡a qualidúd de tos Jueces ^ y sus 

prerrogativas. 

Por lo . respectivo, á la calidad de los 
Jueces , ^ bac^ siempre su ' ^lección para 
tan elevado ministerio de personas de pro- 
bidad) literatura y graduación , precedien^ 
do información judicial 4e limpieza de san^ 
gre, honradez y pureza de costumbres , y 
han dé tener cumplida la edad de quarenta 
años ^, En lo eclesiástico g035an las prero-- 
gativas de legítimos y verdaderos delega* 
do% poQtificios *, entre pilas la de conceder 
indulgencias de* quarenfa días 9 segua uqa 
bula de Inocencio IH<:onel tratamiento 
de muy Reverendos , qué les da el Monar* 
ca, como se advierte entre otras órdenes en 
ui)a de dos df Junio de} año de 1699; y 
en lo secular igualdad en todo con los 
Oidoras de Jqs tribunales colegiados de la 
n^cion^enloque n<^ solo les favordee la 
antigua costumbre recibida sin contradice 
cíoá , sino también las declaraciones lega-« . 

^ Clement. Kolent. de haeretic 
I % •■ Cap. Praecipimus d. pj, i • * . • 



les,. como Jo advierte el stñof $olorzan<t 
en m Política indiana ^, apoyándose ia f u« 
rlsdiccion que exei;ceo 9 en Ío$ c^igos ca- 
nióoicos y civiles ^ por cuyas, f ^pectivas 
disposiciones les compete JurtsdScion or- 
dinaria 9 aunque efi su oHgen no debe ne- 
gársda el caráctec de delegada^ en (:uyo 
concepto no pcieden ser excomulgados, sino 
por el Romano Pontífice , según la bula de 
Pío IV, que enipi«za Uf, Inquisitorís , ga- 
nando los frutos de los beneficios que ob« 
teogan*, como sijsrita entre otros, autores 
Babosa ^ ,, y tstt privilegio- se . renueva . 
cada quinquenip; habiendo ^n todos tiem- 
pos observado una conducta edificante en 
eljnaúejo de^u ministerio, sin que hasta, 
el presente se hay^n verifícadp ; por. la mír 
sericordia del Señor excesos; notables en. 
sus operaciones^^ 9nte^ por el; coptrario es- 
té jleno de honor el gremio de ialnquisi-. 
don por la juiciosa dirección df sjjs indí-<* 
vídu^s, quejign derramado generosamente 
su sangre pot:^^ santo exercicip,, y defen*^, 
sa déla r^igion-católica^a^ornadqs: muchos r 
cpn la' palma del; niart irio ^ et^trfi los quales 
sobresalen del ó^den de ^nto Domingo 






San iPedfo de Verotia, Patrono de todo él 
gremio del santo .Oficio ^ y en Espafiá* Sá^ 
Fédró^ de AtbúeiSflQqui^dordet tribunal dt 
Zaragoza^^üánónigp de aquella iglesia me-" 
tropolitana, de santidad eminente: tambiisn 
es exempbr Santo Toribio Mogrobej», <]tie 
sirvió en ' el tribunal de Granada ^ y d^fs-^ 
pties elevado ál arzobispado de Lima , cá-* 
pital del Pera, fué \m segundo; San Cárl<^ 
Borroméó en el zelo de la refondaciotí y 
observancia de la disciplina ecresiásti(^ 
contándose mas de quarenta Cardenales los 
qtie seijbin etnpleadoen feste sagrado mir 
nisterio; muchos Obispos^ y aun no fiíl- 
tan personas reates , como áiefon un her- 
nañb del Emigrador é^ Alemania , el Ar- 
cüiduque Alberto, Cardenal d^ Santa Cruz^ 
Gobernador de Portugal por el Rey Felipe 
Iiyy otrcíel Rey de aquella potencia y 
Cardenal t)úñ Enrique, que ascendió at 
Trono en los tiempos siguientes, ^ 

En Eápafia han ttieredéo siempre á su» 
católicos Mónaiñbas especia) - recomendación 
y eíevádcí cdnctpto, pbirio qué los han 
destinado ¿n repetidas Veces para los akos^- 
delicados' y hótiOFÍíicos empleos de laíé* 
publica j coiüdfesidenciasde iVíTiyes^ vi- 



tkas de províhcias^presicltncias áe Audien- 
cias, y otros cargif^ de %ual ó mayor im- 
portancia , especialmente en América , mos* 
tcando en tod$s ocasiones <^xáctitud en su 
desempeño, y amor y lealtad á susoberano, 
der^ue es buen exempla^ el Inquisidor D* 
Bedro de ia Gasea V quien en aquellas re- 
vueltas tan escandalosas del Perú, inmedia- 
tas á su conquista, r^duxo aquellos vastos 
dominios á la debida obediencia del . sobe- 
rano, presentándose á tan grave proyecto 
sm armas, tropas, ni auxilios pecuniarios^ 
y regresfitndo á España , después , de todo 
pacificado por sq notable prudencia y ge-, 
nérbsa sagacidad 9 con (^recida^ sumas para 
socorro del erarjo, muy, exhausto en aque- 
lla sazón por Jas guerras del ^orte , exhi- 
biendo, en testimonio de su puíeza y des- 
ioterés, uno en /orrna auténtica del gasto 
domésiico diario y moderado de su perso- 
na y corta familia de su servicio , en que 
acreidttói á su JVfonarca integridad .9 incor- 
tapcion y sobriedad en su conducta, at^or 
Á su real servicio yiy U^0.:fi9X. su patria y 
la causa pública ,. como largamente refiere 
el Historiador Herrera en sus decadas de 
Indias ^ en cuya recompensa mereció las 



lia 

expresiones mas afectuosas al invicto Em^ 
perador Carlos V, que reytiába entonces^ 
y la mitra de Falencia ^ que era la nosca 
vacante : en lo eclesiástico han obtenido 
las mayores dignidades .^ con especiaUdad 
Obispados ^ Iiaciendose acreedores ¿loa 
roas elevados puestos de la iglesia y del 
estado por su manejo recomendables, lo 
que ha hecho formar á los Monarcas Es* 
pañoles el mas grave concepto de ^u jiistt^ 
ficacion ; de lo que se infiere seguramen^ 
te que el gremio del santo Oficio ha sido 
en E^pai}a desde su origen un seminario, 
de ministros zélosos , .dedicados enterar 
mente al Servicio de ambas magestades, 
sin separarse en tiempo alguno de tan 
sagrados deberes , á pesar de ver d«s- 
dtendid6s sus méritos y circunstancias, y 
destituidos absolutamente eii los últimos 
tiempos de aquel premio que tan justa- 
mente señalan las leyes páblicas , y dictan ^ 
la razón , h justicia y la pofitica á los be- « 
neméritos que se emplean en tí servicio 
mías importante de la iglesia y del es* 
tado. 



.» \.,t , . t 



"5 

De las qüalidadés de tos ministros suhalter'^ 

ms^ y sus pretógativas. 

Por lo tocante á tes ministros subalter- 
JDOs del santo Oficio sobresalen inu<^ho á ios 
de otros tribunales aun los mas' superiores, 
porque para entrar en sus empleos se cali- 
mban sus personas y familias ; y adebiás de 
gozar muchas preeminencias ^n lo espiri- 
tual por bulas apostólicas, con especialidad 
la de Pío V que empieza Si de protegendis^ 
dada en el año de 1569 , muchas indul- 
gencias , que recopilan nuestro Páramo ^ 
y Emético * , y los mismos privilegios y 
grjicias que estaban concedidas á los cruce^ 
fignatos que tantas veces se armaron para 
varios objetos de la iglesia y engrandeci- 
miento de la religión , como se lee en la 
bula del mismo Pió V de i j d^ Octubre 
de 1 570 que empieza SacrosanSfie Romame: 
en lo temporal disfrutan en* Bspafia varias 
exenciones 3, honores y públicos distinti- 
vos 4 , para ser mas conocidos y estimados 

t I/ib. a, tit.r, c. 4» « -P. 3. q- * «7- 

3 Decreto del Consejo 4e Castilla de 6 de No- 
viembre de 1794. C. A. de 10 de Diciembre id. 

4 C. A. de 17 de Agosto de 1603. 



"4 
tn calidad de conservadores de la répébli^ 

ca , y centinelas que vigilan sóbrela obser*. 
vancia de la religión , teniendo en su cus- 
todia las llaves del bien espiritual de la 
monarquía. ^ 

De layitualidad de los juieios^ 
En quinto al método y ritualidad que 
practica el santo Oficio en la formación de 
las causas de fe ^ que está recopilado de las 
iFistruccioñes antiguas y nuevas por Pablo 
Garcia^ Secretario del Consejo de Inquisi- 
ción, en el año de i6a2, é^el mas acertan- 
do y maravilloso, fundado tñ el centro d^ U 
de misericordia con el objeto de que el reo 
se convierta , y viya .arreglado á la divina 
voluntad , que no quiere la muerte del pe- 
cador , sino su conversión , según se halla 
indicado por el Profeta Ezequiel ',y man- 
dado por >derecho canónico *, encargando 
siempre con la mayor recomendación la 
benignidad y compasión á los Jueces dé la 
Ley evangélica ; y esto mismo respiran las 
insdruccioñeis formadas: para gobierno: del 
santo Oficio , recopiladas y dispuestas su- 
cesivametJte por mandado de los séSores 
Cardenales Don AJonso Manrique, y Doa 



f2f 

. Vernafldo Valdes , ambos Arzobispos de 
Seyilla^é Inquisidores generales ,. y las 
cartas del Consejo llamadas acordadas , en 
cuyas disposiciones legales no se advierte 
otra cosa que rectitud , bondad y miseri- 
cordia; y en confirmación de ello las infi- 
nitas causas y procesos que se custodian en 
el secreto del santo Oficio son otros tantos 
documentos autorizados de su justificación, 
moderación y justicia: nunca se procede 
á la captura dt los reos , sin preceder su- 

.» maria completamente justificativa del delito 
calificado por hombres doctos , y con pre- 
via consulta del supremo Consejo de Inqui- 
sición : durante su arresto permanecen cus- 
todiados en prisiones aseadas , claras, lim- 
pias y desahogadas , asistidos en ellas con 
toda exactitud t si son personas acomoda- 
das se mantienen de su seqüestrq en la ma- 
nera y forma que apetecen : si pobres 6 
destituidos de facultadeil^ , de cuenta del 
real fisco , baxo una ración competente, 
que distribuyen á su arbitrio i si enferman 
son asistidos de médico , cirujano y boti^ 
ca,s!n omisión alguna; y estando sanos 
tampoco les falta barbero , labandera , liw 
bros que lean, y ^uaoto oecesiQn , toé- 



diante la dirección del alcayde, que.por 
ley ha de ser hombre de calidad y con- 
fianza ; y á fin de que* nada les falte, y 
.proporcionarles su mayor consuelo, sodvi- 
sitados por los Inquisidores , no solo en los 
^^ids señalados, ppr las instrucciones , exá- 
niLQ^pdo su buea uatainiencpvsjno también 
en otros muchos por oficio de caridad, de 
cuya notoria verdad son testigos sin tacha 
todos los reos que han estado detenidos ea 
las cárceles secretas del santOfpficio^ pues 
enseña la experiencia prácticamente en es- 
tos tribunales, salir los castigados por ellos 
muy reconocidos á las gestiones de bene- 
volencia que han experimentado cíurante 
su prisión: en el. seguimiento de sus call- 
osas son.escuchadps benignamente por es* 
crito y de palabra, dándoseles quantas au- 
diencias extraordinarias .¡apetecen , fuera 
^de Jas ordinarias qiue sipn de ley para la 
fíDstr.uccion del proceso, en el quie hacen 
sus defensas por sí y ppr letrada, de prpbi- 
|da.d , y para ello se les comunica copia de 
la. acusación fiscal, y de las deposiciones de 
lo5 testigos, pa^adps sus nomhres .por los 
graves inconvenijentes que offece su ,mani- 
^feíitacion, emre«> otros el .^e-feti;íi.^rse 4e 



127 

! hacer sus deposiciones, y los delatores sus 
denuncias, cxxno ^queda dicho arriba : .son 
-rarificados dos veces, uoa en sumario y 
.otra en pl^ario con la mayor solemnidad 
,á presencia de do$ persopas de christiaa- 
dad y coñdtida ^con prefereacia eclesiás- 
ticas, que sé lUman en el , derecho hones- 
tas ; y concluido el proceso con el debido 
coQOcimieotOi, y la brevedad posible , para 
que los reos Man aliviad^Hiuanto antes 
.de su detención en las cárceles ^ sp acu^rd^ 
-la sentencia con asistencia 4^ ordinario 
. respeftivo ^ . la ^ue no se jfgoe , en eifecucioá 
sin previa consulta y aprobación, del supre- 
mo Consejo de Inquisición , en donde se 
vuelve á exámií&r prolixamegtfi el negocio, 
y en su vista dieta la providencia mas acer^* 
tada sin necesidad de molestarse los reos 
eñ: di ^seguimi^tp de apelacione/i y recur- 
^ sos, por<}ue en las «pausas de í¿ solamente se 
proceda á la averiguación sencilla de la 
perpetración del delito, y corrección de, su 
autor, ^ue swippre empieza por lo espiri- 
tual* del «eo, y concernencia á su alma , sin 
darse al público como no sea indispensable 
para la vindieta exterior, y escarmiento d^ 
otl:os,5pero siempre con ^guel fondo de 



I JO 

ft soves * cñ virtud de Jubileo alguno * , ni 
ano del privilegio de la Bula de la Santa 
Cruzada, segUtí'Una de Gregorio XIII expe-* 
dida en 14' de iSej^tiembre de 1 576, extea- 
diéndose la jurñdictioú dé los Inquisidores 
en esta loareria á los regulares, sin poderles 
sufraj^r patii ello sus privilegios de qual- 
qintí dase ^üé. seáb , coinfto decretó el Papa 
Paulo V en 7 de Noviembre dé 1606 en su 
constitucioh 36 que étnpté^a: Homanus Pofh' 
fifex^ ¿otífirtbádtí por déerétd del Papa Ale-^ 
xandro VI! , "^dádo en la Congregación der 
IaInquf$idoáde Rolnaá'8 de Juliode 1660^ 
iobre que^sdf ordenó to conveniente á este fía 
pbreí'C^sejó^^ y kñ iotí comprehendidos 
éñ todas la^ coüstittícióaes que traten 9 y en: 
l0^tfcesivo4iablasen fleMá -Fe Católica, y el 
Ofido delft santa Ifiqüjsicióti en conformi- 
dad délo p^ev«t>idd pbr él Papa Gregorio 
XV en tu coristitúcfoá- 383 dada en Roma 
fue ^mpidzsLZ Cám sicut ^áccepirkus. 
-' Asimismo conocen fos Inquisidores con«» 
tra' los descendientes de judíos y condena- 



» «■ 



.t Ctrtr ^cordada de s dejuliode z$7S.Otrade4 
de Diciembre át t $76* Otra de 4 ^4e Enere de i $77» 

' ^ C. A. de 10 de Octubre de léaf» 2 C A. 
^•3^ de Diciembre d» itfotf. ' 



rt9 

{cedientes , caráder * privativo de h ]wis^ 

dicción delegada del Princijpe supremo, co-^ 
nio se practica inconcusamente sin tropiezo 
ni obstáculo, con exclusión absoluta de otr* 
quáilquiera, sea ciyil ó eclesiástica ^ como 
consta de los decretos apostólicos y reales^ 
ya alegados, y otros ipíinitos, que se custo* 
dian en el archivo del Consejp^y secreto de 
los tribunales, inhibiéndose tódos^^los Jueces 
de Ips que pertenece^ al conoctmientode la» 
materias sujetaf 4 la privile|g|a4ai de la sslxh 
ta Inquisición , encontrá^d^e. ¿icada pasa 
órdenes contra los r^evereodos Obispos, su£ 
discretos Provisor^ y toda c)í^fii4^ Magis^ 
trados políticos^ ,y^ no recpiibcea kiB Inqván 
sidqresy después delRey, otro xefe 409 el 
][nquisidor geperal y $upremo Consejo áá 
inquisición, con exención absoluta de óiro> 
qualquiera.For ra^Konde su instituto conoeeik 
privativamente contra tos ker€^es y após^ 
tatas de la reíiglen christi^qa, y todo Ja 
que tiene relacionicp^ í^tós d^itos, sus fau- 
tpres-iencub/idprej^.y^c^ftplifies de qualquipc 
modo, según las bulas citadas para erección 
del santo Oficio!, y^ ademas otras de Clem^n--* 
té VJ[I, de Paulo V, y Adriano yi,>?n qpe' 
pueda absolverse d^.esite delito por.los Cqvi^> 



libros prohibidos j en co^ifprmidad de lo 
dispuesto por los Papas Urbano VIII en su 
constitución Sicut accepimus^Vaiiúb V Cúm 
sicut accepjmus^ y Pió IV por la que empie- 
za Dominici gf^gis , dando las providencias 
convenientes para evitar su lectura ' : con- 
tra los que dan culto público á los que no 
están beatificados ni canonizados, por cons- 
titución del Papa Gregorio XV Sanctissi^ 
hus Dominus : contra los que exercen la as- 
^rología judiciana^ y qualquiera género de 
adivinaciones , y los que tienen libros de 
¿116^ según lo mandado por los Papas Six-« 
io V constitución 17 Cceli et terre^ y ür- 
Aarib^VlII constitución 371- Inscrutahiiis * 
peirmitiendoise únicamente los prognósticos 
¿ue^rovéngáií de. causas naturales , como 
fos pertetiécientes á la navegación, agricul- 
ti^ra y medicina 3 : contra los .vandoleros 
^ue traen consigo el Santísimo Sacramento^ 
á pretexto de qué por ello no recibirán da- 
í!ío alguno, y contra los que se le dieren 4; 
•tittiiÉmo costra. los que con este objeto y 

* s ' C A« de 5 de Jüniode t6oi^y ^^ P ^^ Agosto 
dt s$t4f y ^x de Enero de 16^*1 ^ y otra$ varías. 
, , a C. A. de 1 2 de Xiayo de 161 3, y 14 de Febre-^ 
rodé itdi?. 3 C. A. de %6 de Octybrt de 1647* 

V C. A. de 1 de Julio de ié^i. 



otros pecaminosos usan sigilos , medallas y 
ctros signos &c, con caractereis y figuras ': 
también contra'los blasfemo^ sobre lo qual 
tiene dispuesto lo conveniente el supremo 
Consejo ^ :^ contra los que disputan dé ik 
Inmaculada Concepción de María Santisi-^ 
ma, según Jas determinaciones apostólicas 
dte Paulo V á 6 de julie de' 1 6 1 6 Regis pa* 
cifici^ r«nóvand'o las de Pió V y Syxto IV, 
Gregorio XV^Sanctissimus Dcminus^y Ale- 

xandro Vlí á 8 de Diciembre de i66i 3: 

• ' • " ■ • » • - , *" 

contra los solicitantes en la confesión, seguir 
íás de Pió iví 6 de Abril dé i ;6i , Gre- 
gorio XV á^ 1 1 de las Calendas de Diciem- 
bre de 1 6ií . y Benedicto XI V en las Cá- 
leudas (}e Junio dé 1741 t'coñtta los polí- 
gamos ^ : contra los que indagan el nombre' 
del cómplice en la confesión con arreglo á' 
las constituciones del Papa Benedicto XIV' 
de 7 de'JWró de 1 745',ad¿ Junio de 1 746,' 
¿8 de Setiembre del misihd ano, y 9 de Di- 
ciembre de 1749. ContVá íbs testigos falsos' 
por Biíla de ¿eon X de i z dé Diciembre 

•I C. A. de go de Abril 4e }(5$2, 
% C. A. cíe 11 de Novfemtire dé 1^83. 
' 3 Ci'A. de 13 de Jufíbde?¿83* 
. .4 C. A^1Í9 s:de J)diQ.to.>riíap. JostnKcipji áé- 
tfio de 1 $(íi. C« ▲• de $ de Marzo de 1770. 



tJ4 * 

^e X ; 1 8. También se extienfie la jurísdi(> 



cion del santo Qfíclo á otros ramos menores 
consiguientes á estos. ^ dé qué tratan varios 
átitóres; y párá conocer radicalmente el ca* 
rácter de su Apostólica y ]fléal delegación^ 
es de notar que este tribunal procede del 
qoismo. Dpodb contra los que HDpíderi el rec- 
to lí^o y exércicio de su jurisdicción , ^pn^ 
forine á la declaración de Julio IIÍ' en su 
constitución 1 1 íicei divenis: contra sus; 
fautores, defensores, y cómplices*, y los que, 
^jurian ¿los Inquisidores y ministros; los 
que concurren á ello, y ¿ la excarcéracioa 
de los reos; sobre lo que hay expresas re^ 
soluciones deí Papa Julio JII á 1 5 de Mar-* 
20 de I f 5* i^yTio. V en subula que empieza 
Si dé protegendis ^y anteriormente l^eon X 
^iio de I ; I j*. Cuyas bulas se hallan expedí* 
das á instancia, dé los Monarcas catóUcos^ 
admitidas por.su l^j^ál autoridad ^ y reclu- 
cid'^s á la prá<^tlc9^jpor tocar directs^ éiP'* 
dirj|qtamente jilcjrímen dé lalieregla y iipps* 
ta^ia , sii^ qu^ nada derogue de ello^ antes 
confirma el líecréto'Real de $ de Febrero 
de 1770 dado por el Señor Cái-hís ÜI de 
felfz memoria,' prev^ptivo d^ ^e/vel''^nto 
Oficio cioa su coQodmientouá ettoft delitos 



».- 'i . i ' > '- > « 



conforme a laji leyes 64 Reyno^^ai qyalet 
^kplicaa con amplitud est§. Jurisdicción 
tan privilegiadi* .Igualmente, la exeirc^ 
el santo Oficio ;sobre todos susi ^niñistros de^ 
j¿náiepfes,.cQii/na,5 ó nv?noj5 jexjtwsi9ií. i;?«yf 
pectivatnente i $u ciise^ par^ cuya, iiMieíirt 
gencia es de nopf.,,<j.uia hay r unos Uj^ipadoj 
pfic^fe;?. titul^(Í9^j,jyWrps no titulados^» Aquey 
ffof ion losqwie^pf|rci,ben .^^^ ^.y tierierj 
asistencia al^íribun^i, lo3 quejes gozan fue- 
ro .privativo ^ ■ ¿ctiví^ Y pa WQ ¡eg ]ci qiyil^ji; 
cjrii?9inal^ sean|ecle^iastlcos jí^^l^^gqs^ tpor íq^ 
fpcho español^ s^gfin las re^l^ ^isposicio^ 
fies recopiladsLs eq el qódjgo t^cjqii^l % ez-^ 
f^egtq eii la? pf usas' ipatrimcMí^ ^ jjie i9a7 
y prazgps 9 tf staiqentaria^^ ^. ]^rtif^or| , de, bie^ 
JTkes^, cléifícatQ y. jáerechos be^iefídales , que 
ser|][aU^n excluídas^ por carias ^cordadas, y 
np se admite en esta jurisdi9cipi^privilégia<^ 
(la competen(;ia algiina , spbj^lq^ gOe ^jf 



i(eal4^claracÍQ0v » t>os ministro&.ao titula' 
dos son lo? <iue pi perciba' »la4(^,.i^ tjp^ 

4b|ep,$.u5 respectijvos donv(^U9s,ií ,cuy^ fiU. 

^•t ' Récopil.-dif Ant. Acord/Aticf j.ftbV 4-tit. t«- 



se correiponcíen los Cioiíiisarios, Calificado^ 
res, Consultores, Notarios y Familiares: los 
primeros y segundos han de ser predsámén* 
té éclesiistícbs, los terceros y quartos pue- 
den ser uno y otro ; y los últimos prcciia- 
mente seculares. En los eclesiásticos ei:crce 
él santo Oficio jurisdicción preventira^a ex- 
cepción dé las causas dé órdén y beneficio^; 
pero en lo perteneciente al* ofició oficiando 
privativa; y en los seculares, por correspon- 
der todos á laclase déPamiliarés,solatnen& 
Crihíiñál, con exclusión de algunos delitos, 
expresados éii la concordia inserta «n él dé^ 
techo cotnun cíacionaf ^, débieiido ser unos 
y otros sógetos de acreditada coniíucta y 
Christíandad' ; y estos ademas ha^etidádo^ 
fie boénáhraígóf sobretodo lo ¿|uál s¿ rcíri- 
He información la más estrvpulosa y proli* 
Xá,gozábi(Soíéh recompensa dé su ministerio 
^aHas exéhciohes y regalías indicadas por 
las mismas leyes citadas ^ y tú lo espirittiaf 
góxa^i^'utíos y átros de las gracias apostóli-' 
dís'(^ncidM¿Í áib^xi^otesi 6 los an- 

tiguos cruaadós que se^Srihabán contrá'lM 
iqfiele^ y her^s i ^como apaf^ce de varáis 

*¿r '¿íyrtti¿ t iib;4 Üe la 4(cc6pííJ'Áu¿ l' 



iSlecIafationes I^ddtifiqfas, enti^ elfas una de 
Paulo V de lo' dé Julio de i s6i : también 
exercen los Inquisidores jurisditción. sobre 
fes criados de sií servidumbre^ 'y cuyas cau- 
s^'eitá declarado deben trataísfe ante ellos.' 
'4*ór lóóue íotáálas del real íiáco.se creó 
por lós señores Reyes Católicos una judica- 
tura especial, afín de que jos Inquisidores 
áttodieien desembarazadamente á su miois- 
t¿rio,'cüyQ cargó se conferia por S. M.,eh la 
antiguo á un jurista de crédíto,í|onrádez y 
conducta co;i ia calidad dé níinistro de( 
santo Oficio, y cíertaí djstincionel»: pero ení 
él día se desempeña por un Inquisidor , co- 
inunmente d'mas antiguo ^ ftí)mbrado por 
!¿ ReaJ Persona ; {>rpvia consulta' del ^eñor 
Inquisidor general, <fqual recenta en dicho 
rániogúrisdicción i^ri^ativia é iilaépendiien- 
fe , sio admitirse competehcia'.en las bausas 
4*ue,dirf)jin tratáí-se en su jüzgc<dpi'como 
determinan íás l^éyeVdel rey no *,'y cono- 

» 1 * 

cén loií mas práfticoi jurisconsultos , y no 
se trata dé elías' én gradó de apelación en 

étr6 tribiinal'qtícfén el Conseío'slípremo de 

^^' .' •. ■ n^ •. • O) ív -^r ••• • ". 

:lt^., Qüáúki, 4^R^ Jim ' VeboMháaJtl > Católico 
del año de 1505. 2 Cit. Aut, Acord. 5. lUcn^. 
tir. i« de la Recopil. 



138 

laquisicio^ 9 X P^ beneficio de las pactes 
las de menor quantía de^ 200 ducados en e} 
respectivo provincial » ¿ qqe pertenece el 
juzgado ^ ; todo lo cj^iál resulta de bul^ 
apóstol reas ^ derecho común español^ ór-? 
denes de puf stros Mopárqa^ 9 y .l^s instruc- 
ciones del * santo Oiicío • adornadas de. la 
autoridad í^al competente ; de que se in- 
fiere que el santo estabjeciiniento de la Ii|^ 
?[uisicion cQi^pone en Ejspaña untamo po« 
jtico de' su gobierno ^ afianzado en las 
supremas leyes^ y ep la,es|imacion que han 
Iiecho de él en todos tieipposlos^ Monarcas 
por sus alf 0^ servicios . y espiero de sus ínn 
dívíduois en.^l d^'sempeíio de.lo^ eleyad9f 
ininisterips 4^' la nación^ condecorándolos 
con* las mayores dignidades en lo eclesiás- 
, tico y civii , como queda ya sentado. ; pu- 
diendo decirse coq verdad que cada tribur 
nal provinelál (le los que. componen el grao^ 
cueriv)*dei sapto pficio , es úna^ fortaleza 
en que ¿ifianzan la seguridad de sus don^i- 
nios los católicos Soberanos^ de España , a 
pesar de^ la jjprsecucion qp§ ha* padecido 
siempre ¿ste por el odio de los libertinos^ 
< RóalCédalftdeFctipSmaiiBdé&Bérod» 



•,}..: i. 



y. hombres ^entrejadps,^ á laxpmplaceitq 
de sus ' pasiones 9 por cWá causa' aspiráis 
á sacudir el yugQ dé í^subordinacipa taii 
debida a las siiprenias potestades para 1^, 
dirección iporál y ciVií de \á repjSbliga^ 
to qúé^ es enteramente conforme 4 , U¿ 
principios de la religión santa , que co- 
lmo vercladera mantefidrá en el s^nq^ d¿ 
jBU greipib en todas las épocas de sú du-;^ 
ración liombres buenos , ¡que adornad^Qs ¡Ü^ 
sentimientos religiosos defiendan esforzad 
damente quinto conduce á mantener ixfr^ 
contrasíables Ja religión y el estado* ; 

-" ••• • • ''• *yx:? ' • • • •'■••^ í * "• 

Jüefut ación ^e los argumentos de toi con^ 
tr arios de primera clase del Santa 

Oficio. 

Explicado ya él sistema del santp Odcipf 
fus progresos^ dignidad y utilidad publica^ 
resta examinar los fundíamentos en que es- 
triban sus desafectos la qjeriza y odiq im- 
placable ^qh qqe xnirsin un tribunal ta^ ser* 
rió de la Í^e$ía.jy t^^^^ para ín^n-^ 

tener ílejsaVsMs sagraws decisiones, ' y pte-, 
servar de'erro/ sus doílf ínaV dogmáticas y , 



ífiorafes ; no Iiagáinbs mención prolixa de 
las inveftivas de los judíos, que insinúa 
Eusebio en su historia ' , absolutamente 
despreciable; pues aunque blasfeman con- 
tra et Santo Oficio tan rabiosamente como 
guando Tito , Trajano y Adriano pasaron 
a cuchillo' millones de ellos, y destruyeron 
entera tóente á Jerusalen, haciendo esclavos 
a los pocos que escaparon de aquella san- 
grienta escena , qo hay católico alguno , ni 
Eerége que Heve el nombre de christiano, 
que Haya condenado hasta el presente de 
injustos aquellos ediftos ,' aquélla guerra, 
aquel universal extragOi, y aquella cauti- 
vidad ; antps bien todos creen justamente 
que la Justicia divina obró allí por medio 
de los 'gentiles, cóíiío sus ministros , para 
que se viesen cumplidas las profecías, des- 
trqido pl templp , disipado el i>ueblo ju- 
dáitfo ,'y establecidb el de Jesií-Christo, 
tó: cuya intehgencía solamente debfehios 
considerar los adversarios del Santo Oficio 
reÍQcido^ í tres clases^ á saber: los here- 
g€s , los católicos eílücados entre ellos, ó en 
Io¿ ji^iseis en donde son tolerados , y los ca- 
tólicos tibios en la religión , entregados á 
^^ ' Xib. 3. c. s y 5i¿ Iffi. 4. ..i. yüg V- 



'4? 
lisonjear sus pasiones ^ huyendo del freno 

y yugo que les contiene en sus justos límites, 

• 

Odio de los hereges al Santo Oficio^ ] 
Por lo que hace á los primeros , evitan- 
do la prplixidad de poner ¿ la vista quan- 
to explican los mas autorizados de ellos etí 
diversas obras que dieron á luz , se haílaq 
recopiladas todas sus objeciones, con el vi- 
gor que inspira su desafedo , por el minis- 
tro Calvinista Jurieú^.bien conocido pCMT 
ser el mas procaz de los de su sc¿la\ pues 
aun los Calvinistas de mayor erudiciotí le 
censuran de autor temerario, frenético^ sin 
pudor, religión ni rastro de vergüenza, eí 
qual en sus obras de la historia del papis- 
mo * , en la del sacramento del Bautismo^ 
y en la política del clero procuró coleccio- 
nar quañto se dizo hasta su tiempo contra 
la Inquisición por los hereges mas tenaces, 
tiendo él uno de los primeros que recono^ 
ció la congregación calvinista de Francia: 
á vista de esto será suficiente refutar ^us 
objeciones , para que cin su nombre queden 
los demás cénvencidps, j desvanecida^ sus 
opiniones y frivolos argumentos, 

1 Part. 2. tit. 7, a Cap. i . y «ig. 



• Ohjecto» primera. . 
Dice, pues, este protestante que es inútil 
gastar el tiempo en acumular hechos y ci- 
tar historias , para manifestar que la relí' 
gion católica es la mas cruel de quaota* 
señas lia habido. en hi Iglesia^y fuera dt 
ella ';'^e su permanencia penáe de 1| exis' 
tenciá del espantoso tribunal de la Inqulsi- 
cioiJ , cuyo origen asegura proyiuci de la 
persecución de los Bodueses , y que asi no 
- file conocido hasta el siglo Xtll \ que Ino- 
cencio III envió á convertir los hereges 
de Langüe encargo á Pedio 

de Casteln< ;o de Calahorra, 

6Sf^ííol.(d íl uno fue^elPa»- 

triares San el otrp iiñ Mar-*, 

íir de la Sa e n>uertó'el pri-' 

mero en las cercanías déTolosai'Dpmiiigot 
quedó para vengar su muerte ,1o que eze- 
cutó con la mayor crueldad que jamas se 
ha VISEO , pues se extendió á Raymithdo, 
Conde de Tolosa, qué suponía estaba" ino- 
"tente, y átodos los Bodueses, sin embargo 
de ser pocos los culpados^ que se j)uso á 
la cabeza de las CruzaSas, las quales hície- 
ion voto de esterminar á los Albigenses, y 
«parentando zelo vertieron ib^s 'sanare 9ÍK 



^4S 
los mas terribles conquistadores ; y qiíe 

cerca del año de tio6 estableció una so- 
ciedad de gentes, qué llamaron Inquisido- 
res , cuyo oficio era delatar y acusar á los 
sospechosos de heregía , porque los Obis- 
pos y sus Vicarios generales eran omisos 
en ello , por cuya razón , dice , st hizo este 
encargo á Santo Domingo , y los religiosos 
de su orden; que estos al ptincipio no te- 
íiian otra facultad que la de velar sobre la 
conservación de la fe, y dar cuenta al Papa 
dé lo que los Obispos y Jueces seculares 
hacian para exterminar la heregía; que los 
primeros cinquenta años de sú religión no 
tuvieron tribunal ni autoridad pai:a crear 
jueces ; que en el ano de 1 244 estando el 
Emperador Federico II en Pavía hizo pro- 
mulgar quatro edictos , por los quales puso 
á los Inquisidores baxó su protección , re- 
servando á los Jueces eclesiásticos el co- 
nocimiento del delito de heregía , y á ios 
seculares el derecho de proceder crimi- 
nalmente al castigo de los que fuesen de- 
clarados hereges por aquellos, ordenando, 
que los obstinados s'e condenasen al fuego, 
y los convertidos á prisión por vida ; que 
quedando por muerte de dicho Emperador 



144 
toda la Italia á disposición áfl Papa Ino^ 

cencjo IV ^ el qual, Alexandro IV, Clemeo-. 
te IV, Urbano IV, y otros, extendieron la 
jurisdicion de los Inquisidores, y lograroa 
establecer la Inquisición en muchas partes 
de ItaU^, y algunas ciudades de Alemania 
y Axfi^/W ^ lo que no tuvo efefto en ct 
rey no de Kápoles por la desunión ó des- 
avenencia del Rey con el Papa; que en 
Francia, Alemania y Aragón no subsistió 
mucho tiempo ; que habiéndose introduci- 
do la reforipa de Calvino en Calabria , en 
donde habia algunos pueblos Bodueses des« 
de el año de 1370, y advertido que allí 
se establecía la fieregia q^Q inquietaba la 
Alemania y la Francia con la perversión 
de tantos ]¡)uebío&, el Papa Pió IV envió 
por su Legado al Cardenal AÍexandro con 
los Religiosos Inquisidores , en el año de 
iy6o, I0S5 jqualcs auxiliados del Virrey 
acabaron con una multitud d^ hereges; que 
la España no estuvo sujeta ,a tan espantoso 
riesgo hasta que el Rey Don Fernanda 
acabó de echar á los Sarracenos , y ordenó, 
que los moros y judíos que no quisiesen 
convertirse, saliesen de sus dominios , y 
que para efeftuarlo mejor obtuvo del Papa 



Sixto iy la faénitad dt ttíkhíictr en ellos 
la Inquisición én^et üiismo pié que hoy se 
observa* dándole en remuneración ti titula 
de Católico. Qáe la ibrmáí'de este tribunal 
se reduce á qu¿'el Rey de España nombra 
mi Inquisidor general p2^' todos ios donil-^ 
nki%^ que cohfirtáá el Papa . ' eí ^ual tiene 
k* facultad privativa de icreai' 'todos W 
subalternos, y e^ cabeza dé un Cbnsejb, ei| 
donde st'-yxt^k idh apelación , aco^dando^ 
muchas leyes siempre 4»? leipkrezcá con- 
veniente, y resuelve todók los negocios ci-*' 
viles y criminales entre los Inquisidores^'' 
c&sriga á' los ministro$ de Inquisición, y 
conoce en apeladon de todas las causas, d# 
los tribtláalei provinciales; ' "^ /^ 

' Satisfacción k Ik prifliíent' objeción: Tcxía 
lo que ésta refiere es una serie caíiimniosa 
y falsa , llena de especien plroducidas por' 
d' odior y desafeAó*, i^iendo inegáble Í& 
certeza , virtud y legitidííilad de lá Reli- 
gión católica , que tanto^ abomina este mi-] 
nistro calvinista , cuya rqaliáad dohktante^' 
á^demas dé los sólicLísimos apoyos de la Es-] 
cfítura 9 Santbl Padres , ConciUos y demás* 

m 



1^6 

detjbriminacipiiejs a;]tQrizad9.s dc^la- Iglesia^ 
tiene el á^\js^fi^y «encillps principios, 

!' uc se hapeq 4üi|jf.,perceptibies aun á Í03 
6mbr^$ d^e"" Ja .mayjpi; ,(?síqpid^2t , pei:sua- 
iepqoseiQ$ táctilmente ^u;,pQovepiencia auní 

^ueaa ,i;esery^d^.'«3tójpi^ ^ Ips Teólogos, 
en^'pujjf^S ,.íife¿|^Ía4^5. jí^c^ljp^díán.. leerlo, 
con exi^psiop ,í(|s i^religion^rio^ ; ojalá se»/ 
cocí frutc¡,! sif'n^í^'^ps^. r J4f f fí}i^ ¡«íecir .qi^ 
fti"éxistencia,|>pn^ itf^z. ¡IflqpijifiiOftf uanj 

«» VS5 'í5*?#4 'Jf«<Mb«, su iijef ?^;.V,íu»tPMn 
dad legal de \os,^jMi& ^^y^M^m^y.^, 
disposiciones piadosas de los Príncipes ca- 
tólicos , como se^ ^d^^e^t^ clárísimanente 
«n,K*pa^^,.ííftu¿,gy^^ ,«|ígipr§fip- e^ la 
historia de. siijO/z^j^p^ él q^^po mucha 
¿quiyoQácm^r^^^^ Jurjcj^ á Ip jiersecu- 
cbn .die jos ^]^ftí|^^s ,;oiy^an4osp y 6 ca-. 
nándo f f ti{|ci^s^i|i^£e las ju^jsifi^s (rausas 

^u?'ínt^fvi9;^|TOB¡;Bá.ra > !crea,dpa,' de tao, 
«anto.Tr(biviaÍ, |j!^ ¿omisiofn ¡dfida .por la, 
Slla A^t¿U9a l^tp JPo|ni;igo ide Guz-, 



! 



it^étñÁái 



a aerecno^^j aibaáo Verdad- írrtfift-áéábfe •éfl 
h historia ^ub i&s crtzá^alÉ ^no fes ftrtíííl 
«ste santO'Pitrfafcá, drtaü^^réé dé mocíé 
• ¿Jgubo «a- ia. dfiwíÍMí' <i¿ Sáf^^üe *se tó 
poe eátobciesí ® ^Éiriféfáddr ' Federica Nffi 
goiítia <í¿ áü'iéío^elíéioso;^ «zo profliá3 
iirvífíafs teyes coftti» idí=héi<ég^s ; dedaa 
«wado^Ki piMttcoiott á Íalfiqfií¿ia<j|i feíf ptoL- 
StfOaetetf ÍW l8!5-^t8tííji6$d¿*if<)s gíoriOsó'i 






^ / ; — -«-«r/^-vw icj^s rigorosas coflí' 




cióH de EspaBa ^,retitortcé«yíá^rf¿a^íf3^ 
gtierra cdntftñiá- tóti fós* litfíW^^^ijríinj^ 



pl Oriente basta qtie el tuteo Invadió a^jtae^ 
^ías vastas provincias ^ .desterrá^doíe de 
j^lema^ia los. impíos Lutero , Zuioglio y 
ftUS seé^arips^, y de ^rancia Calviao y los 
^uyos : por lo, i^espefttyo á Ñapóles no hay 
d^<jla. que.^aiáb^Q se hallaba admitida alli 
if j^Inqulsicion -de^de el tlenopo del Empe«< 
ladpr Federico II hasta, el, del Rey^Fer- 
fiando el Csitóli¿p^4 que intentó reducirla 
al metqdo y; norma de la^ de hispana, como 
ío teri%6 ifí, Sicilia ; perp qo tuvo eicduo^ 
a^causa ^e ^ue los Papa» preteodiati , que 
sjiendo feudo suyo aquel feym^ 4^bía estar 
ii^eto 4 1^ c<)^^^ :4^ Rom^; su ti^ibunal do 
íciq^isiciQci , Y ?^' ^ 1^ ^ España, de don-* 
de proviqi^on aquellas inquietudes que se 
i^ipoj^ntarpa; ea.N^ ei| l^s. reynadoi 

^ÍÍQn Ferw^o el Qt<Jlipp y,,el Exnp^ 
né¡9t Carlos V. 4qii cuyo. motivo se derraf 

gÓ tanta, sangre éifí Espai|oles. Habiéndose 
troducido en Calabria ; la infernal secta 
de CalvioO;, donde habia algunos pueblos 
^ Bodueses 4es4)? el año de 1370 que 
nabian pedido pi^ec^icantesá Ginebra j ad^ 
vertidas la^ inquietudes que las opiniones 
d^ esjtoii^ sectarios causaban eti Alemaniay 
" ^afaTipIV.eQvió pqr au legado. al 




fii' 



CánleDal Alexandro con ciertos religiosos^ 
coteisionadósy que trataron este grave ne^^ 
godo en el ano de 156^^' cotí auxilio del 
Vfcey de Nápdes ; de que se infiere , que • 
ttmÓL fált6 en aquel reynd el ministerio 
del samo Oficio, ya fuese con sujeción á lai 
Cort^ Rmtoná ; ya á la de España , y de^ 
eMóse viene 'en "Conocimiento déla fá|sa 
bisrorféta 'qulé>{hséi*tB ^uriéu. 

También es un err'or y ftúbha ignor^**- 
cia en la historia decir , que el Papa Sixto 
IV habia dado el tíhito de católico al Rey 
Don Ferttaúdo en r émuhéiracioñ de ^u 2elo 
por la reiigionív quafido se sabe por noto^ ' 
riedad que. el' Rey Godo Recaredo , Don ' 
Alonso el Católico, y otros^ tuvieron el mi»^ 
mo título concedido por la Silla Apostólica ' 
en fiíerza dé poderosas razones que exf-* 
gierón esta recompensa de la Iglesia ; y lo 
^ue faizp'ei Papa Sixto IV fufe confirmarle ' 
por los nuevos servicips qué habia hecho á ^ 
la religión el Católico Monl^r<;a ^on Fér<-'^ 
nando, á quien justamefite se le hubierk ^ 
concedido ^'si qo lo^ estuviera ya Anterior^ '^ 
inente\ como queda referlrdo, especialmetftié 
por las grandes obligaciones que la Corte 
Ronuiia^ débia á cíMí sobeta^o y su Ca-- 



cUef^do qu^ l^s mori$cos^ef^t^jblt!(He^it:iBn'> 
Ff^cU'^coDí^tr'Os^iiujf p?^Vip«íw^;inÓPÍ-i 
tQ$^ y acerca^^e. lo quet<iic!^ JuHeu aotn^é/ 
' 1^ {ipminaci^a y facultades dé Imiiisitiktm 
fipn^Tíh ?Íi:Cp9§ejo.y. Af!Ríl5; t9¡fewM<5s^^ 
vefts^o QP^. ya queda ;5eiVá4<^.W<í kit^ 
ce ;4qnd^ s^^expHcaH^sttj .j^Wjí^oedandtf 
siempre reservado/ dL^^m^jor 'jrecutsaá' 
S«.^^ €om^sifi|iatroaO) protector y {htííKí* 

i' Vi í. . u:Qh}m<mjegunda. 

i^t>lqt JuifleQ que el ffiodo .4^ prcMedeiLt 
ec^^SH tn^B^tetÍP 1» ItO^vi^^io^ye^ injosto, ; 
PÍÍSqiif ^oi>iinotíyo, ÍBV? .$e tíKn^ 4 quabiuie^ 
td^^t ^Qsgeabpso , df, ^betiBigitr.^ . jlMai^QK) á 
t^f^jn^ismo \ \fk^víAo que m^i^osameii- 
t^\^ h^^a^wer, un m^^ v^m^ :por irtov 
dí^ia^guQilsqiíi^oR ,:6td« ^quaJqukiWjeiie^ 
%g9.i (^a^M^'^sot^e^io ^e pitiei^lr^usa- . 
dft Rpr unqtidA'losiqHe Daiuaq F^miliaros^ 
á Jft'íle que s0r^ff«M>$e;efl: e> (¡rilmial , 4o 
q«í j?f? pí'^ic* con f^Wí^ ^$Í9Uto, pues ' 
eLf^if>jiW 49 busca , y ^s^ fipge^^^píiWtradi- . 
z<^:fiftn é\ ^dici^niáic^, que haJ5^q||iell ,liaya e 
di^bo'jnftl dte^su^, (conducta, y! gwe aal se 



lo hace ^Ae pféAÁz] mt ^úe haya meaí¿' 
de^hui^síé\ fói^h «ítt íal^iido^ átV Vkfiíój 
la^ sama Í^il9la«lilátí '( q(ue' asé^ral é^ Wra: 
iiV(Femieh-flo «KM» dnfeí'nat que la Itiijdi& 
afaíioñ)<fil^é-alrá<ftísáfdov y W Je ha vistB 
^^^i& m^éS^m hán^'biíscatloy saouío^ 



cár€<t^ |ld% 7d^ei JKfioft d8 Bs^áñaY ^¿r 




tí«tóes;l6s i^íft&arbá'párrEsflSfef ÍKádíéíí-7 
doy qué # irifttok) tuvo una áisptíta ', riér! 
gáñdo 4Ué ItuSieW'otfo ^bau<is)ho ^i/e/él^ 
dtl^guaí tfárt^g de icl^t^üf)efstíéió^] 
sés las santas fñáfgenes ; áiiíbSAiáo'iambi^í^ 
múf m§Vée h Iú*itilsÍtí<fiiVy^^^ue coiiio'^ 
eMáín>dbfíglKl8$'e(M(>alóá''iíüé'V^^ y pyén; 
al^na cdsá contra; k reÍ^|K¿^ deíatarla^j; 
baxo la pena dfe^xfcoriiuníAfi níáyór reser- 
vada a Inqiirstdór geneilill,^' aciisárori á^ 
él^ y á tbdd$ !<ís ^ite habían oMo V vístalo ^ 
ya dichd^ que'eH este estáder^tn^ notlcíH^ 
¡ d# lo ocurrida i^á' pesar* de^j^rSH secreto 
que se guarda ,' y qué ' SábléflJ'ó^ ^e todo ^ 

cAttpreseiltéMoseéi'dilk¿íá<^9^1B'hhto éí' 



/ 



attte im comUarifi^; perp olyid^ a)go de. 
9^upllo que hatu^ |)ii^ferí4<>:^ lo qual bastó' 
para.qijie qo^^sp^ k ditse predko en lo de- 
inás; y porque j^lxontísajrio,. solicitado por 
el Gobernador^ y otra persona que tenia xe*' 
los del Autor, diese cuenta y en fuerza dé^ 
ello^ se resolvió su prisión: %aqade! que d 
reo citado aqte los Inquisidoras :por la pri-^ 
mera ves se le pregunta quien es^que quie* 
re, y si tiene algo que decir ; y que «n- 
semejante lance es lo mas segurodecir coo»-' 
taptemente qiie nada tiene que nianifestar, 
porque de e^te modo es despedido iipnie* 
diatamente, encargando á dos ó ^esFaoifr- 
l^res que le sigan ^y observe^ sif$ pasos, 
acfcjonies y. palabras ; qug después de esto 
ll^m^n al juez .ecle$i^stico 4^ 1^ diócesis 
d^l.^cusfdp ). el .qual firma el auto de pri- 
sión, con loquiE^^se encierra al reo en las 
cárceles de la Inquisición , que supone ser 
lóbregas y os^uf^s,.en calabozos subterrá- 
neos y parecidas al infierno^ llenos de in- 
nj^odicia y -corrupción y sin permitirse luz 
artificial en ellas 9 ni saber los reos ix es de 
dia, ó de nof^he, privados d^ consuelo de 
1^5 r, y sin ocuparse en cosa algu^ ^ p^r- 
n^jieciendo;«tl^incP9iu^ÍGa<^ , qw nft 



pfxeden^iBf ni ' hahlac a nad[ie) sieiido lo^ 
masque.srucede, que si adv^ectea 6 «iieoten 
^ i<HÍ calabozos ámnc^diatosalgUQ otro pa*-» 
Qi<;qt<( 9 procurao^tK^iiderse con é\ por Íoi 
golpes qiie daa.6nrl9S<^|irattas, contándolos 
pdr Usvletf as^ ^ B^ Q D, &c,^ lo que tam-, 
bjen.seiles impide^ si los^uardas lo echaa 
cLq ver j y gue en dicjbos crueles encierros 
9011 visitados con freqUencia , sin permitíi^r 
^seles^cuekfllo, tixecas, Qi otro qiíalquier 
instniíyiénco con que i puedan ofenderse 6. 
quitarse la vida, l 

En quanrp á lo ritUjal del juicio 9 dice ^ 
Jurieu ,• que después de tener á los r^os; 
en los expresados calabo;pos muchos mfise$, 
de la manera dicha , quando les pare<;e á . 
los Inquisidores previenen al carcelero diga 
al preso, como por persuasión suya , que 
pida audiencia , I9, qual hacen p^i^a que i 
comparezca como feo, y- no como actor; 
qoe los mismos Inquisidores digeo.al jt^rr. 
celero haberles expresado desea sqr oido^ 
y él contexta afirmativamente, puesJo ape* 
tece, para junificMT su ip^encia , y enton- 
ces le exórtati á q^e cQnjSese su culpa, y si 
niega, le y^fen al mismo encierro , •*•— 
que ^ eximjqe su conciencia ; que dei 



^f4 
de faáfetfir hecho vtnir ttíücfaas veeé^'á U 

audietteiá* ^1 i^eó, $1 advierten que no guie* 
re Oottí^aV Su cuípk , I*;' ^obligan k jurar 
sobré tmcfuclfí^o jr toií'5»mos iv^gelios^ 
y íisé ñ!ég* k ello i \t^ it^ñám^n lue|o al 
puntó ; <|ae hecho ártoyloi Inquisidoreile 
I^e^uRt^n quién es<;éé^d6fkée es v<}<nti0 se 
Uáffiá i y'enrqlré paí*^' í^biófet báUtís^ 
m6 &c. ^ por si eñctíái^^añ algutiá c^ téif«- 
tñiúsítxte ála^i'eligidnrvtdqua^ si niega ^ le 
d^ñ uÍ! esdrito tmi idü{titud d^ itelllo^,' 
sieido uno el que le imputan , y otros* 
{Aléalos %^áficio$aiiíiérité , por ^si'^on esta 
iMetli prúá)a se le pfaede h^cer re0;^üé«i 
p^^mm ífltfdios «oHfreIsS alquil eítots ie 
hdc^ncár'j^or de' todas las^conscqüentías que 
puedeiS résdtár dé él;'y que^llegkdo el' 
casíp de daf ál red cój^a d# la aéusáclbn^ 
lé'IBcétí^ue elija uñó de los* Abogá^ies del 
tmbiínSl f'él qusd sit^e pafa instruiría acer- 
ca del bóilo'de defenderse, lo que ^ hace á 
preséficuf de' aíguhó'dfe los Jueces ; |ífcró la 
defeiís^ha dé set^eií'^z'del mismo reo, 
sin qué ef AbógádS^hagá mas qtiV iifípb^ 
nérlé en'Jóqüédebedédr^pér^uádiéádoIe 
á^lfificoñfiiese un delito qué no h^ áómed- 
dé; pero les Inquisidores quie#tÉ<|íiik'^ así . 



( 



s^ par» ei objeto de^sr kléas protervos^ Y^ 
qm^tt t^o caso fe" ocutfcan él ttominre xte ' 
lo« te9tigo$;i y dekaHi.en . la causa lo .que 

- ifotisfactíort áriia seguada «bjecioii : re'* 
pcíe 'ttk ella .su c^luhiitíosa aserción este 
ismWro éal^^inistiar* píatando los pt facddi-> 
iBl^ntoáj^L tribiuíal delr santo Oficio' coir - 
unQS'jcolQjies dé ptiefUidad taa débiles quo^ 
niárec^en^ despreUó 4^^oluto tedas sus ex^ 
pfesiooes^ cáUSGaQdol'iin senado izxi^ serio > 
db tribunal 'de mSidvoienciajr: persecución^ 
dl^ndp á entender cob sti ridicula^ pintura^ 
qaieno'hace serrkia pébKco,i5tno.qae,á' 
liíanera de un jirgueFte, áhda buscandc^ á/ 
los bofnbi^, y armándoles ziiñeadiUas y 
l^^s^ para ^ue ^jcp constituyan reos sinx 
serl6;f y tenerfnithwo de emplear el tiem-' 
po.en rail inútiles »y'tealévolás persecucio- 
nes 9 ^pmo si éstu\¿lérateos en aquettos des*^. 
graciados , en que los antiguos Empiéra- 
dore» fonjianos y entregados á b cdnipla- 
ceí)€ia dersus pasifmésl^ ifíxabaa la inayor. 
patte dfe sils deleíjítesf en lá efusión dp san-* • 
gfe bumatíb 51- qué delirio ! vivSiftwoca la 
ép¿to4e.iosJlbjíc$«fts religiosas^ y-et 



suisameote iojuríoso presumir aun efe muy' 
lexós, que los Católicos Monarcas de Espa- 
ña, en quienes siempre ha sido caracte* 
ristica la piedad y religión, hubiesen de 
permitir en sus dominios , y proteger baxo 
sus peales auspicios .con tanto 2elo un tti* 
bubal isanguinario, dirigido en el concepto 
de Jurieu á la exterminación de los hom- 
bres, y destrucción de la tranquilidad de 
los vasallos pacíficos. Basta leer lo que ya 
queda sentado f^n el §; IV, y se verá la 
juiciosa ritualidad del^ santo Oficio en el 
orden de sus causas, y el fin tan grande í 
que se dirfge su glorioso instituto , para 
desvanecer.lasiniqt^s invectivas de los 
protextáotes , repitiéndose aquí oportuna-» 
mente , que sos procedimientos sen suma- 
mente meditados , y • que solo se decreta 
el castigo público , quando la corrección 
no puede verificarse de otro modo , y es 
interesamte al bien ^e la religión y del 
estado. 

Las leyes del sahto Oficio prohiben pro- 
ceder á ik captura del reo, y auna la ci- 
tación para reprehensión sin previa justifí* 
cacioa completa del crimen que lo motiva, 
en que V>s contestes sott también ratificadas 



»Í7 
á preiencia de dos fersonas hooestas, y no 

puede executarse prOTidencia ninguna de 

esta dase «in previa consulta del supremo 

Consejo: 9 en donde :se examina el negodo 

de nuevo con ffludí^. madurez : asimismo 

hay casos en que es muf conveniente en<- 

catgar á ministro de confianza observe la 

conducta de algí» xeo castigado, 6 sindi-^ 

eado f y esto es solo quando se teime -pn^ 

dentemente que no hayr enmienda sincera^ 

y que se seguirán d» mis operaciones no^ 

torios dafios, que es pretiso preveeilos^ipaf 

ra evitarlos, ocurriendo con. Ireiiiedios ópop> 

tunos ; máxl(ma usada también por 4a' igle^ 

sU en . ios primeros tiempos, irespeia o de 

los Obispos, quienes tenían tcrifigos di» jr 

noche de sil» acciones, y aun ios clérigos 

unor QOiminuamente de kis suyas , lo que 

practican en la aduaticbd los regularea , y 

codas las' comunidad^ bien ordenadas. 

^ En quaoto á lú que dice Jurieu acerca 

de la. incomodidadide las prisiones y mal 

tratamieiMO de losi reop , bastante queda di-^ 

.choen.el.S* 1^9 sobre lo quaLüo hay que 

añadir mas que la ^notoriedad de lo conr- 

trario,que consta por la vista, kispetcion y 

xeclstto díSr los iráaioi; edifidosrde la laqttfr 



itad^aseo. y^ ctiidado;^j£staba> persuadido 
, «ioidifda Jiirieu.Á ifseJás p<;isi(m^ de la 
li^^ulsicioQ soh de igual ¿alidad4iw.laffd« 
laiiBaiiiitia:de.F¡ráiiciá ^y otiai^d6«fiUd<i| 
que :se; jéoMMtra^i «naic3|i% é laglateqra^ 
tb draieiseifaa VerificaAcK^miiciisB sreces^ld 
^iierfedude áigúosrcotf, eo^b; ioIbriDiiíi^U)» 
li»fefrtadore&j(y:6»:caw^ mmSoLq^eiú» 
fosBBÁgo^ ' de^ la'-iiB(pJdsidoa' • prtSBMM uÉ 
•ipsákvdie hiifuaUad) y cbmpftsfon xes^ 
pfi^td* de ios ^qsds del ^ SQto:06eid , ijr Qáda 
e m i f iá awa de la opwldBJb j ipfa^áiiidad ¿y 
ma^^ trktHoqienta 'iqUe ^ j^aeiscefi ik¿ i'qo» dé 
otro0;d9ltíim(eBdas''¿áreeÍ6OTNtgÍet9h^ «aoi^ 
poco xiaíi^lteniitijdíiyí i80rQbJ(l2^ice|tiel Hes^ 
pachéioleosiu jcaHSi^8riii(M9Ínidofee: h^ 
•ñpsQÍa BC3pt?eesé,ixk tüemt -qúencRrátííí 
^(enticf99|»^á iai detopinieloQ^ 9:^Mi:«^t 
comeaebi:m¿9iores:^d¿148iteAéMn> idd iá^ iiiis«> 
aiasiaáiiirelcs^ yáipat^ Ucerfie^cecp dé la 
loqui^iekioi^kxintidefdnfleieffteiaaiyaileoá^ 
•oeloi^y ^liráy^ y «i^ejortiwkBJiéiM^ídief^^ui 
hay x,^peMéB'i^efáptoíw^ny/k\^^^ 

aiodeeáos^ ji» ^iahniMoidar' |^ <^té - da»» 
graoiadorimlioei'defcpai^' de sil«: pM^«i* 



<lf9 
^n sdbniei^te a^füf^ tas pj^isioq^ y caucas 

4el saptpiOüciQ, €(0cl4a(i^ todq respira hu? 

|iiaoidad.9i(:hn$CÍa9áad y cordura ;,.si«qdo 

igiiakn§nt? faMíP -y ¡p¿|iainip» <9^ura>f 

ift^i^ey^^nen JartinAyor bcevedad^i^n d 
dssp^l^jdela«í%*5i«^fn ,^ue h^y pañi-. 

Wlarat*dcáo«í,<M^i^^<) nad«: 4p Wfrfte 
su 4§í^2a5a»i^a ,4ítow» 4^ 1* cfi» y .s^tnrft 

lánico medio ^ue ^§f i^iiq9q(i^4o «Ic^^i^O^ 

m^ ayeíigMar 49ty!ffdíf4.f y^ fiíjiwágflpra 

^rticcic» en líi ^judspr^den^a:9.:5i^e»t€aBÍ 
esíar.pgc^.esim«r(fl^i$k4 V^diís,caui^w^4ii^ 
iuip^^;Ml? iqstnii4mi)>i;$ta (€[ii$«pst9m^ ¿«n 
ffi^ff^rfA PBÍQ^ ^Itttfíip^ que dCM^ts^.Jac 

q>iepp.áproftíFÍr elrjiíf aqj^O, Btt^!un€L4ft 
sus érr^r^ u^a;^ S^e i|^i4i»bia juráis^ opor^ 

l^prnardovj y j4€á!i*»i Jti^fcu' ao qtt^^Mt. 
deíri)p aunado ,^§Qftié^U^^no di wewplarr 



too 

¿ sus yasUtlos baxd juraméfité'á t'ééáñoeéif 
eo su persona la supremlKÍá át lar Iglesia 
anglkana , tonsiderándO que era éste él 
mejor modo de asegurarse én ella: tantbieií 
es falso la que dice Jurieu acer¿á de qué 
no^coafesando el reo eh la fCftMí dkha.^ sef 
le condena:; porque ademáis de ser coQtm 
la^ inftruccipaes del santioOScioun proce- 
dimiento tan ilegal , está Cohibido pcgr la^ 
leyes 9 y además era cotíi^ejptuar í un tan 
Mtío y juftificado tribunal ¡revestido <le aii- 
(dridad tiránica , y destituido de tos sentí- 
miente^ de- piedad y misericordia , que «00' 
el propio caraftef**dé*^is» jueces. ' 

TttliUén pródedte Jlariéii con igual tá\ri 
itedátf en suponer ^de ^e* tísií de áítiñciósá^ 
jfidajgacion de la vida y ^nduifta dé los^ 
réo^^ sIéKdd. m^j^ )^f«p)6 de la prudencia' 
del sMtó Oficio ' íif(í;^á¥$e< carttativk- 
ménftdV^omo se vetíJílcíi én óirdeti á} estado 
deHiMí almas para '¿o¿oÉ4o^eñto mas exac- 
to dé la caluma qiTé 'S&'lt'áta contra éllb^ ^' jr ' 
ju ü^ofreccion espitítual ,^ que es el princi- 
pal bbjéli»'^el^m0*©géio; y faüibien es 
^génb de téfááá qUe {enila <áefensa de los 
reos no se execute l^^lHilsníte por el Abo-* 
g«Mto <}ut:^liji^^pit^9ladí^ole5*áJ» 



i6x 

fe^ion de su delito , ni qué se da á los reos 
copia, fiel de las deposiciones de testigos^ 
y quanto hace á favor de ellos, pues lo 
fcontrario instruyen los procesos que se 
custodian en los archivos de la Inquisición 
desde su creación ; y ademas del ningua 
interés que resulta á los jueces de ello^ 
concurre también el ordinario , y es muy 
injuriosa esta iniqua sospecha á los fieles 
actuarios de tribunal tan grave» / 

Por lo respetivo á la supresión det 
Dombre de los testigos , lo que hace gran 
disonancia m -solo á Jurieu.^ sino también 
¿ ios que piensan como él ; queda entera^ 
mente desvanecido , si se hacen cargo que 
de manifestarse y darse al público , se se^ 
guirian precisamente graves inconvemen^ 
tes , como es la persecución contra dios dt 
parte ^t los reos, sus parientes y sequaces^ 
con otras fatales conseqüen^iasv lo que co-»- 
nocido muy bien por A gran Cardenal ^¿^ 
menez d^ Cisnerós , siendo Inquisidor : ge^ 
neral , persuadió eficaz- y: vigorosamente 
al £m pelador Carlos V . despreciase la fiss 
propuesái-que se le. hizo por varios perso^^ 
nages del rey no ^ ofiredendc^ al real Erario 
ochenta :<nil áureos ^ para que te permi- 



1 






x6a 
tkfic la publicación de los bómbres cb lo^ 
testigos en las. causas ,de Pe ^ cuya repulsa 
fue decretada por siqUel religioso Principe 
en obsequio de la religión y causa pública, 
comotiueda ya referido en el $• III, sin 
qu!e por ello se siga la indefensión de los 
X^ás^ porque como se les ponen de mani- 
fiefto 4os lances y caso^ de isu delito , los 
estímulos de stí conciencia no pueden 
ocultar la certeza; de los hechos; para ca- 
lificar su conduéta en el modo que juzguea 
mas oportuno^ y en caso de fal^dad en 
las deposiciones ^ que nunca puede verifi-* 
carse , atendidas, las precauciones que para 
itvitario tiene : acordadas el santo Oficio, 
«on severamente castigados los testigos. 

:£n quantb Llo^ue* dice de sí mismo el 
fftjmstro Jurioi , ; que le habia \>cürrida 
pon 4a Inqnisidoó^^^e;^ rfalso; pue^ el proce* 
dimknio^ue ügurai está fuera de la^ regla» 
del santo Oikio, ]4^i^ndo ttxt entendido 
ser regla ineoiicüsk'^ que siempre que el reo 
se delata espontáneamente antes^ de todo 
jproaedíaríento judicial 9 la pesieencia ha de 
aerimas benigna , resenráñdose á la pru- 
dencia dei los Inquisidores, que es lo-mismo 
4^c praéticé San 6i:egorio Miseno ^^ según 



i% 



resulta de su^tratada • solare, ^?,»ceBJt^,ti(ya| 
ciíinó'aicas que correspondían ^ fós p«>c^iactf 
públicos, quedando. al arbitrio de lQs.p,b,i%[- 
pos i^ioderarlas con respecto á la disposir 
cion , de los penitentes.; y lo .mismo 4úiÓ 
.San AgústioL .en su cis^rta á ia^ Dón^tistak * 
fí^ 9lQnd9,,^ maQÍíiestia CQn.que poca ateitj 
cipn ;se jeípÜca jfúrieu,jy lo .niucl>o ;que sf 
engañaq los que ase^uraa que .la'llnquisi-^ 
ciop procede á Ja, i^aptüra^ <ít, lo^ .-f^os p^j 
lo .mera dep^sicjon .^e, up .tesli^q^ ^ P^ 
una íeye sóspejtjl^í., ' \' ^ .. • V ,, 

auxilio que j^cest^ JU , s^gta j J^Jett^^oda^ 
e/5 enteramente. falso, yign<)í^M¿¿^a "dy^^ 
,el origen, é JhftifuíQ dé ta^ijgLest^.W^ 
.miento aufoj:^?^^ .en..%ap0esde vip¡ií|y 
^JfXfíguo 5rX ^^^^ i5»teligen«ia..^e j,(>;5 ju^^^j 
£jiefy S)j§ ideas «s.pportuno, 4fi9Jrb»í<iyííí9 

^Aloní^o VIU, Pqo Saoeh<^ I^)I3o9.%.- 
hando lí, X .,Dop,.^lonsQj?r„quej^ ^ 
.celebre y. ipilagr/M% baí^ll^ ^ % Nairaf 
^de Tolbsa en,Siq:f^^4^qirp;^^a¿||;sÍ^-d5 
4,Iarcos , se eígen^íemó ,mM'm^dfi 
nútrfero ,d,^ geníes fix^(ú§^j, §ftm^ ytyk, 
Uxp la.d|reg}4(in,,de u^ .StfT<y?*> jfpfe i%l 



In^do Carcfieiia , insultaban, ttiataban y ro- 
ISiban'á todos los pueblos pequeños , la- 
branzas ,00! mena res , rebaños y pasageros, . 
tbrzktídd iá las niugeres, y cometiendo to- 
, Idt) 'g^rieró^ dé delitos , hasta ' qué el señor 
íKejr "Dóri Féi^iiaftdo 111, estahdii'en el sitio 
"Se Pbíuelb Seco de Don \GH , término de 
% ciiídad de 'Álarrcos, hoy €iudád-real, tra- 
iáftido lie extinguár girntcí'tárii^^perversa, que 
ét pií^blb tfatSaW Gbtónes , con Don Gil, 
Rito^ófiírlieVüS^tflía , ^ué i la sázon po- 
seia Muél sitio, y. le daba' tt(^mbre,fue acoi?- 
^atfó )^i¿"¿lt€f j^ sus dos hrjcfe, íasqual Ba- 
flesteró ; j^ í^igüél ^ti^^ otros caba- 

fferjrf5,;ltóiíi4oréíy tolmettém^^ se emplea-^ 
séii'tñ éds^gjat y e:^tferminai^ ios' expresados 
lOblfines , qt^iéne^ valerosa- 

lÁéiíte'^ ¿¿h'ajuxílió del Rey", regiéndose 
%h tiréis ^Ikhito^ paragei,; él "prinieto a car-* 
feo)(|e 4kipf l)ótt G de sa 

iibiiíbíre;k>J¿ra Ballestero en las Ventad 
ííe t^Sgi-úguuéri^ , jurisdicción- de Toledo, 
y Miguel Tbrrb* én Talávera, con tan fiuen 
Íxito,*^c(üéVíe!ifi^ los pastores y ganaderos 
£1.^^ bédeficib que rééibiáfi de esta pro- 
^^üdai^ les ¿ontribúiáñ agradecidos para, 
U áianiiteüciédi ÍIb Sfu gente icón una res de 



cada rebaiío 5 lo que po^tviorraente! qwiíá 
sentado en calidad de tributo , autonzado^ 
por los privilegios de los « señores Reyes 
Don Alonso X y Don Sancho W ; y ^uií-:^ 
^ne después de pacifícadqi esfos .ret^noj^ y 
extinguidos Iqs (Jotóae$ , qmsieron- jrei^-| 
ciar Iqs privilegios que est^fcj^^ concedidq^^ 
a ios ^xpresadqs caballeroV , ^á cuyo, efefito, 
solicitaron dei'Pap^ Celestino Y. la relaxa-^ 
cion del jara:pjentj^ qije. tenían heqha 9 , no( 
cpadescen4ió^á;ellqvaí^t;^$,{jí? a instan^ ia,' 
dci señpi^ ^.eyDp? Sancho^ M dicho, qq^í- 

fftmó su instituto ;Con el titula 4^ s'ji^taí 

Hermandad, á que 5e an^j^aróh varios rcar 
les privilegios, por este Soberano , que coa 
los anteriores, aprobados pof él ^ U> ha 4ici 
sucesivamente dpsde entonces por todos los 
Keyes de España .hasta el d,!a, como cpnstá 
de las reales ,4Cjedulas expedidas á este fin, 
según se menciona todo lo relacionado en 
las ordenanzas de la s^nta Hermandad yieV 
¿a de. Cj^dad-real , heph^? eji el ^ño d¿ 
^7f 4r y aprobadas por el supremo Coi^jq 
íle Castilla p^.aó di^J/í^m \ápJ7f^i Y 
aunque pudp ver algo j^c^fca, áe ,esta.§anta 
HermaódadL Jariqu dÍ5 ^íp .^u^ j?^ dice con- 
tra ella en Flurimündo áf k^tpond, célebre 



« i>> 



¿bhsejenb (!e Burdeos, padeció este notable' 
¿ngaiíp en ello y c0mo después ló coíifcsó" 
d'Kríéndo en lap hi$t:or)a del qacittiieoto de 
la héregla'^, alié el tribunaj de la sahta 
HeráanHad "íio es bita cosa que' lo que ea^ 
FHncia %TC(aban Maretb^üáet ;" que. er^t' 
un tribuhai íatlto, el qual cüi¡íába' de per^ 
áeguir 4^los^aítiroñes piíbljcp, á' Id^ incen*' 
dmlos, quaUéros,7^ otíos facinerosos dp 
esta' clase ^ casti^ándóros conforme i,sué* 
delitos, y hq ¿e'fcfe¿ctabá , nr tenia cosa al-' 
güñi común c^n^i^ Ini^uisiciori ; no budieh-^ 
Góse'dar éxedplár de lo que dícje J»i^ieu 
dé Haber traidtí artífíciósamente y" <^oti eu^^ 
¿afio 4 Ip^ reos del santo Oficio deUcrri- 
Fório'déUas potehcíks extrárig^rás , y con- 
áúcídolos ¿ España para su^ castigo., cuys^ 
fels* imputac^piír es mas propia fie Verifi^ 
tórsé en los hereges;, como \t> acreditaron 
ib$ Calvinistas cph el caballero Stórí', en el 
tiptfipo deía malvada rey na Isabel, de In- 
gftterra ^ qiíFcbmo asegura el mísftio Ju- 
rÍ€u,'fue sacada' ¿or' seducción de. flándes. 




««7 
íesado^I» qae había hecho en aquel país,. 

fue condenado como reo de lesa magestad^ 
y €omo tal ahorcado y desquartizádo ; eu«- 
ya temeraria crueldad pareció tan mal al 
fiítsroo Jurieu, qjie dice no haber tratado 
asi la Inquisición de Granada al reo Isaac 
Martin, citando ¿ cada paso iguales exem<r 
piares verificados aun por «algüiios moder- 
nos gobiernos de la Europa en materias 
puramente póiifidn , que podían alegarse^' 
con oportunidad* ^ 

Objeción tercera. 
: ' Paras acreditar el calvinista Jurieu que 
la Inquisiciones uñ tribunal terrífico y llet 
no de impiedad 9 añade, que. á los reos na 
confesos $e les dá tormentó , y que para 
executarlo , y no ser oídos sus clamores, 
los baxan á uq subterráneo, en donde en-* 
ciientran un aparato sumamente Ingühnej 
teniendo á la vjsta al verdugo vestídoxle 
diablo,^ y 4 k» Iníqui^dores con el cura 
de la parroquia del misnio reo, eieórtgndol^ 
á- que confiese , y si no lo hace y se le des^ 
nuda, y ataniés brazos atrás , poniendo 
en ellos una cuerda fuert^yen cuya dispo* 
•icioa ^e Jeiuttaül verdugo. pQ-^ ^re ,> 



i«8 

entonces 9 mortificado el reo , grita ';<^sí no' 
confiesa, se repite el tormento, y otros mu«^ 
chos varias veces hafta q^e queda estro-^ 
peado ; y que después de esta operación 
cruel se les ponen delante ^ á ios que na 
confiesan , algunos hombres presps por la 
misma causa, por cuyo medio mañoso se 
les liace declarar lo que no querian confe- 
sar, y que se contentan (ion ponerles mor* 
dazas para que todos queden iguales. 

• 
' Respuesta. 
Satisfacción á \% tercera objeción : tst^ 
calvinista conürma en su impugnación la 
ignbrancia que tenia del derecho , pues si 
no fuese asi , sabria que el tormento es uno 
de los medios legales con que en las causas 
criminales se intenta la justificación del de- 
lito , lo qUe es bien conocido en la juris- 
prudencia de todas las naciones, y en Es« 
paña ha sido práctica inconcusa ; pero á 
£n dé obviar toda apariencia de crueldad^ 
lás'leyes han fixado las reglas para seihe- 
jante acto en mi^y diversos términos de 
los que expresa este calvim'sta ^^y ea nada 
fic^xcede en esta paite d© lo prevalido ea 
n\ r dei^cho $ {>eirOi jen el dia. :ao:^ -a practica 



1 69 

ya semejante • operación : en los tribunales 
del santo Oficio , ni en los demás del reyno^ 
principalmente desde que nuestros juristas 
^píezáron a conocer la debilidad incon- 
ducente de este medio legal para la justi^ 
ficatíon de }q6 crímenes , sobre lo qual pue* 
den cortsultarse los mismos autores* de ju-» 
tti&prtidencia , pues no es dable aqui^ tratar 
««te delicado punto , que pide mayor exten- 
sioa 4e la que permite este discurso ; sien- 
do igualmente falso lo que añade Juriea 
acerca de la. seducción que padecen los 
reos por otros igualmente presgs , cuya 
iniqua imputación desvaneced los mismos 
procesos , y las xmiclías personas que 
han oído relatarlos en los aútosr públi- 
cos ; pues el santo Oficio no, tiene inte-r 
res alguno en la confesión de los delitos^ 
sino en la conversión de los delinqüentes, 
y la reformación de sus costumbres y 
conduela religiosa ; ' lo contr^rig es pro^ 
pió de tiranos , y no de ¥nps jueces tan 
circunspe¿los como Iqs de la Inquisición; 
fli s€ haee el uso d# xooíd^zsis que dice^ si-r 
iK>.$on tos hlaafei3BOí5 olystinados ^al tiempo 
jderla lectura de íU5^tenci¿ yJ^^i denor 
«ü: Ía;pfirwwid4d;dfe 4MS palabfSí? í li^egp 



170 
inmediatatnente se les ^itan , como es 
Botorio. 

Objeción quarta. 

Intenta Jurieu censurar la Inquisición, 
suponiendo que el sumo- secreto que guar- 
da en su^ juicios es sospechoso , dándose 
á entender en ello algún artiñcid misterio* 
so , y hacer alarde por lo que ya queda 
sentado ^n la objeción segunda de que ha- 
bla el mismo ^eqetrado este secreto, quan- 
do fínge q ue fue acusado al santo Oficio, 
manifestando enesta parte tan precisa su 

desafe¿to y aborrecimieotOt 

« • 

Respuesta, 
Satisfacción a la objeción quarta: el se-- 
creto que impropera Jurieu, y observa jun- 
tamente el santo Oficio en sus juicios , pro- 
cede de dos causas; la primera es la cari- 
dad christiana, porque no siendo indispen^ 
sable la publicación del 'proceso y castigo 
del crimen para la vindiota pública, queda 
el reo searieftamente ' corregido , sin peligro 
de su farfia, y á lo mas se sa6e entte los 
pocos individuos que sotí necesarios para 
el mihi^ario del santo tribunal ^ la segunda 
de 4uér por este medio' se- sostao^iaB tas 



expedientes de' Fe sin obstáculo', alguno 
con integridad y püjeza, pues ignorándose 
quien es el reo ^ y el s(?guimiento de . su 
causa, 410 se da lugar á que la debilidad 
hiimaxia ha£;á sits ordinarios efectos por. 
medio de la recoipcnd^cjón y el empeño^ 
como ppdria rerincarse en algunos casos, 
á' |)jesar de la justificación 4^ los jueces • » 



•.III' 



Objeción quinta. 

Añade Jurieu muchas imposturas acerca 
dé los. testigos, en ói'den á sus qualidades^ 
suponiendo al delator testigo , y á los infa- 
mes capaces de testificad; en las causas de 
Fe,' 

Respuesta. \ 

Satifaccion á la objeción quinta : lo que 
esta "contiene es falso y calumnioso , pues 
je purifican jlos testigos en estas causas dé 
todo género de tachas , observándose para 
ello las mismas leyes que en las causas 
de lesa magestad humana, segün las dispo- 
siciones canónicas y civiles.; porque para 
él .ritual' de los juicios se hallan ordenadas 
Jas Jforr^poridientes instrucciones con ar- 
regló á derecho, como queda dicho en el 
i^I^^f y 'ioi^contrário^á propio de la ini- 



quidad y malerolencia de los hereges, ct^ 
mo lo acreditaron éh la injusta y cruel 
condenación que hicieron del Rey Cárjíos I 
delnglatfsrra; y eíi apoyo de las doctrinas 
que supone Jiarieü^ y atribuye á la Inqui- 
sición, cita otros autores de su jae^, llepos 
de calumnias, y por tanto merecedores del 
mayor desprecio. Aunque e&tt ministro 
calvinista, apoyado de sus consectarios, 
expresa algunas otras invectivas de menor 
atención, son tan pueriles y débiles , que 
es ridículo refutarlas, por cuyo motivo nos 
hemos ceñido á lo mas sustancial de sus 
objeciones infames, nacidas dé la ignoran- 
cia, orgullo y odio con que intentan ca-^ 
lumniar y sacudir el yugo y santo freno 
que les ha puesto la santa madre Iglesia, 
i fin ^ de contener sus insolencias y per- 
versión. 

Para entero desengaño del calvinista 
Jurieu, recopilador' de las injurias y ra- 
bioso j^ncono que tienen los sectarios con' 
tra el ministerio santo de la Inquisición^ y 
apoyo de la justificada conducta de sus 
procedimientos, podemos apoyar lo dicho 
hasta aquí con las causas originales, docu- 
mentos auténticos, y demás q^e se liall* 



custodiado en el secreto del santo Oficio^ 
y mas que todo con el testimonio de los 
reos castigados , 6 corregidos por él, de los 
quales no se encontrará uno que informe 
lo contrario á lo expuesto ; y para ello 
pongamos delante de los émulos la relación 
publicada por uno dé quanto vio, observó^ 
y tocó por sí mismo : éste fué un médico 
castigado por la Inquisición de Goa perte- 
neciente á los dominios de la corona de ^ 
Portugal , en donde el ?anto Tribupal si- 
gue las mismas reglas que los de los do- 
minios de España , cuya relación , inclusa 
en la historia desaquella Inquisición , se 
imprimió en Amsterdan , y la cita al mis- 
mo intento Don^ Melchor de Macanaz en 
s\x defensa de la Inquisición . y dice en 
ella que las prisiones de la Inquisición soa 
unos quartos quadrados con bábedas blan- 
cas, propios^ y claros por medio de una 
ventana con su reja ; que todas las mañanas 
abrian las puertas desde las seis hast4 las 
once, á fin de que* entrase el ayre , y el 
quarfo se purificase : que los presos esta- 
ban bien alimentados , dándoles de, comer 
tres veces al dia,esto es, á las seis el al- 
muerzo^ á las diez la comida^ y á laji qua- 



^74 
tro la cena^ cuyo alimenta era acomodada 

á la coniplexion de cada uno , y no se les 
daba lumbre , porque en aquel país no 
hace frió : que cada dos meses visitaba ios 
reos un Inquisidor por si les faltaba algo, 
jÓ tenían alguna queja contra el Alcayde , 6 
los guardas ; y que el reo que carecía de 
bit^riés , estaba tan bien tratado como el 
mas rico :. que jamás se condena á pena de 
muerte al que rio ha sido Christiano , ó 
abandonado su religión ; y que el mayor 
quebranto que experimentan los reos es la 
falta de comunicación , por lo que intentó 
darse dos veces la muerte; pero que ios 
Inquisidores cuidaron mucho de su salud 
de alma y cuerpo 5 dándole médico ,. con- 
fesor , compañía., y tqdo ío necesario para 
su corisüelt). Lo quál también . confirmó 
Isaac Martin, reo de lá'Xnquisicíon de Gra- 
nada, en otra relación que Compuso sobre 
' lo mismo : que por lo rélatiVó\á la instruc- 
cion de las caus^s,jid^más de los Jtnquisi- 
dores hay los que Uaniah Diputados del 
santo Oficio, que son en gran; número, y de 
todas las religiones , los quáles asisten en 
estos juicios al exánfen é instrucción délos 
procesos , y tambiéa los Arzobispos y 



Obispos del territorio a la proouociacioa 
de todos ellos , y para la condenación los 
Prelados de tpdas las comunidades- reí ¡glo- 
sas; de suerte que se ifbrma una junta, co- 
no para un concilio, y que aun después 
de dada la sentencia y pasádese á execu- 
tarla, si el reo se arrepiente, se le conmuta, 
ea algunos años de penitencia : por lo res- 
pectivo á los testigos falsos dice , que des^- 
cubierta su falsedad, son castigados severa- 
mente ^ y lo CQnfirn^a con el exemplar de 
José Pereyra de Meneses , el qual preso 
por sodomita ^ acreditó la de sus acusado- 
res y testigos ; se désdiJcérpn , y fueron 
condenados á galeras , y uno á presidio k 
las costas de África ; por lo perteneciente 
á la duración de la prisión dice el médico, 
que él tió hubiera estado en ella dps me^s 
si no le hubiesen preso poco después de ce- 
lebrado el auto de fe, y que el reo que mas 
tiempo ha estado detenido , ^lo ha fido de 
un auto á otro^ cuyo iotervalo era de un 
año 5 oyéndose á los reos quantas defensas 
qukrea hacer ; todo lo qual se trataba en 
un Consejo supremo,, haciéndoles ver la ca- 
ridad, paciencia y n^eracion con que el 
' aafito Oficio desea ^su conyersioa ^ y por lo 



176 

respeftiVo á la crueldad^ cjtié sé atribuye 
al tormento, del que supone Jurieu que 
ningún reo sale sano , dice que en el auto 
de fe, en que el también salió, habia mas 
de doscientos hombres y mugeres , sin ad- 
vertir que alguno de ellos estuviese estro- 
peadtíi Sobre todo lo dicho es constante 
.que la jurisprudencia del santo Oficio^ y 
^s legales procedimientos son dirigidos 
únicamente á la corrección espiritual de 
los christianos , reformación de las: costum- 
bres, y conversión de los hereges , esgri- 
miendo contra ellos severamente la espada 
de la justicia quando su protervia los cons- 
tituye en obstinación , y entonces es con-*- 
forme á la causa publica la vindicación de 
la honra <iel Señor para castigo de la male^ 
' volenciá 'y tranquilidad de la religión , á 
cuyo efedo imponen las leyes nacionales 
* graves penas ; y aun en -el caso de su apli^ 
cacion procura el santo Oficio buscar todos 
los arbití'ios de piedad y misericordia^ : no 
'tlebiendo persuadirse los hereges que los 
Monarcas españoles son los únicoi ^ue des* 
émbaynan la espada de su furor cohtra 
elfos , censurándolos por esta causa de 
crueles: enemigos suyos', para hacer odiosa' 



tu celosa conduftá , pues^ tienen a . la vista, 
repetidas disposiciones legales contra siis 
errores de muchos Principes católicos, co- 
mo se verá en el progreso de este discurso^. 
y aun el mi^smo Jurleu confiesa que Fihel^ 
ó Tih^l, Obispo de, Rochotel , y Tomas 
IMoro baciají quemar sin misericordia á los 
protestantes con arreglo a las leyes antí-* 
guas de Inglaterra. 

. Últimamente está bien conocido por Iqs 
bereges , que tan. santo establecimiento es 
tin poderoso contraste, de $us asechanzas y 
sólido preservativo de la religión católica, 
pues para conservar los delirantes capri- 
chos de la pretendida Iglesia anglicana en 
el tiempo mismo en que bomitó el infierna 
todo su furor en el desgraciado reyno de 
Ingla^rra en la época cruel dé la perversa' 
Reyoa Isabel,' se estableció y adoptó por 
sp edido publicado en )8,dc Qótubxe de^ 
1 1:9 1 la Iqúisicion contra el catóücismo, 
el qval por esta ley fue proscrito , y toda 
lo iqiae.tuviese relación con la pureza or- 
todoxa, cuya real y detestaWe pragmática 
cpntenia veinte y dos capítulos compre-" 
l¿nsivos de^ las instrucciones roas, iniquaf 
y proterva^ , píP¿agadas en todos sus do-^ 



ihiDÍos en jwrsecucion áe los profesores de' 
hi verdadera ley , con imposición de las 
peaas mas iohuniaDas; de donde se iaflere 
que si los hereges califíiSaron de justo un 
tribunal de esta clase, para sostener sua 
pre-tendídaff y erradas doéh-laas, deberán 
Consiguientemente confesarle con mayor 
' ratón arreglado y justó para li defensa y 
protección de la religión ortodorf , santa, 
apostólica romana , que por el medio si^ave 
y paternal de sus sabía» y piadosas leye» 
intenta ansiosaihente atraer al gremio de la 
■anta Iglesia sus hijt» extraviados y mal 
iii'rigi^los , á fin dé que reducidos i su 

r'émlo glorifiquen al Sefíot, Santo, Fuerte 
Iiimortáf,'y consigan la felicidad de sus. 
iÚitiaí coa viui vida eterna. 

: Í.Vt. • 
Refutacíotí dp Jos argumentos de los de 

'' ' ^e^undacíofe, 

je los Opuestos y des- 
son aquellos católi- 
esgracia dé baber na- 
Qados de bereges , 6 
w , -se-hatlaú imbuid*r 



p6i ellos ^ la supuesu intnMztÁéiá de 
sus prócedimiemoá . con aquellas mismat 
tazónts cotí que la désteri'aron de ellos^* 
los quale^ -persuadidos de sus discursos^' 
falsas vQces^ invectivas y artificiosas impu** • 
raciones 9 detestan tan santo tribunal comm 
perjudicial á la misaa religión por el rigor 
que conceptúan usa ejtcesivament^ para su' 
conservación ; y en deáen^íío de la pn^^ 
ocupación que padecen estos infelices (qué 
deben tener entendido que la potestad de 
U Iglesia "está adornada ^ de las facultades ^"^ 
necesarias para reducir á sii redil las 6v^>^ 
j^s extraviadas) basta que léanlo contení^: 
do ea los párrafos anteriores ^ y acredita^ 
tín de justísimo el santo escablecimienti» 
d^ k Inquisición ; y de lo contrarío ínciir'¿ 
titán en la fea nota de católicos demasiado 
tibios 4 acreedores al desagrado de la tgle^ ^ 
sia por su avilanten en censura? áe poco 
acertadas» sus sagradas detertnioaciofies ^' y ^ 
de inoportunos sus sabios acuendlos , deiu^ 
grañdó poc consiguiente ^ká>leyei, dbcretó#- 
y dictámenes de tantos -PótttiScés ^ Reyes :^ 
católicos, Empei^adores liiagiiániífios y ira^ ' 
rooes. doctos y virtuosos? | queihan aproban- 
do con sal dedatacioaBS hffAt$yy tuki^*^ 



i4e 
CM elogios el sitíto tribunal de la Inguisi^ 
cion , como queda, ya. relacionado arriba; 
X armados de ^sta instrucción huirán de 
l^s persuasiones de los perversos hereges, 
* qat k cada paso les dicen que es intolera- 
Vít la Inquisición por sus tiranías y no vi8« 
tas crueldades , de ral suerte que todos los 
fac»nbres e^n donde está admitida^ sin ezclu- 
«ios de los Obispos, y aun áe^lo^Principcs^ 
^ven en perpetua esclavitud , suponiendo 
qiíe ella introduce la ignorancia en los pue- 
Uois, que persigue los inocentes , con espé* 
cialidad si spn ricos ^ y que sus procedi"- 
iBtentos y rigores son tales , que xx> cabéo 
€B humana ponderación , dando por su au- 
tor al demonio, para mantener la supersti-»^^ 
€100 y el error, añadiendo que el mismo 
és su antemural , á fin de que los predica- 
dores evangélicos no puedan acercarse á 
combaturlos. Esta pintura falisa y artificio- 
sa han hecho creer los hereges á estos in*» 
felices catéeos ^^que pueden tener por dis- 
c^pa de su equivocado concepto haber 
nacido en las regiénes en que Lutero^ Cal- 
vina.y ZuingUo diseminaron sus perversas 
4Íofikrioas 9 por. no acercarse á infiurmarse 
fofe^ misJDQOslftté cosa jealn^uisíeion^y «9 



j 



tSff 
^ qaé hñdz las procedimieetos y decaotadof 
rigores, i>asaado su atrevimiento á conde* 
ngr no solo al mismo tribunal , y á los qu» 
Je componen , sino también k los Soberanos 
y Prelados 9 al Papa, á la' Corte romana^ 
. y á qua.ntQS habitan los países de. donde loa 
Luteranos , Calvinistas y* Zuinglianos han 
. desterráronla Inquisición, pretendiendo les 
.crean sus'a#erK>s blasfemos , en cuyos artfr" 
ficiosos lazos caen fácilmente por la íalta 
de noticias acerca dd meditado sistema da 
este establecimiento, atribuyéodole losnia- 
ryores estragos de la Jiumanidad , sin lia^ 
. cerse cargo de que tienen á la vista la ma^ 
. yor gloria y tranquilidad de Ut$ potéñdas 
y goblenios donde se.haUa , admitido , qu» 
aquellas de donde se ha;de#tierrado ; y por 
tanto, leyendo este discurso los católicos 
asi seducidos , verán paljpablemente que el 
; sagrad^ objeto de la Inquisición es UmpiAr 
la grey católica de las jperyersas doctrjúás 
.deloshereges^y reducid al gremio de la 
.Santa Iglesia las ovejas extravia4as p0t la 
apostasía con toda la suavidad ¿evang^lkai - 
, emulando no tener en aiis propio$ paises.l4i 
, preservativo de esta naturaleza, por cuyo 
.medio brjlllase.50 ellosnl^i j?!>{9tl$MgionjH9 



m consuiélo y quietud délas ct>nciénciá«« 
Igualmence objetan estos miserables que la 
Iiüquisiciop es. m freno que impide- y de- 
IJcoe eV ^ogreso de las ciencias^ y que 
;oprinie los talentos por la prohibición áe 
.la lectura de los tibros y píapdes* , sin de- 
mr libertad de {fistruirse el 1¿r>tet)dimien€o 
iiuinano, con ptr^as expresiones tan infbn- 
-ítaxlas como^stas ; en puya satisfacción dé- 
feeh tener entendido que |a prohibición de 
4a, lectura de libros y ipapetes qué practica 
ifihliapto Oficio 9 es la misma que tiene de- 
-ciétada y nutorlzada la santa Iglesia en 
-^r sagradas asambleas , siendo la última hi 
ítfé 'Treiito.eQ sus sesiones IV y XX V"; V 
^fiper el objeto de esfas canónicas dispo^icio- 
T/tV 8e:d$rige'ánevifóf la propagación de los 
'Tortores- at)ti-evaligéticos, á fin de que corra 
^uraí , liflipia y ñetá la doctrina católica, 
«Aidemás ^uéde preguntarse á esos hombres 
4léUtes r¿Se «{^hifie por ventura la lectura 
^^e las sag^-aáasf letí*^s , escritos de los San- 
tbr$^adFés,10S'i^petabIes Expositores , y 
i»t»Qs de ?¿na doctrina? Nó 'por cierto. 
*Ias: ¿Se eúltí^alh los talentos^ del hombre 
^Ott'la pestífera escuda de Tos ''papeles y 
<lbtos pród^ieid^^los liferéges' y Uber- 



i8, 

t^bs , 6 por los dictados por varones ét 

acendrada virtud y probidad, ciiyo sabio 
pontexto dirige á ta vida eternal' ¿Tendrán 
zelo por el bien público espiritual 6 tení- 
poral déla república chrístianü los ^ua 
apetecen con atisia que'la «ízaSii de la pei|- 
Tersa doctrina cresca ala par con la evan- 
gélica, para que de su iniqua rnezcla resül^ 
te el trastorno d^ la tranquilidad de loli 
ciudadanos. pacíficos? ¡Conque predcupa^ 
^ion se explican los que hal>lanxie está ma- 
nera! tenienJo.por blanco 'de, sus, ideas ver. 
derribado él;jni!ró que defiende ]á cíudáá 
«anta, y sacudido el yugo de siJs Concien- 
cias y pasiones desenfrenadas.' Cl sanfb 
Oficio no impide, ni probibe á los fieles Iz 
.lectura dejl^.JIbros y pápeos Ijue .epseñj^ 
la religión de.íesn-Chrjstp,y la verdadera 
-y sana moral,' para que el dogma y las cos- 
_tTOibres se-co^s^rv^ en el ^igor de siLpu- 
/«za: prohibe sí, y ,con' graves penas , la 
lectura de tos lñ>ros y escritos que obscii-- 
^eceo Ips^jncipids y máximas 'if^' la VelP- 
^ion octodójrii,, corrompí jstumbrej^ 

y perturb^.<^ ^rft^n po ú5añdo'¡& 

j^sta sabia y p^tern,ál, jpr( a ,como ak 

^aiüido^ Y 'jirese/Títi: ¡vjdólencái. 



» •* ^ -» 



184 

moral , a ihapera de aquel cuidadoso y so^ 
lícito padried^sfen^ili^s, qué para propor- 
cionar a sus hijos una re^a educación, los 
separa y priva de todo aquello que les é$ 
nocivo y' opuesto'^ conseí'var el candor 
He su cori^^pn^ éda. especialidad de. la lec- 
tpra de documentos propensos á* formaip 
Idias morios reftas; dé todb lo quaí se fn- 
Ifiéré^'q'ue.el santo Oficio en semejantes 
acuerdos y sabios decretos usa oportun^-^ 
mente de la facultad y aubridad qué lé 
¿stá Jegítimí mente concedida , como par- 
te muy principal par^ lá^diücacion deJ 
jpueblo cri^ti^QÓ* 






S. Vil. 
^fufafjop dé ios argumentos de Jos d» 

^ tercer a el ase • 






. '¿a tercera clase de los desafectos a! tri- 
ippnal del saqtp Oficio, y tíe mayor coñsi^ 
4eracíon. son muchos de aquellos caróll- 
eos que le tienen admitido eti el señó d^ 
^s gobiernos, .6 cerca dé ellos , los quáles 
jpor entregarse mas lí^fenííwte'á la volúp- 
jtuos¡4^d' y lisonja de'%js^ jiásfehes /aboi^^ 

recen tocfe ienérO de 'yúg^^ f sujecioii v jf 



ien sn conseqüenciá oyen con agrado las in- 
vectivas de lo$ Jieregés .y las adoptan , co- 
mo si fueran seguros principios de la chris- 
tíana leg¡,shcíon, enteramente olvidados de 
que la Inquisición es un tribunal de la Le/ 
<ae gracia , favorecido de la Silla Apostóli- 
ca, y protegido de los Príncipes católicos^ 
ian lleno de suavidad, que no praética ni 
íia praéticado desde su origen otros me^ 
Hios que los prevenidos por las leyes jus- 
tas y sabias, siguiendo los respetables ves- 
tigios de los Somos Pontífices, Emperado-* 
í-es ca rólleos y Santos Padres; de suerte 
que los aiitores de esta aversión al santo 
"Oficio, reprobando el tribunal que encuen- 
''tran aplaudido en sus dominios, blasfemaa 
en eHo de la santa Religión ; y para que se 
cubran de rubor por su debilidad y tibiez», 
que les hace coincidir en las rabiosas que- 
jas de los protervos hereges, cuyos detpre^- 
ciables díftámenéij prefieren a la verdad y 
justicia, deben advertir que -las ideas de 
aquellos tienen pbr objeto el encono que 
^próftsan al ciatolicismo, y que ellos mis- 
atrios, ihturriéndio efi la misma nota , proce?- 
*3eh' vergonzosamente contrallo dispuesto 
por h Igksh ^ f tñaitsAo pdt la jispada 



\. 



iS6 
de los Príocipeí y Soberanos mas gloriosos 
del mundo ; y aunque hasta el presente los 
que. ae explicaban de esta manera eran 
Franceses^ olvidados enteramente de lo mu- 
cho que había brillado entire ellos la Inqui- 
sición ep otros tieoipos , y del zelo, resipe^ 
to y devoción de ¡qs Godo veos, C^rlomagr 
DOS, y otros esforzados Príncipes que han 
tenido en. los primeros siglos , después que 
se ha propagado la Qu^va ly perniciosa, fi^r 
4oso6a , que ha h^cho ^n incalculables da- 
ños en todp el orbe , <se han uniformado á 
sus sentimientos otros; mucjiof, seducidos 
y engañados ya de la lisOQgerá libertad df 
las paisi^s',«ya de< su^prurito por. apar 
rentar d^íiodtnientos de la vana sabiduría^ 
que Jes persuade su avilantes^ i, destituida 
de conocimientos sólidos , que huyep df 
buscar en las fuentes limpias y claras df 
las do¿kinas clásicas^, deduciéndolas de 
^tutores sedudivos^ sup^ficialet^y de un 
moral corrompíalo en to4%s su^rpartes* . 
. . Todos losíescr itor^s .fr^c^esef ^e^, h^n em- 
peñado l5iem|^e^'en pei^v^ir, , ique qifwdo 
tioalcanaan la& reglas.^ de la* penitencia, 
deber;ediariei mano d^'U;e^d;^^4c la.|u^- 
ticiaqyé oL§e4oxJ¿jji*e^<),cn.fWfips^d^ 



»87 
los Reyes y Soberanos , para que no la 
tengan ociosa eti los easos convenientes , y 
por puro adorno ; y que sus vasallos y sub- 
ditos les deben rodo rendimiento- y obe- 
-dieticf^ ^ no solo per el temor , sino por la 
cettciencfei, en conformidad de la doftrina 
dte S. Pablo, confesando que las rebelibnes 
'Causadas jpn la misma Francia por los here- 
ges Máñiqueos y Albigensés obligaron á 
la I'^edá y á los Príncipes católicos á ele- 
gir el medio de las cruzadas , juntando 
exérctfós para refrenarlos ; y después de 
-reprimidas sus ins(^enciás y alborotos, usa* 
tbñ de remedios m^as Benignos para fcurár 
las heridas que ha'biaá hechp^ la' Iglesia 
laé pé!*versás seftas. Entre ellos el más bé- 
tiigno file el establécímiétito de la Itiqui- 
sicion ^ de que én él día tienen formado uh 
•errado concepta, supoiííendp graves exce- 
$osd^' rigor enrüi ejercicio; pero nó los 
explican, sin considerar que este ttibunal, 
.yunque sea el centro d¿ Ja 'benignidací, 
piedad y miserídírdia*^ tatnbién lo es de 
la justicia , quandb no altanza l4 feuavi- 
<dká''fÍTÍ^ lá'conreccióóí , esjgrtmlehdo la 
'severiifatf unicaliíéMe contra los q^iie se 
ebstinan en resistir áMas tóbkis dispósicitr- 



i88 
Aes de la Iglesia , y ¿ las justas leyes y oi^* 
denaozas de los Soberanos católicos , har 
ciéndose por ello reos de lesa Magestad 
divina y humana ; y nunca- se verifican los 
sacrificios de sangre que aparentan los con- 
trarios,, siendo may extraño que censuren 
de inhumanidad los justos procedimiefdtos 
de la Inquisición en causas de tanta gra^ 
vedad, quando volviendo los ojos á la mis- 
ma Francia hasta la época presente , se ad- 
vertían en el menor tcijbunaLde justicia en 
un año mas reos enrotados Vivos , quebia* 
dos , azotados , destinados á galeras , saca- 
dos a la vergüenza publica, y castigados de 
otros garios modos, que sentenciados con 
otra benignidad por la Inquisición desde su 
origen en todos. los tribunales que compren- 
den los dominios de España; y sin eiiibar*- 
go quieten calificar su establecimiento de 
un monstruo de tcrueldad • horror y * abo- 
minacion , presentando «n. confirmación de 
su dictamen los ^Mavps arbitrios que, dicen, 
usó ei gran Luis XIV p^a, desterrar el cal- 
vinismo de su rey no , y na dexan de tener 
alguna raaon; porque este Monarca , comp 
.I^ueo político, susp^diendo -que obrase el 
brazo de su justicia, se valió de los proce« 



189 

climientós paternales de su soberanía , lo 
qae verdaderamente fue infructuoso ; y á 
pesar de tanta clemencia , declaman los cal- 
vinistas con mas furor contra las sabias y 
benignas providencias de tan gran Monar- 
ca,. que contraías de la Inquisición ,' que 
tienen conceptuadas de crueles , impías é, 
inhumanas ; de donde se infiere la ninguna 
solidez de sus asertos , producidos sola- 
mente de su encono ^ rabia y rencor con 
que minui.las providencias tan juiciosa- 
mente acordadas por la Silla Apostólica y 
Príncipes católicos para refrenar sus inso- 
lencias , desterrar sus errores , y purificar 
la santa Iglesia de wi perniciosas opinio*- 
nes , á fin de que la mística grey de Jesu* 
christo permanezca segura de estos lobos 
rabiosos , que intentan destruirla , y des- 
carriar las ovejas del camino de su eterna 
glorificación ; para cuya consecución es 
indispensable la sa^nta , pura y Verdadera 
do£trina de la Iglesia católica, apostólica, 
observada con perseverancia hasta el fin, 
cuyo cuidado está encargado á los sagran 
dos Pastores y Príncipes fieles á la voz del- 
Señor, que ha puesio en su mano la |(uarda 
exterior liel tabecMcylo : de la W de 



190 

gracia , para que con suá armas invidai 
sostengan las declaraciones dogmáticas del 
Sacerdocio , que como seguro condujo de 
las divinas determinaciones ^ las promulga 
para su observancia , y entrega sus códi- 
gos á la custodia de la potestad tempocal^ 
en cifya defensa debe esgrimir la espada 
que le está encomendada por .el SeSor , de 
quien dimanan ambas potestad^ eclesiás** 
^ica y secular 9 á fin d^ que unidas entre sí. 
con armonioso enlace , preserven la esposa > 
de Jesu-christo de la invasión y asechan- : 
zas de lá heregia, que desde su nacimiento 
intenta furiosamente denigrarla y afearla 
con las oscuras mancha^ del error y de- 
pravadas opiniones ^ sugeridas por el ene- 
migo común del genero humano^ 

Y por eistas mismas reñ^xíoffefi «[üéda 
desvanecido quanio refiere falsamente An- 
tonio Esteban Nícolaá ie Ódoars en su 
diccionario razonado del gebierno, de las 
leye5, delosui05,y la disciplina de la 
Iglesia^en la palabra Inqttiskim^ y deshe- 
chas Jas lYOticias infufidadadas que produ-* 
ce eí Abad Pleuri eo los tomos 14 y 16^ 
de su historia eclesiástica de la impresión 
del) a^o' Je 478 1 5 aquel al párxafo i j í»- 



*9» 
qutsidoñ del fbl. i 3 y vuelto , y este al §. 

i 70 y siguientes Historia del origen de la 
Inquisicioh del foU 86* 

Para confusión de los católicos tibios y 
ííelaxadds, que componen la tercera clase 
de los desafeólos y opuestos al santo Oficio, 
los quales^ seducidos de los perversos ^ es- 
timulados de su llbertinage , y tal vez 
¿uiádós de su ignorancia ^ juagan que losf 
p)roceditniéntós dé lá Inquisición provienen 
dé un moderno invento ^ será bueno po- 
tietles á la vista compendiosamente lo prac- 
ticado en la Iglesia desde su primer esta- 
blecimiento por el concurso de las potes- 
tades sacerdotal y real en vindicación de 
su saña doctrina y castigo de los héreges; 
por cuyo medid considerarán éstos ^ y los 
ih&lices católicos que viven entre ellos , y 
tienen tan engañados en puntp de Inquisi- 
ción ^ que no ^s nuevo en la Iglesia casti- 
garlos^ y proscribir stis errores con valen- 
tía) esfuerzo y zelo católico, qual es debido 
á conservar intaéia la casa del Señor de los 
ejércitos ) santo ^ ñiérté é inmortal. 

' ' Exemplo de los Santos Padres. 
' Los Padres de la Ig^esÍB eoseñáron estir 



19^ 

camina en la condenación de Patilo de Sa* 

mosata , Obispo de Antioqula ^ por iiaber 
renovado la heregia contra la divinidad de 
Jesu-christo; y aunque se retradó, habien* 
do reincic|ido en su error ^ fue condenado 
también en 4tro mayor concilio , excomul- 
gado , y depuesto de su silla y dignidad; 
y para su execucion , acudieron los Padres 
al Emperador Aureliano , quien sin cm-^ 
bargo de ser gentil , expidió las órdenes 
necesarias 9 en virtud de las quites Paulo 
fue despojado con la infamia que merecía. 
Los Persas desollaron vivo al autor de la 
se¿la malvada de los Maniquéos. Los Em- 
peradores Diocleciano y Maximiano , tam- 
bién gentiles como aquellos, y crueles per- 
^guidores de los christianos,.promulgároa 
una ley , condenando yivos al fuego los 
maestros de esta se¿ta, sus se¿tarios y es- 
critos, confiscando sus bienes; y siendo no- 
Ules, á las minas de por vida. El Papa S. 
Gregorio tuvo por justí^s estas determina- 
ciones.) y las aprobó, citándolas en apoyo 
de la eqLU^.ad y rectitud natural , q^e coa- 
servaban aun estos Soberanos. 

Cincuenta años antes que el gran Cons- 
tantii^ iiubifse ^¡sdíf {ibttts^d á la. Iglesia^ 



/ 



$(t, <pi>tai^{> el JEknperadpr .IteUp§t;v y ^^ 
bientío; cometido, graves 4áfio»,y gacHkh 

gios para; pbcener lia, 4igwé'<liÍ!V9^»í¿ 

(Íj^p\ies4e haber, hé(Ju>!genit«BÍ|ii{ráhlia«^ 
C9(jip la y^^x^có. Si ^e^i^os (^^l.c;^!^^^ 
4 ifléb^d.F^tíiJi?^su>jstfirÍ4Le6Íi«i4«ica¡Sj» 
^í Conde deiToiosa!, por ha^Ml^'lll^éoi 
líMrli^eges,, -sofrió ia. d^fifKp^t^g^.i^ 

3L^áj| Cir5gprÍQ;V#,.qfelig(^ ^.Etnjieiítdtoti 
4¿sipues de- ha})Qr ;ay. j«v^j tf^5 c^^s , -'paiíij 

íüiNigguaiVdfF ide. 1%; .Jfiá(e$i?3j^eguíi r«,p 
%re Eusf>i9.^.-»í«;;:hi«<?4» Ibí ^ÍSsaproMí» 

jmVaotine.dpfi%>«^»^ fHig9W3n|eiei»cor> 

» í'*v.fW»l';<»l:.. i^ _ ,, Oí .- x" 
» lab. l.^p.44- y i'i'.^.^pj^jyh.j .:,,t V j. ^ 



•W'^'V. . : 



t^4 
Ettperadéí' 'líégás¿ á conocer la niaíícia 

de tale* gentes. Sah^ Ainbfbsfo escribió al 
Empelidor Cfaciano'" ,• dándole gracias 
yér háte'^^adty la pass'á la Iglesia^ y hécbo 
q^^mt^hétié k& heregés ; y^en la orá- 
dtt* foh8Bbe<reí^gran TeódosW ¿ áenf aba,' 
^¿#^^sfcbmé'Josf&s habicí^ sido preferido £ 
ItíkySibmáSfSi^^ «)r'hál3^ey deserrado la 
idhli&isí'/miMÚm leste Emperador de- 
lti^'sé!rliíy i iRi^ ^Mas Enipetadores , por 
fcwterí^tóadi* (Hki^mayOT^^ la Igle- 

sia ^e^té^ráMdéé éñz á todos sus^hetni-- 
gos. .S* Ai^üsítíí impreso i^uíílífiehte en súsr 
retrafta¿iontís1Fyqlfe quahfctb' íl- sostcnii^ 
qú6 «i^iséMeblá^iitiéár á 1(^ fae^egés con 
^rigorák ias £e$^és ;M'¿hó/itb£' el crecido 
IhlVúrtjta^Sdi^ éite r)got;'^ró después 
^ueld ^i&tíáím^ en l02^ clrÍ»gM béclio^ 
rtfítta AéíS ?t)otíMktaí - rió ' hiíbb alabanza:* 
(dbif (^tié rt^fógíase tán^ácttiiáks ptovideif 
tíStiiH flQf&'tléf^ftiéJan^és'lé^es. San Hi- 
ltH<^ a»a^ f»¥. ei erádittí Toniasinq eir 
«fr^frat&dé'tí^ SSrads' 3 ,^ué' ta^á se^ opbsd 
aítrSó ^d ritor'fcontra fóí'éHriáflanósV oo 
dizó' de péaü^ i9^ Eüipéradttr Cohstandd 

1 Ep. so. • . í^.'%l:Uj>.^.- ' 

g Tom. fMíkf. - ' "- ••*•■ '1'" •' '^ ^" 



encargase á sus Gobernadores fio hiciesen 
grada , ni perdonasen a los hereges. San 
Gd-ónixno^en su exposición á San Matéo *, 
decia , que ¿1 habia solicitado los ediftos 
de los En^peradores , para expulsar de 
Alexañdrix á los Orígenistas. 

' ^ustificscion de las leyes imperiales , 
contra los hereges. 
\ Todos los padres de la líglesia persua* 
den que las Jeyes de los Emperadores 
ehristianos hechas contra judíos , gentiles 
bereges, cismáticos y otros enemigos de U 
Igksia , íúéroñ no solamente justas , sino 
convenientes; pues por sus disposiciones se 
consiguió unir al cuerpo, místico de la Igle¿ 
ftia aquellos que nunca habían entrado en 
etla, jr reconciliar á los que uftisi vez deiitro^ 
se hablan' separado de sú gremio. Optato. 
Milebita'no ^ testifica ^ que -los EmperádO^ 
r»s hicieron quanto pudiérod' para atraerá 
Ifii Dénatíst^ ál caminó de la verdadera 
áó&rittÁ ; peto viéndolos obstinados el Ein- 
pérádoii^ Cbnstáñtiño , léis Mdñdó désteitári 
El Emperador Constante éQvid á socorréis 
ks necesidácks de la Iglesia de Affica , y- 
. « Cap; i&k 't libr I. ^p«^> y 'sigmest. 



19^ 

los héréges tomarán las armas contra los 
Jimosneros encargados de ello, y los mi- 
nistros del Emperador y de la Iglesia, to* 
metiendo infíáidad de atrocidades , tanto 
igpe fue preciso enviar tropas para . conté-* 
ner y castigar su doble rebelión; y lalgle-? 
lia celebró el fruto que se siguió de estos 
Justos acuerdos; los Donátisias se quejaban 
agriamente , intentando persuadir que esto 
era una tiránica injusticia ^ persecución y 
crueldad ; que soldados, generales y mi<^ 
nistros eran otros .tantos vetdugos contra 
ios inocentes , haciéndoles ma^ , sectarios 
mártires, que nunca se habia experimenta* 
do en otras p^se^uciones que habian pa-i 
decido ; 4 cuyas objeciones les sallan al 
encuentro San.Opcato , y otros Padres dq 
África, manifestándoles', que su impía at-i 
{)aracion de la- Iglesia 9 y su rebelión cónr 
tra la Magesta)d ^ Imperial , eran causa dt 
"los justos castro» que sufrian , los quales 
eran«mucho mas. sjuaves de lo que merecían^ 
9t\n ser del caso se execütá^n por buenos 6 
malos ministros ; porque sin,, em^iargo de 
pisársela uba por hombres malos y bue- 
nos, no dexa por eso de ser igual el vino 
^ue hacen unas y otros para (4^ sacrificio; 



«9? 
dando la Iglesia infinitas alabanzas al Se« 

fior por haber logrado el fruto de muchas 

conversiones por los medios de que ellos 

se quejaban ; y añadiendo otras muchas 

enérgicas refletiones,que se pueden ker en 

sus escritos, citados por el erudito Tomafli- 

no ya referido, haciéndoles ver que ^us 

llamados máhires, lo eian del diablo.^ 

• 

Soctrina de los Preladas de la Iglesia. 

Los Prelados de la .Iglesia acudieron 
quahdo era menester á los Emperadores^ 
solicitando su protección para no ser in- 
sultados dé los hereges. San Gregorio Ni- 
seno en su obra contra Eunómio, citado 
por Tomasino en su tratado de Edictos ^, 
escribió al Emperador Constancio , dan-* 
dolé gracias por haber reprimido á los Eu- 
nomianos» El gfan Theodosio no se con* 
tentó solo con desarraygar la . idolatría, si- 
no que también se empeñó en reducir al 
gremio de. la Iglesia todos los hereges,. y 
lo consiguió, imponiendo pena de mu^te 
y confiscación de sus bienes álos refracr. 
üurios , y ordenando que no fue$e tenidol 
por católico el Obispo qu^ no i estiaviese tnr 



199 

eomunicacioa y fuese reconocido por tal 

del Santo Papa Dámaso en el Occidente, 
y por Pedro ^ Obispo de Ale^íandria^ en pt 
Oriente; prohibió las juntas de los EuiiQ«>^ 
míanos, y desterra á Eunomlo: énalióeute, 
^1 emperador con la severidad de sus leyes 
y penas temporales, y los Obispos con las 
espirituales, consiguieron la reunión de es* 
tos hereges, y la extinción de sus errores. 

El Emperador Valentiniaño ', principe 
verdaderamente católico , pero engafiádo 
por los gentiles , ^egun Teodoreto ^ ,y 
persuadido por ellos que Qo debia impe-* 
dir el uso de la religión gentílica que ha^ 
bian mantenido sus antecesoras , les conce<^ 
4iÓ permiso para ello ; pero apenas murió, 
quando San Ambrosio no omitió un ins* 
tante , como consta de sus obras ^ , en re* 
presentar á sa$ hijos los Emperadores Gra* 
cianq y Valentiniano, has^ que logró re- 
vocasen el decreto de su padre, El mi^nio 
' Valentimano el menor , engañado por su 
madre, y ¿sta , seducida por los Arríanos, 
quiso darles una Iglesia en Milán % pero 
San Ambrosio, viendo queü raaon y la 
p^^uasion no bastaban a c^sisdr el ftiron 
.^ Uh. ^ cap « 6^ a T^O^j» pág.^ ,j 4|< 



»99 

de los oer^ges. autorizados de una ley ioi- 

périal, y: auxiliado de sus mÍQÍstros y spí^ 
dados, recurrió á las verdaderas armas de 
la Iglesia , <}ue son la oración \ lagrimas y^ 
ftenítencia , reiterando sin cesar su$ ckimo« 
res al Señor ^ por ;Cuyos medios éspirítuaT 
les triunfó de los malévolos hereges , icón- 
siguiendo (jue iel mismo Emperador Vál^n^ 
tiniano revocase el privilegio que les ha- 
bía concef^dp ,. según refiere Sezoméno *1 
San Gregorio NaciancejÜQ pbtuvo aun naa- 
yor triunfo con mérTos quebranto, pues ha« . 
liándose colocado en la Idesla de Cons^ 
tantinopla.ppr el gran Teodosio en ocasioii 
que todos los templos ^e hal^b^^n pcupados 
por los.Arrianos^Ie pidió uno de ellos. para 
cxercer su ministerio ; y éstp piadoso Ém- 
jperador ordenó fuesen ¡de^ok'dos dé elidid . 
todos los. que no abrazasen Jia fé del Con- 
cilio Niceno . dexándole en un momento 
dueño de todos los que ocupaban lo$ nere;- 
^es; en vista de estas disposiciones, Gáy- 
fias, m;|[{istro genejral| y grah privado del 
Emperador Arcadio , que le' dqmina^ en- 
teramente , 1^ pidió * un temtplo para lo^' d^ . 
m seña arríána, quV^prpfcsaíjaj y.,nftatr6- 
i juib. y. ctf t .s. _,,.^. ...... 3... 



1 '? I ' 

iÓÓ r r , . * ... 

irlendpse á negarle está grada , se lo con- 
sultó a Sati' Juan Chrisóstomb « quieq le 
aconsejó se tuviese entre ambos 'sobre ello 
óna conferencia á sil presencia iifapetíai; y 
* véfificadó asi, quedó Gaynas' brlvado dé 
á solicitud 'düe "intentaba ^ ' f tierdida su 
repútS^iqn , de suerte qué .habiéndose re- 
belado, posteriormente,)© perídiiá "todo , bi 

"í^iDia, ta honra y, el altn^. . ^ ' ' . 

Los católicos desafeólos, entre quienes 
;s6bresaien los ' autores franceses ^ ¿o deben 
«xtránac, el rigor de los^ castigos impuestos 
a lós^héreges con penas temporales, porque 
. eu su nación sé b^n seguido siempre sobre 
este pu^tó las leyes del código ^eQdosiano, 
las. de JUstiniano 5 y otros Emperadores 

f' ósteriores, y las'del\ piadoso 'Monarca San 
«üi^,. con. otras mas modernas y mucho 
mas severa^.' San Agustín ^ y el., erudito 
Tómásiao'éxpíican todas laS leyes promul- 
fi^ádas por los.Émperadores contra los he- 
regés^ judíos, gentiles, agoreros ^ y otros 
enemigos de^la Iglesia catÍ6Íica , mánifes- 




coriciíiaresVliarí'spíicitadtf varias ¿e eílas, 
aprobándolas todas como'^fittááVT'^^*»^ 



101 

los Príncipes llevan* la cípadíitle fa justi- 
cia^ eíi concepto de deíensbres süybs , \st 
iglesia ha recurrido á su 'prdteccion ' eri 
¿odas áus opresiones , y atítí sü zéio Tía 
prevenido de remedio antes ^de pedírsele^ 
y SI én algunas ¿cesiones los Príncipes ^é 
haii mostrado omisds en esta parte ,\revo- 
icarido algunas de estas léyes^ten sido ágo- 
Viadds dé las continuas instancíaií de los 
adversarios de la Igíesia , sorprendidos- de 
las importunaciones, y tal vex^por Sénior 
de las 'inquietudes y turbulencias de los 
libreges', el qual depuesto , revocaron coil 
xnáyór vi¿'or sus reales resoluciones- contra 
cilds, dándoles mayor /'extensión ást eil - 
jquanto á las penas.,' coáip en quánto á los 
casos^ Di cé el ?• Xnis Tomasino en s^i ' tira- 
tado de Édidós*, que San Agustín ñie^uti : , 

'grande apologista de estas leyes de rigor 
jcontra 'los here^es^ por él gran fruto qu* 
experimentó habían producido , aurique al 
principio pensó de otro modo contra las 

ñiismásJ'/''' "' '." "' '^ ■ ' '*' ■ " \ ' '"■ ' . 

" ' " Quejas ¿te los hreges. :' \ . 

[ "' 'l^e^tfejaban Tos bb^atistás de que "se'Ies 

. perse¿uia para qmtirtó los biener,7^ feste 



t T«rii.-i; ■'■ "•^" 



«01 

Santo Padre les 4ecia: y>Los bienes 4e la 
«atierra pertenecen <por derecho' divino k 
9A0S justos , y por. el, derecho humano los 
»> Reyes son los que los distribuyen , y son 
t>sus admini&tradoris ;.y asi vosotros no 
»> tenéis bienes algunos ^porque según las 
»rleyes de los Principes han sido todos ellos 
»>coníiscados.'^< Otra queja de los mismos 
era , q^ue la África estaba regada , de san^ 
gre, de mártires de su se¿ta , como dice el 
{uropip -S^n Agustin, escribiendo aj Conde 
£oni£^cío ' , que tqda era horror ^ estrago, 
crueldad 9 persecución y violencia contra 
ellos , en . lo que se conocía que efeÁiva- 
mente, componían la verdadera Iglesia.: asi 
lo* refiere Tomasino ^n su expre^do tra- 
tado de Edi¿tos ? ^' y eji Santo les respon** 
dia., que sus mártires lo eran del diablo, 
y que á los malos se debe exterminar,pues 
dice el Señor portel Salmista '»yQ Jos per- 
w seguiré, y no Ips dexf*ré hasta, ponerlos 
f'reducído$ á lanada;^' a^ñadiendo que hay 
dos géneros de persecuciones , una injusta, 
que es la que ha^ep^^ los impips á ía ver- 
dadera . iglesia de Je^u-chrísto. ; V otra 
jusfa , 1^1 que haee (a msi^^^ Iglesia fi estos 
^ l^P* 50. a Toffl. !• cap.34« .. 



por la oposition injusta á su permanencia; 
que k Iglesia es dichosa en padecer per- 
secuciones por ia justicia de sus procfedi-' 
üiientos^lo que no se verifica en los ^ que 
las padecen por la injusticia de ellos ;qu^ 
la ju^icia persigue á los matos , porqué 
es caritativa , y la injusticia * á los ' bue- 
nos^ porque es cruel ; la justicia persigue 
á los que quiere corregir, y la injusti- 
m á los que quiere destruir» ' 

■ 

Cantextacion de San Agustín, 
£1 mismo San Agustín hízb ver á los 
referidos hereges , que todas las leyes pro- 
mulgadas por los Príncipes clíristiánps con- 
tra los enemigos de la Iglesia católica eran 
inspiradas por el Señor, y las dispuestas 
en contra de ella por el demonio , y solici- 
tadas por los hijos de perdición: finalmen*- 
f^, alease toda la epístola ya citada '^dé este 
3anto, y se encontrarán en ella ios jFunda- 
ikieñtos ' tan sólidos' con que ' confundía á 
los herieges, sentando que los Príncipes 
eran virtuosos y -servían á Díos^qüándof 
acordaban leyes Justas coñtrá^ los.enemi- 
go6^rla ley santa y como lo ftábián he- 
cho w el antigtíbHWStament» *)s Reyes 



Ezf quías y Josías , destroyendo los tem- 
plos de los ídolos , y disipando la idola* 
tría ; el Rey de los Niaivitas ^ haciendo 
que todo su pueblo ayudase para templar 
U cóleía del Señor j^ei Rey Darío, quuido 
arrojó á^)os leones los acusadores de 
Daniel p|r^ que los devorasen , poniendo 
en sus roanos el ídolo para que le destru- 
yase; y últimamente Nabucodonosor, quan- 
do mandó publicar una ley rigorosa con- 
tra los que blasi^maban contra el Señor, 
y que é- esto mismo están obligados con 
soavofr «lo los Príncipes christianos, hien- 
do temeridad decir , que estos pueden ha- 
cer leyes justas contra los adulterios , la- 
trocinios ^ y otros delitos públicos , casti- 
gándolos con el último rigor 9 y no puedan 
praAicarlo del mismo modo contra lo$ sa- 
crilegios y heregias ; siendo mucho delirio 
y a^grdo conocer en el Príncipe supreipo^ 
autor idad(. para castigar ; todo genero 'de 
delitos f.<^imen^ , y . restríngíriela por lo 
respectivo á líos enemigos de la ley eyan-' 
gélica j>y ^turbadores de Jaj)^^; de;la Igle-, 
sia vP^yo execrable icríoipeQ es det primer 
orden y y si los mismos ypor su soberanía 
puedep e^ttl^^jse^ver^mente á los <^ ia-* 



curren ea el feo de lesa Magestad humana 
ipor qué no lo han de hacer contra los que 
o&nden la Divina? 

. E^ribiendo S. Agustín al Tribuno Mar^ 
calino. ^ , y otros ministros iniperiales que 
estaban encargados del castigo de lofr here- 
ges , los suplicaba , rogaba y pedia no les 
quitasen la vida , poniéndolos en dísposi-^ 
cion<que les fuese ttias penosa que la muer- 
te,: de suerte que no pudiesen cometer nue-^ 
vos deliios, ni ppópajgar su perversión' , de^ 
xándoles únicamente la libertad para con- 
vertj^se^ y hacer petiitencia ; en cuyo casó 
aperedan los Prelados de la Iglesia este re- . 
medio saludable, no para vengaiiza , sino 
para coaversion , como expresa también el 
mismo SJ Agustín en su epístola ^ dirigida 
á Vicente Donatista , coQociéndose:pór'ex- 
periencia los buenos efeoos que -próduko; 
y así. les deda á los mismos Donatissas que 
na podia calcularlas la multitud de circun^ 
celiones que hábian sanado de . su^ locura 
por el temor de las leyes imperiales , eú 
cuya justificación manifestaba que aquellos 
se iiabian valido también de su auxilio 
contra Dos sectarios de MaxímiJüano^^ qué 



se habían subdi^di4o der eUds^ y formado 
un cue^pQ separado. 

Se quejaban asimistno los Donatista^ de 
jqae se les perseguía tiráfiicamente por- el rí- 
got de las mencionadas leyes , á lo que les 
satisfacin San Agustín diciendo que en este 
pjuofik) .1^ malos persiguen ái0s buenos , y 
éstos á aquellos, tomo se advirtiá piáética- 
mente en los^ Profetas, eo Jesu-Clirísto.^ y 
' en los Apóstoles ; en cuyos casos se verifí-* 
caba que aquellos que padecían pof la jus^ 
tiei^ y la verdad eran 4c quien se dio; ser 
bienaventurados, y aecán consolados ; que 
lo9 qí^c padecían por sus maldades son abo* 
liMdiabtesrdelaníe.de Dios y de losliombres. 
j^md^lBtque en los principios de la-^Iglesia 
now^ .tobiaa vi$i^ persecutiones de la clase 
qtie Jaique toltots aufirían;; á qiue respondió 
fl mismq St Agustfb con la pro&ciá eo que 
.iedk»^^^. entonces i los¿£mpéraioíOG6$i^ios 
RayA^rydb^Friricípeslcomo gentil^ 'petse<^ 
i;qiaa' á Jíiw^^CbristO'; perO' que icft los 
fi^i^pol .pOifiterfoKa c^^molos Reyes pju^ 
ceíá'iifím ya Christlanes *, detiian i servir .al 
StíiMCO^ teteor,;iiepitieQdo qiie:«!fc; ém-» 
^!^(ds:^^ al priücipioiera de.dSékamea 
de que no'se es^cochase con rigor áJos ke- 



^®7 
¿eges^ los díetnas Obispos de Affica le ha- 
bían convencido de lo contrario con la ex- 
periencia cíe las conversiones maravillosas 
quesehkbían visto por él temor de las 
leyes; que la ciudad capital de su Obispa- 
do habia- sido toda' dé Donatistai^ t y el 
freno de las leyesV<ító reprobaba, los hi- 
zo apartarse del error , y declararse ea 
aquella sazón sus ñiayores enemigos ^ ar- 
guyéndbrés con la paridad 'deque uni&r- 
ñies con los oftodoxos ápr&bábán loís de-^ 
crétos imperiales contVá los gentiles , con 
los que se castigaba '^^á los que habiendo 
¿brazada el cbristiahisíno vólviHft á los 
delirios de la gentilidad ; en cuyo coíicep*" 
to eran también justísiínos respecta '^eélloa 
^r su injusta separación de lá' Iglesia ca- 
tólica , lo que confesaban los mismos Do- 
ñatistás ríeconciliados con ella, dando gra- 
¿ias al Señor de que por medio de tan rt^ 
ligiosas leyes les habia abierto el camino 
de sú misericordia-: y de esta mi^ma doc^ 
trina se valió el Sobiérno die Francia en 
los últimos tiempos para justificar sus pro* 
cedlmiehtos contra los Calvinistas, de suer-* 
té c[u^ el gran Luis XIV para destruir esta ' 
secta usó de íós' hisiáóü tedios* qué los 



Emperadores dbrii^tboos ^ cuyo ^xemplar 
saludable han seguido. siempre los, Key es 
Y Príncipes religiosoí^ a efecto de puri- 
ficar sus estados, del geatilismo y judais^ 
mo ^^mágicoS) s^ocerjps ^ aídívinos ^.hechí* 
ceros, y to4as.qua(itas heregias, y cismas 
ha habido en la Igks'^*.^ . ; . 



♦ * > 



- Quejas de Jfis Calvinistas.^ 
. ..Los Calviaistas de FraticJ4,paf:a,,^teaer 
su ;,repro(;adf ,§ecta ,*ba(i ,K^grpducidp Ios_ 
|-^fvrid(!S argumentos... denlos Donatiftas 
con tod^ sus .rcgf^oiígi (Rontra jas, leyce* 
f.ém^ fie Ip^.P^íflCiBfS.^pAa^osos,,; á'qije. 
' les har^t|^£$chp) la ¡igles^^^'? .Fr^pcia coa 
IW.9»iS»WL' .4»«!PfM»:de Jaii A^ustJQ , ma- 
nife«»Bflq q.^e,j^f^ia.pnaiitiyQ ^ h 
Igles^.^a:Jp^r4cí^,)^,tt^b^r.a•.que^: 
litaha,/iguslia?»te,üSna.«t9í casos, _y q^u^ 

í? x«Ugi<í9 fiatóüca «.sp-r^if^iíjiget^dí^ 
«eínpr*.i«A.!^rote9Bap .3£}p^ori^4, ^ú 
dar |a.paKá,M fel/^,gfie,^e\^,Sf4oi;,^^^ 
confíadp-^ su re^ c\ii(|a4{t^Hyas, deposi- 
ciones, er^n con/br^!;js«iÍ,^W9.^'p'fy?^^^ 
ío de:loa Pa.dres.y^rrf^ri^^s,!' y,j^i:''¿stej 



ao9 
éh enterninente católicas que habían sida* 
calvinistas , cuya conversión era real y 
verdadera,, y no hipócrita , como querían* 
decir los sectarios, pues hablan déxado sui 
errores y oido la doctrina orthodoxa ; ua 
hay duda que el mismo San Pablo, Apóstol 
de las Gentes , fue gran perseguidor de la 
Iglesia , y no se convirtió hasta que el 
Señor le arrojó del caballo , y le privó de 
H vista, manifestándole en ello , que dei 
mismo modo le quitaría la vida si no de^ 
xaba la persecución, y no se ha visto con- 
versión mas sincera y útil á la misma Ig}e^' 
sia. S. Próspero dice, que después de haber* 
:fiido condenados por la autoridad eclesiás^* 
tica los Pelagianos , acudieron tos Papas^ 
los Concilios, los Obispos , y todos los Pa^ 
dres á . los Emperadores , impetranda sw 
auxilio paira proveer de conveniente renie^ 
dio á reprimir su obstinación, debiéo4<SM 
generalmente á su piedad haber cbnt^ 
tenido y aterrado los heitges. 



-í 



El grans Sao León Papa 4ice ^ , <f» 
quando los remedios [es^ritiíales dq báfi^ 

1 £p. JL. ■■'.'-' 



taban piifa bootener los bereges^^cudia la 
Iglesia á impetrar el favor de Jos Prin- 
cipes,, quienes por el rigor de sus leyes les 
confiscaron sus bienes , y redu)céroa á tal 
disposición', que no pudiesen turbar á Jos 
fieles^ añadiendo ^9 que habiendO( conde- 
nado el juicio de la Iglesia á lo$ Priscilia- 
4tstas d^ España , y no dexandade inquie- 
feaf la , se hizo recurso al Emper/idor Má- 
}{imo, elqual m^pdó po^er ^n el suplicio 
al .*utor de »esta heregla y muchos de sus 
diseipuldsi San Ambrosio en su carta al 
Papa Siricio z$c^nra, también que este mis- 
mi); Emperador i desterró y exterminó los 
sectarios, del: impio Juvenismo, c^ondenados 
ya sus crt^r^s pOfr- la Iglesia , dé cuyas sa- 
griüdas resoluoiqm^ise burlaban, sobre lo 
qiuaL Inscribió ú prvísmO Papa , manifestán- 
dole sus sailtos intentos de limpiar de sus 
mortales enemigos á la grey > católica ; y 
también al Ehip^rtdorValeñtiniano, afeán- 
dole protegi^í^ :.«iiíínalfilvokffM2Ía: 5 cuyo ob* 
jeto era dividir entre sí la Iglesia, y sepa- 
jjrar á los Qeles^ de;s.u comunión \ manifes"- 
tAmdolé., qu^ B^iqa ^ África , la. Galia , la 
A^uitania^ tod^ J^España, y. demás países 

1 Ep,í)«. 



católicos se mantenían firmes en la reiolü- 
cion acordada en la conferencia tenida e^ 
la ciudad de Cartagena entre Católicos. y, 
Donatístas^ er) donde se- decidió la UBÍbfi 
perfedla' de los católicos y extirpación d[f» 
los hereges; y quejándose alli éstos dej r¡-^ 
js;oT de las leyes promulgadas contra» e^pp^ 
les dixéron los Padrea, qu^ eram digna^^^^ 
toda alabanza , porque, <|jg,5fli|;ígia»á g^f» 
todo el 6rbe observase ui^^Q|e y i;eIig|oh^ 
sámente el evito «veifdaden^' del Señor ^ pQi 
inorando los misinos ppnatt.^a$ , quf?l<^ 
íleyes de los | Hebreos ^ y 'ofras . naciones 
prqfa^nas habían publicado Uypi , de i^al; 
i^lidad eiKita'a' los ^ue. !O^K]id/aft vU iioárg! 
del Dios. verdadero» . / - * y-u > , k 

í -; T>Qctrii^.^,h iglesia .iei^4írttA^ * i ■ í^b 
^ Los . Padm d^*Jb. IgljesMr d* ACrica t^tSi 
uno de w% Co^icilioí ^ixit^n ^iq^ie noiba*-^ 
t^ndo lo$ tnedips hasta a]l> ^^éi^'i\m^^'\rtíeA 
yrimir los Dooatirta^ i> . jera híodlsp^ítóaWcí 
iiKipattir el '$ftóríJío : iíh^ríftJ ^;cK)lfciíatMfcúi 
tfropas que mtih í^ttM^ írtr^^írlosire/w» 
wse, comer rejijedia^mífcSf^píKteiirff. ¿ eAn^t 

pío de Sanp^blp^ q^e^ se,.vg],Í^S ,df,,J.v $<¿- 
dados para contener a los que hiíÚMa^toni^ 



ipirado contra su vida , cuyo remedio es sm 
duda el mas oportuno á t$tt fin , como in- 
sinúa Tomasino en su tratadp de Ediftos ^, 
jBl Papa Celestino I escribió á los Padres 
Ael Concilio de Cfeso . conminándoles con 
qué tí no ' condenaban a los hereges, serian 
privados dé sus obispadas , según estaba 
ftkíKlado por las constituciones de la Igle^ 
M^ y át lofl^%tíS{>eradores; y escribiendo 
rf>^iád5sO ']^K]^*?ador Téodo^io *, le ex- 
Kbttaba á' qtlé fiíesé mas ^ altivo y eficas^ 
M* solicitar fci paz déla Iglesia ^ que tti 
ásegtirár' sú rrhpei'io, porque lá causa de U 
j^y religidñ 'era de mas ^intportáncla que 
li del Rey ñk> V ciEHí la segundad dé que 1» 
que executasc en su obsequió y ¿dnsenra^ 
cion, cedia en beneficio y aumento de su 
dominio tete pbrftV; efe€tí¥áíkiente dicho 
Bmperadór i^ablá' coñgfle^ado él Concilio, 
y^dispuesto su arreglo de suerte que no ha- 
Ha resefvncfo i' íbi Padres dé él, mas que 
b^fesolticiÓD ''de los decretos '^ que también 
flíütoríftó ' con sus edictos V^ hizo guardar 
cen'el rigor de lás penas ; asi lo refiere el 
ytfiritado TuriAasino en sil repetido tratado 

*^ '' lV)m. s. cap» jp, o, u y'rigtiícatci. 



\ 



de Edictos % empeñandd finalmente su au* 
toridad imperial para concordar y ajustar 
á Juan, Patriarca de Alexandriai, en triun- 
fo glorioso de la religión , sobre la heregfa 
Kestoríana , cuyos incorregibles sectarios 
quedaron castigados como merecikn. 

Leyes del Emperador Anastasid.' 
Las leyes del Emperador Anastasio* 
aunq[ue herege, disponían que las casas a 
solares que comprasen los hereges para 
edificar templos, fuesen confiscados ; asi 16 
irefiere Tomasino *, y que á los ministros 
Maaiqueos se les quitase la vida en qual^ 
quiera parte que fuesen encontrados : tam-* 
bien les condenó a muerte el Emperador 
Justiniano por las suyas , disponiendo ade- 
mas, que eri caso de ser los padres el uno 
católico, y ejl otro herege , se educasen los 
hijos en la religión católica, prohibiéndoles 
toda congregación ó conciliábulo; conferir 
Órdenes; administrar sacramentos; obtened 
empleo público, cargo visible, y señalar, 6 
nombrar heredero que no {bese católico, 

aplicándose todas ta^ penas al fisco real, 

" . » •• « . . 

I Tom. V. nuin. i^. y siguiehtef. 

#^Toak4«G% »e* vii».a^i. y slt^ieatA '* 



fkj » 



tanto las pecuniarias ^ como las : conñsca* 
ciories , y haciendo responsables del cuni«» 
plimíento de estas íey^s ajos Obispos, Ofi- 
ciales miUtar^^ Gobernadores^ y otras per- 
sonas publicas ^ baxo ciertas penas ^ en ^ue 
tambieii iqcurrleseq en caso de omisioii eq 
dar cuenta de los hereg^s que se descu- 
briesen ; poniendo este Emperador espe- 
cial cuidado en que los maestros , los pa- 
dres de familia ) y los amos criasen y edu- 
casen en U . fé católica á sus discípulos, 
liijps y criados ; con la prevención de que 
los hijos católicos percibiesen toda la he- 
rencia 9 y los hereges quedasen privados 
^de ^u^porcjon hasta que abjurasen sus erro- 
res, y entonces se les entregase sin los fri}^ 
Xos caídos hasta $i^ coi^versioQ^ 

Doctrina de los Concilior^ 
En los Concilios celebrados en Toledo, 
^cn que se acordaba, lo conveniente para 
el rej^imen de la Iglesia y del Estado, pues 
sfi cpnvpcaban eti concurso de ambas; po- 
testades , se aplicaron á los ^tiereges las 
leyes contra los judíos , privándoles de ho- 
nores^ cargQS y empleos publiceos;, y. 4e. te- 
ner esclavos ¿tuíbiánoá^cleclafánd^ 



aijr 
fames y detestables, conñscáñdoles sus bie^ 
úes , y mandando educar sus hijos en la 
religión ¿atollen , pqt cuyas disposiciones 
religiosas, y haber convertido á los Arria^ 
nos, mereció á la Iglesia el Rey Goda 
Recaredo el titulo d^ católico ; en el Con««' 
cilio VI de Toledo el piadoso Sisenando, 
con todos los Proceres del Rey no ^ y los 
Obispos , estableció por ley perpetua de la 
Iglesia y del estado , que en lo sucesivo 
todos los Reyes al tiempo de ísu corona,- 
don jurasen no consentir en sus doininios 
al que no fuese católico , como se ha prac-^ 
ticado basta el dia : . el Rey Recesvinto; 
que vivió á mediados del siglo séptimo, bi<* 
zo una ley, por la que ordenó qoisi ninguno 
fuese osadb á defender opinión alguna 
contraria á la fe de la Iglesia , a los evan* 
gelios y epístolas de los, Apóstoles , ó al 
sentir de los Santoi Padres , baxo la pena 
de confiscación de su» bienes á los Preiá^ 
dos eclesiásticos ; y á los seculares ¡adeáiai 
privación dé empleos y honores >; y á unos 
y á otros expulmti- perpetua delteyno , si 
no hacían abjuración de ello¿ - - •' i 
En Inglaterra, habiéndbse« introducido 
lós^&ereges líth^ts^;xu^/fdsfá¡hhch^S'd»l 



rey no 9 y habiendo vuelto á él , no patt^ 
clendo justo recibirlos, «ni enviarlos á otras 
partes á pervertir, fueron confinados en 
cierto pueoto ó parage del centro del rey- 
fio, prohibida toda comunicación, por cuyo 
medio fue extinguida esta heregia. 

Leyes iet Emperador Válentiniana. 
£n tiempo del Emperador Valentiniano 
ie publicó en las Calías lin ediélo , por. ei 
qual se ordenó que los Obispo» y demás 
eclesiásticos que no dexasen sus errores, 
fuesen depuestos y expulsados del imperioL 
^Imponiendo igual pena ¿ los.seculares¿ £l 
gran Clodoveo persiguió en aquella poten- 
cia «elosaiaente la heregía. La Reyna 
Brunechilde , ó ségUn los Franceses Bru* 
nachaut , desterró d^ ella hasta la siaiOQia; 
y el Rey Chileberto ftu^ muy opuesto 4 
toda doArina extraña , cuyas providen- 
cias religiosas fueron ínuy agradables i 
la Iglesia. £1 gran Cario Magno hizo jurar 
á los Saxooes que se bautizarían , y lo 
mandó pctf edi¿to , baxo la pena de muer** 
te á los que no lo hiciesea , y la misma 
conminadon á los qué no cumpliesen los 

ipreceptos de la Xg^^aia.^eomisiooaodo.^i-t 



«í7 
mistros suyes para la ejecución , cuya de- 
terainacion , dice el mismo Tamasino /en 
su tratado de Edictos ya citado *,era muy 
conforme á las disposiciones canónicas 5 y 
«feétivamente fue aprobada por el Papa 
Adriano. Las guerras que Cario Magno 
hizo ea Alemania fueron muy parecidas 
^ á las que después se hicieron con el nom- 
bre de cruzadas. Asimismo hizo condenar 
en un Concilio la hcregía Nest6riana , que 
Feliz, Obispo de Urgcl , y EUpando , Ar- 
zobispo de Toledo, se habían obstinado en 
tfosten«r;y después de muchas gloriosas^ 
conquistas, no olvidando las obligaciones 
de wn Príncipe tan católico , acordó todas 
ia^ medidas conducentes í mantener ilesa 
la religión saata é inviolable; á cuyo efec- 
to juzgó oportuno dar jurisdicción tempo- 
ral en varios señoríos á los Obispos ^ co- 
mo testifica Tomasino en el lugar citado, 
justificándose por el mismo la guerra que 
hizo Cario Magno a la Alemania gentil 
con el deseo de hacerla católica ; y ^^^ 
embargo quieren desaprobar las que han 
hecho ios Reyes católicos en las Ameri- 
eas con el propio objeto. 



ii8 

Últimamente ^ en donde el Sacerdocio 
y el Imperio han procedido uniformes en 
lo relativo á la religión , se ha mantenido 
¿sta en la . mejor subsistencia ; y por el 
contrario faltando tan armoniosa conduc- 
ta se han verificado funestas conseqüen- 
cias : para evitar estos daños de tan gra- 
ve trascendencia , se propuso el Rey cató- 
lico el soberano arbitrio de hacer un nudo 
gordiano del Sacerdocio ' y el Imperio ^ y 
juntar las dos espadas ^ haciendo una sola 
de dos filosa para contener á los que pre- 
tenden empanar las suyas, á fin de cor- 
tarle , lo que executó , estableciendo la 
Inquisición en el pie que hoy se conserva 
en ^spaña , de lá qual salió la de Portu- 
gal , y se corrigió la de Venecia. El mis- 
mo ministro calvinista Jurieu , dé quien 
tanto hemos hablado , en su historia ya 
citada del sacramento del Bautismo ^ des- 
pués de blasfemar de la Inquisición , lla- 
mando á sus ministros quemadores de he- 
reges, vino á confesar ^ , que si la here*- 
gia -es capital) deben y pueden los minis- 
tros seculares prohibir con penas tempo- 
rales que haya quien . dogmatice ;' y que 

1 Cap, i. 



^^9 
de ningún modo se ha de tolerar á los 

héreges que tengan juptas : cuya opinión 
apoyan otros de la misina se¿ta , declaran- 
do ingenuamente que la espada está en 
. manos de 1q$ ministros de justicia para re- 
primir los pecados que se cometen , no so- 
lo contra la segunda tabla de los manda- 
mientos de la Ley divjna , ?ino es también 
contra ía primera , en que se prohiben las 
blasfemias y demás injurias que Iqs hére- 
ges prpfíeren contra el honor del Señor; 
y aunque intentaq eludir tan sabias. reso- 
luciones , citando en apoyo de lo contra- 
rio á Tertuliano ^ que dixo , no debió 
obligarse á recibir la reh'gjon con vio- 
lencia , fue enmedio de la aflicción de 
las primeras persecuciones de )a Iglesia, 
Jo que ensenan los Padres posteriores, res- 
pefto de ios infieles ; perq no de los here- 
ge¿, porque están sujetos á la potestad 
eclesiástica por el bautismo, 

lÍQctriná d^ San Gregorio, 

I-a ipisma doftrina enseñó San Gregorio 
Magnq, escribiendo y ordenando por sus 
ipartas Ía persecución de los hereges con el 



mayor empeño ; pero Vo la de los judíos 
que 00 hubiesen recibido el bautísmo» Don 
^ Xucas, Obispo de Tuy en Galicia, escribió 
tres libros contra los Albigenses al misma 
tiempo que San Luis acababa de sujetarlos 
con las cruzadas ; y en esta obra justificó 
poderosamente que los Príncipes y sus mi^ 
alstros deben perseguirlos celosamente* 
Santo Tomás, Ángel de las escuelas, en sus 
opúsculos fue del mismo sentir , fundado 
en las sagradas letras. San Agustín escri- 
bió á Rufino que á los Pelagianos se les 
debía castigar con rigor, y siendo descu- 
biertos , dársele cuenta. Bahamon , citado 
por Tomasino, refiere , que entre losGrie- 
gos los hereges incoi'regibles eran conde- 
nados á ser quemados, ahorcados, ó á cor- 
tarles la cabeza; y que el Emperador Basi- 
lio en su nueva recopilación conmutó estas 
penas en las de relegación ó destierro , y 
á que se les sacasen los ojos , cortasen lá 
mano , y otros severos castigos , que sien- 
do mas duros que l^ muerte , les dexaban 
tiempo para arrepentirse , y les privaba de 
la libertad de proseguir en corromper a 
óticos ; y siendo incorregibles, se les entre- 
gaba al brazo seglar^ ^ue los condenaba 



72% . 

«egun las leyes; por lo que en Constantino-* 
pía fueron quemados muchos después de la 
recopilación de las leyes Basílicas. 

Leyes de los Príncipes Católicos de U 

Europa. 

En Italia se hizo guerra á los hereges k 
sangre y fuego, y los que no se convirtie- 
ron , murieron con las armas en la manó, ó 
fueron quemados. En España se extermi- 
naron por la piedad de sus naturales , so- 
bresaliendo en este punto á los .demás rey- 
pos , pues la aniquilación de la mala doc- 
trina es su constitución fundamental con- 
tenida en las leyes del Fueró-ju^go ,' de las 
Partidas y nueva Recopilación , que' por sí ' 
solas pueden formar un código religioso él 
mas exacto en la doArina de la intc^leran- 
cia. En estas legales disposiciones se ádí* 
vierte que al mismo tiempo que se desa-* 
prueba el zelo indiscreto del Rey Sisebu tp 
en llevar por fuerza losjudíos al bautismo, 
se adoptan con univeml aplauso las deRe- 
caredo en no permitir que militase báxo 
«US vanderas ninguno que no &ese católi* 
co; las de Chintila en no subir al tróQ# 
mo haber jurado antes la prohibicioa del 



121 \ 

•judaismo; las de Sísenando en Is^s penas dt 
destierro á los hereges, y en la capitai con- 
tra los tornadizos : las de Suintila en no ad- 
initir en sus dominios sectarios ; las de Re* 
ccsvinto , que renueva muchas veces la ob- 
servancia de la religión católica ^ el odio 
del ju(|aÍ8mo, y agrava las penas de los be- 
reges y echándolos de sus dominios ; las de 
Egica en sus severas penas contra todo gé- 
nero de enemigos de la Iglesia, y finalmeft- 
te la memorable sentencia del Concilio 
VIII de Toledo ya citado arriba^ qUe de- 
clara »*es cosa agenade tm Principe cató- 
9>lico tf^ner vasallos sacrilegos ^ ó manchar 
»>un pueblo fiel con la compañía de los \ii^ 
9> fieles: <* de que se infiere que en España 
es tap antigua la intolerancia como el ca- 
tolicismo. 15n Franjcia jos hizo quemar el 
Rey Rojber^ en la iciudad de Orleans: San 
Abdon^ Abad de Flejuri y escribió a los Re-. 
yesCapeto, y Roberto.su hijo , previnién- 
doles «inquirie^n. sí h^\fisi heregcs.^ y'^Or- 
car^ajfidoles que no, alcanzando las penas 
de la Iglesia i redüci;r}pí, procurasen ex- 
terminaFÍos; e:I imismo Rey Roberto ame- 
«»a^ó sefveílktnente á/ Lejiíherisco , Arzobis- 
po d0 Gáiíd 6 Gante ^ dQ privarle de %m 



Arzobispado , y castig^^rle con rigor , por 
haber resucitado cerca del año de mil los 
errores de losManiqueos ; y habiendo ce- 
sado su propagación ^ los renovaron un año 
después Berenguer, Obispo de Tours ^ Ar- 
cediano de Angers, y Srunon ; éste se re- 
tradó,\ó guardó silencio ^ y el primero, 
aunque también lo hizo^uchas veces , voK 
vio á insistir en ellos^.de suerte que fueron 
condenados en uii Concilio de París en 
tiempo del Rey Enrique , quien los ame- 
nazó de atacarles con tropas no retraétán- 
dose ; al fin se arrepintió Berenguer ^ pero 
dexó contaminada Ja Francia de modo que 
le siguieron en sus perversas doctrinas su| 
discípulos Franchelin^ Pedro de Bruis ^ r 
Enrique 9 de los q^iales salieron los Albi- 
genses;, los Catlitroi, y los Walden^es^ 
que todos fueron Maniqueos, de cuyas ini- 
cuas do¿lrinas se han fpoientado las here* 
gias y errores d^ (éstos tiempos. £1 prime- 
ro de los referidos se valió de las armas 
para esparcir- iof suyos: los Obispos , los 
Señores, y los Gobernadores cedieron á , la 
iiierza, ó hicieron fuga, aunque por úhi- 
. mo fué derrotado y y San Qlberto con sus 
discípulos convirtió y reconcilié con la 



^24 
Iglesia i ios seducidos por él; mientras pa- 

sab« esto en Ambcres, Pedro de Bruís ha- 
cia lo mismo en la provincia de Arles ^ eo 
donde los Obispos, asistidos de los Príacl- 
pes le dispersaron y fugaron ; y habiéndo- 
se acogido al pueblo de San Gil, fue q\ie<* 
mado vivo por sus habitantes. El Venerable 
Pedro deCluni escribida iodos los Prela- 
dos de los territorios en donde ^e oculta* 
ban estos seAarios, para que los aniquí/a- 
sen con la predicación , y no bastando , los 
legos los arrojasen á fuerza de armas. E^ 
tercero Enrique anadió nuevos errores á 
los de su detestable maestro Pedro de 
Bruís ; y San Bernardo, acompañando á un 
Legado Apostólico; que con algunos Obis- 
pos trataba de convertir á estos sedarlos, 
escribió al Conde de S.Güiles dándole en 
cara que las Iglesias dé sus estados estar 
ban arruinadas , sUs pueblos desiertos , y 
todo destruido; y haciéndole ver, que aun- 
que d Legado y los Obispos trabajaban 
con empeño , él mismo debía emplear todo 
el poder que el Señor le habia dado , para 
que^e lógrase el fruto de tan célebre mi- 
sión; efeftivamente Enrique fué preso , y 
presentado al Obispó territorial , ttiaaifes-f* 



r 



lamido el mismo Saoi^, que la& Justicias los 
quemaban vivps , y ellos poseídos del de- 
nonio se echaban al fuego ^que otros deb- 
elan ser católicos , y para justificarlo se 
les hacia pasar por la prueba, del agua, y^ 
no saliendo bien los quemaban ; y que se-* 
ria mucho mejor que los Príncipes los cas-, 
dgasen, para quitarles la libertad de intro-^ 
qucir sus errores. El zelo de los que cau-^> 
saban estas providencias de castigo le apro- 
bó %n Bernardo ^ como refere Tomasiaoj 
^ el lugar citado ^ y Ips torwxitps muchos^ 
Cpncilios y Padres, como se /advierte en el- 
Concilio general LateranenseJÍV.^ isn quc^ 
se decretó la relaxacion de Jos hereges al 
brazo seglar ' , prafticándose así eael ge-, 
neral de Constanza con Juaq Hus , y Ge-, 
rónimp de Praga ^ contradiciendo $o]amenr. 
te estas, sagradas determinaciones los herer, 
gje,s y algunos autores moderuos^ cuyx)s,es^i 
^jritos dice el mismo Tomasino en el lugar, 
clts^do 5 que nó, merecen atepcipri alguna, 
|)ues se oponen 4 la jiístífic^cion de. unas 
resoluciones jtan autorizabas y recpmeor 
dables. í !.,./ i; ";í 

Desde , media4Q del siglo poce íiay cé^ 

,.1 Cao. 2*: 






m6 

lebres tscvltotes que detnósti'arm que les 
Cataron de Alemania , Pfailes de Fiandes, 
Triseransde Francia, y los Albigensei? de 
Languedoc eran todos Manigüeos , y por 
este concepto'^ les aplicaron las mismas 
penas queaqúelios teniad impuestas,macho 
mas merecida^ por los heteges del dia , á 
causa dié que los primeros éi'an ignorantes 
y pobres , pues se hallaban empleados ade- 
linas de lá labranza en los oficios mecámeos 
dé te^kédóres, y otros, sin'liáber leídd, ni 
¿támiñado ningiM aiisteríó dé la fé , toda 
muy ál cpñtt^ríó de los modernos \ que se 
dedickn <*á la^ítisicruccioh^^y asi obran en 
sus errores eón más conocimi^iíto. Los ex-i- 
desos' 'dé los Albigehses se* auníentaban de 
suerte qué nó Héxabán casa religiosa, igle- 
iia, y qttalquier otro parage'pio que no sa- 
queasen; atroí^ltando las justicias qiie ha-' 
biati procédicto rontra ellos , líévándoío to* 
do á sarigfé" y fuego, sin contenerles ningún 
Soberano, porque los Reyes dé Aragón y 
Navarfá , c^úe estaban mas inmediatos á 
éHi9s, se hallal)ah ocupádos^cotitra los mo- 
ros; los jEleyes de Francia en Inglaterra; 
él Emperador empeñada en guerras san- 
grientas { y las Cruzadas para la^recupera-* 



¿ion de la Tierra santa haUán etirp^dó 
con buenos- so^eios: 'todo hD ^tial pasalia H 
año de 11799 ttí qde ' el /Papa Alezaoidro 
iíl ren^TÓ^^i'Concilio III Lateranense^ efa 
ei qual después de haier n^petido y^pli4- 
(eado toda^ las* penas canónicas^ G0Otfii lói 
referidos' iierej^es^ma^feiróiqucf eL|[ÜMrili 
León h^biá dijcho óémrk les» Pt^e^hmlittt^ 
que si» tmbhfgode óíxki la Igtesia i]ffbciiff»L 
1»a evkai^ la^ e<equc!itM 9smgti0aktíy'9m^ 
han a<íi3átik¿te&*sud'á}$]^toimi«s4e lai^ 
fitticibiieü^ dé Ió>{^rmdt9íe$?<!faft1sti^0rv f 
por tanto laíí excitá'baMá qu^ los expul^tsert 
de sus^f ler^ 1^ lo^ l^i^^fiQssdiMbB y idon^ 
üscasen sitt Bienes ^4odl^4o2<^oift^i«l:#60iit 

^sto ^^ erudito TMaKiíH$l '^a' ( ^- ^tráBidb 

sada heregíi^^h la^ ¿fíiAíéAldKd dcflftl#>^^ 
inlirí(Sr^i4Dpfea!ÉeMe^dél<f«sa»¡9a^M^^ lü 
t»<é#laÍ1(aiMteiídá; y pSfttOAfMibíik «tíl^^e^ 

tarios ié^vüiif ron desmida «lütlos j^MMli 
tíonafids ebiClUs^ Ae '^iíi^:io^M Wteer 



>nahdo filftiifl^nft «^«9 flhlgél^sflMdt 
Lndo también desenterrar 1os*4nmAs del 



^%9 

DoAor Anmifrij, y echarlos áunmuladan 
Es igualmente tQOSttmce que los Reyes de 
FtModn, Felipe Augu^to^ Luis VIII y San 
léUis consintieron) dispusieron y aptobaroa 
las Cruxadas qtíe ^ formaron contra el 
Conde de Tolosa^ poniéndose á la frente 
sfeneUas ^ publicando el último un edífto 
|Mrd. afiode 1228, por el qual ordenó 4 
loaüeoores de vasallos y mitiístros de justi- 
€ia¿qifrlimpfam di^ Jiereges sus tierras y 
}uciadáeiones ^ ^pi^timendo que . los cáptu- 
faseo: y presentasen a las justicias eclesiás- 
ticas^ para indagar tu conduda^y verifica- 
da ia^eclar)i^n de her^Sy los^.4stíg8seii 
iilB^ la menor .omisioOéEl Rey Saxi^Feroando 
deCasiiU» Ui^i^ba c^su^ propias Qiatios U 
lefia para que fpesen quemadoi, y mandó 
^9iiíl{M Iftl seUatei4ihea[isa, coq. un hierro he- 
^o^lBi^O 9 con Joi^qe les ol)lig^ á solicitar 
IV |#0Mí9éa9Í9O.,c««i b vl^ volviendo á 
s^!)«iiit!^^M9J^coji|o f^ere un historiador 
fiaMea ^^mát^ losp^hoso por desa&¿to. 
ioft>9fi iAlop^t^i de Aragón hjzo publicar 
(HMMiftoeo fu^ dominios frí{]cipalmente 
c«si|r9 loé WaldeAS^i»/Uamadqs Pobres de 
lMii^dando{W!rmw9a tpd9€4Ds vasallas 



l^ara que los {^eráiguieseo ^ y tomaseó dt 
sus bienes lo que quisieeieo ; cuyas dispo- 
siciones fueron semejantes á las que pro- 
mulgaron los Emperadores de los siglos IV 
y VI. El Emperador Federico II acordó 
también otras leyes contra los Ga^ros^Gi* 
taros, PatarínoS) Waldenses, dichos pobres 
de León, y toda suerte y clase de heregeS| 
declarátídolos infames y enemigos púbUcoi^ 
mandando entregarlos al fuego, ó ajusti^* 
ciándolos de otra manera en caso de obs- ; 
tination. Gregorio II escriMendo al Empe** 
rador León ' explica las penas canónicas i 
que la Iglesia prafticaba , manifestándole:^ 
que los Emperadores castigaban con pe^i. 
ñas graves y temporales , y los Obispos ' 
persuadiéndolos y exórtándolos , los peni- ! 
tenciaban , poniéndoles el evangelio^ y la ^ 
cruz al cuello, y obligándoles á ayunar, 
velar y cantar las divinas alabanzas,. y « 
después eran restituidos al estado de la pri^ j 
tnera inocencia, dándoles lacomunioo^de ' 
lo que se infiere que los Emperadores chris< i 
tianos V auitlfando las leyes> de^la Iglem^ ' 
han usado de las penas temporales contra^ 
los hereges y. enemigos de la fé ortodoxa» i 
'4 Jif* •• ' ' ' ■ v'j«" ^ i ■ - • * ■ 1 



Qe esta^^rie histórica se vieM en cono* 
cimijanto quei^lzelo. de k honra del Señor 
mas. fervoroso en los Príncipes, católicos y 
fitles de los siglos anteriores ^ qUe los de 
estos • tiempos., lofs cooduxo á .iisáir de los 
medios legales ,!a{Mrohados ppr.didáfnenes, 
y dedsiones autorizadas por Coocilios, Pa-* 
pas y Santos Padres , con lo que se conven- 
ceráo los' catóUcjOis. tibdos del dia , y adula- 
dores de sus pasioties /, >i}ue el santo Tribu* 
nalide la Inqaisidoo: trata á los enemigos 
de^arjgtestacoq mayor blandura que han 
esperimentado ^n ^otros tiempos , teniendo 
ení^üna mano la joliya de la clemencia , y. 
en'^a^otra .la esf^ada de la justicia ; se con- 
Tenfsbráñ que el santo Oficio no «s un tñ« 
bunal.sanguinano y térriñco^.como les en- 
seáan los hereges y los impíos , .sino un 
tribunal . de oA^oéicdoó ^ atrayendo al ver- 
dadero camifao de4a! salud las ovejas ex- 
traviadas dá i rebiiifiOi.de- Jesu-christo ; se 
cotiyenceráa'deiquéesté sagrado ministe* 
rio ha^ sido establecido' ppi^ la Silla Apos- 
tótüea y Coheilios de' la Iglesia^ y apoyado 
de4os Principes' chphtianos, qub v¿lan al 
rede^eir del Santuario,^, y que . «i España 
previnieron este cuidado , solicitfofto 4« 



la Santa Sede los decretos convenientes pa<? 
ra su formación y conservacion^en que tan- 
to se han es/nerado los Monarcas Españo- 
les, experimentando en ello la tranquilidad 
de sus dominios , y la seguridad de su co*" 
roña ; y ókimamente deben llenarse de ru- 
bor y sonrojo, por atreverse á censurar df 
perjudiciales al bien público los procedi- 
mientos de la Inquisición al verlos creados, . 
apoyados y practicados por Papas tan in^ 
signes, Concilios tao graves , Monarcas, y 
gobiernos.tan ilustrstdos y piadosos, Santos 
Padres y Prelados de la Iglesia tan nota- 
bles, Mártires tan gloriosos. Doctores y 
Universidades literarias de tanto respeto; 
teniendo entendido , que oponerse abierta-* 
mente á tan, autorizadas y serias decisiones^ 
decretos , dictámenes y escritos , es califi- 
carse de necios, idiotas, y obstinados en 1% 
mala doctrina y protervia de su iniquidad, 
debiéndose borrar del grefniq de la Iglesia 
Santa , Apostólica Romana ; pues inciden 
por ello en los mismos errores y^ perv^sa^ 
opiniones de los hereges y libertinos^ cu^a^ 
úo$ clases de hombres maléyolj9s , como, 
entregados á sus. desvarios y pasícmes, soa 
los onlco^^ qpe pueden (UjC^r )o . contntrio} 



y los verdaderos cat|SlIcos, bien instruidos 
en la historia , progresos y justificacidn 
de la Inquisición , detestarán sus errados 
asertos , proferidos contra ella , repitiendo 
alabanzas al Señor , principalmente noso- 
tros los Españoles, porque en el vasto re* 
cinto de nuestra Monarquía se haya fi- 
xado y conservado tan gloriosamente en 
lionra del Señor, y obsequio de nuestros 
Soberanos , con tanto zelo , piedad y reli- 
gión. ¡Ojala 'que éste pequeño discurso, 
escrito sencillamente , y con el santo ob- 
jeto de que se desengañen los verdaderos 
católicbs de It fea y falsa pintura que le^r 
han hecho del santo Oficio los hereges y 
libertinos , se aprovechen de estas noticias, 
para despreciar sus iniquas sugestiones, 
combatiendo esforzadamente sus falsas opi- 
niones doradas cbn el sobrescrito dé li*- 
bertad en el modo de pensar, pues toda 
Kbertad contra ley no es libertad , como 
lo conocléfob * los mas célebres Juriscon- 
sultos Romanos , aunque gentiles ; y para 
Jue por este medio , aunque débil , enmu* 
ezcan los mismos hereges y libertinos, 
avergozándose de ver puestas en claro $us| 
ífiíposrufós ^"pán desengaño de Ío$ hom* 



bres de bien , quedando unas y otros per- 
suadidos sin disputa ;á que en España sub^ 
siste y subsistirá por la piedad y acendra- 
do catolicismo de sus Monarcas el samó 
Oficio con el vigor que eitíge su sagrado 
xninisterk) para terror de los enemigos dé 
la santa Iglesia , tranquilidad de la Monaf-^ 
qúía , y gloria de la nación Española , que 
ha derramado en todos tiempos su sangre 
en defensa de la Religión de Jesu-christo, 
y la profesará hasta el fin , á pesar de las 
invehí vas y seducciones de los impíos, 
jrreliglonarios y libertinos , que tan rabio- 
samente intentan sorprender Ips generosos 
ánimos de los Españoles , cuyo glorioso 
empeño es y será siempre mantener in- 
contrastables la verdadera dodrina , y U 
felicidad del estado. 

CONCLUSIÓN. 

Se ha visto el origen del santo Oficio 
de la Inquisición en general , y de su es- 
tablecimiehto particular en España , sus 
progresos y utilidad pública en obsequio 
de la religión y del estado, la calidad y 
distinción de los Inquisidores y ministros 
subaherfios^ sus regalías , privilegios y hth 



\ 



*S4 

nores^ la acertadii y bien meditada ritua*- 

lidad de los juicios , la condescendencia^ 
piadosa con los reos, su cuidado j buen 
trató , refatados los errores, y equivocados 
conceptos de los adversarios y desafe¿toa 
á tan glorioso antemural de la Fe , por cu-. 
yo medio podremos lisonjearnos de que 
mudarán de dirimen los que seducidos 
hasta de presente creían que la Inquisi* 
cion .es un invento espantoso y cruel j que 
llena de temor ¿ los irreligionarios, siendo 
propiamente los estímulos de su mala con- 
ciencia los que verdaderamente l^s aterran, 
y causan su aborrecimiento, por sacudir el 
yugo jgue justamente los cipe á sus deberes 
religiosos, llevando sobr^ sí ja .nota de im-. 
pió el que manifiesta su aversión a la In- 
quisición , pues censurando de inútil y jiíer* 

.judicial su establecimiento, producido de 
las delicadas máximas de la Silla Apostó- 
lica, y. tan grandes Principes, entre eUos 
especialmente los Monarcas mas aplaudidos 

. hasta su tiempo de católicos y políticos 
Don Fernando y Doña Isabel, ceasiurao, 
injurian y jreprueban con el mas grave 
desacato las católicas , piadosas y elevad^ 
determinaciones , decretos y leyes dimana- 



«3^ 
áasdtl Vicario de Jcsu^chrístd, d« las res**^ 

peubics asambleas deila IgleMa, y los ga^ 
vinetes de los Reyes mas famosos de la 
Europa'vque han acordado, resuelto^ crea- 
do y mandado fundar y sostener un tribu- 
nal tan santo, gravé, serio y beneficioso á 
la Iglesia y al estado , y en ello proceden 
descaradamente contra hechos insignes de 
los sábips y gloriosps Principes , ^e si- 
guiendo sus huellas en lo político y reli- 
gioso , le «protegen como escudo firme d^ 
sus dominios, y freno de los que miserable* 
aieote destruyen y aniquilan los extrange** 
ros con la perversión de su errada doétrina- 
y perniciosas eostombres. , que lastimosa-- 
mente han derrotado la Europa fioreciente 
hasta .el dia en virtud y letras , la qual tal 
vez por estos perversos medios vendrá á: 
caer en ^a. oscuridad, ceguedad y barbarie 
en que se hallan'constkuidas la Afi^ica y la 
Asia, por haberse extinguido y apagado, 
en tan vastas regiones la antorcha de la sa- 
grada religión católica, que los alumbraba, 
cuyo (ftkgraciado suelo fue en otro tiempo 
patria y madre de tan insignes varones en: 
virtud y letras; y la seguida el origen de 
Auestra adosable redeocioo.. Vuelvan lobre 



•3« 
SÍ estos impíos, y desechen un eotusiasmo 
que los hace despreciables ; no huyan pye- 
rilniente del coco de la Inquisición, que di- 
rige sus sabios procedimientos á mas ele- 
vados objetos, que ellos no atinan por su 
ceguedad y adhesión al libertinage ; y de« 
puestos sus errores y equivocada opinión, 
aplaudan un pensamiento tan adequado í 
las máximas christianas , tan propio del 
zelo religioso, , y tan bien ordenado á que 
la religimí del Dios de Abraham , Isaac y 
Jacob florezca en todo el orbe \ se con«- 
senre intacta en las regiones que feliz- 
; mente la han abrazado , y cada vez mas 
fervorosos sus cultores soliciten su exten*^ 
sion de una extremidad a otra de la tierra, 
á fin de que el Padre celestial conceda sus 
misericordias á todo el género humano, 
para que cumpliendo sus soberanos precep- 
tos, abra las puertas de su eterna y glorio- 
sa mansión á los desdichados hijos de Adán 
en premio de sus buenas obras, por una du- 
ración infinita, á que se dirigen los anhe* 
los del autor de este discurso , sujeéfodole 
al invariable juicio de la Iglesia, y correc- 
ción de ambas potestades, á que subscribirá 
<»n d mayor rendim¡eato,y el respeto de- 



•37 
Wck) al saoto^ Oficio, cuyas decisiones serán 

siempre de la mayor veneración para quien 

desea con ansia su lustre, auge y grandeza^ 

•ii obsequio del beneficio público eti lo 

moral ) cliristíano y polítíco. 

APÉNDICE 

> < 

para mayor inteligencia icl 4is€farsa 

antecedente. 

^^ualquiera que lea con^ atención el ante*» 
rior discurso , desnudo de respetos y 
preocupaciones , se convoKerá de que el 
santo Tribunal de la Inquisioion es aquel 
alegórico, l^cho Salomónico , custodiado y 
guarnecido por sesenta' ^^mdillos valerosos^ 
fuertísimos y expertos ^ que prevenidos do 
espadas, defienden doctamente la ; rieJiigioli 
católica^ en su pure»:^ rechazando.ccín de^ 
nuedo jos insultos y nocturnos asaltos que 
contra ella meditan los hijos de Belcebó , 6 
los tenebrosos emisarios 4el abismo , que 
baxo sus negros : estandartes multiplican 
jabardiUos de prosélitos y catecúmenos de 
la impiedad '• Era n^iy justo quQ <»a tiem*!* 



< > 



pos tan turbulentoif y deplorables ^ en que 
á borbotones vomita el infierno nubes de 
libertinos y semisciólos de moda , que con 

' insidiosos artificios fascinan , ó hacen ti-^ 
tubear en la verdadera relígioii á*fantos> in- 
cautos y sencillos católicos , inspirándoles 
su intestino odid alT-ribunalinas justifica* 
do, cipcunspe¿io ' y misericordioso ; justo 
era ^ digo 9 que ktgufí varón ^.c*Dsov<ie la 

. religión santa dasembaynase el acero lumi- 
noso de su profunda sabiduría , eloqüeticia 
y eüuáldoñ^páraá^r^R golpe de ^isuid y y 
ilesvanecer con* irresistibles rayosi'de luz 
las'^densás tinieblas que pretenden- loscurer 
ter.^ sol de la vordlid. 
V Bata dianifesrar* la justicia^ nfisericor-^ 
4ta^dn que procede la Inquisidor , toma 
ti agua ^ Autor ilesde Isu alto nacimiento, 
dfeksirrollando la materia ah úvó^ corriendo 
«u delicada plama petalos: dilatados'y ame- 
aód eatñpos ide iá s^^alda Escriiura^ y deí- 
¿ubrienao en 'Castices 'los libríc^ de uno 
y^Otrd testamento h^i:hos brillaiités, eti que 
ifisib]¿lnente castí^^ -Dios Idft d^sa^tos 
G^nrCá ^ la pureza' -'^é su sátfta T^^igion^ 
idAniloíidn^'ijiitd titís)tkitrk los Jué^s d0 éJIa 
del zelo sabio con q* xiebroivelsf^ sobre 






la honra divina , para extirpar los errores 
que coníaminan y corrompen nuestra san- 
ta Fe, mezclando á Christo con Bélial» 
Funda después én historias y documentos 
verídicos el origen del santq tribuna! ^ asi 
en España como en casi toda Europa , sus 
]j)rogre$os y niaravillosa extensión á regio- 
nes remotas, sus facultades y autoridad, 
su utilidad, dignidad , expleñdor; el apre- 
cio que de taii. saludable e^tableciitiiento 
Han hecho siempre los Sumos t^onrífices, los 
Concilios , los Príncipes ortodoxas, los 
Obispos, Prelados y hombres mas eminen- 
tes, que le han tribiitádo justísimos eíogiofj; 
y han totoadó'coh ardor su protección y 
defensa ; en cuya predilección han sóbre-^. 
salido siempre nuestros católitrós Moúarcas 
de 'España ^ íromo toáo lo hace patente el 
Autor de este Discurso^ y i mayor ábpn- 
Janíiénto^ remito kl curiosd'ardocttí espa- 
ñol Salgado *., adonde Verá lias preeminen- 
cias de eáte'strfto Trjbunal , y las finísimas 
cédulas y cartas'- de nuestros católicos 
Keyes y Éeyná's é'á honor, sUyo, hasta 
¿ponerse alagunas veces á la execucion de 
rescriptos pontificios ^ si en eltós "se con-| 

' i" De Reteat. p. s. e.3g. per tot. : 



tenia algosa. cosa en detrimento de la aut<H 
ridad y libre exercício de la Inquí^siciofi^ 
^Deral de España. 

. No contento con todo lo dicho el sabio 
)Vutor , para nada dexar qué desear ^ se. 
hace .carga de las principales objeciones 
dé los hereges , de los libertinos, y de los 
seducidos católicos , desatando ingeniosa- 
ínente sus sofismas , y haciéndoles ver con 
doctrina de ca,si todos los Santos Padres el 
4erecho que reside en los Príncipes chrís- 
tianos para, establecer leyes penales con- 
tra lós.enenxlgos de la Fe de Jesu-chrlsto, 
que habiendo infamado su caráAer de 
¿Íiri^tiai\os con c¡$mas y beregías , preten- 
aen también pervertir las oyejas del re- 
bano cs^tóli(;o.; Quien quisiere ver tratada 
pro dignitatc coi\ mas extensión esta ma- 
{eria, lea á nuestro sabio Teólogo Alfonso 
de Castro en. su pr^ecips^i obra de justa ba* 
reticorum.punifione; i ' 

J Parece que desde el firingipio del mun- 
lio quiso Dips, como er primero y supremo 
Inquisidpr ,. darnos un visible en«ayp & 
bosquejoi.de la m^ia cqnd^u^ia quedebia 
observar d^cíiQ santo Tribunal. JEs doc-. 
ÉTina muy corriente' entre Santos Padres^ 



es^ecklmente.éct San; Agustín ' ^;de San 
Ambrosio *^ de. San Próspero 3^ de Tertu- . 
liano ^ y otros^ que eotre l^s malicias con- 
tenidas en el pecado de Adán ^ fue una la 
keregía é infidelidad. Veamos el orden que ^ 
piacticó el SenQr en castigar este enorme 
pecado de less^ magestad divina» Gta á loa .. 
reos ) oyendo sus fútiles desea rgos^ aunque . 
saUa con evidencia la verdad del hecho; 
lef¡ ;hace. ver la frivolo de sus excusas^ hasta ^ 
cqn^ence^rlas de falsedad ; nf> ^ita 4 la ser*- . ! 
p^ntet , ó al demonio en su figura ^ porque ' 
n9 siendo ya este viador^ pji . redu/cible k^ . 
saludable penitencia ^ era superj^na la cita^ , 
cipn de esta bestia inSexlble y. obstinada, -. 
cQmo incapaz de resipiscea^ia;;^|uice Dios . 
por si solo y en secreto el cargo de su cri* . 
mena nuestros primeros Padres ^ sin acom-, 
pañamiento visible de Angeles que fuesen 
testigos , porque crífpenes de esta natura- ^ 
leza se deben ¡explorar con el sigilo posible^ ^ 
y^no hay testigo mas.abona4Q que el testi«; 
njonio intimo de la conciencia , quando se , 

1 In Enchlrid. €.4$ & 14 deCirit. Dei c. X7* 
' « £pist.33. lib.'j. aá Mtrcel. 3 'InResp. 
* ad Capit. Gea^ens. diib^ 3. 4» a. tíb. aávtis. 
Márcioá. . :: . ^ ■ ^ 



procede de Buena té. Finalmente pronuncia 
el Señor la sentencia contra los reos con- 
victos y. confesos, prometiéndoles su tnise^ 
ricordia ^ viéndolos humillados y arrepen*- 
tidos ; pero para que más le excitasen , en 
lugar de las bbjás de higuera, de que su 
vergueñit los h¿bia vestido , los- cubre de 
túnicas de pieles, criada^ de nada para este 
fin, en dictamen de San Justíno Mártir^ ^ 
y fue este vestido una especie de Sambenita 
por su hifidélidad , desterrándolos asi del 
Paraíso. Acaso dé aqui tuvieron origen los 
sacos cenicientos, y otros vestidos luctuosos 
de cillcios,&c. con que los antiguos implo^ 
rabán la níkisétícdrdia divina <ntre lágrimas 
y gemidos, '^otoo consta.de los Cánones 
penitenciales dfe la primitiva 'Iglesia 9 y de 
varios lugares de la Sagrada* Escritura \ 

^Y qué otra cosa ejcecutan hoy los In-^ 
quisidorés con^ reos convictos de semejan* 
tes crímenes , sino observar sustancialmen* 
•te^ste divino ^rdeñ , después de la abju- 
ración y conviersion de sus errores contra 
la f¿ , . castigándolos con la misericordia 
posible , con la única ipira de la salvación 

,;. Q. 49- aid Qrtfaodsx» . a Daa.a. Jon. a* 
Jiáifch ,4. fc aliW. , . * 

•i 



de sus almas , y de preca^rer ios: gfaxísit* 
IDOS 4año& que de su; impunidad podiaii-^ 
resultar á los fieles con oprobio y> yitia-- 
perio de nuestra santísima íeHgion? £lrqüe 
lea los S§. IV y V del Autor del discursoy. 
quedara convencido de que nada hay en» 
todaflai serie de las.cau^s fojoiadas coi^, 
tra rw» por el saoto Tribunaá , ^ue Jif>!i 
respire la mayor pf wdfíWia. , cjrcw^peo^, 
cion^ piedad y confacmidad áUsí.teíWft- 
diyin^s y, Hummias^aunicooi masfiézactb^, 
tud, vistas , revíst:^ f precauciones: .posK 
l)les para averiguar ia verdad^ que las jqofr r 
praftican, otros tribunales reales* : - : ^i ,. 
Un escrúpulo puedan opon^rrosiordcst i 
afeaos á nuestro santo Tribúml, sobtequft' 
suele levantar el grito la multitud de atíi. 
iíecio3, 6 los preciados de Sciolosji y>«^, 
que la práAica de ocultar al reo lo# umiin 
bres de los testigos , no solo ea dej^rfe^, 
defenso coptra el derecho^.natural y.^ivjV. 
no, sino también oponerse á aquella; fa<*¿ 
mosa decretal, qwe dispone : EttAm nominé^ 
ipsa testium smt. ei l^tm) ut fuiá ^ MJ^> 
quo sit ^icfum apparáat^ pAti(un4^%A^mm> 
escrúpulo satirface el mismo Autor taxmL: 
$• y. diciendo sabiamente rt^mie de «^é^ 



•44 

oni&starse tes nombres' de los testigos^ 

9f9e $eguirian gnsiTfes ' inconvenientes ^ co^ 
9fmo son la persecircton de los reos , pa- 
9iTÍfntes y seqi^acés contra dichos testigos^ 
ffKSOB otras fátates cohseqiicndasv^r cuya 
i^Tt^oa nue^ro ^rain Inquisidor generaV 
fxyoCaríleoai Cianuros disuadí* ^l Em- 
t/pera^r CitVoíTV^h aceptación de la 
fH»{^&* d« ocIi¿nla milaureos ^líe le pro* 
,iW«iiÍB<í5ia^oa^t««iages del Aeyno , «f 
ff«b:>paUioabatf 'di^boa f Áoiiibt€i$ de ' testW 
t^ied bttiíamBaal dc*é; y Jdeheího ü0 
fOo^^ifftié^^^^ ^^^ religioso Frín* 
fpciptzqw á^'los'feOfe'ae tes ponen do 
i^mlm^sco ioi l^tooa^y casos db su de- 
f4i9^^'^ .ptféimdóoios estiíBtílbs ^ su 
fiiikoti<^ ocultar 4ao¿er€é» dé los heehw 
^¡¿pta^ ?:alif!cár oía a^ttduéla ^ñ el modo 

t^sal que • s& verifique' la tnáe^nsion.<tf 
Aui^uf ostareipwiixa és sufidentlsimá , á 
payorlabuodamieiiro 9 siguiendo el hilo 
ém^'^fS^cioh '^ digQ , que ios que asi ar^ 
l^y^ , deben ad^ertir\ qué k &mosa de* 
<«aa^4}«e ^pó&e^ ^ )»<r sé exiietide ' á las 
<atisa de Fe y;de'Heligioo ^ como consta 
^*4^«Q»r fiuvosa decMsd de Booi&ciOrVUL 



-t4f 
adonde se ordena ^ : (^e en dichís' causí^s 
no se publiquen lat nombres de ¿os ácuséh^ 
dores ^ denünciadoret y ni testigos ^ funndo 
de pubticarlos é^menaz^n peligros graven 
la qual causa siempre subsisre , no sdo^por 
los grjkves inconverítenfies.^que insinááiol 
Autor ^ de perseguirse niQtuatiieme' en vi- 
das , ha(itií% y haciendas , reos , t^ttgM 
y delatores con sus atiadoiS) sino porque 
la religión sufrirla gravísimos detrimen- 
tos, y la repubiiea. ineyitables perji^Mcio^ 
espirituales . y corporales ; á la verda4^ 
{quién á costa de resultas 'tan funestas se 
atreveriar á'denunciar , m á declarar aua 
eo secreto |os delitos contra la Fé , aunque 
tuviese evideíicta de ello:)? de coiisiguitn|e^ 
propagándose é&tos impiinefiíente, se arriar 
nlaba con brevedad . la vjsrdadera religtoa 
de Jeso-cbristo ^ y se ítifrpducírian loa et-t 
rpres y seébs que cunden en, otros pais^i^ 
ó dominaría )a irreligión, y libertiBkmo^ 
que cadadi^ hace cápidos prc^esos^pque? 
arando ' frenos y levantajodo estandar^ea» 
Por esto eh otras oiuct^s^ «bulas pontifir 
cias y qpe se pu^d» ver, en EyAefico .?^ 

• la sao iQvcMJ^ i» fia,, ' . j i 



se ordena aholüté^ y sin íá MnAtacfon de 
BoniiaéiD Vlir^ que en las eáúsás dé Pe 
DO* se <publi^en' dicties nombres , (fomo 
:tambitn se (^ena en los Cbncilios Bi- 
t«rn¿QSe * y Narbonense ? ; y esta es la 
'priáíiéia idcencusa-clel santo Tribunal. , »m 
^tíese {^lüi^da presuníir que Ids Papas y los 
Cóndilos deeiretásén y pfactfóái^n c^sa 
coptrari^ absolutamente al d^echo naturaL 

i 'Débeti también advertlt lósítiue asi viti- 
ligan , que qüaindü concurren do!s precep* 
Í08 ifc;«/v ««f6rv0, prevalece y se antepo- 
«fe siempre el mayor y mas fuerte , cesan* 
dó entoncei Ik <íbligación del menor j y 
naílfé 4gníbra qué el bien cómuíí de la re- 
l%idh ei dé déifécW natural incótiipárable- 
ikété preferible al particular deios indi- 
^{d:^lds. lAé^áÚ'k e^que á Ids reos de 
fó páHra nád^ |>uédéii tiacér fólt^ Ids nom- 
ll#e^ de' tdi testigos ^'delatores &c. , ni se 
pifíéáé^ ^ dar' •' ica^o ^ue ^ eñ )a instrucción de 
sú^ ide^nsW y: prueban queden ' infdefensos 
pói^éítñ cápíhié> V íf<3ffq tie es obligación 
és^i*tía <le Ib^séno'res In^iáídorefr (co- 
inoLqíjeiftolíienetf otro interés cfú^ et aeto 
de la honra de.Díos:?; :y el biecí: e^püritual 

' Cap. to, ^ > íií -Cárp; t*,.; 



«47 
del reo ) explorar con escrupulosa exác-- 

. titud, si median enemistades, ú otra alguna 
tacha legal entre el delatov ^ testigos con-- 
tra el delatado ; y si descubren emulacio- 
. nes, dolos (> siniestras intenciones y moti- 
Tos , lexos de dtferir a la delación y de- 
posiciones de calumniadores , los castigan, 
y desprecian si|s gestiones : ademas nada 
ocultan , ^ntes ^i^n manifiestan á los reps, 
y á sus defen^of es todas las circunstancias 
que conduzcan á.&u favor para manifestar 
. la verdad, aunque siempre con la pru-» 
dente cautela de no perjudicar , ni descu- 
. brir delatores ni testigos, siqembargo.de 
. qw contra su mente pue4a el reo algi^na 
: Vf9 ppr las :circun$tancias de la narrativa 
sospechar qujenes puedan ser. En tina 
. palabra , k ritualidad y,^rden judicial da 
.^ los sefiores Inquisidores, especialmente en 
: España , lexps de oponerle efi cosa alguna 
: al derecho i\a(ural , divino , ni humano, 
están llenos de. humanidad , i^edad y mi- 
, sericordia , cop mas exa¿litud[ y cirpuns- 
' peccion que lo$ métodos antiguos , de qua 
. . hace menciop J^ymerico , ;yj su coipenta- 
dor Peña *•, Queda pues sin wpWca e! de- 

a Aftl. 441^ .. .. 

\ 



cantado argumento del herege Jurieu ^ y 

* de los contrarios al santo Tribunal , tía 
poder hacet la mas lete dificultad á hom- 

^ bre alguno sensato. 

Aquel insigne Teólogo Polaco StanHlao 
Hpsio , Obispo Varmiense , que después 
fue Cardenal 9 y Presidente en el Concflio 
' de Trento , de cuyos méritos y elogios 
' aera eterna la memoria en la república 'li- 
teraria , especialmente en las naciones sep- 
tentrionales , adonde no se tiene por Tér- 
dadero católico el que no convenga' con 
Hosio en los dogmas ( dice, el Itlmo. Don 

• Fr. Miguel de. San José , ObisfSo de Gua- 
dix ' ) ¿ este Emíoeñtisimo Cardenal en 

' su preciosa Obra que dio ¿ luz contra los 
Prolegómenos del herege BreticiO) en de^ 
fensa del sabio Dominicano Fr» Pedjro de 
Soto, dice, hablando de nuekra España ^ : 
^Felicisima Nación ! ella parece que es al 
f» presente el casi solo paiá, adonde no- se 
f>ven los hechos, ni aim se oye el nombre 
Mde los Luteranos , ni de otros hereges 
fpde nuestro tiénipo« No hay rey no en este 
*> nuestro si^lo infeliz mas lutado de Ike^ 

s In «US Bibliografrtom. 4> fOl,»4Sh y siet. 
• lab. 3. f«L ffliía i$a. . . 



t » regias qtié ta Monarquía de; España, por 

9>ésre solo tttulo.dicbosisimav ¿ quien Dios 

9>coiicede otra^ muchas felicidades iA)r esta 

■ nS() constancia en la Fé católica , y por su 

'^ardiente zelo en defenderla. Este blasón^ 

, »ique en otro tiempo pertenwla á la Ale- 

: «yRiania , quando era toda católica 9 y no 

- ¿9$e oía en eila otro erangetto que el que 

* «>redbió de sus mayores , desde que Lu- - 
«9tero comenzó á edificar alti su babilonia, 
99 se ha tfa«^laxlaéo ii! los Españoles ;.efi c>u« 

' f>yos donrinío$ 'no se permite' la leÁura de 
xflibro» ventosos -de hereges , sino á po- 
icos Españolea de los mas sabios para 
jpi refutarlos-: pero dé aqui nac« la mayoi! 
juí tranquilidad de aquel re^rno, adonde su 

. 9#piadosi$Ímó Monarca gobierna- legitima^ 

• fomente , y sus róbditos le son tan obe- 
fxdientes , q^ue^ desempeñan con exáélitud 
f>los deberes de #eles y leales vasallos, 
9>sieiido tan estudiosos y observantes en 
9>^e8€o, que sri se ofrece la ocasión , derra- 

' 9>fflarin con el mayor gusto y álegria la 
.; ffóltima gota^de au sangre en de&nsa de su 

fjil^eligibti iy ^e so Rey , á cuyo sabio go- 
. vbMñDOÍJdeben la seguridad, no solo de 

lirios enemigos atraogecós ^aiao de ios do* . 



f^méstieps ; esto ts^de los heregés , que 
ff son los enemigos mas perniciosos. «« Has- 
ta aqtii esta sabia pluma, que por eztran- 
gera , excluye toda sospecha de apasio- 
nada* 

Este honroso elogio de nuestra Espafia, 
que sola la verdad y. la íntima conciencia 
pudieron dJAar á la plum^ del Em.nio Ho- 
sio en el siglo XVI, merecía esculpirse en 
los cedros y bronces con letrasi de; oro, co- 
mo glorioso carácter de nuestra nación. 
¿Pero q.uién es la columqa central, 6 el 
atlante invencible , sobre cuyos ombros 
descansa la conservación de tan relevante 
dicha? El santo Tribunal de la Inquisición, 
como pupila del ojo derecho de nuestros 
católicos Monarcas, cuyas leyes , decretos 
y cédulas reales. resfHranrel^ifion y amor 
á este Tribunal santo , de quien conocen 
pende no solo la conservación de la pn- 
reza de la Fe catódica, que es la única 
en que el hombre puede conseguir su sal- 
vación eterna ( obligaciod de las primeras 
de un soberano , en sentir del Angélico 
Doiftor •', V ; sino también la debida subor- 
dinación a las potestades : cooscituidás , el 

X Á Tiússau Opuse a9*^^cap. tf¡,; ; t.. - 



bien estar de la sociedad civil , y la tran- 
quilidad de los vasallos en sus tres prin- 
cipales deberes, para con Dios , para con- 
sigo mismos, y para con los prógimos , con 
aquella iftfalible reditud , á qae,no puede 
alcanzar todo el filosofismo , por .depender 
de sola lá doatina revelada í. cuyo depó- 
sito está confiado á sola la Iglesia Católica 
Remita , y no 4 otra alguna seda fuera 

de eti'a: • • ' ^ ■ 

Yo no quiero ahora hacer discusión d« 
lo» principales ministerios del «nto Trir 
•bunal ^ en qüanto Juex incorruptible é io- 
fegárrirao de los negocios y controversias 
relativas á la Fé y Reli|^ , irreconcil»- 
*lé con todas y cada una de la» sedas 
que el infierno ha sembrado en varios paí- 
ses. Tampoco quiero ponderar sus utili- 
dades y servici<>s , eo calidad de centioeU 
contra la multitud de verdaderos ó fingi- 
dos hechiceros y hecWceías; brujas, sár 
ludadores , zahoríes , llamadores de lobos 
y otros animales nocivos por medio de 
. ciertas oradone* diabólicas ; q"* »"•» ^^V 
en nuestra Bspfeifia no pocos de estos, em- 
ibusteres y embusterais fanáticas , superstJ- 
«l¿sas,-que ainaa ser j»putacNi$ $9% comji- 



tticanres con los iditblos ^ psra atemorizar 
y esta&r los pueblos , con gravisímos per- 
juicios de k sociedad ^ especiaímenre de 
gente rustica y^sendUa , que los creen y 
buscan para cncatíTas ^ y aun para ver^ 
gaozais por ipedia de maleficios ; de que 
ocmreti en ta Inquisición freqiiéiites cono- 
cimientos , y justos castigos» Todos esto% 
y otrov muchos cargos del santo .Ti^ibunal, 
aunque todos útilísimos , los omito por 
ahora , y solamente quiero hacer manifies- 
ta lo mucho que se debe apreckr el be- 
neficia que tanto aplaudió Hosio: ^ quando 
dixo 4 que en Espafia no se da entrada á 
Ubros Impios, y de doftrinas veneaosas» 

Digo , pues ,. que aun qua.ndo el sanc^ 
Tribttoíal no hiciese á la Iglesia y a la Mo^ 
narquia otro servicio que impedir k in^ 
troduccton , y limpiar el rey no del pesti-' 
tente contagio de los malos libros, que ca* 
da dia se imprimen ; por solo tstt oficio y 
f>eM>sa tarea 9 es d%QO y acreedor de las 
mayores estimaciones , respetos y predilec- 
ciocí de todo católico c(Mrdato y sabio, que 
conoce et improbo trabajo indispensable y 
jpreciso para él exádo y proUxo examen 
de tantas y t^n vacias materias ^ y los im* 



|K>nderaUe$ perjuicios espirituales y cor- 
Jarales que de su leétura resultan , como 
cada dia se toca por los ojos^ espccialmeiite 
€11 nuestros tiempos. 

' En todos ios siglos ha producido la roi-> 
seria huaiana desórdenes^ vicios torpísimos^ 
errores, heregiáís, monstruosidades teóricas 
y pipácticas ; pero se traslucía un oculto 
respeto a Dios 4 y al mismo tiempo que las 
pasiones sin freno desacreditaban su reli- 
gión sama, llenándola de oprobrio, el in* 
terior gusano de la conciencia remordía, 
conservando un cierto temor reverencial al 
Omnipotente, cuya luz ilumina á todo 
hombre ; y asi dixo discreto Tertuliano, 
que toda alma racionar! es naturalmente 
cfaristianá. Los antiguoshereges por lo co- 
mún no dieron en la manía de hacerse 
atheos é irreíigionarios, antes bien se dedi- 
caban á fundar nuevas sectas, ó a atacar 
algún dogma particular de nuestra santa fé 
sin tener la osadía de oponerse á todas las 
verdades reveladas de la religión católica, 
porqué sabían que éste sería un empefio tan 
temerario como irracional. Pero en el siglo 
XVIII, que ostenta d distintivo de Filosa^ 
fic§ • Ifusttiido ¡ó Dio»! :tomé la abdacJa 



délas plamas libertinas víü ascetiden^e tan 
rápido y exorbitante ^ que sacude)Q el yugo 
á todo lo que es religión ^ y rasa fronte \tr\ 
vantán la cresta, ó toqan al arma contra 
Dios , y sus atribMtos , contra JesU'Christo 
y su santa fé, contra la Iglesia y Iqs Sacra* 
ipentos^) contra los principios: evidentes de 
la religión natural^ contra la sagrada escri- 
tura y doctrina revelada, ronópíeodo el in- 
tierup de una vez los diques á $u rabiosa 
furia por un torrente de emisajCiQs ^ue pa<- 
rece se han reuiudo de ipa^omun para 
abolir de la tierra liasta el noQabre de Jesu- 
^hristo. . , 

Para seducir mas fácilmeive á los íncau- 
tos hacen el oficio de proteos , asudando 
4e r^ros , como tambiem ^ueleoí , variar de 
non^bres , á m<>do de \o% gitanos , llamán- 
dose ya Indiferentistéu^ ya Deístas^ ya Míh 
ter i alistas , Panthistas , Egoístas ^ Toleran^ 
tistas^ Humanistas^ &c. siendo para ellos 
lo menos el que baya ^ no haya Dios ; y si 
lo hay, dicen , es suficiente á si mismo y y 
no. le pueden ofender. nuestros crimeaes y ni 
c^ida de ouestQi^ buetias ó malas obras , ni 
es decente á su solNurteía abatirse á nues- 
tras baxezasy ai ptoíúi^^riios aque)lo á (j[ue 



d apetito nos inelina , como carácter de la 
libertad con que nacemos* De consiguiente 
(dicen) no debemos obedecer k los Prihci* 
pes,ni á otro algún superior, pprqne ésta es 
una esclavitud fabricada en los siglos oscu-* 
ros .de la barbarie , é indigna de la nobleza 
de todk) hombre. Tampoco debemos obede* 
cw á nuestros Padres , que si nos dieron el 
ser^ éste no tuvo otro principio ni fin que 
gozar de sus deley tes en la natural propa-- 
gacion, como sucede en las bestias , que no 
obedecen á los que las engendraron ; y así 
podemos virtuosamente quitar la vida í 
qual quiera que se oponga á nuestro interés^ 
utilidad 6 deleyte ^ sea principe , padre^ 
hermano, &c. 

Este es el Dios que conocen y adoran 
nuestros humanísimos filósofos, un bircocer- 
v^,que ni existe, ni puede existir sino en su 
celebro frenético. Toda la religión de este 
Dios Epicúreo se reduce , según sus evan- 
getistas , á dos únicos dogmas, uno teórico, 
que es la libertad de pensar , y otro ético ó 
practico, que es obrar cada uno lo que mas 
Múm4(^ í su dileyte^ interés^ ó utilidad^ se^ 
gun hfisica sensibilidad de su temperamen- 
to» Esta fisiea sensibilidad^ é interés personal 



son el origen de las virtudes humanas ^ y 
los autores de toda Justicia , dice ei ímpio 
Helvwrio en su pestífero libro de /'JEf/#m'; 
y vá muy consiguiente i lo que dexa dicho. 
en el mismo libro ^ , esto es , que los hom * 
bres y los caballos no se diferencian sino en 
cierta disposición exterior de. órganos^ por- 
que las manos de los hombres terminan es 
dedos, y las de los caballos en casco^ y^así, 
dice , ei juicio humano no es otra cosa sino 
sensación. De modo que, según este filósofo, 
si el, caballo tuviera dedos ep \as manos co- 
mo el hombre ,' podría ser un- catedrático 
de teología HelTeciana , y Helvecio un dis-- 
cípulo dignoide tal maes]^ro*No se le ocur- 
rió que los monos, micos y macacos termi- 
nan las manos en dedosi, comp los hombres, 
y asi pudiera haberlos graduado de maes- 
tros de su escuela. 

Entre los artificios <dé hiiestros filósofos 
p»ra ganar prosélitos y allanar los caminos 
de sus rápidas conquistáis, 40X10 es no des<^ 
cubrir désete luego la cara; antes al contra- 
rio, huyen do' entablar una iii^^ta metó- 
dica y sistema tica, porq^ie saben muy bten 
^ue por este medio han sMó repetidas veces 
■ 1 . I>uc.> chap. 4^ . á . J)iic* i. chap, x. 



derrotados por-el«aoio,exército de. los ca* 
tólic9s^ sin hab^r} podido hájsta ahora ha.cet 
d mas leve dañosa U religión en.si. misma^ 
ni fabricar un teorema, uniíbrxne/sy.jOrdena^i 
do contra siiiinejluct;ij)les fuúdafnentos, ni[ 
coi^vcnc^ de la.|n^S;,minim2| f^sedad $i^ 
guierji \ino de ou^st^qs sagradQjs ^Pgtsm^ 
como lo puede ver .el curíosoriníúatcial eñ 
nuestros df>ctísimps teólogos. gpl¿i9^90s^ que( 
haA. demostra4Q||a vef:(|ad:^e.nuestrja sanüa|; 
rdÚgion , y JiW; desvanecido: ner vjosamente^ 
todos los sofismas 4^ losmas^^mósosTÍieren 
ges., (^ráfeos y;C.pinilitpnes de los cabilosf^ 
ardides que han «a.l;i^ ^ade^^Qtar para si^ 
confusión nuestros jia;f>io$ ,ii(iodern«,s., . . :., 
Estos, ^mo. ^spjfritui^ertes, y-ef gdito^- 
¿e silla alta, gúran ppr run^^osjmp^mos 'y( 
seodas po pisadas de los ,anUg;uo3 : á ^t^ 
fin HanecbMo a ypiar una pe^jr^jAub^.^,^ 
pna furiosa granizada de-líbrÚlof jCAfojyijft-^ 
joi-^que á ¿odo dé prwúr^í^eJL- dííi Áníi-Tj 
<?M?Í«fo jwpveo lo» corazipíi«L,á |ecít{t;I% 
irreligión, ;y . Wnien Jtjsuri-eoápws cóhri 
fra . la» pptesto^ <5statjle¡sj4a^ ^iMS^^'ñÜ^ 
la doctrina. mas; fiera-, sa^iMn^íjg, . aI^ÍIt, ^ 
í?»W?lí .^«í«?<ít cw Jo»,¿fí 5^5»sqR *li«if R^, 



ierancia ^ despotismo , fanatismo ^ superiti^ 
cim^ &c. Numerar estos turbillones dé li- 
kriflos, ó de langostas literarias^ unos anó- 
nimos^ otros con nombres supuestos^y otros 
con el suyo propio^ es asunto muy difícil. 
Los principales xefes y capitanes de este 
ttércitb tenebroso., son; et pirronista Pedro 
Bayle en su Diccionario ^ digno de todas 
las llamas ; ' Esrplnosa ; Rouseaü ; Vblter; 
Biderot ; Barnet ; La Metifie ; Mirabaud; 
CoUips ; Tiodal ; Woolston ; Preret ; Hob- 
bés; Tolando eh su. disertación ^ intitulada: 
Adeisidemon^ esto es ^ el hombre sin supers^ 
r/ri^n, Cóward V Dodwell en su venenoso 
tratado de 'la irtmortalidad del Alma ^ Le 
Vayer; Maylet, Flud, d LordSbafsbury, 
£' De^aprófúteur^él Cóbde Bóulaihvilliérs, 
<á Marques de '&rgéns^ Lblce ensuiluso« 
^0 trátstdó^^^ la KacionaliSai' de la Éeli^ 
gtéú cl^sttana'i tí tratado ' Filosófico de la 
déhtúdaád^'íium^riú entendintíéñto , baxo el 
Ungido^ jr -resjíietable nombré del lÚmo, 
Huét , el É¿t)ibn Turco y Helvecio ;Té^ 
ib Ltils Lau en su impiá obrillir intitiiladá 
IfféditktilÁiés ptílosóplncade-^Déo , MundOj 
» ff<i»íiá¿; Bouláñgier éñ sü perverso libro 
^^Oi^isttamsme devoilé^ Fhihmgier, Beca* 



*f9 

f\^ 9 ^elíStolas Judaicas, .Qiinesas, Cabali> 

tas , Persianas ^ Americanas , filosóficas; 
£hpeípéri4es9 Especimepes ^ Anécdotas , y 
otros . inu0)erab|eS que ban infestado /las 
qüat;ra parles deX mundo , y ocasionado lá 
lierdicíoQ de Infinitas almas, 
i ^Pf rp jqu^ frontispicios., qué prosDédojB 
^}^ljet\>pim$r en taks iibi;f]Os! ¡que sales^ 
q]^ figuras y fiares, ref fricas suelen espar- 
cir parji^d^rar la$ píl^of^s. jde su veneno^ 

jíl^Sr^O ádyWiTlt^í* V^^ frt*^f^^: jacitur retf 
4^fSff,*^ct^ai$pfmaffíriih,.T^^ circunioH 
quios y, i;oj|tuo$o$ - anfractos se. dei^an caer 
coma .aLdescui4o-lf(^riblef;^Iasfemias , re^ 
})ozadas^^0A ciertos Qrop^l^sy fingidos afe<^* 
^os, «I parecer los, mas r^ljgiosos. 1^ gra^ 
P. & Ambrosio. con si^^oqüente pluma nof 
dio un bello diseño de est9s embauoad9fe^ 
jeficaékar ios , cuyjp spfis^ai^^nguage, {ú^ 
así el SautoCoaor,^/*fí^flífx¿?f^/f ;^^ 

lut .c0ims .frttiasi c^q¿iiffaltdni^jaff^ 

,el nómero MX9h mí(limkfi^^^.% tS^ 
Jos vetd^deraineflte^Í9gj;ií^,j,4^i49Ht!i>^ 



96o . 

dioso artificio. Part mas deslumbrar a Iw 
incautos añaden á sa afeftada cultura ciei- 
tas ráfagas de importuna erudición, coa 
^ue se concilian y atraen las admiraciones 
de los sciolos 6 semidoctos,entre cuyas ma- 
nos andan con mas fteqüencia dkhds folle- 
tos. Esparcen Voces hebreas y griegas para 
adquidr reputación de versados en tal« 
laíómas: embuten dfifaí, inscripciones, me- 
tiíllas antiguas revierten espetíes de astro- 
nomía , de roitoteglá V^í magia , de éptka, 
"de geometriá3¿ nJedltína, y aun de teolo- 
gía escolásticá,TÍ3ra ridiculizar las escuelas 
eafóíicas con sátiras , sarcasmos y «les pi- 
cantes : no pocas Veces agitados dé dorto 
Vertido areostátictf vadan con su inquieto 
ésÁiiritu á las remotas regiones de los Chi- 
ÍBos' , ¿te los Gróelandbs , Cafres , Japone», 
«Ottntotés, A«*rifcabps Sal*ag«, ]^ÍHtando 
con btülántes cotóresf y^ dukiés afectivos, 
"de ubóslas t¿fí«srceriago«^ costumbns; 
Víi Otros la ttdeiíáiaéncia y tibettinumo; 
fdé átolí «1 gdBiírad^espótico j ^ aqudlos 
f«t iúpkKÚcíos^BAAfismo ; ptít9 iátáüdo de 




J^wrqii^^o, abolijc el verdadero auto de 



Dios y ¿e tus Santos, ^Oibrar. semillas de 
sediciones , txtímguk h su^rd i nación k 
los Príncipes ^ á qi»enes..bai^izan con- el 
odioso nombre de déspotas^ y fomentar ii:^ 
surrecciones y alborotes en las repúblicas. 

En sus escritos 6 rapsodias enciclopedia 
cas se leén^ con fre<] iietícia las compatacio<<^ 
oes más exóticas, e^tr^falarrias e impi«^, de 
Mahom'a con Moysé^.y Jjesu ChristQ., del 
Evangelio con el Talmud, de San Amustio 
Con Empedocles y Teopotnpo, de San Ge-^ 
rónimo con Estrabbn, Petronio y Virgilio^ 
de 'los religiosos y religiosas con los Boor. 
CÍ0S7 Jas Vestales ,.de Cbristo con BeliaU 
Suelen también llamar la atención de los 
leélores cta ciertas fras^s^castas y honestas 
con tan estudioso artificio ^ y con tales pro^ 
textas piasde creencia y religion,que harán 
creer ¿ muchos ser unes católicos íinos^ilu»- 
trados, y no vulgares; pero quaodo ya haa 
llegado a ganar algún terreno en el cerar 
zoo de los ledores sencillos 4 embisten por 
la retaguardia, verificándose en ellos 1q que 
del escorpión escribe Piink>, ^liemptt cm^^ 
in iStu est^ftrit oblique ieíu\ & infiexo^ vi- 
))rando el golpe im Mi^fáo para disparar 

.A .Iáb« tx«cap« s$« 



w» » • ' iJ 



i6i 
itná Uerégíá sH intetol Ott'fts .veces ntievea 
flnpbrAinas diadas pata amplificaT un' jsb- 
ñimü 9 ó soltar alguna kátira qtte rldfauliee' 
tflguba prádtcá piadosa >dél oacoliclsmo, ó 
2akiéra algún 4tfgnM}drfiuestrá:>samtib rdi- 
giotí y 1iácieridl(f Sé ^^Ui^S' át isas > misterios, 
de los Concilios, át los Papase i, yrihasta- del 
ái!snio Dios. UÁ6 de süs ardides malignos, 
]^ muy jfreqüeffte, cs<e*ágerar con hfpárfco- 
fes los vicios y def^dós que ven en álgutiok 
católicos , especialniíme eclesiásticos , se- 
culafiís 6 regularen ^torciendo después la 
Cola contra la Iglééia Romana, y^pmtándo« 
k taúo aprobante y hiaestra de^ ios mU* 
mos errores / ci^hiiíeites que ella abomina y 
¿óiideria ;.para4b q^af se valen de chistes, 
fiiStorietas*vérdaderas ó fabulósaís ( «n esto 
tioliacen niuchbescróp'Ulo)^, dé chufletas, 
de cuentecill6s alados , por cuyo medio, 
aquí blasfeman de frayles y monjas , y de 
Su celibato eclesiástico,' pero respetan el ce- 
libato filosófico ; íilíi braman contra lá in- 
disolubilidad del' matrimonio como yugo 
insoportable; en é^e lu^ar hacen -mofa de 
los milagros , aunque sean los qtie're6eré el 
Evangcílio, y lés ípt^bados por la pieria; 
en el otro Arman inve¿kirM oontra loa sa« 



fragios por los ,4i&ntos , y jtsi f^ite por 
parte todo lo contaminan ^ y jde todo se 
burlan. 

Referir uno por uno los ef róires y blas-^ 
femias de tales librejos ^ sería contar á lot^ 
tig;res las manchas , y á los erizos las puá-^ 
tas, AUi se niega La espiritualidad é in-^ 
mortalidad de nuestra alma , el lnfíern<^ 
«1 Purgatorio^ la Bienaventuranza,^ y todo 
lo que la Religión revelada enseña* £n al-> 
gunos de estos impios escritos se, trata a( 
Evangelio de un sacratísimo ,cuentfi^ y es-y 
fanrajo de muchachos ^ á sus ministros se 
da el nomhrtdt hipócritas am^iciojo/ ; lo)i 
mártires son llamadjQs hmhra linfáticos^ 
temerarios y sediciosos ; los dantos , Padres, 
viejos supersticiosos ^ crédulos ^ jdiofas ^ sin^ 
crítica ni filosofía ; la R^ligiQp católic|^ 
invento políticoMe Príncipes par^ n^rir sÜi 
intereses y despotismo ; los que la proFesaii^ 
reb(0o de eschyps bárbaros ; la Mi jfi^. Sa- 
cramentos y Siúfragioj, ^T^tfieio ^¡¡^ f^l^i¿oii 
^i^r(Kylef para estafar ífoL-^v^^^^^ íoi^ 
iiuertos^ los milagrps , cuepjps^^.fáb^s^ 
lomanceses. Eo; uqa jp^labra , tal^$ . \}^jó^ 
?bufidan>eix blasfem^a^J hereticales^ en ulr^ 



Religión,, 'contri^ fo$ "Sbhén^^ 
toda la 'sociedad y poiitÉá ' racionaJ. No 
quipfo decir que |os referidos delirios , y 
o^fQ^ seii)é|ant¿s , se faaflen todos colectiva 
kn cada linó dé los mencionados autores ^ y 
ih:oiTO¿ elutd'eni fu^furi i ^ sino qw sélia- 
llah 'dis'tfibtctih)é''y esto ti ,' uoi^s eii uños'^ y 
¿tros eñ' otros. 

^"Soío tl.Dícbiofiárid dé Báyle es uña ce- 
pargósá frísterna de áápói 'y culebras ^6- á^ 
ímpíédárfls iís in^s atroces \ hasta haberse 
3»Vaéttíry*|i*tb^adó y defensor de los Ateos, 
j^rpféáárídb 'urí' infarte pirronismo^ y afir- 
' liiándd'óuVios ib^ perirfcícH 

áós^'í^' Sociedad ^; prcfeósícion , que para 
spsteriiets^/fes necésár?ó perder el juicio y 
fdájí.kfeíitímiWto racional. Solas las obras 
ét Rób^eilP'him es¿án¿aíi2^ al mundo, 
produciendo tantos alborotos , que él Par- 
laapvHf^|<íe Hris tes ' íhahdó quemar por 
iíáhd'ae'VícIugo el áfíb' dé 176;. Solas 
feyM^IÍ^^^^^ síMÍ uña íueba hedion- 
da, de,]e¿róVSion¿s y^ de hidras, que por 
¿ádá;jlk)¿í^^TOmitaA'*^Íá^ueró^^ ponzoñas 
Yl'Ú^^céti^í pinturas», 'íáHfas , befas;', íro- 
¿¿s y Saif'clsmos crf 'descrédito idé nué's- 



hiño Pontífice Clemente Xlíl "' ) escritor 
iymzs fkmosó pot la impiedad ^ que por el 
^> ingenio::: Los que lean ^M escritos , se 
^ puede vehémébtémente temer^que' imbuí- 
¿/dos en los senthmentós de su impiedad 
wVeflehó¿a, lleguen á perder^ rio solólos 
»>oficios dé b\j^h ciudadano^ sino 'todasíks 
iisémillas dcr Religión : : porque este escri- 
ffiot es el Was' cruel enemigo de Ja Reli- 
¿>gi6h y de la República i': : y parece que 
f>de* indusriria fabricó su pestilentísimo li'^ 
árbró, intixuháó Diccionario filosófico , con 
¿el^h de destruir ch todas lad almas to-r 
í>do senrimientb de religión ' y piedad/* 
No pudo decir ;inás en pocas palabras la 
¿ábeza de la Iglesia. Los discíípulos y di»* 
típulas de este Poeta tan procaz, como ne- 
cio , deben tener presente eí elogio que le 
prédica un sabio moderno^ : Volter en 
todas las ^qiksíiones que 'trata ^ aprendía 
solamente las objeciones hasta las respuestas 
exclusive. '' '- •■ . ' 

•La rélijgiótt^dé estos filósofos se mani^. 
festitS como ella' es én la pluma" de un dis-- 
cQMiló de t»P«s£üe1a V que hablando por 

X Id Brcv. ad Abfea¿ Nbunót. '^vAfrU. «nn. i7« . 
e Valscch, 11b. 3. fol. mUii $9?» 4 • 



s66 

todos^ dke/asi ' :' Teodoro Luis Lau: nyt, 

9»doy culto á Dios según ía tierra adon- 

ffde habito^ y el Principe que alli mand^* 

9pSí es Turco 9 creo al Alcorán : Si Judio^ 

»>al Testamento Viejo : Si^ Christiano , ai 

nNueyo : Si Pajia , creo á Dios transubs- 

ft>tanciado : Si Luterano , creo á Dios cir* 

9icunvalado de las partículas in , cum^y 

n j&itt : >Si . Galyi(|fst^ , recib(P un Jtgyíp en 

t^lugar de Dios^'- Esto mi^smo enseña^Roja- 

seau en su Emilio ^ : » Yo y dice y miro to- 

ffdas las-r«ligiones particulares como otras 

t^antas institftciones saludables , que en 

'Vcada país prescriben un modo uniforme 

f^dc honrar a Dios por un culto páblí* 

'>co, y que todas pueden tener sus razo- 

9>neS) ya en el clima, ya en el gobierno^ 

»>ya en él genio del pueblo , ó en alguna 

»»otra causa local ^ que. hace á una religión 

^> preferible á otra , según los tiempos y 

*^lugares»'* . 

De estos y semejantes Naturalistas im- 
.píos sequ^ja altaimente el sapientísio^o Papa 
Clemente XIV en su Brey^ dirigido al .c^is- 
tíanisifflo Riey de Ffranqia^ño, de 1770, 

t Loe. sütk^cit. cap. i. Si ftt^ : . 



T©«. ^-mt ^H 



2 ^ _^ 



cía la audacia, los dorios y extrágos. que^ 
producen tales lihrbs;? ^La iñismo dlcf^..^ y 
aun con más extensión cUSuiba: Eomifío^ 
Pió VI^ e» sü Bola (Ürigida áí todos. !(>$: 
OBi6|>0!í' de la Igi^dái católica ^.sú. da tai 
en af de Biciémbre de: 177.5:* »>CadA día 
»^(dice alü) se suscitan hombres orgtiHo--> 
^>^os ^'soberbios , blasjfemosr^ que no con- 
cítenlos cotí ser ellos mismos impíos, ^e 
>> establecen un Tribunal, superior ^ y s<^ 
»>cocistituyei!¿ maestro^ de. la impiedad, "i 
£stois dotv el dormido ánzóelo de híiibertndj 
que tanto vocean , alborotan, los pueblos^, 
arrabcatide 4oS'COfiizone^la'§usta silbar-/ 
dinacion 'establecida pe»*, 'el * ^ismo-t^Dios,-. 
ilialguftíálü sediciones yoirevolucion^ '.conf-j 
trá la& pote&tjstdefs* establecidas 1, in&Qiand(^ 
el sagr^ti^ceirO^'idíe lo¿>Príticápes: coxt^vel ne r 
gro hottti!tí*áé'tiimiisinm\Msp¡^ .ApteA*^ 
dieron de AbSalOB'VTn^uli^ifaíjotiirQbeMe. 
contra su buen padre Da;víd,'qttátido;r al-, 
bagaba y o^icütoba }:k tlb^ rvasallos- d^e su! 
padre^ y Idi éktí^yt Aik! ÜnpbimsíTíésiT^^M 
Asi á^iinb^r>|o$ <5Kibbtoti fiBcn>ri|ui¿cir 
seguia' «su- |;íi^'tido I íLqA> sioipks ., lo», igj^ 
1 a. Reg. cap. 1 $• a Ibid. /.I .r 



m6S \ 

aoniDtesi, los que no penetraban su maldad^ 
c|ice el mismo Texto '• 

Estos son los que se predjoin ángeles 
de im , redentores de nuestros entendí- 
Alientos, cautivos por la preocupación , tg'- 
norancias y fanatismos.: son los orátulos 
sentados sobre el trípode de Delfos , que 
compadecidos de U>s demás hombres , se 
esfuerzan en ilustrarlos , y disipar Jas ti- 
nieblas que hanreynado en todo el egípto 
del mundo por espacio de sesenta siglos, 
hasta qué han nacido estos humanísimos 
pedagogos. Pero si :Dio$ por ui^. efeAo de 
su misericordia moviese sus corazones, 
y rasgasen el ydo rduntario que cubre 
sus ojos , depondrían la ceguedad espiri- 
tual , que tanto Jos infama ; conocerían 
que su ciencia fes ahimal., terrena , diabó- 
lica , y se llei|áTÍan de rubor y vergüenza, 
por baber déáado manchado eí :$iglo :X VIII 
con su iiterafufia impia ^ y a la posteridad 
en^'sus libros on padroxi ignominioso v que 
hatá perpetuamente desprebiftble su nom- 
bre V á semqanza !de aquel-, hombrecillo 
vil ^ Uamado Uécodotp , que bo pudiendo 
dKxar>:nKmóríftVde.<í por iAffán^ haM¿a 

» Ijí<L. .:-Jf - 



w A 



^*9 

fhistré , radoko t cenizas el magnifico t€ín«- 

plo de Diana en Efeso , y consigui<^ por 
esta indeteble ruindad que su persona que*- 
dase hasta él ñn dei mimdo becba el esca-* 
pidéro del género humano. 

Se afrentarían también del vano atributo 
que se han arrc^ado-de^eip/r/Vi^ fuertes^ 
siendo los mas debites y miserables : y 
creceriía su sonrojo quando un gentil qo- 
mo Aristóteles les dice : »>5f alguno iay 
99 tan temerario ^ fu^ basta del mismo Dios 
9fse hurla (como nuestros Filósofos \ éste 
T^no se ka de llamar fuerte , sino fatuo -*•*' 
Sabrían que solo Dios es el fortisimo % 
que con \ un soplo despedaza el arco de 
los fuertes ' , hasta confundir toda su ibr-* 
taleza 4 , cémo que es una pavesa de es- 
topa ^ , y ha de Uegar tiempo , dice un 
Profeta '^ , en que aquel . fortísimo; visite 
y arruine la cenagosa fortalezai de tales 
'espíritus. 

Pero qué importa que bable asi un Pro- 
fetar sagrado iluminado de Dios, si nues^ 

Cros filósofos se arrogan también el don 

.' ....... . < 

I ^b.i.iMagnor. Mprai. cap. $• 2 Xren.4^i6 
X5tli.jÉ4. '3 t.'Reg. 2.'. 4 £zecii.3i. $• Isái. 
6 ibfbfi* i« ia« -'•- ^' * 'I ' 



án^ptokría: p4Utica> pii> deipreci^r la 
subordioicíOQ á Ijos^^upeciores, blasfsmdx 
-contra las magestades^ icontf a Jesu-christo, 
y cot\tv2L toda k> mas ^agrado ; asi lo afir- 
ma el Apóstol San Judas f en si| caui^nica. 
Oigdxnos ah<Mrii ücoroo JRqu^^ai vaüeina 
4ds cwaB Alturas; sson- sU) profi^icjb 4iab6- 
licu^ át^mistoio tiempo ^ue ^us, QOJppciIñero^ 
-en espíritu traman y foment^Qr. i^iRjr/r^ 
orones contra las: legítimas pqt9^(4e$'^ pa- 
-ra que* la ptofecia del filósofo- QinehritiQ 
se veri^oe. Dice asi Rouseaü f\#> Tengo 
9>]^of imposible ^ue las gniii4e$ Monar* 
-9>^(}uiás de Europa puedan auqi^ufar mu- 
»kho tiempo ; todas han rclaqapiig<iea4o^ 
^3^' d estado que relampaguea , se. ac^Tca 
*frá< ^su' ruina. Me asilen para:j>.e*sar así 
• ^i rabones tnas particulares ' que^ «sta • mixi^ 
'f>ma ;<p6ro no chnviene ahor* .décijplás, y 
^ 9>qua¿q[Uiera las comprende W^n ?•" .¿Pue- 
de ser mas atroz y abominable l^Ldp^rJaa 
'dé tales libros? ^Qué 3Ígoificait| justos insi- 
'diosos vaticiniofe^ sifio una ocqltvi ^onspira-^ 
dotique nutren es^s filosofastros contra 
. los Principes ^ esperando la ocasión de que 
se au/nentea sus reclutas y discípulos paa 
i Judm'i. a Tem. x. ^. a. lib. jj^ 



\ 



toecutar lo que vaticinan y pfoycftan? No 
ISabiá llegado á tal extremo ha^ta ahora la 
infreotta libertad* de pensar , y podemos 
decir que estos impíos se las apuestan á 
toda la astucia y ardides del infierno en el 
arte dé damnificar al género humano. 

Se puede decir con toda verdad que 
entre el fárrago de impiedades , blasfe- 
mias y desacatos contra Ai Retígion ca« 
tóKca ^ se descubre la principal mira de 
muchos de ellos , que es , dirigir la brújula 
á' destronar todos los Soberanos, ^á des* 
truir con una mano los Altares , y con la 
otra establecer un epicurismo , cuyo ím es 
el interés personal , y el deleyte d^ los sen** 
tidos, aunque procuran paliario con fn^ 
ses menos vergonzosas , y tctit psttéxtos 
y alicientes ^ cuyas voces hüéCás retumben^ 
tnuevan y prometan mucho ,. peco en rea^ 
lidad produzcan én su efeéio todo lo coa-^ 
trario. Tales sota sus freqUiettés cantinelas 
de libertad , independencia , - mpe^stkióny 
fanatismo^ despotismos y otras ^t^tof :/.áJt ^[U» 
han hecho un grande aéoplo, pfa-niovér 
al ' vulgo tan novelero V como |mk:o' reflexfr» 
vo, y nada circünspefto. 
"Y porque no se presmú ^ enees ba^ 



blar de meooria , aunqoíe se pudieran pn>- 
dudr muchos testimonios en comprobación 
de este aserto, bas^e uno convinceote , mar- 
gistral, que incluye el espíritu de otros lDt^ 
chos« EAttes'BMianguierea el prefacio á su 
maldito libroc V Christianisme devoélé^ giie 
se ej^plica asi^ traducido fielmente í nuestro 
Castellano: »>La retígion hizo brotar despo- 
stas y tiranos ; estos hicieron malas leyes; 
»>sa exemplo corrompió áilos grandes 4 es- 
f9to$ corrofKifaéron á los . pueblos ; los pue^ 
mUos viciados, se hicieron esclavos ini^li- 
xy ees , ocupados en hacerse^ daño uñosa 
»>otroS| paxai complacer á la grandeza. Los 
s Reyes ^ llamados imágenes de Oios^ se hi- 
»>ciéron absolutos ,cpmo el ; ellos crearon 
fAo justa: y lo injusta ; su^ voluntades san- 
9ftificáron la; ^Qpresion , Ijei. videncia, la ra<- 
arpiña/' ¿A^lileo nO: S4 le eQiciende la san- 
gre ^léj^e^dó 9StOS horroj-es? Con es^o sa-» 
¿émds ya lQ:que nadie sabia ; esto es, que 
^ Religjon c^tólica.^s la m¿^dre de los .des- 
f otas^ y timóos. rSi Boulangi^n ha de ir conr 
>igiit<sn^, es pr^i^ que^o^afiese^queson 
OtfiiUfroi ¿Qjs ATufjcpS), Ferss(f ^ Chinos , y 
otros príncipes idólatras, y mabometanoSi 
^*^^'gfílHemp ^i/ifíJ^if^v^^JO 99 bus- 



qttetnos cmbijUench leávetáád ish losmaes* 
tros de la irreligibif. Si no basta el dicho 
de BonlangwP^ 'Oij^ase á su consodal Ron- 
seau '• 9>La Religión católica (dice) jm-^ 
#>pide que los hombres* puedan ser á un 
f>mi9mo tiempo' de voto¿ y ciudadanos;'' y 
dá 4a tazM, que -es como, suya : aporqué 
nlexos de unir los.corázones de los tiuda--^ 
9>'dan«s ál estado (dice) los desune de él^ 
#>como de todai las cosas de )a tierra." Y' 
éo el libro r.'cnp; Uétl-tiA^f^ Contraté 
Social^ dice : »9t&lentras 'Un pueUo está fdr^ 
#92ado á obedecer y obedece ^ hace bien;; 
9>^ro desde el momento que j^uede* sacu-* 
»>dir el yugo y losacaáe yfaace^Biejor." T 
en el mismo libé cap. 4* dicét >>Un hom- 
9»bre que se hace esclavo de otro, no se" 
99tli, sino se venderá k> menos por su sub^ 
i»sisténciá; ¿pero el pueblo *|>or*qudie ven^- 
wde? Tan lexos está un Rey ^e dar la sub** 
asistencia á sos vasallos , que 'sucede loí 
«sfcontrario , pues él no tiene la suya sinO' 
f^de ellos.'' ¿Quién ha oido '6 leido dodri-^ 
nas:Qiae^ediciosas que las de'estds dosni|e^ 
vos apostóles del abismo , y' otros que pu-^ 
drera citar? Oíd esto hien^Principe» y 

s DeC9ati«ftiiapeteLlib.4¿cap.8. 



•74 
Magistrados, que como legisladores yr jue- 
ces manejáis las riendas de los gobiernos 
^con arreglo á la Ley etelrna de Dios , nor- 
^ma de todai las leyes humanas: Bt ntánc 
^eges intelligite , erudimini qm juáicatís 
t^am. Ojo á tales libros freoéticos, atéis* 
tic^s V blasfemos , reos de estada de todo 
goHerno raciofiai , los quale^ coa sus zvr 
tdresWrecÜK^^inir |>asto de las llaoias , co- 
jQO'di^o undoAo español K 
V ,.EsitQS UIntos se;e|fW2^ en desacredi- 
tar la ReUgion.y los Cetros, para introdu* 
Gjr un Ubettimsmo , ateísmo, y una repá- 
blicade Jurdábatssj, eo que todos y cacb 
tÜHO^on oibeuiíi Tirabajaa en emponzofiar 
las iuentes publicas^ digámoslo asi, ganán^ 
dose proséHtQs de respeto y autoridad en 
los pueblos^ para destruir, siles fuera po-- 
s^le ,.la fe, contattiinando. la .inocencia, y 
sofoqattdo ^ iodo sentimiento de religión. 
Las naciones, católicas de muchos paises 
se ))regui!tati mutuamente: ¿Que fatalidad 
no9 ha: fabricado en qorto tiem|k> tan di6- 
rentes d;e lo que ecaimof nosoitros mismos) 
Bero si yo les hubiera de responder , les 
diría : todo gobierno, que tt>lere impune 
I íSeKalL.ea s^ Apir, p^ 4giu 



raiefttrekcu|%n |)0rU9¿ mlims dfeMcki^s^s 

< subditos estos /pestilente^ ibiietos. ^ a^i^i^e 

tufia gFHQ: puerta á iá núoa dé la r^ligjc^i 

y de la sociedad , porqueJsaxo.el ieípe$:i^ 

$0 brillo de on fítosoñsmo culto, y. antibár- 

: Wo^f van desatando uiTO í ttí3Óytóio$-l^ 

< yínculos ór.Dudostqiie :atan «al /hombre a siu 

r4#beres de 'christmiii) ^ de > subdita , de «o- 

^ cib GJvji ^ yi aim de racional» Días hsL'ptOf 

rp^SQ estA-al l^roho el xes|)Qtáble clefo de 

^^Ff^ociaeeo fqoeUa su represt^iitaciDiu efr- 

- caz' y f ati&jjqa jdel año de. 1 7j6f;,y eliAtích 
gadádeiS. M« Jcáy did Fidurí/la hiisQ-fr^ 

- iseote ai' Carla menta y. dé ^ue rest^ltá ; el 
I decretol delq^ne s&quemaseaipor :mafi0t\ide 

- verdugo t\fDitei)omrío<^ yh \^s^EptsioUsde 
la MonUmá: del impib Rouseana. «Perb-^^qué 

> corrigió ^ta:exeoiu3Íó¿?iNad4*^Ant6s>»íÍYÓ 
. mas él &ego:de h JrcciJg36»^<)fleflac»t»A> 
rde susxenizas ÍHiévas^ttimpvesiDnes'^ilQe 

rcunden por todáExn(op2bífyjfu^ra J^ídÜat. 
Cinco añojs después .mDOVÓiesíía'.qtiereJ)a 

el Abogado general dsrácj^el; cbristianísi- 

- morí reyno Mr* Següler^- eirtérnrinos bas- 
tante ^fuertes y poderosas razones ^^estaislo 
juntas todas Jas. Cámaras d^x iSdéAgósfo 

. de 1 fjLOi [ IgncHTO sunsesultadir ; peco |a 



exparMfiáá nosia hecho ver^^ue esre ñuto 
^de escfitopeíta libertina . y - contagiosa es 
«Dds perniciosa á la Iglesia y á la sociedad 
-^fie todas las faeregías particulares de los 
' antiguos heresiarcas ; porque como en di- 
chos Ubreíos se multiplican y doran con 
«ayrrs decisivos y nuevos relumbrones los 
-sofismas antiguos ^ á que se ha respondido 
siil veces , omitiendo las respuestas dadas, 
y aumentando falacias nuevas cM el tono 
inagistral de demostraciones ; los ledores 
-incautos., que* ven allí fomentado y lison- 
-geado el prurito de nuisstra concupiscen- 
*eÍB,y^ifern^ iñvetítum^ eupitque froH^ 
'stitmn , apetecen que sea verdad lo que el 
libro: dice ,¿ y á pesar de los interiores re- 
inerdimientos^ratfceden á aquellos racioci* 
Aiosí falaces , estimindoios como materna* 
>iiea8 demostradéiies ;, y aun trabajan en 
f persuadir á otros su túrbido error , para 
«muttipliéar .gentey prái^car impunemen- 
.^ié3f y aun sin cota, todo lo prohibido por 
-^Iqres divinas y faumatias« 
•? .^ Aon ios ; mismos Protextantes tocan es- 
'^tía ümestas conseqüeocias que abominan^ 
*^ las'lldran aqiargamente. Oígase al ia- 
¿l^: W<|od9rardo ^ que le q:Jiejacast3 tiÜa 



npueUo ' adbode> los grandes oyen ; toa-. 
«lEUSto- lednrás 6 coavecsaciooes .; liberti-. 
»»aw ; adoQdb no se castiga e^ peroro , ni 
» jas leyes eí^es tienen actividad contra 
«los. eoemigDs, declarados derda.religiooM. 
•>Hu¿ debe esperar sino un» inundado» 
•»de deístas 4 < atiíistas ,, y j de todo ; géáeré- 
«•de. hftrtottsíi: Estps ^««..destruyenelt 
nimont á Dim , acruinan .por , los cim%n-. 
«ios el trono dd soheraft03? .lOígase á otf^ 
inglés mas eloqüente , «bispfa de Londr«,, 
Mr.-.HednKwd G4bso»Yqueiien una Carts . 
ptótoral dirigida á sasftíig^»»* dicejasij,. 
wlieflexionad^'benDasiosniOé^ sobre io<]tíí$,, 
wíocaa vUéstfos; ojos j eses-díinM iftfamsi|,, 
»«iVo «aío nonrf]íiei»u«iíhorror j) sin ay^c«. 
*>gfmMte«^«le tucribitlosen: un^si^Ia t90(« 
»Ut^at0í^¿9nia. .el nqeMco i;: } f| ué ; «rocNi b»« 
•»pi»paT9ti «ootra ■ Ja . inocie|iCi» !i^éh^„ 
»i)Jasftnito,fcantcaDio&r!<íiisnatí d>sp(i^„ 
•»fobre Im/lnaiibles dogmas deidía , f ^t,, 
t*^ ! ir:. ai ^jtdoe contqife/wfeuscwsiiip,, 
w*os. libBosi^nlft'japrobacion ^:.9e. 1¿ -d^, 
•«el^lwüCoérixpfc te J*eo^r,fa induswí»„ 
»<»tf-q«e;8e*s|íaiweij d»htéo(MVíwáft <tel„ 
»«ytift '4m«! .infestar.. I iwílli'átTííotaRWi;,, 
nr;í5ea|r&lin£aUkb lo^áof. <:cjír,.;;;ai ésn». 




ft^melasr^n pruebas de iinháiáutí'íntestítíO 
fyxxyjMtrá el eTangelie y su tatito 'Aiutor, qtx^ 
9^4 penas sé* sufrirla entre kst nabroúes pitias 
»>enetiiiga(s áel inorobr e. chrisitiaxiOi^ Páre^^ 
»>)]Ue4n^'kst& hnl gétuNO !ilé3 comercio ^ 6i^!- 
»4te(id lít;i|oda9:e8taDgir<Btr >xx>qRo, :qiii)} se»^)i||' 
»>ii¥6fca: coinoi ebeippodoidtel^ impii» 
»9fedonde'6€ü0m{Npi áp^rréibio xfe^*on) id i 
f>cr£Me artedaQorfio(ripevdas'cd3ui»b«^r:^« 
f43M que^^win^ontemim de^'la«iriiA^>^riv 
»»<Su^^e^t^ ai^piítl^ao sin tehiordimie^ 
f>ldU &s f&asrorimÍDáieir»pa^ies^:tti pue«'' 
f^dé^t&fíér re»perpí liailos homUreiji 4^ien ''así ; 
f>^ pi^erde á^' ^fósn:j»«> osrtdéb¿iri«7»diDlra1' ^ 
»Hte'^(}tk^> fa9idUre9(»tan?entregados á sus'^ 
f ^'a'peCitoé ^ <e9cá) >>di^uesco9'Já'<xroiMter %é' 
f>l^léléri^«$rwa^^boerém£ás;>ea{s¿cesrde tu ' 
f^]b9r%^rkn(}9itídaé páblica^i fVnz cich*' 
»/Éld^'^- riiipon 'podo ..jamos rser asiV' 
f>^4a*'^^l^ddf |>Peró aun: iia> había ^líiígá^' 
f>iU^ll 'cfolino tiiue^rr^ mibliéSciPsrrece qué 
»>ifdefl^ftf ffbtéral^jfiar neratabajr icB^bil ' para ' 

wfttíOrtVy Aemo«ííi¿ualadícp(npQdwra riéi*-'* 

f^ltékrácá^ inl^ttokíii la ' aatriúcieméfi crim^ * 
»>hes inauditos qoeioiciabjuüji fldei'jc^obios: 



f»l9b cottteiibifWide corromperle k sfinis^ 
f ^moSf sino e6&ru««e. i corromper a otros:: 
9>No avergonzarse de ^ poner 'á los ojos del 
nptieMo las torpezas cometidas* en los ba*-*^ 
9Í&08 pQUkdá^ por > mediO" dé pinturas las* 
9^iiias lúbrica ')^ lascivas ; rompl;r las bar- 
»rreras del pudor •')( pisar con audacia las* 
i>ltye$ y ¿¿tfi^tibs del imperio : ( Gran^ 
frÚiosl ) son e$to$ to$ preceptos para for<- 
ynfiar ciaéadános i Qué exempto mas luc-* 
9Kiam6 del 4f|{Micisimo taenipoen ^ue vi«* 
»f^mos?'^ ^Ollriro^ Otros periodos de este 
cloqUentisimd Obispo protextanteycnya íi« 
na pfodueeiM puede serviir de norma ar> 
T^dldgo mas c!at¿lko y orador m^s subU^<^ 
me» Y aqui se ^é ei pestífero VeneílO' de ta- 
le^ libros , que áün fuera de 1á ^Igl^sia ca^^ 
tdlicsi se afaÑominan y se escupen pol^ los 
hombres sensatos, como corrXiptóres y des^'^ 
tmdores d«'4a' religión V de*! iniperio civiUl 
Pero auti tiO be matiife^tacÍQ 'toda la in^^- 
fernal astAicia^ nuestros filósofos impíos;^' 
Gotto ya ^¿üíen experieocte^ de que iió^* 
pueden atacar á la Religión católica , 6 á ' 
alguno de ^üs kagnsdos do^atf de intento 
ó' eh tratado' particular , iiÓMique pueden* i 
coiifuadidoe^)p tfobi^stos^ de^iimmudo ra-^ ' 



bor por la.ifiveocible fafer^a: ck. ittiestrm 
sabios Teólogos, á que.no.pmáw tc^iatitj 
han tomado la nueva ruta :de introducir 
su ven^p, no ya como antes en. libros quo 
traten de 'jTjpligioo ^ jmio.^^ . tratados que 
no tienen eo(}exioticoQ ella y coii^ son los 
de física^ dis política V> de cbimicta , de co-- 
merciOfdettBineralogki^'de videros &c«; 
porque cqmo tpdos tstoA ü^tí$dQ^vOíi pre-^ 
sentan^el horcoT' qué preses^rk una diset-*- 
tz^ion an^i^Qgn^ática^ 9. ' IM . ñii persuadea ¿ 
q}ie los Teólogos se; Q6ttpQ|k;e!» leerlos, jHi- 
AO ágenos de su profesión ;^ se creen se-* 
guros porieste medÍA cl^nci^oso de podei:, 
sin ser fácilmente; de$$!:iibiertds , boroitat 
blasfemias qontra Ja religiOD y^ sus mlnis?- 
tros, especialmente quando este método 
de dexarse caer, los ^ri^res y burlas como 
de pasa,, ni losobtjga á.4ar prueba de la 

ponzoña que.iisi^bran v XH)^ P^ 1^ elu- 
ción delosisofismas queesf^arcen» Pudiera 
dar seis^iefftioss.exemplares .deteste candor 
diabólico , ^ro |presentar4 :#QlMneme una; 
liados. . M '>•£•....'• 

V No ha 9iUi;bos.dias que d santo Tribu-^ 
nal de la Inquisición despachó una orden > 
t secreta a ¿tus^mioistros, par^. ^uef wcQ^tr 



SM todos los exémpkfAs ^tae> pu4M«ff a «tes- - 
cubrir de uiMi» dbirAv.esi idioii» frftnc^ ^in- 
titulada : Dfii^ripííaw^gíír^í^rí^ .^f /^féw^r. 
/#^ ¿Vi&«fí ; y de otr8*5 quQ ^ríoiDQfapcft-< 
dix 6 suplemento^ d^ U pvimerayqu&^Mi^fti' 
á separar el^t4)bret:Mi;n^tal .iU fascampa-^ 
ms ; cuya» dos .óbaras ( dice el DespQfrho/ 
estáit Hiñas de exprñ^fof^i ,^s^nMps/^^ 
ofensivos á laR^Hgmi^aWíerú^yA^ ^<^* 
narfuia^y su leotnr^.p^ria causar l(fS mas^ 
léstinmos eMl^ragos m ios^ ánimos^ 4e los dfis^^ 
prmeméos. Pregunto.;. £ qué cQne^Qí^' tie- 
ne/coala Religioniy el , Clero. JU .fábrica, 
da k>5cañonet,dsl; cobre y roeulgs <íe la», 
campanas en su se piit&tGÍQn chiQaka^ r . 

• En Ja abra imitiit^a : Historia filoso- ^ 
fifa. y política ie. Ips^ estahlecimientos y eo- 1 
tnerHot\de los ettropiof <:« las h4iai.^ iuirít 
prosa en Amsterdanx *ño.* de 177J en el, 
toaH> 4 HbroKtiD qpáf» 166^, s^hí^irc: ^Pfr. 
ia vedb» i|cual mame Inwlsa que q^liMOniop t 
sa contca todos bikiTeólpgos catóMoos por- 
estas^ palabras fielmente traducidas44 idj<> t 
n(a.ficanc¿s á miosiro casteUano¿rvJ-a, J:tO(^f 
9>Í0Kía^ }^ue se hai querido arrogáis «I ;4«*rt 
^>pedf del ef píiítuíwmano por >^ copi^ofld . 
»iM Jugar, de «pUMtAO^ las C9«ftí;i9g^< 



«8i 
finitas p(^}a$:d(jti^dltós^^HÑ^¿o ci 6r« 
f^dea natural de h razofi « ha sometido la 
fit^dríadek batiihile^a á lavde lasupers- 
ntkion^ ( Ejf^^ es Himar súpermciw^ á la 
9^docír¡ifia reveíaáa , á fuktí' se s&meH Ik 
ff razan buintrné. ) Come la teología itiatru- 
wj^al homfere' desde' sa infencia, abus6' 
9>de sus frhneros temores puerileé para 
trsugertrle los eternos ;( ¿if^ ^/ detir ^^ptt 
nUs Teólogús par fm\ abuso enseñan' e* ¿ftgw 
frma id infierna ) ; y desden que una V^ 
>r$e Hisío Oír, y gá¿6' terreno- en lor co* 
fitÁtoúks de los hombres :) lea cené- lo* ^ 
»fOJo$'y 4o&oidos '^ pata que no ^einst#u^> 
»>yesen é ikistrasen scdyre este punto;' (•© 
ff decir '^ ^e los ^e^^se instruyan é ilustren 
fyabriéníh loí ajas yafdas^noá latetíagfoy 
pmma ^l ütoiañsmo ,' )Mf tienen que temer^"^ 
f¿m ere&lat dogma^^del^U^Uma.) La teo^' 
»>'}ogía Wdo< lo ha d^sQaturatift^dof geo- 
Mgrafíá ^ astronomiá; fiiíra ^bistor», todo 
ffiíTL &m turnos ha mudado de semblante. 
9>^&s áemr^'^^ U teaiagía ^ ha trastam^ia 
pjfy* cbrrÁmpfia Sodas ios arpes y ciencias. ) 
t>ite6piiestd^M haber -hecho á KJidoslos 
i>t^mfyíts neéS y desgraciados pol^l ^pecs- 
t^uno sólo , ( «I «<<^^ 9Mf -^^t 4h^^ 



»>dé iMoñt^fi ii^gimi ^Iporiel fratriciftio de 
y>i2d bijü itet pHilfer^wbc^t De reste Caín 
»9 hacen Idfr' Teólogos* '^efiiendíences á tñ-n 

»>bia'5 qó¿ 'atrociü^^Aes ^.qoé extra v|bgan«^ 
'/tiá^vqué^abomimeionesi ; :' No son do&j 
»><lei!í€Íií{ds lok que^'biasferoiro^* tii noinbre,' 
'>«on ^ftléÜos hd^mbibs® ^ue se atre^enr á 
'4k«Dái|$é^tii]s ID inisrros^ Dales tu luz pa-r 
9>T2L que conozcan*, que ios . oegípos son^-;- i 
»>l^6 ^atfhítadós de i la naturaleza, peiro 
'^n^ ftíaldltos detu.^im^ícia.'?* Oponuoísi'» 
nd a[}üSltrdft para^limnruccicm ¡de los eu* 
rdpéns^'q^' coiroercián 'eií las , indias^ Ei> 
ác^4!i^0ér 4ue tste; ilustre: ¡abógádor hde r Jos j 
n«gr5ff^ itjfljso faader adipsa ' lat Relígmoí xa-^t 
tólká^ry i \% Teologías etün^ los Btíopeslootí . 
eM i^cNgréálbn^ ¿fffAb^'^Xkr^ errores::.' y.; cá^ i 

' ^d -áf^: !püede.<c(»firéetiet^la'pisa'j ai ^vñt j el :? 
f^fifgé di Píoif^snMiE^ oque ^aírijbuyeB ádos^^ 
tetMbgoíiP^a ^cOnOigQiyrsüi tiitehco ;: y [aun .^ 
inifdlc^Wátr'cte lípsJetdlaiqacipQesi yisxécraf ^ 
cíohií) qWrtddtf íDnoesTrC^ Teólbgos dirige 
á DíM^^' jjfüíáláÁdblosu enpblasfeonasii.Jq^.! 



demosios, potqvk easdiUti ^ Jbs- negroi 
descienden deCaiiu ¡O zélador insigaedela 
boors divina! No me detengo en jr^fuiar los 
errores é iaipostti<!as de este texíto^ que son 
casi tantos como, las palAhras* Solamente de 
paso le haré ver su alucinación solemne ivbas 
clara ^ue ta luá aceccaite los negros^ cuya 
descendencia de Caín atribuye ó imputa ser 
dodbrina: de todoiei coro de los teólogos, 
para : descargar sus tídículas Mécraciooes 
sobre este rfíngido ccimeo^ que aiiiiquaiida 
fuese :v)crdaderQ , no la^ merecía. 

• Prggumo á este insigne defensor de los 
negrosi, een qué teólogp, no digo (olaffeo* 
te.catóticoi pero ni alÍA protestante) hft lei^ 
do c(HDb i^erto defendido que Ips^nigras 
descicádanr^e.Caín^ y.quecon esteiDgpi'- 
to coWr pagan la. ptgia de su fratricida 
abuelo^^i/Yo^ledesafio á que me pt^i^^-Ai^ 
quiera^ uiio^JÍ0i!^uejiO'ba,fá^ 4 ffieoos qae 
sea algún entusiasta visionario , que q§ de- 
be entcaf:en<flcoraTdeJos,í^^^go^Pi$s 

si no hay;siqui^a.u^ ^MO qué ctucknQta 
dice que: todos áfirnün loique.Mdosvnie-* 
gaa? Todo teólogo, así catóUco» cQiiipifiro- 
testanto y sabe bieo por^ testimocya » díe is 
^cada .: eacrjtura] que ea el dihiy^. 



eat peteciÁ todo el género humano, excepto 
Koe y su familia , que no descendia dé 
Cain , sino de Seth^ otro hijo de ^dán, co- 
no todo consta de las genealogías, del mis- 
mo texto sagrado ; luego todoi los teólogos 
creen firmemente que en el diluvio pereció 
toda la descendencia de Caín ^ y de consi- 
guiente no puede alguno afirmar que los 
negros de hoy (que es una question pura- 
mente fisíca } puedan ser descendientes de 
aquel primer fratricida. No sé como esté 
censor no tUTO presente un raciocinio tan 
obvio y sencillo 9 que no tiene réplica. Pe- 
ro todo hombre, eui fervtns difficili biletu^ 
met jécur ' , ve lo negro como blanco ^ y lo 
blanco como negro. 

"Verdad es que algunos protestahtes, co- 
mo Juan LeCler, y alguh otro ,' dixeton 
que el diluvio no ííie universal , pcírqtie síis 
aguas', dicen, no cubrieron toda ta super- 
ficie de la tierra ; pero al mismo tiempo 
afirman que todos los hombres , excepto 
Noe , y su femilia perecieron en . él Se 
fundan en que los hombres eran entonces 
pocos , respeAo de los de hoy , y no 
hablan poblado sino una parte del Asia 

1 Hortt. lak á. mL 13. - 



y asi fue<suficietite iqtie él dUttVji> • anegase 
y cubriese con $u« aguas esta sola parte de 
-tierra para que pereciese todo el genero 
humano^ y que.as llama universal^ porque 
perecieron todos los hombres que entonces 
vivían 9' éxofíl^a. Noe y su fapiilia como 
'Vá.dicfto ; .perdiQ se extendiótá ja$ <otra$ 
púarie^ de ki tierf» que no e^ta^n pobla- 
das*; Eaf A: opinión/ es &lsa , y n^d^ confor- 
ine ai Jagcadq T$;Kto ; por k) qusM e$ co- 
^munmehte refifta^a y desprec^iad^ de ¡(}s 
riTeóibgoa, asi 'Católicos, cooiqkf prptextan- 
-tSs. .Pero, aun :^4initida como verdadera, 
-ella es eanábiencpprraria al err<^ que jnues- 
ctr^ crítico censox Jmprudentenfente , y sin 
veracidad atribuye á todos los Teólogos; 
-sin.dudg para, hacer odiosa la Teología, 
: como' dj^stru^qra de las demás ciencias y 
. artes ^ y para vulhéraF de coosigui^nie á la 
religión* . . ■ , 

Volviendo ya ^1 punto de donde nació 
esta^oipprtupa c^gr^&ioo, ¿quién ppdrá ne- 
gar que aun quando el santo Tribunal no 
. tuviese otro carg9;« oficia 9 ni jurisdicción, 
sino la vigilancia, y e^erminio de jos ma- 
.tos libros « haría un servicio de los ñas 
importantes á la Religioq y_.al Estado , y 



4t87 
«obire todo contendría á Í09;$¿bdit<» en ia 

•nbordinacioo debida á las legitimas po* 
testades ^ de que resulta la dicha espiritual 
d^ la sociedad? £n mi juicio el catástrofe 
de mrbulenoias ,' Tevplucione.s «j.extragos, 
debasiaciones , robos , incendios/, cruelda* 
deS) rio$ de sangre humana que han inun- 
dacío varias nacióaes, y ( lo mas doloroso ) 
la precipitación de tantas alm^. 4 una eter^ 
na perdición, se debe atribcdrt^ísinp en to*- 
d&, en la mayor parte al libre.. curso cott 
que giraiD impunemente estos folktos eñ to* 
das manmy se aplauden é imprimen en. los 
corazones , 4Dmo ijo coooee: tpdo^ hombre 
sensato ; lo que no sucede en aqu^jUps .paí«* 
ses católicos^ adonde se halla establecido 
el santo Tribuaal^ cuyo zelo , y soli^rcia so 
duerme , y es I rato fcl libkio prol^ibjdo ó de 
Yenenosa doftrina. que se pueda clande&ti^ 
ñámente y de contrabando intriMucir ó re*^ 
tfsner , sin que sus ojos linces lo lleguen á 
descubrir* . 

En el año pasado de ^i 799 apareció, una 
Carta impresa^ dirigida M &xcmo« é lilmo. 
Sefior Inquiiñdor general de Sspaña 4 Ad- 
20btspo entonces de. Burgos^ y boyi de Za¥ 
cagoza,cuyo. autor se dice eiCiudadafua 



a«8 . 

Gregoire, Obispo de Blois, efl que haei^Q« 
dose apóstol de la tolerancia , y anuncian-» 
donos la aceleración áe las revoluciones en 
TáTSon de la ceguedad áe los Déspotas ( este 
nombre dá á los Reye^) solicita laextín-» 
eion del «anto Tribunal de la Inquisicioa, 
^.omo preliminar (dice) del grande evento de 
un nu^ú plan de libertadí Yo no poedo 
i:reer que sea. Obispo cat?^feoel queesco 
escribe , sino ftlgiin libertino^ sedicioso eni-* 
tezado con este i^spetaMe y supuesto cá- 
-ráder^ á qu)en no debemos atribuir osadía 
un* descomunal contra ipueftro amado So-* 
éeraYio («que Dios guarde ) ^««ontra el res- 
l>etp que la nación españolase merece, y 
4}ontra la buena- armonía y estrecha alianza 
qae entre eUa y la ilustre nación francesa 
tobsiste 9 prescindiendo de la ofensa que 
hace á nuestra fidelidad ^ y á la pureza de 
nuestra católica religjon*De buena gana de* 
xariá correr la pluma hasta analizar toda 
su carta y siniestros designios , si no supie- 
ra, como sé, que ya 'dos sabios Españoles 
han hecho patentes sus lagunas , y satisfe- 
cho nerviosamente á su$ Insidiosas solici- 
tudes» Diré solamente de-pau»^ que su per- 
verso consejo de que se ^r¿Qa el saato 



I 

i ^rtSutiaf , y se de eñtradíi eti naestfá ca- 

I %líci feouárquíá 'á ^üánfósiseftarios é ir- 

I religionarios quieran estafblecerse en eílá, 

( hBXO ef pretexto de tot^rdheia y Itbértkd^ es 

^rk^uuiáf Yiüeitra nación^ sembrar una. cotí- 

•ihéSibtf *^\iÍeráH de las teaV funestas conse- 

íjtieÁái^áí; V'^ará sdecirl6 deutia vez ,' so- 

I llclnir'qüc W¿tJ^rlmk''ejCí Éá^^^^ fé y 

Verdadera. reiigíóft de'* j¿slí-d!hrfsto, y que 

I I6s 'Üdéiislni^ españoifesf^d átmen contra siá 

^ "fe¿ítimo^y iínaído' Príhtlpé^' y contra todas 

í^^-fejPéé íit^r^áfV'díMrta' y- Humana. Esté 

, Tnrs'mb'b«/íáeX^Uíío erf^rá^íca el' iníqüó 

'Emperador juliano Apóstata .'para áb^ftt 
ríf_r*^AJjk. ^1 CiJüLiL^L Í:íí:;:^ií-.L' /hi;¿2.-.^. j^ n 



>>perm1!Jit; & tuticPWsilieá^hífi'étícís rell<j^. 

^.putans^éhrliliabii 'nómea''^^ ^i1)^ »& 
V>terns , si nhftáti EctífóSi^^'de áÜil'lk¿§Íft 
h fuerat , idVádérét,-«r^sá¿t^%á3 tfi^^HSíéii^ 
,/nes lÜerás-^t'^éMñéi^?' Y cbü- rSi 
zon-, pdrqite IxÜi^énsidh-^H'^iil-er-ééñcií^'éé 
origen t(é ks di^eosioael ^¿^iáfH&iW W- 

X EpUt. "*^.'''-l'''" ---^^-^ '^-^'f •■''■■^'i •» 



luntades^dí laiKaturbaqoR^^e la paz, y 
de consiguiente de U división, y fdesolacioQ 
de la Repúblic;|ié .^, 

Se le olvidó á este Monsíeur solicitar 
también del Señor Inquisidor gederal que 
aboliese los Concilios de Toled.O^U$ Leyes 
Reales del Ffé^Ko Juzgo ^át.íkHtúdaL^ de 
^ üuevá Reco^jIa<;jón, y óti^s.miicliías^ co- 
j^ota;nbien ONra^^Pr^gmática^ /Ip nuestros 
^ey^e& católicos ^ €^9 ^ue se núinda^^Jb^xori* 
gf^tfi^^s penas ^ue en los 4oaiuiÍQ^« de Ea- 
jp4ga no se \,J¡e^;i^fia J|a. pr^fesí^^ seña 
^Igj^pa fiue ^¿^^conttafia" ^ ^, pvirea» de Ja 
]fkli$,io^ c4tólí<^\í^oáut\a. Tafnl^iei;! ác cn^ 
^afla mi^e^HÓkflpjeci^ Á«)?íM'<> ^&í^^ Óbisr 
^ q yanda cpnFuQf|!e . cOqi , lo$ ¡fiicspotas i 
|(ue^tros >|ooarca^^ sa- 

J^erno algttO^tlSJP^ v^^^^^ jp. j)Uf|de inr 




lOf^qi^ se lUiñf(a,t»^UltOv(>orque ez- 
jfee.to4f..ai^¿9^4í^4tpfif^í^.*Qbfe.eLPrín- 



»• 



a9< 
divina , Ja;^ Ijejr^* d0 ía Igjesia concer- 
.ni^ntes aljdfigpia y moral ^ ni las ley^ 
ftindímientfle^4€Í Rcynp^qae son la$ cor- 
íumñas ^a.q\ie^strivá la;f4^icidad espirir 
tual y temporal de los vasallos , cuya obr 
j|5er.yancÍ3r suelan jurar los Príncipes <|uand^ 
se jcoronan : Potestíf^,R^s c^t potestas jur 
ffU ^on injuria y 4e9ia uq ;?ab(io JurisU iil- 
g^es en el siglo.'Xj^II; ^ ^'cjuando aquel rey*- 
no era muy. católico. Él)Segupc|Pi5.esto e*, 
jel gobierno 4es{)ó(ico , tieqe con^ ¡ns^pa^ 
rabies quatro. opndiciooesyi |p4a$ bárbarasn 
La primera , qv^ Jos va^lloj^ r^djds nacep 
esclavos <; la segunda^ que t^da tienensi^yo 
en propiedad : ]a t^r^era^ qt|$ el Pfínc^pp 
dispone de yifla^ . y iienof ^ . su arbitrio: 
la quarta^'qu^.su, gobierna tifi: tgdo : no co^ 
}ioce otra leyt que su* voluntad» Dig^a(¿s 
ahora ¿^dondfi ha. visto ó ^l^ido que nuesr 
jtros piadosos y católico^ Mona? cas se ha^ 
.yan arrogado , no digo tO/^^ ^ Pí^ro ^i aun 
"siquiera una de estas coni^icl^n^s^ para coi^ 
.fundirlos ^acrilegamentje. qofi -JQS jDespo^a^ 
Xo contrario puede teef ^ .^ai* Vayer % 
adonde se refiere que nu^stro.^ai^MoQarc» 

X Mr. BíracMm de leg. Anglk* ' 

9 loscri^ dVMr« j* Paiiph chap. «les flnanc* 



19» ^ 

Felipe II mandó iretraftar á cierto predi- 
cador que d!zo en su preseiicia qué el Rey 
tra señor delar'iíHasy haciendas de sus va^ 
salios^ Y con razón, porque aunque tenga 
autoridad síeguá las leyes para castigamos, 
aun con pena de muerte si lo merece la 
atrocidad deídelito ; como también el do- 
minio alt$ para que expongamos nuestras 
haciendas y vidas quándo lo exige la íiece*- 
{Sidád en defensa del estado, y del bien pú- 
blico , en cuyo sentido le llamamos eos 
'^erdád^ nuestro legitimo Padre y Señor, ex^ 
Ípresk>n dídada por Ir naturaleza, por el 
amor y por la justicia, sin vicio de aduia^ 
toriá : fio ppr esto es déspota para privar- 
nos de vidas y haciendas sih causa legitima 
por ^olo su aitbitti«. Es su poder absoluto, 
ipéro patefno : es' independiente, porque 
-de solo Dios lo recibe , pero justo ,. dulce, 
•prudente , fundado sobre lá piedad, cari- 
dad y sana política que ptescribe la divina 
ley. Obta. biéii , dice él Apóstol , y no tie- 
nes que temer ár Príncipe : vis nm timere 
.Patestatem ? Bomm fac , & .hahehis lauden 
^xsilia» Perojsi obras mal, teme la espada de 
su justicia, porque es ministro de Dios pi- 
ra vincfiear las ofensas : Si apfein malutífe^ 



• • 



/ — 



•9Í 
cerís^ time^yion enim sine csuid gladium por^ 

tatty &c. Su potestad es en cierto modo co- 
mo la de Dios , de quien la recibe : puede 
hacer bien, pero no puede hacer mal ; ni . 
sería potestad legitima el arbitrio de violar 
ia justicia, porque esto sería una manifiesta 
implicancia. , * . 

. ¿Qué nos quiso decir Mr. Gregoire en 
aquella clausula de su carta (pág. i !•) >>£1 
#>celebre discurso de Samuel tuvo rara, vez 
9>los honores de ser citado:: El despotistpo, 
9>siendo en ú un error ^ llamó á la ignoran- 
9>ciá en su socorro, para ocultar baxo el 
9>zelen^ih las verdades fundamentales de lost. 
9>derechos de los pueblos 1" Vamos por ' 
partes ^satisfaciendo á este Monsieur , sea< 
quien fuere. Lo primero; no hay cosa mas 
frequente entre nuestros Teólogos polémi- 
(fos que citar y explicar difusamente este 
discurso de Samuel , para responder á )a . 
objeción que de su mala inteligencia for- 
man los impíos y algutíos hereges contira : 
la dignidad de los Principes ó Monarcas^ 
pretendiendo probar con este texto que to^ 
dos son despotaStSe engaña , pues , Gregoi- 
re en decir que rara vez se cita este texto 
del discurso de Samuel. Lo seguxidi) t dice 



«94 , 

el texto ^ que Samuel anunürid Úé parte de 

Dios ál pueblo braelitico quandopedfa Rey 
como le tenían la? demás naciones: e/ <¿rr<*- 
ci^ de ese Rey qué peiis será qüituros vues- 
tros bijos^ vikas^ olivares^ y todo lo que ten^ ' 
g4is^ &Q. Este es el celebré cBScttrso de Sa- 
muel , de qua infieren: luego todos los Re- 
yes 5on despotas, que no se debeb tolerar 
por estar proscrito $u derecho en el texto 
«agrado* 

Que arguyan así los filósofos impíos, pa- 
ra quienes lois sacados textos son países in- 
cógnitos, ó algunos hcreges , á quienes es 
muy familiar corrottaper la verdadera in- 
teligencia de la sagrada Escritura para 
apoyar sus errores , qo nos causarla ad- 
miración , porque esto es lo que acostum- 
bran; perp qtíéün Sabio de primer órden^ 
que se llama Católko y OWj';>o( aunque yo 
creo que ni es tino ni otro) nos objete este 
texto , entendiéndolo en el mismo depra- 
vado sentido contra láí reglas prescriptas 
por el Santo Concilio de'Trento ^ , como 
culpándonos de que no lo citamos, porque 

huímos de la fuerza que hace : e^to es \o 
• - 

i' z. Rcg. cap. 81 . 

' • Se8.4¿ ín decidí de edit. thxsá sacn libror. 



que me jisqjnibrV :|^ tne tflu8ve^'á cf c«r que ; 

no es Obispo católi^ el áütcff' <íe k csífta. ' 

Pero si lo fuese , cl^^be 1 leñarse de rubor, ; 

no solo de oponerse tettiérariatpenté á la 

verdadera! inteligencia'qae 4a la Iglesia 

católica al citad0 Texto \ shio también de ^ 

que aun los ttíi$mos f rotettantes hayan én- " 

tsendido la 5agráda Escritura niejor que lini^ 

Obispo católico"; crin^eír de los mas i^nór-^»';^ 

mes contra la religión, '^^ 

Lea á su Daniel Ldmbard ^ de naciotí:^ 

francés, y de profesión Protfextante, Cápe-^ 

Han de la serenísima Princesa de Gales ^ en ^ 

«u Disertación sur Chistóire ? ,, adonde dice '^ 

acerca de este texto: » Es cosa data' , qué' 

9i>quando Samuel dixóá los Judíos el mp-^ 

99 áo con qué los Reyes los tirata fian, no in- ^ 

w tentó hablar de algún derecho que para '^ 

V>esto tuviesen , sirio de la costumbre qile ' 

>>tenian losjleyes orietítáks de tratar a^ á ^ 

»sus vasallos,^ Sepa pues el Spríor Gregoí- ^ 

re que la palabra }u$ , de que usa el texto, ^ 

no significa allí, sino uso ó costumbre ; y ' 

asi la han entendido comunmente los San-* ' 

tos Padres y sagrados Intérpretes, con ar- ^ 

jreglo á la palabra Miscphát del original 



i^$r¿o 9 cqtpp lo pue4e yer eo I^ndoza 
( W^ ) y en oír9iS muchos Expositores.; Ha- 
bía Dios alli^.djce M^pide [hic): kan de 
\ jure regali , qunh $sí üpud Jideles^.sed qua/e 
tst Mfud .ethnu;ós^:s¡. g. Caideps ^ Turcos^ 
T^rfaros^ ubi ^ reges .subditisi utfénpflr quasi 
ser^s^ & mancifiis. £s blasfemia, decir 
q^ Dios llame derecha ju^f.J^ la tíranía, 
quinde al comrario ,pof spr, opuesta al 
derecho natural y divino , reprendió y 
c;^tig6 Dios po/r pila con rai^erte desastra- 
da al Rey Ácab y «, Jezabel, por haber 
, usurpado injustamente su viña á Nabotfa: 
¿i^ueji eómo aqui ; pedia Dios,l(atnar de-- 
H(;hf(juss$ i la usurpación de .vipas., y oli- 
vares, que alli condenó con p^na de muer- 
tej Solo etí el. c^sp d^ que el bien póblco 
^ y^cpoiun lo.. iBxíg¡§sq,,, podría el Rey jus- 
t^ente usar de los b^ienes de los va^allol, 
cqmo sabiamente enspña el Angélico Doc-,. 
tor ' : potest cóntigere^ quod ióHus Rex^ . 
ahsque. . tyramde filipt^ tolht ^ é? ^pnstituat 
tribunos , & cent,ur^o^es ., & muli.a accipiat 
k subditis suis , propter commune, bonum 
frocurandum. 

También en cfcrto sentido podamos Ha: . 

# 1. •• ^, loj. art. 1. ad 5. 



7 c ' '- 



íx^d^r^hq: justo k aquel >;«/ J^^gV d.^ Sa-, 
piucl, no absolut¿.^%vxo respective ;, este es, , 
en el tfey. nunca hay^, ni puede haber de- 
recho para tratar á sus vasallos como dés- 
pota y^tirano ; pero puede haber en 1Q5 va* 
salios deméritos , pafa.que Dios con ;üj//- 
simo, derecho permita <jue el Rey , abusan- 
do de su .autoridad, los trate tiranicamen- , 
te S2%^n sus delitos ,de .que tenemos mjü- 
cilos, exentólos en la Sagrada Eséritura , y 
lo anuncia Dios por su Profeta Oseas *: 
dabo tibi'Regem in furor e ; y por Job-*: 
Regnare facit homineni hypocritam propter ^ 
peccata populi. Esto sucedió á los Israeli- 
tas en. castigo de su ingratitud, pues des- 
preciando el gobierno de Dios , por quien 
eran antes ^ regidos, pidieron un Rey co- 
mo tenian los Gentiles. Verdad es , que los . 
dos pripoeros Reyes SauL, y David ao fue- 
ron tirano^ -con su pueblo ; pero ya Salo- 
moa les impuso un yugo gravísimo , su 
hijo Roboan mucho mas grave ; y después 
de Ja división del Reyno , todos los Re- 
y^s de. Israel desde Geroboap fu^éron per- 
versos , sin contarse uno siquiera> pupno; .: 
lo qual basta para verificarse el discyrso 
'i Os. 13, % Cap. 34. Y '.>^. /:; 



19? 
de Samuel , que fue un vaticinio 6 locu-* 
don trapica y figurada , para cuya^ ver- 
dad basta que sucedan gravámenes seme- 
jantes á los exempUficados 9 pues los exem- 
plos no siempre requieren literal verdad 
en locuciones de esta naturaleza , de que 
tenemos muchas pruebas en la Sagrada Es- 
critura ' , con la inteligencia del jus Rtgh 
de Samuel : en este segundo modo convicnt, 
también el Angélico' Doñor * \ siguiendo 
á San Gregorio el Magno 3, 

Vea pues Mr. Gregoyre , qué fuerza 
podrá hacernos su decantado discurso de 
Samuel , entendido católicamente como se 
debe ; ni qué apoyo podrá tener en el 
para llamar á los Reyes católicos tiranos 
y déspotas , que han llamado ó la ignorancia 
en su socorro. Aliento temerario y muy ir- 
reverente es necesario para hablar asi con- 
tra las potestades supremas, Y^qué diría 
Gregoyre, si yo le probase' con evidencia, 
que los charcos cenagosos adonde bebió 
esta do¿):rina pestilente, son los dos Pseudo- 
políticos mas infames , los dos maestros 
mas famosos de la impiedad 9 Machia-^ 

I Vid. cit. Mendoza liic iitini.7; 2 DeRegim. 
Priacip. lib. 3. C.11.& lib.a.c.9. i Libhf. cap. 2. 



velo y RouséauTrues para^que todo el, 
mundo se desengañe^ y toque por sus pjos 
qlie estos son los dos Santos Padre^^á quie* 
líes sigue Gregoyre en la inteligencia del 
té)Cto de Samuel . remito á mi leétor al 
CpntratQ Social del ¡rreligionarioRouseau^, 
adonde este impio pretende probar. con 
el referido discurso de Samuel (corrom- 
piendo su genuino y verdadero sentido ) 
que todos los Reyes anteponen natural- 
mente su propia utilidad á la pública y 
común de los reyhos y vasallos. Para mas 
apoyar este delirio ó torpe calumnia , se 
autoriza Rouseau con el 'testimonio de su 
maestro Machíavelo ^ por estas palabras: 
iRsto declaró á los Hebreos Samuel en su ve- 
bemente discurso: esto manifestó Machíavelo 
basta su evidencia. 

¿Y quién es este Machíavelo? Pregunté- 
moslo al lUmo. Obispo de Guadix en su 
Bibliografía , que como crítico emunctét 
#imj, responde asi *: nNicolaus Machia- 
>>velus , Florfentinus , antichristianus , vel 
9>etiam atheus, pessimus Pseudo pofitico- 
fftüm Preceptor , & infatüatus Magister:: 
wTraftatus composuit:: variis erroneís pa- 

1 ' Llb. 3. cap< 6. % Tom. 3* pag. ^6$. 



300 
»>radoxis refertissimoS| qui autborem pro- 
Mdunt vel ab ipso naturs lumine degene- 
»>rem, & ipsis Paganis Scriptoribus dete^ 
ffríoretú : : Liber ejus Princeps jnscriptu% 
»>(este es adonde bebió Rouseau y GregQi- 
'^re) opus est veré scelestissimum , ac vix 
ntion ipso Mahometis Aicorano deterius.'^ 
Bellísimo elogio ! Y aun prosigue alli pre- 
dicándole otros panegíricos horribles ^ co- 
mo merece Machíavelo. 

Dígame Mr. Gregoire , ¿adonde están 
aquellas verdades fundamentales de hs dere^ 
chos de los pueblos , que la ignorancia ba 
ocultado baxo, el celemín % Quiso decirnos: 
que la malicia ba ocultado ; porque ocuitat 
de propósito verdadeis en perjuicio de los 
derechos ágenos , no es efeék) de la igno- 
rancia , sino de una refinada malicia. Yo 
no hallo otro código ó depósito de tales 
verdades (mejor las llamaría solemnes men- 
tiras ) sino el celebro frenético de Rou- 
^eau, que como fíel discípulo de su maestro 
Machíavelo , concibió y aboríó el mons- 
truo de su Contrato Social para alborotar 
al mundo , tardando- en madurar sesenta 
siglos , como nos advierte Gregoyre. Rou- 
seau, después de pintar á nuestros abuc- 



los como otras tantas fieras errantes en 
los bosques y páramos , como se explica 
en su discurso sobre el origen de la desigual'^ 
dad de los hombres^ que está en el tomo 3 
de sus obras ; del qual discurso , dixo su 
amigo Volter en una carta que está en 
di^ho tomo 3 ' : Jamás ha trabajado Rou^ 
seau con tanto esfuerzo en querer hacernos 
bestias : Rouseáu , digo 9 después de esta 
admirable producción de su tesoro de ver^ 
dades fundamentales ^ cjue la ignor concia ha-^ 
Ha ocultado por espacio de sesenta siglos 
laxo un celemín^ de repente se instituye 
legislador de tod^ el género humano , fa- 
bricando un Contrato Spcíal ^ coi(^o fontal 
origen de la autbriÜad supVeo)^ 5.^f/>c?j/- 
tando la soberanía en los j^ueblos^det^il modo^ 
que 'cada individuo unido & los otros ^ no ohe^ 
dece sino & si mismo , quedándose efí la mis 
f9^a libertad que antes tema : de consiguiente 
(dice) foj Reyes son unos Mandatarios con 
sota autoridad precari^ y.de. M qj^al^ pueden 
4er despojados quarído^el pueblo quiera ^ po-p 
niendo y quitando B:eyes á su antojo.^ -. 

¡Qué inquie{uqe$:fl|' qué albpr.otps^, .qué 
'estragos , qué'sahgrií^Qtas esceáa.s yexia fon 

X Volter ibi. 



3oa 
freqiiencia aquella infeliz sociedad que 
adoptase este nuevo plan de gobierno inaux 
diro en sesenta sfglos '^ porque no habla 
madurado hasta que Hduseau lo hizo ma- 
durar! ¿Son estas las verdades fundamen- 
tales que ha ocultado la ignorancia 1 O 
quanto ppdiera decir coptr^ este peifnicio- 
sísimo Contrato Social -si de intento qui- 
siese aqui refutado pro dignitAte : pero 
esto sería hacer mucho honor á sm autor 
impio , ¿in Dios , sin Ley , sin Religioa^ 
qnle tiene la audacia de tratar de imen- 
tírelo al Evangelio. Despreciémoslo ^ pe- 
ro no Ib impugnemos , siguiendo el con- 
sejo de San Qeílrónlmo * : ^uia impudens 
mendaciuhi 'ftAt \ fíec reféllénda ' quidem Jen- 
Jéhtia hjidletur. Sí Ronseáü 6 <us sequaces 
íüesen* hombres apto^ , y reducibies á las 
yerdádéffj les haría Ver con evidencia, que 
supafto^ ó Contrato ' Social se implica y 
dtestrby e"^ por sí" niiVifio '; qué el origen dé 
loá ihipéVios'es anteriora' ^íodó. pafto so- 
¿iai, coitio ibpata . propiedad natural de 
ík sociedad humana ; que dicho contrato, 
(como'Rouseav' Jto^^eípli^a , ademas de. las 
toritíadictoííes qué ^^nvíi'ef vé, seria la ruiníi 

• « 'In Vltsííaur. Erfeüi;' ^ 



3PJ 

y .extinción de todos los hombres ; que 

los Reyes no recíbea su autoridad de los 
pueblos , sino del mismo Dios « fuente y 
origen de toda potestad imperativa , co- 
mo de tdda justicia , como tcnlo nos lo 
easeñ^ en varios lugares la; Santa Escri- 
iwf ; ; y ^t los Rf yes con toda yerdad 
^%van en sus monedad esta inscripción: 
ÍI. por Ja^ gracia d$ pm Rey de. N. Todo 
jcsto^ y (i^ucho mas les haria ^msinífiestOj 
.si fyejpeR aparejados á. doctrina , y dixer 
j^ ^P^s^ de corazón tres, yeces , , I^ominc 
non sum4igms^^c^ ' : .' ' ^ / í, * 

Perp^Ol viendo ;.^,%^ Gregoyre^ debo 
«cordafle, y nó lo tenga ámal^^loque 
$(icedi4i ciarto Abpgado Franca, i. ^ q^ien 
^n un alegato se Je / ^oit6 la ejyprcs^n.ciÉe 
gue.lQS Meyes rtcibmjafutoridadd^^^^^ 
blosj en quienes^ origfnunimefaerreside la 'sfh 
heraniayiá punto lo^castigó la corte ,obli^ 
gándolo á jcantar U-^Unodia, y privanflole 
de o^ioycomo todo lo refiere Bodin * . Lo 
mismo sucedió á otrp Jurisconsultp Akr 
mán^Tcaptigado-pQj; ^J.^ábio Corli^Q; y 
9iun el Jfatppso Prw?:¡c«^Rte Gro<?íoi^ .refina 
' t De R«pvb. Ub^tfv x^fh g. a *. DéJQr.bell» 



'dpfta mente esta sediciosa dóélírítia , cümo 
falsa, perniciosa , y oportuna para sembrar 
ínsurrecc iones y turbulcticias sanguinarias 
en toda t\ orbe. 

?,Qué mira^ se propuso en su carta Mrí 
Gfíígoyfe , quadído nos predica á losEsf- 
pañofés ese sü espediosd gritó de ia^f&^r- 
té^ qiié tanto nos'^exágérá comó-iesonánte 
'en los dos mundos 1 Por cierto' qaé'^sue- 
^a bien la predicicioh A^ grité t¿rt/ 'se- 
dicioso en la boca de un Obispó católi- 
co , cónio' él ie', dfce , dirigida* áutía Na- 
ción tan religiosa, y tan 'fiel á su ama*»- 
3o Mp'náf cá ^ coníb la 'Española. Mejor ie 
líübiera sido no haber tharichado el pa- 
Vel Sión un borrón tan negro de qijé forzó* 
'mámente ][)üedén resaltar 'jpThtás' índécó- 
"rosas á su cara. Tbdfóra haber íeído eo 
Salustio , quandoTa''¿bñjü ración de Gati- 
i5na, que los Españolea ^ átrñ qiiando eran 
gentiles , siempre^' ft^Srón '^fiddísímos á t[x% 
'Príncipes étnicos ,'^l/ór ttias'aflitfciónes que 
;sufriesen en el duró' gobierno de algunos, 
'fehíend.ó por el mki iíifkáie y íiórréndo 
•criteén'lk ítawrréfcífíaií córiti'á"sÉÍ 'tegítinio 
iiatui^l'Soberano-:} mm^uani Hi^fktíás tale 
facinus fecisse ^ sed imj^iriarava multBan-- 



r 



fe^. perpeios^ i Voes sí entre las sombras 
4el gentilismo tuvieron siempre los Espa- 
íbles á sus Principes aquella fidelidad y 
filial amor que conservaban hasta el se* 
jmlcro, y rubricaban con las últimas gotaa 
4e su sangce , quando la ocasión lo exigía;, 
^quft no. harán hoy ilustrados con la luz. 
de la doétririá. revelada, q;^ es lá cartsk. 
2!^s poderosa, enviada desde Ú cielo 4 Is 
tieci^k , en^que se les tniJuAa'^^ baxo k in-, 
dignación eterna de DJo5,eíamor, óber 
diencia y fidelidad al Soberano', aun quan-*. 
do fuese díscolo , y se eleva á la esfera de^ 
virtuoso y méritoirio de nucftr» sobrenatu- 
ral felicidad aquel deber que. Ja sda ni*f 
zon natural impone M tbda vlakaUo? ."■- :> 
Pase por la vi^ta Mñ Gregoyre , &sucé^ 
lebre paysáno^iMr. Gáyot v de. Pitaval i? ^ 
adonde verá un r^sgo faer6jKiO de la fid«U» 
dad caraflerística déla Nación Espaiiola y 
de su odio á h^felmia ,. referido por ^eátas 
palabras: »»HabJendo.<(ticbocel Emperador 
»Cárlos V á: un Grande ide España que 
9> prestase en Madrid zil DUque de Bor boa 

t Salust. ap. Joao. Márquez in suo Gtibernat. 
christ. llb. . cap. 8. 2 Cau^ cele¿. toio. i%* 

r 



3o6 

f^uno de sus palacios para hospedarse , res* 
V pendió el Grande: yo obedeceré á V. M., 
»xpero luego que salga de mi palacio el Du- 
yiqtte de Borbod lo haré demoler ; porque 
f»iDÍs palacios hó son para hospedar átray- 
f»doreSé Hospedóse el Duque de Borbon, y 
99 3\ punto que salió ^ mandó el Grande de 
M España demoler ^1 palacio*^^' Y prosigue 
Gayou VoilÁ un tfait distintif £ ftdelité^ & 
d^grmdéur ^qul sembíi n^ e$re prúpre qu^ k la 
Nasion EspsgnoU* Aquí se vi un rasgo dis^ 
fintivo de fiMidad y grandeza , que parece 
propia carácter 4e sota la Nación Española. 
Me persuado á que el Señor Oregoyre 
«K ha formado justa idea del ^giíificado 
de esta vot üierutd , que tahtd incaica y 
aeonseja á ii^sSs^siñoles, partf que las ori- 
Uhs del Tajo-jy del : Ebro(- dice ) se cultiven 
püff mattos'libr^^ Es propio del. ülosofisnu) 
usar de voces l^ríllantes^ pero, huecas', de 
dulce y suave sonido^ pero de falaces y 
aonargos efeétocí ; á su artificioso lenguage 
fioioíemos aplicar sin injuria lo que Mr. 
¿DToauld decía di&lós escritas de Mr. l'Abbe 
Duguet t,Cethomfne, ^ un clinquant , qui ni 
?^/^ff lex, yéux ^ & un eliquetis , qui m* 
etourdit íes oreiUes.Ei leogH^gede este t^m- 

/ . ■ 



S07 
hr'e tient tin hrilW que ' fue desiUmira ^ y un 

retintín que me aturde. Díganos- por. su vi- 
da el Señor Grcgoy re ^ qué nos quiere pre* 
dkar con su decantada liberté^ Si entiende 
por ella un hombre que sacude, y. se des« 
fxrcnde de todo yugó y sujeción k las leyes 
flWinas y hutnanas;. le digo, que<éste seria 
«wüos libre ^^ nias' esclavo que todo^, porr 
que estaria sujeto á tatitos y ^ tan viles due- 
•ños, 'qüantos son las ignorancias ^ apetitos 
y pásiot^sxle^ no : corazón corrompido ^ y 
^bernado por «L prurito, de una coQcupisH 
cebcfa desenfrenada* , que la hace degene- 
jrar en bruto y precipitándolo de un abismo 
•en» otro, hasta-adquirinuMS hábitos vicio; 
sos tan difíciles de vencer ^rquesí no dest- 
ruyen del todo la libertad, la ettenuan^ 
-debilitan^ y cargan de pesadas cadettas, 
<úyos eslabones^ ni las ^fUersatf naturales, 
-m los auxilios cbmunes de lá gracia pue- 
iden romper ; yK solo por un^dofl especial 
-de la divina misericordia ^\ áiediante un 
-auxilio eficaz y póderoÁó de.'Mí'gracia^se 
- consigue tan singular. &iror% Es pues, ciar* 
-tisin^o , que esieabiEsó de la Jíkbrtad física, 
é ^ mayor desenfreno .paira.: t entregarse sift 
tienda á los apetitos , es una triste imper* 



feccion de la verdadera Hbértad, y tnejot 
se debe llamar esclavitud ó libertinage bes- 
tial, que libertad moral , racional y verda- 
deramente perfeéta , en cuyo constitutivo 
esencial no entra el abuso que se puede faa- 
cer de ella, como enseña la Teolc^ia : posse 
feccare mn est Ubertas ^ nec pars líheriatis^ 
dice San Anselmo '; y se vé claramente 
que Dios es Ubérrimo ^ ein poder pecar: 
«aunque para merecer 6 desmerecer se re- 
quiere precisamente, conA) enseñadla íé^ la 
¿bertaid ^accidental, que las escuelas llaman 
de comingencia , y no basta la libertad ií 
i €M&ioñe , como* enseña Calvino y Jansenío. 
Luego el bofl^e no puede desprender- 
se de la sujedoaá las leyes divinas , pues 
aun en el estado ftliz de la inocencia, 
. quando era mss perfbéta su libertad , es«- 
, taba sujeto á ellas :. y aun : lo» Angeles tie- 
neii sus prefecturas y subordinaciones de 
' unos á lOttos; y lo que es mas, aun en el 
«Infierno , lugar: del mas horroroso desór- 
j den , se llama Bekebá Principe de los de- 
- ímoolos« Luego quanto mas ligado jr suje- 
.'itáesté el hombre >á las leyes divinas , en- 
' i ronces es mas : di^re con verdadera libcr- 



Í09 

tad , según el Apóstol : libitati a ^ecca^, 
t0^servi facti estís juüitia : Luego el que* 
se sujeta y obedecen. á su Principe, y á las 
potestades legitifnameiite constituidas ^ co- 
IDO las leyes» divinas le manddn en /muchos 
lugares de laSagnida Escritura ^ tiene to* 
da la libertad , que racienaimente puede y 
debe tener : luego ú Español que vive su- 
jeto á un Monarca tan catótipo , y ,á unas. 
leyes civiles tan sabias y prudentes ^ tan 
christianas y conformes á 1^'^ley eterna de 
Díos^ qualesi^n Jasde la Monarquía Es- 
pañola, que sin disputa, ni a^ravio^d^ otr^ 
nación , son >die. la$^ fpas plausibles y bien, 
trabajadas de. todo el orbe. ,. ^n, esta misma 
sujeción , leKOs de ser eftclayo-^ t^n^ toda 
U libertad moral y cacioBalr ^ que: pued^: 
justamente tener , y que nos adqujrió ny«9T 
tro Libertador y Leg^ador Jesprrfihristo: 
gai eomo el que salta estas; bárrelas^ de I4 
sujeción á Dios , y á las potiestades legiti* 
mámente constituidas , es el . esclayo ma4F 
idrfeUz y miserable en la tieirgra y, ep^ej 

!: Para poder go^ar de uns^ ^efdadera Ur 
Ilutad , dixo un discreto G^ií q cQipp^Ciq' 



cerOD ' ^ detemos tsMt • si^ebs á ks le« 
yeS' ekabkeidáí. Se engaña miserablemen^ 
te el que ll&ttía esda^itudi á la suj^jori 
de un gobierno taa católico *, piadoso y 
prudente , ^ cOmo el^ue^pcT' nuestra d&do; 
tenemos' 'eaf fispafia hsiVf^vwmttQ amado 
Monatca. ' '« ,^ 

FalHtun^ egre^ quisftdt $ub Príncipe 

A ia Rie^litioh üatótiea e9 indiferente^ é$ 

terdad V qualquieira fbrnia' dé gobierno le« 

¿ítíniaYnente establecido^- con^todos es com* 

pñtiblh'^ poique en> ^odoi-^Oy^ la voz- de 

EÍibs^'^ué^dieé: óhede^ed'-á las patesta4es 

>ii¿//m5/;f']^ero^ett iriiigiKiéi k'<e fo- 

Iftencar" lá^tt)kj» l^t^e idsdrFe^iOD- oontrar et 

^bíertk>4 nt alrrogátie lá ^^acul^d de con* 

turbar los blAdátf áiios^ eon^ pretexto <fe 

formar iktev&^'fíaéés 4e' libmrtad ; porque 

i^émas de* ^ei* un ^fitj^igmvisifno con* 

ira Ta dbn^léfida y e^ tafi/tíien^ él tíiayor de 

los males temporales , y mas funesto'^que 

todos rldar^WrjUieioi qae ;pQdiera caVisar 

im IWifiSpe^liijúátO y< tirano en su^^bfcr^ 

1 De leg. 2 Claiidian. d&^uBkcfliiliéi lili. 3. 



3IX 
DO. .Bli tal ¿aso ^ nos enseña' 1^ Religioa 
católica , debemos clasiar con gemidos y 
humildes suplicas al trono ; y si aqui tu- 
viésemos injusta repulsa , suspiremos an^ 
^1 supremo Rey de todos los Reyes , que 
igualmente sabe castigar los pecados de lo^ 
pueblos pQr medio de mal^ps Príncipes ^«jr 
descargar quaoda es justo su omnipotente 
brazo sob^e las mismas testas coronadas»; 
Pero' en ningtin caso nos es licito armar-i 
Qos , ni rebelarnos contra el Príncipe, nues- 
tro natural y supremo Señor en la ti^rra^^ 
que trae esculpida en su frente la imagen, 
y magestad del del cielo» &.to nos inculca 
Biuestra santa Religión ^ y. ,1o contrario^ ^^ 
infamar el nobl^ caráfter de. la . proP^^^^ 
católica*. . ' 

• Acabe pues el Señor Gregoyr^ de decir- 
nos de qué lihertad habla, ó ^n qué sentí- ' 
€)o la aconseja á los Espaoc^^s ; porque es 
vw muy equívoca , y no pocas veces bi \ 
sido especiofip j)retexta p^^xa prpmover. se- 
diciones y alborotos \ Si la predica cues- 
ta acepción , lo qwe no debemos presuiüir * 
sin grave inJMria del Señor Grcgoyre , he-/ 
cha i nuestra respetable Nación , á núes- ' 

I Corn. Tac. histor. lib. 4. 



tro amado IVfonarca , á sus sabios 
jos y Ministros , cómo también á su indi- 
ta nación Francesa , cuya constitución le 
prohibe intrometerse en el gobierno adop* 
tado por otras Naciones , como él mismo 
Confiesa en su carta : Si habla en este sen«^ 
ddo', digo, quarido nos incita á que cul^ 
tiven manos libres las riberns del Tajó y del 
Ebro ; tema la ofensa que hace á ios áni- 
mos leales de^ Españoles y Franceses , eá 
perjuicio de la estrecha alianza y buena 
armonía que reyna entre las dos Nacio- 
nes por vínculos mutuamente interesantes; 
y si este temor noie contiene , conténgale 
otrC» nías poderoso.' Tema justamente ser 
del niTUi^ro de aquellos de quienes dice S. 
Pedro Á oóstol * : Novit Dominus : : /W-- 
fu9s in die.yi jt^dicii reservare i^uciand^sz 
ma^is autem tos^qui : : Dominationem can-- 
tenmunt , audace:\ sibi placenUs^ Sectas non 
metuúnt introducere blasfemantes^ Finalmen- 
te ,51 toma la7/J^ríW por la. permisión 6* 
tolerancia ^e Seftas en Jíspafia, y para es- 
to, desea con ansia, y acoc^scja la^Suprefiom* 
díil_ santo Tribunal de la ínfWiríon ^ tom> 
jpreliminar de esté nuevo plan ; q^Uisiera pre- 

i %. Pet. t, ' " • 



5»$ 

gÚQMt^e ', id^qúétí^fmifcU habla \ ;de 1« 

religue a^ ó de la ^fe;//! Si de bt prliaera, 
sabe ó debe ^ber , que esta e& iocQQíp^tír 
ble y rcíptígíiante > á la Religipnr caíólica, 
como la íuz á las tinieblas , y la meotiíu 
á la* lardad. Si denla se^imda : m c^stó es' 
4:e la inspección del Señor ' Inquisidor GeA 
nei^l,á quien escribe su- carta ; ni -eí?t<^ 
se pudiera íiacer üti éonmover los ¿niinos 
de h ortodoxia Española ^y los 'e)ees y 
quicios d^ las mas sagradas kyes de la Moi 
Darquía ; ni el Sefíor Gregoyrese debeifeiTÍ 
trometer á legislador y f^ricant^ de. me^ 
vos ^taiifs en casas ágenos* : ^^^ 

Peirséadese firmeriíeilte á qiie E$p9ii^^ 
no es la nácípn derMsdagascar^^^e.los 
Cafres ; mírela y^ respétela como ceotrp, 
de hombres no menos católicos ^ qiue leales,- 
prudentes ,: penetranbs^ y sapientísimos^ 
que no necesitan . consultar los orsiciilos 
de Mr.'Gregoyre para-áaber á fondo la 
que le^ esta bicQ. Tienm abundante|irfE:i>-: 
nocimientos por la «ftistatia de Ip pasado; 
I>aíra formar juicio citouhspedo,;, y.precan 
ver funestos peligros eb. lo futuro. ' No se 
les ocidtá que escas-'sedieiosas yQée^\.jti\ 
hertad^ independeniia:^ Mt» públUfk/í ífr. 



han sido et anzuelo ¿ cébillo' d^ que la 
ambición se ha. validó muchas veces para 
faeisnar y atraer, al ignorante vulgo , y 
producir los mas trágicos suceso^. Y por 
si no tiene presenté ésto; d Señor Gragoyre, 
se lo FecbrdaréfiBX». ^ sin que salga ide. su 
casa. Qüaiido los Duques de Berty , y 
otros magnates de Francia.se unieron y su- 
hleváron contra su Rey Luis Jil, escribie- 
ron ^ Parlamento ^ y á lá UniTersidad de 
París ^^ que su intención no era. otra ^ que 
la Kb^rtad y el bien público,' haciendo que 
re^btlaíse esta bella voz .dé bien p¿- ¡eco por 
todo el Reyno , y por esto se le quedó el 
nombre faiboso de la Liga del.im púhUco*^ 
pero el suceso fue que aqudlos enga- 
jados- vasallos, sufrieron ^el formidable 
azote h catástrofe de funestos extragotf en 
vidai-^ honras y haciendas , insepairaible 
de ii^Jnsurrecciofaeavy, guerras intestiiias; 
lois iéíeé coligados ; sacaron las Vietníajas 
petsodales que pudieron ^y Ú bien . publico 
fue lo mas abandonaUo ^y. el y^m^oit de 
las' ruinas y sangrientas calamidades, co- 
mo t¿do nos lo refiere vel Marques ;de San 
Aiibjn ^; Estos'son'por lo comtun loa efec- 

« I* traik.de 1' opin. ahL4.p.i. ... 



tícim\^ harbarie?M1bs "siglos ignorítntéí , fa^ 
fmtíima^ y otras^!scta)ejaáisa!viocjes^ q!uese 
pfcediam domo £i(>íu%nieotes al bidn ^ púUi^ 
4M^ siendo en ^realpladD artifíciós yt^ velos 
coi:i>9Qe sude oubcir £us depravadas in-* 
tentón U atnbici^, la/, irrelígioof yr «1 IH 

-^^Nbfjhay <duda qüe^siUe^Li ^manos del 
SeiiQCiGregayi^^^sceri'jcdo Discuts^Mspjó^ 
rico <^ík/ y a5entBrÁ97leyéadolo á sangré 

£Ha^ y desnuda de .prepcupacioMs^y 4 «^ 
copiosas y vivías tuces que eiiteh-se: es^ 
Pareen , á Ja erudición nb vulgar con que 
lasúpoya, á . la (fiel; tiarcattiva? >d€^ Jaris^-n 
dadora legislad<^.,.pi:áótíca c^;j«(nialidad^^ 
prudencia , misericordia^ y.sahiacDiiduc^ 
ta del útilísimo y santo Trihfioal, de kln-^ 
quisicion. Asimismo se arrepentirá de ha- 
ber manchado eL^pál ¿on una carta que 
le dá poco honor , y tendrá en España 
(para quien la escribió) el mismo des- 
precio y destino que la inumerable turba 
de escritos sediciosos que han llegado á 
nuestras manos atravesando los Pirineos. 
Se convencerá, si lee este Discurso , de la 
firmeza ineluctable con que se demuestra 



8i6 
el origen ^ lof etégtos , tos progresos ^ la 
autoridad y utilidad del santo Tribunal, 
aprobado y aplaudido de los mayores boss- 
bres de la Rel^ion catélica , después de 
su institución ; y de que quanto han bo- 
mitado contra él sus -enemigos , no es otra 
cosa que una ranciosa .cantinela dé here- 
ges , ó un fárrago indigesto de sofismas, 
calumnias', baldones y falsedades, mil ve- 
ces refutadas y convencidas , y en éte sa- 
bio Discursp con mayores luces dembstrá-* 
das 5 como efecto , ó;de la malicia , ó de 
la ignorancia , 6 de la seducción. Y asi 
conviene ;se publique^ para confusión de 
algunos , desengaño de otros, y preserva- 
tivo de todos aquellos >, que con ligereza, 
y sin .conocimiento de causa : quacumque 
ignorara ^ilmfeméfa. 



F I N. 



1 • 



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i 

'7 « . 



* * ^M *i> « ^ «^ «4 



V7 
. índice, Pág. 

S« I. Del arfgen.de la Inquisición^ y su 
propagacim. por todo el orbe chris-- 

. tiano , con . la. previa noticia de los 
castigos hechos por el Señor en todos 

. tiempos hasta su establecimiento con^ 
tra los perturbadores de su soberana 

ley y doctrina. ............. .^ i 

Lo que resulta del Génesis.^ ....... id. 

Del ia?ro de los Números^ y del Éxodo. 3 

Del de los Jueces .••..,.• $ 

Del Paraltpómenon. ....,•.... id. 

Del Libro.de Los Reyes^y el Paralípom. . ¿ 

De los Macaneas ij 

Del Nuevo Testamento. . id. 

De tos hechos. jípQst álteos^ ....... if 

De lo practicado en los tiempos pri-^ 

mitivos de la Iglesia ..•,.• ly 

Principio de la Inquisición. . 18 

De la. propagación de la^ Inquisición 
contra la her£g{a. Su establecimiento 

en. la Abisinia y Etiopia. ,♦,...♦ a 5 

En Francia. •..,.....* ^ ..,,.. .. a6 

.E« el Piamonte y Sabpya aS 

En Fláfides. ................. 29 

En Olanda. .. ... ... , • . • ^. id. 

En Inglaterra^ Bibernia y Escocia.... jo 



3i8 

En Alemania. ^ .«••••*••••« • id. 

En el Ducado de JítisPria. • • • 4 • • • « '¡i 

En Ujígríak, ••••••••*•••••••• 52 

En Polonia,' ..••;•••• ^ ••••• • /V/« 

En Daimacia , Bosnia , Rusia , Cr(7a-* 

r/^ ^ hiria. ••••••.«••••«••• iV* 

£« Ar^kf^ia , Georgia yGrecia , Tiir- 

' f^ri^ ;j^ Víilaquia. •«•«^••••••. 54 

£m Lombandía. ...•• .^ •••••*• •• /dL 

£» Toscuna y Ancona^ • •.•••.••• 36 

Ci? Genova y otras^ parces de Italia. • • ij 

ÉnVenecia « • .. .s» «v •••••« • 3S 

£fi 5iW4 y Palestina. • • • ^ . • • « • 9 « /dL 
$•• IL Del-otrígenMda Inquisición (k ' 
* España^ y su situación en todas sus 

proT^incias^ ••.••«•••••••••««• 39 

Autoridíí^ del Inquisidor General. ... 57 

Fundación deJ Supremo Consejo de In-^ 

quisicion. « • • • • • • • • • 68 

Inquisición en Valencia • • • • • 74 

En Ñapóles. ................ 75* 

Bh Sieiiia... . .. .\ . V , id. 

Bn Mallorca. . .\ ^ ......... .. 76 

S^ Gerdeña. ...... .\ • id. 

Ji^quisiaion Naval...- •<•..•-••••••# id. 

En Anagon. % id. 

Sn NavarM. . .;..••;•. ... . ..v 77 



1 

£0 Canarias, p •••••••• • id* 

En Lima •.•••••.•••••• id. 

En Cartagena de Indias* «••••••••• 78 

£» £ÍJ¿0ÍI « « • • • idm 

$•. HL J)^/tf aprobación y elogios del 

santo oficio por varones insignes y 
. Principes católicos \ y de su notoria 

utilidad* •••••«••«•«•««•< 79 
Servicios grandes que hace á la Igh- 

siael santo Oficio. • « ••••••«••• Sj 

Perjuicios que acarrea' láheregía. • •:«• 1 1 1 
§/lV« De la dignidad y preeminencia 

del santo Oficio y su jurisdicción. « • • 116 
De^ la qualidad de las. Jueces y sus pre^ 

. rogativas. • « «.• j i S 

De las.qualidades de los Ministros su-' 

balternos ^y sus prerpgativas^ . . *. laa 

De la ritualidad, de ¡os juicios^ • # • • • 1 3 j 
JD^ la, jurisdicción, del santo Oficio de 

España. ••«««•^«•« «•««••«• 128 
§. V- Refutación de los argumentos de 

los contrarios de primera clase del 

. Janta Oficio 4 • • # •««•«•« 1 3S 

Odio de los hereges al santo Oficio, • .* 140 

Objeción, primera. >•»••••*• . • . 1 41 

Respuesta. . •..•..••••..••.... 144 

'Objeción jegundA. «*»;•••'•«•••«« 149 



310 

Ü^fpuefta.'. '^^m •*••'• • • • • • • •• •• 1^4 

Ohjedan' teñera. ••••••.»« . ... • •• 167 

Respuesta* •, . . .»..*•••. • 1 68 

üiietion-quarta. •••••.•.•«-••.#•*• 1 69 
Respuesta. ... • ; . . . • • . • . . . • . 17© 

Objecigfí quinta^ # • • r • 171 

.Respuesta •...'.•........ íJ. 

§. VL ^ Refutación, de. los. argumentos 

de ios. de segunda dase. .♦ 178 

S/ VII. Refutación Je ios argumentos 

" delos^de tercera 'ciaste. ••••.. . . 1S4 

Exeinpio de los Santos Padres. . .... 191 

^justificación de las leyes . impuestas 

contr4i^ tos hereges.\ •••...•••« 194 
'DactKÍnade los. Prelados de. la. Iglesia.. 197 

Quejar de los hereges» 101 

rCantextacion de San Agustín ao j 

.Quejas de los Calvinistas. ......... 308 

Doélrina de San León*. .••...*.. • 109 

DcdírJna de la Iglesia de África a 1 1 

Leyes del Emperador Anastasio. ... • a / j 

Doctrina de los Cmdiins. ......... i\^ 

Leyes del Emperador Kalentiniano. ... a 1 6 

Leyes, de. los Príncipes, católicos de la 

Europa. ».....»......•..••••• lat 

Apéndic£ para mayor,, inteligencia del- 

discurjo antecedente. ••« ••••••. %y¡ 



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