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Full text of "Dramaticos contemporaneos a Lope de Vega, coleccion escogida y ordenada, con un discurso"

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siKr;FO:iRD-WífyEEsnY-u' 



^\ 



BIBLIOTECA 



AUTORES ESPAÑOLES. 



BIBLIOTECA 



DB 



iüTORES ESPAÑOLES, 

DESDE LA FORMAQON DEL LENGUAJE HASTA NUESTROS DUS. 



DRAMÁTICOS CONTEMPORÁNEOS A LOP£ DE VEGA, 

ColccaionettOjildaj ordenada. 

CON VN DISCURSO, APUNTES BIOGRÁFICOS T CRÍTICOS DE LOS AUTORES» 

NOTIQAS BlBLIOGRÁnCAS T CATÁLOGOS, 

POR DON RAMÓN DE ^KSONERO ROMANOS. 



TOMO PRIMERO. 



WÍÉÍSÁ 






QRHBoü 



BIADRID. 

M. RIVAOENEYRA— IMPRESOR— EDITOR, 

GALU Nt L* HADCaA, 8. 

'Í8B7, 

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DISCURSO PRELIMINAR. 



c Entró luego el monstruo de naturaleza, el gran Lope de Vega, y alzóse con la monarquía 
cómica; avasalló y puso debajo de su jurisdicción á todos los farsantes; llenó el mundo de co- 
medias propias 9 felices y bien razonadas , y tantas , que pasan de diez mil pliegos los que tiene 
escritos, y todas ( que es una de las mayoreá cosas que puede decirse) las ha visto representar, 
ú oído decir, por lo menos , que se han representado ; y si alguno (que hay muchos) ha querido 
entrar ala parte y gloria de sus trabajos, todos juntos no llegan, en lo que han escrito, á la mitad 
de lo que él solo, i 

Con estas palabras del inmortal Cervantes, estampadas en el prólogo de sus Comedias ^ publica- 
daseni6<5, aunque escritas muchos años antes, termina también el ilustre D. Leandro Fer- 
nandez de Moratín su concienzudo y discreto estudio sobre los Orígenes del teatro español (1), 
coincidiendo asi ambos insignes escritores , aunque á dos siglos de distancia , en establecer en la 
aparición de Lope de Vega la linea divisoria , marcada y profunda , que separa la infancia de 
nneslro teatro nacional de su vigorosa juventud y lozanía. 

CúQ efecto, ni las dudosas representaciones palacianas de .farsas desconocidas, que señalan ya 
1(6 bisloríadores desde los primeros años del siglo xiv, ni los misterios q alegorías religiosas en las 
iglesias, ni la admirable novela dialogada de la Celestina^ falsamente apellidada tragicomedia de 
Calixto y Melibea, ni las sencillas y pastoriles églogas de Juan de la Encina, ni las traducciones de 
Sófocles y Eurípides, de Planto y Terencio, desde los primeros años del siglo xvi; ni las mismas 
discretas comedias que Bartolomé Torres Naharro publicó en Ñapóles bajo .el enfático nombre 
(le Propaladia , y que no fueron acaso representadas en España ; ni las desconocidas por su mayor 
parte de Vasco Diaz Tanco, de Lúeas Fernandez, de Cristóbal de Castillejo, ni otros muchos que 
pudieran añadirse á los autores citados por Moratin hasta mediados ya del siglo xvi , pueden ser 
hoT consideradas como verdaderas obras teatrales , y solo merecen el estudio de los aficionados 
como curiosos documentos históricos del periodo de incubación de nuestra escena. 

Esta puede decürse recibió el ser primero del ingenioso autor y excelente comediante Lope di 
RcoA, y asi lo afirman el mismo Cervantes y Lope de Vega, que, andando el tiempo, habia de 
eclipsarle y hacerle olvidar (2). La discreción de aquel insigne dramático, y el estudio de los mó- 
flelos griegos y latinos, le hicieron inclinarse á imitar en sus cuadros teatrales la selficillez y re- 
gukrídad clásica , al paso que en el lenguaje acertó á igualar, si no á exceder, el admirable modele 
de la Celestina: Pero el estado naciente del teatro, y la poca exigencia de un siglo y de un p&blico 
[ora quien todo era nuevo , hicieron que las farsas , pasos y entremeses de Lope de Rueda ( cuyos 
ilientos sin duda eran propios á mas alta empresa) quedasen en meras tentativas, felices sí, 
\rTo muy escasas aun , para ser adoptadas por la posteridad como verdaderas piezas teatrales. Hoy 
P<iede decirse que murieron con él para el teatro , y solo quedaron relegadas á las bibliotecas de 
^ eruditos. 

1) Véase el (omo n de esta Bibuoteca. gala y apariencia. Yo, como el mas Yiejo que allí estaba, 

i1} iLas comedias no son mas aotigaas qoe Raeda , á dQe que me acordaba de haber visto representar al gran 

?4ieQ oyeron machos que hoy viven.»— Lope de Vega, JLope de Rueda , varón insigne en la representación y en 

poílogo i la parte xm de sos Comedias, el entendimiento..., eto— Cervantes, prólogo á sos Co- 

*TnUise también de qolén fué el primero que en Es- media». 

r^ lu sacó de maoliilas y las paso en toldo y vistió de 

C^ A- \ -^ A— 



TI DISCURSO PREUMINÁB. 

Tampoco los sucesores é imitadores de Rqcda , sus amigos Juan de. Timoneda, Francisco de 
Avendaño, Alonso de Vega, Juan de Matara, Alonso Clsneros y otros autores y comediantes de 
aquella época adelantaron nada el arte, antes bien, descarnándole del acertado sendero que in^ 
tentaron pi$ar Naharro y Rue^a , y dejándose llevar de los delirios de su imaginación, de las 
estrambóticas máximas y preceptos de Juan de la Cueva, consignados en el desatentado arte, que 
apellidó Ejemplar poético, y de la necia exigencia de un público ignorante, crédulo y apasionado^ 
emprendieron un nuevo rumbo, sacudieron tocjlo i^eno de autoridad aijitigna y de imitación de los 
buenos modelos , lanzáronse ábajKÜerasdespUgadas e|i un mundo |an,t^^\po, inverosímil, osado ^ 
y produjeron infinidad de abortos teatrales, que acabaron de corromper el gusto público, des-^ 
naturalizaron la escena y arrastraron á los escritores sucesivos, hasta los mismos Cristóbal de Vi^ 
rués , Jerónimo Bermudez , Lupercio de Argensola y Miguel de Cervantes , á seguirles en tan 
lamentable extravio y caprichoso vuelo. Los dramas de estos cuatro autores ( con que cierra jus-^ 
tamente Moratin el período de los Orígenes de nuestra escena) son, sin embargo de sus grandes 
extravagancias, lo menos malo que produjo aquel período de incertidumbre y de locura. 

£a este estado de l^tímosa anarquía bailó el teatro e&pañol Lops m Vkga C^pio ^1 d^qUaar 
ya el siglo xvj^ y no fué , por lo tanto« el in venteo* de sus deüríos y (jiemasias. Así lo afirmfi positiva-- 
jcnente él núsniio en distintas ocasiones (J), y el eminente critico Uoratin , poco .apaaioA^ulo por 
cyLerto dei grsgoLXope , lo defiende , si bien aegativ^^nente , <}e est^ maicera : 

« Lope no desterró el buen gusto del teatco , que ya es^tab^ enteramente p^rdi^o cuwdo ,€il euqot* 
pezó á escribir. Si algún C9,rgo puede hacérsele , SQrá solo el de no I^aber intentado CQtf^iñe ; y 
en efecto , mucho podia esperarse de un talento como el suyo , de su exquisiu sensibilidad y de 
^u ardiente imagraacÁon , de su naiural afluencia , bu oído armónico , su cultura y propiedad en el 
idioma , su erudición y lectura lómense de autores antiguos y modernos, $u conocimiento práctico 
de caracteres y costumbres n^ionales. Si con estas prendas no aspiró á la gloria, qvie adquirieron 
en Francia algunos años después ComeiUe y Moliere , esta es Ifi sola culp^ de que i^ ]fi puede 
dcusar. 

1 El teatro español , que, copio ya se ha dicho ^ enppezó,en el templo , spjetaba á la ficcjon jeseé-^ 
j3ica los misterios de la jreligiofi. En el templo , y después en las jplas^s y corrales, se oyó la vo2 
de Dios, la de Cristo, la de su .diVío^ Madre, la de los apóstoles y mártires; lo§ ángeles, ioi 
diablos , los vicios y las virtudes eran fíj[ucas comunes en aqueUos dra^nas. Esto ,no lo iavent<j 
Lope ; ya lo halló establecido en los teatros de su ;iacion. Si enredó sus fábulas cou inverosimij 
artificio , huyendo el órdep patural e^ que se suceden unos á otros los acontecipoienlos de la vida; 
si mazqló en ellas altos y hu^üldes personajiBS , acciones .haróipas y pleheyajs; si pasó los términos 
del lugar .y el tieo^po ; si faltó á la iiÍAtoria y á los usos característicos de las naciones , los poetas 
que le hablan precedido le dienoael ej^emplo. Si puso en el teatro k) que soIq cabe en 1^^ descrip-^ 
•piones de la epopeya» lo que solo se permite á los movimientos líricos j ü aduló la ignoraooia 
vulgai*, pintando como posibles las apariciones , los pactos f los heclii^s y todos los delirios que una 
vana credulidad autoría > oivos antes que él l^abian heqho lo mi^o. Si^e atrevió áinezolar esktr§ 
su^ figuraslas deidades gentílicas, cuya existencia es tan absurda, que4esUruye todaverosioülitud 
teatral , nada hizo de nuevo ; repitió .solamente lo qye halló practicado ya , lo que el pueblo había 
visto y aplaudido por éspacio.dc muchos años. No corron^pió el teatro; se allanó á eacribir según 
.el gusto que dominaba entonces ; no ti^tó de ensenar al vulgo ni de rectificar sus ideas , sino 
de avadarle para vender con estirnacion lo que componía, ya3piró i conciliar por ^ste asedio 
(poco plausible ) las lisonjas de au amor propio con los aumentos de su fortuna») 

A este cuadro sombrio , trazado cqn verídicos y duros .colorea , aunque con apariancias benévo^ 
la,s, por la cáustica pluw y ceñudo cvU^rip de MoraUn , .podríase aoadir .aqui el au^ii^as injusto f 

(1) f Y adviertan los exiranjeros, de camino, que las eo- sino por seguir el estilo nal introdaeido de Iqs que lea 

medias en'España no guardan el arte , y que yo las pro- sucedieron.» — Lope , dedieatoria de la comedia iitalada 

seguí en el esUdo que las hallé , sin atreverme ¿ guardar ' Virtud , pobreza y mt^er, parte xx.-r Y en el famoso Aríe 

los precet^os , porque con aquel rigpr, áe ninguna ma- nuevo de hacer comediqs.áice : 
ñera fueran oídas de los espaaoles,» — Lope , J5/ Pere- Bicrtho por t\ arte qm bneauroa 

firitto en 9U patria ^prólogo. Us qu el comao aplaow) pretendUi^o ; 

c En.^paña no se guarda el jarti ya , no por ignoran* Porqae , eomo las pasa.el rpifo , as Justo 

cia, pues sus primeros inventores, Rueda y Nabarro, le j;(s^Urle'eaQ(^cio j^afa.^arle.iutío. 

guardaban, que apenas h& ochenta años que pasaron, 



DISCURSO PRELIMINAR. Vi! 

afídsionado del bibliotecario don filas Nasarre , el cual , en el indigesto y atrabiliario prólogo con 
(|u¿ acompañó la reimpresión de las comedias de Cervantes , á fines del siglo anterior , no titubea 
I n estampar que c cuando Lope empezó á escribireran ya las comedias adultas y perfectas , y que 
ti las volvió á las mantillas i', con otras aseveraciones y comentarios , notosiamente falsos ó exage- 
rados; asi como también no son mas aceptables las severas censuras de Luzan, Montiano, Clemen- 
líu y otros críticos modernos, que pretendieron medir á Lope y su teatro con la* vara clauca y 
t'iotica de Aristóteles y Horacio , q;ie él mismo recusó á sabiendas. 

Todas estas injustas y apasionadas apreciaciones, hechas á posteriorifor la critica moder- 
na; ni, lo que es mas aun , las que con no menos copia de doctrina y dosis de antagonismo diri- 
írioron á Lope y su escuela sus mismos contemporáneos Alonso López (erPinciano) (i), Andrés 
Rey de Artieda (2) , los Argensolas (3) , Villegas (4) , Cáscales (S) , Cristóbal de Mesa (6) , Suarez 
(lo Figueroa (7) , y hasta el propio Cervantes (8) , fueron ni serán bastantes á negar un hecho po- 
iitivo, cual es la inmensa popularidad, el dominio absoluto que obtuvo en su siglo sobre la es- , 
(vna aquel coloso de genio con su prodigiosa fecundidad y su arrogante lozanía. Lope , como su 
contemporáneo Shakespeare en Inglaterra, siguió involuntariamente los impulsos de su propio 
;- nio, y aunque profundo conocedor de las reglas y convenciones clásicas del arte, y aunque 
lamentando como una triste necesidad de su época el haber de apartarse de ellas en sus obras, 
<il obedecer á lo que él creia el gusto del público, cnmplia , contra su voluntad y lamentándolo 
«iiiceramente , la misión providencial de su talento , que era la de ser la expresión fiel y genuina 
litl sentimiento y la fisonomía de un pueblo y de un siglo poético, apasionado , altivo y caballe- . . 
•rsco. y levantaba, acaso sin pretenderlo, el imperecedero monumento de nuestro teatro exclu- 
sivo y nacional ; de este astro luminoso, que , recorriendo su espléndida órbita desde los fines del 
'z\o XVI , brilló en su cénit á mediados del siguiente en la frente del gran Calderón, y descendió 
j ^j ocaso á principios del xvaí, reflejando sus últimos resplandores en ias de Zamoray Cañizares^ 
ruando (según la feliz expresión de Jovellanoj) la Talía española había paáido los Pirineos para 
wí pirar al gran Moliere. 

Lofie de Vega , ya declarado verdadero jefe y dominador de la escena española , alcanzó sobre 
1 .b escritores contemporáneos tal superioridad, que desaparecieron ante su viva luz todas las in- 
(üviJualidades propias, para venir á fundirse en el crisol de su modelo. El teatro español ya desde 
'I 00 pudo calificarse de otra manera que de teatro de Lope dé Vega , pues bajo sus banderas 
y: alistaron todos los ingenios contemporáneos, quedando, sin embargo, alarga distancia del 
iiat'siro en la invención , fecundidad y desenfado. Muchos fueron , sin embargo, los que, si no 
¡reiendieron disputarle una palma tan maravillosamente alcanzada y sostenida, obtuvieron por 
'«» menos la gloria de alternar decorosamente con él y merecer sus elogios y su sincera amistad; 
^ rl mas ilustre de los escritores de aquella época señaló a la posteridad los nombres mas nota- 
Mes que sostenían aquella noble competencia. 

t Pero no por esto, pues no lo concede Dios todo á todos (continúa el inmortal Cervantes el 
fvirrafoque ya a la cabeza de este discurso) , dejen de tenerse en precio los trabajos del doctor 
Ramón, que fueron los mas, después de los del gran Lope. Estímense las trazas, artificiosas en 
hA'j extremo, del licenciado Miguel Sánchez ; la gravedad del doctor Mira de Mé^cua, honra singu- 
! :r de nuestra nación ; la discreción é innumerables conceptos del canónigo Tárrega ; la suavidad 
T dolzara de don Guillem de Castro ; la agudeza de Aguilar ; el rumbo, el tropel, el boato, la gran- 
d*ia de las comedias de Luis Velez de Guevara, y las que ahora están en jerga, del agudo ingenio 
<i»^ doQ Antonio de Calarla , y las qué prometen Las fullerías de amor de Gaspar de Ávila ; que 
t'tdos estos y otros algunos han ayudado á llevar esta gran máquina al gran Lope, i 

El ingenioso poeta y comediante Agustín de Rojas tftizó también por aquel tiempo (1602) 

ncilla y candorosamente una rápida historia del nacimiento y progresos del teatro español, en la 
umo^a loa , inserta en su Viaje entretenido, que principia : * 

a Aunque el principal intento ; » • 



1; Fihiofia wtiffua, Madrid, 1^86. 

i: Diieurtoi de Ar/^mldbr^» Zaragoza, 1005. 

'^1 Rimoi y Batirás, Zaragoza , 1634. 

4 1 LatéróiicM. Madrid, 1617. 

'5} Tadtatpo^ííiJM. Murcia, 1616.' 

DD. C. DE L.— 1. 



(6) Rimas, Madrid , 1611 ; y E¿ Pompeyo, 1618. 

(7) El pasajero^ alivio de caminanles. Madrid, 1617. 

(8) Véase el discreto raxonamleaio sobre las comedias 
qne pone en boca del Canónigo en la parte primera de 
Don Quijote, 

b 



VIII * * DISCURSO PRELIMINAR. 

y ai llegar á Lope de Vega y sus contemporáneos» se expresa en estos términos : 



Hace el sol de- nuestra España, 
Compone Lope de Vega 
(La Fénix de nuestros tiempos 

Y Apolo de los poetas) 
Tañías farsas por momentos y 

Y todas ellas tan buenas, 
Que ni yo sabré contallas, 

Ni hombre humano encarecellas. 
El divino Miguel Sánchez, 
¿Quién no sabe lo que inventa? 
Las coplas tan milagrosas , 
Sentenciosas y discretas 
Que compone de contino , 
La propiedad grande de ellas, 

Y el decir bien de ellas todos* 
Que aquesta es mayor grandeza. 
El Jurado de Toledo , 

Digno de memoria eterna, 
Con callar está alabado , 
Porque yo no sé , aunque quiera. 



El gran canónigo Tarraga... 
Apolo , ocasión es esta 
En que , si yo fuera tú , 
Quedara corta mi lengua. 
El tiempo es breve y yo largo; 
Y así , he de dejar por fuerza 
De alabar tantos ingenios , 
Que en un sin Gn procediera. 
Pero de paso diré 
De algunos que se me acuerdan , 
Como el heroico Velarde, 
Famoso Micer Artieda, 
El gran Lupercio Leonardo , 
Aguilar el de Valencia , 
El l¡cenciad(f Ramón, 
Justiniano, Ochoa, Cepeda, 
El licenciado Mejia , 
El buen don Diego de Vera , 
Méscua, don Guillem de Castro, 
Lifiany don Félix de Herrera, 



Valdivieso y Almeodarez , 

Y ealre muchos uno queda : 
Damián Salustrio del Poyo, 
Que no ha compuesto comedia 
Que no mereciese estar 

Con letras de oro impresa, 
Pues dan provecho al autor 

Y honra á quien las repres^mia. 
De los farsantes que han hecliu 
Farsas , loas, bailes, letras. 
Son Alonso de Morales, 
Grajales, Zorita, Mesa, 
Sánchez, Rios, Avendaño, 
Juan de Vergara , Villegas , 
Pedro de Morales, Castro, 

Y el del hijo de la tierra , 
Caravajal, Claramonte, t 

Y otros que no se mo acuerdan, 
Que componen y han compuesd) 
Comedias inuchas y buenas. 



'Por último , el doctor Antonio Navarro, canónigo magistral de la colegial de Villafranca y } i^ 
moso predicador á los principios del siglo xvii, en su Discurso á favor de las comedias^ hi'i 
una minuciosa relación de los poetas que entonces florecían en el teatro, declarando con iiuli\i^ 
dualidad el nombre , i^alidad y ocupación de cada uno ; y aunque parte de ellos son anteric»rt ^ \ 
Lope, y por lo tanto, están fuera del cuadro de su época , parece del caso trasladar aquí este ( u 
rioso párrafo, por cuanto comprende también todos los poetas ya citados por Cervantes y Ilnj.t 
y que formaban la mas inmediata secuela del Fénix de los ingenios. Dice asi : 

€ El licenciado Pedro Diaz , jurisconsulto, que fué de los primeros que pusieron las comtvlii 
en estilo; el licenciado Cepeda; el licenciado Poyo, sacerdote; el licenciado Berrio» insigne li' 
trado, y tan conocido de los consejos del Rey nuestro señor; el licenciado don Francisco d»^ L 
Cueva, tan docto y tan celebrado como sabemos de todos los ingenios de España; el licenciad 
Miguel Sánchez, secretario del iluslrísimo de Cuenca ; el maestro Valdivieso , capellán del iliisín' 
simo de Toledo y cura de San Torcaz ; el doctor Vaca , cura y beneficiado en Toledo; Lupen i 
Leonardo de Argensola , secretario de la Emperatriz,, y después del rey de Ñápeles; el liccn( í.kí 
Martin Chacón, familiar del Santo Oficio ; el doctor Tarraga, canónigo de la Seo de Valeiu:.:; 
Gaspar Aguilar, secretario del duque de. Gandía; Juan de Quirós, jurado de Toledo; el doi t< j 
Ángulo, regidor de Toledo y su aFcalde de sacas ; don Guillem de Castro, capiAn ,del Grao il| 
Valencia; don Diego Jiménez de Enciso, caballero de Sevilla; Hipólito de Vergara; el maoin 
Ramón , sacerdote ; el licenciado Justiniano ; don Gonzalo de Monroy , regidor de Salamanca ; o 
doctor Mira de Méscua , capellán de los Reyes de Granada ; el licenciado Hejía de la Cerda , relai«i 
de la chancilleria de Valladolid ; el licenciado Navarro, colegial en Salamanca; don Fraucisc 
Quevedo Villegas , caballero de la orden de Santiago , señor de la villa de la Torre de Juan Abal; 
Luis Velez de Guevara, gentil-hombre del conde de Saldaña; don Luis*de Gonzaga , prebendaii i 
de la Santa iglesia de Córdoba, y Lope de Vega Carpió, secretario del duque de Alba (que lo eii 
entonces), y del conde de Lémos. > 

Tenemos pues trazado por tres plumas contemporáneas y competentes el cuadro completo ()•' 
* teatro español á fines del siglo xvi y principios del xvii; por aquella época en qye se alzó con ^ij 
cetro el gran Lope de Vega, imprimiéndole su carácter propio , exclusivo y nacional, borrando l.H 
huellas de sus predecesores, y obligando con su inmenso prestigio á sus contemporáneos á &í*^iii 
humildemente la^ suyas. 

Bajo su arrogante bandera militaron pues decididamente, no sola todos los escritores aiit '^ 
ya citados por Cervantes , Rojas y Navarro, sino también otros muchos,* hasta que, bien mirnd 
ya el siglo xvu, recogió con atrevida mano el gran Calderón el magnifico orifiama de la nni 
cómica, vigorizando y enalteciendo mas y mas sus brillantes colores, y formando ya con su e^' 



I) 



■<i' 



DISCURSO PRELIMINAR. ix 

leodida falange de discípulos é imitadores el segundo y mas lucido perftdo de su existencia , el 
íDodo que por antonomasia pudo apellidarse el del teatro de Calderón. 
El primero de aquellos, ó sea el de LfOpe (cuyo principio debe fijarse bácia 4888), termina, 
uede decirse, con el reinado de Felipe ÜI, y le cierra Montalvan, el mas aventajado discípulo, 
am girista y felicísimo imitador de Lope ; y no es todo él mas que un puro reflejo ó comentario de 
b obras del gran maestro , imitadas siempre , igualadas á veces , excedidas nunca , por los autores 
lieiicianos Francisco Tárrega, Gaspar de Aguilar, don Guillem de Castro, don Carlos Boil, Ri- 
ifdo de Turia y Miguel Beneito ; los castellanos Higuvl SRU()iez, Alonso Ramón, l¡jcenciad.o Me- 
'i de la Cerda, licenciado Grajales y otros ; bs andaluces Damián Salustrio del Poyo,' Andrés de 
hramonte, Gaspar de Avila, Mira de Méscua, Luis Velez de Guevam, etc., reunidos en Madrid, 
lie casi simultáneamente recibía de los dos Felipes II y III la investidura .de capital del reino, y 
e los madrileños Lope, Quevedo, Tirso, Calderón, Moreto, Montalvan y otros muchos de la corte 
emporio de las musas españolas. , ' , 

Siu duda que los teatros de Valencia , Sevilla y Zaragoza habían precedido á los modestos corra- 
»b de la Pacheca y de Puente y establecidos en Madrid, en 1774, bajo los auspicios de las cofradías 
ela Soledad y de la Pasión (1). Especialmente el primero de aquellos, ó sea el de Valencia, cuya 
;stüa tnstórica en su parte material nos dejó concienzudamente trazada hace {)ocos años un la- 
orioso ingenio valenciano (2), tenia ya desde mediados del siglo su existencia propia y exclusiva, 
casi puede asegurarse que fué aquella la primera ciudad de Sspañaque tuvo edificio consagrado 
sjx'cialmente á la representación de comedias. A él fué, sin duda, adonde acudieron los repre- 
¿(liantes Lope de Rueda, Alonso de Vega, Morales y otros, que por entonces fundaban, puede 
krirse, literaria y artísticamente la escena española. Los mas ilustres poetas contemporáneos, 
uan de Timoneda, Andrés Rey de Artieda, Lupercio de Argensola y Cristóbal de Virués, todos 
^leDcianos ó residentes en aquella ciudad, formaron en ella la verdadera cumbre del Parnaso es- 
Aüol ; y reforzados después por los ya citados Tárréga , Aguilar , Castro , Boil , Turia , Beneito y 
>tri)) muchos, que componían la famosa academia apellidada de los Noctumús (3), atrajeron á Va- 
encía toda ó casi toda la vitalidad poética y literaria de la nación. 

La suerte quiso que el joven Lope de Vega, conducido á ella por una de las travesuras de su 
Docedad, en 458o, permaneciese allí algunos años y contrajese una estrecha amistad con todos 
¡•{uellos aventajados escritores; y por entonces puede suponerse también que' empezó á escribir 
un el teatro, hasta que, regresado algunos años después á Madrid, y héchose famoso por su 
nm^aso talento é inagotable vena, arrastró á la corte á todos aquellos ingenios valencianos, asi 
rxrto lo había hecho también con los andaluces y castellanos, que todos vinieron á compartir 
'Uf laureles, y mas bien á ornar su magnífica pedestal*. . ' 

Eq tan ^elevado puesto; el único que hubiera podido disputarle el cetro escénico fué el ingenio- 
simo, feliz y modesto Tirso de Molina (padre maestro fray Gabriel Tellez), que, si no le igualaba 
ro fecnndjdad (aunque, á decir del mismo, tuvo la suficiente para producir trescientas comedias en 
;) e>;ac¡o de catorce años que dedicó al teatro), Ip igualó muchas veces y^ aun le excedió, á 
i^u juicio, no pocas, en originalidad y atrevimiento de invención, en t;fe cdmica , en estilo y gra- 
'^jo teatral; á. pesar de eso, Tirso en varias ocasiones se declara admirador, secuaz y disci-. 
¡ ülo de Lope , defiende sofísticamente su.escuela , y el mismo que sin duda tenia alientos súfi- 
utniespara fundar otra mas de acuerdo con la filosofía y la regularidad del arte, se contentó con 
I-i spgundo lugar, imitando la caprichosa y libre fantasía de su modelo. Aunque con menores dotes 
\t ulento y voUmlad , también puede decirse de Montalvan (el último de los autores que cierra 
•He período de Lope) gue renunció á su propia originalidad, y acaso á sus convicciones literarias, 
r át^^r hasta en sus extravíos al adorado modelo de quien en vida y en muerte fué humilde 
N ipulo, sincero adoúrador y esforzado panegirista, atrayéndose sobre su cabeza (acaso por esta 
'i'<ma adhesión) todos los tiros y diatrivas que la emulación y la envidia no se a'lrevian á lanzar 
- '^clámente contra el gran Lope. 

El segundo periodo de nuestro teatro, inaugurado por don Pedro ^Calderón de la Barca, há- 
'^ IG30, es'sinduda alguna aun mas brillante y esplendoroso que el primero; porque, además de 

i'i Véase eUntado histórico sobre el Orfi^^A y pfú^ff- trosdiai, por don Luis Lamarca. Valencia , i 840. • • 

■ 'Uta tPmeáia en Eipüña, por don Casiano Pellicer. (3) Véanse las notas al Canto del Turia, de Gil (^olo, 

^^•tríd . íHU. ' por el ilustrado Cerda y. Rico , quien da en ellas noUcias 

h £1 tetíro de Valencia , de$de $u origen haila nua- muy eariosas de esta Academia. 



ü DISCURSO PRELIMINAR. 

comprender una buena parte de aquellos autores secuaces de Lope , que continuaron escribiendj 
basta mediados del siglo xvii, recibió su carácter especial de la espléndida musa y galana fantasij 
del mismo Calderón, seguido inmediatamente por la magnifica pley&de de ingenios tan insigmí 
como Rojas y Ruiz de Alarcon, Moreto y Solis, Mendoza y Cubillo, Matos Fragoso, Hoz y Motel 
Diamante y otros infinitos, hasta del mismo monarca Felipb IV, que se honraba en cruzar con aqu^ 
líos campeones sus poéticas armas , calada la visera y ataviado el escudo con el modesto lema (] 
Un ingenio de esta corte. 

Ambos periodos , de Lope y de Calderón , componen juntos el teatro apellidado antiguo espam 
que tanta influencia tuvo en los demás de Europa, y en especial en el francés ; y aunque desi^ 
nado por el del gran siglo xvii, comprende un espacio de siglo y medio, desde la penúltima décad 
del XVI hasta el primer tercio inclusive del xviu, en que, con el cambio de dinastía y la influencl 
política y literaria de la nación vecina, perdimos en este , como en otros piuitos , tantos ^asgo^ 
condiciones de nuestra fisonomía y carácter nacional. 



En el magnifico monumento que hoy levanta á nuestras glorias literarias la BifiLion< 
DE Autores Españoles, no era posible, ni merecería disimulo, el dejar de dedicar una parte mi 
principal á uno de sus mas preciados blasones , áese espléndido y brillante florón de nuestra li 
roña literaria, al teatro nacional , al teatro antiguo, aí teatro de Lope y Calderón. 

Considerado en conjunto , no hay nación alguna que pueda disputarle la preferencia en or¡¿j 
nalidad, abundanci.i y bizarría. En vano la critica apasionada de los Aristarcos del siglo xviii pu< 
atacarle á mansalva por aquellas mismas extrañas dotes , aparapelada en los argumentos y pl 
dantesca erudición de las escuelas y en el rigorismo clásico de los antiguos preceptistas, sin tcni 
en cuenta que lo que quisieron hacer, y realmente hicieron nuestros poetaa, era fundar un tcati 
distinto del griego y latino, especial, y que creyeron mas propio de la moderna sociedad ; y r((i 
por su misma abundosa esplendidez y su inagotable fecundidad, vino á ser también el inmeiti 
arsenal donde fueran á buscar y templar sus principales armas los restauradores de la escui] 
clásica, el gran Corneille y el inmortal Moliere (1). Mas, pasada aquella época de reacción injust;] 
pedantesca, la critica moderna, especialmente la alemana (cuyo teatro tiene muchos puntos i 
contacto con el nuestro), empezó á estudiar y analizar cumplidamente aquellos insignes drami 
ticos, imitó sus bellezas, huyó sus extravíos, señaló y comentó unos y otros, y supliendo reí 
mendando nuestra propia y criminal apatía, reprodujo por medio de la prensa gran parte (iel 
riquezas inagotables del tea|ro nacional. * 

Hija natural de este, é inspirada sin duda por sus altas creaciones, nació en nuestros tjcmpos 
moderna escuela, apellidada romántica , ysLh consideremos en su cuna en los dramas de Schill 
y Goethe , ya en su virilidad y lozanía en los de Ryron y Víctor Hugo. Y la rehabilitación fué coi! 
pleta, como no podia menos. -El siglo actual, que aplaudía las fantásticas y atrevidas creac/rotj 
de estos grandes ingenios contemporáneos, no podia desconocer ni mostrarse indiferente anU* I 
magníficos modelos de nuestro siglo xvii ; y al admirar el atrevimiento y entonación del Don Cii 
los y Fausto, de Don Juan y Marino Fallero y de Lucrecia Borgia j Hemani , tornó naturalmeil 
los ojos á nuestra antigua escena , y guiado por la crítica (que se encargó de probarle el por ql 
le debia gustar lo que realmente le. gustaba), encontró el foco de esta viWsima lumbre en La É 
trella de Sevilla, La vida es suefiOy El Médico de su honra, Et Burlador de SeviUa, Car\ 
del Castañar, El mas impropio verdugo, y otras cien y cien creaciones de nuestros ilustres dram 
ticos (2). 



(i) Sabido es que la primera tragedia clásica francesa. 
El Cid, de Corneille , esuoa rerundícíon de la de Guillen 
de Castro, y su primer comedia Le Menleur, de La vet" 
dad sotpechosa , de Alarcon. 

(2) Entre los muchos escritos de nuestros mas famo- 
sos criiicos sobre las escuelas clásica y romántica y sobre 
nuestro antiguo teatro, los primeros que, á mi juicio, su- 
pieron fijar la cuestión bajo su verdadero punto do vista, 
y trazar al mismo tiempo el juicio mas acertado de nues- 



tros antiguos dramáticos, fueron el señor don Francii 
MarUnez de la Rosa, en su Apéadice al Arle poética, so\ 
la comedia ^parióla (Paria, i827); el se&or ó&n A;!u>l 
Duran , en sa excelente Üiicursa Mohre la influencia 
la critica moderna en la deeadeneia del teatro esoin 
(Madrid, 18áB8), y el señor don Alberto Lisia , en sus L 
cionei de literatura dramdtica, prononcindas en el A 
neo 'eo 1836. 



• • 



DISCURSO PRELIMINAR. . . xi 

r»pE OK Viga, Tirso db Molina, Caldkron , Rojas, ÁLARCoif y Moreto : hé aquí los grandes nom- 
uci-^ de nuestra escena nacional, y ()ue forman, con su abundoso repertorio, lo que pudiéramos 11a- 
Bur el teatro español de primer orden. Al lado de ellos , la crítica ilustrada ha calificado en segunda 
liO.ea á todos ó la mayor parte de los autores mencionados en este discurso, desde Miguel Sánchez 
;.i>(a Cañizares , y á la sombra de ellos merecen también un lugar honroso otra multitud de*apre- 
!)b)es escritores que en el poético siglo xvii concurrieron con sus producciones á formar el reper- 
>!¡o escénico español , que comprende bastantes miles de dramas para exceder al de todo^ios 
eutn^ de la modern&Europa. 

En su inmensa multitud ( na conocida boy por* su mayor parte , á causa de la pérdida de infinitos 
numscritos» de la extremada rareza de los impresos, de la de*si^ia de autores é impresores, del 
:y\<o desden y vergonzoso olvido en que yacieron olvidados casi todo el siglo pasado), los Rjy 
i Sfle las creaciones mas felices y valiosas del genio dramático basta los abortos mas lamenta- 
>.cs del mal gusto, y en los mismos autores de primer orden nos quedan sin duda muchoá que, 
\ \]o ser por el nombre con que van escudados, no merecerían figurar en tal linea ; asi como en los 
)t' lüs denlas escritores clasificados en segundo término se* hallan frecuentemente producciones tan 
iM atajadas, que pudieran disputar decorosamente la palma á los primeros. • 

be los seis ya citados, y de varios de los segundos, se imprimieron en su tiempo colecciones 
Dds ó menos amplias y completas, y algunos ejemplares de ellas existen todavía. Otras nachas 
ueruii impresas sueltas ó colectadas en tomos ( aunque con escasa fidelidad y sin ningún orden ni 
T.ierio) por los impresores y libreros He Barcelona, Valencia, Zaragoza, Bruselas, Ambéres, 
Usboa y Madrid , y principalmente en la abundosa colección de cuarenta y ocho tomos ó partes^ 
^ue empezó á publicaren 1662 Domingo García Morras, y terminó en 1704; sin que ninguna de* 
t>iis colecciones tenga hoy otro mérito que el de su extremada rareza , ni pudiera servir para el 
vnocimiento cronológico y selecto de nuestro repertorio teatral. 

A ñoes del siglo pasado intentó suplir esta falta, y metodizar algún tanto el estudio de 
Dueslro tesoro dramático, el bizarro poeta y atrabiliario critico don Vicente García de la Huerta, 
lili) Jo a luz una colección escogida de comedias de nuestros dramáticos antiguos (1); pero su vi- 
do gasto y sistemática presunción le hicieron dar la preferencia exclusiva á unos auti^res, con 
•s'ien ú olvido de otros ; y entre las obras de aquellos mismos, fijarse exclusivamente en una sola 
>e, como noas aproximadas á la regularidad clásica, á la manera que él la entendía; de que re- 
> uio ana colección de comedías, apreciable sin duda, pero pálida é Insuficiente para dar á cono- 
vT d nuestros dramáticos bajo todos sus aspectos. Esto no obstante, la intención evidente de García 
< ia Huerta, que érala de rehabilitar la memoria y vengar del olvido á autores tan eminentes 
'imo injustamente desdeñados ú ofendidos por la ignorancia y mala fe de los criticastros del si- 
jo inn, es sumamente laudable y merece una sincera gratitud de todos los amantes de nuesti;^8 
.lorias literarias. 
A pesar de este excelente ejemplo dado por García de la Huerta , y de que él solo pudo despegar . 
gusto hacia el estudio de nuestra antigua literatura dramática ; á pesar de que en el extranjero, 
[i! jor estudiada y comprendida acaso por los escritores alemanes, ingleses y franceses , aparecie- 
r*u en distintas ocasiones , á par que estudios críticos y reseñas históricas de ella , colecciones mas . 
»mt'nosapreciables y escogidas de nuestros antiguos escritores; á pesar, en fin, deque los in- 
Litc^bles impresores de Valenóia reproducían indistintamente y sin exactitud ni esmero todas las 
•inedias del teatro antiguo que les venían á la mano ó que por casualidad ponía de moda algún 
••mediante que se lucia en ella en (al ó cual relación ó escena , todavía no fueron estos suficien- 
- estímulos, <m muchos años, para que nuestros literatos, siguiendo y mejorando el pensamien- 
' deBtterta, ofreciesen al público un repertorio escogido y metódico de nuestro teatro antiguo. 
En Í836, personas muy apreciables, dignas y conocidas en nuestra ;re pública literaria, se de- 
irroQ, en fin, á llenároste vergonzoso vacío, y emprendieron la publicación de una Colección 

V comedias escogidas de nuestros escritores dramáticos (2), que continuó hasta 1835, en que fué 

> ♦ 

♦ ■ . • 

1 Tttíro aMiiguo etpañoi , por don Vicente García de (2) Consta de cincaenta y nueve cuadernos en 8.% cada 

:• rttma. Parte primera , comedias de fignron , 4 toIú- uno con dos comedias, y comprende varias de los au- 

>:«! Parte segunda, comedias de cipa y espada , 8 vo- totes Lope , Calderón, Tirsq , Alarcon , Rojas , Moreto, 

^mu Parte lereera, comedias heroicas , 2 volúmé- MonUWan, Mira de Méscaa, Velez de Guevara, Solis, 

*% i*>iTecaarta, entremeses, un volumen. Madrid, im* Candamo, Matos, Diamante, Cubillo, Zarate, Leiva, 

''f^BU Beal , 1785. Zamora y Ca&iiares. 



iti 



vS 



XII • DISCURSO PRELIMINAR. 

suspendida sin terminar. Esta colección es sin duda alguna muy apreciable, y superior ¿ la de 
Huerta por la excelente elección de autores y dramas y los breves juicios críticos que los acom- 
pañan; poro* desmerece notablemente , primero por no terminada ni completa; segundo, porque, 
publicada en tiempo en que existia una censura ignorante y suspicaz, están estropeados ó inuti- 
lizados muchos dramas con frecuentes supresiones y blancos; y por último» por la extremacia 
incorrección y desaliño de la parte tipográfica. 

Hcicbo mejor , bajo todos aspectos , es otra colección publicada en Paris por el editor U. Baudrl, 
bajo la dirección del excelente literato y crítico señor don Eugenio de Ochoa,.y con el titulo de 7e^ 
sorp*del teatro español. En ella hizo el,distinguido colector el servicio mas notable que hasta ahora se 
ha rendido á nuestros antiguos draniáticos, dando á conocer en el extranjero sus principales bellezas, 
exhumando, aun para nosotros , una buena parte de ellas ya sepultadas en el olvido , y añadiend^^ 
con excelente criterio juicios y apreciaciones muy conducentes para estudiarlos con fruto; per 
esta excelente colección, como publicada, según queda dicho, en país extranjero, y escasísima, 
por lo tanto, en el nuestro , no ha podido entrar en el dominio del publicó españoL 



La Biblioteca de Autores Españoles está en el deber de realizar mas ampliamente aun el pen- 
samiento de aquellos apreciables colectores, y llenar en esta parte los deseos de un público y uu^ 
época mas exigente é ilustrada. Asi lo ha comprendido '^ empezado á satisfacer su entendido } 
diligente editor, publicando primeramente una abundosa y bien escogida colección de los autore^ 
de primer orden,' dignamente confiada al exquisito juicio, instpiccion y buen gusto de persona^ 
especialísimas ó competentes (1). 

Tócame hoy á mí (sin duda por equivocación del mismo editor de la Biblioteca) completa! 
aquel magnifico alarde de nuestras antiguas glorias dramáticas con la colección escogida de lo] 
autores de segundo orden; y si bien sea mucha mi justa desconfianza para acometer tan árdiu 
empresa, fio en mi celo, entusiasmo y perseverancia para salir de ella lo mas airoso que pueda. 

Sus'dificultades é inconvenientes me son conocidos; los toco y veo crecer á medida que prosi;;< 
mi tarea, y aunque no para exigir género alguno de aplauso , ni aun de gratitud literaria, lícit 
me debe ser el apuntar aquí (siquiera sea brevemente) alguno de estos inconvenientes, cuya con 
sideración baste á templar las aceradas armas de la crítica y me sirva para merecer labenévol 
indulgencia del público. 

No es seguramente posible, ni tampoco fácil, aspirará una perfección absoluta en esta clasi 
de obras; y aun poseyendo (que no poseo ciertamente) los mas extensos conocimientos, el gnsti 
mas delicado y el tiempo y vagar mas indefinido, no sería posible responder anticipadamente (]\ 
. la bondad completa dé una colección como la presente, para la cual han de escogerse los mato 
rial^s en tan vasto y poco conocido arsenal. Prescindiendo de lo penosísimo y dudoso que es * 
adquirir todas ó la mayor parte de las producciones que deben ser estudiadas, dificultad tal, qu 
á veces raya en lo imposible, ya porque* absolutamente se perdieron los originales, ya po 
que quedaron inéditas en tiempo de sus autores, y ya, en fin, porque, no reimpresas desc 
principios del siglo xvi, son rarísimos los ejemplares que existen en el dia (2), y aun si 
poniendo que puedan allegarse, propios ó extraños, á costa de inmensos sacrificios y no esca 
diligencia, preciso es empezar por leer, estudiar y comparar todas las comedias de cada aut 
(que suelen llegar á un número crecido) para escoger los mas dignos, y de cada uno de ellos 1 



(1) Véanse las comedias de Lope de Vega^ escogidas 
por don Juan Eugenio Hartzenbusch ; tomos ixvr, xxxiv 
y zu de la Biblioteca. ( El iv aun no se ba publicado.) 

Comedias de Calderón, escogidas por el mismo se- 
fior Hartzenbuscb ; tomos tii, ix, xii y xiv. 

Comedias de Tirso de Molina, por el mismo ; tomo v. 

Comedias de Ruiz de Alarcan, por el mismo colector; 
tomo XX. 

Comedias de Moreto, por don LuisFernandes Gaerra; 
tomo XXXIX de la Biblioteca. 

Comedias áeRojae , escogidas por don Manuel Cafiete. 
(No se ba publicado.) * * 



(S) De las veinte y seis comedias que comprende ost 
volumen, solo Loi mocedades del Cid, de Gnillem de Ca 
tro, ban sido rebnpresas desde la vida de sus autores . 
son boy conocidasdel público. Basle dedr,para apuntar 
rareza de las demás, que de la colección, en dos tnntt 
de los cuatro autores valencianos, de que be tomado h 
de Tirrega , Aguilar, Turia y Boíl , oo se baUa en nfn^^i 
na de las Bibliotecas públicas ni particulares de Madri 
(y acaso de Espaba) mas ejemplar que el que tuve 
la *vi8ta, en la magnífica particular de su majestad 
Reina. 



DISCURSO PRELIMINAR. mi 

inejor ó las mejores ; y no hay que decir lo inmenso y enojoso de esta operación preliminar, te- 
niendo en cuenta que se trata de cuatrocientos ó mas autores y de algunos«miles de comedias, 
•n las cuales , al través de joyas de inmenso valor y riqueza literaria , tropieza á cada paso y se 

lUitnga el lector en el absurdo ó impertinente fárrago de tantas composiciones extravagantes, 
JLÑalirmdas y hasta necias*, co;i que los infatigables autores del siglo xvii abastecian diaria- 
:nente la sed devoradora de novedades que do^ia aquejar al público. Y de lunares tan mar- 
• iJos, de nubes tan sombrías no está exento ninguno de nuestros autores, aun los mas in- 
^ u'ues, cuando se dejaban arrebatar en alas de su extraña fantasía ó trataban de satisfacer el 
uMisto viciado é ignorancia del público, para recibir el premio de su criminal condescendencia. 
; (juntas veceSf desalentado, aburrido, mareado, en tan improba tarea, hube de dar de manoá 
fWn , de arrumbar los materiales inmensos y heterogéneos desplegados á mi vista, y cuántas, 
{¡.L^ta bailas una ó dos obras dignas de algún autor de los que hoy ofrezco al público, hube de sol- 
f.ir Je la mano una docena ó ma§ del mismo ! Hasta del propio Lope de Vega j cuántos dramas 
ilesatinados, inverosímiles, monstruosos y hasta faltos ^e común seQtido, podíanse aquí apuQtar! 

Vc'iaque común de los mas grandes ingenios , y mas bien de la humana naturaleza, incompleta 
^!( mpre y discordante ! Del gran cantor de Troya se dijo que dormitaba algunas veces , y al in- 
süMie dramaturgo Moliere le desconocía en ocasiones el gran crítico francés (1). De suerte que 
1 1 principal y penosísimo trabajo que supone esta obra es precisamente lo que el público no ve 

n pila; esto es, lo que el colector ha tenido que desechar, á la manera que el escultor busca y 
1 li\ina en el inmenso y basto trozo de mármol las preciosas y puras formas de la estatua que, 
r vMita ya de su tosca cubierta , se atreve á ofrecer á la pública admiración. 

Mi iolencion y atrevimiento (lo confieso frangamente) no se limitaron solo á formar una co~ 
*,:< ( ion mas de comedias escogidas de nuestros autores conocidos, para lo cual hubiera bastado 

in reproducbr cualquiera de las anteriores, ya citadas, ó todas eUas, sino que, aprovechando, la 

'a>ioD (acaso única que volverá á presentarse) de enriquecer é ilustrar la historia de nuestro tea- • 
:: ', me propuse sacar del olvido autores y obras completamente ignoradas del público desde su 
. \i>u>ncia hace dos y media centurias, y desconocidos tanü>ien, ó por lo menos desdeñados, de los 
lii^aios literatos y críticos nacionales y extranjeros ; rehabilitar asi su memoria y vengarles de tan * 
' justo y prolongado desden; y guardar en lo posible el orden cronológico, empezando por col- 
mif el vacio que se observaba del conocimiento de los autores contemporáneos á Lope de Vega, 

lue trabajaron á su lado y bajo su inmediata inspiración , y cuyas obras, rarísimas y no repro- 
.ji iJai por la imprenta desde los primeros años del siglo xvii, si bien famosas en su vida y ci- 
'ild> con alabanza y encomio por los mismos Lope y Cervantes, no habían merecido de la critica 
LuultToa ni siquiera una leve mención (2)1 
íñ este caso están todos los autores y comedias que componen este primer volumen de nuestra 

< ^ c/rion, y si bien reconozco el grave compromiso que eché sobre mis débiles hombros en repro- 
.rir. escoger y apreciar obras que no han sido anteriormente tomadas en cuenta por la crítica 
i*:rd(la de jueces mas competentes , creí de mi deber apartarme en esté punto de sus respela- 

' N huellas, y hacer loque juzgué un seríelo,, un verdadero don á la patria gloria, restituyendo 

< i.t Kiz y entregando al dominio de la crítica ilustrada producciones que no creo indignas de 

•üixirla. A ella y al público cumple ahora deqir si me equivoqué, después de leer La Guarda cui" 

•' '"sa, de Miguel Sánchez; La Sangre leal y La Duquesa cmstante^ .del canónigo Tárrega; Im Gt- 

Mt) melancólica^ de Gaspar de Aguilar; El Marido asegurado j de don Carlos Boil; El Amor cons- 

i!tU\ El Narciso eti m opinión y La Fuerza de la sangre , de don Guillem de Castro; La próspera 
V (ilvcT$a fortuna de Ruy López Dáualos, de Poyo ; De esta agua no beberé ^ de Andrés Clara- 
nte ; El valeroso Espmol , de Gaspar de Avila , y alguna otra de las que comprende este vo- 
¡ii'jQ. Ullimamente, repetiré que (aun admitida la bondad de estas obras, relativa á la época en 
i ' fueron escritas, y á las demás de sus propios autores) no* las. presento en absoluto como obras 
\<>:leDtes, ni á sus autores como los mejores de los de segundo orden , pues en los que siguieron 



■ Dni M Mc ridhule au Sa^i» ii'emfeloppe. Tapia , Gil y Zarate , etc. , ni de los extranjeros Schlegel, 

Jturtamót$p9mtfwteurdm MUsaatrope. Sismondi, Boulerweck, Puíbusque, Ticknor, etc., sobre 

(BoUean:) 1^^ literatura y el teatro espafiol, se hace el Juicio critico 

i' Es atog«na de las obras, por otro lado apreciabíli- 6 se mencionan apenas los autores que comprende este . 

'^». d£ lofseiorej Moratía, Martínez de la Rosa , Lista, tomo. 



XIV 



DISCURSO PRELIMINAR. 

á estos los hay sin duda alguna que les aventajaron y excedieron. Estos, como Mira de Més- 
cua , Vele¿ de Guejara, Belmonte, Herrera, Godinez, y otrosmas conocidos y estudiados, harán 
mas fácil y agradable mi tarea en el segundo volumen, que terminará con Pérez de Montalvan, 
el masfíel imitador de Lope de Vega, en cuyas manos exhaló materialmente el postrer suspiro, 
y en cuya frente se reflejó el último rayo de luz. ^ • 

Otros dos tomos serán destinados á los dran^ticos posteriores á Lope de Vega ^ á los contem- 
poráneos y secuaces de Calderón , y comprenderán todo lo mas notable de estos, desde Mendoza 
y 'Cubillo hasta Zamora y Cañizares, formándolos cuatro el teatro de segundo orden ^ que, unido 
á los doce tomos ya citados del primero , y por último al otro ofrecido al público de los anterio^ 
res á Lope (1) , honrarán la Biblioteca con la colección mas espléndida , cronológica y selecta de 
nuestro inmenso repertorio escénico. 

Réstame, por último, declarar la manera con que he procedido para arrostrar en lo^osi))le las 
dificultades materiales que m3 ofrecía la tarea encomendada* á mi cuidado. En primer lugar he 
debido luchar con la escandalosa incorrección, las notables variantes y contradicciones de los 
textos ó manuscritos impresos. Empezando por los títulos y autores de las comedias, los im* 
presores de aquellos tiempos las daban á la estampa con el que querían , y las soliau adjudi- 
car , motu proprio , al autor que les cuadraba , ó á aquel cuyo nombre estaba mas en moda y les 
prometía mas despacho ; esto produce una confusión y embrollo tales, que hace de todo punto 
imposible depurar un catálogo exacto y general de nuestro teatro, ni aun el individual de cada 
autor. Además, ó por descuido de estos (que es lo mas presumible) ó por impericia de los impre- 
sores, olvidaban muchas veces señalar exactamente los personajes que luego aparecen en escena, 
ó estampaban otros que no existían después , suprimían versos ó partes de ellos, truncaban los aso- 
nantes , trastornaban las voces, y'confundian el sentido do la lección. Por regla general omitían 
también indicar el sitio de la escena y sus mudanzas , y no dividían tam{)oco aquellas señalando 
los interlocutores , dejándolo adivinar todo al lector ó al comediante que las había de representar. 
Añádase á esto , el interminable número de erratas de imprenta y la ausencia de toda ortografía, 
y se formará una idea del enojoso trabajo material que esta operación me ofrecía. 

•Luchando con él, he consagrado el posible esmero á su corrección. Allí donde eché de menos 
una palabra para expresar el sentido ó concluir el verso, la he procurado adivinar y colocarla; 
donde hallé trocada otra para el consonante ó la expresión, la be restituido á su lugar propio; 
algunas veces, hallándome con la falta de algún verso, y no logrando penetrar el pensamiento del 
autor, he preferido dejarle en claro; otras, aunque reconociendo lo absurdo ó indecoroso de la 
expresión ó de la idea, la he respetado, como suya. Respecto á la división y numeración de las 
escenas , señalando los interlocutores al principio de cada una, y á los cambios de decoración, me 
ha parecido conveniente dejarlo sin declígrar, como está en ios originales, por no alterar en nada 
la físonomia especial de estos dramas. Podr¿ ser esto mal hecho ; pero aun me pareció peor el 
meter la mano en la obra de autores tan distantes de nosotros , para adicionar, pulir y recortar 
un cuadro que salió de sus manos en su respetable sencillez; y luego que, para adivinarles ó en* 
tenderles en este punto, no crpo menos perspicaz al lector del siglo actual que lo fueron los de los 
siglos XVI y xvii, • 

.Hame parecido también conservar las loas con que fueron representadas é impresas estas 
primeras comedias ; nioda que, si hemos de creer á Suarez de Figueroa (2), pasó muy pronto , y 
ciertamente que con razón , pues dichas loas, y las letras que para los bailes las acompañaban, so- 
lian tener muy poco mérito y ninguna relación con el drama. Algunas, sin embargo, son curiosas, 
como la que precede á la comedia de Tárrega , La enemiga favorable , ó á la de don Carlos Boil, 
titulada El marido asegurado^- y de todos modos parece que deben ser conservadas y conocidas 
como documentos históricos del arte. He reproducido también el epíteto de famosa en todas 
las comedias en que le hallé ; costumbre que estuvo muy en boga en nuestro antiguo teatro , y 



<i) Este tomo, sin duda el mas interesante para los eru- 
ditos, no conozco en España nadie que pueda formarle, 
mas que el sabio y laborioso señor don Agustín Duran, 
único que reúne á estas cualidades', á su recto juicio y 
exquisito gusto literario, la circunstancia de poseer en 
su famosa- biblioteca los materiales rarísimos que han de 
formar aquel, y la esplendidez y galantería necesarias 



para ponerlos'á disposición del pdbllco , conoto ya lo hito 
con los preciosisimos Cancioneros» (Véanse los tomos x 
y xvt de la Biblioteca.) 

(3) t En las falsas que comunmente representan , han 
quitadd una parle, que llamaban ha , y según de lo poco 
que servia y cuan fuera de propósito era su tenor, andu- 
vieron acertados.» {El Paiederotpot Suarez de Figueroa.) 



DISCURSO PRELIMINAR. 



XV 



qae el cáustico Tirso de Molina quiso sin duda corregir, poniendo á las suyas el sobrescrito de 
Comedia sin fama. Observaráse también que en esta primera época la división era indistintamente 
ei) actos ó en jornadas, y rarísima la ocasión en* que las comedias llevan mas de un título; final- 
mente , que todas declaran el nombre del autor, y que este era solo uno , basta que mas adelante 
se introdujo la costumbre de publicarlas anónimas, ó la aun mas fatal de escribirlas en compa- 
ñía dos, tres ó mas autores. ^ 

Terminaré aquí estas sencillas advertencias con las noticias (aunque narto escasas) que he 
podido allegar* de los auiores comprendidos en este tomo, y algunos otros del mismo peno-' 
do (que es el menos conocido), adicionándolas con aquellas observaciones críticas que la lec- 
tura de sus obras me ha sugerido. 

Hubiera deseado también acompañase á este prólogo ó introducción el Catálogo cronológico 
ü nuestro teatro por autores^ que hace tiempo me dediqué á formar, y de que publiqué una gran 
parte en sendos artículos biográficos y críticos de nuestros primeros dramáticos (véase Semanario 
pintoresco español de los años 1851, 52 y 53); pero el deseo de que este útil, aunque enojoso y 
deslucido trabajo salga lo menos imperfecto posible, me obliga á dilatarle aun hasta el segundo 
lomo de esta colección; asi como para el cuarto y último preparo también otro general por títulos 
ic comedias t mas amplio, metódico y aproximado á la exactitud (porque completo y perfecto no 
es posible) que todos los formados hasta el día. 

R. DK M. R. 



• 



APUNTES BIOGH^ICOS ¥ CRÍTICOS 



DE LOS 



AUTORES COMPRENDIDOS EN ESTE TOMO 

Y ALGUNOS OTROS DE LA MISMA ÉPOCA. 



EL DOCTOR RAMÓN. 

El primero de los autores contemporáneos de Lope, que cita Cervantes en el párrafo trans- 
crito en el discurso anterior, es el doctor Ramoü , y no como quiera, sino que dice de él que sus * 
trabajos {dramáticos) fueron los mas después de los del gran Lope. También Rojas y Navarro, en 
»u$ resedas de los escritores de aquel tiempo, hacen mención expresa del licenciado Ramón » ó 
del maestro Ramón, sacerdote. Ahora bien, ¿quién era este autor tan fecundo y celebrado en 
su tiempo, y qué obras de las suyas han podido salvar el trascurso de dos siglos y pedio? Esto es 
loque pocos, muy pocos, han tratado de investigar, y que la crítica ha desdeñado completamen- 
te. Procuraré ofrecer algunos datos que puedan servir para reparar en alguna parte aquel olvido. 

Don Nicolás Antonio, en su excelente Biblioteca hispana , dedicó un articúlela fray Alfonso Ra- 
105 , de quien dice fué natural del pueblo de Vara del Rey, do la diócesis de Cuenca , y que, siendo 
^a doctor en teología, ingresó en la orden de Nuestra Señora de la Merced; que fué insigne y 
celebre escritor , de amena doctrina, mucha erudición y feliz ingenio , propio para diversas mate- 
ñas, y señaladamente para la teología y la historia; insertando en .seguida una larga lista de sus 
obras místicas, históricas, sagradas y profanas, entre ellas, la de la misma orden de la Merced, 
lie que fué cronista. Dice también que á su cuidado se debió la publicación de la Historia de la 
Conquista de Nueva-España , de Bernal Diaz del Castillo*; pero (lo que es sobremanera extraño) no 
tice una sola palabra relativa á sus obras poéticas y cómicas, que en tan gran número y tan cele- 
bradas hubieron de ser. Sin embargo de esta omisión tan notable de Nicolás Antonio, no iish^ duda 
alguna en que el fray Alfonso Ramón, de quien se ocupa, es el mismo doctor Ramón,. celebérri- 
mo autor cómico citado por Cervantes , Rojas y Navarro. Véase, en comprobación de ello, lo que el 
mismo Cervantes dice dé él en su Viaje al Parnaso : 

Un licenciado de un ingenio inmenso 
Es ?íqm\, y aunque en traje mercenario, , . 

Como á señor le dan las musas censo. 

Ramón se llama , esfuerzo necesario 
Con que Delio se enfuerza , y ve rendidas . 
Las obstinadas fuerzas del contrario, 

T Lope de Vega , en su Laurel de Apolo , le consagra estos versos aun mas explícitos : 

Fbat Alonso Ramón (puesto que olvida 
Las musas por la historia ) 
Cuenca le ofrece duplicaba gloria^* 
A sus letras debida , 
Pues le ha dado mas.frutos, mas tesoro 
(Si los libros son mas que plata y oro), 
Entrando mas por ti, dichoso Júcar, 
Que á España por la barra de Sanlúcar. 



xviir APUNTES BIOGRÁFICOS Y CRÍTICOS 

. Con lo cual queda suficientemente probada , no solo la identidad del mismo Ravoi?, Conquense 
y Mercenario , sino su renuncia voluntaria á las musas para dedicarse á la religión y á la historlaj 
Esto explica bastantemente el por <}ué sus obras* profanas, por rara excepción impresas, n^ 
han llegado hasta nosotros, y no pueden, por lo tanto, entrar hoy bajo el dominio de la crítica 
Tres de sus come(rias,«in embargo, se hallan citadas, aunque con el apellido de Remon , cnkj 
catálogos generales , impresos y manuscritos. Titúlase la una El sitio de Mons por el duque <i\ 
Alba; la otra. Tres mujeres en una; y la tercera. El Santo sin nacer y el mártir sin morir, Sa\ 
Ramón, La primera debió imprimirse suelta, la segunda y la tercera se hallan insertas en la \m 
te xxxu de la colección antigua de diferentes autores^ impresa en Zaragoza en 1640, aunque el 
ella se da la de San Ramón al doctor Mira de Méscua. No ha sido posible hallar un ejemplar de e^ 
te tomo (aunque poseo otros de está rarísima colección), y por lo tanto, no puedo decir nada sobr 
estas comedias; pero en la selecta biblioteca del excelentísimo señor duque de Osunk y del Infaii 

.tadó hallé otra, ó mas bien dos, manuscritas del doctor Ramón , únicas acaso que de él existan, cfi 
este título : * . 

t Primera parte de la famosa comedia del Español entre todas naciones y Clérigo agradecido, com 
puesta por el padre fray Alonso Ramón , de la orden de Nuestra Señora de la Merced; hablan t 
ella las personas siguientes f -^El licenciado Pedro Ordoñez de Ceballos (1), — el dómine Marcos,^ 
el capitán Pedro de Gomelin, — el marqués de Pcñaflel, — don Juan de Cardona , — don Francis 
co, — doña Juana y criados, — dos frailes franciscos, — el bajá de Túnez,— el bajá de la Suria, Ha 
din , moro;— Benalar,— Daraja, — Fatima , — Bartolomé Pérez, — el Arzobispo, — Polonia, negrí 

*y otros negros; — Caloco, general indio , y otros indios. > 

La escena pasa en África y Asia , y en la Segunda parte ( además del protagonista y su fámuld 
el dómine Márqos) , hay otros personajes, no menos exóticos y extravagantes que en la primer:! 
Ambas comedias forman la relación de las aventuras imaginarias de un estudiante andaluz , áh 
pues clérigo (Pedro Ordoñez de Ceballos), en remotas naciones de África y do Asia , hasta llegar | 
ser elegido rey en Cochinchina , en virtud de un tejido de absurdos y desatinadas invcncionr^ 
A la verdad que si hubiék^amos de juzgar, por estas solas piezas del doctor Ramón, de su roériti 
poético y dramáticos, mal podríamos dar la razón á sus apasionados encomiadores, los insigiu^ 
Cervantes y Lope de Vega ; pero quiero mas bien suponer que en las que yacen en el olvido , ó s| 
han perdido para nosotros , andaría quizá mas acertado y merecedor de aquellos éncomiásticM 
recuerdos. Si asi no fuese, poco ganaría con su hallazgo la fama del autor ni la de sus críticos i 
admiradores. 



MIGUEL SÁNCHEZ (el divino]. 

Ya eli los primeros tiempos del joven Lope de Vega, hacia 4588, Migubl Sánchez era hmm 
poeta lírico y cómico, á quienes sus contemporáneos apellidaban él Divino y de quien hoy n 
tenemos mas noticias sino que fué primero vecino de la ciudad ^ie Valladolid, presbítero despue 
y secretario del ilustri^mo obispo de Cuenca , y que debió morir en Plasencia , según se inGere d 
los siguientes versos que Lope de Vega le consagra en el Laurel de Apolo : 



El dulce cristalífero Pisuerga, 
Que , como centro del sagrado Apolo , 
Tantos ingenios deíficos alberga , 
A aquel en lo dramático tan solo , 
Que no ha tenido igual desde aquel punto 
Que el coturno dorado fué su asunto, 
Miguel Sánchez, que ha sido 

Y mas adelante dice : . 



El primero maestro que han tenido 
Las musas de Terencio, 
Propuso, aunque con trágico silencio; 
Matóle el sol de la inclemente Vera, 
Porque le aoticipó la primavera , 
Y con la variedad de las colores , 
Pensó que ios conceptos eran flores. 



El Fénix que lloró Pisuerga tanto, 
Y que mató Plasencia , 
En don Gabriel Henao hoV resucita. , ' 

(1) Esta comedia eiti sefialada en los cat&logoi de sino suponiendo autor de ella á Pédrú Úriúñei de CtH 
Huerta, Fajardo j Moratlo , np como del pocTOR Rasoiv, Uoí^ que es el nombre del proUf onista. 



DE MIGUEL SÁNCHEZ. xix 

CerTintes también hace mención honorífica de Miguel Sánchez en su Viaje al Pamasíhj y Agus- 
ÍA de Rojas » tratando de sus comedias , exclama : ' 

El divino Miguel SaNcbez, 
¿Quién no sabe lo que inventa? • 

Las copias tan milagrosas, 
Sentenciosas y discretas 
^ Que compone de continuo , 
La propiedad grande de ellas, 

Y el decir bien de ellas todos , 
Que esta es su mayor grandeza. 

El mismo Lope de Vega , en su famoso Arte nuevo de hacer comedias ^ dice á este propósito : 

El engañar con la verdad es cosa 
Que ha parecido bien , como lo usaba 
En todas sus comedias Miguel Sánchez, 
Digno , por la invención , de esta memoria. 
Siempre el hablar equívoco ka tenido, 

Y aquella Incertidumbre anGbo](9gica', 

Gran lugar en el vulgo, porque piensa , 

Que él solo entiende lo que el otro dice. 

Para juzgar del mérito tan encomiado de Sánchez en la poesía lírica y en la dramática solo nos 
qutdahoy, respecto á la primera , una bella canción á Crts/o cruct/u^ado , inserta en las Flores 
ie poetas ilustres de Pedro Espinosa (Valladolid, 1603) (l)t y la comedia única que de él se con- 
sena (y que va al frente de esta colección), titulada La Guarda cuidadosa. Esta, ciertanoiente, aten- 
diiLi la época en que fué escrita » supone en el autor un claro talento y singulares dotes dramáti- 
cas/ haciendo , por lo tanto, mas sensible la pérdida absoluta de todas las demás que sin duda es- 
fribio. . . 

El eminente literato , poeta y critico s^ñor don Alberto Lista , en una de sus Lecciones de lUe- 
ratura dramática^ pronunciadas en el Ateneo de Madrid , se ocupó de esta comedia de Sánchez, 
luciendo de ella lo siguiente : c Si he de juzgar por La Guarda cuidadosa de las demás comedias 
suyas, es imperdonable el descuido de los impresores de su tiempo. El lenguaje, tiene sencillez, 
corrección, pureza y cierta urbanidad, que se acerca á la de Calderón. La versificación , poco ar- 
mouiosaenlo general, es magnifica y llena de imágenes cuando el poeta quiere. La intención es 
iicmpre dramática, y pasa de una situación á otra sin dejar nunca de interesar. Las situaciones 
ü^radables, deducidas siempre de lo&ímtecedentes , con tal arte, que no parece que me engaño 
ii decir que esta comedia de intriga es como un tránsito del drama novelero de Lope de Vega al 
de Calderón. Se respira además en toda ella una atmósfera campestre-, que hace mas vivas y ani- 
madas las escenas de amor y celos que se describen. > * 

Y si bien no estoy conforme con la idea del ilustre critico, de ver en esta comedia el«tránsito 
dtl drama de Lope al de Calderón ( por haberse evidentemente escrito en los primeros tiempos 
de aquel y casi medio siglo antes que este) , desde luego convengo en su mérito poético y dra- 
mático, asi como taipbien en la suma incorrección de la impresión , única que se conserva , y que 
tie procurado enmendar en lo posible en su reproducción (2). 



i) Véase el tomo xizv de esta Biblioteca , pági- 

'I Hállase inserta en el libro titulado Flor de las CO" 
9eá'uu44 Et^ñOt i¿ diferente* autores, quinta parte, 
rr3>piiadas por Francisco de Avila , tecino de Madrid, 
^r^idasal doctor Francisco Kartioez Polo, catedrático 

- ^ríffla de medicina en Ja universidad de Valladolid, 
« Oe 1616.— Coa licencia, en Barcelona, en casa de Se* 
w^ao Cornelias, al Cali.— Siguen las censaras y apro- 
'i^ores, firmadas por el maestro Espinel, el doctor Ce- 
'i:a. Locas de CtstaiMa, fray Alberto de Soldevilla;* 
^aoltinuen Barcelona y las otras en Madrid. Todos ex- 
K'.^!! aprobar esta Cotmeion de comedias de diferentes 
ofrí, y lo mismo la tasa. Las comedias son las si* 
fiitíiies: * . 



El ejemplo de desdichas y prueba de la paciencia , de 
Lope de Vega ;—Las desgracias del rey don Alfonso, del 
doctor Mira de Méscna ;— la tragedia de Los siete infantes 
de Lora, de Hurtado de Velarde;— £/ bastardo de Ceuta, 
del licenciado Juan Ot^lüts;— La venganza honrosa, áe • 
Gaspar A%xi\\AT;^La'hermosura de Raquel, primera y se- 
gunda parte, de Luis Velez de Guevara^— £/pf«nt'o de 
las letras por el rey don Felipe /i, de Damián Salustio 
del Poyo;— La guarda cuidadosa, del divino Migdel Sar- 
chA ;— El loco cuerdo, del maestro Valdivieso ',-^La rue- 
da de la fortuna, del .doctor Mira de Méscna;— ¿a ene* 
miga favorable , del canónigo Tárrega. 

Sin embargo de ser tan explícita la designación de los 
autores tarios délas comedias que forman est^tomo, 
tiene colocado ea todas las colecciones mas 6 meaos 



xz APUNTES BIOGRÁFICOS Y CRÍTICOS 



EL CANÓNIGO TÁBREGA. 

£1 primero de los autores valencianos que, siguiendo la escuela de Lope , escribieron , no ante 
(como algunos afirman), sino al mismo tiempo que él', haciéndose dignos de sostener tan árdu 
competencia, fué Francisco Tárrkga, natural de aquella.ciudad , doctoren sagrada teología y ca- 
ndnigo de su santa iglesia, hombre de un ingenio festivo y extraordinario para la poesía lírica y d 
singulares dotes para la dra^nática. No consta á punto fijo la fecha de su nacimiento, pero si qu 
ya era célebre como escritor y poeta hacia 1590 , y que por aquel tiempo escribió varias de sus co 
medias, que llevan el nombre del licenciado Francisco Tárrkga , vecino de la ciudad de Vaíemxa 
Ascendido después al sacerdocio, al doctorado y canongia de aquella santa Seu, continuó, sin eiu 
bargo, sus variados trabajos literarios en la famosa Academia cte; /os iVoc¿ur/i08 de aquella ciudad (i; 
de que era consiliario, y fuera de ella en el teatro, y en el de Madrid, adonde debió trasladarse 
después. Los biógrafos valencianos Rodríguez , Jimeno y Fuster, y Nicolás Antonio (que ni siquien 
le menciona) callan absolutamente cüánflo y dónde acaeció su falleqimiento, ni dan otra algún 
noticia más relativa á su vida, y por lo tanto , habré de limitarme á tratar de sus escritos. 

En el discurso precedente se ha hecho referencia de ios elogios y honorífica mención que d< 
este célebre autor hicieron Cervantes , Rojas y Navarro. Lope de Vega , en el Laurel de Afolo, a 
llegar á los ingenios valencianos, se expresa en estos términos: 

Al siempre claro Turia 
Hiciera A polo injuria , 
Si DO ciñera lauro justamente 
Del canónigo Tárrega la frente , 
Que ya con su memoria alarga el paso , 
. Para subir al palio y al Parnaso, 
Con Gaspar Aguilar, que competía 
Con él en la dramática poesía. 

Y.Vicente Mariner, en una célebre elegia latina , en alabanza de los poetas valencianos, hace d 
él un dilatado elogio, que puede resumirse en los siguientes versos : 



Adfuü eximius coelesti Tárrega mente 
Cui suadona quidem magna Thalia dedit. 
Cómica sub tanto nitui sic fábula vale 
Ui similem nullum jam reperire queat. 
Festivus verbis y et dulcís carmine surgit 
Commentis mirus sensibus eximius, » . 



Mores et leges, et vita cqmmoda praebeí 
Et nil non magnum versibus ipse docet. 
Constituit summos mentis sub nuuiine casus 
Et mundi varios monstrat ubique gradus, 
Sub festo dai vera quidem splendHia sensu 
Et risum blando oommovet ipse joco. 



A pesar de esta gran reputaqion y hasta popularidad del canónigo Tárhega en su tiempo com( 
poeta y autor dramático , y no obstante de haber sido impresas sus obras líricas y cómicas , y re^ 
presentadas estas con grande aplauso ; á pesar, en fin , de ser dignas estas de^un justo aprecio po 
sí mismas , y mucho mayor teniendo en cuenta que fueron escritas al mismo tiempo que las pri 
meras de Lope, es lo cierto, sin embargo, que el nombre y los escritos d^ Tárrcga (asi como de Id 
demás autores valencianos de su tiempo) cayeron innáediatamente en tan absoluto olvido, qui 
nadie ha vuelto á mencionarles ni ocuparse de ellos en dos siglos y medio. Parecería, sin embargo 
natural que la critica, y hasta la simple curiosidad, hubiesen deseado conocer á un autor que me- 



compleus que existen de las comedias de Lope de Vega 
como la parte ó tomo v de este. Error tan lamtfhuible fué 
autorizado por don Nicolás ntonío, que, sin tenerlo á 
la vista sin duda, cometió esta indiscreción (y lo mismo 
con la parte tercera, como veremos mas adelante) en la 
lista que. inserta de tos veinte y cinco tomos ó partes de 
comedias de Lope. El erudito Clemeocin ya advirtió este 
«rror, y le denunció comotal ensusnotasal capitulo xltiii 
del Quifete, p&g. 400. 
(1) La academia áe los Noeturnos, ftindada por don Ber* 



nardo Catata y Valeclola en 4S01 , estaba compuesta d< 
un cierto número de indifidups» los cuales se reunían lo 
miércoles por la noche, de donde tomó el nombre la acá 
demia, y los de Siienciú, Sombra, TiniobleSf Reposo, Vipi 
lia, con que se apellidaban los académicos. El canóni(;fi 
TÁRREGA llevaba el titulo del Mieúo; Gaspar de Aguilar 
el de Sombra ; don Guíllem deGastro,el M Secreto; don 
Luis Ferrer, el del Norte; don OÉrlos Boíl, el de Recela, 
y Miguel fieneilo, el ú^Sosiego, 



DEL CANÓNIGO TÁRREGA. , ui 

>ció tales elogios de sus mas ilustres contemporáneos » y anas obras, alguna de las cuales fué citada 
\presament6 por Cervantes en el inmortal Quijote (1). 

Los títulos de las comedias que hoy quedan del canónigo Tárrbga son los siguientes : 
¿7 cerco de Pavía ,— La duquesa constante,-- La fundación de la orden de la Mercedy—El prado 
i Valencia, — £i esposo fingido , — El cerco de Rodas ^—La perseguida Amaltea , — La sangre leal 
í ¡a$ montañas de fiavarra , — Las suertes trocadas y el torneo venturoso , — El principe constaiUe, 
'La ijallarda Irene , — La enemiga favorable. 

Las Dueve primeras están incluidas en la coleceion de los cuatro poetas valencianos , de que 
.li>ciré luego. Las dos siguientes, que citan Fuster y Lamarca , no sabemos si fueron impresas ; y 
ultima, La enemiga favorable , se halla en la quinta parte do la Flor de comedias de las mejores 
'.inúos de España. • 

Esta comedia ( que acaso fué la última de Tárrega ) está evidentemente escrita en Madrid, en los 
rimeros años del siglo xvi ( como se podría demostrar por la circunstancia á que se refiere* el 
ule de Leganüos que la precede), y además de la cita de Cervantes ya expresada, mereció ser 
|)r>»ducida por el erudito literato y diligente colector señor don Eugenio de Ochoa en «u Tesoro 
ci teatro español, impreso en Paris en i 840. Nosotros también la damos aquí , si bien no como la 
1. jor de TÁRREGA ; antes bien merecen, á mi juicio^ la preferencia sobre ella las otras tres, El pra- 
ii ác Valencia, precioso cuí^dro de costumbres de la época; La sangre leal de los montañeses de 
úi'drra, y La duquesa cotistante , dos difamas altamente románticos é interesantes , en que se re- 
m.K*e la brillante fantasía, la discreción y agudeza del célebre canónigo*, que marchaba mano 
til iiiocon el joven Lope por la escabrosa senda del Parnaso, trabajando de consuno en la suntuo- 
A tabrica de nuestro teatro nacional. 

Las demás comedias de Tárrega (que no pueden entrar en esta colección] encierran tam- 
•;^'u masó menos* condiciones apreciables, aunque viciadas por el mal gusto de la época y las 
\tnvagancias y demasías que el mismo Lope autorizaba con su funesto ejemplo. Las tituladas 
f; tsposo fingido , El cerco de Rodas y La fundación de la orden de la Merced por san Pedro Ar- 
r..7i(;o/soulas mas desatinadas y extravagantes; La perseguida Amaltea , Las suertes trocadas y 
ii urco de Pavía pudieron ser apreciadas en su tieúapo, pero hoy valen seguramente poco. 
l<;rm¡naré este breve articulo del canónigo TáAiega hablando de la famosa colección de los au- 
resN^lüDcianos, donde se encuentran sus comedias; tan excesivamente rara en el dia, que se- 
an vanas todas las diligencias para hallar otro ejemplar que el que tube á la vista, en ninguna de 
í< bibliotecas públicas ni privadas de Madrid. Son dos tomos en 4.'' Sus títulos 7 comedías que 
.'jiiiieoen los siguientes. El primero : 

^boce comedias famosas de cuatro poetas naturales de la insigne y coronada Ciudad de Valencia, 
i: liradas á don Luis Ferrer y Cardona , del hábito de Santiago , Coadjutor en el oficio de Pof tant- 
ees de General Gobernador desta Ciudad y Reyno, y Señor de la Baronía de Sot.— .Año 1609 (2). 
-iím Licencia del Ordinario.— En Barcelona, en casa Sebastian de Cormellas, al Cali. Véndese 
[i h mesma Emprenta. > 

uimprende las comedias siguientes : . ' 

El prado de Valencia, del canónigo Tárrega ; — El esposo fingido, del mismo;— La perseguida 
\u\úlka , del mismo ; — El cerco de Rodas , del mismo ; — La sangre leal de los montañeses de Na-- 
tura, del mismo; — Las suertes trocadas y torneo venturoso , del mismo; — La gitana melancólica, 
li Gaspar de Aguilar;— La nuera humüde, del mismo ;— Los amantes de Caiiago, del mismo;— 
[ mor constante , de don Guillemde Castro;— EUateífero bobo, del mismo;— JSi/íf/Voiedien- 
íl. de Miguel Beneito. 

^^(/rtede la Poesía Española, illustrado del^Sol de doce Comedias (que forman Segiinda j^rte) de 

irados poetas Valencianos; y de doce escogidas Loas y otras Rimas á varjfis sugetos, sacado á 

l /, Ajustado con sus originales por Aurelio Uey , dirigido á doña Blanca Ladrón y Cardona, hija 

riiuiigéoita de don Jaime Ceferino Ladrón de Pallas, Conde dé Sinarcas, Vizconde de Chelba, 

• 

'; Ed el capitulo 48, parte primera, donde dice el Ca- sido coropaestas para fama 7 renombre sayo y para ga- 

'«^0. eo SQ excef^nte razonamiento sobre las comedias nancia de. los que las bao representado.» 

' 2i]nel tiempo: «Sí; qué no fué disparate La fn^raís/ttd (2) Es reimpresión. La primera edición, con el titulo 

'';<bí4 , Di le tUTo La Numaneia , ni se bailó en la del de Laureados poetas valencianos , fué becha ea Valencia, 

^rmtr amante , ni menos en La enemiga favorable , ni por Aurelio Mey, en i608. 

'í uins algaoas que de algonof entendidos poetas bao ' * 



ixit . APUNTES BIOGRÁFICOS Y CRÍTICOS 

Señor de Beniarbech y Beniomer y Señor de P^yporta. — - Año (616. — Con pHvilegio. Imprf^ 
en Valencia; En la Impresión de Felipe Mey, junto á S. Juan del Hospital. A costa de Jusepe Fe 
rer, Mercader de libros delante* la diputación.» 

•Comprende las comedias siguientes : 

El marido asegurado, de don Carlos Boil ;— £1 cerco de Pavla^ del canónigo Tábrkga ; — La fu 
dación de la orden de Nuestra Señora de laMerced, del mismo; — La duques(t constante ^ del n 
mo; — El triunfante martirio de San Vicente^ de Ricardo de Turía; — La belígera española, d 
mismo; — La burladora burlada^ del mismo; — La fe pagada^ del mismo; — El mercader amaui 
de Gaspar Aguilar; — La fuerza del interés, del mismo;— La suerte sin esperanza^ del misino; 
El gran palriarcay don Juan de Ribera , del mismo. 



111 



GASPAR DE AGOLAR. 



Al lado del del canónigo Tárrega va unido siempre el nombre de Gaspar Aguilar, otro de 1 
insignes poetas valencTianos, tan celebrados en su tiempo , como olvidados injustamente despuij 
De las circunstancias de su vida solo sabemos que nació en Valencia , aunque no la fecha de su ni 
cimiento; que fué secretario de don Jaime CeferinoLadron de Pallas , conde de Sinarcas y vizcoiJi! 
de Chelva , y después mayordomo de los excelentísimos duques de Gandía; que pasó á la corte cuai 
do en ella eran oidas las musas con aplauso, y donde se hizo tanto lugar, por su discreción » ingen i« ) 
agudeza , que le distinguían con el honoriíico epíteto de el discreto Valenciano. No obstante , hi 
biendo hecho un elegante poema metafórico en celcbracioi de las bodas de sus amos los d 
ques, no solo quedó sin premio, sino que, desgraciándose con ellos (aunque la obra fué un 
estimada de los que sabían el impulso que le habia movido á componerla) , le resultó tal pesadun 
bre , que dentro de poco tiempo le quitó la vida.^odo lo comprendió el vivo ingenio de Viconl 
Mariner en este distico : 

Fortuna illi impar sine limite sed tamen aura 
lili a/Zoi mentís grandia mellilluae, 

Cervantes, Lope, Rojas y Nicolás Antonio (que no le olvida, como á Tárrega ), todos menciona 

* á Aguilar como uno de ios mas célebres escritores de su tiempo. Lo fué, en efecto, y todas li 
publicaciones (le la época, con motivo de fiestas, justas y certámenes poéticos, están llenas ( 
composiciones de Aguilar , de que solo me permitiré trascribir una, bastante ingeniosa, hecha c( 

* motivo de la traslación de las reliquias de san Vicente á la catedral de Valencia , é inserta en 
libro que de dichas fiestas escribió ej canónigo Tárrega, impresa en 1600. Es el siguiente soneto 

Juan ofreció el jaimin , que es el dechado 
De su virginidad maravillosa ; 
« Diego menor , la trascendente rosa ; 
Bernardo amante , el alheli morado ; 

Domingo nobl&, el lirio aventajado; 
Antonio fuerte , la azucena hermosa; 
Tomás sublil , la nepta provechosa ; 
* Lorenzo mártir, el clavel leonado; 

* . Jacinto , el arrayan de su esperanza ; . 

Pablo , la maravilla de su celo ; * 

Francisco , el trébol, que humildad promete. 
Con estas flores, dignas de alabanza, 
. Hizo el grande Vicente para el cielo 
. (Gomo era valenciano) un ramillete» 

En la critica que se hace de las poesías presentadas al premio en el vejamen» pág« 305, se dio 
de nuestro poeta lo siguiente : * ' 



DE RICARDO DEL TURU. ixin 

De AcüiLAR los tersos bellos Con ser ansí ^ no me apriete 

Son los mas bellos que of ; Si le diere algún «al rato , 

¿Qué iovidia podrá mordellos , Y á mi rigor se sujete, 

Si DO es que se siente aquí Pues yo le pido un retrato. 

Él mismo , 7 diga mal dellos? Y él me invia un ramillete. 

Lss comedias que quedan de Aguilar son las siguientes : 

El mercader amante^ — La fu&na del interéSf — La $uerte sin esperanza, — La gitana melmcóli^ 
,^La nueva humildad ú la nuera humilde^— Los amantes de tártago^ — El gran patriarca don 
an de Ribera » — La vengama honrosa t— Vida y muerte de San Luis Bertrán^— El caballero del 
[crame^ito,—No son los recelos celos ^— El cmol de la verdad. 

I.a$ siete primera^ están inclusas en la colección antes citada de los valencianos; La venganza 
nma^ en la Flor de comedias ; las cuatro restantes no creo se hallen impresas. Escogí para es- 
colección las tres tituladas £1 mercader amante (que también citó Cervantes » como queda antes 
umpadp ); y sin duda es la mejor de Aguilar ; La gitana melancólica , en que, á excepción del 
ule, hallo mucho que alabar, por su interés dramático, corrección y gala poética» y La vengan^ 
{honrosa^ notable también por su vigorosa entonación y colorido (aunque demasiado extremada 
acción), y por la corrección en e\ estilo, que suele adornar á otros dramas de Agüilar. Hubiera 
tsertado también alguna otra de las comedias, como por ejemplo. La fuerza del interés, en que 
) descubre la misma intención dramática que en El mercader amante^ si bien pepr manejada la in- 
;ga y poco simpáticos todos los personajes , y Los amantes de Cartago , que tiene por argumento 
16 amores de la reina Sofonisba con Massinisa , y encierra situaciones altamente dramáticas y 
-UZ03 de excelente poesia. Las demás que conozco de Aguilar pertenecen al género desatinado 
eiirambótico en que gustaban delirar los mas grandes ingenios de la época. 



RICARDO DEL TURIA. 

U verdadera personalidad del ingenio valenciano que se disfrazó con el pseudónimo de Ri-' 
au)dklTuria es un enigma. El padre Rodríguez, en su Biblioleca valenciana ^ dice expresar 
'i üte que era don Luis Fkrrbr de Cardona , gobernador de Valencia y regente de la lugartenencia 
' k ta capitania general , que murió en 1641 ; celebrado poeta de aquel tiempo, y á quien dedicó 
j}\>ü de Vega dos brillantes apostrofes en su Filomena y su Laurel de ApolOy y el mismo per- 
*mfii quien está dedicado el primer tomo ó parte de la citada colección de los cuatro escrito^ i 
«< valencianos. Esta misma opinión' sigue Fuster en su continuación moderna á la Biblioteca de 
L'A^no; pero dicho Jimeno» en el segundo tomo de ella, dice expresamente, en articulo ¿e Don- 
P «Iro Rejaule y Toledo , que este célebre jurisperito y oidor de aquella audiencia fué el autor ; 
pie escribió, con el nombre de Ricardo del Turia, cuatro comedías y otras varias obras en verso 
iproia, que manuscritas vio el laborioso Onofre Esquerdo, quien asi lo afirma; lo mismo repite, * 
bQikdo en igual autoridad , don Luis kamarca en su opúsculo moderno, ya citado , sobre El tea^ \ 
N Je Valencian * • . ' 

, Has combinando fechas , y viendo, según el mismo Jimeno , que el don Pedro Rejaule flore- 
hacia 1651 , y era hijo de Mateo Rejaule , célebre jurist^tambien , se ve que no pudo ser el au- 
disfraxado con el nombre de Ricardo del Turia, y la razón es clara. De la fe de muerte de 
'^^ Réjanle , acaecida en 1649 , á los cuarenta y siete años de su edad , se deduce tenia catorce 
1616, cuando se imprimió dicha colección , en que van ya las comedias de Ricardo Turu, y 
^sa fecha no podia tener hijo don Pedro en edad ya para escribirlas. Esta observación, que no 
' 'fcoo no ocurrió á Jimeno y Lamarca , que colocan á Ricardo del Turia treinta y cuatro afios .' 
i?m ie publicadas ya aquellaSf y por otro lado, las alusiones mismas de Lope de Vega y don 
^l<>^ Boíl en él romance que insertaré después, me producen el convencimiento de que en efecto 
lo ser DON Luis Ferrbr, y no otro» el encubierto Ricardo. * 

£q la segunda parte de dicha colección de comedias» impreca en Valencia por Aurelio Mey , 

OD«C.»sL.-i. • . 



XXIV APUNTES BIOGIÍ AFICOS Y CRÍTICOS 

en 1616, bajo el título ya citadp Diorte de la poesía española, es donde se hallan en efecto insertan 

las cuatro comedias de este autor , tituladas : 

La burladora burlada ^—La belígera espa$iola,—La fe pagada^— Vida y martirio de San Vicenu. 

Seguramente que su lectura abona muy poco los obligados elogios de Lope y demás á este 
poeta , debidos acaso á su alta posición y á la protección que dispensó á las letras (1). He escogido 
para nuestra colección la primera, La burladora burlada^ en que, á vueltas de una acción harto 
embrollada y de notables descuidos en la expresión , se halla alguna intención dramática y trozos 
relativamente apreciables. Aquel embrollo incomprensible y menguado desaliño suben de todo 
punto- en La fe pagada ^ en La belígera española (especie de episodio de la guerra de Arauco, 
cantada por Ercilla) y en La vida del mártir San Vicente; pero aun mas que las citadas comedias, 
prueba el gusto extraviado y las ideas del don Luis sobre la dramática , el Discurso apologético de 
la escuela de Lope, que va al frente de dicho tomo ii de la colección valenciana, y está escrito por 
el propio Ricardo Turia ; documento tan curioso como poco conocido, que me parece del caso re- 
producir, siquiera no sea mas que para hacer ver la manera sofística con que se defendían por 
entonces* las condescendencias del gran genio. Hele, pues, aquí : 

« 

APOLOGÉTICO DE LAS COMEDIAS ESPaSÍOLAS, POR RICARDO DEL TURIA. 

Suelen los muy críticos Terensiarcos y Flautistas destos tiempos condenar generalmente todas las comedías 
que en España se hacen y representan , asi por monstruosas en la invención y disposición , como impropias eo 
la elocución, diciendo que la poesía cómica no permite introduccion.de personas graves, como son reyes , em- 
peradores, monarcas y aun ponlífices, ni menos el estilo adecuado á semejantes intedoculores , porque el que se 
ciñe dentro de esta esfera es el mas ínOmo, como lo vieron los que se acuerdan en España del famoso cómico Ga- 
nasa , que en la primera entrada que hizo en ella robó igualmente el aplauso y dinero de todos ; y lo ven agora los 
que de nuestros españoles d^lán en Italia, y aun los que, sin desamparar su patria, se aplican al estudio de letras 
humanas en todos ios poetas cómicos. Haciendo mucho donaire de que introduzgan en las comedias un lacayo, 
que, en son de gracioso, no solo no se le defienda. el mas escondido retrete que vive la dama y aun la reina, 
pero ni el caso que necesita de mas acuerdo , estadio y experiencia; comunicando con él altas razones de es- 
tado y secretos lances de amor ; asiiDef mo de ver los pastores tan entendidos, tan Glósofos, morales y naturales» 
como si toda su vida se hubieran eríado á los pechos de las universidades mas famosas. Pues al galán de la co- 
media (que, cuando mucho, en él se retrata un caballero hijo legítimo de la ociosidad y regalo) le pintan tan uni- 
versal eii todas las ciencias , que á ninguna deja de dar felice alcance. Pues si entramos en el trascurso del 
tiempo, aquí es donde tienen los malcontentos (cierta secta do discretos que se usa agora, fundando su doctrina 
y superior ingenio en recebir con náuseas y amagos cuanto á su censura desdichadamente llega) la fortuna por 
la frente; aquí es donde con tono mas alto , sin exceptar lugar ni persona, acriminan este delito por mayor que 
de lesa majestad, pues dicen que^ si la comedia es un espejo de los sucesos de la vida humana, ¿cómo quieren 
qu'en la primer jornada ó acto nazca uno, y en la segunda sea gallardo mancebo, y en la tercera experimentado 
viejo, si todo esto pasa en discurso de dos horas? 

Bien pudiera yo responder con algún fundamento , y aun ejemplos de los roesmos Apolos , á cuya sombra des* 
cansan muy sosegados estos nuestros fiscales , con decir que ninguna comedia de chantas se representan en 
Españsf lo es , sino tragicomedia, qu'es un misto formado de lo cómico y lo trágico, lomando deste las personas 
graves j la acción grande, el terror y la conmiseración , y de aquel el negocio particular, la risa y los donaires; 
y nadie tenga por impropiedad esta mistura , pues no repugaa á la naturaleza y al arte poético que en una 
misma fábula concurran personas graves y humildes. ¿ Qué tragedia hubo jamás que no tuviese mas criados y 
otras personas deste jaez que personajes 3e mucha gravedad? pues si vamos al Edipo de Sófocles, hallaremos 
aquelU gallarda mezcla del rey G|eonte y Tiresias , con dos criados* que eran pastores del ganado, y si echamos 
mano de la comedia de Aristófanes , toparemos con la mistura de hombres y dioses , ciudadanos y villanos , y hasta 
las bestias introduce, que hablan en sus fábulas; pues si debajo de un poema puro, como tragedia y comedia, 
vemos esta mez(!la de personas graves con lo^ que no lo son , ¿qué mucho que en el misto, como tragicomedia, 
la hallemos? Y los españoles no han sido inventores deste misto poema (aunque no perdieran opinión cuando lo 
fueran); que muy antigo es, y en cualquier dellos ha lucido mas el ingenio del poeta por el grande artificio que 
incluye en si la mezcla de cosas tan distintas y varias > y la unión dallas, no en forma de composición , como al- 
gunos han pensado, sino de mistura (porque va mucho del un término al otro) ; doctrina es del Filósofo, en el 
primero De generatione , muy vulgar, donde muestra la diferencia que hay entré lo misto y lo compuesto; por* 
que en lo misto las partes pierden su forma, y haceu una tercer materia muy diferente, y en lo compuesto cada 
parte se conserva ella misma como antes era , sin alterarse ni mudarse , -antes bien se compone y junta , y lo q\x^. 
nace desta composición uo es un tercero alterado debajo de diferente forma , pero son dos cuerpos que, trocándose, 

(i) Nótese qae el primer tomo de la colecdon está dedicado ¿ él , y sos comedias están en el segundo. 



DE RICARDO DBL TURIA. kzv 

DO «e conTuoden entre sí , y se quedan los mesmos qae eian antes, así en ado eonso en potencia. Lo misto 
)ojoiiio< comprar (porque ejempüGcando, declararemos mejor nuestro concepto) al fabuloso hermofrodito; este 
k lionibre y mujer formaba un tercero participante de la una y otra naturaleza , de tal manera misto, que no se 
riij M*|)arar la una de la otra. Lo compuesto es semejante á un hombre que se* abraca con una mujer, y des«- 
-> ij>, cada uno vuelve á su ser; porque sabida cosa es que el abrazarse no los confunde de manera, que así el 
imhtt «WQO la mujer dejen de ser el mismo hombre y la mujer misma que eran antes , y cualquiera dellos no 
wJe y reconozca entera su naturaleza , su ser y su forma. De aquí nacen los no entendidos pasmos de los 
uuntes, viendo que no pueden unir y mezclar los cuerpos en la misma forma que las almas; porque ellas por 
Dfvliú iie la voluntad , que no tiene otro acto que la cos0 querida , acordándose y conformándose en querer una 
:a>a mi^ma, se juntan fácilmente, y de dos almas se hacen una ; pero los cuerpos , que no se pueden tocar ni 
i^dv^nr, como se esmeran y trabajan en añudarse , vienen con esto á unirse de manera, que hacen de dos (al pa- 
•^ tf) un cuerpo solo, como de dos voluntades una. 

Pero, volviendo á nuestro propósito, que del no poco nos hemos divertido, digo que, sin defender la comedia 
^, fioUy ópor mejor decir, tragicomedia , con razones Closóficas ni metafísicas, sino arguyendo ab effectUy y 
m s^anoñóe los ejemplos de otros poetas eztranjeros , que felizmente han escrito en estilo y forma tragicómica, 
<enso »J¡r con mi intento. Guando por los españoles fuera inventado este poema, antes es digno de alabanza que 
le reprehensión , dando por constante una máxima, que no se puede negar ni cavilar, y es^ que los que escriben, 
5 Ho de satis&cer el gusto para quien escriben , aunque echen de ver que no van conformes las reglas que 
Mvlt' aquella compostura; y hace mal el que piensa que el dejar de soguillas nace de ignorallas; demás que los 
>iiico« de nuestros tiempos tienen tan bien probada su iutencion en otras obras, que perfetamente han acabado 
I escrito con otros fines que el de satisfacer á tantos, que no necesitan , para eternizar sus nombre;:, de escribir 
ft» comedias con el rigor á que los reducen estos afectados censores con quien habla mi Apología, Supuesta esta 
í'-^JjJ, pregunto : ¿qué hazaña será mas dificultosa? ¿La del aprender las reglas y leyes que amaron Plaulo y Te- 
ftacK), \ una vez sabidas, regirse siempre por ellas en sus comedias, ó la de seguir cada quince dias;iuevos tér- 
lujuh y preceptos? Pues es infalible que la naturaleza española pide en las comedias lo que en los trajes, que 
*yj nueTos usos cada día ; tanto, que el príncipe de los poetas cómicos de nuestros tiempos, y aun d^ los pasa- 
*r,cl famoso y nunca bien celebrado Lope de Vega, suele, oyendo así comedias suyas como ajenas, advertir 
^: pasos que iiacen maravilla y granjean aplauso , y aquellos , aunque sean impropios , imita en todo , buscan- 
w ^ oci<tiones en nuevas comedias , que , como de fuente perenne , nacen incesablemente de su fértilísimo inge- 
r:u . T asi , con justa razón adquiere el favor que toda Europa y w\roérica le debe y paga gloriosamente ; porque 
i. culera española está mejor con la pintura que con la historia; digolo porque una tabla ó lienzo de una vez 
) -«ve cuanto tiene , y la historia se entrega al entendimiento ó memoria con lAas dificultad , pues es al paso de 
i>- '.¡bros ó capítulos en que el autor la distribuye. Y asi, llevados de su naturaleza , querrían en wia comedia, 
&o sjíú ver el nacimiento prodigio§p de un príncipe , pero las hazañas que prometió tan extraño principio, hasta 
rrrH fin de sus dias, si gozó de la gloria que sus heroicos hechos le prometirron. Y asimismo, en aquel breve 
' roiuu Je dos horas, querrían ver sucesos cómicos, trágicos y tragicómicos (dejando lo que es meramente có- 
•uco pan argumento de tos entremeses que se usan agora), y esto se confirma en la música de la misma come- 
: . (iue« si comienzan por un tono grave , luego le quieren , no solo alegre y joli , pero corrido y bullicioso, y 
!ui avivado con saínetes de bailes y danzas , que mezclan en ellos. 

pQM si esto es así , y estas comedias no se han de representar en Grecia ni en Italia, sino en España, y el 

r> 10 e&panol es deste metal , ¿por qué ha de dejar el poeta de conseguir su fin, que es el aplauso (primer precepto 

r- Arblúteles en sq Poética), por seguir las leyes de los pasados, tan ignorantes algunos , que inventaron los 

r locos y argumentos en las comedias no mas de para declarar la traza y maraña dellas, que sin festa ayuda 

t*- iiifla, tan ayunos de entendellas se salían como entraban? Y la introducción de los lacayos en las comedias no 

f- [Pirque entiendan que la persona de un lacayo sea para coraunicalle negocios de estado y de gobierno, sino 

/T 00 multiplicar interíocutores ; porque si á cada príncipe le hubiesen de poner la casa que su estado pide, 

ti iiai>riacompañia, por numerosa que fuese, que bastase á representar la comedia , ni menos teatro (aunque fuese 

•1 ctámo) de bastante capacidad á tantas figuras, y así hace el lacayo las de todos los críados de aquel príoci- 

(<; « «1 aplicar donaires á su papel es por despertar el gusto, que tal vez es necesario, pues con lo mucho gra- 

>: M empalaga muy fácilmente ; como se vio en la donosa astucia de que usó aquel grande orador I)emóstenes, 

.\ui'lo «i¿ la mayor parte de sus oyentes rendida al sueño, y para recordallos en atención y aplauso, les contó 

» V'iete De umbra asini, y ep cobrándolos, añudó el hilo de su discurso. Y hacer fáciles dueños á los rudos 

p. vr^ de materías profundas no desdice de lo que famosos y antiguos poetas han platicado, y por evitar pro- 

. iiJ, volvamos solo los ojos á la tragicomedia que el laureado poeta Guarino hizo del Pastor fido, donde un 

- :tú que introduce ( á imitación de los que en esta figura reprehendían los vicios de la república ; de donde les 

. <• nombre de sátiras á los versos mordaces) habla en cosas tan altas y especulativas, que es el mejor papel 
' . labola, y define el mismo poeta al sátiro, diciéndole, en boca de Corisea : MezoMtno, meso capray et tutto 

*^. Pues obra es la del Pastor /ido, y opinión es la del autor, de las primeras que en Italia se celebran. Así que^ 
L)^ la Ealta eo las comedias españolas , sino en los Zoilos españoles, pareciéndoles breve camino y libre de 
^riajo para conquistar el nombre de discretos la indistinta y ciega murmuración; y si le preguntáis al mas de. 
.: AÍo de estos qae os señale las {martes de que^A de constar un perfectapoema cómico, le sucede lo que á mu- 



tiix APUNTES BIOGRÁFICOS T CRÍTICOS 

chos poetas pintores dehsmtsQfM humanas, pue> las atribuyen facciones tan disformes, que si el mas castiga 
pincel las redujera á pr^Uifta, no hubiera inventado demonio tan horrible .Jerónimo Boscbo en sus traanocliad 
diabólicos caprichos. 

Desta calidad, dosta titiza y estilo (que antes procuro calificar que' disculpar) son las doce comedias que )i 
Aurelio Mey expone al juicio y censura de toda España, deseando lisonjealla haciéndole propias (con saral 
á luz) algunas obras que, con serlo de sus hijos, el olvido las oprimía de manera, que, si bien no les rchal 
les iinpodia tan dichoso blasón. La Ugura en que las halló (imagen del cadáver de Sagunto) y la en qw. Ii 
las restituye, con lo que supone de vigilante diligencia, acredita de lucido trabajo; dellas se represen tii ron 
tiempo (que no disputo si era el mesmo que nos presida agora), pero bien sé que una general aceptación n*<: 
naron los ecos del último verso. Dellas han salido á luz en esta era (ni sé si diga dichosa ó trabajosa ), no r 
menor suerte que las primeras ; con todo, no se las aseguro feliz, por ver que no es un mismo contraste el que «ji 
lata en el teatro y el que califica en' la impresión; oo todo lo representable tiene esplendor impreso, ni loijo 
impreso illustra al que lo recita. Este riesgo corren; pero sin él , ¿qué pluma, por culta que fuese, voló por 
región deste8iglt)?~RiciüiD0 dbl Tuma. 



DON GARLOS BOÍL. 

Do!f Carlos Boíl Vives de Cancsiia, olim di Árenos, señor de la villa de Masmagrell y de 1 
Francos de Famalls, natural lambiendo Valencia, fué poeta muy erudito y altamente aplaudi 
de sus coetáneos por lo juicioso, fluido y elegante de sus escritos, c En la parte cómica (dice Onol 
Esquerdo) ocupó el mejoiv lugar del Parnaso, porque, uniendo con destreza lo serio con lo jocos 
parecia que las musas le hablan infundído lo mas ingenioso y sutil para los teatros. > Murió en ü 
febrero de 16:21. 

Efectivamente, si hemos de juzgar del talento y aptitud de Boíl para la dramática por la &nii 
comedia que de él existe, y va inserta en nuestra colección, titulada El Marido asegurado, hallad 
mosen este discreto drama, que justifica muy bien las alabanzas de la instrucción, ingenio y juicl 
del autor. Todo esto se deduce también de un discreto romance que va al frente de la coleccl 
valenciana (parte u), y que contrasta singularmente con las d9ctrinasdel Discuno apologético 
Ricardo del Turia, que le precede y queda estampado. Hé aqui el citado romance , y el lecl 
podrá juzgar por si: 

• 

DEL MISMO DON CARLOS, A UN LICENCIADO QUE DESEABA HACER COMEDIAS. 



Señor licenciado, cure 
Las cataratas que ciegan 
Los ojos, que en la memoria 
Dan luz á la inteligencia ; 
Porque , curadas , avive 
Su vigilancia Minerva, 
Si es que desea saber 
£1 arle de hacer comedias. 
La comedia es una traza 
Que, desde que se comienza 
Hasta el fin, todo es amores. 
Todo gusto, todo Gestas. 
La tragicomedia es 
Un principio , cuya tela 
(Aunque para en alegrías) 
En mortal desdicha empieza. 
La trngedia es todo Marte, • 
Todo muertes, todo guerras; 
Que por eso á las desgracias 
Las suelen Uamar tragedias. 
La comedia antiguamente 



ROMASICB. 

• 

Tenia coros y escenas , 
Pasos y autos; pero agora 
En tres jornadas se encierra , 
Y cada jornada tiene 
Cien redondillas, aunque estas 
Son de á diez* porque con eso 
'Ni corta ni larga sea. 
De tercetos y de estanzas 
Ha de huir el buen poeta , 
Porque redondillas solo 
Admiten boy las comedias. 
Partir una redondilla 
Con preguntas y respuestas , 
A cualquier comedia da 
Muchos grados de excelencia. 
Puesto que hay poetas hoy 
Avaros con tantas veras, 
Que hacen ( por no las partir) 
Toda una copla mal hecha. 
No le ha de doler borrar . 
Una y otra escrita scena;' • 



Que quien algunas no borra 
Lejos está de la enmienda. 
Cuatro Qguras en peso 
Han de llevar su quimera » 
Porque es de mas artificio 
Con esto el enredo della. 
Hacer la postrer jornada 
Sin acabar la primera , 
Es señal de que la traza 
Tiene mucho de perfeta. 
Un romance y un soneto 
Pide ;qIo la que es buena; 
Lo demás es meter borra 
Para hínchir vacíos della; 
La propiedad de su enredo 
( Según las cómicas reglu) 
Negocio ha de ser que acaso 
DenUx) una casa acontezca. 
Segunda ni media vez 
Relatar acaso en ella 
Lo 4ue aa lia dicho al principio , 



irao» es de iogenio ajena. 
I leuguaje el mas castizo , 
un (jensamieoto ó sentencia 
D!rp cuatro redondillas , 
i»i se escucha y mejor suena ; 
^^r]ue decir de ordinario , 
n< una y otra quimera, 
na V otro pensamiento, 
itM Al gusto y no se lleva , 
o!t ocasión de apretar 
D paco de mas alteza , 
o m! logra la costumbre, 
«n^^da de oir sentencias. 
j \icayo y la fregona , 
je^uderoyla dueña, 
Moque masen efeto 
. la Toz común se apega. 
na letra , en ocasión 
fe un paso de gran tristeza ,* 
\ viilgo , mientras se canta , 
InTUflta en silencio , eleva. 
&lir on cómico solo 
lontaodo una larga arenga 
> oosion para que 
)úQ silbos dentro se Tuelfa; 
y <olo, quien solo sale, 
'or no cansar, en tres letras 
d ruoQ lia de decir , ^ 
i <i fn menos , no lo yerra. 
ji io^pension hasta el fio , 
:- i\m de Cíariclea 
[') Tfigeoes conGrma 
ijqae en esto el gusto alienta; 






DE DON GUILLBM DE CASTRO. 

Que conocer al principio 
L.Q3 sucesos del fin della , 
Ni es de mano artificiosa, 
Ni es obra de ingenio llena. 
Algunos por varios modos 
Amor sin guerras condenan , 
T otros guerras sin amor. 
¡ Ay de quién tal gusto templa! 
Ellas pues habrán de ser 
Ni tan bravas ni tan tiernas , 
Que den por uno en lloronas , 
Y den por otro en sangrientas. 
Después , licenciado mió « 
Que estas reglas y arte sepa, 
Un sugeto escogerá " 
Que dé nombre á su comedia. 
Supuesto el fin que el mayor 
De los que el aplauso aprueba , 
Es ver fingir un traidor 
Un leal , aunque le ofendan , 
Un perseguido de quien 
La persecución desdeña , 
Un hombre á quien la fortuna 
O le sube ó lé atropella. 
Un dadivoso Alejandro , 
Una Erlfile avarienta , 
Un cruelísimo Nerón , 
Una piadosa Fedra ; 
Porque destas circunstancias 
El énfasis que ¿e muestra , 
Suspende , y la suspensión • 
De un cabello al vulgo cuelga. 
Lue^ de otros atributos , 



XIVll 



El panal de sus colmenas^ 
El abeja de su ingenio 
Pondrá en la mas alta esfera. 
Letras, loas y entremeses 
Buscará de mano ajena , 
Porque la propia de todos 
Como propia se condena. 
De don Gaspar Mercader , 
Conde de Bunol , las letras 
Serán ^ porque, siendo suyas. 
Tendrán gracia y serán buenas; 
Las loas del gran Ferrer, 
Que ha de gobernar Valencia, 
El divino don Luis 
Doctísimo en todas sciencias; 
El verso , conceptuoso , 

Y las quintillas perfetas 
Del culto Ricardo busque , 
Pero no afecte su estrella (i). 

Y al fin , fin , de espada y capa 
Dará á las salas comedias, * 

Y al teatro para el vulgo 
De divinas apariencias. 
Estos los compendios son 
De las artes de mi escuela; 
Apréndalos , y saldrá', 

Si no cómico, cometa. 

Ser esto verdad le juro 

Por las mas que hun\anas letras 

Del Arteammdi de Ovidio; 

Que así juran los poetas. 



No puedo menos de llamar especiahnente la atención del público hacia el discreto drama de 
loiit escrito en los primeros años del siglo xvn» yque pueda i mi juicio sufrir la comparación 
i« los mejores de nuestros primeros dramáticos. Taoibien es curiosa la loa que le precede , y fué 
¿Citada antes de la comedia» y en que se hace tina mención nominal de todas las damas hermosas 
le Valencia; acto de galantería sublime, que acaso no hubiera desagradado á nuestras contempo- 
nneasver reproducido. Terminaré, pues, estas breves lineas deplorando que no haya llegado 
bsta nosotros otra comedia, que parece escribió Boui bajo el titulo de El Pastor de Menandra^ y 
acaso no sea la única de él que se haya perdido. 



DON GUILLEM DE CASTRO. 

non GcauEM 0K Castro y Bklvis , el mas alentado sin duda de los ingenios valencianos com- 
vidofes del gran Lope de Vega , nació en Valencia, ano de 1S69 , de una familia ilustre y relacio- 
nada con las primeras de aquella ciudad. Su vida, según se infiere de sys escritos y de Iqs escasas 
mm que de él nos quedan , debió ser sumamente dramática y agitada , por su genio altivo , in- 
laHo y travieso, y su demasiada tenacidad en las resoluciones, que le hicieron mil veces perder la 

i^oQ de mejorar de fortuna. En Valencia fué capitán de la compañía de caballos de la costa, y 



l) uta esta alasion i Ferrer, qpe se indicó en el articulo de Ricardo del Tnria , si bien no entiendo qué quiere 

Pero ao afecte la estreilt. 



xivín APUNTES BIOGRÁFICOS Y CRÍTICOS 

pasando después á Ñapóles, mereció el favor del conde de Benavente y de sus hijos» y obtuvo el 
gobierno de Seyano ; y luego en Madrid fué acariciado de los mejores ingenios y señores de la cor- 
te , especialmente del duque de Osuna (que le situó poco menos de mil escudos de renta) y del 
conde-duque de Olivares, que desde la cumbre de su privanza gustaba de tratarle, y como por 
fuerza le hizo pedir una pensión ; pero todo (según los biógrafos valentinos) lo debió perder por sus 
travesuras y altanería. Fué caballero del hábito de... (1) , y obtuvo otros empleos y comisio- 
nes honoríficas y lucrativas. A pesar de ello, y de su indisputable talento y fama, vivió siempre alcan- 
zado y comprometido, llegando á tal extremo su pobreza, que para sustraerse á ella y d su segunda \ 
mujfirl hubo de volver, después de un intervalo de quince á veinte años, á escribir comedias, y de 
esto se mantenía en Madrid en 1626, en que terminó su agitada existencia en los términos que re- 
fiere el comendador Vich en sus Efemérides: cMurió Castro en Madrid, lunes 21 de 1621, de edad i 
de sesenta y dos años ; poeta famoso; murió tan pobre , que de limosna le enterraron en el hospi- 
tal de la Corona de Aragón . > 

Su retrato, asi como también el del canónigo Tárrega , el de Ga^r Aguilar y otros insignes va- 
lencianos, hasta él número de treinta y uno , obra todos del célebre Ribalta , fueron regalados por el 
mismo don Diego Vich al monasterio de la Murta de la villa de Alcira, donde se había retirado y 
falleció ; y extraídos de aquel monasterio durante la dominación francesa ,. existen hoy en la acade- 
mia de San Carlos de la ciudad de Valencia. » I 

La reputación y fama de don Guillbm dk Castro como poeta lírico y dramático no tuvo dlra 
superior que la del gran Lope de Vega ; y este mismo coloso del genio, descendiendo á veces de su 
pedestal , se allanó á dispensarle la mas intima y cordial amistad , á dedicarle alguna de sus co- 
medias, como Las almenas de Toro y otras, asi como don Guillem dedicb alguna de las suyas á 
Marcela, hija natural de Lope de Vega; y á prodigarle los mayores elogios en varias partes de sus 
obras. Véase , por ejemplo , lo que dice de él en su Laurel de Apolo : 



Pero sea desmayo 
De sus opositores 
En armas y amores 
El vivo ingenio , el rayo , 



Bl espíritu ardiente 
De don Guillen de Castro, 
A quien de su ascendiente 
Fué tan feliz el astro, 



Que ,despreci|Ddo jaspe y alabastro , 
Piden sus versos oro'y bronce eterno, 
Ya se enoje Marcial, ó endulce tierno. 



Y don Gaspar Mercader, en su obra de El prado de ValencCa^ el canónigo Tárrega, y hasta don 
Nicolás Antonio , en su Biblioteca noit^^ le prodigan igualmente desmesurados elogios. 

Las poesías líricas de Castro andan ^parcidas en multitud de libros publicados, con motivo de 
certámenes , justas y fiestas religiosas y políticas (que eran los periódicos de la época) , y manuscri- 
tas en los libros de la academia de los Nocturnos de Valencia, y otros archivos y bibliotecas de 
aquella ciudad. Sus comedias (que son sin duda alguna las que le produjeron mayor fama) fueron 
impresas en dos tomos ó partes^ en los términos siguientes : 

Parte primera délas comedias de don Guillbm de Castro. Valencia , por Felipe Mey, 1621. Com- 
prende las doce siguientes : 

Don Quijote de ia Mancha f-— El curioso impertinente y— El perfecto caballero ^— El cande Alar^ 
eos,— Las mocedades del Cid, primara parte;— Las mocedades del Cid, segunda parte;— La humil^ 
dad soberbia,— El desengaño dichoso,— El conde de Irlas,— Los mal casados de Valencia, — £1 
nacimiento de Montesinos ,— Progne y Filomena. 

Parte,segunda de las comedias de don Guillbm db Castro, dirigidas ádoña María Añade Figue* 
rola y de Castro , año 1628. Valencia, por Miguel Sorolla. Comprende las siguientes : 

Engañarse engañando,— El mejor esposo san José,— Los enemigos hermanos ,— Cuámto se «<- 
tima el honor,— El Narciso en su opinión,— La verdad averiguada y engañoso casamiento,— La 
justicia en la piedad,— Pretender con pobreza,— La fuer%a de la costumbre,— El vicio en los ex- 
tremos,— La fuerza de , la sangre ,— Dido y Eneas. 

Al frente de esta segunda parte va la siguiente dedicatoria y curioso prólogo : 

A DoffA AífA FiGUKROLA DE CASTRO.— El principal motívo, sobrína y señora mía, que lie lomado para imprimir 
esta segunda parle de mis comedias , ha sido por saber lo que vuesamerced gusta de entretenerse leyéndola^ los 

(i) Hanse dado hábitos á... y i Bon Goii^lem de Gastho. ^Snmioi de ¡a corte desde i5 de agotío á fin de octubre 
de ie23. 



DÉ DON GUILLEM DE CASTRO. *xxix 

n!o< qu^la cansa la almohadilla, eieusándolacon esto el leer eo ellas oíalasietras, peores puntaaciones y yerros 

^j]iina(Íos. De los que llenen por culpa niia no la pido perdón , porque á vuesamerced no se lo parecerán , no 

r nn enteaderloSy sino porque, siendo míos, los mirará apa$ionadamenlA. Goárdemela nuestro Señor muchos 

;':o*. como lo desea , — Don Guill^m de Castro. 

El prólogo dice asi : 

♦ . 

\i LECTOR. — No quiero llamarte discreto ni ,sábio, porque tal vez podrá ser que no lo seas , ni lisonjearte 

li^Tu tampoco con la común civilidad de llamarte piadoso; pues si sabes, no tengo mis cosas por tan levantadas 

: ;..iiDto, que te causen envidia y dejes por eso de alabarlas; y si ignoras , tus alabanzas me servirán de vituperios. 

^ ..) quiero advertirte que, además de imprimir estas doce comedías por hacer gusto á mi sobrina , lo hice tam- 

..«¡i (K)rque en mi ausencia se imprimieron olras'doce , y tanto porque en elfas había un sinfín de yerros, como 

«r]ue U que menos anos tiene tendrá de quince arriba , que fué cuando la poesía cómica, aunque menos mur- 

,¡;]Jj, no estaba tan en su punto, me animé á hacer esta segunda impresión. Si me engañé en imprimir estas 

or di^rulpar aquellas, causa he tenido bastante, pues en toda España las siguieron y celebraron con gran- 

'.r-Keso. Algunas equivocaciones tienen; pero, por no parecer afectado y melindroso, no advierto las erra- 

-<. ponjue pienso que no son tan considerables, que no las entiendan los que saben y las enmienden, y ios que 

:.nrjn y es cierto que , desconociéndolas , pasarán por ellas como si no lo fueran. * * 

iKinsele, además de estas veinte y cuatro , otras que fueron impresas sueltas ó quedaron manus- 
rias, y son las siguientes : — ^i amar constante^ — El caballera boba (1), — Elprodigío de los mantés 
. miirlir del cielo , Santa Bárbara ^—El dudosa en la venganza^— La justicia en ¡a verdad, — Pagar 
(u propia moneda, ^Ingratitud por amar,— Allá van leyes do quieren reyes,— El nieto de su padre, 
- Las maraoillas de Babilonia , — La degollación de San Juan Bautista ,. —Donde na está su dueño 
r'i imánelo, — El enamorado mudo, — Quien malas mañas ha, — Quien no se aventura, -r La 
:i .iiedia por las celos, — El manuscrito autógrafo de esta últiniía existe en la preciosa biblioteca del 
. Mviealisimo señor duque de Osuna y del Infantado, y dice á su final (siempre de letra de su autor) : 
\Jióse envide diciembre de 1622, y sacóse en el año 1627. Además escribió Castro, juntamente 
M') Mira de Héscua, La manzana de la discoidia y robo de Elena, y alguna otra que ignoremos. 

N conjunto de tpdo este variado y poco conocido repertorio se deducen muy bien las exquisitas s 
,j .!<;s, en genio inventivo, intención dramática, inspiración, gala y gusto poético, que adornaban 
,, D.'^ GciLLSM DK Castbo ; dc sus comedias dice alguno de sus biógrafos c que fueron celebérrimas 
•ir^iitro y fuera de España , y que lo hubieran sido mucho mas aun, si en ellas no ventilase tanto las 
r:.iUTÍas del duelo y las injurias del matrimonio». Efectivamente, gran parte de ellas adolecen de 
< ' rta liviandad en su argumento y en su expresión , que por entonces acaso no^receria tan atre- 
« !i, y de ese quijotismo caballeresco y pundonoroso, que parece constituía el carácter de Castro 
\ que está reflejado en todas sus obras ; pero estos lunares estin grandemente compensados con 

i ibies bellezas y aciertos, que , atendida la época en que escribió , son muy dignos de' tenerse 
'i: cuenta. 

En primer lugar, tuvo el buen instinto de apoderarse de los asuntos históricos y caballerescos 

. iiüales mas propios para excitar la simpatía del público españof, calcándolos, sobre nuestros 
.:im romanceros, é impregnándolos en su mismo colorido ; ó bien, aprovechándose á veces 

lis leyendas mas populares de la época , el inmortal Quijote y las novielas de Cervantes , repro- 
.ii> sus argumentos y episodios; otras, en fin, buscando en la sociedad contemporánea los cua- 

nñ T caracteres que creia mas propios para ser trasladados al teatro, acertó á ser acaso quien pre- 
sólo primero la comedia de costumbres^ apellidada (id capa y espada, con mas seguridad y aplo- 
:.^t. Véanse, en prueba de ello 9 lastres que van en esta colección, tituladas: El Narciso en su 

.'^nio)\ (modelo evidente que tuvo á la vista Afórelo para escribir su Linda don Diego); La fuerza de 

. í'iMumbre , de quien dice Lorenzo Gracian, en su Arte de ingenio, que c por la bizarría del ver- 
• T por la invención merece el inmortal laurel» ; y Los mal casadas de Valencia, en que se supone 

^) alguna pavte da su carácter y aventuras propias. Hay además otras de costumbres y de ca- 
- res muy dramáticos, como La verdad averiguada y engañoso casamiento,^El pretender conpo^ 

r.ii, Engañarse engañando, y El perfecta caballero , qae hubiera insertado con gusto, si los 
ilisde esta colección lo permitieran ; pero no puedo negarme al menos á transeribir aquí al- 

/jr. ti\3zo de ellas, que sirva de muestra de su estilo. 

U titulada El perfecto caballera es una de las comedias que don GmLLEM escribió sin duda cou 

'' Sstasdoi 80B bs Anicas de Castro que contiene la colección de los vaieaclanos. 



zxx 



ApnrrBs biográficos y críticos 

mas esmero, tratando de retratar en ella» en la persona de don Martin Centellas, el dechado i 
perfecciones caballerescas que aeaso el espíritu altivo y nQble origen del poeta le inspiraban. P^ 
desgracia le envolvió en un afgumento har¿> imprudente é indecoroso, que consiste en los am^ 
res criminales (tan desgraciadamente frecuentes en los dramas de Castro) de un rey de Nápolc 
casado , hacia una dama (Brieeida), prima de la Reina , su esposa, y del hermano de esta (Lud^; 
vico} hacia la misma Reina. Briseida no corresponde al Rey, y está enamorada del caballero el 
pañol don Miguel de Centellas ; pero consiente en favorecer las pretensiones de su hermaDo h) 
ciala Reina , y por un quid pro quo^ inconveniente y repugnante hasta el extremo, dispone qi 
penetre de noche en la estancia de esta, donde la engaña bajo el nombre del mismo Rey, á qxik 
ella , suponiéndose Briseida, esj[>eraba ; y no para en esto el desorden, sino que, sobre vinieud 
el verdadero Rey, muere á manos de Ludovico, su criminal competidor. Pero en medio de es 
fatal argumento, hay tro2;ps y «escenas excelentes por la situación y por el desempeño, y resplat 
dece , sobre todo , el tipo , altamente caballeresco, de don Miguel, como un acabado modelo. Vc^ 
se , por ejemplo, la siguiente escena, en.que su padre, don Juan Centellas , entera al Rey del c^ 
rácter y educación de don Miguel : 



¿Con qué estilos y cuidados 
Criáis l09 hijos queridos, 
Que , siendo tan bien nacidos , 
Os salen tan bien criados?* 

DOIf JUAIf. 

Yo, que en la pobreza mia 
Me vi tan sin esperanza , 
Procuré dalle crianza, 
Ya que hacienda no lenia. 

RET. 

¿Cómo le criaste? 

DON JUAN. 

Si 
Túi me lo mandas , dirélo ; 
Que ha de cansarle recelo. 

BET. ^ 

Gustaré en extremo; di. 

DON JUAN. 

Doña Beatriz de Cardona 
(Que, sintiendo mis desgracias, 
A pocos años después 
Murió en opinión de santa) 
Fué madre de don Miguel ; 
Dlóle al mundo cuando el alba 
Nos pareció que reía 
De ver que el niño lloraba. 
Crióle su propia madre. 
Temiendo el ver que en las amas 
A Teces la mala leche 
A la buena sangre gasta; 
Que á mi parecer , Señor , 
• Es esta la oculu causa 
Que á los que heredan nobleza 
Algunas veces les falla. 
Impuse , en dejando el pecho, 
En él por cosa ordiparia* 
En la comida concierto 
Y«en la bebida templanza. 
Con la competente edad , 
Nuestra doctrina cristiana 
Ya se entiende que ha de ser 
De este edificio la basa. 



A cinco años fué á la escuela, 
Con orden , quien le llevaba , 
De que antes viese la misa, 
Norte del cuerpo y del alma ; 

Y el vella todos los días 
Un caballero, es sin falta 
Obligación tan precisa , 
Como en otros voluntaria. 
Leer supo y escribir. 

Si no buena letra, clara, 
Con bastante ortografía , 
Que en un caballero basta. 
Fué á las escuelas mayores, 

Y después de oir gramática , 
A sola su inclioac.on 
Reduje sus esperanzas ; 
Pero en todo este discurso 
No sufrí que' le llegaran 

Al cuerpo con los azotes , 
Ni con la mano á la cara ; 
Que quien á temer se enseña , 

Y desde la primer causa 
Aprende á sufrir agravios , 
Desconoce las venganzas; 
Que al bieh Inclinado mas 
Le castigan las palabras , 

Y al que es malo y muerde el 
Ningún castigo le basta. 

Por nientir solo , aunque niño 
Puse mi mano en su cara , 
Para enseñarle á entender 
Que la mentira es venganza. 
Aprendió luego á ponerse 
En su Caballo, y con gala 
Afirmarse en las dos sillas 

Y herir con las dos lanzas. 
Ya dando brío á la fuerza. 
Aprendió á jugar las armas , 
Digo, á imitar con las negras 
L( s rigores de fas blancas; 
Mostrar furioso el semblante , 
Sacar con brio la espada , 
Llevar compás en los pies 



freno, 



Y en las manos arrogancia; 
Nq retirarse jamás,- 

Y tirar solo eslocadas; 
Que estas tretas solamente 
A un caballeroble bastan. 

Y á los veinte años , el día 
Del santo Patrón de España, 
Después de haber comulgado, 
Le ceñi en su aUar la espada; 

Y á una parte de la iglesia , 
Con fiel pBcho y con voz baja , 
Despidiendo por los ojos 
Tierno humor de las entrañas , 
Estos consejos le di... 

Pero pienso que te cansan... 

RKT. 

Decidlos. 

DON JVAN. 

Díjeleansí; 
Dirélos, pues tú lo mandas. 
« Hijo , pues á Dios conoces , 
Por donde quiera que vayas , 
Acuérdate de que h 17 Dios* 

Y que es causa de las causas. 
Con hombres de tu jaez 

De ordinario te acompaña; 
Que una mala compañía 
Nobles muda y honras gasta. 
Sé cortés y bien criado , 
Porque la buena crianza 
Cuesta poco y vale lourho , 
Nunca pierde y siempre gana. 
Ten con machos amistad , 

Y con pocos apretada , 

Y si es fuerza, de uno solo 
Fía secretos del alma; 
Paga, si pides prestado, 

Y si, no pudiendo , tardas , 
No engañes con dilaciones , 
Con verdades desengaña. 
No juegues; pero si juegas , 
Juega bien y mejor paga; 
Que sao basas del honor 



La lealud y ía palabra. 
Hu)e el cuerpo á las mujeres , 
pero si coaellas tratas, 
Granjéalas con nobleza 
V cAzalas con templanza. 
V' te ciegue su hermosura ' 
^ «cr traidor, por su causa , 
t on el deudo que te admite 
iWl amigo que te llama. 
ii il Rey sirves en la guerra , 
[t|jf Jece á quien te manda ^ 



DB DON GUILLEM DE CASTRO. 

Que e$ ralor en la ocasión 
El no huilla ni buscalla. 

Y si en la paz á reñir 

Te obligan precisas causas, 
No huyas*si te acometen ; 
Si acometes, muere ó mata. 
Agradece si te obligan , 

Y Téngate sí te agravian , 

Y para guardar secreto 
Pon en tu pecho un alcázar. 
No te cases siendo pobre ; 



XZXff 



Pero mira, si te casas, 
La riqueza eñ el valor 

Y la hermosura en la fama. 

Y trata siempre verdad , 

Que es la madre de estas causas , 
La causa de estos efectos 

Y el norte de esta esperanza. 

Y con esto , don Miguel , 
No dudes que Dios te haga 
Un perfecto caballero, 

Y logre mis esperanzas.» 



F.n Pretender can pobreza también se descubre una intención dramática muy marcada. El carácter 
if donjuán deUrrea, pretendiente pobre y atrevido, militar valiente y desdeñado, se prestaba 
uucho á ella, y está bastante bien trazado ; pero apartándose luego el autor de su objeto ostensible, 
foredasu argumento con su favorito azar de la violencia anterior del don Juan á cierta dama, y 
A prole consiguientey^que sale á obligar al padre á dar la mano á su antigua victima; aínda mais^. 
i recibir su dote y hacerse rico y dejar de pretender. El primer acto está perfectamente escrito, 
>i^taQto el segundo, y al principio del tercero hay una escena preciosa, en la que el don Juan, ya 
:.,t!a vestido y arrogante, es recibido por el consejero de la Guerra, que antes no quiso admitir- 
e.tiQ chispeante de gracia, corrección y vis cómica, que no desdeciria al lado de las buenas 
i¿ Uoreto ó Alarcon. Hela aqui : 



ACTO TERCERO, 



eSCEllA PRIMERA. 

^M LOS pRETEüDiRiins, aeompa^' 
;nrfo AL CONSEJERO, r DON 
Jl \N DE URREA ó su lado, muy 
plan, y con cadenas de oro. 

■ CORSEJBRO. 

i - Qor don Juan de Urrea 
^['Toesamerced? 

DON JUAN. 

Yo soy, 
y }r, y contento estoy 
> si!^ que hay quien lo crea; 
•■^ tan descuidado ha estado 
' U< las veces que ha oido 
i imbre, y tan divertido , 
;icf pienso que lo ha dudado. 

CONSBiBaO. 

liTnesamerced? 

DON JUAN, 

Bien creo 
}v. 00 se acuerda de mi. 

COHSEJBRO. 

:r-e que no le v! 
h >¿ ^ora que le veo. 

DOIf JDAír, 

S. esmocbo, pues aunque abona 
\ mi nombre mi nobleza , 
'■.". uDi nube mi pobreza . 
fi obscureció mi persona ; 
i:* fo ié que hubiera sido 
<:'4iiio,oolodudo, 
'<tiQien bien desnudo, 
uacoviofi mal vestido; 



Porque heridas recibí 

En diferentes jornadas , 

Que, aunque son bocas cerradas, 

Hablaran mejor por mí; 

Pero con tofpe lenguaje 

Te hablé , Señor , pues te hablaba 

Tal , que el nombre me tragaba 

Guando me miraba el traje; 

Pasabas , y á mi despecho , 

Quedaba en distancia poca , 

Con la razón en la boca 

Y con la queja en el pecho. 

CONSEJERO. 

Seiíor don Juan , pues estás 
Diciendo que te encogías 
Por pobre, queja tendrías 
De tu pobreza no ma^; 
Porque yo á escuchar me aplico, 
Gomo ministro de un rey 
Gristiano , con una ley 
Al mas pobre y al roas rico. 

DON JUAN. 

¿Quién duda de que asf fué? 
Pues la vez que en tal me vi , 
A ella solo me atreví. 
De ella solo me quejé; 
Parque habiendo prevenido • 
Que lo curioso se viene 
A la vista, y ella tiene 
Por centro lo mas lucido, . 
Bien vi que yo no lo estaba , 

Y que otros lo estaban , sí, 

Y que tu vista por mi 
Como por sombra pasaba ; 

Y así , de la vil pobreza 
A la esperanza importuna 
Mi limitada fortuna 



Sacó fuerzas de flaqueza. ' 
Lycíme , y si mas pudiera , 
Gon mas veras procurara 
Que en mí tu vista topara 
Gosa que su centro fuera ; 
De lo cual no solo el verme 
^\esultó, pero al mirarme , 
Detenerte , y para hablarme , 
Tú nombrarme , y yo atreverme 
A dScir mi calidad , 
Mis servicios y mi estado, 

Y con esto , haber sacado 
De tinieblas la verdad ; 
Por cuya causa he sabido 
Que para apurar la duda. 
La verdad ha de ir desnuda , 

Y quien la dice vestido. 
En fín ,• de todo se eatíende 
Que con la experiencia ciega, 
Como sin norte navega 
Quien con pobreza pretende. 

CONSEJERO. 

Esa es culpa natural 
De la pobreza encogida , 
■Mas no desfavorecida 
Fué de mí. ' 

DON JUAN. 

No digo tal. 

CONSEJERO. 

Tus papeles se han leído 
En consejo , y tales son , 
Que ya de tu pretensión • 
La consulta hubiera ido ; 
Pero en tí el solicitallo 
Faltó... 

DON JUAN. 

SíjBoUcité; 



mu 

Pero en la forma que faó , 
Porque lo be dicho, la callo; 
Pero* ya en la suerte mía 
Se previene mi esperanza , 
Mediante la conCanza 
Que pongo en vueseñoría. 

CONSEJERO. 

ConQe vnesamerced 
Én su justicia y verdad , 
Oue le hará su majestad 
Muy pronto una gran merced ; 

Y pues es tan gran soldado, 
Como sus fes son testigo, 
Véngase agora conmigo, 

Y dejaráse firmado 

Su parecer donde están 
Los de otros soldados grandes , 
Que en cierta facción de Flándes 
Al Consejo se los dan. 

DON JUAN. 

Diré lo que á ini experiencia 



APUNTES BIOGRÁFICOS Y CRÍTICOS 



Le enseñó mi vigilancia. 
Varue, y queda solo COTALDO, 
criado, 

COTALDO. 

Bien va , por Dios ; de importancia* 
Es de todo la apariencia. 
Ayer porque azuleaban 
Bayetas que le cubrían , 
Mirándole , no le vian , 

Y hablándole, no le hablaban; 

Y hoy , porque ya sin el viejo 
Ropaje, y lucido está, 

Su parecer se verá 
Con su nombre en el Consejo. 
Ea pues , ya es por demás 
Que«e atienda á lo profundo, 
Juzgando solo en el mundo 
Por lo aparente no mas. 
Gasten con varias divisas, 
Al abrillos y al ponellos, 
Los pretendientes en cuellos , 



Lo que gastan en camisas ; 
Los galanes den ornatos 
A la haz, y no al revés; 
No lleven limpios los píes , 
Como lo estén los zapatos. 
Los versificantes den 
A los versos buan metal 
De voz, que, aunque digan aial 
No importa , si suenan bien. 
'Los cómicos, prevenidos, 
Denles fingidos quilates, 
Y verán mil disparates 
Celebrados y reidos; 
Sea todo desvario,- 
Como tenga ostentación; 
Tras la común opinión 
Camine el libre albedrío. 
La dichosa lecedad 
Triunfe de la infeliz ciencia , 
Pues ya tiene la experiencia 
Mas fuerza que la verdad. 



Concluiré estas citas con una de la comedia dé El curioso impertinente^ en que Castro encierra 
en poquísimas palabras el argumento mas poderoso en favor de las comedias de su tiempo^ 
aprovechando de paso la ocasión (que nunca desperdició), de poner en las nubes á su amigo 
Lope: ' * 



DUQUE. 

¿^Quién son? 

CAM1LA« 

RepresQnlantes 
Españolea. 

. DUQUE. • 

¿Españoles? 

DUQUESA. 

Y cuando en Italia están , 
¿Dan gusto? 

CAMILA. 

A t{^os le han dado ; 
En Roma han representado , 
En Ñapóles y en Milán , 

Y asombra su gentileza. 

¿ Cómo no es mucho que asombre 
Con las comedias de un hombre. 
Monstruo de naturaleza ? 



DUQUE. 

¿Es Lope? 

I CAMILA. 

En él has caído, 
Sin habértele nombrado. 

DUQUE. 

Por el nombre que le has dado^ 
Es de j,odos conocido. 

CAMILA. 

Que parezcan en España 
Bien las comedias de allá , 
No es mucho ; pero que acá 
Asombren, es cosa extraña. 
No sé cómo á cillas vienen 
Con tal'concurso y silencio, 
Adonde Plauto y Terencio 
Tan grandes amigos tienen. ' 

DUQUE. 

¿Dirás que son imperfetas 



Porque el arte contradicen? 

CAMILA. 

Si , Señor. 

DUQUE. 

. Por eso dicen 
Que son locos los poetas. 
Vén acá ; si examinadas 
Las comedias , con razón 
En las repúblicas son 
Admitidas y estimadas, 
Y es su Gn el procurar 
Que las oiga un pueblo entero, 
Dando al sabio y al grosero 
Qué reir y qué gustar, 
¿Parécete discreción 
El buscar y el prevenir 
Mas arte que el conseguir 
El fin para que ellas son? 



No dijo mas ni mejor sobre este asunto el mismo Lope en su famoso Arte. La comedia tiene el 
mismo argumento de la novela de Cervantes, y la otra, que lleva el titulo de Don Quijote, es el 
episodio de los amores de Lucinda y Cárdenlo , Dorotea y el Marqués. El carácter y las palabras de 
don Quijote están bastante bien conservados. 

La verdad averiguada y engaíioso casamiento, en medio del carácter bajo é indecoroso del pro- 
tagonista, don Diego, marido que, convertido en caballero de industria ó del milagro, busca é in- 
tenta prostituir á su esposa, y de su argumento, demasiado embrollado é inconveniente, tiene 
también escenas y trozos escritos con tal corrección, que pasarían por modelos en su clase. 

Engañarse engmando es una comedia muy discreta, y la intriga, que consiste en la prueba 
que un principe quiere hacer de ser correspondido por la princesa de Bearne , su prometida , por 
si mismo , y no por su grandeza , para lo cual trueca de papel con su hermano don Fadrique, 
que la obsequia en su nombre , es bastante ingeniosa , y aunque después muy repetida por 



DE MIGUEL BENEITO. xxxiii. 

luestros autores, podría pasar por nueva en aquel tiempo. Por supuesto que el protagonista sale 
mm de su prueba, después de no pocos sustos y sobresaltos dramáticamente trazados. 

Es también un apreciable tírama el'de Los enemigos hermanos^ intriga muy complicada de dos 
upuesios hermanos, rivales en amores y en ambición, cuyos caracteres, muy bien diseñados y 
apuestos, dan lugar á escenas muy dramáticas y perfectamente escritas. 
Los otros dramas de costumbres que conozco de Castro, Cuanto se estima el honor ^ El 
icio en los extremos y La fuerza de la sangre ^ son mas disparatados y hasta escandalosos por su 
rgutnento. 

El conde de Atareos , El conde de Irlos ^ El nacimiento de Montesinos y El desengaTw delicioso 
on los conocidos romances caballerescos puestos en acción , donde salen á relucir Cado-Hagno, 
Ion Gaiferos, don Beltran , Helisendra, Roldan, el infante Colinos, Galalon , Durandarte, Beler- 
aa, Masfira, Montesinos, Malgesi, Guarinos, Roldan, Oliveros, Grimaltos,TomiIlas, Ariodante 
íLucrana^ la infknta Ginebra y Reinaldos de Montalvan, y demás personajes con quien tan fa- 
aiüarizados nos trae la lectura de Don Quijote. También hay una muestra del drama mitológico 
m Progne y Filomena , y varios á lo divino en El mejor esposo^ El prodigio de los montes y La 
kijoUaeion de San Juati Bautista ; por último, una tragedia t^róica de Dido y Enéas^ fiel , aunque 
?oco digno trasunto del poema de Virgilio. 

Asi, vemos que todos los géneros del drama fueron acometidos por el talento flexible y poé- 
ja osadia de Castro. Pero indudablemente donde pudo campear mas dignamente, y mereció 
ms preciada corona, fué en el drama histórico nacional. Uno solo, ó por m*ejor decir, dos de 
Mjuellos, únicos que, salvando el trascurso del tiempo y el desden de laposteridad, son hoy cono- 
rulos generalmente, han asegurado la fama de don Guillcm de Castro, y colocado su nombre á 
una grande altura , no solo en España , sino en el orbe literario. Ya se conocerá que me refiero á 
)as célebres Mocedades del Cid^ cuya primera parte, ihiitada y refundida por el gran Corirei- 
Ue, es, puede declrséT^ primer modelo de la tragedia clásica francesa. El análisis y comparación 
lie la de Corneille con la de don Guii!1.em de Castro no hay para qué hacerlo aquí, pues no ha- 
ni (Das que reproducir lo que han dicho ya plumas tan autorizadas como la del mismo autor 
T sü comentador encomiástico Voltaire (que reconoce y confiesa que todas las bellezas de aquc- 
¡Í3 >e encuentran en esta), Bateux, LaHarpe, Sismondi, Bouterweek, Signorelli, Puibusque, 
Tiiknor y demás extranjeros que se han ocupado dignamente de nuestro teatro, asi como los 
swes Martínez de la Rosa , Duran , Lista y Gil y Zarate, que descuellan al frente de nuestros 
ínticos modernos. Aupque tan conocidos estos dramas (como los únicos de Castro que ha 
r producido muchas veces la prensa) , no he podido negarles el lugar preferente que en esta co- 
icaion les correspondía. 

Los otros dramas históricos ó heroicos que conozco de Castro, como La justicia en lapie^ 
iaá, Pagar en propia moneda^ Allá van reyes. El nieto de su padre ^ La humildad soberbia (que 
tiene por protagonista á don Rodrigo de Villandrando , primer conde de Rivadeo, y sus heroicas 
acciones, que dieron motivo al rey don Juan para concederle.el célebre privilegio de remitirle su 
fropio vestido el Monarca y sentarle con él á la mesa todos los años el dia de la Epifanía (privile- 
gio que aun hoy disfruta su descendiente el duque de Híjar); y por último, El amor constante, 
vrecioso drama que hallará el lector coleccionado en esta ; en todos ellos se descubre el atrevido 
;enio« la rigorosa entonación y el delicado gusto del autor de Las -mocedades; siendo, por tanto, 
tuas; mas extraño el absoluto olvido en que por espacio de tanto tiempo se ha tenido el reperto- 

io de este ciámpeon de nuestro teatro , uno de los mas esforzados caudillos de nuestro poético 
'fel «iglo vni. • 



ftUGUEL BENEITO. 



Dfópoes de los .dnoo ilustres valencianos, Tárrega; Aguilar, Turia, Boil y Guillem de Castro, 
"olo por memoria debe hacerse mención de otro de sus. contemporáneos, Migukl Bbneito, ciu- 
(iidaiio j de una délas familias que en aquella ciudad solían concurrir á los empleos mas ho- 
Qurificos de su gobierno. Gaspar Escol le nombra entre los poetas insignes que florecieron en 



."«▼ APUNTES BIOGRÁFICOS Y CRÍTICOS 

aquella época , y dice que en la academia de los Nocturnos fué uno de los sugetos que con mal 
lucimiento desempeñaron su obligación. Escribió algunas comedias, pero solamente fué im^ 
presa una con el título de El hijo obediente , inserta en la primera parte de la colección de loi 
cuatro poetas valencianos. Su mérito , á mi juicio , es tan escaso » que no la he juzgado digna i 
colocarla entre las de aquellos. 



EL LICENCIADO MEXIA DE LA CERDA. 

Absolutamente nada sabemos ni hallamos en los autores de biograñas de la del licenciado Hexj^ 
nx LA Cerda 9 ni aun su nombre de bautismo; solo si lo que dice Navarro ú los principios del si' 
glo xvu, que era relator de la chancilleria de Valladolid. Tampocd se conoce de él mas obra tea^ 
tral que la tragedia de Doua Inés de Castro (que va en esta colección), y evL la que mejoró, á nues^ 
tro juicio , ó reprodujo mas propian^ente para la escena moderna el argumento tratado antes po| 
Jerónimo Bermudcz (Antonio Silva), en la Nise lastimosa y Nise laureada^ asi como mas adelanta 
fué excedido en él por Velez de Guevara en el simpático drama Reinar después de morir. 



EL LICENCIADO JUAN GRAJALES. 

Se ignora también de todo punto quién fué este autor; acaso seria el mismo Graialss que nombr^ 
Rojas al final de su loa, antes citada; pero me inclino á creer que no, porque este se halla citad<| 
mas bien como comediante , y aquel de que ahora se trata estampa en sus comedias el titulo d^ 
licenciado. La comedia áque se ha dado tugaren esta colección, titulada El bastardo de Ceutai 
parece la mejor de las suyas. Las otras dos que conozco (y que acaso existan) llevan el titulo de Lci 
próspera y adversa fortuna del caballero del Espirita Santo , y tratan de los sucesos y aventuras del 
tribuno romano Nicolao Renzi , con bien escaso mérito por cierto. 



DAMIÁN SALUSTRIO DEL POYO. 

Poco mas sabemos de este autor , uno de los célebres en su tiempo, y de quien dice Agastin de 
Rojas : 

Que DO ba escrito comedia 
. •. Que no mereciera estar 
En letras de oro impresa. 

Pero ya se sabe lo comunes que eran esta clase de exagerados encomios éntrelos autores de aque- 
lla época. Lppe de Vega también le prodiga lo^ suyos en diversas ocasiones, y en la dedicatoria que 
le hizo de su comedia titulada Los muertos vivos le consagra estas lineas: c Lo que la antigüedad 
llamaba llevar vasos á Samo, esto es dirigir á vuesamerced una comedia « habiendo las muchas 
que ha escrito adquirido tanto nombre , particularmente La próspera y adversa fortuna del con- 
destable don Ruy López de Avalos^ que nlantes tuvieron ejemplo ni después imitación.» 

Pero en cuanto á noticias de su vida, ninguno dice nada , y el mismo don Nicolás Antonio las cali 
absolutamente, diciendo solo que escribió comedias celebradas y una obra cUyo manuscrito obrab 
en el archivo de los condes de Villa-Umbrosa , intitulada : Discurso de la casa de Gutman y su orí 
gen, y de otras antigüedades, por Damun Salustrio (¿SALtsTiQ?)'DiL Poto, .^ satisfacción d 
una carta de Francisco Perex^ Ferrer, que le censuró una comedia que había escrito. Toca el oríge 
de las casas de Toral y de Medina^Sidonia. 



DE ANDRÉS DE CLARAMONTE. nxt 

rucamente sabemos (por hallarlo asi estampado al frente de alguna de sus comedias) que era 
oatnral de la ciudad de Murcia» y vecino luego de la de Sevilla, donde debió escribir aquellas 
tiacia los últimos años del siglo xvi ; y aunque debieron ser muchas^ según el testimonio de Lope« 
Qo se conocen hoy mas de él que las citadas dos de Ruy López de Avalas (que van ea esta colec- 
ción) (i), otra de la Piivanza y eaiia de, don Alvaro de Lupa (que viene á ser continuación de 
j.|uellas) y otra de £1 premio de las letras por el rey don Felipe II ^ especie de historia de la vida 
! elevación del cardenal Silíceo. Entre ellas, Ins mejores sin duda son las dos primeras, y no 
ofrecen de mérito; tienen intención dramática , buena entonación y trozos de correcta poesía, y 
e^UD desnudas de loa grandes extravíos que se acostumbraban en aquel tiempo. Pero en la segun- 
da parte, el atenerse el autor acaso demasiado á la historia de la desgracia del protagonista, y 
I ¡cosa singular en aquella época!) el no haberla enlazado con acción ó episodio alguno atnoroso, 
) iiasta la ausencia casi total de personajes mujeriles, son causas de que se note cierta palidez y 
Ll:a de animación » si bien está escrita con notable corrección y cuidado. 



ANDRÉS DE GLARAMONTE. 

AxBBSS DK Claramontb fué autor y director de (a compañía cómica de Murcia (y es la única no- 
i/iaque de él sabemos), y muy celebre en su época como poeta y como comediante. Escribió mu- 
chas comedias y autos , de las cuales han llegado algunas hasta nosotros , y otras se han perdido. 

El íHÚienic negro en Fíindes^—De esta agua no beberé ,— De lo vivo á lo pintado, --La tao de san 
ÁnUm.—La jura de Baltasar,— El infante de Aragón,— El gran rey de los desiertos, San Onofre;— 
]k klcalá á Madrid, ^La católica princesa Leopoldo, -^El rigor y la inocencia,— Púsoseme el sol, 
^úórne la luna, Santa Teodora; — El inobediente ó la ciudad sin Dios,— El honrado con su san- 
ijr(,^Eldole del rosario,— Los favores de la Virgen,— El horno de Babilonia, --La infelice Do^ 

tiran parte de ellas son autos sacramentales , que sin duda hacia para las representaciones que 
^olian darse en las plazas en la octava del Corpus ; algunas quedan todavía, impresas en Madrid, Va- 
kncia y Sevilla, y en las colecciones generales antiguas. En la biblioteca del excelentísimo señor du- 
que de Osuna quedan manuscritas tres : El mayor de los reyes , El ataúd para el vivo y tálamo 
fsra el muerto , y De los méritos de amor el silencio es el mayor. 

Por loque he podido ver de este autor (que ciertamente no carecía de dotes dramáticas), 
li^tres señaladas primero van en esta colección, á saber : El valiente negro en FlátideSf especie 
li apoteosis de un negro , llamado Juan de Mérida, que, por sus grandes hazañas en Flándes» 
Jega á ser general y lugarteniente del gran duque de Alba, está escrita con notable desenfado; 
ti carácter del protagonista muy bien trazado, y la acción enlazada con episodios oportunos. Al 
ÜQal de esta comedia (que alcanzó en su tiempo gran fama) , promete el autor segunda parte, que 



Mi Se bailan insertas estas dos cobiedias en el libro 
qoe llefa este Ututo : ' 

tPürte tercerti de lat cotnediat de Lope de Vega y otros 
ai»re$, eon las loas y entremeses, las cuales comedías 
uQ en la segaoda hoja , dedicadas á don Luis Perrer y 
i^dona, del hábito de Santiago , coadjutor en el oficio 
i^* porUQtTeces de general gobernador de la ciudad y 
r^lso de Valencia , y señor de U baronía de Sor.~Año 
*i liH4.<-Impre80 en Barcelona, por Sebastian de Gorme- 
'u\ il Cali, á costa de Jaao Bonilla, mercader de libros.i 
->gae b aprobación y censura de fray Alberto Solde- 
rüi. en Barcelona, i 5 de diciembre de 1613 , y compren- 
^ iii comedias sigoientes : 

Laf^deta Barbuda, de Luis Velez de Gne? ara ;—La 
tittm f9rttm& dil eataliero del Eipiritu Santo ^ del li- 
cfoeodo luán Gnijales;— '£/«9</o del iniM<í0,deLQls Ve- 
«ei de Caerán ;*-!•« noche toledana, de Lope de Vega;— 



Tragedia de doña Inés de Catiro^ del licenciado Mexia de 
la Cerda ;— Lm mudantai de la fortuna, y sueetoo de don 
Beltran de Aragón, de Lope ;— La privanza y caida de don 
Alvaro de Luna^de Damiah Saldstio del Poto ;~-La'pr ás- 
pera fortuna del eaballerq del Espíritu Santo , del licen- 
ciado Juan Grajales;— £/ esclavo del demonio, del doctor 
Mira de VLéscuíí;— La pr áspera fortuna de Ruy López de 
AvaloSf de Oamian Salustio del PoTo;^La adversa fortuna 
de Ruy López de Avalos, del mismo;— £/ santo negro Ro- 
sambueo , de Lope de Vega , y tres entremeses y cinco 
loas. 

Con este libro cayjó Nicolás ümtonio en la misma ligere- 
la que con el anterior citado de Flor de comedias, seña- 
lándole como la parte ó tomo tercero de las de Lope, y 
así corre unido á todas las colecciones de este que se con- 
servan. 



xxxvi APUNTES BIOGRÁFICOS Y CRÍTICOS 

muchos anos despuesparece escribió otro autory comediante, Vicente Guerrero, que no conozco, 
De esta agua no beberé tiene condiciones de un buen drama , basado sobre una aventura amorosa 
del rey don Pedro, y está escrito con esmero. De lo vivo á lo pintado es una comedia de ingeniosa 
acción , aunque poco verosímil ; pero que podia pasar por tímida al lado de las que étitonces se 
ponian en escena. 



GASPAR DE AVILA. 

El último autor citado por Cervantes como aventajado en aquella época, es Gaspar db Avila, de 
quien solo sabemos que fué secretario de la marquesa del Valle , doña María de la Cerda, y lo que 
dice Lope de Vega en los versos que le dedica en su Laurel de Apolo : 



Pudiera Gaspar de Avila^ si fuera 
Embajador deste laurel al monte. 
Mejor que el que bajó de Flagetonte 
Por Eurídice üera á la ribera , 
Orar en verso, y persuadir que diera 
Este laurel á la dichosa suya , 
Y si de letra tuya 



Escribieras á Apolo , 

Eso bastara so! o, 

Porque son tus caracteres tan bellos, 

Que él solo pudo estar por alma en ellos, 

Pues que puedes decir que entre ioünitos 

Ningunos se han de ver tan bien escritos. 



Lo oual quiere decir que el secretario de la marquesa del Valle era, además de poeta , gran pen- 
dolista, lo que no debia ser muy común entre los autores de aquellos tiempos, y tampoco es fre- 
cuente en los de ahora. 

Las comedias que se le dan á Gaspar de^vila son : Las fullerías de amor, que es la citada por 
Cervantes, y de que solo queda un acto manuscrito , que posee el señor don Agustín Duran ; — El 
respeto en el ausencia, — El Iris de las pendencias , — La dicha por malos medios ^ — Servir sin lison- 
ja, ó el familiar sin demonio ;— El gobernador prudente,— El valeroso espafwl y primero de su 
casa ,^La dicha por malos medios ,—El gran Séneca de España ^—La sentencia sin firma f— Todo 
cabe en lo posible , — Venga lo que viniere. 

Ñolas conozco todas, ni creo que existan muchas de ellas ; entre las que pueden hallarse, he 
escogido las dos tituladas : El valeroso español y primero de su casa, cuyo protagonista es el in- 
signe Hernán Cortés > y está hábilmente desenvuelto su carácter y sus amores con la que después 
llegó á ser su esposa ; y El Iris de las pendencias , que es una graciosa comedia de intriga , en que 
ya se vislumbra el giro de la de Calderón. 



EL JURADO DE TOLEDO. 



Juan dk Quírós , regidor y jurado (1) de Toledo, fué sugeto muy estimado por sus producciones 
dramáticas, de las cuales hablan con gran encarecimiento Agustín de Rojas, Lope y demás de sus 
contemporáneos ; pero acaso no fueron impresas ó no han llegado hasta nosotros. Solo existe ma- 
nuscrita en la biblioteca de Osuna la siguiente , con este titulo : c£a famosa Toledana , hecha por 
el jurado Juan Quirós, vecino de la ciudad de Toledo, 1591. Los interlocutores, Garzaran, ga- 
lán; Longino, criado; Lucrecia, criada;. Velarde, tio de Garzaran; Guirardo, amigo; Manue^ 
la, dama; Fraiicetmo, padre de Garzaran; cuatro muchachos, dos villanos, una villana, seis locos, 
un maestro de locos , cuatro galanes , uno llamado Rugerio , otro Jeronio , otro Jjidronio. > 

(1) Jurado era el concejal que tenia á su cargo la parte de abastos. 



DE DON ALFONSO VELAZQUBZ DE VELASCO. xuvii 



HURTADO DE VELARDE. 

« 

De este autor (cuyo nombre de bautismo se ignora) solo sabemos que fué natural y vecino de 
la riudad de Guadalajara, y sus contemporáneos le citan como famoso escritor^ principalmente en 
ilknguaje antiguOj apellidándole, sin dudapior esta razón, el heroico Velarde Rojas, López y Sua- 
•e2 (je Figueroa en su Pasajero, afectivamente en lenguajg antiguo y por manera afectado está es* 
Ti(ú el único drama que de él se conoce, titulado : La yran tragedia de los siete infantes de Lora; 
)t;ro su alimento está tan mal trazado y desenvuelto , y adolece además de tantas impropiedades 
f eiiravagandasy que no me ha parecido conveniente darla lugar en esta colección. 



LICENCIADO JIJSTINIANO. 

Del uctNCiADo LúcAs JusTiNiANO, cura de San Ginés, hay manuscritos en la biblioteca de Osuna, 
una comedia ó auto (que también fué impreso), titulada : clrOS ojos del cielo y martirio de santa 
lacia f compuesta por el licenciado Justiniano. Sacóse en Valladolid*, 30 de marzo de 1615.» 



GASPAR Y CRISTÓBAL DE MESA. 

Üe este existe en la misma biblioteca un auto sacramental al Nacimiento , manuscrito autógrafo 
eüVadrid, á 14 de diciembre de 1607. —- Cristóbal de Mesa es autor de un tomo de Rimas y de 
Olla tragedia de Ponijp^y o. 



LINAN. 

» 

DeN. LtSAN DO tenemos mas noticia que la cita de Rojas, y la que se halla en una carta 
de Lope de Vega al duque de Sesa, que está en la preciosa colección manuscrita que posee el ex- 
ojleotisimo señor marqués de Pidali Dice en ella, desde Toledo, que se hablan representado varias 
comedias de Liñan, dos de El Cid, una de La cruz de Oviedo^ otra que llaman La Escolástica, 
otra de Bravonel , y otra de un Conde de Castilla. 



DON ALFONSO VZ. (velazqcez) DE VELASCO. 



« I 



Contemporáneo también de Lope de Vega (si bien no imitador suyo , ni secuaz de su escuela 
(Irimatica) fué este excelente escritor, de quien no quedan noticias ni otras obras poéticas que 
im Odas á imitación de los siete salmos penitenciales de David , impresas en un tomo en 8."^, en 
I >;^, en Ambéres^ en la ofjfiina Plantiniana, por Diego Alfonso Velazqubz de Velasco; y una co* 
3ied¡a en prosa, y por bien diferente estilo, titulada La Lena (edición primera de Hilan, 1602, 
^ll"), y después con el titulo de Et Celoso (segunda edición del mismo año, y también en Mi- 
•anj eo IS/ también). Con este último titulóse reimprimió en Barcelona en 1613.— Pero esta sola 
produccioDi por su gran mérito , bastarla para colocar á Yblasgo entre nuestros buenos escritores, 



«xvín APUNTES BIOGRÁFICOS Y CRÍTICOS, 

aunque debió pasar sin duda desapercibida por haber intentado resucitar en ella un estilo y un 
forma dramática tan distintos de los que seguian sus contemporáneos , y calcada absolutamen^ 
sobre los primitivos modelos de la Celestina y las comedias de Rueda. 

Como se echa de ver, Vklasco, por su fecha , corresponda á los tiempos de Lope, y bajo este coi^ 
cepto , entraba naturalmente en nuestro cuadro; pero la independencia absoluta y la originalidaí 
de que supo hacer alarde én esta excelente obra {que parece escrita por la misma mano que la ad 
mirablc Celestina) le colocan al lado de los mas antiguos fundadores de nuestra escena « en el mi^ 
rao término que ocupan Rueda , Nahar^o y Timoneda. Es uno de equellos grandes ingenios, rem 
cido medio siglo después, una continuación de sus escritos, y á mi juicio, un remate superior, un 
magnífica cúpula de su atrevida fábrica teatral. 

Pero publicada demasiado tarde , y cuando ya el gusto del siglo habia cambiado complétame^ 
te , y e&laba deslumhrado con el espléndido fulgor de la niusa de Lope , ¿ cómo habia de ser oido i 
castizo y original escritor que se atrevía á oponer á aqu^I raudal poético una obra dramática en pr(\ 
sa (si bien prosa digna de Cervantes ó de Celestina)^ con todo el corte de los antiguos, y hasta C0 
los mismos caracteres , por desgracia harto livianos , que tan al vivo supieron aquellos re 
tratar? Siú duda que Vklasgo vivia, no en España ni en Hilan, sino en el otro mundo, ó qu< 
trasladad/) mentalmente á los principios del siglo , no llegaba liasla él un eco solo del estrueod 
y frenesí producidos por la musa del Fénix de los ingenios. 

Por eso pagó su pecado, y fué escuchado apenas de sus contemporáneos, y luego olvidado com 
pleíamente de la posteridad.. Solo algún otro erudito tenia hoy noticia de esta preciosa obra póstu 
ma de los Ruedas y Naharros , de esta admirable imitación de Celestina , de este escritor émulo d 
Cervantes en la gracia y el estilo, hasta que el señor Ochoala reprodujo en su Tesoro del tea 
tro fspañoL 

Fué mi intención primera enriquecer también la presente colección con esta bella comedia (úl 
tima sin duda escrita en prosa desde fines del siglo xvi , jiasta la de El Delincuente honrado^ de J 
vellanos, casi dos siglos después); pero, por mas que, por su fecha, pretendiese hacerla i 
gresar en el cuadro del teatro de Lope , se destaca naturalmente de él por el fondo y por la form 
y pertenece á otro distinto. He debido, pues, hacer el sacrificio de retirarla (impresa ya), y dejart 
al que haya de trazar el del teati'o anterior al mismo Lope; difícil tarea, que, como ya d^e en otr 
parte, corresponde de derecho al eminente critico y literato señor Duran. 

Respecto á la obra de Vklasgo, nada mas debo decir; por lo que toca á noticias de su autor, nin 
guna mas puedo dar; y solo diré que es muy fundada la observación que el erudito don Vicente Sal 
vá hace al citarla rarísima comedia de El Celoso en su excelente Catalogue ofspanish and portú^ 
guese boohs (ipnrie primera, London, 1826, pág. 218, y parte segunda, pág. 214)*, de que 
primer apellido del autor, que aparece U% en la dedicatoria de la comedia, puede ser abreviatu 
de Velazquez ; asi es en efecto., según la otra obra del mismo , Odas á imitación de los satmos^ qul 
aparecen escritas por Dugo Alfonso Velazquez de Vblasco. Nicolás Antonia, en cuatro linea 
que consagra á este autor, lee Vaz de'Velasco , y solo cita la reimpresioaxlol^ioso, en Barce 
lona, 1613. 



De los demás autores citados por Rojas, unos, como Pero Diaz, Argensola, Virués, Artieda, Ro 
mero Cepeda, Berrio, La*Cuevay Alonso Morales, pertenecen al teatro anterior á Lope; d 
otros, tomo Galarza, Vergara, el licenciado Chacón, el doctor Ángulo, don Gonzalo Monroy, do] 
Luis Gonzaga , el doctor Vaca , don Diego de Vera, Ochoa , don Félix Herrera, Caravajal y AUnen 
darez , ninguna noticia existe de ellos ni de sus obras. — Mira de Méscua, Luis Velez de Guevara 
Valdivieso y otros muchos de aquella época , hasta Montal van » formarán el segundo tomo de esi 
colección* 

R* Bs M. R< 



COMEDIA FAMOSA 



DS 



LA GUARDA CUIDADOSA, 

COVfUBSTA 

por il dMfeo mOUEL SANGIIEI , «eotno de la winéitA de Velledolid. 



LOA F4M0SA» EN ALABANZA DE LOS HALES. 



SoQ los ingeoios bamiDOS 
csttesiros üempos, un grandes , 
(K !o ioereeeii sos doefios 
iTO es toi cortes reeles ; 
noen UBIS Butileu 
B niioio dicen ; hicen , 
«e agvdot no se despunten , 
(leigidos 00 se parten; 
itnuQ tanto caudal 
Dins un perspicaces, 
fae loo ños caudalosos 
I Ko anibs caudales ; 
lk»a»k» titos montes , 
Lyombna los altos vaHies, 
f.>j4lr)a los cielos gruesos, * 
U.^ camino en Ioü mares; 
^m para que se emienda 
ti' rao baV quien pase adelante, 
levo de alabar lo malo: 
^ htfáu Un buenos mala. 
hra lo cual consideren 
¡ci iodos los bienes grandes 
fQttn el mando ban sucedido^ 
U'* (I oriffen Hb desastre: 
-I los angeles Dios, 
iiuf^oLuxbelel ángel 
ii* qufo alzar i oiajores 
. in (I Hijo de Dios Padre; 
^'^nhároDle al infierno. 
; nnoüt perpetua cárcel , 
[(ftiruole maldiciones 
^n qae siempre penase; 
V-«> mal nació un gran bien 
Kt'i para qne se enlTenaseo 
ifitltas «lias vadas 
ff Moella tercera partOt 
fizo ÍKos el paraíso, 
r (3 el k» primeros padres , 
i?»$ de gTKia y justicia 
[««o . (odo^ i su imagen ; • 
loi«i)ejes I preceptos, 
jmo ?íre?es ; alcaides 
ti ámbito de la tierra 
I ^Tudeus de los mares; 
i*- oinera que si Dios 
!s hiio bienes tan grandes, 
b'f mal le ocasionó : 
'm hoyan ton bitenat múlet. 
híMos en aquel esUdo, 
>) )r^ló, Mtsia fúdé^ 
U ^nana de aquel árbol 
.t fñ bleoes j los males ; 
"«•«rron della , y cometen 
j '*^Ut9enu^e9íati$, 
^Tiifjm gracia j justicia , 
/ 'tUron puestos en carnes; 
...resaltó de este mal 
«f d tigno Leen entrase * 
K*.dHgno de b Virgen, 
V-« lóese cordero j Aries, 



Que naciese entre nosotros, * 
Que nos predique y nos bable. 
Que dé vista á tantos ciegos, 
']ue á tantos muertos levente , 
fue se ponga en una cruz , 
Jue nos dé su propria sangre , 
Que en el pan del sacramento 
Se transforme y transustaacie, 
Que resucite glorioso, 
Que se quede sonqne se psrte , 
Que el Santo Espíritu Tenga, 
Que nos dé salud el Padre. 
Luego podremos decir. 
Como Gregorio lo bace, 
Felis culpa, mal dicboso: 
Bien haifon tan buenos maies. 
El meidio Dor qué los santos 
Gozan boy ae aquella imagen 
Del Verbo eterno en el cielo. 
Tantos bienes y tan mndes , 
Fué mal comer, maldormir. 
Mal lecho, mal hospedaje. 
Mal calzado, mal vestido. 
Maltratar tan mal sus carnes; 
Grillos, cadenas , pealeras , 
Re^es, cepos, bretes, circel, 
Saeus, palos, cucbillos. 
Aceite , niel y vinagre, 

Y mas que Pablo nos dice 
Que Christum opontuit pati^ 
Para que entrase en su gloria 

Y la posesión tomase , 
Quiere Dios, permite diso, 
Qne Pedro niegue y le ultraje , 

Y Mateo sea logrero , 

Que el ladrón saltee y mate 

Sne Magdalena vicion 
ombres y galas arrastre .- 

Y que la Samaritana 

Se envicie y abarragane. • 
Luego podremos decir. 
Como Gregorio lo bace. 
Feliz culpa, mal dichoso: 
Bien hafon tan buena males. 
Veréis i un hombre en salud 
Vicioso • necio , arrogante , . 
Olvidado de su Dios , 
Haciendo mil disparates; 
Pero luego que le viene 
Una calentura grande , 
Un mal agudo y terrible , 
Como es otro del que antes , 
Luego da al cielo clamores , 
A sus hijos muchos ayes. 
Perdona á sus enemigos , 
Da á los pobres ricos gajes , 
Alégrense sus amigos. 
Sus criados y sus pajes ; 
También el convaleciente 
Que vid de la muerte el trance. 



Y dando mcias i Dios 
Procura luego enmendarse, 

Y da el mal por bien pasado: 
Bien haffan tan buenos males. • 

Quieren matar á Josef 
Sus once hermanos infames ; 
Métenlo en una cisterna, 
Sácanle luego al instante; 
Véndenle al ismaelita , 
Vese preso en una cárcel , 
Metido entre galeotes , 
Sin que de él se acuerde nadie; 

Y cuando joienos se catan. 
Declara sueños reales , 

Quita al Rey mil pesadumbres, 
Al reino muchos azares ; 
Con Faraón priva luego , 
Virey de Egipto le hace, 

Y nartí mayor grandeza 
Sale en un carro triunfante 
Con el mismo rey al lado , 
Ruando plazas y calles; 
Llena de trigo las trojes. 
Remedia siete afios de hambre , 
Llamáronle Salvador 

Las provincias y ciudades; 
Vienen por trigo los otros, 
Llénales bien los costales, 
Adóranle arrepentidos , 
Ríe en viéndole su padre; 

Y si bien se consideran 
Estos bienes inefables. 

Del prhner mal procedieron: 

Bien hayan tan buenos males. 

Murmurarános el nedo, 

Y dirá : « Ninguno hace 
Lo que toca a su papel ; 
Todos dicen disparates , 
¡Qué mal acento y acción! 
Qué mal vestido y mal talle! 
Qué mal sale y á mal tiempo! 
[Oh qué mal representante! 

Por Dios, que no hay quien lo sufra; 
Mal haya quien lo escuchare. 
¿EsU es comedia? ¿Esta es loa? . 
Parécemei^ue es ultraje.» 

Y asi , respondiendo á esto 
Por todos y por mi parte, 
Digo*que damos licencia 

Oue murmuréis hoy que os cabe , 
Oue digáis mal de nosotros ; 
Porque, como no se bace 
Sino por Dios solamente,' 
No nos dañará el que hablare; 
Que antes s.i alguno dijere 
Mal de los representantes. 
Nos hará Dios mayor bien : , 

Bien hapan tan buenos walet. 



«-« ••• * 



DEL DIVINO MIGUEL SÁNCHEZ. 



EL BAILE DE LA MAYA. 



El primero día de mayo 
Se Juntaron en su al^ea 
Las mozas de Torcesillas 
, Con pandero y castañetas ; 
. Quieren hacer una maya , 

Y entre todas, suertes echan « 

Y en tln le cupo á Marina, 
One ef, serafín en belleza , 
Adornándola de galas, 
De joyas y de ftatenas , 

De collarejo y manillas , 
De corales y de perlas; 
Sacándola de la mano, 
Al puesto escogido llegaii, 

Y alegres bailan y cantan 
Aquesta siguiente letra : 

{Salen aeompüñandod la Maya a¡funó9 
, labradores , y pénenla en i» iula,) 

•Esta m;iya se lleva la flor , 
Que las otras no.» . . 

Suspendiendo con su canto 
A las aguas cristalinas 
Que van esparciendo aljófar 
Por las arenas y guijas, 
Al son de los instrumentos 
A coros todos decian, 
Al mayo rico de flores 
Dándole la bienvenida : 
•—«Entra mayo y sale abril; * 
¡Cuan garridico le vi venir! 

•Las plantas del campo» 

8ue el invierno hielan 
on la su venida 
Alegres jiema^tran; 



Gozosas las avis. 
Saltando entre peñas» 
La letra repiten 
Con arpadas lenguas : 
Entra mayo y sale abril; 
¡Cuan garridico le vi venir ! » 
Vinieron Tirso y Gerardo, 
Que de su amor se querellan » 
Siendo sus desdenes cansa 
De que pasen pena eterna ; 
Saliéronles al encuentro * 

Y en estando en su presencia, 
Limpiándoles los vertidos, . 
Les dicen de esta manera: 

«Den para la Maya, 
Que es bonita y galana; 
Echad mano á la bolsa , 
Cara de rosa , 
Echad mano al esquero, 
El caballero.» 

Viendo ocasión oportuna 
De descubrir su firmeza, 
Los amantes que el amor 
Con mil deseos inquieta, 
Dlcenles dulpes requiebros. 
Que á un mármol enternecieran , 

Y despreciando su amor. 
Solo les dan por respuesta : 
«Pase, nase el pelado, 

Que no lleva blanca ni cornado.» 

Ibanse desesperados • 
Formando tristes querellas; 
Mas ellas les detuvieron 

Y á su gusto se sujetan. 
Gozdtes de estos favores 
Inventaron muchas fiestas. 



• I 



Y con gallardo compás 
El siguiente luego empietu : 
' «Hola, lirón, lirón, 
¿De d^de venia de andaré? 
^Hola, liroo» lirón. 
De Isan Pedro el altare. 
—¿Que os dijo don Rotdane? 
-^ue no debéis de pasare. 
•^Quebradas son las puentes. 
•«•Mandaldas adovare. 
-<-No4enemos dinero. 
-^Nosotros ios daremos. 
—¿De qué son los dineros? 
—De cascaras de huevos. 
-^lEu cine los contarémost 
— Cn tablas y tableros; 
— ¿Qué nos dsréi« en precio? 
— ün amor verdadero » 
Viendo los amantes flamee. 
Que amaban en comnetenda 
A su dueño cada cual. 
Con amorosas ofertas, 
[ Que Febo se Iba al ocaso, 
Y á los montes sin luz diya. 
Llevan la maya á su casa. 
Dando este fin á la fiesta : 

«No os llamen, amor, villano, 
Sino lindo cortobano. 
En estos prados nacido. 
Sino lindo; ' 
Llamemos galán pulido 
Tambieq lindo. 
Pues triunraiSrSmor, ufano, 
Fo os llamen, amor, villano. 
Sino lindo cortesano.» 



LA GUARDA CUIDADOSA. 



I PB'^'CIPE. 

¿CUTO. 



ROBERTO. 
NtSEA. 



PERSONAS. 

ABSINOA. 
TREBAUO. 



FLORELA, laVrñiora, 
FLORENCIO. 



SfLENO. 
ARIAOENO. 



ACTO PRIMERO, 



Ukn el PRINCIPE, LEUCATO 
1 fiODERTO, todút ée mm. 

LIOCJLTO. 

^nncipe« ¿tanUf mercedes, 
CRIO Ul grande», acierta 
i aua granja un deaferta 
i i¿n Terina de paredes? 
Enirra<{ae!(iaaoledad) 
(il bien i buscarñae viene ? 
raixape. 

Lfnoto, esa fiíerza tiene 
[iTirUMl^laverdad. 
I« e« granja, cudicia raía 
le trae: qbe en nechos reales 
berf merced á leales 
Uianijor granjeria. 

LCOCATO. 

^Diessplico, rermio, 
^«(•otnTfzel pié me des, 
lo[ue,coQioCÍiTore8. 
^i.e (fsepa en mi vacio. 
\ r j.\a (irsierta en monte 
\ (¿r buiísped bas venido 
l)eüD|Mibre no pretenido; 
k o <]iie viniere ponte. 
Si ^2 (ie deseos boenos 
V* •] tisíf ras regalarte; 
[Ki«ile$(oi,enesta parte, 
Lmju OM 5 monte llenos. 
rainciFB. 

FifStoBO se repare, 
TriíaiBe como a la amifo; 
Lt^tti traigo cnnmigOy 
Uneré lo que catare. 

LBOGATO. 

ILbrideier dése modo. 

ral^ciPE. 
(Bii nía! 

LCVCATO. 

Uediananiente. 
raixcipB. 
MeomAesa me contente, 
\i'.i\i iMiif biienp todo. 
.•üiiitu ba que estás aqnl 
Ltsie bobine? 

LEOGATO. 

Un mesbi. 
raixapB. 
.^loesiis cansado ;a? 

LCDCASO. 

,U mal te parece á U? 

ftiüCIFE. 

'^-esporpareceimeroal, 
Li |wn|ae son mochos días 
¡«Mlcdid. 

UnCATO. 

Tameenfríu 



I 



El jtoxo, pues das selSal 
Qae abreviarás tu partida. 

paisgrc. 
¿Quieres que esté yo acá aunes? 

LEOCATO. 

La vida toda poca es 

Si á mi deseo se mida. * 

PaÍ5ClPB. 

Mejor será que nos vamos 
Junios á la corte. 

LEUCATO. 

Iré, 
Si en ella te serviré. 

PaÍ3lCfPB. 

No es bien quesiii ti vivamos; 
Uestle que de la jornada 
De España veniste, estás 
Retirado aqui lo lAas. 

LEtTCATO. 

No puedo servirte en nada, 

Y por eso estoy aqui, 

Y por dar gusto á mi hija, * 
Que el campo la regocija. 

PRÍIfCIPE. 

Nunca tal de dama oi. 

LEUCATO. 

Con un arcabuz pasea 
.h;i monte» y mata el conejo; 
Con esto , j su padre viejo 
Ni mas quiere ui desea. 

PRÍ?IC1PE. 

Esa es notable virtud 

Y milagro peregrino. 

LEUCATO. 

Después que de España vino 
Anua falta de salud. 

pai?(CiPE. 
Pésame que no esté buena; 
En España ¿cómo estuvo? ' 

LEUCATO. 

Con mejor salud anduvo. 

príncipe. 
¡Y con ser en tlf rw ajena! 

LEUCATO. , 

Son condiciones irara ella, 
A mas de ser mejor di mn; 
Asi, por mas que se anima. 
Siempre suspira por ella. 

Sale NISEA t ARSINDA, de campo. 

Ella sale acá. — Nisea, 
Besa á tu principe el pié. 

hisea. 
Vuestra alteza me le dé. 

Pai.NCIPB. 

Los brazos pedid, Nisea; 
No soy señor, huésped 5oy; 
Campio esy todo.se permite. 

msEA. 
Mi logar no se me quilo* 



PRÍXCIPE. 

Dando el pecho, el vuestro doy. 

LEUCATO. 

En todo me favoreces. 
PRñrciPB. 
¿Cómo estáis, Nisea? 

mSEA. 

Buena, 
Para servirte. 

LEUCATO. 

Aunque Pena 
De tristeza las m;is veres; 
ES lástima ver su humor. 

PRf.VCTPB. 

Pues ¿en tanta discreción 
Halla lugar la pa.«lon. 
Siendo tan -nota ble error? 

LEUCATO. 

Ríñela, Señor, mov bien 
En tanto qne yo (loy traza 
De prevenirte la cnza.— 
Roberto, conmigo vén. 

{Vatue,} 

Aprovechen mis consejos. 
Como es bueno mi deseo. 
Que remediado el mal, veo 
No está tu salud muy lejos. 

msEA. 
Buen suceso me promete. 

painel PE. 
Pues pnVa poderle haber 
Importa mudio tener 
Del médico bnen consejo; 

Y si es la buena intención 
RaMantepara acertar, 
P4)deisme el preso flnr e 
Como á vuestro confesor; 
El mk>, en igual cuidado» 
La salud os buscará. 

MSEA. 

Si el mal en el alma está, 
¿Qué remedio habrá acertado! 

PRÍXCIPE. 

¿Para quién faltó jiiinás 
Remedio ¿ quien ie buscó? 
Esfieré tenerlo yo, 

Y tü ¿ no le esperarás? 

NlbEA. 

¿Tienes tü mal? 

raiKClPB. 

Inhumano. 

XISEA. 

Pues necio suelen llamar 
A qnien se pone á curar 
Con niédico poco sano. 
No querría yo cser 
En aquesa inadvertencia. 

príncipe. 
Va me receto paciencia, 
Quo es lo que mas puedo baccr, 



Y ann queda remedio alguno; 
Quizás se verá adelante 

Si es nuestro mal semejante 

Y curarse ambos en uno. 

RISCA. 

A la cuenta hacer deseas 
. Primero experiencia en mi, 
Por no aventurarte á ti. 

PRÍNCIPE. 

gniero que al revés lo creas : 
n mila he de aventurar. 
En mi la experiencia haré. 

lasEA. 
Pues si moeres, yo no sé 
Cómo tú podrás curar. 

FRÍRCIPI. 

Con el gusto que podrá 
Quedarte de haberme muerto. 

MISEÁ. 

También el jerro ó acierto 
En mi de la cura eátá ; 
También puedo matar yo. 
Que no te entiendo asigoro, 
Si que no soy yo quien curo. 

PRÚfCIPE. 

^ Bien sé que hasta agora no; 
Mas remedio podrás dar» 
Con que tu nombre eternices. 

ÑISCA. 

También á lo que me dices 
El pulso importa tomar. 
Malcriase me hace escura.— 
Arsinda, ¿haslo tú entendido? 

ARSINDA. 

En lo que hasta aqoi he oído, 
Todo el Principe lo cura. 

príncipe. 
No la llamaré yo ansi, 
Pies me fundo en razón tanta. 
Antes mi alma se espanta 
De ver tanto exceso en ti. 
Desde el tiempo que volviste 
De España á traerme enojos, 

Y que bebieron mis ojos 
El veneno que les diste. 
Un no escuchado proceso. 
Que no osaré yo contallo. 
De males padezco y callo; 
Mira sí tengo harto exceso. 

NISEA. 

¿Aquesto llamas callar, 
Príncipe? Corriérame, 
A no saber, ccAio sé. 
Que te vienes á holgar ; 

Y por no perder aquí 
Este tiempo que gastamos, 
Mientras vas á correr gamos. 
Correrme de espacio á mi. 

^»nÍNCIPE. 

Si te afirma cuando digo 
Lengua traidora, en celada 
Me mate traidora espada 
De mi mayor enemigo. 
Si no arrastras y despeñas 
Mi deseo en mal desastre. 
Traidor caballo me arrastre 
Por lo agro destas peñas. 
Si mi sueño ó mi sentido 
Otro cuidado recuerda. 
Mala víbora me muerda, 
Entre la yerba dormido. 
Y porque sea, á Dios ruego 
Que SI la vida me quite. 
Una dellas resucite 
Para dar en olro luego. 

ARSmOA. 

; Ay Principe, Dios te guarde I 



♦«♦ 



DEL DIVINO MIGUEL SÁNCHEZ. 

Calla, que pones espanto; 
Si llevas hoy que hacer tanto 
Mira, Señor, que es ya tarde. 
No te debes detener 
Si á tantos negocios vas, 
Que en una muerte no mas 
Dicen que hay mucho que hacer. 
En cien años hombres fuertes 
La hallan .diflcultosíi, 
; Que hará quien buscar osa 
En un día tantas muertes? 

8ue puede serburla echallo, 
lerto que oillo no oso. 

NIS^A. 

Sí, que no está aquí algm oso, 
Traidor, víbora ó caballo, 

?oe la palabra le pida 
tome aquesto de veras. 

raíifciPB. 
¿No lo oyis tú? i Qué mai fieras 
Para perseguir mi vide I 

ARSIIfOA. 

Por tu te, que aquí te quedes, 
No salgas por hoy á caza; 
Que rino agüero amenaza 
Lo poco que holgarte puedes. 

PRÍNCIPE. 

Arsinda, si mi verdad 
Es quien tiene de valerroe, 
A todo puedo ponerme 
Con mucha seguridad. 

ÑISCA. 

Nunca en agüeros reparan 
Animosos campeones * 
Que á cumplirse maldiciones, 
Tocos hombres se lograran. 

Sale TREBACIO. 



TREBACIO. 

Señor, ya es hora. • 

PRÍNCIPE. 

Ya voy, 
Y solo deso contento, 
Que cuanto en irme mas siento, 
Has sirvo al bien cuyo soy. 

ARSINDA. 

Pues vuélvate Dios con bien. 

NISEA. 

Del fio ese beneficio. 

PRÍNCIPE. 

Trebacio, feliz servicio , 
Mitad es comenzar bien. 

ARSINDA. 

ÍQue dices, Señora, aquí 
)e la dicha que te viene? 

NISEA. 

De aquestas venturas tiene 
La fortuna para mí. . 

ARSINDA. 

¿A quién se*ha de dedicar 
Tal galán, sino á tu nombre? 

NISEA. 

Solo faltaba que este hombre 
He viniese atormentar. 

ARSINDA. 

Calla; quizá con aquesto 
Olvidarás penas viejas. 

NISEA. 

¿Eso, Arsinda, me aconsejas? 
¿Que te mudaste tan presto? 
lEÍBO tiene en tí un ausente, 
Que fió de tu amistad 
Mas que de mi voluntad , 
Que olvidas tan fácilmente? 
Pues yo puedo ser testigo 
De que mas quedó fiado 



tó 



De verte á Ü á mi lado 

Que de ver su alma conmigo. 

Y dos palabras, no en veras, 
¿Te ponen como le ves? 

; Quejarémonos después 
De que nos llamen ligeras! 

AR SÓIDA. 

Estoy enojada, á fe, 

Con tu Florencio, no hay duda. 

NISEA. 

La fe que un enojo moda, 
Fe no muy sigura fué. 

' ARSINDA. 

jué há que habemof venido 
e España? 

NISEA. 

Mas désela meses. 

ARSINDA. 

Y ¿que en ellos no confieses 
De Florencio tanto olvido, 

Y no le olvidas tú á él? 

A lo viejo estás templada. 

NISEA. 

Suiero, amiga, como honrada, 
no olvido, como fiel, 
na mujer principal 
Cuando elija considere, 
Pero en la elección que hiciere 
Huera allí ya bien ó mal. 

ARSINDA. 

Graciosa melancolía. 
Estarse en un bosaue agora. 
Donde parece que llora 
Cuanto se ve noche y dia. 
Con solos pastores rudos 
Puede un alegre alegrarse, 

Y si está triste, quejarse 
A solos árboles muaos. 
La murmuración, hallada 
Para entretener las gentes. 
Solo aquí se escucha en fuentes, 

Y al fin, fin, no dicen nada. 
Húsicás no las tenemos 
Mas de solos pajaríllos, 

Y galanes tan sencillos 
Pocas veces los queremos. 
Su canto al cielo penetra; 
Pero está de gusio ^jeno. 

Pues aunque el canto sea bueno. 
No hay entendelles la letra. 

NISEA. 

i Ay cómo conoces mal, 
Arsinda, la pena mia , 
Pues si algo la templa oída 
Es bailarme en lugar tall 
Aquí descansa mi pecbo 
Contándola á un tronco duro, 

Y aunque me la escucha modo, 
Que se lastima sospecho. 

Los pájarltlos, que al dia 
Le despiertan y levantan. 
Imagino yo que cantan 
Esta triste historia mia. 
Con esto engaño la vida 
Mas enojosa y cansada. 
Que un alma desesperada 
Pasa meúioria afiigida. 

Sale FLORELA , lacadora. 

rtORfXA. 

¡Gran lástima f # 

ARSINDA. 

Si es verdad. 
Lo temo. ' 

kisea; 

¿Qücfué?Aca!>a. 

TLOREU. • 

Un caballero pasaba. 



•orliposuáliciadacl, 

jqoi i la p«erU cayó 
kl caballo, y bale muerlo. 

nsBA. 

puerto? 

FLOBBU. • 

Téngolo por cierto. 
ABsmiu. 
í.sabestó quiénes? 

rLOBELA. 

No. 

'n criado que Iraia 

itceqne era español. * 

laSEA. 

Corre, 
\ii que le entren en la torre. 

ABSIRDA. 

Dt «gracia grande! 
msEA. 

Si es mía, 
)«einacbo el alma lo siente. 

ABSIICDA. 

>]rece te duele á ti; 
hiü ser espaM. 

lUSEA. 

Sí, 
fffo no UB tierosmente. 

ABSINDA. 

U k traeo. 

KISEA. 

Arsinda, llega; 
l^ie 50 00 lo osaré ver. 

Ai^lADEKO T HLCNO en una silla 
am á FLOEENCIO, deimaifado. 

SILENO. 

fr^es hay qne, por correr, • 
Kii,'bo mas tarde se llega. 

ABSIÜDA. 

Voehe. 

saExo. 

Haciéodole de nnero, 
Le Tojrerio en su acuerdo. 

ABIADENO. 

Sñor Olio, ;Qoe te pierdo? 
, \T desdichado mancebo, 
idtepusotudeseo! 

ARSINDA. 

,i^é es esto, suerte enemiga ? 

HISEA. 

Vfl me le escondas, amiga, 
ij^e ya mi desdicha too. (Deunáifase ) 
absiuba. 

Señora, para este panto 
L^neoester la cordura; 
.küora! i Gran desventura! 

SILERO. 

fi^jerro llegar tan Junto; 
yoe'el corason de mi^er 
h flaco para mirar; 
usas de tanto pesar 
>ooca llegaran á ver.— 
^'ñora, oae no está muerto, 
\Aú esu; ¿de qué te alteras? 

KISEA. 

>.-esio,amigo, de veras? 

saBifo. 
U reíai lo digo, cierto. 

ABSmUA. 

?o^ó médico volando. 

SILERO. 

..Vloade le he de buscar? 

ABSIRDA. 

Ti es« primer lugar; 

urre. 



XA GUARDA CUIDADOSA. 

SILERO. 

Andémonos cansando; 
"tdá buscar una legua 
Médico que ahorca un muerto; 
Irme á casa es lo mas cierto. 

ARSIRDA. 

¿Vais ya? 

SILERO. 

, Tomaré la yegua. . 

* RISEA. 

Mi señor... (Llégate á él.) 

ABSIRDA. 

Sefiora , paso, 
Disimula la ocasión, 
Y no demos ocasión 
Para que se sepa el caso; 
Que por eso eché de aqui 
A ese hombre. 

msEA. 

¡Ah señor rolo! 

ABSIROA. 

i Ah Señora! 

RISEA. > 

Es desvarió 
Consejos ya para mi; 
Hacerme verás locuras. 

ARSIRDA. 

Ariadeno, hoy despierta . 
Quien á conocer me acierta 
Entre tantas desventuras. 
Quien mas que tú este mal llora. 

ARIADERO. 

¿Qué milagro aqueste es? 
ATsinda,¿túaqui? 

ABSIRDA. 

iNo ves 
A Nfse^, mi señora? 

RISEA. 

Es posible que en la suerte 
Jupo tan cruel intento, 
Queá las puertas del contento 
Nos esperase la muerte? 

ARUDERO. 

Señora, el amante fiel, 

8ue te venia á buscar, 
este arte te viene á hablar. 
Porque vine yo con él. 

RISEA. 

¿Qué es esto, Ariadeno amigo? 
¿A tuseñor traes ansí? 

ARIADERO. 

Aun queda esperanza en mi, 
Pues que le veo contigo» 

RISEA. 

¿No hay.remedio? 

ARIADERO. 

Yo le espero. 
Que aun vive mi señor ; 

8ae en medio de tal dolor 
alié en él tal compañero. 

RISEA. 

¿Qué haremos, arol(;o fleH 

-.Qué dolor y confusión! 

Sin sentido y sin razón 

Me tiene mas muerta que él. 

¿Cómo, amigos? ¿No le hacemos 

Algún remedio? 

ARIADERO. 

Señora, 
Lo que mas conviene ahora 
Es que mucho le abriguemos. 

RISEA. 

Arsinda, cama preven 

Al punto, en que le pongamos. 

ARSIRDA. 

Y primero ¿ no miramos 
Si podrá parecer bien? 



i! 
c 



, RISEA. 

¿Ahora miras en eso 
En un caso semejante? 

ARSIRDA. 

Adviértelo de adelante. 

RISEA. 

Harásme perder el seso. 

ARSIRDA. 

Yo voy. 

RISEA. 

Si, amiga buena. 
Donde te parezca á tí. 

ARSIRDA. 

Parece que vuelve en si. 

RISEA. 

¡ Cielos, tu rigor serena! 

ARIADERO. 

Del caballo y la maleta 

Me acuerdo ahora, ya vengo, {yate.) 

RISEA. 

Mi Florencio , ¿que te tengo 
Con dicha tan imperfeta. 
Que cuando te llego á ver 
Esté llorando tu muerte? 
Que á mi me pese de verte ' 
¿Quién lopuaiera creer? 
Habladme; ved que yo soy. 

FLORERCM). 

¡ Jesús 1 

RISEA. 

Él sea contigo, 
Florencio, Señor, amigo. 

FLORERCIO. 

¡Válgame Dios! ¿Dónde estoy? 

RISEA. 

A buen punto habéis venido, 
¿No me conocéis. Señor? 

FLOREROO. 

De quién será aqueste error 
Jel Juicio y del sentido? 
Alma, cuerpo, sombra fría; 
Que alma debes de ser. 
Pues con este parecer, 
Por fuerza lo serás mia; 
Por esa imagen que ofreces 
A los oíos que te ven, 
De un ángel hermoso, á quien 
Yo adoro y tú te pareces, 
Que me digas dónde estoy; 
Si es esta tierra que piso 
Purgatorio ó paraíso ; 
¿Soy euerpo, sombra ó qué soy? 
De tres lugares deseo 
Digas cuál es , ángel bello; 
Que infierno no puede sello. 
Pues en él á ti te veo. 
Sea en vida ó sea en muerte, ^ 
En cielo , en tierra , en infierno , 
Sea mi hospedaje eterno. 
Pues estoy do puedo verte. 

RlSEA. 

Aunque sin sentido v muda 
Tu desacuerdo veo bien. 
Pues que preguntas á quien 
Padece la misma duda. 
El alma que te ve aqui 
En tantas dudas envuelves, 
Que al paso que tú en ti vuelves, 
Voy yo saliendo de mi. 
Aunque mirándote estoy, 
Responder á lo que quieres, 
No sé decir lo que eres, 
Mas dirételo que sov. 
Soy cuerpo á quien la asistencia 
Del alma desamparó. 
Sombra triste que quedó 
De la noche de tu ausencia. 



í,' 



6 

• 

Alma qtie rjenos rigores 

Traen por ciertos iogaVes, 
I Viva para tas pesares, 
' Y muerta de $us amores; 

En tierra, pues ta* tesoro 

Con tanto temor poseo, 

En el cielo, pues te veo, 

Y en inflerno pues ta íloro; 

^ Como quiera ea cualquiera parte, 
Qne hay en mi puedo decirte. 
Eriazo pai*a rerekirte 

Y aloi a para ho^pednrte. 

rLOKRKCIO, 

Puerto de fa tempestad 
En que se ha visto mi vida, 
Ya está de mi conocida 
Mi ventura y tu bondad; 
Ya mi sentido acomodo 
A la fe qne tü me dieres; 
Todo lo que dices eres, 
Pues en ti lo tengo toilo. 
En nada el alma repara, 
Sea cu til sea el ingan 

gue no me puede engafiar 
sa ieogna y esa cara. 

MSEA. 

' ¿Que aun uo sabes dónde estás t 

rLORF.ffCIO. 

No sé, el cielo me cf testigo, 
Mas si sé/|u^ etoy contigo, 
¿Qué teugo de saber mas? 

niSRA. 

DIme cómo estás abora , 

Y di rételo después. 

FLr REACIO. 

Yo, bnonoestov, ¿no !o vesT 

Y tü ¿cómo eslóí;, SéíioraT 

niSRA. 

Como quien se ve coni ígo 

Y Itoró tu muerte aqni. 

FLoarNtio. 
- ¿Que en fin soy muerto? 

RISCA. 

¡Aydemlf 
Mejor lo nsfra Dios eonmigo. * 
Vivo estás, vivas mil i Hos. 

PI.0aF.NCI0. 

Por desculpado me if-n : 
Qne en tan repentino bien 
Siempre se teme de engafio. 

msFA. 
En aqueste monte asiste 
Mi padre , el por qné sabrás, 

Y ahora en so casa estás. 
Porque en su casa caiste. 

PLOBENCIO. 

JPor tal medio vine yo 
i tan no pensado bien? 
Bien baya el caballo, amén, 
y el tronco en que tropezó. 

MSRA. 

¿No me dirá<i, por tn fe. 
Si e^tás herido ó qué sienten 

FLORErrClO. 

Con tan buenos accidentes, 
¿Qué herida decnenia habrá? 
Sin ningún dafio he salido, 

Y pude hacerme pedaxos; 
Pero ¿no me das los hraxoS 
Siquiera por bien venido? 
¿Rf menester que los pida 
En ana ocasión como esta? 

BISCA. 

I La qne tan caro nos cuesta 
La llamas buena veo¡da>! 

FLoaKncio. 

No puedo, por ta fe, estar 

En pie. 



DEL DIVINO jflOUEL SÁNCHEZ. 

¿Quién eso porfia? 
I Débeose aqui cortesías? 

FLORENCIO. 

Oebilo al menos probar ; 
Pero siénuteme aqui, 

Y tendrás me sin cuidado. 

mSEA. 

Quítame tú el que me bas dado 
Conaquesoquc teol. 
O leu temo yo mis enojos. 
Aunque tú engaitarme quieres. 

VLOaEXCfO. 

NI sefiora , no te alteres. 
Que no es nada, por tus ojos. 
Siénteme cansaoo, y siento 
Kn este pié algún dolor. 
Mas voy por credos mejor; 
Que no es mal de fundamento. 
Yjuntoá este ojo debi 
De hücerme también mal; 
Mira si tengo señal. 

KISEA. 

V ¿cómo? ¡Pobre de mi! 
Ponte aqueste lienyo en éU 
; Ay Arsinda, cómo tarda! 

fLORENCIO. 

¿Arsinda dijiste? Agnnrda, 
¿ Dónde esta mi amiga lielf 

NISEA. 

Una cama fué á poner. 

FLOnEKCtO. 

Luego ¿quiéresme hospedar? 

msEA. 
Pues ¿téngote de dejar 
Q ue te vayas desleí suerte ? t 

FI.0aP.NCIO. 

Pues tu padre ¿dónde está? 

KttEA. 

A caza ahora salló 
Con el Principe, que da 
Eu venírsenos aeá. 

FLOMERCrO. 

¿Que está acá el Principe? 

NISEA. 

Si; 
De que harto cansada estoy. 

FI.OSEXCIO. 

Pues ¿há mucho? 

IflSEA. 

Vino boy. 

FLOREMCIO. 

Y ¿suele venir aquí? 

RISSA. 

Aquesta es la ves primera 
Que venir aqui le veo 
A enlosarnos, y deseo 
Que eHa sea la postrera. 

PLOREIíaO. 

¿ La primera y cansa ya? 
¿ Trata mas que de casar? 

HISEA. 

;^De qué habla de ti atar? 

PLORERCIO. 

Pregunto, y ¿dormirá acá? 

{Leváníúu.) 

NlüEA. 

Sospecho que si ; que hoy 
No habrá para irse día; 
i,Qw vuelves á esa porfía? 
Siéntale, 

PliOaKRCIO. 

Bien estoy. 
¿Quieres tolverme á bnrlai? 



rtoarRno. 
No; sino que me parece 
Que el pié se deseuiuinece 
Audaudo, 

msu. 
YiMvdrásandar? 
Ptoae.'vcio. 
Probarélo, 

A mi Ce arrima. 

FLORRRaO. 

j Y/Ilces que aquesta ha sido 
La primer vez que ha venido? 

niSBA. 

Por lo qu'es de mas estima 
fcnml aima,qu*cs tu vida. 
Por la salud que aventuras 
Te Juro.., 

noRExcto. 

. ¿Para qué juras? 
Sin jurar serás creída. 
¿Qué importa que haya venido 
Mil veces . ó qué se sigue 
Deso , para que me obligue 
A dudar? Uete creido. 

RISEA. 

Mira qne te cansas. 

FLORERCIO. 

„ . Antes 

Me siento desenfadado 
Que me congojo sentado. 

KISEA. 

Andas en fio. 

FLORENCfO. 

No te espantes 
Que haya sentido la espuela. 

msBA. 
Mncho larda Arsinda, entremos; 
AcoRlíirAste. y saiirémos 
Oué mal sea el que le duela. 
Kl médico vendrá en tanto; 
Que le fueron i llamar. 

FLORENCIO. 

; Qne me quieras hospedar? 
¿Rii la casa hav luRar tanto. 
Que teniendo hu^spnl i:il. 
Otro mas que á él convidas? 

RISEA. 

Annque aventure mil vidas 
Quedarás aqui. 

FLORERGIO. 

Ilaria.mal, 
Pues seria descultrirni4», 

Y no trayendo qué hacer 
Rn estas tierras, de ser 
Forzoso, en cenando. Irme, 
> no es esa mi inienciou; 

Y tú , tan sin compaRla 
Meterme en casa , serla- 
Mucha deieraiiuacion. 

KISEA. 

Paee ¿ qué podemos hacer ? 

FtORE^rCIO. 

Irme yo ala ciudad. 
Pues que ya mi enfermedad 
Estorbo no puede ser. 
Antes me será mejor, 

Y medicina sospecho, 
Pues ha de hacerme provecho 
Yolver á tomar calor. 



Stíé ARIAOCm. 

AaiAMM. 

¿Cómo está mi seAor ya? * 



nscA. 
I m él que esU bueno. 

AlUMSO. 

■gordelalDa. 

FtOBSilCIO. 

Ariatieao. 

AMAOUIO. 

EDpiéieteoT 

'^ HtSBA, 

Eo pié esU; 

^ milagro iqaédioest 

ABUDESO. 

iyQfi«pTidohí«rmfeT 
íibosa desgracia ftté. 

FLoasncio. 
Note escandalices, 
Ht üfO estoy ; no comii^nces 
[jdodaeüqneyoinew; 
¡hraiame m»«, si ansi 
yt^pecfias y dudas vences. 
Pin) ¿cóoio me dejaste 
iutrtosolo eo Üerra aleña? 

ARIADCNO. 

Li pre^nta es . 4 fe , hoena. 
.Tafl roai guardado quedaste? 
4 frosrdiir on oojln ful, 
iH.id»' vifoe recogida 
U s*nb're y segunda vida. 

PLOSEXCIO. 

^Porél me dejaste ^inl? 

ASIADEIVÓ. 

Pses iqo* qneriast iQoe echan 
U soga tras el caldero, 
Yflaeunibtenel dinero 
Tm 10 Mlod arrojara? 
>i iS riñeras, á fe mía. 
Si inardado oo lo hubiera , 
pD^s que SQ pérdida biciera 
ia^adaí lo oiejori», 
lis ¿eo efecto estis bueno? 

PLOnVKGIO. 

Si, si estoque duele en mi 

Fuen tajo. 

AaUUENO. 

Si esU eti U« 
«f^podr^ llevar lo Viene, 
¡apropio lo siento y lloro, 
Tío comiendo a temer; 
Coe (osMOf^caen suelen ser 
Ci>DO los que coge el Coro, 
Qoe con ftierxas lisoiijens 
Qae les da el eoraaon loco . 
urren ilfgres un pnco 
Ruta qae caen de veras. 
Ritonseri que te cures; 
5otecsiés,Seftor,sn8i. 

KISKA. 

^No Rieres quedarte aquí? 

ARUnCNO. 

Si barí, eouio lo procures. 
Véale, Florencio , á acostar. 

PLOBEMIp. 

fitjbsésped de grao respeto. 

AltADCNO. 

En «so DO me entremeto ; 
Ptts iqaSén viene acá á posar? 

noacncio. 
EiPrloetpe, cuando menos, 
Qse esta en ese monte á catt. 

AilAatHO. 

hiei sos, á dar otra traxa; 
Oo« esto pasa por rail buenos. 
SrDiotía es «leeulada 
l^de qoe el mundu nació, 
Q<H á ibiodarraez Urdo, 
¿stiotAifte en la posada. 



LA GlARDA CUIDADOSA. 

rLOSEncio. 
Poca bulpa puede eclfarme 
De que negligente fui ; ^ 
Que pues por correr cal , 
¿Que mas prisa pude darme? 

* KISEA. 

Luego' ¿sientes que esté aci- 
£1 Principe? 

FLOBEHCIO. 

Por tusólos, 
Que fberan necios enojos 
Deso; en ti ¿qué culpa está? 

Sale ARSlIiDA. 



ABSUIBA. 

Esmüagro. 

AaiAUBNO* 

De Mabonia. 

AaSMDA. 

¿Que hablas ya? 

RISSA. 

Él te lo diga. 

FLOSENCIO. 

Arslnda del alma, amiga, 
¿No me das ios brazos? 

ASSINDA. 

Toma, 

Y ojalá pudiera darte 

Los bienes que mas cndiclas, 

Y el mondo todo , en albricies 
Del contento dé mirarle. 

PLOaSRClO. 

Mira qué dicha be tenido. 

AasnioA. 
Por desgracia la be llorado. 

ARIADEHO. 

Cavendo hemos caminado 

Mas que en cuanto se ha corrido. 

¿Cómo estás? 

FLORBÜCIO. 

Pues que me ves 
Con vida, ¿qué quieres mas? 

ABSnOA. 

Herido en el rostro estás; 
Éntrate á acostar si quieres. 

FLOBF.KCIO. 

De oiro acuerdo estamos ya ; 
Que diz que hay huésped acá. 

ABSIIIDA. 

A todos tú te preileres. 

RISEA. 

Ha dado en esta porfía. 

ARSINDA. 

Y que lo acierta sospecho ; 
Que pensara que lo ha hecho 
Adrrde, por vida mia. 
Y : no yo no sé si imagine 
Que la calda fingiste, 

Y en aque&U traza diste» 
Que aquí tu entrada encamine. 

FLOBENCIO. 

Otraa buscara mejores. 

ABIADENO. 

Si tú la posada dieras , 
Que era buena traza vieras 
i 'ara juguete de amores. 
Miren qué guante perdido 
F'ngló que venia á buscar, 
Ptt 's si no te has de quedar, 
Irnos hemos ya perdidos. . 
\ sangriTáste eu llegando, 
Que lo has harto menester. 



FLOilSNCfO. 

Los caballos haz traer. 

ARIADEKO. 

Por ellos parto volando. 

fOSRA. 

1 En irle , en fin , te resnelvea? 
Quédate , no seas extraño; 
Que te hará el camino daño. • 

FLORENCIO. 

¿Eso á persuadirme vuelven 

ARSINDA. 

El Principe vuelve ya. 

, FLORENCIO. 

Pésame que me halle aquK • 

Deivioie á un lado, y entra etPVSSQ* 
PE V TREBACiO. 

príncipe. 
firan fuerza tira de mi. 
Pues me trae tan presto acá. 

msea. 
¿Tan presto vuelves, SeBor? 

príncipe. 
Reme sentido cansado. 

ARSINDA. 

¿Cosa que sea de cuidadot . 

príncipe. 
Rl cansancio fuera error. 
No es para mi l:an cruel 
Su frferza terrible y. mansa» 
Antes la caza me cansa 
Porque roe diviertí* del. 

• NlSEA. 

¿Mi padre no le acompaña? 

PKÍNCIPE. 

Perdíme del , y me pesa ; 

Pero baja muy espesa 

La falda desa moiilüfta. 

Vine con solo Trebaeio, 

Sin rustro de los deni.is; 

No quise busc:irÍos mas , 

Sino venirme de espacio. 

Como entre lanía espesura 

Es mala un alma de hallar, 

A"á la vengo á buscar. 

Que hay mas luz y mas ventura. 

Menester ha el que esio emprendo 

T da^esta^nvencloiies. 

Cuando á caza de occisiones. 

Caza que se huye y defiendo. 

Tanto , que de veces tantas 

Como le viene á buscar. 

Hoy no mas la puede hallar. 

iDesviau Nitea. y úice Árdnda al 

^ Prineipf.) 

ARSINDA. 

Hal)la menos que la espantes. 

FI'ORENCIO. (Ap.) 

.Que luego no es la pnUiera , 
Como mejorana mi? • • 
¿Para ver esto corrt? 

PBÍNCirf. 

¿Adonde te vas? 

iffSEA. : 
Afuera; 
Haré áníl padre avisar 
De cómo has ya venido: 
Que en busca tuya perdido 
Y errado debe de andar. • 

príncipe. 
Vuelve, Trebacio. á buscarle; 
Qae tiene Nisea razón. ^ 

KISEA'. 

¿una dices? Tanus son . 



8 

Qae me obligan á que c^lte. 
Veo que mal lo advertiste; 
Pero i que calle me obligas. 
Solo porqae no me digas 
La causa por qué lo hiciste. 

PRÍncipn. 
Si perdido t mal dispaeslo 
Me vi, ¿que habia de esperar? 

AasiXDA. 

¿Quieres entrarte acostar, 
Si no Tienes bneno? 

paiifciPB. 

„ 1 Es presto; 

Este es pnes el qne cayó. 

ARsnrDA. 
Ya lo sabes. 

PRÍNCIPE. 

Allá ñiera 
Me han dicho de la manera 
Que su dicha sacedlo ; 
Fué dicha do se matar. 

ARSIRDA. 

Huerto le habernos tenido. 

PRÍRCIPX. 

Y ¿cómo estás? 

FLORENCIO. 

* ^ Con sentido. 

Que no sé si es mejorar. 

PRÍNCIPE. 

Bien dices, porque con él 
Se echa mas de ver el mal. 

ARSINDA. 

Élhabri quedado tal. 
Que quisiera estar sin é^. 
príncipe. 

Y ¿en pié te puedes tener? 

FLORENCIO. 

• He probado á andar un poco. 

PRÍNCIPE. 

¿Podráste Ir poco i poco? 

FLORENCIO. 

Habré de hacer por poder. 

NISBA. 

Primero te has de cnrar 
Que saques el pié de aquí. 

PRÍNCIPE. 

Según me parece á mí , • 
Mas proVecho le hará andar; 
Yo le aconsejo lo cierto. 

FLORENCIO. 

Ya loa caballos espero. 

PRÍNCIPE. 

Paréeosme cabillero. 

FLORENCIO. 

Soy bien nacido y bien muerto, 

, PRÍNCIPE. 

¿Eapafiol? , 

. FLORENCIO. 

A tu servicio. 

PRINCIPE. 

¿Adonde vas? 

KLORB!|CIO. 

Caminaba 
Hada lUIia. • ' 

PRÍNCIPE. 

¿A qué? 

* FLORENCIO. 

Llevaba 
BsperaDias. 

>RfNCIPS. 

¿Para oficio? 



DEL DIVINO MIGUEL SÁNCHEZ. 

. FLORENCIO. 

Para buena ocupación , • 

Con harta honrada ventaja ; 

ÍPero la fortuna auja 
La mas cieru pretensión. 
msEA.» 
Yo fio que esUrá^ bueno, 
Y que alegre gozarás 
Esa tu ventaja y mas 

^ FÍJORENCIO. 

Ya voy de esperarla ajeno. 

PRÍNCIPE. 

¿Por qué pierdes la esperanza? 

FLORENCIO. 

Porque me dicen , Señor , 

Soe tengo competidor, 
ombre que puede y alcana. 

PRÍNCIPE. 

¿Tienes deso nueva cierta? 

FLORENCIO. 

¿Cuándo no lo fué la ruin? 

PRÍNCIPE. 

Paes¿átan dichoso fio 
Partías con dicha Incierta? 

FLORENCIO. 

Cuando yo partí no habia 
I Razón de temer alguna, 
Pues tuve á toda fortuna 
Por mudable » y no la mia. ' 

PRÍNCIPE. 

¿Dónde hillaste de tu ofensa 
Nuevas? « 

FLORENCIO. • 

Por aquí al pasar: 

8ae la nueva del pesar 
aliase do no se piensa. 

PRÍNCIPE. 

?uizá para darte enojos 
desanimarte, Intenu 
Engañarte alguno. 

FLORENCIO. 

^ , Haz cuenta 

Que lo veo por mis ojos. 

NISBA. 

Pues pienso que te mintieron. 
Que elíos Umbien mentir salten, 

Y esperanzas no se acaben 
Que tan bien fundadas fueron. 
De tu salud traía ahora, 

Y luego tratarás deltas ; 
Que de que saldrás con ellas 
Yo salgo por íiadore. 
No temas competidor , 
Séase quien se quisiere ; 
Que ha de tener su poder 
Envidia de tu favor. 



FLORENCIO. 

Beso los pies cien mil veces 
A quien tai merced me hace. 

niSEA. 

Porque en verdad uo deshace 
Su poder lo que mereces. 
Esas nuevas que te bao dadu, 
No te quiten el reposo, 
Porque siempre el poderoso 
Ks el que viene engañado. 
Responderán con respeto 
Todos á su pretensión ; 
Mas mirando la rason. 
Que esto hace siempre el discreto. 

FLORENCIO. 

Sulen mas me favorecía 
O me ha tratado verdad. 

NISBA. 

Quizá por mas amistad 
O por yerro eso seria. 



Ves aqui. el Príncipe espera. 
Qoe me dice que ha venido 
Aquí mil veces, y ha sido 
Para mi esla la primera. 
Y si me lo oyera alguno. 
Pensara que le engañaba. 
No«stés afligido, acaba. 

FLORENCIO. 

Siempre el triste es importuno. 

ARSINOA. 

í Qué despacio lo consuela ! 
Como le mira afligido. 
Es piadosa. 

PRÍNCIPE. 

No lo ha sido 
HasU qne mi mal la duela. 

ARSINDA. 

Su pretensión le asegura 
Como que supiera ella, 
Nidesí,nidel,nidella. 

PRÍNCIPE. 

Consolarle así procura. 
¿Cómo está siempre cubierto 
Con el paño el rostro anai? 

ARSINOA. 

Hase dado un golpe allí. 

PRÍNCIPE. 

irae a curar es lo cierto. 

Satén LEUCATO v TREBACIO 



LSOCATO. 

I Vañor, ¿qué venida es eka? 
Qué mudanza de intención 
Que Unta tribulación 
Y tanto temor me euesta? 
Dame los pies, qoe te hallo. 
Mas deseado que has sido 
De cuantos serás querido. 



Entra ARIADENO. 



ARIADENO. 

Ya tienes alü el oaballo. 

PRÍNCIPE. 

Toma loa brazos, Lencato : 
Que me pesa de hajjer dado 
Ocasión a tu cuidado, 
Y á tu pecho este mal rato. 

LEUCATO. 

¿Porquéveniste? 

PRÍNCIPE. 

Hálleme 
Cansado ya. 

LBOCATO. 

No debia 
Deagradarte el monte. 

PRÍNCIPE. 

No; 
¿Eso tu cordura teme? 
Es la recreación mejor 
Que he visto en toda mí vida. 

LEDCATO. 

Pues ¿cómo úé tu venida 
No me avisaste. Señor? 

PRÍNCIPE. 

Perdíme. 

LEDCATO. 

¿Cómo es posible. 
Estando tan cerca ye? 
O, ¿ qaé ocasión te apartó? 

vusaAOfo. 
Está en apreUr terrible. 

PRÍNCIPE. 

Hallóme aqoese soldado, 
Qne ha venido en busca mi/i, 



^vJadTsacoidado. 
Mjole diTcrlido, 
i)eí\ié d* naancri, 
,« bocarte qotei^». 
TairaDajo perdido. 
R,. una senda qti«e»U 
[,. ,jesde el iwmtc tiene, 
oof es negocio que Üene 
^.i.ljKideresptiesU 
,,.p¡dcbreTedad; 
;M le he ya despachado, 
..,ue psU ul el cuidado, 
.ucoadifieolud; 
f CITO por darse priesa 
f ijobo de matür. 

ntnoo. {A FUtrenciü.) 
w-oDÜisiinalar. « 

tKOCATO. 

\i 'lespracia me pesa; . 

pbíkci». 
Ya eati mejor. 

r i$e ti ponto, que iroporU; 
Jiue es la jomada corta, 
ii caosado. 

U1XUT0. 

VéD, Sefior.-* 
^ nlj, corriendo mira 
... {oe maado está beebo. 

AIkSmDA. 

K esuri i pnoio sospecho. ( Yaie.) 

mscA. 
.r bien (rasada mentira 1 
'.; jiie el soldado se quede ; 
0^ ^ȒUD esli, imagino 
Bf le maiari el <amioo. 

PliRClPB. , 

{ Dicgnaa suerte puede. 

TEKSACIO. 

iK nDeda,es descubierto 
i embaste que está trazado. 

KISCA. (Ap.) 

):,%:• iri con ei recado. 

IftOCATO. 

kqúéA? Quien? • 

paixctrE. 

No puede, cierto. 

L2CCAT0. 

Uporfies si conviene, 
I - </ mira* 

rascA. 
Tras ti voy. 

LEDCATO. 

Mira. 

msBA. 

'^lieMa loy; 

ik icie fiín verme tiene. 

^ (VtoM.) 

TtUAao. 
' :^t}onjaá la ciudad 
! i PfíDdpe , verle puedes, 

eiu cierto qoe no quedes 
\ >j premio de esta amistad . ( Va$e. 

áSlADUIO. 

in^n por este camiao 
' >t!osepeiderá; 
a] (loba servido ya 

n ^10 tu camino. 

i {copleada la priesa, 

*• ivi a tiempo llegaste» 

'tQ teñera sacaste 

M iiei^sa empresa. 
' n lUiie aviso deUa 
^t^'^recirio que vino, 
Aiouads sa roclDO« 



LA GUARDA CUIDADOSA. 

El enano á la doncella. 
Vamonos á la ciudad; 
Que es locura estarte aqnl 
Tanto tiempo' esUndo ansí. 

FLOBKNCIO. 

Burla de mi ceguedad. 
No me espanto que te rías 
Cuando mis desgracias crecen ; 
Que aun lástima no merecen 
Aquestas locuras mias. 
AiuDcno. 
El cielo ¿abe, Señor, 
Si me dueles. 

PLORBIICIO. 

Yo lo sé , 
Que algunas veces se ve 
Hacerla contra el dolor. 

Y la parte mas cruel 
Deste mal que mi alma 11or:i, 
Es no entenderlo que ahora 
Aun DO sé qué sienta del. 
Entra enaquese aposento, 

Y mira si á Arsinda ves. 

AaUDENO. 

Curémoste ; que después 
Buscarás mas escarmiento. 

FLOKEMCIO. 

Vé pues. 

AATADENO. 

Malo ese ojo está ; 
Agua vierte. {Vate,) 

rLoaBNCio. 
Aunque me duela, 
Una cosa me consuela : 
Que no son lágrimas ya. # 

Perdidos ojos, que mirar osastes 
A esU hecbicera, á esueticanudora, 
El tiempo que ésa vista engañadora 
Entre fingida paz envuellaoallasles; 
Yaque á temer su guerra comenzas- 

[tes. 
Cegad con llanto, y pagaréisme ahora 
El desatino que ya tarde llora 
El alma descuidada que engañastes. 
Vuestro error me cegó, y mi error os 

[ciega. 
Y á buen tiempo enfermáis, pues mis 

[querellas 

Callar podrán^u causa la mas fuerte. 

•Las lágrimas de llanto que me ane- 

• [pan 

Saldrán ansi , sin que se burle dellas 

Esta, que ya se burla de mi muerte. 



9 



) 



SaU FLORELA. 

- FLORKLA. 

¿Cómo pstáis, caballero» 
Tanto tiempo sin curar? 
O vos os queréis matar, 
O debéis ae ser de acero. 

FLOREKCIO. 

Quizá entrambas cosas son: 
Traza de matarme voy; 
Mas, como de acero soy. 
No salgo con mi intención. 

FLORELA. 

Pue» no bay en aquesta casa 
Caridad para acogeros. 
Pues suele con forasteros 
No ser á veces escasa. 
Y sucediendo del amo 
Oellos, la desgracia fuera. 
Que haber movido pudiera 
A compasión un diamante. 
Partios á la ciudad. 
Si es que caminar podéis; 
Que donde quiera hallaréis 
Cortesía y amistad. 



Y si, como yo imagino. 
Sc^n fué el daño terrible , 
Fuera, Señor, imposible . 
Proseguir vuestro camioo. 
Mi padre, que en esta orilla 
Del monte, á muy poco espacio, 
Detrás de aqueste palacio 
Tiene una pobre casilla. 
Con ella y con cuanto él mande. 
Hará que al menos os sobre 
Una voluntad de pobre. 
Que siempre suele ser grande. 
No os ha de faltar alli 
Una cama limpia y blanda. 
Con las sábanas de holanda , 

8ue se guardan para mi ; 
olchones que puede encima 
Tenderse el Rey con cuidaflo. 
Que dende que se han lavado. 
No han bajado de tarima ; 
Cobertor que en la ventan-a 
Ponemos en nuevas .fiestas ; 
Mantas que entre nieve puestas. 
No sabréis si es nieve ó lana. 
Almohadas de labor. 
Que jamás se han enfundado ; 
Roda-piés de red labrado. 
Que le cerque al rededor. 
Hallarlo has, cuando lo veas, 
Oliendo todo al tomillo 

Y á pecho llano y sencillo, 
Perfume de las aldeas. 
Tendrás parsi tu regalo, 

Si á quedarte determinas. 
Huevos frescos y gallinas. 
Que no lo hay en casa malo. 
Daráttte fruta estos yermos 
Bien sazonada y madura, 

Y agua fria, clara y pura ; 
Buen convite para enfermos. 
El médico vendrá .icá 

O cada dia ó los mas ; 
Que , como á los demás, 
Te curará desde allá. 
Sencilla ofrezco á tus pies 
Este servicio pequeño ; 
Que aunque no soy dello dueño, 
Soy dueño de quien lo es. 
Soy sola en cas de mi padre, 

Y por eso ansí lo digo ; 

Que aun hoy consuela conmigo 
La pérdida de mi madre. 
Rogaréselo de veras, 
A su duda lloraré ; 

?ue lágrimas te daré, 
no serán las primeras. 
Qoe cuando caer te vi. 
Lloré hartas, yo te digo, 

Y aunque quise entrar contogo , 
De pesar, no me atreví. 
Cuenta con tu hato tuve. 
Que lodos lo hablan dejado ; 
Que aunque no estuve á tu lado. 
En servicio tuyo estuve; 
A tener mas, mas te diera; 
Mas esta pobre humildad 
Ofrezco á tu enfermedad , 

Y á mi para tu enfermera. 

FLORENCIO. 

Que es grande ya mi mal digo, 

Y grande mi desconsuelo. 
Pues es menester que el cielo 
Haga milagros conmigo; 
Que esta hermosura y piedad 
Sola tuva puede ser. 
Vén,Nisea, vén á ver 
Quién afrenta tu crueldad; 
Mira cuánto el rigor es 
Que conmigo usaste ahora, 

?ue una nina y labradora 
e culpa de descortés. 



N.iv»« 



iO 

Si tan divertida estás 
En tos pretensiones sitas, 
Queálacortesiafaltss, 
A la volaolad ¿qué barást 

FLORELA. 

Cortesano, no parece 

Buen trato no responder 

Patai>ras á una mujer 

Que buenas obras ofrece. 

No es razón que el rostro escondas» 

Y calles de esa manera ; 

Que por ser mujer siquiera, 

Es nizon que me respondas. 

rLOKENCIO. 

Labradora celestial, 

A quien dio naturaleza, 

Como natural belleza, 

Cortesía natural; 

Cielo á quien llega el altora 

De mi mal con sus remates; 

Tú que donde los quilates 

Se Ten de mi desventura. 

Ver que no te se*) molesta 

Mi tardanza en responder. 

Que la lenffo menester 

Pdra estudiar la respuesta; 

Responderte no be sabido, 

A tantos bienes grosero. 

Que como no los espero, 

No me hallo prevenido. 

No es mucho, aunque te contentas 

Con esos villanos tmjes, 

Que cortesanos atajes , 

Pues cortesauos afrentas. 

Salen ARIADENO v ROBERTO. 

AiUDERO. 

¿Es este mi amo? 

nOBKSTO. 

Pésame por cierto 
De su desgracia. 

ASIADKIIO. 

¿Conoceisle acaso 
Del tiempo que estuvistes en Espafia? 

nOBERTO. 

No le conozco, pero ser podría 
Que allá le hubiese visto, y como tiene 
Cubierto el rostro, aunque le oouocle* 
No creyera quién es. [ra, 

FLORE KCtO. 

Pues Arladeno. 

ARtADERO. 

>No parece persoua que yo bosqne; 
Todo esi4 con el huésped ocupado; 
Sülo Roberto, un gran amigo mío • 
Que conod en España, vi aqui dentro, 
Que es en aquesta casa mayordomo, 
y la guarda mayor de aquestos montes. 

FtORERCIO. 

¿Es este hidalgo? 

ROBERTO. 

Soy criado tuyo» 
Y quisiera tener donde pudiera 
Servirte y recalarte , mas el Principe 
Hace que no sepamos de nosotros. 

FLORBncio. [ánimo. 
Gn&rdeos Dios; que yo creo ese buen 

ARIAMRO. 

¿Qué tal te sientes? 

PLORBRCIO. 

Malo.->Labradora, 
¿Qné hiciste los caballos? 

FLORELA. 

Mí padre 
Esto en su guarda mientras que yo ven» 
A saber del enfermo. [go 



DEL DIVINO MIGUEL SÁNCHEZ. 

ABIABERO. 

Sois honrada. 

FLOBEIfClOv [tos. 

Bien lo han mostrado sus ofrecimien* 

FLORELA. 

Nomuchoi pnes tan mal son recibidos. 

ARUMNO. 

No te descuides en cubrir el rostro; 
No te conozca aqueste, que podría... 

FLORENCIO. 

Por eso tengo el pafio desla suene, 
Mas que por el dolor. 

ARIADENO. 

AdioSi Roberto. 

ROBERTO. ■ 

Adiós; maRana podrA serqne sea 
A la ciudad; que he de Ir 4 buscar guar- 
Para este monte. [das 

ARUDENO. 

Pues¿está sin ellas? 

ROBERTO. 

'Yo le suelo pasear en un caballo , 

Y como ost4 tan iéjos, con aquesta 

Ínre 
em- 
Sino desde algunos días á esta paite 
Que se nos Alé, le tengo bien guardado; 

Y asi, le iré é buscar con diligencia ; 
Que como ha dado el Principe en venir- 
La casa aqoi parece mal sin guarda, [se, 

FLORENCIO. 

Pues ¿suele acostumbrar esa venida? 

• ROBERTO. 

Hoy la coroienaa; pero está contento , 

Y entiendo que querrá coniinualla, 

ARIA BEÑO. 

Mal placer le dé Dios. 

FLORENCIO. 

Pnes coando vayas, 
¿nr>nde piensas posar, porque Arlade. 
Te vea? [uo 

ROBERTO. 

En las casas de Leucato, 
Bien eottocMeseo la dadadtoda. 

ARIADENO. 

Vén con Dios mafiana. 

ROBERTO. « * 

Si vendré sin dnda, 
.Yyotendrieoidado. 

ARIADENO. 

Labradora, 
Por la guarda tomad para alBIeres. 

FLORELA. 



¿Soy lacayo por dicha, goe me pagas 
El guardar tus caballos? 

ILORCNCIO. 

No la afrentes. 

J^RIADENO. 

Higame estas afrentas todo el mundo. 

FLORENQO. 

Adiós, mi labradora. 

FLencu. 

^ . lQiié!¿noq«lere8 

Qnedarte 

FLORENCIO. 

Por temor del mal qoislera. 
Importa que me vava por tos ojos ; 
Tiempo queda, si Dios ma diere Tida. 
En qoe vea tocase. 

FLOREU. 

La palabra 
Tomo. 

FLoaeNcio. 
Yo la doy, y cumpliréla. 



FLqRBLA. 

Adloa ; iré contigo basu el amino. 

ARUDENO. 

No estés despacioparacumplimieit 
El vino que probamos allA dentro 
¿Véndese en la ciudad? 

ROBERTO. 

. .. .. Si traes bol 

Dello llevarás. ^ 

ARIADENO. 

Si no descalco 
Estas dos, que no harán mala mná 
No tengo otra ; mal haya el camioa 
Que camina sin bota. 

FLORBNaO. 

¿ Vienes f 

* ARUDENO. 

Vao 
. IVann.) 

SaU TRBBACIO. 

TRERACIO. 

¿Dónde podrá ponerse un cojio lak 

ROBERTO. 

En easa de Siletio fetieis mas , 
ün labrador que vive en las espald 
De aquesta torre, casa como en moi 

TREBACIO. 

Como tenga tejado me contento. 
S0¡e MSBA. 

NISEA, 

I Sabéis si se ha partido el forasten 
Que cayó del caballo? 

BOBEBTO. 

Ya ea partido 

• NISEA. 

¿Sabelslo cierto? 

ROBERTO. 

Yo le ti partirse. 

NISEA. 

¿Cómofba 

ROBERTO.^ ^ 

Mnv malo; yo le temo 
Estarse tsnto4iemrosIn cararf^e. 
Ningún remedio tiene de matarse; 
No sé cómo la gente que habla en cti 
De caridad siquiera, no le dieron 
Adonde descansara por un rato. 

NISEA. [Tien 

I Qoe aquesto escucho, triste, y no r 
rse descuido nuestro y su desjcraci 
Me deja con gran lástima y deseo 
Saber de su salud. 



ROBERTO. 

Yebedeirmañ-iTi 
A la ciudad, y pienso qoe he de vel 
Que su criado ea amigo mió. 

NISEA. ^ 

Búscamele, Roberto, por to vida, 
Y al criado le di qoe venga á verme 
Enviaremos al triste algún regalo. 
En pago de que aqui no le acogimc 

ROBERTO. 

Harélo de la soerle qoe lo mandas 



¿ Haráslo con cuidado? 

ROBERTO. 

Harélo «ierto 

N»EA. 

I Yo te Biaté,Floreoeio, yo te be moer 



ACTO SEGUNDO. 

i'en nORENQO, en háUh de guar- 
^demíMte, yARUDENO; Floren- 
ctú trun arcabuz, 

eKini le puede» volver. 
„IVf;ues. por vida mía; 
ue i terte eo mi coinj>a3)Ía, 

Kbimos lodo á perder. 

1 o» del bosqae es esU. 

ARUDEKO. 

tóndí quieres que le espere, 
„ »i bien no sucedit're 
j ima qM traes dispaesUt 
PLoaeiccio, 

aiiroflta i ta ciudad, ' 
>péríineeo la posada; 
HifsinoiieffociODada, 
^oili con brevedad; 
|f¡meqiiedo«podr&s 
^herporacá mañana. 

AKIADE50. 

mqae no 68 traza sana 
^qeüar solo. 

rLOlERCIO. 

Macho mas 
I riesfio oioguno qnodo. 

AaiAOKNO. 

^r^iit^cooAceráo, 
['.r<(o(tosnsioie bao 

^cviiiiski 

FLORE xaO. 

No tengo miedo. 
^0 res que estuve enrabierto 
},Tñ>[TO coando aiinl ^ate, 
Mr» ora y colorióle. 
\ H ne üeoeti por nuiertol 

AllADCítO. 

jin convilf cido e»i*» 

Ao«,>l»paw^^ 
p¿eUf IpvanUsle ayer. 

la. a psie ywro en que daa? 

U^ las rfciHites samirUa 

Mii^medinnas lanías, 

v.^{4tl)0 que le levantas 

Uq Dccio como venias. 

FLOBESCIO. 

h^ ;iao poco es el d¡. flrai 
píp íwíro, qne no |»odr¡a 
lu U misma casa mia 
Eanúirirme? 

AauaEKo. 

Tu gusto bu; 
%Q !f consejaré ya, 
\i>it me es mal agradecido. 

PLOaBKCIO. 

Ciufldo el consejo es oerdldo, 
\ . fi prudente quien le da. 
r-*r!o»i fi respondí 
liista^ueoa intención'; 
;)r» igual mi obsiinaclOB 
\i boen teto que baj en ti. 

AaiADE50. 

, tirón cnmples conmigo? 
^e$^o, Señor, esl4s. 

rtoREncio. 
h^,s(nigo, advertiros 
lulu ique&io que te diffo. 
!i e^ fiocl^ no me baño 
U k ponda, maftant • 
rodni, al0o de nailaiia, • 
?etr por aquí á caballo; 
\/Qt n»idtf¿ ansí el camioo 
E«7cnBdoeoo cuidado» 



U MARDA CUIDADOSA. 

Y del intento trazado 
Sabrás alli 'o que ba bebido. 
Con diligencia me busca. 

No bagas que mucho aguarde; 

Y vete, que se hace urde. 

ARIAUEMO. 

Temprano andaré en tu busca» 
Si esla noche, como dices, 
No te veo en la posada, 
O si de la traza dada 
Anies desü no desdices. 
Oue , según mudas acuerdos. 
Todo se puede temer. 

FLOREIfCIO. 

Al tiempo que es menester 
No todos saben ser cuerdos. 
Como ningún medio ayude 
Ni sale á mi intento bueno,' • 
No te espantes, Ariadeoo, 
De que ¿ menudo los mude. 

ARIADENO. 

Has ¿que tienes de mudar. 
Puesto de disfraz, de suerte, 
Uue no pueda conocerte 
Cuando te venga 6 buacarT 

FLORBRCIO. 

¿Conoceráme Nisea? 

. ARUDEXO 

Dudólo, según estás. 

FLOREXCIO. 

Según ella está, dirás. 

ARIADESID. 

¿Ouí dirá cuando le vea? 
Que por muerto te ba llorado. 

• ruq^ENCio. 
¡ Qué pocas lágrimas son 

ARIADEXO. 

No tienes, Seiíor, razón ; 
, Mucho dolor la has costado. 
Pera süpolo Ungir 
El criado de manera. 
Que ser yo el mucrlo creyera» 
A querérmelo decir. 

FLOREÜCtO. 

Ha sido ventura exiraba 
Que , cual si lo iireviuiescs 
hse criado tuvieses 
Conocido desde España. 

ARIADEtlA. 

Pues adviene que e^ el todo 
bu la casa ae Leucato, 

FLORENCIO. 

Como continúes su trato , 
Ños dará cuenta de todo. 
iKn efeto concertaste 
Con él este intento mió? 

ARIADB.10. 

SI, si tanto desvario 

Hay quien concertarlo baste. 

FLORENCIO. 

1 Y dice si posa allá * 
ti Principe todavía*? 

ARIADENO. 

No estuvo allá mas de un dia; 
Volvióse, mas viene y va. 

FLOREKCIO. . 

¿Sabes en qué errado habemos? 

ARIADEKO. 

De yerros oo hay que te espantes. 

FLORBNCIO. 

El no ver yo á Nisea antes. 

. ARIADEHO. 

¡Que en estas locuras demos 
Que pues me envió á llamar, * 
Siquiera por cortesía, 



í\ 



Ya que no por mas, debía 
Irla luego a visitar. 

FLOREKCIO. 

No es lo primero qne yerro; 
Gente viene ó va, volverte. 

ARIADEMO. 

Si esforzóse obedecerte. 
No se puede llamar yerro. 

FLOREIfCtO. 

El nombre desle criado 
Que busco, que oo le acierto , 
Vuelve á decirme. 

ARUDENO. 

Roberto, 
Nunca á su libro pasado; 
Pero vesle aqui. 

FLORETCCIO. 

i Que este es^ 
Sale ROBERTO 



ARIADEKO. 

Roberto, dicha be tenido 
En hallarte. 

ROBERTO. 

Bien venido. 

ARIADENO. 

Muy enhorabuena estés. 

ROBERTO. 

Al monte iba á caza ahora. 
Con intento de tomar 
Con qué te fuese á buscar. 

ARIADENO. • 

Luego ¿llego á buena hora? 

ROBERTO. 

Ahorrárosme este camino. 
¿Es este la guarda? 

ABIADEirO. 

Si. 

FLORENCIO. 

A servirte vengo aqui. 

ROBERTO. 

¿Cuánto há que de Espafia vloo? 

ARIADEÜO. 

Poco. ¿Cuánto há que veoiste? 

^ FLORENCIO. 

Qne lleguéaqni habrá tres dias. 

ROBERTO. 

I A qué ó adonde venias. 
O por qué de allá partiste? 

FLORENCIO. 

Partí en una compahia 
Para Flándes; enfermé, 
nejáronme aqui, y quedé 
Rendido á la suerte mia. 

ROBEBTO. 

¿De soldado, agora das 
A guardar un monte, y tanta 
Flaqueza? 

FLOBENCIO. 

No se levanta 
El ánimo para mas. 
Antes de entrar en la guerra 
He conocido lo que es. 

ABIAOBKO. 

Si bien lo supieses, pues. 

ROBERTO. 

Y ¿no vuelves á tu tierra? 

FI.ORENCIO. 

No. porque no dejo allá 
Hacienda ni buen partida; 
Adonde no es conocido , 



I El pobre mejor está. 



12 

KOIICKTO. 

Pnrécemc hombre de bien. 

AniADRIfO. 

Que lo es Oa de mi ; 
tíuizá por serlo eslá ansí. 

ROBERTO. 

Y ¡ cuántos de estos se ven ! 
¿Oui>res que concertemos 
Lo que te tengo de dar? 

FLORENCIO. ^ 

Poco bay que concertar 
Ni en qué nos desconcertemos. 
Yo no tengo de añadir 
A la ración que me deis; 
Luego de darme tenéis 
Lo con que pueda vivir. 
Como pueda pasar yo, 
Ventaja no la querré ; 
Que en este oficio ya sé 
Que ninguno enriqueció. 

ROBERTO. 

Póneste tan en lo Justo, 

Que en eso no hay mas que baeer{ 

Amigos hemos de ser. 

FLORENCIO. 

Deseo servir á gusto. 

ARIADENO. 

( Ap, á Florencio. {Cnerpo de qnién me 
Hablémonos comedido; , [parió' 
tíue lo hablas tan polido, 

8oe casi te conoció, 
si no, la boca enjagua, 
Para que hables mas modesto ; 
Tü no vales para esto. 
Tus orejas llenas de agua. 
Habla mas alio y mas gordo, 

Y jura de en cuando en cuando, 
Antes de andar ensefiando 
Las palabras como á sordo. — 
Üigole lo que ha de hacer 
Para acertar á servir. 

ROBERTO. 

Bien se lo sabrás decir. 

FLORENCIO. 

Y yo sabré obedecer. 

ARIADENO. 

Cuando te predico ansf. 
En la cabeza te queda. 

FLORENCIO. 

Hará el pobre lo que pueda; 
Venia clavado aquf . 

ARIADENO. 

Por fuerza has de responder 
Razón concupulativa, 
Ansi yo en España viva 
Como has de echarla á perder. 

RORERTO. 

Aflora que estás acá 
Querrás hablar á Nísea, 
Que mucho verte desea. 

ARIADENO. 

¿Cómo, si en la cama está? 

ROBERTO. 

Hoy se ha levantado un poco, 
De su padre importunada. 

ARIADENO. 

¿Qué ha sido su mal? 

RORERTO. 

^ No, nada. 

Trae al pobre padre loco ; 
No es mas de maiencolia. 

ARUDENO. 

Y¿esellamas poco mal? 
En mil gentes es inoriaL 
Y aun yo jurallo |)odria ; 
Que desi>ues que el mal logrado 



DEL DfVINO MGUfiL SÁNCHEZ, 

De mi leAór me faltó, 
Ando tal, qne no se vio 
Hombre tan desconsolado. 
Poco á poco voy tras éi. 
Según me tiene el dolor; 
Que esto debe á tal señor 
Un criado antiguo y flel. 
Que sobre aquesta que ciño 
Me quise arrojar, confieso. 

ROBERTO- 

¿Ub hombre como tú hace eso? 

ARIADENO. 

El dolor me ha vuelto niño; 
Con esto sqIo descanso. 

ROBERTO. 

¿Adonde está tu cordura? 

ARIADENO. 

¡Qué gaía, qué compostura. 
Qué dadivoso, qué manso; 
¡ Ay, que perdi mucho, amigo! 

ROBERTO. 

Para eso es el corazón. 

FLORENCIO. 

¡ Qoé bien finge el bellaco*! ! 

ROBERTO. 

¿Hacíalo bien contigo? 

ARIADENO. 

¿Cómo si lo hacia bien? 
aeis años fui su criado, 
Y en aouestos be medrado 
Cual él tenga el siglo, amén. 
Esto va entre burlas veras; 
No tuvo cosa parlada 
Conmigo en todtsu vida, 
Que se las guardaba enteras. 

(ílácia Florencio.) 
No habla para mi de haber 
Llave en arca, en carta nema ; 
Mas si daba en una tema, 
El juicio hacia perder. 
Estas me traen deata suerte , 
Llorando agora con vos; 
No se lo'perdone Dios. 

ROBERTO. 

Mas vale que si, ya muerte. 

FLORENCIO. {Ap,) 

Temo no me baga reir. 
Según anda bueno el loco, 
Y á él costárale poco. 

ARIA^DBNO. ^ 

¿No lo podrías decir? 

FLORENCIO. 

No traigas á la memoria 
teosas de tanto pesar. 
Pues no se han de remediar. 

ARIADENO. 

Téngale Dios en su gloria. 

ROBERTO. 

¿Qaédia murió? 

A|irADENO. 

d quinto. 

ROBERTO. 

¿Tenia herida? 

ARIADENO. 

Mil tenia. 



Que la debía tener 

Mas necia que una cadena. 

ROBERTO. 

Pues eso ¿cómo se vió? 

ARIADENO. 

Pudieran verlo los ciegos; 
Pues por consejos ni megos 
Eternamente quebró. 

ROBERTO. 

No es esa de la que hablamos. 

^ ARIADENO. 

Sé poco desto de veoaa. 

FLORENCIO. 

Las tuyas, i fe, andan buenas. 

ROBERTO. 

Qúiereí que á la torre vamos 
raque hables áNisea? 

ARIADENO. 

Puedes decllla primero 

Que aquí estoy y qne aquí espero. 

ROBERTO. 

Muy bien me parece ; sea. 

ARIADENO. 

Aunque si habemosde hablaHa 
De aqueste pobre difunto. 
Como me enternezco al ponto^ 
Temo mucho de canaalla. 



tí 



RORERTO. 

¿Volvfa sangre? 

ARIADENO. 

Parecía 
Un cuero de vino tinto. 

ROBEBTO. 

¿Rompiaselela vena? 

ARIADENO. 

¿Cómo se podia romper? 



I 



RORERTO. 

Harto está ella lastimada; 
Que dice que en no curalla 
Ella debió de malalle. 

ARIADENO. 

No va en eso muy errada. 

ROBERTO. 

Procúrala consolar. 
Diciendo que v^nia malo, 

Y que ni cura é regalo 
Le pudieron remediar ; 
Que esto debe'de querer 
Saber de ti , según creo, 

Y según muestra el deseo. 
Algún bien te quiere hacer* 

Y SI acomodarte quierea * 
Con el Principe, aospecho 
Que tenemos lo mas hecho. 

FLORENCIO. 

Bueno es» mientras no te fueres ; 
Este cómodo procura. 

ARIADENO. 

Tendrialo A dicha extraña; 
Que BO quiero ver á España 
Sino con buena ventura. 

ROBERTO. 

DiáNIseaquelopida, 

Y si mi abono vale algo, 
Harélo con pecho hidalgo. 

ARIADENO. 

Prospere el elelo tu vida. 

ROBERTO. * 

Quiérola entrar á avisar; 
Vete llegando ala torre; 
Tú, amigo, un pedazo corre 
Del monte qne has de guardar , 

Y en casa |ne bnscar.'^s 
Cuando ya se penga el sol. 
¿GóBO e< tu nombre? 

FLORENCIO. 

Español. 

HOBRRTO. 

Con solo él guardar podrás. (\'ase. 

» ARIADENO. 

¿Tengo en efefo de hablalla ? 

FLORENCIO. 

No le podemos ya huir. 



AUADfeRO. 

¿lateogodededrY 
jr^ndeseogiBallaf 
di5'p3nte seria * 
Ir \i qoe esii» difonto , 
I d> verte loego al pooto, 

seo&i,iqoé1edirét 
re que er<s ? iw? 

rLOiEiccio. 
Si. 

ílo. 

Y ¿qoe esüs aqnit 

FLOiumao. 

lor ion DO me levanté. 
.nnarMnc primero 
como las cosas van. 

AaUDSHO. 

) que qaiii saldrán . 
Lroarmc; mirar quiero. 

FLoaBncio. 

u, íeu te de la torre 
osnjo á que me refieras 
•lue pisaf6* • 

AaUDBIfO. 

Aqol esperas. 

rijoaBsao. 
rio í esteno. 

abiamuo. 
Voy. (Vm«.) 

rtoaEivcio. 
Corre. 
U:iles aguas deste manso rio, 
,;. oor 90 margen desigual , torcida , 
eTii^nieslra corriente recogida 
<3ii< ni€lanc6Uco y sombrio; 
. ) i< cobardes, q ue os detiene el brio, 
MI3, á onestra costa humedecida, 
1^ li opuesta peña endurecida, 
■r^Us mojáis el pié, de algas vestido. 
,p<f qaéestáismarmurindome si di- 

[go 
\^ he de elegir sin orden mi discurso 
,1 .lueóo ingrato de mi vida triste? 
Tiirrida ó do, su condición la sigo, 
.Mo seguís vosotras mestro curso; 
,jc roma natural mal se resiste. 

^en MSEA r ROBERTO. 

aOBCftTO. 

iKtsbieo, por vida mía, 
Laülirieporaaui, 
nen templaras ansí- 
vl|oUmefaDCoHa. 

Rissa. 
iJuDde está ese criado 
\;'jí(DedicesT 

aoBEaro. 

No le Teas, 

'«1 de ver triste deseas; 
• Je e$tá tan desesperado, 
i V G mú lástima escudialle 
«i£ ha de entristecer. 

msBA. 
\ ^1 mal BO puede crecer, 
'.'iludo podemos dalle. 
Viaporta, mirado está. 

aOBEBTO. 

Áj puerta principal 
lee de guardarme t mal 

.'tiremos liallarle acá. 

no Mr la falsa puerta 

9i Ole lirio saliste, 
^ es ffiocbo qae no le viste. 

ruiaBacio. 

temmidichaóadexu? 



LA GUARDA CUIDADOSA. 

No sé qué sienta de haber 
Encontrado aoul á Nisea; 
Que aunque el gusto lo desea, 
Sospeclias le hacen temer. 

BOBBIITO. 

Llamarále aquesta guarda,— 
Espafiol, llama al amigo. 
rkOBBncto. 
¿Dónde está? ' 

aOBBBTO. 

A la puerta aguarda. 
msBA. 
Espera. 

FLOaUiClO. 

¿(^tté es lo que mandas? 

HISEA. 

Roberto, ¿quién ei aqueste? 

ROBERTO. 

Guarda deste monte. 
msBA. 

¿Deste? 

BOBiaTO. 

Deste 

KISEA. 

Fortuna, ¿en qué andas?» 
¿Cuándo le trujiste? 

BOBEBTO. 

Agora. 

RJSBA. 

Pues si há tan poco une via% 
No la mandes ir camino 
£n que nos detenga un hora ; 
Vé tu, y que te espero advierte. 

ROBERTO. 

Voy.— No te quites de aqui, 
Español. {Vate. 

FLORENCIO. 

Harélo ansi. 
Kcbada está ya lat suerte. ' 

RISBA. 

¿Florencio? 

FLORBIVCIO. 

¿Señora? 

HISEA. 

Espera* • 
Llégale; ¿eres tü? 

FLORENCIO. 

Yo soy. 

• RISBA. 

¿Que estás vivo? 

FLORBIICIO. 

Vivo estoy. 

RISBA. 

¿Das en tu tema primera, 

O buriaste della? Llega. 

¿ Quién se ha trocado ? ¿ Tb ó yo? 

FLORENCIO. 

¿No me ves, Señora? 

MISEÁ. 

No; 
Qa§ estoy de llorarte ciega. 

FLORENCIO. 

¿No me conoces, á fe? 
¿ Tanto el traje te divierte? 

NISEA. 

Pudiera no conocerte 
Si fnera menor mi fe. 
¿Quién faabrá que no se ataje , 
Mirando, no prevenida, 
A un hombre muerto con vida 
Y á un caballero este tri^e? 
Cruel , ¿qué quisiste hacer 
Con publicar que eras muerto? 



43 



) 



FLORENCIO. 

Poder estar encubierto 

Y poder venirte á ver. 

NlSEA. 

Aqui ¿quién te coooeia. 
Que verme á mi no pudieras 
Sin que muerto te fingieras? 
Quién andaba ya en tu espía? 

Y si es que te conocían. 
Para disimulación 

¿Qué importaba esa acción, 
SI vivo después te viati ? 

Y ya que esa traía buena. 
Que creerte no lo quiero, 
¿No me avisaras primero 
Para excusarme la pena? 

FLORBNaO. 

Si confesar tu raaon 

Y pesarme de la culpa 
Basta p^ra mi disculpa. 
Ya yo merezco perdón; 

Y por alcanzarla quiero 
Hacer confesión entera, 

Y la ocasión verdadera 

De buir de mi error grosero. 
Sospechas, Señora, dieron 
A mi locura aparejo, 

Y como de su consejo , 
Los disparates salieron. 
Ver tu pecho descubierto 
Quise, y tus entrañas claras. 
Sin que de mi le guardaras. 
Creyendo que ya era muerto. 

Y pues llego á descubrillo. 
Sin duda que me arrepiento, 
Hásteme para escarmiento 
La verg&enia de deciilo. 

RISEA. 

Con alma tan temerosa 
Miras á mi voluntad, 
One buscas de mi verdad 
Experiencia tan costosa. 

Y ¿de dónde ocasión das 
A tus sospechas? 

FLOBENCIO. 

No sé. 
Mas he nicho que pensé : 
No me preguntes ya mas. 

NlSEA. 

Fácilmente lo adivino ; 
Que te quiero confesar 
No en todo es de disculpar 
Aqoese tu desatino. 
Qnff, se^un lo que pasó 
Aquel día que veniste, 
Ocasión de temor diste 
A no saber quién soy yo. 

FLOBENCIO. 

Sé quién eres, mas tambieo 
Re tu casa me vi echar, 

Y alegre en ella quedar 
Un rey que te quiere bieii. 

No es mucho que yo me ablakido 

Y dé lugar al temor; 
Que si es mucho tu valor. 
También la conquista es grande. 

KISEA. 

Pues ¿ qué pude mas hacer 
Fara que tu te quedaras? 

FLORENCIO. 

VI tus entrañas bien claras. 
Mas vi también qué temer. 

msBA. 

¿Quién aseguró, me di. 
Une mudas ya de sentencia, 

Y deias esa experiencia 
Qne nacer quieres de mi? 
Por nodérteme esconder. 
Te disipabas ansL 



V 



u 

PLOUKXCIO. 

Y para vivir aqui. 
Adonde te pueda ver. 

msBA. 
¿Qniénterecibió»? 

FLOREXCTO. 

Roberto. 
¿Ya $abe quién eres? 

FLORENCIO. 

No; 
ne al hombre que aqu4 cayó 
a él le llene por muerto. 

RiaCA. 

¿Qjaé has de bacer aquí ? 

FLORENCIO. 

Guardar 
Para el Principe esta CH7.\ 

Y ciiandd viniere & caza, 
Por lo menoa ojear. 

Como en vida tan liir feria 
La tuya no aventuraras. 
Quisiera qne aqiii miraras 
Los pocos tiros que acierta. 
Busca otra trata cualquiera , 
Para ti menos costosa. 
Que aunque mas diflcuitosa, 
Para mi será ligera. 

FLonexcio. 
Esta para mi es muy buena; 
Pero si n 3 es de tu gusto 
Df*jaréla; que no es Justo 
Gu tu casa darte pena. 

msEA. 

Yendo por este camino, 
Te ruego ya que te quedes. 

FLORENCIO. 

; Decir mal de trata puedes 
Que tan k cuento nos vlnoT 

ÑISCA. 

Qnédate, y pues lo que pasa 
Lo tienes de ver y oír. 
No le lo quiero decir. 

FLORENCIO. 

fin fln , estoy en tu casa; 
No te espantes desto. 

NI8EA.« 

Tanto 
Llego radabora á mirar 
De que poderme espantar, 
Qne ya de nada me espanto. 

FLORR^dO. 

Tener puede en eso abono 
Mi )erro. 

NISEA. 

Yo fe recibo : 

ÍTá no me traes á li vivo? 
^nes lodo le lo perdono. 

FLORENCIO. 

Dime cómo guardar. 

NISEA. 

4Qoér 

FL0R»aO. 

Tuvoluoiad. 

NISEA. 

Noharismucbo, 
Venir tu criado escucho ; 

FLORENCIO. 

i Qaé le has de decir? 

NISEA. 

No sé. 



DEL DIVINO MIGUEL SÁNCHEZ. 
SttUtt ROBERTO t ARUDENO. 

RORBRTO. 

Aqui está este hombre de bien. 

rosEA. 
Tardado ha. 

RORERTO. 

Cogióme ti viejo. 

NISKA. 

¿Adonde está? 

ROBERTO. 

Allft lo dejo. 

ARIADENO. 

¿Cómolo ha tomado? 

FLONENCIO. 

Bien. 

NlStfl. 

Vén adi conmigo ; ei^toy 
Lastimada delsuceso 
De lu amou 

ARIADENO. 

Graciiis deao 
A tu buen juicio doy; 
Has suceso semejante 
Kn un caballero iiolile, 
S<ilo no lo siente un roble 
De los que tienes delante. 
Mira a lo que (e han tnddo 
dua locaras. 

RORERTO. 

¿Que loco era? 

ARIADENO. 

Pues si Juicio tuviera, 
¿iNo lo mostrara el vestido? 

RORERTO. 

No mal vestido venia. 

ARIADENO. 

Después acá le mudó, 
i No ae lo estorbaras! 

NISRA. 

;Yo! 

ARIADENO. 

Si le hablaba mecomia. 

ROBERTO. 

Que tan sin juicio estaba, 
' padoanlesconfesarbe? 

ARUDENO. 

Ansi pudiera enmendarse 
Como su error confesaba. 

ROBERTO.* 

¿Coráronle bien? 

ARIADEÜO. 

No; 
Que otro enfermo principal 
Que diz que tenia su mal, 
fil medito le ocupó. 
Y á haltereula tierra ramo 
De agradecí iníeni ó y ley, 
Debiera fallar al Rey 
i*riraero que no i mi amo. 

NISEA. 

No debía de entender 

Que et mal de peligro era. • 

ARIADENO. 

Quien hasta el peligro espera 
No le debe de temer. 

NISEA. 

Ri aquí se hubiera quedado 
Sucediera de olra suerte. 

ARIADENO. 

Acogiérale la muerte 

En hábito de hombre honrado. 

BOBEBTO. 

iEn qaliíamio murió? 



\ 



ARMDENO. 

En un pesero del yermo. 
Que, viéndose tan enfermo, 
Por devodoo recibió. 

MBEITO. 

Si se murió ¿qué mucho? 

. ARIADENO. 

Eso mismo digo yo. 

FLORENCIO. 

No se dónde aquel halló 
I^s locuras que le escucho. 

NISEA. 

Al Gn, que le malaria 
Falta de cura y regalo. 

BORKRTO. 

Dile que ya estaba malo 
Cuando caminó venia. 

ARIADENO. 

Pudiera ser que su mal 
('.urado se entretuviera, 
Pero de cualquier mauera 
Ya él venia mortal. 

NISEA. 

De sran covmnelo me ha ddo 
Tu venida; que creía 
Que de su muerte lenta 
i*nlpa no haberte acogido. 
P:tra ealoqnise hablarte, 
Y por f i ya que esto es hecho , 
Puedo ser de algún provecho 
Agora en acomodarle. 

RORERTO. 

Con el Principe de.«ea • 
Acomodarse, pues puedes. 



ARIADENO. 

Mi remedio está en que sea. 

NISEA. 

¿Tu amo allá dooda está 
Gttbiana dello? 

ARIADENO. 

Si, 
Rn eitremo, pues por mi 
Sabrá lo que paat acá. 

MISEÁ. 

¿ Cómo lo imede saber 
Muerto? Vaya el diablo arredro. 

ARIADENO. 

En los bienes que, si medro. 
Podré por su alma bacer. 

RORESTO. 

Bn eso tienes razón. 

FLORENCIO. 

Rseaocorroleda. 

mSEA. 

En eso áii ¿qué te va? 

FLORENCIO. 

Que somos de una nación. 

NISEA. 

Por dificultoso t«*ngo. 
Pedir yo al Prlnci^te nada. 

ARIADENO. 

K\ por qaé esiá declarada 
Va la V casioii con que vengo. 
iCn malicias te pam^es 
Mucho al de la tierra bien, 

FLORENCtO* 

¿Miraslo tantaotras veen? 

NISEA. 

>ío he tenido qué mirar. 
Que Jamás le pedi nada; 
Vete agora á la posada, 
Y podrás volverme hablar ; 
Qut cnanto posible mm 



LA GUARDA COIDADO&A. 



(Vau.) 



jpíloelciflotedé 
iDustaalAtaesoa. 

e hiepo de whrer 
ig, que me onodo 
i«(¡o itt padre. 

1IISBA. 

No; 
I mt (|uiero cntrrtencr» 
fiqulonratoandiré, 
(iriQ;qttecoDmigo 

ididespafiol» 

lOWftTO. 

. Amigo, 

idjdo. 

PLOMÜCM). 

Tenerle sé. 

AUAOtUO. 

jeaücoe qaegaardart Oére. ( Voie.) 
nsEA, 

eü aqueste ftlte wít» : 
p0eireabosi«aloalfo? 

FLOimcio. 

zoiuble es. 

Probarél^-^ 
(^nrioaqaealfiBt)veo? 
ifiufltctieoeel^UiUDiúf 

tjniicipiolOCHti 

{^nTaoolocreo. 
K-1 al |H^ho sa mUad 
tniuem^iorormedél; 
ir«n?qaesteioq«eílel 

íi^úbrirélaferdiad. 

rLORBRGIO. 

i ^s experiencias baers, 
irdi on sif^le^n onnoceme, 
iprofDrsre escondiMtiie 
IfttrwdiexnildisfrMei. 

msBA. 
^HoBd^noss^nremos, 
^ur^me taveoida. 

ruNicRCii». ' 

li(*i(bsrü«dennaYidft 

[jdüereDieaeiireiMfl. 

Sttoi AnSWOA T ROBERTO. 



BOBCBTO. 



ARSISTDA. 

t^cdc queda Kisea? 

tOBCBTO. 

AUAenolmoftie. 

AMINDA. 

Botcatü. 
Coa Qoa iRiarda. 

¿YtAtadeJaiíf 

aoirnTA, 

I Hh qatio quedarse: qne pulsee 
{tf TI quiere gustar de divet tirte. 

ASSl-liOA. 

ilkrinwUarcahox? 

aotiiTO.^ 

Cjh parda. 

^•(1»»gllIrda ¿no se te htbia ido? 
Bouite. 

irrriM knr, eo U apariencia * 
'.aottdeláeÍL . 

ABSUIftl. 

' ie toT venido a ea«a, 

(Hft coa éi NMet dcia a«erte? 



ÍQtté quieres? Son bamores que la vie- 
loando revienta de melancolía [nen 

Y cuando podía ya vender contento. 
Hoy esta divertida extrañamente, 
Con buen semblante y con buen gusto 

[en iodo. 

ARSniDA. 

¿Viola el criado del español muerto? 

aOBCETO. 

Viola, y hablóla alli cuatro palabras 
Con tal Ubiesa, que entender no pudo 
Para qué deseaba Unto bablalle. 

AUSIirDA. 

Y ¿hablóle siempre en tu presencia ? 

ROBERTO. 

* Siempre, 
Palabra do perdi que se d^era. 

AB8UIBA. 

¿Y DO se enterneció de la desgracia? 

ROBERTO. 

No bizo sentimien to . 

ABSIHDA. 

¡Extraña cosa! 
Y¿dó está ese criado? 

ROBEBTO. 

Acá le traje 
Para acogerle áaui por esta noche. 
Aunque, mandó Nisea que se fuese 
A la ciudad; que á excusa su^a viene. 

ARSiiin4. 
¿Cómo es posible sequedad tan grande? 

ROBERTO. 

Mira que tanto que pedir do quiere; 
Al Principe reciba aquese pobre bom^ 

Ibre, 
Mientras haya ocasión para ToWerse 
A su tierra. 

ABSUIDA. 

¿Y pidióle il que lo hiciese? 

BOBEBTO. 

Con muchas veras. 

ARa»BA. 

No sé qué me diga. 
Salen el PRÍNCIPE t TRBBACIO. 

BBftieirB. 
luBay por ventura alguno en esta casa? 
Que uo encuentro persona en toda ella. 

ABSIIflIA. 

Aquí me hallarás ¿ mi presente. 

BOBERTO. 

Está fuera Leucalo con los pocos 
Criados que en aqueste monte tiene. 

¿Adonde está? 

ROáERTO. 

Llegóse á no lugar tuyo. 

BBlXCIPB. 

¿Rá mucho, que partió I 

ROBEBTO. 

Habrá media hora. 

BBÍ2fCU>B. 

¿Cnándo tendrá? 

BOBEBTO. 

Mañana, que es muy cerca. 
TBEBAC19. 
Ro es mala la ocasión. 

PBÍ3VCIPE. 

A esur en eso 
MI dicha ; pero mas axares tieoe. 

TREBACIO. 

Con todo eso» ea cordura no perderla. 



raiNGiM. 
¿Adonde está Nisea? 

ARSINBA. 

Allá la dejas 
En el monte. 

príncipe. 
¿ Con quién ? 

ROBERTO. 

Sola quedaba 
Con un hombre que es guarda de ese 
Mas ya vuelvo en su busca, [monte. 

PRÍ2fCIP«. 

Yyoconlf(?o, 
Que no es razón de>arla de esa suerte. 

ROBERTO. 

Ahora acabo de apartarme deUa, 
PorseBasque deti hablamos buen rato, 
Suplicándola yo que le pidiese 
Que recibieses un criado pobre. 

PBf^ClPE. 

Y ¿ encargóse dello? 

BOBEBTO. 

No del todo; 
r^ne dice que no es buena cortesía 
Tratar eso coniígo. 

príncipe. 
¿Qué hombre es ese? 

ROBERTO. 

Un hombre que vino en compañía 
De un caballero que los días pasados 
Rallaste aquí voKinndo de la caza, 
Que cayó de un caballo. 

PRÍNCIPE. 

Ya me acuerdo. 

BOBEBTO. 

Y ha quedado Nisea lastimada 
De la desgracia. 

PBÍ5CIPE. 

Y con razón por cierto 

BOBEBTO. 

Y desea amparar este criado, 

Y yo, que le conozco, lo deseo. 

TBKBACtO. 

Débese hacer merced por el servicio 
He haber disimulado tu venida 
Cuando ñngiste que venia á buscarle 

Y que por el del monte te Tolvlsie. 

PBÍRCIPB. 

Tienes razón ,nairaémose1o en esto ; 
Ese bonM>re ¿dónde está? 

BOBERTO. 

Aquí está afuera. 

PBÍNGIPB. 

Llámale 

BOBERTO. 

Al pumo viene. (Vate.) 

PRÍNCIPE. 

Pué9, Arsinda, 
¿Cómo me va con esta bigrata mía? 

ARSINDA. 

Tan mejor, que podrías darme albriciaa. 

PRÍNCIPE. 

¿En qué manera? 

ARSINDA. 

Yo no lo conozco. 

Según en condición se ha mejorado 

Sfl/<» ROBERTO T ARIADENO. 

ROBERTO. 

Este es el hombre por quien te suplico. 

pbÍncipb. 
De su desgracia me ha pesado, amigo. 



i6 

AniADCXO. 

Si ¿ tí te pesa, su remedio es cierto. 

prIncipr. 
Quédele aflcionado á aquel tu amo, 
Casi sin conocerle, que aun el rostro 
no pude verle, mas su trato y término 
Farecia de hombre principal. 

ARUOENO. 

Sí era. 

PRÍNCIPR. 

Roberto dice que deseas servirme, 

Y así por él , porque le quiero mucho, 
JiOnio por ser criado de quien fuiste. 
Deseo acomodarte. 

ARIADKIfO. 

Largos años, * 

Y con sucesos vitoríosos , vivas. 

pniffciPB. 

Y ¿en qué icerurás i ejerciUMe ? 

ARIADEIfO. 

Del campo y de la aza he aabidoalgo. 

PRhCIPB. 

Pues ese he menester; que gusto dello. 
Habla Trebacio, y daréte el orden 
Que has menester. 

ARIADBIVO. 

Tus pies mil veces beso. 

ROBERTO. 

Favor particular de ti recibo. 

ARSIIVDA. 

¿Piensas volverle allá? 

PRÍNCIPE. 

Arsinda , 
¿Podré quedar m<*ior acá esta noche? 

ARSINDA. 

Fn casa ya tú ves que seria yerro , 
No estando aquí Leucaio; mas espera. 
Un labrador, criado suyo, vive 
Jtmto á esta casa, que es el que granjea 
Rsta hacienda; si quieres humillarte 
A ser su huésped esta noche, puedes 
Llegarte á las ventanas de la tqrre ; 
Que yo procuraré tener en ellas 
A Nisea. 

príncipe. 



No quiero mejor cama. 
Diselo al labrador. 

ARSI?ÍDA. 

Tendrálo á dicha. 

PRÍ?fCIPE. 

Roberto , vén , y vamos por Nisea. 

ROBERTO. 

No estará lejos. 

TREBACIO. 

¿Quedaste en efeto? 

ARIAOENO. 

¿Qaé m0 mandas hacer? 

TRBSACIO. 

Aquime espera. 
{Vanse.) 

SatB NISEá. 

RISEA. 

¿Ha «enido acá el Principe ? 

ARSINDA. 

Acá estuvo, 
Y en ta busca volvió. 

mSEA. 

¿Faése mi padre? 

ARSINOA. 

Ya se fué. 



D£L mviNO MIGUEL SÁNCHEZ. 

msBA. 

¿Cuándo volverá? 

ABSINDA. 
mSEA. 

¿Dijo sí iba A la ciudad el PHncipe? 

ARSINDA. 

Salió á buscarle, y no se irá sin verte, 
A lo qao imagino. 

HISBA. 

^ ,, Pues no diga 

ívadle que soy venida ; que no quiero 
Que me vea, no estando aquí mi padre. 

ARIADBNO. 

[)ios sabe la verdad , y si es aauesto 
Cumplir cotimigo porque yo lo escu- 

u 1 j ^ ^ ARSINDA. [chO. 

Mal podras absconderte de quien ama, 
Y mal di remos que no eres venida , 
Si viene ya la noche. 

NISEA. 

, , Esto se haga; 

¿Aquí estás, Ariadeno?... 

ARUDBNO. 

A tu servicio. 

ARSINDA. 

Ya criado del Príncipe. 

NISEa. 

Yo me huelgo. 
Arsinda, avisa que ninguno diga 
Que estoy en casa. 

ARSINDA. 

Advertirélo I todos. 
(Vase.) 

NISEA. 

Y ¿has de servir al Principe de veras? 

ARIADENO. 

I De qué suerte podré yo entretenerme 
Mas cerca de Florencio que de aquesta? 

NISEA. 

¿ Gasta dello ta amo? 

ARIADENO. 

* £lloproimso. 

mSBA. 

A mucho nos ponamos ; pero vaya, 
Seamos todos locos con un loco. 
^Dijiste á Arsinda qaeFlorencio es vivd 

Y dónde esU? 

ARUDBNO. 

No me atrevi á decírselo 
Moerto es para con ella todavía. 

ffISBA. 

No se lo digas basta que lo vsia: 
Veamos lo que hará. 

AHIADBIIO. 

Callarélo. 

lOABA. 

VéenbuscadeFloreocio, que eatA solo, 

Y trato con Roberto lo acomode ; 
Que es lástima cuál está , i ab triste t 

ARIADBNO. 

Por la ocasión quelo hace todoespoco. 



La multitud infinita ; 
Yerba, de cuyo regaxa' 
La fiesta de tantos dljis 
Hice cama por mi gusto , 
Que me diste franca y limpia ; 
Hoy, que por necesidad 
Humilde vengo á pedilla, 

Y ser quiero vuestro huésped 
Toda aquesta noche fría , 
No me la neguéis , piadoso ; 
Ansi 08 sean siempre ami^fas 
Las influencias del cielo 

Y sus estrellas benignas ; 
Que aquí me traen perdida 
Peligros de mi casa y mis desüícb^ 
Acoged seguramente 
Una medrosa, oae fia 
De vuestra muda esperansa 
Mas que de sa casa misma. 
Acogió en ella mi padre, 
O por fuerza ó por codicia , 
Al principe desta tierra , 
Que cual es tenga la vida. 
Quedó en ella, no fomdo 
De tempestades prolijas ; 
Que estas hay ves qae á los reyes 
A tal humildad obligan. 
Detiénenle vanidades 

Y mal miradas porfías , 
Fn afrenta del ▼ásallo 
Mejor que tiene en sus villas. 
Si a un padre como á Leucato 
Le solicitan la hija , 
El imo, que los hospeda , 
Teniéndola, ¿en que se fia? 
Que aunque no soy tan linda « 
Cuantoal peligro todas son las m i sin j 
Anda tan entretenido 
De esperanias y mentiras, 
Qtie llevan tras al los hombres 
Adonde quiera que vivan. 
Que , de su horior olvidado , 
No me guarda perseguida 
De los cortesanos libres. 
Que al amo que traen imitan. 
No tengo dónde acogerme, 
Porque la posada es nilca , 

Y he de temer tanto ftiego 
En una casa papisa. 
Al monte me vengo huyendo , 
Donde al trodco de una encina 
ArMmaré la cabesa , 
Segara, aunque no dormida. 
Parece qae estas retamas 
Con sa seno meconvidaní 
Que bailaré seguro al menos 
De traición y dié desdichas ; 
Aqnl esUré escondida 
Hasta qae venga A deíínderme el díj 

Me FLORB^aÓ. 



FLORELA. 

Encinas de aqueste monte , 
Entre cuva compañía 
En paz sigura ha pasado 
Sus pocos afios mi vida ; 
Fresnos, tan amigos rolos 
Ya por la costumbre antigua. 
Que no me pierde en vosotros 



Monte, solo en mis males compaíierc 
Como en rudeza somos ana tra?^ , 
En quien guardan los celos, no la ca^^ 
SIDO la fiera á cuyas msnos muero ; 

Ta yerba ÍHa para cama quiero. 
En que el yereno monos embaraia. 
Pues el suceso de Argos ameoara 
Al fin incierto que en mi vida espero. 

Guardomujer; su vo94qae me asígn n 
Es el Mercarlo engafiador, que duern. 
Los ojos mil con que la miro y velo. 

El Júpiter el rey qoe la pn>cura : 
Pues contra on Dios qae puede defen 

[dernit' 
¿Qué «yoses son los reyes en el siielr. 

{SiénUíse. 

SiUén á la %0Uana MSEA t ARSIN D A 

msBA. 
iQué priesa es esu que tienes 



unrme á U Tenttm? 

snodemiiTmalagaiu 
tnocbeieíla vienes; 
LFjda esiis de humor. 

RISEA. 

) mQor me be sentido. 

rLOtBKCIO. 

aiut siento roído ; 
De muero de lemor. 

HISKA. 

ñor b ocasión no sé 
/ishata de Teñir; 
sie la puedes decir, 
i sabes. 

ARsnrDA. 

Nosééfe; 
;níera á Dios qne la hubiera, 
[u«> f o este despoblado 
hüara a! desesperado, 
r }<;ai DOS eoiretuvlera; 
1^ ienj:o el deseo puesto 
jrucararte curar 
^qoeste largo pesar. 

RISCA. 

irgoie llamas lao preAot 

t< en coanto ha de serfirte* 
„ /\w te has de reir 
cine estés para morir. 
msEA. 

fitreinne? 

AasmoA. . 
Tú reir te: 
Kik^n eso te he traído 
\i\ i li Tentana aparte. 

mscA. 
i<. ieseo escucharte. 
FLOi^Hao. 
ibiiT al balcón he oído. 

ARSIIVnA. 

lix», pin qae concluya... 

FLOaENCIO. 

r^ si boya 6 aguarde. 

AasiROA. 

w mando folfió esta tarde 
I Príncipe eo busca tuya « 
mn decille mandaste 
1^ ü casa DO htbias venido , 
' 'Me el pobre perdido 
'ferqae te le negaste. 
^ilpindote de ingrata , 
: con ansia cruel: 
>re<e este trato aquel 
y (ie hacerla reina trau?» 
hihlando en aquesto mas , 
I' jiómvy claro i entender 
te ("Quiere por mujer; 
1/i la dicha en que e^ás ; 
La puede. 

NISIA. 

Déjalo «Arsinda; 
r. bien hiciste en decir 
(■^fra cuento de reir: 
• : ^f oa es» i fe, muy linda. 

AÜSIXDA. 

.^^a respuesta me das 
'•PQeraqtietedoy? 

mscA. 

'j-Puco avarienta soy, 
U*'^gañanne no podrás. 
1 ' reve$, como el poder 
l'^liuocn lodo tenores, 
^íw buscan por amores 
LiqQebadeiersuroujer 
DO. C. BE L,— I. 



LA GUARDA CUIDADOSA. 

Guando traen intención buena, 
'De otra manera la tratan 

Y á no poder mas, rescatan 
Con casamiento b pena. 

ABSÜfOA. 

Tin hombre loco de amores 
I En qué reparó Jamás? 

IflSEA. 

jNo hables en eso mas. 
Ni ansi mis agravios'dores. 
¿Volvióse á la ciudad luego? 

ARSINOA. 

£ue8¿ qué habia de hacer, 
o queriéndole acoger? 

. • insEA. 
(Con esto tendré sosiego; 
lAonqoe, como no está aqui 
Mi padre, y tan sola quedo. 
Casi estoy por tener miedo ; 
Corre, por amor de mi , 

Y de Roberto me sabe 
Si está la casa cerrada. 

ARSIIIDA. 

Fia que está bien guardada. 

IfISBA. 

Anda , y tráeme á mi la llave. 

ARsmnA. 

bi eso solo te asegura, 

Yo voy. (Vase, 

IflSEA. 

Sí, por vida mia. 

* FLORELA. 

¡Oh, Si ya llegase el dia! 

FLORERCIOt 

No me llegar es locura. 

Un hombre eo é[ monte veo. 
¡Oh, si me echase de ver! 
Florencio debe de ser. 

FLORENCIO. 

¿EsNlsea la que veo? 

RISEA. 

¿Es él español? 

rLORE?CCIO. 

Pues ¿quién , 
Sino él, ha de velar? 
Ya que se puso á guardar , 
No guardar ó guardar bien. 

RISEA. 

¿Que á guardar vienes ahora? 

FLORENCIO. 

Y con muchas ocasiones ; 
Porque siempre los ladrones 
Suelen andar á deshora. 

HISEA. 

SI , pero por aquí no. 

FLORENCIO. 

Como no me han de decir 
La hora que han de venir* 
Velo y guardo á todos yo. 

RISEA. 

Luego vienes , según eso , 
A guardarme mas que á verme. 
Claro puedes responderme ; 
Que sola estoy. 

FLORENCIO. 

Yo confieso 
One no espero d*ch» t..nt;» 
Como la que en verte tengo, 

Y que solo á guardar vengo; 
Que mucho un iadron me espanta. 

MSRA. 



i1 



) 



¡Qo^ poca guerra te hace 
Cae iadron que recelas! 



FLOaSNClO. 

9uien trae poder y cautelas 
Cualquiera seguro deshace, 

Y mas sí está dentro en casa. 

NISEA. 

¿ En casa habia de estar ? 

FLORENCIO. 

¿No suele en ella posar? 

NISEA. t 

Ya en eso se pondrá tasa. 

FLORENCIO. 

Hoy, como sin padre estás , 
¿Ser tu huésped no querría? 

RISEA. 

No sé sil Intención ; la mía 
Sé que lo asigura mas; 
Que no quise que me viese. 

FLORENCIO. 

¿No cuando volvió? 

• NISEA. 
FLORENCIO. 

A fe, 
Buena résistoncia fué. 

msEA. 

Siempre en mi gusto estuviese» 
Que no me vieran sus ojos 
En toda la vida mas. 

FLORENCIO. 

Quisieses , que lío podrás; 
Que son fuertes sus antojos ; 
Mas , en fin , él se volvió 
Hoy á la ciudad sin verte. 

mSEA. 

Aunque su antojo sea tan ftiert0, 
Esta vez no se cumplió. 

FLORENCIO. 

«Que se fué? 

NISEA. 

Digo que es ido; 
Seguro puedes dormir. 

FLORENCIO. 

Agora quiero decir 

Que á solo verte he venido. 

Yo seffuro aqui en el monte , 

Y tú sin tu padre allá, 
Aqui el sol nos hallará 
Cuando alumbre este horífOnte* 
Contaréie de mi historia 

Mil cosas. 

mscA. 
¿Que aun tienes mas , 
Tras las que conundo vas? 

FLORECIÓ. 

No caben en la memoria ; 

Y si hoy á tanto te atreves, 
Te contaré de mi pecho ' 
Milagro que en él na hecho 
La voluntad queme debes; 
Que va me quiero atrever 
A hablar contigo de ella , 

Y á creer que gustas della; 

FLORELA. 

No es muy malo de creer. 
¿Hay tal cosa? xlste sera 
Un se&or hombre de cuenta, 
Que por ver á esta exenta , 
En aqueste hábito está. 

FLORENCIO. 

Con todo eso, según lucho 
Con un pensamiento loco , 
No hace mí esperanza poco 
En creer el bien que escucho. 



18 

Espera, que voces dan 
Adeolro; veré lo que es. 

FLOPBlfCIO, 

Aquí estoy. 

msEA. 
Mucho no estés; 
Que quizá me detendrán; 
Que no quiero que esta gente 
Me vea hoy á la ventana, 
No piense que soy liviana 
Porque está mi padre ausente; 
Que no ven que estoy contigo. 

rLORKRCIO. 

Pues ¿con quién puedes estar 1 

msEA. 
¿Fáltale que mormurar 
Nunca al casero enemigo? 
No andes solo por ahi , 
Vete luego á recoger , 
Pues todo el año ha de haber 
Puerta franca para tL - 

PLORBNCtO. 

Ya que te vas, déjame 
Contemplar estas paredes 

mssA. 
Mas en el campo no quedes; 
Mira que me enojaré. 
Adiós. 

FLoamcio. 

Guárdete mil años; 
Iré con tal brevedad. 
Sospechas , ó me dejad , 
O dadme ya desengaños. 

SaU ARSINDA. 

ARSIMDA. 

Pide á Roberto , Señora, 
La llave , que no la 6$i 
De mi. 

• ÑISCA. 

« Sobre eso seria 
Toda la grita de agora. 

Alt8IFI&A4 

Pues ¿no me había de esojar 
De verme tratar ansi? 

lUSBA, 

jL Por eso , pobre de mi , 
La casa has de alborotail 
¿ Dónde está Roberto ? 

AHsmi»^. 

Fuese 
A acostar , y dijo, grave » 
Que ni á tí dará la nave. 

ffMBA. 

Honrado respeto es ese. 
No formemos del querella ; 
Que si mi padre le íla 
La casa, muy mal hada 
En dejar la llave della. 
¿Está todo sosegado? 

AasiifOA. 
Todo sosegado queda; 
No hay qué inquietatle pueda. 

NISIA. 

Necia en despedirle he andado, 
¡ Que necio mi temor fuét 
¡Oh si DO se hubiera íú6\ 
Hola , ce. 

[ VLOMSKCIO* 

Llamar he oído. 

ÍSi habrá vuelto? Llegaré; 
las no y ¿qué sé yo á quién llama? 

A&SINDA. 

1 A quién llamas ? i Qo¿ airar 
AS ese? 



DEL DIVINO MIGUEL SANCHE2. 

BISBA. 

Allí vi menear, 
No sé qué fué. 

AB8IK9A. 

Alguna rama ; 
Hombres se t» antojan. ' 

Fuese, 

Y enojado, ¿quién lo duda? 
Yo le (lí muy buena ayuda • 
Para que su temor cese. 

I Oh quién le buscara luego! 
Mas veréle antes que el día. 

ABSIUU. 

Vuelve tu melancolía; 
Que te veo , si só ciego. 

BISEA. 

¿Sabes de lo que gustara? 
De salir al monte agora. 

ABSINBA. 

Por cierto muy buena hora; 

Y ¿quién osara? 

BISBA. 

Yo osara 
Con mi arcabuz , ¿ por qué no ? 

ARSI!<(DA. 

Y en él ¿qué hablas de hacer? 

NtSBA. 

Hallarme al amanecer 
Donde me pusiera yo: 
Que mas de un tiro tirara 
A las liebres , que es la cosa» 
En la caza mas gustosa. 

ARSIIfDA. 

Si, mas la caza mas cara. 
¿No bastará madrugar? 

MSEA. 

Si bastará ; madrugueftios ; 
Antee del día saldremos. 

ARSIKOA. 

Y ¿quién te ha de acompaliar? 

^ IflSEA. 

A Roberto avisaré. 

ARsmoA. 
¡ Ohy cómo el Príncipe tarda ! 

BISEA. 

Pues Yoyme acostar. 

ABIUIDA. 

Aguarda, 
un consejo te dacé: 
Pues has de madrugar tanto 
No te acuestes ; que después 
Se hace de mal. 

msEA* 

Bueno es 
Dormir an poco entre tanto. * 
Pero no me acostaré; 
Estemos aquí otro pooo. 

ARSnVOA. 

¡Cómo se tarda este loco! 

FLORENCIO. 

Aquella seña ¿á quién fué? 
¿Como se está á la ventana, 
Pues me dijo que temía 
Que alli la viesen? 

niSEA. 

Querría 
Ver ya salir la mañana. 

ronfincio., 
Arsinda debe de aer 
Con quien está* ¡Quién pudiera 
Oirías ! 

NisnA, 
Tarde es. 



ABirniu. 
Elpeii. 

BUBA. 

¿Qué tienes aqat que baeer? ( Va^ 

ABSINDA. 

Quéjese de si despaea 
El Príncipe , pues no vino. 

Sale EL PRINCIPE , TBEDACl^ 
ARIADENO. 

pRÍ5cii»e. 
Que bemos tardado imagino. 

ABtAOEBO. 

Digo que buena hora es; 
Y que hasta que se recoja 
La casa no ha de salir. 

ARSINDA. 

Aquí debe de venir. 
Volverse por paga escoJA 
De au tardanza. 

PBÍBCIFB. 

Allí llega. 

ARIADBFIO. 

¿Qué guardas, Florencio, di, 
O qué guardamos aquí? 

rLORBNCIO. 

¿Qué mira mi vista ciega? 

TBBBACIO. 

¿Habrá aquí quien me responda ' 

ARSINDA. 

Quien responda hay, pero lURl- 

FLORENCIO. 

¡Que una mujer principal 
Ansí á quien és corresponda ! 

ARSINDA. 

Ya bien os podéis volver ; 
Que cansada de esperar , 
Se (Ué Ñisca acostar. 

ARIADENO. (Ap,) 

¡Oh qué ha mi amo de hacer! 

PRiNCmi. 

¿Que ha salido aqnl? 

AR8IBDA. 

Ha esperado 

FftiüClPR. 

Puoi ¿qué remedio tenemos? 

TBBBACIO, 

Tardado, Sellor, habemos. 

FRÍICCIPE» 

¿Ctoo? 

TREBACfO. 

Dice se ha acostado. 
Habla á Arsinda, que aquí está. 

PRÍNaPR. 

{Amiga del alma roía I 

ARSlllM, 

Mayor cuidado creía 
De quien tanto nos le da. 

FLORSffClO. 

Esta que engaOar ensefta 
Para que aquesto >io viese. 
Daba priesa que me taese ; 
A estos era la se¿a. 
Pues reconocerlos juro 
Aunque me cueste la vida, 
Que cnando está tan perdida. 
Bien poco en ella aventuro.— 
¿Quién va alia? 

ARIADENO. 

Hombre, detente. 

nouacuL 

¿Quién es? 



HIIBACTO. 

Sibetlo 00 qal«ri8. 
noitcKCio. 
de sabelto, i* qué esperas? 
pftfncips. ^ 

ti di ahí ese Imprndciite, 

FLORERClÓ. 

nare hasta morir. 

rftEBACU). 

el Principe; i csUs loco? 

FLORRNCia 

Kiirlo DO hité poco. 

miHCIPE. 
FUHIEICCIO. 

Yo OS be de servir; 
iíjt ¿qoi eo ttt guarda. 
pRÍKipe. 

f ruedes. 

PtORRüCIO. 

No es razón 
pne es esta ocasión. 

ARSIXOA. 

xteíMc hombre? 

PBÍ.<«CIPB. 

La guarda. 
ncBACio. 

rioasKCio. 
;Qaémete«go de ir? 
rrij^aie sio provecho. 

ARIADKNO. 

i^ji Jebe de estar sn pecho . 

TKEBACIO. 

ifi I medio dormir, 
.;i; de estar doroiidb. 

prímcipe. 

K> iif Téfflosle por bien # 
I AnndcQO» le deten 
. ^ti conocido, 

; .{ iWi le desvia. 

ARUiMniO. 

'••.oaeespa fióles; 
r.recclodél 00 estés. 

PldlfCIPB. 

!•; desgracia coal la mía? 

AaSIKDA. 

.e^ aquel hombre? 
paiüciPE. 

Ya es ido. 

AR1ADK?(0. 

I r^.cio, reotara fué 
K.'r\u donde podré 

miañarte perdido. 

i]m esta noche salgamos 
Piérdate de una vez 
í Usílegadoá ser Juez 
tuiigrario. 

ru>u?icio. 
¿Qae nos vamos? 
•zTEfigan&eme hedeirt 

AaiAMUO. 

': qoe de esa veogansa 
; pone peor te alcuisa. 

FLOtCÜCtO. 

'<leveoganDedaor¡r. 

ptfncm. 
'.yconesaeatretenido. 

AisnaiA. 

I) lo/íioa podrás, 
*Ms Eadrugar mas , 
. íat k) qoe aqvf bas perdido , 



LA GUARDA CUIDADOSA. 

Que al amanecer saldrá 
Nisea al monte. 

príncipe. 
Eo él quedo 
Toda la noche. 

ARSiriDA. 

No puedo 
Tardar roas. 

PRÍNCIPE. 

¿Vaste ya? 

ARSIRDA. 

Esme fonoso. A mas ver. 

. PRÍNCIPE. . 

Que no me dormiré fia. — 

Vén, Trebacio; que aun porfla 

A engañarme esta mujer. (Vate) 

TRESACIO. 

Vén,^riadeno. 

ARIADENO. 

Sí quieres , 
Quedaréme aquí contigo. 

{Vanse.) 

FLOftBlICIO. 

No bay para qué , vete amf go , 
Que te esperan. 

ARIADENO. 

Cuerdo eres. {Vase.) 

FLORENCIO. 

Espera, Arsioda, Nisea, 
Arsinda. 

ARSINDA. 

¿Quién da esas voces? 

PLORFNCIO. 

Un hombre que no conoces 
Como á sordo te vocea. 
Como ausente leguas muchas 
Ya (le tu memoria estoy. 
Todas estas voces doy 
Por ver si me las escuchas. 
Y aun toda esta fuerza es poCa 
Para que* sea escuchado ; 
Que voces de un olvidado 
Nunca salen de la boca. 
No es mucho si entre voz l^ga 
Salen mis males á luz; 
Que le llega al arcabuz * 
Hasta la boca la carga. 

ARSmOA. 

¡Ay,Je8as! ¿quién es? 

FLORENCIO. 

Un muerto; 
Bien lo diré sin engaño. 
Que en un desechado el daño 
Pocas veces sale incierto. 
Cuyos pueden ser por dicha 
Estos sucesos atroces, 
Si en la voz no me conoces, 
Conóceme en la desdicha. 
Florando soy. ^ 

ARSnroA. 

¡Ay demi! 
Yo soy muerta. 

FLORENCtO. 

No bayas miedo; 

. • a t . • • 

No á ofenderte yine aquí. 
No soy muerUf, ¿qué te espanta? 
Que aun no se acaba mi vida, 
Con verse tan perseguida , 
Qoe no tengo dicha tanta. 

ARSINOA. 

Florencio, no sé qué hacer 
NI qué disculpa te dar ; 
Nada te puedo negar , 
Pues lo debes de saber. 



i9 



Quien del otro mondo viene 
Todo lo sabrá ; y ansí, 
Sabrás que no hay culpa en mi , 
Que toda Nisea la tiene. 
Vete ahora, y déjame. 

FLOREIfCIO. 

Aguarda, escucha. * 

ARSINDA. 

No OSO, 
El Señor te dé reposo. 

FLORENCIO. 

Que tarde ya le tendré. 
Arsinda , aguarda. — Ya es ida. 
Ojalá que muerto fuera. 
Porque entrar allá pudiera 
Sin el peso de la vida. 
El desengaño mas cierto 
Ven aquí mis ceguedades , 
Pues son mas ciertas señales 
Las que so dicen á un muerto. 
Muerte, lo mas est^ hecho, 
Acaba mi mal extraño, 

Y pues soy muerto en el daño, 
Paréxcalo en el provedM. 
¡Qaé ley injusta es aquesta! 

i, Dónde estás, dónde te esootides? 
Muerte, ¿cómo no respondes? 

FLOREU. 

;AydemiI 

FLORENCIO. 

¿Qué voz es esta? 
¿Eres la muerte? 

FLORELA. 

No sé; 
Muerta á lo menos si spy. 

FLORENCIO. 

Mira que en tu busca voy, 

Y de veras te llamé. 

Ño soy de aquellos cobardes 
Que te llaman, y después, 
Si cerca del los te ves. 
Te ruegan que mas aguardes. 
¿No llegas? ¡Cómo parece 
Tu condición de mujer , 
Pues nunca sabes querer 
Sino á quien mas te aborrecel 
Yo, que también siempre sigo 
Ataque huye de mi. 
Andaré siempre tras ti. 

FLORELA. 

Que no soy la muerte , amigo 

SovlahijadeSileno, 

Un labrador que aqui mora. 

FLORENCIO. 

Y ¿qué haces aquí á Ul hora? ' 

FLORELA. 

Ya mi locura condeno ; 
En la casa de mi padre 
Quiso el Príncipe hacer noche , 
Aquí en el monte est» noche. 
Porque á sus intentos cuadre. 
Vimeyo tan perseguida 
De un perdido de no criado 
Que el Principe trae al lado , 
Que me hallé casi perdida. 

Y con mi prudencia escasa 
Huí del combate recio ; 

Que persecuciou de un necio 
¿A quién no echará de casa? 
Cuando estaban descuidados 
Hacia esta parte salí , 

Y de ramas me cubri , 
Figura de mis cuidados. 
Al dia esperando estaba , 
Padre de los afligidos , 
Por ver si con mas sentidos 

gne mf padre me guardaba, 
sto es lo que aquí bada» 



Y lo que ffle trajo aquí. 

FLOBtRCIO. 

¿Qnébas visto aqui? 

FLORKLA. 

Nada ?i , 
Que de cansada dormía. 

PLORCIfCIO. 

Pues el Principe ¿ á qué efeto 
En tu casa se quedó? 

PLOEBLA. 

Allá para qué sé yo 

?ue (laman ellos secreto, 
no hay quien no lo mormure 
Por la loca de mi ama , 
Que se dice que es su dama. 

, FLORENCIO. 

¿Hay mas verdad que procure ? 
1 Nisea estaba avisada 
De que aquí se quedaría? 

FLORELA. 

Y ¡cómo sí lo estarla. 
Pues lo tri^o su criada ! 

FLORENCIO. 

Tanto va en desengaf^arme. 
Que por mil suertes y daños 
Llueve el cielo desengaños 
y no bastan á matarme. 
Mas mejor es cuando el mal 
Todo de una vez se llora. 
Vén conmigo , labradora , 
Que en este campo estás mal; 
Con tu padre te pondré. 

FLORELA. 

¿Quién eres? 

FLORENCIO. 

La guarda soy. . 

FLORELA. 

Segura contigo voy. 

FLORENCIO. 

Yo conmigo no lo iré. 

FLORELA. 

{ Quién en su casa se bailase 1 
¿Faltan desventuras mas? 

ÍQué ¿ peligro, monte, estis 
)e que mi fkiego te abrase! 



ACTO TERCERO. 



SalenEL PRÍNCIPE, TREBACIO t 
ARIADENO, eomo de noche. 

PRÍNCIFE. 

Andando voy, y temo que me duermo, 
En sueños me parece que veo el rio 
Que baña las riberas deste yermo. 
Aun de mis propits ojos no me Ho, 
Según recelo de perder la gloria [mió. 
Que aguarda, y no lo cree, el pecho 
La promesa que clara fué y notoria, 
Temo , si lo soñé , sí verdad era , 
Que ya se les pasó de la memoria. 

TRESACio. [pera, 

¿Qué haces. Señor, de congojarte? Es- 
duerme tú ; que .yo estaré velando 
Mientras que sale el alba placentera. 

ARIADENO. 

Esto de andar un hombre trasnochan- 
Es lo peor que tienen los amores, [do 
De ordinario despierto, mas soñando 
Sin género de duda ; son errores 
Sus obras, pues se cubren, por ver- 

[guenza, 
üesta capa común de pecadores. 



DEL DIVINO MIGUEL SÁNCHEZ. 

FRÍNCIPE. 

Ya me parece que i salir comleosa 
El dia. 

ARIADENO. 

De aquí i el que yo durmiese , 
No temeré que el sueño mas me ven- 
Aun es temprano; si m ivolo fuese, [za; 
Eso poco de noche dormirías; [pese. 
Que has de dormir después cuando te 
Aquí nos quedaremos por espías ; 
Siguro puedes entregarte al sueño. 

FRÍNCIPE. 

No están para dormir memorias miai. 

TREDACIO. 

¿Quién babia de poder? 

ARIADENO. 

Mi fe te empeño 
Que yo agora á dormir desaQara 
En todo aqueste monte cualquier daña 

príncipe. 
Pisadas oigo. 

TREBACIO. 

Espérate y repara. 

ARIADENO. 

La guarda es. 

PRÍNCIPE. 

¡ Hay fantasma mas molesta ! 
Sin verle no hay aquí volver la cara. 

TREBACIO. 

No duerme cuidadosa guarda ; espera. 

ARIADENO. 

Y enfadosa de todos , yo aseguro 
Que es á quien mas la pesadumbre 
PRÍNCIPE. [cuesta. 

¿Por qué? 

ARIADEIVO. 

Porque no duerme ni seguro 
Está jamás de noche ni de dia. 

TREBACIO. 

Aquí nos recojamos á este escuro. 

Sale FLORENCIO, de guarda, con 
arcabuz. 

FLORENCIO. 

¡Cansada y enojosa vida mia ! 
Si tantas veqes cada hora muero , 
¿Cómo me sigue siempre tu porfía? 

TREBACIO. 

Escondámonos del. 

príncipe. 

Que no ; vo quiero 
Saber de este español lo que ha busca- 

ARIADEN0. 1^0' 

Eso es ponerse á hablar con un made> 

[ro: 
Durmiendo nienso se quedó arrimado 
Al arcabuz. 

PRÍNCIPE. 

He de saber su intento, 
l^con dhál intención ha madrugado. 

FLORENCIO. 

¡Que tengo de mirarte , pensamiento. 
Contra mi armado siempre*! i Qué me 

[(juieres? 
O son tus miedos, ó pisadas siento. 
¿Qué gente? 

PRÍNCIPE. « 

Amigos. 

FLORENCIO. 

: Oh, Señor! ¿tú eres? 
¿Tanto madrugas? 

PRÍMriPE. 

Di t(i,¿á qué saliste 
Tan temprano? ¿Qué buscas u qué 

[esperas? 



iprs 
ritej 



FLORENCIO. 

¿Tan füen de mis órdenes me 
Que eso preguntas? Este monte 

príncipe. 
, Ocasión nueva de salir inviste : 
No es hora aquesta de guardar. 

FLORENCIO. 

No 
Ni busco cosa alguna mas que e 

gue hoy se levanta perezoso y ui 
n mi cabana estrecha tal me ^ ' 
De pesares , que en esto solam*' 
Parece rica la fortuna mia , f a u 
Que el sueño , que anda sicmi 
No quiso á mi cansancio dar r« 
Ni le espera mi vida elernamen 
Congojado salí al aire espacio«^o i 
Para que no acabase de aboga nd 
Cuidados que me traen cual u>h 

Mas si te enojo, volveré á encrraj 

Y á morir ahogado con mi alientoj 
Pues hasta el aire tiene de faltaría 

pníNapB. 
¿Que no saliste á mas? I 

FLORENCIO. I 

Lo que te riH 
Es la verdad , ansi á mí tierra vuc 

ARIADENO. 

Bien lo puedes creer. 

PR|NCIPE« 

Jfo estoy con i<>i 

ARIADENO. fililí 

Nadie hay que pensamientos th» 

Y aunque pobre, no tenga su cuuU 

TREBAaO. 

Y mas un hombre solo en esta stU 

PBÍNCIPB. 

Sin duda que venia descuidado. 

, TREBACIO. 

Si Nisea aguardara, él lo dijera. 

ARIADENO. 

Que no hay que recelarte del cuU^ 

PRÍNCIPE. 

Pues mi sospecha te diré cuál era - 
Yo tuve anoche aviso que si al vait 
Al verter de la última ladera , 
Andaba un jabalí; salí á tiralle , 

Y viéndote me vino una malicia 
De que debiu de ir á desvialle. 

FLORENCIO. 

¿Desvialle, Señor? Mas ¿qué cudír 
MI alma sino que este monte tenga 
Casa que mates? 

PRÍNCIPE. 

Yerroftiéy cobílií- 

Y tanto, que no aguardo se pre\en 
Pero mi montería tirar quiero. 
Huya después , y venga lo que « eri ; 
Aunque, pues te encontramos >a { 

Puedes reconocer aquella pane • 
Que en la que te parezca á ti te es\it 

FLORENCIO. 

Razones que no vayas á cansarte 
Hasta que sepas á qué vas de cieru 
Mas de mi solo no querrás liarle. 

PRÍNCIPE. 

Ya tu buena intención be descubier 

FLORENCIO. 

Mira que lejos es; á pié no fayas. 

PRÍ.XCIPB. 

Pienso que me Rconsejasto mascíi'r 
Eu lamo que re5|>ueslA y orden ira; 
Suspenderemos todo. 



rMMziao. 

¿Dónde espertst 

h ribera de las mueiiM ayss ; 
niUpostdavoy. 

• AUADSRO. 

Bueno en» 
t gittir U vidt con eoredoe. 

ntBACIO. 

^ bieef creer caanto tú quieras. 

nlnciFB. 
i^at DOS spsneiDoa por veredas, 
tjntoqse w m. Voy á esperarte. 
I Ytnu ti Príiuipe y Tre^aeio,) 

FLOBSHCIO. 

Doote te traeré medido á dedos. 

AMAftSIlO. 

lí caoseí , que lo hace por echarle 
,>iai mientras él habla con Nisea, 
rm espera. No sé acoosejarte. 

rLOBKNCIO. 

iiiiDeDios! ¿Qoe tal posible sea? 
Si bxMar uo hombre á tales horas! 
rt unto ser como que yo lo crea. 
R)') DO sales y conmigo lloras, 
rm . $ol? Si quieres , llama un poco 
miUid <ie aqoel laurel que adoras. 
ij íirne: en las quiebras desla roca 
^«cooderé. y mordiéndolas de rabia. 
ffl<oiredrtpej<aré!aboca. 
icvi, josiicia eo quien la fe agravia! 

to MSBA, ARSINDA T ROBERTO. 

msKA. 
u hermoso que sale el eol ! 

aOBBUTO. 

^fimadrogada ñié. 

HISBA. 

^•',0. adelántale 
jamt a) español. 

aOSBBTO. 

r, rss yo el monte que él. 

HtSEA. 

;<odeqQefayBaquf. 

BOBBBTO. 

^-üDomeesperu? 



N. 



8i. 

BOBtUTO. 

^oBto TUtUo con él. 

ABSINDA. 

L' 3 tampoco Tiniese 
vupo el Pitoeipe agora ? 

KISBl. 

iKi, Arsinda. 

ABsnmA. 

Sefiora. 
nsBA. 

'•iososQcesoésese; 
,./f Fiorendo te espantó? 

AB8DVDA. 

r.rrío estaba lo cierto, 

t;«oi) por muerto, 

M) I le hablé , y me habló. 
*.- f>>^da burla fué 
: níumt á mi el secreto. 

BISEA. 

v»j pira ese cfeto. 

AUmBA. 

.'.ts Tugada estoy. 

JftSEA. 

¿En qaé? 



(Ym.) 



LA GUARDA CUIDADOSA. 

ARSINDA. 

r .legó quejoso , y yo dije 
Oue tú la culpa tenias; 
Que tü «114 con él lo habrías. 
msKA. 

Ya yo sé lo que le aflige. 
Con el ruido que hiciste 
Con Roberto, quise entrar, 

Y húbele asi de dejar 
Muy desesperado y triste» 

ABSMDA. 

Sospecho que mas leabnsa 
OtromaL 

RISKA. 

No lo sé yo. 

ABSIKOA. 

Pienso que al principio vio 
Llegarte á rondar la casa. 

niSEA. 

El Príncipe ¿no se fué? 

ARSniDA. 

Yo imaginaría que si ; 
Mas cuando después sali 

Y le entraste, alli le hallé. 

IflSEA. 

Pues 4pbr qué me lo has callado? 

ARSIIfDA. 

Porque enojo no tuvieras, 

Y 4 holgarte agora salieras, 
Como habías determinado. 

msEA. 
¿Sállelo Roberto? 

ARSINDA. 

Si. 

NISBA. 

Y también me lo ha callado; 
¿Quién duda que no ha pensado 
Qae yo esa traza le üi? 

Y también creerán que agora 
Le salgo á ver ; mal lo has hecho. 
¿Secretos á mi tu pecho? 

ABSINDA. 

Bien lo conoces , Señora. 

NISEA. 

Al Príncipe esperarán. 
Que á llamar iba el criado ; 
Volvámonos, que he errado 
Una cosa. 

FLORENCIO. 

' Ya se van; 
¿Si me han visto? 

ARSDfDA. 

# MI intención 
Ha aido de no enojarte. 

MISEÁ. 

No tienes ya que cansarte 
En darme satisfacion. 

FLOBENCIO. 

Reventaré si mas callo , 
No es posible corregirme. 
Tiempo te queda de huirme ; 
Óyeme esta vez que te hallo. 
Pues que te queda , Señora , 
La vida se alarga en ti; 
;tPara qué huyes de mi ? 
Espérame un poco agora. 

NISEA. 

Florencio , seas bien venido , 
Qoe bien me paga la suerte 
Con el contento de verte 
La penando haberte oido. 
Tu enojo en aqueste extremo 
No hará que me escandalices, 

?ue engañado me lo dices 
segura no lo temo. 



21 



¿Quieres oírme , y después 
Cuanto quieras me dirás ? 

FLORENCIO. 

Ni tú tan despacio estás , , 
NI en mi necesario es. 

ARSnDA. 

¿Una palabra siquiera 
A mi señora no oirás? 

FLORENCIO. * 

Oyérala si una mas 
En la paciencia cupiera. 

NISEA. 

Yayo propuse callar; 
A nada responderé. 

FLORENCIO. 

Asi lo haz; déjame 
Aquesta vez descansar. 
A España, Señora, fuiste 
Con tu padre , un año habrá. 
Poco mas de un año bá 
Qoe ciento en mi vida hiciste. 
No te aflijas si me ves 
Comenzarío tan de atr^s; 
Tiempo de bolgarte imdrás. 
Que bien de mañana es. 

NISEA. 

¿Aun no me basta callar , 
Oyéndote lo que escucho? 

FLORENCIO. 

Veo que te canso mucho, 

Y cansóme de cansar. 

Fuiste á España , y en Valencia , 

Donde tu padre llevó 

Sus negocios , vivía yo , 

Que de alli fué mi ascendencia. 

Mirando y entretenido 

En las galas y alborozo, 

Procedia como mozo 

Con hacienda y bien nacido. 

De amor hablaba y ola , 

Y le trataba en oonlüso. 
Mucho mas porque era uso 
Que porque yo le sentía. 

I Vióte un dia pasear 

I Junto al mar mi alma exenta, 
Fortuna que fué tormenta, 
Como todas las del mar. 
Alli luego amar te supo 
Lo posible el pecho mío; 

?ue como estaba vacio , 
odo en él de una vez cupo. 
Dijete mi voluntad, 

Y acogisteis piadosa; 

Que á todo esto es poderosa 
La fuerza de una verdad. 
Llegúeme muy presto á ver 
En gracia tuya bien puesto; 
Que un desdichado muy presto 
Sube , si es para caer. 
Seis meses que alli estuviste 
Te serví, y si fué mi trato 
De cortesía y recato, 
Tü sola testigo fuiste. 
Llegó el dia de volverte, 

Y esta pensé yo que fuen 
La desventura postrera 
Que mé ordenaba la muerte. 
Sentí el ver que te perdía 

Y el mirar que le pesaba , 
De manera que lloraba 
Ambas penas, tuya y mía. 
Sentílo; pero en mis males 
Procuré guardar la vida , 
Solo á la esperanza asida, 
Tabl^ de tormentos tales. 
Consolóme con oue al fin 
Acá te vendría áDuscac; 
Mas era malo de hallar 
El medio para este fin. 



52 

Hasta que lomé, en efeto. 
Por ocasión de mi ausencia 
Una aOigidaí pendencia, 

8ue dije paso en secreto, 
onlésela á un deudo mió, 
No le diciendo con auién; 
Al fln , que lo tracé bien ; 
No hay traza en un desvario. 
Mi hacienda le encomendé ; 

Y con so!o este criado 
Corri, liasia oue desmayado 
A tu posada llegué. 

Hasta aqoi le he referido 
Por despertar tu memoria ; 
Que, como pasada historia , 
La tendrás en el olvido. 
Lo que ha pasado después 
Por mi vergüenza lo callo, 

Y porque no hay que olvidailo, 
Tiempo que tan nuevo es. 

RISBA. 

¿Quieres que yo te lo cuente , 
Que podré bien relatallo? 

Y si te miento en contallo , 
Hnye de mi eternamente. - 

FLORENCIO. 

Déjate dése cuidado; 
Que se baila mi sentido, 
Si dices verdad, corrido, 

Y sí mentira , agraviado. 
Lo que piden solamente 
Estas mal dichas razones. 
Es al fin que me perdones 
Esta veniaa imprudente. 

NIBEA. 

Mí paciencia impertinente 
No puede mas esperar; 
Déjame , Florencio , hablar, 
Si no quieres que reviente. 

rLOREITGIO. V 

Antes á tu autoridad 
Sirvo, que al honor, de ayuda, 
Quien no escucha al que va en duda 
De fallar á la verdad. 

KISEA. 

iPor qué puedes recelarle 
De que te engaño? Sí fuera 
Veniud , si no le ((uisiera , 
iPara'qué hahia de engañarte? 
Florencio, ¿no cpnsideras 
Que, á no quererle yo bien, 
Nuda me estaba tan bien 
Como quede aqui te fueras? 

FLORENCIO. 

Esa voluntadle deba, 
One dices, Señara, creo, 

Y pues yo no la pleiteo. 
No 1» recibas á prueba; 
Qut: los simples labradores , 
Los criados de tu casa , 
Diren lo que eu ella pasa, 

Y presumen tos amores. 
Tan dichosa en ellos sois. 
Que cumplan lu pensamiento, 

Y pnraen su casamienlo, 
De que dulces nietos veas. 
Que si bai á , que es dichoso, 

Y tú á no menos aspiras; 
Que \o sé que si le miras. 
Que le miras como á esposo. 

Y porqne el hien que alcanzó 
F.í\ honi dirhosa crezca. 

El» cpiererleme pnre/.ca, 
Tero en el |»erderle no. 
£l viene ; quédale adiós. 

NISEA. 

Ya que creerme no quieres. 
Aguarda, y cree lo que vieres 
En un día solo y dos. 
Espera, para, y siquiera;.. 



• DEL DIVINO MIGUEL SANCHÍZ. 

FLORENCIO. 

Suelta ; que burlas de mi. ' 

RISEA. 

Arsinda , ayúdame aqaí. 

ARSiriDA. 

Vuelve en ti , Florencio , espera. 

. FLORERCtO. 

Enemiga, ¿qué me quieres? 

NlSEA. 

¿Yo enemiga tuya soy? 

FLORENCIO. 

Suéltame ; que á morir voy. 
Si es que por matarme mucres. 
1^1 viene con tu criado; 
Mira si le fué á llamar. 

IflSEA. 

Del te puedes informar. 

FLORENCIO. 

Ya reviento de informado. 

SttUn EL PRINCIPE t TREBACIO, 
ARIADENO T ROBERTO. 

TRERACIO. 

¿Qué es esto, español? 
prÍncipc. 

Detente. 

ARSIROA. 

Qniere hacer un disparate. 

ARIADERO. 

Suéltale. 

ARSIKDA. 

¿Quieres que mate 
Una intención inocente? 

PRiRClPB. 

¿Con quién lo ha , Arsinda? 

ARSINDA. 

Con quien 
No le ha enojado jamás. 

MISEÁ. 

Y le quiere bien , qae es mas. 

ROBERTO. 

Español , reposo ten. 

FLORENCIO. 

¿ En qué mas tenelle puedo? 
¿Muevo la lengua ó los pies? 

PRiXClPC. 

¿No sabríamos lo que es? 

NlSEA. 

No se vaya. ^ 

ARSINPA. 

No havas miedo. 

PRÍNCIPE. 

¿Adonde ha de ir? 

ARSINDA. 

A buscar 
La muerte suya y ajena. 

príncipe. 

¿Qué ha sido? 

FLORENCIO. 

No le dé pena ; 
Que anadie Intento enojar; 
Que de agradarle y servir 
Es mi ioieucion. 

PRÍ'VCTPE. 

No lo entiendo. 
ariade.no. 

Alguno quiere ir siguiendo, 
Que á caza debió venir, 

Y dice que sirve en ello ; 

Y podría echar de ver 



?ae es mejor obedecer, 
no hacer mas caso dello. 

FRÍlICiPK. 

¿Es esto? 

ICLORSIieCO. 

Pues ¿qué oUa cosa 
Puede ser? 

ROBRRTO. 

No S6 le Impida 
Hacer su oficio. 

PRiVCIPB. 

£n mi Tida 

VI guarda tan cuidadosa. 
Con vigilancia tan fielt 
¿Cuándo duermes? 

FLORENCIO. 

¿E.^o lloras? 

Y quien me ve i todas boras , 
¿Cuándo poede dormir él? 

ARIADENO. 

Como agora es nuevo en esto 
En su cuidado no cesa ; 
Mas cuándo se da mas priesa , 
Se vendrá á cansar mas presto. 
¿De qué sirve que él se arroje 
A servir bien y gnardar. 
Si á los que vienen á hurtar 
Hay acá quien los acoge? 

ARSINDA. 

¿Qnién hace tal? 

ARIADSRO» 

Díganlo ellos. 

PRÍNCIPE. 

¿Es esto verdad , Señora? 

ARIADENO. 

;Klla no le tuvo agora 
Porque no fuese tras ellos? 

PRÍNCIPE. 

Ello está muy bien reñido. 

ROBERTO. 

¿Tú , español , en esto aquí, 

Y yo buscándote alli? 

NISEA». 

Mira si á buscar te ha ido. 

FLORENCIO. 

Seria para saber 

Dónde estaba, para oírme. 

mSEA. 

¿Eso llegas á decirme? 

PRÍNCIPE. 

¿ Fuiste á lo que d^e ? A ver. 

FLORENCIO. 

No he podido, ya lo ves; 
Ahora voy. 

NISEA. 

No harás tal. 

FLORKNGIO. 

Fin que á nadie haré mal , 
Sino gusto. 

PRÍNCIPE. 

Anda , vé pues 

NISEA. 

Déjenos aqui , SeÜor.— 
Eh, espaftol, vente conmigo, 

PRÍNCIPE. 

Todos iremos contigo. 

MSEA. 

Dejarme será mejor. 

Y pues l^ogo sofrímiecito 
Para haber callado ansi , 
Viéndote á tal hora aqui, 
Estorbando mi contento , 



jpnrw mas «i |»ci«!icli , 

,0 ih'jame toKar 
ui casa , por «o t«r 
enojosa impertiiwMla. 

r.orJ. ¿de qiié le ofenda? 
i,qu(iie enojé lamás? 

-.,io<e gabrtfew *as" 

|i'io que de mi ílma «mienáeí. 

V mi voluBlad lAra? 

.m aqtiese piemio Kierto 
,r ijonnir en on desierto 
,nbablirieuM palabra? 
ue con unu crueldad mcbea? 
g^. tras unto nadmsar, 
, poeda en la tida hallar 
i» ponienio que me escucbes? 
y-r ha on POCO mis quejas, 
Q^ fvori oleosa le harán, 
0,5 al fin se quedarán ^ 
a rl aire, á quien las dejaa. 

f s mucho que un ralo olrczons 
ifoas que tantas son ; 

cii) te harán oonpasion, 
i que DO las agradeicaa. 

IftSCA. 

1 o^epnesto en tanto aprieto, 
lite a DO poder mas rcTienlo; 

, ,,,4 perdi el fofrlmienlo, 
: fi.hien perderé el f espelo. 

■ i!i>e , yo soy bonrada , 
\ : ^er hija de ai padre 
i a para quene cvadre 
>]Q)era prenda eatímada. 
. „i) cuidado recibo 
[i- aii fama j de mi honor, 
I .p (or guialle mejor 
I- . lue^te monte vivo. 
•, ^t mis obras podrás 
\ :^nr\i , en mí has podido , 
}' 5 nanea se ba conocido 
. ,3 un pensamiento loco. 
', ^^1.) tú lo di f lo jura; • 
, 1 (Cemente dt «fui, 
' .i'.doesperaatasiedi, 
} 'le fonoes lu locara? 
i /.loteenvSéálUmar? 

ido snpe tu Tenida? 

. ..ndo eslute agradecida 
s tu placer 6 pesar? 
I ur orden Tiste de mi 
, «n que aquí te quedaras? 
. [m que madrugaras 
vníTiso, qué señal di? 
.V vtílo TO por Tentnra? 
f j s ¿ es cortés proceder 
. . .Tiieur una mujer 
' ii< 'icscoidada j segvra? 
>\.sun ruin galardón das 

V ni cortesía mocha , 

i ij que escuchas escacha , 
\!na$,siporfiasmas. 

paÍHCtPB. 

is'to es que el furor remates ; 
< .t DO es bien que mi paciencia 
> anime á que en la presencia 
iit tiflios tan mal me trates. 

niSEA. 

\ fíii me ha estado mejor 
^bUr con publicidad, 
»r]i]ese|/an mi verdad 
L ^ qop dudan de mi honor. 
.i'üdalo el mundo entero, 

. qa<! «o mi opinión cobre; 
'. ü este español pobre , 
r'.f loseta el primero. 
. ' llame in&me recelo, 

«e^ lie baher Tenido á casa, 
I ft.^b lo que en ella pasa , 
•.Tf tn que lo trae de sudo. 



£A GüilRDá CUIDADOSA. 
Sale SILENO. 

siL^o. piallo, 

Ano hallarte en presencia de í^ien le 
AleToso espaftol , tu Tida infíime 
El misero un Tléfra entre mis manos ; 
Con sangre pagarás la alcTosía 
De sacarme a mi blf a de mi casa , 
De noche, con cautela y en mi ausencia. 

FLOREIfClÓ. 

¿Qué turbión de desdichasen mi llueve? 
iQoé es aqveslo, espafidl ? 

FLORENCIO. 

El délo entero 
Que se cae sobre mi. 

AaiADKTfO. 

Mal Informado 
Vienes, SHeno ; lo que dices mira; 
Que es honrada tu hija , no la afrentes. 

prIkcipe. 
¿Es verdad esto? 

FLOMSfdO. 

Anoche en ese monte, 
Después que enél te tí, hallé ala hija 
Desle hombre escondida entre unas ra* 
Huyendo, según dijo«de4a fuerza [ma3, 
Que quisieron baoerie tus criados; 
Recogila y llévesela á tu casa 
Con el cuidado que él tener debía , 
Si supiera de honor, y agora viene 
Apagarme el trabajo desta suerte; 
Que soy en galardones desgraciado. 

PRÍKCIPE. 

I ¿Cuál de vosotros tuvo culpa en esto? 

TBBBAaO. 

¿Tal puede sospecharse de nosotros? 

ARIAOENO. 

Todo es burla, Señor; que la muchacha 
Se alborotó sin «ansa; aquí Trebacio 
Le dijo en borla algunas niberias ; 
Tomólo tan de veras , que han parado 
En lo que ves.* 

TBBBACIO. 

Y yo. 

ARIADERO. 

Pues ¿qué va en ello? 
Yo digo que burlando ha sido todo. 

PRÍNCIPE. 

Luego ¿aqueste español verdad ha di- 
Y está sin culpa? [cho, 

ARIADEIfO. 

Como estás sin ella. 

SILENO. 

Yo sé que no se fuera la zagala. 

PRfNCTPE. 

Basta, déjalo estar, la culpa es mia^, 
Por lo que debo gracias no des quejas. 

NISEA. 

Mientras que se averigua lo que ba sido 
Estará preso el español. 

PRÍNCIPE. 

¿No escachas. 
Si está sin culpa? Tu crueldad me es- 

[panta. 

FLORENCIO. ' 

jTúyNisea, contra mi! Tú fiscal mió! 

NISEA. 

Teiyo que le me vayas. 

ARSINUA. 

Mal le miras; 
Está sin culpa» y ¿préndesle? 



itttti. 

No quiero 

Que se nos vaya. 

SILENO. 

Lo siguro ordenas, 
Mas va en que el ¡justo suyo se ejecute; 
Vaya preso. 

NISEA. 

Traédmele á la torre. 
príncipe. 
Todos le llevaremos. 

NISEA. 

No, tampoco; 
Que no es tanto eí delito, que requieri 
Tanus guardas, Roberto y Ariadeno. 

SILENO. 

No se me irá, á fe. 

príncipe. 

Yo no m'c atrevo 
A replicarle. 

NISEA. 

Vén. 

ROBERTO. 

Si lrá&, yo fio. 

FLORENCIO. 

La prisión mia, y luyos los delitos. 
( Vanse mea y FlorewAe, Róbert$ y 
Sileno.) 

príncipe. 
Bien gastada noche es esta, 
Bien la ocasión be gozado. 

TREBACIO. 

A todos nos ha tocado 
Buena parte de la fiesta. 
Pues ba querido Ariadeno 
Acusarme sin razón. 

ARIADENO. 

Nadie tan sin ocasión * 
Culpara mi deseo bueno; 
Verdad y amistad profeso, 

Y en lo que dije, volví 
Por la verdad y por ti. 

, PRÍNCIPE. 

¿El tiempo gasiaiseneso? 
Parece que no habéis visto 
Lo que aqui por mi pasó. 

ARIADENO. 

Si vi, y cólera medió. 
Tal, que apenas la resisto. 
¿Cómo luvístes paciencia 
Para tanus libertades? 

PRÍNCIPE. 

Sufrilas por ser verdades, 
A quien se debe obediencia. 

ARIAOENO. 

¿Verdades pudieran ser 
Todas las que dijo aquí? 

PRÍNCIPE. 

Y todas pasan por mft, 

Y bien . cbadas de ver : 
Que nanea en este cuidado 
Tratado mejor he sido, 
Ni mejor correspondido; 
No diré que fui engañado. 

ARIADENO. 

Yo entendí que esto fingías 
Por disimular conmigo 
Favores de antes. 

PRÍNCIPE. 

No, amigo, 

No los he visto. 

ARIADENO. 

¿Y porfías? 
{Vanse el Principe y Trebacio,) 



u 



Salé AR8IKDA. 



ARBINDA. 

Ariadeno, no se vi6 
Tal dicba. 

AKIADCnO. 

Puedo ereella; 
Qne es la mayor se&aldeila 
El estar aleare yo. 
¿Qaéhasido? 

ARsmvA. 

Florencio es 
Ya de todos conocí do. 

ARIADENO. 

Sfempre lo tuve creído; 

Que no hay secreto entre tres. 

¿Quién lo conoció? 

ARSINDA. 

Floróla, 
La hija deste villano 
Que anoche le oyó. 

ARIADBRO. 

Temprano 
Esperó nuestra cautela; 
No tienes ya qué decirme, 
Que ya sé cómo seria : 
Escondida le oiría. 

ARSITCDA. 

Mayor mal tienes de oirme; 
Que también sabe que está 
Florencio ansi porque quiere 
A Nisea. 

ARIADKRO. 

Un loco espere 
Lo que mas sucederá. 
Si me conocen á mi, 

Y que al Principe he engtftado, 
Entrando por su criado, 
Pago lo que no comi ; 

Y aquesa labi'adorcíUa 
¿A quién lo dijo? 

ARSINDA. 

A Nlsea, 
Ck>mo que otra su igual sea. 

ARIADENO. 

¿Eo qué ocasión?* 

ARSniDA. 

En relillla 
Porque la reprendió 
Haber de casa salido. 

ARIADENO. 

i Halo Florencio sabido ? 

ARSINOA. 

Nisea se lo riñó. 
Como que lo hubiera él 
Parlado. 

ARMDRIIO. 

Eso no es locara. 

ARSINDA. 

Ya esté de lo que es segura, 
Mas el suceso es cruel. 

ARIADENO. 

¿Y halo dicho i otra poriona 
La muchacha? 

ARSINDA. 

No se sabe; 
Mas en tal pecho ¿qué oabe? 

ARIADENO. 

Hoy i todos lo pregona. 

ARSINDA. 

Nisea quedaba agora 
Con su padre, dando traza 
De liacelle una amenaza 
Porque calle. 

ARIADENO. 

Ansi lo dora ; 
Persuadilta es destruillo. 



DEL DIVINO MIGUEL BANQHCZ. 

Qne un discurso y razón corta 
Cuando mas fea que importa, 
Menos estará en decilio. 

, ARSINDA. 

Voyme, que el Príncipe Tiene, 

Y del con venganza estoy ; 
Que por lo que pasó boy 

Queja de mi también tiene. (Vase.) 

Vuelve á salir EL PRÍNCIPE con 
TREBACIO. 

PRÍNCIPE. 

: Esto ha de sufrir un booibre. 

No solo de mi jaez, 

Sino el mas balo y soez 

Que el mundo le vio sin nombre! 

Si esto venganza no pide. 

Venganzas ¿para qué son? 

ARIADENO. 

Cierto^ mis temores son. 

TRERACIO. 

Con tu presencia lo mide; 
El mejor remedio es, 

Y la venganza mayor. 
Olvidarlo. 

PRÍNCIPE. 

A mi furor 
Conatos ya no me des. 
Heme de vengar sí entiendo 
Aventurar mi opinión. 

ARIADENO. 

Terrible resolución 

Para quien lo está aqui oyendo. 

PRÍNCIPE. 

Ariadeno. 

ARIADENO. 

Aquesto es hecho. 

PRÍNCIPE. 

¿Dónde ibas? 

ARIADENO. 

Como vi 
Qne hablabas allá, entendí 
Que no era para mi pecho. 

PRÍNCIPE. 

No el tuyo solo , el de todos 
l''!ntenderá lo que trato; 
Hoy la paciencia remato. 
No hay ya de engañarme modos. 

ARIADENO. 

Pues ¿quién te ha engañado? 

PRÍNCIPE. 

8ue me fié mas de antojos 
ue de lo que vían mis ojos; 
El deseo me engañó. 
Pero yo le pondré tteno 
Porque no me engañe mas. 

ARIADENO. 

¿Puedo saber lo que has? 

PRÍNCIPE. 

Sé que está .de saber nuevo; 
Parte mucha has visto y ves, 
¿Qué mas claro be de decillo? 
Mejor será prevenilio 

Y derribarme á sos pies. 
',Sí hubieras visto, Ariadeno, 
Cuál me ha tratado Nisea ! 

ARIADENO. 

¿Y eso es? 

PRÍNCn>E. 

¿Qué quieres que sea 
Mi mal« sino ese veneno? 

ARIADENO. 

Mas que roTientes con él; 
Eu ¿gentil yerro li-hía dado 



Yo, 



SI me hubiera anticipado 
A pedirle perdón déi. 

PRfNCIPI. 

Agora de aquí salla, 

Y yo, que acerté á eneontraUa, 
Volví para acompaftalla 

Con muy iusla cortesía; 

Y sin hablar mas que un muerto» 
De manera me trató, 

8ue, ó es loca, ó lo sov yo, 
entrambos, que es lo mis' cierto; 

Y heme de vengar. 

ARUDBIIO. 

Di cómo. 

PRÍNCIPE. 

No por armas, bita lo «ó ; 
Pero camino hallaré, 
Según á pechos lo tomo. 
¿Qué burla le haría vo. 
Como no fuese pesada? 

ARIADENO. 

Esa venganza me agrada. 

TRERACIO. 

Venffóse quien olvidó; 
¿Que mejor burla que hacer 
Cuenta que Jamás la viste? 

PRÍNCIPE. 

Es esa burla muy triste; 
Quiérola mas de placer. 

ARIADENO. 

j^Que mas de placer la quieres 
ue huirte mucho della? 
ue esta es siempre la centella 
ue abrasa mas las mujeres. 

príncipe. 
Remos de burlalla, bailemos 
Para ello alguna traza : 
O pongámosle una maza, 

una matraca le demos. 

* ARIADENO. 

No sé yottué buena sea. 
Ni con cuales te acomooat. 

TRERACIO. 

1 Quieres la mejor de todas? 
Pues llámala. Señor, fea. 

PRÍNCIPE. 

¿Sabéis lo aueyo quisiera? 
Verla qnerioa de un hombre 
De vil raza y de un vil nombre, 

Y entonces yo me riera. 
Quisiera ver lo que hada 
Viéndose tratada ansí 

La que me desdeña á mi. 

TRERACIO. 

Pues si ella no le quería» 
¿Qué venganta fuera esa? 

PRÍNCIPE. 

No fuera venganza poca. 
Porque se volviera loca. 
Pues desto agora le pesa. 

ARIADENO. 

;Qué traza, cuerpo de tatt 

TRE SACIO. 

Y aun quizá le querrá. 

ARIADENO. 

Aguarda, 
Encarguémoslo á esta guarda. 
Que no ha <fe hacello muy mal; 
Tiene industria, y si tü quieres. 
Yo haré one amores la diga» 

Y qne la burla prosiga 

Hasta el tiempo qne quisieres. 

paüfcips. 
Pues ¿osara? 

ARUDERO^ 

Arrojárase 



itremntoDUtpornif, 
mnssisabeqaeiti 

i sirte. 

Poes de hoy no pase 
n qoe la irau esté urdida; 
,e^Q que i entender se asome 
[i ii,ibrá leSo que no tome 
í sus espaldas medida. 

AilADCIO. 

el otro DO soo, ¿qué importa? 

TAEtAGIO. ^ 

p<T>idenle el primer día, 
queda la burla Aria. 

AaUDBNO. 

D«$ DO la bagamos un corta ; • 
.jarnos que es cattallero 
>ut> e$u de España huido, 
tvri4zido y escondido 
iif en habito grosero, 
. rque i un hombre principal 
.0 \i muerte en desafio. 

PitfCiPB. 

3 di" la borla me rio; 
i muDdo no la fió tal. 

AauaEiio. 

\.ns tá que le conoces, 
I iiibarisle en extremo. 

TaSBACIO. 

)«e es pesada burla temo. 

pafacciPB. 
>fT« en lu afabana irooes; 
f., ubrá fingir? 

AMUDENO. 

Muy bien ; 
fOi píeta mas exi rafia 
(jüirfn esto ba tenido fispafia. 

i^nt le busquemos vén. 

ABIAUCNO. 

f I smo con qu ien y o vi ne 
iremos que es, y que bola 
P.ique ana muerte necbo había. 

raíKaPE. 
J el nombre? 

TIEBACIO. 

El diablo lo atine. 

AMAPBIfO. 

Porcncio, y ftié de Valencia; 
Ja Bo le conté su historia? 

PRÍKC1?B. 

Ñ, TI Tuelfo é la memoria 
T'hIó el sDceso y pendencia ; 
}ai> saben ya que es muerto. 

ABUDEIIO. 

.Cd! dellos muerto le vió? 
Urtoos que lo fingió 
r r fitiT aDsi encubierto. 
v> (115 mas en qué reparar ; 
Vj<^Qf mosle luego al punto. 
f**- i<]iú qne está todo junto, 
Ul lio, ¿en qué ba de parar? 

ralNCiPE. 
b ser mi voluntad esta. 

AaiADENO. 

"^ 00 la buena opinión 
' ''í i cobralle afición, 
I -ií«ra peca fiesta. 

taÍ5ClPE. 

.rbueodíaen él espero! 
'.i¿ rito que la he de dar! 

AEIADENO. 

1: (omircio i poblíear 
';]f ti gamh es caballero. 



LA GDARDA CUIDADOSA. 

* rasBAGio. 

Y ¿si él no quiere después? 

ABIADEIfO. 

Eso quede por mi cuenta. 

PRÍNCIPE. 

Lo trazado me contenta. 

ARUDENO. 

Voy á traértelo aqui. 
Dándole la traza y medio. 

PRÍlfCtPE. 

Vé. 

ARIADERO. 

No ha sido mal remedio ' 
Este de lo que temi. ( Vase 

Sale LEUCATO. 

LEUCATO. 

¿No es hora ya de salir 
A bolgarte? 

PRÍRCIPE. 

Nueva holgura 
Me ha trazado mi ventura. 

LEOCATO. 

Merézcatelo yo oir. 

PRÍNCIPE. 

El hombre que he deseado 
Mas ver en aquesta vida. 
Está en tu casa'acogido 
Que mis gustos han hallado. 

LEOCATO. 

Mil veces dichosa ella 

Si i servirle acierta en algo. 

PRÍRCIPE. * 

Ninguna vez á ella salgo 
Que no lleve un placer della. 

LEUCATO. 

Y agora en ella ¿qué bailaste? 

PRÍ2ICIPE. 

Un amigo deseado. 

LEOCATO. 

Si amigo en ella has hallado. 
Con ocasión me la honraste. < 

¿Dónde esti, para que yv 
Le sirva? 

PRÍNCIPE. 

I En el monte está. 
Digámosloxlaro ya. 
Pues el disfraz se acabó. 
Leucato, aqueste español 

gue guarda el monte en vil traje, 
n las obras y linaje 
Envidia su luz el sol. 
Es nn valenciano noble. 
De aquel reino gloria ilustre, 
Rico en casa, en sangre ilustre, 

Y en valor y obras al doble. 
Por una extraña desgracia, 
Que dicha fué para mi. 
Huyendo se vino aqui 

A valerse de mi gracia. 
Mató á un hombre principal, 
Cuya venganza tocaba 
A otro, que le buscaba 
Con enemistad mortal, 

Y parque no le matara 

Con traiciones, le be tenido 
Desta manera escondido. 
Sin que aun de tí me fiara. 
Nueva acaba de tener 
De que el contrario murió, 

Y ya el perdón alcanzó,' 
Nueva de mucho placer. 

TRBBAaO. 

¿Hase visto tal Ibcura 

Como esta en qoe da mi amo* 



) 



LEUCATO. 

Dichoso Otra vez me llamo 
Con esta nueva ventura ; 
Que un hoin))re cual diclio has. 
En sangre, nadenda y valor, 
Y ¿ quien haces tú favor. 
Que en él para mi es lo mas. 
Le esconda esa escasa sombra 
Siendo tan pequeña ella ; 
Mas como vienes á ella, 
Pudo esconderse á tu sombra. 
Aunque me puedes creer, 
Que mil veces be querido 
Decir qne era bien nacido. 

PRÍNCIPE. 

Echábase en él de ver. 
No se va poniendo mal 
Nuestra traza. 

TREBACfO. 

Bien se guia. 

príncipe. 

No es bueno decir c|ue habia 
Visto que era principal. 

LEOCATO. 

¿Que esta ba sido la ocasión 
Que lauto aquí te traia? 

PRÍNCIPE. 

Acertarla no podia ; 
Téngole mucha afición. 

LEUCATO. 

Pues agora, ¿dónde es ido? 

príncipe. 
Ariadeno fué por él. 

LEUCATO. 

¿Qué aun no has hablado con él 
Después que eso se ba sabido? 

PRÍNCIPE. 

No le he visto. 

LEUCATO. 

De placer 
Le 800 las nuevas que sabes. 

Sale FLORELA. 

FLQ3ELA. 

Aunque de matarme acabes. 

El mundo lo ba de saber. 

Leucato, á la guarda infiel 

De ese monte y volunud, 

Mas que no necesidad. 

Le traen velando en él. 

Advertirte *deUo quiero. 

Aunque- la vida me cueste ; 

No es pobre aqueste soldado. 

Sino rico caballero. 

Florencio es sp nombre; advierte 

A su intención mal sencilla ; 

Qne español, y que se humilla, 

Ningan.a honra quiere hacerte. ( Vase. ) 

LEUCATO. 

Espera, rapaza, espera. 

TREBACIO. 

Huyendo va como el viento. 

PRÍNCIPE. 

En villano pensamiento 
Nunca hay sencillez entera. 
¿Hay malicia semejante? 
A no conocerle yo. 
Buen testigo en esta halló. 

LEOCATO. 

Discursos de una ignorante. 
Pero pésame que corra 
Esta opinión, aunque falsa ; 
Que este decir mal es salsa 
Que á muchos de pan abqrra. 



^ 



26 

Pues &I sabor della, alguno 
Ajenas honras se come. 

PBilfCIPE. 

No habrá quien á mal lo t<une, 
Pues no lo ignora ninguno. 

TREBACIO. 

Pues aquesta, ¿adonde estuvo , 
Que vino á saber aquesto? 

PRÍnCIFE. 

No te ríes de cuan presto 

anto la mentira anduvo? 
Que á bocas de niños llega ; 
Pero é todos, malo ó bueno. 
Se lo contara Ariadeno. 

TREDACIO. 

¡ Qué presto un error se pega ! 

PRÍNCIPE. 

A no saber yo el concierto, . 
Según lo diio con traza 

Y de veras la rapaza, 
Tuviéraló yo por cierto, 

TREBACIO. 

Del concierto fui también, 

Y por creérselo be estado. 

PRÍrfCIPK. 

¿Cómo se habla publicado 
Qué á Nisea quiere bien? 

TREBACIO* 

Ariadeno lo dirá. 

PRÍRCIPI. 

Pues en publ ¡callo erró. 
Que asi la burla atajó. 

TREBACIO. 

Alguna ocasión tendrá. 

, Salen FLORENCIO t ARIADENO. 

PRÍNCIPE. 

Florencio mió, ¿es posible 
Que con voz entera puedo 
Decir tu nombre sin miedo? 

' FLORENCIO. 

¿ Qué hay á tu fuerza Imposible? 
Cuando tienen mas testigos. 
Tu voz me asegura mas. 
Pues las que en mi favor das 
Ausentan mis enemigos. 
•Dame la mano, Señor, 
Adonde mi amparo vive. 
prIngipi. 

El pecho, amigo, recibe, 
. Adonde vive tu amor. 
Sea muy enhorabuena 
El Ún deste tu' destierro, 
Aunque roe parece yerro 
Dar parabién de mi pena ; 
Que alfln, por la libertad 
Me querrás dejar á mi. 

FLORENCIO. 

¿Cómo, si ella vive en ti, 

Y en mi pecho la lealtad. 
Temer yerro de mi puedes, 
Que á ser fugitivo baste 
El esclavo que compraste 
Con tan insignes mercedes? 

PRÍNCIPE. 

Ya te habrá dicho Ariadeno 
La nueva que hemos tenido. 

FLORENCIO. 

Todo me lo ha referido. 

PRÍNCIPE. 

Suceso ha sido muy bueno. 

FLORENCIO. 

Como guiado por ti. 

príncipe. 
Tu vida un siglo posea, 



DEL DIVINO MIGUEL SÁNCHEZ. 

Y para servirte sea 
Cuanto me cupiere á mí ; 
Que en este oficio deseo 
Mil veces aventuralla. 

TREBACIO. 

Bien finge el bellaco. 

PRÍNCIPE. 

Calla; 
Que lo escucho y no lo creo. 

FLORENCIO. 

Deja que las manos bese 
A quien mi remedio ha sido, 

Y cuyo pan he comido. 

PRÍNCIPE. 

Debido respeto es ese. 

FLORENCIO. 

Pues da el Príncipe licencia, 
Dame, como á tu eríado. 
La mano. 

LEUCATO. 

Ya te ba bastado 
Mirar que tengo paciencia 
Para que afrenta tan grande 
A mi casa se baya hecho. 
Como que en ella tal pecho 
Tan mal ocupado ande ; 
Basta que no he conocido 
En esa humildad estés, 
Sin proseguirla después 
Que tu valor he sabido. 

FLORENCIO. 

Si el nombre de tu criado 
Has de quitarme, no quiero 
Que se crea el mensaiero 
Que nuevaí^ de mí te oa dado. 
Tu monte quiero guardar 
En el traje que me estoy. 

LEUCATO. 

Servir sabes desde hoy. 
Sabe desde hoy mandar; 
Que como supe mandarte, 
Sabré servirte también. 

PRÍNCIPE. 

El hombre lo bace bien. 

* >RIADENO. 

Ya comienzas á espantarte; 
Adelante, si vivimos, 
Quiero, .Señor, que lo veas, 
Cuando por ti mismo creas 
Que es verdad lo que fiugimos. 

PRÍNCIPE. 

Casi por creello estoy. 
Mus uíme, ¿cómo tan presto 
Se ha publicado ya esto? 

ARIADENO. 

Porque quien lo (pía soy. 
¿A quién lo has oido aquí? 

PRÍNCIPE. 

Vino agora una rapaza, 

Y como si nuestra traza 
Te oyera cómo la di. 
Ansí dijo que este hombre 
Es caballero, y también 
Que quiere á Nisea bien, 
y DO sé si dijo el nooU>re. 

ARIADENO» * 

La culpa desto es mia ; 
Pero della no te pese, 
Que el cierto camino es ese 
Por do mi traza se guia. 
Esa muchacha es el gusto 
De Nisea, y quien la parla 
Cuanto hay, y quise informarla 
De todo eso muy al justo, 
pQrque lo diga a Msea; 

Y comience la maraña. 



SI el viejo se desengaña 
De que á su hija deáea, 
No se recatará del , 

Y da la burla en el lodo. 

ARIADENO. 

Antes por aqaese modo 
Aprieta mas el cordel. 

PRÍNCIPE. 

¿Hate dicho mi intención 
Ariadeno? 

Ya la sé. 

Sin cuidado. Señor, vé, 

Y déjame en la ocasión 

8ue, (une quiera bien Mlgei» 
me aborreceré yp. 

'pnÍNCIPB. 

El principio te fió. 

FLORENCIO. 

Pues deja que el fin se vea; 
Que á quien está mas seguro. 
Le ha de caber de mi engaño 
La parte mayor del daño. 

PRÍNCIPE. 

Pues esa fiesta proeuro. 

FLORENCIO. 

Sí verás, ó podré poco. 

ARIADENO. 

¿Qué dices de mi abijado? 

PRlNaPK. 

Dígote que va extremado. 

ARIADENO. 

Tiene de Tolverte laoo. 

Salé NISEA. 

msEA. 
i Qué Inadvertida he salido ! 
¿Qué se está aquí? 

LBUCATO. 

Nisea, Uega, 
¿De qué huyes? 

NISEA. 

Grei ciega 
Que el Príncipe era ya Ido. 

PRÍNCIPE. 

Por mí no os arrepintáis 
De entrar ; que ya jo me voy. 
Si de pesadumbre soy. 

LBÜCATO. 

Mal BU intencíou acertáis ; 
No pesadumbre, respeto , 
Es el que la hacia volver, 
Ansi ha llegado á saber 
El fin de nuestro secreto, 

Y que en el monte ha guardado. 

ARIADENO. 

Yo la avisé. 

müCA. 

Heto sabido. 
Muy para bien hayan sido 
Las nuevas que hoy os han dado. 
Que á tenerlas esta casa 
De vuestro valor y prendas. 
Debiera menos enmiendas 
Su demostración escasa* 

FLORENCIO. 

MI nueva, aunque de alegría. 
Un gran pesar me ba causado^ 
Que es dejarme despojado 
Del oficio en que os servía; 
Que aunque en la casa es pequerM>, 
TengQ por mas honra y fiesta 
Ser guarda del monte en esta 

gue ser en las oirás dueño. 
as fiad que eternos queden 
Mis servicios I si ea verdad 



jf los «le 1i folonUd 
rocjos llainaKe paeJeo. 

loé le parece? 

TRCBACIO. 

Yo fio 
ae él salga con sn inieDCion. 

PIÚICIPS. 

ÜjTUldisioiaiacion? 

TREMAC10. 

O sé cómo DO me rio. 

i mas ; que andas extremado. 

ABIADCRO. 

ac prosigue. 

FLOREIICIO. 

Es muy presto ; 

niediréUDtodesio. 
lie le parezca sobrMO. 

N16BA. 

;. os reis de habernos hecbo 
s<t ^?ngafiOt creed de nil 
lúf eüire eíe sayal oa ▼! 
k jipre el brocado del pecho. 

FLOBEIIGIO. 

«. lioso yo si ansí es. 

rabcips. 
[f.i que 5a le conoda. 

ABUDtSfO. 

1 2 b. fpie harás que jne ría ; 
t^iiíaserádespaes- 

LIVCATO. 

El 6d, Se5or, ¿quieres irte? 

Eíff.e fonoso. 

LCQCATO. 

Siquiera 
p. r f I baésped, jaste ftiera 
\\Hi posada servirte. 

PRÍKaPE. 

hes DO qaedo, fiar puedes 

t^BL* uo es posible. 

TMBACIO. 

I No adviertes 
(.mo eomiena hacer suertes? 

prIrcipk. 
< '^ri Florencio es bien te quedes, 
Anadeoo. 

aeiadeho. 
Rarélo ansL 

F'crifbcio, adiós. 

FL0M1VGI0. 

¿Que te Tas? 

ndxcipc. 

( '»rto de qoe no podrás 
' rurme meóos á mi ; 
ijíana le irás allá. 

LECCATO. 

NoT)o$ le Ueves un presto. 

PRÍ5C1PE. 

^ i. .^s amigos. iQné es esto? 
N «^ildráspor tofeacá. 

rLoanvcio. 
í {"(fole de acompañar 
'i<^u qae del luoote salgas; 
' «¿rdé so;. 

ral.xCiPB. 

Auoque te valgas 
•>t -o, 00 ha de aprovechar» 

rLoftc^óo. 
>i lie») le sirves» callo. 



L ACHJABDA GCJlDáDOSA, 

PRiRaPE. 

Nisea, adiós. 

mscA. 
Él te guarde, 

PSiiVClPB. 

¿Qué hora será? 

TRBBA€IO. 

No es tarde. 

PBÍNdPB. 

Do vas pondréte á caballo. 

{Vase el Principe^ Leueaio y Trebaeio.) 

ARIADEIfO. 

¿Qué 08 parece del socorro? 

FLOBERCIO. 

Como de tu insenio ha sido. 
Has mucho habernos perdido. 

ARIADEIfO. 

Harta molestia os ahorro ; 
Que si yo no os previniera 
Lo que parló la villana, 
¿ Dó estuviéramos mañana ? 

nsBA. 
Notable desgracia fuera. 
FLORcrrcio. 
Mocho pierdo en la ocasión * 
Que aqui de verte tenía. 

ARIADENO. 

De acabarse al fin había ; 

Tomemos resolución. 

Leucato sabe quién eres; 

El Principe, aunque engafiado, 

Te tiene tan abonado, 

Que tendrás cuanto pidieres. 

FLORENCIO. 

Pídoá Nisea. ¿Qué hará 
El Principe si lo sabe? 

KISCA. 

Como ello una vez se acabe, 
Poco esotro importará. 

FLORGRGIO. 

Si primero la da cuenta 
Tu padre, como está claro. 
Nos perdemos sin reparo. 

ARIADENO. 

Pues algún camino intenta; 
Que aquesta nuestra quimera 
No puede mocho durar; 
Que sí amas, no has de esperar* 
A que Nisea te quiera. 
Ya se puede deshacer, 

IflSEA. 

¡Que en el corazón de un hombre 
Quepa un engafio tan doble ! 

JkRIAOEKO. 

Él le habrá de eonocer. 
No me espanto que has andado 
Asperísimo con él, 
Y ha sido yerro cruel. 

NISEA. 

¿Quién este yerro ha cansado. 
Sino Florencio, que aun hoy 
No está de mi satisfecho? 

FLORERCIO. 

La fortuna es quien lo ha hecho, 
De quien enemigo soy. 
Sí no es que crees todavía 
Que yo mi historia conté 
A Florela. 

nlSEA, 

Déjame, 
Creo que es desgracia mía; , 
Mi paare vuelve ya. Vete. 

ARIADEIfO. 

Recato importa tener. 



S7 



Paciencia. 



FLOUHOQ. 



(Vanu.) 
Sa¡e LEUCATO t ROBERTO. 

LW€AT<^. 

Debe de ser 
El Príncipe su alcahuete; 
Que, según muestra querelle. 
Mas que eso baria por él. 

ROBERTO. 

Queja puede tener dél. 

LEOCATO. 

Yo sabré ya conocelle. 

ROBERTO. 

Bien sé yo que no venia 
A caza el Príncipe aquf ; 
Pero siempre presumía 
Que, á Niséa bien quería. 
Mas agora echo de ver. 
Que venia á ser tercero 
De otro. 

LEÜCATO* 

* De enojo muero. 
Roberto, ¿qué puedo hacer? 

ROBERTO. 

Según lo que lo encarece 
El Príncipe, muy á cuento 
Te venía el casamiento. 

LEÜCÁTO. 

Sí , pero no me lo ofrece. 

Si eso fuera su intención. 

El Principe no pudiera 
I Tratarlo de otra manera; 
i Sin duda aquesta es traición. 

IfISBA. 

¿Qué puede ser el secreto 
En que tan ciegos están, 
Que mirado no me han? 

LEOCATO. 

Que he de vengarme prometo. 

Y ¿qué has oioo decir 
Que ya Nisea sabia 
Quién era? 

ROBERTO, 

Asi se decía ; 
Nada te debo encubrir. 

Y diz que por la ventana 
De noche con él hablaba. 

LEtCATO. 

La paciencia se me acaba; 
Oiga, tan flaca y liviana. 

ROBERTO. 

Lo qqe yo he considerado 
Es, que no la vi salir 
A caza nunca, sin ir 
El español á sú lado. 
Bien puede ser presundou 
Ruin, mas la autoridad, 
Tanto como la verdad, 
Daña la falsa opinión. 

LEOCATO. 

Pues pienso volver por mi; 
Primero averiguaré 
Si culpada mi nija fué. 

ROBERTO. 

Paso, Señor; que está aquí. 

msEA. 
Que no he podido entender 
Palabra, aunque mas he hecho. 
Que ya me ha visto, sospecho « 
No sé qué medio tener. 

LEUCATO. 

¿Nisea? 

msEA. 

Señor. 



LBDCATO. 

Escucha. 
Bien puedo yo de tu seso 
Acons^arme. 

mssA. 
Confieso 
Que la prudencia no es mucha ; 
Mas el buen deseo hará 
Uae acierie. 

LEDCATO. 

Del estoy cierto.— 
No te desvies, Roberto, 
Pues que lo mas sabes ya.— 
K\ Principe te me pide 
Para ese forastero, 
.Aunque confesarte quiero 
Que con mi intención se mide; 
Porque tras la relación 
Que el Principe del ha hecho» 
Estoy yo muy satisfecho 
De 6118 prendas y opinión; 
Porque estando yo en su tierra, 
Oi esto mismo del. 
Solo dudo de si es él; 
Kste temor me liace guerra. 
Que en Florencio, ei de Valencia, 
Hay las partes que contó 
Kl Principe, sélo yo ; 
En eso no hay diferencia. 
Mas ¿ qué sé yo si este es 
Florencio, ó algún perdido. 
Que con su nombre ha venido 
A la pretensión que ves? 
Destosolo me recelo; 
Que á estar esta verdad clan, 
Esta noche te casara. 

NISEA. 

Muy prudente es tu recelo; 
Y por uo cansarte en él, 
Puedes no tratar mas dello. 

LEUCATO. 

No es caso para tenello 
En poco. 

msEA. 
Riete del. 
¿Tanta priesa te doy yo 
£n casarme? 

LBDCATO. 

No está en eso I 
Sino en ser este un suceso 
El mejor que se pensó. 
Si, como digo, es verdad 
Que este es Florencio. 

RISEA. 

No puedo 
Yo asigurar i tu miedo. 
Que serla liviandad ; 
El recato punca daña, 
Mas yo no puedo pensar 
Que te había de engañar 
El Principe. 

LEUCATO. 

Y ¿si él le engaña? 

msBA. 
Afirma con evidencia 
Conocerle, y me parece 

8ue la memoria me ofrece 
u*es el que yo vi en Valencia; 
Que allá bien le conocia. 
Aunque en traje diferente, 
Y andar descuidadamente 
Olvidada me tenia. 

LBDCATO. 

¡Notable ventura fuera 
Conocerle tú! 

RISEA. 

^ ^. ¿Qué digo? 
Que pudiera ser testigo, 



DEL DIVINO MIGUEL SANCREZ. 

Si á mal no se me tuviera: 
Mas no está á doncellas bien 
Abonar á quien las pide. 

ROBERTO. 

Si uno con otro se mide, 
Por probado el hecho tengo. 

LEUCATO. 

1 Qué mayor indicio quieres 
De que es cómplice en el trato? 
No sé cómo no la mato, 
Pues yo ya de rabia muero. 

ROBERTO. 

Mejor es disimular: 
No alborotemos la casa. 

NISEA. 

Si esta dicha se me traza 
¿Qué tengo que desear? 

LEUCATO. 

No hay de qué informarme mas, 
Con esto el proceso sello; 
Que pues me va tanto en ellOt 
Sé que no me engañarás; 
Lo que conviene es que callea. 

NISEA. 

¿Habia yo de hablar en esto? 

LEUCATO. 

Vete adentro; que muy presto 
Haré que marido halles. 

NISEA. 

Hija humilde luya soy. 

Mi gusto ha echado de ver. 

i Que mal se encubre un placer ! 

(Vflie.) 

LEUCATO. 

De todo informado estoy. 
Esta le conoce y trata; 
Demasiada es la paciencia 
Que ha tenido en su presencia 
Tal infame, y ¿no le mata? 

ROBERTO. 

No se remedia con eso 
Tu pasión. 

LEUCATO. 

Por eso espero 
El medio que intentar quiero; 
Sea cual fuere el suceso, 
Florencio se ha de casar 
Luego, ó morir á mis manos. 

ROBERTO. 

Mira los medios mas sanos 
Que á eso puedes hallar, 
Habla al Principe primero. 

LRUCATO. 

Ausentaráse el traidor, 
Y padecerá mi honor. 
Si á cumplimientos espero. 

ROBERTO. 

¿No ves que podrá quejarse 
El Principe? 

LEUCATO. 

También yo. 
Pues es el que me engañó; 
Mi honor tiene de cobrarse. 
Venga después lo queven^. 

ROBERTO. 

Míralo primero. 

LEUCATO. 

El seso 
Me harás perder. 

ROBERTO. 

El suceso 
Que yo te deseo venga. 



One á la demencia los caminos ci>rn 
Si queda algún amparo mas ^ueaíi.Jt 
La flaca mocedad qoe noa vez yerra* 
Tu pecho noble mi desdicha ablano 
Y si oumana piedad en U se encícir] 
Muéstralo ahora en amparar mi vioj 
Hasta del mismo padre perseguida 
Bien conozco que parte te ha tü(^jo 
No pequeña de aqueste yerro mió, 
Mas por esto será roas estimado; 
En el valor de tu clemencia fio. 

ARSINDA. 

I Oh loca, en ouántos miedos ycuidal 
Nos tiene la pesado desvario ! [ di 
¡ Cuántos seguros ánimos alteras! 

fLOREU. 

A Qo ler esto, en perdonar ¿qué bírie 

Uá¡¡ 
Sais SILENO. 

SILINO. 

Oye, Arsinda, gran mal nosamena?^ 
¿Acjuí estas? ¡Fin amárco de mis aúu 
¡ Cómo mi furia no te despedaza, 
Autora miserable de mis aaños ! 

FLORELA. 

Ampárame, Señora ; á él te abrau. 

SILERO. 

No tendráa lengua part mas engaSos 

ARsmnA. 
Tente, Siteno, y el Airor reporu. 

BILENO. 

Mataréla. 

ARSmOA. 

El daño hecho, ^qaé importa 

SILERO. 

Para qoe no haga mas. 

ARSINDA. 

Después de aqueste^ 
Mas que haga mas. 

SILRNO. 

Saldrále aqueste caro, 
No es bien que viva semejante peste. 

rLORELA. 

Mira, 8effora,qae de ti me amparo. 

ARSINDA. 

Paso, que no es lui^ar para eso este, 
DIme qué ha habido. 

SILENO. 

Ya te lo declaro; 
En este sentimiento que en mí miras, 
Hoy Hueve el cielo en este monte iras.; 

ARSINDA. 

Acaba de decillo. 

SILBNO. * 

Solo digo 
Due al español le tienen encerrado, 
Y un clérigo allá dentro, yo testigo 
Mirad desio que puedo haber pensado 
Ariadeno , que criado le es y amigo. 
Partió, como es razón, alborotacfo, 
A dar cuenta al Principe, 

ARSINDA. 

Bial triste. 



Siüen ARSINDA t FLORELA. 

PLOREU. 

Si ya mi desventara no es tan grande, 



Saié ROBERTO. 

ROBERTO. 

Siempre vi en la vida toda 
De un daño nacer un bien; 

ÍNo le das el parabién 
NUeadesnboda? 

ARSINDA. 

Diferente nueva ^s esta. 
Si no lo dice al revés; 
Dinos, RoberlOi lo qu* ea. 



BOtKIlTO* 

,fe*áN)MíCt»da. 

SlUQtO. 

O ¿qué camino lien? 
. la ooa 4 la olrt nue?a; 

s-itlafiíe? 

siLcno. 

Yaloimagioo. 

ABStKDA. 

Con qoién es el caamienlot 

IIOBKKTO. 

nn Florencio, mas conlenlo 
ttfjimtó vencedor ^mo. 

AMINDA. 

ime de mas, ¿qne csiA 

■OBERTO. 

Asi lo esittvieras, 
loe tula dichosa fueras. 

FU>aKLA. 

;oo esto estoy libre ja. 

SILKNO. 

■ in eso debia de ser 

¡:i clérigo qae vieDlrar, 
iirttscque ¿confesar 
U iba. 

ROBBRTP* 

Buen parecer; 
Víios 4 regocijar 

UtiCStt. 

AasmBA. 
Si DO lo#eo, 
U digo qbe no lo creo. 

lOBKRTO. 

F>>s véate á desengañar. 

Ukñ El PRINCIPE, TREBACIO 
T ABIADENO. 

AlUBSnO. 

i Diosraego que no hayamos 

Tanlado. 

rtiüCiFB. 

Mas DO be podido; 

o o baria priesa be corrido. 

TRKBACIO. 

Bot^noesü aqol. 

Veamos, 
Roberto, ¿qué hay por acá? 

BOBEITO. 

.T»U) hi qne estás aasente* 
oje me mandas que le cuenle 

*^otedades? 

pbíecipi. 

¿Haylas ya? 

TBBBACIO. 

Y3 lo debe de saber; 
Lo mejor es confesar. 

PBiHCIPB. 

Vochodicps en callar. 

TREBACIO. 

südodadebedeser. 

BOSERTO. 

Uncatosabe, por cierto, 
(jüeel españot ha tratado 
H^l SQcasa, y ha trazado, 
Como cobrar su honor muerto; 
Supo que quería huir, 
\ )K>r DO quedar perdido, 
Dióio i SI h]]« por marido: 



LA GDARBA CUIDADORA. 

ARIADERO. 

Aun eso es ya de sufrir. 

PRÍNCIPE. 

¿Qué dices? 

ROBERTO. 

Que lo ha casado 
Con Su hija. 

prírcipe. 
¿Con su hija? 

ROBERTO. 

Hecho el desposorio esti. 

ARlAnENO. 

Agora estás bien vengado. 

TREBACIO. 

Demasiada burla es; 

Nunca me agradó este enredo. 

ARIADBNO. 

A mayor mal tuve miedo, 
Desto enojado no estés; 

gue pues él se lo ha querido, 
1 se lo tenga por cuenta. 
¿No te dio? Sufra la afrenU 
De lo que le ha sucedido. 
prírcipe. 

Pues ¿ cómo ti le dijiste 
Que le querían matar? 

* ARUDENO. 

Vile, Señor, eqcerrar, 

Y temi. 

ROBERTO. 

Ocasión tuviste. 
Todos salen acá fuera; 
Mira si verdad te digo 

Y si ya lo traen consigo. 
príncipe. 

iQuién tal suceso entendiera! 

Salen LEUCATO, FLORENCIO T 
NISEA. 



LBOCATO. 

Iré ala dudada dar 
Cuenta al Principe de todo; 
Que , como le diga el modo. 
No le tiene de pesar. 

PLORENCIO. 

Veste aquí. 

• LBUCATO. 

En todas mis dichas 
Tienes de hallarte, Señor. 

PRÍNCIPE. 

Pero hoy dirás mejor 

Que me hallé en tus desdichas; 

¿Qué disparate es aqueste? 

LEOCATO. 

Como me des atención, * 
Aprobarás mi razón. 

príncipe. 
¿Es hecho de cuerdo este? 
1 A un hombre no conocido 
Das tu hija? 

LEOCATO. 

SI lo es, 

Y muy abonado, pues 
Por su fiador has salido. 

PRÍNCIPE. 

¿Díjete yo que le dieras 
A tu hija? 

LEUCATO. 

Aquesono. 

PRÍNCIPE. 

Y es bien lo supiera yo. 

LEOCATO. 

Rien fuera que lo supieras 
Si pudiera aaigurarme 



39 



De ocasiones que temi; 

Y pues me culpas ansí , 
Razón será de escucharme. 
Príncipe , yo sé por cierto 
Que no harlorencio venido 
Por ocasión que haya habido 
De delito ú hombre muerto; 
Mi hija vino á buscar, 

A ooien miró desde España, 
Y, Príncipe, aquel que engaña. 
Aquel se debe culpar. 
Yo sé que la hablaba aquí, 

Y que ella también le hablaba, 

Y ausentarse se quería 
Después que le conocia ; 
Por aslgurar mi honor. 
Como has visto, le casé ; 
La honra ya la cobré. 
La vida, aquí está Señor, 

príncipe. , 

Y fuera Justo pedirme 
Licencia. 

LEOCATO. 

Muy justo fuera. 
Si cuando no se me diera. 
Quedara mi opinión firme; 
I Si de dármela tenias. 
Agora la puedes dar, 

Y habíala de matar 

Si no me la concedías; 
Si me la das, haré cuenta 
Que hecho con ella fuét 

Y si no, que la maté 

En venganza de mi afrenta, 

Y que castigar convino 
Mi delito deste modo; 
Echarás de ver que todo 
Viene á salir á un camino. 

PRÍNCIPE. 

¿Qué castigo te he de dar, 
Si ya tienes el mayor . . 
Que tuvo jamás error? 
¡ Honra deseas cobrar 

Y tu hija á nn hombre das 
El masbajo y abatido 
Que en la tierra conocí ! 

FLORENCIO. 

Honra á quien honra das ; 
Tiene tu engaño razón, 

Y no me ofendo con eso. 

PRÍNCVE. 

Harásme perder el seso. 

ARIAOENO. 

Cada ano tiene razón. 

PRÍNCIPE. * 

Dime tú, español, ¿por qué 
Hiciste yerro tan grande? 

FLORENCIO. , 

¿Qué hago que no me mande 
Vuestro gusto? Yo ¿ en qué erré? 
Tü me hiciste comenzar 
Todo el suceso que ves, 
Rueño ó malo; acá después 
Por fuerza me haces casar ; 
¿Qué culpa tengo? 

PRÍNCIPE. 

¿No fuera 
Justo decir luego allí 
Quién eras? 

FLORENCIO.. 

Ya vo les di 
De quién soy noticia entera. 

PRÍNCIPE. 

Y ¿te casan con todo eso? 

, LEOCATO. 

Y pienso qne le honro poco. 

PRÍNCIPE. 

Dime, Lencato, ¿estás loco? 



• I 



SÚ 

ARIADfNO. 

Acabe en bien el suceso. 

PRbClPE. 

Di en mi presencia quién eres. 

FLOREKCIO. 

Florencio digo que soy. 

PRiNCIPK. 

De burlas cansado estoy. 
Diio, acaba. 

FLORENCIO. 

¿Qué mas quieres? 
Tú mismo dicho lo has, 
Soy el mesmo que dijiste. 

PRÍNCIPE. 

Como quien el^s hiciste; 
Pero tú h> pagarás.— 
Ariadeno, di aqui inego 
Aqueste iiombre quién es. 

ARuaeno. 
Agora llega mi mes. 

prí.xcipi. 
Estáte con mas sosiego. 

ARlAUElfO. 

El marido de Nisea 
Le podemos ya llamar. 

PRÍNCIPE. 

¿Estoy muy para burlar? 

AMADENO. 

Pues ¿quién quieres tú que sea? 

PRÍNCIPE. 

Di lo que sabes. . 

ARIAAERO. 

Yo sé 
Que es Florencio, un caballero 
De mas honra que dinero.. 

PRÍNCIPE. 

Mira que me enojaré; 
Dilo. 

ARIADENO. 

¿ Quieres que lo jure ? 
Juraréloenun misal. 

LEOCATO. 

Creo que no apura mal 



DEL DIVINO MIGUEL SANGUKZ. 

Lo que es razón quese apure; 
MihijayArsiodaytodoa 
Le conocen, y es aoii 

ARSlNDA. 

Conóscole como á mi; 
Todo pasa de ese modo. 

príncipe. 

Trebacio, dime, ¿estoy loco? 
¿Qué es aquesto? 

TREBACtO. 

Aquesto es 
Lo mismo, Señor, que ves. 

Q.ORBNaO. 

Aqui aparte escucha un poco: 
Yo soy Florencio, Señor, 
Que á Nisea quiero bien; 
Si no, estas locuras den 
Testimonio de m¡ amor. 
Por ella vine, y be estado 
En el traje que me ves» 

Y todo lo que ya es 

Ha por mi vida pasado. 
M:indá!;teme que tomase 
Mi nomnre mismo, y tómele; 
I^ira conmigo cállele, . 
Porque el bien no me quitase. 
Aquí Leucato me casa * 
Por fuerza; ¿qué hacer podía. 
Si el bien que vo mas quería 
Me meten por fuerza en casa? 
Esta es la verdad ; sí della 
En tí queda alguno, empieza 
Aquí tengo mi cabeza, 

Y acábese tu querella. 

PRÍNCIPE. 

i Sabe Nisea que yo « 

La trataba de burlar ? 

FLORENCIO. 

Ni aun de podelk) contar 
Lugar el tiempo me dio. 

PRÍNCIPE. 

Llama i Ariadeno. 

FLORENCIO. 

{ Ariadeno! 



ARIADBHO* 

Yo lo habré de pagar todo.— 
Ya yo, Señor, me acomodo 
Con cuQlguier castigo bueno; 
Pero advierte que he peeado 
En servicio de mi amo. 

PRÍNCIPE. 

No para eso te llamo; 
Que soy solo yo el culpado. 
/.Prometéisme de callar 
Mí yerro? 

ARIADENO. 

Si prometemos. 

PRÍNCIPE. 

Pues en amistad quedemos; 
Que yo lo quiero enmendar.— 
Leucato, be querido darte 
Este susto en penitencia 
De no pedirme licencia, 
Y aqui tu yerro afrentarte ; 
Pero, visto tu buen celo, 
Es bien que pendón reciDas. 

LEUCATO. 

¡ Venturosos afios vivas I 

FLORENCIO. 

¡Mil siglos te guarde el cielo! 

PRÍNCIPE. 

Muchos afios os goceÍs.<— 
Señora, con la alegría 
Que os asegura este día, 
El autor della seréis. 

NISEA. . 

Porque por vos be venido 
A los bienes que poseo. 
Tengáis los que yo^eseo.* 

PRÍNCIPE. 

No es muy seguro el partido; 
Gocen su vida dichosa. 

LEUCATO. 

Tiempo tendrán harto luego. 

FLORENCIO. 

Desle fin. nace el sosiego 
De La guarda etddadoia. 



Ecrr 



s=c 



COiMÉiyiA FAMOSA 



DEL 



PRADO DE VALENCIA, 



coi?rasTA 



p«s il GáJNOiaGO TARREGAy po«ta valensUao. 



LOA. 



B^mpe por el ancho mar 
D U noche mas serena, 
b& viento apacible y manso, 
u Mve armada y gruesa, 
t d rilo suena en la gabia, 
leiiimooero forceja, 
1 10$ grametes dan f cees» 
ijf la bomba se acotrdan. 
rp;>tro& duerme signto, 
; idoriUer no desniertef 
,: ¡escuidado artillero 
io irata en balas ni en cuetdas. 
¡ >a iJQenneo deseutdados, 
Uros comeo, oíros juegan; 
[telan pasajero pasa, 
U el otro se marea. 
!>gi el coarto de la Inna, 
IM duerman i sosiegan, 
i>^i j descuidados, 
i>;il si estovieran en tierra, 
í.uaoth) de la gabla á TOces 
D» e la posia : c Arma, guerra ; 
t^se DOS Tienen dando alcance 
Sfi> enemigas galeras.» 
^lüo todos de sns ranchos, 
Coil coo arrau, cnál sin ellas, 
UaUestido, cuál déSnado, 
^gicaeo, alM Iro^esan. 
V) uemblaa los corazones, 
\)lo$Taiientes leesfuenan, 
\i los coDformes se animan, 
í) el artillero se apresta; 



Suenan en la plaza de armas 
Cajas, clarines, trompetas. 
Pífanos, bandos, mandatos, 
Voces, gritos, pitos, presa. 
La herramenta se abrasa, 
, El boriquete se quema, 
Ya el trinquete está rompido, 
Ya falta la cebadera. 
Sube el humo basta los cielos, 
La sangre en el mar se aumenta; 
Tan espesas van las balas, 
Que unas con otras se encuentran. 
Suspéndese el ancfao mar, 
Sobra el remo, y no la vela ; 
Solo esfuerzo y corazón 
Vale, anima, puede y presta. 
Cuál dice á voces : «Amaina,! 
Cuál de la gabia se escuelga. 
Cuál por apretar afloja, 
Cuál por aflojar apríeu. 
Embisten,Tom^ y talan t 
Desgarranfarrojan, Uegaa» 
Despedazan, trozan, gasta»» 
Pasan, hunden, cascan, queman» 
Arman, empuñan, esgrimen, 
Huyen, arremeten, prueban. 
Llaman, responden, ssludaa. 
Cuelgan, gritan, ponen, truecan, 
Lloran, gimen, piden, mandan. 
Ruegan, sirTeo, vuelven, ftienan. 
Esfuerzan, cübrense, animan. 
Ruedan, sirven, baten, sueldan. 



Ya disparan y ya tofilln. 
Ya desmayan, ya pelean. 
Ya se esconden, ya acometen. 
Ya hacen votos, ya promesas. 
Al fin el cielo piadoso. 
Que de afligidos se acuerda, 
A la descompuesta nave 
La anima con viento y ftiena ; 
Ya el dulce puerto desembre, 

Y despiden la tristeza; 

t Vitoria,» dicen á voces. 
Ya se componen v alegran ; 
Llegan á su amana patria, 

Y en desembarcando en ella , 
Esfuérzanse los heridos, 

Y los sanos hacen fiesta. 
Ésto sucedió á mi autor, 

Y pues á buen puerto allega. 
Será bien que se repare 
Ado hay tanu nobleza, 
Pues harto necio será 
Aquel que por hora y media 
No le prestare silencio 
Mientras durare su fiesta, 

A los discretos proroete 
flacerleshoy una ofrenda. 
Donde muestre su caudal. 
Pues á tan buen puerto allega. 
Reciban su voluntad, 

Y hallarán á cuenta della 
Deseo, humildad, entrañas, 
Alma, corazón, paciencia. 



EL PRADO DE VALENCIA. 



DONJUÁN, I . 
LAURA, I P""^- 

TEODORO, viejo, tio de 
etici. 



CAPITÁN, hermano de 

Laura» 
BEATRIZ, hijadel Capitán. 
FELICIA, madre. 
MARGARITA, iu hija. 
CONDE FABRICIO. 



PERSONAS. 


• 


no de DON CARLOS. | 






RODOLFO, capitün de ¡a 


Padrinos. 


apitan. 


marina. 


Pues. 




GUILLERMO, lacayo. 


CHIADOg. 


la. 


UN ATAMBOR. 
UN ESCUDERO. 


•Soldados. 



JORNADA PRÍMERA. 



Salen LAURA t DON JUAN, veetído de 

camino f con botat y etpuelat eaUada*. 

« 

LAURA. 

Si te vas, ¿por qué me dcjav? 

Y si no quieres ilevsrme, 
¿No es mayor para acabarme 
Esa espada que estas quejas ? 
Mátame, porque me obligues, 
Merced es que corresponde 
Con los ceios de ese conde 

Y con las furias que sigues. 
í Ay de mi, quién me ai jera 
Cuando humilde me rogabas, 
Qu*el bien que solicitabas 
Trataras desta manera ! 

I Oh falsa naturaleza, 
Mengua de nuesura cordura, 
Al n;icer nuestra blandura 
Se engendra vuestra aspereza ! 
Pero ya que me atrepella 
Tu rigor con mi deshonra. 
Déjame seguir mi honra , 
Que no sé vivir sin ella. 

?ue tú me llevas mi fama, 
aqui me dejas tu ofensa ; 
¿E&ta es Justa recompensa 
De un favor y de una llama? 
Pero los hombres, teniendo 
Por Dios á nuestro desden. 
Si os debemoa pagáis bien, 

Y pagáis mal en debiendo. 

DON JUAIf. 

Ya callo de muy cansado ; 
¡ Qué donosas pretensiones, 

Suerer doblar con razones 
n pecho determinado ! 

, LAURA. 

¿Y que al fin te determinas? 

DON JUAN. 

Las botas y las espuelas 
Te lo dirán. 

LACRA. 

¡Cómo vuelas 
Tras el rigor que caminas ! 

guizá que dudaste mas 
nx]ueperme que en dejarme; 
¿En qué sitio podré hallarme? 
Mi don Juan, ¿dónde te vas? 
Un condecillo ettranjero, 
Inferior á tus quilates, 
Con no sé qué disparates 
De un papel ioco y grosero, ' 
Te destierra de Valencia , 
Colgando el agravio tuyo, 
No del corto valor suyo. 
Sino de mi resistencia. 
Pooomifemeabonó. 



DON JUAN. 

Laura, de ezperíencia sé 
Qué dará de si una fe 

8ue tal papel recibió, 
ame que corran papeles 
Donde no sobra amistad, 

Y te daré liviandad 

Aun en los pechos mas fieles. 
La qué recibe una carta, 
Favor hace á quien la «ntrega ; 

Y si después no la juega, 
Dios sabe si la descarta. 
Con ella puedes quedar, 
Pues la de horro roe vino 
Con disfrace del camino 
De carta de navegar. 
Prosigue las intenciones 
Dése papel que en ti vive, 
Pues la pluma que la escribe 
Borra mis obligaciones. 

UORA. 

Si mis brazos no dan pena. 
Si puedes, don Juan, sufrillos, 
A tus pies sirvan de grillos. 
Como al cuello eran cadena. 
Si esta boca no te enfada. 
Deja, porque se mejore , 
Que esas espuelas te dore. 
Mira si está bien picada. 
No culpes mi liviandad, 
Que esta jamás se ha notado ; 

8ue los Yerros del cuidadck 
o son de la voluntad. 
Cubierta (üé este papel 
Destos guantes, cosa es cierta 
Que me engañó por cubierta, 
Pero ni dellos ni del 
Quedará rastro ó memoria; 
A tus plés, como yo, están ; 
Ni pidas mas, mi don Juan , 
Ni quieras m^or victoria. 

DON JOAN. 

Bien parecen divididos 
Por tu mano insrata, infiel, 
Lps pedazos del papel 

Y de los guantes rompidos* 
esta gloria se reparte 
Como piezas de un espejo» 
Porque tengas aparejoi 
En donde puedas n>trarte. 
Yo también en ellas veo 

Mi agravio en muchos lugares. 
Mas por no darte pesares 
Ni atormentar mi deseo, . 
Pues sabes qn*es cosa cierta 
Que si el papel la ha tenido. 
Los guantes que has recebtdo 
No tienen buena cubierta. 
Adiós, Laura. 

* LACRA. 

Adiós, inórate ; 

Y pues muero sin remedio, 



La Uerra que estará en medio 
De mi vida y de tu trato 
Cubrirá mi desventura. 
Pues nadie puede esconder 
Los yerros de una mujer 
M^or que la sepultura. 

Sale TEODORO, viejo . 

TIODORO. 

¿SeSor don Juan? 

DONJUÁN. 

Se&or tio, 
¿Tenéis algo que mandar oie? 

TEODORO. 

. Gusto, sobrino, de hallarme 
En parte donde confio 

§ue mi precepto ó mi ruego, 
i nueden tanto mis canas. 
Dejarán con los dos llanas 
UnaA centellas de un fuego. 
Que entre las lenguas parleras 
Del vulgo incierto se eztienden, 

Y las mejillas me encienden 
Con mil Injurias primeras. 

LAURA. 

Esta es f^terna sin duda ; 
A muy buen tiempo ha venido. 

DON JUAN. 

Ya, Teodoro, habéis sabido 
Que de consejo y ayuda 
Mi prima y yo, en primer grado, 
Echamos nano de vos. 

TEODORO. 

Bien sé, amlsos, oue los dos 
Siempre me habéis respetado; 

Y asi, vengo á suplicaros 
Que no me ofendáis agora ; 
Mil aftos bá que se dora 
Lo que es veros y trataros. 
Con el justo casamiento, 

?ttesin razón se dilata, 
en ver- que no se remata. 
La nota del vulgo siento. 
De vuestra plática abusa 
La ciudad, no sin razón» 
Pues la mucha dilación 
Convierte en mengua la excusa. 
Una sangre somos todos. 
Comunes son nuestras meogua5 ; 
No demos materia á lenguas . 

§ne ofenden por muchos modos, 
aunque mi sangre se parte 
Igualmente entre los dos, 
No me culpéis, don Juan, vos 
Si no soy de vuestra parte; 
Que si este cuerpo acom[»aüo 

Y en ley de sanere le ayudo. 
Como sangre á Laura acudo , 
Qn*ea la parte do está el daño. 
Separad su honor, sobrino , 



(tr3<l loqueóos debéis, 
I >t>ri coa que os caséis» 
)uc eite es el mejor camino. 

DOX JtlATI. {Ap,) 

Oh qo^ piDUda ocasión 
If .í:í el vi^o , por mlTída! 
M.ro mi j usía partida 
' .üdar cu su reprehensión. 
I „.< criiua , á buena cuenta, 
liMTa estorballa, y es llano 
•ut drsia vez se la gano , 
I ni ella cargo su afrenU. 
UNU rrua es esta sin duda! 

TSOMRO. ^ 

fjbrino, ¡qué estáis pensando? 

non JOAN, 
^^'.or.esuba notando 

11,0 Dios lo bueno ayuda ; 
/Ui al lin halláis mi persona, 
iu atajar estas notas ^ 
.c, ijs espuelas y bolas, 
flcse pane i Barcelona, 
\ /-oile pienso embarcarme 
hn Roma, por dispensa, 
uHi el grado y con la ofensa , 
jac QO dejarán casarme. 

UDRA. (j4p.) 

,Üb traidor» 

TEODORO. 

¡Ob buen sobrino! 
uuaA. (Ap.) 
.liien quó embuste me ordena ! 

TCODOBO. 

1 vBid , hijo /esta cadena 
\ >n el ^'aMü del camino ; 

• >,,, i-roceder tan honrado 
bi Je ser favorecido. 

OOX JOAN. 

h-j e»o no me despido 
iv :»s q«e e&iúj obligado ; 
f r,ue me Yeran ae vuelta 
A^trs de ver mi partida, 
^prt>oestáaQigida 
ü iiioia j lan de rcYuelta, 
i .reso,esqoifaT brava, 
•..;•• pieus • como foca , 
. . u$ oaoos y la boca 
LsUrsioADies que le daba. 

LAOaA. (Ap,) 
f)!i»ogaD09o! 

TCOOOIIO. 

¡Oh buen sobrino! 

DON JOAN. 

C«»Uldato8» Teodoro. 

TEODORO. 

5^ itrina , no grande tesoro 

t r lis por este camino. 

:t qae eo esla coyuntura 

iu aioargue la partida 

\ . tnr espanto , por mi vida . 

\ ai rs ausencia al Qn , y es dura ; 

I 'mbtbelda singana, 

Tifs |>ur mejor ha de ser ; 

• • f o efeto ha de escocer 
. . o rei^dio que sana. 

LAURA. 

jir.t*4 si mandáis , no veo 
\ t' <vu ida es necesaria ; 
;i f 9 Roma es cosa ordinaria 
^' :omr coo na correo. 
s «• mt moere por suerte, 
litii&pensacioa sacada... 

TKOooao* 

^r> bola de cruzada 

tifi ifaMlv^ en la muerte. 

UOBA. 

\i'Ki!e de mi dinero, 
^oateotnre Apersona. 
l»D. C. fic L.— i. 



EL PKADO Dlfi YAUfilHGlA. 
DON JOAN. 

Si voy á Roma en persona , 
Negociaré como quiero. 

Y es ahorro de ocasiones , 

Que entre dos mozos son fuego. 

TEODORO. 

Don Juan está menos ciego , 
Vos seguís vuestras pasiones. 
Vayase agora, que pienso 
Qu es rejalgar la tardanza. 

LAURA. 

Si allá la dispensa alcanza, 

Acá yo no ia dispenso. 

No quiero al tín que se vaya. 

TEODORO. 

¿Habláis, sobrina, de veras? 

DON JUAN. 

{Ap. ¡Oh traidora! Esas quimeras 

No dicen con esa raya. 

Pero yo me partiré. 

Aunque reventéis llorando.) 

Señor, su trato, qu'es blando , 

Su gentileza y su fe 

La muevan; dame licencia; 

Que si es muerte la partida. 

Todo lo que es perder vida 

Se ha de nacer con gran violencia. 

LAURA. 

Mira , don Juan , que te engañas , 

Que eso jamás podrá ser ; 

Que has de pasar mi qiMrer, 

Que son muy altas mouiañas. 

Con el mar de mi cuidado 

Para seguir tu intención , 

No hallarás embarcación , 

Aunque estás muy embarcado. 

Con la celosa dolencia 

Herido , por esas parles 

No te querrán, porque partes 

De tierra do hay pestilencia. 

No te me irás si yo vivo ; 

Que, porque el mundo lo entienda, 

Mostraré un papel, que es prenda, 

Do te compré por cautivo. 

DON JUAN. 

Mira , Señor , en qué bate 
I^ que el vulgo culpa y nota. 

TEODORO. 

Vos estáis, Laura, muy rota, 

Y sin conciencia á remate. 
^Qué esto al fin me descubrís? 
Pero todas las que erráis 
Sois las que mas afrentáis 

Y las que menos sentis ; 
Vaya por ese papel , 
Por ese papel se va. 

LAURA. 

Mas no me conviene va , 
Que ya se vaya por él. 
Mira , Señor , que te digo , 
Porque sé bien su intención « 

ue va por dispensación 

'ara no casar comigo. 

TEODORO. 

¿Para aqueso es menester? ' 
¡Ah, Laura, qué ciega estáis! 
En efecto procuráis 
8er su amiga , y no mujer. 
Bien honráis nuestro solar. 
Mejor don Juan lo sustenta; 
Asi la honra y afrenta 
Están do no hablan de estar. 

Salé UN LACAYO. 

LACAYO. 

En este punto se apea 
Mi señor en el zaguán. 



35 



g 



LAURA. 

¿Es mi hermano el Capitán? 



Salen EL CAPITÁN y BEATRIZ , 
iu luja , vetíidos de ít^ino, 

CAFITAN. 

El que abrazaros desea. 

DON JUAN. 

Eso si, carguen de gente, 

Y alargúese mi partida. 

(Abraza Laura al Capiian,) 

LAURA. 

Es te abrazo os doy , corrida 
Üe ver cuan secretamente 
Veniales sin avisarme. 

CAPITÁN. 

Estando en Roma de asiento. 
Vuestro justo mandamiento 
Hizo en Genova embarcarme. 

Y aunque de prisa he venido , 
Según mi tállelo muestra , 
Esa sobrinilla vuestra 

De allá de Italia he traído. 
Dalde, Señora, la mano. 

LAURA. 

Poco es la boca, á fe mia. 

CAPITÁN. 

Deciros ha señoría. 

BEATRIZ. 

¿Aquesta parla en toscano? 

CAPITÁN. 

Quivi filUole non liche. 

LAURA. 

No es la rapaza aprendía.-— 
¿Cómo te llamas? 

BEATRIZ. 

Beatriz. 

LAURA. 

¿Y allá en Italia? 

BEATRIZ. 

Beatriehe. 

LAURA. 

¡ Donaire tiene en eleto ! 
Sudada estás, vén acá; 
Esto es lienzo aquí , y allá 
¿Cómo ha nombre? 

BEATRIZ. 

Fawltío , 
Como iorella la hermana , 
YeicapiUn.Mptfaito. 

LAURA. 

Hecho ba sido de romano 
Traernos esta romana. 
Diosa de Tibre ó de Rin 
Parece, 

BEATRIZ. 

No nos burlemos ; 
Mire que allá conocemos 
Por la mano al buen Pasquín. ' 

CAPITÁN. 

Es por extremo burlona, 

Y no de madre villana. 

TEODORO. 

Capitán, por vuestra hermana 
No curáis de mi persona. 

CAPITÁN. . 

Olvidaré mil hermanas • 
Teodoro , por vuestra v4sta. 

TEODORO. 

Todos sois cortd^ de vista 
Los mozos para ver canas ; 
I Pero mirad á don Juan, 
I Qu*es tan mozocoiAo vos. 



ZÁ 



CAPITÁN. 



Sefior primo, labe Dios 
Si el veros me causa ^afan : 

Y aun vos , pues sabéis mi pecho , 
, Veréis si vnrme agraviado 

De un hecfTotan olvidado, 
Que debiera de ser becho, 
Muy poco mi honor se estima; 
Pues tened por cosa liana 
Que sé volver por mi hermana , 
Si vos no por vuestra prima. 
Este agravio y esta pena 
Me acompañan desde allá ; 
¿Qué debe hacer acá. 
Si por tlalia se sil^na? 
Sin razón os be reñido, 
Después hablarán mis obras; 
Que slas palabras son sobras , 
De un pecho honrado ofendido. 

TKODOIIO. 

No paséis mas adelante, — 
Ni respondáis , don Juan , vo»; 
Que yo daré por los dos 
Descargo y cuenta bastante. 
Por )a cruz destas espada^ 
Qu'está agora mi sobrino 
Para ponerse en camino , 
Con las espuelas calzadas , 

Y va á Roma , cuando menos , 
A sacar dispensación ; 

Que es nuestro , y es gran razón 
Oue se parezca á los buenos ; 

Y aun yo le di esa cadena 
Para el gasto suficiente. 

CAPITÁN. 

¡Corno yerra fácilmente 
Quien sus rigores no enfrena! 
Perdonadme , señor primo ; 

?ue entre deudos no hay ultraje, 
el estimar mi lenguaje 
Es porque á vos os estimo. 
Ese camino os ahorro , 
Pues os traigo prevenida 
La dispensación querida; 
Mirad si es bnenoel socorro. 
En un baúl desos mios 
Viene muy bien despachada. 

DON JUAN. {Ap,) 

Esa prevención me enfada 
Mas que su toldoy sus bríos ; 
Que esos yo los atropello. 

LADRA. {Áp.} 

Desta vez don Juan se apea 
Del camino que desea , 
Y el yugo pone á su cuello. 
¡Cómo te enredas burlando , 
Pobre don Juan , por tu fe ! 

DON JOAN. (Ap.) 

Pero yo me partiré 
Aunque reventéis llorando. 
: Ah traidora ! Esas quimeras - 
No diceif con esa carta. 

LAURA. (Áp,) 
■Si es de Dios que no se parta , 
Poco le valdrán sus veras. 
Vayan á monte enfadillos, 
Que en an cabello se tienen. 



SaieVKhkCkSO. 

LACAYO. 

César y don Carlos vienen. 

CAPrrÁN. 
Salgamos a receoitio&. 

DON ¡VítH, 

No imagines , Laura ingrata , 
Pues me obligaste á perderte, 
X}tte meüiltará la muerte, 



DEL CANÓNIGO TARREGA. 

Que desta vez no me mata. 
Si este achaque no ha salido , 
Mil otros me ayudarán ; 
Que sov tu primo don Juan , 

Y don Jaan el ofendido. 
A tales cosas obliga 
Tu lif iaoo proceder ; 
No te querrá por mujer 
El que te aparta de amiga. 
Sigue el ámbar y el algalia 
Dése Conde á tu sabor , 
Que verná luego al olor 
De la sobrina de Italia , 
Mientras yo voy á pooerme 

De rúa. {Va$e 

UURA. 

Espera , don Juan. 
¿Qué te vas? 

BEATRIZ. 

Ese galán 
Sueña, á mi ver, y no duerme. 

LAURA. 

¿Cómoansf? 

BEATRIZ. 

Lo del algalia 

Y lo del Conde noté ; 
¿Luego pensará vuacé 
Que no hay celos en lulia? 

LAURA. 

¡Qué despejada es la niña ! 

f BEATRIZ, 
de una dama 
Sobre acuerdo hace la cama 
Al galán porque lariña; 

Y entre tanto que él se enfada 

Y de querellase abstiene. 
Pierde , y halla , cuando viene , 
La cama desbaratada. 

No hace acaso la opinión 
Acá en España tan bien. 

LAURA. 

La niña dice muv bien , 
Aunque muy mal, su razón. 

DKATRIt. 

Pina soy para tercera. 
Ese nombre me sublima ; « 

Laura , mientras no soy prima. 
Me paso desta manera. 

LADRA. 

¿ Motejaisme, buena pieza? 



Saien EL CAPITÁN v EL CONDE. 



CAPrrAff. 
Entre vuesa señoría; 
Qu'esu casa , por ser mia , 
Le ha de tener por cabeza. 

CONDE. 

No pasaré , por mi vida ; 
Entrad »Befior Capitán. 

LAURA. 

El Conde viene, y don Joan 
Le ha topado á la salida. 
¿Cómo irá de buena gana? 

CAPITÁN. 

Si agrada sn compañía , 
Quede vuesa señoría 
Con mi hija y con mi hermana, 
Mientras recibo visitas. 

CONDE. 

Iferced es muy singular 
Qae me queráis engtsUr, 
Siendo hierro, en margaritas. 
Yo me quedo. 



) 



CAPITÁN. 

Y yo me voy. 
Al conde, hermana, os encargo. ( Wu 

LAURA. {Ap,) 

Peligrosillo es el cargo , 
Para estar como yo. estoy. 

CONDE. (Ap,) 

Su gran belleza me vence ; 
Turbado estoy de contento. 

LAURA. (Ap.) 

. Este aguarda , á lo que siento , 
Que á desasna He comience. 

• BEATRIZ. 

Veréis qué buena razón 
Ha de aecír el toscano. 

LADRA. 

Si , que tiene buena mano. 

BEATRIZ. 

Y muy mejor corazón. 

CONDE. 

Acá diz en gran verdad 
Que un hombre que se desposa, 
Lo primero que á su esposa 
Le dice es gran necedad ; 

Y si un peono asigurado 
Al primer lance se altera , 
¿Qué dirá la vez primera 
Un dudoso enamorado ? 
Esto siento , esto señalo, 

Y esto coniiedo y blasono. 

ORATRIZ. 

; Oh conde Pabricio bono I 

LAURA. 

I Oh conde Pabricio malo! 
¿Asi tu patria requiebra? 
(láceme grande favor 
Quien , alcanzando el valor 
Que vos tenéis, me celebra. 
Yaunque está bien#ntendido 
Que la merced muy colmada , 
Sospecho que está fundada 
En no haberme conocido. 
Señor Conde , en esta tierra , 
Entre señoras honradas. 
El que sirve á las casadas , 
Los mejores Isnces yerra ; 
Que entre las buenas se eetSma 
La honra , como en Toscana, 

Y yo soy mi^ery hermana 
De qtkien era agora prima. 
Poco agradezco el respeto , 

Y no culpo mi elección. 
Pues rae da grande opinión 
El ser vuestra , y vos discreto. 
Con esto os dejo pagado 

Mas de lo qae yo creyert. 

CONDE. 

Esa paga, paga fuera, 
A no hallarme obligado. 
Como libre entré á quereros. 
Lazo forzoso .es amaros , 

Y affora es cierto el cansaros 

Y el no esperar mereceros. 

BEATRIZ. 

¡Buena estoy para medrar!^ 
Estemos , tia « á razón ; 
Este es hombre, esta es pasión 
Que merecen acabar. 

CONDE. 

¡Oh niña del cielo mió! 

LADRA. 

Ripau , no te desmandes. 

Siempre queda en casas grandes 
Un nnconeillo vacio. 
Este, pra el Conde os pido. 
Por mí amor , que se le deis; 



ic ilguna piett tendréis 
le 00 la ocope el marido. 

LACRA. 

if ée camino venís 
pVobsr raesiros soeros. 

BSATRIZ. 

goos ambos eilnojeros , 
nigü al de mi país. 

CORDB. 

I Tilerne so tremenda 
erturbe vuestra iojustiga ; 
lic [>i\ gnnsol>ra de justicia 
giiie'arp la inocencia. 

BEATRIZ. 

01) qné bieo que persuade 1 
lUüáiT puede nna roca. 

LAURA. 

¡^rre.SeDora,saboca, 
, 1)0 quiere que me enfade. 

COÜDI. 

lírezca, Laura , una mano 

kt( miTced ó por acuerdo ; 

tgt M por valor la pierdo , 

\{ ciliras de amor la gano. 

j bina sabii callar, 

I abre yo merecer; 

!«' f i qu'e!( tan diestro en qaerér 

!¿ .,:ui[a en estimar. 

i , Je d itempo , y veréis muestras 

[!• claras para subirme, 

Ijoc DO querréis encubrirme 

srtiiM de las mas vuestras., 

LAURA. 

}rimt , Coode , que siento , 
\ i;>e»jrdemirecato, 
[igr'eo la llaueza que os trato 
r iDif is «-ue«iro atrevimiento. 
i<.aitilo un dedo de favor 
üi áw m pecbo liviano , 
Ún |)e<liroe una ma no • 
(if pj corürsela á mi bonor? 
^Prrun loca me juzgáis? 
[',iu «qfñble es mi desden? 
it vMo qoereis que os den 
kruoos guantes que dais? 
>« s. o mis manos bastantes 
Pin westra pretensión ; 
A 1-1 meóos 00 lo son 
hn llevar vuestros guantes. 
;03 qné bien me dijo aquel 
(o'f tao cuerdo en no sufrir, 
lüjob meogna ba de seguir 
\!)qoe admite un papel! 
Mtlfandasiemi daño, 
$iD saber que en ley de amor 
V »e conquista un favor 
> '. faena ni por engaño. 

iSeñáXúU IM guantei y el papel,) 

H-sporqoetio imaginéis 

Mr todo es mnj vuestro ya, * 

i 'ijde qué tal está , 

ha el ved cu^ estaréis. 

\j>^ relleses cobrad 

It-ruestnmanoy la mía; 

.'fiaos ea su compañía , 

'.se N mucha su vanidad ; 

i;:e;o me voy á tocar, 

\ / bslgo al Prado esta noche 

. .4 Xirgarita en nn coche. ( Vom .) 

■lATRlZ^ 

Toada euiis, no hay dodar, 
» é locura española. 
•II desdeoei arrogantesl 

COROB. 

li fin que rompió mis ffvantes , ' 
t nu carta al fio rompióla ! 
'.ou'esaletn es lamia, 
' "I ifflbar dellos conozco : 



EL PRADO DB VALENCIA. 

Mis desgracias reconozco 
Sembradas por su osadía. 
De vos cojo este provecho, 
Ámbar v papel sembrado; 
1 En que hurto os bao hallado, 
Qu% mil cuartos os han hecho? 
Recoged , Conde . llorando 
Vuestro infelice deslioo, 
Imitando al fiel Cerbino, 
Las piezas del conde Orlando. 
Aunque en esto no concuerdo 
Con el , que allá poco á poco , 
Cogió nn cnerdo las de un loco , 

Y acá un loco las de un cuerdo. 

BEATRIZ. 

Señor , con vuestra licencia. 
Si entre mil prendas que son 
Gloria de nuestra nación. 
Alaban nuestra paciencia , 
Mal hacéis en no tenella 
Para ablandar esta dura; 
Que si le da la locura , 
Ella os brindará con ella. 
Seguilda esta noche al Prado; 
Que si yo estoy bien en mi , 
El deciros que va allí 
Es señal que os ha llamado. 

GOHDB. ip 

De muerto á vida me tomas. 
Toma, amiga, esta cadena. 
Que por ser de Italia, es buena. 

BEATRIZ. 

¿Que ya. Señor, mesoboruiís? 
Pues en el Prado confio 
Que he de ablandar esta peña ; 
Que soy remora pequeña , 
Que detengo nn gran navio. 
Mas ¿ qué prado o pradería 
Es esta? 

* COROR. 

Un campo arenoso 
Junto á Turia el bullicioso. 
Que entre sus riberas cria 
Mas oro que el rico Tajo, 
Donde en el arena enjuta 
Verás que nace una fruta 

gue á la del Tibre aventajo, 
sun nuevo paraiso, 
Portátil paralas urdes. 
Es un cielo de cobardes 

Y es una escuela de aviso. 
Es un verano gentil , 

Es un sol de Invierno eztrafio « 
Que si dura todo el año , 
Todo el afio.será abril. 
Es un encuentro de azares. 
Es un centro de mil centros , 

Y es azar hecho de encuentros , 

Y un placer de mil pesares. 
Cielo formado en un dia 

De estrellas que errando aciertan » 
Medio donde se conciertan 
La tristeza y la alegría. 
Es una agua (fue sustenta 
La menos ardiente brasa , 
La que por la siesta abrasa 

Y por la tarde alimenta. 
Selva desplantas hermosas. 
Sin haber árbol en ella, 
Playa desierta, aunque bella , 
Jardín de flores y rosas. 

Es al fin cifra del mundo , 
Que en ser Valencia del Cid , 
Su Prado del de Madrid 
Es primero ««aunque segundo. 
Si tuvieres lugar , diles 
A las damas desé cocñe 
Que allá llevaré esta noche 
Confitura y menestriles, 

Y allá te daré un papel 

One á Laura olenso escribir. . 



35 

BEATRIZ. 

No te encojas en decir , 
Porque yo me encargo del 

CORDE. 

Yo me voy á mi posadr. 

BEATRIZ. 

Y yo á trabar nuestras cuentas. 

^ COIVDB. 

Pero ¿cómo no me cuentas 
Nuevas de la patria amada? 
1 Hay nueva alguna que vuele 
Poralíá? 

BEATRIZ. . 

Ningnna asoma. 
Mas de qu*el Papa esta en Roma, 

Y la mar adonde suele. 

• CORDB. 

Siempre en el mundo aprendemos ; 

Llegúeme Dios á tu e<lad , 

Que yo haré mas amistad 

Por DO hacer esos extremos. • ( Vote.) 

Sál9 EL CAPITÁN. 

CAPtrAN. 

¿Fuese el Conde? 

BEATRIZ. 

Ya se fué. 

CAPlTAIf. * 

¿Y Laura? 

BEATRIZ. 

Según entiendo. 
Dentro se está componiendo 
Desde el copete hasta el pié. 
Porque dice que va al prado 
Con no sé qué Marganta^ 

CAPITAR. • 

Esa Ingrata es la que incita ' 
tas penas de mi cuidado. 

BEATRIZ. 

i Que Maraarita es la dama 
Que en Italia me decías? 

CAPITÁN. 

Por ella mis alegras 

Se están ardiendo en mi llama , 

Por ella muero en efecto ; 

Que entre las armas de Marte , 

Su desden en toda parte 

Poner me suele en aprieto. ^ 

BEATRIZ. 

Pues conquistalla. 

CAPITÁN. 

No puedo ; 
Que este don Juan me defprlva. 

BEATRIZ. 

Tu bija soy , y estoy viva ; 
Pretende , no ten^ miedo. 
¿ Tanto abarca este don Juan ? 
CAprrAM. 

Él no la quiere , mas el la 
Está rendida á su estrella. 

BEATRIZ. 

¡NofoerayocapiUn, 
Para derriballo todo ! 

capita:!. 
Esta noche la has de ver; 
Y st pudieses tener 
Para dalle un papel modo , 
Me darías cien mil vidas. 

BEATRIZ. 

Cien mil papeles daré ; 

Que ya estoy mal , por mi fe , 

Con valencianas fruncidas. * 

¿ Desd enes usan acá ? 

i Tierra ear esta de desdenes ? 



36. 

Vés á escribir , que en mi tienes 
Quien mil vidas te dari. 

CAPITÁN. 

Paes yo voy. 

BCATIIZ. 

Con may buen pié 
« Entro en España por cierto ; 
Si estas dos cosas acierto , 
Quinientas acertaré. « 

Arnera riguridades 
De damas impertinentes ; 
Que es de niños inocentes 
Concertar las votantades. (Vm«.) 

' Salen fELlClk i MARGARITA ew 
mantas, DON JUAN, DON CARLOS,, 
DOS pAjBs , y UN lacXto , que lleve 
cojinei y alfombra. 

FELICIA. 

Tiendan óojines y alhombra 
A lasriberasdelrío. 
Pues ya el sol dejó el vacío 
Que ocupa agora la sombra. 
Y tü aguarda con el coche 
En esta campaña rasa , 
Que cuando vuelvas i casa 
Será; Carióte, muy noche. . 

PAJE 1.* 

De la burla con razón 
Renegara, yo lo fio; 
¿Quién le pone Junto al rio? 
Si fuera en on bodegón 
De encamados arreboles. 
El uno y otro carrillo 
Piolara el Faetoncillo , 
Pues es cochero de soles. 

• PAJE a.» 

Dios que bendiga la parra. 

DON CARLOS. 

¿Alzo él látigo , señores? 
¿ Para mi son esas flores? 
¿Soy por ventura Panarra? 

PAJE i.** 

Punto menos. , 

FELICIA. 

No baya mas; 
Desocúpennos el puesto. 

PAJE 2.» 

Per no miralle su gesto , 
Mirara el de Darrabás. 

PAJE 1.* 

\ Oh mala vieja ! 

DON CARLOS. 

• ¡Oh malilla! 
Menos toldo y mas dineros. 

FELICIA. 

Bien podréis entreteneros , 
Don Jnaq, con Margaritilla, 
Mientras yo rezo maitines 
A la escasa luz que queda. 
Siéntese ; que todo es seda , 
Sayas , alhombra y cojines. 

MARGARITA. 

Bienes seda , pues se da 

A quien ni aun dada la toma. 

Al Un , don Juan, ¿que ya Roma 

Se nos vino por acá ? 

¿Ya no os vais? ! Qué gran temara ! 

Para lechuga valéis 

Todo cuanto vos queréis ; 

Y esa miel y esa dulzura 
De Laura en vos se derrite 

Y pone como una cera ; 

Y es tan virgen , que no espera 
NI tiene al primer emblte 
Be^osque son importantes, 



DEL CANÓNIGO TARREGA. 

Si le embidan, se nos biela ; 
Solo, cual niño de escuela , 
Tiene papeles y guantes. 
4 Gran virtud ! Grande inocencia ! 

{Santígnaee la vieja.) « 

^ DON JUAN. 

Señora » ¿qué os santiguáis? 

FELICIA. 

¡Jesús, hijo ! ¿En mi topáis? 
Es que rezo en mi conciencia. 

DON jdaH . 
Mejor salud te dé Dios. 

MARGARITA. 

Porque del todo me rinda, 
í Cómo os encanta esa linda? 
Decildo aquí entre los dos. 
¿Cómo os ofende y os cobra? 
Cómo os enoja y os gana ? 
Cómo os vende y os allana? 
Cómo os falta y cómo os sobra ? 
Cómo favorece al conde, 

Y en la prisa del favor. 
Con gran ofensa y honor, 
Sin confundirse responde? 
Todo aquesto es muy notorio. 

W DON JOAN. 

¡Oh lapidaría traidora! 

{Santtguoie Felicia.) 
¿De qné os santiguáis agora ? 

FELICIA. 

Acabó el invitatorlo ; 
Hijos, dejadme rezar. 

MARGARITA. 

Ah don Juan, cierto es mi daño, 
¿En honra sufrís engaño? 
Muerta soy, no hay que esperar. 
Dejé del Conde btro don 
Sobre amistad por desden, 

Y Laura le tomo bien 
Sobre veras y aflcion. 
Seguid, don Juan, su ventara. 
Que ya no picoso enfadaros; 
Que estos son juicios claros 
De mi mucha desventura. 
Confiad bien, que es muy llano; 
Que 00 miente el tiempo, no; 
Que quien guantes recibió 

No sabrá negar la mano. 

Y de la mano al remate 
Son todos lances forzosos; 
Yo los veré, que celosos 
Nunca dan solo un combate; 

Y hablaremos de la historia 
A pesar de mi desgrada. 

FELICIA. 

cY aquí en la tierra por gracia, 

Y alia en el cielo por gloria, 
Amén.» 

MARGARITA. 

Ya acabó mi madre. 

DON JUAN. 

Son parejos vuestros fines. 
Mas vayanse los maitines 
Por el alma de sa padre. 
Gente viene. 

MARGARITA. 

El Capitán 

Y Laura me han parecido, 
Con la nifia que ha traído, 
Que tanto alaba don Joan. 

DON JOAN. 

¿Que el Capitán es aquel? 

MARGAR rrA. 

¿Que vuestra príma'es aquella? 
Kstad fos tan libre del la 
Como estoj yo libre del. 



DON JOAN. 

Bravo mozo atropellals. 

MARGARITA. 

Y vos una brava moza. 

Salen EL CAPITÁN, LAURA y u > 

CAPITÁN. 

Dad la vuelta á la carroza; 
Kola, Dorboii, ¿qué esperáis? 
Bien es que esta ciudad sote 
De un gu»to tan sin igual ; 
Tendréisnos hacha ai portal, 

Y venga el coche á las doce. 

LAURA. 

Damas hay en la ribera ; 
Margarita debe ser. 
Que según me dijo ayer, 
AqUi en el Prado me espera. 

MARGARITA. 

No os engañáis, por mi vida, 
Que há mas de un hora contada 
Que espero desesperada. 
Pensando en vuestra venida. 

LAOIA. 

Por eso vengo tan presto. 
Porque no os desesperéis ; 
¿Tan buen guardador tenéis? 
Bien seguro estaba el paesto. 

DONJUÁN. 

No sabe tanto guardar. 
Que no pierda de su glorit. 

LAURA. 

No toqft^s, don Juan, historia. 

MARGARITA. 

Vos no estáis para tocar ; 
Que con guantes mal se toca. 

LAURA. 

Ya están rotos, no son ellos. 

MARGARITA. 

Manos hay para cosellos. 

UURA. 

¿Y no para vuestra boca? 

CAPITÁN. 

Si son guantes de tormento» 
Aqui está quien los espera; 

Y si son de otra manera, 
Gustemos todos del cuento* 

MARGARITA. 

Échese tierra en aquellos, 

?ue en tierra como yo están ; 
vos, se&or Capitán, 
Dadme las manos sin ellos* 

CAPITÁN. 

Mis temores animando. 
Bien es entre tantas duda^ 
Que me las pidáis desnudas. 
Pues las he de dar temblando. 
Ellas TStt dueño son 
Prendas vuestras á lo usado. 

FELICIA. 

¡Qué galán y qué*medrado 
Viene el sehor fanfarrón! 
Margarita, no es muy malo. 

DON JUAN. 

Ob ví^a, ¿ya la acensúas? 

FEUCIA. 

¿No queda para las viejas, 
Capitán, este regalo? 
¿No hay abruo para mi ? 

CAPITÁN. 

Yo os le traigo de rodillas. 

r SUCIA. 
¡Oh, lo qne oléis á pastiUas 
Y á cuentas de benjoi! 



\\ 



GAMTAll. 

fraila dellas para tos, 
;oo un mtlloQ de perdones. 

PBLICU. 

I O omero por de? ocipnes. 

MM JOáH. 

r toma por lo de Oíos. 

PBLICU. 

l os ¿qué traéis, angélico, 
[K- aquella tierra tan i)aeDa? 

asATaiz. 
(biio en uns cadena 
0) migo un Lutehioico. 

■AtCAaiTA. 

Si es de piedras, yo le quiero. 

BEATaiZ. 

si^m la naturaleza, 
.Hj'Ttfr jantar la dureza 
/>u \ue>lro pedio de acero; 
uhi lutlu, os traigo una joya, 
Dt ncTta guerra escapada, 
[i ^ viene por dentro armada, 
LuiQO el caballo de Troya. 

■ARGAftlTA. 

Jes la joya? 

BCATIIIZ. 

Un papelillo. 

■ARCARITA.' 

Eifoes de Troya el caballo, 
f,ti be de :.brir, para entrallo, 
h oiis muros un portillo. 
\i ctMico la invención; 
L ( e! caballo estarán 
U> armas del Capitao, 
%¡s tu, p<*que?M) león, 
!t3y verdes son tas embastes. 

BEATRIZ. 

>v¿. Señora, ¿qué es esto? 
>i t" disgastes tan presto, 
>. uo presto me disgustes. 
, (. '(DO sois determinadas 
Us mujeres desta tierra! 

MARGARITA. 

OtDo tememos la guerra, 
Uümas siempre cerradas. 

BEATRIZ. 

Uti JO también cerraré 

-j,>\aqQe te traía; 

^n e» esta la ocasión mia. 

PCUCIA. 

^\ iibcmosde estar en pié 
iU;u que amanezca Dios? 

CAPITAÜ. 

^'ñiif senos lugar, 
íam poáer para mudar. 

FELICIA. 

s¿T<táos los dos con las dos; " 

{kéBta»se Laura p don Juan, Juntos, 

jf el CapUun y Margarita,) 
Cieb Diña y yo estaremos 
C« iDucba conformidad , 
Vít^ eo SQ edad y mí edad 
y litQñ tos dos extremos. 

iSi^aai« ¡a vieja y Beatriz.) 

■AtGARrrA. 

;4:Deinos tos seis nn jaego 
\v lUmao de las verdades, 
*'iujuateinos edades, 
'.^efi joatar lefia con fuego. 

non JUAN. 
> qué manera le pintas? 

SáRGARrrA. 

Tgmuuio asi eoo to6 dedos , 
^^ (acene nadit enredos, 
i-sUi tres parejas cintas; 



EL PRADO DE VALENCIA. 

Y sacando eada.piio 
Ün cabo de los qne bailaren. 
Los que despnes se juntaren 
Con una cinta y en uno 
Dos verdades se dirán 
Con juramento secreto. 

LAURA. 

Yo por don Joan lo prometo. 

MARGARITA. 

Yyo por el Capitán. • 

FELICIA. 

Yo por vos. 

BEATRIZ. 

Y yo por vos. 

CAPITÁN. 

Y tú, dbn Jnan, ¿por quién sales? 

DON JUAN. 

Yo, |)or hacerlas Iguales, 
Por ninguna de las dos. 

CAPITÁN. 

Pues yo por entrambas salgo. 

nON JUAN. 

Por estar tan de camino 
Como i pobre peregrino. 
He menester lo que valgo. 

MARGARITA. 

I Y ¿ cuándo se parte ? 

DON JOAN. 

Xuego. 

MARGARITA. 

No, que habrá dispensación 
Que le piude la ibtencion ; 
Pero comiéncese el juego ; 
{Jámame tres cintas que ¿ktin dobla* 

das, y ¡as seis puntas para arriba,) 
Cada cual tome su cinta. 

LAURA. 

Yo tomaré la primera. 

M4RGARITA. 

Yo segunda . 

FELICIA. 

Y yo tercera. 

BEATRIZ. * 

Yo la cuarta. 

LAURA. 

Y yo la quinta. 

DON JUAN. 

Yo la sexta. 

LAURA. 

Bien están ; 
Don Jnan con Laura se aliña, 

Y mi madre con la nina. 

DON JUAN. 

Y VOS con el Capitán. 

FELICIA. 

Comience Laura primero. 
Pues la primera ba tomado. 

LAURA. 

Pues no ba de ser escuchado, 
Don Juan, preguntar os quiero 

(Dígale esto secreto.) 
Si era cierta la partida» 

Y si os cansaba contento. 

DON JUAN. 

Ni me daba descontento^ 
Ni era, Sefiora, fingida. 

LAURA. 

Oran resolución es esta. 

9 MARGARn-A. 

*£! color tiene difunto. 

LAURA. 

¿No preguntáis? 

DON JUAN. 

Ya pregunto. 



37 

UURA. 

Pues aguardad la respuesta; 
Yo pagaré tu rigor. 

DON JUAN. 

Lo que os pido, ¿cómo está 
Con vos el Conde? 

LAURA. 

Podrá 
Por vos alcanzar favor. 
Si tanto me desdeñáis. 

MARGARITA. 

También don Juan se demuda. 

DON JUAN. {Ap.) 

Esta me o'fende sin duda. 

. MARGARITA. 

Tristes entraíhbos quedáis. 

CAprrAN. 
Es que amargan las verdades; 
Pero sepamos las nuestras. 
{Hablan como don Juan y Laura, el Ca^ 
pitan y Margarita,) 

MARGARITA. 

De todas las prendas vuestras 
Que tienen mil calidades, 
¿Cuál queréis menos y mas? 

CAPITÁN. 

A vos y á Tuestro desden ; 
Pero pregunto también. 
Por seguir vuestro compás, 
¿Qué cosa mas os agraaa, 

Y menos os da placer? 

MARGARITA. 

Yo quiero como mujer 

Que es querida y no es amada. 

CAPITA?^ 

Hal me va de aquesa suerte. 

MARGARITA. 

Ni lo otorgo ni lo nie^o ; 
Que eso va fuera de juego. 

•CAPITÁN. 

Y no lejos de mí muerte. 

(Páranse entrambos, tristes.) 

LAURA. 

Trisles entrambos quedáis ; 
Señal que no^babeis mentido. 

FELICIA. 

Ya mi vez, niña, ba venido. 

BEATRIZ. 

¿Qué verdad me preguntáis? 

FELICIA, 

Si tendremos colación. 

BEATRIZ. 

Si, y escogida. 

FELICIA. 

¿En extremo? 

BEATRIZ. • 

Esto corra áVela y rerao, 

Y el juego se acaba aqui. 

MARGARITA. 

¿Echaremos otro lance? 

LAURA. 

Por mi, no. 

MARf^/.RITA. 

Por mi, tampoco. 

DON JUAN. 

Yo me muero. 

CAPITÁN. 

Yo estoy loeo. 

FELICIA. 

Vo me pierdo, en buen romance, 
Por la negra confitura. 

BEATRIZ. 

Parejas en eso estamos. 



38 

Salen EL CONDE PABRICIO y DON 
GARLOS. 

CO?IDK. 

Y sih duda que llegamos 
.A uiay buena coyuntura. 

DON CARLOS. 

Ellas en efeto son. 

C0.1DR. 

Don Carlos, por vuestra vida, 
Hiicéd que esté prevenida 
La música y colación. 

DON CARLOS. 

* 

Df sotra parte del rio, 
Duiide solemos justar, • 
La música se ba de dar. 

CO.XOE. • 

Y ¿porqué? 

DOIf CARLOS. 

Porque confio 
Que ba de ser muy celestial 
l'or un eco que reitera 
Toda una cláusula entera, 

Y responde en el Real 
Kn consonancia perfeta, 
Con tan igual rcsponsion, 
Que juraréis que dos son . 
Si sentís una corneta. 

CONDE. 

Dése me pienso valer, . 
^ bablar con él algún rato. 

DON CARLOS. 

fffigase pues don recato; 
Que todo es bien menester ; 
^o me voy. 

CONDE. . 

Yo quedo acá, 

Y pues la tra/a sabéis. 
Dad la njúsica. 

DON CÁRLO^ 

Veréis 
Cómo suena aquí y allá. {Yase.) 

Margarita. 
Ya vienen arrebozados. 

BEATRIZ. 

Kl Conde parece aquel, * 

Y querrá darme el papel ; 
Que estos señores mirlados 
Los bocados en la boca 
Aguardan que les pongamos. 

: Ay Dios mió, que unos ramos 
Me ¿ayeronde la toca! 
•Nq lo entienda el Capitán : 
Yo los busco, entreteneldos. 

FEUCIA. 

Hija, id y recogekios, 
Que en esQ suelo estarán. 
{Levántase Beatriz , y como que hiupa 
lo$ramo$, llégase al Conde,) 

CONDE. 

Digo que es un Satanás 
Esta niha, y que me obliga. 

BEATRIZ. 

¿Eres el Conde? 

CONDE. 

Si, amiga. 

BEATRIZ. 

¿Cómo él papel ilu me das? 

CONDE. 

Tomalde. 

BEATRIZ. 

¿Y la colación? 

CONDE. 

Aqiii está, no tengas pena, 



DEL CANÓNIGO TÁRREGA. 

Y escucha una trazft bpena 
Para darle iniroducioh. 

{HAhUüa al oído,) 

CAPITÁN. 

Buen aire corre esta tarde. 

FELICIA. 

En el recio del estio 

Siempre hay fresco junto al rio, 

Y la ciudad se nos arde. 

LADRA. 

¡Ob 81 algún clarín viniese, 
O corneta, ó cosa tal. 
Que en el eco del Real 
lio poco nos detuviese ! 

VARGARITA. 

No dejará de acudir; * 

Que siempre hay gente de gusto. 

CAPITÁN. 

A saber que os diera gusto, 
Yo mandara prevenir 
La música de la Seo. 

■ARGABtTA. 

¿Para qué? Para enterrarme? 

CAPITÁN. 

No podéis morir sin darme 
Muerte á mi ó á mi deseo. 
{Finja ahora que acaba de hablar con 
Beatriz^ y diga él.) 

CONDE. 

Y asi con esta invención, 
Sin que la causa se diga. 
Harás, si quieres, amiga, 
Donaire la colación ; 
Sospechar^ el Capitán 
Que su primo la ha trazado, 

Y que su padre la ha dado 
Habrá de pensar don Juao. 

BEATRIZ. 

Digo que es traza excelente ; 
Como de tus manos es. 

CONDE. 

Al primer grito que des 
Verás acudir mi gente, 
Queno^stá lejos; procura 
Dar el papel si podrás. 
:. Quién habrá visto jamás 
í<)ntre demonios dulzura? {Yase,) 
{Toque un clarín dentro , p responda 
el eco.) 

LAURA. 

Bien dije que era extremado. 

CAPITÁN. 

Y alababas cortamente^ 
Escuchad qué propiamente 
Otro clarin remedado. 

DON JUAN. 

<irandp alcahuete es el son ; 
Mucho mueve , no hay dudar. 

FELICIA. 

Si acabase de llepr 
Con esto la colación... 

BEATRIZ. 

Ella vendrá brevemente. 

FELICIA. 

¿Cierto, cierto? 

BEATRIZ. 

No lo dudes: 
Mas conviene que me ayudes 
Con nombralla solamente. 

(Dlcele al oído el concierto.) 
Es¿ucha. * 

FELICU. 

¡Oh DÍ8a discreta! 

BEATRIZ. 

Presto lo verás , Señora. 



i-? 



MARGARITA. 

La música le m^ora. 
Sus, ya tenemos corneta. 

(Tocan una corneta,) 

CAPrrAN. 

¡Qué bien el eco remeda ! 

DON iüAN. 

No hay hombre que asi remede. 

LAURA. 

Lo que el ser natural puede 
No hay arte humana que pueda. 

{Tocan menestrilee.) 

MARGARITA. 

Subiendo se va de punto ; 
Menestriles hay también. 

CAPITÁN. 

Y mire el eco qué bien 
Remeda y responde Junto. 

LACRA. 

La música vino á pelo. 

MARGARITA. 

Fué tu demanda muy Justa. 

LAURA. 

Quien de música no gusta 
No tiene parle en el cielo. 

• . MARGARITA. 

¿eñora Laura, á plaeer.. 

LAURA. 

¿Qnerrásme ya motejar? 

MARGARITA. 

Esto ha sido codiciar 

Lo que por fuerza ha de ser. 

LAURA. 

^oe por dicha el Capitán 
fe dio la música? 

MARGARTTA. 

No: 
Bien sabes tú quién la dió. 

LADRA. 

¿Quién, por tu vida? 

MARGARITA. 

Don Juan. 

LADRA. 

¿Asi don Juan corresponde? 
Por ti me tiene olvidada. 

MARGARITA. 

Pues sin duda que es jornada , 
Escucha» Laura, del Conde. 

LAURA. 

No me nombres ese oed o. 

MARGARITA. 

¿Ya digeristes los guantes? 

LACRA. 

Ni ellos han de ser bastantes , 
Ni todo el mundo es buen precio 
Para que á don Juan le ofenda* 
Bien sabes tú cómo ha sido , 
Aunque al fln nos ha metido 
Sin provecbo en la contienda. 

FELICIA. 

Pártanse el mundo las dos. 
Denme un jarro de agua fria ; 
Que la mas parte del día, 
De sed, doy el alma á Dios. 

CAPrrAN. 
Traigan colación y nieve , 
Voy ¡ buscar un criado. 

MKATRIE. 

Sosegaos, sefior soldado , 
Que aquí yace quien se aureve 
A ucaros de contienda , 
Haciendo con brevedad 



Que 00 quede en It ciadtd' 
>i«r0, ai cooJiíe ea tienda. 

¿lNiria$te?¿D6qtté manera? 

BEATA». 

5i DO me acosan , señores , 
>oiesbarémilfavoaes, 
Forqae soj aJgo hechicera. 

009Í iUAlf. 

¡Ob qii^ Uodo es «I donaire ! 

BBATaiZ. 

Pues ¿quieren, eo eonclusion , 
{\w les traiga colación , 
stn mofenne por el aire? 
Ate los reinos lamentables 
|)uif ren ver , por su contento , * 
Pajel formados de ▼leoto 

Y confitaras palpables? 
:0c) codto del Infierno 
t agua qae se resfria , 
%ii qu'el carámbano fría , 

U dura escarcha de Averno? 
D.g3iito presto, y verán 
S. (K)r la ciencia me estimo. 

CAi>rrAR. 
lito es traxa de mi primo. 

(Diga esto ha¡o,) 

DON JDAll. 

L«(o ordena el Capiuu. (Bajito.) 

BSATnZ. 

,<;af dicen, sefior es? 

B02V JOAIf. 

Venga. 

CAPITÁN. 

\o 2 las damas asiguro. 

BBATBIZ. 

Co(Dieiizo poea el conjaro, 
1 ludo el mando se tenga. 

(Levántate y conjura.) 
iht la faena del papel 
^H)« se escribió por tu llanto » 
1 :r el c<Múaro y encanto 
\;t¡í pienso hacerte con él, 
.vóür del pueblo extranjero , 
]^ lax de gloria privado , 
^ 'D i tu dáo estrellado , 
h tnje de conGlero. 
Vi "la presto; ¿no te mueves > 
^ur si te crecen las alas, 
l!«us que agora regalas 
Mri ser que alguna lleves. 

!sJn EL CONDE y nos criados , con 
cotaeian y nieva. 

CONDE. 

Aquí Teñimos, Señora ,' 
A (ooi^lír ta mandamiento , 
k^de el lóbrego aposento 
P..nde ia laz uunca mora. 
Re<?ibe )a confitura 

Y b bebida ata cargo, 

<«Me por ser mHuflemo amargo , 
\ tcdedar poca dulzura. 

MABGABrTA. 

.iesus, qué negro y qué fiero 
L -quel! Dame tn ayuda. 
• iit\ es este ^n duda , 
r,c3 es negro y contttero. 

GONDB. 

iffldasotra cosa? 

BfATBlL 

No.' 

UCBA. 

l^Htóck4pitsio, amiga. 



EL PRADO DE VALBNCI4. 

BBATBIZ. 

Vete , y no tengas fatiga , 

Qo'en tu lugar quedo yo. ( Vase.) 

DON JOAN. 

Si destas niñas tenéis, 
Convidad al preste Joan. 

CAPITÁN. 

Todos en mí casa están 
Para cuanto vos mandéis. 

DON JUAN. 

Ya lo entiendo. 

CAPITÁN. 

Ya lo entiendo. 

BBATBIZ. 

Mas cierto lo entiendo yo. 

MARGARITA. 

La confitara se dio 

A la sorda y con estruendo. 

jjSo es bueno, Laura , este primo? 

LAURA. 

¿No es muy bueno este hermano? 

VARGABITA. 

Siempre usáis por esa mano. 

LAURA. 

Animaisos , y me animo. 

FELiaA. 

Cómase la colación , . 
Que de rica se defiende , 
Qu'es confitura de doende; 
No se convierta en carbón. 
Yo la bendigo , y comienzo : 
¡Qué piñonada tan rica! 
Por tu fe, Margaritica , 
Que me guardes en un lienzo. 

MARGARITA. 

Veré si traigo un papel. 

(Ikile Beatriz el papel del Conde, pen- 
sando darle el del Capitán.) 

BEATRn. 

Tomalde. 

* MARGARITA. 

Yo soy cogida. 
Mas quiero ver, por mi vida. 
Las locuras que hay en él. 
Poco importará romperle. 
¡Oh niña mas que hechicera! 

FELICIA. 

Bien haya tal confitera , 
Qu*el azücar no le duele. 
Dios le saque de las penas. 

BEATRIZ. 

Si sacará , si yo puedo. 

No comáis , Laura , con miedo ; 

Que estas hostietas son buenas. 

LAURA. 

Y ¿para qué? * 

BEATRIZ. 

Para el pecho. 

FBLICU. 

La niña dice verdad ; 
Con este papel llevad 
Dellas, que os harán provecho. 

MARGARITA. 

¿Papel hay para las dos? * • 
'flk qué buena va la danza! 

BEATRIZ. 

Ya se logra mi esperanza ; 
Pero asi me ayude Dios, , 
X)ue no sé si los troqué ; 
Pues son de amores , no importa ; 
Para legista soy corta. 
Aunque de escribir bien sé. 

CAPITAX. 

Esta, por disimular. 

Lo dio papel k mi hermana } 



Mas ^00 notáis con qué gana 
Comienza aquel á gritar? 

DON JUAN. 

De mil necias son reclamos 
Estos que á la noche a{>ooa ; . 
Mas con el eco razona , 
Escuchémosle y comamos. 

(Dice el Conde gritandOj y responlíe el 

eco.) 

Eco, hablemos á concierto. Cierto, 
Pide sí nadie me lo impide. Pide. 
¿Porqué me hiejo con mis llamas? 

Amas^ 
¿Hay en mi fuego medio alguno? 

Uno, 
¿Y está muy lejos de esta cerca? 

Cerca. 
¿Cuál es el bien que me da el cielo? 

Hielo. 

Y ¿quién lo aparta de mi fragua? 

Agua. 

Y ¿es mucha la que el bien me apoca? 

Poca, 
¿No daré pues á mi jornada? Nada. 
Mi gran respeto lo aprueba. Prueba. 
¿Qué arcaré de haber probado? 

Vado. 

Y ¿si del vado me destierra n? Yerran. 
Pero ¿si mi dolor se sufre? Sufre. 

Y ¿si la ley de amor traspasa? Pasa. 
Lo que miro ¿será ribera? Era. 

Y esta jornada ¿es tierra ó cielo? 

Cielo. 
¿Quién deste cielo es la luna? (/»a. 

Y ¿esa con mi dolor descrece? Crece. 

Y ¿quién la causa sus menguantes? 

Guantes. 
¿Quién de su lumbre la jdespoja? 

Hoja. 
Quemalla, pues, para aplacaüa. 

Calla. 

(Esto dice alborotaao don Juan , y el 
Capitán le tiene un poco.) 

Callo; que de cobarde y descontento. 

Hasta en tus mismas voces me cscar- 

DON JUAN. [miento. 

Esto es muy gran osadía , 
Primo. Adiós. 

CAPITÁN. 

¿Adonde vais? 

• DON JUAN. 

Pues con las damas ^uedaj^, 
Voy á cierta cosa mia. 
Luego vuelvo. 

LAURA. 

No habéis de ir , 
Aunque os fuerce con mi mano.— 
Tenelde , por Dios , liermano , 
Que va den Joan á reñic. 

MARGARITA. 

No le dejéis, Capitán. 

CAPITÁN. 

Primo, ¿qué locura es esta? . 

MARGARITA. 

Una que mucho me cuesta. 

CAPITÁN. 

¡Ab primo! 

HARGJ^ITA. 

Don Juan. 

LAUAA. 

Don Juan. 

CAPITÁN. 

Por el prado arriba vuela. 

LAURA. 

Por fuerza le he de seguir. 

FEUCIA. 

¡Ay , Señor ! Que va á reñir 



40 

Sin montante y sin rodela. 
' ¡Madre de Dios del Socorro, 
Valelde, como podéis ! 

MARGABITA. 

¡Ab, Laura , y cuál estar&a 

Ufana ! Pues vó me corro 

De ver estas liviandades, 

Que ¿ vuestra causa se extienden , 

Que en ser fuegos de Ira , prenden 

Idas en*Ias verdes edades. 

Ahora si que os contentan 

Los inciertos dcsarios. 

Por ver que de vuestros brios 

Tragedias se representan. 

¿Es de señoras dé talle 

Tener dos galanes juntos, 

Que el uno viva por puntos, 

Y el otro muera en la calle ¥ 
¿Rs de graves y de fíeles, 
Sin topar eu embarazos , 
Tomar del antiguo abrazos , 

Y del moderno papeles? 

: Ab, Laura ! por don Juan siento 
Vuestra mala condición. 

fl 

LACnA. 

Celos , Margarita , son , « 

Y celos sin fundaineiito ; 
Que si yo tomé papel , 
Vuestro engaño roe discolpa; 

Y asi , agraviada y sin culpa , 
A pesar vuestro, soy fiel. 
Vos con fingido color. 
Siguiendo por amistad 

Del Conde la voluntad , 
Vendisteis lo que era amor. 
Bien engañastes mis ojos, 
Pcro;io mi corazón, 

Y habéis becbo al fin pregón 
De su agravió y mis enojos. 
Aforrado está don Juan, , 
De celos, todo d<' azul ; 
Pero trajo en un baúl 
Medicina el Capitán. 
Presto saldréis de cufdado , 
Que nos casamos muy presto; 
Pero vos queréis , tras esto , 
Perseguírmele casado. 

No lo bagáis, que soy celosa; 
Que lo muy bueno se precia. 

■ARCABITA. 

No fuérades vos tan necia , 
Ni yo tan escrupulosa, * 
Si os atajare antes deslo; 
Pero al lin tengo paeiencia. 
Por no reñir la pendencia 
Que allá causaré , y bien presto. 
Mis mañosos respondieran. 

FELICIA. 

¿He de castigaros, niñas? 

BEATRIZ. 

Yo crezco con estas riñas. 

{Digan de dentro^ gritando.) 

COKOE. 

Mueran , Cárloff , mueran , mueran. 

DON JOAII. 

Estos, á lo que dicierno, 
Nos dieron la colación. 
Demonios de Italia son. 

co:ioB. 

Y serénaos del infierno. 

DON cÁntos. 

Paz, don Juan ; que este es el Conde, 

Y le estoy muy obligado.— 
:Oli mozuelo apitonado ! — 
Ni me escucba ni responde. 

ALGUACIL. 

¡Al Rey, al Rey! 



PEL CANÓNIGO TARREGA. 

FELICIA. 

Esta nocbe 
Se ba de encender nn gran fuego; 
Vamonos á casa luego. 
Pongámonos en un cocbe. 

LAURA. 

Aqoi mi carroza tengo. 
Sola iré , vamos de aqui. 

■ARGARITA. 

Pues reniego yo de mi , 
Si no os persigo y me vengo. 

LAURA. 

Con rabias y testimonios 
Muy bien os podréis vengar. 

BEATRIZ. 

En Infierno ba de parar 
Fiesta en que bailan demonios. 

FELICIA. 

¡Hola, pajes! LevanUd 
Esto y poiieldo en el cocbe. 

PAJE. 

Despojo queda esta nocbe. 
Vamonos á la ciudad. 
(VanM.) 



JORNADA SEGUNDA. 



5a/6 MARGARITA, Mto. 

■ARGARITA. 

Ardo en la esfera mas alta , 

Y pues mi fuego violento, 
Como rosicler, esmalta 

Al otro, que es su elemento, 
Será mi muerte sin falla. 
Pero no me acaba , ¡ ay triste! 
Que el pensamiento resiste. 
Como féuix , en la prueba ,' 

Y entro la ceniza nueva 
De nuevas plumas se viste. 
Con ellas subo á mi cielo 
Con temor y con fatiga , 
Pues las alas con que vuelo 
Son cortas como de kiormiga; 

Y asi , me pierdo en el vuelo. 

(SacaunpapeL) 
Quiero ver del Capitán 
El billete y el afán. 
¡Ob mundo malo en efeto! , 
Yo burlo deste pobreto , 

Y de mi burla aon Juan. 
No me parece qu*es esta 

Su letra , que «o es tan buena. 
Caro á su dama le cuesta 
El galán que á pluma ajena 
Sus secretos manifiesta ; 
Qu'el poeta al [kríiner lance, 
Satlsfecbo de su alcance. 
Muestra á dos mil el papel; 

Y así , dan traslados del , 
Como copia de romance. 
Esta letra eorresponde 

Con otra que no me acuerdo 
En qué tiempo la vi y dónde : 
Pero ya la duda pierdo. 
Porque al fin ella es del Conde. 
:0b , gué bueno que seria! 
La nina , por villa mia , 
Los papeles ba trocado. 
Quiero ver este cuitado 
Cómo sigue una porfía. 

(Lee.) c Partí de vos con los guantes 
«partidos, sin bailar uno (|ne lo fnese 
«para mi reparo. Y reparando en el aví- 



>so que á vueltas del rigor me di;; 
•de la salida desta nocbe al Prj 
«cobré nuevas esperanzas , y á c</ 
Bdellasvivo, y bago la de esta jom 
»en vuestro nombre, al cual irán si>* 
>pre encaminados mis deseos ; rr 
»D<*n de vuestras manos lo que m* 
•cenpor ser becRura deltas, y e«i|Mi 
»do licencia para besallas , la (piiii 
•este pupto á las miaa de acomp. ñ 
•la pluma que os eocamioa e&ios 
•roñes.» 

Garabatitlos tenéis. 
Señor billete, sin duda. 
Breve sois y mucho baceis , 

Y sobre todo, en mi ayuda 
Un gran tesoro traéis. 
SI este papel ve don Juan , 
Sin falta se acabarán 
Sus dudas y sus locuras ; 
Que estos ya tratan honduras , 
tíue cerca del premio están. 
A mi me importa apretar 
Con él mi ciega porfía. 

Sale FELICIA. 

rsLicu. 
A don Joan be visto entrar» 
Hija , por la celosía, 

Y nos sube á visitar. 

MAaOARITá. 

A muy buen tiempo ha venido. 
Setiora, el favor os pido 
Uue en todas las ocasiones 
Me dan vuestras invenciones 
Con lo cierto y lo fingido. 
A mí me habéis de ayudar. 
Ayudando á mis intentos. 

PELICIA. 

¿De qué suerte? 

■ARGARITA. 

No hay lugar ; 
Mas , pues somos inalrnroentus 
Que cencuerdan sin templar, 
Seguidme. 

FELICIA. 

Por tus amores. 
De mil perlas y mil Dores 
Adornaré tus narices ; 

Y á liento, por lo que dices , 
Te llevaré los tenores. 
Ya sabes tú lo que puedo ; 
Mas ¿porgué lloras agora? 

ÉARGARITA. 

Aqui comienia el enredo. 

PCLICIA. 

Pues toma este lienzo, y llora 
A rienda suelta y slu miedo. 
:0h hecho de grao renombre 
Para que el mundo se asombre! 
Sohios con término diestro 
Señoras'del mundo nuestro 

Y de la risa del hombre. 
También oomlenxo á llorar. 
Porque al fin la he de seguir. 

SaU DO.N JUAN. 

OOK Í17AX. 

Sin licencia quiero entrar; 
Qu*es grao locura pedir 
Donde me puedo tomar. 
Decid, ¿qué trístexa y llanto 
Es este ? Mas no me mpanto 
Que la tristeza me siga. 
Margarita , ¿qué fatiga 
Puede con vosotras tanto. 
Que os tiene deaia manera? 
Uabladme ; qne ya entendéis 



I. >» 



Qf es m! fe un verdadera 

into vosotras nbeis 

c'too yo 00 <iQÍsien- 

i\ 'ie mi! Tras este icaerdo» 

íu (terUerme me pierdo. 

.•uira,¿qoécosa es esta? 

loutj no dar respuesta 

. :i* f üi* uo pecho caerdo. 
>« ciegos i la pena 
meo lo siente y lo ahoga , 

( jltria , de enojos llena, 

prü boca los desfoga, 

c* es una poeria muj buena. 

¿ffci ajcora saber 

,rj,i»desu tristeza. 

•y4 no queréis responded, 

i.imcalaDataraleza, 

).. nit>nos paede valer. 

<>cj4;xine lo dirá, 

r. es mas loca , y no sabrá 

eMMirse al Uantú amargo. 

FELICIA. 

. « ) aliaréis buen descargo, 
, j [j callándolo está. 

«ASfiAiuTA. (Ap.) 
» s indo estoy entre tanto 

%K liire. 

DOH JOAN. 

¿Que los enojos 
Kmneo. Felicie, tanto 
; .;e sobre los ojos , 
,:imas, locas y mantos? 
< t'iie^veiitora lloráis? 
' piiiJed. iTanbien calláis? 
i M* dura el entremés; • 

i.: '. ¡laremos i tres « 
: rtMikis, si mandáis. 
Mi lo dirá? 

FEUCU. 

Si, si. 

MN JDAlf. 

n" la causa . Señora , 
fi (oe remiten á ti. 

FELICIA. 

i'>ii;:a por quién llora; 
•.M» 00 lloro por mi. 
»:>« la depare buena. 

■ARCAR ITA. 

r ." '<t darle , don Juan , pena , 

..Ij, y callara tanto. 

< que rompiera el llanto . 
v< ijcoumi cadena. 
i n< |ior obedecerte 
**' r^suflvo en disgustarte. 
i • quiera , don Juan , que acierte ; 
i »■ H oal quiebra por la parte 
>.\it fs para entramMs mas fuerte. 

IK>2f JUAN. 

A ibi , 00 me suspendas. , 

■ARftABITA. 

Si hora por tu injusticia^ 

*« jd sobrado en mis cooliendas, 

. ^ Ti bien que su mnllcia 

• >ij>te]e de mis prendas} 

M>u que teme gana, 

* ¡íh. alegre y ufana , 

' ijndo de mis despojos, 

iuf»ei me da en los ojos 
' 3 n^aeo la ventana? 
vaqnecoa ficiones 
^' r.^rlas veras contrasta? 

''.^;an sus invenciones? 

> '«^ lodo, 4 no hasta 

it »eoie en mis pasiones , 
' qti« OQo nonos llenas , 

-' loriar de mis penas» 
1 7tii«$irapor gloríns suyas, 
) 'Ummáhsiujas, 
^'fo timbieo las ajenas? 
M.10 que 4us esperaosas 



EL PRADO DE VALENCIA. 

Hagan de entrambos desprecio, 

De mi con vuestras privanzas ; 

De ti , aue en tu menosprecio 

Se fundan sus alabanzas. 

Este papel le lo diga , {Dale el papel.) 

8ue ella sin mocba fatiga 
on un paje me ba enviado. 
Mira bien si este recado 
Me desespera y obliga. 
Bien conoces esta mano. 

FfiUCIA. 

Sin duda es papel del Conde; 
Mas ¿cómo vino á su mano? 

MARGARITA. 

Si tu Laura asi responde 
Con tus celos , ¿no es muy llano 
Que sobrada razón fundo 
Qu*es la mas falsa del mundo , 

Y quiso, seffun infiero, 
A ti por galán primero, 
Como al uonde por segundo? 
Si no fué por tu mandado, 

Y no tengo mal indicio, 
Que ui^pecbo tan arrojado, 
Si no te bailara propicio, 
Jamás le hubiera intentado. 
Habrás perdido el denuedo 
Con su regalo, y no puedo 
Darle disculpa mejor; 

?ue á los agravios de amor 
odo es perdelles el miedo. 
Al fin, ¿asi te ofendió, 

Y asi se burló de mi? 
Mas de mino se burló ; 
Que yo la sufro por ti. 

rKUCIA. 

Mejor compone que yo. 
¡ Ab , hija de mis entrañas! 

MARGARITA. 

Mira bien cómo te engaSas , 
Carga sobre mi este ensayo; 
Que á mi , don Juan , un desmayo 
Me cuestan estas marañas. 

FEUCU. 

jAy ! Si la vieaas agora , 
Sin duda que reventaras; 
Que esta muy necia. Señora, 
De las ofensas mas claras 
Masque del bien se enamora. 
Todo su ne^ro pesar 
Era por disimular, 

Y rematara el vivir, 
Sino que en verte venir 
Ha comenzado á llorar, 

Y acabará si te vas. 

¡Qué negras veras le digo! 

DON JOAN. 

Al fin, ingrata , que das 
Tus armas á tu enemigo, 
I Qué bien segura que estás! 
No pensé menos de ti ; 
Pues ¿ba de pasar asi? 
Rabia j desden me combatan; 
Pero ni rabias me matan, 
Ni desdenes, ¡ay de mi! 
Acero soy para el daño 

Y cera para el dolor ; 
Pero ya mi desengaño 
Quitó ki vida al amor, 

Y al entierro le acompaño. 
Tan muerto voy como él. 
¡Oh rigurosa! Oh cruei! 
Lienzo faistes y serás , 
Pues la morti^a me das , 

Que ha de ser lienzo, en papel. 

MARGARITA. 

Bien me sale esta invención ; 
Quiero proseguir mi antojo, 
No mostrar tanta pasión.— 
Mira qu*el présenle enojo 



41 

Honra la antigua afición. 
La privación que lastima. 
Del acto abona la estima; 
Siente el mal como lo siento. 
Múdala de tu instrumento. 
Que ya se roza esta prima. 
Sepa cómo lo has sabido, 

Y no le hables jamás; 

Y si quieres buen partido. 
Despídete, quepodcás 
Con un billete sentido. 
Yo si que la entendería. 
Pues un papel que tenía 
Del Capitán , engañada. 
Por hacer de la enojada 

Y por seguir su acedía , 
Se lo envié. 

FELICIA. {Ap.) 
Muy bien vamos. 
¿Estas en el mundo viven? ^ 

MARGARITA. 

Sepa que todas mandamos , 

Y que á todas nos escriben , 

Y que todas desdeñamos. 

FELICIA. 

Por estos ojos , don Juan , 
Vi el papel del CapÜan, 
Que le dieron por engaño, 

Y su desgusto y su daño 
Los ojos te io dirán. 
¡Oh hija del alma mia , 
Mas firme que la firmeza! 

DON JDAN. 

De tan grande alevosía 
Cuanto es mayor la eslrañeza , 
Tanto mas fuego en mi cria, 
Tanto me abraso y consumo, 

Y en efelo me resumo 

De que acaben niis querellas 
A Laura con las centellas 

Y á su Conde con su humo. 
Presto veréis lo qae siento, 

Y veréis si voy honrado. (Vase.) 

margaSita. 
Un gallardo pensamiento 
Con valor ejecutado 
Vale por medio contento. 

FELICIA. 

Vamonos , hija , de aqui ; 
Que me engañarás á mi. 
margarita. 
¿Finjo bien? 

FELICU. 

domo unas flores. 
Yo te digo, mis amores. 
Que puedes matar por ti. 

(VOMM.) 



Salen TEODORO, EL CAPITÁN 
v LAURA. 

TEODORO. ' [les. 

Poco eslima don Juan vuestros quila- 

* LAURA. 

Señores , si por celos se ha movido, 
Los celos son tan cuerdos disparatas. 
Que el honor tan honrado nunca ha sido. 
Del blanco amor los ásperos combates 
^slán CC8I el temor hasta el oido ; 

Y deslMidar linarias es su precio,[cio. 

Y sobre bien querer uo hay menospre- 

TEODORO. 

Tengan los celos , para no ser malos , 
Las cárceles del alma por defensa; 
Que entre dos que se quieren son rega* 

Y si lo sal>en tres, ya son ofensa; [los, 
Pero don Juan á rienda suelta dalos 



Por mengua, por rigor,por recompon* 

Y entre soberbios, locos y livianos [sa, 
Se miden y averiguan con las manos. 

LACRA. 

Dar leyes al querer, que es tan exento, 
Regirla voluntad por la costumbre 
Es poner raya ai mar y freno al viento 

Y escurecer del sol la usada lumbre. 
Si desfogó don Juan el sufrimiento 
Kntre el rigor de tanta muchedumbre. 
Vos lo excusáis, porque los celos saben 
A ofensas entre mil, si mil lo saben. 

' La culpa fué del Conde. 

CAPITÁN. 

No llevemos [nos. 
Lo que es honor por circunloquios va- 
i) por medios de paz nos concertemos, 
O pongan al rigor mano las manos ; 
O cásese don Juan , 6 romperemos; 
Que entre plebeyos , nobles y villanos 
Andáis tan murmurada y desvalida. 
Que me importa ganaros , de perdida. 
Esto por dos razones me conviene: 
Por vos V por turbar las esperanzas 
De aquélla injusta que ua papel me 

[tiene, 

Y á mí con éí sujeto á sus muuanzas. 

LAURA. (Diga esto bajito.) 
El pobre Capitán , que no se aviene 
En su alterado mar sin mis bonanzas, 
Quiere que mi Santelmo le visite 

Y que el temor de sus naufragios quite. 

TEODORO. 

Venga don Juan , y acábese este enredo. 

CAPITAH. 

Yo lo mandé llamar, y asi salimos 
Los dos de obligaciones y de miedo, 
Quedando por cuñados y por primos. 

LADRA. 

¡Pobre galán I Que asi llamarte puedo, 
Pues fundas en tan débiles arrimos 
De una rapaza bachillera y vana , 
Que le da sus papeles á tu hermana , 
Que pudo ser sin duda que ha trocado 
Los billetes, 

CAPITÁN. 

Hermana , cuando venga 
ffablalde vos primero sin enfado, . 
O con rigor, o come mas convenga ; 
Que si desdice del respeto osado. 
Haremos que se mida y que le tenga. 

Sote UN PAJE. 

PAJE. 

' Don Juan viene. Señor, á visitarte. 

CAPITÁN. 

Entre. 

TEODORO. 

Pongámonos los dos aparte. 

Sale DQN JUAN, y quiere saludar al 
CAPITÁN ; pero^ como tos ve hablan- 
do, va áLAmA, 

DO* JOAN. 

Estos están embebidos 
En algún negocio grave. 
Llegad , pasos impedidos, 
Adonde tienen la llave < 

Del alma y de los sentidos. 
Ya me comienzo á turbar. 

LADRA. 

Don Juan , bien podéis llegar. 

Hablad me , no receléis ; 

Que esos dos, porque me habléis, 

Nos dan á posta Innr. 

Ya comenzáis á cebaros; 



DEL CANÓNIGO 't^^HKGA. 
Grandes son vuestros ftC^ros , 
Que queréis , por no alUOftros , 
Que comience en reprebeúderos 
Por huir el disculparos. 
Responded. 

TEODORO. 

\ Qué desatinos ! 
Los dos se ponen mohínos. 
Bien comienzan, por mi vida. 

LAURA. 

1 Queréis que os ruecue ofendida? 
Debe ser de amores finos. 
Debe ser costumbre nueva 
De los modernos galanes 
Probar las damas , si es prueba 
Lo que solo en ademanes 
En ley de amor se reprueba. 
Debe ser gran gentileza 
Mostrar en mucha braveza 
Condición áspera y rota , 
Poniendo hi mi punto nota , 

Y culpa en vuestra nobleza. 
Debe ser honrado empleo 
Convertir en guerras vanas « 
El pacifico deseo 

Y acabar las fiestas llanas 
En folla , como tornen. 

i Ay, primo! que son jomadas 
Las vuestras mu^ excusadas , 

Y desdicen de mi honor; 
Que mal triunfo es del amor. 
Si se atraviesan espadas. 

En mi iqué faltas halláis? 
O ¿qué sobras en él veis? 
Qué locura me notáis? 
¿ En qué favores topáis? 
¿De qué mudanza teméis? 

TEODORO. 

¡Cuánto puede la verdad! 
hira cómo le confunde. 

LAURA. 

Alto, hagamos amistad, 

Y esta pi>ndenc¡a redunde 
En doble conformidad. 
Dadme la mano. 

DON JUAN. 

Si fuera 
Tu Ingrato pecho de cera , 
Como es duro pedernal , 

Y en cada dedo un puAal 
De cuatro esquinas tuviera, 
Diéralela por matarte ; 
Pero mano tan piadosa , 
Mejor es , Laura , que aparte 
Do menguada y vergonzosa 
Se acabe sia acabarte. 
iMano me pides, infiel? 
Mas no me espanto, oh cruel , 
Que sigas antojos vanos , 

Y que des en pedir manos , 
Pues tratas tanto en papel. 
jOh, cómo es^Toprio de malos 
ir á topar con la lengua 
Donde tienen sus regalos ! 
Pero daros por mi mennaa , 
Al Conde, enemiga, dalos; 

Que de entrambos, no hay dudar 
Que el cielo me ha de vengar, 
Sin dejaros avenir; 

?oe el Conde sabe fingir 
tú 6al>es olvidar. 
¿Segundo papel admites, 

Y esfuerzas mucho so punto? 
¿Dos embajadas permites? 
Tú dfebes tener gran punto « 
Pues tienes A dos embites. 

LADRA. 

¡finé locaras « qué quimeras 
Son estas? ¿Hablas de veras? 
¿Qué nuevo papel me acasas? 



[ ; Ab > don Juan ! que sou excusan, 
I Y saben i las primeras. 

(Saea el papel que le dio en el Pn 
Beatriz.) 

SI otro papel tengo en mi. 

Sin este, que es de mi hermano, 

Tragúeme la tierra aqui. 

CAPITÁN. 

Desta vez viene á la mano. 
¿No le muestra papel? 

TEODORO. 

8L 

* CAPITÁN. 

Sin dada qu'es la promesa. 

DON JOAN. 

: Ah , Laura I Cómo me pesa , 
Mirando tu condición , 
Que ia mudania y ficdon 
Coman por ti en una mesa. 
A no esur yo prevealdo. 
Sin duda que me engañaras ; 
¿Que ya pones en olvido 
Qu*el secreto en que reparas 
Tú propria me lo has leído? 
¿Ya se te olvida ¡ ay de mi! 
Que por no tenerme aqui , 
De la lición que has tomado 
El libro me has enviado. 
Porque me libre de II? 

Y no pienses que adevino; 
Que por el mismo nivel 
Que tú caminas camino ; 
Ypuessédestepapel, 

* (Saca el que le éió Margar a> 

Sabré por dónde ese vino* 

TEODORO. 

Mas cartas hay ; no presumas 
Que estas dos livianas plumas 
Rematarán sus afrentas. 

CAPITÁN. 

Déjalos; que nasan cuentas, 

Y altercan sobre las sumas. 

DON JUAN. 

Esa mano que en ti vive 
Poco en mis gustos repara , 
Pues tu gusto la apercibe. 
Ya escribe mas á la clara , 
Pues ya sin guantes escribe. 

alne carta tan bien trazada ! 
as ¿qué mucho que, ayudada 
Con tuerzas del paraíso, 
Escriba con tanto aviso 
Pluma que escribe avisada? 
Nueva gloría compusieron 
Sos contentos renovados , 

Y por ser tan nueva, hicieron 
Seratnes levantados 
Los ángeles que cayeron. 

Y si en la pyte eo que están 
Puestos cnfln dulce afán, 
Con esperanza segura • 
Los derooniíM dan dalzura, 
Los ángeles ¿qué darán? 
y si ios mas afligidos 

En ves de ció* ^^^ '^ • 
¿ Qué serán los derretidos? 
Cantaras, Laura , si son 
Menestriles ios gemidos ; 

Y con todo, Kilsa , ordenas , 
Sin saber quién es apenas , 
Que esa carta en tu deseo 
Se convierta en Jubileo, 
Que le saque de sus penas. 
Ya no bay n^s eomigo cuentas, 
Muerto soy para tos cosas ; 
Ya quitaron sus afrestaá • 
Deste esposo las esposas 
Que en libertad atormeaiaa. 



:¿sai( 000 quien ouisieres « 
I ui floe busques m esperes. 

m iun, ¡sb don Jusn! ¿Qué es esto? 
^o te me embsraoes Ud presta; 
i;a6 mis baoen las muyeres? 
¿n que ras engañado, 
fion joau. 
^^JTerda<!so!ameute 
[e creo. 

CAP1TA5. 

¡SeSor cañado! 

DOR 4UAR. 

:i<óor primo! 

CArrrAN. 

Impropriamente 
li^ Dinlo me has dado, 
Purqaeel ouero me engrandece. 

ÜOn JOAR. , 

i'jpitan , quien no merece 
N.[>iriputtU> tanaUo, 
(,. mo dé quilates falto, 
\j ms humilde apetece. 

• TEOOOBO. 

1(^1 todo está redacido, 
im qué blando le d^a. 

CAPITAIf. 

M Npor dejarme corrido, 
l». eoirambos será la queja, 
s'riiiio común el partido; 
;'.ro, quedando esto aparte, 
t.usodo querrás desposarte? 
rjf un amigo, según veo, 
i ,n esa nocbe un torneo 
ruUica por festejarte, 
\ ivniaoUeoe en mi sala, 
Krqae i mi gusto responde. 

DOR JOAR. 

T ¿qaiéo tanto me regala? 

CAPtTAR. 

LicoDdeFabricio. 

aoR íuaR. 
¿El Conde? 
^0KriIafie5Umala. 

CAPITAR. 

Re lomado por partido 
uópíDUr aquel ruido, 
vue uo poco de booor me euesta , 
toasdmilUle esta tiesta. 

DOR iOAR. 

N^uMe invención ha sido, 
í^e al menos gentileza. 

GAFITAR. 

hyrqw teman por muy llano 
ij'.t iQocbe fue tu braveza 
Movimieoio valenciano , 
Mi del Conde llaneza; 
<.Qp en 10 tierra se permite 
! 'j tiesla y on convite 
Pff Doa dama casada , 
Y ella queda tan honrada 
Como el otro Sin su embite. 

OOR auAR. (Mp.) 
^s me tienen en poco, ^ 
• 4o dada que me tratan 
:c«io á moto 6 como á toco. 
.'.'iQ, pues DO se nwatan , 
W^rt^arme agora un poco ; 
' pae« de honrado me precio t 
t Si publico menosprecio 
ftitft de pagar mañana 
ij« iaiorias de la hermana 
\ M hermano el desprecio. 
i^icro andar parecer. 

C\P1TAR. 

?nmo «en i|né estáis divertido? 



EL PRADO DE VALENCIA. 

TEODORO. 

i No veis qoe toma mujer? 

DOR IDAR. 

Pensaba que he conclnido ; 
Que mañana puede ser. 

CAPITAR. 

Quede pues para mañana. 

DON JUAR. 

Trataldo con vuestra hermana ; 
Que JO voy á componerme. {Vase.) 

LAURA. 

Sin duda por ofenderme 
Fingidamente se allana. 

TEODORO. 

¡ Qué resoluto y qué presto 
Se va! 

CAPITAR. 

La inconstante rueda 

§uiere que pase por esto, 
sigo aftln su vereda, 
Porque es señor de mi restcv 
Vos os podéis aliñar; 
Al Conoe quiero avisar 
De repente que estas bodas 
Sin pensar se acaban todas. 
Pues 86 emprenden sin pensar. 
{Yante.) 

LAURA. 

Antes mi pecho dudoso, 
Con esta mudanza presta , 
Teme qu*el Qngído esposo . 
No quiera trocar la fiesta 
En algún hecho lloroso. 
Sobre tan grande rigor 
Mostrarme Un gran favor. 
Sin duda alguna es fingido. 
Pues ha puesto lo que na sido 
Movimiento de temor ; 
Qu*este no cabe en don Juan. 
Quiero á Margariu ver. 
Pues los secretos están 
De mi primo en su poder. 

Sa¡e BEATRIZ. 



i3 



BEATRIZ. 

Señora , ¿fuese el galán? 
¿Cuándo será el matrimonio? 

LAURA. 

¿No Tds que le turbáis vos? 
Que el matrimonio es de Dios, 

Y vos le hacéis del demonio. 
Pues tenéis sus familiares; 
Sabeldo por vuestra ciencia , 
Aunque os falta la experiencia 
De dar papeles á pares. 

Un galán de vuestra mano 
Tengo, que ahora en mi vive; 
Seguramente me escribe, 

§iue es , cuando menos, mi hermano, 
o le pienso hacer favores , 
' Decidselo, no os turbéis; 
¿Por madastra me queréis? 

BEATRIZ. 

Ciertos son ya mis temores. 
Erré , de turbada , el lance , 
Pero al remedio me acojo; 
Cese, Laura, vuestro enojo, 

Y hablemos en buen romance. 
El Conde y mi padre hicieron 
Gran confianza de mi ; 

Dos papeles recibi , 

?tte para entrambas me dieron.' 
omelos, con intención 
De no ofenderos á vos , 

Y por quitar de los dos 
Esa loca ^etension. 

Que á vos , el de vuestro hermano 



De obligaciones os quita , 

Y el del Conde á Margarita 
Poco le ofende , es muy llano. 

LAURA. 

Por cierto, gentil enredo. 

¿Hechicera sois á fe? ^ 

Pero yo me vengaré 

De Margarita , si puedo. 

Que ella , que en celos se abrasa » 

Mostró á mi primo el papel ; 

.Yo sabré el intento del 

Esta noche, allá en su casa. 

Allá me voy esu noche , 

Y en una ventana della 

He de escuchar so querella. 
Manden que pongan el coche. 
Mas no; que secreta quiero 
Ir allá en tu compañia. 

BEATRIZ. 

¿Quiere vuestra señoría 
IJn manto y un escudero? 

LAURA. 

¡Oh lo que parla este gcülo ! 
Cubrámonos , por tu fe. 

BEATRIZ. 

Con soplos me cnbriré , 
Con el manto de soplillo. 

LADRA. 

Bien soplas, niña, á las niñas 
De los ojos. 

BEATRIZ. 

Cuando hay pajas , 
Suelen trocar mis barajas , 
En grande paz, grandes riñas. 
A lo toledano quiero 
Cubrirme. 

LAURA. ^ ' 

Dame esa mano , 
Demos razón á mi hermano , 

Y tú llama un escudero. 
Sacalde para las dos; 
Cobrar quiero esta mujer, 

Y por su medio he de ver 
Si este negocio es de Dios. 
Haré que llame á don Juan , 

Y escucharé sus razones , 
Que en semejantes ficciones 
Mis negras glorias están. 

BEATRIZ. 

Aquí vienen á la folla 
Dos mantos y uní criada , 
Revueltos como ensalada,* 
Por ser telas de cebolla. 
Dios bendiga el noble seso 
De las españolas vanas. 
Que, como son tan livianas. 
Han menester poco peso. 
Presto querrán estas mayas , . 
Para mostrarse á las gentes , 
Que Íes hagan trasparentes 
Las camisas y las ^ayas. * 
Trasluzan sus invenciones. 
Qu'es de sus galas provecho; 
Solo no trasloza el pecho , 
Por DO mostrar corazones. 
(Voíite,) 



Salen EL CONDE t DO?í CARLOS. 

C02(DE. 

Para que mi valor por experiencia 
Se conozca « una fiesta hacer deseo. 
Mi dama, pienso que con su presencia 
Querrá favorecer á mi deseo. 

DOR CARLOS. 

Señor, quien hace fiestas en Valencia, 
Sus galas mide siempre con su eni- 
Y asi, burlando salen cosas tales,[pleo; 



4Á 

Que pocas tieoen en España Iguales. 
Mira bien lo que emprendes. 

CONDE. 

En mi tierra 
Sabemos hacer fiestas de importancia. 

DOq CARLOS. 

ITna sola que en público se yerra , 
De dos mil escurece la ganancia ; 

Y estoque es gala juntamente y guer- 
Doblada suerte pide. [ra, 

CO.'IDE. 

En toda Francia 

Y en las ciudades de Toscana bellas 
Saben muy bien si salgo bien con ellas. 
He visto tantas y he trazado tantas, 

A titulo de Harte y de Cupido , 
i(ue Us mas acertadas que levantas, 
^erro de la menor destas han sido. 
Pues porque no te espantes, si te es- 

[pantas. 
Hasta ver mi propósito cumplido 
No be de parar; y entonces por la obra 
Conocerás que la razón me sobra. 

• DON CARLOS. 

Tú , si de cañas vieres el combate , 
Üirás: cCosa mejor no vi en mi vida.» 

CONDE. 

Allá DO tienen por de gran quilate 
Smo es caballeria de la brida. 

DON CARLOS. 

Nopor(|ue tu nación la apruebe y trate, 
La de jineta es menos conocida. 

CONDE. 

Puede ser que me engañe ó que te 

[engañas; 
No disputemos, cuéntame las canas. 

DON CARLOS. 

Por celebrar la fiesta señalada , 
l)e nuestra patria general contento » 
Que juntó la prosapia de Moneada < 
Con la de Paiafoix en casamiento, 
En la plaza Mayor, entapizada 
De estrellas del segundo firmamento, 
Entraron con biiarros ademanes 
Estas cuadrillas, galas y galanes. 
Don Gaspar Mercader á maravilla 
De amarillo y de azul, todo chapado 
De plata , entró primero su cuadrilla, 
De dos hilos y un deudo acompañado; 
Gaspar y Baltasar, para seguida, 

Y don Cristóbal Mercader al lado; 
Compañía de cuatro mercaderes. 

En quien el mundo pone sus haberes. 
Dos Sapenas sacaron ¿ porfía. 
De encarnado que nada en si discrepa, 
Capellares con red y arffenteria , 
Marietas que de plata llevan trepa; 

Y i don Cristóbal en su compañía, 
Mercaderv Zapata, antigua cepa. 
Con don F/ancisco Artes, asi brillaban 
Que i \oi ravos del sol la luz quitaban. 
Siguió don Joaquín esta derrota, 
Que de Calalayud toma apellido , 

De amarillo y morado la marlota , 
De tela de oro el capellar lucido, 
liO morado del manto y de la cota 
Con chápeles de plata guarnecido; 

Y un Vilanova , un Artes y un Vique 
Lleva, porque su gala se publique. 
De amarillo y de azul entran lozanos 
Don Ansias Crespi con don Matia 
Sanz, con dos don FraDcIscos,sus her- 

[manos, 
Que empatan sangre, lastre; galhir- 

dia; 
Con caireles de plata y pasamanos, 

Y de morado y plata los vesUa ; 
Trepas llenas de gala j artificio , 

De su buen gasto dieron claro indicio. 



DEL CANÓNIGO TABREGA. 

Capellares de plata y de amarillo 
Sacó , sobre marlotas de leonado, 
Don Gaspar Mompalau, que era caudU 

[lio 
De un vistoso coartel bien ordenado; 
Jaime Pertusa gusta de seguiilo, 
Y don Miguel de Mompaiau al lado 
De don Francisco , que de Castro lleva 
La gloria antigua del honor á prueba. 
Don Gonzalo qu'el Hijar le conviene 
Por aquel que ganó la ciudad nuestra, 
De plata y encarnado al juego viene, 
Yde amarillo y plata, que hacen mues- 
A don Juan Aguilar al lado tiene, [tra; 
Y¿ don Nofre, su hermano, ¿cuya uies- 
Asistecon hacer cien maravillas, [ira 
Gaspar de Ri:imban y de Cruiilas. 
Don Vicente Milán, acompañado 
Del sin par don Antonio de Cardona, 
Con don Carlos de Borja , á cuyo lado 
Don Ramón de Pallas juega y razona. 
De terciopelo negro, recamado 
.De plata íf oro, que una pieza abona. 
De mucho frezo de oro sobrepuesto, 
Cion bizarro ademan entró en el pues- 

[to. 
Don Jerónimo entró con su cuadrilla 
Tras él, que Villarasa es su renombre; 
Gala sacó morada y amarilla , 
Con mucha plata rasa como el nombre; 
A don César Tallada hoy acaudilla, 

Y pues con César va, no va sin hombre; 

Y entran siguiendo su divisa y lista 
Don Luis 6ra nuiles y don Bautista. 
De plata negro , grave y muy gallardo. 
Con don Guillen de Ca^ro al lado iz- 

[quíerdo, 
Don Villarich Carroz y don Luis Pardo, 
Entró don Juan, su padre, alegre y 

[cuerdo. 

(Aquí hae$ pauta p como pte llera.) 

^iOh muerte cruda! si el fogoso dardo 
Pudieras refrenar... Pero ya pierdo 
El hilo. 

• CONDE. 

No lloremos , Carlos , basta. 

DON CARLOS. 

Esto debo ft la sangre de la casta. 
Don Francisco Lansol corrió la plaza 
Con marlota encarnada y chapería , 

Y el naranjado capellar abraza 

Su cuerpo, que mil glorias prometía; 
Entra con él y con la misma traza 
Don Antonio Bellvis, qde le seguía , 
Pallares y Torrellas, coyas canas 
Volaron por el ajre sus hazañas. 
Con don Luis Calatayud entraron 
Gaspar Vidal y el buen don Pedro Ro- 

[ca, 
Don Cirios Castellui, que se Igualaron 
A los que Marte con el dedo toca ; 
De azul y de encarnado devisaron 
Con plata, aljófar, capellar y toca; 
Gala gentil, chapada chapería , 
Que con el sol brillaba ^ competía. 
Don Miguel Figtterola siguió luego*, 
Cubierto de oro, de encarnado y blan- 

(co, 
Devisa que se vió mocho en el Juego, 

Y él se mostró con ella amante y franco; 
Siguen los rayos de su nrtsmoftiego 
Don Francisco VaIUerra,y á su blanco 
Don Melchor Escribi con él corría, 

Y un Aguilar de Crut qne le seguía. 
De verde y plata, por las orlas puesta, 
Con capellares de oro v colorado. 
Salieron tres Boyles á la fiesta 

gue de Manises tienen el dictado ; 
s cuadrillero el padrei,que aeaslesta 
De ddn Jaao Sans valido y ayudado, 



Señor de Albov, haciendo marsv¡l!i¡ 
Con lomeiordeljoegoysuscaarUif^ 
Con don fc^nrlque Alpont jugó «ti tij 

(lid 
Don Josep<x, y Donas tre con Penii 
Cuatro Mutis parecen en el llmn 
Que Sarracina por el rey les falta ; 
De amarillo se visten, y el ItiMw 
Listen de plata por las trepas yAi^i 
Jugaron y ganaron alabanzas , 
Trocando lo amarillo en espoianzt 
De amarUlo y azul se devisaron 
Dos Ferrercs, Jerónimo y enríen . 

Y de morado v verde, que lleí;:iri) 
A lo mas caaaaloso y lo mas rico . 
Su repartida escuadra acompnñaroi 
(iuillen Marc, cayo talle os ceriiiir:i 
Que i don Joaquín Masco, que li* i 

Como parejo en todo emparéjala. 
El de Betera viene acompañado 
Del señordeAtbaiera, A auieii<:v'< 
Don Pedro Puigmarin y el señala i<i 
Jimen Pérez de Armanla, y se iis ' 
Marlotas que de plau y encarnudo 
Con franjas de lo mismo Klucian; 

Y llevan desloa dos lucidos pares 
Tela de plata ainl los capellares. 
Con estrellas de plata relevadas 
Su cuadrilla saco el señor de i-:nt'*1 

Y en las ropas que son todas mor 
De pUta on gnn folt^e es ca'l.< 

Vienen con él don Pedro de Marruüi 

Y siguiendo sus lances y su-lin^'i!.),, 
Con don Luis Sorel entró dun lií> ':<\\ 
Carroz , seguro de adornar el ju(^i;. 

CONDE. 

¿Haymascoadrillas? 

DON ciatos. 

:Ohí CómoqiiíVi ' 
Que i don Miguel Vallerra le niír:)r 
Que de azul y amarillo entró sn tí* Ir t. 
Con chapas, cuya plata codicianis. 

Y él y don Juan, su nermano.en b |t; 

Tan drechos y ligeros como jarns, 
Con el de Ferragut aquí llegaron . 

Y don Francisco Fenollet entraron. 
Con mantos de morado y amarillas 
Marlotas, coyas trepas son de plaiü. 
De don Jaime Sorel siguen las sillrf^ 
Ricas de bordadora y de riau; 
Dimas Pardo y Soler, que maravillan 
Por el desden altivo de una íngr;iia 
Hacen con don Francisco Vilanova, 
Que su lenguaje y ademan aboba 
l>el color que señala cualquier bc>i:i 
Con los matices del Invierno heladu, 
Marco Antonio y Felipe Penarroja 
Entraron de amarillo y encamaiiu ; 
Trepas anchas de plata, y no se :irii' 
(Juíen encarece su ademan sobrad •• 

Y el compás breve con que el airo c • 

Siguen don Juan Garin y el de la Ton 
Don Juan Ferrer, muy diestro en t 



(' 



I •■ 



•1 



De un Belvis y un Marc acompaña i 
Con don Jaime Ferrer, que ¿ wara> ii 
Es para gala y armas muy buen h^'v 
' Entró bizarro , 4 fe, con sn ouailrilij 
De terciopelo asal y de gualdado 
De fina plata la lucida trepa , 
Por quien un gran follaje hermoso in 
Morado y amarillo y chapería [p¡ 
De plata son It gala devisada 
Que el tmen don Pedro C«stelvi irai; 

?ae va de don Juan Vivas ayudada , 
viene de Incida compañía 
De dos Garrotes nobles adornada , 



Don {Vdro y Baltasar, que á padre é 
se Jebe io m»or del regocijo, [liijo 
n - (ion Jaime rerrer el postrer puesto 
sjí!.» de lela de oro y pwla pura, 
\ >i() li>too de morado, sobrepuesto 
[le plata de martillo, exiraOa hechura; 
l'^a Fraocisco de Üorja , echando el 

[resto 
CoQ doD Gaspar Goerau, que lo procu- 

[ra, 
Ip dTudao y acompañan so persona 
r ;,^Ian don Felipe de Cardona. 
fMj^soD las coadríllas que Jugaron, 
k i'nATO por escuadra y por hilera, 
\ ,or maestros de la fiesta entraron 
I . peilk^er, un Vique, un Z^ognera 
\ ii[i ^ dlles, que el concierto que guar- 
>. \') 111 proceder te lo dijera ; [daron 
Hj. sints fueroD de la flesta braTa, 
iii>f io pudieran ser de Calatrava. 
i f viüs noventa y dos gallardos soles, 
'..'{''ij'í.plata t oro, y terciopelo 
t. •tiJo>. con hacer mil caracoles, 
L »a &fera saspendea al del cielo. 

COJIBB. 

h> Li decir jinetes espa&oles 
i i:t ileciilo todo; en ^an recelo 
}ke púflc taoto gasto y gallardía. 

DOR cAbLOS. 

Paiituilseote te digo lo que habla. 

C0?IDE. 

r :i'(|Qe me ha suspendido. 
'jMica ciudad es esta; 
. j .a saldrá, tras estafiesta, 
. uu loroeo partido , 
; r nuñaoa pteostt hacer, 
tí: luiitscos y amazonas t 

POX CiSLOS. 

< 1 e\ breve tiempo abonas 
^ -lius que puede |iaber ; 
* .. • lo babra, aegua creo, 

h» sata ocupada. 
• ..t4Xjü>imiposa<Ía 
> .rJeoeinos el torueo. 

COMDK. 

^v^ que aguardo una respuesta 
hum muerte ó mi vida. 



bíU BEATRIZ T UN ESCUDERO. 

escuDEao. 
^ b aovia inda salida, 

I" >>ittndaseri la Gesta. 
^«saa Laura se casa, 
\ ^*j Qocbe duerme fnerat 

¡ue gallarda frontera 
. rns tloQ Juan eq so casa. 

KATIIZ. 

■scimcao. 

Dealtaoeria; 
iMiTueia su mujer, 
• um» ba de traer 
M>irode montería. 

BEATBIZ. 

: netos dais en guardar, 

t icoeis por Ihianas ; 
. . •. cíoo SOIS barbacanas, 
^.:>ifs para cerrar. 

/tsvpajarUlooiíevo, 
'.iihien de anchuras góslals, 

ntao perdis andáis 

jU mean del bae?o? 

üifl falu. 

GQjiac. 
I^ooflearifit; « 



BL PRADO«DE VALENCIA. 

iHe de hablar con esta niña? 
Entretené ese escudero. 

BEATSJZ. 

El Conde es este , y me mira i 

Y á mise llega sin falta; 
Yo quiero ahora mi falta 
Cubrir con una mentira. , 
Un favor quiero fingir, 
Grandes son mis aparejos ; 

A ios niños y k los viejos 

Se apega mucho el mentir. 

Esta higa de cristal 

Le daré, que es de su amiga, 

Que en efeto le doy higa, 

Que es consonante á su mal. 

(Da Beatriz al Condá una higa de crin- 
tal, y dice que es de Laura, y hablan 
secreto.) 

DON oírlos. 

Pensando estoy en qué nuevas 

Turbaré este mazacote, ' 

Que es el negro escuderote 

Lisiado por cosas nuevas. 

Ya propongo una gran traza. . 

BSCODEBO. 

SeiSor don Carlos, ¿qué es esto? 
No %e nos yaya tan presto. 
¿Qué nuevas hay en lá plaza? 
Qué escribeo de all& de corte? 

^ DON cíblos. 

Que Drak va con su armada 
Por una canal no hallada 
Del mar mayor hacia al Norte. 

^ BSCDDBBO. 

Otra vQz ese tahúr 

Halló por mupho despecho 

Por aquel guardado estrecho 

De Magallanes el Sur; 

¿Y qué robó en su camino? 

DON CÁILOS. 

Al medio de su jomada 
Salió una reina encantada 
Con un caballo marino, 

Y disparando mil piezas 
De furiosa artillería , 

A los cristianos envía 
SJi naves y sin cabezas. 

ESCODBBO. 

Ob perro loteranillo, 

¿Y dónde está ese ladrón? 

DON CÁBLOS. 

En Madrid, en un mesón 
Le dejan ver á cuartillo. 

KSCUDBIO. 

Daré yo cuatro reales. 

CONDE. 

A mucho el favor me obliga. 
;0b mano, que con tu higa 
Mas oue un gran tesoro vales! 
Muy bien es que así te cierres, , 
Pues como aquel licenciado, 
Si ei amor me ha reprobado. 
Pondré higas i sus erres. 
Rico estoy en tal despojo. 
Pues tú, que en mi higa atiendeSt 
I Con la higa me* defiendes 
Que no me tomen de ojo. 
Extremado galardón 
Ppr mis guantes recibf ;^ 
Muchas higas para mi 
Si desta manera son. 

, BBATBtZ. 

Daréte cuantas qaisierds; 
Que es árbol que riude fmto. 

CONDB. 

iOhfindetodomiluio 



43 

Y causa de ipis placeres! 
Este diamante recibe 

{Dale una sortija,) 
En vez de agradecipúento , 
Que es manda del testamento 
De un conde que por tí vive. 

Y ¿ mi Laura, que me obliga * 
Con bienes tan sobrehumanos, 
Bésale por mí lis manos. 
Aunque te las dé con higa. 
Mañana verá en mi traje 

Lo que en servilla me fundo, 

Y hacer mil higas al mundo 
Su higa con mi plumaje. 

Y esta noche acudiré 
A casa de Margarita. 

BSCODEBO. 

Rabia con laitalianita. 
Presto se acomoda, á fe. 

CONDE. 

Adiós ; que la noche cierra. ( Yase.) 

ESCUDEBO. 

ya se fundaba la amiga. 

BEATRIZ. 

Pues ¿qué quiere que le di^a? 
¿No he de hablar al de mi tierra? 

ESCUDERO. 

Vamos á casa ; no esperen 
Provecho de estas urracas , 
Porque ya naceft bellacas, 

Y como nacen se mueren. 

(\anse,) 



Salen LAURA t MARGARITA á la ven^ 

tana, 

LADEA. 

Y como dije, mañana 

Se casa don Joan comígo ; 
Verdad, Señora, te digo. 

MARGARITA. 

¡Qué fácilmente se allana! 

LADRA. 

Llegó á mi casa enojado 
No sé por qué; pero lu^o 
Convirtió el enoio ciego 
En la boda que ha trazado. 

MABO ABITA. (Ap.) 

Asi lo jurara yo, 

¡Oh loco desvanecido! 

LADRA. 

Y asi, porque ya el ruido 
Que entre nosotras sex>yé 
Se acabe en conformidad, 

? ulero que á mi boda asistas, 
que en tu casa me vistas 
Conforme á lu voluntad, 

Y que hables con don Juafi 
Sin que me atine ó me acierte ; 
Que gustaré de esta suerte 
Ver sus cosas en qué van ; • 
Que es de nuevos desposados 
Hacer muy vi el descomido ; 

Y este regalo te pido 

A cuenta de mil cuidados. 

MARGARITA. 

Ya yo le maiMéllanilr , 

Y te encubriré sin duda, • 
Como tu lengua esté mudo. 

LAURA. 

A mi me importa callar. 

MARGARITA. 

Y ¿ mi saber este caento. . 

• LADRA. 

Las doce dan en la Seo. 



40 

i Ob cuánto de buen deseo 
Qae coaderU este instrumento ! 

LApitA. 

Cual la campana, es ganancia 
La destas doce señales^ 
Que no hay música en mortales 
De tan dulce consonancia. 

MARGARITA. 

Las mas cuerdas badajadas 
Son estas que el mundo tiene, 
Mas ¿si es don Juan el que viene? 

- XAURAv - 

No lleva plumas gualdadas. 



Sale EL CONDE. 

MARGARITA. 

Biancas son ; el Capitán 
Me parece en el vestido; 
Calla, no hagas ruido; 
V^ase, venga don Juan. 

LADRA. 

Hicia la ventana mira. 

MARGARITA. 

No me despegues la bocat 
Deja colgar esa toca, 
Y un poco mas. te retifa. 

Gofias. 
Ellas son sin duda alguna, 
Aqui, délo, es menester 
Que con todo tu poder 
Ayudee 4 mi fortuna. 
¿Qué diré, mis ojos claros? 
rio va bien. 

LAURA. 

¡Qué rico amantel 

MARGARITA. 

GuiUrtilla en principiante 
Que tafie por conde Claros. 

CONDE. 

Tus dulces higas celebro. 

MARGARrrA. 

¡Jesús! 

LAURA. 

Margarita, calla. 

C05DK. 

Mas vale entrar en batalla 
üue comeoiar un requiebro; 
Las armas y amor sin suerte. 
Es cosa muy bien probada, 

8ue al echar mano k la espada 
acen temblar al mascarte. 
Amor es este de osado ; 
Bien me animo, ya no temo. 

LADRA. 

No es galán á todo eitremo 
•I Conde, mi requebrado? 

MARGARITA. 

Bien lo muestra en el temor, 
Sí vos le hacéis amistad ; 
Venderéis su necedad 
Por gran fineza de an^or. 



í 



Entra DON JUAN y haca unaseña, 

DON JUAN. 

Ya me pesa de haber hecho 
La seña. 

MARGARITA. 

Don Juan es este; 
Haré que 4 Laura le cu^te. 
De la ocasión me aprovecho; 
Que ella al fin ha de callar. 



DEL CANÓNIGO TÁRREGA. 

DON JUAN. 

Aqui me quiero esconder. 
Que el galán no me ha de ver. 
Pues no me sintió silbar. 

CONDE. 

Ya he pensado un gran principio, 
Mas llanamente diré 
Lo que siento y lo que sé; 
Que lo demás lodo es ripio. 
(HdblaUi.) Mi temor y mi dudar 
Quieren, señoras, decir 
Que agora nazco k vivir , 
Pues no sé apenas hablar ; 

Y con razón gusto dello, 
Pues me dieron por un guante 
Una higa como á infante , 
Para que adorne mi cuello. 

DON JUAN. 

El Conde es este sin falu. 

CONDE. 

Pero al fin tomara yo 
La mano que me le dio. 
Si no estuviera tan alta. 

MARGARrrA. 

Salir le quiero al camino, 

Y fundarme en esto poco. 

LADRA. 

¿Qué higa dice este loco? m " 

Será cualque desatino 

Que le habrin dado á beber. 



MARGARITA. 



Sefior Conde. 



LADRA. » 

No le habléis. • 



MARGARITA.* 

Gomo vos, Laura, calléis. 
Bien roe puedo entretener. 

LADRA. 

Bien podéis entreteneroSv 

MARGARITA. 

Desfogad, Conde, esa llama; 
Que i mi roe dio cierta dama 
Poder para entreteneros. 

CONDE. 

gaisiera ver por escrito 
se poder que tenéis; 
Pero basta aue roe habléis. 
Que aun de hablaros necesito. 

DON JUAN. 

Sin duda Laura se encubre. 
Sin duda aquesta en mi daño 
Con tan claro desengaño 
Mi cierta injuria descubre. 
Ella al fin me ha conocido. 

CONDE. 

Pues sois vos la voz de aquella 
Que con una prenda bella 
Trocó en memoria su olvido , 
Con vos mi bien y mi mal 
Trataré con gran favor. 
Por veros procurador* 
Tan cercano al principal. 
Pero quiero desta vez. 
Pues en tribunal est&is 

Y como 4 Juez me escucháis. 
Hablaros conio i mi juez. 
Ya mi justicia habéis visto 
En el papel que os he dado. 

DON JUAN. 

No mas, mi pleito eá ganado ; 
Perdónele Jesucristo. 
Estari rendido el Conde , 
Con estotra se restaura ; 
Él le habla como i Laura, 

Y ella por Laura responde. 



COIDE. 

Plague é Dios que se acrecíeote. 
Y se encienda poco k poco. 

LAURA. 

¿Qué papel dice este loco? 
Dlle, Señora, qae miente. 

MARGARITA. 

¿No veis que no puede ser ? 
Este es modo de finsir. 
Tü se lo puedes decir. 
Que á mi no me ha de creer ; 
Si por ti respondo agorr, 
.Pensará que estis conmigo. 

DON JUAN. 

ÉQue yoNenga ¿ ser testiao 
le un caso que me desdora? 
Pero si llego i mañana, * 
Yo me vengaré de todo. 

, MARGARITA. 

Mme agora de qué modo 
Ese tu pleito se gana. 

CONDE. 

Una higa de cristal 

Te dirá lo que en mi pudo. 

I II^RGARITA. 

Deslindemos por menudo 
Eso que se entiende mal. 

CONDE. 

lElla quiere que se diga? 
Esta es merced poco usada ; 
De veras esti prendada. 
Pues se descubre á su amiga. 

MARGARITA. 

Yo gustaré que se urate 

Con mucho espacio este cuento. 

LAURA. • 

Tú procuras, según siento, 
Que diga algún gisparate. 

MARGARITA. 

T ¿tú Bo ves que conviene 
Que la verdad se declare? 

DON JUAN. 

"Plegué k Dios que en esto pare. 

CONDE. 

Pues mi gloria se entretiene 
Con que mis ulorias le cuente 
Salga del pecibo encerrado 
Este hvor que me ha dado. 

LAURA. 

¿ Yo f^Tor ? DHe que raieute. 

MARGARITA. 

Ha de conocer la roano, 
81 desa suerte le trato. 

DON JUAN. 

¡ Ah mudable pecho Ingrato ! 

MARGARITA. 

Hablemos, Condep, mas llano. 

■ON JUAN. 

Puntof me das eo la herida. 
Mas no por ellos me coras. 

CONDE. 

Estas estrellas escuras, 

Esta luna escurecida, 

Y el délo negro y funesto. 

Si te parecen tan mal. 

Ib porque ven un cristal 

Que tengo en mi mant^uesto; 

Es una mano del alma, 

£ne, con ser hecha de enredos, 
e aprieto agora íoe dedos 
Porque no tienda la palma. 
Tanto tubvor me obliga , 

8ue pienso con gran raaoo 
ue me tiene el corason 
Dentro del M>fio esta higa; 



b df jiré cier 
i ^ abre. 

■ARGAIKTA. 

\0h gran fineza, 
Ifinqneluglorwreu! • 
ihic padiste merecer 
ij9 higa de crí&Ul« 
t>bre escribirán billete? 

UOtA. 

filote el falso. 

■ABCARITA. 

Calta, vete: 
«e á tí misma te haces mal. 

umiA. 
a macbacba me ha Tendido; 
h prenda al Coodele ha dado. 

MAUCAIIITA. 

morbo estáis obligado, 

r«c^ tao presto habéis subido.. 

DOif juah. 
linca de ti pensé meoos« 
.ús sois de embastes llenas, 
ítí motamente sois baenas 
un afreour i tos buenos; 
ho I la clara me vende? 
13 no mas . iodo me mata; 
b«!) qoe con Laura trata, 
I vt^rprita lo entiende. 
«iürfle? Pero no, 
í.tflipo sobra |nra el mal. 

■ARGABrrA. 

ht% va sois todo cristal, 
Mt^oqae os renovó; 
[.^i>strei las reverberan 
[?Yo^. y el carro camina 
I 'or(e qoe se declina; 

I u^ borag qne no esperan 

II muestran j me mostráis 
^de}aes bora de dormir. 

COKDC. 

^Eoefetoosqaereisir? 
HAROAarrA. 

Si v)y licencia me dais. 

CONDE. 

r:r no enfadaros me alejo, 

> ijiqaeparto con Vitoria, 

I elipse de mi gloría • 

Irc miraDdo en mi esp^o. ( Vate.) 

DOH J0A5. 

Oh. qué estocada me pierdo ! * 

LADRA. 

i iiiQ Joan lo hubiera oido, 
\jii]iiera bnen partido. 

■ARGARrrA. 

V\ qqe es honrado y muy cnerdo; 
hjü boen marido tendréis ! 
\»oi? el señor desposado, 
,Vutr marido y quéguisado? 
Llegi doo Joan, ¿no lo veis? 

LAURA. 

.^j duda que e»-mi doo Joan. 

■ARCARITA. 

.;u, ¿eoDoxcoleyo? 

LAOIA. 

ü.qaé manato Uegó! 

VARCARITA. (Áp.) 

'' qtie sale del baitn, 
. ái abura le ha tenido 
rinbiea qoe le traso. 
.'«>ork|ior noceda»), 
'•^^noqeoe de molido. 

UCRA. 

i:!'paes,$aicrroga!de 

l^. u soerie qoe sabéis. 



EL PRADO DE VALENCIA. 

MARGARITA. 

Será con que vos calléis. 

LADRA. • 

Pnera mi venida en balde. * 
¿No sabéis que he de callar 
Para entender lo que siente? 

• MARGARITA. 

Pnes ¡ah señor penitente! 
Mnv bien se puede llegar ; 
Ya le otorgamos licencia, 
Salga de su pursalorio, 
Pues antes ael desposorio 
Carga de tanta paciencia; 
No nos convida á su fiesta» 
Solóse quiere la boda, 
Pero gócesela toda , 
Pues su dinero le cuesta. * 
No comienzo de buen talle. 

LAURA. 

Eso es hablar á lo antigo. 

MARGARITA. 

Son verdades que le digo 
Para poder enoialle; 
Gran hombre oe soledad, 
Todo es honrado á fe mía. 
Porque en haber compañía 
Ya es mengua la voluntad; 
En solo un querer se funda, 

Y en un gusto solo estriba. 
Un fuego solo le aviva. 
Una ley y una coyunda. 
Una mesa , unos abrazos; 
Que es como el alma el querer. 
Que ninguno puede hacer 
Que se parta en dos pedazos. 

Ya podrá decir conmigo, {BajUo.) 

Cuando el provisor lo llame. 

Lo que ha visto, si un infame 

Puede servir de testigo. 

¡ Ay, don Juan , cómo me pagas 

Lo poco que me has creid<?t 

DOlf JUAN. 

Ap. Esta, sobre haberme herido, 
ios dedos pone en mis llagas. 
Responder quiero por mi , 
Que en vivo ruego me abraso.) 
Quien te ha dichoque me caso 
Se habrá burlado de ti; 
No me tengas en Un poco , 
Que no me quiero casar; 
Que si soy loco de atar. 
No quiero atarme por loco. 
La nueva que te ha venido 
De que la boda es mañana « 
Sabe que es malicia llana, 

Y por vengarme be fingido; 
Un no daré por respuesta 
Al si que Laura dará, 

Y esto sin duda será 

So casamiento y mi fiesta; 

Y ayudan á mi deseo. 
Sin otros confederados , 
Seis caballeros armados , 
Qoe entrarán en el torneo, 
Por si el capitán, mi primo. 
Se mueve por mi mudanza; 
Que esu pública venganza. 
Pide lo que yo me estimo, 

Y mas ahora que oi 

Lo que ese loco ha parlado. 

MARGARITA. 

No digas mas. 

DOH JUAN. 

Yo te he dado 
Bastante cuenH de mi. 



íí 



47 



MARGARITA. 

Mi madre, que está indispuesta 
Por ocasión de tu fiesta. 
Un poco allá te retira. 

noif JUAiv. ^ 

Antes me voy á mi casa. 
Adiós. 

MARGARITA. 

A Dios te encomiendo. 

DON JUAN. 

En mis centellas me enciendo, 

Y me consumo en mi brasa. ( Vase.) 

' MARGARITA. 

¡Ah Laura, Laura! ¿qu*esesto? 
Desmayada está sin duda ; 
El mesmo daño me ayuda 
A que ia acabe mas presto. 

LAURA. 

Quisiera de mi desmayo» 

Para mostrarte mi brio. 

Como tomo hielo frío. 

Tornar , traidor , hecha un rayo. * 

¿Donde estás? Dónde te escondes? 

MARGARITA. 

Volando se fué de aqui. 

LADRA. 

¿Asi, primo Ingrato, asi 
A mis ofensas respondes? 
Daré voces como loca ; 
Espera, ingrato inhumano; 
Ya qi^e te vasa mi mano. 
No teme irás á mi boca. 
¿Asi tratas mi querer? 
Asi respetas mi honor? 
Guárdate, que eres traidor ; 
Guárdate, que soy mujer; 
Con las velas desplegadas 
Huyes, pénido Vireno, 
De jni puerto* que es mi seno. 
Por tus borrascas turbadas; 

Y con fuerza mas tirana, > * 
Siguiendo tu mano fiera. 
No me dejas en ribera. 
Sino cerrada en ventana; 
Habré de salir de quicio, 
Derribando esU murada ; 
Que soy pólvora cerrada, 

Y me oprime este edificio; 
Aguarda, que ya me arrojo. 

• 
' Salf FELICIA á la veníana^ 

FEUCIA. 

Laun amiga, ¿qué es aquesto? 
Cierre la ventana presto^ 
Desfogue dentro su enojo; 
No me alborote la calle. 

LAURA. 

A mi casa me voy luego ; 

Que soy fuego, y siendo fuego, 

Con gritos quiero arr<dalle;. 

Y pues se fué mi mochacha 
Al rastro de mi desden, 

ó me iré sola, ó me den 
Escudero y una hacha. 
{Vame.) 



¡Oh ingrato! 



LAURA. 
DON JUAN. 

¿Quién suspira? 



AS 



JORNADA TERCERA. 



Sale f¿, CONDE, armado eoH una lanza 
en la mano, UN ATAMBOR y dos ó 
TRES PADiitNos, y cojai. 



aoNDk. 
Publicad ese cartel 
Ames que paséis de aqut; 
Miraré lo que escribí, 
Y Tere lo que haj en él. 

ATAMBOR. 

¿Y dlrémoslo gritando f 

CONDE. 

Iniagineseque esián 
En casa del Capitán, 
y que este es el primer bando. 

ATAMBOR. 

«A tres golpesde pica y cinco de espa- 
da, después de una folia partida, de- 
fenderá el conde Fabricio esu noche, 
4 las doce, en la sala del capitán Tor- 
cato, ¿ todos los caballeros que con 
iguales armas llegaren á combatille, 
que ninguno iguala al quilate de sus 
pensamientos. Dando i la mejor pica 
un diamante de valor de docientos 
ducados arriba . y á la espada mas ga- 
llarda un otro, cuya riqueza compi- 
te con la. pujanza della , aunque sea 
excesiva. Y á la gala que mejor pa- 
reciere, una corona de esmeraldas, 
que recibirá de mano de las damas el 
aue la lleve, á mas de los premios par- 
ticulares, que los bailarán á su gusto 
JOS combatientes.» • 

CONDE. 

Bien decis; pasa adelante, 
En grande nesgo me pongo; 
Pero al fin, esto compongo 
Y esto emprendo como amante. 



Sale DON CARLOS. 

DON CARLOS. 

Desnudaos esa librea, 
Cesen las cajas y el bando; 
Bien os podéis Ir callando, 
Porque ya no se tornea. * 

CONDE. 

Pues ¿cómo es eso? 

DON CARLOS. 

Sin falta 
wos podefnos desarmar. 
Ya, Señor, no hay tornear; 
Que allá está la mar muy alta: 
Ya ni hay fiesta ni aparejo. 
^i en casa del Capitán 
Están Laura ni don Juaa, 

Ni su gente, mas que un viejo, 
, Del cual agora be sabido 
tíue todos se ban ausentado 
Porque la fiesta ba parado 
En batalla y en ruido. 

CONDE. 

Y ¿por qué? 

DON CARLOS, 

Solo me cuenta 
Que ese don Juan, por vengarse, 

Sueria , en vez de casarse, 
acelle una grande afrenta;' 

Y el Capitán lo ba sabido,. 

Y ha turbado su deseo ; 
Dicen que por el torneo 

Y la música habrá sido. 



DEI^ CANÓNIGO TÁRREGA. 

A Laura llevó su hermano, 
Y don Joan se fué. ^ 

. CONDE. 

Yo fio 
Que saldrán en desafio. 

DONCÁRJ.OS. 

Eso tenlo por muy llano; 
También se apartan mil gentes. 
Según son las amisUdes; 

§ue estos tienen calidades 
9niigos muy diferentes. 

CONDE. 

Vayanse los atambores. 

DON CÁELOS. 

Idos luego. 

t ATAMBOR. 

¿Y el cartel? 

CONDE. 

Mas que reventéis con él. 

ATAMBOR. 

¿Estos son nuestros favores? 

DON CARLOS. 

Llevaos las ropas de seda. 

ATAMBOR. 

Este cartel me aniquila. 
Porque sin duda me opila, 
^i acá en el cuerpo me queda; 
Yo lo habré de vomitar. 

(VaiiM.) 

CONDE. 

Al Capitán quiero ver. 
Que al fio le habré de valer, 
Por no podelle faltar. 

DON CARLOS. 

Tú haces como quido eras; 
Que el caso pide tu ayuda. 

«' CONDE. 

Es valor seguir en duda 
La parle de las mujeres; 
Cuanto y mas (lue yo imagino 
Que me toca esta pendencia. 

DON CARLOS. 

Ya está fuera de Valencia, 
I Y habrá de buscarse atino; 
Mas yo tengo rastro del ; 
Mudemos presto de traje. 



Sale UN PAJE. 

PAJE. • 

Aquí fuera llegó unT>aje, 

Y me ha dado este papel. * 

CONDE. 

¿SI será del Capitán? 

DON CARLOS. 

Letra de don Juan parece. 

CONDE. 

Sepamos qué se le ofrece, 

Y que nos manda don Juan. 

(Lee.\ «Pnra deslindar con vos ciertos 
«negocios, quiero que vengáis en per- 
»sona. Hallaréis la rala junto á la torre 
»de Almenara, donde , si salgo con la 
•vida, procuraré quitaros la vuestra 
«con las armas que quisiéredes, como 
•traigáis para entrambos.— Don Juan. » 

CONDE. 

¡ Ab , ah , ah ! grande embijada ; 
Va yp bailo en esta dadla; 
Esta mengua, esu alabanza. 
Mas me da risa que enfada. 
Alto, amigo, yo me parto; 
¿Dónde está Almenan? Di. 



DON círlos. 
A cuatro leguas de aquí. 

CONDE. 

Si estuviera medio cuarto, 
Dentro del viera don Juan 
Si le recelo. 

DON CARLOS. 

Marchemos: 

gue en ese lugar veremos, 
egun pienso, ai Capiuo. 

CONDE. 

¿A los dos quiere matar 
Ese bravo caballero? 

Y recelo qu*el primero 
No le dejará lugar. 

DON cJLrlos. 
Yo be de valer á quien vales » 

Y he de seguir tu destino ; 
Dennos ropas de camino. 
Caballos y pedernales. 

(Vaffftf.) 

Salen el capitán de la marina ^ llama 
RODOLFO, T LAURA. 

RODOLFO. 

Esta es la torre vecina 
Ala villa de Almenara, 
Que de los moros ampara 

Y atalaya esta marina; 
Aqui mandaste, Sefiore, 
Que tu persona trújese 
Sin que tu hermano lo viese. 
Mira qué quieres agora ; 
Que mi gente por la orilla 
Del mar corre ya la costa , 

Y á la tarde por la posu 
Te pondremos ei) la villa. 

LAURA. 

Despedid los escuderos, 
RoQolfo, y quedad comigo; 
Seréis de un caso testigo. 
Que al fin habrá Je doleros. 

RODOLFO. 

Llame el trompeta esa gente 
Que por la costa se afarga; 
Déjenme lanza y adarga, 

Y sigan á mi Uniente.-- 
Ya, Laura , contarme puedes 
La pasión que le atormenta; 
Qilte no hay hombre que lo sieota. 
Ni nos asombran paredes. 
El campo será testigo 
Solamente de tu llanto. 

LADRA. 

Pues ni le refreno en tanto 
Que mis congojas te digo. 
Amé á don Juan tleramnenie ; 
Mas ¿qué digo? No le amaba; 
Que mast|ueamor presupone 
Hn corazón que idolatra. 
El me robó por los ojos. 
Que son dos mates ventanas , 
Que sin rejas se defieodeof 

Y no aprovechan rejadas; 
Sacóme el alma del seno, 

Y ofrecióme dar ua almií. 
Que taen mia, y ieoella 
Si lo he sido en su esperanza; 
No me cumplió la promesa, 
Porque los nombres engafian; 
Hacen sobras en lo menos , 

Y én lo mas pecan por faltas ; 
Viviera alegre, con todo. 
Con lo poco que me daba; 
Que en efetoson mercedes 
Las mercedes, aunque escasas ; 
Pero desdenes me quitan 



.!< nombras destis bonaniai ; 
ui* coo miscara de celos 
!«'()tien coo lo que balagán. 
UM. io$ ojoa en mi 
Di..baliero de Italia, 
u pobre coode v <|ne lleva 
ti j su hacienda en sus calzas. 
i t'iiK'añosa Margarita, 

|>reciosa, sino laUa, 
lr<jio(»oréIaopapel, 
cMurecebi por gala; 
.u'-ieeolooces sin culpa» 
i.ora no me excusara; 

urs >t que ano de cumplimiento 
^ e^ hueno recebir carias. 
LQUo (ioQ Joan esta ofensa, 
,;rinueoe,aunqne no tanta, 
nf p4n sofrída es mucha, 
^.Ha(»ara vensada. 
ki. con otro bi i lele, 
rTiDüDiiome otra rabia; 
u o la mar en los cielos, 
L u cisj ios tocaba; 
ir e^io don Juan quería 
!!j fen;ona 7 mi casa 
:r..ur püblicameote 
i< ona invención extraña. 
COI de estos enojos 
<Li de reren esta plaja 
iii Dii bermano en desafio, 
'i')ols capa T espada; 
r le (>re(eado impedir, 
ü «juc uiejor se excusaba 
t i.trj Ibrgarita 
j:' basque me levanta; 
ij^rjupudeconvencella, 
^ ti mujer j está embarcada, 
: jLe coa lagrimas tristes 
f I :> carado mndalla. 
r ... io se han mis blanduras, 
' .U> fuerzas me faltan; 
r¿s probaré i tenellas, 
i;: íLt ias que mas recaban. 

BODOLFO. 

R'^tremo, Laura, siento 
{■ jue contado me habéis , 
i s [vara el mal que tenéis 
u roiplais el sentimiento, 

' ti nnino ayudaros; 
^ l'jii Joan se modera, 
<.L <-ue Margarita quiera 

.^ji>e i disculparos, 

rles^panto mas fuerte 
i Kré donde queréis; 
. M mujeres teméis 
. il ratón 5 ala muerte; 
w'-^ en Marviedro está 
.t lomar placer, 

«^bldaaqlué comer, 
'fii^iuaadavemé; ' 

Jtri Unto un escudero 
" . -caré por la posta , 
• • ;i>e nos traiga, ¿ costa 

tjjo f de dinero, 
. ik>n mantos y tocas 

i.>>ro< de Berbería, 
t' Q Vileocia todavía 
/i:* proprias, J oo pocas. 

LAURA. 

..lüefiobadesereso? 

aODOL^O. 

! átonos en la torre, 

1 • n mocho el aire que corre, 
. (¿hréis el suceso. 

~ .'r«fQiia carta 
.'7anu,yalpunto 
- ij\ie el allérex junto 
:i:c«deacabaUoparU. 

LUOIA. 

V"'- le daré de comer? 
DD C ftc L.-i. 



EL PRADO DE VALENCIA. 

RODOLFO. 

Muchos puntos en el aire, 
Que se están secando al aire 
Que en la costa suele haber; 
Muchas tortadas reales. 
Que estos grandes cocineros 
De gustillos extranjeros 
Cogen de aquestos frutales; 
Ave fénix ensopada. 
Que ayudaiá eu estas canas, 

Y de juncia y de espadañas 
Una muy rica ensalada. 

LAURA. 

Ya sé que no tan de faltar 
Mil regalos donde estéis. 

RODOLFO. 

Las piedras os comeréis. 
Como azúcar junto ai mar. 

LAURA. 

Solo en vos.mi vida espera. 

RODOLFO. 

Vamos, Señora, á trazallo; 

Y entre tanto en mi caballo 
Recorreré la ribera, 
Por si viene al desafío 
Vuestro primo y vuestro hermano. 

LAURA. 

Dadme, Capitán, la mano. 
Que como á deudo os me tío. 

{Yanse.) 

Sale DON JUAN con GUILLERMO, 
lacayo, y trae una bota de vino. 

DON JDArf . 

Esta ciudad , que el africano doma, 
Cuando mas espantaban sus banderas, 

Y vio las armas y las huestes lleras 
De Júpiter, de Cristo y de Maboma; 

Esta muralla que en el monte aso- 

[ma. 
Que ya sirve de nidos en canteras, 

Í Acabó? Si ; mas conservó de veras 
a consagrada fe que le dio Roma. 
¡Ab fe, sola entre piedras sostenida, 
Mal guardada en humanos corazones, 
Adonde mereciera estar tu punto! 
Guarda esos muros donde estás así- 
ida; 
gue acabarán tu nombre y tos blaso nes 
n acabando yo y faltar Sagunto. 
Esta memoría me debes, 
Ciudad antiga y famosa; 

Y es gran razón que la apruebes. 
Porque un alma cuidadosa • 

«fa bien glorías tan breves, 
bes llegamos al ser 
Qoé lloramos, por tener 
Fe, que esta lástima es suya; 
Mas rué por Roma esa tuya, 

Y esta mía por mt^er. 
Ambos lloramos por buenos; 
Pero del modo que estás, 
Dejó tus campos amenos, 
Roma por no poder mas , 

Y esta á mi por no bacer menos; 
Quede fijado en tu nombre 
Este epitafio que asombre 

Las gentes desde tu hiedra. 
Como quien echa una piedra 
Donde mataron un hombre; 
Este, Guillermo, es el puesto 
.De la torre de Almenara. 

• GUILLERMO. 

Ya torna en si, bueno es esto; 
No bá mil horas que jurara 
Que no tornara tan presto. 
Él anda desvanecido 



Con lo poco que ha dormido; 
Dióle en coplas el furor, 

8ue es llano el ser lavador 
n bombreque no na comido. 

DON JUAN. 

¿Dónde queda mi caballo? 

GUILLERIO. 

Al tronco de un algarrobo 
Quise de una soga atalto; 
Mas daba tanto corcovo , 
Que al fin hube de dejallo. 
Suelto se pace del heno. 

DONJUÁN. 

Pues ¿hasie quitado el freno? 

GUILLEAHO. 

Pues ¿con él ha de pacer? 

Este galán sin comer 

No está malo y no está bueno. 

DON JUAN. 

Un poco me dormiría 
Si me hicieses atalaya. 

GUILLERMO. 

Duerme, Señor, y conlia 
Que es tu posada esta playa. 
Si estás en defensa mía. 

DON JOAN. 

En tu palabra me duermo; 
Darásme aviso, Guillermo, 
Si viene alguno. , 

GUILLERMO. 

sin duda 
Que sufriré en tu ayuda 
Mas golpes que un estafermo. 
{Duérmese don Juan.) 
Ya duerme , cosa es muy llana 
Que el apetito convida, 

Y á los mas tiernos allana, 

Y no hay cama tan mollida 
Como el suelo y tener gana. 
Sin duda el sueño le agota, 

Y pues ninguno me nota, 

Y él está durmiendo fuerte. 
Dando un abrazo á su muerte. 
Daré un besillo á mi bota. 
Salid vos, quinto elemepio. 
Que bacefs decir mas verdades 
Que la mujer y ^1 tormento, 

Y entrad por estas* ciudades 
Del pecho, en que os aposento; 
Descubrid indias, que al fin 
Bautizáis gente ruin. 

Que espera vuestras hazañas, 

Y poned en mis entrañas 
El nombre de san Martin. 
Ya me tenéis en el suelo. 
Sois muy grande luchador; 

i Qué de estrellas tiene el cielo ! 
Qué de moscjuitos , Señor, 
Pasan con ligero vuelo ! 
Todo me duermo, imagino 
Que no puedo vender vino. 
Mas ¿qué mucho que yo enferme, 
Si este sin vino se duerme? 
¿Puedo yo velar con vino? 

Duérmese , y sale LAURA. 

LAURA. 

* 

Como Hero en atalaya. 

Bien que sin lumbre y sin tino , 

Estoy mirando esta playa, 

Y mi cuidado imagino 
Que es de mi vista la raya; 

El á don Juan me ha mesurado 
Adormido en este prado; 

Y son sin duda visiones 
Que forman las ilusiones; 
Qn'es loco el que es desdichado; 



'3. 



• f 



«o 

Quiero tocar cod la mano 

Lo que pierdo y lo ^ue gano; 

Kl trato se satlsfaq^, 

Si ya el gusto oo me hace 

Palpable el aire liviano. 

Don Juan es este sin duda; 

A mis pies está tendido 

Don Joan » que el cielo me ayuda; 

Y en mi presencia dormido 
Parece que se demuda. 

Yo le beri; mi dafio es cierto. 
¡ Ob celoso desconcierto ! 
No me espanto que en las llagas 
De un dormido efeto bagas. 
Sí revientan las de un muerto. 
Quiero quitalle la espada.— 

{Quítale la espada*) 

i Ay mi don Juan , qoe te fias 
Desta ribera alterada, 

Y de las riberas mías 
Huyes á boga arrancada! 
Á A'un lacayo dormidor 
Entregas tan sin temor 
La custodia de tu vida? 

Y ¡de tu dama querida 
No fias la de tu honor! 
Muera el traidor, jay de mí ! 
Que con la sañavncendi 
Mas la brasa al amor puro, 

Y en este juego, siguro 
Estás, don Juai^ hoy de mi. 
Vivirás, cosa es muy llana; 
Que esta saña es regocijo 
De la madre mas huniana« 
Que amaga , jugando , al b^o 
A echalle por la ventana. 
Quiero fingir un desmayo, 

Y despertalle primero. — 
¡Guarda, guarda! 

DON iOAIl. 

Si eres rayo , 
En mi vaina está mi acero» 
Haz en mi espada el ensayo. 
I, No está bueno que sonaba 
Que el Capitán me mataba^ 
Que como rayo venia , 

Y una mujer le seguia. 
Que la espadadme robaba? 
Pero la espada me falta, 
Verdad ha sido sin fália. 

¡Qué bien me guardó Guillermo! 
Mas Laura es esta, ó yo duermo ; 
Digo que es cosa muy alta. 
Mi prima está desmayada, 

Y delmantin con la mano 
Asida tiene mi espada ; 

No está muy lejos su hermano. 
Pues ella está tan armada, 
Rn gran confusión me veo ; 
¿<;jué cosa es esta? No creo 
gue me quisiesen matar, 
Pues yo les di buen lugar 
Para cumplir su deseo. . 
Matalla quiero; mas no, 
«Que ello es cosa averiguada 
Que en su acuerdo me ofendió ; 

Y pnes está desmayada. 
Ni ella es ella, ni yo, yo. 
r.sto es valer á un rendido ; 
Ln espada le quilo en vano, 
¡ Cómo tiene el pu9o asido! 
Apretaréie la mano 

Por ver si cobra sentido. 

{Tónmle tamaño.) 
El alma me da una vuelta. 
Tocando la mano i ograu 
Que me puso en tal revuelta. 

{Apriétale la mano Laura*) 

: Ay ! que jne aprieta y me mata; 
Suelta, Laura, suelta, suelta. 



DEL CANÓNIGO TARREGA. 

UORA. 

Espera, ingrato inhumano. 
Que si me miras, es llano 
Que verás, aunque estás £iego, 
Que en mis lágrimas me anego, 

Y tü me has dado la mano ; 

Y asi, no puedo aflojar; 
Que tú, pajaro ligero. 
De mi te quieres volar, 

Y yo cual zorra me muero • 
Para poderte cazar. 
Ninguna suerte presuma 
Que te irás dejando pluma. 
Pues te CQgi por las alas^ 

DON JOAN. 

Ya con plumas te regalas. 
No quieras, Laura, otra pluma ; 
Déjame que busque un nido. 
Donde con menos sospechas 
Cobre el regalo perdido: 
Que tú, falsa, me desechas 
Como lluevo aborrecido. 
¿Qué me pides? qué me sigues? 
Déjame, no me fatigues; 
Que por quererte tan bien 
Temo á mi proprio desden 

Y recelo que me obligues. 

LAUBA. 

Si me quieres, como quiera. 
Me puedes, primo, escuchar. 

DON JUAN. 

Antes, enemiga fiera. 
Por no poderte olvidar. 
Te trato desta manera. 
Esta verdad te confieso , 
Porque mi pena es exceso. 
Que estos quilates ordena. 

LADRA. 

¡Oh don Juan! Si de tu pena 
Supieses bien el suceso, 
Verías cuan sin rason 
Has procurado afrentarme, 

Y que mis finezas son 
Bastantes para abonarme 
Con el mundo y tu opinión. 
Verías que Margarita 

Tus rigores solicita 
A costa de mi ventura ; 
Porque tus glorias procura 
Con las glorias que me quita ; 
Verlas que esa enemiga 
Te dio el papel por quien Tas 
Ciego con ciega latiga. 

DON JCAN. 

¡Qué negras higas me das ! 
No es de cristal esta higa , 
Aunque si , que es harto clara, 

Y me la diste en la cara; 
Bien me va desta manera. 
¿Quién tal de tu honor crevera? 
Quién tal de tu fe pensara? 
Venga tu hermano y destruya 
Mi vida , porque yo en ella 
Todas mis penas concluya; 
Que ffustare de perdella 

Por derramar sangre tuya. 

LADRA. 

Hazme, don Juan, un placer : 

8ue gustes de anspender 
oy tu saña ; y ten por llano 
Que si ofendida me humano , 

?ue no te puedo ofender, 
o te haré ver por tus ojos 
Que Margarita te engafia. 

DON JOAN. • 

Si es que entre ajenos despojos 
Quieres que cuel^e mi saña 
Por triunfar de mis enojos; 
Si juzgas, viéndome afable. 



Que en tos de honor soy nadabii^ 
Si esperas en sermujer, 
Piensa ya que he de querer 
Loque quiere un miserable. 
Bien haces en embaírme; 
Pero si acaso doy muestra 
De muy ajeno y muy firme. 
Mal notas, Laura , aunque diestra 
De engabarme ó divertirme. 

LADRA. 

En esta mala vecina 
Quiero que estéis escondido, 
A la que el sol se declina, 

Y ni á voces ni á ruido 
Os mostréis en la marina. 
De aqui veréis cuan en vano 
Negáis la debida mano 

A quien dora vuestras culpas. 

DON JOAN. 

Para agotar tus disculpas. 
Aunque sin gusto, me allano; 
Intenta , ejecu ta , alcanza , 
Busca trazas y remedios. 
Haz puro amor tu mudanza; 
Que en acabarse tus medios 
Se ha de acabar tu esperanza. 

Y muera entonces mi afán ; 
Mas si viene el Capitán , 
¿Qué dirá si estoy ausente? 

LAOBA. 

Donde Laura está presente, 
No falta nunca don Juan ; 
Yo responderé por vos, 
Siguro podéis estar. 

DON JOAN. 

Yo me arrojo, y quiera Dios 
Que esto no venga á parar 
En mas mal para los dos. 
Aunque sin remedio espere. 
Forzaré cuanto pudiere 
Mi condición agravbda , 
Por dar esta llamarada , 
Como vela que se muere. 
Sé que no ha de aprovechar, 
Mas vo te quiero seguir, 

Y quisiera preguntar 

Si basotviaado el fingir. 
¿Quién te tri^o á tal logai^ 

LA01U. 

¿Quién pudo, sino mi hermano* 
Besar quisiera tu mano 
Por eso que has advertido ; 
Porque es tanto de marido, 
Como esotro de Inhumano. 

DON JOAN. 

xNo sabes que soy pariente > 

Y que la sangre presente 
La misma sangre me tira? 

LAü»A. 

Buena fuera esa mentira, 
A ser la sangre caliente ; 
Esa torre es mi aposento, 
Alli tengo dos criadas 

Y un escudero de asiento: 
Que mis flrmeus probadas 
JSn torres las aposento. 
Alli te puedes venir 
Hasta d tiempo del salir 
De su nnro y tu cuidado , 

Que no es, don Joan, muy pcnaik 
Pues te dejaba dormir ; 
Celos que a mi causa allanas 
DeJan dormir y comer. 
Calenturas son livianas; 
Yo pensaba desde ayer 
Hartarte lleno de canas. 

DOM JOAN. 

Vof eslario el pensamiento, 
No recibo el aposento 



) regalo que toé das ; 

.la torre adonde esUs 

i castillo de fiemo 

o.lra romadUallO; 

f e< rieja eoo accidentes. 

¡ncbaríieulo el caballo. 

pir.qoefteoen gentes, i 

jlniD de vello y Detallo. 

lurás en esa mata? 

DON JtlAlf. 

, ;,íenso estar» tuffrata, 
( >tff{aro y bien despierto, 
kUiitlo el nombre de un muerto 
B oiro DOAbre que mata. 

uiniA. 
^puedes estar 
-ini^ojos serán guardas 
^ torre y deste mar. 

D05 JUAN. 

rmo basta aqol me guardas* 
n que me quiera guardar. 

UORA. 

pe caatifaren, calla; 
isaigasá la batalla. 
do^idah. 

ftoerfo moros, saldré , 
irreoegarde tu fe. 

LADRA. 

) (1^)00; áconfesalla. 
»titiriu ; que ea esa parte, 
r'^qae me suceda, 
í his de salir ni mostrarte. 

DO:i ltJA!V. 

re según lo que pueda ; 

tAORA. 

¿Qaé puedo dejarte? 
b torre voy, que es liado 
K 2IÜ se apea mi hermano. ( Viis^.} 

DOn iUAlf . 

Mf^eobdosa mujer, 
\rr^ qae reina el poder 
(01) regalo en tu mano. 
Vxsti muy bueno que quieras 
,^^rúr mi pensamiento 
oa estas ranas quimeras; 
u compilen con el viento 
Mí joe^ en esas riberas? 
^1 qaiérome engañar, 
•^^^ plazo quiero dar 
a gusto y mi deseo; 
»' Jüv defensas ¿ un reo 
r.- V bien que be de matar. 
I j ]t)f duerme este borracho ! 
,rf el candil con el vino; 
.raje rico despacho. 
Uk damenco \ Ab persa ! ¡Oh chino! 
Iboismaluoo! Ah gabacho! 
¿* sombre le da guerra. 
U qoe abre y lo que derra 
iboca!iDoyledepalos? 

COILLBBHO. 

blf^oé de humoret tan malos, 
itDto 0io5, CKÍa la tierra ! 

DOIl JOAN. 

10 (3¡Qfi se despereza, 
-üHro lado se meWe, 
!,tAA el pono y bosteza. 

GoaLcnflo. 
^ToeKe, moro, revuelve; 
km^ moros. 

BOV lOAH. 

Bienseaveía 

m senir de atalaya. 

GUDXCRBO. 

•■ tTii, Señor, por la playa 



EL PRADO DE VALENCIA. 

Ese morillo mezoulno 

gue nos ha robado el vino 
ndma una yegua baya. 
t Quieres que yo le acometa? 
lametalansa y jineta. 

non JUAH. 

¿Y es vaya la yegua, amigo? 

CniLLEBHO. 

Si no es baya, como digo. 
Debe de ser de bayeta. 

DON JUAN. 

¿No lo emprendes? No lo malas ? 
entremos en estas malas. 
Que alli matarlo podré. 

6DU.LEaU0. 

Vés, que yo te seguiré. 
Aunque soy nionlTla , ¿ gatas. 
{Póneme en una arboleda que ha de 
haber.) 



Salen RODOLFO ff nos soldados iuyos, 
vestidos como moros. 

RODOLFO. 

En verme en tales hazañas 
Por ser i las damas fiel. 
Llevo puesto enmisentrafias, 
O que soy moro de Argel , 
O que voy á jugar cafias. 
¿Estime bien el vestido? 

SOLDADO i,^ 

Digo que roe has pareddo 
Ferragut ó Mostah. 

SOLDADO 2.* 

Ningún corsario será 

De cuantos luna han seguido. 

RODOLFO. 

S! que vosotros no os veis. 
Algunos humildes lloros 
Si nos topan causaréis : 
Poco os taita para moros. 
Pues tanto lo parecéis. 

SOLDADO 1.® 

iMas si ¿pagar nuestros yerros 
Los acicalados hierros 
De los cristianos llegasen, 

Y cual perros nos matasen 
Por vernos pieles de perros? 
La de Anteon con los suyos 
Sin duda alguna sería. 

RODOLFO. 

Esos son agüeros tuyos. 

SOLDADO 2.® 

Muéstranos la montería 

Y estas mujeres sin cuyos. 
Comencemos á cazar; 
Que yo por verías llorar 
Tengo la lanza en la presa. 

RODOLFO. 

Esta, amigos, et la mesa, 
Los platos han de llegar. 
Gustaréis de entreteneros 
Sin peligro y sin afán; 
Ya es tiempo de recogeros 
En las cañas donde están 
Metidos los compañeros. 

SOLDADO i.** 

Gente parece que asoma. 

RODOLFO. 

Por esa vereda toma. 
Que no está lejos su fin. 

SOLDADO 1.* 

¿CómoteédbiB? 

RODOLFO. 

Selin. 



51 



SOLDADO 2 * 



A mi Zayde. 



SOLDADO f.^ 

AmíMahoma. 

Pénense en otra parte del teatro, do 
haya una emboscada ^ y sale DON 
JUAN. 

DON JUAN. 

Corsarios son, no hay dudar; 
Sí la batalla se hiciera 
A las orillas del mar, 
iQnién, sino Dios, nos pudiera 
De cautiverio librar 1f 
Bien con Laura me aconsejo; 
Mi vida es esta y mi espejo, 
Sobre ser contrarío, llano. 
Pues me sale de su mano 
Tan bien el primer consejo. 
Huella siento de caballos; 
Unos jinetes se apean, 

aue quizá van á buscallos; 
iraré cómo se emplean 
Antes que salga á avudallos. 
Pero ¿qué es esto? Don Juan, 
¿No es aquel el Capitán? 
¿ Si me busca con exceso ? , 
Quiero ver este suceso 

Y estas cosas en qué van. 

Vuélvese á la emboscada^ y sale EL 
CAPITÁN, con cuatao soldados. 

ISOLDADO i.® 
Aquí estaremos, hermanos. 
En esta cañada nueva 
Junto á los moros cristianos. 
Con quien vendremos á prueba 

Y á las manos sin las manos. 
Destos dislates van llenos 
Los «morosos venenos ; 
Las armas no han de valer. 
Porque al fin esto ha de ser 
Bataha de solos truenos. 

SOLDADO 2/^ 

¿No veis cómo da en callar 
Nuestro caudillo? 

SOLDADO i.** 

Pretende 
En batalla agora entrar 
Con esos moros de allende , 
Que nunca entraron en mar. 

SOLDADO 2.** 

Desengañémosle. 

SOLDADO i." 

No; 
Que Rodolfo lo vedó. 

CAPITÁN. 

¿Dónde ha de ser la emboscada? 

SOLDADO 2.^ 

Dicen que en está cañada , 
Según Rodolfo mandó. 

CAPITÁN. 

Pues, amigos, bien sabéis 
Cuál es la guerra que hacéis; 
One en otras guerras se ordena 

iue derraméis sangre ajena, 

J en esta que la guardéis. 
En otras piden rígor 
Que al enemigo atrepelle, 
Y en esta guerra m^jor 

guien menos muestre tenelle, 
ste tema mas valor. 
Al fin esu es la bauUa , 
Donde es supérQua la. malla. 



5á 



¿No habéis oído algún dia 

Que á veces la valentía 

Se conoce en no mostralla? \ 

Bn esios nuevos alardes 

Por gran caudillo me estimo; 

fíien hago en sello a las tardes, 

Pues soy Capitán que animo 

A que se muestren cobardes. 

Dí^o que son disparates 

Mis cosas y mis combates. 

SOLPADO. 

['] ntra en el bosque, y no esperes 
l>e batalla de mujeres 
Me nos que risa y dislates. . 

{Pénense junio ó la emhoicada de lot 
mofaos.) 

DON JUAN. 

Jurtto á la misma emboscada 

IK) están los moros se ban puesto; 

Alguna mala jprnada 

Pienso que ha de salir de esto, 

Según viene encaminada. 

Nü es tiempo de discurrir; 

A mi prima veo venir, 

A Margarita y al Conde, 

¿Cómo se juntaron? ¿Dónde! 

Quiero mirar y sufrir. 

Salen MARGARITA, LAURA, EL CUN- 
DE, FELICIA Y DEATRIZ. 

■ARGARITA. 

Jamás con tanto deporte 
Ni tal gusto se ba cenado, 
Como es refrán muy probado 
Que ei Rey hace un monte corte. 
De invidia dulce voy llena ; 
¿Estoes playa? Estoes desierto? 

FEUCIA. 

¡Qué de cosas y concierto I 
¡Jesus^y qué rica cena! 

LAOftA. 

Basta ya, amiga, el ruido , 
Cesen los tratos presentes ; 
Que esos son los mondadientes 
De los que mal han comido. 
El "Señor Conde me agrada , 
Ya no estoy con él tan mal , 
Que por quedarse en mi sal. 
No paso de mi ensalada. 

CONDE. 

¿Quién, cual yo, la vida pierde . 
Sin rastros de conflanza? * 

MARGARITA. 

Por tenellos de«speranza. 
Siempre se acoge á lo. verde. 

COffDB. 

Quien ni humedece ni enjuga 
Su fuego ni su llorar. 

BEATBIZ. 

En lechugas ha ¿Je dar 
Quien se come una lechuga. 
¿Es por muy verde ó muy tlern'o? 

CONDE. 

Por verde y tierno ha de ser ; 
Que en entrambos puede haber 
liuen indicio y buen gobierno ; 
Que es refresco la verdura 
Vara que el fuego no acabe, 

Y entre glorias desamor cabe , 
Como tierna, la ternura. 
Mas con lo verde no engordo, 
M lo tierno me aprovecha, 
Porque un mudo me desecha 

Y me da de mano un sordo. 



S 



DEL CANÓNIGO TÁRRKGA. 

■ARGABITA. 

Dos bocados que le das , 
Mira cómo los pondera. 

LADRA. 

Mas ¿qué de cosas dijera 
Si hubiera comido mas? 

CONDE. 

ó, que la carne guisada 

o la alcanza mi sabor: 
Soy hortelano de amor , 
Solo trato en ensalada. 

LAURA. 

¿Cuál tenéis por yerba buenaf 

CONDE. 

Pnes todas quiebran mis alas, 
Todas las yerbas son malas. 
Ninguna tenso por boen^. 
Pero vivo asigurado 
De que al cabo del desden 
Habré de morir por quien 
Yerbas, <iomiendo, me ha dado. 

■ARCAR rr A. 
No dice mal su razón, 
Discreto herbolario ha sido. 

LADRA. 

¿Tú no ves que le ba salido 
En yerbas la discreción ? 
Sin manos sabrá jugar 
Ese juego; y sin que pene. 
Pues de yerba el triunfo tiene 
Mil nkipes de ese manjar, 

MARGARITA. 

Ten de sus yerbas mancilla. 

LADRA. 

Calla ; que nos poede oír 
Un triunfo que na de salir. 
Que no valdrá su espadilla. 

MARGARITA. 

Ya le digo gue á tus lloros 
Tenga siquiera las riendas. 
Porque agora las defiendas 
Si acaso vienen los moros. 

CONDE. 

No me harán tanta amistad 
Esos moros, porque só 
Que nnnca mereceré 
Vella con necesidad. 

LADRA. 

:Ah, ab, ah! cierra la boca; 
La pendencia está trabada. 

DON JUAN. 

Esta viene asigurada 
O es en efeto muy loca. 
¡Ob, qué bien estoy aqui; 
Pues por burlarme ó burlallos. 
Para que pueda escuchallos, 
Los ba llegado hacia mi! 
Demonio es esta mujer. 
Mucho emprende y mucho puede ; 
Alegre estoy, y procede 
De no sé qué mi placer. 
Sepamos esto en qué para. 

CONDE. 

Por fuerte, honrado y por fiel , 
Si viniese todo Argel, 
No le volveré la cara. 

PCLtCIA. 

Dejad , por Dios, ese cuento; 
Que me heláis la sangre, amigos. 
No se trate de enemigos. 
Que aun ofende el pensamiento. 

LADRA. 

Muy temprano os ofendéis.— 

{Cómo tarda la emboscada ! • (Bítfo,) 

CONDE. 

La fe poned en mi espada^ 



üN 



Y uo temáis si teméis ; 
Pu»8, de pntp buen soldado, 
Por no tener compañía. 

En derla jornada mia 
Me descarté de nn buen lado. 
Que es don Carlos, que coa él 
Bk> temiera á todo allende, 
Pero si Argel os ofende» 
Yo solo soy part Argel. 

LADRA. 

¡Ay Dios! ¿si hará lo que dice? 
Pero no, que no es un Asioifo. 
¡Mas lo qoe tarda Rodolfo ! (Bcjo 
Temprano vine, mal hice. 
{Sale una atalaya arriba en lo totn 

ATALAYA. 

De bácia la parte de la tierra a<;oni'< 
Un escuadrón de turcos muy IuckIi^ 
Que al viento ba desplegado su buiuie^ 
CIem presto la torre, que hay gran ^^\ 

\\ 
Vosotros los que estáis en la m'yu\ 
Procurad guarecer vnestraS{>ersoiu^ 
Aqui no acojo á nadie. 

CONDE. 

Aguarda, v<,]^. \ 
¿Tan knaJ orden tenéis en esta tuir^j 
¿Asi dejais entrar ios enemigos' 

Y ya que tai descuido se os penlon 
¿Esta llamáis Valencia la piadcsj ' 
Miraqueen este campo, entre las (^i. 
Cuatro damas y un principe te dej 
Bn la campa&a rasa, á beneficio 
De los corsarios bárbaros tiranos. 
Abre la torre; que en un puño de e 
Nos puedes recoger. 

- ATALAYA. 

No puedo abrí 
Que el General lo yeda a todo ríi v 

CONDE. 

Pues dispara, villano, un mortereip 

ATALAYA. 

¿No Yes que está la pólvora mojad:! 

CONDE. 

Har. un fuego, traidor. 

ATALAYA. 

No tengo i>?i, 

CONDE. 

Toca la campanilla. 

ATALAYA. 

No hay badajo. 

CONDE. 

Da voces, ¡ay de mi! 

ÁTALA TA. 

Estoy muy ronr 

CONDE. 

Por demás es pedir socorro algunu; 
Por esta parte viene el enemigo. 

Aleanzadme, sefioras; que muy pr 
Podremos guarecernos. 

LADRA. 

i Ob cohan 
Perdidas somos ya« 

■AECARITA. 

Perdidas soroo« 

FELICIA. 

:0h Virgen del Socorro, socorredrí 
Mal baya It merienda y la venida. 

REATllX. 

Otra vez paso el mar sin dada algún. 
Válese que soy buena para esquife. 
¡Ay , qué «oro leo fiero! 

PSLICIA. 

{Ay, qué morí i 



i; 



(I 



len RODOLFO y süs ckuüos, cúmo 
moré». 

RODOtro. [esio? 

u<*d.señons, ¿dónde Tais? ¿qué es 
<j)(iie de toparos Ud hermosas; 
Ken una granjortiada be prometido 
, «lue agora sabréis.— Quédaos vos- 
• [otros 

-ni^o.Tlt^sdemis corran la cosu, 
tt.) iiejio mujer aiognna á vida ; 
Iqs hombres que son para rescatOt 
I qaiero que ninguno rae los mate. 

MARGAarrA. 
,v Seóor ! oo nos asombres. 

FEUCIA. 

«Mociusagimo y lloro. 

BSATBiZ. 

p (|ue es amigo este moro 

i linaje de los bombres! 

LAOftA. 

l\. fyf lona, y qué gran vuelU ! 
líoiaodo esioy como brasa* 
rsLicu. 

rame llegar i casa; 
Bc taego daré ta vuelta. 

BODOLPO. 

M.-.r{ paciencia, señoras ; 
itf cuutra Alá nadie pUede. 

reuciA. 
>!cdiDo me sucede 
urque Tíoe sin misHorot. 

aoaoLro. 
i>iin^. como buen moro, 
> ^r.artitoo buen cuello; 
L' ('in echar i perdello 
, usadlo taoto tesoro. 

• ('(iqoe la fortuna 
^:j(D mas liberal; 

jr Mf hombre, y vuestro mal 
)> i'rásia duda atfinuia. 
Ufosde saber, señoras, 
^^ estando allá en mi ribera 
4A tiii dama, que al fio era 
ti t Ho T Oor de las moras, 
uos corsarios cristianos, 
i: % en la costa de Argel, 
:- olieron de un batel» 
t'iibierooá {ásmanos; 
>f no. como esforzado, 
j¡:eudi al adversario; 
,. (^ disparate ord íoario 
)> u moiaeUTeuamorado. . 
I. -cridido eo mi presencia , 
L '<e(r;iD?a de una herida, 
I- I >)iiiiaroD la vida : 
HA que iaícua üotencla. 

FELICIA. 

.' mil que hicieron, SeSor! 

BODOtro. 
\' :?satado,jitré9 
Lr tni honra y por la fe 

» ?« debe al muerto honor, 
:• Miar cuantas cristianas 

^^•ci) i mi poder : 

• (*> puede una mujer, 

j qui<>a M>istao tiranas. 

II biliels de morir, 
'<• ^ leí de mi juramento ; 
'" « nipstra muerte siento 
-.oi&ia puedo sentir. 

rVLIClA. 

bü }«:nra nos faltaba. 
''i. S(6or, por cosa cierta 
:im>:atgo para muerta, . 
'. /)T sot pira esclava. 

.L-ímoMfsa mujer? 



Si. 



EL PRADO DE VALENCIA. 

RODOLFO. 



t 



FELICIA. 

Pues no es igual pareja. 
No mates por moza vieja; 
De estas te puedes valer. 

^ BEATRIZ. 

Amblen yo, por niña, puedo 
De esa manera escaparme. 

MARGARITA. 

A tus pies quiero postrarme, 
No por flaqueza ni miedo. 
No pido que tu intención 
Por mi la quieras mudar; 
Solo te pido lugar 
De hacer una confesión ; 
Porque los cristianos buenos 
Que siguen este compás. 
Dándoles cargo lo mas. 
No se acuerdan de lo menos; 
Que me siento muy cargada 
Por ciertas cosas que debo. 

BODOLFO. 

Eso en mi ley es tan nuevo. 
Cuanto á la tuya es dañada. 

LAURA. 

Déjala que se conüese. 

RODOLFO. 

Bien puede comigo luego. 

MARGARITA. 

Sobre ser moro, eres lego. 

LACRA. 

Bien nos fuera, si él lo fuese. 
¿Quiere que le llamen cura? 

nOX JUAN. 

Si saldré? Mas no conviene ; 
ue un contento me detiene. 
Que mi bonanza asigura. 

RODOLFO. 

Saca, Maboma, esa daga. 

SOLDADO 2.* 

.Oh lo que pienso vengarme ! 

MARGARITA. 

Pues no dejas confesarme. 
Déjame que satisfaga. 

RODOLFO. 

Sola aquesta es la devota. 

SOLDADO 9.® * 

Si es de Valencia, no es nuevo. 

Margarita. 
Una verdad, Laura, os debo : 
Que en vuestro honor puse nota. 

non JUAN. 
Ficción es esta sin duda. 

LAURA. 

Decidla pues con voz alta. 

DON lUAIf . 

Oigo que Laura sin falta 
Es aguda y muy aguda. 
margarita. 

Por turbar á vuestro primo 
De vuestro amoroso encanto. 
Porque yo lo estimo tanto , 
Que aun muriendo lo estimo ; 
Después de hacelle entender 
Que una gran falta blcistes 
Cuando el papel recibistes 
Por hacerme á mi placer. 
Otro le mostré, *, ay de mi ! 
Por turbaros á los dos. 
De ese Conde, escrito á vos. 
Que vino primero, á mi. 

Y él, pensando que habla sido 
Vuestro primero, os dejó,. 

Y esta mudanza causó 
Todo el presente ruido. 



:í5 

Dios lo quiere y Dios lo ordena, 
Que con oenas me regala ; 
Yo confie'so que soy mala, 

Y que vos fuisteis la buena ; 
Que os levanté la invención 
Que á la muerte me ha traído. 
Perdonad, que os he ofendido. 

DOIf JOAN. 

Un mundo vale el perdón. 

LAURA. 

Y una higa de cristal, 
¿Quién la dio? 

BEATRIZ. 

Señora tia. 
Ya que me vino la mia. 
También confieso mi mal. 
Yo la di de vuestra parte 
Al Conde, sin vos sabello. 

DON JOAN. 

Vete ya, peso, del cuello. 
Do estuviste tan gran parte; 
Quede el amoroso iu^o 
Has dulce sobre tal riña. 

, BEATRIZ. 

Señor, mire que soy niña, 
Corte ligero el verdugo. 
Con todo, rogalies quiero, 
Si en Argel tienen piedad ; 
Que á veinte años es la edad 
De matarme, según fuero. 

FELICIA. 

Ya que mi mal se apareja, 
Tapibien digo, Laura, aquí 

aue en lo que dije de ti 
enti como mala vieja. 

Tocan una trompeta, y sale EL CAPÍ- 
TAN con DOS ó TRES CRIADOS. 

SOLDADO 1.® 

Un clarín suena. 

• RODOLFO.* 

Cristianos 
Nos vienen á perseguir; 
Ya nos podemos huir. 
Válgannos armas y manos. 

^ FBLICU. 

Ya me pongo en oración. 
: Oh graif &ñor ! esta vez 
Valedme vos, justo Juez , 

Y no miréis mi ambición ; 
Que yo seré liberal. 
Dejando supersticiones. 

RODOLFO. 

Sin duda tus oraciones 
Han de causar nuestro mal. 
No mas, rendidos estamos. 

LAURA. 

;0h, qué devola mujer! 

RODOLFO. 

Muy bien nos podéis prender ; 
Las manos, cristianos, damos; 
{QiUtanles l(U espadas.) 
Que esta santa nos las ata* 

CAPITÁN. 

Envainad , no los dañemos ; 
La virtud de tus extremos 
Nos mejora y te rescata. 
margarita. 
Antes, Capitán famoso. 
Esta persona rendida 
Que ha de gozar ya la vida 
Por tu brazo valeroso. 
Debiendo á tu claro nombre 
La virtud que ya posee. 
Porque no tema ó desee 



Lazo humano ó partes de hombre, 
Te suplica qae la ampares 
Como te parezca Justo; 
Que ha de seguir casa y gusto 
De aqael con quieo ta casares. 

CAPITÁN. 

Pues yo soy el qae te gano, 
Para mi quiero esta gloria, 
Y en señal de mi Vitoria, 
Te doy de esposo la mano. 

MABGAIIITA. 

Yo la recibo , y lu hermana • 
Goce en paz, si paz le queda. 
De la manera que pueda, 
De mi Tentara inhamana. 

DON JUAN. 

La paz que i Laura le falia, 
Aqui está quieo la asegura^ 
Tan digno de su ventura 
Cuanto de gloria tan alta. 
Por lo que agora ha pasado 
Me trató de esta manera; 
Que este blasón no me diera 
A no bailarme lan honrado. 
Pues Margarita lo dice , 
Cierto lo debe de ser. 
Prima, ya sois mi mnjer; 
Este nombre os autorice. 

LAURA. 

Yo lo confieso, y lo estimo 
Cuanto lo habré procurado ; 
La mano diestra al casado 
Doy, y la siniestra al primo. 

BEATBIZ. 

Buenos están los hermanos. 
La muerte acaba en placer ; 
Malo será de romper , 
Matrimonio de á dos mauos. 

FBLICU. 

Todo mi caerpo se alegra. 



DEL CANÓNIGO TÁRREGA. 

CAPITÁN. 

Honroso fin habéis dado; 
Abrazadme por cufiado. 

BEATBIZ. 

Vos por madre. 

CAPrrAif. 

Vos por suegra. . 
(Abrázarue,) 

nON iUAXf. 

Vos por hermana querida. 
Pues sois con primo casada. 

MARGARITA. 

A no hallarme acompañada , 
Os abrazara corrida. 

LADRA. 

Estos moros se resuelvan 
Con toda seeurídad 
De que tenoírftn libertad 
Como cristianos se vuelvan. 

PELICU. 

¡Ay! no: mátenlos, Sefiora, 
Pues nos quisieron matar. 

LADRA. 

Yá está dicho, no hay logar. 

SOLDADO i.® 

;0h vieja mala ! 

SOLDADO S.° 

¡Oh iraidoraf 

RODOLFO. 

Agora ya no rezáis. 
Pues he de dejar mi fe , 
Las barbas me pelaré 
Por eso que me mandáis. 

{Quilate las barbas) 

MARGARITA. 

¡Rodolfo! 

RODOLFO. 

Pues ¿qué pensabas? 



DON JUAN. 

Sefior Rodolfo, ¿qué es esto? 

HAB6AMITA. 

Ya sé por qué nos matabas. 

RODOLFO. 

¿Qué es que lo edtieodes tan pre&tr 

MARGARITA. 

Ya lo entiendo, ya lo sé; 
Extremada es la inv^clon. 

LADRA. 

Alcance de ti perdón • 
Pues yq ya te perdoné. 

MARGARITA. 

Todo cae en la posada. 
El pobre Conde, que boyó. 
Sin duda alguna llevó 
Lo mejor de esta jornada. 

DON JUAN. 

Poca culpa tiene el Conde 
De que agora esté escondido; 

?tieftié sobrado el ruido, 
este es conde que te esconde. 

LADRA. 

Esconda cuanto qulflere ; 
Demos vuelta á la dudad , 
Yalládeconfonnldad 
Se hará lo que conviniere. 

DON JOAN. 

No, que estoy desafiado 
Con él. 

BEATRIZ. 

De eso estarás libre; 
Ya debe estar junto al Tibre, 
Según partió denodado. 

FELICU. 

Mi bendición y licencia 
Os alcancen, mis amores. 

BEATB». 

Aquí se acaba, sefiores. 
Nuestro Prado úe Yaiencia. 



COMEDIA FAMOSA 



DE L4 



SilNGRE LEAL DE LOS IONTANESES DE NAVARRi, 



COMPUESTA 



por el GAROIOGO TABBEGA » pottA valenoisao. 



PERSONAS. 



m FRIJKLA. 

aiDOPRE. 

F.L REY DON GARCÍA. 

IL COKOE ANdCLMO. 



EL MARQUÉS TORCATO. 
GLODOVEO. 
MARGARITA, infañla, 
ÜOSk lamer a, hermana 
de den Fruela. 



BERMUDO, padre de don 

Fruela, 
MAMFREDO. 
UN PAJE. 
UM SOLDADO. 



UN VERDUGO. 

Dos CAPITANES FIARCSSKS. 

Alabardebos. 
Gente. 



JORNADA PRIMERA. 



^\e% can Uu etpadae deinudai DON 
FRLEUTGODOFRE.y iraerd un 
ttíi 4en Fruela en la cara. 

GOftOniK. 

\ paool» deteo la espada, 
\ (>ue$ me rindo, me oye , 
i'iTtjQe ios Dobltts vencidos 
\«oceD Dobles vencedores ; 
Bjo soy dei alAiraote 
\k Fnocia, cajos blasones 
Li cf rcaüa Roncesvalles 
VfQie su cerca y sus hombres. 
H. ^adre, como ya sabes, 
I' jbienia los pabellones 
'.i*' i dos tiros de trabuco 

V iiúdeo con vuestras torres ; 
El qoiere pasar á España 

üel Rey bs doradas flores , 
^ es Navarra mil raices 
{.«fleoeo mil corazones ; 

Y to, mientras que él asalta 
l< > moros, que casi rompe, 
L>>^ coDirario a sus defensas, 
I -.'iré entrada é mis pasiones; 
■ir^ pn las treguas pasadas 

•> ««rque fa¿ mi muerte entonces ) 

Umijus de Margarita , 

^vt 5on para mi dos soles. 

^riHliine sin esperanza ; 

Vuc «i en tos pechos de bronce 

l"^ que la sirven no medran, 

.^yit han de hacer los que la eoojeu? 

Hibra uoa hora une, mirando 

i<e pabcio los balcones 

iHi»; esUn sobre el muro antiguo, 

Utte tto peñasco pardo asconde, 



Vi en las manos de la Infanta 
Ese cendal de colores, 
Que al descuido desplegaba. 
Dando invidia i mis pendones. 
Ganoso de prendas suyas , 
Aunque ganadas sin orden, 
A un ballestero llamé; 
Que amor seysnseña en sus golpes. 
Mata , si quiere , un pávilo 
Sin que una vela se doble, 

Y la aguja quitar suele 
A una dama cuando cose. 
Este le tiró una flecha, 

Y el velo sutil bayóme; 

8ue como el amor las usa, 
o dudo que las socorre, 
^ime orgulloso con él, 
ñ^artim e dándole voces , 
Aunauede sus amenazas 
Llore también los temores. 
Esta pienso qu*es la causa 
De que tus bazafias gocen 
La Vitoria de las mías, 
Qu*en Francia tienen buen nombre. 
No invidio tus brazos fuertes. 
Solo invidio tus favores; 
Que k ({uien se encargan batallas 
No se niegan galardones. 
Gomo quiera, te suplico. 
Si pueden tus manos nobles, 
Por valientes 6 queridas. 
Dispensaren sus rigores. 
Que un hilo de ese volante 
Me dejes para que adore ; 

8ue los dioses, hechos piezas» 
n la menor quedan dioses ; 

Y dispon de esos reales. 

Que en vano & buscarme correo ; 

Y asi, excusarás tu muerte 
Con la vida de Godoífó. 



« DON raoiLA. 

Desigual cuenta me has dado 
De tu brazo y tu afición; 

Y asi , por suerte .v prendado 
Me truecas en compasión 

La sangre que íne has sacado. 
Yo sali de la ciudad 
A castigar, por la Infanta, 
Tu amorosa libertad ; 
Que mi valor se levanta 
Solo á mirar su beldad. 
Sov vasallo de su hermano. 
Pobre, aunque tengo valor, 

Y mido con pecho sano 
Mi espada con la mejor. 
Mi gusto con lo mas llano. 
Jamás les quise arrimar 
Alas de ícaro al deseo ; 
Godofre, en este lugar 
Me quieren porque peleo, 
No quiero por pelear. 
Don Fruela te ha vencido. 
Asi declaro mi suerte ; 

Ya bien me habrás entendido. 
Pues do saben que so:f fuerte, 
Saben que soy comedido. 
De tu campo te he sacado 
A esto solo, á bueua ley. 

GODOPaS. 

No le será mal contado 
Que tenga aliento de rey 
El (]u*es león coronado. 
Quien tiene tanto valor 
fin armas, en toda parte 
Puede pretender favor ; 
Que por eso del dios Marte 
Le pintan hijo al amor. 
No están improprios contigo 
Los cetros. 



ftf 

D0!« PROBLA. 

No aspiro ¿tal; 
' Mas miento, que si al amigo 
Favorece, cuenta mal 
Quien las cuenta al enemigo. 

GODOFRE. 

¿Quédices? 

DON FHUELA. 

„. . Que en mi lealud 

Mis bracos y aliento mido; 
Y juitga si es voluntad, 
Pues del velo que has pedido 
Te quiero dar la metad ; 
Toma esta parle, Señor. 

GODOFRB. 

Arrodillado la espero. 

OOIf PRUELA. 

T conozca tu valor; 

Víue no es amador entero 

Hombre que parte un favor. 

Con mi espada le divido, 

Mira si digo verdad ; 

l*ues no ha de haber bien medido, 

Nada entero en amistad. 

Ni en amor nada partido; 

No estés postrado en el suelo. 

Alza. 

GODOFRB. 

. Amigo, bien mirado. 
Esto merece este velo, 
Qu*es cielo, sr arrodillado 
Quien le ofendió, gana el cielo. 
Pefo acábese mi guerra, 
Qu'esta nube que adelanta 
La misma gloria que encierra 
De la tierra rae levanta. 
Como vapor de la tierra; 
Lloveré , como vapor, 
Al revés sobre mt cielo, 
Y eq la tempestad de amor 
Mojaré todo este velo, 
Qu'es vela de mi favor. * 

¡Oh mi bien! Oh mi caudal! 
Oh reparo de mi suerte ! 
Oh consuelo de mi mal! 

DON FRCELA. 

Las 0ores de lis convierte 
truquinas de Portugal. 

GODOFRB. 

Pues en ti mi gloria infundo, ' 
Famosísimo guerrero, 
Oesta que en mi pecho fondo. 
Si eres Atlante primero. 
Seré yo Atlante segundo. 

DON FROELA. 

¡Qué gallardo es el francés! 

GODOFRE. 

En lo que k mi se ganó 

No he de sufrir que haya tres ; 

§ue después de ti soy yo, 
yo no ten^o después. 
Ganastes mi voluntad 
Tú V la Infanta, acá en mi pecho 
Hallaréis comodidad ; 
Ni de su temor sospecho. 
Ni temo de tu verdad. 
Juzga por esto el favor 
Que te da mi pensamiento. 
Pues sin rastro de temor 
La amistad nueva aposento 
£n el retrete de amor. 
Dame esa mano, que quiero 
Que me dejen tus rigores 
Rastro de fuerte guerrero. 
Pues como guantes de olores. 
Dejan las tuyas de acero. 

DON FRÜBU. 

Soy tu verdadero amigo. 



-DEL CANÓNIGO TÁRREGA. 

GODOFRE. 

Cúbrete, que viene gente. 

Sale EL CONDE ANSELMO. 

ANSELMO. 

En vano á Godoft'e sigo, 
Que entre tantos fácilmente 
Se me esconde un enemigo ; 
Con todo, le he de quitar 
El velo ó la vida agora. 

DON FRCELA. 

Este viene á conquistar 
El valor d$ mi señora, 

Y el mió le da pesar. 
Este es mi competidor. 

El conde Anselmo, sin duda. 

GODOFRF.. 

Ah ,/abaIlero, ab , Señor, 

* A quién vuestro brazo ayuda? 

ANSELMO. 

A mi fe, qa*es lo mejor. 

GODOFRE. 

Y ¿á quién venís á buscar? 

ANSELMO. 

Busco un velo. 

'GODOFRE. 

¿Esdevergiienza? 

ANSELMO. 

Ese no se puede hallar ; 
Vengo, porque se comienza 
Ya mi campo á retirar, 
En demanda de un galán, 
Que, sin tenerla, me quita 
Lo que los cielos me dan. 

GODOFRE. 

¿Son prendas de Margarita? 

• ANSELMO. 

Y mias presto serán. 

GODOFRB. 

¿ Cómo? 

ANSELMO. 

Que las haré dar 
Por fuerza. 

GODOFRE. * 

¿Ysi quien las tiene 
Las sabe acaso guardar? 

ANSBLHO. 

Matarélo. 

GODOFIIB. 

No conviene 
Por solo un velo matar. 

ANSELMO. 

Lue^o ¿vos ya sabéis del? 
¿Sois Godofre? Aseguradme 
Si lo sois. 

GODOFRE. 

Soylo, y sov flel ; 
Este es el velo, matadme, 

Y amortajadme con él ; 
Venid por él. 

ANSBLMO. 

Caballero, 
El velo está dividido, 

Y en la batalla que espero 
Solo el sol quiero partido, 

Y el volante venga entero. 
Quiero que con mi afición 
Lo que le conquisto cuadre, 

Y no admite mi razón , 
Mi fe, verdadera madre, 
Cnal niño de Salomón. 
Juntad (a gloria partida 
Antes que esta división 
Vuestra cabeza divida. 






GODOFUE. 

Por medio velo ¿es razón 
Que me quitéis media vida ? 
Esa me quitad, que o» veda 
Lo que no os puede entregar, 

Y esa espada me conceda 
La otra metad, para dar 
El medio velo que queda. 

ANSELMO. 

¿ De Anselmo os burláis? 

GODOFRE. 

* No sea 
Anselmo tan hablador; 
Que el que parla en la pelea 
Es trompeta de su honor, 

Y el trompeta no pelea ; 

ANSELMO. 

Presto veréis cómo vuela 
Mas que mi fama mi malla. 

GODOFRB. 

Mi espada no lo recela. 

DONPRDELA. * 

Afuera ; que esa batalla 

Se hade nacer con don Prncla. 

aODOFMB. 

No estoy, SeRor, Un cansado, 
Que no me sobre valor. 

DON FROELA. 

Yo, que me precio de honrado, 
He de hacer bueno el fiívor. 
Que bueno á bueno os be dado. 
Conde Anselmo, yo salí , * 
Como vos, áia batalla. 
El prez y honor repartí : 
Si queréis averigoalla. 
Habrá de ser contra mi. 

GODOFRB. 

Dejalde, qne no es razón 

?ue la quitéis á mi acero; 
o he venido, en conclusión, 

Y Marte cruel , severo. 

Me ha de pedir la elección. 

DON FROELA. 

Dejadme á mi. 

CODOFRE. 

No haré tal. 

ANSELMO. 

A entrambos malar querría : 
A vos porque os quiero mal, 

Y á vos por la simonía. 
Pues vendéis lo celestial ; 
Pero vuestras amistades 
Mueran con mis brazos fuertes ; 
Juntad fuerza y voluntades, 

Y juntando vuestras muertes , 
Juntaré esas dos metades; 
Que bien mi pecho recela 
Que me ofende mas á mi 

La parte de don Fruela. 

GODOFRB. 

Llamará dos contra si. 
No es amor, sino cautela ; 
lAsi quieres encubrir 
Los defetos de tu fama? 
Pues para hacer y decir. 
El que á dos honrados llama 
Con nadie quiere reúir. 

DON FROELA. 

lé^ batalla te concedo, 
Go<)ofre, y permita Dios 
Que no diga algna enredo: 
Que le habemoa muerto dos, 
)o con fuerza y tú con miedo. 

ANSELMO. 

¿Yo miedo? 

GOMOFae. 
Miedo, y cruel. 



LA SANGRE LEAL DE LOS MONTAÑESES DE NAVARRA. 



Ü7 



AXSELVO. 

Wf ieoseñirteleToy. 

GOOOrBB. 

h)5 hablado como fiely 
'ue> es uqU) el qae te doy» 
iiit? DO queda para él. 

AlOSUO. • 

ü lo reiis. 

GOOOFIB. 

Ya lo veo. 
(Riñen.) 

AUSCLBO. 

fin'és, eD nao procaras 
tiurteUeneOoreo. 

COOOFMB. 

(> roo cuchilladas paras 
•.líbalo coaodo peleo, 
uri reñir, y no ddozar. 

AlfSEUlO. 

Iicrio soy. 

SODOFaC 

DaDxanie, mira 

«leTaleelOorear. 

auscloo. 

r'O a lo imposible aspira» 

i '.) |4>5ible ba de dar. 

CODOFRB. 

y.i e to espada, qae qoiero 
!' «^r una baoderoU 
4.4 (J^r a un caballero. 

AMSELIIO. 

r> fia )a espada española 
•M (OTO mejor acero; • 

]'.jn(i de don García, 
< . ¡e Naurra, ba llegado 
i .i ii4C4 mano mia. 

D05 FRUELA. 

Fvr ano desdichado 
^.hs bita de TaleuUa; 
U > 1 mil veces testigo 
'jt lu bravo corazón. 

arsblmo. 
^' !-^ mejores conmigo; 
./^hurUftsia duda son 
íiK>rés del enemigo. 

DOKFBOELA. 

, \ < por ventora francés ? 

ANSELMO. 

;-•< ^^añol, qoe da 

y 'T^urrraámi interés; 
■- :c> .en qué 00 lo seré 
, •.!> enamores lo es? 

SOX FaCJCLA. 

( \ qae siempre voy medido 

la bomihíad de mi estadOf 
,8( desertan atrevido? 

A?IS£UIO. 

^ • iiemas qae el d^'spreciado 
u^boce el favorecido. 

SON FBOELA. 

I ^li, que son ilasiones. 

Ansura. (Ap.) 
N 'i5 cubriré, alevoso, 
. la sangre y tas blasones. 

COOOFBB. 

^>^ Teoddo y vitorioso 

' ' «^ dos eoratooes, 

'. -.' n> Lourar ai vencedor 

^ ) ligar al vencido ; 

- <&. pues vuestro valor, 

I' • Fruela, me bs reiidldOt 

'.'Nt la parte mejor; 
' 'sK esie xtS¡9 y Umaú 
u batidera, s CQo ella 

Uim^jsporlscíodad, 

Inblijiiemi^erclUí 



Vuestra liberalidad. 
No habrá gente, no habrá son 
Que no os lionre, fiel amigo; 
Llevad allá mi opinión, 

Y lleve un preso consigo 
La nueva de mi pasión. 
Aqai mi honor se levanta« 

Y de mi dama la ley 
Hará bien si me adelanta» 
Poes os doy esta de rey 
Para bandera de infanta. 

Y tú , qoe muestras tener 
Tan hidalgo el desear, 
Lii>re te puedes volver; 
Que cautivos no hao de estar 
Cautivos de esa mujer. 

Hoy te valen tus intentos, 
Por ser contrarios hermanos 
>De mis dichosos alientos ; 
Vete, qae solas sus manos 
Merecea tus pensamientos; 
Vete ya. 

ANSEUIO. 

Mira, Sefior, 
Que sin la espada no puedo 
Irá mi rey oon mi honor. 

GODOFBB. 

Si ella es mia, bien concedo 
Ski gloria á mi vencedor; 
No te canses sin provecho. 
Que quien me ruega me enoja. 

ANSELMO. 

¿Que el tirano de mi pecho 
Escrita lleva en mi Ifoja 
La ventaja que me ba hecho? * 
Vive el cielo, qne be de hacer. 
Afrenta á todo su honor. 

GODOPRB. 

Mucho ha sentido el perder. 

DON FRDRLA. 

Mas son invldias de amor 
Que agravios de no vencer. 

GODOFRE. 

iCómo invldias? 

DON FRUBLA. 

De SU fama; 

Sne ver mejorada siente 
ombre que quiere á su dama, 

GODOFRE. 

Algo parece valiente, 
Pero en lengua se derrama. 

Sale CLODOVEO, con baMon de gene- 
rai y con guien. 

CLODOVSO. 

Buscaldeporelreal; 

Que el honor que hoy he ganado. 

No es bueno con tanto mal. 

' GODOFRE. 

Si es por mi vuestro cuidado, 
Ei descuento os doy Igual. 

CLOOOVCO. 

¿Hijo? 

GODOFRB. 

Se&or. 

CLODOVBO. 

¿Cómo estás? 

GODOFRB. 

Herido y con un amigo. 

CtODOVlDO. 

Lo segando importa mas ; ^ 
¿Peleaste? 

DON FRURU. 

Mi castigo 
En mis armas le verás ; 
De su mano estoy herido. 



GODOFRB. 

Sefíor, bien puedes honrallo, 
Qu*él sin duda me ha rendido, 

Y es don Fruela. 

CLODOVEO. 

En oombrallo 
Sé yo loque ha sucedido ; 
Ya yo conozco sus manos. — 
Abrazadme como ami^o ; 
Que entre pechos no livianos 
Mas vale un buen enemigo 
Que diez amigos medianos. 

DON FRUELA. 

Querrá la paz que algún dia 
En guerra de otras naciones 
Pague tanta cortesía. 

GODOFRE. 

Sefior, todos tus pendones 
Han de ir en su compañía; 
Ou'e ha de entraren la ciudad 
Triunfando de mi Vitoria. 

DOX FBUEU. 

No mandes tal. 

GODOFRB. 

Mi amistad 
Te debe toda esta gloria. 

CLODOVEO. 

Y es esa mi voluntad ; 
Blas contedme la ocasión. 

GODOFRE. 

Como de amor la imagines. 

Darás en mi obligación. % 

CLODOVEO. 

Poes toquen esos clarines. 
Vaya con él mi guión ; 
Lleguen hasta la muralla. 
Que las puertas me han cerrado» 
Cuantas gentes visten malla. 

GODOFRE. 

Mientras honras este ludo 
Te diré nuestra baulla. 

{Vanee.) 

Sale EL REY DON GARCÍA t DO.^A 
LAMBRA. 

REY. 

Soy tu rey. 

DO^A LAMBRA. 

Por eso das 
Menosdisculpa á mi falla ; 
Que el mido que tú harás 
Es de campana mas alia, 

Y por serlo suena mas. 
Don García, mi -señor. 
En lu campo puedes ver 
Lo que re¿ste el honor. 

RET. 

Mira que tengo poder. 

DOÜA LAMBRA. 

Mira que lengo valor. 

BEY. 

Mira que yo te he subido 

De ta aldea y tu solar 

Al pueslo que has merecido. 

OOXA LAMBRA. 

Mira tú que en mi lugar 
Nobleza siempre he tenido; ' 
Era ana pobre vasalla, 
Sangre tuve sin riqueza , 

Y tu poder, por honralla. 
No me ha dado la nobleza. 
Si me dio con que adornalla. 

REY. 

¿ Y eso es poco ? Has de mil 
8oo nobles por suriqaesa. 



88 

HOñh LAMBRA. 

Solo tu mano sulU 
£1 orín de mi pobreza 
Deshizo con el buril. 
Dfsteme hacienda y profecho, 
BU linaje has levantado, 

Y asi eres en mi pecho 
Platero que me bas limpiado, 
No platero oue me has oecho. 
Señor, al valor acudo 

De ()on Fruela, mi hermano, 

Y de mi padre Bermudo, 
Ou*eI uno, mozo, es tu mano, 

Y el otro, viejo, es tu escudo ^ 
Nuestra nobleza heredada 

Se ha de guardar con firmeza. 

RET. 

No te me cierres de honrada ; 
Que yo hice esa nobleza, 
Pues que no vista era nada ; 

Y si las honras campean 
Por el metal que las dora , 

Y entre el silencio se afean , 
Aquel las hace, Señora, 
Qu*es causa de que se vean. 
De pocos nobles creemos 
Que son nobles verdaderos, 
Juzgando por lo que vemos. 

DOflÍA LAMBRA. 

Antes los mas caballeros 
Padecen esos extremos; 
<}ue, como su antigüedad 
ks Diucha , pudo en su suerte 
Macer mudanza la edad ; 

Y en nobleza rica advierta 
Qu*es menor la calidad ; 

gue si el mudar condición 
s uso tan recebido. 
La fortuna á mi opinión 
Mudar no los ha podido. 
Porque há muy poco que son. 

RBT. 

Doña Lambra, mi querella 
No es en mengua de tu fama. 

DOÑA LAMBRA. 

Mi hermano puede torcella, 
Que sangre por ti derrama, 
\ túvasporofendella; 
Mi padre sabe servir, 
Yo sé querer y pagar, 
Bermudo enseña á vivir, 
Don Fruela ¿ pelear. 
Doña Lambra á resistir; 
Toma ejemplo de lo^ tres, 

Y convierte tu rigor 
(k)ntra el orgullo francés, 
No hagas pagar k mi honor 
Las deudas de tu interés. 

' RBT. 

Lleva con tu sangre cuenta, 

Y también con mi cuidado. 

DOÑA LAMBRA. 

No es posible tal consienta , 
Porque un rey enamorado • 
Tiene por dama á la afrenta. 

RET. 

¿ Siempre has de estar inhumana ? 

DOÑA UMDRA. 

Siempre. 

REY. 

¿Y no ha de habar ansí? 

D05fA LAMBRA. 

Quien lo dice ya se allana. 
Saie MARGARITA. 

RET. 

Quejarme quiero de ti 
A Margarita, mi hermana, 



DEL CANÓNIGO TÁRREGA. 

Que viene muy temerosa 
De ver morir y matar, 

Y de su velo quejosa. 

MARGARITA. 

Salgo de ver pelear, 

Y asi estaré rigurosa. 

REY 

¿Conmigo? 

MARGAarrA. 
Sí. 

RET. 

Al desdichado 
Todo le sale al revés. 

MARGARITA. 

No sois muy afortunado. 
Que el ejército francés 
Vuestra gente ha retirado; 
Recogelda, que ha venido 
Muy rota, aunque i toda ley 
Esta tarde ha combatido, 
Ponjue la visU del rey 
Es hilas para el berido. 
Yo esforzaré la querella 
En que os baQo tan penado. 

RET. 

Pues mi ingrata me atrepella. 

Curad vos de mi cuidado 

Mientras voy á curar della. (VaM. 

* MARGARITA. 

Yo lo haré; gran confusión 
En mi pecho mal seguro 
Combate mi corazón ; 
Que á tu hermano, desde el muro, 
Le vi dejar el pendón ; 
Metióse por la batalla. 

DOÑA LAMBRA. 

Mi señora, ¿qué aprovecha , 
Si él sabe desordenalla? 

MARGARITA. 

Los tiros de la sospecha 
No los defiende la malla; 
¿De qué sirve su tesón 
Para que no desesperen 
Mis fuerzas, pues cuantas son , 
Si en su veraad no lo fueren , 
Lo serán en mi opinión? 
De todo tengo recelo. 
Que salió por mi mandado 
A combatir por mi velo. 

DOÑA LAMBRA. 

¿Tal cosa le has encargado? 

MARGARITA. 

¿Y A quién mejor en el suelo? 

DOÑA LAMBRA. 

¿De tu boca? 

MARGARITA. 

De m! boca ; 
Pues ¿quién mejor que tu hermano 
Hará lo que á mi me toca? 

DOÑA LAMBRA. 

i Oh traidor noble, villano I 

MARGARITA. 

¿Deque te entristeces, loca? 
¿Encareces su rigor, 
Y estás agora afligida? 
¿Recelas de su valor? 

DOÑA LAMBRA. 

No recelo de su vida , 
Solo me altera su honor. 



) 



¿Cómo? 



MARGARITA. 



DOÑA LAMBRA. 



Por ver que se allana 
A olvidar su honrada ley, 
Quisiera, como aldeana, 
Que saliera por su rey. 
Como salló por aa hermana. 



MARGARITA. 

Salir por mi , ¿ no es ser fiel 
A mi hermano? 

DOÑA LAMBRA. 

Sus privanzas 
No me agradan , sov eruel ; 
Tú le encargas tua llbransas, 
Fiadores tienes del. 

MARGARITA. 

¿Cobrarlas no es acerudo, 
Si me sirve? 

DOÑA LAMBRA. 

De manera 
Que no fklte al ser honrado ; 
Que la cobrara quisiera , 
Pero no por tu mandado. 
¿Tus agravios le eooomiendast 
Sobrado priva. 

MARGARITA. 

Y mi honor, 
¿Ha de andar por esas tiendas ? 

DOÑA UMBRA. 

Paz tiene con tu favor 
Quien riñe por tus contiendas. 

MARGARITA. 

Y coando quisiese amallo, 
¿Qué mal contado seria? 

¿No os honráis si quiero bonratlo? 

DOÑA LAMBRA. 

Lo qué quiere don García 
Ha de querer su vasallo. 

MARGARITA. 

De mi hermano el al bodrio 
Debe seguir, pues concluyo 
Con tu razón tu desvio. 

DOÑA LAMBRA. 

Vendré corta para el tuyo, 

Y vendrás muv larga al mió ; 
El querer esté Igualado, 
Tendrás sus medidas llenas; 
Que si de prendas de estado 
Para Juntar lo cercenas , 

Se pierde lo cercenado ; 
Yo le pintaba á mi hermano 
Tu galán favorecido 
Solo por lo cortesano; 
No pensé que daba oido 
A lo tierno y á lo vano ; 
Mas ya juzgo en su pesar 
Que mas bien se le concede, 

Y el triste lo ha de llorar, 
ue abarca lo (fue no puede 

al fin ha de reventar. 
No lleva, Señora, cuenta 
Con su rey y su valor ; 
Mal hace, no me contenta ; . 
Que admitir sobra de honor 
Es convertillo en afrenta. 
Perdona tanta acedia. 
Que lealtad me ha competido, 
Pues.tengo por honra mia 
La que mi hermano ha perdido 

Y la que vo me tenia ; 
Sov leal de mi nación. 
Quiero al Rey como á rey mío. 

MARGARITA. 

Modera tu^ondidon; 
Que tu hermano, en su desvio, 
Sigue tu mesma opinión; 
Aunque mé pierdo por él, 

Y en él mis ojos están , 
Mas que amoroso es cruel. 
Porque entró á ser ni galán 
Por la puerta da ser Bel ; 
Mas por soldado ba salido 

8ue por amante, A eobrar 
I Yolaote que he perdido; 
y porque puedas Juagar 



? 



LA SANGFiE LEAL DE LOS U0NTA5ÍCSES DE 



[.0 poco qoeestt rendido, 
r^ ruego qoe los intentos 
Del Rey oo Üegat k saber, 
ihi« mudará pensamientos , 
t'orqae oasqve á mi querer 
u.iere sus nobles aüeaios. 
i/ise de la ciudad; 
HiD si el law es muy fuerte 
Meestisttfolnniad. 

90SU LAMBKA. 

Sulo miedos desa suena 
jtbooao una bondad ; 
)i cobra io qoe ha perdido ^ 
%\ hermano, que eo mi opinión 
Kanoaborayhanacido; 
\ paes boora es su blasón , 
^c ba de perder lo que ha sido. 
Del Rev li pasión extrafia 
Nihre callar; qoe, A mi fer, 
ujour desden, bonta y saBa , 
bb;icerselamajer 
lorooisu de 8tt haztfia. 

■AIIC4UTA. 

Mira por él y por ti, 

\iiüt «soes lo cierto y honrado ; 

Uiicba, que viene aqni 

ti Re; mnj acompañado. * 

Sílen BL REY, ANSELMO, BERMUDO 
T MANPBEDO. 

OOi^A LAIIBRA. 

iiiesU bien para mi. 

AZISBLHO. 

Perdi Tuestra buena espada ; 
(.laserá, Rey, que me acuerde 
be la salida pasada. 

KEY. 

r^odo matando se pierde » 
Uieogo por bien ganada. 

■Aimcoo. 
Siempre k tu sanare acompañas, 
Pnito, ! al francés guerrero, 
ÍQ 1) espada con que dañas « 
Dfjaste espejo de acero 
Yin lainr tus hazañas. 

AHSEUiO. 

Rma sangre tuya y mía 

KI perdería me costó, 

p.irqae tanta ella tenia, 

^lue síd duda me cay6 

i)ei gran peso que tenia. 

kp. Asi es razón Kjae discuente 

Mi desgracia 6 flojedad.) 

lABGARITA. 

JícTieDU de muy Yaliente. 

AlffBUK). (ilp.) 

\ « dice la verdad 
f meta, diré que miente ; 
C)Q^eN descargar mi honor, 
t^-icel morirá castigado 
o muriri de temor. * 

■KT. 

To estoy bien asegurado, 
Anselmo, de tD valor. 

AXSILUO. 

AMlilofanulo esté; 
^?T0 estará mal conmigo 
i orqne el Velo no cobré. 

BIT. 

% lo creas. 

■aacAaiTA. ^ 

CiRule amigo, 
H^} presto lo cobraré. 
aiBcuio. 
; liibiá novieo ce desvela 
userririe? 



MARGARITA. 

Quien salió 
Ningún peligro recela ; 
Qoe basta quererlo yo, 

Y emprenderlo don Fruela. 

BCRHOnO. 

Los pies te beso por él. 

ANáEUlO. 

Medren esos cortesanos » 
Infanta, por un nivel; 
Bien puede besar tus manos 
Padre de un hijo un fiel. 
Tus honras se las concedan , 
Que esus de raya no pasan , 
Pues con sus rayas se quedan; 
Otras hay que no se tasan, 

Y ¿ los mejores se vedan. 
No es milagro si ha rendido 
El gallardo monuñés , 
Que iba muy favorecido ; 
Ponme ansi con*el francés , 

Y verás si soy valido; 
Ganarás cuanto quisieres, 

Y ganaré mil renonibres 
A vueltas de mil placeres. 

MARGARITA. 

Debes de ser de los hombres 
Que han de hacerlos las mujeres. 

ANSELMO. 

Pues ¿quién mejor? ¿No es en vano 
Decir lo contrarío agora? 

nOÍlA LAMBRA. 

Ya me cansa este üviano. 

ARSCLMO. 

Don Fruela, mi señora , 
xNo es hechura de tu mano? 
Quisiera ia suerte suya, 

Y diera todas mis suertes , 
Pues porque el francés destruya. 
En ti misma lo conviertes, 
Mira si es hechura tuya ; 
Vencedor á la ciudad 
Volverá, porque á su daño 
Asegura tu amistad. 

BERMUDO. (Ap.) 

Estos son, si no me engaño, 
Motes á su voluntad; 

Y estas verdades fingidas 
Solo las dicen celosos 
\ las sufren las rendidas ; 
Aquí haf gran mal. 

AffSBUIO. 

Muy dichosos 
Han de ser los que no olvidas ; 
Si me mandaras á mi. 
Hoy me vieras destrozar 
La gente que no rendi. 

MARGARrrA. 

Mi hermano te ba de mandar, 
Qn'es solo el que manda aqui. 

ARSBUIO. 

Mandarás , Infanta, á quien 

Desdora tu autorídad ; 

Que el tiempo quiere que estén 

Juntas mengua y calidad , 

Valor poco y mucho bien. 

Harás medrar y valer 

Los de humilde nacimiento. 

Porque el tiempo está de un ser. 

Que á cobrar merecimieoto 

Se entra por no merecer. 

BBBMQDO. 

Si es que mi linaye afrentas , 
Alargue el Rey mi bomen^e , 

Y sabrás lo que siistentas. 
arselmÓ. 

Quizá es noble tu linaje 



NAVARRA. S» 

Solo porque tú lo cuentas. 

BERMUDO. 

Mil libros sirven de espejos. 
Do mi sangre puedes ver. 

ANSELMO. 

Aunque siguen tns consejos , 
Nadie los pu^de leer. 

RBY. 

Es que están rotos , de viejos; 
No haya mas. 

ARSKLMO. 

¿Que dos serranos 
Me tiranicen al Rey 
Y se burlen de mis manos? 

MANrREBO. 

Secreto no guarda 1^^ 

Ni hay respeto con villanos ; 

Mueran si os hacen pesar. 

AICSELMO. 

En la primera ocasión. 
El uno pienso afrentar. 



Sale UN PAJE. 

PAIE. 

De la francesa nación 

Y de su honor miliur, 

¡í las puertas ha llegado, 
Al son de mil instrumentos, 
Don Fcuela, acompañado. 

REY. 

Entre. 

MARGARITA. 

Ya mis pensamientos 
Están, Anselmo, en sagrado; 
Ya mi guerrero ha vencido. 

AlfSELMO. 

¿Tenéis ya fi^ma del cielo? 

MARGARITA. 

Como quiera que haya sido, 
Humo de invidla y de velo 
En él y en vos he sentido. 
ANSELMO. (Ap.) 

Y á mi me giiele á favor. 

RERMODO. 

Este mal hijo roe af^nta ; 
Qu*esto firma mi temor. 

ANSELMO. 

(Ap. Pues si lo que pasó cuenta. 
Veréis llamas de rigor.) 
Manfredo, esud advertido 

lúe he de> desmentir un hombre, 

i no viene muy niedido. 

MANPRBDO. 

Armas visto en vuestro nombre. 

ANSELMO. 

La espada desnuda os pido. 

MANFREDO. (Ap.) 

Saltos me da el corazón. 

DOÑA LAMBRA. 



I 



! Ay bermajno, cuánto alcanza 
Vqestro bravo corazón ! 

RET. 

De mi campo la esperanza 
Estriba en este varón. 

RERMUDO. 

Si este en la casa real 
Ha puesto los pensamientos. 
No es hidalgo, no es leal ; 
Hasta saber sus intentos 
Le habr¿ de recibir mal. 



eo 

Hale DON FRUELA, con el velo en 
espada^ y la de Anselmo ceñida. 

DOIf pRoeu. 
Rey, perdonad mi tardanza ; 
Que lio dudo qae habrá paesto 
£q duda vuestra esperanza , 
Aunque siempre llega presto 
Lo que se quiere y se alcanza ; 
Tuve suerte de cobrar 
La toca. 

RET. 

No hay que argüir 
Vuestro valor militar, 
Qu*es el primero al salir, 
Y el postrero al retirar; 
Nunca la satisfacion 
De vuestra bondad crecida 
Pondré en duda, si es razón. 

ANSELMO. (Ap,) 

Mi espada lleva ceñida. 
Mudado habrá de opinioiv 

DON FBUELA. 

Tomad, Infanta, esta prenda, 

§ue alguna sangre ha costado, 
o he partido vuestra hacienda; 
Que solo un medio soldado 
Puede daros media prenda ; 
Aunque, á decir la verdad, 
Vi tan vuestro á mi enemigo. 
Que le di la otra melad. 

MARGARITA. 

No está contento conmigo 
Quien pane mi voluntad; 
Poco precia mi favor 
Quien le reparte. 

DON FRUELA. 

Señora, 
i Conmigo tanto rigor? 
M el francés bravo os adora, 
Algo merece su amor; 
Ya vengué su atrevimiento, 

Y por vos quise dejar 
Uourado su pensamiento. 

■ARGAHITA. 

¿Inviéte yo apagar, 

O á vengar mi descontento? 

DON PROEU. 

Yo le vengué con pujanza, 

Y en teniendo en mi poder 
Muy entera la probanza. 
Le quise al francés hacer 
Limosna de la venganza. 

RET. 

Hizo como caballero. 

MARGARITA. 

Mucho te mueve un antojo. 
Pues del contrario tercero, 
De ejecutor de mi enojo. 
Te hiciste mi limosnero. 

REY. 

No tenéis razón, hermana. 

ANSELMO. {Ap,) 

Celos encubiertos son. 

MARGARITA. 

Si tengo; qu*es cosa llana; 
Que muestra poca atícion 
Don Fruela á lo que gana. 
¿Mi favor ha de paftir? 
¿ No es agraviar mi valor? 

ANSELMO. (4p.) 
Mujeres, no hay que decir 
Que sabéis hacer honor 
líel agravio y del mentir. 

BERÍiVDO, (Ap.) 

Por el cielo soberano, 



DEL CANÓNIGO TÁRREGA. 

gu Qu*es lo que yo presumia , 
Y hace tercero i su hermano. 

REY. 

Infanta, por vida mía. 

Que este enojo quede llano ; 

Tomad el presente. 

MARGA QITA. 

Al fin 
Por vos pongo este mido 
Debijo de mi chapín. 

DON PROELA. 

Con un pobre el dios Cupido 
Me ouiso hacer san Mariin ; 
Su desnudez, como veis. 
Abrigué con vuestro velo. 

MARGARITA, 

Otra vez conoceréis 
Que no ganaréis su cielo 
Si esas limosnas hacéis. 

RET. 

Esto queda averiguado ; 
Contadnos agora, amigo. 
Loque en el campo ha pasado. 

DON PRUELA. 

Probé bien con mi enemigo, 
Qu'es galán como esforzado. 

MARGARITA. 

Dejemos su gala aparte. 

DON PRUELA. 

Tus cosas quedan bien hechas ; 
Señor, no quiero cansarte, 
Que son en hojas estrechas 
Los anales del dios Marte; 
Solo quisiera eitender 
El gran valor desla espada, 
Que ha llegado á mi poder, 
Perdida por ser honrada, 
Y vencida por vencer. 
Viniendo con la victoria 
Que el francés mismo me ha dado 
con su líente y con su gloria 
En el campo, que ha dejado 
San^e y muertes por memoria. 
La fi tan ensangrentada, 
Que apenas la conocía, 
Pues con su valor honrada, 
La cuchilla parecía 
Una vaina colorada. 
Mil heridos que la vieron 
Alababan, maldiciendo, 
Los brazos que la rigieron , 
Que son estos que encubriendo 
liistáo Iji muestra que dieron. 
Tomad, Conde valeroso, 
Vuestra espada, que ha dcijado 
Eterno nombre famoso; 
No la toméis enojado. 
Bien podéis estar glorioso; 
Que mi lengua solamente 
V mis abonos dirán 
Lo que habéis sido valiente. 

MARGARITA. 

! Ay valor, oómo te dan 
La paga bien diferente ! 

REY. 

No estéis , Anselmo, corrido; 

'^ue esto es decir la verdad, 

ue ya de vos se ha creído. 

ANSELMO. 

Mándalo tu majesud , 
Y asi no quedo ofendido ; 
Que si no, del proceder 
De don Kroela sospecho 

8üe me pudiera olínder; 
u*esto dice quVI ha hecho 
Lo que yo no pude hacer. 

DON PRUELA. 

No Alé Ul mi voluntad. 



8 



I ANSELMO. 

Es agravio manifiesto. 
Disfrazado en amistad. ' 

DON PRQELA. 

Y cuando dijese aquesto, 
iNodiria la verdad? 

ANSELMO. 

¿Quizá qué? 

REY. 

Callad. 

DON PRVBLA. 

Señor, 
Una ratón comenzada 
Hace agravio á mi valor; 
Puede ser buena, acabada, 

Y asomada uo es honor. 

REY. 

No esfuerces esa querella ; 
Quede eo pas y á cueiua mia. 

DON PROKtA. 

Tu majesud me atropelli; 
Mas yo sacaré alguo día 
Alguna lengua con ella. 

• ANSELMO. 

Kn el campo me hallarás ; 
Calla agora. 

DON PRUELA. 

Soy coDieoto. 

REY. 

Caballeros, no haya mas. 

DOffA LAMiyiA. 

De aqueste recibimiento 
¿Parte á los tuyos oo das? 

DON FRUELA. 

Todo es vuestro, padre amado, 
Dadme las manos también; 
¿Estáis conmigo enojado? 
En todo hallo desden. 
En nada vengo acerudo; 
¿Qtt'es esto, padre querido? 

REY. 

¿En qué te pudo ofender 
Un hijo qu'es tan valido? 
¿No venció? Mo taé á veocer? 

DBRMODO. 

Si , mas es muy atrevido. 

DONFRDCLA. 

Como salgan con mi honor 

Mis ffoerras, no has de culpalhs; 

¿Qu es lo que dices. Señor? 

BERMODO. 

Que sé que emprendes batallas 
Que exceden á tu valor. 

DON PRUELA. 

¿Cuindo mi padre hajiotado 
Con nadie ser atrevido 
En las armas? 

BERMODO. 

„ , 9Dy honrado, 

Y el ser un hombre medido 
Consigo, es ser esforzado. 

DON PROELA. 

Pues si es eso, do hay valiente 
Que me iguale. 

DERMUDO. 

Yo sé bien 
Que emprendes sobradamente. 

REY. 

» do es amor su desden ; 
e es padre, y tus dafios siente. 

MARGARITA. 

Pues {lias le suele dar 
Bermudo, ¿agora se enoja ? 

BBBHDDO. 

Su emprender y su volar 



LA SANGRE LEAL DE LOS MONTASESES DE NAVARRA. 



(SI 



íhdsTOs.ysisewroja, 
e les be de cercenar. 

■ARGABrrÁ. (Ap.) 

nhradomi afición maestro; 
^e coooce mi aial« 

DOÜFBnLA. 

o >er^, padre , mas diestro. 

BET, 

p<jo es amor paternal. 

BIBMimO. 

o ». Sfñor, sino amor ? aeslro. 

KBT. 

a in veo, qa*ea de honradoa 
acr^r que DO 86 aventaren 
es que guardas mía estados. 

DOÜ raoKLA. 

(idüs queremos que daren. 

BBBaUDO. 

lodos somos Cados. 

BCT. 

irrmana, vente conmigo. 
iiM\me el Conde y Bermado ; 
^f eo ana empresa qae sigo, 
ik> adrada, no dado 
}úi 00 agrade á mi enemigo. 

MABGARITA. 

liüioSjRej, 

BEBaODO. 

Vamos , Sefior. 

■ABOAniTA. 

hpreoded con mas recato; 
[fji conviene i vaestro honor. 
{Vanu lú9 ires,) 

DON rauELA. 
,Ua de ser cobarde trato ? 

nO.^A LAHBBA. 

pintado, dirás mejor. 
DON ravBLA. 

1 r.de,eDoampañi veremos 
•, ..co pudiere blasonar 
I > que vos y yo sabemos. 

AHSKLaO. 

i (los podremos matar. 

DON mOKLA. 

\ iirlús nos conocemos. 

■ANrilEDO. 

,*}&é iiaj aqui qae conocer? 

OORFBinELA. 

^bndo, Raigan rigor 
«íeJebieraaqni valer. 

ANSELMO. 

I a lihraDza de ese honor « 

L.sQ padre la has de ver. 

Saíe UN PAJE. 

PAJK. 

El Piey os llama i consejo 
i^ los dos primos. 

ANSEUIO. 

Veris 

I/> qoe bago en este viejo. 

■ANfREDO. 

kii<émo,moy bien harás; 
\'Lgate si bay aparejo. 

DON FRUGLA. 

I^jülambra, ¡no has oído 

Li* qae Duestro padre está 

' •") mii cosas desabrido? 

,<,mé moles son tos qne da? 

VHP batallas be einpreodido? 

,''uc me arrojo? ¿En qué presumo? 

^:ii cQBiemo y sin sosiego. 

La mil dudas me cousomo. 



• 



OOif A IJUIBRA. 

Don Fniela, amor es fuego, 
Y nanea hay llama sin humo ; 
La Infanta muestra querer 
Sin gobierno tu valor ; 
Púdolo acaso entender, 
Por 00 ser brasa su amor, 
Qu*en llama comienza á arder. 
Vio ios humos y ha refiido; 
Que siempre el fuego al hacerse 
Quema mas. 

D01V FBDEU. 

Sin duda ha sido 
Saber eso, y ofenderse 
De verme tan atrevido; 
Mas ¿no pudiera pensar 
Que del Rey en todo trance 
La corona sé guardar?* 

DO^ LAHBRA. 

No, hermano; que eo buen romanee 
Nadie piensa su pensar. 

DON FB1JELA. 

Pues á ley de honrado jaro. 
Que del regalo que admito 
Está su hermano seguro; 
Porque con honra limito 
Los Dienes que no procuro; 
Al tiemp9 que me levanta 
Derribo mi gallardía ; 
Qtt*es mi fe con el Rey tanta. 

DOÑA LAHBRA. 

Ya yo sé vuestra hidalguía 
De la boca de la Infanta ; 
Y os ruego que la esforcéis , 
Qu*e5 mas conquistar honor 
Que todo cuanto ganéis. 

[JHeen dé dentro,) 

MANFREDO. 

Muera el villano traidor. 

ANSELMO. 

Manfiredo, no le matéis. 

■ANFREDO. 

Muera digo. 

OTRO. 

Conde, muera. 

DOÍIa LAHBRA. 

Oh rey mal obedecido. 
Salgan soldados albora; 
Algún mal ha sucedido. 
El coraaon se me altera. 

DON FROBLA. 

Aquel muera no me agrada; 
Del buen viejo tengo miedo. 

nOÑA LAMBBA. 

La puerta tienen cerrada. 

DON FRDELA. 

Si con la lengua no puedo, 
Yola abriré con la espada. 

DOÜA LAHBRA. * 

Armados se han puesto en ella. 

nON FRCELA. 

Ya sabéis que esta canalla 
Nunca, hermana, me atrepella ; 
Seguidme. 

D05U LAHBaA. 

Quieren guardalla. 

^ DON FRDELA. 

Yo saldré con mi querella. 



JORNADA SEGUNDA. 



Sale DON FRUELA, y están á la puerta 
DOS ALABARDEROS, ¡f poffiondo de en- 
trar, ellos le resisten, 

DON FRUEU. 

Plgo otra vez que he de entrar. 

ALABARDERO I.*' 

Digo que no puede ser. 

DON FRUELA. ' 

No me hagáis este pesar ; 
Que como os sé defender, 
También os sabré maur ; 
Echaré mano á la espada, 

Y abriéndoos por vuestros pechos, 
No tendré puerta cerrada. 

ALABARDERO 1.* 

Don Fruela, vuestros hechos 
No valen estjf*j ornada. 

* DON FRCELA. 

¿Quién lo estorim? 

ALABABDERO 2.° 

Estos aceros. 

DON FR8ELA. 

Por demás es guardar ley. 

(Mete mano,) 

Vive Dios , que he de peraeros. 

ALABARDEROS.^ ^ 

Ved que son armas del Rey, 

Y hacen miedo á los mas heros. 

DON FRDELA. 

ÍGómo fleros? He sentido 
ül consejo alborotado ; 
«Está solo y desvalido. 

Y de contrarios rodeado 
En él mi padre querido; 
¿Y he de hacer la voluntad 

I De tres hombres rigurosos, 

I Que enfrenan á mi piedad? 

Dejadme entrar, alevosos. 

ALABARDERO 1.* 

Oid un poco, escuchad; 
Sabed que el Rey lia mandado 
Que este postigo tengamos 
A todo el mundo cerrado ; 
Por el Rey os le guardamos , 
Que si no, fuera excusado. 
Ved si es cosa que nos toca, 

Y si esumos bien aquí , 

Y si la razón es poca. 

yON FRUELA. 

¿El Rey lo ha mandado? 

ALARARDEROÍ.° 

Si. 

DON FRDELA. 

¿El Rey mismo? 

ALABARDERO 2.® 

Y de su boca. 

DON FRUELA. 

Amigos, ¿no me diréis 

Lo que dentro ha sucedido? 

¿Por qué asi me detenéis? 

ALABARDERO 1.® 

No sé. 

DON FRDELA. 

¿Qué gente ha reñido? 

ALABARDERO 1.** 

No sé. 

ALABARDERO 2.^ 

No sé. 

DON FRUELA. 

No OS cerréis; 
Mirad que estoy lastimado 



6Ü 

Por un viejo que la tierra 
No lo tiene mas honrado. 

ALABARDKaOl.'* 

La misma mano que os cierra , 
Las bocas nos ha cerrado ; 
No podemos daros cuenta, 
Porque el Rey, nuestro señor. 
Con sangre su ley sustenta. 

DOeV FRDBU. 

Hágame pues su rigor 
Un TAntalo de mi afrenta; 
Anuí habré de reventar, 
Lejos de poder sabello 
Y á vista de mi pesar. 

Sale UN VERDUGO con UN ALABAR- 
DERO. 



ALABARDERO 5.* 

Ni sé si es mano ni cuello ; 
Solo sé que has de cortar. 

VERDOGO. 

Haremos lo que convenga ; 
Que aqui viene mi caudal. 

ALADARDBRO 3.^ 

No es menester tanta arenga 
Para aqui. 

VERDUGO. 

No hay oficial 
Que tan buen estuche tenga. 

ALABARDERO 3.** 

Amigos , abrid la puerta. 

ALABARDERO 1.® 

Entrad ; que para los dos 

CI Rey manda que esté abierta. 

non níDSLÁ. 
\ Ay padre ! ay honra ! ay Dios f 
Algún mal se me concierta. 
Vive el cielo, que reviento, 

Y el mandamiento real 
Refrena mi atrevimiento ; 
Aquíqorla este oficial, 

No es la ropa A mi contento. 
Sin duda que está cargado 
Vi padre, que no ha podido 
Andar un viejo sobrado; 
Mi Bermudo está ofendido , 
Pues aquí dentro hay oulpado. 
¡Ay honra , prenda querida , 
Entre sayal conservada 

Y entre brocado perdida, 
Be tu entierro arrebatada 
Al tráfago de esta vida I 
Si eres mala de cobrar, 
Ya se perdió tu fineza ; ' 
Mal hava quien da en sacar 
Los pobres de su pobreza , 
Que es sacar peces del mar. 
No siento voces ; sin duda 
Que agora se representa 
La tragedla de mi ayuda. 
Que tiene la de la afrenta ; 
La postrera es cena muda. 

i Ay de mi! yo soy perdido. 



Sale MARGARITA t DOÑA LAMBRA. 

MARGARITA. 

¿Que no le dejan entrar, 
Y hayallá Unto ruido? 
Doña Lambra, no hay dudar 
Que algún mal ha sucedido. 

DOAa LAMBRA. 

Asi lo entiendo. 



^ Qué tenéis? 



MARGARITA. 

SeAor, 



DEL CANÓNIGO TARREGA. 

DON PRO EL A. 

Estoy sintiendo 
De vuestra casa el rigor. 

MARGARITA. 

En mirar por vos entiendo. 
Porque es mió vuestro honor. 
Ya pongo en ello la mano. 

DORPRDELA. 

Entrad, por Dios, y haced cuenta 
Que entró un verdugo inhumano; 
Ved si hay heridas de afrenta 
Donde va tal circú^no. 

MARGARITA. 

Abrid la puerta. 

ALABARDERO i.* 

• Sefiora , 
Vuestro hermano lo ha vedado. 

HARGARrrA. 

¿Qu*e8 esto, gente traidora? 
i Para mi puerta cerrada? 
Mataldos. 

AURARDBRO i.' 

Entra en buen hora. 

MARGARITA. 

Suspended vuestro pesar. 
Pues yo 08 valgo, á toda ley. 

ALABARDERO 2.^ 

¿ Por qué la dejas entrar? 

ALABARDERO i.® 

Porque es hermana del Rey, 
Y el par no manda á su par. 

00(«A LAMBRA. 

Hermano rolo, a qué es esto? 

DOIf PROSLA. 

Fortuna , que, de invidiosa. 
Nuestro honor ha descompuesto. 

DOAa LAMBRA. 

Si nos quitó alguna cosa , 
Echemos, hermano , el resto. 
Matemos cuantos quijeres , 
Pues sabrá trocar mi edad 
En lanzas mis alfileres; 
Que afrenta y necesidad 
Hacen hombres las mujeres ; 
Cuanto mas que del cazar 
Las fieras en las montañas. 
Sé qtt*es herir y matar. 

DOIf PROBLA. 

Ojalá que en sus entrafiat 
Tuviera siempre lugar; 
Ojalá que allá estuviera 
Conmigo en libre deporte; 
Y por seguir , no me vieras , 
Fieras mansas en la corte , 
Que son mas dañosas fieras ; 
Ojalá que don Garda 
En los altos Pirineos 
No me topara aquel dia , 
Guando lleno de trofeos 
De las armadas venia. 
Viera las techos ahumados 
De casa, y escudos flnoa 
Desigualmente colgados ; 
X viera verdes los pinos 
Que ahora veo dorados ; 
No estuviera como estoy 
Entre esta duda Inhumana , 
Por quien mil culpas me doy; 
Que no soy honrado, hermana , 
Ñientras no sé si lo soy. 
Mas ya mi mal se avecina ; ^ 
La sala sale de madre , 
El Rey los ojos inclina. 
¡Qué triste sale rol padre! 
Y la Infanta I qué mohína! 



I 



Salen EL REY, MARGARITA, m 
MUDO , ANSELMO, corlada la mf.u 

ff OTROS. 

No hablan , todos me mirto ; 
Unos están demudados, 

Y otros, calUndo, suspiran; 
Todos publican cuidados , 

Y todos juntos me admiran ; 
Pero el Rey me quiere hablar. 

6Qu'es esto , Dios soberano? 
ue no puede, de peaar. 

RBT. 

Amigo, que como hermano 
Te quise siempre tratar. 
En consejo, por razón 
De un consejo que ha llegado 
Esforzando su opinión , 
La mano del condenado 
I Dio á tu padre un bofetón ; 

Y porque á su noble ser 

Y a mi persona ofendió. 
La corto mi parecer , 
Porque ignaimeote llegó 
A su cara y mi poder. 
Pues á entrambos he vengado , 

Y está mi honor satisfecho , 
No quede el tuyo afrentado , 
Pues ya el agravio deshecho 

goeda , pues queda cortado, 
res noble y cortesano» 

Y querrás lo que querré. 
Pues con el tiempo me allano ; 
Abraza al Conde , que fué 
El dueño de aquesta mano. 
Mira mi necesidad • 

Y hazte sombra con la ley, 
Que es la luz de la verdad. 

DOtf PRfELA. 

iQu*e8 posible que mi rey 
Quiera manchar mi bondad? 
Pero será lo mejor, 
Con los filos con que hiere 
Volver por mi antiguo honor ; 
Siempre un buen vasallo quiere 
Lo que quiere su señor. — 
A servirle estoy dispueato. 

BERMODO. 

lAh villano mal nacido I 

¿Que asi te mueves tan presto? 

¿Un honrado se ha rendido? 

ANSELMO. 

¿Que yo he de pasar por esto? 

DO^A UMBRA. 

¿Qué piensas , hermano, hacer? 

DON FROCLA. 

Servir al Rey. 

DOÍ^A LAMBRA. 

^Yta honor? 

DON PRiriLA. 

Toda honra es parecer. 

frOffA LAMRRA. 

Yo te mataré , traidor. 

D01frRCEI.A. 

Escucha y calla, mt^er. 

I RBT. 

iQué le dices, enemiga 
De mi bien y de mi gusto? 

doí(alamdra« 
Que tus consejos no siga. 

DON PROILA. 

Ser honrado jrser to susto, 
A firmar la paz me obliga. 

doSalamrra. 
¿Qué dices? 

OONPlICMtA. 

Lo cierto digo. 



LA SANGRE LEAL DE LOS HONTAÑESES DE NAVARRA. 



05 



liaré ioqn'es necesario; 
le el Conde , noeslro enemigo, 
w roano fué mi coolwrio, 
sin mano es ya mi amigo. 
B abrazo de amistad 
edad, Conde. 

¡áh inhumano! 
)Q¡éD podri ver tn maldad! ^ 

RCT. 

braralde como hermano ; 

ouJeis» Conde; llegad. 

AKSELMO. 

k'fcbo tengo alterado. 

sh Rej ! 

ISY. 

Don Pniela, amigo, 
3 ile on abraio apretado. 
DOH racsLA. 
(jjrtegnsto me obligo, 
i maurle, asi abraiado. {Ahógale,) 

AHSILHO. 

i^e me mata! que rae muero ! 

lesus ! 

■AimiiK). 
Tan nueva traición 

^ ba de pagar con mi acero. 

nsT. 

DOUraOBLA. 

Rey, estos son 
hniofi de caballero, 
^.bwra mi padre está, 
[i'^o sn honor satisfecho ; 
: ruae ia mano va , 
1^ el bofetón, el pecho, 

1 .f tn eo^ia , es quien lo da. 
b mano ofendió mandada , 

[m es espada el brazo Tuerte , 
1 'xn la edad desarmada , 
I i.» >e paga nna muerte 
^(^brasdo sola la espada. 
^^ecoD poca razón 
f.>. «te ponióla lleno, 
'i :. • pico al corazón ; 
V. (lor sacarle el veneno , 
i' nr^ffité la bincbazon. 
f. :■ »^ que mi enojo cuadre 
'. I !a escasa de mi afrenta; 
s M , ta de mi buen padre 
t '•'3^> vibora revienta 
\ • 'u$ lados de la madre. 
í-(Mode en so bofetón 
l; tos dedos pintados; 
V '} 'JO en su corarx» 
K^ 'los brazos estampados , 
1 1* rx^ baoer otra impresión. 
^tf pide la memoria 
K «H sayos heredada; 
y el qae viere so viUMia 
> r.;a letra colorada» 
\rAtt eo negra su historia. 
\ 'io esfaerzo y esto sigo; 
W! qae , de muy pertinaz , 
■' • i^osiere á lo qae digo , 
!>zeoi) abrazo de pal 
^ ¡uftiari por mi amigo. 

gayiiKDO. 

' •Jiie. con esta espada. 



ií 



••'ie ba; leyes no bay valor; 
>X mofredo, envainada. 

■Aioratoo. 
i min Men por su bonor. 
aoiU unta. 
»r»i lei^aina tan honrada ? 

aMnano. 
1 ' W de qnedtf satisfecho. 



RET. 

De mi justicia coofla; 
;Viósetan hidalgo pecho? 
Aunque la deshonra es mia« 
He enamora el que la hecho. — 
Montañés , dame la espada. 

OOIf FRÜELA. 

Solo á ti, Señor» la doy. 

asT. 

Es mi geate tan mirada, 

ue no mira como estoy « 
Ni ve mi ciudad cercada? * 
Del cíelo es este castigo. 
Que os hace asi valedores 
De mi orgulloso enemifro ; 
Que el matarme los mejores 
No es forzado lo que sigo ; 
En paz destruye las tierras 
Este civil proceder; 
La Vitoria me destierras* 
Porque monstruos han de ser . 
En guerras civiles guerras. 

DOlfFnUBU. 

La ley de mi obligación 
Me disculpa. 

aav. 

Tu locura 
Pone en muy mala ocasión 
Al Conde en la sepi\Uura 

Y á tu brazo en la prisión. 
Allá estará; que la tierra 
Ha de cubrir y guardar 

Al que muere y al que yerra; 

Y al Conde le pueden dar 
Sepulcro á uso de guerra ; 
Pésame que desta suerte 
Tengas , M anfredo, el condado , 
Que te viene por su muerte. 

MANFaEDO. 

Mi linije está agraviado; 
Rey, lo que ordenas advierte ; 
Muera don Fruela luego , 
Porque la cárcel será 
Dará la injuria sosiego. 

. BEY. 

Ya he dicho que se verá. 

HAMPaSDO. 

Luego puedes. 

aET. 

Estoy ciego; 
Un muerto deste jaez 
No ha de ser luego vengado; 
¿No ves que tengo esta vez 
Ojos ciegos de enojado, 

Y no ojos claros de juez? 

HA2IFRED0. 

^No está clara su traición? 
e ooSa lausra. 

Desas palabras te olvida. 
don pbuela. 
Sabes que estoy en prisión. 
■AifraEDO. 

Cnanto le dieres de vida 

Nos haces de sinrazón. 

Mira , no tuerzas la mano ; 

Qu*es un Conde el que ves muerto, 

Y el matador un serrano. 

■ARGAmTA. 

?tt*es muy noble , está muy cierto, 
qu*es muy justo mi hermano. 
Entierra allá tu malicia , 
No nos muevas mas discordia ; 
Leyes tiene la milicia ; 
QuVs pedir misericordia 
Solicitar la justicia. 

asv. 

Yo haré mi obligación. 



Calla , hermana , y vete luego ; 
Que con saña no hay razón. 

■ANFREDO. 

Yo pienso encender un fuego 
Que apague el desta pasión. — >, 
Traed ese desdichado, 

?ue habré de enterrarle presto , 
he de enterralle vengado. 
{LUtQtt al Conde, y vase,) 

Sale UN PAJE. 

país. 
Gran señor, por el recuesto 
Qu*el puerto tiene por lado. 
Viniendo tu cavaigada 
Con el trigo y con las reses , 
Casi del campo escapada. 
De una tropa de franceses 
Fué en gran furia salteada. 
Pierden los tuyos la Tida 

Y el campo , que Francia emplea 
Su pnmera arremetida ; 

Y no es razón que se vea 
Tu gente mar socorrida. 
Haz que don Fruela vaya 

Y que la comida cobre, 

Y el francés vuelva á su raya. 

REY. 

El mal, porque el bien me sobre» 
Con estas pruelKis me ensaya. 
Amigo, no hay en la tierra 
Quien pueda hacer la jornada ; 
Mira cuál anda mi guerra. 
Murió Anselmo, y esta espada , 
Acertando asravios , hierra. 
No tengo solo un varón 
Que acaudille mi ciudad. 

DON PRDELA. 

Pues sabéis mi condición , 

Y sabéis que en libertad , 
Me tenéis. Rey, en prisión, 
Dame licencia , si quieres, 
Para matar y volver 

A morir como quisieres. 

BCRHDDO. 

Si joven supe vencer. 
Es bien que viejo en mi esperes. 
Tu majestad me consienta 
Que muestre el poco valor 
Que mi flaca edad sustenta. 
Porque borre tu favor 
Estas huellas de mi afrenta. 
Yó saldré como esforzado» 

Y reprimiré esa furia ; 

Que pues mi honor be cobrado, 
Este golpe desta injuria 
La sangre me ha despertado. 
Ya revivo, ya remozo. 

BEY. • 

De nadie admito el consejo , 
No he de excusar mi destrozo 
Con un padre que es tan viejo 

Y con hijo que es tan mozo. 
Denme unas armas ; que quiero 
( Sin que sepan mi salida ) 
Salir como caballero. 

DON frítela. 
Antes perderé la vida 
Que tú aventures tu acero. 
Ponme al cuello una cadena , 
Saldré alado á pelear; 
Pues mi culpa me condena ^ 
Será veogarte pagar , 
Preso y vencedor, mi pena. 

BEBBUDO. 

No te aventures, Señor ; 
Que no han de verte allá fuera 
Mientras yo tenga valor. 



C4 

IIKT. 

Quien mi venganza no espera , 
No ha de ser mi valedor ; 
Vén tú, y calla, que tardando 
Mato al que puedo valer ; 
Denme las armas volando. 

BERMDDO. 

El Rey, mientras ba de ser* . 
Pelea no peleando. 

DON FRUELA. 

Señor, mátame después, 
Como agora, por honrarme, 
Esta licencia me des. 

IIBT. 

Don Flroela , á desarmarme 
Volveré por mi interés; 
Estarás en la prisión 
Que te señale mi hermana. 

D05ÍA LAMilRA. 

Sana lleva. 

BERMUDO. 

V con razón. 

MARGARITA.. 

Este negocio se allana. 
Pues queda á mi discreción. 
4 Hola, Bermudo? 

BERVDDO. 

Señora. 

■ARGARITA. 

Ponte en el muro , v verás 
Quién pierde ó quién se mejora. 

BERMDOO. 

Y ¿qué cárcel le darás 
A mi ti ijo por agora? 

■ARGARITA. 

Cárcel será muy ligera ; 
No há de ser pesada, amigo. 

BERHCDO. 

Pluguiera á Dios que lo fuera. 

MARGARITA. 

No medrará mal conmigo 
Mientras soy su carcelera. 

BERMODÓ. 

Todavía la prisión 

Por la muerte ha de ser tal , 

Que exceda á tu compasión. 

MARGARITA. 

Este es amor paternal. 

RBRMUOO. 

« 

Esta es justa Obligación; 
Al menos será segura. 

DO^A LAMBRA. 

¡Cómo recibes engaño 
Por gozar de su ventura! 

MARGARITA. 

Todo es miedo de su daño. 

BERMDOO. 

No, sino de su locura. 

MARGARITA. 

Vete, y vayase contigo 
Tu bija. 

BBRMCDO. 

Quédese acá. 

MARGARITA. 

Haz, Bermudo, loque digo. 

BERMDDO. 

En buen hora, vamos ya. 

DOflA LAMBRA. 

|Ay, liviana! 

BERMUDO. 

; Ay , enemigo ! 
iVante.) 



DEL CANÓNIGO TÁRBEGA. 

MARGARITA. 

Preso, que me tienes presa, 
Heo, que has de condenarme. 
De tu peligro me pesa ; 

tPoraué quisiste matarme 
^or el honor desta empresa? 
Bien pudieras desta suerte 
(Si me tuvieras amor) 
Vengarte , pues eres fuerte ; 
Supieras ganar tu honor , 
Sin deber al Bey tu muerte.* 
Pero tu nueva crueldad , 

8ue está puesta en ofenderme, 
sódesu libertad 
Por escaparse, y no verme» 
De lairídaó la ciudad. 
Mi don Fruela , ¿qué has hecho? 
¿Quién sabrá guardar tu vida 
iVase.) ' m^nr por mi provecho? 
Considero tu partida , 
Miro de mi hermano el pecho; 
Sé que se sabe vengar. 
Sé que te ha de perseguir. 
Sé que te puedo librar: 
Site vas, ne de morir, 
Si quedas, te han de matar. 
En extraña confbsion 
Me pone por tu respeto 
Tu peligro y mi afición ; 
Mas seguir quiero en efeto 
La ley de mi obligación ; 
Y pues mando esta ciudad 
Mientras el Rey está fuera, 
Siguiendo mi voluntad. 
Aunque por tu causa muera, 
Te quiero dar libertad. 
Toma estas jovas, y parte 
Antes que el Rey vftorioso 
Vuelva, obligado á matarte; 
Que mas te quiero quejoso 
Que rogado, por librarte. 
Vete ya, y tu daño evita, 

?ue está en duda tu favor; 
estima á tu Margarita , 
Pues baila el primer amor 
Que la ausencia solicita. 
Don Fruela, ¿no te vas? 
Por tratarme con desden 
¿Mi socorro no querrás? 

DON FRUELA. 

¿Quién mereció Unto bien, 
infaiíia, como me das ? 
Por emplealle quisiera» 

Y guardar al Rey la fe , 
Que sin hacerse se hiciera ; 
Pero ¿cómo partiré, 
Si quedas desta manera? 
No te soy tan poco fiel , 
Que quiera por mi temor 
Ser con tu bondad cruel ; 
Pues (luien absconde el deudor « 
Se obliga á las deudas del. 
Vendrá tu hermano enojado , 

Y su enojo has de pagar. 

MARGARITA. 

No tengas deso cuidado; 
Que en mi no podrá emplear 
La pena de tu pecado. 
Vete luego. 

DO:V FRUELA. 

. Ysiledi 
Fe de salir al real , 

Y volverme luego aqui , 
¿No ha de parecer muy mal 
Librarme ahora por ti? 

Y ¿no dirán que es maldad 
Dejar (por temer la muerte) 
Mi rey en necesidad? 

MARGARITA. 

Ya te exime con ponerte 
A merced de su crueldad. 



Nadie habrá que deso trate; 
()ue no es faltar á tu rey 
Huir del que no te mate. 

DOlfFRDKLA. 

Si es uno morir por ley 

Y morir por un combate. 
Pues en la ciudad me ves. 
Que mi vida está en la mano 
De un buen lance de un francés, 
Estar ala de tu hermano , 
¿No es mas honrado interés? 
Déjame, Infanta, morir. 

MARGARITA. 

¿No ptt^do agora mandarte, 
Pues reino y me has de servir? 

DON FRUELA. 

Si. 

MARGARITA. 

Pues quiero desterrarte, 
Pues 00 te quieres partir. 
De la ciudad desterrado 
Mando que te vayas luego , 

Y pues te predas de honrado, 
Obedece. 

^DON FRUELA. 

¿Es burla? Es juego? 

MARGARrrA. 

Es acuerdo, y muy pensado. 
Desocupa mi ciudad ; 

Y advierte que es rebeldía 
No cumplir mi voluntad. 

DONFROELA. 

Yo me voy; pero confia 
Que me haces mala amistad. 

MARGARITA. 

¿Pocqué? 

DON FRUZLA. 

Porque á pelear 
Voy a! lado de mi rey ; 

Y en venciendo á su lugar » 
Me vendré á cumplir la ley » 

Y no me podrás mandar. 
Denme las armas. 

MARGARITA. 

Espera, 
Leal enemigo mió; 
Que he de morir aunque muera. 

DON FRUELA. 

Ed esas manos confio. 

MARGARITA. 

Pues recíbelas siquiera; 
O si no, dame las tuyas, 
O déjamelas tomar. 
Que es menos. 

DONFRUBLA. 

No ro£ destruyas; 
iAm¡ rey be de afrentar. 
Tocando en cosas Un suyas? 

MARGARITA. 

¿No me quieres? 

OON FRUELA. 

Con mil veras. 

MARGARITA. 

Pues ¿por qué niegas? 

DONFROELA. 

Por ser 

Leal ; que si lo ponderas. 
Bien te puedo yo querer. 
Mas DO sufrir que me quieras. 

MARGARITA. 

¿ No es una esa condidon ? 

BON FRUELA. 

No ; porque el yerro del gusto 
Consiste en la ^ecudon. 

VARfiARirA. 

¡Ay hombre eo amores justo* 



LA SANGRE LBAL DE LOS M0NTA5IESES DE 



V . rcrdo 000 ocasioo ! 
I hd.^ttfo con temor! 
^ ,m.niip desabrido! 
V ^har(l«coo valor! 

)\ itt*] malagradecido 
,.. ansia del favor I 

in'ailemi fe rendida, 
MUt's repartes mis prendas, 
ijibieo reparte mi vida. 

M.V BERMUDOt DOi^A LAMBRA. 

BsaacDo. 
ar::3r¡ta, aanque te Ofendas 
no mi nueva desabrida , * • 
^ i]i,*'ioqae ha pasado, 
( ¡if'leja con alíenlo 
j .) :r7a de Otf caídado. 

VAHGAlilTA. 

ti'ir.n el Re.f ? DUo al momento. 

aCtVDDO. 

s !u^o9 se han retirado 
. . ><; j mas 00 poder ; 

i¿^;aTDios! 

uxwKunA. 

Reposa, alientat 
vm.> e$« dado ¿ placer ; - 
VN es , mientras no se cuenta , 
-lo cuanto puede ser. 

BElUiUDO. 

Ki Ixioderas ban perdido. 

' HAUGAIIITA. 

I c < mDorta ; haránias nuevas. 

SERaUOO. 

i ' 4ey. qne andabl vestido 

.TniTué%, celada y grebas, 
. .:> !o V desconocido , 
I. -pudo retirar; 
<vi . .]uf(la preso ó mnerto. 

'ii". Infanta, llorar; 
, 'ir los ojos divierto 

!^•t,idJ del pesar, 
i .r iiuura sm duda , 
>•>. «Tanza no tuviera • 

iiríe presto mi ayuda; 

:.i]ostodqs afuera, 
I . ."nie a su rey acuda. 
> > ' ri armat y én presteza 
L ai hisdeecbar en gemidos. 

■AHCARITA. 

^ • . <^n. mayor firmexa 
f • ;)iirdar ios no perdidos 
■: >rDtJir i su grandeza. * 

. '. ^1 ii<^ropo me acomodo , 
Vi , amigo . en sosegarte ; 

• '< ipiieras de ese modo , 
;or cobrar una parte 

^ ' venture el reino todo. 
' ■ .cardarme no te enfades 
' ' moros, qae son mis lejres; 
iQe en las necesidades 
l* quiera se hacen reyes, 

• Ivtide quiera ciudades. 

tcmcDo. 

• "'^•«e que. de afligida, 
■i^rnlieras conmt¿(0 , 

'.!. I tanto consumida. 

«A1tC4«tTA. 

r'm»$, Bernrado amigo, 
- ijilibenadni vida; 
v,>, a dpcir la verdad , 
r Mou del Rey. 6 muerte , 
• ' . a mi Kbertad. 
tcaiODO. 

itcv Iobnta.de esa suerte , . 
'jU^sarevtoboodadt 

MxU uataA. 

• ade tlant la veitganta 

blLCn 



¿ Quieres asi responder ? 

BERMUDO. 

No es virtud *esta mudanza. 

MARGARITA. 

Callad ; que de mi placer 
La media parte os alcanza. 
Bermndo, si no has sabido 
Que soy desdeñada prenda 
De tu hijo mal regido, 
Quiero, foltando la rienda 
Al honor, culpat su olvido. 
Has de saber oue tesoro, 

Y quiero que dueño sea 
De mi reino y mi tesoro ; 
Mira si sn honor desea 
Mas calidad ni mas oro. 

Pues del Rey ,%s lo mas cierto , 
Que por ir desconocido , 
En el campo queda muerto. 
Él ha de ser mi marido; 
Juzga si es bueno el concierto. 
La mano v la posesión 
Le doy, si tomar la quiere , 
Del reino j del corazón. 

BERUODO. 

Aguarda un poco j no altere 
Tu estado su condición. 
Hijo , yo veo muy claro 
Lo que ablanda una mujer; 

Y sé , con ser poco avaro , 
Que los golpes del tener 
Tienen muy poco reparo. 
Mas si entiendes á tu honor , 
Vencerás, pof esforzallo, 
Deste combate el rigor ; 

Que no ha de hacerse uu vasallo 

Cuñado de su señor. 

Su vida está en condición , 

Y es para un noble talento 
El usrr desta ocasión , 

Si está muerto, atrevimiento , 

Y si está vivo, traición. 
Aunque el reino te convida. 
Del Rey ausente recela 
Los huesos 6 la venida; 
Ten respeto, don Kruela, 

A la deuda de tu vida; 

Que el qu*es honrado de veras , 

Al muerto guarda la ley ; 

Y si bien lo consideras. 

No has de hacer, muerto , á tu rey 
Lo que eu su vida no hicieras. 
Mira el ser de mi persona, 

Y 81 tu valor tropieza , 
Este brazo que e abona 
Te cortará la cabeza . 
Por derribar tu corona. 
Advierte que este valor 
En mi viejo pecho reina ; 
Porque no quiere mi honor , 
Por verme suegro de reina , 
Verme padre de traidor. 
Responde agora. 

MARGARITA. 

El decir 
Siempre es menos que el obrar. 
Esta boda has de admitir', 
SI no queréis por reinar , 
A lo menos por vivir. 
Si es muerto el Rey, tu partido 
Se adelanta desta suerte ; 

Y si no, ya está sabido 

Que ha de perdonar la muerte 
De ese conde á mi marido. 
Mira en esto, y no te quejes • 
De ti , 7 en lo que es reinar 
Con honra no te aconsejes, 
Porque no sabrán dejar 
Cuantos te dipn que dejes. 

Y sobre todo, el querer, 



NAVARRA. 

Que á mi beldad te levanta , 
Si alguna debo tener... 

DO^A LAMBRA. 

Esta sirena que canta 
Mucha cera ha menester; 
Mas tu noble calidad 
Será reparo infinito ; ^ 
Ciérrate con tu bondad ; 
Que no saldrá el apetito 
Si no entra la voluntad. 
Mira nuestros apellidos , 
No te derriben antojos . 

Y estos dos á dos partidos, 
Pues 00 entraron por tus ojos 
Ni entren por tus oídos. * 

DOH FROELA. 

Padre, ¿de qué os afligís? 
Hermaua, ¿de qué teméis? 
¿No vivo como vivis? 
¿Tan en hilanza me veis , ^ 
Que con pesos me medís? 
¿No sé yo qué es fe sigura? 
No entiendo lo que es estado? 
No he probado la hermosura? 
O ¿soy yo menos honrado 
Que vosotros por ventura ? 
Vuestro valor es mi espejo, 

Y sin torcerme al reinar, 
A seguiros me aparejo ; 
Será mas que aconsejar 
Poner por obra el consejo. 
Infanta, guarda el estado 
Para un nombre de mas peso ; 
Que si el Rey vivo h« q'iedado, 
En vez de hallarme su preso , 
No ha de hallarme su cuñado. 

Y si sus baldos esquivos 
Le acabaron mis conciertos , 
No quieren bienes altivos ; - 
Que quien no respeta á muertos 
No fué bien leal á vivos. 
Tú , Reina, puedes medir 
Con quién merezca el reinar; 

gue si me ves combatir , 
^ s porque le se guardar. 
Mas no le sabré re^ñr. "* 
Por tí bago en no aceptallo , 
Tu punto guardo y tu ley. 
Sin otras cosas qu¿ callo ; 
Que nunca sale buen rey 
De la masa de un vasallo. 
Salgamos fuera á vengarte ; 
No digan que aun no has llorado , 

Y ya tratas de casarle. 

BERMDDO. 

Hijb natural y honrado. 
Agora quiero abrazarte. 
Ya la engañada opinión 
Que de tu seso tenia. 
Pierdo con mucha razón. 

MARGARITA. 

¿Que ha de haber tanta alegría 
A vista de mi.pasion? 
Que triunféis de desdeñarme , 
Pobres por mí levantados, 
Para solo atropcliarme? 
<No soy* reina en mis estados? 
No veis que puedo vengarme? 

DO?l FROELA. . 

Jodo importa poco ó nada. 

MARGARITA. 

Pues á resolverte empieza ; 

Qpe tu sangre tan honraba 

Ha de verlioy tu cabeza 

O cof tada ó coronaria. 

Tú has de hacer esta elección, 

Enemigo. 

DON FRUSLA. 

No atropello 
Con nli Dioa mi condidoD. 



es 



«0 

■A1V6ABITA. 

Pues vén á pensar en ello 
$iQ deudas en la prisión. 

DONFRDELA. 

Vamos ; que eo la adversidad 
Descubrirá su talento 
El oro d^ mi bondad. 

MARGARITA. 

Vive el cielo, que reviento 
Uirando tanta crueldad. 

{Vatue,) 

OOSÍA LAMBRA. 

Peligro cori% mi hermano. 

BIRMUDO. 

Córtele el cuello siquiera , 
Pues le queda el pecho sano. 

DOÍ^A LAMBRA. 

No lo hará; que no es tan i^. 

BKRMODO. 

No lia y ningún desden humano. 

nOÍ^A LAMBRA. 

¿No ves que le tiene amor? 

BERMCDO. 

Si f pero no es admitido; 
• Y en materia de rigor 
Es el mal correspondido 
Padre del óciio de anor. 
Pero no me dan cuidado 
Loa rigores de su ley , 
Que muerto vive el honrado ; 
Si le tengo, es do mi rey , 
Que est4 en el campo olvidada ; 
Que los vasallos que son 
Para esforzar su partido, . 
No suben á mi opinión , 
Porque fué desconocido 
De su muerte á su prisión. 
Y asi, quiero que me déi 
La armadura ^^le tu hermano 
Ganó antiy^ ai francés. 

« DO.^A LAMBRA. 

¿Para qué? 

BERMUDO. 

Porque mi mano 
Quiere valerle. • 

DOi^A LAMBRA. 

Y ¿noves 
Que con gran dificultad , 
Si apenas rige un bastón , 
Las podrá regir tu edad? 

BÉRMm>0. 

flijá mia , el corazón 
Las lleva. 

005fA LAMBRA. 

Dices verdad. 
Pero, padre, has menester 
Llevarlas y pelear; 
Y tú solo ¿qué has de hacer 
Do el morir y no matar . 
Es muy poco socorrer? 
Goza tu paz. 

BERMUDO. 

Eso no ; 
Que donde falta su hermana , 
No podré faltarle yo. 
Amiga, la empj^esa es Uaná , 
Que el traje siempre engañó. 
Sácame presto el arnés; 
Quetle mi rey saber quiero 
En hábito dé trances. 



DO^A LAMBRA. 

Yo te vestiré de acero , 
Porque los tuyos le des. 

BKRMUOO. 

La Docha viene cerrada , 



{Ármate.) 



DEL CANÓNIGO iTÁRREGA. 

Y con su sombra prometa 
Claro premio á mi jornada. 

OO.VA LANBAA! 

Toma , padre , el coselete ; 
Cíñete tu antigua espada. 
Querrá el cielo soberano 
Que sea la que solia 
En tu fuerte honrada mano. 

BERMODO. 

Esta salida, hija mia, • 

No la mientes á tu hermano ; 
Que á los presos^y) es razón, 
Cuando no pueden valero8« 
Darles pena en la prisión. 

DOÑA LAMBRA. 

En todo tienes aceros. ^ 

BERMUA^. 

Recibe mi bendición. 

DOKA LAMBRA. 

O nuevo Cid de la tierra. 
Mi regalo y mi solaz. 
Pues tu fe te ne destierra. 
Dame un abrazo de paz, 

Y vé con este á tu guerra. 

BERUUDO. 

No te aflijas ; que <ista vez 
No pienso quedar vencido ; 

Y si muero, es bueno el prea. 
Toma, pues siempre lo ¿as sido, 
El palo de mi vejez. 

Ya se remoza mi edad ; 
Que parece que con él 
Te dejo mí Cfojedad. 

DONA LAMBRA. 

Adiós, viejo fuerte y fiel. 

BERMUDO. 

Adiós, moza y con bondad. 
(Vanu,). 



CamiAimeoto. 
Salen'EL REY t GODOPRE, riñenOo. 

GODOFRE. 

Confiesa que estás rendido, 
Pues fortuna te contrasta , 

Y no quedes muy corrido; 
Que grandes empresas basta 
Haberlas acometido. 

Mira que eStá retirada 
Ya la gente en la ciudad , 

Y esta mañana mí espada 
Con menos autoridad 
Se rindió, quedando honrada. 
Godofre soy, cuya palma 
La qde vas perdiendo abona 
Que tengo en sal vp su calma, 
Ln el campo la persona, 

Y en Roncesvalles el alma. 
Quiero á los de tu lugar 
Por su infanta , y no querría 
Cosas suyas enojar. 
/.Quién eres, por vida mia. 
Pues no puedes pejear? 
Dime tu nombre, varón. 
Antes üue mi padre airado 
Te condene á su prisión; 
Que os tiene el ódlo eo el grado 
Que yo os tengo la afición. 

REY. 

Rendir quiero mis despojos 
A tu ^ran valor sin mengua , • 
Y olvidando mis enojos, 
Hacer que diga la lengoa 
Lo que te dkán tus ojoa. 
Ll Rey soy. 



aoDoraa. * 

Señor, ¿qué ea esto? 
Qué vasallos enemigoa 
En tal peligro te han, puaato 

REV. • 

Como m(> faltan amigos. 
He de henchir dellos el puesto. 
Álzate, joven osado; 
,Que el vencedor en la guerra 
No ha de estar arrodillado. 

GODOPRE. . 

¿ Cómo consiente tu tierra 
Que salgas della, y armado? 
Ya estoy mal con un varón 
Que por ermas valeroso 
Le contaba en mi opinión. 
Pues ha puesto su reposo 
Tu persona %n condición, 
i Tú , Señor, sacas tu espada 
Para recoger al muro 
Una pobre cabalgada? 
No estás en él muy ae^ro , 
Ni tu gente es muy.mira()^. 
De don Fruela me pesa , 
Que ha sufrido que saliese 
Tal sefi^ « y á tal empresa. 

BEY. 

Por un forzoso interese 
TeoRo su persona presa. 
No tiene culpa. 

GODOFaa. 

Señor , 
¿En tal sazón aprisionas 
Hombre de tanto valor? 

«REY. 

Sí; que importantes personas 
Se han de castigar mejor. 
A Anselmo quitó la vida 
Porque á su padre afrentó. 

GODOFnS. 

Esa es honrada salida > 
¿Piensas perdonarle? 

RET. 

No; 
Que hay mucha gente ofendida. 

GODOFRí:. 

Luego ¿querrásle matar? 

REY. 

Como á mi hermana lo quiero , 
Mas no lo podré excusar. 

«000FR6. (Ap.) 

Hoy*, amigo verdadero, 
El velo te he de pagar. 

REY. " 

A mi hermana encomendado , 
Para castigar su culpa, ^ 

Lo dejo á muy buen recado. 

GODOFRE. 

Y ¿no sirve de disculpa 
El matarle poi* honrado? 
¿Asi los fuertes varones 
Atrepellas? Mal sustentas 
Del valor las condiciones ; 

Que hombres qo^ sufren afrentas. 
También sufrirán traiciones. 
Quien sabe guardar su honor. 
Sabrá guardiar tu ciudad ; 
Dale libertad, Señor.* 

REV. 

Bien le diera libertad , 
Agraviando mi rigor ; * 
Mas del muerto los parientes 
Me han de culpar de tirano, 

Y son infinitas gentes. 

aODOFRM. 

Rey, pues estás en mi mano, 
Yo atajaré iueonveDienCaa» 



LA SANGRE LEAL K LOS MONTAÑESES 

3h[ a> que ese cabulero 
r >ri¡Mu« coaio bas sabido ; 
pvH coiide que primero 



I..' j 4{Jiuir mi partido, 
lio su espada prf mero, 
M'u espada. Señor, 
\n en haberle vencido 
: U di a mi «eacedor. 

RSf. 

i!i Cniide ! Bttoyor ba aido 
rt lai ¡n-ueba Iq rigor. 
■ r t>l tumor míe le na dado 
¡ I ju á sa padre afrentas? 

GOOOPRE. 

i nnv en guerra le be ganado , 
< .lili mal alotrnientas 

v . nii^o el mas preciado, 
-|..if radar libertad 

. V. h Fruela mé cntias . 

• . riuuóo á to ciadad ; 
I iMfiueiieadasniiaa» 
,a lijras (u volantad. 

k t|u<lacoudicIoQ7 * 

KET. 

i . i uro por el ser 
. ..rvydegraotaron, 
r tu galléenla poder 
.úurme i lu prísioo. 

GOOOFRE. 

r ' • muñera lo quiero. 

RKV. 

• .^:i manera lo juro. 

GOOOrRB. 

: j 11. i ^0 verdadero, 
1. jiiiaüJ vida asesoro. 

RLT. 

.'A iii remedio espero. 

6000PBB. 

■" } cou gran brevedad 
[ ::^¡^j mi fiel amigo. 

' BET. 

.'.j hart; lu Totmilad. 

CObOI'RE. 

I "izuro irás conmigo , * 
4 eutrar en la ciudad. 

BET. 

.1 i'^io te sigo y callo. 

GOOOFBC. 

ú-siRey. 

REY.. 

Y i toda ley 
' ^!i« c^sas be de bourallo. 

GUÍM>FRB. 

'i ivj(|ae vale un rey, 
r ^ rey puedo trooallo. 
{VansB.) 



BERBDDO. {Ap.) 

boy FRC^ELA, cubierto ti roétro^ Diré qo*es mi rey, y acierto ; 



Aquí voy desatinado , 
Buscando mi rey perdido. 

BOIVFnOELA. 

Mil difuntos be mirado. 
Mil armas be conocido ; 

Y aquí do fué la pelea 
Ningún rastro puedo hallar 
De la que mi fe desea. 

BERBCDp. 

Por él quiero preguntar 
Al primer francés que vea. 
Mas bü de ser con recato. 

DOirPBÜCU. 

Preguntar quiero por él , 
Paea sé del. francés el trato. 

BEBMUBO. 

Este es soldado. 

DON raoBLA. 
De ^quel 
Lo be de saber muy barato.-- 

;Ab guian! 

BERMDBO. 

¡Ab caballero! 

DON FROEU. 

¿De qué tierra? 

BERHUDO. 

De Paria. 

DON FBOELA. 

¿Sois hidalgo? 

BBIHDDO. 

Y sin dinero. 
¿Y vos? 

DON FRUELA. 

Yo soy del pais 
De Borgoña aventurero. 

BERMODO. 

Y hoy ¿ cómo fué de pillaje? 

DON FRCELA. 

Poca ganancia , por Dios : 
Unas armas y un plumsu'e. 
¿ Y vos? 

BEmiDDO. 

Para entre los dos, 
Tengo un hombre de linaje. 

DON FBUELA. 

¿Preso? 

BERMUDO. 

Preso. 

DON FRÜeLa. « 

¿Cierto? 

BERHODO. 

Cierto. 

DON FRUELA. 

¿ Qién es? Decidmelo aqui. 



rn'Jo, en hábito de francés.- 

DON FBOELA. 

* ^ puede una alicion , 
^ \^*it ella me ba librado 
nu de la prisión , 
ella diáfrazado , 
Vjs nú obligación. 
iMio de francés 
' al Rev por estas tiendas, 
w se si muerto es. 

' ütHlfUOO de la mUma tuerte, 

aBRMÜOO. 

^■< t^ y aiaertaa preadas 
- uu laiftiainríeotot pies; 
MiiiabiUUafiíaido. 



Que él se reirá de mi 

Si sabe qu*es preso ó muerto ; 

\¿ls\ sabré la verdad. 

DON FBOELA. 

¿No respondéis? 

BERMODO. 

Mi camivo 
Es el rey desta ciudad. 

DON FRÜELA. Mp.) 

Oh cielos , ¿mi rey es vivo? 
Quiero darle libertad , 
Y será coo este enredo. 
¿Qu^ os ba dicho qu'es él? 

•Bí9^MUD0. 

Él proprió. • * 

DONFBinEliA. 

Sufrir no puedo 



DE NAVARRA. 

Que burlen de un pobre fiel. 

BERMODO. 

¿Cómo así? 

DON PRDELA. 

Porque os concedo 

Su*el Rey está en mi poder 
uy secreto. 

BEBHODo. (Ap.) 
Yo he sabido 
Lo que deseo saber. 

DONFRüfiLA. (Ap.) 

Asi cobro el rey perdido. 

BEBMUDO. (Ap,) 

Asi le pienso valer. 

DON FRÜELAf 

¿Qué decís? 

BERHUDO. 

Que os engañáis; 
Que yo tengo al Rey , amigo. 

DON FRUELA. 

Yo imagino que os burláis , 
Porque el Rey está conmigo. 

BERHUDO. 

En gentil-locura dais ; 
¿No lo sé yo de su boca? 

DON FRUELA. 

También tiene boca el mio^ 

Y el saberlo del me' loca. 

BERHUDO. 

Pongamos en desafio 
Esta suerte, que no es poca ; 
En un lugar no sabido 
Nos combatamos los dos ; 

Y al veacedor dé el vencido 
Su rey , y tendrá los dos , 
•Y asegura su partido. 

DON FRUELA. 

Decis bien , tenéis razón ; 
Digo aue me habéis quitado 
De la noca la intención. 

BERHUDO. 

¡ Oh , qué bien be negociado ! 

DON FRUELA. 

¡Qué bien sale mi intención! 

BERHUDO. (Ap,) 

Yo venceré á este francés, 

Y cobraré á don García. 

• DON FRUELA. (Ap,) 

Yo le venceré , y después 
Cobraré, por suerte mia, 
A mí rey sin interés. 

BERIUDO. 

¿Dudáis la lid? 

DON FRUELA. 

No la dudo ; 
Que mi brazo no recela 
A nadie que embrace escudo. ' 

BERHUDO. (Ap,) 

\ Lo que semeja* á Fruela ! 

DON FRUELA. (Ap,) 

i Lo que parece á Uermudo ! 
Pero ¿ mi viejo ba de ser? * 

BERHUDO. (i4p.) 

Pero ¿un preso ba de salir, 
Que lo está por no querer? 

DON FRUELA. (Ap.) 

No es este , no hay qué decir. 

BBBHUDO. (Ap,) 

No es este, no bay qué tenfer. 

DON FROEU. 

¿ No me daréis en secreto 
A! preso , si sois reocido ? 



m 



\ • 



«68 

BERMUDO. 

Daréle cou lodo efeto. 

DOlf PRÜBLA. 

Yo también. 

BERMUDO. 

Asi lo pido. 

DOIVFEÜELA.. 

Y asi también lo prometo. 
Aqui detrás desla peña 
Hav un lagar apartado ; 
Plaza liana, aanquepequefia. 

BERMUDO. 

Todo lagar arbolado 

Es bueno para bacer lefia. 

qOrr FRÜBLA. 

Vamos; qae el tiempo asegara 
La batalla. 

BERMUDO. 

Yo he salido 
Hi muy buena coyuntura. 

DON FRUELA. 

¡Qué concierto! 

BERMUDO. 

¡Qué partido! 

DON FRUBLA. 

¡Qué grau bien! 

BERMUDO. 

i Qaé gran ventura ! 



SaU de palacio. 

Sale EL REY , MARGARITA i DOf^A 
LANERA. 

REY. 

Eres fácil y traidora 
En obras y en parecer ; 

Y has mostrado bien agora 
Que no tiene la mujer 
Discreción para m^dia hora. 
Si con tan liviano pecho , . 

En un hora auu le amparas • 
Mi honra casi has deshecho ; 
Si un aho le gobernaras , 
Hermana, ¿qué Imbieras hecho? 
Fuese el preso en conclusión , 
Salióse de la ciudad ; 
Mira qué buena elección , * 

Pues con darle libertad 
Ffas comprado mí prisión ; 
Ha (lerdido tu injuslicia , 
Con un golpe solamente, 
Al juez y á la justicia. 
Has librado un delincuente; 
Dirás que no fué malicia. 
Cierra mil bocas exentas. 
Que ofenden tus pundonores. 

MARGARITA. 

Si con llanas lenguas cuentas 
A todos nuestros errores. 
Verás con caras de afrentas ; 
Si salió Ue la ciudad , 
Fué , Señor, con pensamiento 
De tratar tu libertad. 

REY. 

Siempre muere el buep intento , 
MueHa la necesidad ; 
Marinero sin tormenta 

Y preso ya libertado 
Jamás el voto sustenta. 

* DOi^A UMBRA. 

Don Frueia es hombre honrado, 

Su majestad nos afrenta ; 
1 volverá i qa*ea razón. 



DEL CANÓNIGO TÁRREGA. 

REY. 

Como quiera que ello füerQ , 
No quita mi obligación 
Eso , pues mientras viniere 
Queda mi fe en condición ; 
Cuanto mas quVsos rigores 
Se 'olvidan con libertad. 

MARGARrrA. • 

Él vendrá, no le desdores. 
Porque de su gran bondad 
Ha ciado grandes fiadores. 

REY. 

Y ¿quién los harecebido? 

MARGARITA. 

Yo. 

RKY. 

Y ¿quién son? » 

MARGARITA. 

Sjis confianzas. 
Que honradas siempre han salido. • 

RKT. 

Al son de las esperanzas 
Puedo quedar adormido. 
Si es un piijaro, á mi ver. 
El preso, y lo dejas ir, 
¿No consideras, mujer, 
Que no volverá á morir, 
Si aquel no vuelve á comer? 
Yo me voy desesperado; 
Que be de cumplir al momento 
La fe que al francés he dado. 

DO^A LAMBRA. 

Muda , Rey , de pensamiento. 
No dudes de un pecho honrado; 
Que es dudar de la verdad 
Pesarla con la mentira. 

REY. « 

Mira por esta ciudad , 

Y por esas gentes mira . 
Que están con necesidad ; 

8oe yo no puedo faltar 
n solo punto á la fe 
Que al francés le quise dar. 

MARGAlilTA. 

Por tus cosas miraré , 
Si ciega puedo mirar; 
Pero démosle razón 
Deste caso , y es muy cierto 
Que es hacer su obligación. 

REY. 

Margaritsu mi concierto 
No fué con tal condición ; 
Don Frueia ó yo ni momento 
Habemos de Ir al francés ; 
No impidas mi honrado intento ; 
A dios , y mira que estés 
Con mayor advertimiento ; 
Que yo del bien y del mal 
Te daré aviso. 

MARGARITA. 

Imagino 
Que mi dicha será tal , 
Que ha de estorbar tu camino 
Don Frueia en el real ; 
Mas uo le dejes quedar. 

RtY. 

Godofré no ha d^ querer. 

MARGARITA. 

Tú le puedes perdonar , 
Porqu*éI le deje volver. 

REY. 

Ne des mas que sospechar; ^ 
Calla y mira por mi aMior. 

MARGARITA. 

Nunca vuelvas, enemigo, 
Pues TU con tanto rigor. 



VOCES. (Dentro.) 
] Hola , guardas . al postigo ; 
AbrldalRey,miaeAor! 

GUARDA. 

Guarda , Manfredo, esta puerta. 

REY. 

Abra pues Manfredo. 

MANFRBOO. 

Ya 
La tienes «Señor , abierta . 

MARGARITA. 

Doña Lambra , vente acá. 

Que algún mal se me concierta ; 

Que don Frueia es muy llano 

8ue con el francés . su amigo . 
a de quedar por mi hermano. 

doAa ¡«ambra. 
Otro mal lucha conmigo. 

MARGARITA. 

Dimele , dam^esa mano. 



JORNADA TERCERA 



Sale CLODOVEO , cw una caria . O 

DOFRE y DOS CAPITANES. 
CLODOVEO. 

Las armas aparejad , 

Y á la gente mas lucida 
Hachas y escalas les dad ; 
Que esta noche siir herida 
Pien.^o ganar la ciudad ; 
Esta es, hijo, mi Jornada, 

Y esta noche se ha de ver 
El valor de vuestra espada ; 
Venzamos , qu*es el vencer 
Una ocasión bien hallada. 
Vosotros podéis tener • 
En orden las compañías , 
De manera que al hacer 
Señal dost trompetas rolas. 
Estén para arremeter. 

CAPITÁN 1 ." 

Ya lo habemos entendido. 

CAPITÁN 2.** 
Para á las doce estará 
Todo el Campo apercehido. 

CLODOVEO. 

Dejadnos solos acá , 

Pues todo queda advertido. 

CAP1TA9 4.* 

Ya subemos tu intención. 

GODOPRE. 

Pues todo el campo lo sabe. 
Sepa también la ocasión 
Desta empresa. 

CLODOVEO. 

Efi vos bien cabe . 
Godofre, mi corazón. 
Mirad aqueste papel , 
» Que es un aviso importante 
De un vasallo poco fiel, 

Y ejecutad al Instanti^ 

Lo que importa hacer por él. 

GODOPRK. 

De palacio tengo miedo. 
iTlodoveo. 
Mañana veréis sos calles; 
Leed , y sabréis el enredo» 

COOOFRB. 

Dice aquí «de Roncesvalles», 

Y aqui en la firoM «Manfredo». 
Este es uo grand« traidor* 



LA SANGRE LEAL DE LOS MONTAÑESES DE NAVARRA. 



69 



CLO»OVfiO. 

i traiciotí coosldend , 
«ipjeflios «I Iraidor. 

GODomc. . 

\\ Margarita \ Ay dudad ! 

CLODOVCO. 
GODOrBB. 

Ya leo , Seftor. 

(Ut.) tEl Rey, don Pruela y su pa- 
ir»' faitaD esta ooche de la ciudad, y 
>>t3 á mi cargo !a puerta mavor delía. 
]u>$ la que mira i su pabellón; daré 
i Miedla noche entrada por el muro á 
'^^s que quisieres, con el nombre de 
\m<jansá , que es el apellido que me 
I :4'\e á tomalla de don García por 
T^c camino. — El nuevo cande Man^ 

CLODOVEO. 

''D rancha facilidad , 
-¡'i, Maofredo lo procura , 
..irarémos la ciudad. 

«ODOfW. 

.quién, Seftoi^ te tsagora 
>ue eite nos diga .ferdad ? 

CLOOOTBO. 

o sé qne el Rey le ha tratado 
iü mal , que en su mesmo enojo 
:<o) fiuy asegurado. 

coDoraE. 
rf sto DO traidor muda intento. 

CLonovEo. 
>o . &i el postrero es honrado. 

€OD0FRB. 

>• c] valer á su señor 
L-k4i»iad, levy^zon, 
t^!redohara iopeor; 
' . \tití Douca la traición 
: ; r-^áluú moda al traidor , 
,at: desdicen ót su ser. 

CLODOVEO. 

^ !ue aconsejes, amigo; 

:a ;ü se lo que he de hacer ; 

'• (Uo mi acuerdo. 

GODOFEK. 

Yo sigo 
Lr. todo tu parecer. 

CLODOVBO. 

üT^s bando eu el real 
/ if Qu dejen cosa ü vida. 

conorHE. . 
. : or qué los quieres tan mal ? 

CLOOOVEO. 

Sihci un dafio se rae olvida. 

ooDoraB. 
tres padre y general. 

cloiAteo. 
diestro rey este rigor 



CODOPM. 



Sírvele. 



CtODOVIO. 

El honrado 
^ oamioaá su señor; 

^ii< a tomar un bocado 
II esa y de gran sabor. 
• * baena gana el vencer ; 

rt hombres tengo aprestados, 
.S'- 2»abeD lo que ban de hacer. 

< - qaiUT« los soldados. 

SLODOVSO. 

\ I \t seña aneaMter. ( Vaee,) 



* ooDoraK. 

¿Qué me ha dicho? Qué be sabido ? 
Qué Vitoria es la que espero? 
¿Qiílén esfuerza mi partido? 
Quién me mata con mi acero. 
Que engañado roe ha perdido? 
1 Yo con mi proprio rigor 
He de derribar la tierra 
Que sustenta mi favor? 
Yo be de echar llamas Je ffuerra 
Entre las dulces de amor ? 
Yo he de batir los umbrales 
Donde mi bien se relira , 

Y han de arder esos reales 
Con tinieblas y con ira , 
Que hacen las cosas iguales? 
Yo be de poner el despojo, 
Que luz oíe mis ojos es , 
Por un paternal antojo, 

A merced de un interés , 
De un descuido y de un enojp? 
¿Quién puso tiento en armades ? 
Quién refrenó vencedores? 

?nién culpó los engañados? 
¿quién esforzó temores 
De pechos sobresaltados? 
Todo mq altera y espanta , 
^odo confunde mis brios , 
Pues hallo entre pena tanta 
Disculpa , y fuerza en los mios , 

Y miedo en los de la Infanta, x 
Mucho su vida aventuro , 

Pues si gano su ciudad . 

Entrando su amado muro , 

No es quitar la calidad. 

¿Qué es lo fue yo le procoro? 

Si contra mi bien peleo, 

Sacrilego soy, pues ya, * 

Por dar gusto á Glodoveo , 

Derribó el templo en que está 

La imagen de mi deseo. 

Por el cielo soberano , 

Que á esforzar me determino • 

Su socorro con mi mano , 

Pues donde está lo divino 

No bay lugar para lo humano. 

Aqui mi pecho recela 

La vida de mi señora; 

Debo mucho á don Fruela. 

Perdone Francia, que agora 

No ha de valer su cautela. 

Si todos ban de morir , 

Como lo ordena su ley , 

¿Qué galán le ha de seguir? 

Perdone Francia yauréj. 

Que no les puedo servir^ 

Al muro quiero llegar , 

Y al primero que en él vea , 
Le quiero desto avisar. 

Sale DOÑA LAMBRA encima el muro, 

DORa LAMBRA. 

Siempre está quien bien desea 

Al tiro del desear. 

Sobre el muro me be subido 

Por ver dó estay los despojos 

De mi Ibiaje querido ; 

Que quien no puede á los ojos, 

Da esperanzas al oído. 

Cuanto siento me provoca 

A que tema su querella, 

Todo me alcanzar y me toca. 

GODOFRE. 

Mujer es sin duda aquella , 
Que le blanquea la toca. 
iSi fuese algún ángql puro 
De los que asisten al cielo , 
Que encalar con fe procuro! 

DOÍIa LAMBRA.» 

Soldado es este , y recelo 



Algún mal, que llega al muro. 

GODOFRE. 

En efeto, quiero hablar. 

poñK LAMBRA. 

¿Sí es mi padre ó si es mi hermano? 
Mas ¿si me quiere tirar? 

• IGODOFRB. 

Aqui sin duda me gano, 
Pero no me sé ganar.— 
¡Ah deladarbel 

DOfiÍA LAMBBA. 

¿Quién vive? 

GODOFRE. 

Quien muere es quien está preso , 
De quien no es bien que se esquive. 

DOÜA LAMBBA. 

Allá á las tiendas con eso. 
Que no bay acá quien cautive. 

GODOFRE. 

No os entréis. 

doIVa'labbra. 
Señor soldado, 
No quiero que entre el amor 
Venga un tiro desmandado. 

GODOFRE. 

No Uro. 

DOi^A LAMBRA. 

¿Porqué, Señor? 

GODOFRE. 

Porque eiitoy atravesado. 

DOÑA LAMBRA. 

¿Y mucho? 

GODOFBE. 

De parte á parte. 

DOÑA LAMBRA. 

Bien los franceses tenéis 
Por bordón á Duran darte. 

GODOFRE. 

¿Qué, Bel^ma, me sabéis? 

DOÑA LAMBRA. 

¿ He yo de canonizarte ? 
No estoy de palacio agora; 
Vete con Dios. 

GODOFRE. 

Y ¿sois del? 

DOÑA LAMBRA. 

A la Infanta, mi señora , 
Sirvo de vasalla fiel. 

GODOFRE. 

Y aqui tiene quien la adora. 

DOÑA LAMBRA. 

¿Sois Godofre por ventura? 

GODOFRE. 

Pues ¿quién , sino yo , podrá 
Decir tal de su hermosura? 

DOÑA UMBRA. 

Ya os conocemos acá. 

GODOFRE. 

Y ¿bay quien mi gloria procura? , 

DOÑA LAMBBA. 

¿Qué gajes ó qué partidos 
Nos pagáis .para tener 
Aqui terceros validos? 

* GODOFBE. 

Dejadme pagar y ver, 

Y pedid los mas Crecidos. 

DOÑA LAMBBA. 

Por cierto vuestro pagar 
Es batir un torreón , 
Una batalla asaltar,- 

Y hurtarnos la provisión 

Que nos ha de sustentar. « 



70 

Tirar flechas por coger 
Volantes de azules Dores , 
^uen modo de proceder. 
¿Cómo os daremos favores 
Si DOS quitáis el comer ? . 
Id (on Dios. 

GODOFRE. 

GaMardaes; • 
Si lía^o enmienda de ese mal, 
¿Volveréis por mi Jnleréi»? 

DOÑA LAMDBA. 

Sois francés , y siendo tal , 
Vuestro mal es mal francés, 
Con sudor se ha de curar ; 
Y asi, que os demos es justo 
Penas que os hagan sudar. 
Pero dejemos et gusto ; 
Que no estoy para parlar. 
¿Tenéis nuevas de un amigo 
Que un veloeon vos paitió? 

GODOFRE. 

¿Conoceisle ? 

DOÑA LAHBRA. 

Pues lo digo, 
Debo conócele yo. 

GODoraB. 

Señora , no está conmigo ; 
Pero tengo por muy llano 
Que esta nociie le be de ver. 

ik>í9a lah»«a. 

Ya yo sé que vuestra auauo 

Sabe pagar y val^ 

A don Fruela, mi hermano. 

GODOFRE. 

¿Qué sois doña Lambra? 
DOÑA lavbra. 
Si. 

GODCfRE. 

Las manos , como rendido , 
Os adoro desde aquí ; 
Sabed , dama, que he venido 
A guardarme á mi de mi. 
Ya sabéis la voluntad 
Que & la Infanta he de tener, 
Que es mi gusto y mi verdad, 

Y oue por ella he de ser 
Deten sa de su ciudad. 

DOÑA LAMBRA. 

Ya lo sé. 

GODOPRE. 

Pues he sabido 
De mi padre, cuando itoenos , 
Que un traidor os ha vendido; 
Que nunca falta entre buenos 
Un alevoso ungido. 

DONA LAVBBA. 

¿Quién es el traidor? 

GODOFRE. 

Manf^edo; 
Pienso que lo conocéis. 

DO^A LASBRA. 

Y le QOBOioo 000 miedo. 

«ODOTBE. 

En este papel veréis 
De mano suya su enredo. 
Una cinta descolgad. . 



DONA LAMBRA. 



DEL CANáMGO TJLBREGA. 

La puerta gue está A m cargo. ' 
Bien lo dejo prevenido , 
Pues á tal valor lo encargo. 
Diez hombres por una escala , • * 
A las doce, han- de subir 
Por donde el traidor señala, 

Y venganza han de decir : 
Esta es la señal. 

TíOÜk LAMBRA. 

No es mala. 

GODOFRE. 

A la Infanta le entregad 
Ksa carta rigurosa , 

Y en mi noniore le rogad 
Que me pague alguna cosa , 
PuQs me debe su ciudad. 
Bien sé que salgo de madre 

Y que sigo esta querella, 
Aunque á mi sangre no cuadre; 
Pero yo soy galán della 
Mas (|ue 4iijo de mi padre. 

Y adio^, que seré sentido. 

DOÑA LAMDBA. 

Dadme lugar de que alKNie 
Un socorro tan crecido. 

«ODOFRB. • 

Vuestro valor me perdone , 

Que no perdono ni pido. 

Armas siento. {Va$e,) 

DO^A LAMBRA. 

Ya lo entiendo , 
Porque un varón tan honraoo 
Que nos defiende ofendiendo 
Paga las deudas sentado 

Y lus recibe corriendo. 
40h , Setíor ! ya se ha partido ; 
¡ Cómo encargalie quisiera 
A mi Bermudo querido 1 
Pero la ocasión postrera 
A esotra pone en olvido. 
;Ah Ma\)iíredo! Ah vil villaao! 
¡Cómo saben estos hechos 
A tu sánsre y á tu mano! 
Vas por derribar los pechos 
De mi padre y de mi hermano; 

Y el Rey paga en su ciudad. 
Por la malvada ínlünciou, 
El tenerle voluntad ; 
¡Oh , quién se hallara varoo 
Para mostrar su bondad! 
Mas ;,yo no tengo valor? 
¿No he gobernado el acero 
Mas que ningún cazador? 
Sé matar un león llero , 
¿Y no mataré uu traidor ? • 
Vive el cielo, que be de ser 
Otra Camila en mostrar 
Mi lealtad y mi poder, 

Y en armas be de trocar 
Los hábitos de mujer. 
Mauré sobre figuro, 
Sin que valgan sus reveses , 
A ese villano perjuro, 

Y mataré 4 los francesea 
Cuando subaa por el iparo. 
A mi patria libertad 
Daré , sin que sepa asi • 
La Infanta mi voluntad. 
Voy me; que cuelp de mi 
La salud de su ciudad. {Vase,) 






Ya va. 



GODOFRE. 

Pues tomadle luego , 

Y á la Infanta le Uevad , 

Y haced que olvide el sosiego 

Y asigure su ciudad; 

Que a las doce , lo mas largo , 
E^ traidor nos ba ofrecido 



Sale peleando BERMUDO t DON 
FRUELA , T EL REY, tra$ Hlot, 
todos cubiertos. 

DONFRÜCLA. • 

Ríndete I francés osado; 

I' Baste para tm blasón 
Quédigoqueme has eaasado. 



Y que no hay en <« nación 
Un hombre tan esforsado. 
Déjate de combatir • 

Y no agotes tu valor. 

BCBMUDa 

No se traté de rendir ; 
Que no soy muerto. Señor « 
Mientras lo puedo decir. 
Sangre tengo de perder , 
Gastarla en el campo quiero. 

DONPRUELA. 

Pues yo te habré de vencer. 

REY. (Ap.) 

De que conozco el acero 
No he visto tanto poder, 
hstos brazos ¿uo han rompido 
En un punto mis murallas? 

Don PROKLA. 

Confiesa que estás rendido. 

^ BCRMCW). 

Mis fuerzas , con esforrüUah , 
Me han, Sefior, desfallecido. 
No puedo ma.^. 

D0« PROELA. 

Mira^Mi, 
Contra tu vaHenie diestra , 
Ha esforzado mi opinión , * 

Y de la batalla nuestra 
Te acuerda la condición. 

Y pues te pude vencer , 
Me has de dar á don Garda, 
Que tienes en tu poder. 

. DERMDIK). 

A|Rey dije que daría ; 
Pero Ro lo puedo hacer. 

DOIf FRUELA. 

¿Cómo no? ¿ Ya te retiras 
De ló que habemos*tratado? 

DEnMODO. 

Amigo, si bien lo miras. 
Por cobrar un rey honrado 
Se pueden decir mentiras. 
Yo salí de la ciudad 
Por dar á ese rey que dices, 
Qu>s mió, la libertad; 

Y como ya sin matices 
Ño se alcanza la verdad , 
Te fipgl c^ue le tenia , 
Porque tu, siendo francés, 
Me aijeses que mentía^ 
Sali bien con mi interés , 
Mas salió mal mi porfié. 
Supe que está en tu poder, 

Y pensándole colorar 
Con la verdad, por ganar. 

Y atajóme tu vencer 
Las fuerzas del peiesr. 
Bermudo soy , y he perdido 
Por ser viejo y mal guerrero;^ 
Perdona si te he <^endÍdo, 
Pues con tu rey verdadero 
Asi8ie,mi rey Ungido. 
Fué prueba de mi lealtad. 

D09I riUCLA. 

Dame esos brazos, Señor, 
Espejo de la bondad* 
Rayo del mismo valor, 
Lumbrera de la amif lad^, 
A tu hijo desdichado 
Perdona, que le sacó 
Mas sangre que tú le has dado ; 
Pues con otro engaño yo 
Tu desengabo he probado. 
Padre de mi corasion , 
Tu mismo lance he seguido 
Con la misma obligación. 

BVMOOO: 

Don Fruela, mi querida, 



íi:ri' tu Tuor me coesta , 
^^nrigaslolinenll» 
líMu fe se manifiesta ; 
le'juizii sangre le di 
(rq'ie me sacases esta. 
} (^r<.t . hijo , mal herido , 
I». iu\ .1 decir la. verdad, 
ev.i II 10 desfallecido; 
io^u-nlemi lealtad 
) lt <;r.sr lo que he perdido, 
)r\\\ ' «angre he derramado 
)r DJi re j y por mi suene. 
l^f'ciél ni' le he cobrado, 
rtt* me liará la muerte; 
B» uo el seoiírme llagado. 

aiT. 

I ).ra. padre querido; 
u Mjéiiro rey os ofrece 
k V tj^re que habéis perdido ; 
•. ;ue de entrambos merece 
.. un % al or tan crecido. 
. .v»liermaoo! 

sea MUDO. 

¡HoyJ • 

DOW FBOILA. 

iSeBor! 

BCRSÜDO. 

ij'j>s posible qae le v«6T 

BBT. 

f>L!uz del antiguo honor, 
I-, t^ lisiados trofeo, 
i.>. ulode mi valor I 
..^ I uuos quiero besarle. 

'; . . mi señor» no me afrentes. 

I .•> es poco para honrarte. -¡ 
i :l. so) de los valientes, 
^1(1 eo la esfera de liarte , 
;.t le diré que te coidre? 

. ..la 5 el regocijo 
- I mi seso de madre; 
i>: «>i padre dejo al hijo, 
r r H liijo dejo al padre. 
. . d.'i nuN ojos dichosos 

^^ ira ensangrentadas» 
> . I tnzus vitoriosos. 
> ri^nudezco las espadas, 

\»i braios quejosos. 
\ xe irroio á vuestros hechos , 
i • f¿ me llama i au ser ; 
' r >;uedad satisfechos ; • 
, / úu cosa debe ser 
- . .'lor, espadas , pechos. * 

Jjlu alabo y lo junto. 

BCftMODO. 

-'or, 00 DOS trates mal; 
, . f^ mas subido ese punto 
l^r lodn nuestro caudal. 

REY. 

^'^^ sangre lo pregunto; 
\ u sangre que ven, digo, 
j^x eo i| guerra que ha sido 
.Mcestro abono testigo, 
ti4Dtgo me ha valido, 
• jmbieo el enemigo. . 

• i DoeTa es esta querella , 
."< Ka sido mi intención 

. íozalta 5 el per delta. 

asmcao. 
^'•r^QO tienes razón , 

• i'^iDdad nos atropella. 
' Tt-müs eo el lugar, 

:• cijQ Ui sQSeiiaa reoela 
-' loe puedes roSeAar. 

ICT. 



LA SANGRE LRAL DB LOS MONTARESES DE NAVARRA. 

Nos habeinos de quedar ; 
Que á ^odoflre he prometido 



7i 



De enviaros, 6 volver 

Al campo do me ha vencido. 

DOR FaOELA. 

Yo diré qué se ha de hacer. 
'Oíd, que siento ruido. 

Salen UN CAPITÁN f UN SOLDADO, 
con una escaU. 

SOLDADO. 

Yo, Señor, DO llevaré 
La escala. 

CAVTTAIf. 

Calla , traidor. 
¿ Eso.es bondad? Eso es fe? 

SOLDADO. 

En paz soy escalador ; 
Pero en La guerra no sé. 

CAPrrAH. 
Mira la facilidad 
Con que ganarás tesoros , 
Entrando en esta ciudad. 

SOLDADO. 

Yo no mato síao moros. , 

DON ratJELA. 

Dejadme ; que aquí hay maldad. 

SOLDADO. 

Busque , señor Capitán , 
Para que arrastre ese leño 
Otro mejor ganapán ; 
Que yo soy nombre pequeño, 
Y mis fuerzas no podrán. 

CAPITÁN. 

Por vida de Glodoveo, 
Que te mataré. 

DON FROELA. 

Señor, 
Yo cumpliré tu deseo. 

SOLDADO. 

Dale A él este favor» 
Qu*e8 buen Simón Cirineo, 
bste si qu*es esforzado.— 
Tomad, amigo. 

DONPRUBLA. 

En buen hora ; 
Que me precio de soldado ; 
Mas ¿no sabremos agora 
Para qu'es-este recado? 

CAPrrAN. 
Para entrar en la ciudad ; 
Que nos la dan por concierto^ 

DON FROELA. 

¿ Quién os hace esta amistad? 

CAPITÁN. 

Un primo de un conde muerto. 

DONFROILA. 

Bendiga Dios su bondad. • 

¿Cómo se llama? 

CAPITÁN. 

Hanfredo, 
RET. (Ap.) 
Siempre crei del traidor 
Que me hiciera algún enredo. 

BERMOpO. 

Oye, y no temas , Señor. 

RE.T. 

Con tos dos no tengo miedo. 

CAPITÁN. 

Con él tenemos tratado^ 

Que liun de entrar diez compañores * 

A las doce. 

DON FROSLA. 

Es may honrado. 



CANTAN. 

Entre aquellos caballeros 
¿ Noves un muro empinado? 



DON PRUELA. 



Si. 



CAPITÁN. 

Pues diciendo V^nffanza, 
^Que es la seña , por alli 
l^s da segura esperanzar 
El subir y entrar. 

DON FRUELA. 

Por mi 
Segura está la matanza*. 

> CAPITÁN. 

Y por U^dos ; qa*ea abriendo 
La puerta que han de ganar 

A los que guardan durmiendq, • 
Mira si podrán entrar 
Los nuesllt)S'. 

DON FRUELA. 

Asi lo entiendo. 

CAPITÁN. 

A mas desto, cien escalas 
Como esta se han repartido 
Entre bravos. . 

DON FRUELA» 

No son malas. 

CAPrrAN. 

Porque en sintiendo ruido 
Suban vplando sin alas. 

Y esta ha sido la postrera , * 

Que no quiso este soldado. • 

* DONFRDELA. 

.Yo la pagara , y quisiera ^ 

Ser de los diez* 

CAPrrAN. 

Sois honrado. 
Ningún trabajo os altera. 
Procurad las ocasiones ; 
Que yo de noche peligro. 

DON FRUELA. 

Esto han de hacer los varones ; 
Que en la'escueladel peligro 
Los peligros son liciones. 

CAPITÁN. • 

Haced como buen guerrero. 

DON FRUELA. 

Mis camaradas están 
Puestos para cuanto quiero. 

RERHQDO. 

Y yo, señor Capitán , 

Juro que entraré priioero. • 
Muy fácil cosa es matar 
Dormidos sobre seguro. 
No hay mucho que aventurar. 

RIT. • 

Pues yo de mi parte os juro 
Que IOS be de despertar. 

<:apitan. 
Haréis como buen soldado. 
Voyme á {Revenirla gente, 
Qu es el orden ciue me bán dado. 

SOLDADO. 

Yo á dormir, porque haré suerte 
Del ruido y del cuidado. 

DON FRCELA*. 

Vos poqdréis una bandera 
En el muro por los dos. 

SOLDADO i 

Una sábana qoisiem. 

DONFROBLA. 

Adiós, señor tigre. 

SOLDADO. 

Adiós , 
Señor león de escalera. (Vdse.) 



7? 

DON müBU. 

i Qué dices desu maldad ? 

BEY. 

Qae está por ese traidor 
Ed peligro ni ciudad. 

00?l FROCLA. 

Yo lo excusaré , Señor, 

CoD mucha facilidad. 

Con mi persona sigura 

Ylasenadestagente, 

Gozaré la coyuntura , 

Pues aquf me ban dado puente 

Para pasar esta hondura. 

Subiré y daré la muerte 

A Manfredo, v el lugar ^ 

Libraremos desia suerte. 

RET. 

Antes yo lo he de evitar - • 
Con tu padre armado y fuerte. 
Queda , amigo, en el real , 
Cumple lo que prometí 
Al hijo del General. 

DON FROEU. 

No has de entrar allá sin mi; 
Queda tú,qu*es menos mal. 

\ BERMUOO. 

No es bueno su pensamiento ; 
Que el francés, sin guardar ley, 
Ha de tomar el descuento, 
Si nos liei\e preso al Rey 

Y ve estorbado su intento. 
PUes uno ha de quedar, 
Tü has de ser. 

• pon FRDEU. 

Tienes razón, 
M tengo qué replicar; 
Quisiera en esta ocasión 
Partirme por no faltar. 
Fuera descuento y reparo 
De tu palabra y tu empresa , 

Y acudiera , Key muy jcaro. 
La nietad á tu promesa 

Y la metad á tu ambaro. 

RET. 

De tu gran valor confio 
Semejantes expedientes; 
Tu seso iguala á tu brío. 
Dame esos brazos valientes; 
Que quiero hacerte mas mío. 

DON FBOELA. 

Es hacerlos mas honrados. • 

REV. 

Dame esa escala. 

* BBRMÜDO. 

^ No debes 

Tratarnos de tan cansados ; 
Sobra que en tus hombros lleves 
El peso de tus cuidados. 

REY. 

Ea , famosos varones , . 
Hegidme; que mis sucesos 
Couíiesan por mil razones 
Qu'es descargarme de pesos 
Cargarme de obiigacíODes^ 
Todo es vuestro mi interés. 

BERMUDO. 

Hacho paga tu bondad. * 

REY. 

Mas pienso pagar después. 
Yo me acerco á la ciudad. 

DON FROELA. 

Yo á las tiendas del francés. 



DEL CANÓNIGO TÁRREGA. 
Sale MANPREDOpor el muro. 

MANFREDO. 

Con muy sobrada razón 
Ejecutan mis rigores 
La ley de mi dilación ; 
Que ser traidor á traidores 
Es lealtad , y no traicioq. 
Pague el Rey su gran maldad , 
Pues ampara un malhechor; 
Mas no paga la metad'. 
Porque vale mas mi honor 
Sin auda aue su ciudad. 
Las doce aarán muy presto,^ 
Los franceses vendrán luego, 
Que han de estar por ese puesto. 

Sale D05IA LAMBRA, armada, arriba, 

DQñk UMBBA. 

Armada de valor llego, 

Y en hojas lo manifiesto. 

Bien parece un cuerpo armado ; 
¡Qué seda llega ai acero. 
Si le viste un pecho honrado! 

MANFREDO. 

¿Quién puede ser el grosero 
Que ¿ tal sazón ha llegado? 

doíIa umbra. 
El puesto guarda el. traidor. 
El nombre le quiero dar. 

MANFREDO. 

¿Quién vive* 

tiOfÍÁ LAMBRA. 

San Salvador. 

MANFREDO. 

¿Qué quieres? 

DOi^A LAMBRA. 

¿Puedo llegar? 
iíanfredo. 
Llega , ó vét( , qu'es mejor. 

DOÑA LAMBRA. 

Margarita me ha mandado 

Que sin que nadie lo entienda 

Te diese aqueste recado. {Dale,) 

. MANFREDO. 

¡ Ay, que muero ! 

D05ÍA LAMBRA. 

Nq es afrenta 
Ser doble con un doblado 
Traidor al Rey. 

MANFREDO. 

No hav dudar 
Que merezco lo que has hecho. 

D0!f A LAMBRA. 

Todo mal se ha de pagar; 
Entre mi daga en tu pecho, 
Lps franceses ¿qué han de entrar? 
Ya murió, réstame agora 
Maur un par de valientes 
De la emboscada traidora , 
Pues tengo á punto mis gentes , 
Sin saberlo mi seQora. 
A la voz de Santiago 
Han de salir al real 

Y hacer un mortal estrago ; 

Y á la Infanta deste mal 
Le daré cuenta con pago. 
Obra será de mujer, 
Aunqu*es mas de los varones 
Que siguen mi parecer. 
Bien salen mis mienclones, 
Aunque lo mas se ha de hacer. 
Duerma agora Margarita 

Al reparo de mi acero; 
Que , por la fe que me incita , 
A los franceses espero. 
Metida en esta garita. 



. 5ff/^flGOD0FRfiTDONPRUELA. 

DON FRÜBLA. ' 

¿He tardado? 

GODOFRC. 

No bastardado; 
Que la tardanza descnentas 
Con el bhn de haber llegado. 
¿Cómo dejas tus afrentas? 

DON FROELA. 

Harto bien , pues se ban vengado. 

GODOFBB. 

¿Yá la Infanta? 

DON FROELA. 

Muy cruel. 

GODOFRB. 

¿Cómo, amifio? 

DdN FRUEU. 

En la prisión 
Le dye lo que eras fiel. 

fiODOFBB. 

¿Y DO ablanda el ronrón? 

* * Voy IHtliLA. 

No ; que tiene acero en él. 

GODOFBE. 

¿Quién le fuerza? 

DON FBUELA. 

Mi rígor, 
Qu'es lo que mas le hace daño. 

GOOOFRE. 

¿Qu'es ló que dices, Señor? 

DON FROELA. 

No quiero ya con engaito 
Tratar de mucho valor. 
Sabrás, Godofre , que adora. 
Esa infanta aquesUs prendas. 

* 0ODOFRE« 

¿ Quién ? ¿ La Infanta , mi señora? • 

DoS frbela. 
Ella, digo. No te ofendas; 
Qu'en vano me sigue y llora. 
Testigo es Dios suberanu 
Que dejé, por ser leal, 
bu corona desta mano. 

* GODOFBE. 

¿A quién ? 

DON FROELA. 

Al Rey y á el caudal 
Que mora en tu pecho sano. 

Y no pienies , caro amigo. 
Que ha de entrar en mi jamás 
Cosa quQ viva contigo. 

Vén á tu tienda , y sabrás 
Con mas tiempy lo que digo; 
Que también te he Je avisar 
De un daño que se os apresta , 

Y lo podéis excusar. 

GODOFRE. 

Quizá la jomada es esta 
Que te quiero yo contar. 

DON FROELA. 

¿Qué jornada? 

GODOFBE. 

La ciudad , 
Si por mi causa no fuera , 
Perdiera su libertad. 

DONFrOELA. 

Pue» si el campo allá viniera , 
Viera el campo su crueldad. 
Mas pues tengo el Rev seguro ' 

Y el lugar; quiero avisarle 
Que no vaya gente Jil muro. 

GODOFUE. 

Eso mismo, por amarte 

Y por buen galán , procuro. 



LA SANGRE LBAL DE LOS MONTAÑESES DE 



ton noiix 
U) es la iralcion de llaDft>edo 
I qae dices? 

GODOFBB. 

Eso digo. 

OORFIICCU. 

lobieo hablo de so enredo. 

GODOPRE. 

)eqi]iéD lo ssbes, amigo? 
í to capitao Gofredo. 

60P0PRK. 

) p«Dsé qne de lo hermana. 

D0?r PÍDELA. 

Ifi hermaos lo ha de saber? . 

GODOPRB. 

,;qQ'elamorqneme allana 
!i uiraryiquerer 
ti <v>as de esa inhumana , 
íFíhgó llegar al muro, 
Di iQ bennaoa descubrí 
í maldad de cae peijoro. 

DON PRUKLA. 

nflnlor.Uasiaydemil 
Q el Re; no es(¿ muy seguro. 

Gonopas. 
Que dices? 

DON PIOKLA. 

Vénle conmigo. 

GODOPRE. 

^Itfeiieoes? ¿Adonde vas? 

DON PROELA. 

lo ne detengas, amigo; 
Hi«eQ el camino sabrás, 
i. [)) iagari lo que te digo. 



(Voie.) 



$t¡en EL REY t BBRMUDO, 
cofl ¡a espada, 

RBT. 

rímala escala a) muro; 
Uireal Coude traidor, 
^ espera sobre seguro. . 

BERfluno. 

tulemataré,Seoor; 

||b Ks menos lo que a?entui^o. 

RET. 

V >nfríré qne to edad 

RERHuna 

Ni be de sufrir 

rii^eota majestad. 

• 

5a/« DONA LAMBRA al muro. 

h quiere el francés subir , 
Maura baena amistad. 

BERHDDO. 

fJCoode est¿ á la muralla, 
>cieoiarbies nuestra esperanza; 

MjiQie. 

RET. 

Poes sobe y calla* 

DO^A LAVBRA. 

,itéD\ÍTeallá? 

. BERRODO. 

La Tengaínxa. 

DOK^AIAMBRA. 

'ui quien Tiene á iomaUa. 

BBRROpO. 

h íobo. 

DdULAMIRA. 

Coselpofíal 
u uto d pecba al primero. 



I > BERMDOO. 

Él probará , por su mal , 
La pujanza de mi acero. 

DO^A LAMBRA. 

¿Dónde qoeda el General? 

BBRMQOO. , 

Aqoi. 

DOf^A LAHBRA. 

Pues suba. 

fcRHUDO. 

Sefior, 
Sube con seguridad; 
Qu*el, Conde nos da favor. 

RET. 

No nos sienta la ciudad ; 
Callemos , qu'es lo mejor. ^ 

n05lA LAHBRA. 

¿Precias mucho lo que hago? 

BERMD^. 

Preciólo desta manera, 
Que desta suerte lo pago. 

BOfUÁ LAHBRA. 

Muera el falso. 

BERMOnO. 

. El traidor muera; 
Aqui 4el Rey. 

D05ÍA LAHBRA. 

Santiago. 
VOCES. (Dentro,) 
¡Armas , Santiago, guerra! 

DfRHODO. 

¡Ay , que me mata el traidor! 

DOAa LAHBRA. 

Asi rindo yo la tierra^. 

BBRHUDO. 

Pues no valdrá tu rigor. 

RET. 

Cierra , buen vasallo , cierra. 
Derríbale por el muro. 

VOCES. {Dentro,) 
¡Santiago • Santiago! 

. HET. 

Muera el villano perjuro. 

BERHDIM). 

Con mia brazos le deshago. 

BORa LAHBRA. 

Retirando me aseguro. 

voces. {Dentro,) 
Salgamos todos afuera , 
No quede á vida persona.; 
Muera esa canalla , -muera , 
Qo'el socorro de Pamplona 
Baja por esa ladera. 
Ba, gente de París, 
Sustentemos como buenos 
La honrada flor de lis ; 
No nos espaute el ser menos. 

UNO. 

¡Santiago! 

OTRO. 

¡SanDionis! 



Tocan alamuí. Salen abrazados DOÑA 
LAMBRA T BERMUDO , t EL REY t 
MARGARITA tras ellos, can luces. 

D05fA LAHBRA. 

No porfles sin provecho. 

BERHODO. 

Mas yo te pienso dejar 
Entre mis brazos deshecho. • 

DO^A LAHBRA. 

El alma te he de sacar 
Reventada por el pecho. 



NAVARRA. 

Mira que tengo no pariente 
Que mata asi. 

BERHUDO. 

Yo también. 

DOfiÍA LAHRRA. 

Toma esta herida. 

RERHODO. 

Detente; 
Que muero , mas mi desden 
Me hace morir mas valiente. 
Mi brazo con esta daga , 
Tos Uasas y tu traición , 
Falso Manfredo, te paga. 

DOflA LAHBRA. ' 

Ya me falta el corazón. 

BERMODO. 

Ya.me desmaya la llaga. 

HAR6AR1TA. 

Señor , no se pierda el resto 
Co^ vuestra muerte. 

RET. 

* Dejadme, 
Hermana , qu*es mas honesto ; 
Voy á pelear , soltadme. 

HAR6ARITA. 

Sepamos abtes qu'es esto. 

BBRHUnO. 

Rey , socorre á tu Bermudo. 

nOÜA LAMBRA. 

El nombre me ha detenido; 
Iba á morir, y no dudo 
Que ese apacible sonido 
Volverme á la vi día podo. 
Doña Lambra soy. 

SER||Ü1>0. 

¿Es cierto? 

DOi^A LAHBRA. 

Si •Señor. 

BERHDDO. 

Mi ser reviva;. 
Qu'el habernos descubierto , 
Ati teda vida viva, 
Pero á mi después de muerto. 
iQnién te hizo pelear? 

DOÍ^A LAMjBRA. 

Supe la maldad del Conde , 
Y la vine á reparar. 

' BERHODO. 

Yo también. 

DOÑA LAHBRA. 

Tu ser responde 
Al que mas se ha de guardar. 

BERMODO. 

Sangre tiene mi valor , 
Derrámenla vuestros hechos ; 
Seréis , por vuestro señor , 
Pollos puestos en los pechos 
Del pelicano de honor. 

RET. 

Doña Lambra, ¿qii*es aquesto? 

DOi^A LAHBRA. 

lOh, mi señor! ¿Aqui estáis? 

RET. 

Muy bien guardáis este puesto , 
Pues de su rey lo guardáis 
Con valor tan man tuesto. 
Si á mi me sabéis guardar 
La entrada cuando subía , 
¿A quién dejaréis entrar? 

DOÑA LAMBRA. 

'Yo los muros defendía 

Que un traidor quiso entregar. 

RET. 

Ya sé vuestra voluntad , 
i del Conde la traición. 



75 



74 

Hermano , si en mi ciudad 
Tengo tan fuerte varón , 
Mal temo. 

D05ÍA tAMBIIA. 

Decís verdad; 
Que ya las suyas desdeño. 

MARGARITA. 

¿Cómo no roe has avisado? 

doSa lavbra. * 

Porque así mi preullo enseño , 
Y entre lo que os he guardado, 
Quise guardaros el sueño. 

REY. 

¿Qu*esdel Conde? 

dona UMIíRA. 

_ ^ Su maldad 

Pagó, como la debía; 
Murió ya. 

REY. 

Y esta bondad , 
, ¿Es amor? 

DOSfA LAVBRA. 

I Gentil porfía! 
No 68 sino fidelidad. « 

■ ARGARITA. 

Curemos de sus heridas. 

BERMUOO. 

Señora , el verlas logradas 
Es hallarlas gaarecld«s. 

REY.* 

Acá vienen mil espadas , 
linas con otras tendidas. 

BKRMÜDO. 

Algunos franceses son 

Que en el muro habrán entrado 

ton alas de la ppinion ; 

El socorro que ha llegado 

Deshará su pretensión. 

Salen GODOFRE y CLODOVEO, re- 
tirándose , p ampardndolei DON 
FRUELA rfd/MAMQtlES TORCATO 

y tu GENTE. • 

DOX PROELA. 

Marqués , refrena el furor. 

• TORCATO. 

A buen tiempo pones paces : 
Muera , amigos , el traidor. 

DON FRUELA. 

Mira que con esto haces 

Servicio al Rey, mi señor; 
Porque le debe la vida, 
Y esta noche la ciudad, 
Que ya la bailara perdida. 

TORCATO. 

Eso sabe á tu piedad ; 
Pero no ha de ser crcida. 
Ai Capitán General 

Yá suhijoDosdeíiendes; 
Guarda, qu% parece mal. 

DON FRUKUA. 

Mira cfUe á mi r«y ofende». 

TORCATO. 

Aparta, y no digas tal. 

DON FROELA. 

. La bondad de mi rey sigo. 

TORCATO. 

Si los piensas guarecer , 
Habrélas de haber contigo. 

, DON FRÜELA. 

Pues sabe que he de valer 
Hasta la muerte á mi amigo. 



DEL GANÓmoO TÁRRBCA. 

TORCATO. 

Puesdeñéndetedemí, 
Que como á francés te trato. 

DON FROBLA. 

Marqués, el Rey viene aquí. 

REY. 

¿Pu*es esto , mi fiel Torcato? 

TORCATO. 

Matar los tuyos por ti. « 
Con el socorro he llegado , 

Y á tu mayor enemigo 

Me guarda tu mas amado; 
Metilos por un postigo, 

Y hasta aquí se rae han librado. 
Pero si me das licencia , 
Morirán todos, Señor. 

REY. 

No , Marqués , tened pacIcDCia , 
Porque entre el mayor rigor 
Campea mas la Clemencia. 
Debo al que veis libertad , 
Qu'esGodofre. 

. DOffA LAMBRA. 

Y ten por cierto 
Que le debes la ciudad ; 
Qu*el mismo me ha descubierto 
Del Conde la voluntad. 

• REY. 

Pues bien es que satlsfiíga 
Mis deudas ; vivan los dos , 

Y su campo se rehaga ; 

No es hacer mucno por vos , 
Pues no hace mucho t]uien paga. 
Goce vuestro padre amado 
De los quilates crecidos 
Que os habrá comunicado ; 
Quiero libraros perdidos, 
Pues preso me habéis librado. 
Cese la matanza luego , 

Y si paz queréis coomigo, • 
La que me quitáis no os niego. 

CLODOVEO. 

Yo quiero ser vuestro amigo, 
Dando á las armas sosiego. 
De Godofre la amistad 
Apruebo', pues pos socorre ,* 
Aunque-iniusta^la piedad; 

Y aunque mi enojo se borre 
Por mi gran necesidad , 
Guardaré la paz entera, 
Como si yo la otorgara , 
Por veros desta manera. 

GODOFRE, 

Lo mismo que yo. intentara. 
Padre , quien cual yo quisiera. 

CLODOVEO. 

Ya yo sé de tus antojos. 

DON FROELA. 

No hay amor desconocido, 
Clodoveo , donde hay ojos. 

CLODOVEO. 

Yo me fié de un rendido , 
Yo merezco mis enojos. 

REY. 

No los tengáis ,'porque quiero 
Ser, con todos mis estaaos. 
Vuestro amigo verdadero. 

f CLODOVEO. 

Los mios quedan honrados 
Con tal rey por compañero. 

REY. 

Resta agora agradec<^r 
A los que con su valor 
Me han ayudado á vencer. 
¿DouFruela? 

DON FROELA. 

¿MI señor? 



¿Con;)ce8 esta mujer ? 

DON FROELA. 

¿No es mi hermana? 

REY. 

Y me ha guardado 

El muro , y también hirió , 
Como tú, á tu padre amado. 

BMUItlDOl 

Antes su hermana eerró 
Las heridas que él me ha dado. 
No llames. Señor « herida 
A lo que es medicamento. 

REY. 

De los trea la fe crecida 
Es de mis tierras sustento , 

Y reparo de mi vida ; 

Y asi, quiero que caséis 

De vuestro voto á mi hermana , 
Porque cun^^slo os honréis. 

BERMODO. 

Del mió cosa es muy llana 
Que á Godofre la daréis. 

DOÑA LAKBBA. 

E&a , Rey , es mi opinión. 

MARGARITA. 

[Oh vasallos desleales ! 
Decidme vuestra intención, 
Don Fruela, 

DON FROELA. 

Muy iguales 
Somos, y con gran razón; 
Que Godofre ha merecido 
A la 'Infanta por mil modos. 
Esto de merced os pido. 
Pues él vale mas que todos 
Por galán y agradecido. 
Nadie cual él la merece. 

REY. 

Y ¿VOS lo defenderéis 
Con armas? 

DOlf FROELA. 

SI, si se ofrece. 

REY. 

Mirad muy bien lo que hacéis. 

DON FRUELA. 

Digo lo que me parece, 

Y lo hará bueno mi espada. 

REY. 

Pues dicen que darla puedo 
A otra mano tan preciada. 

DON FROBLA. 

Quien lo dice, tengo miedo 
Que no muera en U estacada. 

REY. 

Yo dl^o que á vos se os debe; 
Ved SI me queréis matar. 

GODOFRE. 

Y yo umbieu. 

DON FROELA.' 

* ' No me pruebe 
Tu querer y tu burlar; 
Que un medido no se atreve. 
Porque soy tan buen amigo 
Como vasallo. 

MARGARrrA. * 

Señor, 
Algo be podido oootigo ; 
Haz que mude su rigor. 
Que lo hará por ser tu amigu. 
Paso por él mil cuidados , 

Y el Rey lo» vio por si^r fieros ; 
Ruégale , quizá en m'is hados 
Salarán dichosos tareeros 

De galanes desdicbadfw. 



LA 6AN6R1( LBAL DE LOS M0NTARESE6 DE NAVARRA. 



75 



«ODOniE. 

>frTirte me acomodo, 
un*}ae pagas mis deseos 
on <] Hitármelos del todo ; 
i>n Fruela , estos empleos 
» huii de* alcanzar de este modo. 
rma esta mano por mi; 
ge To la tomo á lu cneota 
ira eotregárlela á ti. 

0^ me mandas qae consienta , 
or ti solo digo si. 

MARGAÜITA. 

oqaedo alegre. 

noicncELA. 
Yo honrado. • 

BEY. 

urri también , Bermudo amigo , 
tu liija , qae me ha dado 
>'j.io j vida contigo , 
r a-jiero entregar mi estado. 
mt eo mi la posesión , 
7sumano por señal. 



BCRMÜDO. 

Sefior , no tienes razón ; 
' Aanqoe tu mano és real , 
No exceda i ta obligación. 

REY. • ^ 

Tómala. 

D05ÍA LANERA. 

Tu esclava soy , 

Y be de seguir tu querella. 

BERMDDO. 

A todos nos subes hojr. 

REY. 

Si el reino tengo por ella, 
i Qué mucho si se le doy? 
Los tres me lo habéis ganado; 

Y así , amigos , es razón, 
Pues la sangre os ha cosiado , 
Que vean mi galardón 
Donde le vieren de grado ; 
Que yo quedo enriquecido 
Con las arras de la.ooda, 

Que en sangre me habéis traído. 

•rORCATO. 

Y lo está tu gente toda. 



REY. , 

Y vos jne habéis bien servido, 

Y así, el socorro pasado 
Quiero que os pague , Marqués , 
Del conde' Anselmo el estado, 
Que queda , por ser quien es , 
Al derecho confiscado. 

TORGATO. 

Beso tus pies. 

REY. 

Retirad . 
Los ejércitos mezclados , 
Con paz nueva , á la ciudad. 

• CLODOVEO. 

Todos quedamos pagados. 

GODOFRE. 

Y presos de tu ÍK)iidad. 

MARGARITA. 

Pues este medio cendal , 

Que os falta , os doy por cimera. 

GODOFRE. 

Nadie la merece tal ; 
Demos , porque vo lo quiera , 
Fio á la Sangre leal. 



LA DUQUESA CONSTANTE, 



DEL 



GAliONIGO TARBEOA, poeU valenoiano. 



LOA. 



No $é qaé triste sino ó qoé planeta 
pobre predomiDó eo mi oacimiento , 
Cuya infloencia me forjó poeta. 

Algo mejor tomara el peúsamieoto. 
Señor Apolo, y bien os perdonara 
£»tc regalo y eotreteiiimieiito. 

Hoci¿$teme de tierna edfid la cara 
I MercedeR grandes , pai^ mi excusadas ) 
De aquella Tóente cabalina dára. 

Geotiies* babas para otras quijadas ; 
Desde que en ellas se desajrunaron , 
Ando ;o con las m^s trasijadas. 

Las musas jorare que te mearon 
At tiempo que cogistes de su fuente 
Las aguas , que aun de sed no me mataron. 

De mi vi boir y ?i mofar la gente ; 
l>or donde Juago yo que les hedia 
A pobre, necio, loco, impertinente, 

Eülos perfumea de la poesia ,. 
E) apolíneo lauro y sacra ?enda'; 
Pero escuchad la dulce historia mia. 

Comienzo i desplegar y abrir mi tienda, 

Y cual merchante nuevo , A hacer barato , 
\ n é las damas mi primea ofrenda. 

Llamo , confido, ruego y bago plato , 
Pues ninguna me quiere ni me llama , 
¥ de sus mcias y beldades trato. 

Miento bien li\fgo en su valor y fama ; 
Digo, y con gríin verdad , que estoy perdido, 
Hecho carbón , ceniza , fuego y llama. 

Hablóles en e8(¡lo muy subido , 
Uso de DDOs conceptos remontados,' 
Tales, que aun yo Jamás los be entendido. 

( Desos cabellos de oro sorteados 
Forjó , señoras , el amor cadenas , 
Con qoe lleta ¿ sus siervos amarrados. 

'Los lindos ojos, causa de mis penas,. 
Tinuí ra>os, que abrasan corazones, 
Bacieodo helar la sangre de las venas. 

•Hielo 008 vuelven Vuestras sinrazones, 
\ aanqae helados , estamos siempre ardiendo 
Los que de amor seguimos los pendones. 

»; Que viva quien con tino está muriendo, 

Y que se hiele quien se está abrasando ! 
O es tormento infernal , ó no lo entiendo. 

I—No quiera porfiar tan mal cantado 
Galán . y cure su cabeza vana , 
Que de Uaqueza está devaneando,» 

Me dijo una sefiora cortesana , 
Que se preciaba mucho de discreta, 

Y en ser por tal tenida estaba ufana. 
«;0ué4 ¿Tan poco mi musa se respeta? 

be dije yo; pues bien sé cuándo estaba, 
Señora , embebecida en un poeta ; 

«Sus romances y coplas le alababa. 
-; Oh oae gentil concepto ! — le decía. 
~; Qoé bueno y qué excelente !* replicaba. 

•— Bra'et señor fulano ^ y venia 



Con un par de capones el criado. 
¿Paréscele si es buena la poesía? 

sVeoga su musa con tan buen recado , 
Aunque escupa otras tantas necoflades , 
Diré que está excelente en sumo grado.» 

Dijo; y con todas mis habilitados, 
Me envió para mano de mortero, 
A que probase nuevas voluntades. * 

Yo me encamino luego á un caballero,* 
Gentil hombre , galán y cortesano, , 
Discreto y bien sobrado de dinero. 

Preséntele mis versos , pero en vano, . 
Parte no entiende , parte son pesados ; 
« Y para coplas , las de don Fulano,» 

Voyme de alli á dolores y á letrados ; 
llenos ganancia ; hay muchos del otielo , 
De sus borronea muy enamorados.. 

Los mercaderes y oficiales, vicio 
Llaman á este deporte regalado , 
De holgazanes y vanos ejercicios. 

Pues sobre copiad no hallaréis fiado 
El vino , el pan , la carne ni el vestido. 
Mucho menos dinero de contado. 

Tras esto , ¿qué rincón jamás h» habido 
Sin tizne de los humos de poesía? 
Todos los bodegones ha corrido. 

Quien la trata con menos cortesía 
Son algunos señores estudiantes; 
Estos abaten la mercaduría! 

Bisoñes, mas osados v arrogantes, 
Semq|antes en fuerzas a pigmeos. 
En oraullo y bravezas, á gioantes. 

Todo lo contaminan sus deseos , 
Hasta las damas usurpar pretenden , 

Y para servidores son muy feos. 
Barato su trovar los tales venden ; 

Aunque no sé quién dice que es dislate 
De los que de la feria el punto entienden. 
De balde es caro lo de su quilate, 

Y por darse á entender que todo es uno. 
Es muerto para todos Mecenate. 

Por esto yo', sin ser vigilia , ayuno , 
Pues nadie os quiere ya volver la cara , 

Y mi Parnaso nunca fué importuno. 

Si mí laceria Dios no remediara , 
Quizá atin moliera en seco mi molino; 
Mas su bondad un monte me depara. 

Un noíonte claro , que á esta tierra vino ; 

Y si es posible qoe se mude un monte, 
¿Qué mucho que se mude mi destino? 

Mudóse, por serviros, Claramente; 

Y en todo cuanto á contentaros toca , 
Procura que su fama se remonte. 

En esta parte no hay mas firme roca; 
En otras ocasiones lo ha mostrado , 

Y agora os lo denuncia por mi boca. 
Pidiéndoos el ailencio aeostumbrado. 



LA DUQUESA CONSTANTE. 



PERSONAS. 



EL DUQUE VALENTIXO. 
FLAMfNlA , su mujer, 
TORCATO , gobernador, 
LUCRECIA , iu mujer. 
FABRíCIO , , 
ORFEO, oapttanei.' 



t OJkS\0,oriadú. 
MÁRCELO , viejo ^ lullido. 
PREGONERO. 
MARTA, criada. 
OON JUAN , caballero. 
JULIO, su amigo. 
MENDOZA, criado. 






CARINO. 

UN MERCADER. • 
LAÜSO. 

GANIMÉDES. " 
CORIDON, viejo. 
TlRSfA , pescadora. 
UN CORREO. 



I ^AIU>A9. 

Maürveros. 

Espalderos. 

Escuderos. 

Pilotos. 

Pajes. 



JORNADA PRIMERA. 



Sale EL .DUQUE VALENTINO y TOR- 
• CATO, gobernador, y toquen den- 
tro cajas y clarines, y muéstrense 
tres galeras^ 

. TORCATO. 

Haí?an alto esas banderas. — 
Este, Duque, es ellugar, 
Y estas son las tres galeras , 
Que te puedo asegurar 
Que son fuertes y veleras. 
Darán contigo en España 
Con una presteza extraña. 

DUQUE. 

Para la vuelta querría 
Esa diligencia. 

TORCATO. 

Fia 
De tu suerte y de Cu maña ; 
Qu#el Rey te llama con celo 
De mas favor y amistad. 

DUQUE. 

Quiéralo, Toréalo, el cieFo; 
Aunque, á decirle verdíd, 
Parlo con mucho recelo ; 
Que envidiosos y traidores 
De mis prendas y favores , 
Sospecho que allá me traman 
Cosas, por donde me llaman. 

TORCATO. 

Esos son vanos temores. 
Alégrate. 

DUQUE. 

¿Cómo puedo. 
Dejando asi mi aiegria , 
A Flaminia? SI en el miedo 
De perderos ¡ oh alma mía ! 
Con tantas ansias me enredo, 
Las certezas ¿qué serán 
Mas, que mis ojos podrán 
Veros en poder ajeno, 
Y que el dulce amado seno 
Otros brazos ceñirán? 
No, no; que si la ventara 
Se me atreve, yo confio 
Del poder que me asegura. 

TORCATO. 

¿Desvarías? 

DUQUE. 

Desvario ,• 
Aunque á sobras de cordura. 

TORCATO. 

DesR te debes valer , 



Y confia en tu mujer , 
La cual tendrá en esta calma, 
Donde tú f9eres,.cl alma, 

Y el cuerpo acá en mi poder. 

DUQUE.' 

Eso descuenta la pena 
Mayor que fuera conmigo. 

TORCATO. 

Es mi ventura , que ordena 
Que por ti quede, 6 contigo , 
Lon fortuna mala ó buena. 
En entrambas te aseguro 
De mi fe, por la cual juro 
Lo que ya tengo olreciUo. * 

DUQUE. 

Por esta mano te pido, 
Poresa fe te conjuro. 
Que la celes y regales; , 
Que las dos cosas harás. 
Aunque son bien desiguales , 
Reparando en lo que es mas 

Y no topando en señales. 
HazK3 cuantas fiestas puedas 

Y sigue tras sus veredas , 

Y cuanto guste provea 
Tu mano , porque se vea 
Que con mi mano te quedas. 

(Dale una carta cerra4a 
y este cerrado papel 
Guardarás como la vida , 
Hasla^er lo que hay en él , 
Cuando mi suerte lo pida , 
Si me fuere tan cruel; 
Que será cuando entendieres 
De mi parte que no esperes 
Buen suceso eo mi jomada. 

TORCATO. 

De fe tan cierta y jurada 
No receles , por quien eres. 

DUQUE. 

Verás un gran des\'drio, 

Que es hik) de mi afipion ; . 

Mas eres discreto, y fio ' 

Que pesando la razón 

Con mi amor y con mi brío, • 

Cuní^)lirás mi voluntad 

Con nueva seguridad. 

TORCATO. 

Y en juramento lo digo, 

Y el.cielo, que es fiel testigo, 
Lo será desta verdad. 

(Suena dentro unclarin.) 

DUQUE. 

¿Qaé clarines este? 

TORCATO. 

- Acude 

La geote qaa haa d# «labaMar. 



DUQOa. 

Solo embarquen ia que ayude 
A servirme y abogar. 

-, , * ^ TORCATO. 

¿Y la demás? 

DUQUE. 

No se mude. 

. TORCATO. 

¿No quieres llevar soldados? 

DUQUE*. 

Ciento y dncuenla. 

• TORCATO. 

Aprestados 
Los teogo yo desd^ü ayer» 
, De mU , que son á escoger , 
Bizarros y bien armados. 

SQlga aquí FABRÍCIO, capitán, c^ 
ALcuKos KARmeRos cott ropos. 

DUQUE. 

¿ QuittQ es aqueste galán 
Con R)s penachos aiiules ? 

TORCATO. 

Es Fabrício, el capitán. 
>) MBRiao. 

Embarquep esos baúles. 

DUQUE. 

ObFabricio, ¿partirán 
Las galera,»? 

TOaCATO. 

El mar prueba 
Tu opinioD. 

DUQUB. 

Toqueo eleva.— 
"•me lu ttB abrazo , amigo, 
Y estotro lleva contigo 
A quien sin alma me lleva. 

TORCATO. 

Dame una seña. 

DUQUE. 

Este anillo. 
Que eabieo conocida prenda. 

(úaU^l anilio.) 

Salen dos ksi>aldlros, y tomando en 
hombrosúilyal C^itan^losembar^ 
can, tocan á lepa^ y arranean ¡asga^ 
tetas, y queda TORCATO t OTA VIO, 
su criado. 

TORCATo! 

Attor4Wíitaa?pedillo,* 
1 mi llama ardiente encienda 



r„H íiiVIo al reocbílto, 
L.| hielo «diirecido 

p:;.m¡nia, que b» Tenido, 

ii,u> auiiííuo y mpy duro, 
i..rr/arancrisialpuro, 
!,»,•<: espejo de su olvido. 
, n,.,|ue,d^' mi enemiga 
¿ov^r) mas amado* 

r s, mu . pues me he quedado , 
. 1/ la atrevida hormiga. 
itic|»rtnso ganarme To? 
»'3.oiavio,¿nodej6 
;fo 5u esposa y su estado 
uü'uarbol arrimado? 

• OTAVIO. 

LL-SL 

TORCATO. 

Mas qui^á no. 
>. -vio tú mi aflcioD , 
rjjjs ahora? 

OTAVIO. 

He dudado; 

í- tina fT8!íde oblioacsoD 
rtri a veces á on honrado 
yi> iiiude de opioiOD^ 

TOKCATO. 

sn. bii^n , déjale deso « 

•^ itaemos el suceso 

f^ amorosa porfía; 

tfv. je antes la sentia, 

k.>¡ !itü con mas exceso. 

^. rulando Macío, 7 de mi parle 

k . j.i et) la ciudad uaa gran fiesta, 

M hire cuatro días con sus noches; 
. f a las callea , y en las tandas 
,:.t los mercaderes y oticiales 
N , .V cosas de mnyor estima , 
•• bs cuatro partes de la tierra , ^ 

3 > 1 . que es taa rica y tan dicfaosa* 

< no pan adorno y para trato, 

•' as damas pueden k mi cuepla 

: ; 3 discredoo cuanto «quisieren; 

I !4^•lu« no lo son, si son hermosas, 

N I iv el mismo crédito y libranza ; 

• ijiiibíen para máscaras licencia , 

> rTiiis ricos para emrambas cosas; 

I r-'Ai este sello 4 mi tiniente , 
.> '}w obedesea y no replique ; 

1:1 utt posta y parte. 
Hcao. 
Asilo bago. {Vau.) 

OTAVIO. 

•i>{^ será de dds millones este. 

TORCATU. 

' 1 :o sea de mil; el Duque ordeña 
¡i' n^jleá so esposa. 

UTAVIO. 

Bien comlemas; 
^ > 'visii^ri el tesoro de la China 

:i,rvj-gaesaíí. 

TORCATO. 

Si no aprovec|jan" 
' V Moe $ou livianas baterías , 
^ ^ iiimr a<niel fuerte de Flaminia, 
'm de mayor quilate y fuerza 
vMleré ia j¿uerra; que no es justo 
- (• uerra que yo tengo tan á cargo 
I ürjDo tan exento an mengua 
' ' iine^mi señor, uue el mar .salado 
•" j1 puerto de la España dulce, 
ii DO me engañan los indicios, 
jt'a \h)t las costas del proceso ; 
• i-i* lu tengo' prevenido lodo. 

OTA vio. (4p.) 
^ » j'o Dios; mas antes desu esfera 
': ''vb« tas alienUM engreídos t 

'nuiar. 



LA DUQUBSA CONSTANTE. 

. TORCATO. 

iQné estás diciendo? 

OTAVIO. 

Que es muy justo 
Que cada cual esfuerce sus alientos. 

TORCATO. • gas, 

Pues en llegando quiero que me pon- 
Con treinta mil ducados, una tienda , 
Adonde pueda yo, con una máscara, 
Hablar á la Duquesa en mis negocios. 

OTAVIO. 

Si quisiere s^lir. 

TORCATO. 

Saldrá; que el Duque 
Lo manda asi. 

OTAVIO. 

Y tu mujer Lucrecia 
¿Lo sufrirá muy bien? 

TORCATO. 

Que 00 lo suf\ra ; 
Marchen á la ciudad esas banderas , 

Y entren mañana en orden, y nosotros 
Tomemos sendas postas, y esta noche 
Rn terrero jnguemos alcancías , 
Cañas mañana, jusla esotro dia , 

Y |f»roeo después. 

OTAVIO. 

Bien comensamos. 

TORCATO. 

Dennos volando postas, vamos. 

OTAVIO. 

Vamos. 
(Vanse.) 

Salen LA DUQUESA FLAMINIA v LU- 
CRECIA , muier de Tercato. 

FLAHlflIA. 

Ya perdimos las galeras 
De vista en el mirador; 
Dios te guie, y el favor 
Te dé como tú le quieras. 
Tíisle, Lucrecia, me siento; 
No me dejes. ¿Quies hablarme? 
Pero tú, en vez de ayudarme, 
Das por volverme al tormento 
Con esa mobf na tuya , 
Que no sé. de adó te vieae... 

LUCREaA. 

Cada cual , Duquesa , tiene 
La suya y llora la suya. 

PLAHIiriA. 

Si es por el Duque, tu primo, 
Lloraremos á concierto. 

LUCRECIA. 

Por él es , aunque nb es cierto 
Tanto por lo que le estimo « 
Cuanto por un negro afán 
Que con su ausencia me deja. 

FLAMCflA. 

¿Es necesidad? Es queja? 

LOGRECIA. 

Entrambas cosas serán. 

FLAMINIA. 

I^ues diUs; que te prometo 
De serte muy buena prima. 

LCCRECIA. 

Tu fe , Duquesa , me anima » 

Y me acobarda el respeto. 

FLAUIIUA. 

i^onmigo , prima , no dudes 
En decir cuanta quisieres i 
No te afleas, no te alteres t 
No llores ,no te denuidet. 



79 



¿Estás mal con lu marido? . 
Que yo lo haré todo llano. 

LOCRECIA. 

Darle el favor de tu mano 
Es contra el bien gue yo pido. 
Su rigor y su desden 
Me tienen, Flaminia , tal; 
Yo le quiero*mal , y es mal 
Que nace de querer bien. 

FLAMPtlA. 

Mas te enredas y acobardas , 
O yo me enredo y me ciego. 

.LUCRECIA. 

No conocerás mi fuego 

Hasta que en misllamas ardas. 

FLAMINIA. 

¿Son de amor? 

. LUCRECIA. 

Si me dijeras 
De desamor, acertaras. 

FLAMINIA. 

Prima, si no te declaras. 
Yo no sé entender quimeras. 

LUCRECIA. 

Pues no lo son , mas tú buyes 
El cuerpo por no entendelias. 

FLAMIIflA. 

¿Ruégete yo por sabellas, 
Y le huyo? malcon<duye& 
Declárate sin vergüenza. 

LUCRECIA. 

¿Si te enojo? 

FLAMINIA. 

Es excusado ; 
Ya me pones en cuidado. 

LUCRECIA. 

Pues yo comienzo, 

FLAMINIA. 

ComieoEa. 

LUCRECIA. 

¿No has probado un accidente, 
De veras ó por ensayo , 
Mas peligroso que 4iu rayo. 
Mas bravo que una serpiente ; 
Un monstruo que no hace miedo, 
Con ser de mucho rigor « 
Nieto del injusto amor. 
Nacido del justo miedo ; 
Un torbellino , una furia , 
Que entre iguales y no iguales^, 
Hace injurias desiguales, 
Que es muy deudo de la injuria? 
¿Sabes qué son celos? 

FLAMINIA. 

Si. 

LUCRECIA. 

¿Sabes sus efetos? 

* FLAMINU. 

No. 

LUCRECIA. 

Pues por saber dellos yo, 
Sé tan poquito de mi.> 

FLAMINIA. 

Extraña filosofía ; 

¿ Esto aprenden las celosas? 

LUCRECIA. 

¿ Ya te burlas de mis cosas? 

FLAMINIA. 

No, prima, *por vida mia ; 
Antes be de saber quién 
Te da pena, f reparallo ; 
Dilo por tu vida. 

LUCRECIA. 

Callo 
Por decírtelo mas bien. 



80 

* 

FLAHUflA. * 

Serk de grau calidad 
La que celosa te lleva. 

LUCEBGIA. 

Como tú. 

PLAMIIfU. • 

Cosa es muy nueva. 
¿Hay olra yo en la ciudad? 

LOCRECIA. 

No. 

FLAHINIA. 

Pues yo soy. 

LUCRBCIA. 

Esta ^ez 
Tengo licencia, Señora , 
Para decirlo. 

FLAMIMA. 

En buen hora 
AI cabo de mi vejez. 
Pero son celos , y es llano 

Sue Jamás siguen razón ; 
as temor sin ocasión , 
¿ No sabes que es temor vano? 
¿Doyla yo? 

LUCRECIA. 

Dala Torcato. 

FLAMimA. 

Pues conno yo no la dé , 
Te importa poco. 

• LOCVCCU. 

Ya sé 
Tu valor, panto y recato ; 

Y asi , dije que eran celos , 

Y no certeza, mi mal. 

FLAVIIAA. 

Hora bien , pues él es tal , 

Sue penetra basta los cielos, 
uieró tomar bien , amiga . 
Lo que no tomara bien , 

Y pues es Flanainia qui^n 
Con celillos te fatiga , 
Esa Flaminia, con sello, 

Te perdona y te asegura ; • 
Dias ba que esa locura 
Sin acatarme atropello. 
Oigo la de mi marido ; 
Que soy tan mujer del mío. 
Que con mas talle y mas brío 
Luchara ¿ brazo partido. 

LUCRECIA. 

Por él V por mí te beso 
Los pies y pido perdón. 

FLAHINIA. 

Yo lo doy, con condición 
Oe que acredites mi seso ; 
Que por segunda no puedo 
MI paciencia asegurar. 

LDCRCCIA. ' 

Solo Dios puede quitar • 
De las almas este miedo. 
{Ap, Despintado me has señales. 
Has no borrado el tormento.) 

(Suénense atabalee á modo de pregón.) 

PLAVtNIA. 

¿Qué mido es este? 

LUCRECIA. 

Siento 
Trompetillas y atabales. ' 

FLAMimA. 

Paréeeme que es pregón. , 

LUCRECIA. 

¿ Pregón ? Y ¿de qué será ? ' 

FLAMINIA. 

El mismo se lo dirá; 
Salgámonos A un balcón. 



DEL CANÓNIGO TÁHREGA. 

Éntreme, y galga EL PREGONERO, y 
mientras te hace el pregón , súbante 
á una ventana^ donde las vean, 

^ PREGONERO. 

cPor parte del duque Valentino y por 
aauel del gobernador Torcato , se no^ 
tinca que á cualesquier personas que 
quisieren tornear, parar tiendas de in- 
menso valor, sacar invenciones, más- 
caras y otros cualesqnier géneros de 
juegos, se da licencia p^ra ello; para 
lo cual se entapizará la sala dorada de 
palacio ; y porque venga á noticia de 
todos, se manna publicar el presente 
para seis de bebrei*o.— El gobernador, 
Torcato,f-\ por mandado de su seño- 
ría ilustrísifna, Vrban, secretario.» 

FLAUqUA. 

¿Has el pregón- entendido? 

LUCRECIA. 

Aunque mal y por mal cabo , 
Ya , Señora , estoy al cabo 
Del seso de mi marido. 

FLAMINIA. 

A buen santo Valentino * 

Encomendó sus cabellos ; 
Mas ¿qué fieltros son aquellos 
Que asoman por el camino? 

LUCRECIA. 

Postas parecen. 

.FLAMINIA. 

Si son ; 
Postas del Duque serán , 
Que con la nueva vendrán 
Üe allá de la embarcación. 
Entrémonos á la sala. 

.LUCRECIA. 

¿Saldrás á las fiesUs? 

flaminTa. 

Si,- 
Que el Duque lo mandó asi. 

Y ¿tú? 

LUCRECIA. 

) Yo no, que estoy mala. 

{Entranse^) 

SaU DON JUAN, máscara, estudianU 
español, 

DON JUAN. 

Quedaos adiós , importunas 
Escuelas, por cuatrckdias , 
Atahonas ae porfías. 
Que de vos salen ayuna^. * 

Ydeiadme, aventurero. 
Que buscando el lugar corra 
Tras una loca modorra 
O algún modorro dinero. 

Sale JULIO , máscara también , eitu- 
diante español , con MENDOZA , su 
criado, 

JULIO. 

Destavez es bien que allane 
Los capuchos de mi moza ; * 
Dame una ropa, Mendoza. 

MENDOZA. 

¿De magnifico ó de zane? 

JULIO. 

No me nombres ese traje , 
Que le tengo aborrecido ; 
De levantar te la pido, 

Y un sombrero con plam«Je. 



DON JUAN. 

I Oh señor Julio! 

JULIO. 

¡Ohdon JaaD* 
¿ Hacemos algo ? 

DON JUAN. 

Ya voy. 
Disfrazado como estoy. 

JULIO. 

Haces bien ; eres galán. 

DON JUAN. 

Con una máscara sola, 
Con el hábito que llevo , 
Piensan que soy otro , y pruebo 
La libertad española. * 
{Aquí salga el criado con una cnret 

JULIO. 

Es discreta libertad ; 

Yo te imito y te acompaño. 

DON JUAN. 

Sígneme , que para un año 
Hay que ver en la ciudad. 
Arrebozados aparta; 
Ponte la máscara presto- 

{Pénense las máscaroi.) 

Salgan con mantos LUCRECIA 
Y MARTA. 

LUCRECIA. 

Y conocerás con esto 

Lo que son sospechas , Marta. 
A la Duquesa he mentido. 
Diciendo que no quería 
Salir, y en tu ¿ompañfa 
pesta manera he venido. 
He de seguir, he de ver 
Los discursos de Torcato ; 
Pues no sabes . por un rato 
Se disf rala en mercader. 

MARTA. 

¿ Mercader? ¿De qué manera? 

DON JUAN. 

Negocio tratan fundado. 

LUCRB6U. 

Sé de Otavio que hk comprado, 
Cuando menos, una esfera. 
Que diez mil ducados cuesta , 

Y un pistolete por tres « 
Por cinco un reloj inglés. 

MARTA. 

¡Hombre os este , vida es esta ! 

LUCRECU. 

Y que disft'audo quiere 
Aguardar en una tienda 
A su dama. 

ÉARTA. 

No se venda 
Ella por lo que él le diere. 

LUCRECU. 

Esta mujer me asigura. 

MARTA. 

Si , p«ro mienten señales. 

LUCRECIA. 

¡ Ay Dios, si viérades cuáles 
Las hizo y con qué locura 
Cuando vino con la nueva 
Del marido , estando allí ! 

Y no sé qué me entendí , 
Que^con mas ansia m« lleva. 
Que le düo allá entre dientes 
Queled^abadedar 

Por mi causa. 

aUMTA. 

' Ifo hay dudar; 



mn es qoé lo eMar«ii6iit«a. 
rabio desu manera. 

JULIO. 

iboeopeloesladeaci. 

MHraesTicia,y scrt 
ireja de vernalera. 

MAITA. 

ima gloria (enoa el alma 
>GilSancbeidelaoJosa, 
it», como i con» laedroaav 
■f oetia asi en la palma. 
ios locos moaatvetet 
IQ nuT malos deMfreoar , 
ifús piensa» atropellav 
^¡1 sas randas y copetes. 
i.«trales cara da hierro ; 
it f i es villano , f tti hidalga. 

LOttBClA. 

iw^s pues, porque le salga 
iqoedetsonaralperfo. 
e$n« . cómo antidparoo 
disfrázame estos dosl 
non nJM. ' 
r Teros, mi Reiaa, ¿ vos. 

■4aTÁ. 
I, mala reina eaeeninro». 
hjt reina? Tan mal humor 
tf Hila reina i|«e veis, 
i |M>r eso BO querréis 
^ lasillo. 

•OH iOÉM, 

Kl amor 

I puede ser de ave ofes. 

LUCRKCIA. 

)qe Un lindos le parecen ? 

non JOAN. 

18 liodos son • que merecen 
is peregrinos despojos 
le lo$ de un pobre llagado, 
no To, por su bHteza. 

LOCaSCIA. 

tnos predica pobreza? 
; le pedimos prestado. * 

DOH JOAN. 

^ ¿0) . Sedera , y no presto. 

LOcaKaA. . 
. y suele dar? 

SOI JOAN. 

La vida. 

LDCKEC1A. 

I bjbri dama que le pida 

te eiiire en Jaego con mas resto. 

DON JUAN. * 

iTidote. 

LocaaciA. 
No le quiero, 
.jJor es arriscado. 

' yante Luerecia y María.) 

JOUO. 

i'ne Dios, que te hao defado ! 

DON JOAN. 

n^ OD grande majadero. 
[tr desenfado tan nce I 

JULIO. 

Li'iqaé despedir tan cuerdo ! 

DON JOAN» * 

Mükosiss; oaeme pierdo 
''3iijeresdeboen pico. 
( Vaaie don J^an y JtUio.) 

^ieii TOüGATO v ¿TAVf O. 

fuucftve. 
B^tibiknda pagado? 
OB. C. aa L.-f. 



LA DUQUESA CONSTANTft. 

OtAVIO. 

Treinta mil ducados cuesta. 

TOSCATO. 

Mas que costara el estado 
Del Duqne , ocasión es esta 
Que fuera bien empleado. 

OTAVIO. 

No lo diera susellor. 

TOaCATO. 

¡ Oh f^lso ! Oh doblado aiftor ! 
¡Qoé de agridulces me das! 

• OTAVIO. 

Pino mercader estás. 

TOBCATO. 

Si , pero trato en dolor. 
¿Qne no qniera aquella Ingiata 
Doblavse por los enojos - 
De quien sacrifica y mata 
En las aras de sus ojos 
Las veras con qtte la trata? 
I Notaste ayer el desden 
Con que me escuchó? 

OTAVIO. * « 

Muy bien 
Lo notaba y lo sentía. 

TOaCATO. 

Plegué Dios croe en algún día 
Te To pague el cielo. 

OTAVWb 

Amén. 
Si pagará, ene es araylufte; 
Pero estando al li Lucrecia , 
Mal pudiera darte gusto. 

TOBCATO. 

Esta celosa , esta necia 
Me haee vivir oon disgusto. 
Mas ya 810 olla be de ver 
Dó allega el abonrecer 
Desta fiera. 

OTAVIO. 

Pues aguarda; 
Que esta es la tienda , y se tarda 
En abrilla el mercader. 

Aqui taie á la puerta El MERCADER. 
¡Ah de casa! 

«BRCADUa. 

¡Oh caballero! 
Unos tapetes colgaba. 
Que lucen eomo el lucero. 

OtAVIO. 

Brava está Ja tienda. 

■aacAasa. 
I Brava ! 
No he sacado mi dinero, 
Por esta alma. 

TOBCATO. 

Yo lo fio. 
Porque me ha sacado el mió. 

OTAVIO. 

Miremos el inventario. 
nacADcá^ 
Miremos. 

TOBCATO. 

No es necesario ; 
De vos , Sefior , lo confio. 

HEBCADEB. 

Sois caballero en efeto; 
Adiós. 

OTAVIO. 

Adiós. 

■BaoADsa. 
To me embate». 
¡Oh c6mo anduve dtotreto ! 



Desta vez, señor Sauoharco, 

Pongo tu feria en aprieto. ( Voié.) 

Saie LA DUQUESA FLAMINIA, con 

ALOOSOS ESCUDEBOS. 
ESCUDEBO. 

Plaza. 

TOBCATO. 

La Duquesa es esta. 

OTAVIO. 

Si, sus escuderos son , 

Y ella viene muy compuesta , 
Aunque embossada. 

TOBCATO. * 

j Oh visión 
Del cielo ,4]ne el cielo cuesta ! 

OTAVIO. 

Yo, que no soy necesario , 

En cas de este boticario 

Me entraré , porque es mi amigo. 

TOBCATO. 

El amor quede conmigo, 
Pues las líe con su contrario. 

(Vase Oiavio.) 

PLfMINU. 

Curiosa está la ciudad ; 
No pensé que' era tan rica. 

TOBCATO. 

Toda la curiosidad 
En esta tienda se pica , 
Que hay cosas de calidad. 
¿ Quieres ver la lista ? 

FLAMINIA. 

Empieza. 

TOBCATO. 

Dada vendo esta cabeza^ 
De rubis , que es mi retrato. 

FLAMINIA, 

Aunque es dado , no es barato ; 
No quiero tan mala pieza. 

Salgan LUCRECIA v MARTA, DON 
JUAN T iUUO , máicaroi, 

LüCaSCfA. 

Esto es ello , es menester 

Que sepas disimular; 

Hágannos tanto placer. 

Que nos d^en escuchar % • 

Aqui, que hay mucho que ver. 

MABTA. 

Después Justarán su tanda.— 
Joyero , ¿ vendes holanda? 

TOBCATO. 

Sola una poca entretengo, 
Que para mortaja tengo. 

FLAMINIA. 

I Para mortaja y tan blanda? 
Di mas. 

TOBCATO. 

Una esfera doy , 
En vez de mis pensamientos, 

Y este reloj, donde estoy 
Contando por sus momentos 
Las de la muerte, adó voy, 

Y este pistolete fiel. 

FLAMINIA. (Ap.) 

Para matarte con él 

Le tomara, á ser'con balas. 

TOBCATO. 

Y este dragón con sos alas» 

FLAMIHU. 

Eso para san MigueL 

6 



62 

TOBCATO. 

Y este diamante sin di , 
Que sin él dice por mí , 
Amante 

FLAMIKIA.* 

No compro amantes. 

TOROATO. 

Tomaldopues. 

flamipTia. 
Llevo guantes. 

TORCATO. 

Amor los pasa. 

FLAHimA. 

Es asi. 
Mas no pa^rá los mios , 
Porque son de malla. 

TOI\pATO. 

¡Ah malla I 
Que tanto esfuerza sus brios! 
\ Ab malla, porque en amalla 
Se olvide de sus desvíos! 
Pero aqui tengo unas puntas, 
Que por malla Jacerina 
Entrarán. 

FLAMIKIA. ^ 

Bien contra puntas; 
Has lio quiero, que mohína 
Estoy con los que hacen puntas. 

TORCATO. 

Pues ¿hágolasyo? 

PLAMmiA. 

Un traidor 
Hace punta á su señor 
En cosas de calidad. 

TORCATO. 

Loquees bien, loquees verdad. 
Lo que es fe , lo que es amor. 
Lo que es puro rendimiento 
De mil finezas fraguado . 
¿Llamáis traición ? No consiento. 

fLASUMlA. 

Un hombre tan abonddo 
Con tan poco ungimiento, 
¿Dónde está, porque conquiste 
Lo que se aguarda y resiste? 

TORCATO. 

Si no lo dijo su fama. 
Dígaoslo esta piedra, dama. 

FLAMINIA. 

'¿Qué nombre tiene? 

TORCATO. 

Ama tiste. 

FLAMIIdlA. 

¿De quién lo dice? 

TORCATO. 

De mi; 
Que piedras por mí publican 
Lo que yo callo por ti. 

JüLlO. 

Bien se entienden, bien se pican. 
(Aquiie descubre Lucrecia.) 

LUCRECIA. 

¿Eso ha de pasar así? 
Ya el toque de la paciencia 
Ha probado en mi presencia, 
Mercader falso y doblado, 
líl oro falsificado 
Que me vendes en ausencia. 
Ya no mas ; por no ver mas, 
Todo lo tengo entendido. 

TORCATO. 

Mujer, engañada vas. 

LUCRECIA. 

Ya, traidor, lo he conocido ; 
Mas tü me conocerás. 

{YanH Lucreda y Moría,) 



DEL CANÓNIGO TÁftREGA. 

JULIO. 

Mujer ei de calidad ; 
Sigámoslas. 

DON JUAN. 

Gran maldad 
Es seguir á una mujer , 
Por conocella , sin ver 
Que gusta. 

JULIO. 

Dices verdad. 

* FLAMINIA. 

Enviad la tienda, amigo, 
A esa dama , por disculpa • 
De lo que va mal conmigo. 
Pero yo tuve la culpa ; 

Y asi, me daré el castigo.— 
Venid vosotros acá. 

( Aqui te va la Duqueta con iu gente. ) 

TORCATO. 

Señora , Señora.— Ya 
Traspuso por esa esquina. 
: Ah mujer falsa y malina ! * 
Por Dios , que la pagará. 

(Cierre el Mercader la tienda en cólera 
y V ayate.) 

JULIO. 

Don Juan , ¿ qué toros sou esos? * 

DON JUAN. 

Ensalada es principal 
De abrazados y de honestos; 
Mas déjalos con su mal , 
Que esto enseñan los Digestos. 

JULIO. 

Nunca fué aquel mercader ; 

Y la otra es su mujer, 

Y la segunda es su amiga ; 
¿Quieres, don Juan, que los siga, 

Y sabré quién pueden ser? 

DON JUAN. 

Déjalos; que cosa es llana 

Que no será está vez sola 

La que el mundo pierde y gana. 

JULIO. 

¡ Oh cerimonia española ! 

• DON JUAN. 

Mas ¡ oh codicia italiana ! 

JULIO. 

Pues yo barrunto que son. 

DON JUAN. 

No tienes, Julio, razón 
De contar los pensamientos. 

JULIO. 

Espantado me han tus cuentos ; 
Busquemos otra ocasión. 

( Yante.) 

Salen LA DUQUESA FLAMÍMA v 
TOKCATO. 

FLAMÍMA. 

¿Estás cansado, Torcato, 
lie poner en aventura 
Mi persona y mi recalo? 
¿No es indigna esa locura 
ue tu cargo y de mi trato ? 
¿Qué piensas nuevo tener? 
O ¿ qué puedo yo perder. 
Que por una liviandad 
Se ponga mi autoridad 
Ku lengua de tu mujer? 
No pienso representarte 
Las razones que ya sabes , 
Sino solo aconsejarte , 
Como tu amiga , que acabes 
De ofenderme y de cansarte, 

?ae es batir en hierro Ario ; 
de mi valor y brto 



Me harás acordaran hora 
Que te pese. 

TORCATO. 

Mi señora. 
Que este nombre es tuyo y mío, 
En sazón de tanto enfado 
No quiero pedir mercedes 
Ni quedar aconsejado ; 
Solo pido lo que puedes , 
Que es lo que el Duque me ha (1j>: 

Y es el abrazo, que espero 
Que con amor verdadero 
Dado en mi , tal bien liará , 
Que los resabios podrá 
Quitar del amor grosero. 
Con esto acabo y concia jo, 

Y si por dicha mi fe 

No merece lo que es suyo , 
El del Duque te daré, 
Si tü no me das el tuyo. 

FLAMINIA. 

Extraña imaginación. 

rORCATO. 

Con aquesta división 

No se ofenden esos brazos. 

FLAMINIA. 

¿Qoién vio partir los abrazos. 
Siendo fruta de afición ? 
Pero si, como tú juras , 

Y al, como tú lo pides. 
Me aseguro y te aseguras , 

Y si con el Duque mides 

Lo que á so cuenta procaras, 
iQué te puedo negar yo? 
Toma el abrazo , aunque do. 
No sé qué mal me adevioo ; 
Mas pienso que Valentinis 
Que es mi esposo, me abrazó. 

(Aqui te abrazan.) 

TORCATO. 

¡Oh mas que divinos hrazof ! 
si me parten á pedazos, 
No me apartaré de vos. 



Aqui entra LUCRECLV. 

LUCRECU. 

Aquí del Duque y de Dios ; 
Abrazos , traidora . abrazos. 
¿Estas son las majestades? 
Estos los comedimientos, 
Lns pruebas y las verdades. 
Solapados pensamientos 
Con aforros de maldades? 

FLAMINIA. 

No trates desa manera 

MI punto , Lucrecia , espera, 

Y saldremos deste enfado ; 

Que es abrazo el que le he dudo 
Que en esas calles le diera. 
Kl diga si de su parte 
Del gran Duque me lo dio ; 
Que sin él , ¿quién fuera parle "r 
En una cosa se erró, 

Y fué, amiga, en no llamarle. 

UlCRSCIA. 

De ti creo ,.r dése ingrato. 
Que sin vergüenza ; recato 
Buscaréis e«i opasion; 
Mas ¿con qué nésra invención 
Me vino al cabo oe rato? 

FLAMINIA. 

Si ai Duque no respetara , 
Grosera , necia y ruin , 
Tan de veras lo tomara. 
Que fuer* poco un chapín 
Para romperte eo la cara. 



LCCtECM. 

:bipio i mi tingre y paulo? 
Ki coo este. 

TOBCATO. 

Vele ai punió, 
uo me provoques mas. 

LOCftCCU. 

con lo mando podrás, 
ron io4o el mundo junto. 
^UT (te entrambos puedo 
(«darme; «no me conoces? 

TOaCATO. 

lie ji me pierdes el miedo ? 
¡^ >o quiero ver al á coces 
hi'rf perder d denuedo. 

( Aqui le dáhde coces. ) 

LOCBECU. 
rLAÜINU. 

¿Qeé es esto, Torcato? 
fwpoco modo y recato 
(Ks delante de mf? 

LDCMCU. 

latos alas y por ti. 
(tírete el villano ingrato. 

* FUVINIA. 

nbieD,me]orserá 

linrine: qoe algún dia 

u Tprdad se sabrá , 

(.IV lagar en la acedia 

tt idauta verdades ja. ( Vate») 

L0CBBCU. 

I» Terdad de la que veo, 

lUesperonilacreo. 

|3f discoento ó qaé verdad 

spmUrá la maldad 

.^BDCaso tan torpe y feo? 

fo Tome vengaré 

tWtnmbos. 

TOaCATO. 

Ai cielo jaro 
ir M hablas, romperé 
kifut^ru.ese siguro, 
il9cuuanpttDtapié.~ 

lúdela guarda I 

• 

Áqul entra UN PAJE. 



Llamad , 



STIO. 



PAJB. 

(4H1 brevedad 
impltré tu mandam iento. ( VoieJ) 

TORCATO. 

Kqiri9 qae ya sé tu intento, 
ildriáte de la ciudad. 
•Lras allá en mi aldea, i 
if •>{ mar Tireoo la bale, 
Tt'iu^ tu envidia se vea, 
íMáü con quién combale 
c-c rt«iDa , esparlo y brea. 
Mt sas riberas puedes 
mt-irtf, 7 DO me vedes 
'j>]ue es respeto y bonor. 

LCcasciA. 
^'.íaUo.alIi, traidor, 
'-^.f t mejor mis redes. 

^/^s OTAVIO v EL PAJE. 

pAie. 

i> ^Mñ Otavio á buscarle. 

TOICATO. 

k^ibe ODA litera. 
cofieitam^Jcrp¿l• 



LA DUQUESA CONSTANTE. 

Al jardín de la ribera , 

Que el mar déla tierra parte. 

Ya sabes dónde le digo. 



Si , Señor. 



OTAVIO. 



TOaCATO. 



Irán contigo 
Dos escuderos no mas ; 

Y á Coridon le dirás , 
Aquel pescador mi amigo , 

?ue mire mucho por eira , 
lio la deje venir 
Sin mi licencia. 

LUCBECIA. 

A tropelía , 
Falso , á quien lia de seguir 
Tus maldades y su estrella. 

OTAVIO. 

Señor , ¿ qué cosas son estas? 

TORCATO. 

Bueno estoy para respuestas ; % 

Lievalda presto, marchad ; 

Y l6 manoa en la ciudad 
Que no se hagan mas fiestas. 

(Entrame , y se acaba la primera jor- 
nada.) 



JORNADA SEGUNDA. 



Salen TORCATO t OTAVIO. 

OTAVlO. 

Digo que de cada dia 
Se esmera en al)orrecerte. 

TOBCATO. 

¡ Oh ciega y loca acedia I 
Oh castillo, hecho mas fuerte 
Por hambre y por batería ! 
Y ¿que te arrojó el papel? 

OTAVIO. 

Promete , ciega y cruel , 
Un infierno á quien le va 
Con tus cosas. 

TOBCATO. 

¿Quién será 
Tan dichoso, que entre en él? 

OTAVIO. 

Entre muv enhorabuena 
El que se hallare con brio ; 
También me dio la cadena. 

TOBCATO. 

:0b locura! Oh desvarío 
Mal ajustado a mi pena ! 
Oh demonio ! Oh fiera ingrata ! 
Ella hará , si asi me trata , 
Que mi noble intento tuerza. 

OTAVIO*. 

¿Cómo? 

TOBCATO. 

Gozando por fuerza 
La que sin fuerzas me mala. 
¿Yo no mando esta ciudad? 
¿ La Duquesa no está en ella ? 
¿ Ya no he visto cuánto es bella ? 
L No supo mi voluntad? 
Pues de voluntad forzada , 
Con imperio acompañada , 
Si espera respeto ó ley, 
Es querella dar ai Rey. 

OTARIO. 

:0b (bria desenfrenada ! 

Oh msmdo en poder de amante, 

Espada en manoa de loeo, 



Llámate bravo, arrogante. 
Porque en ti puede tan poco 
Tu mujer . que no es bastante 
Para recabar licencia 
De volver á tu presencia! 

TOBCATO. 

Con mis contrarios se aviene , 
Poca lástima me tiene ; 
Ya está dada la sentencia. 
No hay lagar , un enemigo 
Me ahorro el estar sin ella. 

(Suena una corneta.) 
¿Qué corneu es esta, amigo? 

OTAVIO. 

Un correo es , que atrepella 
La casa por el postigo. 
Cartas del Duque serán. 

TOBCATO. 

A buen tiempo allegarán. 
Si el corazón no me engaña. 

ffnlra EL CORREO. 
¿De dónde vienes? 

CORREO. 

De España. 

TOBCATO. 

¿Cuyo es el pliego? 

COBRSO. 

De Urban. 

' TOBCATO. 

¿Noesersecretario? 

OTAVIO. 

Si. 

TORCATO. . 

Reconode , Olavio , aparte , 
Y este vayase de a<iuí. 

OTAVIO. 

Ves , amigo, á desnudarte; 
Que allá curarán de ti. 

(Vaeetl correo^ y lee Torcato la carta.) 

cPor orden del Duque, mi señor, 
>que por tener su persona presa en an 
•castillo, no ha visto aun la de su ma- 
vjestad , remito á usía esta , por la cual 
«entenderá el riesgo de sus negocios y 
>vida, que la ponen en contingencia si- 
aniestras informaciones, que prevale- 
>cen donde su verdad se oye poco. 
>Dios, que es autor della, le valga, y 
aguarde á usia. De Barcelona, el i .^ de 
vjulio de ISSO.i— El secretario, C/ir- 
a^aft.> 

TOBCATO. 

firavamente hicieron obra 
Mis trazas aliar en España. 

OTAVIO. 

Donde la cautela sobra, , 

Ni la justicia acompaña , 
Ni la razón fuerzas cobra ; 
Lástima tengo en verdad 
A su florecienie edad. 

TOBCATO. 

Déjate desas quimeras; 

A pensar que hablas de veras. 

Lloraras tu necedad. 

OTAVIO. 

¿Tú no ves que es ironía? 

TORCATO. 

Agora es tiempo de ver 
Estacarla, que tenia 
Muy cerrada en mi poder. 
Que ya , de antigua , se abria ; 
Déjemela encarecida 
A par del alma y U vida. 



64 

OTAVIO. 

Cosa importante seré. 

ToacAto. 
La carta nos lo dirá , 
Qae es breve para leida. 
{Lee.) « Sí los negocios que á España 
. »nie Ue^vao, amigo Torcalo, llegaren 
>¿ términos que pongan en contingei»- 
>cia mi vida, quitarán al momento con 
•veneno la suya A mi qaerkia esposa 
«Flaminie, sin que ella losepa^ens*- 
)iaon que sus santos v ordinarios votos 
>de virtud prometan ouen caqiinoDara 
>su alma. Para esto te acuerdo de la 
»fe que me debes , repetida con tantos 
•juramentos. £1 ejem|)lo de Reródes 
»con Mariano, m miner, disculpará 
>mis celos , pues por ellos me excuso 
»la pena* que llevarla dejando su be- 
»lleza á merced de ajenas manos, y á 
>ti te relevará la cvlpa el hacer esto 
>por mandado de tu señor y deudo. — 
*El duque Valentino,* 

i Santo Dios! extraña cosa. 

OTA VIO. 

Juro por el cielo santo 

Que es la mas aueva y odiosa 

Que ba visto el mundo. 

TOBCATO. 

Bslo tanto, 
Que llega á ser monstruosa. 

OTAVIO. 

¿Este es gentil ó es cristiano, 
O esta letra es de su mano? 

rOMATO. 

De su mano es esta letra. 

OtAVIO. 

: Oh lo que en maldad penetra 
Un loco humano inhumano! 

TOaCATO. 

Grande golpe de afición. 

OTAVIO. 

P^fo grande desconcierto. 

TOaCATO. 

Mas agaarda ; nnn Invención 
Se me ofrece, y es muy cierto 
Qtie saldré con mi intención. 
No mas , elfo es acertado ; 
Tenme un veneno aprestado. 
Que mate dentro de un hora. 

OTAVIO. 

«Para qué? 

TOaCATO. 

Déjate agora 
Deso, y halla este recado ; 

Y esta noche en mi aposento 

Lo tendrás apercebido . ( Vase^ 

OTAVIO. 

:0h falso tirano exento! ' 
Va te alcanzo, ya he tenido 
Rastro de tu pensamiento ; 
Pero no permita Dios 
Que muráis, Flamhiia, vos 
Por lo que premio se os debe. 
Voyme, que es neKOdo breve , 

Y nos importa k Usa dos. ( V«fftf .} 

Sale GAMMÉDES, ioto, eon un lato en 
la mano, 

OASmÉBftS. 

Contra la feroa oidrael brazoy elava, 
Que hasta en los reinos de Ptotoi wd- 

reíM, 
AIddea, por mostrar oiiáaio podían, 
Con extraño poder eieeolaba; 

y cuando mas mdidft la Joagaba r 



DCL CANÓNIGO TÁRMEGA. 

Y á su rigor las fnenaa suspendían , 
Siete cabezas nuevas le nacían , 
Por una que de un cuello le cortaba. 

Tal es la flera que en mi pensamiento 
Pelea con la vida que suspendo 
Inj ustamente para tal combate ; [do, 

Que cuando masía venzo y me dellen- 
Tantos martirios saco de un tormento. 
Que es mejor que me ofrezca a que me 
Agora podéis, memoria, [mate. 

Sobre tal contemplación 
Vagar por aquella gloria 

8ue con tan leve ocasión 
s despintó la Vitoria; 
Mas , oh triste , ¿ no he corrido 
Por estos pasos, que han sido 
Los que á la muerte me llevan? 
Si, pues que memorias prueban 
El adormirse el sentido. 
Estas voces » estos sones , 
Que asordan el fresco viento, 
¿No son fúnebres pregones, 
Que del agravio que siento 
Publican las sinrazones ? 
No he visto al rico Nereo,, 
Que á lograrse en mi deseo 
Va de placeres cebado. 
Favorecido y honrado 
Con las g[lorias de mi empleo? 
¿ Ya Tirsia no se acomoda 
Con él , pues sorda á mi queja. 
Alegre esoera su boda? 
Pues ¿que parteen si me deja , 
Si al marido se da toda? 
Déjame también el suelo, 

Y pues no me acude el cielo. 
De su rigor da señal; 

Solo vos , bien de mi mal , 
Quedáis para mi consuelo. 
Vos , lazo, que sois herencia 
De sugetos mal pagados. 
Que las armas y la ciencia 
Rindieron atropellados 
Del golpe de una inclenencfai ; 
Vos rematad con la vida 
Esta unión tan mal unida , 
Que de agravios se alimenta , 
De un cuerpo lleno de afrenta 

Y de una alma aborrecida. 



Áquieaca un ¡azOt y quiérete ahogar ^ 
y sale LUCRECIA d detenerle]^ dice: 

LUCaCClA. 

Ganimédes, ¿qaé locura 
Es esta, que aai atropeHa 
Tu valor, seso y cordura? 

GA(fUI¿OBS. 

Déjame, Lucrecia, en ella 
Rematar con mi ventora ; 
Tu. discreción me permita, 
Mientras el dolor me incita , 
Que con la vida me pierda ; 
No me quites una cuerda, 
Que mil locuras roe quita. 

LDCÜECIA. 

Esu vez quiero enojarte, 
Porque importa á tu provodio, 
Y con un lazo enlazarte 

?ue es mas fuerte y mas estrecho 
mas digno de añudarte. 
OAmMisaa. 
Si es , como áloes , asas fuerte 
Por él le dejo, y advierte 
Que la palabra te pido. 

LOCMOIA. 

Solo puede ser rompido 
Por luita ley ó por mverte. 
Los braaoa de TMa aM, 



8ue como esposo te aguardan , 
eshechos por mi ocasión 
Los hielos que te acobardan : 
Tanto puede una afición. 

¿Quiesme dar, Lucrecia amiga» 
Muerte con mayor fatiga 
Que la que agora me diera? 

tOOaBGU. 

¿Cómo? Y 4 tengo yo aranera 
De serte tan enemiga? 
¿No sabes mi voluntad? 

OAHmincs. 

Bien la sé. 

LOCaiCIA. . 

«Pnesoyennpoco; 
¿Dónde llega mi amistad ? 

ganiiiAdes. 
Acaba pues, que estoy loco. 
Aun dudando en tu verdnd. 

LUoaeciA. 
Creyendo que entre voaetros 
La codicia no reinaba, 

?ue en cada palacio nuestro 
iene la mejor estancia. 
Te aconsejé , oh Ganimédes » 
Que pusieses en batalla 
Tu discreción contra el oro, 
Que al rico enemigo ensalza. 
Perdiste,' porque esta flera. 
De alguna fiesta cargada* 
De avarientos mercaderes 
Se habrá pasado á las barcas , 

?ue la comida os ministran 
os dan licitas ganancias; 
Súpelp, llegué á la cbon • 
Que de juncia y espadaüas 
Cubierto el tálame alegre, 
A los novios asuardabe; 
Hablé con Tirsia y sus deudos t 

?ue entre pobreu toparían, 
como vide one hadan 
De la voluntad balanza , 

Y que esta se inclina siempre 
Donde mas peso la cargan , 
Tanto de tu parle puse 

^Y cumpliré mi palabra). 
Que pesaba mas con elfos 
Que tu contrario. peaaba, 
Al cual despidieron luego 
Con buen término y criansa ; 

gue riqueza sobre ciencias 
s oro en campo de nácar. 

GAKíeáOKS. 

Dama , Lucfecia , esa mano. 
Que sola pudiera ser 
Causa del cielo que gano; 
Besaréla, por perder 
Todo resabio de humano. 
Quisiera, para pagarte. 
Que en mi pudieras trocarte, 

Y yo me trocara en ti. 

tOCSECU. 

Bien puedes4>agarme á al 
Sin mudarme y sin mudarte; 

Y aunque parece que quiero 
Que me pj^ues de contado. 
Eres discreto, y espero 

Que, por el mal que has pasarte*. 
JuzÁndo el mal de que muero, 
Me darás favor y ayuda. 

fiAmmiofta. 

Cuanto quisieres sin duda 
Puedes pedirme, aunque sea 
Esta gloria que me arrea. 
Pues por tu causa roe muda; 
Mas ¿qué sangre 6 e^dad 
Puede , Sefiora, ofteoerae 
Utllátuvolonled? 



UDCBIOIA. 

> pretendo Mterme 
it) mucha babilidid 
fjTordd una querella , 
(. romo labes, por ella 
desterró ni marido. 

Us causas he tábido 
ifl mal, Locreda bella; 
iri el reparo dé! , 

íhiüaesiaiportaiite, 
grieté. 

LOCaSGU. 

Pues lao fiel 
iiQestras y tan bástanle 
tillo mi dicha es emel « 
II me im|>orta que Tayas , 
^ij'iono poeo estas playas , 
I (ftiTiflcia du Afeides , 
rrdordetaotas lides, 
«. ijs últimas rayas. 
»fi«ces i Valeotiiio» 
l¿e gobierae osle svelo? 

GAiini^BS. 
C le OODOtCQ. 

LOCBICIÁ. 

Imagino 
Ma porti el justo cielo 
iw^i á mi desikio. 
fs ; or la fe que me has dado, 
kro i|ae en haber logrado 
1 1 rimeras alegrías^ 
i:$ ilentro pocoe días 
>y jiia coo uo recado, 
r hualel Duque eoüenda 
.\i) ir;iicioa de su esposa; 
t ri>j es bien que acá me eucienda 
> MJeñnda y celosa, 

> it >e logre en mi preoda ; 
1 Jeberas pagarme, 
ít^-s. pupoes ayudarme 
I iyif de tu ca^a pongas 
(•niquelo dispongas 
r-t-rme y á vengarme ; 
k«]ne extender la Terdad 
I r* iDcnlir. 

GANIMÉOES. 

En todo quiero, 
>'>stoátu voluntad, 

filiarte. 

LQCBECIA. 

A&i lo espero 

I ta favor y amistad. 

cAidn^ass. 
« (10 hábito Hugido,, 
ir- ijfi no soy conocido, 
Liirr volando i España, 
uM eris la mamila « 
itíeeoredoiitii marido. 

LDCRBCIA. 

is'spues,^ eu el camino 
ú>r4i li bacieoda que tienes. 

GAHillÉDBS. 

ki qae de tu mano vino, 

ir lo qoe sé de tus bienes , 

<■ I Qiüs \erme lo imagino. ( Vase,) 

LDCREaA. 

t rn<iíera en otro aprieto 
'•• r (TU industria su efeto ; 
• baeo amigo acomodo, 
tJMengodestemodo; 
M« amcbo no discreio* (Vtue*) 



.r 



U KJQCeSA GOMSTANTB.' 

Salen TORGATO t OTAVIO, con un 
voto de ponioñu. 

OTAVIO. 

Este veneno es aquel 
Que mandaste aparejar. 

TORCATO. 

¿Y es muy fuerte? 

OTAVIO. 

Es tan cruel , 
Que á Luzbel puede matar. 
Si puede morir Luabel. 

TORCATO. 

No mas; allá te retira , 

Y cierra tu boca y mira 

Que te importa el ser discreto 

Si esta vez no la sujeto 

Por bien , poV miedo y por ira 

{Áqvi $e retira algún poco Otavio.) 
Ya no espero otra ocasión. 

Sale UN PAJE. 

PAJE. 

Señor , la Duquesa viene 
*A buscarte. 

TORCATO. 

Y con razón 
Viene á mi la que me tiene 
La llave del corazón. 

Sale LA DUQUESA PLAMINIA , y 
eUntaes en una Hila. 

Toma , Señora , esta silla. 
OTAVIO. (i4p.) 
Triste dama, gran mancilla 
Tengo del rato que espera, 

Y que no tuve manera 
De avisalla ó escribilla.' 
Ñas tal anda , de curioso , 
Este demonio visible. 

TORCATO. 

Duquesa , ya receloso , 

Y hablando afable y sufrible , 
Ya manso , ya vergonzoso , 
Ya con temor y recato , 
Cuando te mostré el retrato , 

Y cuando el original 
De mi agradecido mal, 

Y de tu desvio ingrato. 
Todo por ver si pudiera 
Obligarte á remediarme , 

Y tü , mas cruda y mas fiera. 
Perseveras en matarme , 
Pues tu desden persevera. 
Ya no puedo sufrir mas ; 
Avisóte que me das 

La muerte, cuyo dolor 
Camina por mi rigor 
Con tu desden á un CQnu>ás. 
Mira esta razón, y advierte 
Que si la hornriga cobarde 
Pjocara excusar su muerte , 
Que no es justo que la guarde. 
Como yo , quien es mas fuerte. 
Esto te quise advertir. 

OTAVIO. (Ap.) 

¿Quién puede callar y oir 
Una tan grande Insolenciat 

FiAMUIIA. 

Si tuve I oh falso ! paciencia 

Para callar y sufrir , 

No pienses que es cobardía ; 

Que aunque ausente de mi esposo , 

Con el favor que me énvia , 

A ser tú mas orgulloso,, 



Venciera tu tiranía. 
Gana ftié de perdonarte. 
Por si daba en otra parte 
Esta tu soberbia loca. 
Mas ya quiero , pues me loca , 
Disponerme á castigarte. 
OTAVIO. (Ap.) 

¡Rara virtud! 

TORCATO. 

Yo te digo 
Que me reiré de gana. 
De temor dése castigo , 
Flaminia , si no te humana 
El ver que las has conmigo. 
Dime, por tu vida, agora, 
lEn q[ué te fundas , Señora , 
Cuando te muestras cruel? 

PLAHIIVIA. 

En que soy mujer de aquel 
Que desde España me adora; 
Dejado aparte lo mas , 
Que es Dios y mi obllgtcion. 

TORCATO. 

i Ob cuAo engañada vas! 
Yo espero que la opinión 

Y el enojo perderás. 
Porque sepas una hazaña 
Del que te adora en España , 
Mira esU carU ,.y penetra • 
Sos amores por su letra. 

(2>alelaesnsi.) 

OTATIO. (Ap.) 

'flh sembrador dezizaña! 

TORCATO. 

Dos cosas te represento-: 
Su apasionada locura , 

Y mi grande rendimiento; 
Que él la muerte te procura , 
Yo te doy vida en descuento. 
Al que tanto de ti abusa , 

Y al que tanto mal te excusa , . 
¿Qué le debes ? Haz la cuenU, 

Y nñejora y escarmienta. 

OTAVIO. (Ap.) 
Suspensa queda y confusa. 
¡ Cuánto puede una maldad \ 
¡Oh Duque , y qué mal te has becbo! 

TORCATO. 

Pues si mi mucha verdad , 

Y mi fe te han satisfecho 
De toda seguridad... 

{Vale otra carta , la que habla traiáo 

el cétree.) 
Si tu marido es muy cierto 
Que ya debe de ser muerto » 
Como lo reza este aviso, 
Viendo cuánto poco quiso, 

Y lo que á quererle acierto, 
Con dar la muerte á mi esposa 
Haremos un casamiento , 

De quien la fima envidiosa 
No publicará el comento , 

Y esta envidia es provechosa. 
Digo , para tú secreta 

OTAVIO. (Ap.) 

¡^Oh , cómo temo el efecto 
Desla recia batería ! 
Pues por los ojos envía 
Mil avisos de su aprieto. 
Mas ya quiere responder ; 
¡Cuánto mi aviso importara! 

• FLAMiniA. 

Natural es el temer, 

Y mas reina y mas repara 
El miedo en una mujer. 
Esto me ha suspendido ; 
Mas si de mujer <ba sido 

Mi temor, dflqrleeale nombre ; 



86 

En darte respuesta de hombre 
Descontaré lo perdido. 
Si fuera aborrecimiento^ 
Si malicia fuere clara 
Este odioso pensamiento, 
Sál>ele que no mellara 
Los aceros de mi intento. 
Pues siendo amor justo y flno. 
Aunque por nuevo camino,' 
Mira si me obliga en él 
El Duque aserie mas fiel, 
Cuanto mas amor le atino. 
La nueva de su pifision 
Es lo que me da cuidado. 

TORCATO. 

i Ob terrible obstinación ! 

OTA VIO. {Ap.) 
¡Oh pecho fuerte y probado 
Con tan grande obligación ! 

TORCATO. 

No creo de tu cordura 
Que . siguiendo esa locura , 
Pondrás en tal contingencia 
La dulce vida á sentencia 
De la muerte , que es muy dura. 
Muda de opinión , y advierte 
Lo que te idiporta mudalla. 

PLAMIXIA. 

Cuando me atreví á ser fuerte , 
Ya venci en igual balaila 
Los temores de la muerte. 
Dámela cuando quisieres, 

Y no me humillo á quien eres ; 
Por este papel me humillo , 
Pues el Duque , ai escribillo , 
Me sujeta á lo que hicieres. 
Regalo será el morir 

Si él no vive ; y si no es muerto , 

Tampoco quiero vivir» 

Pues sobre á que esto es muy cierto. 

Que no se puede sufrir, 

Tú querrás á cada lance 

Darme con miedos alcance. 

Pues sé que tienes poder ; 

Yo estoy sola y soy mujer , 

Y es la muerte un recio trance. 
Agora , que Dios me ayuda , 

Y arma de valor mi pecho , 
Me puedes matar. 

OTA VIO. (Ap.) 
Sin duda 
Que no es de mujer tal hecho. 

TORCATO. 

Ap. Ni llora ni se demuda.) 
Leona , que en sangre badas 
^ De tus venas tus hazañas ; 
Sierpe, que arrastra á la muerte ; 
Tigre , que el furor convierte 
Contra sus propias entrabas; 

Y mas que todo , mujer 
Obstinada en no querer 

Lo mas cierto y lo mas bueno , 
¿Sabes qué es esto ? Veneno 
Que ese tuyo ha de romper. 

(Aquí le mueitra el veneno.) 
Resuélvete , que ya es tema 
Eso , mas que fe y verdad. 

OTAVIO. (Ap.) 

Contra la corriente rema. 

FumniA. 
Como es oro la bondad , 
Fuego la apura y no quema. 

Y asi , cuanto mas harás , 
Menos ganas, y me das 
Mas corona de virtud. 

V 

TORCATO. 

Por ver si tu juventud • 
Del falso error en que estás, 



DEL CANÓNIGO TÁRREGA. 

Sobre acuerdo te retira , 
Éntrate en eso retrete , 

Y dentro de una hora , mira 
La muerte que te promete 
Quien por tu muerte suspira, 
{Vasela Duqueea, y Oiavio hace como 

que va á acompañarla.) 

Y al On tu bien y tu daño.— 
¿Dónde vas? ¡Hola! 

OTAVIO. 

^ , Acompaño 

AI retrete á mi señora. 

TOICATO. 

Quédate conmigo agora. 

{Ap. Este me va sobre engaño.) 

OTAVIO. (Ap.) 

Todo malo es receloso. 

TORCATO. (Ap.) 

Pero si yo lo barrunto... 

OTAVIO. {Ap,) 
¡ Oh, cómo anduve medroso! 
¿ No la avisara en un punto ? 
Ni tengo lyiz ni reposo. 

TOnCATO. 

¿Qué estás pensando? 

OTAVIO. 



■ uaaKmO 

Cómo el duque Valentino 
Ha de tomar esta muerte , 
Si en la carta no lo advierte. 

TORCATO. 

Digo que soy adevino. 
{Ap. Quiero hacer el juego maña; 
Que este me vende ó me engaña.) 
Por tu daño contrapuntas , 
Otavio, muy bien preguntas: 
Mas si el Duque desde España 
No se declaró mejor, 
Fué porque yo lo entendía. 

OTAVIO. 

Pues me escuchas bien , Señor , 
Solo una cosa querría 
Por descargo de tu honor: 
Que aguardes otro correo ; 
Que en el pasado no veo 
Que te dé tal facultad. 

TORCATO. 

Dices muy grande verdad ; 
Yo cumpliré tu deseo. 



Entra UN PAJE. 

PAJE. 

Señor, ala puerta queda 
Un mensajero aguardando. 

TORCATO. 

Pues ¿quién la entrada le veda? 

Voie eipitfe, y enira EL CORREO, 
conKL PAiK propio, 

4 

CORREO. 

De España vengo volando. 
Porque albricias me conceda 
La Duquesa , mi señora. 

TORCATO. 

Yo te las mando ;tque agora 
No puedes hablar con ella. 
¿Donde está el Duque? 

CORREO. 

Eu Marsella, 
Libre y contento. 

TORCATO. 

En buen hora^ 



Mas daña cnanto mas Urda. 
No lo publiques , y aguarda.^ 
Mira , Ouvlo , ese papel, 
DIrásme lo que hay en él.~ 

Y haz tü que junten la guarda. 

( Yante el pttfe y el correo. ) 
(Ap. Si no mu^reesta mujer, 
Me descubre á su marido ; 
Si vive Otavio, ha de ser 
Causa del mayor ruido 

8ue me puede suceder, 
uera ya quien me embaraza , 
Que al Duq^e su misma trau 
Por disculpa darle puedo , 

Y muera Otavio , y mi enredo 
No puede salir á plaza. 

Este acuerdo ese! mas sano.) 
iCon qué empezó este corrcor 
láñese papel es jlano 
Me dice el Duque , y lo creo , 
Que vitorioso y ufano 
Viene luego y no me pesa; 
¿ No es esto? No escribe así? 

OTAVIO. 

SI, Señor, pero no áü. 

TORCATO. 

Pues ¿á quién? 

OTAflO. 

A la Duquesa. 

TORCATO. 

¿ A la Duquesa mas daño? 

OTAVIO. 

Y abrlUa porque te sigo. 

TORCATO. 

Yo andbve recio y extraño 
Con él , con ella y contigo; 
Pero ya me desengaño. 
Yo quiero hacer amistad 
Ya fuera de la ciudad ; 
¿Sabes la viñaólardin 
Que compré del Florenlin 
Por tan grande cantidad? 

OTAno. 
Bien la sé. 

TORCATO. 

Pues vé al momento » 

Y aparéjanos allá, 

Con tu usado cumpllmleuto , 
Una cena , que será 
Duice postre de mi intento; 
Que allá pienso llevar 
A la Duquesa en un «oche. 

OTAVIO. 

Por albricias quiero entrar. 

TORCATO. 

Yo te las daré esta noche ; 

?ue estas á mi se han de dar. 
no cuentes la venida 
Del Duque , porque sabida 
De mi boca por su gente. 
Alguna saña descuente 
Que me tiene concebida. 

OTAVIO. 

Asi lo haré. ( Vqm 

Entra UN PAJE, 



PAiR. 

Ya he juntado 
La guarda , como has mandado. 

TORCATO. 

Entre el capitán Orfeo , 

Y 00 se vaya el corrt*o , 

Y esté la puerta á recado. 



,u tí poje r 9 f^o EL CAPITÁN 
URFEO. 

CAPlTA^f. 

).jé e:> lo que iiiaadas, Señor? 

TOIICATO. 

iii^-iü emplear, Capitán, 
„ vcrf lu y lu valor 
,. r,e-(nJosqueuosvan 
[luque ) A mi el boiior. 
,, , ¡ue es el caso breve , 
5 mjiar un falso aleTC 
, j^ttTcs , díréie el nombre. 

CANTAN. 

„ ..^ (iel vasallo, no es hombre 
¡jif-íj |.or su re> uo &e atreve. 
t^i.jUNio dudar no uuiera 
•cíj míese agravio. 
roa CATO. 

pl»^ el (]ne importa que muera 

...eírjidorÜlaYío; 

;..tie turbas? Qué le altera? 

OAÍ'ITAS. 

•■'¡ral mudaD/.a habido; 
• ,if ba diasque rompido 
i!., con él por amores. 

TOBCATO. 

t,>> «i !^is competidores, 
...toesti mi partido. 
n . in volando una copa; 
i .< .10 sabrás eu qué topa 
I \' r<lad de aqueste caso. , 

! ;i EL rAJE con un vato^ en el 
. . ]/ i'jñdrá Torcaio ¡a mitad del ve- 
.r.o que esld en otro vaso encima de 

•.'.^ meta. 

1- ie llevar este vaso 

L,j nr traidor de Europa; 

,>.iod¡go,aDe espera 

III < jardio deleitoso , 

.\-n el falso ó no quiera , 

^t-neiiu rabioso 

> n> beber y que muera. 
' '.ij si <*$ acertado, 
'3 ii'H'O ya fiuado , 

rile donde se encubra ; 
y [irijae no se descubra, 
^i'iudadle be sacado. 
' ¡ ir.<s la compañía 

' -lia, V siporfla , 
i ík Mea puñaladas. ' 

CAPITÁN. 

:' '>nQde las jomadas 
.^mi brazo apetecia. 
> os .il panto servido; 
i ' . iifíT qaé partes , Señor, 

f-^eneoo? 

TORCATO. 

He sabido 
¡1* ^<de mas fbefza y mejor 
ii'-il*^ *>ste mas repartido. 
'^t»^ülre ese correo. 

Kt( e\ Capitán^ y entra EL CORREO. 

CORRr.0 

' mncbo gusto j deseo 
' • i'jr (esperando estoy. 

TORCATO. 

'j ti la |Q|^ que doy. 

{Date de puñaladas,) 

CORBCO. 

'; que rosero! 

TORCATO. 

Asi lo creo. 



U DUQUESA CONSTANTE. 

Salen dos goardas. 

¡ Ah de la guarda ! Arrojad 
liste difunto en uo silo 
Sin mucha publicidad. 

GUARDA 1.** 

t Oh pobre ! ¿ Qué hiciste ? Oilo. 

GUARDA 2,^ 

Alguna grande bondad. 

( Llévanse el cuerpo muerto.) 

TORCATO. 

Para llagas enconadas 
El aplicar es gran yerro 
Medicinas delicadas , > 
Cuando con fuego ó con hierro 
Solo pueden ser curadas; 

Y asi rompo y atropello 

Mi mal, pue»me puso en ello 
Esta fiera ingrata y dura. 
Que está mas brava y segura, 
Tiniendo el agua hasta el cuello. 
Tanto por salfrme del , 
Cuanto por vengarme della, 
Me quiero mostrar cruel; 
Mas ya viene la centella 
Que me hace un Mougibel. 

b* Oh pertinacia ! Oh rigor, 
igno efeto del furor 
De una mujer apremiada! 

Sate LA DUQUESA FLAMINIA. 

FLAMINIA. 

Ya del todo asigurada 
Del ordinario temor, 
Vengo , Torcato , á morir , 
Si á matarme te dispones , 
Movida de unas razones, 
Que te las quiero decir. 
Mi esposo manda que muera ,* 
Es mi señor natural ; 
La razón mas principal • 
Selo estriba en que quiera. 
Yo no puedo tener gusto , 
Quizá el Duque está sin vida , 
Quedo sola y afligida 

Y eu poder de un hombre injusto. 
La vida es jornada incierta , 

La muerte mas general, 

Y quizá con otro mal 

Me aguarda en aouella puerta. 
En mi se acaba el linaje , 
Que en Italia florecía, 
A cuya sombra podía 
Vivir sin temor de ultraje. 
Yo muero leda y sin colpa, 
Ni pecho llevo siguro; 

Y pues yo no lo procuro. 
La fuerza doy por disculpa. 
Por Dios y por él también. 
Por si volviere á su estado. 
Ni quede al mundo obligado , 
Ni algunos culpa le den. 

Yo te ofrezco de fingir 

Que muero de otro acídente ; 

Dame el veneno. 

TORCATO. 

I Oh Inclemente , 
Que aborreces el vivir ! 
Moviérame á compasión 
Tu juventud mal lograda ; 
Pero mi saña, incitada 
Deiu recia obstinación , 
Del arbitrio que tenia 
Para dilatar tu muerte 
No quicrcf usar; pero advierte 
Que ni es santa esa porfía , 
Ni á Dios le parece oien 
Corazón tan pertinaz ; 



87 

Porque el cielo todo espaz , • 

Y es guerra odiosa un/iesden. 

( Áqui toma Flaminia el veneno en la 
mano, y estáte contemplando^ y pro- 
sigue Torcato:) 

¡Toma el veneno en la mano! 

¿No le teme? 

FLAMINIA. 

No le temó. 

TORCATO. 

Esta locura es extremo 
De UD corazón inhumano. 

{Aquí le junta ó la boca.) 

Junta al labio , uo hayas miedo ; 
¡Qué! ¿no te temes? 

FLAMINU. ^ 

Muy poco. 

TORCATO. 

Bebe del ; aguarda un poco; 
Matarle quiero y no puedo. 
Pero^ide tu locura 
No me resulta otra cosa 
Que una muerte rigurosa 

Y una enemiga tan dura , 
¿Qué piedad puedo asuardar 
De quien de sí no la tiene ? 
Una vez erré, y conviene 
Que persevere en errar. 

En odio grande ha trocado 
Los enredos del amor , 
Bien es suyo este rigor, 
Dése tu pecho obstinado. 

{Aqui bebe el veneno.) 

Bebe ; qule en tu pertinacia 
Me das ejemplo á la mia , 

Y acaba tu rebeldía , 

Y acábese mi desgracia. 

FLAMINIA. 

Ya parece que aliviada 
Me siento, amigo, y mas fuerte. 
Desde que siento la muerte 
En mi pecho aposentada. 
Voyme á dar razón de mí, 
Que al fin he de morir luego , 

Y por Dios te pido y ruego , 
Si pueden ruegos en ti , 
Que le relates fielmente, 

Si aporta acá mi marido, 
Este poco que le he sido 
Fiel, amiga y obediente. 

Y mira por mis criadas, 

De quien fui muy bien servida; 
Que por ser cort» mf vida , 
Uueoan mal galardonadas. 

Y Dios te perdone , amigo ; 

Que yo por mi te perdono. {Vase.) 

TORCATO. 

Mal hallarás ese abono 

Bu tu mayor enemigo. 

Afligido me han deiado 

Tu locura y tu desden; 

Mas yo le jTuro que es bien 

Poner cosas á recado. 

Una que mucho me importa* 

Me reparas en fingir 

Tu manera de morir, 

¡Oh mujer soberbia y corta! {Entrase,) 



Marina. 

{Dense dentro algunas voces, como de 
tempestad , y digan dentro gritando 
DOS pilotos: ) 

PILOTO i. ° 

Amaina, aojaina, presto ayuda, ayuda. 



Beben al mar la ropa y obras mnertM; 
Acuda cada eual , acuda , acuda • 
Cierren las puerías que verán abiertas. 

wiiOToa." 
Al esquife, SeQor; que ya sin d«da 
La muerte se va entraiido por las puer- 

piLOTo 1.^ [las. 

Ayúdanos, Sanlelmo, en este aprieto* 
Y vos , sagrada Virgen de Loreto. 



DEL CANÓIflGO TARRBGA. 

Y tentar la misma suerte 
Que por esUs ha pasado ? 

OANIHÉDBS. 

Nosabes tú la verdad 
De mi historia. 



Sale EL DUQUE, desnudo y mojado, 

DUQDE. 

Gradaste doy, Uno y Trino; 
Que , aunque rolo y destrozado 
Me das por fin del camino 
La costa de mi ducado , 
Que es esta , á lo que imagino, 
Libre de las ondas fieras, 
Que han sorbido mis galeras , 
Sin que dellas escapase 
Uno solo que pisase 
A mi lado esas riberas. 
Mas aunque pude librarme, 

Y he surgido en este suelo. 
Que tanto bien ha de darme , 
Combato con un recelo , 
Que es imposible alegrarme. 
Allá me nació en España, 

Y desde allá toe acempatta , 

Y engendróle en mi dolor 
Torcato el gobernador, 

Que sospecboque me engaña. 
Tengo asomos de que élfüé 
La ocasión de mi jornada, 

Y recelo de su fe 
Por una carta cerrada 
Que al partirme le dejé, 
Que me da las manos rienbs 
De temores y de penas ; 

¡ Ah mocedades perdidas! 

Y ¡ cómo sois conocidas 
M^or en tierras ajenas ! 
Mas pues esta adversidad 
Tan a cuenta me ba venido 
Parasaber la verdad. 
Quiero buscar un vestido 

Y entrarme por la ciudad. 
Entre aquestos pescadores. 
Que , ubres de mis temores , 
Alegres pasan la vida. 
Pienso hallarle, y la guarida, 
Que es mejor qu^ las mejores. 

Salgan GANIM£DE8 t LAUSO. 

GAdmÉDBS. 

Estas son de las hazañas 
Que el mar hace cada dia. 

1»AUS0. 

¡Qué de cosas , y qué extrañas 

De cuantas la tierra cria 

Ha escondido en sus entrañas! 

* OAIfUÉDCS. 

Y las gentes miserables 
Dan por sus aguas mudables^ 
A merced de un frágil leño, 
Ratos al susto y al sueno , 
Como si fueran tratables. 

Díganlo esas tres galeras , 
Que agora quedan sumidas , 

Y tanto, que en vano esperas 
Qa« aig«nas gentes perdidas 
Aporten á estas riberas ; 
Que todas se han anegado , 

Y tú ya rico y velado , 
¿Quiere» al mar ofrecerte 



LAUSO. 

Bien la sé. 

garihídbs. 
¿No has sabido la amistad 
De Lucrecia? 

LAUSO . 

Por mi fe. 
Que fué ejemplo de bondad. 

GANlMáOBa. 

SI quedo rico por ella. 

Y SI de Tirsia la beUa 
Me dió la mano perdida, 
Por quien me ganó la vida 
¿Será locura perdella ? 

LACSO. 

Haces bien , que es grande arreo 
De la virtud el ser grato ; 
Mas ¿qué ba sido de Nereo? 

GANUláOES. 

Ya por amigo le trato, 

Y en festejarle me empleo. 
Que , por ser rico , me ba dado 
Mil favores y su lado. 

LAUSO. 

Dios quiera que no te cueste ; 
Mas i ay ! ¿ ané extranjero es este , 
Tan desnudo y tan mojado Y 
{Miranle, y diee GaMmédei apar fe:) 

gaxiii£des. 
O yo duermo ó desatino, 
O es el duque Valentino. 
Disimular me conviene ; 
Que si es éi , del cielo viene 
A excusadme este camino. 

DUQOg. 

Si vuestras chozas amadas 
Albergan los extrai^eros , 
Como están acreditadas , 

Y si de los OMrineros 
Son reparos j moradas, 
Por Dios , Señores , os ruego 

8ue á vestido , mesa y fuego 
n marinero acedáis. 
Que del furor que miráis 
Escapa. 

QAüniÉDBS. 

Tened sosiego; 
Que presto seréis servido 
Con fuego , mesa y veetide. 
Dado con limpias entrañas. 
Porque son estas cabanas 
Tales como siempre han sido. 
¿De dónde sois? 

DUQUE. 

Catabres. 

OARmíOBf^. 

¿Y las galeras perdidas? 

SVQVB. 

Del general glnovés. 
Que venian dirigidas 
Ai socorro del irancés. 

CANiaiDES. 

Mp. Este es el Duque sin dods. 
Tufe, Lucreda, me ayoda; 
Yo quiero favoreoella, 
Y entablar aiu ti por ella 
Una invención muy aguda.) 
Nadie sabe , forastero , 
Los reveses desu ingrata ' 
Mejor que el que es marinero , 
Como squei que Juega y trata 
I Sus suertes en su tablero. 



Y asf , DO quiero dedros 
Lo que puedo divertiros , 
Sino llevaros, Señor, 

A parte donde mejor 
Pueda hablaros y aerriros, 

?ue es una choza vuestra, 
ao rica de voluntad , 
Como pobre por ser nuestra. 

DUQUE. 

Yo serviré la amisud , 

Y en fe della os doy mi dieur». 

(Vanié el Duque y Lau$o.) 

GAmilÉDES. 

i Oh Lucrecia , qué invención 
Llevo en la imaginaciOD! 
Traidor seré , mas no importa ; 
Que bien es amistad corta 
La que repara en traición. 
(Entrase , y te acaba la ^etjunh 
jomada, ) 



JORNADA TERCERA 



Salen dos guardas, eos el cuerpo m 
lo de OTA Vio, v iü. CAPiTA> »• 
FEO. 

CAPITAM. 

Esta piedra levantad. 

Y en esu fuesa enterrad 

Al sehor ütavio, al Indo 

De aauese genril , que honrado 

Dejólageniilídad. 

GUARDA 3.^ 

¿Cómo se llamaba? 

CAMTAIC. 

THo, 
Dice el letrero» oue está 
Despintado ó mal escrito. 
{Aqut aliOH la piedra de la eepultm 

CCAROA t.* 

Mucho pesa. 

CAFITAÜ. 

Pesara 
Porque es de Jaspe infinito. 

GUARIUi 3.<> 

Huesos quedan todavía. 

GDARDA 1.*' 

Este agujero qaerria 
Cerrar con un recio caMo. 

CAPITÁN. 

Déjalo, no ímporu unto. 
Por sí respira algún dia 
OUvio. 

También podrán 
Entrar por aquí lagartos. 
Que su cuerpo comerán. 

CAPÍTAII. 

Si , que tiene buenos cuartos. 

COARDA 2." 

Tan buenos como el buso pao. 

CAprrASi. 

Vamos á palado presto, 
Y callad , v esperad desto 
Mercedes muy principales. 

tiOASDA 2.^ 

i\o las quiero; si son tales. 

Yo me dejo con mi resto . ( Vaf < 



tU GAJÍMEDES f TIRSU , ta cual 
kú é€ uMfr «M ímm cm nutníeles $ 

rtcad9, 

jn.Tirsia.U mesa presto 
II jas riberas del mar, 
ue el huésped quiero alegrar, 
).íen&o alegrarle «b esto. 
ijoe DOS lieoes para cena ? 

r«í maneraa de pescados 
orntsaseiias asados, 
oDi eosaUda muy boeoa. 

GA!nil¿DBS. 

nteodiifalUdesal, 
Bes de tos mfioa ba sido. 

TIRSU. 

placer, sefior marido, 

uomeuateíanmal; 

ve 00 fué mala ensalada 

jqQeledieroDajer; 

|tn biea la sapo eomer, 

«13 dejó por salada « 

fi« como en frescos pimpollos, 

jueroa rosada estaba, 

A \erd6 uoevo pintaba 

v^ príiDerízos cogollos. 

CAmiliDES. 

bvf i niego yola teroura ? 
oa¿ la vida dorara. 

TiasiA. 

oNtoj cierta que repara 
iik m vuestra veoiura ; 
> .is^s al pao de la boda 
«neis coa grande apetito, 

I «ti leyendo el sobreescrito, 
jrojaii la caita toda. 

GAKIII^OBS. 

totei vo toda mi vida 
'<^a^o ser recieo casado. 
ínu mesa bas adreeado, 
[t.Dv>a,cODiosa y florida. 
[jfieaeelbaésped. 

Sale EL DUQUE. 

DOQDK. 

Oh amigo, 
{B alegre Tida y coriosa 
De mi patria y de mi esposa 
% olTido* estando contigo. 

GANiaÉOES. 

Ttnn quiere regalarte ; 
líbalo todo á sn coeota. 

DOQOC. 

hf^ «to esposa no se sienta? 
XitiTA . bieo puedes sentarte. 

Timu. 
vn¡r« de mayoBdomo, 
(»tp9je7dema5tr||ala. 

WQílt.' 

ifT^fiera tanta gata 

I I iiué^ de mayor tomo. 

' \ivl u lieníaii el Duque y Ganimé' 

Meagorameimigino 
'^>: so; vuestro dnqoe. 

6Ani«¿DKS. 

Qoiero 
T'Qeros por tal . y espero 
•rtUf os por Valentino. 

[ÁqiíÍMatteniún á comer,) 

VOQUS. 



V«i le 



stesudí? 



LA DÜQüESi CONSTANTE. 

No llegan acá esas nuevas , 

gne son manjares y pruebas 
e la corte entronizada ; 
Allá todo en ellos cabe , 

Y ténganlo en bora buena , 
Pues quizá que en esta oeoa 
Hay quien un secreto sabe ; 
Pero... 

DUQUE. 

Huésped , ¿qué secreto 
Sabéis vos? 

GAHIMÍDES. 

Cosa es muy alta. 

DUQUE. 

¿Es alguno sobra? 

GANINÉDES. 

Es falta 
De bondad y de respeto. 

DUQnS. 

{Ap. Saltos me da el corazón.) 
De extranjeros es querer 
Todas las cosas saber 
Ajenas de su nación ; 

Y asi, os ruego por mi vida 
Lo digáis. 

GANinéDES. 

Será maldad ; 
Que es deshonor. 

DUQUE. {Ap.) 

Negra bondad , 
Negro honor, negni comida. 
{Aguije suipenda, y coma muy poco d 

poco.) 
sin duda que á mi me toca. 

CAIfTH^DRS. 

Huésped, ¿de qué os snspendeis, 
Que una jomada ponéis 
Desde el plato hasta la boca? 

DUQUE. 

Enojóme en todo efeto 
Con vos. 

GAKIMÉDES. 

¿Sobre tanta paz? 

DUQUE. 

Si , pues me hacéis incapaz 
De guardaros un secreto. 

GANini^DES. 

Lo que al duque Valentíno 

Le importa , ¿qué os toca á vos? 

DUQUE. {Ap») 
i Oh justo azote de Dios ! 

GAinilÉDES. 

¿ De qué os ponéis tan mobino? 

DUQUE. 

Digo, Señor, que reviento 
De veros desa manera. 

GAnill¿DES. 

Sálgase Tirsia allá afuera ; 
Que yo os quiero dar contento. 

TIBSIA. 

Voyme , que ya los entiendo ; 
Soy parlera. 

DUQUE. • 

Sois mujer. 

6AN1MÉDES. 

Tenednos fresco el beber. 

DUQUE. 

Para el fuego en que me enciendo. 
{Vaie Tirgia.) 

GANUÉD^'S. 

Extraña curiosidad • 
Es la vuestra. 

DUQUE. 

Soy carioso. 



89 



GAmHÉDES. 

Pues, por el Dios poderoso 
Que nos gobierna , inriad 
Que lo callaréis. 

DUQUE. 

Si juro. 

GAFUMéDES. 

Pues sabed que esotro dia, 
A la que el alba reía 
Llegué de palacio al muro. 

DUQUE. 

¿ A cuál ? ¿ Al de Valentino ? 

GAMüéDES. 

No hay en corte otro palacio ; 
Pero comamos despacio. 
Que no estamos de camino. 

DUQUE. {Ap.) 

¡Ay mi honor! 

GANIMÉDES. 

Es'que quería 
Una nación de pescados 
Vender, por ser estimados, 
Y ni tiempo que amanecía... 
¿ Dirélo? Vide una escala , 
Por la cual bajaba uu hombre , 
Que es mejor callar el nombre; 
Bajaba desde una sala. 

DUQUE. 

¿De palacio? 

GAXIHÉOES. 

Y de la estancia 
De la Duquesa. 

DUQUE. 

¡Oh traidor! 
¿Quién era? 

GATfIIÍ¿DES. 

Basta, Señor; 
Que era varón de importancia. 

DUQUE. 

(No mas; mi honor es perdido.) 
Por un solo Dios te ruego 
Qge no me atices el fuego 
En que me ves consumido. 
Pues has comenzado, acaba. 

GA!«!MÉDES. 

Como si os tocase á vos 
Os apasioii»is ; por Dios, 
Que es brava esa pena. 

DUQUE. 

Es brava. 
¿Quién era el hombre? 

GANIMÉ DES. 

. Toréalo. 

DUQUE. . 

¿Y la dama? 

^ GANméDES. 

Digo que era 
Flaniinia. 

DUQUE. {Ap.) 

Desa manera 
Con razón me aflijo y malo. 

GANIV1&DES.' 

Como tiene aquí una aldea. 
Es de mi muy conocido ; 
Sentile y no fui sentido; 
Víle , y porque no me vea 
Me alargué con una rama , 
Y á no sé quién , que allí estaba , 
Le conté lo que-dejaba , 
Caminando con su dama. 

DUQUE. 

; Ay de mí ! 

GANIHÉDES. 

Porque salía 
Reventando á borbollones , 
Lances, glorias y.ocasiones, 



90 

Quehajr que contar para nn dia. 
Ya osláis , huésped , satisfecho. 

DUQUE. 

Gentil consuelo me das. 

GAKlMéDES. 

Y esto no salga jamás 

De mi pecho y de tu pecho ; 

Y estimemos nuestra vida, 
Pues es lo que puede ser. 

Sale TIRSIA. 
TinsiA. 
Señores, ¿usa el beber 
Por dicha en esta comida? 

DUQUE. 

Ponzoña la llamo 50. 

TlRSiA. 

¿Qué le habéis contado, hermano, 
Al huésped, que tan temprano 
Con nosotros se enojó? 

DUQUE. 

No es enojo, Tirsia bella ; 
Una tristeza es que suele 
Venirme , y así me duele, . 
Que habré de morirme della ; 

Y porque el manjar me daña , 

Y el paseo me divierte, 

{Aqui te levanta de la mesa.) 
Quedaos á Dios ; desta suerte 
Se ha de emprender una hazaña. 
¡Oh choza de] conde Orlando! 
Quisiera su furor ciego 
Para abrasarte en el fuego 
En que me voy abrasando ; 
Pero mejor es guardar 
Contra mi casa su furia, 
Que un honrado y con injuria 
Con seso se ha de vengar. {Voie.) 

TlRSlA. 

í Ay Dios , qué furioso parte ! 

GAIi|lll#.DES. 

Herido va de una flecha, 

Que ni remedio aprovecha , 

Ni será consuelo parle. • 

TIRSIA. 

A fe que lo he de saber. 

GANIMÉDES. 

Si , pero en otra ocasión. . 

Salen LUCRECIA y CORIDON. 

¡ Oh Lucrecia ? ¡ Oh Coridon ! 
4 Tanta merced puede ser? 

coRiDorr. 
¿ Qué se hizo un extranjero, 
Que Lanso dijo que estaba 
ConUgo? • 

GAfl!M¿DE8. 

Agora cenaba 
Muy alegre y placentero, 

Y enfermo ó loco de veras , 
De nosotros se ha partido. 

CORIDOX. 

Pensamos que habrá salido 
Libre de aquellas galeras; 
Que son infaliblemente 
Las del duque Valentino, 
Que al remate del camino 
Se ha perdido con súdente. 
Avisé al Gobernador 
De su naufragio, y quería 
De uno de su compañía 
Saber cómo fué mejor. 

GANINÉDBS. 

Él me dijo que era inglés, 
Y' de Genova la armada. 



DEL CANÓNICO TÁRREOA 

CORIDOlf. 

Fué mentira, vmal pensada; 

Mas yo volveré despiies. ( Vaie.) 

GAMMÉDES. 

Recoge, Tirsia, la mesa.— 
Vente , Lucrecia , conmigo, 
Que te fui muy buen amigo. 
Va te cumplí la promesa ; 
Que es el duque Vulentino 
Él que buscáis. 

LUCRECIA. 

¿Cómo ha sido? 

GANIMÉDES. 

Del modo que lo he sabido 
Lo sabrás en el camino. 

(Vansep entren la mesa.) 
Sale EL CAPITÁN ORFEO y UN PAJE. 

PAJE. 

De justo lulo. Capitán , se viste 
Toda nuestra ciudad alborotada. 

CAPITÁN. 

¿Que al fin murió Flaminia? 

PAJE. 

tomo viste. 
Acabó la Duquesa su jocnada. 

Aquietitra EL DU(jUE, y póngase en 
parte donde no le vean. 

DUQUE. 

Este son de campanas largo y triste. 
Que aspmbra mi ciudad tiranizada , 
Me hiere en las entrañas y me altera. 

. PAJE. 

Su muerte fué , Señor, desta manera. 

DUQUE. 

Estos cuentan la causa deste llanto; 
Pues voy bien disfrazado, saber quiero 
La causa del. 

PAJK. 

Apenas su gran manto 
Mostró la noche antigua al hemisfero. 
Cuando de nuevo y no pensado espanto, 
Causado por un ecu lastimero 
De mujeriles voces desiguales. 
Se hincheron de palacio los umbrales. 

DUQUE. 

Palacio dijo ; cosa es que me toca. 

PAJE. 

Corrimos pues al mujeril estruendo, 
Y con un rostro que a llorar provoca 
Las peñas, muchas lágrimas vertiendo. 
Mil perlas derramando por la boca , 
Hallamos á Flaminia, que muriendo... 

DUQUE. 

¡Flaminia! ¡ay triste! 

PAJE. 

Ya se despidia 
De la postrera luz, y asi decía: 
« Un repentino mal apoderado 
De mis débiles ftierzas, recio y fuerte, 
Va,1:omo veis, amigos, me ha llegado 
A la temprana,annque e8perada,muer* 

[te. 
Al Duque os encomiendo, si ha queda- 

[do 
Libre en España desta misma suerte. 

DUQUE. 

Pues ¿cómo no ha llegado mi correo? 
Con mas dolor , con mas temor peleo. 

PAJE. 

Dijo; y trocando aquel matiz de grana 
En pardo claro y amarillo escuro, 



Tal como flor marchita , que tempm 
Se rinde al hado preJ^uroso y dur(., 
Pagó el cuerpo gentil la deuda hunuD] 

Y el alma pura por el aire puro 
Subió á gozar de la inmortal bellt-a 
Dejándonos aquí duda y trisieu. 

CAPITAL!. 

¿Duda? y ¿de qué? 

PAJE. 

De ver cuan repeniir 

Y sin exlerna causa fué su muert(>; 
Que ni el doctor Cardano lo adr^ iu;, 
Ni dice cosa que a razón concierie , 
Mas lo que se murmura y se iiiii^ui 
Dirételo al oído. 

(Aquí le habla al oidá 

CAPITANA 

Desa suerte 
No hay que espantar, y aun yo hien [ 
Conürmar tu razón con otra mía. [.ir 

DUQUE. 

Todo en mi daño es esto cuanto veo ; 
Crece mi enfermedad de punto en yn 

PAJE. 

Si quitares ver con imperial arreo 
Un cuerpo muy honroso, aunque difu 
Que en esa sala yace. 1 

DUQUE. 

Allá el de^t o 
Me lleva donde está mi hacienda, jiini 
De mi vida ya muerta, ¡oh suerte iiv 

Que ni me da reposo ni me mata. ( \m 

CAPITÁN. 

¿Cuándo la entierran? 

PAJE. 

Pienso que roa fiLiM 
Que el doctor manda que se este 1 
Sin enterrar. [01 

CAefTAlf. 

¡Oh ciencia incierta } tuu 
Que matas y rematas y porflas ! 

PAJE. 

Torcato viene, que en cerrar se afa'ii 

CAPITÁN. 

¡ Cómo sabf el traidor de hipocresía 

PAJE. 

Yo me voy á poner mi luto ea talle. 

CAPITÁN. 

Yo me quiero quedar, porque he de h 

[blyi 

Va^eelpüje, y sale TORCATO, cou t 
to y leiiendoun papel ^ v CaHLNO 

TORCATO. 

Y á Coridon le dirás 

Que estimo en tanto la nueva 
Cuanto Dor esta verás: 
Vete, y la carta.l^eva. 

[Dale la carta, y vase C^rtn 

¡Oh Capitán ! ¿ Aquí estas? 
Pues ¿hizose bien aquello? 

GAPrrAN. 

Bastaba entender en eI»o 
Mi mano por tu mandado. 

TOfkCATO. 

Y ¿dónde qaedó enterrado? 

CAPITAL. 

Donde nadie podrá vello. 

TOaCATO. 

Bien me Iftii servido ; yo quiero 



iirj este pspel primero. 

íMraie el papilée Cmdon, y nUen- 
trat lú /#«, éUe Toréate :) 

io<i , qae los esudos parle, 
uuiolonUdesfnero, 
f (JaioicleVftIeuiino 
or un extra&o camino; 
ot>s éi coQ ios tres galeras 
e \ii perdido eo las riberas 
e «o dacado, al cual vino 
t España con so intención , 
oído dice ese papel. 

CAriTAN. 

I rae cierta su prisión, 
t^uieo asegura que es él? 

TOtCATO. 

[itnóa imaginación! 
kf. A no tener el correo 
fgQudo, ja mi deseo 
Atmara so vela hinchada.) 
:>.¿ es cosa averiguada 
nt H üuqae es muerto. 

CAPITAK. 

Y lo creo. 

TOnCATO. 

i Duquesa es va difbnta , 
01 Locrecia heredera , 
i DO deuda mas conjunta ; 
• ,0 Harcelo pudiera 
bíiruos al^na punía , 
b$ está Tiejo y tullido. 
CAprrAM. 
f a aoa cama tendido 
j tío del Daque. 

TOnCATQ. 

Si. 

CAPITÁN. 

't«<n«io, sobre mi, 
^. BU mengüe tu partido ; 
^0 W lemas » que ol tiene 
tcti&ud que buena sea , 
b deodo alguno. 

TORCATO. 

Conviene , 
iKctns el lugar se emplea 
ii »ie eolierro solene 
\ '^üs bayetas despido , 
I iir (tartas apercebído 
Kt Loerecia, y me la ablandes. 

GAP1TA5 

htt , Seoor, cuanto mandes. 

TOaCATO. 

u lo teogo entendido. 



Entre CN PAJE. 

PAJE. 

dcpirtedeCorldon 
iiU 00 pescador afiíera. 

TOaCATO. 

9u!« entrar ; este varón 
l( ba servido de manera 
W merece galardón. 

{Va^e €i Pitfe.) 
Entre el percador LAUSO. 

LADSO. 

[•> ia pasada tormenta 
' ' bombre solo, v de cuenta , 
^éttmii que se ha librado , 
«/ic I la ciudad ha llegado 
\ M la tíadad se aposenta. 
UnioQie avisa desto, 
hTqoe tg mandes boacar . 



LA DUQUESA CONSTANTE. 

TORGATO. 

Capitán , conviene presto 

Hallarle por el lugar, 

Que en gran cooruslon me ha puesto. 

Has no; que si el Üoque fuera, 

A sus palacios vmiera ; 

Mas , servirá por testigo 

De su muerte el cielo amigo. 

En mi nombra alzo bandera. 



'Entra UN PAJE , con una daga desnu- 
da en la mano. 

PAJE. 

Señor , por lo que debes i tu cargo, 
A la antigua amistad y parentesco, 
Al mundo, al cielo, al tiempo, á la for- 

[tuna, 

Y finalmente á ti , que acudas presto 
A la sala dorada de palacio , 

Que el humo negro de las hachas tristes, 
Que forman uu teatro lastimoso 
Para el difunto cuerpo de Flaminia , 
La tiene calorosa y despintada , 

Y allí verás un caso extraño y nuevo, 
Digno igualmente de tristeza y gozo. 

TORCATO. 

No lo encarezcas mas, cuéntalo presto. 

PAJE. 

Has de saber que el duque Valentino 
Ha llegado á su casa. 

TORCATO. • 

¿Quién? ¿El Duque?, 

PAJE. visto. 

El duque nuestro , y yo mismo lo be 

TORCATO. {Ap.) 

:0h grave mal , oh pensamientos mios, 
Nacidos y acabados en un punto! 

PAJE. 

Llegó, rompiendo guardas y defensas, 
En hábito de un pobre roannero. 
Hasta el difunto cuerpo de su esposa. 

TORCATO. 

Verdad nos dijo el pescador sin duda. 

LAOSO. 

Pues ¿qué? ¿Mienten allá como eo pa- 

PAJE. yació? 

Y mirándole alli , sin conocerle , 
Muchos que por señor le conocimos. 
Le vimos suspendido una gran pieza, 
Mostrando con acciones desiguales 
Ira y dolor, tristeza y alegría , 

Un fogoso apetito de venganza 

Y una lástima tierna de amor puro; 
Todo en un hombre, lodo en un instan- 

Y todo tan distinto y conocido, [te. 
Que se echaban de ver como si fueran 
Conceptos declarados por la boca. 

CAPITÁN. 

Veis aquí derribado el edificio ^ 
Que este desvanecido fabricaba. 

PAJE. [ira 

Su mucha suspensión , que con la núes- 
Corría un |)aso y una suerte misma , 
Se acabó en arrancar un puñal limpio. 
Que con la diestra mano sacó el Duque. 

TORCATO. 

Y ¿matóse con el? 

• PAJE. 

No, pero quiso 
Sepultallo en los pechos de su esposa; 
Aquí puso el dolor toda su fuerza, 

Y aqui el amor cargó todas las suyas, 

Y aqui la admiración y la terneza 

En el y en los presentes se mifaban, 



91 

Ajenos de pensar que era locura ; 
Que el seso se mostraba por sus venas. 

TORCATO. 

[Oh prodigioso cuento, oh nueva triste. 
Oh mal no prevenido , que me ciega 
A la razón los ojos y al discurso ! 

PAJE. 

Venció el amor ; y al tiempo que ya iba 
Bajar el hierro vengativo y fuerte 
Del pecho el odio y el furor del brazo, 
De la mano el puñal , y al fin la vida 
Le quitó por un rato ; que sin ella 
Estuvo sobre el cuerpo de Flam|nia 
Llorando, y conocido por nosotros. 

TORCATO. 

¿Tornó después en si ? 

PAJE. 

Pero tan triste, 
Que ni admite consuelo ni consejos. 
Ni sabemos cual es la causa desto. 
Ni él la quiere decir; solo pregunta 
Por Torcato. 

TORCATO. {Ap.) 

\ Ay dolor , algún enredo 
Me ha tramado Lucrecia allá en Espa- 
Perdido soy si el ánimo y cordura [ña! 
Me faltan; si vivieran los difuntos. 
¿Quién pudiera librarme de la muerte? 

PAJE. • 

Esta daga, Señor, es buen testigo 
De la verdad, Señor, que te refieror 
Que es la misma que al Duque le ha 

[caído , 
El cual ni quiso componer de luto 
Su cuerpo , ni mirar el de su esposa; 
Mas aqui viene el triste. 

TORCATO. ' ' 

Vete , amigo, 

Y dile á Coridon esto que pasa , 

Y que tenga á Lucrecia a buen recado. 

LAUSO. 

Ley será tu querer y tu mandado. 
' {Vase.) 

Salga EL DUQUE , con eu ordinario 
hábito, 

DUQUE. 

Salios vosotros afuera. 

( Vanee , y queda el Duque con tolo Tor» 

cato^ el cual ifd á besar la mano del 

Duque.) 
No llegues, falso , á besarme 
La mano; que sitio fuera 
Bastante para vengarme , 
Del brazo la dividiera. 
Ya que mi suerte ha querido 
Que errase en haber seguido 
Un miedo que me avergüenza , 
Pues por las obras comienza 
Todo principe ofendido, 
Entiende , ingrato, que sé 
La gran traición que me has hecho ; 
Pero ya te arrancaré 
Por ella el alma del pecho. 

TORCATO. 

¿Yo traición? Yo ingrato? ¿En qué? 

Si te debo un pensamiento 

Que te agravie ó que te incite , 

ti justo cielo, en descuento, 

La injusta vida me quite 

Por tu gusto y mi escarmiento. 

Pues ¿quién me priva , Señor, 

De tu gracia y tu favor , 

Cuando esperaba mercedes? 

DUQUE. 

Traidor, si piensas que puedes 



92 

Ser /COBO siempre , inidor, 
Bien haces en abooarte ; 
Pero si sabes que sé 
Tus cosas parte por parle , 
En vanoabouasluTe 

Y en vano quiero escucharte. 

TORCATO. 

¡Ob Lucrecia! 

DUQUE. 

Si viviera 
Esta alevosa , esta fiera , 
tjue tu muerte acompañara , 
Klta tu culpa acusara 

Y ella tu culpa siguiera. 

TOHCATO. 

(Ap, Sin duda que me ba vendido 
Lucrecia ; importa fingir , 
Aunaue tengo mal partido.) 
Muy uien pudiera vivir 
Flamioia, si hubiera sido 
Yo tan fiel á su bondad , 
Como fui á tu voluntad 
Solo por obedecerte , 

Y no quebrara en su muerte 
Las leyes de mi piedad. 
Mátela por tu mandado, 
L)on el orden que me diste. 

DUQOK. 

Si eso queda averiguado , 
Yo quedaré menos triste , 

Y tú mas acreditado; 
Pero teuioque es ficción. 

TOUCATO. 

Bastante prueba y raxon 
Te puedo dar. 

, DUQUE. 

Ueste modo 
Ni (histe malo del todo , 
Ni es tan grave mi pasión. 

TORCATO. {Ap.) 

Prueba be dicho; ya no acierto ; 
Confuso estoy. ¿Quién podrá 
Decirlo si Olavio es muerto? 
Pero mi dicha será 
Lo mas firme y lo mas cierto. 

DUQUE. 

{Ap, Si este quisiera á mi esposa, 
Es llano , es muy cierta cosa , 
Uue la muerte le excusara. 
Pues ¿cómo el otro jurara 
Una maldad tan odiosa? 
Un simple , sin conocerme , 
¿Qué ganaba en ofenderme 1 
Suspenso estoy.) Vén acá , 
A ti te importa* {Apt y quizá 
Que me importa el no perderme) 
Queme des algún testigo 
Que ratifique contigo 
Lo que dices; ¿que le alteras? 

8ue tú solo no pudieras 
acerlo. 

TORCATO. 

Señor, yo digo... 
Yo digo... {Ap. Turbado estoy.) 
Que Olavio lo sabe todo. 
{Ap. j^Otavio dije? Yo soy 
Perdido de aqueste modo, y 

DUQUE. 

¿Dónde está Olavio? 

TORCATO. 

Ya voy 
A buscarle. 

DUQUE. 

Aguarda, espera, 
i Ah de la guarda ! 



DEL CAKÓfflGd TAimBGA. 
Salga UN PAJE. 

Llamad 
A Otavio. Estoy de manera, 
Que esta grande adversidad 
Me será alivio , aunque fuera 
Cumplida mi voluntad. 
Cuéntame cómo ha pasado*. 

TORCATO. * 

Llegó tu primer correo 
{i4p. ¿Primero dije? Ya veo 
Que me confunde el pecado); 
Digo primero en respeto 
De un otro que llego tarde , 

Y cotno vide tu aprieto. 
Bien que medrof o y cobarde , 
Puse la muerte en efeto 

De la Duauesa en saxon 
Que me alerón ocasión 
Un vaso con que bebía, 

Y UD veneno que tenia 
Para cieru pretensión. 

DUQUE. 

Y Otavio ¿estuvo presente? 

TORCATO. 

Él mismo te lo dirá. 

Sale EL CAPITÁN t EL PAJE. 

CAPITÁN. 

Ni en casa ni entre tu gente 
Parece Otavio , ni está 
En la ciudad. 

tori:ato. 

¿ Si está ausente ? 
Dame licencia , Señor, 
Para buscalle. 

DUQUE. 

(Oh traidor! 
Nuevo cuidado me das. 

{Hace como que se va á buscar Toréalo,) 

En una torre podrás 

Hallar á Otavio mejor. 

De allí disculpar te puedes, 

Sil) que yo le dé lugar 

A que mas trames ó enredes.— - 

Id vosotros a buscar 

A Otavio, y haré mercedes 

Al que le hallare. 

PAJE. 

De balde 
Será el buscarle. 

DUQUE. 

LlcV^Ide 
Vos , Capitán , y mandad 
Que con gran seguridad 
Le tenga preso el alcaide. 

TORCATO. 

Vamos ; que el cielo será 

Vengador de esu injusticia. 

{Aqui Ueva el Captían preso d Torcato.) 

DUQUE. 

Cuanto mas te avudara , 
Mirando por tu Justicia , 
Mas por mi honor mirara. 
He de procurar v alerte , 
No por excusar tu muerte , 
Sino á cuenta de mi honor , 
Estimando por favor 
Lo que es rigor de mi siyerte; 
Que bien lo será si entiendo 
Que, libre de toda culpa , 
Pagó mi esposa , muriendo , 
La pena que te disculpa ; 
Pero, pues ganó perdiendo, 
Piérdase el gusto y la vida 
Como no quede perdida 



Mi fama, aoe et lo mejor. 

Mas lay triste! al pescador 
No puedo duie salkU; 
¿Qué maUek le mof iert 
A un varón tan apartado 
De la corte, y si estuviera 
Con enojo ó sobornado , 
Sin conocerme dijera 
Un caso de la ciudad? 
Su mucba rusticidad 
Le abona, no hay que dudar; 
Mas va lo mandé llamar, 

Y sabré del la verdad. 

Entre LUCAEaA. 

LUCRECIA. 

Si del lulo coman de que se viste 
Tu pueblo, con raum alborotado , 
Bien que sin ocasión lloroso y irisie 
No traigo el cuerpo» ob Principe, ad 

GuerpQ , que de tu sangre está cu 

[pue , 

Y á vuelta de tu sangre fué agraviad 
Sabrás que la raion y causa desto 
Es la misma que lleva á tus vasallos 
Con llanto injusto á mi congoja puesto 
Dejaste en tu lugar, para ordenallu^ 
Un desorden común, un apetito 
De acabar su persona y de acahallos 
Este traidor Toréalo , f ste maldito, 
Que el villano solar de adó decieud*^ 
Lleva en las obras y en la frente eni 

fi 
Estabrasainfernal, queeifbego«ncie 
De tu deshonra sin luogun respeto, , i 
Pues solo a su maldad sigue y aiienit 
No contento de babor puesto eo el»- 
Uu millón de locuras en tu daño, 
Sin orden , sin gobierno, sin respcín 
No con fuerna y rigor, no con eog^iú 
(No sé , primo y señor, cómo te cutu 
Un caso lan enorme y tan extrsáo, 
Mas porque lodo malo se escarmícDi 
Te lo quiero decir), alzó bilndera 
Contra tu honor y k vista de lo genir 
Venció la fuerza del , como si mera 
De mocha calidad su batería , 

Y el homenaje y muros blanda cera. 

DUQUE. 

{ Ob traidor alevoso 1 filen decia 
El pescador. 

LucacciA. 

No tanto con mis peoas 
El soberbio villano »e afligía , 

Y no con derramar á manos llenas 
Tus riquezas, Seí^or, para sa inien 
Ganando con tus joyas toe almena», 
Ni su desordenado atrevimiento 
Llegó a poder en mi dolor la paite 
Que de Fiammla pudo el sufrinien 
Plaminla , al Üu , resuelta eo agravitr 
A vista de mts ojos dio acogida 
A4U lascivo amor, sin respetarle. 

DUQUE. 

Si pudiera infundirte ouevt vida , 
Diera, para privarie luego delta. 
Falsa , la que por ti queda ofendida 
Mas, ya que por tu bien estas sin el 
En tu cuerpo alevoso liaré vengan/ 
Si en tu cuerpo 'difunto puede hahcll 

LCCHECIA. 

Tu dolor y tu honor pongo eo balamA, 
Ya recelosa de este seuthnienlo . 

Y cargo la raion con mas pujanza. 
Otavio dirá parte deste cueolo, 
Que procuro estorballe como bueno. 
filen que no supo mas que el pens 

[inieD< 



I bAñido eo doler %\ triste seno» 
n desiierro aguardaba U llegada , 
fosodo eo él lo que al |>reseQTe peno. 

aes üí desboura queda a?erigaada , 
len es que pase la venganta della 
or los delgados filos de mi espada, 
rierjesaind Marcelo? 

LCCRBCIA. 

Está sin ella • 
uiiido , como sabes. 

MQQI. 

Ese quiero 
[i<f emprenda por mi bonoreslaquere- 

puQOB. [lia* 

5 &aflgre nuestra al fin , es caballero. 

LocaiaA. 
}ala que por ■! ocupara el puesto 
Ki« litego con oú BMierte dalle espero. 
Hay allá fuera UA paje? 

CMre UN PAJ& 

Corre presto, 
» ]} \efiir i Marcelo eorao pueda , 
.tile que roe va 1a vida en esto. 

r 

iiiif (lp<^^ p entre EL CAPITÁN. 

CAPlI^If. 

;i Qfli cárcel muy segura queda 
liuatu, Un guarasdo y defendido , 
>: b habla y la plan.a se le veda. 

DOQUB. 

í (luúo ¿pareció? 

No ba parecido. 
\(, ,0h Cttin fiel soy , Torcato , á tu 

[mandado!) 

LDCMCU. 

I. >7 'que lo iiabrá muerto ó escondido. 

CAPrTAN. (Ap.) 

i,. \'>i úoi co«as janUs ha acertado ; 
l'enionio es esU. 

Capitán» ?é presto, 

) Duinnareolaplaia nn gran tablado, 
i" h laanen propia y eo el puesto 
Hu>> pan degollar un caballero 
V suíle iMcer. 

CAWTATf. {Áp.) 

Torcato, malo es esto. 

WQXJM. 

£ii unto, printa, que i Marcelo espero, 
Uíná por esa casa desdichada 
ijiic }t m veU« ni Bandalla quiero), 
(.••'ioede criado oí criada 

< % lQU>, y quitaréis la pompa miusta 
' loe esj Til mv^er eata adornada. 

tUCBlCU. 

^'1 lo harf : vngama es esta justa 
lirf un Tutano del poko levantado , 
^ df UQ desden soberbio que os dís- 

[ gusta. 

h ÜQv bieu, ob Ganimédes, bas pro- 

(fiutf «ola.) [bado.) 

MomL. 

i.'r«to justo ha querido 

■ rrof (^ii\^ en aquello 

'. 'if uíu guardado be tenido , , 

pti*^ f Q gnardallo y querello 

< <int> Kenli) m^ be regido. 
Tirtvdesotro la historia 
«i (íiKano y mi luffaorla; 



U DUQUESA CONSTANTE. 

Segulla , y erré la suerte , 

Y. agora ser¿ mi muerte 

Remate para mi gloria; 

Que es imposible tener 

Vida sin honra , y privado 

De aquel ser que me dio ser, 

Que, con haberme agraviado. 

Siempre ni gloria ba de ser. 

I Ob traidor ! ¿eo qué me has pui^sto? 

Salífa UN PAJE. 

FAie. 
Marcelo , aunque mal dispuesto , 
Viene ya. 

Sate MARCELO , tio del Duque, 

DDOCE. 

tío querido. 
Para los gustos me olvido 
De vos , y os ocupo en esto*; 
Pero vuestra discrecion 
Perdone mi poco seso. 

MÁMELO. 

Sobrino , los viejos son 
Un peso de mucho peso ; 
Mas en cualquiera ocasión 
Me hallaréis á vuestro lado. 
Útil y desagraviado; 
Pésame de vuestra suerte, 

Y de Flamiaia la muerte , 
Por ser buena, me ha pesado ; 

Y espantóme de que esleís 
Sin luto en esta ocasión. 

DUQOB. 

Marcelo, no os espantéis , 

Y de mi mal la ocasión 
Sabed , si no la sabéis. 
Partime á Espafia , y dejando- 
Mis veces, mi esposa y mando 
Al vil Torcato, que ha sido 
Traidor á mi honor qvertdo. 
Sus justas leyes quebrando , 
Deshonróme en todo efeto , 
Hallando en Flaminia vado. 

HABCBLO. 

Este , Dugue , es un Secreto 
Que andana muy murmurado 
Por las gentes sin respeto. 
Allá me llegó á mi cama, 

Y atendiendo ¿ nuestra fama , 
Supe con mis diligencias 

Mil honradas resistencias 
Que el traidor hizo á esa dama, 

Y lo que de si me espanta. 
¿Estáis bien seguro deUo? 

aUQOB. 

No fuera mi pena tanta , ^ 
No me vié(a , á no sabello , 
Con la muerte á la garganta. 
Torcato está eota prisión , 

Y ha de pagar su traición 
Con Is vida , y esa ingrata 
Muriera como ne mata , 
Si viviera., 

■ARCBU. 

Y con razon>. 

DUQUE. 

Mas pues un drecho establece 
Que cuando muere el culpado 
Sin pagar lo que merece , 
Le saquen muerto al tablado , 
Donde su culpa narece ; 
Quiero , siguiendo esta traza , 
Que en uno que está en la plaza 
Los mandéis decollar luego ; 

Sne yo , por hallar sosiego , 
e quiero salir k casa. 



93 



Y esto me habéis de ofreeer 
Que se cumplirá sin duda. 

nAacELO. 

Dejadme, sobrino, hacer; 
Que ni quiero vuestra ayuda , 
Ni de vos he menester. 

MIQOE. 

Denme volando un cuartago. 

MARCELO. 

¿Solo queréis ir? 

DDQDB. 

Bien hago. 
Pues á la muerte camino. 

HABCELO. 

Pensad en vivir, sobrino, 

Y veréis cómo los pago. 

{Yute.) 

Salen GANIMÉDES v TTRSIA. 

TmsiA. 

Por vida de mi salud , 

Que habemos de ir á ciudad , 

Si quisieres mi amistad. 

«AJflH¿PIS. 

Eso es obra de virtud ; 
Tras haberte referido 
Lo que debiera callar. 
Das agora en porfiar; 
i. No sabes que si be mentido 
Fué por pagar á Lucrecia 
Lo que entrambos le debemos? 
TiasiA. 

No paga en esos extremos 
El que de honrado se precia. 
Es acto la gratitud 
Que en lo posible consiste ; 
Pero dime, ¿adonde viste 
Imposible y con virtud? 
Que si no es vicio . es locura , 
Que de la virtud desdice. 

Bien dices; pero yo hice 
l^oco en esta coyuntura. 
Erró Flaminia, y de modo 
Que se sabe por verdad ; 
No fingir yo su maldad » 
Solo me alargué en el modo. 

rmsu. 

Y ¿quién te asegura deso? 

GANnÉDES. 

Lucrecia. 

TmaiA. 

Bien te aseguras; 
No has sentido las locuras. 
Las rabias con todo exceso 
Que levanta una celosa ; 

Y asi , quiero que nos vamos , 

Y á nuestro dnque digamos 
La verdad. 

GANIMI^ES. 

Si ya su esposa 
Murió, ¿cpé eeio nos llana? 
Qué premios ó qué mercedes? • 

rntsiA. 
,No sabes tú , Ganimédes, 

Une nunca muere la fama? 

sa vive, y ofendida 
Por tu causa , y es razón 
Que le tomes la opinioa 
Con que le maBchas la vida. 

Stf/^o COHIDON. 

CORIDÓlf. 

Ganimédes , Valentino 



Manda que vayas volando 
Ala ciudad. "^ 

GANIHÉOU. 

Ya marchando 
Nos hallas en el camino. 

CORIDON. 

Yo hice mi obligación. ( Va»e,) 

GANIIléoES. 

Pues yo cumpliré la mía. 

TIRSIA. 

Es muy cierto que le habla 
De salir desta i u vención 
Algún enredo , aunque yo 
Te aseguro, confiada 
De una palabra acertada 
Que nuestro duque me dio, 
De una merced que me hacia, 
Que entonces no la eslimé , 
Y con alas desta fe 
A la ciudad l& traía. 

( Aquí te vuelve Ganiínéáei á mirar la 
tepuUura donde ettaba Otavio en- 
terrado.) 

¿ Qué miras embelesado? 

GANIMÉDÉS. 

Estoy mirando este escrito , 
Que fué en las eras de Tito , 
Monarca tan afamado. 
¡Que despintadas que están 
Las letras ! y aun be notado 
Que yace aqui sepultado 
Un famoso capitán , 
Que venció muchas batallas. 

TIRStA. 

Pues bien. 

GANIMÉPES. 

Con grande razón 
Se encarece la lección 
De monedas y antiguallas. 

TIRSIA. 

Vamos ; que tengo ya miedo 
De alguna fantasma. 

GAIfUÍDES. 

Calla. * . « 

* 

( Aqut hace como que se va, ) 

TIRSIA. 

Quédate solo á esperalla. 

GANIMÉDES. 

Vén ; que á tu lado bien puedo. 

(Aqui $e hace ruido dentro de la se- 
pultura. ) 

TIRSU. 

¡ Ay Dios! ¿no sientes ruido? 

GAIfimÍDES. 

Déjate desas quimeras. 
(Aqui habla Otavio dentro de la sepul- 
tura^ y dice:) 

OTAVIO. 

Si en las ánsias^ostriméras 
Un -hombre solo, afligido, 
Hombres, os mueve á piedad , 
Alzad esa piedra dura , 
Que es en vida sepultura 
De mi cuerpo y mi verdad. 
Otavio soy. 

GARlMáDES. 

¡Santo cielo! 
Corre mas , Tirsia , si puedes 

( Aqui van corriendo por alli de una 
parte á otra, turbados» ) 

TIRSIA. 

No me atajes , Ganimédes; 
Que yo no corro , mas vndo. 



DEL CANÓNIGO TARRBGA. 

GAlQlléDKs. 

Busquemos gente q)ie deuda. 
{Vanse huyendo.) 

OTAVIO. 

No temáis, que no soy muerto; 
Tened , amigos , por cierto 
Que, en pago de vuestra ayuda , 
Si sois amigos, tendréis 
Un amigo en mi muy bueno ; 
Y si sois los del veneno , 
Sacadme, y me acabaréis 
Mas presto con una espada.— 
Mas ya se fueron de miedo. 
¡Oh piedra ingrata! No puedo 
Levantarte , de pesada. 
Asi me habré de morir ; 
Que ya , de hambre y espanto , 
Ni el laso-cuerpo levanto, 
Ni puedo hablar ni vivir. 

SosÜQuese'Otavio , y salga EL DUQUE, 
muy triste. 



DOQDB. 

No sé cómo llevo yo 
Mi pensamiento cruel , 
Si a mi por venir con él 
Mi caballo me dejó. 
A pié y cansado le sigo. 
De mil penas alcanzado, 
Haciendo al bosque pintado 
De mis suspiros testigo. 
Junto desta sepultura 
Me quiero un rato acostar , 
Pues aquí podré envidiar 
Mejor la ajena ventura. 

[Aqui se reclina sobre la sepultura.) 
[Oh tu, (lue en ella reposas, 
Va libre de ser celoso f 
Si turbare tu reposo 
La relación de mis cosas , 
Perdona; que Valentino, 
Por remate desta guerra , 
Quiere dejar á su tierra 
Memorias de su destino ; 
Valentino, cuyo honor 
Padeció tal detrimento 
Por un ciego atrevimiento 
De una Ingrata y de un traidor. 
{ Oh Toréalo aleve , injusto ! 
Has ! oh Flaminia cruel ! 
¿Qué bienes hallaste en él? 
O ¿en qué te dieron disgusto 
Mis acciones ocupadas 
En solo ofrecerme á tí? 
Perdí mi estado , v perdí 
De tus memorias borradas 
El asiento, que ofendido 
Le lloro de puro amor , 

Y tú perdiste el honor, * 

Y al fin la vida has perdido , 

Y perderás en la plaza 
La fama públicamente 
Entre mi confusa gente , 

?ue ya ejecuta mi traza. 
a quedo para perderme. 
Mas si no pierdo la vida , * 

Y pues la gano perdida, 

Y es dar á logro el perderme, 
Con Justa razón acuerdo 

De matarme con mi mano ; 
Pero no , que soy cristiano ; 
Mas si , que soy noble y cuerdo. 

{Echa mano é la daga^ y quiérese 

matar.) 
Ponte , daga rigurosa , 
De suerte que ti primer lance 

Eoe á la cnitiana dé alcance 
I JosU memoria honrosa , 



Hagas mas presto el efelo , 

Y déjame discurrir. 
{Atfui taca Otavio el brazo per el spi 

¡ero que dtíaron en la sepultura, 
detiénele el brazo al Duque.) 

OTAVIO. 

L Asi , Duque , ha de morir 
Un hombre s4bio^y discreto? 

DUQOK. 

¿Quién me tiene el brazo asido ? 
Suelta , Vision, y procura 
Gozar en tu sepultura 
De tu reposo querido. 

OTAVIO. 

Duque , no soy lo que piensas; 
Vivo estoy y soy Otavio, 
Testigo fiel de tu agravio 

Y de tus penas iomeotas. 

En la voz te reconozco. 
Mas temo que eres visión ; 
Ya he sabido , oh fiel varón , 

8ue lo fuiste , y yo conozco 
ue muerto, quiere que acudas 
El cielo á mi llanto esquivo. 

OTAVIO. 

Vivo estoy. 

DDQDE. 

¿ Cómo estis vivo 

Y enterrado? , 

OTAVIO. 

Si roe ayudas 
A levantar este peso , 
Yo te haré ledo y contento. 
(Aqui le ayuda el Duque á salir de 

sepultura.) 

OOQOI. 

Sal pues de tu monumento, 

Y no me saques de seso. 

OTAVIO. 

Tócame , no soy visión , 

Y escucha tu alegre historia ; 

8uizá medirA tu gloria 
on tu espanto y con razón. 
Del ciego apetito li^usto 
Del tirano niflo arquero , 
Torcato todo ocupado. 
Hecho apetito del seso , 
Emprendió á tu fiel esposa , 
Gastando oon mucho exceso , 
Luchando con sus designios 

Y agonizando en su esraerio; 
Desengañado y perdido. 
Abrió , Señor, aquel pliego, 

Y oon tu mismo rigor 

Y con tus propios eitreaios 
Dio mil tientos á Plamima, 
Inútiles, pero recios; 
Mandóme al fio que aprestase 
Para matalla un veneno. 

Yo , por excusar so muerte , 
Saqué con mocho dinero 
Una bebida que d^a 
Muchas horas como muerto 
Un hombre, sin pulso alguno 

Y retirado el allenCb , 
A fin de que si llegaba 

A dar remate á su intento , 
Sacaría á tu Flaminia 
Con vida del roooomento , 
A psrte donde esioviese 
Hasta darte aviso dello. 

DDQ11B4 

I Extraña fidelidad 1 
Maelio me obligaste, amigo. 

0TA?I0. 

Paei oyetiu; qaeao te digo 



.., medio de su raaldíid. 
M f sil» licor fingido 
•^ fué «loDde estaba aquella , 
)tie í\e Lucrecia famosa 
vnrió la fama en la prueba , 

( on miedos rigurosos 
CXI afables promesas 
ir> pudo ablandar su pecbo , 
ivM que ablandara una pefia; 
, til), resuella en morir, • 
.1 qniíü de su presencia , 
i pniras (fue de tu venida 
..ijo una posta la nueva; 
l< <frose alegrar Torcato, 
l.ii(liime que en una huerta 
es tuviese apareiada 
1-) muy cumplida cena; 
e^itoiio alli.sin temor 
if su maldad y sus fuerzas , 
; . leno que por tu causa 
le I .nerón beber por fuerza 
'iM alieno, quí3 pensaba 
)>\r é>ra veneno ae veras , 

; •l)ió (ie ser el mió* 

ritió (lélla DuGuesa, 
í 1 1 j>(*ouro sin (luda, 
>jL'^ lu Jijisie que es muerta ; 
I-I t>Ñ a su voluntad 
..: honres que le niegas, 
uc como testigo flef, 
[•> j>e:;uro que e^ á prueba. 

DCQUB. 

hmi, Otavio, un tierno abrazo; 
i ].' , |>ues no finges , querría 
h.ii>desta vida mía 
.4 mitad encada brazo. 
> I ^ me queda un recelo , 
' e tp diré en é] camino; 
><^o vamos, qne imagino 
}i^ .'uarda con vida el Cielo 
uiFlaminia sin duda, 
^]<-< <iices que no está muerta, 
N r an mal que se concierta 
i ^[risa pide mi a^uda. 

(Vanse.) . 

m 

\iU FX CAPITÁN ORFEO y UN 
PAJE. 

CÁVlTKÍf, 

h o (MPnso hacer, amigo Julio. 
ij \erdad lo que dicen de palacio? 

PAJE. 

\ .romo si es verdad? Vive Flaminia, 
L) ! ¿raode admiración de los presen- 
iles; 
H .lia T responde cosas que enternecen 
Lc2 marmoles y bronces de palacio. 

CAPITAR. 

í'ües^cómo? 

PAiE. 

Desque supo la venida, 
F.i tiiojo T seoteocia de su esposo , 



LA DUQUESA CONSTANTE. 

Ya vos podéis pensar cuáles extremos 
Pasaran por la triste el verse viva , 
El desmayo , el placer de la llegada 
De su querido y enojado esposo, 

Y luego por su ausencia la tristeza, 

Y tras ella, el rigor de la sentencia; 
Que se puede decir que nace y muere 
En un instante. 

CAPITÁN. 

¡ Triste ! y mas sabiendo 
Que está sin culpa. 

PAJE. 

^ Asi lo piensan todos ; 
Solo Marcelo, el viejo alborotado, 
Diciendo que, puesfuuerta quiso el Du- 

[que 
Que pague su traición, quevivaquiere 
Que la pague también; hecho un ayun- 
Ni lo mellan suspiros ni ternezas, [que. 
Que son mas tuertes golpes que de 

[hierro; 

Y asi , manda sacar por una parte 
A la Duquesa triste y á Torcato. 

CAPITÁN. 

¿Qué dicen de su muerte? 

PAJE. 

Mil Acciones 
Dice el señor doctor potro ó caballo. 
Diciendo que él creyó que estaba viva, 

Y otras tantas mentiras dice el vulgo. 

{Vansi.) 

Sale EL 'DUQUE, con LA DUQUESA 
FLAMINIA de la mano; OTA VIO, 
GANiMÉDES, TIRSIA , CAPITÁN 
ORFEO , y, todos lot que pudieren. 

DCQOE. 

Quisiera, esposa querida , 
Daros mas ae lo que os doy , 
Pues mas vuestro esclavo soy 
Agora qiie fui en mi vida ; 
Yo os adoro , asegurado 
De cuanto pude temer, 

Y vos me habéis de querer 
Por amante y por iionrado. 
Mil gracias demos al cielo. 
Que por camino tan raro 

De vuestra vida fué amparo , 

Y alivio de mi recelo. 

Y tú, fiel Otavio, puedes. 
Con Tirsia y con Ganimédes, 
Pretender el mayor puesto, 
Por lo pasado y por esto , 
De mi gracia y mis mercedes. 

FLANLMA. 

No puedo mas que miraros , 
Señor, para responderos; 
Pues la que supo estimaros 
Ha de llegar, ae quereros, 
Al extremo de adoraros. 
La vida os pido , Señor , 



95 



De Lucrecia , que su amor 
La disculpa , como injusto. 

DUQUE. 

Haced della á vuestro gusto. 

FLAMIKU. 

Ei\ mucho eslimo el favor. 

OTAVIO. 

Yo no quiero otro interés 
Por lo bien que habré servido , 
Sino que, Señor , me des 
A mi mandado y pnrtido 
Las personas des tos tres ; 
Destos y su capitán , 
Que tan suspensos están. 

OCQDE. 

Llevaldos enhorabuena. 

GANIMÉDES. 

Esta , amigo , es mala estrena. • 

TIRSIA. 

Los duendes se os llevarán. 

PAJE. 

Ojalá que fueran duendes. 

OTAVIO. 

Después (e diré , Señor, 

Lo que al presente no entiendes; 

Que este Orfeo es un traidor, 

Y es muy justo que lo enmiendes. 

CAPITÁN. 

Yo pienso disculpa dar 
Bastante para excusar 
Los cargos que nos haréis. 

DUQUE. 

Si es bastante , me hallaréis 
Con gana de perdonar. 
Vamos á la plaza agora , 

Y en aquel mismo tablado 
Donde estuviera , Señora , 
Tu cuerpo mas infamado , 
Por la bondad que en ti mora , 
Quiero, á voz de pregonero. 
Perdiendo esotro primero , 
Por su gran traiciou , la vida. 
Que de tu fama perdida 

Se rebaga por entero. 

FLAMINIA. 

¿No es posible , oh Valentino , 
Que viva Torcato? 

DUQUE. 

No. 

FLAMINIA. 

Vamos allá; que imagino, 

Si puedo contigo vo. 

De alcaozailo en el camino. 

DUQUE. 

No será el mundo bastante 
Para que el falso arrogante 
Gane tierra en mi memoria. 
Aqui se acaba la historia 
De La Duquesa constante. 



COMEDIA FAMOSA 



OrriTOLADA 



LA ENEMIGA FAVORABLE, 



COMPUESTA 



pM el CANÓNIGO TABBEGA. 



LOA EN ALABANZA DE LAS MUJERES FEAS; 



Teo^o i ver las laminarias, 
|i)in oocfae, de la reina 
^ Francia , aae Dios nos guarde 
in bien de España i della; 
b< Jo una vuelta á Madrid , 
«!iteroplaodo la braveza, 
«^ab Ja compostura, 
l« iQ miqotna soberbia, 
Isi5« sacar i mi dama 
^rqoe (potase la 6esta , 
luoiiModoi su casa, 
j ijllé may triste j revuelta. 
rD<lola pues de este modo, 
m ud notable trisiexa , 
je -li]e qne me dijese 
y tTa Hervida) su pena. 
llj , COR grandes sosplros 
t iM iameoiables quejas, 
[ r.bo de on coarto de hora , 
s^-dijo des ta manera: 

u sf Dor Francisco de Avila , 
L.':v sin seso, estoy muerta ^ 
k t^r qae una amiga mía , 
A-y lau ^ande desvergüenza , 
It: : jese i rol en mi cara 
¡<«e era negra y que era fea, 
fsliendo ^oe bay mas de dos 
^'•1)0 mi rostro no llegan ! > 
b DQ to, por consolarla 
I di? descanso i su pena • 
j ph^pase las virtudes 
>e (ieoe Is muier fea. 

U fealdad en la mujer 
is ana maralla y cerca 
^•f .londe ei vicio se aparta 
I la di^hoBra es incierta. 
^> (-i ingrata ni arrogante , 
^^la ilftia de soberbia, 

V 1^1^ los hombres perdidos , 
h ) los mancebos altera. 

^ ^ diíseabre en la calle 
> ^IQe la adoren y quieran , 
' . r adarmes nos habla 
'* ^il gravedades llena. 
(¿nf enfados de niña 
^ :^iluinbres de vieja , 
"íida se aparta y huye; 
• ^j^ gusta que la vean , 
'•ifurdar S quién sean. 
^'üU Cava para Espafta , 
•• 'ira Troya otra £lena, 
'» D>iio para Cartago. 

V pan Hona Lucfeda. 



No levanta disensiones 
Ni causa incendios de guerra , 
Para que conozca el mundo 
Cómo no es malo el ser fea. 
Es mayor en las mujeres 
El número desti cuenta 
Porque siempre en lo Aayor 
Ayuda naturaleza. 
No da celos al marido 
Cuando se aparta ó se ausenta , 
Ni teme de su valor. 
Ni en su calidad sospecha. 
Es un mensajero libre 
Que corre por donde quiera t 
Freno que detiene al malo, 
Razón que al lascivo templa. 
Es joya que aunque la hallen , 
Para su dueño la dejan , 
Fruta de ajeno cercado. 
Que ninguno la desea : 
Es torre que no la asaltan, 
Castillo que no le cercan , 
Ciudad qne no la combalen, 

Y pozo que no le ciegan. 
Es fácil regaladora; 
Cuando la dejan se queja, 
Adora cuando la quieren, 

Y cuando la buscan ruega. 
Poco pide y mucho da. 

Sin que el rostro á nadie vuelva ; 
Que en esto se ve y parece 
Cómo no es malo el ser fea. 

Es la fea agradecida 
De ver que el cielo le niega 
La codiciosa hermosura 

Y la mudable belleza. 

No teme del cierzo airado 
Si el color blanco la quema , 
Si la enfermedad la muda 

Y si la vejez la entlerra. 
Es imagen soberana , 

Que en viéndola luego cesan 
De 1q| incendios de amor 
Las rigurosas centellas. 
Es consuelo al afligido, 
Pues le acompaña y consuela ; 
Al flaco y doliente, amparo, 

Y al ignorante es maestra. 
Es un gigante invencible, 

gue nunca recibe ofensa ; 
8 un alguacil piadoso, 
Que, en vei de prendemos, suelta, 
I en quien siempre la virtud 



Se detiene y se conserva ; 
Que es difícil de alcanzar 
Lo que de muchos se precia. 
No la ofenden los paseos, 
Las músicas y las tiestas^ 
Causa que señala y dice 
Cómo no es malo el ser fea. 

La belleza es basilisco 
Que mata cuantos encuentra; 
Es víbora , que sus hijos 
En vida al nacer la dejan. 
Es veneno de los ojos, 

Y del alma inútil senda. 
Por donde el injusto amor 
Lanza sus mortales flechas. 
Es á los padres tormento 
En guardarla y defenderla, 
A los hermanos rigor 

Y al esposo centinela. 

Es un fuego y llama ardiente. 
Que rompe deshace y quema 
Las excelentes virtudes 
Que ante sus pies atropella. 
Por esta se pierden vidas, 
Por esta reinas se truec:in. 
Por esta grandes se abajan, 

Y bajos tienen altez.is. 
Por esta Adán fué vencido 

Y dio principio ¿ la pena , 

Y ñor esta Salomón 
Aooró deidad ajena. 
Por esta David fué injusto 

Y perdió Sansón la fuerza , 

Y por estas causas hallo 
Cómo no es malo el ser fea. 

Por esta Sardanapalo 
Enrizó doradas trenzas, 

Y el bravo y robusto Alcídes 
Se ocupó en hilado y rueca ; 

Y por esta Domlciano 
Buscó modo de ser hembra , 

Y Heliogábalo y Nerón 
Obraron mil insolencias. 
Por esta hay pleitos prolijos 
En las insignes audiencias, 
En los caminos trahnjos. 
Menoscabo en las haciendas. 
Por esta el discreto es necio. 
La vista mayor m^s ciega , 
El esforzado sin brio 

Y el graduado sin letras. 
Por esta deja el soldado 

Su escuadrón y su bandera, 



os 

Y el capitán su conduU , 
Cuanto vale y cuanto medra. 
Esta puede y esta tuerce 
Que voluntades se tuerzan , 
Que sinjusiicias se hagan 

Y que se consuman rentas. 
Al contrario, la fealdad 
Nos libra desta cadena , 
Con majestad señalando 
Cómo no es malo el ser fea. 

Viendo en efeto mi dama 
Las virtudes y excelencias , 
Sin otras prerogativas 
Que tiene la mqjer fea , 



DEL 0ANÓNI60' TÁRREGA. 

Se consoló en algnn modo 

De la recehida pena , 

Y me agradeció el haber 

Podido sacarle della. 

Por esto. íeas famosas , 

No se corra quien lo sea, 

No os dé honra quien os culpa 

NI os goce quien no os mereica. 

Feas sois, yo lo confleso, 

Mas en tan alta corteza 

Hay excelentes virtudes 

De discreción y clemencia. 

Las feas hinchen el mundo , 

Las feas din i la tierra 



Damas para sustentalla, 
Varones dignos de cuenta. 
De vuestra escuadra copiosa , 
Que tanto número llena , 
Conforme al común decir, 
Se 'dirá: «Viva quien venza.» 
Y á vosotras también pido 
Que me estéis ahora atentas, 
Para que deis, como siblas. 
Fama i nuestra comedia ; 
Que en esto verá el Senado 
Que este bien no se desprecia 
Por ocasión de haber visto 
Cómo no ea mato el ser fea. 



BAILE DE LEGANITOS. 



ESTRADA. 

pontoncon. 
rodríguez. 



PERSONAS. 



TERESA. 

CARRASCO. 

Musióos. 



Sale cantando UN MÚSICO, y la ES- 
TRADA con él Y PONTONCON. 

MliSIGO i." 

Sol de Leganitot , 
Luna del prado, 
Baiiei del gofillo. 
Vino del Santo. 

Sale OTRO MÚSICO. 

■ósico %^ 

Dije yo guifero. 
Dijo el cuchillo, 
Anduvimoiolpelo, 

Quedó vencido. 

PONTONCON. 

Ríen venida, seora Estrada. 

ESTRADA. 

Y voacé, seor Pontoncon. 

■úsico i.** 
¿Cómo viene? 

ESTRADA. 

A su servicio, 
¿Yvoacé? 

PONT01VC05. 

Lo mismo yo. 
Siéntese aqui. 

ESTRADA. 

Que me place. 
Hifsico i.° 
Lo mismo haremos los dos , 
Pues que nos da Leganitos 
Su calle , llena de sol. 

Sale rodríguez, lacayo. 

RODRIOOCZ. • 

Quien madruga Dios le ayuda , 
Si lleva buena intención ; 
Buena es la mia, Teresa, 
Que á buscar tu vlsia voy. 

ESTRADA. 

.,Ah, seor lacayo! 

RODRICÜEZ. 

;Ab,probaoEa! 

ESTRADA. 

Suedito, menos rigor; 
6e ser lacayo ea muy bueno. 



RODRIGUE?. . 

Y ser probanza es mejor. 
Pues la hace cualquier honrado. 

ESTRADA. 

Bueno andado el picaron; 
Un vestido quiero daüe. 

tODRICDEZ. 

Mejor dijera un iubon , 

De dos que ogaño le han dado, 

De tan costosa labor, 

Que de doscientas trencillas 

Pasa el mas ruin de los dos. 

ESTRADA. 

Buen humor gasta el lacayo. 

rodríguez. 

Mejor ella le gastó 
Cuando la dieron arreo 
Cuarenta veces la unción. 

PONTONCON. 

¿Tienes cuartos, almohaza?' 

RODRIGDEZ. 

Hasta que te ahorquen , no. 

rONTONCON. 

Rasca-mnlas. 

rodríguez. 
Sangi*a-pnercos. 

PONTONCON. 

Mandilillo. 

RODRÍGUEZ. 

Mandilón. 

rONTONCON. 

No te corras, Judigüelo. 
rodríguez. 

Aqucso no, juro á Dios ; 
Que tü eres mata-cochinos , 
Pero quien los come yo. 

PONTONCON. 

Tü eres doctor de rocines 
Con martillo y ballestón. < 

rodríguez. 

Tú barbero de lechones 
Con mandil y cucharon. 

ESTRADA. 

Basta ya el dlroe y di rete. 
Va de baile y de canclOD; 
Que garleando coa floreo , 
Se Boa va la tarde en flor. 
(Cofiim y baéUm,) 



VESICA. 

Reverencia hace el alma, 
Princesa del rastro viejo , 
Por natenta desta vida 
Por gusto de aguaste cuerpo ; 
Por vos , pitliác gatan , 
Tan rendida me confieso, 
Que no puedo despertar 
El rato que estoy durmiendo. 
¡Ay que me abraso^ 
Me fino y me muero! 
¿Cómo no tocan u tañen , 

Y tañen á fuego? 

Vuestra beldad me dio vida , 
Mas vuestra niñez me ha muerto. 
Porque tenéis veinte y dos 
Aforrados en lo mesmo. 
Es tantami voluntad 
Ylanto el amor que os tengo , 
Que os sacaré por la pinta. 
Si estáis entre mil Jumentos, 
i Ay queme abraso , 
Mefind% me muero ! 
jCómo no tocan y lañen , ' 
y tañen á fuego t 

PONTONCON. 

Víctor la Estrada mil veces. 

ESTRADA. 

Y voacé seor Pontoncon, 

Y remojemos la obra 
Con el vino y el Jamón. 

rodríguez. 

Y á mi que me papen duelos , 
Pues Teresa me olvidó. 

Sale TERESA, cantando. 

TERESA. 

Calle de Leganitos, 
Dichosa fuiste , 
Pues que dentro Henes 
A mi Rodríguez. 

rodríguez* 
Has ¿qué digo Y la que suena 
i No es su regalada voz? 
Bailo, brinco, zapateo, 
Dov vueltas de dos en dos; 
Cabriolas y floretas 
A tan delicada voz, 

TERESA. 

Calle de Leganitos^ 
IHchmafkistat 



I01WI60EZ. 

f^*<a del alma mía , 
as helb qoe 00 albanil , 
(crisotes, qoe es nombre 
I' if^n^^oaje pastoril , 
ui(a de encima la ropa; 
h^ no es jQSto qae esté ansi 
Bien es tan desarropada , 
w no tiene que vestir. 
«tniarse qofere el alma 
I rila acertase i decir 
D^ es to freolA espaciosa 
as que uo medio celemín; 
w tas ojos dos gateras , 
ut> con an traidor 6ngir , 
,1'. e) mirar dicen zape, 
tro coD el gnsto miz ; 
>r^e cuando te veo 
M agoileBa nariz , 
i nmpana de una torre 
^ñ sQ alegre retintín ; 
»«. nroelas ehaTacanas 
t « m^ labios de cnrmf n , 
;:> tillantes son de elefante , 
¡b blancos qncTsa marfil ; 
ui mjoos son de papel , 
jN ikiiadas qucoD tris , 
Ja fstáD diciendo cómeme 
itruofuu^ perejil. 

TinESA. 

£ f re> . querido Rodrigoez » 
i, i sibroso para mi 
F- 1101 caldera de puches , 
rii MI arrope y con su anis. 
'i<, .-() fio, de mi gusto, 
:. soráshastael un, 
i .'fuel tarroo me convidas 
tu beber oo cuatrín. 
aooniGDsz. 

K'' mf. place , mi Teresa ; 
: i raartos traigo aqui , 
'.■' de gastar en nombre 
^.rcf maraiedU. 

S<t!e CARRASCO. 

cauhasco. 

' j tiipo , coz y palo 
\i ir rer, por san Crispín . 

TEBSSA. 

\\, <]Qe me ba visto Carrasco , 
.: irae los ojos alli ! 

CAEIASCO. 

rcl mas qoe mil oveias , 
¡1' iiaaeera que Merlin , 
^* ';ae aa órgano entunada 
. .r ^"fe que ni re ms, 
í.- ;>ible qiie ase des 
'^>*<4re«aocaizT 

TCaBSA. 

>:•< . Urrasco « que traes 

. los ojos un candil ; 

'^ {uieroqae este baga el gasto, 

'.ríe ei provecho á ti. 

CABRA SCO. 

^ tio me has satisfecho. 

^ '1 iMilemos , pese á mi ; 
' -: iqai uos sjndarin , 
• 'OS responden que si. 



LA BNBMIOA FAVORABLE. 

TODOS. 

Que si , que quiere que vaya. 

TKBESA. 

Un baile alegre y gustoso 
A la usanza fregonll. 

(Cantan ¡a músicoi , y bailan Teresa y 
CarroiOú, ioht.) 

MÚSICOS. 

En los álamoi duerme la utAa, 

Y un arroyuelo tfue pata veloz , 
SaUanáo ybaüanáo la deepertó. 

Mientrat bailan sale RODRÍGUEZ con 
el íuñron , y en acabando de bailar , 
dice: 

aODRIGUEZ. 

¡Ah traidora! ¡Con Carrasco, 

Y bailando á bergantín ! 

CARRASCO. 

Mientes, bribón. 

rodríguez. 

¿A mi mientes? 
Sigúeme. (Vase,) 

CARRASCO. 

Ya voy tras tí. (Vase,) 

TERESA. 

; Socorro, amigos, socorro ! 
Que por mi trato ruin , 
Se me matan dos lacayos 
De los mas lindos que vi. 

Sale CARRASCO, onrHendtf^T RODRÍ- 
GUEZ , tras él , con las calzas caídas. 

CARRASCO. 

Víctor, Carrasco , que apenas 
Los dos salimos de aquí , 
Cuando en el pilón le zampo 
Con el primero mojin . 

RODRIGOEZ. 

¡ Ah traidor espulga- potros ! 

i Zancadillas para mi. 

No pudiéndolo al principio ? 

ESTRADA. 

No haya mas, tenga estoOn 
Con darme la mano entrambos. 

CARRASCO. 

Por mi parte , vesla aqui. 

RODRIGOBZ. 

Y yo , como me dé en vino 
Toda el agua que bebí. 

ESTRADA. 

Cántese pues el suceso, 

Y bailando demos fin 
Al Campo de Leganites , 
Honra y gloría de Madrid. 

■tiSICA. 

El campo de Leganiíos , 
En virtud del azadón , 
Afirman que ha de ser calle 
(Todo lo puede hacer Dios") 
Donde las fieras arpias 
Del vil Ünaje buscón , 
Solamemte por tomar, 
Salen ó ímar el sol. 
Vino el honrado Rodriguez\ 
Persona que la afición 
Que tiene al caldo de uvas , 
£n los ojos h mostró; 



Sirve de ayo á una muía 
De un valeroso varón , . 
Que con dagas de Jarabes 
Mas de mil pochos pasó ; 
Tn^o, entre otras muchas galas , 
Con que su cuerpo ilustró , 
Dn cuello con ventanaje. 
Que fuera harnero m^or; 
La capa es desvergonzada 
Con tanta disoludon , 
Que ya, depuro raida. 
Se ríe de su Señor; 
Botones de su ropilla 
Cuentan, que no le vi yo , 
Son dos alfileres grandes. 
Que el mas chico es asador; 
Cuando vieron sus zapatos , 
De tan buen ingenio son , 

2ue enmiendan y 'se remiendan , 
ue esta es la virtud mayor, 
Alli encontró cotí Teresa , 
Moza de buena opinión , 
Aunque de las doce ábaio 
No es muy bendito su olor; 
Mujer que infinitas veces , 
Sin ser mágica invención , 
Que en Madrid y en Talavera 
A un mismo tiempo se halló ; ' 

Y aunque desto del fregar 
Entienda con perfecion , 
Barre mejor una casa 

Si se descuida el señor; 
Haciéndale esto del ojo 
Una tabla de turrón , 
Golosina y apetito 
De cualquier dama menor; 
Por darle gusto Rodríguez , 
Unos cuartos aburrió , 
Reliquias que habían sobrado 
De su ordinaria ración; 
Vanlo á comer á la fuente , 
Cuando al paso lesalíó 
Carrasco, que tan bien cura 
De un roda la opilación. 
Los dos lacayos há días 
Que se miran con rigor 
Porque les hace Teresa 
Comer siempre salpicón ; 
Para reñir, según uso 
De su ejercicio^ los dos, 
Arrimando las espadas. 
Desenvainan mojicón. 
Estaban los dos en esto. 
Cuando Carrasco vació 
La persona de Rodríguez 
Dentro del fondo pilan. 

Y aunque acabó la pendencia , 
Otra mayor comenzó , 

Pues con el agua pelea. 
Que es su enemigo mayor; 
Deparóle Dios entonces 
La piedad de un aguador , 
Que con manos liberalfs 
Aguado el vino sacó ; 
Ya iban lejos de alli 
La dama y competidor, 
Porque , como había vencido. 
Los despojos se llevó ; 
Siguiéndoles va Rodríguez 
Con alas del corazón , 

Y á otro romance se encarga 
De contar lo que pasó. 

( Yanu cantando y bailando, con que 
se da fin,) 



LA ENEMIGA FAVORABLE. 



PERSONAS. 



EL BEY DE ÑAPÓLES. 
IRENE, Mfliuj^r. 
BELISARDO, pr/nctpi. 
POLIDORO.^nde. 
LAURA, «uAfrmsna. 



HORACIO, ^a/on. 
NORANDINO, duque^ gene- 

rai. 
DON JUAN , iu teniente, 
ARNALDO, C0nd« ^¡uez. 



PONCIANO» cenAe,iue%. 

OTAVIO. 

UN ARMERO. 

UN NIÑp. 

Un ataiibor. 



Un tebdogo. 

Dos COÁROAS. 

Cniados. 

Alabaimbos. 

Gente. 



ACTO PRIMERO. 



(Suenan atabaUt y trompetan dentro, 
como Juego de cañas, y hay ruido de 
caecabeles , y dicen dentro con gran 
fuga^ entre dos ó trei, esto que te si- 
gue:) 

UNO. 

i Rica librea! 

OTRO. 

Aparu , aparta , afaera. 

UNO. ■ 
jBraToa caballos! 

OTRO. 

¡Bravas telas de oro! 

TODOS. 

Apaña , aparta , aparta. 

OTRO. 

¡Grao carrera! 

OTRO. 

£1 toro sacan , au , au , au. 

TOPOS. 

¡Al toro, al toro! 

OTRO. 

Al Rey embiste. 

OTRO. 

¡Muera el toro! 

TODOS. 

¡Maera! 

0X0. 

Horacio. 

OTRO. 

Belisardo. 

OTRO. 

Polidoro. 
Las lauasle escendeden las enlrafias. 

OTRO. 

La Reioa manda que no Jueguen cañas. 

Saien BELISARDOt POLIDORO, vesti- 
doi dejuego decanato con eapellares 
y mar Iotas amarillas, acicates , lan- 
zas y adargas , y algunos criados 
deirás, tOTaVIü, mayordomo del 
Rey , y mientras se desnudan las li- 
breas y se visten sus vestidos, dicen : 

BELISARDO. 

Arroja esa adarga luego, 

{Arroja la adarga.) 
Rompe esta lanxa, villuno, 
Arroja el tttibuule ai fuego ; « 



A moro sabe el cristiano 

Que es tabur de tan mal Juego. 

POLIDORO. 

La librea lo ha causado , 
Al salir quise decillo; 
Que el Rey liizo aconhortado 
Con trebejos de amarillo 
Su mote desesperado. 

BELISARDO. 

Mal hayan sus disparates. 

OTAVIO. 

¿Que murió el Rey? 

BELISARDO. 

No murió. 

OTAVIO. 

guitaldes los acicates.» 
uéntame lo que pasó. 

BELISARDO. 

Oye, porque no nos mates. 
{Siéntanse los dos, y los criados les 
quitan los acicates y borceguíes , p 
vistenlos de rúa, y prosigue Belt- 
§ardo:) 
El Rey quiso jugar por cosa nueva 
Cañas , nunca en Ñápeles usadas ; 
Adargas nos dio Fez á toda prueba , 
Telas Italia . y Damasco espadas ; 
España los caballos, que se lleva 
Dehos la flor en fiestas y en jornadas ; 
La China , Flándes plumas y garzotas, 

Y las damas colores de manotas. 
Entraron ocho de encarnado y plata, 
Con Godofre , su bravo cuadrillero, 
Caballos con mochilas de escarlata, 

Y adargas que las ciñe uo grao letrero. 

OTAVIO. 

Y¿deeian,Señor? 

BELISARDO. 

• La que me mata, 
Eljuegoque hacen hoy por darla espe- 
OTAVio. [ro,» 

De caña I a trató. 

BELISARDO. 

¡ Que grande b^ptaña , 
A una vana mujer tratar de cañ:i! 
Sacó Relinundo fluecos amarillos, 
Adarps con lus cueros tapetados. 
Caballos andaluces y morcillos, [dos, 

Y un cuervo entre ílos ramos desj^aja- 
De un ébano que tiene como grillos. 

OTAVIO. 

Y ¿por mote? 

BELISARDO. 

«Mi alegre Filomena.» 

OTAVIO. 

Y ¿quién es tu señora? 



BELISARDO. 

Una morena. 
Otros tantos sacó de blanco puro 
Julio sobre caballos como nieve, 

Y un armiño entre el lodo mal sigaro, 
Que á salir de su cueca no se atreve. 

OTAVIO. 

Y ¿el mote? 

BELISARDO. 

No es el mote muy oscuro, 
cLo que suele es forzar,oo lo que debe. I 

OTAVIO. 

Y ¿es su dama? 

BELISARDO. 

Una muy gallarda. 
Que ahora va vestida de bernarda. 
De plata , con aljórar recamada , 
Sacó don Félix ocho de cuadrilla , 
Con caballos de Córdoba y Granada , 
Que son la mejor casta de Castilla , 

Y en una pluma blanca levantada, 

8ue, como mira al sol, al sol se humilla, 
nos ojos, de quien su letra trata. 

OTAVIO. 

¿Y dice? 

BELISARDO. 

«Hasta sus niñas son de plata.i 
Corrió con otros tantos Lucidoro, 
Vestidos de libreas nacaradas . 
Con unas letras entre llamas de oro 
A trechos por las orlas recamabas ; 
Cuentan que están librando so tesoro 
k unas presas en el mar fondadas. 

OTAVIO. 

Y ¿dice el mote? 

BELISARDO. 

«Mientras DO.» 

OTAVIO. 

Y ¿las llamas? 

BELISARDO. 

«Con él ardiendo estoy mientras no Ha- 
OTAVIO. [mas.» 

¿Acertóse? 

BELISARDO. 

Soy hombre de gnimera, 
Trovador fui en mis años mal regidos.! 
La cuadrilla del Rey fué la postrera 
Que dice su intención ; esotros idos. 
Pasamos tres parejos la carrera , 
Mirados , alabados y temidos* 
En seis overos, que lun bien corriaD.i 
Que los ojos apenas los seguian. 
Fallaba el Rey, y el juego nos deshiio. 
Cuando por lá carrera, acompañado 
De Horacio , su galán caballerizo , 
En la silla jinete desdichado , 
Salió con esto el toro de un grtnixo. 
De pintadas garroehu acoudo; 



libó « é íoelo al Bey, y le Tallmos, 
acabóse Ja OesU y nos feniínos. 
Quiere* mas? 

OTATIO. 

Señor, no qniero; 
;asto me bis dado sin dada. 

aCLISABOO. 

lene preguotas de acero 
íQ \if jo cuando desnuda , 
caaudo afeita no barbero. 

0TAT10. 

or robar de tn memoria 
3\ aiiH que no has corrido , 
I is^, no sin mncha ploria, 
,vQU(i:)n<Jote el vestido, 
«»>ioiiarle üe su historia. 
.. puOe Itaoer pOr ti mas, 
^,r dc<teDtro y por defuera, 
tiix, ta de eoojo estás. 

BBUSABDO. 

iüc«s bien, como quiera, 
Xao DO me digas roas. 
rounoRO. 
j Bfioa, tn bennana , tiene. 

Bei.lSABD0. 

[ih áf]i á sn marido ; 
UJ (le rey es el que tiene. 

UU IREiXE, r^jjia de NépoUi. 

aei^u. 

hTds cañas se han corrido , 
..:.»& fueron para Irene. 

bclisaudo. 
CüisoesiáelRej? 
nEiitA. 
A porfla 

/bn salnd. 

BCIISAIIDO. 

¡Cosaextrafia! 
RcmA. 
vosQuaftas so alegría, 
^.' han sido, por ser de Espafia , 
*a (laices de Gandía. 

BELISAnnO. 

\\ le tore por perdido. 

ICllVA. 

f ioi tOTimos recelo , 
lisiofiorba sucedido; 
..( éi ba caído en el suelo, 
ho (B so engaño be caído. 

BCLlSAnDO. 

;QReTtrau de engañarte? 

RCiüA. {A tulas ¡0$ dúi,) 
K Polidoro contiene 
[•'n^fdir. por(|06 be de hablarte , 
^li jue él en su casa tiene 
Oas)oo para dejarte. 

BKUSABOO. 

^Tdeml! 

iKi>rA. 
¡Conde! 
rounOBO. 

¿Qué quieres? 
nswA» 
«"^v^fic cdmo tu hermana 
- -<bjffle,notealtere8) • 
i .fií} de mi ventana 
* :U con sos mujeres ; 
'•«•••< cuál desventura 
' nir Kcidente impensado , 
' t ido estaba mas sigura , 
'': iti desmajo le ba quitado 
- ' AMO de la bermosonu 
irpMerstf reaedinda. 



LA ENBMIGA FAVORABLE. 

Entre Tira y entre muerta , 
Con hartos ojos llorada, 
En una silla cubierta , 
La han llevado á tu posada. 
Procura con tn presencia 
Darla , Conde , algún favor , 
Porque están en contingencia 
Su salud y su color ' 
En manos de su dolencia, 
líl bello matiz rosado 
Procura reslituilla 
Que en la plaia se ba notado. 
Que vio una muerie amarilla 
Que la robó su encarnado. 
Presto la puedes librar. 
Si lavas á socorrer; 
Que son buenos de atajar 
Kl mal del alma al crecer 

Y ei del cuerpo al comenzar. 

POLlDOaO. 

Voy á hacer la m^yor prueba. 

BELlSARttO. 

Por Lr.ura es cosa muy poca. 

rouooRo: 
Tal su dolencia me l!eva , 
Que i no venir en tal boca , 
Me hubiera muerto su nuera. 

BELISABDO. 

Mi remedio encarecido 
Dejas, mi médico bueno. 

rOLlDORO. 

De todo iré proveído. ( Vase.) 

BELISABOO. 

¡Oh , quién le enviara un Galeno 
Con alas del dios Cupido! 
Quién con la parte mas cara 
Del alma la socorriera I 
Quién con yerl)as la ayudara 
De Arabia ! ¡ Qué feliz fuera 
Si alguna á Laura sanara ! 
¿Quién en aquella ocasión, 
Que kl pudo desmayar , 
Con mas fuerza y mas naslon , 
Fuera su sangre, por dar , 

Socorro á su corazón? 
Que si el cuerno se la en\ia 
Toda porque el ser no hoya , 
La hiciera mas compañía 
Mi sangre, porque, es mas suya 
Que la suya, aunque no es mía. 

REIXA. 

Los favores recebídos 
Te engendran esos cuidados ; 
Que en ley de cuerdos y olvidos , 
Los hombres menos p'igados 
Sois los mas agradecidos. 
¡Ay BelisardoT Ay hermano! 
Si supieses las traiciones 
De un ingrato y de un tirano , 
Darías ¿ tus pasiones 

Y i sus embustes de mano. 
Harías de ese Galeno 

Un Nerón para matar, 

Y del arábico seno 
Penetrante rejalgar , 

Y de amor sangre y veneno. 
Diarias de qnerer 

A quien te burla y me afrenta. 

BELISARDO. • 

¿Qué es lo que dices, mujer? 

Dasme ocasión á que mienta , 
Acordándome en mi ser. 
Mojer soy , no me condenas , 
Aunque me tratas tan mal ; 

8ue en tus gustos y en mis penas 
ayuna tan desleal, 
Que á todas nos hace buenas. 



101 



Y ¿quién es? 



BBLISABBO. 
BBÜIA. 

Una estimada. 



BELISARDO. 

Acábala de nombrar ; 
Porque dar una embajada 
Mala á pedazos , es dar 
Purga con taza penada. 

REINA. 

Laura y el Rey h»n cau<ado 
Mi pena y tus'disfavores; 
Breve embajada le he dado. 
Que en nombrar los ofensores 
Las ofeusas te he nomlirado. 

BELISARDO. 

¿Quién descubrió sus marañas? 

BEINA. 

Las cañas. 

. BELISARDO. 

Dices verdad , 
Sin duda que no te enpñas; 
Que el mudarse es liviandad 

Y viene el viento entre eañaSf 

Y que al Rey buce fa\or. 

' BEÜVA. 

Sus trajes lo descubrieron; 
¿Al jufgoy al mirador 
Í¿1 ni ella no salieron. 
Como has visto, de un color? 

BELISARDO. 

Dices bien , las ropas son 
Las muestras de la fineza ; 
Que las plantas con raxon 
.Se visten de una corteza 
Si tienen un corazón. 
Mira si su amor es flel ; 
Viola en la plaza , y en vella 
Cayó , y la caida dét 
Causó su desmayo della ; 
Vióse el amor delln y del. 
Cerró el toro con rigor 
Con el Rey embelesado , 
Subió el golpe al mirador, 
Al instrumento templado 
Cou el punto de su amor. 

REINA. 

• 

Sin remedio y sin provecho * 

Quieres forzar mi partido ; 
Pues hallo , por lo que han hecho , 
Que dai^os de mi marido 
Tienen hechos en su pecho. 
Ñola valió autoridad. 
Pundonor ni sangre buena ; 
Mira si topa en bondad 
Amor que no se refrena 
A vista de una ciudad. 
Porque el Rey no se perdiese 
Todo su lustre perdió , 

Y porque yo me muriese , 
Todo Nápules lo vio, 

Y aun hizo que yo lo viese ; 
En la arena con gran pena , 
Vio á su amante. 

BELISARDO. 

Y con razón ; 
Que una mujer que no es buena 
Quiere tanto á su varón , 
Que lo quiere entre el arena. 

BElTtA. 

Dejó pintada de muerte 
Su bella hermosura rara. 
Vi su rostro y mi mal fuerte ; 
Que en el papel de su cara 
vi escrita mi mala suerte. 
Mi sospecha confirmada , 
Asigurado mi olvido. 
Muerto el bien , la fe enterrada, 



ios 

Su ley presa , el Rey perdido , 

Y Liara eo todo culpada. 
Aqui llega mi dolor, 

Este , Principe • es mi dafio . 

Pues p9r mostrarme el amor 

Sin color, el desengaño 

Me lo mostró sin color. 

Dias há que mí querer 

Con celos del Rey luchaba ; 

Mas DO tenia poder, 

Que aunque amor los engendraba , 

No los dejaba nacer. 

Mas ya, con nueva crueldad , 

Paga presente y corrido, 

Pues por mas seguridad , 

Mis sospechas han nacido 

Del parlo de la verdad ; 

Esto lloro por mi esposo. 

BEUSARDO. 

Y esto crece mis recelos, 
Pues por quitarme el reposo, 
Una dolencia de celos 

Me viene con un celoso. 
: Ay fementida ! Ay retrato 
De la humana condición! 
Ay nueva de un pecho ingrato ! 
Celos , bien sois contagión , 
Pues herís con solo el trato. 
Sin duda que me has quitado, 
Falsa , la fe aue me ayuda ; 
Sin dúdame ñas olvidado, 

Y aunque me ofendes sin duda , 
Te ofendo en haber dudado ; 
Hermana , dices verdad. 

RCmA. 

Pruebas de su engafio son 
Mis ojos y esta ciudad. 

BEUSARDO. 

No hay testigo con pasión 
Ni Jaez con voluntad. 

REINA. 

¿Note burlas? 

BELISARDO. 

Puede ser 
Que ese engaño tenga excasa. 
Á No se dejaconocer 
Que tu enojo los acusa, 

Y los juzga tu querer? 
Qutzá tus celos son vanos. 

REINA. 

No me mienten esta vez. 

BEUSARDO. 

Mas no están bien cu las manos 
De un testigo y de un juez 
Que son deudos tan cercanos. 
Para dudar y creer 
Hay aqui grande aparejo. 

REIMA. 

Aunqae hubiese que temer. 
En duda no es buen consejo 
Hacer buena á la mujer; 
Cuanto mas que la verdad 
Puedes saber. 

BELISARDO. 

¿Deque suerte? 

REINA. 

Con mucha. facilidad. 
Si ella porfia en querer. 
Ha de querer tu amistad ; 

Y pues sabes su caudal , 
La salud tuya ha de ser. 

Pues en sangre es nuestro igual , 

Que la pidas por mujer. 

Pues es mujer principal. 

Por lo que diga tu hermano 

Juzgarás su pensamiento ; 

Que si al Rey quiere , es muy llano 

Que no qaerrá el casamiento 



DEL CANÓNIGO TÁRREGA. 

De un deudo que es tan cercano. 

Y si no, cosa es segura 
Que nadie deja pasar 
La riqueza y la ventura. 

BEUSARDO. 

Aunque dicen que el probar 
Mujeres , no es gr^n cordura. 
La deuda en que estoy me obliga 
A que cierre con mi daño , 
Porque es mas justo que siga 
La verdad de un desengaño 
Que el mentir de una enemiga. 
A Laura , hermana , has de ver 
Tu contraría ó tu cuñada. 

REINA. 

Todo, hermano » puede ser . 

BEUSARDO. 

Si mi mqjer es honrada , 
No temas á mi mujer. 

REIIU. 

¡Qué! ¿Ya la llamas tu esposa? 

BEUSARDO. 

Yo procuro que lo crea 
Tu re inconstante y dudosa. 

REINA. 

Vele , que cuando lo sea , 
Yo seré menos celosa. 

BELISARDO. 

¿Dasme la palabra? 

REINA. 

Si: 

Que tu Laura te la dé 
Es lo que te importa á ti. 

BELISARDO. 

Con mi fe lo alcanzaré. 

REINA. 

Y harás por ella y por mi. 

BELISARDO. 

Voy me. 

REINA. 

Vete. 

BELISARDO. 

Con gran miedo 
Sigo esu empresa dudosa. ( Fom. ) 

REINA. 

Ya con buenas fuerzas puedo, 
Engañada y engañosa , 
Saber del Rey este enredo; 
Ya con mas facilidad 
Puedo su amor descubrir. 
Mi mal pide brevedad, 

Y sin duda no es mentir 
Anticipar la verdad. 

El viene. 

Salen EL REY DE ÑAPÓLES y 
HORACIO. 

RET. 

Por mi provecho 
Sigo, Horacio, esta querella; 
Por vivir dejé mi lecjio, 
Que lassábanas sin ella 
Mortajas se hubieran hecho. 
Balanzas de amor bordado 
Somos mi gusto y mi dama , 

Y cdmo el peso pesado 
Le hizo caer en la cama 
A ella , á mi me ha levantado. 
Dila aquesto. 

REINA. 

Esposo flel, 
¿Qué peso es este y medida? 

RBV. 

Como el ángel san Miguel 
Fué mi amparo en mi calda , 



Con Horacio hablaba del. 
Es mi patrón verdadero. 

REINA. 

Y lo dicen vuestras galas. 
Porque en veltas considero 
Que son plumas de sus alas 
Las plumas dése sombrero. 
(Ha de llevar el Rey en el tombri 

unas plumae p^fUae,) 

BET. 

¿Este amarillo y dorado? 

REINA. 

No procuréis desroentiilo, 
¿ Que san Miguel os ha dado 
Plumas con tanto amarillo? 
¡ Ay ángel desesperado! 

RET. 

Contra cristianos y moros 
Me ayuda. 

REINA. 

Mejor baréii 
SI , por excusar mis lloros , 
De san Lucas os valéis. 
Que 08 valdrá cooira loa toros. 
A caer estáis sujeto, 
Bien que os sabéis levantar, 

Y aunaue indigna deste efeio. 
Me habré yo de desmayar 
Si os veis, Rey, en otro aprieto. 
iCómo 08 habéis levantado 
Tan presto ? 

RBT. 

Solo por veros. 

REINA. 

Pues no me habéis acostado ; 
¿Aquéveois? 

UET. 

A ofreceros 
Las cañas que «o he jugado. 

REINA. 

No me hagáis tanto fiívor ; 
Ofreceldas á la dama 
Que os dio en ella su color. 

RET. 

Siempre esa lengua me infama. 

REINA. 

Te adora , dirás mejor. 

REr. 

Pues, por vida vuestra y mia. 
Que lo amarillo he sacado 
Sin gusto y sin fantasía. 

REINA. 

Volvistes, como soldado, 
Del color de aquel que os Oa. 
¡Pobre Rey! 

RET. 

En mocha calma 
Vivo; de pobre y de fiel 
Muerto espero allá la palauí. 

REINA. 

Llamemos á san Miguel , 
Que á pesar os venga el alma. 
¿En qué altar lobabeis dijado? 

RBT. 

De mí os borláis, no lo niego, 
Por lo mal que hoy he jugado. 

RfiUU. 

Lueao tendréis otro Juego, 
Donde ol cobréis del pasado. 

RBT. 

¿Qué juego? 

REINA. 

Cañas. 



;iBT. 



Que es donairet 



¿No veis 



i 



MUTA» 

Yo me fondo 

D ta boda ; qpa «briis 

oe no bay etnis en el mando 

iDoeslaqoefoshacel». 

BKY. 

Boda ) cañas he de hacer ? 

BEmA. 

>í,i \ bodu. 

ftCT. 

Eobneohora; 
fidme, si puede <ert 
Qien (00 los ootíos , Seftora. 

UIRA. 

n hombre ? ooa mujer. 
()e >)aé os oabeis aUerado? 

■KT. 

í ase sepe !ro Un tarde 
Itiniiionio tan tratado. 
aci.%A. 

nrs amorcoo mocho alarde 
IKdó.Rey, bien acabado. 

i^e toé boda con amores? 

aaiMA. 
tfifndieote el notlo ha sido. 

BKT. 

Oh discretos amadores! 
'i«< coD i'l gosCo crecido 
.» sobria mas los sabores, 
'(.r saber sa nombre ardo. 

aeiNA. 
i, acorre aigmi interés; 
^f fs deado niestro y gallardo. 

asT. 

i-na , decidme quién es. 
acuiA. 

i [.nncipe Belisardo. 

EKT. 

,Vuf»tro hermano T 

aniiA. 

jic'; Mi hermano 
>• ^ puede casur? 

KRT. 

81, 
) .iqTiiéo ha dado la manot 

ncti'VA. 

\ Laort. 

¿i Laura? ]Ay demü 
nEdu. 
Ved ci la fiesta es en fano. 
I porqoe vos do os honi^ia 
('.laiabodaqoevoii, 
ü< pido qoe dos valgáis , 
\ cna cuadrilla saquéis 
W color qoe ?os queráis ; 
Pero Qo saquéis , Señor , 
i; qae teaeis en la cara ; 
^>jie$uis, Rey I con mal color. 
\p. í\ se remada y repara ; 
' :^rdad llana es mi temor.) 

acT. 

'iit el Principe se hMasado, 
< . Laura etli ya o&ecido ? 
asi5A. 
óoro lo ha tratado. 

BKT. 

.\ *U», hermana, ha consentido? 

lamA. 
V ^ Dama el si forzado. . . 

BKT. 

vUe^hai faena? 



•"f 



hK ENEMIOA FAVORABLE. 

BEIRA. 

No,Se&or; 
Que ella da el consentimiento, 
Que tiene mucl^ valor. 

BET. 

Reina , aquese casamiento 
No se ha de hacer, por mi honor. 
Sin mi gusto en mi presencia 
Se han concertado los dos; 
No es respeto ni es prudencia. 

BEUIA. 

¿Sois el Arzobispo vos, 

Que habéis de dar la licencia? 

BBT. 

Soy el Rey. 

BKINA. 

Papa ha de ser 
El que en eso es respetado ; 
Aunque Laura os pudo hacer 
Papa suyo, si os ha dado 
Las llaves de su querer. 

BET. 

El Conde ofrece por mi , 

Sin mi Belisardo yerra « 

Vos halláis de Laura el si ; 

No ha de hacerse aquesto en tierra 

Donde >o su rey nací. 

Lo honrado es esto y lo cierto ; 

Lo que hay hecho se deshaga ; 

Desbarátese el concierto; 

No me hagáis todos que haga 

Con todos un desconcierto ; 

No me obliguéis á que os saque 

Las almas. 

BEIlfA. 

Meiios rigor, 
Vuestra cólera se aplaque. 
¡ Cómo se 08 muestra el amor 
Por el velo del achaque! 
Puesto 08 habéis colorado 
Con el fuego de este ensayo ; 
No mostráis venir sangrado. 
Mas Laura de su desmayo 
La sangre os habrá prestado. 
Vuestra cifra se declara, 
Ya vuestra carta cerrada. 
Porque en miedo no repara , 
Hecha en letra colorada , 
Sobrescrito en vuestra cara. 
A Laura adoráis. Señor; 
Pues ella, como liviana, 
Vendió á Leandro su amor, 
Muerto echó por su ventana 
Todo el cuerpo de su honor. 
En la plaza ae ha notado 
Que sois el favorecido ; 
Este es mi miedo pasado. 
Rey , por Laura habéis caldo, 
Y Laura os ha levantado. 
Todo se sabe. Señor; 
No levantéis por el gusto 
Testimonios al honor. 

BET. 

Luego ¿lo pasado es susto? 

BEINA. 

Verdad dije. 

BET. 

¿Hay tal rigor? 
Vive el cielo, que ha de hacer 
Luego un castigo ejemplar. 

BEINA. 

¿Ya la vais á socorrer? 

BET. 

Ninguti hombre ha de escuchar 
Mas celos á su mujer. 

REINA. 

Todos iinis los aprietos. 



(06 

BKT. 

Y huimos vuestro castigo. 

BBmA. 

Sois vanos. 

BET. 

Somos discretos. 
Horado , vente conmigo. 

Yante EL REY v HORACIO, y queda 
LA REINA , Mola. 

BB15A. 

Pon SU enojo en tus sonetos. 
Ya se fué, quiérome entrar. 
Con la pena he descansado; 
Que pues el puede dudar 
Si su Laura se ha casado. 
Ella se puede casar. 
Mas él vuela , y desde aquí 
Lo estorba , mas ya llegó 
Mi hermano; mas ; ay de mi! 
Que correo que va al no 
Llega mas aules'que al si. 
En duda está mi contento ; 
Mas Laura no es mi vasalla. 
Si no cierra el casan^ienlo . 
La he de quitar, con maulla , 
De mi esposo el peusamieuto. 

Vau ¡a Reina, y talen P0L1D0R0 
T EL PRINCIPE BELISARDO. 

BELISABDO. 

Esto, Conde , es igualdad; 

Y asi , se diga y se entienda 
Que si la sangre es verdad 
Que os reluce con la hacienda , 
No esmalta su calidad. 

Soy de Sicilia heredero; 
Vos, Conde , muy bieu nacido ; 
No sois el conde primero 
Que con un rey se ha medido. 
Pues puede un buen caballero. 
Los estados que tenemos 
Son arrequibes prestados; 
Pues , Conde , á los que valemos 
No nos hacen los oslados , 
Que nosotros los hacemos. 
¿No me dais ) amigo, el si? 

^ POUDORO. 

Y por ñel testigo á Dios 

Del que os doy y del que os di , 
Pues os deshacéis á vos 
Solo por hacerme á mi. 

BELISABDO. 

No encumbréis mis señoríos 

Con lenguajes de hombres diestros. 

POLIBORO. 

Antes esto es tener bríos; 
Que solos pedazos vuestros 
Pueden cuadrar con los mios. 
El pecho tengo real, 

Y ansí junto á mi Oj^inion 

Y á mi casa mezcla igual ; 
Que por conservar mi son 
Tomo mi mesmo metal. 

Y con ser tal mi solar, 
Laura es mas donde hallaréis 
Fe constante , amor sin par. 

BELISARDO. 

Cuando Petrarca os halléis , 
Podéis á Laura alabar. 
Haced ahora que venga 
Con lo qu& aqui se ordenó, 

Y que vuestra fe manten');a. 

POLIOOBO. 

¿ Qué doncella tiene no 



101 

Donde hay hombre qne sí tenga? 
Si es sa ser mi calidad, 

Y su amparo mi valor, 
Principe, considerad 

Que >o , que lenp[o su lionor , 
Puedo dar su voluni^d. 
Elle es vuestra , á mi me toca 
Ul casarla , á mi consiente ; 
Venga , y veréis cómo es loca , 
Pues estando aquí presente. 
Os dniá el sí con mi boca. 
Ya se viste y saldrá luego. 

BEUSARDO. 

Y ¿qué fué su mal? 

POLIDORO. 

Bondad; 
Es muy hecha á su sosiego ; 
. Fué contra su voluntad 
A ver los loros y el juego. 
Busca el pueblo, y las señoras 
La vieron , |ior(}ue se altera 
Sin su rosario y sus horas. 

BEMSARD0.,(/1/I.) 

Mi hermana de otra manera 
La está contando sus horas. 

POLIUORO. 

¿Quédecis? 

BELISAROO. 

Digo su ser! 
Esta nueva me condena ; 
Que en hacerse la mujer 
Al hombre , saliendo buena , 
No es buena lo que ha de ser. 
(Ap, Pero de su voluntad 
Sobre la que al Rey le tiene.) 

Sale HORACIO, cabaUero muy galán. 

HORACIO. 

Aqai está su majestad. 

POUDORO. 

¿Quién, Sefior? 

HORACIO. 

El Rey , que viene. 

POLIOORO. 

¿Hay tal rey? 

BELISAROO. 

¿Hay tal maldad? 
Sale EL REY, solo. 

RET. 

Conde , á tu casa he venido. 
Porque hablar con los dos pueda 
Del juego que hoy me ha cabido, 
Como el tahúr que se queda 
Con los naipes que ha perdido. 

POUDORO. 

Pues yo me gano con esto. 
Pierde, Oh Rey, á cada ralo, 
Pues me das en ella puesto, 
Esie tanto de barato 
Como á tanto de tu resto. 

RET. 

Aunque , á decir la verdad , 
Aquí me traen , amigo, 
Cosas de mas calidad. 
Mi cunado está contigo. 
No mienten en la ciudad. 
De vuestra boda está llena 
La opinión de mi lugar, 
Y ansi con gusto y con pena 
Quejas os habré de dar, 
Mezcladas coü norabuena. 
¿Es verdad que se ha casado 
Con Laura el Principe? 



DEL CANÓNIGO TÁRfiEGA, 



POLIOORO. 
• Sí. 
RET. 

Matrimonio muy honrado; 
Mas, ¿porqué razón, me di. 
Entrambos lo habéis guardado? 
He de estorbar vuestro intento. 

POLIDORO. 

Si aaui tuviera , Señor , 
Una lengua este momento, 

Y otra lengua de mi honor 
Estuviera en tu aposento. 
No pudieras enojarte; 

Que en vano es tratar aqui , 
Que acudiendo á cada parte , 
Acá diera agora el si , 

Y alia del te diera parte. 
Mas no pudiendo partir 
El hombre el humano ser, 
Para no poder mentir 
Hice seguro el hacer 
Por hacer cierto el decir. 
Agora se ha concluido 

De mi hermana el casamiento; 
César Belisardo ha sido, 

Y aun mas, porque en un momento 
Venció sin haber vencido. 

Esto, Señor, ha pasado, 

Y ha sucedido tan presto, 
Porque no me hagas culpado. 
Que aun Laura no sabe desto. 
Porque yo lo he concertado. 

RET. 

Luego ¿es cierto? 

P0LID0*R0. 

nii t. Señor, 

Ella hará lo que yo quiero. 

RET. 

¿Quien lo asignra? 

POLIDORO. 

Mi honor. 

RET. 

Yo TiFo. (A Horacio, Horado, ya es- 
BELISAROO. (Ap,) [pero.) 
¡Cómo se alegra el traidor! 

RET. 

Mira, Conde, no prometas 
Cosa en nombre de mujer ; 
Que las que son mas perfetas 
Al aire de un parecer 
Se mudan como veletas. 
A Laura manda llamar, 

Y dila tus pretensiones; 

Que ella en fin se ha de casar, 

Y jamás por nadie abones 
Lo que no puedes pagar. 
A saoersu voluntad 

Me quiero hallar yo presente. 
{Vase Horacio.) 

POLIDORO. 

Rácenos tu majestad 
Gran favor. 

BELISARDO. 

Si entre la gente 
Se encoge la honestidad. 
Aunque el Rey el trato abona. 
Hace estorbo estando aqui ; 
Laura verá su persona, 

Y ha de tropezar su sí 
En piedras de su corona. 
Quien carga en esto de amigos 
Hace incierto un casamiento. 
Porque darle^ maslestigos 
Es darle al encogimiento 
Mas cantidad de enemigos. 
Laura dará en encogerse , 
Porque al Rey ha de temer; 
Vayase para volverse. 



Rrr<. 
La venganza ha menester 
Padrinos para perderse. 
Conde, no vengáis en esto; 
A ser tercero me obligo 
De su pecho honrado honesto; 
Que muchas roanos , amigo , 
Arrancan un si mas presto. 

POLIDORO. 

Este es el buen parecer. 

BELISARDO. 

Digo , Conde, que te engañas. 

^, , POUDORO. 

No imporU. 

BET. (Ap,) 

De mi mujer 
Son todas estas marañas. 

BBUSAROO. [Ap.) 

A Laura teme perder. 

Salen HORACIO t LAURA. 

HORACIO. 

Laura viene. 

RBT. (Ap.) 

Eo ella adora 
Este mi pecho rendido. 

HORACIO. (Ap.) 

De la cama sale agora. 

RET. 

Parece el sol que ha salido 
De la cama del aurora. 

POLIDORO. 

El Rey , hermana , te llama. 

LAURA. 

¿Qué rey? ¿ El rey que ha eaido ? 

RBT. 

Eso levanta mi Cima. 

LADRA. 

Ya dicen qu'el golpe ha sido 
Jaque que le dio una dama. 

RBT. 

Y tienen mucha razón; 
Que entré rey en la carrera 
Soberbio por su ocasión , 

Y de rey de juego que era. 
Me quiso hacer su peón. 

LADRA. 

Jugadora es de gran fama. 

■bt. 
Jamás la he visto perder. 

LADRA. 

Ganar el perder se llama. 

REY. 

Yaigandiapodráser 

Que el Rey se coma esta dama. 

LADRA. 

Con Horacio , que está aquí . 
Se cubrirá. 

HORACIO. 

Cosa es liana. 

POLIDORO. 

¿Conócesla, Horacio? 

%I0RAGIO. 

Sí, » 

Y tanto como á tu hermana. 

POLIDORO. 

¿ Y tu hermana ? 

LADRA. 

Como á mi. 

RET. 

Pues dinos qaé le parece 
De mi dama. 



UÜ1U. 

One es el resto 
e ti fe ^ te merece. 

HIT. 

I , mas enfanna maj presto. 

UDIA. 

t. mss presto convalece; 
5 como }0. 

RCT. 

Puotoaenos* 

D U ofendas, qoe en mi amigi. 

iiusAiino, 
D9 arcaboees van Hanos. 

rOLIDORO. 

Bi« wnin qne Unio diga? 
Vj' soo bneooe motea T 

•BUaAKBO. 

Buenos. 

UT. 

hni calas an liaa de htoer* 

^P«r qvisvt 



A tu intención* 

iAOlA. 

Pvlis, R«yt 

nsT. 

Ro puede ^. 

lássma. 

Cnii'n qaiere» por mi ocasión, 
'rtit cañas i perderf 

nsT. 

tr^rdo 400 te «grada! 

LAURA. 

^i«nir es mi interés. 
roLiDono. 

iir(>spoDde como lionrada; 
:< ; . hermana ; que é^le es 
> ¿•;ue&tas canas la entrada. 
ii.ni.puesta vohiniad 
k:,p>badocadailia 
í r csiar sn majestad 
ri-} ')(> por Diedlo, la roia 
U '. Tf coQ brevedad, 
^ v^ grao conocimiento, 
^ tp- acuerdos muy pensados, 
í -táo (u entendimiento, 
Látalo vista y mirados 
7» buen talle y tu talento; 
^.(0 lo9 buenos matices 
L 3 que al mondo satisfaces ; 

l-U'€ls:T... 

LAmiA. 

No meantorices; 
. F( proceso el qoe me baces , 
\¡ ..- taot(H Tístgs me dices 1 
Ka<bo tengo qne tt*roer, 
vfiíeocia de muerte escucho. 

VOUDOBO. 

f.rqni honrada mujer, 
hn tos qoe miran mncho, 
h) mucho, Laura, que ver. 
i 3b, los ricos despojos 
.'-* te hicieron miiaigroaa t 

ao.boen gusto v sin antojos , 
' 'loe ts comida la esposa 
■ '.>$e come con los ojos. 
' 'Vecieodo i tu contento 
'•^rilaure y gallardo, 
' '^lado y su pensamiento, 
* (nocipeBebsardo 
^ '5 le be dado eo casamiento. 
^ • !iay qoe dodar ni temer; 
Vjioofrfcidetnparte, 
\ porque k> puedo baeer 



LA BNBMI6A FAVORABU. 

Lo bice, y por excusarte 

El miedo del conceder. 

Goslos , miedos , honor, pvovecbo i 

Todo por ti lo acomodo, 

Y vengo tan satisrecho 

De que está tan hecho todo, 
Qne aun el si te traigo hecho, 
no dudes, todo está llano; 
Dale la mano. 

RET. 

\ Ay de mi ! 

UOBA. 

Aqui me pierdo ó me gano; 
Á t)e quién dudas que dé un si 
Piensas que dará la mano? 
Anal tu lengua me abona ; 
Temes , y no sin por qué , 
Que es mi virginal corona 
Avara de aire « y seré 
Liberal de mi persona. 
No me agradan tus enredos. 

{Dice esté ¿mijada. 

PQLIDOnO. 

Calla, hermana: ¿en eso das? 
Acaba, pierde esos miedos; 
Dásela , qué Squf dan mas 
Dos letras que cinco dedos. 
Rey , favorece mi inieoto. 

REY. 

Libre su gusto ha de ser. 

BELISAROO. 

¿Hay tal maldad? 

HORACIO. 

¿Hay tal cuento? 

LADRA. 

T tü. Rey, ¿piensas hacer 
Cañas á este casamiento? 

REY. 

¿Yo cafias? No se roe olvida 
Mi dafio. 

POUDORO. 

Mal me acompañas. 

REY. 

Cuando tu hermana querida 
Se case . no juego canas 
Por no dar otra caída. 

Y ansi , jurando mi intento. 
Medroso de mas caer, 

De luto en su casamiento 
Me he de vestir, por hacer 
Que me tiente su contento. 
Bu lo demás como amigo 
Puedes disponer. 

POLIDORO. 

Señor, 
Haces bien ; tu acuerdo sigo. 

RELISARDO. 

¡Qué bien le ha hecho el traidor 
Que no se case conmigo ! 
¡Ah cielo! 

POLmORO. 

Laura , otra flesta 
Sin cañas se puede hacer; 
Dale al Principe respuesta, 

LAURA. 

Hermano, aunque soy mujer 

Y á servirte estoy dispuesta. 
No me pongas en aprieto 
Con tan srande brevedad ; 
Que en el mas cabal sugeto 
El torcer la voluntad 

Es dar garrote al respeto. 
Veré al Principe, y iras esto, 
Miraré su condición. 

POLlDORb. 

Lo bien hecho es hecho presto. 



405 



) 



LAiniA. 



T despiertan la aflcion 
Los'qoe duermen sobre aquesto; 
Que si me quiero entregar 
l.nego á solo un pretender, 
6n cosa que ha de durar. 
No sabremos , á mi ver. 
Yo querer ni él eslimar. 
Corra el tiempo, que bien creo 
Que me has de hallar reducida; 
Que aunque en pié sus parles veo. 
Marido, aldea y comida 
Se han de tomar á deseo. 

BEY. 

¡ Qué desvíos tan bien dados! 

RELISARDO. 

¡ Qué taimada hipocresía! 

POLIDORO. 

Hay partidos tan honrados , 
Que pueden, herninna mía, 
Verse con ojos cernidos. 
Puedes sn reino tomar, 

Y dudando, dices no; 
Tómale sin tropezar 

En lo que Vamba dudó, 

Que fué un Vamba en el dudar. 

La gran Silicla consigo 

Te da, que su padre manda. 

LAURA. 

Al fln, ¿qué quieres, amigo, 
Por hacerme harina blanda , 
Hacerme reina de trigo? 
Ya dije que es por demás 
Pretender que en un instante 
Me resuelva. 

POLIDORO. 

¿ En eso das ? 
Mientras no pase adelante , 
Mi palabra vuelve atrás. 
Á Beiisardo la be dado 
Para luego,.y luego quiero 
Que sea. 

LAURA. 

Mas acertado 
Será mirarlo primero. 

POLIDORO. 

Ya yo por ti lo he pensado. 

LAURA. 

¿Dónde? 

POLIDORO. 

Aqui en este aposento. 

LADRA. 

Y ¿porqué? 

POLIDORO. 

Porque podía. 

LACRA. 

Ahora en este momento 
Allá dentro me tenia 
Conmigo mi pensamiento ; 
X has dado ahora mi si 
Con lengua que no te be dado, 

Y por mi piensas aqui; 
Hermano no es aoertado 

'Hablar ni pensar por mi. 
Mi palabra se retira , 
Pues til diste mi palabra; 
Quien es cuerdo y por si mira , 
No dé por otro palabra , 
Pues por otro no respira. 
Sobradamente me aprietas , 
Libre soy, libre nací. 

POLIDORO. 

Loquilla , ¿ansi me respetas? 

LADRA. 

Mientras no vivas por mí, 
Conde , por mi no prometas. 



i06 

POLIDORO. 

En mí vives , y en mi has dado 
La palabra. 

LA DBA. 

Es sin provecho ; 
Mas ¿que eso has señalado? 
Esa qae vive en ta pecho 
Haga lo qoe has concertado. 

POLIDORO. 

Soy tu padre. 

LAURA. 

Nomedaa * 
Padres enojados pena. 

POLIDORO. 

Soy tu voz y lo dirán. 

LADRA. • 

Eso de ser voz ajena 
Déjalo para san Joan. 

BELISARDO. 

¿Hay tal hembra? 

HORACIO. 

¿Hay Ul verdad? 

REY. 

¿Hay tan datce compelencia? 

POLIDORO. 

¿Hay tan gran temeridad ? 
Rey , perdona y da licencia ; 
Que he de hablar con libertad. 

Di. 

POLIDORO. 

Traidora, malmirada. 
Infame, atrevida , loca, 
Noble , villana rogada , 
¿Quieres que el sí de la boca 
fe saque con esta espada ? 
Por tu honor vuelve y por mi , 
No des nota sin por qué : 
Que por sacarle de ti , 
El alma te arrancaré , 
Que es la raíz de un buen sí. 
Dale la mano al momento. 

RET. 

Polidoro, en mi ciudad 
Se ha de hacer tal casamiento. 
Ved que pide voluntad , 
Conde , aqueste sacramento. 
Del cielo es justo poder. 
Que DO hizo cosa en vano; 
Aquí me quiso traer 
Para que fuese mi mano 
Amparo desta mujer.— 
No receles , habla claro ; 
Ningún miedo te reporte. 

LAURA. 

Tu presencia es mi reparo. 

RET. 

General patria es la corle, 

Y el Rey general amparo. 
Soyjuez,yaquíestoyyo. 

LAURA. 

Y por tal te quiero aquí, 
Pues Dios aquí te envió. 

RET. 

¿Fuérzate tu hermano? 

* LAURA. 

Si. 

RET. 

¿Quieres al Príncipe? 

LAURA. 

No. 

RET. 

¿Es verdad lo que ha contado 
Horado? 

HORACIO. 

Testigo soy. 



I 



CAVÓNIGO TÁRRB6A. 

RET. 

Pues atento i lo pasado, 
A Luán poflibre doy. 

RELISARDO. 

El pleiWestá despachado. 

Oe aquesu manera sé 

Que el Rey agravios deshace. 

RET. 

Y bago bien cuando hay por qué ; 

Sue a fuerza que á mí se hace 
a de haber justicia én pié. 

BELISARIK). 

Pues tu pasión se dcd^rir , 
Quiero, por ella movido 
Decir su justicia clara, 
Pues las cañas has corrido , 
Te han , Rey, torefdo tu vara. 
Pode hasta agora encubrtr 
Tu engañoso proceder ; 
Mas reviente mí s'ifrir, 

Y cual Tihora, ai nacer 
Haga su madre morir. 
Salgan k luí tus pasiones. 
Descúbrase tu malicia; 

Que hoy quitarán mis raaonea 
La máscara de juailcia 
Que al lascivo amor le pones. 
Conde, vive recalado, 

Y considera que el Rey, 
De tu hermana aficionado , 
Guarda en tu casa ja ley 

De juez, mas no la de honrado, 
bsto las cañas han .sido , 
Esta ha sido la iniencíon 
Del amarillo vestido , 

Y esta , Conde, es la ocasión 
Del desmayo que iia tenido. 
Aquesto fué su matar, 

Y su luto ha sido aquesto , • 
Esto ha sido mi esforzar 
Que se fuese . y juzga en esto 
Si el Rey nos puede juzgar. • 
Lo que digo te haré ver, 

50 pena de ser traidor, 
Cosa que nunca he de ser. 

LAURA. 

No le respondas. Señor; 
Déjame á mi responder. 
Aunque mis obras presentes 
Me pueden acreditar 
Con mi hermano y con las gentes. 
Te quiero en breve mostrar 
Que eres infame y que mientes. 
Mi casamiento pretendes , 

Y tu ser con mi ser mides; 
Dime, pues mi honor entiendes : 
Si yerro, ¿cómo me pides? 

Y si no , ¿cómo me ofendes? 
Un hombre de habilidad 
Quiere calidad en dada, 

No me niegues que es verdad; 
Que yo fui buena sin duda. 
Ytáootienesboooad. 
De cuenta estás alcanzado. 

POLIDORO. 

Aunque acreditas tu ser 
Porque quede asigurado, 
El honor te ha de volver 
El que á tu honor ba dudado. 
Dale por esta ocasión 
La mano, que ha merecido. 
Pues fué de amor su pasión. 

LACRA. 

¿Qué mujer quiere á marido 
Que habla con tal opinión? 

51 del mundo señor fuera. 
Si fuera de ángel tr^lado. 
Por eso le aborreciera. 
¡Quejosa sin ser casado! 






Con él se case qoieBi|iil 
Antes dudaba , Señor; 
Ya digo que no ha de aer. 

POLIDORO. 

Aleve pecho traidor, 
Quién dejará de creer 
o que dicen de Tu bonort 
De mf paciencia reniego 
Si tu orgullo no quebranto. 

{Quiere meter mano Poiidoro á lú iagü, 
y el R0ff U éeHene el brtuo.) 

•ET. 

Paso , Conde; tefe sosiego.— 
Señora » cábrete un nuiíto , 
Y vente á palacio laego. 

RIUSARM). 

Muy bien qveda con su liennaao'. 

RET. 

¿ Tiene su hernumo «nUrii ? 
No me enfades; que es en vino. 
Esto pide la justida; 
Nadie me vaya ñ la mw^ 

RCUIAiDO. 

BUra» Rey, que es mi 



T cuando ta mujer aaet 
L Gata mal en mi podei? 
Nadie habrá que no me 

BEuiAnno. 
Es cortesía ^1 creer. 

reí. 

Ponte , Hoi^eío* É esa ventana, 
Y suba esRgaarda l^ego. 

HOMOK). 

Este negocio fe ailan. ( Vi 

POLinORO. 

Mira I Señor, qne te ruego 

Que esté en poder de ta hermana. 

RET. 

Todo sobará, Polldoro. 

BELISARDO. 

Vamos; que vengarme espero. 
( Vanse BelUétdo y PoUdoro. ) 

RET. 

¿No guardo bien ta decoro? 

LAURA. 

Vive el délo , que te quiero. 

RET. 

Vive el cielo, que te adoro. 
(Vanu.) 



ACTO SEGUNDO. 



Salen LA REINA, HORACIO T LADRA. 

HORACIO, 

Hoy entra con seis galeras 
El general de la mar, 
Que en las morismas firooleraa 
Ni á moro deja almaizar, 
Ni lunas á sus banderas. 

REINA. 

Tiene el Duque gran renombre. 

HORACIO. 

La guerra le satisface. 
Como debe. 

No te asombre; 



bá mSIIIGA f ATOUBLB. 



m 



loe de tiDtoi qoatfeshaee, 

\q es tnilagro que baga lui boAlire. 

lOftACIO. 

1 es rico y bieo aaddo. 

esde Palermo á mis Uems 
o tengo bíeo conocido. 

BORACIO. 

orno Tieoe de bs guerras 
\er so primo qoendo , 
Qc es el Rey , el Rej lo quiere 
<ibit 7 festejar. 

BEIKA. 

rncio, cuando Tímere 
^nme Tolaodo á llamar, 
iile al Rey que me espere. 

■OBAQO. 

lo haré. 

¿NfM uparte f como aue nosepen 
mé A la otra:) 

REMA. 

BaUlia emprendo 
^me da bieo que temer. 

LAmu. 

iQd)Q4o estoy y temiendo ; 
|oe es celosa y soy mojer , 

1 esioy sola y sé qae ofendo. 

BEIRA. 

ConcaáataseTerídad 

líiQira! 

LACIU. 

Gallando culpa 
I respeto y mi bondad. 

ntnu. 
gsé cara tendrá U culpa 
.víate de la fardad? 
'ptto hablarla. 

J«AIIil4» 

Sin profecbo 
Uho et pecbo alboroudo^ 
Ui ) diga, que sospecho 
L-.e -i ella tiene un remado, 
\ leogo QD rey eo el pecbo. 

EEIRA. 

r»{ jíreota, ó como quiera . 
h->cMiigarsn Jerro. 

LAtlBA. 

uoTiene, porque no muera , 
[liiie tenga cara de hierro 
i"ii'^ tiene entrañas de cera. 

REIÜA. 

i Q! justicia me arrimo. 

uoiu. 
Kiñgorieri mi escuda 

REUIA. 

Hn ba\ fio, porque me reprimo, 
N iateoio. 

UORA. 

No la dudo. 

BBOIA. 

V^b precio. 

No la estimo. 

asmA. 

Ufin! 

LAURA. 

¡frene! 

RIMA. 

Bscacba. 

UORA. 

Di. 
Wns , q^é aul proceder! 

LADRA. 

t)«éqttiarti! 



la 



Llégate aqiii. 

LAURA. 

Mas té, que me bas menester, 
Te poflídes llegar i iú\. 

RHHA. 

Mejor strA que partamos 
Las dos. 

LAURA. 

Esa es Justa ley. 

REINA. (Ap») 

Querrá', porque no riñamos, 
Pues nos partimos al Rey , 
Qne el camino ambas partamos. 

LADRA. 

¿Qué dices? 

RCIXA. 

* Mastú¿qu¿baces¥ 

LAURA. 

Yo sé dar coenta de mi. 

REmA. 

Si ; pero no satisfaces. 

LAURA* 

Pregunto, ¿estoy aqui 
Para guerra ó para paces? 
Para todo aparejada 
Me bailarás. 

REINA. 

Valiente eres. 
¿Cómo te va en mi posada? 

LAURA. 

Vame como t6 quisieres. 

REINA. 

i Qué te agrada della ? 

LAURA. 

- Jiada. 

RKINA. 

¿ Qué tiene} 

lAURA. • 

Ninguna Cosa. 
Mucbo engaño y poca ley , 
Entre rail ninguna hermosa , 
Viejos locos, galán rey, 
Y la Reina no gustosa. 

REINA. 

Dices muy grande verdad , 
Eso en palacio tratamos ; 
Pero entre esta Tauidad, 
Aunque melindres usamos, 
No usamos facilidad. 
El melindre es acidenle 
Que se cura sin fatiga. 

LAURA. 

El que pierde siempre siente. 

REINA. 

Pero eLser fácil, amiga. 

No se pierde fácilmente. 

Está en palacio vedada 

Esta culpa con gran pena ; 

No hay mujer que no sea honrada. 

LAURA. 

K ninguna llamas buena 
Mientras ves que no es rogada. 

REINA. 

i Qué embelecos ! qué invenciones ! 
Qué engaños ! 

UURA. 

O ¡ qué verdad ! 

REINA.]« 

Tú empatas las razones. 
Laura , mjnos libertad. 

' LAURA. 

Irene , menos pasiones. 

REINA. 

¿ Sabes á qué vienes Y 



LAURA. 

No. 

REINA. 

¿ SÉbes quién manda ? 

LAURA. 

Quien reina. 

REINA, 

¿Quién reina? 

LAURA. 

Quien lo heredó. 

REINA. 

¿Té sabonque yo soy reina? 

LAURA. 

¿TÉ-sabes q«e yo loj yo? 

REINA. 

Y¿quíéQ«resttt? 

LAURA. 

Mi honor. 

REINA. 

Y ¿quién es tu honor? 

LAURA. 

Mi ser. 

REINA. 

¿Quién es tu ser? 

LAURA. 

El mejor. 

REINA. 

¿Cómo se deja querer 
Tu ser con tanto valor? 
Cómo á mi esposo cautiva , 
Si tanto punto en él cabe? 

LAURA. 

¡Yo á tu esposo! Mejor viva. 

REINA. {Ap.) 

Escupe al Rey, y le sabe 
A miel aquella saliva. 

LAURA. , 

Calla. 

REINA. 

El desmayo lo diga. 
A fe , que le guardáis ley. 

LAURA, (^p.) 

Esta grosera me obliga. 

REINA. 

Tu librea viste el Rey, 

Tus gajes tira. Ay amiga , 

Bien haces en no querer 

A mi hermano auuque él te quiera; 

Que dejar una mujer 

Ui^ rey por un rey, ya fuera 

Dejar comer por comer. 

Dos reyes con gran ventaja 

Te sirven, y querrá Dios , 

Si tu fuego no se ataja , 

Que te sirvan otros dos, 

Y tendrás cuatro en baraja. 
¿Date gran gusto el favor 
Que á mi fe mal empleada 
Roba por darte el traidor? 
<Si ; que la fruta robada 
Dicen que sabe mejor. 

1 Cuántos días tu desden 
Ha tardado en ablandarse ? 
¿Es oiuy tierno? ¿Quiere bien? 
¿Sabe dar? Sabe enojarse? 
¿Habla bien ? ¿Es en ti bien? 
Entre en tu casa , no pierdas 
Tan gran lance , abre el balcón , 
Pues de Ñapóles las cuerdas , 
Templadas todas á un son , 
Dais luego escalas de cuerdas. 
Mas qué necia sois ; ya taso 
Los pasos del bien querer ; 

?uien ciega á su gusto el paso 
a habrá entrado á solo ver. 

LAURA. 

I Reina , Reina ! ¡ Paso , pato ! 



108 

Nadie ofenda mi valor 
Ni á mi sangre le haga ultraje; 
Porque i la reina mejor 
Le piievio prestar linaje, 

Y prestarle ¡luedo honor. 
La cara exenta y sin ineugua 
Pasar por buena presumo ; 
Con verdad nadie me mengua. 

REIXA. 

Será el linaje de humo , 

Y el honor será de lengua. 

LAURA. 

Tengo mejores parientes 

Que tú, y aun soy mas honrada. 

REINA. 

Mientes. (Dale un bofetón^ 

LACRA. * 

¿Bofetón y mientes? 
De mis manos liaré espada, 

Y puñales de mis dientes. 

{Cierraconeiia.yáiasmanotiaaraña.) 

REIKA. 

Así vengo una traición. 

LADRA. 

Yo te quitaré la vida. 

BEY. (Dentro.) 
Voces de mi Laura son. 

LAURA. 

Vive el cielo, fementida, 
Que te coma el corazón. 

RELNA. 

Desvia. 

Sale EL REY por una parte, y deten- 
game BELISARDO v LAURA. 

RET. 

Laura, ¿qué es esto? 

BELISARDO. 

Esposa, ¿quién te ha ofendido? 

REY. 

i Quién , Laura , te ha descompuesto? 
Dime luego lo que ha sido. 

LAURA. 

Quien sus manos en mi ha puesto. 

REINA. 

¿Quién te enoja? 

REY. 

¿Quién te enfada? 

BELISARDO. 

¿Quién con lágrimas te deja? 

REY. 

Túestós llorosa y turbada, 

Y ¿la Rema no se queja? 
Sin duda estás agraviada. 
No me des muerte dudando; 
¿Qué tienes? Dime tu mengua. 
Habla, amiga. 

LADRA. 

Estoy callando 
Porque no ha de hablar la lengua 
Donde está la injuria hablando. 

Y pues la mia provoca 

A que no acierte á decllia , 
Pues tanto el daño le toca , 
Haga, Rey, esta mejilla 
El oficio de mi boca. 
En ella puedes leer 
Mis agravios estampados. 
Bien los sabrás conocer ; 
Que están en ella pintados 
De roano de tu mujer. 
Aquí su orgullo inhumano 
Llegó, afrentando mi gente; 
Que para mostrar mas llano 



DEL CálCiilflGO XAEUQA. 

Ovft era mi iojnría fMtente 
Puso aqui el sello so maoo. 
Sobre un largo disputar, 
Sobre llamarme ruin , 
Sobre obligarme á callar, 

Y sobre tanto, que al fln 
Lo menos pudo sobrar; 
Seoora , sin temer mal. 
Sota, humillada á sus pies, 
Mujer moza y principal, 

Y en tu casa , que ai Qn es 
Tu salvaguarda real; 
Poruña vana opinión 

'Que en su engaño ha fabricado. 
Sin tiento y sin ocasión 
Alzó la mano, y me ha dado 
En mi cara un'bofeton. 
No soy buena, pues no hallo 
Honor para mi en el suelo. 
Que el suelo no sabrá dallo; 
No soy noble, pues receto» 

Y no soy viva , pues callo. 

No puedo , Rey, mas bdblarte ; 

Que reviento por sufrir 

Mi agravio, *por no enojarte. 

(Meten mano él ney y Betitardo para 
dar d la Reina; véngase el uno para 
el otro, con lo que m dicen.) 

REY. 

¡Vive Dios, que has de morir! 

BELISARDO. 

¡Vive Dios, que be de maUrte! 

REY 

¿Bellsardo? 

BELISARDO. 

¿Rey? 

REY. 

, . V ¿fiuévana 

Locura en tu pecbo reina? 

BELISARDO. 

No es locura ni es liviana. 
¿ A quién matas tú ? 

REY. 

A la Reina. 

Y ¿á quién matas tú? 

BELTSARDO. 

A mi hermana. 

REY. 

¿Porqué? 

BELISARDO. 

Porque á mi querer 
Llegó su brazo traidor. 

REY. 

Yo, que aqui tengo poder. 
La be de malar por mi honor. 

BELISARDO. 

Yo también por mi mujer. 

REY. 

A mi palacio ha ofendido. 

BELISARDO. 

He de vengar esta vez 

Yo á mi honor, que va perdido. 

REY. 

¿ Tu no ves que soy juez? 

BELISARDO. 

¿Tú no ves que soy marido? 

REY. 

Mi justicia rigurosa 
Es fuerza. 

BELISARDO. 

Yo su malicia 
Castigo con mano honrosa. 

REY. • 

No vengues tú mi justicia. 

BELISARDO. 

NI tú vengues á mi esposa. 



El la qofere granjear. 

BELISARDO. (Ap.) 

El la quiere asi vencer. 

REY. 

Aparta. " 

BELISARDO. 

Déjame estar. 

REY. 

Nadie á mi me ba de valer. 

BELISARDO. 

Nadie á mf me ha de vengar. 

REY. 

Gente suena. 

BELISARDO. 

Envaina. 

REY. 

Advierte 
Lo que ba hecho. 

RIINA. 

Inmenso DIot, 
Los dos tratan de ofenderte, 
Y por matarme los dos» 
Ninguno me ba dado muerte. 

Sale HORACIO. 



nORACIO. 

Los consejeros llamados 
Vienen á talir conloo. 

REY, 

Ellos sean mal llegados. 
Siempre me mueven, amigo, 
Estos groseros letrados. 
Al volver quedará llano , 
Si te parece f este cuento. 

BGLISAROO. 

Todo , Rey, está en ta mano. 

REf. 

Vamos al llícibimlento.— 
Mujer, dame aquesa mano. 
Mi ponzoña j mi desden 
Cubro con paz por la fiesta.^ 
Laura, adiós.— Tú, Trene, vén. 
(Ti^fiuilo de la manojin miraüa , y él}$ 
con ceño. ) 

REINA. 

La paz de Judas es esta ; 
Que hay reyes Judas también. 

REY. 

No cuentes esta jornada 
A tu hermano. 

LADRA. 

Veo, Sefior, 
A tu esposa regalada. 

REY. 

¡ Ay reino ! 

BELISARDO. 

¡Ay rabia! 

LADRA. 

¡Ay honor! 

REINA. 

Medrosa voy y alterada. 

(Voee él Rey y ¡rene; guedan toifi 
Laura y Belisardo,) 

RELISARDO. 

Mira cómo te ha dejado 
El Rey ; hazañas son estas 
De un galán noble y premiado; 
Por honrar públicas fiestas 
Dejar tu honor agraviado. 
No hay ninguna experiencia, 
Que se armaron á lo justo; 
Un achaque d3 una ausencia , 
Ud decir que está sin gusto, 



i(- 



ifíngirnoadoleDcU» 
, forzoso despachar» 
) disculpado (emer » 
)meúi¡rfócU de bailar, 
nohallariuoDOUuerep, 
)t> es el major ealnbar. 
a!id en Síci|)a estuTíeras, 
laricio achaque me faltara , 
)r lio verme en las riberas, 
1 m de salva arrojara 
loiuio aquesas galeras. 
riviera uoa civil gaerra , 
i jrchivo hiciera quemar; 
f sio aae junio oo yerra, 
(Ur al Duque en la mar, 
juc ocupara eo la tierra, 
itrnila uoa obligación 
r on deudo que hoy ba llegado 
i>fjiia en esta ocasión. 
he el cielo , aae te ha dado 
inmavorboietQn. 
iurj.mírameynollorca; 
..:i mal ó salga bien , 
I bt> de ofrecer tus rigores ; 
^.e adoro mas tu desden 
H,: d eslima tas faTores. 
\mi9 , ten confianza, 
n.iia alieuto , sufre un poco ; 
}jc To (e ofrezco venganza. 

uoiu. (4p.) 
:oplríffor dest«f loco 
¡jitro fundar mi esperanza. ^ 

BCUSABDO. 

(fidopaga, no espero 
irrte mía 6 verte hnraana; 
1 3 (It^sdeu eo premio quiero. 
. t .rresqoe mate i mi hermana? 
\ ' DO \eneno ó con acero? 
liifíit^^ras; puede ser 
;vie me mires sin rigor. 

[.i>'il enfermo placer, 
< •- loe no heba, Seiior, 
I !ii>>ii le habla de beber. 
ii''>jüsá mi esperanza 
iw^ . qoe estaba rendida ; 
' ' iue mientras oo se alcanza 
íijiardeila^es la bebida 
t^ la sed de la venganza. 
\ ^t atrradezco . Señor, 
Tuita merced. 

aiLISARDO. 

No me trate 
Tan bien tu Inmenso valor; 
Mié biris que por ti me mate, 
>i me haces tanto favor. 

LAÜBA. 

lútasoj. 

IRLISABDO. 

Laora querida , 
tierced que es tan soberana 
h lieoe paga medida. 

ukoaA. 
Ufs si das muerte h tu hermana , 
^1 i^l*roD)etodar vida. 
'rso <|tte tu cuñado 
'i.-'inif^alan admitido; 
tv ionque alegre y mirado 
1 ';o el Rey á ser querido 9 
' .1 oíano no ha llegado. 
' "je todo lo hace llano 
'jiue iodo no lo niega, 
^ > rara j de Uviatio 
^ i el Tavor coatido llega 
^ ¡a» rafal de la mano. 
^'e(>ido,como¿eiego, 
} i tj\or qae de ti aguard o ; . 
fijrmsQjr. M amor fué Toego. 
Hume toániáa, Belisardo, 
íorqoe me hifa tapi luego. 



Ifata ft la Reina « y cobB» 
Lo qae digo y lo ^n» callo. 

BBLISAIDO. 

No puedo bablaf de alefria ; 
i Que es {iMible que ie bailo 
Su UB tiempo buena y mia 1 
Ya murió la Reina ; haz ouenln 
Que viva no la verás^ 
Mas ya se me represenu 
Que, para vengarle mas, 
La be de matar con afrenta. 
No tíinche veneno nt espada 
Los vacios de mi injuria ; 
Eres mi esposa afrentada, 
Y no muere si en tu injuria 
Ella no muere afri'Otada. 
Sin honra , que es su blasón. 
Ha de morir. 

LAURA. 

Por ta vida , 
Que me digas tu intención. 

BELISARDO. 

Deste duque la venida 
Me da una grande ocasión. 
Bien sabrás mi pensamiento. 

LAURA. 

Muera , y muera como quiera. 

BBLISARDO. 

Morirá, y á tu contento. 

LAURA. 

Vamos ; que por la escalera 
Sube ya el recibimiento. 

BELISARDO. 

El Rey está de placer. 

LAURA. 

Ansi lo has visto medrar. 
Tuya soy. 

beLisardo. 

Y lo bas de ser. 
ladra. (Ap.) 
Con el Rey me be de casar. 

BELISARDO. 

Vente conmigo , mujer. 
{Entrame : iuena música, atabalety 
trompetas y, si hay, ehirimias ) 

Sale EL REY v LA REINA, EL DUQUE 
ÑOR ANDINO, flORAGlO y gente 

DB ACOUPAAABIENTO. 



REY. 

Sálganse todos afuera.— 
Agora qoiero abrazarte , 
Primo , pues desta manera 
Doy un abrazo al dios Marte 
En mi tierra, que es tu esfera. 
Gentil hombre y gran soldado , 
Norandino , te me has hecho 
En dos años que has faltado. 

NORANDINO. 

"bomo España me dio el pecho , 
Crece con leche de honrado. 
Sus atrevidas galeras 
Rijo por el rey de EspaQa, 

Y si bogas sus riberas , 
Verás mi sangre y mi liaza&a 
Do veas moras fronteras. 

REI5A. 

Y ¿es Espaiía buena tierra? 

NORANDINO. 

Tiene por rey muy capaz 

De cuanto el grjn mundo enderra , 

Mil regalos en la iSaz 

Y mil fuerzas en la guerra. 
Gustos, \ icios, hermosuras, 
Galas , gallardas espadas , 
Fino amor , f uenaa seguiai. 



i09 

REINA. 

Y i^tleqe damas pintadas? 

NORANDINO. 

Todas «on unas pinturas. 
Las mas gallardas señoras 
Hay del orbe. 

REY. 

Asi lo entiendo , 
Aunque son algo traidoras. 

REINA. 

Acá dicen que en naciendo 
Las enseñan á pintoras . 

Y que las libres y honestas. 
Las santas y las miradas, 
Para salir bien compuestas , 
Salen todas retratadas 

Al olio en todas las Gestas. 

N0RA?IDIN0. 

Cada mujer su interés 
Esfuerza. 

REINA. 

No ha de esforzarse 
Con tal pena. 

REY. 

Y ¿(ú no ves 
Que mujer sin afeitarse 
Es justador sin arnés? 

NORANDINO. 

No sé pintar, por tu vida. 
Tanto. 

REY. 

Norandino muere 
Por España. 

NORANDINO. 

Es mi querida. 

REINA. 

Mujer que se pinta quiere 
Ser por pinta conocida. 

NORANDINO. 

Si la belleza mas rara 
Llegara el mundo á perder, 
Dentro de España la bailara. 

REINA. 

Hasta agora estoy por ver 
De España una buena cara. 

NOnAXDlNO. 

Apostemos que te agrada 
Aquesta. 

{Enseña al Rey un retrato, y luego á 
la Reina, ) 

REY. 

No hay que dudar, 
¡Brava moza! 

NORANDINO. 

Y muy honrada. 

REINA. 

Y se ha dejado {)intar 
Solo por verse pintada. 

(Mira el retrato,) 

¡Buen pelo, buena mujer ! 
Risueña está , no hace mal ; . 
Pues viene en tan buen poder. 
Esta dama, general , 
Tu dama deoe de ser. 

NORANDINO. 

No espera mi pensamiento 
A tan alto presumir. 

REINA. 

Yo sé que es noble tu intento; 
Pariente, no va á meniir. 

N0RA.NP1D0. 

Digo , Reina , que no miento. 

REINA. * 

I Qué bueno I 



no 

het. 

Primo amado» 
No la guardéis tanta ley. 

NORANDINO. 

Ya mis ojos la lian mirado. 

REIXA. . 

Y en los della ¿ no veis , Rey , 
Que se ha puesto colorado? 
Con sangre pinta y declara 
Su aflbioo. 

RORANDINO. 

Reina, por Dios, 
Que Calles. 

REIIfA. 

¿Quien tal pensara* 
De un soldado? 

RET. (A la Reina.) 

No habléis vos 
De sangre , y sangre en la cara. 

ifORAfcnmo. 
KI Rey se enoja , Señora. 
En el palacio real , 
Donde la belleza mora , 
Arrimado al gran sitial 
De la gran reina Teodora , 
Desla materia tratando , 
Que agora movió esta guerra, 
Las señoras alabando 
De Ñapóles, que es la tierra 
Que ausente estoy adorando, , 
Este retrato que ves. 
Que del suelo castellano 
Un serafln dicen que es , 

Y agora puesto en tu mano , 
Parece un duende A tus pies , 
Me dieron , con condición 
Que de Italia la traerla 

Otro de mas perfleion , 
Porque cada cual tenia 
Por mas bella su nación. 
Tómale para trocar, 

Y pues en Italia estoy, 
Si mi primo da lugar, 
Este retrato te doy, 

Y uno tuyo me has de dar. 
Aquesto te desengaña , 
Ya sabes lo que oeseas ; 

Y pues razón me acompaña , 
Dámele para que seas 
Asombro de toda España. 
Suplico á tu miyestaa 

Me valga en esta ocasión 
Con la Reina. 

RET. 

¿Hay tal bondad? 
El Duque pide razón , 

Y el Duque dice verdad. 
Dadle un retrato , Señora. 

REIIfA. 

Si la muier mas preciada 
De Ñapóles pide ahora, 
Dalde á Laura retratada , 
Que* es la que el mundo enamora. 
Es esta Laura que digo 
Blanca y rubia v tiene ceño, 
Yo soy de Sicilia amigo, 

Y soy de color trigueño, 
Por ser de tierra de trigo. 

RET. 

Acabad, no me deis pena ; 
Vuestro retrato es mejor, 
Dalde al Duque. 

REIIfA. 

Enhorabuena ; 
Aqui le traigo, Señor, 
Colgado desta cadena ; 
Que, como tanto valor. 
Llevan mis coBas contigo, 

Y me faaeea tanto favor, 



au GAMÓmOO TiÜmcML 

Traigo ImégoMt conmigo 
Para dar como piaior . 
Tom«l, Duque. 

POlUlfMVO. 

Ettadaegvra 
Que alié ea Btpaña ha de ser 
Vnvidfa de mf veotura, 
Pues cual nuevo mercader, 
Pasó de Italia bermeavra. 

RKlIfA. 

No es muy segvro ese trato. 
Donde hay mar, distancia y viento. 

RET. 

Porque te pague el retrato. 
Venid, Reina, al aposento, 
Entretené al Duque un rato. 

KORAXOmO. 

Al cielo mtemo me envías. 

RET. 

El cargo es carga enfadosa , 

Y ando ocupado estos dias. 

REINA. 

No me tienes por hermosa , 
Pues á galanes me fias. 

RET. 

Mí primo es mi propio honor, 
Dalde la mano. 

REIXA. 

No yerra 
Tu amisud. 

IfORAIfDIIfO. 

Adiós, Señor.— 
¡Cuánto diera allá en tu tierra.. 
Por tener este favor! 

(E9Í0 diga Nérandino á la Reina á to- 
loi, iUvdndola iff Us mano,) 

RET. 

Quien no puldlera saber 
La bondad deste varón 

Y el honor desta mujer, 
Dijera con gran raxon 

?ue estos se deben (fuerer. 
odas las mas opiniones 
Que no siguieren la mia , 
Dijeran, por sus razones. 
Que ella celos le pedia, 

Y él daba satisfhciones , 

Y e« todo pura bondad. 

¡ Cuan lejos está en el molido 

La opinión de la verdad ( 

Mas , igué digo? en qué me fondo? 

)Yo alabo seguridad? 

Yo me alegro, yo pondero 

Una gloria, que consiste 

En ponto que es tan ligero. 

Teniendo en mi casa tnste 

La que mas que al alma quiero? 

El cielo me ha dado esposa 

Que es hermosa y no la temo. 

Preciada y diñcullosa ; 

Mas, si ella es bella en extremo, 

¿Laura también no es hermosa ? 

Mas que al vivir la be querido ; 

Mas de Laura la memoria 

No puede causarse olvido; 

Seguir quiero yo mi gloria, 

Y ella siga lo que ha sido. 
Estimar quiero su ser, 

Y no dejar mi regalo ; 
No se puede encarecer 
El bien de un hombre que es malo, 
Si tiene honrada mujer. • 
Viva mi esposa querida. 
Mas Laura ¿no está agraviada? 
Muera , que todo se olvida; 
Pero Trene ^no es honrada? 
Mas Laura ¿no es ofendida? 
NoladiéporafloioAT 



Y aaotra ¿uo ei volootad t 
Muera, que es JttMa razón; 
Mas ¡ay cielo ! ¿y la bondad? 
Mas jay cielo! ¿el bofetón? 
Todo, quien todo lo alcanu , 
Lo echa á perder, { ay de mi ! 
En peso está mi veDgaqza. 
Pero Laura viene aqui 

Y hará caer so balanza. 

Sale LAURA, veHida de negro. 

UORA. 

De Belisardo el intento 
Quiero entablar. 

RET. 

Laura mia « 
¿ Dónde queda tu contento? 
¿Tú sin ropas de alegría? 

LADRA. 

Soy de mi 1)onor monumento. 
Aunque mal dije. Señor, 
Porque una triste mujer 
Sin prendas y slo valor 

Y sin ser, no puede ser 
Sepultura de su honor. 

RET. {U9Ti 

No llores. 

LAUaA. 

Rey, no entretenga 
Tu afabre lengua mi enojo. 
Que ya Laura no se venga; 
Fáltale sangre en el ojo, 

Y es bien que lágrimas tonga. 

aiT. 

Perlas echas shi razón 
Sobre tus mejillas bellas. 

LACRA. 

Pues mis menguas no lo son , 
Quiero , Rey. bordar con ellaa 
De la Reina el bofetón. 

aET. 
Calla , por tu vida , y piensa 
La gran parte que roe aleanta 
De tu agravio y tu defensa. 

LAORA. 

Mientras tarda to venganza , 

Vive á tu cuenta rol ofensa. 

Padeciendo á tu ocasión , 

Tu mano no me socorre ; 

¿Dónde tienes to adrJon? 

L Sufres que el tiempo me borro 

La huella del bofetón? 

Yo pudiera pretender, 

si tu fe no me engaftara. 

Que al instante to querer 

Con la sangre la lavara 

Del cuello de tu mujer. 

¡Ay de mi ! desgrada ba sido. 

Causólo fbego de amor, 

Y en agua me ha convertido, 
Comoves,ytú,Sellor, 
L Le pones tierra de olvido ? 
La Reina huelga entre sones ; 
Yo lloro agravios presentes ; 
Ella al mar, yo á mis prisiones ; 
Ella recibe parientes. 
Yo recibo bofetones. 
Sinopagassatralckm 
O por tu mano ó por ley, 

Y hablando en resolodon. 
Si no la das muerte , Rey , 
Con la primera ocasión , 
Ni yo te daré la mano 
Que hasu aqní te he defendido. 
Ni me veris , sino en vano, 

Y el agravio recibido 
Le he de eontar é mi Hermano. 
Verás cnáa pnsio aoomoilp 



4 muffte ^efiresto Híiiardo. 

me daré á BelUardo, 
lúe es lo mas mato de todo. 
( Vue y ielUmU W Batí) 

IIET. 

scucha. 

LACRA. 

¿Qué be de escachar? 

RBT. 

i^tmeoopoco siqnlera. 

LAC1U. 

\;:oni es tiempo de hablar? 
'.\rae, Rey. 

tST. 

Amiga , espera. 

lAtTlA. 

\q $é cómo be ¿e esperar. 

UEV. 

fa vt desgastes conmigo, 

lu. 

Ya 00 paedo verte. 

V< por tos ojos te digo 
.1* .1 b Reina daré moert^ , 

A- casaré contigo. 
Td no viste qne quería 
(i :.r h>r ti á esa tipidora? ' 

.>>(1era. Laura mia, 
':" ^ragaoa sobre un hora 
:.<^.N<;;aDn á sangre Aria. 

1 ^ rnlpas mi esperar,. 

-'. iticion cnlpar quieres ,' 

. ura . amiga , buscar 

v,.D(>no que quisieres , 
. V^e lo haré tomar 
. uD raso de agua pura , 
i.vM](1o un acliaK|M llano. 
i \ii desto segara t 
\ j<[. te daré la mano 
i:.! tildóle sepattura^ 
I -.orne trates taamalt 

LAURA. 

ü'^i'^teof^o por seguro; 

s !•> harás. 

»BT. . 

lio digas tal ; 
ij) haré, Laara. te Joro 

'risi corona real. 

LAÜKA. 

Van pues la Reina. 

RBT. 

Muera.' 

LAOHA. 

^tDiüs la mata, amigo, 

^era«>inio? 

acf. 

Como quiera , 
> «cr tQ esposo me Obligo, 
■'. ciulqaier suerte que muera. 

LACRA. 

4 fe y palabra guardo. 

RCT. 

< «lie f ieoe. 

LADRA. 

Traeré presto 

RVT. 

Aquí te aguardo. 

LAUIU. {Ap,) 

■ a agora sobre aquesto 
^ ;ue ordena Belisaürdo. 
-' ]ir de reliar no puedo; 
K' vesgaasa va de veras.— 
iisiai , doi noeiies enredo. 



Aunqoe cinco mereeleraSt 

Por d¡ir una á cada dedo. ( Vau.) 

Sale BELISAtihO por otra parte. 



111 



BEI^SARBO. 

SoIe te quiero, Señor. 
¿Fuese Laura? 

RBT. 

■ajestad 
Raye de la hermosa flor. 

BILISAROO. 

Cuentos de mas calidad 
Olvidan cuentos de amor. 
¿Hay aqui, por vida mia , 
Quien nos Olga? 

REV. 

Solo estoy,' 
No tengo en mi compañía ' 

Sino estos tapices. 

B ELISA RDO. 

Hoy 
Habla la tapicería. 

RET. 

Mucho das que sospechar. 
Habla ; ¿quién ha de sofrír 
En ducd lento tardar? 

BEtf SARDO. 

Cosa te vengo á decir, 
Rey, que te habrá de malar. 

REY. 

En gentil eitremo das. 
¿Mándame el Papa prender? 

delisaroo. 
Mas. 

I KY. 

¿Volvió mf campo atrás? 

BKUSARDO. 

Mas. 

REY. 

¿Murióse mi mujer? 

RCLISARDO. 

Mas. V V 

REY. 

¿Perdí mi flota? 

BBLI8ARD0. 

Mas. 

REY. 

iLoUrío, el rey albanés, 

Las tierras me ha conquistado? 

BELISARDO. 

Mas , Señor. 

BEY. 

Pues si mas es. 
Sin duda me lian afrentado. 

BELISARDO. 

Dices bien. 

REY. 

Príncipe amigo, 
Y ¿quién ofendió mi honor? 

BEUSARDO. 

A contártelo me obligo, 
Sí tú me ofreces , Señor , 
No decir qne yo lo digo. 
Esto solo ñas de callar. 
Pues sin darme á conocer , 
Puedo tu injuria probar. 
Que la habré de defender 
En campo particular. 

REY. 

Yo lo haré. 

RBUSARDO. 

Rey , pues sustenta 
Tu ser , tu opinión y fama , 
Vela sobre ti , y haz cuenta 
Que quien tu lionor y el mk> interna... 



RET. 

¡Qué! . 

BBUSARDO. 

Há dos afios que te afrenta 

REY. 

¿Quién? ¿mi mujer? 

BELISARDO. 

Tu mujer. 

REY. 

¿LaReVia? 

• . BELISARDO. 

, «Reinay Yillana; 

Que muier , Reinan y hermana. 
Todas ntf*s hacen un ser. 
A todas tres las condeoa 
En un ser falso y fingido. 

RV. 
Quisiera excusar mi pena , 

Y en tres 4 Irene ha partido , 
Por ver si lialhim uaa buena. 
¡ Ay^uerer i Av calidad ! 

Ay honor! Príncipe, di, 

¿ A qaíén , di , dio su bondad? 

¿Esa Norandieo? • 

RELISARDO. 

Si. 

REY. 

Sin duda dices verdad ; 
PdctB muestras salen vanas ; 
Ttorcero suyo me hicieron. 
¡ Ay falsas! Mas ¡ay livianas! 
Con los retratos se dieron 
Celos y disculpas llanas. 

REUSARDO. 

¿Qué dices? 

REY. 

Que su afición 
Delante de mi ha mostrado. 

BELISARDO. (Ap.) 

Del délo es esta traición. 

REY. 

Aqui retratos se han dado. 

BELISARDO. 

No hay maldad sin postillón. 
Este bravo capitán , 
A quien, por tu sangre honrosa, 
Cargos y crédito dan , 
Antes que fuese tu esposa , 
Fué en Palermo su galán. 
Vivió allá favorecido, 

Y acá descubrió la brasa , 
Que nunca apaga el olvido; 
Mal haya aquel que se casa 
Con miijer que otro ha servido; 
Que el galán á su provecho 
Medra después sin perder, 
Como aquel que , satisfecho , 
Una cruz va á pretender 

Con las prendas en el pecho. 

REY. 

Dices bien ; mas ¿cómo, amigo, 
Dos años has encubierto 
Su maldad? 

RELISARDO. 

Lo que te digo. 
Quise, por saberlo cierto, 
Saberlo de un buen testigo. 
Puése el Dnque , habrá dos añoSi 
Llamado por so interés , 

Y yo, que miro á tus daños. 
Antes que él de aquí se fuese» 
Eché de ver sus engaños. 

Vi que entrambos se miraban , 

Y como yo me temia, 

Y ellos no me recelaban , 
Con mis oídos sentía 

Que ius ojos 86 encontraban. 



SentHlos pade y juzgallos ; 
Que sí unos ojos se empunUB, 
Para el que sabe roirallos , 
Mas son hacen , si se juntam. 
Que un coche de dos caballos. 
De aili vine á conocer 
Que procuraban lui<ar; 

Y luego me paso al ver 
Del temer ai no dudar , 
Del no dudar al creer. 
Rondé su estancia vedada, 
Seguí n (u primo en secreto; - 
Pero todo importa nada * 
Contra un nuerido discreto 

Y una querida taimada. » 
Desmintieron su terneza. 
Deslumhráronme sin duda, 
Dejaron mi subtiteza 

Entre una segura duéa 

Y una dudosa certeza. 
Fuese el Duque , ella sin él , 
Se acogió á regalos tuyos; 
Quedamos yo y esa tnM # 
Ella con papeles siiyo», 

Yo con OJOS de papel, 
Hasta que agora ha venido 
A seguir su pensamiento ; 

Y yo , agraviado y corrido, 
Esta verdad que te cuento , 
Desto sa paje be sabido. 

(Muéttrale una cabeza de niño áego» 
Hado , llena de tangre , envuelta en 
una funda de almohada, ) 

Este fué su regalado , 

Y este me ba dicho, Señor, 
Que á su aposento vedado 
Entró 8u primo. 

RRT. 

¡Oh traidor! 
Sin duda estoy afrentado. 

BRLI8ARD0. 

sin ser visto lo hice enlrar , 

Donde confesó en aprieto, 

Y por mas disimular. 

Lo maté : que un buen secreto 
Le da vida un buen matar. 
Esto pasa, esa taimada 
Muera por justicia. Rey; 
Que yo saldré á la estacada , 
Pues lo pide ansí la ley, 
Con la visera calada. 
\ pues permite el rigor 
Desia prueba este pecado, 
Por menos nota,$erior, 
Pues morirá el acosado, 
Cállese el acusador. 

RKY. 

Dices bien. Quiéreme entrar. 
Que un gran monte en peso llevo; 
Perdona y dame lugar. 
Que confleso qué te debo , 

Y no te puedo pagar. 

DELtSARDO. 

Muera la Reina. 

RET. 

Al momento 
Presa y muerta la verás. 

DEUSARDO. 

Bien sale mi pensamiento ; 

ÍAh cabeza, tü serás 
:abeza en mi testamento ! ( Yoie.) 

RET. 

¿Qué me han dicho? Qué be sabidoT 

1 Puede ser que la mujer 

Que mas que al alma he querido, 

A la soma del querer 

Haya mi honor ofendido? 

Si es esta nueva liviana» 



BCL tMdme^ TÁRRSGA. 

iJA%% Beüsardo quería , 
Que tanto en servirla gana » 
Por hacer á Laura mia, 
Hacer que muera su hermana? 
Verdad ba dicho, y me mata 
La Reina, enemiga fiera , 
Que mis glorias desbarata ; 
; Ay Irene , y quién pudiera 
Hacerte menos ingrata ! 
¿Quién la vida mas sabrosa 
Que yo pudiera tener? 
Quién en la Italia famosa 
Tuvo mas noble mujer , 
Mas buena ni mas hermosa? 
Su bondad toda he perdido, 
Su belleza toda pierdo, 

Y es lo^eor que , ofendidoi 
Ha despertado mi acuerdo 
Con el golpe de so olvido. 
¡Quién la viera con honor! 
Quién gozara su bieldad 
ain tener competidor! 

;Ay esclava voluntad , 
Que á palos sirve mejor? 
Ay desengafto 1 Ay perder! 
Ay usurpados favores ! 
Ay desuen 1 Ay uo lonet 1 

Y : ay celos despertadores 
Del sueño del bten querer 1 • 
¿Qué es de Laura ^ ¿Dónde están 
Sus gustos? ¿Quién me enhena 
De mi? Yo soy su galán , 

Mas no dan las burlas pena 
Mientras las veras la» oan. 
Lo mas fuerte me atropella ; 
Va no sirvo , ya no espero 
Ver mujer honrada y bella ; 
Matar á la Reina quiero, 

Y no casarme con ella. 

Sale LAURA. 



LAURA. 

De veneno aperceblda. 
Traigo del un vaso lleno , 
Que á tu reino me convida, 

Y no es el primer veneno 
Que dio mujer ofendida. 
Agua parece el licor, 

Y es el mas dulce y mas fkierte, 
Porque viene así mejor 

A dar color á la muerte. 
¡La muerte en el Un color ! 
Toma. 

REV. 

Aparta. 

LAURA. 

Rev, ¿qué 68 esto? 
¿Mudas de acuerdo en dudar? 
¿Quién mal contigo me ba puesto? 

RET. 

A la Reina be de matar, 

Mas uo ba de morir tan presto. 

UÜRA. 

Toma 7 tenle aparejado 
Para el tiempo que quisieres. 

RET. 

¡Jesús , qué priesa y qué enfado 1 

LAURA. 

¿Ya te enfadan las mujeres? 

hCT. 

Antes las quiero sobrado. 

LACRA. 

¿Cuándo su mueite ba de ser? 

RET. 

Yo lo veré. 

LAURA. 

Mal concierta 



Tu alargar con mi querer ; 
No veré á tu mujer muerta, 
Si tú , Señor, la bas de Ter. 

RET. 

Nunca Juagué con pasión; 
Yo te desagraviaré. 

UURA. 

Y ¿eso es josio? 

RET. 

Esto es razón. 

LAURA. 

Y ¿entre tanto que se ei 
En mi cara el bofetón? 
Mira, Señor. 

RCT. 

¿Qué he de Ter? 

LAURA. 

Mi sangre , que está ofendida. 

RET. 

Pide justicia, mujer* 

LAUR4* 

¿Justicia quieres que pldftT 
No me la pieoiai liaoer. 
Si á la Reina bat de maur. 
Aunque tarde , yo te pid« 
Que le acuerdes de guardar 
La fe que toe baa prometido. 

RET. 

Ya no me quiero cttar. 

LADRA. 

¿Qoédicef? 

RET. 

Mi voluntad. 

LAURA. 

¿Burlas? 

RET* 

De burlas esto) 

UORA. 

T ¿eso es bueno? 

RET. 

. Esto es Terdad. 

LAURA. 

Y ¿eres rey ? 

RIT. 

MI agravio soy, 

Y con Híilsas no bay verdad. 

LAURA. 

¿No me dirás qué bas sabido? 

RET. 

Dormia un sueño pesado 
En la cama de mi olvido , 

Y el bonor me ha despertado 
Amante y aborrecido. 

Gané poco, perdi mas, 
Dióme un agravio la muerte ; 
Quiero, como tú verás. 
Matarlo , y hacer de suerte 

gue él no me mate Jamás. 
Ifras son de mi pesar , 
Homo es este de mi fuego '; 
Voyme á morir ó á malar, 

Y lo que te encobro luego. 

Lo has después de pregonar. ( Vat 

LAURA. 

Bien te diijas entender; 
¡Ay Belisardo! Ay traidor! 
Pnése y no me puede ver ; 
Dejóme , y es lo peor 
Que me dejó de querer. 
Mis enojos indiscretos 
Movieron so voluntad ; 
Su voluntad , sos respetos ; 
Sus rrsneíos , su bondad ; 
Su bondad, estos efptos. 
No me quiere por mujer, 
y me trata coo deadca; 



!<» cmo fii sn pnref er 
, Reina es ni»ia timblcn • 
pnsa <]ü^ ^0 to he ele stf» 

il q«ieríd:i t tlcshonrada 
neo: qoí^ en ley de ausencia, 
mi'.lícina sobraifa 
íV rrecer la dolencia. 
.a,lnvií»ri roas sufrida , 
pn RHiwrdo, aliorá 
> riera honrada v querida. 
1$ \f ees. reina Iraidora, 
I veo ()e ti ofendida. 
D honra v si» amistad 
• viniado: poes ¿qué aguardo? 
<i irc por la citidnd 
i>ti hacer quȒ Bell sardo 
icuaiiea) Rey la verdad. 

50/^ POLIDORO. 

pouoono. 
fffi , espera. 

¡Hermano mío! 

K>LtOORO. 

irecf qoe esüs llorosa. 

LAURA. 

[cmüCsUlu desvario? 

POLIDORO. 

^l>o<a, pues que reposa , 

, vra seso in brío. 

r I, ;ur> hay mil inconvioieotes , 

ji,iia(iV$aso8Íe(^o. 

k Un ilícho machos parientes 

i(t(s.iqae.yparatnego 

f^^l ¿prestadas mil gentes. 

r.mníca^a al momento; 

fT IMi&trdo vendrá 

b) bieo en mi pensamiento. 

LAURA. 

r^^váo le dirá 

/ fsiOT aquí á SQ contento. 

POLIDORO. 

>r dice»? 

LAURA. 

Lo que verás. 
^ Deslo me valdrá el traidor.) 

POLIDORO. 

^.•seslo faltaba mas? 

F. lo dirá? . 

LAURA. 

Sii^fBor. 

POLIDORO. 

i'.-ilodice. bien estás. 

LAURA. 

^njTerlo, si quisieres. 
POLiDOno. 
I )(no>; pero ¿qaé pesares 
¡(licto llorar? 

LAURA. 

Son placeres ; 

\u^ f o lágrimas repares 
V iis Di de mujeres. 

{\9nse.) 
Wr U flEI^A V NO&ANDINO. 

Rt!5A. 

i'y ii 6d en España quieres? 

' ^ro en F^spafta , Señora ; 
'íbaTaUi'hnvas mujeres. 

RCIRA. 

(^ qué negabas agora? 



LA ENEUIGA FAVOHABLE. 

I<(0RA5DIX0. 

Por callar. 

RErCA. 

Buen galán eres. 

RORANDÜSO. 

En tal escuela aprendí. 

REINA. 

falla , Nnrnndino amigo ; 
Que no te acuerdas de uil. 

KORANDINO. 

Nació mi afición contigo. 
Mira si vive por ti ; 
l):«do que es hombre al olvido, 
Mi nuevo amor se levanta ; 
Siempre tu nombre he tenido; 
Que al Gn es hija la planta 
Del campo en que ha nacido. 

REINA. 

€omo qniera, es. Duque, afrenta 
El tra;aruie de olvidada. 

RORANDIXO. 

Aunque te burlas, haz cuenta. 
Boina, que no eres amada 
Por honrada y por parienta. 
Eres de mi primo esposa. 
Dichoso y rico partido. 

REINA. 

Por mi ser, por Laura hermosa, 
No es del todo mi marido, 
M soy del todo dichosa. 
Ya te he dicho la ocasión. 
Que lo fué para arrojarme 
A darla aqui un bofetón. 

NORAKDmO. 

No supiera yo tomarme 
Tan larga satisfacion. 
¿Qué mas hiciera un soldado? 
Puntual y brava eres. 

REINA. 

Es , Capitán , bien mirado, 
El duelo de las mujeres 

Y el dolor mas apretado. 
Tengo muy presta la mauo 
En celos. 

KORAXDINO. 

A ti me arrimo; 
Eso es de buen cirujano. 

REl.NA. 

Con todo, temo á tu primo. 

ÑOR ANDIDO. 

Yo lo pondré todo llano. 

REINA. 

¿Dasme esta palabra? 

IfORANDUVO. 

Sí; 
Pues eu tu casa me tienes , . 
Fíate Trene , de mi. 

Salen HOBACIO y uxos alaiarderos. 

REINA. 

¿Qué es esto, Horacio? Qué quieres, 
Con tantas guardas aquí? 

HORACIO. 

Yo sigo mi obligación ; 
El Rey te da este aposento 

Y estas {ijuardas por prisión. 
Ten pacieucia. 

REINA. 

Ese es el cuento 
De Laura y del bofetón. 

KORAÑDINO. 

No te dé cuidado.— Amigos , 
Idos , que yo veré al Rey: 
Que son furia estos castigos. 



415 

HORACIO. 

Los que no guard:iii su ley. 
Son, Üuque, sus enemigos. 

NÓRANDIXO. 

Yo lo sabré remedi.ir. 

nORACIO. 

Micnlris vos lo remedíais, 
Presa la Reina ha de estar. 

KORANDINO. 

Villanos, ya me enojáis. 

HORACIO. 

De fuerza os he de enojar. 

norandino. 
¿Y si yo saco la espada? 

HORACIO. 

S.icaré también la mia , 
Que está i servir obligada. 

NORANDIXO. 

Pues ¿conmigo gallardía. 
Gente medrosa y armada? 

(Meten mano ios áo$.) 
Pedazos os he'de hacer. 

HORACIO. 

¡Muera el Duque! 

REINA. 

General, 
¿Quieres echarme á perder? 

Sale EL BEY, BELISABDO, T POLI 
DORO íiabla al Rey aparte; geictb. 

REY. 

Duque, ¿en mi casa real 
Se puede aqueso emprender? 
Estad quedos. 

delisardo. 
Su partido 
Esfuerza por sus cuidados. 

RET. 

¿Contra mí sois atrevido> 

NORANDINO. 

Haced los vuestros honrados, 

Y baréisme á mi comedido. 

RET. 

Sepamos por qué ocasión 
Me los queréis maltratar. 

NORANDIXO. 

Tengo , Rey , obligación , 
Como bueiio, de excusar 
Déla Reina la prisión; 
One no ha de ser maltratada. 
Siendo buena. 

RET. 

Delisardo, 
Esta es pasión declarada.— 
Duque, pues sois tan gallardo» 
Rendidme luego la espada. — 
A su cuarto lo llevad , 

Y esté preso. 

NDR andino. 
¿Hablas de veras? 

RET. 

.Prendedlo presto, lísperad. 

NORAXDINO. 

Yo soy España y galeras. 

DELISARDO. 

Nosotros Rey y ciudad. 

REINA. 

Dar la espada es mas cordnra; 
Que, pues te ofende mi hermano, 
Ño está tu parle segura. , 

8 



IfORAlfDINO. 

Paes yo la rindo á tu oíano. 

{Dásela á la Reina.) 

RBlRá. 

Y yo al Rey. 

. BELISARDO. 

Fineza pura. 

NORANDINO. 

Rey, porque no nos naatemos 
Sin ocasión , no hago mas. 

RET. 

Llevadle. 

nORAIIDITfO. 

Todos prendemos. 

REY. 

En la prisión hablarás. 

NORAXOmO. 

Y en salir della hablaremos. 

( Llevan preso á Norandino. ) 

REY. 

Amigos, vamos de aquí;— , 

Y tü guardarás las llaves 
De Irene. 

HORACIO. 

Fia de mi. 

REINA. 

Rey, ¿por solo lo que sabes 
Me quieres tratar ansi? 

REY. 

I Oh pecho aleve y doblado, 
Aqni has de estar, fementida , 
Por mas daño que el pasado, 

Y te quitará la vida , 

Pues el honor me has quitado ! 

REINA. 

¿Yo el honor? 

REY. . 

¡ Galla , enemiga ! 

REINA. 

Amigo, dime, ¿qué es esto? 

REY. 

Á que te mátenme obliga 
Tu adulterio manifiesto , 
Pues quieres que te lo diga. 

REINA. 

¿Yo, Rey? Yo te he de ofender? 

REY. 

Poco ansí me satisfaces. 

REINA. 

Espera. 

REY. 

No puQde ser. 

REINA. 

Mira , Señor, lo que haces. 

REY. 

La justicia lo ha de hacer. 

Defiéndate el General, 

Pues en la cumbre lo has puesto. 

REINA. 

Miente quien te ha dicho tal. 

REY 

Venid. * {Vase.) 

REINA. 

Hermano, ¿qué es esto? 

BELISARDO. 

'Que pagues , si has hecho mal. 

REINA. 

Polidoro, ¿qué maldad 
Es aquesta? 

POLIDORQ. 

No sé; el Rey 
Calpa , Reina , tu bondad. 



DEL CANÓNIGO TÁRREGA. 

REINA. 

El Rey se engaña. 

POLIDORO. 

La ley 
Ha de decir la verdad. 



{Vaie.) 



REINA. 

Horacio, ¿ qué desafueros 
Son estos? 

HORACIO. 

Calla y procura 
Remedios mas verdaderos. 

REINA. 

Voyme ; que la desventura 
No puede hallar compafieros. 



ACTO TERCERO. 



Salen Au^^nd^ dos guardasi{/ ÑOR AN- 
DINO, siguiéndolo t con una alabar- 
da, y la una guarda saca una cadena 
en la mano con tu argolla. 

GCARDA 1.** 

I Huye del. 

GUARDA 2.* 

Corre. 

NORANDINO. * 

Tiranos, 
Al mar os he de traer, 
Y anegaros con mis manos , 
Que estoy rabiando por ver 
Hartos de agua á dos villanos. 
;Cadenaámi! 

GUARDA i.° 

La ocasión 
Fué Horacio , que es por el Rey 
Alcaide de tu prisión. 

NORANDINO. 

Quien se ha obligado á su ley 
Bien merece ese tusón. 
Sin duda que fué bajeza 
Rendirme. 

GUARDA i." 

Fué cosa honrada: 
Que contra mil no hay braveza. 

NORANDINO. 

Soldado que da una espada ; 
Yenderá una fortaleza. 

GUARDA 2." 

La fuerz^ honrada no es loca , 
Ni el ser sobrado en ser 6el. 

NORANDINO. 

Habláis lo que mas os toca ; 
Que , como estáis llenos del , 
Kchais miedo por la boca. 
No temáis; venid , que quiero 
Ser vuestro amigo, y lomad 
Esta cadena primero. 

{Dales una cadena de oro, y lómala 
el uno de ellos. ) 

GUARDA 1.® 

Kn cadena tu bondad 
Ha echado tu carcelero. 

NORANDINO. 

Pasad doscientos doblones 
De dos caras. 

GUARDA 1.° 

Siendo tales, 
Hoy de dos caras nos pones. 



GUARDA 2.^ 

Si , que enciende pedernales 
Prenda que tiene eslabones. 

GUARDA i.^ 

¿Qué pides? 

NORANOlSro. 

Una verdad. 

GUARDA 1.** 

Ya la pagas. 

NORANDINO. 

Y se mide 
Mi proceder con la edad , 
Que hoy hasta la verdad pide. 
Pues su nombre acaba en dad. 

GUARDA 1." 
Las mas vedadas no puedo 
Negarte tras lo que has hecho: 
Pide , que ya te concedo ; 
Que me tienes. Duque, el pecho 
Minado con oro y miedo. 

NORANDINO. 

Pues dime, ¿por qué ocasión 
Ha mandado el Rey doblarme 
Las guardas y la prisión ? 

GUARDA 1.® 

Y ¿eso has querido pagarme? 

NORANDINO. 

En el daros hay razón , 
Cuantimás que yo be andado 
Quizá muy corto. 

GUARDA I.'' 

Señor, 
¿Tienes al Rey por honrado? 

NORANDINO. 

§i tengo. 

GUARDA l.'^ 

Y en ley de honor. 
Quien se venga ¿ anda sobrado ? 

NORANDINO. 

No ofende el que satisface 
Á su afrenta. 

GUARDA i.^ 

Pues sospecho 
Que tu respuesta desnace 
Tu duda; mira qué has hecho, 

Y verás lo que el Rey hace. 

NORANDINO. 

Y ¿qué hice? 

GUARDA i.° 

La mejor 
Sangre suya te has quitado. 

• NORANDWtr 

¿Yo sangre al Rey? 

GUARDA !.*> 

SI , Señor ; 
¿Tú no ves que es , bien mirado, 
Sangre del alma el honor? 

NORANDINO. 

De la Reina la querella 
Defendí como su hermano, 

Y eché mano á defendelta. 

GUARDA 1° 

Va dicen que echaste mano, 
Mas fué della , y no por ella. 

NORANDINO. 

Rso no puedo entender. 

GUARDA i.^ 

K\ agravio concebido. 
Duque , al fín ha de nacer: 
Que no hay secreto escondido 
Donde hav cuidado y mujer 
Ya sabe el Rey los amores 
De la Reina y tuyos ; mira 
Cómo te ha de hacer favores. 



KOBASOISO. 

:¿mo es siempre la mentira 
iia ii€ p^dtts traidores! 
¿eso piensa el R{y de mi? 

Ks si eso iR fuera allá, 
;oiDO estavieras lü aquí? 

IfOiAIfDHIO. 

«D bas diebo; el Rey querr* 
itanne. 

GOAMA i.^ 

Mim por ti ; 

aeesu cárcel y este exceso 

r.meD« si no te guardas, 

Igaii siniestro suceso; 

K prisión , Térros y guardas 

w el pulso del proceso. 

í ktc^ te lian librado, 

ü Tulpa luya es deshonra, 

Ijelitoesíi probado, 

I filis preso , el Rey sin honra , 

(Q si eslás bien parado. 

H se dice eo la ciudad 

Bi! la Reina muere. 

NORANDinO. 

Amit^, 
,.]ijiéii un grande maldad 
eba dicho al Rey? « 

COARDA 1.* 

El testigo 
I hombre de calidad; 
t' 00 se nombra. 

RORAIfDINO. 

Sospecho 
jfit-^^ cosa que á Laara loca ; 
f ]> (le lan gran hecho 
Mr ule por la boca , 
^ fioda vive en so pecho. 
1^ ^1] amiga el bofetón 
jbem vengar desta suerte. 

GUARDA 1.*^ 

1^9 ^e eoUeude que és varón 

> n^ipa) . osado y fuerte 
^u'O >igue tal pretensión ; 
fin on armas disfrazado, 
uocbo hade defender. 

RORANDINO. 

ImilfT, bra?o soldado; 
Bey el campo ha de hacer, 
^ ^ile disimulado. 
¡.Mbeseen mis galeras? 

CDABDA i.^ 

\^ ;>Q^den desembarcar; 
\'rf\ Rey lo toma de veras , 
I fü i:» riberas del mar 
h puesto veinte banderas. 
^ 'Vobr, 00 presumas 
'.t bao de pasar tus soldados 
^ A)r )a< canas «q^uroas , 
^')ao $00 los moldados 

> '> , pQos todos son plumas. 
llenados en prisión 

Lud; mira por ti y piensa 
ti: un lieoes 00 varonl 

9roaA?(oi?(o. 

^'ndiesti mi defensa 
>[:i propio corazón: 
í '.-bense tas experiencias 
^ mi orgullo y de ini acero ; 
^r^ entre laotás ioclemeucias, 

> i N) mil ofensas quiero 
ib i»rme mil resistencias. 
'i ..amos ¿ estas roarafias , 
'Memurdetosefetos 
^'¿cobarde mis eolranas; 
["¡ii soQ los grandes aprietos 
ndrf ( de grandes btxafias. 
^posibles attopcUo, 



LA ENEMIGA FAVORABLE. 

Miedo tengo de la muerte , • 
Y he de perderme 6 perdello ; 
Vén acá , que he de ponerte 
Esta cadena en el cueHo. 



{Coge la guarda ugunáa y pánele la 
cadena al cuello.) 



GOARDA 2.^ 

Sefior. 

IfORANDinO. 

No grites , traidor. 

GCARDA i.** 

Galla. 

GUARDA 3.® 

Callo. 

GOARDA I.® 

De tí espero 
Ya de hoy mas todo el favor. 

NORANDL'CO. 

Pues con tu socorro quiero 
Librarme deste rigor. 
Éste quede en mi logar, 

Y tu con las ropas del 

De aqui me puedes sacar. 
Si á tu rey quieres ser fiel, 
Ó aqui os habré de matar. 
Que en esta torre apartado. 
Tengo la seguridad 
Que vuestro miedo me ha dado, 

Y si queréis mi amistad , 
Duque soy, rico y soldado. 

GUARDA 1.* 

Yo tu cautivo ; que quiero, 
Pues me dejas escoger. 
Al soldado por so acero, 
Al duque por su poder, 

Y al rico por su aioero. 
Vamos. 

GUARDA 2.® 

En resoluciou 
Á Se deja vuestra amistad 
Ifi persona en condición? 

NORANDlIfO. 

Yo te daré libertad , 

O me vendré ¿ tu prisión. 

GUARDA 3.** 

¿Esa palabra me das? 

NORAlfDINO. 

Yo la doy. 

GUARDA %*^ 

En ella espero. 

GOARDA \.^ 

Ya eres duque; ;t quieres mas? 

GUARDA 2.° 

No soy duque » majadero « 
Molde de duque dirás. 

GUARDA iJ* 

Ya lo soberbio y lo vano 
Te hace grave y alboroaa. • 

GUARDA 2.° 

Antes soy, Rodolfo hermano, 
El truhán de Zaragoza 
En la mesa del tirano. 

GUARDA 1.^ 

¿Sabrás fingir gravedad? 

GUARDA 2.® 

El mas necio sabré ser. 
Duque en una oscuridad 
La prisión me ha do volver 
Sin luz. 

IIORARDIXO. 

Dices gran verdad. 
Mas de la cárcel primero 



115 

Saldrás; toma esta vestido , 
Ya eres duque. 

(Da Norandino á la guarda iu ropa de 
levanlary y toma $u capa y tom^ero 
ypóneieh.) * 

GUARDA 2.° 

Y tu escudero. 

KORARDüCO. 

Vén, Norandino fingido. 

GUARDA 2.* 

Vén , fingido alabardero. 
{Vanee,) 

Sale EL REY t POLIDORO. 

polidor'o. 

Y mira al fin su valor. 

REV. 

Tambiease me representa, 
Conde, que, en ley de rigor, 
Por tener de hembras la afrenta , 
Términos son del hbnor. 
A la flor ha de igualarse, 
Puesta en agua , la mujer, 
Que en mitad del conservarse 
Está con todo su ser, 

Y está cerca de secarse. 
Tiene su roas corto indicio, 
Vecino á sus torpes bodas. 
Su infamia al noble ejercicio, 
Que son crepüsculos todos 
Entre la virtud y el vicio, 
tus honrados pensamientos, 
Amigo, han sido contigo 
Oración y encerramientos ; 
Considera , Conde amigo. 

De sus cuentas á sus cuentos. 
En su hermosura repara 
Cuando alabes virtud dellas , 
Que tarde y por cosa rara, 
Se sueleo juntar en ellas 
Buena vida y buena cara. 

poudoro. 

Tu sangre ilustre acrepieota 
Tu opinión. 

RET. 

La mas real 
De mas firme se sustenta , 
Suele ser mejor coral 
9a|^a el tiro de la afrenta ; 
Sangre de mas calidad 
No asegura mas virtud , 
Porque la de mas verdad 
Suele hacer firme salud , 
Mas no firme voluntad. • 

¡ Triste vicio y lastimado 
Cuanto puede eiícarecerse 1 

POLIDORO. 

Alegra un poco el cuidado. 

REY. 

¿Cómo puede un triste versé 
Alegre sin verse honrado? 
Si imposible es que porfié 
Por reirme , y no te asombre 
Que asi el contento desvie , 

?ue hombre afrentado no es hombre, 
solo el hombre se rie. 
i Ay Rey ! Ay boui a ! Ar ciudad ! 
: Ay sobra de desamor f 

Y ¡ay falta de voluntad! 

POLIDORO. 

Y ¿quién te ha dicho, Sefior, 
De tu esposa esta maldad? 

REY. 

Un hombre. 

POLIDORO. 

No es muy pradenta 



lid 

Qnien de un hombre (|U6 eso Jura 
Se fia (an solamente. 

REY. 

¿Quién, sino el hombre, «segura? 

POLlDOnO. 

Y 1 quién , sino el hombre , miente? 
¿>ió de sus ojos su mengua? 

REY. 

iNo se ve en estos antojos? 
Indicios dan dellos lengua. 

POLlDOnO. 

Pnes lo que no ven los ojos 
¿Es bien que diga la lengua? 
¿ Hombres alborotan ya 
Con dudas tu sabio pecho? 
Sí decir esto quñá 
Con verdad fuera mal hecho. 
Con sospecha ¿qué será ? 
Mira si alguno la infama. 
De invidia y de mal querer; 
Llama á Dios , tu acuerdo llama , 
•Porque una triste mujer 
Tiene de vidrio la fama. 
¿No se sabe en la ciudad 
El nombre al acusador? 

RET. 

Nombre tiene y calidad. 

POLIDORO. 

Hombre sin nombre , Señor, 
Dirá verdad sin verdad. 
Yo estoy tan asegurado 
De la Reina , que me obligo 
De librarla en campo, armado. 

REY. (i4p.) 

No se lo debes , amigo. 

POLIDORO. 

¿Qué dices?* 

REY. 

Que es excusado; 
Porque en el campo has de estar, 
Como juez, de su culpa , 
Ocupando mi lugar. 

POLIDOnO. 

Bel ¡sardo me disculpa , 
(trole puede ocupur; 
Si ha de ser por mano tuya 
Mi cnñado, es cosa llana 
Que hará bien de que roe arguya. 
Siendo esposo de mi hermana , 
Si soy juez de la suya. 
Quiere á la Reina , Sei^or, 

Y ¿ha de quedar mal conmigo? 

REY. 

Yo conozco su valor; 
A la Rt'ína quiere , amigo , 
Pero mas quiere mi honor. 
Con 6u acuerdo te he nombrado. 

POLIDORO. 

Pues con él digo que si. 

REY. 

Qnien es discreto es honrado. 

POLIDORO. 

¿Por juez me quiere á mi? 
Algo hay aquí disfrazado. 
Bellsardo su querella 
Quiere tomar, que es muy Justo, 

Y hacer el campo po^ella. 

REY. 

tCuán léjos está su gusto 
«eayudalla nicreella! 
¡Conde , vo te be señalado 
Por ser el hombre mejor 

Y el mas noble de mi estado; 
Yo reviento de dolor, 

Y he de pasallo apartado. 
Ett taato que esto se olvida, 



DEL CANÓNIGO T.4RREGA. 

A1 lugar menos sabido 
Quiero hacer una salida ; 
Que en ausencia del herido . 
Se ha de curar esta herida. 
Sé que un hombre principal 
Saldrá al campo á defender, 
Sentido de verme tal , 
Ei honor de mí mujer. 
Honor lo llamo, aunque mal ; 
Porque en duda un caso feo, 
E& cierto en ley de rigor. 
{Con lástima. ¡ Ay de mí ! todo lo 
Pero desecho su honor, 

Y digo lo que deseo.) 
Conde hermano , pues te di 

Mí honor, v en tí mi honor reina. 
Mira por él. 

POLIDORO. 

¡ Ay de mi ! 

REY. 

Y mira bien por la Reina , 

Y mira también por mí. 

POLIDORO. 

Llora, ¡vive ei cielo! 

REY. 

Haz cuenta 
Que en mí vives transformado, 

Y mi a;nor y honor sustenta , 

Y si puedes verme honrado. 
No me dejes ton afrenta. 

Sé que es hombre de verdad 
El que acusa mi mujer; 
Sé que en el otro hay bondad , 
Sé que todo puede ser, 

Y sé que en todo hay maldad. 

POLIDORO. 

Dices bien. 

REY. 

(Ap. Desta manera 
Puedo hacer lo que he pensado.) 
Quiero á la Reina: pondera 
Que á muerte la he condenado 

Y deseo que no muera. 
Si merece su malicia 

La muerte por galardón , 
No te mueva mi codicia, 
Atropella mi afición 

Y cierra con la justicia; 

Y si no , mira qne es prenda 
Del alma , y en cunnlo puedas 
Ayuda al que la deiienda. 

POLIDORO. 

Ninguna cosa me vedas, 

Y asi ninguna te ofenda. 
Relisardo ú nnlen viniere 
Será por mí uien mirado. 

REY. {Ap.) 
Sospeche lo que quisiere , 
Que así va mejor trizado 
L.0 que yo por ella hiciere; 
Que me dice el corazón 
Que es bueña, y para libralla 
Pienso buscar ocasión. 

POLIDORO. 

¿ Cuándo será la batalla? 

REY. 

No sufre el mal dilación. 

POLIDÓnO. , 

En Consejo lo has de ver, 
<'H)mo Bey senirie espf ro, 

Y ejercitando el poder 

Que me d:is, te pido y (juiero 
Que escuches á tu mujer. 

REY. 

¡Á mi mujer! Cond»s mira 
Que atormentas mi bondad. 

POLIDOhO. 

Oye al que maere , sin ira ; 



veo; 



Si es verdad , por ser verdad , 
Y" si no, por ser m(*ntira. 
Rey , si (le mi te aconsejas , 
No cierres tu compasión. 
Oye siempre al triste quejas , 

Y pasa á tu corazón ^BJ 
La cera de tus orejas. 
Esto Irene me ha mandado, 

Y pues puedo , cumplir quiero 
La palabra que le he dado. 

RET. 

Eres juez verdadero 

Y amtgo muv acertado; 
Venga la Reina. 

POLIDORO. 

Al momento 
Vendrá sin mi compañía. 

REY. 

Vete. 

POLIDORO. 

Voyme & su aposento. ( Vat^ 

REY. 

No pensé que en ti tenia 
Hombre de tanto talento ; 
No tienen puertos seguros 
Hoy la ciencia y los consejos. 
Buenas villas hay ain muros; 
Que asi como hay verdes viejos, 
Hay también mozos maduros. 

Sale LAURA. 

UORA. • 

Bien fiado ^siá mi honor ; 

Hasta el Conde ha de enojarme.- 

¿Fuese ya el Conde, Senur? 

REY. {Áp.) 

Esta viene á renovarme 
Su locura y mi dolor. 
Por la Reina fué... 

LAVRA. 

¿Államalla? 

aEY. 
Si, Laura. 

LAURA. 

No me contenta. 

BEY. 

¿Slnoillahedematalla? 

LAURA. 

Hombre que mira su afrenta, 
Gana tiene de olvídalla. 
En vano se desvanece 
El blasón de su corona ; 
Quien escucha sk enternece. 
Quien se enternece perdona, 

Y quien perdona apetece. 
Ya olvida:iis tys enojos, 

Y ea el mejor parecer. 

REY. 

No me rigen á mi antojos. 

LADRA. 

Y ¿qué ojos podrán ver 
Llorar unos bellos ojos? 
Moverán la voluntad , 
Que ya tus honras gobierna; 
Será natural bondad 
Que sobre Uuvla tan tierna 
Brote tu pecho piedad. 

BEY. 

Yo, escarmentado y corrido, 
Ninguno me ba de engañar. 

LAURA. 

Dices bien , perdón te nido; 

9ue á mi me has visto llorar 
no te has enternecido. 

Y pues ya. Rey, te beilomdo, 



fmmí ya sin lospeeba 
jii^imí tri5te nublado, 
,)r \cr «i el agua aprovecba , 
t< lluere sobre moj:ido ; . 
ae tengo por tu ocüsion 
n m\ nombre, un olvidarme, 
uoiJto.un mal galardón , 
n pi^ar, un desdedarroe, 
n nirritls.an bofeloo. 
^os rueroo mis empresas, 
r;f>e'%detasbazaña8, 
Ro t^ mucho. sHo pesas , 
1^ sepa rasgar entrañas 
lien >abe romper promesas, 
junde esiá, Rey, el favor 
Bf mis obras te merecen? 
fu bondad , lu fe , tu honor? * 
)ce sirenas te adormecen? 
sé encantos oyes , Señor? 
tía Je morir tu mujer, 



nan engaño te ciegas 

r.o te alumbra on querer ? {¡Jora,) 

-jéqueose en paz mis enojos, 

oes le ofrexco desde aquí 

mor jboora de despojos. 

ftEt. 

iReioariene. 

ladha. • 

1 Ay de mi ! 

KKT. 

alia) eojnga tas ojos. 

¿t LA REII^A cén rcpoi honettoi^ áe 
negro. 

^$ DO me ayndan los cielos , 
'tes me faltan sus fovores, 
les mucho que mis recelos, 
i,.:endo á topar rigores , 
• pcfi rigores y celos. 
t üMJQS hablarlos quiero, 
itfljiíjey sin odio alguno, 
Hk\ efundo ansí, os pondero , 
. r.hculpabtealuDO, 
I ''iro liel consejero. 
L K(i.) Ni vida oi compasión 
>!rfu. poessé que emliarazo. 

«ET. (A la Reina, ) 

\ qoi ñeocs? 

Con razón. 

I ¿Mra.) A U por solo un abrazo. 

H ün ) Y i 11 por solf) uu perdón. 

\t , uo le llamo marido , 

.»i por mujer no me quieres. — 

Lin, por lo que be snirldo,** 

k' 7», por lo que eres, — 

».' ..a, por lo une he sido, — 

bri I r, por este llorar, — {Úora la Rei» 

ffkra, por tQ contento. [na.) 

rur'iukQ bas de comenzar, 

TcLilo de honor hambriento , 

I :t>ebida y con manjar. 

^v dos puedes hacer 
' í'j, >iD hacernos mengua. 



'•'<!. pira merecer, 

'*']o Uablar roo una lengua 

M a<is qoe Boo on querer. 

l<>>hd desvanecida, 

'iU malaUbada, 

>»i./rí ilhistre, fe engreída, 

U'^tamb desatinada 

L^'^eridevirida. 

Ns«9ltfqseSboDortoett 



LA ENEMIGA FAVORABLE. 

De) Rey, mi esposo, adorada , 
He pasé en distancia poca 
De soberbia á conQada , 

Y de confíáda á loca. 

Fui querida, di en querer', 
niéroiime asombros pasados 
Ocasión para temer; 
Tuve al ün celos sol^rados. 

BEY. 

Pocos los saben tener. 

REIXA. 

A Laura di un bofetón. 

LA€RA. 

Temerario atrevimiento. 

REINA. 

Mas disculpada ocasión ; 
Que en pocas manos hay tiento 
Con reino y con afición. 
Vives con causa agraviada , 
El Rey con causa te ayuda ; 
Yo, con entrambos culpada , 
Merezco morir sin duda , 
Mas no mori^ deshonrada. 
A la muerte me ha traido 
Esta merecida pena , 
Mi sentencia aquesta ha sido ; 
t^ue Dios sabe que í^oy buena 
Con él y con mi marido. 
Laura, pues fué mi ofender 
Desden lundado en amor ;— 

(Beromoi.) 
Rey , pues te vengo á perder. 
No llaméis faltas de amor 
Las sobras de mi querer. 
A ti me humillo , y-á ti 
Te pido una muerte honrada ; 
Tú le vengas , y tú ansJ 
Haces buena í Laura amada 
Sin hacerme mala á mi. 
Si mi atrevida ambición 
Llegó con orgullo vano 
A su cara y tu aticion , 
Mandad cortarme la mano 
Con que be dado el boretun; 

sufrir (lue para hacer 

Que el golpe errado parezca , 
Pues fué en esto y dio en tu ser, 
Que cual Cebóla la ofrezca 
Al fuego de ese querer. 
Podéis decir que fué engaOo 
£1 publicar mí deshonra , 

Y haréis alivio i mi daño , 
Aunque remiendos de honra 
Nuuea son del mismo paño. 
Decid que un hombre arrojado. 
Con un falso presupuesto, 
Culpó mi tálamo honrado; 
Que á ninguno agravia aquesto. 
Pues mi fisco está callado. 

Y luego, sin ser semida 

Mi muerte, que es lo mejor. 
Obligada y socorrida , 
Entregándome el honor , 
Podéis quitarme la vida. 
áNo hay en el mundo una toca? 
No hav algún veneno agudo? 
Buscaldos, que á mi me toca 
Entregar d cuello al ñcído, 

Y al vaso aplicar la boca. 
Ved de mi casa el valor , 

Ved que os digo verdad clara , 
Ved de mi hermano el dolor, 

?ue es los ojos de mi cara 
es las niñas del honor. 
Muera, y muera honrada al menos; 
Quedaréis, sin este enredo , 
Mas queridos y mas buenos ; 

Y no mas , porque no puedo 

1 Pedir mas ni'pedir menos. 



117 

¿AvnA. 
Rey, esos ojbs mojados ^ 
Ño te muevan á clemencia. 
Vela sobre tus cuidados: 
Que tienen grande elocuencia 
Los ppbres y los culpados. 
Dado que fuera invención , 
Como dice, su ofender. 
Que muera es justa razón ; 
Que el buen rey no ha de tener 
Mujer con mala opinión. 
Por el vulgo satisfecho 
Va de lengua en lengua el dicho, 

Y para un honrado pecho , 
E! poder babersetlicbo 
iguala al haberse hecho. 
Cuanto y masque su maldad 
Bien vemos que no es dudosa; 
¿Qué varón de tu ciudad, 

De mujer dirá tal cosa 
Sin ver que dice verdad?— 
Tu delito está probado. — 
No te embeleque, resiste, 

Y pondera, como honrado. 
Lar palabra que me diste 

Y el bofetón que me ba dado. 

RET. 

Tú me das bien que llorar ,— 
Tu, Laura, bien que temer;— 

Y ansi, yo. por acertar, 
NI á ti te pienso creer 
Ni á ti te pienso agradar. 
Muera con Justa razón ; 

La verdad sospecho y siento , 

Y he de seguir la opinión.— 
Vele, Laura, á tu aposento,— 

Y tú, Irene , á tu prisión. 
Mas yo me iré como aquel 
Que está con rabia mortal; 
Que mas presto un hombre fiel 
Huve de su propio mal 

Qu el proprio mal huye del. 

{La Reina »e ponga de rodillat delante 
del Rey , desliado» de Laura,) 

heina. 

Dame un abrazo. 

RET. 

Mujer , 
Abrázate con tu muerte. 

RBI5A. 

Jamás te supe ofender. 

RET. 

Sospecho que be de creerte. 
Mas no le puedo creer. ' 

REINA. 

¿Qué dices? 

RET. 

Que be remitido 
Tu Justicia áPolidoro. 

REÍ. NA. 

Laura lo habrá merecido. 

. REV. . 

Mira , Laura , que te olvido. 

UDRA. 

I Sin razón y sin por qué 
Varones tan principales 
Quebrantan su ley? 

RET. 

Yo sé 
Que todas sois desleales , 

Y con traidores no hay fe; 
Todas sabréis»ofender 

En las burlas y en las veras. 

LADRA. 

No todas son tu mujer. 

RET.' 

Si tú imitalla supieras, 
Yo te supiera querer, 



I Date el condenarla pena ? 

REY. 

Con lo qae siente me ignala. 

LAURA. 

Si tu pasión la condena, 
¿Por qaé la matas? 

REY. 

Por mala. 

LADRA. 

¿Por qué la alabas? 

REY. 

(or buena. 

LAURA. 

¿Qniéresla? 

REY. 

Si. 

LAURA. 

¿ Tú no ves 

Qae es eso contradecirte ? 

. REY. 

Antes bonro mi interés. 

LADRA. 

¿Por qué es mala? 

REY. 

Por decirse. 

LAURA. 

i Y buena? 

REY. 

Porqne lo es. 

«> , . LADRA. 

Dale Yida. 

REY. 

No es razón ; 
Que sin que mnera el culpado, 
Tarde muere la opinión. 

LADRA. 

Luego ¿ya me has olvidado? 

REY. 

Si , Laura. 

LAURA. 

¿Y mi bofetón? 

REY. 

Con la Reina muere. 

LAURA. 

^. . ^ Haz cuenta 

Que de ti mi honor le guardo. 

REY. 

Lo pasado me escarmienta ; 
Cásate con Bellsardo, 

Y quedarás sin afrenta. 

No ha de haber gusto conmigo; 
De solas penas me pago. 

LAURA. 

Oye, Rey. 

REY. 

Soy tu enemigo. 

LAURA. 

Y ¿eso dices? 

REY. 

Y esto bago 
Por cumplir esto que digo! ( Vate.) 

LAURA. 

Escucha , Rey y Señor.— 
Fuese, entróse en su aposento. 
Seguir quiero su rigor ; 
Vite el cielo, que reviento 
De desden y de dolor. (Vose.) 

• 

Sah HORACIO. 

HORACIO. 

Reina, aunque estés mal conmigo. 
Tu seso en esto pondere 
Lo que hago y lo que digo, 



DEL CANÓNIGO TÁRREGA. 

Porque siempre al que se muere 
Se lo dice el mas amigo. 
En consejo por la enmienda 
Del Reyy desuinlei-é^, 
Se ha resuelto,' V sin contienda, 
Que mueras hoy , ó que des 
Un hombre que te defienda. 
Quien le acusa, á la estacada 
Saldrá su persona sola 
A pié con lanza y espada , 
Su espada y su peto y gola 

Y borgoñona celada. 

Yo te quisiera traer . ' 
Nueva de mas alegría. 

RtlIfA. 

No me has dado que temer ; 
Que soy torre que tenia 
Ya prevenido el caer. 
Yo muero sin defenderme , 
Sin estado y sin honor, 
Sin oírme y sin creerme, 

Y sin hombre, que es peor , 
Que se mueva á socorrerme, 
^pícese por la ciudad 

Si ha de haber quien me defienda ? 

HORACIO. * 

Todos culpan tu maldad, 

Y al fin es nlala contienda 
Pelear con la verdad. 

REINA. 

¿Y en las galeras? 

HORACIO. 

Señora, 
Ni remero ni soldado 
Sale deltas por agora. 

REIRÁ. 

¿ Y mi hermano? 

HORACIO. 

Está afrentado; 
Que solo suspira y llora. 
Vive el pobre caballero 
Corrido. 

REINA. 

Ko hay que espantar; 
Qu*es honrado verdadero. 

Y tú ¿quléresme ayudar? 

HORACIO. 

Contra el remo tengo acero. 

. REINA. 

Y ¿tienes algún amigo? 

HORACIO. 

El que se tenpa por tal 
Tendrá mi opinión conmigo. 

REINA. 

Dices bien. 

HORACIO. 

Aquí estas mal ; 
Vén , Señora. 

RElIfA. 

Ya te sigo. 
(Vase Horaoio.) 

Sale BELISARDO. 

RBLISARDO. 

Laura con el Rev no creo 
Que tratan mi bfen los dos. 
¡ Con cuántos males peleo ! 
1 Ay de mi honor ! Mas ¡ay Dios! 
La Reina es esta que veo ; 
Volver quiero paso atrás. 

REINA. 

Ya te he visto , hermano, haz cuenta 
Que el dejarme es por demás; 
Que has de encontrar otra afrenta , 
Si desta afrenta te vas. 
(Ap, La cara se le ha caldo.) 



RBUSARDO. 

De ver mi culpa y tu pena 
Estoy turbado y corrido. 

REINA. 

Si no me tienes por buena, 
¿ Cómo valdrás mi partido?— 
No me mira. 

RBLISARnO. (ApJ) 

Con temor, 
La que es fiel no se asegura 
Delante de su traidor. 

REINA. (Ap,) 
Todo aquello es bondad pura. 

BSLUARhO. (Ap.) 

Todo aquello es puro boDor. 

REINA. 

Resoeto y necesidad 
Están lidiando conmigo , 
Pero venza la verdad , 
Fiel hermano, honrado amigo , 
Lumbrera de la bondad. 
Bien sé qne estás afligidd 
Por ver qu*está sin honor 
Vuestro nombre esciurecido ; 
Pero Dios sabe , Señor, 
Que Irene no le ha perdido. 
Niegúeme el cielo en descuento 
Su alegre eterno reposo , 
Si ofen4t solo un inomeoto 
A mi sangre ni á mi esposo , 
En obra ni en pensamiento. 
A mis lágrimas de no , 
I Diga aquel que no rehusa 
A ninguR mal que lloró, 
Si no miente el que me acusa. 

BELISARDO. (Ap.) 

i Quién lo sabrá como yo? 

REINA. 

El Rey me dá muerte, y calla 
Su nombre, nueva malicia; 

Y remite por turballa , 
La tela de la justicia 

A tela Ue una bata Ha ; 
Miedo, honor y mocedad 
Hacen que el morir me asombre. 
Nadie es mÍo en la ciudad; 
Hazla, Principe, en mi nombre. 
Pues ves que digo verdad ; 
Muévate el ser mí reparo, 

Y si no , tu ilustre ser , 

Y si no, mi abono claro , 

Y si no , el verme mujer, 

Y si no, mi desamparo , 

Y si no , la ley de nohrado , 

Y si no, el ser caballero, 

Y si no, á mi padre amado , 

Y si no, el mirar que« muero 
Entre un sino sin pecado. 

BELISARDO. (Ap.) 

A darla vida me allano . 
Pero muera aunque esboorida, 
Porque se vuelven en vano 
Mentira y piedra arrojada 
A la boca y la mano. — 
Laura, excusa mi maldad. 

REINA. 

Siempre callando me mira. 
¿ No te mueves á piedad? 

BELlSARnO. ' 

(Ap. Quiero esCoraarmi mentira 
Sin saber de su verdad.) 
Reina , el haber ofendido 
Mi sangre me tie^e tal, 

Y aunque abonas tu partido, 
Yo sé si has sido leal 

Mejor que el Rey, tu marido ; 
Conozco tu acusador , 

Y sé qu'es varón tan fuerte. 
Que á mi me iguala en valor; 



V,. pnedo excttstr tu mnerte, 
>oi no «er contra mi bonor. 
n hombre iluslre juró, 
t,ir.a,quetuíe regala 
l [Uiqne, que ayer llegó, 
,!ireii llamarle muta 
j !a^»*rdacJcomoyo. 

stÜiTa á defender 

I) < jiisa . rx)mo la hermano ; . 
t. fo, Irene , has de saber • 

iii. lu enemigo y (a hermano 
ti.ie|iuedeii ofender. 

I Ñ:t en Dios , qae es lo mejor ; 
inepta dada m sentencia 

a, uKido tu acosador, 

1 vo\medelu presencia, 
ue \ue muero de dolor. 

neiriA. 

B BUSARDO. 

Déjame estar. (VaM.) 

REIKA. 

l3f rt2 soT ; Ta no hay caminos 
¡y me puedan ayudar. 



Siúe HORACIO. 

HORACIO. 

^ t> '1f rolos peregrinos 

[i huscan. 

REINA. 

Hazlos entrar; 
-o silben mi aflicción 
\ i mu a aliviar mi llanto; 
s. .-rros de! cielo son , 
I jinno^ al cielo santo 
L) i'-tt-na conversación. 
^ I OH Dios quiero pensar. 

X .•» HORACIO, T ÑOR ANDINO, con 
'ifta cana, vettido de romero ^ t 
H)\ JUAN también, 

HORACIO. 

V :: I f5iáD los romeros. 

RCt?(A. 

.>iiOnle venís? 

noy JÜAlf. 

Del mar. 

REUfA. 

Vdt hibeis sido? 

OOX JOAX. 

■ 

Marineros. 
RcncA, 

Kqu»* sabéis? 

DO:f iVAN. 

Embarcar. 

HORACIO. 

['«dre mió . otro consuelo 
jterrá la Reina de vos. 

Dorr JOAN. 
,irai«s que mate á esta , mozuelo? 

koraudino. 
' f> pescadores de Dios 
' (ib:ircaQ almas al cido; 
' «iro nos d^^ este a&o. 

HORACIO. 

Vo« uÁi bombrede caudal? 

D05 JtlAR. 

^•1- <'joas os lo dirán: 
'. :< Mre esgeoeril, 
^ ^<j Sf<7 so gturdian. 

REIHA, 

.liL.) habito Qsits? 



LA ENEMIGA FAV0BA3LE. 

KORANDINO. 

Corrimos 
El mar üe Egipto por medio. 
Por eso no le vestimos; 
Frailes somos del Üemedio, 

Y á remediaros venimos. 

REINA. 

¿Sois confesor? 

nORANDlNO. 

Si, Señora. 

BORACIO. 

¿Vvos? 

00:< lOAN. 

Ser mártir me agrada , 
¿Quies que le dé con la espada? ' 

R0RANDU10. 

Escucha y calla. 

DON JUAN. 

. En buen hora. 

REINA. 

Horacio, dame lugar; 
Que con este padre quiero 
Mis pecados confesar. 

HORACIO. 

Pues sálgase el compañero. 

• REINA. • 

Aqüi se puede quedar. 

HORACIO. 

Yoyme. (Vm^) 

REINA. 

¿Duque? 

•( bescúbrense. ) 

fiORANDINO. 

. ¿Reina? 

REINA. ( 

Amigo, 
i Cómo, vienes sin temer 
Del Rey ^ mi esposo , el castigo? 

NORANDINO. 

¿Qué temor ha de tener 
Corazón qu*está contigo? 
Reina , vo sé la traición 
Que el Rey nos ha levantado; 
Laura ha sido la ocasión. • 
Con dinero be quebrantado ' 
La fuerza de la prisión. 
Matarte quiere y bonralla; 
Hoy se ha llegado á saber 
Del vulgo, que nada calla. 
Que es el Rey quien ha de hacer, 
Disfrazado, la batalla ; 

Y un hombre de su armería 
Ha dicho por interés 

Que un arnés le apercibía 
Para hoy. 

(Altérase la Reina,) 

REINA. 

Aquesto es 
Lo que mi hermano deoia. 

NORANDIRO. 

Digo, Reina, que es verdad, 

Y ¿ quieres ver cómo ordena 
A su gusto su maldad , * 
Que esa playa tiene llena 

De gentes de la ciudad? 

Este bravo caballero. 

Echando el pecho á nadar , ^ 

Y á la boca el hierro fiero , 
A la lengua de la mar 
Llegó con lengua de acero ; 
Halléld en esas riberas, - 
Dióme aliento con su brio , 

Y he sabido muy, de veras 
Que hoy se hace el desafio , 

Y hoy me llegan diez galeras. 
Esto te vengo acontar; 



119 

En tu nombre he de salir, 

Y á tu esposo he de matar. 

REINA. 

Si mi esposo ha de morir , 
Duque, no me has de librar. 

NORXNDINO. 

Pues pondré tiento en mi espada, 

Y le venceré no mas. 

REINA. 

Eres fberte , no me agrada , 

Y nadie llevó compás 

Con mano de acero armada; 
Vele y no salgas, Señor. 

NORANDINO. 

¿Hablas de veras? 

REINA. 

De veras. 

NORANDINO. 

¿Tienes honra? 

REINA. 

Tengo amor. 

NORANDIRO. 

¿ Cómo es posible que quieras « 
Mas su vida que tu honor? 

REINA. 

Eso y mas puede uo querer. 

NORANDINO. 

Reina, pues tan mal me pagas , 
Por mi la guerra he de hacer. 

REINA. 

Vete , Duque , y no la hagas ; 
Guarda que te haré prender. 

NORANDINO. 

Puede ser que eso es verdad. 

REINA. 

Digo que al Rey lo diré , 
Si quedas en la ciudad; 
Que no hay limite en la fe 
Ni regla en la' voluntad ; 
No me ayudes, vete y calla. 
Muerta soy , mi honor olvida. 
Emplea eii moros tu malla ; 
Que te haré quitar la vida 
Si sales á la batalla; 
Contigo el Re V , y engañado 
No será siendo yo fiel ; 
Que yo sé que , estando armado, 
fcires, Duque , muv cruel, 

Y el Rey es muy desdichado ; 

Y otra respuesta no esperes 

De mujer de mis quilates. (VauJ) 

NORAN91N0. 
Don Juan, ¿qué dices? 

DON JOAN. 

¿Qué quieres?, 
Que hay iguales disparates 
En relojes oue en mujeres; 
Tu ocasión boy ha de verse. 

NORANDINO. 

Ella ablandará ^1 rigor. 

DON JOAN. 

No va para enternecerse. 
Vente conmigo , Señor ; 
Veremos lo que ha de hacerse. 

IVase.) 

* Sale EL REY y UN ARMERO. 

ARMERO. 

Es bravo arnés. 

RET. 

No querría 
Que te engañases. 

ARHERO. 

Señor. 



El pelo decir podría 
i)uVs el mas viejo y mt^jor 
Que lieues eo tu armería. 

RET. 

En serTiejo ha de ser fuerte; 
Qne como nuestros pasados 
Han tenido cod la mnerle 
Mus |)eli¿;ros aplazados, 
Se armaron de mejor 8ur»rle; 
Tendrásme una solí re ves ta 
Siu señal , y la ma$ rota. 

ARMERO. 

Peto á prueba de ballesta « 
Rica espada franquinota , 
Celada antigua y bien puesta. 
Lanza de puño probada , 
l)e pasar de acero un tieto 
Tieues , Itey , aparejada. 

RBT. 

Y sobre todo , el secreto 
Te encargo destn jorna<fa ; 
TéURote por lioml)i« lionrüdo, 

. Y v^y fuera , y no querría 
Que sepan que voy armado. 

ARMERO. 

Señor, tu boca es la mía. 

( Ap, A solos tres lo be cootado. ) 

RCT. 

¿Qué has dicho? 

ARMERO. 

^ ,, ^ Que mas de tres 

Te dirán lo que te d igo. 

REY. 

Yo te pasaré después. 
Laura viene ; vele, amigo,. 

Y teiime á pumo el arnés. 

{Ap. Siempre esta necia me enfada.) 

iaU LAURA. 

ARMERO. 

A esta es á la que he traido 

Uu arnés y una celada. ( Viue. ) 

LAURA. 

Pues no ha deser mi marido , 
No quede Irene culpada. 

RBT. 

Laura , ¿qué quieres? 

LADRA. 

Seüor, 
Ya Tan mis gustos ajenos 
De tu reino y de tu amor; 
Vengo á darle, cuando menos, 
Mvjer , contenió y honor. 

REY. 

¿Contento , honor y mujer? 
¿Quédicea? 

LAURA. 

La verdad digo. 
Nuera quien me hi^o perder; 
Que el hiimbre que no es conmigo 
Coutra mi siempre ha de ser. * 
Sabrás, Rey , en conclusión, 
Que Üelisardo ha mentido , 

Y mintió por. ni i ocasión. 

RET. 

El enredo es mal fingido. 

LADRA. 

¿Quién sabe su acusación? 
Contigo eneran puridad 
Acuso, como discreto, 
De la Reina la maldad , 

Y pues yo sé susecveto. 
Piensa que sé su maldad. 
Dile palabra de ser 
Su esposa dándome a>ada; 



DEL CANÓNIGO TÁRREGA. 

Mlni 16 . pensó merecer , • 
Mujer soy por él sin duda, 
*lasno seré su mujer. 
Tu voluntad y tu estado 
Cuidé conquisinr en él. 
Mas ya conuco lie iroc;ido 
Mi muí pecho en pecho fiel , 
Mí m:d gusto en ^nsrn honrado ; 
Viéndole, Rey, afligido, 

Y á tu esposa sin bondad , 
Tres vpcí's le he requerido 
Que le diga la verdad, 
Merced de Dios y de olvido ; 
Pertinaz , terribíe y fnerlc. 
Vanos puntos explicando , 
No se aparta deufenjierte, 

Y agora lo dejo armando 
Para dar á Irene muerte; 
Ksto ftasa , como digo , 

Y á un muchacho ha degollado 
Por darte un muerto testigo; 
Mnera el traidor porfiado. 
Solo no case conmigo. 

REY. 

Laura, aunque dices verdad. 
Pues dices su pensamiento, 
Puede tener tu amistad 
Tanto d^ aborrecimiento 
Como tiene de bondad; 
Belisardo puede ser 
Que te contase eii secreto 
De Irene el mal proceder. 
Porque no hay hombre discreto 
Con su dama y su mujer; 
Dices que no anduvo llel. 
Por tu promesa obligado,' 

Y después dices, cruel, 
Que lo acusas del pecado 
Por no casarte con él. 
Ladra , no se compadece. 
Vete, y muera mi mnjer; 
Que esteicfédito merece 
Verdad que se ha de creer 
De testigo aue aborrece.* 
La opinión he de vengar , 
<^mo tu opinión decía. 

Tu socorro no ha 1 ligar; 
Que el vulgo en creer porfla, 

Y el Príncipe en acusar; 
Yo me voy de la ciudad, 
Ruííga por ella , Señora , 
A Dios, y liarás la amistad. 
[Ap. Mas ocasión tengo ahora 
Para creer su bondao.) 

LADRA. 

Muy honrada es tu opinión: 

Desla suerte puede haber 

Yerro fundado en razón. 

Al fin, Laura , ¿ tú has de ser 

De tanto daño ocasión? 

Inocencia condenada. 

Santidad aborrecida, 

Honra mal acreditada , 

Justicia de Dios valida 

En el filo de su espada ; 

MI pensamiento es forzado; 

Salga Irene deste enredo. 

Sepa el mundo esta maldad. 

Voyme ; que á Dios tengo miedo, 

Y temo su eternidad. ( Vaie.) 



Salen POLI DORO y dos eabailer oí vie- 
jos , condes y jueces ^ llamados AR- 
NALDO Y PONCL^NO , y siéntanse 
en tres sillas. . 

* 

ARNALDO. 

Combata con quien saliere ; 
Que la ley que desto trata 
Lo dice anal. 



POUÜdRO. 

.¿ Y si viniere 
Mas del primero? 

ARKALDO. 

Combatí 
Con quien la Reina escogiere. 

POLIPORO. 

¿Ansí, condes , se ha de hacer? 

. AR?(ALDO. 

Villano, esclavó y traidor 
La pueden lioy defender. 

PONCIA^O. 

Gran ley.' 

ARXALDO. 

¿Y puede. Señor, 
Defenderla una mujer? 

I*0KCIA?(0. 

Reglas son del pueblo godo. 

ARJCALDO. 

Como el arnés que la ofende 
t)s incierto , deste modo 
La espada que la defiende. 
Conde , lo puede úacer todo. 

POUOORO. 

Justa igualdad. 

POXCIANO. 

La balanza 
De la justicia lo ordena. 

POLIDORO. 

Digo que traigo esperanza 
De ver á Irene sin pena. 

ARNAI.DO. 

Dios lo que ha de ser alcanu. 

P03(ClA^o. 
Sq gran bondad me asegura. 

ARNALDO. 

Yo temo su desvario. 

PO!1CIA?(0. 

Yo pondero su cordura. 

ARIVALDO. 

Yo considero su brío. 

Po:<iciAiio. 
Yo su honor. 

Ar.KALDO. 

Yo su hermosura. 

POKClAROr 

Rimas son. 

ARNALDO. 

Y son mujerea. 

POLIDORO. {Ap.) 

Esto es consejó de mundo; 
l¿utre dos , dos pareceres. 

ARNAI^IK). 

En lo que ba de ser me fundo 
Y eo lo queba sido; ¿que quieres^ 

POUOORO. 

Conde, ¿qué ea esto? 
poxcuiro. 

£s bondad. 

ARRALDO. 

Es... 

( Levdnianse un poco. ) 

rOLIDOAO. 

Refrenad vuestro brío ; 
Que soy rey considerad. 

AR?(ALD0. 

La caja del desafio 
Viene á decirla verdad. 



man cajai, tatgan una delanU, y 
luego BELISARDO tro» ella; con la 
ristra talada^ da una vuelta por el 
tat'lado, taluda á la Jueces , y ues- 
te tiemps corre una cortina^ donde 
timbre un sitial negro, levantado del 
iuelo.umostrarúLX REINA^ vestida 
d( íuto , seHtada en una silla, ydun 
ledo estará VtifiiROarrodiilado, de- 
golladopor la garganta, con una co- 
ma de oro en una fuente, y á otro 
lüáo EL rcBDDOo, urrodUlado, con una 
espada desnuda, vestido delutoysin 
ionairs sea> 

ABKALOO. 

)nTogaerrero! 

.rorvcuNo. 
¡Apareóte! 

POLIDORO. 

o!no i la maldad ayada , 
ID me parece talieole. 

RKUU. 

It esposo es este sin duda , 
íLguo trabajo me mieote. 

AailALDO. 

, no sale A combatir 
i'iie, la Reina acusada 
fi el campo ba de morir. 

rOLlDORO. 

!s corona y espada , 
3Üe, os lo paed6n decir. 

AKHALDO. 

tfi3C3 i los malos perdono. 

PONCIAM). 

htraño aborrecimiento. 
)* } qai con lengua j abono 
.ira f ira y at momeoto , 
I coroQida, á so trono. 

AtlTALDO. 

luerta saldré. 

POKaAMO. 

No lo creo. 

BEI.'IA. 

Vir4n<io estoj i mi hermano 
^HtapIa^a,ynoIoveo, 
Ibs UD pocho honrado y sano 
M míe k caso tan feo. 

[Suenan cajas dentro.) 

POXCIAKO. 

U caballero gallardo . 

Uñe. 

ARNALDO. 

Bien lo ha menester. 

P0U90JI0. 

Urina , to remedio aguardo ; 
tMf guerrero ba de ser 
LpiiucipeBelisardo. 

S</¿>0RANDIKO, armado, da vuelta 
4 lót jueus, reverencia y pénese ó 
apuesto. 

H>9ÍCIA1«0. 

tiran arnés , grande valor ! 

aci^íA. 
t>[hi(|Qe es este sin duda; 
^s lia de salir con su honor. 

ronciAifo. 
'< 0^ del cielo nos aynda , 
b lieoe otro defi^nsor. 



LA ENEMIGA FAVORABLE. 

Suenen cajas, sale el REY, armado 
como los otros, da su vuelta y reve- 
rencia á los Jueces, y pénese aliado 
de NORANDiNO. 

POLIDORO. 

¡ BraTo talle ! 

PONCIANO. {Ap, ) 

Un gran padrino 
A la Reina le ha llegado. 

POLIDORO. 

Quién es este no lo atinó. 

REITCA. 

Este loco es el soldado 

Que vino con Norandino. . 

( Con coraje. Al Conde quiero llamar , 

Y descubrille su juego. ) 

{Suenan cajas,) 

POLIDORO. 

Cajas si^n(o en el lugar. 

PONCIARO. 

Encendiéndose va el juego; 
Otro bravo quiere entrar. 

Sale una caja destemplada, y el atah- 
BOR de luto todo, y luego LAURA 
con calza y lanza y d punto, yaca- 
be la entrada , puesta en el puesto, 

POLIDORO. 

Lindo brio, hermosa malla. 

po.xeiAifo. 
^if mi Señor; pero ¿tiene 
Cuerpo con que gobernalla? 

POLIDORO. 

Del^e de pensar que viene 
A torneo , y no ¿ batalla. 

ARNALDO. 

Solos tres pueden entrar , 
Conforme al duelo Trances. 

POLIDORO. 

Conde , ya no hay aue esperar ; 
Sepamos quién de los^tres , 
Irene, os üa de ayudar;^ 

Y porque, siendo mujer , 
No echéis mano á lo peor , 
Reina , de mi parecer, 

El primero es el mejor , 
Ese debes encoger ; 
Sobradamente me alargo. 
Mas tu culpa tengo agora 

Y tu flaqueza á mi cargo; 
Con decir esto , Señora , * 
Te socorro y me descargo. 
Breve respuesta te pido. 

REIKA. 

(4p. Hoy pende de mi excepción 
La vida de mi marido ; 
El Duque es aquel varón, 

Y aquel su amigo atrevido ; 
El de lo negro, á mi ver , 
Aunque es< fogoso y lozano. 
Tiene talle de mujer , 

Y si lo dejo en su mano. 
La batalla ba de perder ; 

Y el Duque es bravo , y su amigo 
Será déla misma suerte; 

A dar vida al Rey me obligo , 

Y le doy brazo mas fuerte 
Dándole flaco enemigo ; 
Haga el morir la experiencia , 
Mas flno el mas fino amor , 
Muera yo por su inclemencia , 
Pierda el reino y el honor, 

I Y el Rey no esté en contingencia.) 



191 

Haga por mi la batalla 

El de lo negro. 

( Habla al Conde, y Laura al nombralle 

haga reverencia; Norandino y el Rey 

muestran que les pesa. ) 

POLIDORO. 

Señora, 
No le engañes. 

RE15A. 

Juzga y caiia. 

ARRALOO. 

Los ojos de una traidora 
No son linces de la malla ; 
Ceguera de su pecado 
Es esta. 

POLIDORO. 

Reina , ¿ qué has hecho t 

REI.^A. « 

Al de lo negro he nombrado. 

POLIDORO. 

Sin efecto y sin provecho, 
Tu esposo mas señalado. 

POKCIANO. 

Reina , ¿ de un rapaz te fiasT 

REINA. * 

¿Qué sabes tú silo est 

ARNALDO. 

No vi tal cosa en mis dias. 

POKCIANO. 

¿No ves que es flaco? 

REINA. 

Y ¿no ves 
Que un David venció un Collas? 

POLIDORO. 

En vano ea nuestra porfía. 

ARNALDO. 

Sois jueces, hacéis mal. 

POLIDORO. 

Pelead , vuestro es el dia ; 

Hagan las cajas señal , 

Toquen al A ve-Mar ia. 

{Pénganse d punto de guerra Laura y 
Belisar do , toquen y arrodíllense, y 
estando arroaiilados alAve^Maria^ 
levanta Laura la visera con donaire, 
y diga:) 

LAURA. 

j Ah , caballero, ab soldado, 
Yo soy , no vengo á reñir. 
Este paso be procurado ; 
Que te vengo á combuiir 

Y te quiero arrodillado. 
Laura soy. 

DELISARDO. 

Señora mia , 
¿ Hay tan extraño rigor? 

LAURA. 

Principe, amigo , querría 
láscaparie de traidor, 
Diciendo el Ave-María. 
A Cómo tu amor condena 
Aquel que en tu hermana reina, 
De ensílanos gracia llena, 
Hablando con una Reina 
A quien llaman gratia plena ? 
Si el Señor está con ella , 
¿Cómo ba de ser en lu ayuda? 
Siendo tan perfecta y bella , 
Mujer bendita sin duda , 

Y esfuerza nuestra querella. 
Si el fruto de bendición. 

Que es Cristo , escondió en su seno , 
Principe , ^ por qué razón 
Ha de sufrirte el veneno 
Que esconde tu corazón? 
Si es de Dios Madre y le cria , 



i23 

Y Ic ruegas que te ayude , 
¿Cómo «'sfuerzas lu porfía? 
Mi Ave-María se mude 

^Dentro de un Ave-Maria. 
Principe , no hay excusarle, 
El campo admite mujeres, . 
La verdad es de mi parle. 
Di lo que sabes , si quieres, 
ó conmigo has de matarle. 
A la Reina he de valer 
Hasta que pierda la vida; 
Muerta rae ha dé vencer. 

( Levdnta$e. ) 

{Cáesele la lanza úBelitar do.) 

LAURA. 

La lanza , amigo , has perdido ; 
Cae en la cuenta , Señor ; 
Pues la lanza se ha caido , 
Vuelve ik la Heina el honor, 

Y serás hoy mi marido. 
Confesemos la verdad. 

Pues por serlo, á cuenta mia, 
Acusaste su bondad. {Levántau,) 

BELISAHDO. 

(i4p. Por mi , por Laura, querría 
Mentir y decir verdad. > 
Aunque puedo mis c^istigos 
Excusar con mi inclemencia, 
Sabed la verdad , anngos , 
Ya que mi propia conciencia 
Sirve en mi de mil testigos. 
Esta es buena , el Duque honrado i 
El Hey pena sin ra/oo, 
Yo por amor la he culpado , 
No digo roas , que estas son 
Elcéleras del pecado. 
Laura turbó mi memoria. 
A mi hermana propia ofrezco 
Por testigo de mi historia ; 
Hable , y veréis que merezco - 
Toda pena y toda gloria. 

REINA. 

Mi hermano tiene ray.on. 
Mis penas le alborotaron ; 

Y asi , con justa r.r/on , 

Pues mis reíosle embarcaron , 
Le pague la embarcación. 

Dr:Li<;ARDO. 
Temi á Laura , di en amalla , 

Y vine , por merecella , 
De pretendellu á c^lalla , 

Y de celalla á lenit* Ha . 

Y de temella á vengalla. 

RKl^'A. 

Conde , yo fui la ocasión 
Del hierro que ha cometido ; 

Y asi , le doy el perdón.* 

{Baja la Reina del sitial, y abraza á 
tu hermano Belisardo. ) 



DEL CANÓNIGO TÁRRECA. 

BELlSAHDO. 

Yo le recibo corrído; 
Del Bey tengo compasión. 

^ REINA. 

Que por un vano interés 
Crei que ocupaba agora 
De Belisardo el arnés. 

RET. 

Aqui está ; dame , Sefiora , 
Las manos. 

{Abrdzanse.) 

REINA. 

Dame tus pies. 

HEV. 

Mí bien. 

REIIIA. 

Mi vida. 

REY. 

Mi honor. 

RKIXA. 

Esta dulce coyuntura 
Debo, Laura, A tn valor. 

«pv. . 

ai , que tiene la dulzura , 
Sobre amargo, mal sabor; 

Y ansi , te pienso premiar 
Perdonando á mi cunado. 
Que por tuyo has de tratar. 

LAURA. • 

Por su esposa me ha ganado ; 
No se lo puedo negar. 

BELISARDO. 

Tuyo soy. 
* { Danse las manos. ) 

POLIDORO. 

Por Norandino 
Manda que vaya , Señor. 

NORAKDmO. 

Aqui os excusa el camino, 
Testigo de vuestro honor, 

Y de su gloria adivinó. ( Descúbrese. ) 

REY. 

Perdonad , Duque , mi antojo. 

NORAXUIMO. 

La visera he levantado, 
Pelo y enfados arrojo; 
Que con ella alzo el nublado 
Del desden y del enojo. 
Dadme, Principe, esa mano. 

UELiSAROO. 

Vuestro soy , pues levantáis 
La visera; y no es en vano. 
Pues abriéndola cerráis 
El gran templo del diosJano; 



Conde amigo, ¿ vuestra hermana 
Dad la mano. 

(OLIDORO. 

El coraEon {Abraza: 
Le daré d« buena gana. 

NORAXDRIO. 

Rey , pues todo aqui es perdón, 

Y la culpa queda llana , 
A mis guardas perdonad , 
Que me han dejado salir 
Por miedo y por amistad. 

REY. 

Con su oficio han de vivir. 

POLIDORO. 

Hagan flesta en la ciudad , 
Asorden esas galeras 
Con sones y artillería 
Del mar las sordas riberas. 

PONCIANO. 

Arnaldo, bien te decía 

Que eran tus cosas quimeras. 

ARÍTALOO. 

Ponclanu , quizá es Idtura 
Esto que agora ha pasado. 

POIVCIANO. 

Hasta la muerte le dura 
Al Hccio ser porGado. — 
Toma , Reina , ^sta corona , 
Que te ofrezco como juez , 
Que tu viriud galardona. 
{Toma Polidoro la corona de la fvr 

y pénesela encima de la cabeza n 

Reina.) 

Verdugo amigo , perdona. 

LAURA. 

Un bofetón esta vez 

Es , mi Ireue, el que te abona. 

rroRA.'VDmo. 
Con celos fuiste agraviada , 

Y á mas de que la mujer 
A ninguno alreiiUi en nada. 
Deshonra no puede haber 
Do no puede haber espada. 

POLIDORO. 

Esto no entiendo. 

RELISARDO. 

SeQor« 
Laura es buena. 

LACRA. 

Y buena amiga. 

REIHA. 

Pues acabe con su honor 
La favorable enemiga 
Su comedia y su fa^tir. 



COMEDIA FAMOSA 



DEL 



MERCADER AMANTE, 



COMPUESTA 



por el famoio poeta GASPAR AGÜILAE. 



Matilde « coadesa hermosa 
íel coQdado de Lunago • 
W Díia grave doleocia , 
le que estuvo muy al cabo , 
liioTUoüe que iría 
VV^riaa i Santiago ; 
;. Cunde DO lo estorbó , 
Us Je acompañarla ba holgado. 
^rtra a su romería 
¡trenada ni criado; 
)•; bay mas méri|p creyendo , 
bbiendo mayor Irabajo. 
lifüe^aodíutTos» do, 
^-.nenos letras de cambio ; 
Mtsaodo de hacerse pobres , 
fe susieutan mendigando. 
Ruaron trabajos grandes, 
»V ser el camioo largo « 
I os delicados pies 
-iUT poco ejercitados; 
\ vfí n{Q, la Condesa 
\ut «a carga ya llevando , 
hihjtúM de siete meses 
hiiba cuando ba llegado 
i li casa deseada, 
rriDplo del Apóstol saoto ; 
üibiciido desde au tierra 
I L año basta alli tardado. 
h|tozo qoe recibieron 
\» ti. |K>sible ser contado ; 
E¡ cua) hizo que olvidasen 
LfMrabajos que han pasado. 
tdorao el santo cuerpo, 
U)Q razón reverenciado 
hr H Dni verso mundo 
\> üút quiera que ha> cristianos , 
\ ><<• machos peregrinos 
De mof lejos visitado. 
lüoiaron conocimiento 
A>7ai con no ermitaño, 
V3' también por devoción 
ViMtaba el cuerpo santo. 
hif. á entrambos confesó, 
P.>fqae era también letrado. 
Futodido de cuáii l^jos 
Hibiafialil aportado, 
1 qup eran personas tales , 
knm les ha cobrado, 
li^pátanto el amistad, 
r<^. hjbii?>odoles convidado 
'.' ■f' fues<?n k ver su ermita , 
í'«cilmeoteÍo ha acabado; 
En QQ monte muy fragoso , 
Y muy lejos de poblado 
\\ mÚ\Q de la sobida 
Vcraba este padre anciano. 



PRÓLOGO ó LOA. 



Por aqui perspna viva 
No aportana en muchos anos; 
Conejos por él cruzaban , 
Liebres , corzos y venados , 

Y muchas maneras de aves 
Andaban tani()ien volando. 
Era muy de ver la ermita. 
Que en parto la ha fabricado 
Maestra naturaleza , 

Que una cueva alli ha labrado; 
La industria del religioso 
De otra parte la ha adornado 
Con uua capilla hermosa , . 
Fabricada por su mano 
Cerca está una clara fueute , 
Que hace á poco trecho un lago 
Pequeño, en el cual babia 
Abundancia de pescado ; 
Cosa de entreteniuiienlo , 
No ordenada para el pasto, 
Porque apenas come del 
Seis veces ó diez al ano; 
De legumbres y hortaliza 
Se mantiene de ordinario; 
Coge trigo para si , 

Y él mismo le muele á mano; 
Tiene un horno, donde cuece 
El pan ó lo que ha amasado. 
Con esta comodidad 

La tuvo de hacer regalo 

A ios huéspedes , que estaban 

Alli muy regocijados. 

Pero como en esta vida 

Se nos da el contenió aguado , 

Y luego tras el placer 

El pesar está. aguardando. 
Sucedió que á la Condesa , 
Sin pensar , le vino el parto , 
En montaña tan desierta , 
En lugar tan solitario, 
Con dos hombres solamente , 
Sin otro ningún reparo. 
Fué el parto tan peligroso , 
Que á tener lo necesario, 
Fuera mucho que escapara 
La triste en tan fuerte trago. 
Espiró entre los dolores , 
De contino á Dios llamando, 

Y á la Virgen , su abogada , 

Y al apóstol Santiago. 
El marido, casi muerto , 
Quedó en tierra desmayado. 

Y el niño , que casi estaba 
En el vientre atravesado , 
Moviéndose por si mismo, 
Que parece fué milagro, 



Sacó la cabeza fuera. 

De que asiendo el ermitaño , 

Libre le sacó 'del vientre ; 

Y habiéndole acomodado, 
Saltó luego de la ermita , 

Y della á muy pocos pasos 
Vio dos cervalicos tiernos 
Entre lireñas retozando , 
Que en unapequeña cueva 

Se entraron ; donde él llegado. 
Con la cierva que los cria 
A la ermita vuelta há dado; 
Que sisuió rquy fácilmente , 
Por haberla va avezado 
A tomar de allí ración 

Y sustento de ordinario. 
Esta dio la teta al niíio , 
Esta le ha después criado. 

El Conde, después (|ue hubieron 

La difunta sepultado , 

Con lágrimas en los ojos 

Volvió para Saitliago, 

Donde adoleció y murió 

En breve , muy lastimado. 

Crió el ermitaño al niuo 

Como á un hijo muy amado , 

Pareciéndole que Dios 

Por tal se le habia dado. 

Instruyóle en lo que vía ' 

Convenible ábuen cristiano. 

Crióse muy obediente , 

A ratos con él orando , 

A sos horas divirliendo , 
, Y al trabajo le ayudaiido. 
'Quince años allí estuvieron , 

Sin que viesen hombre humano , 
• Cuando el ermitaño un dia 

Acordó de ir á poblado ; 

Llevóse consigo al mozo , 

Y del yermo le ha sacado; 
A León, ciudad antigua, 
Por sus pasos han llegado. 
Iba el mozo embebecido , 
Hacia acá v allá mirando , 

Y de todo lo que via 

Al buen viejo preguntando. 
Preguntóle : «¿Qué es aouello 
Mas grande que los venados?» 
El viejo le respondió : 
«Hijo , muías y caballos. — 
¿Y aquellos que nos parecen 
En las caras , cuerpo y brazos?— 
Hombres , hijo , cual nosotros , 
Nuestros prójimos y hermanos. > 
Vio unas damas muy hermosas 
Y^compuestas por el cabo ; 



« 

Ltifgo preguntó loqne eran. 
Dijo el viejo : « Son diaMoi ; 
Dios nos libre, por quien es. 
De caer eíitre sus maoos.» 
ParósB algo triste el mozo , 
Eli el rostro lo mostrando ; 
Pero en (in, de la ciudad 
A la ermita vuelta dando, 
Andaba muy pensativo , 
Conruso entre si callando. 
El viejo , ctiando le vio 
Ir tan mustio imaginando, 
Le dijo : • ¿ QuVs tu pasión ? 
Hijo, ¿de qué estás turbado? 



DE GASPAR AGUILAR. 

Dfme en todo cnanto baa vlato 
Lo que mas te ba contentado. » 
Respondió con un sospiro : 
«Los diablos que he mirado, 
Desde el punto que los vi , 
Me han el corazón robado. 
No me da otra cosa gusto , 
Siempre en ellos voy pensando ; 
Yo pienso también ciue me oye 
Quien dice : Desos diablos , 
Esta noche por mi cuerpo 
Vengan dos ó tres ó cuatro. 
Yo , que no soy tan valiente , 



Con uno temé sobrado , 
Con tal que escoger roe dejen 
De los que me están mirando ; 
Con cualquiera me conteuto , 
No soy nada delicado. 
No pido sino eso poco, 
Con eso estaré pagado.» 
D«*spues trataremos dello • 
Déjennos agora un rato 
A mi y á los miradores ; 
No roe los diviertan tanto. 
También bay qué ver aqui, 
No estén siempre allá Durando. 



EL MERCADER AMANTE. 



EUSaRIO, mercadtr. 



PERSONAS. 



ASTOLFO, iu criado. 
PADRE D£ LABIMA. 
LABIMA, dama. 



LIDORA, dama. 
DON GARCÍA. 
UN MENSAJERO. 



UN PREGONERO. 

Dos ■ERCAI>ERES. 

Tres esclavos. — Crudos. 



JORNADA PRIMERA. 



lien LOAISA t CABRERA, escude- 
m 9iejoii aouehiitdndase, 

LOAISA. 

berde esa lengua traidora 
PQ e^ cadaco iabSo ; 
n[,!?ii$es, villano , agora 
isifflular el agravio 
K has hecho contra Lidora^ 

CARRERA. 

iteole, Loaisa. • 

LOAISA. 

Eo vano 
tiznéis mi faena airada; 
Uianqne Un viejo y tan cano, 
ira puedo empuñar oii espada 
^(juieo enpufia mi mano. 

CARRERA. 

Mi escogerme nodo 
'ixstt arrimo verdadero , 
ijirgiitieslo, no dudo 
\m i quien sirvo de escudero , 
^((ta servirla de escudo. 

LOAISA. 
kt DUDO. 

CARRERA. 

¿No sabremos 
*OrqQétaasa peteamosf 

LOAISA. 

Mr es que nos matemos 
[pira, y después podremos 
kkr por qué nos matamos. ' 

CABRERA. 

jMogre se me alborota 
^r morir ó per matarte ; 

^OHieQCeOIOS. 

LOAISA. 

¿Traes cota? 

CARRERA. 

fV3 traigo de mi parle 
ísuespidafrancioota. 

LOAISA. 

No hago desvíos ; 
C:lcio inigo. 

CABRERA. 

En efeto ; 
[V de aqu^ nacen (os bríos. 

LOAISA. 

^nabes qu'este coleto 
b el blasón de los roios Y 
^nue fué del vellocino. 

CABRERA. 

hvi TI espantar no me quiero ' 
I^r qoé con taí desatlq^ 
Rifa bt obras del vino 
^QieD lieoe el bIssoD de cuero. 



LOAISA. 

Esa palabra atrevida 
Te la meteré, villano , 
Dentro el pecho, por la herida 
Que darte pretendo. 

\ CABRERA. 

Hermano» . 
Procura salvar tu vida; 
Porque este mi brazo airado 
La acabará sin remedio. 

Acuchillanie , y tale ASTOLFO. 

ASTOLFO. 

Fuera , fuera. 

LOAISA. 

Tü has llegado , 
Astolfo , á ponerte en medio , 
Al punto que me han cargado; 

Y descargarme conviene. 

ASTOLFO. 

Linda pendencia en verdad; 

Y será , si á mano viene , 
Sobre cuál de entmmbos tiene 
Menos seso y mas edad. 

CARRERA. 

¿Cómo, Astolfo, se consiente 
Bieter paz sin meter mano 
A la espada? 

ASTOLFO. 

Entré la gente 
Desa edad el cortesano 
Mete paz gallardamente, 
'Pues cuando por poco ó nada 
Riñen con la lengua airada , 
Mete paz , por mayor mengoa , 
Con la espada , > con la lengua 
Cuando riñen con la espada ; 
Que la espada corta menos 
Que la lengua- del cobarde. 

LOAISA. 

De cólera estamos Henos ; ' 

No liay, Astolfo, quien te aguarde, 

Porque entrambos somos buenos. 

ASTOLFO. 

No haya mas , tenéis razón ; ^ 
Qu'esie mi mal proceder 
Ha sido conversación 
Y deseo de saber 
De la riña la ocasión. 
Envainad , basta Ip hecho. 

CABRERA. 

Hasta quedar satisfecho » 
Jamás mi cólera amaino. 

LOAISA. 

Yo solo mi esnada envaino ; 
De mi codtrano en el pecho. • 

ASTOLFO. 

Reñid con vino j con sopas ; 
No digan estas rencillas 

?ue al triunfo Jugáis las ropas, 
como salió de copas, 
Ttiuufais coa las espadülu. 



¿No sabrá mi pecho fiel 
Esta riña tan cruel 
Y coraje tan profundo? 
¿Reñis por tornar al mundo, 
O reñis por salir del? 
¿Qu'esesto? 

LOAISA. 

Habéis de saber 
Que perdono aquesta fnjuria 
Por solo haceros placer. 

CABRERA.' • 

Yo por daros ^á entender 
La causa, templo la furia. 

ASTOLFO. 

Ya que templáis vuestras llamas 
A costa de vuestras famas , 
Comenzad el pleito vos. 

LOAISA. ' 

Bien veis que somos los dos 
Maiit^níos de dos damas. 

ASTOLFO. 

¿Qu>s manipulo? 

LOAISA. 

Escudero. 

ASTOLFO. 

¿i es lenguaje cortesano ? 

LOAISA. 

Alómenos, verdadero. 
Porque nos pulen la mano. 

ASTOLFO. 

Por bueno aprobarle quiero. 
Proseguid vuestra razón. 

LOAISA. 

Estando en conversación 

Los dos, como veis agora , 

Cada cual de su señora 

Loando la perfección , 

Comenzamos á tratar 

Cuan ajenas de interés 

Las dos se quieren casar 

Con un mercader, que es 

El mas rico del lugar; 

Qu*es vuestro amo , aue en tesura 

Excede al próspero l*úcar , 

Y sin su cierto tesoro , 

Le traen siempre barnas de oro 

Por la barra de Sanlúcar. 

Teniendo pues conclusiones 

Sobre cuál la merecía , 

Comenzó nuestra porfía 

Tan de veras, que en razones 

Paró de supercnería. 

ASTOLFO. 

¿Hubo mentís? 

LOAISA. 

No por cierto; 
Que si mentís me dijera. 
Sin duda le hubiera muerto. 



¡Muerto ámi! 



CABRERA. 
ASTOLFO. 

Teneos, Cabrera, 



i26 

No hagáis alguo desconcierto, 
liustu ya. 

CABRERA. 

Ya determino 
Daros guslo. 

ASTOLFO. 

. Yo también 
Qiiípro que á los dos os den 
Sendas ionJAS de tocino , 
Para qu'esto pare en bien. 

. LOAISA. 

Pues, á fe, si p.íra en esto , 
Que riñamos cada dia. 

CAURERA. 

Y ¿dónde ha de ser el puesto? 

' ASTOLFO. 

¿Dónde? En la botillería 
De casa. 

LOAISA. 

Pues vamos presto, 
De gloria y contento llenos. 

ASTOLFO. 

Id los dos; que luego iré. 

LOÁIS %. 

Huélgome , Al^tolfo , é lo menos , . 
Que a entrambos nos deis por buenos. 

ASTOLFO. 

Buenos, mas Dios sabe en qué. 
{Vanse loi escuderos,) 

Saje BELISARIO. 



BELISARfO. 



¿Qué ha sido? 

ASTOLFO. 

Vieras agora 
Los escuderos riñendo 
De Labinia y de IJdora , 
Con gran valor defendiendo 
Cada cual á su señora ; 
Pero fué la riña t:.!., 
Que á cada golpe quedaban , 
Uno á otro se enviaban 
Una carta, con la cual 
De aquel golpe se avisaban; 
Y como llegaba antes 
La carta que la herida , 
No se daban. 

BELISARIO. 

No te espantes , 
De que por salvar la vida 
Hagan cosas semejantes; 
Porque todos cuantos son 
Huyen déla muerte aprisa. 

ASTOLFO. 

Cuando sepas la ocnsion , 
Te causará , sin la risa , 
Espanto y admiración. 



Dila. 



BELISARIO. 
ASTOLPO. 



Ya enterado estás 
Cómo estas damas que digo, 
Se quieren casar contigo, 
Porque , sin la hacienda « das 
De tu linaje testigo. 
Conforme agora parece , 
Cada viejo por su nial 
A la batalla se olVece; 
Porque dice cada caal 

§ue su dueño te merece, 
asi empezaron aquí 
La batalla rigurosa. 

BELtSABIO. 

Luego ¿por mi riñen? 

ASTOLFO. 

Si. 



DB GASPAR AGUILAR. 

BELISARIO. 

Por Dios , qa*e8 la mejor cosa 
Que en toda mi vida oi. 

ASTOLFO. 

Según tus cosas florecen , 
Narciso ó Adonis eres , 
Pues por ti á morir se ofrecen , 
No solamente mujeres , 
Mas hombres que lo parecen. 
Venturoso estás. 

BELISARIO. 

Por Dios , 
Que antes estoy desdiciíado, 
I^or ser de las dos amado , 
Siendo , como son , las dos 
Tan iguales en estado, 
En linaje y discreción , 
En riqucsa y en bondad; 
Porque tan i|;uales son , 
Que de su misma igualdad 
Procede mi confusión. 

ASTOLFO. 

¿Cómo, Señor, puede ser 
Oue tú no tengas caudal 
Para saber escoger? 

BELISARIO. 

;,No ves que no puede haber 
Elección en cosa igual ? 
Porque si á escoger me arrojo 
De las dos, por tu consejo , 
Puede causarme mi antojo 
Mas pesar por la que dejo 
Que no por la que escojo. 
Para no perder ninguna , 
Fuera negocio escogido 
Que me hubiera la fortuna 
Rn dos hombres dividido , 
O que las juntara en una. 

ASTOLFO. 

¿Estás muy enamorado? 

BELISARIO. 

Cuando no por su hermosura, 
Estoy , amigo , obligado 
A estallo de mi ventura, 
Que tanto bien me ha causado: 

ASTOLFO. 

Pues ¿qué pretendes baeer? 

BELISARIO. 

Escoger una. 

ASTOLPO. 

¿No has dicho 
Que no sabes escoger? 
¿Cómo lo harás? 

BELISARIO. 

De un capricho 
Me quiero agora valer. 

ASTOLFO. 

¿Qué ha de ser? 

BELISARIO. 

Imagino 

?u'es amable la riqueza; 
ansí, pasar determino 
Una fingida pobreta 
Por un gallardo camino, 
Y si alguna puede haber 
Que siendo pobre me quiera, 
Ksa será mi mujer. 
¿Qué te parece? 

ASTOLFO. 

Quimera 
Dificultosa de hacer ; 
Porque ¿cómo fingirás 
Pobreza? 

BELISARIO. 

Tomando estado 
Humilde. 

ASTOLFO. 

Ueooi podrás; 



Que amor , dinero y cuidado , 
Escondidos lucen mas. 

BELISAftIO. 

Pues mira : porque no entienda 
MI intención el vulgo loco, 

Y con decirlo me ofenda , 
Quiero darte poco á poco 
La posesión de mi hacienda. 
Poco á poco es menester 
Que mi riqueza te ofrezca. 
Porque de suerte ha de ser, 
Que vengas á enriquecer 

Al paso que yo empobrezca; 

Y aunque mil criados hacen 
Con susdueñoa este trueco, 
Porque su virtud deshacen , 
Como pimpollos que nacen 
De un árbol marcnlto y seco. 
Tú , Asiolfo , en cosas mas graves 
Lealtad no habrán menester. 

ASTOLFO. 

Basta , Señor , no me alabes 
De leal, pues el poder 
De la ri(|ueza no sabes. 
Tratemos de tu interés , 
El Qual , por estas mujeres, 
No tienes en nada , pues 
Por solo probarlas quieres 
Dar con tu honra al través ; 
Porque bien debes saber 

?ue ya el ser pobre es deshonra , 
quQ muchos suele hat»er 
Que, como el tener es honra, 
Dan la honra por tener, 

Y hacen cosas oue jamás , 
Sino porque el olen les sobre , 
Hicieran : perú tú vas 

Al revés desto , pues das 
La hacienda por quedar pobre . 
Permitiendo que te den 
Matraca por terte tal. 

BELISARIO. 

Astolto , un hombre de bien 
Ha de pasar mucho mal 
Soto por casarse bien ; 
Si tú quieres arrojarte 
Conmigo en aqueste golfo, 
Yo me obligare á sacarte. 

ASTOLFO. , 

Soy contento. 

BBUSAIIIO. 

Pues, Astolfo, 
Escucha , que quiero hablarte. 
Lo primero que te pido 
Es, que una fama levantes 
De unas naves que perdido , 

Y de ciertos mercadantes 

Que con mi hacienda se han ido; 
Porque ansi suele perderse 
Alguno , por mas que tenga ; 

Y estn fama ha de saberse 
Fingir de modo que venga 
A la ciudad á extenderse. 
Lo segundo que te advierto , 
Ks qiie todo permanezca 
Dentro tu pecho cubierto 
Hasta que á mi me parezca 
Desbaratar el concierto. 

Y mas quiero concertar , 
Que si escuchánoolo gente 
Lo venga á desbaratar, * 
Que tú puedas libremente 
Lo que me debes negar; 
Que has de saber que no voy 
Tras de que tu honor destruyas . 
Porque dé parecer soy 

8ae en secreto restitúvas 
o que en secreto te doy. 

ASTOLFO. 

fiattOf JO quiero tomar 



I caro de obedecerle, 

p.uermeenluíuaar; 
,U mf mandasie de suerte, 
if me i'iisefiasie á mandar. 
ii.Mjue locüalconclerlü, 
,, il.w ,'slai confiado . 

„ nin lérmino cubierto 
, ,ir ser |M»r rnl llerado 
(u deseado puerto. 

I1ILI$ARÍ0. 

lio p<a palabra sobr* 
\T¿ «'Star segoro. 

ASTOLFO. 

Y fia 

íU'iilig^nciamla. 

IteUSARIO. 

,::.n lo b pondrás por obra? 

ASTOLFO. 

., m por lodo e\ dia. 

ifUSAfttO. 

ira larde. 

ASTOLFO. 

Pues, SeñíT, 
•,i .!) hables coo lus señoras , 
t.) j jiiellas que tú adoras, 
H*!j»uv (I archivo de amor, 
r ,M. luio cual fénix moras, 
.. I (Vs quiero poner 
;r • !>[a tu pensamiento. 

BtUSABlO. 

>rj»jo yo el cuándo saber? 

ASTOLFO. 

;(i; Jo irás allá? 

BELlSAniO. 

Al momento. 

ASTOLFO. 

t^ i\ momento ba de ser. 

BKI.ISARIO. 

¡ n i que estoy descuidado. 

ASTOLfO. 

•. , -j-dadü estar procura , 

t/5 >n >oy con el cuidado. {Vase,) 

KELlSAglO. 

: f!) que tiene ventura 

I it> tiene un buen criado , 

,4^ como el nue yo tengo , 
'^ r>bla bá.s¡s del amor; 
i . ,it' en balde me detengo 

iile.poes de amor 
I \ W'aWíú le mantengo. 
'\ - Minero COO presteza , 
' tj^ sé que es menester 
. A oro del bleu querer 
V- (lie coo la pobreza 
I ,u)eu le preieude Ter. (Va$e.) 

í^jlen LAfilNU t DON GARCÍA. 



LABITIIA. 



V, 



•be dicho que se vaya 



la \fíi y dos y tres. 

DOK cabcIa. 

' - 1 oiible que al través 
Uueercadelaplaya? 

LiBl?UA. 

^ o. s«Dor doihGarcia, 
. if deimportuoanne. 

nos fiABCU. 

■' '«'jn iqm de matarme, 

i> ( DO darle alegría , 

' rqoe muñendo aquI, 
Irá » ^} iui , por quien muero , 
.^Miciurme, y no quiero 

■ '^'-r aññrpor Ü. 

i >ú kograta loas que la palma , 
^ VM qoe b eocioa dora , 



EL MERCADER AMANTE. 

¿Con tan divina hermosura , 
Tienes tan humaqa el alma? 
¿Posible ^s que á Belisario 
Quieres rendir tu belleza , 
QuVs, con toda su riqueza , 
On mercader ordinario, 
Un bombre que solo entiende 
De los cambios el lenguaje, 

Y tan pobre de lin'»JH, 
Que de sí mismo deciende; 
ün loquillo, un cascabel , 
Que aun yo corrido me siento 
De haber puesto el pensamiento 
Fin la que le puso en él? 
¿Por qué, dime . le bas rendido 
El alma tan fácilmente? * 
¿Es por verle' de la g<*nie 
Tan respetado y querido, 

Y porque el Marqués y el Conde . 
Le hacen muchos favores , 

Y porque con los señores 
Se carlea y corresponde? 
Pues mira que no conviene,, 
Labinia , ser su mujer , 
M fiar de mercader 
Que muchos amigos tiene. 

LABIMA. 

Para conseguir mi í?ozo 
No he menester lu consejo; 
Que padre tengo , aunque viejo, 

Y hermano tengo , aunque mozo. 
Déjame sola , Señor , 

Y del mercader no trates , 
Que excede en muchos quiUtes 
Al oro de tu valor. 
Pues si es rico*, siendo honrado , 
Ño por eso vale meros; 
Que la riqueza en los buenos, 
Es como el oro esmaltado. 
Dices que suele tomar 

Y dar á cambio su hacienda , 

Y no dices que sin prenda 
La suele á todos prestar, 

Y que en las calamidades, 

?ue parecen sus intentos, 
orna á cambio pensamientos 

Y da á cambio voluntades. 
Bien veo que estás haciendo 
Un juicio temerario , 
Diciendo que á Belisario 
Adoro, pues le defiendo. 
Mas yo no le defendí * 
Sino porque tú le ofendes. 

DON GARCÍA. 

Ya te entiendo. 

LAOIMA. 

Pues me entiendes, 
¿Por qué no te vas de aquí? , 
Que mi principal intento 
Es procurar que me dejes. 

DON GABCÍA. * 

Porque de mí no te quejes, 
Yo quiero darte contento, 

Y que en entrambos oGcios 
Traigamos , pues te acomodas , 
Tú las sinrazones todas , 

Y yo todos los servicios. (Vase,) 

J.AB(MA. 

El peso que me ha dejado 
Es oro á plata pesada ; 
Mas no les parece en nada , 
Sino solo en ser pesado. 
Hierro ba sido sin dudar, 
Porque este metal maldito . 
Suele, pesando infinito, 
Dar infinito pesar. 

Y ansí, estorbar pretendía , 
La venida de mi bien , 
Qu'es el mercader con auien 
Pretiendo hacer compañía 

Y gaoar muchos despojos. 



i27 



Sale BELISARIO. 

• BELISAKIO. 

So hay cosa á que no me atreva 
Por solo hacer esta prueba. 

LABINIA. 

¡Oh, Belisario! 

BELISARIO. 

¡Oh, mis ojos! 

LABlNlA. 

¿Dó vas? 

BELISABIO. 

Pues saber lo quieres. 
Sabrás que voy á buscar 
Lo qu'es imposible hallar, 
Qu*es firmeza en las mujeres. 

LABIMA. 

Pues, Señor, len esperanza; 
Que , á pt^sar de lus auerelias, 
Hallarás firmeza en ellas, 
Como en ti no haya mudanza. 

BELISARIO. 

Antes pienso que podré 
Hallar alguna constante 
Si sé pasar adelante 
Una mudanza que haré. 

LABIMA. 

Con mudanza no podrás , 
Qu'es , de su naturaleza , 
Contraria de la firmeza. 

BELISARIO. 

Labinia , engañada estás; ^ 
Que no hay discordia ninguna 
Que entre ellas cause dolor , 
Si es la firmeza en amor 

Y la mudanza en fortuna. 

LABINIA. 

¿Cómo, siendo mercader, 
Sabes del trato amoroso 
Lo qu'es mas dificultoso? 

BELISARIO. 

Porque es comprar y vender, 
Qu'es mi verdadero trato. 

LABINIA. 

¿De qué suerte? 

BELISARIO. 

Cuando miro 
La imagen por quien suspiro, 
Qu'es de mi gloria el retrato, 
Sin que ella me lo resista. 
Por su vista me paseo» 

Y á costa de mi deseo 
Compro un rato de su vista. 
Luego con la voluntad. 

Que cobro en la cosa amada , 
Le vendo el alma fiada 
Con buena seguridad. 

Y ejecutando fian/as. 
Vengo á cobrar mis dineros 
En disgustos verdaderos 

Y en fingidas esperanzas, 
Como las cobro de ti , 

En pago de un alma triste 
Que te fié. 

LABINIA. 

Bien pudiste 
Haber cobrado de mi; 
Que yo compro de contado 
Tan buena mercadería. 

BELISAniO. 

¡Oh espejo del alma miá , 
Con eso me has obligado! 

Sale m MENSAJERO. 

UNSAJERO. 

Deja, Belisario» deja 



i28 

Et amor que te importana , 

Y forma de lu fortuna 
TrUle y lampnlahle queja. ^ 
Quéjale del cielo inmenso. 
Que lu daño ba i>ermiiíUo. 

BELISARIO. 

Dime presto lo que ha sido ; 
No me tengas mar suspenso. 

lirNSAJCIlO. 

De Ins dorndas ribenis 
Que \r.\UA el nT:ti> dr* l:<s Indias ^ 
Salió la flota de lüspaña , 
Cargada de piedras linas; 

Y eiilre los muclios n:iVíos 
Que sacó en su compañía, 
Hubo cinco naves lup's , 
Las mas prósperas y ricas. 
Mas las ondas plateadas. 
De grande ínvidia movidas, 
Que pues murmuran contíuo, 
Sin duda tienen ínvidia , 
Quisieron dorar sus frentes 

. Con el oro de las minas, 
Con los vientos unas veces 
Levantadas y subidas , 

Y otras veces derribadas 
Con las furias deltas mismas; 
Trataron tan mal las naves, 
Que era lástima y mancilla 
Ver las no perdidas, rotas, 

Y las enteras , perdidas ; 

Y Qonio las tuyas fueron 
Las de mas peso y estima , 
Dieron todas al través 

Con tu hacienda, y con las vidas 
De aquellos que con su muerte 
Han llorado tus desdichas. 
'Esto lo verás , Señor, 
En aquesta carta , escrita 
Por mano del General, 
Que desembarcó en Sevilla. 

BCLISAHIO. 

¡Oh miserable fortuna ' 
¿Para qué darme (|uisiste 
Tu favor desde la cuna , 
Pues en mil veces me d^ste 
Lo que me quitaste en una? 

LADIMA. 

Maldigo to movimieblo ; 
¿Sabes lo que me parece? 

BELISARIO. 

Dilo, Señora , al momento. 

LABIMA. 

Que haces poco sentimiento 
Para el daño que se ofrece; 
Que yo , pudiendo excusarme , 
Casi me deshago en llanto; 

Y tú, que perdiste tanto, 
No lo sientes. 

BELISARIO. 

áHc de darme* 
En los pechos con un canto? 
He de llorar de tristeza, 
Como si fuera muier? 
¿No es mejor dar a entender 
Que en mi pecho hay fortaleza 
Par» ganar y perder ? 
Cuanto y mas , Lablnia hermosa, 
Que yo ganancia he tenido 
Desta perdida dichosa , 
Pues gano lo que he perdido, 
Siendo blanca en otra cosa. 
Que después que aquf he llegado 
Una pruet)a se está haciendo 
De un diamante que he comprado , 
Con el cual quedar pretendo 
Muy rico y muy descansado. 
Mi mudanza note duela, 
Ni mi pérdida te asombre ; 



DE GASPAR AGUILAR. 

Qne un tiempo tras otro vuela. 
¿Dó vas? 

• LABIXIA. 

Dios me guarde de hombre 
Que tan presto se consuela , 
Que lo mismo hará de mi. {Yase») 

BELISARIO. 

Nunca en pecho de mujer 

Tan gran sentimiento vi; 

l*ero¿s¡ debe de ser 

Por la riqueza ó por mí? 

l*oco han sido de provecho 

Mis malos ralos perdidos ; 

Mas de lo que vi , sospecho 

Que es muy sentida , y que ha hecho 

Kl llanto con dos sentidos. 

Kn Lidora c]otero hacer 

Agora la misma prueba. 

Tu , amigo, vete á comer; 

Que aunque me traes mala nueva , 

La paga no lo ha de ser. 

{Vanse.) 



Salen LIDORA v LOAISA. 

' LIOORA. 

¿Si esta fuera del lugar? 

LOAISA. 

Al menos no está en las calles. 

LIDORA. 

Sitü levas á busc»r. 
No es mucho que no le halles : 
Aunque le quieras hallar. 
Porque le eres tan contrario , 
Cuanto amigo del Ituen vino; 

Y no porque Belisario 
Deje de acudir con ti no 
Con el tributo o/dinarlo; 
Que antes él de buena gana 
Con dineros ha comprado 
fu amistad caduca y vana. 

LOAISA. 

¿Díceslo porque me ha dado 
De almor7.ar esta mañana? 
Pues entiende que el mezquino 
Me dio tan solo un pastel, 
Un pan y un jarro de vino , 

Y unas lonjas de tocino , 
Por no comérselas ói. 

LIDORA. 

¿No lascóme? 

LOAISA. 

No, Señora. 

LIDORA. 

¿Tal dices, lengua malvada? 

¿Eso vomitas ahora 

bese pecho , donde mora 

1^ malicia reouemada? 

Pero no hay oe qué me asombre ; 

Que ser rico es aparejo 

Para ser cristiano un hombre, 

Y ser rico no es buen nombre 
Para ser cristiano viejo. 
Pues sí el rico ha de cobrar ' 
Alguna deuda notoria , 

Y el pobre la ha de pagar , 
En Viéndose ejecutar « 

Le niega la ejecutoría. 
Lo cual Belisario tiene , * 
Como sabes , en su abono. 

LOAISA. 

Pues por lo mismo conviene 
Reírte. 

UDORA. 

Yo te perdono, 
En albricias de que viene. 



Sale DELISARIO. 

BELISARIO, 

De la ausencia á la presencia 
No está hecha y declarada, 
Señora , la diferencia ; 
Con ser la presencia amada, 

Y aterrecida ia ausencia; 
Porque puestas en balanza 
Dos cosas iguales, son 
Dignas de igual aiabanza : 
La presencia en posesiun, 

Y la au.sencia en esperanza ; 
Que si es vida el poseer , 
'esperar perder es muerte ; 

Y asi , es mejor no poder 
Verle , Señora , que verle 
Para dejarte de ver. 

LIDORA. 

¿Con esa Qlosofia 

Vienes á excusarte agora? 

I Muy bueno, |>or vida mía ! 

beusahio. 
¿Tanto le ofendes , Señora , 
Con el ausencia de un día? 

LIDORA. 

No porque mal correspondes, 
Oir mis quejas mereces , 
Sino porque al spl pareces , 
Que al mundo^mio te escondes, 

Y al antipoda amaneces. 
Diñólo, porque dejar 
Quieres de verme , por ver 
A Labinla , <^ue en querer 
Tiene tan bajo lugar. 

Que antípoda puede ser. 
Si en mi hermosura hallas dolo . 
Como en efelo es ansí , 
Deja de quererme á mi , 

Y quiere á tí mismo solo ; 
No salga el querer de li. 
Dame este gusto á lo menos; 
Que la que adorando estás 
(iOn tus pensamientos buenos, 
DIen podrá quererle mas, 
Mas no disguatarto menos. 

BELrSARlO. 

Oye mi satisfaclon. 

I.ID0RA. 

Déjame; que las visitas 
Que le has hecho sin razón. 
Las tengo en el corazón 
Con letras de fuego escritas. 

BELISARIO. 

No ba sido la culpa mía 
Si á Labinla he visitado , 
Porque , en ley de cortesía , 
Estoy, Señora, obligado 
Avisilallaalguo día. 
Porque me muestra aflcion, 

Y conQeso desde aqui 
Que le tengo obligación. 

LIDORA. 

Dios sabes! es para mi 
Martirio esa confesión. 
Mas ¿qué digo? Ya be tenido 
Noticia de tu cuidado, 
Ya está el nesocio scibi^o ; 
Quien se coBnesa obligado, 
Por fuerza es agradecido. 

BfiLISABIO. 

Por Dios, que tienes razón 
De formar queja, y también 
De dar en esta ocasión 
Dueña penitencia á quien 
Hizo aquesa confesión. 
Dame buena penitencia ; 
Que aunooe sea cualquier cosa , 
La cttmpúré en tu preseocia. 



L1Q0IU. 

i'iiladoyfígnroM, 

^l!ue haris? 

tCUSAKlO. 

* Tendré paciencia. 

UDORA. 

*tie$ por penitencia doy 
luf e5te noestro casamiento 

BELISA1U0. 

¿Caiodor 

UDORA. 

Roy 

S;r todo el dia. 

BELISARIO. 

Contento 

:uD li penitencia estoy. 

£/i/ra UN MENSAJERO. 

«EÜS AJERO. 

irrsBelisarío? 

BELISARIO. 

Si. ¿Qué quieres? 

MEIVSAJBIIO. 

uirf garte esta carta y consolarte. 

•CLISARIO. 

I j.iio; « Tan mala nueva viene en ella ? 

MENSAJERO. 

•iVas iiue bá pocos dias que en un dia 
r r\auiaron cnn la hacienda tnya< 

'» ¡iHTcaderes de León de Francia, 
"' luieii sueles tener corresponden- 

[cía; 

rjiical tiempo que estaban sin dine- 

• [ros, 
l'^'|Mi>^a$te i pagar cien mil ducados. 
I :r^ n de la cédula el protesto 
'^;, (Óq diligencia ponte en cobro ; 
furcbará mala obra. 

BKUSARIO. 

Hermano mió, 
i ' ■'*tid:i tenffo yo para pagallo ; 

Mique no la tuviera, no soy hombre 
; , líe (Je pouerrot* en cobro por tal co- 
í I ¿ por el trabajo del camino, [sa. 
i «He 3 descansar i mi posada. 

LIPORA. 

j .'es aquesto « Belisarío ? 

BELiunio. 
'.M'zm del cielo son. 

LIOORA. . 

^rjit por la sinraxon 

> m^ has iiecho de ordinario 

::tim&oro8a pasión. 

BELtSABIO. 

ÜJ >« puede hacer? Paciencia; 
'lodo, hacienda me sobra. 

LIOORA. 

^ t !y sé. 

KLISARIO. 

Con tu licencia , 

vrria poner por obra, 
^''rijapeoiteucla, 

'..^irme. 

LfOORA. 

i^Q hay lugar 
«Iiieso de obligarme; 
••?'í. que la pude dar, 
- j quiero comular 

' '^jQoo de DO hablarme. 

LOAISA. 

'.orawjpaedever 
^' cQííiu ftnDexa son 
U b jcieodt éd Mercader 
DD. C. n L-i. 



EL MERCADER AMANTE. 

Y el amor de la mujer. 
Pues todos bailan á un son. 

{Vanse.) 
belisarío. 
áEs posible que se olvida ' 
De loque estaba diciendo, 
Pues me pidió enternecida 
One me casase , muriendo 
Por ser mi esposa querida? 

Y ¡qu'el interés la venza 
Tanto, que olvide esta historia , 
Siendo tan clara y notoria ! 

No basta estar sin vergüenza , 
Sino también sin memoria. 
Mas desto Imagino yo 
Ou*esta mtidanza de estado 
En dos hombres me mudó ; 

Y asi, al pobre se ha negado 
Lo que al rico le pidió. 

CJna maravilla nueva 
Veo en estas damas hoy, 
Pues haciendo dellas prueba , 
No puedo , á fe de quien soy, 
Saber quién la palma lleva. 
Hasta aeora iguales son 
En pesaTles de lo hecho 

Y en encubrir la pasión , 
En no declarar su pecho 

Y en dejarme en confusión. 
Quiero pasar adelante 
Esto que determinado 
Por medio de mi criado ; 
Que un hecho tan importante 
No ha de quedar comenzado. 
Con mi trabajo he de ver 

El dichoso fín que espero ; 

Que todo lo quiero hacer 

Por casarme con mujer 

Que no le agrade el dinero. ( Va¿e.) 

Sale EL PADRE DE LABINIA y DON 
GAllCÍA. 

padre, 
¿Que lo oyó vuestra raercé , 
Señor don García? 

DON garcía. 
Digo 
La verdad como testigo. 

padre. 
No hay hombre que rico esté, 
Si Belisarío está pobre ; 
Porque tiene tal tesoro , 
Que anda por su casa el oro 
Como por la mía el cobre. 

DON GARCÍA. 

Basta , Señor, que ha venido 
Verdadera nueva y fama 
Qu'en la canal de Bahama 
Cinco naves se han perdido. 

padre. 

Y eso ¿quién lo dice? 

DON GARCÍA. 

El hombre 
Que con la carta ha llegado 
Del general esforzado , 
Digno (le eterno renombre. 
Que con la armada á Sevilla 
Vino de la Nueva-España. 

padre. 
Es la nueva tan extraña , 
Que me espanta y maravilla. 

DON garcía. 
Nadie queda por saber 
Esta nueva. 

PADRE. 

¡Cuál quedara 
Si i Labinia le entregara, 



i29 



Como quiso, por mujer! 
Porque de suerte fundó 
En ella ^us pensamientos. 
Que la dotaba en dos cuentos. 

DON GARCÍA. 

Y aun deso reniego yo; 

Que ya los hombres honrados r 
Cuando tratan de casar 
Sus hijas , suelen dejar 
Los duques por los ducados-. 
Busquen . busquen caballeros 
Que, invidiosos de alabanzas , 
Traten en cuentos de lanzas , 

Y no en cuentos de dineros ; 
Busquen hombres bien nacidos , 
Que en batallas y en amores 
Siempre salgan vencedores, 

Y jamás salgan vencidos; 

Y busquen , si puede ser. 
Un yerno hidalgo y dii^creto , 
Porque le tenga respeto, 

Y no miedo , la mujer. 
Mas lodo á perder se viene , 
Pues la de mayor decoro 
Se casa con eltesoro . 

Y no con el que le tiene. 

Y ai el tesoro se aleja 

Y con el tiempo se pasa. 
Puede decir que se casa 
Corr marido que la doja. 
Toda aquesta perdición . 
Pasa una mujer honrada, 

Y es la condición malvada 
De su padre la ocasión : 
Porque los padres tiranos, 
Con sus vejeces prolijas, 
Por hacer ricas las bijas , 
Hacen los nietos villanos. 

PADRE. 

Qu*es ese estilo ordinari^^ 
De los padres os confieso ; 
Pero á mí no pudo en eso 
Engañarme Belisario. 
Que yo sé que de tan buenos 
Parientes ooroo yo viene, 

Y si alguna falta tiene 

Es haber venido á menos. 
Mas no hablemos del , porque 
No nos oiga su criado. 

Sale ASTOLFO. 

ASTOLFO. 

Mucho sin duda han obrado 
Las nuevas que publiqué. 
Bien es que no salgan vanos 
Negocios de tanto peso. 

DON GARCÍA. 

Oh señor Astolfo, beso 

A vuesamercé las manos. , 

ASTOLFO. 

i Oh mi señor don García ! 
Yo las de vuesamercé. 

DON GARCÍA*. 

¿Triste estás? 

ASTOLFO. 

Bien es que esté 
Con mucha melancolía. 

DON GARCÍX. 

i, Es verdad lo que han contado 
De Belisario? 

ASTOLFO. 

f, Señor, 

un es el daño mayor 
De lo que se ha publicado. 

DON GARCÍA. 

¿Quién al daño le provoca?' 

ASTOLFO. 

El cielo, el mar, la fortuna. 



4S5 

PADRe. 

¿Quédale hacienda? 

ASTOLPO. 

Ninguna , 
y irf le qaeda , es mny poca. 
¿Quwreo saber lo que pasa , 

Y la hacienda qae le qaeda? 
Que quiere hacer almoneda 
De las alhajas de casa , 
Y'los caballos 7 esclavos 
Ha mandado pregonar* 

^ADRE. , 

Estos se pueden llamar 
Golpes de fortuna bravos. 

ASTOLFO.' 

Terribles golpes han sido ; 
Pero sabed que le veo 
Tau consolado, que creo 
Que ningún daño ha tenido. 

DON GARCÍA. 

Es hombre que tieue bravos 
Aceros. 

ASTOLFO. 

Bravos los liene 
Paía lo que le conviene. 

Salfi UN PREGONERO, con tres es- 
clavos. 

» 

PREGONERO. 

1 Quién me compra estos esclavos? 
Qneninguno hay rjiUan, 
Traidor, borra^láo ó ladrón. 

DON GARCÍA. 

Y ¿son estos? 

PREGONERO. 

' Estos son. 

ASTOLFO. 

Pues, hermano , ¿qué te dan 
De los tres? 

PREGONERO. . 

Do9^ mil reales. 
No pagan lo que han bebido. 

ASTOLFO. 

¿Por dónde los has traído? . 

PREGONERO. 

Por las calles principales. 
¿Quieren comprarlos? pues van 
Casi dados. 

ASTOLFO. 

Pues di 
Seis mil reales por mi. 

PREGONERO. 

Seis mil reales me dan 
De iQ5 tres que tenso al lado ; 
Seis mil reales , ^u mil, 
Seis mil reales. 

DON GARCÍA. 

Gentil 
Precio da. 

PADRE. 

Y demasiado. 

PREGONERO. 

¿Hay á quien Ifc satisfagan? 
Hay quien vuelva el precio atrás? 
Hay quien puje? Hay quien dé mas? 
Si no, buena pro le hagan. 

. ASTOLFO. * ^ 

¿Sonyamios? 

PREGONERO. 

Sí, señor. 

ASTOLFO. 

Pues vamos, porque el dinero 
£e pague luego. 






DE GASPAR AGOILAR.^ 

PADRE. 

No espero 
Ver maravilla mayor. 

(Vanse Astoifo, $1 pregonero 
y hi eíclttvoi.) 

DON garcía. 
Sin duda que de su hacienda 
Se ha debido aprovechar ; ' 
Qu*el poderlos él comprar 
Hace qu*el otro los venda. 

PADRE. 

Como quien soy certifico 
Que (anta cólera tomo 
De ver pobre al amo como 
De ver al criado rico. 

DON garcía. 
Pues , Señor, no os desespere 
Lo que este criado hace. 
Que es como un fénix que nace 
De otra fénix que muere. 
Porqu*es la hacienda maldita 
Que pasa por muchas manos 
Como estado de tiranos 
Que el uno al otro le quita. 

PADRE. 

¿Dónde vas? 

DON GARCÍA. 

El almoneda 
Ver de Belisario quiero. 
Por comprar con mi dinero 
Lo que por vender se queda. 

PADRE. 

Vamos los dps como estamos ; 

§ue yo os quiero acompañar, 
alguna alhaja comprar 
Para casa< 

DON GARCÍA. 

Vamos. 

PADRE. 

Vamos. 
Salen nos mercaderes , viejos. 

MERCADER 1.® 

Oh , señores, ¿dónde vais 
Con tal priesa? 

DON garcía. 
A la posada 
Del mercader. 

MERCADER 2.*^ 

Ya no hay nada 
De lo que en ella buscáis. 
Ya se acabó el almoneda. 

DON GARCÍA. 

¿Cómo ha sido? 

MERCADER 2.^ 

No lo sé. 

DON GARCÍA. 

¿No me diréis cómo fué? 

MERCADER 1.*^ 

No habrá quien decirlo pueda. 
Solo he visto que han sacado 
Mucha riqueza y tesoro, 
Vajillas de plata v oro , 
Panos de seda y brocado; 
Dos carrozas entoldadas 
De costosas guarniciones; 
Diez caballos , seis frisónos , 
Con seis gualdrapas bordadas ; 

Y en un reservado armario 
Ropas de vestir curiosas , 

Y otras infinitas cosas 
Que tenia Belisario, 

DON GARCÍAf 

Y aqneso ¿quién lo compró? 

MERQAASR i.* 

Aitolfo. 



DON GAIICU. 

Pues 4 de qué modo 
Lo pudo comprar? 

MERCADER 9.* 

En todo 
De la dita nos sacó. 

DON GARCÍA. 

¿De qué suerte? 

MERCADER 1." 

Daba veinte 
Por lo que valia tres. 

DON GARCÍA. 

Pues ¿cómo? ¿Tan rico es 
Que daba tanto? 

«ERCADER S.* 

La gente 
Murmuraba como vos. 

DON GARCÍA. 

No vi tal cosa jamás. 

MERCADER i.® 

Ahora , Señor, no hava mas, 
Sino encomendarlo a Dios. 

MERCADER t.® 

Él guarde mi casa. 

PADRE.. 

Y él 
Me conserve en este estado. 

DON GARCÍA. 

Y él me libre de un criado 
Cuando no sale muy fieL 
(Van$e.) 



JORNADA SEGUNDA. 



Sale BELISARIO „ icio. 

RELtSARfO. 

Ya con industria he llegado 
Al extremo de pobreza. 
Que porque tiene firmeza 
Se p\iede llamar estado ; 
Ya el mas grande y el mas chico 
Dice , en pudiéndome ver : 
« Este es aquel mercader 

?ue fué de España el mas rico.» 
a mi criado alcanzó , 
Por su lealtad j nobleza. 
El crédito y la riqueza 
Que tuve en un tiempo yo ; 

Y asi , me conviene agora , 
Por dar fin á todos hechos^ 
Probar los dudosos pechos 
J)e Labinia y de Lidora, 

Y volverme « si es posible , 
A mi estado natural; 
Porque la pobrera es tal , 

Que aun burlando es insufrible ; 
De hablarlas tengo deseo , 
El cual podrá ser cumplido ; 
Porque las dos han salido 
A ganar el jubileo. 
Quiero aguardarlas aquí , « 
Que 'por aquí han de pasáis; 

Y en pasando , tropezar 
En mi firmeza- y en mj; 
Porque yo tengo esperanza 
Que si su gran gentileza 
Tropieza en mi gran firmeza , 
Caerá en su gran mudansa ; 
Aunque , según la tormenta 
De la mutlanza en qne están , 
Yo imagino que caerán 

Bn todo t sino en la cueoiU. 



Salen LOAISA f LIDORA. 

(•00 TuesaaeTced sibe 
emiíalleperefríno. 

LIDOmA. 

oto sé que de cootioao 
ais i orza eoflio nave. 
neUSAiiKi. 
i dora Tiene prünera. 

LOAISA. 

of en aquesta ]ornada , 
.11)0 nave trastornada 
le remolcar )a §^n. 

UOOKA. 

jn nave sois maj ruin. 

LOAMA. 

aehivtSideCtma, 

asuuRio. 
Vi qaiero de la ocasión 
I ^'f r la dorada crin. 
> ii mocbs ?ergtteoia vengo, 
M ora , á ver la bermosara » 
r ia falta de Tentara 
iVriqaezaqoe tengo; 
oe ia uue tuve algan dia « 
ri cielo agura me esconde , 
,111 los ojos por donde 
or la bermosara solia ; 
.iiiqoe es tal mi perdición, 
L^ de saber qne meqaeda 
I *>tro del pecho moneda 
-Ja en el oorazon. , 
it<u es razoQ qae te agrades, 
ic I ¡ue es poco soíiciente ; 
)u\i moneda solamente 
>:r • comprar votantades ; 
I aDbi, poes me la negaste , 
•o e> moneda para ti.' 

UDOBÁ. 

< .f flaqueza viste en mi , 
k.ijno,queiiie hablaste? 
^r^ »tás falto de bienes , 
un) qué valor te atreviste? 
l* • 00 el qne antes tuviste 
ü toa el que affora tienes? 
* «^s roo el Taior pasado , 
tr has corrido sMamente; 
•'" M es con el presente, 
ii i'i^ corrido j afrentado. 
1/ tres hombre para hablarme 
. . j lal lérmíDO y denoedo , 
I , ifa DO (eoer miedo 
.- «.üfrerme y afirenlarme, 
' iiereb ver que no eres hombre , 
i^' el ser lOYo has perdido , 
) ne (le aquello que has sido, 
« w qaeda stoo el nombre. 
iniie^ouD alarde aquí 
'♦•ij perdida notoria, » 
i 03 ruerna i tu memoria , 
^-^<tU mismo por ti; 
' -'45 qoe 00 eres aquel 
^.Qien di nú corazón, 
^ Viejo tengo razón 
t'rsír esquiva y cmel. 
t^a ya de servir dama, 
^ (u senir amo te emplea , 
r^?s 00 sera cosa fea 
'Xf tirva QD amo quien ama ; 
u> 00 baj en el pueblo quien 
Viieqoiera acomodar. 

^tieoeqoé replicar;' 
VwLidúca dice bien. 
(VenM.) 

aanAno. 

KooctiíaagibédeUv 



Bh MERCADER AMANTE. 

Ocasión de mis enojos , 
Que , tras sacarme los ojos. 
Hicieras burlado mi, 
Viendo, ingrata, qne padezco 
Por ti la pena en que estoy ; 
Pero yo el ingrato soy. 
Pues tal bien no le agradezco ; 

gue haberme desengañado 
e que no me tiene amor 
Es la ventora mayor 

?oe pude haber alcanzado, 
a estoy sin necesidad 
De hacer prevención al daito ; 
Que, pues lle^a el desengaño, 
Cerca está la libertad. 



i8i 



. Salen LABINIA t CABRERA. 

, LABINIA. 

¿Es muy lejos? 

cabukra. 
No, Señora. 

aSLISARIO. 

Ya viene Labinia bella; 
Quiero ver lo que hay en ella. 

LABINIA. 

Poca gente viene agora 
A ganar el jubileo. 

cabbeiuí. 
Señora, es temprano. 

BELISARiO. 

y urde 
Para quien se abrasa y arde 
En las llamas de un deseo. 

LABINIA, 

Que no te acerques te pido; 
Basta, Belisario, verme. 

BBLISAEIO. 

;Que pudiste conocerme? 
No debo estar muy perdido. 

LABINIA. 

Si ; qu'el sol se ba descubierto 
De tu valor sublimado , 
Aunque está con el nublado 
De la-pqbreza cubierto. 
Pero aime, asi te goces, 
¿En qué puedo complacerte? 

BELISARIO. 

En que dejes conocerte , 
Señora , pues me conoces; 
Aquesta mercé le pido , 
Si en algo quieres valerme. 

LABINIA. 

Quisiera no conocerme 
Por no haberte ooooeido. 
iTú eres, Belisario, el hombre 
Que si alguno encareciera 
Un hombre rico; sirviera 
De comparación tu nombre? 
Tú eres el noble , el honrado , 
El respetado, el querido? - 
¿Qué fortuna te ha vencido? 
Qué cielo te ba castigado? 

ÉOó-está la grandeza , di , 
^etn riqueza inñnila? 
Mas si el cielo te la quita. 
Es por quitármela á nil, 
Pues quiere que cada dia 
Tu hacienda se destruya , 
Pensando qoQ, por ser tuya. 
Viniera luego á ser mia ; . 
Y pues la ocasión he sido 
De tu daño y desconcierto , 
Ten, Belisario, por cierto 
Que por lA qoeclas perdido. 
Quiero pues, llorando aqui , 
Perder el nombre de cuerda ; 



Y no es mucho qoe.le pierda 
Por quien se pierde por ii. 

BCLISAIIIO. 

Espera , aguarda , detente , 
No me muestres tanto amor ; 
Que del rio del favor 
Me anegará la corriente. 
Por templarme este placer. 
Di que le burlaste a(;ora. 
Mas no lo digas. Señora , 
Qoe será echarme á perder. 
Dame agora con presteza 
Muerte , Labinia , el furor, 
Qn>s un cucliillo de amor , 
Afilado en tu belleza. 
No roe dé vida el engaño , 
Qu'es penitencia importuna. 

* LABINIA. 

¡Oh , quién fuera la fortuna 
Para remediar tu daño ! 

BELISARIO, 

¿ Qué hubieras hecho ? 

LABINIA. 

Volviera 
La rueda que te ba postrado , 
Y^aV lugar mas sublimado 
Te levantara y subiera; 
Pero dime una verdad 
Por mi vida. 

BKLISARIO. 

No podré 
Mentir con eso. 

LABINIA. 

¿De qué 
Tienes mas necesidad ? 
¿ Es de comer ó de vestir? 

BELISARIO. 

Deso , Señora , te olvida.- 

LABINIA. 

Pues has jurado mi vida , 
La verdag me has de decir. 

BELISARIO. 

Por lo que jaro. Señora , 
Qu*es lo que yo quiero mas , 
Que no me he visto jamás 
Tan próspero como agora ; 
¿Qué quieres? 

LABINIA. 

Que por mi amor 
Aquesta cadeqa tomes ; 
Porque ^si vistes y comes , 
Cíimas y vistas mejor ; 
Tómala , y no te suspendas, 
Beiisario , desa suerte ; 
Tómala luego, y advierte 
Que no quiero que la vendas. 
Que como mi gran querer 
Me ha hecho tan invidiosa , 
Tengo invidta á cualquier cosa 
Que por ti se ha de vender ; 
Mas seri grande alearla , 
Que pues no hay valor en mi 
Para venderme por ti , 
Que se venda cosa mia. 
Tómala, no tengas miedo. 

BELISARIO. 

Porqué, Labinia, me pones 

ín tantas obligaciones? 
¿Piensas qne pagadas puedo? 
Que esta cadena de amor. 
Que por ti beso y adoro , 
Vale infinito , si el oro 
No le quitase el valor ; 
Pues ya que la he recebldo , 
Dentro del alma he quedado. 
Con la cadena obligado, 
Y con el oro corrido. 
Pero, ¿qu'es esto, que antojo» 
Me divierten la memoria ? 



I' 



132 

¿Cómo no miro esta gloria 
Con lágrimas en ios ojos? 
Cielos, de estrellas sembrados , 

Y poblados de alegría , 
Como la ventura mía 
Movidos y trastornados ; 
Inconsianles elementos. 

Ya mansos, ya embravecidos. 
Que lodos sois parecidos 
£n todo á mis pensamientos ; 
Claras, apacibles Taenies, 
Frescos, cristalinos ríos , 
Que os crecen los ojos mios 
Mil veces con sus corrientes; 
Arboles que dais tríbulos 
A los toscos labradores , 
Ya con hojjs , ya con tlores , 
Ya con sombras, ya con ñ*ytos; 
Montes que habéis hecho guerra 
Una vez al firmamento ; 
Aves que vais por el vienlb , • 

Fieras que pisáis la tierra; 
Frescos jardines y huertas. 
Do amor se está recreando; 
Casas que me estáis mirando 
Por las ventanas y puertas; 
Calles que puedo pisaros , 
A pesar de mi tormento ; 
Piedras que ya de contento 
He de venir á tiraros; 
Sed desia verdad expresa 
Testigos de aquí adelante , 

§ue hay una mujer costante, 
un hombre que lo coniesa. 

CAURERA. 

¡Oh qué buen sermón ha hecho 
El padre predicador! 

LAB IRÍA. 

Ha sido sermón de amor , 

Y ha dpteroecido mi pecho. 

CABRERA. 

Señora, escucha. 

LADINIA. 

Ya escucho. 

CABRERA. 

¿Por qué hablas con un loco ? 
Que con él se gana poco. 

MBi:«iA. 
Mas sin él se pierde mucho. 

CABRERA. 

No trates nuestro honor mal ; 
Que lo diré á mi señor. 

LABINIA. 

¿También es tuyo mi honor? 
¿Qué dices , fiero animal? 
¿Eres tú mi padre? 

CABRERA. 

Calle, 

Y ponga á su lengua tasa ; 
Que su padre es padre en casa , 

Y yo soy padre en la calle. • 

LABINIA. 

Belisario, voyme; adiós, 
Que este viejo me fatiga, 

Y temo no se lo diga 

A quien me aparte de vos ; 

Y sin esto , vendrá gente , 

Qu*e8 muy publico lugar. (Vase.) 

BELISARIO. 

] Que nunca amor me ha de dar 
Favor sin inconveniente! 
Pero es negocio sabido 

?ue el mal se queda de asiento , 
el mayor contentamiento 
No €8 llegado , que es ido. 

Y porque no se me huya 
Este que el amor me ha dado , 
Quiero hacer que mi criado 



DE GASPAB AGUILAR.' 

La hacienda me restituya. 

Por poder casarme agora 

Con aquella en quien hallé 

Toda la firmeza y fe 

Que le ha faltado á Lidora; 

Que aunque hacienda no le sobre, 

Claro se deja entender 

Que no es pobre la mujer 

Que me quiso estando pobre. {Vase.) 

Sale ASTOLFO v L0A1SA. 

ASTOLFO. 

Y ¿qué mas dice* 

. LOAISA. 

Que estás 
Descuidado de sti amor. 

ASTOLFO. 

Y ¿qué mas? 

LOAtSA. 

Que ¿porqué vas 
A visitarla . Señor , 
Pocas veces? 

ASTOLFO. 

Y ¿qué mas? 

LOAISA. 

i Oh, qué amante tan pesado! 
La paciencia se me apoca. 

ASTOLFO. 

i Que sea Lidora tan loca. 
Que por verme en tal estado, 
A servirla me provoca ! 
Poca fe , poca firmeza 
Siemore en las mujeres vi , 
Pero la naturaleza 
Las crió pobres , y ansi , 
Se mueren por la ri(|ueza. 

Y pues fundan su aücion - 
Todas en el interés. 
Desdichado es el varón 
Que deja de ser quien es 
Por saber quién ellas sod. 

Sale UN PAJE. 

Por Belisario lo digo, 
Que lo procura. 

PAJB. 

Aqui ñiera , 
Señor, Belisario espera. 

ASTOLFO. 

¿Qué pretende? 

PAJE. 

Hablar contigo. 

ASTOLFO. 

Dile que entre; no quisiera 

8ue me viera hablar aqui 
on el escudero agora , 
Porque no piense de mi 
Que , por servir á Lidora , 
Kl respeto le perdí.— 
¿Loaisa? 

LOAISA. 

Señor. 

ASTOLFO. 

Conviene 
Que estés en Ingar secreto. 
Porque Belisario viene. 

LOAISA. 

¿Por qué le tienes respeto? 

ASTOLFO. 

Por el amor que me tiene. 

* LOAISA. 

Pues aqui me quiero estar.* 

ASTOLFO. 

Sin duda debe querer 



Dineros para gastar ; 
Que yo se los suelo dar 
Cuando ios ha menester. 

{Eicóndete Loaita^) 

Sale BELISARIO. 
¡Oh, Señor! 

BELISARIO. 

Aunque eo pobreza, 
Sabrás cine á pagar me atrevo 
Lo que debo a tu nobleza. 

ASTOLFO. 

Yo te debo mi riqueza. 

BELISARIO. 

Yo mi pobreza te debo. 

. ASTOLFO. 

Mi deuda es bien <^ue se entienda . 
Qu*es de mayor calidad. 

BELISARIO. 

Por acabar la contienda , 
Confieso qu'en volunUd 
Me debes toda tu hacienda. 
¿Quieres mas? 

ASTOLFO. 

Digo que si; 
Mas la plática dejemos , 
Yá loque veniste di. 

BELISARIO. 

Haz cómo solos quedemos. 

ASTOLFO. 

Sálganse todos de aqui. 

(Vafi$eloieriadot,) 

I^LISARIO. 

Ya he probado, amigo, quien 
Me tiene amor verdadero; 
Ya lo be probado tan bien. 
Que de las dos que yo quiero 
Sé la que me quiere bien. 
Quiero pues, porque concluya 
Esta suerte milagrosa , 
Que aqui se me restituya 
La hacienda. 

ASTOLFO. 

Ninguna cosa 
Tengo, Belisarío, tuya. 

BELISARIO. 

¿Burlaste? 

ASTOLFO. 

De veras digo 
Qu'es quimera ó fantasía. 

BELISARIO. 

Bien merece este castigo , 
Villano, el (¡ue se confia 
De un falso'y fingido amigo. 
¿Amigo, dlie? Traidor 
Mejor te humera llamado , 
Falso y fingido criado; 

Y si criado, el peor 

Que hay en todo lo criado; 
¿Porqué, dime, quebrantaste 
La lealtad por tantos modos, 

Y agora, traidor, negaste 
Lo que aquí delante lodos 
Tus criados confesaste? 

Mas como infame, consientes 
Que sean tos fraudes y dolos 
De los demás diferentes : 
Confiesas delante gentes, 

Y niegas estando sotos. 

ASTOLFO. 

Paso, no te escandalices. 
Templa el enojo y la ira , 

Y lo que dijiste mtra. 

BKLISAR10. 

Bien veo por qué lo dices. 
Mas aé que dices mentira ; 



porípe no hay nioffnnoaqui 
[íue pueda dar teatímomo 
De lo quejóle pedí, 

V n no tienes en ti 
Revestido algún demonio, 
ivro luego rooriris, 

;j eu este punió, traidor, 
Loqu'esm'onomcdas. 

ASTOLFO. 

Hola, criados! 

« 
Salen dos ciiunos. 

GRUPOS. 

Señor. 

ASTOLFO. 
BELISAniO. 

Volveos atris. 

ASTOLFO. 

M>ieldeyaUldeahi. 

BCLISARIO. ^ 

l^rc^bo bonrado , deci , 
STjjasticíayrazoQ 
IfQ.», siendo yos el ladrón , 
ii>a^an i prenderme á mi 
,í:aq si lo hubiera sido? 

ASTOLFO. 

p)sible es que tal escacho? 
^ji.kd al loco atrevido. 

BELISABIO. 

^0 os lleguéis ; que puede mucho 
1 1, hombre honrado ofendido. 
I lum^ne tan postrado esté , 
j<t: a lodo podáis rendirme , 
t-% prisiones romperé ; 
[. y. liO ba; cosa que esté firme 
ji ido se rompe una fe. 

ASTOLFO. 

hii se Ya t nadie le impida 

[ihair. 

BELISAÜtO. 

Villano, advierte ; 

V inugioes que esta buida 
t^ 4 r^iaurar mi vida, 

!> -.0 a procurar tu maerte. 

ASTOLFO. 

kr:e ; qae después veriks 
í;i«f'>$usc«ego. 

BKUSARIO. 

Yo estoy ciego 
D- verte cu^ sordo estás. ( Vase.) 

ASTOLFO. 

i/mide esa puerta luego, 
I r]ae no rueira aquí mas. 
ii^ grande culpa merezco, 
i'.vS á un hombre tan honrado, 
iiMi')) disgustos le ofrezco; 
H.> tieneme disculpado 
Wrt^Qe en todo le obedezco ; 
[ rjueéld^joquequeria 
'V* ^u hacienda le tuviese ; 
^ >i acaso la pedia 
\>* {lunera que lo oyese 

filien pur alguna via , 

i -M.'garsela pudiese; 
t ¡•oet Loaisa lo ovó, 
itni'ioeaie Beliáano. 

SaU LOAISA. 

* LOüUSA. 

^'n fiodi Dios me libró 

\k (in \)ombre tan temerario ; 

b ' y {arece. 

ASTOLFO. 

Pues ¿no? 



Ut MERCADER AMANTE. 

LOAISA. 

Creo que me hubiera muerto, 
Si en este lugar me hallara. 

ASTOLFO. 

Has antes tengo por cierto 
Que, si él os viera , dejara 
De hacer tan gran desconcierto; 
Que estando solo conmigo 
Le da la melancolía, 

Y en teniendo compañía 
Ño le da en un ano. 

LOAISA. 

Digo 
Qu*es loco, por vida mía. 

ASTOLFO. 

Dejépiosle estar agora , 

Y escuchad , qu*es menester 
Con brevedad responder 

Al recaudo de Lidora , 
Qu*es hermosa y es mujer. 
Decilde... 

LOAISA. 

Yo me despido 
De llevarle ese recaudo. 

ASTOLFO. 

¿El suyo no habéis traído? 

LOAISA. 

Confieso habérosle dadp, 
Pero estoy arrepentido ; 
Que por ella ni por vos 
El cielo quiero perder. 

ASTOLFO. 

¿Cómo no? 

LOAISA. 

Líbreme Dios; 
No quiero mas padecer 
Por ninguno de los dos , 

Y que entrambos os holguéis. 

ASTOLFO. 

Por mercé, Loaisa , os pido 
Que este recaudo llevéis. 

LOAISA. 

¿Yo recaudo? Aunque roe deis 
Recaudo para un vestido, 

Y una colmada garrafa, 
Cadadia, de bueo vino. 

ASTOLFO. 

(Ap. Granjealle determino, 
Va qu'ei bellaco me estafa , 
Siendo humano, á lo divino.) 
Ahora bien , dadme licencia ; 
Que quiero con interés 
Allanar la competencia. 

LOAISA. 

Mira trae han dicho que es 
Caso üe mala conciencia. 

ASTOLFO. 

No imaginéis qué del cielo. 
Con esto que os doy , os privo. 

LOAISA. 

Átelo en este pañuelo ; 

Que en verdad que lo recibo 

Con escrúpulo y recelo. 

Que en verdad si lo he tomado. 

Solo ha sido parada^ 

Limosna por el pecado 

Que podia resultar 

De llevar este recado. 

ASTOLFO. 

Dejemos ya , por mi amor, 
Hipocresías aparte, 

Y hablemos claro. 

LOAISA. 

Oh, Señor, 
Las manos quiero besarte 
Porque entendiste la fior; 



155 



Y contino serviré , 

Y con nombre de alcahueta 
Los recados llevaré. 

ASTOLFO. 

Vamos ; que yo escribiré 
Para Lidora un billete. 
{Vanse.) 

SaU LABINIA. 

LABINIA. 

Desdichado fué aquel dia 
En que me parió mi madre , 
Pues determina mi padre 
Casarme con don García. 

Y lo determina hacer 
Sin consentimiento mió ; 
Como si el libre albedrio 
Korzado pudiera ser. 

Mus lo que puede acabarme , 

Y acabarme la paciencia , 
Es ver que pide licencia 
Don García para hablarme; 

Y mi padre se la ha dado. 
Como si fuera mi esposo. 

Sale DON GARCÍA. 

BOU garcía. 

Ya que no soy venturoso. 
Yo quiero ser porfiado. 

LABINU. 

Porque, Señor, no tuvieras 
Buena ni mala fortuna , 
Mejor fuera que ninguna 
De aquesas dos cosas fueras. 

DON garcía. 
Siempre , ingrata , permaneces 
En la dureza en que estás , 
Siempre tristeza me das , 
Siempre tormento me ofreces. 
Jamás pones el querer 
Que en otro tienes, en mí ; 
Jamás puede haber en ti 
Mudanza , siendo mujer. 
Que , como por tales modos 
Toma amor de mí venganza. 
Vengo á desear mudanza , 
Que <^s lo que aborrecen todos; 
Que en el mundo miserable 
Todos suelen perecer 
Por ver ürme una mujer, 

Y yo por verla mudable. 

• 

Sale BELISARIO. 

BELISARIO. 

Yavcomo nave me arrojo 
A mi puerto deseado , 
Pues la tormenta ha pasado 
De aquel repentino enojo ; 

Y aunque desdichado soy. 
En esto dichoso he sido. 
Pues sin ser visto, he podido 
Meterme aqui donde estoy. 

D0?( bARCÍA. 

¿Cuándo, dime, ingrata, cuándo 
De tuyo me darás nombre ? 

BELISARIO. 

No es don García aquel hombre 
u*estácen Labinia hablando? 

D07I GARCÍA. 

Mas tú siempre al mercader 
Debes querer y adorar. 

• BELISARIO. 

Quiérome un poco acercar 
Porque los pueda entender. 
Aunque es perder el decoro 
Á su nobleza y la mía, 



6 



/ 



Digo» señor don Garda , 
Que le quiero y (|ue te udoro, 
. Yqae la debiihi p:ilma 
Tieiiedemícoraxnu, 
Junio con la posesión 
Dt* la liberlad dtti atina. 
¿Qué mas quieres? 

B£USAniO. 

¿QuVs aquesto? 
Hi esperanza se ha perdido. 

DON CMtCii. 

Dichoso el que ba merecido 
Verse en tanta gloria puesto. 

■EL1SAR10. 

Dichoso, y en mi presencia , 
No hay pena que no me cuadr*;. 

DON GARCfi. 

Yo.quiero hablar con tu padre» 
Señora, cou lu licencia. 

LAttISIA. 

NMnguno hay oue le to impida; 
Muy bieu pueuea. 

DON GAncfA. 

Quiero hacer 
Que me la dé por mujer, 
Aunque me cuosle la vida, 
Por vengarme solamente 
Del agravio que me ha hecho. {Va$$.) 

BELISARIO. 

¡ Ay de mi , que dentro el pecho 
Se me esparce un fuego ardiente! * 

LADIMA. 

Voces siento por aquí. 

BELISARK). 

¡Gran fuerza tiene un dolor! 

LABINIA. 

lOhBelisarioIOhSeñor! 
iHá mucho que estás aquí* 
Dime, ¿porqué puerta entrail^? 
Hespóudeme, no estés triste. 

BELISARIO. 

Por la puerta que me abriste, 
Que fué la que me cerraste. 

LAÜLMA. 

Grandes milagros encierra 
Eso. 

BELISARIO. 

Digo qu'es verdad ; 
Qu*es puerta la voluntad , 
Que se abre yque secierrt. 
Por ella diste lugar, 
Labinia , ¿ mi pensamiento, 
Que preñado de contento, 
No pudo por ella entrar. , 

Caballo de Troya hiciste 
De un pensamiento seguro, 

Y para que entrase, el muro 
De tu vergüenza rompiste; 
Porque en medio de la calle 
Perdiste casi el decoro. 
Cuando esta cadena de oro 
Me ofreciste, para entralle. 
El con triunfos y despojos 
Entró donde tá quisisles; 

Y tú al momento me distes 
Con la puerta por los ojos. 
La cual, haciendo su otício. 
Tus mudanzas maniüesia. 

LAUINIA. 

Sepamos qué puerta es esta. 

Que tanto salió de quicio ; 

Que aqui ninguna se abrió« 

Ni ninguna se ba cerrado. * 

BELISARIO. 

Ya que tú te has declarado, 
Quiero declararme yo. 



DB GASPAB AOUILáR. 

¿Dónde se sufre que est.és 
Hablando con don García , 

Y que eii la presencia mia 
La rey palabra le des 
Ued»lle la posesión 

Uü la libertad del alma, 
Después que la injusta palma 
Le diste del corazón? 
jtGs posible que hay en ti 
Tan gran falta de memoria, 
Que le prometas la gloria 
Uue me prometiste a mi? 
Bien es verdad que tus artes 
Son , Labinia , tan extraQas, 
Oue pienso que algukio enga&as, 
O que entre los dos la partes. 
Pero no permita Dios 
Que una gloria tan sabida 
Como aquesta se divida 
Ni se parta entre los dos. . 
Kntrégala á don García, 

Y mas si no tiene harta ; 
Que no querer que se parta, 
Querrás conocer qu'es mía. 

LABIMA. 

¿Escuchaste lo que hablamos , 
Belisario? 

DELISABIO. 

Á Dios pluguiera 
Que escuchado no lo hubiera. 

LABINIA. 

Pues lo escuchaste , sepamos 
Qué ofensa pude haber hecho , 
Pues en la conversación 
Te entregué la posesión, 
Segunda vez, de mi pecho. 
Por esto no formes quejas ; 
Que la razón que has oído, 
Debió mudar el sentido 
Cuando entró por tus orejas. 
Mejor es mudar de julenios , 
Pues mudanza en mi j)o viste , 

Y de las quejas que hiciste , 
Hacer agradecimientos ; 
Porque en quererle v amarte 
Ninguna me deja atrás. 

BELISAIHO. 

Baste, Labinia, no mas , 
Excusado es excusarle. 
¿Piensas que soy bobo? Piensas 
Que podrán tener lugar 
Las excusas para entrar 
Donde entrarou las ofensas? 
Que las ofensas presentes. 
Cuando al alma caminaron , 
Todo el camino ocuparon 
Con montes de inconvenientes. 
Por eso , en vano me das 
Las excusas que me diste , 
Pues un bien darme quisiste , 
Por quitármele no mas. 

Y ansí , tu mano atrevida 
Gloria y vida quiso darme : 
Gloria , para atormentarme , 

Y para matarme, vida. 
¿Acuerdaste, ingrata, cuando 
Te decia mis enojos , 

Y tú, la boca en los ojos. 
Me respondías llorando? 
¿Porqué, dime, al parecer. 
Con llanto me respondías? 
¿Llorabas el bien que hacías, 
O el que hablas de hacer? 

Y el darme aquesta cadena , 
Para comer , de oro flno, 
¿No fué también desatino. 
Pues de hierro fuera buena ? 
¡Qué digo ! fuera mejor. 
Porque yo gie la comiera, 

Y tus yerros deshiciera. 
Como avestruz del amor. 



Mas porque el mundo do eaUendi 
Que llego á término ya 
Que uno la muerte me da , 

Y otro me quluí la hacienda. 
Yo quiero valerme al punto 
De una desesperación , 
Para quedar, por ladrón , 
Muerto y afrentado junto, 

Y dar fin á mis pasionea 

Por los mas infames modos.—- 
Acudan , acudan todos , 
Quejen esia casa hay ladrones; 
Acodan t04loa auui, 
Que, sin que nadie loenlleoda, 
be llevan toda la hacienda. 

LABIXIA. 

¡Ay desdichada de mi! 
¿No ves, Belisario amado. 
Que todos acudirán , 

Y conmigo le hallarán? 

BBLISABIO. 

Pues estoy tan apartado. 

Ingrata, drl alma tuya, 

¿Qué imporia que esté contigo? 

LABINIA. 

Mí honor dice lo que digo. 
Porque nadie le destruya. 
Mas ya remedio no tiene; 
Que en toda la casa siento 
Gran ruido, y como el viento, 
Mi padre alterado viene. 
¡ Ay triste de mi ! ¿qué haré? 

BELISARIO. 

¿Ya viene tu padre? 

LABIKIA. 

Si. 

BtUSABlO. 

Pdes fia , Labioia , de mi ; 
Que yo lo remediaré. 

S^U EL PADBE DE UBIMA. 

¿Dó está el ladrón? Mas ¿qué es t^^ 
Que veo? 

BELISABIO. 

¿Oequélealleraa? 
Que aqui le hallaras, si hubieras , 
Señor, venido mas presto. 

PADBE. 

¿Qué hacéis en mi casa? 

BELISABIO. 

Fué 

La principal ocasión 
Ver en tu casa un ladrón 
Guando por ella pasé. 

PAOBE. 

Contadroe pues de qué modo 
Pasó el negocio. 

BELISABIO. 

¡Ay denU! 
Que pues pasé por aqui , . 
Pudiera pasar por todo. 
Sin que diera alteración 
A quien deseo sorvir. 

PABRX. 

Dejaos deso. 

BELISABIO. 

Pues decir 

? ulero el cuento del ladrón, 
fué , que como pasé 
Por aquesta calle , y vi ^ 
Entrar un ladrón aquí , 
Seguirle determiu¿> 
Pues con tan linda presencia 
Entraba el desvergonzado. 
Como ai le hubieras dado 
Para queeniraae licencia. 



abinia fué h primen 
:,)ii ijiiien eoooolró el Udron, 
lobjlleeleomion 
rienninó, si pudiera; 
.ir-iiie al mijor interés 
ue con tinoettcamioado; 
■jf , aunque es bdroD , es honrado » 
roiin como qaten es. 
):,. le qae fe entregase 
. I ü su tesoro entero , 
ei.j se le dio primero 
up el tadroo se le tomase ; 
üibi, viendo sa bidalgala» 
ii:uiia cosa le bartaba , 
. it{u(> ella misma le daba 
las de io qne le pedia. 
0. Mendo to perdición, 
m ^enle descuidada, 
I -iíiikIo mano a la espada» 
kji.f prender «l.ladron. 
[i . p ir miedo de la pena , 
vh, grao ligereza huyó; 
ir aquello que lomó, 
Plecas ó esta eadena. 
:ii.i;aiSeaor,7 mira 
fc e^ luja. 

PADKI. 

Tienea racoo. 

LABI.XU. 

va»* milagrosa InTeneion ! 
¡^t provechosa mentira ! 

PADRB. 

! a mía , DO estés triste , 
t le tu tormento, baste , 
I '.idéate, pues cobraste 
i le (Je io que perdiste ; 
^ UQta pena es sobrada. 

hr mí vida, do be tenido 
h^T de lo que he perdido, 
rriae bien mirado, es nada. 

aCLISABIO. 

viiin es 8tt pecho honrado, 

wi que DO tiene pena 
I' ' ]<ie perdió la cadena , 
M i;>orque la ha cobrado. 
fj couoces su Imeo pecho. 

LABI3ÍIA. 

I II be debida aprender* 

PADRE. 

v.í|grero reconocer 

U raerced que me habéis hecho ; 

^jM.Belisario, digo 

^(> , pues quiso el cielo elerDO 

h ].r de haceros mi yerno, 

vri • quiero haceros mi amigo. 

\ -i-^ lo sois verdadero, 

N.¡ liaos me perdonéis , 

t; fraguantes toméis 

vqi .'Me poco dinero. 

\.Mc lo toméis os suplico ; 

i.ue sunque la pobreta os sobre , 

N ( c lo doy Dorqoe sois pobre , 

> .<) {lorque ruistes rico. 

aCLlSARiO. 

1^ aqueso, Seror, te olvida ; 

> v>i)oe sabris que me reo 
"^ liíenes j sin deseo 

i^nerios en mi vida ; 
un e^ pobre el que ft la clara 
^' jUida oe la riqueza. 

PADRR. 

v> queréis esta pobreza? 

BtUSARtO. 

Mu fuera, la tomara. 

PADSC. 



t^ 



hrdotitd mi atrerimíeotov 
Y iras que me perdonéis , 



EL UBRCADRR AMANTE. 

Holgaré que nos dejéis « • 
Aquí solos un momento. 

BELISARIO. 

Dadme licencia, SeiSor, 
Para irme deste lu^ar. 

Ap. Aqui me quiero quedar 

^ara escuchallos mejor.) 

PADRE. 

Pues os doy el corazón , 
No tengo qué daros mas.. 

LABI.flA. 

Belisario, ¿ansi te vas. 
Sin darme alguna razón ? 
¿Por dicha no mered 
Ser agradecida yo 
Con aquel que me libró • 
Del ladrón que estaba aqui? 

BCUSARIO. 

Alguna cosa el ladrón 
Lleva de las que tenéis , 
Que apartar no le podéis 
De vuestra imaginación. 
Pues creed , Labinia hermosa , 
Que jamis he de poder 
Keposar hasta saber 
Si se 08 lleva alguna eosa. 

(Eteóndese.) 

PADRE. 

La hidalguía y la nobleza 

Que en este hombre he descubierto, 

Gallardamente por cierto 

Campean en la pobreza. 

En ella parecen bien 

Los relieves de valor , 

Porque es campo del color, 

Y de batalla también ; 
Pero dejémosle agora , 

Y tratemos, hija mia, 
De una súbita alegria 
Qne tu corazón ignora. 

LABIlfU. 

Olla pues. 

PADRE. 

Antes que nada 
Comencemos á tratar. 
Te quiero, Labinia, dar 
El parabién de casada. 

LABIlfU. 

¿Yo casada? 

PADRE. 

8i. 

LABmiA. 

¿Con quién? 

PADRE. 

Con don Garda. 

LABimA. 

Pues di, 
¿Cómo, sin pedirme el si, 
Me das ese parabién? 
Que si el casamiento estriba 
En el si que me demandas. 
Diciendo no, ¿cómo mandas 
Que ese parabién reciba ? 

PADRE. 

Cuando acaso don García 
De tan ruin casta foera^. 
Que una gota no tuviera 
De la hidalga sanare mia ; 
Cuando fuera tan hambriento , 
Que solo tuviera el don , 

Y como el camaleón , 

Se sustentara del viento; 
Cuando fuera tan avaro 
En el comer y vestir, 
Que se dejara morir 
Porque el vivir cuesta caro; 
Cuando fuera un cocodrilo, 
De cuvo talle se cuenta 



fS5 



Que los hombres amedrenta 
En las riberas del Nilo; 
Hablas de dar el si 
Con gran gusto y alegria , 

Y esto no por don García, 
Ingrata , sino por mi. 

LABI7IIA. 

Como soy hecha al revés , 
El si que me pfdes diera 
Cuando don García fuera • 
Lo que dices que no es; 
Porque todas las mujeres . 
Son en esto como yo. 

PADRE. 

¿AlQn no le quieres? 

LABINIA» « 

No. 

PADRE. 

Pues dices que no le quieres t 
La ocasión quiero saber. « 

LABINIA. 

Ninguno á saberlo viene ; 
Porque el no querer no tiene 
Ocasión , como el querer. 
No le quiero, y no sé mas. 

PADRE. 

¡ Oh mal nacida 1 Oh traidora ! 
¿ Eso me dices agora? 
Esa respuesta me das? 
Pero DO quiero enojarte ; 
Repórtate y vuelveen ti , 

Y considera que di 

La palabra de tu parte. 
No me pongas en afrenta , 
Que será dar que decir. 

LABIlflA. 

,Hil veces quiero morit 
Primero que lo consienta. 

PADRE. 

Pues dejas & lo que intento. 
Ingrata, desconocida, 
Que mi palabra ó tu vida 
Se han de cumplir al momento. 
Aunque tengo para mi , 
Según tu prudencia es poca. 
Que rendirás por la boca 
Primero el alma que el si. 

Y pues estás obstinada 

En hacerme á mi despecho , 
Quiero traspasarte el pecho 
Con la punta de mf espada; 
En la cual fuera razón 
Que don García estuviera , 
Porque por ella pudiera 
Entrar en tu corazón , 
Ya que el cielo le concede 
Que entrar pueda , á tu pesar, 
Por la herida , pues entrar 
Por las orejas no puede. 
Cierra , cierra aquesos ojos , 
Pues lu boca se cerró ; 
Que entre Dios , la tierra y yo 
i'artírémos los despojos. 
Dios , el alma, que la cria 
De nada en un solo punto ; 
La tierra , el cuerpo difunto, 

Y yo , la sangre , (iu*es mia. 
(Ap. Quiero yer si desta suerte 
Me da efsi que me ha negado.) 

LABINIA. 

Bien conozco, padre amado , 
Que yo merezco la muerte. 
Pues siendo flaca mujer, 
Entiende que no viniera 
A pasarla si pudiera 
Dejarla de merecer. 
Tú dices que he de casarme , 
ó que he de morir aquí : 
Todo es imo para mi , 



i36 

Pedir que muera ó mdtarme. 

Y pues el tuyoes castigo, 
y el otro será corrtbaie , 
Mejor será que me male 

Mi padre que mi enemigo ; 
Que lú las dos almas junlas 
Pasarás con un dolor , 
Porque lu espada , Scfior , 
La imagino con dos pintas. 
La una mira , por mi mal ,. 
A esie pecho, que destruyo, 

Y la otra el pecho tuyo , 
Al del pelicano igruaí 

Y aunque me des fuerte herida , ^ 
La luya será tan fuerte , 

Que me pesa de mi muerte 
Por loqu'es^n de tu vida. 

Y aunque tengo este pesar, 
La muerte quiero sufrir; 
Que bien puedo yo morir , 
Pues tú me puedes malar. 

• PADRE. 

Vive Dios , que me ha vencido , 
Queriéndola yo vencer, 

Y que ha debido saber 
Que era el negocio Ungido; 
Yo quiero hacer al momento 
Que las paricntasque tiene 
Le digan que le conviene 
Hacer este casamiento. 
Guisa por este camino , 
Negociaremos m ejor . ( Vase . ) 

LABIKIA. 

¡Válame Dios, qué dolor 
A la cabeza le vino! 
¿Si se fué por don Garcfa 
Para con talle esta historia? 

Sale BKLISARIO. 

DELISARIO. 

¡Oh mi Labinia! Oh mi gloria ,. 
Mi esperanza ! 

LABIMA. 

¡Mi alegría! 
¡Pilar de mi fe! 

. BELISARIO. 

¡Cofuna 
Hecha de amorosa piedra! 

LABIMA. 

¡Fuerte muro! 

BELISARIO. 

¡Verde hiedra! 

LABINIA. 

¡ Sol hermoso! - 

BELISARIO. 

.. u . . , ¡^'«"caluña, 
Ya he visto el gran resplandor 
De tu valor sublimado! 

LABl.MA. 

Cuando quedara eclipsado 
Le pudieras ver mejor; 
Porque la muerte en extremo 
EUinoblece un pecho fuerte. 

BELISARIO. 

No me nombres mas la muerte 
Que por tu ocasión la temo • ' • 
Que del peligro pasado 
He quedado casi muerto. • 

LABINIA. 

Mucho me huelgo , por cierto , 
Que nos hayas escuchado; 
Porque al menos escuchaste 
Que siempre he sido leal , 

Y que me trataste mal 
Sin culpa. 

BELISARIO. 

Labinia , baste ; 
Baste ya, que estoy corrido; 



DE GASPAR AGUILAR. ' 

Qbe de ipi yerro amoroso , 
Si puede errar un celoso, 
Humilde perdón te pido. 

LAOIflIA. 

Quiérome luego esconder 
Para saber lo que pasa; 
Tú salte luego de casa 
Porque no le puedan ver ; 
Que en pasando estos nublados. 
Nos veremos cada dia ; 
Vamos luego. 

BELISARIO. 

No querría 
Que me viesen tus criados; 
Mas, para evitar enojos 
Ir tú delante procura ; 
Que la luz de tu hermosura 
Les podrá cegar los ojos. 

( Vanse. ) 



JORNADA TERCERA. 



Salen LOAISA v ASTOLFO. 

A8T0LF0. 

l)i que he venido , y que estoy 
Ln este sitio esperando , 
Loaísa. 

LOAISA. 

Pues luego voy. 

ASTdLFO. 

Lidora estará pensando 
Que lo que parezco soy. 
¿Cuál se quedará después. 

Si por su desdicha sabe 
Que de Belisario es 
La riqueza , y que su nave 
Con todo ha dado al través. 
Yo soy pobre, y ella hermosa ; 
Y asi , será necesario 
Keci billa por esposa. 
Cuando no por otra cosa , 
Por vengar a Belisario, 
Pues ha sido causadora 
De sus desdenes mortales. 
Pero ya sale Lidora. 

Sale LIDORA. 

LIDORA. 

¡ Oh , señor Astolfo ! ¿es hora 
Que piséis estos umbrales? 
¿Qu'es esto que pretendéis 
Con el hielo que mostráis f 
¿Por qué causa no queréis 
AsloUo , pues no me amáis ' 
Decir que me aborrecéis? ' 
Mas no es cosa permitida 
Que llegue al dichoso estado 
De quedar aborrecida , 
Sin primero haber pasado 
Por el bien de ser querida. 

ASTOLFO. 

Por Dios, no tenéis razón 
De quejaros de'nii agora ; 
Que la mucha ocupación 
No me deja hacer , Señora , 
Lo que tengo obligación ; 
Porque es bien que cada dia 
Me desocupe , y entienda 
En el trato y granjeria 
Üesia caudalosa hacienda, 
Qu'es tan vuestra como mia. 

LIDORA. 

¿Vuestra hacienda me entregáis? 
i Bravo pecho ! 



I 4ST0LF0. 

Anoqae no es bravo , 
Yo haré que la recibáis. 
Como á su dueño queráis 
Recebir por vuestro esclavo. 

LIDORA. 

Por esclavo es cosa fea; 
Pero mi alma venturosa 
Por su señor os desea. 

ASTOLFO. 

Pues hagamos uua cosa : 
Nj sefior ni esclavo sea. 
Vos pode¡3 UQ medio honroso 
De ambos extremos hacer. 

LIDORA. 

¿Sejá medio el ser esposo? 

ASTOLFO. 

Medio extremado ha de ser 
Para alcanzar mi reposo; 

Y asi , digo que al momento 
Con la mano me dispongo 
A dar fin al casartiieuto. 

LIDORA. 

Y con esta mano pongo 
Por obra ese pensamiento. 

ASTOLFO. 

Mi cuerpo se quede en calma , 
Teniendo esta mano asida ; 
Que si otros tieneu el alma 
Por todo el cuerpo esparcida , 
Yo tengo el alma en la palma; 

Y asi f no es mucho que tenga 
Esta gloria , que rae influye 
Para que yo me mantenga. 

Sale LOAISA. 

LOAISA. 

Señora, Señora, bnye 
Antes que tu padre venga ; 
Mira que te va buscando , 

Y ha preguntado por tí. 

ASTOLFO. 

¿Do vas, Señora? 

LIDORA. 

Volafldo 
Quiero partirme de aquí ; 
Después nos veremos. 

ASTOLFO. 

¿Cuándo? 

LIDORA. 

Cuandc tú , 'Astolfo , quisieres. * 
¿ No sabes iiue soy tu esposa , 

Y que tu mi esposo eres? (Vasc) 

ASTOLFO. 

Cierto la mt^er hermosa 
hs honra de las minores. 
Yo en forma las aborrezco,' 
Mas en viendo esta hermosura, 
Las sublimo y engrandezco , 

Y tengo por gran ventura 
Lo que por ellas padezco. 

LOAISA. 

Jamás dirá don Garda 
De Labinia tanto bien. 

ASTOLFO. 

Como ella siempre porlia 
Kn no quererlo, él también 
De su aticion descoulia. 

LOAISA. 

¿No sabes que U pidió 
Estos dias por mujer , 

Y como no le admitió, 
El padre della juró 

Que la vida ha de perder, 
O con él se ha de casar? 



fcomoelliMbadlspaesto 
[ morir, tieoen ooo eslo 
iiboroudo el logar. 

ASTOLFO. 

\p. Eo grao cooftision me ha puesto 

Me ví^jo temerario ; 

^Ti{ue el pesar coosidero 

k midoeóo Belísarío; 

«ero al fio . váíelle quiero 

\^r m modo extraordioario.) 

^dioá,Loaiaa. 

L04ISA. 

Sofior, 

il te guarde y le defienda. 
Oh ven toroso amador. 
m Je su querida prenda 
i'Ziel regalo y favor! 

( Ym itíolfo.) 

SaU BELISARIO. 

BELISARIO. 

^íes por tener un criado 
I u pcrrerso y tan inico... 

LOAISA. 

Ui^eselloco. 

BELISARIO. 

He quedado 
üd liacíeoda , siendo rico , 
! s.ii bonra, siendo honrado, 

■ .juiero vengarme vji 

M pagado fraude y dolo. * 

LOAISA. 

Qinlo parece que está, 
»i<r.jue dicen que le da 
ti ¡Uuní estando solo.* ' 

. BELISARIO. 

i.jtüo le daré al momento 

j muerta I 

LOAISA. • 

De muerte trata ; 
loeQO está su entendimiento. 

BELUARIO.* 

Lniísa? 

LO AJEA. 

Él se desbarata, 

■ uo suele. 

BEUSARIO. 

Mucho siento 
¡k\er que ya no queráis 
>" r mesiro amigo tenerme; 
t^ .i^ué tenéis, que tembláis? 
! . ;tie tengo, qué de verme 
icre que 08 espantáis? 

LOAISA. 

'cí'jolublaros? 

BC1.1SARI0. 

Bien podéis. 

LOAISA. 

ke( primero un pensamiento 
^•>roque me perdonéis. 

BELISARIO. 

■aballéis pensado? 

LOAISA. 

Que habéis 
ardido el entendimiento. 

BELISARIO. 

L*t>5oy,ieoeisraíon, 
'V iJe mi riqueza he dado 
t <ro la posesión ; 
^^ le que lo hayáis pensado 

'^~ Je saberla ocasión. 

Mda. 

tOAJSA. 

Habéis de saber 
m Qoa graciosa contienda 



EL MERCADER AMANTE. 

Con Astolfo 08 vi tener 
Sobre pedille la hacienda 

?ue tenia en su poder; 
esta fué locura íina. 
Sin otras muchas (|ue hicistes. 

BEUSARIO. 

Dó estabais , que lo nndistes 
ir? 

LOAISA. 

Tras de una cortina. 



137 



a 



BELISARIO. 

¿Y para qué os escondistes? 

LOAISA. 

Porque no fuese entendido 
Un recaudo de una dama 
Que entonces habia traído. 

RELISARIO. 

¿De qué dama? 

LOAISA. 

De mi ama , 
De quien Astolfo es querido. 

BELISARIO. 

Sin duda el cielo me envia 
Ksta venturosa suerte; 
¡Oh heimano del :ilma mia ! 
I Qué regalo podré hacerte 
Eu pago desta alegría? 
Perdón, Astolfo querido, 
Te pido , y puedes pensar 
Lo que le hubiera pedido 
Errundo , pues sin errar , 
Humilde perdón te pido. 
Mas lü tampoco tuviste 
Culpa en el mal que causaste ; 
Pues el viejo que escondiste 
Me escttcbó , y á mi me pudiste 
Negar lo que me negaste ; 
Pero i tí , noble escudero , 
Hacerte las gracias quiero ; 
Pues cobro en esta contienda 
Una esposa y una Hacienda 

Y un amigo verdadero. 

Y para que don García 
No alcance lo que procura , 

Voyme. Adiós. ( Vase.) 

LOAISA. 

Por vida mia, 
Que creo que la locura 
Le dio agora en alegría. 
Muchos son los repentinos 
Movimieutos de los locos; 
Que los juicios mas linos 
Se pierden por mil caminos, 

Y se cobran por muy pocos; 
Aunque es grande mal ser necio , 
Dios me guarde deste mal. ( Vase.) 



Salen LABINIA t SU PADRE. 

PADRE. 

Basta , no me digas tal ; 
No bagas, hija , menosprecio 
Del consejo paternal. 
Muchas personas pudieron, 
Como tú, hija, engañarse, 
Mas^despues en sí volvi^ron; 
Que caer sin levantarse 
Es de aquellos que cayeron. 

LABlIflA. 

Bien conozco, padre amado, 
Que las quejas que me abrasan , 
Todas , conK> yo , las pasan , 
Unas porque se han casado , 
Y otras porque no se casan. 
Has ninguna hay que se vea 
En lo que yo he padecido. 



Sale UN PAJE. 

PAJE. 

Astolfo, Señor, se.apea 
En el zaguán. 

PADRE. 

Á Has sabido 
Qué quiere ? 

PAJE. 

Hablarle desea. 
Sale ASTOLFO. 



Entre. 



PADRE. 



ASTOLFO. 



Pues en ello ^ano, 
Vuestra mano besare. 

PADRE. 

Por la mano os ganaré 
En lo qu*es besar la mano. 
Dejaos desa cortesía , 
Y. ved si puedo serviros 
En algo. 

ASTOLFO. 

Solo deciros 
Una palabra querría. 

PADRE. 

¿Es secreto? 

ASTOLFO. 

No, Señor. 

^ADRE. 

Pues deeid á vuestro gusto 
Lo que pretendéis. 

ASTOLFO. 

No es justo 
Que trate de mi valor , 
Piles veis que vengo de buenos , 
Aunque en invidia lo he sido , 

Y que si un tiempo he servido. 
No por eso valgo menos ; 

Y que mi hacienda, es de suerte. 
Abonada en la ciudad , 

Que su mucha cantidad 
En calidad se conviene ; 
Que al fin la persona rica 
Es hidalga, es noble y grave. 
Porque la hacienda es jarabe 
Que la sangre puritica; 

Y ansí , de mi gran poder 
Cuenta mas larga no doy 
Por no decir io que soy , 
Sino lo que pienso ser. 
Porque, con vuestra licencia , 
Ser vuestro yerno imagino, 

Y gozar de un bien divino 
Con dulce correspondencia. 
Pues si tanto bien recibo 
Agora del cielo eterno , 

El nombre será de yerno 

Y las obras de cautivo; 
Porque tanto mis cuidados 
Puse en querer y adorar 

A Labinia, que dotar 

La qtiiero en diez mil ducados. 

Y aun mas la quiero ofrecer 
Por solo darle contento. 

PADRE. 

Tan obligado me siento , 

?ue no acierto á responder, 
pues no puedo acertar 
A decir lo que me toca , 
La respuesta por la boca 
De Labinia os quiero dar. 
Ella os ha de responder 
Como mujer que está esclava 
De su gusto, aunque bastaba 
Decir que como mujer. 



<58 

Pues con miedo no se ablanda 
Ni con amor verdadero ; 
Has quiero habinlia primero 
Que responda á la demanda.— 
Mira la ocasión que tienes, 
Hija , de tener reposo ; 
Abaja el cuello orsulloso 
Con el peso de los bienes. 
Mira que Aslolfo procura, 
Cual hiedra, asirse á tu cuello, 
Pues te quiere dar aquello 
Que á él le dio la ventura. 
Mira bien que Astolfo es 
Mas rico que don Garcia ; 
Pero si en esta porfía 
No le ablanda el interés , 
Si no estás con la riqueza 
Blanda, por mi desventura, 
Tú misma, que eres tan dura, 
Ablandarás tu dureza. 

LABrniA. 
¿Yo he de querer el tesoro, 
Padre, que nunca he querido? 
Yo , que á los ricos olvido? 
Yo , que la pobreza adoro? 
Yo, que menosprecio ya 
De tal suene la riqueza , 
Que me agrada la pobreza 
Por uA sugeto en que esté? 
Un hombre rico me das; 
Yo quiero tomalle pobre, 

Y como el valor le sobre, 
Que le falte lo demás. • 

Y por mi salisfacion , 
Quiero escogelle y tomalle 
Tan pobre, que pueda dalle 
De limosna el corazón. 

PADRE. 

¿Dónde vas? 

LABIiNU. 

A responder. 

PADRE. 

¿Deque manera? 

Con irme. 

ASTOtFO. 

¡ Oh , qué corazón tan Arme ! 
Oh, qué varonil mujer! 
( Yase LalHnia.) 

PADRE. 

Grosera , loca , atrevida , 
¿Dónde vas sin mi licencia? 
¿Qtt*es aquesto? 

ASTOLFO. 

En mi presencia. 
Dejalda , por vuestra vida ; 
Que, si no quiere, no es rio. 
Que atrás no nuede volver. 
Mañana podra querer, 
Si boy no quiere. 

PADRE. 

Yo confio 
Que con gusto y alegría 
Vendrá con vos á casarse , 
Por solamente librarse 
Del poder de don Garda , 
A quien la palabra he dado 
De dársela por mujer, 

Y por el la no querer. 

No esta el negocio acabado. 
Dejadme, Senor, con ella, 
Veréis con qué brevedad 
Lo negocio. 

ASTOLFO. 

Procurad 
KIsi deLabiiiiabelIa, 
Porque viva quien la adon. 



DB OA^PáÁ AGCILÁB. 

PADRa 

Seguro podeii estar, 
Pnesio voy & negocitr. 

ASTOLFO. 

¿Cuándo la hablaréis? 



PADRE. 



Agora. (Voté,) 



ASTOLFO. 

Un hecho tan temerario 
Como aqueste que procuro 
Es para que esté siÉuro 
El pecho de Belisario, 

8ue está de perder su dama 
n grande peligro puesto ; 
Quiero mitigar con esto 
Su ardiente amorosa llama. 
Pero en tanto de Lidora 
Ver el rostro alegre quiero. 



{Vai0.) 



í,' 



Sale LOAISA. 

LOAISA. 

No es bueno que el escudero 
e Labioia he visto agora , 

Y me ha dicho que ha sabido 
Que Astolfo se ha de casar 
Con su dueBa, y que á tratar 
Este negocio ha venido , 

Y que quiere de su hacienda 
Dolarla en mucho dinero? 
Traidor ha sido ; yo quiero 
Que mi sefiora lo entienda. 

SaU BEUSARIO. 

BELISARIO. 

Agora que quiero hablar 
Con Astolfo, no le hallo. 
Para poderme quejar. 
Ni para poder buscallo 
Hallo tampoco lugar. 

"* LOAISA. 

Oh Señor, ¿adonde vai? 

BBLISARIO. 

En busca de Astolfo. 

LOAISA. 

Encasa 
De Labinia le hallarás. 

iCLISARIO. 

¿Qué ha sucedido?' 

LOAISA. 

No mas 

De que con ella se casa. 

BELBARIO. 

¿Con Labinia Astolfo? 

LOAISA. 

Si. . 

BELISARIO. 

Dime, ¿da el si ella? 

LOAISA. 

No; 
Pero sé que él prometió 
Dotarla. 

BELISARIO. 

¡ Triste de mi ! 
Mi ventura se acabó. 
Mas di , faraute infernal , 
Loco , insolente , atrevido , 
¿Porqué me dijiste tal? 
Por<|ué en un punto has traido 
Nueva de tan grande mal? 
Con una nueva pudiste 
Volver mi contento atrás ;. 
Mas della pagado fuiste , 
Pues con esta que me das 
Te pago lo que me diste. 
Pero en balae formo qaitia«! 



(Vaiíi 



Pues aunque U maltnite . 
Es mengua de mi quilate ; 
Porque una cosa iao ? leja 
Con una nueva me mate. 
Quiero suspender la ira 
De saber esta maldad , 
Porque con riguridad 
Padezca con la mentira. 
Como yo con la verdad. 

LOAISA. 

Señor, espérate un poeo« 

BBLIURIO. 

Pues despeñarme qoUitte 
Con las desdichas que toco , 
Voyme á morir. 

LOAISA. 

*Comoestooo, 
Ya está alegre , ya está triste. 
Antes se fué mu;r contento , 

Y cgora muy afligido, 
Con lo cual queda sabido 
QuVs falto de entendimleoto. 

Sais LÍDOBA. 

LIDORA. 

Seas , Loaisa , bien venido, 
t>orqne te buscaba agora 
Para enviar á un recaudo. 

LOAISA. 

¿A quién? 

LIDORA. 

A mi esposo amado. 

LOAISA. 

Luego ¿DO sabes , Señora , 
Que está con otra casado, 
O que á lo menos se casa? 

LIDORA. 

¿Con quién? 

LOAISA. 

Con Labinia. 

LIDORA. 

¡Ay triító* 
El corazón se me abrasa. 
Mas di, ¿cómo lo supiste? 

LOAISA. 

Vengo agora de su casa ; 

Y cpmo alli no le vi , 
Del uno de los criados 
Este negocio entendí. 

Y que en tantos mil ducados 
La dota. 

LIDORA. 

¡Triste de mi! 
Como fué mudable y vario, 
Tan presto me olvidó. 

LOAISA. 

Piensa 
Que un techo tan temerario 
Es castigo de la ofensa 
Que le hiciste á Bellsarlo ; 
Que los pecados de amor 
Suele el cielo castigar. 

LIDORA. 

No me ha de Callar valor , 
Loaisa, para tomar 
Venganaa desie traidor. 
Porque querrá el cielo santo 
Ayudarme, si lo emprendo; 
Mas de mi mesma me espanto 
Cómo en fuego no me enciendo 
O no me desbago en llanto. 

Sale ASTOLFO. 

ASTOLFO. 

Visitarla me conviene 
Muya menudo. 



'J 



6«fion, 
fiTíeoeAstolíb. - 

LIDORA. 

Pues Tiene , 
tizones decirle agora 
j poca razón que lieoe. 

A$T0LFO. 

.qol la tengo presente» 
uo con nucba ilegria ; 
Si por dicba se arrepiente? 
I>ue es esto , ae&ora iniaf 
uHve á mi tn bermoaa frente, 
bbifo, mi Tida, mi gloría, 
\<;uiea« falto de gobierno, 
liiú itt alegre memoria? 

UDOM. 

Ij mal , mi muerte , nii infierno , 
tt mismo sabes la historia ; 
a mismo* que te has casado 
I os irte bas pretendido. 

ASTOLPO. 

^Biéo la oueTa te ha traído? 

UDOBA. 

taeoraxoD qne ha Yolado 
M Us alas de tu olvido. 
kgr4to, cruel, tirano, 
for qoé me dejas en ealma ? 
u. que eres hombre tan llano, 
Qecuaodo entregas ia mano 
leoes el alma en la palma ; 
0. qoe con grande alegria 
\e liiiHast« dulee prenda ; 
o.'iueeotiendes cadal dia 
fl ^tcrireeotar tu hacienda, 
ttiiüole nombre de mia; 
)i,(\üt me entregaste aquella 
i'abn , qoe por guardalla 
4 lii^ie i Labinia bella , 
ib iroaginaoUo que el dalla 
tpwúi ves es rompella ; 
¡«pteoses que , aunque la vas 
it>hijrido,U fortaleces; 
l^jc ! 2 palabra que das, 
fli ido está con mas dobleces , 
[rtuKices se rompe mas. 

ASTOLfO, 

ihm, Señora, que intento 
l-^? negocio de talle, 
iw Qo leogo pensamieuio 
íecoDcerur casamiento , 
ifio de descoocertalle. 
jar fio te vioiera á ver 
MinaginSra tomar 
iUbiniapormcfjer. 

ebe$,Astoiro, querer 
»< ib^rme de engañar, 
,iik|(i« en vano imaginaste , 
léNio, engañarme ya; 

.<]ae lo que en mi dejaste 

^tugaüar se vengar! 

H'ii; (lemas que engasaste. 
10 DJi bien be de tener: 
|it,mienlras Dios me dé Vida, 
júmi bien poüri ser 
.i imada j la querida, 
h^?ow?ré la mujer. 
'nuc, i pesar de tu olvido 
^ '<<- lu pedio cruel , 
No«>ob primera he sido, 
^'í^TJudacoamarido, < 
t":iacKidasioél. 
Pe? ' %qo¿ bascas , tiaidor ? 
A (tté ceñiste, homicida 
l't^n.ígusu>ydenubonor? 
gatms qananne la vida 
itn casarte m^r? 
>' mo «iucres, por quererla , 



EL NBiMUDER AMANTE. 

Desnuda luego se ofmca 
De piedad ta espada fuerte, 
Porque en esto te parezca 
Lo que me ha de dar la muerte. 

. ASTOLFO. 

Que de otra suerte. he venido; 
Uue dijera la verdad, 
Sino... 

LinORA. 

No hay necesidad 
Deque en esto, fementido, 
Finjas alguna maldad. 
No quiero darte ocasión 
Qne mientas en mi presencia , 
En mengua de mi aflcion. 

LOAISA. 

Lidora tiene razón ; 

Bien puede tener pacencla. 

ASTOLFO. 

Por Dios, que es gracioso cuento 
Ver cuin afligida queda 
Sobre aqueste casamiento, 

Y ver que yo uo le pueda 
Declarar mi pensamiento. 
Porque, en efeto, es mujer 
Que en fuego de amor se arde ; 
Pero bien puedo tener 
Paciencia , pues aunque tarde , 
La verdad se ba do saber ; 

Y ansi, es razón al momento 
Saber en <iué puuto est¿ 

De Labinia el casamiento. ( Vase.) 

Sale LABINIA t SU PADRE. 

PADRE. 

No es tiempo, enemiga, ya 

De mas eniretenimieulp. 

Donde tal es meoester 

Determinar y pensar 

De quién quieras ser mujer; 

Porque esposo has de tomar, 

O la vida bas de perder. 

Quédate sola ; que luego 

Volveré por la respuesta. ( Vase,) 

LABIll^. 

Pues no aprovecha mi ruego , 
A morir estoy dispuesta , 
Cual mariposa, eo el fuego. 

Y en él quedaré abrasada , 
Pues me será dulce suerte 
Quedar muerta, y no casada; 
gue ya tengo de mi muerte 
La sentencia pronunciada. 
¿ Quién jamis Ul pleito vio? 
Qu*et amor es juez severo. 
El delincuente soy yo, 

Y el verdugo carnicero 
El padre que me engendró. 
Pero ¿qtt*e8 esto que digo? 
Qué lauro ó qué palma gano 
De padecer el castigo , 
Si no tomo con mi mano 
Venganza de mi enemigo? 
Porque no sea disparate 
Padecer este tormento. 
Mejor es, en tal combate , 
Hacer de mi pensamiento 
Un Sansón .que muera ó mate. 
Quiero morir ó matar . 
Con pecbo constante y fuerte , 

Y en viniéndose á casar 
Asiolfo , darle la muerte , 

Y al mismo punto acabar; 
Que otro fin no ba de tener 
Mi suerte sino morir, 

Y cuando me vuelva á ver 
Mi padre, podré decir 
Que le quiero obedecer. 
Con este estilo ordinario 



199 



Amipadreengafiaré, 
Daré la muerte al contrario • 

Y conservaré la fe 

Que le debo á Belisario. 

Sale EL PADRE DE LABINIA. 

PADRE. 

¿Qué escogiste por mejor, 
Labinia? 

LABIKU. 

Darte contento, 
Ycon Astolfo, Señor, 
Celebrar el casamiento , 
Porque es hombre de valor. 

'f PADRE. 

¿Burlaste? 

LABINU. 

Porque lo creas , 
Manda que venga en un vuelo, 

Y verás lo que deseas 
Cumplido. 

^ PAORK. 

Gracias al cielo , 
Que en darme gusto te emploM. 
Hija de mi corazón , 
Los pies te quiero besar,. 
Como tengo obligación, 
Pues con venirle á casar 
Me sacas de confusión. 
Dame tus pies soberanos. 
Porque pueda con amor 
Desarios. 

LABINIA. 

Harto mejor 
Será q\ie me des tus manos. 

PADRE. 

¡Hola, criados! 

Salen criados. 

CRIADOS. 

¿Señor? • 

PADRE. 

El que mas ligero fuere 
Büsqueme Astolfo al momento, 

Y dígale que le quiere 
Tanto Labinia , que muere 
Por hacer el casamiento. 

LABlinA. 

Y dirá verdad. 

PADRE. 

Y pues 
Aun no están hechas las galas. 
Las deje para después , 

Y venga. 

CRIADO. 

Yo tengo alas, 
Como Mercurio, en los pies. 

PADRE. 

Pues vuela.—Y si don García 
Se queja por la ciudad , 
Podrás decir, hija mia, 
Que no fué tu voluntad 
Casar con él. Adiós. 

LABIMA. 

Fia; 
Que en todo pienso agradarte. 

PADRE. 

Diñólo porque le he dado 
Palabra de no casarte 
Sino con él. 

LABINIA. 

Mi cuidado 
Podrá en eso descuidarte. 
Porque mi alma en eso viene 
A conocer que la honras. 
Pues Astolfo le conviene 
Mas que el otro; porque tiene 



Dineros para sos honras; 
Que bien menester serán 
Para tus honras y galas. 

PADRE. 

Hija , no te fallarán , 
Si con terneza regalas 
Un esposo tan guian. 
Que hasta el alma te dará. 

LABIRIA. 

No imagines que la palma 
Con eso me ganará; 
Porque si el alma me da , 
También quiero darle el alma. 
Que las almas han de ser 
Las honras del casamienio. # 

PADRE. 

Vamos luego á componer 
Lo que conviene. 

LABIXIA. 

Al momento 
Te pretendo obedecer.— 
Tú, Belisario, perdona 
Si añado fuego á tu llama , 

Y téjeme una corona 
Del martirio que la fama 
Con fúnebre son pregona. 
Pues sin que nadie lo impida. 
Llevará Astoifo la paga , 

Yo la muerte merecida , 

Y todo con una daga , 

Que he de llevar escondida. 
{Vanse.) 

Salen BELISARfO t ASTOLf O. 

BELISARIO. 

El ir siempre acompañado, 
¿ No es porque yo uo te pida 
Lo que sabes ? 

ASTOLFO. • 

' Por mi vida , 
Que en todo vas engañado ; 
Que antes yo hice por li 
Lo que un hombre honrado debe. 

BELISARIO. 

¡Oh traidor, ingralo, aleve ! 
¿Eso me dices á mi? 

ASTOLFO. 

Paso, Señjr; no me obligues, 
Pues sabes que mis criados 
Nos escuchan. 

BELISARIO. 

Mis cuidados 
Primero es bien que mitigues. 
Mus con modoradu voz 
Quiero poner al momento 
l'n freno á tu pensamiento, 
Cierno ácuballu tVroz. 
Hablemos de mi trabajo 
Muy bujo en este lugar, 
Aunque bajo hubrc de hablar, 
Pues hablo con hombre bajo. 
¿Por qué de Labinia , di. 
Pretendiste ser marido? 
¿Por ventura hus prelondido 
Apartarme á mi de mi? 
¿No te acuerdas que la quiero 
Cgmo el alma natural, 

Y qu'es causa principal 

Por quien vivo y por qnien muero? 
No te acuerdas que la adoro, 

Y que de mi no me acuerdo, 

Y que por servirla pierdo 
De mi persona el decoro? 
No te acuerdas de la historia 
De ser tú grande y yo chico ? 
Pero ya, como hombre rico, 
Tienes muy poca memoria. 
Astoifo , Asiolfo , ¿ qué es esto , 



DE GASPAR AGUILAR. 

Qae pierdes la fe de amigo? 
Mas no auiero otro castigo 
Del enojo en que me has puesto 
Sino ver que quedarás 
Sin esposa y sin amigo; • 
Porque Labinia contigo 
No se casará jamás; 
Porque es pilar de la fe, 
Combalido de.malicias. 

Sale UN CRIADO. 

CRIADO. 

¡Albricias, Señor, albricias! 

ASTOLFO. 

Yo las mando; mas ¿de qué?' 

CRIADO. 

De una nueva venturosa 
Que á saber agora vienes. 

ASTOLFO. 

Dime de qué. 

CRIADO. 

De que tienes 
A Labinia por esposa. 

BEU8ARI0. 

¿A quién? 

CRIADO. 

A Labinia. 

BELISARIO. 

Muerto 
Con aquesta nueva he sido. 

ASTOLFO. 

1 Es posible que ha querido 
Venir bien en el concierto? 

CRUDO. 

Si , Señor ; y por honralla 
Su padre, y por verla rica , 
Que no tardes Ce suplica 
En ir á casarte. 

BELISARIO. 

• Calla, 
Calla, infame ; calla va , 
Cierra esa boca maldita. 
Que tanta gloría me quila 

Y tanta pena me ()a. 

¿Por qué con prudencia poca 
El corazón me abrasaste 
Con el fuego que arrojaste 
Por el volcan de tu boca? 
¡ Oh Labinia ingrata , Oera , 
Quién tuviera tal ventura, 
Que jamás de tu hermosura 
Querido y amado fuera! 
Baste ya, si quieres ; baste 
El rigor con que pretendes 
Ofenderme, pues me ofendes 
En el grado que me amaste. 
Porque , aunaoe vuelvas atrás , 
Mas que á todos me quisiste, 

Y tanto roas me ofendiste 
Cuanta me quisiste mas. 

¿ Dónde está tu pecho fuerte , 
En el cual he visto vo 
Que una espada se dobló, 
Queriendo darle la muerte? 
Mas ya en él no es de provecho 
La resistencia pasada; 
Que antes se dobló la espada, 

Y agora se dobla el pecho; 
Que fl interéspuede mas 

gue el puro y perfeto amor 
n una mujer. 

ASTOLFO. 

Señor, 
Escucha un poco, y verás 
La verdad deste concierto , 
Para que el dolor despidas. 

BELISARIO. 

¿A verdades me convidas? 



A buena cosa por cierto. 
Voy me á morir, voyme 4 dar 
La muerte que tü mereees « 

Y por morir muchas veces , 

?uisiera resucitar, 
morir con pecho fuerte; 
Porque son vanos antojos 
Pensar que tantos enojos 
Se acaban con una muerte. 
A desesperar me voy ; 
Vete á goftar de tu prenda # 

Y de la demás hacienda, 
Que desde agora te doy. 
No tardes; que tu esperanza 
Se convierte en posesión , 

Y aunque traidor, no es razón 
Que espere de ti venganza. 
Pues no es bien que de ti espere 
Mayor venganza que ver 
Que te casas con mujer 
Que por interés te quiere. ( Vo m 

ASTOLFO. 

Espera, Scfior, aguarda , 
No te vayas desa suerte. — 
Él vendrá á darse la muerte , 
Si un poco el remedio tarda. 

CRIADO. 

¿Dó vas? que ya no parece. 

ASTOLFO. 

Quiérele , amigo , buscar 
Porque no se venga á dar 
La muerte , que no merece. 

Sale DON GARCÍA , y detiene 
á Astoifo. 

DON garcía. 

Oh señor Astoifo, ¿es hora 
De toparos? 

ASTOLFO. 

Hora es 
De serviros ; mas después 
Podremos hablar. 

' DON GARCÍA. 

Agora 
Podemos, Señor, hablar. 

ASTOLFO. 

Pues id vosotros corriendo 
Tras de Belisario. 

DON GARCÍA. 

Entiendo 
Que no OS debéis de acordar 
Que soy noble ni que soy 
De casa tan importante. 
Ni de la prueba bastante 
Que de mi linaje doy , 
NI que siempre os he querido 
Con Urme amor verdadero , 
Ni que , siendo caballero , 
Por mi amigo os he tenido. 

ASTOLFO. 

Bien me acuerdo que valéis , 

Y qu*en todo me ooligais. 

DON GARCÍA. 

De aqueso que os acordáis 
Mejor es que os olvidéis. 
Para que tenga desvio 
El daño que me babels hecho. 

ASTOLFO. 

Declaradme vuestro pecho , 
Para mitigar el mió : 
Que alborotado me babels. 

DON GARCÍA. 

Pues decidme, sí es verdad 

gue mi valor y amistad 
n la memoria tenéis , 
¿Por qué os pretendéis casar 
Con quien casi eslev casado, 
Qu^es Labinia, á quien he dado 



teíalmi el mejor logar? 
Pretendéis qoe la riqueza • 
•o vuestro valor confia, 
o.lraporn¡nguDavia 
<uTipeiir coD mi Doblexa? 
l.ni'l ¿ entrambo» aquí ; 
ertii que en f os la ríqaeza 
s lo mas, y la nobleza 
A lo menos que hay en mi, 
u<»> porque en lodo se doble 
^vinlija que publico, 
oJiá poco que sois rico, 
Tc hi roacüo que^oy ooble. 
¿..io porque os dejéis 
f imar á Labinia bella, 
lie casaros coo ella, 
üm coocertado habéis. 

ASTOLFO. 

unqae tos tengáis valor , 
¡o jienseis que yo po valgo ; 
ioi> ú es bueno el hijodalgo, 
;i;.idredeaIgo es mejor. 
foVI padre engendra la fama 
\i loJa la decendencia, 
al l¡», mayor preminencia 
itne el tronco que la rama. 
(,ni>s yo de mi linaje 
triewáo ser el primero, 
Inn.nfinDacosa quiero 
Id» itadie se me aventaje. 
|.«< COD todo, si al momento 
bcris lo que yo os diré, 
4 fe T palabra os daré 
l« bo'bacer el casamiento 
{oe ^0) i hacer. 

DON garcía. 

Caro amigo , 
Posible es mercé tan alta? 

ASTOLFO. 

vgn que lo haré sin falla , 
^^üsbaceisloquedigo. 

I>0!t «AHCfA. 

b cosa posible? 

ASTOLFO. 
Si. 
D05 GARCÍA. 

;m<^ decid loque queréis. 

ASTOLFO. 

>)r á Belisario bnsaueis , 

mete traigáis aquí. 
NffoBcuieíorserá 
hcrmele á la posada 
Df LabíDia. 

IK>1I garcía. 

Y si casada 
\i(f>n TOS Labinia está , 

tü2i quedaré? 

ASTOLFO. 

El casamiento 

[H prometo dilatar 
Mieairas le ví is k buscar. 
D0?( garcía. 
h^ ro me parlo al momento ; 

V rad que le dilatéis. 

ASTOLFO. 

h: Dios lo prometo y juro. 

DOXGARCU. 

te tos bien estoy seguro ; 
'(j^ 4 de qué suerte podéis 
i< concierto cumplir, 
^'Aivais agora á casar? 

ASTOLFO. 

'su e\ cura pienso hablar 
^ tiKer q;oe larde en venir, 

V eQtras le buscáis. 

nO$ GARCÍA. 

Adiós; 
Que qoierobiucaile presto. 



r 



EL MERCADER AMANTE. 

ASTOLFO. 

Mirad que consiste en esto 
I¿1 remedio de los dos. 
{Yante.) 

Salen LABINIA v SU PADRE. 

PADRE. 

¿Labinia? 

LAUíniA. 

¿Señor? 

PADRE. 

¿Dóvas, 
Que habiendo de desposarte, 
No quieres aderezarte? 
¿Péatledello? 

LAVINIA. 

Sabrás 
Que, como entre mal y bien 
Quiere la muerte acabarme , 
Yo muero por no casarme , 

Y por casarme también. 
Mira el tormento que tiene 
Mi dudoso pensamiento. 

PADRE. 

No tratemos de tormento 
Agora que Astolfo viene. 

Sale ASTOLFO. 

ASTOLFO. 

¡ Oh señor suegro ! 

PADRE. 

Ah Señor, 
Mucho ya Labinia os quiere , 
Porque me ha dicho que muere 
Por casarse. 

ASTOLFO. 

De mi amor 
Nunca menos esperé; 
Pero ¿habéis hecho notorio 
A nadie este desposorio? 

PADRE. . 

¿Por qué lo decís? 

ASTOLFO. 

¿Porqué? 
Porque viene gente agora. 

PADRE. 

Por mi parte, yo os prometo 
Que nadie sabe el secreto? 

ASTOLFO. 

Sin falta alguna es Lidora , 
Que viene a buena ocasión 
Con Loaisa, el escudero. 

Salen LQAISA t LIDORA. 

LOAISA. 

¿Dónde vas, Señora? 

UDORA. • 

Quiero 
Estorbar su pretensión. 

LOAISA. 

Y eso ¿podrá ser? 

LIDORA. ' 

Muy bien ; 
Porque este falso , alevoso. 
Primero ha sidb mi esposo 
Que de Labinia. 

LOAlSA. 



Y ¿con quién 
la verdad? 



Podrás probar 

LIDORA. 

Tü vales por mil testigos. 



Ui 

Sale DON GARCf A y los criados, que 
traen á BELISARIO ando, y uno de- 
líos tiene un cordel en la mano. 

SELISARIO. 

No me traigáis, enemip:os, 
A ver tan gran crueldad. 
Pues tanta gloria he perdido, 
Dejadme, dejadme estar; 
Mas si me queréis matar, 
Bien es haberme traído , 
Porque muera poco á poco 
A vista de mi contrario. 
don garcía. 
¿ Eres loco , Belisario? 

BBLISARIO. 

Yo me holgara de ser loco. 

ASTOLFO. 

' ¡ Oh mi señor don García ! 

dox garcía. 
Belisario viene aquí. 

ASTOLFO. 

¿Porqué le traéis ansí? 
Do.i garcía. 
Porque matarse quería ; 
Que porque algún embarazo 
No le hiciese al pensamiento 
Deste vuestro casamiento 
El firme y estrecho lazo. 
Un lazo al cuello se^chó 
Con tan grande desconcierto, 
Que luego quedara muerto 
Si no le valiera yo. 

ASTOLFO. 

Bien es, señor don García , 
Que, pues vos habéis guardado 
La palabra que habéis dado , 
Guarde yo también la mía. 
Yo ofrecí de no tomar 
A Labinia por mujer, 
Si á Belisario traer 
Pudieses á este lugar. , 

Y pues ya ninguna cosa 
Queda en esto por cumplir. 
No la puedo recebir 

Ni querella por esposa. 

Y no tengo libertad , 
Porque es mi esposa Lidora. — 
¿Esto no es verdad. Señora? 

, LIDORA. 

Si, Señor; decis verdad. 

LABIMA. 

Pésame, fiero enemigo , 
De no hacer el casamiento. 
Porque de tu loco intento 
Quisiera darte el castigo; 
Que sí quise , como ves , 
Conmigo, Astolfo, casarte, 
Solo ha sido por matarte, 

Y por matarme después , 
Como lo dirá esta daga , 
Que apercebida he traído. 

BELISARIO. 

No hay contento mas subido. 

DON GARCÍA. 

No hay bien que mas satisfaga. 

ASTOLFO. 

Pues sabrás , Labinia hermosa , 
Que si con tanto cuidado 
Hasta agora he procurado 
Recebirte por esposa , 
Que fué porque no llegases 
AI poder de don García, 

Y porque en esta porfía 
Con Belisario quedases. 

DON GARCÍA. 

¿ Cómo es posible qne tal 



US 

Oigo en la presencia mía? 
Mal haya el tíombre que tta 
Del nombre que üo es su igual. 

ASTOLFO. 

Y ansf, aquf le resiituyo, 
Por no perderle el decoro, 
Todo mi grande tesoro. 
Que no es mió , sino suyo. 
YconGeso desde agón 
Que el tesoro que be tenido 
Solo encomendado ba sido. 

LIDORA. 

¿Que no es"^ tuyo? 

ASTOLrO. 

No, Sefiora; 
Que de Belisario es. 

LIDORA. 

Maldigo la suerte mia. 

PADRE. 

I Grande bien ! 

LABUflA. 

¡ Grande alegría ! 

BELISARIO. 

Amigo , dame tus pies ; 

Y si 00, las manos tuyas ; 

Y si no, dame tu pecbo, 
Adonde con un estrecho 
Abrazo me restituyas ; 



DE GASPAR AGÜIUR. 

Porque del hurtado he sido 
Con la fuerza del dolor. 

ASTOLFO. 

Belisario, i tu valor 
Quedo obligado y rendido. 

PADRE. . 

Quiero darte el parabién 

De la hacienda que has cobrado , 

Belisario. 

BELISARIO. 

Y de casado 
Me le puedes dar también; 
Porque de tu bija hermosa 
Probé el amor verdadero, 

Y con tu licencia , quiero 
Recibilla por esposa. 

PADRE. 

Para mf no hay bien mayor. 

LABiniA. 

Ni para mí mas contento, 
Aunque enojada me siento 
De que probases mi amor. 

BELISARIO. 

No tienes de qué enojarle 
Si probar te be pretendido, 
Pues casi, casi he venido 
A perderte por probarte. — 

Y tú, que en esta ocasión 

La hacienda me has entregado » 
y cou la hacienda , me has dado 



La gloria i mi eortton , 
Enciende que por mi ffusto, 
Tanta parte de mi hacienda 
Te daré, que el mundo eniiencU 
Que te pago lo qu*es josto. 

AStOLPO. 

Para m4 no es menester 
Esa nobleza extremada, 
Pues cuando no me des nada , 
Te quedaré yo k átber, 

»0!f ^AlCU. 

No Imagines que estoy (ríste 
Porque, Astolio, me engaftaste , 
Pues bien mirado , guardaste , 
La te y palabra que diste. 
Triste estoy por el favor 
Que Belisario ha gozado ; 
Mas vo triste y él casado • 
No sé ooAl queda peor« 
Ya no quiero ser mas loco 
En sufrir y padecer , 
Antes imagino ser 
Tin desamorado tronco. 
Nu quiero ver ojos belloa 
Para tantos desvarios; 

8ue, i trueque de abrir loa mios, 
uelgo de llorar con altos. 

Y con esto se remedia 
La fuerza de mi desden, 

Y con aquesto también 
Se da fin á la comedia. 



COPLAS. 



' ¿ Que 8u oficio ha Juan dejado f ^ 
Si que le dejó , dejóle á la fe. — 
Puee dime, ¿por quéf^ Yo te lo diré : 
Porque ha perdido mat que no ganado. 

Fué primero esgrimidor 
Juan, y habiendo carestía, 
Cuancfo todo se subía , 
Su oficio bajó, y peor 
Vendió su mercaduría. 
Hallándose tan medrado , ^ 

Dijo : c Nunca tal pensé 
Deste oflcio tan honrado.» 
Pues dime, etc. 

Lueffo en ser poeta dló, 
e coplas el mundo hartaba ; 
1 mismo se las cantaba, 

Y aun alguna vez pagó 

A quien se las escuchaba. 

El triste quedó empeñado 

Al cabo deste abecé , 

Poeta necesitado. 

Puet dime i etc. 



g 



D<»spues desto, comediante 
El pobreto vino á ser; 
En esto se echó á perder, 
Osando salir delante 
Infinito bachiller. 
Dijo el uno : < i Qué afectado ! > 
Otro respondió : c No sé 
A qué sale este cuitado.» 
Puet dime , etc. 

Aprendiz*de tabernero 
Por la costa se ponia ; 
Pero nadie le quería. 
Aunque, á /alta de otro cuero, 
Un lugar henchir podía. 
Medio está desesperado; 
No sin causa, pues que ve 
Que es de todos desechado. 
Puei dime , etc. 

Oficio de sacristán 
Tomara de buena gana ; 
No se lo consiente Juana, 
Porque le es contrario á Juan 
Levantarse de mañana. 



Ya dice muy mesurado 
A que quiera me porné , 
La fortuna le ha postrado. 
Pueedimefeio» 

Dice que si las señoras 
Le quieren por pajecico , 
Pues que no le falta pico , 
Servirías ha á todas ñoras ; 

ue es barbado ya y bonico. 

slá dolías conífado * 

ue le harán cualquier inercé ; 

s buen mozo y muy callado. 
Pues dime ^ etc. 

A la guerra de otra soerle 
Amenaza que se irá, 
Y que si muriere allá , 
A las damas de su muerte 
La culpa les echará. 
No se carguen tal pecado « 
Digan si le llamare ; 
Que está presto á su mandado. 
Puet dime , ¿por quéf-^ Yo te ío diré 
Porque haperdido mat que no ganodi 






asacan 



LA FAMOSA COMEDIA 



DS 



LA GITANA MELANCÓLICA, 



COMPinSTA 



por GASPAR AOUILAA, p9«U v«lMÍoUno. 



LOA. 



Cabierla de ojos piatan i la Fama , 
Los carritlos hinchados , j á una trompa 
Aliento siempre daodo, con que inflama 
Del fiero liarte la Incida pompa; 
Sa voz por todo el orbe se derrama, 
Aanqne por Tarios casos se interrompa ; 
Y pues todos la tienen por parlera, 
Pintar también con lenguas se debiera. 

Qae si las lenguas doptas ▼ elocuentes 
No publican los necbos sellalados 
De los principes sibios j valientes • 
En la paz y en la guerra aventajados , 



goedarse ban sin los premios competentes , 
n olvido perpetuo sepultados , 
Pues del valor el premio es la alabanza, 
Que con peligros y sudor se alcanza. 

Y aunque es oficio propio de la bistoría 
Celebrar sus haza&as v blasones, 
Muchos tambieu ensalzan su memoria 
Haciendo dellas representaciones; 
Pues los que son celosos de la gloria 
Que se debe á tan Ínclitos varones; 
Sírvanse de prestar benigna audiencia, 
Y casi gozaran de su presencia. 



LA GITANA MELANCÓLICA. 



PERSONAS. 



IRENE, gitana, 
NUMA, soldado. 
TITO, emperador. 
MARIO, capitán. 
TURNO, toldado. 
GESTA, toldado. 



Romanofl. 

UN EMBAJADOR. 
UNA ESPIa. 
UN CRIADO. 

Dos MÉDICOS. 
Dos MÚSICOS. 

Soldados. 



Judiof. 



JOSEFO, generai de Jeru- 

talen. 
ABER, «tí hija. 
EL PONTÍFICE DE JKRU- 

SALEN. 



ÜNlAS, > .. . 
ISMAEL, r^^^« 
Dos coNsiLumos. 
Soldados. 



JORNADA PRIMERA. 



Salen IRE^E , gitana , t NUMA, tol- 
dado romano. 

iTú te acuerdas, peleando, 
lie mi? 

' ?IUMA. 

No. • . 

IRENE. 

Quiero creello, 
Pnes me lo vas confesando. 

NDMA. 

¿He de acordarme de aquello 
En que siempre estoy pensando? 
¿No ves que suelo pensar 
Siempre en tu amor verdadero, 

Y que , en ley de bien amar, 
Nadie se puede acordar 
Sin olvidarse primero? 

Á Por qué , Irene, has pretendido 
Decir que la fe te pierdo? 
Que yo, como amante cuerdo, 
Por no decir que me olvido, 
He dicho que no me acuerdo. 

IRENE. 

Tu razón , Numa, no abones; 
Pues, bien mirado, está llena 
De engaftos y traiciones , 
Que pocas veces es buena 
Razón que funda en razones; 
Lo mejor es confesar 
Que dijiste el no de veras. 

NUMA. 

Escúchame. 

IRENE. 

No hay lugar. 

NÜMA. 

Irene hermosa , no quieras 
Hacerme desesperar. 
Que por la gloria que ves 
Que de tu vista me ofrece 
Tan soberano interés , 
Por la tierra que merece 
Resar tus hermosos pies , 
Por las lucientes estrellas 
Que solo á tu perficion 
Rinden ventaja , pues ellas 
Son infinitas y son 
Menos que tus gracias bellas, 
Por el rubio sol dorado 
A quien ilustrando vas 
Con tu resplandor sagrado, 

Y por ti , que vales mas 
Oue todo lo que he Jurado» 



Que me burlé , no estés triste , 
Que me anuncias mal suceso. 

IRENE. 

Cuan mal mi pecho entendiste : 
No digas tal , oue confieso 
Que burlando lo dijiste ; 
Confio de tu yalor. 
Aunque esto es descuido mió, 
Pues mirándolo mejor. 
Por la parte que confio 
Dejo de tenerte amor ; 
En gran confusión me has puesto 
Con lo que dijiste agora. 
(Tocan al arma dentro ^ y dicen ;) 

VOCES. 

¡ Al arma , al arma ! 

NUMA. 

¿Qué es esto? 

IRE.NB. 

Al arma tocan. 

NUMA. 

Se&ora, 
Conviene que vaya presto, 
Porque no digan jamás 
Que be dejado de ser hombre, 

IRF.NE. 

Numa invencible, ¿dó vas? 

NUMA. 

A merecer ese nombre 
Que de invencible me das ; 
Voy luego á dar el asalto 
Contra este pueblo traidor. 
Porque tengo sobresalto 
Que ha de ser contra mi honor, 
Si en él por ventura fallo ; 
Dios sabe , Irene , cuál salgo 
Destos gustos, de bien llenos; 
Pero importa sufrir algo, 
Porque nadie me eche menos , 
Y me halle do mas valgo; 
Que por ser tu padre Tito, 
Nadie el decoro te pierde. 

IRE.1E. 

Pésame , Numa , infinito 
Que dejes el árbol verde 
De mi esperanza marchito. 

NUMA. 

Señora , dame lugar. 

IRENE. 

Si buscas , fiero arrogante , 
Fuerza para conquistar, 
¿ Qué fuerza podrás hallar 
Gomo una mujer amante? 
Si buscas muro deshecho, 
Aqui está mi libertad 
Por ti puesta en tanto estrecho ; 
Si buscas una ciudad, 
Babilonia está en mi pecho ; 



¿Qué quieres, ingrato, baeer? 
¿Asi pones en olvido 
Tu nobleza y mi querer? 
¿ Asi dejas lo vencido 
Por lo que está por vencer? 
Guerra tus manos me déo 
Primero oue en este dia 
La des á ierusalen. 

NUMA. 

Irene del alma mia, 

Bien dices , mas no haces bien ; 

Porque aunque quiera sufrir 

Que mi honra se destruya 

Rn dejarme de partir, 

Por lo que toca á la tuya 

No lo debo permitir; 

Y asi, me parto y me estoy, 

Y unto al ánimo y miedo 
Iguales parias les doy* 

Que por mi honra me quedo 

Y por la tuya me voy; 

Y DO solo por ti es bien 
Emprender hechos taD grandes , 
Mas por tu padre también , 
Que ha cercado» como sabes, 

A la gran ierusalen ; 

Y aunque le voy á valer 
En aquesta guerra fiera , 
Contrario quisiera ser, 
Porque tu padre tuviera 

Un hombre mas que vencer; 
Adiós. 

IRENE. 

Pues me liaa de dejar. 
Que mires por tu persona 
Solo te quiero encargar. 

vocKs. (Dentro.) 
¡AI arma, al arma! 

HUMA. 

Perdona; 
Que ya no puedo esperar. ( Va 

IRENE. 

Desesperada me dejas 
En el mar de mis tormentos , 
Por ver, Numa, que te alejas 
Mas ligero que los vientos. 
Que ya importuno con quejas; 
¿Qué es esto que pienso hacer? 
Si siendo corta , no puedo 
Esta ausencia padecer, 
¿Cómo he de sufrir el miedo 
De que eterna pueda ser? 
Puede ser que el cielo acuda 
Con un golpe tan mortal , 
Que no pueda dalle ayuda ; 
Mas triste , si ha de ser mal , 
¿Para qué lo pongo eo duda? 
Cierto será el dolor fuerte 
Que ya imaginando voy ; 
I Y es tan contraria mi suerte , 



ne porque do nra^ra, estoy 
or descalle la muerte.— 
mor. que eres en la tierra 
ios(JeÍo$eoan)orad08, 
if^o que la lai destierra, 
j:u]3 (lelos soldados, 
>r lo qae tienes de goerra , 
mt3le á Noma la veoda 
f los ojos , porque ver 
;f(h cualquier qae le ofenda , 
turlteselaá poner 
giodo okidartne pretenda. 

ilfn TITO, emperador, MARIO, ea- 
ntsn , T TURNO, totdaéo» romana. 

TITO. 

I que sale deste asalto 
donoso mi escoadroo , 
«o podemos hacer alto. 

)8é erecto, que el corazón 
edi grande sobresalto? 
ipadre Tiene. 

Trro. 
Mandad , 
irío, a mi gente que al panto 
:)!ej6de la ciudad. 

(Vm« Mmia.) 

ItCIfB. 

ndo el bien me viene junto , 
lo que pienso es Terdad. 

TITO. 
IICKC. 

Señor. 

TITO. 

Gloria mia , 
lio el verte me Eittaba ; 
irque cuando combatía , 
le el cielo, que pensaba 
II po ti que en lo que hacia. 
«¡no estás? 

¿Cómo be de estar, 
36 roniitto luchando 
d ri lemor j el pesar 
i^Mutiíimi alma cuando 
ii.la>Uí al arma locar? 

TITO. 

inr irías, hija mía, 

Ei rumor te ha despertado. 

IIENB. 

'0^0, Seoor, que dormia ; 
r;i!(;rl gozo que tenia, 
f k*\i ba sido soñado. 



So/f MARIO, cspüdii. 

MAaio. 
líes. Señor, al real 

tecogen. 

TITO. 

¿Qué se ha hecho * 
este asalto mortal? 

y mego. 

No sospecho, 
^uma buena señal. 

«4BtO. 

Hisabcs.TitoniTencibie, 
f f Mas Bunltas soberbias , 
emiUempotoTolapai, 

DHudas con hiedra, 
ubao llenas de gente 
^cpenrechos de guerra, 
liodoUegiron les lujos 

UD.CbbL.*!. 



LA GITANA MELANCÓUCA. 

Con las armas ¿ ofeodellas. 
Sabrás pues que en comenzando 
A combatir las almenas , 
Vieron cómo en los castillos , 
Tremolaban las banderas. 
Hablando mejor , temblaban 
Mas de nuestras gentes fieras. 
Que las vieron , que del viento 
Que daba entonces en ellas. 

Y cada cual , codicioso 
De tan vitoriosa empresa. 
Arrimaron todos juntos 
Al muro las escaleras; 
Adonde estaba de gente 
Una gruesa nube espesa , 
Que con truenos de amenazas 
Arrojó lluvia de piedras. 
Trabóse alli uua batalla 

Tan cruel y tan sangrienta , 

§ue el fuerte muro quedó 
odo cubierto de flechas , 
El sol , de color de sangre ; 
El suelo, de gente muerta ; 
Tu campo de regocijo , 

Y el alto cielo de quejas. 
Mas después de retirados , 
Hallamos , Señor, por cuenta 
Que son trescientos los muertos , 
Los cautivos ciento y treinta, 

Y que esto no cuesta nada ; 
Bien es verdad que nos cuesta 
La persona del gran Numa, 
Que en la ciudad queda presa. 
Porque quiso adelantarse 

A todos en la pelea ; 

(Desmdyoie Irene,) 
Que de adelantarse á todos , 
Nacen semejantes penas. 

TITO. 

Hija , ¿qué te causa espanto? 
Teneld^ , qne se desmaya 
Sin preceder nfngon llanto; 
¡Mal haya el placer, mal haya 
Vitoria que cuesta tanto! 
¿Desmayóse? 

TCRÜO. 

Sefior, s{. 

MARIO. 

El color tiene perdido. 

TITO. 

Hija mia , vuelve en tí. 

IRENE. 

Padre, de mi no he salido ; 
Que yo nnnca estuve en mi. 
Antes i decirte vengo 
Que ocupada el alma queda 
Con el aolor que mantengo ; 
Si hay cosa alguna que pueda 
Ocupar lo que no tengo. 

TITO! 

I Qné ! ¿No tienes alma ? 

IREXE. 

No; 
Ni 4 lenella mas me ofrezco , 
Pues tanto mal me causó. 

TITO. 

¿Quién padece? 

1REI<(E. 

Yo padezco. 

TITO. 

Y ¿quiénes la causa? 

IRENE. 

Yo. 

Trro. 
Sin drda es melancolía * 
Qne del cuento le ha nacido.— 
Mi bien , mi luz, mi alegría , 
¿Por qué ocasión has querido 



145 

Perturbarla gloría mia? 
Ensancha ese corazón ; 
Llora un poco , mas no llores, 
Que me darás mas pasión. » 
¿Turno? 

TCRRO. 

Sefíor. 

TITO. 

Los dolores , 
Haced en esta ocasión * 

Que vengan con brevedad. 

TURNO. 

Haré que vengan al punto. ( Vate.) 

TITO. 

Di , ¿no te causa piedad * 

Ver que me tiene difunto, 

frene, tu enfermedad ? . 

Serena tus bellos ojos , 

Que un tiempo, por ser lan bellos, 

Eran del soi los despojos , 

Y agora exbala por ellos 
El corazón sus enojos. 

i No sabes que el ser te di? 
¿Por qué dármele no quieres. 
En miraf, hija, por ti , 
O por mi mismo, pues eres 
Un yo apartado de mi? 
Mas si nuestros cuerpos son 
Conformes en la unidad , 
¿Cómo el mió con razón 
Padece tu enfermedad , 

Y no sabe la ocasión? 

Y pues no- puedo saber 
Sino sufrir tu dolencia. 
Sin duda debe de ser 
Aquesta correspondencia 

Para solo el padecer. * 

Satén TURNO, toldado^ t dos ntrn-* 

COS. 
TURNO. 

Como mandaste, vienen los doctores. 

TITO. 

rOh amigos de mi alma y de mi vida ! 
Mirad la gloria de mis tristes ojos, 
Cuan afligida queda entre los brazos 
. Del que le dio la vida y ser que tiene ; 
De la misma manera que la parra, 
Que aunque viene á secarse , porque el 

[tiempo 
Le quila la virtud vegetativa. 
Queda abrazada con el árbol suyo. 

MÉDICO. 

¿No sabremos. Señor, qué fué la causa 
Deste mal repentino? 

TITO. 

En este punto. 
En este punto miserable y triste. 
Sin ninguna ocasión , sin causa alguna, 
Estuvo á pique de perder la vida. 

MÉDICO. 

Pues Señor, no te aflijas ni congojes ; 
Porque, considerando el .sudor frió. 
La poca calentura, el rostro pálido, 

Y el (color denegrido de los ojos , 
Es humor melancólico. 

TITO. 

¿Es posible 
Qne el humor melancólico la ponga 
En tan grande peligro? 

MÉDICO. 

No íe espantes, 
Qne otros mayores daños causar poe- 

Y para mitigar el que le ha hecho, [de. 
Importa que se alegre. 

TITO. 

¿Quién? 
10 



ntbicó* 
U Infanta. 

TITO. 

Sipadíese alegrarse, no seria 
Nada su enfermedad. 

MÉDICO. 

Pues si no puede, 
Mándale luego baoer fiestas y juegos, 
DeMnanera que pueda divertirse ; 
Que las cosas de gusto y alegría 
Son de mayor proveclio que las yerbas 
Para esta enfermedad. 

TITO. 

tfuclio me holgara 
Qtie fuera menester mi propia sangre 
Paracurar la que es mi sangre propia ; 
Mas , pues bactendo tiestas y alegrías 
Cu rar se puede enfermedad tan grande, 
Quiero poner por obra ese consejo.^ 
¿Mario? 

MAMO. 

SeBor. 

TITO. 

Procura que mi líente 
Deje las armas de las manos tieras» 
Y que toda se ocupe y entretenga 
En hacer fiestas, juegos , regocijos. 
Máscaras, danzas , bailes y otras cosas, 
Para ver si con ello se divirrie 
Mi desdichada hija ; y al momento [do 
Puedes hacer que sé publique un ban- 
Con el cual se prometan grandes pre- 

[inios 
A todos lo que en esto se ocuparen ;. 
y al que fuere tan diestro, que le pueda 
Causar el regocijo que pretendo, 
Alegrando sus bellos, tristes ojos. 
Le ofrecerás aquéllo que pidiere, [sa, 
Üeapuesque hayan salido cou la empre- 
No embargante que pida cualquier co- 

[sa; 
Que por el bien de Irene , que es el 

•[mío, 
Daré toda mi hacienda y aun mi vida. 

«AhlO. 

Yo me parto. Señor, á obedecerte. 

TITO, 

¿Qo^es aquesto, Irene amada. 
Que en lu gasto no me empleas? 

IRENK. 

Si hacer mi gusto deseas, 
No dejes , padre , hacer nada. 

TITO. 

Grande es su pena y dolor. 

Méoico. 
La tuya. Señor, no ablande; 
Que aunque su dolor es grande, 
La medicina es mayof. 

TITO. 

Tanto en aquesto confio, 

Que tengo el alma resuelta * 

En dar con ella una vuelta 

Por el ejército mió ; 

Pues en todo lo criado 

No hay cosa , á mi parecer, 

Tan hermosa como ver 

Un ejército formado. 

Quizá el velle será parle 

Para curar su dolencia. * 

I Dónde vais? 

MÉDICO. 

Con lu licencia, 
Queremos aconpaftarie. 

Trro. • 

No hay deso necesidad, 
viaice. 
^•xeremos ir, si te place , 



DE GASPAR ACCfLAfl. 

Por ver qué discurso hace , 
Señor, esta enfermedad. 

IVante.) 



Cambia la deeorsóaa. 
Salen dos iOdIos, con NUMA, pftH, 

JUBiO i.^ 
Tu crueldad fué tan crecidn. 
Que , por darte muerte üera 
Continuamente, quisten 
Darte y quitarle la vida. 

ROMA. 

Pues, hermanos, ¿qué hice yo, 
Que me tratáis desta suerte? 

JUDÍO !.• 

Diste á mi hermano la muerte, 

Y al padre que me engendró. 

ROMA. 

Mirad con razón lo hecho; 
Veréis mi salisfaeion . 

lUDÍO !.• 

El enojo y la razón 
Nunca viven en un pecho. 
Tu has de morir. 

RUMA. 

i Oh traidor! 
No me pesa de mi muerte. 
Sino por morir de suerte. 
Que soy Sansón de mi bottor; 
Porque con ella ofrecerme 

§uise, y morir por vencer; 
asi, fuistes menester 
Tantos mil para ofenderme. 
Pues en esta guerra vil 
Dos mil hombres me prendía tes , 
Tres mil atar mepudistes, 

Y matarme cuatro mil. 

Y quieran los dioses santos, 
Porque no muera mi nombre. 
Que entre tantos haya un hombre 
Que diga que fuistes tantos. 

JUDÍO !.<' 

Aquí todos cuentan mal ; 
Mejor es que él mismo caeott 
Los que le damos. 

JUDÍO 2.<^ 
Detente. 

JUDÍO i.'' 
¿Quiénes? 

JUDÍO 1° 

Nuestro general. 
Sale iOBKFO, generai áe Jeftrsnleñ. 

JOSCFO. 

¿Qué es esto, pueblo villano? 
¿De qué hacéis tantos extremos? 

JUDÍO 1." 

Matar, Josefo, queremos. 

JOSEFO. 

¿Matar? 

JUDÍO 1.^ 

SI. 

JOSCFO. 

¿A quién? 
JUDÍO 1.^ 

A un romano. 

JOSEFO. 

¿Ha hecho algún desconcierto? 

JUDÍO !.• 
Es tan Oero en el combate. 
Que no hay hombre de quilate 
Que por él no quede muerto. 

Y tanto, que me dc;)ó 



A mi sin padre ni hermano ; 

Y asi, con mi propia mano 
Tomo la venganza yo. 

JOSEFO. 

Sin duda, cobarde gente, 
Loca, infame , mal nacida, 
Que no le quitáis la vida 
Sino porque fué valiente. 
Mas honra fuera, por cierto. 
Que ese castigo llevsra 
Primero que no os matara 
Esos que decis que ha muerto ; 
Que él está, como enemigo , 
Obligado á pelear, 

Y vosotros a mirar 
Que no merece castigo. 

Mas vuestros pechos ardientes. 
Que en la venganza se InOamaD , 
No viven si no derraman 
Sangre de hombres inocentes. 
Pues si con tal tiranía 
Los romanos nos cercaron , 
Fué por la que derramaron * 
Vuestros padres algnii día. 
Que aunque yo sus desvarios, 
l'omo vosotros , h«redo , 
Pues los conoxeo, lof puedo 
Llamar vuestros, y oo míos. 
Templad , templad esa furia 
Tan indigna de alabanza ; 

8ue nunca hay sed de venganza 
onde no hay fuego de injuria. 

JUDÍO i.® 

¿Los nuestros muerte reciben, 

Y este ha de vivir aquí? 

JOSEFO. 

¿No es cautivo? 

JlDiO !.• 
Señor, si. 

lOfllFO. 

Pues con aquesto reviven; 

Su'esto de prender cautivos 
ace á la patria dichosa ; 
Pues por ser tan belicosa, 
Prende los contrarioir vivos. 
Dejaldt. 

jodIo i.^ 
¿A quién? 
losero. 
Al romano 
Quiero que luego dejéis, 
Si en su lugar n« queréis 
Dejar la vida en ni mano. 

junio 1.^ 
Luego ¿porque fué homicida, 
La vida le has concedido? 

lOSEPO. 

Digo que porque lo ha sido, 
Le quiero otorgar la vida. 
¿Qué queréis? 

JUDÍO !.• 
Desta senteacia 
Pedirle al cielo justicia. 

{Yante ioiJudioM.) 

ROMA. 

Principe de la milicia, 
Kspejode la clemencia. 
Dame esas manos. 

JOSSPO.^ 

No priiebes 
A estar tan agradecido; 
Que este lúen que hasrecebido, 
A tu nobleza lo debes» 

scaA. 
Hablas al fln como hidalgo, 
Por aventajarte en todo. 

JOSEFO. 

No me tiates dése modo. 



Bien es piff certt en algo. 
íep30osctaioteIlaiA)$. 

KÜUÁ, 

Vuma. 

loskfó. 

¿Namá? 

ünu. 

Si^Seiknr. 

iOSKTO. 

Ta tns Nqiu, €l iriiInMor 
V tantas ?idasjfiiiitjs? 
ru eres el fuerte vanm 
iseüiü ¿ mis gestes la rnuerie? 

SI varón so^ maS tío el ftacirt^ 

JOSCFO. 

>¿saae de ta prisión, 
nuil A. 
I Por qué deUa ti& ba pettdot 

JOSEFO.* 

htiu laiprínieraiDeota, 

r por la infinita gente 

;ae hibri sio duda costado. 

^Tü paedes quererme biea? 
iCo(Do es esto? 

lOSEPO. 

No te asombres; 
}i]e no soto vences hombres , 
h^ volttfltades tambieo. 
Uil cosas te vi emprender 
t^^di' el maro donde estaba; 
\ junque en mi daSo, me holgaba, 
Satta, de verte vencer. 
líae luí golpea y rigores 
[bbn muertes diferentes : 
iK'aOmirKícwimis gentes, 
i 9 lul coraxon de amores. 
\ '.vilo hoitnba de verte 
Bicer ioTÍdioso i Marte, 
L>u<. irasporlado en mirarte, 
k( oiiidaba de ofenderte. 

ITCIA. 

M lodo quieres la palma? 
,. No bí&u con pecbo altivo 
Iriirr el cuerpo cautivo, 

^i<oaio(ÍTarineet alma 
i^Q ilotas oiiiigadoDes? 

J09RF0. 

b DDTor queda por ver. 
Liesoimiyor puede ser? 

/OSEFO. 

Si. 

.Cómo! 

JOSEFO, 

¿En doda topones? 
sbris que quiero que entiendas, 
Ur.úfiida Homa lambiea, 
loejujiüeoe Jcrusaleo 
Wrsooasqae tienen preodas. 
UoiKjuenolaslnieaml, 
l<> qmero agota probar 

Que so; hombre de üar, 

N'to eti Carme de li. 

U'ie luoqoe esto es propia alabansa. 

'•müarmeeoesteaprielo 
•)(micooiruio,esefeto 
J-vohradacooflanxa. 
¡i&i.&i me das palabra 
0^»e lo meiia será dcrta, 
o haré inMOqae la puerta 
Iicitaadidiaieabra. 



LA Glf AÑA tffiLANeÓttCA. 

IfÜMA. 

Yo te prometo. Señor, 
Que he de volVer'á morir. 

JOSEPO. 

Pues al campo bas de salir 
Con nombre de embajador. 

Y advierte que la embajada 
Que agora pretendo darte , 
US de mi parte , y de parte 
De aquesta ciudad cercada. 
Dile a Tito ove le ruego 

Y pido con humildad 
Que destruya eála ciudad , 

Si pretende , á sangre y fuego. 
Solo que no la destruya 
Con este atóte stuiesiro; 
Porque es mucho daño nuestro, 

Y poca alabanza suya. 
Pero si pretepde hacer 
Que nadie se desespere , 

Y con un concierto quiere 
Su vitoriageunoblecer; 

Lo que ham en nombre mió. 
Haré fardar en mi nombre. 
En señal de que soy hombre 
Que de un contrario me fio. 
Si crédito no te da, 
Ponle al cielo por testigo; 
Mas está tan mal conmigo, 
Que aun testigo no será. 

Y mira bien que le coentes 
La hambre y necesidad 
Que padece esta ciudad, 
Cabeza de tantas gentes. 
Todo aqnesto que te digo. 
Con respeto y con amor 
Dirás como embajador, 

Y rogarás como amigo. 

MOMA. 

Es tu buen término tal , 
Josefo, que ser quisiera 
General porque pudiera 
Darte gusto general ; 
Pero queda satisfecho 
De mi intrínseca afición. 

JOSEFO. 

Ya he visto tu corazón , 
Que se trasluce en el pecho. 

unías. 
Pues , Señor, ¿ qué haces acá ? 

lOSIPO. 

¿06 vas? 

uhIas* 

A llamarte. 

lOSCFO. 

Escucha. 
{Háblate ai oiáo.) 

Y con diligencia mucha 
Se ha de hacer. 

unías. 

Luego se hará. 

JOSEFO. 

Bien puedes, Numa, salir 
De la ciudad cuando quieras. 

üldAS. 

Vamos , romano. 

JOSEFO. 

¿Qué esperas? 

NUMA. 

Quiérome antes despedir. 
Mas despedirme no debo 
De ti ahora , aunque me voy ; 
Que en ti convertido estoy, 
Mientras este cargo llevo. 



JOSEFO. 

También yo me siento en tf 
Tan de veras convenido, 
Que aun la palabra no pido 
De que volverás aquf. 
Porque sé que has de volver 
Adonde t& mismo estás, 
Que soy yo. 

IfUIIA. 

Nodiga$ mas. 
Que no sabré responder. 
Pues para estar satisfecho 
De que en mi no habrá mudaota, 
No quieras mayor fianta 
Que la nobleza que bas hecho. 
Quédate en pac. 

JOSEFO. 

Dios te guie. 
( Yawe Numa p ¡Jnía$,) 
¿Qué es esto? De mi me espanto, 
Que en cosa que importa tanto. 
De mi contrario me fie. 
Mas quiero volver en mi 
Antes que mas quejas dé , 
Pues primero le obligué 
Con la vida que le di. 

Y aunque esta es rerdad saUda» 
Yo sé oue queda obligado 

Coo haberme del fiado. 
Mas que con darle la vida. 

Y por eso, á pensar vengo 
Que si deja de volver, 
Por castigarme ha de ser 
De la duda que del tenso. 
Pues sin razoy desconno 

De un hombre noble obligado. 

(Sale mU^Mdado Juéíe^ 

unías. 

Como mandas te be sacado 
A Numa fuera. 

JOStFO. 

¡flijomio! 
El cielo dará aparejo 
Para tu boda algún dia ; 
¿Quémequerias? ' « 

unías. 
Queriá 
Decirte cómo el Consejo 
Te llama. 

JOSEFO. 

Quiero ir á ver 
Si hay de remedíamos modo. {Vate.} 

UNÍAS. 

Yo sé que serás en lodo. 
Como siempre, menester. 
En puesto alegre me deja, 
Si , á pesar de mi tormento, 
Escucna Aber el acento 
De mí lamentable queja, 
i Ay Aber! Ay mi alegría ! 
¿Cuándo, di, el tiempo ha de ser 
En que cumplida he de ver 
La larga esperanza iiáia? 



Sale ABER , h^^a de JúeefOf é ma ven- 

fano. 



ASEB. 

A Unias siento , y no dudo 
De acudir á su dolor ; 
Porque me ba hecho el amor 
Oveja, que siempre acudo 
Al silbo de mi pastor.^ 
Unías. 



Í48 

DRÍAS. 

Se&ora. 

ABBR. 

Espera , 
Que ya voy. (Vow.) 

D9ÍAS. 

Sin duda quiere 
Que con esperansas muera , 
Pues ha sido la primera 
Palabra decir que espere; 
Que, como las cosas son 
Tan sujetas á mudanza , 
Cualquier acto de afición 
Que empieza por esperanza 
Para en desesperación. 
Mas este discurso es malo, 
Porque la discreta Aber, 
Como mi esposa ha de ser, 
Sin duda que algún regalo 
Debe de quererme hacer. 

Sale ABER. 

ABER. 

¿ Yft no me quieres hablar? 

OfVfAS. 

¿No sabes que no me atrevo? 

ABBB. 

4 De dó Tienes? 

drías. 
De buscar 
A tu padre. 

ABBR. 

¿Qué hay de nuevo? 

DfdAS. * 

Hale mandado llamar. 

ABER. 

¿Quién? 

drías. 

El Consejo. 

ABER. 

¿Qué quiere? 

DRÍAS. 

Remediar con brevedad 
La gente desta ciudad , 
Que, como sabes, se muere 
De, hstaibre y necesidad ; 

Y asi, quieren emprender 
£1 postrer remedio agora 
De poderla socorrer. 

> ABER. 

¿No lo sabes? 

DRÍAS. 

No, Señora; 
Que no se puede saber. 

ABER. 

Y tú, mi bien, ¿cómo estis? 
Porque si algo no has comido 
Enflaquecido estar&s. 

DRÍAS. 

Al menos, envanecido 
Con el favor que me das. 

ABER. 

¿Tienes pan? 

.DRÍAS. 

Ahora me (Jan 
Un pan , que hace una comida 
Mas sabrosa que un faisán. 

ABER. 

¿ Qué pan comes , por tu vida? 

DRÍAS. 

Pan con ojos, qu*es buen pan. 
Es pan que, por mi interés. 
No nayas miedo que lo tome 
En esta boca que ves; 
Que « como con ojos es , 
inbien con ojos se come. 



bB GASPAR AGUILAR. 

ABER. 

Déjate de enternecer ; 
Dime si has comido; Unías. 

DRÍAS. 

Bien há seis días , Aber^ 
Que no como. 

ABER. 

Si baséis días, 
Menester ser¿ comer; • 
No hay en toda la ciudad 
Sino este pan de salvado, 

Y pues por grande amistad 
A mi padre se lo han dado, 
Quiero darte la mitad. 

DRÍAS. 

Y la otra ¿^dónde tía de ir? 

ABER. 

Mi padre la ha de llevar. 

DRÍAS. 

Tü ¿qué tendrás? 

ARER. ^ 

El partir. 

DRÍAS. 

Y ¿eso es bueno? 

ABER. 

Si, que el dar 
Es mejor que el recebir; 
Que pue^ la hambre importuna 
Este poco pan reparte 
Por mano de la lortuiia. 
Para mi la mayor parte 
Será no tener ninguna ; 
Iguales las partes van; 
Toma. 

DRÍAS. 

Mil gracias te doy ; 
Que pues los cielos me aan 
Pan de salvado, yo soy 
El salvado deste pan ; 
Yno imagines, Aoer, 
Que yo le quiero llevar 
Agora para comer, 
Sino para publicar 
El valor de una mujer; 
Llamarte han luz de mujeres 
Los ingenios mas sutiles, 

Y pues con pan te pretieres 
A las damas, los gentiles 
Te darán nombre de Céres ; 
Que, pues perdiendo se van 
Todos los nombres que al hombre 
Mas lustre y valor le dan , 

Para conservar tu nombre 
Será bien ponelle en pan ; 
Mas, pues por ti le he tomado. 
Págame aquesta amistad. 

ABER. 

¿ En qué quieres ser pagado ? 

DRÍAS. 

En que tomes la mitad 
Desta mitad que me has dado; 
Luego la has de recebir, 

8ue si yo con esta parte 
uatro horas puedo vivir, 

Y tú; mi bien, por faltarte, 
Al momento has de morir, 
De la vida que me das 

La mitad toma á lo menos , 

Y aljusto lo partirás, 
Yiviré dos horas menos 

Y tú , Aber, dos horas mas ; 
Toma , por me dar contento. 

ABER. 

Soy contenta , pues me abona 
Con eso mi atrevimiento ; 
Yoyme. . 

DRÍAS. 

¿Dónde vas? 



ABBR» 

Perdona , 
Que quiero entrarme al momento ; 

8ue aunque mi esposo has de ser. 
ran parlé de mi decoro 
Podría en esto perder. ( Va u 

DRÍAS. 

Aunque te vas , yo te adoro 
Por alosa, y no por mc(jer; 
Sepan todas cómo das 
A (as mujeres luz pura, 
Con que ilustrando fas vas • 
Porque el sol de tu hermosura 
Reverbera en las demás ; 
Por deciilo á cuantas son 
Luego me quiero partir; 
Luego, porque no es razón 
Del tiempo que tardo en ir. 
Quedarte en restitución. ( Voii 



Campo romaao. 

SaUn TURNO, wldaio, t MARIO, c 
pitan, 

TDRRO. 

¿Qné te parece de las Beatas? 

«ARIO. 

Pien«( 
Que Tito há de volverse como Irer> 
Según anda suspenso y melancólic'^ 
Procurando con fiestas y alegrías 
Enternecer un frío mármol duro. 

TDRRO. 

¿Qué tal está la sin ventara lafantu^ 
2 Por qué la quiere tanto? 

■ARIO. 

Es larga bístor 

TDRRO. 

Dimela en dos palabras. 

■ARIO. 

Porque es I 
De una reina de Egipto, á quien i 



ji 



K\ 



quu'H I 
lliemí 
Quiso mas Tito que á sas proprins uj 
Y asi , la viste siempre con el iraje 
Que llevaba la Reina su querida. 
Porque le representa mas al víto 
La bella imagen de su muerta in:)dr 

TDRRO. 

¿Que yamurió la Reina? 

■ARIO. 

Si, y por e 

?uÍso Tito quedarse con Irene , 
llevarla consigo. 

* TURRO. 

Escucha, espera; 
¿Qué gente viene aquí? 

■ARIO. 

¿No ves que viein 
De divertir á Irene por el campo ? 

Salen TITO, los ■Coicos, dos mi 
eos ; $acan á IRENE en un eeirad. 

Trro. 
¿No te alegra y entretiene 
La ' '"* 



música? 



meRC. 



El alma mía 
Con nada, Señor, se aviene. 
Porque pierde el alegría 
Conmigo el poder que tiene. 



LA GITANA MBUMCÓLIGA. 



119 



TITO. 

io ta bas tísio eo los espejos 
. los rayos del sol rojos , 
if eo las armas deroe léJos 
►Terbcrao, y en los ojos 
/«en gallardos reflejo»? 
, has fisto que loroeaban 
icbos al soo de las caju ^ 
ponías picas se daban 
modo qoe ellas qnedaban 
cbasasUlItsyruas? 
, hj$ vislo untas Danderu 
,r Á aire trenolandot 
, has visto alnioas bilens 
ir peicabao mirlando, 
,r vencer 10 mal de ▼era»? 
3l tin , ;no me bas Tísto i mi , 
it* !o proeoraba todo? 
>i>rqjé 00 te alegras? Di. 

■¿OIGO. 

fior mío, dése modo 

iiairikteces. 

TITO. 

¿Cótipoansi? 

■ÉMCO. 

}rqoe los desta pasión 

lUi) siempre tan ^epos * 

ir i4 consideración , 

ir liada pretenden menos ' 

liP )•) randado en moo; 

f;alj, Señor, y calla; 

r pÍ tiempo la ba de curar. 

TITO. 

lea podría yo dejllla» 
ifldeseodecuratla 
Ifpudieaei mi dejar. 

«i; NCIIA , amo embajador deJeru- 
ialen. 

ITDIU. 

i'.qiiede Jerusalen 
;• Mn alzar bandera, 

ti'Jooame. 

TITO. 

¡Ob grande bien! 

«AtlO. 

iHermano? 

roano. 

¿Amigo? 

ROÍA. 



)ae fto M| ?(uma. 

rrro. 
Paes ¿quién? 

. f tnliajidór, aae Tengo 
i» n de la ciodad. 

MARIO. 

.VieTescao^fo? 

KÜIIA. 

Es verdad; 

^'j** (ina obligación que tengo 
<' puso eo cautividaül. 

TITO. 

ble tibiaré. 

Rinuk. 
Ko esperes 

^^rme libre. 

TITO. 

5oma amigo, 

\ o te libraré, slqoieres. 

RCMA. 

iNomameOmiaa? 
Tvro. 
Si. 



Fuera; 



ROMA. 



Que no io soy. 



Digo 



TITO. 

Pues ¿quién eres? 

* RÜHA. 

Mientras la embajada doy, 
Soy la ciudad, y después 
Seré lo que siempre soy. 

TITO. 

Dime la embicada pues , 
Que ya escucli4ndoÍa estoy. 

ROMA. 

Ob espejo tnnj excelente, 
En quien se mira la tierra , 

Y aun el sol resplandeciente, 
Hespetado eo pax y en guerra 
Por piadoso y por valiente; 
Suspende el rigor de Marte, 
Con quien tanto agora privas , 
Mientras pretendo rosarte 
Que de la ciudad recibas 
Las pirias que (juiere darte ; 
Mas si no hay piedad ninguna 
En tu pecbo soberano, 

Vé i goiar de tu fortuna, 

Porque la hambre importuna « 

No te gane por la mano ; 

Que va están todos de modo, 

Que los podrás destruir, 

Pues han venido á sufrir 

Tan grande hambre de todo, 

Que la tienen de morir. 

Postra, ob gran Tito, por tierra 

Sus-pensamientos altivos; 

Sue serán , si son cautivos , 
uertos para hacerte guerra, 

Y para alabarte vivos. 

?ue aunque vencedor te llama 
u gente , es muy ordinario ; 
Que cuando sale la fama 
Por la boca del contrario, 
Mas 9fi publica y derrama. 
Deja de escribir tu historia 
Con la espada y con la lanza. 
Porque ya es cosa Qotoria 
Que el matares mas venganza, 
Pero el prender mas Vitoria. 

TITO. 

¿No sabéis, embajador. 
Que con cartas me combate 
Mi padre ei Emperador 
Porque á los cercados trate 
Con aspereza y rigor? 
Asi qiie, pues vos sabéis 
Qoe mi padre me molesta, 
A la embajada propuesta 
Vos mismo daros podéis 
Desde ahora la respuesta. 
Bien me puede perdonar 
La dudad , que con batallas 
La pretendo conquistar, « 

Y sus soberbias murallas 
Por el suelo derribar. 

RUMA. 

K^'o haremos concierto alguno 
ra que no queden muertos? 

TITO. 

No me seáis importuno ; 
Que no quiero hacer conciertos 
Con quien no guarda ninguno. 
Esto por respnesu os doy. 

RUMA. 

Pésame que digas eso. 

TITO. 

¿EresNuma? 

ROMA. 

Numa soy. 



Trro. 
Hablemos pues. 

RUMA. 

Sea presto, 
Porque al momento me voy. 

TITO. 

¿Luego? 

RUMA. 



Si. 



TITO. 



¿Dónde? 

KUMA. 

Sefior, 
Voy á volver la respuesta. 

TITO. 

¿No me diréis , por mi amor, 
Qué novedad es acuesta 
De haber sido emoajador? 
Porque no hav á ouien no asombre 
De tan repentino bien; 
Decildo. 

RUMA. 

Sabrás que un hombre 
DelosdeJerusalen, 
Que Josef tiene por nombre , - 
Como en la ciudad me viese 
Puesto ya el cuchillo al cuello, 
Hizo qoe vida tuviese , 

Y quiso, en pasa de aquello, 
Que esta emboada truiese , 
Porque pudiese advertir 

Lo que tuese menester ; 

Pero quísome pedir 

La palabra de volver. 

Que al momento he de cumplir. 

TITO. 

Aunque lo hayas concertado 
Con tu enemigo, no estás 
De ningún modo obligado. 

ROMA. 

Agora me obligas mas 
Con ei nombre que le bas dado. 
Porque él con mucha atlcion 
Me dio el cargo con que vengo ; 

Y asi, vuelvo á la prisión 
Contra mi gusto, pues tengo 
De volver obligación ; 

Que si volviera de grado 
Al lugar de do he salido, 
Todo quedara igualado. 
Porque él me hubiera vencido, 

Y yo le hubiera obligado; 
Que de vencer á obligar 
Hay muy poca diferencia. 

TITO. 



Cuan bien sabes esforzar 



Tu razón ! 

RUMA. 

Dame licencia. . 

TITO. 

No te la puedo negar. 
Aunque solo por tu gusto 
Tu reputación destruyas.— 
Habíale , Mario. 

HAIH). 

Di, ¿es justo 
Que de tus amisos buyas 
Con tal sobresalto y susto? 
perdóname , que te digo 
Esto, por ser el mayor. , 

ROMA. 

Bien está ; pero es mejor 
Quetü quedes sin amigo. 
Que tu amigo sin honor. 

TITO. 

Ruégaselo tú también. 

TURRO. 

Deja, Nnma, eaaa quimeras, 



Porque no parecep l^ien; 
i No Vés que te desespepu 
Volviendo i JeruflialeA , 

Y qu*es locura^ 

Eso do; 
Que antes yo pagar confio 
A quien la vida mp á\6. 
Bueno será que un judío 
Tenga mas valor que yo, 

Y que me haya de vencer 
En obligación y en todo. 

TITO. 

Hora bien , por no perder 
Este hombre, de cualquier modo 
Estorballe es menester. — 
Hija, ruégale, sí quieres. 
Que determine ((uedarse ; 

§ue lo hará por quien tú eres, 
porque suele emplearse 
Siempre en servir las mi^ea. 

IRENE. 

Habrásme de perdonar ; 
Que por mis penas y enojos 
Estoy tan hecha á llorar. 
Que se lo habré de rogar 
Con lágrimas eq los ojos. 

TITO. 

Poco importará que llores; 
Que también descansarás 
De tus penas y dolores. 

Quizá me cansarán mas 

Y los sentiré mayores. — 
Numa , ¿qué cautividad 
Es esta que fingir quieres 
Tan contra tu autoríctad, 
Que asi matas y asi mueren 
Por volver á la ciudad? 

Si piensas que han de decir 
Los que dentro de ella están 
Que no has querido cumplir 
Tu palabra, no podrán, 
Porque luego han de morir; 

Y pues no ha de quedar vivo 
Ninguno de cuantos son , ' 
Sepamos por qué razón 

El volverá ser cautivo 
Fundas en obligación. 
Ay Numa, no lo permitas; 
Mira que si en ese abismo 
Te arrojas y precipitas , 
Te deberás a ti mismo 
La libertad que te quitas; 
No quieras ser homicida 
De quien en todo te aplace ; 
Basta que Irene te pida 
La libertad , pues que hace 
Lo que no pensó en su vida. 

TITO. 

Ella por sus males Uora, 

Y Numa se habrá pensado 
Qu'es por esto. 

mniA. 

{Oh mi se&ora. 
Oh luz del que te ha engendrado 
En el alma que te adora! 
Suspende el llanto excesivo; 
Que yo ser cautivo quiero. 

laEKE. 

i Que mnerea por ser cautivo? 

IfUUA. 

No es razón decir qde muero ; 
Que antes yo por serlo vivo- 
Ser cautivo, ¿quieres ver 
Si encierra misterios grandes? 

Sne por quererlo yo fer, 
e venido ámereeer 
Que lo cootraiio m maAdts. 



M GAfiPAR AQUILi». 

laiNs. 
No te ha cepdo el amor. 
Pues sabes hacer tal prueba. 

lUJUA. 

Aunque es ciego el aaador. 
Puede ver mucho, si Ueva • 
Los antojos de su honor; 
^0 con ellos me autorizo. 
Porque ciertamente sé 
Que la fortuna los hizo 
Üe Yidrio, y por eso fué 
Cada cual tan qoebradiio; 

Y asi , me conviene hacer 
Aquesta prueba de m(. 

lEEJIE. 

¿Dé vas? 

HDUA. 

A poder volver, 
Pues si no me voy de aqui , 
No lo podré merecer. (Víue.) 

Tampoco Irene bizo nada. 

IREKC. 

¡ Ay misera , av aOígida ,^ 
Ay triste , ay deacousolada ¡ 
De enemigos perseguida, 
De amigos desamparada, 
De la casa del tormento 
Firme y sólida columna, 
De las lurias aposento, 
Terrero de la fortuna, 
Básisdel cuarto elemenlo, 

Y al fin , destierro del bien. 
Donde solo el mal cops¡^{ 

TITO. 

iHUa? 

mim. 
Padre mío. 

TITO. 

¿A quién 
Dices todo aquesto? 

lUEHE. 

|Ay teiste ! 

HTO. 

Responde, • 

mEivi. 
A ierusalen. 

TITO. • 

Por qué ofendiéndola estás , 
hiendo una dudad tan bella, 
Que oscurece á las demás? 

IRENE. 

Porque estando Numa en ellii, 
Esto será y miicbo mas. 

TITO. 

Luego ¿Numa es ios(roaieote 
De sus desventuras? 

IIEHC. 

Si. 

TITO. 

Sin duda sales de ti. 

IREKE. 

Pues no salgo con mi intealo, 
Bien es qye sal^a de poi. 

Sale UN CRIADO DE TITO, róm$n$. 

CRIADO. 

Un maestro de danzar. 
Señor, llamado Cipion , 
Obedeciendo el pregón 

8ue has hecho, quiere alegrar 
e su alteza el corazón, 

Y quiere hacer upa danza. 

TITO. 

Dale pues Ucen^a« Wi%. 



i' 



Pierda deao le esptrantt. 
Que á mí no roe rc(goci>i 
(>osa que estriba en mudaBia ; 
Y asi , me voy; que mis ojos 
No han de ver de muí Adelanta 
Sino tristeua y eno]os. 

TITO. 

Sigámosla , no la eepanle 
La furia de sus antfl||oa. 

{Yanté todoi trQ$ tfla.) 



JORNADA SEGUNDA 



Salen EL PONTÍFICE DE JEBU&i 

LfiNffMS JUDÍOS. 

poirrlriCB. 

Mucho tarda Josefo. 

jn>fo. 

Yo sospecho 
Que está ocupado en cosas de iinr>i 

[taiiii 

De las que tojcan el coman proiecb^. 

PONTÍFICE. 

Si hubiesedestos hombres abondanci 
Nunca venciera el capitán de Bunu 
Con tan grande soberbia y arro^aiici 

iCDÍO. 

Ya n\e parece que Josefo asoma. 
Sale JOSEFO t ISUAEL Judio 

¡Oh minlstnf del cielo soberano, 
Que el flero orgullo del contrario dom 
¿Cómo no babeia venado mas leaipráu 
A la justa? 

joacfo. 
Esperaba una respuesta 
De una embajadaque hasalido eo va.i 

Sentémonos aquí. 

iOSEFO. 

Ocasión es mu 
De librar esta tierra desdichada 
Del pelifro «ortai en que esta pueNi 

PORTiriCE. 

Aunque de Dios la Ma\jesta8 sagrada 
Pretendió destruir aquesta tli'rra, 
Que cíelo en otro tiempo Toé liamaii 

Y de la excelsa nube do se oncieír^. 
Llovió, en abono de tan Justo inieiiui 
Instrumentos y máquinas de gucrru j 

Y aunque aa brazo, con razón <a\ 

[griciiti 
Vibró de suerte la furiosa laezj , 
Que ha Juntado la punta eoo el cnent 
1 auoque perdió oe suerte la espf r ><| 

íi\ 
Que del Dios de veog^iiza que p$i>er 

No viene el Dios y Tiene la vengan?^ \ 

Y aunque tdd<» Narcisos parezcamos 
Que en el claro Jordap« como en esf»* j 
Noesiraa recientes lágrimas míram 

Y aunque baya pan vellas aparejrt 

Ín los muertos que lleva so corrió ni 
lena de sangre, cosan el mar Bermí j 
No seré malo , oh apilan valiente , 



I »' 



i 1 



nf < soy cibex» 4a la gMMa iMbiéa , 
ae algan rtmedio • %mqvie posirero, 

[ioteate; 
f rn et reiMdio et menefüer qii9 sea 
.nioie á Tilo rigorosa naer te , 
¡.r la qae oos procora y nos desea; 
itt^ muriendo de U>4osel mas foerte, 
puourio el cerco. 

losaro. 

Peregrina 

inrc la mveiicion ; mas ¿ de qoé suerte 
iíie$er? 

posrfricB. 
El Consejo determina 
^^ «alga al campo la mujer mas bella 
» i.)<i4 la Judeay Meaina, 
[>riH.ar6 que toaos paedan vellav 
ic^.Tieiiie vestida, f tan hermosa , 
El fl riiisnio Tilo se enaanoee della , 
,|je rmíie a la ffiuda falerosa 
uf rti un tiempo libré á Betulia íoerte 
(1 iiierxa y con beldad maravillosa; 
i.ae sali6 €00 tao dichosa suerte 
t Jinfv) (le ilolotéraes, SO contrario, 
uc le \ ió y le reoeló j le dié la muerte. 

JOSCFO. 

írseme remedio extraordinario ; 
ic. íues lo qakf eo todos, yoooofieso 
ir vera provechoso 5 oeccsario. 
roxrlnce. 

• 

qae laj mocho peligro eo el snce- 
ibien haj mocha gloria. [so» 

i0SEf«. 

Y ¿hay alguna 
ijerqne emprenda de salir coo esof 

' KMrrSnco. [na; 

.. *t liendo para mi qoe no hay ñinga- 
rr< vriidrá i salir üesaa masoeltas 
j ,ue diere oías Kitsto a la fortuna ; 
>>r|ue eo esta oroa hay tresdonce- 

[llas, 
h« hermosas qoe el aot respUodecien* 
ju lie üalir ia que saüere delias. [te, 

losoro. 
Tuf do saber quién son ? 
roxrincE. 

No se consiente; 
"<^^nede saear lo mano hidalga 
. fit: es raaoo qoe este negocio In- 

[ tente; 
^ ^omo ahora por to mano saiga , 
j Vt parentesco humano que le aTO- 
."•njedio ordinario qoele^alga. [de 
i.<e la mano pues. 

aossro. 

Bien es qoe dode , 
"]ue deila la sangre se retira » 

Jj j3oia al corasoa acode. 
'tit4iQf bios! 

rodrrincK* 

To flojedad me admira; 
' I <a mano aqoi dentro. 

wscro. 

Ta está puesta. 

rostrincí, ♦ 

^;-'saopapeL 

joscro* 
Ya le he sacado. 

vosTincx. 

laiéo ba aUdO' 

joscro. 
Aber. 
ro»iiFice. 
l^hOa 



Mira 



LA GITANA MBLANGÓLICA. 

JOSEFQ. 

Ya sé que es mi hya Aber. - 
Admirarse no conviene 
M decirlo es menester; 
Que en la ventura que tiene 
Se le puede echar de ver. 
Pésame que la señale 
Jerusalen , y la elija 
Para el negocio i que sale , 
Sin que le valga el ser hija 
De aquel que lanto la vale. 
Mas pienso que ha procurado, 
Viendo qoe por socorrella 
Tanta sangre he deiramado , 
Derramar también aquella 
Que con mi sangre he fonnado. 
ingrata Jerusalen,' 
I A cuántas cosas sujetas 
Tu nombre , pues eres quien , 
No solo matas profetas , 
Mas capitanes también ; 
Pero sin duda te perdido ^ 
£1 Juicio en este día ; 
Qoe haber mi bija salido , 
Demis de ser honra mia, 
Permisión del cielo ha sido. 
Perdona , querida madre , 
Si te dije alguna afrenta , 
Porque el amor me atormenta ; 
Que las palabras de un padre 
No se han de tomar en cuenta. 
Muéstrese kego el quilate 
De mi pecho hidalgo y fiel. 
Salga Aber, salga al combate, 
Tan bella armada y criiel , 
Que enamore • veilza y mate. 
La honra , que es lo mejor, 
Quede en nesgo de perdida ; 
Que entre ^enie iMeo nacida 
Poner en nesgo el honor 
Es mas que perder la vida ; 

Y asi, con mi hija amada « 
Quiero á mi patria valor, 
Poes ha de ser gobernada 
Por mi , qoe bmio he de ser, 
Ella, qoe ha de ser espada. 
Yo venceré con destreza 

Al mejor de los romanos , 

Y ella con so gentileza , 

Qoe es espada de dos manos , 
Le cortará la cabeza ; 
Que sin salir, quiero ser 
Causa de su infamia y mengua. — 
Vayan luego por Aber. 

{Yase Ismael.) 

poictIfige. 
Aonqoe no podrá mi lengoa 
To valor engrandecer , 
Yo sé qoe tuviera alientos 
Oe alabar tus glorias santas. 
Si , cercado de tormentos , 
El cielo me diera tantas 
Lenguas como pensamientos. 
Tú saliste vencedor 
De todo coanlo emprendiste , 
Pues en la guerra de amor 
A ti misoK) te venciste , 
Que es la viloria mayor. 

jupio 1.® 
La ciudad se regocija 
Por ser de tal hijo madre. 

iuoio S.^ 

Ningono hay que no colija 
Del buen termino del padre 
La Vitoria deja bija , 
Que sin duda ha de vencer. 

poirríFiOB. 

Si en el contrario escuadrón 
Es como Jodit Aber, 



To vendrás, Josefo, á ser 
Como en Roma Cipion. 

JOSEPO. 

iVo qoiero hacer granjeria 
De mi sangre ilustre y clara, 
Ni honra quiero en tal porfía ; 
Que si en ella reparara , 
No aventurara la mia. 
Solo fundo mi cuidado 
En servir continuamente. 



Salen ABER i ISMAEL. 



^Oh mi Aber! 

ABEK. 

¡ Oh padre aroadol 
i Qué mandas , qoe me has Kaiqado 
Delante de tanta gente , 
Sin ver que mi honestidad 
De su punto desfallece t 

JOSCPO. 

Ya veis , hija , la ciudad 

?ue por nuestro m'¿\ padece 
an grande necesidad. 
' Abura, porque el poder 
üel contrario no la rinda , 
Quiso el consejo escoger 
Una mujer la mas linda 
Que en la ciudad poede haber, 
Para qoe al contrario foerte 
Dé una muerte con sus ojos, 

Y después tenga ta! suerte, 
Que triunfe de sus despojos , 
Dándole otra vez la muerte. 
Tú , hija , por ser hermosa , 
Saliste por tu ventura; 

Y pues fuiste venturosa, 
Poner en esto procura 
De tu padre alguna cosf. 
Sal luego á vencer á Tito « 
Sin que su amorosa llama 
Dé lugar al apetito ; 

Y en los libros de la fama 
Quedará tu nombre escrito. 

ABRR. 

¡Oh padre cruel, airado! 
Tanto el término y nivel 
De la honra has iraspas.ido. 
Que para llamarte honvado 
Te habré de llamar cruel . 
De mármol tienes el pecho. 
Pues siendo mi padre, émpreodoa 
De ponerme en tanto estreeho>> 

MSEFO. 

Bien parece que no entiendes 
Lo que es el común provecho. 
Pero desto no se U-ate, 
Hija, dé ninguna suerte; 
Vete á mostrar to quilate , 

Y como unicornio fuerte. 
Muere ó vence en el combate. 
Si no tienes para esto 
Cuchillo, yo tengo uno, 

De solo acero compuesto; 

Y es muy bueno , porque en eoto 
No ba de haber yerro ningnoo. 
Lleva el cuchillo escondido 
Donde nadie pueda vello , 
Hasta que bayas merecido 

De tu contrario escoudello 
En el pecho endurecido. 
Sin esto , adórnate e! 1 iMIo 
Con las verdes esmeraldas 

Y con el diamante bello , 

Y esparce por las espaldas 
El rubio, hermoso cabello ; 
Que para empresas tan grandes 
Te engendré. 



m 

ABEIl. 

Padre querido, 
Basta que tú ine lo mandes 
' Parabacello. 

JOSCFO. 

Harto ha sido 
Que te enternezcas v ablandes, 
Para que en ejecución 
Pongas con ánimo y brío 
La empresa. 

ABER. 

Tienes razón ; 
Pero dame, padre mío*. 
Primero la bendición. 

JOSEFO. 

Hijamia, nobay lugar 
De darte ügorn ninguna; 
Que pues te las quise dar 
Todas, para darte alguna 
Te la babria de quitar. 

Y emienda tu pecho fiel 

Que esta bendición que invocas , 
bl cielo, aunque está cruel. 
Te la dará por las bocas 
Délos hijos de Israel. • 
Todos te han de bendecir, 

Y lodos por varios modos 
Te saldrán á recebir ; 

•Pues es verdad que por todos 
Sales al campo á morir. 
Mira que en esta ocasión 
No vuelvas U!i p:tso atrás ; 
Esfuerza tu cora/on 
Con imaginar que vas 
A servir de redención. 
Abrázame, no estés triste; 
Que me causarás la muerte. 

ABER. 

Con eso á mi me la diste. 

JOSEFO. 

i Oh . quién pudiese volverte 
Al lugar de do saliste ! 

PO.'VTÍFICE. 

Esta es la hazafia mayor 
Que ver en mi vida espero., 

JOFEFO. 

Escucha, Ismael. 

, ISMAEL. 

Señor. 

JOSEFO. 

' Vén conmigo , porque quiero 
Que sirvas de precursor. 
Quiero que Tayas delante, 

Y le apercibas la ida 

Con cierto engaño importante. 

ISMAEL. 

Yo lo haré. 

JOSEFO. 

No vi en mi vida 
Pecho de hombre semejante. 

ISMAEL. 

Pues quedó tan triste Aber, 
Un consejo le he de dar. 

' pontífice. 
Vamos , que no es menester ; 
Que en su pecho no hay lugar 
Adonde pueda caber. 

(Vanu.) 

ABER. 

No hay lengua que mi tormento 
Pueda explicar ni decir, 
Pues aquel que baré sentir 
Sprá mayor que el que siento. 



DE GASPAR AGUIUR. 
Sale UNÍAS, i¿l4ado Judió, 

UNtAS. 

Los que salieron de acá 
Dijeron que está aquí Aber ; 
Si aquí está , quiérola ver, 
Y adoralla si aquí está. 

AOER. 

¡Ay triste! Ya viene Unías. 
¿Cómo le podré contar 
Esta desdicha? 

dkías. 

íOh pilar 
De las esperanzas mías , . 
Ejemplo de la lealud, 
Invidía del niíTo ciego. 
Puerto del mar (¡ue navego , 
Iris de mi tempestad! 
Mi Aber, mi bien sin segundo, 
Ya eres mujer de consejo ; 
¿Qué hacéis aquí? 

ABER. 

Soy espejo 
De las desdichas del mundo. 

Dime luego tus enojos 
Antes que \\ fuego me aticen 
Las sospechas. 

ABRR. 

Ya los dicen 
Las lágrimas de mis ojos. 
Ellas á decirte vienen 
La ocasión de tantas menguas ; 
Que, como ojos son lenguas , 
Hay lágrimas que his tienen. 
¡Ay Unías! La ciudad 
(Digo aquellos que la rigen). 
Viendo que todos se afligen 
Con esta necesidad , 

?uieren q\}e una mujer fuerte 
hermosa salga al real , 

Y al Capitán General 

Le enamore y le dé muerte ; 

Y esU iofelice mujer 
Ahora la han escogido. 

vniks, 
¿Cómo? 

ABER. 

Por saerte ha salido. 

DFfiAS. 

Y ¿quién ha salido? 

ABER. 

Aber. 

C.líÍAá. ■ 

i Aber? ¡ Oh infelice hombre , 
Pues no muero de agonía ! 
Mas ya el alma se salía, 

Y la detuvo ese nombre. 
Pero, Aber, escucha, advierte 
Que nueva desa manera 

No parece verdadera , 
Pues no me ba dado la mnerte. 
Vuélveme á ser importuna 
Con la nueva que roe ofreces; 
Dímela infinitas veces 
Para que me mate alguna. 
.Vuélvela luego á decir 
Por solo hacerme placer. 

ABER. 

Unías , no puede ser; 
Que luego me he de partir. 

WlkS. 

Si aquí no me desespero * 
Por verme de glorías falto ; 
Si con este sobresalto 
Süpitameote no mnero, 

Y si no me acaba el mal 



La vida con la pacieneia , 
Será porque en tu preaeneia 
Debe de ser inmortal. 
: Ay, Aber, que me has dejado 
Hecho infierno el pensamienio » 
Pues yo mismo me atormento 
Y soy el atormentado! 
Aunque no tiene el profundo 
En su modo tantos duelos 
Como vo, que tengo celos 
De nadie r de todo el mundo. 
Di , ¿dónde quieres salir? 



A morir por Ü. 



ABER. 



Mi bien? 



uhías. 
¿Qué dices. 



ABER. 

No te escandalices , 
Que por tí salgo a morir ; 
Porque este cargo importono . 
Que emprendo por Untos modos. 
Aunque parece por todos , 
Es solamente por uno, 
Y esto se entiende por ti , 
Que mas que los otros vales. 

D5ÍAS. 

SI dices que por mí sales , 
Deja de salir por mi. 
No permita tu hermosura , 
Ya qup en todo me acomoda , 
Que el tálamo de mi boda 
Se convierta en sepultura. 
Pierda este pueblo maldito 
Su antigua vítoría y palma , 
Primero que tú , mí alma , 
Quedes en poder de lito ; 
Porque siento de manera 
Que él te tenga en su poder. 
Que el pensar que pueda ser 
Me ofende como si fuera. 

ABER. 

Yo quisiera complacerte; 
Mas si no voy, queda oealta 
La gloria que me resulta 
De dar á Tito la muerte. 

unías. 
¿Gloria quieres adquerir 
De rnataUe? No haces bien ; 
Porque la gloria es de quien 
La muerte ba de recebir. 
Pues si le puedes matar, 
Le darás tan grande suerte* 
Que tengo invidia á la muerte 
Que tus manos le han de dar. 
No vayas, no vavas,dígo. 
Aunque Unto el ir te cuadre. 

ABER. 

¿No sabes que de mi padre 
El susto y el orden sigo? 
¿Como estorbar la partida 
Puedo en aquesta ocasión ? 

UNÍAS. 

Según esto , uo^es razón 
Que por mi gusto se impida. 
Vete , Aber, por darle muerte 
De Roma al fuerte caudillo , 

Y embotarás el cuchillo 

Que has amolado en mi suerte ; 
Vete por hacer que loego 
Esparzan tus luces bellais 
Por todo el campo centellas 
De vivo, amoroso fuego. 
Vete por buscar ou modo 
De ofeodenne y maltratarme, 

Y vete , Aber, por dejarme. 
Que es lo mas cierto de todo. 

ABER. 

Yo parto y muero; y asi, 



lespedirmc no podré; 

luí antrt me despediré 

tíliTidiquedeU; 

fue aaoqae bien es neeetano 

¡o morir por DO perder 

j vida que w menester 

in ofrecer al contrarío. 

mÍAs. 
{¡oeilfioievasthomidda 
(icortfonqoetedoy? 

Aten. 

iío dices que al fio me voy, 

oes Toy al fin de la vida. ( Vate,) 

okUs. 
mt se fué? Qoe me ba dejado 
m'^ eD nocbe tenelvosa? 
«r p^rdí la vista beraiosa 
^lbt>lío$ol eclipsado? 
1, pafs qoedo de manera 
¿t deocro en mi se revaeivM 
^eiementos, y vuelven 
, K¡i coofüsion primera ; 
^fi) el que saldri mas faerte 
a »a coofasioo y abismo « 
sel fuego, que en si mismo 
>vUi los demis eoovierte. 
ü''i(»soy;y asi, mi faría 
ii müeaie poder eosefia , 
1KS irde eo la verde le&a 
if 3<(uesta reciente lYgurta. 
ivjes soy faego infernal , 
•iir quiero alxampo luego , 
ftbrjsandele en mi fuego , 
\'mT »l General 
«1 fiero intento crael 
e ni Aber Ingrata y bella; 
i A librarélc della 
01 librarla k ella del. (Jase.) 



Campamento. 
Salen TITO t IHENE. 

TITO. 

ia^ Qínguna cosa , Irene, 
le li el tormento desüerra , 
\(i( re íehres nos conviene 
ii: \\ diosa de la guerra 
• 6^sta , que ahora viene. 
fs lá eo la fiesta ballaris 

laENK. 

No he de poderme 
/«eso alegrar jasa isi 

TITO. 

Itei^coD qné Ce alegrarás? 

OkC?fE. 

^lo coo entristecerme. 

TITO. 

Dicomo, por vida mia? 

IRETIt. 

^ot) un tr&gleo suceso 
)w incite a melancolía. 

TIVO. 

'aes sabe qae verás eeo 
lii iis fiestas cada día. 
i'oeeu el campo los romanos 
> baceo a mi despecho ; 
I i poca disUDcla y trecho 
' 4<|Qt , d^an por sos manos 
i. circulo magno lieebo ; 
idAode saldrás por suerte 
i luciur los malhechores 
«'U an león bravo y fuerte . 
^)dciodelo«gbxiaiore« 



LA GfFANA MELANCÓLICA. 

Sedarán también la muerte. 
Alli podrán ver tus ojos 
Hombres que, de sangre llenos , 
Satisfagan tus antojos; 
Y con enojos ajenos 
Podrás,iemplar tus enojos. 

Salen MARIO, TURNO, y algunos sol- 
nAnos, con ISMAEL. 

«ABIO. 

Él dirá la verdad, aunque no quiera; 
Llevalde bien asido. 

Trro. 

Tumo, Mario, 
¿Quién es el desdichado que asi viene? 

■Amo. 
Un judio , SeSor, que de los muros 
Salió secretamente , y en los lazos 
Cayó de tus espías vigilantes. 

tito. 
Debe de ser espía. 

TDIINO. 

¿Quién lo duda? 

ISMAEL. 

No imagines, ob Principe excelente, 
Que esta Jerusalen con tantos bríos. 
Que pretende estorbarte la victoria , 

?oe üor la mano de tus obras mismas 
e ofrece el cielo soberano eterno ; 
Antes es ^adre de infinitos hombres 

?ue adoran desde lejos tu grandeza, 
destos infinitos yo soy uno. 

TITO. 

¿Cómo te llamas? 

ISMAEL. 

Ismael. 



TITO. 



A qué veniste. 



Sepamos 



ISMAEL. 

A <ü;rte cierta nueva , 

Y á pedirte por ei^ las albricias. 

TITO. 

Sí es la nueva importable, yo las mando. 

ISMAEL. 

Has de saber, Sefior , que el gran Josefo, 
De la ciudad caudillo valeroso , 
Tiene una bija, que es, sin falta alguna, 
La mas bella mujer (\iie puede bailarse 
En todas las provincias del Oriente; 
Yes tanta su hermosura, que se iguala 
Con el valor de tu invencible fuerza ; 

[do: 
Que al fin entre los dos vencéis a! mun- 
Ella vence las almas , tu los cuerpos. 
Tratar de la hermosura de sus ojos , 
Alabar sus cabellos, frente y- boca, 
Será ofender.al cielo omnipotente, 
Que la crió con su hermosura misma ; 
Solo pliedo decir que, como un Argos, 
Va comino cubierta de los ojos 
Que le ofrecen aquellos que la miran. 

MARIO. (Ap,) 

¡Oh, quién pudiese ver mujer tan bella, 
\ ofrecelle los míos ! 

ISMAEL. 

Finalmente, 
Por ser su gentileza como digo , 
Su padre , con ser sabio , la idolatra ; 

Y viendo (|ue esta tierra ha de perderse. 
Por no perder su hija, qú*es su cielo. 
Quiere enviarla luego al rey de Egipto; 

Y ha concertado que la saquen fuera 
De la ciudad , y al punto se la lleven ; 
Mas , como yo supiese este secreto , 
Me quise anticipar por darte aviso 



fS5 

Desu nueva, SeBor, tan importante. 
Porque puedas prender esta doncella 
Que Dios te quiere dar, como preciosa 
Piedra que adorne tu vitoria insigne. 
- TITO. [cho ; 

En mucho tengo, amigo, lo que has he- 

[cho, 
Yporqueentiendas quelotengo enmu- 
Quiero poner por obra lo que dices. 
¿Turno 9 

TÜR.NO. 

Señor^ 

TITO. 

« Tomad docientoS hombres, 

Y poneldos de suerte ,,que no pueda 
La mujer escaparse cuando salga. 

MARIO. (Ap.) 

La vida diera yo por este cargo. 

nro. 

Y si dice verdadieste judio , 

Darle beis la libertad , y cuanto pida 
De cosas de comer y de refresco. 

ISMAEL. 

Tus manos besopor merced tan granide. 

TITO. 

Y tú, Mario, entre Unto que me ocupo 
En divertir á Irene con las fiestas 
Que en el circulo magnoestán haciendo 
En honra de la diosa de la guerra , [lo 
Para que no se engendre algún escanda- 

Que nacer pueda de la ausencia mia , 
Quiero que representes mi persona ; 

Y asi, te entrego este bastón insigne. 
Con el cual has de ser obedecido 

De la romana valerosa gente.. 

MABIO. 

Para tales mercedes no hay sugeto 
En este pecho miserable mío ; 
Que mercedes. Señor, de tanta estima 
Nadie las puede hacer sino tú propio. 
Con todo, beso pot merced tan grande 
Tus poderosas manos , y en las mías 
Recibo y beso este bastón dichoso, 
Que bien le be menester para apoyarme 
Mientras llevo en los hombros de mi al- 
El grave peso que con él recibo, [ma 

Tiro. 
No te quiero encargar ninguna cosa, 
Pues eres Un señor de todas ellas. 
Como del corazón de quien las pone 
En tu poder. 

MARIO. 

Servirte como debo 
Es el intento principal que llevo. 
{Vanse.) 

TURXO. 

Ruego á Júpiter bendito , 
Mario , que por tiempo largo 
Goces el cargo de Tito. 

MARIO. 

BásUle, Turno , ser cargo , 
Para que pese infinito; 
Mas. con el favor de Dios, 
También habéis de llevar 
Parte des le cargo vos ; 
Que menos vendrá á pesar 
Repartido entre los dos. 

TURNO. 

Para poderlo traer* 

Tu fuerza invencible sobra. 

MARIO. 

En todo sois menester , 
H mas en poner por obra 
La prisión desu mojer ; 
Que hade ser con brevedad. 



154 

TUBIfO. 

To iii« foy Inego k traella . 
A m preiencia. 

MARIO. ' 

Escachad. 

TUBRO. ' 

¿Qué mandas? 

■ARIO. 

Delante della 
Habladme con humildad , 
Digo con grande respeto; 
Porque en ocasión estoy • 
Que será 4e grande efeto. 

TURNO. 

Bien parece que «lo soy, 
Mario, como tú discreto. 
Pues me enseñas de criana. 

■ARIO. . 

Después sabréis la ocasión 
Desia^vana prevención.- 

TURKO. 

Voyme; que tenjfo esperanza 
De salir con mi mtencion. 



{Vase,) 



MARIO. 

¿ No es bueno jque me regalo 
Con nquella con quien peno? * 
No es Dueno que me seualo 
Por su cautíYO?. Y ¿ no es bueno 
Que lodo viene á ser malo? 
Pues por creer al pincel 
Que nintó una periicion, 
Pierao el respeto al bastón , 

Y al que me ha dado con él 
Tan grande reputación. 
Pero ¿qué he de respetar , 

Si aqueste hombre por milagro 
La supo tan bien pintar. 
Que desde aquí me consagro 
Por victima de su aliar? 
Yo la adoro por criatura 
Soberana; mas ¿qué intento? 
Que si esta grande hermosura 
La formo en mí entendimiento. 
Adoro mi propia hechura. 

Y pues^er le ¿lude dar, , 
Quitárselo be de poder 
Solo para reposar ; 

Que en dejando ella de ser, 

La dejaré de adorar. 

Pero aunque por el oir 

Se rindieron mis sentidos. 

Quiero, en viéndola veuir, 

Por los ojos despedir 

Lo que entró por los oidos ; 

Que este humor, lleoo de antojos , 

Que suele llevar la palma* 

De mis glorias y despojos, 

Le sudaré por los ojos , 

Que son los poros del alma. 

Mas sin duda viene agora, 

Porque Turno resplandece 

De suerte . que me parece 

Que debe servir de aurora 

Del bello sol que amanece. 



Sale GESTA, toldado romano, y troe 
pre$a á ABEK. 

GESTA. 

Apenas llegué , Señor, 
Cuando hallé el bien deseado. 

MARIO. 

Desdeciros es mejor; 

Qne á penas no habéis llegado. 

Sino ¿ glorias del amor. 

GESTA. 

Desde agora me desdigo ; 
Mas ¿qué hué de l« j^iüaT 






I» GASPAR AGIRLAB. 

■ARIO. 

Dejalda un poco coDnifK>; 
Que quiero ver si es espía 
Que viene del enemigo. 

(VawGetía.) 

ABER. 

Aunque soy cautiva , advierte 
Que para oira cosa valgo. 

■ARIO. 

^rá para darme muer^. 

AREB. 

$i supieses á qué sal^Ob 
No hablarías desa suerte. 

■ARIO. 

Va sé one fuera de a^oi 
Tu padre quiere enviarte, 
Para apartarte de mí. 

AQER. 

1 Sabrás quft salgo á qoiUHa 
|ia cabeza? 

■ARIO. 

¿Cómo asi? 

ABER. 

Porque viendo que has de entrar 
La ciudad, y aue en nobleza 
Soy cabeza del lugar, 
A mi me quiero matar 
Por quitarte la cabeza. 

MARIO. 

1 No basta el alma eminente , 
Que da tan claros indicios 
De que es sol resplandeciente, 
Pues muestra por los resquicios 
Del cuerpo su rayo ardiente ? 
No basta el rostro que quiso 
Darte el cielo por despojos? 
Pues si le ves sin aviso , 
En la frente de mis ojos 
Morirás, como Narciso ; 

V al fin , ¿no han de bastar 
Esos cabellos dorados , 

Ífue hacen, por ondeos , 
!n tus espaldas un lAtr. 
Do se anegan mis cuidados? 
¿Qué también eres discreta? 
Por Jüpiter, que estoy loco 
De Ter cosa tan perfeta. 

ADCR. 

Señor mío, poco á poco; 
Que vo ya entiendo esa treta. 
Ya sé que quieres hacer 
Burla de mi. 

■ARIO. 

¿Tal confias? 

* ABKR. 

Si , Señor. 

MARIO/ 

• Quiero saber 
Cómo te llamas. 

A SER. 

Aber. 

MARIO. 

Abel pensé que decías. 
Mas fué sospecha ful» ; 
Que aunque sooms en tonMplo 
Hermanos por cierto 6n , 
Es Abel mi pensamienlo, 

Y tu hermosura Cain. 

ARBt. 

¿Yopnedo causarte enojos? 

■ARIO. 

SL 

ABBft. 

¿Cnávdo? 

■ARIO. 

Cu^dos^ia^s 



MI nlmt con tos des^ojoa» 
Qne es cuando arrojan uelM 
Los párpados de tus qjes. 
Por ti muero y por li vivo; 
Y asi , quejarme no quiero 
De mi tormento pxcesivo; 
Que por la cansa que muero 
También la vida recibo. 

ABER. 

Eso Terdad puede ser. 
Mas yo do puedo creelío ; 
Porque ¿cómo has de querer. 
Morir, Tito, por aquello 
Qne U'eaes en Mi poderf * 
No soy tu esclava , y no reo 
n tu mano ese bastoo? 



i! 



MABIQ. 



Es verdad. 



Asm. 
Pues no lo creo; 
Porque donde hav posesión » 
No puede caber aeseo. 

■ARIO. 

:0h bella, discreta Aber! 
Tan al cabo está^ de todo , 
Que no puedo responder 
Sino en mi tienda , v de modo 
Que nadie nos pueda ver« 
Dame este bien sioguhir; 
Vamos. 

ABRII* 

Aunque ft mi despteJio, 
En la tienda quiero entrar ^^ 
Solo por poder mirar 
Lo que tienes en el pecho. 

■ARIO. 

¿Posible es que me he de ver 
Sin esta pena que sieitle , 

Y con gloria? 

ABER. 

Has de saber 
Que quedarás sin tormento , 

Y sin podello tener. 

{\anu.) 

Salen TITO, TURNO t UNIAS, /tftfi« 

nTO« 

Y ¡qué ! ¿salló desa soefte 
La mujer? 

calAS. 
Sin duda algwiM 
Salió, Tito, ¿ darte muerte; 
Por eso de tu fortuiui 
Teme el rigsir bravo y foeiic* 
No mires su luz hermosa» 
Porque del todo no pueda 
Darte muerte ri{piro6a ; 
Si al que quiere bien le queda , 
Por morir, alguna cosa. 
Ouarte , Tito , guárte , gaarte; 
Mira que en el pecho mío 
Se ensayó para malarle. 

¿DóTas? 

USttAS. 

A morir. 

VITO. 

Jodio» 
Escacha; q«e quiera hablMe. 

oaUs. 

¿Qué mandas? 

Trro- 

DI la verdad : 
¿Por qué darme muerte qnlSQ? 

umIas. 

Pordarfidaáteai«dil4. 



,rie luego Iftcrtad. 

) quiero sino obligarte, 
(0. de coalqaiera roerte; 
i<], deinis de avisarle , 
iirro recebir la muerte 
ifUmiger sale i darte. 

titol 
I übertad ¿do e^ querida? 
Hs qaé la menospreciaste? 

ídlestsaaboifeci^ay 

it porqoe me la «oi«br9(t« 

B 'luiero qnhar la ?¡da. ( Vase.) 

TtTO. 

EP hombre debe de ser 
( ..]uelia miger amanta. 

TUMO. 

if(g)IaodelaDa(Íer« 
irio mal tieoe. 

TITO. 

Al instante 
rh)r ella es ncnesier. 

Ttia50, 

' ic por dónde camina. 

TITO. 

ifssabelio es necesario. 

Toaao. 

^fi,r. mi alma imagina 

iK está ea la tienda de Blarlo. 

frro. 
if< corre aquesa cortina. 

l'<rrfte una cortina , p vese Mario ie- 
i Nao, y Aber tiene tu cabeza en ¡a 

\ hvae Dios! iqa'es aquesto? 
L' iHífienio? Qué visión? 
>.: irodígio Un fonesto 
: r¡ .|tte en esta ocasión 
^> mis ojos se ba puesto? 

ASEA. 

' !.:i5qiifH , ruertes ronumoa , 

. r(i bizo esta crueldad . 

.^b \o coa mis propias manos 

t.ce por volUoiad 
: ;• ^ cielos soberanos. 
1) uief>lro caudillo fuerte 
( •;i^ idi en dos pedaaos , 
.'le de la misma suerte 
^» el !»e puso entre mis breaos i 
• ( ose en los de ka muerte. 
cr^iQ^e tanque quisiera 
tsreu lodo el pueblo romano 
i:h ana obesa hnbiera « 
V 'jQf de un golpe mi aaano 
Atrulta i todos piuUera. 
.lies esto pode bacer, 
-« irDe con préstela mocha 
^ aiuer(e,^Qe bo n»eoe$t6r 
''fa mi Tíioria. 

ino. 
Escucha, 

)Hna.bemoeamiyer. 

>i)cf de qokn te bas vengüdo? 



k quien Tito ser confies^ 



Im lao 

k lá haiaBa , míe me pesa 

^^^dccirteqoe bas errado. 

l'^ovTüo.jdetaJsaerte 

tuiviüuWfgeaibelii, 

l'<ienositfieffa6Bnerle 

t^urmonr.i^gpoi^ateB qlle 



LA GITANA ÜBLAMOÓUCA. 

Dejara de conooerle. 
No te aflijas. 

ABEK. 

¿Que esto es cierto? 
Que es posible r \ A;, bado esquivo ! 
Ay, desdicbado concierto ! 
¿Que eres Tito y estis vivp? 

TITO. • 

Tito soy , pero estoy muerto ; 
Porque muero de invidíoso 
De los becbos soberanos 
Peste capitán famoso 
Que rindió k tus blancas manos 
El espíritu dichoso. 
Mas puédeme consolar. 
Aunque la iovidia me asombre , 
Con solo considerar 
Que diste muerte al lugar 
Adonde estaba mi nombre ; 
El cual también un monieoto 
Muerto estuvo en tu memoria, 
Pero fué grande contento , 
Porque, aunque muerto, fué gtoria 
Estar en tu pisnsamiento. 

ABER. 

Triunfa , oh gran Tito, de mi , 
Ya que de ti no he triunfado : 
Que no en balde lo empreña! , 
Pues tres vidas ba costado 
La muerte aoe no te di. 
Pues sin poaer remediallos , 
Muere mi padre de duelos 
Que yo pudiera excusalloa. 
Mi caro esposo de celos, 

Y yo del pesar de dallos. 
Pero pues vengo i sentir 
La fuerza deste pesar, 
^el mundo quiero salir • 

Y pues no acerté á malar, 
Quiero acertar á morir. 
Dame una muerte tan llena 

De rigor, que al mundo asombre ; 

Porque mi fortuna ordena 

Que, pues no eternicé el Qombre , 

Pueda eternixar la pena. 

Mas ¿para qué pido tal , 

Pues sé que ba de ser en vano?— 

Tú , ensangrentado puñal , 

Que, regido por mi mano, 

Sabes acertar tan mal , 

Acaba mi triste vida , 

Consolaréme contigo ; / 

Que esa sangre , en ti vertida , 

Será , por ser de enemigo , 

Veneno para la herida. 

Tú, brazo, que tan valiente 

Fuiste en aquesta Jornada , 

Mátame; que Dios consiente 

Que, pues dejas la culpada. 

Viertas mi sangre inocente ; 

Que por el hierro que has hecho I 

Para vengarme y vengarte , 

Quiero dejarte deshecho , 

Y cual Cebóla, abrasarte 
En el fuego de mi pecho. 
Haz tú mismo la sulida, 

Y salga mi fuego ardiente 
Por la boca de la herida; 
Quedaremos juntamente 
Tú abrasado y yo sin vida. 
Empieza. 

TDBIfO. 

Mujer , ¿ qué quieres? 

ABER. 

?ue de mi patria te asombres , 
que mires, si pudieres, 
Cuales deben ser los honUires , 
Si son tales las mujeres. 

TQmo. 
y ¿despties desuT 



m 

AMft. 

Salir 
De tan inmenso pesar ; 
Porque me pesa el vivir 
Mas que le puede pesar 
Al mas aleare el morir. 
Muerte quiero. 

TITO. 

Es excusado ; 
Templa tus bellos enojos , 

8ue por babellos mirado , 
ooceder quiero i tus ojos 
Lo que i tantos he negado. 
Que tal efeto en mi haces , 

Y así abogas por tu bien , 

Y asi mi furor deshaces , . 
Que por ti i Jerusalen 
Desde agora otorgo paces* 
¿Quieres otra cosa? 

ABER. 

Ser, 
En pago de ésta aisgria. 
Esclava tm, y tener 
Por desdichado aquel día 
En que le quise ofender. 

Y Juntamente alabar 
Esta mano, que ha podido 
Darte vida con errar. 

TVTO. 

Huelgo de babel la tenidb 
Para podértela dar. 

Sale m EMBAJADOR EOMANO, e^mo 
dspriia. 

EMBAJADOR. 

Oh gran caudillo que en las armas eres 
Espejo de virtud , donde se mira 
La fuerte , invicta y generosa Roma, 
¿ Por qué al descuido tan de veras rin« 
Ese invencible y vigilante pecho ? [des 

TITO. 

¿Cómo? ¿Qué ha sucedido? 

EMBAJADOR. 

Vuelve al punto 
Esos divinos, respetados ojos ; 
Verás la mayor pena , el mayor dafio. 
El suceso mas triste y lamentable 
Que el cielo ha visto con los infinitos 
Ojos qne tiene para ver las cosas. 
Veris que tus contrarios han salido. 
Como lobos hambrientos, de los muros. 
Por no sufrir la hambre rigurosa 
Que hé tanto que padecen por tu causa; 
Porque solo la tienen , según pienso , 
De quitarle la vida y la victoria , 
Pues según han vivido con la hambre. 
Sin duda que con ella se sustealaa ; * 
Estos núes han salido en este punto, 

Y en el circulo magno donde estaba 
La mayor parte de la gente tuya 
Celebrando las fiestas de la Diosa; 
Hicieron tal matanza y tal estrago, 
Quede todos aquellos quealli estaban 
No se pueden contar sino los vivos. 
Decirte ahora de ^ué suerte ¡ aj triste! 
Prendieron é tu bija... 

TITO. 

Espera, escucha, 
¿Presa mi hija? 

EMBAJADOR. 

Si. 

TITO. 

¿Mi hija presa? 

IMBAIADOR. 

No quisiera decillo. 

TITO. 

¿G6«o el dele» 



Paes sabe todo el mundo que es regido 
Por el dids de los truenos y relámpa- 

[KOs, 
No arrd]a sobre mi con grande furia 
Un rayo ardiente , que me abrase el 

[cuerpo 

Y me consuma el alma? pero i ay triste! 
Oue et fuego del amor suple sus faltas. 
Porque es Irene lumbre de mi alma ; 

Y asi , (|uiero salir en busca sttva , 
Como tigre parida que algún Dijo 
El cazador astuto le ha quitado. 
Echad esa mujer, echalda luego ; [no 
Que va no quiero hacer concierto algu- 
Con los que fueron tan contrarios míos. 

ABEn. 

;A1 fin Jerusalen ha de perderse, 
Ko aprovechan remedios! 

TITO. 

Junta luego. 
Turno , la gente valerosa mía. 
Levanta los romanos estandartes, 
Manda tocar las cajas y trompetas, 
Arremete á los muros levantados. 
Derriba las soberbias cumbres de ellos, 
Degüella sus rebeldes moradores, 

Y pon en libertad á Irene luego. 

TURRO. 

¿Cómo? ¿ No hay massino salir con todo? 

TITO. 

Note espantes de ver lo que te mando, 
Pues lo permite el cielo poderoso. 
Porque no quede piedra sobre piedra 
Desta ciudad, que fuécabeza uu tiempo 
De toda la Judea y Palestina; 
Que para que el hacello no te admire, 
Yo, como capitán , iré delante, 
(Vanee.) 

ABER. 

No se pudo esperar de mi desdicha 
Suceso mas amargo y lamentable, . 
Pues quedo circuida de peligros , 
Como la fuerte inexpugnable torre 
Que, del sagrado mar Tundada en mé- 

[dio. 
La combaten los vientos y las aguas; 

§ ulero pues en el daño que se ofrece, 
a cando fuerzas de flaqueza, entrarme 
Por la ciudad , y á costas de mi vida 
Vengar la muerte de mi esposo amado, 
Que habrá sin duda de morir agora. 
Ya que permite el cielo poderoso [so. 
Que muera por mi patria y por mi espo- 

(Vase,) 



JORNADA TERCERA. 



Sale NUM A , ioldado rotMno. 

RUMA. 

Mientras que de la ciudad 
Sale el pueblo alborotado , 
Puedo con facilidad 
Gozar de la libertad 
Que el gran Josefo me ha dado. 
Ya sal^o de la prisiua , 
Y á mi Irene ver podré , 
Que querrá en eata ocasión 
Formar de mi mucha fe 
Quejas con poca razón. 

Salen TITO t TURNO. 

TITO. 

?8tá todo apercebido? 



DE GASPAR AGUÍLAR. 

TÜR1I0. 

Solo falta acometer 
A la ciudad. 

RUMA. 

Yo he venido 
A tiempo que he de poner 
Los amores en olvido , 
Por hacer como hombre honrado. 

TITO. 

Acometamos al punto. 

TORRO. 

A Numa tienes al lado. 

TITO. 

¿Numa? Todo viene junto, 
Aunque todo me ha faltado. 
Cierto, mi necesidad 
Te trae en tal coyuntura; 
Pero dime una verdad , 
¿Viste á Irene por ventura 
Presa , Numa , en la ciudad? 

roía. 
¿Presa? ¿Cuándo? 

TITO. 

En este día. 

RUI a. 

¿Es posible? 

TITO. 

Por lu fe , 
¿Supiste la pena mía? 

RUMA. 

No la supe, pues vivia , 

Y pues vivo, no la sé. 

(Ap, ¿Qd*es esto, que estando acá 
Irene , me fuf corriendo , 

Y ahora la dejo allá? 
Parece que voy huyendo 
De donde quiera que está.) 
Mas, pues mi suerte me llama. 
Librarla pretendo. 

TITO. 

Hermano , 
Vén á eternizar tu fama. 

RUMA. 

Por el cielo soberano , 
Que he de librar á mi dama. 

TITO. 

¿Dama tienes? 

ROMA. 

¡ Ay de mi ! 
Remediallo es menester. . 

TITO. 

¿No respondes? 

RUNA. 

Selior,si. 

TITO. 

Y ¿quién es? 

^ RUMA. 

Una mujer, 
Que en la prisión conocí. 

TITO. 

Como eres fuerte mancebo,, 
Do quiera tienes amoré 

RUMA. 

No me hiere amor de nuevo , 
Porque do quiera , Señor, 
La vieja herida renuevo. 
Digo pues que en la ciudad 
Está la que está en mi pecho , 
Tan igual en calidad 
Con tu hija , que sospecho 
Que han flecho grande amistad. 

Y si esta amistad hicieron , 
Fueron sabias y prudentes , 
Pues un tiempo amigas fueron , 

Y no sé por qué estuvieron 
Rehidas y diferentes. 
Desta enemistad prol^a 



Tu h(Ja encendía la lüma , 

Y es porque et fer de im bija 
Le quitó el ser á midaoui. 
Lo qn^ mas la regocija; 

Y asi , vinieron á ser 
Enemigas. 

Trro. 
Bien está; 
Que si podemos vencer. 
Mi bija en llegando allá 
Te la dará |)or mujer. 

ROMA. 

¿Esobará? 

• TITO. 

Si, si el desden 
De tu dama no lo altera. 

ROVA. 

Ellas se avendrán tan bien . 
ue, como tu h^a quiera , 
i dama querrá también. 

TITO. 



S 



Pues desde agora te juro 
Que serás, Numa , su esposo , 
Si alcanzo lo que procuro. 

Sale UNA ESPÍA rontanm. 

espía. 

El ariete furioso 

Hizo un portillo en el muro; 

Acometer luego puedes. 

TITO. 

Hasta los que os amenazan 
Os hucen muchas mercedes» 
Pues se os abren las paredes. 
En señal de aue os abrazan. 
^ Venid todos a mi lado ; 
Entraré á ganar «la joya 
Por el muro derribado, 
Como el caballo de Trova» 
De pensamientos preftado. 

{Vatue,) • 



Nonilas. 
Sale JOSEFO y tres ivoios. 

JOSIPO. 

Aunque pudieron abrir 

Esta mtjralla tan alta , 

No nos dejemos morir: 

Que lo que de piedras falta « 

Con hombres se ha de suplir. 

Ellos harán la muralla 

Defensiva y ofensiva 

En la sangrienta batalla ; 

Porque el hombre es piedra títs 

Mientras que pelea y calla. 

Aqui quiero dejar puesta 

La gente del baluarte. 

Pues es cosa manifiesta 

Que si por alguna parte 

Han de venir , es por esta.* 

JUDÍO i,^ 

Todos harán tu mandado 
Solo por amor de ti. 

JOSIPO. . 

Otra invención he pensado. 

jopio 2.** 
¿Y es? • 

joscro. 

Quedarme solo aqui, 
Juuto al muro derribado, 
Y que todos os poooais 
En un rincón eseondiilas. 
Porque coando me mintáis 
De enemigos combatido, 
At mesmo panto acudáis; 



ve los qne en el ctmpo están, 
orno sooTaaosj locos, 
o liendo gente , vendrán . 
ocos,TviDÍenao pocos, 
(Qos 3ÍII* volTcrin. 

looio t* 
9t Dios . qae dices muy bien. 

jonio S.^ 
fgoiriugusio imagino. 

aonio 3.* 

joscro. 

OQ aquesto determino 
klfriJerasaleo; 
oio me podréis dejar, 
mofo i.*^ 

p baen bora. 

(Vanu ht Judioi.) . 

iOSBFO. 

Solo aqQi 
le quiero agora quedar, 
vkqaeestnna solo en mi 
afuenadestelagar; 
«i. llegándolo á ver, 
gnqoe es valor emprendelio, 
nodejerrovieneiser, 
orqoe ponso en riesgo aquello 
i« preteooo defender. 
u d General no ba de dar 
uferieroerarioy fiero; 
n para bien gobernar, 
i persona es lo primero 
keeo el campo ba de guardar. 
iro mi amor no consiente 
Be eo aquesta empresa dude ; 
ulero pues llamar mi «ente , 
esperimentar si iCttcTe 
Iredamo diligente. — 
mío, amigos, venid presto; 
K OD ef cuadren de romanos • 
¡I tieoe en peligro puesto. 

Salen LOS jonios. 

judío I.^ 

Eiqoé parte están? 

ioscro. 

Hermanos, 
loise probaros con esto; 
..iMsimestrolngar, 
{«e lodo está sosegado. 

jonio S.<^ 

^osvokerásá llamar 

a vieoen? 

josEro. 

Ese cuidado 
hn mi se ba de quedar. — 

{Vansehijudtúi,) 

01. imtda Jerusalén , 
^fn es qne el morir elija , 
^nrs quien te dio por tu bien 
D fruto, qneera su bija, 
1; dará el árbol también ! 
irbolsoT, qne siempre be sido 
riliiTado en la batalla , 
\ \y*n darte apellido 
i*t Babiloma , be querido 
TmpUotarme-en tu muralla. 
•Mero . ptra asegurarme , 
Ver el cuidado que tienen 
t*> amigos de ayudarme. — 
Ai arma , al arma , que vienen 
m contrarios á matarme ! 



LA GITANA MBLANCÓUGA. 

Salen los judíos. 

JODIO 1.® 

¿Pordósebaido? 

JOSBFO. 

No sé. 

JUDÍOS.'^ 

¿Sise babrán ido volando? 

JOSEFO. 

\ Qué lindamente os burlé I 

JUDÍO 3.^ 

¡ Ob ! Pues si te estás burlando , 
Yo también me burlaré. 

JOSEFO. 

Volveos al lugar sabido. 

jod/o i.** 
Adiós. 

(Van$e.) 

JOSEFO. 

Esta prevención 
Hacer agora be querido , 
Porque esté en esta ocasión 
Cada cual apercebido. 

Salen TITO, KUBiA, TURNO y loe 
SOLDADOS que pudUren. 

nro. 

Ya estamos cerca del moro; 
Ninguno hablando me impida 
La victoria que procuro. 

nuMA* 
No bay defensa. 

TORNO. 

Por mi vida, 
El paso tienes siguro. 
• rrro. 

Pues yo á ganalla tne obligo. 

JOSEFO. 

Soldados , ven i volando. 

judío 2.® {Dentro,) 
Ya sé que te burlas. 

JOSEFO. 

Digo 
Que ha venido el enemigo. 

JUDÍO 3.*^ {Dentro.) 
Ya sé que te estás burlando. 

TITO. 

Josefo , date á prisión. 

JOSEFO. 

Pues no vienes en un vuelo , . 
Patria de mi corazón , 
Sin duda alguna que el cielo 
Permite tu perdición. 

TITO. 

Comiénzate luego á dar. 

JOSEFO. 

Pues ninguno me socorre. 
Bien puedo desconfiar 
De valerte , qu*es la torre 
Dé Nembrot edificar. 
Dios permite tu ruina , 
Sin que te pueda valer , 

Y pues él lo determina. 
Ejecutor quiero ser 
De la voluntad divina. 
Yo quiero ser el primero 
Que en ti , para ma}or gloria , 
Pruebe su cuchillo fiero ; 
Porque de aquesta victoria 
Darte las primicias quiero. 
Podrás decir que vencist^e , 

Y que en aquesto engañaste 
A itoma, con quien partiste , 



i57 

Pues la victoria tomaste 
Y los despojos le diste. 
Venid pues , gente lucida ; 
Tendréis mas que deseáis. 
Pues gue á mi patria querida 
No quiero que la venzáis , 
Sino dárosla vencida. 
Yo os entregaré esta tierra, ' 
Consumida con mi fuego. 

TITO. 

¡Gran bien en este se encierra ! 
Sigámosle. 

liDMA. 

Vamos luego. 

TURNO. 

¡Armas, armas! 

TITO.- 

¡ Guerra , guerra ! 

Vame^ y 4a$e dentro la batalla , y ea- 
len DOS JUDÍOS, huyendo de NÜH A., 

RUMA. 

Tanta g^nte ¿es bien huya 
Sin ponerse defender? 

JUDÍO. 

No huye de tu poder , 
Sino de la suerte tuya. 

{Vame,) 
Salen TURNCX t UNÍAS, peleando. 



i 



TURRO. , 

A quien todos los romanos 
utelen llamar Turno el fiero 
No respetas? 

UNÍAS. 

No , que muero 
Por morir en buenas manos; 
Que pues por mi esposa bella 
Vengo á morir desta suerte , 
Quiero escoger una muerte 
lenal con la causa della. 
¿No me acabas de matar , 
Romano? 

• TURNO. 

No es menester; 
Que pues mueres por mujer , 
Ella te puede aicabar. ( Vaee.) 

UNÍ4S. 

Agora vengo á sentir 

Que no bay mas pesada muerte 

Que tener un dolor fuerte 

Y no acabar de morir; 
Que los dolores que vienen 
A dar remate á mis llantos , 
Como son tales y tantos , 
Unos á otros se detienen. 

Sale ABER, peleando con GESTA. 

ABER. 

Quieres vencer esta tierra, 

Y ¿hoyes de mi flaco pecho? 

GESTA. 

Sí. 

ABER. 

¿Porqué? 

CESTA. 

Porque sospecho 
Que eres diosa de la guerra. {Vase.) 

UNÍAS. 

Diosa la llamó el traidor, 

Y es Aber, mi dulce esposa; 
Pero, bien mirado , es diosa 



De la guerra del fe1no^, 

Y de mis cansad oh dlaé 
Es la gloria verdadera.-^ 
¡ Aber! 

ABCt. 

¿Quién me llama? 

Eftpera, 
¿No me conoces? * 

ADEIl. 

¡Unias! 
\ Mi descanso 1 

ABBR. 

¡Mi ventura! 

crías. 
¡Miconteilo! 

ABCR. 

¡Mialegrit! 

ONlAS. 

¡Mi aurora! 

ABEll. 

¡Mi claro dia! 

UNlAS. 

¡Mi bello sol ! 

ABfen. 
¡Mi lúa pura! 
¿Por qué ocasión , dime, estii 
Dése modo en el arena? 

URÍAS. 

Efetos son de la pena 
Que con tu ausencia iné das. 
Pues por no sufrir la vida 
Que por tu causa he pasado, 
Sali ai combate, y me ban dado, 
Como ves , aquesta berida. 
Mas con ella solo alteran 
Una de lasque me diste; 
Que después que tú me beriste • 
No hay lugar donde me hieran. 

Y asi , Aber, si no me ban dado 
La muerte que deseaba t 

Solo ha sido porque estalla 
De tus heridas armado. 

ABBR. 

Dime, amigo, ¿es penetrante? 

OXÍAS. • 

Poca fuerza es la que tiene. 

ABER. 

Pues apre talla conviene. 
Porque se cure al Instante. 
Muestra el brazo. 

unías. 

Sí pensara 
Sanar con esa virtud, 
Como todos la salud , 
La enfermedad procurara, 
i Dichoso yo ! 

ABCR. 

¿Quieres darme 
La mano y alzarte agora? 

UTiiAS. 

No me levantes, S«'ñora , 
Para después derribarme. 
Déjame, déjame, Abes; 
Que quiero en este lugar 
Tener, si me han de matar , 
Adelantado el caer. 

ABER. 

¿Coando derribado has sido 
Por quien te estii levantando? 

CRÍAS. 

¿Cómo puedes decir cuándo. 
Pues siempre estuve caldo ? 
¿No te acuerdas, dime , Aber , 
^"4) 4 dar ia muerte al contrario 



HÉ ékSfiiA AOUtLAft. 

Saliste , y le diste á Mario 
Muerte, que vida ha deiser? 

asm. 
Bien me tcuerdo. 

VNfAS. 

Pues si alU 
Le diste muerte cruel, 
Por estar sola con él 
También me la diste k mi. 
De tu nobleza no dudo, 
Pero el amor dá lugar 
A que me pueda tasatar 
Lo que suceder no pude; 
Que, según es mi querer» 
No solo de lo que ha sido 
Pido celos , mas los pido 
De lo que no pudo ser. 

Y aunque mi alma oonfla 
De tu noble pecho y fuerte , 
Yo sé , ingrata , que la muerte 
Le diste en ofensa mit. 
Pues aunque digas « cruel , 

8ue no llegaste k tocalle, 
uando llegaste i matalle 
No estabas muy lejos déL 

Y asi, no me maravillo , 
Porque está sabido y llano 
Que entre su cuello y tu mano 
No estuvo mas un ouchllk». 
Tú m ueres , Aber , por dar 

A nuestros contrarios muerte , 

Y yo mucho mas por verte 
Tan indinada á matar; 
Que el matar es del varón 

Por ganar eterno nombre, , 

La mujer basta qde al hombre 
Mate con la condición, 

ABER. 

Unías, contra mi honor 
Hablaste , y no lo he sentido* 
Como es razón, porque ha sido 
En abono de tu amor; 
Pues que está mi peebo fiel 
En querer tan adelante « 
Que á trueco de verte amante , 
Huelgo de verte cruel. 

Sale JOSEFO, indignado. 

JOSEFO. 

Si en sangre de mis parientes 
Dejar puedo ensangrentada 
La cuchilla de mi espada, 
Temida de tantas gentes... 

OKÍAS. 

Tu padre viene Indignado. 

JOSEFO. 

¿Quién podrá domar mis brios? 

ARBIi. 

¡PadreyseSor! 

JOSEFO. 

¡Hijos m ios! 
Huelgo de haberos hallado. 
Ya veis el daño préseme, 

Y (lue todos los romanos 
Quieren lavarse las manos 
En vuestra sangre inocente; 
Porque della largo plato 
Les nace Dios verdadero , 
Después que en la de un cordero 
Lavó las suyas Pilato. 

Quiero núes por eso hacer, 
Con pf>cno constante v fuerte , 
Qi|e al poder vais de la muerte 
Primero que á su poder. 
Asi , habéis de recebir 
Luego la mnerte que os doy ; 
Que, como padre que soy, 
No mataré sin morir. 



tmlAS. 

Eso creo yo muy bien 
De tus hechos soberanos. 

ABER. 

No me den vida mis roanos , 
Las tuyas moerfb me den. 
Porque la piedad serta 
En este caso crueldnd. 

UKÍAS. 

Yo estoy á tu voluntad 
Mas sujeto que á la miá. 

ASffl. 

Padre , á los dos nos pedrfs 
Matar con un golpe Aero. 

• iÚSEFd. 

Primero casar oi quiero , 
Por matar uno no mas; 
Porque*siemttre el ea sa i i etfto 
De dos uno suele ser. 
Casaos al mome«io. 
vrías. 
Ave* , 
Ya llegó nuestro eontesid. 
Este es el dichoso dia 
Que esperaba tato nfhoo ; 
Dame aqu**sa btapca mnio, 
Hedbe esta mano miat 

*ABfc1|. 

Yo te doy palabra y fe 
De ser tu esposa. 

05ÍAS. 

Yo doy 
Palabra de que lo soy « 

Y no de que lo ser*. 
Pues solo puedo decir 
Que lo soy este momento « 
Porque en nuestro casaitileolo 
No habrá tiempo per venir. 

ioisro. 

Por eso esté cada cual 
A morir apercebido; 
Presto , que siento rnlder, 

Y es sin duda el General. 



Stíen TITO t TURNO, $oldad0 r0MHé 

TITO, 

¿Hay gente aqnl de la dodid? 

tteno. 

Jo^eÍM. 

Que quiere dar la mnerte k dos Juüi^i 

TITO. 

loselb amigo , ¿qué sentencia e^^^u 
Que ejecutan les manos lnvenciht<*s 
Cuéntame Ueessioo; sguajrda, esrn 

lossro. l<^^' 

No permitas ¡oh Principe excelroc^* 
Que deje de sacar del mundo agón 
Lstos dos hyos regalados míos , 
Pues para que no lleguen á tus ninnni 
Emprender quiero la mayor h»¿ukA 
Que ba hecho alngon hombre, y no pr* 

[leoil.' 
Que resolta en ofensa de tu glon ' . 
Porque sien esto pierdes dos caoinvi 
Yo estoy aqni. que serríré por ello» 
Y el dia que triunfante y victorioso 
Te reciba tu patria coa la pompa 
Que debe á la gnndesa de tu itombn 
Con un sembtuiie hnmiioe, j cun lu 

(l>ri/<< 
Del carro atados á la insigne rueda , 
Iré con los cautivos y despojos* 
Déjame pnes. Señor, darles fa tnueri«- 
¿Qué digo mnerte? Vida eterna y san 

I" 



oes coo elli tos libro y los reseato 
d duro aollTerlo intolerable. 

TITO. t 

o ims^cioes, Josefo , que pretendo 
riimnireD Romacon tu sangre ¡Ilustre» 
) llevar i iva liuoa por esclavos , 
ijf< son hijos de aciuel que ba sido 
tn <|ae yo alcanusela viciorHi; [parte 
,\o <|uiero llenrte como amigo 
jra que ire acompafles en el triunfb , 
(lirte la mitad de aquella honra 
Be mí patria me tiene apercebida ; 
rj;i(e paes de domfflar la sangre, 
úe es crueldad. 

joacro. 

¡ObTilonléroso! 
o it esperaba memM dése pecho 
quien el mondo llama justamente 
rrtijdero regalo de los bomt>res; 
ame ios manos. 

nro. 

Abrasarte quiero* 

HQsbijos también* con tu licencia; 
tt^pues tú en amistad eres hermano, 
in tú amistad serán sobríooa. 

ABBR. 

« esdara soj. 

oicUa. 
Tani>i€B soy yo la esclavo. 



i que permite ot délo y la fortuna 
itte estes, Joscfo, coa tan grande glo- 
ÍDa>i«o<i luego procurar la mia , [ria , 
..it|ue liasu ahora no be tenido ras- 
k \á ínfelice deadteboda Irene , [tro 
>íi me llevaron presa los judíos; 
.Ni, coi^ene que al momento vamos 
it toda la dtkthd, que alborotada 
<u con la desdicha qo^ padece , 
libamos diligencia nunea vista; 
^( M ella no partee^oo es victoria [la, 
j(;ae me ba dado ol oíeio, siao afeen- 
kS(Jicha,iDlierno, muerte» llanto, fue« 
joasro. [8<>* 

laloeDcarezcaalontoi vamos luego. 

üUn DOS aoHAKos , CM voa lüDloa 
numitttáios, 

Mmhito 1.* 

Uili, perros. 

No les des ; 
}a( Qos dan mil buenos ratos. 

fiOUAXO 1.* 

rtonslaesta gente es, 
;>a« de dalles puntapiés 
íeo^o rolos los zapatos. 

Caífllos padiste prender? 

•«■ano 1/ 

fií. • 

BOHAHO S.^ 

{^orrtcoteaeAalo. 
aotasof.* 

tutes Qo lo puedo ser. 
aoiAXo S«^ 

M qué? 

a0MA50 1.* 

Pof qo* de lo malo 
Te&er mocho es M icoer. 
s(MIaM9.' 
««'^imoi tan grao cantidad 
Sosieolaras, por tu vida? 

ROIAXÓ 1.* 

ttopocadUtosAlad, 



LA GitANA MELAKÉÓLlCA. 

Pues la una mitau coibida 
Será de la otra mitad. 
¿ Tü tao cociste cautivos 
AlJB^noa desios traidores? 

notiAKo 2.® 

No quiero despojos vivos # 
Que comiendo hacen m'*yores 
Los gastos que los recibos. 

aoHA^o i." 

PÉea ¿qtaé cogiste? 

^ BOIWHO 2.** 

Dineros. 

ROMANO i.^ 

Esos si que nombre tienen 
De despojos verdaderos , 

Y no estos puercos que vienen 
Contino haciendo pucheros. 

noiAvro t.* 

¿Puercos los llamaü? Inftmas 
Su renombre y apellido. 

BOMANOl.* 

Pues ¿cómo? ¿Tan mal ha sido? 

ROHAKOS.** 

Sí. 

noitaANol.* 
¿Porqué? 

ionA?(o 2.® 

Porque los llamas 
Lo que jamás han comido , 

Y lo tienen por afrenta. 

aOMANO 1.** 

¿Es posible? 

boiauo 2.^ 
Asi lo entlendoi 

aOVAKO 1.** 

¿Quieres comprarme cincuenta 
Desloa eantivos que vendo? 

SOMAKO 2.® 
Si. 

nos ANO !.• 
Pues hagámosla venta. 

Solé mukt romoM. 

NOMA. 

Soldados, ¿en qué se entiende? 
¿ Agora os habéis parado, 
Que mas el fuego se enciende f 

ROMANO 2.° 

Si , Señor ; quVsle soldado 
Unos cautivos me v^ode. 

NDMA. 

Por poco precio se déo ; 
Que . pues taé una gente tal » 
Que por invidia y desden 
A su dios vendió tan mal » 
No han de ser vendidos bien. 

ROMANO 2.*^ 

¿A Dios vendieron? 

RUMA. 

Undlá 
Leí un libro que trauba 
Üe su antigua profecía , 

Y de cómo se esperaba 

La venida del Hesía; • 

Donde vi que le trataron 
Como lobos carniceros. 
Pues a Judas le dejaren 
Vender por treinta dineros , "^ 

Y por treinta lo compraron. 

ROMANO 1.^ 

¿Posible es que tal hicieron? 

KÜMÁ. 

Sí. 



199 



RORANO l.<* 

Quiero vengar su afrenta ; * 

Y pues tan malditos fueron, 
Que treinta por uno dieron, 
Quiero dar por uno treiuta. 
Treinta ludios daré 

Por un dinero no mas. 

ROMANO 2.* 

Pues yo lelos compraré, 
Si tan barato ios das. 

NUMA. 

¿Sabéis queme importa? 

ROMANO i.® 

¿Qué? 

ROMA. 

?ue agora dejemos esto , 
que de cautividad 
Libremos á Irene presto , 
Que está presa en ta .ciudad 
Con peligro maniúeslo. 

ROMANO 2.® 

Vámosla luego á buscar. 
Que yo libralla confio ; 
Mas ¿sábese en qué logar 
La tienen? 

RUMA. 

A este judio 
^ lo quiero preguntar.— 
Ami|{0, á ti te conviene 
Decir luego la verdad , 
Pues si dices dó está Ireúé , 
Luego tendrás lil)erlad , 
Que es lo que ninguno llené.. 
Üi lo que sabes aqui, 

Y de Numa te contia ; 
Que si una vez dice si , 
No dirá no. . 

JODÍO !.• 

No querría 
Que te burlases de mi. 
Con todo , te lo diré , 
Con que hacerme libre quieras. 

NOMA^ 

¿Tú lo sabes? 

JDDÍO i." 

Yo lo sé. 

NQMA. 

Pues si lo sabes , ¿qué esperáá? 

JDDÍO i. ^ a 
Que me des palabra y fe ' « 
De que al punto que supieres 
Lo que ofreciendo te estoy , 
Seré libre. 

NOMA. 

¿Quemas quieres? 
Yo juro , á fe de quien soy , 

Y á fe de quien tú no eres. 
Que si con tu pretensión 
Sales , he de dar ejemplo 
De un hidalgo corazón. 

# 

JODÍO 1.^ 

Pues sabrás que está enol templo 
Que ediíicó Salomón ; 
Porque la tienen atada 
Los sacerdotes y escribas 
Junto al ara consagrada. 
Donde con las reses vivaa 
Ha de ser sacrificada. 

ROMA. 

Como tú de la verdad 

En lo que dices uo excedas , 

Yo te daré libertad. 

JDldO i.* 

Vamos luego, porque puedas 
Dármela coo brevedad. 



160 

lOJMA. 

Ta ropa me he de pooer 
Para poder verme alli. 

JODÍOi.*. 

,Todo estari en tu poder. 

ROMAI<IO 1.* 

¿Iremos los dos? 

NONA. 

Veni; 
Que todos sois mcoesier. 
( Vanse,) 



•Interior del Templo. 

Salen dos judíos , el uno con un 
inceniario, 

judío i.* 
Ya tengo anercebldo el incensario 

Y todo lo ^emás qae en la le; nuestra 
Es para el saeriUcio necesario ; 

4 Qué pretende el Pontífice 1 

JUDÍO 2.° 

Dar muestra 
De la ñrmeza que en su pectio mora 

Y del valor de su iovenctble diestra. 
A Irene quiere dar la muerte aiiora, 
Solo porque es la prenda regalada [ra. 
Que el contrario mas quiere y mas ado- 

Sale EL PONTÍFICE DE JERUSALEN. 

PONTÍriCB. 

Ya , hijos de mi vida , ya es llegada 
La triste hora en que la muerte Oera 
Quiere probar los tilos de su espada , 
Pues vi lo que haber visto no quisiera, 
Desde el sagrado templo, donde habito, 
Por una cristalina vidriera. 
Yo vi la gente del soberbio Tito, 
Que seguia furiosa el estandarte [to, 
Donde estaba el blasón de Roma escri- 

Y por la mano del sangriento Marte 
Quedó de nuestra suugre perseguida 
Regado el suelo por cualquiera parte; 

Y así , qifleda postrada y abatida 
Nuestra gloria, sembrada por el suelo, 
Sin esperanza que ha de ser cogida. 
[Tü, Santo de Israel, que desde el cielo 
Miras la gente que llamabas tuya, 
Tan ajena de gloria y desconsuelo , 
No permíUs, Señor, que se destruya, 
Sia que á lo menos quede una vlslum- 

[bre 
Del resplandor de la grandeza suya! 
Pero ya sé q\ie tienes de costumbre 
Derribar por el suelo humilde y llano 
La mas soberbia y levantada cumbre. 

Y tú, Jerusalen , pues con tu mano 
Los profetas de Dios pones por tierra, 
En ofensa del cielo soberano , 

No te espantes si Dios te mueve guerra, 

Y del lugar do su demencia vive 

Las puertas tapia y las venUnas cierra; 
No le espantes de ver que te cautive 
Las matronas hebreas desdichadas , 

Y qué ii sus Idjos de la vida prive: 
No te espantes de ver sus respetadas 
Cabezas por el suelo andar revueltas 
Con las lucientes armas destrozadas; 
Note espantes de ver que van resueltas 
Las doncellas en tierno hermoso llanto, 
Con las madejas de oro al aire sueltas; 
No te espantes de ver que al délo aanlo 



DE GASPAR AGUILAR. 

Suba el humo y las <jlie]a8, aunque en- 

[tiendo 
Que no pueden las quejas 9ubir tanto; 
No te espantes de ver resplandeciendo 
Las espadas, celadas, golas, petos, 

Y de las armas el confuso estruendo; 
No te espanten, al Ün, estos secretos, 
Que todos son efetos de su ira , 

Que todos son de tu pecado efetos. 
Llora , Jerusalen , llora f suspira. 
Porque el Dios de Israel te restituya 
La gloria que de darte se retira. 
Pero deja que el cielo te destruya ; 
Porque, para alcanzar tanta clemencia, 
Falta disposición por parte tuya, 
i Hola ! 

JUDÍO. 

Señor. 

PONÍ í FICE. 

Traed á mi presencia 
La hija del contrario. 

JUDÍO. 

¿Luego? 

P05TÍFICB. 

Al punto, 
Que quiero ejecut&r esta sentencia. 
{Vase elJudio,) 

Que pues ya todo el pueblo está difunto» 
Quiero quitalle ai padre el bien que 

[tiene, 
Porque fenezca el bien de entrambos 

[junto. 
Darle muerte, sí puedo, me conviene; 
Si puedo , digo , porque tengo miedo 
A la hermosura y discreción de Irene, 
Pues cuando con mas cólera y denuedo 
Quiero matarla, viendo su hermosura, 
Quedo sin fuerza , y sin enqjo quedo. 

Sale UN JUDÍO, een IRENE de la mano. 

JUDÍO. 

Un judío , Señor , entrar procura. 

POIITÍPICC. 

No abráis á nadie de ninguna suerte , 

Y estará nuestra vida mas segura. 

IREXE. 

Bien me puedes, tirano, darla muerte. 
Para vengarte de mi padre , Tito, 
Pues verás en mi pecho noble y fuerte 
Con letras de verdad su nombre escrito. 

PONTÍriCE. 

A hombre que le habéis hecho 
Bien de tenelle guardado. 
No puedo hacerle despecho , 
Pues como á lugar sagrado, 
Se recogió á vuestro pecho. 
Templo sois que le asegura; 
Mas yo, aunque ui os contemplo, 
Soy en esta coyuntura 
Sansón, que derribó el templo 
De vuestra grande hermosura. 
Perdonad , Irene hermosa , 
Si mi brazo determina 
Daros muerte rigurosa, 

Y para cortar la espina 
Coger primero la rosa. 

inERE. 

No ofendns el pecho mió , 
Villano, con tus palabras. 

JUDÍO. 

Otra vez llama el judío, 
Señor, con mas fuerza y brío. 

pontífice. 

¿Qué pretende? 

JUDÍO. 

Que ie abras; 



Que & darte un aviso viene 
Del general íiero y bravo. 

• poifTíPice. 

Dile que si prisa tiene , 
Que espere mientras acabo 
El'sacriílciode Irene. 

(Vase el Judio,) • 

La cual solió larga rienda 
AI llanto, y será mejor 
Cerralle con una venda 
Los ojos, porque el temor 
De la muerte no la ofenda. 
(Vuelve átalir.) 

JUDÍO. 

Dice que te va la vida 
En abrille luego al punto. 

PONTÍFICE . 

Pues alto , no se le impida 
La entrada. 

irche. 
El bien viene junto, 
Pues ya la muerte es veuída. 

PONTÍFICE. 

Para que no podáis ver 
El mal Gue causando estoy « 
La venda os be de poner ; 
Y agradecedme que os doy 
Lo que mas be menatter; 
Que en cualquier tiempo y tugar 
Al que recíbela muerte 
Los ojos han de cermr, 
Pero en este trance fuerte 
Al que la muerte ha de dar. 

Sale NUMA« como saldado Judia. 

RUMA. 

Espera; que quiero hablarte. 

POSTÍPICS. 

iQué quieres? 

ROMA. 

E! General 
Me envía , Señor, á darte 
Parte de un terrible mal. 

poinlriCB. 
¿ De mal quiere darme parte? 
¿Qué dices? 

3C0HA. 

No ha sido error; 
Que dar parte es avisar. 

pontífice. 

Déjame pues acabar 
El sacriífcio. 

Señor, 
Mira que te quiero hablar.' 

PONTÍFICE. 

Habíame pues. 

NVIA. 

Así goces 
De los invencibles bríos 
Que en tu persona conoces ; 
Así triunfen ios judíos * 

De auuesas gentes feroces ; 
Así el Dios ae las batallas 
Tu gran renombre acreciente; 
Asi del lugar presente 
Reedifiques las murallas 
Y resuenes la gente: 
Asi de tu honra y valor 

?oede la broa inmortal, 
así venzas con amor 
A los que te quieren mal , 
Que es la Vitoria mayor ; 

aueeo lugar desa mujer 
oera yo de cualquier modo. 

PONTinCB. 

Mucho la debei querer. 



«VIA. 

qaedo oucbo i deber. 

loo qné oeasioo has podido 
icooooelltf 

tntá. 
Bf mi diosa , 
3 della be merecido 
Bocer alguna cosí, 
que 00 la be eooocido. 

poifTlncs. 
ego la ocasión dto entrar 
|i iido para Impedir 



101 



SI. 



RDMA. 

Mirrírici. 
Paes no htj logar; 



«e. 



ROÍA. 

Desboora es pedir 
iqoe me puedo tomar. 
poirrificB. 
itdor , ¿qoléo te dió ese mando! 

RUMA. 

¿jveise, Urano, laego 
gloria que le demando ; 
idrela, queja no raego, 
10 coa la espada mando. 
portIpicb. 

pen , aguarda , detente ; 

le daré Toces. 

Rtnu. 

0a Toces; 

tnU fencer la gente. 

PORTÍnCB. 

jQiéfieres? 

RUIA. 

¿No me conoces? 

nisoj. 

PORTinCC. 

Noma valiente, 
fdoA te quiero pedir 

riyfrro. 

ROnA. 

Déjate deso, 
iperdbete i morir. 

P03TlnCB. 

lobasu tenerme preso? 

NUIA. 

, si te quiero admitir. 
portIficb. 
ispeode el fiero castigo 
Ktn esoí filos contemplo, 
íes i »er tujo me obligo, 
I darle los aue eo el templo 
i biD reliraao comigo. 

RIWA« 

iTida te quiero dar 
u; a aquestos tiranos, 
orteoer luego lugar 
edesattr con las manos 
la qoe De Dudo atar. 
sntra , mi bien , la inQnita 
n que el moudo referencia , 
CMK) sol, resucita 
tta flor que ettámarebiu 
> la üocbe de tu anseneia. 

laCRK. 

^ona! • 

RCIA. 

¡Mi gloria! 

laERB. 

La suerte 
truiequeporUmnen, 

DO.C.atL-1. 



LA GITANA MBLAMCALfCA. 

Pues por medio de la muerte 
One ba ser? ido de escalera , 
Sabia la gloria de verte. 

RDUA. 

Descubrí, señora mia, 
Esas estrellas, que Taeron 
En el mar de mi porfía 
Norte que me descubrieron 
Las Indias de mi alegría. 
Naaca ese sol, que me quita 
Las pesadumbres y en^os, 
Tan colmado de despojos , 
Qoe con su calor derrita 
Los nublados de mis ojos. 
Reverbere en mi alma tanto. 
Que me imprima sa arrebol , 
Pues permite el cielo santo 
Que en el ioviemo del llanto 
Tome una capa óa sol. 
Vos , Sefiora , sois mi dama , 
Pues que me ba encendido amor 
En vuestra amorosa llama 
Con so acostumbrado ardor. 

vocBs. (IkHtro.) 
¡Moma, Moma! 

huía. 

¿Quién me llama? 
VOCBS. (Dentro,) 
Abre laa puertas ; que viene 
Tito, de pesar diífanto 
Por la perdida de Irene. 

RUHA. 

Abrirlas loego conviene. 
Porque todo venga junto. 

IRBRE. 

¡Qoé impensado regocija 
Gozará mi padre triste! 



Salen TITO, TURNO , JOSEFO, UNIAS, 
ABER y OTsps uomaros. 

TITO. 

Hijo, ¿cómo entrar podíate? 

ROBA. 

¿Hijo soy? 

TITO. 

SI que eresbijo, 
Poes de los obras lo foiste. 

ROMA. 

Aonque con pena he llegado 
A entrar con este vestido. 
Te dirán lo que ha pasado 
Estos hombres que be vencido , 
Y esta mujer que he librado. 

TITO. 

¡Irene! 

lUERB. 

¡Padre! 

Trro. 

¿Aquí escás. 
Mi descanso , mi alegría ? 

lUERB. 

No pensé verte jamás. 

• TITO. 

Estampa en el alma mía 

Los abrazos que me das; 

Pues después que te he perdido, 

Mas lágrimas be llorado 

Por U, que sangre he vertido. 

Con ser tanta , que he dejado 

El Suelo en sangre teñido. 

JOSEFO. 

Noma. 

ROMA. 

Capitán famoso. 



161 



lOSBTO. 

Cautivo de mis entrafias , 
Cautivado valeroso. 
Ya he sabido tus bazafias, 
Y estoy dellas envidioso. 

RUIA. 

Según eso , amigo aaaado*. 
Tos obras mesmas oadiciat. 

JOSBPO. 

Paes el ser tovo me has dado, 
Bien será pedirte albricias 
De haber mis hijos hallado. 

RUUA. 

¿Dónde están? 

lOSBPO. 

Aquestos son. 

RUMA. 

Poes rol corazón les mando. 

DRÍAS. 

Yo te dov mi corazón 
En prendas. 

ABsa. 
Yo no sé coándo 
Saldré desta obligación. 

TITO. 

Obllgasme de manera, 
Numa , con tu proceder, 

8ue con gran gusto aprendiera 
ua ciencia que ppdlera 
Mostrarme de agradecer ; 
Porque pudiera decir 
Que pagué el bien que me hidste. 

RUUA. 

Solo uno te he de pedir. 

nro. 
¿Yes? 

ROUA. 

Qoe me mandes complir 
La palabra que me diste ; 
Pues al nunto que emprendiaa 
La batalla peligrosa , 
Dijiste qoe si salías 
Con Vitoria, me darlas 
A mi dama por esposa. 
Ya saliste con Vitoria ; 
Cúmplela. 

TITO. 

Muy bueno ba sido 
El volverme á la memoria 
Lo que delta se ha salido 
Con la repentina gloria. 
Digo que yo soy contento; 
Mas primero es menester 
Llamar tu dama al momento , 
Para que se pueda hacer 
Con su gusto el casamiento. 
Háganla luego venir, 
Porque concertado quede 
El negocio. 

RUMA. 

Has de advertir 
Que de aquí puede salir, 
Pero entrar aqui no puede. 

• TITO. 

Loego ¿aqui está? 

NOMA. 

Si.Sefior. 

TITO. 

Ahora bien, Numa , ya veo 
Los efetos de tu amor , 
Ya conozco tu deseo. 
Que iguala con tu valor. 
No me ha dado sobresalto 
Ver que Irene te cautive , 
Poes de valor no estás falto , 
Porqoe lo mas alto vive 
De contino en lo mas alto. 

11 



m 

Y pues to mano dichosa 
Pudo líbertalla boy 
De la muerte rigurosa, 
Desde ahora te la doy 
Por tu legilima esposa. 

ROMA. 

Dame tus piét soberanos, 
En pago deste contento 
Que he recebido. 

TITO. 

Al momento 
Quiero que os toméis las manos 
£n forma de easaioaiento. 



DE GASPAR AGUIUR. 

KUMA. 

Jamás tal bien merecí 
Tocar con la mano mia. 

TITO. 

Tú,b{Ja,¿nodi{;e8si? , 
¿ Aun tienes melancolía? 

iiiExe. 

Tü , SeQor , hablas por mi ; 
Guantimis que se acabó 
La melancolía triste , 
Que tantos males causó. 



ICOIU. 

Pues tanta aloHa me diste. 
Dichoso milTcces yo. 

TITO. 

Vo he sido, Nnma , el dichoso 
De que en pas, gloria y sosiego, 
Quedes de tu Irene es|K)So; 

Y con esto, marche luego 
Mi ejército victorioso 
Por la gloria que le ofrece 
Itoma, que cou esto gana 
Ri renombre que merece; 

Y con esto La GUtn^a 
Meiancóliea fenece. 



I t i r 



COMEDIA FAMOSA 



DB 



LA VENGANZA HONROSA, 



COVrVESTA 



por QASPAB DB AGUILAB , feoretario del daqno d* GandiSf porta voloBeloiio. 



LOA FAMOSA DE LA LENGUA. 



í\ rf líntlD de las ares 
rsonaba por los montes , 
Mfl \ii tqtadas lenguas 
trmabaQ sonoras voces; 
eneabanse tas plantas, 
cu}osrainosy flores, 

10 b venida del día , 
»;üó so color la noche, 
il iünüable raido 

i sellas, ralles j montes , 
tH'^rtü mi pensamiento, 
en üe^pmaiido, llamóme. 
»moes mió, respondlle, 
rpcnoociendo entonces 

11 maravillas del cielo, 
airarlas obligóme ; 
DDsimiracíon mírelas, 

fi qoe enlre los mayores 

latlourable la lengua 

ttaves, fieras;r hombres. 

paítiaseelpajarjllo 

iflKi iJe celos y amores • • 

i «11 enamorada dulce 

jfliliestasns pasiones; 

r p !tfs ternezas le dice . 

iicunado la rompe 

I jiiiaitte i poder de quejas, 

iiiredando mil voces, 

como el mal que se llora 

^l■uto^io que se apoque , 

ivra el roiseAor sus celos, 

'ii llorar alivióse. 

I-i» 3 «I teoo vientlo ausente 

ibruu prenda del monte, 

loscandob, rodeo 

lorrits , palmas y robles , 

¡«¿tnorosa leona, 

Q" >k donde está le oye, 

«>r la \oz brava le busca, 

) iflios se reconocen. 

Si lozano el caballo, 

^ii «miente del hQml)re, 

i', ligero en la carrera , 

Be apenas las verbas rompe, 

(alindóla mil veces, 

un uo relíncbo responde 

^'Jueño que le pasea, 

ae 00 <e cansa aunque corre. 

ero dejando estas cosas, 

Miiieudo Has mayores, 

«e bien la naturtleta 

f ^ da lj lengua conforme . 

ide Salomón al délo 



Ciencia infusa; el cielo oyóle, • 

Y acudiendo á sos deseos, 
De prudencia enriquecióle, 

Y para hacerse famoso 
De la lengua aprovechóse. 
Solo pidiendo un puñal 
Para dividir un hombre; 
Enferma el rey Rcequías , 

Y cuando no le socorren 
Las humanas medicinas , 
A la Oel lengua se acoge ; 
Pídele á Dios nue\'a vida , 

Y Dios, que es piadoso, oyóle, 

Y quince años le concede ; 

Que á no hablar, muriera entonces ; 
Peca David contra el cielo, 
Pero luego reconoce 
La gravedad des» culpa, 

Y sos vestiduras rompe ; 
Dase David la sentencia, 

Y temiendo el cruel azote 
De la lengua , se aprovecha 

Y el miserere compone; 
Sale de Canam gritando 
Una mujercilla pobre 
Pidiendo á Cristo remedio, 
Pero Cristo no la oye ; 

Él huye y ella porfia , 

Él despide, ella responde, 

Y viéndose importunado. 
En sus entrañas la acoge; 
Llega la Samaritana , 
Que solo el vicio conoce , 

Y en el po%o de Jacob 

Halla senudo á Dios-Hombre; 
Pasan entre Dios y ella 
Muchas y graves razones, 

Y al fín la lengua desata 

Y hablando ella remedióse ; 
Cúrala Dios , ella sana , 

Y predicando "sermones 
En graves pulpitos, vence 
Famosos predicadores ; 
Llora enfermo en la picina. 
Tendido en su leclio, un hombre 
mientras treinta y ocbo veces 
Dió vuelta etsol por el orbe; 
Llega el encarnado Verbo, 
Miróle y compadecióse , 
Pregunta : c¿ Quieres ser sano?» 

Y él replica : «No tengo hombre.» 
Arenga fué poderosa , 

Aunque con breves razones , 



Por quien en virtud de Cristo 
Con su lecho á cuestas corre ; 
Baja á Nazareo el ángel, 

Y en el retraimiento entróse 
De la soberana Virgen , 

A quien Dios por madre escoge ; 
Hace humilde reverencia , 
Dióle su embajada , oyóle , 
Alega su infegridad 
Ella , y él refiere el orden , 
Hueve la Virgen la lengua, 
Estando suspenso entonces 
El grave negocio nuestro, 

Y hablando ella, efctuóse. 
¿Qué mayores alabanzas. 
Qué privilegios mayores 
Podré decir de la lengua , 
Teniéndola yo tan torpe ? 
Por cUa se comunican 
Los humanos corazones, 
Reveíanse los secretos 

Que en las entrañas se abscooden ; 
Por ella en cátedras leen. 
Quién es Dios, su ser y nombre, 

Y lodos sus atributos ' 
Se rastrean y conoctMi ; 
Por ella se canta misa , 

Y por ella en facistores 
Oye el Hacedor del cielo 
Alabanzas y loores; 
Por ella en estos teatros 
Os recitamos conformes 
Famosos y heroicos hechos 
De celebrados varones. 
(^ntQ el pájaro sus celos • 
Dice el león sus amores, 
Su lozania el caballo, 
Relinchando cuando corre; 
Salomón pide prudencia , 
^nta David y compone , 
Alcanza vida Ecequias , 
Pues él habla y Dios le oye; 
Remedia la Cananea 

Su'hija, enferma hasta entonces; 
Goza la Samaritana 
El froto de sus razones; 
Sana el hombre en la picina , 
Con decir : « No tengo liombre, » 

Y con un fiat la Virgen 
Nuestra enemistad compone. 
Efetos son de la lengua , 

Y pues Dios la hizo tan noble, 
¿Por qué ba de esperarse della 



i6i 

Infames murmuraciones » 

Y masen un auditorio 
Donde en circulo nos oyen 
Tanta discreción humana 

Y tantos clarps varones? 



DE GASPAR AGUILAR 

No quiero pedir silencio, « 
Pues pedirle es cosa torpe ; 
Que quien lia venido á oírnos 
Será razón que nos lionre ; 
Solo perdoa de las faltas 



Pediré se nos otorgue, 
Y granjearéis voluntades 
Para servicios mayores. 



BAILE DE LA BODA DE FÜENCARRAL. 



atísicos. 

Casaron en Fuencarral 
Con un viejo de setenta, 
Mal sano de todas partes, 
A una Di ñu de perlas ; 
* Y juntáronse en la boda , 
Con los demás de Alcobendas , 
Üe Rejas y de Barajas, 
Muchas aldeanas l^ellas. 
Vino del Pardo el alcaide 
A ser compadre por fuerza; 
Que le dio lástima ver 
Mal lograda tal belleza ; 

Y dicha que fué la misa 
Con solenidad y fíesta. 
Acabada la comida , 
Todos á cantar empiezan : 

« Que si linda era la madrina, 
Por mi fe, que la novia 
Es linda.» 

Pidieron al novio todos 
Que sacase á la madrina , 
Que es la mujer del alcalde. 
Harto bizarra y pulida ; 

Y como siempre en los viejos 
Se faalta la cortesía , 

Con «1 sombrero en la mano, 
' Ansi, danzando, decia : 



« Conde Claros con amores 
No podia reposar, 
Mas yo, triunfando 
De amor, 

Gozo de un rico caudal ; 
Üigádesme , la señora, 
Que Dios vos libre de mal, 
Sí habré Ojos en mi esposa , 
O hay en mi alguna señal.» 

Respondióle la hiadrina : 



«Señor, no digáis tal; 
¿ Qué sé yo los vuestros bríos 
asta dónde llegarán?» 



íi' 



Hicieron la reverencia , 

Y un ffallardo cortesano 
Sacó la novia á bailar, 

Y asi fa dijo, cantando : 

< Lástima tengo de veros , 

La blanca niña , 

Pues el cielo os ha guardado 

Tal desdicha. 

Mal liava quien os casó 

Con tal velado. 

Pues en él tan mal se emplean 

Vuestros años. 

Mal lograda mocedad 



Y sin ventura, 

Si ba de entregarse á la lierra 

Gsa hermosura. 

¡Ay cara de roía, 

Ay nlflahtrmosa. 

La desgraciada, 

La mal lograda , 

VHida 08 vea vo 

Ala madrugada!» 

El color todo turbado. 
Celoso se muestra et viejo, 

Y ansí la novia le dice, 

Y él la mira rostrituerto : 

c¿Qué leñéis, el viejo? 

— i Ay niña , todo es sueño ! • 

Allá en Fuencarral , 
En aqaesa villa, 
Casaron á un vie]o 
Con la blanca niña, 

Y en toda la noche 
No se rebullía, 

Y á cabo de rato 
Gallina pedia; 
Dábate la niña 

La pluma guisada al viejo. 
¿Qué tenéis, el viejo^? 

— i Ay uiña , todo es sueño ! 



LA VENGANZA HONROSA. 



PERSONAS. 



rsra. 

iflLIA, dama, hermana 
id dw^ue 4é Ftrrara. 
C^RDO, gentüh&mbre. 
)RANDiNO, tfjigve 4e 



PORCIA, duqueia de Ui- 

ktn, su mujer, 
EL DUQUE DE MANTUA, 

iu padre. 
FABRÍCIO, gentilhombre. 
OTAViO. 



HORACIO, 
CLAUDIO, galanes 
TULIO, ) 
UN MAYORDOMO. 
UN GOBERNADOR. 
UN PORTERO. 



Va E6CRIBAR0. 
U.f VERbOGO. 

Tres poires. 

Criados. 

Soldados t gbi^ti oí Afiov- 

PA^AHIBRTO. 



ACTO PRIMERO. 



ti/\ST0tFO, duque, t RICARDO, 
$élan. 

ASTOLTO. 

Ijaof morir. 

RICARDO. 

Señor , 

'jumo Tienes dest tuerte f 

ASTOLPO. 

1]^. Ricardo, qd dolor, 
lojTordelmttndo. 

RICABDO. 

¿Es muerte? 

ASTOLTO. 

iTor. 

RICAftDO. 

¿EsrabUT 

ASTOLFO. 

Mavor. 

RICARDO. 
ASTOLFO. 

líajor. 

RICARDO. 

¿Esfacgot 

ASTOLfO. 
RICARDO. 

«Cs celosa faria? 

ASTOLPO. 

»TOf. 

RIGARDO. 

« Es desasosiego? 

ASTOLFO. 
RICARDO. 

«EsalgQoalojaria 
' ur^noDino ciego? 

ASTOLPO. 

normal que ese recibo. 

RICARDO. 

■a^l es el que te atropella? 

ASTOLPO. 

^ el menosprecio esquivo 

^ ¡niiHla ¡ograu , de aquella 

:? qaifn maeiy»)' por quien vivo. 

i j<]ú«Ua que se ha casado 

loeldoqoedeMilan, 

^r <{Qien i mi me Itt dejado , 

^|Wf s que #• ser su galán 

'•'anuviihbega'^lado; 

' i iucili '|Qe cera fué 



Cuando habla de ser piedra. 
De aquella que imaginé 
Que coronara con hiedra 
Las murallas de mi fe ; 

Y en fln , aquella á q[uien di 
Lo que me ha quitado el cielo. 

RICARDO. 

Sile recibes de mí, 

Quiero darte algún consuelo. ^ 

ASTOLPO. 

¿Tienes dama? 

RICARDO. 

Señor, si. 

ASTOLFO. 

¿Menospreció tu valor? 
¿ Casóse tu dama ingrata 
Por ventura? 

RICARDO. 

No, Señor; 
Que en la que puse mi amor 
Con mas recato me trata. 

A810LF0. 

Deja pues de dar, infiel , 

Ese consejo mortal ; 

Que en cierto modo es cruel ' 

El que consuela de un mal 

Que n3 ka pasado por él. 

Deja esa vana locura. 

Por quien me desbago en llanto, 

Y lio consolar procura 
Menosprecios hasla' tanto 
Que gustes de so amargura. 
Deja que muera, y permite 
Que mi alma morir pueda 
Sin que nadie se lo quite, 

Y al gusano de la seda ' 
Muriendo encerrado imite. 
Tendrá el alma, que no es mia. 
Sepulcro en el pecho mío, 
Donde el invierno es estio, 

Y donde siempre se cria 
Hielo ardiente y fuego frío. 

RICARDO. 

Escucha. 

ASTOLPO. 

inconsiderado , 
Pues tu amistad es dañosa, 
Déjame con mi cuidado ; 
Será la postrera cosa 
,Qtte en el mundo me ha dejado ; 



Que ya todo me dojó , 
Y aun la gracia que perdí. 
Tanto de mi se apartó, 
Que ya no hay cosa de mi 
Mas aiiurtada.que lo. 
Mas di, ¿porqué liviandad 
Me titees venir enaibierio , 
Estando yo en mi ciudad , 



Como la nave en el puerto 
Pasada la tempestad , 
Pues me escribistes que luego 
A Mantua viniese? 

RICARDO. 

Al Un 
Estás de cólera ciego; 
Que como el amor es fuego, 
El amante es polvorín. 
Yo te perdono, Sefior, 
El rigor áspero y fiero, 

Y por templar tu calor, 
Quiero decirle primero 
Que Porcia te tieue amor. 

ASTOLFO. 

¿Porcia? 

RICARDO. 

Si. 

ASIOLPO. 

¿Qué dices? 

RICARDO. . 

Digo 
Que te quiere mas que á si , 
Aunque está casada. 

ASTOLFO. 

Amigo , 
SI de lo que Jije aqui 
Me quieres dar el castigo , 
No ha de ser tan riguroso. 

RICARDO. 

Digo que te quiere bien , 

Y que no quiere á sa esposo 
Por pesado y por celoso, 

Y por marido también. 
Tanto, que queda eclipsado 
Su bello sol sin segunao. 
Pues después que se ha casado 
Contra su gusto, ha d^ado 

De amanecer en el mundo; 

Y esta falta de alegría 
Que en su ro.«tro conocí , 
Ella me lo dijo un día 
Que en su palacio la vi, 
Por lu ventura y la rola. 
Dijo que en su casamiento 
Su padre quiso hacer tiro 
A su altivo pensamiento, 

Y después de algún suspiro 
Que se lo llevaba el viento. 
Me dijo que te escribiese ' 
De su parte, y el pasado 
Tormento te agradeciese, 

Y que perdón del pecado 
Que no ha hecho le pidiese. 

Y que , como pobie, á vella 
Vinieses á este lugar, 
Porque desta suerte hablar 
Te podría mejor, pues ella 
La limosna te ha de dar. 



166 

ASTOLFO. 

Ten luego esa lengua muda , 
Y ia lengua encubre y calla , 
Pues viene tan en mi ayuda, 
Que para poder gozalla 
La habré de poner en duda; 
Que aunque esta nueva me envia 
El amor por mi provecho. 
Es tal la tristeza mía, 
Que habré de hacer en mi pecbo 
Lugar para el alegría. 
Dame un abrazo al momento; 
Que pues como hombre inrelice 
No at)razo, alegre y contento, 
Las palabras, que son viento, 
Abrazaré 6 quien las dice. 

niCAHDO. 

Brazos son estos que , alados , 
De esclavos te servirán. 

ASTOLFO. 

¿Posible es que mis cuidados 
Fenezcan? 

RICARDO. 

Antes est^n 
Fenecidos y acabados. 
Pues la Duquesa le adora. 

ASTOLFO. 

No puede ser. 

RICARDO. 

Dueño es eso 
Para quien por verte llora. 

ASTOLFO. 

De contento pierdo «I seso. 

RICARDO. 

Tú lo cobrarás agora ; 

8ue tengo en cieno lugar 
n criacio que con priesa 
Nos vendrá luego á llamar. 
En viendo que la Duquesa 
La limosna sale 6 dar; 
Porque yendo <lisfrazado 
De la manera que digo, 
Podrás ver de tu cuidado 
El merecimiento. 

ASTOLFO. 

Amigo, 
Siéniome tan obligado, 

?ue quisiera, poniue hallara 
u servicio sin segundo 
Galardón que le igualara. 
Ser señor de todo el mundo. 
Como lo^oy de Ferrara; 
Masdello y de mi dispon 
A tu gusto y tu provecho. 

R'CARDO. 

Aunque ningún galardón 
Merece el hombre que ha hecho 
Lo que tiene obligación , 
Te pido... 

ASTOLFO. 

No es menester 
Que en pedirme le comidas ; 
Que aunque grande puede ser, 
Primero (|ue me la pidas 
Te la puedes orrecer. 

RICARDO. 

Pues á tu hermana, Ssñor, 
Te demando por esposa, 
Poraue solo por su amor 
Te sirvo. 

ASTOLFO. 

Di, ¿Porcia hermosa 
Me promete algún Tavor? 
Aunque no somos iguales , 
Haré que á mi hermana cobres 
Por remedio de tus males. 



DE GASPAR AGUILAR. 
Sale UN CRIADO DE ASTOLFO. 

CRIADO. 

¿SeQor? 

ASTOLFO. 

¿ Qué quieres ? 

CRIADO. 

Que de pobres 
Están llenos los umbrales, 

Y Porcia quiere salir 
A darles la caridad. 

ASTOLFO. 

¿Qué dices? 

RICARDO. 

¿Qué ha de decir, 
Sino que con brevedad 
Te vayas luego á vestir ? 

Y por lo que me has mandado 
Me des los pies. 

ASTOLFO. 

¡ Caro amigo ! • 
Dame un abrazo apretado, 

Y vamos , que yo me obligo 
A salir disimulado. 

RICARDO. 

Con pobres puedes hacer 

Que el bien que perdiste cobres. 

ASTOLFO. 

A mi ufe quiere traer 
A tal estaao, que pobres 
Me vengan á Miríquecer. 

{Vanse.) 
Sale LN POBRE. 

POBRE !.• 

No hay quien la costumbre ordene 
Deste mundo fiero, inicuo. 
Pues tanta sinrazón llene. 
Que el rico viene á mas rico 
\ el pobre á mas pobre viene. 
Los dos la carga fiesada 
Del vivir llevan de un modo, 
Pero es con suerte trocada ; 
Que el pobre lo lleva lodo 

Y el rico no lleva nada. 

Sale OTRO POBRE. 

POBRE 2.* 

Por no pedir voy muriendo 
Con tan miserable (In , 
Porque sí el andar pidiendo 

Y recibiendo es tan ruin, 
¿Qué será no recibiendo? 
Yo me quiero aventurar 
A pedir á la Duque.sa, 
Que suele en este lugar 
Dar limosna. 

Sale EL TERCER POBRE. 

POBRE 5.® 

Ya me pesa 
De venir á demandar 
A quien durmiéndose está 

Y a dar limosna no sale, 
Porque yo la compro ya 
Con la tardanza, que vale 
Mas que lo que ella me da. 
Valga el diablo la mujer 

Y á su poca diligencia. 

POBRE 1.^ 

Mas paciencia es menester. 

pobrbS." ' 
Tan pobre estoy, que «un paciencia 
No sé si puedo tener. 



^ POBRS S." 

Pues sois pobre , sed paciente 
Con las mujeres. 

POBRI 5.* 

Apenas 
Puedo ver tan mala gente; 
Que muchas dellas son buenas 
Por vauidad solamente. 
iQníén la mete esta mojer 
En dar limosna? 

POBRS i.^ 

En la cnmbre 
Por eso la han de poner. 

POBRE S." 

Lo mas cierto es, que costumbre 
Desta tierra suele ser. 

POBRE 3.^ ' 

Yo la llamo vanidad 
Dar limosna de su mano. 

POBRE 1.* 

Ruido siento , escuchad. 

Sale UN SOLDADO é pedir limom 

Soldado. 

1 Pobre me llamáis, vtUanoT 
Mentís y decís verdad. 

POBRE 1.* 

Amigo, ¿con quién refiis ? 

SOLDADO. 

¿Yo? Con nadie. ^ 

POBRE i.^ 

No me agrada 
El color con que venís. 
¿Qué ha sido? 

SOLDADO. 

He.dicho nn mentís. 

POBRE 3.* 

Como quien no dice nada. 

POBRE 3." 
¿Por qué ha sido? 

SOLDADO. 

No os asombre . 
Dijome uno por afreuu 
Pobre. 

POBRE i.^ 

¿Posible es que un hombre 
A otro, cual vos, desmienta 
Porque le llame su nombre? 
Cierto no tenéis razón. 

SOLDADO. 

Antes si. 

PODRE I.* 

¿Cómo? 

SOLDADO. 

Escucha. 
El de humilde condiciuo , 
Por no ser pobre , será 
Traidor, infame y ladrón; 

Y aunque pobreza le solire 

Y á su Inramia ponga e! Sello, 

No es bien que este nombre cobr?. 
Que es llamarle todo aquello 
Que será por no ser pobre. 

POBRE 1.*^ 
Bien ha dicho. 

POBRE 9.* 

Bien por cierto. 

POBRE S.* 

Digo que sabe infinito. 



SaU ASTOiro, áB pobre. 

ASTDLrO« 

)sésíTeogoeneobíerto; 
Usobrai 016 remito. 

POBftl 3.^ 

sebo sabcis. 

«OiOAPO. 

Mas qoe un muerto. 
5f/< PORCIA y UN MAYORDOMO. 

POICU. 

} hay mat. 

MATOIIDOIO. 

En ta pecho flel 
{ti H amor tan profundo, 
lenolosbsbrá en el mondo 
iroins tú ?ivas en él. 

POKCIA. 

IV pobres de corazón. 

■ATOROOaO. 

ibres de espirita vienen 

POUCIA. 

Tenéis raxon; 
amo espirita no tienen, 
ihresdü espirita son. 
•ro si i m\ peebo fué , 
ip5ar)e amor no quiso ; 
üoIFo parece aquel , 
ittenírqaiero el aviso 
disimalar con él. 

ASTOLFO. 

I los ojos soberanos 
(Porcia Jan esperanza 
t prospero fin. 

rOKCIA. 

Hermanos, 

{rdooadme la tardanza. 

POSRK i.*^ 
uin, Sefiora, las manos. 

POBCIA. 

a^. qne algunas querellas 
I bao becbo contra mi gusto. 

POBÜC 1* 

hoos esas manos bellas. 

ponciA. 
» manos no seri justo, 
lino lo qoe traigo en ellas. 
10). qae sois de mas edad, 
Umú limosna primero ; 
)q« vQMira necesidad 
le parece macha. 

POBRE i." 

Muero 
Df QAa grare enfermedad , 
}Qf,conlaTejei unida, 
li \i enfermedad de muerte. 

PORCIA. 

Cen eso cobraréis vida. 

POBRCM.^ 

Tros de la misma suerte. 

POBRE 3.^ 

lortQoa de mi se olvida. 

PORCIA. 

(QBéiencis? 

POBRE 9.<^ 

i Qué he de tener? 
,?io hasta tener muriendo 
Enm'i casa ooa mujer, 
i.ons<>ishi]os,qne pidiendo 
Ve eM^D siempre de comer? 

POBCIA. 

No ha? desrentim mayor ; 

lomad. 



LA VENGANZA HONROSA. 

POBRE 3.° 

Tu mano bendigo. 

PORCIA. 

Tú ¿qué tienes? 

, POBRE 3.' 

Un dolor. 

PORCIA. 

¿Cómo te llamas, amigo? 

POBRE 3.* 

Yo, Señora, el Contador. 

PORCIA. 

¿Es nombre que en el bautismo 
Dieron en tu edad tierna? 

POBRE 3.^ 

Antes le tomo yo mismo. 
Porque cruzando esta pierna. 
Hago un cuatro de guarismo. 

PORCIA. 

Cierto el hombre es singular ; 
Yo quiero darte dinero 
Porque tengas que gastar. 

POBRE 3.° 
Rn tus alabanzas quiero. 
Señora, el nombre ocupar. 

PORCU. 

Vos ¿quién sois? 

SOLDADO. 

Soy an soldado. 
Por mala paga perdido. 

POBCIA. 

Según venis deserrado. 
Cierto que habéis p:irecido 
Mas rompido aoe soldado, 
Mas tomud , y la esperanza 
No perdáis. 

SOLDADO. 

Bien merecéis 
Por todo el mundo alabanza. 

PORCIA. 

Vos¿qaépedis? 

ASTOLFO. 

Qae me deis 
De limosna una venganza. 

PORCIA. 

¿No sois pobre? 

ASTOLPO. 

No me aplico 
A que tal renombre cobre; 
La merced dicha suplico. 

PORCIA. 

Pues ¿ qué sois? 

ASTOLFO. 

He sido rico. 
Que es mayor mal que ser pobre. 

PORCIA. 

¿Rico habéis sido? 

ASTOLFO. 

No fundo 
La riqueza en poseella , 
Pues tuvo mi amor profundo 
En mas su esperanza delta 
Que la posesión del mundo. 

poaciA. 
¿Y es muy grande ese caudal? 

ASTOLFO. 

Demás de ser grande y bello. 
Es un bulto de cristal , 
Con oro en vez de cabello, 

Y en vez de boca , coral. 
Por mejillas tiene ardientes 
Rabies , esmeraldas ricas 
Por oíos resplandecientes ,' 

Y perlas menudas chicas 
. Por chicos menudos dientes. 



107 



PORCU. 

1 Será de mucho valor 
Para la ventura mia? 

ASTOLFO. 

Eso ha sido lo peor. 

PORCIA. 

¿Porqué? 

ASTOLFO. 

Porque mereclR 
Otro sugeto mayor. 
Con todo, su dueño ba sido 
Quien su luz liennosa y bella 
Puso en tinieblas de olvido. 
Quien la tiene en menos qu^ella, 

Y en dársela se ha tenido. 

?uien perturbó su alegría , 
líe todos cuantos son , 
Quien menos la merecin, 
Aunque por esta ocasión 
También pudiera ser mia. 

MATORDOHO. 

En mi vida he visto hablar 
Pobre con mas buena prosa. 

PORCIA. 

Bien os podéis reposar; 
Que sola la vida es cosa 
Que no se puede cobrar; 
Mirad si yo puedo hacer 
Que se os vuelva. 

ASTOLFO. 

Esescusado; 
Porque d que me la quitó 
Podrá volverme , mas no 
El habérmela quitado. 
Esta pérdida que siento. 
Me hace loco, y deste mal 
He huelgo porque es sefial 
Que tenia entendimiento 
Cuando perdi este caudal. 

Y asi , el dolor es de verte , 
Qoe el alma no le resiste , 
Con ser un sabia y tan fuerte. 

PORCIA. 

Luego ¿no bay remedio? 

ASTOLFO. 

I Ay triste! 
Mi remedio está en la muerte. 

PORCIA. 

Pues tomad aqueste real 
Envuelto en este papel ; 
Que si 00 le empleáis mal, 
Yo sé, amigo, que con él 
Cobraréis vuestro caudal. 

ASTOLFO. 

Con aquesto me ponéis 
Una cadena en el cuello , 
Pnes darme un mando queréis. 
Dándome , Seftora, aquello 
Que en vuestra mano tenéis. 
Que lo que aqueste real tiene, 
A ninguno bay que no asombre; . 

Y asi , el nombre le conviene 

De real , pues que toma el nombre 
Del lugar de adonde viene. 

PORCIA. 

Al doble daros quisiera. 

■ATOROOVO. 

Siempre les darás al doble. 
Si les das desa manera. 

POBRE 1.^ 

¡ Qué afable mujer 1 

POBRE 3.* 

¡Qué noblel 

POBRE 3.^ 

{Qué honrada! 



SOLDAOO. 

íQnélimotQeri! 

MAYORDOMO. 

En casa te esperarán, 

Y habrá por tu cauta «aojos • 
Aunque estás en el zaguán. 

PORCIA. 

Pues Yamos luego. 

HATOSDOMO. 

Los ojos ' 
Tras los pobres se le van. 

( Yante Porcia y el mayordomo.) 

Ya se ha Ido ; yo me voy. ( Vm«.) 

fotmt S.® 
YoUmbien. iVa$e.) 

POBRE 5.*^ 

Yo quiero hacer 
Otras estaciones boy. (Vm«.) 

SOLDADO. 

Mañana me pienso ver 

En el lugar donde estoy. (Vase,) 

ASTOLFO. 

Pues la limosna que adoro 
He venido á descubrir» 
Quiero, con mucho decoro. 
Ser Colon en descubrir 
Las Indias de mi tesoro, 
Por poder ver el quilate, 
Tan levantado y subido, 

8ue mis desdichas abate , 
e aqueste real, que ha aldo 
El precio de mi rescate, 

Y conocer el valor 

De aquella que dar le agrada 
A un pobre merecedor, 
De la corona de amor 
La limosna coronada. 

{Desenvueive el real) 
Mas, triste, ¿por qué me afano? 
Que este sin duda es billete, 

Y billete de su mano. 
Claro está que me promete 
Algún favor de su mano. 

(Lee.) ff Pues no se pueden remediar, 
•Astolfo, las quejas que' haces de mi 
>easamÍenio , ni las que yo bago de ti, 
>de la condición del marido que con- 
ilra mi gusto ho tomado, sino en cer- 
>rar los ojos á mi honra y ausentarme 
»de su poder; y por tanto, te suplico 
>que al mismo panto que lo veas sa* 
•lir á caza , como suele de ordinario, 
•estés apercebido de caballos . y me 
•esperes á la puerta del Jardín, por 
•donde pienso irme, y gozar enlu com« 
•pafíia esta vida de mis Uernes aOos, 
•ofrecida á tu gusto.— Por^M.» 
¿Dónde está de la memoria 
La bien fundada querella? 
Pero ya es cosa notoria 
Que para alcanzar la gloria 
Importa el no mereeella. 

Y esto en mi cúmplese, pues 
Todb este mundo que veo, 
Menos en ley de interés 

De lo que deseo es . 

Y alcanzo mas que deseo. 
¿Quien vio en A mundn Jamás 
Tan milagroso suceso? 

Sale RICARDO. 

ilCAIIDO. 

¡Oh miaeüor! ¿Acá estás? 

ASTOLFO* 

Si. ¿Qué tienes? 



DE GASPAR AOJILAR. 

ilCAlDO. 

Sin aqueio. 
Tengo todo lo demás. {Dale elbiUete.) 
i Cómo? ¿Qué te ha sucedido ? 

ASTOLFO. 

Que la causa de mis males 
Mil bienes me ha prometido. 

RICARDO. 

¿Córooansi? 

ASTOLFO. 

Mieniras me velee 
Te contaré lo que ha sido. 

RICAROO. 

Si yo te puedo ayudar. 
Mándame. 

ASTOLFO. 

Adsí lo conflo. 

RICARDO. 

Dien lo puedes confiar. 

ASTOLFO. 

Vamos, que te quiero dar 
Parte del contento mió ; 
Que pues me causó eootento 
El contento con quien lucho, 
Quiero sangrarme ai momento 
De la vena del contento ; 
No me abogue por ser mocho. 
(Vame.) 

Sale NORANDIiP * UN CRIADO. 

NORAimillO. 

¿Dónde está? 

CRIADO. 

Debe de hacer 
Limosna. 

NORANDIITO. 

No hay guien entienda 
El gusto desta mujer, 
Pues á costa de mi hacienda 
Da limosna. 

' CRIADO. 

Hasdesabei' 
Que ella no se toma nada. 

IfORANDIRO. 

Mas errada en eso va ; 
Porque la limosna honrada. 
Para ser bien ordenada , 
Comienza por quien la da. 

Y ansi,la fuera mejor 

Sue la diera á su ventora, 
o linaje, no valor. 
No riqueza, no hermoson. 
Sino solamente amor; 
Que esto para mi la infama, 
Porque es negocio increíble 
Pensar que sin muestras ama ; 
Que amor sin muestras es llama 
Sin humo, que es Imposible. 

Y este daño que sospecho. 
Aunque del no me asiguro , 
Se le trasluce en el pecho; 
Que pues es claro y es duro, 
De mármol sin duda es beebo. 
Por eso es Josto que calle , 
Como afrentado v corrido ; 
QOe la mujer del)uen talle 

8ue no qaiere á su marido 
stá cerca de afrentalle. 

CRIADO. 

¿Qué dices. Señor? 

NORANDIlfO. 

8ue tiene 
ecera 
Con los pobres' 

CRIADO. 

filia Tiene 



Hecha ota ana ümoanera. 

Con la caridad qoe tiene. 

8aU PORCIA. 

• ROtAMUIfO. 

¡Porcia mia! 

FORCIA. (ilp.) 

Ya me en&da 
Tu vista. 

RORAKRIirO. 

¿ DU5 dónde vienes? 
Di , ide qoien eres añada 
Vas huyendo? 

PORCIA. 

Aqol me tienes, 
Como no me digas nada. 

rorauoino. 
Yo soy contento ; mas di , 
¿De dónde vienes agora ? 

PORCIA. 

De los pobres , á quien di 
Lo qoe tú sabes. 

ffORAADIRO, 

Señora, 
No lo creo. 

PORCIA. 

¿Cómo asi? 
¿Por mentirosa me tienes? 

llORAlIMflO. 

Rieo es que este oomtore cehreí, 
Que ya las obras mantienes ; 
One no puedes de los pobres 
Venir, pues de mi no vienes ; 
Porque yo soy el mayor 
Y el que tiene menos hrlo. 
Pues indigno de lo amor* 
Soy Tántalo del favor 
Que no aleante, siendo mío. 

PORCIA. 

Jamás mi pecho se olvida 
De los pobres . pues los quiero 
Con amistad tan crecida, 

8ue boy he dado á on foraatero 
on la limosna la vida. 

horahmíio. 
¿Forastero? 

PORCIA. 

Y tan honrado» 
Que sin duda es principal. 

WORARDIKO. 

Pues sepamos qoé le has dado. 

PORCIA. 

Como le he dado un real , 
Quisiera darle un ducado. 
Porque es. Señor, de manera 
La nobleza que en él vi , 

?ue sin duda se la diera, 
te la qolUra á U , 
Si quitártela pudiera. 

tIORAIVDfüO. 

Unducadoymil,SeOon« ' 
De mi hacienda puedes dar 
A cualquiera, y dis(mnur 
Del corazón , que te adora. 

PORCU. 

Con esto me quiero entrar. 

KORARRIHO. 

Di , ¿ por qué le quieres ir. 
Y tu sol hermoso y bello 
De mis ojos despedir? 

PORGU. 

Porque me dyiste aquello 
Qoe ofreciste no deeir. 

RORAffUSO. 

¿Qoédye? 



TeroeustaotM» 

cene das aaltocoUa. 

ib Porcia. Porcia! qoerrli 

oe esas Dobet qoe Mf anua 

o ecúpsaaeo mi alegría; 

ero eniieaéñ qae , í pesar 

ei olvido, coo quieo lochas, 

)draseoestelu<ar« 

Bes mis ternezas no escuchas , 

as durezas escachar. 

¡ffl sabes , Porcia, qae he sido 

aieotamalacoodlelOD 

Dino galán be soCrido, 

iQto, qoe en esta ocasión 

issafro como marido. 

Q, siendo mqjer, también 

»D0 dama tienes furia, 

(ro en no qoererme bf en, 

iendo dama, Toé desden, 

Ȓ<^odo mqjer, linaria; 

si QO, mira el rigor 

DO qae siempre roe has tratado, 

in que qoede mejor 

robado j ano reprobado 

De DO me tienes amor. 

sessis^, Porcia, de ti 

2t bas de emplearla querer, 

Coal puede teoenne • di , 

sospechar, mas saber, 
oe DO le empleas en mi? 
t<l, es atiento verdadero 
«e oira planta echó raices 
a in coraion primero. 

PORCU. 

(oieo dice qoe no te qaleroT 

frokAifoi?(o. 
hcaliandomelodices. 

poacu. 
le Tenue ansi no te espantes, 
Irqoe no puedo safrlr, 
knodiiio, los amantes 
me 00 baceu sino pedir 
¡iibies, perlas, diamantes, 
tiro crisol, mirmol pnro, 
ifpe, coral, rosicler, 
ttoTierien de ordinario 
llrostro de una mujer 
ifi üeoda de lapidario ; 
Aislo y mas que tos maridos 
iQoca baa de ser regalados , 
*or mocho qoe sean queridos. 

aoaATfiíiKO. 
Ifios ion los desdirbados , 
' como yo aborrecidos ; 
[QC los qne se quieren bien 
40 reciproca atlcion , 
k género de perder, 
iempre idolatran , y son 
loUtf ados también ; 
ieiDpre goxan los despojos 
le SQ corazón , sin miedo 
k pesadorobres y enojos , 
(o como yo. que no puedo 
Jaran alcance i tos ojos. 
4t desdichado 7 ¿qué haré! 
/oe aaoqne me sirves de espejo 
If (rae ya lo poca Ce 

1 (énniíio que me quejo 
)eU,iia saber de que; 
Wo ya sé qne el rigor 
¡eese pensamiento loco 

U con mengua de mi honor, 
^ne al fin tenerme en poco 
l^ lenenne poco amor ; 
(asi «decaerá ciego, 
¡o es mucho. Porcia , si arrojo 
Por esUgargama luego 
"go vuelto COI euflZoi 



U VBNGANlA BONROftA. 

y enejo Tuelto con fueop; 
Pero i por qué me atoinenio 
En juntar dos coraaones 
De tan varias condiciones? 
¿Hola? 

cauoo. 
Sefior. 

NOaARDINO. 

Al momento 
Apercibe los halcones, 

Y vén, que quiero oasar 
En el monte que apartado 
Esti mas deste lugar, 
Qne quiero desenfadar 

A quien coo mi vista enfhdo. 

CRIAOO. 

¿Qué llevaré? 

HOaAlfDWO. 

LlevarA 
Esas aves , que los vientos 
Volando dejan atrás. 
Para ver qui^n vuela mas, 
Ellas ó mis pensamientos, 

{Vmue Ñoranditto y ei criado.) 
roaciA. 
¡Oh fiero perseguidor 
Del que mis glorías promete! 
Vete con todo rigor 
De tus pensamientos , vete 
Con los castigos de amor; 
Vete coo la pena mia , 
Vete con todo el abismo 
Do tu aspereza se cria, 

V vete contigo mismo, 
Que es la mejor compafiia ; 
Pero ¿quién me aconsejó 
Que diga vete? ; ay cruel! 
¿No será cosa mas fiel 
Que ponga por obra yo 
Lo que te aconsejo á él? 
Pues Astolfo, á auien adoro. 
Me está esperando, deshecho 
En tierno apacible lloro. 
Mejor será , mas sospecho 
"Que pierdo de mi decoro, 

V que es mengua de mi honor 
Seguir la suerte amorosa ; 
Pero seguirla es mejor. 
Cuando no por otra cosa. 
Por no vivir con dolor. 

¿Con quién roe canso, con quién 

Tanto pretendo, que pene 

Con la. furia del desden , 

Que hasta el aroor que roe tiene 

Me viene á cansar también? 

Yo me voy, mas ¿quién me ha puesto 

En olvidar lo que ne sidh ? 

Sale RICARDO. 

aiCABOO. 

¿SeQoraroia? 

rORCIA. 

' ¿Qu'es eso, 
Ricardo? 

RICARDO. 

Ya tu marido 
Salió fuera. Varoos presto; 
Que Astotfo, con la tardaoia « • 
liene, demás de la vida , 
Rematada lac^ranza. 

PORCU . 

Vamos, aunque la partida 
Me ha puesto en igual balansa ; 
Kl ^er cuerda v el ser loca, 

Y el del uno al otro ser. 
La diferencia es tan poca. 
Que el peso vino á caer 
Con el aire de tu boca. 

(VaiiM.) 



SüU EL DUQUE DE MANTUA 
Y FABRICIO. 

OCQUC. 

No há mucho que se ha partido 
A caza. 

FABRICIO. 

Tengo temor 
Qne algún oesculdo be tenido. 

DDQOE. 

¿Quién sois? 

FABMCIO. 

Un embajador 
Qne de Milán he venido. 

DDQUI. 

¿Qué hacfen los suyos? 

FABRICIO. 

Están 
En muy grande diferencia, 

Y todos se perderán 

Si allá no va la presencia 
Del. gran duque de Milán; 
Por eso envían que al momento 
Dé una vuelta por su estado. 

DUQOi:. 

¿Vos no veis que el casamiento 
Cou mi hya concertado. 
Tan á su gusto y contento , 
Es guerra, y no ha de poder 
Acudir á esotra guerra, . 

Y que menos hay (^ue hacer 
En gobeniar una tierra 
Qne en celos de una mujer? 
¿Por qué queréis que la espada 
Desnude de su rigor? 

FABRICIO. 

Aunque no sirva de nada, 
CíOñ tu licencia , Señor. 
Le quiero dar la embajada. 



Sale EL MAYORDOMO. 

UAYORDOUO. 

Aflfuija, Señor, aguija, 

Y baz que para darle ayuda 
Toda la tierra se aflija , 
Porque yo sé que sin duda 
Falta en casa. 

DUQOB. 

¿Quién? 

■ATORDOUO. 

Tu hija. 
Ordena que en la ciudad 
Luego á rebato se toque , 

Y muestra con brevedad 
Tan desnudo de piedad 
Como de vaina el esloque. 

RUQUE. 

¿ Porcia se fué? 

HAYORDOUO. 

En el lugar 
•Yá no está de ningún modo; 
Que yo la he visto llevar 
bn un caballo qne todo 
Lo tiene , sino el parar. 

DUQUE. 

¿Quién la lleva? 

^ UATORDOaO, 

El de Ferrara, 
Que siempre la tuvo amor. 

DUQUE. 

¿Posible es , fortuna avara , 
Que en esto paró el amor. 
Siendo una prenda tan cara? 
Pero ¿qué puedo decir 
Con esas impertinencias? 



m 

Que en semejantes dolencias 
Lo mejor es convertir 
Las quejas en dilit^encias. 
Se^niidme, que el corazón 
Le quitaré con la espada, 
En pago de su traición. 

FABUICIO. 

Por cierto qne mi embajada 
Vino á muy )i)uena ocasión. 
(Vame,) 

Sale NORANOINO t EL CRIADO. 

KORANDi:«0. 

¿Posible es que no volvicroD 
Los monteros? 

CRUDO. 

No, Señor. 
¿No sabéis dónde se fueron? 

« CniADO. 

Fueron buscando el axor 
Que en tu presencia perdieron. 

K0IIA?(01>'0. 

Rueños habernos quedado. 
Solos y en es le lugar. 
Aunque para mi cuidado 
No puedo en el mundo hallar 
Lufcnr mus acomodado; 
Aqui de mi |tensamíen(o 
Haré una fuer/.a , y querría • 
Oue fuese sin fundumento. 
Porque siendo fuerza mía, 
Pueda llevársela el viento; 

Y ya que no puedo hacer 
Contra el pecho airado y fíero 
Desta invencible mujer, 
Que con poder lo que quiero, 
Me ha quitado mi poder; 

Y pues en quererme larda. 
Desfogar quiero mi enojo ; 
Mas ¡ay! que el amor le guarda, 

Y las veces que me enojo 
El corazón me acobaida ; 
No sé qué será de mi. 

Pues mis fuerzas desfallecen. 

CBIADO. 

Señor, gente viene aquí. 

KORA.NDl.^O. 

¿Son ellos? 

CRIADO. ' 

No lo parecen. 

KORANDI.Np. 

¿Tienen cerca? 

CRIADO. 

Señor, sí. 

Sale EL DUQUE DE MANTUA, EL MA- 
YORDOMO y OTRA GE.NTE DE ACOIIPA- 
ífAMlENTO. 

DDQDE. 

Si no me engaña el dolor. 
Por el rastro de la gente 
Que va en busca del traidor 
Le pretendo hallar. 

KORANDIKO. 

Señor, • 

Aguarda , espera , detente. 

DUQUE. 

Deten el curso ligero 
De In gnslo, y no detengas 
A quien vuela con fus alas 
De su infamia y de su afrenta , 
En seguimiento del duque 
De Ferrara , que la lleva 



De GASPAR AGUILAR, 

La enemiga dy a sangre , 

Aunque tiene parte en ella; 

La víbora emponzoñada, 

Que da muerte á quien la engendra. 

La hidra, que so ba corlado 

Ella misma la cabeza, 

Y della le nacen tantas 
Como hay en el cielo estrellas; 
La fénii de las maldades, 

§ue en fuego de amor se quema, 
fué sin duda engendrada 
De las cenizas de Elena ; 

Y al fin, para decía nir 
Todos los renombres della , 
La hija que quise tanto 
Como es justo que aborrezca; 
Esta pues lleva el traidor, 

Y para que no la prendan 
Algunos vasallo^mfos. 
Va di rramando moneda , 
Porque mientras la recogen 
Salve la vida y la presa ; 

La cual ha valido lanío, . 
Que los que mas valor muestran, 
Sun leones nue delante 
De la luz del oro tiemblan. 
Déjame pues , Norandíno, 
Que vengar tu agravio pueda. 
Pues soy la raíz de donde 
Salió el árbol de tu afrenta; 
Deja que llegue 6 Ferrara 

Y derribe sus almenas , 
Porque echadas por el suelo. 
En brazos del tiempo duerman; 
Deja que sus moradores 

A mis propias manos mueran , 

Y que a tal extremo lleguen. 
Que el bramido de sus quejas 
Soba al cielo por montañas. 
De sus tristes gentes muertas: 
Déjame, que aunque es verdad 
Que es mi edad cansada y vieja, 
kn el fuego de mi agravio 
Hierve el agravio en las venas. 

IIOhAXDIXO. 

¿A Porcia buscando vas? 
4'Cómo? ¿N3«oy vivo yo? 
Á No ves que me ofenderás 
Vil en seguirla mucho mas 
Que ella en irse me ofendió? 
Que el ir tü en su seguimiento. 
Sobrándome á mí el valor, 
Ks decir que yo consiento 
En ello, v el deshonor 
Nace del consentimiento. 
Vuélvete , que no hay lugar. 

DUQUE. 

No hayas miedo¡que me vaya. 

MAYORDOMO. 

Déjanos, Señor, pasar. 
{Saca Norandino la egpada^ y hace con 
ella una raya en el, suelo,) 

N0RANDI7IO. . 

Quien pasare desta raya, 
Conmigo se ba de matar. 

DCQOE. 

No sientes tú mí tormento, 
|>oes no haces quejas algunas. 

NORAXDIRO. 

Antes al doble lo si enrv; * 
Que las quejas importunas 
Alivian el sentimiento; 
Que el qne se quiere quejar. 
Suele á veces por la lengua 
La cólera refrenar, 
Y la cólera no es mengua 
Que á un hombre ha ele dejar; 
Porque si miro la fe 
Desa mujercilla loca , 



En fdego me encenderé • 
Y hasui el alna ecbHré, 
Hecha carbón, por la boca. 
Pero dejarlo es mejor 
Hasta tanto que mi ofído 
Pueda ejecutar. 

Saie FABRIQO. 

FABRICIO. 

Señor, 
Dame las manos. 

RORAtDINO» 

Fttbricio , 
¿Qué hay de nuevo? 

fABRICIO. 

Tu dolor. 

N0RANDI50. 

Sepamos á qué reñiste. 

FA8RICI0. 

A traerte una embajada. 
Que no doy por verte tríate. 

KORANDIXO. 

Pues yo sé nue en tu llegada 
Mi bueoa dicha consiste. 

FABMICIO. 

¿Cómo? 

NORAlfDmO. 

Luego lo sabrás. 

DOQOC. * 

Pues, Norandino, ¿qué barémoi? 

NORANDINO. 

Que os volváis todos atrás; 
Que )'o y Fabricio queremos 
Empreheoder esto , y no mas. 

FABftlCIO. 

Yo soy tu vasallo íiel. 
De mía tu gusto dispensa. 

Di'Ooa. 
Siendo la traición Inmensa, 
¿Quién la ha de vengar? 

KORA.X0IXO. 

Aquel 
A quien se bizo la of*^nsa ; 

Y ansí, solo yo he de ser 
Quien mi mujer matar pueda ; 
Que el hombre que ha menester 
Que olro se (a male , queda 
Con agravio v sin mujer; 

Por eso es bien que uie des 
Licencia. 

DCCCB. 

Saber querría 
Por qué secreto interés 
Vas soto. 

KOBAXDÜtO. 

¿No es compañía 
La de Faorlcio? 

DDQVB. 

Si es; 
Mas parece soledad. 
Según es poca. 

KORAKBIRO. 

H al sabes 
La fberta de una amistad, 

Y porque saber acabes 
De saber mi voluntad , 

Yo parto á acabar mi honor. 
Yantes de partir querría 
Que quedases, por mi aaaor. 
Hecho absoluto señor 
De tu gente y de ia mía. 
Toma este cargo por mi. 

DOOOR. 

H\¡o , por quererte bien , 



o recibo «Icain* «ful 

«mandi>lott,7tniibÍ«i 

«erogar* l>íos por U. 

smiamortivslBgnVar, 

Q<^ M tu . como iHwibre howtdo , 

úfdesáPorcit maur. 

e qniero hac«r (te ni esUdo 

eredero, en ta lagar. 

orel favor que me has becbo, 
Tometo de darla muerte. 

ftOQUC. 

ves dame uo abrazo faerte. 

XOaAXDfKO. 

Qoéuo estrecho? 

DOQOB. 

De suerte 

\w te iscondas eo mi pecho ; 
hf auaoue yo tan poco valgo , 
ii» [oeaes; que el pecho mío 
f) desea teoer algo» 
«orqueel pecbo que ea hidalgo 
loere por no ealar vado. 
')fte paes con alegría ; 
'$i ves que alguna parte 
\t lu sangre bebda y fría 
jiorepara vangarle, 
Vil a tomar de la mía; 
joe parle j verdugo soy , 
^oe sabré poner pur obra 
,<} qae proineiieudo eatoy. 

NORANfil^íO. 

(o(ra(es<{e$o;qttesobra 
ü dolor con que me voy. 

DUQUE. 

>«rqae no tengamos miedo 
}ie «I dolor no vuelva atrás , 
M>r< lo que importa mas. 
Tu ronsidcrar cuál quedo, 
lúfousiderarcuál vas. 

«AYORDOMO. 

:,>f rto que es gian sentimiento 
\tt aquesta despedida. 

KOnAXDlXO. 

Veo, Fabrjcio. 

FABRICIO. 

Soy contento. 

DUQUE. 

o^e. hijo, por tu vlda« 
Lo pabbra al momento. 

KOaAXDIXO. 

Detenerme es excusado , 
Pues voy , i mi parecer , 
b(.> una cosa consolado , 
\ fi, qne jamás me has de ver, 
U que bas de verme vengado. 
\Vante Norandino y Fabrieio,) 

DOQOE. 

Sacie ^er la paciencia en los trabajos 
U virtud mas subida y levantada ; 
P'-ro eo aqueste la paciencia es vicio, 
Paes acobarda los robustos pechos 
De nuestros invencibles corazones , 
ijoe li vénganla piden á si mismos, 
^i> a los altos soberanos cielos; 
Púifsio, amigos « la venganza es justa 
Oue cada cual procure por so parte , 
> (|ue ea lleicandoi la ciudad se arbolen 
\iioriosas banderas eo los muros . 
Llamando al son de pífanos y cajas 
la gente que os parezca necesaria 
ite nuestras gentes orgullosas fieras , 
Pan postrar los arrogahtes cuellos 
De los soberbios muros de Ferrara 
^ degollar los moradores de I la ; 
Uae si uu poco me ayuda la fortuna • 
henao tomar vei^aiña de los hombres, 



LA VENGANZA HONROSA. 

gnitándoles las vidas , de los muros, 
chándoles por tierra, de los campos. 
Arrancando ios árboles, de modo 
Que alli no quede piedra sobre piedra. 

HATORDOMO. 

De mi parte , señor, juro y prometo 
Que siempre he de seguirte. 

CRIADO. 

Y de lamia 
Puedes estar seguro de lo mismo , 
Que ansi te lo prometo. 

DDOOE. 

Pues en todos 
Tan grande muestra de valor seencier- 

[ra, 
¡ Armas, armas, amigos, guerra, guer- 

[ra! 



ACTO SEGUNDO. 



Salen ÑOR ANDINO x FABRICIO, 

ioioi. 

MORANDl.XO. 

No tengas por cosa nueva 

Que la siga hasta su esudo ; 

Que aunque este agravio me deba , 

Voy, Fabrieio, enamorado 

Ya del honor óue me lleva. 

Siendo honraao me conviene 

Cobrarlo. 

FABRICtO. 

No hay que dudar 
Que esa regla lo mantiene. 

KORAXDIXO. 

Pues solo se lia de cobrar 
De mano del que le tiene. 
Porcia me tiene el honor, 

V á Porcia voy dando guerra. 

FABRICIO. 

Haces bien ; pero. Señor, 

Mira que pisas la tierra 

Que es de Astolfo, ese traidor. 

Y allá dice en su renombre 
Que gusta de parecer 

A señor qu'es tan mal hombre. 
Porque en Ferrara ha de haber 
Ferrara como en el nombre ; 
Que casi estamos en onedio 
Del ducado. 

NORANDINO. 

Mi caudal 
Con esto cobro y remedio; 
Que quien mas se acerca al mal , 
Trata mas de su remedio. 

FABRICIO. 

Hermosa es esta espesura. 

RORANDIKO. 

A no ser de Astolfo , fuera 
Apacible su frescura. 

FADttICIO. 

¿Qué te dice esta ribera? 

RORA!«DIIfO. 

Cánsame el ver sn verdura ; 
Porque viéndola el antojo 
Por quien me pierdo y me pierdes , 
Siento con mortal enojo 
Que queden árboles verdes 
Delante el fuego que arrojo. 
Has ya su amparo me obliga ; 
Crezcan; que ansi me conviene 
Hagan sombra á mi fatiga , 
Porque todo agravio tiene * 



471 

A la sombra por amiga. 
Fabrieio, i habrán ya comido 
Los caballos? 

FABRICIO. 

Si , Señor. 

KORANDÜfO. 

Oye ; que siento rumor. 

Saltf OTAVIO, riñendo con HORACIO, 
V CLAUDIO Y TÜLIO. 

OTA VIO. 

De tres hacéis un traidor , 

Y no haréis de mi un rendido. 

HORACIO. 

Muere y calla. 

OTAVIO. 

¿Tü no ves 
Que en tierra tan despoblada 
No es bien que muerte me des ; 
Que no es por nadie auitada 
Vida quiuoa por tres t 

CLAUDIO. 

¡Oh, qué bien! 

TDLIO. 

Muy bien por cierto. 
¿Argumentos á tal hora? 

HORACIO- 

Esta va sobre concierto ; 

Y si tú mueres agora , 

¿Quiéo dirá que tres te ban muerto? 

OTAVIO. 

Estas plantas. 

HORACIO. 

¿Cosa viva 
Ha de contar nuestras menguas? 

OTAVIO. 

Dios que sus ramas aviva , 
Hará que truequen en lenguas 
Sus hojas. 

HORACIO. 

¿Eo eso estriba? 

OTAVIO. 

Y dirán cuan malo eres. 

HORACIO. 

Otavio, ¿dónde aprendiste. 
Que tan retórico mueres? 

OTAVIO- 

En la ofensa que me hiciste. 
Traidor , ladrón de mujeres. 
¿Sobré quererme robar 
A mi esposa me das muerte? 
(Salen de adonde estaban escondidoi 
Norandinoy Fatñcio.) 

Ii(0RA!<(Dl>'0. 

Aguí no hay mas que esperar; 
Haz , Fabrieio , como fuerte. 

FABRICIO. 

¿ Cómo? 

RORATiDir^O. 

Quiérelos matar; 
¿No bas oido que han robado 
Una mujer los traidores? 

FABRICIO. 

Verdad! 

NORATIDINO. 

Pues ponte á mi lado , 
Porque en estos malhechores 
Mato del Duque el pecado.— 
i Afuera , que una traición 
No ha de sufrirse , enemigos! 
{Echan mano Norandiuo y Fabrieio.) 

HORACIO. 

i Eres tigre? Eres león? 
Huyamos. Seguidme » amigos. 



I7Í 

ivoiiAi<r»iiio. 
No, que os sigue mi razón. 

FABRICIO. 

Templa , Señor,, los aceros ; 
No los sigas. 

NORANDnO. 

Mis rigores 
Piden estos desafueros, 
Porque pulgas y traidores 
Reviven quedando enleros. 
Sigue aquese; que yo voy 
Tras estos dos. 

FADRIC10. 

En buen hora. 
(Vatrn, y queda Oiavio tolo.) 

OTAVIO. 

¡Qué venturoso que soy! 
Muerto me be visto , y agora 
Vivo, aunque obligado estoy. 
Mas no estoy vivo , aunque he sido 
Ayudado en tiempo breve ; 
Que el honrado y bien nacido 
Quéá otro la vida debe, 
Ya para si la ha perdido. 
Mas ¿cómo sabrá el valor 
Satisracer y mostrar 
Deudas debidas y honor , 
Si del que quiero pagar 
Huye apriesa el acreodor? 
Vjiron del cielo bajado , 
Si (le allá bajan varones. 
Que por dejarme cargado, 

Y dejnndo obligaciones , 
Me dejas desalentado; 

No te sigo, que mi pecho. 
Sobre tu grande rigor , 
Correrá muy sin provecho 
Con el peso del favor 
Que en tu socorro roe has hecho. 
Aquí muy sigoro atiendo, 
En tus golpes conGando; 
Tuve vida , pues entiendo • 
Qae haces huir peleando , 

Y sabrás matar hiriendo. 

Sale FABRICIO con la espada dewuda, 

FABRICIO. 

Destos que daQo te han hecho , 
Uno queda ya sin luz ; 
Pues mirando á su provecho , 
Por no matarlos sin cruz 
Esta le metí en el pecho. 

OTAVIO. 

Besarla quiero, que es prenda 
De tu abono y tu valor. 

FABRICIO. 

Es hábito sin hacienda; 

Y ansí, en un pecho traidor 
La he dejado en encomienda. 

OTAVIO. 

Gusto me dan tus razones , 
Después que el vivir me ofrecen. 

FABRICIO. 

Al revés de otros blasones ; 
Los que aquesta cruz merecen , 
Pueblan cuartos de ladrones. 

OTAVIO. 

De honor lo quisieran ser 
Estos tres. 

FABRICIO. 

¿Cómo? 

OTAVIO. 

Han querido 
Saltearme á mi mujer , 
Con ser algo bien nacido 

Y tener algún poüer. 



DB GáSTAá AGCnLAR. 

Mi padre es gobernador 
De aquesta ciudad cercana , 
Y un Horacio, cuyo honor 
Sigue , como ea cosa llana . 
Los aires de su señor. 
Sabiendo que al de Milao 
Robó el Duque á la Duquesa, 
Quiso, como buen galán , 
Dar á su gusto la empresa 
Que estaa campañas le dan. 
Enellasvivo.yqueria, 
De la soledad movido , 
Robarme mi compañía. 

FABRICIO. 

i Ay, quién boy fuera maride 
Por quedar viudo un día! 

OTAVIO. 

¿Por qué lo dices? 

FABRICIO. 

¿No quieres, 
Senor« que llore mi daño, 
Si he de ser lo que tú eres., 
Por no ser easüdo en año 
Que dao en robar mi^eres? 

.OTAVIO, 

No sabes lo que en Milán 

Esta pérdida se siente. 

Pero donaires serán; 

Que un hombre que es tan valiente. 

De fuerza ha de ser galao.— 

¿Quién eres? 

FABRICIO. 

Uneitranjero, 

Y por agora sin nombre. 

OTAVIO. 

Y ¿quién es tu compañero? 

FABRICIO. 

Solo sé del que es un hombre 
Que yerros nace de acero; 
No te puedo decir mas , 
Porque somos tan de allende , 
Que no nos conocerás. 

OTAVIO. 

Quien me obliga y me suspende, 
Dt^jame honor muy atrás ; 
Mas, pnes os queréis celar 
De no pedir ni cansar; 
Pero conoced que pago 
En no quereros pagar. 
Soy Oiavio , y obligado 
Con hacienda y con honor; 
No digo mas. 

FABRICIO. 

Sois honrado. 

Y el buen amigo , Señor, 
Es de los hombres traslado; 
Dadme licencia que siga 

Al amigo. 

OTAVIO. 

Iré con vos , 
Pues el socorro me obliga. 

FABRICIO. 

Somos dos, y siendo dos, 
.Saldremos de una fatiga. 
No venírais, id asacar 
De cuidado á vuestra esposa. 

OTAVIO. 

Al menos podréis tomar 
Esta cadena curiosa. 

FABRICIO. 

Esa no puedo llevar, 
Porque profeso pobreza. 

OTAVIO. 

Yo me voy , porque me deja 
Mas corto vuestra nobleza 

Y quejoso^ 



' «aetictd. 
Vueeira qt^a 
Es blasón de mi flroieu ; 
Como deben los aeloret 
Vivir bleo« ponrae «o vida 
Espejo es de valedores, 

Y al grande aoe á mal eoavlda 
Le dan grandes ainaaborea. 
La humilde quc^ le amigara , 

Y pues él es su consejo , 
Mal formará limpia cara 

Si está manchado el esp^o. 
Siguen de Astolfo el camino 
Los suyos, porque no veltoi 
Puede su gran deaatíoo; 

Y también sigue traa elloa 
Su venganza Norandino. 
Yo he de seguir suijasar, 

Y quiero alcanzarle agora; 
Que he sabido á mf pesar 

Que el Duque v Porda tralden 
Están en este lugar. 

{Vanee.) 



Sale ASTOLFO, de caza , y HOBáCrO 
T TÜLIO. 

ASTOLFO. 

¿Que en esu tierra hay UdronesY 

BORACIO. 

SI , Señor , y muy osado», 
Pues en estas ocasiones 
A ^ista destos poblados 
Ejecutan sus traiciones. 

ASTOLFO. 

¿Cuántos son? 

HORACIO. 

Oos me han seguido. 

Y el uno era cuadrillero. 
Que me dejó mal herido. 

TÜLIO. 

¿Qué dices «Horacio? 

BORACIO. 

Quiero 
Vengarme deste atrevMo ; 
Di lo propio. 

TÜLIO. 

Yo diré 
Lo que gustas , por valerte. 

ASTOLFO. 

Ya yo á mis gentes mandé 
Que los sigan. 

HORACIO. 

De'sia suerte. 

Villano, me vengaré; 

La sangre me habeia sacado. 

El alma os be de sacar. 

Ttua 
También yo estoy mal ll^do, 

Y estapé por aguijar 
Mas Ügero que un venado. 

ASTOLFO. 

¿Huyendo os birió? 

noaAao. 

Destruye 
Con su estoque temerario, 

Y esto mi corrida arguye; 
Que la espada del contrario 
Sirve de espuela al que huye, 

ASTOI.ro* 

No se pueden escapar; 
Que tos signe mucba gente. 



ile aiCARIK),|re*/4tí ««**> HORA- 
CIO. 

mciiiDo. 

Ibncias me puedes (lar ; 
oehoY le quiero presentar 
o nojf fomoso presente. 

ASTOtifO. 

Quépreseole? 

■ICABDO. 

Ta eoemigo. 

ASTOLrO. 

Mi euemigo T Calla t loco. 

tlCAlDO. 

(seitadroo i quien sigo; 
^ro repórtate un poco , 
cris sí urdad te digo. 

ASTOLTO. 

Ijesoesdeno? 

ElCAUOO. 

¿Nobadesei^CVof^O 

ASTOLFO. 

:i!ii , paes que he do ftogir 
lúe (10 le couo«;o » y ver 
jí qae me quiete decir , 
H)(i ie tengo eu mi poder. 

tcú RICARDO 4 NORAMDLNO, ataáoi 

aiCAlDO. 

iqQlesiáelladroo. 

ASTOLfO. 

; Qué afán 
hDoeTei tal desatino? 
¡íú camino huruis , galán ? 

2IQIU30L%0. 

iQaién DO huru en un camino, 
ü eo Máoloa hurlando e$t¿D? 

ASTOLFO. 

Pses ¿«D Mantua hay atrevido 
^ ui ttagat 

NORAIVSIIIO. 

Y con dJaculpa. 

AilOLTOi 

¿Quiéo ia da? 

MOftAlfUniO. 

Sa bueo partido. 

ASTOLFoi 

Debe de tener la culpa 

5u daqae, qae es mal regidou 

nonAnonco. 
ti^troeraso auerella, 
\ DO ser su aorersidad 
Njcida de unaceotetta. 

ASTOLFO. 

Ñ^pa guardar su ciudad , 
) lio rubarán en ella ; 
Cobieroe bien sas partidos, 
S(^a regir j mandar, 
U£02ca en tratos lingidos. 

xoaAimisio. 

Poeos se saben guardar 
De ladrones acogidos. 

ASTOLFO. 

^ajaneoQ ellos. 

Sc&or, 
SoD ladrones mu j sutiles. 

AlTOUrO. 

P()ogaa guanlaa« qne e» mejor. 



LA VEICGANZA BOimOSA. 

ifCBABamo. 
i Ab , Duque ! no hay alguaciles 
Contra ladrones de amor. 

ASTOLFO. 

Pues To los tengo en Ferrara; 

Y ansí , ninguno pretenda 
Robarme mi prenda cara. * 

RORAKDINO. 

Si es prenda cara , no es prenda 
Qno le vendiera ó comprara. 

ASTOLFO. 

Todo el mundo es opinión. 

Y lodo el mnodo mentiras. 

ASTOLFO. 

Mudemos conversaeion.* 
¡Ricardo! 

BICAROO. 

Señor. 

ASTOLFO. 

¿Nomiru 
Qaé buen talle de ladrón? 

KORANDINO. 

¿Tengo buen talle? 

BIGARDO. 

Extremado. 

IfORARDINO. 

Mejor lo debe tener 

Otro por quien me han dejado. 

ASTOLFO. 

¿Quién te dejó? 

NORAKDISO. 

Una mujer. 

ASTOLFO. 

¿Es ladrón enamorado? 

RORAI