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l^acbaib Caliese Híbrarg 



Archibald Cary Coolidge, PhD. 

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DOCUMENTOS 



DEL 



GENERAL CIPRIANO CASTRO 




VOLUME^4 IV 



I 



CARACAS 

TIP. IIKUUKUA IKIOOVKN XCA. 



DOCUMENTOS DBL GENERAL CIPRIANO CASTRO 



DOCUMENTOS 



GENERAL CIPRIANO CASTRO 



VOLUMEN IV 



CARACAS 

r. HKHHKHA 1H1C>UVB«I ' 






•^ A 



y- 



tía/vard College Librar^ 
Pref. A. C. Güüli'J;e 



SEP 2« ISi5 



UNAS PALABRAS MAS, 

PARA LA HISTORIA DEL 

CIUDADANO GENERAL CNPRIANO CASTRO 



El 5 (le Julio de 190S^ empece la publicación de 
los documentos del General Cipriano Castro, que forman 
ya una gran parte de la historia militar, política y 
administrativa^ del hijo predilecto de los Andes. 

Hoy, con el cuarto volumen, se exponen al criterio 
de la razón, y d la verdad de los hechos, nuevos datos, 
que recogerá la historia del honorable Jefe del País. 

La uniformidad con que sobresale el Restaurador 
Andino, en todos los actos de su vida, acredita, si cabe, 
s^us condiciones de ciudadano, su patriótica fe como 
hombre público, y la envidiable altura con que sitúa sus 
labores Presidenciales en sujirmeza heroica, en el honor 
de su cargo, y en el indiscutible patriotismo de sus pro^ 
videntes filies. 

Los documentos del Ge?iei'al Cipriano Castro, son 
páginas que hablan, testimonios que convencen, sei^icios 
que no se apocan, luchas que glorifican, progresos que 



A 






.se fundan j y laure/eH, que ni Ion e(/(Asmos carcomen^ 
ni laí< inconsfanciai^ de la suerte pulverizan en el tras- 
curso de los anos. 

Allí están los periódicos, con su palabra apocalíp- 
tica, que los acogen y los dilatan en las lecturas diarias. 

AlU están los hombres de Estado, que los juzgan 
y los consultan en sus investigaciones diversas, 

Y las Cancillerías, donde la diplomacia extranjera 
inquiere lo que se relaciona con otros pueblos, interro- 
gando en los documentos del (íeneral O'priauo (hstro, 
lo que pertenece al Iiombre en su doctrina, y al Magis- 
trado eií las responsabilidades inmutables de sus deberes 
p idílicos. 

Llegará un día, en que los trabajos de esta índole, 
sean algo más que ¡a palabra de um hombre que manda, 
y de un pueblo libre que se honra en obedecer 

Llegará un día, en que la obscuridad de las pa- 
siones haga campo (d criterio de la Historia; y entonces, 
lo que hoy se conjunta y se disetuitia en la lectura, será 
escuela de entereza varonil, dibujo de prosopeya gran- 
diosa, audacia cuasi santa, intrepidez magnifica, preci- 
sión insorprendible, patriotism o in n egahle, y progreso 
que todo lo esclarece en el lunior nacional y en las mag- 
nijicencias de la Patria, 

Asi, con. este convencimiento, .sale el cuarto volumen 
de los Documentos del General Cipriano Castro, 

Y los últimos, que ran al final de esta (d)ra, son la 
confirtñación indestructible, de que el (ieneral Cipriano 
Castro, en su Gobierno, obedece á sus inspiraciones de 
ayer, pues lo que dibujó há quince años, en testimonios 
jjúblicos, lo eleva á principio en su^s doctrinaos, y á moral 
en sus prácticas. 

De la lectura á que me refiero, se desprende, que 
el Caudillo liestaurador, pensando en la Patria, delineó 



con sil' actividad y sus luchas, el esplendoroso campo del 
porvenir, donde sitúa lioy la Repáhlica con su ca- 
rácter, con la destreza de sa patriotismo, la heroicidad 
de 5?A^ arranques, la fe de su.s convicciones, y su talento 
innovador. 

La verdad es indivisible, y los hechos son pirámides 
de ])lanetas, que todo lo desafían, porque se apoyan en 
el criterio de la justicia, que es el espíritu de todo pro- 
greso. 

Si. Sello Mendoza. 



Caruras: octubre 12 de 190o. 



Elección del General Oipriano Oastro para Presidente de 

Venezuela de 1905 á 1011 



CVERPO ELECTORAL BE 1905 



SESIÓN SOLEMNE CELEBRADA EL 7 DE JUNIO 



El Director, — Sírvase informar, ciudadano Secretario, si hay 
quorum, • 

El Secretario, — Sí, señor, hay quorum. 

El Director, — Se abre la sesión ; sírvase, ciudadano Secreta- 
rio, leer la minuta de acta anterior. 

(Se leyó y puesta en consideración del Cuerpo, fué aprobada. ) 

El Director, — Sírvase dar cuenta, ciudadano Secretario. 

El Secretario, — Hay una nota del señor doctor Juan P. Rojas 
Paúl dirigida á este Cuerpo. 

El Director, — Sírvase leerla. 

Procedió á leerla el Secretario, y dice así : 

Caracas : siete de junio de 1905. 

Señor Diredor y Vocales del Cuerpo Electoral, 

Presentes. 

Los padecimientos de mi salud me impiden, muy á mi pe- 



— 2 — 



par, asistir á la sesión solemne que el Cuerpo Electoral efectua- 
rá hoy para elegir el Presidente y el Primero y el Segundo Vice- 
presidentes de los Estados Unidos de Venezuela en el período 
Constitucional de 1905 á 1911. Por la causa apuntada, que ese 
Honorable Cuerpo tomará en consideración para excusar mi 
inasistencia y haciendo uso de un derecho legítimo, consigno 
por escrito mi voto para la elección que va á practicarse, en la 
forma siguiente : 

Para Presidente de los Estados Unidos de Venezuela en el 
período constitucional de 1905 á 1911, voto por el ciudadano 
General Cipriano Castro ; 

Para Primer Vicepresidente de la República, en el mismo 
período, voto por el ciudadano General Juan Vicente Gómez ; y 

Para Segundo Vicepresidente de la República en el indicado 
período, por el ciudadano General José Antonio Velutini. 

Ruego al ciudadano Director y al Cuerpo Electoral se sirvan 
tomar debida nota de esta comunicación. 

Dios y Federación, 

(Firmado.) J. P. Rojas Paul. 

El Director, — Está en considemción del Cuerpo la nota leída 
en que el doctor Rojas Paúl consigna su voto. 

El General Carabaño, — Ciudadano Director : Propongo que 
en el acto de la votación se tenga en cuenta el voto del doctor 
Rojas Paúl y así se haga coijstar en el acta. 

Puesta en discusión fué votada y aprobada por unanimidad. 

El General CeleMino Peraza, — Ciudadano Director : Propon- 
go que, por Secretaría, se de lectura á una cualquiera de las 
representaciones dirigidas por las Legislaturas de los Estados 
al Congreso Nacional, relativas á la elección de Presidente ; y 
que así mismo sea leída una de las manifestacionas dirigidas con 
el mismo fin al Congreso Nacional por los Concejos Municipales. 

Puesta en discusión y tomada la votación resultó aprobada. 

El Director. — P]n consecuencia, sírvase, señor Secretario, 
darle lectura á los documentos. (Se leyéronla comunicación de 
la Legislatura del Estado Carabobo y la del Concejo Municipal 
de la Sección Occidental del Distrito Federal.) 

El Secretarlo. — La Secretaría informa que iguales represen- 
taciones hay de las respectivas Legislaturas de los otros Estados 
de la República y de todos los Concejos Municipales. 

El Director, — Va á precederse á la elección de Presidente 



Conatitucional de los Estados Unidos de Venezuela para el pe- 
ríodo de 1905 á 1911 ; sírvase, ciudadano Secretario, recoger la 
votación. 

El Secretario. — Siendo nominal la votación, principiaré por 
interrogar al señor Director : ¿ por quién vota ? 

El Director, — Voto por el Benemérito (ieneral Cipriano 
Castro. 

El Secreiarm, — El General Celestino Pemza, ¿ por quién vota? 

El General Peraza, — En nombre de la Soberanía Nacional, 
y por mi propia voluntad, doy mi voto por el Genei*al Cipriano 
Castro para Presidente Constitucional de la República, en el 
período de 1905 á 1911. 

El Secretario, — El General Asunción Rodríguez, ¿por quién 
vota? 

El General Amnición Rodríguez, — Ciudadano Director : Ex- 
presado como está, en lujosas manifestaciones públicas, el senti- 
miento unánime del País, por la candidatura del ciudadano Ge- 
neral Cipriano Castro, doy mi voto, por tan meritorio compatrio- 
ta, para Presidente de los Estados Unidos de Venezuela en el 
período constitucional de 1905 á 1911. 

El Secretario. — El doctor J. R. Revenga, ¿por quién vota? 

El doctor J, R, Revenga, — En mi carácter de representante 
del heroico pueblo de Venezuela, y en mi propio nombre, doy 
mi voto para Presidente Constitucional de la República en el 
período de 1905 á 1911, al Benemérito General Cipriano Castro. 

El Secretario, — ^¿El señor General Cárdenas, por quién vota? 

El General Cárdenas, — Como intérprete de los sentimientos 
de los pueblos de Venezuela, y en mi propio nombre, voto por 
el esclarecido ciudadano General Cipriano Castro para regir los 
destinos de Venezuela en el período comprendido de 1905 á 
1911. 

El Secretario. — El General Leoncio Quintana, ¿por quién 
vota? 

El General L. Quintana, — Como intérprete de la voluntad 
nacional y en mi propio nombre, doy mi voto por el (ieneral 
Cipriano Castro. 

El Secretario. — ¿El doctor Hendible, por quién vota ? 

El doctor Mendihle : 

Ciudadano Director y demiU Minnbron del (-uerpo Electortd. 

En mi caráííter de Miembro de este alto y honorable Cuerpo, 
y en vista de la prestigiosa documentación que acaba de ser 



— 4 — 

considerada en Besión páblíca, consigno solemnemente en el se- 
no de vosotros, mi voto legal en favor del ciudadano General 
Cipriano Castro para que rija la Presidencia Constitucional de 
los Estados L^nidos de Venezuela en el período comprendido 
entre 1905 y 1911. 

El eminente ciudadano á quien el pueblo de Venezuela de- 
sea confiar la suprema direc<5ión de sus destinos, no necesita de 
la recomendación de los hombres para hacer ejecutorias que lo 
coloquen á la altura del encumbmdo honor que hoy le dispensa 
la unanimidad de sus conciudadanos. El es de aquéllos para 
quienes el mismo dedo de Dios se mueve para trazarles una vía 
de fuego y de luz á ti-avés de los acontecimientos, de las cosas 
y de las pasiones de la humanidad. 

Cuando espíritus como éste aparecen en el escenario universal 
y se mezclan á los dramas políticos de las naciones, impulsados 
por no sé qué voz misteriosa y omnipotente ; cuando atletas de 
esas fuerzas se incorporan á la ruda falanje de los luchadores de 
la idea, en vano surgen para atajarles el paso, obstáculos y 
escollos al parecer insuperables ; en vano se interponen contra- 
rios vientos y desatadas corrient.es, porque la cadena de su des- 
tino perforando montañas y salvando abismos, arrastra al pre- 
destinado á donde Dios lo envía. 

Esos hombres todo lo saben, todo lo adivinan y todo lo ven- 
cen, presentando así al mundo el espectáculo de un fenómeno 
único. Hacen cosas admirables que no las deben á la educación 
ni al consejo de los hombres, sino que las extraen de la sus- 
tancia de su ser y emanan de la fuerza instintiva de su destino. 
Por ello sin haber estudiado el arte de la guerra, ganan grandes 
batallas y son insignes Capitanes ; sin haber leído cursos de po- 
lítica, desprecian los maquiavelismos de giros mezquinos para 
trazar y describir las magníficas órbitas de los hombres de Es- 
tado ; sin hal)er cursado la Diplomacia, desconciertan con la 
vara de la justicia á Gabinetes encanecidos en la tortuosa vida 
de las Cancillerías, y salvan el honor y la independencia de un 
pueblo con una palabra feliz ó con un rasgo de audacia ; sin 
haber visitado las escuelas de la elocuencia disponen en cierto 
modo de un verbo revolucionario que asombra é ilustra la época 
con la proclamación de principios nuevos y saludables, de un 
verbo enteramente profetice y renovador que cuando resuena 
en las tribunas expande todos los espíritus y hace dar un paso á 
la conciencia de los pueblos. 

Ciudadanos Electores : mirar semejante predestinación en 
un hombre no es adularlo ni aun siquiera engalanarlo con las 



flores del placentero halago. Al contrario, es atribuirle la más 
seria, la más inmensa, la más terrible responsabilidad que pue- 
de pesar sobre los hombros de un mortal destinado á contestar 
sobre su misión al doble interrogatorio de Dios y la posteri- 
dad Yo, humilde ciudadano confundido entre vosotros, 

medito y me estremezco al considerar las múltiples tareas desti- 
nadas á llenar la portentosa etapa que hoy inauguramos. ¡ Oh 
período memorable ese que se nos asoma en el futuro ! Ya no 
es la suerte de las campañas y de las batallas, el movimiento 
salvador de los ejércitos ni la victoria de las armas la que se 
encomienda hoy al Caudillo Restaurador; es la civilización 
misma la que está á su cargo, es la depuración de la Rep&blica 
y el encarrilamiento de la Patria por las vías del civismo y de 
las leyes, es la educación del pueblo en la paz y en la libertad, 
es la propagación de un nuevo espíritu para los venezolanos y 
quizás el triunfo de un pensamiento grandioso en el alma heroi- 
ca de los herederos de Colombia ! 

Señores : El General Cipriano Castro vencerá también en 
esa gramlid civilizadora como ha vencido siempre, y estamos 
seguros de que mañana, cuando ese hombre superior se retire 
de la escena devorante de los sucesos públicos, quedarán sus 
obras en medio del tiempo como piedras miliarias, para que 
respondan ante el porvenir por él y por nosotros y justiñquen 
elocuentemente en el senado de la Historia, la absoluta con- 
ñanza de los venezolanos en su estrella y la inmarcesible espe- 
ranza que inspiran á todos los hombres honrados su genio heroico 
y su patriótico programa. 

El íkcretano, — El señor General Samuel E. Niño, ¿por 
quién vota? 

El General Samuel E. Niño, — Expresada en los comisios po- 
pulares la voluntad nacional, y siendo unánime por el General 
Cipriano Castro, para presidir los destinos de Venezuela, en el 
período constitucional que se inicia, con legítima y patriótica 
satisfacción, doy también mi voto al Benemérito General Castro. 

El Secretario. — El Greneral Chalbaud Cardona, ¿por quién 
vota? 

El General Chalbaud Cardona, — Como ciudadano de Vene- 
zuela y por creer, junto con todos mis compatriotas, que el Ge- 
neral Castro es garantía cierta de paz, progreso, libertad y en- 
grandecimiento para Venezuela, poseído de noble entusiasmo y 
en esta ocasión insólita y solemne, doy mi voto á tan distingui- 
do ciudadano para Presidente de Venezuela en el nuevo período 
constitucionaL 



— 6 — 

El Secretario, — ^¿ Por quién vota el General Ca rábano? 

El General Rafael M. Carabaño — Lleno de íntima satisfacción 
partidaria y con la firme convicción de que cumplo un deber 
patriótico, voto por el General Cipriano Castro, Jefe insigne de 
la Restauración Liberal, para Presidente de los Estados Unidos 
de Venezuela en el período constitucional de 1905 á 1911. 

El Secretario. — El doctor Leopoldo Baptista, ¿por quién vota? 

El doctor BaptUta. — En mi carácter de miembro del Cuerpo 
Electoral, y conocedor del querer de los pueblos, consigno mi 
voto para Presidente Constitucional de Venezuela en el próxi- 
mo período constitucional por el Benemérito General Cipriano 
Castro. 

El Secretario, — ^¿ Por quién vota el General Carlos Herrera? 

El General Carlos Herrera. — Doy mi voto como venezolano y 
como mandatario de la Nación, con íntima satisfacción patrió- 
tica, al Benemérito General Cipriano Castro, para Presidente 
de la República en el período constitucional de 1905 á 1911. 

El Secretario. — ^¿ El doctor R. López Baralt, por quién vota ? 

El doctor R, López Baralt. — ^Al consignar mi voto en •mi ca- 
rácter de miembro del Cuerpo Electoral, como lo hago en este 
solemne momento, por el General Cipriano Castro, para Presi- 
dente de la República en el período Constitucional de 1905 á 
1911, al par que cumplo el más alto y noble de los deberes cí- 
vicos, cual es el del sufragio, ejercido libre, espontánea y razo- 
nadamente, satisfago los deseos de todo un pueblo, el pueblo 
zuliano ; y sirvo eficazmente á la causa política de mi ardiente 
fanatismo, de la cual es insigne y experto Jefe el General Ci- 
priano Castro : la Causa déla Restauración. 

En mi voto de miembro del Cuerpo Electoral se suman 
pues, tres votos : el del venezolano amante de la gloria y la 
prosperidad de su patria, el del zuliano intérprete de los senti- 
mientos de todo un pueblo altivo, pensador y simpático y el del 
sectario en quien la fe en su Jefe y el amor á su Causa fueron 
siempre así en sus días de ruda prueba, como en éstos de su 
esplendor y poderío, satisfacción de su alma republicana y ga- 
lardón de sus servicios de liberal y de patriota. 

El Secretario, — Señor Director : El resultado de la votación 
que acaba de practicarse para Presidente de los Estados Uni<los 
de Venezuela en el período constitucional de 1905 á 1911, es 
el siguiente : 13 votos presentes y uno por escrito, todos con 
lujo de patrióticas razones, por el Benemérito General Cipriano 
Castro. 

El Di) ector. — Habiendo obtenido la unanimidad de los votos el 



'— 7 - 

General Cipriano Castro, se declara electo Presidente Constitu- 
cional de la República en el período de 1905 á 1911. — (Aplausos 
prolongados, ) 

El General Carabaño, — Pido que se haga constar en el acta 
la unanimidad de los catorce votos por los cuales se ha ele^do 
al Benemérito General Cipriano Castro. Se hizo constar. 

Luego se procedió á la elección del Primero y del Segundo 
Vicepresidentes, y resultaron elegidos los Generales Juan Vi- 
cente Gómez y José A. Velutini, respectivamente, ambos tam- 
bién por unanimidad. El Director lo proclamó así. — (Aplausos 
prolongados, ) 

El doctor Revenga. — Señor Director: Propongo que todos los 
miembros del Cuerpo Electoral se constituyan en Comisión para 
participar al Benemérito General Cipriano Castro su elec- 
ción de Presidente Constitucional de Venezuela en el período 
de 1905 á 1911 ; y que, en la misma forma, se participe al Ge- 
neral Juan Vicente Gómez, su elección de Primer Vicepresidente 
de la República en el mismo período constitucional. 

Puesta en consideración del Cuerpo, se aprobó ; acordán- 
dose por el Director y Vocales hacer la participación, en cuer- 
po, al General Castro al terminar la sesión. 

La Dirección acordó hacer, en debida forma, las participa- 
ciones de ley. 

El Director manifestó, que estando debidamente cumplida 
la honrosa misión que al Cuerpo Electoral señala la Carta Fun- 
damental, se declaran terminados sus trabajos en el presente 
año de 1905 ; y levantó la sesión después de extendida el acta 
correspondiente. 

El taquígrafo, 

A. V. Medina. 

lEl ConsHtueionaly número 1342, de 9 de junio de 1905.] 



— 8 — 



Programa Oficial 

PARA LA CELEBRACIÓN DE LOS DÍAS 10 Y 11 DE JUNIO DE 1905, 
CON MOTIVO DEL JURAMENTO DEL BENEMÉRITO GENERAL CIPRIANO 
CASTRO Y DEL CIUDADANO GENERAL JUAN VICENTE GÓMEZ, ELEC- 
TOS PRESIDENTE Y PRIMER VICEPRESIDENTE DE LOS ESTADOS 
UNIDOS DE VENEZUELA, EN EL PERÍODO CONSTITUCIONAL DE 1905 
Á 1911. 



Día 10 

I. La Bandera Nacional se enarbolará desde las 12 m. 
hasta las 6 p. m., en todos los Edificios Públicos y casas parti- 
culares. 

II. A las 2,45 p. m. las Corpoi'aciones Oficiales y los Em- 
pleados Públicos concurrirán al Palacio Legislativo con el objeto 
de presenciar el acto del Juramento, que empezará á las 3 p. 
m., según la fijación hecha por el Congreso Nacional. Termi- 
nado dicho acto, se efectuará en el Salón Elíptico del Palacio 
Federal el de las felicitaciones de estilo. 

III. Se hará una salva de artilleria en la Planicie del Pa- 
seo Independencia al prestar el Juramento ante el Congreso Na- 
cional, el Presidente y el Primer Vicepresidente de la República. 

IV. Desde las 7 p. m. iluminación en las Plazas Bolívar y 
de la República ; y á las 8 p. m. retreta y fuegos artificiales en 
las mismas Plazas. 

Dia U 

I. Se izará la Bandera Nacional desde las 6 a. m. hasta las 
6 p. m., en todos los Edificios Públicos y casas particulares. 

II. A las 9 a. m. inauguración del Teatro Nacional ; y se- 
guidamente la del «Puente Restaurador» ; haciendo la entrega de 
dichas obras el ciudadano Ministro de Obras Públicas al ciuda- 
dano Gobernador de la Sección Occidental del Distrito Federal. 

Para acompañar al Ejecutivo Federal en estos actos, las 
Corporaciones Oficiales y los empleados Públicos concurrirán á 



— 9 - 

la Casa Amarilla 6 á los lugares en donde se encuentran las Obras 
que se van inaugurar. 

III. A las 7 p. m. iluminación en las Plazas Bolívar y de 
la República y en el «Puente Restaurador» ; y á las 8 p. m. re- 
treta y fuegos artificiales en la Plaza Bolívar. 

Caracas : 8 de junio de 1905. 

Por el Ejecutivo Nacional, 

Lucio Baldó. 

{Ckuíeta Oficial, número 9482, de 8 de junio de 1905.) 



• 



Discurso 

PRONUNCIADO POR EL DOCTOR JOSÉ MANUEL MONTENEGRO, PRESI- 
DENTE DEL CONGRESO, EN EL ACTO DE PRESTAR JURAMENTO 
EL GENERAL CIPRIANO CASTRO ANTE AQUEL SOBERANO CUERPO. 



Ciudadano Presidente de la República. 

Hay en la vida de los pueblos días de una belleza y esplen- 
didez incomparables ; así como hay acontecimientos que, por su 
grandeza y magnificencia, conmueven los corazones y letifican 
las almas con fruiciones inefables. Uno de esos días es el que 
hoy difunde luz vivísima y dulce placidez sobre los horizontes 
de la Patria ; y uno de esos acontecimientos magnos es la festi- 
vidad que estamos celebrando hoy, en que, ungido por la volun- 
tad nacional, y elegido Presidente de la República, venís á 
prestar la promesa legal en cumplimiento de un deber constitu- 
cional, y como garantía de que sabréis cumplir honradamente 
vuestros dificilísimos deberes. 

Bendito sea este día, y bendita sea esta solemnidad, que 
nos manifiestan, por modo infalible, la absoluta, la completa 
restauración de los distintos organismos que forman el cuerpo y 



la — 



la vida de la Nación, y que nos anuncian años de bienandanza 
y días de gloria y de esplendidez para la Patria. 

La República ha venido, ciudadano Presidente, al abrigo 
de una paz estable, y en el ordenado ejercicio de sus derechos y 
libertades, sustanciando el proceso electoral que ha tenido por 
término y coronamiento vuestra ascensión á esa sublime cum- 
bre en que os encontráis, y adonde habéis llegado por vuestras 
virtudes eximias, por la omnipotencia popular y por la lógica 
contundente de la Historia. 

Es evidentísimo que vuestra elección para Presidente de los 
Estados Unidos de Venezuela en el período constitucional que 
empieza, ha tenido todo el prestigio, toda la popularidad, toda 
la honradez ciudadana y toda la universalidad que reclama en 
las democracias modernas la designación del insigne repúblico 
que ha de regir los destinos de un país libre, independiente y 
soberano. Y por eso me complazco en proclamaros en este au- 
gusto recinto como la encarnación genuina de la voluntad 
nacional. 

Ahora, oídme, y oídme con benevolencia. 

En esa eminencia altísima donde os contempla la Nación 
entera y en donde os admiran y aplauden los hombres de* bien, 
no necesitáis, para cumplir vuestra sagrada misión, sino las 
santas inspiraciones del patriotismo ; y, viendo alternativamen- 
te hacia el pasado y el porvenir, como el Jano mitológico, co- 
rrelacionar vuestras labores gubernamentales de ayer, que han 
dejado estela luminosa en el mar de los tiempos, con los mag- 
níficos trabajos que habréis de realizar, desde mañana en ade- 
lante, bajo el dosel Presidencial de la República. Ya Vene- 
zuela sonríe por el bienestar inmenso que derivará de vuestra 
magniñcente administración. 

Ciudadano General, todos estos bienes los espem la Repú- 
blica del santo patriotismo, patriotismo que se anida en vuestro 
corazón como en su propia morada ; y bastará estudiar vuestros 
hechos y haberos visto al frente de aquel conflicto horrendo, 
que no quiero rememorar siquiei^a, mostrando allí la altivez y el 
heroísmo insólito de Horacio Cocles, que detuvo él sólo las nu^- 
merosas huestes de Porcenas, para convenir en que sois un pa- 
triota eximio como no lo tuvo jamás nación alguna. 

Yo sé, ciudadano General, que amáis la gloria, co- 
mo la amaron los héroes ó semidioses que le dieron renom- 
bre inmortal á la Nación Helénica y al pueblo de Quiri- 
no ; como la amaron Washington y Bolívar ; y unidos esos dos 
afectos en vuestro espíritu nobilísimo, se viene abriendo un 



— * II — 

abismo insondable entre la Venezuela del pasado y la Venezuela 
del porvenir ; entre la Venezuela de ayer, entregada á las re- 
voluciones armadas^ con fe en el poder de la fuerza y adoración 
idolátrica en caudillejos aurívoros, que no buscaron en el re- 
vuelto mar de nuestra política y en las regiones del Poder sino 
oro y siempre oro, con (^ué satisfacer su insaciable codicia, y la 
Venezuela de hoy, que odia las guerras intestinas ; ordenada, 
pacífica y progresista, y que ve en vos un Magistrado intachable, 
como bajado de lo Alto para regir los destinos de la Patria ama- 
da, y realizar en los dominios venezolanos los sueños olímpicos de 
los Padres de la Independencia. 

Ciudadano Presidente, ya basta. Advierto que he traspasa- 
do los límites que me tenían demarcados la ley reglamentaria y 
la costumbre ; y, por lo tanto, os invito á prestar la Promesa legal. 

¿ Prometéis, sobre el libro de la Constitución de la Repúbli- 
ca, sostener y defender la Constitución y Leyes de Venezue- 
la y cumplir fiel y estrictamente vuestros deberes ? 

{El Conatituoionaly número 1845, de 13 de janlo de IWb.) 



Palabras 

PRONUNCIADAS POR EL GENERAL CIPRIANO CASTRO, ANTE EL CON- 
GRESO NACIONAL, EN EL ACTO DE PRESTAR .JURAMENTO COMO PRE- 
BIDENTE CONSTITUCIONAL PARA EL PERÍODO DE 1905 Á 1911. 



Aún resuena en este augusto recinto de las Leyes y de la 
Magistratura Nacional la proclamación insólita, espontánea 3' 
unánime que el Pueblo Venezolano, por medio de sus legítimos 
Representantes ha hecho de mí, para hacerme su esco- 
gido, director y responsable de la suerte y el porvenir de la 
Patria en el presente período constitucional que se inaugura 
hoy, bajo los auspicios del Dios tutelar de las Naciones, y de 
una verdadera confraternidad nacional. 

También resuena aún aquí la palabra que en diversas oca- 



12 



siones he dirigido al Cuerpo Soberano de la Nación, en que co- 
mo fiel y verdadero intérprete de las aspiraciones populares, he 
pedido para esa Patria y para ese Pueblo cuanto legítimamente 
le pertenece ; así como la en que he ofrecido cuanto leal y hon- 
radamente puede ofrecer un espíritu patriota, siempre predis- 
puesto al cumplimiento del deber, en el sentido de hacer la 
felicidad de sus conciudadanos como el engrandecimiento y pros- 
peridad de la República. 

No tengo, pues, nada nuevo que ofrecer hoy, porque creo 
que para ello bastan los hechos consumados, si es que en la 
vida pública de los hombres hemos de atenernos á los antece- 
dentes que los abonen y de que se encuentren rodeados. Que 
pedir al pueblo venezolano y á los que estén dentro 6 fuera de la 
administración, sí tengo ; y no me cansaré de pedir, cuanto creo 
necesitamos y hemos de necesitar, para realizar definitivamente 
la obra emprendida, con tan feliz éxito, el memorable 23 de 
Mayo de 1899, que tantos desvelos, tantos esfuerzos y tantos 
sacrificios cuesta á la República y á todos y cada uno de los fie- 
les y leales servidores de la Restauración Nacional. 

Pido, en las diversas formas en que haya lugar, el concurso leal 
como espontáneo, y franco como sincero, de todos los venezola- 
nos de buena voluntad, que realmente estén apercibidos de que 
es una necesidad y un deber patriótico, unir todas nuestras fuer- 
zas vivas para poder conducir á la República al grado de pros- 
peridad, de respeto y de engrandecimiento que ella merece y á 
que por mil títulos tiene perfecto derecho. 

Pido á los Magistrados al servicio de la Administración Ge- 
neral, el estricto cumplimiento de sus deberes en los distintos 
ramos que les toque ejercer, y la práctica sencilla y austera de 
los principios republicanos y democráticos, por los cuales nos 
regimos, y que son á los que desde la creación de la República 
les venimos rindiendo culto, y sacrificándoles nuestra consa- 
gración y nuestros esfuerzos. 

Pido á los venezolanos, la deposición de toda mala pasión 
partidaria, que hasta hoy tan sólo nos han dejado ruina y de- 
solación, rencores y mezciuindades, que casi nos llevaban al abis- 
mo I de modo que no se oiga en toda la extensión del territorio 
venezolano sino el ruido dignificador de la labor y el trabajo 
honrado, ni se crucen otras impresiones que la« de un sentimien- 
to general de unión y confraternidad republicana. 

Con este concurso unánime y patriótico, es como creo me- 
jor poder continuar representando con buen éxito la paz en ^1 
interior, el crédito en la hacienda, el decoro en el Extranjero, la 



— 13 — 

energía en el Poder, la libertad en el orden, la instrucción 
para la juventud, el pan para los venezolanos, el progreso para 
los pueblos, la disciplina para la Causa y la Ley que nos ampa- 
ra á todos. 

Venezolanos ! 

Juremos en el altar augusto de la Patria, no tener de hoy 
en adelante más lema que el de la felicidad y engrandecimiento 
de la Patria en el seno de una estrecha unión y alianza pa- 
triótica ! 

Ciudadanos Miembros del Congreso Nacional : 

Desde este mismo instante, en que por ministerio de nues- 
tra Constitución, vengo á dirigirme á. vosotros, como legítimos 
Representantes de la soberanía y voto popular de la Nación, os 
declaro que no tendré otra política que la que corresponde al 
Jefe de un Estado, ni otra norma que el austero cumplimiento 
de mi deber. 

En acatamiento, pues, al precepto constitucional, juro ante 
Dios, ante la Patria y ante mi propia conciencia que, mientras 
desempeñe la Presidencia Constitucional, cumpliré y haré cum- 
plir la Constitución y Leyes de la República. 

Por último, mis votos más fervientes son por la dicha y 
ventura personal de vosotros como la de todos y cada uno de los 
Venezolanos! 

{El CkyMtitucUmalt numero 1344 de 12 de junio de 1906. ) 



Banquete y Recepción en el Palacio de Miraflores 



Miraflores, residencia de nuestro Primer Magistmdo y de 
su honorable señora, abrió anoche sus regios y elegantes salones. 

Motivó la solemnidad de la fiesta en la morada presidencial, 
el suntuoso banquete ofrecido por el popular Magistmdo y su 
señora, al Honorable Cuerpo de Representantes Diplomáticos 



— 14- — 

acreditado en Caracas y á los señores Ministros del Ejecutivo 
Nacional. 

La bella y gentil mansión, presentaba un aspecto de exqoir 
sita combinación artística. 

Profusión de luces eléctricas, en bombillos de colores, que 
como ánforas matizadas por el iris hacían esplendente la ra- 
diante combinación. 

En el patio central, grandes jarrones de plantas y flores na- 
turales. 

A la hora indicada, 8 p. m., el ugier avisaba la llegada de 
los invitados. 

El General Castro, vestido de rigurosa etiqueta, ostentaba 
en su pecho, las placas de la Defensa Nacional y la de la ofrenda 
de la Constituyente, recamada de brillantes ésta ; en el ojal de 
la casaca el botón del Busto del Libertador. 

La señora Castro, vestía traje gasa de seda crema, con flo- 
res bordadas, similares al color del vestido ; y por todo adorno, 
en su cabeza, un prendido de rosas amarillas. 

Bajo el artesonado del salón principal del Palacio, y hacia 
la testera del ala derecha, daban cordial y afectuosa bienvenida 
á sus honorables invitados. 

Acompañaban á los esposos Castro, en ese cortés homenaje, 
el señor General Alejandro Ybarra, Ministro de Relaciones 
Exteriores y la señora Roussel de Ybarra, su distinguida con- 
sorte. 

El Jefe y Cuerpo de Edecanes del señor Presidenta, vesti- 
dos de gala, y los señores Directores de Oficinas del Departa- 
mento de nuestra Cancillería, hacían las escoltas de honor á los 
invitados. 

A la hora marcada, el doctor Herboso, Ministro de Chile y 
Decano del Cuerpo Diplomático, dio su bi*azo á la señora Cas- 
tro, para conducirla á la mesa. El señor Presidente hizo acto 
igual con la señora Herboso ; y sucesivamente el señor Ministro 
del Brasil, Bélgica, los representantes de Holanda, Nicaragua, 
España, Gran Bretaña, Italia, Francia, Estados Unidos y Ale- 
mania, pasaron al comedor, á ocupar sus puestos respectivos. 

Del mismo modo lo hicieron los señores Ministros del Des- 
pacho y sus distinguidas señoras. 

No puede describírsela suntuosidad, arte y espléndido confoH 
del salón de banquetes de la presidencial morada. 

Los afamados lienzos de Michelena, «Diana, ««Estío y Otoño,» 
(íLa Infancia,)) con cuadros de otros artistas, hacen morada de 



— 15 — 

arte aquel encantador salón, que ornamenta con esplendor la 
opulenta mansión del Presidente. 

Treinta y dos cubiertos registraba la lista de invitados: 
diez damas y veintidós caballeros. 

Sobre fondo de raso azul, recamado de flores naturales y 
salpicado por luciérnagas eléctricas, tejido de arabescos, des- 
cansaba la suntuosa vajilla de las más refinadas porcelanas. 

E) Presidente tenía á su derecha á la señora de Herboso y 
á su izquierda á la de Ybarra. 

Doña Zoila de Castro tenía á su derecha al Ministro Herbo- 
so y á su izquierda al señor General Gómez, Primer Vicepresiden- 
te de la Kepública. 

Una araña de flores hacía reflejar sobre la mesa combina- 
ciones de luz eléctrica. 

El menú. — Nada más exquisito. 

Algo igual hemos visto registmdo en las crónicas de la pren- 
sa francesa, con motivo del festival dado por el Presidente Lou- 
bet á Eduardo VII. 

Helo aquí : 

DIN ER 

Bisque d'écrevisses. 

La Poule au Pot. 
Cassolettes Pompadour. 

Pargo Gabardy. 

Timbales de pígeons á la Lucullus. 

Caisaes de foie ^ rasaux truffes. 

Filet piqué Godard. 

Sorbets. 

Pintade rótie. 

Salade. 
Asperges sauce mousseline. 
Bombe glacée. 
Desserts. 

Palacio de Miraflores : 15 de junio de 1905. 



— i6 — 

Vinos. — Be las máfi afamada» cavas europeas, que forman la 
bodega especial del Presidente : 

Xérós 
Haut-Sauternes 
Pontet-Canet 

Bou rgogne-Corton 
Champagne Muram 
Cordon-Rouge 
Liqueure. 

(incierto de la Banda Castro : 

1. «Oberon» Ouverture — Weber. 

2. c<Souvenip> Valse Roumaine — Ivanovich. 
8. «Aída)) Selection — Verdi. 

4. uMoraima)) Capríce mauresque — Elspinoza. 

5. «Ecos de Andalucía)) — M. del Castillo. 

6. «Calme du soir» Valse — E. Batías. 

La cordialidad más exquisita ; la cultura más reñnada ; todo 
cuanto peculiariza los detalles de la alta vida social en los pue- 
blos civilizados, dióse cita anoche en el banquete ofrecido por el 
señor Presidente y su señora. 

A la hora del champagne, púsose de pies el señor Presidente, 
y se expresó así : 

' ^Señores : 

Brindo por el ardiente deseo que tiene el Gobierno de Vene- 
zuela en sostener la amistad y buena armonía que deben reinar 
entre su Gobierno y los que con él cultivan cordiales relaciones ; 

brindo por la prosperidad y engrandecimiento de esos paí- 
ses amigos ; 

brindo por la felicidad personal de sus respectivos Jefes de 
Estado ; y finalmente : 

brindo por la ventura personal de sus dignos representantes 
hoy aquí.» 

Contestóle el doctor Herboso á nombre del Cuerpo Diplomá- 
tico. 



— 17 — 

Hé aqüi sus palabras : 

uExcmo. señor : 

En nombre de mis Honorables Colegas del Cuerpo Diplomático y en 
el mío propio, tengo el honor de manifestaros nuestros sinceros agradeci- 
mientos por las atentas frases que acabáis de pronunciar. 

Actos solemnes como éste, que reviste á la vez el carácter de una agra- 
dable y deliciosa ñesta, son necesarios y útiles en la vida política de las 
Naciones. 

Debido á vuestra bondadosa iniciativa, el Cuerpo Diplomático, reno- 
vado últimamente casi en su totalidad, ha tenido la ocasión de acercarse á 
los hombres del Grobierno de la República. Se cultivan así amistosas rela- 
ciones ; y consecuencia lógica de ello es poder estrechar más aún los víncu- 
los entre Venezuela y las diversas naciones que representamos. 

Estoy cierto, Excmo. señor, de interpretar fielmente los sentimientos 
de todos mis honorables colegas, al expresaros que hemos recibido con viva 
gratitud y agrado vuestra deferente invitación y que la cordialidad que aqui 
reina es feliz augurio de una nueva era más franca, más sincera, más pro- 
vechosa para las relaciones oficiales que han de seguir cultivándose. 

Por mi parte, en vísperas de alejarme de esta República hermana, 
permitidme que aproveche esta solemne ocasión para manifestaros mi pro- 
fundo reconocimiento, por las repetidas y constantes pruebas de amistad 
con que siempre me habéis honrado y la manera deferente y amable con 
que habéis facilitado el desempeño de mi misión. 

Me retiro, pues, de Venezuela con el alma llena de gratitud hacia 
V. E. y la sociedad de Caracas, que con su franca y sincera acogida ha 
compensado y endulzado los sinsabores del alejamiento de la Patria y del 
hogar. 

En nombre del Cuerpo Diplomático tengo el honor de brindar por la 
prosperidad de esta hospitalaria Nación y por la felicidad de V. E. y de 
vuestra respetable esposa.» 

El General Castro púsose de pies nuevamente para brindar 
por el Ministro Herboso y su honorable esposa. 



Terminado el banquete, se di6 comienzo á la recepción. 
La Diplomacia, la Magistratura, la Banca, la Ciencia, la In- 
telectualidad ; todo, en fin, lo que significa representación en 



— jS — 

las diversas esferas de nuestro alto mundo social, hizo acto de 
presencia anoche á la hora de la recepción en el Palacio de Mi- 
raflores. 

En el salón de recibo, bellamente ornamentado, destacá- 
banse un par de jarrones de rica porcelana de Sévres, fina galan- 
tería del señor Maubourguet á la señora de Castro á su paso de 
ésta por la capital francesa. 

Entre los ramos de flores, que los había suntuosos y ele- 
gantes, sobresalía uno en forma de abanico con los colores de 
la bandera chilena, presente del doctor Herboso y su esposa, 
como recuerdo á la joven consorte del Presidente, y donde se 
leía esta cariñosa despedida : au revois. 



Silenciamos la opulencia de los obsequios hechos á los con- 
currentes, porque sabido es que las fiestas sociales que consagran 
el señor General Castro y su honorable consorte, brillan por el 
esplendor de la galantería y del buen tono. 

A la hora en que va á entrar en prensa este Diario — doce 
de la noche, — ^Terpsícore arrulla en sus efluvios de entusiasmo 
y de idealidad á los invitados á esta inolvidable fiesta. 

(El CoTtstitucional, número 1848, de 10 de Janio de 1906. ) 



Telegrama circular del General Castro 



Caracas: junio 17 de 1905 
Ciudadano Presideiüe del Estndo. 

Llamo á usted la atención sobre el estricto cumplimiento 
del Decreto sobre amnistía para los afilados venezolanos residen- 
tes en las Antillas. 



— 19 — 

Ese decreto 6 esa amnistía vence el día 23 del corriente mes, 
que son jastamente los 30 días que él concedió para poder regre- 
sar sin reatos dichos asilados á Venezuela. 

Los que hasta esa fecha no lo hubieren hecho, claro es que 
son irredentos é irreconciliables, y en tal caso yo necesito que 
los que queden sin haber hecho uso de la gracia concedida, se- 
pan que no deben confundir la tolerancia y la magnanimidad con 
la debilidad. 

En síntesis, el 23 de junio queda terminada dicha amnistía 
para los asilados de las Antillas. 

Comunique usted inmediatamente esta orden á los Jefes Ci- 
viles y demás autoridades de su dependencia para su estricto 
cumplimiento, y haga publicar este telegrama circular en los 
periódicos de la localidad. 

Sírvase avisarme recibo. 

Dios y Federación. 

CIPRIANO CASTRO. 

(Igual para todos los Presidentes de Estado y Gobernadores de los 
Territorios.) 

[El ConatitucUmalf número 1350, de 19 de junio de 1905 ] 



Venezuela y Oolombia en 1905 



FALSEANDO LA VERDAD 



Un inter¥lei¥ del doctor Lucas Caballero 



De El Porvenir, de Cartagena, República de Colombia, to- 
mamos lo siguiente : 

Conocidas son las versiones que corrieron respecto de la ti- 
rantez de relaciones entre Colombia y Venezuela, tirantez mo- 



20 — 

tivada por la conducta del General Cipriano Castro con nues- 
tro Ministro general Lucas Caballero, acreditado ante el Gobier-r 
no de Caracas. 

Cartas particulares, anticipaciones de la prensa periódica 
que vive de lo sensacional aunque tenga sabor ingrato, indiscre" 
cienes premeditadas del cable, dieron al mundo la noticia de 
esa tirantez y aun de una probable ruptura de relaciones entre 
los dos países hermanos. 

Nosotros nos abstuvimos de acoger ninguna de esas versio- 
nes, porque hay asuntos de suyo graves y de trascendencia tan- 
ta que no deben ser acogidos sin tener la seguridad de que se 
levantan sobre firme base. 

Hoy La Miscelánea, periódico que se publica en Nueva York, 
redactado por colombianos respetables, publica el siguiente re- 
portaje tenido con el general Caballero, y que nosotros nos apre- 
suramos á reproducir : 

**Hemo8 dado cuenta de la llegada á esta ciudad, proceden- 
te de Caracas, del doctor Lucas Caballero, Ministro de Colom- 
bia para reanudar relaciones con el gobierno de Venezuela. 
Como su misión fracasó, quisimos tener una entrevista con él, 
para ver de formar concepto acerca de los eternos conflictos de 
todos los países con el Presidente Castro y de la naturaleza de 
su gobierno. El doctor Caballero se prestó amablemente á una 
larga entrevista, eludió con discreción que respetamos todo con- 
cepto de carácter personal, y de sus exposiciones, netas y se- 
renas, sacamos impresiones las más simpáticas respecto de Co- 
lombia y de su gobierno y hemos formado el juicio de que por 
la naturaleza de las tesis que se debaten y de los intereses que 
se juegan, Colombia sostiene con dignidad y con espíritu el más 
amplio, una verdadera causa mundial. No es una reyerta de 
cualquier orden, (^ue sólo á las partes interese, la que sostuvo el 
doctor Caballero en documentos que honran á su Patria, á su 
Gobierno y á él : es algo que interesa al porvenir de la América 
y puede decirse que al progreso del mundo. 

— Puede usted dar á conocer públicamente los motivos que 
impidieran reanudar relaciones entre Colombia y Venezuela? 

— No tengo inconveniente, señor ; ni la naturaleza de la 
causa requiere reserva ni la conducta de mi país pierde, sino que 
gana con el conocimiento univeraal del modo como maneja sus 
asuntos internacionales. 

— Las causas que habían determinado la ruptura entre los 
dos países son tan hondas y las lesiones causadas á Venezuela 



21 — 



eran tan graves, que sea base previa de todo arreglo una indem- 
nización ? 

— Uno y otro país se han hecho reclamos mutuos por policía 
de fronteras en época de trastornos : no entro ahora ni á definir 
ni á atenuar responsabilidades, y partiendo del concepto de que 
tuvieran ambos razón, debo hacer presente & usted que en la 
América, el caso es frecuente de que los Gobiernos que se su- 
ceden en un país no comparten el criterio ni la conducta de los 
pasados. El que rige hoy á Colombia, sostenido por los dos 
partidos en que allí se divide la opinión publica y que preside el 
general Rafael Reyes, ha querido, con el beneplácito nacional, 
en lo interno romper viejos moldes y prejuicios que impedían 
el acuerdo de todos los colombianos, y en lo externo no sólo 
cumplir deberes sino llevar su amistad hasta donde mejor se 
consulten los intereses de sus relacionados y aun de la misma 
Humanidad. Por ello, por lo que hace á Venezuela, no paró 
mientes en fórmulas ni en susceptibilidades ni en limitaciones de 
personería, y así envió un Ministro, que fué quien tiene el ho- 
nor de hablar á usted, para arreglar cuestiones sin más corta- 
pisas que las reclamadas por la tliguidad. 

— El General Castro tuvo conocimiento de esas disposiciones 
del Gobierno de Colombia ? 

— Xo sólo había expresado el actual Presidente de Colombia 
la mayor liberalidad de propósitos al propio Presidente Castro 
cuando pasó por Caracas, va ya para un año, sino que mis ins- 
trucciones literalmente fueron trasmitidas por boca y por mano 
del gobierno de Venezuela, pues pasaban en despachos francos 
por las oficinas telegráficas de la República ante la cual se envió. 

— No cree usted, pues eso está en lo humano, que esas ma- 
nifestaciones las tomará Castro como signo de temor ? 

— No había lugar á tal cosa ; el general Castro conoce una 
parte de Colombia, la suficiente para juzgar de la altivez de su 
pueblo ; sabe que contamos casi el doble de población ; que allí 
vibra una sola alma en los partidos ; que de consiguiente no se 
buscan los conflictos pero que á nadie le quitan el ánimo ni el 
sueño, no, no crea usted que nadie pueda confundir, y menos él 
la hidalguía con la debilidad. Me inclino á creer que más bien 
una errada apreciación de intereses pudiera ofuscar el criterio 
acerca de las mejores conveniencias. Ingenuamente digo á us- 
ted que no muy tarde se hará manifiesto el que Venezuela se 
perjudica, por todos los conceptos y en todos los campos, muchí- 
simo más que Colombia con actos no amistosos respecto de mi 
país, que por modo igual vulneran intereses comunes. 



22 



— ^¿Qué intereses comunes son esos? 

— Tienen ambas Naciones ríos navegables comunes que 
nacen en Colombia, que pasan por Venezuela para llegar hasta 
el mar y por los cuales se hace un comercio muy valioso, co- 
mercio que beneficia á Colombia, pcix^ue allí tiene su asien- 
to y de cuyo tránsito deriva Venezuela beneficios muy cuantio- 
sos. Cerrados esos ríos, la pérdida para Venezuela es inme- 
diata y definitiva. Para Colombia es transitoria porque puede 
hacer converger el comercio, y de ello se preocupa, al río 
Magdalena, con lo cual ganan sus propias empresas lo que an- 
tes se pagaba á las vecinas, amén de las mayores vinculaciones 
económicas, políticas y aun estratégicas que obtiene el país con 
esa conversión hacia el centro. 

— Ese comercio es indígena respecto de Colombia? 

— 'No señor : en parte muy valiosa pertenece á colonias ale- 
manas, inglesas, americanas etc. , de modo que al reclamar Co- 
lombia la apertura de los ríos, aboga no sólo por sus propios in- 
tereses, sino por los de esas colonias y aboga también como ya 
he dicho, por los intereses del comercio venezolano, que son los 
más resentidos por la clausura de los ríos. 

— Qué ríos son esos ? 

— El uno es el Zulia, que ex)munica el Norte de Santander, 
Departamento de Colombia, con el lago de Maracaibo y por éste 
con el mar. El otro es el caudaloso Orinoco, uno de los más 
grandes ríos de la América. 

— Sabe usted á cuánto asciende el comercio colombiano que 
se hace por esos ríos ? 

— No puedo precisar á usted el monto, porque, entre otras 
dificultades, no sabría qué precio dar á los artículos, si el que 
tienen en Colombia ó en el extranjero ; de modo indudable puedo 
asegurar á usted que el que se hace por el Zulia vale muchos 
millones y que en sólo trasporte con datos estadísticos que tengo 
en mi poder, dejaba á empresas venezolanas algo más de un mi- 
llón de dollars. Ese millón, efectivo y de un comercio muy só- 
lido, es entre otras fuentes, una de las que sirven de estímulo y 
de garantía segura al ferrocarril que une á Cúcuta con el río Mag- 
dalena, cuya extensión es de 50 leguas, cuyos planos están ya 
levantados y cuyo costo no excede de ocho millones de pesos. 

El comercio que se hace por el Orinoco no alcanza las pro- 
porciones del que transitaba por el Zulia, pero podía ser in- 
comparablemente mayor, si en Venezuela rigiera un gobierno 



— 23 — 

que no le tuviera miedo á la civilización. La apertura del Ori- 
noco & la navegación universal será, y podía ser ya, uno de los 
sucesos de más trascendencia para el adelanto universal. En 
primer lugar abriría la colonización de un valle riquísimo que 
pertenece á los dos países, que es hoy desierto y que tiene como 
30 mil leguas cuadradas de extensión. Kn segundo lugar per- 
mitiría el beneficio inmediato de la inmensa red de vías fluvia- 
les que una la parte oriental de la América del Sur, red la más 
perfecta del mundo, en la cual están conectados el Orinoco, el 
Casiquiare, el Kío Xegro, el grandioso Amazonas, el Paraná y 
el Plata, haciendo así un solo cuerpo del hoy desconocido mun- 
do sur-americano. 

Para ideales tan fácilmente ase(j[uibles, Colombia sin embar- 
go de su derecho innegable é imprescriptible á la navegación 
del Orinoco, del cual es ribereña ; ha estado dispuesta á conce- 
siones territoriales á Venezuela para obtener así, con la libre 
navegación de esos ríos, que el mundo entero beneficie lo que la 
Naturaleza ha concedido para provecho de toda la Humanidad. 
Primera consecuencia de una disposición de espíritu mundial 
que no estancara el derecho con la Aduana y con el guarda, 
sería el que cerca de dos millones de habitantes que demoran 
en la altiplanicie colombiana de los Andes y que hoy hacen su 
trófico por el río Magdalena, por ley de gravitación encauza- 
rían en poco tiempo su comercio hacia ese mar de agua dulce, 
el referido Orinoco, en cuyas dilatadísimas riberas sería tan fácil 
la complementación ferroviaria : luego con esa base de pobla- 
ción y de comercio, con el de ese modo posible fomento de ver- 
daderos mundos nuevos, inmensos y riquísimos, con el benefi- 
cio de la red de ríos de que ya le he hablado, entre los cuales 
se cuentan varios que son de los más grandes del mundo, la 
medida de que le doy idea sería para lo político, lo económico 
y lo internacional, algo tan grande que su trascendencia 
no puede ser calculada por los más bien preparados entendi- 
mientos. 

— Me hace usted revelaciones, cuya verdad es tan imponen- 
te, que comprende uno que un gobierno distinto en Venezuela 
las realizaría en el acto mismo. 

— No tengo yo para qué entrar en apreciaciones de ese or- 
den. Por lo que hace al asunto debatido y siempre pendiente 
entre Colombia y Venezuela, yo exhibo hechos, documentos y 
conducta de mi Patria ; el juicio, el fallo, debe ser obra de la 
opinión. Aquí tiene usted las notas cruzadas durante mi mi- 
sión, que me sacarán verdadero en todos mis asertos. '' 



— 24 — 

Con el fin de esclarecer la verdad de los hechos, circulará 
en las primeras horas de la mañana de hoy un folleto, cuyos do- 
cumentos relatan los sucesos ocurridos. 

En nuestra edición del lunes lo publicaremos. 

[El Constitv^Aonaly número 1349, de 17 de janio de 1905.] 



Documentos 

QUE REFUTAN CONTUNDENTEMENTE LAS INFORMACIONES DEL DOCTOR 
LUCAS CABALLERO, EN EL INTERVIEW SUYO PUBLICADO EN EL 
NÚMERO 2.273 DE «EL PORVENIR» DE CARTAGENA, (REPÚBLICA 
DE COLOMBIA.) 



Telégrafo Nacional. — De Caracas, el 5 de junio de 1904. — Las 
12 hs. m. 

Señor Lorenzo Marroquin. 

Bogotá. 

Según lo convenido debe venir á ésta previamente. Agente 
Confidencial para echar bases y nuevos arreglos cuestión límites, 
etc., etc. Venezuela Colombia. 

Arreglados estos asuntos podrá presentar credenciales Mi- 
nistro Diplomático y garantízx)le que Holguín será pei-sona gra- 
ta para Gobierno. En todo caso es indispensable venga pronto 
alguien de allá á continuar estas gestiones que son importantes 
y delicadas y cuya responsabilidad sólo puede asumirse con ple- 
no conocimiento de causa. 

Ruégele comunicarme telégrafo resultado elección presi- 
dencial. 

Herboso. 



ií-* 



Caracas, diciembre 20 de 1904. 



Apreciado Ministro 



Creo conveniente, por más de una razón, que no se escapa- 
rán al ilustrado criterio de usted, informarlo cuanto antes de lo 
siguiente : 

Ha llegado á conocimiento nuestro la noticia de que el Go- 
bierno de Colombia ha nombrado últimamente un * 'Ministro Di- 
plomático'* para Venezuela, sin que al mismo tiempo exista 
constancia de que la persona designada, ú otra, liaya recibido el 
encargo de llenar antes la misión de ' 'Agente Confidencial" 
para arreglar previamente la cuestión de límites entre los dos 
paises, etc., etc., etc., según fué pactado y consta á usted. 

No estando reanudadas las relaciones oficiales entre las dos 
Eepúblicas, comprenderá usted la situación difícil, tirante y 
hasta penosa en que nos podemos encontrar si llegase á esta 
capital dicho Diplomático á presentar sus credenciales de Mi- 
nistro, antes de haberse llenado las condiciones estipuladas res- 
pecto de la misión confidencial. 

Yo me apresuro, pues, á llamar su atención sobre el parti- 
cular, á fin de que usted, como intermediario y conocedor del 
asunto, pueda buscar con su acostumbrada eficacia, la manera 
de evitar oportunamente la realización de lo que podría llegar á 
ser un conflicto. 

Con sentimientos de mi más alta estima, soy de usted afec- 
tísimo servidor. 

(Firmado) Gustavo J. Sanabria. 

Excelentísimo señor FraDoisco J. Herboso, etc., etc., etc. -''La Floresta." 



Telégrafo Nacional. — De Caracas, el 27 de junio de 1905. — Las 
11 hs. 45 ms. a. m. 

Señor General Reyes. 

Bogotá. 

Con gusto he cumplido su encargo comunicando al General 
Castro nombramiento doctor Lucas Caballero en misión para 
Venezuela. 



-26- 

Este Grobierno celebra haya nombrado ya el Agente Confi- 
dencial que ha de solucionar todas las cuestiones preliminares 
entre las dos Repúblicas hermanas, lo que permitirá reanudar 
pronto las relaciones oficiales. 

Ruégole decirme si además de venir como Agente CJonfiden- 
cial, en conformidad con lo establecido, trae también el doctor 
Caballero credenciales de Ministro para presentarlas inmediata- 
mente después de arregladas cuestiones previas, 6 si ha resuelto 
usted acreditar otro Diplomático después de terminada misión 
confidencial del doctor Caballero. 

Espero recibir pronto su carta anunciada por telegrama del 
7 del corriente. 

Saludólo calurosamente. 

Herboso. 



Telégrafo Nacional. — De Puerto Cabello, el 27 de enero de 1905. 
— Las 10 hs. 30 ms. a. m. 

Excelentísimo señor Presidente de la República, 

Presento á V. E. mi respetuoso saludo y expresiones de que 
soy portador, del mensaje de cordialidad y de simpatía del Go- 
bierno y el pueblo de Colombia por los de la hermosa é histórica 
Venezuela, de que V. E. es digno representante. 

Obsecuente servidor, 

Lucas Caballero. 



La Victoria : enero 27 de 1905. 



Doctor Lucas Caballero. 



Abordo del francés. — Puerto Cabello. 



Recibido. — No podía ser de otra manera viniendo usted* 



^ 27 - 

Me felicito y lo felicito y tengo el gusto de ponerme á sus 
órdenes. 

Lo saluda su amigo, 

CIPRIANO CASTRO. 



Legación de Colombia. — Caracas. 
Señor Ministro : 

De Puerto Cabello tuve el honor de anunciar á Vuestra 
Excelencia mi próxima llegada á Caraeas, y ya en esta ciudad, 
á donde he venido con el carácter de Enviado Extraordinario 
y Ministro Plenipotenciario de la República de Colombia, os 
rue^o me indiquéis el día y la hora en que pueda yo tener el 
honor de ser recibido por Vuestra Excelencia. 

Presento á Vuestra Excelencia las seguridades de mi muy 
distinguida consideración. 

Caracas : enero 31 de 1905. 

Lucas Caballero. 

A Sa Ezoelencia el General Alejandro Ybarra, Ministro de Relaciones Exte- 
riores de los Estados Unidos de Venezuela, etc., etc., etc. 



Ministerio de Relaciones Exteriores.— Dirección de Derecho Pú- 
blico Exterior. — Número 172. 

Caracas : 31 de enero de 1905. 

Señor : 

Acuso á usted recibo de su atenta nota fechada hoy. 

El Gobierno de Venezuela tenía entendido que usted ven- 
dría coa el carácter de Agente Confidencial de la República de 
Colombia para reanudar sus relaciones oficiales con Venezuela. 
Por tal razón, siento decir á usted que no puedo recibirle con el 



— 28 — 

carácter con que usted se presenta, hasta tanto no se hubiere lle- 
nado aquel requisito, es decir, hasta tanto no se hubieren rea- 
nudado las relaciones oficiales entre las dos naciones interrum- 
pidas por Decreto Ejecutivo del Gobierno de nuestra hermana 
Colombia. 

Con toda consideración me suscribo de usted atento servidor, 

Alejandro Ybarra. 

Al señor doctor Lucas Caballero. 

Presente. 



Caracas : 9 de marzo de 1906. 

Señor Doctor Don Rafael López BaraU. 

Presente. 

Como ha sido usted comisionado ad-hoe del Presidente de 
los Estados Unidos de Venezuela para hacerme conocer los tér- 
minos en los cuales estiman que han de negociarse la^ relacio- 
nes diplomáticas con el Gobierno de Colombia, y como con el 
carácter de Plenipotenciario Confidencial me presentó usted un 
meniorandmn que concreta forma y exigencias ^ ^con el objeto de 
'^establecer esas relaciones sobre la base de la más completa 
* 'equidad y conveniencia internacionales,'^ debo manifestar á 
usted que aunque por el correo del 24 del mes pasado, según 
tuve el honor de expresárselo verbalmente, remití ese docu- 
mento á mi Gobierno, no lia llegado aún á Bogotá, según lo 
deduzco de un telegrama que recibí ayer tarde, de esa ciudad, 
de fecha 7 del que cursa, por el cual me acusan recibo de cartas 
del 11 de febrero, enviadas dos semanas antes, retardo en uno 
y otras explicables por la excepcional sequía del río en el alto 
Magdalena, que ha impedido la expedita navegación en los va- 
pores. Pero como el referido telegrama de ayer y algunos otros 
que han pasado por un centenar de oficinas públicas refunden 
en mi persona una amplitud de atribuciones que dieran extra- 
fieza á mi silencio, he creído oportuno hacer á usted, y, por su 
muy digno conducto, al ilustrado Gobierno de Venezuela, las 
manifestaciones á que se contrae esta nota, que refrendan laa 



— 29 — 

que le he hecho yerbal mente en el mismo sentido y con el mis- 
mo espíritu y que justifican la sorpresa que demuestra mi Go- 
bierno, con que ha querido dar prendas de sus disposiciones no 
sólo amistosas sino fraternales. 

He expresado á usted y hoy juzgo un deber el confirmar, que 
el actual Grobierno de Colombia ha deplorado y deplora las cau- 
sas mutuas que originaron la suspensión de relaciones entre 
estas dos Repúblicas, y que, por ello, abrió el corazón y el es- 
píritu á la expansión de una cordialidad la más franca, en el 
momento, que tuvo por feliz, en que una aproximación de los 
Jefes que presiden los Gobiernos de estas dos Naciones, pro- 
cui*ada por los buenos oficios de un diplomático amigo, pareció 
haber revivido, sin recelos, la fi'aternidad en Naciones que ' 'na- 
cieron juntas, juntas luchai'on y juntas vivieron en época la 
más gloriosa y no lejana de su historia.'' 

Restablecidas las i*elaciones comei*ciales de los dos Estados 
por actos de ambos Gobiernos en que el de Venezuela, con el 
nombramiento inmediato de Cónsules aun antes de que el de mi 
Patria tuviera tiempo de hacerlo, dio una demostración tan 
generosa como expresiva, el Gobierno de Colombia, en la medi- 
da en que lo fueron permitiendo dificultades de orden interno, 
procedentes de la conmoción producida por una desgracia propia, 
pero extrañas al propósito de afianzar una amistad en que 
coincidían tiudiciones y sentimientos, necesidades y conve- 
niencias, cuanto liga á los hombres, cuanto aproxima á los 
pueblos, declaró derogado el Decreto por el cual se habían sus- 
pendido las relaciones, nombró Cónsules y ha estado renovando 
el personal de autoridades en fronteras y de sus agentes en islas 
vecinas con el que mejor sirva para fomentar corrientes de sim- 
patía entre los dos pueblos y los dos Gobiernos y en todo caso 
para cumplir lealmentelos deberes internacionales. 

Persiguiendo ese fin, cuando lo permitió el asentamiento de 
una normalidad que venía ulterada de muy atrás, me envió 
como vocero de sus sanas intenciones y de sus fraternales y 
progresistas propósitos, investido de la más alta personería que 
permiten nuestras instituciones republicanas, para dar con ello 
expresión de deferencia por la Nación Venezolana y demostra- 
ción de sinceridad respecto de su Gobierno, lo primero con el 
carácter de la Misión, lo segundo con las circunstancias que 
concurren en mi persona para que mis declaraciones no fuei*an 
por ningún concepto sospechosas. 

Esa Misión, grata á mis ideales y conforme con los senti- 
mientos del pueblo colombiano, para el cual la mancomunidad 



— 30 — 

de pasado y de porvenir con el de Venezuela forma parte, aun 
en las masas ignaras, de su conciencia política, me ha dado oca- 
sión de hacer en la forma que las circunstancias me lo hanper- 
mitido, las más extensas y francas explicaciones al propio Pre- 
sidente de esta República y de expresar el espíritu, no solo jus- 
to sino fraternal, que anima á mi Gobierno para consolidar una 
amistad que ha de ser mutuamente provechosa para las dos Na- 
ciones, ya que la Naturaleza de tal modo las ha ligado que no 
hay en ninguna de las dos bien 6 mal alguno, que no produzca 
en la oti*a trascendentales é idénticas consecuencias. 

En esa conferencia, debo hacerlo constar, hallé en el Pre- 
sidenta una impresión de conñanza respecto de la actitud de mi 
Gobierno, cx)nfianza que éstrC ha procurado robustecer en actos 
posteriores, no bien traducida en el niemorandmn que da motivo 
á esta nota. Colombia obra en el concepto de que sobre el de la 
amistad, no hay entre estas dos Naciones intereses distintos 
ni contrapuestos : como se ha dicho de la caridad, que con una 
misma mano realiza la satisfacción del que recibe y la satisfac- 
ción del que da, el comercio entre estos dos países no es limita- 
do ni extendido sin que el del otro país comparta sus beneficios 
ó siis pérdidas. Por vía de ilustración de este concepto abstrac- 
to, hallará usted, por ejemplo, que la obligada desviación del 
comercio de la Provincia de Cúcuta, que la perjudica, sin duda, 
priva á la navegación del Zulia y al comercio de Maracaibo de 
proventos muy cuantiosos. 

En documento que, como signo de intenciones, tiene el al- 
tísimo valor de ser el Mensaje de un Presidente al Congreso de 
Colombia y de proceder de un pensador de muy merecido re- 
nombre que no comparte puntop de vista, en cuestiones secun- 
darias con la llamada escuela liberal, ni de su Patria, ni de las 
extrañas, pero que sí en más altos ideales ha dado notas que 
refunden sentimientos y aspiraciones comunes en sus conciu- 
dadanos de mayor influjo de todos los partidos y en todos los 
campos, quedó así establecido, en forma solemne y elocuente, 
el criterio para el arreglo de diferencias con nuestras vecinas y 
hermanas : 

'^Tanto la paz interior como también la honra común están 
interesadas en la marcha regular de las Repúblicas limítrofes 
que constituyeron la Gran Colombia. Nuestros vínculos de 
familia no han sido destruidos, las sensibles fibras del paren- 
tesco permanecen vivas. Parece que nuestros progresos, tropie- 
zos y caídas fuesen paralelos ; en el exterior se nos mira en 
conjunto ; de lo que á una de las hermanas enalt-ece ó aflige, 



- 31 - 

paíticipaír las otras, y la República nuestra, que ocupa el cen- 
tro, experimenta inevitablemente los efectos de una doble ve- 
cindad. De aquí que toda querella entre dos de estas Repúbli- 
caSj si la decisión hubiera de remitirse á la fuerza, no podrá 
tener resultado favorable para ninguna de ellas ; y que requie- 
ra, por connivencia mutua solución amigable inmediata, dado 
que entre hermanas jamás resulta gloria de la humillación ajena. ' 

Xo es, pues, el interés de un día, ni una dificultad transi- 
toria lo que explica las disposiciones de Colombia respecto de 
Venezuela, las más leales y las más expansivas. Es la contem- 
plación de eternas, de nobles y siempre mutuas y comunes con- 
veniencias. Sucesos que como el relámpago en un momento han 
hecho divisar horizontes envueltos en las oscuridades del futu- 
ro, los ha tenido Colombia por indicación expresiva para estos 
dos países de que su fraternidad debe ser más firme, no sólo 
como promesa de progreso sino como necesidad de existencia. 
De ahí la impresión, dominante en mi Patria, de que más aún 
que el pasado, en que fueron unas, sobre Colombia y Venezue- 
la gravita el porvenir para reclamarles la armonía de intere- 
ses que no están en antagonismo. ¡ Cómo no pensiir y ver que 
si el siglo XIX cristalizó en el viejo mundo los grandes Esta- 
dos, y aun los pequeños, para hacer posible y respetable la exis- 
tencia ; en que si esa consideración privó por sobre causas de 
separación en las que hoy son Naciones unas como natural de un 
porvenir el más simpático, propendiendo con sus vecinos por- 
que el respeto mutuo y el fomento de corrientes de armonía 
venga en hora y por medios en que hagamos del pasado no aci- 
cate que encone, sino enseñanza que corrija y que inspire, en 
que no desentrañemos el mal que nos divida, sino el bien que 
nos ligue y nos fecunde. 

Con estas consideraciones dominantes, en que la razón coin- 
cide con el sentimiento, el Gobierno de Colombia, respetuoso 
de la dignidad de Venezuela, pero también muy celoso de la 
propia, dispuesto á concesiones que permitan á los dos Estados 
su mayor desarrollo, y sin economizar demostraciones de gene- 
rosidad de propósitos, no puede considerar el memorándum que 
me presentó usted, (cuyo texto concreto, en su forma más que 
en el fondo, no encuadra en los lincamientos generales que me 
han sido trasmitidos de Bogotá en los referidos despachos que 
motivan esta nota), sino en pie de perfecta igualdad en punto á 
personería, para así poder obrar con espíritu fraternal, más 
bien que como entidad contratante, en acto que ha de sellar la 
amistad con lo más comprometedor y firme para hombres y 



— se- 
para pueblos : la consideración mutaa por la dignidad de cada 
cual. 

Si no es discutible y reformable, sino que ha de ser definiti- 
va la fórmula del preámbulo ; si las negociaciones sobre inte- 
reses no se pueden hacer, alejando apariencias, por remotas que 
sean, para propios y para extraños, de cuanto no se compadezca 
con la libertad de ánimo y de acción, más respetable aún para 
Estados que para personas : entonces, aun sin esperar la llega- 
da á mi Gobierno del documento en referencia, que hasta ahora 
va en camino, pero suficientemente autorizado con el conoci- 
miento del carácter de mi Nación y con refrendaciones, las más 
firmes y trasmitidas de modo casi público, de la amplísima per- 
sonaría con que me invistió el Gobierno de Colombia, no me res- 
ta por hacer sino el dejar constancia de las siguientes declara- 
ciones, que, más que deberes, son expresión de sinceridades. La 
pena que me causa el no haber logrado ser intérprete del espíri- 
tu de un pueblo, de un Gobierno y de mi propio sentir y pen- 
sar respecto de un acto en que no se tuvo oti'a mira que el de 
hacer obra de fraternidad, de desinterés egoísta y de mutua y 
noble conveniencia, el propósito inquebrantable de mi Gobierno 
de cumplir sus deberes en lo relativo á policía de fronteras, de 
modo que evite, hasta donde de él depende, perturbaciones en 
este País producidas por asilados en Colombia, en cumplimien- 
to del cual propósito, serían acogidas en el acto las instruccio- 
nes á que se refiere el adjunto telegrama delJefe de la frontera 
colombiana ; y por último, las disposiciones del pueblo y del 
Gobierno de mi Patria para oír y acoger siempre, con franca 
cordialidad, todo lo que encamine estas dos Naciones á la senda 
que Dios y la naturaleza les marcaron, al hacerlas unas así en 
territorio, en necesidades, en zona, en raza y cuanto mancomu- 
na intereses como en glorias, tradiciones, lengua, religión y 
cuanto liga y mancomuna sentimientos. 

Al presentar á usted las seguridades de mi consideración 
muy distinguida, me suscribo de usted muy atento y obsecuente 
servidor, 

Lucas Caballero. 



— 33 — 

Caracas : 16 de marzo de 1905. 
Señor doctor Lucas Caballero. 

Presente. 

La importante nota de usted, fecha 9 del corriente mes, y 
que vino á mis manos el 10 después de las 11 de la mañana, ha 
merecido del señor Presidente de la República, General Cipria- 
no Castro, á quien fué trasmitida sin dilación alguna, la más 
madura y diligente atención ; y él me ha dado instrucciones pa- 
ra exponer á usted, en respuesta, las razones que van en se- 
guida, esperando que ellas logren desvirtuar en el ánimo del 
(lobiemo de Colombia, y en el de usted, toda presunción ó su- 
gestión contraria á los sentimientos de cordialidad verdadera- 
mente fraternal, que abrigan el Pueblo y el Gobierno de Vene- 
zuela, y particularmente su Benemérito Jefe, General Cipriano 
Castro, para con el Pueblo y Gobierno Colombianos y su eximio 
Presidente General Eafael Reyes. 

Evoca usted en la referida nota recuerdos gloriosos para Ve- 
nezuela y Colombia, los cuales viven siempre frescos en la me- 
moria de los venezolanos, y á cuya consideración se dilatan 
nuestros corazones ; por esto, el Gobierno y el Pueblo de Vene- 
zuela vieron con dolor que se interrumpiesen sus relaciones 
diplomáticas con la República de Colombia ; y consideraron co- 
mo un suceso dichoso el acercamiento del General Cipriano 
Castro, Presidente de Venezuela, y del General Rafael Reyes, 
entonces candidato á la Presidencia de la República de Colom- 
bia ; pues tal acto prometía el próximo y cordial restablecimien- 
to de las relaciones amistosas entre ambas Naciones. 

Me ha complacido asi mismo hallar en la nota de usted apre- 
ciaciones que coinciden con las mías, tendentes á demostrar que 
el interés bien entendido de Venezuela y Colombia impone la 
necesidad de establecer perdurablemente entre ambos Países 
relaciones de cordial amistad. Si éste es un postulado de la ci- 
vilización tratándose de dos Naciones cualesquiera, cobra ma- 
yor fuerza, si cabe, aplicado á Venezuela y Colombia, que uni- 
das surgieron á la vida independiente por el gigantesco esfuer- 
zo del genio de Bolívar, y que unidas escribieron con magnos 
hechos las páginas más luminosas de su historia. 

Tan celoso el Gobierno de Venezuela de su propia dignidad, 
como respetuoso de la de Colombia, no ha abrigado jamás la 
idea, incompatible con sus sentimientos para con la República 
hermana, de efectuar ningún acto susceptible de ser interpreta- 



— 34 — 

do como oontrario á tales sentimientoB ; y el señor General 
Castro abriga la convicción de que sobre el pie de perfecta igual- 
dad es como pueden decorosamente ambas Naciones iniciar y 
llevar á cabo el restablecimiento de sus relaciones amistosas. 

No se han puesto en olvido estas consideraciones, antes 
bien ha habido el propósito ñrme de atender á ellas, así en el 
fondo como en la forma, en el Preámbulo que tuve la honra de 
poner en manos de usted, con fecha 16 de febrero último. En 
él figuran ambos Negociadores con el carácter de Agentes Con- 
fidenciales, el único que es dado asumir, mientras no estén res- 
table<;idas las relaciones de ambas Eepúblicas. 

En cuanto á las declaraciones contenidad en el Preámbulo, 
se ha tenido especialísimo esmero en no quebrantar, ni remota- 
mente, esa igualdad, y en manifestar con plenitud y claridad, 
que las negociación^ á que él sirve de feliz iniciación, sean en- 
caminadas **en interés y con beneficio positivo de ambas Na- 
ciones.'' 

Después de ajustado y suscrito el Protocolo ó convenio pre- 
liminar para la reanudación de las relaciones diplomáticas, el 
cual conceptúo imprescindible á la luz de los usos y prácticas 
iuternacionales, usted será recibido oficial y solemnemente en el 
alto carácter diplomático de que se halla investido, y tocarán á 
usted como dignísimo Representante de Colombia, y al Plenipo- 
tenciario que el Gobierno de Venezuela tenga á bien nombrar, la 
honorífica labor de afirmar y estrechar la amistad de ambas Na- 
ciones, con actos verdaderamente benéficos. 

Existen además en la Cancillería Venezolana antecedentes 
que abonan la necesidad del procedimiento de un protocolo pre- 
vio, que debe usted conocer sin duda alguna y que sólo cito á 
manera de simple recordación para que se vea que en el presente 
caso del restablecimiento de las relaciones diplomáticas con 
Colombia, la conducta del Gobierno está consecuencialmente 
pautada, ni es en manera alguna ni única, ni exclusiva ; y por 
consiguiente en nada es capaz de afectar á usted, antecedentes 
que se refieren, tanto á Colombia como á otros Países. 

Los citaré empezando por Colombia, cujeas relaciones diplo- 
máticas con Venezuela, suspendidas desde la partida del doctor 
Murillo Toro, fueron reanudadas en virtud de un protocolo fir- 
mado en Cai'acas en 1881 por los señores Guzmán y Arosemena, 
con el carácter de Agentes Confidenciales de Venezuela y Colom- 
bia. Ratificado que fué el Protocolo por los respectivos Gobier- 
nos, el doctor Arosemena fué recibido con el carácter de Mi- 
nistro Residente. 



— 35 — 

Una convención ajustada en París el 26 de noviembre de 
1885 dejó restablecidas las relaciones entre Venezuela y Francia; 
interrumpidas desde 1881, por motivos de discusiones relativas 
á reclamos de ciudadanos franceses. En la convención se esti- 
pulo la manera de arreglar la cuestión reclamos. Esta conven- 
ción la celebraron Plenipotenciarios especiales ; después nombra- 
ron los dos Países Ministros en París y Caracas. 

Posteriormente á la ruptura de relaciones con Inglaterra y 
al envío de sus pasaportes al coronel St. John en 1887, Vene- 
zuela envió á Londres, por ver de llegar á un arreglo en la cues- 
tión límites, como Agentes Confidenciales, en diferentes épocas, 
á los señores general Guzmán Blancx), doctor Modesto Urbane- 
ja, doctor Lucio Pulido y Tomás Michelena. Fué sólo después 
de canjeado el Tratado de Washington de 2 de febrero de 1897, 
ajustado por Representantes especiales, cuando los dos Gobier- 
nos nombraron los Ministros Diplomáticos. 

Las reclamaciones formuladas por Venezuela contra Ho- 
landa en 1875, trajeron la suspensión de sus relaciones diplo- 
máticas, las cuales vinieron á anudarse por medio del protocolo 
firmado en La Haya el 20 de agosto de 1894, por Delegados es- 
peciales. Ratificado que fué el Protocolo, el general Tosta Gar- 
cía presentó sus credenciales de Enviado Extraordinario. 

Por haberse enviado sus pasaportes al Marqués de Mondar, 
Ministro de Francia en 5 de mayo de 1895, quedaron en suspen- 
so las relaciones de Venezuela con esa Nación. Tanto los seño- 
res doctor Juan Pietri, José Andrade y don Cecilio de Castro, 
como el señor Maubourguet, Agentas Confidenciales de Vene- 
zuela, negociaron las bases del tratado amistoso. 

El Protocolo de París de 19 de febrero de 1902, hecho al 
objeto arriba indicado, expresa la manera de resolver los asun- 
tos pendientes. Los Ministros respectivos no fueron recibidos 
sino después que el protocolo fué ratificado y canjeado. 

Las relaciones con Bélgica se rompieron en 1895 por el Go- 
bierno de dicho Reino, por habérsele enviado sus pasaportes al 
señor Ledeganck, su Ministro en Caracas. Por medio de nego- 
ciaciones privadas y oficiosas, se convino en restablecer aquellas 
relaciones, con el simple nombramiento simultáneo de los seño- 
res Carreyó Lucas y Van dcr Heyde, para Encargados de Ne- 
gocios en Bruselas y Caracas. 

Espera fundadamente el suscrito que la consideración del 
razonamiento precedente lleve al ánimo de usted la convicción 
de que el ajuste y suscripción del Preámbulo son requisitos ne- 
cesarios al restablecimiento de las relaciones diplomáticas y la 



-36- 

solemne recepción de usted con el alto carácter de Enviado 
Extraordinario y Ministro Plenipotenciario del Gobierno de Co- 
lombia^ y que ese Preámbulo no tiende á cortar en modo al- 
guno la libertad de acción de usted, libertad que el Gobierno 
Venezolano respeta en usted en el mismo eminente grado en 
que la estima para si. 

Al presentar á usted las seguridades de mi consideración 
muy distinguida, me suscribo de usted muy atento y obsecuente 
servidor, 

(Firmado.) R. López Baralt. 



Valencia : marzo 9 de 1905. 

Señor Don Francisco J, Herboso, etc. , etc. , etc. 

Caracas. 
Estimado amigo : 

Como hase dado el caso, sensible por cierto para el Gobierno 
de Venezuela, de que, como usted lo sabe, ha llegado á Caracas 
el señor Doctor Lucas Caballero, nombrado Ministro Diplomá- 
tico para Venezuela, en representación del Gobierno de Colombia, 
con el cual, como usted sabe también, están interrumpidas 
nuestras relaciones oficiales por Decreto del señor Presidente de 
Colombia, número 1.287 de 16 de noviembre de 1901 ; y al cual 
no le ha sido dado recibirlo oficialmente mientras no sean reanu- 
dadas dichas relaciones, conforme á los procedimientos de 
estilo en tales casos, y conforme á las bases pactadas por usted y 
yo en conferencia privada, con autorización del Gobierno de Co- 
lombia y con el carácter de arbitro que las partes contratantes le 
conferimos también privadamente á usted, vengo en dirigirme á 
usted, disimulándome el que moleste su atención, para que se 
sirva decirme si lo que nosotros pactamos y convenimos fué 
lo siguiente : 

Primero : — Que recíprocamente el Gobierno de Venezuela y 
el de Colombia nombraban inmediatamente sus cónsules, como 
así se ha cumplido. 



— 37 — 

Segundo. — Que á la brevedad posible vendría un Agente 
Confidencial del Gobierno de Colombia á Caracas, para tratar 
con este Gobierno, por medio de un representante también 
confidencial, sobre las bases que debían ser previamente es- 
tipuladas para el arreglo de las cuestiones pendientes, y la 
reanudación de las relaciones oficiales y de amistad recíproca. 

Tercero. — Que una vez pactadas y arregladas estas cuestio- 
nes, sobre las cuales, como queda dicbo, eu todo caso era usted 
reconocido como arbitro en caso de discrepancia, serían reanuda- 
das las relaciones oficiales y de amistad, con el reconocimiento 
inmediato del Ministro Diplomático del Gobierno de Colombia 
en Caracas. 

Con toda consideración me repito del señor Ministro 

* 
Su muy atento s. s. y amigo, 

CIPRIANO CASTRO. 



Legación de Chile. 
Excelentísimo señor General Don Cipriano Castro. 

La Victoria. 

Excelentísimo señor y muy respetado amigo : 

Anoche tuve el honor de recibir la atenta carta de V. E., 
fechada el 9 del corriente en Valencia, y en contestación á 
ella me es grato manifestar á V. E., que es completamente 
exacto que lo pactado y convenido entre V. E. y el infraescrito 
en la conferencia de La Victoria y ratificado posteriormente por 
mi distinguido amigo el señor General Don Rafael Reyes en 
Miraflores primero y en varias comunicaciones después, es lo 
que V. E. consigna como fiel expresión de lo ocurrido en los 
tres puntos sobre los cuales tiene la bondad de solicitar mi 
opinión. 



- 38 - 

Ruego & V. E. acepte un cordial saludo de su muy obse- 
cuente servidor y amigo^ 



Franciscx) J. Herboso. 



Caracas, marzo 11 de 1905. 



Telégrafo Nacional. — De Caracas, el 16 de marzo de 1905. — Las 
3 hs. 30 ms. p. m. 

Excelentísimo señor General Cipriano Castro. 

Alarmado con el triste desenlace de una mediación de la cual 
esperaba tan buenos resultados, conseguí en mi viaje á Macuto, 
que el señor Caballero no se embarcase para su patria hasta la 
llegada del próximo vítpor, en la esperanza de poder encontrar 
con V. E. una solución que permitiese llevar á buen fin esas 
importantes negociaciones. 

Bogando á V. E. me disculpe si abuso de la deferencia y 
amistad con que hasta ahora me ha honrado, me permito 
invocar sus sinceros sentimientos de confraternidad sud-ameri- 
cana para pedirle con vehemente entusiasmo que á pesar del 
derecho que le asiste en la forma externa para el procedimiento 
adoptado, me conceda buscar con V. E. la solución que ponga 
término á tan tirante situación para el representante de una 
Nación hermana. Si benévolamente accediese á mi petición con- 
sideraría ésta la mayor prueba de amistad de todas y tantas las 
que hasta la fecha me ha dado. Comprometido como estoy k 
dar una pronta respuesta al señor Caballero, espero con impa- 
ciencia su contestación y me pongo á sus órdenes para hablar 
con V. E. cuando me lo indique, si pudiere esperar buena aco- 
gida de su parte. 

Sírvase V. E. aceptar un respetuoso y cordial saludo de su 
obsecuente amigo. 

Herboso. 



— 39 — 

Marzo 17 de 1905, 



Doctor Francisco Herboso. 



Caracas. 



Como los términos de su telegrama, en relación con los 
asuntos pendientes entre Venezuela y Colombia, dejan entrever 
que acaso sería el Gobierno de Venezuela mayor culpable que 
Colombia, en que á última hora no se llevara á término feliz el 
cumplimiento de lo pactado entre usted como Representante de 
Colombia y en su carácter de Ministro de Chile, y yo como Repre- 
sentante del Gobierno de Venezuela, pacto privado ratificado pos- 
teriormente en Caracas con el señor General Reyes, actual Presi- 
dente titular de Colombia, desde luego que entre otras cosas aparece 
haber conseguido una detención del señor Caballero, que yo no 
conocía por el propósito de viaje de dicho señor Caballero, y que 
tal detención obedece á conseguir conmigo una solución que per- 
mita llevar á buen término esas importantes negociaciones, no 
puedo, en cumplimiento de mis sagrados dcberej, dejar de expre- 
sarle, con la franqueza que el caso requiere, lo pertinente, por 
la responsabilidad que para mi tiene este ya desagradable 
asunto. 

El Gobierno de Venezuela, como usted lo sabe, ha hecho 
cuanto ha estado á su alcance para la solución satisfactoria de 
este negociado, con honra y gloria para ambas partes, cediendo 
hasta en puntos á que por nuestra parte, y conforme á nuestro 
pacto privado tenemos perfecto derecho ; pero el señor Caba- 
llero, según aparece hoy, se ha empeñado en quebrantar y no 
cumplir casi en su totalidad tal pacto, bajo cuya base era que 
habían de reanudarse nuestras relaciones diplomáticas interrum- 
pidas con Colombia, con motivo de la acción y concurso que su 
Gobierno tomó en la revolución del General Matos contra 
el Gobierno y las instituciones de Venezuela, y por decreto 
ejecutivo del Presidente de Colombia en 16 de noviembre 
de 1901. 

En estas condiciones en que, hasta hoy como usted lo 
sabe, no se ha cumplido nada de lo pactado, y que por el 
contrario el señor Caballero se empeña en apartarse por com- 
pleto del cumplimiento de ese pacto ¿ qué sería lo que el Go» 
bierno de Venezuela podría entrar nuevamente á pactar? 

Dejo á su clara inteligencia la contestación, y sobre todo si es 



— 40 — 

que el Gobierno de Venezuela deba empeñarse en la detención de 
quien parece no lo quiere ni lo desea. 

Con toda consideración soy su amigo, 

CIPRIANO CASTRO. 



Telégrafo Nacional. — De Caracas, el 17 de marzo de 1905. — 
La 1 h. p. m. 

Señor General Castro. 

Lejos de mi ánimo ha estado inculpar al Gk)bierno de Vene- 
zuela de falta de cumplimiento en lo pactado para reanudar las 
relaciones diplomáticas entre Venezuela y Colombia. 

El error proviene á mi juicio de dos cosas : 

1? Que el señor Caballero antes de iniciar negociaciones 
no quiso ponerse al habla conmigo para que lo impusiera 
de lo ocurrido y segundo, lo que es más grave, que se- 
gún dice aceptó el cargo de Ministro de Colombia y no el de 
Agente Confidencial según lo convenido entre el General Reyes 
y V. E. 

No acierto á explicarme, como supongo tampoco se lo 
explicará V. E., este error tan fundamental. Esta es la 
verdadera situación. Es evidente que dentro de lo pacta- 
do V. E. está en su más perfecto derecho para no recibir 
al señor Caballero como Ministro y sabe V. E. que yo no he 
tenido conocimiento previo de las gestiones del señor Caballero. 

Sólo me impuse de ellas con posterioridad y en momentos en 
que la situación era crítica y sin salida. 

En el deseo amigable de poder servir de intermediario me 
trasladé á Macuto á hablar con el señor Caballero para ver si era 
posible una solución satisfactoria para ambas partes. Me convencí 
de que todo proviene del error en la forma y el fondo, que es 
lomas importante. 

Autorizado por Caballero puedo asegurar á V. E. que según 
lo pactado tiene instrucciones y autorización para firmar un tra- 
tado sobre rectificación de fronteras y según he deducido después 
de oír á ambas partes, es fácil que lleguen á un acuerdo 
directo. Caballero tiene la mejor voluntad para entenderse 



— 41 — 

con V. E. y sólo desea para realizar su misión, ser reconocido 
como Ministro. Viendo, pues, que en el fondo hay acuerdo, 
le pedí no abandonase á Venezuela hasta no hablar yo con V. E. 
en la esperanza de poder obtener como servicio personal, al cual 
le daría la mayor importancia, que sacrificase V. E. la forma 
convenida, seguro como estoy de que llegarán fácilmente á en- 
tenderse. 

Si V. E. me hubiese proporcionado la oportunidad, le habría 
expresado las poderosas razones que me asisten para permitirme 
solicitar este importante servicio, y abrigo la esperanza de creer 
que después de oírme no me lo negaiia y que por el contrario me 
proporcionaría esta gran satisfacción. 

Le repito, sírvase escuchar líenévolamente mis razones y 
dado el feliz resultado que se espera afianzando la amistad de 
estos dos países, sacrifique por amistad á Chile y á este su buen 
amigo, la forma externa convenida. ¿ Puedo esperar tanta bon- 
dad? ¿Regresará V. E. pronto á ésta? No se moleste, mi que- 
rido Presidente, si abuso de su benevolencia para conmigo y le 
prometo que será éste el último favor que solicite de V. E. en 
tan desagradable asunto. 

Con todo el respeto le envío mi cordial saludo. 

Herboso. 



Marzo 17 de 1905. 

Doctor Herboso, 

Caracas. 

Le acuso recibo de su telegrama, y me permito signifi- 
carle que, en mi concepto, la cuestión es muy sencilla: cumplir 
lo pactado y nada más, pues la línea más corta entre los extremos 
es la recta. 

Debo sí, hacer una salvedad, y es que quien pactó con- 
migo no fué el General Reyes, sino usted, cuya palabra y 
cuya representación me merecían todo crédito. El Greneral 
Reyes aprobó luego lo que nosotros habíamos pactado, aun 
cuando él no era todavía Presidente ni podía dar á usted tales 
facultades. 

Si desgraciadamente el Gobierno de Colombia se ha arrepen- 
tido de ello, culpa no es mía. 



— 42 — 

. No aspiro ni quiero otra Cíosa que la buena amistad y la 
buena armonía con nuestra hermana Colombia, pero siempre en 
el seno de la regularidad, del respeto y de la consideración 
mutua. Bajo esta base debe usted saber que á todas horas y en 
todas circunstancias estoy listo al cumplimiento de la palabra 
empeñada. 

Su amigo, 

CIPRIANO CASTRO. 



Telégrafo Nacional. — De Caracas, el 18 de marzo de 1905. 



Señor General Rafael Reyes. 



Bogotá. 



Juzgo de mi deber comunicar á usted con el más profundo 
sentimiento, que el señor Caballero se ha retirado de Caracas sin 
haber realizado la obra de armonía y amistad que usted y yo 
anhelábamos. Por razones que ignoro, Caballero no quiso verse 
conmigo á su llegada y no pude en consecuencia imponerlo de lo 
hecho y de los compromisos contraídos por usted y por mí. 
Después lo impuse de todo lo convenido con usted y le mostré 
sus comunicaciones, pero me dijo que no aceptaba ese procedi- 
miento. En lugar de presentarse como Agente Confidencial segán 
lo pactado y en conformidad á su anuncio por telégrafo y por 
carta que mostré al General Castro por recomendación expresa 
de usted, exigió desde su llegada ser recibido previamente como 
Ministro. 

Este Gobierno, á pesar de ello, lo reconoció como Agente 
Confidencial y le presentó las bases de discusión para la línea 
fronteriza ; pero Caballero se negó á discutirlas y se retiró. 

En esta tirante situación y guiado por un espíritu de amistad 
hacia usted y del propósito de no ver frustrada nuestra obra de 
paz, agoté los esfuerzos para poder buscar una solución á situación 
tan anómala. 

Desgraciadamente nada he podido obtener da<la la exigencia 
sine qna non de Caballero de ser reconocido previamente como 
Ministro. 



— 43 — 

Ayer le propuse que celebrara una últiiua conferencia por- 
que tengo motivos para creer que en la cuestión de fondo, que es 
la más grave é importante, se llegaría fácilmente á un acuerdo 
directo con este Gobierno. 

Ante una negativa terminante, hube de dar por terminadas 
mis gestiones. Lamento de corazón lo ocurrido y en estos mo- 
mentos críticos y de gran trascendencia, me permito rogarle si en 
algo aprecia mis esfuerzos y buena voluntad para servirlo á usted 
y á su patria, que analice la situación con toda calma y con ver- 
dadero espíritu de justicia. 

Para ello le ruego que suspenda juicio y aplace resolución 
hasta que llegue á ésa Eafael Márquez, que se embarca hoy. 

Con lo que él le diga y con las comunicaciones que recibirá 
de Caballero y mías podrá apreciar con exactitud el verdadero 
estado de la cuestión. 

Puedo asegurarle que á pesar de la tirantez producida, este 
Gobierno conserva el mejor propósito para entenderse con usted 
dentro de lo pactado y convenido y considero fácil un arreglo, 
por lo que he deducido de las conversaciones con Caballero y 
este Gobierno. 

No dudo de que la justicia y patriotismo inspimrán su re- 
solución final y si desea abrir nuevamente negociaciones con este 
Gobierno cuente con mi modesto contingente y sírvase comu- 
nicármelo. 

Le envío un cordial y afectuoso saludo. 

Herboso. 



Telégrafo Nacional. — De Caracas el 1? de mayo de 1905. 

Excelentísimo General Rafael Reyes, 

Bogotá. 

Recibo, con atraso, su importante telegrama del 25. Si 
quiere usted mantener buena amistad con Venezuela, considero 
indispensable venida Holguín pronto para hacer olvidar mala 
impresión dejada por misión anterior. 

Puedo asegurarle que General Castro mantiene buena dis- 
posición para entenderse con usted y que bajo las bases que 



— 44 — 

usted conoce, Holguín reanudará como Agente Confidencial 
primero las negociaciones interrumpidas y trastornadas. 

Como sigo cultivando estrecha y cordial amistad con 
General Castro y él continúa honrándome con especial deferen- 
cia, quizás podré servirle de nuevo en esta ocasión á usted y al 
Greneral Holguín por quien conservo gran cariño y amistad como 
usted sabe. 

Sírvase avisarme llegada de Holguín á ésta para prepararle 
terreno y esperarlo. 



Amigo afímo., 



Herboso. 



vSan Antionio Táchira á Caracas. 



Ministro Herboso : 



Recibido telegrama del 1? Holguín permanecerá en Europa 
algunos meses y á su regreso tocai*á en Caracas como Agente 
Confidencial ó como particular, según exíjanle las circuns- 
tancias. 

Yo no tengo otra preocupación que salvar mi país de la ruina 
y reconstrucción por medio del trabajo y del orden. 

Mucho se ha conseguido en este sentido, y espero conseguir 
más. 

Afectísimo amigo, 

Reyes. 

Fechado en Bogotá el 5.» 



Telégi'afo Xacional. — De Caracas : el 16 de mayo de 1905. 
Excelentisimo seStor General R. Reyes, 

Recibido telegrama del 13. Pienso ir á Estados Unidos á 



— 45- 

fines de julio á pasar dos meses. Gustoso me pondré de acuerdo 
con Holguín para su venida á ésta. Grarantízole que dentro de Jo 
convenido^ el Greneral Castro tendrá satisfacción en reanudar re- 
laciones con Holguín como Agent-e Confidencial. 

Lo saluda afectuosamente 

Herboso. 



Telégrafo Nacional. — De Caracas, el 20 de abril de 1905. — Las 
7 hs. a. m. 

Excelentimmo señor General Rafael Reyet^. 

Bogotá. 

Recibido importante telegrama; lo felicito por trascendentales 
medidas tomada^ que levantarán al país en poco tiempo de la pos- 
tración en que lo dejólaúltima desastrosa guerra civil, pues halaga 
saber que nuestros esfuerzos en favor de intereses Colombia y 
Venezuela no serán perdidos, y que usted conserva á tal respecto 
los mismos sentimientos y deseos que me expresó á su paso por 
Caracas. Confío entonces en que podrán reanudarse pronto 
estas relaciones que han quedado tirantes con la desgraciada 
misión Caballero. 

Dada la situación producida aquí me es imposible hacer por 
el momento, salvo que usted me indique alguna forma práctica. 

Si manda Agente Confidencial, mientras yo permanezca aquí, 
puede usted contar. con mi modesta cooperación. 

Lo saluda cordialmente su obsecuente amigo. 

Herboso. 



Telégrafo Nacional. — De San Cristóbal, el 21 de febrero de 1905. 
— Las 5 hs. 30 ms. p. m. 

Señor General Castro, 

9 

Le trascribo la siguiente carta que acabo de recibir. El fir- 



-46- 

mante es hermano del señor Don Pedro Mejía, actual Prefecto 
de la Provincia de Cúcuta : 

Cúcuta : febrero 20 de 1906. — Señor General Don Jesús 
« Velmco B. — San Cristóbal. — Muy estimado amigo: — Reciba mi 
(í afectuoso saludo en unión de todos los suyos. La urgencia del 
(( asunto me obliga á molestar su atención y enviar propio con la 
aprésente, aun cuando estará usted bien al corriente del movi- 
« miento revolucionario que se prepara en algunos partes contra 
<íel Gobierno de Venezuela, yo he creído de mi deber, en 
<c obsequio de nuestras buenas relaciones é interesados como 
« estamos los amigos del Gobierno del General Reyes en mantener 
« á todo trance la paz en esta frontera, dar á usted la voz de 
« alerta. Es el caso que de tres días para acá se nota cierto 
tf movimiento entre los asilados que hace sospechar que se trata 
(Y de una invasión inmediata para ésa. Pedro está tomando todas 
(das medidas necesarias á fin de impedir que se organicen en 
« territorio colombiano y al efecto parte del batallón « Tiradores » 
«se situará en distintos puntos de la frontera, pero muy 
«posible que el plan sea pasar á reunirse alguno de los Cerros 
« del Táchira. En este momento un amigo mío que está bien 
(( informado de lo que pasa me dice que el Jefe es Eduardo Añes, 
« y que han principiado á desaparecerse muchos venezolanos. Se- 
« gCm todos estos datos parece que la cosa reviente antes del 
« sábado. Salúdeme al General Celestino Castro y dígamele 
« que aquí estoy á sus órdenes para todo lo que crea 6til. Lo 
« mismo le digo á usted, mi querido amigo. La presente carta va 
« autorizada por Pedro, quien me ha facultado para dar á usted 
» los anteriores informes, por estar él despachando en este mo- 
« mentó la correspondencia de Bucaramanga. Le suplico me guarde 
(f la reserva. — Sin más por ahora quedo como siempre su amigo 
«afímo., — Rafael Mejía. íí 

De todas partes nos llega este mismo aviso. 
Yo he contestado al señor Mejía lo siguiente : 

(í Comprendo por el contenido de su carta, que en todo caso 
« le agradezco, y aun cuando ya teníamos conocimiento de la 
« invasión que en esa frontera se prepara, desde há tres meses, 
(c que dicha invasión tendrá lugar, como usted me lo anuncia. 
« Yo me alegro de este hecho porque quedará comprobada la 
ff razón que tuvo el ciudadano Presidente de la República, cuando 
«há poco más ó menos el mismo tiempo, decretó por este motivo 
« la cerrada del Puerto Villamizar. Lo siento á la vez porque 



— 47 — 

ff los venezolanos tendremos nuevos sacrificios qué hacer para 
<c someter y castigar á los enemigos de la Patria ; pero Dios que 
« vela por la suerte de la República, y por la Causa de la jus- 
« ticia, permitirá que todos nuestros enemigos sean destruidos en 
(c el término de la distancia para gloría de la Bepáblica y de la 
tf Causa Liberal Restauradora. — Con toda consideración, — Jesús 
« Velasco B.» 

El Greneral Celestino Castro tiene ya tomadas todas las 
medidas. 

Ha mandado organizar un batallón en Capacho, con el Ge- 
neral Marcelino Cárdenas como primer Jefe y el Coronel Abel 
Guerra como segundo Jefe y tiene organizadas fuerzas en Colón, 
Táriba, La Grita y Rubio. 

Muy pronto saldrán fuerzas por los lados de La Grita á 
perseguir á los grupos que dice el General Useche hay ya reuni- 
dos. Por lo demás puede usted descansar tranquilo, que todo 
está listo y preparado y de todo le seguiré dando aviso. 

Su amigo^ 

Jesús Velasco B. 



Octubre 30 de 1904. 
General R. Reyes. 

Bogotá. 

Amigo personal y político de usted me creo en el deber de 
llevará su ánimo lo siguiente : 

Es preciso que ponga usted á salvo sus intereses y los 
nuestros en esa frontera como tuve el gusto de expresárselo 
verbalmente en otra ocasión. Dadas las circunstancias é inci- 
dentes que conozco, lo que soy yo procuro poner á salvo los 
de Venezuela, razón por la cual, á mi pesar, estoy tomando las 
medidas que juzgo convenientes, pues usted sabe que los milita- 
res no debemos dejarnos sorprender. Asi lo exigen las con- 
veniencias del porvenir y los grandes intereses Sud- Americanos, 
á los cuales no debe servirles de obstáculo hoy las ambiciones de 
reducidos círculos é intereses enteramente pei*sonales, que 



- -48 - 

viven siempre de facción para obstaculizar la marcha regular y 
bonancible de estos países, sometidos desde su creación á los 
rigores de las guerras civiles, que tanto daño nos han causado 
hasta hoy. 

CJon toda consideración me repito su amigo, 

CIPRIANO CASTRO. 



*** 



Últimamente, con la venida á esta ciudad del señor Doctor 
J. Ignacio Díaz Granados con el carácter de Agente Conñden- 
cial, estas negociaciones se han reanudado bajo la base del 
preámbulo convenido, preámbulo hecho ad referendum cerca de 
los dos Gobiernos de Venezuela y Colombia, por los respectivos 
Agentes. 

El Grobierno de Venezuela con este motivo dictó Resolu- 
ciones abriendo al comercio colombiano el tranco sobre los ríos 
Orinoco y Zulia, lo cual hace esperar un buen éxito en dichas 
negociaciones. 



Caracas, junio 15 de 1905. 



Telegramas cruzados entre el General Oipriano O astro 

y el Presidente del Estado Trujillo 



Junio 5 de 1905. 

General Pedro Áraujo. 

Trujillo. 

Con el último crimen cometido ahora en Escuque, (Munici- 
pio Unión) vengo observando que periódicamente y con bastante 
frecuencia se vienen repitiendo en ese Estado estos hechos 



— 49 - 

criminosos que ponen constantemente en consternación esa 
Entidad Federal, de cuya buena marcha es usted directa- 
mente el responsable en su carácter de Presidente del Estado, 
é indirectamente yo que debo velar por la buena marcha de 
la administración y de las seguridades y garantías de todos 
los asociados, á la sombm de la República y bajo el pabellón 
nacional. 

Hay más, y es que es tsin sólo de ese Estado de donde vienen 
quejas constantemente, de que se cometen, aparte de estos críme- 
nes, abusos de todas clases, como el de cobro de impuestos in- 
constitucionales, etc., etc. 

En cumplimiento de mis sagrados deberes contraídos para 
con la Patria y para con esa sociedad, yo espero que usted á la 
brevedad posible me trasmita por telégrafo relación circunstan- 
ciada de todo cuanto usted haya hecho en cumplimiento de su 
deber, en los diversos casos que dejo anotados. 



Dios y Federación, 



CIPRIANO CASTRO. 



Telégrafo Nacional. — De Betijoque, el 5 de junio de 1905. — Las 
6 hs. p. m. 

Señor General Cipriano Castro. 

En mi vista su atento telegrama de esta misma fecha, de 
cu3^o contenido estoy impuesto y pláceme corresponder. 

Sorpréndeme en verdad, apreciado General, que á su mente 
se hayan elevado informes que desvían lastimosamente la luz de 
la verdad. 

Como usted me pide informes circunstanciados y á brevedad 
de lo referente á los puntos principales de su telegrama, me per- 
mito trasmitírselos así : 

En punto á crímenes perpetrados en este Estado, es cierto 
que los hay, pero hechos que corresponden exclusivamente á 
mezquindad de sentimientos del pueblo apartado de relaciones 
morales, unos ; y otros á rencores personales de lo cual el Gobierno 
no está ni puede estar en conocimiento. 



_ 50 - 

Voy á ponerle ejemplos prácticos ; en Booonó resaltó una 
muerte por una miseria de tres libras de maiz, que se disputaban 
dos individuos oscuros y apartados ; en La Plazuela, un individuo 
mató á otro aprovechando la soledad como se hace en estos 
casos, por robarle dos arrobas de café ; en el Alto de Escuque, 
un individuo, de nuestra causa, ataca al tribunal ; trata de con- 
tenérsele, se traba una lucha personal y de ésta resulta muerto 
amigo de mi aprecio. 

Comprenderá usted por el género de estos hechos, que no cabe 
culpa ni siqniem por falta de pi'evisión al Gobierno, y cúmpleme 
el significarle que todo agresor, sea quien sea, es perseguido y se 
somete al estricto rigor de la justicia. 

En lo que se refiere de cobro de impuestos le diré : 

Que en días pasados los Concejos Municipales en el propósito 
de mejorar el estado de sus rentas, resolvieron crear un impuesto 
de consumo sobre la sal ; pero al darse cuenta el Gobierno del 
Estado ordenó inmediatamente derogación de dichos derechos y 
hoy no existe ni uno sólo. 

Creo que en ninguna época se haya disfrutado de una tran- 
quilidad pública, de una garantía individual, de una marcha en 
el trabajo y de una aspiración á todo progreso, como el que hoy 
se observa en este Estado. 

Así me es grato contestar su atento telegrama de hoy, que- 
dando como siempre á las órdenes de usted. 

Dios y Federación. 

Pedro Araujo. 



Junio 6 de 1905. 
General Pedro Araujo, 

Betijoque. 

Acabo de recibir su telegrama de contestación al mío, y veo 
por él que usted no me ha sabido interpretar. 

Si usted relee mi telegrama observará que no he dicho que 
usted ó el Gobierno de ese Estado sea el culpable de los crímenes 
que se cometen. Lo que he dicho á usted es que una vez come- 



— SI — 

tidos esos delitos, qué medidas ha dictado usted á fin de que Bean 
castigados los culpables, y para corregir el mal que podrá conti- 
nuar. Estos son los informes que á la brevedad posible pedí á 
usted, distinto, repito, de la interpretación que usted ha dado á 
mi telegrama. 

Así pues, de entre los ejemplos prácticos que usted me 
presenta, espero me diga dónde se encuentra el culpable que 
en Boconó dio muerte á otro ; dónde se encuentra el de la 
Plazuela ; dónde se encuentra el de Escuque ; y también dónde 
se encuentran los asesinos del General José Rafael Bazo y 
del Coronel Ramón Grarcía, que entre otros asesinatos recuerdo 
en este momento, han tenido lugar en ese Estado, reciente- 
mente en la ciudad de Valera, y de los cuales no me habla 
usted. 

Junto con esta participación es que yo quiero que me diga 
si estos juicios cursan en los respectivos tribunales de justicia, y 
si han sido sentenciados ya los reos, para ser remitidos á los luga- 
res designados para cumplir su condena. 

Celebro que hubiera ordenado la derogatoria del impuesto 
inconstitucional que pesaba sobre la sal ; y lo felicito muy de 
veras por la tranquilidad pública y garantía individual que 
constituyen ya hoy el progreso que ust«d observa en ese Es- 
tado. 

Cuando la muerte de García dije á usted lo siguiente : — 
«Marzo 14. — General Pedro Araiijo. — Trujillo. — Tengo conoci- 
miento que en jurisdicción de Valera fué asesinado en una 
emboscada el Coronel Ramón García, empleado de la Superin- 
tendencia de Licores. — El hecho es de tal naturaleza grave 
que no puede quedar impune por ningún respecto, y al efecto 
debe usted prestarle á la autoridad judicial encargada de la 
investigación de la verdad, el apoyo eficaz y decidido que sea 
menester, para que sin pérdida de tiempo sean capturados los 
autores del asesinato é instruido el sumario correspondiente 
con absoluta claridad de los hechos. En consecuencia, nom- 
bre un Fiscal ad hoc que se traslade inmediatamente al lugar 
del suceso á trabajar eficazmente con el funcionario de ins- 
trucción en la formación del sumario y apersónese usted del 
buen resultado de esas diligencias, para que la acción de las 
autoridades sea rápida. — Manténgame usted al corriente de 
todo. — Avíseme recibo. — Dios y Federación. — CIPRIANO 
CASTRO.» 

Aún no he tenido su aviso sobre el resultado de la averigua- 



_ 52 — 

ción de este crimen, es decir, si fué reducido á prisión el criminal 
6 si se ha seguido el juicio. 

Dios y Federación. 

CIPRIANO CASTRO. 



Telégrafo Nacional. — De Betijoque, el 6 de junio de 1905. — ^Las 
5 hs. p. m. 

Señor General Cipñano Castro, 

Reposa en mi poder su atento telegrama de esta misma 
fecha que se relaciona con el mío de ayer. 

Al mismo tiempo que me place su satisfacción por la buena 
marcha del Estado que me honro en dirigir, me apena no haber 
sido acertado en la cabal interpretación de su telegrama de ayer, 
pues no es otro mi empeño que el ser en todo momento y en toda 
obra, fiel intérprete de los ideales que á ust<3d lo inspiran para 
felicidad de la Patria. 

Si en algún ramo de la Administración concentra hoy mi 
Gobierno la principal atención y cuidado, es en el de aplicación 
de justicia, de modo que puedo decirle, que hoy no pasea impune- 
mente un solo criminal en lugar alguno del Estado. 

Un delincuente faltaba por capturarae y por cierto que desde 
ayer tarde se encuentra bajo la justicia de este Distrito 
Betijoque, éste es el del delito de Escuque, Francisco M. 
Farías. 

Los criminales del Coronel García, Juan Matos y Anacleto 
Pérez, hace algún tiempo se hallan presos, noticias que le parti- 
cipé al General Gómez mientras que usted se encontraba en la 
visita de Oriente. 

Si no han sido sentenciados se debe a lo complicado del 
sumario, pero creo que pronto estarán listos. 

El delincuente de La Plazuela se halla en la Cárcel de 
Trujillo, también bajo la acción de los Tribunales; fué preso al 
día siguiente del hecho. 

El homicida del General Bazo, Hipólito Ramírez, cap- 
turado en el momento del hecho, conducido á la Cárcel y 
custodiado por una guardia nacional, se envenenó en la misma 



— 53 - 

noche, según el informe médico legal ; como hace sospechar el 
hecho de haberse encontrado en la ropa del cadáver papeletas de 
estricnina. 

El delincuente de Boconó, Cesarino Rojas está bajo la acción 
de la autoridad. Su expediente está en Trujillo, solo el agresor 
no está en la capital por haber sacado varias heridas de las cuales 
se está restableciendo. 

Me es satisfactorio trasmitirle estos informes con tal detalle y 
convencerme una vez más del sentimiento de alta moralidad que 
inspiran sus pensamientos. 

Puede usted confiar en que cada hora redoblaré mis esfuerzos 
por corresponder á su alteza de propósitos. 

Dios y Federación. 

Pedro Abaujo. 

[ElCon8tituoionalntimeroBl.339j 1.340 y 1.341, de 6, 7 y 8 de junio de 1905.] 



Otros telegramas cruzados entre el Q-eneral Oastro 

y el Presidente de Tngillo 



Telégrafo Nacional.— De Trujillo, el 22 de junio de 1905.— Laa 
4 hs. p. m. 

Señor General Cadro. 

Acabo de ser informado de que en el páramo de a La Crista- 
lina», fué herido mortalmente por dos disparos que salieron del 
monte, el reo Cesarino Eojas que venía conducido por una guar- 
dia. Con la indignación que me produce tal hecho, dicto en este 
momento las medidas más enérgicas para la persecución de los 
criminales y el esclarecimiento del hecho. 

Ya di orden al Jefe Civil de Boconó para que reduzca á 
prisión al Jefe y tropa que conducían á Rojas, y ahora mismo sale 
el Juez del Crimen para el lugar del suceso á formar el sumario 
correspondiente. 

Confíe usted plenamente en que por honra de Trujillo y mo- 



-Í4 - 

ralidad de la administración, yo agotaré todos los recursos de la 
actividad á fin de esclarecer y castigar del modo más severo el 
crimen que acaba de cometerse. 

Le trasmitiré los demás detalles. 

Dios y Federación. 

Pedro Araujo. 



Telégrafo Nacional. — De Los Teques, el 24 de junio de 1905. 
Las 9 hs. a. m. 



Señor General Pedro Araujo. 



Tru jillo. — Urgente. 



Acabo de leer su telegrama del 22 en que me da cuenta 
de un nuevo crimen ocurrido en el territorio de ese Estado, 
y de que usted se propone cumplir con su deber para el esclareci- 
miento del hecho y castigo del autor ó autores del delito. 

Veo á la vez con satisfacción, que usted ha dispuesto salir 
inmediatamente el Tribunal competente á instruir el sumario 
respectivo, así como la orden de prisión para el Jefe y escolta que 
conducía á Cesarino Rojas, en lo cual ha obrado usted muy 
cuerdamente, pues que, además de ser ese Jefe y esa escolta 
quien respondía del preso, es muy raro que disparos hechos 
en marcha y á la distancia, dé la casualidad de que á quien vayan 
á herir sea al preso que es uno y no á los conductores que supongo 
serían por lo menos tres ó cuatro. 

Sígame comunicando pues, todo, todo lo relativo á este 
suceso. 

Dios y Federación. 

CIPRIANO CASTRO. 



- 55 — 

Telégrafo Nacional. — De Trujillo, el 23 de junio de 1905. — Las 
5 hs. p. m. 

Señor General Castro, 

Acaba de regresar el Juez del Crimen que viene del lugar en 
que fué atacado el reo Cesarino Eojas. El sumario se sigue con 
la mayor actividad. Rojas no murió, pero recibió dos heridas de 
bala. Se encuentra en el vecino pueblo de San Jacinto, en com- 
pañía de la madre y bajo la vigilancia de la autoridad. La 
guardia que lo conducía supo cumplir con su deber y por 
todos los informes que tengo, está limpia de responsabilidad. 

Sigo tomando todas las medidas del caso en resguardo de la 
vindicta pública y con garantía de mi indignación contra seme- 
jante crimen. 

Continuaré avisándole los demás detalles. 

Dios y Federación, 

Pedro Araujo. 



Telégrafo Nacional. — De Trujillo, el 24 de junio de 1906. — Las 8 
hs. p. m. 

Señor General Castro. 

Como madre de Cesarino Rojas, que está herido aquí, víc- 
tima de una acechanza en el camino de Boconó á esta ciudad, le 
participo que mi hijo recibió dos balazos salidos de una montaña 
espesa, sin que pudiéramos saber quién los disparó. Cesarino 
venía preso con nnas guardias y yo y mi hermano lo acompañá- 
bamos, en el camino. Cuando más tranquilos íbamos, sonaron 
los tiros y Cesarino fué herido solamente. Pido á ust^d justicia 
de semejante crimen y le digo también que tanto yo como mi hijo 
aseguramos que la guardia no tuvo ninguna culpa, pues más bien 
nos defendió y apoyó en el camino, y me ayudaron á tras- 
portar á mi hijo con todo cuidado y atención á este pueblo, sir- 
viéndonos de amparo y protección. 

El Grobierno de aquí mandó al Juez al lugar del crimen y se 
hicieron todas las diligencias para averiguar las cosas. Yo estoy 



_S6- 

aqai con mi hijo cuidándolo en sa desgracia. Las autoridades 
me atienden muy bien y nosotros estamos satisfechos de su com- 
portamiento. 

Su servidora, 

Trinidad Rojas. 



Telégrafo Nacional. — De Trujillo, el 24 de junio de 1905. — Las 
11 hs. p. 30 ms. a. m. 



Señor Gmeral Castro, 



Urgente. 



Acabo de leer su telegrama de esta misma fecha. 

Reitero mis informes en lo relativo al grave suceso de la 
montaña de (( La Cristalina.» 

Los amplio hoy diciéndole que junto con el procesado Cesa- 
ríno Rojas venian acompañándolo su madre, un cuñado y dos 
amigos de su confianza junto con la guardia que lo conducía. 
Por las noticias de todos ellos se sabe que ésta cumplió con su 
deber ; sin embargo, como éste es un asunto sometido ya á la 
acción judicial, tengo ya detenidos en esta ciudad á dispo- 
ción del Juez respectivo, el Jefe y escolta que conducía al 
preso. 

Tenga usted la plena seguridad que sabré estar á la altura de 
mis deberes para con el pueblo trujillano y de mis responsabili- 
des ante usted. 

Sabré secundar sus altos procedimientos en favor de la mo- 
ralidad pública. 

El herido será trasladado hoy á esta ciudad, bien asis- 
tido por médicos competentes y bajo severo cuidado de la 
autoridad. 

Continuaré avisándole los demás detalles del caso. 

Pedro Araujo. 



— 57 — 

Telégi'afo Nacional.— De Los Teques, el 34 de junio de 1905.— 
Las 3 hs. 50 ms. p. m. 

Señor General Pedro Araujo. 

Con la urgencia que el caso requiere me he ocupado del 
contenido desustelegramas^de 23 y 24. Me alegro de que ya tenga 
usted reducidos á prisión el Jefe y la escolta que conducía al 
criminal Cesarino Rojas, y me felicito y lo felicito por esa socie- 
dad y por la vindicta pública, cuando veo además que junto con 
dicha escolta y el procesado venían la madre de Rojas, un cuñado y 
dos amigos de confianza, que darán fe de la verdad de las cosas. 

De modo, pues, que no nos quedaremos en tinieblas en esta 
vez y que se hará luz, mucha luz, y por consiguiente : justicia, 
y mucha justicia. 



Dios y Federación . 



CIPRIANO CASTRO. 



Telégrafo Nacional. — De Trujillo, el 24 de junio de 1905. 
Señor General CaMro. 

Soy cuñado de Cesarino Rojas y le digo que el informe que 
le da mi suegra pasó como ella dice, pues yo venía con Cesarino 
y la guardia el día de nuestra desgracia. 

Aquí estamos muy á sus órdenes y con toda especie de ga- 
rantías y consideración. 

Su atento servidor. 



Adolfo Arríeta. 



{El Constitucional número 1.856 de 26 de Janio de 1905.) 






-58- 



El General Oastro y la Academia de la Historia 



Caracas : junio 13 de 1905. 

Señores Director y demás miembros de la Academia Nacional de la 
Historia, 

Presentes. 

A mi reciente paso por la isla de Margarita, loe señores 
F. Jiménez Arráiz y Doctor R. Villanueva Mata tuvieron la 
bondad de obsequiarme con algunos documentos históricos, actas 
municipales de aquella Isla en el año de 1816, y la comunicación 
intimatoria de rendición que el Pacificador Morillo dirigió en 17 
de julio de 1817 al Greneral Francisco Esteban Gómez, que al 
día siguiente fue tan heroica como gallardamente contestada por 
este ilustre patriota. 

Yo considero de gran interés tales documentos, y en tal 
virtud, me es grato remitirlos á ustedes para el aprecio y archivo 
de esa Corporación, que guarda en su seno la gloriosa riqueza de 
nuestros anales. 

Con toda consideración, soy de ustedes atento servidor, 

CIPRIANO CASTRO. 



JUNTA GENERAL PARA ELECCIÓN DE LA MUNICIPALIDAD 



En la villa del Norte enquatro de Diciembre de mil ocho- 
cientos diez y seis El C. Pablo Grarrido Gobernador Político 
interino de la Isla por anuencia del Coronel Gaspar Maneyro, 
teniendo presente la orden del Exmo. Sr. Gral. en Qefe de 
ella de quatro de Noviembre ultimo sobre la elección de la 
Municipalidad y estando reunidos quince vocales de los diez y 



- ¿9 - 

ocho nombrados por los Pueblos, según las respectivas creden- 
ciales en esta forma. 

Por la ciudad. — Juan Miguel Lares, Félix Bastardo, Antonio 
Tadeo Lares. 

Por esta Villa. — ^Antonio Moreno, Ceferino González, Ma- 
nuel Isidro Mata. 

Por Paraguachi. — ^Miguel Caraballo, Francisco Contreras, 
Julián Méndez. 

Por San Juan. — ^Luis Marcano, Juan Jacinto Marcano, Ja- 
cinto Bobadas. 

Por Pampatar. — Marcos Silva, Luis Morales, José Antonio 
Pérez. 

Por el Valle y la . — José Dolores Salazar, Juan 

Manuel Fermin, José Eafael Marcano. 

Faltando por enfermos los G. Juan Migl. Lares, Juan Ma- 
nuel Fermin y Francisco Contreras ; el C. Gobernador mani- 
festó el objeto á que m habia convocado la Junta y mandó 
se leyese la respectiva orden de quatro de Noviembre como se 
ezecutó. Enterados de ellos los vocales de la Junta procedieron 
á la elección y resultaron á pluridad de votos. Por la Ciudad, 
Félix Bastardo. Por el Norte, Manuel Isidro Mata, — Por Para- 
guachi, Julián Méndez. Por San Juan, Luis Marcano. Por 
Pampatar, Marcos Silva ; y por la Mar y el Valle, Nicolás Gue- 
vara. £1 acto se terminó con el discurso & que dio principio el C. 
Gobernador antes de la votación y lo firmaron 

Liado, Pablo Garrido, — Félix Bastdo. — Antonio Lares, — Aiüonio 
Moreno, — José Zeferíno González, — Mignel Caraballo, — Julián Mén- 
dez, — Lilis Marcano, — Juan Francisco Marcano, — Jacinto Bohadas, 
— Marcos Silva, — Luis Morales. — F, A, Pérez, — José R, Marcano,^- 
T, Dolores Salazar,--^ C, Bezares, 



Norte, 4 Dice. 1816. 



DECRETO 



Particípese á S. E. lo que resulta de la anterior Junta y 
avísese al C. Nicolás Guebara para su concurrencia en el mo- 
mento que reciba la orden; y venido que sea precédase al 



— .6o - 

nombramiento de los qae han de obtener los seis empleos qne«e 
expresan en la orden de S. E. de quatro de Noviembre último. 



Licdo. — Oarrido, 



C Bezares. 



Se libró el aviso. 



Distribución de los seis empleos Municipales 

En la misma Villa y dia El C. Gobernador Político in- 
terino mandó instruir al C. Nicolás Guebara de su nom- 
bramiento. Hi se hizo estando reunidos los vocales electos C. 
C. Félix Bastardo, Manuel Isidro Mata, Marcos Silva, Luis 
Marcano y Julián Méndez. El C. Guebara expuso : que se halla 
enfermo y pronto a que le reconoscan los facultativos que 
hay en la Isla : que su estado de pobreza y sin casa que habitar 
le han hecho formar la resolución de trasladarse a vivir en la 
costa firme para proporcionarse su subsistencia y la de su familia, 
cuyos motivos son bastantes poderosos para que se le exima 
del Empleo de vocal de la Municipalidad teniéndose presente 
ademas, sus servicios a la Patria en divei^sos destinos de esta 
Isla, todos los cuales ofrece á la consideración del Gobierno para 
su determinación ; sin que se entienda por esto que se escuse de 
ser útil al publico en el tiempo que permanezca en la Isla, En 
consecuencia el C. Gobernador reserbando aquella resolución a 
S. E. acordó se hiciese la votación y verificada resultaron a 
pluridad para corregidor de primera nominación el C. Nicolás 
Guebara. Para el mismo Empleo de segunda el C. Félix Bas- 
tardo. Para alguacil mayor al C. Manuel Isidro Mata.. Para 
Fiel Executor, el C. Marcos Silva, Para Alcalde de Campo el C. 
Luis Marcano. Y para Sindico Pdor. Gral. el C. Julián Méndez. 
Y lo firmaron. 

Pablo Oarrido. — Félix Bastdo, — Julián Méndez, — Marcos Silva, 
— Luis Marcano. — C. Bezares. 



-^ 6i - 

Korte 4 Dice. 1816. 
Decreto 



Dése cuenta a S. E. para su inteligencia y determinación. 

GaiTido. 
C Bezares. 



Norte, 5 Dice. 1816. 

DECRETO 



Se confirman los nombramientos de los Corregidores de pri- 
mera y segunda nominación, Alguacil, Fiel Executor, Alcalde de 
Campo y Síndico Pdor. Gral. en las pei'sonas que expresa el 
antecedente acuerdo. Concurran el día nuebe del corriente con 
el Grobernador político a prestar el juramento correspondiente ; a 
cuyo fin se otorgará prebiamente la fianza de aquel para las re- 
sultas de sus empleos. Y el C. Nicolás Guebara continué en el 
exercicio del suyo hasta que se verifique la traslación de su 
familia a la costa firme. 

Armnendi, 

C. Bezares, 



Poüemon de los empleados 



En la Villa del Norte en nuebe de Dice, de 1816. el Exmo. 
Señor General en Gefe Juan Bautista Arismendi se constituj^ó 
en la sala provisional para los acuerdos de la Municipalidad y es- 
tando presentes los C.C. Nicolás Guebara, Félix Bastardo, Manuel 
Isidro Mata, Marcos Silva y el Sindico Pcdor. C. Julián Men* 



— 6t - 

dez. No cottcurrío el Groberndr. Político propietario C. Gaspar 
Maneyro por ausente ; y lo hizo el que desempeña sus funciones 
C. Pablo Garrido ; y el C. Luis Marcano no asistió por enfermo. 
S. E. recibió á los referidos el juramento que hicieron puestas las 
manos sobre la cruz y los evangelios por el cual ofrecieron 
exercer sus respectivos destinos con la fidelidad que deben hacerlo 
todos los Empleados en esta forma. Juráis á Dios y ofrecéis á 
la República ser fieles en el cumplimiento de los respectibos 
deberes y obligaciones de los respectibos destinos que la Patria 
ha puesto en vuestras manos : no reconocer otra soberanía que 
la de la República : cumplir y executar las Leyes, mandatos 
y ordenes de ella, las que en sü nombre sean comunicadas 
por sus respexítivas autoridades ; y defender la pureza original 
de María Santísima. Así lo preguntó S. E. y contestaron los 
electos. Si juramos. S. E. añadió : Si así lo hiciereis Dios os 
premie, y sino él y la justicia os castigue. Con lo que terminó el 
acto quedando todos en posesión de sus empleos. Y lo firmaron. 

J, Bautn. Arismendi, — Pablo Garrido. —Félix Bastardo. — Mar- 
cos Silva-. • - - Julián Méndez. — C Beza re^. 



ORDINARIO 



19 — Coiripodción de las habitaciones del Convento de 

San Francisco. 



En la Villa del Norte en nuebe de diciembre de mil ocho- 
cientos diez y seis El Cuerpo Municipal en el concepto de la 
necesidad de componerse las habita<3Íones del convento de San 
Franc? para trasladarse a ellas el Gobierno y las demás autori- 
dades y oficinas y teniendo presente el calculo formado de que se 
deduce necesitarse doscientos treinta y seis pesos dos reales y no 
habiendo otros fondos que los del Estado se acordó que el Sr. 
Presidente int? como Intendte. se sirva ordenar la anticipación 
de aquella cantidad o la disposición del Teniente Coronel C. Juan 



- 63 - 

Franc? Fermín con calidad de reintegro por los fondos de la 
Municipalidad. Que el Corregidor de 2^} nominación se in- 
terese en la pronta conclusión de la obra manifestando esta ne- 
cesidad al comisionado para que se esmere en ella como el cuerpo 
lo espera. 



29 — Comisión para la formación del Reglamento 

de la Municipalidad. 



Para que la Municipalidad este en cuenta de sus respectibas 
obligaciones lo mismo que sus indibiduos en el desempeño de sus 
empleos las funciones de los corregidores y su jurisdicción los 
ramos de propios y ar])itrios : que corresponden á aquella y las 
reglas que han de obserbarse. Se acordó que por secretaria 
se oficie á los C. C. Francisco Zea, Ramón Cádiz, José España y 
Juan Martínez para que se sirvan ilustrar el Cuerpo con el Re- 
glamento que esperan se dedicarán á formar cuanto antes sea 
posible y lo remitan. 



39 — Renerha del nombramiento de Portero y encargo al Secretario 
¡sobre ilitstradon al Cuerpo de lo que le corresponde. 



Y se reserbó el nombramiento de Portero por ahora y 
lo demás para el siguiente acuerdo y lo firmaron encargando 
al presente secretario que facilite al Cuerpo todas las noticias 
que sean bastantes a ilustrarle asi en sus determinaeiones como 
en el orden del despacho y demás correspondiente á la Munici- 
palidad como que ella está persuadida del deseo que le anima a 
la felicidad de la Isla, tiene presentes los servicios que en el 



- 64 - 

anterior período le hizo en el mismo destino, y espera que co- 
rresponderá a la confianza que de él se tiene. Y lo firmaron 

Pablo Garrido, — Félix Bastdo. — Nicolás de Guebara, — Marcos 
Silva. — Julián Méndez, 

Se libraron los oficios del n? 29 en el mismo día. 

C, Bezares, 



En la Villa del Norte de la Isla Margarita a seis de 
mayo de mil ochocientos diez y seis reunidos (reunidos) en la 
Iglesia Parroquial de dicha Villa los Exmos. SSres. Capitán Gene- 
ral Simón Bolívar como Presidente, Generales en Xefe Santiago 
Marino y Juan Bautista Arismendi, el de-Divición Manuel Piar, 
el de Brigada Greg? Mac Gregor, el Intendente General de Exto. 
Franc? Zea, los Gefes del Estado Mor. del Exto. de Margarita 
Comandante Gral. Tente. Coronl. Franc? Esteban Gómez, el 
mayor General Tente. Coronl. Pablo Ruiz, el sargento Mayor de 
Infantería Tente. Coronl; Jh. Manejare, el Comandte. Geni, de 
Caballería Tente. Coronl. José Celedonio Tubores, el mayor 
Gral. de la misma Teniente Coronl. Franc? Morales, el Sargento 
mayor Policarpo Mata, y el Presidente del Gobierno Político 
Provisorío Francisco Sánchez, y los coroneles expedicionarios 
Manuel Valdes, Luis Ducoudray, Pedi-o María Freytes, Sebas- 
tian Boé, Vicente Landaeta, Carlos Soublett, Miguel Marconies 
y Pedro Ramón Chipia, abrió la sesión el Exmo. Sr. Capitán 
General exponiendo en un discurso que sin embargo de que el 
Exmo. Sr. General en Xefe Juan Bautista Arismendi generosa- 
mente le habia cedido la Presidencia de la Junta, si esta tenia a 
bien elegir otro. El General Arismendi votó el primero confir- 
mando la Presidencia en el Capitán General y el resto de la Junta 
siguió unánimemente su voto. 

El Exmo. Sr. Presidente manifestó en seguida a la Junta 
que el objeto principal para que se habia reunido era elegir un 
Xefe único que fuese reconocido como Supremo de la Repú- 
blica y de sus Exercitos y se nombrase un segundo que deba 
sustituirlo en caso de muerte. En el mismo discurso hizo una 
ligera relación de los sucesos que lo obligaron a abandonar por 
algún tiempo á su pais; de la generosa protección con que le 
acogió el Presidente de Haity, permitiéndole reuniera en aquella 
República los restos dispersos de Venezuela y Cartagena para 



-65- 

venir a auxiliar a esta Isla, con una expedición, cuyo mando y 
dirección se le confirió por acuerdo de una Junta celebrada en 
los Cayos : concluyó deponiendo en manos de la Junta la au- 
toridad que ha exercido y pidiendo se le permitiese retirarse de 
la sesión para que los miembros de la Junta tuviesen en su 
ausencia una mas plena libertad. El Exmo. Sr. General Juan 
Bautista Arismendi tomó entonces la palabra : demostró que era 
innecesaria la separación y que todos los Xefes presentes podian 
libremente exponer sus opiniones. La Junta se adhirió toda a 
este voto y el Exmo. Sr. Presidente permaneció en la sala. El 
General Arismendy continuando su discurso manifestó a la Junta 
que él habia cedido ya el mando al Exmo. Sr. Presidente y ratifi- 
caba la sesión recomendándolo de nuevo como Xefe Supremo de 
la República de Venezuela ; protestó que en lo sucesibo deberá 
ser aquella una é indivisible, con desconocimiento de la anterior 
división de Oriente y Occidente, y se desnudó de la autoridad 
desposit-ando su bastón en manos del Presidente quien no lo 
admitió hasta que los Xefes de Estado Mayor del Exercito de 
esta Isla y los expedicionarios hubiesen dimitido y acordado 
quien debia exercer esta Suprema Magistratura. Después de 
haber oido a los primeros y exigido la votación de todos, quedó 
sancionado unánimemente que la República de Venezuela sera 
una e indivisible, que el Exmo. Sr. Presidente Capitán General 
Simón Bolívar se elige y reconoce por Xefe Supremo de ella ; y el 
Exmo. Sr. General en Xefe Santiago Marino por su Segundo. 
El Sr. Presidente aceptó la elección que hacia en él la Junta 
para el honroso e importante cargo de Xefe Supremo : Pro- 
testó que la salud de la Patria ei'a su único objeto y que a ella 
consagraria sus desvelos y fatigas. Igual aceptación hizo el 
segundo. Resolvió luego la Junta k propuesta del Sr. Presidente 
que habiendo en el Exercito y en las varias partidas de gue- 
rrilla que sostienen la causa de la Libertad en el interior de 
Venezuela muchos Gefes y oficiales de los cuales algunos no 
tienen su nombramiento u origen legitimo, mientras que otros 
están privados por moderación de lo que justamente merecen, 
S. E. el Xefe Supremo deberá legitimar a aquellos y recom- 
pensar a estos según el mérito de ambos. Pero muy particular- 
mente resolvió con unanimidad la Junta (jue el Exmo. Sr. Gral. 
Arismendy sea ascendido al carácter de General en Xefe, los 
comandantes Zaraza, Sedeño, Roxas, Monagas al de Generales de 
Brigada, y los Xefes de Estado !Mayor de Margarita al de coro- 
neles, quedando el Señor Arismendy encargado de proponer 
al Xefe Supremp los demás Gefes y oficiales del Exercito de 



_ Po- 
esía Isla para que sean premiados por éste conforme á sas 
méritos. 

El Señor Presidente del Gobierno Provisorio de la Isla pre- 
sentó á la consideración de la Junta un expediente que leido por 
mi al Secretario de orden del Señor Presidente de la Junta, con- 
tenia un decreto del Exmo. Sr. General Arismendy estableciendo 
un Gobierno politico Provisional para esta Isla compuesta de 
tres individuos removibles cada tres meses, y encargado ademas 
de la subdelegacion de las rentas nacionales. La Junta, des- 
pués de oido el contenido del expediente y lo que se expuso en 
discucion, aprobó este establecimiento y lo sancionó en el 
carácter de provisorio, recomendando al mismo tiempo a S. E. 
elXefe Supremo el arreglo de los Gobiernos Políticos provi- 
sionales que deberán instalarse al paso que se bayan libertando 
las Provincias. 

La Junta terminó la secion dando las gracias al Gobierno 
Provisional de Margarita por su buena administración en el 
exercicio de sus funciones. Con lo que se concluye esta acta 
que firmaron los dichos Señores Presidentes y vocales ante mi el 
Secretario de que certifico.— SIMÓN BOLÍVAR. — Santiago 
Marino. — ^Juan Bautista Arismendi. — Manuel Piar. — Gregorio 
Me. Gregor. — Francisco Zea. — Francisco González. — Pablo Ruiz. — 
José Manetfro. — Jh. Seledonio Tubors. — Francisco Morales. — Poli- 
carpo Mata. — Juan Francisco Sánchez. — Manuel Valdez. — I/im Douúu- 
dray. — Pedro M. Freytes. — Sebastian Boé. — Vicente Landaeta. — Carlos 
Soublette. — Miguel Martínez. — Pedro Chipia. — Pedro Briceño Méndez 
Secretario. 

Es copia. Campano junio 9 de 1816. 

Briceño Méndez Secretario. 

Kemito á esa Ilustre Municipalidad la acta celebrada en esta 
Isla por la Asamblea general que se reunió en la Iglesia de esta 
parroquia á nombrar la autoridad Suprema de Venezuela para 
que sacando copia se ponga por cabeza del libro de Acuerdos de 
dicha Municipalidad, para los casos que ocurran sobre el parti- 
cular devolviéndome la que envió para ponerla en mi archivo. — 
Dios gde. á V. S S. ms. as. Norte Dice. 9 de 1816 Arismendy. — 
E S de la Municipalidad. Norte y Dice 9 de 1816. — Abisese á 
S E el recibo y devuélvase el acta original que ha remitido co- 
piándose á continuación del Acuerdo de este día respecto á estar 
terminado quado sea recivida, — Así lo decretó el Cuerpo Muni- 



-«7- 

cipal. — Garrido, — Oxieha ra. — Bastardo . — Silva, — Méndez, — C. Be- 
2iare8— 'enmendado — exponiendo— Exts — ^provinciales — ^provisionl. 
a— entre — ^reglons— de los sucesos — en — ^todo— vale. 

Es copia. 

C. Bezares. 



ORDINARIO 



19 — Posesión del Oobr, Intdte, y Precidente del 

Cuerpo Municipal 



En la Villa del Norte en dieziseis de Diciembre de mil 
ochocientos dieziseis La Respetable Municipalidad sin anuencia 
de los vocales corregs. de primera y segunda nominación 
de ella, por enfermo, teniendo presente el titulo librado por el 
Exmo. Sr. General en Gefe en tres de noviembre ultimo en fabor 
del Sr. Gaspar Maneyro para Gobernador Político, Intendente, y 
Presidente de este Cuerpo y la fianza otorgada a su fabor por el 
C. Manuel Guerra para las resultas de sus empleos, y el juramento 
prestado para su uso y exercicio. Acordaron se le diese la pose- 
sión como se verificó, colocándose en la silla del Presidte. del 
Cuerpo y ocupó en señal de posesión de todos los destinos que se 
le han conferido. 



29 — Comimon j>ara la instalación de los tribunales de la ciudad 

y alinainto. de la casa de Comto. 



Teniendo en consideración la necesidad de trasladarse 
quanto antes a la capital los Tribunales y Oficinas como se ha 



— 6S — 

acordado, y hallándose instraida la Municipalidad de qae las 
cazas del Estado como informa el señor Predte. Into. no tienen 
caudales con que hacer este gasto ; acordó que asi para solicitar 
la suma calculada en empréstito o a rédito y pa. actibar la 
mas pronta conclusión de la obra en el convto. de Sn Franco, se 
confiere la comisión mas amplia a los vocales C. C. Félix 
Bastardo y Julián Méndez, a cuyo celo e interés espera el 
Cuerpo ver realizada la obra y la traslación a la mayor bre- 
vedad. 



39 — Sobre nombramiento de Tribunales superiores 



El 8r. Sindico expuso : que como el Exmo. Sr. General 
Arismendi animado del interés de la Libertad y no satisfecho 
de haber expulsado a los enemigos de la Isla, se apronta a 
marchar a la costa firme para extinguirlos viendo S. E. el único 
y exclusibo Jefe reconocido en ella sugeto solo á la autoridad 
suprema de Venezuela reconocida por la Asamblea celebrada en 
seis de mayo, y como faltando S. E. de este territorio falta el 
Tribunal 6 Tribunales Superiores a quienes ocurran las partes 
asi políticas como militares en quejas de sus agrabios, espera que 
la Municipalidad se sirva acordar lo que le parezca conveniente. 
Tomada en consideración la exposición del Sr Sindico, se acordó 
que se de cuenta de ella a S. E. para que instruido de los 
fines que animan á. la Municipalidad se sirba resolber lo que 
estime justo ; 

que los dos cirujanos 

José María Monasterio 

marchan en el ejercito 
ordenar ya, solo uno con los demás y el otro para que no falten al 
hospital, y demás necesidades de la Isla. 



4. — PoseMon del Gob^ Inienda, y Municipalidad , 
En vista del nombramiento hecho por S. E. en el C. 



— Í9 — 

José M? España pa. Asesor del Gobierno Político é Intendencia 
según el oficio de doce del corriente, se procedió á su recepción 
prestando el juramento que se le recibió de usar fíelmenjke estos 
Empleos y el de Asesor de la Municipalidad para que también 
resulta nombrado en la misma orden y en la que con igual fecha 
pasó S. E. el Señor Gobr. se ha tenido á la vista. 



5. — Asüñ del Cuerpo á ¡a venida del Gefe Supremo y expedición del 

Oral, en Gefe, 



Aproximándose la llegada de S. E. el Gefe Supremo de la 
República según las ultimas y también la salida de S. E. 
el Gral. en Gefe se acordó que el Asesor Municipal asista a ambos 
actos en testimonio del aprecio que justamente merecen los es- 
fuerzos y desvelos con que han contribuido á la libertad y felici- 
dad de la Patria. 



6? — Sobre desigtiaeión de Secretario 



En el concepto de ser necesario remunerar las tareas del 
Secretario de la Municipalidad que el Sr. Presidente le 

señala la que le paresca proporcionada sobre los fondos del 

Estado que se la contribuirán mensualmente con calidad de 
reintegro por los de la misma Municipalidad. Y lo firmaron. — 

Gaíi2>ar Maneyro. — Marcos Silva, — Julián Méndez, — Imü Mar- 
cano, — C, Bezares, 



— 72 — 



Teniente Exmo, de Hacienda y Exmo. Intendente de la mismu 



Se presentó el C. Manuel Guerra diciendo que en virtud del 
contrato que acompaña librado a su favor por el Gob? Politico 
para serbir el oficio de Hacienda como teniente de su propietario 
C. Francisco de Campo se recibiese al C. Juan Domingo Berlin 
el juramento correspondiente para su desempeño como Exmo. 
Suplente por el termino de tres meses en el cual el teniente debe 
presentarse á examen ; y en vista del titulo librado de este 
dia con las referidas calidades se acordó recibir el Juramento 
al Suplente como se verificó y se mandó que tomada razón de aquel 
se le vuelba con la certificación correspondiente. 



Cixmunicacion á los partidos del establecimiento de la 

Municipalidad, 



Se acordó que el 8r. Presidente comunique a los pueblos el 
establecimiento de la Municipalidad : lo mismo que el de los 
Grales. superiores señalados por S. E. el General en Gefe en 
decreto de diez y seis del corriente y que en atención a la 
necesidad del aumento de las rentas del Estado el mismo Sr. 
Presidente se servirá acordar la pesca del chinchorro, arreglar en 
todo lo posible el producto de la salina, dar impulso a la fabrica 
de moneda y promober todos los demás auxilios que sean capaces 
de contribuir al fomento de las rentas que entre otras atenciones 
exigen la dotación del Secretario de la Municipalidad por este solo 
concepto, sobre lo cual y lo demás se reserbó determinar para el 
siguiente acuerdo y lo firman 

Gaspar Maneyro, — Félix Bastardo, — Julián Méndez, — Marcos 
Silva, — Luis Marcano, — José España, — Juan Dominyo Berbin, — C 
Bezares, 

En el 24 del mismo se libraron los oficios del N? 19 y 29, se 
circularon las procramas del 49 y se tomó la razón la certifica- 
ción del N9 3. 



73 - 



.-1/ Comandante de la fuerza Armada que .<€ halla en la Ida de 
Margarita. 

Las tropas del Rey bajo mi mando vuelven otra vez a pisar 
el suelo de esta Isla, y espero que pronto se halle toda ella some- 
tida a la dominación de su legitimo Soberano. 

Conozco muy bien vuestro comportamiento y estoy persua- 
dido que la masa general de los habitantes, no han querido 
atitierse sobre si tantos y tan desastrosos males. Vuestra des- 
gracia es obra de un hombre perverso, y la sangre que se ha 
derramado, y las inquietudes y zozobras que os ha traido, 
es el presente mas digno que ha podido haceros su det-estable 
(íorazón. 

Soy conoc^ido de todos vosotros, y mi lenguaje y mis 
sentimientos no deben seros sospechosos. Estoy dispuesto a 
emprender una Campaña cuyo resultado no puede ser dudoso; 
bien sabéis los medios de (\ne dispongo, harto suficientes para 
realizar mis planes. 

Sin embargo amante de la humanidad y siempre propenso al 
bien, he meditado haceros esta intimación acompañada de una 
proclama al Pueblo de Margarita en que con la franqueza propia 
de un militar le manifiesto mis intenciones. 

La suerte os ha colocado en una situación en que podéis 
hacer la felicidad de vuestra Patria, tomando el único partido que 
os aconseja la razón y el deber. 

Si hacéis desarmar los habitantes, si os sometéis con ellos a 
la obediencia de nuestro amado Soberano el Señor Don Fernando 
7?, cesara toda hostilidad, se olvidaran los acaecimientos pasados, 
y podéis contar con la protección del Gobierno de S. M. Los 
Gefes y pereonas leales, que os acompañen a este servicio im- 
portante, serán at-endidos igualmente, y recompensados a propor- 
ción del mérito (^ue contraigan. 

El encargado de presentaros esta intimación os instruirá 
menudamente en lo (jue deseis saber para dirigir otra conducta. 

No se me culpara en lo sucesivo de los desasti^es que 
puedan seguirse, si la obstinación y la infedelidad es vuestro 
partido ; pudiendo aseguraros, que sin amenazar vanamente, ni 
hacer ostentación de mi poder, sera tan exemplar el escarmiento 
de esta Isla, pues no quedara uno solo que no sufra el castigo de 

10 



— .74 - 

BU8 crímenes, ni que conservare la memoria de los hechos san- 
grientos y terribles que sufrirán ellos y sus familias. 

Cuartel General de losBarales, 17 de julio de 1817. 

Pablo Morillo. 



El General en Jefe del Ejercito Libertador de la ida de Margarita, 
al Excel entisimo Señor General en Jefe de las tropas del Bey, 

Excmo. Señor: 

IjOS espartanos de Colombia han visto con bastante admira- 
ción el Parlamento inesperado que V. E. les envia ; extrañan el 
bárbaro estilo de intimar la rendición de esta isla, después de 
haber hostilizado atrevidamente sus Costas sin preceder aquel 
requisito, y se complacen al ver que V. E. ha conocido ya 
su yerro, cuando ya todos se hallan irritados, y revestidos con las 
nobles insignias del valor para vengar los nuevos ultrajes que 
se les irrogan. Las tropas del Rey que tiene V. E. bajo su 
mando nada han adelantado con pisar otro vez las áridas playas 
de Margarita, y el esperar por esto que vuelvan a la tiránica 
dominación española es tan dificilcomo que V. E. cumpla la pro- 
mesa que hace bajo la mentida frase de que su palabra es inviolable. 
Si V. E. conoce los comprometimientos de la masa general de 
esta isla, debe también sacar por consecuencia, que no es ya 
causa de un particular la que defendemos, y que el General Aris- 
mendi, a quien V. E. atribuye el origen de nuestras desgracias, 
lejos de traernos esos supuestos males, puso en nuestras manos 
el precioso don de la libertad y supo conducirnos a la cumbre de 
la gloria, dejándonos a su partida sabias lecciones de defender- 
nos y fieles modelos para vencer españoles. La sangre que se 
ha derramado y la que se derramará emana del intimo impulso 
que tiene todo hombre de defenderse de su enemigo, del implaca- 
ble odio que profesan los margariteños a sus opresores, y no 
de las ideas perversas de nuestro héroe ; del entusiasmo que a 
todos nos anima para sepultarnos entre las ruinas de nuestro 
pais con cuantos objetos amables poseemos, antes que dejar a 
la posteridad el confuso lunar de dominación y vasallaje en el 
brillante cuadro de nuestras victorias. Cierto es que V. E. es 
bien conocido de nosotros, y jamas borraiun de su memoria los 



— 75 - 

margaríteños la duración efímera de sus pasadas promesas. 
Males de toda especie cayeron sobre nosotros en vez de benefi- 
cios : un grito general se oyó en la isla, y este lastimoso clamor 
fué el que instigó al pueblo a usar del derecho de insurrección 
que le compete. Desde entonces ratificó Margarita su juramento 
de morir o vencer; borró de su memoria las palabras perdón y 
olvido de lo pasado con que todos los Jefes españoles apadrinan 
sus intenciones, sus conocidas tramas para sacrificarnos. Asi, 
está demás repetir esta operación o paso que V. E. ha tenido 
la bondad de dar en favor de la humanidad, al mismo tiempo que 
nos amenaza con la total desolación de la isla. Por tales espre- 
siones de V. E. y por nuestra final resolución, acabara de conocer 
los uniformes sentimientos de estos habitantes. Si fuere V. E. 
vencedor, se hará Señor de los escombros, de las cenisas y 
lúgubres vestigios que quedaran de nuestra constancia y valor, 
con ellos se complacerá su tirana ambición, y si no con dominar 
el área déla isla de Margarita, y no asi, a sus ilustres defensores, 
Cuartel General de la Sabana Grande: 18 de julio de 1817. 

Francisco Esteban Gómez. 



Nota : — Es copia exacta tomada de la obra titulada, 2>í'ccío?iano 
Biográfico y por el Señor Macpherson, miembro de número de la 
Academia Nacional de la Historia. 

Villanueva Mata. 



CONTESTACIÓN DE LA ACADEMIA DE LA HISTORIA 



Caracas : 24 de junio de 1905. 

Señor General Cipriano Castro, Presidente Coiutüiccional de la Re- 
públi'Ca, Director Honorario de esta Academia, etc., etc., etc. 

Miraflores. 

Grata satisfacción ha experimentado este Cuerpo al recibir 
la carta que con fecha 13 de los corrientes se ha servido usted 



^ 76 - 

dirigirle, para enviarle con destino á su Biblioteca algunos docu- 
mentos históricos ; á> saber, actas municipales de la isla de 
Margarita en el año de 1816 y la comunicación intimatoria de 
rendición que el Pacificador Morillo dirigió en 17 de julio de 1817 
al General Francis<3o Esteban (iómez : y que, como muy bien lo 
expresa usted en su carta, « al día siguiente fué tan heroica como 
gallardamente contristada por este ilustre patriota.» 

Nueva muestra de los sentimientos patrióticos que á usted 
animan, es el envío de tan int»eresantes documentos ; y estimán- 
dolo así la Academia, acordó á una voz en su junta ordinaria 
del día 21 de los cojTientes dar á usted, como tengo la honra de 
hacerlo, las más expresivas gracias por el valioso obsequio y 
publicar por la prensa tanto la carta de usted como esta contes- 
tación. 

Soy de usted respetuoso y afecto servidor. 
(Firmado). 

Jesús Mu^oz Tébar. 

{El Conatitucionalf número 1358, de 28 de junio de 1905. ) 



Mensaje Especial 



QUE PRESENTA EL GENERAL CIPRIANO CASTRO, PRESIDENTE CONS- 
TITI'CIONAL DE LA REPURLICA AL CONGRESO NACIONAL EN 
1905. 



CiiK^adaiiOif Aíiembro)* del Congre-'^o : 

Conforme os lo ofrecí en mi Mensaje anual de la cuenta, 
os vengo en este Mensaje especial á daros cuenta, para vuestra 
deliberación y aprobación, de la operación fiscal celebrada con 
los representantes de los tenedores de bonos del empréstito inglés 
de 1881 y del empréstito del 5 p§ de 1896, con nuestro repre- 
sentante en París General José A. Yelutini, en 7 de junio del 
corriente año, todo conforme á la autorización que me concedió 
el Congreso en 16 de abril de 1903, ratificada el 16 de abril de 



— 77 — 

1904, y en cumplimiento de loa Protocolos firmados en Was- 
hington en el año de 1903. 

Para demostrar la conveniencia é importancia de estos arre- 
glos, he de limitarme, por ahora, á deciros que el asunto es de 
naturaleza tan sencillo, que no se necesita de mayor esfuerzo 
para demostrarlo, como que son las ciencias exactas, ó sean 
los números, los que vienen á hablar por mi con la elocuencia 
del caso ; distinto, muy distinto de la suma de esfuerzo, de 
trabajo y de contracción que este asunto, tan importante para 
la República, me ha costado, en asocio de mí colaborador 
y representante (xeneml Velutini, desde el Ki de abril de 1903, 
en que hube de afrontar ó abocar dicho negociado. 

Las deudas contraídas por CTobiernos anteriores, materia 
de estos arreglos hasta el 31 de diciembre de 1904, son así : 

Deuda inglesa del 3 pg por capital B 66.614.550, 

Intereses vencidos 15.154.809,67 



Empréstito venezolano de 1896 al 5 p 



o 

o 



Capital 48.811.360, 

Intereses vencidos 15.144.968, 

Total B 145.725.687,67 

Como lo veréis en el contrato que se ha firmado y que os 
adjunto en copia para- vuestra aprobación, esta enorme suma 
con que se ha recargado la República, y de la cual no es 
responsable la Restauración Liberal ni en un céntimo, hemos 
logrado rebajarla á la suma de B 127.406.686,42, obteniendo 
una diferencia, ganancia ó utilidad de B 18.319.001,25. 

Si el totíil de la nueva emisión alcanza á B 132.049.925 : es 
poixjue hemos podido obtener además, que los gastos de esta 
conversión, ó sea de impresión de nuevos títulos, de timbres, de 
publicaciones etc., etc., corran á cargo del Council of Foreing 
Bondholders y la Direction der Disconto Gesellschaft, encar- 
gados de dicha conversión, y cuya suma se ha calcul.ado en 
B 4.643.238,58, sobre cuyo particular he de hacer notar, 
desde ahora, que es relativamente pequeña comparada con los 
8.000.000 de gastos que ocasionó á la República el solo em- 
préstito inglés, y los 14.000.000 que costó el empréstito alemán, 
cuyas razones de diferencia, en la presente ocasión, bien alcan- 
zaréis á interpretar. De modo que, en definitiva, siempre tiene 
la República una utilidad neta, en la operación, de cerca de 
B 14.000.000. 



— ^ '78 — 

Para poder llevar á vuestro conocimiento, con toda la exacti- 
tud que deseo, el resultado de esta operación, juzgo indispen- 
sable previamente haceros notar la diferencia que vamos á 
tener en el pago anual de intereses y amortización, entre esta 
nueva deuda y la que existía para el año de 1896. 

Pai'a 1896 existía un servicio anual de intereses y amortiza- 
ción de B 5.083.125, y para cubrir el nuevo servicio anualmente, 
tendremos con B 5.321.611,98; loque da un aumento anual en el 
servicio de B 238.486,98. 

Si hemos de partir del principio de que el crédito de las 
naciones no puede conservarse sino pagando lo que se debe, 
la diferencia anual, de intereses antedicha, es relativamente 
insignificante. 

En efecto, de 1896 á 1905, hemos tenido un aumento 

total en la deuda de Venezuela, por tales respectos de 

B 34.943.016,25, así : 

Intereses vencidos déla deuda inglesa B 15.154.809,67 

Intereses vencidos de la deuda alemana 15. 144. 968, 

Gastos calculados para la nueva conversión 4. 643. 238, 58 



Total B 34.943.016,25 

De modo que calculando á esta suma, si fuéramos á pagarla 
íntegra, un interés por término medio de 4 p§ , puesto que 
el empréstito alemán del 96 es del 5 pg , y el inglés del 
81 es del 3 pg , tendríamos un aumento de puros intereses, 
sin contar con la amortización, que no sería menos del 1 pg , 
de B 1.400.000, que sumados á los 5.083.125, darían un total 
de B 6.483.125. 

Siendo así que como queda dicho, no vamos á pagar anual- 
mente, sino B 5.321.611,98, tendremos en la operación una 

ganancia anual para la República, en su servicio de 

B 1.161.513,02, que son en los cuarenta y siete años de la 
operación redonda B 54.591.111,94. 

Debéis observar además, por ser cálculo no despreciable, que 
en estos diez años de intereses vencidos y no pagados, ó sea, 
poco más ó menos, cálculo aproximado sobre las dos terceras 
partes de los B 30.298.777,67 á que montan los intereses de las 
dos deudas alemana é inglesa, no se le ha calculado ó acordado 
pago ni en un céntimo de intereses sobre los intereses. 

Extrañaréis en la operación una diferencia en nuestro favor, 
tan notable, que si no fuera por la lectura ó conocimiento del 



— 79 — 

contrato, que tengo el honor de adjuntaros, no podríais daros 
explicación satisfactoria. 

Veréis por el contrato, en efecto, que el capital inglés para 
unificarse con el alemán, y continuar con el servicio de in- 
tereses del 3 p3 que tenía antes, hubo de calcularse ó bajarse 
el cambio al 72i pg ; y veréis así mismo que, en busca de esa 
misma igualdad, el capital alemán, aun cuando calculado á la 
par, hubo de bajar su interás al 3 pg , cuando por el contrato 
celebrado con el Gobierno de Venezuela, el año de 1896 tenía 
derecho al 5 pg , que era lo estipulado. 

Aquí es del caso llamar vuestra atención sobre la laudable 
y efectiva labor del Gobierno en este negociado, que demuestra 
no solamente el crédito que tiene la República, en esta actualidad^ 
sino el que en vista del inmediato cumplimiento de est-e contrato, 
tendrá en lo sucesivo. Y esto en momentos en que hasta las Na- 
ciones más fuertes y poderosas del Universo, no realizan sus 
empréstitos á menos del 5 pg . 

Y si queréis apercibiros un poco más de la importancia y 
trascendencia de la operación que se acaba de realizar, podéis 
estudiar el contrato, á que he hecho referencia anteriormente, 
celebrado por el Gobierno Venezolano el año de 1896, y que se 
titula «Empréstito Venezolano de 1896.» 

En síntesis, pues : 

Para el último del año de 1904 debía la República por estas 
dos deudas de compromiso sagrado y perentorio, la suma de 
B 145.725.687,67, que hoy, mediante esta operación, quedan 
reducidos, inclusive los gastos de conversión etc. , á la suma de 
B 132.049.925; los intereses y amortización que podrían haber 
subido anualmente, por lo menos, á B 6.483.125 quedan reduci- 
dos á B 5.321.611,98. 

Cálculo efectivo de ganancia en los 47 años que dura la 
opei*ación : 

Sobre el capital B 18.319.001,25 

Sobre intereses 54.691.111,94 

Intereses al 3 p§ sobre los 18 millones en 47 

años, aproximadamente 25.829.790, 

Intereses aproximadamente sobre la utilidad 

de intei-eses anual, ó sea sobre 

B 54.591.111,94 al 3 pg en 47 años 40.131.450, 

Total B 138.871.353,19 



— 8o — 

Prescindo en absoluto de los cálculos presumibles en que 
podrían aumentarse estas cantidades, como es el de que en lugar 
de un interés como el calculado y que vamos á pagar, 6 
sea el del 3 pg , hubiera de calcularse sobre un 5 p§ , como 
lo estipulaba el contratodo 1896 á que he hecho referencia y de 
los cálculos que se desprenden de algunas de las consideraciones 
hechas en puntos de este Mensaje. 

Me reservo, por último, ante el crédito que adquirirá la 
Nación, la apreciación ó cálculo de gananciales, que sobreestá 
misma operación, podrá obtenerse, todavía, acaso no muy tarde, 
como podéis observarlo, con meditado estudio del Contrato en 
referencia que someto á vuestra aprobación. 

Por mi parte quedo satisfecho de haber cumplido leal y hon- 
radamente con esa nueva imposición que el patriotismo rae de- 
mandaba, sin otra ambición que la salvación de mi Patria, y el 
bienestar de todos mis conciudadanos. 

Caracas : 5 de julio de 1905. 

CIPRIANO CASTRO. 



Sesión del Oongreso el 5 de Julio de 1005 



PRESIDENCIA DEL SENADOR DOCrPOR J. R. REVENííA 



Se aprobó el acta de la anterior. 

Siendo el objeto de la reunión recibir del Ministro del Inte- 
rior el Mensaje Especial del Presidente de la República sobre 
deudas, fué introducido dicho funcionario (íon el ceremonial de- 
bido á su jerarquía oficial, y ocupó el sillona la derecha del Pre- 
sidente del Congreso. 

Concedida que le fué la palabra, dijo breves palabras de 
exordio, manifestando que, habiéndosele fijado la presente 
sesión para presentar y leer el Mensaje Especial del Presidente 
de la República relativo al arreglo sobre deudas hecho por 
el General Velutini últimamente en Europa, iba á cumplir 
su cometido. 



- 8i — 

Hízolo así, dando lectura al Mensaje con robusta voz y 
reposada entonación. Terminada la lectura, el Doctor Baldó dijo 
breves palabras recomendando el asunto al Congreso, y haciendo 
hincapié sobre la pulcritud que informa el contrato, pulcritud 
que es la virtud característica del General Castro y canon funda- 
mental de la Restauración Liberal. En seguida el Doctor Re- 
venga, Presidente del Congreso, dirigió al Ministro breves pala- 
bras, encomendándole decir al Presidente de la República, que 
no necesitaba de encarecer el asunto al Congreso, púas que 
dicho Cuerpo se ocuparía de él con la cordura y patriotismo nece- 
sarios, etc., etc. 

Despedido el Ministro, se puso en consideración del Congreso 
el Contrato relativo á las deudas, celebrado en Europa por el 
General Velutini y el Mensaje leído por el Ministro ; y á propues- 
ta del Doctor Carnevali M., se decidió pasar ambas cosas á una 
comisión compuesta de los Presidentes de las Comisiones Perma- 
nentes de Hacienda de una y otra Cámara, Doctores Garbiras 
Guzmán y P. M. Parra y de los Senadores y Diputados Doctor 
Camevali M., General N. IJrdaneta, Doctor J. M. Montenegro, 
Doctor López Baralt, (xcneral Blanco Espinoza y Doctor J. 
I. Arnal. 

Y se cerró la sesión. 

{El Constitucional número 1.S66 de 8 de jalio de 1905. ) 



Informe de la Oomisión del Congreso sobre la unificación 

de la deuda extranjera 



El Secretario : 

Ciudadano Presidente del Congreso Nacional : 

En cumplimiento de la misión que nos fué confiada por el 
Congreso Nacional en su sesión del 7 del presente mes, hemos 
procedido á hacer serio y concienzudo examen, tanto del diserto 
Mensaje Especial del ciudadano Presidente Constitucional de la 
República, como del Contrato a que él se refiere, que pauta de 

XI 



— 82 — 

manera clara y precisa la unifícación de la deuda inglesa de 1881 
y del empréstito alemán del 5 pg de 1896. 

La discreta operación fiscal puesta de relieve en el primero 
de aquellos documentos, es de tal magnitud, que para ser 
bien apreciada y justamente aplaudida, necesitaría prolijos y 
muy extensos trabajos, y básteos saber, ciudadanos Represen- 
tantes, que ella sola, en nuestro concepto, sería más que sufi- 
ciente para constituirse una sólida y bien cimentada reputación 
nacional. 

En efecto, y sin parar mientes en la justa apreciación deque 
la enorme suraade B 145.725.087,67 á que montan las dos deu- 
das reunidas con sus respectivos intereses vencidos, fué contraída 
por Gobiernos anteriores, sin que en ella sea responsable la 
Restauración Liberal, ni en un céntimo siquiera ; la operación 
en referencia es tan importan t<e y trascendental para la Repú- 
blica, que sólo logrará explicarla bien la lacónica pero incontes- 
table elocuencia de los números y las cantidades. 

El negociado pactado en París por nuestro Representante, 
General José A. Velutini, el 7 de junio del corriente año, rebaja 
aquella nuestra primitiva deuda á B 127.406.686,42, obteniendo, 
pues, desde luego, una ganancia líquida de B 18.319.001,25. 
Calculando además, que con la conversión de la deuda al 3 p§ , 
en lugar de pagar anualmente, como intereses sobre la suma 
íntegra, la cantidad de B 6.483.125, sólo pagaremos la de 
B 5.321.611,98, tendremos una ganancia anual para la Repú- 
blica de B 1.161.513,02, que en los cuarenta y siete años que 

dura la operación, forman la rCvSpetable cantidad de 

B 54.591.111,94. 

Sin calcular también, y aun siendo suma no despreciable, 
que según el convenio pactado, no se cobra ni un céntimo sobre 
intereses de los diez años de los intereses vencidos, debemos 
anotar además como ganancias efectivas los intereses al 3 p3 de 
los B 18 millones economizados, que en los 47 años de la opera- 
ción montan á B 25.829,790 agregando además, la utilidad de 
interés anual sobre los B 54.591.111,94, que en los mismos cua- 
renta y siete años alcanzan á la suma de B 40. 131.450, tendremos 
por todo una ganancia indiscutible en el tiempo que dura la 
operación redonda de B 138.871.353,19. 

Es pues, verdaderamente admirable y positivamente fecundo 
en bienes prácticos para la República, el negociado que nuestro 
Gobierno, por medio de su Representante, acaba de pactar en 
París, con fecha 7 de junio del corriente año. Y es tan esforzado 
tal labor y de tamaños resultados para Venezuela, que en ello sólo 



- 83 - 

ae comprende que es obra restauradora, y se pone de manifiesto 
la paternidad de su eximio y digno Jefe, quedando asi eviden- 
ciado que «es la probidad la característica del General 
Cipriano Castro, y el canon fundamental de la Restauración 
Liberal.)) 

Por todas las consideraciones expuestas, esta Comisión con- 
cluye su Informe proponiendo el Proyecto de Acuerdo y la 
Minuta de contestación al Mensaje Especial que ha consignado 
en Secretaría. 

Caracas : 10 de julio de 1905. 

Nephtali Urdaneta, — Pedro María Parra. — ^-l. Canievali Mon- 
real, — R, Garbiras Quzmán, — José Manuel Montenegro, — R, López 
Baralt. — J. I. AniaL — L, Blanco Espinoza, 



Contrato 

PARA LA rxrFICACION DE LA DEUDA CONSOLIDADA DE 1881 Y DEL 
EMPRÉSTITO DE 5 pg DE 1896 DE LOS ESTADOS UNIDOS DE 
VENEZUELA. 



EL CONGRESO DE LOS ESTADOS UNIDOS DE VENEZUELA, 

Coiuiderando : 

que el Convenio á que se refiere el Mensaje Especial del ciuda- 
dano General Cipriano Castro, Restaurador de Venezuela y Pre- 
sidente Constitucional de la República, fecha 5 de los corrientes, 
es conveniente á los intereses fiscales de la Nación y corresponde 
perfectamente y patrióticamente á los pix)pósitos que tuvo el 
Congreso al otorgar al Ejecutivo Federal las autorizaciones de 
que trata la Ley de 16 de abril de 1903, ratificadas el 16 de 
abril de 1904; y 



- 84 - 



Coiuíderando 



que, no obstante haberse efectuadlo el dicho Convenio en ejecu- 
ción de las disposiciones legislativas mencionadas, el Presidente 
de la República, al dar cuenta de él al Congreso, lo hace para su 
deliberación y aprobación, 



Acuerda : 

I 
I 



Artículo único. Se aprueba en todas sus partes el Convenio 
celebrado en París el 7 de junio del presente año de 1905, por el 
Agente Fiscal de Venezuela en Europa, General José Antonio 
Velutini y los Representantes de los Tenedores de la Deuda 
Exterior de tres por ciento (8 pg ), emisión de 1881, y los 
del Empréstito del cinco por ciento (5 pg ) de 1896, para la 
unificación y conversión de las dichas Deuda y Empréstito, cuyo 
tenor es el siguiente : 

« CONTRATO PARA LA UNIFICACIÓN DE LA DEUDA CONSOLIDADA DE 
1881 Y DEL EMPRÉSTITO DE 5 Pg DE 189(3 DE LOS ESTADOS 
UNIDOS DE VENEZUELA. 



Entre los abajo firmados ha sido convenido lo que sigue: 

Artículo IV 

El Gobierno de Venezuela, en virtud de los poderes que 
le confiere la ley de 16 de abril de 1903, ratificada el 16 de abril 
de 1904, emitirá: Bolívares oro 132.049.925. Libras Esterlinas 
5.229.700, en títulos de la Deuda Diplomática 3 pg que se 
llamará « Deuda Diplomática del 3 pg de los Estados Unidos de 
Venezuela, emisión de 1905,» destinada á la unificación y á la con- 
versión de la Deuda Consolidada de 1881 y del^ Empréstito del 
5 pg de 1896. 

Artículo 29 

Los títulos de la Deuda Diplomática, emisión de 1905, serán 
al portador, librados en bolívares oro, y en Libras Esterlinas, en 
billetes de : 



~8s ~ 

Bolívares oro 505 Libras Esterlinas 20 

Id. id 2.525 Id. id 100 

Id. id 12.625 Id. id 500 

El texto será redactado en español, en alemán y en inglés. 

Artículo 3V 

El Council of Foreing Bondholders y la Direction del Dis- 
conto Gesellschaft determinarán el número de billetes que deban 
emitirse de cada categoría de títulos y lo comunicarán al Gobierno 
de Venezuela tan pronto como los títulos e^tén emitidos. 

Artículo 4? 

Los títulos se imprimirán en Europa bajo el cuidado del 
Council of Foreing Bondholders y de la Direction der Dis- 
conto Gesellschaft v llevarán los facsímiles de las firmas del Mi- 
nistro de Hacienda como Presidente de la Junta de Crédito Pu- 
blico y de dos miembros de dicha Junta. 

Ellos deberán ser controlados por el Agente Fiscal del Go- 
bierno de Venezuela en Europa, así como por una persona que 
nombrará el Council of Foreing Bondholders y por otra que de- 
signará la Direction der Disconto Gesellschaft y no será sino 
después que estas tras personas hayan dotado los títulos de sus 
firmas manuscritas que ellos serán entregados á los portadores 
con toda validez. 

Artículo 5? 

Los títulos de la Deuda Diplomática, emisión de 11)05, de- 
vengarán 3 p3 de interés anual pagadero por semestre, el pri- 
mero de julio y el primero de enero, en Venezuela, en bolívares 
oro ; en Londres, Libras Esterlinas y en Berlín en Marcos, al 
cambio á la vista sobre Londres. El primer cupón que vencerá 
el primero de julio de 1905, y representa los intereses corridos 
desde el 19 de enero de 1905, será pagado á título excepcional, el 
primero de agosto de 1905. 

El Council of Foreing Bondholders y la Direction der Dis- 
conto Gesellschaft tendrá el derecho de hacer los arreglos nece- 
sarios para efectuar por su cuenta el pago de los cupones en otras 
ciudades. 



— 86 — 

Artículo 69 

Los títulos de la Deuda Diplomática, emisión de 11)05, lle- 
varán 50 cupones semestrales y uu talón. Cuando se agote la 
primera serie de 50 cupones, el Gobierno de Venezuela entregará 
sin costos á los portadores del talón, nuevas hojas de cupones. 

Artículo 7V 

Los cupones y los títulos amortizados serán pagados apli- 
cando las sumas recibidas del Gobierno de Venezuela, en Lon- 
dres por el Council of Foreing Bondholders ; en Berlín por la 
Direction del Disconto Gesellschaft, y en Venezuela y en otros 
lugares por las casas designadas por estos dos institutos. 

Artículo 8V 

Los cupones que no hubiesen sido presentados al cobro en 
los cinco años que sigan á su vencimiento, e.-^tarán prescritos en 
favor del Gobierno de Venezuela ; el plazo para la prescripción 
de los títulos amortizados será el de veinte años. 

Artículo 9V 

En caso de pérdida, de rolx), ó de destrucción de los títulos 
ó cupones de esta deuda diplomática, el Gobierno de Venezuela 
procederá al reemplazo de estos títulos y cupones después que se 
le hayan presentado las pruebas que se juzguen satisfactorias de 
la desaparición y de los derechos del reclamante, ó de que se le 
haya entregado un certificado de una casa de Banco, á su 
satisfacción, que le garantice de toda responsabilidad que pueda 
sobrevenirle del reemplazo de dichos títulos ó cupones. 

Artículo 10. 

El servicio de los intereses y de la amortización de esta 
Deuda se hará- por una anualidad de 4 pS á partir del primero de 
enero de 1905. 

Artículo 11. 

La amortización de la Deuda Diplomática, emisión de 1905, 
se hará en un plazo no mayor de 47 años, sea por sorteos 
semestrales, sea por rescate en el mercado ó por medio de remates 



-87 - 

que tendrón lugar el primero de julio y el primero de enero de cada 
año con excepción de la primera amortización que tendrá lugar 
el primero de agosto de 1905. 

Por consiguiente, el Gobierno entregará por año para el ser- 
vicio íntegro de intereses y de amortización una suma fija de 
Libras Esterlinas : 209.188. 

Bolívares oro : 5.281.997 aumentada con la comisión por la 
administración del servicio de que se hablará en el artículo 38, de 
los gastos de remisión y de todo otro a<?cesorio. 

Artículo 12. 

El Gobierno tendrá el derecho de aumentar la cantidad des- 
tinada á la amortización y especialmente el de efectuar el rescate 
total ó parcial de los títulos que fue.sen ofrecidos en los remates 
mencionados en el artículo 15. 

Artículo 13. 

Los sorteos tendrán lugar en Londres el primero de junio y 
el primero de diciembre de cada año y los títulos que salieren 
favorecidos serán pagados el primero de julio y el primero de 
enero siguientes. 

Los números de los títulos que salieren favorecidos en los 
sorteos serán publicados á expensas del Gobierno de Venezuela 
inmediatamente después de cada sorteo, en dos diarios de Londres 
y tres de Berlín. 

En los mismos diarios se publicarán á expensas del Gobierno 
de Venezuela, todas las demás comunicaciones relativas á la 
Deuda Diplomática, emisión de 1905. 

Artículo 14. 

Los títulos favorecidos en los sort.eos deberán ser presentados 
al pago provistos de todos los cupones que se vencieren después 
del término del reembolso, cesarán de ganar interés desde la 
fecha fijada para su reembolso. El monto de los cupones que 
falten será deducido del capital que debe reembolsarse, á menos 
que el portador presente á satisfacción del Council of Foreing 
Bondholders ó de la Direction der Disconto Gesellschaft, la 
garantía de un Banco contra toda responsabilidad del Gobierno 
respecto á la presentación futura de los cupones que falten. 



-^ ss -^ 



Artículo 15. 



En el caso de que la cotización (cours) de los títulos fuese 
menor que la par el día anterior al fijado para los sorteos, es decir, 
el 31 de mayo y el 30 de noviembre, el sorteo no tendrá lugar ; 
debiendo destinarse entonces la parte íntegra de la anualidad 
destinada á la amortización, al rescate de títulos en el mercado ó 
por medio de remates. 

Artículo 16. 

Los avisos para los remates deben ser publicados por el 
Council of Foreing Bondholders ó por la Direotion der 
Disconto Gesellschaft en diarios de Londres y de Berlín en 
los tres días siguientes á la fecha fijada para el sorteo que no 
tuvo lugar. 

Las proposiciones de remate, deben ser hechas bajo pliego 
sellado y serán abiertas en presencia de un representante del 
Council of Foreing Bondholders y de otro de la Direction del 
Disconto Gesellschaft debidamente autorizados á este efecto, 
quince días después de la fecha de la publicación de los avisos 
mencionados en el párrafo precedente ; teniendo el Gobierno 
de Venezuela el derecho de hacerse representar en el acto. 

El Council of Foreing Bondholders y la Direction der Dis- 
conto Gesellschaft tendrán el derecho de exigir el depósito 
de los títulos ó tomar cualquiera otra medida que juzguen 
necesaria para asegurar la pronta entrega de los títulos aceptados 
en los remates. 

Artículo 17. 

Si el día fijado para la apertura de las proposiciones de 
remate el Council of Foreing Bondholders y la Direction der 
Disconto Gesellschaft no estuviesen en posesión de ninguna 
oferta razonable de remate, ó no la tuviesen suficiente pai*a poder 
emplear el monto destinado á la amortización, la suma que 
hubiese quedado sin empleo, será aplicada á sorteos que deben 
tener lugar el 20 de junio y el 20 de diciembre siguiente, á menos 
que antes de esa fecha ella pueda ser aplicada al rescate de títulos 
en el mercado. 

Los títulos comprados en los remates serán pagados el pri- 
mero de julio y el primero de enero siguientes. 



-89- 

Artículo 18. 

Todos los títulos amortizados, así como sus cupones, lo 
mismo que los cupones pagados, serán perforados bajo el 
cuidado del Council of Foreing Bondholders ó de la Direction der 
Discouto Gesellschaft y puestos á la disposición del Gobierno de 
Venezuela. 

Artículo 19. 

Las diversas operaciones necesarias para hacer la amortiza- 
ción de la Deuda Diplomática, emisión de 1905, serán ejecutadas 
por el Council of Foreing Bondholders y la Direction der Disconto 
Gesellschaft, teniendo el Grobierno de Venezuela el derecho de 
hacerse representar á sus expensas. 

Artículo 20. 

El monto de la Deuda Diplomática, emisión de 1905, que 
se emitirá de acuerdo con el presente Contrato, constituirá 
un compromiso directo del Estado, que inscribid todos los 
años en su presupuesto de gastos la suma necesaria para hacer 
frente al servicio íntegro de dicha Deuda por intereses, amorti- 
zación y accesorio. 

Artículo 21. 

La Deuda Diplomática, emisión de 1905, estará garantizada, 
además, por el 25 p3 de los derechos de Aduana ordinarios 
que quedan afectos de manera especial é irrevocable al pago 
de ellas. 

Queda por tanto entendido que hasta el reembolso total de 
las acreencias á las cuales está afecto el 30 p§ de las entradas 
de las Aduanas de La Guaira y Puerto Cabello, en virtud de 
los Protocolos firmados en Washington el 13 de febrero de 1903, 
será afecto á la Deuda Diplomática de 1905, en reemplazo provi- 
sorio del 25 p3 de los derechos de Aduana ordinarios, el 60 pg 
de los derechos de Aduana ordinarios de todos los otros puertos 
de Venezuela. 

Artículo 22. 

Los derechos de Aduana afectos á la Deuda Diplomá- 
tica, emisión de 1905, serán pagados por los comerciantes se- 



17 



— go - 

paradamente de la manera que se establecerá por el Gobierno de 
Venezuela en el Decreto que dicte sobre la distribución de su 
Renta. 

Este Decreto será considerado como parte esencial del Con- 
trato y una copia le será agregada. El texto de este Decreto se 
imprimirá igualmente sobre los títulos de la Deuda Diplomática^ 
emisión de 1905. 

Artículo 23. 

Los derechos de Aduana afectos á la Deuda Diplomática, 
emisión de 1905, serán tenidos en (»aja por el Banco de Vene- 
zuela, quien los acreditará en una cuenta especial denominada 
«Cuenta del Servicio de la Deuda Diplomática del 3 pg de los 
Estados Unidos de Venezuela, emisión de 1905.» 

El primero y el quince de cada mes tendrá lugar la liqui- 
dación de la cuenta mencionada y el Banco de Venezuela pagará 
en Libms Esterlinas sobre el débito de esta cuenta, por aplica- 
ción de las sumas enteradas en caja de acuerdo con el párrafo 
precedente, la vigésima cuarta parte de la suma necesaria para 
hacer frente al servicio íntegro anual de los intereses, amor- 
tización y accesorios de los Bolívares oro: 132.049.925. — 
Libras Esterlinas : 5.229.700 de esta Deuda Diplomática, emisión 
de 1905. 

La mitad de la suma correspondiente á este servicio será 
puesta en Libras Esterlinas el día de cada liquidación quin- 
cenal, en manos del Ministro residente en Venezuela del Gobierno 
alemán ; la otra mitad igualmente en Libras Esterlinas sei*á 
entregada al Ministro residente en Venezuela del Gobierno 
Británico. 

Las sumas recibidas por los Ministros residentes Alemán 
y Británico, serán remitidas, respectivamente, al Council of 
Foreing Bondholders y ala Direction der Disconto Gesellschaft. 

Artículo 24. 

Toda suma excedente de la vigésima cuarta parte del 
servicio íntegro anual será devuelta por el Banco de Venezuela 
al Gobierno. 

En el caso en que las sumas enteradas en caja por los dere- 
chos de Aduana afectos á la Deuda Diplomática, emisión de 
1905, no produjese en una quincena cualquiera el monto necesa- 



- 91 - 

rio para cubrir la veinticuatroava parte del servicio íntegro, el 
Gobierno se compromete á completar inmediatamente la suma 
necesaria para est-e servicio. 

Artículo 25. 

El Grobierno de Venezuela comunicará las estipulacio- 
nes de éste Contrato al Banco de Venezuela, dándole las ins- 
trucciones necesarias para su ejecución y encargándole decla- 
rar al Council of Foreing Bondholders y á la Direction der 
Disconto Gesellschaft, que tiene conocimiento del Contrato 
y de las instruccionas del Cxobierno y que obrará de cx)n- 
fomiidad. 

Artículo 26. 

Con el fin de que el servicio de Londres y Berlín no 
sufra retardo, el monto íntegro en intereses, amortización y 
accesorio necesario para hacer frente al servicio semestral en 
los términos fijados en el Contrato, debe ser entregado á los 
Ministros residentes mencionados en el artículo 23, seis se- 
manas antes de cada vencimiento, es decir, el quince de 
mayo y el quince de noviembre de cada año, para el término 
siguiente. 

La suma toda necesaria para pagar en Libras Esterlinas, 
en Londres y Berlín los cupones que se venzan el primero 
de julio de 1905 (pagaderos el primero de agosto de 1906), au- 
mentada con la amortización y otros gastos correspondientes, 
deberá estar en manos de los Ministros residentes ya menciona- 
dos, el 1? de julio de 1905. 

. Artículo 27. 

Los títulos y cupones de la Deuda Diplomática, emisión 
de 1905, quedan por siempre exentos de todo impuesto, tasas, 
derechos de timbre ó rentas cualesquiera venezolanos, presentes 
ó futuros, y el servicio se hará tan fielmente en tiempo de guerra 
como de paz. 

Artículo 28. 

El Grobierno de Venezuela no podrá contratar ningún 
empréstito en el Extranjero sin que el producto del nuevo 
empréstito sea aplicado al reembolso de la Deuda Diplomática, 



— 92 — 

emisión de 1905, que se crea de acuerdo con el presente 
Contrato. 

Artículo 29. 

No comprendiendo el presente Contrato las Deudas internas 
de Venezuela, actualmente en circulación, queda estipulado que 
todo arreglo relativo á estas Deudas no contendrá condiciones ni 
iguales ni más favorables que las aplicadas á la Deuda Consoli- 
dada de 1881 por el presente Contrato. 

Artículo 30. 

El Gobierno se obliga á no cambiar el talón de oro de su 
moneda existente y á no dar curso forzoso á los billetes de 
Banco, así como á no proceder á emisión directa ó indirecta, de 
papel moneda durante el término de este Contrato. 

Artículo 31. 

El capital de la Deuda Consolidada de 1881 será convertido 
á la tasa de setenta y dos y medio por ciento y el del Empréstito 
del 5 p3 de 1896 á la par, en títulos de la Deuda Diplo- 
mática del 3 p3 , emisión de 1905. 

Los títulos del Empréstito del 5 pg de 1896 favorecidos en 
los sorteos y no pagados ó pagados sólo en parte, serán tratados 
en tocio de la misma manera que los no favorecidos. 

Artículo 32. 

Los intereses atrasados de las dos deudas, calculados hasta 
el 31 de diciembre de 1904, serán convertidos á la par. 

Artículo 33. 

Para recibir las tasas de conversión estipuladas arriba, los 
títulos de las deudas que vayan á convertirse, deberán estar pro- 
vistos de todos sus cupones, no pagados parcialmente, pagados y 
no vencidos. 

Si les faltase cupones no vencidos, el monto de éstos 
será deducido proporcionalmente del valor fijado en el artículo 
31 del monto de los títulos de la Deuda Diplomática por recibir. 

Si faltasen cupones vencidos su valor será deducido á la par. 



— 93 — 

Los capones vencidos hasta el 31 de diciembre de 1904, 
serán convertidos por títulos de la Deuda Diplomática del 3 pg , 
emisión de 1905 á la par por el monto que no hubiese sido todavía 
pagado sobre esos cupones, sin que sea necesario presentar al 
mismo tiempo los títulos á ellos relativos. Los cupones no ven- 
cidos hasta la fecha mencionada arriba no serán convertidos sin 
que ellos sean acompañados de los respectivos títulos. 

Artículo 34. 

El CJouncil of Foreing Bondholders y la Direction der Dis- 
conto Gesellschaft están encargados de las operaciones de la 
conversión y del arreglo en todos sus detalles. Diez días des- 
pués de recibir del Gobierno la comunicación de los Decretos pre- 
vistos en el artículo 41, ellos deberán publicar en los diarios de 
Londres y de Berlín, las condiciones de la conversión, estipu- 
lando que las operaciones deberán estar comenzadas en un plazo 
de treinta días á contar de la fecha de la publicación. Caso de 
que fuere imposible entregar á los t<3nedores de los antiguos 
títulos, los nuevos títulos antes del vencimiento de su primer 
cupón, el Council of Foreing Bondholders y la Direction der 
Disconto Gesellschaft tendrán derecho de emitir certificados 
provisionales. El Council of Foreing Bondholders y la Direction 
der Disconto Gesellschaft se comprometen á cambiar los certifica- 
dos provisionales que ellos hubiesen emitido por títulos definiti- 
vos de la Deuda Diplomática, emisión de 1905, tan luego como 
los títulos definitivos hayan sido firmados por el Agente Fiscal 
de Venezuela en Europa. 

Artículo 35. 

La conversión quedará abierta por un período de tres años 
á contar de la fecha de su apertura. Al fin de este período, el 
resto de los títulos de la Deuda Diplomática, emisión de 1905, 
será colocada por el Council of Foreing Bondholders y por la 
Direction der Disconto Gesellschaft en el Banco de Inglaterra, el 
cual haciendo las funciones de fideicomisario del Gobierno de 
Venezuela y de los tenedores de los antiguos títulos, que- 
dará encargado por el Gobierno de Venezuela de proseguir 
la conversión de las antiguas Deudas en las condiciones arriba 
previstas por un término de veinte años para los títulos y de 
cinco años para los cupones vencidos, á contar de la fecha del 
principio de la conversión. 



— 94 — 

Los títulos y cupones de las antiguas deudas no pre- 
sentados en el término fijado en este artículo serán excluidos 
de una conversión ulterior y después de veinte años, el resto 
de los títulos de la Deuda Diplomática, emisión de 1905, 
será entregado por el Banco de Inglaterra al Gobierno de 
Venezuela. 

Artículo 36. 

Los títulos y los cupones de las antiguas deudas que 
hubiesen sido aceptados á la conversión serán inutilizados por 
el Council of Foreing Bondholders ó la Direction der Disconto 
Gesellschaft quienes los tendrán á la disposición del Gobierno de 
Venezuela. 

Artículo 37. 

Los títulos de la nueva Deuda que excedan de la suma 
necesaria para la conversión de las antiguas Deudas á las tasas 
mencionadas en los artículos 31 y 32, serán puestos á la dispo- 
sición del Council of Foreing Bondholders y de la Direction der 
Disconto Gesellschaft. 

Estas dos instituciones se comprometen á pagar todos los 
g3sto8 comprendidos: los gastos de impresión de los nuevos 
títulos, de los timbres y de la publicidad ocasionados por la 
conversión y esto por la aplicación del excedente arriba men- 
cionado. 

Artículo 38. 

El Gobierno de Venezuela pagará al Council of Foreing Bon- 
dholders y á la Direction der Disconto Gesellschaft conjuntamente 
por las operaciones necesarias para el pago de los cupones, el 
reembolso de los títulos favorecidos en los sorteos, los remates, 
los rescates en el mercado y en general por la administración del 
servicio, una comisión de tres cuartos por ciento calculada sobre la 
anualidad del servicio. 

Artículo 39. 

Las sumas correspondientes al monto de los cupones que 
no hubiesen sido presentados al cobro en los cinco años siguientes 
á su vencimiento y las correspondientes al monto de los títulos 
amortizados que no hubiesen sido presentados al cobro en los 



- 95 - 

veinte años siguientes á la fecha designada para su reembolso, 
sei-án restituidas al Gobierno de Venezuela por el Council 
of Foreing Bondholders y la Direction der Disconto Ge- 
sellschaft. 

Artículo 40. 

El Council of Foreing Bondholders y la Direction der 
Disconto Gesellschaft acreditarán al Gobierno sobre el producto 
en especies de cada remisión de fondos que les fuese hecha 
para los intereses y la amortización, el interés pagado en Lon- 
dres por los Grandes Bancos sobre los depósitos reembolsables 
á voluntad ; este interés cesará siempre quince días antes de 
la fecha del pago semestral de los cupones y de la amorti- 
zación. 

Artículo 41. 

En un plazo que no será mayor de quince días, el Council of 
Foreing Bondholders trasmitirá al Gobierno de Venezuela una 
resolución emitida en una asamblea general de los tenedores 
de Títulos de la Deuda Consolidada de 1881, ratificando el pre- 
sente Contrato. En el mismo plazo la Direction der Disconto 
Gesellschaft hará llegar al Gobierno de Venezuela el acuerdo de 
los tenedores de la mayoría de los títulos del Empréstito del 5 
p§ de 1896. Estos plazos se contarán desde el día de la firma 
de este Contrato. 

Inmediatamente después de haber recibido la mtificación de 
los tenedores de títulos arriba mencionados, el Gobierno de 
Venezuela dictará los decretos necesarios para que entre en 
vigencia el presente Contrato y dará conocimiento de ello al 
Council of Foreing Bondholders y á la Direction der Disconto 
Gesellschaft. 

Hecho en tres ejemplares. 

París, 7 de junio de 1905. 

En nombre del Gobierno de los Estados Unidos de Vene- 
zuela. 

J. A. Velutini. 

Agente Fiscal del Gk>bierno de los 
EiStados Unidos de Venezuela. 

AVEBURY. 

Por el Council of Foreing Bondholders y el Comité de Tenedores 
de títulos de la Deuda Consolidada de 1881. 

Dr. Salomoxsohn Schielper. 
Por la Direction der Disconto Gesellschaft. 



- 96 - 

Dado en el Palacio LegÍBlativo, en Caracas, á 10 de julio 
de 1905. — Año 95? de la Independencia y 479 de la Federación. 

El Presidente de la Cámara del Senado, 

J. R. Revenga. 

El Presidente de la Cámara de Diputados, 

R. M. Carabaño. 

El Secretario de la Cámara del Senado, 

Ezequiel García. 

El Secretario de la Cámara de Diputados, 

Mariano E»pinaÁ, 



Palacio Federal, en Caraibas, á 13 de julio de mil novecientos 
cinco. — Año 959 de la Independencia y 479 de la Fede- 
ración. 

Ejecútese y cuídese de su ejecución. 

CIPRIANO CASTRO. 
Refrendado. 

El Ministro de Hacienda y Crédito Público, 

J. C. DE Castro. 



Monumento de Oarabobo 



DECRETO REFERENTE A LA REUNIÓN DEL JURADO qi'E DEBERÁ 
CONOCER DEL MÉRITO DE LOS PROYECTOS PARA LA ERECCIÓN 
DE UN MONUMENTO EN LA LLANURA DE CARABOBO. 



CIPRIANO CASTRO, 

PRESIDENTE CONSTITUCIONAL DE IX)S ESTADOS UNIDOS DE VENEZUELA, 

Habiendo esperado hasta esta fecíha á efecto del Concurso pi-o- 
movido por Decreto Ejecutivo de 5 de julio del año próximo pasado, 
para la erección de un Monumento en la Llanura de Carabobo, 



— 97 - 

que perpetué sobre aquel campo inmortal la victoria definitiva 
alcanzada por los Ilustres Proceres de la Independencia en te- 
rritorio venezolano, unidos en heroico esfuerzo bajo la experta 
dirección del Libertador Simón Bolívar ; y asumiendo como 
asume el Gobierno Nacional la realización de tan patriótico 
recuerdo 

Decreto: 



Art. 19 Procédase á nombrar por el Ministro de Obras 
Páblicas el Jurado que ha de conocer del mérito de los proyectos 
presentados hasta la fecha. 

Art. 29 El Jurado deberá instalarse el 5 de julio próximo, 
debiendo dar el veredicto de ley dentro de los quince días subsi- 
guientes. 

Art. 39 El Ministro de Obras Públicas queda encargado de 
la ejecución de este Decreto. 

Dado, firmado, sellado con el Sello del Ejecutivo Na- 
cional, y refrendado por el Ministro de Obras Públicas, en 
el Palacio Federal, en Caracas, á 30 de junio de 1905. — Año 
949 de la Independencia y 479 de la Federación. 

(L. S.) 

CIPRIANO CASTRO. 

Refrendado. 

El Ministro de Obras Públicas, 

(L. S.) 

R. Castillo Chapellín. 



( Gaceta Ofioial número 9.601, de 90 de Janio de 1906). 



13 



- 98 - 



VEREDICTO DEL JURADO NOMBRADO PARA CONOCER DEL MÉRITO 
ARTÍSTICO DE LOS PROYECTOS PRESENTADOS PARA EL MONUMENTO 
QUE HA DE ERIGIRSE EN LA LLANURA DE CARABOBO. 



Caracas : 15 de julio de 1905. 
Ciudadano Ministro de Obras Publican, 

Tenemos la honra de acompañar á esta nota, nuestro vere- 
dicto relativo á los proyectos presentados para el Monumento en 
la llanura de Carabobo. 

Queda así cumplido el encargo que se dignó usted confiarnos 
por resolución de 30 de junio último. 

Somos de usted, ciudadano Ministro, respetuosos servidores, 

J, Muñoz Tébar» 

Alejandro Chataing, 

Emilio J. Manri. 



ACTA 



Reunidos los suscritos el día 5 del actual mes de julio en 
la Academia de Bellas Artes, nombrados por Resolución del 
Ministerio de Obras Públicas de 30 de junio último, para consti- 
tuir el jurado que ha de conocer del mérito artístico de los 
proyectos presentados para el Monumento que ha de erigirse 
en la llanura de Carabobo, según el Decreto Ejecutivo de 5 de julio 
de 1904, declararon instalado dicho jurado. 

Se recibieron del Ministerio de Obi'as Públicas seis proyectos 
para el indicado Monumento ; y se acordó estudiarlos detenida- 



— 99 - 

mente para decidir sobre ellos en una nueva reunión del Jurado 
que se veriñcó el día siguiente. 

El proyecto presentado por el Ingeniero Venezolano Manuel 
Cipriano Pérez, es el de aspecto más monumental y artístico y 
reúne todas las condiciones apuntadas en el Decreto Ejecutivo 
antes citado ; y por tanto, según la opinión unánime de los 
miembros del Jurado, se declaró ser el mejor de los que han sido 
presentados y á quien corresponde el premio. 

Con igual conformidad de sus miembros, juzga el jui*ado 
que siguen en mérito artístico al proyecto anterior, y en el 
orden que se enuncian, los de los ciudadanos Andrés Pérez Mu- 
jica y Lorenzo González González, enviados desde París, donde 
estos compatriotas estudian con notable provecho el arte de la 
escultura, pensionados por el actual Gobierno de la Bepáblica. 
Corresponde, pues, el accésit al ciudadano Andrés Pérez Mujica 
y el diploma á Lorenzo González González. 

En los demás proyectos aunque revelan un laudable esfuerzo 
artístico el jurado encontró en ellos defectos técnicos de impor- 
tancia. 

Jesús Muñoz Tébar, 

A lejan dro Ch ataing. 

Emilio J. Mauri, 



Estados Unidos de Venezuela. — ^Ministerio de Obras Públicas. — 
Dirección de Edificios y Ornato de Poblaciones. — Caracas : 
17 de julio de 1905.— 959 y 479 

Pnblíquese de orden del ciudadano Ministro. 
El Director, 

Manuel Adolfo Oarcia, 
{Gaceta Oficial número 9.516 de 18 de julio de 1905). 



— loo — 



COXTRATO CELEBRADO CON EL CIUDADANO ELOY PALACIOS PARA 
LA CONSTRUCCIÓN DEL MONUMENTO QUE SE ERIGIRÁ EN LA 
LLANURA DE CAR ABOBO. 



El Ministro de Obras Pdblicas de los Estados Unidos de 
Venezuela, suficientemente autorizado por el Ejecutivo Federal, 
por una parte, y por la otra el ciudadano Eloy Palacios, vene- 
zolano, escultor, mayor de edad, residenciado en München 
y de tránsito en esta capital, han celebrado el siguiente 
contrato : 

Artículo 19 Eloy Palacios se compromete á modelar y 
fundir en bronce las cuatro figuras, cuatro relieves y las 
inscripciones, y á tallar en mármol la columna, el pedestal y los 
cuatro basamentos del Monumento que se erigirá en la llanura 
de Carabobo, decretado el 5 de julio de 1904 ; todo de conformi- 
dad con dicho Decreto. 

Artículo 29 La forma del Monumento será la que repre- 
senta el boceto premiado por veredicto del Jurado de fecha 15 del 
presente mes, ajustándose siempre á las condiciones que establece 
el Decreto de 5 de julio de 1904. 

Artículo 39 Eloy Palacios se compromete á entregar el 
Monumento montado de un todo en la llanura de Carabobo, el 
día24dejuniodel907. 

Artículo 49 El Gobierno Nacional se compromete á pagar 
al señor Eloy Palacios 6 á su orden en Caracas, la cantidad 
de ciento ochenta y nueve mil ochocientos bolívares (B 189.800), 
por valor total del Monumento y su erección, en la forma 
siguiente : 

B 50.000 al firmar el presente contrato ; 

» 40.000 el 24 de diciembre del presente año ; 

)) 40.000 el 24 de junio de 1906 ; 

» 35.000 el 24 de diciembre de 1906, y 

(c 24.800 el 24 de junio de 1907. 

Artículo 59 El Gobierno Nacional dará la libre intro- 
ducción de las piezas componentes del Monumento y de los 
materiales necesarios para la montura ; así como también 
concederá el goce del medio flete por el ferrocarril de Puerto 
Cabello á Valencia. 



— lOI — 

Artículo 69 Eloy Palacios deberá informar al Ministerio 
de Obras Públicas, por lo menos una vez semestralmente, 
del .estado de los trabajos y pasai*á al Ministerio fotografías 
parciales de la obra cada vez que haya concluido alguna de sus 
partes. 

Artículo 79 Las dudas 6 controversias que pudieren sus- 
citarse en virtud de la ejecución del presente contrato, serán 
resueltas por los Tribunales competentes de la República, en 
caso de que las partes contratantes no logren avenirse ami- 
gablemente. 

Así lo firmamos en Caracas, á veinte de julio de mil 
novecientos cinco. 

(L. S.) 



R. Castillo Cha pellín. 



Eloy Palacios. 



Adición. — Eloy Palacios, como un acto de compañerismo 
en el arte venezolano, ofrece espontáneamente dar la modelación 
de las estatuas que representan en el Monumento á Colombia 
y el Ecuador, á los jóvenes venezolanos A. Pérez Mujica y 
Lorenzo Gronzález G., de acuerdo con la dirección en el plan 
general de la obra. 



Caracas : veinte de julio de mil novecientos cinco. 



Eloy Palacios. 



[Qtuseta Cfidal número 9.617, de 20 de julio de 1905] . 



I02 



Telegrama del General Oastro al Doctor Tulio Pebres 
Oordero y contestación respectiva 



Telégrafo Nacional. — De Maracay, el 23 de julio de 1905. — 
Las 7 hs. 40 ms. a. m. — Recibido en Herida á las hs. 30 
ms. a. m. 

Señor Doctor Tidio Febres Cordero. 

Recibí el Quijote en América, ó sea la cuarta salida del 
Ingenioso Hidalgo de la Mancha, que usted tuvo la bondad de 
dedicarme, por lo cual le doy las gracias. Sírvase enviarme por 
correo 6 por otra oportunidad segura, cien (100) ejemplares de 
dicha obra, avisándome á la vez su valor y dónde y á quién quiere 
usted que se haga el pago. 

Apenas he empezado á leer su producción, y sin riesgo de 
equivocarme, aun cuando no soy perito en la materia, la creo 
digna de la envidia de los que se llaman literatos. 

Bu amigo, 

CIPRIANO OASTRO. 



Mérida, 23 de julio de 1905. 

Benemérito Oenerál Cipriano Castro, 

Caracas. 

He recibido su honrosísimo telegrama, brillante testimonio 
de la protección que brinda usted á las letras patrias. 

El juicio favorable de usted sobre Don Quijote en América^ 
humilde obra que escribí al calor de un sentimiento muy puro 
de amor á Hispano-América, viene á ser un gran triunfo para 



— I03 — 

el autor, no menos que una prueba más del alto y trascendente 
espíritu de ascendrado americanismo, de que ha dado usted tan 
valientes y ruidosos ejemplos ante el mundo entero. 

Oportunamente quedarán satisfechos sus generosos deseos de 
obtener cien ejemplares de dicha obra. 

Su respetuoso y agradecido amigo, 

TüLio Febres Óordero. 

( El Constitucionáí número 1.391, de 8 de agosto de 1905. ) 



Telegramas cruzados entre el señor E. Justiniano Buiz 

y el General Cipriano Oastro 



Paraguaná, Santa Ana, julio 31 de 1905. 
Señor General Cipriano Castro. 

Caracas. 
Mi respetado General : 

Como un deber me honro en comunicar á usted como 
Presidente y Salvador de la Repáblica Venezolana, que en 
el lazo matrimonial mi consorte ha concebido 7 hijos varones 
consecutivos, y que á causa de la gran revolución que hubo en el 
país, estoy reducido á la pobreza, la que me hace hoy por 
mis propias convicciones dirigirme al Alto Magistrado de la 
Nación, buscando en él la protección á fin de cumplir mi 
esperanza de irles formando una mediana educación á mis 
tiernos infantes, como corresponde á todo padre de familia 
que vela por el porvenir de sus hijos ; y además doctrinarles 
que ha llegado el momento en que levantarán y gozarán de la 



— 104 — 

tranquilidad en bu hogar doméstico, debido á la energía del Jefe 
Supremo de la Restauración Lil^ral. 

Soy su leal y atento servidor, 

E. Jmfiniano Ruiz, 



Telégrafo Nacional. — De Los Teques, el 9 de agosto de 1905. — 
Las 4 hs. 50 ms. p. m. 

Señor Judiniano Rniz, 

Paraguaná. 

Acabo de leer su carta de 31 de julio, que me complace 
contestar, para felicitar á ust^d por el concurso patriótico de 
sus siete hijos, que educados en la religión del honor y del deber, 
como usted dice, serán mañana fieles guardianes de nuestras 
instituciones, de nuestra soberanía y de nuestix)s derechos y 
prerrogativas. 

Doy orden en consecuencia al Ministro de Hacienda para 
que mande á poner á su disposición, como auxilio y premio 
que el Gobierno debe dar á usted para los fines expresados, la 
suma de B 2.000. 

Con toda consideración soy su amigo, 

CIPRIANO CASTRO. 

{El CkynstUwAonal número 1.393, de 10 de agosto de 1906. ) 



Telégrafo Nacional. — De Coro, el 16 de agosto de 1905. — Las 10 
hs. a. m. 

Señor General Castro, 

El señor Agente del Banco Venezuela hame entregado los 
2.000 bolívares que usted tan generosamente me ha donado para 
la educación de mis siete hijos varones. 



— IOS - 

Bien sabia yo cuando toqué á lag puertas de su gran corazón 
que mi solicitud seria atendida. 

Mi gratitud es inmensa, señor General, como será las de 
mis hijos cuando puedan mafiana, hechos ciudadanos conscientes 
por la generosidad de usted ser útiles á esta Patria, que usted ha 
sabido engrandecer. 

Que el cielo colme & usted de bendiciones, señor General ! 
Su agradecido amigo, 

Justiniano Ruíz. 
( ElC<matilucional número 1.400 de 18 de agosto de 1905.) 



Honores al General Cipriano Oastro 
y á la Restauración Liberal 



ACUERDO POR EL CUAL SE CONFIERE AL CIUDADANO GENERAL 
CIPRIANO OASTRO, EL TÍTULO DE «RESTAURADOR DE VENEZUELA.» 



EL CONGRESO DE LOS ESTADOS UNIDOS DE VENEZUELA, 

Por cuanto el ciudadano General Cipriano Castro, ha reali- 
zado una obra de verdadera Restauración Nacional : obra de 
paz bienhechora sobre la extinta hoguera de la discordia ; de 
política laudable, por un continuo esfuerzo personal de tolerancia 
y asimilación ; de patriotismo máximo, en la defensa y conserva- 
ción del honor de Venezuela, aun contra la fuerza de presiones 
formidables ; de administración fecunda, gracias á un orden 
austero de trabajo y economía, florecido en manifestaciones evi- 
dentes de progreso extraordinario ; de excelente cultura política 
y civil, reflejada en una nueva legislación general, de crédito 

14 



— io6 — 

interior y exterior ; ñDalmente, por el estricto cumplimiento de 
las obligaciones del País. 

Y por cuanto es deseo popular, según manifestaciones diri- 
gidas al Congreso repetidamente, reconocer y galardonar esa 
obra por medio de algo singular que pueda pasar á la Historia 
como acto del amor de la República al eminente ciudadano 
que le ha hecho tanto bien y reflejado sobre ella tanta gloria, 

Aeuei'da: 

Primero. Be confiere al ciudadano General Cipriano Castro 
el Título de « Restaurador de Venezuela,» con la obligación de 
usarlo en el encabezamiento de sus Decretos, Resoluciones y 
Proclamas como Presidente de la República. 

Segundo. Una Comisión que nombrará el Presidente del 
Congreso compuesta de un Representante por cada Estado y otro 
por el Distrito Federal, presentará oportunamente al ciudadano 
General Cipriano Castro, un ejemplar caligrafiado del presente 
Acuerdo, firmado por todos los miembros de entrambas Cámaras 
Legislativas. 

Dado en el Palacio Legislativo Federal, en Caracas, á 21 
de junio de 1905. — Año 949 de la Independencia y 479 de la 
Federación. 

El Presidente de la Cámara del Senado, 

(L. S.) 

José Manuel Montenegro. 
El Presidente de la Cámara de Diputados, 

J. I. Arnal. 

El Secretario de la Cámara del Senado, 

Ezequiel García, 

El Secretario de la Cámara de Diputados, 

Mariano Esjnnal. 
[Gaceta Ofldal número 9.522, de 26 de julio de 1006.] 



— loj — 



ACUERDO POR EL CUAL HE ORDEXA HACER UNA EDICIÓN LITOGRAFIADA 
DE LA PROCLAMA DIRIGIDA AL PAÍS EL 9 DE DICIEMBRE DE 1902 
POR EL RESTAURADOR DE VENEZUELA. 



EL CONGRESO DE LOS ESTADOS I^NIDOS DE VENEZUELA, 

Considerando: 

Que la Proclama del General Cipriano Castro, Restaurador 
de Venezuela, dirigida al País el 9 de diciembre de 1902, con 
motivo de los graves sucesos ocurridos aquel día en el Puerto de 
La Guaira, es un gran documento trascendental, explosión mag- 
nifica del patriotismo indignado, y & la vez, generoso flo- 
recimiento de altas virtudes republicanas ; 

Considerando: 

Que aquella página de honor nacional debe ser remitida 
en la forma más solemne al Tiempo y á la Historia, como lección 
de patriotismo máximo y como singular ejemplo de las grandezas 
de alma que han constituido el poder y la fuerza de la Restaura- 
ción Liberal, 

Acuerda : 

1? Hágase una edición litografiada de la Proclama dirigida 
al País el 9 de diciembre de 1902 por el Restaurador de Vene- 
zuela, á la sazón Presidente de la República. 

2? Esta edición se mandará á hacer por el Ministerio de 
Relaciones Interiores en número suficiente para distribuirla á las 
oficinas públicas y establecimientos de enseñanza , donde el ejem- 
plar respectivo será tenido y conservado como elemento precioso 
del honor nacional de Venezuela. 

39 El Poder Ejecutivo dispondrá lo conveniente para aten- 
der á los gastos que ocasione el cumplimiento de este Acuerdo. 

Dado en el Palacio Federal Legislativo, en Caracas, á 



— io8 — 

3 de julio (le 1905. — Año 949 de la Independencia y 479 de la 
Federación. 

El Presidente de la Cámara del Senado, 

(L. S.) 

Dr. J. R. Revenga. 

El Presidente de la Cámara de Diputados, 

Rafael M. Carabaño. 
El Secretario de la Cámara del Senado, 

Ezequiel Garda. 

El Secretario de la Cámara de Diputados, 

Mariano Espinal. 
lOaceta Oficial número 9.522, de 28 de jalio de 1906.] 



ACUERDO POR EL CUAL SE ORDENA UN ARCO DE TRIUNFO 
CONMEMORATIVO DE LA RESTAURACIÓN NACIONAL 



EL CONGRESO DE LOS ESTADOS UNIDOS DE VENEZUELA, 

Considerando: 

Que la Revolución Liberal Restauradora constituye un múl- 
tiple y fecundo esfuerzo nacional, necesario al decoro de las 
instituciones patrias y á la normalidad de todas las funciones de 
la República : y 

Considerando: 

Que es práctica saludable de los pueblos cultos estimularse 



— 109 — 

á BÍ mismos con la lisonjera constancia de sus propias virtndes 
y energías para los empeños del patriotismo y las faenas de la 
civilización, 

Acuerda : 

Art. 19 Eríjase, en el sitio de esta capital que al efecto de- 
signe el Ejecutivo Federal, un Arco de triunfo conmemorativo de 
la Restauración Nacional. 

Art. 29 Este Arco llevará, en letras de oro, las siguientes 
inscripciones : 

En el vértice, sobre el Escudo de la República esculpido en 
bronce : 

23 DE MAYO DE 1899. 

En la columna de la derecha : 

Venezuela rej^taurada en la unión y confraternidad de mis buenos 
hijos j reniega de la guerra ciiñl, pero recuerda con gratitud á los patrio- 
tas que glorificaron con mi heroico sacrificio las batalláis de la Restaura- 
ción Na/nonal. 

En la columna de la izquierda : 

La energía patriótica del General Cipriano CaMro, Caudillo de 
la Revolución Liberal Restauradora y Presidente de la República^ salvó 
el honor y la soberanía de ésta el 9 de dicietnbre de 1902, 

Al pie de la primera columna : 

El Congreso Nacional de 1905, erige este Monumento á la paz de 
la República y ala confraternid<id de los venezolanos, preciosas y fecundas 
conquistas de la Restauración Nacional, 

Y al pie de la segunda columna : 

« Si mi muerte contribuye á que cesen los partidos y se consolide la 
unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro. 

(( Unión, unión, colombianos, ó la anarquía os devorará. 

SLMON bolívar.» 

« No tengo memoria para lo que de ingrato pueda hnber en el 
pasado. Borrado queda de mi pensamiento de político y de guerrero 



todo lo que fué hostil á mis propósitos, iodo lo que ha podido dejar 
una huella de dolor en mi corazón. Delante de mí no queda más qxie 
la visión luminosa de la PaJtria^ como la soñó Bolívar, como la 
quiero yo. 

CIPRIANO CASTRO.y» 

(Alocución á los Venezolanos — ^9 de diciembre de 1902.) 

Art. 39 Corresponde al Poder Ejecutivo Federal velar por 
la pronta y cabal ejecución de este Acuerdo. 

Dado en el Palacio Federal Legislativo, en Caracas, á 5 
de agosto de 1905. — Año 959 de la Independencia y 479 de la 
Federación. 

El Presidente de la Cámara del Senado, 

(L. S.) 

N. Urdaneta. 

El Presidente de la Cámara de Diputados, 

R. LÓPEZ Baralt. 
El Secretario de la Cámara del Senado, 

Ezeqxdel Garda, 

El Secretario de la Cámara de Diputados, 

Mariano Espinal, 



Palacio Federal, en Caracas, á 16 de agosto de 1905.- 
Afío 959 de la Independencia y 479 de la Federación. 

Ejecútese y cuídese de su ejecución, 
(L. S.) 

CIPRIANO CASTRO. 



— III — 

Refreiidado. 

El Ministro de Relaciones Interiores, 

(L, S.) 

Lucio Baldó. 

Refrendado. 
El Ministro de Relaciones Exteriores, 

(L. S.) 

Alejandro Ybarra. 

Refrendado. 

El Ministro de Hacienda y Crédito Público, 

(L. 8.) 

J. C. DE Castro. 

Refrendado. 

El Ministro de Guerra y Marina, 

(L. S.) 

J. M. García Gómez. 

Refrendado. 

El Ministro de Fomento, 

(L. 8.) 

Diego Bta. Ferrer. 

Refrendado. 

El Ministro de Obras Públicas, 

(L. 8.) 

R. Castillo Chapellín. 
Refrendado. 

El Ministro de Instrucción Pública, 

(L. 8.) 

Arnaldo Morales. 

[Oaoeta Oficial ntümero 9.5él, de 17 de agosto de 1906.] 



— 112 — 



Reseña de la Recepción 

verificada en el Palacio de M iraflores con motivo de presentar 
las credenciales de Ministro de los Estados Unidos en Vene- 
zuela el Excelentísimo Señor Willian W. Bussel. 



Hoy, á laa cuatro de la tarde, se efectuó en el Palacio 
de Miraflores, con la solemnidad de estilo, la presentación de 
credenciales al Señor Presidente de la República del Excelentí- 
simo Señor William W. Russell, nuevo Ministro de los Estados 
Unidos en Venezuela. 

El Señor Russell, acompañado del Secretario de la Legación 
y del Introductor de Ministros Públicos, se trasladó á la mansión 
presidencial en el coche de gala enviado por el Gobierno. A 
la entrada del Palacio fué recibido el Señor Ministro por los 
Directores del Ministerio de Rela<íiones Exteriores, quienes lo 
condujeron á uno de los salones laterales, en donde fué cumpli- 
mentado por el señor Ministro de Relaciones Exteriores. Llevado 
de allí al gran salón central, entregó al Señor Presidente las cre- 
denciales y leyó el siguiente discurso : 

u Excelentísimo Señor: 

(í Mi Gobierno me ha honrado con el nombramiento de En- 
viado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario en la República 
de Venezuela, y puedo aseguraros (jue me es grato en extremo 
hallarme otra vez en Caracas, donde mis relaciones, oficiales y so- 
ciales, han sido siempre de la índole más agradable. 

« Entro á desempeñar este cargo, fiado en la cooperación de 
Vuestra Excelencia en mis vivos esfuerzos por consolidar las 
amistosas relaciones que de antiguo han existido entre nuestros 
dos países. 

« En nombre del Presidente y del pueblo de los Estados Uni- 
dos os expreso el más ferviente voto por la prosperidad de vuestro 
país y de vuestra ventura personal. 

« Tengo ahora la honra de poner en manos de Vuestra Exce- 
lencia las letras credenciales que he recibido del Presidente de 
los Estados Unidos y las letras de retiro de mi inmediato 
predecesor.» 



— 113 - 

El Señor Presidente contesto en los términos siguientes : 

« Sefior Mín infro : 

c( Con verdadera complacencia he oído las frases de solícito 
interés por la prosperidad de esta Repíiblica y por mi dicha 
personal, que, en nombre del Presidente y del pueblo de los 
Estados Tenidos, me dirigís al poner en mis manos, junto con las 
Letras de retiro de vuestro antecesor, la Carta que os acredita 
como Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario en 
Venezuela. 

« Las relevantes cualidades que os adornan y vuestro cono- 
cimiento de este país, adquirido en vuestra larga residencia en él, 
son prenda segura deque, en el cumplimiento de vuestra alta mi- 
sión, sabréis mantener y robustecer los vínculos de amista,d que 
siempre han existido entre ambas Xa cienes. En tan noble em- 
peño, podéis contar. Señor ^íinistro. con la decidida cooperación 
de mi Gobierno. 

« Al manifestaros el especial agrado con (¡ue os veo de nuevo 
en Venezuela, donde tantas simpatías habéis sabido granjear, 
me es altamente satisfactorio expresaros los votos más fervientes 
y sinceros ([ue hago por la prosperidad de vuestra Patria y por la 
ventura personal de su actual Presidente.» 

Terminado su discurso, el Señor Presidente invito al Señor 
Ministro á tomar asiento á su lado y después el Señor Ministro 
de Relaciones Exteriores le hizo la presentación de los Altos Fun- 
cionarios Nacionales. 

Despedido el señor Russell con el ceremonial de costumbre, 
la Banda Marcial, que había tocado á su llegada el Himno de los 
Estados Tenidos, tocó a su salida el Himno de Venezuela, y el 
Batallón de la Guardia, tendido en alas, le rindió los honores 
correspondientes. El Introductor de Ministros Públicos condujo 
á su morada al nuevo Ministro en el mismo carruaje de gala del 
Gobierno. 

Estados Unidos de Venezuela. — Ministerio de Relaciones í^xte- 
riores. — Dirección de Derecho Público Exterior. — Caracas : 
22 de agosto de 1905. 

Publíquese de orden del Ministro. 

El Director, 

Iaiís Churlo)}, 

[Ouoeta Oficial número 9.645, de 22 de agosto de 1905.] 



15 



— 114 — 

Oarta del Qeneral Garlos Liscano al 
General Cipriano Castro y contestación respectiva 



Caracas ; agosto 22 de 1905. 

Señoi' General Cij^riano Castro, etCj etc, etc. 

Miraflores. 
Estimado General y amigo : 

Después de llenar mis funciones en el Congreso Naeional, 
como Senador por el Estado Lara, cumplo con el deber de despe- 
dirme de usted. 

En Barquisimeto estoy completamente á sus órdenes, sin 
reservas y sin aplazamientos, listo para servirle en la esfera de 
mis aptitudes y de mis relaciones. Usted sabe, como lo sabe el 
país, que yo fui el Jefe déla agrupación Liberal Nacionalista, en 
el Estado Lara ; fui allí, pues, Jefe de un círculo ó de un par- 
tido, pero al ingresar á la Causa Liberal Restauradora, de hecho 
renuncié dicha jefatura, para constituirme en un soldado eficaz 
de la Restauración Liberal. Por fortuna. General, los que ha- 
bían sido mis amigos [>olíticos de ayer, orientados por un elevado 
criterio patriótico y en la evidencia de lo que significa usted para 
la Patria, dispusiéronse, también, á rodear al Gobierno de Lara, 
sosteniendo con decisión, no ya mi nombre, que nada significaba, 
sino el principio Restaurador, fuerte, providencíale invulnerable. 

Debo decirle, que. vi desaparecer la representación política 
que ejercía en Lara, absolutamente sin la menor tristeza, pues 
que al constituirme en defensor de la Restauración, creí más 
bien interpretar su programa, renunciando á la jefatura con que 
me habían honrado mis amigos, ya que es ideal de la Restaura- 
ción Libeiul suprimir las frontei^as de los bandos, ya sean locales 
ó nacionales, para confundir en una sola aspiración, noble y ele- 
vada, los deseos de todos los venezolanos. 

De modo, pues, que de aquel círculo político no quedan sino 
amigos del General Castro, decididos defensores de sus glorias y 
de su Causa. 

Cbmo hombre de bien siempre, tengo autoridad para que 
se crea que no miento, pero por si se necesitaren nombres de 
lo que fué el nacionalismo en Lara, ahí están los prestigios de 
Florencio Jiménez Loyo, el soldado valeroso que cubrió en gran 
parte la célebre retirada del Doctor González Pacheco ; Bartolo 



— US — 

Yépez, tan impetuoso como modesto y franco, Suplente hoy al 
Congreso Nacional ; los Jiménez Méndez, al servicio del Gobierno 
del Estado ; Nicíasio Eaniírez, Vicente González y Guillermo 
Alvarez, autoridades de Distrito; los Riera, Riera Alvarez, Pe- 
reira y Navas, de Carora, al servicio de la Restauración, desde 
los días del sacrificio y del dolor; Jiménez Rojas y Jiménez 
Escalona, tan valerosos como insospechables cuando ofrecen su 
palabra; Ramón Arráez, que usted conoció á su paso por Ro- 
bare, y tantos que sería prolijo enumerar. 

Todos éstos responden de presente en las filas de los Restau- 
radores convencidos. 

Yo reto á la insidia para que desvirtúe la verdad de estas 
aseveraciones ; á los que interpretaren torcida ó maliciosamente 
mi conducta les pregunto si ellos como sectarios ayer de una 
Causa que hoy no existe, fueron, como yo, hasta el holocausto de 
la sangre en los campos donde se ofrenda la vida, y á los que 
pudieren abrigar vacilaciones acerca de mi lealtad, los excito 
á que hurgando en mi vida política, acusen la primera in- 
consecuencia. 

Apreciado General: nada me importa lo que puedan juzgar 
de mí los empecinados reaccionarios contra las glorias de usted. 
Yo no sé de pertenecer á una Causa sino ofrendándole todo, y 
ello lo juzgo honradez. Mis decisiones son resultado de un 
madurado análisis acerca de las condiciones de usted como hom- 
bre de Estado y acerca del momento psicológico porque ati*aviesa 
la nacionalidad venezolana. Y la historia dirá quiénes fueron 
los cuerdos, y si la razón estuvo de parte de los impenitentes 
enemigos de usted y su Gobierno, ó de parte de quienes 
resueltamente nos afiliamos en la Causa de la paz, del progreso 
y del orden. 

Su s. s. y amigo, 

Carlos Liscano. 



Caracas: agosto 24 de 1905. 

Señor General Carlos lÁscüno. 

Presente. 
Estimado amigo : 

Acabo de leer su carta del 22, que no vacilo de calificar de 
importante y sumamente satisfactoria para el patriotismo. 



— Tl6 — 

La importancia de su carta, en mi concepto, no es por el 
estilo de ella, sino por el fondo de sinceridad que yo entreveo en 
todas sus palabras. 

Documentos de la índole política de éstos, son los que debe 
conocer la N^ación y el patriotismo, y que, como dejo dicho, pue- 
den calificíirse de importantes. 

En la actualidad, contribuyen estos procedimientos de tal 
manera decisiva á fijar rumbos y á establecer doctrina, que no 
puedo menos que significarle á usted el verdadero placer que me 
produce la espontánea, franca y leal manifestación que me hace. 
En mi concepto éstos son los efectivos procedimientos con 
que definitivamente combatiremos el antiguo sistema político de 
casi todas las agrupaciones, de que aún adolecemos ; siendo así 
que á estas horas, en que se creía que ya no se estuviera sino 
en el seno del recogimiento patriótico, del pensar austero, y de la 
consagración á la Patria y al trabajo, observamos que los repti- 
les, cada vez que lo creen de oportunidad, porque algün 
fantasma extraño ó extranjero amenace acabar con el edificio de 
la República, de nuestra soberanía é independencia, asoman sus 
cabezas miserables incapaces de todo lo bueno y únicamente dis- 
puestos á recibir un mendrugo, juntamente con toda la infamia 
y toda la humillación de que son capaces los que no han nacido 
sino para el mal y para vivir revolcándose en el fango y en 
el lodo. En pocas palabras : les duele que haya patriotas 
venezolanos, que á toda costa hagamos el bien á la República, 
porque no han sabido vivir sino de la revuelta y el escán- 
dalo, y no quieren convencerse aún de que los miserables en 
todas partes del mundo no sirven, por falta de convicciones y de 
razón para realizar nada. 

Señor General : los que de tal modo piensan y sienten, 
es porque no saben ni comprenden que los hombres de sus 
condiciones lo que han perseguido y persiguen, no es á un 
hombre sino un ideal, que lo podemos condensar en las siguien- 
tes palabras : la ventura de la Patria y el bienestar común, 
en el seno del orden y de la regularidad administrativa, 
como, indiscutiblemente, lo practica la Restauración Liberal. 
Congratulóme, pues, con usted y todos los amigos del im- 
portante Estado Lara, por tan justas y eficaces expansiones, y 
al regresar á su hogar llevando las satisfacciones del deber cum- 
plido, puede usted contar con el verdadero aprecio de su amigo, 

CIPRIANO CASTRO. 

{El Constitucional número 1.406, de 25 de agosto de 1905.) 



— 117 — 



Telegramas cruzados entre el Inspector de Telégrafos 

de Colombia y el General Oastro 



Tel%mfo Nacional. — De El Rosario, el 9 de setiembre de 1905. 
-r-T^as 4 bs. p. m. 

Señor General CaMro. 

Como prueba de perfecta amistad y concordia que existe en el 
Gobierno del señor General Reyes para con esa República her- 
mana, os participo que á las 10 y 40 se ha establecido la comuni- 
cación telegráfica entre este lugar 3- San Antonio. 

Saludóos respetuosamente. 

El Inspector de Telégrafos, 

Manuel A. Manríquez. 



Telégrafo Nacional. — De Los Teques, el 10 de setiembre de 1905. 

Señor Manuel A, Manriqnez, Inspector de Telégrafoi^, 

Recibido. Celebro el que se haya enlazado ya nuestro telé- 
grafo con el de nuestra hermana Colombia, así como la manifes- 
tación que cx)n tal motivo usted me hace. Ojalá que esta reanu- 
dación telegráfica sea la eterna continuación de las relaciones de 
buena amistad que ya se han iniciado bajo tan excelentes auspi- 
cios y propósitos. 



S. S., 

CIPRIANO CASTRO. 
[El ChnsHtucional número 1.420, de 11 de setiembre de 1906.] 



EL GBNBI^AIi GIPI^IANO GASTI^O, 



BN Bli GONGI^BSO DB 1890 



GOMO DIPliiPADO POi; BL BSQIADO LOS ANDBS 



El (General Oipñano Oastro, en el Congreso de 1890 
como Diputado por el Estado Los Andes 



PALABRAS DEL, GENERAL CIPRIANO CASTRO, EN LA SESIÓN DE LA 
CÁMARA DE DIPUTADOS, EL 27 DE FEBRERO DE 1890, AL TRA- 
TARSE SOBRE LA REHABILITACIÓN DEL SENADOR DOCTOR EÜSEBIO 
BAPTI8TA, QUE HABÍA SIDO ALLANADO Y EXPULSADO DEL SENADO 
EN LAS SESIONES DE 1881. 



Chidadano Presidente : 

Pido que por Secretaría se le dé lectura á la proposición 
hecha por el Diputado por Los Andes. 

(Fué leída.) 

El orador : 

Creo que nos estamos extendiendo en una discusión que no 
tiene razón de ser ; y lo creo así puesto que la modificación pro- 
puesta por el digno Diputado por Carabobo, ó mejor dicho, el 
proyecto presentado por él y sus honorables colegas que se han 

z6 



122 



dignado autorizarlo, no disiente de la proposición leída, ni en el 
fondo ni en la idea, sino simplemente en la forma, lo que será 
materia de la comisión de Redacción. Yo me permito, por tal 
razón, excitar á mi colega, el Diputado por Los Andes, á que 
retire su proposición, para que se proceda por la Cámara á votar 
el proyecto en referencia. Aquí no venimos á recriminar á 
nadie, sino á sancionar actos de justicia, por cuyo motivo 
no dudo que toda la Camaina, por unanimidad, le dará su 
aprobación. 



Ciudadano Presidente : 

El honorable Diputado que me ha precedido en la palabra 
tiene razón. Tanto la proposición como el proyecto pueden 
aprobarse tal como están hechos ; puesto que la primera no es, 
verdaderamente, sino la contestación á la Honorable Cámara 
del Senado, y el segundo es, el proyecto de ley, para levantarle 
la sanción al de la Cámara de Diputados expedido contra el 
Senador Baptista en 1881, por cuyo motivo, no tendré inconve- 
niente en darle mi aprobación á la proposición hecha. Y lo 
único que estimo yo que se podría agregar á la proposición, sería: 
« á cuyo efecto se acompaña copia del Acuerdo expedido por ^ta 
Cámara en esta misma fecha.» 

[Diario de DebcUes de la Cámara de Diputados, n6mero 6, de 15 de marzo 
de 1890.J 



PALABRAS DEL GENERAL CIPRIANO CASTRO, EN LA SESIÓN DE LA 
CÁMARA DE DIPUTADOS, EL 11 DE MARZO DE 1800, AL TRATARSE 
DEL ACUERDO, DEVOLVIENDO Á LA UNIVERSIDAD CENTRAL, LA 
PROPIEDAD DE LA « HACIENDA CHUAO.» 



Ciudadano Presidente : 



Creo que como yo, todos los demás honorables colegas 
que componemos hoy la Cámara, estamos de acuerdo en dar 



— "3 — 

nuestro voto al Acuerdo que se acaba de leer. Pero, si mal no 
recuerdo, 6 si mal no oí, en el último artículo del mencionado 
proyecto, se dispone que las demás propiedades de la Universidad 
para aquella época, y (¿ue también sufrieron enajenación, 
quedaran exceptuadas de la resolución que para la hacienda 
Chuao se toma hoy, quedando por consiguiente, sus actuales 
poseedores en plena posesión de derechos legítimamente adqui- 
ridos, etc., etc., etc. 

Confieso fi-ancamente que sorprendido como he sido con el 
proyecto que se discute y de que se acaba de dar cuenta, no 
conozco á fondo el asunto, y que si he estimado que la Cámara 
debe sancionarlo, es por ser precisamente como corolario del 
anterior proyecto, en que se independiza la dirección y adminis- 
tración de la Universidad de esta capital, necesitando por consi- 
guiente, de sus rentas propias, y que acaba de pasar en primera 
discusión á una comisión ; pero sí llamo desde ahora muy seria- 
mente la atención de mis honorables colegas, sobre la injusticia 
que cometeríamos sancionando el artículo á que he hecho alu- 
sión. De manera que si en honor de los pueblos, de quienes 
somos sus Representantes, la resolución sobre propiedades se 
hace extensiva á todos y cada uno de los que se hallan compren- 
didos en el mismo caso, el proyecto tendrá, con toda la espon- 
taneidad del caso, mi voto, {ApIani<oí<) porque la justicia es igual 
para todos, señores. (Prolongadoti apIaittiOH), Es preciso dar á 
Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César, que se pro- 
ceda con las demás fincas que están en el mismo caso de la misma 
manera. (AplaiMoa). El proyecto en referencia en mi concepto 
perderá el verdadero mérito que él tiene en el fondo, con el 
exclusivismo que se trata de hacer por el artículo 79 Hagamos 
justicia, señores Diputados, y estaremos seguros de que los vene- 
zolanos se enorgullecerán del Congreso del 90, (Aplausos) que 
haya verdadera independencia en nuestros procedimientos y ten- 
dremos de una manera franca y decidida la cooperación de todos 
los pueblos de Venezuela. (Prolongados aplausos). 



Ciudadano Presidente: 

Debo ante todo hacer una manifestación al honorable Di- 
putado que me ha precedido en la palabra, y es que acojo 
de muy buen grado los consejos de prudencia con que nos 
ha regalado, en virtud de la experiencia que posee en los 



— 124 — 

asuntos de la vida, aun cuando debo hacer constar que en mi 
anterior discurso yo no he descendido como él al terreno 
de ciertas calificaciones, cuyos términos técnicos en que se ha 
expresado podrían afectar la responsabilidad de la Cámara, en su 
carácter de cuerpo serio y circunspecto. Lo que yo me proponía 
era y es, únicamente, evitar el exclusivismo, que el último ar- 
tículo del proyecto que se discute envuelve, y que en la recupe- 
ración de los bienes de la Universidad, la justicia fuera igual 
para el General Guzmán Blanco, como para todos los demás que 
estén en el mismo caso. A esto era lo que yo me concretaba y 
así creo que todos vosotros lo habéis interpretado, ciudadanos 
Diputados. Yo, pues, sin ir más lejos, porque á mí no me corres- 
ponde averiguar, en este enojoso asunto, quienes puedan 6 no 
haber sido ladrones, sin tener otra cosa en mientes que el es- 
tricto cumplimiento de mis deberes, estaré siempre porque 
sancionemos el proyecto, pero teniendo en cuenta mis observa- 
ciones apuntadas. 

Y permitidme ahora, ciudadanos Diputados, por ser de oportu- 
nidad, que signifique que cuando el Estado de quien soy su repre- 
sentante me eligió, quizá no tuvo en cuenta al discernirme ese 
honor, que yo como aventajado oi-ador pudiera sostener con lapa- 
labra de una manera satisfactoria los deberes relativos á mi 
cargo, pero ai os puedo asegurar que tomó en consideración : que 
sí tenía el juicio y el criterio suficiente para emitir franca y llana- 
mente mi opinión, sobre los diversos asuntos de importancia que 
habrían de trat-arae en las presentes sesiones, cuestiones que, 
sostenidas hoy aquí con la decisión y sinceridad que me caracte- 
rizan, las sabré sostener también mañana, si es preciso, en el 
campo de batalla. 

Paso ahora á hacer una explicación sobre la proposición, 
hecha por el honorable Diputado por Zamora y es que, como el 
proyecto que se discute bien puede sufrir las alteraciones indi- 
cadas en la segunda y tercera discusión reglamentaria, me per- 
mita adicionarla así : pasando á la comisión una vez que haya 
sido aprobado en primera discusión. En cuyo caso, le daré tam- 
bién mi voto á la proposición. 



[Diario de Debates de la Cámara de DiputadoSy números 25 y 26 de 5 y 6 
de abril de 1880]. 



— 125 — 



PALABRAS DEL GENERAL CIPRIANO CASTRO, EN LA SESIÓN DEL CON- 
GRESO EL 12 DE MARZO DE 1890, AL TRATARSE DEL PROYECTO 
DE CONTESTACIÓN AL MENSAJE PRESENTADO POR EL DOCTOR 
JUAN PABLO ROJAS PAI'L, PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA. 



«Que se mande á imprimir la minuta de contestación al 
Mensaje del Presidente de la República, que se acaba de leer, 
para que, distribuida á los Senadores y Diputados, puedan dar 
su juicio concienzudo sobre la mat-eria en la reunión en Congre- 
so que contal objeto se convoque. « 



Tendría mucho gusto en apoyar la proposición del honora- 
ble Senador por Falcón, pero como tanto por su mismo conte- 
nido como por el mediano conocimiento que tengo en la deli- 
cada cuestión que se ventila, pues que se trata nada menos que 
del fallo que el Congreso de 1890 ha de dar sobre la cuenta 
■^que el ciudadano President^e de la República ha presentado en su 
mensaje ; y, que en mi humilde concepto, si lo que se trata es 
de que la República sea verdaderamente práctica, y puesto que 
la mayor parte de los que nos encontramos actualmente reuni- 
dos no conocemos, por el simple hecho de la lectura que se le 
ha dado por Secretaría, el verdadero fondo de la contestación 
en referencia ; siendo así, pues, que ella va á resolver del buen 
nombre del Congreso, á que me honro en pertenecer, y como 
quien dice del porvenir de la República, me permito modificar 
la proposición del honorable Senador en los términos siguientes : 



Estoy perfectamente de acuerdo con el honorable Senador 
que me ha precedido en la palabra, en cuanto á que en Vene- 
zuela no existen esos partidos organizados y que aquí en el Con- 
greso puedan llevar las ideas de la oposición de una manera 
calificada ; pero creo yo, señor, que esto no obsta, ni debe to- 
marse en consideración, para que en los diversos asuntos de 



120 — 

interés público de que debamos ocuparnos, cada uno emita sus 
opiniones conforme lo estime conveniente, al alcance de sus fa- 
cultades y del recto criterio de que pueda disponer. Y me ex- 
traña mucho, muchísimo, que un Senador de la honorabilidad 
del que me ha precedido en la palabra, quiera creer que es an- 
tipolítico y hasta antipatriótico, el que se oponga dificultades á 
las resoluciones que caracterizan las conveniencias de la mar- 
cha de la política en una época dada ; pues en primer lugar, yo 
creo que en la política se gira en una órbita, y en el puesto en 
que los pueblos, la Nación ó un magistrado ante quien se ha ju- 
rado cumplir con su deber, se gira en otra. 

Y ya lo dije en mi anterior discurso y lo repito : yo no estoy 
dispuesto á decir amén á todo, sin conocimiento completo y 
con conciencia de lo que hago (aplanms) cuando además son las 
prácticas verdaderamente republicanas y la misma rehabilita- 
ción del país quien lo exige así ; porque de lo contrario, ciuda- 
danos Senadores y Diputados, sería salir de una dictadura para 
entrar en otra, sería cambiar el nombre al ídolo (aplamos) y 
nada más. 

Los pueblos al elegirme su representante, no es un orador 
lo que han elegido ; pero sí es un hombre que tiene la honra- 
dez y el valor suficientes para aprobar ó negar lo que estime con- 
veniente. De tal manera que salga mañana de aquí y pueda 
darles la razón de mis opiniones á esos pueblos, porque hasta 
allá creo yo que debe llegar la República práctica. (Aplumon), 

Y puesto que además : reglamentariamente yo no estoy en 
el deber de conocer de la minut^i de contestación al Presidente 
de la República, puesto que ni he formado parte de la comisión 
de redacción, sino desde el momento en que ha sido puesta en 
consideración del Congreso : insisto en sostener mi proposición. 



( Diario de Debates de la Cámara del Senado y del Congreao, números 15 y 16 
del 6 y 12 de abril de 1890. ) 



127 — 



PALABKAH DEL GENERAL CIPRIANO CASTRO, EX LA SESIÓN DE LA CÁ- 
MARA DE DIPUTADOS, EL 18 DE MARZO DE 1890, AL PEDÍRSELE 
AL MINISTRO DE HACIENDA EL INFORME SOBRE SI SE LE HABÍAN PA- 
(ÍADO AL (JENERAL GUZMÁN BLANCO LOS PER-TUICIOS Ql^E DECÍAN 
SE LE HABÍAN OCASIONADO EN SUS PROPIEDADES, EN LOS DÍAS 26 
y 27 DE OCTUBRE DE 1889. 



Ciudadano Pre^idenfe : 

Ante todo, quiero hacer constar que soy de los que creo 
que debiéramos tender un velo sobre el pasado, y dirigir pura- 
mente nuestra vista sobre el presente y el porvenir de nuestros 
pueblos, cuya responsabilidad hemos asumido en nuestro carác- 
ter de Representantes. 

Es mi sentir, ciudadanos Diputados, que si miramos atrás, 
no tendremos tiempo suficiente para enderezar tuertos y repa- 
rar todos los desagravios cometidos en el pasado. Es tanto, 
tanto, lo que tenemos que hacer, es tanto lo que el país espera 
de nosotros, sus miradas están tan fijas en nosotros, que sería 
dolorosísimo ver desvanecidas sus esperanzas como en tantas 
otras ocasiones, en que nuestros desgraciados pueblos no han 
hecho otra cosa sino agasajar pasajeras ilusiones I 

Tenemos asuntos tan importantes de qué ocuparnos, como 
la cuestión Guayana, que da lástima que malgastemos un tiem- 
po que es precioso en frivolidades. Y permitidme que le dé 
este calificativo porque en mi humilde concepto, esto de que 
nos ocupamos no es más que un pequeño detalle de la cuenta 
general, que debemos tomar, escrupulosamente, á la Adminis- 
tración que termina. (Aplausos). 

Los venezolanos no tenemos derecho á ocuparnos de otra 
cosa, ni mucho menos de dar not<aciones de independencia, 
mientras no se haya resuelto de una manera enérgica y digna, 
la cuestión capital límites de la Guayana. Mientras seamos 
esclavos, no tendremos voz ni voto. 

Pero abocada la cuestión, pago de perjuicios al general 
Guzmán Blanco, por el actual Grobierno, en virtud de la propo- 
sición que se acaba de leer, hecha por el ilustrado Diputado doc- 



— 128 

tor Mijares, y aprobada por la Cámara, me creo en la forzosa 
obligación de sostener la cuestión por honra de la Cámara y en 
cumplimiento de mis sagrados deberes. 

Paso pues, á nombre de la ley y en representación del 
pueblo cuyo derecho me ha conferido, á interrogar al señor 
Ministro de Finanzas sobre la verdad de los siguientes puntos : 

19 Si es cierto que el general Guzmán Blanco, en su ca- 
rácter de Ministro Plenipotenciario cerca de las naciones euro- 
peas, presentó su cuenta al Gobierno de Venezuela, sobre los 
fondos que él tenía á su disposición. 

2? Si es asimismo cierto, que en dicha cuenta pasada por 
el general Guzmán Blanco, figura que el importe del vapor 
Libertador, es la exorbitante suma de 60.000 libras, el que á lo 
sumo podrá valer 8 ó 10.000 libras. 

39 Que en la suposición de que el vapor TAbeHador, pueda 
valer las 60.000 libi'as, se sirva informar si es verdad, que en 
la mencionada cuenta pasada por el general Guzmán Blanco, 
quedaba un balance á favor de la nación de B. 544.043,50 ; de 
cuya suma apenas se giró por B. 400.000, quedando los 
B. 144.043,50 á favor del general Guzmán Blanco, por perjui- 
cios ocasionados por el pueblo venezolano. 

Esto es lo que se dice públicamente, y que esperamos que el 
ciudadano Ministro se sirva esclarecer, para que haciendo jus- 
to tributo de justicia, condenemos á quien haya lugar ó pon- 
gamos á salvo la honra del Gobierno Nacional. (Aplausos), 

No terminaré, por ser de oportunidad, sin llamar muy se- 
riamente la atención de todos mis colegas, sobre lo que ordina- 
riamente sucede sobre este particular : cuando un pobre deshe- 
redado de la fortuna inducido por la extrema necesidad, des- 
pués de haber implorado est-érilmente la caridad ante sus se- 
mejantes, arrebata un pan para saciar su labio hambriento y 
el de su familia, los Tribunales de justicia se apresuran acu- 
siosos á juzgar el delincuentiC ; y á los estafadores de gran 
cuantía, á los despilfarradores de la renta pública, á los que 
con mayor frescura á la par del cinismo, en nombre y á la faz 
de la República, se usurpan el sudor del pueblo, ¿ debe batírse- 
les palmas y significárseles merecido bien de la patria ? No, 
ciudadanos Diputados, que se condene á quien deba condenarse, 
(^aplausos) ó se absuelva al inocente. 



— 129 — 

Sírvase el Ministro decir si fué 6 no cierto que el giro del 
Gobierno de Venezuela fué de B. 400.000. 



Ciudadano Presidente: 

Explicados anteriormente los motivos que me han inducido 
á tomar parte en esta cuestión que ya se va haciendo enojosa, 
y observando que el señor Ministro de Finanzas, usa de sub- 
terfugios para explicarnos que se giró por toda la suma de 500 y 
pico de mil bolívares, cuya suma toda íntegra ha ingresado en 
las cajas públicas de la Nación para gastos del mismo servicio 
público, y estando yo cierto, como estoy, de que el giro se hizo 
puramente por la suma deB. 400.000, me veré en el caso de 
hacer uso de la prensa, para esclarecer el hecho, si á ello se me 
quiere obligar con la negativa del señor Ministro. 



Pido la lectura de toda la cuenta. 
El ministro de Hacienda. 
(Leyó toda la cuenta.) 

{Diario de Debates de la Cámara de DiputadoSf números 44 y 45 de 10 y 11 
de junio de 1890.) 



palabras del general cipriano castro en la sesión de la cá- 
mara de diputados el 18 de marzo de 1890 al interpelarse 
al ministro de relaciones exteriores sobre la cuestión 
límites de guayana en que se le hacían cargos al general 
guzmIn blanco. 



Ciudadano Presidente: 

Pido que se repita la lectura del artículo constitucional que 
se leyó (fué leído). Como se vé, el artículo que se acaba de leer, 
ciudadano Presidente, autoriza plenamente á la Cámara para 
pedir á los Ministros los informes que se deseen verbales ó 
escritos. 

Es posible que el señor Diputado doctor Montenegro, por 
estar más inmediato, haya oído el informe verbal que el ciuda- 
dano Ministro de Relaciones Exteriores acaba de rendir, pero 
es lo cierto que la mayoría de los Diputados, ni nos hemos 

17 



— 130 — 

apercibido del contenido de dicho informe ; pues hasta los ta- 
quígrafos se han quedado á oscuras. 

Y es esto un asunto de tanta importancia, como ya lo he 
dicho en otra ocasión y como todos nosotros lo sabemos, que 
yo me permito excitar á todos mis Honorables Colegas, á que 
apoyemos la modificación hecha por el Diputado Guardia. El 
artículo constitucional no puede ser más terminante, sobre que 
podemos pedir el informe escrito ; y sería sumamente ridículo, 
que no pudiendo el señor Ministro esforzar la voz para hacer- 
se oír, nosotros saliéramos de aquí sin saber á» qué atenernos 
sobre el asunto de más importancia que tenemos sobre la me- 
sa, y con cuyo objeto es que precisamente ha sido convocado el 
ciudadano Ministro de Relaciones Exteriores. 

Ahora bien :1a observación de que esteno haya podido retener 
las conte>staciones dadas al interrogatorio del Diputado general 
Carabaño, me parece bien peregrina, pues si el señor Ministro 
está poseído y tiene conciencia de lo que ha querido expresar 
por medio de la palabra, con mayor razón y hasta con abun- 
dancia de consideraciones, es de esperarse que lo haga por es- 
crito. Insisto, pues, en apoyar la modificación propuesta, para 
que venga el informe como lo necesitamos. 

Ciudadano Fres iden te : 

Aunque en un todo estoy perfectamente de acuerdo con la 
interpelación dirigida por el Honorable Diputado que me ha 
precedido en el uso de la palabra al ciudadano Ministro de Re- 
laciones Exteriores, quiero y debo aprovechar la oportunidad 
para exponer ante la Honorable Cámara mi modo de pensar 
sobre uno de los asuntos más importantes de actualidad, qui- 
zá el más importante. Y es muy de lamentarse por esta razón, 
que quizá la mayor parte de los Diputados, no hayamos oído el 
informe verbal del señor Ministro y las contestaciones rendi- 
das por éste al Diputado Carabaño, poixiue preciso es decirlo, 
parece que nos vamos á morir ya, y que lo que nosotros hemos 
venido aquí es á presenciar una escena muda. Creo que ni 
aún los Taquígrafos habrán podido oír al señor Ministro, con 
su voz tan apagada. 

Pero quiero antes de seguir adelante mi disertación, hacer 
una manifestación que me nace del corazón y que me llena de 
justo orgullo patrio : hemos entrado en una era de verdadera 
libertad, la Rehabilitación Nacional no será ya un mito ; po- 
demos decir á pulmón entero que estamos en plena República. 
¿ Y qué sino eso, significa el que los Diputados podamos inte- 



— 131 — 

rrogar con entera franqueza y despreocupación á los señores 
Ministros del Despacho, á presencia de todo un pueblo sin que 
por esto se nos tache de opositores sistemáticos, sino cumpli- 
dores de nuestros sagrados deberes contraídos para con la 
Patria ? 

Así por lo menos, entiendo yo este acto de verdadero re- 
publicanismo, el primero que registrará quizá los anales de 
nuestra historia moderna. 

Yo no he oído, como dije al principio, el informe del ciu- 
dadano Ministro, pero entiendo y es lo cierto del caso, que 
gran parte de nuestro Territorio Guayanés ha sido usurpado 
por el aventurero Inglés. Y ante semejante atentado, á los 
venezolanos no nos queda más recurso digno y de satisfactorios 
resultados que las vías de hecho, estando cortadas como están 
nuestras relaciones diplomáticas con aquella Nacionalidad. 

Y éste es precisamente, uno de los puntos sobre que quie- 
ro llamar con especialidad la atención de mis Honorables cole- 
gas y del ciudadano Ministro. El general Guzmán no ha de- 
bido por ningún respecto ni de ninguna manera, cortar nues- 
tras Relaciones Diplomáticas con la Inglaterra en aquellas 
circunstancias en que precisamente necesitábamos de ellas. Y 
es más después que, en medio de estas críticas circunstancias, 
nuestro actual Grobierno escoge al señor general Guzmán, como 
la persona más adecuada para hacerlo su Ministro Plenipoten- 
ciario y Agente Diplomático en este grave asunto. Esa es una 
complicidad que nosotros no podemos aceptar, ciudadanos Di- 
putados, y menos aún cuando ni se le da cuenta al país de lo 
que sucede, en tanto tiempo, para que nuestros pueblos hubie- 
ran podido siquiera, levantar una protesta enérgica y digna 
contra la usurpación de que ha sido víctima Venezuela. 

Empero, no creo yo que debemos ocuparnos del pasado, 
pues ni aún nos queda tiempo para ello, ocupémonos de lo que 
debemos hacer en el presente, para ir con paso firme y segu- 
ro al porvenir en esta importante cuestión ; por cuyo motivo, 
pido al señor Ministro de Relaciones Exteriores, se sirva in- 
formarnos por escrito, sobre el estado actual del negociado y 
sobre lo que el señor doctor Modesto Urbaneja, actual encar- 
gado, haya hecho sobre el particular ; pues así y tan sólo así, 
será que podremos entrar en resoluciones acertadas, poniendo 
á salvo la honra y la dignidad Nacional. (Aplausos, ) 

{Diario de Debates de la Cámara de DipuUido8f números 48 y 49 de 14 y 16 
de junio de 1890.) 



índice 



pIoinas 



Unas palabras más para la historia del Ciudadano General Ci • 

prlano Castro, por Ramón Tello Mendoza 

Elección del General Cipriano Castro para Presidente de 
Venezuela de 1905 á 1911 

Cuerpo Electoral de 1905— -Sesión solemne celebra- 
da el 7 de junio 1 

Programa Oficial para la celebración de los días 10 
y 11 de Junio de 1905, con motivo del juramento 
del Benemérito General Cipriano Castro y del 
ciudadano General Juan Vicente Gómez, electos 
Presidente y Primer Vicepresidente de los Esta- 
dos Unidos de Venezuela, en el período constitu- 
cional de 1905 á 1911 8 

Discurso pronunciado por el doctor José Manuel 
Montenegro, Presidente del Congreso, en el acto 
de prestar juramento el General Cipriano Castro 

ante aquel Soberano Cuerpo 9 

Palabras pronunciadas por el General Cipriano Cas- 
tro, ante el Congreso Nacional, en el acto de pres- 
tar juramento como Presidente Constitucional 

para el período de 1905 á 1911 11 

Banquete y Recepción en el Palacio de Miraflores 13 

Telegrama circular del General Castro 18 

Venezuela y Colombia en 1905 — Falseando la verdad. 

Un interview del doctor Lucas Caballero 19 

Documentos que refutan contundentemente las in- 
formaciones del doctor Luc&s Caballero, en el 
interview suyo publicado en el número 2.273 
de El Porvenir de Cartagena, (República de 
Colombia) 24 



II índice 

PÁGINAS 



Telegramas cruzados entre el General Cipriano Castro y el 

Presidente del Estado Trujillo 48 

Otros telegramas cruzados entre el General Castro y el Presi- 
dente de Trujillo 53 

El General Ciastro y la Academia déla Historia 58 

Mensaje Especial que presenta el General Cipriano Castro, 
Presidente Constitucional de la República, al Congreso 
Nacional en 1905 76 

Sesión del Congreso el 5 de julio de 1905. — Presidencia del Se- 
nador doctor J. R. Revenga 80 

Informe de la Comisión del Congreso sobre la unificación de 

la deuda extranjera 81 

Contrato para la unificación de la Deuda i'onsolidada de 1881 
y del empréstito de 5 p§ de 1896 de los Estados Unidos 
de Venezuela 83 

Monumento de Carabobo. 

Decreto referente á la reunión del Jurado que debe- 
rá conocer del mérito de los proyectos para la 
erección de un monumento en la llanura de Ca- 
rabobo 96 

Veredicto del Jurado nombrado para conocer del 
mérito artístico de los proyectos presentados 
para el Monumento que ha de erigirse en la lla- 
nura de Carabobo 98 

Contrato celebrado con el ciudadano Eloy Palacios 
para la construcción del monumento que se eri- 
girá en la llanura de Carabobo 100 

Telegrama del General Castro al doctor Tullo Febres Cordero 

y contestación respectiva 102 

Telegramas cruzados entre el señor E. Justiniano Ruiz y el 

General Cipriano Castro 103 

Honores al General Cipriano Castro y á la Restauración 
Liberal. 

Acuerdo por el cual se confiere al ciudadano Gene- 
ral Cipriano Castro, el título de «Restaurador de 
Venezuela» 105 

Acuerdo por el cual se ordena hacer una edición 
litografiada de la Proclama dirigida al país el 9 
de diciembre de 1902 por el Restaurador de Vene- 
zuela 107 

Acuerdo por el cual se ordena un Arco de Triunfo 

conmemorativo de la Restauración Nacional 108 

Reseña de la Recepción verificada en el Palacio de Mirafiores 
con motivo de presentar las credenciales de Ministro de 



índice III 

PÁaiNAS 



los Estados Unidos en Venezuela el Excelentísimo señor 

William W. Russel 112 

Carta del General Carlos Liscano al General Cipriano Castro y 

contestación respectiva 114 

Telegramas cruzados entre el Inspector de Telégrafos de Co- 
lombia y el General Castro 117 

El General Cipriano Castro, en el Congreso de 1890 como 
Diputado por el Estado I-íOS Andes. 

Palabras del General Cipriano Castro en la sesión 
de la Cámara de Diputados, el 27 de febrero de 
1890, al tratarse sobre la rehabilitación del sena- 
dor doctor Ensebio Baptista, que había sido alla- 
nado y expulsado del Senado en las sesiones de 

1881 121 

Palabras del General Cipriano Castro, en la sesión 
de la Cámara de Diputados, el 11 de marzo de 
1890, al tratarse del Acuerdo, devolviendo á la 
Universidad Central, la propiedad de la «Hacien- 
da Chuao» 122 

Palabras del General Cipriano Castro, en la sesión 
del Congreso el 12 de marzo de 1890, al tratarse 
del Proyecto de contestación al Mensaje presen- 
tado por el doctor Juan Pablo Rojas Paúl, Presi- 
dente de la República 125 

Palabras del General Cipriano Castro, en la sesión 
de la Cámara de Diputados, el 18 de marzo de 
1 890, al pedírsele al Ministro de Hacienda c'l in- 
forme sobre si se le habían pagado al General 
Guzmán Blanco los perjuicios que decían se le 
habían ocasionado en sus propiedades, en los 

días 26 y 27 de octubre de 1889 127 

Palabras del General Cipriano Castro, en la sesión 
de la Cámara de Diputados el 18 de marzo de 
1890 al interpelarse al Ministro de Relaciones 
Exteriores sobre la cuestión Límites de Guayana 
en que se le hacían cargos al General Guzmán 
Blanco 180 



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DOCUMENTOS 



GENERAL CIPRIANO CASTRO 



VOLUMEN V 



CARACAS 

TIF. HKBBBRA IRiaOTBM A CA. 
1906 



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DOCUMENTOS DEL GENERAL CIPRIANO CASTRO 



DOCUMENTOS 



GENERAL CIPRIANO CASTRO 



VOLUMEN V 



CARACAS 
906 



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Harwnl Cellege llbtvy 
h«f. A. G. Gooiidge 



BREVES IDEAS 



('¡rcula hoy el V volumen de los documentos del 
General Cipriano Castro, para que deje mañwna la efec- 
tividad de su virtud en los raciocinios, y la constancia 
de los hechos en la historia. 

La nueva publicación, por lógica de m destino, en- 
riquecerá con acopio de docuraentos, las Bibliotecas, los 
Archivos, las Cancillerías y el concepto ilustrado de los 
pensadores. 

Puede decirse, que los cuatro volúmenes publicados 
anteriormente, constituyen los documentos 3Iili tares, Po- 
líticos y Diplomáticos del General Cipriano Castro, y este 
volumen nniybien debería llamarse, el libro de la Justicia, 

Es honroso servir á la historia y al progreso, al 
festejar y apkmdir al Egregio Caudillo de la Causa Li- 
beral Restauradora. 

}{. Te Ib Mendoza. 



Caracas : 9 de abril de 1906. 



Documentos 

RELATIVOS A LA MUERTE VIOLENTA, DE LOS HERMANOS NICOlAs 

Y CRUZ MARÍA GARCÍA EN CARUPANO 



Caracas : 20 de setiembre de 1905. 

Ciudadano General Cipriano CoAÍrOy Presidente de la RepúhUca y 
Restaurador de Venezuela, 

Ciudad. 

Respetado y noble General : 

Con la fe que usted ha sabido inspirar á los venezolanos, 
con la confianza que reposa hasta en los más humildes, de 
su elevado espíritu de justicia, viene esta madre desolada 
á poner en su conocimiento dos espantosos crímenes de que 
han sido víctimas mis dos hijos, arrebatados á la vida por 
un mwmo asesino : Guillermo Alcalá. 

Si yo no estuviere convencida de la elevada misión de 
usted por la multitud de acciones nobilísimas de que está 
llena su vida de ciudadano y de Magistrado ; si yo no estuviere 
oyendo que se le llama á usted por todas partes el padre del pue- 
blo y Restaurador de la Patria, le bastaría recordar siquiera para 



dirigirme á usted, la santa indignación de su alma cuando 
hace poco tiempo pedia usted cuenta á las autoridades de 
Trujillo de los cdmenes cometidos en aquella región. 

Aquí también, ciudadano General, hay asesinos libres 
porque lo ignora usted. En solo un semestre mis dos hijos, 
los dos sostenes de mi vida, han sido asesinados por las pro- 
pias manos de Guillermo Alcalá ; individuo éste, de una fa- 
milia funestísima para estos pueblos, porque entre ellos hay 
cerebros que dirigen los crímenes, que conciben innúmeras 
fechorías é instrumentos pavorosos y ciegos que los ejecutan 
y que se ríen después de la justicia. 

El primero de mis hijos, Nicolás García, fué asesinado á 
plena luz solar en un establecimiento público de Carúpano. 
El Juez del Distrito instruyó el sumario, pero como éste se 
parcializó por temor de las amenazas de la familia del asesino, 
el Juez de Primera Instancia, que lo era para entonces el Doc- 
tor Demóstenes López, mandó á ampliar las averiguaciones. 
Pero débil también ante las repetidas amenazas de los crimi- 
nales y aun después de haber sido reemplazado en el cargo, 
se acordó con el Juez del Distrito, Doctor Pablo Santoni 
Gómez para romper el expediente, sustituir las declaraciones 
por otras falsas y obtener, como en efecto obtuvieron, la li- 
bertad del delincuente. 

Y tres días después, respetado General, sólo tres días 
después de estar en libertad, ese monstruo sediento de san- 
gre, ese infame buscador de víctimas, ese sugestionado por 
las teorías criminales de los cobardes, me asesina mi otro ino- 
cente hijo Cruz María García, en la vía pública á las 12J del 
día y sume á una madre infeliz en el más espantoso de los 
dolores, en la más negra de las miserias, en la más triste de 
las desgracias. 

Cuando se consumó el primer asesinato yo me dirigí al 
Presidente del Estado informándome de la conducta de los 
Jueces, pero este Magistrado se mostró sordo á mi reclamo. 
Y, es por esto, ciudadano Presidente, que dominando la timi- 
dez propia de la mujer para dirigirse al Primer Representante 
de la Nación, recuerdo que es usted el Padre y Salvador de 
ella, y me dirijo á usted para pedirle la justicia que me 
niegan los que aquí temen las acechanzas de los Alcalá. 

Sí, ciudadano General, estos hombres funestos, productos 
naturales de ese pasado de desórdenes, ese que ha vivido Ve- 
nezuela ; hijos legítimos de esa situación anormal que usted 
encontró y que desaparece al influjo del talento, del patriotis- 



— 3 — 

mo y del genio superior de usted. Estos hombres, los Rusian 
y los Alcalá, son los mismos que asesinaron al lionrado agri- 
cultor Florentino González ; los mismos que armados en pan- 
dilla, ebrios de sangre, se lanzaron en altas horas de la no- 
che contra el hogar del noble abogado Doctor Manuel Anto- 
nio Martínez ; los mismos que casi á plena luz meridiana 
sorprendieron dormido en la prisión á donde ellos mismos le 
habían llevado validos de su influencia, al Coronel Manuel 
María Miyán (manequí) asesinándolo villanamente ; los mis- 
mos que invadieron el honrado Procurador Juan José Abreu, 
y revólveres en mano, lo intimaron hasta el punto de hacerlo 
abandonar á Carúpano ; los mismos, en fín, que falsificaron, 
como usted bien lo sabe, las firmas de Rafael Aguilera y Ra- 
món Pereira, pretendiendo hacer de usted instrumento de pa- 
siones odiosas y que á no ser por la penetración de usted, 
estarían sometidos á castigos como enemigos irreconciliables 
de la paz y del orden. 

Yo, madre adolorida, desesperada por los horrendos ase- 
sinatos de mis dos hijos, no teniendo ya nada qué perder, 
arrostro las iras de estos malhechores para pedir justicia al 
Restaurador de Venezuela, al hombre justo y noble á quien 
con orgullo llamamos Padre y Protector del pueblo. 

Respetado (ieneral : Usted es justo y bueno, y en su gran 
corazón resonará esta queja maternal, este grito de desespera- 
ción de la infeliz mujer que ve á los asesinos de sus hijos 
ocupando puestos públicos, dominando á los demás empleados 
é infundiendo temor para que no caiga sobre ellos el condigno 
castigo. 

Ciudadano General : Yo había pretendido darle publicidad 
á esta carta, pero me abstengo de ello confiando en la rectitud 
que siempre pone de manifiesto el hombre providencial que hoy 
rige los destinos de nuestra amada Patria. 

Le ruego, distinguido General, perdónela avilantez de diri- 
girse á usted esta madre que ya no puede dar vida á sus des- 
graciados hijos ; aspira siquiera á que la ley se cumpla en esta 
época de Regeneración Nacional y á que la moral no sea letra 
muerta. 

Es justicia que espero en Caracas. 

Dios guarde á usted muchos años. 

Jxtana Edava de García. 



— 4 — 

Octubre 4. 
Presidente del Estado, 

Oumaná. 

La señora Juana Estava de García se queja de que el señor 
Guillermo Alcalá le ha asesinado sus dos hijos y que los Jueces 
que han conocido de dichas causan no le han hecho justicia. 
Acusa de ello y como prevaricadores á los ciudadanos Doctor 
Demóstenes López y al Juez del Distrito, Doctor Pablo Santoni 
Gómez, quien dice rompió el expediente para sustituirlo con 
declaraciones falsas y poder dictar auto de sobreseimiento. 

Yo llamo, pues, muy seriamente su atención sobre estos 
hechos criminosos, que al ser verdad, seria una cosa espantable 
que el criminal se paseara libremente por las ^Ues de la ciu- 
dad, con escarnio de la moral y de la vindicta pública, y casi 
no se concibe quién sea más criminal, si el autor del delito ó 
el que investido con la toga del Magistrado, á nombre de la 
República y por autoridad de la ley, lo absuelve. 

Yo espero todos sus informes circunstanciados sobre el par- 
ticular, adelantándome como lo he hecho ya en otras ocasiones, 
á decirle que declino todas las responsabilidades sobre quien 
haya lugar. 



Dios y Federación. 



CIPRIANO CASTRO. 



Telégrafo Nacional.— De Cumaná, el 4 de octubre de 1905. — 
La 1 h. p. m. 

Seilor General Castro. 

Recibido telegrama de usted referente á la queja de la se- 
ñora Estava de García. 

Cuando Alcalá fué puesto en libertad bajo fianza de cárcel 
segura, por el Juez de 1* Instancia del 49 Circuito judicial, 
Doctor Ramón Penzini, se quejó de esa determinación Cruz 
M. García, hermano del muerto y manifestéle que ocurriera 



— 5 — 

ante la autoridad judicial competente acusando al Juez Penzini, 
por si hubiere dejado de cumplir con sus deberes leales. 

Esto no lo hizo García, y á los pocos días en lance per- 
sonal que tuvo con Alcalá, resultó éste herido y aquél muerto. 

El tribunal competente le sigue juicio á Alcalá, quien se 
encuentra en su casa por estar gravemente enfermo, habién- 
dose llenado al efecto todos los requisitos de ley. 

En este estado están actualmente las cosas, y es de adver- 
tirle que traté como es de mi deber este asunto, con interés 
desde su principio y que el Juez Penzini, que ha venido cono- 
ciendo de él, es persona por demás idónea y extraña á los 
intereses que constantemente se chocan en Carúpano. 

El Procurador General del Estado, dará informes circuns- 
tanciados de todo, los cuales trasmitiré á usted. 

Trascríbole telegrama del señor Cruz María García, mi 
contestación á dicho señor y telegrama del Juez Penzini y 
sentencia dictada en juicio seguido á Alcalá : 

<r Carúpano : 10 de julio de 1905. — Las 4 p. m. 

Doctor Aquiles Iturhe, 

En primera instancia se dictó sentencia absolutoria por 
lo que resulta en autos seguidos á Guillermo Alcalá, y se puso 
en libertad bajo la fianza del señor Santos Erminy, mientras se 
consulta al superior inmediato la sentencia, según la ley. — Ra- 
man Penzini, )y 



« Carúpano : 10 de julio de 1905.— Las 10,45 a. m. 

General Aquiles Iturhe. 

Hoy libertad Alcalá ; asesinó mi hermano. Irá Isla Trini- 
dad. Justicia. — Cruz María García. 



<(Cumaná : julio 10 de 1905. 
Señor Cruz María Garda, 

Carúpano. 
Eecibído. Si usted cree que el Juez que ha puesto en liber- 



6 — 



tad al que dio muerte á su hermano, no ha cumplido con sus de- 
beres, sírvase presentar ante el funcionario competente acusación 
formal. — Aquiles Iturbe.» 



Dios y Federación. 



Aquiles Iturbe. 



Telégrafo Nacional. — De Cumaná, el 4 de octubre de 1905. — 
La 1 h. 5 ms. p. m. 

iSeñor General Castro, 

Como ampliación á mi telegrama le comunico lo siguiente : 

Habiendo denunciado la señora Estava de García en carta 
de 19 de marzo del corriente año, que el Juez del Distrito 
Bermúdez Doctor Pablo Santoni Gómez, no había hecho suma- 
rio del modo debido ; me dirigí al Juez de Primera Instancia 
del Circuito, Doctor Penzini, adjuntándole la carta de la señora 
García y otra de su hijo Cruz, en que también me hacia el 
mismo denuncio y me contestó con fecha 3 de abril lo que 
sigue : 

« Kecibí su tarjeta fecha 22 del mes próximo pasado, que 
no había contestado por falta de ocasión y también las cartas que 
me acompañaba, las cuales devuelvo adjuntas á la presente. 

Sobre todo lo cual me ocupé inmediatamente, pudiendo 
decir á usted como resultado, lo siguiente : 

El oficio en que se ordenó ampliar el sumario lleva el 
número 106, con toda claridad, y aunque otro en que se manda 
á agregar piezas del vestido, á tomar declaraciones de nuevos 
testigos, el mayor número de los que citan las cartas tiene el 
original número 109, corregido sobre 108, lo juzgo un sim- 
ple error de pluma, pues he visto el 108 original en poder del 
Agente de papel sellado á quien está dirigido igual, exactamente 
al del copiador y ambos sin corrección alguna en la numeración ; 
el número 109 del copiador, sin corrección del número, va 
dirigido al Doctor Santoni, igual al original que se encuentra 
en el expediente y en el cual se nota la corrección, por lo 
que le repito que mi opinión es que no ha habido sino la 



— r — 

oorreoción de un simple error de pluma que ha alarmado, sin 
causa, á los interesados en el juicio.» 

Dios y Federación. 

Aquiles Itürbe, 



Caracas : octubre 5 de 1905. 
Señor Doctor Aquiles Iturbe, 

Cumaná. 

Recibidos su telegrama y ampliación. 

Le aseguro francamente que tanto las leyes como los 
jueces para juzgar á los delincuentes y criminales en ese Es- 
tado, son bien elásticos ; esos juecfes parecen de goma y creo 
que si usted quiere tener buena administración de justicia 
en el Estado de su mando, tendrá que hacerlos someter á 
juicio. 

Observo entre otras cosas que en el primer crimen come- 
tido á plena luz meridiana, el Juez Gómez no encuentra casi 
campo ni para formación de sumario ; observo luego que en 
la suposición de que la ley permita bajo fianza de cárcel se- 
gura, el delincuente continúa indefinidamente en libertad y 
casi paralizado el juicio ; observo también que á pesar de su 
fianza y de su enfermedad, sí pudo matar al segundo hermano 
García, de modo que es un caso bastante raro, que un criminal 
que está alentado para matar gente, no lo está para ser juz- 
gado conforme á nuestras leyes ; por eso he dicho que esos 
jueces que usted tiene son elásticos ó de goma. Así vemos que 
el Juez Penzini termina muy tranquilamente su informe di- 
ciendo : (( es que no ha habido sino la corrección de un simple 
error de pluma, que hu alarmado, sin causa, á los interesados en 
el juicio.» 

Tenemos probado pues, que quizá y sin quizá, son más 
criminales los jueces que el autor mismo de los delitos, pues 
si esos jueces hubieran castigado el primer crimen no hubiera 
tenido lugar el segundo ; de modo que éstos, además de echarse 
sobre sus hombros los dos crímenes, se han hecho prevarica- 
dores, enemigos de la sociedad y de la vindicta pública, falsos 



— s — 

jueces qae no han sabido, 6 tenido miedo de cumplir con su 
deber. 

Pues bien, señor General Iturbe, debo advertir á usted que 
lo que soy yo no he cargado ni cargo nunca con responsabili- 
dades ajenas ; que declino todas esas responsabilidades, y que 
le ordeno á usted categórica y terminantemente proceder en este 
asunto conforme á las leyes de la materia, hasta donde sus 
facultades se lo permitan en cumplimiento de su deber. 

Dios y Federación. 

CIPRIANO CASTRO. 

{El CkynsHtt^Bional, nfimero 1.440 de 6 de octubre de 1906). 



Telégrafo Nacional. — De Cumaná, el 5 de octubre de 1905. — 
Las 11 hs. a. m. 

Señor General Castro, 

Recibido. El informe del Procurador General del Estado 
le será trasmitido tan pronto lo reciba. 

Tengo la seguridad de que procederé en el asunto en cues- 
tión conforme á las leyes de la materia y hasta donde me lo 
permitan mis deberes legales. Lo mantendré al corriente de 
todo. 

Dios y Federación. 

Aquiles Iturbe. 



Telégrafo Nacional. — De Cumaná, el 5 de octubre de 1905. — 
La 1 h. p. m. 

Señor Geiiei^al Castro, 

Trascríbole el informe del Procurador General del Estado 
respecto al primer juicio que se le sigue á Guillermo Alcalá : 



— 9 — 

«Estados Unidos de Venezuela. — ^Estado Bermúdez. — Procnra- 
dnria General. — Cumaná : 5 de octubre de 1905. — 959 y 479 

Ciudadano Secretario General, 

Presente. 

En oontestación á la nota de usted fecha de ayer, número 
631 y para que se sirva elevarlo á conocimiento del ciudadano 
Presidente del Estado, tengo á honra informarle : que el ex- 
pediente de la causa que se sigue contra Guillermo A. Alcalá 
fué instaurado el 12 de febrero del presente año, día del suceso, 
en el Juzgado del Distrito Bermúdez, cuyo asiento es la ciu- 
dad de Carúpano, continuando su curso ordinario, en el Juzga- 
do de 1? Instancia en lo Criminal del 49 Circuito judicial, resi- 
dente también en Carúpano, el cual dictó sentencia al)so]utoria 
el diez de julio último. 

En virtud de ese fallo fué puesto Alcalá en libertad bajo 
fianza, de conformidad con lo que establecen los artículos 237 
y 183 del Código de Enjuiciamiento Criminal. 

En la actualidad conoce del juicio el Juzgado Superior 
del Estado, con motivo de haberle sido enviado en consulta 
de la Sentencia de Primera Instancia. 

En la oportunidad legal y previo el mérito de los autos, 
cumpliré los deberes que me están encomendados con extricta 
sujeción á los dictados de la Justicia. 

Dios y Federación. 

Francisco J. Aguilarte.» 

Dispongo que el Procurador General salga en seguida para 
Carúpano, é informe circunstanciadamente, tanto sobre el primer 
juicio como sobi'e el segundo que cui-sa actualmente allá en el 
Juzgado de Primera Instancia del 49 Circuito. 

Usted debe descansar en la seguridad de que sabré cumplir 
con mis deberes legales y de que la vindicta pública quedará 
satisfecha. 

Le seguiré comunicando todo lo que se relacione con este 
asunto. 

Dios y Federación. 

Aquiles Iturbe. 

[El Oonatitucional número 1.441 de 7 de octubre de 1906]. 



a 



— lO 

Telégrafo Nacional. — De Camaná, el 7 de octubre de 1905. — 
Las 10 hs. a. m. 

Señor General Castro, 

Trascríbole : 

« Cumaná, 5 de octubre de 1905. — Para Juez de 1^ Inunda 
en lo Civil, Mercantil y Criminal del -^9 Circuito. — Car&pano. — Sír- 
vase informarme á la brevedad posible si el señor Guillermo 
Alcalá continúa en estado tal de enfermedad que justifica su 
estado aún fuera de la cárcel. — Dios y Federación. — Aquiles 
Iturbe. » 



« Carúpano, 6 de octubre de 1905. — Presidente dd Estado. — 
Cumaná. — Los Doctores Juan Marcos Imery y Antonio José 
Silva, médicos designados para reconocer el estado de salud 
de Guillermo Alcalá, informan haber encontrado lo siguiente : 
anemia con ligera afección cardiaca, integridad funcional en 
todos los demás órganos. — Y lo trascribo á usted como resultado 
de los informes que me pide. — E. Marcano Natera.» 



(c Cumaná, 6 de octubre de 1905. — Para Juez de 1^ Instancia 
del 4^ Cirenito. — Carúpano. — Recibido. — El Gobierno tiene in- 
formes de que Guillermo Alcalá ha mejorado notablemente, 
siendo esto asi, usted debe cumplir prontamente con sus de- 
beres legales. — ^Avise recibo. — Dios y Federación. — Aquiles 
Iturbe.» 



« Carúpano, 6 de octubre de 1905. — Presidente del Estado. — 
Está ya en la Cárcel pública de esta ciudad el procesado Gui- 
llermo Alcalá, en cumplimiento del Decreto dictado por este 
Tribunal, con vista del informe médico que trascribí á usted. — 
Dios y Federación. — E. Marcano Natera.» 

El Procurador General del Estado salió ayer para Carú- 
pano. 

Dios y Federación. 

Aquiles Iturbe. 

[El CkmaÜtudonalf número 1.442, de 9 de octubre de 1905]. 



— II — 



MANIFESTACIÓN PUBLICA DE LA MADRE DE LOS HERMANOS GARCÍA 



Si ayer hice pública la carta que le dirigí al ilustre Jefe 
de la Nación, denunciándole los escandalosos crímenes perpe- 
trados en Carüpano por Guillermo Alcalá, contra mis extintos 
hijos Nicolás y Cruz María García, cumplo hoy con el sagrado 
deber de tributarle al Restaurador de Venezuela este público 
homenaje de gratitud, por la noble atención que le prestó á 
mis clamores de madre atribulada, desagraviando los fueros de 
la justicia ultrajada por la inercia, la complicidad y el miedo, 
de los que pretendieron amparar con la impunidad al feroz 
asesino de mis hijos. 

Bien sabía yo la severa indignación que debía causarle al 
esclarecido Capitán el relato de tan atroz iniquidad ; porque el 
alma de este magistrado extraordinario, inaccesible á las compo- 
nendas del disimulo y á las maquinaciones de la maldad, está 
pronta para fulminar los rayos de su cólera patriótica contra 
aquéllos que intenten minar el glorioso monumento de alta mo- 
ralidad que él viene levantando con tesonero empeño sobre los 
escombros de nuestra hasta ayer estropeada nacionalidad. 

Los encubridores del delincuente Guillermo Alcalá, hom- 
bre tan atroz como el Doctor Russian, tal vez se imaginaron 
que mi protesta de madre martirizada expiraría ahogada por 
el miedo, ó por la impotencia en que me veían condenada 
para acusar al matador de mis hijos ; pero Dios está arriba, con 
la mirada fija en la conciencia de los malos, y me prestó fuer- 
zas para llegar ante el justiciero Magistrado de la Nación, en 
demanda de consuelo y de desagravio, y él me ha oído pronta- 
mente. 

La terrible lección que han recibido los jueces prevarica- 
dores de Carúpano, le servirá de escarmiento á los que todavía 
no se han dado cuenta de que el reinado del desorden ha ter- 
minado en Venezuela. 

Castro no apareja responsabilidades con malvados, ni san- 
ciona con su indiferencia los manejos de la corrupción, ni menos 
apadrina á los delincuentes : sus simpatías terminan ahí en 
donde sorprende el abuso y el engaño ; la rectitud de sus proce- 
deres no tiene más norma que la ley. 

¿ Cómo no aplaudir y admirar á un Magistrado que ampara 
á loB débiles, castiga á los culpados, por poderosos que estos 



12 

sean, y que vela, como vela por su gloria, por el imperio de 
la justicia y la felicidad del pueblo ? 

No es el odio el que habla por mi boca, al decir que estoy 
satisfecha con el castigo que ha de sufrir el asesino de mis dos 
hijos, aunque muy bien pudiera alegar que el corazón de una 
madre tan impíamente desgarrado, no sabe resignarse : en el 
castigo que yo clamo para el inhumano Guillermo Alcalá, está 
toda mi misericordia ; puesto que nada es más misericordioso 
que el castigo que se le inflige al delincuente, porque él le abre 
las puertas del arrepentimiento. 

¿ Qué hubiera sido de mí, — pobre madre desamparada, — si el 
brazo vigoroso de Cipriano Castro no se hubiera interpuesto 
entre el infortunio y el delito, desenmascarando á los viles, y 
declarando alto, muy alto, que él no va al suicidio moral de la 
afrenta, ni tolera que hombres venales y corrompidos, por há- 
biles que sean, atropellen la justicia, pretendiendo convertir el 
santo templo de las leyes en feria de tráfico y de vergüenza ? 

La República toda ha admirado el trascendental telegrama 
que á este propósito le dirigió el Gran Caudillo Restaurador al 
General Iturbe ; telegrama que palpita la colosal energía del 
patriota y Magistrado incorruptible, que no se cruza de brazos 
ante los estragos del mal, sino que se le enfrenta y lo combate 
hasta aniquilarlo, como enemigo dañino. 

Si en otras épocas los criminales se paseaban con aire de 
apoteosis al abrigo de la impunidad, debido á la venalidad de 
los jueces 6 al favor que á aquéllos le dispensaba la autoridad 
discrecional de envalentonados caciques, Castro quiere que se 
respete su Gk)bierno de orden, garantías, justicia y moralidad ; 
y hay que respetarlo, porque su voluntad irreductible no reco- 
noce obstáculos. 

Que siga Dios iluminando el cerebro del Gran Providencial 
y le depare una larga y fecunda existencia, para gloria de su 
nombre y dicha cierta de Venezuela, son los votos sinceros de 
esta madre agradecida que lo admira y lo bendice. 

Juana Eslava de García. 

Caracas : 12 de octubre de 1905. 

[El CkmstitucUmal número 1.446, de 13 de octubre de 1905]. 



— 13 — 



Telegrama del Doctor Meaño Rojas al General 
Cipriano Castro y su contestación 



Telégrafo Nacional. — De Ciudad Bolívar, el 24 de octubre de 
1905. — Las 11 hs. 30 ms. a. m. 

Señor General Castro, 

Cuando al amparo de su liberal Decreto de amnistía ve- 
rifiqué mi regreso al País, completamente persuadido de que 
las revoluciones no acarrean sino ruinas y desastres, mi pri- 
mer ofrecimiento á usted fué simplemente el de permanecer 
retirado á la vida privada como elemento de paz. Hoy 
que ya en la patria he observado mejor las tendencias de 
usted en lo relativo á la conservación de la paz como fuente 
de todo progreso, así como he palpado bien el pánico con 
que es recibido en las masas populares el rumor actualmente 
circulante respecto á una nueva alteración de orden público, 
me complazco en ampliar aquella primera manifestación, pro- 
testando contra toda conspiración revolucionaria y pidiendo 
á usted mi alistamiento en las filas de la Causa que usted 
dirige, con la misma lealtad con que me distinguí cuando fui su 
contendor, por compromisos ya cancelados. 

Es éste un deber patriótico que cumplo gustosamente. 

Igual manifestación he hecho desde luego aquí al sefíor 
Greneral Luis Várela, como Presidente del Estado y digno repre- 
sentante de usted en esta parte de la República. 

8u amigo, 

Meaño Rojas, 



— £4 — 

Telégrafo Nacional. — De Los Teques, el 26 de octubre de 1905. 
— Las 7 hs. 30 ms. a. m. 

Señor Doctor Meaño Rojas. 

Ciudad Bolívar. 

Recibido. Con satisfacción acepto su promesa porque 
nunca he tenido otra mente que la unión y confraternidad 
de todos los venezolanos para el engrandecimiento y prosperidad 
de la Patria, y porque esto prueba que la obra de la Res- 
tauración es buena por patriótica y se tiene confianza en ella, y 
que al fin, á fuerza de constancia y de labor, tendré el infinito 
placer de ver á mi Patria grande, próspera y feliz, único ideal 
que he acariciado en mi vida de hombre público y que me ha 
llevado en ocasiones hasta el sacrificio. 

Repito á usted que agradezco su ofrecimiento y tengo el 
gusto de suscribirme su amigo, 

CIPRIANO CASTRO. 

{El Constitucional número 1.457, de 26 de octubre de 1906]. 



La velada musical del " Olub Venezuela " 



EXCUSA DEL SEÑOR GENERAL CASTRO. 



He tenido conocimiento por El ConstUiicionaly de haber 
sido invitado especialmente por la Junta Directiva del Club 
Venezuela para la fiesta que, con carácter privado da esta noche 
ese Club, la cual invitación no he recibido, y no queriendo, 
por otra parte, ser nunca descortés ni desatento, vengo en mani- 



— 15 — 

festar á ese centro social, mi excusa de no concurrir á dicha 
fiesta por la raz6n expuesta. 

CIPRIANO CASTRO. 

Caracas : octubre 30 de 1905. 

[El ConstitueUmal número 1.461, de SI de octabre de 1905]. 



Telegramas con motivo de la inauguración 
del acueducto de Barquisimeto 



Barquisimeto : 29 de octubre de 1905. 

Señor General Cipriano Castro, etc., etc., etc. 

Caracas. 
Mi estimado Jefe y amigo : 

Me apresuro á escribirle, estando aún bajo las gratísimas 
impresiones de la fiesta de ayer. 

La inauguración del Acueducto se llevó á efecto en medio 
de los mayores trasportes de entusiasmo de una inmensa 
concurrencia ; y en presencia del agua que caía en los grandes 
estanques fué aclamado el Restaurador de Venezuela con gra- 
titud y cariño. Hubo discursos muy patrióticos y muy aplau- 
didos, en homenaje de admiración á la obra que usted realiza en 
el pais. 

Quedó desde luego la obra entregada á la Junta Nacio- 
nal de Fomento, acertadamente creada por disposición de 
usted. 



— i6 — 

También fueron inauguradas cuatro cuadras del centro de la 
calle del Comercio, construidas últimamente. 

Ayer dicté un Decreto en el que se dispone la reparación de 
la carretera de esta ciudad á San Felipe, destruida por las 
últimas lluvias torrenciales, y para aprovechar las grandes ven- 
tajas que ofrece el importante puente Tononó, que usted mandó 
colocar sobre el río Turbio. 

En la tarde de ayer se efectuó un acto en homenaje al Padre 
de la Patria, y en él tomaron parte el Batallón acantonado en 
esta plaza, con uniforme de gala, y todos los Colegios y Escuelas 
nacionales, federales, municipales y particulares y gran concu- 
rrencia de todas las clases sociales. El acto resultó verdadera- 
mente imponente. 

Luego de esto hubo fiestas populares, que continúan 
hoy. 

En la noche se llevó á cabo en el Palacio de Grobierno la 
velada acordada para la distribución de premios á los alumnos 
del Colegio Nacional. Los espaciosos salones del Palacio resul- 
taron muy pequeños, y gran parte de la selecta concurrencia se 
vio obligada á presenciar el acto de pie. Allí tuve la satisfacción 
de oír aclamado, entre aplausos, el nombre de usted por todos 
los oradores y poetas. 

Todos estos actos, á pesar de la insólita concurrencia, se 
han llevado á cabo con el mayor orden y cultura. Yo estoy 
altamente satisfecho como patriota, como restaurador y como 
amigo de usted, porque ha sido ésta una espontánea mani- 
festación de Barquisimeto en masa con todas sus actividades : 
todos los gremios, corporaciones, clubs y sociedades han pu- 
blicado manifestaciones muy sinceras que me han sido pre- 
sentadas, y que ayer mismo me apresuré á trasmitir por 
telégrafo. 

Los periódicos de esta ciudad circularon en número de gala, 
con los retratos del Padre de la Patria y de usted y con escritos y 
pensamientos patrióticos y restauradores. 

Varias veces, igualmente, grupos selectos de esta socie- 
dad visitaron mi hogar y me dieron para usted manifesta- 
ciones de gratitud y cariño. Ayer fué un día solemne para 
Barquisimeto, para la paz y para bien de la Causa y de la 
Patria. 

De los Distritos del Estado he recibido también muy gratas y 
satisfactorias notaciones. 

Acepte, mi estimado Jefe y amigo, mis sinceras felicita- 
ciones por todo esto. 



— 17 — 

Por el próximo correo teudré el gusto de eBcribirle sobre 
asuntos oficiales. 

Su adicto amigo, 

Leopoldo Torres. 



Caracas : noviembre 3. 
Doctor Leopoldo Tornees. 

Barquísimeto. 
Estimado amigo : 

Con gratísima satisfacción he leído su carta del 29 de 
octubre. 

Es consolador y placentero ver el movimiento progre- 
sista, en todos sentidos, que se observa hoy en todo el país, 
debido á la paz de que disfrutamos y el encarrilamiento de nues- 
tros nuevos usos y costumbres, marchando todo sobre la base 
cardinal del orden y la regularidad administrativa. 

Mi satisfacción es grande poixjue todo eso es el resul- 
tado de nuestro esfuerzo y de nuestro patriotismo, signifi- 
cando, en buen análisis, que hasta ahora no hemos arado 
en el mar, y que si la Restauración con todos sus restan- 
radores continíia impertérrita y uniforme en su propósito, llega- 
remos por fin, de manera gloriosa, al fin propuesto. 

Esta satisfacción mía sube de punto cuando veo que un 
pueblo viril, laborioso, intelectual y honrado como el barquisi- 
metano, me imparte justicia, pues, usted sabe que no he 
tenido ni tengo otro propósito que el del progreso y feli- 
cidad de mis conciudadanos, y la justicia que me hagan, sa- 
tisfacción íntima que constituirá la única recompensa á que 
aspiro. 

Pero hay algo todavía muy importante á qué hacer 
alusión, con motivo de esos festivales de civilización y progreso 
que ustedes celebran, y es que en esas espontáneas manifesta- 
ciones de gratitud de pueblos como el de Lara, va envuelta la 
paz sólida de la República fundada sobre base granítica, por- 
que ella va á residir ya, no sobre la punta de las bayonetas, 
ni sobre el capricho de cualquier mandarín, sino en el sen ti- 



i8 — 



miento y el corazón de todos nuestros oonciudadanos. Esa paz 
que significa prosperidad y engrandecimiento de nuestra muy 
querida y amada Patria. 

Yo espero que usted hará del dominio público esta carta, 
que es la expresión muy ingenua de mi gratitud para todos los 
hijos de esa importante Sección de la República^ repitiéndome, 
una vez más, con toda consideración. 

Amigo affmo., 

CIPRIANO CASTRO. 

[El OonaHtuoional número 1.465, de 4 de noviembre de 1906]. 



Segundo Oertamen de *' La Voz de la Nación" 

promovido por su Director Ramón E. Albarracin con 

motivo de conmemorar el segundo aniversario 

de dicho periódico 



VEREDICTO DEL JURADO 



En la ciudad de Caracas y á los dos días del mes de no- 
viembre de 1905, se reunieron los suscritos en la oficina de 
Redacción de La Voz de la Naeimí, en su carácter de miem- 
bros del Jurado, nombrados por el referido periódico para co- 
nocer del mérito de las composiciones con que escritores nacio- 
nales concurrieron al Certamen promovido por el señor Ra- 



— 19 — 

m6n E. Albarracin, con motivo de conmemorar en ese día el 
29 aniversario del periódico que dirige. 

Después de una reposada lectura y de meditada compara- 
ción entre los trabajos literarios concurrentes, el Jurado acor- 
dó por unanimidad de votos conceder el premio ofrecido al 
articulo marcado con el lema : « Siempre el mismo enamorado 
de la gloria». Abierto el sobre que separadamente contenia el 
mismo lema y la firma del autor, resultó ser del señor Anto- 
nio Vargafi Hicher. 

Ciñéndose el Jurado á las bases establecidas para este con- 
curso, no hace mención de ningún otro trabajo, pero encon- 
trando en muchos de ellos no pocos méritos, los señahí pai-a 
su publicación. 

Cree el Jurado obrar con estricta justicia al dictar este 
Veredicto. 

Eduardo Blanco, — J» R. Revenga. — A, Carnevali Monreal. — 
PreaMicro Ricardo Arteaga. — Gumersindo Rivaa, — Pedro- Evülio 
ColL 



Es copia fiel del original. 



Leopoldo Girón R, 
Secretario. 



NOTA. — Por eDCODtrar&e ausente el »efior Doctor K. Villanueva 
Mata — miembro también del Jurado— no tomó parte en lan reuniones y 
opinión dictada. 



Girón R, 



\La Voz de la Nación número 340, de 6 de noviembre de 1905] . 



— 20 



TRABAJO DEL SEÑOR ANTONIO VARGAS HÍCHER PREMIADO EN EL 
SEGUNDO CX)NCURSO DE ^^LA VOZ DE LA NACIÓN.'' 



INDEPENDENCIA Y RESTAURACIÓN. DOS CICLOS HISTÓRICOS : EL UNO, 

DE CREACIÓN ; EL OTRO, DE RENOVACIÓN CIVIL Y POLÍTICA. — 
BOLÍVAR Y CASTRO. EL GENIO CREADOR Y EL GENIO TRANS- 
FORMADOR DE LA SOCIEDAD VENEZOLANA. 



Cuando loB primitivos peruanos pasa- 
ban al pie del Chimborazo, se detenían 
á su falda sin atreverse á escalar la mon- 
taña, porque era para ellos el volcán sa- 
grado, y llenos de nemoroso respeto 
flanqueaban en silencio el formidable 
cono de granito,~penacho esplendoroso 
del Continente Americano,— hasta que 
la brumosa lontananza les permitía con- 
templar sin temor su cima, confundida 
en el azul inviolado de los cielos. 

Tal así, llega mi espíritu poseído de indefinible sentimien- 
to, á juzgar en las breves columnas de un periódico los dos he- 
chos más grandes y trascendentales de nuestra historia nacional: 
la Independencia y la Restauración ; á la vez que condensar 
el grito de admiración, la fe del entusiasmo y el homenaje de 
amor y respeto que rendimos sin cesar, así la generación de 
nuestros padres como los hombres del presente, á los dos cau- 
dillos que encarnan y caracterizan sus épocas respectivas : Si- 
món Bolívar y Cipriano Castro. 



*** 



La Independencia está juzgada ya, histórica, filosófica y mi- 
litarmente por todos los partidos, tanto americanos como euro- 



— 21 

peos, y, unos y otros, propios y extraños, concuerdan en la sen- 
tencia definitiva de aquel grandioso proceso que dio á la vida 
del derecho y á la civilización todo un Continente. 

Ya nadie se entretiene en el examen de las causas que en- 
gendraron el movimiento emancipador, — incendio simultáneo de 
iodos ¡08 pueblos de este hemisferio, ^-ni en la crítica de los medios 
de acción que pusieron los abnegados y heroicos patricios para 
lograr el generoso empeño, sin vislumbrar en los campos de 
pelea ó en las amarguras de los destierros otro premio á sus 
afanes que la satisfacción del ideal patriótico á que se creían 
destinados por un sino superior, fatal é irresistible. 

Más, la Independencia Sur-americana no fué un hecho 
preparado en la conciencia del pueblo por el procedimiento na- 
tural que signen las revoluciones humanas : ella fué la explo- 
sión de un grupo sobre la masa general, que sintió al pronto 
más estupor que entusiasmo por empresa tan atrevida y nueva. 
De aquí los medios extraños ; los desgarramientos y horrores 
de la lucha [toda sangre y sacrificios ;] lo inesperado de la de- 
sesperación en los momentos de las supremas angustias ; la 
divergencia de ideas y aun de ideales en el alma ruda de los 
hombres que encabezaron el movimiento emancipador. Época 
en la que predominan por completo la acción y el hecho : lo 
tangible y material. 

Y cómo había de ser de otro modo ? El Nuevo Mundo ya- 
cía envuelto en el sudario que tendió sobre sus hombros, — no 
diré España, — sino la Monarquía teocrática y militar de aquellos 
tiempos. A nuestras playas no arribaba el libro, mensajero de 
luz de lo ideal ; ni conocía el colono la esplendorosa hoja del 
periódico ; ni resonó jamás en la plaza pública de la América 
colonial la voz de los tribunos ó la arenga de los partidos en 
lucha 

La poterna de los monasterios y la cúpula de las iglesias 
católicas señalaban al cóndor del cerebro el límite de su vuelo. 

Y, sin prensa, sin libros, sin asambleas, sin logias, sin co- 
rreos, sin clubs, cómo preparar una revolución, cómo arrojar y 
abonar en el corazón de un pueblo semilla tan delicada y rara 
cuan lo es el germen de una idea reformadora ? 

No asi la Revolución de Inglaterra, preparada en sus Par- 
lamentos por todos los gremios del país en una serena discusión 
de varios años, de manera que cuando se lanzó al campo para 
ceñir el talabarte del combatiente, contaba con el asentimiento 
casi unánime de la Nación. 

Ni la Gran Revolución Francesa, gestación de más de un 



23 



siglo de filosofía y libre examen, cuyo apostolado, sostenido por 
los más altos talentos de la Francia, había fructificado tan exu- 
berantemente en el espíritu público, que al constituirse en 
Asamblea Nacional formula con fría precisión el decálogo in- 
mortal de los Derechos del Hombre 



^** 



Venezuela rechaza á sus libertadores. 

Nueva Granada los arroja de su seno. 

El Virreinato de Quito los excomulga lleno de horror. 

El Perú, de muelles costumbres y linajuda sociedad, ni aun 
acepta la posibilidad de tan sacrilego propósito. 

Bolivia no existe 

En este momento supremo — 1812 — aparece el genio de Bo- 
lívar en el escenario de la lucha, y su acción á partir de ese día 
personifica por entero el drama inmenso de la Revolución, has- 
ta dejar formuladas é incorporadas al concierto de universo 
civilizado cinco repúblicas independientes y soberanas que ga- 
rantizan con su existencia libre la vida de todo el hemisferio. 

Este prodigio histórico, que no había tenido precedentes 
en los anales del mundo, se realiza sin ejércitos, sin marina, 
sin tesoros, sin hombres 

Bolívar lo crea todo ! 

Eeenciende la apagada hoguera de la Revolución en el ins- 
tante en que aparece próxima á extinguirse ; se opone con tenaz 
firmeza á las contrariedades de la suerte y á la flaqueza de los 
hombres ; y, delirante, reta como Ayax á la Naturaleza en una 
hora de espantosa crisis, ó, loco sublime, sueña en un día de in- 
minente riesgo para su persona, con el brillante porvenir de 
la Causa Americana. 

Y la América independizada por el genio de Bolívar, (que 
es toda la parte del Continente donde se habla español) es hoy 
el amplio hogar de la Democracia moderna. Podrá existir el 
Derecho en otras sociedades, mejor estatuido ; podrá haber cier- 
to género de garantías individuales, más sólido, en otros pue- 
blos ; pero la Democracia donde tiene su asiento, sostenida por 
la libertad y la civilización, es en nuestra América Latina. 



— aj — 

Hé ahí el frato precioBÍsimo de la Bevolución de Inde- 
pendencia : hé ahí la obra inconmensurable de Bolívar. 

A medida que los tiempos pasan ella cobra mayores propor- 
ciones en el concepto de la Historia, y se hace cada día más 
inefable á la esperanza de la humanidad — que anhela por una 
conciliación universal, por una confraternidad de todas las ra- 
zas en el seno de la civilización : tal es en principio, social y 
políticamente, el ideal de la Democracia americana. 



*** 



No rompe el Omnipotente el molde en que fabrica sus gran- 
des creaciones, ni cierra el ca>mino por donde una vez impulsa 
las sociedades al cumplimiento de sus destinos, sin que otras 
veces los haga transitar para idénticos fines. 

Antes bien, la humanidad marcha en etapas sucesivas á la 
realización de sus planes misteriosos (aunque siempre presenti- 
dos) por sendas que antes holló ; y va, en todo tiempo, condu- 
cida por el genio, que condensa las energías, las inspiraciones 
y los anhelos de los pueblos. 

A la distancia de un siglo el genio original de Simón Bolí- 
var reaparece en el momento en que Venezuela atraviesa por 
una de las crisis más agudas de su historia. Xo es ya el Liber- 
tador sino el Salvador de la Nacionalidad el que surge de la 
hirviente masa popular. 

La obra de redención, la obra de federación, la labor del 
progreso, cara y dolorosa, que habíamos conservado como uu 
legado precioso trasmitido de generación en generación, estaba á 
punto de desaparecer por la anarquía de la política, por el des- 
concierto de la Administración, por el desconocimiento del De- 
recho Público ; la Magistratura sin autoridad, los partidos y los 
hombres sin fe, la sociedad sin ideales ; y rematando este cua- 
dro sombrío que presenta el pueblo venezolano en 1899, cerni- 
nida la codicia extranjera en acecho de nuestra debilidad y 
nuestra miseria para explotar la próxima agonía. 

En este momento supremo comparece Cipriano Castro ante 
sus compatriotas ; y por misteriosa coincidencia de la historia 
lanza su grito de revolución en el mismo sitio por donde Bolívar 



— 24 — 

hizo ]a milagrosa invasión de 1813, verdadero punto de ][>artida 
de la Emancipación. 

Castro recorre el mismo camino ; da los mismos sorprenden- 
tes combates, y es recibido en Caracas con la misma anhelosa 
espectación de la centuria anterior. 

Desde entonces comienza un ciclo original para nuestra na- 
cionalidad. 

Todo el edificio antiguo se derrumba & los golpes del hacha 
restauradora. 

Una nueva fórmula aparece en el Programa Oficial, fórmu- 
la que sintetiza todo el estudio de la política y de la Adminis- 
tración : NUEVOS HOMBRES, NUEVOS IDEALES, NUEVOS PROCEDI- 
MIENTOS. Es decir : adopción de buenos elementos para el me- 
canismo oficial ; ensayo de los mejores sistemas para el desen- 
volvimiento progresivo de la nacionalidad ; y dirección pulcra, 
inteligente y honrada en el manejo de la Cosa Pública. 

La influencia de esta política ha sido tal, que traspasando 
las fronteras del patrio suelo se ha esparcido por toda la Amé- 
rica como un evangelio, y los pueblos se apresuran á adoptarla 
como paladión de su progreso y su soberanía. 

Empero, Castro ha tenido que sostener las mismas titáni- 
cas luchas de los libertadores contra el coloniaje, para implantar 
la hermosa doctrina de que es verbo y personificación. La Na- 
turaleza le ha opuesto sus fenómenos, el hombre sus pasiones, 
los pueblos sus flaquezas y sus desconocimientos ; y él, impa- 
sible y sereno, ha seguido la senda iluminada de su destino, con 
la mirada puesta en la cima de la gloria y el corazón abrasado 
en el santo amor de la Patria. 

Su genio, su intrepidez, su carácter — reflejo vivo de Bolí- 
var, — ^su buena fe y su intachable patriotismo han triunfado de 
todos los obstáculos y han salvado todos los escollos por do ha 
navegado el bajel de la República hace un lustro. 

El, como Bolívar, es orador feliz, inteligencia clara, ena- 
morado tanto de la gloria como del amor, valiente hasta la te- 
meridad, probo hasta la exageración del sacrificio personal, 
hijo respetuoso, amigo leal, caballeroso con sus huéspedes, fi- 
lántropo y caritativo con el verdadero infortunio. 

Su tez morena, ojos grandes y brilladores, frente despe- 
jada y ademán pronto, reflejan el tipo original de nuestra raza 
la cual caracteriza maravillosamente el General Cipriano 
Castro. 

Su nombre ya ha dejado de discutirse como guerrero, como 
•político y como patriota, pasando á la categoría de celebridad 



ani versal. 'So tiene aún estatuar, pero él por si solo constituye 
un monumento vivo de la grandeza latino-americana. 

En este momento es objeto de una gran popularidad, así 
como de ardientes y apasionadas invectivas de sus pocos ene- 
migos, que lo son del orden, de la regularidad y del decoro 
nacional. Pero él, sereno y sonriente, con una mano empuña 
el timón de la nave nacional, y con la diestra señala el hori- 
zonte donde so divisa la ribera feliz en que han de realizarse 
nuestros grandes destinos. 

Bendigamos la memoria sacrosanta del Padre de la Patria, 
y demos loor de merecida gloria al máximo patriota. General 
Cipriano Castro, Restaurador de Venezuela. 



Antonio Varga» Hícher. 



La Guaira : octubre de 1905. 



Caracas : 2 de noviembre de 1905. 
Señor Antonio Varga» Hicher. 

La Guaira. 
Felicitólo. Su estudio premiado por unanimidad de votos. 
Amigo afectísimo, 

Ramón E, Albarracín. 



Telégrafo Nacional. — De La Guaira : el 3 de noviembre de 
1905.— La 1 p. m. 

Señor Ram&n E. Albarracín. 

Profundamente emocionado contestóle telegrama. Agra- 
decido» 



— SFá — 



Dignese presentar mi respetuosa gratitud miembros del 
Jurado. 



Antonio Vargas Hi^Jier. 



( La Voz de la Nacián, número 240, del 6 de noviembre de 1905). 



TRABAJO DEL SEÑOR J. IRADY RIVAS PARA EL SEGUNDO CONCURSO 

DE « LA VOZ DE LA NACIÓN)) 



Tema : Dos épocas y dos hombres. — Inde- 
pendencia y Restauración. — Bolívar y Ca-stro. 

La historia tiene deslumbramientos que fuerzan al cerebro 
á pensar en que hay mucho sobrenatural en la vida de las 
naciones y en la marcha de los sucesos del mundo. 

Bolívar y Castro aparecerán en la Historia cual dos seres 
enviados por el Cielo á realizar prodigios de heroísmo y á dise- 
minar los dulces beneficios de la Paz y de la Libertad, en la 
más hermosa región del nuevo mundo, destinada á iniciar las 
nobles conquistas con que soñara por siglos la humana criatura. 

El genio de Bolívar triunfando de la nación admirable 
que, con Carlos V dominara el mundo y que ciñendo los 
frescos laureles con que acababa de vencer al Gran Capitán 
del Siglo, en lucha larga, desigual y gloriosa, pudo también 
vencer la emulación de los suyos, crear de la nada ejércitos 
y naciones, y, dar al Continente el predilecto bien de la In- 
dependencia ; Bolívar coronado de gloria, en medio de la 
obra inmensa de su genio, sintió languidecer su espíritu ante 
las pasiones incontinentes que sentía hervir sobre la sangre hu- 
meante aún derramada, y á la sombra de sus inmarcesibles 
laureles temió haber arado en el mar, y en el conflicto de su 
desengaño, creyó ingobernable la grandiosa obra que tantos 
sacrificios le costara y fuera del mundo la admiración. Emipero, 
si Bolívar, rodeado del aprecio de cinco naciones, acreedor 
á la gratitud de la Gran Colombia y de medio Continente, 
quiso desfallecer ante las previsiones que embargaban su alma 



— ai ~ 

al fijar' su mirada en lo porvenir, Castro, qne veía cumpli- 
das aquellas fatales predicciones, en los tristes, largos años de 
vida de la Eepáblica, sintiéndose inspirado por el santo amor 
de la Patria, con su indomable valor, no retrocedió ante el 
propósito de coronar la obra del Libertador, desmintiendo asi 
sus terribles profecías. 

Vedle hoy, rodeado del afecto de Venezuela, en que ha 
derramado á manos llenas todos los beneficios de la paz, del 
orden y de la libertad, abriendo horizontes sucesivos al pro- 
greso que constituye los anhelos generosos de la patria, y en- 
frenando las insanas pasiones, pone á raya la codicia extran- 
jera, detiene á los que fiados en la fuerza del numero, de los 
cañones y del oro corruptor, han pretendido mancillarla. 

La obra de Bolívar y de los libertadores era un don que, 
si glorioso para ellos, no ofrecía altar propicio para recibir las 
bendiciones de los pueblos. 

Castro, al asegurar sobre inconmovibles bases la paz de 
la República, con su energía, sus deseos del bien, la defensa 
por la integridad de nuestro territorio, su anhelo de hacer a 
Venezuela feliz, grande, próspera y digna de la Independencia 
y de las glorias del Libertador. 

Hoy Venezuela, admirada por todos, ceñida su frente con 
la aureola inmortal de su secular heroísmo, y de los mila- 
grosos portentos militares, realizados por el genio de Castro, 
su Restaurador, se presenta para la Historia llena de cuantos 
prestigios dan renombre & los pueblos y á los hombres que son 
la admiración de las edades. Ella, mañana, al recoger con la 
imparcialidad sincera de la Justicia y apreciar los hechos y 
los resultados de la obra magna de estos dos grandes repábli- 
cos, honra de la humanidad, dudará ciertamente, al querer 
decidir entre las grandezas y merecimientos de tan inconce- 
bibles titanes. A los dos parece dotarles la Providencia de 
cualidades y preseas que la gran sucesión de los siglos ha escrito 
el nombre de los privilegiados mortales, y cuyos nombres repi- 
ten las naciones que tuvieron la felicidad de ser su cuna, y 
con entusiasmo inefable y regocijo de gratitud. 

En ambos puso la vidente previsión de leer en lo porve- 
nir ; el valor que, desafiando los peligros no retrocede nunca ; 
la audacia que, adivinando el riesgo se lanza segura de ven- 
cerlo ; la constancia que no desmaya ni ante la infidencia ni 
ante las sombras que le rodean ; la abnegación que movida por 
el amor de la patria, no repara en sacrificios y ambos han rea- 
lizado la obra confiada á su genio y su heroísmo. 



— 2«- — 

Los mismos obstáculos, la misma diversidad de circuns- 
tancias que se les opusieron, fueron vencidos por ellos, ha- 
ciendo que sus esfuerzos tengan en la Historia el mismo alto 
renombre y la misma trascendencia. 

Bolívar descendiendo de las altas cumbres de Los Andes 
el año de 13, é invadiendo un país todo enemigo y venciendo 
la resistencia que halló en el camino, no encontró como Castro 
ni ejércitos numerosos que se le opusieran ni la diversidad de 
pasiones en que abundaba el extenso territorio que había de 
recorrer. 

Bolívar en San Mateo, ante las feroces hordas de Boves, 
no se halló en peligro tan grande como Castro en La Victoria 
con un ejército tres veces mayor que el suyo, y en que mili- 
taban cuantos habían alcanzado celebridad y fama en las tem-' 
pestuosas luchas de la discordia. 

Bolívar presidiendo la obra de su genio en la Gran Co- 
lombia, no vio nublarse los horizontes de la patria amada, por 
la agresión de numerosas naciones del orbe, sino que por el 
contrario, todas con sus simpatías, con sus recursos y con el 
generoso concurso de sus hijos, le ayudaban á consolidar el 
edificio que levantara sobre sus titánicos hombres. 

Castro, después del día de La Victoria, cuando creía que 
la gratitud nativa y la justicia extranjera, debieran allanar el 
camino á sus patrióticos ideales, vio á la Discordia enseñorearse 
en nuestros campos, y, á la Codicia exótica amenazarle con las 
ingloriosas armas de sus omnipotentes naves. 

La gran Colombia sucumbió Venezuela se levanta hoy 

altiva, satisfecha y feliz, viendo abierto á sus ojos el campo del 
porvenir, ofreciendo á su anhelo la realización de sus más caras 
y queridas esperanzas 

Cuando apareció en el Continente Americano, entre las 
sombras que tres siglos de inacción en que nacía el sol que hu- 
biera de esclarecer los senderos del porvenir y completar la 
obra providente realizada por el genio de Colón ; haciendo ver en 
el concierto universal de la civilización nuevas agrupaciones 
libres é independientes, que á la vez que rejuvenecían el mundo, 
le ofrecían en los misteriosos senos de los tiempos la reali- 
zación de sus sueños y esperanzas, todavía no cumplidos, 
necesario era para despertarle é infundirle vida, todo el poder 
de un gran carácter, esculpido por la misma mano que de 
la nada sacó las maravillas del universo ; y por eso Bolívar 
es tan grande y tan admirado y su nombre resonará siempre 
entre aplausos y bendiciones; mas, á ese milagro, las pasio* 



— «9 — 

nes humanas cubrieron de sombras impenetrables y, una no- 
che angustiosa sucedió pronto á las alegrías de la victoria, 
no flotando sobre el caos informe sino la gratitud hacia el 
Héroe que intentó redimirlo, y, es entonces que se alza como 
un nuevo genio, un nuevo carácter, un nuevo sol que dice 
á las encrespadas y revueltas ondas qtto ego y, calla el infernal 
tumulto, y vuelve la luz & iluminar los espacios ; y vuelve la 
esperanza á inspirar los corazones ; y vuelve la libertad llena 
de esplendores con prestigio, que no harán palidecer más, ni 
la ambición ni la discordia. 

Bolívar fué el sol refulgente de la Independencia 

Castro el resplandeciente sol de la Restauración 

J. Irady Bivas. 
Caracas : octubre de 1905. 

[Xm Voz de la Naci&n número 241, de 8 de noviembre de 1906]. 



TRABAJO DEL SEÑOR CX)SME D. MAZA PARA EL SEGUNDO CONCURSO 

DE *^LA VOZ DE LA NACIÓN.'' 



(estudio histórico). — 1905. — dos épocas y dos hombres.— in- 
dependencia Y restauración. — BOLÍVAR Y CASTRO. 



Ante la peculiar sublimidad del tema propuesto por el dis- 
tinguido periodista señor Ramón E. Albarracín, para celebrar el 
segundo aniversario de La Voz de la Naci&n, el alma se siente 
bajo el imperio de impresiones grandiosas, semejantes á las que 
experimentaría si se ofreciesen de improviso á su contemplación, 
por ejemplo, dos monumentos de sorprendente magnitud que re- 
presentasen : el uno, la solemne majestad de la arquitectura 
antigua, con todas sus estupendas grandezas ; el otro, las mi- 
lifícas transformaciones efectuadas por el investigador espíritu 
moderno en su constante empeño, no ya de reaccionar radical- 



— jó- 
mente contra la obra gloriosa del pasado, que es la base de su 
deslumbradora magnificencia actual, sino movido incontrasta- 
ble por la tendencia de alcanzar la perfección siempre atracti- 
va, siempre hermosa, perseguida durante el largo transcurso 
de los siglos por los más notables apóstoles de aquella ciencia 
inmortal. 

INDEPENDENCIA Y BESTAURACIÓN 

Nos hallamos en presencia de dos templos consagrados al 
culto de un mismo ideal político, victorioso en 1824 (9 de di- 
ciembre) y en 1902 (2 de noviembre), como resultado de los 
esfuerzos titánicos de dos hombres ilustres, nacidos, por singu- 
lar designio de la Providencia, bajo el puro y hermoso cielo de 
Venezuela, y predestinados para señalar con sus magnos hechos 
las dos épocas más gloriosas de nuestra historia patria. 

Para poder penetrar en esos templos augustos, no basta 
descubrirnos reverentemente, sino que es de rigurosa ritualidad 
invocar con intimo fervor los dos genios excelsos que han de 
guiar nuestros pasos en los sagrados recintos ; inflamar nuestro 
corazón con el fuego purificador del patriotismo ; infundirnos 
el poderoso aliento que ha de avigorar nuestras escasas fuerzas 
intelectuales ; dirigir nuestra pluma en los momentos supremos 
de dar forma gráfica á los psalmos de la libertad, y mover lue- 
go nuestros labios de modo que los entonemos con ardiente 
amor, como un altísimo homenaje rendido á esos genios : al 

semidiós de AMÉRICA, y al SALVADOR Y PERFECCIONA DO B dc SU 

obra de redención continental. 



Es forzoso que al abordar el importantísimo tema, nos pet- 
damos en algunas digresiones que juzgamos pertinentes, pues 
ellas son como los eslabones de la cadena histórica que une el 
pasado genésico de la América de Colón, con su pasmosa civi- 
lización presente. 

**Un viajero veneciano, Marco Polo, que era considerado en- 
tonces (fines del siglo XIV) como un inventor de fábulas, pero 
cuya veracidad ha reconocido después el tiempo, refería en el 
Occidente las maravillas de los continentes, de los estados, y 
de las civilizaciones de la Tartaria, de la India, de la China, 
que se suponía prolongarse más allá de donde se extienden en 
realidad las dos Américas. Colón mismo se lisonjeaba de en- 



— 31 — 

oontrar en la extremidad del Atlántico estos dos países del oro, 
de las perlas, de la mirra, de donde Salomón sacaba sus rique- 
zas. En su concepto no era un continente nuevo el que busca- 
ba, sino un continente perdido. El atractivo de lo falso lo lle- 
vaba hacia la verdad." 

El Libro de las Maravillas del Mundo, en el cual relataba Mar- 
co Polo sus viajen al Extremo Oriente, incluso el Japón, hizo 
concebir al insigne Almirante la idea de encontrar el camino del Asia 
navegando con intrepidez ha^ia el Oeste á través del Atlántico. Ab- 
solutamente resuelto á sacar de los dominios de la mera teoría 
su atrevido pro3'^ecto, ya no pensó en otra cosa que en solicitar 
con ahinco los medios necesarios pai*a llevarlo á cabo. Mas 
¡ ay ! Ni el gobierno de su patria, ni Juan II de Portugal, ni 
Enrique VII de Inglaterra, resolvieron favorablemente la en- 
carecida solicitud de aquel sublime Inspirado. Fernando el Ca- 
tólico mismo se había mostrado sordo á sus ardientes suplicas ; 
y á no ser por la providencial intercesión de Juan Pérez de 
Marchena, prior del Convento de la Rábida, cerca de Isabel la 
Católica, de quien era confesor, y á la firmeza y abnegación 
de ella, que vende sus joyas para atender á los gastos de la ex- 
pedición, ¡ sabe Dios cuántas centurias hubiera pei*manecido 
oculto á los ojos de los habitantes del viejo continente, con 
menoscabo de la civilización, el inmenso Edén que lleva el su- 
gestivo nombre de América ! 

Por una coincidencia notable, el tratado de Santa Fe era 
firmado en el mismo año en que la guerra secular con los mo- 
ros de Granada quedaba definitivamente concluida, hecho que 
constituía un triunfo decisivo y trascendente para España. Ella, 
nuestra Madre esclarecida, la que fecundó con su seno porten- 
toso á héroes de la talla mitológica del Cid Campeador y de 
Pelayo, era alumbrada entonces por un sol de gloría purísima, 
que ofuscaba todas las miradas é imponía á todos los labios los 
conceptos de la más entusiasta admiración. Y si la Fortuna se 
mostraba así, pródiga en dones, con la patria de Isabel I, no 
podía regatearla el favor máximo de poner á los pies de ésta, 
decidida patrocinadora de la gigantesca empresa, el pedestal 
más digno de su trono : el complemento del globo terrestee; 
un nuevo mundo opulento por sus maravillosas riquezas y su 
prodigiosa fecundidad. 

Realizóse, pues, el pasmoso milagro presentido por el ilus- 
tre Marino. Veamos ahora cómo expresa sus impresiones acer- 
ca de las tierras descubiertas en su primer viaje. ^^Cuba es la 
isla más bella que jamás ha contemplado la mirada del hom- 



_ 32 — 

bre ; allí no se concibe la muerte ni el dolor.'' Y añade en otro 
lugar: '^La naturaleza es aquí tan pródiga, que la propiedad 
no ha creado el sentimiento de la avaricia 6 de la * codicia. Es- 
tos hombres parecen vivir en una edad de oro ; felices y tran- 
quilos en medio de jardines abiertos y sin limites que no están 
rodeados de fosos, ni divididos por empalizadas, ni protegidos 
por paredes. Proceden lealmente unos con otros sin leyes, sin 
libros y sin jueces. Miran como un malvado al que se compla- 
ce en hacer mal á los demás. Ese horror de los buenos contra 
los malos parece ser toda su legislación. 

No hay en el universo mejor nación ni mejor país. Sus ha- 
bitantes aman á sus prójimos como á sí mismos, usan siempre un 
lenguaje dulce y afable, y tienen la sonrisa de la ternura en 
los labios. Van desnudos, es cierto, pero vestidos con su de- 
cencia y su candor.'' 

Todos sabemos que en su tercer viaje fué que Colón descu- 
brió este continente. Sus añrmaciones relativas á la naturale- 
za exuberante de la isla de Cuba y los sanos sentimientos de 
sus habitantes son absolutamente aplicables á la Costa Firme y 
á sus primitivos pobladores. 

**Su religión, dice Lamartine, no era otra cosa que el sen- 
timiento de inferioridad, de reconocimiento y de amor, hacia 
un ser invisible que les había prodigado la vida y la felici- 
dad ! ¡ Qué contraste entre el estado de aquellas felices pobla- 
ciones en el momento en que las descubrieron los europeos para 
llevarles el genio del antiguo mundo, y el estado en que aque - 
líos desgraciados indios cayeron en pocos años después de aque- 
lla visita de sus pretendidos civilizadores ! ¡ Qué misterio de 
la divina Providencia el de aquella visita inesperada de Colón 
á un nuevo mundo, al que cree llevar la virtud y la vida, y 

en el que siembra, sin sospecharlo, la tiranía y la muerte !" 

. 

Al mismo tiempo que Carlos V afirmaba que *'en sus domi- 
nios no se ponía el sol," su cronista Sepúlveda sostenía enér- 
gicamente la conveniencia de exterminar á los indios que rehu- 
sasen recibir el sacramento del bautismo. Bartolomé de Las 
Casas, movido á compación por los crímenes inauditos cometi- 
dos en los naturales, tomó á su cargo, con decisión y arrogan- 
cia plausibles, la defensa de ellos. Al constituirse, de propia 
iniciativa, en sostenedor inquebrantable de principios eminente- 
mente humanitarios, cumplió una misión edificante y aseguró 
para su nombre el respeto y la veneración de la posteridad. 

Hechos varios, de tristísima recordación, dieron á la Con- 



— 33 — 

quista el carácter de implacable ferocidad con que ha pasado á 
la historia. Pero estaba escrito que al comenzar y al finalizar 
el siglo XIX, debían aparecer en la célebre Venezuela un gran 
Libertador y un gran Reformador, para vengar, en primer 
término, los sangrientos agravios inferidos á aquella raza 
legendaria. 

^^La Revolución Francesa, dice Aníbal Galludo, es el más 
solemne, el más grandioso, el más ejemplar y el más trascen- 
dente acto de liberación de un pueblo que registra la historia 
de un mundo. Es cierto que ya la había precedido de más de 
un siglo la Revolución Inglesa, que fundó las libei*tades del 
pueblo británico, y que las trece colonias inglesas del norte de 
nuestro continente, recientemente emancipadas, acaban de fun- 
dar la gran República Americana ; pero sin la Revolución Fran- 
cesa aquellas conquistas de la libertad no habrían reaccionado 
sino muy lentamente sobre los otros pueblos : la diferencia de 
religión, la frialdad, y casi podríamos decir el egoísmo del ca- 
rácter inglés, y su idioma, que es impenetrable barrera.; tiende 
á islar, á circunscribir dentro de sus propios límites, la obra 
de la raza anglo-sajona. La ma^ia de los otros pueblos ni la 
comprende, ni la siente, ni la conoce. Pero no sucede lo mismo 
con lo que piensa y con lo que hace la Francia : su idioma, que 
todos leen, su literatura, que todos devoran, y el entusiasmo y 
el calor de su simpatía, inoculan, difunden sus sentimientos y 
sus ideas en el alma de la humanidad. Los pueblos sur-ameri- 
canos deben principalmente á la Francia la pasión por la liber- 
tad. La Revolución francesa ha sido uno de los más grandes 
beneficios para la humanidad." 

Refiriéndose á ese mismo acontecimiento político, dice el 
historiador realista Beancheame : ^'£1 movimiento intelectual 
de París conmovía el mundo. Los ecos de la Europa y de la 
América respondía á la voz de la filosofía francesa. ' ' 

'^Más atrevido, aunque menos profundo que Montesíjuieu, 
Beccaria atacaba en Milán las formas viciosas de la vieja le- 
gislación. 

Alfíere en Florencia, Schiller en Weimar, se hacían los 
Fyrteos de su país. 

Ghatham en la tribuna de Inglaterra inauguraba la po- 
lítica moderna. 

La filosofía había iluminado con una luz dudosa, pero bri- 
llante, todas las cimas de la sociedad. J. J. Rousseau, Dide- 
rot, Helvecio, Voltaire, apóstoles irresistibles de una sociedad 



— 34 — 

sin fe, habían llenado el mundo de sus discípulos. La generali- 
dad del movimiento aumentaba su intensidad. 

Todas las imaginaciones estaban conmovidas ; había en to- 
das las almas una aspiración ardiente de renovación del orden 
social ; se notaba en el espíritu de las clases letradas como en 
los instintos del pueblo, y se sentían en el aire los signos ciertos 
que anuncian los grandes cambios. 

No había en Europa un solo espíritu superior que se con- 
fiara al pasado. Sólo algunas raras medianías se mantenían 
inmóviles con los ojos cerrados al amparo de las viejas ins- 
tituciones. 

El torrente de agravios, preñado por tantos siglos, iba á 
romper sus diques. 1789 salía de las entrañas de la Francia 
nueva ; revolución nacida de las costumbres, de las ideas, de 
las esperanzas y de las ilusiones de todos." 

No pueden hacerse idénticas afirmaciones respecto del es- 
tado moral de la colonia venezolana en los momentos en que 
algunos hombres superiores, aguijoneados por nobles ambicio- 
nes, concibieron y dieron calor al pensamiento de sacudir la 
coyunda hispana. La historia, que ^'es el espejo fiel del pasa- 
do," nos dice cuan profunda era la adhesión de estos pueblos 
á su Monarca. Y hé ahí, precisamente, por qué se ha concep- 
tuado siempre la obra de la Independencia sur-americana co- 
mo una de las empresas más vastas y atrevidas en los anales 
políticos del universo. 

Bien así como se condensan súbitamente en un cielo diá- 
fano nubes cargadas de electricidad, présagas de horrísona tor- 
menta, de la misma manera fué aglomerándose en torno de la 
preponderancia española en Venezuela, el odio de los valiosos, 
aunque pocos elementos, adictos á la causa de la Independen- 
cia, en gestación ; odio que en breve debía estallar hasta pro- 
ducir una formidable conmoción social, y estremecer en su 
base misma el trono de Fernando VII. 

Desde fines del siglo XIII, ciertas rebeldías de carácter 
grave, que habían sido castigadas cx)n la muerte, comenzaron á 
señalarse de modo inequívoco en los nuevos signos del tiempo. 
Aquellas tétricas y conmovedoras palabras : '^Mife es de mi Rey ; 
dejad mü lágrimas para mis amigos y^^ vertidas ante el cadalso de 
José María España por un virtuoso sacerdote monárquico, su- 
blevó contra el régimen existente el espíritu de los futuros 
héroes y mártires de la Causa Nacional, y despertó en algunos 
corazones, hasta entonces indiferentes, un sentimiento de pie- 
dad y de protesta contra tan inicuo atentado. Fué aquel patíbulo 



J 



r 



— 35 ~ 

el toque de alarma para los hombres desafectos & la Corona, y 
el vivido relámpago que alumbró con siniestros resplandores el 
horizonte de horror y de muerte que ya empezaba & columbrar- 
se en los dominios de la Capitanía General de Venezuela. El 
ideal de una Bepública libre, soberana é independiente, muy 
bello, pero muy vago, tomó una forma seria y definitiva. 

Verificados los sucesos del 19 de abril de 1810 y 5 de julio 
de 1811, quedaba de hecho entablada la lucha bélica entre la 
naciente nacionalidad y la Metrópoli. Los hijos, llegados ya á 
la mayoridad, y cansados de un tutelaje ignominioso, aguar- 
daron en vano la resolución favorable de los problemas plan- 
teados muchos aftos hacía, relacionados con su mejoramiento 
político y económico ; y resolvieron apelar á la violencia, pri- 
mero, deponiendo al Capitán General, y luego á las armas, para 
sostener en los campamentos, hasta sacarlos victoriosos, los 
derechos inalienables é imprescriptibles proclamados por el Con- 
greso Constituyente. 

Parodiada por este Cuerpo, aunque en forma más lata, la 
célebre frase de César al pasar el Rubicón, y provocadas con tal 
acto de liberación trascendental las retaliaciones de nuestros 
dominadores, ¿cuál sería el caudillo bastante audaz y bastante 
patriota que osaría echar sobre sus hombros las tremendas res- 
ponsabilidades inherentes á obra de tal magnitud ? ¿ Quién el 
hombre extraordinario capaz de dominar la renuencia de un 
pueblo que dormía el sueño de la Colonia, según la expresiva 
frase de un eminente historiador y literato sur-americano, y dar 
á los elementos revolucionarios unidad de pensamiento de 
acción para el éxito feliz de la empresa? Los hombres pruden- 
tes, ajenos al vivac, se abismaban ante el peligro que ofrecía el 
intento de disputarle su hermosa presa al potente León español. 
Sin embargo, un historiador moderno dice que ''las guerras 
médicas son un ejemplo brillantísimo de lo que puede un pueblo 
que lucha por su independencia." La revolución sur-america- 
na, que al vencer defínitivameti te á España en Ayacucho, ''fun- 
dó seis grandes nacionalidades — México, Guatemala, Colombia, 
el Perú, Chile y el Plata, — incorporando 38 millones de hombres 
civilizados en el libre comercio del mundo," es una comproba- 
ción irrefragable de esa consoladora verdad. 

Valencia que, por su notable y tradicional importancia, ha 
estado muchas veces en abierta pugna con Caracas, se declaró 
por el Bey á los seis días de haber sido hecha la declaratoria 
de Independencia. El marqués del Toro, que salió al frente del 
primer ejército republicano en campaña, á someterla fracasó* 



-3«- 

Tocóle & Miranda, Becundado, entre otros tenientes, por Bolí- 
var, rendirla, después de cinco días de sangriento combate. 
Para contentar á la ciadad rebelde, el Congreso acordó trasla- 
dar á ella la capital de la República y celebrar allí sus sesiones. 

Los desastres de la ensenada de Sorondo (26 de marzo de 
1812), la desaparición casi total de la división situada en Bar- 
quisimeto, víctima del terremoto aquel mismo día, destinada á 
impedir el avance de las fuerzas de Monteverde hacia el Cen- 
tro ; el revés sufrido en Carora el 23 de marzo ; la traición de 
la caballería mandada por Ontalva ; la derrota infligida en 
San Carlos al teniente coronel Miguel Ustáriz ; la evacuación 
de Valencia por éste, que era el Gobernador, y los empleados 
públicos : todos estos sucesos desgraciados llevaron al ánimo 
del marqués del Toro el convencimiento de que debía excu- 
sarse, y así lo hizo ; y el Gobierno se invistió de la dictadura, 
con los poderes plenos que le había conferido el Congreso, al 
General Miranda, con el título de Generalísimo de mar y tierra. 

Las medidas militares que dictó Miranda encaminadas á 
contrarrestar la estrategia y valentía de Monteverde, resultaron 
absolutamente ineficaces. Forzados por éste los desfiladeros de 
La Cabrera, á lo cual contribuyó poderosamente la traición 
del capitán de granaderos del 19 de línea, Pedro Ponce ; Miran- 
da, que tenía su cuartel General en Maracay, tuvo que reple- 
garse sobre La Victoria, donde, después de tener noticia de 
haber caído el Castillo de Puerto Cabello en poder del enemi- 
go, firmó el 26 de julio la capitulación por la cual se devolvía 
todo el territorio independiente á la autoridad del Rey. La 
República acababa, pues, de sucumbir. 

Miranda poseía un valor personal extraordinario, probado 
á maravilla en Francia, pero carecía de genio militar y de 
iniciativa, condiciones sin las cuales no se puede dar cima glo- 
riosa á las empresas guerreras de excepcionales proporciones 
como la de nuestra Independencia. Madame Roland, quien 
conoció á Miranda en la Consergería, estimado en aüo grado por 
ella como patriota, covio republicano^ como soldado y como caballero ; 
dice en sus memorias postumas : * ^Miranda era el primer tác- 
tico de su tiempo ; pero jamás habría consentido en ganar una 
batalla conti*alas reglas del arte." 

Al desaparecer la República, lo arrastró consigo al abismo 
de la desgracia en que acababa de caer. Ella logró renacer de 
sus cenizas, como el Fénix de la fábula ; él pagó con una muer- 
te prematura en la Carraca de Cádiz su inmenso amor á la 
libertad. 



— 37 — 

Después del gran desastre, Bolívar logró embarcarse en 
el puerto de La Guaira con rumbo á Curazao, de donde siguió 
á Cartagena en solicitud de auxilios para continuar la guerra. 
El genio le impulsaba poderosamente : era necesario seguir in- 
variablemente sus luminosas inspiraciones. 

'*E1 gobierno de la provincia libre de Cartajena, á la sazón 
en campaña contra la de Santa Marta, ocupada por los realis- 
tas, dio á Bolívar la comandancia de las fuerzas destinadas á 
obrar contra las posiciones enemigas de la orilla derecha del río. 
Bolívar atacó á Tenerife y lo rindió el 26 de diciembre, desalo- 
jándolos en seguida del Guamal, Banco y Puerto Keal de Oca- 
ña, con lo cual quedó expedita la navegación del río. Ansioso 
Bolívar de llegar cuanto antes á la frontera venezolana, siguió 
sin demora de Ocaña á los valles de Cdcuta, por el fragoso 
camino que separa el Magdalena del Zulia. 

El jefe español Correa le salió al encuentro en las inmedia- 
ciones de la villa de San José de Cúcuta, el 28 de febrero de 
1813. Bolívar, después de cuatro horas de recio combate, lo 
cargó á la bayoneta y lo puso en completa derrota. Allí peleé 
el oficial Francisco de Paula Santander, destinado á gran re- 
nombre.'' 

Obtenido del Congreso de la Unión, reunido en Tunja, el 
consentimiento para marchar con la pequeña división granadina 
que había alcanzado este triunfo, pai*a reencender la guerra en 
Venezuela, Bolívar salió de San Cristóbal el 15 de. mayo de 
1813 con una división de 500 hombres. Venían en ella los ofi- 
ciales Girardot, D'Elúyar, Vélez, Ortega, los París y Kicaurte. 

Bolívar ocupó á Mérida el 30 de mayo, á Trujillo el 14 de 
junio ; el 19 es derrotado el jefe español Cañas en la Loma de 
Agua de Obispo ; Ribas destroza á Martí, el 2 de julio, en la 
célebre acción de Niquitao ; Tízcar huye de Barinas para Nu- 
trias, temiendo la presencia de Bolívar, dejándolo todo en po- 
der del invasor; Bolívar ocupa á Barinas el 6 de julio; Ribas 
derrota el 22 de julio á Oberto en Los Horcones ; Bolívar de- 
rrota en las llanuras de Taguanes la división de Izquierdo el 31 
de julio, y ocupa en seguida á Valencia, que Monteverde abando- 
na para ir á encerrarse á Puerto Cabello. 

El resultado de esta rápida y brillante campaña fue la ca- 
pitulación de Fierro, Capitán General interino, el 3 de agosto. 
Bolívar entró á Caracas el 6 del mismo mes. 

Después de este paseo triunfal, verdaderamente admirable, 
la estrella de Bolívar iba á eclipsarse por algün tiempo, para 
ostentarse posteriormente con fulgores brillantísimos y eternos» 



-38- 

'^Aún no habían trascurrido dos meses después de su en- 
trada triunfal en Caracas, y ya la reacción en favor del antiguo 
régimen, se levantaba furiosa y terrible por todas partes. El 
país entero se cubría de guerrillas, que batidas en un punto rea- 
parecían en otro, aumentadas por nuevos soldados y protegidas 
por la casi unánime opinión de las poblaciones. Una de ellas, 
la que Boves capitaneaba en los llanos de Calabozo, estaba des- 
tinada á derramarse como un torrente devastador por el centro 
de Venezuela, y aplastar bajo el terrible empuje de sus escua- 
drones, las armas victoriosas de Bolívar. '' 

Sintetizaremos, como lo demanda la índole de este modesto 
estudio, las victorias y los reveses del Libertador, para entrar 
luego & apreciar la obra guerrera y política del Restaurador de 
Venezuela. 

Bolívar sitia infructuosamente en Puerto Cabello á Mon- 
teverde el 26 de agosto. 

Boves derrota al coronel Montilla y ocupa á Calabozo. 

Bolívar derrota á Monteverde en Bárbula. 

Monteverde es derrotado en Las Trincheras. 

Campo-Elias vence á Boves en Mosquiteros. 

Ceballos derrota á Manuel Aldao en Bobare, en Yarita- 
gua á Valdez, y á Bolívar en Barquisimeto. 

Bolívar derrota á Salom en Vigirima. 

Bolívar deri*ota á Yaflez y Ceballos en la Villa de Araure. 

Boves derrota á Pedro Aldao en el paso del río Guárico. 

Puy y Bamos derrotan á los republicanos en Nutrias. 

Los patriotas derrotan cerca de Ospino á Yañez, quien su- 
cumbe en el combate. 

Boves derrota á Campo-Elias en La Puerta. 

Ribas defiende heroicamente á La Victoria del formidable 
ejército de Bove^. 

Boves y Morales sitian á Bolívar en San Mateo, pero le- 
vantan el sitio el 28 de marzo de 1814, tres días después de la 
heroica acción en que se inmortalizó Ricaurte. 

Ya el 9 de marzo había sido derrotado Urdaneta en Bar- 
quisimeto por Ceballos, y Arismendi por Rósete en Ocumare el 
11 ; Ribas derrota á éste el 20. 

Urdaneta y Escalona resisten en Valencia un sitio de cua- 
tro días, en virtud de órdenes del Libertador, en que los manda 
^'defenderla hasta morir.'' 

Marino es derrotado en ''El Arao." 

Bolívar derrota en la llanura de Carabobo al mariscal de 
campo don Juan Manuel Cagigal, el 28 de mayo. 



— 39 — 

Boves obtiene en La Puerta un nuevo triunfo sobre ios pa- 
triotas el 14 de junio. 

Bolívar, derrotado en Aragua de Barcelona por Morales, 
llega de población en población hasta Carúpauo, donde los jefes 
orientales lo destituyen, con motivo de la desgraciada acción de 
Aragua, Ribas había sido nombrado Jefe Supremo, y Piar su 
segundo. 

Calzada derrota á Urdaneta en Mucuchíes. 

Bolívar, después de los acontecimientos de Carúpano, se 
embarca para Cartajena en compañía de Marino, D'El&yar, Su- 
cre y los pocos oficiales que le eran adictos, el 8 de setiembre, 
en busca de nuevos auxilios para continuar la guerra. 

Así, de tan trágica manera, perece por segunda vez la Re- 
pública ! 

Bolívar, después de tomar parte activa, con éxito, en los 
asuntos internos de la nueva Granada, cae en desgracia, y tiene 
que ausentarse solo del país, embarcándose para Jamaica en el 
bergantín de guerra inglés La Descubierta, el 8 de mayo de 1816. 

Bolívar, auxiliado por Petión, presidente de Haití, por el 
armador Brion, Sutherland y Pavageau, prepara allí la 'expedi- 
ción de los callos de San Luis. 

Bolívar desembarca en Ocumare con 250 hombres el 16 de 
julio, fracasa ruidosamente, y tiene que reembarcarse el 14, de- 
jando en tierra la expedición. Abrumado por este tremendo re- 
vés, llega á Güiria, donde Marino y Bermúdez, después de hu- 
millarlo, lo obligan á reembarcarse. Bolívar se dirige de nue- 
vo á Haití, jyroscrito, pobre, desposeído de todo recurso, sin más 
fortuna que la de la constancia y el genio, á implorar por segunda 
vez la generosidad de Petión. 

^^Entre tanto la expedición abandonada en Ocumare, to- 
mando consejo de la desesperación, emprende una de las mar- 
chas más atrevidas que registra la historia militar de esta larga 
guerra: resuelve tramontar la cordillera, que separa la costa, 
del interior, y seguir al través de los Llanos de la provincia de 
Caracas, á unirse en las pampas de Barcelona con las guerrillas 
que desde 1814, después de la pérdida de la República, han 
mantenido allá Monagas, Zaraza y Cedefio. Mac-Grégor y Sou- 
blette los conducen ; Salom, Anzoátegui, Briceño Méndez, Fran- 
cisco de P. Vélez, Pedro León Torres, Borras, Raposo, Figuere- 
do y Alcántara, forman la oficialidad de ese puñado de valien- 
tes. Morales emprende su persecución, con una división de 
3.000 hombres. Combaten y vencen en Onoto, en Chaguaramas 
y en Quebrada Honda. Unidos en San Diego de Cabrutica á 



— 40 — 

Zaraza y á Monagas, después de una marcha triunfal de 150 le- 
guas, derrotan el 6 de setiembre á López en el famoso combate 
de El Alacrán, matándole más de 500 hombres, 3'^ el 13 ocupa- 
ron á Barcelona, donde el invicto Piar toma el mando del 
ejército/' 

Piar derrota á Morales en ^*E1 Juncal, '' el 27 de setiembre 
de 1816. 

Bolívar acompañado de Brion, llega á Barcelona el 21 de 
diciembre. 

Bolívar es derrotado en Clarines el 5 de enero de 1817. 
Llamado por Piar, que sitiaba á Angostura, llegó al cuartel ge- 
neral de éste el 2 de mayo. 

Piar derrota completamente á Latorre en San Félix, el 11 
do abril. 

El 7 del mismo mes había tomado Aldama la Casa Fuerte 
de Barcelona, pasando á cuchillo á todos sus defensores y á más 
de mil personas refugiadas en ella, mujeres, niños y ancianos. 

Páez destroza á Latorre en la célebre acción de la Sabana 
de Mucuritas. Como considerado desde el punto de vista he- 
roico, es éste el más legendario, délos libertadores de la Amé- 
rica latina, y como el justiciero Gobierno de la Restauración 
Liberal ha honrado á perpetuidad su memoria erigiéndole una 
estatua ecuestre en la capital déla República, place á nuestro 
patriotismo reproducir aquí lo que el señor Teodoro Valenzuela 
escribió en 1873, al tenerse noticia en Lima de la muerte de 
aquel ilustre personaje : 

**La posteridad lo llamará el Aquiles de la Revolución Ame- 
ricana. 

Cuando pasen los años, los hechos del brillante guerrero, 
hechos que han asombrado á los contemporáneos, pasarán de la 
historia á la leyenda, y Páez renacerá engrandecido y transfi- 
gurado por la imaginación. 

£1 será quien montado sobre fogoso corcel, ondeando al 
viento su penacho de hCisar, y blandiendo su terrible lanza, 
abrirá la marcha de los fantásticos guerreros de la Iliada de la 
Independencia. 

Su origen, sus hazañas, harán de él el héroe favorito de las 
tradiciones populares. 

De noche, los soldados cantarán sus proezas alrededor del 
fuego del vivac, y durante las marchas creerán descubrir entre 
las sombras del crepúsculo, en el inmenso horizonte de los Lla- 
nos, su enorme perfil de león. 

La poesía se apoderará de su nombre, y lo pintará extermi- 



— 41 — 

nando tantos Espafioles oomo monstniOB Hércules y Sarracenos 
el Cid. Describirá sus batallas en que resistió con 150 compa- 
fieros el asalto de un ejército entero como en ^^Las Queseras'' y 
en '^Payara;" sus duelos contra un batallón como en Cárabo- 
bo ; sus combates navales ganados á caballo en el Apure, el 
asalto homérico de Puerto Cabello ; su imponderable valor y su 
destreza de Centauro, que hacían de él el primero en todos los 
combates : 

Cantará, en fin, sus amores con la Victoria, que le fuésiem* 
pre fiel, y que semejante á las damas de los antiguos paladines, 
galopa con él en su caballo de batalla." 

Continuemos. 

Angostura se rinde á las armas republicanas el 7 de julio» 

MoriUo triunfa en Varales, Porlamar y Pampatar, (Isla de 
Margarita) y es rechazado en La Asunción el 1? de agosto. 

Latorre derrota á Zaraza en La Hogaza. 

Morillo es completamente derrotado por Bolívar en la Me- 
sa de Calabozo. 

El ejército patriota persigue al de Morillo hasta El Sombre- 
ro, donde combaten con éxito dudoso. 

Páez rinde & San Femando defendido por Quero, quien 
muere de las heridas que recibe en el combate. 

Bolívar es derrotado en Semen, cerca de La Puerta. 

Bolívar es rechazado en Ortiz por Latorre. 

Bolívar es batido y dispersado en el Rincón de los Toros 
en la noche del 17 de abril. 

Páez es rechazado por Latorre en Cojedes. 

Morales derrota á Cedeño en el Cerro de los Patos. 

Bolívar instala en Angostura el 15 de febrero de 1819 el Con* 
greeo que hahia sido convocado en diciembre de 1818, 

Bolívar es rechazado por el coronel Pereiraen el trapiche 
de la Gamarra. 

Páez con 150 compafieros atraviesa el Arauca el 2 de abril 
y destroza completamente 1.000 soldados de caballería, á la voz 
de Vuelvan caras! en la célebre acción de ^^Las Queseras del 
Medio." 

El Greneral Francisco de Paula Santander excita á Bolívar 
á invadir la Nueva Granada, y éste invade á mediados de mayo 
de 1819: ''Cae de improviso sobre los primeros cuerpos de la 3? 
división del ejército expedicionario, mandado por el joven Gte» 
neral Barreiro, el 11 de julio en Gámeza ; la despedaza en la 
sangrienta acción de Pantano de Vargas, el 25, donde Rondón 
y Carvajal inmortalizan sus nombres ; y la derrota y hace prK 

5 






— 42 — 

sionera en la famosa jornada del Puente de Boyacá el 7 de 
agosto, donde Infante hizo prodigios de valor, y Anzo&tegai, 
Soublette y Santander se cubrieron de gloria. Bolívar entró 
en Bogotá el 10 de agosto á las cinco de la tarde." 

Soublette bate el 23 de setiembre las avanzadas de Latorre 
y las obliga á repasar el Táchira. 

El 17 de diciembre declaró el Congreso de Angostura constituida 
la República de Colombia, compuesta de la capitanía general de Ve- 
nezuela y del virreinato de la Nueva Granada. Nombró por una- 
nimidad de sufragios Presidente á Bolívar, Vicepresidente del de- 
partamento de Nueva Granada ó Cmidinamarca, á Santander, y del 
de Venezuela á Souhlette. 

La revolución encabezada por Riego, contra el poder absoluto 
de Fernando VII, acaecida en la isla de León el 19 de enero 
de 1820, fué un golpe terrible para la Monarquía y especialmen- 
te ^ra Morillo, quien desde entonces vio claro que, por sobre 
todos los obstáculos, había de triunfar la causa de la indepen- 
dencia en el continente hispano. 

Morillo propone al Libertador entablar negociaciones para 
la terminación de la guerra, sobre la base de la reunión de las ' 
colonias á la monarquía española, bajo la libérrima constitución 
de 1812. Bolívar contestó que trataría con España, pero ex- 
clusivamente sobre la base del reconocimiento de la soberanía é 
independencia de Colombia. 

Bolívar y Morillo celebran y ratifican el tratado de armis- 
ticio, se abrazan y pasan juntos el día y la noche del 27 de 
noviembre de 1820 en el pueblo de Santa Ana (Trujillo). 

Morillo se embarca para España en el puerto de La Guaira 
el 17 de diciembre. Le sucede en el mando el general Latorre. 

^^^BoLÍvAR regresó á Bogotá donde llegó el 5 de enero de 
1821, -y nombró al general Antonio José de Sucre para el man- 
do en jefe del ejército del sur, que en la mente de Bolívar 
estaba ya previsto para dar la libertad á los hijos del Sol. 

^\EsV— dijo entonces Bolívar,— uno de los mejores oficiales 
del ejéi^citó: reúne los conocimientos profesionales de Soublette, 
el bondadoso carácter de Briceño, el talento de Santander y la 
actividad de Salom ; por extraño que parezca no se le conoce ni se 
sbspeclian sus aptitudes. Estoy dispuesto á sacarle á luz, per- 
suadido^ de que algün día me rivalizará.'' 

Bolívar regresa á Venezuela, y obtiene el 24 de junio de 
1821, en él memorable campo deCarabobo, la brillante y tras- 
cendental victoria que aseguró para siempre la independencia de 
Venezuela. Entró triunfaíite en Caracas el 29 del mismo rnesi- 



— 43 — 

Retorna el Libertaix)r á la Nueva Granada para extender 
hasta el vasto y rico dominio de los Incas la saludable influen- 
cia de sus armas redentoras. Dirigiendo, con éxito admirable, 
las operaciones militares, gana las famosas batallas de Pichincha 
y de Junin y deja íntegra á Sucre la egregia gloria de sellar en 
Ayacucho la independencia y libertad de un continente. 

Cualquiera que haya saludado la historia de la grandiosa 
revolución sur americana conoce perfectamente cuan decidora 
fué, durante algún tiempo, la influencia de Bolívar después 
del triunfo final ; y como, víctima de lamas negra ingratitud, su- 
cumbió, decepcionado y pobre, en la Quinta de San Pedro Ale- 
jandrino, — Santa Marta, — el 17 de diciembre de 1830. — *^Un¡ón, 
unión, ó la anarquía os devorará, ' ' fueron las últimas palabras 
de aquel Coloso del siglo XIX. Su muerte señaló una serie 
indefinida de desgracias para Colombia, creación portentosa de 
su privilegiado cerebro, y para todo el dilatado territorio que le 
debía su redención. 

Pasemos ahora con los ojos cerrados, como si fuera un 
abismo insondable abierto por las facciones, por sobre el largo 
período corrido desde la disolución de Colombia hasta el año 
último del siglo pasado, para no herir intereses banderizos ; y 
porque reclama preferentemente nuestra atención el intenso mo- 
vimiento insurreccional, verificado en los Andes venezolanos 
por un caudillo vidente, que se esfuerza en inocular en el or- 
ganismo exánime de la República, savia de regeneración y de 
vida. 

Profundas disidencias existían para 1899 entre el Poder Le- 
gislativo y el Poder Ejecutivo de Venezuela. Se trataba de en- 
mendar la Constitución para fines ulteriores de absoluto predo- 
minio. Entablada la lucha, triunfa el Gobierno, pero la mino- 
ría del Congreso protesta. 

De improviso escúchase en el confín occidental de la Re- 
pública un trueno sordo y prolongado, que no llega á preocupar 
á los directores de la política en las altas regiones oficiales, por- 
que, en su sentir, aquella amenaza no asume las proporciones 
de lo alarmante, y, además, está demasiado lejos para ser temi- 
da. El Poder habíase consolidado sobre la ruina de dos revo- 
luciones consecutivas, y tenía, por consiguiente, plenísima con- 
fianza en sí mismo. ; Qué temeridad pretender derrocarlo con 
una mera intentona ! 

Sin embargo, se repite, cada vez con mayor intensidad, el 
amenazante trueno, y los efectos del rayo que lo acompaña, se 






— 44 — 

sienten ya en el Capitolio mismo. ¿ Quién es ese moderno Jú- 
piter que ensaya derribar el edificio político existente ? 

Nubes cárdenas y grises empiezan & oscurecer el cielo de la 
Patria. La prudencia impone ya dictar algunas medidas pre- 
servativas, y salen seis mil soldados, — mandados por un jefe va- 
liente, pero no muy conocedor de las máximas guerreras del 
Gran Federico, de Napoleón I y de Montecuccoli, — á servir de 
pararrayos al insistente fenómeno. 

Pero '^Tononó," "Las Pilas,'' "Zumbador,'' San Cristó- 
bal, Cordero, Tovar, Paraparas, Nirgua y Tocuyito, son una 
sola descarga eléctrica que llega al corazón del Gobierno y lo ano- 
nada para siempre I 

La Revolución Liberal Restauradora no representa el triun- 
fo de ambiciones desatentadas, ni un nuevo derramamiento de 
sangre hermana en aras de los partidos antagónicos ; represen- 
ta sí el triunfo del santo ideal de la Patria, encarnado en un 
hombre superior ; destinado por el Dios de las Naciones para 
no dejar perecer la obra estupenda de Bolívar, y para magni- 
ficarla & los ojos del mundo. 

Como todos los que han iniciado cambio radicales en el 
orden científico, artístico, religioso ó social. Castro, al llegar 
al Capitolio, se vio forzado á continuar una lucha ciclópea, sin 
tregua, contra los elementos anárquicos que infestaban la Re- 
pública. El apóstol de la nueva doctrina no fué comprendido 
por los eternos fomentadores de las facciones ni por la multi- 
tud. En el concepto de aquéllos y de ésta, era necesario apar- 
tar del Palacio de Gk)bierno al Magistrado que pretendía im- 
poner el orden por sobre el desbarajuste tradicional, con lo 
cual, en primer término, daba un golpe mortal á los caciques 
que derivaban su subsistencia y hasta su fortuna de los cam- 
pamentos. Intentar establecer la paz en una Nación bélica por 
naturaleza y por educación, era conspirar contra el inodus ví- 
vendi de los perturbadores de oficio, de los agiotistas y de los 
aventureros que de otros países vienen á medrar al favor de 
nuestras guerras civiles. 

Castro, sin duda, estaba loco para los que así lo juzgaban. 
¿Cuál de los grandes genios del mundo no ha sido calificado de 
loco por sus contemporáneos ? 

Locos, poi^que tienden resueltamente á desarraigar prejuicios 
rutinarios, y á empujar, nuevos Hércules, hacia más altos y más 
luminosos destinos, el carro de la civilización universal ! 

Loco Jesús, el Dios-Hombre que predicó y enseñó con el 



— 45 — 

ejemplo la más hermosa, consoladora y excelsa de todas las doc- 
trinas religiosas ; 

Loco Guillermo Tell, el libertador de la Suiza, cuando en un 
arranque de indecible amor paternal, desafía las iras del tirano 
Gessler ; 

Loco Cristóbal Colón, el que demostró prácticamente, arros- 
trando peligros infinitos, la esfericidad de la Tierra ; * 'el hom- 
bre más grande después de Cristo", según la frase de un ilustre 
sabio ; 

Loco Washington, el patriota de Mont-Vernon el funda- 
dor de la Unión Americana, la ctíal, por su formidable poderío, 
marcha á la cabeza de una de las naciones más ricas y 
pujantes del orbe; 

Loco Bolívar, el visionario sublime de Ca-sacoima, el de- 
lirante del Chimborazo, el vencedor déla arrogante y preclara 
España ; 

Y heos son y han sido siempre para los que no pueden pre- 
sentir ni conocer el alcance clarividente del genio, CopémieOy 
GalileOj KepleVj Gnttenberg^ Cervantes, Franklin, FuUon, Morse, 
Pasteur, Edison y Marconi 

Castro no se amedrenta ante la sucesión de graves contra- 
tiempos que se oponen indefinidamente á la realización de sus 
nobilísimas aspiraciones. Tras el vencimiento de una facción, 

surge otra, y otra Por fin, los restos de todas ellas se uneií 

para constituir la revolución denominada libertadora. Supues- 
to que el peligro toma serias proporciones. Castro con la firme- 
za intrépida innata en él, se declara en campaña pues necesi- 
ta probar una vez más, para asombro de propios y extraños, 
sus extraordinarias aptitudes de guerrero y su denuedo raya- 
no en lo mitológico. 

Varios encuentros parciales con el enemigo, obligan á éste 
á reconocer, aunque con natural despecho, la táctica y la estra- 
tegia maravillosas del egregio Capitán, y la pujanza incontrasta- 
ble de su espada. 

El ejército de Oriente y el de Occidente, compuestos de do- 
ce mil hombres, atacan el 12 de octubre de 1902 en la capital de 
Estado Aragua al Titán, quien se defiende con cinco mil solda- 
dos valientes y aguerridos, combatiendo él, personalmente, con 
nn mausser, hasta abrir brechas en las compactas filas enemi- 
gas. Marte y Minerva le asistieron en aquel supremo duelo, y 
ciñeron á su altiva frente el inmarcesible laurel de la victoria. 
La Fama se ha encargado de pregonar sus homéricas proezas 
por todo el universo. 



— 46 — 

Cuando el Héroe, libre ya de los cuidados de la guerra, 
iba á entregarse por completo a sus labores civilizadoras, es sor- 
prendido por el escandaloso acto de piratería consumado en el 
puerto de La Guaira por buques de Alemania é Inglaterra, de 
lo cual se hizo luego solidaria Italia. 

Fué en esos momentos inolvidables del conflicto internacio- 
nal, que venía á comunicarle nuevo aliento á la revolución 
agonizante, cuando Castro mostró su gigantesca talla moral é 
intelectual. Su Proclama de ese día nefasto, llevó á todos los ám- 
bitos de la tierra la protesta airada de su patriotismo, y des- 
tacó su nombre entre los más ilustres de los benefactores de 
la humanidad. 

Cuando por virtud de los acontecimientos se llega á ocupar 
la cima del Poder y es forzoso arrostrar los peligros que surgen 
amenazándolo todo, nada tan contraproducente como la vacila- 
ción : nada tan funesto como la pusilanimidad. El Jefe de 
una íí^ación cualquiera que no tiene suficiente energía y firmeza 
para adoptar medidas exti'emas en medio de extremas crisis, 
paga siempre con la cabeza su actitud irresoluta, ó cae en el 
abismo pavoroso del deshonor. Carlos I de Inglaterra y Luis 
XVI de Francia, son dos ejemplos harto elocuentes que nos 
ofrece la historia. 

Castro se transfiguró en la noche del 9 de diciembre al li- 
brar arguella celebre batalla incruenta, tan sólo comparable en 
sus resultados benéficos para la seguridad de la soberanía de 
Venezuela y de la América del Sur, á la decisiva de Ayacucho. 

Hé ahí la obra estupenda de Bolívar ; hé aquí la obra mag- 
na de Castro. Decidnos ahora si esas dos figuras luminosas 
de la historia universal, no tienen en su carácter enérgico, en 
su arrogancia épica, en la concepción portentosa de vastísimos 
proyectos, en su infatigable constancia, en su inteligencia, en 
su ilustración, y, sobre todo, en su profundo amor á la libertad, 
rasgos de estrecha similitud. 

Por fin, después de vencer en toda la línea, Castro ha po- 
dido desarrollar su fecundo plan de política y de administración, 
no sólo con el aplauso, sino también con la admiración hasta 
de sus mismos enemigos extranjeros. Noble, magnánimo y 
elocuente como César ; prudente como Ulises y arrojado como 
Leónidas, según las circunstancias, ha hecho de su Patria algo 
así como la Atenas de Pericles, con la estabilidad de la paz, 
por las justas leyes en vigor, por la plenitud de la libertad, y, 
singularmente, por las diversas obras monumentales que ha* 



— 47 — 

brán de pasar á laB edades futuras pregonando su espíritu 
emprendedor y progresista. 

No puede ser más bello ni más amable el espectáculo que á 
la sazón presenta la República. 

Asistimos imaginariamente al encuentro de Bolívar y de 
Castro en el Olimpo de la inmortalidad, cuando el precla- 
ro Andino pague su inexcusable tributo á la naturaleza. Pa- 
réoenos escuchar la voz de Bolívar, que le dice con entona- 
ción solemne: «Bienvenido á eMa región el Capitán americano 
más insigne de los tiempos modernos; el Magistrado eminentemen- 
te probo. Bienvenido el hombre de justísima fama que más léal- 
mente ha sabido interpretar mi amor intenso á la tierra que in- 
dependicé del yugo español^ y mis férvidos anhelos de unión, y no 
hegemonía continental. Los célebres sucesoí* que mi espíritu ha 
presenciado desde ede lugar excelso, prueban que sólo la antelación 
de época ha podido librarme de un poderoso émulo en la lucha 
titánica por la independencia de cinco nacione^^. Reconozco la so- 
lidez de vuestra inteligencia, la entereza de vuestra voluntad, los 
arranques de vuestro heroisnno, dignos de la epopeya, y vuestra pro- 
funda facultad generalizadora para tratar á conciencia los más com- 
plicados problemas de la Administración y resolverlos siempre victo- 
riosamente. Quien ha dado fisonomía propia á una época, ahogan- 
do con hercúleo brazo el Monstruo de la Guerra Civil, cerrando, 
tras ruidosas victorias, el templo de Jano, acaso para siempre] quien 
ha sacado del antro de la bancarrota el crédito nacional; quien, 
á manera de pujante león, ha arrebatado al dragón de la codi- 
cia extranjera los despojos de la Patria, discutidos y perseguidos 
por él con famélicas ansias ; quien ha elevado el progreso múlti- 
ple á una altura envidiable; quien; en fin, ha defendido heroica- 
mente y conserva ilesa la herencia gloriosa que dejé á los pueblos redi- 
midos por mi espada, bien merece el título de Restaurador de la obra 

dd Libertador !! 

I 

Puestos frente á frente esos dos semidioses de jla Mito- 
logia Americana, iluminados por el sol sin ocaso de la jus- 
ticia ; estudiados con criterio imparcial sus magníficos he- 
chos y apreciada la grandiosidad de las dos causas políticas 
por ellos representadas, es lógico concluir que si las dos épo- 
cas en qne han actuado han sido distintas en virtud de 
las circunstancias diversas que las separa, á causa de la ín- 
dole de los sucesos cumplidos, son idénticas ante el patrio- 
tismo más puro, por el prestigioso ideal que han simboliza- 
do : Independencia y Restauración ; y porque, á la luz ful- 



- 48 - 

gente de la Razón , aparecen igualmente grandes é inmortales 
bolívar y CASTRO ! 

Co&me D. Maza. 
[La Voz de la Nación, número 242, del O de noviembre de 1906). 



TRABAJO DEL SEÑOR JOB¿ MELQUÍADES OJEDA PARA EL SEGUNDO 

CONCURSO DE «TLA VOZ DE LA NACIÓN » 



DOS ÉPOCAS Y DOS HOMBRES. — INDEPENDENCIA Y RESTAURACIÓN. 
— ^BOLIVAR Y CASTRO. 



Bolívar y Castro se confunden 
en la cumbre de la gloria : en él ideal 
de la «Confederación Americana». 



La magnitud de los sucesos que han marcado época en 
los anales del mundo han sido guiados por la iniciativa po- 
derosa del Genio : son épocas que en el orden histórico de 
los sucesos señalan á las generaciones la evolución ascen- 
dente de los pueblos por la ruta luminosa del Progreso. 

La historia de 'los grandes hombree es la historia de la 
humanidad : en ella se evidencia la misteriosa afinidad del 
Genio en esas hondas conmociones que cambian virtualmen- 
te la suerte política de pueblos y de mundos, y las cuales 
no han tenido, propiamente, sino la sola diferencia del me- 
dio y de la época. 

Bolívar y Castro, grandes por sus obras, y por sus he* 
chos admirables y admirados, representan para Venezuela su 
propia Historia : sintética y brillante ; pero inmensa en pro- 
digios mitológicos I 

La Providencia asignó á Bolívar una obra tan grandio- 
sa, que en su previsión infinita infundió á Castro el aliento 



— 49 — 

poderoso del genio para hacer efectiva la consolidación de la es- 
clarecida nacionalidad venezolana. 

Gnando pensamos en la magna obra de Bolívar, nos 
sabe del corazón hasta los labios el nombre de Castro : 
ambos lo dicen todo en nuestra Historia ; son astros res- 
plandecientes que marchan paralelos por el espléndido cie- 
lo de la Gloria, de la Inmortalidad y de la Fama, cele- 
brando la comunión del ideal por el hilo invisible de la atrac- 
ción recíproca. 



En 1824, los legionarios republicanos, veteranos de la vic- 
toria, hacen morder el polvo al aguerrido ejército de la mo- 
narquía española, y aquella estupenda victoria que incendió 
con resplandores de gloria la pampa inmortal de Garabobo, 
fue la espléndida portada de esa serie de prodigios en vir- 
tud de los cuales ondeó el oriflama tricolor de nuestra re- 
dención, desde las playas que baña el mar Caribe hasta las 
vastas regiones donde se alzó el templo del Sol. El Dios 
de los tiempos había señalado ya, su término al yugo opro- 
bioso de la esclavitud americana. Las águilas de la Liber- 
tad alzaron vuelo para cobijar con sus alas majestuosas la 
marcha de los Héroes: avanzan las huestes de Bolívar, y 
al empuje de sus alas invencibles se ve surgir en la densa 
oscuridad del horizonte, vivísimo relámpago que rompe la 
negra nube tormentosa : es el genio de la victoria que des- 
ciende y el asombro de Junín y de Pichincha fue en el 

campo de Ayacucho el pasmo de los siglos I « Allí quedaron 
rotas las cadenas con que envolvió Pizarro el Imperio de los 
Incas», deñnitivamente fijos los destinos de las naciones 
americanas, y erguido y fuerte, con virtualidad incontras- 
table, el trono alzado por Bolívar á la libertad de un Con- 
tinente. 

Aquí queda terminada la obra guerrera de Bolívar, y 
al dar fin á su obra política con la formulación de la Gran 
Colombia en una vasta y soberana República, había cumpli- 
do su misión 

Analizar los hechos de Bolívar no es posible. Tarea 
ardua por diñcil y compleja sería seguir, siquiera en vía de 
ensayo, el poderoso vuelo de aquella imaginación ardiente y pro- 
digiosa donde tuvo su nido el águila del genio acostumbrada á vo- 
lar soberbiamente por la altura infinita. 



— so — 

Bolívar, superior al medio y á los hombres de su época, 
era el Dios de la Libertad haciendo sentir á la Conquista el 
peso de sus cóleras olímpicas con toda la pavorosa intensidad de 
la tormenta. 

ffSu vida fue un poema, y su historia, la de cinco naciones 
soberanas é independientes ». 



,) Un siglo más tarde, aquel Sol. de Libertad que radió in- 

tensamente en Carabobo parecía próximo á su ocaso : la he- 
rencia preciosa de Bolívar yacía en manos torpes é incapa- 
ces. Resuelta la Ck)nfederación de la Gran Colombia, nues- 
tra patria había entrado en propio ejercicio de su vida repu- 
blicana ; pero lejos, muy lejos de la verdadera Repüblica en 
el seno regular y ordenado de la vida civil, había trascum- 
do una centuria de tiempo en ensayos infructuosos de mentidas 
democracias. 

La Conquista volvía á extender su garra sobre un jirón 
de la América ; Venezuela era la víctima : la cuna del Gran 
Bolívar! 

Súbitamente percíbense en la Patria deslumbramientos 
de relámpagos precursores del sordo y pavoroso rugir de la 

tormenta y Tononó, Las Pilas, Zumbador, Nirgua y To- 

cuyito fue el estupor de lo inesperado y formidable que en- 
tre claridades de incendio y resplandores ígneos presentaba sus 
armas al hijo predilecto de la gloria : Cipriano Castro ! y el sol 
de Carabobo no tuvo ocaso ! 

Con la espada de las reivindicaciones en la una mano 
y en la otra el lábaro sacrosanto de nuestra redención, tra- 
montó Castro las nevadas cumbres de la altiva Cordillera 
para salvar á la República doliente; recoge la herencia de 
Bolívar y en un choque atronador que fué desde Las Pi- 
las hasta Tocuyito una inmensa prolongación del formidable 
encuentro, reduce á polvo los prosélitos de la anarquía y el 
desorden, asume la representación nacional y con indómi- 
ta arrogancia realiza la obra portentosa de la Restaura- 
ción. 

Esa obra colosal y sorprendente es una de las maravillas del 
genio extraordinario de Castro : deslumhra de cerca ; de lejos 
impone. Es la Patria misma. 



- Sí - 

Venezaela, la primogénita del Continente, fue como sat) 
puebloB hermanos del Sur perla engarzada en la dorada co- 
rona de Castilla; esclava en la noche pavorosa de la Colo^ 
nia, despertó Nación libre al mágico conjuro de Bolívar el 

GBANDS ! 

Venezuela, próxima á perder sus fueros inmanentes de 
nación libre y soberana, entregada al tumulto de la bar- 
barie por ambiciones bastardas y anárquicas, vio lucir una 
vez más y para siempre en el cielo de sus glorias la au- 
rora boreal de redención al vibrante acento de Castro el 

INSIGNE. 

Hé ahi, en síntesis, la espléndida apoteosis del heroís- 
mo patriota : Independencia y Restauración ; dos épocas 
que á través del tiempo y de la Historia se enlazan en 
magnífica conjunción de olímpicas audacias, para formar 
la grandiosa Epopeya de nuestra emancipación moral y po- 
lítica. 

Bolívar ha renacido en Castro : admiremos en la egregia y 
personalidad de este ilustre Csmdilio el resumen y sínt-esis de 
nuestra grandeza nacional. 



Cuando Dios quiere hacer del Grenio forma humana, la na- 
turaleza quiebra el molde de donde se forman los mortales porque 
es estrecho para contener grandeza tanta. 

Bolívar y Castro lo evidencian. 

Dotados de un espíritu vidente y superior, sus obras y 
sus hechos vierten raudales de heroísmo patrio, de aliento 
poderoso que en ondas vibradoras de energía dicen muy al- 
to de un pasado fúlgido de glorias y de un presente ha- 
lagador y magnífico en promesas para un risueño y grandio- 
so porvenir. 

No hay poder más grande que el del genio ni elocuencia más 
sugestiva que la suya. 

Bolívar y Castro lo confirman. 

De aquella edad heroica de nuestra Independencia nada 
más podré añadir ; escritores de prez y alto renombre han canta- 
do en soberbia estrofa lírica, ó en los giros elegantes de una pro- 
sa rítmica y sonora, aquel sublime génesis de la nacionalidad de 
Sud América. 

De esa magna labor Restauradora que tanta gloria ha 
dado á la República y á la cual debe Venezuela su grande- 



\ 



- 52 — 

za y poderío actual, sólo diré como Napoleón de la prime- 
ra Gran Eepública Francesa : « ella es como el Sol : ciego 
está quien no la veaD. 



José MeJqaiadeé Ojeda, 



La Victoria : octubre de 1906. 



(La Voz de la Naci6nt DÚmero 248, 11 de noviembre de 1905). 



TRABAJO DEL SEÑOR ANTONIO JOSÉ PACHECO PARA EL SEGUNDO 

CONCURSO DE ((LA VOZ DE LA NACIÓN». 



TEMA^^Dos épocas y dos hombre9. 
^Independencia y Re9tauraci6n,—B0' 
livary Castro, 



Quien estaba llamada á recoger conscientemente todas 
las responsabilidades del porvenir, por ley de la natura- 
leza y por espíritu de raza, sufría las brutalidades del tira- 
no, las vergüenzas del sometimiento, las nostalgias del cau- 
tivo 

¡ Oh Patria I La noche horrible y cruel de la Colo- 
nia prolongaba sus horas para hacerte sentir toda la mag- 
nitud de su ñrmeza y toda la espantosa desolación mo- 
ral! 

Y abatida se encontmba tu frente, foco de los más bellos 
resplandores. 

Pero en tu seno — avaro de todas las grandezas y de todas 
las sublimidades — se sentía palpitar el sagrado momento de la 
redención. 

Y el Genio de la Libertad te sonreía 



— 53 — 



*** 



Y pronuncióse el fiaJt de tus principios y de tu soberana In- 
dependencia. 

Y se cantó el aleluya del derecho. 

Y fuiste libre y coronada por la gloria y saludada por la 
inmortalidad. 

Te descubriste atenta ante la Historia, inmaculada ante la 
Justicia, bella ante el concepto de extrañas gentes y te llamas- 
te Patria! 

Tu numen fue Bolívar. 



**:»' 



La maldad y las pasiones de los hombres se pusieron en 
juego. 

Y sucedió una época de largas inquietudes. 

Y la estrella brilladora de la esperanza casi dobló el ocaso 
de tus horizontes. 

Se irrespetó la ley, se falsearon los principios de gobier- 
no, tambaleó la moral política, se sonrojó la nobleza de tu 
espíritu 

Fué una época de largas y graves inquietudes. 



*** 



Pero se oye el verbo del patriota. 

Y cunde el eco de la insurrección. 

Y baja de los ventisqueros andinos el alud de los hechos 
redentores. 

Y brilla todo el sol de la verdad. 

Y se reconstituye la República. 

Y en ti se engendra el más alto pensamiento latino. 
La unidad continental te rodea de prestigio. 

Y te despides de los días del pasado. 

Y evocas plena de confianza el porvenir. 

Y Castro es él Restaurador I 



_ S6- 

liosos oonqnístadores ! Un político audaz que reforma Códigos, 
disciplina ejércitos, erige perdurables monumentos á la Justi- 
cia, transforma la República, protege la instrucción popular, 
predica é impone la paz, vence á todos los caudillos, ilumina 
con la antorcha del progreso el suelo de la República, y orgu- 
lloso de su obra enclava la Bandera de la Patria en el Capitolio 
Nacional, para que no sea arriada jamás ! 

Independencia y Restauración I Bolívar y Castro I Dos 
épocas y dos hombres para quienes guarda la Historia sus más 
hermosas páginas. 



Simón Suárez O. 



Petare ; octubre de 1905. 



( La Vos de la Nación, número 245, del 17 de noviembre de 1906). 



TRABAJO DEL SEÑOR GENERAL JIJAN TOMÁS PÉREZ PARA EL 
CONCURSO DE "LA VOZ DE LA NACIÓN." 



TEMA,-Do8 épocas y do8 hombreB.-- 
Independencia y Re8lauraci6n.—Boliüair 
y Castro, 



Ingenioso es el tema. Combinado con maestría. Sus partes 
obedecen á un solo pensamiento, mezclado con artística uni- 
dad. Al tocar á una, despiertan las otras de modo simultáneo. 

En efecto, para tratar de ^^Dos épocas y dos hombres", es 
menester referirlas á la Independencia y á la Restauración ; y 
al hablar de éstas hay que personificarlas en Bolívar y Castro. 

Dividiendo esa unidad, la Independencia y Bolívar apare- 
cen constituyendo una de esas dos grandes épocas ; y la Eestau- 
ración con Castro constituyendo la otra. 



— 57 — 

Independencia y Restauración, son, en nuestros anales, el 
Alpha y laOmega, el principio y el fin, lo que fue y lo que es. 



II 



¿ Qué fué la Independencia ? 

— Una necesidad en el progreso de la Historia. Las regio- 
nes de la América Meridional, un tiempo habitadas por la raza 
aborígene, al recibir el contacto de la civilización europea, sin- 
tióse oprimida y sujeta á servidumbre que hubo de sufrir por 
más de tres centurias. El régimen colonial se ejerció con extre- 
mada dureza sobre los nativos de América ; y, como la injus- 
ticia al fin produce la independencia, aquel régimen suscitó 
varones esforzados que realizaron la magna epopeya de la eman- 
cipación colonial. 

Bolívar, es una gloria inmortal. Seres como él vienen al 
mundo en ocasiones solemnes para la humanidad. Son predes- 
tinados á cumplir un providencial designio. Los elementos 
les obedecen. La naturaleza toda se les muestra propicia. Con 
su mirada abarcan el espacio, se trazan el inmenso radio que 
han de recorrer, evitan en su derrotero los escollos ; y con una 
fuerza de voluntad firmísima, todo lo allanan á su paso, triun- 
fan hasta de lo imposible, celebran su alianza sólo con la Vic- 
toria y la Fama les sirve de mensajera. 

Soñador en el Aventino, delirante en Casacoima, transfi- 
gurado en el Ghimborazo ; genio, numen prodigioso, visión des- 
lumbradora, héroe excelso ó Semidiós, todo lo sometió al im- 
perio de su brazo para abatir la arrogancia del León Ibero, 
destruyéndole sus huestes y aventando á las aguas del Atlánti- 
co, en jirones convertidas, las banderas de Castilla, destroza- 
das por la pujanza de los independientes. 

Con su fulmínea espada trazó aquel inmenso círculo de 
fuego, abarcando en su perímetro, desde el Paria hasta el Des- 
aguadero, cinco grandes nacionalidades soberanas. 

Bolívar superó á modernos y antiguos capitanes. Frescas 
aún las glorias del vencedor de Marengo y Jena, Wagran y 
Austerlitz, Bolívar supo sobreponer sus virtudes republicanas, 
en contraste con la ambición de aquél, que vio eclipsar su es- 
trella en Waterloo y hundirse en Santa Elenai *^Yo no soy 
Napoleón, ni quiero serlo ; tampoco quiero imitar á César y 
mucho menos á un Iturbide. Tales ejemplos me parecen indig- 



-58- 

nos de mí gloria. El título de Libertador es superior & cuan- 
tos ha producido el orgullo humano ; por tanto, me es imposi- 
ble degradarlo." 



III 



¿ Qué es la Restauración ? 

— Un progreso histórico también y una necesidad reparado- 
ra. Venezuela, aunque regida por instituciones liberales, se ha- 
llaba expuesta á la instabilidad que desconciértala marcha or- 
denada de un país, por la carencia de aquel vigor de acción que 
garantiza la eficacia del derecho. 

Para apreciar la obra de la Eestauración Liberal, precisa 
recorrer la serie de hechos con que el ínclito Caudillo Andino 
General Cipriano Castro va señalando sus pasos en la senda 
que ilustran sus servicios. 

Dotado de aquella visión que permite columbrar los ma- 
les de la Patria, lánzase rápido desde la alta cumbre en que se 
anidan los condores y posa en el Capitolio su planta vence- 
dora. 

Allí decreta la paz, con su política, y abre amplios horizon- 
tes al progreso bajo todas sus manifestaciones. 

Sopla, en tanto, en lo interior del país el huracán de una 
tempestad política, extiende su brazo armipotente y aplaca la 
tempestad. 

Un día recogió trofeos en Tocuyito, y la Fortuna le prepa- 
raba el laurel inmarcesible en La Victoria y San Mateo, como 
si evocadas las glorías de Ribas y de Ricaurte, se juntaran para 
imprimir en sus sienes espléndida corona. 

Las brisas del Atlántico, soplaron un vendabal amenazador 
en nuestras costas, y también sobre ese vendabal, mostró sere- 
na su faz y la autoridad de su derecho el Héroe Andino, y se 
calmó el vendabal. 

La Patria reposada en el regazo de una tranquilidad bien- 
hechora, exhibió sus necesidades materiales, y la mano de Cas- 
tro, diligente y activa siempre acudió á repararlas. Hombre 
de Estado, como es, va realizando una admirable transfor- 
mación. 

Bien quisiera hallarle, así de pronto, semejante entre los 
hombres más sobresalientes, y entre los antiguos descubro al 
gran Pericles que por sus hechos y por sus virtudes, mereció la 



— 59 — 

gratitud y la admiración de sus contemporáneos, y dio su nom- 
bre al siglo en que vivió. 

Todo lo que es grande es digno de alabanza. 



Juan Tomás Pérez. 



La Victoria : octubre de 1905. 



[La faz de la iVcici6n, nftmero 246, del 21 de noviembre de 1906.] 



TRABAJO DEL SEÑOR MARCBT.INO ROSA, PARA EL SEGUNDO CONCL'RgO 

DE *'lA voz DE LA NACIÓN '' 



TEMA.—Doa épocas y dos hombrea, — 
Independencia y Restauración,— Bolívar 
y Castro. 



Trazar siquiera á grandes rasgos dos épocas y dos hombres 
que tienen en el verídico libro de nuestra historia patria un 
puesto de deferencia y de mérito indisputable, es una osadía 
sin límite para un criterio reducido y sin el pulimento de la 
necesaria instrucción. 

La época de nuestra Independencia es, á no dudarlo, el 
gran paso de un pueblo que, sintiéndose fuerte para la lucha y 
capaz para la vida ciudadana, rompe, con toda la energía de 
sus fuerzas, la férrea cadena que de ominosa manera le sujeta- 
ba al ya carcomido trono de la monarquía española. En tan- 
to que la época de nuestra Kestauración como complemento á 
la Independencia y corolario único de esa obra llena de afanes 
y sinsabores, es incapaz de entrar en el orden vulgar de pasa- 
jeros acontecimientos. Y es por eso que la primera marca un 
rumbo' si se quiere indefinido en el amplio terreno de la Liber- 



— 6o — 

tad, rumbo que ha sido fijado por la poderosa mano del ya cé- 
lebre Capitán de la Restauración Liberal. 

Cierto es que el visionario del Chimborazo realizó una idea 
que debido á las contrariedades del medio en que se agitaba 
aquella época, aparece á través de la distancia con que el tiem- 
po la separa de la idea restauradora. 

Mas, como toda obra necesita ei perfeccionamiento que ha 
de hacerla resaltar, aquélla encontró á su paso el que tocado 
en su corazón por un rayo providente se Inspírase un día en la 
grandeza de los héroes y jurase ante sus cenizas realizar ma- 
ravillosos portentos. 

Bolívar y Castro identificados en un mismo pensamiento, 
son dos soles cuyas refulgentes claridades encierran en un solo 
haz los preciosos destinos de un pueblo único en que se pueden 
realizar los sueños de genios sobrehumanos. 

De la Independencia ¿qué pudiera decirse que no resalte 
como un gran beneficio realizado por titanes del heroísmo y del 
sacrificio, en pro de los demás hombres? 

La Independencia es el baluarte formidable ante el cual 
tenía que estrellarse por completo el vil enervamiento del de- 
gradante coloniaje de un pueblo nacido para los amores de la 
Libertad. 

Al empezar la lucha que debía tener como término la re- 
dención absoluta de ese pueblo, los hombres que la sostenían 
fijaron como credo divino en sus sanas conciencias, el derecho 
sacrosanto de la igualdad republicana. Y fue de esa manera que 
consiguieron llegar con los laureles de la inmortalidad á las 
puertas de la Gloria. 

Cualquiera vacilación, la más pequeña debilidad, hubiera 
dado al traste con la obra de la Independencia, debido á la 
ignorancia de la mayor parte de los hombres en aquella época. 

Empero, había la entereza de carácter de un genio sobre^ 
humano, que en medio á la mayor constancia de su ánimo, 
unida á la serenidad oportuna de su especial temperamento, pu- 
do sostener entre la falanje patriota el principio de absoluta 
creencia en el fin que se perseguía. 

Por manera, que realizada esa idea extraordinaria, empieza 
la obra de reconstrucción que ha de producir la opima cosecha 
de ricos frutos que debían saborear los que hasta entonces sólo 
habían comido el amargo pan del despotismo. 

Puede decirse que la Independencia era la noche brillante 
y luminosa, que debía esperar por algún tiempo, en medio á 
las agitadas evoluciones de los pueblos, cuando van en marcha, 



- 6i — 

camino de un porvenir glorioso, los esplendores de una radian- 
te aurora que formara el conjunto de una luz inextinguible que 
debe perpetuarse sobre la inmensa cadena de los tiempos. 

Y esa aurora ha surgido del seno de las grandes contro- 
versias políticas de la Patria, como el fénix de las revuelUis 
cenizas, de odios, rencores y pasiones, al Fiat-lux de la Restau- 
ración Liberal, que es la idea latente hoy en el cerebro piivi- 
legiado del Caudillo cuyas proezas han asombrado en el pre- 
sente á los pueblos de más remotas lejanías. 

La Restauración Liberal es sin disputa alguna la fuente de 
agua lustral para la regeneración de aquellos principios que apa- 
recían ante las conciencias menos expertas, como inservibles á 
la marcha trascendental del piogreso. 

Simboliza la Restaura,ci6n un nuevo onlen de cosas, en las 
cuales se ha afianzado el país como en duro pedestal que no 
bamboleará jamás aunque el recio empuje de todas las ambicio- 
nes se afirme en su sólida é inconmovible base. 

Y ya de esta manera, unidas y entrelazadas Independencia 
y Restauración, será difícil volver ala noche tenebrosa en que 
agonizaban seres nacidos para mejor suerte. 



5»:** 



Bolívar y Castro. 

Después de lo ya anotado en las líneas anteriores ¿será po- 
sible con la misma pluma describir de una manera digna, los 
rasgos característicos de esos dos prototipos únicos en nuestra 
historia prominente ? No ; pues por mucho que se diga, todo 
concepto será pálido, porque tendría que escogerse la fi*ase in- 
maculada, alba y pura, c6ino la blanca página en que sus nom- 
bres resaltan con caracteres diamantinos, esparciendo toda la 
refulgencia de sus hazañas mitológicas que merecen ser ensal- 
zadas por la divina lira de Homero. 

Bolívar es el genio que saca del horrendo caos, siervos para 
convertirlos en hombres. 

Cipriano Castro, con el inñujo que tiene la Restauración Li- 
beral, hace ciudadanos acreedores á todos los derechos y todas 
las preeminencias que deben gozar los libres. 

El uno se sublima al saludar con su espada redentora los 
rayos del sol en la más alta cima de nuestros montes que tienen 



- 62 - 

por entraña los volcanes y en las superficies blancas alfombras 
de eternas nieves. 

El otro se inmortaliza al pie de esa misma cima, por haber 
jurado sobre los sagrados manes de sus gloriosos antepasados 
que ha de restaurar la Patria adorable, contando con la poten- 
cia de su brazo y el vuelo de su cerebro providente, semejante 
al vuelo de los condores, que ansiosos, como si acecharan la 
atrevida promesa batieron sus blancos remos y pregonaron por 
las alturas infinitas de la fama el reto audaz de un ^^Hijo Pre- 
dilecto de Venezuela.'' 

Bolívar toca los límites de lo inconcebible y llena de pasmo 
las generaciones, abarcando todos los tiempos. 

Castro domina el presente y sorprende el futuro que se 
vislumbra entre alabanzas de triunfos y resplandores de 
gloria. 

Bolívar es conducido á las puertas de la inmortalidad por 
las blancas águilas que orguUosas habitan en las nevadas cum- 
bres de los soberbios Andes. 

Castro va sobre esas mismas águilas segando laureles y 
cosechando triunfos ; asombrando, día por día, al mundo con las 
creaciones de su preclaro entendimiento. 

Bolívar hace su brillante carrera cual meteoro luminoso 
que atraviesa el espacio, de' ndo la huella del bien y conquis- 
tando el nombre de Libertac - 

Castro aparece como uno ''^^vos;»:*»^^*^*^ ^ de la fortuna y 
al límpido brillo de su espada ro'iontora haré surgir 1p Patria 
arrogante y majestuosa, y f-^ prociuiuddo con justicia Restau- 
rador. 

Bolívar deja una página dp luz d'x.iiicra se (combatió por la 
hermosa y bendita Lil)ertad. 

Castro deja la historia de !:. tción doquiera í|ue lu- 

cha por la Justicia. 

El afán de ambos es vencer y no ser. vencidos y consignar, 
si posible fuere, sus nombres en manos de Dios mismo como 
salvadores de un pueblo. 

Ambos tienen en sus frentes el raro sello de los providentes. 
Y sus corazones, á un mismo latir quizás, han sentido todo lo 
bueno y todo lo grande por la Patria. 

Bendita sea la hora en que Bolívar y Castro vieron la luz 
del mundo, seres que llamados por sus propios esfuerzos á lie- 



- 63 - 

var sobre sus hombros un manto y en sus sienes una corona, 
han preferido un titulo más humano que el de emperadores. 



La Victoria : 28 de octubre de 1905. 



Marcelino Rosa. 



[La Voz de la Nación^ número 247, del 25 de noviembre de 1906] . 



Oarta de un Corresponsal Americauo al General 
Cipriano Castro y su contestación 



Sefío-r General Cipriano Castro^ Restaurador de Venezuela. 
Muy estimable señor: 

Mientras que espero ser favorecido por usted con una 
contestación á la carta que dirigí á usted en Los Teques 
hace una semana, suplico que tenga la bondad de permitir- 
me añadir, á las que ya hizo, las siguientes preguntas: 

I — ¿"No será más conveniente á Venezuela la amistad de los 
Estados Unidos que la de Alemania é Inglaterra? 

II — ¿En casos de que surgirá guerra entre Francia y 
Venezuela y juntará Ing ater i con Francia aprovecharía Ve- 
nezuela de la oportunidaci de unirse con los Estados Uni- 
dos para conquistar y anexar las Guayanas Inglesas y Fran- 
cesas? 

m — ¿ N"o ayudará Venezuela á los Estados Unidos echar 
£aropa del Nuevo Mundo, tumbando Francia é Inglaterra al 
mismo vez. 

Su atento y seguro servidor, 

F. P. Savinieiu 






- 64 - 



Caracas: 7 de noviembre de 1905. 



Señor F, P. Savlnien, 



Presente. 



He recibido su carta y correspondiendo ásu deseo, le contes- 
to sus pregunt'as asi : 

A la 1^ A Venezuela y su Gobierno le conviene la 
amistad de todas las Naciones, y así lo he deseado siem- 
pre y hasta solicitado ; pero, caso raro, habrá oído usted opi- 
niones 6 decires enteramente contrarios, es decir, que soy 
amigo de la pugna con todos, lo cual se explica ya hoy fá- 
cilmente : un Jefe de Estado, cumplidor extricto de sus de- 
beres, como yo, ha tenido que chocar á cada instante con 
las pretensiones extravagantes de nacionales y extranjeros, 
y de las cuales sus mismos Grobiernos á que pertenecen, no 
se dan cuenta cabal de los hechos tal cual ellos son, para 
evitar esta tirantez que resulta de ello. Así habrá podido 
usted verlo, por la prensa, últimamente, en los asuntos pen- 
dientes entre el Gobierno de Venezuela y las Compañías del 
Cable Francés y la Bermúdez ; como también por los ataques 
constantes y agresivos de venezolanos cuyos intereses defiendo 
con ardor. 

Le repito, que á mi pesar y contra mi voluntad, es 
que tengo que sostener esta desagradable lucha, en cum- 
plimiento de mis sagrados deberes, y que el propósito fir- 
me y constante del Gobierno, es mantener á todo trance 
BUS buenas relaciones de amistad con todas las naciones, sin 
excepción. 

A la 2* pregunta le contesto así : 

No creo pueda haber guerra entre Venezuela y Francia 
porque no hay razón bastante fundada para ello ; y sí des- 
graciadamente la hubiera, jamás tendría Venezuela el deseo 
de conquista y anexión á que usted se riefiere, porque yo 
creo que tal pretensión es impropia y hasta indigna de pue- 
blos cultos y civilizados, entre los cuales tengo la satisfac- 
ción de decirle, se encuentra ya Venezuela, gracias á la 
labor constante y eficaz de la Restauración ; y como indivi- 
duo me creo incapaz de cometer una injusticia ni un acto 



-65- 

de alevosía contra nadie. Profeso el principio del mutuo respe- 
to y consideración. 

Su tercera pregunta ha quedado contestada en la pri- 
mera. 

Y me suscribo de usted atento y S. 8. 

CIPRIANO CASTRO. 

(El Oonatitueional, número 1.468, de 8 de noviembre de. 1905). 



Oarta del doctor B. Soucy M. felicitando al 

General Cipriano Castro por la 

carta anterior 



Caracas: 8 de noviembre de 1905. 

SefUyr General Cipriano Castro j Restaurador de Venezuela. 

Respetado General y amigo: 

La lectura de su hermosa carta al señor F. P. Savinien, 
publicada en El Constitucional de hoy, me ha impulsado á di- 
rigirme á usted con el propósito de felicitarlo muy calurosamente 
por los términos en que está concebida. 

No puede usted figurarse, respetado General, la inmensa 
satisfacción que recibí al leer su contestación á la 2^ pre- 
gunta que le hace el señor Savinien, en que usted mani- 
fiesta que no cree que pueda haber guerra entre Venezuela y 
Francia porque no hay razón bastante fundada para ello; tal ma- 
nifestación en boca de un hombre de Estado de la talla de 
usted, no puede menos que enorgullecemos á todos los ciu- 
dadanos franceses que nos encontramos establecidos en este 
hospitalario país, porque nos hace ver que usted ha sabido 



^66 -. 

interpretar loB nobles y generosos sentimientos de nuestra glo- 
riosa patria; ningún buen francés desea la¿ guerra con nin- 
gún país y mucho menos con Venezuela que es una de las 
naciones Sur-Americanas que por la inteligencia y altivez 
de carácter de sus hijos ha confraternizado más con la Fran- 
cia. 

En mi concepto, esa carta de usted es uno de los docu- 
mentos más not^ables á que se ha dado publicidad en estos 
últimos tiempos, porque él dá á conocer al mundo civilizado 
la situación en que usted á colocado á Venezuela, por las con- 
diciones de su carácter, de su inteligencia, de su valor y de 
su patriotismo. 

La actitud asumida por usted, respetado General, en de- 
fensa de los intereses de la patria, habla muy en alto del mo- 
do con que usted cumple los deberes del alto cargo que el pue- 
blo venezolano le ha confiado, y todos los venezolanos deben 
sentirse orgullosos de tener al frente de los destinos de su 
patria al Greneral Cipriano Castro,* que el 9 de diciembre de 
1902 escaló la cúspide más alta de la gloria. 

Su humilde servidor y amigo, 

jR. Souey M, 

(El ConaUtueioTuilf número 1470, de 10 de noviembre de 1906). 



Otra carta de J. E. Sauvage al General 

Cipriano Oastro 



Caracas : 10 de noviembre de 1905. 

Al ¿leñor General Cipriano Castro , Presidente de los Estados Uni- 
dos de Venezuela, 

Mirañores. 
Señor General: 

La tarea que me impuse está cumplida. Soldado de la verdad, 
he ocupado casi por espacio de tres semanas la^ columnas dé un 



- 67 ~ 

diario de vuestro país para hacer oír á todo el mundo, desde 
lo alto de la tribuna m&s autorizada de Venezuela, el lenguaje 
de la verdad. 

Permitidme ahora, señor General, que emita algunos 
conceptos respecto de mi persona, ya que á ello me obli* 
gan los distintos juicios que privadamente han sido expresa- 
dos acerca de aquellas publicaciones. 

De diversos lados llega hasta mi el rumor de que mi 
intervención en el debatido asunto del Cable Francés ha produ- 
cido alguna sensación. 

En ciertos círculos se me ha aplaudido y felicitado ca- 
lurosamente. 

En otros se ha dicho que he traicionado á mi patria: 
que no soy francés, sino un aventurero internacional que se sus. 
trae á alguna condenación. 

Por vía indirecta pero segura he sabido, además, que los 
administradores de la Compañía del Cable alardean de que 
tomarán venganza haciéndome arrestar á mi regreso á Fran- 
cia. 

Otros cuando menos excépticos, habi*án dicho tal vez: 
ffM. Sauvage no es el autor de los artículos en cuestión. 
¿Cuánto le habrán pagado por haber prestado su ñrma á los 
abogados y diplomáticos que han redactado los artículos de su 
campaña periodística ?j). 

A los hombres honrados de todas las nacionalidades y 
de todos los partidos que me han comprendido bien, me com- 
plazco en expresarles mis gracias de todo corazón. 

A los que me han acusado de traicionar mi patria, debo con- 
testarles : «Ustedes y yo no hablamos el mismo lenguaje, ni te- 
nemos la misma mentalidad». 

A los fogosos patriotas franceses que en tierra extranje- 
ra buscan amparo seguro para librarse de la pesada carga 
del servicio militar, habré de decirles que desciendo de una 
ANTIGUA FAMILIA FRANCESA quc ha probado su amor á la pa- 
tria en las guerras de la Crimea, de Italia y en la de 1870; 
y que yo mismo he servido á mi país en África y tengo á disposi- 
ción de ellos los certificados más honrosos que me han expedido 
las autoridades militares. 

A los Administradores de la Compañía del Cable he de 
manifestarles desde luego que no soy accesible al miedo y que 
lejos de amedrentarme con sus amenazas, me propongo en- 
contrarme con ellos muy pronto frente á frente en otro te- 
rreno ; pues su mala fe no ha sido perjudicial á Yenezue- 



- 68 — 

la Bolamente, sído que también se ha hecho sentir en otros 
países, donde voy á perseguirlos en breve. Jamás rehuyo las res- 
ponsabilidades de mis actos. 

Finalmente, á los que me han dispensado el honor de 
juzgar mis artículos atribuyéndolos á otras personas, les doy 
las gracias por su apreciación según la cual se me equipa- 
ra á un diplómata y un abogado, lo cual es ciertamente un 
honor para mi inteligencia. En cuanto al precio que se di- 
ce he recibido por la prestación de mi fírma, me permitim 
usted señor General, que me refiera á vuestro juicio. Se- 
guro estoy de que vos contestaréis á mis detractores. «M. 
Sauvage no me ha prestado servicio alguno, pues no ha he- 
cho sino hablar á nombre de la verdad y la justicia. Estas 
no tienen patria ó mejor dicho, su patria es el mundo. M. 
Sauvage es un buen francés y de ello tengo las mejores 
pruebas. Como tal ha procedido al evidenciar, como lo ha 
hecho, ante la opinión honrada y á la luz de irrefutable do- 
cumentación, que una empresa de filibusteros no es una ver- 
dadera Compafíia Francesa, en el sentido noble y liberal del 
concepto, aunque tal empresa se cubra con el tricolor glorio- 
so que diera la vuelta al mundo en los genésicos heroicos días de 

LA INMORTAL REVOLUCIÓN. 

Pocas palabras más para concluir. 

La Compañía del Cable no tiene defensa alguna. Su cau- 
sa está perdida, no solamente en Venezuela, sino en todos los 
demás países en que está establecida. 

La prensa, del mundo entero reproduce hoy todo cuan- 
to acerca de ella ha publicado El Constitucional. Los máfi 
importantes diarios piden hoy explicaciones á la Compañía 

del Cable, pero ella no encuentra qué contestar, convencida 

como está de que le es imposible defenderse. 

Si la Compañía del Cable Francés cree tener razón y 
justicia, yo la reto á que públicamente, por la prensa, ex- 
ponga su derecho y desmienta ios cargos precisos que he for- 
mulado contra ella : es decir, que se defienda en el campo 
claro de la Verdad. 

Si aquí ha habido errores de interpretación y se ha ori- 
ginado un incidente diplomático por causa de ella, abrigo 
la perfecta seguridad de que mediante la buena fe, el asunto 
se arreglará presto sin detrimento de la dignidad nacional 
de ambos países. Los hombres sinceros y honrados terminan 
siempre por entenderse. 

Ahora se evidenciará también, señor General, que si has- 



-69- 

to lióy se os ha tenido en el extranjero como inclinado á 
chocar con las demás naciones, en ello se ha padecido un 
gran error, pues hay diferencia, una enorme diferencia entre 
el vulgar peleador y el luchador que defiende los fueros de su 
patria. Se querella por cuestiones mezquinas ; pero sólo se 
lucha por los principios que son la honra y la esencia misma 
de la humanidad. 

Ruego á usted, señor General, se digne aceptar el ho- 
menaje de respeto y alta consideración que se complace en 
rendiros un modesto luchador que sabe bien que sus compatrio- 
tas, admiradores de la caballerosidad y la equidad, hai*án muy 
pronto' justicia á vuestro carácter. 

J. E, Sauvage^ 
{El Conffh'hicionaZ, número 1471, de 11 de noviembre de 1905). 



Noruega y Venezuela 



AL CAUDILLO DE LOS ANDES, EL MONARCA ESCANDINAVO 



De Christianía, el 26 de noviembre de 1905. — Tjas 7 hs. 55 
ms. a. m. 

A Su Excelencia Señor Presidente de la República de Venezuela, 

Caracas. 

Llegado hoy á Christianía, me apresuro á comunicar á 
Su Excelencia que lie tomado posesión del Poder Real : cuen- 
to con el concurso benévolo de Su Excelencia, mis esfuerzos 



— 70 — 

de desarrollar máB y más las relaciones amistosas existentes tan 
felizmente entre nuestros países. 

Haakon B. 



De Los Teques, el 26 de noviembre de 1905. — Las 12 hs. 
30 ms. p. m. 

A Su Majestad Haakon ií., Rey de Noruega, 

Christianía. 

Recibido. Cuando un nuevo Bey surge al poder anima- 
do de los propósitos de Su Majestad, no puede menos que 
encontrar una cooperación propicia á sus fines y deberes del 
alto cargo que inviste ; razón por la cual me felicito, & la 
vez que hago votos por la prosperidad de su reinado, ase- 
gurándole de antemano que Venezuela y su Gobierno sabrán 
corresponder á sus nobles propósitos ; y deseándole ventura 
personal á Su Majestad, me firmo buen amigo. 

CASTRO. 

{El ConaÜtueional, número 1486, de 29 de noviembre de 1906). 



Telegrama del General Oipriano Oastro al señor 

Bachiller Emiliano Iturriza 



Diciembre 9 de 1905. 

Señar Bachiller Emiliano Iturriza. 

Valencia. 

Recibido telegrama. Gracias, gracias, grande y buen 
amigo. 



— 71 — 

Siempre nsted firme en su puesto, hoy piensa como pen- 
saba ayer, y mañana pensará como hoy. Esto lo que prue- 
ba en buen análisis, es la honradez de sus convicciones, y 
la ñna, muy ñna amistad con que usted siempre distingue á 
su amigo, 

CIPRIANO CASTRO. 

{El OonHitucionál, número 1.496, de 11 de diciembre de 1905). 



Funerales del Doctor y General Rafael González 

Pacheco 



Caracas: 17 de diciembre de 1905. 

Presidentes de los Estados. 

Ha muerto el Doctor R. González Pacheco, servidor 
conspicuo de la Restauración Nacional. La pérdida es irre- 
parable y todos sus amigos y, todos los poderes debemos llo- 
rar su desaparición de la lucha en el campo augusto de la Patria 
y del verdadero patriotismo. 

El Ejecutivo Nacional hará sus honras fúnebres, y los 
Gobiernos de los Estados deben asociarse á tan justo duelo, 
cuando se trata de quien lo sacrificó todo por su Patria, por su 
nombre y por su gloria I 



Dios y Federación, 



CIPRIANO CASTRO. 



— 72 



Telégrafo Nacional. — De Barquísimeto, el 17 de diciembre de 
1905. — Las 10 hs. 30 ms. p. m. 

Señor General Castro. 

Acabo de recibir su telegmma en qne me anuncia el 
doloroso suceso dei Ja muerte del Doctor R. González Pache- 
co, Presidente Constitucional de este Estado. 

Tal suceso es motivo de hondo duelo para todos los ía- 
renses ; y para decir de él todo lo que merece, basta repe- 
tir el merecido elogio que usted le hace y que es como una 
credencial para la gloria, á quien supo ganársela con sus sa- 
criñcios heroicos, con su lealtad incomparable á la Eestau- 
ración, con su adhesión al Jefe y con su entrañable amor 
á la Patria. 

El Estado Lara cumplirá su deber en la muerte de su 
meritlsimo Magistrado y acoge lleno de gratitud las me- 
recidas apreciaciones de honra postuma que usted le dis- 
cierne. 

Dios y Federación, 

Leopoldo Torbes. 



De La Victoria, el 17 de diciembre de 1905. — Las 10 hs. 
p. m. 

Señor Presidente de la República y Restaurador de Vetiezuelu. 

Con profunda pena me he impuesto del atento telegra- 
ma de usted que acabo de recibir, en el cual se sirve par- 
ticiparme la infausta nueva de haber fallecido hoy el Doctor y 
General R. González Pacheco, conspicuo servidor de la glo- 
riosa Causa que usted dirige sabia y patrióticamente. 

Al presentar á usted el más sincero pésame á nombre 
del Gobierno de Aragua, por tan triste suceso, cúmpleme sig- 
nificarle que éstese asocia desde luego al justo duelo de la Pa- 
tria y de la Causa. 

Dios y Federación, 

F. L. Alcántara. 



— 73 — 

Be Ocumare del Tay, el 17 de diciembre de 1905. lias 10 
hs. p. m. 

Señor Genei^al Castro. 

En este momento acabo de recibir su telegrama de las 9 
de esta noche, en el cual me anuncia la muerte del Doctor 
R. González Pacheco. 

Tiene usted razón ; la pérdida es irreparable ; para usted, 
la muerte de ese amigo abnegado, la desaparición de ese ser- 
vidor adicto, hace un vacío en las filas de la Restauración, 
inllenable. 

Yo le acompaño en este duelo de la Causa y & nombre 
del Estado decreto hoy mismo duelo público la muerte del 
querido compañero. 

Recibirá usted mañana el Decreto del Ejecutivo y el de la 
Asamblea Legislativa. 

Dios y Federación, 

Mariano García. 



De Calabozo, el 18 de diciembre de 1905. — Las 9 hs. a. m. 

Señor General Castro, 

Me he enterado de la triste comunicación que usted me 
dirige respecto de la muerte del General R. Gronzález Pache- 
co, cuya brillante espada perdurará en los anales de la Res- 
tauración Nacional, con lustre de lealtad y de gloria. 

Comprendió dignamente los días inmortales con que ha 
señalado usted este período memorable de honra y de gran- 
dezas, y ofrendó las afecciones de su alma y su heroica san- 
gre en aras de la Causa que hoy coloca el ciprés de sus recuer- 
dos sobre la tumba ilustre. 

Ese duelo enluta todo el hogar de la Patria, y el Estado 
que presido se apresura á demostrar sus sentimientos de pesar 
por la pérdida irreparable^ uniéndose al dolor nacional. 



— 74 — 

En nombre de la Restauración y del Guárioo presento á 
usted mi más sentido pésame. 

Dios y Federación, 

O. PÉREZ BUSTAMANTE. 



De Cumaná el 18 de diciembre de 1905. — Las 10 hs. a. m. 

Señor General Castro, 

Recibido telegrama donde trascribe la triste infausta de la 
muerte del ciudadano amigo y notable hombre público, Doctor y 
General R. González Pacheco. 

Tan grande é irreparable es esta pérdida que, como dice 
usted, la Patria, los amigos y los servidores de la Causa que 
él defendió con la luz de su inteligencia y el heroísmo de su 
espada, debemos llorar su desaparición en el campo glorioso de 
la lucha por el bien y el engrandecimiento nacional. 

El Gobierno del Estado se asocia al justo duelo del Eje- 
cutivo Federal, de usted y de la República toda. 

Dios y Federación, 

A. Iturbe. 



De Ciudad Bolívar, el 18 de diciembre de 1905. — Las 11 hs. 
a. m. 

Señor General Castro, 

Con profunda pena se ha impuesto este Gobierno del fa- 
llecimiento del Doctor R. González Pacheco, meritorio solda- 
do de la Restauración Nacional; con la muerte de este notable 
servidor la Patria pierde uno de sus buenos hijos, la Causa 
Restauradora uno de sus más esforzados luchadores. 



— 75 ~ 

Pérdida tan irreparable, debe ser llorada, no sólo por sus ami- 
gos y compañeros de armas, sino también por la sociedad y por 
los poderes públicos y en tal virtud el Gobierno del Estado 
ha decretado un Acuerdo por el cual se asocia al duelo que 
hoy aflige á la Patria con motivo de la muerte de tan distin- 
guido servidor, y se disponen honras fúnebres en su obse- 
quio. 

Dios y Federación, 

L. Várela. 



De Trujillo, el 18 de diciembre de 1905. — Las 10 hs. a. m. 

Señar General Castro, 

Con profunda emoción me he impuesto de su telegrama 
fechado ayer. 

La muerte del Doctor R. González Pacheco es una gran pér- 
dida para la Patria y para nuestra Causa. 

Yo la deploro como uno de esos hechos que nos hieren 
en nuestros sentimientos, en nuestras convicciones, y llevo 
mi respetuosa palabra de duelo para usted, el Jefe Invicto 
que sabe hacer justicia á la memoria esclarecida de sus ser- 
vidores. 

Las frases que usted consagra al recuerdo del compañero 
muerto son dignas de usted y del que supo distinguirse como es- 
forzado paladín de la Restauración Nacional. 

El Gobierno del Estado decreta motivo de duelo públi- 
co la muerte del Doctor González Pacheco; y nombra una 
comisión compuesta de los señores Doctor Leopoldo Baptista, 
General Manuel S. Araujo y Doctor A. Carne vali Monreal 
para que representen al Ejecutivo de Trujillo en la inhumación 
del cadáver y actos consagrados por el Gobierno Nacional en 
homenaje al ilustre muerto. 

Dios y Federación, 

Pedro Araujo. 



— 76 — 
De Maracaibo, el 18 de diciembre de 1905. — Las 12 hs. m. 

Señor General Castro. 

Con profundo dolor he leído su telegrama, comunicán- 
dome la muerte del Doctor y General R. González Pacheco. 

El Gobierno del Estado Zulia por Decreto especial hace 
suyo este duelo, como un homenaje de veneración á la me- 
moria ilustre de tan conspicuo servidor y tan distinguido pa- 
triota, y llora con la Patria, con la Causa Liberal Restau- 
radora y con usted, la pérdida irreparable de quien fue todo para 
la libertad y para el bien. 

Dios y Federación, 

RÉGULO L. Olivares. 



D(5 Valencia, el 18 de diciembre de 1905. — Las 12 hs. m. 

Señor General Castro. 

Con intensa pena me he impuesto de la infausta nueva 
que usted se ha servido comunicarme en su telegrama de 
anoche, de haber fallecido en esa capital el Doctor Rafael 
González Pacheco, conspicuo servidor de la Restauración Na- 
cional . 

Sensible é irreparable es la pérdida que sufre Venezuela 
con la desaparición de tan eminente patricio y por ello el due- 
lo es general en la República,. 

Interpretando el sentimiento público, he presentado un 
Mensaje especial á la Asamblea Legislativa del Estado, ha- 
ciéndole la participación del trist-e suceso, á efecto de que en 
su alta representación de los pueblos de Carabobo, decrete 
los merecidos honores á la memoria del benemérito ciuda- 
dano que, á otros muchos y valiosos títulos, unía para Ca- 
rabobo el de haberle regido digna y patrióticamente durante su 
Presidencia Provisional de esta Entidad política. 

El Poder Ejecutivo, por su parte, presenta á la Patria 
en la ilustre persona de su Primer Magistrado, la doliente 
expresión de su pena por la desgracia que lamenta y se ha- 



77 — 



ce representar en las exequias del finado, por los honorables 
ciudadanos General Eamón Tello Mendoza y Doctor José Rafael 
Revenga. 



Dios y Federación, 



F. DE Sales Pérez. 



De San Carlos, el 18 de diciembre de 1905. — Las 2 hs. 
p. m. 

Señor General Castro, 

Tengo por honra acusarle recibo de su importante telegrama 
circular. 

Dolorosa impresión me ha causado la noticia que usted 
me comunica de haber muerto el Doctor R. González Pa- 
checo, conspicuo servidor de la Patria y de la Causa. La 
pérdida, como muy bien lo dice usted, en conceptos llenos 
de justicia por el extinto luchador, es irreparable, y en el 
duelo de la República todos debemos llorar la desaparición 
de aquel eminente compatriota, cuj^o nombre fulguró grande 
y glorioso en los hechos portentosos de la Restauración Na- 
cional. 

El Estado que tengo el honor de presidir se asocia al 
dolor de la Patria, rindiendo al ilustre finado la oblación 
de sus respetos y alta consideración ; en consecuencia el Eje- 
cutivo de esta Entidad, por Decreto de hoy, ha nombrado 
una comisión compuesta de los ciudadanos Doctor J. R. Re- 
venga, General E. V. Valarino y Doctor Emilio Constanti- 
no Guerrero, para que represente á este Estado en las hon- 
ras fúnebres y en todos los actos que se efectúen en esa ca- 
pital en honor del Doctor R. González Pacheco, y también 
ha declarado su fallecimiento motivo de duelo público por 
tres días en todo el territorio zamorano, y ordenado celebrar 
en esta capital honras fúnebres como un homenaje á sus grandes 
merecimientos. 

A usted muy particularmente le presento mi muy sentido 



- 78 - 

pésame porque ha perdido un noble amigo que tuvo por escudo 
la abnegación y la lealtad. 

Dios y Federación, 

J. J. Briceño. 



De Coro, el 19 de enero de 1905. — Las 2 hs. p. m. 

Señor General Castro. 

La noticia que me comunica usted en su telegrama de 
ayer de la muerte del Doctor R. González Pacheco, es de 
esas que dejan en el espíritu un peso abrumador, pues de todas 
maneras que se considera produce por lo irreparable de la pérdi- 
da, el más profundo desconsuelo. 

Este lament-able fallecimiento nos alcanzó á todos; á la 
Patria porque llora en él un hijo benemérito ; á la Restau- 
ración porque pierde uno de sus defensores más conspicuos, 
á usted porque vé caído en la tumba á uno de sus más lea- 
les y meritorios servidores y á nosotros los soldados de la 
Causa Restauradora bajo las órdenes de usted, porque la desapa- 
rición del compañero deja un claro inllenable en las filas y un 
gran vacío en los afectos del partidarismo. 

El Gobierno y pueblo de Falcón se asocian al duelo del 
Ejecutivo Nacional y de la Patria que representa usted y 
procedo ahora mismo á traducir en testimonio publico la 
honda pena que le aflige y á rendir tributo patriótico á la 
memoria del compañero para siempre desaparecido. 



Dios y Federación, 



P. Linares. 



— 79 — 

De Mérida, el 18 de diciembre de 1905. — Las 3 hs. p. m. 
Señor General Castro. 

Eecibido su telegrama de ayer. 

Ck)ii profunda pena me he impuesto de la irreparable 
pérdida que la Patria acaba de sufrir con la lamentable 
muerte del Doctor R. González Pacheco, ocurrida ayer, día 
del tristísimo aniversario del Padre de la Patria, nuestro in- 
mortal Libertador. 

El pueblo meridefío llora sobre la tumba de su coterrá- 
neo regional y el Gobierno que presido al asociarse al duelo 
nacional, dedica á la memoria del héroe meritísimo una corona 
de inmortales por sus eximias virtudes. 

Be ha nombrado una Comisión compuestia de los ciuda- 
danos Ángel Carnevali Monreal y Doctores Carlos Jiménez Re- 
bolledo y José Ignacio Lares Ruiz para que represente al Go- 
bierno y pueblo de Mérida en el entierro del ilustre 
muerto. 

Dios y Federación. 

José Ignacio Lares. 



De San Cristóbal, el 18 de diciembre de 1905. — Las 2 hs. 
30 ms. p. m. 

Seflor General Castro. 

Recibido. 

Xamento altamente la muerte del Doctor R. González Pa- 
checo, servidor conspicuo de la Restauración Nacional y esforzado 
defensor de la Patria y de las instituciones. 

El Gobierno de este Estado llora la desaparición de tan me- 
ritorio ciudadano y se asocia al duelo que hoy añige al Ejecutivo 
Nacional y á la familia venezolana. 

Dios y Federación, 

Celestino Castro. 

V 

[El Constitucional número 1508, de 19 de diciembre de 1905). 



— 8o — 
CIPRIANO CASTRO, 

PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS DE VENEZUELA 
Y RESTAURADOR DE VENEZUELA 

Decreto : 

Art. 19 Se declara motivo de duelo oñcial el fallecimiento 
del ciudadano Doctor y General Rafael González Pacheco, dis- 
tinguido servidor de la Causa Liberal Restauradora y Pre- 
sidente Constitucional del Estado Lara, acaecido en esta capi- 
tal en la noche de ayer. 

Art. 29 Por el Ministerio de Guerra y Marina se dis- 
pondrán los honores fúnebres que determinan á la alta jerar- 
quía del finado los artículos 256 al 258 del Código Militar. 

Art. 39 El Ejecutivo Federal presidirá el duelo, de- 
biendo concurrir al acto de la inhumación las Corporaciones Ofi- 
ciales y los Empleados nacionales y del Distrito Federal, y el Mi- 
nistro respectivo excitará por telégrafo al Gobierno del Estado La- 
ra para que nombre una Comisión que lo represente en dicho acto. 

Art. 49 Comisiones especiales que designará el Ejecutivo 
Federal presentarán en su nombre la expresión de su con- 
dolencia al Estado Lara, representado por su Gobierno, y á 
la familia del extinto, consignando en su poder sendos ejempla- 
res del presente Decreto. 

Art. 59 Los Ministros de Relaciones Interiores y de Gue- 
rra y Marina quedan encargados de la ejecución de este Decreto. 

Dado, firmado, sellado con el Sello del Ejecutivo Fede- 
ral y refrendado por los Ministros de Relaciones Interiores 
y de Guerra y Marina, en el Palacio Federal, en Caracas á 
18 de diciembre de 1905. — Año 959 de la Independencia y 479 de 
la Federación. 

(L. S.) 

CIPRIANO CASTRO. 
Refrendado, 

El Ministro de Relaciones Interiores, 

(L. S.) 

Lucio Baldó. 
Refrendado, 

El Ministro de Guerra y Marina, 

(L. S.) 

J. M. García Gómez. 



— 8i — 

Estados Unidos de Venezuela. — Ministerio de Guerra y Mari- 
na. — Dirección de Guerra. — Caracas : 18 de diciembre de 
1905.— 959 y 479 

Resuelto : 

En ejecución del artículo 29 del Decreto de esta misma 
fecha que ordena tributar los honores fúnebres determina- 
dos por los artículos 256 á 258 del Código Militar, al fina- 
do Doctor y General Eafael González Pacheco, cuyo falleci- 
miento tuvo lugar en esta capital, anoche 17 de los corrientes, se 
dispone : 

19 Será anunciado ese lamentable suceso con tres dispa- 
ros de caSón consecutivos, haciéndose siete más en el momen- 
to de la inhumación, que tendrá lugar hoy á las 4 p. m. 

29 Un batallón de las fuerzas acantonadas en esta ca- 
pital, con la Banda Marcial á la cabeza, y con banderas 
enlutadas y tambores á la sordina, concurrirá al acto men- 
cionado, en la forma y orden que señale el Comandante de Armas 
del Distrito Federal. 

39 También asistirán al acto de la inhumación todos los 
Jefes y Oficiales de las mismas fuerzas, que están francos de ser- 
vicio. 

49 El Comandante de Armas del Distrito Federal dispon- 
drá lo conveniente para el cumplimiento de esta Resolución. 

Comuniqúese y publíquese. 

Por el Ejecutivo Federal, 

J. M. García Gómez. 

{Gaceta Q/teiaZ, número 9.645, de 18 de diciembre de 1905.) 



Caracas : 18 de diciembre de 1905. 

959 y 479 

Ciudadano Encargado del Poder Ejecutivo del Estado Lara. 

Barquisimeto. 

Tengo la pena de participar á usted el fallecimiento del 
ciudadano Doctor y General Rafael González Pacheco, acae- 

8 



— 82 — 

cida anoche en este ciudad. El Ejecutivo Federal deplora 
hondamente el fallecimiento de este eminente servidor de la 
República y presenta al Ejecutivo de ese Estado, á sus au- 
toridades y á sus ciudadanos, sus sentidas condolencias. 

Como tributo merecido al elevado cargo que desempeña- 
ba y á los distinguidos servicios que prestó á la Causa Li- 
beral Restauradora, el ciudadano General Cipriano Castro, 
por Decreto de hoy, ha declarado motivo de duelo oficial la 
muerte del Doctor y General González Pacheco, acordando 
los honores fúnebres correspondientes á su alta jerarquía; y 
se ha dispuesto, además, que por mi órgano se excite al 
Gobierno del Estado Lara para que nombre una Comisión 
que lo represente en el acto de la inhumación, que tendrá lugar 
hoy á las 4 p. m. En tal virtud espero que usted se servirá desig- 
nar las personas que deban componer aquella Comisión. 

Dios y Federación. 

Lucio Baldó. 



Caracas : 18 de diciembre de 1905. 

Para Premdentes de los Estados, Gobernador de la Sección Orien- 
tal del Distrito Federal y Gobernadores de Territorios Fe- 
derales. 

Sus Capitales. 

Tengo la pena de participar á usted el fallecimiento del 
ciudadano Doctor y General Rafael González Pacheco, Pre- 
sidente Constitucional del Estado Lara, acaecido anoche en 
esta ciudad. 

El Ejecutivo Federal como tributo merecido al elevado 
cargo que desempeñaba y á los distinguidos servicios que 
prestó á la Causa Liberal Restauradora, por Decreto de hoy, 
ha declarado motivo de duelo oficial la muerte del Doctor 
y General González Pacheco, acordándole los honores fúnebres 
que corresponden á su alta jerarquía. 

Dios y Federación, 

Lucio Baldó. 



83- 



Telégrafo Nacional. — De Barquisimeto, el 18 de diciembre de 
1905. 

Chídaóuno Aíinistro de Relaciones Interiores, 

Caracas. 

El Ejecutivo del Estado que me honro en presidir aco- 
ge agradecido en su nombre y en el de todas las autorida- 
des y ciudadanos de su jurisdicción, la expresión de pésa- 
me con que se distingue el Ejecutivo Federal, por órgano 
del Ministerio que usted tan dignamente desempeña ; y en 
contestación al telegrama de la fecha, le participo que des- 
de anoche este Gobierno expidió un Decreto de duelo públi- 
co, por el sensible fallecimiento del Doctor y General Rafael 
González Pacheco, Presidente del listado Lara y servidor meri- 
tísimo de la Patria y de la Restauración. 

En dicho Decreto se nombra para representar al Estado 
en las honras fúnebres que se le tributen al cadáver en esa 
capital, una Comisión compuesta de los ciudadanos General 
Santiago Briceño A., Doctor J. M. Álamo Dávila, Doctor 
Ricardo Ovidio Limardo, Doctor Juan Pablo Tamayo, Doc- 
tor Juan Liscano, Doctor Demóstenes Trujillo y Doctor Ri- 
cardo Fernández B. 

Dios y Federación, 

Leopoldo Torres. 

{El Ckmstilucionalj DÚmero j. 603, de 19 diciembre de 1906). 



Nota: Los demás decretos y telegramas de condolencia de los Estados 
ligaran en BSl Oonstifucúmal. 



- 84 - 



Cablegramas cruzados entre el Redactor de "The World," 
de Nueva York, y el General Cipriano Castro 



CALOGRAMA 



New York, diciembre 20. 

Presidente Castro. 

Caracas. 

En esta época de prosperidad y buena voluntad, 'The World 
le pide á usted se tenga la bondad de cablegrafiar por cuenta 
nuestra, antes del sábado, un saludo de Navidad al pueblo 
Americano. 

The World. 



Caracas : diciembre 20. 



World. 



New York. 



Correspondo, con el sombrero en la mano, para saludar 
al laborioso pueblo Americano, y desearle én el Año Nuevo 
salud y prosperidad. 

CIPRIANO CASTRO. 

[El Constitucional, número 1.606, de 22 de dicieiñbre de 1906] . 



-8s- 



Título de Presidente Honorario de la Sociedad "Unión 

Protectora" de Puerto Cabello, discernido 

al General Cipriano Castro 



Sociedad «Unión Protectora.» — Virtus invicta, Deo Volente. — 
Año 2 de su nueva Ley, y 59 de su instalación. — Pre- 
sidencia. — Número. — Puerto Cabello: 10 de diciembre de 
1905. 

Señor General Cipriano Castro, Presidente Constitucional de la Re- 
pública y Restaurador de Venezuela , etc., etc. 

Palacio de Miraflores. 
Caracas. 

La Corporación que me honro en presidir, acordó en sesión 
del día 12 de octubre retropróximo pasado, nombrar á usted 
Presidente Honorario de este respetable Centro, en atención 
á las ideas y tendencias de usted, por la prosperidad y bienes- 
tar de este pueblo, tan leal y trabajador, como heroico y 
patriótico en todos los actos de su vida ciudadana. 

En consecuencia este Centro Benéfico, espera que usted 
aceptará gustoso la designación que en vuestra benemérita per- 
sonalidad ha hecho por un Acuerdo especial tomado con be- 
neplácito de todos sus miembros, y que, dados vuestros sen- 
timientos generosos nunca desmentidos, dispensaréis protección 
eficaz á una Corporación que tiene en mientes, trabajar por 
el bienestar de sus asociados y llevar á la práctica la con- 
fraternidad cristiana de la familia venezolana. 

Nuestro Garante de Amistad, señor Profesor Fmncisco de 
Paula ^^agdaleno, en unión del señor Doctor José Rafael Re- 
venga, pondrán en vuestras manos el Diploma que os acre- 
dita con el carácter que dejamos enunciado. 



— 86 — 

Servios aceptar, señor General, las muestras de nuestra 
consideración distinguida. 

El Presidente, 

Amoroso Jiménez. 

El Secretario de Correspondencia, 

Francisco de Pmtla Fontes. 



Caracas: 21 de diciembre de 1905. 
Señorea Amoroso Jiménez y Francisco de Paula Fontes, 

Puerto Cabello. 

Estimados amigos y compatriotas : 

Hemos cumplido ante el Jefe del País el honroso encar- 
go que se sirvieron ustedes encomendar á nuestra diligente 
amistad, poniendo en las manos del Caudillo Restaurador el 
Diploma de Presidente Honorario, acordado por esa labo- 
riosa y honorable Corporación, como homenaje al eminente 
Repúblico que rige los destinos de Venezuela ; y nos es grato 
significarles que el señor General Castro, aceptó muy com- 
placido el cariñoso recuerdo con que ustedes le distinguen. 

Con sentimientos de con si deradón nos suscribimos de us- 
tedes atentos servidores y compatriotas, 



Doctor José Rafael Revenga. 



F. de P. Magdaleno. 



[El Conatitucional número 1.506, de 22 de diciembre de 1905]. 



- S7 - 



Telegrama del Qeneral Castro al Presidente del Estado 

Trujillo y su contestación 



Caracas : 22 de diciembre de 1905. 
General Pedro Araujo. 

Trujillo. 

Trascríbelo el siguiente telegrama que acabo de recibir: 

«Telégrafo Nacional. — De Trujillo, el 21 de diciembre de 1905. 
— Las 3 hs. p. m. 

Señor Presidente de la República, 

Víctima propiciatoria de la injusticia oficial del Estado, 
inmolada en aras del odio inmisericorde de las pasiones lu- 
gareñas y de la enemistad rencorosa y hostil del Presidente 
regional, vengo ante usted como supremo guardián del dere- 
cho y dispensador del bien y la justicia, en reclamo de am- 
paro y protección contra la ola atentatoria de esta hostilidad 
inexorable ! 

Tesorero anterior del Estado y enjuiciado por acusación 
y orden del Presidente, por asuntos de la contabilidad, se me 
ha condenado alevosa y clandestinamente, sin audiencia ni 
defensa alguna, contra todo principio de moral y de legisla- 
ción, que garantizan universalmente los fueros de la defensa 
de todos los procesados del mundo y contra la letra expresa 
de la Ley de Kentas local, que preceptúa : Artículo 42. El 
Procurador General como examinador de cuentas tiene los de- 
beres y facultades siguientes : 

Segundo : Exigir los informes, aclaraciones y documen- 
tos que estime convenientes. 

Quinto : Examinar y fenecer las cuentas en un término 
que no pase de treinta días. 

Sexto : Dar curso dentro del mismo tiempo á los pliegos 



— 88 — 

de cargos y reparos que formulen en las cuentas que exa- 
mine y los cuales dirigirá á quienes corresponda por conduc- 
to de la autoridad judicial del lugar en que resida el em- 
pleado responsable. 

Octavo : Fijar dentro del ténnino señalado para el examen de 
mientas de aquél en que debatí los empleados responsables contestar 
los cargos y reparos contra ellos restdtantes. 

Todas estas disposiciones, todas se han pretermitido abso- 
lutamente para mi. 

El Procurador, primera instancia del juicio, juzgó y falló 
en silencio, sin conocimiento, asistencia ni audiencia mía. Y 
cuando su informe se consignó en la Secretaria de la Cámara 
y un Diputado reclamó su lectura, la Cámara negó se leyese 
y lo pasó en silencio á la Comisión de Hacienda, la que lo 
devolvió al Procurador para que me lo notificase en su des- 
pacho, un despacho improvisado ad-hoc en la misma casa del 
Presidente del Estado. Llamado allí, pedí copia autorizada 
del libelo de cargos, para su estudio y contestación, y se me 
negó; reclamé el término y demás formalidades establecidas 
en la sexta (6*>) y octava (S^) disposiciones anteriormente 
copiadas, y también se me negó. 

Nada más supe del juicio, sino que ayer fue presentado 
en la Cámara con informe de la Comisión de Hacienda y 
aprobado, confirmado en todas sus partes, condenándome ¡oh 
justicia! hasta al pago de las prorratas efectuadas por alcan- 
ces de la Renta en la Administración del General Liscano. 

De todo he podido defenderme, porque mi conciencia está 
pura y mi contabilidad debidamente comprobada, pero se me 
ha negado toda defensa para evitar la luz de la verdad y 
la justicia en las páginas siniestras de ese proceso inquisi- 
torial! 

Yo no eludo las consecuencias de un juicio imparcial y 
austero, pero reclamo, en nombre del derecho universal, la 
sagrada prerrogativa de la defensa y las augustas sanciones 
de la Le}^, desnudas de pasión y plenas de majestad y de 
justicia. 

De usted. Restaurador de la Patria y Caudillo Máximo 
de sus instituciones, pido y espero la protección del derecho, 
por una de esas providencias tutelares con que sabe usted 
amparar misericordiosamente á los oprimidos y refrenar á los 
opresores, á cuyo efecto podi-ía usted exigir copia integra del 
expediente respectivo, ya que á mí se me negaría para re- 
mitírsela, como se me negó desde un principio copia de los 



-89- 

libros para mi vindicación, y después copia del libelo de re- 
paros, para mi descargo. 

Soy con todo respeto y consideración, su adicto amigo y 
subalterno, 

Henrique Anzola, h.» 

Espero, pues, que usted me dará los informes que el caso 
requiere, á la brevedad posible. 

Dios y Federación. 

CIPRIANO CASTRO. 

[El Conslittusional número 1.507, de 23 de diciembre de 1906]. 



Telégrafo Nacional. — De Trujillo, el 22 de diciembre de 1905. 
— Las 4 hs. 50 ms. p. m. 

Señor General Cipriano Castro. 

Con respetuosa atención he leído el telegrama de usted 
en que se sirve trascribirme el que con fecha de ayer le ha 
dirigido el señor Enrique Anzola, hijo, ex-Tesorero General 
del Estado. 

Es incalifícable la avilantez del querellante al intentar sor- 
prender á usted con informes en que se adultera y tergiver- 
sa lastimosamente la verdad! 

Permítame hacerle un breve historial de lo acontecido para 
que forme usted juicio exacto, con esa esplendorosa luz que 
siempre ilumina su amplio é ilustrado criterio, se penetre de 
la rectitud con que he procedido en defensa de la honra de 
este Gobierno, que se inspira en los avanzados principios de 
la democracia y la República y en las austeras enseñanzas 
de moral, de orden y regeneración política y administrativa 
que informa las hermosas doctrinas de la Restauración Na- 
cional. 

Hé aquí, por el momento, algunos datos importantes : 

Al encargarse de la Tesorería el doctor Santiago Fontive- 
ros, su antecesor Anzola, hijo, apuntó un saldo favorable á la 
Renta montante á cinco mil novecientos doce bolívares, pero lue- 
go resultó su existencia puramente nominal, como se demues- 
tra por el acta que á continuación inserto : (ren esta fecha 



— 90 — 

pongo en posesión del cargo de Tesorero General del Estado 
al doctor Santiago Fontiveros, que firma conmigo esta dili- 
gencia y le entrego las existencias, libros, enseres que expresa 
el inventario que hemos firmado por duplicado, para cada uno 
de nosotros conservar un ejemplar y el otro enviarlo á la 
Secretaría General del Estado. 

A cuenta de cinco mil novecientos doce bolívares y doce cén- 
tímosj saldo favorable á la Renta que resultó del corte de la 
cuenta que practiqué arriba, entran tres mü doscientos dos bolí- 
vares setenta céntimos á que montan las partidas del inventario 
por efectivo en Tesorería, en las Agencias de Papel Sellado, 
en el Registro de Carache, por derecho de sellos y las deudas 
de Antonio Carrillo Peña, Luis Felipe Rivero y Manuel Palma 
y yo quedo debiendo dos mil setecientos nueve bolívares cuarenta y dos 
céntimos para el completo de dicho saldo. 

Trujillo : julio 5 de 1905. 

El Tesorero saliente. 

H, Anzola, h. 
El Tesorero entrante. 

Santiago Fontiveros, » 

Por espíritu de condescendencia partidaria se le aceptó esta 
irregularidad, bajo la condición terminante de que solicitase 
sin demora esos fondos y los reintegrase. 

Restituyó una parte, y como se mostrara rehacio para 
hacer la del resto al propio tiempo que yo me imponía, en 
la respectiva oficina, del desbarajuste en que se hallaba, y de 
otros abusos y faltas graves, opté por requerir oficialmente 
al Procurador, en oficio de primero de agosto que circuló im- 
preso para que procediese al examen de las cuentas en el 
año económico corriente ; fue en vista de esa actitud enér- 
gica del Gobierno que el señor Anzola, con fecha 4 del mes 
citado, consignó el déficit. 

El Procurador General del Estado, que según ley de ren- 
tas, actúa como Juez en Primera Instancia hizo el estudio 
prolijo de las cuentas, libros, documentos y demás comproban- 
tes legales, de lo cual resultó lo siguiente : que el señor An- 
53ola hizo erogaciones fuera de la ley de presupuesto para ha- 
lagar y complacer á favoritos suyos; que á algunos emplea- 



— 91 — 

dos satisfactoriamente pagaba sus asignaciones y á otros los 
prorrateaba ; que á la señorita María Lugo, Subdirectora de 
la Escuela de Niñas de Valera-, le escatimaba una parte de »ii 
meldo, apareciendo los recibos por una cantidad menor ¡yero 
anotada conforme á la señalada en el premi.puesto ; pago de canti- 
dades del capítulo «Imprevistos» sin el Visto Bueno del Pre- 
sidente del Estado ; que no llevo los libros que preceptúa el 
inciso 29 del artículo 17 de la ley de rentas ; que dispuso 
de los fondos de un mes para cubrir asignaciones de otros 
anteriores, estando ya fenecido el año económico y por últi- 
mo, lo que es más gmve, intolerable y escandaloso ;la su- 
plantación de la firma del Presidente del Estado! en vales 
que podría remitirle originales, atentado éste que hace indis- 
pensable el enjuiciamiento criminal. 

Omito anotarle en el presente despacho otros actos dolo- 
rosos é infracciones flagrantes de ley, poi-que mando á compul- 
sar copia certificada de todo este interesante proceso, para 
enviarla á usted. 

La Asamblea Legislativa, al conocer en segunda instan- 
cia del juicio, acordó antes de pronunciar su fallo, que el 
expediente bajase al Procurador para que ante él, contestara 
el ex-Tesorero los cargos y reparos formulados, y diese to- 
dos los informes y aclaraciones que estimara convenientes en 
pro de su defensa. 

Citado el señor Anzola concurrió al Despacho del Pro- 
curador quien le presentó informe y sentencia y todos los 
libros y documentación procedente, concediéndole, además, el 
lapso de 3 días para consignar su justificación. 

El acusado, á quien acompañaba un Procurador judicial, 
nada dijo ni gestionó en abono de su irresponsabilidad ó ino- 
cencia, sino que con evasivas, sutilezas, subterfugios y ardi- 
des propios de su carácter, pretendió obstruir la conclusión 
del proceso y dejar burlada la acción legal de las autoridades 
competentes. 

I Quien tiene la osadía de presentarse en tono declama- 
torio ante el insigne Restaurador de Venezuela ostentando 
blasones de honradez, timbres de pulcritud y preseas de em- 
pleado impoluto, no debió rehuir vindicarse, pretextando la 
omisión de fórmulas procedimentales que, caso de haberlas, 
en nada vulneraban sus derechos, ni restringían su amplia 
libertad de aclaración y defensa ! 

Ya verá usted las actuaciones ! Para concluir, réstame sólo 
agregarle, que el señor Enrique Anzola, hijo, en quien depo- 



— 92 — 

sitaba ilimitada confianza; abusó de la noble amistad que le 
dispensara, y ha faltado á sus deberes como amigo conse- 
cuente y colaborador de una situación en que gozó de todo 
linaje de prominencias, honores y beneficios, pues todo lo 
violentó y pospuso, hasta la honra personal de su generoso 
amigo y protector, en cambio de satisfacer su codicia y sus 
siniestros designios de lucro y enriquecimiento particulares. 

Por correo próximo le remitiré todos los datos que le 
anuncio. 

Dios y Federación. 

Pedro Araüjo. 

{El Constitucional número 1.606, de 26 de diciembre de 1905). 



Oarta del Emperador del Japón al General Castro 



MUTSUHITO, 

por la gracia del cieix), emperador del .tapón colocado 
sobre el trono imperial ocupado por la misma dinastía 

DESDE los tiempos MÁS REMOTOS 



A Su Excelencia el Señor Cipriano Cantro, Presidente Constitucional 
de los Estados Unidos de Venezuela, 

Grande y Buen amigo : 

Con la más viva satisfacción hemos recibido la Carta 
fecha 10 de junio de 1905, por la cual os habéis servido 
participarnos que el Cuerpo Electoral designado por el Congreso 
Nacional, os ha elegido Presidente de la República por una- 
nimidad, para el período del 23 de mayo de 1905, hasta el mismo 



— 93 — 

día y mes del año de 1911, y que habéis tomado ese mismo día 
posesión de este alto cargo. 

No dudamos que bajo Vuestra sabia administración, la 
grandeza de Vuestro País y la felicidad del pueblo venezo- 
lano aumenten más y más y que los lazos de buena amistad 
que existen entre Nuestros dos Países se estrechen aún más. 
Al dirigiros Nuestras felicitaciones más sinceras por Vuestra 
elevación á esta alta dignidad, Nos apresuramos de expresaros 
Nuestros votos más vivos por Vuestra felicidad y por la prospe- 
ridad de la Nación venezolana. 

Escrito en Nuestro Palacio Imperial, en Tokio el 29 día 
del 119 mes del 389 año de Meiji. 

(firmado)— MUTSÜHITO. 

Refrendado : 

(firmado) — Barón Komura Jutaro, 

Ministro de Negocios Extranjeros. 
{El Constitucional número 1.612, del 30 de diciembre de 1906). 



Alocución del General Castro á los Venezolanos 

el r de enero de 1906 



Venezolanos ! 

Cumplo el grato deber de saludaros y felicitaros en este pri- 
mer día del año que empieza. 

Nada nuevo tengo que anunciaros, como asunto que me- 
rezca especial reminiscencia, pues la marcha ordenada y re- 
gular de la República es un hecho tangible, que está á la 
vista de todos, y si tal cosa no fuera así, mal podría yo 
venir á engañaros con frases de retórica y poética, de que jamás 






— 94 — 

me he valido ni en los momentos supremos de nuestra vida agi- 
tada, muchísimo menos pues hoy que, como bien lo sabéis, la 
paz es una gracia del cielo, que se cierne risueñamente sobre 
nuestras cabezas ! 

Paz que no podrán alterar ya los empecinados enemigos 
de la tranquilidad pública y del bienestar social, porque ya 
hoy el extranjero más cuerdo y más discreto, tampoco se 
presta para comprar espadas rudamente amelladas á fuerza de 
tmicion y crimen, espadas amelladas porque jamás tuvieron filo 
ni punta, y espadas que terminarán por enmohecerse en el rincón 
del olvido y de la infamia ! 

Los derrotados de ayer á la sombra de la coalición internacio- 
nal, serán los vencidos de siempre ! 

Por manera que no pudiendo ya detenerse el carro triunfal 
de la Restauración, y cultivando Venezuela las mejores rela- 
ciones de amistad con todas las Naciones, porque cumple todos 
sus compromisos á cabalidad, con observancia del mutuo res- 
peto y consideración mutua, os presento el nuevo año pre- 
ñado de las esperanzas más halagadoras y de las ilusiones más 
risueñas ! 

Mis concretos votos, pues, para el presente año, son por 
la felicidad de la Familia Venezolana, y porque continúe imper- 
turbable esta obra que es de verdadera grandeza y gloria para la 
Patria. 

Caracas : 1? de enero de 1906. 

CIPRIANO CASTRO. 



Recepción oficial en el Palacio Federal el día 

r- de enero de 1006 



A labora indicada en el programa oficial, se verificó en el 
Salón Elíptico del Palacio Federal, la Recepción de Año 
Nuevo. Tuvo efecto ésta, en el seno de una augusta solem- 
nidad. 



— 95 — 

El Cuerpo Diplomático acreditado en Caracas, pleno ; el 
Cuerpo Consular ; los altos Dignatarios de la política y de la 
Administración ; las Dignidades y el Clero Metropolitano ; re- 
presentación de todas las Corporaciones y clases ; la prensa 
de la capital ; todo, en fin, lo que tiene significación en el 
orden de las instituciones sociales y políticas, se congregó 
ayer en el Balón Elíptico del Palacio Federal, para cumpli- 
mentar al ilustre Jefe de Estado de la Nación Venezolana, con 
motivo del día. 

En dicho acto llevó la palabra, á nombre del Cuerpo Diplo- 
mático, el Excelentísimo Señor de Oliveira Lima, Ministro del 
Brasil, como decano del Cuerpo, á nombre de sus colegas y 
en el suyo propio. 

Hé aquí sus palabras : 

• 

« Excelentuimo Señor : 

« Cábeme la honra, en nombre de mis colegas del Cuerpo 
Diplomático, aquí presentes, y en el mío propio, de presentar 
á Vuestra Excelencia nuestros saludos y nuestras congratula- 
ciones con ocasión de la entrada del Nuevo Año. Los Re- 
presentantes de las Naciones amigas hacen en este momento 
los más fervientes votos por la prosperidad de esta noble Repú- 
blica y por la felicidad personal de su ilustre Jefe, é interpretar 
tales sentimientos de cordialidad internacional es para el Dec>ano 
motivo de alta satisfacción.» 

El señor General Presidente de la República y Restaurador 
de Venezuela, contestó en los siguientes términos : 

<f Señor Decano : 

(( Ha sido sumamente grato para mí oír las frases de 
congratulación que, en nombre de vuestros honorables cole- 
gas y en vuestro propio nombre, acabáis de dirigirme con motivo 
del Año Nuevo. 

«Inaugúrase éste en medio de la paz que actualmente 
reina, y es de esperarse que por largo tiempo ningún conflicto 
venga á turbarla á fin de que, en su seno, pueda seguir la 
civilización la obra del perfeccionamiento moral y material de 
los pueblos, amparada por el respeto al derecho ajeno y á 
todas las consiguientes y sagradas prerrogativas que de él 
emanan. 



- 96 - 

« Os expreso mis más fervientes y sinceros votos porque el 
año que hoy empieza sea de prosperidad para las naciones amigas 
de Venezuela, de ventura para sus respectivos Jefes de Estado y 
para vosotros en particular.» 

Llevó la palabra, á nombre del Cuerpo Consular, residen- 
ciado en Caracas, el señor Guillermo Valen tiner. 

Hé aquí sus palabras : 

(( Excelenñsivio Señor : 

Cábeme la honra de dirigiros la palabra para felicitaros 
en nombre del Cuerpo Consular residente en Caracas, en este 
día primero del año que espero sea de un todo feliz para 
Venezuela. 

Con sumo gusto hago uso del privilegio que las cir- 
cunstancias me conceden ; pues me permiten elevar hasta vos 
las cordiales congratulaciones que por mi órgano os dirigen 
mis colegas. 

Hago votos, Excelentísimo Señor, porque Dios ilumine, 
como hasta ahoi*a, el ilustrado criterio de Vuestra Excelencia 
y el país reciba en beneficio el fruto de vuestras horas de 
labor, n 

Sucesivamente presentaron al Jefe del País sus parabie- 
nes de congratulación y de cariño, los Representan t-es de los 
Institutos y Corporaciones Políticas, Científicas y Literarias 
del País. 

Por primera vez tuvo representación oficial, en actos 
como el de ayer, el cuarto Poder del Estado, es decir : La 
Prensa. 

Terminado el ceremonial de estilo, y hechos los honores 
al Supremo Magistrado, por la Guardia de Honor del Presidente 
de la República y tres batallones que forman parte de la guarni- 
ción del Distrito, los Representantes Diplomáticos y sus señoras 
se trasladaron al Palacio de Miraflores, para hacer partícipe de 
las congratulaciones del día á la honorable esposa del Primer 
Magistrado. 

Ha dado comienzo, pues, el nuevo año, bajo el imperio de la 
Paz, y en el seno de las más cordiales relaciones entre el Gobierno 
de Venezuela y los de los pueblos amigos ; entre el Poder Público 
y los Instituciones Nacionales; entre el Magistrado Democrático 
y el pueblo soberano. 

(El Constitucional oúmero 1.513, de 2 de enero de 1906). 



— 97 — 



Los impuestos inconstitucionales de Ooro 



TELEGRAMA DEL GENERAL CASTRO AL PRESIDENTE DEL ESTADO 

FALCÓN Y CONTESTACIÓN RESPECTIVA 



Caracas : enero 8. 
General Pedro Línarea, 

Coro. 

Inmediatamente usted debe dictar sus disposiciones para 
que no se cobren los cinco céntimos de bolívar á las mercancías 
de consumo de la 1^ hasta la 4?^ clase del arancel nacional y los 
diez céntimos que se cobran hasta la 9* clase, pues este es un 
hecho atentatorio y. violatorio de nuestra Constitución y leyes. 

Sírvase avisarme recibo y estricto cumplimiento de estas 
órdenes. 

Dios y Federación. 

CIPRIANO CASTRO. 



Telégmfo Nacional. — De Coro, el 8 de enero de 1906. — Las 
10 hs. a. m. 

Señor General Cipriano Castro. 

Caracas. 

De acuerdo con las instrucciones contenidas en su telegra- 
ma de esta fecha, del cual me apresuro á avisar recibo, procedo 
inmediatamente á dictar la disposición que debe suprimir de la 
ley de Rentas del Estado, el impuesto de cinco y diez céntimos 
sobre las mercaderías de consumo de la 2^ hasta la é?' clase 



-98- 

araDC(*.laria y de la 5?" hasta la 9* respectivamente ; pues que la 
primera no tiene ningún gravamen para que quede de este modo 
eliminado en todo el Estado el derecho que con el nombre de 
Impuesto de Consumo, se ha venido cobrando desde hace mu- 
chos años, en virtud de disposición legislativa y su orden su- 
perior estrictamente cumplida. • ^ 

Dios y Federación. 

P. Linares. 



Telégrafo Nacional. — De Coro, el 9 de enero de 1906. — Las 
12 hs. m. 

Señor General Castro, 

En cumplimiento de sus superiores órdenes, he dictado un 
Decreto en esta fecha, por el cual queda eliminado en todo el 
territorio de mi mando, el impuesto de 5 y 10 céntimos que se 
había venido pagando en el Estado sobre las mercaderías extran- 
jeras después que eran ofrecidas al consumo, lo cual tengo el ho- 
nor de comunicar á usted para su conocimiento. 

Dios y Federación. 

P. Linares. 



MANIFESTACIÓN DEL COMERCIO Y DE LAS CLASES TRABAJADORAS 



Telégrafo Nacional. — De Coro, el 10 de enero de 1906. — Las 
2 hs. p. m. 

Señor General Castro. 

El Comercio y el pueblo córlanos están de plácemes. 

Vuestra patriótica y equitativa excitación al ciudadano Pre- 
sidente de este Estado, para derogar de la Ley de Rentas el 
impuesto que pesaba sobre las mercancías ofrecidas al consumo. 



— 99 — 

y cuya excitación ha sido eñcazmente correspondida por nuestro 
liberal Magistrado, es justísimo motivo del más sincero agrade- 
cimiento hacia vos, de parte de nuestro gremio mercantil y de 
la ciudadanía falconiana. 

Dignaos recibirlo, pues, Ilustre Restaurador de Venezuela, 
en toda la extensión á que sois acreedor. 

I. A. Sénior é hijo, Salomón López Fonseca, Raquel H. 
de Lima, D. C. Henríquez y C?, Luis Queremel é hijos, J. M. 
NamíaB, J. I. Sénior, Encarnación Henríquez, Henry A. Co- 
rrea, por Quintero Henríquez, por Antonio J. Henríquez, J. 
Agustín Pulgar, Ramón C. Pulgar, por Abraham H. Sénior, 
por José S. Seppenfeldt, J. N. Henríquez, José Manuel Lea- 
ñes, Ismael Cordero, Elias Capriles, Elias Curiel y L. I. Petit. 

{El Constüucionaly números 1519, 1521 y 1522 de 9, 11 y 12 de enero de 1906). 



Telegrama del General Castro al Presidente del 

Estado Bermúdez 



Caracas, enero 8. 
Doctor Iturbe, 

Cumaná. 

Es indispensable para la buena marcha administrativa y 
política de ese Estado, que usted, en cumplimiento de los debe- 
res de su cargo que le están encomendados, á la mayor breve- 
dad mande á abrir una averiguación sustanciada en toda forma, 
sobre los hechos ocurridos con la primera autoridad en El Pilar; 
para que las responsabilidades legales recaigan sobre quien de- 
ban recaer, sin contemporizaciones de ninguna especie. 

Espero que sobre el resultado de dicho proceso, usted me 
dé el informe respectivo en su debida oportunidad. 

Avíseme recibo. 

Dios y Fedemción. 

CIPRIANO CASTRO. 

{El Constitucional, nfimero 1519, de 9 enero de 1906). 



100 — 



Venezuela y Colombia 



NOMBRAMIENTO DE PLENIPOTENCIARIOS. 



Telégrafo Nacional. — De Bogotá, el 10 de enero de 1906. — Las 
9 hs. a. m. 

Señor General Cadro. 

Caracas. 

Urgente. 

A mi llegada á ésta he encontrado los mismos cordiales sen- 
timientos respecto de Venezuela, en el General Reyes y en su 
Gobierno, que manifesté á su Excelencia. El Gobierno acaba 
de ordenar al Gobernador de Santander que nombre Prefecto 
de C&cuta al General Francisco de P. Castro, hombre ajeno 
á los círculos políticos de Cúcuta y militar leal y de honor, 
quien parte de esta ciudad en estos tres días y sabrá cumplir 
las instrucciones que lleva, de conservar y cultivar las máa cor- 
diales relaciones con las autoridades venezolanas de la frontera. 

Para proceder como convinimos en nuestra conversación, 
le comunico que el Gobierno de Colombia ratificó el acto de res- 
tablecimiento de relaciones y me ha comisionado para preguntar 
á Su Excelencia qué día fija para el nombramiento simultáneo 
de los Plenipotenciarios. 

Informóle que General Montilla pudo evadirse porque la 
comisión militar que le perseguía no lo conocía y cambió de nom- 
bre y que se le persigue para aprehenderlo. 

Saludóle muy cordialmente y con gusto le aviso que se reci- 
bió telegrama de San Cristóbal avisando llegada de su distin- 
guida señora, y que Colonia colombiana presidida por nuestro 
Vicecónsul, hízole recibo que Gobierno colombiano deseaba. 

Su amigo, 

Ignacio Díaz Granados. 



i 



— 101 — 

Caracas : 11 de enero de 1906. ' 

Señor I, Díaz Granados, 

Bogotá. 

Tengo encargo especial del General Castro, decir á usted 
que, en relación con su telegrama de ayer, él defiere la fijación 
de día, para el nombramiento simultáneo de Plenipotenciarios, 
en la fecha que el señor General Reyes lo tenga á bien, espe- 
rando ánicamente que con la debida anticipación se dé el aviso 
correspondiente. 

Me encarga también el señor General Castro significarle, para 
que usted se digne llevarlo al conocimiento del señor General Re- 
yes, que la deserción y fuga del General Montilla no ha tenido 
aquí otra significación que la ingrata de que un militar de alta 
graduación y en un puesto de confianza como el que se le había 
confiado, haya estimado en tan poco su reputación, su nombre, 
su honor y su deber. 

También espera el señor General Castro que usted en su 
nombre presente al señor General Reyes las demostraciones más 
cumplidas de su gratitud, por las manifestaciones que la Colo- 
nia colombiana presidida por el Vicecónsul, han hecho á la se- 
ñora Zoila de Castro en su recepción en San Cristóbal. 

Su amigo, 

R. LÓPEZ Baralt. 

[El OonaHtucionalf número 1522, de 12 de enero de 1906]. 



Telegramas cruzados entre el doctor Francisco de Paula 
Beyes y el General Cipriano Oastro 



Barquisimeto : 17 de enero de 1906. 

Señor General Cipriano Castro, Presidente de la República y Restau- 
rador de Venezuela, 

Caracas. 

Por sobre la Patria la justicia y por sobre la justicia sólo 
Dios!! 



— I02 

El Coiistítudonal del 12, contiene un editorial rígidamente 
correcto, revelando al país el giro extraño que ha dado el Gabi- 
nete de París al incidente venezolano-francés. 

Si las leyes naturales no están invertidas, las Cancillerías 
de América y ultramar habrán de coincidir en que los alega- 
tos de Venezuela revisten todos los atributos sancionados por el 
derecho público y priyado de las Naciones. 

Ese proceso es digno de nuestra Patria, digno de nuestra 
historia y gala de nuestra época simbolizada por usted, el Es- 
tadista peritísimo á quien pudiera representarse en su doble la- 
bor de político y diplomático con una granada en cada mano 
guardando equilibrio fijo, sin apretarlas para romperlas ni ja- 
más relajado el tacto para dejarlas escapar. 

De parte de Venezuela están el acierto y la moderación, en 
hechos, palabras y pensamientos. 

La gloria consiste en ser grande y en ser útil, según la fe- 
liz expresión del Libertador. 

Soy su amigo, 

-F. de P. Reyes. 



La Victoria : enero 17 de 1906. 



Seflor Francüco de P. Reyes. 



Aviso á usted recibo de su importante telegrama. 

El proceso Francés á que usted se refiere, se ha seguido 
publicando en El Constitudorial diariamente. De modo que á 
porporción que usted lo vaya leyendo todo, irá subiendo más, 
si cabe, el concepto que usted tiene formado del asunto y de 
seguro que su indignación también subirá, como la de todos 
aquéllos en quienes resida aún el sentimiento del patriotismo. 

Yo, por mi parte, no he hecho otra cosa sino interpretar lo 
que la generalidad del sentimiento venezolano piensa y siente 
en este negociado, buscando á todo paso la paz, la concordia y 
la buena amistad, pero siempre de manera decorosa y digna. 

El menosprecio en que seguramente tienen todavía las 
naciones fuertes y poderosas á los débiles, no ha permitido lle- 
gar á tan laudable fin, pero tengo la seguridad que así será una 
vez más que la razón y la justicia están de nuestra parte, más 



tarde 6 más temprano, pues por la faerza creo que nada con- 
signirían y ya veríamos si aún quedan venezolanos capaces de 
cumplir con su deber y á quienes el espíritu de Bolívar todavía 
inspire. 

Lo saluda su amigo, 

CIPRIANO CASTRO. 

(£lco Jndiwfria^i Barquisimeto, Dúmero 2264, de 19 de enero de 1906). 
[El Constitucional^ número 1540, de 30 de enero de 1906]. 



Rasgo de generosidad del General Oipriano Oastro con 

un Procer de la Independencia 



Valle de La Pascua, enero 15 de 1906. 

Señor Gfumerdndo Rivas, Director de ^^El CoiidituGÍonaV^ 

Caracaa. 
Estimado amigo : 

Por este mismo correo le remito una fotografía del Capitán 
Pedro José Camejo, Procer de nuestra guerra magna. El Capi- 
tán Camejo fué de los ciento y cincuenta centauros que bajo las 
órdenes del invicto General José Antonio Páez dieron cima á 
la grandiosa epopeya de Las Queseras del Medio. Fue héroe en 
el Yagual, Mata de la Miel, Mosquiteros, Carabobo, etc., etc. 

Hoy, paralítico del brazo que armó de la poderosa lanza 
contribuyendo á darnos Patria y Libertad, se arrastra harapo- 
so por las calles del Municipio Él Socorro, solicitando de la ca- 
ridad pública el duro mendrugo con que sostiene su miserable 
vida, abandonado de todos en solitaria choza, donde espera el 
fin de su penosa y triste existencia. El Capitán Camejo es na- 
tural del Municipio Chaguaramas y se alistó como soldado bajo 



— I04 — 

las 6i*denes del renombrado Negro Primero. Se le calculan cien- 
to quince años de edad. 

Al hacer conocer al pueblo Venezolano al Procer Capitán 
Pedro José Camejo, sólo me guía el deseo de que el General Ci- 
priano Castro, que da al César lo que es del César, lo restaure 
en sus fueros y en sus glorias alcanzadas en los campos de ba- 
talla de nuestra emancipación. El General Castro con su pro- 
verbial justicia borrará el ingrato pasado de nuestros anteriores 
gobiernos, que con su indiferencia mantenían en la miseria & 
uno de nuestros Libertadores. 

Su amigo, 

Ramón Solórzano Gómez, 



*** 



Apenas acabó de leer el Gran Caudillo la carta que precede, 
cuando puso el siguiente despacho telegráfico : 

Telégrafo Nacional. — De Caracas á Valle de la Pascua, el 29 de 
enero de 1906. — Las 7 hs. 10 ms. a. m. 

Sefíor Ramón Solórzano Gómez, 

Diga usted al Capitán Pedro José Camejo, Procer de la In- 
dependencia, que gire contra el Tesoro Nacional por la suma de 
cuatro mil bolívares. 



Dios y Federación, 



CIPRIANO CASTRO. 



*** 



Así repara Castro las injusticias de la Historia. 



{El CQnstitucUmaly número l.&U), de 80 de enero de 1906 )• 



— IOS — 



Decreto de tratado con Oolombia sobre navegación, 

fronteras, comercio etc. 



EL GENERAL CIPRIANO CASTRO, 

PRESIDENTE CONRTITUCIONAL DE LOS ESTADOS UNIDOS DE VENEZUELA . 

Y RESTAURADOR DE VENEZUELA, 

Decreta : 

Artículo 19 Se nombra al señor doctor Rafael López Ba- 
ralt, de acuerdo con el acta firmada en Caracas el 8 de diciem- 
bre de 1905 por los respectivos Agentes Confidenciales de los 
Estados Unidos de Venezuela y de la República de Colombia, 
Plenipotenciario Especial de los Estados Unidos de Venezuela 
para ajustar con el Plenipotenciario de la República de Colom- 
bia un Tratado sobre navegación, fronteras y comercio fronte- 
rizo y de tránsito que consulte y satisfaga las necesidades y as- 
piraciones de los dos países. 

Artículo 39 El Ministro de Relaciones Exteriores queda en- 
cargado de dar cumplimiento & este Decreto y de comunicarlo á 
quienes corresponda. 

Dictado en el Palacio Federal del Capitolio, en Caracas, se- 
llado con el Sello del Poder Ejecutivo Nacional, y refrendado 
por el Ministro de Estado en el Despacho de Relaciones Exterio- 
res, á 19 de febreix) de 1906. — Año 959 de la Independencia y 
479 de la Federación. 

(L. S.) 

CIPRIANO CASTRO. 

Refrendado. 
El Ministro de Relaciones Exterioi*es, 

(L. S.) 

Alejandro Ybarra. 

IQíwta Oficial^ número 9.683, de I9 de febrero de 19061. 



— ^ io6 — 



Prensa Americana 



UNA CARTA DEL GENERAL CASTRO 



Para el periódico de Filadelfía Saturday Evening Post, que 
fundo Benjamín Frankliu, hace ciento sesenta años, ha escrito 
el General Castro los conceptos expresados en la carta que pa- 
samos á insertar, y que le fueron pedidos por un Comisionado 
especial, venido á Caracas, expresamente para ese fin. . 

En dicho periódico, no escriben sino las personalidades pro- 
minentes del mundo. 

Últimamente acaban de aparecer en él artículos del Empe- 
rador Guillermo, del Presidente Loubet y del ex-Presidente de 
los Estados Unidos, Mr. Cleveland. 

Aquel periódico debe haber publicado en castellano y en in- 
glés, la carta del General Castro, cuya copia, que es la siguiente, 
va á leer el País con agrado : 

Caracas : 28 de diciembre de 1905. 

ékñor Edward W. Pichará, 

Presente. 

Correspondo á su deseo, expresado por medio del General 
Ybarra, de escribir aunque á la ligera, por mis múltiples ocu- 
paciones, algo que tenga relación con el importante periódico 
que usted representa, y que diga relación también con la mar- 
cha de los acontecimientos mundiales, en el seno del movimien- 
to civilizador. 

Esta obra es bastante grata cuando se trata de un antiguo 
y renombrado semanario que cuenta ya 179 añ(^s de existencia 
fundado por el Gran Franklin y de labor incesente por la obra 
civilizadora de la restauración universal en todas sus faces y 
manifestaciones progresivas ; y esta satisfacción Bube dé piiinto 
cuando tratándose de mí, no he omitido jamás esfuerzo alguno, 



— I07 — 

por insignificante qne 8<^, para concurrir al esfuerzo común 
entre naciones, pueblos y familias, en el sentido de hacer la fe- 
licidad de la especie humana en su desarrollo inteligente y culto. 
He pensado y pienso que el bien, la razón, la justicia y el 
derecho no reconocen límites ni fronteras ; siendo así que las gran- 
deaaas y excelencias de la creación, que es la grandeza del Crea- 
dor mismo, asi nos lo enseña en todas las manifestaciones de la 
naturaleza. Obi^a portentosa, sobradamente acabada y perfectal 

En mi concepto, por esa ley superior, el porvenir de las 
Naciones, en su marcha ordenada y regular, habrá de realizar 
la obra de la verdadera unión y confraternidad de los pueblos, 
que es lo natural partiendo de la base del único principio abso- 
luto que es Dios, Dios que es en su obra colosal é inmensa como 
el espacio y el tiempo, todo unidad y todo perfección ! 

Desbarra, pues, triste, ridicula y torpemente quien, ya como 
individuP; ya como parte componente de un todo, ó ya como 
Jefe de una colectividad, se aparta de este sabio principio, que 
en definitiva constituye la unidad del individuo, la unidad de 
la familia, la unidad de los pueblos y la unidad del concierto 
universal, todo en relación con la unidad de las acciones, la 
unidad de los propósitos y tendencias y la unidad de las ideas. 

Asi es que vemos individuos, familias, pueblos y naciones 
que no realizan nada, ó por lo menos, marchan muy leptamente 
en el cumplimiento de sus destinos, sirviendo de remora é in- 
conveniente & la rápida realización y perfección de la obra. 

Así hemos visto y vemos aún, sucediéndose, aunque más 
lentamente, las guerras de nación á nación, de pueUo á pueblo^ 
de familia á familia y de individuo á individuo, que por fructí- 
fera que pueda ser para cualquiera de las partes, siempre en 
vuelve ó implica el retroceso, las desgmcias, y en ocasiones, 
hasta las violencias y el horrendo crimen ! 

Yo, por sentimientos y por convicción, he rechazado y re- 
pugno la guerra, y únicamente forzado por la necesidad, me he 
visto en el caso de aceptarla. 

Trabajar en el sentido de acabar con las guerras y por la 
unión y confraternidad universal es una obra muy loable y me- 
ritoria. 

El procedimiento para evitarías guerras lo juzgo muy sen- 
cillo, y podría condensarse en el principio siguiente : respeto y 
consideración mutuos. 

Si examinamos la historia, para confirmar el anterior prin- 
cipio, vemos que casi todas las guerras sucedidas hasta el presen- 



— io8 — 

te, son motivadas por la arabiciÓD, la violencia 6 el arrebato de 
alguna de las partes. 

Acabaremos definitivamente con las guerras el día que, co- 
mo dije al principio, se sancione y pmctique el principio abso- 
luto de la unidad en todo, por la acción avasalladora, por con- 
vincente, del más fuerte. 

Hablo no de la fuerza brutal, sino de la fuerza que convence 
y seduce, de la fuerza de la razón, la justicia, el derecho y el 
amor. 

En efecto, todo podrá realizarse con la obra del tiempo y del 
hombre, con una doctrina ó religión común, es decir, univer- 
sal, que acabe con todas las sectas, más ó menos pretensiosas, y 
cuya religión de carácter universal, denomino yo desde luego, 
la religión del honor y del deber ! 

Esta religión bien entendida y profesada, establecería el 
equilibrio universal y acabaría, con el transcurso de los tiem- 
pos, por establecer la unión y confraternidad de la especie hu- 
mana en el seno déla civilización más acabada, sin que ni el más 
grande ni el más pequeño pudieran sentirse deprimidos ni men- 
guados ante el mundo ni ante su propia conciencia. 

Yo hago votos poitiue la Prensa que tiene, por su constitu- 
ción, carácter universal, y cuya influencia ya es hoy casi deci- 
siva en las grandes soluciones del porvenir, propague esta idea, 
hasta llegar á la verdadera solución del gran problema : unión y 
confraternidad de la especie humana bajo la base indisoluble de la 
religión universal del honor y del deber ; principios por los cua- 
les laboró siempre tesoneramente el eminente Franklin. 

CIPRIANO CASTRO. 

{El ConaHtuoional, número 1644, deS de febrero de 1906). 



— I09 — 



El regalo de una pluma 



Valencia : 31 de enero de 1906. 



Señor General Cipriano Castro y etc, etc., etc. 



Miraflores. 



Respetado General y amigo : 



Con el más' profundo respeto y admiración hacia el Ilustre 
Jefe del pueblo venezolano, que ha sabido siempre darle honor y 
glorias á la Patria, hacia el hombre extraordinario de intencio- 
nes poderosas, Héroe y notable estadista americano, dedico esa 
humilde pluma que si hoy no envuelve ningún valor material, 
en cambio mañana se convei-tirá en joya de inapreciable mérito 
al estampar con ella la primera firma el Restaurador de Vene- 
zuela, en uno de sus luminosos y trascendentales documentos, 
inspirado como todos los suyos, en el amor sublime de la Patria 
y templado al calor sacrosanto de la Justicia, de la Libertad y 
del Derecho. 

Dignaos aceptar, eximio compatriota, ese modesto pero sig- 
nificativo presente, y que el Dios de las Naciones que jamás os 
ha abandonado, ni como guerrero ni como estadista, continúe 
inspirando todos vuestros actos, para que hagáis cada día más 
grande, más próspera y más feliz á nuestra amada Venezuela, 
que será siempre amparada por vuestro firme y excelso patriotis- 
mo, nuestra santa, nuestra eterna, nuestra fecunda madre. 



Amigo y compatriota. 



Emiliano Iturriza, 



— lio — 

Camca» : febrero 2 de 1906. 

Señor Emiliano Iturriza, 

Valencia. 

Con gratísima satisfacción he recibido su estimable carta de 
31 de enero y el precioso regalo de la finísima pluma con que 
me obsequia el amigo y el patriota. 

Ya sabré hacer buen uso de ella, si llegare el caso. Puede 
usted estar seguro de que si tal caso ocurriere, quedarán honra- 
das la Patria, la Causa y su Jefe. Empero, ojalá que no llegue 
tal caso, por más honroso que para mi personalmente pueda ser, 
porque ello significaría que ni tendremos ya más agresiones, ni 
tampoco más guerras civiles que azoten y extenúen el país, en 
una palabra : que el espíritu de la paz háse posado entre noso- 
tros, junto con la unión y confmternidad de todos los pueblos, 
bajo la base sólida del respeto y consideración mutuos. 

Ojalá pues, que para poder yo dar cumplimiento á su justo 
deseo, el primer documento que haya de tener que suscribir con 
la mencionada pluma sea el de la paz definitiva y la unión y 
confraternidad de todos los venezolanos, porque creo que nin- 
guno más honroso ni ninguno más satisfactorio al espíritu de 
un verdadero patriota. 

Doy á usted las más expresivas gracias y me repito su 
amigo, 

CIPRIANO CASTRO. 

(El Constitucional, número 1.646, de 5 de febrero de 1906). 



El Libertador y el Restaurador 



ACATAMIENTO DE CASTRO AL NOMBRE Y Á LA (JLORIA DE BOLÍVAR 



CaracaA : marzo 6 de 1906. 

Ciudadanos Miembros del Concejo Municipal. 

Carúpano. 

Acabo de leer en La Voz de la Nación de esta ciudad, toma- 
do de El Restaurador de esa ciudad, número 75, correspondiente 



— XII 

al 3 de febrero, que se ha resuelto por esa honorable Ck)rpora- 
ción, que la plaza denominada Plaza Bolívar, se denomine hoy 
Plaza Castro. 

Lamento mucho el incidente, por tratarse de una Ck)rpora- 
ción que decidida y lealmente ha querido tributarme, sin duda, 
un homenaje de gratitud, consideración y respeto. Pero tra- 
tándose de la memoria del Padre y Libertador, de un Conti- 
nente, yo no puedo menos que declinar tan alto honor. 

En efecto, en el negado supuesto que mis campañas por 
la Repüblica, mi obra de Estado por la Patria, y ha6ta si uste- 
des quieren mis méritos y mis sacrificios pudieran no superar 
sino igualar siquiera á la portentosa y trascendental obra rea- 
lizada en Venezuela por el inmortal Bolívar, aun en ese caso, 
repito, mal podría un buen hijo permitir ni por un instante 
que se menoscabara el honor del padre, porque bien debéis 
saber que eso mismo constituye precisamente la gloria del hijo. 
De modo que además de constituir el hecho en sí una ingra- 
titud, vendría en definitiva á resultar el acto en menoscabo no 
solamente . del padre sino del hijo, y para vosotros especial- 
mente un hecho que reprobarían la Historia y las generacio- 
nes venideras. 

Yo veré, pues, con sumo agrado, que os apresuréis, por la 
gravedad del asunto, á levantar la sanción á ese Decreto, ade- 
lantándome desde luego á significaros que para que tengáis una 
seguridad de que acepto todo honor que espontáneamente me 
queráis tributar, yo me apresuraré, llegado el caso, á aceptar- 
lo en cualquiera otra forma, por insignificante que sea, que 
á bien tengáis ; y el solo hecho de que conservéis el honroso 
nombre de Plaza Bolívar, en esa ciudad, á la que hasta hoy, 
con tantos títulos lo ha llevado, será para mí una recompensa 
y una satisfacción del propósito que respecto á mí habéis 
tenido. 

Vuestro atento amigo y seguro servidor, 

CIPRIANO CASTRO. 

(El Oonaiilucional número 1676, de 8 de marzo de 1906). 



tJ2 

ACATAMIENTO AL MAGISTRADO. — HOMENAJES AL LIBERTADOR Y AL 
RESTAURADOR, 



Telégrafo Nacional. — De Carápano, el 8 de marzo de 1906. — 
Las 2 hs. p. m. 

Señor General Castro, 

El Ck)ncejo Municipal de este Distrito, convocado anoche 
extraordinariamente, tuvo la honm de imponerse del patrió- 
tico telegrama de usted, y consecuente con los nobilísimos de- 
seos de usted, y con el respeto que nos merece á todos la grata 
memoria del Padre de la Patria, dispuso que la Plaza Bolívar 
de esta ciudad conserve su nombre primitivo, así como tam- 
bién designó otro sitio céntrico y adecuado que en homenaje 
de gratitud merecida y del más alto respeto hacia el egregio 
Restauí-ador de Venezuela, se denominará Plaza Castro. La 
Municipalidad de Carúpano que tiene á título de legítimo or- 
gullo inspirar sus determinaciones en los grandiosos ideales que 
informan la doctrina de la Restauración y que sigue con paso 
firme la huella luminosa de su invicto Caudillo, otorgó así el 
más justo desagravio al patriotismo y abnegación de usted y 
a la vez satisface uno de sus más grandes anhelos, cual es el 
ver perpetuar vuestro nombre ilustre en el corazón de los hijos 
de este Pueblo, que hoy os sigue compacto y decidido. Servios 
aceptar, á nombre del Cuerpo que presido y en mi propio 
nombre, las protestas de nuesti*a decidida adhesión y de nues-^ 
tro aprecio personal. 



Dios y Federación, 



Ángel M, OrdosgoUL 



Señor Ángel M. OrdosgoüL 



Caracas : marzo 9 de 1906. 



Carúpano. 



Recibido telegrama. 

Felicito á la Corporación que usted preside, por el acto de 
justicia impartido por ella y que usted me comunica, lo cual me 
llena de verdadera satisfacción patriótica. 



— 113 — 

A la vez les doy mis más expresivas gracias por el nuevo 
Acuerdo con que he sido honrado. 

Amigo aftmo. , 

CIPRIANO CASTRO. 

iBl CimsHiucional, número 1577, de 10 de marzo de 1906). 



ACUERDO DEL CONCEJO MUNICIPAL DEL DISTRITO BERMUDEZ 



*^EL CONCEJO MUNICIPAL DEL DISTRITO BERMUDEZ 

Considerando : 

Que el Benemérito General Cipriano Castro, Presidente 
Constitucional de la República y Restaurador de Venezuela, 
por un rasgo de su aquilatado patriotismo, se ha abstenido de 
aceptar la distinción de que le hiciera objeto este Ilustre Cuer- 
po en el Acuerdo dictado con fecha 25 de enero retropróximo; y 

Considerando : 

Que son eminentemente justas y dignas del más alto aplau- 
so las razones que expone para ello el Jefe Invicto del País y 
Caudillo glorioso de la Restauración Liberal, 

ACUERDA : 

Primero. Se deroga en todas sus partes la disposición dic- 
tada por esta Municipalidad con fecha 25 de enero próximo 
pasado. 

Segundo. El día en que haya de inaugurarse la nueva 
plaza que va á construirse en la Parroquia de Santa Catalina 
de esta ciudad, el Concejo Municipal lo hará, designándola con 
el nombre de *Tlaza Castro", como homenaje de gratitud acen- 
drada al glorioso Fundador de la Paz en Venezuela y títulos 
de merecido desagravio á los sentimientos patrióticos del Be- 
nemérito Restaurador de Venezuela. 



lO 



— 114 — 

Tercero. El sitio comprendido dentro de las calles Aya- 
cucho, Independencia, Cartagena y Santa Rosa, contiguo al 
señalado para el paseo **23 de Mayo,'' se destina para construir 
la Plaza Castro, que debe embellecer á esta ciudad y perpetuar 
en e] corazón de sus hijos el nombre ilustre del gallardo Fun- 
dador de la Paz en Venezuela. 

Cuarto. Por Eesoluciones especiales dictará esta Munici- 
palidad todas las medidas conducentes á la realización de las 
obras mencionadas. 

Dado en el Salón del Concejo Municipal de este Distrito, 
en Carúpano, á 7 de marzo de 1906. — Año 959 de la Indepen- 
dencia y 48? de la Federación. 

El Presidente del Concejo Municipal, 

Ángel M. Ordosgoiti. 

El Secretario, 

E. Alvarez Atílano.^^ 

[El Constitucional número 1.580, de 13 de marzo de 1906]. 



Los vecinoB de Humocaro Alto y el O-eneral Castro 



Telégrafo Nacional. — De Barquisimeto, el 2 de marzo de 1906.— 
Las 12 hs. m. 

Señor General Cipriano Castro, 

He recibido del Jefe Civil del Municipio Humocaro Alto el 
siguiente telegrama : 

^ ^Humocaro Bajo, 2 de marzo. 
Doctor L. Torres. 

Por su telegrama para el General Olivar estoy en cuenta 



— 115 — 

de la nueva resolución, y como quiera que yo y mis compañeros 
no podemos quedar aislados por el espíritu de rebeldía que existe 
en este pueblo contra toda autoridad, mucho más hoy con la pri- 
sión de estos individuos, que son los caciques de aquí, espero ser 
reemplazado cuanto antes. 

Dios y Federación, 

Julio Bodrigvez,^^ 

Nota, — Fechado hoy en Humocaro Alto. 

Dios y Federación, 

Leopoldo Torres, 



Caracas : marzo 3 de 1906. 



Doctor Leopoldo Torres, 



Barquisimeto. 



Kecibido telegrama. 

En cuanto al Jefe Civil v demás autoridades de Humocaro 
Alto, ordéneles cerrar sus oficinas y dejar la población en com- 
pleta acefalía, y así verá usted el resultado que obtendremos al 
correr del tiempo. 

Dios y Federación, 

CIPRIANO CASTRO. 



Telégrafo Nacional. — De El Tocuyo, el 8 de marzo de 1906. — 
Las 10 hs. a. m. 

Señor General Castro, 

Abandonando nuestros quehaceres, nuestros intereses y lo 
que es más caro que nuestras propias vidas, respetado General, 
el afecto de nuestros hijos y de nuestras familias, consternadas 
hoy por el azar, las vicisitudes y la exposición á que nos ha so- 



— ii6 — 

metido la aceíalla en que permanece Hnmocaro Alto, nuestra 
tierra infortunada, exigimos nuevamente á usted que nos de- 
vuelva la normalidad que necesitamos por un acto de su 
magnanimidad y de su acostumbrado liberalismo. 

M. Luna Valero, Manuel A. Pérez, Sab&s Agüero, Luis 
F. Valora, Nepomuceno Márquez, Felipe F. Saldivia, José 
Santana Colmenares, Simón Torres, José Félix Sambrano, 
Maximiano Sánchez, Juan A. Sánchez. 



Telégrafo Nacional. — De El Tocuyo, el 6 de marzo de 1906. — 
Las 2 hs. p. m. 

Señor General Castro. 

Caracas. 

Convencidos profundamente de que sólo al amparo de la paz 
pública tienen prestigio las leyes y está garantizado el trabajo, 
únicas fuentes positivas del engrandecimiento nacional y eviden- 
ciado como está, sin posible antecedente en la vida agitada de 
nuestra democracia que usted inviste enérgicamente el orden, 
por facultades excepcionales de Estadista que sabe persuadir 
por el acierto y ^'sujetarla victoria en el campo propio de la 
rebelión" si llega el caso : nosotros, los habitantes de Humo- 
caro Alto, procediendo con la voluntad y la decisión espontá- 
neas de ciudadanos de una Patria libre y firme por el predo- 
minio de la Gran Causa Liberal Restauradora, hemos conveni- 
do en suscribir la presente Manifestación. 

Estanislao Yanes, José M. Rodríguez, Clodomiro Peraza, M. 
Luna Valero, Manuel A. Pérez, Sabás Agüero, Juan B. Lucena, 
Pablo J. Pérez, Juan Pablo Gronzález, Luis F. Orellana, Heriber- 
to Vegas, Casimiro Jiménez, Gregorio Colmenares, Juan Bautis- 
ta Torres, Bartolomé Alvarado, Santiago Ángulo, Cosme Escalo- 
na S., José Félix Sambrano, Andrés Oropeza, Jorge Saldivia, Be- 
nedicto Gil, Felipe Saldivia, Máximo Luna, Pedro T. Méndez, 
Juan A. Sánchez, Felipe Escalona, Salvano Pérez, Pedro A. 
Canelón, Tiburcio Cardoza, Francisco A. Briceño, Abraham 
Ruiz, Juan de Mata Colmenares, II. Linares, Antonio J. Gil, 
Francisco Gil Orellana, Rafael Sánchez, Trinidad Orosco, Pedro 
(tíI, Mariano Colmenares, Juan B. Figueredo, Pablo M. Mon- 
tilla, Teresio J. Gil, Eusebio Pérez F., Telésforo Gómez, Fe- 



— H7 — 

deríco Rodríguez, Antonio Ángulo Márquez. Juan P. Pérez, 
Nicanor Pérez P., Leandro Alvarado, Sixto Sánchez, Martin E. 
Pérez, Casimiro Pérez, Juan B. Quevedo, Ramón P. Quevedo, 
Juan A. Hernández, Matías Antonio Gil, Nepomuoeno Hernán- 
dez, Ulises Soto, Francisco Gil P., Buenaventura González, 
Rafael Bracamente, Rafael Hernández, José Pérez, Pedro Gue- 
rra, Cristóbal Sierra, Cayetano Sánchez, Isaac Morales, Pedro 
Vargas, Liborio Vargas, Bernardino Vargas, Juan Graterol, 
David Pérez, Justo P. Jiménez, Lucas Olivar, Benigno Orata- 
na, Rafael Orellana, J. B. Orellana, Maximiliano Gil, Andrés 
Guédez, Antonio Rodríguez, Lorenzo Torrealma, Simeón To- 
rres, Francisco Sambrano, C. Borjas, Manuel Reinoso, Andrés 
Viloria, Abraham Torres, F. Torres, Francisco Orellana, Edu- 
vigis Jiménez, Femando Colmenares, S. Torres, Sabino Ore- 
llana, M. Carrizales, Ensebio González, Toribio González, Ra- 
fael Gil, Juan A. Pérez, Martiniano Gil, C. Vargas, Andrés 
González, J. Serrano, Ramón Gil, Isaías Agüero, Asunción 
Torres, A. Vargas, Cayetano Romero, Pedro Reinoso, Bartolo 
Reinoso, Juan Linares, Pío Pérez, Ramón Pérez, Juan Tomás 
Pérez, Gabriel Linares, Alberto Godoy, Toribio Olivar, Cecilio 
Principal, Federico Guédez, Luciano González, Ensebio Basti- 
das, Félix Yepes, Hilario Colmenares. G. González, Tiburcio 
Ángulo, Lucas Ángulo, C. Márquez, José L. García, Pedro J. 
Sánchez, José E. Sánchez, Dámaso Andueza, Manuel Jiménez, 
Jesús Lucena, Hipólito Canelón, Fabriciano Falcón, Valentín 
Montilla, J. Montilla, V. Silva, Merced Linares, Ensebio Pé- 
rez, Luis Pérez, Antonio Pérez, Victoriano Pérez, Juan P. 
Colmenares, Fernando Díaz, Pedix) Carrefío, Eulogio Colmena- 
res, Fabián Peñuela, Donato Pinero, J. de M. Rangel, Daniel 
Márquez, Pedro Linares, José María Vargas, Jaime Guédez, 
Maximiliano Sánchez, Virgilio Pérez, Samuel Mujica, E. Colme- 
nares, Fermín Viloria, José del C. Reinoso, Carlos Falcón, 
Manuel Falcón, Antonio G. Falcón, Sergio Falcón, Elias Suá- 
rez, Ignacio Falcón, Valentín Falcón, Luis Falcón, Juan Ro- 
mán Falcón, D. Corona Falcón, Antonio Ángulo, Juan B. 
Ángulo, Rafael García, Encarnación García, José D. Vásquez, 
Manuel Sánchez, Jorge Montilla, Domingo Vire, Francisco Es- 
calona, Crispín Castillo, Paulino Linares, Delfín Rodríguez, 
Francisco Rodríguez, Julián Pérez, Juan Peraza, Juan D. Rei- 
noso, Andrés Escalona, Juan A. Pérez, Félix Pérez, Victoria- 
no Alvarado, Jorge Pérez, S. R. Seguera, Juan B. Alvarado, 
Brígido Escalona, Nemecio Escalona, José de C. Escalona, Luis 
Escalona, Pedro Díaz, Pedro Colmenares, Francisco Martínez, 



— ii8 — 

Rafael Rodríguez, Francisco Ventura, Juan B. Rodríguez, Juan 
de P. Ramírez, Dolores Vargas, Jerónimo Vargas, Leoncio 
Vargas, Pedro Sánchez, Asunción Gómez, Ezequiel Gómez, 
Jesús M. Linares, Mónico Cubiro, Presentación Reinoso, Es- 
teban Gómez, Sinforoso Borjas, Juan I. Borjas, Luis F. Vale- 
ra, Rafael María Valera, Pantaleón Aguilar, Ruperto Gil, Re- 
yes Sánchez, Juan E. González, Félix Antonio Rojas, Palmiro 
Gil, J Salomón Guédez, Rosario Arzuro, Irene Parra, Rufo 
Pérez, Pantaleón Vásquez, Leónidas Sánchez, Juan N. Gó- 
mez, Luciano Rojas, Fortunato Yépez, Irene Oropeza, Zenón 
Torrealba, Antonio M. Torrealba, Pedro P. Torrealba, Amador 
F. Torrealba, Justo Guédez, José Tomás Guédez, José Gre- 
gorio Guédez, Crispín Parra, Buenaventura Catire, Perfecto 
Colmenares, José David Sánchez, Buenaventura Aguilar, En- 
sebio Vargas, Reyes Sánchez, Estanislao Garmendia, J. B. Gó- 
mez, Simón Viloria, Rosendo Rodríguez, Baldomcro Rodríguez, 
Francisco Rodríguez, Daniel Rodríguez V., Cosme Parra, Juan 
deM. Guédez, Erasmo Parra, Bernardo Pérez, Simón Pérez, 
Maximiliano Pérez, Francisco Canelón, Rufo Canelón, Carmelo 
González, Juan de Mata Pérez, Concepción Vargas, Antonio 
Guédez, Miguel Fernández, Luis M. Falcón, Ensebio Falcón, 
Braulio Falcón, Vicente Parra, Cornelio Canelón, Fabián Gon- 
zález, Florentino González, Paulino Pérez, 11. Pérez, F. A. 
García, Rafael García G., Benito García, Juan R. Guédez, 
Pedro J. García, Lucio García, Juan P. Pinero, Alejandro Pi- 
nero, Antonio Márquez, Vicente Guédez, Sergio A. Torrealba, 
Faustino Torrealba, José Gregorio Torrealba, Matías Torreal- 
ba, José C. Catire, Modesto Díaz, León de I. López, Buena- 
ventura López, Venancio Díaz, Rafael Reinoso, Tomás Orella- 
na, José M. Gil, Francisco C. Bracamonte, C. Bracamonte, 
Telésforo Gil, Enrique López, Teodoro López, David Gonzá- 
lez, Pedro Gil R., Julián Sánchez, Asunción Gil, Jesús Her- 
nández, Antonio C. Gil, José Eugenio Gil, Rafael Orellana, 
Juan B. Orellana, Tomás Gil, Pablo Báez, Dolores Uzcátegui, 
David Luna, Ramón Luna, Felipe Gil, Félix Colmenares, M. 
Soto, Manuel Soto, Ezequiel Hernández, Inés Pérez, Crisósto- 
mo González, Prudencio Saavedra, Hipólito Barrios, Ramón 
Barrios, Ezequiel Bastidas, Pedro García, Eustaquio García, 
Alejo Orellana, Sebastián Peraza, Cándido Peraza, Ceferino 
Saavedra, Víctor García, C. García, Pedro Gómez, José P. 
Cañizales, Sebastián Barrios, Manuel Colmenares, Gregorio Guz- 
mán, Sabás Saavedra, Jesús García, Felipe Colmenares, Pe- 
dro Gronzález, Ramón García, Dionisio Ruiz, Ángel Pérez, Sin- 



— 119 — 

foríano Alvarado, Tomás Terán, Justo Delgado, Julián Acuña, 
Rafael Ruiz, Merced Crespo, Juan A. Principal, Gabriel Pérez. 

(Siguen 360 firmas.) 

Nota. — Fechado hoy en Humocaro Alto. 



Caracas : marzo 8 de 1906. 

Señores Estanislao YaneSy José M, Rodríguez, Clodomiro Peraza, M. 
Luna Valero , Manuel A . Pérez y demás amigos. 

El Tocuyo. 

Al avisar á ustedes recibo de sus dos telegramas, tengo el 
gusto de decirles que quizá me siento más satisfecho que uste- 
des al corresponder á su justo y loable deseo. 

Esta mi satisfacción consiste en que los veo á ustedes, es 
decir, á los hijos de Humocaro Alto, en el camino de su tran- 
quilidad, de su paz y bienestar, de modo que los veo entrar de 
manera efectiva, en el verdadero goce de sus derechos civiles y 
políticos, asumiendo una independencia y alteza de miras que 
les honra, entrando así á gozar de lleno de los fueros y pre- 
rrogativas que son innatos de la Restauración Liberal. Es para 
mí, en síntesis, la parábola del hijo pródigo. 

En consecuencia, doy orden al Presidente de ese Estado 
para que, de acuerdo con todos ustedes, proceda á elegir las 
autoridades con que debe constituirse, bajo las bases antedi- 
chas, la administración de su localidad. 

Quiero, por ello, que sepan ustedes y que lo sepan así mis- 
mo todos y cada uno de los habitantes de aquella importante 
localidad, que la Restauración y su Jefe, no han deseado ni 
desean otra cosa que el bienestar y prosperidad de todos los 
pueblos de la República, en el seno del orden y de la regulari- 
dad administrativa. Más aún, que respecto de armas, ustedes 
tendrán todas las que necesiten el día que sea preciso defender 
la paz de la República, sus fueros y sus derechos. 

Me suscribo de ustedes, amigo afectísimo, 

CIPRIANO CASTRO. 



I20 



Telégrafo Nacional. — De El Tocuyo, el 9 de marzo de 1906. — 
Las 10 ¿8. a. m. 

Señor General Castro. 

Con el entusiasmo propio de nuestra llaneza y de nuestros 
hábitos rudos, pero sinceros, hemos leído, el patriótico tele- 
grama de usted, fechado ayer, devolviéndonos por obra gene- 
ral de su acierto y de la filosofía de su criterio de estadista, el 
goce efectivo de nuestros derechos civiles y políticos, en hora mala 
interrumpidos. Es así, respetado Jefe y amigo, impartiendo 
justicia, sin las trabas del viejo sistema feudal aniquilado es- 
trepitosamente por usted en los flancos de La Victoria, que com- 
prendemos la acción trascendental y salvadora de la Restaura- 
ción Liberal ; y al ratificarle, si cabe, en nuestro nombre y en 
el de todos los demás hijos de Humocaro Alto, firmantes de la 
manifestación pública dirigida á usted ayer, la firmeza de nues- 
tra adhesión á esa Gran Causa y á su noble y heroico Jefe, 
aceptaremos mañana, llegado el caso, sin vacilaciones cobardes 
ni reservas mentales, á que no estamos acostumbrados ni por 
origen ni por suerte, las armas que usted nos ofrezca para usar- 
las en defensa de la paz y de las instituciones que responden 
de la nueva Venezuela, creada por usted. 

M. Luna Valero, Manuel A. Pérez, Sabás Agüero, Felipe 
J. Saldivia, José Félix Sambrano, Luis F. Valero, Simón To- 
rres, José Santana Colmenares, Nepomuceno Márquez, Juan A. 
Sánchez, Maximiano Sánchez. 

{El CongHtuoional, número 1.603, de 9 de marzo de 1906 j. 



Recepción del Ezcelentisimo señor Ministro de 

Italia en Oaracas 



En Audiencia solemne recibió hoy el señor Presidente de 
la República, á las cuatro de la tarde, en el Palacio de Miraflo- 
res, al Excelentísimo señor Filippo Serra, llegado hace pocos 



— 121 — 

días á Caracas para ejercer la Representación Diplomática de 
Su Majestad el Rey de Italia con el carácter de Ministro Re- 
sidente. 

Introducido el señor Ministro, con las formalidades de esti- 
lo, á presencia del señor Presidente de la República, leyó el si- 
guiente discurso : 

(traducción) 

^^ExcelentUimo señor : 

'^El Gobierno de Su Majestad se ha dignado confiarme el 
grato encargo de representarlo, como Ministro Residente de 
Italia, cerca del Gobierno de los Estados Unidos de Venezuela, 
con el intento, ante todo, de mantener y cimentar las relacio- 
nes de sincera amistad, que ya existen, para satisfacción recí- 
proca, entre los dos países. 

''A este fin tenderán especialmente mis mayores cuidados 
y tengo firme confianza en que me será dado lograrlo, gracias á 
la alta benevolencia de Vuestra Excelencia y al ilustrado con- 
curso del Gobierno por Vos presidido. 

'* Al tener la honra, señor Presidente, de poner en vuestras 
manos la Real Carta que da principio á mi comisión, me es gra- 
to poder expresaros, en nombre de Su Majestad, mi Augusto 
Soberano, y del Gobierno de Italia, igualmente que en mi pro- 
pio nombre, fervientes votos por la prosperidad y por la ventu- 
ra personal de Vuestra Excelencia.'' 

El señor Presidente de la República contestó en los térmi- 
nos siguientes : 

^^ Señor Ministro: 

*'A1 recibir de vuestras manos la Carta que os acredita co- 
mo Ministro Residente del Reino de Italia en Venezuela, os 
presento mi cordial bienvenida y os deseo días venturosos en la 
República. 

'* Vuestra misión es fácil : ningún asunto que entrañe pro- 
blema alguno de difícil solución existe entre las dos Naciones, 
además de que podéis contar, en el desempeño de vuestro co- 
metido, con el decidido apoyo de mi Gobierno, el cual, respe- 
tuoso del derecho ajeno, sólo espera, en el trato internacional, 
la reciprocidad á tales sentimientos, de los cuales venís ani- 
mado. 

tx 



122 — 



'^Estimo en alto gradólos votos que, en nombre de Vuestro 
Augusto Soberano, del Gobierno de Italia y en vuestro propio 
nombre, habéis expresado por la prosperidad de la República y. 
por mi ventura personal. A mi vez os los expreso muy sinceros 
por la Nación Italiana, por Su Majestad el Rey, por la Familia 
Real y por Vos en particular.'' 

El acto terminó de conformidad con el Ceremonial Diplo- 
mático, siendo conducido el nuevo Ministro á su morada por 
el Introductor de Ministros Públicos en el mismo carruPvje de 
gala donde este funcionario lo condujo al Palacio de Mira- 
flores. 



Estados Unidos de Venezuela. — Ministerio de Relaciones Exte- 
riores. — Dirección de Derecho Público Exterior. — Cara- 
cas : 10 de marzo de 1906.— 95? y 489 

Publíquese de orden del Ministro. 

El Director, 

Luís Churión. 

[Qaceia Oficial, námero 9.715, de 10 de marzo de 1906.] 



Funerales del General Joaquín Garrido 



CIPRIANO CASTRO, 

PRESIDENTE DE LOS ESTxVDOS UNIDOS DE VENEZUELA 
Y RESTAURADOR DE VENEZUELA 

Decídelo : 

Art. 19 Se declara motivo de duelo oficial el fallecimiento 
del ciudadano General Joaquín Garrido, Comandante de Ar- 
mas del Distrito Federal, quien prestó importantes servicios á 



— i23 -^ 

la Causa Liberal Eestaúradora desde su iniciación y desem- 
peñó en la Admini8ti*aci6n Pública puestos de honor y de con- 
fianza con lealtad y patriotismo. 

Art. 29 Por el Ministerio de Guerra y Marina se dispon- 
drán los honores fúnebres que determinan á la alta jerarquía 
del finado los artículos 256 y 257 del Código Militar. 

Art. 3? El Ejecutivo Fedei*al presidirá el duelo, y debe- 
rán concurrir al acto de la inhumación las Corporaciones ofi- 
ciales, los Empleados Nacionales y los del Distrito Federal. 

Art. 49 Una Comisión especial, designada por el Ejecuti- 
vo Federal, presentará el pésame á la familia del finado á nom- 
bre del Gobierno, por tan infausto suceso ; y consignará en po- 
der de ella un ejemplar auténtico del presente Decreto. 

Art. 59 El Ministro de Guerra y Marina queda encargado 
de la ejecución de este Decreto. 

Dado, firmado, sellado con el Sello del Ejecutivo Federal 
y refrendado por el Ministro de Guerra y Marina, en el Pala- 
cio Federal, en Caracas, á 15 de marzo de 1906. — Año 959 de 
la Index)endencia y 489 de la Federación. 

(L. S.) 

CIPRIANO CASTRO. 
Refrendado. 

El Ministro de Guerra y Marina, 

(L. S.) 

J. M. García Gómez. 



telí:grama 



Estados Unidos de Venezuela. — Ministerio de Relaciones Inte- 
riores. — Dirección Política. — Caracas : 15 de marzo de 1906. 

■ —959 y 489 

Para los Presidentes de los Estados y los Gobernadores de los Territo- 
rios Federales. 

Sus Capitales. 

Con profunda pena llevo á conocimiento de usted que hoy, 
en las primeras horas de la mañana, ha fallecido en esta Capí- 



124 — 

tal el ciudadano General Joaquín Garrido, Comandante de Ar- 
mas del Distrito Federal y notable servidor de la Causa Libe- 
ral Restauradora. 

El Ejecutivo Nacional ha decretado motivo de duelo pú- 
blico tan doloroso suceso, y ha acordado los honores fúnebres 
correspondientes á la alta jerarquía militar del finado. 

Dios y Federación. 

Lucio Baldó. 



TELEGRAMA-CIRCULAR 
A TODAS LAS AUTORIDADES MILITARES 



Caracas . 15 de marzo de 1906. 
Ciudadano General 



Paso por la pena de llevar á conocimiento de usted que en 
la mañana de hoy ha fallecido en esta capital el Benemérito 
General Joaquín Garrido, notable servidor de la Causa Libei-al 
Restauradora, desde su iniciación, quien ejercía la Comandan- 
cia de Armas del Distrito Federal. 

Sírvase usted recibir mi sentido pésame por tan sensible de- 
función. 

Dios y Federación. 

J. M. García GÓMEZ. 



Estados Unidos de Venezuela. — Ministerio de Guerra y Mari- 
na. — Dirección de Guerra. — Caracas : 15 de marzo de 1906. 
—959 y 489 

Resuelto : 

Habiendo fallecido hoy en esta Capital el ciudadano Ge- 
neral en Jefe Joaquín Garrido, Comandante de Armas del Dis- 
trito Federal, este Ministerio, como órgano regular del Ejército 



— I2S — 

Activo [NTacional, lamenta profundamente tan infausto suceso 
que priva á la República de uno de los más distinguidos ser- 
vidores de la Causa Liberal Restauradora, y á la noble carrera 
de las armas de un representante de la disciplina militar, que 
honró las filas del Ejército con el cumplimiento exacto de to- 
dos sus deberes, siempre con entera lealtad y patriotismo. 

En tal virtud, y en ejecución del artículo 29 del Decreto 
dictado con esta misma fecha por el ciudadano Presidente de 
la República, sobre honores fúnebres militares al finado, se 
dispone lo siguiente : 

19 El fallecimiento del expresado General será anunciado 
en el Distrito Federal con tres disparos consecutivos de cañón, 
haciéndose siete más en el momento de la inhumación, que 
tendrá lugar mañana 16 de los corrientes á las 9 a. m. 

29 Todas las tropas francas de servicio existentes en esta 
plaza, con la Banda Marcial á la cabeza, y con banderas en- 
lutadas y tambores á la sordina, concurrirán á los honores fú- 
nebres de la inhumación en la forma y orden que sean dispues- 
tos por quien corresponda. 

39 Se declara duelo militar el suceso mencionado para to- 
das las fuerzas acantonadas en el Distrito Federal, las cuales 
llevarán el luto correspondiente durante tres días. 

49 También concurrirán á ese acto todos los Jefes y Ofi- 
cióles que no estén de facción. 

59 En todos los cuarteles y edificios militares del Distrito 
Federal será enarbolado el Pabellón Nacional á media asta, 
durante los tres días del luto militar á que se refiere el núme- 
ro anterior. 

69 El Ayudante de la Plaza queda encargado del cumpli- 
miento de esta Resolución, asumiendo transitoriamente el ca- 
rácter de (Comandante de Armas del Distrito Federal, de acuer- 
do con lo preceptuado por el número 7 del artículo 682 del 
Código Militar. 

Comuniqúese y publíquese. 

Por el Ejecutivo Federal, 

J. M. García Gómez. 



(Qcuseta Oficialf número 9.719, del 15 de marzo de 1906). 



— :r26 — 



*^EL CJONSTITÜCIOÑAt" NÚM. 1.583, DÉ 16 DE MABZO DE 190*6 



Tras mortal dolencia, que habían logrado atenuar un tanto 
el método científico, el amor extremado de la familia y el des- 
canso obtenido á la sombra de nuestras palmeras, cerca del mar 
sonoro, rindió la jornada de la vida el benemérito soldado de 
la Restauración Liberal. 

Dolorosamente impresionados registramos est^ infausto su- 
ceso, porque el General Garrido supo ser un servidor inteligente 
y progresista, un compañero para quien la virtud de la lealtad 
era dogma sagrado, un honorable jefe de hogar y un amigo afec- 
tuoso, capaz de todo lo bueno y de todo lo noble. 

Su fallecimiento ha sido declarado motivo de duelo oficial. 
Y su entierro se verificará en la mañana de hoy con los hono- 
res que corresponden al alto cargo militar que el inolvidable 
compañero venía desempeñando en el Distrito Federal. 

El Constitucional se asocia al duelo de la Causa y de la fami- 
lia. Y como homenaje al compañero y al amigo, reproduce 
en estas mismas columnas los documentos oficiales que ha mo- 
tivado su fallecimiento. 

Al propio tiempo, suministrados por nuestro colaborador 
General Landaeta Rosales, publicamos los principales rasgos de 
la vida del amigo desaparecido, cuyo recuerdo, como ejemplo 
de virtudes públicas, vivirá siempre en el corazón de los que 
supimos comprenderle. 



RASGOS BIOGRÁFICOS 



El General Joaquín Garrido nació en 1840, en San Carlos, 
ciudad de la antigua provincia de Carabobp, después capital del 
Estado Cojedes y hoy del grande Estado Zamora. 

Hizo sus estudios en aquella misma población, donde ad- 
quirió conocimientos Jurídicos y literarios que le valieron puesto 
en la sociedad desde muy joven. 

Militó de 1863 á 72 en el Centro y Occidente de la Repú- 
blica y más después en Trujillo, asilándose en Colombia por mo- 
tivos políticos hasta su regreso al Táchira, en donde sirvió va- 



127 — 

ríos puertos nacionales y locales, retirándose laego á la vida 
privada. 

Se unió al General Cipriano Castro en su gran campaña de 
la Restauración en 1899 v con el carácter de Jefe de Estado 
Mayor General, se halló en las batallas de Cordero, Tovar, Pa- 
rapara, Nirgua, y la primera de Tocuyito. 

Triunfante la Revolución Restauradora el 22 de octubre de 
1899, al día siguiente fue nombrado Comandante de Armas del 
Distrit/O Federal, puesto que desempeñó hasta 1901. 

Fue Ministro de Guerra y Marina desde 1901 hasta 1903. 

Fue Gobernador del Distrito Federal en julio de 1902, en 
los momentos críticos de la guerra. 

Con el carácter de Ministro de Guerra y Marina hizo la cam- 
paña sobre Carabobo, Cojedes, Aragua y Guárico, librando las 
acciones de Tinaquillo, El Naipe y Flores contra el ejército de 
la revolución llamada '•Libertadora.'' 

Pacificada la República volvió á encargarse del Ministerio 
de la Guerra y más después de la Comandancia de Armas desde 
1903 hasta la fecha, en cuyo ultimo destino ha fallecido. 

El General Garrido estaba condecorado con las siguientes 
medallas : 

Estrella de Tocuyito ; Busto del Libertador 2^} Clase de la 
Orden ; Medalla de la Instrucción Pública. 

El General Garrido era actualmente M. *. R. •. Gr. •. M.*. de 
la M. •. R. •. Gr. •. Log. *. de Venezuela. 



El reclamo de Juan José Oarpio al General 

Oipriano Castro 



Telégrafo Nacional. — De los Teques, el 19 de marzo de 1906.— 
Las 8 hs. a. m. 

Señor Presidente de la República. 

El Jefe Civil de El Sombrero me embargó un ganado que 
fue vendido en subasta pública, de orden del General Pérez Bns-j 



— 128 — 

t£tinanté y antes de ser vendido fue comprobado legalmente ser 
de mi legitima propiedad, y como usted es el padre de este Gobier- 
no, me ha ordenado el General Eangel que esto vaya á su co- 
nocimiento. 

Su amigo, 

Juan José Carpió. 



Telégrafo Nacional. — De Maracay, el 20 de marzo de 1906. — 
Las 7 hs. 30 ms. a. m. 

Señor General Pérez Bu^tamanie, 

Calabozo. 

Trascríbole : ^^LosTeques: 19 de marzo de 1906. — Presi- 
dente de la Repúblim. — El Jefe Civil de El Sombrero me embargó 
un ganado^ que fue vendido en subasta pública de orden del 
General Pérez Bustamante, y antes de ser vendido fue compro- 
bado legalmente ser de mi legítima propiedad, y como usted es 
el padre de este Gobierno, me ha ordenado el General Kangel 
que esto vaya á su conocimiento. — Su amigo. — Juan José Carpió.^ ^ 

Espero el informe de usted. 

Dios y Federación. 

CIPRIANO CASTRO. 



Telégrafo Nacional. — De Calabozo, el 20 de marzo de 1906. — 
Las 11 hs. a. m. 

Señor General Cipriano Castro. 

Maracay. 

Me apresuro á contestar su importante telegrama de esta 
fecha, trascribiéndole, para su ilustrada estimación, los docu- 
mentos siguientes : 

'^El Sombrero, 8 de marzo, 1906. — General Pérez Bmtamante. 
— Calabozo. — Cuarentinueve reses llegadas hoy aquí procedentes 
del Guárico ; embargadas de éstas veinte por no venir en la 



— 129 — 

guía ni traer los (locunientos que acrediten su venta. Libre sus 
oidcnes sobre el particular. El ganado lo conduce Juan José 
Carpió, vecino de Paracotos. — Dios y Federación. — T. Veláz- 



^^Calabozo : 13 de marzo de 1906. — Para Jefe Civil de El 
Sombrero. — Ayer salió Coronel Arríela, Fiscal de Hacienda, para 
que de acuerdo con usted averigüe si Carpió tiene legítima guia 
para ganado embargado. 

Carpió dice estar conforme ley. 

Estimándole mostrara este telegrama al Fiscal de Hacienda 
para proceder justamente. — Dios y Federación. — F, Dovún^uez 
Acosta,^^ 



^*E1 Sombrero, 13 de marzo de 1906. — Tesorero General. — La 
Victoria. — Ganado embargado por General Velázquez, propiedad 
Carpió, carece de requisitos pautados por la ley y de acuerdo 
con Jefe Civil, procedí á su venta. 

Sírvase decirme si de acuerdo con artículo nueve de la ley, 
deposito aquí cuarta parte á que se contrae dicho artículo. — 
Dios y Federación. — E. Arrieta.^^ 



^^Calabozo, 13 de marzo de 1906. — Para E. Arrieta.—F^\ 
Sombrero.— ^Habiendo efectuado usted y Jefe Civil, embargo y 
venta de ganado en estricta conformidad con la ley, proceda á 
depositar autoridad civil cuarta parte del producto de la venta 
conforme al artículo 9. — Dios y Federación. — F. Domínguez 
Acoita.^' 



'^Calabozo, 17 de marzo de 1906. — Para Juan José Carpió. — 
La Victoria. — El ciudadano Presidente Constitucional del Esta- 
do me encarga decir á usted, que el Jefe Civil de El Sombrero, 
avisó á este Gobierno haber embargado reses conducidas por 
usted sin los requisitos legales. Abierta la averiguación y nom- 
brádose Fiscal especial para el esclarecimiento de la verdad, 
resultó contraventor á la ley. Comprobado el contrabando, di- 
xa 



-- 130 — 

chas reses fueron vendidas en subasta pública. Lo que digo á 
usted en atención á su telegrama de hoy. -Dios y Fedemción. — 
i\ Domínguez A co8ta.^^ 

A este respecto dice la loy vigente : 

* 'Artículo 9. La autoridad ó funcionario público que des- 
cubriere que se conduce un ganado sin las guias y demás re- 
quisitos que establece este Decreto, tiene derecho á la cuarta 
parte del producto líquido de la venta de las reses decomisa- 
das, y se le adjudicará al verificarse la venta.'^ 

Siendo frecuente el contrabando por la gi'an extensión del 
Estado, es esta la primera vez que se logra sorprender á un 
contraventor y aplicarle severamente la ley. 

Según se desprende de los documentos anteriormente cita- 
dos, creo que estos datos sirvan para suministrará usted con- 
cepto exacto acerca del asunto cuya información me ordena 
trasmitirle. 

Ninguna novedad. 

Dios y Federación, 

O. PÉREZ BüSTAMANTE. 



Telégrafo Nacional. — De Maracay, el 20 de marzo de 1906. — 
Las 4 hs. 30 ms. p. m. 

Señor General O. Pérez Biistamante, 

Calabozo. 

Recibido. Sí, señor, los datos que usted me suministra son 
suficientes para formar concepto en el asunto de ganado á que 
se refiere el telegrama de Carpió. No entro en la discrimina- 
ción 6 apreciación sobre si parte del ganado es de Carpió ó no 
lo es, pues tal punto no corresponde en juicio sino á la auto- 
ridad competente. Voy á referirme puramente al procedimien- 
to á todas luces ilegal en la materia. En primer lugar, el pro- 
cedimiento oficial observado entre el Jefe Civil de El Sombre- 
ro y el Tesorero de ese Estado, es enteramente incorrecto, 
puesto que usted sabe que los Jefes Civiles dependen directa- 
mente de los Gobernadores ó Presidentes de Estados, á cuya 
jurisdicción pertenecen. El hecho, pues, desde ese punto de 



— 131 — 

vista enteramente anómalo y por consiguiente ilegal, y ello aun 
en la suposición de que la ley que rija en la materia para el 
Estado Guárico sea esa, ley que, desde ahora, me anticipo á 
calificar de atentatoria, porque ella se abroga un derecho que 
no tiene la parte transgresora, y que le arrebata á la vez al 
legitimo propietario de la cosa embargada, pues en efecto re- 
sulta que si el ganado no es de Carpió, debe tener un legítimo 
dueño, que es quien tiene derecho al reclamo, con la compro- 
bación, ante la autoridad competente, de la propiedad robada 
y no de contrabando como erróneamente lo califican ustedes. 

Para mayor claridad, ¿usted ó cualquiera de los que han 
intervenido en el asunto, podrían decirme á qué persona ó per- 
sonas corresponde el producto de dicha venta ? 

Además, como el ganado, si Carpió no comprueba la pro- 
piedad, tiene que ser un robo á su legítimo dueño existe la co- 
misión de un delito, que castigan nuestras leyes ; y en el pro- 
cedimiento adoptado, aparece la pena que debe imponerse, si 
ello es así, al expresado Carpió, ó por lo menos, podría im- 
ponerse ? 

Estas ligeras considei'aciones entre las cuales no debe olvi- 
darse la de que Carpió pueda comprobar su propiedad, le reve- 
lará á usted lo incorrecto y lo atentatorio del procedimiento. 

Dios y Federación, 

CIPRIANO CASTRO. 

{El Constitueionaly número 1.588, de 21 de marzo de 1906). 



Telégrafo Nacional. — De Calabozo, el 20 de marzo de 1906. — • 
Las 6 hs. p. m. 

Señor General Castro, 

Maracay. 

Siento muchísimo que en el actual momento que pide usted 
alguna tregua á sus inmensas ocupaciones lleguen á molestarlo 
asuntos tan desagradables como el presente, pero al leer su 
importante comunicación de hoy, me permito suplicarle me 
dispense el alto honor de añadir á mi telegrama anterior las 
explicaciones siguientes : El embargo de las 20 reses de Carpió 
no fue por robo ; porque no he tenido ni tengo otros in- 



— 132 — 

formes sino de que Carpió es el verdadero propietario. El embar- 
go y decomiso es única y exclusivamente porque dejó de pagar 
los derechos correspondientes en la agencia de Papel Sellado de 
''El Calvario/' quien por ese respecto ha debido entregarle una 
guia para que las autoridades del tránsito no le impidieran la 
conducción de las reses. El Jefe Civil de El Sombrero le pidió 
esa gula para saber si había satisfecho el Fisco de este Estado 
los derechos de ley, y no se la entregó ; por consiguiente repu- 
tó contrabando el ganado y le aplicó la pena que establece la ley. 

Es esto todo cuanto ha pasado. 

Pendiente de su pensamiento y de su voluntad, espero sus 
órdenes pam darle inmediato cumplimiento ; rogando & usted 
se sirva disimular la molestia que le haya causado este penoso 
asunto. 

Dios y Federación, 

O. PÉREZ BüSTAMANTE. 



Telégrafo Nacional. — De Maracay, el 21 de marzo de 1906. — 
Las 7 hs. 40 ms. a. m. 

Señor General O, Pérez Btistamante. 

Calabozo. 

Recibido. 

Debo advertir & usted en primer lugar que no puedo, ni 
debo tener tregua, ni descanso, para el cumplimiento de mis 
sagrados deberes y obligaciones contraídos para con la Patria, 
mientras ocupe el delicado puesto que ocupo, y las tremendas 
responsabilidades que son innatas á él. 

Insisto en que el procedimiento es incorrecto, primero por- 
que el Jefe Civil de El Sombrero ha debido recibir órdenes de 
su superior del Estado Aragua á que corresponde su juris- 
dicción, y que es á quien el Gobierno de ese Estado ha debido 
dirigirse para el lleno de la tramitación legal ; porque en el caso 
de la falta que uste<l me explica de Carpió, una vez que el ga- 
nado si es de su propiedad, el deber de la autoridad, k petición 
de ese Gobierno, ei-a obligar á Carpió, embargado y depositado 
ya el ganado, á ir á solicitar el despacho que la ley prescribe 
imponiéndole á la vez la multa ó pena á que se hubiera hecho 
acreedor en el lugar del respectivo despacho. 



— 133 — 

Ck>n tal procedimiento, qae es el qne jazgo correcto, se ha- 
bría evitado la violencia ó la arbitrariedad, que es precisa- 
mente la falta que se le impugna & Carpió, no igualándose así 
el procedimiento del Gobierno al procedimiento de Carpió. 

De modo que, dado lo expuesto, usted comprenderá desde 
luego, cuál es el procedimiento que debe ponerse en . práctica en 
tales casos. 



Dios y Federación, 



CIPRIANO CASTRO. 



{El OontÜluoional námero 15S9, de 22 de mano de 1906). 



Telégrafo Nacional. — De Los Teques, el 26 de marzo de 1906. 
— Las 8 hs. a. m. 

Señor Presidente de la República. 

Debido á su sana conciencia que me concede justicia, he 
suplicado al General Pérez Bustamante solución asunto y no 
contesta. 

Jefatura Calvario está comprobado que en poder Jefe Civil 
Sombrero, guia. 

Su amigo, 

Jv4m José Carpió. 

[El Consütudonal número 1.504, de 27 de marzo de 1906]. 



— 134 — 



La Exposición regional del Estado Lara en 1906 



Caracas, marzo 25. 

Ciudadano Presidente y demás miembros de la Junta Directiva de la 
Exposición. 

Barquisimeto. 

El Ejecutivo Nacional, en el deseo de que la exposición 
acordada en ese Estado para la celebración del 23 de mayo, 
quede lo más lucida posible, y se obtenga con ella el resultado 
apetecido, espera que esa Junta haga indicación sobre qué auxi- 
lio sería suficiente á fin de obtener el mayor esplendor. 

Con toda consideración me suscribo amigo de ustedes, 

CIPRIAísTO CASTRO. 



Barquisimeto : 26 de marzo de 1906. 

General Cipriano CaMro, Presidente de los Estados Unidos de Ve^ 
nezuela, etc, etc., etc. 

Caracas. 

Celebrada sesión solemne hemos acordado por unanimidad 
lo siguiente : 

En virtud de que se ti*ata de celebmr la fecha más glorio- 
sa de la nueva Venezuela, por una parte; y, por otra, de corres- 
ponder en nombre del Estado Lara á la preciada iniciativa de 
usted, de desarrollar nuestras riquezas por la habilitación de 
Tucacaa, dualismo que implica lo más culminante á que podemos 
aapirar en lo administrativo, creemos que usted, de cuyos gran- 



— 135 — 

des idéales somos incidentahnente intérpretes, asignará con el 
tino que caracteriza sus determinaciones de estadista, la suma 
que será menester para quedar lucidos, como usted dice, en 
este torneo del trabajo y de la paz, que su corazón de guerrero 
y su cerebro de administrador garantizan para dicha de la 
Patria. 

Dios y Federación í 

El Presidente, Iftmael Jiménez T.— El Vicepresidente, Vicen- 
te Campo». — EÍ Tesorero, Antonio S. Briceño. — Vocales, i'', rfe P. 
Beyes. — B, Freitez Pineda, Salomón Bensaya. — El Secretario, B. 
Fortunato Arráez. 



Telégrafo Nacional. — ^Caracas : 27 de marzo de 1906. — Las 7 hs. 
30 ms. a. m. 

Señor Presidente y demás miembros de la Junta Directiva de la Ex- 
posición. 

Kecibido telegrama.- 

Doy orden al Ministro de Hacienda para que ponga á la 
disposición de esa Junta la suma de doce mil bolívares, con que 
el Ejecutivo !N'acional contribuye para los gastos de la Ex- 
posición. 

Dios y Federación» 

CIPRIANO CASTRO. 



Marzo : 27 de 1906. 
General Castro y etc., etc. y etc. 

La Junta de la Exposición siéntese digna de la confianza 
de usted ; y le dice en tono acentuado, que ni un solo céntimo 
dejará de tener aplicación rígidamente correcta. 

Los (Bs. 12.000) reaparecerán transformados en progreso 
evidente I 



— 136 — 

Todo por bien de la Patria, gloria de la Restauración Li- 
beral, prosperidad del Estado Lara y honorario moral de us- 
ted y de nosotros sus amigos. 

Dios y Federación, 

IsmaelJiménez T., Vicente Campos, Antonio S. Briceño, F. de 
P. Beyes j B, Freitez Pineda, Salomón Bensaya, B. Fortunato Arráez. 

[El CkmsHituíional Damero 1.600, de 2 de abril de 1906], 



Telégrafo IN'acional. — De Barquisimeto, el 2 de abril de 1906. — 
Las 4 hs. p. m« 

Señor General Castro, 

Mancomunados los ciudadanos y las autoridades del Estado 
Lara en el patriótico propósito de celebrar el 23 de Mayo próxi- 
mo con un suceso digno de la gloria que la fecha inicial de la 
Restauración significa en los anales de la Patria, y á la vez cón- 
sona con la cultura que impone la civilización, me hago con 
mucho gusto intérprete del sentimiento que vibra en el corazón 
de todos los larenses para decirle : que la presencia de usted 
aquí en los días de la Exposición, ademáfi de una honra que el 
Estado apreciaría en todo su valor y que colmaría [la medida de 
sus grandes satisfacciones, sería oportunidad feliz y propicia 
para que el Restaurador de Venezuela tenga personalmente una 
idea siquiera de cómo se le admira, se le aplaude y se le quiere 
por estos pueblos. 



Su adicto amigo, 



Leopoldo Torres, 



— «37 — 

Abril 3. 
Doctor Leopoldo Torres. 

Barquísinieto. 

Recibido telegrama, en el que traduciendo el sentimiento 
pftblico, y haciéndose su intérprete me invita para concurrir á 
esa ciudad, á la celebración de la histórica fecha de 23 de Mayo. 

Yo agradezco alta é íntimamente no sólo la honra que el 
pueblo ¡árense me discierne, sino la intima satisfacción que me 
pi-oduce, porque aun cuando entre nosotros se tenia general- 
mente la ci^encia de que los servidores públicos, ó los Magis- 
trados de buena voluntad, araban en el mar, hoy me estoy cx)n- 
venciendo de que ello no es en absoluto verdad, y que los pue- 
blos patriotas, laboriosos y honrados como el de Lara, des- 
mienten aquella sentencia con hechos tangibles que no de- 
jan duda. 

Todo mi empeño, pues, desde este mismo instante, será en 
corresponder á tanta honra y á tanto afecto, pero si ello, por 
circunstancias especiales, no pudiere suceder, el solo hecho de la 
invitación que se me hace, será motivo suficiente para tributar 
mi gratitud y reconocimiento al simpático pueblo larense. 

De modo, pues, que oportunamente yo avisaré si, conforme 
á mi deseo y mi propósito, puedo tener el placer y la honra de 
estar entre vosotros para aquella memorable y clásica fecha. 

Lo saluda su amigo, 

CIPRIANO CASTRO. 



Telégrafo Nacional. — De Baixjuisimeto, el 2 de abril de 1906. — 
Las 10 hs. p. m. 

Señar General Castro, 

La Junta Central Directiva de la Exposición, rindiendo sus 
venias justísimas al Restaurador de Venezuela, ruégale en nom- 
bre de la paz y de la gloria, su presencia en el torneo del pro- 
greso con el cual celebrará el Estado Lara el 23 de mayo, la más 
radiante fecha de nuestra historia, después del 5 de Julio y el 

J3 



-138- 

acervo más glorioso de la nueva Venezuela, creada por Castro, 
el Padre de la Paz. 

Ismael Jiménez, Vicente Campos, Antonio S, Briceño, F. de P. 
Reyes, B. Fr cites Pineda, Salomón B ensaya, R. Octavio, 



Abril 3. 

Señorea Ismael Jiménez, Vicente Campos, Antonio S. Briceño, F, de 
P, Reyes, Freites Pineda, Salomón B ensaya y R, Ocia vio, 

Barquisimeto. 

Acabo de recibir su gratísimo telegrama é invitación, des- 
pués de haber contestado el que con igual motivo me dirigió el 
doctor Leopoldo Torres. Agradeciéndolo en cuanto él vale para 
mí, hago extensiva á ustedes mi contestación al doctor Torres. 

Su amigo, 

CIPRIANO CASTRO. 

{El Conatituciimal, námero 1602, de 4 de abrü de 1906). 



Telégrafo Nacional. — De Tocuyo, el 6 de abril de 1906. — Las 9 
hs. a. m. 

Señor General Castro, 

Informados de que vendrá usted á Barquisimeto en los días 
de la Exposición Industrial que ha de inaugurarse el próximo 
23 de mayo, los suscritos, miembros de la Junta subalterna en 
el Distrito Tocuyo, y otros ; lugar en donde goza usted de pres- 
tigio, de opinión y simpatías, más que por sus gloriosos hechos 
de armas, por la firmeza con que ha implantado la paz nacio- 
nal, bien supremo para este pueblo laboriosísimo y lleno de 
aspiraciones y esperanzas para el porvenir, que sólo piensa en 
las luchas del trabajo, tenemos la satisfacción de invitar á usted 
para que nos dispense la honra de pasar á esta ciudad, en donde 
hallará usted el homenaje de la gratitud y cariüo de una socie- 



— 139 ~ 

dad trabajadora que hoy debe á usted bu tranquilidad y las 
garantías efectivas de que disfruta. 

E. Chirinos, Ezequiel Bujanda, Juan Ramos García, Heri- 
berto Tamayo, José A. Montesinos, Virgilio Arráiz, H. Lucena 
M., Manuel Yépez Peraza, José A. Tamayo Pérez, R. Perdomo 
Rodríguez, (Secretario), Ramón Yépez Peraza, F. García León, 
Pacífico Yépez P., J. B. Peraza, Juan María Yépez, Lorenzo 
F. Lucena, Jesús Yépez Tamayo, J. M. Falcón, J. Yépez 
Alvarado, Juan José Alvarado, Manuel Guedez Ortiz. 



Abril 6. 

E, Chirinos, Ezeqidel Bujanda^ Juan Ramos García, HeHherio Ta- 
mayo j José A, Montesinos y demás amigos. 

El Tocuyo. 

He recibido la honrosa invitación que ustedes, en su propio 
nombre y en el de todos los habitantes de esa importante po- 
blación, me dirigen. 

Agi-adezco ingenuamente su amable invitación, y pueden 
ustedes estar seguros que si me fuere dado concurrir á Barquisi- 
meto para la fecha indicada, estaré con ustedes en ésa, lo que 
sabrán oportunamente. 



Los saluda su amigo, 



CIPRIANO CASTRO. 



{El Constitucional^ número 1.605, de 7 de abril de 1906). 



I40 



Alocución del General Cipriano Castro, 
el 9 de abril de 1006 



Venezolanos : 

La fatiga producida por la continua labor que há algún 
tiempo vengo resistiendo, me coloca hoy en el imprescindible 
caso, para la conservación de mi salud quebrantada, de separar- 
me del ejercicio de la Primera Magistratura. 

De conformidad con el precepto constitucional he llamado 
al ejercicio del Poder al señor General Juan Vicente Gómez, 
meritísimo ciudadano, de virtudes cívicas conocidas, que en mi 
ausencia llenará á cabalidad los deberes de su cargo. Vosotros 
lo conocéis y sabéis perfectamente que dadas sus condiciones 
debéis rodearlo sin vacilaciones de ninguna especie, para que 
la Administración pueda continuar, como hasta hoy, bajo las 
mejores bases de estabilidad, orden y progreso, haciendo asi lo 
más expedita posible la acción del Magistrado. 

Al separarme del ejercicio del Poder, quiero que toméis en 
consideración mis esfuerzos y mis sacrificios por la causa de la 
Patria, que ha sido y es la causa de los pueblos, de la razón, la 
justicia y el derecho, para que convengáis conmigo que quien 
así ha laborado, tiene derecho aunque sea á un ligero descanso, 
el cual no puede verificarse sino en el seno del retiro y la 
soledad ! 

Por otra parte, nuestra actual situación internacional com- 
pletamente definida y despejada, nos hace esperar que todo 
marchará en la mejor armonía y bajo la base del respeto y con- 
sideración mutuos. Nuestro derecho está universal mente reco- 
nocido, y por fuerza los asuntos pendientes vendrán á un arre- 
glo amistoso ó á un arbitramento como último y supremo re- 
curso que la civilización aconseja. Y en cuanto á nuestra si- 
tuación financiera y económica, no puede ser más halagüeña, á 
pesar de los tiempos desastrosos é inconvenientes que hemos 
recorrido hasta hoy, pues, hasta la misma naturaleza nos ha 
negado su benéfica fecundación. 



— 141 ~ 

No obstante, Venezuela entera sabe y lo sabe el extranjero, 
que en esta importante materia de la Administración pública 
marchamos con el día, y que religiosamente se cumplen y sa- 
tisfacen todos los compromisos. 

No se necesita, pues, sino administrar bien, con el concurso 
de todos los hombres verdaderamente patriotas y de buena vo- 
luntad, para que continuando la paz siendo la base cardinal del 
edificio del porvenir, podamos todos los venezolanos entregarnos 
con la mayor confianza y seguridad, al trabajo en el ejercicio de 
todas nuestras garantías constitucionales : el trabajo que honra 
y digniñca, y que es el complemento indispensable para que la 
Causa de la Restauración Liberal llegue por fin á> afianzar sus 
grandes ideales y propósitos, y pai*a que el edificio de la Repú- 
blica se consolide sin detrimento de su soberanía é indepen- 
dencia. 

Al retirarme, pues, á la vida privada, cumplo con el deber 
de hacer llamamiento al patriotismo de todos los venezolanos, 
para deponer odios y rencores, rodeando al Gobierno, para ha- 
cer la felicidad común ; y si mi retiro, que acaso pueda ser tem- 
poral, contribuyere & la unión y confraternidad de todos los 
venezolanos, para el completo engrandecimiento de la Patria, á 
mí me será grato, muy grato permanecer en este retiro. 

CIPRIANO CASTRO. 

Caracas : 9 de abril de 1906. 

{Qaeeta Oficial, n&mero 9.740, de 9 de abril de 1906.) 



APÉNDICE 



Diez y ocho años atrás 



EL RESTAURADOR DE VENEZUELA Y LA ADMINISTRACIÓN DE JUSTICIA 



De la Revista quincenal, titulada La Frontera, que se edita 
en San Antonio del Táchii-a, recogemos el siguiente Documen- 
to, publicado ha diez y ocho años, y suscrito por el señor Ge- 
neral Cipriano Castro, en su carácter para aquella época, de 
Gobernador déla Sección Táchira del Estado Los' Andes. 

Para aquellos días, cuando empezaba á esbozarse la figura 
del Héroe, ya formaba pai te de su criterio reformador, como 
Estadista, la Administración de Justicia, tal cual la conciben 
los grandes pensadores ; tal cual ella debe ser. 

Ese Documento confirma lo que hemos dicho repetidas ve- 
ces, y es que en la vida intelectual del señor General Castro 
hay una uniformidad de pensamiento tan intima, que tiene for- 
zosamente que despert^ar la atención pública, ante la concien- 
cia del pueblo y ante la conciencia de las sociedades. 

Castro no se ha contradicho nunca. Como pensó ayer, pien- 
sa hoy y como piensa hoy pensará mañana. 

Para los que preguntan el secreto misterioso al cual debe 
Castro, según esa apreciación, sus triunfos, les indicamos lo ex- 
puesto, donde ha radicado y radica la acción y el poder de au- 
toridad que dan al Caudillo y al Estadista los éxitos alcanzados. 



- 143 — 



Hé allí el secreto. 



Véase ahora el Documento á que nos referimos : 

**San Cristóbal, mayo 12 de 1888. 

Señor, 

San Antonio. 

Estimado amigo : 

En las actuales circunstancias, uno de los ramos del servi- 
cio público que llama más seriamente la atención del Gobierno, 
osla administración de justicia ; y como en todas ocasiones no 
estí^m á mi alcance los acontecimientos que se relacionan con 
ella ; y siendo mi más vehemente anhelo, que la Administra- 
ción actual, en su programa gubernativo no deje impune un 
solo hecho criminoso ; que el que delinca, sea castigado con to- 
da la severidad de la ley ; he creído conveniente dirigirme á 
todos mis amigos, con el objeto de pedirles su eficaz coopera- 
ción, á fin de que cada vez que estos hechos punibles, desgra- 
ciadamente se verifiquen, y de ello tengan conocimiento, se sir- 
van comunicarlo al Gobierno de la Sección, no solamente para 
proveer prontamente á su represión y castigo, sino también para 
imponer la responsabilidad á los Empleados omisos ó negligen- 
tes en el lleno de sus deberes ; pues que la ignorancia de tales 
hechos, acaecidos á distancia de la capital de la Sección, resi- 
dencia del Gobierno, hace infecunda mi enérgica decisión por la 
buena marcha de la sociedad en todos los componentes que la 
constituyen, 

Xo solamente en estos casos se necesita de su cooperación 
decidida, sino en todos aquéllos que tiendan á mejorar nuestras 
condiciones políticas, morales y sociales, y sobre las cuales, ne- 
cesita el Gobierno se le ilustre, puesto que, muchas veces por 
ignorarse circunstancias importantes, su acción no es tan bené- 
fica y activa, como el suscrito lo desea. 

Por más sostenido é inquebrantable que sea mi propósito de 
conducir la nave que se me ha confiado, á puerto seguro, y en 
las más aventajadas condiciones de moralidad, de bienestar y de 
progreso, no podré conseguirlo sin la cooperación franca, perma- 
nente y decidida de todos los buenos elementos que encierra el 



— 144 — 

Táchira, representados en la honradez, patriotismo y decisión 
de sus buenos hijos, cuya más noble ambición es el engmndeci- 
miento de su Patria. 

Esta cooperación constante y activa es la que espera de usted 
Su atento servidor y amigo, 

CIPRIANO CASTRO/' 

(El Conatitudonalf número 1610 de 14 de abril de 1906.) 



índice 



Pagiitas 

Breves ideas, por el General R. Tello Mendoza 

Documentos relativos á la muerte violenta de los hermanos 

Nicolás y Cruz María Garcíaen Carúpano 1 

Telegrama del doctor Meaño Rojas al General Cipriano Castro 

y su contestación 13 

La velada musical del "Club Venezuela." — Excusa del señor 

General Castro 14 

Telegramas con motivo de la inauguración del acueducto de 

Barquisimeto 15 

Segundo Certamen de Ixt Voz de la Nación promovido por 
su Director Ramón E. Albarracín, con motivo de con- 
memorar el segundo aniversario de dicho periódico 18 

Carta de un Corresponsal Americano al General Cipriano Cas- 
tro y su contestación 63 

Carta del doctor R. Soucy M. felicitando al General Cipriano 

Castro por la carta anterior 65 

Otra carta de J. E. Sauvage al General Cipriano Castro 66 

Noru^a y Venezuela 69 

Telegrama del General Cipriano Castro al señor Bachiller 

Emiliano Iturriza 70 

Funerales del Doctor y General Rafael González Pacheco 71 



II ÍNDICE 



PXOXRAS 



Oablegramas cruzado» entre el Redactor de The World^ de 

Nueva York, y el General Cipriano Castro 84 

Título de Presidente Honorario de la Sociedad "Unión Pro- 
tectora" de Puerto Cabello, discernido al General Cipria- 
no Castro 85 

Telegrama del General Castro al Presidente del Estado Tru- 

j il lo y su ccm testación 87 

Carta del Ennperador del Japón al General Castro 92 

Alocución del General Castro á los Venezolanos el 1? de 

enerode 1906 93 

J<ecepción oficial en el Palacio Federal el 1? de enero de 

1906 94 

Los impuestos inconstitucionales de Coro 97 

Telegrama del General castro al Presidente del Estado Ber- 

múdez 99 

Venezuela y Colombia .^ 100 

Telegramas cruzados entre el doctor Francisco de Paula Ke- 

yes y el General Cipriano Castro 101 

Basgo de generosidad del General Cipriano Castro con un 

Procer de la Independencia 103 

Decreto de tratado con Colombia sobre navegación, fronte- 
ras, comercio, etc 105 

Prensa Americana 106 

El regalo de una pluma 109 

El Libertador y el Restaurador 110 

Los vecinos de Humocaro Alto y el General Castro 114 

Becepción del Excelentísimo señor Ministro de Italia en Ca- 
racas 120 

Funerales del General Joaquín Garrido 122 

El reclamo de Juan José Carpió al General Cipriano Castro... 127 

La Exposición regional del Estado Lara en 1906 134 

Alocución del General Cipriano Cíístro, el 9 de abril de 1906... 140 

Apéndice. —Diez y ocho afios atnis 142 



J 



DOCUMENTOS 



; GENERAL CIPRIANO CASTRO 



VOLUMEN VI 



CARACAS 

IMPRENTA NACIONAL 
I9p3 



DOCUMENTOS DEL GENERAL CIPRIANO CASTRO 



DOCUMENTOS 



GENERAL CIPRIANO CASTRO 



VOLUMEN VI 



CARACAS 

líHPRBNTA NACIONAL 
1908 



^ . J *^ -.'> ^ 



/ 



^ 



Harvard Cellegs Ubrery 

ArF. 5 1915 

Pref. Ai'c! Geolldge 



DEDICATORIA 



Las docicmeritos púhlicoH hablan ante el libro 
(le l<x Histoiia, como testigos fieles de los aconteci- 
mientos que surgen en la época de cada Magistra- 
do que rige los destinos de un piceblo. 

De aquí, que la posteridad, que es la conciencia 
de las opiniones en la viHud de la historia, juzgue 
los hombres por sus actos en el Tribunal imparcial 
de la Justicia. 

La Bestauración Liberal es la luz del progre- 
so, porque camina victoiiosa por el campo de la 
civilización, 

Y como Castro es la paz de la Kepiíblica, sus 
hechos son las bayonetas que oponed los temerarios 
enemigos de la Patria, 

Como lleva en su cerebro la equidad, la verdad 
y el honor de su país, sus documentos son creden- 
ciales quepresenta> corno testimonio déla autori- 
dad de su cargo en el ejercicio del Poder. 

Así, circula Jwy el VI Volumen de esta obra, 
como un recuerda de respetuoso y fraternal cariño 
al Jefe de la Causa Liberal Restauradora. 

R. TELLO ME.YDOZA. 



Caracas: 12 de octubre de 1908. 



'^^^' 



MANIFÍESTO 

DEL GENERAL CIPRIANO CASTRO, EN LA VICTORIA, EL 23 DE MAYO DE 1906 



OFRENDA A MI PATRIA 

HOY, 23 DE MAYO DE 1906. 



Hace hoy siete años que emprendí la Restauración de mi 
Patria, desde la proscripción donde la suerte y el destino me 
habían colocado. 

En estos siete aflos de lucha permanente, he ofrendado á 
la Patria cuanto un espíritu verdaderamente patriota puede 
ofrendarle: reposo, tranquilidad, su existencia y la de su fa- 
milia! 

En la lucha sostenida en estos siete aflos, todos los ve- 
nezolanos, ami¿os ó enemigos de la Restauración, vencidos 6 
vencedores, habremos podido sufrir las consecuencias del cho- 
que, pero la Patria ha ganado; y no es aventurado decir, que 
la marcha de esta gran Causa está asegurada, con la profunda 
convicción que existe ya en el corazón de la mayoría del pue- 
blo venezolano de su benéfica influencia. 

La fatiga necesaria y hasta el hastío, si así se me permite 
decirlo, sabéis que me obligaron el 9 de abril á separarme 
transitoriamente del Poder, única y exclusivamente con el 
objeto de adquirir un reposo indispensable á mis fuerzas y 
ánimo un tanto decaídos. 



— i-^ 



Hablando á los venezolanos, dije: *'y si mi retiro, que 
' * acaso pueda ser temporal, contribuyere á la unión y conf ra- 
' ' ternidad de todos los venezolanos, para el completo engran- 
* ' decimiento de la Patria, á mí me será grato, muy grato, 
"permanecer en este retiro. " 

La gratitud de los pueblos, en tales circunstancias, no se 
hizo esperar, y ella se manifestó por medio de la prensa y de 
la opinión pública en gene»'al, en el sentido de excitarme á 
volver lo más presto posible á regir los destinos de la Repú- 
blica, encauzando á la vez los de la Causa Liberal Restaura- 
dora. 

Como esas manifestaciones, cuya válvula fué cerrada, las 
he conceptuado, no solamente de lo más espontáneas, sino de 
lo más ingenuas, leales y sinceras, vengo, en primer lugar, á 
significar á todos mis compatriotas y amigos, por tal respecto, 
mi más profundo reconocimiento y gratitud; porque esto quiere 
decir que vivo y viviré en el corazón de todos mis conciuda- 
danos! Me declaro, por ello, suficientemente recompensado 
de todas mis fatigas y dolores, y conservaré siempre este 
recuerdo, como el más preciado fallo que haya podido obtener 
mortal alguno! 

Estas manifestaciones, sabemos todos, han producido, por 
otra parte, susceptibilidades cuyo desarrollo podría traer con- 
secuencias fatales, y acaso hasta la paralización de la Causa 
de la Restauración, y con ella la de la República, puesto que 
aquella es hoy, no ya la Causa de un partido, sino la Causa de 
todo un pueblo, que se siente orgulloso y satisfecho de los 
frutos cosechados hasta ahora 

Después de lo dicho en aquel documento, y cuando para 
mí no ha habido, ni podrá haber más norma que la del más 
severo deber y del más ardiente patriotismo, con exclusión de 
toda innoble ambición y de toda pasión ruin y mezquina, ven- 
go á cumplir con ese augusto deber, y con las obligaciones que 
el patriotismo en este momento histórico el más solemne de 
mi vida, me impone, para salvar el escollo que acaso pueda 
presentarse; sofocando el noble sentimiento de los unos y la 
susceptibilidad ó suspicacia de los otros, con el único sacrificio 
que puede hacerse, si en ello hubiere algún sacrificio, que sería 
el de mi personalidad; declarando desde luego, mi retiro ab- 
soluto de la vida pública, para continuar únicamente como 
amigo leal y sincero de los venezolanos, sirviendo de lazo de 
unión entre todos. 



3 — 



Le ofrendo, pues, á mi muy querida Patria, en este día, 
por siempre memorable, mi poder y hasta mi gloria, si fuere 
necesario. ¿ Qué otra cosa puede hacer hoy, por su Patria y 
sus amigos, quien en otras ocasiones, le ha ofrendado su vida, 
su tranquilidad y la de su familia ? 

Así comprendo yo que ya no habrá ojerizas, ni malas vo- 
luntades, y que todos los que hayan llevado hasta hoy su gra- 
no de arena á la gran Causa de la Restauración, serán consi- 
derados con iguales títulos y en iguales condiciones, sin dis- 
tingos de ninguna especie. Quedará nuevamente proscrito de 
nuestro código político y administrativo el exclxisivismo, que 
tantos daños ha causado ala República; y con ello, el Gobierno 
se sentirá siempre fuerte para administrar bien, impartiendo 
justicia á quien quiera que tenga hambre y sed de ella! En 
una palabra, la obra de la Restauración continuará inquebran- 
table sus tendencias y propósitos, iniciados el memorable 23 
de Mayo de 1899, no solamente sobre la base de lamas perfec- 
ta unión entre los miembros de nuestro gran partido, en el 
cual está vinculado el Porvenir de la Patria, sino en la de to- 
dos los venezolanos que, aun habiendo sido enemigos de aquél, 
vengan leal y honradamente á ponerse al servicio de ésta. 

Si, desgraciadamente, algún conflicto internacional, que 
no lo espero, viniese á turbar la tranquilidad de la República, 
entonces, debéis saber, que quien en treiata años de vida pú- 
blica, ha sabido siempre cumplir con su deber, estará pronto 
á llenarlo, al lado de todos los venezolanos, por tremendo que 
pueda ser. 

Reunido el Congreso, oportunamente presentaré la co- 
rrespondiente renuncia, de acuerdo con esta manifestación. 

Mis últimos votos, hoy, son por la grandeza de mi Patria 
y por la felicidad de todos los venezolanos, en el seno de la 
unión y la confraternidad. 

La Victoria: 23 de mayo de 1906. 

CIPRIANO CASTRO. 



— 4 — 



INICIACIÓN 

DE LA ACLAMACIÓN NACIONAL DEL GENERAL CIPRIANO CASTRO, EN LA VICTORIA 



Telégrafo Nacional— De La Victoria, el 23 de mayo de 1906. 
— La 1 h. p. m. 

Señores Redactores de * *£/ Co7istitucional, ' ' 

Pláceme sobremanera participar á ustedes que la Fiesta 
del Árbol, en esta ciudad, fue celebrada con la magnificencia 
requerida por la importancia y trascendencia que ella encierra. 
Pocos momentos antes de celebrar los actos dispuestos por el 
funcionario de Instrucción para la siembra de los árboles, 
circuló en esta ciudad un documento suscrito por el Benemé- 
rito General Cipriano Castro, en el cual conceptúa el Caudillo, 
como necesario para salvar el escollo que pueda presentarse 
con el desarrollo de susceptibilidades producidas por las ma- 
nifestaciones espontáneas, ingenuas, leales y sinceras que hizo 
la prensa y la opinión general á raíz de los sucesos del 9 de 
abril del corriente año, en cuya fecha se retiró del poder en 
solicitud de descanso, su retiro absoluto de la vida pública, 
para continuar únicamente como amigo leal y sincero de los 
venezolanos, sirviendo de lazo de unión entre todos. 

El señor Ramón F. Bastidas, nombrado orador de orden 
para el acto de la celebración de la mencionada fiesta, se refi- 
rió en su discurso á la manifestación hecha por el General 
Castro, y á nombre del pueblo le excitó á deponer aquella ac- 
titud. El General Castro contestó ratificando lo expresado 
en el documento á que hago referencia, al cual él mismo le 
dio lectura. Luego dos artesanos, instados por el pueblo, 
asaltaron la tribuna y pidieron al Caudillo su continuación en 
el Poder. El General nada contestó á los dos oradores men- 
cionados y se retiró. El pueblo excitado, y poseído de entu- 
siasmo patriótico siguió al General Castro hasta su morada y 
le suplicó que saliera para hablarle. El Doctor M. E. Toro 
Chimíes ocupó la tribuna y ratificó á nombre del pueblo lo ex- 
presado por los dos artesanos que habían precedido en la tribu- 
na y terminó su bien concebida arenga pidiéndole al General 



5 — 



Castro una promesa segrura de cumplir los deseos del pueblo. 
El General Castro contestó en los siguientes términos: * 'De- 
cid al heroico y noble pueblo aragüeño, que cuando todos los 
pueblos de la República piensen y pidan lo que él, yo volveré 
gustoso al Capitolio Federal". Inmediatamente después se 
retiró el General Castro. Un orador ocupó la tribuna, y exci- 
tó al pueblo á dirigirse al Concejo Municipal para pedirle que 
interpretara sus sentimientos y aspiraciones y dictara un 
Acuerdo encaminado á pedir al Caudillo de la Causa Liberal 
Restauradora, su retomo al Capitolio lo antes posible. El 
Concejo Municipal se reunió inmediatamente^ en cumplimien- 
to de este mandato del pueblo, y dictó el siguiente Acuerdo: 

' ' EL CONCEJO MUNICIPAL DEL DISTRITO RICAURTE, 

Considerando: 

1*? Que el pueblo entero de La Victoria, justamente alar- 
mado por el propósito que enuncia el Benemérito General Ci- 
priano Castro, de separarse de la dirección de los destinos 
piiblicos, ha expresado de modo ostensible su voluntad de que 
no renuncie de la Curul Presidencial el Eximio Conductor de 
la Causa Liberal Restauradora. 

2" Que la presencia del General Castro en la Primera 
Magistratura es hoy más que nunca necesaria para dejar con- 
solidados la paz interior y el crédito exterior que nos ha dado 
por sus dotes superiores de constancia, valor y energía. 

3^ Que la separación definitiva del eminente Repúblico, 
del cargo que le confiaron los pueblos, revestiría las propor- 
ciones de verdadera calamidad nacional, pues equivaldría á 
dejar la Patria huérfana, la libertad sin amparo y entroniza- 
da la anarquía, 

acuerda: 

Pedir al General Castro que deseche la idea de renunciar 
el alto puesto de que está investido por el voto unánime del 
País, y que ha desempeñado con el aplauso de todos los bue- 
nos venezolanos. Rogarle encarecidamente que se encargue 
cuanto antes de la Presidencia de la República. Excitar á 
los Concejos Municipales del Estado á que cumplan en estos 
momentos solemnes los deberes que demanda el patriotismo; 
y á que, en consecuencia, dicten Acuerdos análogos á éste y 



— 6 — 

los envíen hoy mismo por telégrafo al General Castro, á fin de 
llevar á su ánimo el convencimiento de que no debe romper 
de modo tan súbito y doloroso la gloriosa tradición de sus ser- 
vicios que lo consagran el primero y más augusto guardián de 
las instituciones republicanas y enviar por telégrafo copia de 
este Acuerdo, á los demás Concejos Municipales de la Repú- 
blica. 

Dado en el Salón donde celebra sus sesiones el Concejo 
Municipal del Distrito Ricaurte, á los 23 dfas del mes de mayo 
de 1906. — Año 95? de la Independencia y 48? de la Federación. 

El Presidente, 

M. M. AzPüRUA. 
El 1er. Vicepresidente, 

M. M. Bejaratw G, 

El Segundo Vicepresidente, 

Gabriel Rodríguez. 

El Síndico Procurador Municipal, 

Félix D, Casanova, 

Vocales: 

Ramón Perozo G, — Rafael Arvelo, — Alejandro Castillo C. 

El Secretario, 

/. M, Alvarez Delgado V 






El pueblo, representado por más de 5.000 ciudadanos re- 
corre las calles de la población dando vivas al General Cas- 
tro y á la Causa de que es él padre y fundador. 

Las fiestas continúan con la mayor animación. Esta no- 
che habrá retreta, fuegos, etc. , etc. , y una velada en el Club 
Victoria. 

Ruégolesla publicación de este telegrama en las columnas 
de ese importante periódico. 

Su amigo y colega, 

VÍCTOR Vicente Maldonado, 



telégrafo Nacional.— De La Victoria, el 23 de mayo de l90é. 
—Las 3 hs. p. m. 

Señores Redactores de *^El Constitucional,^* 

Insólita manifestación popular en esta ciudad. Más de 
cinco mil personas de este pueblo, siempre glorioso y siempre 
á la vanguardia de los destinos del país, rodeaban con sus ví- 
tores atronadores al eximio Conductor de la Causa Liberal 
Restauradora, General Cipriano Castro, con motivo de la Fies- 
ta del Árbol, iniciada según programa; tomó la palabra en El 
Calvario el General Cipriano Castro, quien como siempre, en 
elocuentes frases, manifestó su abnegación, su patriotismo y 
su amor por la patria. 

Después levantaron su voz de fuego á nombre del pueblo 
de Aragua, los señores Marcelino Rosa y Juan Ramón Pe- 
droza, que en brillantes y elocuentes conceptos, manifestaron 
el sentimiento de gratitud hacia el magno andino, y la nece- 
sidad de continuar su obra de regeneración y de progreso, 
emprendida con éxito feliz. Más luego un grupo de señoritas 
menores de diez años de edad, como coro de ángeles, y como 
precursoras del querer soberano de los pueblos, presentaron 
al General Castro, enlazadas entre ramilletes de flores, las 

siguientes palabras: ^* General! A nombre de la República^ y 
para bien de nuestra querida Patria^ volved al Capitolio^ donde os 
reclaman los compromisos que habéis contraído. Volved^ General,'' 

De regreso, su morada fué invadida por ese pueblo noble 
que lleno de júbilo, muestra con sus hechos, los sentimientos 
íntimos de su corazón. Allí tomaron la palabra los señores 
Doctores Ramón F. Bastidas, M. E. Toro Chimíes, Víctor V. 
Maldonado y José de Jesús Montesinos, oyéndose excitaciones 
calurosas á nombre de los pueblos, hijas del más puro patrio- 
tismo y de las más excelsas virtudes. A la vez excitaron á los 
Concejos Municipales, para que haciendo justicia á nombre 
de los pueblos, manifiesten con. actos solemnes no aceptar la 
renuncia que presenta el Restaurador y Defensor de los prin- 
cipios de la dignidad y glorias de la Patria. En medio de un 
torrente de entusiasmo tan espontáneo como popular y de sen- 
timientos nobilísimos, y ahogado por el espíritu de amor y de 
patriotismo, ante un pueblo inmenso que lo proclamaba y que 
le mostraba su cariño y su decisión, se oyeron estas palabras: 



— 8 — 

Vecid al heroico y noble pueblo araguevo que cuando todos los pue^ 
blos de la República piensen y pidan lo que //, yo volveré gustoso 
al Capitolio Federal y 

El Corresponsal. 



Telégrafo Nacional. — De La Victoria, el 23 de mayo de 1906, 
— La 1 h. p. m. 

SeTiores Directores de ^^El Cronista^'' ^^Don Timoteo^'*'' ^^Tarta- 
r(n,'' ''El Discípulo;' '' Somatén ;' '' Boletín de Noticias'' y 
* ^Letras y Números. ' ' • 

Valencia. 

Ante el solemne reclamo que más de cinco mil (5.000) 
aragüeflos acaban de hacer al General Castro, frente á su ca- 
sa de habitación, de no separarse definitivamente del Poder 
como lo ha manifestado públicamente hoy; ante la exposición 
del Concejo Municipal reunido extraordinariamente á los mis- 
mos fines del pueblo, y para excitar en igual sentido á los de- 
más Concejos del Estado, el Restaurador de Venezuela dijo á 
los oradores intérpretes del unánime y cariñoso sentimiento: 

Decid al heroico y 7ioble pueblo aragfieño^ que cuafido todos los 
pueblos de la República piensefi y pidan lo que ¿V, yo volveré gustoso 
al Capitolio Federal. 

m 

El Corresponsal. 



Telégrafo Nacional.— De La Victoria, el 23 de mayo de 1906. 
— Las 3 hs. 30 ms. p. m. 

Señores Redactores de ^'El Constitucional.'' 

Imposible trasmitir á ustedes impresiones de este gran- 
dioso día. 

Fiesta del 23 de Mayo en esta ciudad marcará época glo- 
riosa en los anales de este heroico Estado. 



— 9 — 

''Ofrenda á mi Patria", del General Castro ha tocado to- 
dos los corazones; y el pueblo, como un solo hombre, le pide 
desistir la idea de renunciar la Presidencia de la República. 

Su amigo, 

Alvarez Delgado. 

(Ei Constitucional No. 1,645, de 24 de Mayo de 1906.) 



TELEGRAMA 

DEL GENERAL CIPRIANO CASTRO AL GEMERAL J. V. G3MEZ, Y CONTESTACIÓN DE ESTE 



boletín oficial 



Telégrafo Nacional. —De La Victoria, el 23 de mayo de 1906. 
—La 1 h. 50 ms. p. m. 

Señor General J, V. Gómez ^ Primer Vicepresidente Encargado de 
la Presidencia Constitncional de la República, 

Caracas. 

El amigo y el compañero cumple con el grato deber de 
felicitar en este día memorable al prominente servidor de la 
Causa Liberal Restauradora, General Juan Vicente Gómez. 

CIPRIANO CASTRO. 



Caracas: 23 de mayo de 1906. 

Señor General CípriaTio Castro. 

La Victoria. 

Concluida en este momento la inauguración de las Obras 
Públicas que perpetúan su gloria, como Presidente Constitu- 
cional y Restaurador de Venezuela, le saludo efusivamente en 
este aniversario memorable; y su telegrama expresivo de su 



lO — ' 



afecto de amigo y compañero, lo aprecio como la mejor recom- 
pensa de mi devoción y servicios á la Causa Liberal Res- 
tauradora. 

Su amigo de siempre, 

J. V. GÓMEZ. 



boletín oficial 



Caracas: 24 de mayo de 1906. 

Señor General Cipriano Castro^ etc., etc,^ etc. 

La Victoria. 

Estimado amigo : ^ 

Voy á hablarle con el corazón como su antiguo y leal 
amigo, y al decirle ésto, sé bien que usted me creerá. 

He visto con pena su Manifiesto de ayer, porque en él 
deja usted entender que á mí me ha impresionado mal la idea 
de la Aclamación. Verdaderamente ha sido para mí una gran 
mortificación imaginarme siquiera que hayan podido llevar á 
su ánimo la desconfianza de que me haya tentado el demonio 
de la ambición. 

Jamás he tenido el deseo de ser político. Fue usted quien 
me hizo salir de mi hacienda y entrar á la vida pública, y al 
contraer las graves obligaciones que ese paso me imponían, 
sólo me guió, como único móvil, mi gran cariño, mi sincero 
afecto por usted. ¿ Podré yo ser tan feliz que esta afirmación 
de mi conciencia de hombre honrado merezca su aprobación y 
que al leerla diga: es verdad. Tengo la íntima convicción de 
que así sucederá, y por esta razón estoy completamente 
tranquilo. 

Veo, mi querido General, que hoy, dados los aconteci- 
mientos que se han presentado, sin culpa suya ni mía, es 
absolutamente inconveniente mi presencia en el Poder y mi 
intervención en la política del País. Mi nombre y la modesta 
pero honrada posición que he adquirido en Venezuela, nada 
valen para mí; ellos estarán siempre subordinados al noble, 



ái srrande interés de la Patria y la consecuencia que debo á 

usted como Jefe de la Causa Restauradora y como mi amigo 

y mi compañero de muchos años. 

Venga usted á hacerse cargo del Gobierno y á fijar el 

rumbo que la República deba seguir. Yo tengo ya suficientes 

decepciones en mi alma de patriota para poder resistir esta 

lucha, lucha más terrible que la de los campamentos» y á la 

Cual he venido únicahiente por acatar un llamamiento de 

Visted 

Retirado á la vida privada, libre de todo compromiso corl 
los que se disputen el mando en Venezuela, trabajaré para mi 
familia y gozaré diquiera de tranquilidad, (Jiie es ya la única 
aspiracióh que me queda. Pero, sí me creo en el deber de 
suplicar á usted muy encarecidamente, protección decidida 
para mis amigos, que son también suyos, y á íiuienes exigiré 
el apoyo leal á su Gobierno como una necesidad de la Causa y 
de la Patria. 

Le agradeceré venga á esta Capital lo más pronto que le 
sea posible, porque comprendo la urgencia que hay de calmar 
la excitación que se ha producido y que si continuara causada 
grandes males á la República. 

Su amigo de siempre, 

J. V. GÓMEZ. 



La Victoria, 25 de mayo de 1905.-1,30 p. m. 

Doctores Leopoldo Baptista y José de Jesús PaúK 

Caracas. 

Para mayor rapidez conforme á su deseo les trasmito por 
telégrafo mi contestación para el General Góme^ para que 
ustedes se dignen entregársela. 

Su amigo, 

CIPRIANO CASTRO. 



— 12 — 

Telégrafo Nacional. —De La Victoria, el 25 de mayo de 1906. 

Señor Getieral J. V, Gómez, Primer Vicepresidente Encargado de 
la Presidencia de la República. 

Caracas. 

Estimado amigo: 

He leído su muy sentida é importante carta fechada el 24 
y conducida por mis amigos Doctores Leopoldo Baptista y José 
de Jesús Paúl. Esa carta tiene para mí todo el mérito y todo 
el crédito que ella merece, pero las circunstancias fatales en 
que yo me he visto y me encuentro aún me impiden concurrir 
hoy á encargarme de la Presidencia de la República después 
de lo dicho en mi Maniñesto del 23 de mayo y de las razones 
que por él aduce usted para su separación. 

Desconozco verdaderamente, desde luego, que en ese Ma- 
nifiesto se condene á usted, y muchísimo menos que sea por 
el móvil de la ambición. 

Para llegar, pues, á un conocimiento de la verdad que 
dejo asentada, bastará únicamente hacer un poco de historia 
sobre los hechos ocurridos. 

Desde la reunión del Congreso signifiqué á usted prome- 
tiéndome, entonces, dejar todo arreglado, la necesidad de su 
encargo del Poder para poder retirarme yo á tomar un ligero 
descanso y adquirir nuevos alientos con que poder continuar 
la lucha fatigante de la política y la administración. 

Esta separación mía no se pudo verificar inmediatamente 
por razones que usted conoce y sólo fue el 9 de abril que pude 
llevarla á cabo dirigiéndome á todos los venezolanos excitán- 
dolos á rodearlo á usted franca y lealmente á fin de que usted 
tuviera los menos inconvenientes posibles en la Administración 
y en la Política para continuar la obra de la Restauración de 
la Patria emprendida desde el memorable 23 de mayo 
de 1899. 

Sabe usted que estando después yo en Los Teques, le 
ratifiqué todo esto y concurrí con mi buena voluntad y mi 
consejo, tanto en esta vez como posteriormente, en Caracas, 
á resolver asuntos de alguna importancia y de carácter admi- 
nistrativo, lo que en buen análisis, quiere decir que tenía 
usted á su servicio de mi parte toda mi buena voluntad y de- 
cisión por la Causa y por usted. 



— 13 — 

En estas circunstancias fue que tuve que venirme á Lá 
Victoria y fue aquí donde empezó á sorprenderme la importuna 
por desgraciada manifestación de los pueblos y de la prensa 
en el sentido de excitarme á volver á ocupar la Primera 
Magistratura, tan presto estuviera restablecido de mis que- 
brantos. 

Lo que con tan desgraciada manifestación pasó, lo silen- 
cio, por ser del dominio público, es decir: se consideraba por 
la autoridad política á los que en diversas formas hacían 
alguna manifestación, más como conspiradores que como 
amigos de la Causa Liberal Restauradora, de usted y de mí. 

Hecho insólito que me llenó de tristeza y de dolor porque 
me colocaba á la vez que en una situación falsa ó por lo menos 
sospechable para con mis amigos en una situación delicada en 
cualquiera opinión ó consejo que se me pidiera, para con usted. 
Fue por ello que cuando el 8 de mayo usted se dirigiera á mí, 
en carta de esa misma fecha yo me vi en la forzosa necesidad 
de contestarle á usted en los términos siguientes: 

''La Victoria: 8 de mayo de 1906. 

Señor General/. V. Gómez ^ efe. , eic, , etc. 

* 'Caracas. 
"Estimado amigo: 

"Recibí de Milton su apreciable carta del 8, la cual le 
contesto con él mismo. Le repito hoy lo que le dije antes de 
encargarse de la Presidencia, el día que se encargó y poste- 
riormente en Los Teques: lo que usted haga estará siempre 
bueno para mí, porque es tal la conñanza que tengo en su 
juicio y buena voluntad; quiero estar completamente abstraído 
de toda deliberación política y administrativa, para poder 
descansar de cuerpo y alma, es decir, de la labor y tranquili- 
dad de espíritu. 

"Hoy, esta necesidad sube de punto, cuando por la prensa 
y por decires, me llega á diario que se pretende hacer creer 
al público, que yo soy un inconveniente para usted, etc. , etc. , 
que las demostraciones de afecto y de cariño que los pueblos 
y los hombres me tributan por un simple sentimiento de gra- 
titud, son ataques á usted, el mejor de mis amigos, y hablan 
y se retuercen, y le decantan amistad y adhesión á usted y 
ámí. 



«< C--: 



**í*orzo3ainente tengo que probar con mis hechos lo con- 
trario, que yo no soy obstáculo para nadie, que no me intereso 
por nadie, ni mucho menos ataco á nadie; en definitiva: que 
soy para la Causa y para todos mis amigaos el mismo de siem- 
pre, sin pasiones y sin odios, cuando se trata del bienestar 
general y de los grandes intereses patrióticos. 

* 'Para abonar la sinceridad de este aserto, aparte de mu- 
chas consideraciones, quiero únicamente traer á colación el 
recuerdo de lo que sobre una solitaria roca colombiana dije á 
usted un día, hecho que usted, en diversas ocasiones ha visto y 
palpado; y le digo hoy, es preciso que usted palpe más esa 
verdad, lo cual, abriendo un poco los ojos, en su puesto, es 
donde se presenta más ocasión de palpar; y que por consi- 
guiente se necesita mucha grandeza de alma, para no desbarrar 
ni desalentarse, y seguir impertérrito sirviendo á la huma- 
nidad, rodeada en ocasiones de miserables que querrían la 
destrucción de unos, con tal que ellos satisfacieran una am- 
bición innoble! ó un desahogo contra cualquier individuo que 
nada tiene que ver con los grandes intereses que se represen- 
tan, aunque para ello sea preciso herir á quien haya lugar, 
con descaro é ingratitud sin igual ! 

* 'Obre usted, pues, y sepa que no atiendo más voz que 
la de mi puro patriotismo, la de mis deberes para con la Patria 
y la de mi sincera afectuosa amistad para con usted. 

"Siento el incidente que con motivo de la caída del ca- 
ballo le produjo el terrible golpe e7i la coja y mande á su afec- 
tísimo amigo, 

CIPRIANO CASTRO". 



En tales circunstancias y por necesidades enteramente 
particulares relacionadas con mis negocios y mi familia, fue 
que hube de ir á esa Capital y fue entonces cuando me con- 
vencí con buena fe y* patriotismo, de la necesidad que yo tenía 
de tomar una resolución que pusiera á salvo, á la vez que á la 
Causa, á usted, que á mí; pues era ya del dominio público, la 
creencia que se tenia entre algunos agentes del Gobierno, de 
que con las fatales y desgraciadas manifestaciones no se había 
tratado ó pretendido sino herir á usted, cosa que jamás habría 
permitido yo entonces, como tampoco lo podré permitir hoy. 



— 15 — 

Lanzado mi Manifiesto en los términos que usted conoce 
y conoce ya el País, me está vedado encargarme hoy de la 
Presidencia de la República. 

Ello acaso por amor á la Patria y por amor á nuestra Santa 
Causa, sólo podría tener lugar cuando el pueblo de Venezuela 
se convenza y usted junto con él de que yo no he podido 
permitir, ni permito ni permitiré jamás que se hiera ó se des- 
truya á quien siempre he tenido y calificado como uno de mis 
mejores amigos. 

En una palabra que soy incapaz de una deslealtad y de 
una infamia contribuyendo á la destrucción de un elemento y 
de un amigo que es mío: y que si en lugar de lo sucedido, á 
mí me hubiera tocado actuar y resolver sobre el asunto en 
cuestión ó sea la aclamación propuesta por la prensa y por los 
pueblos, yo habría sabido cumplir con los deberes que la más 
pura y leal amistad me imponen así como hoy, no cejaré del 
cumplimiento de ese deber, con la conducta que las circuns- 
tancias y los acontecimientos me aconsejan, porque necesito 
ante todo y por sobre todo, que usted mi grande y buen ami- 
go, sepa que el General Cipriano Castro de hoy, es el mismo 
exactamente el mismo de ahora veinte años, sin farsas, sin 
máculas y sin engaños ni perfidias. 

Aun cuando yo he creído y creo siempre que todos mis 
amigos son de usted, salvo ligeros accidentes de que ningún 
partido, ni un Jefe pueden hacerse cargo; así como he estado 
creyendo siempre que, á los que usted llama sus amigos, y 
para quienes me pide mi especial protección, también lo eran 
míos; creo por demás, ante las manifestaciones que quedan 
consignadas en esta carta, hacer la ratificación especial que 
usted me exige. 

Ahora bien, si en las decepciones que usted ha sufrido y 
de que usted me habla en su carta yo estoy comprendido, le 
juro á usted, que jamás, en tales condiciones, me encargaré 
de la Presidencia de la República porque necesito probar más 
y más entonces que soy incapaz de una inconsecuencia, de una 
deslealtad y de una infamia y que siempre he profesado y 
profeso las leyes del honor y del deber. 

En tales condiciones me es grato repetirme de usted ami- 
go afectísimo, 

CIPRIANO CASTRO, 



— i6 



BOLETÍN OFICIAL 



Caracas: mayo 26 de 1906. 

Señor General Cipriano Castro^ etc,^ etc,^ etc. 

La Victoria. 

Estimado amigo: 

Nuestros amigos los Doctores Leopoldo Baptista y José 
de Jesús Paúl pusieron en mis manos su importante respuesta 
á mi carta del 24, en la que comienza usted por dar todo cré- 
dito y estimación á los sinceros sentimientos que la dictaron, 
lo que agradezco en extremo. 

Me contraeré, ahora, á aquellos puntos de su contestación 
que se refieren á los motivos que le impiden acceder, inmedia- 
tamente á mi ruego de venir á ejercer la Presidencia de la 
República. 

Sea el primero, que dadas las manifestaciones que ya us- 
ted conoce, tendentes á la realización de aquel mismo propó- 
sito, ellas deben convencer á usted, de que el Pueblo de Ve- 
nezuela sí abriga la persuasión de que usted es incapaz de 
permitir que se hiera ó destruya á quien ha tenido usted siem- 
pre y apreciado públicamente como uno de sus mejores ami- 
gos. En cuanto á mi convencimiento personal, él se despren- 
de naturalmente del grande aprecio que siempre he tenido por 
usted, como mi mejor amigo y compañero de muchos años. 

Sea el segundo, que las decepciones de que hice mención 
en mi carta anterior, no han llegado, y confío no llegarán nun- 
ca, á perturbar la estrecha amistad que nos une, y el muy alto 
concepto que de su lealtad y nobleza siempre he abrigado. 

Hechas estas declaraciones, hijas de mi más intimo senti- 
miento, creo de mi deber, en consideración de lo3 males que 
debemos evitar á la República, por causa de la agitación y es- 
pectativa en que se hallan todos los ánimos, reiterar mi solici- 
tud de que acuda usted á poner fin á la ansiedad pública, color- 
eándose al frente de los destinos de la Patria. 

Su amigo de siempre, 

J, V. gOmez, 



^17-= 



CONTESTACIÓN 

hkh GENERAL CIPRIANO CASTRO AL GENERAL J. V. GÓMEZ 



La Victoria: 27 de mayo de 1906. — Las 8 hs. 15 ms. a. ní¿ 

General J, I \ Gómez, 

Caracas. 

tíe recibido su telegrama de ayer, que es completamente 
satisfactorio. Bajo tal punto de vista yo no vacilóla un ins-* 
tante en atender á usted, si escrúpulos de los que no puedo 
prescindir, no estuvieran todavía de por medio. Mas, como por 
otra parte, es preciso poner cese á la espectativa pública, á 
la vez que restablecer la confianza, yo propongo á usted él 
único medio que salvaría los intereses, inclusive los que para 
mí en este desagradable asunto son de gran valía, es decir, el 
concepto exacto de usted respecto de mí, que necesito mere- 
cer siempre. 

El medio á que me refiero es el sigruiente: mientras se 
reúne el Congreso que habrá de conocer de vai renuncia, usted 
me acepta estar á su lado desempeñando su Secretaría Priva- 
da, para proceder inmediatamente á la reorganización de la 
República. 

Asi habría tiempo á que los pueblos expresen su voluntad 
ante aquel Soberano Cuerpo, y con ello, creo yo también que- 
darían zanjadas todas las dificultades, y tengo yo tiempo y 
ocasión de satisfacer mi natural y justo deseo para con usted, 
para quien quiero esta nueva prueba de mi aprecio y cariño 
verdadero, cumpliendo á la vez el deber que el patriotismo, la 
Causa y los pueblos me imponen. En el caso de su asenti- 
miento me lo avisa para salir para ésa á la breve dal posible. 

Lo saluda. 

Su amigo, 

CIPRIANO CASTRq. 



— Í8 — 



IMPORTANTES DOCUMENTOS 



r 

Señores Redactores de * *£/ Consiitucio7taL ' ' 

Espero se sirvan dar publicidad á los siguientes telegra- 
mas, relacionados con el desagradable asunto de actualidad, á 
fin de que el público quede ilustrado en materia sobre la cual 
tiene interés tan directo. 

CIPRIANO CASTRO. 



Caracas, 27 de mayo— 1906. 

General C. Castro, 

La Victoria. 

Impuesto de su telegrama de hoy el General Gómez, me 
encarga decirle que para responderle, desearía hablar con us- 
ted personalmente, á cuyo efecto podrían almorzar juntos, 
mañana, en Los Teques. Mientras tanto, se suspendería la pu- 
blicación de su telegrama. Deseando ardientemente que pue- 
da usted venir, me repito 

Su afmo. amigo y servidor, 

Leopoldo Baptista. 



Caracas: 28 de mayo de 1906. 

Señor General Cipriano Castro^ etc., etc., etc. 

La Victoria. 

Estimado amigo: 

Al recibir ayer, en la mañana, su telegrama que me entre- 
gó el Doctor Leopoldo Baptista, juzgué muy conveniente para 
llegar á una inteligencia final, invitar á usted á almorzar, hoy. 



— J9 — 

en Los Teques; y, también consideré acertado, suspender la 
publicación de su telegrama, que usted deseaba, á fin de que 
ella se hiciese conjuntamente con mi contestación, formulada 
entonces, enteramente de acuerdo con los satisfactorios resul- 
tados que esperaba obtener de nuestra entrevista. 

Usted se ha abstenido de aceptar aquella invitación de- 
jando sin respuesta el telegrama que le dirigió el Doctor Bap- 
tista, en mi nombre, y es en virtud de esta circunstancia, que 
estimo indispensable atenerme á lo que dije á usted en mi carta 
del 24, que le llevaron los Doctores Baptista y Paúl, excitán- 
dole á venir á asumir inmediatamente la Presidencia de la 
República. 

Vuelvo, mi querido General, á reiterar á usted, mi exci- 
tación para que se reencargue, sin pérdida de momentos, del 
Poder Ejecutivo, dando así término á esta emergencia que 
trae quebrantado mi espíritu, y calmando la ansiedad pública 
con el resguardo de los más sagrados intereses de la sociedad 
venezolana. 

Si usted insistiese en su actual retraimiento, no me que- 
dará otro camino que convocar extraordinariamente el Con- 
greso, por exigirlo así la circunstancia de no hallarse en el 
País el Segundo Vice-Presidente de la República, que es á 
quien pudiera constitucionalmente entregar el mando, á falta 
de usted, y la necesidad de que aquel Soberano Cuerpo conoz- 
ca de mi renuncia de la Primera Vice-Presidencia, que presen- 
taré ante él, conforme á la determinación que expuse á usted 
en mi antedicha carta del 24 del presente. 

Su amigo de siempre, 

J.V.GÓMEZ. 



Telégrafo Nacional.— De La Victoria, el 29 de mayo de 1906. 
—Las 2 hs. 40 ms. a. m. 

Señor General J. V. Gómez, 

Caracas. 

Recibido su telegrama. Ya que usted no ha podido llegar 
á una inteligencia final con quien no tuvo inconveniente para 



20 



ofrecérsele hasta como su Secretario, en el camino de salvar 
la República, salvarlo á usted mismo y salvarme á mi, puede 
usted hacer lo que le indican sus amibos. 

CIPRIANO CASTRO. 



ALOCUCIÓN 

DEL GENERAL J. V. GÓMEZ, PRIMER VICEPRESIDENTE DE LA REPÚBLICA 

J. V. GÓMEZ, 

PRIMER VICEPRESIDENTE ENCARGADO DE LA PRESIDENCIA 
CONSTITUCIONAL DE LA REPÚBLICA, 

A los Venezolanos! 

Conocéis por mi carta del 24 de mayo último para el Bene- 
mérito General Cipriano Castro, Presidente Constitucional y 
Restaurador de Venezuela, los motivos por los cuales me con- 
sideré obligado á resolver mi separación del ejercicio de la 
Primera Magistratura de la Nación; y conocéis, igualmente, el 
estado de sobrexcitación porque ha venido atravesando el País 
en estos últimos días, causando profunda pena á mi espíritu de 
patriota y de ñel servidor de la Causa Liberal Restauradora. 

Ajeno enteramente á un orgullo mal entendido al tratar- 
se de los intereses de la Patria y de los muy leales sentimien- 
tos que me han ligado en muchos años de luchas y pruebas 
al Invicto Jefe de la Causa Liberal Restauradora, estimé opor- 
tuno en afianzamiento de la autoridad moral que debemos 
todos procurar conservar al Benemérito Jefe, trasladarme á 
la ciudad de La Victoria, con el fin de alcanzar en una entre- 
vista personal, la inmediata solución á un estado de cosas in- 
compatible con la marcha serena y benéfica de la Administra- 
ción Pública. 

Me es muy grato anunciaros que habiendo hallpdo en el 
ánimo elevado del General Castro los más nobles sentimientos 
para poner fin á esta emergencia, me ha ratificado sus pro- 
posiciones y ofrecimientos de ayudarme con su valiosa colabo- 
ración en el desempeño de mi delicado encargo. Contando 
con esta patriótica promesa, y con la esperanza, además, de 
que será atendid^v por el Benemérito Jefe de la República, la 



21 



excitación que le hacen los pueblos para que desista de su 
propósito de renunciar la Primera Magistratura y continúe 
dirigiendo los destinos del País, me he prestado gustoso á 
proseguir entre tanto en el desempeño de mis deberes oficiales. 

En esta virtud excito á todos mis compatriotas á que coope- 
ren con su buena voluntad y generosos esfuerzos á afianzar la 
unión de la familia venezolana,, y á mantener incólumes las 
conquistas de la Causa Liberal Restauradora con el progresi- 
vo desenvolvimiento de los intereses de la República y el 
mantenimiento del respeto de su integridad y soberanía en el 
Exterior. 

Caracas: 8 de junio de 1906. 

J. V. GÓMEZ. 



TELEGRAMA 

DEL GENERAL F. L. ALCÁNTARA, PRESIDENTE DEL ESTADO ARAGUA A LOS PRESIDENTES 

DE LOS ESTADOS 

Telégrafo Nacional. —Circular. — Da La Victoria, el 31 de mayo 
de 1906. 

SeTtor General Mariano García, 

Ocumare del Tuy. 

Día por día se hace más imperiosa la necesidad de ven- 
cer la resistencia del General Castro á reasumir la Primera 
Magistratura. 

Los documentos que se han trasmitido á usted por telé- 
grafo deben tenerle más ó menos bien advertido de la situa- 
ción. El País entero, por la voz de los Concejos Municipales 
y de grandes masas de ciudadanos, ha realizado en pocos días 
un gran plebiscito aclamador del Patriota y Eximio Gober- 
nante. 

Pero falta dar forma cónsona á esa aspiración nacional, 
por los medios que la prudencia indica y aconseja como más 
conducentes y eficaces. 

A tal efecto, la opinión general aquí concuerda en la idea 
de que las Municipalidades de cada Estado exijan al Presi- 



22 



dente de éste hacer llegar, sin pérdida de momentos, á manos 
del Restaurador, los Acuerdos respectivos, lo cual puede eje- 
cutar aquél por conducto de dos Delegados, que concurran á 
constituir en esta ciudad la gran comisión plebiscitaria que, 
mediante la presentación de los Acuerdos, y haciendo valer 
también los demás actos de voluntad popular ejercidos simul- 
táneamente en toda la República con el mismo patriótico fin, 
exija al General Castro el inmediato cumplimiento de su for- 
mal promesa á la Nación el veinte y tres de Mayo, ante los 
cinco mil (5.000) aragüeños que le pedían su más pronto re- 
greso al Capitolio Federal. Para ganar tiempo, los Delegados 
pudieran presentar en folleto impreso los Acuerdos de las 
Municipalidades de cada Estado y así bien pudiera tener efec- 
to el acto solemne de la presentación, el día 12 de junio en- 
trante. Permítame usted esta insinuación de amigo y compa- 
ñero y crea que se la hago perfectamente seguro del fervor 
de su partidarismo y también con el íntimo convencimiento 
de que la Patria y la Causa nos exijen imperiosamente hacer 
este supremo esfuerzo para rendir los nobles escrupulosos sen- 
timientos republicanos del gran Caudillo. 

Su amigo y compañero, 

F. L. Alcántara, 

CB! Constitucional número 1.656, de 6 de junio de I90i>^, 



ASAMBLEA PLEBISCITARIA 



EN LA VICTORIA. RECEPCIÓN DE LOS DET.EGADOS. INSTALACIÓN DE LA ASAMBLEA PLE- 
BISCITARIA. — PROGRAMA OFICIAL. — TELEGRAMAS DE NUESTRO CORRESPONSAL 



(De El Constitucional número 1.660, de 11 de junio de 1906.^ 



En el tren de la mañana partieron ayer, rumbo á La Vic- 
toria, los Delegados de las Entidades Autonómicas y del Dis- 
trito Federal. 

El caballeroso y fiel soldado de la Restauración, (Jeneral 
Francisco L. Alcántara, puso á las órdenes de los distinguidos 
viajeros dos vagones especiales. 



« « 

— 23 — 

A la despedida de los portadores del Plebiscito asistió nu- 
merosa y entusiasta concurrencia, plena del espíritu patriótico 
que exalta al pueblo venezolano en este proceso de la lealtad 
y del afecto que confunde en uno al Caudillo y á la Nación. 

Venezuela aguardaba con júbilo creciente la reunión de 
los Delegados. Todos los espíritus estaban suspensos de aquel 
acto solemne, raíz de venturas y de grandezas nacionales. El 
pueblo espera el cumplimiento de sus votos, hechos en tremen- 
dos instantes, cuando el Héroe anunciaba su renuncia, inspi- 
rado de abnegación tan suprema, como fue hondo el descon- 
suelo de la Patria. 

Venezuela es fuerte y gloriosa por Castro. 

Coro universal de alabanzas celebra al Triunfador, cuyo 
nombre es grito de victoria que enciende llamas generosas en 
la sangre latina; fecunda sangre indómita que ha regado en 
los tiempos el laurel de todos los heroísmos y teñido en la his- 
toria la púrpura de todas las grandezas. 

Castro es el brote potente de la raza en la América his- 
pana. 

Vasto vuelo de cóndores precede su paso en una decoración 
triunfal que se asienta en el Ande, donde ruge el ventisquero 
con rugir de mil leones y desmaya el sol reverberando en las 
nieves eternas. 

Poema heroico es la vida del Caudillo, en cuyo pecho bri- 
llan las cruces de todas las virtudes excelsas. Su valor es te- 
meridad y prodigio; su amor patrio, religión; su desinterés, 
sacrificio. 

El pueblo lo ama con el antiguo orgullo que sembraron en 
su alma los libertadores de la Patria. 

Sabe del milagro de fe; del esfuerzo triunfante; y de la 
voluntad generadora encarnados en Castro. Y también sabe 
el pueblo que cada época histórica sólo posee un ductor; un 
escogido; un vidente; Bolívar, en la Independencia, ó Castro, 
en la Restauración. 

La República lo espera todo del pensamiento y del brazo 
del Caudillo. Primero lo aclamó en unánime concierto de vo ■ 
luntades; y ahora atiende la palabra del Héroe ante la Asam- 
blea de Delegados. 

Es llegada la hora de la abnegación absoluta; del despren- 
dimiento de sí mismo, y Castro no vacilará en cumplir el re- 
clamo de los pueblos, como no retrocedió ayer ante la muerte. 



doquiera que la salud pública le impuso un holocausto de for- 
tuna y de sangre. 

La Asamblea de los Delegados es el propio pueblo ante el 
Caudillo. 

Va á recoger de labios del Héroe la promesa patriótica de 
retirar la renuncia; de reasumir el Supremo Poder, que ha si- 
do en sus manos garantía inviolable de la República y sostén 
poderoso de la Nacionalidad. 

Espiritualmente la Nación hace acto de presencia en Lá 
Victoria. Todos los pensamientos convergen á la Ciudad San- 
ta de la Restauración, donde se decide del futuro, de la gloria 
y de la grandeza de la Patria. 

La palabra del Invicto Soldado será clave y fianza del por-* 
venir. 

Y el pueblo la espera, solemne y jubiloso, como el anuncio 
de una gran victoria de la Patria, que abrirá á la esperanza 
todos los corazones, entre un rumor oceánico de palmas y un 
vuelo inmenso de águilas simbólicas. 

Bronces sagrados y fanfarrias marciales, celebrarán la 
abnegación del Caudillo. Aquellos tocando aleluya por la fra- 
ternidad de los venezolanos; éstas diciendo en el cobre sono- 
ro de los clarines las hazañas insignes y la gloria altísima del 
Héroe. 

La reunión de los Delegados en La Victoria, coincide con 
el aniversario de la batalla de ''El Zumbador'', donde el ge- 
nio militar del Caudillo confundió en desigual contienda las 
aguerridas huestes de la tiranía. El Gobierno de Aragua, or- 
gulloso guardián de las glorias del Héroe, celebrará pomposa- 
mente la clásica fecha restauradora y la Asamblea de los De- 
legados, conforme al programa oficial que insertamos después 
de estas líneas. 

Nuestro Corresponsal en la Ciudad Santa de la Restaura- 
ción nos trasmite sus impresiones acerca de la magnífica re- 
cepción de los Delegados. 

Ellas dirán á nuestros lectores, mejor que nosotros, cuán- 
to ha sido la esplendidez de los festejos y el entusiasmo de la 
noble ciudad aragüeña. 



EL F^RESI DENTE DEL ESTADO ARAGUÁ; 

Considera ndo : 

Que el 11 de los corrientes se cumplirá el 7^ aniversario 
de la célebre batalla de *'E1 Zumbador", ganada por el jEgre- 
gio General Cipriano Castro, Jefe de la Causa Liberal Res- 
tauradora; 

Considerando: 

Que es un deber patriótico del Gobiei'no dé Aragua fes-» 
tejar dignamente la gloriosa fecha, como un alto homenaje 
de lealtad y admiración al Ilustre Restaurador de Venezuela^ 

Considerando: 

Que en el clásico aniversario se reunirá en esta capital lá 
Asamblea de Delegados que pedirá al General Castró su 
retomo inmediato á la Primera Magistratura Nacional, por 
expreso mandato de todos los pueblos de la República, aconte- 
cimiento magno y trascendental que habrá de dar mayor* 
brillo á los anales políticos de esta Entidad autonómica de la 
Unión Venezolana, 

DECRETO : 

Artículo 1^^ Se declara festivo en el Estado Aragua el día 
11 de junio de 1906. 

Artículo 2'.* El Secretario General elaborará el Programa 
de los respectivos festejos y hará la participación correspon- 
diente á las autoridades civiles de los Distritos, á fin de que 
propendan á dar mayor realce, en el territorio de su jurisdic- 
ción, á la fecha memorable que se celebra. 

Artículo 3^ Los gastos que ocasione el cumplimiento de 
este Decreto en la capital del Estado, se pagarán por la Te- 
sorería General con cargo al ramo de 'Imprevistos". 

Artículo 4^ Comuniqúese y publíquese. 

Dado en el Palacio de Gobierno del Estado, en la ciudad 
de La Victoria, á 8 de junio de 1908. — Año 95^ de la Indepen- 
dencia y 48^ de la Federación. 



F. L. Alcántara. 



Refrendado. 
El Secretario General, 



Francisco E. RangeL 



— 26 — 

Estados Unidos de Venezuela. — Poder Ejecutivo del Estado 
Aragua. — Secretaría General. — Sección Política y Admi- 
nistrativa. — La Victoria: 8 de junio de 1906. — 95^^ y 48^ 

Resuelto: 

De conformidad con lo dispuesto en el artículo 2? del De- 
creto Ejecutivo expedido en esta misma fecha, sobre celebra- 
ción del 7^ aniversario de la memorable batalla de * *E1 Zumba- 
dor" en esta capital, se formula el siguiente 

PROGRAMA: 
DÍA 10 

I. A las 8 p. m. — Iluminación general, retreta y fuegos 
artificiales en la Plaza Ribas, como obsequio á los Delegados 
de la Gran Comisión Plebiscitaria. 

DÍA 11 

II. A las 6 a. m. — Exornación déla ciudad. A la misma 
hora, salva de artillería. 

III. A las 9 a. m. — Gran Parada de la Milicia del Distrito 
Ricaurte. 

IV. A las 12 m. - Salva de artillería. — Banquete Popular 
en la planicie del Cuartel Nacional, con que obsequiará á los 
milicianos el Gobierno del Estado. 

V. A las 4 p. m. — Gran Paseo militar en que tomarán 
parte las fuerzas nacionales acantonadas en esta plaza. 

VI. A las 6 p. m. — Salva de artillería. 

VIL A las 8 p. m. — Iluminación extraordinaria, retreta 
y fuegos de artificio en la Plaza Ribas. 

VIII. A las 9 p. m.— Gran Baile en el *'Club Victoria'', 
obsequio del ciudadano General Francisco L. Alcántara, Pre- 
sidente del Estado, á los Delegados de las Entidades Polí- 
ticas de la Unión. 

Comuniqúese y publíquese. 

Por el Ejecutivo del Estado, 

El Secretario General, 

Francisco E. Rangel, 



— 27 — 

Telégrafo Nacional.— De La Victoria, el 10 de junio de 1906. 
—Las 5 hs. p. m. 

Señor Director de **El Constitucional. 

Pasa el tren el primer túnel y como amplia decoración tea- 
tral, desarróllase ante nosotros el más bello panorama de 
Caracas. Son los predios del sur de la ciudad. Sobre los 
techos rojos, pájaros que cantan, ramajes que ondean, y abajo 
todos los tonos del verde á trechos salpicado de escarlata y 
oro! El azul neblinoso de la serranía cierra el horizonte, y 
sobre la serranía tiende remisamente el sol manto diáfano de 
ópalo. Llovió largamente anoche sobre los campos. Y á la 
amorosa sonrisa del sol matinal, los campos sonríen también 
amorosamente. Suave brisa extremece los cañaverales y por 
entre los cañaverales discurre musicalmente el río. La alegría 
de la naturaleza acompaña el correr rápido del tren, y á las 8 
y media nos detenemos en Antímano, cuya estación bulle en 
gente, como si con su presencia hubiera querido hacer más 
plácida la momentánea parada de la Gran Comisión Plebisci- 
taria. En el primero de los dos vagón s especiales que la 
característica galantería de Alcántara puso á disposición de 
los Delegados, venían los señores J. M. Herrera Irigoyen, J. 
E. Linares, Federico Alcalá, Andrés Mata, Doctor J. L. Aris- 
mendi, Juan Casanova, Doctor Hermoso Tellería, Lucas Ra- 
mella. General R. Fonseca, Doctores J. P. Tamayo, Colina 
Montilla, Jesús M. León, Rafael Revenga, Eduardo Montau- 
bán, Abdón Vivas, Emilio Constantino Guerrero, Tomás 
Reina y Muñoz Tébar. En el 2^: B. Guzmán Blanco, Graciano 
Castro, Doctores J. G. Arismendi Bracho y G. Herrera Franco. 
Los demás Delegados se encontraban desde ayer en La Vic- 
toria. En ese mismo vagón acompañaban á la Gran Comisión 
Plebiscitaria los Doctores Eduardo Célis, López Baralt, Alberto 
Smith, Luis Razetti, Adolfo Bueno, C. Contreras y los seño- 
res M. L Leicibabaza, Juan Casañas, Manuel Revenga, Adolfo 
Herrera, E. J. Maury, L. Rodríguez Díaz, Santos Escobar 
Gutiérrez, Juan Otáñez, F. Semidey, J. A. Zárraga, Aureliano 
Fernández G. , M. Figueredo Eizaguirre, J. R. Pachano, F. 
Rodríguez y otros amigos de la Restauración y de su ilustre 
Conductor. El viaje de los Delegados de Bolívar, Doctores 
Arismendi Bracho y Herrera Franco, corresponde de manera 
ostensible á los patrióticos propósitos del País, en estos mo- 
mentos decisivos para su bienestar interno y respeto en el 



— 28 — 

Exterior. Salieron el 3 de Soledad, llegaron el 4 á Cantaura, 
el 5 á San Mateo y el 6 á Barcelona 

En Guanta tomaron un bote en la mañana del 7, llegaron 
dos días después á La Guaira, en la tarde, y en la noche pa- 
saron el Avila á caballo. A las 8 de la mañana de hoy ya 
habían tomado el tren para La Victoria. 

La recepción de los Delegados en la Ciudad Santa de la 
Restauración, revistió todos los entusiasmos de que es capaz 
el pueblo que ilustró el heroísmo de Ribas y magnificó más 
tarde el épico valor de Cipriano Castro. 

Una comisión compuesta de los señores Luis Mantellini, 
F. Ríos García, J. A. Ravelo, Ramón Borges, J. E. Machado, 
J. J. Delgado, Cosme D. Maza, Isaac Landaeta, Juan Tomás 
Pérez y M. González Este ves, recibió en la Estación del Fe- 
rrocarril á los Delegados y los condujo al Gran Hotel, donde 
el popular Presidente de Aragua les tenía preparado magní- 
fico alojamiento; á las 4 de esta tarde se reunirá la Gran 
Comisión Plebiscitaría con el fin de instalarse oficialmente. 
Esta noche se efectuará una función teatral. Mañana gran 
baile en el ''Club Victoria". 

El Corresponsal. 



Telégrafo Nacional —De La Victoria, el 10 de junio de 1906. 
— Las 5 hs. 50 ms. p. m. 

Señor Director de * *^El ConstitucionaV ' . 

A las 4 y media se reunió la Asamblea Plebiscitaria en 
la Casa Presidencial, á donde llegaron los Delegados entre 
las aclamaciones del patriota pueblo aragüeño. Presidió la 
Comisión Preparatoria, por unanimidad de votos, el Doctor J. 
R. Revenga y sirvió de Secretario el señor Carmelo Arias 
Sandoval. Efectuadas las elecciones para la instalación defi- 
nitiva de la Asamblea, resultaron electos: Presidente, Doctor 
J. Muñoz Tébar; Primer Vicepresidente, General R. Fonseca; 
Segundo Vicepresidente, J. M. Herrera Irigoyen; y Secretarios 
de Actas y Correspondencia, respectivamente, los Doctores 
Emilio Constantino Guerrero y J. R. Colina Montilla. Cuando 
los elegidos ocuparon sus puestos fueron saludados por los 
aplausos del pueblo y los acordes marciales del himno ara- 
güeño. Inmediatamente después se nombrarqn dos Comisio- 



r 



- 29 — 

nes. La primera compuesta de los Generales L. Blanco Espi. 
noza, R. M. Carabafto, Doctores J. R. Revenga, J. Abdón 
Vivas y señor Juan Esteban Linares, para participar al Res- 
taurador de Venezuela la instalación de la Asamblea y exigirle 
se sirva fijar la hora del día de mañana en que pueda recibirla 
á fin de dejar cumplido su cometido. La segunda Comisión, 
compuesta de los Doctores F. de P. Reyes, A. O. Jiménez, J. L. 
Arismendi, señor Eduardo Montauban y General Graciano 
Castro, para hacer al Presidente del Estado igual partici- 
pación. 

Por unanimidad de votos fue elegido el Doctor M. Toro 
Chimíes para que, á nombre de la Asamblea, lleve la palabra 
de orden en el acto de la presentación de los Acuerdos. 

Después de esta elección, muy celebrada entre los Dele- 
gados, por haber sido el Doctor Chimíes quien recogió del 
General Castro la promesa de volver á la Primera Magistra- 
tura, si todos los pueblos de la República lo pedían, como el 
heroico Estado Aragua, la Asamblea se declaró en receso, en 
espera del resultado de las Comisiones. 

El Corresponsal. 



Telégrafo Nacional. — De La Victoria, el 10 de junio de 1906. 
— Las 6 hs. 10 ms. p. m. 

Señor Director de ' '/s7 Co7isfitucioyiaV \ 

Al reinstalarse la Asamblea, el Presidente de la primera 
Comisión manifestó que el Restaurador de Venezuela se había 
complacido altamente por la instalación de la Asamblea Ple- 
biscitaria y que había fijado las 9 a. m. del día de mañana 
para recibirla. La segunda Comisión significó la complacen- 
cia con que el Presidente de Aragua se impuso del fausto acon- 
tecimiento que se le acababa de comunicar. 

Acordóse la participación oficial de la instalación de la 
Asamblea al Ejecutivo Nacional y á los Presidentes de los Es- 
tados. Fijadas las 8 y media a* m. del día de mañana, para 
la nueva reunión de la Asamblea, el ciudadano Presidente de 
ésta clausuró la sesión con patrióticas frases sobre la trascen- 
dencia de este solemne acontecimiento, que asegura de modo 
firme la paz de la República, la marcha fecunda de una admi- 



— 30 — 

nistración ejemplar y la realización efectiva de toáoslos gran- 
des ideales que constituyen el brillante programa de la Res- 
tauración. 

El Corresponsal, 



Telégrafo Nacional— De La Victoria, el 10 de junio de 1906. 
— Las 6 hs. p. m. 

Señor Director de ''El Constitucional. 

Antes y después de la solemne instalación de la Asamblea 
Plebiscitaria, los regocijos populares han traspasado la fron- 
tera del entusiasmo. Este noble y heroico pueblo, que sabia y 
fraternalmente gobierna el hijo del Gran Demócrata, acentúa 
su idolatría respetuosa por el Héroe Máximo de la Restaura- 
ción. 

El espíritu Victoriano dilata en el ambiente sus grandes 
anhelos por la salud de la Patria y su intenso cariño por el 
ilustre Conductor de la Causa que ha consolidado la paz públi- 
ca y magnificado á Venezuela ante la cultura y la fuerza de 
todos los mundos. 

Ondea el iris nacional en todas las avenidas y se rebosa 
en todos los corazones el entusiasmo. 

Es que mañana es el aniversario de la batalla de * 'El Zum- 
bador" y la instalación de la Asamblea comienza á conmemo- 
rar tan gloriosa efemérides y exalta la eximia personalidad 
del Héroe. 

Aquí se ha recibido con júbilo la noticia de que el patrio- 
ta Presidente de Miranda ha declarado de fiesta el día de ma- 
ñana en todo el territorio de su mando. 

Esta noche á las 7 obsequiará en su morada el distingui- 
do amigo General Manuel Blanco á los señores Delegados. 

El Corresponsal. 



Telégrafo Nacional— De La Victoria, el 10 de junio de 1906. 
—Las 6 hs. 40 ms. p. m. 

Señor Director de * ^El CojistitiicionaL ' ' 

Momentos de expansión y cordialidad dentro del seno 
de la más refínada cultura, son los que ha proporcionado el ca- 
ballero Manuel Blanco á la Comisión del Gran Plebiscito 
Nacional. La bella señora Yepes de Blanco ha hecho los ho- 
nores de la casa con la delicada distinción que es proverbial 
en la honorable familia fundada por el Gran Demócrata, cuyo 
grato recuerdo se hermana en este festival Victoriano á la glo- 
ria del ínclito paladín de Los Andes. El brindis en este acto 
social correspondió á Herrera Irigoyen, quien deshojó flores 
de alabanza á los pies de la bella señora de Blanco. 

En abrazo fraternal nos hemos confundido aquí con los 
bizarros periodistas de Carabobo, León Paz Guerra, Rafael 
Silva, Alejandro Maduro y Carlos Paz García. Todos ellos han 
venido á hacer acto de presencia en la apoteosis del Gran Cau- 
dillo Nacional. 

El Corresponsal. 



Telégrafo Nacional. — De La Victoria, el 10 de junio de 1906. 
— Las 8 hs. p. m. 

Señor Director de * ^El ConstitucionaV ' . 

Los Delegados que en nombre de los pueblos de Venezue- 
la, vienen á la Ciudad Santa de la Restauración, á depositar en 
manos del Héroe de La Victoria, el voto unánime de sus con- 
ciudadanos en favor de la solidaridad política de la Causa, bajo 
la egida protectora de su ilustre Fundador, y á pedirle en nom- 
bre del porvenir de la República su inmediata vuelta á la di- 
rección de los negocios públicos, han sido recibidos por el no- 
ble pueblo de Aragua, presidido por su joven y valiente Ma- 
gistrado, con demostraciones de inusitado entusiasmo, que en 
el caso presente, es la exteriorización del sentimiento na- 
cional manifestado ya en el Gran Plebiscito, como la forma 
más democrática del sufragio universal. Grande ha de ser la 
satisfacción del General Castro ante esta espontánea explo- 
sión de patriotismo y cordura del pueblo venezolano. 



— 32-: 

La nueva corona de laureles que hoy cifte sus sieneá, con- 
quistada en una lucha cívica sin precedentes, florará digna- 
mente al lado de las innumerables conquistadas en el campo 
de batalla, en defensa del derecho y de la justicia, por la es- 
pada triunfadora en las alturas de **E1 Zumbador". 

L. Razetti. 



PRESENTACIÓN DEL PLEBISCITO. PROMESA DEL CAUDILLO.—" TRIUNFO DEL PUEBLO VENE- 
ZOLANO. SOLEMNE MANIFESTACIÓN POPULAR EN LA CAPITAL DE ARAGUA. —GRAN 

SARAO EN EL '*CLUB VICTORIA". 



CDe El Constitucional número 1.661, de 12 de junio de 1906.) 



El patriotismo del Restaurador de Venezuela agrega un 
día clásico á las efemérides de la Patria. Día de abnegación y 
esperanza en que fue sellada para siempre la alianza del Cau- 
dillo y del pueblo. El once de junio, señalado ya con piedra 
blanca en los fastos restauradores, al son de las dianas triun- 
fales de ''El Zumbador", fue predestinado entre lo3 días ven- 
turosos de la Repúbica, para alumbrar la escena prodigiosa 
en que la gratitud del pueblo y el desinterés del Caudillo hicie- 
ron pacto supremo de grandeza patria y de unión. 

Castro ha dicho la palabra mágica del porvenir na-^ional. 
Su ascenso al voto de los pueblos abre mil puertas gigantes á 
la prosperidad y á la gloria de Venezuela 

El hijo fuerte de la Patria, triunfador en todos los com- 
bates y vidente en todos los problemas nacionales, desiste de 
su renuncia, inclinando su carácter de acero, ante la única 
energía que lo vence: la voluntad del Pueblo. 

Soldados, que amáis la gloria; ciudadanos, que proclamáis 
la fraternidad; gremios, que laboráis la riqu=»za; obreros, sa- 
cerdotes del trabajo; espíritus, que profesáis la religión de la 
Patria; y todos los que ardéis en fuego de generosos pensa- 
mientos, regocijaos y cantad himnos triunfales en el fondo de 
vuestros corazones. 

Castro y el pueblo se confunden en abrazo ardiente y po- 
deroso. Nada quebrantará los vínculos de abnegación y de 
afecto que los atan. 



— 33 — 

El Caudillo se eleva en hombros del pueblo, como las al- 
tas eminencias se yerguen sobre la mole granítica de Los An- 
des. Todo es presagio de victorias insignes. Cuarenta mil 
campanas lanzan al viento el regocijo de sus voces; el cobre 
de los clarines se fatiga, publicando el alto suceso; y los ge- 
nios de la Patria despiertan, atentos al solemne rumor que 
parece venir de Carabobo y de Ayacucho. 

Salud al iris de Bolívar, dorado por el sol de los Incas; ri- 
sueño en el azul, como en un sacrificio por la Patria; y rojo 
con la sangre de los héroes antiguos! Salud á la insignia vic- 
toriosa, que flamea y que vibra de orgullo, como en I03 tiem- 
pos heroicos! 

El héroe es fuerte y ecuánime. Posee la suprema arrogan- 
cia del genio, y cuadraríale decir, como el gran estadista in- 
glés: **Estoy seguro de salvar á mi Patria, y también de que 
soy el único capaz de hacerlo. ' ' 

Sólo en la pugna de su abnegación y de su carácter, pudo 
el Caudillo ofrecer su renuncia como propiciación á los núme- 
nes patrios. La abnegación supera todas sus virtudes, porque 
el altruismo es propio de eximios corazones, pero sobre el des- 
prendimiento del Primer Ciudadano de Venezuela se elevaba 
inflexible é imponente el deber. 

Y Castro supo cumplirlo porque el honor y el deber son la 
religión de su vida. 

El pueblo elevó en concierto unánime sus votos al Caudi- 
llo. La Nación presentía que la renuncia del Héroe, vulnera- 
ría los intereses sagrados de la Patria, y al propio lugar de su 
retiro, fueron los Delegados del Plebiscito en romería patrió- 
tica, conduciendo la ofrenda de afecto con que Venezuela com- 
pensa en parte el sacrificio impuesto á su Restaurador. 

Castro elevó su alto espíritu cívico ante la Asamblea Ple- 
biscitaria. Su indomitez singular no podía desoír el reclamo 
de la Nación, como no rehuyó jamás el peligro ni esquivó tre- 
mendas responsabilidades en servicio de la Patria. 

Su verbo, galvanizante y ardiente, que vale por legiones 
cuando alienta al soldado en el ardimiento de las batallas, hi- 
zo vibrar las almas en coro armónico de entusiasmo patriótico. 
Cada concepto del Héroe fue simiente de ínclitos ideales rega- 
da en las muchedumbres embriagadas de júbilo. 

El Caudillo hizo transparentes los sentimientos generosos 
que nacen en su espíritu, como el olíbano en las cumbres, ex- 

5 



34 — 



presando su gratitud al pueblo venezolano y la admiración 
que le inspira su conducta salvadora y patriótica en el glorio- 
so proceso del plebiscito. 

Refirióse á la inquebrantable unidad de la Causa Restau- 
radora, más serena y potente á cada prueba, como si algún 
secreto designio la fortaleciese con el hierro de todos los com- 
bates y la avigorase con la fuerza de todos los pensamientos. 

La amistad fidelísima del Héroe comentó en nobles frases 
la patriótica Alocución en que el General Juan Vicente Gómez, 
Primer Vicepresidente Encargado de la Presidencia de la Re- 
pública, ratificó pública y solemnemente su adhesión al Cau- 
dillo y á los principios de la Causa Restauradora. 

El discurso del General Cipriano Castro, ante la Asam- 
blea de Delegados, es un brillante documento, cuyo vigoroso 
estilo y cuyas altas ideas revelan la constancia de ánimo y el 
sereno criterio que fundamentan la hegemonía del Caudillo 
Nacional. Junto con otros documentos de gran importancia 
publicamos esta pieza oratoria, como ampliación de las líneas 
anteriores, en las cuales no podríamos expresar abstractamen- 
te todas las enseñanzas y todos los ejemplos de patriotismo y 
de lealtad comprendidos en aquéllos. 



TELEGRAMA 



DIRIGIDO POR EL GENERAL CASTRO AL GENERAL GÓMEZ 



Telégrafo Nacional. — De La Victoria, el 11 de junio de 1906. 
Las 2 hs. 40 ms. p. m. 

Señor General Gómez. 

Principio por felicitarlo hoy día de *'E1 Zumbador''. 

Los Representantes de los Estados, como estaba anuncia- 
do, me presentaron sus votos hoy, en sesión solemne, y co- 
rrespondiendo á lo que le ofrecí á usted en nuestra conferen- 
cia, y á la petición de ellos, les he ofrecido que me reencarga- 
ré en la primera fecha clásica nacional de nuestra historia, 
que indudablemente es el cinco de julio. Lo que tengo el 
gusto de llevar á su conocimiento, porque considero será de 
su agrado. 



— 35 — 

En esa fecha memorable todos quedaremos confundidos 
y surgirá el verdadero renacimiento de la República. 

Mientras tanto como le ofrecí, también estoy á sus órde- 
nes para todo. 

Me felicito con usted y lo saluda 
Su amigo, 

CIPRIANO CASTRO. 



PALABRAS 



PRONUNCIADAS POR EL DOCTOR MUÑOZ TEBAR. PRESIDENTE DE LA ASAMBLEA 



Señor General Cipriaiio Castro^ Restaurador de l^eneziielay Presi- 
dente Constitucio7ia¡ de Venezuela: 

A la exquisita benevolencia de mis est'mables colegas de 
esta Asamblea Plebiscitaria, debo la honra de dirigiros la pa- 
labra en este momento de muy alta significación en vuestra 
gloriosa vida pública. La reunión ayer en esta ciudad de la 
Asamblea Plebiscitaria, significa un acontecimiento insólito 
en la historia de nuestra Patria: insólito por la universalidad 
del sufragio, y más aún, por la admirable rapidez con que ha 
sido realizado. A vuestro abnegado propósito de renunciar 
la Presidencia de la República, expresado en el célebre docu- 
mento Ofrenda á mi Patria, que publicasteis el 23 de mayo úl- 
timo, la Nación entera ha contestado breve y rotundamen- 
te: nó! 

No quiere ella que abandonéis ni por un instante, la su- 
prema dirección de sus destinos. Deseando la Asamblea ex- 
presaros hoy sus deseos y pensamientos con él vigor y entu- 
siasmo que los siente, ha confiado el discurso 'de orden de es- 
te acto al inteligente joven colega. Doctor Toro Chimíes, que 
fue el primero que en este proceso político os habló, á nom- 
bre del heroico pueblo aragüefto, y el primero que oyó de 
vuestros labios la promesa, cuyo cumplimiento os reclamamos 
hoy á nombre de los pueblos de Venezuela. El Doctor Toro 
Chimíes tiene la palabra. 



=^36 — 



DISCURSO 

&EL DOCTOR T0R3 CHIMIES ANTE EL RESTAURADOR DE VENEZUELA, EN NOMBRE DE LA 

GRAN ASAMBLEA PLEBISCITARIA 



Ciudadano General Cipriano Castro, Restaurador de Venezuela: 

Por honrosa designación de mis colegas en la Gran Comi- 
sión Plebiscitaria reunida en esta capital por mandato de los 
pueblos, cábeme el alto honor de dirigir la palabra por segun- 
da vez al heroico Restaurador de Venezuela; y lo hago, rebo- 
sando mi espíritu partidario de la más intima satisfacción pa- 
triótica, porque vengo á corroborar con la elocuencia subyu- 
gadora de los hechos cumplidos, la predicción que os hice ha- 
ce apenas diez y nueve días. 

Sí, recuerdo que, cuando en medio de la consternación 
que produjo en el ánimo de este pueblo que tanto os ama, 
vuestra * 'Ofrenda á mi Patria, ' ' escalé la tribuna para excita- 
ros, con el lenguaje imperativo de nuestras santas instituciones 
democráticas, á que desistierais del propósito que en aquel do- 
cumento consignabais, os dije: General: la insólita mani- 
festación que presenciáis no es más que el punto inicial de un 
Gran Plebiscito que desde este instante repercutirá por todos 
los ámbitos de la República, como el eco atronador de una 
trompeta, á cuyo conjuro levantárase Venezuela entera pro- 
clamando el nombre de su Restaurador. 

Mi dicho está cumplido, y no se conoce en la historia de 
nuestra vida política una predicción realizada con más asom- 
brosa rapidez! 

La justicia de los pueblos no se ha hecho esperar. Re- 
vestidos con todo el esplendor de su Soberanía, vienen hoy ha 
consignar en vuestras manos, en forma auténtica y explícita, 
los documentos contentivos de su libre voluntad, por medio 
de sus legítimos representantes para el caso particular, los 
Delegados de las diversas Entidades componentes de la Unión. 

En contestación á mi discurso del 23 de mayo retropróxi- 
mo, me dijisteis, señor: ''Decid al noble y heroico pueblo 
aragüeño que cuando todos los pueblos de la República pien- 
sen y pidan loque él, yo volveré gustoso al Capitolio Federal.*' 

Abrid los documentos que os presentamos hoy en nues- 
tro carácter de mandatarios de todos los pueblos de la Repú- 



z1- 



blica, y el mismo pensamiento é idéntica petición encontraréis 
expresados en ellos. En consecuencia, tenemos derecho á 
esperar, por el culto que profesáis á vuestro honor, el inme- 
diato cumplimiento del solemne compromiso que encierra aque- 
lla contestación, para decir á nuestros comitentes: Venezola- 
nos: no temáis por vuestra tranquilidad, al frente de vuestros 
destinos se halla de nuevo el Héroe máximo de la Restauración, 
acatando los dictados de vuestra soberana voluntad. 

Insistir por más tiempo en vuestro propósito, es, al par 
que peligroso para la Causa y para la Patria, impropio de la no- 
bleza de vuestro corazón, porque ello equivale á frustrar las 
legítimas aspiraciones de un pueblo que por amor al Salvador 
de su honra y de su dignidad, llegó hasta asumir una actitud 
subversiva. 

Pensad, por otra parte, en que la Restauración Liberal sin 
Cipriano Castro á la cabeza, es una pobre huérfana, y como 
tal, expuesta á perecer en la primera encrucijada del camino, 
en manos de la audacia, la perfidia ó el crimen. Él, sólo él y 
nadie más que él, que la engendró en su mente de proscrito y 
la alimentó con el pan del desterrado, es el único que puede 
conservar la pureza de sus glorias y el prestigio de su 
nombre. 

Ni escrúpulos de conciencia, ni el temor, muy natural por 
cierto en los hombres de vuestra talla, de herir susceptibili- 
dades que por algún respecto os merezcan consideración, po- 
déis aducir hoy para permanecer alejado del Capitolio Nacio- 
nal. El Cipriano Castro que de la Ciudad Santa de la Res- 
tauración regresa á Caracas á reencargarse de la Dirección 
de los Destinos Públicos, no es simplemente el Siempre Ven- 
cedor jamás Vencido, el Salvador de la Patria, el Máximo Cau- 
dillo; no, es muy distinto y singular, es el Cipriano Castro 
Aclamado de los Pueblos. 

Tenéis vuestra palabra empeñada, y esta Gran Asamblea 
Plebiscitaria que sabe que sois uno y único en todos los actos 
de vuestra vida pública, y que conoce la veneración que tenéis 
por el cumplimiento del deber, aguarda, que, consecuente con 
vuestra propia historia, cumpláis esa promesa, para devolver 
á la Patria la posesión de su dicha y la garantía de su estabi- 
lidad. 

dudada n o Gen eral: 

En nombre de Venezuela Soberana, esta Gran Asamblea 
Plebiscitaria, al dejar en vuestro poder el voto de los pueblos, 
os requiere una vez más el inmediato reencargo del Ejecutivo 



-38-- 

Nacional, y os confiere, como el más honroso blasón de vueá- 
tra vida, el título de Aclamado de la Gratitud Popular. 

He terminado. 



DISCURSO 

DEL GENERAL CIPRIANO CASTRO DIRIGIDO A LA GRAN ASAMBLEA PLEBISCITARIA 



Ciudadanos Representantes de la i'olu7itad popular! 

Tras larga lucha y rudo batallar, me separé del ejercicio 
del Poder, como bien lo sabéis, para entregarme por algún 
tiempo al reposo y al descanso. 

Los acontecimientos inesperados me sorprendieron en el 
retiro, apenas había salido de la Capital. 

Días de tristeza y desazón para mí fueron, porque, si de 
una parte estaban la Patria y 'la Causa de la Restauración, 
con todos sus grandes intereses, también es verdad, que esa 
Causa y esos grandes intereses encomendados á mi juicio y 
patriotismo, peligraban ante un nuevo conflicto, cualquiera 
que él pudiera ser, sobre todo si la veracidad de la palabra iba 
á ser sometida á duda, ó si la autoridad, que debía conservar 
el Jefe, podía ser discutida siquiera, me refiero á la autoridad 
que da el correcto proceder y la honrada y leal amistad á que 
siempre he tributado y tributo culto fervoroso. 

Pero, dada mi conducta de reposo y calma, que en los 
grandes conflictos siempre conservan las almas templadas en 
el sentimiento del honor y del deber, sucedió lo que era natu- 
ral sucediera: que los espíritus se serenaran, acallando la ex- 
plosión de las pasiones, que ya habían asomado sus mil ca- 
bezas atisbando la ocasión propicia; y que la amistad pura y 
desinteresada y el patriotismo más acrisolado, puestos á prue- 
ba, vinieran aquí mismo, á este lugar, á cantar las dianas del 
triunfo de la República, del triunfo de la verdad y la justicia, 
que es el triunfo de todos los venezolanos. 

En efecto, mi grande y buen amigo el excelentísimo señor 
General Juan Vicente Gómez, Primer Vicepresidente Encar- 
gado de la Presidencia de la República, lo ha dicho ya en su 
Alocución á los Venezolanos, dada el 8 de junio del corriente 
año: **Contando con esta patriótica promesa, y con la esperan- 



39 



' za además de que será atendida por el Benemérito Jefe de 
'la República, la excitación que le hacen los pueblos para que 
' desista de su propósito de renunciar la Primera Magistratu- 

* ra y continúe dirigiendo los destinos del País, me he presta- 

* do gustoso á proseguir, entre tanto, en el desempeño de mis 

* deberes oficiales. " 

Palabras sagradas, palabras fecundas han sido éstas, 
porque además de resplandecer en ellas la verdad, con detri- 
mento de la iniquidad y la injusticia, hemos visto cómo de 
manera instantánea y sorprendente, se ha restablecido la cal 
ma y devuéltose la paz y la tranquilidad á los espíritus. 

Podemos decir que esta nueva prueba á que hemos sido 
sometidos los leales servidores de la Causa Liberal Restaura- 
dora, es la garantía más sólida y hasta la fianza más eficaz, 
si así lo queréis, de la paz de Venezuela en lo porvenir; 
pues queda evidenciado cómo se estrellan las pasiones ante el 
más puro patriotismo y la más pura amistad con un ejemplo 
cívico de que no hay precedente ninguno eji nuestra historia 
política, y que servirá de norma para el porvenir de la Repú- 
blica, en su marcha majestuosa hacia su engrandecimiento y 
prosperidad, en el seno ya fecundo de las Leyes, del Honor y 
del Deber. Podemos decir con toda arrogancia y satisfacción 
plena, que estas virtudes indispensables, han salido ilesas, tal 
cual debía suceder. 

Anunciado, pues, por el ciudadano Primer Vicepresidente, 
Encargado de la Presidencia, como queda dicho, mi reencargo 
de la Presidencia Constitucional de la República, id vosotros 
también á decir á vuestros respectivos pueblos, como dije 
antes al noble pueblo aragíiefto, que cumpliendo mi palabra 
empeñada, me reencargaré de la Presidencia de la República 
en la fecha clásica más inmediata, en que, además de estar 
marchando ya para entonces la República bajo una faz com- 
pleta de unión y confraternidad, sea ella un feliz augurio para 
el éxito final de la Causa de la Restauración en los grandiosos 
destinos de la Patria de Bolívar, de Páez, de Sucre, de Miran- 
da, de Ricaurte y de toda esa pléyade de Héroes, que fecun- 
daron con su sangre generosa, la tierra predestinada para la 
Gloria y para la Libertad de un Mundo. 

Réstame únicamente significar á todos los venezolanos, 
por vuestro muy honorable conducto, en este yá memorable 
día y de justas expansiones, mi más intensa gratitud y mi 
eterno reconocimiento por la gran dosis de cordura y patrio- 



— 40 



tismo, con que en momentos tan críticos, se han presentado 
com^ un solo hombre á hacer acto de presencia, que por mu- 
cho y eficazmente, ha contribuido á dar solución rápida á los 
sucesos, como lo requerían las circunstancias, la cual llevaréis 
junto con la personal que, para vosotros, y para todos vues- 
tros representados en esta Asamblea Popular, la más impor- 
tante que ha tenido la República, os presenta en este día 
vuestro compatriota y amigo. 



TELEGRAMA 

DEL GENERAL GÓMEZ DIRIGIDO AL GENERAL CIPRIANO CASTRO 



De Caracas: el 11 de junio de 1906. 

Para General Cipriano Castro. 

La Victoria. 

Intima complacencia he experimentado con la lectura de 
su telegrama de hoy, y no podría ser de otra suerte, porque 
al acceder usted á reencargarse de la Primera Magistratura 
de la República, en vista de la ruidosa Aclamación que en 
forma tan solemne le hacen los pueblos de Venezuela, á la 
vez que satisface las aspiraciones de éstos, colma mis más 
vehementes deseos, pues nadie mejor que yo puede estar 
apercibido de la alteza de su misión en los destinos de la Pa- 
tria y de la Causa Liberal Restauradora. 

Reciba usted, á la vez, mis efusivas congratulaciones en 
esta fecha dos veces memorable yá en nuestra historia na- 
cional. 

Lo saluda su amigo, 

J. V. GÓMEZ. 



— 41 — 



TELEGRAMA 

DE LOS MINISTROS DEL DESPACHO, DIRIGIDO AL GENERAL CIPRIANO CASTRO 



Telégrafo Nacional.— De Miraflores, el 11 de junio de 1906. 
— Las 5 hs. 15 ms. p, m. 

Señor General Cipriano Castro, 

La Victoria. 

Enviamos á usted nuestras más calurosas congratulacio- 
nes en este día, aniversario de la memorable batalla de ' 'El 
Zumbador'', y en que ha quedado sellado el proceso de la 
Aclamación Nacional con la muy patriótica promesa que ha 
hecho usted al País de reencargarse de la dirección de sus 
destinos el próximo 5 de Julio, día clásico de nuestra Inde- 
pendencia. 

Sus amigos, 

Leopoldo Baptista, J. de J. Paúl, Gustavo J. Sana- 
BRiA, Diego Bautista Ferrer, Arnaldo Morales, Eduar- 
do Blanco, Luis Mata, Emilio Rivas, Lucio Baldó. 



boletín DB "EL CONSTITUCIONAL" 



Oportunamente hicimos conocer en Boletín de El ConsH^ 
huional los actos solemnes verificados en La Victoria en la 
presentación del Gran Plebiscito al Héroe Aclamado de los 
Pueblos. 

Nuestro Boletín circuló profusamente despertando el en- 
tusiasmo de los habitantes de Caracas y devolviendo á todos 
los espíritus la fe inquebrantable de los destinos de la Patria, 
dirigida por el brazo infatigable y la voluntad creadora del 
Restaurador de Venezuela. 

En seguida reproducinaos el docun^ento aludido: 

6 



— 42 — 
BOLETÍN DE '*EL CONSTITUCIONAL'' 

El telegrama que va al pié de estas lineas nos anuncia la 
fausta nueva de que el Caudillo Nacional ha accedido al voto 
del pueblo venezolano, desistiendo de su propósito de retirarse 
del Poder. 

Nos apresuramos á llevarlo á conocimiento de todos por- 
que la patriótica determinación del General Castro colma de 
orgullo el espíritu del pueblo y es sólida fianza de grandezas 
futuras: 

Telégrafo Nacional. — De La Victoria, el 11 de junio de 1906. 
—Las 9 hs. 30 ms. a. m. 



Para ^^El Constitucional.^^ 



Caracas. 



La Asamblea Plebiscitaria acaba de cumplir su alta mi- 
sión, depositando en manos del Héroe el voto de confianza y 
de afecto que le consagra el pueblo venezolano. 

El Doctor Toro Chimíes, comisionado por la Asamblea, 
llevó la palabra de la Nación en este acto supremo de la vida 
republicana interpretando el sentimiento público en brillan- 
tes frases de honda sugestión patriótica; memorando los in- 
signes sacrificios y los grandiosos esfuerzos del Eximio Caudi- 
llo y recordándole la solemne promesa que hizo al pueblo ara- 
güeño cuando la posibilidad de su retiro absoluto amenazaba 
la suerte de la Patria. 

El Restaurador de Venezuela, poseído del más alto y no- 
ble sentimiento, contestó las frases del tribuno aragüefto, en 
conceptos vibrantes de abnegación y de patriotismo; aludió 
especialmente á la reciente Alocución del General Juan Vi- 
cente Gómez, Encargado de la Presidencia de la República; 
significó su gratitud á los pueblos, por la nueva prueba de 
confianza de que lo hacen objeto, y finalmente prometió reen- 
cargarse del Poder Ejecutivo en la fecha clásica, más próxi- 
ma, de la Independencia Nacional. 

Frente á la morada del Héroe, templo donde asisten en 
este instante los sacros númenes de la Patria, desfilan más de 
seis mil ciudadanos aragüeños, leales soldados de la Res- 
tauración, con banderas amarillas desplegadas, y precedidos 
de brillante y numeroso Cuerpo de caballería, vitoreando f re-. 



— 43' 

héticamente al Héroe que en este mismo campo los con- 
dujo á uno de los triunfos más ruidosos y fecundos que regis- 
tran los fastos militares de Venezuela. 

Por correo de hoy remitiré los discursos del General Cas- 
tro y Doctor Toro Chimíes, para que sean publicados en /i/ 
Constitucional de mañana. 

Amigo y compañero, 

El CORRESPONSALi 



Telégrafo Nacional.— De La Victoria, el 11 de junio de 1909i 

Señores Redactores de * */i7 Co7tstiti(cional, * * 

CaracáSi 

Continúa con insólito entusiasmo el fe stiv al aragüefto en 
conmemoración de la gloriosa batalla de *'E1 Zumbador" y eil 
homenaje á la Gran Asamblea Plebiscitaria. Si el Restaurador 
de Venezuela siéntese íntimamente satisfecho por estas mani- 
festaciones, sin precedentes en los anales patrios, no menos 
satisfecho debe sentirse el popular Presidente de la ínclita 
Aragua por las deferencias cariñosas con que lo rodean sus 
gobernados y la Delegación del Gran Plebiscito. 

Es tal la cordialidad ambiente, que más que la nota poli- 
tica, resalta en estos momentos la nota social, en el más doc- 
to sentido de la palabra. 

Diríase que la voluntad popular ha querido manifestarse 
en estas solemnes horas, de la manera más atrayente para el 
Restaurador de Venezuela y más rápidamente favorable pa- 
ra todos los intereses que integran la prosperidad nacional 

Después de la Gran Parada de la milicia del Distrito Ri- 
caurte, los 6.000 ciudadanos que la forman fueron espléndi- 
damente obsequiados con banquetes populare? que al efecto 
tenía dispuestos el prestigioso Alcántara. 

En este momento se efectúa el gran paseo militar en que 
toman parte las fuerzas nacionales acantonadas en esta plaza* 

El nombre del Paladín Andino, es aclamado por el entu- 
siasmo popular á los vibrantes acentos del himno aragüeño. 
Segúi los preparativos, será una significativa fiesta social el 
baile de esta noche en el *'Club Victoria." 

El Corresponsal. 



— 44 



HOMENAJE 



DE LA COLONIA **T0VAR" 



Telégrafo Nacional. — De La Victoria, el 11 de junio de 1906. 

Señores Redadores de *'El Constihuional,'^' 

Caracas. 

La colonia *'Tovar", que como se sabe, está formada de 
laboriosos alemanes ajenos á toda idea política, vino en masa 
á presentar el homenaje de sus respetos al Ilustre Restaura- 
dor de Venezuela, quien la acogió del modo más cariñoso y le 
significó el alto valer en que estima la espontánea manifesta- 
ción. 

Castro dejó para más tarde su paseo ordinario y conversó 
larga y familiarmente con estos soldados del trabajo que han 
hallado en la tierra y en el corazón de los venezolanos la más 
noble correspondencia. 

Grato nos fue oir á Castro disertando sobre el espíritu 
alemán, sobre el cruzamiento de las razas fuertes y sobre las 
ventajas de la inmigración espontánea. 

No era el Héroe, era el Estadista quien como en surco 
abonado arrojaba de su mente fecundas ideas con verbo per- 
suasivo. 

Después de ser galantemente obsequiada la colonia, se 
despidió completamente satisfecha del recibimiento que le hizo 
el Insigne Conductor de la Restauración. 

El Corresponsal. 



— 45 — 



TELEGRAMA 

DEL DOCTOR L. RAZETTI 



Telégrafo Nacional. — De La Victoria, el 11 de junio de 1906. 

Señores Redaetores de ^^Kl Constituciojial.'' 

Caracas. 

El acto verificado hoy en esta ciudad no tiene preceden- 
tes en nuestra historia política, y su si^ificación es de tanta 
trascendencia, que será tema fecundo para que nuestros filó- 
sofos lo interpreten como debe serlo, es decir, como una prue- 
ba elocuente de que el pueblo venezolano está ya suficiente- 
mente preparado para poder resolver los problemas de la po- 
lítica en el seno del civismo, sin apelar á la fuerza, que para 
edificar, destruye, en tanto que estas luchas no dejan ni lá- 
grimas, ni sangre, y sólo quedan en el campo los cadáveres 
morales de los que no tuvieron ni firmeza en la convicción, ni 
fe en el propósito, ni lealtad en la acción. 

La Restauración Liberal, como Causa política había triun- 
fado en la guerra, venciendo la anarquía y la ambición, y su 
victoria fue tan solemne como grande en el ideal de sus prin- 
cipios; había triunfado en la diplomacia, y fue tan ruidoso su 
triunfo, que el nombre de la Patria antes menospreciado por 
el extranjero, es hoy respetado, con el respeto que imponen 
á los fuertes, el derecho y la justica délos débiles; pero le fal- 
taba á la noble Causa Liberal una batalla decisiva en el cam- 
po de la lucha cívica, y esta batalla, á que fue conducida por 
una serie de acontecimientos, ha sido coronada por la más es- 
pléndida victoria. 

Todos los pueblos de la República, dignamente represen- 
tados en esta ciudad heroica, acaban de ratificar ante el In- 
victo Restaurador de la Soberanía Nacional, su firme propósi- 
to de sostener la paz, que es la fuente de todo bienestar y de 
todo progreso, y obtener del Ilustre Jefe de la Restauración la 
formal promesa de reencargarse del Poder, como el medio 
único de asegurar la tranquilidad pública y la marcha regular 
de la República. 

Esta promesa, que ya habrá llegado á todos los extremos 
de la Nación, como nuncio de que una nueva y grandiosa épo- 



-46 



¿a se abre en el horizonte de la Patria, tiene necesariamente 
que causar en el pueblo venezolano, el efecto portentoso de 
una de esas victorias que en un momento histórico deciden de 
la suerte de un pueblo. La suerte del pueblo venezolano está 
asegurada con el hecho de saber que el General Castro no lo 
dejará huérfano, entregado á la rapiña de las ambiciones des- 
bordadas y de la anarquía, aniquiladora y estéril. Venezuela 
entera debe estar hoy de fiesta, como está este pedazo de al 
Patria, que ha tenido la gloria de presenciar los dos más so- 
lemnes triunfos de la Restauración Liberal. Un día memora- 
ble oyó las dianas anunciadoras de la victoria de la espada ja- 
más vencida, hoy oye el hosanna del triunfo de una inteligen- 
cia y de un corazón hechos para vencer con derroche de sabi- 
duría y abundancia de previsión y de cordura política, en 
medio de un ilimitado patriotismo. El General Castro, al obe- 
decer á la voluntad de los pueblos, se hace de la gratitud de 
sus compatriotas y de la admiración de la Historia. 

L. Razetti. 



LOS REPRESEN TAN TES DE LOS ESTADOS EN LA MORADA DEL HÉROE. LA PALABRA DE 

CASTRO. MANIFIESTO A LOS PUEBLOS DE LA REPÚBLICA. — GALANTERÍA DE 

ALCÁNTARA. 



CDe B Constitucional número 1662, de 13 de junio de 1906^ 



De la ciudad de las colinas épicas, doblemente inmortali- 
zadas, un día por la bravura olímpica de Ribas, otro día por el 
arrojo insoñado de Castro,— de la Ciudad Santa de la Restau- 
ración, que hace espectable la popularidad de Alcántara el 
joven,— traemos las últimas palpitaciones del actual momento 
político, cuyos efectos constituyen la perdurabilidad del orden ; 
y como consecuencia inmediata del reinado de la tranquilidad 
pública, el desarrollo ascendente de todas las energías en que 
se vincula el bienestar nacional. 

Instantes solemnes fueron lus de la mañana de ayer, en 
la morada del Restaurador de Venezuela. Habíanse con- 
gregado allí lo3 Delegados á la Gran Asamblea Plebiscitaria, 
con el objeto de despedirse del Magistrado Aclamado. Y 
gratamente fue sorprendido una vez más nuestro orgullo de 



— 47 — 

partidarios francamente definidos, al ver que el Héroe, asu- 
miendo su carácter de Estadista, magnificaba con su verbo 
elocuente y persuasivo aquella despedida de los plenipotencia- 
rios del deber patriótico. 

La palabra del Estadista, — glorificado nuevamente por el 
querer ineludible de los pueblos, — llenó de regocijo todos los 
espíritus y fortaleció en ellos la fe que reclama la realización 
de los ideales acariciados por la Patria, desde los magnos días 
en que la piedra angular de la República quedó asegurada so- 
bre las ruinas del poder colonial. 

Exteriorizó Castro la íntima satisfacción con que habían 
alimentado su noble alma de repúblico las decisiones de la 
Gran Asamblea; evocó su pasado personal, prenda segura del 
futuro glorioso de la Nación; analizó el presente con frialdad 
de filósofo, penetró en los dominios de la experiencia colecti- 
va, evidenciando los males que deben extinguirse y exponiendo 
los bienes que deben arraigarse; concretóse, finalmente, á los 
propósitos que persigue su política, y todas las manos aplau- 
dieron, y todos los corazones palpitaron de júbilo cuando alu- 
dió á la unión efectiva de todos los venezolanos, y proclamó 
que esa sería la mayor fuerza que sostendría su Gobierno. 

Por sobre todos los intereses, el interés nacional. 

Ese es Castro. Y ese será siempre Castro. 
La Gran Asamblea Plebiscitaria se ha honrado al honrar 
al Héroe y al Estadista. 

Confiemos en el porvenir. 

La Gran Asamblea Plebiscitaria clausuró sus trabajos con 
un Manifiesto á los pueblos de la República. En ese austero 
documento, aquilatado por las más patrióticas consideraciones, 
está expresa la promesa de reencargarse en breve plazo de la 
Suprema Magistratura el Restaurador de Venezuela. 

Al pié de estas líneas editoriales colocamos este trascen- 
dental documento. 

Entre las manifestaciones con que el prestigioso Presi- 
dente de Aragua distinguió á los Representantes de los Esta- 
dos, fue de alta significación el gran baile que dio en honor 
de ellos en el suntuoso local del *'Club Victoria", donde hizo 
^cto de presencia }o más culto de la sociedad aragüeña. 



— 48 — 

A la hora de la cena, púsose de pies el joven Presidente 
del Estado y ofreció el obsequio en estos bellos párrafos, que 
fueron acogidos con las más entusiastas demostraciones de 
simpatía: 

^'Señores Delegados: 

* *Diríase que esta ciudad, como la Atenas de los griegos, 
vive bajo la egida de una diosa bienhechora que la inspira y 
fortalece para que transite siempre por los caminos del honor 
y del deber. Porque, si hacemos el recuento de su historia, 
recordamos que aquí vibró el coraje épico de José Félix Ribas, 
que aquí se hizo tangible la idea liberal, que aquí se reunió 
la Convención que dio tregua al recio batallar de cinco años, 
y que aquí, — esto fue ayer,— la espada fulgurante del Gran 
Caudillo de Los Andes cerró la era de las revueltas intestinas 
para abrir á la República un ciclo de paz, de prosperidad y de 
progreso. 

' *Y como para agregar nueva página á esas yá leyenda- 
rias y gloriosas, se reúnen aquí los Delegados de las Entida- 
des Federales para cumplir un gran deber de patriotismo, de 
justicia y de gratitud hacia el Restaurador de Venezuela, á 
quien renueva el pueblo el voto de confianza con que lo ungió 
un día, al confiarle constitucionalmente los destinos del País. 

* * Y nadie duda, señores, que la reunión de esta Asam- 
blea Plebiscitaria, es la manifestación extema de un senti- 
miento que vive y alienta en la conciencia popular, sobre la 
cual ejerce incontrovertible ascendiente el Benemérito Gene- 
ral Cipriano Castro, no por imposiciones del Poder y de la 
Fuerza, sino por altos merecimientos que nadie podrá negar- 
le, y que lo han colocado á una altura que no podemos medir 
y que no lograremos alcanzar ni aun con la más pura y ar- 
diente admiración. 

* 'Por una feliz circunstancia coinciden las satisfacciones 
de este día con el aniversario de la batalla de * *E1 Zumbador, ' ' 
que es una de las más gloriosas en los fastos de la Causa Li- 
beral Restauradora; y he querido ofreceros en este momento 
doblemente memorable un obsequio, que si no alcanza á la 
magnitud del propósito que lo inspira, sí dirá una vez más de 
mi afecto sincero á mi querido Jefe, de mi lealtad inquebran- 
table al Credo político que él representa y de mis fervientes 
deseos por la paz y la fraternidad de todos los venezolanos. 



— 49 — 



tiC^S 



Señores Delegados: 



"Aragua se complace con la presencia de vosotros, y 
aprovecha la oportunidad de esta fiesta, que es de armonía, 
de paz y de concordia, para ratificar su ardiente anhelo de es- 
trechar más y más los fraternales vínculos que la unen con 
todas las Entidades que forman la Federación Venezolana. 
Expresadles este deseo mío y del noble pueblo que me ha con- 
fiado la dirección de sus destinos. ' ' 



Contestó el Doctor Muñoz Tébar, como Presidente de la 
Asamblea Plebiscitaria, y su hermosa improvisación reflejó los 
nobles sentimientos que habían llevado á la Ciudad Santa de la 
Restauración á los Delegados del Pueblo Venezolano. 

Cerró luego esta manifestación de elocuencia y gratitud 
el Eximio Caudillo de Los Andes, quien abrió una vez más su 
alma de patriota á todas las miradas y derramó sobre aquella 
mesa de hermanos pan de afectos y vino de sinceridad . 

La fatiga del viaje y lo avanzado de la hora nos hacen sus- 
pender la pluma. 



CASTRO Y ARAGUA. — LA GRAN ASXMBLEA PLEBISCITARIA. HOM£NAJE A LOS DELEGADOS 



CDe £/ Constitucional númtr o 1663, de !4 de junio de 1906 J 



No es admiración, no es amor; es más que todo eso: es 
idolatría el sentimiento con que el noble pueblo aragüeño ro- 
dea la augusta personalidad del Paladín de Los Andes. 

Y está dentro de la más clara esfera de la lógica este he- 
cho indiscutido é indiscutible. Aragua es un pueblo consustan- 
ciado con el heroísmo, con la abnegación, con la lealtad, y 
todas estas grandes virtudes radian con brillo astral en el es- 
píritu de Cipriano Castro. Aragua ha visto muy de cerca al 
héroe, al magistrado y al hombre. Y no olvida, ni podrá olvi- 
dar nunca, cuando en la colina inmortal, bajo el estruendo de 
la fusilería, entre el humo ardiente del combate, le vio surgir 
radiante de gloria, á sus pies las huestes de la anarquía, y 

7 



— 50 — 

sobre el campo de pelea las primeras claridades del sol de la 
paz rompiendo el cielo preñado de tormentas. Había prome- 
tido el Héroe ante Dios y la República que salvaría el sagrado 
tesoro de nuestras instituciones, y allí realizó su promesa, 
dando el pecho á las balas enemigas, colocándose el primero 
entre sus bravos soldados, y ofreciendo vida, fortuna y fama 
en holocausto á la Patria. 

El simple hecho de que los Delegados de los Estados hu- 
biesen escogido la ciudad de La Victoria para instalar allí la 
Gran Asamblea Plebiscitaria en honor del insigne Caudillo, 
era suficiente á exaltar el júbilo de los aragüeños, porque 
veían en ese hecho el más ostensible reconocimiento al interés 
patriótico con que custodian las glorias del Héroe Máximo de 
la Restauración. 

Y de allí que la Asamblea Plebiscitaria fuese objeto de 
significativos homenajes hasta el propio momento en que los 
Delegados partieron á sus respectivas localidades. 

Agolpóse el pueblo en la Estación ferroviaria de La Victo- 
ria, Al frente del pueblo estaba el prestigioso Presidente de 
Aragua. Y ya al arrancar el tren, tres vivas entusiastas po- 
blaron los ámbitos con rumores patrióticos. Fueron vitorea- 
dos los Delegados á la Gran Asamblea, fue nuevamente acla- 
mado el nombre de Castro, y un grito de cariñosa simpatía 
exaltó las virtudes del popular Alcántara. 

Alejóse el tren á los acordes marciales del himno aragüe- 
ño, y regresamos á Caracas con el pensamiento y el corazón 
amablemente encadenados al recuerdo del noble pueblo que 
idolatra y custodia al Restaurador de Venezuela. 



— 51 — 



ORAN ASAMBLEA PLEBISCITARIA 



ACTA 



DE INSTALACIÓN DE LA GRAN ASAMBLEA PLEBISCITARIA. REUNIDA EN LA VICTORIA 

EL 10 DE JUNIO DE 1906. 



En la ciudad de La Victoria, Capital del Estado Aragua, 
á los diez dfas del mes de junio de mil novecientos seis, reu- 
nidos en el local destinado al efecto, los Delegados de las 
diferentes Entidades políticas de la Nación, con el fin de 
constituir la Gran Asamblea Plebiscitaria que debe presen- 
tar al Benemérito General Cipriano Castro, Presidente de los 
Estados Unidos de Venezuela y Restaurador de Venezuela, 
los Acuerdos de las Municipalidades del País: en que piden 
unánimemente que desista del propósito de renunciar el alto 
puesto con que está investido, y que reasuma inmediatamente 
el ejercicio del Poder, se procedió, á propuesta del General 
Carmelo Arias Sandoval. á nombrar un Director de la Comi- 
sión Preparatoria, y fue designado por mayoría de votos el 
Doctor José Rafael Revenga, quien eligió como Secretario, al 
mismo General Arias Sandoval. La Dirección nombró á los 
Doctores Andrés Octavio Jiménez y Francisco de Paula Re- 
yes para examinar las credenciales, las cuales fueron halla- 
das conformes. Seguidamente se procedió á constituir la 
Asamblea, y previo el nombramiento de escrutadores, recaí- 
do en los señores Generales Luis Blanco Espinosa y Gracia- 
no Castro, se hizo la elección de Presidente, Primero y Segun- 
do Vicepresidentes, Secretario de Actas y Secretario de Co- 
rrespondencia, en los señores Doctor Jesús Muñoz Tébar, 
General Raimundo Fonseca y señor J. M. Herrera Irigoyen 
y Doctores Emilio Constantino Guerrero y J. R. Colina Mon- 
tilla, respectivamente. Ocupado el puesto correspondiente 
por cada uno de los funcionarios, el Presidente declaró insta- 
lada la Asamblea. En este momento se presentó á las puer- 
tas del salón una comisión compuesta de los señores Doctor 
J. E. Machado, General Ezequiel García y R. Mendoza Blan- 
co, la cual presentó un oficio del ciudadano Presidente del 
Estado, saludando cortésmente á la Asamblea, y ofreciéndole 
el apoyo de su autoridad si se creyese necesario. El Presi- 
dente recibió el oficio, y, leído que fue, lo puso en considera- 



— 52 — 

ción del Cuerpo, el cual acordó contestarlo agradeciendo al 
patriota Magistrado tan generosas expresiones de cortesía 
política. Acto continuo, el General Luis Blanco Espinosa 
propuso, con apoyo: **Que se nombren por la Presidencia dos 
Comisiones del seno de la Asamblea, la primera, para parti- 
cipar al Benemérito General Cipriano Castro la instalación de 
ésta, y para exigirle que se sirva fijar la hora del día de ma- 
ñana en que deba recibirla para presentarle los Acuerdos de 
las Municipalidades conforme á las instrucciones recibidas 
por cada Delegado; y .asegunda, para llevar también á cono- 
cimiento del ciudadano Presidente del Estado, la instalación 
de la Asamblea. " Puesta en discusión fue aprobada; y la 
Presidencia nombró para componer la primera, á los Genera- 
les Blanco Espinosa y Rafael M. Carabaño, Doctores José 
Rafael Revenga y José Abdón Vivas y señor Juan Esteban 
Linares; y para la segunda Comisión, á los Doctores Francis- 
co de Paula Reyes, Andrés Octavio Jiménez y José Loreto 
Arismendi, señor Eduardo Montauban y General Graciano 
Castro. El General Carmelo Arias Sandoval propuso: **Que 
se designe por la Presidencia un Delegado para que lleve la 
palabra de orden en el acto de presentar al Benemérito Gene- 
ral Castro, los Acuerdos de las Municipalidades. ' ' Apoyada 
la moción, y puesta en discusión, fue aprobada; y en tal vir- 
tud, la Presidencia nombró al Doctor M. E. Toro Chimíes, en 
atención á haber sido él quien en ocasión solemne, obtuvo del 
Restaurador de Venezuela la promesa de reencargarse del 
Poder si los demás pueblos de la República pedían lo que el 
heroico pueblo aragüeño. Hecho esto, la Presidencia decla- 
ró un receso para esperar que las Comisiones nombradas 
cumpliesen su cometido; y reinstalado el Cuerpo, el Presi- 
dente de la primera manifestó que el Benemérito General 
Castro había expresado su profunda complacencia por la ins- 
talación solemne de la Asamblea, y que tuvo á bien fijar para 
recibirla, las 9 a. m. El Presidente de la segunda Comisión 
significó también al Cuerpo, que el ciudadano Presidente del 
Estado había recibido con patriótica satisfacción la noticia 
comunicada. La Presidencia dispuso participar la instalación 
solemne de la Asamblea al Ejecutivo Federal, por medio del 
Ministro del Interior, así como también á los Presidentes de 
los Estados; y fijó para la nueva sesión Jas 8 y media a. m. 
del día siguiente, con lo cual terminó, y firman: El Presiden- 
te, Delegado por el Estado Zulia, Jesús Muñoz Tébar.— El 
Primer Vicepresidente, Delegado por el Estado Guárico, R. 



53 



FONSECA. -El Segundo Vicepresidente, Delegado por la Sec- 
ción Occidental del Distrito Federal, J. M. Herrera Irigo- 
YEN. —Delegados por la Sección Occidental del Distrito Fe- 
deral, J. E. Linares, Federico Alcalá.— Delegados por la 
Sección Oriental del Distrito Federal, Andrés Mata, Gra- 
ciano Castro. —Delegados por el Estado Aragua, Rafael 
M. Carabaño, M. E. Toro Chimíes.— Delegados por el Esta- 
do Bermúdez, J. L. Arismendi, Juan Casano VA. —Delegados 
por el Estado Bolívar, J. Arismendi Bracho, G. Herrera 
Franco. — Delegados por el Estado Carabobo, A. O. Jimé- 
nez, L. Blanco Espinosa.— Delegados por el Estado Falcón, 
P. Hermoso Tellería, Lucas Ramella.— Delegado por el 
Estado Guárico, C. Arias Sando val.— Delegados por el Es- 
tado Lara, Juan Pablo Tamayo, F. de Paula Reyes.— De- 
legado por el Estado Miranda, Jesús M. León. — Delegados 
por el Estado Mérida, Doctor J. R. Revenga, A. Carneva- 
Li MoNREAL —Delegados por el Estado Trujillo, Bernar- 
do A. Guzmán Blanco, E. MoNTAUBAN.— Delegado por el 
Estado Táchira, J. Abdón Vivas.— Delegados por el Estado 
Zamora, Tomás Reina, Pablo L. Gonzalo. —Delegado por 
el Estado Zulia, J. E. Serrano. —El Secretario de Corres- 
pondencia, Delegado por el Estado Miranda, José R, Colina 
Montilla. — El Secretario de Actas, Delegado por el Estado 

Táchira, Emilio Constantino Guerrero. 



SESIÓN DEL DÍA 11 DE JUNIO 



PRESIDENCIA DEL DOCTOR JESÚS MUÑOZ TEBAR 



Se abrió con presencia de todos los Delegados, Leída el 
acta de la sesión anterior, y puesta en consideración del Cuerpo, 
fue aprobada. El Presidente manifestó que, acercándose la hora 
fijada para concurrir á la mansión del Benemérito General 
Cipriano Castro, á presentarle los Acuerdos de las Municipa- 
lidades, declaraba un receso con tal fin. Trasladada la Asam- 
blea á la casa del Restaurador de Venezuela, el Presidente de 
la Corporación le dirigió la palabra en términos altamente 
patrióticos y expresivos, en los cuales le significó el objeto de 
aquella gran manifestación popular, y terminó excitando al 
Orador de orden nombrado al efecto, á cumplir su cometido. 



— 54 — 

Éste se produjo con la avasalladora elocuencia que inspiran de 
suyo las convicciones profundas, y después de algunas consi- 
deraciones llenas de patriótico interés, exigió al Benemérito 
General Castro el cumplimiento de la palabra empeñada, ya 
que aquella reunión de Delegarlos acababa de presentarle los 
Acuerdos en que todas las Municipalidades del Paf s, le pedían 
unánimemente su retorno inmediato á la Primera Magistratu- 
ra Nacional. Terminado el discurso, el General Castro contestó 
á la Asamblea, dando lectura, con todo el entusiasmo de las 
emociones vehementes, á un documento trascendental por las 
ideas eminentemente patrióticas con que está concebido, en el 
cual significó que agradecía á los pueblos de Venezuela esta 
insólita y espontánea Manifestación de su querer, y que, en 
cumplimiento de la promesa hecha, se reencargaría de la Pre- 
sidencia de la República en la primera fecha clásica de los 
anales patrios, palabras que fueron acogidas por todos los cir- 
cunstantes con ruidosos y prolongados aplausos. Reconstituido 
nuevamente el Cuerpo en el local de las sesiones, se acordó 
que la Asamblea suscribiese un Manifiesto, con el cual pudie- 
se llevar á conocimiento de todos los venezolanos, el resultado 
de sus patrióticas labores, y se nombró para redactarlo una 
Comisión compuesta de los Doctores José Rafael Revenga, 
A. Camevali Monreal, Emilio Constantino Guerrero y J. R. 
Colina Montilla. La Presidencia fijó las 9 a. m. del siguiente 
día para terminar los trabajos de la Asamblea y clausurar sus 
sesiones. Se suspendió el acto, y firman: El Presidente, Je- 
sús Muñoz Tébar. — El Secretario, Emilio Constajüiiio Guc^ 
rrero. 



SESIÓN DEL DÍA 12 DE JUNIO (LAS 9 A. M.) 



PRESIDENCIA DEL DOCTOR JESÚS MUÑOZ TEBAR 

Se abrió la sesión con presencia de todos los Delegados. 
Leída el acta de la sesión anterior y puesta en consideración 
del Cuerpo, fue aprobada. Se dio cuenta: 

1*^ De un telegrama del ciudadano Ministro de Relacio- 
nes Interiores, en que acusa recibo del que se le dirigió parti- 
cipándole la instalación de la Asamblea. 

2" De dos telegramas de los Presidentes de los Estados 
Miranda y Zamora en el mismo sentido del anterior; y 



— 55 — 

3*-^ De un telegrama también del Ministro del Interior, 
en que transcribe el Decreto que, con fecha de ayer, dictó el 
ciudadano Primer Vicepresidente Encargado de la Presidencia 
Constitucional de la República, mandando publicar en un li- 
bro todos los Acuerdos de los Concejos Municipales, las Mani- 
festaciones de los Gremios y de los particulares y demás Do- 
cumentos relativos al proceso de la presente Aclamación. 

El Presidente ordenó dar lectura al proyecto de Manifiesto 
que la Asamblea dispuso dirigir al País, y puesto en conside- 
ración del Cuerpo, fue aprobado. En consecuencia, se proce- 
dió á firmarlo, y se acordó trasmitirlo por telégrafo tanto al 
Ejecutivo Federal, por medio del ciudadano Ministro de Rela- 
ciones Interiores, como á los Presidentes de los Estados de la 
Unión Venezolana. Terminadas así las altas y delicadas labores 
de la Gran Asamblea Plebiscitaria, el Presidente se puso de 
pies, y en patriótico y elocuente discurso, que fue acogido con 
estrepitosos aplausos, declaró clausuradas las sesiones de la 
Asamblea. Firman: El Presidente, Delegado por el Estado 
Zulia, Jesús Muñoz Tébar. —El Primer Vicepresidente, De- 
legado por el Estado Guárico, R. Fonseca.— El Segundo Vi- 
cepresidente, Delegado por la Sección Occidental del Distrito 
Federal, J. M. Herrera Irigoyen.— Delegados por la Sec- 
ción Occidental del Distrito Federal, J. E. Linares, Federi- 
co Alcalá.— Delegados por la Sección Oriental del Distrito 
Federal, Andrés Mata, Graciano Castro.— Delegados por 
el Estado Aragua, Rafael M. Carabaño, M. E. Toro Chi- 
MÍES. — Delegados por el Estado Bermúdez, J. L. Arismendi, 
Juan Cas ano va. —Delegados por el Estado Bolívar, J. G. 
Arismendi Bracho, G. Herrera Franco.— Delegados por 
el Estado Carabobo, A. O. Jiménez, L. Blanco Espinosa. — 
Delegados por el Estado Falcón, P. Hermoso Tellerí a, Lu- 
cas Ramella. —Delegado por el Estado Guárico, C. Arias 
Sandoval.— Delegados por el Estado Lara, Juan Pablo Ta- 
M AYO, F. de P. Reyes. —Delegados por el Estado Mérida, J. 
R. Revenga, A. Carnevali Monreal.— Delegado por el Es- 
tado Miranda, Jesús M. León. — Delegados por el Estado Tru- 
jillo, Bernardo. A. Guzmán Blanco, E. Montauban.— De- 
legado por el Estado Táchira, J. Abdón Vivas.— Delegados 
por el Estado Zamora, Tomás Reina, Pablo L, Gonzalo.— 
Delegado por el Estado Zulia, J. E. Serrano.— El Secretarlo 
de Correspondencia, Delegado por el Estado Miranda, José R, 
Colina Montilla, — El Secretario de Actas, Delegado por el Es- 
tado Táchira, Emilio Constantino Guerrero, 



-56- 



A LOS PUEBLOS DE LA REPUBUCA 



Acaba de cumplirse en esta ciudad, tantas veces consa- 
grada por grandes y fecundos heroísmos, el proceso cívico 
más enaltecedor de los instintos y virtudes del pueblo venezo- 
lano. 

Contingencias que más ó menos son ya del dominio del 
País, determinaron en el ánimo del Presidente y Restaurador 
de Venezuela el propósito de alejarse de la vida pública y re- 
nunciar en consecuencia el alto cargo de que está investido 
por el voto libre de sus conciudadanos. Pero, no bien había 
circulado el Manifiesto en que el grande hombre exponía aus- 
teramente lo3 motivos y fines de aquella inusitada resolución, 
cuando Venezuela, la Venezuela restaurada y engrandecida 
por él, se puso en pié para gritar muy alto en tono de impo- 
nente angustia: ¡Nó, mil veces nó! 

Desde aquel mismo momento, ni un solo hombre de bien, 
ni un solo ciudadano de los que alientan en el noble senti- 
miento de la Patria venezolana, pensó en otra cosa que en so- 
breponer á las contrariedades y abnegación del Gran Caudi- 
llo y Magistrado, el supremo interés de la paz, de la civiliza- 
ción y hasta de la soberanía de la República; porque todo eso 
significa y entraña la presencia del insigne hijo de Los Andes 
al frente de la Administración Nacional. 

Circunstancias críticas análogas habían determinado an- 
tes en Venezuela procesos también análogos á éste, ya que 
conforme á una ley histórica constante, toda revolución tras- 
cendental se hace verbo y carne en la energía individual que 
la ha organizado y dirigido; pero nunca se había llegado como 
ahora á condensar en tres semanas una potencia de admirable 
instinto nacional tan elocuente y poderosa, que acaso con- 
vierta en vigor de patriótica esperanza, hasta el ñaco pesi- 
mismo de los que niegan nuestra racional predestinación á la 
vida de los grandes pueblos. 

Un gallardo representante de la democracia nacional, un 
hombre de pocos años, pero de adelantadas aptitudes y expe- 
riencias, el actual Presidente de este Estado, concibió é inició 
la idea de concretar el movimiento aclamatorio del General 
Castro, en una Asamblea Plebiscitaria que, con el voto de la 
gran mayoría popular consignado y resumido en documentos 



-57 — 

auténticos, recabara de aquél el cumplimiento de su palabra 
eínpeñada al País, por ante el noble pueblo' aragíieño, el 23 de 
Mayo último. 

Esa feliz idea, generalmente acogida, es la que hemos te- 
nido la fortuna de realizar hoy, como Delegado? de los Esta- 
dos de la Unión y del Distrito Federal, al obtener del General 
Castro la promesa formal de que, deferente y respetuoso á la 
voluntad de su3 compatriotas, reasumirá en la fecha <5lásica 
nacional más próxima el ejercicio de la Suprema Magistra- 
tura. 

Las palabras del Gran Caudillo, al CDntestar el patriótico 
requerimiento de la Asamblea Plebiscitaria, son todas de ho- 
menaje á los augustos fueros de la República y de feliz augu- 
rio para el tranquilo y fecundo desenvolvimento de ésta bajo 
los auspicios de la Restauración, que de hoy más será un con- 
tinuo gimnasio de amor patrio, de tolerancia fraternal y de 
trabajo civilizador. 

No en vano afirmó Bolívar magistralmente, que los pue- 
blos conocen su bien y son dueños de su suerte: el pueblo 
venezolano en esta emergencia de su progreso político, ha 
confirmado aquel juicio de su glorioso Libertador, presentán- 
dose ante el mundo con una conciencia absoluta y brillante 
de las enseñanzas adquiridas en casi un siglo de cruenta pe- 
regrinación, desorientado dentro de sus propias nobijísimas 
aspiraciones hacia el ideal de paz, orden, libertad y progreso 
que resume el destino de las sociedades virtuosas. 

De ahí su gran fe en el éxito final de este insólito plebis- 
cito, puesto que, penetrado de sus verdaderas conveniencias 
actuales y de sus probables necesidades en lo porvenir, abun- 
daba de antemano en la seguridad de imponerlas por sobre 
toda otra consideración, al hombre extraordinario que, por 
visible designio de la Providencia, es el único llamado á aten- 
derlas y servirlas en este gran momento de la vida nacional. 

Nosotros, Delegados de las Municipalidades y Juntas de 
Aclamación de la República á la Gran Asamblea Plebiscitaria, 
nos creemos en el deber, y lo cumplimos con indefinible satis- 
facción, de dar cuenta al País de nuestro mandato en la for- 
ma de este sencillo Manifiesto, cuya lisonjera síntesis había 
sido ya anunciada, en su reciente Alocución á los venezolanos, 
por el Benemérito General Juan Vicente Gómez, actualmente 
Encargado de la Presidencia de la República. En efecto, con 
firme palabra austera^ él, soldado de vanguardia en las luchas 

8 



-58- 

de la Restauración, se anticipó á calmar la espectativa nacio- 
nal, proclamando solemnemente la esperanza de que el Gene- 
ral Castro atendería con la abnegación republicana que le ca- 
racteriza, el ingente llamamiento del País. El Jefe ha hecho 
una vez más honor á la palabra de su esforzado Teniente, co- 
mo que ha consustanciado, por decirlo así, los deseos de éste, 
con el voto de la gran mayoría nacional. 

Celebremos jubilosamente esta magnífica conquista del 
civismo venezolano, y pongamos todo cuanto nos exigen el 
honor y la suerte de la República, en el anhelo de que, sin 
más dolores, zozobras ni sacrificios, esta vaya como en carro 
triunfal al porvenir, escudada por nuestro amor y protegida 
por el genio del más grande y abnegado de sus hijos. 

La Victoria: 12 de junio de 1906. 

El Presidente, Delegado por el Estado Zulia, 

Jesús Muñoz Tébar. 

El Primer Vicepresidente, Delegado por el Estado 
Guárico, 

R. FONSECA. 

El Segundo Vicepresidente, Delegado por la^ección Oc- 
cidental del Distrito Federal, 

J. M. Herrera Irigoyen. 

Delegados por la Sección Occidental del Distrito Federal, 

J. E. Linares. 
Federico Alcalá. 

Delegados por la Sección Oriental del Distrito Federal, 

Andrés Mata. 
Graciano Castro. 

Delegados por el Estado Aragua, 

Rafael M. Carabaño. 
M. E. Toro Chimíes. 

Delegados por el Estado Bermúdez, 

J. L. Arismendi, 
Juan Casanova. 



— 59 — 

Delegados por el Estado Bolívar, 

J. G. Arismendi Bracho. 

G. Herrera Franco. 

Delegados por el Estado Carabobo, 

A. O. Jiménez. 

L. Blanco Espinosa. 

Delegados por el Estado Falcón, 

P. Hermoso Tellería. 

liUCAS Ramella. 

Delegado por el Estado Guárico, 

C. Arias Sandoval. 

Delegados por el Estado Lara, 

F. DE P. Reyes. 
Juan Pablo Tamayo. 

Delegados por el Estado Mérida, 

J. R. Revenga. 
A. Carnevali M. 

Delegado por el Estado Miranda, 

Jesús María León. 

Delegados por el Estado Trujillo, 

Bernardo A. Guzmán Blanco. 

E. MONTAUBAN. 

Delegado por el Estado Táchira, 

J. Abdón Vivas. 

Delegados por el Estado Zamora, 

Tomás Reina. 
Pablo L. Gonzalo. 

Delegado por el Estado Zulia, 

J. E. Serrano. 



— 6o 



Él Secretario de Correspondencia, Delegado por el Esta- 
do Miranda, 

José R. Colina MontiUa, 

El Secretario de Actas, Delegrado por el Estado Táchira, 

Emilio Constantino Guerrero. 



TELEGRAMAS CRUZADOS ENTRE LOS GENERALES CASTRO Y GÓMEZ 



TELEGRAMA DIRIGIDO POR EL GENERAL CASTRO AL GENERAL GÓMEZ 

Telégrafo Nacional. — De La Victoria, el 11 de junio de 1906. 
— Las 2 hs. 40 ms. p. m. 

Señor General Gómez, 

Principio por felicitarlo hoy día de **E1 Zumbador"! 

Los Representantes de los Estados, como estaba anun- 
ciado, me presentaron sus votos hoy, en sesión solemne, y 
correspondiendo á lo que le ofrecí á usted en nuestra confe- 
rencia, y á la petición de ellos, les he ofrecido que me reen- 
carnaré en la primera fecha clásica nacional de nuestra his- 
toria, que indudablemente es el cinco de julio. Lo que tengo 
el gusto de llevar á su conocimiento, porque considero será de 
su agrado. 

En esa fecha memorable todos quedaremos confundidos 
y surgirá el verdadero renacimiento de la República. 

Mientras tanto, como le ofrecí, también estoy á sus órde- 
nes para todo. 

Me felicito con usted y lo saluda. 
Su amigo, 

CIPRIANO CASTRO. 



— 61 - 



TELEGRAMA DEL GENERAL GÓMEZ. DIRIGIDO AL GENERAL CASTRO 



Caracas: 11 de junio de 1906, 

Para General Cipriano Castro. 

La Victoria. 

Intima complacencia he experimentado con la lectura de 
su telegrrama de hoy, y no podía ser de otra suerte, porque al 
acceder usted á reencargarse de la Primera Magistratura de 
la República, en vista de la ruidosa Aclamación que en for- 
ma tan solemne le hacen los pueblos de Venezuela, á la vez 
que satisface las aspiraciones de éstos, colma mis más vehe- 
mentes deseos, pues nadie mejor que yo puede estar aperci- 
bido de la alteza de su misión en los destinos de la Patria y 
de la Causa Liberal Restauradora. 

Reciba usted, á la vez, mis efusivas congratulaciones en 
esta fecha dos veces memorable yá en nuestra historia na- 
cional. 

Lo saluda, 

Su amigo, 

J. V. GÓMEZ. 

(B. Constitucional número 1.661, de 12 de junio de 1906>. 



PROGRAMA OFICIAL 

PARA LA CELEBRACIÓN DEL 5 DE JULIO DS 1906, NONAGÉSIMO QUINTO ANIVERSARIO DE 
LA INDEPENDENCIA NACIONAL Y DÍA EN QUE REASUME EL EJERCICIO DEL PODER EJE 
CUnVO FEDERAL. POR ACLAMACIÓN DE LOS PUEBLOS, EL CIUDADANO GENERAL CIPRIA- 
NO CASTRO, PRESIDENTE CONSTITUCIONAL DE LA REPÚBLICA Y RESTAURADOR DE 
VENEZUELA. 

Día 4: 

L — A las 11 a. m. — Recepción del Restaurador de Vene- 
zuela, Aclamado de los Pueblos, en la Estación del Gran Fe- 
rrocarril, por el Gobierno, los Representantes de los Gobier- 
nos y Municipalidades de los Estados y por el Pueblo de Ca- 
racas. 



— 62 



II. — En honor del Eximio Patriota se levantarán cinco 
Arcos Triunfales en el trayecto comprendido entre la Esta- 
ción y su casa de habitación, á saber: 

1^ Frente al Aserradero de Ramella. 

2^ Frente al Capitolio. 

3° En la esquina de Las Gradillas. 

49 Frente á la 'Tlaza Washington' '. 

5^ Al terminar el Puente de la Restauración, entrando 
en la Avenida de El Paraíso. 

III. — La Bandera Nacional se enarbolará desde las 10 a. 
m. hasta las 6 p. m. en todos los Edifícios Públicos y casas 
particulares. 

IV.— A las 12 m. y 6 p. m.— Salvas de Artillería en la 
Planicie del Paseo Independencia. 

V. — A las 8 p, m. — Iluminación, fuegos artificiales y 
Retreta en la Plaza Bolívar, é iluminación del Salón Elíptico 
del Palacio Federal. 

VI. — A las 9 p. m.— Gran Baile en la Casa Amarilla, ofre- 
cido al General Cipriano Castro y á la señora Zoila de Castro, 
por el General J. V. Gómez, Primer Vice -Presiden te, Encar- 
gado de la Presidencia de la República, los Ministros del Des- 
pacho Ejecutivo, el Secretario General y el Gobernador de la 
Sección Occidental del Distrito Federal. 

Día 5: 

VIL — El General Cipriano Castro se encargará del Po- 
der Ejecutivo, de acuerdo con la atribución 7'? del artículo 75 
de la Constitución Nacional. 

VIII. — La Bandera Nacional se izará desde las 6 a. m . 
hasta las 6 p. m. en todos los Edificios Públicos y casas par- 
ticulares. 

IX. — A las 6 a. m., 12 m. y 6 p. m.— Salvas de Arti- 
llería. 

X. — El Panteón Nacional permanecerá abierto é ilumina- 
do desde las 8 a. m. hasta las 6 p. m. 

XI. — A las 8 y 30 a. m. — Se reunirán en la Casa Amari- 
lla los Miembros del Gobierno Nacional, las Corporaciones 
oficiales, los Empleados nacionales y del Distrito Federal, 
etc., etc., etc. 

XII. — A las 9 a. m.— Te-DcfnN en la Santa Iglesia Metro- 
politana. De la Catedral se dirigirá el Restaurador de Vene- 



-63- 

zuela con su Gobierno y la Comitiva al Panteón Nacional á de- 
positar una Corona en el Monumento del Libertador y Padre 
de la Patria. 

XIII. — A las 8 p. m. - Iluminación, fuegos artificiales y 
Retreta en la Plaza Bolívar, é iluminación del Salón Elíptico 
del Palacio Federal. 

XIV. —A las 8 y 30 p. m. Gran Función de Gala en el Tea- 
tro Municipal, ofrecida en honor del Restaurador de Vene- 
zuela. 

Caracas: 22 de junio de 1906. 

Por el Ejecutivo Federal, 

Leopoldo Baptista. 

(Gaceta O^cw/ número 9.801. de 22 de junio de 1906;. 



PROGRAMA 



PAR^ LA RECEPCIÓN DEL RESTAURADOR DE VENEZUELA 



La Junta designada por el ciudadano Gobernador de la Sección 
Occidental del Distrito Federal y por el Concejo Munici- 
pal de la misma Sección para el recibimiento del General 
Cipriano Castro, Restaurador de Venezuela, Aclamado 
Nacional, á su regreso á esta ciudad, formula el siguiente 



programa: 



I— El Concejo Municipal de esta Sección del Distrito Fe- 
deral se trasladará en Cuerpo el día 4 de julio próximo á la 
Estación *Talo Grande" del Gran Ferrocarril, para acompa- 
ñar al Benemérito General Cipriano Castro á su entrada á la 
Capital. 

II — El Gobernador de esta Sección del Distrito Federal 
dará la bienvenida al Restaurador de Venezuela en la Estación 
* 'Caracas.'' El señor Doctor Gonzalo Picón Febres llevará 
la palabra de orden á nombre de la Municipalidad de Caracas, 
de los Representantes de los Estados y de los de las Munici- 
palidades de la República. 



64 



III— Un carruaje de gala, esperará allí al Supremo Magis- 
trado para trasladarlo á su morada. 

IV— El trayecto que ha de seguir el cortejo estará conve- 
nientemente adornado; y, á este fin, se excita á los vecinos 
de él á exornar con banderas, gallardetes, etc. , los frentes de 
sus respectivas casas. 

V— En cada uno de los Arcos Triunfales, decretados por 
el Ejecutivo Federal y en el ofrendado por el Comercio del 
Departamento Vargas, se colocará una Banda de música. Un 
grupo de alumnos de las Escuelas Federales y Municipales ob- 
sequiará con flores al Invicto Héroe. 

VI — En la Plaza Washington se colocarán, en anfiteatro, 
los demás alumnos de las Escuelas Federales y Municipales, 
quienes, á la llegada del cortejo á dicho lugar, entonarán el 
Himno Nacional. Un grupo de alumnas presentará al Bene- 
mérito General Cipriano Castro una corona alegórica, símbolo 
de la paz de que disfruta la Nación, debida al genio de su pre- 
claro hijo. 

VII — En la noche del día 15 de julio próximo la Munici- 
palidad de Caracas obsequiará con un Gran Baile, en el Pala- 
cio de Justicia, al Ilustre Restaurador de Venezuela, á su dig- 
na esposa, señora Castro, á los Representantes de los Esta- 
dos y á los de las Municipalidades de la República. 

VIII— El Concejo Municipal de esta Sección obsequiará al 
del Distrito Ricaurte del Estado Aragua con un retrato al 
óleo, de cuerpo entero, del Restaurador de Venezuela, como 
homenaje de simpatía por haber iniciado aquella Ilustre Cor- 
poración el Gran Plebiscito Nacional. 

IX— Como ofrenda especial de la Municipalidad de Cara- 
cas por el retorno del Restaurador de Venezuela y su reen- 
cargo del Poder, se repartirá, entre los pobres de la ciudad, 
la cantidad de dos mil bolívares, por medio de una Comisión 
compuesta de las señoras María de Jesús de Muñoz Tébar, Inda- 
lecia de Planas, María Luisa de Maninat, Ana Teresa de Aris- 
mendi y María Teresa de Páez Pumar. 

X— Se invita á los habitantes de la Sección Occidental del 
Distrito Federal á concurrir el día 4 de julio á las 10 de la ma- 
ñana, á la Estación del Gran Ferrocarril para recibir al Res- 
taurador de Venezuela, quien hará su entrada á la Capital por 
la calle Oeste 2, hasta la esquina de ''Las Gradillas'' y de 
aquí se dirigirá, por la Avenida Sur, á su morada. 



-65- 

La organización de la concurrencia se hará por Maestros 
de Ceremonia, observando el orden siguiente: 

Los ciudadanos del Departamento Vargas, Sucre y Guai- 
caipuro, respectivamente, se colocarán á partir de Caño Ama- 
rillo hacia la Plaza Bolívar; y, siguiendo la carrera, sucesiva- 
mente, los de las parroquias de Altagracia, Antímano, Cate- 
dral, Candelaria, Macarao, La Pastora, El Recreo, Santa Te- 
resa, San Juan, San José, Santa Rosalía, El Valle y La Vega. 
Estas agrupaciones llevarán banderas, pendones y demás dis- 
tintivos que tengan por convenientes. 

Luego que el Restaurador de Venezuela haya llegado á su 
morada "Villa Zoila", la concurrencia, acompañada de las 
Bandas á que se refiere el número V, desfilará por frente de 
ella, tomará la vía del Puente de la Regeneración hasta llegar 
á la Plaza Bolívar, de donde se dirigirá á los siguientes pun- 
tos: Parque de Carabobo, Planicie del Hospital Vargas y 
Avenida de El Paraíso, hacia La Vega, lugares señalados 
para obsequiar con banquetes populares á los concurrentes á 
estos actos. Los Jefes Civiles de las respectivas parroquias 
presidirán dichos banquetes. 

Caracas: 25 de junio de 1906. 

El Presidente, 

Lucas Ratnella, 

El Vicepresidente, 

B, Planas. 

El Vocal Tesorero, 

Vicente Pimentel. 

Vocal, 

L. Razetti, 

El Vocal Secretario, 

Emilio H. Velutifíi. 



9 



— 66 — 

Estados Unidos de Venezuela. —Sección Occidental del Distri- 
to Federal.— Concejo Municipal.— Caracas: 25 de junio 
de 1906.-959 y 489 

Considerado en sesión de esta fecha el Programa anterior, 
fue aprobado en todas sus partes. 

El Presidente del Concejo, 

Sanios Escobar G. 

El Secretario Municipal, 

Ignacio Coll Otero, 



Estados Unidos de Venezuela. — Gobierno del Distrito Federal. 
—Sección Occidental. — Caracas: fecha ut supra. — 959 

y 489 

Cúmplase y cuídese de su ejecución. 

Emilio Rivas. 
El Secretario de Gobierno, 

/. A. Zavarse. 

(Gaceta Municipal número 539, de 27 de junio de 19060 



DECRETO 

DECLARANDO DÍA DE FIESTA NACIONAL EL 4 DE JULIO DE 1906 



EMILIO RIVAS, 

GOBERNADOR DE LA SECCIÓN OCCIDENTAL DEL 

DISTRITO FEDERAL 

Siendo el 4 de julio próximo el día fijado por el Aclamado 
de los Pueblos, Benemérito General Cipriano Castro, Restau- 
rador de Venezuela, para hacer su entrada á esta Capital; y 
por cuanto tan fausto suceso es motivo de públicos regocijos y 
patrióticas expansiones, por disposición del General J. V. Gó- 
mez, Primer Vicepresidente, Encargado de la Presidencia 
Constitucional de la República, 



-67- 
Decreto: 

Se declara día de fiesta en esta Sección del Distrito Fede- 
ral, el 4 de julio de 1906. 

Dado en el Palacio de Gobierno de la Sección Occidental 
del Distrito Federal, y refrendado por el Secretario del Des- 
pacho, en Caracas, á veintinueve de junio de mil novecientos 
seis.— Año 95^ de la Independencia y 48^ de la Federación. 

Emilio Rivas. 

Refrendado. 

El Secretario de Gobierno, 

y. A, Zavarse. 

(Caceta Oficial número 9.809, de 29 de junio de 1906). 



LA masonería venezolana Y EL CAUDILLO ACLAMADO 



ACUERDO DEL GRANDE ORIENTE NACIONAL 

A.-. L.-. G.-. D.-. G.-. A.'. D.-. U.*. 

GRANDE ORIENTE NACIONAL DE LOS ESTADOS UNIDOS 

DE VENEZUELA 

Or. •. de Caracas: 1^ de julio de 1906. 

Considerando: 

Que al reencargarse de la Presidencia Constitucional de 
la República, el Benemérito General Cipriano Castro, Restau- 
rador de Venezuela y Aclamado de los Pueblos, satisface al 
querer unánime de la ciudadanía, expresado en forma la más 
elocuente, lo que constituye un hecho trascendental en los 
anales de la vida republicana; 

Co7isiderando: 

Que la Masonería Venezolana tiene contraída una deuda 
de gratitud para con el Restaurador de Venezuela, quien en 



68 — 



momentos conflictivos para esta Orden, le prestó su espontá- 
neo y eficaz subsidio, lo cual contribuyó en mucho para que 
alcanzara la prosperidad de que hoy goza, 

ACUERDA: 

1^ Felicitar á nombre de la Masonería Venezolana, al 
Eximio Patriota, Benemérito General Cipriano Castro, Presi- 
dente Constitucional de la República y Restaurador de Vene- 
zuela, por haber accedido al requerimiento popular, reasumien- 
do el ejercicio de la Primera Magistratura de la Nación. 

2*-^ Nombrar una Comisión compuesta del II. '. h. *. Er- 
nesto Lámela Muñoz, gr. *. 32, M. '. R. '. Gran Maestro de la 
Muy R. '. Gran Log. '. de Venezuela; del Muy II. '. h. \ Rafael 
Tovar, gr. '. 33 2^ Gran Repres. ". del Grande Or. '. Nac. *. y 
del P. '. Cab. *. Domingo A. Coronil, gr. '. 18, Gran Orad. '. 
del Grande Or. '. Nac. '. , para dar cumplimiento á este Acuer- 
do, conformándose al efecto al Programa elaborado por el 
Ejecutivo Nacional, para la recepción del Restaurador de Ve- 
nezuela. 

3? Hacer entrega al General Cipriano Castro, del presen- 
te Acuerdo original. 

Comuniqúese y publíquese. 

Dado, Sellado y Refrendado en el Gran Templo Masónico, 
en Caracas, á primero de julio de mil novecientos seis (E. '. V. '. ) 



El Seren. '. Gr. '. Maest. *. 



Diego Bta. Ferrer. 
Gr. '. 33. P. •. M. '. 



Refrendado. 

ElGr.'. Secref. 



Manuel M: Marrero, ' 



Gr. '. 33. '. 



(El Constitucional numero 1.698, de 25 de julio de 19C6^. 



-- 69 - 



TELEGRAMA 

DEL GENERAL CIPRIANO CASTRO AL. REENCARGARSE DEL PODER PUBLICO 



Telégrafo Nacional.— 4 de julio de 1906. 

Señor Geyíeral Juan Vicente Gómez. 

Cumplo con el deber de comunicar á usted que, de con- 
formidad con la atribución 7^ del artículo 75 de la Constitu- 
ción Nacional, así como de lo ofrecido á usted y á los pueblos, 
me declaro desde mañana cinco de julio, reencargado de la 
Presidencia Constitucional de la República y del ejercicio del 
Poder. 

Dios y Federación. 

CIPRIANO CASTRO. 



Presidencia de la República.— Caracas: 4 de julio de 1906. 

Señor General Cipriano Castro, Presidente Constitucional y Res- 
taurador de Venezuela, 

Presente. 

Tengo á honra avisar á usted recibo de su telegrama de 
hoy, en el que se sirve comunicarme que de conformidad con la 
atribución 7^ del artículo 75 de la Constitución Nacional, se 
declarará desde mañana, cinco de julio, reencargado de la 
Presidencia Constitucional de la República y del ejercicio del 
Poder. 

Grato para mí ha sido tener conocimiento de la determi- 
nación de usted, por virtud de la cual satisface el anhelo de 
los pueblos, así como también mis aspiraciones de patriota y 
de servidor de la Causa Liberal Restauradora. 

Dios y Federación. 

J. V. GÓMEZ. 

(B Constitucional número 1.681, de 5 de Julio de 1906.) 



— 70 



DISCURSO 

DEL DOCTOR GONZALO PICÓN PEBRES A NOMBRE DE LA MUNICIPALIDAD DE CARACAS. DE 
LOS REPRESENTANTES DE LOS ESTADOS Y DE LAS MUNICIPALIDADES 

DE LA REPÚBLICA 



SeTior General Cipriario Castro, Restaurador de Venezuela: 

Faz á faz con la majestad de la Patria representada en 
los altos Poderes Nacionales, en ese heroico pueblo que se agru- 
pa delante de nosotros, en el ejército con que ella proteje la 
grandeza de sus fueros; y en ese pabellón glorioso que soste- 
nido por la diestra de Bolívar flameó un tiempo sobre las más 
excelsas cumbres de la América, creedme que me siento orgu- 
lloso de ser yo quien os dirija la palabra en esta festividad 
solemne, en la cual alcanzáis el grado máximo de vuestra 
gloria como ciudadano ilustre de la noble nación venezolana. 

El último 23 de Mayo, aniversario de aquel otro en que 
rompisteis con la punta de vuestra espada la frontera con Co- 
lombia, y de victoria en victoria llegasteis después en breví- 
simas jomadas hasta el Capitolio Federa^ resonó á deshora 
uno así como estruendo de alarma en la República. En do- 
cumento de signiñcación altísima y ruidosa, dijisteis aquel 
día vuestra renuncia del Poder; vuestra inesperada palabra 
circuló inmediatamente, con rapidez eléctrica, por todos los 
ámbitos de la Nación; los pueblos se levantaron como un solo 
ciudadano para protestar contra vuestra resolución irrevoca- 
ble; las Municipalidades os pidieron el quebrantamiento de 
aquel firme propósito, sin duda peligroso para la sólida paz 
de Venezuela; la aclamación de vuestro nombre, numerosa 
como jamás se oyó ninguna en los anales patrios, repercutió 
en todos los tonos de improviso; las delegaciones de las Muni- 
cipalidades se reunieron en Asamblea imperativa, para exi- 
giros que retiraseis la renuncia; vuestra voluntad quedó ven- 
cida por la voluntad indiscutible de los venezolanos, y hoy 
en medio del esplendor de esta singular solemnidad que es la 
glorificación de vuestro nombre, volvéis de nuevo al Capitolio 
sobre la ola arrolladora y formidable de la omnipotencia po- 
pular. 

Entrad, señor; Caracas os espera engalanada con verda- 
dera pompa; volved al Capitolio; empuñad otra vez las riendas 



— 71 — 

del Gobierno, y la insólita gloria que recogéis en este día en 
cuanto ungido de la Soberanía Nacional, guardadla, conser- 
vadla con afecto, en lo más íntimo de vuestro corazón, como 
una de las preseas más valiosas de vuestra interesante vida 
pública. 

Los pueblos de Venezuela han sabido galardonar vuestros 
grandes esfuerzos por la dignidad y el honor de la Nación. 
Los pueblos de Venezuela, por el órgano de sus Municipalida- 
des, que son el fundamento de las democracias modernas, os 
han dicho con verdadera convicción: ''Todavía sois necesario 
en el Poder, porque vuestro nombre es el símbolo de la paz*' 
Los pueblos de Venezuela han tenido razón en aclamaros, y 
esa aclamación es lógica, se funda en vuestras ejecutorias, y 
estrechamente unida con ellas, habrá de ser de todo punto re- 
frendada por la firma de la posteridad. 

Porque los pueblos de Venezuela no ven en vuestra per- 
sonalidad sino el heroísmo que triunfa en los revueltos cam- 
pos de batalla, el carácter que salva en las alturas del Go- 
bierno, la energía que sostiene la fuerza de voluntad incon- 
trastable para mantener sin menoscabo el orden público, y el 
ideal sagrado de la Patria para conservarla siempre en toda 
la integridad de su grandeza, de su soberanía y de su gloria. 
Porque al recorrer con atención las páginas de vuestra vida 
pública, se advierte que ese heroísmo es brillante, que ese 
carácter es uno, que esa energía es uniforme, que esa fuerza 
de voluntad no titubea, y que ese ideal resplandece, en lo más 
alto de vuestro entendimiento. Porque desde el día en que 
por vez primera llegasteis victorioso al Capitolio, vuestra pa- 
labra ha sido de concordia, de unión y de confraternidad entre 
todos los venezolanos para realizar la obra del engrandeci- 
miento nacional. Porque jamás dejasteis de pronunciar esa 
palabra hermosa que os dignifica y enaltece, como el único 
medio grande y noble de levantar una compuerta al torrente 
desbordado de nuestros viejos odios partidarios y de nuestras 
dolorosas discordias intestinas. Porque habéis sostenido muy 
en alto el principio de autoridad, que es el fiel del equilibrio 
en que deben reposar las sociedades humanas, el alma del 
progreso y la esencia milagrosa de la civilización. Porque si 
amáis la libertad, no es la libertad-licencia, la libertad-dema- 
gogia, la libertad-bacante, ebrias de vino y de deshonra pros- 
tituida en las voluptuosidades del escándalo y con los labios 
llenos de vociferaciones y de infamia, sino la libertad-idea, la 
libertad-razón, la libertad-sacerdotisa que celebra de pontifi- 



— 72 — 

cal y comulga la hostia de la sabiduría sobre el altar de la 
justicia práctica. Porque si queréis la grandeza del derecho, 
que es el propugnáculo de las naciones bien regidas, no es 
sino contrapesada como al justo por la grandeza del deber. Por- 
que en rudo y constante batallar habéis encadenado la anarquía, 
cuyos torpes instintos no conducen ni pueden conducir sino á 
la disolución, á la muerte inevitable de los intereses sociales y al 
triunfo definitivo de la barbarie incontinente. Porque habéis 
aplastado la cabeza, con los tacones de vuestras botas de cam- 
paña, á esa inmensa miseria asoladora, ' 'negra como el abis- 
mo, repugnante como un nido de serpientes, amasada con 
odios y ambiciones por las furias del averno, devastadora de 
todo lo que el progroso crea, infecunda porque retarda la evo- 
lución social, siniestra como el crimen y henchida de vengan- 
zas y rencores, que se llama la guerra fratricida." Y por- 
que en cuanto Caudillo inteligente y en cuanto gobernante ci- 
vilizador, habéis creado con vuestro brazo de hierro, con las 
inspiraciones de vuestro pensamiento y con el espíritu de la 
filosofía práctica, manteniéndolo con la perseverancia infati- 
gable de vuestros patrióticos designios, el bien supremo de la 
paz, única atmósfera en donde el trabajo es fecundo, en don- 
de la propiedad es respetada, en donde el progreso se acre- 
cienta, en donde los corazones se acrisolan para el bien, en 
donde se dulcifican las costumbres, en donde la civilización 
alcanza sus victorias más hermosas, y en donde el árbol de la 
inteligencia humana fragantísimo, cubierto de rocío y bañado 
por los esplendores del arte, produce frutos de amor y no de 
odio, frutos de generosidad y no de bárbaro egoísmo, frutos 
de oro y no de sangre. 

Hé ahí, señor, vuestros principales títulos á la alta consi- 
deración de los venezolanos, lo que ha determinado ese in- 
menso Plebiscito ruidoso, que es la aclamación de vuestra 
personalidad, y lo que hará que en el día de mañana todos 
los pueblos de la República rememoren con encarecimiento 
vuestros resaltantes hechos, celebrando vuestro nombre al 
mismo tiempo que el de los Libertadores de la Patria. 

Pero por sobre todas esas ejecutorias se levanta y brilla 
otra que os distingue con altísimo relieve en nuestra corta vi- 
da de nacionalidad independiente. 

Un día siniestro, de escándalo para el derecho porque se 
rigen las Naciones y de honda tristeza para la civilización del 
mundo, se escuchó retumbar en nuestras costas, como salien- 
do de las profundidades más ocultas de la historia, el cuer- 



— 73 — 

no de la injusticia humana. Tres potencias formidables, 
unidas en alianza prepotente, pretendieron violar por medio 
de la fuerza los sacrosantos fueros de la Patria. En semejan- 
te conflicto os colocasteis á la altura de vuestros deberes como 
hombre, de vuestros deberes como venezolano, de vuestros 
deberes como Jefe del Gobierno, de vuestros deberes como 
ciudadano de la América Española. Había sido ya comple- 
tamente desoída vuestra serena invocación á la equidad, como 
escudo de la razón que asistía a Venezuela y aquella triple 
alianza apuntaba sus cañones contra los fuertes nacio- 
nales. De repente se escuchó al pié del Avila el trueno de 
la indignación patriótica; y del Avila se trasmitió en onda re- 
sonante por Venezuela entera; y de Venezuela salió á reper- 
cutir, despertando ecos de verdadera simpatía, por todos los 
ámbitos de América. Era vuestra palabra, que en nombre 
de la fuerza del derecho protestaba contra el derecho de la 
fuerza; era vuestra palabra, que invocando como divina pro- 
tección los venerandos manes de nuestros Libertadores, de- 
fendía con el más santo de todos los poderes de la tierra los 
intocables fueros de la Soberanía Nacional. 

Y aquella palabra digna, aquella arrogantísima defensa, 
aquel soberbio documento que ñrmásteis el 9 de Diciembre, y 
que alcanzó por su altivez el renombre que debía en ambos 
mundos, tiene la más alta é indiscutible trascendencia en 
el actual momento histórico, y mayor la tendrá en lo porve- 
nir; trascendencia que reconocen y sienten todos los venezo- 
lanos, que merece el caluroso aplauso de todos los pensado- 
res honrados, que ejercerá notable influjo en la evolución po- 
lítica y social de las incipientes Repúblicas de Hispano- Amé- 
rica, y que será recogida por la historia en sus páginas de 
oro, como el fecundo resultado del más sobresaliente de todos 
vuestros actos como gobernante de una Nación civilizada, 
para colocar sobre ella la verdecida palma de la glorificación. 

Porque con aquella palabra disteis un ejemplo no sólo de 
patriotismo nacional, sino también de patriotismo continen- 
tal americano; porque con aquella protesta, reencendísteis en 
la mente de los venezolanos la concepción grandiosa y el ideal 
sublime de la Patria; porque con aquel documento recordas- 
teis á todo el vasto Continente colombiano los gigantescos 
esfuerzos, las virtudes admirables y el heroísmo épico de 
aquellos varones inmortales que levantaron sobre el trono de 
flores de nuestra naturaleza espléndida la incomparable glo- 
ria de la Independencia Americana. 

10 



74 — 



Señor General Cipriano Castro^ Restaurador de Veyíezuela: 

En nombre de la Municipalidad de Caracas, de los Re- 
presentantes de los Estados y de los Representantes de las 
Municipalidades Regionales, os doy la más entusiasta bienve- 
nida como Aclamado Nacional, y hago los más fervientes vo- 
tos porque logréis convertir en realidad la más grande y ge- 
nerosa de todas vuestras aspiraciones, que es la de la confra- 
ternidad de todos los venezolanos bajo el augusto pabellón 
de la República. 



DISCURSO 

PRONUNCIADO POR EL NIÑO CARLOS TORRES, AL ENTRAR A CARACAS EL RESTAURADOR DE 

VENEZUELA 



Señor General Cipriano Castro: 

Respetado General: 

Habéis oído ya la voz autorizada de las personas respeta- 
bles de esta Capital, hombres notables por su posición social, 
por sus virtudes y por sus talentos. Habéis oído esos precio- 
sos conceptos con que justamente encomian vuestro nombre 
y vuestros hechos; y oyendo estáis ese rumor simpático pro- 
ducido por el alborozo, por la alegría y el contento de todos 
los venezolanos entusiasmados con vuestra presencia aquí, al 
tornar de nuevo á reencargaros de la Primera Magistratura 
de la República. Eso habéis oído y oyendo estáis, señor Ge- 
neral: ahora vais á oír la débil, pero franca voz de un humil- 
de hijo del Táchira, que yo emito para saludaros en mi nom- 
bre y en el de aquella tierna juventud, que nada ignora de 
vuestras grandiosas conquistas dentro y fuera del país, en be- 
neficio de la Patria; que os admira y se enorgullece, porque 
vuestra fama, generalmente conocida, no es de esas que pa- 
san con la personalidad del que la tiene, nó, ella ha formado 
época en el camino de los tiempos y os ha hecho inmortal. Y 
permitidme, General, que os lo diga en frases de fraternal 
cariño: la base de vuestro Gobierno no es sólo hechura del 
hombre, es obra de Dios y bien sabido es, General, que solo 
Dios deshace sus obras; Venezuela es hoy feliz y tiene asegu- 
rado su porvenir, porque el porvenir de la Patria ^stá en 
vuestras manos! 



75 — 



Los pueblos todos así lo han comprendido, y de ahí esa 
simpática y general Aclamación con que os han dado una nue- 
va prueba de adhesión y aprecio. 

¡Salud, pues, al Aclamado por la voluntad popular! 
¡Salud! 



ALOCUCIÓN 



Venezolanos! 

¿Cuál es ese rumor de águilas caudales, que de todas par- 
tes de la República vuelan á posarse sobre la empinada Cordi- 
llera, para desde allí entonar cánticos de alegría, y pregonar 
ante la faz del mundo que ha llegado la hora de la redención 
de Venezuela, de su paz y estabilidad, y que esa hora queda 
marcada en el reloj de los tiempos, hoy día 5 de Julio de 1906? 

Es el Gran Plebiscito Nacional, que constituye la voz de 
todo un pueblo y que representado hoy gallardamente en la 
gentil ciudad histórica, pregona á todos los vientos que los 
venezolanos hemos hecho juramento sagrado de trabajar úni- 
camente por nuestra felicidad y engrandecimiento. 

De hoy más, el 5 de Julio es día doblemente memorable y 
doblemente consagrado á perdurar en nuestra Historia, como 
día de grandes recuerdos y de trascendental importancia en 
nuestros destinos de Nación libre, soberana é independiente. 

Felicitémosnos porque esta coincidencia de fechas mag- 
nas, la de la Independencia y la de esta nueva etapa de la 
Restauración, es de lisonjero augurio para el buen suceso de 
la Era Nacional que hoy se inaugura; no ya para proclamar 
una nueva guerra, ni mucho menos un nuevo proceso de 
emancipación, sino con el fin de realizar los definitivos ideales 
de engrandecimiento y prosperidad con que soñaron los Pro- 
ceres de nuestra Independencia, quienes no vacilaron en sa- 
crificarlo todo por la Patria y para la Patria. 

¡ Salve, pues, 5 de Julio de 1811 ! y ¡ Salve, 5 de Julio 
de 1906! 

¡ Cómo se palpa la mano providencial, en el destino de 
esta Patria, que nos es tan cara á los venezolanos de buena 
voluntad, en cuyos corazones ha latido y late el sentimiento 
de un verdadero patriotismo ! 



-76- 

Feliz yo que me ha tocado en suerte, no sólo ser el ini- 
ciador y preparador de esta grande y meritfsima obra, sino el 
consagrado hoy para entrar con paso firme y seguro á su final 
realización! 

Queda un siglo atrás con sus regueros de luz, pero también 
un siglo con sus regueros de sangre, de lágrimas y desdichas ! 
Más aún, quedan sepultadas en ese siglo, todas las infamias, 
todas las traiciones y todas las iniquidades que, por natural 
desencadenamiento de las pasiones, han podido cortejar obra 
tan importante. 

Pero, hagamos votx)s muy fervientes, si, porque en la 
nueva Era que tan felizmente y bajo tan buenos auspicios nos 
toca en suerte inaugurar hoy, no tengamos ya sino motivos 
de plácemes y congratulaciones, y porque la Restauración de 
la Patria se siga desenvolviendo en el seno de la mayor ar- 
monía, con el concurso de todos los venezolanos, sin odios, ni 
mezquindades que entraben ó paralicen, siquiera sea por mo- 
mentos, la Obra Redentora. 

Forzoso nos será convencernos, para ello, de que la feli- 
cidad común, como nuestra grandeza patria, no se adquirirán 
jamás, sino al favor de la marcha ordenada y regular de todo 
lo que constituye el natural desenvolvimiento de un País in- 
cipiente como el nuestro, que no ha hecho hasta ahora sino 
titubear y dar pasos, llenos los más de mucha pasión, y tam- 
bién de poco patriotismo y buena fe. 

Si con noble orgullo y patriótica arrogancia, el memorable 
23 de Mayo, por no llevar en mi morral de combatiente nin- 
guna infamia, ninguna injusticia, ni en síntesis, ningún acto 
de que pudiera sonrojarme, me presenté al País para decirle, 
con la frente limpia y siempre muy altiva: aquí está el soldado 
que se cree autorizado para arrojar la primera piedra por la 
salud de su Patria; hoy, 5 de Julio, con ese misma orgullo y 
con esa misma arrogancia, le digo: aquí está después de siete 
años de lucha y trabajo fatigantes, el miliciano que no ha 
sabido combatir sino por su Patria y por sus glorias, listo 
siempre al sacrificio que para ello fuere necesario: aquí está 
el que no ha tenido ni tiene sino mucho amor por su Patria y 
por su Pueblo, y que en lo más profundo de sus sentimientos, 
no desea sino la felicidad de todos y de cada uno de sus con- 
ciudadanos: aquí está, finalmente, el que, con la misma vo- 
luntad y con la misma bandera, se empeña aún y se empeñará 
siempre, lleno de magnanimidad y tolerancia, en arrancar del 
vicio y del peligro á los que persisten en él. 



— 77 — 

Por ello, y en tan propicio momento, aprovecho la oportu- 
nidad para declarar por nueva vez, que las cárceles de la Re- 
pública quedan desde hoy mismo abiertas para todos los de- 
tenidos políticos, cualquiera que sea su categoría, excepción 
hecha de los traidores y delincuentes, porque la facultad de 
libertarlos no le es permitida á ningún gobernante que tenga 
noción exacta de sus deberes y responsabilidades. Así mismo 
declaro, que se dictarán todas las medidas conducentes, a fin 
de que los bienes que aún permanecían embargados única- 
mente, de los señores Matos y Ortega Martínez, les sean de- 
vueltos en debida forma. 

Se necesitaba de una nueva prueba del respeto que siem- 
pre he profesado y profeso á nuestras Instituciones, á nues- 
tros derechos y á nuestras prerrogativas, y los acontecimientos 
han venido á proporcionarme esa nueva ocasión para esa 
nueva prueba de mi respeto y consideración extremos, cada 
vez que las circunstancias así lo han requerido. 

Empuño nuevamente, pues, con todo fervor, la bande- 
ra de la unión y confraternidad de todos los venezolanos, 
por cuyo bienestar he venido laborando y laboro, pero, ¡ay! 
del que interrumpa la buena marcha de la República, porque 
todas las responsabilidades, junto con el rigor de la ley, cae- 
rán sin conmiseración alguna sobre su cabeza. 

Las puertas abiertas quedan así mismo, para todos los 
que con sinceridad y fe patrióticas vengan á colaborar leal 
y honradamente por el engrandecimiento y felicidad común, 
que ha sido y es la consigna de la Restauración; y no será 
esta, no, la que dé ni el más ligerj motivo para llevar al pue- 
blo venezolano á nuevos disturbios, que no han dejado otra 
huella que desolación y espanto! Mi deseo más ferviente es, 
pues, porque por causas políticas no se derrame yá una lá- 
grima más, y porque ni un sólo día falte el pan en todo hogar 
venezolano! 

La actitud del pueblo venezolano, es decir, la de todos 
su3 sanos y buenos elementos, es bien conocida, y bien puedo 
yo asegurar por ello, en ocasión tan solemne, que respondo, 
no solamente de la paz, sino del^ porvenir de la República, 
cualesquiera que sean las contingencias. 

Congratulémosnos, pues, por tan felices sucesos. 

CIPRIANO CASTRO. 
Caracas: 5 de Julio de 1806. 



78- 



BAILE DE LA CASA AMARILLA 



(De Bl Constitucional número 1,681, de 5 de Julio de 19060 



Acaso como para que resaltara en toda su magnífica es- 
plendidez ; tal vez como para que más deslumbrante apareciera 
la maravilla de sus atavíos, afuera caía una fina garúa silen- 
ciosa. Bajo el cielo hostil, la gran casa del sarao maravilloso 
semejaba en la semiobscuridad de la noche un gran jardín 
fantástico pleno de raras flores luminosas, aquello aparecía 
ante el ojo deslumhrado como si todos los colores, todas las 
luces y todas las flores escapadas de sus mil ánforas divinas 
se hallasen en una huelga deslumbrante y feliz. Por donde 
quiera luces de extrañas fulguraciones, flores de raras sede- 
rías efímeras y deslumbramiento de innúmeros colores. Todo 
un carnaval vibrante lleno de las alegrías de la luz, del color 
y del perfume. 

En los recuentos de nuestras fiestas sociales no se encon- 
trará nada igual ni que supere en magnificencia, á la celebrada 
anoche en obsequio del Benemérito Restaurador de Venezuela 
y su honorable consorte; nada que reúna, como en un rico 
haz maravilloso, la espléndida maravilla de la luz, del color y 
del perfume. 

Aquel decorado suntuoso; aquella fulgurante profusión 
de bombillos eléctricos de mil varios matices, le daban á 
la hermosa Casa Amarilla un aspecto sugestivo y deslum- 
brador. 

En el descanso de la escalera de la derecha se destacaba 
el bello cuadro: **Marguerite'', de Maury; y en el de la iz- 
quierda: * 'Cristóbal Colón'*, de Michelena. En el primer sa- 
lón de la derecha lucía un gran letrero de margaritas blancas 
que decía: * 'Aclamado Nacional" y el busto del egregio Res- 
taurador con un rico trofeo de banderas venezolanas. 

En el bellísimo Salón Amarillo se veía sobre fondo de ric > 
terciopelo el retrato de cuerpo entero del General Castro, en- 
tre cintas de luces multicolores y sobre un minúsculo jardín 
de rosas rojas. La actitud reposada y severa del Ilustre 
Magistrado, parecía llenar aquel recinto de una augusta 
placidez, y aun en efigie, parece como si por aquellos ojos 



— 19 — 

pasara en vuelo directo al porvenir, el alma de la Patria 
grande restaurada por él. 

En los Salones Rojo y Azul, lo mismo que en el de Diplo- 
máticas era inmensa la profusión de luces, de flores y de finos 
terciopelos y sederías. En todos ellos la mano del Arte pro- 
digioso y divino, había puesto sus notas de fantasmagorías es- 
pléndidas en un milagroso derroche de bellezas. 

A las 9 en punto el General Castro animó el culto entu- 
siasmo del lugar con el prestigio de su presencia y abrió el 
gran sarao en compañía de la honorable señora Martínez 
Méndez. 

Allí se hallaban, como supremo y más augusto adorno las 
flores humanas de nuestro culto jardín social — la mujer, 
providencia visible, eterno manantial de amor y esperanza, 
señoras: Zoila de Castro, dignísima consorte del Restaurador 
de Venezuela; de Paúl, de Sanabria, de Ferrer, de Russell, de 
Baldó, de Araujo, Elizondo de Guzmán, de Becker, de Stelling, 
de Gómez Velutini, de Castro, de Wiztke, de Arcila, de Mau- 
ry, de Méndez, de Sucre, de Vegas, de Stolk, de José Loreto 
Arismendi, de Romer, de Valentiner, de Uzlar, de Rivero, de 
Castillo, de Hermoso Tellería, de Rafael Mata, de Razetti, 
de Ellul, Alvarez de Calcaño, de Casanova, de Montauban, de 
Borges, Valarino de Alvarez, de García, de García Prim, 
de Phelps, Ibarra de Guzmán Blanco, Urbaneja de Sucre, 01a- 
varría de Guzmán Blanco, de Ponte, de Rohl, de Lander, de 
González Bona, de Coll, de Jiménez Arráiz, de González, 
de Ocanto, de Rotundo Mendoza, de Montemayor, Castillo de 
Castro, de Abzueta, de Garbán, de Tovar, de Herrera To- 
var, de Páez Pumar, de Torres, de Jahn, de Sucre, de Soucy, 
de Semidey y de Correa y otras muchas. 

Señoritas Hurtado Machado, Mercedes Guerrero, Luisita 
Pietri, Carmen y Tomasina Calcaño, Carmen y Juanita Ellul, 
Emilia y Consuelo Chenel, Elisa Paúl, Niní y Margot Maury, 
Braasch, Istúriz, Dupuy, Tucker, Ana Teresa Mujica, Gude- 
lia Lander, Emilia y Amelia Herrera, Plaza, Padrón, María y 
Florinda Martínez, María Teresa Yanes, Urbaneja, Paúl, 
Herrera Maucó, Ruiz, Montenegro y otras que se escapan á 
nuestra memoria. 

Los buffets fueron espléndidos, abundantes y exquisitos, 
servidos con impecable corrección y buen tono, y lujosos y finos 
los servicios de mesa. 

Ni un sólo instante decayó la nota entusiasta del hermoso 



— 8o — 

sarao, prolongado hasta altas horas de la noche, y ya para el 
amanecer riente y fresco, en tanto que una que otra flor efí- 
mera, cobraba su sutil tinte de prematura marchitez, la con- 
currencia fue abandonando los regios salones llenos de luces, 
de músicas y aromas, llevando, como un arcano dulzor, el re- 
cuerdo de la suntuosa fiesta social más espléndida en nuestras 
alegrías civilizadas; fiesta muy adecuada para celebrar la an- 
siada vuelta á la fecunda actividad de la vida pública, de quien 
viene á ella, trayendo, como siempre, la rama de oliva en las 
manos y la santa palabra de paz en los labios. 



NOMBRAMIENTO DE SECRETARIO GENERAL 



GENERAL CIPRIANO CASTRO, 

RESTAURADOR DE VENEZUELA Y PRESIDENTE CONSTITUCIONAL 

DE LA REPÚBLICA 

Decreta: 

Artículo único. Nombro Secretario General al ciudada- 
no Doctor José Rafael Revenga. 

Dado, firmado, sellado con el Sello del Ejecutivo Federal, 
en el Capitolio de Caracas, á 5 de Julio de 1906. —Año 96^ de 
la Independencia y 48^-^ de la Federación. 

[L. S.] 

CIPRIANO CASTRO. 



GENERAL CIPRIANO CASTRO, 

RESTAURADOR DE VENEZUELA Y PRESIDENTE CONSTITUCIONAL 

DE LA REPÚBLICA 

Decreta: 

Artículo único. Hasta tanto se procede á la reorganiza- 
ción del Gobierno, quedan encargados los actuales Ministros 
de sus Carteras respectivas. 



— 8i — 

Dado, firmado, sellado con el Sello del Ejecutivo Federal 
y refrendado por mí Secretario General, en el Capitolio de 
Caracas, á 5 de Julio de 1906. —Año 96^ de la Independen- 
cia y 48? de la Federación. 

[L. S.] 

CIPRIANO CASTRO. 

Refrendado 

El Secretario General, 

[L. S.] 

J. R. Revenga. 

(H Constitucional número 1.^81, de 5 de Julio de 1906 J 



DESCRIPCIÓN DE LA LLEGADA A CARACAS DEL CAUDILLO ACLAMADO 



RECORRIDA TRIUNFAL 

A la manera napoleónica, en sus proclamas triunfales, po- 
dríamos sintetizar en un sólo párrafo la insólita grandeza que 
revistió la entrada del Aclamado Nacional á la gentil ciudad 
histórica. Y ese párrafo diría: 

Cuarenta mil almas ebrias de júbilo patriótico; un largo 
bosque de mástiles tremolando en el vértice gallardetes y ban- 
deras; un amplio trueno de vítores ensordeciendo los ámbitos; 
quinientos coches á medio andar entre la solemne muchedum- 
bre; innumerables grupos á caballo; músicas de triunfo; arcos 
monumentales, y azoteas y balcones derramándose en flores 
arrojadas por divinas manos de elegantes damas; — héallí sin- 
tetizado el paso del Aclamado Nacional, desde la Estación del 
Ferrocarril Alemán hasta ''Villa Zoila, " en la Avenida Castro. 

Que en verdad fue asombroso el imponente desfile acia- 
mador y no hay memoria en Venezuela de haberse presencia- 
do una manifestación semejante! La de Bolívar, después de 
haber libertado pueblos y creado naciones soberanas, no llegó 
á tener tan alta magnificencia. Aquella grandiosa apoteosis 

11 



82 — 



no llegó á tener la magnitud que tuvo la de ayer. Y consigna- 
mos el aserto amparados por la verdad, bajo el claro cielo de 
la Historia. 

Castro, como Bolívar, ha sabido crearse esa atmósfera de 
admiración y de afecto, porque tiene la visión del genio, la 
atracción del héroe, la integridad del patricio. Y también co- 
mo el Libertador ha sabido conquistarse tan insólitos home- 
najes, porque la obra de ambos fraterniza en los tiempos y 
sus nombres no podrá separarlos jamás el historiador, cada 
vez que se detenga ante los graves problemas con que la fuer- 
za ha amenazado la Soberanía Nacional. 



EN LA ESTACIÓN 

A las once y veinte minutos se detenía en la Estación Ca- 
racas el tren presidencial. Manto de oro tendía el sol sobre las 
multitudes delirantes. Y al resonar el cañón en la planicie de 
la Academia Militar un inmenso vítor al Restaurador de Ve- 
nezuela se dilató en ondas sonoras llenando los espacios lumi- 
nosos. 

En las colinas circunyacentes y en el Viaducto Indepen- 
dencia, multitudes apiñadas contemplaban la llegada del Cau- 
dillo. Desde allí partían también ruidosas aclamaciones que 
se confundían con las que se elevaban desde la plazoleta de la 
Estación del Ferrocarril. 



LA RECEPCIÓN 

Estampido de cañones, fuegos de artificio, músicas mar • 
cíales y voceríos de entusiasmo, dan tregua á los actos de cor- 
tesía oficial y de elocuencia tribunicia. 

Cuando el eminente orador de orden. Doctor Gonzalo Pi- 
cón Pebres terminó su brillante oración, interrumpida á tre- 
chos por ruidosos aplausos, un joven tachirense asaltó la tri- 
buna. Y tras la efusiva demostración de simpatía de que fue 
objeto el joven orador, le sucedió gallardamente el Caudillo 
Nacional, entre aclamaciones de entusiasmo. 

Dijo el Restaurador de Venezuela que no debiendo tener 
hoy ni mañana sino una sola palabra, la cual estaba consigna-* 



-83- 

da en su Alocución á los Venezolanos, iba á leerla desde luego, 
como contestación á los discursos que se le habían dirigido. 

Y comenzó, á leer el Héroe Restaurador la obra de su cere- 
bro y de su corazón, meditada reposadamente en estas últimas 
horas de su retiro; y cada párrafo era premiado con una salva 
de prolongados aplausos. Y cuando, tras breve pausa, comenzó 
el interesante período en que declara abiertas una vez más las 
cárceles de la República, un gran grito de júbilo, salido de los 
labios de cuarenta mil almas, interrumpió durante cinco mi- 
nutos la voz del egregio tribuno. 

No tenemos hoy tiempo para analizar desde el punto de 
vista patriótico la célebre Alocución del Caudillo. Mientras 
tanto, la ofrecemos á nuestros lectores en la página de honor 
de esta edición. 



EL CORTEJO— LOS ARCOS 



A raíz de la lectura del célebre documento, comenzó á 
desfilar la imponente manifestación en medio de la cual, en 
elegante carroza, sin adornos palatinos adelántase el Aclama- 
do Nacional, á la derecha del Benemérito Gómez, Primer 
Vice -Presidente Encargado de la Suprema Magistratura. 

Un Cuerpo de húsares, formado por jóvenes de lo más 
distinguido de nuestra culta sociedad, custodiaba la carroza 
triunfal. Y además de ese Cuerpo, rodeaban al Héroe en ele- 
gantes corceles, varios de sus amigos particulares, entre los 
que contamos á Leicibabaza, Zárraga, Juan Casañas, Melecio 
Hernández, Antonio F. Feo y Fernando Talavera. 

De las azoteas y de los balcones del trayecto, caían flores 
sobre la carroza presidencial. Y al pasar por cada uno de los 
arcos monumentales, también llovían flores sobre el Aclamado 
Nacional. 

Al llegar á la Plaza Bolívar, la manifestación se detuvo 
sorprendida.— ¿Qué sucedía?— Era que Castro, acompañado 
de Gómez, saltaba de la carroza y se dirigía solemnemente 
hacia la estatua del Libertador. Y llegó hasta allí, serena- 
mente conmovido; y sin más testigos que un niño asombrado, 
bajo el hondo silencio evocador de aquel instante memorable, 
depositó en el pedestal de la estatua del Padre de la Patria 
un fresco manojo de flores, de las mismas que la gratitud na- 



— 84 



cional le había consagrado en el trayecto hasta ese momento 
recorrido. Ese espectáculo del Héroe Restaurador ante el 

Héroe Libertador, aparece hoy narrado, en estas mismas pá- 
ginas, por uno de nuestros más queridos compañeros: — el 
poeta Rafael Ángel Arráiz, quien sorprendió la inesperada es- 
cena. 



EN LA AVENIDA DEL TEATRO NACIONAL 

Prosiguió el solemne desfile. Y ya frente á la Plaza Was- 
hington tomó nuevo y encantador aspecto la patriótica apoteo- 
sis. En las graderías y tribunas una bella falanje de niñas 
arrojaba flores á la carroza presidencial, mientras todos los 
artistas de la Compañía de Opera entonaban desde el más al- 
to de los peldaños el Himno de la Patria Venezolana. 

Inmensos homenajes recibió en aquel sitio el Caudillo 
Aclamado. Luego bajó del carruaje en unión del General Gó- 
mez, y colocó en la estatua del Libertador de Norte América 
una corona de inmortales. 

Tras él depositó otra corona el Ministro de los Estados 
Unidos, Mr. Russell, en tanto resonaba marcialmente en el 
amplio perímetro el himno de los libres pueblos de la Gran Re- 
pública. 



HACIA VILLA ZOILA 

Una ovación más esperaba al Héroe en el Puente Restau- 
rador. Y entre la multitud delirante que allí se había dado 
cita, ganó lentamente la preciosa avenida, en donde al pié de 
la serranía del Sur, está situada su elegante morada. 

Ya en el hogar, fueron finamente atendidas las diferentes 
representaciones que tenían por objeto cumplimentar á la 
egregia compañera del Caudillo Nacional. 

El General Gómez y sus Ministros fueron los primeros en 
presentar sus parabienes á la señora Castro. 



— 85- 



DESPUÉS DE LA APOTEOSIS 



No con bélicos arreos, ni ceñido el acero de las proezas 
reivindicadoras, á la cabeza del estrépito victorioso de las le- 
giones; no así, como en otros días memorables, — que también 
proclaman gloria, — pisó el suelo de la gentil ciudad histórica 
el Aclamado de Venezuela. Ni el alma de Caracas la ilustre 
vibró, para recibirlo, con los sentimientos contrapuestos que 
en otras ocasiones de su historia la han sobrecogido, al abrir 
sus puertas, acaso no siempre su corazón, al arribo de los ven- 
cedores. 

Porque, en efecto, no fueron á glorificar al Magistrado 
esclarecido, ni los entusiasmos triunfales de los partidos, ni 
las ansiedades interesadas de las banderías. Venía envuelto 
en el iris republicano, como bajo un noble y amplio dosel de 
amparo nacional, y traía en sus labios las dos palabras geni- 
toras de la nueva edad, del nuevo ciclo vigorizador que viene 
á abrir augustamente: 

¡ UNIÓN Y CONFRATERNIDAD ! 

A este conjuro, Caracas se levantó, y llevó sus multitu- 
des solemnes á abrir alas y formar vía triunfal al Bienvenido. 
Y fueron allí: la grave magistratura, ejecutora de la Ley; el 
ejército, férreo baluarte de la Patria; la alta banca y el Co- 
mercio, mantenedores de la riqueza de la República; los Re- 
presentantes de los Estados, apersonando la confederación de 
dichas Entidades; la Prensa, traductora de la aspiración na- 
cional; el Clero, intérprete del sentimiento de los fieles; y la 
muchedumbre, obrera y laboriosa, enérgica musculatura de 
la Nación. Y la niñez, iluminando con rosada aurora de son- 
risas la victoria cívica; y la senectud, que consagra el recuer- 
do de viejos días magnificentes. 

Fue Venezuela, en espíritu y en presencia, recibiendo al 
hombre fuerte, glorioso por su ideal, robustecido en la agria 
disciplina de las vicisitudes; al soldado intrépido, retemplado 
á metralla; al magistrado inflexible, que ha puesto resuelta- 
mente un valladar para el respeto y una coraza al honor de la 
Nación. 

(B Constitucional número 1.681, de 5 de Julio de 1906.) 



— SO- 



LA ENTRADA TRIUNFAL 



FESTIVALDEL 5 DE JULIO 



Es á manera de débil pincelada lo que vamos diciendo 
sobre el trascendental suceso de la entrada triunfal a Caracas 
del Restaurador de la Patria, porque agobiados por el más 
abrumador de los entusiasmos y suspenso el espíritu ante la 
magnitud de aquella apoteosis insólita y jamás vista en nues- 
tra vida nacional, es imposible describir lo que tiene el pres- 
tigio avasallador de aquello que el espíritu contempla por la 
vez primera. 

Se necesita, para formar concepto de aquel acontecimien- 
to, haber estado de presente en él ; haber asistido á aquella so- 
lemne apoteosis patriótica; haber sido factor en aquel prodi- 
gioso desfile de todo un pueblo en alegría; haber sentido en 
el alma, como un formidable golpe titánico, la corriente de 
aquel inmenso entusiasmo desbordado. 

Sólo podrá Caracas contemplar de nuevo espectáculo se- 
mejante, el día dolorosamente imposible en que Bolívar, sobre 
su bravio corcel de guerra, recobrase su aliento de Libertad! 

Imaginaos el estruendo de cuarenta mil almas en entu- 
siasmo, pendientes de un sólo glorioso suceso; suponed el es- 
tentóreo ¡viva! de cuarenta mil bocas que aclaman en el deli- 
rio de la apoteosis; pensad que de todos los balcones bajaron 
para festejar al Caudillo ilustre, todas las flores de todos los 
jardines; suponed la alegría de un pueblo desbordado como 
las ondas de un mar en furia, que recibe al más heroico de 
sus paladines, y decid si los que todo eso vimos, sentimos y 
palpamos, no creyésemos asistir en aquellos momentos á la 
resurrección histórica de una fiesta del pueblo romano! 

Todavía hasta ayer y aún hoy, grupos de gentes, de tra- 
bajadores en fiesta, discurren por las calles portando divisas 
y banderolas con sugestivas loas al Aclamado Nacional. 

Todos los habitantes de los pueblos vecinos hicieron acto 
de presencia en ésa gran festividad de la Patria. En ellos 
como que no quedaron sino las esposas y las madres viendo 
cómo sus esposos y sus hijos venían á la Capital heroica, no 
en la recluta bárbara, sino de gala, con la franca alegría de la 



-87 



satisfacción en los ojos, á recibir á quien ama á su pueblo y 
por el que ha llegado á la cumbre de los más altos sacrificios. 

Caracas ha vestido sus atavíos más egregios y se ha en- 
galanado con sus trofeos más ilustres. De los balcones pren- 
den aun los vistosos gallardetes y banderolas con que las fa- 
milias saludaron el paso del Restaurador de la Patria, á modo 
de las damas patricias que en la quietud del hogar urdían la 
simbólica diadema para la frente de los vencedores. 

La iluminación eléctrica en estos días de doble fiesta nacio- 
nal, ha sido de las más bellas. Las combinaciones de focos y 
bombillos de innúmeros colores en las plazas, bulevares, ave- 
nidas y en muchas residencias particulares han sido sorpren- 
dentes; en especial las de la Plaza Bolívar, donde la compe- 
tente dirección, tanto como el leal compañerismo, han hecho 
verdaderos prodigios en la iluminación. Los arcos bajo los 
cuales pasó en la hora del más hermoso de sus triunfos el 
Aclamado Nacional, se hallan también iluminados por raras 
combinaciones de luces de diversos colores. 



EN SANTA TERESA 

El paso del Caudillo por el sugestivo arco triunfal levan- 
tado frente al Teatro Nacional, una de las obras gigantes que 
perpetúa su nombre, fue una de las notas más vivas de la 
apoteosis. Allí no fue el pueblo únicamente quien le detuvo 
en sus arranques de justísimo entusiasmo: Fue la alegría de 
la niñez, pura y sencilla: las escuelas federales, creadas por 
él, reunidas allí como en vacación primaveral; las candidas 
niñas virginales que enseñadas desde temprana edad á bende- 
cir al Magistrado íntegro, le arrojaban flores, ramos y guir- 
naldas y le saludaban con la más pura de sus sonrisas infanti- 
les. Una tierna niñita le dice en adecuados versos la cariño- 
sa bienvenida, y, bajo un torrente de flores y bajo la caricia 
de sonrisas de vírgenes, la carroza sigue marcha y el Héroe 
recibiendo las entusiastas aclamaciones de la multitud deli- 
rante. 



— 88 — 



EL "TE-DEUM" 



A las 9 a. m. de ayer se cantó un solemne Te-Deum en la 
Metropolitana, al cual asistieron el Ejecutivo Nacional, las 
Corporaciones oficiales, los empleados nacionales y del Distri- 
tro Federal, todas las Delegaciones de los Estados, de las Mu- 
nicipalidades y de la Prensa y gran número de damas y caba- 
lleros. 

Oficiaron el Ilustrísimo y Reverendísimo Señor Arzobispo 
de Caracas y Venezuela y el Capítulo Metropolitano. 



EN EL PANTEÓN 



El Panteón Nacional permaneció abierto todo el día de 
ayer; y Bolívar, desde la excelsitud de su gloria, contempla- 
ría á los hijos de sus heroísmos, unidos en un fraternal abrazo 
por los esfuerzos del Benemérito Caudillo, definitivamente 
implantada en la Patria la escuela del orden y fijos los rum- 
bos de la Nacionalidad hacia la Paz perdurable, por los sacri- 
ficios de Castro, el Restaurador de la Patria. 



LA FUNCIÓN DE GALA 



Fue un espectáculo encantador. Lo más selecto de la 
sociedad caraqueña solemnizó con su presencia la bella fiesta 
de arte y galantería. El Restaurador de Venezuela y su ho- 
norable señora esposa fueron objeto de las más expresivas 
manifestaciones de simpatía y permanecieron en su puesto de 
honor hasta el final de la función. Acompañábanlos el Se- 
cretario General del Presidente, Doctor Revenga, y el General 
Simón Bello. 

El Municipal atraía desde antes de penetrar en él. En 
el atrio, una alegoría de la Fama resplandecía maravillosa- 
mente con la siguiente leyenda: 

¡Gloria á Castro! 



-89 — 

En el arco escénico leíase esta otra en grandes caracteres 
áureos: 

¡Salve al Héroe Aclamado! 

Y el monumental arco de flores naturales que abarcaba 
la escena tenía la siguiente dedicatoria: 

\ ^enezuela á sti Restaurador, 

Tenemos entendido que esta bella y rica obra de arte ha 
sido dedicada al Aclamado Nacional por la Dirección General 
de Telégrafos y por la Dirección General de Correos. 

La brillante sala del máximo Coliseo estaba hermosamen- 
te decorada. Y entre luces, flores y trofeos, la mujer vene- 
zolana prestigiaba el espectáculo con sus divinos encantos. 

Los artistas que interpretaron el Himno Nacional, el ter- 
cer acto de Lucía ^ el segundo de Fedora y el tercero de Purita^ 
nos, que constituían el espectáculo, se esmeraron en dejar 
plenamente satisfecho al Héroe Aclamado. 

Fueron entusiastamente aplaudidos, y el dúo de Puritanos 
repetido entre simpáticas demostraciones de aprobación. En 
ese momento, en vez de tremolar las banderas que indica el 
poema, Girino y Borghese presentaron al público el iris na- 
cional, á manera de homenaje al Caudillo Restaurador. — 
Cayó el telón tras una imponente salva de aplausos. 

En el primer entreacto la selecta concurrencia se apresu- 
ró á presentar sus respetos al Presidente y á su señora. El 
foyer revestía en esos momentos el aspecto de un espléndido 
salón de baile. 

Y en animados grupos conversóse allí con patriótico in- 
terés acerca de la intensa impresión que ha producido en to- 
dos los corazones la célebre Alocución del 5 de Julio. 

En tanto nos ocupamos mañana de reflejar esas impre- 
siones, dejamos consignado en estas columnas que con la 
función de gala terminaron de la manera más grata á los 
espíritus las fiestas consagradas ayer al Aclamado Nacional. 

{El Cor{stUucional número 1.632, de 6 de julio de 1906^. 



12 



90 — 



BAILE DEL "CLUB CONCORDIA'* 



(Ds E! ConstitucionaL número 1.684, de 9 de julio de 1906.) 



Desde el día que en la sociedad caraqueña se comenzó á 
rumorar el baile que daría el *'Club Concordia" en honor del 
Aclamado Nacional y de su honorable esposa, una intensa 
alegría circuló; porque este centro social, cada vez que ha 
abierto sus salones, ha sido visitado por selecto y numeroso 
concurso de dama?. 

En la serie de bailes que ha dado, nunca ha decaído el en- 
tusiasmo; de aquí, que al del sábado último, concurriera lo más 
distinguido de la Capital, con el doble propósito de presentar 
homenaje de simpatías á los esposos Castro y disfrutar de los 
placeres de la danza. 

Cuando á las 9 y cuarto hizo su entrada al Club el Restau- 
rador de Venezuela, acompañado de su honorable señora es- 
posa, ya los amplios salones estaban rebosantes de gente; y á 
la vez que el Himno Nacional, tocado poruña de nuestras Ban- 
das marciales, saludaba al Egregio Caudillo, éste y su hono- 
rable esposa recibieron los más finos parabienes del escogido 
grupo de señoras y caballeros que recibían á los invitados á 
la entrada del Club. 

Pocos momentos después, abrió el baile el General Castro 
en unión de la culta señora Inés de Arroyo Parejo, esposa del 
señor Presidente de dicho centro social. 

Por los amplios salones, los corredores y el hermoso patio, 
tcdos adornados con profusión de flores eléctricas, se despa- 
rramó la concurrencia, delirante de entusiasmo; y debajo de 
los mil focos brillantes, que pendían de los finos alambres 
eléctricos, y debajo de los mil luceros luminosos que pendían 
del azur intocado de los cielos, la danza abrió sus alas, alas de 
mariposas, para amparar con ellas las errantes quimeras. 

Cuando terminaron los acordes de la primera parte, en la 
cual fue estrenado el hermoso vals ** Aclamación", del Profe- 
sor Gutiérrez, que mereció entusiastas aplausos, la concurren- 
cia, en partes, s^i fue trasladando al jardín, en el cual se ofre- 
cía el obsequio. 



— 91 



El Restaurador de Venezuela y su honorable consorte 
abrieron el buffet^ tomando asiento en una mesa especial, y la 
concurrencia ocupó los numerosos puestos que habían destina- 
dos para la cena. 

En un extremo de la espaciosa calle de árboles, debajo de 
los cuales se sirvió el obsequio, que fue exquisito, se alzaba el 
artístico arco de flores naturales con que la Dirección de Te- 
légrafos y la Dirección de Correos, hicieron homenajes de 
simpatías al Héroe en la función de gala que dio en su honor 
la Compañía de Opera. 

Durante la cena, la Banda ''Castro" ejecutó algunas de 
sus mejores piezas. 

Con el bello vals '* Alcántara", comenzó la segunda parte, 
y los numerosos grupos de parejas se entregaron al baile. El 
bello vals ''Homenaje á la señora Zoila de Castro," fue bisa- 
do en medio de creciente entusiasmo. 

De aquel selecto conjunto de damas que realzaron con su 
presencia una fiesta de la Patria, toda vez que el objeto de esa 
fiesta era rendir un homenaje á su Restaurador, pudimos ano- 
tar las siguientes, pidiendo excusas por las omisiones involun- 
tarias que hayamos podido hacer: 

Señoras: Castro, Castro de Bello, de Martínez Méndez, de 
Ferrer, de Paúl, deSanabria, de Arroyo Parejo, deTello Men- 
doza, Castillo de Castro, Gómez Velutini de Castro, Olavarría 
de Guzmán Blanco, Ibarra de Guzmán Blanco, de Valentiner, 
de Razetti, (Luis), de Arismendi, de Montauban, de Llamo- 
zas (Tomás) , de Barroeta Briceño, Tello de Ricardo, de Arau- 
jo. Alcántara de Azpurúa, de Escobar Gutiérrez, de Razetti 
(Ricardo) , Morón de Montemayor, Herrera de Calcaño, Al- 
cántara de Zárraga, Alvarez de Calcaño, de Garbán, de Mata 
(Rafael), Ibarra de Casanova, Ibarra de Alanio, Márquez de 
Rivero, de EUul, de Castillo (Juan Francisco), de Parra Pa- 
checo, de Barceló, Valarino de Alvarez, de García Prim, Cár- 
denas de Páez Pumar, Torty de Rodríguez, Urbaneja de To- 
ledo, Urbaneja de Sucre, Reyes de Sucre, Romero de Parpar- 
cén, de Wiztke, Ayala de Castillo, Legórburu de Lagrange, 
Ponte de Arcila, de Maury, de Klindt, Paúl de Julia, Prim de 
Sucre, de Phelps, Calcaño de Chenel, Pietri de Uzlar, Rodrí- 
guez de Pérez, Arismendi de Stelling, Hernández de Aponte 
Zerpa, de Zavarse, de Loutowsky, de Lander, de Landaeta, 
Carias de Arroyo Parejo, de García Gómez, de Torres, de Ro- 
tundo Mendoza; Oropeza de Acosta, Borges de Abzueta, Sa- 



— 92 



luzzo de Casanova, Vegas de Básalo, Olavarría de Martínez, 
Terrero de Manrique, Vaz de Veracoechea, de Chataing (Del- 
fín), de Cohén, de González, de Hermoso Tellería, de Chau- 
mer, de Acosta Delgado, de la Plaza, de Jiménez (Germán), 
de Ocanto. 

Señoritas: Ana Teresa Hurtado Machado, María, María 
Luisa y Leonor Herrera Mendoza, García Carnevali, María 
Tello, María Luisa Hermoso, María Luisa Gómez Velutini, 
María Teresa Yépez, Belén María Zárraga, Elisa Paúl, Her- 
manas Ferrer, Luisa Adela Romero, Gaicano Herrera, Carmen 
y Tomasina Gaicano Alvarez, Gaicano y Gaicano, Angelina y 
Conchita Castillo Terán, Ruiz Viso, Consuelo é Isabel García, 
Araujo Rivero, María Sarabia, Juanita Pérez, hermanas Silva 
Larrazábal, Espelozín, Juanita y Carmen EUul, hermanas 
Chenel Gaicano, Istúriz, María Zavarse, Ida Planas, Carmen 
Dolores Landaeta, Carmen y Luisa Talavera, Isabel y Josefi- 
na Paúl, María y Florinda Martínez, Isabelita Bauder, Lila 
Rodríguez Langer, Isabel Álamo, Josefina Casanova, Josefina 
Pérez Dupuy, Herrera Maucó, Gudelia Lander, Niní y Mar- 
got Maury, Payares, María Teresa González, Carias, Luisa y 
Hortensia Pietri, Mercedes de la Plaza, Ponce de León, Jose- 
fina Guardia, Alís Morón, Luisa Benítez, Panchita Silva, 
María Teresa García, Raquel y Berta Agüero, Izquierdo, Ma- 
ría Riera, Julia Virginia Páez Pumar, Eudoxia Díaz, Tomasi- 
ta y Rosarito Ponte, Santos y Cristina Urbaneja, Montene- 
gro, Hortensia Ochoa, Hortensia Capriles, Trina Tucker, Ana 
Teresa Mujica, Isabelita y Leonor Arnal, Leonor Vaz, Merce- 
des y María Teresa Mijares, Virginia Tovar Lange, Virginia 
Pereira Alvarez, Páez Vargas. 

Cuando empezaron á palidecer en Oriente las sombras de 
la noche, para asomar los rayos de la aurora, aún quedaban 
grupos de parejas entregados á la danza. Y fue ya cuando la 
claridad del día triunfaba de los focos eléctricos, que quedó 
en silencio el bello local del Club, en el cual se reunió la socie- 
dad caraqueña para tributar al Aclamado Nacional su home- 
naje de simpatía. 

El recuerdo de este baile, hará época entre las grandes 
manifestaciones de cultura de nuestro mundo elegante. 



— 93 — 



BAILE DEL PALACIO DE JUSTICIA 



CDe El Constitucional número 1.690, de 16 de julio de 1^06.; 



¿A quién esta suntuosa fiesta, la maravilla de este acto 
deslumbrador y soberbio, ante cuya vista el espíritu, en sacu- 
dida violenta, cree asistir á la resurrección de una egregria 
fiesta de la Atenas galante? 

¿A quién esta solemnidad que tiene la atracción de los su- 
premos encantos; que deslumbra, que eleva, que maravilla, 
que sobrecoje, y que nuestro espíritu, presa de extrañas alu- 
cinaciones, acaba de palpar en el más entusiasta de los 
asombros? 

A Castro, el Paladín Benemérito de la Patria; al hombre 
fuerte; al hombre grande, cuya gloria festejan todas las dig- 
nidades de la República, y cuyo nombre aclaman todas las 
energías nacionales. 

Sólo él lo merece; sólo por él se dan cita en una santa 
fraternidad, todo lo que de más grande tiene la Patria que un 
día cargó como santa reliquia la figura ilustre de Bolívar y fa- 
tigó la fama con el estruendo de sus triunfos. Sólo por Ci- 
priano Castro no queda ni una flor en los jardines, ni un lati- 
do de gratitud en lo3 corazones, ni una generosa bendición en- 
tre los labios. 

Y por qué? Todos lo sabemos. 

Porque lo ha organizado todo: desde el Hogar al Capito- 
lio: desde el carácter nacional al crédito de la Patria, abrien- 
do con la energía solemne de su gesto un hondo surco de gran- 
dezas en nuestros días nacionales, agitando como un lábaro sa- 
grado la bandera augusta de las Instituciones. 

Sólo por él, que representa el alma bravia y formidable 
de la raza; sólo por él, ante cuya figura de Capitán y de Re- 
formador se han llevado la mano á la visera los hombres de 
las batallas y los hombres de los gabinetes. 

Sólo por él, que nos ha dado participación en el torneo ci- 
vilizado de las naciones con los triunfos pasmosos de su espa- 
da y las rebeldías indomables de su patriotismo. 



- 94 — 

Oh! que las naciones y los pueblos deben siempre confiar 
en el triunfo definitivo de sus destinos! Porque del seno de 
los trastornos y del abismo de los acontecimientos, surgen al 
discurrir del tiempo, los genios máximos del bien, los refor- 
madores por excelencia, los hombres del porvenir. 

Y entre tanto, el hombre benemérito, Cipriano Castro, 
de pies sobre la augusta majestad de su grandeza, anuncia la 
aparición del alba radiosa portadora de aquello que ha sido el 
constante afán de sus esfuerzos y el móvil de sus aspiraciones 
patrióticas: la unión fraternal y sincera de la familia venezo- 
lana, haciéndose grande por la Paz é inviolable por el Trabajo. 



EL PALACIO 



Amplio y hermoso se levanta hacia la parte Sur de la Pla- 
za Bolívar; y fue construido últimamente por orden del Res- 
taurador de Venezuela. 

El arquitecto Alejandro Chataing, cuyo nombre ya es 
bastante conocido por las obras monumentales con que ha em^ 
bellecido á la ciudad, fue quien levantó las planos y constru- 
yó el Palacio de Justicia. 

La Restauración Liberal ha dotado á Caracas de muchas 
obras de importancia y belleza. Pero entre ellas, ésta será 
siempre orgullo de la Capital. Si al exterminar las guerras 
civiles, el General Castro ha construido obras públicas de la 
naturaleza de ésta, serán muchas y muy valiosas las que en 
la Paz, fundada por su brazo de acero y la energía de su carác- 
ter, hará en el porvenir. 

Situado al Este del Capitolio Federal, reúne las más ven- 
tajosas condiciones para la instalación de todas las oficinas de 
los Tribunales y las de la Gobernación. Tiene grandes de- 
partamentos en la planta baja y en la alta; y espaciosos corre- 
dores cercan un patio de mil metros cuadrados, todo con una 
elegante distribución de columnas. Por las comodidades y 
elegancia de que está dotado, es tal vez el edificio más apro- 
pósito para una festividad de las proporciones de la que la 
Municipalidad de la Sección Occidental del Distrito Federal, 
ha ofrecido al Restaurador de Venezuela y á su honorable es- 



95 



posa y á los Representantes de lo3 Estados y de las Municipali- 
dades de la República. 

Por tal motivo, la elección de dicho Palacio para dar el 
baile, ha merecido los mayores elogios. 



LOS PREPARATIVOS 

A la par que comenzaban las labores de ornamentación en 
el interior del Palacio, se comenzó á llenarla vía de curiosos; y 
durante los ocho días que se emplearon para adornar el edifi- 
cio, siempre estuvo la calle llena de transeúntes, que atisba- 
ban los progresos que se hacían en la ornamentación. 

Hasta altas horas de la noche, y muchas veces hasta el 
alba, estuvieron los operarios en la artística tarea; y cuando 
nuevalnente nació el sol, posó sus rayos de oro sobre el nuevo 
festón, que como un gusano mitológico al abrigo de la noche, 
se enroscó alrededor de una columna ó tendió sus extremos 
sobre los arrogantes capiteles. 

Desde el más remoto jardín de la cumbre del Avila hasta 
el más cercano á las márgenes del Guaire, todos sintieron en 
su seno la precipitación de la poda, para poder ofrecer á un 
tiempo mismo la gloria de sus rosas. 

Y á medida que corría el tiempo y se acercaba el día de la 
suntuosa fiesta, la impaciencia crecía; las noches de tertulia 
las llenó el próximo baile; todos los labios tenían frases cari- 
ñosas por el patriótico objeto de la fiesta, é individualmente 
comenzó cada cual á hacer los consiguientes preparativos. 
Con días de anticipación, ya estaban comprometidos los 
coches de la Capital para trasladar las familias; y cuando una 
nube indiscreta tendió su fina garúa silenciosa sobre la ciudad, 
en más de un pecho la impaciencia clavó sus mil zaetas. A una 
voz se imploraba del cielo, que nos diera el azul de una noche 
de luna en que brillaran claros los luceros. 



EL DÍA 



Desde las primeras horas de la mañana, por las calles de 
la ciudad comenzaron á transitar con dirección al Palacio los 



-96- 

portadores de las flores. Empapadas de lluvia, en finas 
varas simbradoras, bajaron de la cumbre del Avila las macetas 
de nardos. 

El aroma de las flores recién abiertas hizo amable la brisa; 
y la brisa llevó del uno al otro extremo de la ciudad la alegría 
del perfume. 

Como en los días anteriores, á pesar de las flnas garúas 
que caían, al frente del Palacio atisbaba una compacta muche- 
dumbre. Podemos bien decir que hasta en el más apartado 
hogar de la ciudad ha tenido simpática resonancia esta fiesta, 
para la cual han desplegado actividad insuperable sus promo- 
tores, la Junta organizadora y todos y cada uno de los que 
han contribuido con sus labores á su mayor esplendor. 

Durante todo el día fue grande la afluencia de gente; y 
cuando comenzó el crepúsculo, la aglomeración de las multi- 
tudes impedía el tráfico. 



LAS VISITAS 



Al cerrar la noche, comenzó un incesante y ensordecedor 
ir y venir de coches en todas direcciones. Los tranvías bajaban 
llenos de gente; y de los distantes sitios de la ciudad y de los 
pueblos vecinos afluía la muchedumbre á instalarse frente al 
Palacio. Numerosas familias, provistas de tarjetas especia- 
les que repartió la Junta, visitaron el edificio desde las seis á 
las siete de la noche. Serán muy pocas las familias que se han 
quedado sin admirar el maravilloso espectáculo del Palacio. 

A la hora señalada para asistir los invitados, comenzó el 
desfile de carruajes, y de cada uno de ellos fueron saliendo, — 
hadas ó mujeres— los ágiles cuerpecitos con tules vaporosos y 
descotes divinos. 



LOS ESPOSOS CASTRO 



Una comisión compuesta de los señores Lucas Rame- 
11a, Doctor Luis Razetti, Doctor Horacio Velutini y señores 
Vicente Pimentel y Bernabé Planas, se trasladó á f '¡Ua 
Zoila^ mansión de los esposos Castro, para conducirlos al gran 
baile. 



-97 — 

El Restaurador de Venezuela y su honorable esposa, pe- 
netraron al Palacio bajo los acordes del Himno Nacional, y 
fueron cumplimentados á su llegada por el distinguido grupo 
de señoras que recibían, por los miembros del Ilustre Concejo 
Municipal y por la Junta organizadora. Ya en el Palacio, los 
esposos Castro fueron objeto de las más expresivas demos- 
traciones de simpatía. 



EL ATRIO 



Cuando pisamos el atrio del Palacio, casi nos fue imposi- 
ble darnos exacta cuenta del lugar en que estábamos, tal fue 
nuestro deslumbramiento por la imponencia artística del con- 
junto. 

Y fue ya pasada la primera impresión, cuando pudimos 
comenzar á distinguir los mil detalles armoniosos. 

Con la cultura que caracteriza á la mujer venezolana, re- 
cibían á las familias las distinguidas señoras de Escobar Gu- 
tiérrez, Presidente del Ilustre Concejo Municipal; Díaz de 
Razetti; Alcántara de Zárraga; Zuloaga de Montauban; Macha- 
do de Escobar y Monserrate de García. 



LA ILUMINACIÓN 



A propósito el suntuoso Palacio por la amplitud de sus de- 
partamentos, por una parte, y por la otra, la competente di- 
rección del señor Emilio V. Valarino, la iluminación fue tan 
suntuosa como no hemos visto otra semejante, las combina- 
ciones de luz espléndidas y de un gusto soberbio la distribu- 
ción científica de los miles y miles de minúsculos bombillos 
policromos. 

Era un armonioso derroche de luz. Desde la cornisa que 
corona el hermoso patio, hasta la última columna, en todas 
partes había focos multicolores, pero por encima de los mil fo- 
co^ multicolores, se destacaba soberbio en la belleza de sus ra- 
yos, un sol formado de lucernas eléctricas. Más abajo, un 

13 



— 98- 

gran letrero, también de focos eléctricos, con una estrella á 
un extremo y el ángel de la Fama, decía con brillantes y su 
gestivos caracteres: 

¡Gloria á Castro! 

De todas las columnas se enroscaban como grandes gusa- 
nos mitológicos, los festones llenos de bombillos azules, rojos, 
verdes y amarillos; y de las cornisas pendían otros tantos, en 
los cuales reinaba triunfante la armonía del color. Grandes 
focos cercaban el. patio y derramaban sus rayos fuertes como 
rayos de sol. 



EL KIOSCO 



Porque encerró en sus brazos toda una primavera; porque 
de sus galanos arabescos pendieron todas las flores; y porque 
se confundía con el oro de las crisantemas el oro de los focos 
eléctricos, fue que el espíritu se expandió y sintió las alegrías 
de la vida ante el kiosco que había en todo el centro del patio, 
y en el cual estaba colocada la orquesta. 

Manos de artistas derrocharon en él todo el caudal de su 
buen gusto; y confeccionaron la maravilla de un paraje, que 
más parecía de fantástico cuento de hadas, que tangible rea- 
lidad. 

Embriagaban las rosas, cantaban los violines; y en la con- 
junción de músicas y aromas, abrió el ensueño su rosado al- 
cázar. 



LA ORQUESTA 



Componían la orquesta numerosos profesores, que esta- 
ban bajo la experta dirección del Maestro Gutiérrez. El pro- 
grama fue admirablemente ejecutado. Como extraordinario, 
se estrenó el bellísimo vals Petits Pois^ que últimamente se toca 
con éxito brillante en los principales salones parisienses. 



99 — 



DECORADO 



Detallar minuciosamente la suntuosidad del decorado, casi 
es imposible; en los amplios corredores de la planta baja y en 
los extensos departamentos se extremó el arte, y dejó encada 
sitio un reguero de luz. Flores y cuadros tapizaron todo el re- 
cinto; y en los espaciosos salones del frente, se alzaban los re- 
tratos de Bolívar y Castro, Libertador y Restaurador de la 
República. 

En los dos patios de derecha é izquierda, en un fondo de 
espejo, se prolongaba el jardín, que una fina enredadera de 
musgo, cubría con su manto verde-claro. 

Las escaleras que dan acceso á la planta alta, estaban lu- 
josamente adornadas con estatuas, de cuyos brazos se alza- 
ban sugestivas ñores eléctricas. En la planta alta, el deco- 
rado no fue menor que en la baja; los departamentos estaban 
exornados suntuosamente; y de los distintos balcones, pen- 
dían bellas cortinas á cuyo lado descansaban liras, cestas y 
ramos de cálices y pétalos. 



TOILETTE 

El arte prodigioso fue factor exquisito en las combinacic- 
nes y gracias que lucían los diversos tocados. Sutiles gasas 
desparramadas en romántica coquetería; sedas y cintas; bro- 
cados y joyas haciendo resaltar bajo sus transparencias y ca- 
prichos, la línea robusta, la egregia morbidez, y el casto per- 
fil de severas perfecciones. El gusto más refinado, y la más 
exquisita elegancia privaban en todos y cada uno de los lu- 
cientes trajes que nuestras artísticas damas iftipusieron á la 
inefable admiración de la selecta concurrencia; y bajo la cari- 
cia centelleante de la luz, cada uno de ellos fingía gigantes 
alas multicoloras de mariposas, en una loca agitación por los 
amplios salones plenos de maravillosos atavíos. 



BUFFET 



Servido en los departamentos altos, fue exquisito, varia- 
do y abundante. 



— ICX) — 



El numeroso concurso quedó agradablemente impresionado 
y satisfecho del gusto de su organización y de la cultura con 
que los encargados hicieron la conveniente distribución de él. 



EL BAILE 

Momentos después de llegar el Restaurador de Venezuela 
y su honorable esposa, rompió la orquesta en un vals. 

El General Castro abrió el baile en Compañía de la dis- 
tinguida señora de Escobar Gutiérrez. 

La señora Castro bailó la introducción con el señor Santos 
Escobar Gutiérrez, Presidente del Ilustre Concejo Municipal. 

Y fue aquello el gran delirio de la galantería y del buen 
tono; el fulgurar de las pupilas; el derroche exquisito del en- 
tusiasmo; en una palabra: la apoteosis triunfal de la belleza 
en que es tan pródiga la mujer venezolana. Y había allí, 
como en un extraño jardín fantástico, toda la maravilla de 
las rosas hmnanas; y ora era la placidez de una pupila 
azul, ya la plasticidad de un busto egregio ó la armonía ra- 
diante de una curva ó la extraña luz de unos ojos grandes y 
negros, dormidos en beatitud desesperante sobre el violeta in- 
maculado de la ojera. 



CUADRILLA DE HONOR 



General Castro y señora Alcántara de Azpurúa. 

Excelentísimo señor Russell y señora Castro. 
Doctor Julio Torres Cárdenas y señora de Torres Cárdenas. 

Carnevali Monreal y señonta Yepcz. 
General F. L. Alcántara y señora de Planchart. 

Doctor J. R. Revenga y señora Alcántara do Zárraga. 
Doctor J. de J. Paúl y señora de Arismendi. 

Lucas Ramella y señora de Sanabria. 
M. L Leicibabaza y señora de Sucre. 

Gustavo Sanabria y señora de Rohl. 
Bernabé Planas y señora de Ruiz de Gamboa 

Doctor Luis Razetti y señorita Carlota Martínez. 
Doctor J. L. Arismendi y señora de Razetti. 

Doctor Ochoa y señora de Montauban. 
Bernardo Guzmán Blanco y señora de Escobar Gutiérrez. 

S. E]scobar Gutiérrez y señora de Guzmán Blanco. 



— lOI — 



LA CONCURRENCIA 



Tomamos á la ligera los nombres de algunas de las distin- 
guidas señoras y señoritas que engalanaron la ñesta con el 
prestigio de su presencia, pues no es dable hacer el recuerdo 
del todo, ya que la misma suntuosidad y las diversas notas 
impiden hacerlo detalladamente. 

Señoras: Castro, de Paúl, de Sanabria, de Ferrer, de 
Baldó, de Torres Cárdenas, del Ministro Americano, Castillo 
de Castro, Ibarra de Guzmán Blanco, de Tovar, de Valenti- 
ner, de Eickon, de Osío, de Toro Manrique, de García Hur- 
tado, de Jiménez, de Talavera, Urbaneja de Sucre, de Matci 
(Rafael), de Hernández, de EUul, de Dupuy, de Terrero 
Atienza, de Rivas, de Schultz, de Chaumer, de Herrera To- 
var, de Tejera, de Hermoso Tellería, de Rivero, de Básalo 
Mena, de García Prim, de Landaeta, de Correa, de Borges, 
de Galán, Castro de Velazco, de Henríquez, de Michelena, 
de Ponce, de Pérez, de Stolk, de Semidey, Olavarría de Guz- 
mán, de Granado, de García, de Echeverría, de Betancourt 
Rendón, de Reyna, de Manrique, de Hernández, de Gonzá- 
lez, de Lagrange, de Toledo, de Capriles, de Perdomo Hurta- 
do, de Jagemberg, de Rohl, de Ponte, de Gathmann, de Suá- 
rez, de Sucre, de Montemayor, de Cuervos, de Ruiz, de Otá- 
ñez, de Barrios Parejo, de Casanova, de Aponte Zerpa, de 
Abzueta, de Ricardo, de Franklin, de Soucy, de Cohén, de 
Coll, de Arcila, de Arroyo Parejo, de Castillo (Luis), de Mar- 
tínez, de Pérez Vera, de León, de Páez Pumar, de Manrique, 
de Francia, de Navarro, de Escobar, de Tamayo, de Rotun- 
do Mendoza, de Arismendi, de Yepes, de González Bona, de 
Escobar, de Becker, de Braschi, de García Prim, de Fonseca 
Pérez, de Zavarse, de Spinetti, de Azpurúa, de Baíz, de Ne- 
vette, de Mora, de Dagnino, de Vegas, de Fernández, de Lia- 
mozas, de Araujo, de Lander, de Phelps, de Echenagucia, de 
Vemer, de Montauban, de Rivero Saldivia, Báez de Crespo, 
de Quintero, de Maury, de Fernández de Arcila, de Louto- 
wsky, de Barnola, de Planchart, de Jahn. 

Señoritas: María Luisa Gómez Velutini, Herrera Mendo- 
za, Paúl, Martínez, Montenegro, Fernández, Saravia, Esco- 
bar, Pietri, Maury, Araujo, Márquez, Lander, Bauder, Fe- 
rrer, Fonseca, García Izquierdo, Yepes, Tejera, Willette, 
Machado, Hernández, Clemente, Yepes, González Bona, Feo, 
Padrón, Olivo, García Llamozas, García Camevali, Estrada, 



I02 — 

Marín, Manrique, Carias, Toro, Pereira Alvarez, Istúriz, 
Navarro, Casanova, Álamo, Agüero, Rivodó, Tello, Espinoza, 
Franklin, Guardia, Espelozín, González, Santana, Plaza, 
Ruiz, Lagarder, Velutini, Badaracco, Hernández, Rodríguez 
Lange, Guerre'-o, EUul, Dupuy, Vaz, Vargas, Romero, Pla- 
nas, Sierra, Zavarse, Pietri, Landaeta. 



ULTIMA NOTA 



La madrugada fría sorprendió la riente primavera, que 
fue nota perenne de la gran fiesta social. 

Las horas se habían ido como loquillas colegialas lleván- 
dose cada una un fresco botón efímero de nuestro amable 
jardín de ilusión. 

El baile terminaba, pero la harmonía de su conjunto 
perduraba en las múltiples variaciones que formaron aquel 
admirable cuadro maravilloso. Todas las rosas triunfaban 
gallardamente en las guirnaldas y en los festones primorosos 
prendidos al muro caprichosamente; la luz mentía innúmeras 
coloraciones sobre el cambiante róseo del mosaico, y el vago 
perfume de ñores y de aromas corría en ondas sutiles, ha- 
ciendo más intensa la vibrante alegría del festival. 

Entonces, bajóla neblina desolada, bajo la suave luz de 
una alba acaso prematura, la concurrencia fue dejando el re- 
gio sitio de la fiesta; y las damas, en la triunfal galanura de 
sus encantos, prendidas de rosa las mejillas, fueron abando- 
nando los suntuosos salones en procesión divina, envuelta la 
maravilla de sus formas en el coqueto abandono de las ca- 
potas! 



I03 — 



LAS ACADEMIAS Y LA UNIVERSIDAD ANTE EL ACLAMADO NACIONAL 



DISCURSO DEL DOCTOR VILLANUEVA 



ACADEMIA DE LA LENGUA 



Academia Venezolana 
Correspondiente de la Real Española 
El Secretario Perpetuo 



Esta Corporación en su junta de hoy, primera que ha ce- 
lebrado después del nuevo advenimiento de usted al Poder 
Público, acordó felicitar expresivamente á usted por haberse 
reencargado do la Presidencia de la República en acatamiento 
al querer popular, solemnemente expresado. 

Como órgano de la Academia grato le es al infrascrito co- 
municar á usted este acuerdo, aun más hoy que el patriotismo 
espera de usted la concordia de todos los venezolanos, la de- 
fensa de todas las libertades públicas y el progreso y prospe- 
ridad de la Nación. 

Tengo la honra de comunicarlo á usted, cuya vida guar- 
de Dios muchos años. 

Caracas: 12 de julio de 1906. 

Julio Calcaño. 

Señor General D. Cipriano Castro, Restaurador de Venezuela y Presidente 
Constitucional de la República. 



I04 



ACADEMIA DE LA HISTORIA 



Academia Nacional de la Historia 

Señor General Cipriajio Castro^ Restaurador de l'euezueia, Presi- 
dente Constitucional de la República^ Director Iío7iorario de la 
Academia de la Historia^ etc.^ etc., etc. 

Esta Corporación en su junta ordinaria del día 11 de los 
corrientes, acordó á una voz presentar á usted sus felicitacio- 
nes más cordiales por haber desistido de su propósito de re- 
nunciar la Primera Magistratura de la Nación, y por haberse 
reencargado del Supremo Poder, acatando la voluntad de los 
pueblos de la República, manifestada por sus Municipalidades, 
Gremios, Corporaciones y la generalidad de sus conciudada- 
nos, como así mismo los votos muy sinceros que hace por la 
felicidad personal del señor General Cipriano Castro y la de 
la Patria, que le tiene encomendados sus destinos. 

Al tener la honra de dejar cumplido en nombre de la 
Academia que presido, el acuerdo arriba mencionado, me 
suscribo de usted muy respetuoso servidor y compatriota, 

Jesús Muñoz Tébar. 



DISCURSO DEL DOCTOR VILLANUEVA 



Excelentísimo señor Geyteral^ Restaurador de I 'enezuela y Presi- 
dente de la República: 

Los preceptos de la retórica me impiden hacer en esta 
breve audiencia un extenso discurso de homenaje, como lo 
demandaría la alteza de usted, y como lo demandaría la solem- 
nidad de esta ocasión pública, en que por voto unánime de sus 
conciudadanos, ha sido realzado hasta los honores de la apo- 
teosis, el nacional prestigio de usted, como hombre de Estado; 
y su justa fama de Caudillo americano, como defensor de la 
independencia de la Patria. 

Por lo cual tendré que limitarme á expresar, en cortos ins- 
tantes, la participación que la Universidad toma, de corazón. 



— I05 — 

en el regocijo de la familia venezolana por haber usted desis- 
tido de su renuncia; por haber venido á reencargarse de la 
Presidencia de la República; y por su magnánimo y superior 
acto de política; de política de clemencia, de confraternidad 
y de amnistía. Tres puntos estos sobre los cuales quiero con- 
vertir la mirada, así como se dirigen los haces de luz sobre 
los objetos que uno quiere hacer visibles. 

En efecto. La renuncia habría sido el desencadenamien- 
to de la anarquía con todas las crueldades de la discordia civil 
Su vuelta al Poder es la irradiación de la aurora de un nuevo 
sol, para dar calor y luz á todas las industrias y á todos los 
hogares. 

Y en fin, la amnistía, señor. Levantar al caído: redimir 
al que padece: cambiar escenas de lágrimas y de miserias por 
otras de paz, de gozo, de bienestar y reconocimiento: olvidar 
y enseñar á olvidar las tristezas y los rencores del pasado; to- 
do eso es en mi concepto la atribución más preciosa de la sobe- 
ranía de los Jefes de los Estados. Por lo que, bien puede de- 
cirse, oh. Excelentísimo señor, que sois grande, porque habéis 
ejercido un derecho casi divino. 

Y la Universidad, Excelentísimo señor, no puede ser indi- 
ferente en esas explosiones de respeto, de veneración y de 
amor, con que la República ha aplaudido vuestra clemencia. 

Pues si bien la Universidad, no es Cuerpo director de la 
política, es sí una Corporación de patriotas, de hombres de 
amor al bien público, que saben apreciar, al peso de su libre 
conciencia, los actos eminentes de un Caudillo como usted, á 
quien todos consideramos como el mayor de los soberanos de 
la América del Sur. 

Demás de que, la Universidad tiene que cumplir con un 
santo deber, y viene á cumplirlo con gusto. Ese deber es el de 
la gratitud por las leyes que usted le ha dado, por el sello pro- 
fundo que usted le ha impreso, á estilo de las Universidades, 
inglesas, en su disciplina, en el régimen de sus estudios, y en 
el desenvolvimiento filosófico de la vida de la inteligencia y 
de la vida de la libertad: y además de todo eso, por la espe- 
ranza que usted le ha infundido de transformarla en una 
Universidad como la reclaman los adelantos modernos, como 
la reclaman nuestros destinos, como la reclaman esos jóvenes 
amantes de las ciencias y las artes, y en cuya frente centellea 
ya el sagrado y hermoso carácter de legionarios del porvenir, 

14 



— io6 — 

de impulsadores del progreso de nuestra naciente Vene- 
zuela. 

Pues esta Universidad será mañana, como es hoy, la me- 
jor aliada del Gobierno para acompañarlo á cimentar las ba- 
ses de la cultura intelectual de la Nación. 

Pues que, de estas casas de educación, convertidas en 
centros de ciencia y virtud, es de lo que se han valido donde 
quiera los Gobiernos para ilustrar y moralizar las sociedades, 
para instruirlas y regenerarlas. 

Cierto. Bien conocida es la importancia de las Universi- 
dades en todas partes: usted recordará por sus estudios de 
historia, que la fundación de las Universidades y el interés 
por su desarrollo y esplendor han sido de muy antiguo, signos 
característicos de los progresos de las civilizaciones, y que han 
venido quedando como piedras miliarias en el camino de as- 
censión, á la perfectibilidad de la especie humana: y final- 
mente, digno es de recordarse que las Universidades han sido 
siempre favorecidas por los Genios civilizadores. 

Carlo-Magno funda las Universidades francesas; y más 
tarde, el genio de Napoleón Primero las reorganiza todas, y 
funda la Universidad Imperial^ que fue acaso, junto con el 
Código Civil, la más trascendental de sus concepciones ad- 
ministrativas. 

En Alemania, el gobierno y el pueblo han elevado sus 
Universidades á la categoría de santuarios; de santuarios de 
libertades académicas, de libertades en la enseñanza y de li- 
bertades en los estudios. — Sus profesores son inviolables. — Y 
pueblo y gobierno no descansan en su empeño, por puro pa- 
triotismo, de realzar la dignidad y la brillantez de las Univer- 
sidades del Imperio. 

En nuestro país, el Libertador á quien el Dios de Colom- 
bia inspiraba y conducía, creó en 1827, por medio de Vargas, 
nuestra Universidad republicana y democrática, en sustitu- 
ción de la Universidad real y pontificia que habían establecido 
los reyes de España. 

Desde entonces nada más se ha hecho de trascendencia 
en favor de nuestros estudios universitarios, con excepción de 
lo que usted ha hecho: pues la guerra civil se ha interpuesto 
durante medio siglo en la carrera de nuestra ilustración y 
cultura: y sólo un Caudillo de la estructura de usted, de cora- 
zón de héroe y prendas de reformador, será capaz de restau- 
rar en nuestra Universidad los ideales del Padre de la Patria, 



— I07 — 

La Universidad me perdonará, si, en representación suya, 
me atrevo á expresar un concepto, que revela con verdad y 
exactitud la impresión que nos domina. Y lo diré sin rebozo» 
atento que soy amigo de lo adecuado, de lo congruente en el 
pensar y en el decir. 

Es á saber: la Universidad ve en usted lo que veía Cha- 
teaubriand en Constantino; es decir, ese maravilloso no sé qué^ 
decía él, ese maravilloso no sé qué que imprime el cielo á los hom - 
hes que destina para cambiar la faz de las sociedades, 

Y tal frase, que Chateaubriand grabó en la historia uni- 
versal en honor de aquel príncipe, quiere grabarla también 
la Universidad en honor de usted, por mi órgano, en el altar 
de su agradecimiento. Todo lo cual explica la confianza que 
este Cuerpo Científico tiene de que usted será su protector, 
su reformador, su genio tutelar en esa larga y sin rival presi- 
dencia de que el pueblo acaba de investirlo. 

Para ponerle punto final á este pequeño discurso; para 
terminar, señor Presidente, permitidme traer á la memoí'ia 
lo que esta Universidad hizo en 1828, en circunstancia pare- 
cida á la presente. 

El Libertador anunció que iba á renunciar la Presidencia 
de Colombia y que se retiraba de la vida pública Me he preci- 
pitado de la cumbre del Poder, dijo él mismo. 

Y á esta voz el estremecimiento de la Nación fue tre- 
mendo. Pero Bolívar, al fin, tuvo que inclinarse ante la vo- 
luntad de sus conciudadanos, y retiró su renuncia. 

Entonces esta Universidad, procediendo, no como factor 
político, sino como el primer Cuerpo de ilustración de la Re- 
pública, soltó su voz, para congratularse con los ciudadanos 
de Colombia, en vista de que el Gran Caudillo que por espacio 
de veinte años le había dado su pensamiento al pueblo, volvía 
á ponerse á la cabeza del Gobierno. Y en seguida le dio su 
parabién á él mismo; á él, que era su bienhechor y. padre, 
pero lo hizo con aquella severa castidad con que Virgilio veía 
á Minerva, encantadora Diosa de la Sabiduría, rendir home- 
najes de honor y de respeto á su padre, que era el padre au- 
gusto de los Dioses. 

¡Y qué Universidad tan ilustre! Era su Rector el honrado 
Doctor Vargas, modelo insigne de virtudes cívicas; funciona- 
ba de Vicerrector el Presbítero Doctor J. Alberto Espinosa, 
esclarecido orador sagrado, que llevaba en sus venas republi- 



~ io8 — 

cana sangre de procer de la Patria; y constituían su Cuerpo 
de profesores los Doctores de mayor renombre de la época. 

Y hoy nosotros, á ejemplo de nuestros mayores, venimos 
casa de usted con la misma prudencia que ellos, y con igual 
respeto, á rendir á usted nuestro homenaje de felicitación por 
su vuelta al Poder, nuestro homenaj e de gratitud por sus be- 
neficios á la Universidad, y nuestro homenaje de amorá esta 
Patria, cuya suerte ha confiado á usted la Providencia. 

(B Constitucional número 1.689, de 14 de julio de 1906.) 



DECRETO 



SOBRE NOMBRAMIFNTO DE MINISTROS DE ESTADO 



GENERAL CIPRIANO CASTRO, 

RESTAURADOR DE VENEZUELA Y PRESIDENTE CONSTITUCIONAL 

DE LA REPÚBLICA 

Decrefo: 

Articulóla Nombro: 

Ministro de Relaciones Interiores, al cuidadano Doctor 
Julio Torres Cárdenas. 

Ministro de Relaciones Exteriores, al ciudadano Doctor 
José de Jesús Paúl. 

Ministro de Hacienda y Crédito Público, al ciudadano 
Doctor Eduardo Célis. 

Ministro de Guerra y Marina, al ciudadano General Ma- 
nuel Salvador Araujo. 

Ministro de Fomento, al ciudadano Jesús Mana Herrera 
Irigoyen. 

Ministro de Obras Públicas, al ciudadano Juan Casa- 
nova. 

Ministro de Instrucción Pública, al ciudadano Doctor 
Laureano Villanueva. 

Art 2^ Mi Secretario General, queda encargado de la 
ejecución de este Decreto. 



— I09 — 

Dado, firmado de mi mano, sellado con el Sello del Ejecu- 
tivo Federal, y refrendado por el Secretario General, en el 
Palacio Federal, en Caracas, á 16 de julio de 1906.— Año 96? 
de la Independencia y 48" de la Federación. 

(L. S.) 

CIPRIANO CASTRO. 

Refrendado. 

El Secretario General, 

(L. S.) 

J. R. Revenga. 

(H Constitucional número 1.690, de 16 de julio de 1906.) 



BAILB DEL*'CLUB VENEZUELA** 



CDe B Constitucional número 1 .696, de 23 de julio de 1906.) 



Todo era propicio para que en el bello recinto del Club, el 
espíritu batiera sus alas intangibles; la amenidad del sitio 
siempre ha sido alabado, porque dicho centro social, cada vez 
que abre sus salones, reúne en ellos distinguidas damas de 
la Capital. El baile dado el sábado en honor del Restaurador 
de Venezuela y su honorable esposa, ha sido una de las fiestas 
con que la sociedad caraqueña ha puesto una vez más de ma- 
nifiesto la simpatía de que son objeto los esposos Castro. 

Entra éste en el número de los suntuosos bailes que ha 
dado el Club Venezuela, por los mil detalles artísticos en que 
abundaba y por lo selecto del conjunto. 

Desde las 9 de la noche comenzaron á desfilar frente al 
Club los coches que conducían á las familias ; y cuando pene- 
tramos al local ya era numerosa la concurrencia que había. 
Para recibir á las damas estaban las distinguidas señoras Clo- 
rinda de Castillo, esposa del señor Presidente de dicho centro; 
Luisa Amelia Castillo, Isabel de Montauban y Ana Teresa de 
Arismendi. A las 9 y cuarto hicieron su entrada al Club los 



ItO 



esposos Castro y fueron recibidos, á los acordes del Himno 
Nacional, por el distinguido grupo de señoras nombrado, y ca- 
riñosamente cumplimentados por los concurrentes á la fiesta 
que se daba en su honor. 

Poco tiempo después, abrió el baile el Geaeral Castro en 
compañía de la señora Clorinda de Castillo, y la señora Cas- 
tro, bailó la introducción con el señor Luis A. Castillo, Presi- 
dente del Club. ' 

La profusión de flores naturales y de flores eléctricas da- 
ba al local un aspecto encantador. 

La orquesta, dirigida por el maestro Gutiérrez y colocada 
en artístico kiosco, derramaba sobre la concurrencia las mil 
notas divinas del selecto programa. Grandes festones de luces 
multicolores pendían de las columnas, y aparecían á nuestras 
miradas como una gran legión de piedras preciosas, en que 
estuviera confundida con maravillosa coquetería, la sangre 
del rubí con los suaves cambiantes de la esmeralda, la ama- 
tista y el topacio. 

El buffet fue muy escogido y se ofreció á la concurrencia 
en el amplio y radiante jardín. Se bailó la siguiente 

CUADRILLA DE HONOR 



General Cipriano Castro y señora de Martínez Méndez. 

Bernabé Planas y señora Castro. 
Doctor Torres Cárdenas y señorita Cecilia Rodríguez Jiménez. 

Doctor J. R. Revenga y señora de J. Loreto Arismendi. 
Juan Caaanova y señora Olavarría de Guzmán Blanco. 

Bernardo Guzmán Blanco y señora de Casanova. 
Doctor Camevali Monreal y señora Pietri de Uslar. 

Doctor J. Loreto Arismendi y señora de Montauban. 
Doctor J. de J. Paúl y señora Velutini de Barceló. 

Roberto Elizondo y señora de Fernández de Arcila. 
Doctor Luis Razetti y señora Torty de Rodríguez. 

Simón Barceló y señora Díaz de Razetti, 



Cuando los esposos Castro se retiraron del Club, se mos 
traron altamente satisfechos por la suntuosidad del festival, 
y por las incesantes demostraciones de cariño que recibieron. 

Hasta altas horas de la madrugada, la concurrencia se 
entregó á los placeres de la danza; y cuando comenzó la auro- 
ra á despertar las aves que dormían, y fue la fronda un con- 
cierto de notas, callaron los acordes de la orquesta. 



— III — 

De esta fiesta social, que será siempre de grata recorda- 
ción, pudimos al azar, anotar las damas siguientes: 

Señoras: Castro, de Paúl, de Araujo, de Casanova, de Cas- 
tillo (Luis), Castro de Bello, Castillo de Castro, de Martínez 
Méndez, de Escobar Gutiérrez, Zuloaga de Montauban, Díaz 
de Razetti, Martínez de Tello Mendoza, Velutini de Barceló, 
Torty de Rodríguez, Benítez de Izaguirre, de Arismendi (Jo- 
sé Loreto), Cohén de González, de Planchart, de Galán, Gon- 
zález de Reyes, Carias de Arroyo Parejo, Bruzual de Ocanto, 
Alvarez de Calcaño, Olavarrfa de Guzmán Blanco, Paúl de 
Julia, Franklin de Planchart, Rodríguez de Reyna, Cabana 
de Istúriz, Pachano de Maury, de Braschi, de Todd, Ramírez 
de Zuloaga, de Pérez Vera (Emilio), de Hermoso Prince, 
Hellmund de Kuipers, Díaz Lecuna de Francia, Machado de 
Ponte, Pietri de Uslar, Lander de Vannoni, Calcaño de Che- 
nel, Montauban de Maninat, López de Lagrange, Legórburu 
de Lagrange, de Vegas (Doctor Luis), de Mata (Rafael), Lo- 
zada de Salas, de Garbán, Silva de Schultz, Urbaneja de To- 
ledo, Valarino de Alvarez, Avendaño de Soublette, Clemente 
de Yépez, de Castillo Chapellín (R cardo), Tresseltz de Bec- 
ker, de Martínez (Ricardo), de Castillo (Domingo B.), Rodrí- 
guez de Linares, de Willette, de Guardia (Tomás) , Pérez de 
Paúl, Salas de Díaz, de Ruiz. 

Señoritas: Ana Teresa Díaz, María, Rita, Leonor y Ma- 
ría Luisa Herrera Mendoza, Elisa Paúl, Josefina Casanova, 
hermanas Araujo, Blanca García Carne vali, Ana Teresa Hur- 
tado Machado, Luisa Amelia Castillo, María Tello, García Iz- 
quierdo, Ana Teresa Azerm, Mercedes Paúl, Amelia Paúl, 
Luisa Adela Romero, Amelia Núñez, Elena Yanes, María 
Luisa é Isabel Hermoso, María Luisa Gómez Velutini, Leonor 
y Cecilia Elizondo, Cecilia Rodríguez Jiménez, Josefina Guar- 
dia, María Cristina, Clotilde, Amelia y Rosa Franklin, Cristi- 
na Maninat, Isabel Calcaño Herrera, Carmen y Tomasina Cal- 
caño, Ana Teresa y Josefina Márquez Rivero, Fernández He- 
rrera, Rosalía de Castro, Elena Santana, Florinda y María 
Martínez, María Luisa Yépez, Isabel Álamo, Santos y Cristi- 
na Urbaneja, Rosarito Toro, Juanita Pérez, Isabelita Bauder, 
Castillo Siverio, Carmen Talavera, Raquel, Berta y Abigaíl 
Agüero, María Teresa González, Amelia y Emilia Herrera, 
Julia Teresa Carvallo, Isabel Margarita y Juanita Maury, 
Luisa Benítez, María y Mercedes Ayala, Consuelo Chenel, 
hermanas Istúriz, Lola y Clemencia Willette, Virginia Tovar 
Lange, hermanas Rivodó, Lucila Luciani, Conchita y María 
Luisa Izaguirre, hermanas Ruiz Viso, Luisa Teresa Velutini. 



112 



ACADEMIA NACIONAL DE BELLAS ARTES 



LOS EXAMENES.- -LA VELADA 



Dotada convenientemente -por el Restaurador de Vene- 
zuela la Academia Nacional de Bellas Artes, de todo lo con- 
cerniente para el mayor desarrollo de las facultades artísti- 
cas de sus discípulos, este año de estudios ha sido fructífero 
en obras de indiscutible mérito. 

De las distintas cátedras, á cargo de competentes profe- 
sores, han brotado frutos que son bellas promesas de todo 
cuanto puede dar en la senda del arte, una inteligencia bien 
dirigida. 

Los distintos certámenes creados por el Benemérito Ge- 
neral Cipriano Castro tuvieron un considerable número de 
concurrentes que han sido premiados del siguiente modo: 

Teoría Musical y Solfeo. — Diploma de honor. — Señori- 
tas Isabel Olivero, María Magdalena Pérez, Guillermina Nur- 
se, señor Pablo Castellano. 

Canto. — Señoritas Lucía Pachano, María Luisa Rivas, 
señor David García. 

Piano. — Señoritas Lucía Pachano, Guillermina Nurse. 

Dibujo del desnudo. — Señor César Augusto Prieto. 

Pintura. — Carlos A. Otero obtuvo el premio por su cua- 
dro titulado "Del Mercado". 

César Augusto Prieto, accessit, por su cuadro que repre- 
senta **Un hombre descansando". 

J. R. Agüin, mención honorífica, por su pintura que re- 
presenta **Un Preso". 

Escultura. — Pedro María Básalo, obtuvo el premio, por 
su estatua ''En defensa de la Bandera". 

Carlos Manuel Quintana, mención honorífica, por ]a esta- 
tua '*San Juan". 

Arquitectura. — El Jurado adjudicó el premio exequo á los 
proyectos de "Academia de Matemáticas" y de "Colegio Na- 
cional", que resultaron ser de los jóvenes Juan E. Serrano y 
Eduardo Filomena Castro, respectivamente. 



— 113 — 

La exposición de Dibujo, Pintura, Escultura y Arquitec- 
tura, quedará abierta al público hasta el martes 31 del pre- 
sente mes. 

Sobresalen en la exposición de Pintura los trabajos de 
F. Sánchez, Paisaj€\ A. C. Monsanto, Paisaje^ F. Acevedo, 
fíellavista y Una muchacha^ estudio del natural, éste pensiona- 
do por el Gobierno Nacional; A. Rengifo Arvelo, Paisaje] A. 
Uzcátegrui, Un boc€to\ Víctor Rodríguez, Paisaje^ una escena de 
campamento; pensionado por el Gobierno Nacional; Pablo Her- 
nández, con un retrato estilo modernista y varios paisajes, 
pensionado por el Gobierno de Carabobo. 

La escultura, además de las obras premiadas, tiene las 
siguientes que merecen mencionarse, El Huérfano y un busto 
de P^on Heraclio Martín de la Guardia^ presentados también 
por Pedro María Básalo; David Joven y un alto relieve, de Car- 
los Manuel Quintana; (^n Nazareno, de Jesús María Pedroza; 

y Una cabeza de niño, S. Sainbury. 

También se exhiben en la Academia, las notables obras 
escultóricas, Dolor, de Lorenzo González B. , que mereció men- 
ción honorífica en París, en el salón de 1905, y Lucrecia ^e Pé- 
rez Mujica, que también fue presentada en el mismo salón 

En la exposición de dibujo, sobresalen los trabajos de 
Carlos Otero, J. R. Agüin y Pablo Hernández. 

En Arquitectura Uíia Capilla, que además de la obra pre- 
miada, presentó Eduardo Filomena Castro. 

Los exámenes de música han sido muy brillantes y los 
profesores de esa cátedra son la señora de Básalo, la señorita 
Irazábal y los señores Llamozas y Delgado Pardo. 

La velada en honor del Restaurador de Venezuela y su 
honorable esposa fue presidida por el Doctor Laureano Villa- 
nueva, Ministro de Instrucción Pública; el Doctor J. de J. 
Paúl, Ministro de Relaciones Exteriores; el Doctor Luis Ma- 
ta, Gobernador de la Sección Occidental del Distrito Federal; 
el señor J. Ruiz de Gamboa, Encargado de Negocios de Chi- 
le; por el señor Emilio J. Maury, Director de la Academia de 
Bellas Artes, y por el General Ismael Pereira Alvarez, Direc- 
tor de Instrucción Superior en el Ministerio de Instrucción 
Pública; y el selecto programa fue interpretado maravillosa- 
mente ante un público escogido y numeroso. 

La señorita Margarita Reyes, que posee una bella voz, 
dulce y timbrada, la cual maneja con arte y sentimiento, can- 

15 



— 114 — 

tó Éxtasis^ vals del maestro Ardeti, y fue aplaudida calurosa- 
mente. El dúo de la Forza del Destino^ fue cantado por Da- 
vid García y Juan Cabrera y quienes fueron también muy 
aplaudidos. La gentil señorita Mercedes Vaz, recitó una be- 
lla composición de Don Heraclio Martín de la Guardia, siendo 
muy aplaudida. 

La gran fantasía para piano sobre motivos de La Favoru 
ta^ fue hábilmente ejecutada por la señorita Guillermina Nur- 
se. Los números 7^, 8*? y 10^, estuvieron á cargo de las seño- 
ritas María Díaz, Isabel Basso, Isabel Williams, Elvira Pul- 
gar, Elisa Crespo y los señores David García, Juan Cabrera 
y los Cuerpos de coros, respectivamente. El selecto audito- 
rio hizo constantes demostraciones de simpatía á los nombra- 
dos, durante la ejecución de los respectivos números á su 
cargo. 

La concurrencia se retiró del bello local de la Academia, 
satisfecha por haber palpado y aplaudido el ingenio patrio, 
ampliamente desarrollado en un Instituto para el cual el Ge- 
neral Castro ha tenido especial atención. 



ACADEMIA NACIONAL DE BELLAS ARTES 



VELADA MUSICAL 

DEDICADA AL SERoR GENERAL CIPRIANO CASTRO, PRESIDENTE CONSTITUCIONAL 
DE LA REPÚBLICA, RESTAURADOR DE VENEZUELA, ACLAMADO DE LA NACIÓN, 

Y A LA SERoRA ZOILA DE CASTRO 



Martes 24. de julio de 1906^ á las 8 y Jtiedia p, m. 



1? Kowa'ski. — ' 'Marcha Hújigara' '. Concertante para dos 
pianos.— Matilde Al varado, Dolores Rodríguez, María Martín, 
Isabel Sosa. 

29 Gregh. — ' *Canzone Habanera' ' . —Margarita Reyes. 

39 Verdi—DviO de la "Forza del Destino". -David Gar- 
cía, Juan Cabrera. 

49 Heraclio Martín de la Guardia. — '*Mi Homenaje". — 

Recitación. — Mercedes Vaz. 



5^ Mascagnt. — Terzetto de la ''Cavallería Rusticana'*.— 
Columba Crespo, Margarita Reyes, David García. 

6? Gottschalk, — Gran fantasía con motivos de **La Favo- 
rita" (fragmentos) para piano. — Guillermina Nurse 

70 Verdi,—AnK de "Rigoletto".— María Díaz. 

8^ Oon'a. — **Marcha Triunfal".— Concertante para dos 
pianos. —Isabel Basso, Isabel Williams. 

9^ Goiinod, — Barcarola á dos voces por todas las alumnas 
de Canto. 

Distribución de diplomas y proclamación de los premios de 
los certámenes de bellas artes, — Discurso del Director, 

10. r^frúT/. —Final del tercer acto de *'I1 Trovatore".— - 
Elvira Pulgar, Elisa Crespo, David García, Juan Cabrera, y 
Coros. 

El Director, 

Em. J. Mauri. 

fH Constitucional número 1.697, de 24 de julio de 1906 J 



CARTAS 

CRUZADAS ENTRE EL GENERAL TELLERIA Y EL RESTAURADOR DE VENEZUELA 



Caracas: 18 de junio de 1906. 

Señor General Cipriano Castro^ etc., etc,, etc. 

La Victoria. 

Estimado General y amigo: 

Hoy que la política y mis asuntos particulares me dan tre- 
gua para realizar un viaje que há tiempo tenía proyectado con 
mi esposa, aprovecho de efectuarlo á La Habana con el doble 
objeto de hacer en aquel país una exploración mercantil. 

En consecuencia, me despido de usted por la presente y 
al pedir sus órdenes para el Exterior, hago votx)s muy since- 
ros porque usted lleve á feliz término en Venezuela las ideas 



— ii6 — 

de confraternidad nacional de que se encuentra animado, 
para bien de la República, gloria de usted y estabilidad de las 
Instituciones. 

Yo, uno de los hijos menos meritorios de esta tierra que- 
rida, pero sí tan patriota como el que más, me prometo que no 
estará lejano el día en que todos á una los venezolanos, redi- 
midos por usted hasta de sus errores pasados, puedan batir 
palmas á la magna obra que todos esperamos ver coronada por 
usted. 

La Patria tantas veces victoriosa en los sangrientos cam- 
pos de batalla al inñujp de la espada de usted, triunfante que- 
dará también, entonces una vez por todas, en el campo her- 
moso del civismo, que es donde mejor prosperan y se aqui- 
latan las virtudes republicanas, bajo el imperio augusto de las 
leyes. 

Sin otro particular, deseo á usted el mayor acierto en sus 
labores gubernamentales para bien de la Patria, y tengo el 
honor de repetirme, 

Su af mo. amigo y S. S. , 

Arístides Tellería. 



Caracas: 7 de julio de 1906. 

Señor General y Doctor Arístides Tellería, 

Habana. 

Estimado amigo: 

Al avisar á usted recibo de su carta de 18 de junio, mees 
grato expresarle la complacencia que ella ha producido en mi 
ánimo, porque siempre es satisfactorio ver reconocer que hoy 
se es más sabio que ayer, y porque ello implica indudablemen- 
te un verdadero fondo de sentimientos altruistas y patrióticos, 
con que usted amplia, llana y francamente, se presenta en este 
momento histórico, el más importante quizá de nuestra vida 
nacional, después de la emancipación. 

Es usted joven, y yo me complazco en reconocer que aún 
podrá usted ser útil á su Patria, trillando el camino demarca- 
do en su importante carta á que me refiero. 



— iiy — 

Supongo que al recibir usted esta carta, ya habrá leído 
mi Alocución á los venezolanos, de 5 de Julio, al reencargar- 
me del Poder. 

Usted, que me conoce, debe estar seguro de que cuanto 
yo dejo consignado en ese documento, es la expresión de la 
verdad, y que no seré yo, seguramente, la causa de que deje 
de verificarse cuanto allí está consignado en bien de la Patria 
y de todo 5 y cada uno de sus hijos. 

Sabe usted, asimismo, que jamás he tenido otro ideal ni 
otro propósito que un verdadero sentimiento de unión y con- 
fraternidad entre todos los venezolanos, sin exclusiones ni 
distingos de ninguna especie, y. que únicamente en los casos 
en que las responsabilidades contraídas por mí para con la 
Patria, me han obligado á obrar enérgicamente contra alguna 
agrupación ó persona, es que he pasado por la pena de impo- 
ner castigo al delincuente ó delincuentes; pero que bien que- 
rría yo, que la conducta correcta de todos los venezolanos, me 
evitara tales procedimientos. 

Por otra parte, para la realización de la gigantesca obra 
de la Restauración, también sabe usted que jamás me he de- 
tenido á mirar para atrás, siendo una verdad comprobada, 
que venezolanos que, acaso por error, pudieron combatirme 
ayer, al presentarse revestidos de verdadero sentimiento pa- 
triótico, jamás he juzgado discreto ocuparme de investigar lo 
que han hecho en el pasado, sino lo que piensan hacer en lo 
porvenir, conducente todo á laborar por la felicidad común. 

Tenga usted un feliz viaje y regrese convencido de que, 
en las condiciones anotadas por usted, siempre tendrá en mí 
un seguro servidor y amigo. 

CIPRIANO CASTRO. 

{B Constitucional número 1.684, de 9 de julio de 1906J 



— 1Í8-- 
TELEGRAMA 

DEL GENERAL NICOLÁS ROLANDO AL GENERAL CIPRIANO CASTRO, Y CONTESTACIÓN DE ESTE 



Telégrafo Nacional.— De La Guaira, el 16 de julio de 1906. 
Las 9 hs. a. m. 

Señor General Castfo, 

Caracas. 

Acabo de llegar á ésta. Saludo á usted atentamente. 
Sigo para esa Capi tal. 

Nicolás Rolando, 



Julio 17 
Señor General Nicolás Rolando. 

Caracas. 

Recibido. Doy á usted las gracias y le deseo felicidad al 
lado de los suyos. 

CIPRIANO CASTRO. 

(B Constitucional número 1.692, de 18 de julio de 1906.; 



PROORAMA DEL NUEVO GABINETE 



CIRCULAR DEL MINISTRO DE RELACIONES INTERIORES 



Estados Unidos de Venezuela. — Ministerio de Relaciones In- 
teriores. — Dirección Política. — Caracas: 17 de julio de 
1906.— 96? y 48?— Telegrama-Circular. 

Ciudadano 



Por Decreto fecha de ayer, que le fue inmediatamente 
trasmitido á usted, constituyó su Gabinete el ciudadano Ge- 



— 119 — 

neral Cipriano Castro, Restaurador de Venezuela y Presidente 
Constitucional de la República, y es, en virtud de haber sido 
honrado con el Despacho de las Relaciones Interiores, que 
tengo la satisfacción de dirigirme á usted, para exponerle las 
ideas con que los nuevos ítlinistros venimos á colaborar con el 
Jefe del Ejecutivo, en el Gobierno, y los fines que regirán 
nuestra conducta para realizar ese objetivo del modo más prác- 
tico, normal y fecundo para el País, secundando así los nobles 
y patrióticos propósitos del Restaurador de Venezuela. 

Bien es cierto que la opinión pública expresó universal- 
mente la necesidad, y por consiguiente la inevitable imposi- 
ción, de que el Jefe de la Causa Liberal Restauradora continúe 
dirigiendo los destinos nacionales, cuando su delicadeza de 
hombre y su discreción de patriota aconsejaron á este bene- 
mérito estadista su resolución de separarse de la vida pública, 
y esta solemne credencial de autoridad es yá suficiente ga- 
rantía de buen éxito en la marcha de la política y de la admi- 
nistración, puesto que ella es el resultado de la experiencia 
de los pueblos; pero además de tradicional es hoy oportuno 
y de buen sentido democrático que los ciudadanos conozcan 
los propósitos que animan al Gobierno en esta nueva jomada 
de la Restauración Liberal. 

Es evidente que siguiendo las serenas inspiraciones del 
Jefe del Gobierno, el Consejo de Ministros hará buen acopio 
de aciertos en el desempeño de sus funciones, y encontrará 
en todo momento allanado el camino de sus arduas y comple- 
jas labores, porque las inspiraciones del hombre de Estado 
que, como el General Castro, ha levantado sobre sus propios 
hombros la Patria con el prestigio de sus glorias y de sus 
instituciones, son prenda de fecundas bendiciones que harán 
de nuestros empeñados y constantes esfuerzos el mejor y más 
poderoso auxiliar de la obra de grandezas que constituye la 
bandera y el programa de la Causa Restauradora; mas, tam- 
bién es de político decoro y de propio respeto— como está im- 
plicado en la atribución de responsabilidades por la Constitu- 
ción Nacional— la obligación que tenemos de colaborar á los 
altos propósitos del Presidente, con toda nuestra buena vo- 
luntad y con nuestra mayor inteligencia, para que aquellas 
nobles inspiraciones lleguen á la práctica y á ejercer su in- 
fluencia en la vida nacional, con su fuerza primitiva é 
incólume, con su virtud trascendental. 

A la par que comprende el Gabinete que no han de ser 
ímprobas sus tareas, no se le escapa que habrán de caracte- 



— I20 — 

rizarse por la certeza de interpretación, y por la acuciosidad 
en el desempeño de los trabajos gubernativos, tanto en lo 
que concierne á la política como en lo que toca á la adminis- 
tración. Así comprende el actual Consejo de Ministros la 
lealtad á su Causa, y el provecho de la Magistratura en una 
sociedad bien organizada. 

Especial atención tendrá el Gobierno en mantener cordi- 
nadas — por el uso prudente del poder y la más cuidadosa 
deliberación en los asuntos administrativos— las seguridades 
constitucionales del derecho con las importantes previsiones 
del orden público en todo su complejo mecanismo; pero es 
ocasión de hacer constar que no basta disposición personal de 
los funcionarios ni aun el prestigio ni la indiscutible y consa- 
grada autoridad del Jefe de la Restauración, para alcanzar el 
benéfico equilibrio que es el eje de la regularidad en una de- 
mocracia representativa; urge también que los ciudadanos 
moviéndose francamente y sin prejuicios ni suspicacias en la 
esfera de sus garantías, contribuyan á su propia tranquilidad 
y por lo tanto á la buena marcha de la Nación con el moderado 
pensar y el proceder circunspecto; con la unión sincera y 
fraternal que cuadra á los hijos de una misma Patria y á los 
herederos de unas mismas glorias ; en el amor á la paz— que 
si bien el Gobierno la garantiza por la nunca desmentida re- 
solución y por el heroico desvelo de su Jefe — ^ha de ser por 
lo mismo consecuencia de una constante consagración al 
trabajo que redime y honra, así como con tener presente 
que si todo bien individual, duradero y positivo, es producto 
de un lento esfuerzo, todo bien público es la suma de tenden- 
cias honestas mancomunadas, de buenas intenciones soli- 
darias entre los miembros de la colectividad. 

Sea, pues, cuestión de patriotismo, no menos que de 
propia conveniencia, trabajar en amplia concordancia por la 
unión y la confraternidad de todos los venezolanos en el seno 
del orden y bajóla salvaguardia de la ley, con el ideal de al- 
canzar los hermosos objetivos de la Restauración Liberal y 
con la seguridad de que el porvenir de Venezuela, en lo que 
tenga de fértil y progresivo, está previsto en la mente del 
Caudillo y mantenido por el brazo poderoso del hombre que 
sabe darse entero á su deber de Magistrado, así como inmo- 
larse cuando lo manda su amor de patriota. 

Mantenidas con perfecta conciliación y unidad de miras, 
dentro de la síntesis expuesta, las relaciones del Gobierno Na- 
cional con los Estados Federales, la labor oficial en el desarro- 



— 121 — 

lio de las tendencias y aspiraciones dichas, será fácil y sin 
trabas, así c^mo fecunda, porque la sucesión de los trabajos 
que la Restauración debe aún realizar en su desenvolvimient ) 
civilizador, irá dando gradualmente los frutos que la Repú- 
blica espera con justicia, desde luego que todo acto será bien 
comprendido y habrá de penetrar hondamente en el criterio 
de los hombres y en el porvenir de la Nación. 

Nuestro programa en la actualidad, se reduce, al entrar 
firme y resueltamente en esta nueva etapa de la Restauración 
Liberal, á marchar en el seno del orden y de la regularidad ad- 
ministrativa, observando el respeto que se debe á los demás, 
á. la vez que el respeto absoluto á nuestra Constitución y 
Leyes. 

Cuenta el Ejecutivo con que usted se servirá dar á las 
ideas aquí consignadas la más extensa circulación en el Terri- 
torio de su Gobierno, á fin de que el plan que ellas enuncian 
sea conocido por todos los ciudadanos de la República. 

Dios y Federación. 

Torres Cárdenas. 

A los Presidentes de los Estados, Gobernador de la Sección Oriental del Distrito 
Federal y Gobernadores de los Territorios Federales. 

Sus Capitales. 



LA RENTA DE LOS ESTADOS Y EL FOMENTO DE LOS DISTRITOS 



PATRIÓTICO TEL'GRAMA-CIRCULAR DEL MINISTRO DE RELACIONES INTERIORES 



TELEGRAMA 

Caracas: 18 de julio de 1906. 
Para los Presidentes de los Estados, 

Sus Capitales. 

El ciudadano General Cipriano Castro, Restaurador de 
Venezuela y Presidente Constitucional de la República, aten- 

16 



122 



tQ siempre á cuanto se refiere al bienestar y progreso de los 
Pueblos, desea conocer con exactitud la inversión que se da en 
ese Estado á la Renta destinada al Fomento de los Distritos en 
conformidad con las disposiciones por él dictadas anteriormen- 
te sobre la materia; y en tal virtud, espero que usted se sirva 
remitir mensualmente por telégrafo á este Despacho una re- 
lación circunstanciada del movimiento de la mencionada Ren- 
ta, con expresión de las obras públicas á que haya sido apli- 
cada. Me permito advertir á usted, además, que la referida 
relación debe venir en forma adecuada para la publicidad, 
pues es el propósito del Primer Magistrado de la República 
hacer del dominio público los resultados que rinden los esfuer- 
zos que el Gobierno consagra al progreso general de la 
Nación. 

Sírvase avisar recibo de este telegrama. 
Dios y Federación. 

Torres Cárdenas. 

(B Constitucional número 1.693, de 19 de julio de 1906^. 



DECRETO 



REFERENTE A LA CELEBRACIÓN DEL CENTENARIO »E LA BANDERA NACIONAL 



EL GENERAL CIPRIANO CASTRO, 

RESTAURADOR DE VENEZUELA Y PRESIDENTE CONSTITUCIONAL 

DE LA REPÚBLICA 

Considerando : 

Que el día 3 de agosto del año de 1806 desembarcó el Ge- 
neral Francisco de Miranda, Precursor de la Independencia 
Sur- Americana, en la Vela de Coro, tomó por asalto el Casti- 
llo del referido puerto, y enclavó en él el asta en que flameó 
por la primera vez la Bandera Nacional en tierra venezolana; 

Considerando: 

Que esa misma Bandera, ideada por Miranda y conduci- 
da por su ejército en su segunda memorable tentativa por la 



Independencia Sur- Americana, fue solemnemente consagí^- 
da como el símbolo augusto de la Patria por el primer Con- 
greso Constituyente de Venezuela en el año de 1811; 

Considerando: 

Que la Bandera Nacional fue la bandera de la Gran Co- 
lombia, y llevada de victoria en victoria por Bolívar, Liberta- 
dor y Padre de la Patria, desde las márgenes del Orinoco has- 
ta la cúspide del Potosí; y que después de la desmembración 
de la Gran Colombia, ha continuado siendo la Bandera de Ve- 
nezuela; 

Considerando: 

Que el día 3 de agosto del corriente año se cumple el pri- 
mer centenario de tan sagrada cuanto gloriosa Enseña, 

Decreta: 

Art 1^ El día 3 dé los corrientes será enarbolada, con los 
más altos honores, la Bandera Nacional en el Palacio Federal, 
en un acto solemne que se efectuará á las 9 a. m. 

Art 2^ A la celebración de dicho acto concurrirán todas 
las fuerzas acantonadas en esta Capital que no estén de fac- 
ción, en traje de gala, con la Banda Marcial á su cabeza, 
formando la parada, lateralmente, al frente del mencionado 
Palacio, y presentando las armas en el momento de enarbolarse 
la Bandera, al mismo tiempo que se ejecute el Himno Nacional; 
luego desfilarán ante aquélla para rendirle el homenaje debi- 
do, y después efectuarán un paseo militar por el trayecto que 
se les determine al efecto. 

Art. 3^ La Bandera Nacional será enarbolada por un 
abanderado perteneciente al Cuerpo de oficiales que forma- 
rán un cuadro á tal objeto destinado; y en el momento aludido 
se hará una salva de veintiún cañonazos en la planicie de la 
Academia Militar. 

Art. 4^ A la misma hora será enarbolada la Bandera 
Nacional en todos los Edificios públicos y casas particulares 
de esta Capital, así como en los cuarteles tanto del Distrito 
Federal como de los Estados, en las fortalezas de la Repúbli- 
ca y en los buques de la Armada, con los honores correspon- 
dientes del Himno Nacional, donde haya bandas marciales, ó 
de la marcha regular, donde sólo existan bandas redoblantes, 



— 124 — 

haciéndose también igual número de disparos de cañón en 
las fortalezas, en los buques de la Armada y en las plazas que 
tengan baterías de artillería. 

Art 5? A las seis de la tarde será arriada la Bandera, 
observándose en ese momento las mismas formalidades á que 
se refieren los artículos 2^ y 3° del presente Decreto. 

Art. 6^ Los Presidentes de los Estados de la Federación 
dictarán las medidas necesarias para el cumplimiento, en to- 
das sus partes, de un acto semejante al que se indica en el ar- 
tículo 1" pudiendo decretar, además, las que á bien tengan 
con el objeto de dar mayor solemnidad al centenario. 

Art 7^ Los Ministros de Relaciones Interiores y de Gue- 
rra y Marina quedan encargados de la ejecución de este De- 
ere t», y de comunicarlo á quienes corresponda. 

Dado, firmado, sellado con el Sello del Ejecutivo Federal 
y refrendado por los Ministros de Relaciones Interiores y de 
Guerra y Marina, en el Palacio Federal, en Caracas, á 1^ de 
agosto de 1906.— Año 96? de la Independencia y 48? de la Fe- 
deración. 

(L. S.) 

CIPRIANO CASTRO. 

Refrendado. 

El Ministro de Relaciones Interiores, 

(L. S.) 

Torres Cárdenas. 

Refrendado. 

El Ministro de Guerra y Marina, 

(L. S.) 

Manuel S. Araujo. 

(Gaceta Oficial número 9.834, de P de agosto de 1906.) 



125 



NOTAS CRUZADAS 

ENTRE EL CIUDADANO MINISTRO DE RELACIONES EXTERIORES DE LOS ESTADOS UNIDOS DE 
VENEZUELA Y EL ENVIADO EXTRAORDINARIO Y MINISTRO PLENIPOTENCIARIO 

DE LA REPÚBLICA DE CUBA 



LEGACIÓN DE CUBA 

Caracas : julio 31 de 1906. 

Señor Ministro: 

Tengo el honor de remitir á Vuestra Excelencia la ad- 
junta Nota que le dirige el Señor Secretario de Estado de 
mi país y la copia de estilo de las Cartas Credenciales que 
me acreditan ante el Gobierno de Vuestra Excelencia con 
el carácter de Enviado Extraordinario y Ministro Plenipo- 
tenciario de la República de Cuba, en Misión Especial. 

Ruego á Vuestra Excelencia se sirva obtener del Exce- 
lentísimo Señor Presidente se digne concederme una au- 
diencia para tener la honra de entregarle dichas Creden- 
ciales. 

Me es grato acompañar á la presente, copia del discurso 
que me propongo pronunciar en el acto de la recepción. 

Aprovecho esta oportunidad para ofrecer á Vuestra 
Excelencia el testimonio de mi más elevada y distinguida 
consideración. 

J. Rius Rivera. 

A Su Excelencia el Señor Ministro de Relaciones Exteriores de los Estados 
Unidos de Venezuela. 



Señor Presidente : 

Tengo el honor de entregaros las Cartas Credenciales 
que me acreditan Enviado Extraordinario y Ministro Pleni- 
potenciario de la República de Cuba, en Misión Especial, 
cerca del Gobierno de Vuestra Excelencia. 

Obtenida su independencia y afianzadas las institucio- 
nes republicanas que la rigen, uno de los anhelos más ar- 



120 

dientes de Cuba era demostrar de modo público y solemne 
las vivísimas simpatías que les inspiran sus hermanas del 
Continente, á las que debe altísimos ejemplos que la gruia- 
ron en sus luchas por la libertad y de las que recibió, en 
ayuda de su emancipación, el esfuerzo de sus publicistas, el 
estímulo de sus oradores y el sacrificio de sus vidas, que 
muchos de sus heroicos hijos ofrendaron en nuestros campos 
de batalla. 

Mi Gobierno, interpretando esos sentimientos, me ha 
confiado la honrosa misión de traer á Venezuela un mensaje 
de afecto fraternal y de hacer presente á su ilustrado Go- 
bierno nuestro inquebrantable propósito de estrechar cada 
vez más la cordial amistad que existe entre las dos Nacio- 
nes, procurando, por cuantos medios sean posibles, estable- 
cer todo género de relaciones en provecho de ambos Países. 

Para cumplir tan grato encargo en la noble patria de 
Bolívar, me anima la esperanza de que me otorgaréis vues- 
tro benévolo apoyo. 

Dignaos recibir. Excelentísimo Señor, los votos que hace 
el Señor Presidente de Cuba por vuestra ventura personal 
y por la prosperidad de Venezuela, á los cuales séame per- 
mitido unir los míos tan sinceros como expresivos. 



Estados Unidos de Venezuela. —Ministerio de Relaciones Ex- 
teriores. — Dirección de Derecho Público Exterior. —Nú- 
mero 1.020.— Caracas : 2 de agosto de 1906. 

Señor Ministro : 

Junto con una nota del Señor Secretario de Estado, he 
tenido la honra de recibir la copia de las Cartas Credenciales 
que acreditan á V. E. cerca del Gobierno de esta Repúbli- 
ca con el carácter de Enviado Extraordinario y Ministro Ple- 
nipotenciario de la República de Cuba, en Misión Especial. 
Igualmente he recibido la copia del discurso que V. E. habrá 
de leer en el acto de su recepción. 

Oportunamente tendré el honor de comunicar á V. E. 
el día y la hora en que será recibido por el Señor Presidente 
de la República, quien, en estos momentos, sufre un que- 
branto en su salud, como manifesté á V. E. verbalmente en 
la visita que tuve el honor de recibir ayer y por este mo- 



— 127 — 

tivo tendrá que demorar aquel Magistrado, por algunos días, 
la satisfacción de recibir á V. E. 

Aprovecho la ocasión para ofrecer á V. E. las seguri- 
dades de mi más alta consideración. 

J. DE J. Paúl. 

Al Excelentísimo Señor Mayor General Dnn Juan Rius Rivera, Enviado Ex- 
traordinario y Ministro Plenipotenciario de la República de Cuba, en Mi- 
sión Especial. 



Legación de Cuba. —Caracas : 7 de agosto de 1906. 

Señor Ministro : 

En atención al lamentable quebranto que en su salud 
experimenta el Excelentísimo Señor Presidente de la Repú- 
blica y teniendo necesidad de dirigirme, en breve, á Colom- 
bia, me es grato, de acuerdo con lo que tuve el honor de 
convenir con V. E. en nuestra entrevista de hoy, incluirle 
las Cartas Credenciales que me acreditan con el carácter de 
Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de la 
República de Cuba, en los Estados Unidos de Venezuela. 

Ruego á V. E. se digne hacer llegar dichas Credencia- 
les á su alto destino, junto con los votos sinceros que hago 
por el más rápido y total restablecimiento del Excelentísimo 
Señor Presidente. 

Aprovecho esta oportunidad para reiterar á V. E. el 
testimonio de mi más elevada y distinguida consideración. 

J. Rius Rivera. 

A Su Excelencia el Señor Doctor José de J. Paúl, Ministro de Relaciones 
Exteriores de los Estados Unidos de Venezuela. 



Estados Unidos de Venezuela. — Ministerio de Relaciones Ex- 
teriores. — Dirección de Derecho Público Exterior.— Nú- 
mero 1.057.— Caracas: 8 de agosto de 1906. 

Señor Ministro: 

He tenido á honra recibir la nota de V. E. , fecha de ayer, 
incluyendo las Cartas Credenciales que acreditan á V. E. con 



— 128 — 

el carácter de Enviado Extraordinario y Ministro Plenipoten- 
ciario de la República de Cuba, en Misión Especial, cerca del 
Gobierno de los Estados Unidos de Venezuela. 

Es el deseo de V. E., hacer llegar dichas Credenciales á 
su alto destino, por tener V. E. necesidad de dirigirse en bre- 
ve á Colombia y hallarse el Señor Presidente de la República, 
por motivos de salud, ausente de esta Capital, no siendo posi- 
ble por dicha causa, recibir inmediatamente á V. E. en au- 
diencia pública y solemne, conforme al ceremonial de estilo. 

Me ha sido muy grato dar cumplimiento á los deseos de 
V. E. y he hecho entrega de las Cartas Credenciales de V. E. 
al Señor Presidente de la República. 

Con verdadera satisfacción ha recibido el Jefe del Poder 
Ejecutivo las mencionadas Credenciales, apreciando en todo su 
valer la demostración de viva simpatía que ha tenido á bien ha- 
cer á la República de Venezuela el Excelentísimo Señor Pre • 
sidente de la República de Cuba, encomendando á V. E. la 
misión de traer á Venezuela un mensaje de afecto fraternal 
en nombre del noble pueblo cubano. 

Conocidos y justamente apreciados por V. E. los esfuer- 
zos y sacrificios que muchos venezolanos ofrendaron á la Cau- 
sa Santa de la Independencia de Cuba en los días más conflic- 
tivos de esa lucha, podrá comprender V. E., cuan grande es 
el anhelo de la Nación Venezolana, porque la Patria de Cés- 
pedes, Martí, Gómez y otros no menos Beneméritos Proceres 
de la magna idea emancipadora, logre alcanzar en el desen- 
volvimiento de su vida autónoma, todos los bienes á que aque- 
llos Mártires y Héroes de su Independencia aspiraron para ella, 
como Nación Libre y Soberana. 

Inspirado el Gobierno de Venezuela así como todos los 
venezolanos, en idénticos anhelos, puede contar V. E., con 
la más decidida cooperación en el propósito de estrechar cada 
vez más una cord ial amistad entre las dos Naciones y de en- 
sanchar, por cuantos medios sea posible, las relaciones políti- 
cas y comerciales en provecho de ambos países. 

Al participar á V. E. , en nombre de mi Gobierno el reco- 
nocimiento de V. E., en su elevado carácter diplomático, me 
complazco en trasmitirle los votos que el Señor Presidente de 
Venezuela hace por la prosperidad de la Nación Cubana, por 
la ventura de su digno Primer Magistrado y por la dicha per- 
sonal de V. E. ; y á esos votos, séame permitido unir los míos 
muy cordiales y sinceros. 



129 — 

Válgome de esta oportunidad para renovar á V. E. las 
protestas de mí alta y distingruida consideración. 

J. DE J. Paúl. 

AI Excelentísimo Señor Mayor General Don Juan Rius Rivera, Enviado Extraoi- 
dinario y Ministro Plenipotenciario de la República de Cuba, en Misión Es- 
pecial. 



Estados Unidos de Venezuela. — Ministerio de Relaciones Ex- 
teriores. — Dirección de Derecho Público Exterior. — Cara- 
cas: 8 de agosto de 1906.— 96? y 48'? 

Publiquese de orden del ciudadano Ministro. 
El Director, 

Luis Churión, 

9 

(Gaceta Oficial número 9.840, de 8 de agosto de 1906.; 



CARTA política DEL RESTAURADOR DE VENEZUELA 

AL DOCTOR RAFAEL LÓPEZ BARAI.T 



Caracas: agosto 20 de 1906. 

Señores Redadores de * *£/ Constiiucional, ' ' 

Presentes. 

Estimados amigos y compañeros de Causa: 

Acompaño á la presente carta, para su reproducción en 
El Constitucional^ la muy bella y patriótica, con que, á princi- 
pios del Gobierno de la Restauración, se dignó corrresponder 
el señor General Cipriano Castro á una mía, cónsona con los 
sentimientos y propósitos, que, desde mucho antes de la Re- 
volución, abrigaba él en pro del bienestar y del poderío de la 
República. 

Implica esa carta tanta honra para mí, y al mismo tiempo 
ha venido á ser al través del tiempo, demostración tan palma- 

17 



I30 



ría de la sinceridad con que fue escrita, que yo, á fuer de 
sectario y de patriota, no he podido resistir más tiempo al 

deseo de hacerla reproducir, desde luego que ni un sólo Ins- 
tante ha sido el General Castro, en el desarrollo de su política, 
inconsecuente con lo que en ella prometió. 

Van en ello: la fe que todo hombre público debe inspirar 
cada vez que hable ó escriba, á fin de que sus ideas y propó- 
sitos encuentren siempre acogida y apoyo en la conciencia 
nacional, y el deber ineludible en que está todo ciudadano de 
contribuir al acrecentamiento de esa fe, como la mejor ga- 
rantía del orden y de la felicidad sociales, cuando dispone de 
documentos que la evidencien. 

La carta á que vengo refiriéndome llena este requisito, 
y aunque el señor General Castro no la necesita, en verdad, 
para afirmar ante la Nación su crédito de hombre de nobles 
sentimientos y de palabra honrada,, la Historia sí la necesita 
como pieza del expediente que tiene yá abierto al estudio de 
su gran carácter, sorprendente, en todo, por la especial y ge- 
rmina, modalidad de sus actos. 

Soy de ustedes con toda consideración y aprecio, afectí- 
simo amigo y correligionario político, 

Dr. R. López Baralt. 



CARTA política 



Caracas: 27 de junio de 1900. 

Señor Doctor R. López Baralt, 

Maracaibo. 

Estimado amigo: 

Su apreciable carta del 21 de este mes, me es muy satis- 
factoria. Juzga usted las etapas, los procedimientos, los actos 
de la Revolución Restauradora, primero como combatiente y 
victoriosa, luego como Gobierno, sin los apasionamientos 
ofuscantes del afecto partidario, colocándose en un punto de 
comedimiento crítico que permite discretas amplitudes á las 
apreciaciones, y aun á las previsiones. 



— 131 — 

Yo agradezco la austeridad de esos juicios; y me confirmo 
en la fe de que la Providencia será por siempre clemente con 
la suerte de la Patria, y munífica en inspiraciones con aquellos 
á quienes plugo trazarnos el camino de la más acendrada sin- 
ceridad por el bien público, y de los más irrevocables propó- 
sitos por la felicidad nacional, desde las iniciaciones gloriosas 

de la Popa y Tononó, 

Desde antes lo proclamé solemnemente y me complace 
repetirlo: nada, ni nadie, me hará separar de ese camino, 
porque lo creo imposición del Augur propicio y venturoso de 
la República, como en evidente exposición lo vienen probando 
los medios y circunstancias que han contribuido á la realiza- 
ción del programa restaurador, á despecho de todos los incon- 
venientes y de todos los obstáculos. En la guerra, á los 
reclamos que las intransigencias pudieran hacer por todos los 
dolores padecidos, por todos los desastres inconjurables, por 
todos los sacrificios sin rescate, por la matanza sin remedio 
de nuestros hermanos, por la viudez y la orfandad, por los 
escombros que señalan los sitios en donde fueron las fábricas 
del progreso y las cenizas que cubren las eras calcinadas, lejos 
de la nueva crueldad de la revancha, hemos contestado con 
el más amplio y generoso perdón después de la victoria, con 
el consejo de la más ingenua persuación al aceptar la gratitud 
de los vencidos amnistiados que han querido manifestármela, 
aunándose al cumplimiento, por mi parte, de los preceptos 
humanitarios del liberalismo, el deseo afanoso de colocar el 
debate y las soluciones de nuestros asuntos internos en el 
campo de las tolerancias y de las actividades pacíficas, vías 
de salvación por donde marchan, para ser respetados y fe- 
lices, los pueblos cultos y las naciones cuyos hijos tienen la 
noción precisa de la dignidad de la Patria y el celo ferviente 
por la pureza de su nombre ante la civilización y ante la 
Historia. 

Y en las labores administrativas practicadas, puede de- 
cirse, en las breves treguas que nos permitía el estallido de 
la metralla, hemos podido conceder tanto á las exigencias de 
la anormalidad, porque sobre ellas ha montado guardia la 
más severa pulcritud, poniendo inmediato remedio, sin vaci- 
laciones y sin miramientos en cada ocasión en que los impul- 
sos del largo y tolerado mal hábito, ó la falta de perfecto 
convencimiento de nuestro cometido de reparaciones en el or- 
den económico, han hecho posible el abuso. 

Así, liberalismo práctico, inteligencia y corazón iríevoca- 



— 132 — 

blemente puestos al servicio de la República, patriotismo de 
hecho, sin vocinglería?, y la resolución enérgica de llegar á 
un fin, salvarán á Venezuela: mi participación en esa obra 
será constante, de todo momento. Secundarla es el deber. 

Soy su af tmo. amigo y compatriota, 

CIPRIANO CASTRO. 

(E! Constitucional número 1.721, de 21 de agosto de 1906^. 



RESOLUCIÓN 

POR LA CUAL SE DESTINAN B 60.000 PARA SER DISTRIBUIDOS ENTRE LAS FAMILIAS MAS 
NECESITADAS DE CARACAS Y LAS FAMILIAS DE ARTESANOS POBRES 

Estados Unidos de Venezuela.— Ministerio de Relaciones Inte- 
riores — Dirección Política. — Caracas: 5 de setiembre de 
1906.— 96? y 48?. 

Resuelto: 

Mientras, se reanudan las Obras Públicas decretadas por 
el Gobierno Nacional, el ciudadano General Cipriano Castro, 
Restaurador de Venezuela y Presidente Constitucional de la 
República, atento siempre á las necesidades de las clases me- 
nesterosas, ' ha tenido á bien disponer: — Que los (B 60.000) 
sesenta mil bolívares que obtuvo la Nación por la transacción 
celebrada con Manuel Antonio Matos, en agosto del corriente 
año, la cual puso término aj juicio que se seguía contra Matos, 
se destinen por partes iguales á las familias más necesitadas 
de Caracas y á las familias de artesanos pobres; es á saber, 
(B 30.000) treinta mil bolívares á las primeras, los cuales 
serán distribuidos p9r una Junta compuesta de las señoras 
María Isabel de Otáñez, Isabel de Montauban y María Anto- 
nia de Escobar Gutiérrez; y á las referidas familias de arte- 
sanos pobres los otros (B 30.000) treinta mil bolívares, que 
serán distribuidos por otra Junta compuesta de los ciudada- 
nos Doctor Alejandro Chataing, Cecilio Barboza y Rafael 
Tovar. 

Comuniqúese y publíquese. 

Por el Ejecutivo Federal, 

Torres Cárdenas. 

{Gaceta Oficial número 9.864, de 5 de setiembre de 19C6J. 



— 133 



INICIATIVA ARAOÜef^A 



GALARDÓN A CASTRO 



MEDALLA CONMEMORATIVA 



EL CONCEJO MUNICIPAL DEL DISTRITO RICAURTE, 

Co7isiderando: 

V^' Que el Acuerdo sancionado el 23 de mayo á virtud de 
expreso mandamiento popular, tuvo la más inusitada repercu- 
sión en el seno de todas las Municipalidades de la Unión, iden- 
tificándolas en una mente única y en una acción simultánea; 

2*? Que la Grande Asamblea Plebiscitaria del memora- 
ble 11 de junio de 1906 acaba de cumplir en solemne defini- 
ción el mandato de la Soberanía Popular, legítima y le- 
galmente manifestada y encauzada; 

3^ Que el Benemérito Restaurador de Venezuela, al pros- 
ternarse ante la voluntad de su Patria ha dado una nueva 
prueba de heroica perseverancia, superando magnánimamen- 
te la natural inclinación de su ánimo á un vivir exento de las 
salpicantes pequeneces del poder que son gaje ordinario de 
la Administración en las democracias incipientes, por lo que 
se ha hecho de nuevo acreedor á especial manifestación de la 
gratitud nacional; 

4*? Que corresponde á la ciudad Capital de Aragua, tan 
señaladamente favorecida por los númenes de la Restauración 
y de la Patria, cerrar con el sello de un testimonio perdurable 
del aplauso unánime al Padre del Porvenir, esta suntuosa 
fiesta del civismo desenvuelta en un proceso que atestiguará 
en la historia el grado de nuestro adelantamiento moral; y 

5? Que esta Municipalidad es deudora á sus Ilustres 
congéneres en la República, por los hechos enunciados, de un 
grande empeño de su gratitud y de una constante solidaridad 
mental, 

ACUERDA: 

Art. 1? Enviar á cada una de las Ilustres Corporaciones 
Municipales de la Unión Venezolana, el testimonio de su afee- 



— 134 — 

to republicano expresado en lujosa edición del presente 
Acuerdo. 

Art. 2V Excitar á las mismas Corporaciones para que 
promuevan en su seno y fuera de él la creación de un fondo 
extraordinario destinado á galardonar con medalla conmemo- 
rativa al Héroe Invicto de la fé partidaria y del honor na- 
cional. 

Art. 3^ Instaurar de una vez las labores de correspon- 
dencia á los efectos del común acuerdo sobre la forma, la 
magnitud y la oportunidad del homenaje. 

Dado en el Salón donde celebra sus sesiones el Concejo 
Municipal del Distrito Ricaurte, en La Victoria, á los diez y 
seis díaz del mes de junio del año de 1906. — 95^ y 48*? 

El Presidente, M^ M. Azfiiínia.—E\ Primer Vicepresi- 
dente, M. M. Bejarano G".— El Segundo Vicepresidente, Ga- 
briel Rodríguez,- YX Síndico Procurador Municipal, Félix D. 

Casanova, — Vocales: Alejandro Castillo C, R, Arvelo^ R, Pero 
20, — El Secretario, /. M, Alvarez Delgado. 

(El Constitucional número 1.666, de 18 de junio de 1906. j 



LA MEDALLA DE LAS MUNICIPALIDADES AL CAUDILLO ACLAMADO 



FIESTA EN EL NATALICIO DEL HÉROE 



EL CONCEJO MUNICIPAL DEL DISTRITO RICAURTE, 

Co7isiderando : 

1^ Que el Acuerdo que dictó con fecha 16 de junio 
retropróximo, y por el cual se excitaba á las Municipalida- 
des que constituyen la Unión Venezolana á promover en su 
seno y fuera de él la creación de un fondo extraordinario, 
para una medalla que sería ofrecida al Restaurador de Vene- 
zuela en recuerdo de la Aclamación Nacional, ha tenido la 
más simpática resonancia en aquellas Ilustres Corporaciones ; 

2^ Que el 12 de octubre venidero es fecha propicia 
para dejar realizado aquel patriótico pensamiento, por ser 
el natalicio del Héroe á quien se tributa este homenaje de 
admiración y gratitud; 



- 135 — 

3^ Que es oportuno organizar todo lo concerniente á 
dicho acto y á la manera de darle el debido cumplimiento, 

ACUERDA : 

Art. 1^ Designar á los ciudadanos Doctor Jesús Mu- 
ñoz Tébar, General José María García Gómez, Doctor Ángel 
Camevali Monreal, Manuel Revenga, E. Montauban y Ge- 
neral R. Espinosa Pérez para que constituidos en Junta, se 
encarguen de recibir los fondos que envíen las respectivas 
Municipalidades ; de encargar la medalla que deberá tener 
la forma, dimensiones é inscripciones determinadas en el 
diseño adoptado por esta Corporación ; y de hacer que las 
fiestas de la entrega revistan el mayor esplendor. 

Art. 2^ Remitir copia del presente Acuerdo á los ciu- 
dadanos designados y á los Concejos Municipales de la 
República. 

Dado en el Salón donde celebra sus sesiones el Concejo 
Municipal del Distrito Ricaurte, en La Victoria, á los 21 
días del mes de julio del año de 1906.-96^ de la Indepen- 
dencia y 48^ de la Federación. 

El Presidente, 

Ml. M* Azpúrua. 

El Secretario, 

/. Af^ Alvares Delgado, 



INSTALACIÓN DE LA JUNTA 



Caracas: julio 24 de 1906. 

Ciudadano Presidente del Estado A ragua. 

La Victoria. 

En cumplimiento de lo dispuesto por el Concejo Muni- 
cipal del Distrito Ricaurte, Estado Aragua, en sesión del 
día 21 de los corrientes, relativo á la Medalla que las Muni- 
cipalidades de la República ofrendarán al Restaurador de 



— 136 — 

Venezuela, Presidente Constitucional de la República y Acla- 
mado Nacional, el 12 de octubre próximo, día del natalicio 
del Héroe, en esta fecha nos hemos constituido en Junta en 
la forma siguiente : 

Presidente, Doctor Jesús Muñoz Tébar ; Vicepresiden- 
te, General José María García Gómez : Tesorero, señor 
Eduardo Montauban ; Vocales: Doctor Ángel Camevali Mon- 
real, señor Manuel Revenga ; Secretario, General R. Espi- 
nosa Pérez. 

Con tal motivo nos dirigimos á usted, esperando se sirva 
recibir de las Municipalidades de esa Entidad Federal las 
cantidades conque ellas hayan de contribuir al pago de la 
exp.esada Medalla. Esos fondos se servirá usted enviarlos 
á la brevedad posible á esta Capital, á la orden del Teso- 
rero, señor Eduardo Montauban. 

Espera esta Junta que usted no omitirá esfuerzo en pro 
del mejor éxito de este acto trascendental, que, emanado 
de la ciudadanía toda del país, por medio de sus más legí- 
timos Representantes, como son los Concejos Municipales, 
viene á testificar una vez más, su patriótico entusiasmo al 
insigne Capitán, quien, acatando el querer popular, manifes- 
tado en las excepcionales formas que ha revestido el insó- 
lito proceso de la Aclamación Nacional, ha venido á ocupar 
nuevamente el Poder Supremo de la República. 

El Presidente, 

Jesús Muñoz Tébar. 

Igual comunicación ha sido dirigida á los Presidentes de los demás Estados 
y á los Gobernadores de las Secciones Occidental y Oriental del Distrito 
Federal. 

(B Constitucional números 1.697 y 1.698, de 24 y 25 de julio de 1906;. 



— 137 — 



FUNERALES DEL DOCTOR JOSG IGNACIO ARNAL 



DECRETO 

POR EL CUAL SE DECLARA MOTIVO DE DUELO OFICIAL EL FALLECIMIENTO DEL CIUDADANO 

DOCTOR JOSÉ IGNACIO ARNAL 



EL GENERAL CIPRIANO CASTRO, 

RESTAURADOR DE VENEZUELA Y PRESIDENTE CONSTITUCIONAL 

DE LA REPÚBLICA 

Decreta: 

• 

Art. 1*.* Se declara motivo de duelo oficial el fallecimien- 
to del ciudadano Doctor José Ignacio Arnal, distinguido servi- 
dor de la Causa Liberal Restauradora, Vocal Principal de la 
Corte Federal y de Casación de los Estados Unidos de Vene- 
zuela, y Diputado Principal al Congreso de la República por 
el Distrito Federal. 

Art. 2^ El Ejecutivo Federal presidirá el duelo y ofren- 
dará una corona, debiendo concurrir al acto de las exequias las 
Corporaciones oficiales, asi como los Empleados Nacionales y 
del Distrito Federal. 

Art. 3^ El Ministro de Relaciones Interiores queda en- 
cargado de la ejecución del presente Decreto. 

Dado, firmado, sellado con el Sello del Ejecutivo Federal 
y refrendado por el Ministro de Relaciones Interiores, en 
Macuto, á 12 de diciembre de mil novecientos seis. —Año 96? 
de la Independencia y 48? de la Federación. 

(L. S.) 

CIPRIANO CASTRO. ^ 
Refrendado. 
El Ministro de Relaciones Interiores, 
(L. S.) 

Torres Cárdenas. 

18 



- 138 - 



ACUERDO 

POR EL QUE SE DECLARA MOTIVO DE DUELO EL FALLECIMIENTO DEL DOCTOR JOSÉ IGNACIO 
ARNAL, VOCAL PRINCIPAL DE ESTA CORTE POR LA 7» AGRUPACIÓN 



LA CORTE FEDERAL Y DE CASACIÓN 
DE LOS ESTADOS UNIDOS DE VENEZUELA, 

Considerando: 

1? Que en la noche de ayer falleció el Doctor José Igna- 
cio Amal, Vocal Principal de esta Corte por la Séptima Agru- 
pación, compuesta de los Estados Bermúdez y Bolívar. 

2^ Que el Doctor Amal, patriota distinguido y bene- 
mérito servidor de la Causa de los pueblos, se hizo acreedor 
á las consideraciones de este Alto Tribunal, cuya Presidencia 
desempeñó durante el período provisional de 1904 á 1905, 

ACUERDA: 

Primero: Declarar motivo de duelo para la Corte, el fa- 
llecimiento del Doctor José Ignacio Arnal; 

Segundo: Invitar para el acto de la inhumación del ca- 
dáver; 

Tercero: Colocar sobre el féretro una corona de siempre- 
vivas; 

Cuarto: Asistir al entierro en Cuerpo de doloridos; 

Quinto: Signiñcar el pésame á la familia por medio de 
una Comisión especial que le presentará una copia de este 
Acuerdo; y 

Sexto: Participar esta infausta noticia al Ejecutivo Na- 
cional por el órgano correspondiente. 

Dado, firmado y sellado en la Sala de Acuerdos de la 
Corte Federal y de Casación, en el Capitolio de Caracas, á 



— 139 — 



los doce días del mes de diciembre de mil novecientos 
seis.— Año 96? déla Independencia y 48? de la Federación. 



El Presidente, 



El Vicepresidente, 



El Relator, 



El Canciller, 



Vocal, 



Vocal, 



Vocal-Conjuez, 



Secretarios, 



Emilio Constantino Guerrero. 



Pedro M, Brito González, 



E. Enrique Tejera, 



J, Abdón Vivas, 



Alejandro Urbaneja, 



P, Hermoso Tellería. 



Emilio H. Velutini, 



Juvenal Anzola, 



R. Medina Torres, 



(Gactía Oñcial número 9.948. de 12 de diciembre de 1906.; 



TELEGRAMA 



DEL GENERAL CASTRO AL DIRECTOR DE " EL CONSTITUCIONAL" 



Telégrafo Nacional. — De Macuto, el 21 de enero ^de 1907. 



Señor Director de * ^El ConsfitucionaP ' . 



Caracas. 



He leído su artículo sobre el asunto Constitucional que 
ha provocado últimamente la prensa, dándole diversas inter- 
pretaciones; y así, un asunto que empezó á manera de una 
idea lanzada inocentemente, veo que va envolviendo ala pren- 
sa capitalina, lo <iue tantos desastres ha traído ^n casi todas 
las épocas de nuestra vida nacional, sin que los bienes que 
nos haya reportado, hayan podido compensar, ni ligeramente, 
nuestras desgracias. 



— 140 — 

Viene, pues, un muerto á incorporarse á los vivos, para 
dar su voz y su opinión como lo requieren las circunstancias, 
ya que usted, que más 6 menos ha representado en la prensa 
la palabra oficial, me ha excitado á ello; y además, porque tra- 
tándose de la salud y de la tranquilidad de la Patria, mi es- 
fuerzo jamás se hará esperar, mientras exhale el último alien- 
to, y que mis pocos, muy pocos adversarios, puedan pronun- 
ciar con propiedad, el Consumaium est sobre el cadáver del que 
tanto han deseado y desean ver desaparecer, como que en ello, 
desgraciados, estriban su felicidad y la de la República. 

Mi estado físico me hace ser sobre el punto á que me voy 
á contraer, lacónico, muy lacónico, pero me bastará que el 

s 

pueblo venezolano me entienda. 

Dividiré el asunto en las únicas dos partes que pudieran 
ser materia de discusión. Es la primera, que se ha afirmado 
por la prensa á quien usted combate, que el señor General J. 
V. Gómez, ha renunciado su puesto de Primer Vicepresidente 
de la República; y yo preguntaría: ¿cuándo y ante quién se 
ha consignado y conocido de esa renuncia? Por lo menos, yo 
no tengo conocimiento de tal hecho, sino porque así se ha 
dicho. 

Bajo esté punto de vista, pues, bien podemos asegurar, 
aunque nuestra Constitución así lo permitiera, que no había 
lugar ni á hablar de la consabida renuncia. 

Si el asunto se hace depender de la Aclamación Nacional: 
¿adonde iría la República á parar reconociendo un poder que 
en cualquier hora y en cualquiera circunstancia, destruye la 
Aclamación misma, porque no es otra cosa que aclamación la 
que se hace para la elección del Presidente de la República y 
sus demás empleados? 

Allí está i-épresentada la Soberanía Nacional, el voto de 
los pueblos, sancionado todo por medio de ese libro sagrado 
que llamamos Constitución. 

De modo que, resultaría hasta atentatorio el procedimien- 
to de una aclamación, para destruir, sin títulos de ninguna es- 
pecie, lo ya consagrado por la gran mayoría de todo un pueblo. 

Por lo que respecta á mí, líbreme Dios de cambiar la toga 
del Magistrado por la espada del guerrero, para cohvertirme 
en un Dictador. No he querido ni quiero opresión para mis 
conciudadanos, sino bienestar y felicidad completa. 

En cuanto á la segunda parte, es mi concepto, que ni el 
Presidente de la República, ni los Vice-Presidentes, pueden 



— 141 — 

renunciar los honoríficos puestos con que los ha distinguido 
el voto popular, sino en casos muy especiales y en los que el 
Congreso Nacional, único Cuerpo ante el cual debería hacerse 
dicha renuncia, no podría conocer de ella, no podría aceptarla, 
puesto que ese mismo Congreso no tendría en qué fundar su 
modns operaiidi para la aceptación. 

Tales cargos no caducan sino con la extinción de los Po- 
deres que los han creado; y se tienen siempre como cargos ho- 
noríficos, no renunciables y mucho menos traspasables. 

Su amigo, 

CIPRIANO CASTRO. 

(B Constitucional número 1.851, de 22 de enero de 1907.) 



FUNERALES DEL DOCTOR Y GENERAL LUIS MATA 



DECRETO 

POR EL CUAL SE DECLARA MOTIVO DE DUELO OFICIAL EL FALLECIMIENTO 
DEL CIUDADANO DOCTOR Y GENERAL LUIS MATA 



EL GENERAL CIPRIANO CASTRO, 

RESTAURADOR DE VENEZUELA Y PRESIDENTE CONSTITUCIONAL 

DE LA REPÚBLICA 

Decreta : 

Artículo 1? Se declara motivo de duelo oficial el falleci- 
miento del ciudadano Doctor y General Luis Mata, distin- 
guido servidor de la Causa Liberal Restauradora, ex-Minis- 
tro de Estado, Gobernador de la Sección Occidental del 
Distrito Federal y Diputado Principal al Congreso de la Re- 
pública por el Estado Bermúdez. 

Artículo 2^ El Ministerio de Guerra y Marina dispon- 
drá los honores fúnebres que determina á la jerarquía del 
finado el Código Militar. 

Artículo 3^ El Ejecutivo Federal presidirá el duelo, 
debiendo concurrir al acto de las exequias las Corporacio- 



— 142 — 

nes Oficiales, así como los Empleados Nacionales y del Dis- 
trito Federal. 

Artículo 4^ Una comisión especial, desigrnada por el 
Ejecutivo Federal, presentará el pésame á la familia del 
finado, en nombre del Gobierno, por tan lamentable acon- 
tecimiento, y consignará en poder de ella un ejemplar au- 
téntico del presente Decreto. 

Artículo 5^ Los Ministros de Relaciones Interiores y 
de Guerra y Marina quedan encargados de la ejecución de 
las disposiciones anteriores. 

Dado, firmado, sellado con el sello del Ejecutivo Federal 
y refrendado por los Ministros de Relaciones Interiores y 
de Guerra y Marina, en Macuto, á 28 de enero de 1907. — 
Aflo 96^ de la Independencia y 48^ de la Federación. 

(L. S.) 

CIPRIANO CASTRO. 

Refrendado. 

El Ministro de Relaciones Interiores, 

(L. S.) 

Torres Cárdenas. 

Refrendado. 

El Ministro de Guerra y Marina, 

(L. S.) 

Manuel S. Araujo. 

(Gaceta Oficial número 9.987, de 28 de enero de 1907.; 



— 143- 



RESOLUCION 

RELATIVA A HONORES FÚNEBRES AL CIUDADANO DOCTOR Y GENERAL LUIS MATA 



Estados Unidos de Venezuela.— Ministerio de Guerra y Mari- 
na.— Dirección de Guerra.— Caracas: 28 de enero de 1907 
—96*? y 48^ 

Resuelto: 

Habiendo fallecido hoy en esta Capital el ciudadano Ge- 
neral de División Luis Mata, quien desempeñó elevados pues- 
tos de honor y de confianza en el Ejército activo de la Na- 
ción, prestando importantes servicios á la Causa Liberal Res- 
tauradora, este Ministerio lamenta tan infausto suceso; y en 
ejecución del artículo 2'? del Decreto dictado con esta misma 
fecha por el ciudadano General Cipriano Castro, Restaura- 
dor de Venezuela y Presidente Constitucional de la Repúbli- 
ca, sobre honores fúnebres al finado, se dispone lo siguiente: 

1^ La Guardia de Capilla Ardiente que se instalará en el 
local del Concejo Municipal del Distrito Federal, la hará la 
Oficialidad del Cuerpo de Artillería de acuerdo con las órde- 
nes que dicte al efecto el ciudadano General Comandante de 
Armas del mismo Distrito. 

2V En el acto de la inhumación, que tendrá lugar ma- 
ñana 29 de los corrientes á las 4 y 30 p. m. , se harán siete dis- 
paros consecutivos de cañón. 

3^ Al mismo acto concurrirá un Batallón de riguroso 
uniforme con banderas enlutadas, tambores á la sordina y la 
Banda Marcial á su cabeza, para acompañar el cadáver, des- 
de el edificio arriba mencionado hasta la Iglesia donde se ha- 
gan los oficios religiosos. 

4? El Ministro de Guerra y Marina presidirá el acto, en 
la parte militar, acompañado de todos los Jefes y Oficiales de 
la Guarnición de esta plaza que estén francos de servicio. 

Comuniqúese y publíquese. 

Por el Ejecutivo Federal, 

Manuel S. Araujo. 

(Gaceta Oficial número 9.987, de 28 de enero de 1907.) 



— 144 — 

HONORES 

TRIBUTADOS POR EL CONCEJO MUNICIPAL DE CARACAS, AL DOCTOR Y GENERAL LUIS MATA 



EL CONCEJO MUNICIPAL DE LA SECCIÓN OCCIDENTAL 

DEL DISTRITO FEDERAL, 

Considermido: 

Que ha fallecido el notable servidor de la Causa Liberal 
Restauradora, 

DOCTOR Y GENERAL LUIS MATA, 

quien se encontraba actualmente desempeñando el importan- 
te cargo de Gobernador de esta Sección del Distrito Federal, 
en el cual prestó valiosos servicios á esta Municipalidad y á la 
sociedad en general, y que esta Corporación se considera 
obligada á tributarle el homenaje de su reconocimiento, 

ACUERDA: 

1" El cadáver de este notable servidor público será 
expuesto en el Salón donde celebra sus sesiones este Cuerpo. 

2^ Se nombra á los Concejales C Rivera Oráa, Celestino 
Martínez G. y José A. Zárraga, para que presenten ala fami- 
lia del finado, á nombre de este Cuerpo, la expresión de su 
condolencia. 

3^ Esta Municipalidad asistirá en Cuerpo á los funerales. 

4*? Los gastos que ocasione el cumplimiento de este 
Acuerdo, se erogarán por la Administración General de Ren- 
tas Municipales, con cargo al ramo de ''Gastos Imprevistos". 

Dado en el Palacio Municipal, en Caracas, á 28 de enero 
de 1907.— Año 98? de la Independencia y 48? de la Federación. 

El Presidente, M. Revenga. —El Primer Vicepresidente, 
Santos Escobar G, — El Segundo Vicepresidente, Celestino Mar- 
tínez G. — Concejales: Roberto García^ Mario Aldrey Jiménez^ 
Cristóbal Rivera Oráa^ J, A, Zárraga. 

El Secretario Municipal, 

Ignacio Coll Otero. 
{B Constitucional número 1.857, de 29 de enero de 1907^. 



- 145 — 



FUNERALES DEL QBNBRAL DOMINGO ANTONIO CARVAJAL 



DECRETO 

POR EL QUE SE DECLMU^ MOTIVO DE DUELO OFICIAL EL FALLECIMIENTO DEL CIUDADANO 
GENERAL DOMINGO A. CARVAJAL, GOBERNADOR DE LA SECCIÓN OCCIDENTAL 

DEL DISTRITO FEDERAL 



EL GENERAL CIPRIANO CASTRO, 

RESTAURADOR DE VENEZUELA Y PRESIDENTE CONSTITUCIONAL 

DE LA REPÚBLICA 

Decreta: 

Artículo 1^.* Se declara motivo de duelo oficial el falleci- 
miento del ciudadano General Domingo Antonio Carvajal, re- 
cientemente nombrado Gobernador de la Sección Occidental 
del Distrito Federal. 

Artículo 29 El Ejecutivo Federal concurrirá á las exe- 
quias, presidirá el duelo y ofrendará una corona sobre el fére- 
tro, debiendo asistir á dicho acto las Corporaciones Oficiales, 
asf como los Empleados Nacionales y del Distrito Federal. 

Artículo 3^ El Ministro de Relaciones Interiores queda 
encariñado de la ejecución del presente Decreto. 

Dado, firmado, sellado con el Sello del Ejecutivo Federal 
y refrendado por el Ministro de Relaciones Interiores, en Ma- 
cuto, á 29 de enero de 1907. — Año 96^ de la Independencia y 
489 de la Federación. 

(L. S.) 

CIPRIANO CASTRO. 

Refrendado. 

El Ministro de Relaciones Interiores, 

(L. S.) 

Torres Cárdenas. 

(Gaceta Oficial número 9.988, de 29 de enero de 1907;. 
19 



— 146 — 



EL CONCEJO MUNICIPAL DE LA SECCIÓN OCCIDENTAL DEL 

DISTRITO FEDERAL, 

Considerando: 

Que el súbito fallecimiento del digno y recto 

General Domingo Antonio Carvajal, 

que recientemente fue nombrado Gobernador de esta Sección 
del Distrito Federal, ha causado honda impresión en esta so- 
ciedad, al mismo tiempo que la Administración pública deplo- 
ra la falta del concurso de este útil servidor. 

Acuerda: 

19 Se declara motivo de duelo para el Concejo Munici- 
pal la muerte del General Domingo Antonio Carvajal. 

2? Una comisión compuesta de los Concejales Doctor 
Roberto García y José A. Zárraga presentará, á nombre de 
esta Corporación, el más sentido pésame á los deudos del 
finado. 

3? Esta Municipalidad asistirá en Cuerpo á los funerales. 

4? Los gastos que ocasionen las honras fúnebres que se 
tributen con motivo del fallecimiento del General Carvajal, 
serán por cuenta de la Administración General de Rentas 
Municipales. 

Dado en el Palacio Municipal, en Caracas, á 29 de enero 
de 1907.— Año 96? de la Independencia y 48? de la Federación. 

El Presidente, M. Revenga. — El 1er. Vicepresidente, 

dantos Escobar G. —El 2? Vicepresidente, Celestino Martínez G, 
— Concejales: Cristóbal Rivera Oráa^ J, A, Zárraga^ Mario 
A Idrey Jiménez, Roberto García. 

El Secretario Municipal, 

Ignacio Coll Otero, 

(B Constitucional número 1.858, de 30 de enero de 1907 j. 



— 147 — 



VENEZUELA E INGLATERRA 



CASTRO Y EDUARDO VII 



CALOGRAMAS 



A Eduardo VII^ Rey de Inglaterra. 

London. 

La Nación venezolana y mi Gobierno comparten el senti- 
miento de justa pena de Vuestra Majestad y del pueblo in- 
glés, por la catástrofe de Kingston, Jamaica. 

Vuestro Amigo, 

CIPRIANO CASTRO. 



EDUARDO, R. I. 



Al Excelentísimo Señor Presidente de los Estados Unidos de Vene-- 
zuela. 

Caracas. 

Ruego á Vuestra Excelencia y á la Nación Venezolana que 
acepten mis sinceras gracias por el pésame expresado en vues-^ 
tro calograma de hoy, por la catástrofe ocurrida en mi colonia 
de Jamaica. 

Londres, 29. 

{& Constitucional número 1.866. de 8 de febrero de 1907.) 



— 148 — 



DECRETO 

POR EL CUAL ^E ORDENA LA CCNSTRUCCION DE UN EDIFICIO DESTINADO A MINISTERIO 
DE HACIENDA, EN LA MISMA ÁREA DEL QUE HOY EXISTE, Y A LA RECONSTRUCCIÓN 
DE LA CASA NUMERO 7 SITUADA EN EL ÁNGULO SUD-OESTE DE LA ESQUINA DE LAS 
CARMELITAS, PROPIEDAD DEL GOBIERNO NACIONAL. 



CIPRIANO CASTRO, 

RESTAURADOR DE VENEZUELA Y PRESIDENTE CONSTITUCIONAL 

DE LA REPÚBLICA 

Decreto : 

Art. 1^ Precédase á la construcción de un edificio con 
destino al Ministerio de Hacienda y Crédito Público en la 
misma área del que hoy existe, y á la reconstrucción de la 
casa número 7, situada en el ángulo Sudoeste de la esquina 
de Carmelitas, propiedad del Gobierno Nacional. 

Art 2? Se destina para estas obras la cantidad de un 
millón de bolívares (B 1.000.000) y se aprueban los planos 
que para la primera de ellas ha levantado el Ingeniero Ale- 
jandro Chataing. 

Art. 3? La dirección científica de ambos trabajos esta- 
rá á cargo del expresado Ingeniero, quien recibirá de la 
Tesorería Nacional en cuotas semanales las cantidades nece- 
sarias de conformidad con el adelanto de las obras y previas 
órdenes del Ministerio de Obras Públicas. 

Art. 4^ El Ministro de Obras Públicas queda encarga- 
do de la ejecución del presente Decreto. 

Dado, firmado, sellado con el Sello del Ejecutivo Federal 
y refrendado por el Ministro de Obras Públicas, en Macuto, 
á seis de marzo de mil novecientos siete. — Año 96^ de la In- 
dependencia y 49^ de la Federación. 

(L. S.) 

CIPRIANO CASTRO. 

Refrendado. 

El Ministro de Obras Públicas, 

(L. S.) 

Juan Casanova. 

(Gaceta Oficial número 10.019, de 6 de marzo de 1907.) 



149 — 



SUPLEMENTO DE "EL CONSTITUCIONAL'* NUMERO 1.867 



LA PRECIOSA SALUD DEL GENERAL CASTRO 



HÁBIL OPERACIÓN QUIRÚRGICA DEL DOCTOR JOSÉ RAFAEL REVENGA, "A QUIEN 
ACOMPAÑARON LOS DOCTORES EDUARDO CELIS, PABLO ACOSTA ORTIZ. 
DAVID LOBO, JOSÉ ANTONIO BALDO, ADOLFO BUENO 
Y LINO ARTURO CLEMENTE 



TELEGRAMA DEL DOCTOR REVENGA AL DIRECTOR 

DE '*EL CONSTITUCIONAL" 



Para el definitivo restablecimiento del Héroe Restaurador, 
era necesario, indispensable, la prueba final. 

Constituía esa prueba una alta operación quirúrgica que, 
Dios mediante, nos devolverla al Héroe y Jefe arpado, reinte- 
grado á toda la plenitud de sus fuerzas físicas, ya que las 
morales han estado siempre en el puesto luminoso en que las 
colocó la Naturaleza. 

Llegó la hora de la prueba y vino el instante en que la 
cuchilla del cirujano iba quizás á decidir de los destinos de la 
Patria. Pero está escrito que el Dios de las Naciones vela por 
la suerte de Venezuela. 

La Providencia, en consorcio con la Ciencia, puso su ac- 
ción bienhechora en los instantes precisos, y del momento so- 
lemne ha surgido, garantizada para el porvenir, la vida de 
Castro. 

Bendigamos todos la hora feliz, y llegue hasta el lecho de 
reposo del Ilustre Magistrado, la poderosa corriente de cari- 
ñosa demostración del pueblo y de la sociedad venezolanos. 

La intensa emoción que nos embarga, entorpece el torren- 
te impetuoso de las ideas que cruzan por el cerebro, agitando 
el corazón para posarse en las regiones del alma. 

Lleguen hasta el honorable hogar del General Castro to- 
dos nuestros parabienes, con todo nuestro cariño; y reciba el 
Doctor Revenga, especialmente, nuestras congratulaciones, á 
nombre de la Patria y de la Causa; congratulaciones que com- 
partirá con sus ilustres compañeros de operación. 



— I50 — 

Sea este momento, solemne para la vida de las Institu- 
ciones y para el porvenir de la República, propicio á la confra- 
ternidad de todos los que inspirándonos en la vida de Castro 
y bajo el pabellón de la Restauración Liberal, hemos perma- 
necido fieles y leales, á toda hora, á la voz del Jefe y á las de- 
cisiones del Partido 

He aquí el telegrama: 

Telégrafo Nacional. —De Macuto, el 9 de febrero de 1907. — 
Las 11 hs. 30 ms. a m. 

Señor Gumersindo Rivas^ Director de ^^El Constitucional'', 

Acabo de practicar, con éxito feliz, la operación al Gene- 
ral Castro. Me acompañaron los señores Doctores Eduardo 
Célis, Pablo Acosta Ortiz, David Lobo, José A. Baldó, Adolfo 
Bueno y Lino Arturo Clemente. 

Me congratulo con usted porque esta operación es precur- 
sora de la radical curación del Restaurador de Venezuela. 

Dios y Federación. 

J. R. Revenga. 



boletín oficial, numero 23 



Telégrafo Nacional. — De Macuto, el 3 de marzo de 1907.— Las 
11 hs. a. m. 

Señor Doctor A . Carnevali Afofireai^ Gobernador de la Sección Oc- 
cidental del Distrito Federal, 

Caracas. 

Pláceme comunicarle que la mejoría del General Castro 
presenta los aspectos más halagüeños. 

Hoy se levantó de la cama por primera vez, después de la 
operación, y recibió á varios amigos, con quienes departe ac- 
tualmente. 

Dios y Federación. 

J. R. Revenga. 



— 151 — 



BOLETÍN OFICIAL, NUMERO 26 

Telégrafo Nacional. — De Macuto, el 6 de marzo de 1907.— 
La 1 h. 50 ms. p. m. 

Señor Doctor A, Carnevali Mo7ireal, Gobernador de la Sección 
Occidental del Distrito Federal, 

Caracas. 

La salud del General Castro e jtá ya en tan buenas condi- 
ciones, que juzgo desde hoy innecesaria la información co:i- 
diana que á tal respecto he venido trasmitiendo á todos los 
pueblos de la República. 

Congratulóme efusivamente con usted. 

Dios y Federación. 

J. R. Revenga. 



I HOSANNA I I HOSANNA I 



REGRESO DEL BALNEARIO 

SOLEMNE RECIBIMIENTO DE CARACAS A SU PRESIDENTE QUERIDO 

Desde el viernes á medio día, en que como chispazo de 
luz, fué á posarse en todas las conciencias la nota feliz de que 
Castro haría su entrada á Caracas, en las primeras horas de 
la mañana del sábado, un rumor sordo, presagio cierto de ale- 
grías comprimidas próximas á ser desbordadas, dejóse sentir 
por todos los extremos de la invicta ciudad capitalina. 

Así en efecto. 

Apenas sonaron en la Catedral las horas de las nueve y 
las fuerzas de la plaza en paseo marcial, desfilaron por la Ave- 
nida que conduce á la Estación del Ferrocarril de La Guaira, 
aparecían por calles y plazas inmensas masas de ciudadanos, 
ávidos de tomar la mejor situación á fin de saludar y ver de 
cerca, lo más cerca posible, al Héroe, cien veces vitoreado y 
victorioso. 



— 152 — 

En más de una ocasión, Caracas demostró al Restaurador 
de Venezuela, cuan inmenso es su cariño y su gratitud hacia 
él, pero nunca fueron esas demostraciones tan espontáneas, 
tan vehementes, como las hechas esta ocasión á nuestro Jefe 
Benemérito. 

Hacer su primer disparo el cañón de la esplanada del Cal- 
vario, agitarse á los aires la tricolor insignia de la Patria y 
surgir de todos los labios un grito delirante de ¡Viva Castro!, 
fue tan unísono, que quedaron confundidos en el espacio, los 
ecos del bronce guerrero, la onda fulgurante del iris patrio y 
el grito de las multitudes. 

Después el torrente, el alud humano por calles, avenidas, 
puentes y edificios. 

Más de treinta mil personas saludaron ayer, á su paso, al 
Héroe invicto, en la recorrida hecha, desde los Andenes del 
Ferrocarril, hasta su residencia de ** Villa Ignacia." 

Después, las efusiones íntimas de la familia y la amistad. 

Ya en el hogar, el entusiasmo era intenso como lo fue en 
la recorrida. 

Allí cerca del Héroe, un grupo distinguido de sus amigos 
y leales servidores, unidos en inmenso sentimiento de alegría. 

El General Juan Vicente Gómez, José A. Velutini, Gusta- 
vo Sanabria, J. de J. Paúl, Baldó, Eduardo Blanco, Casanova 
(Juan), Herrera Irigoyen, el Director de este Diario, y otros 
tantos, respirando aquel ambiente de santidad, propio de una 
familia que ha consagrado sus desvelos á la vigilancia de una 
dolencia, en el más querido de los seres: el Jefe del Hogar. 

Aquel HASTA LA vista!, que como presagio de nuestra fé, 
cada vez más grande, dimos, no há mucho, desde las colum- 
nas de este Diario, al registrar la mejoría del Héroe, cumplió- 
se la mañana del sábado, dentro del más alto entusiasmo de 
nuestro partidarismo, por todo cuanto va ligado á Castro, á su 
vida y á sus obras. 

Presentamos al Ilustre Magistrado y al Jefe querido, 
nuestros parabienes, por su notable mejoría y por su regreso 
á la Capital de la República, parabienes que hacemos extensi- 
vos á toda la familia Castro. Para el País, nuestras felicita- 
ciones; para la Causa, nuestros entusiasmos. 

Ahí está el Héroe. Como siempre, teniendo presente la 
visión luminosa de la Patria. 

(B Constitucional número 1.896, de 18 de marzo de 1907). 



153 — 



BDITOKIAL DB *'EL ECO RESTAURADOR." NUMERO 950 

DE 18 DE MARZO DE 1907 



REGRESO DEL BENEMÉRITO GENERAL PRESIDENTE CASTRO 

Como anunció El Eco Restaurador^ en SU editorial del 
sábado, hizo á las 11,30 a. m. de ese mismo día, su entrada 
á Caracas, el Ilustre Jefe del País, de regreso del vecino 
balneario de Macuto, á donde por consejo facultativo fué en 
pos de su importante salud. 

Lo más valioso que tiene nuestra comunidad, desde los 
Vicepresidentes de la República, y el personal del Gabinete 
Ejecutivo hasta el humilde hijo del pueblo, el cual cifra 
todas sus esperanzas de engrandecimiento en nuestro Cau- 
dillo contemporáneo; dio en la Estación del Ferrocarril de 
La Guaira, la hermosa Avenida Castro, el viaducto y la ' 'Vi- 
lla Ignacia", casa en el Norte de la ciudad escogida para 
su nueva residencia por los esposos Castro, el más ruidoso y 
cordial saludo de bienvenida al Héroe Magno de la Vene- 
zuela Moderna y á su noble y devota cónyuge. 

Cuando el cañón desde la esplanada del Paseo Indepen- 
dencia con su estentórea voz anunció á la comunidad capita- 
lina que el Magistrado Supremo de la República había lle- 
gado á Caracas y la Banda Marcial entonaba el * 'Himno al 
Bravo Pueblo", y el Batallón '*La Guardia" le presentaba 
las armas rindiéndole así los honores que le corresponden 
á su alta jerarquía, el pueblo lanzó un *'Viva Castro !" 
sonoro y prolongado cuyo eco, á favor del hilo eléctrico, se 
extendió por todos los ámbitos de la Nación. 

El General Castro, al dejar el tren que lo condujo á esta 
ciudad, saludó á varias de las personas que lo esperaban en 
el andén, habló unos segundos con el General Hipólito Acos- 
ta, Inspector General de Policía, y se dirigió seguido de su 
señora esposa y del Doctor J. R. Revenga, su Médico y Se- 
cretario General, al lugar adonde estaba su victoria, á cuyo 
conductor ordenó bajar un tanto el capacete, y entró en 
ella después de su esposa. 

Pudimos observar que si el General Castro está un poco 
delgado le sobra espíritu, ese espíritu privilegiado con que 

20 



— 154 — 

plugo á Natura dotarlo, que no ha perdido nunca, jamás, 
en ninguna circunstancia de la vida, y que lo ha colocado 
muy por cima el nivel de t^dos sus contemporáneos. 

Sano y salvo está — gracias á la Providencia— el Salva- 
dor de Venezuela, y en aptitud de darse todo entero, como 
es su costumbre, á las arduas labores de la Administración 
Pública, para bien de sus compatriotas. 

Acompañaron al Benemérito General Presidente Castro 
y á su virtuosa consorte, Doña Zoila de Castro, su Secretario 
General y Médico, Doctor J. R. Revenga, varios de sus 
deudos inme;iiatos, el Cuerpo de Edecanes y muchos amigos 
particulares. 

Felicitamos con vivo entusiasmo al noble, abnegado y 
altivo pueblo venezolano, por hallarse en el goce completo 
de su preciosa salud el Benemérito Jefe de la República, á 
quien enviamos, así como á su señora esposa, nuestro respe- 
tuoso saludo de bienvenida. 



EDITORIAL DE "EL PORVENIR" NUMERO 25, DE 18 DE MARZO DE 1907 



LLEGADA DEL ACLAMADO NACIONAL, GENERAL CIPRIANO CASTR"), A CARACAS 



MOVIMIENTO DE ASOMBRO EN LA MULTITUD 



EXPLOSIÓN DE JÚBILO ANTE LA HERMOSA REALIDAD 



Alegría de la Reptlblíca 



A las 11 y media de la mañana del sábado 15 hizo su en- 
trada á esta Capital el Benemérito General Cipriano Castro 
acompañado de su honorable esposa, sus hermanos y demás 
personas de su comitiva que lo han rodeado durante su resi- 
dencia en Macuto. Un sol radiante y la más diáfana sereni- 
dad en el ambiente atrajeron inmensa multitud á las Avenidas 
por donde debía pasar el convoy presidencial, siendo propi- 
cia la claridad del día para que viera, contemplaraV examinara 
y juzgara el semblante del Benemérito General Castro, la cu- 
riosa mirada interrogativa de una población que quería com- 



— 155 — 

probar por sus propios ojos la verdad de la palabra oficial 
estampada en los boletines del Doctor Revenga. 

Al sentirse la aproximación del tren en la lejanía del ca- 
mino, hondo silencio se produjo en la compacta muchedum- 
bre interrumpido sólo por el estampido del cañón. Luego el 
silbato de la locomotora al detener su marcha, anunció que 
el Héroe de Mayo, el Aclamado Nacional, pisaba de nuevo la 
tierra caraqueña; y entonces todos los cuerpos se empinaron 
en una sola dirección y los pechos anhelantes palpitaron con 
las emociones de la duda, pues todos esperaban ver llegar un 
enfermo pálido y sostenido por extrañas manos. Mas hé 
aquí que el asombro cunde al aparecer el Benemérito General 
Castro en la puerta de la Estación donde se detuvo breves 
minutos bañado por los rayos perpendiculares del Sol, hablan- 
do allí con varias personas. Todos los espectadores lo vie- 
ron, todos saciaron su curiosidad, todos se convencieron de 
que el General Castro está en pié y de que su salud es un 
hecho. La realidad fue completa cuando avanzó y tomó li- 
bremente su asiento en el coche al lado de su muy digna es- 
posa. Los caballos partieron por entre las columnas de la 
tropa que hacía los honores, y las masas del pueblo que con- 
templaban en silencioso recogimiento al Aclamado Nacional. 
Este silencio lo rompimos en un grupo que formábamos al 
término de la Estación, Henrique Anzola, Francisco Semidey, 
Isaías Vivas, Renato Pérez, Julio Paz Rodríguez, Gerardo 
Galetti, Tomás A. Navarro, el suscrito Redactor de El Porve- 
71 ir y otras personas, con un entusiasta ¡Viva Castro! que 
el magnánimo Jefe correspondió con su amable saludo; y á 
partir de ese momento fue como una explosión de júbilo que 
se dilató por toda la ciudadanía aclamando al Restaurador 
de Venezuela con las más ruidosas y cariñosas demostracio- 
nes, hasta su propia morada que fue invadida democrática- 
mente por todas las clases sociales. 

El pueblo justiciero, el pueblo noble que sabe premiar al 
mérito eminente y la virtud constante, asociaba á cada paso 
el nombre del Doctor Revenga á sus demostraciones de cariño, 
porque ve en él la personificación de la lealtad y la probidad 
de la inteligencia, puestas al servicio del Jefe y de la Patria 
sin ambajes ni restricciones. 

Llena de gente estuvo todo el día la morada del Benemé- 
rito General Castro, que ha sido instalada provisionalmente 
en ' 'Villa Ignacia", por estar en la parte más alta y fresca de 
Caracas, Luego la población se entregó á los transportes de 



-156- 

la más franca é ingenua alegría, como en uno de los grandes 
festivales de la Patria. 

Nuestro digno amigo y compañero el General Valarino, 
nos ha manifestado que hasta de los últimos caseríos de la 
República ha recibido ayer su felicitación el Benemérito Gene- 
ral Castro, asumiendo las magnificas proporciones de un acon- 
tecimiento nacional esta vuelta del Héroe Fundador de la Paz 
al seno de la sociedad caraqueña, restablecido ya de sus pasa- 
dos quebrantos. 

* 

El Porvenir^ que recoge estos hermosos triunfos como 
flores anunciadas y regadas por el rocío de su fé y de su 
lealtad, dirigió ayer una circular por telégrafo á toda Venezue- 
la anunciando el inmenso júbilo de Caracas y las firmes impre- 
siones, que acaban de desvanecer con este hecho las relacio- 
nes mentirosas de los que estaban interesados en mantener la 
duda y la espectativa con respecto á la salud del Aclamado 
Nacional. 



EDITORIAL DB "EL COMBATE*' NUMERO 651, DE 19 DE MAR/O DE 1907 



REGRESO DEL GENERAL CASTRO 



Entre un pueblo entusiasta, atónito, leal y respetuoso, hizo 
su entrada á Caracas, de regreso del Belneario de Macuto, el 
Invicto Jefe de la Restauración Nacional, General Cipriano 
Castro. 

No vino ahora, como otras v§ces, á depositar en los alta- 
res de la Patria la ofrenda de sus glorias, ni á coronar la fren- 
te de los ídolos populares con el laurel del triunfo, arrancado 
en la pelea. 

No vino ahora á escribir en las páginas de nuestra magna 
epopeya el recuento de los pugilatos internacionales, ni á bo- 
rrar con la punta de su espada las amenazas extranjeras. 

Tampoco vino esta vez á consagrar las apoteosis de la opi- 
nión y á cumplir las imposiciones de las falanges plebiscitarias. 

No, pues el que llega ahora á dar el saludo patriótico de la 
complacencia y del afecto al entusiasta pueblo de Caracas, no 



— 157 — 

es el soldado lleno de pólvora, ni el héroe cubierto de laure- 
les, ni el apóstol arropado de prestigio, sino el ciudadano 
arrancado á la funesta acción de los males físicos por la sabi- 
duría de la ciencia y por el cuido de la familia. 

Por eso se dio cita el pueblo de Caracas para saludar al 
Jefe Restaurador, pues bien sabía que al felicitar al héroe, 
felicitaba la Soberanía de la Patria, la segundad de la Paz y 
la salvación de la República. 

Castro, levantándose de su lecho de enfermo y tornando á 
las actividades de la política y de la Administración, es como 
el sol apareciendo después de la tormenta, 6 como el primer 
rayo de luz después de la noche del caos. 

No porque el genio y la previsión del General Castro ha- 
yan dejado de privar un momento en la acción oficial, toda 
vez que su enfermedad nunca fue de aquellas que amilanan las 
facultades, oscureciendo el cerebro y debilitando el pensa- 
miento, sino porque el egoísmo de los pueblos pide la presen- 
cia de sus ídolos en la escena pública y quiere ver en persona 
á sus libertadores, así como ven en espíritu á Dios cuando van 
á la mesa del comulgatorio. 

La vida de Castro es la vida de Venezuela, como lo sabe 
muy bien la conciencia nacional; y así como la existencia de 
Castro impone el orden, asegura la paz y garantiza el derecho, 
su desaparición de la escena política trastornaría la ley moral 
y física de las cosas, volcando la República y desapareciendo 
en el naufragio más absoluto la independencia, la honra, el 
crédito, la vida y la Patria. 

Castro, mal que le pese á sus enemigos, es una necesidad 
de los tiempos, una imposición de la época y la única fórmula 
de la República. 

Por eso, los que han curado y cuidado á Castro han con- 
currido, no solamente á la satisfacción de los afectos y los 
mandatos del deber, sino que también han defendido como 
leales y como bravos el porvenir de Venezuela y la suerte del 
pueblo restaurado. 

Por eso, al llegar la entusiasta comitiva á la Estación del 
Ferrocarril, en la mañana del último sábado, la primera mi- 
rada del pueblo leal y adscrito fue para el ilustre convalecien- 
te, que tornaba á la ciudad feliz, complaciéndose en extremo 
al ver la notable diferencia física que había entre el abatido 
enfermo que hace tres meses partió para el Balneario, y el 
convaleciente, que lleno de vida y energías, aunque un tanto 



-158- 

pálido como conviene á quien ha sufrido ocho meses de gra- 
vedad, volvía á los brazos de su pueblo. 

La segunda mirada de la ciudadanía entusiasta fue para 
la esposa del héroe, á quien vio circundada de esa aureola di- 
vina que coloca Dios sobre la cabeza de las grandes virtudes. 

Fijándose, finalmente, con afecto y con admiración, en el 
afortunado hombre de ciencia que salió vencedor en la lid for- 
midable, después de luchar brazo á brazo con la naturaleza 
rebelde y con la enfermedad implacable. 

Y mientras tenía el pueblo para el ilustre Jefe todos los 
entusiasmos de su alma y las alegrías de su corazón; y ofrecía 
á la virtuosa compañera los tributos del respeto y del cariño, 
alzaba con los trofeos de su admiración una especie de arco 
triunfal para que pasase por debajo de él el ilustrado médico 
y notable servidor que supo aunar el bisturí que corta la car- 
ne palpitante con la pluma que traza la medida oportuna, para 
salvar la Patria de un seguro cataclismo. 

A recibir á Castro y su ilustre comitiva, concurrieron to- 
das las Corporaciones políticas y gremios sociales de la Capital. 

Estaban los amigos probados en las horas de peligro, for- 
mando alfombra al héroe con las flores de sus afectos. 

Allí estaban en la Estación, entre los leales que van con 
Castro á todas partes, los señores General J. A. Velutini, 
Doctor Eduardo Célis, General E. V. Valarino, con el personal 
del Telégrafo Nacional, General A. Uzcátegui, con su Cuerpo 
de Edecanes, Doctor Torres Cárdenas, Doctor Carnevali Mon- 
real, General M. Corao, S. Nevero Machado, S. Escobar Gu- 
tiérrez, Nerio A. Valarino, Rafael Mata, los Jefes de los Ba- 
tallones acantonados en Caracas, de la Artillería y Parque, 
Don M. Corao, Nerio A. Valarino, Fremio Valarino, Graciano 
Castro, S. Barceló, Doctor Tomás C. Llamozas, Don Adolfo 
Herrera, Juan Otáñez, J. M. González, Coronel J. A. Otalora, 
General García Gómez, General Castro Zavala, General P. T. 
Lander, Doctor Juan Liscano, Doctor E. V. Velutini, Doctor 
J. L. Arismendi, Doctor Brito González, Doctor Betancourt 
Arámburu, Doctor Nicolás Delgado G. , General S. Bello, Ge- 
neral E. Pereira, J. M. Velazco B. , General Mario Márquez, 
Don R. Castillo Chapellín, H. Thielen, General Gutiérrez Mén- 
dez, y mil leales más, cuyos nombres no caben todos en las 
columnas de este periódico y que así como son tan inconmovi- 
bles en sus lealtades, como la Cordillera de Los Andes, tam- 
bién son tan extensos en su número, como las águilas que 
simbolizan la gloria de la Restauración Nacional. 



— 159 — 

Estaban los Empleados oficiales, como las abejas del Hi- 
meto, cubriendo con sus alas de oro la recepción del ilustre 
recién llegado. 

Estaba el Ejército disciplinado vestido de gala, aclaman- 
do con las mil lenguas de sus bayonetas de acero la autoridad 
indiscutible del Jefe eximio. 

Formando en los coches y carrozas jardines de flores, co- 
mo los Castillos flotantes de Babilonia, estaban las damas res- 
petables de nuestra sociedad gentil, deseando también verter 
al paso del héroe y de su digna esposa las perlas de su felici- 
tación, del mismo modo que supieron verter la oración de los 
labios en horas de suprema angustia. 

Se dieron cita los elementos vitales de la alta banca, del 
comercio, de las artes y del culto para congratularse con la Pa- 
tria, figurando en primer término el pueblo laborioso que tie- 
ne con Castro el pan del hogar y la serenidad del trabajo; y 
delineándose en la penumbra los elemetos adversos que pare- 
cían estatuas insensibles, petrificadas por la sorpresa. 

Y todo esto, mientras que el cañón bramaba en la colina 
y la música poblaba el aire de alegres armonías, llevando la 
convicción á todos los ánimos de la salvación de Castro y de 
la salvación de la Patria. 

La llegada del Jefe Restaurador á Caracas es nuncio de 
dichas cumplidas y de regocijo nacional. 

Sea bienvenido. 



CARTA DEL QENBRAL CASTRO AL REY ALFONSO XIII 



CIPRIANO CASTRO, 

PRESIDENTE CONSTITUCIONAL DE LOS ESTADOS UNIDOS DE 

VENEZUELA 
A Su Majestad Don Alfonso XIII^ Rey de España, 

Grande y Buen Amigo: 

He tenido el honor de recibir la Carta en la que se sirve 
Vuestra Majestad participarme que su Alteza Real la Sere- 
nísima Señora Infanta de España, Doña María Teresa, Her- 
mana de Vuestra Majestad y Esposa de Su Alteza Real el Se- 



— i6o — 

renísimo Señor Infante Don Fernando de Baviera, ha dado á 
luz un Infante, el día 12 de diciembre del año próximo pa- 
sado, que ha recibido en el Bautismo los nombres de Luis, 
Alfonso, Fernando. 

Dados los sentimientos de amistad que animan á la Re- 
pública de Venezuela hacia el Reino de España, ha sido para 
mí motivo de especial complacencia la noticia de tan fausto 
acontecimiento, y por ello ruego á Vuestra Majestad se digne 
aceptar mis más sinceras congratulaciones, al par que las 
protestas con que reitero á Vuestra Majestad las segurida- 
des de la sincera amistad y alto aprecio, con que soy de Vues- 
tra Majestad, 

Grande y Buen Amigo, 

(L. S.) 

CIPRIANO CASTRO. 

Refrendado. 
El Ministro de Relaciones Exteriores, 

(L. S.) 

J. DE J. Paúl. 

Palacio Federal del Capitolio, en Caracas, á 27 de marzo 
de 1907. 



CARTA DEL QBNBRAL CASTRO AL PRESIDENTE DEL ECUADOR 



CIPRIANO CASTRO, 

PRESIDENTE CONSTITUCIONAL DE LOS ESTADOS UNIDOS DE 

VENEZUELA 

A Su Excelencia el Señor Presidente de la República del Ecuador, 

Grande y Buen Amigo: 

Me ha sido altamente satisfactorio recibir la Carta en que 
Vuestra Excelencia me participa que, designado por la Ho- 
norable Asamblea Nacional de esa Nación, para que ejerza la 
Presidencia de la República, en el período de 1907 á 1911, 



— i6i — 

prestó el 1^ de enero del corriente aflo, la promesa de ley, 
previa al desempeño del cargo que á Vuestra Excelencia se 
ha confiado. 

Al presentar á Vuestra Excelencia mis más sinceras con- 
gratulaciones por el alto honor con que la República del 
Ecuador le ha distinguido al encomendarle la dirección de sus 
destinos, me es muy placentero llevar al ánimo de Vuestra 
Excelencia que es mi firme propósito contribuir á mjantener 
y fortificar las cordiales relaciones de amistad que felizmeíite 
existen entre Venezuela y el Ecuador. 

Dígnese aceptar Vuestra Excelencia los fervientes votos 
que hago por la prosperidad de esa ilustrada Nación y por la 
ventura personal de Vuestra Excelencia de quien tengo á hon- 
ra suscribirme, 

Leal y Buen Amigo, 

(L. S.) 

CIPRIANO CASTRO. 
Refrendado. 

El Ministro de Relaciones Exteriores, 

(L. S.) 

J. deJ. Paúl. 

Palacio Federal del Capitolio, en Caracas, á 27 de marzo 
de 1907. 

9 

(B Constitucional número 1 905. de 30 de marzo de 1907 J 



TELEGRAMAS 

CRUZADOS ENTRE EL GENERAL NICOLÁS ROLANDO Y EL GENERAL CIPRIANO CASTRO 



Telégrafo Nacional. — De Barcelona, el 5 de abril de 1907.— 
Las 10 hs. a. m. 

Señor General Castro. 

Aquí en mi hacienda ha llegado la noticia de un movi- 
miento contra el orden público, ocurrido en Cantaura. Como 

21 



— l62 — 

entre los comprometidos se dice que figuran individuos que 
han sido amigos míos y esto puede dar motivo á interpre- 
taciones contrarias á la verdad, me apresuro á manifestar á 
usted, que consecuente con mis propósitos de paz, todo lo 
que tienda á perturbarla, merece mi reprobación y que el 
uso que se haga de mi nombre en sentido contrario á aque- 
llos propósitos, no tiene ni puede tener mi asentimiento. 
Dejo asf ratificadas mis anteriores manifestaciones. 

Su amigo afmo., 

Nicolás Rolando. 

Nota. — Fechado ayer en hacienda "Moropocual". 



Caracas : 6 de abril de 1907. 

Señor General Aleólas Rolando, 

Moropocual. 

Aviso á usted recibo de su importante y patriótico tele- 
grama. Por ello felicito á usted y me felicito muy cordial- 
mente, resultando, como resulta de ese hecho, un acontecimien- 
to, no sólo casi nuevo en nuestra política, sino de una resonancia 
especial, que, acaso servirá de ejemplo para el porvenir á los 
que se han amparado y se amparan aún bajo la sombra augusta 
de la bandera de la Restauración Liberal, la cual, como 
usted sabe, ha tremolado siempre para amparar la virtud y 
la debilidad, pagando tributo de conciencia patriótica á las 
grandes virtudes que tienen que regir los destinos grandio- 
sos de la humanidad. 

Al decirle que me felicito es porque, siendo usted hoy 
un convencido que viene á orar franca y lealmente en el 
altar patriótico, construido ya por la Restauración Liberal, 
da usted con ello un ejemplo de verdadera abnegación pa- 
triótica, que servirá sin duda de estímulo á los que han sido, 
son y serán verdaderos agentes de la Restauración Liberal, 
es decir, no agentes ya de un trato personal y enteramente 
vulgar, sino agentes de la idea, del pensamiento y de todo 
lo que tienda á engrandecer material y moralmente á esta 
tierra, que ya nos cuesta tanto, debido únicamente al poco 
patriotismo, á la poca, muy poca buena f é de todos los ve- 



— 1^3 — 

nezolanos, que debemos concurrir á venerar y salvar la Pa- 
tria y no á aniquilarla. 

Me dio usted su palabra como caballero y hombre de 
honor, en el sentido de su colaboración para el manteni- 
miento de la paz de la República, y la está usted cumpliendo 
á cabalidad. 

i Qué otra cosa corresponde hacer al que lleva la direc- 
ción de esa gran obra política que será la obra del porve- 
nir ? Felicitarlo y felicitarme. 

Esta paz, de que venimos hablando, no la estimo yo 
como la paz que se solicita en el campo de la guerra, paz 
que se solicita para adquirir bienandanza y prosperidad ; sino 
una paz honrosa y digna que surja de dentro del seno de la 
paz misma, porque es de este modo que yo creo que los ve- 
nezolanos debemos ó podemos vanagloriarnos, diciendo que 
hemos conseguido la verdadera paz, quitándonos ya ese /nrt 
ignominioso con que venimos tildados, desde la creación de 
la República, por nacionales y extranjeros. 

Para este fin, sabe usted que vengo pidiendo en todos 
los tonos, en todos los acontecimientos y en todas las ocasio- 
nes en que ha habido campo para ello, el concurso de todos 
los venezolanos, sin excepción de ninguna especie, y que, si 
aún no lo he conseguido hasta el punto donde lo deseo, no 
ha sido por causa ni culpa mfa : buena voluntad me ha so- 
brado y me sobrará siempre para ello. 

Lo saluda. 

Su amigo af mo. , 

CIPRIANO CASTRO. 

(B Constüucionai número 1.912, de 8 de abril de 1907.^ 



— 104 



LOS PRESIDENTES DE VENEZUELA Y CHILE 



PEDRO MONTT, 

PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA DE CHILE 
A Su Excelejicia el Presidente de la República de Venezuela, 

Grande y Buen Amigo: 

Cumplo con el grato deber de comunicar á Vuestra Exce- 
lencia que habiendo sido llamado por el voto de mis conciuda- 
danos á ocupar la Primera Magistratura de la República, he asu- 
mido el día de hoy el Mando Supremo, iniciando así el período 
constitucional de mi Gobierno. Al poner este hecho en cono- 
eimientx) de Vuestra Excelencia, me complazco en manifes- 
tarle que, en el cumplimiento de mis funciones, pondré es- 
pecial empeño en estrechar los vínculos de sincera amistad 
que unen felizmente á nuestros respectivos países. 

Hago votos muy coJrdiales por la dicha personal de Vues- 
tra Excelencia y por la prosperidad y grandeza de Venezuela. 

Dada en Santiago, á 18 de setiembre de 1906. 

PEDRO MONTT. 

Santiago Aldunate B, * 



CIPRIANO CASTRO, 

PRESIDENTE CONSTITUCIONAL DE LOS ESTADOS UNIDOS DE 

VENEZUELA 

Al Excelentísimo Señor Do?i Pedro Montt^ Presidente de la RepiU 
ilica de Chile, 

Grande y Buen Amigo: 

En extremo grato ha sido para mí recibir la Carta por la 
cual se sirve participarme Vuestra Excelencia su exaltación á 
la Primera Magistratura de esa República. 



- i65 - 

Al presentar á Vuestra Excelencia mis más sinceras fe- 
licitaciones por la alta prueba de conñanza que ha merecido 
de sus conciudadanos, me complazco en manifestarle que, 
coincidiendo en los mismos propósitos de Vuestra Excelencia, 
no omitiré esfuerzos á fin de estrechar los vínculos de amis- 
tad que unen felizmente á nuestros dos países. 

De Vuestra Excelencia, Leal y Buen Amigo, 

CIPRIANO CASTRO. 

Refrendado. 

El Ministro de Relaciones Exteriores, 

J. deJ. Paúl. 
\ 
Palacio Federal del Capitolio, en Caracas, á 15 de abril 
de 1907. 

(Bl Constitucional número 1.926, de 24 de abril de 1907.; 



LA PRIMERA SALIDA DEL PRESIDENTE 



COMUNICACIÓN DEL SEt^OR GOBERNADOR A LOS PREFECTOS DE LOS DEPARTAMENTOS 

VARGAS, OUAICAIPURO Y SUCRE 



Ayer recibimos del señor Gobernador del Distrito la si- 
gruiente comunicación dirigida á los Prefectos de su depen- 
dencia: 

Gobernación del Distrito Federal. —Sección Occidental— Ca- 
racas: 2 de abril de 1907.— Las 10 hs. a. m. 

Ciudadayio Prefecto del Departamento 

Como noticia de sumo entusiasmo popular, que ratifica 
de modo espléndido las que últimamente han circulado sobre 
la importantísima salud del Restaurador de Venezuela, partici- 



— i66 — 

po á usted que el General Castra se halla en este momento 
paseando en coche, acompañado del Primer Vicepresidente de 
la República. Sírvase hacerlo saber asf á la ciudadanía que, 
de seguro, recibirá esta nueva con marcado júbilo. 

Dios y Federación. 

Gustavo J. Sanabria. 

En efecto, y como lo dice muy bien el señor Gobernador, 
sumo entusiasmo popular despertó en la ciudad, en todos los 
gremios, el paseo matinal hecho por el Benemérito Jefe del 
País, en unión del señor General Gómez, Primer Vicepresi- 
dente de la República, recorriendo la Avenida de El Paraíso y 
algunas calles de la ciudad. El hecho caracteriza el afianza- 
miento de la salud del Héroe sin interrupción alguna. 

La noticia, fausta al sentimiento público en general, ha 
inundado de entusiasmo el corazón de todos los restaurado- 
res leales, idólatras del Jefe y de la Causa. 

El Constitucional se complace en recoger entusiasma- 
do, en su sección de honor, la comunicación del Gobernador, 
señor Sanabria. 

(B Constitucional número 1.934, de 3 de mayo de 1907 J 



DECRETO 



POR EL CUAL SE ORDENA LA CONSTRUCCIÓN DE LA RED GENERAL DE CLOACAS DE CARACAS 



CIPRIANO CASTRO, 

RESTAURADOR DE VENEZUELA Y PRESIDENTE CONSTITUCIONAL 

DE LA REPÚBLICA 

Decreto: 

Art 1^ Procédase á la construcción de la red general 
de cloacas de Caracas, sigruiendo un plan uniforme, cuyos 
planos y demás condiciones técnicas, correrán á cargo del 
Ministerio de Obras Públicas. 



— 167 — 

Art. 2^ Se comenzará la obra por la construcción de un 
colector de 937 metros de largo y 5 ^ metros cuadrados de 
superficie, paralelo al río Guaire, entre la calle Sur 2 y la 
quebrada de Cienfuegos, prolongándose luego hacia el Orien- 
te y hacia el Occidente, á fin de recoger todas las aguas de 
las cloacas de la ciudad para impedir la inmediata infección 
del río Guaire á su paso por Caracas. 

Art. 3" Terminada la construcción del colector á que se 
refiere el artículo anterior, se procederá á construir los colec- 
tores secundarios en las quebradas de Catuche, Caroata, y de- 
más zanjones que atraviesan la ciudad, de conformidad con los 
estudios que se harán al efecto. 

Art. 4^ Por Resoluciones especiales se organizará la di- 
rección técnica y administrativa de los trabajos. 

Art 5^ El Ministro de Obras Públicas queda encargado 
de la ejecución del presente Decreto. 

Dado, firmado, sellado con el Sello del Ejecutivo Federal 
y refrendado por el Ministro de Obras Públicas, en Caracas, á 
seis de mayo de mil novecientos siete. — Año 96? de la Indepen- 
dencia y 49? de la Federación. 

(L. S.) 

CIPRUNO CASTRO. 
Refrendado. 
El Ministro de Obras Públicas, 
(L. S.) 

Juan Casanova. 

(Gaceta Oficial número 10.070, de 7 de mayo de 19070 



— i68 



CARTAS 

CRUZADAS ENTRE LOS SEÑORES C. HELLMUND fc CA. Y EL GENERAL CIPRIANO CASTRO 



Caracas: 16 de mayo de 1907. 

Excele7itísimo Señor General Cipriano Castro^ Restaurador de Ve- 
nezuela y Presidente Constitucional de la República, 

Presente. 
Señor: 

Nos aventuramos á dirigir á usted esta carta, estimula- 
dos por los entusiastas sentimientos de bien público que reco- 
nocemos en usted. 

Los vapores franceses no pueden aún traer á nuestros 
puertos directamente mercancías francesas; las cuales vienen 
en otras líneas, mediante trasbordos, que ocasionan gastos y 
deterioros, gravosos para el comercio de Venezuela y también á 
la Compañía de vapores que representamos. El comercio sufre 
grandemente por estos motivos; y así, en intereses de Vene- 
zuela y de sus relaciones comerciales con la Francia, venimos 
á suplicar á usted se digne permitir la importación francesa 
en buques franceses; resolución que contribuiría grandemente 
al esparcimiento nacional en estos días de júbilo patriótico 
por las fiestas de la Restauración. 

Con la mayor consideración y respeto, somos del señor 
General, muy atentos, seguros servidores y amigos, 

C. Hellmund & C? 

Agentes Generales de la "Compagnie Gené- 
rale Trasatlántique'* para Venezuela 



Caracas: 17 de mayo de 1907. 

Señores C. Hellmiuid & C^. 

Presentes. 
Estimados señores y amigos: 

Impuesto del contenido de la carta de ustedes de 16 de 
mayo del corriente año, me es grato decirles: que no habiendo 
sido la mente del Gobierno de Venezuela, producir perjuicio 



— 169 — 

á la Compañía Trasatlántica Francesa de Vapores, así como á 
ninguna otra compañía ó individuo de procedencia francesa, 
accede á la solicitud de ustedes, permitiéndoles embarcar en 
sus vapores las mercancías francesas, en cualquier puerto 
europeo en que haya Cónsul venezolano que despache. 

Soy de ustedes amigo af f mo. , 

CIPRIANO CASTRO. 

(B Constitucional número 1.948, de 20 de mayo de 1907;. 



NOTAS 

CRUZADAS ENTRE EL GENERAL CIPRIANO CASTRO Y EL ENVIADO EXTRAORDINARIO Y 
MINISTRO PLENIPOTENCIARIO DE SU MAJESTAD EL EMPERADOR DE ALEMANIA 



EL ENVIADO EXTRAORDINARIO 

Y MINISTRO PLENIPOTENCIARIO DE SU MAJESTAD EL EMPERADOR DE ALEMANIA, 

BARÓN VON SECKENDORFF, 

saluda muy atentamente al seftor Presidente Constitucional 
de la República de Venezuela, General Cipriano Castro, con 
motivo de expresarle su contento por la notable mejoría de 
su quebrantada salud. 

A la vez aprovecha el Barón von Seckendoríf esta oca- 
sión para comunicar al señor Presidente que tiene la inten- 
ción de ausentarse de Caracas dentro de una semana, regre- 
sando á Alemania por una licencia concedida. Con satisfac- 
ción vería el Barón von Seckendoríf si el General Castro le 
diera ocasión de saludarle antes de su partida para manifes- 
tarle sus deseos por la prosperidad de Venezuela, y de su 
Primer Magistrado. 

En caso de que el General Cipriano Castro estuviera 
inhibido por circunstancias, de acceder á este deseo del En- 
viado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de Alema- 
nia, suplica éste, se sirva aceptar por medio de esta, su 
despedida, manifestándole al mismo tiempo sus deseos por 
el completo restablecimiento de su salud. 

Caracas ; 17 de mayo de 1907. 

22 



— 170 — 



EL GENERAL CIPRIANO CASTRO, 

RESTAURADOR DE VENEZUELA Y PRESIDENTE CONSTrTUClONAL DE LA REPÚBLICA, 

é 

saluda atentamente al señor Barón von Seckendorff, Envia- 
do Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de Su Majes- 
tad el Emperador de Alemania, y al avisarle recibo de su 
nota verbal de 17 de los corrientes, se complace en manifes- 
tarle su agradecimiento por los buenos deseos que le ex- 
presa con respecto á su salud y pronto restablecimiento. 

El General Cipriano Castro desea al señor Barón von 
Seckendorff un viaje feliz y pronto regreso á esta ciudad, 
en donde es debidamente apreciado. 

Aprovecha esta oportunidad el General Cipriano Castro 
para rogar al señor Barón von Seckendorff, sea el intérprete 
ante Su Majestad el Emperador de Alemania de sus mejo- 
res sentimientos de amistad y de sus deseos por la salud y 
bienestar de su Majestad el Emperador. 

El General Cipriano Castro se complace en enviar al 
señor Barón von Seckendorff, la condecoración del Busto de 
Bolívar como demostración de simpatía y aprecio. 

Caracas : 19 de mayo de 1907. 



Estados Unidos de Venezuela. —Ministerio de Relaciones Ex- 
teriores. — Dirección de Derecho Internacional Privado. 
—Número 314. — Caracas : 20 de mayo de 1907. — 
969 y 49? 

Señor Ministro: 

Tengo la honra de participar á V. E. que estimando el 
General Cipriano Castro, Restaurador de Venezuela y Presi- 
dente Constitucional de la República, en todo su alto valer 
las gestiones que V. E. ha hecho á fin de alcanzar el 
restablecimiento de los señores Edward von Jess y Th. Co- 
se wich en el ejercicio de sus funciones consulares en Mara- 
caibo y Valencia y como especial demostración de cordial 
amistad á Su Majestad el Emperador de Alemania, el Jefe 
de la Nación ha tenido á bien, por Resolución de este Despa- 
cho fecha de hoy, suspender los efectos de las dos Reso- 



— 171 — 

luciones de 17 de abril de 1903, dejando así en toda su fuerza 
los Exequátur concedidos anteriormente á las Letras Pa- 
tentes de los Cónsules mencionados. 

Al hacer á V. E. esta muy grata participación, válgome 
de esta oportunidad para renovar á V. E. las protestas de 
mi alta y distinguida consideración. 

J. DE J. Paúl. 

Al Excelentísimo Señor Barón von Seckendorff, Enviado Extraordinario y Mi- 
nistro Plenipotenciario del Imperio Alemán. 

(B Constitucional' número 1.949, de 21 de mayo de 1907^. 



MENSAJE 

DELGENERAL CIPRIANO CASTRO, RESTAURADOR DE VENEZUELA Y PRESIDENTE CONSTITU- 
CIONAL DE L^ REPÚBLICA, AL CONGRESO NACIONAL DE 1907 

• 

Ciudadanos Senadores^ 

Ciudadartos Diputados! 

Saludo con respetuosa y cordial efusión á los Represen- 
tantes de la Soberanía Nacional: y felicito á la República, os 
felicito á vosotros y me felicito á mí mismo por vuestra reu- 
nión en Congreso, uno de los actos más importantes y solem- 
nes de nuestra vida representativa y democrática. 

Dos años hace que, después de haber inaugurado el presen- 
te período constitucional y recogido de mis labios, no sólo la 
promesa de cumplir y hacer cumplir la Constitución y Leyes de 
la República, sino la afirmación categórica de trabajar y ha- 
cer trabajar laboriosamente en el camino que estamos abrien- 
do hacia el porvenir, á la sombra de la Restauración Liberal, 
dejasteis vuestras curules para ir á confundiros con nuestros 
conciudadanos; y es la cuenta de esos dos años de trabajo la 
que vengo á rendiros hoy. en acatamiento al precepto consti- 
tucional y á vuestra augusta representación, á la vez que á 
daros claro y sincero informe de la marcha administrativa 
y política y de I03 demás sucesos que han preocupado á la 
Nación y llenado la vida pública en el lapso predicho. 

Sensible es para mí, en alto grado, no poder presentaros 
una cuenta de acuerdo con mis ideas y propósitos, á la vez 
que con las necesidades de que adolece el país, y el tiempo 
que es preciso aprovechar para salir cuanto antes de este es- 



— 172 — 

tado de conmociones y de penuria en que, por razón natural 
de los antecedentes de nuestra vida pública, tenemos que en- 
contramos. 

Ello, vosotros lo sabéis, y lo sabe también el pueblo ve- 
nezolano, no ha dependido absolutamente de mi voluntad, y 
por el contrario, ha sido una desazón mortificante que du- 
rante ya un año, de los dos que constituyen el período de 
vuestra reunión en Congreso, me ha privado de mi servicio 
activo y eficaz que acostumbro en mis deberes oficiales. Res- 
petemos los designios de la Providencia que así lo ha dispues- 
to, á la vez que esperemos con f é y confianza en que esa mis- 
ma Providencia proveerá con creces lo que por el momento ha- 
yamos podido perder. 

En cambio, yo creo que hemos ganado mucho, muchísi- 
mo, en enseñanza y ejemplo históricos que debemos conser- 
var y que harán perdurable esta circunstancia de nuestra vi- 
da pública, y que no debemos olvidar en lo porvenir por la 
honra y gloria que á la vez de ello se deriva para el inteli- 
gente cuanto sufrido pueblo venezolano. 

En efecto, ¿qué significa, cómo debemos traducir esta 
época en que, á pesar del grave quebranto de mi salud, el 
pueblo venezolano se ha mantenido sereno y tranquilo sin que 
las perturbaciones ó conmociones políticas de otros tiempos, y 
con muchísimas menores causas, han producido incendios ó 
sean guerras fratricidas sin ningunos resultados prácticos, ne- 
cesarísimos parala incipiente vida de la República? Pues, 
en mi lenguaje de patriota y ciudadano austero, considero 
este hecho como un triunfo ó sea un adelanto importantísimo 
en que hemos avanzado antes que retroceder, y en que nues- 
tras pérdidas si las ha habido son de un carácter enteramen- 
te material y pasajero, que con el buen sentido que se tradu- 
ce en nuestro pueblo quedaremos resarcidos en breve lapso 
de tiempo. Para ello me bastará recordaros que en los pri- 
meros cinco años de la actual Administración, en medio de 
revoluciones, llegué á cubrir, no solamente los veinte y dos 
millones que se adeudaban para aquella época al Banco de 
Venezuela y á otros acreedores, sino que llegué á tener en 
dicho Banco para fines del quinto año, un depósito de cerca 
de dos millones, y si á esto, pago de presupuesto y enormes 
sumas gastadas en obras públicas agregáis los cuarenta y pico 
de millones que hasta la fecha se han pagado al extranjero, 
encontraréis que tengo razón, y mucha, en mis apreciaciones 
de actualidad. 



— 173 — 

En síntesis, queda probado visiblemente que el pueblo ve- 
nezolano ha sido y es enemigo de las revueltas, y que tan só- 
lo las pasiones surgidas de los de arriba son las que lo han 
conducido fatalmente á hecho tan penoso cuanto desastroso 
para un pueblo; pero que este interregno, que podemos apre- 
ciar insólito en nuestra vida de nación libre é independiente, 
como un antecedente ó lección que indiscutiblemente pondrá 
ya término á esto que me permitiréis calificar de una locura, 
traerá por consecuencia el hecho trascendental de que hemos 
entrado por fin á asumir el carácter que nos corresponde de 
nación seria y circunspecta. 

Aunque ligeramente, quiero daros cuenta del hecho tras- 
currido en un año, tanto de mi separación del poder como á 
la vez el quebranto de mi salud que todos vosotros conocéis. 

Vengo á referirme al proceso iniciado y llevado á término 
por todos los pueblos de la República, de la Aclamación, úni- 
ca también en nuestra vida cívica. 

Si no fuera porque realmente en dicha Aclamación no 
obró otra cosa en todos los ánimos que el afecto y la confianza 
que por ventura mía he logrado despertar en la mayor par- 
te de los venezolanos, atribuyendo á la vez mi separación, que 
no era otra cosa que una necesidad verdaderamente corporal 
y con tiempo determinado, más ó menos largo, para la recu- 
peración de mi salud un tanto quebrantada, como ha quedado 
demostrado posteriormente, yo me atrevería á calificar la Acla- 
mación de un hecho enteramente extemporáneo y casi contra- 
producente. 

Fundóme para ello en que, ni por nuestra Constitución y 
Leyes, ni por ningún otro motivo esta Aclamación fuera una 
necesidad, una vez que ella me consideraba fuera de la órbita de 
nuestra misma Constitución y Leyes en que debemos girar si es 
que queremos paz, tranquilidad y dicha para nuestro pueblo. 
En efecto, observaréis desde luego que apenas contábamos un 
año para el día de mi separación, del sexenio constitucional, 
y la Aclamación me colocaba desde luego fuera de los dere- 
chos, deberes y responsabilidades que al asumir la Presiden- 
cia de la República también acepté; á menos que tal Aclama- 
ción se considere como un voto de extremada confianza que 
el pueblo venezolano depositaba en mí; razón por la cual, ofre- 
cí volver á encargarme del Poder. 

La síntesis, pues, más importante que vosotros debéis co- 
nocer para vuestra resolución al Mensaje que os presento, es 



— 174 — 

que debéis tomar en consideración que apenas un año de me- 
diana labor es lo que se ha invertido de los dos años que cursan, 
que, si bien es verdad que la cuenta con el Banco de Venezue- 
la se ha aumentado considerablemente, también es verdad que 
la situación misma asi lo ha requerido por razón de que sus 
ingresos también habían disminuido considerablemente, pero 
esto no tendrá mayor importancia, si como os he dicho ya, la 
paz y la confianza se acentúan de manera invariable. 

Por lo demás, para que acabéis de daros una cuenta per- 
fecta de todo lo relativo á la Administración, lo encontraréis 
en las Memorias que los respectivos Ministros os presentarán, 
y de las cuales apenas os hago una ligera síntesis en este Men- 
saje. 

He dictado con fecha de 23 de mayo de 1905 y 5 de julio 
de 1906 dos decretos de amnistía política. 

En las Memorias respectivas veréis en detalle lo resuelto 
y actuado por el Gobierno en resguardo de la dignidad y de 
los intereses de la República, para la resolución del contrato 
con la Sociedad Francesa de Telégrafos Submarinos. 

Fueron desembargados los bienes de algunos venezolanos 
que estaban sujetos á responsabilidades materiales por deli- 
tos políticos. 

Las relaciones del Ejecutivo Federal con los Estados han 
sido perfectamente normales. 

He mandado repartir expresamente el 35 pS de la Renta 
de Licores y Tabaco y el 20 pS del aumento del Situado cons- 
titucional de los Estados entre los Distritos de los mismos para 
su fomento, á fin de que la acción del progreso llegue equita- 
tivamente á todas las poblaciones de la República. 

He trabajado con persistencia en hacer desaparecer los 
impuestos onerosos que en los Estados se hallaban en colisión 
con la Constitución Nacional. 

En los dos años de 1905 y 1906 las Asambleas Legislati- 
vas de los Estados, se instalaron en ejercicio de sus importan- 
tes funciones puntual y legalmente. 

Las fiestas nacionales se han celebrado de modo decoroso 
y solemne. 

Hemos honrado la memoria de los ciudadanos muertos que 
han merecido bien de la Patria. 



— 175 — 

Los Departamentos correspondientes os impondrán de las 
declaraciones de caducidad dictadas por el Gobierno para las 
concesiones y contratos que estaban en el caso. 

Las relaciones del Poder Civil con el Eclesiástico han mar- 
chado en cordialidad completa. El Congreso Nacional dictó 
una Ley sobre División Territorial Eclesiástica; y el Ejecuti- 
vo Federal procedió á darle cumplimiento. La aprobación del 
Santo Padre se ha obtenido en principio y pronto quedará he- 
cha práctica la mencionada Ley. 

Se ha invertido en compras de propiedades con destino á 
los Bienes Nacionales, la suma de B 373.243, y en efectos para 
la Imprenta Nacional la cantidad de B. 666.580,69. 

Me complazco en anunciaros que nuestras relaciones polí- 
ticas con los países amigos de Venezuela han venido hacién- 
dose cada vez más estrechas y cordiales, presidiendo en la la- 
bor gubernativa el espíritu de cultura y armonía que reclama 
el buen nombre de la Patria: recorremos con paso firme y se- 
guro la senda del derecho y del honor, y guardamos religioso 
respeto á nuestros compromisos con otros pueblos. Así, el tra- 
to del Gobierno es de perfecta cordialidad con los Represen- 
tantes que en la República ejercen funciones diplomáticas. 

Dentro de breve plazo quedarán canceladas totalmente las 
reclamaciones de Inglaterra, Alemania é Italia que obtuvie- 
ron preferencia por decisión del Tribunal de La Haya. Termi- 
nada esta obligación, seguirá inmediatamente con el mismo 
apartado la amortización de las demás reclamaciones. 

Por la Memoria de Relaciones Exteriores conoceréis deta- 
lladamente todas las circunstancias y cifras de este negociado. 

Siento deciros que no han sido todavía reanudadas las re- 
laciones diplomáticas con nuestra hermana Colombia. Como 
lo veréis por la documentación respectiva no ha dependido de 
Venezuela la falta de ejecución de las estipulaciones con aquel 
fin convenidas, pero no por ello ha dejado el Gobierno de per- 
sistir en el deseo de alcanzar nuestros conciliadores y frater- 
nales propósitos, aun á pesar de haber sido hasta hoy frecuen- 
tes las invasiones procedentes de territorio colombiano, como 
bien lo sabéis vosotros. 

También veréis en la Memoria del ramo las causas que 
mantienen interrumpidas desgraciadamente, nuestras relacio- 
nes diplomáticas con Francia; sin que esto quiera decir que Ve- 
nezuela haya dejado de corresponder á la reanudación de es- 
tas relaciones, y que por consiguiente no ha sido, ni será nun- 



- 176 



ca por causa de su Gobierno que se deje de mantener en buen 
pié dichas relaciones, como lo ha venido practicando con las 
demás naciones. 

Nuestras relaciones con Inglaterra, Alemania é Italia, 
continúan sobre el mismo pié favorable en que quedaron por 
su reanudación; y los dignos Representantes de esas poten- 
cias en esta Capital han contribuido eficazmente á que nuestro 
trato sea grato y cordial. 

No menos cordiales y de provecho mutuo han sido nues- 
tras relaciones con la vecina Colonia de Trinidad, gracias á la 
cortesanía y correctos procederes del señor Gobernador de la 
Isla y á la eficacia con que nuestro funcionario consular allí 
cumple las instrucciones que al efecto recibe, en igual senti- 
do del Gobierno de la República. 

Enteramente cordial y amistoso ha continuado nuestro 
trato con el Gobierno de los Estados Unidos, desde que me 
fue muy grato recibir en esta Capital al Excelentísimo Señor 
William W. Russell con el carácter de Enviado Extraordina- 
rio y Ministro Plenipotenciario. De manera afable y concilia- 
dora ha conducido este distinguido diplomático las relaciones 
con nuestro Gobierno, contribuyendo así por su parte á que 
desaparezca la aspereza que, contrariando mis deseos y proba- 
da simpatía hacia la Nación Norte-americana, había traído la 
discusión de algunos asuntos con ciudadanos americanos. 

El 9 de febrero de 1905 se firmaron por nuestro Ministro 
de Relaciones Exteriores y el Representante diplomático acre- 
ditado aquí por el Gobierno de los Estados Unidos del Brasil 
dos Protocolos que tienen por objeto terminar la demarcación 
de los límites entre los dos países. Al esperar que impartiréis 
vuestra aprobación á esos Protocolos, me congratulo con vos- 
otros por tan grato acontecimiento. 

Tenemos que lamentar la guerra que estalló entre la Re- 
pública de Nicaragua y la de Honduras : votos muy fervien- 
tes hago porque tan deplorable situación entre dos pueblos 
hermanos sea prontamente solucionada en armonía con los 
grandes y delicados intereses de las Naciones Hispano-ame- 
ricanas. 

Nuestras relaciones con España, Holanda, Suiza, Bélgica, 
México, Chile, Argentina y demás naciones se mantienen 
de igual manera bajo la base de la mejor armonía. 

En la Memoria de Obras Públicas veréis la enumeración 
de los trabajos realizados por ese Departamento. En obras 



— 177 — 

concluidas, en las que están en construcción, en las repara- 
das, auxiliadas, etc., se han gastado B 13. 119. 890. 58. 

Entre las muchas obras de que os dará cuenta dicha Me- 
moria, no quiero dejar de hacer especial mención de éstas, 
que sí son obras monumentales y de verdadera utilidad pú- 
blica, en las cuales se han invertido fuertes erogaciones ; 
son : los dos grandes Lazaretos, que se decretaron para su 
construcción en la Isla La Providencia de Maracaibo y en 
Cabo Blanco, á inmediaciones de Maiquetía, ediñcios capa- 
ces para contener todos los lázaros que existen hoy en toda 
la República, y cuya decoración de dichos edificios se está 
haciendo para ser recogidos los que adolecen de esta terrible 
enfermedad. 

Además, muchas iglesias de la República han sido favo- 
recidas por el Gobierno para sus reparaciones, en la medida 
de sus facultades. 

No se ha principiado todavía á construir el Arco de la 
Restauración que decretasteis en vuestras sesiones anterio- 
res, pero se hacen los estudios necesarios. 

El Gobierno decretó tributar un homenaje á la Bandera 
Nacional, con motivo del primer centenario de su institución 
como enseña de la Patria. 

La Corte Marcial del Distrito Federal, así como la Junta 
Superior de Instrucción Militar, funcionan regularmente. 

Fue inaugurado con toda solemnidad el 23 de mayo ante- 
rior el edificio de la Academia Militar. 

Por la Memoria de Guerra y Marina veréis lo que se ha 
hecho para el mejoramiento de Cuarteles y otros edificios 
militares y fortalezas. 

Los trabajos del plano Militar de la República continúan 
con su actividad regular y con la necesaria eficacia. 

Está terminado el Dique Astillero construido en Puerto 
Cabello, que es una obra tan trascendental, como puede 
serlo la Academia Militar y demás de su clase que figuran 
en la República ; ya presta notables servicios en la carena 
y reparación de buques de la Armada y de otras naves par- 
ticulares. Esta obra cuesta B 1.110.827,68. 

Fue terminado é inaugurado el 25 de noviembre del año 
pasado el faro de Punta Barima, obra de verdadera utilidad. 
Los de Puerto Sucre y Carúpano puestos al servicio en 1905 
y 1906, respectivamente, funcionan con resultado satisfac- 
torio. 

23 



178 



En la misma Memoria recibiréis la cuenta detallada de 
todo lo que se ha hecho en los ramos de Guerra y Marina. 
Se ha invertido en uniformes, vestuarios, etc., para el Ejérci- 
to la suma de B 1.538.965,84 y hay para la fecha una 
existencia de materiales de todas clases para atender á 
las futuras necesidades. En medicinas para el Ejército 
B 111.691,08 y en efectos para la Armada y reparaciones 
de buques B 933.865,75. 

De la actividad administrativa en los negociados de Ri- 
queza Territorial, Agricultura y Cría, Correo y Telégrafos 
y Estadística Nacional os impondréis detalladamente por la 
Memoria del Ministerio del ramo de Fomento. Se han inver- 
tido en materiales para el Telégrafo y reparaciones de líneas 
la suma de B 3.337.379,56. Se pagó á la Unión Postal el 
saldo que se le adeudaba hasta el año de 1903, á saber : 
B 220.354,53. 

Se declaró de interés público el establecimiento de la 
Sericicultura en Venezuela, y se compró por B 80.000 la 
Estancia de Coticita y Potrero P aliñare para fundarla y 
fomentarla. Hasta ahora se ha pagado según contrato para 
la industria Sericícola cuotas por la suma de B 10.000. 

El 5 de julio de 1903 funcionaban en la República 714 
Escuelas Nacionales de primer grado y luego se crearon 286 
más ; de modo que actualmente existen 1. 000 planteles con 
una población escolar de 25.000 alumnos. Todos están dota- 
dos de Mapas, Mobiliario y demás elementos indispensables 
para su buena marcha y funcionamiento útil. Existen tam- 
bién funcionando regular y provechosamente en la Repú- 
blica 10 escuelas de 2^ grado, la Academia Nacional de Be- 
llas Artes, con nuevas Cátedras de reciente creación, y en 
la ciudad de Valencia una Escuela de Canto y Piano. La 
citada Academia fue últimamente dotada con una biblioteca 
de 308 obras de Arte y Literatura musical. 

La Instrucción Superior está servida por dos Universi- 
dades : la Central con su Cuerpo de Profesores para todas 
las Facultades, en la cual se han creado últimamente las 
Cátedras de Antropología, de Castellano Superior, de Fran- 
cés, de Inglés, de Alemán, de Analogía y Sintaxis latinas, 
de Historia Universal y además los estudios libres de una 
Clínica y de Anales Patrios, y la Biblioteca Universitaria 
que cuenta ya más de 2.000 volúmenes : en el edificio se 
han hecho reformas cuyo costo queda amparado por su con- 



— 179 — 

veniencia y utilidad. Y la Universidad de Occidente, en la 
que fueron suprimidos los estudios médicos. A la Central 
se la dotó también de un buen Laboratorio Químico y Bacte- 
riológico, de que carecía, y de un mobiliario aparente para 
todas sus cátedras. 

La Instrucción secundaria se recibe en 31 Colegios Nacio- 
nales para varones y niftas, en 11 Colegios subvencionados, 
en 2 Escuelas Normales para hombres y mujeres, y en 31 
Colegios particulares autorizados para la lectura de los Cursos 
Preparatorios y Filosóficos, convenientemente distribuidos en 
todo el territorio de la Nación y á los cuales asiste un número 
de cursantes que no baja de cuatro mil. Existe también la 
Escuela Nacional de Artes y Oficios, dotada y organizada con 
holgura que le permitirá en breve presentar al país buen 
fruto de sus prácticas labores para la formación de artesanos 
competentes. El nuevo Código sancionado en 1905, que mar- 
ca los progresos alcanzados en nuestros programas científicos 
y secundarios, y que veréis inserto en la Memoria del Depar- 
tamento respectivo, os enseñará detalladamente toda nuestra 
avanzada estructura en la materia. La mujer ha sido favo- 
recida por los programas en referencia, pues á partir de la 
enseñanza metodizada de 2^ grado que estatuye el Código 
hasta terminar por el Profesorado Normal, siempre que sea 
practicado con sinceridad el plan que regla dicho profesorado, 
se hallará de hoy más en capacidad intelectual de prestar á la 
Patria servicios verdaderamente útiles en la enseñanza públi- 
ca y privada. 

Con la organización de las 13 Superintendencias Fiscales 
y de los 13 Consejos de Instrucción, se halla ventajosamente 
servido este Departamento, ya en lo tocante á la vigilancia 
sobre la higiene, la moral y la metodología de los Institutos, 
ya en lo relativo á la administración de lo3 proventos, de cuyo 
monto general y aplicación estricta os dará cuenta la Memoria 
respectiva. 

En la Memoria que os presentará el Despacho de Hacien- 
da y Crédito Público, encontraréis los detalles de lo actua- 
do en los dos años de la cuenta. Os anticipo sin embargo al- 
gunos datos. 

En virtud de las facultades de que me hallo investido y 
de la autorización que me concede la ley de 18 de Agosto de 
1905, celebré por medio del Ministerio de Hacienda un con- 
trato con el señor Francisco Chenel, Representante del Gre- 



— i8o — 

mió de Fabricantes de Cigarrillos, para establecer en esta 
Capital una Compañía Anónima denominada: ''Fábrica Na- 
cional de Cigarrillos* ' con la exclusiva para la fabricación de 
cigarrillos, tanto para el consumo como para la exportación, 
lo cual llevo á vuestro conocimiento. 

Como os digo antes y por los motivos expuestos la cuenta 
del Banco de Venezuela se ha elevado hasta 31 de marzo últi- 
mo á la suma de B 6. 556. 307, 10, la cual ha alcanzado última- 
mente á cerca de B 9.000.000. 

Los ingresos fueron de B 98.678.447,20, más lo existente 
en efectivo el 1^ de enero de 1905, que eran B 4.651.220,79, 
son en total B 103- 329. 667, 99 hasta 31 de diciembre de 1906. 

Los egresos ascendieron para la misma fecha á B 
106.592.858,22. 

Por la cuenta correspondiente os impondréis del movi- 
miento que ha tenido la Renta de Salinas de la República. 

Cuanto al Crédito Público se ha erogado por el respecto 
del Crédito Exterior B 27.180.978,73 y del Crédito Interior 
B 3.816.375, según las explicaciones detalladas que en la Me- 
moria encontraréis. 

Las otras principales sumas erogadas están ya menciona- 
das en este Mensaje en los diferentes ramos del Servicio Pú- 
blico. 

Ciudadanos Legisladores! 

Que el Dios de las Naciones inspire vuestra deliberación 
y oiga propicio los votos que en este día solemne hago por la 
felicidad y el progreso de la Patria, por la unión y la fraterni- 
dad de todos los venezolanos! 

CIPRIANO CASTRO. 
Caracas, 23 de mayo de 1907. 



i8i 



CONTESTACIÓN DEL CONGRESO NACIONAL 

AL MENSAJE DEL CIUDADANO GENERAL CIPRIANO CASTRO, RESTAURADOR DE VENEZUELA 

Y PRESIDENTE CONSTITUCIONAL DE LA REPÚBLICA 



Ciudadano General Cipriano Castro, Restaurador de Venezuela y 
Presidente Constitucional de la República. 

Corresponde el Congreso Nacional, de manera expresiva, 
al respetuoso y cordial saludo que le dirigfís en el sintético y 
luminoso Mensaje que le habéis presentado para darle cuenta 
de vuestra Administración, durante los dos primeros años del 
actual período constitucional; y aprovecha esta oportunidad 
propicia para felicitaros efusivamente por la notable mejoría 
de vuestra interesante salud, hoy como ayer necesaria á la 
Patria para que marche serena y tranquila por el amplio 
camino de prosperidad y engrandecimiento que sus alto3 des- 
tinos le señalan. 

Sí, como bien decís, Ciudadano Presidente, la reunión de 
las Cámaras Legislativas es de los actos más importantes y 
solemnes de nuestra vida democrática. Este acontecimiento, 
de suyo trascendental, ha revestido insólito interés en el ac- 
tual momento histórico porque atraviesa la República, ya que, 
en cierto modo, ha puesto término á la angustiosa espectativa 
que en los últimos meses ha mantenido lleno de zozobra al 
País y de perplegidades al patriotismo. 

La penosa y larga enfermedad que habéis venido su- 
friendo y que trajo la casi completa paralización de la vida 
oficial durante los interminables días en que le faltó vuestra 
inteligente actividad é irreemplazable dirección, fue parte 
muy principal para que, desconcertados los ánimos, dudosos 
del presente y sin f é en lo porvenir, cayéramos en el lastimoso 
estado de conmociones y penurias á que os referís; porque 
llenos de temor y desconfianza hemos vivido los venezolanos 
pendientes de vuestro lecho de enfermo, como si el agente 
morboso que atacaba vuestro organismo minara también la 
existencia nacional. 

Felizmente, después de esa noche oscura y tenebrosa, 
verdadera noche triste para el patriotismo, aparece de nuevo el 



— l82 — 

sol radiante y majestuoso; renace nuestra confianza; revive 

nuestra f é en que la Providencia proveerá con creces lo que por el 
momento hayamos podido perder; y celebramos jubilosos el re- 
torno á la actividad política del Caudillo Invicto que supo 
' 'arrancar del seno ardiente de las batallas, paz para la vida 
nacional", y sembrarlas con palabras de confraternidad en 
la conciencia de los pueblos. Por fortuna para Venezuela, 
otra vez empuña las riendas del Gobierno la mano fuerte que 
mantiene la disciplina partidaria, la integridad de la Causa, 
el prestigio de las instituciones, y, flotando á los vientos, la 
tricolor bandera que saludaron las dianas de Carabobo y los 
clarines victoriosos de Ayacucho. 

Hacéis, Ciudadano Presidente, justicieras apreciaciones 
sobre la conducta observada por el pueblo venezolano durante 
el penoso interregno de vuestra enfermedad, en el cual ha 
dado, en efecto, pruebas inequívocas de cordura, paciencia é 
inquebrantable amor á Ja paz. De esta su actitud, puede de- 
ducirse que la semilla sembrada por la Restauración Liberal 
ha encontrado campo propicio para su germinación y creci- 
miento; y que ya comenzamos á recoger los frutos de esa 
vuestra infatigable labor de siete años. 

El proceso de la Aclamación Nacional tuvo su origen en 
el propósito que enunciasteis en la O/renda á mi Patria^ de se- 
pararos definitivamente de la vida pública; propósito que 
alarmó á la Nación y la puso en el caso de exigiros, por me- 
dio de sus Municipalidades, que desistierais de tal idea y que 
os encargarais de la Presidencia de la República. Tal cir- 
cunstancia no os colocaba de manera alguna fuera de la 
Constitución y Leyes, sino que, muy al contrario, os recorda- 
ba la obligación de no resistir á sus mandatos, y ratificaba, si 
así puede decirse, por medio de un plebiscito, insólito en 
nuestros anales, la elección que en vos se había hecho para 
regir los destinos públicos en el período de 1905 á 1911. 

Con satisfacción se ha impuesto el Congreso de que, pe- 
netrado de que aquí, como en todas partes, el Estado no pue- 
de vivir sino asociando el orden interno á la cordialidad inter- 
nacional, dentro de la cual se mueven los pueblos en perfecto 
equilibrio de respeto y de derechos mutuos, os habéis esforzado 
en que Venezuela cultive sus relaciones políticas con aquellos 
países con quienes tiene tratos de amistad. En cuanto á 
aquellos con los cuales el Gobierno se ha visto en la necesidad 
de interrumpirlas, yá sabemos, por el Mensaje, que vuestro 
mejor deseo es reanudarlas, y que á ello propendéis por los 



medios que las prácticas normales en derecho internacional y 
el decoro de la Nación os permiten emplear. Entre estos úl- 
timos fiaran la República hermana de Colombia y la Francia, 
hermana también de Venezuela, por más de un respecto. Que- 
damos en cuenta de que, circunstancias independientes á 
vuestra voluntad, dificultan, por ahora, todo arreglo, sin que 
ello sigfnifique que esté lejos el día en que podamos saludar 
como nuncio de bienandanza completa en la vida internacio- 
nal de la República, la noticia de que los dos pueblos mencio- 
nados figuran también entre nuestros mejores amigos. 

Gon patriótico júbilo vemos que se ha devuelto al pueblo, 
en obras de ornato y de utilidad públicos, gran parte del di- 
nero con que contribuye á formar el Erario; que se han au- 
mentado lo3 bienes nacionales por valor de bolívares 373.243; 
é invertido una suma considerable en los talleres de la Im- 
prenta Nacional. Merece especial mención y un caluroso 
aplauso el caritativo proyecto, lógica consecuencia de vues- 
tros sentimientos filantrópicos, que habéis llevado á término, 
aun á costa de fuertes erogaciones, de construir adecuados 
establecimientos donde hallarán tranquilo y benéfico asilo 
nuestros desgraciados compatriotas, atacados del terrible mal 
<le Lázaro. 

La celebración de las fechas clásicas de la República, con 
la pompa que amerita la rememoración de las magnas efemé- 
rides de la Patria; la manera como habéis honrado, á nombre 
de Venezuela, la memoria de sus muertos ilustres; y el home- 
naje tributado á la Bandera Nacional, al cumplirse el primer 
centenario de haber ondeado en nuestro territorio, como ense- 
ña de triunfo y símbolo de gloria, son hechos que no sólo al- 
canzan la aprobación del Congreso, sino que éste le tributa 
sus aplausos, porque tocan muy de cerca nuestros corazones de 
patriotas y halagan los más nobles sentimientos del altivo pue- 
blo que representamos. 

El Ejército, salvaguardia de las instituciones y represen- 
tante excelso de la Nación combatiente, en defensa de sus de- 
rechos inalienables y de su inmanente soberanía, es acreedor 
á todo cuanto habéis hecho y continuáis haciendo, por elevar- 
lo á la categoría que tiene entre los pueblos civilizados. Dig- 
nos son también de loa, vuestros esfuerzos por completar la 
defensa de nuestras costas, levantar el Plano Militar y dar 
poderoso impulso á nuestra incipiente marina de guerra. 

No es menos halagador para el patriotismo ver el celo, 
contracción y actividad desplegados en el ramo de Instrucción 



i84 



Pública, fuente de divinas aguas, donde acude el pueblo á 
saciar su sed de saber y buscar la luz de la ciencia, única que 
habría de guiarle por el escabroso sendero de la vida. Pue- 
blo ilustrado, es pueblo prudente y digno. A la locura de las 
revueltas que han arruinado nuestra riqueza, opongamos e 1 
suave y eficaz antídoto de la enzeñanza popular. Mejor co- 
rrige los extravíos humanos una Cátedra bien regentada, 
que diez cárceles; y antes evitan los crímenes los bancos de 
la escuela, que las cadenas del presidio. Posesionado de es- 
tas verdades, no habéis escatimado esfuerzo alguno para au- 
mentar las escuelas primarias; crear nuevas asignatura^ en 
los establecimientos de enseñanza superior; extender el apren- 
dizaje de las bellas artes y enriquecer, con nuevas y útiles 
obras, el acervo de la Biblioteca Universitaria. 

Prueba incontestable y elocuente de vuestra puntualidad 
administrativa, es el haber cumplido, religiosamente, los com- 
promisos que contrajo la República con Inglaterra, Alemania 
é Italia, por decisión del Tribunal de La Haya, no obstante la 
penuria del Tesoro y la notable disminución de los ingresos 
aduaneros; así como las erogaciones invertidas en el Crédito 
Público, Interior y Exterior, para dejar bien puesto el nom- 
bre de Venezuela ante propios y extraños. 

Queda en cuenta el Congreso de que el Ejecutivo Fede- 
ral, en virtud de la autorización que le concede la Ley de 18 
de agosto de 1905, ha celebrado un contrato con el señor 
Francisco Chenel, para establecer una Compañía Anónima de- 
nominada * 'Fábrica Nacional de Cigarrillos," con la exclusiva 
para la fabricación de éstos, tanto para el consumo como para 
la exportación. 

Debemos llevar á vuestro conocimiento que las Memo- 
rias de los distintos Ramos del Servicio Público, han sido 
aprobadas, con excepción de la del Ministerio de Hacienda y 
Crédito Público, por irregularidades de procedimiento de 
aquel Despacho en sus relaciones con el de Obras Públicas. 

En síntesis, Ciudadano Presidente, se desprenden de 
vuestro Mensaje dos hechos culminantes, que constituyen por 
sí solos suficiente garantía de todos vuestros actos como 
Primer Magistrado: habéis mantenido inalterable la 

PAZ Y SALVADO EL CRÉDITO DE LA NACIÓN. Por ello, y por 

cuanto de notable contiene el documento que contestamos, os 
presenta este Soberano Cuerpo las más patrióticas congratu- 
laciones. 



-i85- 

Palacio Federal Legislativo, en Caracas, á 11 de junio de 
1907.— Año 96? de la Independencia y 49^ de la Fede- 
ración. 

El Presidente de la Cámara del Senado, 

Francisco Esteban Rangel. 
El Presidente de la Cámara de Diputados, 

R. Castillo Chapellín. 
El Secretario de la Cámara del Senado, 

I ^Ícente Pimentel, 

El Secretario de la Cámara de Diputados, 

F, de P, Reyes. 



LA MEDALLA DE LA ACLAMACIÓN 



EL ORADOR DE ORDEN 



PALABRAS PRONUNCIADAS POR EL GENERAL NEPHTALI URDANETA, PRESIDENTE DE LA 
JUNTA DE COMISIONADOS DE LOS ESTADOS Y MUNICIPIOS, EN EL ACTO DE LA ENTRE- 
GA DE LA MEDALLA CONMEMORATIVA DE LA ACLAMACIÓN NACIONAL AL CIUDADANO 
GENERAL CIPRIANO CASTRO, RESTAURADOR DE VENEZUELA Y PRESIDENTE CONSTI- 
TUCIONAL DE LA REPÚBLICA, EL 23 DE MAYO DE 1907. 



Ciudadano Restaurador de Venezuela y Presidente Constitucional 
de la República. 

Las Municipalidades de la República, por iniciativa de 
la del Distrito Ricaurte, en el Estado Aragua, han querido 
perpetuar, por un acto singular y altamente significativo 
el magno acontecimiento de la Aclamación Nacional : y muy 
especialmente, aquel espléndido rasgo de patrioti¿mo con que 
vos, acatando la voluntad de los pueblos, pusisteis término á 

24 



- i86 — 

la ansiedad de la Nación, prometiendo en ocasión solemne, 
desistir del propósito de separaros del ejercicio de la Supre- 
ma Magistratura. 

Al efecto, unánimemente y con lujo de entusiasmo, 
han acordado ofrendaros una Medalla conmemorativa de 
aquel suceso insólito. 

Comisionados para presentaros esa ofrenda en este día 
de gratas expansiones, cumplimos con satisfacción el hon- 
roso encargo. 

Aceptad, ciudadano General, esa significativa Medalla, 
y llevadla sobre vuestro noble pecho, como símbolo de la 
sincera adhesión y gratitud con que el pueblo de Venezuela 
retribuye vuestros relevantes servicios á la Patria. 

(El Constitucional número 1 .953, de 25 de mayo de 1907J. 



boletín oficial 



Caracas : 13 de junio de 1907. 

Ciudadano General Cipriano Castro, Restaurador, de Venezuela y 
Presidente Constitucional de la República. 

Presente. 
Ciudadano General : 

Habiendo presentado ya nuestras Memorias del bienio 
qué termina al Consrreso Nacional, conforme al precepto de 
la Constitución y queriendo p3r otra parte, facilitar á usted 
la reorganización en que, como consecuencia, habrá de ocu- 
parse, presentamos ante usted, con el respeto debido, la 
formal renuncia de nuestras respectivas Carteras, con que 
usted se sirvió honramos. 

Y al presentar á usted esta renuncia, creemos de nues- 
tro deber ratificarle que somos y seremos como siehipre sus 
amigos leales y fervorosos partidarios, y que en cualquier 
momento, porque así usted lo disponga, estaremos prontos 
á volver á prestar nuestros servicios, con entusiasmo y deci- 
sión, á la gloriosa Cau3a de la Restauración Liberal y á su 
Ilustre Conductor. 



— i87 — 

Con la más alta consideración, nos suscribimos de usted 
atentos servidores y afectísimos amigos, 

Torres Cárdenas^ J, de J, Paúl^ Eduardo Célis^ Mantiel S. 
Araujo^ J. M. Herrera Irigqyen^ Juan Casajiova^ Laureano Vi- 
llanueva. 



Caracas : 14 de junio de 1907. 

969 y 499 

Ciudadanos Doctores Julio Torres Cárdenas^ José de J. Paúl^ 
Eduardo Célis, General Manuel Salvador Araujo, J. M, 
Herrera higoyen, Juan Casanova y Doctor Laureano Vi- 
llanueva. 

Presentes. 
Ciudadanos : 

He recibido vuestra nota fecha 13 del corriente en la 
cual me presentáis vuestra renuncia de las Carteras que 
respectivamente desempeñasteis en el bienio que termina. 

Yo, á mi vez, cumplo con el deber de daros las gracias 
por los servicios prestados hasta hoy á la República, y espe- 
ro, como me lo ofrecéis, que llegado el caso continuaréis con 
la misma decisión y entusiasmo, prestando vuestros servi- 
cios á la Causa de la Restauración Liberal. 

En tales condiciones es que vengo en aceptaros la renun- 
cia que me presentáis. 

Dios y Federación. 

CIPRIANO CASTRO. 



— i88 — 



GENERAL CIPRIANO CASTRO, 

RESTAURADOR DE VENEZUELA Y PRESIDENTE CONSTITU- 
CIONAL DE LA REPÚBLICA 

Decreta : 

Artículo 1^ Aceptada como ha sido la renuncia que los 
Ministros del Despacho Ejecutivo, ciudadanos Doctores J. 
Torres Cárdenas, José de J. Paúl, Eduardo Célis, General 
Manuel S. Araujo, Jesús María Herrera Irigoyen, Juan Ca- 
sanova y Doctor Laureano Villanueva, me han presentado 
con fecha de ayer ; y, mientras se hacen estos nombramien- 
tos, quedan encargados de los distintos ramos del Despacho 
Ejecutivo, los Directores, así : 

Del Ministerio de Relaciones Interiores, el Doctor G. Pi- 
cón Febres. 

Del Ministerio de Relaciones Exteriores, el Doctor Luis 
Churión. 

Del Ministerio de Hacienda y Crédito Público, el señor 
Ricardo Alvarez de Lugo. 

Del Ministerio de Guerra y Marina, el General M. V. 
Castro Zavala. 

Del Ministerio de Fomento, el señor Pedro M. Ruiz. 

Del Ministerio de Obras Públicas, el señor Manuel A. 
García. 

Del Ministerio de Instrucción Pública, el señor I. Perei- 
ra Alvarez. 

Artículo 2? Mi Secretario General queda encargado de 
la ejecución del presente Decreto. 

Dado, firmado, sellado con el Sello del Ejecutivo Nacio- 
nal y refrendado por mi Secretario General, en el Palacio 
Federal, en Caracas, á 14 de junio de 1907.— Año 96^ de la 
Independencia y 49? de la Federación. 



(L. S.) 

Refrendado. 
El Secretario General, 
(L. S.) 



CIPRIANO CASTRO. 



J. R. Revenga, 



— i89 — 



LA ESPADA DE JUÁREZ 



DOS CARTAS 



EL HÉROE RESTAURADOR Y LA MEMORIA DEL SOLDADO DE OCCIDENTE 



Barquisimeto: junio 12 de 1907. 

Señor (rene ral Cipriano Castro^ Restaurador de Veyíezuela y Presi' 
dente Constitueional de la Repúbliea, 

Caracas. 

Respetado General y amigo: 

El General Antonio Guzmán Blanco quiso una vez pre- 
miar la lealtad conque le servía mi esposo y le regaló una es- 
pada. 

Apartado dicho General de los destinos del país, y caídos 
sus amigos, entre quienes se contaba mi esposo, el General 
Joaquín Crespo, en 1893, llamó á éste á colaborar en su Go- 
bierno; pero Juárez no creyó correcto asentir, sin antes de- 
volver al General Guzmán la espada que había jurado no usar 
sino en su defensa. 

El General Guzmán le contestó una afectuosa carta di- 
ciéndole: que le había hecho el obsequio de aquella espada, en 
mérito de sus servicios al Partido Liberal, y que como los in- 
tereses de ese Partido estaban bien representados por el señor 
General Joaquín Crespo, él tenía mucho gusto en que siguiera 
usándola en defensa de los nuevos compromisos que contra- 
jera con dicho General Crespo. 

Juárez tuvo siempre en alto aprecio esa prenda militar: la 
conservó como sagrada reliquia, y sirvió á Crespo del mismo 
modo como sirviera á Guzmán. 

Yo sé así mismo, la sinceridad de su admiración y de su 
cariño hacia usted, á quien consideraba el hombre superior, 
llamado á salvar la Patria y á fijar grandes destinos á nuestra 
nacionalidad. El lo quiso á usted mucho, señor General, y 



— 190 — 

usted no sólo lo distinguió en vida con su generosidad y apre- 
cio, sino que, después de muerto, le ha honrado de distintas 
maneras; y en esta casa, salvada por la generosidad de usted, 
donde vivimos llorándolo á él, hacemos votos por el cabal y 
pronto restablecimiento de su interesante salud. 

Dominada por el sentimiento de la gratitud hacia usted, 
y por el recuerdo imperecedero de mi querido esposo, yo des- 
cuelgo esa espada del sitio donde la propia mano de Juárez la 
colocara un día, como el más preciado blasón de su carrera 
militar, y se la ofrezco á usted, para que la conserve como un 
recuerdo de esta familia, á quien usted ha tendido mano pro- 
tectora, en la seguridad de que con ello, hago algo grato á los 
queridos manes de quien la hubiera blandido con el entusias- 
mo patriótico de sus mejores soldados, en defensa de las glo- 
rias del Restaurador de Venezuela. 

Comisiono á mi amigo el señor General M. A. Freytes M. 
para presentársela á usted en mi nombre y en el de mis hijos, 
tan agradecidos como yo. 

Con mis reiterados votos por su importante salud y la di- 
cha de usted y de su honorable esposa, quedo 

Su agradecida amiga, 

Mercedes de Juárez. 



Caracas: 5 de julio de 1907. 

Señora Mercedes de Juárez, 

Barquisimeto, 

Mi apreciada señora y amiga: 

Recibí del señor General M. A. Freytes la espada que re- 
galó á su querido esposo y amigo de toda mi consideración y 
aprecio, el señor General Antonio Guzmán Blanco, y que él 
conservó siempre pura é inmaculada hasta su último momen- 
to de existencia, haciendo siempre uso eficaz y patriótico de 
ella. 

Esa valiosa prenda para el señor General Juárez y su 
muy estimable familia, representaba y representa aún, un va- 
lor inestimable, dadas las condiciones morales que la acompa- 



191 



ftan, y es por ello, sin duda, que haciendo hoy usted tan gra- 
to recuerdo, me ofrenda la joya más preciada que poseyera, 
como que en ello interpreta usted fielmente los deseos del se- 
ñor General Juárez. 

Yo, comprendiendo á mi vez, que esta es la más pu- 
ra expresión de la verdad, y con el conocimiento exacto de las 
virtudes que adornaban al expresado General Juárez; y de 
que esa espada viene á mí limpia de toda mácula ó cosa que 
pudiera afearla, acepto tan valioso regalo como el mejor re- 
cuerdo que tendré siempre de tan importante hombre público. 

Sin riesgo de equivocarme y con conciencia plena de lo 
que digo, puedo asegurar á usted, señora, que el General 
Juárez fue uno de los pocos hombres excepcionales en aque- 
lla lucha, casi más de pasiones que de partidos, y que su con- 
ducta fue siempre tan ajustada á las leyes del Honor y del 
Deber, que, después de su muerte, ni una voz siquiera se ha 
levantado para recriminarlo, sino para bendecirlo y admi- 
rarlo. 

Ojalá que todos nuestros militares de hoy, que llevan es- 
pada al cinto ó que porten armas, sean como él, y que por 
pueblos y caseríos, donde quiera que se hallen, sean tenidos 
y recibidos siempre con el agasajo que se merece el que las 
lleva para garantía y seguridad de nuestras Instituciones, de 
nuestras Leyes y de toda nuestra sociedad, y no como señal ó 
signo de terror y espanto, como desgraciadamente ha sucedi- 
do en muchas ocasiones. En síntesis, que á nuestros milita- 
res se les tenga ya como amparadores y defensores de toda 
virtud y de todo derecho, lo que vendría á constituir una mi- 
sión verdaderamente sublime en el amplio campo de los mejo- 
res servidores á su Patria, y no como á seres desnaturaliza- 
dos, que desoyendo la voz déla justicia y de su deber, sean el 
azote de nuestros conciudadanos. 

De mi parte, siento únicamente que esta época de repa- 
raciones, de orden y de progreso, no me hubiera tocado con 
un servidor de las altas condiciones y merecimientos del se- 
ñor General Juárez, como en aquellos tiempos en que él fue 
un verdadero Atleta de su Causa y del progreso de nuestra 
cara Patria; y tengo casi la seguridad de que la generalidad 
de esos pueblos, piensan y sienten como yo, respecto á lo que 
con justicia dejo consignado en esta carta, en la cual hago 
también votos fervientes por la felicidad de usted, no sin an- 
tes darle las más expresivas gracias por el obsequio recibido. 



— 192 — 

Con sentimiento de consideración y aprecio, soy de usted 
afectísimo amigo, 

CIPRIANO CASTRO. 

(B¡ Constitucional número 1.990, de 8 de julio de 19070 



DECRETO 

POR EL CUAL SE ORDENA COLOCAR EN EL SALÓN ELÍPTICO DEL PALACIO FEDERAL 
EL RETRATO DEL EMINENTE PATRIOTA GENERAL FRANCISCO RODRÍGUEZ DEL TORO 



EL GENERAL CIPRIANO CASTRO, 

RESTAURADOR DE VENEZUELA Y PRESIDENTE CONSTITUCIONAL 

DE LA REPÚBLICA 

Co?isiderando: 

Que el ilustre patricio Don Francisco Rodríguez del Toro, 
el más antiguo de los Generales de Venezuela y Colombia, fue 
uno de los venezolanos que trabajaron con mayor entusiasmo 
y decisión por la Independencia Nacional, sacrificando en aras 
de ella y de la Causa Republicana gran parte de su cuantiosa 
fortuna; y 

Co7isidera7ido: 

Que la firma de aquel espectable ciudadano es una de las 
que autorizan el Acta de la Independencia, solemnemente 
promulgada el 5 de Julio de 1811, 

decreta: 

Artículo 1^ El retrato del Ilustre Procer de la Indepen- 
dencia Don Francisco Rodríguez del Toro, será colocado en el 
Salón Elíptico del Palacio Federal, como demostración since- 
ra del respeto y veneración que la Causa Liberal Restauradora 
profesa á los Ilustres Fundadores de la Patria. 

Artículo 2^ Se fija el día 5 de Julio del corriente año, 
96^ aniversario de la Independencia Nacional, para la inaugu- 
ración del retrato á que se refiere el artículo anterior. 



— 193 — 

Artículo 3? El Ministro de Relaciones Interiores queda 
encargado de la ejecución de este Decreto. 

Dado, firmado, sellado con el Sello del Ejecutivo Federal 
y refrendado por el Ministro de Relaciones Interiores, en el 
Palacio Federal, en Caracas, á veintinueve de junio de mil 
novecientos siete. —Año 96*? de la Independencia y 49^ de la 
Federación. 

(L. S.) 

CIPRIANO CASTRO. 

Refrendado. 

El Ministro de Relaciones Interiores, 

(L. S.) 

Gonzalo Picón-Febres. 

(Gaceta Oficial número 10.117, de 2 de julio de 1907j. 



CARTAS 

DEL GENERAL CIPRIANO CASTRO A LOS PRESIDENTES DE LAS REPÚBLICAS DE 

HONDURAS Y ORIENTAL DEL URUGUAY 



CIPRIANO CASTRO, 

PRESIDENTE CONSTITUCIONAL DE LOS ESTADOS UNIDOS 

DE VENEZUELA 

Al Excelentísimo Señor Doctor Don Miguel R. Dávíla, Presidefíie 
de la República de Honduras. 

Grande y Buen Amigo: 

He tenido é honra recibir la Carta en que Vuestra Exce 
lencia se sirve participarme que, designado por la Junta de 
Gobierno para ejercer el mando supremo de esa República, 
prestó la promesa constitucional ante aquel Alto Cuerpo el día 
18 de abril próximo pasado. 

25 



— 194 — 

Y al felicitar á Vuestra Excelencia por la honrosa distin- 
ción que ha merecido de sus conciudadanos, me complazco en 
asegurarle, que mi Gobierno corresponde á los nobles propó- 
sitos de Vuestra Excelencia en el sentido de estrechar las 
amistosas relaciones que existen entre Venezuela y Honduras. 

Hago cordiales votos por la prosperidad de esa Nación 
amiga y por la ventura personal de Vuestra Excelencia, de 
quien soy, 

Leal y Buen Amigo, 

(Firmado) . 

CIPRIANO CASTRO. 

Refrendado. 
El Ministro de Relaciones Exteriores, 

(Firmado). 

Luis Churión. 
Palacio Federal del Capitolio, en Caracas, á 11 de julio de 1907. 



CIPRIANO CASTRO, 

PRESIDENTE CONSTITUCIONAL DE LOS ESTADOS UNIDOS 

DE VENEZUELA 

Ai Excelenlístmo Señor Don Claudio IVilliman^ Presidente de la 
República Oriental del Uruguay, 

Grande y Buen Amigo: 

He tenido la honra de recibir la Carta en que Vuestra Exce- 
lencia se sirve participarme que el día 1? de marzo último fue 
elegido Presidente Constitucional de esa República, de cuyo 
alto cargo tomó posesión el mismo día. 

Al presentar á Vuestra Excelencia mis sinceras felicita- 
ciones por la honrosa distinción que ha merecido de sus con- 
ciudadanos, me complazco en manifestarle que mi Gobierno, 
coincidiendo con ios nobles propósitos de Vuestra Excelencia, 



— 195 — 

se esforzará en mantener y estrechar las buenas y cordiales 
relaciones que felizmente existen entre nuestros respectivos 
países. 

Hago los votos más fervientes por la prosperidad y en- 
grandecimiento de la República Oriental del Uruguay y por la 
ventura personal de Vuestra Excelencia, de quien soy 

Leal y Buen Amigo, 

(Firmado) . 

CIPRIANO CASTRO, 
Refrendado. 

El Ministro de Relaciones Exteriores, 

(Firmado) . 

Luis Churión. 

Palacio Federal del Capitolio, en Caracas, á 11 de julio de 1907. 

(B 23 de Mayo número 36. de 13 de julio de 1907.; 



PALABRAS 

DEL GENERAL CASTRO DIRIGIDAS A LAS COMISIONES DE LAS CÁMARAS LEGISLATIVAS EN 
LA CASA AMARILLA, AL ANUNCIARLE LA CLAUSURA DE LAS SESIONES EL 3 DE 
AGOSTO DE 1907. 



Ciudadaiios Miembros respectivos de las Cámaras Legislativas : 

Después de los discursos que me habéis dirigido, y de 
las manifestac¡one3 que en ellos me habéis hecho, tengo en 
primer lugar, por deber y por una obligación ineludible para 
mí, daros, en nombre de la Patria agradecida, las más expre- 
sivas gracias por los favores que acabáis de hacerle en los 
puestos que vuestros respectivos pueblos os confiaron. En 
esos puestos ; en esas curules á donde fuisteis destinados, 
tenemos todos la satisfacción de deciros con verdadera inge- 
nuidad, con conciencia y sin afectación de ninguna especie, 
que habéis cumplido á cabalidad loa deberes que os han enco- 
mendado. 



— 196 — 

Yo, por mí parte, me vanaglorio de ello, porque esto 
quiere decir en buen análisis, que ya empezamos á tener 
los Congresos que necesitaba el País, y nuestros sentimientos 
de patriotas, es decir. Congresos en que no se viene á hacerse 
alarde de parlamentarismo, ni á hacer oposiciones sistemá- 
ticas, puramente con el deseo de combatir, pero sin plan y 
sin ideales de ninguna especie {Prolongados aplausos). No! 
Se han tratado las cuestiones con toda la mesura y circuns- 
pección que las circunstancias requerían y con toda la liber- 
tad que el Soberano Congreso merece. {Prolongados aplausos). 

Ya hemos visto sacar en todos los casos, del seno de sus 
mismas cuestiones, ileso el árbol de la libertad para llevarlo 
triunfante por toias partes ! {Grandes aplausos). 

Eso era lo que necesitaban nuestros pueblos, la implan- 
tación de esa libertad, para que pudiéramos marchar en la 
forma de Gobierno republicano, si es que estamos dispuestos 
para ello. 

Regresáis á vuestros pueblos, después de haber cumpli- 
do con esos gratos deberes, y vuestros pueblos de ello toma- 
rán buena nota, y la han debido tomar, del buen desempeño 
de las facultades que os delegaron, con el mismo gusto 
que aquí en la Capital, lo hemos hecho, y os recibirán, sin 
duda, con el cariño y el respeto que merece todo el que no 
defrauda las esperanzas de aquél que le ha otorgado sus 
poderes. {A pía usos) . 

De modo, pues, que en síntesis podemos decir que ha- 
béis merecido bien de la Patria ; y como bien habéis dicho, 
yo quedo aquí como guardián celoso de nuestras institucio- 
nes, de nuestras leyes y derechos y de nuestras prerrogativas. 

Podéis decir á todo pulmón y con toda la plenitud de la 
palabra, que los hechos consumados por la Rertauración Li- 
beral, autorizan á todo buen venezolano, para asegurar que 
esos derechos serán inalienables, y que si llegare el caso de 
que ellos pudieran peligrar, no sería por cauía de la Restau- 
ración Liberal, que no ha sido otra cosa que amor y frater- 
nidad ; y si por desgracia zozobraren, dirigid la vista á las 
cumbres más altas de Los Andes y allí veréis flamear esa 
bandera, que puede ser rota pero jamás humillada ; y tam- 
bién, para que vengáis á darle consistencia, si acaso en algún 
momento pudiera necesitarle. 

Claro está que estos son los recursos con que siempre 
he contado en todas las circunstancias, en mi carácter de 



197 



hombre público, es decir, de hombre de bien ; porque la 
obra del mal no trae sino males y desastres. 

Nosotros hemos entrado ya en el sendero del bien. ¿Quién 
no3 detiene? Nadie, absolutamente nadie! {Aplausos). 

De modo, que á pesar de la actual situación, todo lo que 
podemos decir es que Venezuela se ha salvado ! {Grandes 

aplausos) . 

Y esos pequeños lunares de nuestra sociedad y de nues- 
tro pueblo que quedan, son como las cicatrices, tras una 
cruel y larga enfermedad, para depurar el mal que roía nues^ 
tro cuerpo. Eso mismo nos estará recordando que hemos 
atravesado el camino del mal, pero que ha llegado el momen- 
to en que debemos caminar por otra vía ; la reconstrucción 
de la República, obra que será tan grandiosa, como que 
arrastrará tras de sí, no sólo á los que han venido con noso- 
tros, sino á los que rezagados, han venido combatiéndonos, 
y que subyugados por esa grande obra no podrán combatir- 
nos de ninguna manera ; porque no hay ni podrá haber au- 
toridad suficiente para ello, y la reconocerán y aplaudirán ! 

{Grandes aplausos). 

Como dije : la suerte está echada ; y no hay más que 
seguir adelante, secundando los propósitos de la Restaura- 
ción, que no son otros que la reconstrucción nacional y la 
unión de todos los venezolanos ! {Nutridos y prolongados 
aplausos) . 

{B Constitucional número 2.104, de 5 de agosto de 1907). 



NOMBRAMIENTOS DE SECRETARIO GENERAL Y MINISTROS DE ESTADO 



GENERAL CIPRIANO CASTRO, 

RESTAURADOR DE VENEZUELA Y PRESIDENTE CONSTITUCIONAL 

DE LA REPÚBLICA 

Decreto: 

Artículo único. Nombro Secretario General, al ciudada- 
no Doctor R. Garbiras Guzmán. 

Dado, firmado de mi mano, sellado con el Sello del Eje. 
cutivo Federal, en el Palacio Federal, en Caracas, á 8 de 



— 198 — 

agosto de 1907. — Afto 97? de la Independencia y 49? de la Fe- 
deración. 

(L. S.) 

CIPRIANO CASTRO. 



GENERAL CIPRIANO CASTRO, 

RESTAURADOR DE VENEZUELA Y PRESIDENTE CONSTITUCIONAL 

DE LA REPÚBLICA 

Decreto: 

Artículo 1? Nombro: 

Ministro de Relaciones Interiores, al ciudadano Doctor 
R. López Baralt. 

Ministro de Relaciones Exteriores, al ciudadano Doctor 
J. de J. Paúl 

Ministro de Hacienda y Crédito Público, al ciudadano 
Doctor Arnaldo Morales. 

Ministro de Guerra y Marina, al ciudadano General Diego 
Bautista Ferrer. 

Ministro de Fomento, al ciudadano J. M. Herrera Iri- 
goyen. 

Ministro de Obras Públicas, al ciudadano Juan Casanova. 

Ministro de Instrucción Pública, al ciudadano José A. 
Baldó. 

Artículo 29 Mi Secretario General queda encargado de 
la ejecución del presente Decreto. 

Dado, firmado de mi mano, sellado con el Sello del Ejecu- 
tivo Federal, y refrendado por el Secretario General, en el 
Palacio Federal, en Caracas, á 8 de agosto de 1907. — Año 
979 de la Independencia y 49? de la Federación. 

(L. S.) 

CIPRIANO CASTRO. 

Refrendado. 

El Secretario General, 

(L. S.) 

R. Garrirás Guzmán. 

(Gaceta Oficial número 10.148, de 8 de agosto de 1907^. 



— 199 — 



TELEGRAMAS 



CRUZADOS ENTRE EL GENERAL PABLO RIERA Y EL GENERAL CIPRIANO CASTRO 



Carora: 22 de agosto de 1907. 

General Cipriano Castro^ Restaurador de Venezuela, etc,, etc,^ etc, 

Caracas. 

Hoy hace ocho años que tuvo mi hogar materno el altísi- 
mo honor de alojar al Invicto Jefe de la Restauración, cuando 
iba rumbo al Centro, después de dejar la tierra afortunada de 
su génesis, para cubrirse de gloria en épicas jomadas y cla- 
var en el Capitolio la bandera del engrandecimiento nacional. 

Con tal motivo en ésta su casa, es usted objeto de cariño- 
sos recuerdos, y hacemos votos por su importante salud. 

* 

Su adicto amigo, 

Pablo Riera. 



Telégrafo Nacional.— De Caracas, el 22 de agosto de 1907. 
Las 5 hs. p. m. 

Señor General Pablo Riera. 

Carora. 

Gratísimo me ha sido el recibo de su telegrama de hoy, 
porque me trae á la memoria recuerdos que me son inolvida- 
bles, como el de haber tenido la ocasión y motivo para dete- 
nerme y reposar un instante en el honorable hogar del amigo 
Doctor Riera. 

El trato fino y amable del Doctor Riera, como el de su 
honorable familia, fue así como el oasis para el viajero que 
yace fatigado y oprimido el corazón en medio de la borrasca 
tempestuosa que por fuerza, en aquellos días, teníamos que 
afrontar los que aún nos quedaba algún sentimiento patrió- 
tico. 



— 200 — 

Siento únicamente que este motivo, que es justa causa de 
satisfacciones para mí, no tuviera al más perfecto caballero, 
al insigne patriota que fascinaba con su trato, al grande y 
buen amigo Doctor Riera, palpitando con los sentimientos de 
gratitud de un corazón forjado para dar expansión á cuanto 
hay de noble y generoso en los hombres que no hemos nacido 
para llevar la armadura del mal sino la del bien. Quiera dar- 
me el Cielo ocasión para volver á pisar los umbrales de esa 
casa, templo sagrado de la más pura y sincera amistad. 

Espero que usted se dignará presentar á su honorable fa- 
milia este telegrama para que lo tengan también como suyo y 
como recuerdo que les hace, quien tiene alto honor de repetir- 
se amigo afectísimo, 

CIPRIANO CASTRO. 

íLxi Vo2 de la Nación número 304, de 21 de setiembre de 1907). 



CONFERENCIA DE LA HAYA 



PROCESO REPRESENTANTE DE VENEZUELA 



Caracas: agosto 29 de 1907. 

Fortoiil, 

La Haya. 

Ordena Presidente retiro Delegación, yendo inmediata- 
mente Berlín, evacuar asuntos pendientes. 

Paúl. 



Presidente, 

Caracas. 

Recibí telegrama. Prensa dice hasta ahora, Presidente 
Castro ordena Delegación abstenerse votar, no retirarse, es- 
timándose separación mundo civilizado. Usted salvador Pa- 
tria, continuando Conferencia ya al terminarse," todo ganar. 

Absténgome asistir sesiones hasta respuesta urgentísima. 

FORTOUL. 

Scheveningen, 32 d. 



— 20X — 

Gil FortouL 

La Haya. 
Si usted garantiza resultado, puede quedarse. 

CASTRO. 

Presidente, 

Caracas. 

Gracias calograma. Cuestión Corte permanente, no re- 
suelta. Continúa discusión. 

Salvaremos principio igualdad Estados. 

FORTOUL. 

Scheveningen, 32 d. 

(B Constitucional número 2.049, de 14 de setiembre de 1907J 



CON MOTIVO DE LOS SUCESOS DE LA HAYA 



DECLARACIONES DEL GENERAL CASTRO 



UNA CONFERENCIA CON EL REPRESENTANTE DE LA PRENSA ASOCIADA DE LOS ESTADOS UNID' S 



El señor William H. Phelps, Corresponsal de la Prensa 
Asociada de los Estados Unidos, en Caracas, nos ha favoreci- 
do con el texto de la interview celebrada con el Presidente de 
la República por motivo de los últimos grandes acontecimien- 
tos en la Conferencia de La Haya, *y la cual interview ha 
sido ya trasmitida por cable á toda la prensa de Norte Amé- 
rica. 

En contestación á la pregunta del Corresponsal respecto 
de qué opinaba el Presidente Constitucional de Venezuela, so- 
bre la noticia del cable que asegura que en la Conferencia de 
La Haya ha sido propuesta por algunas Naciones la constitu- 
ción de tribunales de **presas" y de ''arbitraje", etc., por 
medio de la representación de las Naciones con una gradua- 

26 



— 202 — 

ción en que las de primera categoría vienen á tener en dichos 
tribunales una doble y permanente representación, á tiempo 
que las de menor graduación, habrá tiempos en que no la ten- 
gan y cuando la tengan, será siempre numéricamente menor, 
el General Castro dijo: 

' 'No tengo inconveniente alguno en complacer á usted, y 
pienso así : 

* *La proposición hecha por las potencias á este respecto, 
equivale, en mi concepto, á si el Jefe de un Estado invita á 
todos ó algunos Jefes de los demás Estados amigos suyos á 
una fiesta en su casa, y después de estar allí en unión de sus 
invitados, propone que se proceda á hacer una calificación para 
saber á quiénes corresponde comer en la primera mesa 6 en la 
segunda, etc. , y si éstos deben bailar en los salones principa- 
les de Palacio, ó en los de menor importancia; es, pues, en mi 
concepto, una ofensa arrojada á la faz de las Naciones que se 
trata de deprimir y someter. 

* 'Desde el punto de vista político creo infundada y hasta 
imposible la calificación que se pretende, pues la fuerza de 
una Nación no se puede graduar ni comprender, para saber 
el puesto que puede ocupar, sino llegado el caso de probarse 
hasta dónde pueden llegar sus facultades y recursos para la 
defensa de sus derechos, fueros y prerrogativas; porque, 
cuántas veces ha ocurrido el caso de que una Nación numéri- 
camente menor, ha superado en esfuerzos hasta las de mayor 
categoría é importancia numérica. De modo que aquí pode- 
mos decir de las Naciones lo que respecto de los hombres: que 
cada uno es lo que quiere ser. 

* *En el terreno del derecho, el asunto resulta todavía más 
grave, pues el juez ó tribunal sustanciador y componedor, 
para que tenga toda la respetabilidad que tal puesto implica, 
debe estar revestido, entre otras condiciones, de la imparciali- 
dad que garantice todos sus juicios; y yo no me explico cómo 
puede suceder que el Tribunal que ha sido creado para esta- 
blecer las soluciones del Derecho y sustentar la Paz de las Na- 
ciones, venga, con ello, á representar y establecer las solucio- 
nes de la fuerza, perdida así la virtualidad del noble fin para 
que ha sido creado. Las entidades en este caso, pues, no de- 
ben contarse por el grado de fuerza que puedan tener, sino 
por el de su jerarquía como Nación libre, soberana é indepen- 
diente que las hace iguales entre sí'\ 

(B Constitucional número 2.039, de 3 de setiembre de 1907 J 



— 203 



TELEGRAMAS 

CRUZADOS ENTRE VARIOS CIUDADANOS DE LA VICTORIA Y EL GENERAL CASTRO 



La Victoria: 9 de octubre de 1907. 

General Cipriano Castro, 

Caracas. 

Nos es altamente satisfactorio participar á usted, que el 
Gobierno del Estado ha tenido á bien designaros para compo- 
ner la Junta Directiva de los actos con que han de conmemo- 
rarse aquí los días 12 y 13 del presente, onomástico de usted y 
aniversario de su glorioso triunfo sobre la revolución llamada 
"libertadora.'' 

Y al proceder á cumplir nuestro grato cometido, creemos 
hacernos intérpretes del unánime sentimiento de Aragua, que 
le tiene á usted por su Hijo Predilecto, significándole que esta 
sociedad vería colmadas sus más nobles aspiraciones, si usted, 
como otras veces, la distinguiera con el alto honor de venir á 
pasar entre ella aquellos días de justo y general regocijo. 

Sus amigos af mos. , 

Miguel Jimhiez,—J, de M, O valle Arciniega, — José /. Cas- 
tro, — José E, Machado. — Francisco I, Carreño, . 



Telégrafo Nacional. —De Caracas (Villa Zoila) i el 9 de octu- 
bre de 1907. 

Señores Miguel Jiménez^ J, de M, Oval le Arciniega, José I, Cas^ 
tro y demás amigos. 

La Victoria. 

» 

Recibí el telegrama en que me anuncian las fiestas que 
preparan y de que son ustedes principales directores. Cuán- 
to siento yo no poder estar para esa fecha allá, donde no se 
olvidan de mí y donde se pasan ratos tan agradables, de esos 
que llegan al alma y la fortalecen para continuar la penosisi- 



— 204 — 

ma lucha que me he impuesto, por deber de patriotismo y por 
deber de consecuencia amistosa y política, tanto más cuanto 
que llevo mucho tiempo de no poder estar con ustedes, como 
ha sido y es mi más ferviente deseo! Me prometo en 
cambio, que en cuanto no más pueda, habré de estar entre 
ustedes. 

Y mientras tanto, créanme que los acompañaré con la 
voluntad y el pt-nsamient:). 

Su amigo, 

CIPRIANO CASTRO. 

(Castro Único número 35, de 10 de octubre de 1907.) 



DECRETO 



POR EL CUAL SB DECLARA MOTIVO DE DUELO OFICIAL EL FALLECIMIENTO DEL GENERAL 
LUIS VÁRELA, PRIMER VICEPRESIDENTE DEL ESTADO BOLÍVAR 



CIPRIANO CASTRO, 

RESTAURADOR DE VENEZUELA Y PRESIDENTE 

CONSTITUCIONAL DE LA REPÚBLICA 

■ 

Decreta : 

Art. 1^ Se declara, motivo de duelo oficial el falleci- 
miento del ciu4adano General Luis Várela, distingrüido servi- 
dor de la Causa Liberal Restauradora y Primer Vicepresiden- 
te del Estado Bolivar, cuya Presidencia ejercía. 

Art. 2^ Por el Ministerio de Guerra y Marina se dis- 
pondrán los honores fúnebres que determina á la alta jerar- 
quía del finado el Código Militar. 

Art. 3^ El Ejecutivo Federal presidirá el duelo y ofren- 
dará una corona sobre el féretro, debiendo concurrir al acto 
de la inhumación las Corporaciones Oficiales y los Empleados 
Nacionales y del Distrito Federal; y el Ministro respectivo 
excitará por telégrafo al Gobierno del Estado Bolívar para 
que nombre una Comisión que lo represente en dicho acto. 



— 205 — 

Art. 4V. Los Ministros de Relaciones Interiores y de 
Gaerra y Marina quedan encargados de la ejecución de este 
Decreto. 

Dado, firmado, sellado con el Sello del Ejecutivo Federal 
y refrendado por los Ministros de Relaciones Interiores y de 
Guerra y Marina, en Los Teques, á 13 de octubre de 1907. 
—Año 97^.* de la Independencia y 49" de la Federación. 

(L. S.) 

CIPRIANO CASTRO. 

Refrendado. 

El Ministro de Relaciones Interiores, 

(L. S.) ^ . 

Dr. R, López Baralt. 

Refrendado. 

El Ministro de Guerra y Marina, 

(L. S.) 

Diego Bta. Ferrer. 

(Gaceta Oficial número 10.205, de 14 de octubre de 1907.) 



RESOLUCIÓN 

POR LA QUE SE ORDENA TRIBUTAR AL FINADO GENERAL DE DIVISIÓN, LUIS VÁRELA. LOS 
HONORES FÚNEBRES CORRESPONDIENTES A SU ALTA JERARQUÍA 



Estados Unidos de Venezuela. — Ministerio de Guerra y Mari- 
na. — Dirección de Guerra. — Caracas: 13 de octubre de 
1907. ~97V y 499 

Habiendo fallecido hoy en esta Capital el ciudadano General 
de División Luis Várela, quien desempeñó puestos de elevada 
categoría en el Ejército Activo de la Nación, distinguiéndose 
como uno de los más eminentes servidores de la Causa Libe- 



— 2o6 — 

ral Restauradora, este Ministerio lamenta tan infausto acon- 
tecimiento; y en ejecución del artículo 2^ del Decreto dictado 
con esta misma fecha por el ciudadano General Cipriano Cas- 
tro, Restaurador de Venezuela y Presidente Constitucional 
de la República, sobre honores fúnebres al finado, se dispone lo 
siguiente: 

1^ Al acto de la inhumación, que tendrá efecto mañana 
14 de los corrientes a las 9i a. m., concurrirá un Batallón de 
la Guarnición de esta Capital, con la Banda Marcial á la ca- 
beza, llevando banderas enlutadas y tambores á la sordina, 
para acompañar el cadáver desde la casa mortuoria hasta la 
Iglesia donde se hagan los oficios religiosos. 

2V En el momento indicado se harán siete disparos de 
cañón. 

3^ También asistirán al acto de la inhumación todos los 
Jefes y Oficiales de las Fuerzas Nacionales acantonadas en 
esta ciudad, que estén francos de servicio. 

4? Se declara duelo militar el suceso mencionado para 
todas las fuerzas que componen el Ejército Activo de la Re- 
pública, las cuales llevarán el luto correspondiente durante 
tres días. 

5^ El Comandante de Armas del Distrito Federal dispon- 
drá lo conveniente para el cumplimiento de esta Resolución, 
en la jurisdicción de su mando; y fuera del expresado Distri- 
to, las respectivas Autoridades Militares. 

Comuniqúese y publíquese. 

Por el Ejecutivo Federal, 

Diego Bta. Ferrer. 

^Gaceta Oficial número 10.205, de 14 de octubre de 1907.) 



— 207 — 



ACTA VERDADERA Y ORIGINAL DE LA INDEPENDENCIA 



FELIZ HALLAZGO EN CARABOBO 



UNA CARTA DE GONZÁLEZ GUIÑAN. UN TELEGRAMA DEL DOCTOR NiNO Y LUMINOSA 

CONTESTACIÓN DEL GENERAL CASTRO 



Con efusión patriótica pasamos á insertar los notables 
documentos que se leerán á seguidas, reveladores del precio- 
so hallazgo del Acta original de nuestra Independencia 
patria. 

Los comentarios que tan trascendental y grandioso hecho 
nos sugiere, serán motivo de editorial aparte. 

En tanto cumplimos tan grato deber, lea y relea el País 
esa importante documentación: 

Valencia: 28 de octubre de 1907. 

Señor General Cipriano Castro^ etc., etc,^ e^c, 

Caracas. 

Mi respetado General y estimado amigo: 

Reclamo la atención de usted para hablarle de un ha- 
llazgo extraordinario y verdaderamente interesante, que se 
roza con nuestra historia patria. Es éste: 

El Acta, la solemne Acta original de la Declaración de la 
Independencia de Venezuela, sancionada el 5 de Julio de 1811, 
se encuentra en mi poder; así como también todas las actas 
originales del célebre Congreso, á partir de la sesión del 25 de 
junio hasta la del 24 de diciembre del mismo año. 

Constan estas magnas actas, origen glorioso de nuestra 
nacionalidad, en un gran Libro empastado con 222 folios es- 
critos que tienen dos numeraciones; la una que llega á 116 y 
la otra á 106, y además 5 folios en blanco al final de la prime- 
ra numeración y 2 £^1 final de la segunda. El papel de los f o- 



— 208 — 

lios es de hilo: las actas todas están escritas en magnífíca y 
clara letra española: las actas délas sesiones ordinarias están 
autorizadas por la rúbrica del Presidente del Congreso y por 
la firma completa del Secretario Francisco Isnardy, en algu- 
nas, y en otras por la firma completa del Presidente Juan 
Antonio Rodríguez Domínguez. Las dos numeraciones evi- 
dencian que el Libro se compone de dos grandes legajos. En 
el primero llegan las actas hasta el 31 de Agosto, y al final de 

dicho legajo se encuentran el Ada Solemne de Independencia^ el 
I^ecreto de Jiir aúnenlo y la Fórmula del Juramento; y en el segun- 
do legajo están las actas desde el 2 de Setiembre hasta el 24 
de Diciembre. La carátula del primer legajo dice, así: i8ii — 

Libro II de Actas del Supremo Congreso de Venezuela; comienza 
€71 2^ de Junio ^ y concluye en ji de Agosto del jnismo año. El se- 
gundo legajo no tiene carátula. 

En el acta de la sesión primera del 5 de Julio constan los 
discursos pronunciados ese día por los Diputados y la decla- 
ratoria de la independencia, anunciada solemnemente por el 
Presidente Rodríguez Domínguez y aceptada por tos Diputa- 
dos presentes, con la sola excepción del Pbro. Maya, Dipu- 
tado por la Grita; y según una nota puesta al fin de dicha ac- 
ta, fue ésta firmada en el libro el 17 de Agosto por los Dipu- 
tados que estuvieron presentes, á saber: Juan Antonio Rodrí- 
guez Domínguez, Presidente, Luis Ignacio Mendoza, Nicolás 
de Castro, Juan Joseph de Maya, Juan Bermúdez, José Ga- 
briel de Alcalá, Juan Nepomuceno de Quintana, Juan Anto- 
nio Díaz Argote, Francisco P. Ortiz, Manuel Maneyro, Felipe 
Fermín Paúl, Martín Tovar, Juan Pablo Pacheco, Manuel 
Palacio, Ignacio Brizeño, Mariano de la Cova, José Vicente 
Unda, Salvador Delgado, F. Xavier de Mayz, Francisco Her- 
nández, José Luis Cabrera, Ramón Ignacio Méndez, Fran- 
cisco Xavier Yanes, Luis Jph. de Cazorla, Antonio Nicolás 
Briceño y Gabriel Pérez de Pagóla. Todas estas firmas son 
autógrafas. 

En la segunda sesión del 5 de Julio, que se efectuó en 
la tarde, fueron comisionados para la formación del Acta de 
la Independencia el Diputado Juan Germán Roscio y el Secre- 
tario Francisco Isnardy ; cuya Acta solemne encabezada, en 
el nombre de Dios todo Poderoso aparece del folio 110 vuelto al 
114, vuelto del primer legajo del Libro, autorizada por las 
siguientes firmas autógrafas, que se conservan espléndida- 
mente claras : Jitan A?U^. Rodríguez Domínguez, Presidente, 
Diputado de Nutrias ; Luis Ign^ Mendos i^ Vicepresidente, 



— 209 — 

Diputado de la Villa de Obispos ; por la Provincia de Cara- 
cas, Isidoro Antonio López Méndez^ Diputado de la capital : 
Fernando Toro^ Diputado de Caracas : Martíji Tovar Ponte, 

Diputado por San Sebastián : Juan Toro, Diputado de Va- 
lencia : Juan G, Roscio, Diputado por la V*^ de Calabozo : 
Felipe F, Paúl, Dipdo. de Sn. Sebn. : Joph Ang, Álamo, 
Dipdo. de Barqto. : Franco Xavier de Uztáriz, Diputado de 
Sn. Sebastián. : ^V. de Castro, Dipdo. de Cars. : Franco. Her- 
nández, Dipdo. de Sn. Carlos : Femando de Penalver, Dipu- 
tado de Valencia : Gabl, Pérez de Pagóla, Dipdo. de Ospino : 
Lino de Clemente, Diputado de Caracas : Salvador Delgado, 
Dipdo. de Nirgua : AV Márquez del Toro, Dipdo. del Tocuyo : 
/. .'/. Díaz Argote, Dip. de la Villa de Cura : Jt^an Josepk de 
Maya, Diputado de Sn. Felipe : Luis Joph de Cazorla, Dipu- 
tado de Valencia : José de 1 7V. I ^nda, Dip^ de Guanare : 
Franco. Xavier Vanes, Dipdo. de Araure : por la Provincia de 
Cumaná, F. Xavier de Mayz, Diputado de la capital : José Ga^ 

briel de Alcalá, Dipdo. de la capital : Maria?w de la Cova, Di- 

putdo. del Norte \Juan Permüdez, Dipdo. d^l Sur : por la pro- 
vincia de Barinas, Juan Nepom^ Quintana, Diputado de 
Achaguas : Ignacio Fernández, Dipdo. de Harinas : José de Sala 
y Bussy, Diput'-^ de Sn. Fernando, Jph Luis Cabrera, Dipdo. 
de Guanarito : Matiuel Palacio, Dipd. de Mijagual : pDr la 
Provincia de Barcelona, Fr: de Miranda, Dip. del Pao : 

Franca P. Ortiz, Dip. de Sn. Diego : José M^ Ramírez, Dipd. 

de Aragua : por la Provincia de Margarita : Maiil. Plácido 
Maneiro, Diputado de Margarita : por la Provincia de Mari- 
da : A. Nicolás BriceTio, Dipdo. de Mérida : Manel. Vte. de 
Maya, Dipdo. de la Grita : Frangí Isjiardy, Secretario. 

Al terminar las firmas de los Diputados por la Provincia 
de Caracas, está una nota que dice, así : Por haber quedado 
impedido de Jirmar á causa de la herida que recibió en la jornada 
de Valencia el S. Ponte no pudo hacerlo al pasar al libro la pre- 
sente acta, cuya nota está autorizada por la rúbrica del Secre- 
tario Isnardy. Después de la nota están puestas cuatro ra- 
yas en forma de cruz, y debajo la rúbrica de dicho Secreta- 
rio. El Diputado herido era el señor Gabriel de Ponte, quien 
sólo podría poner las rayas en cruz. 

Mi primera impresión al tomar en mis manos y hojear 
el precioso Libro, no se la puedo explicar á usted, porque 
fue indefinible mi emoción. Yo no me imaginé jamás que 
la Divina Providencia ms proporcionara la incomparable 

27 



— 2IO — 

felicidad de poner mis manos donde un siglo atrás coloca- 
ron las suyas los ilustres patricios fundadores de nuestra 
Independencia Nacional, y al reponerme de mi poderosa 
impresión, pensé : que este Gran Libro es sagrada propie- 
dad de la Patria : que usted, su primer Magistrado, el ga- 
rante de su paz, el propulsor de su progreso, y el Presidente 
que tomó el patriótico afán de investigar el paradero de la 
Magna Acta y decretó SU autenticidad por lo que aparecía de 
las empeñadas investigaciones hechas por el insigne escritor 
é historiógrafo Arístides Rojas, y por la docta Academia de 
la Historia, á que me honro de pertenecer, era el único que 
podía fijarle su definitivo y perpetuo destino : y en tal virtud, 
experimento gratísima complacencia en ponerlo á su dis- 
posición. 

Réstame para concluir esta carta, cuya extensión discul- 
pará usted, en gracia de la extraordinaria importancia del 
asunto, relatarle brevemente el historial del providencial ha- 
llazgo: 

El año de 1875 fijó en Valencia su domicilio el inteligente 
ingeniero caraqueño señor Carlos Navas Spínola, con motivo 
de prestar su dirección científica al magnífico acueducto con 
que dotó á esta ciudad el Gobierno del General Guzmán Blan- 
co. Concluida la obra con tanta inteligencia como probidad, 
el ingeniero Navas Spínola, se hizo definitivamente valencia- 
no porque encontró una candorosa mujer adornada con los 
atractivos de la virtud y de la belleza, á quien unió su suerte 
con el vínculo del matrimonio: fundado su hogar, trasladó á 
esta ciudad sus libros, papeles y archivo, que tenía reunidos 
junto con los que fueron de su tío el señor Domingo Navas Spí- 
nola, quien fue por muchos años, ^n la época de la Gran Co- 
lombia, Miembro y Presidente de la Municipalidad de Caracas. 

A los pocos años, en 1879, la muerte arrebató en la fuerza 
de la juventud al notable ingeniero; quedando sus libro?, pa- 
peles y archivo en poder de su respetable viuda, que me los 
ha franqueado por el intermedio valioso del señor Ricardo 
Smith, amigo de todo mi aprecio, relacionado íntimamente en 
mi familia, hijo de un ilustre procer é interesado patriótica- 
mente en ayudarme en mis labores históricas. 

Yo infiero que el señor Domingo Navas Spínola, en su ca- 
rácter de Presidente de la Municipalidad de Caracas, llevara 
á su casa particular el precioso Libro con el ánimo de leerlo ó 
de consultarlo, ó de salvarlo de algunos de tantos peligros 
porque atravesó la Causa de la Independencia: que allí se 



— 211 — 

quedó hasta la muerte de aquél, y que al traer el archivo á 
Valencia su sobrino, el malo^ado ingeniero, en una época en 
que no se hablaba, ni mucho se dilucidaba la autenticidad de 
la Célebre Acta quedó el precioso Libro entre los papeles, has- 
ta ahora que viene á mis manos para pasar á las de usted, 
que le sabrá dar nacional destino. 

Sírvase aceptar mis patrióticas felicitaciones por el 
extraordinario suceso, así como las seguridades del aprecio con 
que me repito, 

Su atto. s. s. y amigo, 

F. González Guiñan. 



Telégrafo Nacional.— De Valencia, el 1^-^ de noviembre de 
1907.- Las 11 hs. a. m. 

SeTior General Castro, 

m 

El hallazgo del libro sagrado en que figura el Acta de 
nuestra Independencia, es un hecho que está fuera de toda 
duda. En unión de unos amigos importantes de esta localidad 
acabo de verlo y examinarlo. Ese es el libro. 

A usted, ilustre patricio, fanático de las glorias de nues- 
tros Libertadores, le tocará el inmenso honor de devolverle á 
la República tan precioso documento. 

Yo lo felicito de todo corazón. 
Su amigo, 

Samuel E. Niño. 



Los Teques: noviembre 1^ de 1907. 

Señor Doctor F, González Guiñan, 

Valencia. 
Estimado amigo: 

Con gran placer y satisfacción he leído su importante 
carta del 3§ del pasado mes, que me trae la fausta nueva del 



— 212 



hallazgo de la original y verdadera Acta de nuestra Indepen- 
dencia, proclamada por los Proceres de nuestra emancipación ; 
y los poderosos motivos que usted tiene hoy para poner á mi 
disposición tan monumental y sorprendente reliquia, que cons- 
tituye el orgullo y gloria de nuestros antepasados, <iue es or- 
gullo y gloria de nosotros mismos. 

Yo le agradezco íntimamente esta dedicatoria, porque 
además de las razones expuestas por usted, es para la Causa 
de la República y de la Restauración Liberal, un signo no 
inequívoco del tiempo de que marcará época propicia en los 
anales trascendentales y gloriosos de nuestra historia patria, 
que viene ya cargada de laureles cosechados muy legítima- 
mente en el campo de la civilización y del progreso. 

Yo felicito á usted muy de veras por incidente tan opor- 
tuno y tan eficaz, que convida á todos los venezolanos, ante 
tan gratos y reverentes recuerdos, á rezar la oración del Pa- 
triotismo. 

El hecho para mí es de tal significación, que yo no puedo 
menos que aplazar la recepción de tan importante hallazgo pa- 
ra el día 5 de Julio próximo venidero de 1908, á fin de que en 
dicha fecha, que es la señalada por los mismos acontecimien- 
tos históricos, tenga su recibo toda la solemnidad que ella 
merece: y á fin también de que en ese mismo día le destine 
el Ejecutivo Nacional el lugar que á ella le corresponde pa- 
ra ser conservada, guardada y trasmitida á las generaciones 
venideras, de modo que todas ellas beban en esa fuente lu- 
minosa, y recuerden cómo es que un pueblo noble, grande y 
generoso, como el de Venezuela, ha conquistado sus derechos 
y prerrogativas de libertad, independencia y fraternidad con 
que todos los pueblos han sido investidos por el Creador, desde 
que fue pronunciada por él la sublime palabra/^?/ homo, en que 
colocando sobre su frente el emblema de la grandeza, depo- 
sitó también uno de sus más grandes atributos sobre la con- 
ciencia humana: la noción del honor y del deber. 

En el programa que oportunamente dictará el Gobierno 
para la solemnización del 5 de Julio de 1908, este será, pues, 
uno de los principales números que llenará dicho programa. 

Su amigo y compatriota, 

CIPRIANO CASTRO, 

(H Constitucional número 2.092, de 4 de noviembre de 1907. J 



— 213 — 



EL ACTA MAGNA 



RELACIONES MISTERIOSAS ENTRE LA VIDA DE LOS PUEBLOS 

Y LA VIDA DE SUS HOMBRES 



LA INDEPENDENCIA Y LA RESTAURACIÓN 



UN IMPORTANTE TELEGRAMA DEL GENERAL CASTRO 



En los momentos en que escribíamos, de acuerdo con las 
palpitaciones del día, el editorial de este Diario consagrado á 
la presente edición, editorial que lleva por rubro Castro y Ca. 
rabobo^ lléganos el siguiente telegrama, que desde la capital 
del heroico Estado dirige el Restaurador de Venezuela á su 
Ministro en el Despacho de Relaciones Interiores. 

Ante la solemnidad de ese mensaje telegráfico; ante la 
elocuencia de su texto; ante las declaraciones hechas en él 
por el ilustre Caudillo, retiramos, aplazándola para nuestra 
próxima edición, nuestra nota editorial, á fin de recoger con 
todo el fervor patriótico que merece^ ese telegrama que va á 
decir á los pueblos la profun-la reverencia que tiene en el al- 
ma de Castro, todo cuanto pueda relacionarse con la Indepen- 
dencia Nacional en su biblia sagrada, en la inviolabilidad de 
su territorio y en el respeto que ella debe merecer de pro- 
pios y extraños. 

Hoy toca hablar al Jefe benemérito, por medio de ese lu- 
minoso telegrama. 

Mañana le tocará hablar á El Constitucional, 

Hé aquí el despacho: 

Telégrafo Nacional. — De Valencia, el 28 de mayo de 1908. 
Las 11 hs. 45 ms. a. m. 

SeTior Ministro de Relaciones Interiores, 

En este momento acabo de ver el libro de Actas de 
las Sesiones del inmortal Congreso que sancionó el Acta de 



— 214 — 

nuestra Independencia Nacional. De antemano tenía la con- 
vicción de que el expresado libro era el auténtico, contentivo 
de la monumental Acta de nuestra Soberanía é Independen- 
cia, y al hojear este libro y leer en diversas sesiones del Con- 
greso, lo relacionado con dicha Acta y los puntos de cohesión 
indiscutibles que existen entre unas y otras sesiones, más la 
circunstancia decisiva de encontrarse las firmas auténticas 
suscribiendo dicha Acta, no puede quedar duda absolutamen- 
te ninguna de que al fin hemos encontrado ese depósito 
sagrado con que aquellos egregios varones honraron la naciona- 
lidad y escribieron la primera página del libro de oro que ha- 
brá de grabar la memoria de tan ilustres campeones de la 
Libertad y del Derecho, en el Continente americano. Resul- 
ta, desde luego, que cuanto el Gobierno de la Restauración ha 
sancionado sobre el particular, es una verdad indiscutible, es 
decir: que el Decreto de 19 de abril de 1900, declarando texto 
oficial del Acta de Independencia de Venezuela, la copia que 
se encuentra en la obra: ''Documentos Oficiales Interesantes 
de Venezuela'', es tomada del original que acabo de leer, re- 
sultando lo que es muy natural y muy sencillo: que el Acta 
original, es la estampada en este libro, y la publicada, es au- 
téntica copia de esta Acta onginal. 

Como se aproxima el 5 de Julio, día destinado para la pre- 
sentación solemne de este Libro y Acta original, yo he resuelto 
llevármelo para esa ciudad desde ahora, á fin de que la Aca- 
demia Nacional de la Historia y otros compatriotas interesa- 
dos y amantes de las glorias de la Patria, vean con sus pro- 
pios ojos este prodigio destinado únicamente á ser consigna- 
do en las manos, puras, limpias é inmaculadas de la Restau- 
ración Liberal, como premio indiscutible de nuestros grandes 
esfuerzos y sacrificios en pro de los verdaderos y legítimos 
intereses de la República. 

Dios y Federación. 

CIPRIANO CASTRO. 

(B Constitucional número 2.264. de 29 de mayo de 1908). 



215 -- 



LOS NUEVOS PRESIDENTES DE LOS ESTADOS. DE 1908 A 1910 



Estado Ara^na: 

Presidente: General Simón Bello; Primer Vicepresidente: 
General Francisco E. Rangel; Segundo Vicepresidente: Gene- 
ral Manuel M. Azpúrua. 

Estado Bermúdez: 

Presidente: General Carlos Herrera; Primer Vicepresi- 
dente: General Asunción Rodríguez; Segundo Vicepresidente: 
General J. Bermúdez Graü. 

Estado Bolívar: 

Presidente: General Francisco Linares Alcántara; Primer 
Vicepresidente: Doctor Antonio M. Delgado; Segundo Vice- 
presidente: General Timoteo Carvajal. 

Estado Car abobo: 

Presidente: Doctor Samuel E. Niño; Primer Vicepresi- 
dente: Doctor Francisco González Guiñan; Segundo Vicepresi- 
dente: General José Antonio Dávila. 

Estado Falcan: 

Presidente: General Mariano García; Primer Vicepresi- 
dente: General Pedro María Cárdenas; Segundo Vicepresiden- 
te: Doctor y General F. déla Rosa Pérez. 

Estado Guárico: 

Presidente: Doctor Luciano Mendible; Primer Vicepresi- 
dente: General Manuel Sarmiento; Segundo Vicepresidente: 
Julio Rodríguez Silva. 

Estado Lara: 

Presidente: General Carlos Liscano; Primer Vicepresiden- 
te: General Emilio Rivas; Segundo Vicepresidente: Doctor 
Antonio Álamo. 



2l6 



Estado Mérida: 

Presidente: General Amador Uzcátegui; Primer Vicepre- 
sidente: Emilio Rivas; Segundo Vicepresidente: General Fran- 
cisco Parra. 

Estado Miranda: 

Presidente: General Benjamín Arriens Urdaneta; Primer 
Vicepresidente: Doctor J. R. Colina Mon tilla: Segundo Vice- 
presidente: CoronelJosé F. Machado Díaz. 

Esta do Tách ira : 

Presidente: J. M. Velasco B. ; Primer Vicepresidente: 
General Celestino Castro; Segundo Vicepresidente: Doctor 
Rubén González. 

Estado Trujillo: 

Presidente: Doctor Trino Baptista; Primer Vicepresi- 
dente: General Manuel Salvador Araujo; Segundo Vicepresi- 
dente: General Román Colmenares. 

Estado Za m ora : 

Presidente: General F. Parra Pacheco; Primar Vicepre- 
sidente: General Pompilio Quintero Rojas; Segundo Vicepre- 
sidente: Doctor José Manuel Montenegro. 

Estado Zulia: 

Presidente: señor José Ignacio Lares; Primer Vicepresi- 
dente: General Régulo Olivares; Segundo Vicepresideate: 
Doctor Asdrúbal Araujo. 



- 217 — 



RESERA 

DE LA RECEPCIÓN VERIFICADA EN VILLA ZOILA, CON MOTIVO DE PRESENTAR AL SEÑOR 

PRESIDENTE CONSTITUCIONAL DE LA REPÚBLICA, EL EXCELENTÍSIMO SEÑOR J. H. 

DE REUS, SUS CREDENCIALES DE MINISTRO RESIDENTE DE SU MAJESTAD 

LA REINA DE LOS PAÍSES BAJOS 



Ministerio de Relaciones Exteriores. — Dirección de Derecho 
Público Exterior. 

En audiencia solemne recibió hoy á las cuatro de la tarde 
el Señor Presidente Constitucional de la República, en Villa 
Zoila, al Excelentísimo Señor J. H. de Reús, Ministro Resi- 
dente de Su Majestad la Reina de los Países Bajos. 

Introducido el Señor Ministro con las formalidades de es- 
tilo á presencia del Primer Magistrado, leyó el siguiente dis- 
curso: 

(traducción) 

*^SeJior Presidente: 

* *Es para mí especialmente honroso y satisfactorio poder 
poner en manos de Vuestra Excelencia, la Carta Credencial 
por medio de la cual me acredita ante Vuestra Excelencia Su 
Majestad la Reina de los Países Bajos, mi Augusta Soberana, 
con el carácter de Ministro Residente. 

* *Con el ascenso á esta dignidad del Representante de los 
Países Bajos, hasta ahora acreditado ante el Ministro de Rela- 
ciones Exteriores de Vuestra Excelencia como Encargado de 
Negocios, ha deseado particularmente Su Majestad mostrar el 
grande aprecio en que tiene un trato muy cordial y grato con 
el Gobierno de la República y que su profundo deseo es estre- 
char cada vez más los tan múltiples vínculos que existen en- 
tre los dos Estados como vecinos. Los intereses económicos 
de ambos Estados van tan á menudo paralelos y es de ambas 
partes tan indispensable y constante el contacto mutuo entre 
el territorio de Su Majestad y el de los Estados Unidos de 
Venezuela, que la opinión de Su Majestad ha sido que una 
buena marcha de los asuntos de una y otra parte no podía 
alcanzarse mejor que dando á su Representante en Venezuela 
un rango que esté completamente de acuerdo con estas múl- 
tiples relaciones. 

28 



— 2l8 — 

**A fin de poder corresponder á esta aspiración de mi 
Soberana es necesario que, además de mi buena voluntad, 
también tenga yo el apoyo y la confianza de Vuestra Exce- 
lencia, de su Gobierno y del pueblo venezolano, y me li- 
sonjeo en verdad con que la experiencia adquirida en mi an- 
terior calidad me da valor y me inspira la esperanza de 
que también en mi nueva calidad encontraré ese apoyo y 
esa confianza de parte de Vuestra Excelencia. Creo pues pe- 
der «segurar, con la venia de Vuestra Excelencia, que cuando 
las relaciones entre dos países son como las actuales entre 
los Países Bajos y Venezuela, de los cuales ha dado últi- 
mamente pruebas tan plausibles la visita de la nave Gel- 
derlana^ de Su Majestad, á los puertos venezolanos, mi co- 
misión empieza en mi nueva calidad bajo los más favorables 
augurios. 

* 'Al dar á Vuestra Excelencia la seguridad de que en todas 
ocasiones se harán esfuerzos por mi parte, no sólo para 
estrechar aún más los vínculos de amistad entre los do3 
Países, sino también para tratar de consolidarlos en una 
base duradera, para lo cual necesito en amplia medida el 
apoyo de Vuestra Excelencia y de su Gobierno, ruego á 
Vuestra Excelencia que se digne aceptar mis especiales y sin- 
ceros deseos por su ventura personal y por el bienestar 
del pueblo venezolano. He dicho". 

El Señor Presidente de la República contestó en los tér- 
minos siguientes: 

'^ Señor Ministro: 

\ 'Recibo de vuestras manos con la mayor complacencia la 
Carta que os acredita como Ministro Residente de Su Ma- 
jestad la Reina de los Países Bajos ante mi Gobierno, el cual 
sabe apreciar la importancia del ascenso de vuestra Legación. 

'*Las relevantes cualidades que os adornan, unidas al co- 
nocimiento que tenéis de este país y á la experiencia adquiri- 
da en el tiempo que habéis ejercido vuestro cargo anterior, 
son prenda segura de que, en el desempeño de vuestra nueva 
misión sabréis mantener y estrechar los lazos de amistad que 
felizmente unen á ambos Estados, cuyos intereses económicos, 
como muy bien decís, van tan amehudo paralelos. Por mi par- 
te, me complazco ♦ n aseguraros que, en tan noble empeño, 
podéis contar con el decidido apoyo que habrá de prestaros mi 
Gobierno. 



— 219 — 

' * Hago los voto3 más sinceros y fervientes por la ven- 
tura personal de Su Majestad la Reina y por la prosperidad 
del pueblo de los Países Bajos, y os felicit) por la prueba de 
confianza y la valiosa distinción que recibís de vuestra So- 
berana" 

El acto terminó de conformidad con el Ceremonial Diplo- 
mático, siendo acompañado el nuevo Ministro á su morada 
por el Introductor de Ministros Públicos en el mismo carrua- 
je de gala donde este funcionario lo condujo á la morada 
presidencial, 

Caracas : 30 de diciembre de 1907. 

Publíquese de orden del Ministra 
El Director de Derecho Público Exterior, 

Luis Churión, 



RESENA 

DE LA RECEPCIÓN VERIFICADA EN VILLA ZOILA, CON MOTIVO DE PRESENTAR AL SEÑOR 

PRESIDENTE CONSTITUCIONAL DE LA REPÚBLICA, EL EX3EL5 TISIMO SEÑOR VIN- 

CENT CORBZTT. SUS CREDENCIALES D2 MINISTRO RESDENFE D2 SU M\JES- 

TAD EL REY D2 LA GRAN BRETAÑA 



Ministerio de Relaciones Exteriores. — Dirección de Derecho 
Público Exterior. 

En audiencia SDlemne recibió hoy á las cuatro y media 
de la tarde el Señor Presidente Constitucional de la Repú- 
blica, en Villa Zoila, al Excelentísimo Señor Vincent Corbett, 
Ministro Residente de Su Majestad el Rey de la Gran 
Bretaña. 

Introducido el Señor Ministro con 1 is formalidades de 
estilo á presencia del Primer Magistrado, leyó el siguiente 
discurso : 

(traducción) 

''Señor Prest de nic : 

* Tengo la honra de entregar á Vuestra Excelencia la 
Carta por medio de la cual se ha dignado el Rey, mi Augusto 
Soberano, acreditarme como su Ministro Residente en vues- 
tra Capital. 



220 — 



ít 



Su Majestad me ha dado el encargo de ser portador de 
la seguridad de su deseo y del de su Gobierno de mantener 
y consolidar las relaciones de amistad que felizmente exis- 
ten entre nuestros dos países. 

' * Yo haré, Sefior Presidente, cuanto esté á mi alcance 
para satisfacer los deseos de Su Majestad y estoy persuadido 
de que para hacerlo puedo contar con el poderoso apoyo de 
Vuestra Excelencia y la buena voluntad del Gobierno vene- 
zolano." 

El señor Presidente de la República contestó en los tér- 
minos siguientes : 

'^ Señor MÍ7nsiro : 

*'Me es grato recibir la Carta que os acredita como 
Ministro Residente de Su Majestad el Rey de la Gran Breta- 
ña en Venezuela. 

''Al reconoceros en vuestro elevado carácter diplomá- 
tico, podéis contar, Señor Ministro, en el desempeño de vues- 
tra misión, con el apoyo y buena voluntad de mi Gobierno, á 
fin de mantener y consolidar las amistosas relaciones que feliz- 
mente existen ^ntre nuestros dos países, y que supo fomen- 
tar y dejar en muy busn pié vuestro digno antecesor, cuyas 
Letras de retiro me entregáis. ' ' 

El acto terminó de conformidad con el Ceremonial Diplo- 
mático, siendo acompañado el nuevo Ministro á su morada 
por el Jefe del Protocolo en el mismo carruaje donde este 
funcionario lo condujo á la morada presidencial. 

Caracas : 30 de diciembre de 1907. 
Publíquese de orden del Ministro. 
El Director de Derecho Público Exterior, 

V 

Luis Churión^ 

{Gaceta Oficial número 10.270, de 30 de diciembre de 1907J 



— 221 — 



boletín oficial 



VENEZOLANOSI 

En este primer día del año os felicito doblemente, ya por 
la costumbre consagrada por los siglos y los hombres, como 
por la paz de que disfrutamos actualmente y que es el grito 
unánime de uno á otro confín de la República, como que ella 
es la varita mágica de nuestra felicidad y bienestar, consa- 
grada al calor de nuestras pasadas desgracias á la vez que al 
brillante reflejo de todas nuestras ilusiones y esperanzas para 
el porvenir. 

Esta natural felicitación de mi parte, en mi carácter de 
Primer Magistrado de la República como de ciudadano é hijo 
de ella y amigo fervoroso, leal y sincero de todos mis compa- 
triotas, es tanto más acentuada en esta vez, cuanto que que- 
da dilucidado en clara luz meridiana, el importante hecho de 
que si esa paz no había sido hasta ahora el pedestal glorioso de 
nuestra grandeza, no se debía, nó, á la índole de nuestro pue- 
blo, que habiendo llevado todas las cargas, y cargado tam- 
bién con todas las responsabilidades, no había derivado nin- 
gunos beneficios. 

Ha quedado comprobado, por el contrario, que por ser 
de índole extremadamente buena, no se había llegado eh tan 
largo tiempo de aventuras, intrigas y perfidias, al sarcófago, 
del olvido, y á la extinción de nuestra nacionalidad. 

Ese pueblo, mal juzgado hoy, pacientemente esperaba, 
y esperaba como quien tiene fe y confianza en la grandeza de 
sus destinos, no menos que en la prosperidad de la obra creada 
por voluntad suprema en el camino de la perfección humana. 

Se retardaba su realización, zozobraba en el mar procelo- 
so de las pasiones innobles, como para aquilatar más su esta- 
bilidad y depurarse hasta de aquellos elementos que con faz 
restauradora cubrían el ensañamiento de sus antiguos erro- 
res y costumbres inveteradas, pero no podía perecer, por ese 
algo superior que vela constantemente por la suerte de las 
Naciones, que nos presenta hoy á Venezuela, de manera sor- 
prendente y hasta con asombro de propios y extraños, como 
renacida de sus propias cenizas: era un pueblo vilipendiado 
pero no abatido. 



222 



Había de llegar el día de las reparaciones y por fin llegó, 
cargado de asperezas y desazones, llevando en la alforja de 
los tiempos, la negra historia de sus grandes desgracias, sa- 
crificios y desdichas; pero se levanta hoy ese pueblo, vedlo 
bien! radiante de satisfacción y cubierto de gloria en la albo- 
rada de su felicidad. 

Podrá alguien atreverse á negar que no está hoy en ma- 
nos de los hijos de la República su suerte y su porvenir? 

Y habrá alguien bastante osado para creer que fácilmen- 
te pueda interrumpirse esa obra gigantesca de grandeza y de 
gloria, emprendida por la Santa Causa de la Restauración Li- 
beral? 

Categóricamente contesto, haciéndome eco de la opinión 
casi unánime de los venezolanos, que no es posible yá enga- 
ñar nuevamente á un pueblo aleccionado en la escuela de la 
adversidad y de la desgracia, con frases oropelescas y de re- 
lumbrón, ni mucho menos con hechos que no estén en conso- 
nancia con los rumbos determinados por este Causa que es, 
sin duda alguna, la Causa de los pueblos. 

No se puede ya ni pensar siquiera en velar á la sombra de 
un lecho de enfermo para conmover á un país y esperar de la 
fatalidad, lo que debiera ser producto de las virtudes cívicas 
de los llamados á hacerla estable y fecunda. 

Puedo, pues, decir que está echada su suerte y que ella 
perdurará en el tiempo y en la historia, como perdura la cé- 
lebre frase del famoso guerrero francés, al ver y contemplar 
las enormes pirámides egipciacas, y que parodiándola hoy 
podría deciros: Venezolanos, cincuenta generaciones os con- 
templan! 

Qué debemos pensar, qué debemos hacer, pues, para lle- 
gar con paso firme y seguro á la meta de nuestras legítimas 
aspiraciones? Trabajar hoy y siempre, no apartándonos nun- 
ca del derrotero que nos hemos trazado en el seno de la Res- 
tauración Liberal, profesando cDnstantemente los principios 
proclamados por esta Santa Causa, que es la continuación de 
la Causa de nuestra Emancipación, cuyos ideales mantuvie- 
ron siempre tan en alto la honra y la dignidad de la Nación 
Venezolana. 

CIPRIANO CASTRO. 

Caracas: 1" de enero de 1908. 



— 223 — 



UN DISCURSO DEL QBNBRAL CASTRO 



LOS IDEALES DE LA RESTAURACIÓN 



POSESIÓN DEL DEBER Y SU CUMPLIMIENTO 



Recogemos en sección Editorial la improvisación hecha 
por el Restaurador de Venezuela y Presidente Constitucional 
de la República, como contestación á las representaciones del 
Gobierno, Municipalidad, Comercio y Gremios populares, en la 
recepción oficial verificada en la ciudad de La Victoria, el día 
último del pasado enero. 

En ese discurso está de pies ante el presente y ante la 
historia el Ilustre Caudillo de la Restauración, tremolando la 
misma bandera con que apareció por la montaña andina la no- 
che del 23 de Mayo, proclamando los mismos principios que 
le sirvieron de escudo en la pelea, asumiendo la representa- 
ción histórica de los acontecimientos complejos por lo trascen- 
dentales é inmortales, por lo glorioso de esta etapa de ocho 
años, que por su labor fecunda é imperecedera, harán eternos 
el nombre de la Causa y el nombre de su creador. 

De ese discurso, homenaje de cariño á un pueblo agrade- 
cido que le ratifica hoy como ayer al General Castro toda su 
adhesión; pueblo en cuyo seno recogió en hechos portentosos 
la herencia gloriosa de Ribas y sus inmortales, tomamos sus 
últimas frases en las que, con la solemnidad austera, propia 
de la palabra de Castro, sienta que el programa de la Restau- 
ración Liberal será siempre fiel por su cumplimiento, pésele 

Á QUIEN LE PESARE. 

Esas frases que destacamos para que las lea el País, cons- 
tituyen la mejor garantía de la paz y del trabajo por una sola 
razón entre muchas: 

Porque las ha pronunciado Cipriano Castro. 

Recojan esai palabras los pueblos, popularícenlas los vo- 
ceros del pensamiento, inscríbanlas los leales de la Restaura- 
ción y con ellas por lema caminemos tranquilos y reposados al 
porvenir. 



— 224 — 

Léase ahora la brillante improvisación del General Cas- 
tro, á la que consagramos la presente nota editorial: 

Os comisiono para que á mi nombre digáis á los nobles 
pueblos de Aragua, al Comercio, á los agricultores y demás 
Corporaciones, cuánta es mi gratitud, por la manifestación de 
que soy objeto, y para que le signifiquéis, que hoy como ma- 
ñana y mañana como siempre, los ideales de la Restauración 
son unos mismos, es decir, están sintetizados en el progreso y 
engrandecimiento de los pueblos. Vosotros sabéis que tuve 
que separarme del Poder y vine á esta tierra á reponer mi sa- 
lud quebrantada; aquello constituyó entonces un peligro para 
la Patria y atento al clamor de mis conciudadanos, aun cuan- 
do sabía que mi constitución iba á resentirse, tuve que hacer 
aquel nuevo sacrificio y plegarme á la voluntad del pueblo 
reencargándome de la Presidencia, pues que en ello se involu- 
craba el cumplimiento de mi deber para la salvación del País. 
Pero el Dios de las Naciones, que vela siempre por ellas, no 
quiso que yo pereciese en la demanda, y me restituyó la salud, 
dando así una prueba elocuente de que los países que tienen 
fe, marchan siempre hacia el perfeccionamiento de sus insti- 
tuciones en lo político y en lo administrativo, y conservan co- 
mo precioso legado el más puro republicanismo. Os repito lo 
que ya en otras solemnes ocasiones os he dicho, esto es, que 
estoy siempre dispuesto á cumplir ese programa de la Restau- 
ración Liberal, sean cuales fueren las consecuencias y pésele 
á quien le pesare.'' 

(El Constitucional número 2.168, de 3 de febrero de 1908J 



EVANQELIO DE CAUSA 



D2 UNA IMPROVISACIÓN DEL OZ.VERKL CASTRO EN L\ VICTORIA, CON MOTIVO DE LAS 
FIESTAS QUE SE LE HACEN ACTUALMENTE, SON LAS SIGUIENTES PALABRAS 



Señores : 

La Providencia que todo lo dispone, imprime la fe que 
alienta para toda empresa grande, y es con esa fe que desde 
las orillas del Táchira me he sentido capaz para arrostrar 
todas las contrariedades y vencerlas laborando por el bienestar 
de la Patria. 



— 225 — 

Nace el niño, luego balbucea, se forma hombre y sobro- 
vienen largas vicisitudes contra las cuales hay que luchar 
para dominarlas y tener conciencia de sí mismo ; es una ley 
de la naturaleza á la que nadie escapa, el poderoso como el 
humilde, el rico como el pobre, el blanco como el negro. 
Asi ha sucedido con la Restauración Liberal, ha tenido que 
luchar para convencer , pero me queda la noble satisfacción 
de que todos los venezolanos de buenas intenciones, me han 
comprendido. 

Yo le he ofrecido á mi Patria todo lo que puedo ofrecer- 
le, pues no he tenido sino una buena voluntad y una fe 
inquebrantable en todos mis actos ; á Venezuela le había 
hecho falta un venezolano honrado, un hombí-e de bien y 
amante de sus glorias para conducirla por la vía de la civili- 
zación y del progreso. Yo puedo asegurar que las revolucio- 
nes que eran en Venezuela el gusano roedor que nos tenía 
postrados y aniquilados, han desaparecido para siempre ; 
pero si acaso surgiere en el horizonte algún punto negro, 
indicio de que algo malo se fragua, espgro y confío que todos 
los venezolanos se levantarán como un solo hombre para 
aplastar y destruir el infame propósito. 

Y con respecto al pueblo de Aragua, yo bien sé que 
todos estarán prontos á defender las instituciones preciosas 
que nos legaron nuestros libertadores. Yo no soy un excép? 
tico, yo creo en algo superior, necesito creer para vivir, 
necesito tener fe ; y desgraciado del excéptico que en nada 
cree ; es esa fe precisamente la que nos ha salvado en el 
escabroso camino que hemos recorrido. Esas cumbres que 
han sido peldaños de la Restauración y que se levantan, 
atrevidas, desafiando la bóveda de este cielo siempre azul, 
deberían servirnos de ejemplo para agigantarnos en las lu- 
chas del civismo ; porque los hombres que como nosotros 
tenemos conciencia del honor y del deber, debemos esforzar- 
nos por levantarnos siquiera una línea sobre el nivel de 
nuestra propia estatura, para mostrar al mundo con altiva 
arrogancia, lo que vale y puede el que tiene encendida en 
el alma la antorcha de la fe. 

La consigna es, de ir siempre adelante, sin detenernos 
á mirar hacia atrás, y sin hacer caso de pequeneces y ruin- 
dades, propias de almas mezquinas, quedándose rezagado el 
que quiera ; de modo que cualquiera que sea el ciudadano 
que me suceda en el Poder, teniendo buena voluntad y rodea- 

29 



— 226 — - 

do por todos vosotros, como lo habéis hecho conmigo, tendrá 
que hacer la prosperidad y engrandecimiento de la Patria, 
continuando así el camino de luz que la Restauración Liberal 
ha trazado. 

En esa improvisación del General Castro, se ve más que 
al combatiente de una idea, al evangelista de una Causa. 
Es el maestro exponiendo desde la cátedra los fundamentos 
de una doctrina ; es el Jefe, recordando á todos el cumpli- 
miento del deber, dentro de la fórmula más sencilla que el 
republicanismo impone al carácter del Magistrado y al Di- 
rector de una época como la presente, eminentemente revo- 
lucionaria. 

Esas palabras de Castro dichas en La Victoria, con 
motivo de los festejos que se le hacen, son un recuerdo á 
todos para el sostenimiento de la paz, y un recuerdo para todo 
el que se crea infidente, capaz de faltar, por ambiciones per- 
sonales á los deberes que se deben á la Patria y á los inmu- 
tables principios de lá estabilidad nacional. 

Lean todos los venezolanos esas palabras del reconstructor 
de Venezuela, medítenlas los pensadores, acaricíelas el pue- 
blo, léanlas las agrupaciones civiles ó clericales, y aun fíjense 
en ellas los que por obseción ú otro móvil piensen de un modo 
distinto á los propósitos sacrosantos de la Restauración. 

Tiene una virtud especial esa improvisación del General 
Castro, y es la de que, á la vez que es consejo de padre y 
consejo de hermano, es energía de Jefe de Poder. Los que 
se crean incapaces de cumplir esos ideales, medítenlo antes 
y pesen en la balanza de los acontecimientos el pro y el 
contra del sentimiento que la inspira. 

(B Constüudoml número 2.171, de 6 de febrero de 1908^. 



TELEGRAMAS 

RELAnVOS A LA QUINTA SAN PEDRO ALEJANDRINO, DONDE MURIÓ EL LIBERTADOR 



Telégrafo Nacional.— De Santa Marta, el 30 de marzo de 1908. 

Excelentísimo General Castro, 

La Junta de Matronas que tiene en esta capital á su car- 
go histórica Quinta San Pedro Alejandrino, ha concebido idea 



— 227 — 

generosa levantar en aquel sitio donde expiró el Libertador y 
Padre de nuestras nacionalidades, con el concurso de las Re- 
públicas que formaron la Gran Colombia, un monumento que 
perpetúe su memoria. Desea la expresada Junta comisionar- 
me ante S. E. con tal propósito; mas antes de aceptar tan 
honroso encargo, he deseado saber si es á S. E. simpática 
idea, y si con el amplio espíritu de confraternidad que le dis- 
tingue, querría prestarle su valiosa y eficaz cooperación. 

Reitero á S. E. el testimonio de mi admiración y afecto. 
Sincero amigo, 

J. Ignacio Díaz Granados. 



De Los Teques á Santa Marta, el 31 de marzo de 1908.— Las 
3 hs. 45 ms. p. m. 

Señor Doctor J, Ignacio Díaz Granados. 

Santa Marta. 

Recibido telegrama de ayer. 

Para todo lo que tiene relación con el Libertador y Padre 
de la Patria^ con todos los Proceres de nuestra Independen- 
cia y con todo lo que significa espíritu de patriotismo, en todo 
el ámbito de las Repúblicas creadas por ese Genio singular, 
con el concurso de todos sus buenos hijos, no sólo puede sino 
que debe contarse de antemano conque yo sabré corresponder 
á tanta honra. 

En tal virtud, no sólo autorizo á usted para comunicarle 
el óbolo con que deba concurrir, en nombre de Venezuela, 
para la realización de tan feliz idea, levantando un monumen- 
to en la histórica Quinta de San Pedro Alejandrino, digno de 
la memoria del hombre extraordinario á quien va consagrado, 
sino que si fuere preciso, usted queda autorizado por mí para 
significar á la muy Honorable Junta de Matronas, que lo ha 
comisionado, que si levantado el presupuesto del gasto que 
ocasione dicho monumento, á Venezuela correspondiere su 
totalidad, á fin de que sea llevado á cabo á la mayor brevedad 
posible, yo estoy dispuesto, como una señalada lionra, á dis- 



^ 223 — 

poner dicho gasto, que usted se digrnará comunicarme, sea 
por esta misma vía 6 viniendo usted personalmente, con lo 
cual sabe me daría un verdadero placer. 

Su amigo, 

CIPRIANO CASTRO. 

(B! Constitucional número 2.216, de 1? de abril de 1908 J 



TELEGRAMA-CONTESTACIÓN 

DEL DOCTOR DÍAZ GRANADOS AL GENERAL CASTRO 



Telégrafo Nacional— De Santa Marta á Caracas, el 6 de abril 
de 1908.— Las 11 hs. 30 ms. a. m. 

Excelentísimo Señor General Castro, 

Telegrama de S. E. 31 pasado, que contesta mi anterior, es 
la más alta prueba del espíritu de patriotismo que caracteriza 
al actual Ilustre Presidente de Venezuela. 

Sólo penetrando muy hondo en el corazón de esta antigua 
é histórica ciudad que recogió las palpitaciones últimas del 
Libertador, podría saber S. E. cuánta es la gratitud de sus 
habitantes por su generoso y oportuno ofrecimiento. 

Seguiré próximamente á esa Capital; y crea S. E. que 
experimentaré la más viva satisfacción al tener nuevamente 
el honor de estrechar cariñosamente su mano 

Su amigo, 

J. Ignacio Díaz Granados. 

CH Constitucional número 2.222, de 8 de abril de 1908 J 



— 229 — 



RESOLUCIÓN 

POR LA CUAL SE ORDENA CELEBRAR EL 97*' ANIVERSARIO DE LA INDEPENDENCIA NACIONAL 



Estados Unidos de Venezuela. — Ministerio de Relaciones Inte- 
riores. — Dirección Política.— Caracas: 26 de junio de 1908. 
—97? y 50? 

Resuelto: 

El General Cipriano Castro, Restaurador de Venezuela y 
Presidente Constitucional de la República, ha tenido á bien 
resolver que el 5 de Julio próximo, 97? aniversario de la Inde- 
pendencia Nacional, se conmemore y celebre de acuerdo con 
el Programa Oficial elaborado hoy por este Ministerio. 

Comuniqúese y publíquese. 

Por el Ejecutivo Federal, 

Dr. R. López Baralt. 



PROGRAMA OFICIAL 

PARA LA CELEBRACIÓN DEL 5 DE JULIO DE 1908, 97'-' ANIVERSARIO DE LA INDEPENDENCIA 

NACIONAL 



PROGRAMA OFICIAL 

PARA LA CELEBRACIÓN DEL 5 DE JULIO DE 1908 

97? ANIVERSARIO 
DE LA INDEPENDENCIA NACIONAL 



Día 4 

I. La Bandera Nacional se enarbolará, desde las 12 m. 
hasta las 6 de la tarde, en todos los Edificios Públicos y casas 
particulares de esta Capital. 

II. A las 12 del día y 6 de la tarde, salvas de 21 cañona- 
zos en la planicie del Paseo de la Independencia. 



— 230 — 

III. El Salón Elíptico del Palacio Federal, conveniente- 
mente iluminado, permanecerá abierto desde las 7 hasta las 
10 de la noche. 

IV. Por la noche, iluminación eléctrica, retreta y fuegos 
artificiales en la Plaza Bolívar. 

Día s 

I. La Bandera Nacional se enarbolará desde las 6 de la 
mañana hasta las 6 de la tarde en todos los Edificios Públicos 
y casas particulares. 

II. A las 6 de la mañana, 12 del día y 6 de la tarde, sal- 
vas de 21 cañonazos en la planicie del Paseo de la Indepen- 
dencia. 

III. El Panteón Nacional permanecerá abierto é ilumi- 
nado desde las 8 de la mañana hasta las 6 de la tarde, mon- 
tándose guardia por una Compañía de la Guarnición del Distri- 
to Federal, con uniforme de gala. 

IV. A las 9 de la mañana se efectuará en el Panteón 
Nacional el acto en el cual depositará una corona en el monu- 
mento del Libertador y Padre de la Patria el Presidente Cons- 
titucional de la República y Restaurador de Venezuela. 

Para el efecto indicado la Corte Federal y de Casación, 
el Comandante de Armas del Distrito Federal, el Procurador 
General de la Nación, el Fiscal Nacional de Hacienda, el Con- 
cejo Municipal de Caracas, el Ilustrísimo Señor Arzobispo de 
Caracas y Venezuela y los Miembros del Cabildo Metropolita- 
no, concurrirán oportunamente á la Casa Amarilla á las 8 y 
media de la mañana y todos los demás Funcionarios y Em- 
pleados Nacionales y del Distrito Federal, se congregarán á 
la misma hora en el Panteón Nacional. 

V. Durante el día el Salón Elíptico del Palacio Federal 
permanecerá abierto y desde las 7 hasta las 10 p. m. ilumina- 
do como la noche anterior. 

VI. A las 4 de la tarde. Recepción Oficial en el Salón 
Elíptico del Palacio Federal. En este acto el Académico Doc- 
tor Francisco González Guiñan, designado al efecto, presenta- 
rá oficialmente al General Cipriano Castro, Restaurador de 
Venezuela y Presidente Constitucional de la República, el 
Libro de Actas del Congreso de 1811, en el cual se encuentra 
la de la Independencia Nacional, cuya autenticidad ha compro- 
bado la Academia Nacional de la Historia en el Informe pre- 
sentado al Ejecutivo Federal. 



— 231 — 

VIL En la noche, iluminación eléctrica, retreta y fuegos 
artificiales en la Plaza Bolívar. 



La Recepción Oficial se verificará en la forma que á con- 
tinuación se expresa: 

1^ Al entrar el ciudadano Presidente de la República al 
Salón Elíptico del Palacio Federal, y al salir, todos los Em- 
pleados Públicos se pondrán de pies. 

2? Presentación del Libro de Actas del Congreso de 1811 
al Restaurador de Venezuela, por el Académico Doctor Fran- 
cisco González Guiñan. 

3*? Terminado el acto de la presentación y recibimiento 
de dicho Libro finalizará la Recepción Ofiicial desfilando las 
Corporaciones Oficiales, Funcionarios y Empleados Públicos, 
ante el Supremo Magistrado, con la etiqueta de estilo. 

Caracas: 26 de junio de 1908. 

9 (Caceta Oficial número 10.421, de 26 de junio de 1908;. 



RECEPCIÓN OFICIAL 



DISCURSO DEL DOCTOR P. GONZÁLEZ GUIÑAN, AL ENTREGAR EL ACTA DE INDEPENDENCIA 



Ciudadano General Presid':n(e de la República y Restaurador de 
Veneziula: 

Cúmplense hoy noventa y siete años del dfa glorioso en 
que los egregios creadores de nuestra nacionalidad proclama- 
ron solemnemente la independencia de Venezuela del dominio 
español ; y es en este dia, patrióticamente señalado por vos, que 
os entrego el sagrado depósito del Génesis de nuestra Repú- 
blica, Libro inmortal que la Divina Providencia quiso colocar 
en el dilatado camino de mis investigaciones históricas para 
entregarlo á vos como el legítimo representante de la Patria, 
garante de su paz, propulsor de su progreso é infatigable 
sostenedor^de su augusta soberanía. 



— 232 — 

El célebre Congreso Constituyente de Venezuela se ins- 
taló en esta capital el 2 de Marzo de 1811. En los primeros 
momentos trató de armonizar los intereses monárquicos con 
los del gobierno propio de los venezolanos, creado en el me- 
morable 19 de Abril de 1810; pero como el germen de la liber- 
tad se había desarrollado en todos los corazones, el Congre- 
so Constituyente, después de largas meditaciones é interpre- 
tando las aspiraciones públicas, proclamó solemnemente en la 
mañana del 5 de Julio la absoluta Independencia de Venezue- 
la. No definió entonces la forma de gobierno. Asumió, co- 
mo investidura de la soberanía, el título de Majestad^ y deno- 
minó al Poder Ejecutivo Alteza\ por cuya circunstancia uno de 
los signatarios del Acta solemne de la Independencia conservó 
su título nobiliario y la suscribió, así: FJ Marqués del Toro^ di- 
putado del Tocuyo. 

Si largas fueron las meditaciones para proclamar la inde- 
pendencia absoluta, más se prolongaron los debates parlamen- 
tarios para la definitiva organización del país, y, fue el 21 de 
Diciembre que se sancionó la forma republicana en una Cons- 
titución sabia, que se adelantaba á su tiempo; documento que 
también autoriza el ya citado diputado del Tocuyo, quien fir- 
ma entonces sencillamente Francisco Toro^ despojándose de 
toda investidura nobiliaria, porque colma sus aspiraciones pa- 
trióticas el título de ciudadano de la moderna democracia. 
Tal era la abnegación de aquellos tiempos! 

Señalada por el Congreso la ciudad de Valencia como capi- 
tal de la República, suspendió sus sesiones el 15 de Febrero 
de 1812 y las reabrió el 1" de Marzo en la nueva metrópoli. 
Todo el tren oficial se trasladó á Valencia. Los difíciles tra- 
bajos de fundación de la República se siguieron con ardor; 
las primeras insurrecciones de algunos empecinados realistas 
fueron vencidas; pero surgió en Occidente la reacción capita- 
neada por Monteverde, á quien protegió en sus primeros pa- 
sos la veleidosa fortuna y después el fanatismo religioso ex- 
plotador de la inocente credulidad popular por los estragos 
del movimiento seísmico del 26 de Marzo. El Congreso dictó 
algunas medidas para robustecer al Ejecutivo y atenuar los 
efectos morales y materiales de la gran catástrofe, y luego, se 
puso en receso; quedando su archivo bajo la guarda de una fa- 
milia esclarecida por sus virtudes privadas y por su ardierfte 
patriotismo, la familia Zavaleta. 

El tiempo, que todo lo modifica y aun lo destruye, no ha 
permitido la conservación de ese archivo; y apenas queda de 



— 233 — 

él este precioso Libro, que por fortuna contiene lo más im- 
portante y trascendental de las arduas labores del célebre Con- 
greso. En efecto, constan ahí las actas de las sesiones suce- 
sivas desde el 25 de Junio al 24 de Diciembre de 1811: los deba- 
tes sobre la conveniencia y oportunidad de la declaratoria de la 
Independencia: el Acta solemne, que llamaré especial, de la 
Independencia: el juramento prestado á ésta el 15 de Julio: 
las discusiones y medidas sobre orden público: la enunciación 
de Colombia por medio de la alianza con Cundinamarca: los de- 
talles de muchas peripecias de aquellos tiempos genésicos de 
nuestra libertad: la iniciación en el orden jurídico de ese Alto 
Tribunal que las naciones cultas han denominado Corte de 
Casación : los debates, en síntesis, sobre la Constitución de la 
República: la Constitución misma: las firmas autógrafas de 
aquellos patricios en el acta de la sesión matutina del 5 de Ju- 
lio en que se declaró la Independencia, en el Act i especial de 
la Independencia y en la Constitución ; y multitud de deta- 
lles interesantes para la austera práctica de nuestra Demo- 
cracia. 

Este libro, pues, es nuestro Génesis republicano, y debe- 
mos tenerlo, conservarlo y venerarlo como nuestra Biblia po- 
lítica. En él hay mucho que aprender, mucho que admirar 
y todavía mucho más que imitar, porque nunca, como en el cé- 
lebre Congreso de 1811, estuvieron más brillantes y mejor 
amalgamados el decoro de la soberanía, las altas dotes del 
saber humano y las noble 3 virtudes del patriotismo. 

No pereció este Libro entre las múltiples peripecias de 
un siglo borrascoso y terrible, porque la Divina Providencia, 
que evoluciona sabia y misteriosamente con independencia de 
los hombres y siempre sorprendiéndolos, quiso que manos pu- 
ras y sencillas lo conservasen sin deterioro al través de no- 
venta y seis años, para que saliese á la luz en estos días en 
que vuestro patriotismo, señor, vuestra firmeza y la elevada 
misión que Dios os ha impuesto, han resuelto ante poderosas 
naciones el problema de la soberanía de las Democracias his- 
pano-americanas. 

Tomad, señor, el suceso como realmente es, como un pre- 
sente del cielo, que ha querido premiar vuestros patrióticos 
esfuerzos con un hallazgo tan singular como valioso; permi- 
tiéndoos de esa manera no sólo gozar de una satisfacción ine- 
fable, sino tener la alta complacencia de divulgar este Libro 
y de darle su adecuado destino en las vísperas del primer cen - 
tenario de nuestra Independencia Nacional. 

30 



-234 — 

Recibid, señor, el Libro original de las Actas del Congre- 
so Constituyente de Venezuela, y aceptad el voto que hago 
porque Dios continúe iluminando el derrotero de vuestra 
gloria. 



DISCURSO-CONTESTACIÓN 

DEL RESTAURADOR DE VENEZUELA Y PRESIDENTE CONSTITUCIONAL DE LA REPÚBLICA 



Señor: 

Regocijado, satisfecho y hasta orgulloso me siento al re- 
cibir, como recibo de vuestras manos, el Libro sagrado que 
contiene el bautismo de nuestra nacionalidad. 

Nada más digno de la época, ni nada más oportuno que el 
feliz hallazgo de este libro que cuenta entre sus brillantes pá- 
ginas la más hermosa que un pueblo designado para grandes 
destinos pueda ostentar; me refiero á la profesión de fe ó ju- 
ramento sagrado, que en día memorable como éste hicieran 
los primeros proceres de nuestra independencia nacional, pa- 
ra llevar á término feliz la obra más trascendental que después 
de la Creación hubiera de completar el génesis de todos los 
derechos humanos. 

Admiremos, señores, en este grandioso acontecimiento el 
hecho más culminante que en la evolución de todo un pueblo, 
qué digo, de todo un Continente, se está realizando hoy. 

En efecto, no se necesita ser gran observador para ad- 
vertir, al primer golpe de vista, dos incidentes enteramente 
resaltantes, que le dan á este gran suceso todo el valor que 
en sí envuelve. 

Observemos, en primer lugar, la consideración de cómo 
en el transcurso de noventa y seis años no hubiera aparecido 
libro tan notable y tan importante para nuestra vida nacional, 
existiendo como existía, y cuando con esmerada acuciosidad 
se le solicitaba por todas partes, habiendo desaparecido todo 
el demás archivo de aquella época. Y observemos también, 
la consideración muy resaltante de que apenas nos faltan tres 
años, los suficientes acaso, para preparar una fiesta ó conme- 
moración digna de nuestra magna epopeya en su primer cen- 
tenario, fiesta en que por fuerza se hacía necesaria, se hacía 
indispensable, la piedra angular del edificio de nuestra na- 



— 235 — 

cionalidad, de nuestra soberanía y de nuestra independencia, 
para ni quisiera adolecer de defecto de legitimidad ó perso- 
nería. 

Si algún pueblo, pues, tiene derecho y puede considerar- 
se á las puertas de su futura felicidad y engrandecimiento, in- 
dudablemente que en la actualidad es el pueblo de Venezuela: 
marcado por el destino en el reloj infalible y preciso de los 
tiempos estaba! Ese derrotero, con camino tan luminoso y 
de tanta gloria, quedó señalado un siglo há, por el nombre y 
por la espada del Libertador de casi todo un Continente! 

Yo me congratulo con Venezuela y con todos los venezola- 
nos por tan felices sucesos, y ratifico en este momento so- 
lemne de mi vida de hombre público, la fiel guarda de depósi- 
to tan valioso y tan sagrado. 

Como corroboración ó testimonio fehaciente de tal es- 
pontánea promesa, circulará en este mismo acto el Decreto 
que sobre el particular así lo confirma. 



GENERAL CIPRIANO CASTRO, 

RESTAURADOR DE VENEZUELA Y PRESIDENTE CONSTITUCIONAL 

DE LA REPÚBLICA 

Considerayido: 

Que el Libro de Actas de las sesiones del Congreso de 
1811, que contiene la de nuestra Independencia, hallado 
recientemente en Valencia, ha sido declarado auténtico por la 
Academia Nacional de la Historia, en informe pasado al Eje- 
cutivo Nacional ; 

Considerando: 

Qiíe este Magno Libro debe ser estimado como Biblia, en 
cuyas sagradas páginas aparece escrita la Ley que inspira la 
conciencia nacional en todos los actos que se refieren al noble 
sentimiento del patriotismo y á sus constantes propósitos de 
vida autonómica y digna para la Nación ; 

Conüderando: 

Que tan trascendental documento en la historia de la fun- 
dación y desenvolvimiento de la República no puede quedar 



— 236 — 

expuesto, por ningún respecto, á las vicisitudes del tiempo, 
sino antes bien debe ser conservado en Edificio especial, eri- 
gido en monumento de la gratitud popular, 

decreto: 

Art 1^ Procédase á la construcción de un Edificio de 
orden compuesto, que se destinará á servir de Museo Na- 
cional. 

Art. 2^ Este Edificio se compondrá, en lo que se rela- 
ciona en parte con su distribución arquitectónica interior, de 
dos departamentos destinados: el uno al ramo de Historia Pa- 
tria y el otro á las varias Ciencias y Artes que constituyen 
hoy el vasto acervo del saber humano. 

Art. 3^ En el departamento correspondiente á la sec- 
ción de Historia Patria; se incluirán: el llamado Museo de Bo- 
lívar, formado con las prendas y demás objetos que fueron 
de uso personal del Libertador y de otros preclaros patricios; 
el Libro Original de Actas de las sesiones del Congreso de 
1811, cuya impresión decretará el Gobierno oportunamente; la 
Proclama del 9 de Diciembre de 1902, brillante página agre- 
gada ala Ilíada Nacional; el Informe de la Academia Nacio- 
nal de la Historia aprobado por el Ejecutivo Nacional y un 
ejemplar de este Decreto. 

El Libro Original de Actas de las sesiones del Congreso 
de 1811 se conservará en un valioso cofre, colocado á manera 
de Arca sagrada en el centro del primer departamento, con 
inscripciones y grabados alusivos á su autenticidad y signifi- 
cativo hallazgo bajo el Gobierno de la Restauración Liberal. 
La Proclama del 9 de Diciembre de 1902 y demás documen- 
tos mencionados, se conservarán igualmente en otro cofre 
exornado y apropiado á su patriótico objeto, colocado simétri- 
camente con el anterior. 

Art. 4** La traslación, organización, conservación y fo- 
mento de las adquisiciones hechas hasta el presente por el 
Gobierno de la República, al doble respecto señalado, y las 
que en lo sucesivo adquiera, correrán á cargo de un Director 
general dependiente directamente del Ministerio del ramo. 

Art. 5^ En tanto se construya é inaugure el Edificio del 
Museo Nacional, el Libro de Actas quedará en la Academia 
Nacional de la Historia al cuidado de este docto • Cuerpo, 
para ser trasladado al Museo, el 5 de Julio de 1911, primer 
centenario de nuestra Independencia Nacional, que celebra- 



— 237 — 

rá el Gobierno de la República con pompa y esplendor inu- 
sitados. 

Dado, firmado, sellado con el Sello del Ejecutivo Federal 
y refrendado en el Palacio Federal, en Caracas, á 5 de Julio 
de 1908. — Año 97" de la Independencia y 50" de la Federación. 

CIPRIANO CASTRO. 

El Ministro de Relaciones Interiores, 

Dr. R. López Baralt. 

El Ministro de Relaciones Exteriores, 

J. DE J. Paúl. 

El Ministro de Hacienda y Crédito Público, 

Arnaldo Morales. 

El Ministro de Guerra y Marina, 

Diego Bta. Ferrer. 

El Ministro de Fomento, 

J. M? Herrera Irigoyen. 

El Ministro de Obras Públicas, 

Juan Casanova. 
El Ministro de Instrucción Pública, 

J. A. Baldó. 

El Secretario General, 

R. Garrirás Guzmán. 



— 238 — 



NOTAS 

RELATIVAS AL ENVIÓ DE PASAPORTES AL EXCELENTÍSIMO SEÑOR J. H. DE REUS. MINISTRO 
RESIDENTE DEL REINO DE LOS PAÍSES BAJOS EN LOS ESTADOS UNIDOS DE VENEZUELA 



Estados Unidos de Venezuela. — Ministerio de Relaciones Ex- 
teriores. — Dirección de Derecho Público Exterior. — Nú- 
mero 829. — Caracas: 20 de julio de 1908. 

Señor Ministro: 

Impuesto el General Cipriano Castro, Presidente Consti- 
tucional de la República, de los conceptos de la carta fecha 9 
de abril del presente año, dirigida por V. E. á la Asociación 
Comercial ''Hou'en Trouw'', y que se halla publicada en el 
Fijdschrift der \Weeniginfr Hoii* en Troun\ número 5, de Ams- 

terdam, mes de mayo último, bajo el mote * Inf ormatiebu- 
reau", cumple el más obvio de los deberes, en resguardo del 
decoro nacional, al declarar á V. E. inadecuado para continuar 
sirviendo de medio amistoso en las relaciones que Venezuela 
mantiene con la Nación Holandesa, y, en consecuencia, me ha 
ordenado enviar á V. E. sus pasaportes, que aquí le acompa- 
ño, para que se ausente del país. 

También le incluyo, para que V. E. se sirva hacerla lle- 
gar á manos del Excelentísimo Señor Ministro de Relaciones 
Exteriores de los Países Bajos, una nota en que mi Gobierno 
participa al de V. E. aquella determinación. 

Renuevo á V. E. las seguridades de mi alta consideración. 

J. DE J. Paúl. 

Al Excelentísimo Señor J. H, de Reús, Ministro Residente del Reino de los 
Países Bajos. 



Estados Unidos de Venezuela. — Ministerio de Relaciones Ex- 
teriores. — Dirección de Derecho Público Exterior. — Nú- 
mero 830. — Caracas: 20 de julio de l908. 

Excelentísimo Señor: 

Sorprendido el Supremo Magistrado de la República al 
tener conocimiento de los términos en que está concebida una 



— 239 — 

carta dirigida por el Excelentísimo Señor J. H. de Reús, á la 
Asociación Comercial **Hou'en Trouw**, fechada en Caracas 
el 9 de abril del presente año, y publicada en el Fijdschrift der 
Vereeniging lían' en Trou7i\ número 5, de Amsterdam, mes de 
mayo último, bajo el mote de 'Informatiebureau", se ha vis- 
to en la necesidad de declarar inadecuado al Señor de Reús, 
para continuar sirviendo de medio amistoso en las relaciones 
que el Gobierno de Venezuela cultiva con el de Vuestra Exce- 
lencia, y, en consecuencia, me ha ordenado enviar al Señor de 
Reús sus pasaportes, para que se ausente del país. 

Esta medida, que un imperioso deber en resguardo del de- 
coro nacional, ha hecho indispensable, no afecta sino la persona 
del Señor de Reús en sus relaciones con el Gobierno de VenL- 
zuela y en nada altera la buena inteligencia que afortunada- 
mente existe entre los dos países y que Venezuela desea con- 
servar en el mayor grado de cordialidad, cultivándola con 
cualquier otro órgano que sepa apreciar aquella buena volun- 
tad y emplee los m.dios adecuados, como mensajero de buena 
amistad y armonía, para el logro de las aspiraciones de uno y 
otro país. 

Me honro de presentar á Vuestra Excelencia el testimo- 
nio de mi más alta consideración. 

J. DE J. Paúl. 

Al Excelentísimo Señor Ministro de Relaciones Exteriores del Reino de los 
Países Bajos. 

La Haya. 



Estados Unidos de Venezuela. — Ministerio de Relaciones Ex- 
teriores. —Dirección de Derecho Público Exterior. — Ca- 
racas: 20 de julio de 1908. -98^? y 609 

Publíquese de orden del ciudadano Ministro. 
El Director, 

Lilis Churión, 

(Gaceta Oficial número 10.442. de 21 de julio 1908.) 



240 — . 



AMAOS LOS UNOS A LOS OTROS 



Quien quiera ver al General Cipriano Castro ejerciendo de 
evangelizador entre los hombres, que asista un momento á la 
lectura de este artículo. 

¡Felices los que saben prender con una palabra ó con un 
gesto, la llama roja de los corajes indómitos en el alma turbu- 
lenta de las muchedumbres! 

¡Felices también los que saben detener en el momento pre- 
ciso la tormenta que viene, hacer la calma donde burbujean 
las pasiones, serenar la tempestad, y como el Maestro sobre 
el mar embravecido, aplacar la ira de las olas en furia con el 
sólo bálsamo de su palabra prof ética! 

Alma predestinada esta alma inmensa del General Castro, 
que guarda como en una amalgama rutilante el secreto divino 
del éxito, y lo mismo conoce el camino de los heroísmos supre- 
mos, como la vía plácida en el laberinto de las contiendas hu- 
manas. 

Estos escultores de pueblos como Castro, cumplen inexo- 
rablemente su misión en la marcha de los sucesos y su obra 
prodigiosa triunfa siempre, porque son órganos de la fuerza 
consciente de las Naciones y obedecen el empuje del destino 
histórico. 

En el caso presente que nos ocupa, podemos ver la trans- 
figuración generosa del Héroe, pasando del seno incendiado 
de las luchas supremas en que vive, al campo tranquilo del 
consejo reposado; predicando la paz entre los hombres y apa- 
reciéndose ante ellos con la rama de oliva en las manos, y en 
los labios las santas palabras de la salutación evangélica: 
Amaos los unos á los otros. 

Es el Magistrado íntimo que vela desde la alta cumbre de 
su posición por la paz de los pueblos, el reposo de las socieda- 
des y la tranquilidad de las santas fruiciones domésticas. 

El magisterio del Poder bien entendido no lo comprende 
de otro modo el General Castro sino como él lo realiza, sin de- 
marcaciones de fronteras para el bien, ni entorpecimientos po- 
sibles á la hora en que se haga necesaria la intervención bien- 
hechora de su influencia. 



>^ 241 — 

Gobernar es crear. La obra del Poder no sólo la entiende 
Castro representando á la Patria en la más alta cumbre de la 
dignidad, sino también cuidando del reposo íntimo de la Na- 
ción. Ser Magistrado equivale á ser padre de los pueblos. En 
el presente caso, Castro, como Jefe de la familia venezolana, 
asi vigila la paz serena del hogar, como cuida la Soberanía 
augusta de la Patria^ 

La acción -del General Castro resulta en eiste caso no so- 
lamente necesaria, sino también indispensable; porque al cui- 
dado suyo están los varios y complejos intereses de la vida 
pública, y antes que nadie, él es el primer vigilante de ellos. 

El General Cipriano Castro satisface, pues, con el motivo 
de que es objeto este artículo, una prerrogativa de su posición 
de gobernante, que si no consta en las leyes escritas, es porque 
corresponde á esos decálogos morales que no prescriben en la 
vida de las sociedades. 

El ejemplo de la paz está dado, pues, por el Jefe del Go- 
bierno venezolano; ejemplo nobilísimo y útil, que ratifica ahora 
en los más íntimos resortes de la vida social la influencia deci- 
siva del Caudillo de la Patria, en la obra generosa del bien, y 
que nos hace repetir en el presente caso: Castro, siempre es 
Castro. . . 

Léase el telegrama dirigido por el Primer Magistrado de 
la República al señor Presidente de Carabobo, y que da oca- 
sión al presente ed^itorial. 

En breve publicaremos la brillante documentación for- 
mada con este motivo. 

Telégrafo Nacional. — De Caracas á Valencia, el 24 de julio de 
1908.— Las 9 hs. y 30 ms. a. m. 

Señor Presidente del Estado Carabobo, 

En medio del inmenso trabajo que las circunstancias, los 
tiempos y mis deberes me imponen hoy, no pierdo de vista la 
marcha, el bienestar y tranquilidad de nuestros pueblos, cuya 
base es la paz, la unión y confraternidad de todos los venezo- 
lanos y de todos los intereses. Muy por encima y á la ligera he 
visto, pues, la controversia suscitada, en asuntos religiosos 
entre los sacerdotes de esa ciudad y el Doctor Requena: éste 
que sostiene que la religión no son los ministros, sino sus após- 
toles y propagandistas de la religión del Salvador, que atrae y 
no retira, que predica y no repulsa, que es paz, mansedumbre 

31 



— 242 — 

y magnanimidad; y los sacerdotes que sostienen que ellos son 
la religión misma. 

En el fondo he podido entrever 6 comprender que el uno 
y los otros, todos ^on religiosos; pero que en el punto que se 
discute ninguno de los contrincantes ha logrado convencer al 
otro. El seglar Doctor Iturriza, terciando en la cuestión, so- 
cíalmente apeló al señor Doctor Francisco González Guiñan, y 
éste, sentenciando con Jesucristo, dijo así: ''Amaos los unosá 
los otros". 

Dejemos, pues, á cada uno en su creencia, es decir, al 
Doctor Requena pensando que los ministros no son la Religión 
y á éstos que la Religión son ellos, y que no continúe una dis- 
cusión que ya sería estéril é inconducente, más todavía, que 
podría su continuación traer la ofensa, ésta la pena y junto con 
la pena el desastre! ó loquees lo mismo, el escándalo, el de- 
sasociego y la tranquilidad de las familias y del hogar. 

En mi doble carácter, pues, de Jefe del Estado y de la Igle- 
sia, resuelvo: que se dé por terminada esta enojosa cuestión, 
para lo cual usted dará publicidad inmediatamente á esta dis- 
posición, cuidando usted, como Jefe del Poder en esa Entidad, 
de su flel y estricto cumplimiento. Como el punto principal á 
que obedece esta disposición no es impedir que cada quien crea 
lo que estime conveniente, como que hay libertad de cultos 
y de pensamieto, sino que se evite el hecho personal del daño 
que pueda resultar á las partes, con la mutua odiosidad y agra- 
vio, en que puedan resultar afectados los intereses personales 
de cada uno, y cuyo daño pueda extenderse á todos los demás 
miembros de esa culta sociedad, que en tan buenas condiciones 
encontré en mi feliz visita á esa capital, y que asimismo y aún 
mejor, si cabe, quiero encontrar en mi nuevo viaje á ella; sien- 
do como ya he dicho la unión y buena armonía, la base cardi- 
nal de todo bienestar, de progreso y prosperidad de nuestros 
pueblos, eaque vengo encarecidamente en encomendarle su 
cumplimiento. Y como éste es el único móvil que guía á este 
Gobierno, en concordancia perfecta con nuestra legislación, cu- 
yo principio general en tales casos se traduce así: **Sa¡us populi 
suprema lex est; usted intervendrá con su autoridad hasta para 
evitar el que se dé pábulo al asunto y se establezca propa- 
ganda en toda reunión ya sea de carácter público ó privado. 



Dios y Federación. 



CIPRIANO CASTRO. 



— 243 — 






Para que se vea la impresión que ha producido en la so- 
ciedad carabobeña la palabra del General Castro, léase el si- 
guiente telegrama de nuestro Corresponsal en la ciudad de 
Valencia: 

Telégrafo Nacional— De Valencia, el 25 de julio de 1908.— 
Las 10 hs. 30 ms. a. m. 

Señor Gumersindo jRivas, Director de **Ei ConstitucionaV\ 

Esta sociedad ha leído con intimo agrado el telegrama di- 
rigido por nuestro Invicto Jefe, siempre pensador y acertado, 
al Presidente de este Estado, aconsejando el término de una 
discusión suscitada, que amenazaba la tranquilidad social. 

Admirable resulta la actiWdad incomparable del General 
Castro y lo luminoso de su criterio que, dominando siempre, 
sabe encontrar el justo remedio para nuestros males, en sus 
firmes deseos de afianzar la pa? y sus nobles propósitos de ase- 
gurar la dicha social. La levantada palabra que brilla en el 
telegrama hecho circular profusamente por el Ejecutivo del 
Estado, ha sido recibida con íntima satisfacción y ha caído 
como rocío benéfico y fecundante en el seno de esta sociedad. 



Amigo, 



Juan Arráiz. 

Corresponsal. 



{B Constitucional número 2.314, de 27 de julio de 19080 



PAZ SOCIAL 



ASUNTO TERMINADO 



Conforme lo ofrecimos en nuestro editorial del lunes, pu- 
blicamos la importante documentación relativa á la polémica 
social- religiosa suscitada en Valencia y que tan feliz término 
ha tenido con la palabra mediadora del Supremo Magistrado 
de la República. 



— 244 — 

Consta la publicación de los telegramas cruzados entre el 
General Castro y los señores de la polémica, Doctor Requena 
y Presbítero Arocha y el dirigido al Jefe del País por el Doc- 
tor González Gufnán, que cierra de modo admirable este pro- 
ceso de tranquilidad social. 

Recomendamos al País la lectura de esos documentos. 

Helos aquí: 

Telégrafo Nacional— De Valencia, el 25 de julio de 1908. 

SeTior General Cipriano Castro^ Presidente y Restaurador de Ve» 
nezuela, 

Caracas. 

Acabo de leer su importante telegrama. Desde la fun- 
dación del Plantel que dirijo he tenido el amparo de la Paz 
de la República y garantía constitucionales, establecidas 
por usted, con su espada, inteligencia y patriotismo, único 
ideal de su poderoso genio, colaborando yo en la obra de la ci- 
vilización, que es estandarte de la Restauración Liberal. 

Le agradezco infinito la parte que toma usted en este asun- 
to, que sin mi voluntad escandalizó á esta sociedad á quien 
quiero y respeto, y que tan garantizada está por su progre- 
sista Magistrado Doctor Niño, eficaz secundador de la obra 
redentora de usted. 

Su compatriota y sincero amigo, 

Martín J. Requena. 



Telégrafo Nacional— De Caracas, el 25 de julio de 1908. 

Señor Doctor Martín J. Reqnena. 

Con sumo agrado acabo de leer su telegrama, porque ello 
implica que no estoy arando en el mar, y que mis esfuerzos y 
mis desvelos por la causa de la Paz y la tranquilidad de nues- 
tros hogares no serán ya un mito. 

He encontrado en usted, como lo veo por su telegrama, 
un hombre austero y que ha sabido corresponder á los llama- 
mientos del patriotismo, y no puedo menos que repetirle me 
considero satisfecho porque veo alcanzado mi propósito. Mi 



— 245 — 

satisfacción sería más completa si ya á estas horas hubiera 
recibido igual manifestación de la otra parte, deponiendo en 
las aras santas de la Patria los enojos, por no decir los renco- 
res, que acarrean hechos de la naturaleza del que me vengo 
ocupando como lo requieren y demandan la religión del pa- 
triotismo y la religión del Cristo. 

Compatriota de usted, 

CIPRIANO CASTRO. 



Telégrafo Nacional. — De Caracas á Valencia, el 26 de julio de 
1908.— Las 3 hs. 30 ms. p. m. 

Señot Doctor Samuel E, Niño, 

Trascribo á usted el telegrama de anoche, que leí hoy, del 
Pbro. Doctor Víctor J. Arocha y mi contestación para él : 

**De Valencia á Caracas, el 25 de julio de 1908.— Las 9 y 
30 p. m. 

Gefteral Cipriano Castro, Restaurador de Veiiezuela y Presidente 
Constitucional de la República, 

Respetado señor General: He leído el interesante telegra- 
ma de usted dirigido ayer al Presidente del Estado en que 
aparece una vez más de manifiesto su celo verdaderamente 
paternal por el sosiego y la tranquilidad sociales, particulari- 
zado en el presente caso en beneficio de esta ciudad que tan- 
to le distingue y admira. Demás está decirle que sé valorar 
y respetar agradeciéndolo debidamente, esta noble y bien ins- 
pirada intervención de usted, de tal modo que, apenas se ru- 
moró la trasmisión de su telegrama, intervine esforzadamen- 
te para que se suspendiesen varias protestas y otras publica- 
ciones que estaban ya, unas en prensa y otras para ser distri- 
buidas. Ante Dios, á la faz de esta sociedad, y en particular 
conferencia con el digno y discreto Presidente del Estado, 
Doctor Samuel E. Niño, he declarado solemnemente que sólo 
he procedido en cumplimiento de un estricto deber de con- 
ciencia, y nó violentado por ningún género de animosidad per- 
sonal, ni con la intención de atacar ningún derecho reconoci- 
do por la ley; cosas éstas que no se avendrían ni con mi carác- 



— 246 — 

ter sacerdotal, ni con mi carácter personal. Asi me complazco 
en repetirlo á usted; y ojalá las grandes ocupaciones de su 
elevado cargo le permitiesen ver, sobre todo, la última publi- 
cación que hice en la materia, y estoy seguro de que usted, se 
convencería plenamente de ello. Asf me lo garantizan su rec- 
to criterio y su alto espíritu de justicia. Ello sería para mí la 
mayor satisfacción. 

Su respetuoso admirador y amigo, 

Pbro. Doctor Víctor J. Arocha. 

Vicario de Valencia." 



"De Caracas á Valencia, el 26 de julio de 1908. 

Pbro, Doctor Víctor J, A rocha ^ Vicario de Valencia. 

Recibido telegrama. Como el telegrama del señor Doctor 
Martín J. Requena, junto con el que yo le dirigí, han sido pu- 
blicados en los periódicos de esta ciudad, trascribo copia de su 
grato telegrama al Presidente de ese Estado, para que se dig- 
ne hacerlo publicar también, á ñn de que sea conocido por to- 
dos los hijos de ese pueblo. Con esto hemos terminado satis- 
factoriamente ese incidente y yo me congratulo con usted 
por ello. 

Compatriota de usted, 

CIPRIANO CASTRO. 

Sírvase pues, conforme á su contenido, dar publicidad á 
estos documentos con los cuales, queda, siji duda, terminado 
este asunto, y como nuestro amigo Doctor González Guiñan 
ha contribuido en mucho á su solución, haga también que á 
continuación sea publicado, como punto final, el telegrama que 
acabo de recibir de él: 

**De Valencia á Caracas, el 26 de julio de 1908. 

Señor General Cipriano Castro^ eic,^ etc,^ etc. 

Al llegar anoche de ''Monteserino" he tenido el gusto de 
leer el muy importante despacho telegráfico dirigido por usted 
al señor Doctor Samuel E. Niño, con motivo de la desagrada- 



— 247 — 

ble cuestión reli^osa aquí suscitada. En ese telegrama ha 
llenado usted oportuna y sabiamente un triple deber. Como 
Patrono de la Iglesia católica en Venezuela, ha devuelto el so- 
siego á las atribuladas conciencias: como Primer Magistrado 
de la Nación, ha hecho efectivos los principios cardinales de 
la República: y como Vicegerente del pueblo venezolano, ha 
velado por el reposo de sus hogares. Le envío por todo esto mi 
felicitación, tan sincera, como el afecto con que soy su verda- 
dero y agradecido amigo, 

F. González Guiñan. " 

Dios y Federación. 

CIPRIANO CASTRO. 

(B Constitucional número 2.316, de 29 de julio de 19080 



NOTA 

DIRIGIDA POR EL CIUDADANO MINISTRO DE RELACIONES EXTERIORES DE LOS 

ESTADOS UNIDOS DE VENEZUELA, AL SEÑOR MINISTRO DE RELACIONES 

EXTERIORES DEL REINO DE LOS PAÍSES BAJOS 



Estados Unidos de Venezuela. — Ministerio de Relaciones 
Exteriores. — Dirección de Derecho Público Exterior. — 
Número 868.— Caracas: 28 de julio de 1908. 

Excelentísimo Señor: 

En mi nota fecha 20 del presente mes, dirigida á Vuestra 
Excelencia, participando á su Gobierno la necesidad en que se 
habfa hallado el Supremo Magistrado de la República, de de- 
clarar inadecuado al Señor de Reús, por los graves motivos 
allf enunciados, para continuar sirviendo de medio amistoso 
en las relaciones que cultivan los dos países, enviándole en 
consecuencia sus pasaportes, tuve la satisfacción de expresar 
á Vuestra Excelencia que esa medida no afectaba sino á la 
persona del Señor de Reús y de ninguna manera la buena 
amistad, que afortunadamente venía establecida entre los dos 
países y que el Gobierno de Venezuela deseaba continuar cul- 
tivando en el mayor grado de cordialidad. 



248 



Deliberadamente hizo entonces abstracción el Gobierno de 
Venezuela, de las funciones representativas del Señor de Reús, 
como Ministro Residente del Reino de los Países Bajos, al califi- 
car la ofensa como un simple acto personal, que no compro- 
metía inmediatamente la buena inteligencia y amistad entre 
los dos Países. 

Esta manera de apreciar la agresiva conducta del Señor 
de Reús, en lo que hacía referencia al mantenimiento de las 
relaciones de amistad entre uno y otro País, se fundó especial- 
mente en la confianza absoluta, que abrigaba mi Gobierno, de 
que el proceder del Ministro de Reús, al ser conocido por el 
Gobierno de Su Majestad la Reina de los Países Bajos, sería 
objeto inmediatamente de una explícita y espontánea satis- 
facción al Gobierno de la República, que borrase la más ligera 
sospecha de que la ofensa inferida por el Ministro, pudiera 
ser consentida por su representado. Esa demostración la es- 
peraba el Gobierno de Venezuela del de Vuestra Excelencia 
sin que tuviese necesidad de exigirla, bastando para ello el 
conocimiento de la injustificable conducta del Señor de Reús. 

Nuevos incidentes han venido con posterioridad á reves- 
tir los procederes del Ministro de Reús de una significación 
mucho más grave que la que el Gobierno de Venezuela se ha- 
llaba inclinado á aceptar y que debo llevar á conocimiento de 
Vuestra Excelencia, en solicitud de lo que es indispensable 
para que puedan continuar las relaciones de amistad entre uno 
y otro País, cimentadas sobre una base de mutuas considera- 
ciones y respetos. 

Habiendo llegado á las aguas territoriales de Venezuela 
el crucero holandés Gelderland el día 25 del corriente, echó el 
ancla, primero en la rada de Puerto Cabello y al día siguiente 
en la de La Guaira, sin que ni en una ni en otra ocasión hi- 
ciese el saludo de ordenanza á su llegada, ni tampoco á su sa- 
lida, que efectuó el día de anteayer, llevando á su bordo al 
Señor de Reús. 

No obstante haber declarado el Comandante del Crucero, 
cuando se dirigió la falúa de la Comandancia de uno y otro 
puerto á efectuar la visita, que no la admitía á bordo, pues no 
comunicaría con tierra, no puso obstáculo alguno el Gobierno 
de Venezuela al embarco del Señor de Reús, que tuvo lugar 
en La Guaira el domingo 26 de los corrientes. Ni la venida 
del Crucero, ni el objeto de su viaje, fueron anunciados á las 
autoridades de Venezuela, como era debido, y la determina- 
ción del Comandante de no tener comunicación con tierra, 



— 249 — 

pudiera haber justificado la negativa de las autoridades ve- 
nezolanas á practicar operación alguna con la mencionada 
nave, impidiendo el embarco del Señor de Reús. Se abstuvie- 
ron de hacerlo, demostrando con ello la mejor voluntad de sa- 
tisfacer el propósito que tuvo en mientes el Comandante del 
Crucero, al fondear en los puertos de Venezuela, mantenien- 
do así hasta el último momento al Señor de Reús en las pre- 
rrogativas de su encargo diplomático. 

Los Cónsules holandeses residentes en Puerto Cabello y 
La Guaira, se dirigieron respectivamente en visita, al costado 
del Crucero, y fueron en ambos casos saludados por el Coman- 
dante de la nave con siete disparos de cañón. Esos saludos, 
cuando se había dejado de saludar los dos puertos en referen- 
cia, que contienen fortalezas, dan á esa omisión un significa- 
do que envuelve, no sólo una falta á las conveniencias interna- 
cionales establecidas, sino una deliberada descortesía, dada la 
circunstancia especial que motivó en esta vez la venida del 
Crucero, la cual fue, tomar á su bordo al Señor de Reús, á 
quien el Gobierno de Venezuela había dado sus pasaportes, 
por ofensas á la República. 

A tiempo que -pasaban estos sucesos en las aguas de Ve- 
nezuela, tenía lugar en la isla de Curazao un escandaloso aten- 
tado contra la residencia del Cónsul de Venezuela en dicha 
isla, por parte del populacho, incitado por personas que han 
venido desde hace algún tiempo provocando la hostilidad de 
esa isla contra Venezuela y su Gobierno, con publicaciones 
toleradas por las autoridades de la misma. En la noche del 
sábado 25 de los corrientes, fue atacada la morada del Cónsul 
por una muchediunbrp, arrojando piedras al interior, rompien- 
do las ventanas y echando abajo en la Oficina el Escudo del 
Consulado. Amenazada la vida del Cónsul y la de su señora é 
hijos por ese ataque, que desdice tanto de la cultura de un 
pueblo, la impotencia de las autoridades, ó su falta de protec- 
ción al Cónsul de una Nación amiga y su familia, revelaron 
al mencionado Cónsul que su vida y la de los suyos se halla- 
ban á la merced de los criminales promotores del motín. Pen- 
só entonces en salvar á su familia, enviándola á Venezuela 
por el vapor americano que llegaba el día siguiente á Curazao, 
y habiendo el Procurador de la isla visitádole en la mañana 
del domingo, para manifestarle que su ausencia de la ciudad 
la tarde anterior, había hecho posible aquel atentado, pues de 
otro modo habría tomado medids^^ que lo evitaran, expresó al 

32 



— 250 — 

I 

Cónsul, que estimaba prudente el envío de la familia á Vene- 
zuela, para ponerla al abrigo de nuevos ataques. Enjejecución 
de este propósito se dirigió el Señor López á la Agencia dé vapo- 
res de la Red '*D" Line, y estando allí, se apercibieron las per- 
sonas con quienes se encontraba, que en la calle se agrupaba 
de nuevo gente tumultuosa, con vociferaciones contra el Cón- 
sul, contra Venezuela y contra su Presidente, General Castro. 
En estas circunstancias acudieron algunos policías que trata- 
ron de disolver los grupos, sin efectuarlo, pues éstos aumen- 
taban rápidamente, con ingreso de gente de las inmediaciones, 
probándose así que existía un plan organizado para atentar 
contra la vida del Cónsul. Acudió entonces alguna fuerza de 
línea para conducir al Cónsul á su morada, y en el trayecto 
de las calles que tuvo que atravesar, le fueron lanzadas varias 
piedras, causándole algunas contusiones en el cuerpo. Aun 
cuando aparentemente la policía y fuerza de línea trataban 
de impedir que pereciese el Cónsul, á manos de esa turba de- 
senfrenada, ninguna medida de enérgica represión se tomó 
por los encargados de dar seguridad y garantías al funciona- 
rio consular. Llegado en esas condiciones á su casa, el Cónsul 
dispuso, en vista de la impotencia de las autoridades para 
mantenerle en el ejercicio de sus funciones con las garantías, 
seguridades y respetos que estaban obligadas muy especial- 
mente á prestarle, dejar el archivo de la Oficina Consular y 
los muebles de su habitación al cuidado del Cónsul alemán en 
dicha isla, y embarcarse con su familia en el vapor america- 
no que debía arribar esa misma tarde. En esos momentos con- 
tinuaban en las calles, alrededor de la casa del Cónsul, las 
demostraciones del motín, con gritos de mueras al Cónsul, á 
los venezolanos y al General Castro. 

Se presentó entonces el Edecán del Gobernador con el en- 
cargo de decir al Cónsul, á nombre de aquella autoridad, que 
aumentando por momentos el número de los amotinados con 
ingresos que llegaban de los campos, no consideraba segura 
su persona, sino asilándose en la fortaleza. El Cónsul contes- 
tó, con el mismo Edecán al Gobernador, que si estimaba nece- 
saria su traslación y la de su familia, estaba dispuesto á ha- 
cerlo, mientras efectuaba su embarco. Poco después llegó el 
Procurador General á anunciar al Señor López, que el vapor 
Maracaibo estaba á la vista, por lo que juzgaba ya innecesario 
el asilo ofrecido, pudiendo disponer su salida y la de su fami- 
lia, tan luego atracase el buque al muelle, lo que tuvo lugar, 
llevando apenas consigo, el Cónsul y su familia, la ropa de 



— 251 — 

U90 que hallaron disponible. Concertada esta solución con el 
Procurador de la Colonia, dada la incapacidad de las autori- 
dades de la isla para disolver el motín, mantener en toda su 
integridad los respetos y garantías debidos á la persona del 
Cónsul y á los miembros de su familia y poner inmediato y 
severo correctivo á una afrenta de tal naturaleza, se dieron 
disposiciones para que el Cónsul y su familia se encaminasen 
á bordo del vapor, acompañados de agentes de policías y sol- 
dados, á su paso por las calles y al atravesar el Canal, hasta 
llegar al fondeadero del buque. En ese tránsito no cesaron 
las vociferaciones y ataques con piedras, recibiendo alguna de 
ellas el mismo Pifocurador General. 

Aún á la salida del vapor por el Canal, continuaron los 
gritos destemplados de la asonada, en la que pudieron ser re- 
conocidos algunos de sus promotores y agitadores, ya señala- 
dos por sus ataques al Cónsul y Gobierno de Venezuela, en los 

diarios Rl Imparcial, La Cruz y Amibos de Curaqao y otras pu- 
blicaciones consentidas por las autoridades coloniales. 

La gravedad de los sucesos que dejo narrados, darán á 
conocer al Gobierno de Vuestra Excelencia, la situación en 
que se ha colocado la Colonia de Curazao para con el Gobierno 
de Venezuela y de qué modo compromete esa situación las bue- 
nas relaciones de amistad que ambos países han venido culti- 
vando. De manera pues, que por las ofensas que el Ministro 
de Reús ha irrogado á la República y á su Gobierno, por la omi- 
sión del saludo á la bandera por el crucero Geldcrland^ en las 
circunstancias especiñeadas y por el atentado de que ha sido 
objeto el Cónsul de Venezuela con su familia y la Oficina y 
Escudo del Consulado en la isla de Curazao, en la noche del 
25 y domingo 26 del presente mes, el Gobierno de Venezuela 
S9 halla en el forzoso caso de manifestar al Gobierno de Vues- 
tra Excelencia, que mientras no le sean dadas las satisfaccio- 
nes y reparaciones debidas por las injurias y agravios á que 
se contrae esta nota, no podrá seguirse cultivando relaciones 
amistosas entre ambos Países. 

Válgome de esta oportunidad para renovar á Vuestra 
Excelencia las seguridades de mi más alta y distinguida consi- 
deración. 

J. DE J. Paúl. 

Al Excelentísimo Señor Ministro de Relaciones Exteriores del Reino de los 
Países Bajos. 

La Haya. 



— 252 — 

Estados Unidos de Venezuela.— Ministerio de Relaciones Ex- 
teriores. — Dirección de Derecho Público Exterior. — Cara- 
cas: julio 29 de 1908.-989 y 50? 

Publfquese de orden del ciudadano Ministro. 

El Director, 

Luis Churión, 

(Gaceta Oficial número 10.450, de 30 de julio de 1908.; 



CABLBORAMAS DE ACTUAUDAD 



Como por nuestros canges de Colombia y de otros pueblos 
de la América del Sur, vemos publicados los cablegramas que 
se han dirigido los Generales Alf aro, del Ecuador, y Reyes, de 
Colombia, con motivo de la creación de un gran ferrocarril an- 
dino que una las Repúblicas citadas con la nuestra, á los ñnes 
de dar por ese medio, exclusivamente de progreso material, 
cima al grandioso pensamiento de la Gran Colombia, creación 
del Libertador Bolívar, es que publicamos hoy los telegramas 
que se leerán á c ntinuación, por correspondemos indirecta- 
mente en ellos parte de*este proceso. 

Léanse: 

Bogotá á Caracas, 30 de junio. 

* *El ConstitucionaV ' . 

En la confianza de que ese Diario, el más importante de 
Venezuela, y que representa, puede decirse, la opinión pública 
de ese país, está de acuerdo, lo mismo que el Gobierno y pue- 
blo venezolanos con Ecuador y Colombia, en los ideales conte- 
nidos en los cables cruzados entre los Generales Reyes y Alfaro, 
trascribímosle nuestro editorial de hoy, que agradeceríamos lo 
roprodujeran y comentaran: 

"LA GRAN COLOMBIA 

Por los importantes telegramas que publicamos á conti- 
nuación, cruzados entrejlos eximios señores Presidentes de Co- 



— 253 — 

lombia y del Eksuador, se ve que se dará un gran paso en la 
reconstrucción de la Gran (Colombia. Es verdaderamente con- 
soladora para el sentimiento patriota la espontaneidad con que 
el General Alf aro, al recibir el cable del General Reyes, en que 
lo felicita por la terminación del ferrocarril de Guayaquil, y al 
mismo tiempo inicia la idea de la unión de las tres Repúblicas 
hermanas, por medio de los ríeles, á la sombra de la justicia, 
de la paz y del bienestar, ha contestado con la franqueza y 
audacia del patriota y del soldado, estas hermosas palabras: 

''Este aflo, rico, á pesar de todo, en beneficios para Co- 
lombia, Venezuela y el Ecuador, no debe terminar sin que se 
cuente en sus anales la reunión de la primera Gran Dieta Co- 
lombiana, en la cual los delegados de los Gobiernos respectivos, 
pongan los cimientos de la confederación de las tres Repúbli- 
cas. Confiemos en Dios, que tendremos virtudes y fortaleza 
para conquistar y conservar este gran bien. 

' 'Recordamos que en un discurso que nuestro actual Pre- 
sidente General Reyes pronunció en Méjico, dijo que el ferro- 
carril era en los tiempos modernos el más poderoso y eficaz 
factor de la civilización cristiana. Satisfecho debe sentirse 
nuestro Primer Magistrado al ver una prueba de su aserción 
en las frases finales de la contestación del General Alf aro, en 
que repite sus palabras que puede decirse, son una acción de 
gracias á Dios y una imprecación de virtudes y fortaleza para 
conquistar y conservar los bienes materiales que desarrollan 
las vías férreas. Honrado reconocimiento de la soberanía di- 
vina que hacen los Gobiernos de Colombia y el Ecuador, que 
los hijos de estos dos pueblos sabrán estimar. Estamos seguros 
de que el pueblo y Gobierno de Venezuela abundan en los mis- 
mos sentimientos é ideas que el Ecuador y Colombia, y tene- 
mos la confianza de que esto facilitará la realización del loable 
proyecto del General Alf aro, acerca de la reunión de la primera 
Dieta Colombiana. Toca á los tres Gobiernos trabajar eficaz- 
mente en este sentido. Como medida previa y necesaria seria 
indispensable terminar los asuntos de fronteras pendientes 
entre Colombia y Venezuela, así como acaban de terminarse 
decorosamente entre Colombia y el Ecuador. Unidas las tres 
Naciones, hijas de Bolívar, con los lazos del (^en, del progre- 
so y de la libertad, podrían en muy poco tiempo convertirse 
en una sola, fuerte y respetable, y ponerse al abrigo de las 
grandes injusticias é insultos de que todas ellas han sido víc- 
timas, al propio tiempo que aseguraría, de manera firme y 
estable, la paz interna y las garantías de nacionales y extran- 



254 



jeros, cuyo desconocimiento, junto con las constantes y desas- 
trosas guerras civiles, han sido la causa funesta y principal de 
aquellos grandes males. El Gobierno y pueblo de Venezuela 
no se quedarán atrás en este movimiento redentor, cuya ur- 
gencia y necesidad están en la conciencia pública. 

. Hé aquí los telegramas: ' 

Bogotá, junio 25 de 1908. 

Excelentísimo Señor Presidente del Ecuador^ General Eloy Al/aro, 

Quito. 

Nuestra Legación en esa ciudad ha informado que hoy se 
inaugurará oficialmente el ferrocarril de Guayaquil á Quito. 

En nombre del pueblo y del Gobierno colombianos y en el 
mío envío al pueblo y al Gobierno ecuatorianos y á Vuestra 
Excelencia calurosas felicitaciones por la terminación de esta 
magna é importantísima obra de verdaderos progreso y civi- 
lización, que Vuestra Excelencia ha apoyado con inquebran- 
table energía, luchando contra toda clase de obstáculos hasta 
verla terminada. 

En este día de justo júbilo para el Ecuador, su hermana 
Colombia, y estoy seguro que también Venezuela, gozan con 
los ecuatorianos porque el ferrocarril, mensajero de paz, de 
progreso y de bienestar y uno de los factores más poderosos 
y eficaces para resolver de manera satisfactx)ria los arduos 
problemas políticos, económicos y sociales de los pueblos, ha 
unido á la hermosa Quito con la comercial y rica Guayaquil. 

Cuando los rieles unan á Quito con Bogotá y Caracas, po- 
dremos esperar que se reconstituya la Gran Colombia que formó 
Bolívar, y que á la sombra de la justicia y del orden, que ha- 
cen efectiva la libertad, sean felices sus hijos. Confiemos en 
Dios que tendremos virtudes y fortaleza para conquistar y con- 
servar estos grandes bienes. 

R. REYES. 



— 255 — 

Quito, 27 de junio de 1908. 

Presidente Reyes, 

Bogotá. 

Agn^adezco á Vuestra Excelencia profundamente la ex- 
presiva felicitación que se ha dignado enviarme en nombre 
del pueblo y Gobierno colombianos y en el suyo propio para el 
pueblo y Gobierno ecuatorianos y para mí con motivo de la 
inauguración de nuestro ferrocarril interandino. En las puer- 
tas de la histórica ciudad de Quito se ha realizado en mis días 
con esta obra magna de paz y progreso y civilización el anheío 
más grande de mi vida de ciudadano, de soldado y de Magis- 
trado, y mi satisfacción sube de punto cuando considero que 
la Providencia me ha concedido la fortuna de haber acercado 
por mi mano, con el lazo de acero de la fraternidad humana, 
el Ecuador á sus hermanas de sangre, la nueva Colombia y 
Venezuela, primer paso gigantesco dado hacia la Confedera- 
ción de las tres hijas de Bolívar, obligadas á cumplir su testa- 
mento político ya que heredaron de él patria y gloria. Después 
de este gran acontecimiento de la terminación de la primera, 
más grande y difícil etapa del ferrocarril interandino del Ecua- 
dor, la lógica de la historia nos señala ya un deber que cum- 
plir: el de dar el primer paso político hacia la Confederación 
colombiana. Este año, rico á pesar de todo, en beneficios para 
Colombia, Venezuela y el Ecuador, no debe terminar sin que 
se cuente en sus anales la reunión de la primera gran Dieta 
Colombiana, en la cual los Delegados de los Gobiernos respec- 
tivos pongan los cimientos de la Confederación de las tres Re- 
públicas. Confiemos en Dios que tendremos virtudes y fortaleza 
para conquistar y conservar ese gran bién.^ELOY ALFARO. 



ii 



El Nuevo Tiempo". 



* ^El Nuevo Tiempo* ' . 

Bogotá. 

Recibido. Particularmente y anticipándome á todo pro- 
ceso de carácter público y oficial, debo significar á usted mi 
opinión franca y leal. 



— 256 — 

Conceptúo grandiosa la idea, pero conociendo como co- 
nozco el carácter practico de la época que sería el que cuadraría 
á Venezuela, cuyo intérprete es su Gobierno, encuentro que 
la forma indicada para 11 egar al fín, es anómala y por consi- 
guiente impracticable. 

Me reñero á que yo no creo que pueda ni deba en este caso, 
posponerse lo político, ó sea lo de efecto y trascendencia mo- 
ral, á lo meramente comercial ó material. Quiero decir que 
la construcción de ese gran ferrocarril andino, no es la que 
debe traer por consecuencia la fundación, creación ó realiza- 
ción de la Gran Colombia; creo todo lo contrario, que la cons- 
trucción y organización de la Gran Colombia debe preceder á 
la realización de ese gran ferrocarril, que tan sólo podría lle- 
varse á cabo con el crédito y garantía de paz y seguridad que 
daría la fundación de la Gran República. Por esta razón, que 
usted sabrá apreciar, es que por fuerza he de abstenerme, por 
hoy, de darle á la idea la publicidad que usted me exige. 

''Constitucional." 
Caracas: julio 2 de 1908. 

(B Constitucional número 2.321, de 4 de agosto de 1908j. 



— 257 — 



DECRETO 

POR EL CUAL SE DESTINA LA CANTIDAD DE B 40.000 PARA LA TERMINACIÓN DE LAS OBRAS 

DEL ACUEDUCTO DE BARQUISIMETO 



CIPRIANO CASTRO, 

RESTAURADOR DE VENEZUELA Y PRESIDENTE CONSTITUCIONAL 

DE LA REPÚBLICA 

Decreto: 

Art. 1" Para la terminación de las obras del Acueducto 
de la ciudad de Barquisimeto se destina la cantidad de cuaren- 
ta mil bolívares (B 40.000), la cual será entregada por la 
Agencia del Banco de Venezuela en Puerto Cabello á la Junta 
de Fomento constructora de la obra, de conformidad con el 
adelanto de los trabajos. 

Art. 2*.* La expresada Junta, que la compone el ciuda- 
dano Presidente del Estado Lara y los ciudadanos R. Gar- 
mendia R. y F. Ramos H., correrá con la dirección é inspec- 
ción de los trabajos y con la administración de los fondos des- 
tinados para el completo término de la obra, y rendirá sus in- 
formes al Ministerio de Obras Públicas. 

Art. 3^ El Ministro de Obras Públicas queda encarga- 
do de la ejecución de este Decreto. 

Dado, firmado, sellado con el Sello del Ejecutivo Federal 
y refrendado por el Ministro de Obras Públicas, en Caracas, 
á treinta de setiembre de mil novecientos ocho. — Año 98^ de 
la Independencia y 50^ de la Federación. 

(L. S.) 

CIPRIANO CASTRO. 
Refrendado. 

El Ministro de Obras Públicas, 

(L. S.) 

Juan Casanova. 

33 



— 258 — 



DECRETO 

POR EL QUE SE ORDENA CONSTRUIR UN EDIFICIO EN LA CIUDAD DE BARQUISIMETO, CON 

DESTINO A CASA MUNICIPAL Y CUARTEL DE POLICÍA 



CIPRIANO CASTRO, 

RESTAURADOR DE VENEZUELA Y PRESIDENTE CONSTITUCIONAL 

DE LA REPÚBLICA 

Decreto: 

Art 1^ Precédase á la construcción de un edificio en la 
ciudad de Barquisimeto con destino á Casa Municipal y Cuar- 
tel de Policía, asignándose al efecto la cantidad de cuarenta 
mil bolívares (B 40.000). 

Art. 2^ La expresada cantidad será entregada por la 
Agencia del Banco de Venezuela en Puerto Cabello, propor- 
cionalmente al adelanto de los trabajos, al ciudadano Presi- 
dente del Estado Lara, quien dispondrá todo lo concerniente 
á la dirección y ejecución de aquéllos, dando cuenta al Minis- 
terio de Obras Públicas de la marcha progresiva de las obras. 

Art. 3^ El Ministro de Obras Públicas queda encargado 
de la ejecución de este Decreto. 

Dado, firmado, sellado con el Sello del Ejecutivo Federal 
y refrendado por el Ministro de Obras Públicas, en Caracas, á 
treinta de setiembre de mil novecientos ocho. — Año 98^ de la 
Independencia y 50" de la Federación. 

(L. S.) 

CIPRIANO CASTRO. 
Refrendado. 

El Ministro de Obras Públicas, 

(L. S.) 

Juan Casanova. 



1 



— 259 — 



DECRETO 

POR EL QUE SE DESTINA LA CANTIDAD DE B 40.000 PARA LA TERMINACIÓN DE LA 
CARRETERA DE LA COSTA, ENTRE PUERTO CABELLO Y SAN FELIPE 



CIPRIANO CASTRO, 

RESTAURADOR DE VENEZUELA Y PRESIDENTE CONSTITUCIONAL 

DE LA REPÚBLICA 

Decreto: 

Art. 1^ Se destina la cantidad de cuarenta mil bolívares 
(B 40.000), para la terminación de la carretera de la Costa, en- 
tre Puerto Cabello y San Felipe. 

Art. ^' La dirección, inspección y administración de los 
trabajos correrá á cargo de una Junta de Fomento compues- 
ta de los ciudadanos General Victoriano Jiménez, Gobernador 
de la Sección Yaracuy, y Doctores J. M. Torrellas Urquiola y 
Pedro Lizarraga, la cual, una vez constituida, procederá al 
ejercicio de sus funciones y dará cuenta de sus trabajos al 
Ministerio del ramo. 

Art. 3^ La cantidad acordada se entregará por la Agen- 
cia del Banco de Venezuela en Puerto Cabello á la menciona- 
da Junta de Fomento, según las necesidades de la obra, para 
ser invertida de conformidad con lo dispuesto. 

Art. 4*? El Ministro de Obras Públicas queda encargado 
de la ejecución de este Decreto. 

Dado, firmado, sellado con el Sello del Ejecutivo Federal y 
refrendado por el Ministro de Obras Públicas, en Caracas, á 
treinta de setiembre de mil novecientos ocho. — Afto 98? de la 
Independencia y 50? de la Federación. 

(L. S.) 

CIPRIANO CASTRO. 
Refrendado. 
El Ministro de Obras Públicas. 
(L. S.) 

Juan Casanova. 



— 26o — 



INFORME Y VEREDICTO 

DEL JURADO NOMBRADO PARA JUZGAR DE LOS MÉRITOS CIENTÍFICOS Y ARTÍSTICOS DE LOS 
PROYECTOS PRESENTADOS PARA LA ERECCIÓN DEL ARCO DE TRIUNFO DE LA 

RESTAURACIÓN NACIONAL 



Caracas: 30 de setiembre de 1908. 

Ciudadano M hit siró de Obras Pubiicas, ! 

Presente. 

El día 3 de este mes se constituyó el Jurado nombrado por 
ese Ministerio por Resolución del día 1^-^ de los corrientes para 
juzgar de los méritos científicos y artísticos de los proyectos 
presentados para la erección del Arco de Triunfo de la Restau- 
ción Nacional, según se comunicó á usted ese mismo día. 

El Jurado acordó reunirse en el salón que ese Ministerio le 
ha destinado, diariamente, de 4 á 6 de la tarde, para consa- 
grarse al desempeño del delicado y honroso encargo que el 
Gobierno ha tenido á bien confiarle. 

Durante varios días el Jurado estudió uno á uno los veinti- 
siete proyectos que le fueron enviados por el Ministerio que 
dignamente desempeña usted, marcados así: 

XXX. — Lux. — L. — Un triángulo inscrito en un círculo. — 
1899. — Junín. - Uriel. -XXXX. — E. S. —Nopal. — B. — Vocavi 
et renuistis. — Una estrella. — W- 16. R. J. B. — Cóndor.— L. 
E. — M. — Marte. — Una escuadra y una pluma. — N. Orion. 
— Tasso. — * 'Labor ' ' . — Revelación. — Viva Castro ! — Veritas. — 
Kerol.— X. 

En ese estudio llegó á conocimiento del Jurado, por las di- 
versas manifestaciones hechas en los proyectos, que el terreno, 
en el lugar designado para la erección del monumento, no ins- 
pira confianza respecto á su solidez: así, unos calculan profun- 
das excavaciones y nutridas estacas; otros prescinden de hacer 
presupuestos para los cimientos por no haber sondeado el te- 
rreno; y otros calculan un cimiento de profundidad arbitraria, 
advirtiendo que puede modificarse el valor asignado á este 
efecto, al eshidiar el terreno. 

Como los arcos de triunfo tienen la circunstancia espe- 
cial de hacer gravitar un gran peso sobre una superficie reía- 



— 26l — 

tivamente pequeña, y como, además, á estas obras debe darse, 
hasta donde es posible, una duración secular, es evidente que, 
si en toda obra arquitectónica el asunto de una buena funda- 
ción es de primera necesidad, en la clase de monumentos de 
que nos ocupamos es asunto extraordinariamente grave, que 
requiere los mayores cuidados y las más minuciosas precaucio- 
nes. En esta ciudad no debe olvidarse tampoco la circunstan- 
cia de nuestros temblores de tierra. 

Fue por esto que el Jurado suplicó al ciudadano Ministro, 
desde sus primeras reuniones, como paso previo para el estu- 
dio que hacía de los proyectos presentados, que ordenase una 
exploración técnica suficiente de las capas superficiales del te- 
rreno en el lugar designado para la obra, lo cual el ciudadano 
Ministro tuvo á bien acordar en seguida. 

En varias sesiones posteriores hasta hoy, el Jurado tomó 
en consideración los proyectos anteriormente mencionados, 
relativamente unos á otros, considerándolos bajo los siguientes 
puntos de vista: 

1. — En su mérito artístico, y por los rasgos de originalidad 
que presenten. 

2. — En su parte técnica, por la presentación de los diver- 
sos planos y cortes de cada obra, que son absolutamente in- 
dispensables para poder juzgar sobre la construcción de la obra 
en general y en todos los pormenores. 

3. — En su parte económica, por los respectivos presupues- 
tos (prescindiéndose del valor de los cimientos á causa de lo 
anteriormente manifestado) y por la clase de materiales que 
vayan á emplearse en la construcción y en la ornamentación, 
que en esta última ha de tenerse en cuenta para apreciar su 
mayor ó menor duración á la intemperie; y 

4. — En la expresión que, por los atributos, símbolos ó ins- 
cripciones, se dé al objeto único del Arco, que es inmortalizar 
los hechos de la Revolución Restauradora, iniciada y condu- 
cida por el genio y valor eminentes del General Cipriano Cas- 
tro, y por él consagrada como gloriosísima página de nuestra 
historia nacional. 

Practicada la votación correspondiente resultó favorecido 
el proyecto marcado : * * 1 8 9 9 ' ' - 

Queda así cumplido, ciudadano Ministro, el encargo que 
tuvo á bien confiarnos el Gobierno, en el desempeño del cual 
hemos procedido con la mayor imparcialidad y después de muy 
detenido estudio. 



— 202 — 

El resultado de la exploración hecha en el terreno desig- 
nado para la erección del Arco, es el siguiente: después de una 
capa de arcilla blanda azulada de 3", 50 de espesor, apareció 
agua de filtración; luego, bajo el agua se continuó la perfora- 
ción hasta la profundidad de 2™, 18 a través de una capa de 
arena y de granzón, material que parece continúa hacia abajo. 
En este estado se suspendió la exploración; pues, por los datos 
anteriores, se deja ver la necesidad de emplear medios espe- 
ciales para la consolidación del terreno. 

Los suscritos se complacen en felicitar al Ejecutivo Na- 
cional por el éxito altamente satisfactorio alcanzado en este 
concurso, porque la concurrencia á él de veintisiete proyectos, 
revela un entusiasmo digno de aplauso en esta justa del arte 
y del patriotismo. 

Opina el Jurado que sería un acto de grande y merecido 
estímulo el acuerdo por parte del Gobierno de una distinción 
honorífica ó una recompensa pecuniaria á los proyectos que 
junto con el premiado han luchado buenamente en esta labor 
de civilización. 

Somos de usted ciudadano Ministro, muy respetuosos ser- 
vidores, 



El Presidente, 



Roberto García, 



Francisco Azerm, 



Jesús MuTioz Té bar, 
A, Herrera Toro. 

G, Jimén.'z, 

Secretario 



Estados Unidos de Venezuela. — Ministerio de Obras Públicas. 
— Dirección de Edificios y Ornato de Poblaciones. — Cara- 
cas: 30 de setiembre de 1908.-98^ y 50^ 

Visto el veredicto que antecede, se procedió á abrir el so- 
bre contentivo de la firma del Proyecto premiado, resultando 
ser sus autores los Ingenieros Alejandro Chataing, Arquitecto, 
y J. M. Rosales Bosque. 

Publíquese de orden del ciudadano Ministro. 
El Director, 

Manuel Adolfo García, 

{Gacela Oficial número 10.503, de 30 de setiembre de 1908). 



índice 



PAGINAS 



Dedicatoria, por el General R. Tello Mendoza 

Manifiesto del General Cipriano Castro, en La 

Victoria, el 23 de Mayo de 1906 1 

Iniciación de la Aclamación Nacional del General 

Cipriano Castro, en La Victoria 4 

Telegrama del General Cipriano Castro al General 

J. V. Gómez, y contestación de éste 9 

Cartas y telegramas cruzados entre los Generales 
Cipriano Castro y J. V. Gómez, con motivo de 
la Aclamación Nacional) 10 

Importantes documentos 18 

Alocución del General J. V. Gómez, Primer Vice- 
presidente de la República, á los Venezolanos, 
el 8 de junio de 1906 20 

Telegrama del General F. L. Alcántara, Presiden- 
te del Estado Aragua, á los Presidentes de los 
Estados 21 

Asamblea Plebiscitaria (Documentos relativos ala 

Aclamación Nacional) 22 

Manifiesto de los Delegados de las Municipalidades 
y Juntas de Aclamación de la República á la 
Gran Asamblea Plebiscitaria, á los Pueblos de 
la República 56 

Telegramas cruzados entre los Generales Cipriano 

Castro y J. V. Gómez 60 

Programa oficial para la celebración del 5 de Julio 

de 1906 61 



U ÍNDICE 



PAGINAS 



Programa para la Recepción del Restaurador de 

Venezuela, á su regreso á la Capital 63 

Decreto declarando día de fiesta nacional el 4 de 

julio de 1906 66 

La Masonería Venezolana y el Caudillo Aclamado 

(Acuerdo del Grande Oriente Nacional) 67 

Telegrama del General Cipriano Castro dirigido al 
General J. V. Gómez, al reencargarse del Po- 
der Público 69 

Discurso pronunciado por el Doctor Gonzalo Picón 
Febres á nombre de la Municipalidad de Ca- 
racas, de los Representantes de los Estados y 
de las Municipalidades de la República 70 

Discurso pronunciado por el niño Carlos Torres al 

entrar á Caracas el Restaurador de Venezuela. 74 

Alocución del General Cipriano Castro, á los Vene- 
zolanos, el 5 de Julio de 1906 75 

Reseña del Baile de la Casa Amarilla, dado en ho- 
nor del Restaurador de Venezuela y su esposa. 78 

Decreto nombrando Secretario General de Gobierno. 80 

Descripción de la llegada á Caracas del Caudillo 

Aclamado (Recorrida triunfal) 81 

La entrada triunfal (Festival del 5 de Julio) 86 

Reseña del Baile del *'Club Concordia", dado en 
honor del Restaurador de Venezuela y su es- 
posa 90 

Reseña del Baile del Palacio de Justicia, dado en 
honor del Restaurador de Venezuela y su es- 
posa 93 

Las Academias y la Universidad ante el Aclamado 

Nacional (Notas y discursos) 103 

Decreto nombrando Ministros de Estado 108 

Reseña del Baile del '*Club Venezuela", dado en 
honor del Restaurador de Venezuela y su es- 
posa 109 

Academia Nacional de Bellas Artes (Exámenes, y 
Velada musical en honor del Restaurador de 
Venezuela y su esposa) 112 

Cartas cruzadas entre el General Arístides Tellería 

y el Restaurador de Venezuela 115 

Telegrama del General Nicolás Rolando al General 

Cipriano Castro, y contestación de éste 118 



ÍNDICE m 

PAGINAS 

Programa del nuevo Gabinete (Circular del Minis- 
tro de Relaciones Interiores) 118 

La Renta de los Estados y el Fomento de los Dis- 
tritos (Telegrama-Circular del Ministro de 
Relaciones Interiores) ., 121 

Decreto referente á la celebración del centenario 

de la Bandera Nacional 122 

Notas -cruzadas entre el Ministro de Relaciones Ex- 
teriores de Venezuela y el Enviado Extraordi- 
nario y Ministro Plenipotenciario de Cuba 125 

Carta política del Restaurador de Venezuela al 

Doctor R. López Baralt 129 

Resolución por la cual se destinan B 60.000 para 
ser distribuidos entre las familias más necesi- 
tadas de Caracas y las de artesanos pobres . . . 132 

Iniciativa aragüéña (Galardón á Castro. — Medalla 

conmemorativa) 133 

La Medalla de las Municipalidades al Caudillo 

Aclamado (Fiesta en el natalicio del Héroe) . . 134 

Funerales del Doctor José Ignacio Amal 137 

Telegrama del General Cipriano Castro al Director 

de El Co7istitucional 139 

Funerales del Doctor y General Luis Mata 141 

Funerales del General Domingo Antonio Carvajal . . 145 

Venezuela é Inglaterra (Calogramas cruzados entre 
el General Cipriano Castro y Eduardo VII, Rey 
de Inglaterra) 147 

Decreto por el cual se ordena la construcción de un 
edificio para Ministerio de Hacienda y Crédito 
Público 148 

Telegrama del Doctor J. R. Revenga al Director 
de El Comtitucio7ial^ con motivo de la operación 
quirúrgica hecha en la persona del Restaurador 
de Venezuela (Boletines Oficiales) 149 

Reseñas descriptivas al regresar del Balneario de 

Macuto el Restaurador de Venezuela 151 

Cartas del General Cipriano Castro al Rey Alfonso 

XIII y al Presidente del Ecuador 159 

Telegramas cruzados entre el General Nicolás Ro- 
lando y el General Cipriano Castro 161 

Cartas cruzadas entre los Presidentes de Venezuela 

y Chile ,... ;... 164 



IV ÍNDICE 



PAGINAS 



La primera salida del Presidente (Comunicación 
del Gobierno de la Sección Occidental del Dis- 
trito Federal á los Prefectos de los Departa- 
mentos Vargas, Guaicaipuro y Sucre) 165 

Decreto por el cual ¿e ordena la construcción de la 

Red General de Cloacas de Caracas 166 

Cartas cruzadas entre los señores C. Hellmund & 

C^ y el General Cipriano Castro 168 

Notas cruzadas entre el General Cipriano Castro y 
el Enviado Extraordinario y Ministro Plenipo- 
tenciario de Su Majestad el Emperador de 
Alemania 169 

Mensaje del General Cipriano Castro, Restaurador 
de Venezuela y Presidente Constitucional de 
la República al Congreso Nacional de 1907 171 

Contestación del Congreso Nacional al Mensaje del 
General Cipriano Castro, Restaurador de Ve- 
nezuela y Presidente Constitucional de la Re- 
pública 181 

La Medalla de la Aclamación (Discurso del Presi- 
dente de la Junta de Comisionados de los Es- 
tados y Municipios, el 23 de Mayo de 1907) . . . 185 

Documentos relativos á la renuncia presentada por 
los Ministros del Despacho Ejecutivo el 13 de 
junio de 1907, y Decreto nombrando nuevo 
Gabinete 186 

La espada de Juárez (Dos cartas) 189 

Decreto por el cual se ordena colocar en el Salón 
Elíptico del Palacio Federal el retrato del emi- 
nente patriota General Francisco Rodríguez 
del Toro. ! 192 

Cartas del General Cipriano Castro á los Presiden- 
tes de las Repúblicas de Honduras y Oriental 
del Uruguay 193 

Palabras del General Cipriano Castro dirigidas á 
las Comisiones de las Cámaras Legislativas en 
la Casa Amarilla, al anunciarle la clausura de 
las Sesiones, el 3 de agosto de 1907 195 

Decretos nombrando Secretario General y Minis- 
tros de Estado, el 8 de agosto de 1907 197 

Telegramas cruzados entre el General Pablo Riera 

y el General Cipriano Castro 199 






ÍNDICE 



PAGINAS 



Conferencia de La Haya (Proceso representante 

de Venezuela) 200 

Declaraciones del General Cipriano Castro con mo- 
tivo de los sucesos de La Haya, y Conferencia 
con el Representante de la Prensa Asociada de 
los Estados Unidos 201 

Telegramas cruzados entre varios ciudadanos de 

La Victoria y el General Cipriano Castro 203 

Funerales del General Luis Várela (Decreto y Re- 
solución) 204 

Acta verdadera y original de la Independencia 

(Cartas y telegramas) 207 

Los- nuevos Presidentes de los Estados, de 1908 

ál919 215 

Reseña de la Recepción verificada en '* Villa Zoila,'* 
con motivo de presentar al Señor Presidente 
Constitucional de la República, el Excelentísimo 
Señor J. H. de Reús sus credenciales de Minis- 
tro Residente de Su Majestad la Reina de los 
Países Bajos 217 

Reseña de la Recepción verificada en "Villa Zoila, " 
con motivo de presentar al Señor Presidente 
Constitucional de la República, el Excelentísimo 
Señor Vincent Corbett sus credenciales de Mi- 
nistro Residente de Su Majestad el Rey de la 
Gran Bretaña 219 

Manifiesto del General Cipriano Castro, á los Vene- 
zolanos, el 1^ de enero de 1908 221 

Un discurso del General Cipriano Castro, en La 

Victoria, el 31 de enero de 1908 223 

Evangelio de Causa (Improvisación del General 

Cipriano Castro en La Victoria) 224 

Telegramas relativos á la Quinta San Pedro Alejan- 
drino, donde murió el Libertador 226 

Resolución por la cual se ordena celebrar el 97^ ani- 
versario de la Independencia Nacional y Pro- 
grama Oficial para su celebración 229 

Recepción Oficial (Discurso del Doctor F. González 

Guiñan, al entregar el Acta de Independencia) . 231 

Discurso-contestación del Restaurador de Venezue- 
la y Presidente Constitucional de la República. 234 

Decreto por el cual se ordena la construcción de un 



VI ÍNDICE 



PAGINAS 



edificio con destino á Museo Nacional 235 

Notas relativas al envío de pasaportes al Excelentí- 
simo Señor J. H. Reús, Ministro Residente del 
Reino de los Países Bajos 238 

Telegramas relativos á la polémica social-religiosa, 

suscitada en Valencia ' 240 

Nota dirigida por el Ministro de Relaciones Exte- 
riores de los Estados Unidos de Venezuela al 
Ministro de Relaciones Exteriores del Reino 
de los Países Bajos 247 

Cablegramas de actualidad, referentes á la cons- 
trucción de un ferrocarril interandino 252 

Decreto por el cual se destina la cantidad de 
B 40.000 para la terminación de las obras del 
Acueducto de Barquisimeto 257 

Decreto por el que se ordena construir un edificio 
en la ciudad de Barquisimeto, con destino á 
Casa Municipal y Cuartel de Policía 258 

Decreto por el que se destina la cantidad de 
B 40.000 para la terminación de la Carretera 
de la Costa, entre Puerto Cabello y San Felipe. 259 

Informe y veredicto del Jurado nombrado para 
juzgar de los méritos científicos y artísticos de 
los proyectos presentados para la erección del 
Arco de Triunfo de la Restauración Nacional . . 260 



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the Library on or beíore the last date 
stamped below. 

A lii&e oí uve cents a day ia inonrred 
by retainin^ it beyond the apeoiüed 
time, 

Pleaae retum promptly. 



FEB \ 2 1971 ILL 






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