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Full text of "El Castellano en Venezuela; estudio crítico"

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EL CASTELLANO EN VENEZUELA 



Esta obra es propiedad del autor 



EL CASTELLANO EN YENEZTJELA. 



ESTUDIO CRITICO 



POH 



JULIO CALCAÑO 



INDIVIDUO DE VARIAS ACADEMIAS EXTRANJERAS Y SECRETARIO 

PERPETUO DE LA VENEZOLANA CORESPONDIENTE DE LA 

REAL ESPAÑOLA. 



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CARACAS 

TIROORAFIa UISIVER3AL. 

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jt^pcsiclerjíe c<0i)síifucÍ0i)C[l de la l^epúkliccí. 




PRÓLOGO 



De seguro que si alguien me preguntase qué hay 
en este prólogo, le contestaría como en semejantes 
casos acostumbran los atenienses: nada! aunque en él 
pueda hallarse algo conveniente y de sustancia, porque 
más vale dar que prometer, y los prólogos generalmente 
prometen y no dan nada de si. 

Bien que desde años atrás, hace ya más de doce, 
me di á publicar listas de vocablos y locuciones no 
autorizados y por ello calificados de barbarismos; y que 
algunos, por no estar mal formados y ser también de 
uso en España, fueron incorporados en el Diccionario 
vulgar, después de estudiados por los Académicos 
españoles, según se dignó comunicarme mi ilustre 
amigo el sabio D. Aureliano Fernández Guerra y Orbe 
( q. g. h. ), jamás tuve el intento de escribir este libro, 
á pesar de la incuria y abandono de gran número 
de nuestros escritores en lo relativo á la conservación 
de la pureza del lenguaje heredado de nuestros mayores. 

Limitéme á trabajar con fe en el propósito de 
corresponder á las espontáneas distinciones con que 
me había favorecido la Real Academia Española, y 
trabajé sin ningún ulterior propósito, al extremo ^de 



VIII PROLOGO 

haber olvidado muchas veces el conservar los borradores 
de las cédulas de etimologías, adiciones ó enmiendas 
que enviaba, y por recargo de trabajo ó por otras 
circunstancias no sometía á la Academia Venezolana. 

Para estos fines, hube de extender mis conoci- 
mientos con el estudio de idiomas muertos y vivos 
que me eran desconocidos, entre ellos los de la Oceanía 
y los de América. De algunos de estos, nada hubiera 
podido saber sin el concurso, de egregios lingüistas y 
filólogos, amigos míos muy queridos y venerados, 
como Lucien Adam y Anatole Bamps, el Vizconde 
Raoul de la Grasserie, y el Conde Ermanno Stradelli, 
Jules Marcou, Désiré Pector y Santiago I. Barberena, 
que me han remitido obras importantes, y alguno de 
ellos, como Stradelli, poeta y geógrafo calificado, inte- 
resantes vocabularios manuscritos. Siento inmenso pla- 
cer en rendirles este tributo de gratitud. 

Claro está, para el que tenga alguna ilustración, 
que yo, que no leo y traduzco más que tres ó cuatro 
lenguas extranjeras, no pretendo ufanarme de traducir 
ni menos de hablar todos los idiomas á que aludo, 
ni lo pretenden tampoco los sabios lingüistas y filó- 
logos mencionados, autores de obras que les han dado 
sólida y merecida celebridad. 

Sólo los individuos ignorantes en materia de cien- 
cia, confunden hoy los términos lingüista, filólogo y 
poligloto. 



PROLOGO IX 

El lingüista practica una ciencia natural, y el 
filólogo una ciencia histórica, por lo cual bien pueden 
uno y otro no hablar sino su lengua maternal, limitán- 
dose á conocer las formas sintácticas, la estructura, 
las raíces, los elementos, las evoluciones, el origen, las 
relaciones arqueológicas, mitológicas, artísticas é históri- 
cas de las lenguas ; en tanto que el poligloto, el. que 
tiene el don de lenguas, no está obligado á saber lo 
relativo á tales materias, y regularmente nada sabe de 
ello, porque el poligloto no es más que el que favore- 
cido por la naturaleza con una gracia especial cuyos 
principales agentes son la memoria y la práctica, habla 
diez, doce ó más lenguas. Las más de las veces el 
poligloto no alcanza á saber sino lo más necesario para 
la conversación, esto es, los vocablos más vulgares de 
cada lengua. 

Sin presunciones, pues, ajenas de mi carácter, he 
escrito este libro. 

Dolíame, en verdad, que cuando Bachiller y Mo- 
rales, y más tarde Cuervo, siguiendo el ejemplo de 
Garcés, habían dotado á Cuba y á Colombia de obras 
importantes del género de esta ; y cuando mis amigos 
D. Pedro Fermín Cevallos y D. Daniel Granada, el 
venezolano D. Juan Seijas, D. Zorobabel Rodríguez, 
D. Santiago I. Barberena, y otros escritores, habían 
dado á luz en otras repúblicas hispano-amerícanas 
extensos vocabularios, Venezuela no tuviese libro nin- 



X PROLOGO 

guno que diese á conocer su lenguaje y contribuyese 
á la conservación y pureza del castellano. 

Dio á luz más tarde extensos estudios gramaticales 
el señor D. Baldomero Rivodó; (*) escribió un pe- 
queño vocabulario el Dr. Lisandro Alvarado, y me 
anunció el señor Dr. José Manuel Montenegro el pro- 
pósito de escribir un estudio acerca de los neologismos 
usados en la República. 

Por mucho que rechazase yo tales ó cuales apre- 
ciaciones lexicográficas, de estos ó de otros autores que 
pudieran escribir más tarde respecto del mismo asunto, 
nunca, lo repito, me hubiera aplicado á tan improbo y 
árido trabajo. Pero aconteció que un escritor colom- 
biano, residente hace años en Caracas, tuvo á bien 
pedirme mi parecer tocante á ciertas obras lexicográ- 
ficas ; y de la conferencia que tuvimos, y que no hace 
al caso exponer, nació en mí el firme propósito de 
escribir esta obra, y en seguida me di á tan ímproba 
tarea, aun con riesgo de mi salud, de suyo ya que- 
brantada. 

No pretendo haber dado siempre en el hito, ni 
haber hecho un libro acabado bajo ningún respecto. 
He querido sólo servir á mi patria y á las letras bus- 
cando el provecho de mis conciudadanos. Obra que 

(*) Entre las obras (1¿ eslj iluslra'lo eiscritor, oasidiro di sima i:Típ>rtaiicia 
el Tmttnio tit' ios compuestos castcUiints. 0'.)ra dá consulta, asi m s. ni muy útil, 
es la que Irata de los verl)<)s castellanos que pidjn prop- sición, pt»r el Dr. J. 
A. Caljaño v Paniza. 



rROL(iGO XI 

no tenga defectos, y escritor que no yerre, que no 
caiga en descuidos y aLerraciones, serían una maravilla, 
y harían del hombre un Dios, y no barro perecedero, 
ó cosa mortal coi]io decía el Dante. 

He agrupado en un capítulo, con el título de Bar- 
bar ismos, y con el de Vcuczolanisjuos ^w otro, los vocablos 
no autorizados que son de uso corriente en el país. 
Los que son de poco U50, y los que adolecen de ex- 
traña procedencia, se ver¿\n en los demás. Llamo 
veftczolanismos los que pueden tolerarse, ó por su for- 
mación ó por significativos de cosas ó acepciones nue- 
vas ; y barbarismos los que considero inaceptables. 

Xi tales vocablos, ni los indígenas, que he creído 
asimismo conveniente poner en capítulo aparte, son 
todos los que forman el vocabulario venezolano, porque 
no ha sido mi intento el de formar completo un diccio- 
nario ; pero sí son ellos los más usuales. 

Generalmente no me han ocupado ciertas formas 
propias de tartajosos ó del pronunciar de los negros 
africanos, que así se ven en este como en otros países, 
una vez que á nada conduciría ello, pues hasta perso- 
nas sin cultura ni ilustración se ríen cuando las oyen, 
y aun las celebran como gracia. Tampoco he creído 
deber ocuparme en señalar despropósitos de uno que 
otro, ni frases que forman los chicos y pilluelos, y no 
prevalecen, como alguna vulgarísima, indigna de ser 
citada, que estuvo en boga ayer, y ya desaparece ; ni 



XII PROLOGO 

tampoco de los dislates puramente individuales de 
inexpertos escritores sin suficiente instrucción grama- 
tical, entre los cuales los hay que, en ocasiones, ensar- 
tan frases diabólicamente bárbaras, y que á ellos les 
parecen clásicas y elegantes ; porque no hay quien no 
los censure, ni quien incurra en hablar ni en escribir de 
tal modo. 

Gran número de las cédalas por mí definidas y 
presentadas á la Real Academia Española, constan en 
este libro ; cuando hago uso de alguna sometida por 
mis compañeros de la Venezolana en sus largos y 
penosos trabajos de estos últimos doce años, menciono 
el nombre del que la ha presentado y definido. Mas 
como este libro ha sido escrito por mí con el solo 
propósito de dar idea del uso que del castellano se 
hace en Venezuela, y, propender al mismo tiempo á 
corregir abusos intolerables, pocas veces he tenido 
necesidad de incluir vocablos presentados por otros 
individuos y que no me hubiesen ocupado ya anterior- 
mente en las columnas de El Semanario, 

No diré yo que en Venezuela se escriba el caste- 
llr.no con mayor pureza que en Méjico, en Colombia 
y en Cuba, donde, como en Venezuela, hay prosadores 
y poetas que por tal respecto pueden ser mencionados 
al par que los más ilustres de la madre patria ; pero 
sí que el pueblo en su mayor parte usa de los voca- 
blos con más propiedad, y aun muchos de sus desvíos 
tienen origen en provincialismos de España y en acep- 



PROLOGO xin 

clones y formas arcaicas. Esta singularidad no depende 
de facultades extraordinarias, ni del amor con que por 
la mayor proximidad á la peni nsula y por el buen aco- 
gimiento, afluyen á su seno los naturales de las pro- 
vincias españolas, sino que arraiga en la circunstancia 
del aislamiento en que relativamente ha permanecido 
el idioma en la República ; pues mientras que en 
Méjico y en el Perú, en Chile y en la Argentina, en Co- 
lombia y en la América Central, existían imperios y 
reinos poderosos, donde se hablaban lenguas diversas 
de copiosos vocabularios, en Venezuela no existían sino 
tribus bárbaras, vecinas de la salvajez, como nos las 
pintan PVay Diego de Tapia y otros misioneros, y se 
\e por los historiadores de la Conquista. Tales tribus 
no ten'an sino los términos más necesarios para su 
género de vida, cuando pescadores ó cazadores ó mero- 
deadores ó cualquiera otra cosa ; por donde en las 
lenguas ó dialectos que tienen mayor carácter de tales, 
como el caribe, el cumanagoto y el goagiro, los voca- 
bularios son en cierto modo escasos y están plagados 
de voces castellanas, árabes y latinas, corrompidas ó no. 
Así, no podían ellos penetrar en una lengua como la 
castellana, y antes bien los conquistadores se vieron en 
la precisión de dar nombre á la mayor parte de cuanto 
veían. Esto explica también el por qué de las voces 
quichuas y aztecas y de otras lenguas americanas que, 
traídas por los españoles, se encuentran en nuestro 
escaso vocabulario indígena. 



XÍV PROLOGC/ 

Por lo tanto, los peores enemigos que en Vene- 
zuela ha tenido el castellano, han sido los escritoresi 
ignorantes y los traductores incompetentes del francés, 
el inglés y el italiano; mal que es asimismo de España 
y de todas nuestras repúblicas hispano-americanas, por 
lo cual nos son comunes en su mayor parte los barba- 
fismos y los neologismos, y común debe ser la acción 
para desterrar los que contravengan á las leyes de la 
analogía ó sean innecesarios. 

Pero todavía existen en todas partes corruptores 
más perniciosos que los indicados, y son los que, sin 
los conocimientos necesarios, y aun prevalidos de títulos 
académicos que se obtienen á las veces nada más que 
como honra, y por sí solos no dan saber, sagacidad y 
acierto, se entrometen en cuestiones lexicográficas ; y, 
ya como quien habla de húlván, proponen la aceptación 
de crudos barbarismos contrarios á las leyes de la 
analogía ; ya dan estos ú otros innecesarios, indígenas 
ó no, como corrientes en toda la América Española, 
siendo así que sólo se usan en algún rincón de ella ; 
ora, por último, echando bravatas y fieros contra varo- 
nes de saber y Corporaciones autorizadas, tratan de 
pelear á capa y espada en defensa de verdaderos des- 
propósitos, y aun se proclaman vencedores cuando se 
les contesta con el silencio del desdén. De esta polilla 
de las letras, ¡ cuántos ejemplos no vemos en nuestras 
repúblicas y aun en la misma España ! Y lo peor no es 
sino que aquellos emprenden sinceramente tarea tan per- 



PKÓLOGO I XV 

judicial, porque como sus conocimientos son limitados, 
cuando no nulos, y su vanidad y audacia mircha, se 
•creen de tanto ó mayor saber que los demás, y encuen- 
tran bueno lo que la ignorancia puede enseñarles, y 
malo lo que no alcanzan á comprender ó no han sabido 
-estudiar. 

Ocioso y cruel sería señalar por su nombre á estos 
escritores, de todos conocidos, que pretenden levantar 
con el dedo la gran mole de los Andes ; pero lo que 
vengo diciendo comprueba la utilidad de obras como la 
que hoy publico, y que nada es tan importante para 
el conocimiento y acertado empleo de los vocablos de 
una lengua, como el estudio del valor y significación de 
sus partes constitutivas, de sus letras, de sus raíces, 
de sus prefijos, de sus desinencias, de sus sonidos y 
de las alteraciones de cualquier género experimentadas 
al pasar de otra lengua, ó en ella misma en el trans- 
curso de los tiempos. 

Trabajo tan extenso no corresponde al plan de 
esta obra, que está lejos de ser el de un curso de lin- 
güística y de filología, ciencias que es preciso conocer 
en perfecta forma para descubrir y patentizar el valor 
histórico de las voces y sus secretos etimológicos. Esto 
no lo he olvidado en absoluto, como lo comprueban 
los capítulos referentes á los arcaísmos, los prefijos y 
sufijos, y las etimologías. 

La etimología no es un arte de adivinación, como 
han creído algunos que en Venezuela y en otras repú- 



XVr PRÓLOGO 

blicas híspano-amerícanas se han aventurado á darnos 
sin discernimiento corno indígenas, ciertas voces que la 
historia y las reglas científicas de formadón y de deri- 
vación de términos comprueban tener otro origen, 
como en ocasiones lo he demostrado por la prensa y 
ante la Real Academia Española ; porque la simple 
semejanza de estructura ó la de significación nada com 
prueba por si sola, y bien puede un vocablo, derivado 
de otro, diferenciarse de este completamente en la 
estructura, y aun tener en apariencia significación dis- 
tinta, pero filosóficamente explicable. 

En lo que de los arcaísmos me ocupo, tengo por 
objeto principal hacer ver que no pocos de nuestros 
vicios de pronunciación y de las alteraciones de vo- 
cablos por nosotros usados, no son corrupciones hispano- 
americanas, como parece haber creído cierto entendido 
filólogo detesta parte de los mares; sino herencia del 
antiguo idioma de Castilla ó de los dialectos vernácu- 
los de los conquistadores de la América Española; y 
cuando no, desviaciones y tropiezos propios del genio 
y carácter del idioma común, que así tienen efecto en 
la Península como en el Nuevo Mundo hispánico, por- 
que las lenguas son unas como plantas, que no sólo 
tienen ramas y flores y frutos, sino también parásitos 
singulares que acabarían por destruirlas, á no haber 
estudio y diligencia por parte del cultivador. 

Como todo en la humana vida, las lenguas nacen, 
prosperan, decaen y mueren; y así como nadie tiene 



PROLOOO XVII 

poder para dar nueva forma á un árbol ya crecido, nadie 
lo tiene tami:oco para dar á una lengua las que rechaza 
su natural constitución. 

Las lenguas se forman por sí izólas al soplo del 
espirita divino, y en virtud de las necesidades, los 
usos y las costumbres de los pueblos; y es curioso con- 
siderar cómo, cuando han entrado ya en su desarrollo, 
cuando entran en el período histórico, sufren la ana- 
tom^a de los mis sabios, y pretenden estos en vano 
someterlas á un molde determinado. Ellas no consien- 
ten innovaciones, sino que, cuando más, toleran que se 
las ayude en su desarrollo. 

Vése esto patentemente en el capítulo en que trato 
de la larga lucha de los preceptistas castellanos de los 
siglos XV^ XVI y XVII, por reformar la ortología y 
la ortograf a del idioma, proponiendo y censurando á 
placer lo que á cada uno le parecía mejor, sin ob- 
tener mis res.iltado que el de reglar lo que de esto 
era susceptible; pues cuando la regla era arbitraria no 
prevalecía aunque escritores notables la observasen. 

Este libro, pues, no tiene carácter de reformador, 
sino de simple guía ó regulador, con el fin de contribuir 
á la depuración y conservación de la lengua heredada 
de nuestros progenitores; lengua enérgica, varonil y 
bella como el carácter de nuestra raza latina, formada 
para grandes cosas. 

Al publicar este libro, nada me importa que haya 



XVIII PROLOGO 

quien, con alma de esclavo como resultado de las tira- 
nías que han pesado como plomo sobre el corazón de 
la República, censure como un atentado ó un desacato 
que yo disienta en ocasiones de lo que han afirmado 
varones que merecidamente gozan de la reputación de 
entendidos. Ninguno lo sabe todo, ninguno es impe- 
cable, y ninguno debe ser tenido como autoridad sino 
en cuanto sus afirmaciones se escuden con el acierto, 
magistralmente comprobado. 

Después de cuanto debo á Dios, debo á mis padres 
y á mis propios esfuerzos cuanto soy, cuanto tengo y 
cuanto pueda valer. Si algún mérito tuviere esta obra, 
todo es de ellos; míos sólo los errores en que haya 
incurrido; y si fuere de algún provecho para mis con- 
ciudadanos y para mi patria, tampoco áebe ello agra- 
decerse sino á los distinguidos amigos míos que han 
promovido la publicación: al señor General D. Joaquín 
Crespo, Presidente de la República, que la ha costeado; 
y al señor Doctor D. Federico R. Chirinos, joven tan 
ilustrado como modesto, que la solicitó en su carácter 
de Ministro de Instrucción Pública. A entrambos pre- 
sento en estas líneas el testimonio de mi gratitud y 
aprecio. 

Caracas: 29 de febrero de 1896. 



EL CASTELLiNO EN TENEZDELA 

ESTUDIO CRITICO 



CAPÍTULO I 
prefijo:; y sufijos 

1. Llámase raíz de una palabra la sílaba ó mo- 
nosílabo que representa la idea principal de ella. 

Así, en nítido,, la raíz es ;///, que en sánscrito es 
nad, brillar. En nocttirnOy es 7ioc, que en sánscrito es 
fia(, destruir, perecer. F!n semejar es sefn, del sánscrito 
sa?72, reunir, confundir. 

2. Estas raíces se forman á veces de un solo 
elemento sonoro, de una sola vocal, y á las veces de 
la reunión de varios de tales elementos. 

3. La significación de dichas raíces es siempre 
general, y ellas, como dice Abel Hovelacque, son ajenas 
de toda noción de género, caso, número, persona, 
tiempo y modalidad. 

4. El estudio de tales elementos etimológicos es 
preciso para todo el que quiera usar la lengua con 
absoluta propiedad y pureza. 

5. Llámase prefijo la sílaba colocada al principio 
de una palabra, antes de la raíz, ya para modificar el 



2 CAPITUIX) I 

sentido de esta, ya prostéticamente ó por simple eufonía, 
como acontece algunas veces en nuestro idioma. 

6. Primitivamente, según EichhofiF, (i) los prefijos 
eran partículas inseparables que se anteponían á los 
verbos para variar y multiplicar su sentido. Pero en 
el desarrollo de las lenguas el oficio de los prefijos 
se ha extendido, y^i constituyendo preposiciones que 
señalan las relaciones de los sustantivos con los verbos, 
ya adverbios prepositivos que gobiernan frases comple- 
tas, ora simples partículas inseparables que modifican 
ó no la voz á que se juntan. 

7. Voy, pues, á tratar de los prefijos caste- 
llanos, llamados con toda propiedad preposiciones inse- 
parables, y en tal propósito me guía el deseo de 
corregir vicios de formación de voces y defectos orto- 
gráficos que tienen origen en la ignorancia de la signi- 
ficación de dichas partículas. 

8. Académico tan sabio como D. Pedro Felipe 
Monlau, incluye la partícula aii conio prefijo castellano 
y presenta como ejemplo el vocablo ausentarse. Mas 
no le seguiré en este y otros casos en que encuentro 
exagerado su celo. En ausentarse no hay más que 
una corrupción de la partícula ó preposición inseparable 
ab, y tal caso, aislado en nuestro idioma, no es sufi- 
ciente para darle categoría de preposición castellana 
inseparable á la partícula aii. 

9. Los prefijos castellanos son los siguientes : 
a, aby absy ady ante^ antj\ bi ó bis, ciraim, cis ó citra, 
cont 6 con, co, cor, contra, de, des, di, dis, epi, es, ex, e, 



(I) Grammaire Genérale lado-Eiiropcinns. París, 1867. 



PREFIJOS Y SUFIJOS 3 

extra, in, im, /, ent en, ens, ínter ó entre, entro, meta, o, ob, 
para, per, peri, por, pos ó post, pre, preter, p^o, re, res, 
sin, so, son, sos, sobre, sor, sota, sub, su ó sus, stiper, 
trans, tra ó tras, ultra, vice. 

Aunque, algunos de estos prefijos hacen también 
el oficio de preposiciones separables, no es menos 
cierto que son también inseparables de muchas voces á 
las cuales se adhieren. 

ID. La úJ prefija es puramente prostética en muchas 
voces castellanas, v. g. : amatar, adoctrinar; otras denota 
derivación, v. g.: arropar, ablandar, abotonar ; y en 
este caso expresa ó la acción ó el empleo del nombre 
del cual se derivan los verbos que contribuye á formar. 
En ocasiones indica semejanza ó participación del sig- 
nificado del simple : anaranjado, aplomado. En casi 
todos esos casos la a prefija es una forma de ad ó de 
ab, á las cuales se les ha suprimido por eufonía la ^ ó la b. 

II. Mas aunque en el Diccionario de la Lengua 
no esté indicado, tenemos a prefija que expresa nega- 
ción. Es la a privativa de los griegos que conserva- 
mos en palabras compuestas. 

De temno, cortar, dividir, tenemos átomo, elemento 
ó cuerpo invidisible. 

De tonos, tono, fuerza, tensión, atonía, falta de tono 
y de vigor. 

De morpke, forma, amorfo, sin forma. 

De trepho, alimentar, atrofia, taita de desarrollo, 
consunción por disminución del movimiento nutritivo 
de los tejidos orgánicos. 

De tremo, temblar, atreverse, tener atrevimiento, 
determinación, insolencia. 



4 CAPITULO I 

Y d^l mismo modo tenemos aiiónituo, sin nombre ; 
acéfaloy sin cabeza, y muchas más. 

12. De mi digo que esto no acontece sólo en 
voces tomadas del griego, porque en algunas caste- 
llanas descubro vestigios de este valor privativo de la 
a prefija : de rumbo, camino, senda, y, figuradamente, 
pompa, ostentación, tenemos arrumbar, que es arrin- 
conar, poner una cosa como inútil en lugar apartado 
del tráfago ó faenas comunes de la casa. De res- 
tar, quedar, permanecer, sacar el residuo, tenemos 
arrestarse, que vale lanzarse á una acción ó em- 
presa ardua. De riba, ribera, margen, orilla, tene- 
mos arriba, que es lugar superior, encumbrado. De 
normal, que significa lo que se halla en su estado 
natural y lo que sin^e de regla, tenemos anormal, que 
se dice de lo que no es regular, de lo que no es normal. 
Y sobran ejemplos. 

13. Los prefijos ab y abs, connotan la ¡dea de 
alejamiento ó separación, y otras accesorias ó deriva- 
das de ella, como se ve en abusar, abrogar, absoi'bcr, 
abstenerse, y algunas más que expresan ó alejamiento, 
ó desvío, ó exageración, ó desprecio, ó brusquedad, ú 
otras acciones relacionadas con la principal. 

14. El prefijo ad {haeia) tiene una significación 
opuesta á la de ab, y expresa la tendencia á acercarse, 
la proximidad, el aumento ó agregación, el principio de 
una acción, la pasión por algo, v. g. : adjunto, adjudiear, 
adyacente, admirar. Es conforme con la significación 
del prefijo a, que no pocas veces lo representa por 
elisión de la d : asignar, atraer. 

15. Ante (delante, enfrente) expresa anterioridad, 



PRKFIJOS Y SUFIJOS 5 

superioridad, en las relaciones de las cosas : antecedente, 
antecámara, antepuerta, vocablo este, que no significa, 
como entienden muchos, el espacio que precede á la 
puerta, sino el repostero ó paño que se pone delante 
de ella. 

1 6. Anti (co7itra) denota oposición ó contrariedad: 
antífrasis^ anticristo, antidáctilo, anticonstitucional, antipú- 
trido, Exprésanse, pues, mal, los que dicen Aiitccristo 
y anticámara, 

17. Bi b bis {dos) denota repetición: bípedo, bis- 
cocho. Los Diccionarios y autores castellanos que escri- 
ben bizcocho, incurren en falta censurable. Así se escribe 
en los demás idiomas : francés: biscnit; italiano : biscotto ; 
inglés : biscnit ; y en todos significa dos veces cocido, 

18. Cércum {al rededor) indica cercanía ó una 
acción efectuada en un espacio considerado como cir- 
cular. Sólo conserva la m en la voz circumpolar, por 
¡r antes de p. En los demás casos la trueca por n : 
circunvecÍ7io, circunvenir, 

19. Cis ó citra (de la parte de acá) se emplea 
indistintamente en algunas voces ; y asi se dice cismon- 
tano ó citr amontadlo. Conserva la apócope latina ci en 
voces que, como citerior, han pasado íntegras á nuestro 
idioma. En el castellano antiguo citra hizo oficios de 
adverbio con la significación de del lado de acá. 

20. Com ó con, co, cor. Estos cuatro prefijos 
derivan de la preposición latina ci.m, que también se 
escribió co7n, y significa con. Empléase com antes de p 
ó de b, exceptuada la voz copartícipe ; v. g. : co77ipadre, 
combate ; y co7i, co y cor, antes de otras letras : cofrade, 
colaboran', cohabitai^^ corcusido, co7idisclp7do, cmifui. 



6 CAPITULO r 

21. Es un error del señor Monlau el creer que 
en las voces corregidor^ corresponder, y otras de igual 
formación, el prefijo es cor, pues si asi aparece en lo 
escrito, en realidad no proviene sino de la duplicación 
de la r por ir entre dos vocales ; el verdadero prefija 
en tales voces es co. La misma duplicación apuntada 
ocurre asimismo' en contrarréplicay contrarronda, coti- 
trarrevoludón, etc., etc., sin que nadie por ello, ni el mis- 
mo señor Monlau, nos haya presentado un prefijo contrar. 

22. Estos prefijos 'expresan ó armonía ó concor- 
dancia, como en convenir, consonar ; ó relación ó comu- 
nidad, como en co7inoíado, cofrade, co7idiscípulo ; 6 reci- 
procidad como en cmnbatir, comerciar ; 6 pluralidad, 
como en corcusid, confluir ; y así otras relaciones de 
enlace, cohesión, acción intensa, dual ó múltiple; y á las 
veces de carácter aumentativo, como en conmover, con- 
fiar y comprobar. 

23. El prefijo contra expresa simplemente oposí- 
tión : contraponer, contrave^ieno, contrapeso, contratiempo. 

En el vocablo controvertir y sus derivados, ocurre 
la singularidad de conmutarse la a de contra en o ; pero 
ha venido asi del latín inusitado controvcrtere. 

Cuando la voz con la cual entra en composición 
principia por a, el prefijo se contrae con ella ; v. g.: con- 
tralmirante. Sin embargo, la Academia Española escri- 
be contraalmirante, cofitraarmiños, contraaproches, contra- 
ataques, contraamura; y debemos respetar su autori- 
dad mientras el uso no la rinda, como aconteció con 
infrascrito, contracción de infraescrito. 

24. De, des, di, dis, expresan privación, como en 
demente, descolorido, difunto, disgusto ; ó separación, co- 



PREFIJOS Y SUFIJOS 7 

mo en deportar, disponer-, ó análisis ó determinación, 
como en dilucidar^ demostrar, delinear ; ú origen ó pro- 
cedencia, como en dimanar ; 6 dilatación, como en di- 
fundir. 

25. Epi, preposición griega, derivada del sánscri- 
to api^ pi, significa sobre, por encima, en, á, hacia, contra, 
V. gr. : epilogo, epígrafe, epitafio, epíteto, epístrofe, epi- 
grama. 

26. Ex, es, e, de las cuales las dos últimas son 
modificaciones de la primera, tomada del latín ex, el 
cual la tomó del griego, y empleó la forma e que 
conservamos, exprimen ó la idea defuera ó más allá, 
como en exte^tder, exponer, estirar, erudito, efisiófi^ 
excomulgar ; ó acabamiento, esmero ó esfuerzo, como 
en los vocablos excogitar, enumerar, expectorar, ex- 
clamar. 

27. La ^ es á las veces puramente eufónica, co- 
mo en espléndido (del latín splendidus) ; y la silaba Vi* 
puramente expletiva, como en escarmenar, forma que 
tiene la misma significación del primitivo carmenar. 

(Es de notar que la x de ex ha sido arbitraria- 
mente conmutada por/ en voces latinas españolizadas, 
como ejemplo, ejército^ ejecución.) 

El prefijo estéreo, del griego stereós, sólido, entra 
á componer muchas palabras modernas como estereo- 
grafía^ estereotomla, etc. 

28. Extra significa fuera de : extraordinario^ 
extramuros, extravagante. 

29. Im, in, i, em, en, ens, derivan de la partícu- 
la latina in, de carácter privativo. Es privativo, ba- 



8 CAPÍTULO I 

jo algunas de sus formas, en términos como indiviso^ 
impropio, irresponsable, ilícito ; pero en otros, como 
si tuviese distinto origen, denota ó tendencia hacia un 
punto, ó aumento de fuerz^ : incitar, inducir, empi- 
nar, emprimar^ enalbaldar, enastar, ensanchar, ensan- 
gastar, 

30. Con sobra de juicio observa el señor Mon- 
lau, qup además de in hay otros prefijos, como de, 
diSy ex, ne, ve, (y a,) que también connotan á su mo- 
do la privación ó la negación ; de donde resultan va- 
rías voces compuestas sinónimas, cuyas diferencias de 
significado, á veces muy delicadas, pero siempre rea- 
les, se han de determinar por medio de la análisis 
etimológica y del estudio de los buenos hablistas ; 
y que así, analizando y estudiando, se logrará encon- 
trar la diferencia que hay, por ejemplo, entre impat 
y dispar, entre inanimado y exánime (desafiimado), 
entre infando y nefando, informe y deforme, entre 
insania y vesania, entre infamar y difamar, etc. 

3 1 . Derivado de in es infra (abajo) que sólo se 
usa en infraescrito ó infrascrito, ó infrascripto, y en 
infraoctava é infraoctavo, 

32. hiter (entre ó en medio) y sus formas caste- 
llanas ent7'e y entro, expresan ó que una cosa está en 
medio de otras ó dentro de otras, ó una acción eiitre 
varias personas ó en lo Í7iterior del lugar ó espacio á 
que uno se refiere, v. g. : interpojicr, inteToenir, inter- 
linear, intercostal, entremezclar, entrepernar, entrome- 
tido, entrometer, entrmnetim iento. 

33. En muchas voces en que hoy empleamos la for- 
ma Í7iter, emplearon los antiguos escritores castellanos la 
forma ^«/r¿?/ y así dijeron: entrellcvar, eiitrevenir, efitrepo- 



PREFIJOS Y SUFIJOS 9 

ner, entrerfompcr y entrerrumpiry entricar, eutrecolu- 
nio, etc., etc.; y aun formaron voces completamente desu- 
sadas hoy, como entreyacer (estar en medio), éntrelo- 
mar, (intentar y entrecoger), efitremostrar (mostrar 
imperfectamente ó apenas) entregerir (ingerir), etc. 
Tropezar se dice hoy, por aféresis, del anticuado entro- 
pezar, del latín tnterpcdire. Lo mismo ha sucedido con 
el derivado entropiezo (hoy tropiezo y tropezón). Cuanto 
á entropezadoy usado como adjetivo y aplicado al que 
tropieza y se detiene ó se embaraza ó enreda en la 
ejecución de alguna cosa, tiene hoy la forma de tro- 
pezoso. 

34. Meta, preposición griega, que por contraerse 
con palabras que principian por vocal, se encuentra 
también con la forma met, significa cambio, trasmuta- 
ción: metáfora, metaplasmo, metástasis, metonimia. 

35. O ü oó, tienen un sentido ó intensivo ó de con- 
trariedad ó de fuerza ó de asedio ó de dominio : opo- 
sición, ofitsca7nic7ito, opresión, ofender, obtemperar, 
obtener, obtestación. 

36. Para, preposición griega (para), significa al 
lado, respecto á, aun más, y denota ventaja, cercanía, 
comparación, oposición ; v. g. : paralelo, paralogismo, 
parafrasear, paradoja, parásito, parágrafo, paradigma. 

37. El castellano tiene otras voces en que el 
prefijo para deriva de la preposición anticuada pora, 
del latín per ad, y denota principalmente el fin ó tér- 
mino á que se encamina una acción; por ejemplo: 
parabién, parahuso, parapoco. 

38. De igual modo tiene otras en las que para 
no es sino forma del verbo parar. Sirvan de ejem- 



I o CAPITULO I 

pío paraguas, pararrayo. Estos diversos prefijos se 
distinguen claramente por su significación. 

39. Per, tomada del latín, tiene sentido de enca- 
recimiento, como en perdurar, perfecto; de vigor ó 
intensidad, como en perforar; y de empeoramiento ó de 
falsedad, como en pérfido, pervertir y perjurar. 

40. Peri, preposición griega, significa cerca, al 
rededor ; v. g. \ perncráneo, perímetro, perlfr^asis. 

41 Por, sólo se usa en las voces pormenor, y 
pordiosear y porfiar y sus derivados. En pormenor y 
pordiosear denota el modo de ejecutar la cosa ; y en 
porfiar se hace intensivo. Es de notar que el verbo 
fiar conserva en esta voz el sentido anticuado de ase- 
gurar, afirmar una cosa. 

42. En las woces porfjar y por hi jar, A por es 
metátesis de pro. Entrambos vocablos son completa- 
mente desusados, y ningún escritor se atrevería hoy á 
emplearlos en lugar de su correspondiente, prohijar. 

43. Pos y del latín post, forma que se conserva en 
algunos vocablos compuestos, como postliminio, post- 
parto, postmeridiano, postdata, y postfijo, significa 
detrás ó después de: pospelo, postergar, pospierfia, pos- 
poner, poscomuniótt, posfecha. 

Pos se usa también solo en el modo adverbial en 
pos, que significa detrás ó en seguida ó seguimiento 
de alguno. 

44. Pre, del X^Mwvproe, denota antelación, superio- 
ridad ó prioridad ; ejemplos : predecir, prefijar, pre- 
claro, premunir, presidente, preposición, predominar, 
prematuro, prepotente. 



PREFIJOS Y SUFIJOS I I 

45. Preter, denota la idea de más allá y fuera de; 
V. g. : preternatural, pretermisiótiy preternaturalizar. 
Entra en la composición de muy pocos vocablos. 

46. Pro, del latín pro, griego pro, sánscrito pra, 
significa por, en Itigar de: pronombre, procónsul, pro- 
secretario. Da también el sentido de delante: propo- 
ner; de sacar fuera: proclamar; de acción impulsiva ó 
de movimiento : promover, procrear; de resguardar : 
proteger; de desechamiento y abatimiento : proscribir, 
prostituir. 

47. Re, indica repetición ó reiteración, ya en el 
sentido de hacer ó de acaecer nuevamente algo (reele- 
gir, rehacer, recomponer, recaer); ya en el de aumento 
(recargar); ya en el de resarcir (recompensar); ora 
en el de inversión del significado del simple (reprobar); 
ora en el de una cosa ó idea ó sentimiento íntimo, in- 
tensivamente profundo (resabio, recóndito); ora en el 
de ejercicio de un derecho ó de un deber (represe^t- 
tar, recuperar, reclamar). Este prefijo suele tomar 
una d eufónica, como notan la Real Academia Española 
y el señor Monlau : v. g. : redargüir, redactar, red- 
hibitorio. 

48. Res, atenúa el significado del simple, como 
"^ esquemar y resquebrar*, ó encarece, como en res- 
guardar . 

49. Sin (griego) significa con ; por ejemplo : sino- 
do. síntesis, sinónimo, sindico, simetría, (elidida la 
n por eufonía, simpatía (cambiada la n en m, por 
ley ortográfica). No debe confundirse este prefijo 
con la preposición separable sin, que denota privación 
ó carencia, y entra con carácter de inseparable en los 



12 CAPITULO I 

vocablos sinnúmero y sifisabor, y sinrazóny y en el an- 
ticuado sinjusticia. 

50. So, son, sos, formas de sub, que significa de- 
bajo, expresan, además de este sentido, el de inferio- 
ridad y el de disminución : someter, socavar, soterrar, 
sostener, sonreír. 

51. Sobi^e, del latín super, significa encima y 
aumenta la significación del simple ; v. g. : sobreceTio, 
sobretodo, sob^^epié, sobrecargar, sobresolar, sobrestante, 
sobrevenir. En los vocablos sorprender y sorpresa, to- 
ma la forma sor. 

52. Sota, de subtus, debajo, expresa esta idea 
ó la relativa de inferioridad ; v. g. : sotabanco, sotalu- 
go, sotacoro, sotacochero, sotabasa, sotaministro, so- 
tacola. 

53. Sub, stc, stis, (latín i'?í¿), debajo, en sentido rec- 
to y figurado, y cuando no, denota inferioridad, disminu- 
ción, ó atenuación ó un movimiento ó acción de abajo 
arriba ; por ejemplo : siibarrendar, sublunar, suponer, 
suceder, suspender. 

54. Super, lo mismo que sobre, denotando 6 pree- 
minencia ó exceso : super intefidente, superfino. 

55. Trans, trasbtra, \2X\wtrans, sánscrito tiras, 
significa al otro lado, ó á la parte opuesta, ó denota 
un espacio recorrido. Ejemplos : transpirenaico, traéis- 
curso, transfiguración, transbordar, trasloar, ti'amon- 
tajia. 

56. Ultra, contracción del vocablo latino ultera, 
otra (otra parte), significa al otro lado de ó más allá 
de ; V. g. : ultramar, ultramontano, ultf amarino. 



"PREFIJOS V SUFIJOS I3 

57. Vi ce, voz latina, ablativo de vicis, vez, deno- 
ta que la persona de que se trata hace las veces de 
otra ó tiene su autoridad ; v. g, : Vicealmüaítte, vice- 
secretario^ vicegerente, vicecónsul. Sólo en el vocablo 
vizconde y sus derivados, toma la forma viz, así co- 
mo en vir7'ey y los suyos la forma vi^ antiguamente 
viso, (visorrey). 

58. Vicario, sustituto, lugarteniente, vicegerente, 
vicepretor, etc. no es voz compuesta ; viene del latín 
vicarius, derivado de vicis. 

59. Za, formado de stib, bajo, debajo, como so^ 
son, sos, su, stts, de que he hablado ya, se encuen- 
tra en las voces zabordar, zabuUif, zahondar y zahe- 
rir. Es una anomalía que estos vocablos se escriban 
con z cuando el prefijo proviene de sub, bajo, que se 
escribe con s ; y mayor si se considera que sahumar 
y sus derivados se escriben con s, por nacer del pre- 
fijo de sub, sobre. Aun me parece, con perdón déla 
Academia Española, que zapata y sus derivados se 
han formado con el prefijo sa, sobre : lo que, caso de 
ser asi, haría aun más justa mi observación respec- 
to de la irregularidad ortográfica de esta y aquellas 
voces. 

60. Hay otros vocablos, la mayor parte de ellos 
tomados del griego como algunos de los indicados, y 
que cual ellos, sin ser verdaderos prefijos, entran en 
composición á manera de tales. Indicaré la forma 
y significación de los principales, á fin de que se evi- 
ten ciertos errores que diariamente se cometen, por 
falta ó de instrucción ó de práctica en lo que se refie- 
re á esta clase de voces. 

61. De aeri, aeiv, del latín aer, aeris, del griego 



14 CAPÍTULO r 

aer, aeros, el aire^ se han fcMmado los vocablos ae- 
rolito, aeriformey aeronauta, aerostática, aerífero, y 
otros más: Incurren, pues, en barbarismo los que, di- 
cen y escriben, aereonauta, aereolito, aereostática, cre- 
yendo que estas voces se forman cxynaéfeo, que es lo 
de aire ó perteneciente á él, ó lo fantástico, sin soli- 
dez ni fundamento. 

62. Arquea, del griego arcaios, antiguo, ^e usa 
en la voz arqueología y sus derivados. De la misma 
voz griega derivan archivo, arcaísmo y otras. 

63. Arqui, archi, arci, arce y arz, son formas 
del griego arché (arqué) que denota autoridad, mando, 
imperio, supremacía, principio, y á las veces un grado 
excesivo de aumento : arquidiócesis, archipiélago, arci- 
preste^ arcángel, arzobispo. 

64. Arista, gr. aristos, grande, muy bueno, prin- 
cipal, calificado. Ejemplo: aristocracia. 

65. Antropo, gr. afithmpos, hqmbre. Antropo- 
logía, antropófago. 

66. Áster, astro, gn astron, astro, de aster^ 
estrella. Astronomía, asterisco. 

67. Aut, auto, gr. autos, auté, auto, signiñcs, si 
mismo, uno mismo. Auté7ttico, autobiografía. 

68. Calo, calis ó kalo, del griego kallos, bello, 
hermoso, perfecto : caligrafía. 

69. Cefal, del griego kepalé, cabeza : cefalalgia. 

70. Cosmo, del griego kosmos, mundo, universo, 
cielo : cosmografía, cosmopolita. 

71. Crono, del griego chronos, tiempo: cronó- 
metro, cronología. 



PKEFIJOS Y SUFIJOS I 5 

72. Decüy decetu, deci, diciem^ diez. Del latín 
deccm y del griego deka^ diez : decámetro^ decenvira, 
decímetro^ diciembre^ diezmar. Por aquí se verá que 
diezmar no es destruir, aniqtdlar, sino simplemente, 
castigar de diez uno, ó sacar de diez uno, ó pagar el 
diezmo. 

73, Ecu^ ecua^ equi^ latin aguíis^ igual ; ecuanimi- 
dad^ ecuador^ equilátero. 

74. . FiC filo^ griego philosy que ama, amigo, ama- 
dor, aficionado : filántropo^ filosofía. 

75. Gaslri, gastro^ griego gastros^ estómago: 
gastritis^ gastronamía. 

76. Hecatom^ hec^ hecto^ del griego hckaton^ hekto7i^ 
ciento : hecatombe^ hectárea^ hectolitro. 

77. Hemat, hemato^ he^no, griego Itaima^ ¡taimatos^ 
sangre : hentaturia^ hematosis, hemorragia. No debe 
confundirse con lumi, mitad, medio, de donde : hemi- 
ciclo^ hemiplejia^ hemisferio. 

78. Hepta^ griego hepla^ siete : heptasllabo. 

79. Hetero^ griego heteros^ otro, distinto, diverso ; 
heterogéneo^ heterodoxo. 

8o- Hex^ hexa, griego hex^ seis : hexandria^ hexá- 
metro. 

8 1 . Hidro, griego hidor ó hydor, agua : hidro* 
grafía^ hidrofobia. 

82. Hiper, hipo^ griego hyper é hypOy más allá : 
hipérbole, hipótesis. 

83. Hay otro prefijo hipo^ de hippo, caballo : hipó- 
dromo. 



í6 CApfruLo r 

84. Horneo, homo y hom, del griego homoios, hofiios^ 
semejante : homeopaüa, honiólógOy hovióiiijno. 

85. Kili^ kilo, gr. chilioir chiloi, mil : kiliárea^ 
kilómetro. 

86. Metro, gr. meíron, lat. irteírum^ medida, verso, 
etc. : metrología^ 7netro7nanía, 

87. Micro, micros, del gr. mikros, pequeña: ;;//- 
crocéfalo, microscopio. 

88. Mil, mili, latín millia, millium, mil ; milésimo^ 
milimerto. 

^. Míria, griego myrias, diez mil : mi^Hívnetro, 

90. Mon, mono, griego mo7ios, uno, solo : monar- 
quía, monopolio. 

91. Octo, latín octo, ocho: octosílabo. 

92. Orto, griego orthos, recto, bueno: ortografía, 

93. Pan, paño, panto, griego pas, pan^ pantos^ 
todo : panléxico, panorama, pantomima. 

94. Penta, griego penté, cinco : pentagrama. 

95. Poli, griego poly, muchos: poligloto. 

96. Proto, griego protos, primero, principal : pro- 
totipo. 

97. Psejido, pseiid, griego pseudeos, falso, fingido: 
pseudo-profeta, pseudónimo. 

98. Quiro, del griego keir, mano : quiromancia. 

99. Tele, de tele, lejos : telégrafo. 
ICO. Teo, de //¿é't?^, Dios : teogonia. 

10 1. Termo, de therjhos, cálido: termómetro. 



PREFIJOS Y SUFIJOS I 7 

1 02. TeryterCy trí, trini, tris, del latín tres y tria, 
tres / teríw, terceto , tridcfUe, trinidad, trisqgio, 

103. Tetra, contracción del griego te/ tara, cuatro: 
tetrasílabo. 

104. Zoo, del gr. ::doi¡, animal: zoófago. 

105. Los restantes se comprenden . fácilmente, 
como tai, huí, etc. 

1 06. Trataré ahora de las principales desinencias 
y de los sufijos. No dan á conocer las gramáticas cas- 
tellanas las desinencias de las voces; y sin embargo 
es asunto de notable importancia, porque enseña á for- 
mar las palabras y á comprender no pocos barbaris- 
mos, al mismo tiempo que señala el valor legitimo de 
cada vocablo. Imposible seria, por su prolijidad, darlas 
todas é indicar sus diversas . significaciones, pero seña- 
laré las principales, esto es, las de uso más común. 

107 Acó y acho, expresan inferioridad ó extrava- 
gancia, é imprimen á las veces carácter despectivo : li- 
braco, populacho, terminacho, ricacho. 

108. Acó, es á veces terminación gentilicia como 
en austríaco / y á veces, lo que sucede en voces greco- 
latinas, sirve para caracterizar del mismo modo cuali- 
dades esenciales de lo expresado por la radical, como 
en hipocondriaco. Esto mismo acontece con la termi- 
nación ico, como en diabólico. 

109. Achón, acliona, es aumentativa: bonachón, 
bonachona. 

1 10. Ad, dad, tad, idad, son terminaciones que se- 
ñalan de un modo abstracto las cualidades indicadas 



1 8 CAPÍTULO I 

por la radical : libef^tad, puba-tad, ammidad. bondad. 

111. Ada, es terminación colectiva : vacada, ar- 
mada ; tiene la relación de capacidad : to7ielada ; y de- 
nota acción y golpe : puñalada, coimada, 

112. Ado, en los sustantivos, denota empleo, dig- 
nidad y cosa que á ellos se refiere : obispado, luagis- 
trado, senado. En los adjetivos, indica semejanza : bron- 
ceado, acai'amclado ; y otras veces cierta relación de 
perfecta posesión ó aumento: barbado. Semejante á 
esta es la desinencia participial pasiva de los verbos en 
ar : amado, odiado, esclavizado. 

113. Ajcy denota acción: lenguaje; ó reunión ó 
conjunto : follaje, equipaje ; ó es despectiva : brebaje. 

114. Ajo, indica lo ruin, lo extravagante ó lo 
despreciable : pingajo, espantajo, estropajo. 

115. Aló ar, colectiva: cocal, ceremonial, olivar, 
ritual. 

116. Algia (gr. algos, dolor) : cefalalgia. 

117. Alia, nalla, nsma, usa, isma, las equipara 
Monlau con acó y acho^ y parece tener razón : canalla, 
antigualla, chusina, gentiiza, morisma. 

118. An, denota acción, movimiento, como en 
haragán, batán, afán, capitán; y es gentilicia : alemán. 

119. Ana, ano, son gentilicias ó denotan proce- 
dencia ó pertenencia : castellano, castellana, cristiano, 
cristiana. Ana tiene también significación varia : por- 
celana (italiano), sotana (b. 1. snbtana), mañana. 

120. Anda, aicia, denotan acción habitual, cua- 
lidad duradera, estado permanente, y otras significa- 



PREFIJOS V SUFIJOS 1 9 

<:iones análogas : constúmia, ccntinencla, elegancia, peni- 
tencia. Lo mismo sucede con anza : esperanza, alabanza. 

121. Anco)i ó arróji, aumentativa y despectiva: 
vejancón, bobalicón, mibarró7i. 

122. Ando tiene carácter superlativo, ó aumenta- 
tivo ó activo : vencí-aíido, vitando, ordenajido. Su signi- 
ficación activa corresponde al gerundio de los verbos 
en ar. 

123. A7ite y ente, indican destino, profesión, 
empleo, etc. : comediante, ayudante, escíubiente, intendente. 
En los adjetivos connotan la actividad de los participios 
activos : fulminante, imprudente, 

124. Ar, ear, etc., son verbales abstractas: venerar, 
amaríllear, vociferar, etc. 

125. A7'io, ero, or, denotan : i9 objeto productor: 
limonero; 2? receptáculo : tiritera; 3? lo sujeto ó conte- 
nido : prisione^^o; 4^ sitio donde se guardan cosas de 
una misma especie, ó lugar ó cosa que las contiene : 
Jierbario, cafnpanario, sermonario, grajiei'o; individuo 
que recibe la acción : consignatario, ari-endatai-io, arren- 
dado7\ Es impropio decir eleccionaHo en vez de electo- 
ral, refiriéndose á la dignidad ó calidad de elector ; é 
impropio asimismo decir rudimaitario, que es rudimental, 

126. Ble, a ble, eble, i ble, uble, de sentido pasivo ó 
7teut7'o, connotan posibilidad ó necesidad ó capacidad ó 
probabilidad de efectuarse lo que expresa el radical : 
amable, feble, posible, 7'epre7isible, sohiblc, 

127. B7'e, indica que el sujeto calificado lleva, 
contiene ó presenta lo que expresa el radical : Iu7nb7'e, 
salobre, hovib7X, fiuiebre. 



20 CAPITULO I 

iz8. Blindo, blinda, activa y aurrtentátíva : vaga- 
bundo, furibundo, moribunda. 'Igual á'esta es la desi- 
nencia r««rt^í7, cunda. 

129. O'rt^/V?, indica muerte, destrucción : homicidio, 
fratricidio, infanticidio, 

130. Culo, bulo, blo, bro, ero, gro, tro, ido, deri- 
vadas del latín culum, (clum), señalan el medio de pro- 
ducir una acción ó el lugar donde se efectúa : espec- 
táculo, conciliábulo, establo, candelabro, sepulcro, mila- 
gro, claustro, zinculo. 

131. Culo, es también diminutiva, lo qiíe acon- 
tece sólo en voces esdrújulas tomadas del látin : opús- 
culo, cofiventiculo. 

132. Desia, del gr. daió, divido, dividir: geodesia. 

133. Dor, ador, edor, idor, tor, sor, or, indican el 
autor de una acción, el que la ejecuta ; y por extensión 
profesión, hábito, oficio, instrumento, y otras relaciones 
Semejantes. A las veces, las terminadas en or, indican 
el estado ó el resultado de una acción : fervor, olor, 
aguador, batidor, i?iventor oidor, Tor, hace la termi- 
nación femenina trizan algunas voces ; actor, actriz. Es 
barbarismo decir adoratriz, como ciertos escritores del 
periódico La Religión. 

1 34. Fago, gr. phagd, como, comer : antropófago. 
135- Gamo (gr. gamos, matrimonio): .polígamo. 

136. Gero, gera (latín) que lleva, que tiene: alí- 
gero, armígero. 

137. Gono, ( gr. gonos, ángulo ) polígono, 

1 38. Grafo ( gr. grapho, escribir ) polígrafo. 

1 39. Grama, (gr. gramma,escrito, carta), telegrama.. 



PREFIJOS V SL' FIJOS 2 1 

140. Itty da, iría, indican cualidades abstractas: 
avariría, seznría, coftcoi'dia, perfidia. Análoga es la 
terminación /a. acentuada en la // picardía; mas en 
ciertos casos indica cargo, profesiÓ7i, colccríón, etc : ca- 
pellanía, abogacía, clerecía, 

141. Isfno, forma sustantivos abstractos que dan 
idea.de conformidad, coordinación ó sistema: cristia- 
nisn$o, fna^íiiavelismo, idiotismo^ püttoftismo, 

142. Istay. denota oficio, profesión, secta, etc. y 
forma, sustantivos concretos : maquinista, dentista, re- 
tratista. 

143. Logia, logo, etc. significan discurso, razón, 
•orden, etc. : monólogo, ortología, 

144. Men, menta, viente, mentó y miento, no ofre- 
cen dificultad ninguna para comprender la significación 
de los vocablos. 

145. Metro, medidsi : perímetro, simetría, geomé- 
trico. 

146. Mo7iia, tiene sentido abstracto, indicativo de 
acción, estado ó cualidad : acrimonia, 

147. Nomía, no?no, nomio, gobierno, regla : gas- 
ti'onom ía, astrcmomo, binom i o, 

148. Odia, (del gr. odi, canto): salmodia, pa- 
linodia. 

149. Olenta, olento, nlento, deriva del verbo oler, 
y señala una relación de semejanza, ó significa simple- 
mente que cotttienc : sanguinolento, turlmlento, puru- 
lento. 

150. Oidc, oidal, forma, traza, semejanza, com- 
posición .• metaloide , esferoidal, piramidal. 



2 2 CAPITULO I 

151. Oravia, vista : panorama^ cosrkorama. 

152. OsOy osa, teoso, tiosa, expresan que el su- 
jeto posee abundantemente la cosa expresada : her- 
moso, ambicioso, fastuoso, 

153. Peya ó pea ("gr. poieó, yo hago): epopeya, 
farmacopea, melopea ó melopeya. 

154. Polis, sigríxñcaL ciíídiid: necrópolis, metrópoli. 

155. Ttíd, itud, lid (lo mismo que ttido, itiido, 
iido, edo, tas, itas, tus, de origen latino) son una 
variante de tad ó dad, como lo indica Monlau, que me 
ha ayudado para estas desinencias. Forman igualmente 
sustantivos abstractos : virtud, beatitud, salud, 

156. Udo, uda, de carácter abundancial, despec- 
tivo á veces, y otras indicativo de vulgaridad y grosería : 
barbudo, cornudo, linajudo, 

157. Ulo, ula, suele ser diminutiva como en /¿r- 
indo, virgula, y es abundancia! con carácter de disfa- 
vor : crédulo, ridiculo, gárrulo. 

158. Uno, una, indican cosa propia de animales : 
perruno, vacuno. 

159. Ura, es resultativa, y expresa la acción ó el 
resultado de ella : captura, escritura. Por analogía se 
han formado otros sustantivos como hermosura, pica- 
dura, amargura, dictadura. 

160. Vorro, vora, que devora: carnívoro. 

161. Algunas desinencias, simplemente sufijas 6 
formativas, otras imitativas, y las superlativas, aumen- 
tativas y diminutivas que no van aquí, se leen en 
cualquiera gramática, y no requieren, por conocidas, 
que se las defina. Sin embargo, debo hacer notar que 



I'REKIJOS V SUFIJOS 23 

la aumentativa a!:o tiene también la fuerza de denotar 
golpe con un instrumento ú otra cosa semejante, caso 
en que se la confunde con ada. Eri Venezuela, Colom- 
bia, y otras partes de América, se dice eampanazo, en 
el sentido de campanada, que es el vocablo legítimo. 
Se dice correctamente campanilla 20, porque la campa- 
nilla, que es pequeña, se coge con la mano y se agita 
como golpeando con ella ; lo que no sucede con la cam- 
pana, la cual es golpeada y herida por el badajo ó el 
mazo. 

Porque expresa golpe y herida con el instrumento- 
es por lo que puede decirse propiamente lanzazo ó 
lanzada, lancetazo ó lancetada, navajazo ó mxvajada. 

En tal punto disiento con pena de la opinión del 
señor Cuervo, á la que, según parece, tampoco ha 
atendido la Real Academia Española. 



CAPITULO. II 

(JRT()(VRAFÍA V C)RTOLO(;ÍA 

Voces arcaicas 

162. El arcaísmo es parte constitutiva de todas 
las lenguas, y no puede considerarse propiamente como 
vicio sino como testimonio vivo de estirpe legítima y 
gloriosa antigüedad de los elementos del idioma. Por 
esto el lenguaje del pueblo es siempre arcaico. Esta 
verdad quedará comprobada, respecto del pueblo vene- 
zolano, con las lecciones que se verán en este capitulo. 

163. Es imposible hablar del arcaísmo sin señalar 
antes las variaciones y vicisitudes de las principales 
reglas ortográficas y ortológicas, porque estas por lo 
general están íntimamente ligadas con las formas arcai- 
cas de los vocablos : y aun conviene que, al par que 
las formas adoptadas por el pueblo, se conozcan las 
propuestas, arbitrariamente ó nó, por los hombres de 
letras, con las razones en que se fundaban. 

164. Son curiosas las alteraciones sufridas por 
los vocablos, y las propuestas por no pocos gramáticos. 

165. El Marqués de X^illena, en su tratado de la 
Gaya Scicjicia, nos dice que entre A^ y 7" ponían una 
C con el propósito de dar mayor fuerza á la A^ por 
lo que escribían tancto en vez de tanto: que algunos 
escribían ti cupo creyendo que con ;;/ ó con ;/ face son 
de n, lo que el marqués no aceptaba : otros, imitándolo 
de la lengua lemosina, introdujeron una t antes de la 
g fuerte, y escribieron linatgc (linaje) paratgc (paraje). 



ortografía V oRToi.o(;iA 25 

166. El Conde de la Vinaza, en su admirable 
obra de Filología Castellana, nos da un laborioso 
extracto de las reformas ortográficas que intentó intro- 
ducir Fernando de Herrera en. 1580, al publicar sir libro 
de A7iot aciones a Garcilaso de la l^ega. Suprimió ' las 
letras ¿, r, q, w, n^ p, s, u, es, en \qc^^ como obgeto 
(ogeto), dicción (dición). nocturna (noturna), repug- 
nante (repunante) conmigo, (comigo), conceptos (conce- 
tos), descienda \A^Q\&c\6Si\ rA7y;;/r» (esamen), calumnia, 
(calunia). continuas (contlnas), descripción (descrición), 
exceder (eceder), exalación (esalación), excelente (ece- 
lente), envieiidación (emendación), lascivas (lacivas), y 
otras más ; y cambió por s la z antes de consonante, 
escribiendo ofrcsca, conosca, cresca, paresca, meresca, 
obedesca, isquierda, mésela. Hizo más, suprimió la h 
en muchas voces, y escribió uevo, ombre, er?nan0y isto- 
ria, 7tmildad, Ó7'7'ido. 

167. Seis años más tarde, Herrera encontró en 
Juan Sánchez ( Ortografía y Ortología Castellaiias ) un 
sustentador de ali^^unos de sus preceptos ; pero halló 
también un impugnador hábil en el Maestro López 
Madera. 

168. En el siguiente siglo, el año de 1609, Pro- 
puso Mateo Alemán en su Ortografía Castellana, la 
supresión de las r. g, ;;/, s, x, antes de consonante, 
escribiendo carater, espericncia, eccelencia, iitorante, 
dicípulo, pj'ático, caluniador; y el cambio de la .:: por 
s antes de consonante y al terminar palabra, como en 
estas por él escritas así : desueldes, conosca^ ofresco, 
mcscladasy obedcsca, 

¿ I^ qué extrañar, pues, que haya en V^enezuela, 
y en otras repúblicas hispano-americanas, quiénes pro- 



26 CAPÍTUIX) II 

nuncien carater^ sinificay sinijicactón^ práíica, repues- 
ta, innorancia : y alguna Otra, bien que no la escri- 
ban mal? 

169. En 1630 publicó el Maestro Gonzalo Co- 
rreas su llamada Ortografía Kást diana nueva y per- 
fecta, y propuso en ella la supresión de la r y de la 
q ; el empleo de la k en los sonidos fuertes de di- 
chas consonantes ; el de la z en los suaves de la c\ 
y entre otras reformas más, el cambió de la g por 
la j antes de ^ ó de /; el doblar la r en principio 
de dicción, y el cambiar la m por la n antes de ¿ ó 
de /. En lo de cambiar la vi por n antes de conso- 
nante, seguía Correas los preceptos de Fernando de 
Herrera y de Mateo Alemán ; y á pesar de la im- 
portancia de estos maestros y de Juan de Valdcs, que 
sostenía ser indiferente el empleo de la ;;/ ó de la n 
en tales casos, la reforma en este punto no hizo ca- 
mino, y en todos halló tesoneros impugnadores. Y cuen- 
ta que el doblar de la r, como el de la s en prin- 
cipio de dicción, lo mismo que el escribir ;/ antes de 
b ó de /, se encuentra en escritos y cantares anti- 
guos, aunque demostrando indecisión : 

Pero en especial, seilor, rae niandasles, 
Non se ssy vus ui¡e//bra, una veslra ropa : 
Yo bien tengo que quanto lal oim, 
Kn todo este i¡e//po que non lo c//parastes. 
( Alfonso Alvares. A Pero López de Aya/a. ) 

Si rreplyco otra segunda 
Juro á Dios que vos ensogue. 

(Juan Alfonso. Contra Fcrrant Manuel.) 

Syn tachas son falladas 
Dos costu//hrcs senneras, 
Dos pieles syn yjadas 
Que non han co/zi^in ñeras. 

^ ( Kabbí Don Sem Tob. Proi-erbios morales, Ó04. ) 



'ORTOGRAFÍA Y ORTOLíWiÍA 27 

170.. El proponer algunos maestros de los siglos 
XV, XVI, y XVII la supresión de la ;;/, de la g 
y de la ¿r antes de consonante, se fundaba, según 
ellos, en que debía escribirse como se hablaba y mu- 
chos no las pronunciaban en tales casos, conserván- 
dola otros en la pronunciación y en la escritura por 
respeto á la etimología, y así se decía doíor, inorante, 
caráter^ práticOy caliuiiador, solenidady dinidady sini- 
ficar, afeto, e/eío. De que desde lo antiguo había 
quienes hablaban y escribían así, es testigo también 
la Gaya Sciencia del Marqués de Villena, el cual 
escribía sino ( por signo ), dición, sinificación. Otros 
preceptistas contradijeron lo general de tal uso, y 
combatieron con buena doctrina histórica y filológica 
dichas innovaciones, censurando, además, algunos, 
como el Maestro Jiménez Patón, á los que decían y 
escribían precetOy conecto etc, elidiendo la/. 

171. En nuestros días, sabio tan insigne coma 
D. Antonio de Capmany y de Montpalau, intentó vul- 
garizar el escribir la n antes de ¿ ó de /, como se ve 
por su obra Filosofía de la Elocuencia, publicada en 
Gerona el año de 1826; y mi ilustre compatriota D. 
Andrés Bello y el neo-colombiano señor García del 
Río, se hicieron por el mismo año campeones de algu- 
nas de las reformas propuestas por Herrera, Alemán, 
Correas y otros, como la sustitución de la r á la r sua- 
ve ; la de la // á la r fuerte ; la de la y á la .r y á 
la g en los casos de sonido gutural árabe ; la de la / 
latina k\2i y griega, (hoy ye, y antiguamente ipsylón 
ipsycón, ya), en todos los casos en que esta haga las 
veces de simple vocal ; escribir con rr todas las silabas 
en que haya el sonido fuerte que corresponde á la erre; 



28 CAPÍTULO 11 

y ademán eliminar la //, y suprimir la ;/ que en algunas 
<iicciones acompaña á la^. esto es que se ^scuíbips^ 
gerray y ni) guerra. 

172. Como al. tratar, d^ estas, iptsma^, cuestio^f^ 
ortogrp.ficas lo dije en Él Senmnari.Q (1882, tpi^p 3?), 
tanto Bello como Carpía^ del Rio, comenzaron, á por^pr. 
en práctica las refornias por ellos propuestas ; p^p 
fuera porque no encontrasen ¡niitadores, ó pprqye 
hubiesen estudiado el asunto con mayor detenimiento^ 
que es lo más creíble, abandonaron en gran parte su 
intento, como se observa en sus últimos escrito^, y prin-; 
cipalmente en el Tratado de Ortología y Prosodia de 
nuestro insigne filólogo. Claro está que habííi,de su- 
cederles como á sus antecesores ; mas, cuando en vez 
de innovar se regla, fijando el mejor uso, limpiando y 
dando esplendor al lenguaje hablado y escrito, tanfo 
los hombres de letras como el .pueblo se muestran 
dóciles en la observancia de los preceptos, y es así 
como ha venido perfeccionándose la ortografía caste- 
llana, respetando al par la etimología y el uso en cuanto 
ello es posible. 

173. Porque la D seguida de í? en fin de dicción 
suena débilmente, interpusieron una g, como dice el 
Marqués de X'illena, y de portado dijeron portadgo, de 
Infantado, infantadgo. El uso popular cambió la d por, 
r, letras lingüísticamente afines, y prevaleciendo la g, se 
dijo portazgo, infantazgo. Así se formaron almiran- 
tazgo^ hallazgos y otras más. 

El darles mayor valor ó fuerza á las letras débiles, 
ó mayor eufonía á la voz, circunstancias propias del 
carácter enérgico de la raza española, impreso natural- 



ortografía V OKTOl.OíilA 29 

mente en el idioma, indica el porqué de la irregularidad 
de muchos verbos castellanos y de la que se observa 
en otras voces ; ^sí como del estudio de las antiguas 
reglas ortográficas se viene en conocimiento de otras 
que á primera vista no se explican. .\ yago, por ejem- 
plo, forma de yacer, se le introdujo la d para dar 
mayor energía á la^, y se &l)o yadgo, hoy yazgo, 

174. Venir hace vendré, y no veniré, como se 
ifijo afttigiiairtente, por la intercalación de la d; traer 
Y^c^ traigo, y no t rao ni trayo, como en un tiempo, 
-por íaiñtefpólációnde la ;^, la cual se ha cambiado por 
la/en otras formas. Rogar, torcer, moier, morir, oler, 
etc., hacen rtt^^, tuerzo, mudo, miUro, htulo, y no rogo, 
i&tzo, mcdo, moro, ólo, por razón de eufonía, que varió 
lin taffto la pronunciación de \^'o del infinitivo.* La u 
en el diptongo ue, sonaba como o, y la ^ era muda en 
ciertos casos y en fin de dicción, como si la pronun- 
ciación del castellano antes dd siglo Xlll se adaptase 
á la de la lengua de oc ó lemosín. Compruébase 
€»to con el Poema del Cid 6 Ca7ttares del 'Cid Cam- 
peador, donde los vocablos muerte, fuerte, lúes, nnes, 
fuént, etc., como observa, el erudito D. Tomás Anto- 
nio Sánchez ( i ), son asonantes de Carrión, Campea- 
dor, amor, sol, etc., así como parte, sangre, alguan- 
'dre^ padre, madre, sabe, etc., lo son de mar, volun- 
tad, etc., (2). Todavía, en el Tractado de lapoctrinay 
de Pedfo de Berague, encuentro vestigios del sonido 
de o que tenía la u, pues escribe él indiferentemente 
testimonio y testimonio, y tiene esta estrofa : 



(1) Ñutidas preliminares, 

(2) La ^ es sin duda muda tanto en estos casos como en el ie arcaico de 
(astiello, poquiello, anyello, etc. 



30 CAPÍTUl-O II 

Quien levanta testimonio 
Leuar-lo ha el demonio 
IVien garfado, en el panno 
A su casa. 

Esto es, según la pronunciación, testimoño, demoTio^ 
pono. Sólo el verso quebrado es libre en tal poesia. 

175. Escribimos huelo, y no nelo: huevo, y no 
7ievo: huebra^ y no uebra: huérfano, y no 7térfano: 
huerco, y no iiei'co; á pesar de que escribimos oler^ 
ovario, obra, orfandad, orco; más la razón de ello 
no es la que apunta Sálvá, sino la de que en romance 
y en castellano antiguo era regla que la 7i seguida de 
vocal en principio de dicción ó en medio de dos vocales, 
tuviese el sonido consonante de l\ cercano al de la B^ 
y que si en tales casos se había de pronunciar como 
vocal, se indicase anteponiéndole en la escritura la 
letra muda //. Tal lo establecían el Marqnés de Vi- 
llena, el Dr. Bustos, y casi todos los maestros de los 
siglos XV y XVI, y así lo ponían en práctica los más 
calificados escritores; por lo cual Mateo Alemán en el 
liiglo XVII censuraba ya la confusión ó doble oficio de 
la u y la v, (y de la 7 y la /) ** que ellas mismas, no se 
conocen de trocadas y descarriadas que andan. " 

176. Algunos escritores emplearon la j^ en vez 
de la //, en los casos indicados, y escribieron güevo y 
güebo, güei'ta, vigüela, giieco, güerfano, güeso, giiesa, 
formas viciosas que perduran aún en el pueblo vene- 
zolano, lo mismo que la de agüelo, por abuelo, cam- 
biando la b por g : 

A lo que debe al inventor suave 
De la cuerda que fué de las vigiiehs 
Silencio menos grave. 

(Lope de Vega. Ura de Apoto, \ 



ORTOGUAFIA Y ORTOLOGÍA 3 1 

Cortando con una hoz los pimpollos de las ber/as del f^iUrU^ donde estalm 
le dejó advertido de lo que debía hacer. — (Saavedra Fajardo. Idea de wi 
Príncipe político-cristiano). — Por haber faltado á las consideraciones que su 
padre y a^s[iielos habían tenido con él.— (Saavedra Fajardo. Corona Gótica.) — 
Porque padres y a^^iielos son herederos forzosos.— (Sta. Teresa. Cartas). — Y 
ansi ay mucha costumbre en Castellanas que dizen Ruarte y hitarte^ güebos y 
/ifietvs^ huerta y gtinta^ fuente y ¡^tiente ^ y otros de este jaez. — (Juan de Valdés. 
Ortografía Castellana) . — En las M. M. de Salazar se halla el siguiente : Ma- 
raréllojue é farne mararellado^ que gallina morena pone gflei'o dlanco. — (Coll y 
\'ehí. /.os /ufranes del Quijote), — Gtíeco^ gf/e/fano^ gíit'sa^ gfieso y gíi^'o, se 
(leve siempre dezir pues demás de no darles // la común pronunciación, nunca 
se les devió; por razón de su origen gtierto y gtierta se a pronunciado comunmente, 
porque el uso que pvara ello es poderoso convirtió la // en G. — (Padre Juan 
Villar. S. T. Tratado de Ortografía, reimpreso por el Conde de la ViHaza.) 

177. Aunque en la mayor parte de sus oficios la 
// es muda, y muy débil la aspiración que en otros tiene, 
salvo en las voces hispido^ holgoi'io y halai\ ( i ) la supre- 
sión que muchos gramáticos han exigido, no es. posible, 
por más que se considere lógico que un idioma se es- 
criba tal como se habla, esto es, que los caracteres 
ortográficos correspondan á los elementos fonéticos. 

Irregularidades como la de que XxpXo abundan aun 
más en otros idiomas modernos, como si fuesen ellas 
condición precisa de las lenguas derivadas ; y siglos, 
estudios y desvelos se necesitan para corregirlas sin 
dañar la propiedad del lenguaje hablado ó escrito. Su- 
primir la h daría motivo á lamentables anfibologías, 
como la del caso que con tanta sal relata Sicilia (i) 
respecto del vocablo hábito, y empobrecería así la 
lengua castellana, porque quedarían refundidos voca- 
blos de valor tan diverso como hueste y ueste, hasta y 
asta, huso y uso, hala y ala, hora y ora, hampo y 



(I) Aun en Espafla hay quienes escriban hoy jíspido^ jolgorio, y jalar, 
(l) lecciones elementales de Ortología y Prosodia^ Paris, 1827, 



,32 CAPITLIX) ir 

ampo, hunos y unos, hecho y echoy hojear y ojear, 
hatajo y atajo, hin é tu, harma y arma, hamo y 
amo, hética y ética, y otros más que sería fastidioso 
enumerar. 

178. En los principios del lenguaje castellano la 
// sonaba simplemente como dos eles, y á las veces 
como una. Xi Cáscales en sus Tablas poéticas, ni 
Juan Bautista de Morales, ni otros maestros la inclu- 
yeron en sus abecedarios ; y Francisco de Figueroa, el 
Divino, en carta dirigida al Maestro Ambrosio de Mo- 
rales, publicada por I). Manuel Cañete en la Ilustra- 
ción Espartóla y Americana {\'¿']\\ y reproducida por 
el Conde de la Vinaza en su , monumental obra de 
Filología Castellana, dice : ** Y aunque nos parezca 
que ayudan poco en la pronunciación dos ce, tt, U, 
ff, mni, un, que ellos (los italianos) doblan muchas 
veces porque á las ce, tt, ff, nosotros no damos so- 
nido diferente que á las sencillas ( i \ no es asi en 
ellos que las pronuncian de manera que cada una 
tiene su parte, y se ve claramente en el verso, donde 
no serán consonantes secco y seco, pctto y discreto, 
valle y parale, Jíamma y Fama, Donna y Dona, y 
así de las otras que se doblan, " 

Por donde se ve que en las desinencias como 
illo, lile, illa, de los verbos con pronombres afijos, la 
/ terminal del verbo no tuvo otro objeto que el de 
suavizar la r natural del infinitivo para facilitar la pro- 
nunciación en el ayuntamiento con la / inicial del pro- 
nombre. En escritores antiguos y calificados encuentro 
empleada indistintamente la / ó la II: 

(I) Ambrosio üe Morales bienta (¡ue las dos ce sí se pronunciaban, lo 
que comprueba -que el uso era vario, aun entre los doctos. 



nkT(M;kAFlA V okTohodlA 3J 

*»Coni«> en Vo que al};iinas veces es hisflltiho y otras veces monosfluhiK 

[Ambrosio de M*)rales. ApimíantUnttKi,\ 

Rica inii^er é tija de un ¡Kirqueriso vil 
Ksc(i};crá marido qual quisiere entre dos mili. 

(i.ihn* titi CtiHtiii'tS litl .írfi/'nstf tit Juta. C 574. 

K yo p<jr mi sentencia 
Lo manflii commo alcallde [i] 

Tero (ron/ále/. de l'seda. Si>f>n /ok to/orfs Jt-i f^año -rtrilt' t' pr'hto t^ tolo- 

Dijo Dymna al álcali : Hien ¿derecho é c«»n verdat faldaMe.- -[M«jchafa. 
Cniila t JhHinuJ. Vos sabcdes cjue el sol ha en sí tres cos»\s : la una que es 
sol: la otra que sdllftt ('él rayos: la otra que el sol siempre escalienta.- [Don 
Juan >íanuel. I.il'to d, /o Esí,uio.s\. — Kt las aves que son en parte aves et en 
parte l)estias, pero semejan más á las aves, son los cscrucies el los ///<'/■c7<Ví//•^«.- 
[l)on Juan Manuel. /.///-«» titl CnlaUtrv tt dd Esmdirv\. — .\sí cnnio Hionii'- 
i/tt^'ts et marij^was.- (I)«in Juan Manuel. í.ihro dtl Ca¿a//tro r/ dr¿ KsiudrroJ . 

Diré de paso ([ue aunque se considera como más cas- 
tiza la voz mitrciclat^o, lo es más la de murciéji^alo, (2) 
Entrambas derivan de la primitiva, inusitada ya, murcic- 
<¡o; de vnir, hoy ratón, y cie^Oy ( ttiur, cacus, ratón 
cietjo ) : 

Veniíimn los mitriii'^vs a muy grandes nuadas. 

C. 2013, 7:7 /.//'/•*' df .Ut\(Utdr,. 
Quedaron l<»s //////< /«;i'.» quando aquesto uioron. 

AV Jjhro di- .i/t.\iindrr C\ JOJJ. 

1 79. Entre las reformas implantadas, con arreglo 
al mejor uso, por la Real Academia Española desde 
1 763, cuéntase la introducción de la // como represen- 
tante del sonido conque la pronunciamos en llama, 
callo. La y (ye) antes de vocal se diferencia de la 
// (elle) en que la primera se pronuncia apretando 
suavemente la lengua contra el paladar : y la segunda 



[i] Oinsonanclo c<jn /'<//</i , í7Tf7tv//</<' y dn/dt. 
{2) Kn Venezuela se usan ambas formas. 



34 CAPITULO lí 

dilatándola, ó mejor dicho, espaciándola flojamente 
sobre la misma parte. 

1 80. El Ledo. Villalón, cjue escribió sus preceptos 
á mediados del siglo X\\, sienta ([ue la doble ;/, que 
tenía el sonido de ;7, (3) no se pronunciaba con la 
suavidad de los latinos, sino con la fuerza que estos 
imprimían á la ^^'7/ [4], forma estaque era también del 
romance, y aun conservan el francés y el italiano. 

El signo ;7. puramente castellano, se originó de la 
costumbre de poner una tilde sobre la ;/ para indicar 
que al lado de esta se había elidido otra letra (j^'f n, 
;;/, /, ó y ) que con ella daba el sonido que hoy tiene. 

181. La OH. con su sonido de 77, fué asimismo del 
idioma castellano en ciertas voces derivadas del latín, 
según afirma el maestro cordobés Juan Sánchez [5], 
el cual propuso que para evitar feas cacofonías, se 
separasen en la pronunciación la ;» y la ;/, como cuan- 
do la O' precede á la ;;/ (dog-via). y no se pronunciase 
más maña (magna) y puño (pugno), sino mag-na y 
png-710, cargando la g en la primen? sílaba. 

Aun llegó á escribirse maTio y maña, por magno 
}' magna: 

\'X tú sabes cuan moña i>cna ha en el olru si«rlo ol que esto fa/.. M<x:hafa. 
(, IhMillijh fíi'u . M'MiHiiffii) . — ( a/íAr / Dyunut. 

Aquellas afirmaciones y estos testimonios acerca 
de la pronunciación de la gn en el antiguo castellano, 
y la (jue conserva en el francés y el italiano, com- 

(3) V se escribió lambicii ;/r y ///.• anuo. amu\ auii\ [aíluj . 
[4] Uraináticii Custcliaua reimpresa ]K»r el C'nnde ile la Vinaza. 
[5] Ortolo:^íii y Orfoi^ra/fa, en la obra h'¡loh-!ti Casfrf/umi. »lel Conde de 
la Vinaza. 



(IknxiKAlIA V <>KT()L()(;iA 35 

prueban el sonido que los latinos le daban, y cuan 
mal se enseña á pronunciar tal idioma clásico en 
nuestras Universidades y Colejjfios. donde se obliga 
al discípulo á decir w^^-;///;;/, sig-uum, etc., y así de 
otras letras y voces cuya pronunciación diferia de la 
que tienen hoy en castellano. 

1 82. Como el error de pronunciar el latin con- 
forme á la lenjjua en que se enseña es mal de casi 
todos los países de F^uropa y de América, debe tratarse 
de darle su lejritima pronunciación en cuanto ello sea 
posible y cierto. 

183. Mi querido amigo el Conde de la \'iña>:a. 
incansable y docto investigador, nos ha dado noticia 
de una obra anónima y rarísima publicada en 1555, 
Principios y fiindavicntos de la Leni^na I /española. 
En ella figura ya la ;7, igual en sonido á la ;/ de los 
griegos seguida de /, y á la on de los latinos, fran- 
ceses é italianos. 

184. Esta letra o- antes de a, o, //. tenia en el 
antiguo castellano el sonido fuerte que hoy le damos ; 
pero antes de e ó de / sonaba como la / ó la y. 
Kilo explica que encontremos escrito indiferentemente 
en autores antiguos f evónimo ó Gerónimo : mnjer ó 
muger ó viuier; ii i gante ó J i gante: Jeremías ó 
Hieremías, Es decir, la y y la g tenían el mismo sonido 
que conservan en el francés ; por lo (jue en castellano 
se pronunciaba, como en este idioma, y amas (jamas) 
loscph ( Joseph ), por ser tales voces derivadas del 
latín. Con el tiempo, según observa -Mateo Alemán, 
fueron adquiriendo diferencia de sonido la / y la g, 
aun antes de e y de /. De la antigua pronunciación 
y ortografía proviene que entre nosotros persistan mu- 



30 cArmij) ii 

chos en escribir (Gerónimo, jijeante, mii^^cr, etc., que 
atendiendo á su etimología deben escribirse f evónimo ^ 
gigante, mujer, como reza el Diccionario de la Len- 
gua, y practican los que se precian de escribir correc- 
tamente. 

185. Sea ó no descuido del autor, ó yerro del 
impresor ó del corrector de la obra de Rivadeneyra, 
Biblioteca de Autores españoles, la forma corrompida 
madrasta, que se emplea por el pueblo venezolano, 
es asimismo de origen español : 

Sintió mucho la madrasta Kredejjuiula esle casamicntn. 

Saavedra Fajardo. Corona (Jó tira. Capítulo XIII. 

El vocablo es tan áspero como lo que expresa ; 
y en verdad que toda per.sona ilustrada dice correc- 
tamente madrastra, Justo es decir que en el mismo 
ilustre escritor se encuentra la forma correcta : 

A aiguiiMS ]iareció que la naturale¿a no había sido madre, sino madrastra 
del hombre. 

Saavedra Fajardo. Einprisa I.XXXIW 

186. Xo falta entre el vulgo (juien diga gómilo 
por vómito, lo que se considera como barbarismo ; 
no obstante, ¡ quién lo creyera ! fué ella voz corriente 
en Castilla, siglos atrás. Tniela Nebrija (i)enla lista 
de las palabras terminadas en o que llevan el acento 
en la antepenúltima sílaba; y encuentro ejemplo antes 
del siglo XV: 

Mayormenle coJimio la tiineda» provoque j^vmito al seiior. (Kl anti}xi]>a 
Luna. I.'ihro dt las Constlaaonts dt la l'ída /lu/iiaua :) 

187. Morciélago, por murciélago ó murciégalo; 
cález por cáliz ; aljonjolí, por ajonjolí; idrópigOy por 
hidrópico, y mástcL por mástil; corrupciones usadas 

(\) (íramálica Castellana. Lil). lí. Cap. IV. 



í)RT<)(;kaha V4>rtoi.<)(;ia 37 

por el vuljTo de los pueblos del interior de \'ene/,uela. 
se encuentran asimismo en la citada Gramática de Le- 
brija : y en el Proemio c Carta al ^CondcstabU de 
IWtKo^al, por el Marijut-s de Santillana, encuentro los 
sijfuientes arcaísmos usados también en Venezuela por 
la j^ente vulcjar : restituieion, por 7estitueión: e^toria, 
por Insto} ia: sernos, \)or so^^/os : y se/do, por sí do, (2) 
Todavía recuerdo una carta de cierto notable General 
([ue me escribió á Maracaibo en 1S69. **Crea L\. me 
decía con toda stTiedad. cpie yo nuncahe .cívV/í? ami^ío 
de ese hombre." 

188. Contemporámras de este seido, cjue los an- 
tiguos escribían también scydo, son las formas arcaicas 
de traer, trnjo, truje, trajeron y trujiei'ou, tntjiera, y 
trujiese ó trújese, (|ue tan en uso prevalecen entre nues- 
tros campesinos y se leen en cualquier libro castellano 
antiüfuo : 

Ksta Itfiíijua trufaron x \\^\\\\\a 'l'ulal y l«i'« su)"-. (Luj-^'» 'li-* SasaNc.r.i. 
Cttzvithi ii^ .t/f',ir ii>'i,) 'J'rujt'r.^iitn,' ««tru lin.';^»», tan L^raiKle la'lr.mu. i|itc nuiri !án- 
iliilc asar un i'»:\c)'», !•> hi/w i»s:.la/.i< para «jíu isa rli» ea ca/uola. |Mato«» AL-:nÁ'i. 
(iiiznititi d' .¡'Mrjitij.) Al h'niiln-cr ver,;<ín/n^ii t?l tHal»l«» 1" frit/,» á ju" u ,'". 
(Fernaml«i de K'.ja<. /../ Ci'-'/íh'/.) 

189. Las formas \erbales /iai^í¡-a, fiuií^a, /iai[Qan, 
y /iuij^amos, que según el señor Cuervo se usan en Co- 
lombia, fueron comunes en \'enezuela entre la ícente 
de los campos, y van ya desapareciendo merced al 
desarrollo de la instrucción popular. Kstas formas son 
también arcaicas : 

//Ni\\ifrt.\f de esta c«»ngoja. 
y apañémonos del mal. 
I Tnrro-i Nahuri'f». O^n/rJia //////.'•///«/. /.•///. J*rifn.\ 

(1) No rccuorilo que autor, me parece que es l'ui^hlanch, observa cu'.e 
este stmos, usado en Kspaüa, es ol anlicuadn latmi),.r<'////ff (y^^r ¿ttmits), anterior 
- á la ép<K:a de Augusto. 



3o cAi^rjTí.o II 

Por las reglas ortoj^^ráficas ([ue he citado se ve que 
la ;' antes de c 6 / sonaba como la- y (ye). Las in- 
ri exiones, con o- de /i2íir no son anteriores tampoco á 
las inflexiones con r. Entrambas, la o- y la y se usaban 
en tales casos promiscuamente en virtud de la igualdad 
del sonido, como se ve por los más antiguos monu-, 
mentos del castellano; de modo que liuiga 6 fiiií^a 
es metátesis de fugia ó liugia. Ejemplos antiguos : 

Non (leiu; por ^Vy^ tantos nin por mas foyr. 

iJhro tlf' Ait'Xtiwdyt'. óf. 
Tu tinca en el campo uitií^aar ellos fiíi^ienn. 

¡.ihro lif .A/txa/tiire. yj. 
Vor fttytn del (iapnt) 
Kasonas-lo ]>or nes^io 

Rahbí ])om Scm Tol). /Vi^,'. Mor, 2^j. 
Va eslaiiílo ellos en esto vieron venir al ca/aclor, é el nnir ftiyó c me- 
tióle en su cueva, el el gato miró la red, et vi») que nor> quedaba de tajar 
(Iclla siníMi un la/o, é tiró recio, é quebróle, é fuese fitycudo. — Ca/i/a / Dim- 
un. C'ti/'. IX. 

Que }>or la nisia sola «le Menelao /;(;/</. 

/j(i'i) lie Altwnndrt'. ^y/. 

En los Cantares del Archipreste de Hita se en- 
cuentra la {onvídi /hxo (1.464): y en Berceo, Vida de 
San Milla n (Lib. Seg. 122), se encuentra y>/.cjrí;, ( i ). 

190. Traya i^or í raiga, que se oye á las veces 
por los campos, cay a, y oya, cambiaron asi por un pro- 
cedimiento sencillo, y en cierto modo natural la y por 
g\ é introdujeron la vocal breve accesoria / por razón 
de eufonía. Uesde el sánscrito viene actuando en los 
idiomas derivados el cambio de la v por ;'.. La y co- 



(ij \jí .< y la .;-, se asemejul^an en la pronunciaciwir cuando precedían á 
!a r ó á la /, iv>r lo cual Don Tomás Antonio Sánchez crevii qjiie fyiitt\ hermoso» 
estaba por Si itU<\ en el Poema ti el CiU. 



okTMCkAFiA V <)Rr<)Lo(;i.\ 39 

rresponde en };riej^^o á la / (iota), y aljjunas veces á la 
z; y en tocios los demás á la / ó á la j^' ( 2 ). Respecto 
de intercalaciones como la indicada, no son nue- 
vas en los idiomas, y aun ocurren con consonantes 
liquidas. 

191. Las formas mxidc. (¡rabicl, escuro, rcbnliiio 
ó rcbolicio, Jitlán^ noshw (nostramo, paternostre), cspa- 
viento, suritjano ó senijano, probeza, ñudo y añudar, 
poeaza, estentinos, eaui^ue/o, peje, molondrón y bolondrón, 
y otras más cjue se verán en esta obra, nos han venido 
de España. No son ellas; como vulgarmente se cree,' 
simples corrupciontis de nuestros labriecros, sino clara 
manifestación del espíritu conservador del pueblo, cjue 
es siempre el depositario de la tradición en todas par- 
tes, y en todas se'a])eLía á los usos, formas y costum- 
bres de sus mayores, Msto acontece siempre así, y es 
un poderoso auxiliar de la filología y la lingüística. 
Formas perdidas, verbos y ' sustantivos y adjetivos, 
muertos ya para la latinidad clásica, los encontramos 
vivos en el bajo latín y en las lenguas neo-latinas. El 
pueblo es emin-entemente conservador del idioma, emi- 
nentemente arcaico, y más conservador y arcaico mien- 
tras más grande v glorioso. Su liberalismo no llei»-a á 
trastornar la tradición y el idioma, como si en pilos 
alentase el espíritu de la patria. X'eamos la razón y 
motivo de esas (jue hoy son tenidas por corrupciones 
y barbarismos vulgares de nuestro pueblo. 

192. Xaide, metátesis de nadie, fué muy usada, 
tanto en verso como en prosa : 

(1.) E'uhhoff, (iraniniairc Cíóiiérale Indí>-Européenne. Pág. 175. 



40 CAIMTILO II 

(^^>ue w<//í/t' lo en tiende. — (Santa 'l'eresa. Curtos.) — MuiínJtts son palabras di- 
chas bárbaramente. Xo deben ser admitidas ni aun raras veces ... . como noiiie 
por wn/ir: niaitsco/o }X>r fnoitso/n*: (¡rahi.'l jxir dión,'/. — ^Cáscales. 7'iifi/tis 
/Wfitas. I\' h nit'i'nUt). 

Quando vino el mensajero 
Ciiahi.'l muy placentero. 

IVn» (íí)n Sales de l'se<la. /h'zir, 

193. Escuj'idad. escuro y escura, fueron usados 
por los mejores escritores castellanos. \"alga este 
ejemplo del soneto LX de Arcjuijo : 

V un rat«i suspentlió de aquel i'>\:itro 
Lu'pjar la pena y miserable llanto. 

194. Rebol i (io y rebiíIi(io, por rebullicio, cjue es 
como debe decirse, se encuentran lo mismo que boli(;io 
(por bullicio), en el Cancionero de Baena )• en el IJbro 
de Alexandre. 

195. Fulán, que dicen aljfunos por fulano, no es 
más (jue una síncopa, inadmisible hoy. que se encuen- 
tra en ediciones antiguáis : 

Kt díjole d su mujer: *'A la fe, d»in /*///»///. larde v«is acordastes. " (I»on 
Juan Manuel. !.ihro df lus /'.nvrm/^/os.) 

196. Espaviento, por ^r.^/í/r/W/A'. la menciona Cas- 
cales entre las voces italianas introducidas en la poe- 
sía castellana ; y con tal forma se encuentra en Boscán 
y en Lope de \ ega, que yo recuerde. 

197. Pocaza, en el sentido de poca ó pequeña, 
suena en labios de gente vulgar por algunos poblachos, 
y es también vocablo muy antiguo en el castellano. En 
algunos puntos de X'enczuela tiene asimismo valor de 
superlativo (poquísima ), Antiguamente significaba /í- 
quena : 

Cerca la maior nave traV^'u olra ¡^Oiaza. 

liercco. Mih^tos </*• Xitrsfnt Sritutuui. j!<^?. 



okT4K;i<AnA V oK'roi.ixMA 41 

198. Probcza. (|ue en Venezuela no emplean sino 
los naturales de Canarias y alcjún labriego del país, 
fué voz usual en Castilla : 

V.w t.|iic' >atí»» apressN*»naíUi 
r.n ]iresy«.n de la ."n»: •/://. 

(l»c'/¡r <lcr Alvaros ilc Villa Sandim».) 

Ksta vulj^ar metátesis no hará camino en \'ene- 
zuela, porque siempre será más difícil pronunciar pro- 
bcza ipie pobreza. Sucede lo contrario cpie con (ia- 
fv'icL que todas las personas mal doctrinadas pronuncian 
(irabicL y aun ali^unas iirabricL 

199. 'Surnjauo \ scritjauo por cirujano, no se o)e 
sino entre los peones tk; los campos del interior de la 
República. 

I.a forma zurujauo la encuentro en novelistas ante- 
riores á Cervantes : 

Hicn será. <lij«» A alcalilo. \\\w t»s :u«»Ntó¡s. \ vorriá un lunijtiiio que hay 
en el castillM. ^Autonii» lU' Villeija'*. Iltst,niti ii,l AkiNrmi/r y /it /irruí, sj 
fariftt,) 

200. Xitdo por mido, tan común entre el pueblo 
venezolano, es asimismo forma arcaica : como lo son 
las del verbo añudar todavía más usado por el pueblo 
que añudar y que el mismo sustantivo ñudo : 

. f/7// /i/. »»h Amarilis, i-nn tros ñudo, 
i'atla uut» <lo filos hilos o •!• irados, 
. I finid yu. y n«» i*slcii lus labios mudos; 
I >í en cada /?//./> destos [)or lí dados : 
Av/í/f'.í de ani»»r estrechos. eietí»»s, crud(»s, 
.\^t(i/(K< de amor doy linnes y ínludados, 

<Kray Luis de I^ón, /•.>/( \'<í l'JJf,) 

••Ten» no halló en ella á Ixonela, síiU» halló puestas unas saltanas añu» 
Jtidas a la ventana, indicio y scHal que jx^r allí se había descolgado c ido. "- - 
(Cervantes. Aw Quijotr d¿ la Mnin/hi.J 



42 CAPITULO II 

201. Xostrc, metátesis, de nostci\ que la ^ente 
viilijar emplea al expresar las palabras patcr nosier, 
cuando indica los nudos de una cuerda, es corrupción 
usada nada menos que por Cervantes : 

••V lue^o (liji) s»)l)re la alcuza más <le óchenla pafcr-nostrts y otras tantas 
avc-marías, salves y crc<los. — /:/ /iii^rnioso Iiiiial;^o J)on (Jttijotí- dt In Maittha, 

No es que Cervantes emplease el francés /íF/£7/í3/;v. 
Déjase ver, más bien, que usó adrede la metátesis de 
nostcr en el intento de españolizar el vocablo ( como de 
patc)\ patrc. hoy píxci re) pluralizándolo por analogía con 
el pronombre nuestro y la torma latina nostra, 

202. Paternóster, como aeeésit y otros vocablos 
latinos de uso corriente en nuestro idioma, carece de 
plural, y así decimos y debemos decir oehenta patcr- 
noster, dos accésit, 

203. Cosa de africano bozal nos parece á todos 
el oír á algún labriego pronunciar estentinos ó cntcstinos^ 
en vez de intestinos; y sin embargo, es corruptela cas- 
tellana muy antigua : 

KuSifal el cahosi) de las manos ligeras 
Solie sen pregriSia deliurar las carreras: 
Auic golpes mortales jier medio las Sinchcras, 
Kxien los esteuHuos, semeiauau sueras. 
(Segura de Aslorga. Kl Libro dt- Alcxaudiw 1 92 5.) 

204. Tener canguelo por tener miedo ó frío, es de 
uso común en* el pueblo venezolano. Tal voz es evir 
dente corrupción de la arcaica congelo : 

Que Dií^s nunca trayga quien diga en coni^clo 
Porque nos turbe nuestras voluntades. 

(Alvares de Villasandino. — Cancioiit'ro </r fíaena.) 

205. Molondrón, vocablo castellano, derivado de 
molondro, hombre poltrón, perezoso y falto de ense- 



ORr()(;RAFIA Y ()RTí)L()(iIA 43 

fianza, es desconocido con tales acepciones en el len- 
guaje familiar venezolano. Aplicase entre nosotros á 
las personas, y en especial á las mujeres, con el sentido 
de gordiflón^ iia, que no tiene ya forma, que es pesada 
y redonda como una gran bola ó pelota. Figurada- 
mente se dice molcnidrcni de una herencia ó suma consi 
derable. Estas acepciones comprueban que nuestro 
molondrón no tiene ninguna relgfción con molondro, y 
si no es lorma del anticuado bolondrím, montón, derivado 
acaso de bola ó bolo, se deriva del latin moles, mole ; 
como el molondrón, perezoso, corriente en Kspaña, 
deriva de mollis. 

Que muertos, que golj^wdos caven a Moiuironrs, 
A pies (le los cauallos niorien muchos harones. 

{lAIno tlt Alt'Xtimii'c. ^yS.) 
Dauales la sel el poluo cnnos pulmones. 
Vendo por loícarrcra morien a holondroucs. 

{/J/>ro df Alt'Xiindrt'. f/jJ.) 

206. En Venezuela se dice comunmente arduo, y 
no a7^dilla, como rezan la Academia Española y Salva. 
•La Voz ardita es censurada como una corrupción, 
aunque tan diminutivo de arda es la una forma 
como la otra. Observo, sin embargo, que no sé que 
nadie haya empleado la voz arda antes de que á ardilla 
se le asignase la etimología árabe de arda, ardor, que 
la Real Academia Española, con sano criterio, vacila 
en reconocer. D. Roque Barcia ( i ) le da por origen 
el castellano ardida en la significación de osada. Nada 
de osada, y sí mucho de tímida, tiene la ardilla. La 
gracia, la vivacidad, la gentileza, la maña y sagacidad 



(i) **Formac¡ón de la Lengua Kspaítola derivada de la formación na- 
tural, racional é histórica del idioma humano.'^ 



44 CAPITULO II 

son sus principales cualidades. Del latín de la Edad 
Media artitns. instruido en artes, formó el castellano 
anticruo el vocablo ardite, (2) pronto, astuto, sagaz, 
mañoso, y tengo para mi (jue tal es la etimología de 
arííita, c[ue en Kspafia dicen hoy ariiilUx, creyendo 
(|ue el vocablo es un diminutivo. Diminutivo? Por 
c|ué ? Hay algún otro animal llamado arda, y que sea 
de ma\<)r tamaño ? • ¿ V cómo y ponjué formar el caste- 
llano tal diminutivo del árabe arda, ardor, como quien 
dice ardorcih\ cuando es un ardorzazo el de la ardilla? 
No es difícil encontrar el vocablo ír/v///, ardite, en poe- 
tas anttíriores al siglo XV : 

Del princ epc Alexandre que fue rey de GreSia, 
(^hie fue fraiK* i* ijraif e (le '4ranl sal»crní:¡a. 

^ (/.{/'>'■> Jr ,l/,.\itthir,'. 6.) 
Krcy fue muy leivchcn», ilc muy '^xwW sentido. 
Muy fnric • c :n;sy arJit.' c <k' tiiuy i;ran mesura. 

(¡*''Ni>f J.'/ (■'//./• FiTihin (.¡onZiUt'i. jí.J 

Ksta lección parece decisiva, pbrcjue no hay comen- 
tiidor (jue no le de la significación de astuto, hábil, 
mañoso, al vocablo ardite, hermano legitimo del sustan- 
tivo ardid, artificio, medio empleado hábil y mañosa- 
mente i^ara el logro de algím intento. El vascuence 
tiene la voz ardita, derivada de ardi, ardiu, oveja ; 
pero nuestra ardita, no posee ninguna de las calidades 
de la oveja. 

207. Peje, por pez, podrá sen muy bonito cuan- 
do tan encariñado con él están nuestros labriegos y 



(2) l.sle v»K'ahl«» .//■///.• n«» tiene relación ciMi .;rt//A', moneda <le vellón 
iik^nus liei, el cual e"< el vascuence arJita, derivadi» tle arJíj, oveja. ArMta dicen 
Itts vsacos, cunit» se ve p«»r l;i evcelenle («raniática de M. Kl. I.cclnüc, impresa 
en Bayona, 1874. 



okTíxikAFiA V í)R'nn.(»<;iA 45 

pescadores; pero bueno será no imitarlos, aun([iie no 
son ellos los creadores del adefesio. PZspaña, ([ue nos 
dio tantas cosas buenas, nos envió asimismo estos 
parásitos del hermoso árbol del lenguaje castellano. 
Que el pueblo español usaba tan vulgar término nos 
lo comprueba Cervantes, cuando, en el Cap, XXV 
del inmortal Quijote, pone en boca de su héroe esta 
pregunta dirigida á maése Pedro : ** Dígame vuesa 
merced, señor adivino, ¿qué peje pillamo? ¿qué ha 
de ser de nosotros? y vea aquí mis dos reales.** 13es- 
de los primeros tiempos de la lengua castellana, siem- 
pre se ha dicho pez, del latín piséis, y algunas veces 
pcce^ ya desusado, como no sea en poesía : 

Ciiamlü pescares algún j;riiinl pfz toma uha estaca et espétale jxjr ella 
fasta la l>oca. — Calila c Dyiiina. Cat. Xl'í/. — INjrque aunque había sido un 
gran bestia, antes sería niosquitu que /íc, y buey que pescado. — Luna. Im- 
yiri/lo de 'formes /'. //. Cap. Vil. 

Coninio el pes en el rrío, 
Vii'iíttu y rri yendo. 
Non piensa el «andío 
I^ rred quel van tendiendo 
(Rabl>í!)«»n Seni Tob. JVoreri'ios mi'rale.\. J'^J. ) 

¿Quién contará los huevos que tiene un sálniN), ó una ¡Tescada en rollo, 
ó cualquier* otro /»<•/<•? — Ciranada. Peí Símbolo de la Ft . Y. ]. Caj). VIII. 

Ah I n») ya el pez se salvará escundi<lo 
Tras el ]x:nasco algoso: 
Que vendrá alegre ]>)r el mar tendi<lo 
Al la/o ventunjso. 

(Ij>ta. hl Con- ¡te di I J'e.uador,) 

208. Ahiijero y ahújerar, por a<^itjero y agujerar 
ó agujerear; saneoeho, por saleoeho ; earción, por cardo; 
desespero, por desesperación; esgarrar, por desgarrar 
ó rasgar; confitada, por confitura ; culeca por clueca ; 
ó Ihicca; hartazón por hartazgo, son antiguas corrup- 



40 CAPÍTULO II 

ciones provinciales de Aragón, no venezolanismos, 
como puede verse por el Diccionario de Voces Ara- 
gonesas de Don Jerónimo Borao. 

209. La Real Academia Española ha dado en- 
trada en el 1 )iccionar¡o vulgar al vocablo sancocho ; 
pero paréceme, como se lo he hecho notar, que equi- 
voca la etimología, y la significación y el origen del 
vocablo. Sancocho ó hervido llamamos en Venezuela 
á lo que en España se llama cocido, con la diferencia 
de (jue por acá le ponemos mayor número de verduras. 
Sino está bien r^f/V/¿? con W á nadie le gustará, y para 
todos será indigesto. No viene, pues, de scmicocho sino 
que ha sido formado de sal y cocho. 

210. Cardón, que en castellano es el nombre de 
la cardencha, lo empleamos como los aragoneses para 
significar el cardo ; y de él hemos formado la voz caí'- 
donaL plantío de cardos. 

211. Desespero, consta además en poetas arago- 
neses con el expresado sentido de desesperación, término 
este que le gana indudablemente por más expresivo, 
si no por más castizo. 

212. Esgar)ar por desgarrar ó rasgar, sólo es 
usado por la gente vulgar : pero es general el uso de 
esgarrar y de desgarrar .en la significación de expec- 
torar ó de gargajear. Tal sentido figurado no lo tiene 
en Aragón, según hemos indagado. Es un barbarismo 
puramente hispano-americano, pues tiene uso en di- 
versas naciones de esté continente. El sentido meta- 
fórico de apartarse, separarse uno de otro, que tiene 
el verbo desgarrar no es usual en X'enezuela : pero 
sí lo es el figurado y moral de lastimarse ó rasgarse 
el alma ó las entrañas. 



OKTOCÍRAFIA V ()kT( )I.U(;iA 47 

213. ** No me se da nada, " ** Mira que te se cae 
el sombrero. *' por ** Xo se me da nada, *' *' Mira que 
se /¿7 cae el sombrero," que se oye entre individuos del 
pueblo, son, no disparates de ^ente presumida y melin- 
drosa que se fina por sing^ularizarse. como sienta el 
erudito señor Cuervo, sino construcciones arcaicas, por 
lo cual subsisten aún en el pueblo de \'enezuela y en 
el de Colombia, y no será raro que perduren en el 
de España y en el de cualquiera otra nación donde se 
hable el castellano. Hoy deben verse como peca- 
dos mortales, no obstante que se encuentran hasta en 
escritores esclarecidos. Bastaba, para comprobar su exis- 
tencia, el sij^auente pasaje : 

¿(^>iié será fsl<», Sancho, que parec^* que ///*■ .»*<' altlandan los ca"iei»s, ú ^i- 
wr- (lerrilen Ims st'sos, ó que sudo de los pies á la cal)C/a? (Cervantes. . {^ui- 
joi.'. .S>- Part. Cu/*. X !'//.) 

Pero aun en nuestros días se ve, como imitación 
del lenifuaje antij^uo, en poetas ilustres y prosadores 
insignes : 

¿(^>ué es? acaba 

....//.' .<•.'//;;'<? al jxiladar 
la lengua,...? 
(Kl iHique «le Kivas. /.n Ainüiht Jíi¿it:^rosa. /*nni, Part.) 
\'A\ la cara A* .»r conoce que estás niinlientlo. — 'Martínez de la Rosa. ./<■//,;- 
./.• r,uh\'. Art. /// Esi-. Í'/A 

214. Alejandro Peoli censuró en 7:7 /r/V;¿ el sus- 
tantivo díceres como un venezolanismo incongruente 
y bárbaro, sentando que debía decirse decires. Efec- 
tivamente, el familiar díceres tiene la misma signifi- 
cación anticuada de decires, esto es, murmuraciones ó 
detracciones, dichos \agos cuyo origen se ignora y 
que frecuentemente son mal intencionados. A no haber 
pruebas en contrario, bien pudiera creerse que díceirs 



48 (ArÍTiLo H 

era venezonalismo y se había formado de (/¿r/ns por 
el trueco de vocales vecinas, procedimiento natural y 
muy común en el lenj^uaje, y no que era plural dt? 
dicen, como sienta Cuervo, sustantivándose esta in- 
flexión verbal y recibiendo ese número, k> cjue seria un 
tanto raro. Rafael Hernández Gutiérrez, tan celoso de 
la pureza del lentjuaje, tenia á díceres por vulj^aridad, y 
soltaba contaji^iosas risotadas porque Cecilio Acosta, J. 
A, Pérez Coronado y Esteban Ponte lo habían usado 
en sus escritos. Pero díceres tís simplemente un arcaís- 
mo, como lo comprueban su ori-Ljen, su si^^nificación 
ya antitJ^ua en paralelo con las de decires, y el usarse 
en diversas naciones de la América Española. 

/díceres es plural del anticuado di^c; , diser ó dísÍ7\ 
que asi significaba decir, como bajar ó descender, y se 
formó del latín dícere, 

Kstc maestre íiic alai 
I>cst|uo ssc vio muy onrad<». 
Pensó <le tíístr j;rant mal 
De quien lo pussu en estad»». 

(Foenia tle Alfonso Oneeno. S41.J 

Dífiít Ave María é más «le escriptura. 

(Herceu. J//7//;vva ./r \it> <tni S^flira. / 7. yyj.) 

215. Sienta la Academia que cazurro se aplica 
al que es de pocas palabras y muy metido en si, esto 
es, al reservado, cauteloso ó discreto. Por acá le damos 
tal significación, pero al ([ue lo es con astucia y per- 
versidad, y esta acepción, que no registra el Diccio- 
nario, es muy antigua en el idioma, y acaso la legítima: 

I -o sej;un<lo, t[ue la mujer casaila .á quien ía/ ]»ecar uiellela ile buena é de 
biieii estado, é j>i>ne!a en mala vida é üiiurn: é e«>rri»m]K" la ^eneraeión della.- - 
(D.m Sanelu» el l?rav«». Cusfi'xvs C /P( •</////< ;//» >.»•.] 



ORTOGRAFÍA Y ORTOLOGÍA 49 

Por lo tanto, dijo bien Sistiagaen su fampsa, íabula 
de ^ Arriero y el Peregfiiw : 

Por ua camÍQo angosio 

V bajo el fiero sol del mes de agosto, 
ün arriero cazurro 

Guiaba .veinte malas con un barro; 
Iban todos ahilados 

V muy bien rabiatados, 
láiitos y quietecitoi», 

Al son de garrotazos y de gritos. 
Reniegos, maldiciones, 

V pinchazos, pedradas y empellones. 

2 1 6. Como de zampar se formó zavipiizar, del 
anticuado atqpar se formó atapuzar, vocablo este que se 
emplea en Venezuela en el sentido de llenar una cosa 
hueca con fuerza y sin orden hasta dejarla tapada. 
Figuradamente vale hacer comer y beber á uno hasta que 
se harte, caso en que se usa más como reflejo. Es, pues, 
sinónimo de atestar, en todas sus acepciones. La formar 
-ción de tal verbo y su significación están diciendo que 
es un arcaísmo ; no obstante, no lo he encontrado en 
ningún autor ni antiguo ni moderno, pero lo considero 
introducido de alguna provincia de España. Su empleo, 
aunque común, no es más que familiar. Ningún escri- 
tor lo usa. Antiguamente se dijo ciitapccer, tupir. 

217. Hay que creer lo mismo de la forma verbal 
dcsfig7Írate, i^qv Jigm-atc, que dicen por algunos pueblos 
de la República, y es un dislate que espeluzna. Pro- 
bable es que sea un resto de aquella vacilación de 
formas de los primeros tiempos del lenguaje, puesto 
que antiguamente desbaldir era dar de balde ; descoger 
y decogcr, coger ; detardanza, tardanza ; dcsfambrido, 

4 



50 CAPITULO II 

hambriento ; des/car, afear ; desmoler, moler ; y pare U. 
de contar, no vayan los literatuelos y los periodistas 
presuntuosos á darnos tales extravagancias por buenas 
y castizas. 

218. Bastante común es en Venezuela decir ahorca 
en vez de cuelga, '^regalo ó 6neza que se da á uno en 
el día de su cumpleaños." Así como esta acepción 
figurada de cuelga proviene sin duda de la principal 
porque se hubiese acostumbrado regalar en tal día 
cuelgas de uvas, peras, manzanas y otras frutas ; asi 
puede haberse derivado de la principal de ajorca, escrita 
también axorca y ahorca, la figurada de regalo ó fineza 
en el indicado día, porque se acostumbrase más tarde 
regalar del mismo modo dichas joyas de oro. Sin 
embargo de que esto parece ser así, el anticuado enfor- 
(ion, tributo, (hoy infurcián\ ¿tendría alguna relación 
con enforcar, torma primitiva de ahorcar, el cual sólo 
tiene hoy las acepciones que apunta el Diccionario? 
Lo que es yo, no lo creo. Horca se llamó, y se llama 
asi aún, hasta la ristra de ajos cuando se le da la 
forma de collar. 

De todos modos, el vocablo ahorca va desapare- 
ciendo sustituido por el clásico cuelga, que no soló- 
se emplea, como apunta el Diccionario, con motivo del 
día del cumpleaños, sino también con el de los días 
de uno. 

Trastabillar ó trastrabillar, que con entrambas 
formas se encuentra en autores antiguos, es de uso co- 
rriente en la América Española en su propio sentido de va- 
cilat, tartalear y trompicar En Venezuela se le emplea 
además moralmente ; y así, de una señora que principia 



ortografía y ORTOIX)GlA 5 I 

á darse á amoríos ilícitos, se dice que ^^está ya trasta- 
¡nUandor 

219. Chicote signiñca entre nosotros látigo corta 
tejido de cuerdas de pita ó de vergas, y asimismo 
remate ó pedazo de cuerda. Chicotear es pelear, y no- 
hay porqué rechazar ni la una ni la otra, que sin duda 
son castellanas, pues el habla antigua tuvo el verbo 
chicotear, disputar. 

220. Hcíidija por rendija está en el mismo caso. 
Es el anticuado hendrija, (forma empleada aún en los 
campos), de hendir (latín findere) hoy hender; así 
como rendija corresponde á rehender, que no tiene el 
Diccionarío, pero que debió existir porque el pueblo 
venezolano conserva el verbo rejaider (rehender). Es 
singular que no diga haider y ' diga hendija. No hay 
prueba más concluycnte de ser antiguas y españolas 
una y otra formas. 

221. En Maracaibo y en pueblos de la Cordillera 
de los Andes hasta el Táchira, que no en otras partes 
de la República, es de uso corriente en la conversación 
el decir y a7t así y anqtte sea: y an asi, no es posible qtie 
sneeda. Y anque sea, ^qnc importa? Este modo de 
hablar sincopando á aun es puramente arcaico, y en un 
tiempo lo elevaron del uso de la conversación al estilo 
epistolar : 

An no han traído repuesta. — (Sta. Teresa. Cartas. XX///.) — He gran lásti- 
ma á las de Pastrana; auque se ha ido á su casa la princesa, están como cati- 
vas.— <Sta. Teresa. Cartas. XXVII.) 

222. El mismo pueblo de Maracaibo, conserva- 
dor del lenguaje antiguo como tan tesoneramente quiso 
serlo de la monarquía primero, y luego de la forma de 
Gobierno que más se asemejaba á esta, omite general- 



52 CAPITULO II 

mente la.^ de la segunda persona del plural del impe- 
rativo, é incurre en el pecado de emplear otras formas 
verbales arcaicas, que no parece sino que vive en el 
recuerdo del pasado: *'Mirá, vos, venite paca." **¿Por 
c[\\it 771C preoujitades.^ **Procurá conseguir un empleo, " * 
Y así hablaron y aun escribieron nuestros abuelos : 

Miriíy que os dará estando en los brazos de Dios, que os culpe todo el 
mundo» siquiera se quiebren la cabeza á voces. — (Sta. Teresa. Camitt4} </<• Per- 
fccción. Cap. A'A7'.) — Cuando os hicieren alguna honra ú regalo ú buen tra- 
tamiento, saca vos esas razones. — ^Sta. Teresa. Camino de Pcrfetnóh, Cap,XIX.'\ 

A eíitíí pregunta que rae pregimtOiU's^ 
Que grande es la noche pensando la velo. 
Dando garpellidos como gato que vos divisades. 
Alvarez de Villasandino. Dcdi\ Caftcionero de Baena.\ 

223. Lo mismo acontece (ion csato (exacto), linia 
reta, y otras alteraciones semejantes» que cuando no del 
hablar antiguo, son análogas : 

£ bien como la saeta 
Que por fuerza e maestría 
Sale |x>r su linia reta 
' Do la balesta la envía. 

El Marqués de Santiliana. Decir. 7'rora iS.) 

Inútil es decir que hoy tal modo de hablar pasa 
ya de vulgaridad; mas acabará de desaparecer, merced á 
la instrucción popular, gratuita y obligatoria. Sin em- 
bargo, tales arcaísmos tieneit tanta gracia en boca de 
una hermosa maracaibera, que es de perdonar á aquel 
bizarro pueblo su espíritu de exagerada conservación. 

224. Hermana de estas formas es la de a7tá, 
síncopa de la voz anticuada asina. Oyese también 
por las orillas del lago, y es asimismo de origen 
español. Borao trae como aragonesismo la frase : 
''Ana que llegue té escribiré,'* que se le oye ál' 



ortografía V ORTOlXXilA 53 

pueblo maracaibero. Usase de igual modo en Bogotá» 
s^^n el señor Cuervo ; pero me llena de asombro que 
este insigne lexicógrafo, no vea la síncopa de asina, le 
busque semejanza con á nada, y {>araIelismo con el á 
lio que de este pasaje de Lope de Vega : 

Aquí atado quedarás, 
Donde fieras ó hambre fiera 
Te acai)en. — A no i/uf quiera 
Darte el vestido. 

Donde no hay más que una elipsis, según costum- 
bre antigua : *'a no ser que quiera darte el vestido/' 

225. El ¿ noque Bogotano: '*lo cogieron á no 
que salió,*' es distinto : no es más que un disparate 
vulgar, tan estupendo como el Salto del Tequendama. 

226. Por lo demás, asina en el sentido de asi, y 
otras formas anticuadas, como basalicón, por basilicón; 
arrabiatar, por rabiatar; voquible, por vocablo; eston- 
ces, por entonces; esprestar y por emprestar; d poca destOy 
por d poco de esto, á poco rato; olio, por óleo; signifi- 
canciay por signijicación; tiseras y estiseras, por tijeras; 
endenantes, por denantes y enantes; aris mélica ( i ), por 
aritmética; troja^ por troj ó troje; mampararse, por 
ampararse; barrial, por barrizal; gago, por gangoso; 
gaguear, por gangziear; arremptijar, por rempujar 
ó empujar; brazada^ por braza; de súpito, por de súbito; 



[i] Aunque el Diccionario de Autoridades sienta que sóls vulgarmente se 
áeciai arisiutíiatj no es así. En la obra Tratados de Math^mátUa del Teniente 
Coronel D. Jerónimo de Capmany, Inspector General de Infantería, y de D. 
Béhlto Bálls, Académico de la lengua, de la Historia, de San Fernando y de 
Ciencias NltuMlts, impresa en Madrid por Joaquín fbarra el aflo de 1772, leo 
por donde quiera arismética, y en ninguna parte de ella aritmética. El vicio 
es viejo; y tan común fué, que la misma forma se encuentra en el italiano. 



.54 CAPITULO II 

7nantón, por marito ó luanteo: torinentador, por atornteti* 
tador; rezadero y rezandero^ ra, por rezador, ra; men- 
gua, por escasez; /eíiaUrOy por levador y leñ€ro\ friura^ 
por frialdad; tina zas, por tenazas; ujia poca de agua^ 
poí' un poco de agua; y todavía muchas más, perdu- 
ran en el pueblo venezolano; como subsisten asimismo 
vocablos que conservan su forma y significación anti- 
guas, y que, ó ya no se usan en España ó se usan en 
sentido algo diverso ; v. g. : degredo, hospital ocasio- 
nal donde se aisla á los que padecen peste ó enfermedad 
contagiosa / desvestirse, desnudarse ; batucar 6 batu- 
quear, (2) hoy bazucar ó bazuquear ; gandido, comilón ; 
todavía, siempre ; catar, mirar ; cachupín, chapetón ; 
maguer, (sólo en el pueblo margariteño), aunque; 
arrufarse, embravecerse ; engorrar, fastidiar ; ahincar y 
instar con ahinco, apretar; ahincaviiento, ^\nzo\7nal' 
qíierientc, el que quiere mal á otro-^ aventear, ventear ; 
habitud, hábito, costumbre ; grandemente, en ex- 
tremo ; gritadera, gritadora ; palear, paliar ; honorifi^ 
car, honrar ; herramienta, herraje ; aventadero, aven- 
tador ó sitio donde se avienta ; ave7itar (en la frase 
llegó aventando), resollar por las narices ; perdurar^ 
permanecer, subsistir ; y otras más, que sería inútil 
enumerar, salvo la voz seña, que es de uso general 
en nuestras catedrales con el sentido de estandarte 
militar de la Iglesia. De ella quiero hablar aquí, por 
que aun sacerdotes de la Iglesia venezolana la han 
creído barbarismo, y propuesto se la trueque por 
reseña, que impropiamente se usa en Colombia, según 
periódico de Tunja, para designar la ceremonia conque 
la Iglesia de España y algunas de América celebran el 



(2) Del íalín hatuerc, batir. 



ortografía V ortología 55 

sábado cuarto de cuaresma, domingo de pasión, sábado 
del Concilio, y domingo y miércoles santos, el adveni- 
miento y triunfo de la Cruz, festividad esta que parece 
tenía ya efecto por el año de 333 bajo el imperio de 
Constantino, según dice el Florentino, y consta por 
el antiquísimo Martirologio de la Iglesia occidental 
atribuido á San Jerónimo. Cántase en esta ceremonia. 
^1 himno Vexilla Regis prodetint (Las banderas del 
Rey aparecen), compuesto por el Obispo San Teodulfo, 
monje benedictino. Llamamos seña esta sagrada cere- 
monia de los días santos, porque antiguamente seña^ del 
latín sigmon, significaba enseña, bandera ó estandarte, 
y esta festividad del advenimiento y triunfo de la Cruz 
está representada por el estandarte militar de la Igle- 
sia. Es el estandarte ó seña de Jesucristo; In lioc 
^igno vinceSy frase que Constantino, después de verla 
en el cielo, hizo poner en la bandera al pie de la 
Cruz. La frase conque se da comienzo ó la ceremo- 
nia : Hodic ostenditur sacrum vexillum (Hoy manifes- 
tamos el sagrado estandarte), el himno Vexilla Regis 
prodennt, y los actos que ejecuta con la bandera el 
porta-estandarte ó alférez de la Iglesia ( Vexillarium), 
hablan demasiado claro. No pocos dicen las señas, y 
aunque no muy propio por tratarse sólo de un estan- 
darte, el de la Iglesia, discúlpalo el himno, que dice 
vexilla (las banderas) : 

Las banderas de la luz 
Del Rey, que por nos padece, 
Tremolan, y resplandece 
El misterio de la Cruz, [i] 

[i] Tomo e-ita estrofa de la traducción que en el Cap. XXIÍI de su exce- 
lente obra **K1 Por qué de todas las ceremonias de la Iglesia y sus misterios,'^ 
(Edición de 1890], publica Don Antonio Lol)ora y Abio, Capellán Mayor del 
Regimiento Real de Infantería de la Reina. Cristóbal de Castillejo tiene una 



56 CAPÍTULO II 

El Ilusítrísimo señor Talavera llamó seña fe^ta cere- 
monia en él periódico La Cróiiica, y . asimismo rtiás 
tarde el Ilustrísimo señor Arzobispo Guevara. De no 
emplearse la voz arttícüada seña, dfebe decirse ensena, 
bandera ó estandarte. En la procesión de los oficios 
deil viernes santo, vuelve á cantarse el himno P^xilia 
Regís frodeunty porque así manifiesta la Iglesia todos 
los misterios de la Pasión del Señor hasta su muerte, 
acaecidos ya realmente ; y todo lo profetizado en el 
Viejo Testamento por los profetas y sibilas sé ha cum- 
plido, dando principio á la nueva ley de gracia ; pero 
no se llama seña, porque no se verifican los actos de 
la bandera. ''Seña, dice el Diccionario de Autoridades, 
se toma asimismo por él estandarte ó bandera militar. 
En este i sentido es antiquado. Lat. Vextllum Sig- 
num, — Valer, De /as Hist. Lib. 2, tít. 2, Cap. 12: 
** E mucho más lo que hizo esté Caballero su Altérez, 
que cortadas las manos, con los brazos abrazado con 
la seña, no la quiso desmamparar, hasta qué lo 
mataron. '' 

227. La terminación ao por ado, de que aun hoy 
día áe valen familiarmente españoles ilustrados, no la 
emplea sino la gente vulgar de los campos ; la de las 
ciudades que carece dé instrucción, la gente de esca- 
leras abajo, incurre á las vécés éri él vicio contrario, y 
dice afectadamente cacado, por cacao. En ocasiones da 
ello lugar á graciosas escenas. — ¿ Tiene U bacalada de 
Bilbado ? preguntó un individuo á un tendero. — El ten- 
dero, que no era lerdo, le miró cort ¿Orna, y contestó 
sin vacilar: — Nodo! 



traducción de tal himno en el mismo metro. La estrofa citada es igual con la 
diferencia de que en vez de tremolan y dice saUri futra. 



CAPÍTULO III 

PARTÍCULAS, ARTÍCULOS Y PRONOMBRES 

228. Por de contado que no intento presentar en 
este capitulo un tratado acerca del uso de partículas, 
artículos y pronombres castellanos, sino únicamente 
señalar los errores de lenguaje que relacionados con 
ellos son más comunes en el país y fuera de él ; y 
dejar establecido, con ejemplos de autoridades de la 
íengúa, el buen uso de locuciones erróneamente ca- 
lificadas de despropósitos ó impropiedades. 

229. Como no hay hombre de letras qíie alguna 
vez no desacierte, ó por aberración ó por descuido, 
tan flaca así es la naturaleza humana ; y como por 
lo mismo las autoridades en materia de lengua no 
son absolutas, sino relativas, trataré siempre que sea 
preciso, de dar las razones en que funde mi parecer. 
Sentado esto, pasó al examen de los vicios indi- 
cados. 

230. Sienta el célebre filólogo señor Cuervo qué 
es abusivo el usó del artículo en ** por si al caso viene," 
**sí al caso viéñe", en lugar de /¿r^z ácdsby si acaso. 
Enriendó qué en Colombia truecan una frase por 
ótrít ; pero como él autor sólo presenta ejemplos clá- 
sicos de si acaso, y por si acaso, para enmendar la plana, 
no son pocos los que entienden que el propósito es 
el de censurar como incorrecta, por el uso del articulo, 
la locución **si¿r/caso viene." La autoridad del se- 



58 CAPÍTULO III 

ñor Cuervo extravía en tal punto á los que estudian 
la obra. ''Sia¿ caso viene**, y ''si acaso viene," son 
frases castellanas correctas y de muy distinta signi- 
ficación. Indispensable es el artículo en **sí a¿ caso 
viene/* que es lo mismo que **si á cuento viene'*, 
donde sí sería incorrecto el artículo porque con él 
daría la locución un sentido diverso del que se quiere 
expresar. ** Venir ^/ caso** se encuentra en autores 
clásicos, y basta consultar el Diccionario de la Acade- 
mia para verlo como correspondiente de ** hacer a¿ 
caso*' y ** venir á cuento,** que significan venir al pro- 
pósito de lo que se trata; por igual que **sin venir 
¿7/ caso** es fuera de propósito, fuera de tiempo, sin 
oportunidad. Si acaso, es ** si por casualidad**; y par 
si acaso, es *' por si llegare á acontecer, á ocurrir." 
Diferencia semejante existe entre ** hablar al caso*' y 
*' hablar al acaso.*' 

AHÍ fué sacar retazos. 
/ 't'ftgan al caso ó tío iw/g/w, 
. De Hipócrates el divino, 
Villacorta, Albini. Heredift. 
(Moratín (I..) La Mojigata. Act, Prím, Esc. /A'.) 

Se equivocan los que sospechan por tal censura 
que *'si al caso viene, *' sea galicismo, una vez que 
el francés no emplea en esta frase el sustantivo cas sino 
cliose ú otro análogo, porque no da á cas sino un sen- 
tido hipotético, puramente ideal, que no expresa nada 
efectivo; y por otra parte, prefiere generalmente el 
verbo faire al verbo venir \ **Cela ne fait rien á la 
chose.'* (i) Además, su frase ''au cas que" corres- 



(I) Cuando emplea el i-erbo vgnir en estas frases es en el sentido de re- 
ferirse, convenir, ser propio, y no lo acompasa con cas, v. g : Ce que jk vms 
diré vient bien á mon sujet. 



J\\RTICLLAS. ARTICII.OS V PRONOMBRKS 59 

ponde á la castellana *v;/ caso que/* y si otra traduc- 
ción admite á las veces es la de si ó si acaso, como 
en esta lección: '* A7í cas que Mr. Menéndez n* ait 
pas d' epée il sera obliifé d' accepter la mienne.** 

Respecto al verbo venir, es correcto en tal frase, 
bien que no lo sea en otras ya autorizadas por el Dic- 
cionario de la Lengua. Acuérdaseme que cita la si- 
guiente oración: ** Después de una larga enfermedad, 
vino á morir'' Vendría de Ceuta, y en tal caso, otro 
afrancesado hubiera preferido pai^vino á morir, porque 
lo mismo da un disparate que otro, y venir de Ceuta 
á morir es mucho venir, y aun ganar la gloria. 

231. ** No sólo por deber, si que también por 
respeto al público, *' leo en una revista de uno de los 
más acreditados periódicos de Caracas; y no es raro 
leer oraciones semejantes aun en opúsculos y libros. 
La conjunción vitanda si que, por su vicio sintíictico, 
es abominable. A ella me referí en el Rcsujucn de 
Actas de La Academia Wnezolana publicado en 1884 
(pág 38) al condenar ciertos catalanismos que privan 
en Venezuela. El catalanismo si que, venido en libros 
de España por descuido de escritores nativos de Ca- 
taluña, y tan insignes como el autor de la Historia 
de America, es inaceptable, y los que lo usan, cuando 
quieren expresar sino, sino qite, sino tainhie-n, sino tam- 
bién que, no conocen como debieran el idioma cas- 
tellano. En el cual el que sólo puede seguir al si 
para dar fuerza á la expresión cuando este es ad- 
verbio afirmativo, á las veces en oposición á una ne-., 
gativa anterior. Del mismo modo puede seguir al ad- 
verbio no: si, que quiero. Nl^, que no quiero. He 



6o CAPÍTULO III 

aquí ejemplos correctos de tal forma, y de la conjun- 
ción castellana : 

Ahora .sí t]ue vengo á conocer clara y distintamente que bay encantadores 
y encantados en el mundo. — (Cervantes. Quijote* St^. Pflit, Cap. LXX,) — 
No sé yo si esto se entenderá de la obra que hoy vemos, pues su principio 
no comía con bastante claridad. Consta, sí, tjite su actual iglesia empezó mu- 
chos aflos después. [ Jovellanos. Memoria sobre los Conventos. '\ — Sabe que no 
me he criado en la Corte, ni he estudiado en Salamanca, para saber si añado 
ó quilo alguna letra á mis vocablos. Sí <jue válgame Dios, no hay para qné 
obligar al sayagües á que hable como el toledano, [Cervantes. Quijote. Parí. 
.Scg. Cap. A'/A'.] — »SV, i¡ue no está la falta, para no ser oración mental, en 
tener cerrada la boca, si, hablando, estoy enteramente viendo que hablo con 
Dios, con más advertencia que en las palabras que digo. [ Sta. Teresa. O/- 
mino de Perfección. Cap. XXXVI.\ — No digo que traigas dijes ni galas, ni que 
siendo juez te vistas como soldado ; sino que te adornes con el hábito que tu oficio 
requiere. — (Cervantes. Quijote: Seg. Parí. Cap. JJ). — Y bien veo que no tiene la 
culpa, sino que, como quiso el Señor que ahí tuviese tantos trabajos, y eso me die- 
ra alivios, ordenaba se quitase. — ^Sta Teresa. Cartas. LXXVIJ). — Domiciano, no 
sólo prohibió en Italia las nuevas plantaciones, sino que mandó descepar la mitad de 
las viñas por todo el imperio. — [Jovellanos. I.ey Agraria). — Homero no sola- 
mente describe con viveza los lugares de la escena por exigirlo así las necesi- 
dades de la acción, sino que atesora en sus descripciones todos los conocimien- 
tos geográficos de su patria. — [Coll y Vehí. Elem. de IJt. Pág. 2y6.'\ — Puede 
ocurrir (en los discursos pronunciados) que no baste ilustrar y amplificar un 
concepto, sino que íambit'n sea preciso volver á el después de haberlo dejado. — 
(Coll y Vehí. lilem.' de L'it. Pág. /óg.) — (Ella no sólo olvidó tanta nobleza, sino 
también todos sus deberes y juramentos. — (José María Manrique. /j)s dos Dia- 
maníes, Ací. JIL Esc. VIII.) 

232: ''Para suponer que sí, es que se acude á 
aquella interpretación forzada, '* leo en unos Estudios 
lustárico-politicos, de autor que se ufana de literato y 
^entendido crítico ; y el mismo autor dice en otro lugar: 
^ Por eso es que ahora mismo á la vuelta de más de 
^iez y nueve centurias se están » reconstruyendo histo- 
rias antiguas. '' Otro empingorotado crítico y perío- 



PAKTÍCII.AS. ARTÍCl LOS V rkUNOMBRK.S 6l 

dista dice : ** Por eso es qiie las repúblicas no se impro- 
visan, y que algunas sociedades presentan el fenómeno 
desagradable de leyes que no se cumplen. " Tan inco- 
rrecto lenguaje lo emplean otros escritores más y el 
común de la gente, que, como es de tabla, andan á 
las bonicas en mateiia de idioma, y un bledo se les da^ 
porque ojos hay que de légañas se pagan. ¿ Qué tra- 
bajo les costaría suprimir el es que, ó de no, repetir la 
l>reposición é intercalar el neutro loy diciendo : Para 
suponer que sí es para lo que: por eso es por lo que etc., 
y por lo que algunas sociedades, etc. ? Hablaré de 
estos errores del q7ie en los números que siguen. 

233. La verdad es que nada hay en el idioma 
castellano tan ocasionado á errores c(Mno la partícula 
que, y más en construcción con el verbo ser. Común 
es ya decir : Entonces fué que lo vi: Por esto es que 
lo digo; En el paseo de la Independencia es que está el 
tijrre; Fué á caballo que se presentó. De w/ es que ü\ 
habla; en lugar de decir correctamente : Entonces fue 
citando lo vi; Por esto es por lo que lo dig;o: En el paseo 
de la Independencia es donde está el tioTc, ó en el qnc 
está el ti ore; Fué á caballo como se presenté^; De nú es 
de quien í\ habla; y todavía mejor, si no hay precisión 
de recalcar sobre un antecedente : Entonces lo vi; Por 
esto lo dio'o; El tigre está en el paseo de la Indepen- 
dencia; Se presentirá caballo; U, habla de mí; porque 
tales oraciones y locuciones responden respectivamente 
á las preguntas ¿Porqué? ¿ Cuándo *" 3 í^ónde? ¿Cómo? 
¿De quién? ..¿ g ^ 

2 ^4. Debe tenerse pres ', *' * *'^cie cuando se trata 

o'T r Q 'grano 

de lugar deben emplearse kj.í^ ,.^:'bios de lugar como 



62 CAPÍTULO III 

correlativos, ó frases complementarias que correspondan 
á las principales, y nó el relativo sólo : 

Allí se descubre la ciudad, castillo ó fortaleza donde debe de estar algún 
caballero oprimido, ó alguna reina, infanta j princesa mal parada. — Cervantes. 
Quijote, Seg, Parí, Cap. XX/X.J — Voy á Avila, y el camino por Medina, 
4 donde no creo me dcterné sino un día ú dos. — Sla Teresa. Cartas. LIV). — 
Haciendo otro fuerte para guardia del, delante de Emerique, adonde pasó el 
Cardenal, el Almirante y to<la la Corte.— Coloma. Las guerras de ios Esta- 
dos Bajos). — Con esto, y con lo que hallaban los soldados en ios lugares por 
donde iban, estuvo el tampo bien proveído. — Mármol. Rebelión y Castigo de 
los Moriscos de Granada). — Allí fué donde se dio la batalla. — Baralt. Jlis- 
toria de Venezuela). — Estos lugares son ¿"w los que debe meditar el historiador. — 
Eduardo Calcaño. Disíursos). — El templo de la gloria no está en un valle 
ameno, ni en vega deliciosa; sino en la cumbre de un monte J donde se sube 
por ásperos senderos entre abrojos y espinas. — Gracián.) 

235. Cuando se trata de tiempo se emplean adver- 
bios de tie7npOy ó estos con frases complementarias que 
reproduzcan la idea de él : 

En tiempo en que las cosas habían menester amor, poder é ingenio, les 
enviaban para gobernarlas un hombre que para quererlos era extranjero, para 
castigarlos incapaz, y para regirlos falto de experiencia. — Meló. Guerra de 
Cataluña, JJb. II. 61).— Entonces fué cuando f\ aspecto de la miseria, volan- 
do sobre los campos iucultos, sobre los talleres desiertos y sobre los pueblos 
desamparados, difundió por todas partes el horror y la lástima. — Jovellanos. 
— Ley Agraria). — Entonces renació el aprecio de las letras, y la legislación, 
reconciliada con la sabiduría, se apresuró á multiplicar los institutos de ense- 
ñanza pública. — Jovellanos. Ley Agraria). — Entonces y pues, será grande esta 
opinión del príncipe en sus reinos cuando gobernase bien las artes de la pa/ 
y de la guerra. — Saavedra Fajardo. Razén de Estado del Rey Don Eernau- 
do, g X), — En aquellos tristes tiempos en que los ciudadanos se veían como 
forzados á reunir sus fuerzas, etc. — Jovellanos. Ley Agraria). — Entonces fué 
cuando empezó Robinson á comunicar á Domingo el plan de operaciones que 
había formado. — ^Tomás de In3j«g. El Xuevo Robinson. Tarde Vigésima sexta.) 
— Sin pensar en que entonce. '^^ balmente cuando más podía necesitarlos. — 
Tomás de Iriarte. Robinso* koj cuando Venezuela, celosa de que su 

hijo baya alcanzado todos sub triunfos en tierra extraña, da en esta fiesta de 



PARTÍCULAS, ARTÍCULOS V PRONOMBRES 63 

amor materno, nna ÍDolvidable rival á todas las ocasiones de Ayacucho. — 
Pedro 'Arismendi Brito. Panfgfricü de Sucre). 

236. Las relaciones de modo requieren asimismo 
ó adverbios de modo ó frases complementarias que los 
representen : 

¡Oh si me vieras hermano ccmo estoy placer habrías! — Fernando de Ro- 
jas. La CehstiMa). — Eo mil vidas de las vuestras no acabaréis de entender 
^m^ merece ser tratado este Seffor. — Santa Teresa. Caminú de Perfeicién. 
•Cap. XXXVII). — Andaba ' buscando c^mo se podiése matar. — D. Sancho el 
Bravo. Castigos i Documentos. Oip. LXXIX).'~'?or último, luche Vuestra 
Alteza con la naturaleza, y si puede decirse así, obligúela á ayudar los esfuer- 
zas del interés individual, ó por lo menos á no frustrarlos. Así es como Vues- 
tra Alteza podrá coronar la grande empresa en que trabaja tanto tiempo ha ; 
asi es r^OT^ corresponderá á la expectación pública, y como llenará aquella ínti- 
ma y piadosa coafianza que la nación tiene y ha tenido siempre en su celo 
y sabiduría. — JovcUanos. Ley Agraria). — Asi es como el número dual es una 
propiedad exclusiva del griego; así es^ finalmente, como los ingleses no han 
admitido, ni el número, ni el género en sus adjetivos. — José Joaquín de Mora. 
Discurso). — Fueron martirizados diez y siete mil cristianos con diversos géneros 
4le tormentos, como se escribe en las historias eclesiásticas. — Granada. Del 
Símbolo déla Fe. Parí. K g IV). — Así es como se conjuga esta clase de ver- 
bos. — ^Joi^ González Rodil. Gramática) . 

237. Las relaciones de causa piden ó conjuncio- 
nes causales simplemente, ó estas con complementos 
que reproduzcan el concepto que se quiere expresar. 

Per eso á todas las personas que os trataren, hermanas, habiendo dispo- 
posidón y alguna amistad, procurará quitarlas el miedo de comenzar tan gran 
bien.— Sta. Teresa. Camitw de Perfeccián. Cap. XX^II),—Por esto fué for- 
zoso á teda nuestra gente caminar retirándose de la mar. — (Mendoza. Comen- 
tarios délas guerras de loz Países- Bajos. Cap. XII). — /Vr A» ^«r envío á vuestra 
paternidad esa carta ^j /cr ^j¿> de Salamanca. — Sta. Teresa. Cartas. \CIX). — 
La razón es porqut las primeras no representan por lo común más capital que 
«1 de la tierra ni más trabajo qne el del cultivo que las produce. — Jovellanos. 
Ley Agraria). — V así determinó sembrar de esta simiente la mayor parte de su 
campo, porque nunca le ¡faltase sufidente ^grano que panadear. — ^Tornas de 
Iriarte. El Nuez^o Robinsou. Tarde Vigésima sexta). — Pero precisamente /<?r- 



64 CAPÍTULO III " 

qu¿ el espíritu humano está hecho así, que no puede concebir acontecimientos 
sin causa, es por h que la concepción de causa es universal y necesaria. — Nú- 
Hez de Arenas. Psicología. II.) 

238. Lo mismo acontece en las oraciones cons- 
truidas con el verbo ser y una preposición, como, 
por ejemplo : ''A Pedro es á quien amo ;" ** Con U, es cotí 
quien deseo hablar '*; ''De U. era d€ quien me hablaba"; 
Por U. ^s por qíiien lo hago"; PorXzAxoxi {w(tporlo que 
lo condenaron "; *' Contra ésa orden es castra leu que me 
rebeld\ etc ; ó mejor: *'Amo á Pedro"; "Deseo hablar con 
U." "De U. me hablaba"; " Lo hago por U."; " Por la- 
drón lo condenaron"; "Me rebelo contra esa orden". 
Pues decir: "A Pedro es qíie amo"; "P.e U. era que me 
hablaba"; "Por ladrón fué ^í^¿? lo condenaron"; "Con- 
tra esa orden es que me rebelo", no es castellano 
sino puro barbarismo que á cada paso nos quebranta 
los oídos. 

por el temor <Je un mal futuro es por lo que no cedemos al deseo del 
momento. — NuTíez de Arenas. Moral y Tcolo;^(a racional. Cap. XXIT ) 



'> 1( 



239. Es singularidad de la lengua que, teniendo 
el vocablo entonces la significación de en tal caso, siendo 
ash y el verbo ser la de acontecer, suceder, no se pue- 
da decir entonces fué que, sino entonces fué cuando- 
(relación de tiempo), ó entonces fué porque (relación 
de causa): 

''Ento7ices fué por que U, no quiso darle el dinero, 
por lo que él lo injurió", Oración causal esta, distinta 
de la temporal que sigue: Fíié entonce^ cua7ido,\J. 
no quiso darle el dinero, y él le injurió". No ocurre 
esto con otros adverbios cuando ser' significa acon- 
tecer: 



PARTÍCUÍ.AS, ARTÍCULOS Y PRONOMBRES 65 

/ Cuantió stnf i/tfr juieda, 
I.ibrtí (lesta j)risión volar al cielo, 
Felij>e, y en la rueda 
Que huye más del suelo 
Contemplar Ta verdad pura sin duelo ? 

Fray Luis de León. .-/ lulipc Rvfz. 

Singular es asimismo lo que sucede con las voces 
día, mo77icnto, lugar, tiempo, etc, ya cuando se las em- 
plea en sus acepciones de ocasión ó ácpic?ito, ya cuando 
al verbo ser se le da la anticuada de existir ó haber] 
que en tales casos puede elidirse la preposición que 
debe acompañar al relativo : ( i ) 

'I'it'inpo s<'rá </it,' á Merion coiio/.ca;i 
V á Diomedea, más fuerte que su padre. 

Leandro Kernánde/ de Moralín. Prof.ifti de Xereo. 

Ahora es tiempo^ Kulerpe, (///e templemos 
El arco y cuerdas, y de nuestro canto 

Se oiga la vo/ por todo el hemisferio. 

Lu/.án. A In Cont/ifÍY,(n de OrAn. 



(I) Esta elisit'm de la pre]>osición rjue dehe aconij)anar al relativo ocurre 
asimismo en inglés, pero s«)lo cuando se emplea el pronombre ///r//, y no porque 
stí haga uso de \\\\ galicismo, sino porque es rc^la general del inglés que á 
thút no le preceda preposición ó verbo ¡nme«iiatamente. Se dic»í to leltofii^ to 
7i*/:it/iy y aun w/iie/t sólo, pero nunca se puede decir to (hiil ni for that. En el 
lenguaje familiar se calla á las veces el relativo, mas únicamonlo en el caso ob- 
jetivo; en el nominativo es impr(»pio, y sólo en versóse ix:rmile y se ha puesto 
en práctica : 

Jn this '//..• Gihi directa-, in titat ^ti.\ niiit!. Pope. 

El inglés tienj también construcciones anómalas: cuando el pr(mo:ubrf //, 
e* de carácter indefinido y va aconqianado de otríi en el mismo gétu:r«», j»ú- 
rat-ro y persona, s¿ hace conc»>rdar el relativo con el último, y tío con el pri- 
mero: y/ is uoí J tlitit imre done it. En algo S'¿ aparta esto de lo que ha 
atlrmado tal cual escritor his})ano-americano. 

Véase T/ie En^^iisii Gnif/ii/i<ir of WiHioni Cohbett. Syní,; e, ns reiaíin:^ to 
prowuns ; y 'Ilie Insti tutes of /i/\^ii.\/: C¡rtinnn(it\ i>y Gooid Bro-on. l\irt. IIJ'' 
Syfi'ax. 



66 CAPÍTULO III 

Así el Espíritu Santo (que es el autor de la ley de gracia) viniese e¡ mis- 
mo día que fué dada la ley de scriptura (que era el día de la Pentecostés) 
porque en el mismo dfa ijne se dio la una ley se diese la otra. — Granada. Del 
Sfmboh de la Fe. Part. IV. Cap. VIIL] — En este tiempo, que los catala- 
nes andaban llenos de tantos temores y esperanzas, ya Andrónico y Miguel 
trazaban de qué manera podían hacer un castigo señalado en ellos. — Moneada. 
. Kxpedicién de los catalanes y anit^oneses contra turcos y grietaos. 

Unas detrás de otras (las hormigas) hapen recuas, 
Y llevan su comida para el tiempo 
Que no puedan buscarla. 

Quevedo y Villegas. Doctrina de Phocilides. 

240. En la misma significación de oportunidad, 
ocasión, coyuntura, tiempo, precedido de la preposición 
a (ó al\ se construye con que, formando asi un modo 
adverbial : 

Y hallándose en Alemania al tiempo que el gran turco venía sobre ella, 
mal proveído de dinero para resistille, no quieso obligarse á la empresa. — Hur- 
lado de Mendo/.a. Guerra de Granada. Lib. //.] — Y volvió en su acuerdo 
la irr¡tal)le señorita, á tiempo que se deshacían tocando á fuego las campanas 
de la parroquia. — Hartzenbusch. Ju^s dos Bofetones. Seg. Part. 

Siendo este un modo adverbial, que tiene la au- 
toridad de los buenos escritores antiguos y modernos, 
no debe imitarse la presunción descaminada que revela 
el siguiente pasaje de un discurso publicado no ha mucho: 
''No puede menos que felicitar al Gobierno de la Re- 
pública por actos como este, con el cual, y á tiempo 
eji gtce se pregona la gloria de un héroe cuyo nom- 
bre está escrito en el libro de oro de los bienhechores 
de la humanidad, se enaltece, si cabe, la majestad de 
las instituciones democráticas." Por todo lo dicho acerca 
de la partícula que, tampoco deben imitarse construc- 
ciones antigramaticales como las siguientes, aunque de 
tan ilustres escritores : 

Había en la ciudad de Burgos una san/a viuda, llamada Catalina de To- 
losa, natural de Vizcaya, que en decir sns virtudes me pudiera alargar mucho. 



PARTÍCULAS, ARTÍCULOS V PRONOMBRES 67 

Santa Teresa. Uhro lU las Fundaciones. Cap, XXXI). — Por tcxlas las ciiula- 
íles i¡ue pasaba recibía los honores y aplausos que nacían de la estimación <le 
sus virtudes y talentos. — Quintana. — /i7 Príncipe de llana. 

Respecto del ejemplo de Sta. Teresa debo observar que si bien parece 
elidido el pronombre //// (A// y //í') y ñola prei^osición de {tic t/uc, de ¡a ,u(j/,de 
í/uien), la partícula (/tfe tenía, como se ve en escritores antiguos, un uso algo 
diverso del nuestro. El desconocer esto extravió á Bello, |X)r ejemplo, al tratar 
del siguiente pasaje de Sta. Teresa, apasionada por *los arcaísmos : **Se me 
hace escrúpulo grande poner ó quitar una sola sílaba í/;/¿' sea.*' Que \íot nun.jne, 
oficio que hacía el que^ como puede verse en el texto y glosario de homlires de 
letras antiguos : 

Que tanto yo prometo bien lo puedo complir. 
Se Dios me dier uida no lo cuydo fallir, 
Se yo esto complir non quiero al dezir 
Qual muerte tu moriste non me faga Dios morir. 

El Libro de Alexandre. 1623. 

Aunque tanto prometo^ etc. Del mismo modo se le daba á que valor de 
pronombre relativo precedido de preposición, de lo que conservamos vestigios en 
las frases ya citadas el tiempo que^ el día que^ en la noche que^ etc. Así dice el 
rey Don Sancho el Bravo en Cas tingos c Documentos y Cap. LII: "Todos los bie- 
nes del mundo son en la cordura, é jxDr eso es muy presciado don el que Dios 
da al hombre que lo quiere dar." De aquí el arcaísmo de Sta. Teresa, y el 
siguiente de Jovellanos : 

Y qué, por que los miras humillados 
¿Te parece que puede su silencio 
Sosegar mi inquietud? No; los vasallos 
Que .sojuzga el derecho de la guerra, 
A su primer gobierno aficionados, 
Idolatran la sangre de los reyes 
Que les daban la ley. 

Pelayo. Act. Prim. Esc. ///. 

Cuanto á la locución de Quintana, por las ciitdtulcs que pasaha^ [/<■/• las 
cuales, por donde^^ no tiene di.sculpa; y ó confundió á pasar con atraiwuir^ ó 
quisíj imitar á Cervantes en este pasaje: El dijo que iba escrita en un übro de 
memoria, y que era orden de su seHor que la hiciese trasladar en papel en el 
primer lugar que lle<^ase. — Quijote. Part. Prim. Cap. XX í'/]. — Pero el caso 
es distinto y no digno de imitación hoy, jiorque ahí Cervantes no hizo más 
que elidir la preposición a, [á que, al cual^ por á donde] como ent ¡nces se 
estilaba. 



68 CAPÍTULO III 

241. Qtti\ se emplea correctamente por pues iy 
porque ó para que, pero sólo en el oficio de conjun- 
ción causal ó final : 

En !k'¿;ando se metió uniese redro dentro del [del retaJ)lo), que era el que 
ha. lía de manejar las figuras del artificio. — Cervantes. Quijote. Parí. .SV;^ 
í''p. XX/'). — No digas Masfeniias contra aquella encantadora señora, (¡ue de 
su .1-sgracia y desventura ^o solo tengo la cul|xi. — Cervantes. Quijote. .S'f.;;,^ Part. 
('//. X/). — Así es la verdad, respondió Sancho, i)ero fue cuando muchacho; 
tjit despi'cs algo h'Mnhrecillo, gansos fueron lo- que guardé, que no puercos. — 
(Vrvantes. Quijote. S. ^. Pai-t. Cnp. X/,//>/. —Hombre, vuélvele á la cocina, 
qu-' despnóí: comerás, que el cocinero no ha de comer antes de dar la comida. 
—I Alian. GuinnUt de Alfanuhe. Parte II. I. ib. //. Cnp. V. 
Vencido el primer paso, ya no puedo 
Volv¿r atrás, que un público desaire. 
Cuando estoy á la frente del CJobierno 
'iVi-dría muy fatales consecuencias. 

Jovellanos. Pelayo. Act. Se-. Ks(. III. 
No favorezcas 
Ni hagas bien al malo, que es lo mismo 
Que sembrar en la mar ó en la arena. 

Quevedo. Doctrina de PliOiHitles. 
No consientas guedejas en tus hijos. 
Ni crespa cabellera ni enrizada. 
Que no es cosa decente tle h)S hombres 
Por ser ornato propio de mujeres. 

Quevedo. Doctrina de PJiocilides. 

242. Cuando las oraciones son deductivas ó silo- 
í^isticas, aunque sean construidas con el verbo ser, se 
emplea correctamente la partícula que, signifique ó no- 
pjrqitc; y así se dice : es que, asi es que, es así que, 
imitil es que, en vauo es que, por ele^Jiás es qice, 
eierto es que, ele aquí es que, ahora que, etc. : 

Cómo no serán ciegas? V es que, como no ¡xmen término á su mala codi- 
cia, vienen á dar en licencia desverg(mz.ada. — Fray Luis de I^íón. ím Perfecta 
Casada. ^ XII). — ^Tradición es que, entre otras cosas, envió San Gregorio a San 
Leantlro una imagen de madera de nuestra Señora. — Saavedra Fajardo. Coro- 



PAkTÍCLLAS, AKTÍCl'LOS V l»k( )N( íMHRKS 69 

fia Gótiuí. Cap. X/'). — Pur esa trova, dijo Sancho, ne se ])ue(le ^al»vr nr<la. 
si ya no fs t/ttf jxir ese hilo que eslá ahí se saque el »)vill») de t<.<lo. — C'ervan- 
tes. Quijote. P. P, Cnf*. XX///).----/v/ í///.', oh Sancho, este barco csiá p.u'sto 
aquí para el mismo efecto.- Cervantes. (Jt/ijc/t-. .SV;^ /*. (\j/>. XXIX). — A^.^ra 
fjutf Dios me abrió los ojos jiara ver la luz <le la verdad, veo má'í c^Ta la 
falsedad y el engano en que he vivido.- (íranada. /A/ Síinholo tie ia /'<•. /'. 
//'. Cap. \X//. /^//f/</;'(' /.-~J.o (í que iiiáh .se debe atender en Iíkios 1<»s C'on 
sejos, t'S (pie el superior que pro|X)ne no relate de tal suerte lo que trata que 
descuV)ra su voluntad en la relación. (l)--Melo. Pcifíim Militr.r. Av. X/'). — 
/;// lo t¡ut' no se duda es que los sobladtis y toda la provincia estaban ^:^K^ los 
ánimos muy ajenos de Vesj^asiano. — Cobmia. Uistorin'n. JAI». JV).-~Di. aquí 
ei (/t/d en la imputación de tan hetliondos delitos, es mucho más de admirar 
la loq^e necedad que la malijjna osadía de nuestros calumniadores. — Jovellanos. 
Mtinoria cu defensa de ia Junta Centrai . — Pero /j ottt atpií nos pone niay(>r 
admiración es que para todas estas cosas susodichas, y para otras semejantes, 
y para cada una de ellas en })articular, de tal manera sirve este misterio 
como si para ella sola se ordenara. — Granada. Del .Símbolo. Parí. I'. Cap. 
Xy/Í.) — Preparóse á marchar con rapidez, y sin embara/os. Así fui* «v/t en 
viando á Kigueras la artillería, repartió á sus soldados víveres para cuatro 
días, etc. — Conde de Toreno. Historia del Levaníamienío, i^uerra y re:o!uiit'n 
de íispaña. Lili. Séptimo. \ — .Ahora que sabe esta señora el capricho que tengo, 
me va á costar un ojo de la cara la casita dichosa. — Ilart/enbusch. La Vi- 
sionaria. Aei. /. Jise. IJI). — Kl de esta parroquia es casado, como lo ¡per- 
mite el rito anglicano, tiene siete hijos y su esposa á quien mantener con una 
miserable renta; así es que tiemp) le falta para atender á su casa. — Fermín 
Toro. Ij)s Mártires. l\ 

243. Conviene observar que cuando la locución 
por dónde constituye una frase adverbial, y se refiere, 
no á lugar, sino á causa, motivo, razón, se puede cons- 
truir con que. — V^éase claro en este terceto, cuyo autor 
no se me acuerda : 

E ignoro en mi funesto desvarío 
Por dónde fu t^ que el corazón cuitado 
Pudo ofender tu gloria, señor mí(». 

244. Es indudable que la mayor parte de las 



(i) Opino que en esta oración, á pesar de ser ella correcta por couf.r- 
marse con la regla, es preferible la ripnxlucció:! íle la preposición. — 



/O CAPITULO III 

construcciones incorrectas en que entra la partícula qíic, 
son afrancesadas, sin que falten tomadas del italiana 
ó del inglés; pero debe confesarse que algunas se ori- 
ginan de la corrupción del latín, y otras, aunque seme- 
jantes á las francesas, de errónea imitación de formas 
correctas nuestras, cuando no de elipsis ó de la con- 
fusión del relativo con la conjunción. En el castellano 
antiguo, y aun en el de los tiempos de Cervantes, se 
encuentran, como se ha visto, usos peregrinos que indu- 
cen á error. En el bajo latín y en dialectos de España se 
ven testimonios de errores semejantes, y aun hay en la 
lengua de oc ciertas formas más conformes con las cas- 
tellanas que con las del francés moderno; por ejemplo : 
Qc costo acó :^ que hoy expresa el trances : Combicii cela 
coíléC't-il/ Por el contrario, decían Qa?L li seres, donde 
hoy Tandis qnc V07ÍS anrcz (la inain d la pdte), y no 
qiiand V071S y serez, precisamente por no tratarse de un lu- 
gar á donde se debe ir, sino de una cosa que hay que ha- 
cer. Y nosotros decimos como los Icmosinos : Cuando 
tengáis la pia?io C7i la masa. Así se decía Q * avez póou:* 
donde hoy Ponrqíwi aves vous peiir? 

245. El castellano se formó por corrupción, y no 
por un procedimiento regular. Nuestro que viene sin 
duda del latín qtd, qtuc, qttod, y si estas formas cuya 
identidad no puede desconocerse se traducen por que, 
para qne, conqne, para, porque, según 1^1 caso, y 
hasta de donde [Nec qui hoc mihi eveniat, scio. Te rene ¿o); 
y si la forma cnvi, com, equivale también á que, en 
que (Paucis post diebus enm .... Veniet tempus cn7n .... 
Multi anni sunt cuvi) ; y si el adverbio tune ó tnm-ce, 
entonces, así como significa por tal época, significa tam- 
bién en tal caso, y se construía con qu7tm, que se tra- 



PARTÍCULAS, artículos V I'ROXOMHRES 7 I 

duce por cuando, por sino y por e7i qué (Soepelegit 
flores, et hmc queque forte legebat, Qun7n puerum 
vidit. — Ovidio), ¿por qué extrañar ciertas tormas corrup- 
tas comunes á los pueblos neo-latinos, como algunas 
de las que hemos indicado, cuando el pueblo no podía 
darse cuenta de las delicadas y múltiples relaciones 
gramaticales de adverbios, relativos y conjunciones, y 
debía ^guiarse naturalmente por el oído? Luego venía 
el ya comprobado gusto de los escritores por el empleo 
de elipsis que daban origen á construcciones pecami- 
nosas, que no siempre son fáciles de poner en su lugar; 
y asimismo el valor de la partícula qtic, que como 
he dicho, ya significaba aunque, ya cuan ó cuanto, 
ora ya, ora el Cíial, la cual, al cual, á quien, etc., y 
que aun al mismo Bello, tan sabio y sagaz, ofuscó 
en aquel ejemplo de Cervantes: "Salióle á recibir 
con los brazos abiertos su señor, y encerráronse los 
dos en su aposento, donde tuvieron otro coloquio, que 
no le hace ventaja el pasado ; " donde el que está sen- 
cillamente por al cual, según uso antiguo, y nó por el 
afrancesado tal que, 

246. Cuanto á si el que es relativo ó es conjun- 
ción en este ó en aquel caso, debe sentarse, para no 
dificultar el estudio de la gramática, una regla sencilla; 
y es que es relativo cuando tiene el sentido de el cual, 
la cual, los cuales, las cuales, aunque sustituido por 
estos no resultare enteramente correcta la oración ; y 
conjunción cuando tiene por oficio enlazar pensamien- 
tos ó los términos .de una comparación, casos en los 
cuales no traduce esta partícula el sentido de el cual, 
la cual, los cuales, las cuales, 

247. No pocos gramáticos establecen que la par- 



72 CAPITULO III 

tí Cilla qíie es pronombre relativo cuando va detrás de 
un sustantivo, al cual se refiere. Tal regla es em- 
pírica. En el siguiente ejemplo : 

Después de esto propuso César que se recibiese una virgen en lugar de 
f)ccia. — Colonia. J.os Anales. Lih, II. 

Qué es el que señalado ? Según la regla de los 
indicados gramáticos es relativo porque va detrás del 
sustantivo César, y aun parece que se refiere á. él, que 
es el antecedente y el que propone. Pero es conjun- 
ción, porque no se refiere á César, ni es sujeto del 
verbo recibir, ni su posición es obligada ; y todo ello 
se comprueba dándole otro giro á la oración : '' César 
propuso después de esto qne en lugar de Occia se re- 
cibiese una virgen. *' 

248. De igual modo sientan los mismos maestros 
que la partícula que es conjunción ** cuando va detrás 
de un verbo y lo enlaza, con otro. '* Es otra regla 
empírica : 

Mas decidme que es eso de ínsulas: que no lo entiendo. — Cervantes. Qui- 
jote. Prim, Part. Cap. LII. 

El q7ie enlaza ahí dos verbos, llena las condiciones 
de tal regla; y no obstante, es relativo, porque su sig- 
nificación es qué cosa, cuál cosa; '' dime qué (cosa) es 
eso de ínsulas. '* 

249. De seguro que cuando se abandonen las 
disquisiciones metafísicas respecto de las partes grama- 
ticales, y se establezcan reglas claras y sencillas al 
alcance de todas las inteligencias, se hablará y escribirá 
el castellano con mayor propiedad, y nos veremos libres 
de gran número de errores como los que hoy lamen 
tamos, ya que la profesión de escritor público está 



TARTICULAS, AKTU ILOS V rRONoMKKKS 73 

desgraciadamente entre nosotros á merced de {\u\v.n 
quiera, como si fuera lo mismo que botar basura. 

250. Por la regla qu(í he sentado se ve (juc 
la partícula ¿/tic construida con el adjetivo sustantivado 
oíro tiene 'diverso valor según el caso, y ya es relativo, 
ya conjunción. Si se dice : quiero daj^/o d otro que no 
tú, el qtic es relativo porque hay una elipsis : seas, y 
el que se resuelve por el euaL estoes, que no seas tú, 
el cual no seas /;?, Si se dice quiero darlo a otro, que 
no á ti, el que es conjunción por que no puede tradu- 
cirse por el eiial ni suplir correctamente eli[)s¡s ninguna 
sin que resulte un punible disparate gramatical : 
el que está por la conjunción ^'.- á oti'o y no á ti. Si 
se dice : 710 quiero clatle otro que ese, el que es con- 
junción por los mismos motivos, y porque sólo puede 
traducirse por sino. Tales usos, por otra parte, son 
muy correctos, por más que en Venezuela y en otras 
partes hayan querido tacharlos. Véanse algunas lec- 
ciones : 

Donde esjxjraba ganar fama de hal>er aumentado su ejcrciln, no hi/o oím 
'osti t/iít' mostrar cnán deshechas y flacas estábanlas legiones.— -Colonia, /.its 
Autut's IJb. -V7').— Porque aquí no parece que se busca ni se ])retende oíra 
cosa í/z/í- Dios.— (5 ranada Gafa </«• Pcuudorcs. J.ih. //. Cap. .VÍV/. i$ /". ) — 
"Se prelentle que la subitla de las tierras no tiene otro oriii^en t/iu la codicia 
de los propietarios. —Jovellanos. Liy Aloraría J) — Algunos Estados no usan t>íro 
rol t¡iu'M\\ certificado que expresa el número de la olicialidad y tripulación.- -Helio. 
Der. Inti'rn. I\S. Cap. /'///., //.)— ¿ Con que si U. se inclina á oí) o tjttc su 
prim > lieii¿ que sacrificar las conveniencias delara»>r? — Ilart/.cnbusch. /.a Coj<iy 
ti Enro^^iiío Att. ///. /Csi. /'//.)- -V lo fuera sin duda < // /V;v í/m »;/ él. — Quin- 
tana, ¡fistoria. A7 Cid. 

251. Pedantes hay que llamados por periódicos 
sin discernin\¡ento maestros y sabios, y persuadidos, 
por supuesto, de que lo son, dicen: ^'En tanto en 
que eso no suceda"; ''Al 7nodo como U. lo dice"; 



74 CAPITULO III 

extraviando así el lenguaje de los que les oyen ha- 
blar ó leen sus escritos. Barbarismos imperdonables 
son, porque al modo que y en tanto qite es como debe 
decirse. Estos son modos adverbiales, por lo que no 
admiten alteración. El primero significa eomo, y el 
segundo mientras. He aquí ejemplos correctos del 
uno y del otro : 

Eran espadas largas que se esgrimían á dos manos, al minio que se mane- 
jan nuestros montantes. — Solis. Conquista ac J////(\>.) — /íu ¿anio que esto pa- 
saba, el General por mandado del r?iy hal)ía ido con grande ejército á hacer 
guerra á los soll(.»s. Lazarillo de Torines, .V:;'*. Part. Cap. XIIJ. 

252. Baralt, en su Diccionario de Galicismos, cen- 
sura las frases otro que el, otro qne tú, de que he 
presentado ejemplos de excelentes autores, y se funda 
sin duda en que el francés dice, por ejemplo: Un 
antre qne hii ne parlerait pas ; pero la frase castellana, 
como ya sé ha visto, es elíptica, y muy usada desde 
los tiempos más antiguos por los mejores escritores. 

253. Del mismo modo censura Baralt la frase de 
Cervantes: ''Las cosas, buenas ó malas que sean, no 
vienen acaso," donde loque hay es otra elipsis: ''por 
buenas ó malas que sean ;" y censura la de Santa Te- 
resa, de que ya he hablado: "Se me hace escrúpulo grande 
(en esto que escribo) poner ó quitar una sola sílaba 
que sea'*, donde, como ya dije, el que está en la sig- 
nificación arcaica de aunque, 

254. Afrancesado, en verdad, resulta asimismo, 
aquel pasaje de Fray Luis de León, conviene á saber: 
'•La tradición es asi necesaria qne la escritura, " donde 
no hay en realidad sino un arcaísmo, que se advierte 
en otros autores : el del empleo de a$í en la antigua 
significación de igualmente. Lo que en este y en los 
anteriores casos procedía era explicar el origen de la 



partículas, artículos V PRONOMHRKs 75 

singularidad de tales frases, el arcaísmo y la elipsis, 
y recomendar que hoy no se imitasen tales giros y 
formas ; pero no el afirmar de plano el afrancesamiento 
de Fray Luis de León, de Cervantes y de Sta. Teresa, 
con pecados que ya no serian veniales, como que tocan 
á la gramática. 

255. Otras varias elipsis acompañan al qitc, como 
para dar á la expresión mayor viveza y elegan- 
cia, V. g. : 

I>icieml() tíi»» ) el alcaide 
Lu llevaron á Granada, 

V siendo ouvístí) ante el rey 
La sentencia le fué dada. 
Que le corten la cahvíza 

Y la lleven al Alhambra; 
Se ejec'.it»') la sjntencia 
Así como el rey lo manda. 

Romance morisco. En las Guerras civUcs de Urjuadiu y\t (¡iut*s IVr.z Je 
Hit.:, Part. I. Cap. XVI. 

•Oh juez sin razón ni fundamónlt^I 
Que el conocido error de tu imprudencia 
Vean la ciega fortuna y cie^o viento, 

V el loco mar entienda tu sentencia. 

Hurtado de Mendoza. Soneto Xl'I. 

¡Oh desventurado de mil iQue todo eso era tu halla;:go? — Lope de 
Rueda. Jm Carátula). — Estepa: — V vos, don ladrón, toma vuestra espada. 
— Sie;: — Que no es mía, señor, oue un amigo me la dejó con condición que 
no rillese con ella. — Lope de Rueda. El Rufián Cobarde), — ¡Ohl Jesús mío, 
qué es ver un alma .... caída en pecado. — Sta. Teresa. I.ihro de su Vida, 
Cap. AYA'). — Que me maten si mi seílor no ha vencido á las fieras bestias, 
pues nos llama. — Cervantes. Quijote. St\i;. Part. Cap. XVIJ). — Va\ fin, señora, 
dijo el roto, f<}ué tú eres la hermana Dorotea, la hija del rico Cleonardo? — 
Cervantes. Quijote. Prim. Part. Cap. XX/X. 

¡ Q^f^' putida ser quien me ha dado 

Los más estrechos favores, 

A mi acusación de cera 

V á mi descargo de bronce! 

Ruiz de Alarcón. Las Paredes i^-en, Acf. Se.:. E.:. IX. 



76 CAPÍTULO III 

256. *' Porque no podrá ser Presidente de la Re- 
pública ninguno que no sea venezolano de nacimiento," 
leo en el periódico La Cmisa LiberaL La oración no 
es incorrecta ; pero pudo evitarse el empleo de tantas 
negaciones, usando cualquiera otro giro. En tales 
casos los buenos escritores emplean giros y trasposi- 
ciones muy castellanos y elegantes, qomo en esta lección : 

Ninguno ix)drá ser regente qut' no tenga el grado de licenciado por esta 
universidad. — Jovellanos. Rt'}:^lanu'nto para el Cole^^io de Calatrava). 

De la misma transposición se usa con acierto para 
evitar la repetición de qttc el que 6 qiie aquel que, desa- 
gradables al oído : 

Decían que aquel no quiere concordia y paz, que propone partidas desi- 
guales. — Meló. Guerra de Cataluña. Lih. II., 62J. 

257. No creo, como Baralt, el cual sigue en este 
punto á Garcés (i), que en el siguiente pasaje del 
Quijote de Cervantes : '' No se le ha de dar nada por 
ser gobernador, no que de una ínsula, sino de todo el 
mundo,'' el que^ esté en lugar de sólo, pues por más 
que efectivamente pueda en tal caso reemplazársele 
por él, no hay tal sustitución, sino una simple elipsis : 
** no digo que de una ínsula, sino de todo el mundo/' 
Sentar que el que tiene la significación de sólo es 
extraviar el criterio de los que estudian, y dar así oca- 
sión y motivo á nuevos despropósitos. 

258. Mas qtce sea así, es frase muy común entre 
la gente del pueblo venezolano, cuando trata de repli- 
car á alguna observación, manteniéndose en sus trece. 
Tiénele aversión la gente educada y califícala de vul- 
garidad. No obstante, es frase elíptica de que se 



(i) Vii^or y Ehí^aniia de la I^n¡:^ua Castellana, edición de Kivadeneyra, 
pá-. 242. 



PAKTlC:rLAS, ARTI('l'L(»S V 1»R()N()MHRKS 77 

encuentran ejemplos en autores clásicos: Mas {no im- 
porta) (/uc sea así. Otras veces lleva callada la conjun- 
ción /<?r, '*(Por) más qite U. lo diga, no lo creo,'' y 
tiene la fuerza de aunque: 

Acaba glotón, dijo Don Quijote: ven, iremos a ver estos desjn)sorit)i> j)or 
ver lo que hace el desdeHado Kasilio. Mus i/iw /idi^a lo que quisiere, respondió 
Sancho; no fuera él pohre, y casárase con Quiteria. — Cervantes. QuíjoÍl. Si\^. 
Parí, Cap. XXJ . — ^JuÜo Montano, del orden -senatorio, mas t¡uv tto había aún 
comenzado a' ejercer oficios públicos, acometido acaso en una noche oscura jy)r 
el príncipe, ix>rque haciendo rostro lo rechazó valerosamente, y con(x:iéndole 
depués le pidió jxirdón, como si con aquello le diera en rostro y le ofendiera, 
le for/ó á que se diese la muerte. — Cob^ma. /^is . I na ¡es. IM>. XIII), — No 
dejaba error por censurar ni remedio jKjr indicar, tnas que pava tilo debiese 
enemistarse con la nobleza y hasta con el clero, á que pertenecía. — Adrcrt.tt- 
ña ^ohrc las oh-as del Licenciado Pedro Fernández Xavarrete, 

Sin embargo^ casos he encontrado en los cuales 
no conviene el sentido de annq^ie, ni el de la elipsis 
de no importa, sino otra, como la de digo (mas digo 
que no, mas digo que si), como en este pasaje : 

— El racimo que ofreció 
La tierra ya prometida. 
Esta noche esclarecida 
En apaz he visto yo 

— Mas que //.», 
/'•'/' que ha viucho qui pa.^J. 

— Mas que sí, 
porque ha piho que le 77. 

^(ióngora. Letrillas (>ur leseas. XLIII.) (l) 



(i) El sabio Ciiervu (»'t^erva (pie i)arece que nuestros padres escribían comr> 
hallaban, sin detenerse en asuntos i^ranialicales, y así es la verdad, si nos 
atenemos á ciertas construcciones que hoy Jiadie imitaría, y al abuso de la elip- 
sis y de la síncopa. Del al)uso de elipsis sancionadas por el uso se originan 
algún. is mo<los adverbiales como cada que en la significación de siempre que, 
cada 7\'z que: 

Tú eres avarisia, eres escaso mucho, 
Al tomar te alegras, el dar non lo has ducho, 
Non te f arlaría Duero con el su aguaducho, 
Siempre te fallo mal cada que le escucho. 

Cantares del Arcipreste de Hita. 2j6' 



78 CAPÍTULO III 

259. Baralt tiene por galicismo la expresión no 
sé qtcéy con que se pondera una conmoción, ó gracia, 
ó atractivo que no se sabe explicar, y la tacha de 
tal por creer que es el mismo /e nc sais qtioi ó Un 
je ne sais quoi de los franceses, razón que por pro- 
bar demasiado no prueba nada, supuesto que por tal 
método tendríamos por galicismos muchas otras ex- 
presiones castellanas, como Entrañas htimeafites, Espi- 
ritít intrigante. Llama devorante, Ángulo saliente, Cam- 
po riente. 

El mismo cerco alado 
Que estoy viendo riaiU\ 

Rioja. Silva A las Flores. 

j y cuántas más ! sólo porque el francés dice : Entrailles 
fumantes, Esprit intrigant, Elafnme devorante, An- 
gle saillant, Champ riant. Baralt sólo presenta el 
siguiente ejemplo de Polo de Medina: 

Cierto no sé qué con galas, 
Y una nonada con dijes. 

y ^g^^g^ 9^^ también se halla dicha expresión en 
antiguos romances. Descaminado anduvo el admira- 
ble escritor venezolano en tales afirmaciones, como 
que tal expresión no sólo está conforme con la índo- 
le y carácter de la lengua castellana, sino que es 
filosóficamente natural en cualquier idioma, y aun con 
la forma expresiva 7in no sé qué tiene la autoridad 
de excelentes escritores castellanos. Los siguientes 
ejemplos bastan: 

Que aunque es verdad que á León 
Castiella vive sujeta, 
Es sujeción imperfeta, 
Cada qu¿ tan francos son. 
Mí. reto. Los Jucci's de Casii¡l?i. Jornada Prifii. Es<\ III. 



partículas, artículos V PROXOMÜRKS 79 

Por ver que tiene este caso .///i tto s/ t/u/ áe sombra de aventura.- -Cervan- 
tes. Qujote. Prim. l\irt. Cap. L. ) — Que puesto que han fundado más 
mayorazgos las letras que las armas, todavía llevan un no st* t¡it/ los de las armas 
á los de las letras, con un sí sJ <iué de esplendor que se halla en ellas, que 
los aventaja á todos. — Cervantes. Quijote. Sti;. Part. Cop. XX IV.) — Pero 
no puedo dejar de formar un escrúpulo, y tener al;:;ún tío st* i¡ué de i>jeri/a 
contra Sancho Panza. — Cervantes. QuijoL' Sc-^. J\ní. dtp. XXX//), 

— Dijerónme no sé ifué 
Confusamente, bastante 
A tenerme deseoso 
De escucharos la verdad. 
Ruiz de Alarcón. I^ l'tidad sosp,'i/iosn, Act. Prim. /:.<;-. V/f. 

Decirte podré 
Según en mí no s/ tpté 
Siento después que te ve*), 
Un poco te quiero, Inés. 

Ruiz de Alarcón. J.os Favores del Mundo. .\<í. Frihi. Es., XA 

Pasaba en muda confusión la vida. 
Cuando no sé ((tié sino, 
Qué adversa estrella, qué planeta airado. 
Para mi mal previno 

Que el marqués don Fadrique, ese que al lado 
Vuestro es Atlante fiesta monarquía. 
Me fuese á visitar á instancia mía. 
Ruiz de Alarcón. Ganar nmii^os. Ad. Ifí. Ks . I'. 

El resplandor me abrasa 
De Glicera, que más que mármol lino 
Reluce, y me hace brasa 
Lo esípiivo, dulce della y del divino 
Rostro un no sé «;;// que espira. 
Grande deslizadero á quien le mira 
Fray Luis de León. Oda X/X. I.i-'. ./<• ILr.''io. 

¿No sentiste un olor sabeo, una fra<^ancia aromática, y //;; no >é >.né de 
bueno, qne yo no acierto á dalle nombre?~C'ervantc.<. Qi/iJ-'t-. Pr¡¡:t. Parí. Cap. 
XXXí), — Dijo estas palai^ras, y es})'r<'); pero con un scniMante que, entre las 
sombras de la muerte, dejaba ver //;/ cierfo no sé ^¡ité de lioro y de leni'ole. 
— Padre Isla. El Casamiento por Venganza. 



8o CAPITULO III 

260. A bien que, es conjunción que oradorcillos 
nutístros j^ustan de exhibir como si fuera una mara- 
villa ( lásica. Aunque moderna, tiene la autoridad de 
D. Tomás de Iriarte. de Moratín, de Bretón de los 
Herreros, y de otros escritores esclarecidos por su Inge- 
nio y saber. Desde que Merino Ballesteros, en sus 
notas á la obra de Garcés, la dio por corrupción de la 
clásica Aun bien que, se la ha censurado como incorrecta 
é innecesaria. Innecesaria puede ser, pero incorrecta 
no lo parece. Pésele á Merino Ballesteros, la seme- 
janza con atuí bien que no es suficiente motivo para 
darle tal derivación. Antes bien, parece haberse for- 
mado por analogía con A fe que. Como en A instan- 
cias mías, A empeño tiene, A dicha tengo, en entram- 
bas la a tiene el valor de por; entrambas tienen la 
misma significación ; y entrambas manifiestan la misma 
elipsis: A fe (mía) r/z/d'. A bien {m\6) qtic; esto es» 
por mi fe, por 7)ii bieii. 

261. A las veces se encuentra hoy en escritores 
de Venezuela y de otras repúblicas, y aun de España 
mismo (que el pecado no tiene patria ni lugar), tan 
desacertadamente colocada la conjunción qtic por la con- 
junción pncs, ó tan incorrectamente empleada en lugar 
de la conjunción y, que además de pecar en contra 
de las reglas del lenguaje, hace oscuro el pensamiento. 
Valga de testimonio este ejemplo, que ahora se me 
acuerda, del distinguido poeta mejicano Guillermo 
Prieto, en su poesía intitulada EnsneTws: 

Tiende su ala el pensamiento 
Buscando una sombra amiga, 
V se rinde de fatiga 
En los mares del tormento; 
De pronto florido asiento 



PARTÍCULAS, ARTÍCULOS Y PRONOMBRES 8 1 

Cree que en la orilla aparece, 
Qi/f cuando ya desfallece 
V más se acerca y le alcanza. 
Ve que sa herniosa esperanza 
Es nube que desparece. 

Está ahí tan mal colocado el ^//r, que es imposible 
traducirlo por />7^cs, ni referirlo al sujeto pensamiento, 
como es la mente del poeta. Así como no está por la 
partícula />7íes, tampoco es relativo, porque resultaría 
un despropósito imperdonable. Está empleado eviden- 
temente por la conjunción y, y por lo tanto en contra 
de la gramática y del buen uso. Aunque ni la Gra- 
mática ni el Diccionario autorizan para emplear la con- 
junción fue en vez de la conjunción^', sino precediendo 
á la conjunción 710, ello es necesario en determinadas 
frases, y lugares hay de excelentes escritores que com- 
prueban tal uso. Ojalá, por ejemplo, es vocablo que 
debe ir acompañado de que, expreso ó tácito, para ma- 
nifestar el deseo que envuelve la palabra ; y de este 
modo, si se puede decir : j^ ojalá que suceda, y ojalá 
suceda, nunca se podrá decir y ojalá y suceda, sustitu- 
yendo el que con la y; pero sí se podrá decir : que 
ojalá suceda sustituyendo Xtí y con que, como Larra en 
ei Acto I. de No viás Mostrador, donde dice : *' Con 
Biviana Cartucho me casé, qtie ojalá fuera mentira.*' 

Pero estos casos están muy distantes del que nos 
ocupa, en que no puede trocarse la y por que. Prieto 
debió decir : 

Y cuando ya desfallece. 

262. *'E1 señor pregunta que qué dice usted,'* 
oímos todos á cada paso. Es un uso mal sonante, y 
debe evitarse cuando la frase no sea ponderativa ó 

6 



82 CAPÍTULO III 

admirativa. No obstante, debe consolamos la conside- 
ración de que es muy viejo en el castellano: 

Kntendiógelo un cani^rejo é preijuntóle -// < ¡ue había. — Mochafa. Calila ¿ 
Dyniua. Cap. III). — Quiero preguntar (¡iw quitUí es, con dolor de rai corazón 
^" Quien sois?— -Lope de Rueda. la CanUttla) . — Escribióme pcKO antes que murie- 
se i(Uc f/m''meil¡n ternía. — Sta. Teresa. lihro de su Vida. P. P. Cap. XXXVIII). 
— En esta manera de lenguaje me preguntó ////*• tfuJ buscaba en aquel su jar- 
dín- -Cervantes. Quijott'. Prim. Part. Cap. XIJ). 

\\\\ el ejemplo de Lope de Rueda es un puro 
ripio. En casos como el que sigue de Santa Teresa 
no es censurable, por que le da viveza y expresión á 
la frase : 

No sabía qué liacer, porque había gran vergüenza de ir al confesor con 
eslí), y no i>{)r humilde, sino porque me parece había de burlar de mi, y decir 
tjut y.'// San Pablo para ver cosas del cielo!— Sta Teresa. Libro de su Jlda. 
Pari Prim. Cap. XXXVIII). 

263. No pocos escritores venezolanos contrapo- 
nen á tanto viás y tanto mayor, la frase cuanto que. 
Bello califica tal contraposición de acumulación de re- 
lativos en que no encuentra propiedad ni elegancia, 
y Cuervo califica de colgajo el que; pero la Real Aca- 
demia Española sienta en la última edición de su Gra- 
mática que "siempre que siga al adverbio tanto el de 
comparación más, deben tener por correlativos los vo- 
cablos cuanto que.'' ¿Quién está en lo cierto? Indu- 
dablemente la Real Academia Española, porque se 
trata de una frase comparativa, y la conjunción que es 
el legítimo correlativo del adverbio ?nás, cuando no lo 
es este mismo ó mayor en frases semejantes construi- 
das con tanto y cuanto, legítimos correlativos. Lo que 
acontece es que los buenos escritores castellanos, ha- 
ciendo como en otros casos acertado uso de la elipsis, 
callan, por pura elegancia, ó el cuanto ó el que, ó el 



PARTICCI.AS, artículos V I^KONOMHKKS - 55 

mayor ó el más, como se evidencia por los siguientes 
ejemplos : 

Quedando tanto más notable la infamia de CVj>'.tún, cuanlt) ((juc) sumí. lo 
doctísimo en las leyes divinas y humanas, ñc C'M1>o1ó de afn-Mil:ir 1.» u pula- 
ción pública y la suya. — Coloma. Anales. Lih. I/I). Tero ha;4n el ciclo lo 
que fuere servido, que tanto seré más estimado, si salL;o con lo que pretendo, 
cuanto (que ó más) á mayores jxílijjros me he puesto y//, se pusieron lus caba- 
Wtroa andantes de los j)asados siglos. Cervantes. {\'/ij\'t,\ Priin. l\:;í. C.ip. 
WXr/I/J — La cantidad de las [tierras] que andan en circulación y comercio 
será siempre primer elemento de su valor, y Ifi será ftinfo más, cuanto {que ó 
más) el aprecio que hacen los hombres de esta especie «le rique/.a los inclinará 
siempre á preferirlas á todas las demás. — Jovellanos. /.ey .¡ii^mnaj. — Vclá/.- 
qnez lo extrañó tanto más cuanto [que] Casas empezaba yu á tener fama <le 
codicioso.— Quintana, /vv/v Bartolonu* de las Ca<as).- -Fué tanto may^r la 
honra que ganó el rey Don Alonso, \cuan!o\ que ni el rey de .Aragón ni 
l)on Juan Mannel ayudaron, como prometieron, por su jxirle. Mariana. His- 
toria de España. IJb. Decimoquinto. Cap. XXL rái;. ./^>í)).--La lleva por sus 
¡usos contados á la suma miseria; y cuanto [más] crece y .se f(>rtifica en ella, 
tanto más la enflaquece y desmaya. — Fray Luis de León. Pe tos Xoi::^>res de 
Criito. /.{/). Pri'u. J¿ l'ÍII) .--Ya cual sacrifi-'io excede tonto (másy/ á l'/s otros 
sacrificios cuanto fué ::iayor la cari<lad con que se tífiXNeió, y más alta l.i persona que 
lo ofresció, que fué la del Hijo de Uios. — íjrana»!a. P I Sini''-u'o d- li Pe. 
Part. r. Cap. IV. ^ III. 

Pero en estos casos simples de ntanto más, tanto 
más\ cíianto mayor, tanto viayor y lomas común es no 
elidir ninguno de los correlativos : 

Cuanto más huía de honra mundana, tanto más esta L* seguía. — r-.ili^ar. 
Crónica de los Reyes CatálitOs).-VA cual, cuanto más se aumentase, tan/'' nio- 
y"r diminución admitirían la ra/ón y la justicia.- Cí)loina. .Inolrs. lih. /II). 
— Tofíjue á lo bueno su proj/ia inclinación lo lleva al l)ien liacjr, y cuarto es 
tr.U bueno untj, tanto se inclina más á esto.^ — Fray Luis de Le«')n. fh' los 
uVom'':es de Cristo. lili. Prim. ^ III).— Tanto más los mueve su interese 
cuanto más parte en ellos tiene el amor propio. — (iranada. Guía de Peca- 
dores, lih. I. Cap. Prim.) — Cuanto la cosa cresciere más en quilates de bon- 



:84 ' CAPITULO III 

dad, tanto será más comunicativa de sí misma. — Granada. Del Símbolo de la 
Fe. Parte IV. Cap. \X/I). — Y cuanto nuU puros y santos, tanto más hábiles 
para el conocimiento de las cosasespirit uales y divinas. — Granada. Del Símbolo 
de la Fe. Part. V. Cap. Xl'Vf). — Dio á entender que cnanto mayores fuesen 
las heladas y contradicciones, tanto mayores y más fuertes serían las raíces, etc. — 
Kivadeneira. Hda de Áo)'ola. Lib. IV. Cap. XIV. 

264. En periódicos y libros venezolanos leo á 
menudo frases como estas : Co7i tanto viás razón, 
Con tanta mayor razón, trocados los frenos gramatica- 
les. Es este un vicio común entre los malos escritores, 
tanto en España como en sus hijas de América. Hay 
que tener cuenta de que mayor es adjetivo compa- 
rativo que denota exceso, sea en calidad ó en superio- 
ridad, expresando una idea de grandor ó de gran- 
deza relativa, moral ó material, por lo cual tiene cierto 
carácter absoluto y lo modifica un adverbio ó un adje- 
tivo adverbializado que por su naturaleza gramatical es 
invariable (tanto mayor, razón ó motivo ; mucho mayor, 
razón ó motivo) ; y de que 7nás, adverbio comparativo, 
que denota ó aumento ó ampliación ó superioridad, 
envuelve la idea de cantidad, la cual es susceptible de 
mayor aumento, por lo que el adverbio que lo acom- 
paña toma en tales frases carácter de adjetivo, se relaciona, 
no con él, sino con el sustantivo, y adquiere la termi- 
nación propia del género de este (Con tacita mas razón; 
con tajito más motivo; mncho más motivo, mnc/ia más 
razÓ7i): 

Con tanta mas razún^ cuanto él se había quedado con la minuta. — Quintana. 
Parí. Tere. Política. Carta A\'o7'ena). — Con imiclio mayor razón debe sostenerse 
lo contraiio. — Vicente Coronado./^ Opiniiün .Wicional). Cnanto mayor ts la gran- 
deza de los Kstados, tnds peligra en los accidentes de la fortuna. — Saavedra Fa- 
jardo. CorotM Ciática Cap. VI). — Tiene sus deleites, y tanto mayores cuanto nacen 
de cosas mis sencillas y más puras y más naturales. — Fray Luis de León. De los 
Xotfilivs de Cristc. I.ih. P,'im. § VI.) Fueron oídos estos casos con tanto }}ir,yor 



PARTÍCULAS, ARTÍCULOS V PRONOMBRES 85 

alearía y gusto universal, cuanto Tiberio solía ser menos afable y popular en 
su trato. -Coloma. Los Anules. Lili. I I I,)— Tanto es mayor valor y'gloria mía y tanto 
temo más, cuanto mas amo. — Herrera. JWstas. Lih, /. Soneto CXXI. — 

Descuido del autor ó errata de la Biblioteca de Autores españoles^ de Riva- 
dtneyra, es el siguiente incorrecto pasaje donde se le ha dado á tanto carácter 
de adjetivo en concierto con el sustantivo razón^ por lo cual no delje tomarse 
en cuenta, pues son las l>ellezas y no los defectos, lo que conviene imitar. 
Helo aquí: 

V con tanta mayor razón, cuanto pudo tcmbién creerlos poco esenciales, 
— Quintana. Liter. Prim. Part. Mii;iul de Censantes. 

Cuando esto ocurre así en autores clásicos, debe 
entenderse que el adefesio no es del autor sino del 
corrector de pruebas ó del impresor, que á las veces 
estos, con la presunción propia de la ignorancia, gustan 
de dar tales IcccioJics d los autores. 

265. En un artículejo de cierto colaborador de £¿ 
Tiempo, leo: Pues es tari malo ó más que el otro. Más malo 
que el otro, está bien dicho ; pero tan malo que el otro, 
es concordancia afrancesada que anda á cachetes con 
la gramática castellana. Aunque el uso ha sancionado 
tal modo de decir como se ve por este pasaje : 

Pero este infante era tan malo ó peor (¡ue su sobrino don Juan. — Quin- 
tana. Historia. P. Seg. Guzmán el Bueno 

no por eso es correcta, y lo mejor es evitarla diciendo, 
por ejemplo : tan malo como su sobrino ó peor que él. 

266. Tatito (apocopado tan, antes de sustantivo, 
adjetivo ó adverbio) cuando se construye con que (tanto, 
que; tan, que) denota exceso de cantidad ó de calidad, 
como indicando el límite de la cosa por medio de un 
accidente de tiempo, lugar, etc. 

Puso este caso tanta admiración á este filósofo, que comenzó á dudar si 
tenían razón y entendimiento los animales que tales cosas hacían. — Granada. 
Del Símlwlo de la Fe. Cap. XT//. § fj. — Pero tan amigo del acierto y tan 
activo en la ejecución de sus dictámenes, (¡ue perdía muchas veces lo conve- 



86 CAPÍTULO III 

niente por esforzar lo mejor. — Solís. Conquista de Mtfjico), — Siempre solfcilos de 
ajenas fe' cidades y siempre infelices ó menos cuidadosos de su fortuna, tiinto 
t]ue alguno de los autores clásicos llegó á presumir que sólo el inclinarse á la 
vana observación de las estrellas, se podía tener por argumento de nacer con 
mala estrella. — Solís. • Conyuistn de Mi^jico). — La necesidad de la hambre todas 
las cosas hacía comederas, auu aquellas que los brutos animales desechan. 
Tanto í/iu- tenían por conveniente manjar las riendas de los caballos, y sus 
cintas y sus zapatos. —Ciranada. Del Símbolo de la Fe. Parte IV. Cap. XIV). 
— Ks un lenguaje tan del cielo, que acá se puede mal dar á entender, aunque 
más querannís decir, si el seílor por esperiencia no lo enseña. — Sta. Teresa. 
/j'bro de su l'ida. Cap. XXVI í. 

En estos casos tanto ó tan equivale á de tal modo. 

267. Cuando tanto se construye con como de 
correlativo, denota igualdad ó semejanza. 

I'anto obraban sus negociacioness como sus armas. — Saavedra. Monarquía 
de San Fernando). — Tan propio es al hambriento no reparar en salsas, eomo 
al necesitado salir á cualquier partido. — Mateo Alemán. Guznuín de Alfara- 
che. r. I. IJh. I. Cap. IIIJ.— Ywé tan rey de su palacio como de sus armas. 
— Saavedra. Monarquía de San Fernando). — Tan fácil es caer á una fortuna 
levantada como difícil el levantarse á una caída. — Saavedra Fajardo. Empresa 
XCVI).— Que tanto como esto sojuzgan bien las virtudes en los tiempos que 
se producen fácilmente. — Coloma. Vida de Julio Agrícola). — Mas estotro, nin- 
guno hay que tan aguda vista tuviese como él tenía. — Hurtado de Mendoza. 
Vida de lazarillo de Tortws. Trat. II. 

Y porque ta?ito, como, es modo de hablar com- 
parativo que denota igualdad ó semejanza, se le sus- 
tituye á las veces con más, qne : 

Ninguna cosa nos es más provechosa contra gente iwderosfsima, que no 
atender á sus cosas en común. Coloma, l'ida de Julio Ai^rícola). — Nada impor 
ta más á las naciones para precaver disputas y guerras, que fijar con la mayor 
exactitud los linderos ó términos de sus territorios respectivos.— Bello. Derecho 
Internacional. Prim. Part. Cap. III. 

268. Del valor que en castellano tienen legitima- 
mente los vocablos tanto y como, y de los ejemplos 

• clásicos que he presentado y me sería fácil multiplicar, 



PARTÍCULAS, ARTÍCULOS V PRONOMIJRKS 87 

resulta que mí ilustre compatriota Baralt anduvo des- 
caminado al tratar de tales vocablos en la página 652 
de su Diccionario de Galicismos. 

269. Lo mismo que he sentado acerca de tanto, 
como; y tanto, que; ocurre con tal, como; y tal, que, 

270. Preocupados, sin duda, por el modo adverbial 
Por cnanto, que se emplea como causal cuando se va á 
dar razón de alguna cosa, hay individuos que antepo- 
nen bárbaramente el por á los modos adverbiales 
cnanto más y cnanto y más; y otros que á estos mismos 
les anteponen la preposición en, por analogía asimismo 
con el modo En cuanto á. fuera el por y el en, que 
constituyen verdaderos barbarismos: 

CiMti/o mds que las doncellas, 
Mientras que liemjx) tuvieren, 
liarán mal si no murieren 
Por los que mueren por ellas. 

Torres Xaharro. Comedia IJimeuea. Jorn. Quiñi a. 
Aunque no sea sino ayudarse unos á otros con sus oraciones; tunuío más 
¿¡ue hay muchas más ganancias. — Sta. Teresa. Libro de su ridn. Cap. I' I I). — 
Cuantimás que es nonada lo que se aplaca el mal. — Sta Teresa. Camino d<' 
Perfección. Cap. XVI). — Cuanto más que ya se va (lando orden cónu) se en- 
tretengan y remedien los soldados viejos y estrojieados. — Cervantes. Quijote. 
Sejif. Part. Cap. XX/l"). — Vo íe sacaré de las manos de los caldeos, cuanto 
más de las déla hermandad. — Cervantes. Quijote. Prim. Part. Cap. .V. 

En cuanto, es otra cosa : 

P.n cuanto creyó ser la hora en que poflía .sin indiscreción pivsjiitarse al 
Cura, pasó á verle. — Gallego. — /a>s Xot'/os. Cap. II. 

y . otra cosa en cuanto á: 

V en cuanto á la forma, ¿supo el panegirista de Honorio, el cantor de Sere- 
na, mujer del vencedor de los Vánílalos; su[>o kulilio Numaniin.) con sus arre- 
batos patrióticos; sujMeron otros tantos escritores de la época, trazar cuadros tan 
expresivos y varoniles ?^ — Conde de la ViHaza. Aurelio Prudencio ' demente. 
Cap, ///. 



88 CAPÍTULO III 

271. ''Trata el estimable colega de la cuestión 
de Guayana, (dice cierto periódico), cuya cuestión llama 
hoy la atención del pueblo norte-americano. *' Tal modo- 
de expresarse es barbarismo imperdonable, porque cuyo 
no tiene el sentido de el cual, ¿a cual, lo cual, los 
cuales, las cuales. Cuyo, á la vez relativo y posesivo, 
se refiere siempre á un antecedente con la indicación 
de posesión, bien sea esta real ó ideológica, y traduce, 
el sentido de del cual, de la cual, de que, del que, de 
la que, de quien, y de los plurales de estas expresiones. 

Tal es la práctica de los entendidos en el maneja 
de la lengua, y lo que preceptúa la gramática : 

¿Quién sois ó de dónde ó a'tyo? 
Gozque] o soy sevillano, 
Y de un alcaide inhumano; 
Que ojalá no fuera suyo. 

Baltasar del Alcázar. Diálo^i^o nitre dos perrillos. \ 

Ksclavo soy, pero (tiyo 
Eso no lo diré yo; 
Que cuyo soy me mando 
Que no diga que soy suyo. 
Cuyo soy jurado tiene 
De ahorcarme si lo digo; 
Líbreme Dios de un castigo 
Que á tales términos viene, 
¿Vo horro siendo de un it'iyo 
Tal cual quién me cautivó? 
Bien librado estaba yo 
Si dijera que soy suyo. 

Baltasar del Alcá/.ar. Kcilondillas. 
Mostrábale deseo de emplear su j^rsona; hijo y hermano de tan grandes. 



PARTÍCULAS, ARTÍCULOS V PRONOMIJRKS 89 

príncipes, en t'uyn casa [i] habían éntralo tanta» victorias. — Hurlado de Men- 
doza. Guerra Je Granada. lAh. Trrc), — Las cuales (las trincheras) comí n/«'> á 
defender la artillería que tenían, como he apnntado, cerca del (l¡í|iie en sus 
galeras, por cuyo ri'speito [2] les fué fuerza á nuestros soldacios retirarse sin 
podellas ganar. — Mendoza. Conitnitnrios dt' las Gut-rras dt' /os Pafst's /ía/o.^l. — 
Sabiendo liien (los reyes) lo que se autorizan las acciones públicas con la reli^MMi, 
y que en las guerras obra más la divina' asistencia que el vaU)r humano; cotilo 
que observaron sicnijire en sus emjiresas, <í rt/ya piedad [3] se debíii atribuir 
sus Vitorias y la duraciiui d¿ las caronas que adquirieron y aun conservan. — 
Saavedra FajarcK). Corona GiUica. Cap. />.- -Porque conienzar Cristo á nacer 
en nosotros, no es cosa de nuesin» nicrito, sino obra de su mucha virtud, que 
primero como luz metida en el me<i¡u del alma se ercierra a!lj, y después se 
descubre y resplandece, quebrantado 1" tv'rreno y carnal del sjntido. -/ rtm* 
ri'.p/aftdor. {4) y al sonido que hace h; voz de Cristo en el alma, huyen los 
eneniii;os y mueren. — Fray Luis de I.tMin. /).• ¡os X.\K¿/'ri-s tú- Cn'sfo. I. ib. 
Ti'i.j — Fuera del (dari<j) que se si'^ue co'Mra la u-Mversal coiis-jrvaci/Mi dt'sip cop^- 
nr., (jue consiste en la nmcha j)'^l)!acu»n \ abundancia ú^ gcnt^* úlil y prove- 
chosa para ella y para e! real servicio de vuestra majestad; ttiya faita {5) píir 
este camino y por otros nuichns nacidos A¿ diversas causas, viene á ser muy 
grande. — Navarrete. Consulta ./>/ Constjo Suprt'mo d.' Castilla). — La claridad 
de sus aguas, el sosirgf) fie su curso y la abundancia de .sus líquidos cristales, 
cxtyo. alt\^n' 7'isia (6) renovó en su menu'ria njil amorosos }>ensamientos. — Cer- 
vantes. Quijote. Se^-. Par!. Cap. -VAVAV- — Gente rica y muy señalada de los 
marquesas del Cénete, a'tyo í\ aijv.el .suido. — Mármol. Rihelión y Casti^^o dr los 
mor-s.i's Jj Granada. — Vencido (Ner<')¡\) de la fuerza del anmr, acal») de romi)er 



[ij Fn casa d.- t/uieuis ó de los e/fa/es. 

[2] Por respecto de lo cual. 

[3] A la jjijdad de los euale: <) de (¡uienes. 

[4] Al resplandor de la eual [luz <le Cristo.] 

[5] Falta de lostutiles, ¡X)r lo» muchos que se sjpullaban en b^-; Convenlí>s 
y en la ociosidad, etc. 

(6) Alegre vista de los rúales. 



90 CAPITULO III 

con su madre, entregándose del todo á Séneca. De cuyos amibos, [i] Aneo 
Sereno, con fingirse enamorado de la misma liberta, había al principio en- 
cubierto los amores del mozo. — Coloma. I^s Analiis. Lih. XII1.'\ — No 
debo advertir que hablo del Fuero Viejo de Castilla, tesoro escondido has- 
ta nuestros tiempos, mirado con desdén por los jurisconsultos preí>cupados 
y por los juristas melindrosos, pero cuyo continuo estudio (2) debiera ocupar 
á todo hombre amante de su patria. — J^^vellanos. /discurso de /decepción en ¡a 
J\ea¿ Academia de la Historia. 

¿Y tal maldad los dioses consintieron 
Kpi cuyas aras ( 3 ) el incienso humea? 

Menénciez t'elayo. Elegía de Ch'idio d la muerte de Tíbulo. 

Al decir que aiyo tiene el sentido de del cual, de 
la cual, de que, del que, de la que, de quieti, y de los 
plurales de estas expresiones, no debe entenderse que 
puede siempre ponerse en vez de ellos, porque hay 
casos en que es imposible, por no ser los mismos 
el oficio y la relación, esto es, por no relacionarse 
con el carácter posesivo de cuyo. Esto se ve, por 
ejemplo, en casos como los que siguen,, en los cuales 
de que no puede sustituirse con cuyo: 

Mal tratados y perseguidos con gran crueldad y fiereza bárbaras, de que 
nació la obligación natural de mirar jxír su defensa y conservación. — Mon- 
c.nla. E^l'idicióft de los catalanes y aragoneses contra turcos y griegos). — Esta 
es la ra/ón de que^ \»ox regla, general, la introducción de las obras debe ser mo- 
desla y tranquila. — Coll y Vehí. Elementos de Literatura. 

272. No obstante todo lo dicho, una que otra vez 
se encuentra en maestros de la lengua el empleo de 
ctiyo en el sentido de cuál ó que, bien que se com- 



\\) De los amigos del cual. 

( 2 ) Del cual el continuo estudio. 

(3 ) En aras de ios cuales. 



rARTlCl'LAS, AUrií ri.OS V l'R()N()M}iRKS 9 I 

prende que en la mente del autor estaba el darle rela- 
ción de posesión, aunqucí leve, al pensamiento, v. ^r. : 

¿Quién piuliera ])rnn»t!tí?r e*;tn s¡n(» Di.)^? / (^'th'o jXKler se i viciitlitMa á 
tan i^'raiiílos cosas, ^.in*) el de Hios? (Jrana«l:i. (infn de /\(<uíor< . /.//'. /. 
C'ip. \X/J.- Ponílc se ve fj-.iiso (•\prt>-.ar /<>•/••>■ ,*> tjuitUí^ <'//.'..'f/' iK' .¡uii'n. 

Aunque de tan yran maestro, esta manera de 
expresars(* no debe ser imitada hoy, por for/ada y vio- 
lenta. No embarcante, como otros modos de decir inad- 
misibles en prosa, pudiera el indicado tolerarse en 
verso, siempre en su forma interrog^ativa, como cuando 
Garcilaso de la Vega, en la E<:^li\Q;a Primera, dice : 

Til dulce habla /.A (úya oreja suena? 
Tus claros ojus ¿á ipiicii los V(»l vistes ? 

Donde tanto la forma interrogativa como el á 
quién del segundo verso patentizan el valor que el 
poeta dio al cuya (en la oreja de qnicti), legítimo 
posesivo. 

273. Escrito lo que antecede y enterado de mi 
parecer mi amigo y compañero el insigne literato D. 
Manuel Fombona Palacio, ha tenido la cortesía de faci- 
litarme la siguiente nota de un tratado de Sintaxis 
Castellana ^ox q\ escrito en 1883. Dice así : ** Bello 
en la página 90 de su Gramática rechaza el uso de 
(íste pronombre (cuyo ) en inmediata anteposición al 
sustantivo, por no juzgarlo sino en su índole de predi- 
cado; mas cuando el docto humanista llega hasta bal- 
donar tácitamente su empleo en aquel conocido verso 
de Garcilaso : 

Tu dulce haMa ¿en lúya oreja suma? 

no para mientes en que ahí el pronombre en la for- 
ma interrogativa, no hace más cpie aparecer, lo mis- 



92 CAPITULO III 

mo que siempre, como el legítimo descendiente del 
cujus latino, genitivo de quis, y equivalente por tanto 
á de quien. De igual delito se habría hecho reo Cer- 
vantes cuando dijo en su Elegía a don Diego de Es- 
pinosa: 

¿X quién irá mi doloroso canto, 
O en a7ya oreja sonará su acento 
Que no deshaga el corazón en llanto? 

Por tgual manera habrían pecado Ruíz de Alarcón 
y Hojeda, el primero en su comedia Los favores del 
imindo (Act. I. Esc. VIII.) cuando dice : 

¿ Cuyo criado será 
El que está hablando con ella? 

y el segundo en La Crisiiada (Libro VIII), donde pone 
en boca de los subditos de Lucifer los siguientes 
versos : 

Llevaréis en paciencia que os arguya 
Sobre quién es, ó cuyo hijo^ Cristo? 

No en forma interrogativa, mas en sentido análogo,, 
lo empleó Fray Luis de Granada en la Gicla de Peca- 
dores (Lib. I. § I.), donde se lee: *' somos semejantes 
en esto á los animales brutos que están debajo la enci- 
na, los cuales cuando les está su dueño desde lo alto 
vareando la bellota, ocupados ellos en comer y gruñir 
unos con otros sobre la comida, no miran á quién se 
la da, ni saben qué cosa es levantar los ojos para ver 
por cuya mano se les hace este beneficio. " De arcai- 
co podrá ser tildado quien se valga de semejantes 
locuciones : nunca de incorrecto." Vuelvo á decir que 
arcaísmos de este género, por violentos y ocasionados 
á extravío, no son dignos de imitación en el castellano 
actual. 



partículas, artículos y pronqmbres 93 

274. Baralt censura con sobra de razón el decir 
''corno estábamos en misa nos dieron la noticia. *' Es 
modo de hablar afrancesado, y por desgracia algo 
común en estos países ; pero el como indicado no equi- 
vale á estando, estando e7i misa. Su equivalencia es 
la de cuando, Comme tiene en francés diversos oficios. 
Es sinónimo de commcnt, y se diferencian en que el uno 
se refiere al efecto y el otro á la ocasión ; es asimismo 
comparativo, como en castellano ; y por último, es adver- 
bio de tiempo, sinónimo de lorsque (aunque no de 
quand\ como en el uso que nos ocupa. El caso indi- 
cado, pues, en que es adverbio de tiempo, no tiene 
relación ninguna con el siguiente ejemplo correcto que 
cita Baralt, y en que es adverbio de modo: '* Con- 
vencido contó estoy de la inutilidad de este paso, no 
quiero darle. ** En la oración de Cervantes, criticada 
por Clemencin y por Baralt, á saber : " Que él le daría 
lugar y tiempo como á sus solas pudiese hablar á 
Camila, '' como no es adverbio de lugar ni de tiempo, 
significa de manera que, de modo que, y equivale á 
para que, . á fin de que, lo que nada tiene que ver con 
el francés, y ha sido usual en el castellano, de tal 
modo que el Diccionario señala la equivalencia. 

Tal es su sentido, y lo comprueba además, que en 
el mismo Capítulo y tratando del propio asunto, ya 
había dicho Cerv^antes : '*que yo te daré lugar para 
que lo hagas.'' 

275. Baralt cree que el verso de Moratín: 

Vive á la virtud, niño inocente. 

adolece de galicismo. Tengo tal aserción por un 
error de nuestro insigne compatriota, por que sólo 
encuentro en dicho verso una elipsis, aunque violen- 



94 CAPITULO III 

ta, enérgica y expresiva, como el propio Baralt dice : 

Vive (conforme) á la virtud, nifio inocente. 

Digo esto porque el francés no emplea en seme- 
jante caso la preposición a, sino la preposición scIoil 
equivalente en tal uso á nuestro adverbio confonnc. En 
francés la preposición a es la más indeterminada de 
todas y la menos especificativa ; y aunque es sinónima 
de snivant y de sclon, difiere de éstas. Cada una tiene 
su uso propio. La a, como sinónima de snivant y de 
sclon no tiene puesto sino en corto número de locu- 
ciones y en sentido enteramente general. Suivajit no 
se usa sino con verbos activos y al hablar de cosas 
de que se puede decir que se las sigue ó que uno 
se conforma con ellas. Sclon señala una conveniencia 
cualquiera, y no precisamente una conformidad, á la 
cual se alcanza ó por la que se hacen esfuerzos. 

Es, pues, la preposición sclon, y no la preposición 
tx, la qu(í emplea el francés en frases como la de 
Moratín citada por Baralt, y que han imitado poetas 
de líspaña y de Venezuela, no sé si por seguir al 
maestro ó por la misma presión de la medida del 
verso. He aqui testimonios de escritores franceses : 

^)w a;4Íl stlóii la raison (líossiiel): j./.// la naiure (Roiiscau) ; st-lon le *l'j- 
vuir (KtMK'lon) ; sciou la vcrtii (liosMift). 

Mientras que, refiriéndose al gusto, á la ocasión, 
al curso de una cosa, Corneille, Regnier y todos em- 
plean cá snivant, por que este indica una proporción 
menos exacta; y por lo mismo la preposición ¿? sustitu- 
ye á las veces á la preposición snivant. Una cosa es a vion 
avis, y otra sclo7i viou avis ; á sa maniere, y selón sa manie- 
re de voir on de penser, porque la preposición a generaliza, 
y sclon particulariza. Y por lo mismo, porque la pre- 



PARTICUI.AS, ARTÍCULOS V PRONOMBRES 95 

posición francesa • a generaliza, y además la preposi- 
ción potir particulariza por i^jual modo que selon, es 
otro error de Baralt el de calificar ele galicismo el 
empico de la ix en el siguiente lugar de una obra es- 
crita por un distinguido literato español: ''Cuando el 
despotismo no logra, como suele, envilecer por com- 
pleto á las naciones, sólo es propio á excitar sedicio- 
nes y trastornos", porque el francés no emplea en 
esta expresión la preposición a, sino la preposición 
potiT (para). ¿Por qué? Porque la locución particu- 
lariza y no generaliza ; más claro, porque pour denota 
una aptitud especial é inmediata, cuya realización pue- 
de ser instantánea; y no la relación general, y por 
lo tanto algo indeterminada y vaga y aun lejana, que 
señala la preposición a en el idioma francés. Si un 
francés dice que un medicamento est propre á gitcrir 
indica que el tal es una panacea, un sánalo-todo; si 
dice propre poiir giicrir, agrega siempre la enfermedad 
ó enfermedades determinadas para que sirve. Un 
General est propre á la guerre ; y otro General est 
propre pottr la guerre dcsca7'mo7iehe. Lejos, pues, 
de ser galicismo el empleo de la preposición á en vez 
de la preposición para en casos como el que nos 
ocupa, donde á, particulariza y no generaliza, es un 
puro españolismo; y lo comprueban, además de las 
razones apuntadas, las lecciones que siguen, de autori- 
dades castellanas: 

Aunque se excusó con las débiles fuerzas de su reino, desiguales á la de- 
fensa y ojxjsición de tan poderoso enemigo. — Moneada. Expedición de los 
Catalanes y Aragoneses contra turcos y j^f'iegos.] — I^s moradores eran geale muy 
esforzada y muy leal y aparejados d ponerse á cualquier riesgo por defenderse 
de cualquiera que los quisie.se acometer. —Mariana. Historia de España. Lib. 
Xono. Cap. /A'.] — Que respete mucho á los parientes del príncij^ y no fomente 



96 CAPÍTULO III 

odios entre ellos, porque la sangre se reconcilia fácilmente, tí daíHo del valido. 
Saavedra^ Fajardo. Enip. L.] — Xo son de menor adorno d la honestidad ni de 
menor abrigo tf los fríos. — Navarrete. Consen>aci¿fn de monarquías. Disi. 
XXXIIL^ — Si también vencía á los godos sería formidable á todos su potencia. 
Saavedra Fajaido. Empresa L A']. — Con esta brevedad quitó el medio de 
los grandes volúmenes, que son embarazo á la casa, tarea A la vida, y carga 
A los brazos. — Quevedo. Vida de Epictetd\, — Y sea tu casa patria á los extraños. — 
Quevedo. Doctrina de Phc(iliíÍ£s.'\ — Vitelio, en contrario, tenía pocas cohortesf 
y aquellas amedrentadas de las malas nuevas que por todas partes le sobrevenían, 
el pueblo fácil á mudar de proptwito, y cuando él se resolviese en mostrarse ca- 
beza, capaz de hacer las mismas demostraciones por Vespasiano. — Coloma. Ilis- 
iorids. JAík l/J'\. — Pero siendo ordenados todos los demás d promover la felicidad 
temporal del hombre. — Jovellanos. Ley Agraria. Tomo //. 

Pero debe tenerse cuidado y tino en tal em- 
pleo de la preposición á, porque á las veces disuena 
y da un sentido anfibológico, como acontece en el 
complemento c}e la oración de Navarrete, ''abrigo d 
los fríos," y en este ejemplo de Jovellanos, donde, más 
que por la preposición á, por el verbo volver, choca la 
expresión : 

Enfermo ya este Cardenal, volvió á morir en su patria, donde fué en- 
terrado. Memorias sobre los Conventos de Santo Dominico y San Francisco 

Recuerdo aquí que se ha criticado el dar al ad- 
jetivo rayano el régimen de la preposición a. La cen- 
sura es aventurada. Rayano tiene la acepción de 
próximo, y por ello autoridad tan docta como el Padre 
Casano, dice en la Vida del Padre Jerónimo Vagado: 

Cuya voz convida á muchos rayajtos d lograr la conveniencia que les daba 
la cercanía. — Varones ilustres de la Compañía de Jesús. 

276. Es frecuente en la conversación familiar la 
censura de las frases bajar ahajo, subir arriba, que por 
lo pleonásticas dan motivo á bromas y chilindrinas; 
pero ya he hecho notar que el castellano, como de 



partículas, artículos y pronombres 97 

•carácter enérgico, es esencialmente pleonástico. Tales 
expresiones están suficientemente autorizadas. 

Haj¿ abtíjo^ y subiéndole encubiertamente un jarro con cuatro potes de 
agua fría, y metiéndoselo debajo de la cama, le dije, etc. — l'iJa y hechos de 
Estehanillo González. 

Baja abajo^ ó vive el cielo 

Que esta pistola 

Calderón. Guárdate del Agua mansa. Jorn. Tere. Esc. XX. 

Al alcaide le dio el corazón lo que podía smr y bajá ahajo. Villegas. Iñst. 
del Abencerraje y la hermosa Jarifa.) — Parecióles á todos WtXi^ y bajando ara jo^ 
habiéndole todo trasegado, buscaron adonde lo había metido. — Alemán. Guz- 
man de Al/ara che. Part. JJ. Lib. II L Cap. IX. 

277. Gran dislate gramatical es el de anteponer, 
como algunos al escribir, la preposición á á los ad- 
verbios arriba y abajo, formados ya con ella. Los 
pasajes citados bastan para hacerlo ver, pero quiero 
presentar también las siguientes lecciones : 

De medio arriba está bueno. 
De medio abajo es el diablo. 

Moreto. El Lindo Don Die-^o. Jorn. Prim. Esc. VIII. 

Estas consideraciones nos alientan para esperar mucho de iil'üjo arriba^ 
en los peligros que nos amenazan de arriba abajo. — Balnies. Orii;. rurát. y 
fuerza de los partidos políticos en Es/tafia.) — Empezó á batir la nata de arribe 
abajo}' de abajo arriba^ — Tomás de Iriarte. El nuez'o lobinsón. 

278. En ciudades del occidente de la república, 
especialmente en Maracaibo, he oído con frecuencia 
frases como estas: **Voy á donde el talabartero;*' 
"Estuve en donde Juan Delgado ]' '^Estamos llegando 
donde las Pérez ;'' empleando ^ así á donde en la 
significación de d casa de, en casa de, para casa de, 
ó simplemente á. Origínase el usar á donde con 
tal significación en una elipsis empleada por escritores 
castellanos, y que consistía en callar los verbos ó estar 



98 CAPÍTULO m 

ó vivir ó vioi^ar. De ahí que tal barbarismo se use 
en lugares de España y de América. Calificólo de barba- 
rismo porque gramaticalmente hablando no cabe elipsis 
en tales frases. Por ejemplo en **Voy á donde (está ó 
vive) el talabartero/* se confunde con esta otra frase: "Voy 
á donde (va) el talabartero/' que no es lo que quiere 
decir el que habla, y sí lo que se entiende y debe 
entenderse, por ser en tales casos lo -propio y ra- 
cional elidir el verbo ya expreso, si es que hay 
elisión de alguno. Debe, pues, evitarse tal modo 
de hablar, y decir como generalmente estilan los 
ingenios castellanos: 

Viendo su agudeza, no tuvieron que responder sino volverse á sus casits. — 
Ti moneda. /:/ So/>rc';;/t'sa y Alivio //<• Caminmites. Prim. Parí. III.) — FuUuc 
á uu p'ati'sw hízola tal y tan semejante, que puestas ambas en una mano, era 
imposil>le juzgarlas. — Alemán. GuzuuUi de A//ara</u\ Parte II. Lib. II. Cap. 
VI.) — Acordaron enviarla á Almería d casa del alcaide della. — Pérez de Hita, ütfe- 
rras Ciz'i/.'s tfe Granada. Parte I. Cap. VlI.Ji — Entrambos se voh'ieron á ¡a 
reina para lo mismo, sirviendo de faraute ti archiduque \ fueron después^ /aseñora 
infanta y ó la archiduquesa, — Lujan. Guznuín de Aifarache, Part, II. I.ih, III. 
Cap, A'.) — Salgo de casa de Gerardo. — Lope de Rueda. — loi Engaños, Ací, Cuarto 
Esc, Prim.) — Yo, si usted no estuviese níuy ocupado, pasaría, así, algunas noches 
í? .f// una de usted, y. . . .(Moratfn-L.) Z« Escuela de los Maridos, Ací, Prim, 
Esc, I'). — ¿ A qué ibas esta noche ^ casa de tu juez ? — P. A. de Alarcón. El 
Escándalo, Lih, VI. Cap. II. 

279. Algunas veces se encuentra empleada en 
autores castellanos la preposición pai^a en lugar de 
la preposición á, aislada como se ha visto en los 
ejemplos de Alemán y de Lujan ; pero en tales casos 
la preposición para, cuando no sea tratándose de 
lugar, es hoy de mal gusto y arcaica, aunque el gran 
Quintana y otros apasionados por * el arcaísmo, la 
hayan usado, en frases análogas, refiriéndose á per- 
sonas. 



partículas, artículos V 1»R()N()M1]RKS 99 

280. Sienta D. Andrés Bello, en nota al Cap. 
XXI de su incomparable gramática, que la apócope 
familiar á cas de, en cas de, que se usó hasta los 
tiempos de Calderón, subsiste en América. El ilustre 
maestro debió exceptuar á su patria, donde no se 
usa. Tales apócopes eran comunes en el antiguo 
castellano. También se decía á man derecha, á viají 
siniestra. Lo que si acontece en Venezuela, y 
sólo entre gente ineducada, es el elidir la d de la 
preposición de en frases como á casa dcy en casa de, 
por lo que contrayéndose el sustantivo con la pre- 
posición, suena tan apagada la última a que á las 
veces parece que dicen case Fulano, 

281. En el lenguaje común, y aun en escritos 
de prosadores y poetas, se ven á las veces confun- 
didos los adverbios donde y adonde. El mal es viejo^ 
pues hasta la incomparable santa no empleó muy 
correctamente el segundo en este lugar: 

Voy á Avila, y el camino por Medina^ á dondt' no creo me delerné sino 
un día ó dos. — Santa Teresa. Carta LIV. 

Quien quiera hablar con propiedad debe tener 
presente que la preposición á denota movimiento, y 
que, por lo tanto, adonde equivale á la parte que, 
lugar al cual, á qué parte, á cuál lugar. Por res- 
peto, sin duda, á Santa Teresa, 'á Lujan y á algún 
otro autor antiguo, es por lo que el Diccionario le 
pone la correspondencia de donde ; lo que, ni aprueba 
la gramática, ni se conforma con la práctica de la 
mayoría de los hablistas. Donde, equivale á en qué 
paj'te, en cuál lugai , lugar en que, parte en la cual 
ó en las cuales: 

Esta maílana me vine ;i este lugar, dotttie hacía lo que tú me estorbaste. — 



lOO CAPITULO III 

Jerónimo de Contreras. Selva de Aventuras. IJh. Vil). — No solamente se 
debe dar hospedaje á los consejeros, ministros y criados de la casa real cuando 

los reyes caminan sino también en los lugares donde la corte estuviere de 

asiento. — Navarrete. Conservación de Monarquías. Di se. XX). — Partieron lue- 
go de Filadelña para Niza, ciudad de Licia, y de allí á Magnesia, la que está 
en la ribera del río Meandro, donde apenas llegó Roger, cuando dos ciudadanos 
de Tiria vinieron á pedille socorro. — Moneada. Expedición de lo% catalanes y 
aragoneses contra turcos y griegos. 

Ese infausto mensajero 
¿Dónde está? Dile que vuelva. 
Hartzenbusch. I^s Amantes de Tertwl. Act. II. Esc. X. 

Nuestros capitanes se detuvieron antes de entrar en Filadelña, reconociendo 
algunos lugares vecinos, adonde se pudieran haber retirado y rehecho. — Mon- 
eada. Expedición de los catalanes y aragoneses contra turcos y griegos). — Ha- 
ciendo otro fuerte para guardia del, delante de Emerique, adonde pasó el Car- 
denal, el Almirante y toda la Corte. — Coloma. xLas guerras de los Estados 
Bajos). — Mandó pasar á Don Juan de Mendoza con cuasi cuatro mil infantes y 
ciento cincuenta caballos á donde el Marqués estaba. — Hurtado de Mendoza. 
Guerra de Cranada. IJh. Tere.) — Tales fueron las batallas de los gloriosos 
mártires en Tiro, á do habían venido de las partes de Egipto. — Granada. Del 
Síml'olo. Part. Seg. Cap. XVIII. 

282. Donde, sí suele emplearse en la significa- 
ción de adonde ó á dofide, y no está mal, porque 
entonces lo que hay es la elisión de la preposición, 
lo que es de uso entre los mejores hombres de letras, 
como en esta lección del gran Quevedo: 

¿ Pensamiento dónde vas 
Que me urgas por detrás ? 

Ó como dice en otra edición : 

¡ Ah pensamiento, dó vas ! 
Que me purgas jwr detrás. 

283. Un decadente hace que el viento suspire 
''entre el frío mármol de una tumba,'' y no son pocos 
los que tan incorrectamente usan la preposición entre ; 
pero dentro de un mármol no puede suspirar nada, 
y para que en casos tales pueda emplearse tal pre- 



PARTÍCULAS, ARTÍCULOS Y PRONOMBRES I DI 

posición es necesario que ella denote acción ó estado 
entre dos ó más cosas ó acciones. 

Entre los otros que envió el padre á esta Santa empresai fueron etc. — Ri- 
vadeneira. Vida de Lainez. Lib, III. Cap. III). — Yo he visto por entre los 
verjas y resquicios de la jaula una ufla de león verdadero. — Cervantes. Quijote. 
Sig. Part. Cap. XIVI.) — 1). Pedro Villacam|>a juntó en el Tremedal, entre 
soldados y paisanos sin armas, unos 4.000 hombres. — El Conde de Toreno. 
Historia del I^eitantamietUo^ guerra y revolución de España) . — Cristianos y mo- 
ros se llevaban bien entre sí. — Quintana^ El Cid. 

Cuando significa dentro de ó C7i lo interior, es nece- 
sario que haya seno ó cabida : 

Dile (á Dios) gracias entre m( á solas. — Alemán. Guzmán de Alfarache. 
Part. II. Ijlf. III. Cap. IX). — Esto pensaba entre sí Sancho el día de la par- 
tida. — Cervantes. Quijote. Se\;. Part. Cap. Ll'IIJ. — Traía en las manos un lien- 
zo delgado y entre //, á lo que pude divisar, un corazón de carne momia. — Cer- 
vantes. Quijote. Se¿r. Part. Cap. XXIII, 

284. Sienta el léxico español que htcc^o no se 
antepone como después á la preposición de; mas de 
que se antepone correctamente hay sobrados ejemplos, 
y valgan los que se me acuerdan: 

Luego de aquí parlamos y primero 
Que haga curso el mal y se envejezca, 
Así le presentamos á Severo. 

Garcilaso de la Vega. — Epístola. 
Luego del Darien hizo desvío 
V hacia Panamá guió la proa. 

Castellanos. — Elegías. 
Diré primero de la excelencia de la virtud ; y luego de la perfección de ella ; y 
después de los medios^ etc. — Ciranada. Sívibolo de la Ee. 

Tal uso es muy común y propio, por lo que he 
comprendido que lo que se prohibe es el empleo de 
luego seguido de la preposición de cuando la frase 
toma el carácter de adverbial de tiempo, como acos- 
tumbranjusarla algunos escritores de Venezuela, de 
Colombia, de España, y de otras partes. No obstante. 



I02 CAPITULO III 

bien estudiado el punto, vese que la prohibición no 
puede ser absoluta, porque el uso de tal frase con 
determinados , participios, anomalía semejante á la de 
recien, no choca ni á la razón ni al oído, y tiene 
en su abono autoridades respetables. Bello, al ha- 
blar de los usos de los derivados verbales en el 
Capitulo XLVII de su Gramática, dice: *' Algunos 
dicen también: Luego de' salida la misa/' Ruíz 
Aguilera en la Elegía á Don Salustiano de Olózaga (i), 
canta asi : 

Hoy de la tuya vengo 

Sobre la fría losa 

De pálidas violetas 
V lirios á dejar una corona. 

V luff^o iU cumplida 

Esta ofrenda piadosa, 

Con graves pensamientos 
A distraer la pena que te agobia. 

Capmany, en su ohvdi Filoso/la de la Elocuencia (2), 
nos ofrece el siguiente ejemplo, tanto más singular 
cuanto en él propone una corrección. Dice así : 
** Cuánto desaliño y negligencia hay en esta arras- 
•*trada y floja oración! Luego que esté bien lavada la 
''cuba, y que se haya raspado, será del caso que se 
'^ prepare, toinando un lienzo que se haya empapado 
''bien en azufre. Esta composición difusa, embara- 
*'zada y fastidiosa, puede quedar pura, limpia y 
'•sucinta, recortándola de esta manera; Luego de 
"bien lavada la cuba y raspada después^ convendrá 
^'prepararla con 7in lienzo bien empapado en azufre'' 

i\\ f'-ios Xaciofiait^s y Can/tirtSy ptit;, 2J4, j*. cdicii^n, 
(2) Kdición de Antonio Oliva, Gerona, 1826. 



PARTICrLAS, ARTÍCULOS Y I'RONOMHRES IO3 

El mismo Capmany, en la introducción á los extractos 
de obras del Padre Fray Diego de Yepes (i), 
dice : ** Luego de concluidos los estudios, nombráronle 
'vicario en su casa; y para que en otros monasterios 
"diese también frutos su ejemplo y saber, fué 
"elegido prior de Jaén, de Zamora, de Toledo, de 
"Juste, de Madrid y de Granada.'* Lógico es, pues, 
establecer que luego, cuando en los oficios de después 
se antepone á la preposición de, constituyendo frase 
adverbial de tiempo, como luites de, después de, sólo 
tiene uso y puede emplearse precediendo á los par- 
ticipios pasivos terminados en ado, ido. Creo que 
es el único uso que puede autorizarse, cuando cons- 
tituye frase adverbial ; pues cuando en tal caso no 
acompaña á los participios indicados, resulta impropia, 
de mal gusto, y á las veces insoportable. 

Aun más insoportable es el argentinismo de ante- 
poner el adverbio reciéfi á partes de la oración que no 
sean participios pasivos ; y es una simpleza que tal cual 
periodista ignorante lo tome como novedad plausible, 
y contribuya asi á la corrupción del lenguaje. De 
tal corrupción no he encontrado otro ejemplo en 
autores castellanos que el que copio en seguida : 

l'orque las lágrimas de la rvcien viuda me habían atravesado las telas del 
corazón. — lAina. lazarillo de Tonut's. Parí. //. Cn/>. Xl'/. 

Pero aparte de que nadie es autoridad sino en 
cuanto acierta, tal error merece disculpa, porque se 
comprende que el autor incurrió en él ó por el pa- 
ralelismo de los términos viuda y casada, ó por supo- 
ner á viuda procedente del latín viduata, participio 

i] Tesoro h'Siórico-críiiio déla Elocuencia Ksf'cno/a^ tomo 4'*, j\íl;. 68. 



I04 CAPITULO III 

pasivo de viduarc, despojar ; y ello por que Suetonio' 
dice viduata en el sentido de viuda, Pero este voca- 
blo nuestro es adjetivo y procede de viduusy viudo. No- 
se use, pues, á recién sino con participios pasivos : 

No, Vasco amigo, eso no ; 
Que estáis muy recién casado. 
Ruíz de Alarcón. S'wmpre ayuda la Verdad. Act. Seg. Esc. III. 

285. Largas discusiones han sostenido por la 
prensa varios escritores acerca de si debe decirse 
Plaza de Bolívar ó Plaza Bolívar, como si no fuera 
suficiente lo que tantos filólogos españoles, surameri- 
canos y ft^nceses han dicho ya para comprobar la le- 
gitimidad de la preposición de. Son los galiparlistas, 
los corruptores del idioma, los que quieren que se 
diga Plaza Bolívar. En castellano no hay más ante- 
cedente que la opinión expresada por Nebrija en su 
Gramática impresa en Salamanca el 18 de agosto de 
1492, esto es, que en casos tales la preposición de 
no indica propiedad ó posesión. Claro que no la in- 
dica, pues ella no sólo hace oficio de genitivo sino 
también de ablativo, y señala en nuestra lengua rela- 
ciones tan varias que Bello en el Capítido II de su 
Gramática Castellana la califica de vaga, porque '*se 
aplica á gran número de relaciones diversas.'' Esta 
variedad de relaciones la tenia asimismo en el latín. 
Su oficio propio no era el de genitivo de posesión, 
sino el de señalar la idea de distancia, separación ó 
apartamiento ; é indicaba además movimiento de alto 
abajo ; determinaba el origen, la causa, el lugar de 
la acción, el tiempo, la sucesión del tiempo ; el medio, 
el instrumento, la materia, la conformidad ; la persona 
ó cosa de que se trata, y otras relaciones más ; y se 



partículas, artículos y pronombres . 105 

usaba en sentido figurado, y como partitiva, subjetiva 
y objetiva. Claramente lo ha demostrado el sabio 
Claírin en su admirable estudio de sintaxis intitulado 
Dn Genitif Latín ct de la Préposition De, Entresaco 
algunos ejemplos del primer período clásico : 

Hominem tibi ita tnido de mauu^ ut aiant, /*// manitm. — Cic. Pr, Scst. 
33' 1^)' — O quam de tenui Romanus ori^^íne rre^it. — Ovid. Fnst. j., 4js)' 
Ubi deiiirsii r,ifido de moutihus altis 
Daiit sonituní spiínidsi amnes, 

Virg. Jiii, ¿2j. 

Naves regiré tafia de Mmedoni/ us. Liv. -/j. 42). — líoiuo de schola at(|ue a 
mr.^istro eruditus. Cic. Orat. 2. 'J.2S). — Invenuní de mv/////,- (|uartus (mensis) 
— Ovid. Fast. I. 41). — Hoc tibi de plano pt)saum /fromi/fere. — Lucr. /. 4/2J. — 
/)e íerlia vi^^ilia e castris prc^feclus est. — C(fS. />.//. 6'. /. J2). — Persona de 
mime. — Cic. Phil. 2. 2"/, 6j)y — Magna de stirpe ne])ntuni (alicjuis). — Virg. .Kn. 
VI. 86jJ. — Paita de ncs/n's cadunt. — Cas. fí. G. i. i¿). — Valerias de publieo 
¿sí elatus. — Liv. 2. 16). — Tol de GaUis fritimphi^ tol de I/ispanis^ t"t de Pa'- 
ni:, ipsorum tanUtni imperatoruní, an populi Roniani dicuntr.r?- -Liv. 4J. jSJ . 
— Tempiuní de mar more ponan.— Virg. Geor-^. ///. /jj. — p'lebat uterque non 
de sii^ supliiio, sed paler de ftlii moríe^ de patris 'í\\\w'&. — Cic. In Ver. /. jo. 7Ó). 
Vix lamen de mea voluníate concessum est. — Cic. lip. ad A tí. ÍV. 2. 4]. — 
Concessum ab nobilitale de eonsule píek'io. — Liv. 6. 42), — Ante quam d¿ re 
pauca de me. — Cic. De Xat, deor. j. 2. jj. — Querela de daninaíis. — Cic. Ep. 
ad Aíí. VI/. S. j). — Máximo íimore de nohis adficiuntur aniici nosiri. — Brut. 
Ad. Cií. Ep. fam. II, 2. jj. — De ar^^eníOj somnium. — Ter. Ad- 2. /.JO. — 
Eo quum de impnK'iso venisset. — Cees. B. G. 2. jj. — Ñeque ego nunc de 
ru/^ari aut de fnedioai (amicitia) sed de rera e¿ perfecta loquor, — Cic. De 
Am. 6. 22. 

Estas relaciones se hicieron mayores en el segundo 
período clásico, en la decadencia pagana y en el bajo 
latín, loque tenía que suceder en una lengua sintética 
que entraba ya en el período analítico. Cuando en 
latín, lo que es muy común., se pone un sustantivo 
como complemento de otro, sin mediar preposición, es 
porque va señalado el caso, el genitivo, y se distinguen 
perfectamente el sujeto y el complemento. Traducidos 



I06 CAPÍTULO III 

esos casos literalmente, tienen que llevar en castellano 
la preposición. Por lo mismo es absurdo traer á cuento 
frases como la de U7^bs Ro7na para justificar la supre- 
sión de la preposición de en la frase castellana. Así 
lo ha observado Clairin, censurando á Genin su falta de 
sentido común al relacionar con aquella frase las fran- 
cesas Cháicaii-TJiie^'ry, la Fete-Dieti, etc., porque, 
además de las razones apuntadas, lo contradicen multi- 
tud de ejemplos de la lengua antigua. Para reforzar 
esta afirmación de Clairin, presento en seguida algunos 
ejemplos del francés antiguo : 

Ainz que li dux ne li marchis partlsseui del port de ¡adres. — Vüle-Har- 

douin. ///. edit. de W'ailly, 1S74J. 

N'i ad paien ki un sul mot respundel 

Fors Blancandrin de Vcastel de l'ai-Futide. 

La Chaiison de Rolami. v. 2j. 

Tut Saint Quintín de Ver mandéis 

Unt ars á feu. 

Ducs de Xormand. 1.8 jo. 

Et ceste gent appeloit Ton de lo Haulequa. — Joinville. 2Sj. 

La corrupción de stipriniir la preposición de en 
tales casos y en otros que abundan en la lengua fran- 
cesa, pudiera ser más bien de origen celta. Contra 
las pretensiones de los vascófilos, el Barón Guillermo 
de Humboldt, en su obra Los habitantes primitivos de 
España ( i ), sostiene que la terminación briga ó bríca 
es celta, como que se encuentra en todos los países 
habitados por ellos, y da el sentido de villa: Ceto- 
briga, Merobriga, Segobriga, etc. En Francia cundió 
más la corrupción que en España, donde sólo se usa 
la supresión de la preposición de con los nombres de 



[i] Traducción de Orte:;a y Fn'as Madrid. 1879. 



IWRTICULAS, artículos Y PRONí^MHRES 107 

ríos, á pesar de que parece que los fenicios tenían for- 
mas semejantes á las de los celtas, lo que no es extraño 
en lenguas sintéticas, como las antiguas. Bochart pre- 
tende que Mciiasta en fenicio significa Ptierto de Asta, 
y Bladé (i) cree que la antigua Hcesippo puede haber 
llevado tal nombre, y de aquí haya tenido origen la 
leyenda del desembarco de ¡Vlenesteo en la Iberia espa- 
ñola. En España no hay más que una excepción en 
el uso que estudiamos, y es la de Ciudad-Rodrigo; pero 
Rodrigo, como nombre de la ciudad no lo es de per- 
sona, según de antiguo se afirma, sino corrupción del 
primitivo nombre d(í la villa, que lo era ñlcrobriga y 
Mirobrica. de donde el pueblo hizo fácilmente roberica, 
roderica, y se dijo Rodcricapolis, Rodcricopolís, Ciu- 
dad- Rodrigo\ como de Scgobriga y Scgobrige, dijo ►SV- 
godunum, Scgedunum y Scgovia, Por lo menos, es 
ingenioso ; y de todos modos, una golondrina no hace 
verano. •' Esta costumbre de suprimir la preposición 
de, dice Clairín (pág. 265 de su obra Du Gcnitif 
Latín) debía desaparecer de la lengua francesa.... 
Pero como los modos de hablar muy usados y familiares 
<lesaparecen difícilmente, aun permanecemos fieles al 
viejo uso cuando designamos las calles, las fiestas y 
los monumentos ; y en las denominaciones comerciales 
y expresiones parlamentarias, jurídicas y políticas : ¡-uc 
Conde, rice Monsicíir-lc-Princc\ la Saint Jcají, Villa Bo- 
relli, maison líachettc, loi Grauuuont, anicndcmcnt 
Grcvy, affaire Clcuicnccan, proccs Bazaine, etc." (2). 

[i] Etiulcs sur l'orii^inc (lt;s lM.-.'|n.:>, par Jean Kranío-s Hladé. Kiüi. (!e 
Franck. Páíj. 149. 

[2] Véase /-^a/vy/cyAYcT, I>e líi h\)rniati<')n lifs iik»:s c<;'íip. scs tín franSnis. 
Págs. 50 y 51. 



I08 CAPÍTULO III 

¡ Peregrino seria que hablásemos y escribiésemos así ent 
castellano ! Este procede de otro modo, y ha reglado 
el uso inveteíado para atajar la corrupción. Los gali- 
parlistas alegan la aposición, lo que no le ha ocurrido 
ni á los filólogos franceses, siquiera para defenderse de 
la supresión. En castellano aposición en este caso es 
*' el efecto de poner dos ó más sustantivos consecuti- 
vamente sin conjíincictn, '' lo que es muy distinto de 
la simple yíistaposición; v. g. : '*Cai"acas, cuna del 
Libertador Bolívar;'' y ^*E1 Papa-Rey," "La Mon- 
ja-Alférez." Estas frases son elípticas: *' Caracas, 
que es cuna del Libertador Bolívar;" "El Papa y 
Rey ; " " La Monja y Alférez ; " " Yl Papa que es tam- 
bién Rey ; " "La Monja que es también Alférez. " Estos 
casos son, pues, distintos del de Plaza Bolívar, porque 
en esta frase los sustantivos no indican que concurran 
dos dignidades, dos oficios, dos empleos, etc., en un 
mismo sujeto, como sucede en r//^?/í?-r^\ la 7nonj a— al- 
férez; ni se trata tampoco de oración explicativa, que sin 
la aposición requiriría una frase conjuntiva y no una 
preposición. Todavía más claro : el papa es rey, el rey 
es papa: y Bolívar no es plaza , ni la plaza es Bolívar, 
En frases como la que me ocupa, se intercala la pre- 
posición de cuando es genitivo ó cuando se trata de 
honrar la memoria de una persona ó de perpetuar un 
hecho notable : y no se pone, como acontece con casi 
todos los ríos, cuando el nombre no es de persona ó 
personificado, sino el propio del objeto ; por ello deci- 
mos : Plaza de Bolívar y Río de Catuche, Ambas fra- 
ses son elípticas : Plaza en honor ó en memoria de 
Bolívar; /\V^ llamado Catuche, (i) No cabe con Catu- 

( I) Kstas frases han «if'o reconocida.-; como elípticas. Véanse las Gramáti- 
cas de la Academia Kspaño'a, íl:;.sde sus primerras ediciones. 



partículas, artículos y pronombres 109 

^he la elipsis de e7t. honor ó en memoria, porque Catu- 
che no es más que el nombre propio de la cosa ; y no 
cabe con Bolívar la elipsis de llamada, porque Bolívar 
no es el nombre especial ó único de la cosa, sino el 
apellido del Libertador de la gran Colombia, del Perú 
y de Bolivia, que por tal modo se quiere perpetuar 6 
rememorar en testimonio de admiración y gratitud. 
Después de todo, tal es la práctica de las autoridades 
castellanas. Bastan los siguientes ejemplos : 

Este señaló otros treinta zegríes, deudos suyos, para el juego, el cual había 
de ser en la plaza do Viva-rambla, donde se habían de correr los toros. — Pérez, 
de Hita. Guerras ñidles de Gratuida. Parí. I. Cap. XII.) — Salí á la pinza 
de Zocodm'cr; pregonaban dos muías para Almagro. — Mateo Alemán. ÜtmuAn 
4Íe A If aradle. Parí. I. Lib. II. Cap. VIH.) — Ue día bastaba ver las escue- 
las desde la pieza de Santa Marta. — Lujan. Guzmán de Alfaraihe. Parí. JI. 
Lib. II. Cap. VI.) — Hubiera untado con ellos la jiéndola del escribano, y avi- 
vadoj^el ingenio del procurador á manera que hoy me viera en mitad de la pltiia 
de Zocodoi'er en Toledo. —Cervantes. Qnijoíe. Parí. Prim. Cap. XXÍÍ. 
Allá en Granada la rica 

Instrumentos oí t<x:ar, 

En calle de los Gómeles 

A la pttería de Ahidbnr. 

Rvinauiero atilii^no. 

;Ay Dií^s, que buen caballero 
Es el maestre de Caltrava, 

Y cuan bien corre los moros 
Por la ÍV^'V/ de Granada! 

Desde \2i fuente del Pino 
Hasta la Sierra-Nevada, 

V en esTíS pjiertas de Ehira (i) 
Mete el puilal y la lan/a. 

/\'. ■}f:aniero nnfr':;HO. 

(i) Esto no quita que por la fuerza de la !n'*;!i'la y en uso de lic:;ncia poética 
se elida la preposición en otro romance: 



I I o CAIMTULO III 

Pascábase el rey moro 
Por la ciudiní di' GuíUiHÍn. 
I )es(le la fuer t a tir Ehirn 
Hasta la di l'ivarranihla. 



Rom amero nnti^^tto. 



V vuelves á su cariño 

Desiniés de matar cien almas, 

Desde la ?v</ ih- San Litis 

A la f/aza de Sania Ana, 

Mesonero Romanos. Requiebros de Lai'Opit^s. 
Kn el comedio del último trozo de la mile de Toledo^ comprendido entre la 
l)uerta del mismo nombre y la famosa plazuela de la Cebcula. — Mesonero Ro- 
mauos. /.a Posada ó España en Madrid.) — Se trasladó á \a plazuela de San 
Mi¿uel. — Mesonero. Pag. 2ij.) — Tuvo nueva que los cristianos habían 
entrado en la ciudad de Córdoba. Alemán. Guznufji de Alfarache, Parí I. 
JJb. II. Cap. IX.) — En una sagrada casa, ribera del Genil, en la ciudad de 
Atv/ír.-J^uján. Guzmdn /<• AlfaraJie. Parí, II. Lib. II, Cap, VI,)-Refinado de golpe 
en la Pner/a del Sol de Madrid y calle de V'oledo. — Lujan. — Guz/ndn de Alfarache 
Part. II. Lib. II. Cap. /'/. ) — Entré por una plaza, donde vi aquellas célebres 
¡iosíerfas de Platitim\ de la Flor de Lis, del Grifo, de la .Salamandra, y 
otras. — Saavedra Fajardo. República Literaria.) Fué coronado y ungido en 
la iglesia de San Pedro y San Pablo. Saavedra. Corona Gótica. Cap. 
Xl'IL) — Para memoria de estos trofeos, fundó las ciudades de Vitoria y de 
Rei\ópolí<, del nombre de Recaredo. — Saavedra. Corona Gótica. Cap. AVI'.) — 
Plinio dijo que el primer uso de los coches fué en la pro^'incia de Frigia. — 
Navarrete. Conservación de Monarquías. Di se. XXX IVI. ) 
En el mesón de la Luna, 

Entrando de fuera un coche 

Gané un talego y dos líos. 

Que me vinieron de molde. 

Quevedo y Villegas. Jácara, l'ida y milagros de Montilla, 
Tomóse de paso con todo esto la ciudad de Xino, antiguo asiento de los revés 

de Asiría, y el castillo de Arbelas. — Coloma. Los Anales . Libro DuodtKinio. 

Su rei)¡o de Aragón, y en particular su ciudad de Zaragoza. ~y[e\o. Guerra de 
Cai.iluña Lib. III. ó/.) Pero yo veo todo esto y algo más en las calles dr 

Mensajeros han entrado 
Al rey Chico de Granada: 
Entran por la puerta Elvira 
V paran en el Alhambra. 



PARTÍCULAS, artículos V PRONOMBRES III 

Alcalti y di' ÍMvapiJSy de la Montera y del [barquillo, de San Antón y de Ca- 
rretas.— ^l^sontro Romanos. Mi calle.) En 29 de mayo de 1845 se estrenó 
en el teatro ¡/el Príncipe la '.'Jura en Santa Gadea." — Eugenio de Ochoa. Don 
Juan E. Ilartzenbusch.) — Un día pregunta lm\ la call^ de la Comadre por dónde 
había de ir á hi puerta del Sol. — Ilartzenbusch. Pll Lus^areño.) — Debajo de 
Zaragoza, en la ribera del rfa libro, está la ciudad de Tortosa. — Juan Aragonés. 
Cuento íV.) — Por un alegre jardín que á la orilla del río Pisuer^a estaba. — 
Alemán. Guzmdn <¡e Al/arache. Parí. //. Li/>. I. Cap. II'.) — Sir Walter Ra- 
leigh, hombre ambicioso é intrépido, poco escrupuloso en sus medios de hacer 
fortuna, y cuya codicia, violenta como todas sus pasiones, causó infinitos males 
á la pr(77'in£Ía Je Guayana. — Baralt. Historia Ctntigna 4*^ Venezuela. Eilición 
principe, PJ^y 2^6'. 

Se observará que me he excedido en presentar 
ejemplos; pero ello es necesario cuando es tan tenaz 
la porfía de los que ni comprenden las reglas gra- 
maticales ni conocen la índole del castellano. 

286. Entre nuestros escritores de América lo 
mismo que entre los de España, salvo muy contado 
número de hablistas que han estudiado profundamente 
la lengua, privan frases incorrectas por el mal uso de 
las preposiciones. Debe ponerse sumo cuidado en la 
significación del verbo y en la especie de relación que 
por medio de la preposición quiere expresarse, pues 
hay casos en que el sentido propio de lo que se quiere 
expresar impone el deber de suprimirla. La preposi- 
ción á, por ejemplo, tiene tal fuerza, determina de tal 
modo, que con un mismo verbo impone á las veces su 
empleo, y á las veces su supresión, dando en uno y en otro 
caso distinta significación á la frase. Juafi perdió una 
hcr7ua7ia, quiere decir que á Juan se le murió una 
hermana ; y /7ía7t perdió á una hermana, significa que 
le ocasionó daño en la honra, que la corrompió, ó que 
la comprometió en algún hecho perjudicial. Ftté Juan 
quien robó la joven, significa que Juan fué el raptor, 



112 CAPITULO III 

el que la sacó del hogar ; mientras que Juan fué quien 
robó & lajovefty significa que Juan fué el ladrón que le 
quitó el dinero ó las joyas, etc. 

287. Por igual modo, no es lo mismo, como obser- 
vó ya Salva, decir Busco criados y Busco á los cria- 
dos, porque en el primer ejemplo se buscan los que no 
se tienen y se desea tener ; y en el segundo se deter- 
minan los criados propios, que no se sabe dónde están 
por el momento. 

288. El Papa creó cinco cardenales, es frase com- 
pleta que expresa la creación de cinco Cardenales ; 
en tanto que si se dice El Papa creó á cinco Carde- 
nales, parece qué falta qué los creó, si Caballeros de 
Pío IX ó alguna otra cosa, porque la preposición á 
está determinando Cardenales hechos y derechos, esto 
es, ya de antes creados. Si se dice El Presidente 
de la República no7nbró á un comisiojiado para arreglar 
el asu7itOj ha de entenderse que designó á un individuo 
ya existente como tal comisionado. De modo que para 
expresar la elección especial de un individuo con el 
carácter de comisionado, lo correcto y claro es decir : 
El Presidente de la República no7nbró un comisio- 
nado, etc. 

289. Nuestros antiguos padres decían se metió 
monja, y no se fnetió de 7nonja, ni menos se metió á 
mo7tja, como algunos se aventuran á decir hoy : 

Lo que primero hizo fué tratar de meterse monja. — Maleo Alemán. Guz- 
man de Alfarache. Parí. 11. /.ib. II. Cap. nil). — Calidcs es nuestro, dijo 
Amador, y su hija Arbolea habrá un año que se metió monja. — Contreras. Selva 
de Aventuras. Lib. VII). — Ni yo quiero que te metas monja^ sino todo lo con- 
trario. — Juan Valera. Juanita la Lar;^a, XLIII. 

Esto es asi porque el 7nctcrse ó entrar encuja. 



PARTÍCULAS, artículos V PRONOMBRES II3 

monje 6 fraile, es á perpetuidad, de por vida, y no even- 
tual, no accidental, ni con la facultad de abandonarlo. 
Esta es la razón, aunque ni Salva ni el señor Cuervo, 
al tratar con erudición de estos casos, hayan dado la 
doctrina. Cuando el señor Cuervo leyó en la fábula 
de Hartzenbusch El Treifita de Abril estos versos : 

. , . ¡lindo jwigo 
Para el que reine lúcn! ¡famosa ganga 
Kutrar dt- r^y para s;ilir monago! 

no observó que se trataba de un rey accidental, de 
un reinecillo de morondanga, y que el treinta de abril 
la corona debía mudar de cabeza y el rey tornar á su 
antiguo oficio, por lo cual el entrar de rey era como 
entrar de Presidente, pasar de embajador, ir de eapi- 
tan, trabajar de carpintero, oficios y empleos que* pue- 
den abandonarse por otros, ó de que puede uno ser 
relevado. Nunca se podría decir correctamente, hablan- 
do de una monarquía hereditaria, que el príncipe, nací- 
do y educado para rey, entró de rey, ni tampoco ent^'ó 
rey. Otra cosa sería entró á reinar, ciñó la corotia, etc. 
De Napoleón si puede decirse que efitró de emperador, 
porque no tenía derecho á ello, y el verbo entrar im- 
plica el paso dé un estado á otro, y fuerza de voluntad, 
por donde su sinonimia con introducirse y acometer. 

290. Salir tiene entre sus diversas acepciones la 
de resídtar, como en las frases corrientes y castizas : 
'^salirle caro,*' ó ''salirlc cara una cosa á uno ;" *'en la 
lotería salieron premiados tales números ;" **á mi nada 
me sale bien ;" y como en el siguiente ejemplo de P>ay 
Pedro Mañero en el Cap. 1. de la Apolo oi a de Quinto 
Scptimio Floren te Tertuliano, á saber : '* Abocándose 

8 



114 CAPITULO III 

alusiones y noticias, , no pueden salir ordenadas. "^ 
Como se ha visto por el número aiítecedente, la prepo- 
sición' ¿/¿' se antepon^ generalmente,' "eií ciertas locu- 
ciones, á los nombres de éaipleQs.y*' oficios ; y parece 
ademán que en lá frase, que rio pogos usan, ''salir de 
Presidente'' ''salir (ie í)iptctadó'' está elidido él parti- 
cipio ' ¿'/¿'^/¿?, y debe entenderse * 'salir electo de Presi- 
dente/' ''salir electo de Diputado/' No obstante todo 
esto, "salir de Presidente ó de Diputado/' para signi- 
ficar que se ha resultando electo para alguno de tales 
cargos, es realmente incorrecto, porque cuándo salir, 
tratándose de nombres de cárgpsi' ernpleos ú oficios, 
tiene la significación de resultáis ño se acompaña de 
la preposición de, por lo qiie gramáticos y escritores 
dicenen tales casos ^'^a/íV Alcalde/' ''W/r Presidente/' 
"salir Diputado/* y así es cómo debe decirse. Paré- 
ceme un error de Salva, y 4e los que han seguido su 
parecer, que salir de signifiqué dejar de ser, cesar, en 
las fi-ases "salir de Alcalde," "salir de ^^y'' etc., por- 
que en estos casos la preposición V!? está en su uso más 
común, que es el de expresar modo; y "salió de Alcal- 
de," "salió rt^^Rey," son fi-aseí>cón\ó "salió de paseo,'* y 
expresan que se hizo ó se representó de Alcalde ó de 
Rey, sea en las tablas ó en el Carnaval. La frase 
señala una circunstancia puramente accidental, por go- 
bierno de la preposición de, indicativa en ella de modo, 
como ablativo que es. En "salir de este mundo,** 
"salir de la vida," salir está en su significación legítima 
de partir, pasar de un lugar d otro; . y cuando expresa 
morir, dejar de ser, es por traslación, jorque es una 
locución metafórica. Lo mismo puede decirse de la frase 
vulgar: "Hoy sale el verano," en la que se personifica 



partículas, artículos V PRONOMURES ' I 15, 

el .y.erano, y salir tiene su ac^pcióp legítima á^ paríiTy 
irse. En tales frases, además, se emplea también ó 
el demostrativQ ó el determinativo. Cuando en el caso 
que me ocupa se quiere significar que alguno ha dejado 
de ser Rey, Presidente ó Alcalde, ó cesado en sus fun- 
ciones, se ' expresa asi : íia dejado de ser, dejó de ser, 
reiincióy ahdied\ fue depuesto, terminó el período, y de 
otros modos análogos, según el caso. Se comprende 
que salir signifique .pasar de una iJDarte á otra, partir, . 
libertarse, librarse, resultar, aparecer, nacer, sobresalir, 
manifestarse, provenir, sobrevenir, derramarse, y aun 
abandonar ; pero, ¿ por qué carga de agua ha de signi- 
ficar dejar de ser? Sólo por que en '*e7tírar de Presi- 
dente*' tenga entrar la acepción ó el sentido de comen- 
zar á ser, no me parece razón ni motivo, una vez que 
se atienda en cada caso al respectivo valor de los 
verbos y al de la preposición que los acompaña. 

Ya que hablo de la preposición de y de su elisión 
en locuciones castellanas, bueno es censurar el afán de 
suprimirla, á uso catalán, en no pocas frases. Por ejem- 
plo, los catalanes dicen: * 'Aparte lo alegado;" "En 
medio la, matanza ;*' * 'Tiempo es ya que veamos \' 
cuando nosotros, huyendo de imitarlos, debemos decir 
correctamente : *'Aparte de lo alegado ;'' **En medio de 
la matanza ;" *'Tiempo es ya de que^veamos. " 

291. En Venezuela, lo mismo que en otras repú- 
blicas hispano americanas y en España hiismo, incurren 
ciertos escritores en el vicio de emplear el verbo debh-, 
seguido ó no de la preposición y/í?/ sin atender á la sig- 
nificación de lo que se quiere decir. Debe tenense 
presente que deber de expresa duda ó vacilación, y que 



1 1 6 CAPÍTULO III 

deber, sin la dicha preposición, asegura, afirma rotun- 
damente. 

''Deber, dice la Gramática de la Academia Espa- 
ñola, seguido de la preposición de, y significando duda, 
presunción ó sospecha, es asimismo auxiliar, como se 
ve en estos ejemplos : debe de estar trascordado; debía 
de pensarlo asiy cuando lo dijo; debió de recibif alguna 
víala ntieva.'' Y agrega: '*No usándose en este sen- 
tido, es viciosa la interposición de la preposición de, 
Juafi debe estar agradecido, y Jtian debe de estar agrade- 
cido, son dos expresiones de muy diferente significado/' 

Véase claro en estos ejemplos: 

Ni la vejez es parte para justificar lo malo, ni la novedad lo debe ser para 
condenar lo bueno. — Granada. Guía tie Pecadores, fJb, U. Cap. XVJ — Hasta 
que el mismo cansancio de sus miembros le anuncie que debe dar fin á la tarea. 
— Martínez de la Rosa. Libros de los Xiños. Cornejo de un padre,) — En el 
desorden de su cuarto notó entre otras cosas que no dehta de hacer nunca su 
cama; tal estaba ella de mal parada. — Mariano José de I^ra. Mi mwtbre y mis 
propósitos.) — Sino que este muchacho, malogrado él se vea, debe de ser algún 
pecador. — Iji Pícara Justina.) — A otra necesitada y principal persona que debe 
de estar puesta en alguna grande cuita. — Cervantes. Quijote. Seg. Parí. Qap. 
A'A7A'. ) — Siendo el instituto destas Empresas criar un príncipe desde la cuna 
hasta la tuml)a, debo ajustar á cada una de sus edades el estilo y la doctrina, 
como hicieren Platón y Aristóteles. — Saavedra Fajardo. Etnpresa Primera.^ — 
¡Vaya, que nuestro honor debe ser cosa bien quebradiza, si tanto afán se necesita 
para conservarle! — Moratín. La Escuela de los Maridos. .Ict. Prim. Esc. II. 

No se olvide, pues, que en estas construcciones 
con el verbo deber como determinante, si la preposición 
de sigue á éste se indica probalidad, y si no le 
sigue se afirma categóricamente. 

292. ¿Cómo debe decirse ocuparse e7i, ocuparse 
de, ú ocíiparsc con? Baralt extremó su parecer, por 
horror al galicismo, hasta negar al verbo ocupar todo 
régimen que no fuera el de la preposición en; Salva 



partículas, artículos y pronombres i i 7 

comprendió que la preposición de podía acompañar 
correctamente al participio, pero como que no ob- 
servó que había casos en que tal uso era incorrecto ; 
Cuervo adopta la decisión de Barait mas cree casi 
necesaria la preposición de en la pasiva cuando el 
verbo reflejo se traduce por llenar ; y así los demás 
autores que se han ocupado en el asunto. En mi 
humilde opinión- ninguno ha dado en el hito. Vea- 
mos primero cuál es el valor que el dicho verbo 
tiene en el francés. Los franceses dicen S'occupcj" ¿x 
y S'ocniper de. S' occiiper á se refiere al tiempo y 
tiene carácter ó de generalidad ó de suavidad, ó 
entrambos á la vez. vSi se trata de hacer una cosa, 
es emplearse habitualmente en ella y trabajar de 
tiempo en tiempo sin precisar lapso ni época : 

Un grand nombre de dames élaient occuf/t's á la servir. (Fénclou.) En 
attcndant, je nCoccuptrai áVt\}\Ci^ (Volíaire.) — ^A prcsent que je n'ai que des 
objets tristes, je nt'occupeá lire des romans. (Moutcsquicit.) — Tandis que tout 
s'occupe á me perseculer. (Kacine.) 

S'occiiper de no tiene un carácter tan general ; 
se refiere más bien á una acción precisa y deter- 
minada : 

Ceux que le monde occupf dt! ses vanitcs; (FUchicr.) — Je me suis occiipt^ de 
vous en partant et durant tout mon voyage. (Rousseau.) — Nous sommes occupés 
í¿r vous bien recevoir. (Madame de SHñgné.) — Et tous sont occupés^ sans songer 
á mes maux, /?¿r ses amusements qu'ils nomment leurs travaux. {Kacine.) 

En cualquiera de los ejemplos que presento, 
con participio ó sin él, la traducción literal sería más 
que un galicismo, un despropósito. A los cons- 
truidos con á corresponde en castellano la pre- 
posición en. De los construidos con de, el de Fléchier 
requiere el cambio del verbo occnper por uno de los 
verbos llenar ó henchir. El de Rousseau (con parti- 



Il8 ' CAPÍTULO Itl 

cipio y todo)' requiere el carrtbíó de la preposición de 
por la prfeposíció'ri en, y todaH^^ía mejor tróbár también 
k occUper por pensar, 'El de Madame^'^'de Sé^ighé 
(con participio y todo), impondría el cambio de la 
preposición de por la preposición ¿r;z, si se tratase de 
una recepción coexistente con la ocupación ; pero 
como sólo se trata de preparativos para una recep- 
ción posterior, precisa asimismo reformar la oración 
al trasladarla al castellano, de modo que la idea 
quede clara y correctamente expresada. En el de 
Racine (á pesar del participio), tampoco puede con- 
servarse la preposición de, sí se ha de hablar con 
toda propiedad. Para ello hay que cambiarla por 
la preposición en. Resulta de este estudio que ni 
el empleo del participio, ni la significación de llenar 
que tiene el verbo ocupar en entrambas lenguas, 
son motivos para que se le dé correctamente el 
régimen de la preposición de, ¿ Cuándo, pues, se 
le, puede dar tal régimen ? Reduzco, los casos á. dos 
solas reglas, las cuales resultan del examén de los 
oficios de las ^ preposiciones, de las acepciones d:el 
verbo ocupar, y del uso de los buenos escritores 
castellanos, aun en el período en que el lenguaje 
comenzaba á depurarse. 

Las reglas, pues, son las siguientes, á saber: 

i" El verbo ocupar, en las acepciones de llenar 
y de tomar posesión, puede construirse con la^ prepo- 
sición de cuando esta tiene carácter causal, denota 
razón ó motivo, y se la puede trocar, aunque trocada 
disuene algo, por la preposición por. . 

2* Puede también construirse con la preposición 



partículas, artículos V PRí^NOMHRES I I9 

de el verbp ocupar, cuando se toman las cosas en senti- 
do inmaterial, y se le emplea en la acepción de //<f;¿¿zr, 
con la circunstancia de que en tal caso la preposición 
de equivalga á la preposición con. He aquí ejemplos 
correctos : 

Esle esplendor conservaba entonces un rey «le ('astilla trabajado con guerras 
internas, y ocupada de los . africanos la mayor parte de sus reinos. .Saavedra 
Fajardo. Idea de un Príncipe político- cristiano. Kmpresa LXIX. 

Que al fin la luz serena que me guía 
La vista abre de nuevo á mi cuidado, 
Y de improviso horror totio iHuptuio^ 
Repugno á la perdida suerte mía. 

Herrera. I.il>, .SV^'. Soitiío XJ.. 

No sé quién los atributos 
Del fuego en Cupido pone ; 
Que yo de un súbito hielo 
Me sentí ocupar entonces. 
Ruiz de Alarcón. /.a Verdad Sospechosa . Act. Sei^. Esc. IX. 

Transformaciones tales 
Jam^ CÍTce las supo, 
Porque un hechizo formo. 
Con que mudo y transformo 
Caalquiera ser que iU mi fuego ocupo. 

Lope de Vega. Canciones. 

Los demás casos en que la preposición de puede 
seguir al verbo ocupar no requieren regla, porque en 
ellos de no es régimen de ocupar, como sucede en el 
ejemplo que sigue : 

V así, supuesto que es cierto 
Que si publica la fama, 
Que ocupan de Guaderrama 
Tantos soldados el puerto, 
Kl rey ha de prevenir 
For pren lernos tanta líente, 
Que á su ejército valiente 
No poramos resistir 
Ruiz de Alarcón. Kl Tejedor de Se^^oi'ia, Act. Se;. Ksc. Prim. 



I20 CAPITULO III 

Donde la lección es "el puerto r/é* Guaderrama". 
Lo mismo acontece en el siguiente, donde, además de 
la transposición, empleó el autor la preposición d en 
vez de la preposición í/^. obligado por la medida del 
verso : 

V ocut«an(K) J esa nurntaña 
La aspereza peñascíisa, 
Nos darán muros y torres 
Sus inexpiii^nables rocas. 
Kuiz de Alarcón. £"/ 7 '.y <•</<•/• lü Ai;;'í/77V7. .-Í/Y. Prim. Esc. XIX, 

Esto es **la aspereza de esa montaña/' En 
ningún otro caso puede la preposición de construirse 
con el verbo ocupar sin incurrir en incorrección é im- 
propiedad de sentido : y según lo que se quiera ex- 
presar, debe emplearse una de las preposiciones cu, 
á, con ó poi\ ó ninguna. 

He aquí ejemplos correctos y claros : 

Tantas cosas me presentaba la fantasía, que ocupé casi todo lo que quedaba de 
la noche. — Lujan. Guzmán de Alfannht', Parte II. IJh. III. Cap. II'. 

Acude, corre, vuela, 
Traspasa el alta sierra, ocnpa el llano. 

Kray I>uis de León. Profecía del Tajo. 
Cuantos las aguas moran 
Antiguos dit>ses y deidades nuevas, 
Por las ondas que doran 
Los rayos de la luz dejan sus cuevas, 
V ocupan loí» >acíos 
Que á la playa perdonan los navios. 

Góngora. Canciones. I\\ 
Mis jjenosos cuidados 
El espacio mejor todo ocuparon. 

Herrera. TJh. //. Canciiln VII, 

Perdonad, mi bien, si os doy 
Aqueste <lisLíUsto ahora. 
Impidiendo el vt'nturosn 
Suefío que oinf></nifo e«;íaba, 



PARTICULAS, artículos Y PRONOMBRES 121 

Por el descanso que os daba 
En Ct.ml)io ese cuerpo hernioso. 

Ruíz (It Alarcón. I.os favores del mundo, Act. Se:;, l'lsc. I'///, 
Que esta interior galería 
Del alma, con sus lugares. 
No la oeupan mil |x;sar¿s, 
Y la llena una alejaría. 
Moreto. I.o que puede ia aprehensión. Jorn. Prim. Use. Prim, 

A Dios gracias, tiene mejor causa parn ello que jxira ocuparse en llorar (IlcUjs 
ajenos. — Castillejo. Diálo^i^o entre el autor y su pluma J — Kn F.s}>ana no había 
ijaleras : el ^vjder del Rey f»r///rtí/í» fv/ rtrj> inn es apartadas ; y el reino fuera de tal 
cuidado, todo seguro, todo sosegad<i.- -Hurtado de Mendoza. Guerra de Gra- 
nada. Lib, Prifn.) -La cual (la noche) el maestresala pasó sin díirmir ocupado 
el pensamiento t'/# el rostro, brío y bvílle/a de la disfrazada doncella.— CervaJites. 
(Quijote. .SV;^ Part. Cap. 1. 1.) -No sólo este, sino todos los demás hermanos, 
se avergüenzan de í'r///íirí<' <•;/ los ministerios humildes con que se gan<) aquella 
hacienda. — Navarrete. Conservación de .\fonart¡ufas ¡discurso XI. 
De amores se nei^íioia y se barata. 
Toda la tierra en nao es tK'uiíada. 

IJoscán. i. a .Mansión de l'enus, 
.\quel á quien juzgan todos 
Por sus hechos y costumbres 
Digno que en cargos más graves 
Nuestro santo Rey le ocupe. 
Ruiz de Alarcón. líl Semejante ti sí mismo. Act. .SV;»-. Ksc, Prim, 
I No tiene usted vergUenza, siendo un sujeto decente y de obligaciones, de 
ocuparse' en fabricar enredt)s ? — Moratín (D. Leandro.) La Escuela de los Maridos. 
Act. Seg. Esc. IX.) — Kstaba mi amo bien fV/z/í/i/" rí;« despachos que habían llega- 
do de Francia.- -Lujan. GuzmAn de .llfarache. .SV-,'-. Part. í.ih. Pritn. Cap. 

Prim. 

Si Deliar'/i perseguir silvestres flores 

Con muy castos cuidados ocupada 

Va de su hermí)»<a escuadra acompañada. 

ij'ú Polo, .-{lahanza de Ekinia. 

Kl río mayormente si salitlo 

De madre, y largamente ¡xir la tierra 

En los inciertos meses extendido, 

Con cieno, que dejó, la ocupa y cierra. 

Fray Luis fie L;t»n. Gei'ri;i<a prirnera de J'irr-f/i,i. 



122 CaMtULO III 

Ni la libre expansión de los afectos del alma apetece la publicidad, ni las con- 
sideraciones que se deben al respetable auditorio que presencia este acto, permiten 
que tarde mucho en ot'uparme con otra materia. — Hartzenbusch. Discurso leído efi 
su rdcepción como Imiividito déla A cadania Española. '\ — Memorias de distinta na- 
turaleza suelen ocupar también á nuinerosos individuos de la S(x:¡edad católica en 
la madrugada del lunes. — Hartzenbusch. El Lunes, 

293. El plural del pronombre personal yo es 
nosotros ; y el de la segunda persona túy es vosotros. 
Usted es contracción de Vuestra Merced, y su plural 
es ustedes, Al emplear el tratamiento de usted nos 
representamos una tercera persona imaginaria. Asi, 
es un barbarismo imperdonable mezclar unas y otras 
personas en una oración ó en un relato, como vosotros 
y tistedes, ó tratar de t7Í á una ó á varias personas con 
quienes se departe, y luego, dirigiéndose á todas en 
conjunto, decir ustedes^ cuando el plural correspondiente^ 
es vosotros. Esta corruptela de darle á tú el plural 
ustedes se observa en escritores de distintos países 
donde se habla el castellano. Cuervo la ha notado en 
Colombia. En Venezuela, uno de nuestros más dis- 
tinguidos noveladores dice en una de sus mejores 
novelas, por boca de un personaje que particularmen- 
te trata de tú á los demás : 

''Como lo oyen ustedes y prosiguió tranquilamente 
el Conde, sin advertir la turbación que se manifestaba 
en sus inquietos interlocutores ; y á fe, amigo mío, 
que pruebas y á mi juicio, poca energía y menos te- 
nacidad." 

No es este autor el único que ha incurrido en tal 
■descuido, llevado por la coacción que ejerce el uso 
del vulgo ; pero deben todos consolarse, porque nada 
menos que el inmortal autor del Quijote, en el Cap. 



PARTICIPAS, ARTlCÜl.ns V rKOXOMHKKS I 23 

XXVI dé la Segunda Parte de tan regocijada obra, 
comete el pecaminoso descuido de usar promiscuamen- 
te los plurales de la segunda y de la tercera personas, 
en boca del declarador de las maravillas del retablo; 
y ya dice Miren I ues^rs incí caüs, vuelvan viicsas mer- 
cedes los ojos, mirón íambién un ?mevo easo. 7uiren eomo 
la da un heso : y<i pero veis cómo el piadoso eielo, veis 
armo vuelven las espaldas, veis también cómo los relinchos 
del eqb,allo ; y vuelta otra vez, miren con que priesa ; mo- 
do de hablar que hoy sería imperdonable en wn buen 
escritor. En falta semejante incurre Gallego en el 
Cap.. XXiV de la traducción á^ Los xVovios de Man- 
zoni. Véanse ejemplos correctos del caso: 

^ H 1 A lodos ios dtimU que dsUíis pretijiitci». — Pérez de Hila, (¡ut-i ),r¿ Ci- 
viles til' Cnifiútii?. Parí. I i. Cap. XX I.) — Ticius mucha ra/ón, sobrina, c:i lo 
que dices, respondió 1 )on Quijote, y cosas le pudici-i yo <!ecir at-erca de Iíís li- 
najes que /<' admiraran : pen) por iio nie/clar lo divino con lo humano uo las 
digo. Mirada amijjas : á cuatro suertes de linajes (y esladme atentas) se pueden 
reducir loílos los que hay en el mundo. — Cervantes. Quijote. .S". /'. Cap. l'L) 
— ¡ Ah, sefSor mío ! dijo á esta sa/ón la sobrina, advierla vttesn mer.rd í\\\gíq- 
do cKo que dia' de los caballeros andantes es fábula y mentira. — rervantes • 
QuijoU'. S. J\ Ca/*. JV.J — Paso, señor licenciado, díjele yo, y ////>< j>or do taw/- 
«a, que desde el ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mtiocha, i/a ido salUin.iti 
vueslra merced como avecilla de flor en flor. — Cervantes. /t7 BiistapitK) 

, El es lit deudo ; y jwr Dios 

Qne fuera bien que se unieran 
Vuestras dos casas, y hicieran 
Cnrico estado los dos. 
RiUiz de Alárcón. — El Kxametí de Marido. Ae¿, S¿^, Esc. TI. 

Calfnia, pues, cuan alto y lisonjero es el concepto que tengo de r<>.y(V/'í/í.-— 
Juan Vatera. El Comendador Mendoza. Cap. XVI.)-^\ Bueno está su Lucas de 
U. (replicó el Alcalde ;) en fin, vamos andando, y ya veremos lo que hay (jue 
hacer con todos ustedes. — Petlro .Antonio de Alarcón. E! Sombrero ae tres Picos^ 
XXIl^.) — Y á mí, ¿qué me cuentas de eso? ¿ 71 iui parido el jiadrc Apolinar, 

por si acaso ? ¿ Te debe el jDan que come ? ¿ los hábitos que viste ? Nada, 

hijo lo de siempre! Los jolgorios y los tragos dulces, para rosotro'i soli- 



124 CAPITULO III 

tos ; y en cuanto hay una desazón ó una descalabradura, á buscarme á m( para 
que os f/7///t' el hipo ú ¿7J /íí/z^a la venda. — Pereda. Sotí/eza. Cap. XV. 

Debe por igual modo conservarse siempre el mismo trata- 
tamiento empleado, salvo en los casos en que la pa- 
sión dramática, para mayor verdad y efecto, requiera 
el cambio de vos en tú, ó viceversa ; mas en tal 
ocasión debe hacerse con suma habilidad y acierto. 

Cuando se empleen tratamientos como viajestad, 
alteza, reverencia, paternidad, etc, el verbo debe siempre 
concertar con ellos en tercera persona, ó de singular 
ó de plural: *'Si su Majestad se digna T Sus Einijien- 
cias no han llegado ;'* etc. Así, es intolerable la falta 
de concordancia cometida por D. Eugenio de Ochoa 
en el Cap. Seg. del Seg, Vol. A^ El Auto de Fe, á saber: 

*'A1 toque de las doce iremos los dos, si vuestra Alte- 
za no lo lleva á mal, áoná^ podréis satisfacer vuestra cu- 
riosidad.'* 

Lo correcto es otra cosa : 

Va\ lo de la estada en Madrid vuestra n-T'ertnda se mpz't'rd por causas muy 
justas.— Fray Luis de León á /"^ray ITcrnando de Peralta, Proceso.) — Vuestra 

majestad^ como príncipe tan esclarecido y tan celoso .", mandará aquello que 

más conviniere — Navarrete. Consulta. 

294. Yo, tú, son verdaderos pronombres perso- 
nales, que se ponen en lugar del nombre. Mi, tí, sí, 
son abreviaciones de los pronombres posesivos 7/íío, 
tuyo, suyo ; y por lo tanto envuelven en su uso la idea 
de posesión, por más que en algunos casos esta parez- 
ca inapreciable. Por ello mí, tí, sí, deben ir siempre 
regidos por una de las preposiciones d, de, para, por, 
sin. con, enti'e, lo que no acontece con los personales 
yo y tú, sino cuando estos se construyen juntamente 
con la preposición entre. 



partículas, artículos y pronombres 125 

295. El uso de la preposición entre con las abre- 
viaciones de los pronombres posesivos es una anoma- 
lía antigua que debe abandonarse, porque á la frase 
corresponde gramaticalmente el nominativo : entre usted 
y yo ; y porque, sujetándonos á la regla de construc- 
ción, entre usted y entre mi es un disparate, y ent) e míy //, 
violento, y sólo tolerable en libros correspondientes á 
la época en que el idioma se depuraba, como en es- 
tos casos : 

Et tú é yo somos enemigos naturales, et non veo carrera ]K)r do haya amor 
entre mí é tí. — Mocaffa. Caliia é I^mna. Cap. /A',) — Tenía miedo de «n duende 
que habfa en su aposento, y se había acostado entre mi mujer y mf. — Luna. La- 
zarillo de Tormes. Caf>. í'//. )— Sino que la diferencia qne hay entre mí ^ tUos^ 
es, que ellos fueron santos y yo soy pecador. — Cervantes. Quijote. S. P. Cap. 

Lvrn. 

Otra cosa es cuando se emplea como Ouevedo, 
Calderón y León en estas lecciones : 

Vengóte á servir aquí 
Con dos mil cascos de nuez. 
Lanzas como de mí á tí. 
Con jinetes de Jerez, 
V peones de albañil. 

Ent remtU de la Infanta Palancona. Jom. .SV/. 

Pues, j>ara que aquí me libre, 
Van á otra parle á prenderme, 
Dejándome á mf por mí. 



Que es fuer/a que á mf me busquen. 
Aun para que á mf me dejen . 

Mejor está que estalni.-'Jorn. Prim. /:Vt . AT//. 
Khte favor de tí, que es ya el postrer» 1, 
Me sea, oh Aretusa. concedido. 

Hay que advertir ciue cuando la preposición con 
precede á los casos ;;//, //, si. toman éstos las formas 
migo, tigOy sigo: 



120 CAriTULü III . 

Triunfa, ó pura, fiel hórrido enemigo : : 
El podíjr de mi diestra ya contigo. 

Lista. — La Conci'fnión de Xucstra Señora. 

Sentado todo esto^ digo que es todavía máyor^bar- 
barlsmo decir cjiírc íú y mi, como suele el vulgo,, y 
descomunal emplear á // por tú, sin régimen de , pre- 
posición, como en este cantar popular publicado, por ^/ 
Boletín : 

Dende Maracail)o al norte, 
\ dende el norte hasta aquí. 
No hay naide que se comporte - " -• 

Conjo te comportan /í ( 1 ) 

296. En un periódico que se publica en Caracas, 
leo (octubre de 1894.): ''AI despedirse le dijeron á 
los artistas*' . . . y no pude continuar leyendo, porque 
me di á pensar acerca del vicio de depir M -. por les, 
común en ese y otros periódicos, y aun en, .lai4'más 
encopetadas tertulias. 

Bien es verdad que en Zorrilla se lee : 

Pero vendrárt entre ellos 
Las ánimas^ que esperan dt» nosotros. 
No plegarias mentidas ni oraciones, 
Sino armas afiladas, 
El oro y las secretas i ns micciones 
Que le serán por vuestro labio dadas. 
El Zapatero y e¿ Key.-^PaiU I. Ai i. ///. /üe. ///. 

Y en obra clásica de incierto autor : 

Todos los que sirvieron y siguieron á cuantos del polvo de la tierra /«* 
levan lastes, y valerosos y ricos heciste. 

Í7í/<r í/i' Lazarillo de yermes. Cap. I'. 

t 

Y en el poeta coronado : 

La fama de los hechos de Guzmán, saliendo délos términos de África y de 
España, llegaba á Italia á oídos del Papa, que, le escriliía á él y á sus com- 



PARTÍCULAS, ARTÍCULOS Y PRONOMBRES 127 

pañeros en términos y elogias magníficos (i). — Quintana. Parte H. Historia. Guz- 
mán d huerto. 

Mas al considerar que estos y otros casos son ra- 
ros y aislados, y van contra la práctica general de los 
mismos escritores, y aparecen en unas ediciones y en 
otras no, lógico es supoppr que ó son erratas ó des- 
cuidos de que no debe hacerse caso. Pero hay casos, 
replica el sabio lexicógrafo señor Cuervo, en que la 
medida del verso abona la lección : 

Dale á mis obras el debido premio. 

Jiiari de la Cueva. El Infamador. 
•Yd líe tejido 
. :,! 7 \ Un(}^n8p|vekí,^^|ie{¿qcuheát9do^ i>¡)¡f:> íjr^ 

A su pesar las leyes de natura. 
í . i; : •■ ^.\,»' ■ .iM í i'i í . )f;y .-" ' j< 

Alberto L.istí\. fsl Imperio de la Estupidez. Canto IV. 

Pare el ilustre maestro, . que en verso es donde se 
^^^ semejantes' ejemplos, y los versos no sitven para 
^^s lecciones, porque, aaémás de que 

. ¡Oh. fuerjta 4el 9onsonaote, á 1q que obligas !_ ., ^ 
A decir que son blancas las hormigas. . . » . , 

auncjue no se trate dq consonantes, los pofjtas ^?»tán 
facilitados para quitar unfi de éstas aJ fin .de,.d,eftas 
voc^^5 y fundados en ello se extralimitan^ ¡ y cómo ! vea 
^^^^d : Meléndez Valdés, que en la anacreóntica Del 
z^ze^^V- de las Flores empleó aquel 

Dejadle á iqjs glorias 
El pasar como un sueño, 

^^^F>lea en la Epístola III. del tomo III. aquella endia- 
^^^clra tibiez: 

^yxJibie-i mueva, su pereza aguije, 

Cx) En este paso, no parece el le errata, sino que Quintana quiso indi- 
^^'le lascarlas iban fingidas á, Guz man- a úti así, es gramaticalmente inad- 
^^^^c poner le por les, ,.. , 



128 CAPÍTULO III 

y en el Romance XIII aquel pon, por pone, que no hay 
donde ponerlo : 

I .u que con sus gracias ríe, 

Y con él baila en la fiesta, 

Y en el seno pon sus flores, 

Y con otras su amor premia. 

De Fili un tiempo la presencia hermosa 

Jnelhnos. 
Al torrent de los sauces jes llevado 

Gonzáiez Canuijal. 
Esta es la alcoba de mi Fili amada 

Meléndez. El Lecho de Filis. 

Sin duda que estas síncopas, la de beldá, y la de tantos 
otros vocablos, arguyen pobreza y abuso, pero más 
nada. Cierto es que este le vicioso se encuentra en los 
cantos populares españoles, pero comprobando sólo que 
entrambos pueblos, el español y el hispano americano, 
incurren en el mismo adefesio, porque no conocen bien 
la gramática y el le en cuestión engaña el oído inte- 
lectual, permítaseme la expresión. Reducir el pronom- 
bre le al arcaico ge, como quiere el señor Cuervo aca- 
tando la opinión del insigne Bello, de que el ge arcaico 
era invariable, no es posible, una vez que tal invaria- 
bilidad es un error del gran maestro, pues sólo era 
invariable cuando reemplazaba al pronombre se: gelos, se 
los ; gelas, se las. A la prueba : 

Ftíjo, á tus vasallos non ges seas irado. 

Libro ift' A/txandre. C\ jj. 
Poro con alegría fizóse muy lozano, 
Tenie que non aurie qui ;vj tornasse mano. 

Li/'f-íf Jf Ali'.\nt¡(/rt\ C. 1860. 

Pongo ahora ejemplos correctos de la forma mo- 
derna les: 



partículas, artículos y pronomures 129 

CZ<yn los estímulos de la ira y de la venganza apresuraron las líaterías, y 
deshicieron tanto los muros de la ciudad, que apenas /fs quedaba rejvaro a Uis 
de c1«^ntro. — Saavsdra Fajardo. Corona Gótica. Caf. /'///.>- -Esta fué la hon- 
rada, nuierte del valeroso don Alonso de Aguilar; y, como hemos dicho /fs 
P^*-* «lancho á los Reyes Católicos. — Pérez de Hita. Gut'ir^s Civi/es tlf ü'rafiat/a. 
''"'^- /. C/tf. A777.) — Como católicos, podían prometerse que Dios /<'j daría la 
vitoi-isx contra aquellos arríam». — Saavedra Fajardo. Corona CnU¡<a. Cap. Vil.) 
Cacl-,^ uno de los otros dos bandos deseaba tenerlos jx>r amigos: y así les quisie- 
ron* «lar gusto en dar asiento en aquellos Imndos. — Pérez de Hita. Guerras Ci- 
i'i^*'^ €/^ Granada. Parte /. Cap. XIW 

En torno girando vuela 
De .Amores la tropa vaga; 
Y el astro hermoso de Venus 
Les destella lumbre blanda. 

All>erto Lista. Romances. 9. 

^» para ello hubiera bastado vencerlos, la ventaja que Íes llevó Guzmán 
<^n su hueste sevillana en todos los encuentros pudiera escarmentarlos. — Quin- 
^- J^'ttrte Segunda, líistoria. Guzmán el Bueno. 

No se incurra, pues, en el barbarismo de decir ó 

^^ escribir le á ellos, le á ellas, sino les cuando de varios 

^^ ti"^ta, porque decir le tengo miedo á esas mujeres, 

^ ^^i/eron á los artistas^ no se diferencia, en punto á 

párate, de decir 7ne tienen miedo esa mujer; ó los 

^rti5it:^s 7ne dijo, (á nosotros, óá varios). 

^^97. Ya que del ge arcaico hablé con referencia 
^» diré que aunque D. Andrés Bello y D. Justo 
^^ftno Cuervo (i) creen que el pronombre arcaico ge 
^^^v-^ de los adjetivos demostrativos latinos is. Ule, 
^f ^> por encontrarse en el Fuero Juzgo las formas ge, 
^^' ^/¿ no creo que ello pueda asegurarse como hecho 
Positivo, si atendemos al valor eufónico que según anti- 

, 1 t ) Gramática Castellana, por D. Andrés Bello. Caj). XXXIII; y -//////- 
"^•S" Críticas f por Justo Rufino Cuervo, Pág. 175. 



130 CAPITULO III 

guos preceptistas tenía en los principios la /// á que el 
cambio de la / por la¿^', ó no tuvo efecto ó es raro en el 
castellano (i) al mismo tiempo que es frecuente el de 
^ P^^ S ^ P^^ y» letras que tenían valor análogo ; 
á que los pronombres ¿e, lo, la, de Ule, se encuentran 
aun en los más antiguos monumentos de nuestra 
lengua : 

Mató un alto cuende que era de Damasco, 
TogiolXvi cabeza (2), el yelmo, el casco. 

Libro Je A ¿ex anejir e, C. 121J. 

Y por último, á que se encuentra el pronombre ge 
haciendo también los oficios del pronombre reflexivo- 
latino sui, sibi, S€y V. g. : 

En Asia iaz Affrica que es mucho acabada. 
Frigia e Pamfilia que non ge deuen nada, 
Non merez Mesopotamia que sea oluidada, 
Yaz Sabba é Siria regnos de fuerte entrada. 

Donde no se puede trocar ge por le, sino única- 
mente por se : no se deben nada, son tan ricas ó importan- 
tes la una como la otra. Tampoco creo que, como sien- 
ta el erudito D. Tomás Antonio Sánchez, se empleó 
la forma ^'6' para indicar que el verbo era recíproco, 
porque lo encuentro con verbos neutros de sentido- 
reflejo : 

Nacen¿'-í' muchos cabdales a fondón ^3] 

Jjbro (fe AUxandre. C. 266. 
Nunca pesar ge vino quel semeiase peor. 

¡Abro de Alexandre, C\ jj. 



(l) Pttja^ de palea, se escribió p:illa, y cuando el sonido de la //se acer- 
có en el castellano al de la y antigua (ye) se escribió también paja. Despucs- 
la j adquirió la fuerza que hoy tiene. 

( ) Quitóle la raheza. 

[3] Xiiceule (al monte Can taso). 



partículas, artículos y.pronomures 131 

Lebrija, en su ya citada Gramática, dice: " Anthithe- 
sis es cuando una letra se pone por otra como diziendo 
io gelo dixe, por dezir io se lo dixc. " Mas después de 
un estudio detenido de tales formas, lo que entiendo es 
que andando el tiempo como que se estableció el uso de 
la forma ge sólo para indicar el dativo oblicuo del pro- 
nombre, dejando la forma se para el dativo recíproco, 
motivo por el cual se le encuentra acompañando á los 
verbos recíprocos y á los activos usados como ellos. 
Es lo que aparece del uso. Veamos algunos ejemplos 
más: 

Et el contóle toda su facienda: et dijo el león: *'Vive, amigo, et facerte 
he honra," E el buey gradeciógelo mucho et omillósele, — M<x:hafa. Calila é 
Dytmia. Cap. III. 

Tomóle á Bersabé su legítima muger, 
Teniendo otras muchas con quien pudiera vencer 
Pecado de adulterio, e dejara de faser 
Matar asy a un ynoSente syn i^vlo nieresSer. 

Kimoiio de ralacio, 1 56 1. 
Y porque ^clo prometí, con mi promesa llevó descanso. — Rodrigo de Cota.. 
l^ Celestina.) — Et el infante tornó al rey á ^v/e preguntar. — Don Juan Manuel.. 
i'ih'o de ios astados. 

Dixo un escudero que i)ien lu connosSia 
Que fechuras e mannas el ^;v las cuntaría. 

IJi'ro de' Alt'xandrt'. C. 135. 
Alegre es el conde é pidió agua a las manos 
E tienen-^'-.'/f/ delant e dicron-,¿,v/í; priuado. 

IWtua del Cid. V. icx>2 á 1054. 
Entendió unas nuevas, I )ios ^'■.•///j embiaba. 

BerSeo. l'idn de San MilltUi. C. 279. 
Mande que i:^el(is diesen de noche ó al alba. 

Cantares del Arfipres/e de Hita. C 94. 
____^_^^ Mas yo {,v (i) sabré laiar capa de su mesura 

(O 1.- 

hacer el ^^^^ cimio en alguna otra lección de estos poetas se extiende á 

oficio de le aislado jxírque es dativo ol)l¡cuo. 



132 .CAPITULO III 

Si con el me fallo por su mala uentura. 

Libro iíf Alt'xandre, C. 141. 
Cortaronge la cabeza luego de la primera 
Al Sola diomedes luego en su troxera. 

Libro de Alcxaudre. C. 580. 

Y sobran ejemplos. Cuando el dativo no era obli- 
cuo sino reflejo, empleaban de preferencia la forma 
se V. g. : 

Esto Dios se lo quiso con todos los sos santos. 

Poema del Cid, V. 1 73 7 á 1 794. 
Et el más perezoso rey es aquel que se da á vagar, cuando le viene la cuita. 
— Cíflila / Dymna. Cap. III. 

298. Las formas la y las, del pronombre de tercera 
persona femenina, empleadas en dativo en lugar de le 
y les, son comunes aun en nuestros más distinguidos 
literatos, y nada tan impropio y censurable. Débese 
tal incorrección á escritores que, aunque de reconocida 
suficiencia, aceptaron y propagaron semejante idiotismo 
empleado por algunos poetas antiguos á quienes tal vez 
torturaba el consonante, ó el apremio del metro los 
constituía en obligación de pecar. Peregrino es encon- 
trar á una dama y regalarla, cuando es caballerosa fine- 
za y dulcísimo placer ó regalarle algo ó florearla. 
Como el italiano, el francés y otros idiomas afines, tiene 
el castellano formas distintas para el acusativo y el 
dativo del pronombre personal. 

¿Quien la sirve ó la desea? 

se dice de Leonor en Los Pechos Privilegiados de Ruiz 
de Alarcón, porque es Leonor la servida y deseada ; 
y on Querer la Propia Desdicha, del fecundo Lope^ 
dice bizarramente Angela : 

Porque no hay mujer de bien, 
Que si la engañan tan bien, 
Le pese de que la engañen . 



PARTÍCULAS artículos V PRONOMBRES 1 33 

La, porque es ella la enj^añada ; y Uy porque es A ella 
á quien pesa. 

Verdad es que la Real Academia Española pres- 
cribe los casos en que debe emplearse le y les para 
ambos géneros, masculino y femenino ; aquellos en que 
debe decirse la y las para el femenino, y en que debe 
usarse le y lo para el masculino en sinj/ular, y los en 
plural ; pero como, por motivos que no son de este 
lugar, en nuestros colegios no se enseña por el texto 
de la Real Corporación, sino por quince ó veinte gra- 
máticas distintas, las más de las cuales sancionan tal 
error, menester es purificar el idioma desembarazán- 
dolo de semejantes viciosas locuciones. Le se emplea 
en dativo singular del nombre, sea masculino ó teme- 
nino ; le y lo, para el acusativo masculino, y les para el 
dativo del plural masculino -ó femenino. Persiguió el^ 
juez á una gitana, la prendió, le tomó declaración, 
la condenó, y le notificó la sentencia. Persiguió á 
unas gitanas, las prendió, les tomó declaración, las 
condenó, y les notificó la sentencia. Encuentro á un 
amigo, lo saludo, le hago compañía, y dándo/r la 
mano, lo dejo al cabo de un rato. Encuentro á unos 
amigos, los saludo, les hago compañía, y ássiAoles la 
mano, los dejo. Tomo un libro, le examino la encua- 
demación, lo abro, le noto incorrecciones, y no lo 
quiero. Lo serio me agrada, y lo prefiero á lo jocoso, 
porque le hallo mayor conformidad con mi genio. El 
andar es sano, mas no todos lo ejercitan, aun cuanda 
le prodiguen elogios. Estos ejemplos de perfecta ana- 
logía, presentados por D. Alejandro Olivan en su dis- 
curso de recepción en la Academia Española, son de la 
mayor elocuencia para enseñar prácticamente el uso de 



134 CAPITULO III 

las distintas formas en acusativo y en dativo, ya sean 
masculinas,^ ya femeninas, ora neutras. Hay asimismo 
quienes emplean incorrectamente el vocablo ello, Hom 
bre de letras tan celoso de la perspicuidad del lenguaje 
como Cecilio Acosta, dice en el escrito La Mujer: 

\ en efecto, no se comprende la vida sin amor, 
ni hay nada grande sin ello. " 

Atúvose Acosta á un uso primitfvo de ello, pero 
hoy es inaceptable y no debe imitarse. Ello es nomi- 
nativo del pronombre personal de tercera persona en 
género neutro. Con preposición empléase también en 
los casos oblicuos. Debió Acosta decir **sin él" : . 

Pudiera este error^ reconociflo de la experiencia, ser escarmiento en los 
ti-ímpos futuros á los demás reyes; pero en tU volvieron á caer el rey don 
Fernando el Grande, don Alonso el Emperador, y el rey de Aragón don Jaime 
el Primero. — Saavedra Fajardo. Empresa LXX.) — Hermosura de la ciudad es 
la concordia, su muro y su presidio. Aun la milicia no se puede sustentar sin 
ella. — Saavedra Fajardo. Empresa LXXXIX. 

Hay casos en o^^ ello tiene la significación de ella. 
pero en ellos debe estar precedido de ciertas personas 
del verbo .Té'r ó de ciertos adverbios de tiempo ó nom- 
bres que lo denoten, como cuando Fernán Caballero 
dice; ** Entró en aquel momento D. Agustín y aquí 
filé ello y Ella, la cosa. En el caso de Acosta se 
refiere á un sustantivo masculino, claramente expresado, 
y no cabe el neutro. 

299. Los escritores venezolanos, salvo señalados 
hombres de letras, no hacen distinción ninguna entre 
avibos y entra7nbos\ y no obstante, la tienen como lo 
denota la significación del primero y el análisis del 
último. Señalaré la diferencia entre uno y otro, puesto 
que acabo de leer en un escrito con ribetes de litera- 



partículas, artículos V PRONOMBRES I 35 

rio esta impropia frase, refiriéndose á Lozano y á Maitín: 
''entrambos murieron en aquella época/' donde debió 
decirse simplemente ambos ó uno y otro. En los prin- 
cipios del idioma se dio á ami;>os, en ciertos casos, el 
carácter de sustantivo con la significación de dos, sim- 
plemente : 

E oyéndolo un viejo sancto, dijo; 
* 'Igual es la jíena de estos ambos''. 

El J.ib. (¿f /os EiLxnnplos. CCXCl'II, 

De donde conservamos el sustantivo ambo, (dos, par) 
que sólo tiene empleo en el Juego de lotería. Ambos, 
adjetivo plural, significa hoy, únicamente, los dos en el 
sentido de uno y otro, y por lo tanto denota señala- 
miento con la idea de dualidad respecto del tiempo ó 
de las personas ó de las cosas, y la de semejanza y 
unión en lo tocante al concepto que por medio de él 
se expresa ; v. g. : 

El mundo se gobierna con las armas y riquezas. Esto significa esta empresa 
en la espada y el ramo de oro que sobre el orlie de la tierra levanta un brazo, 
mostrando que con el uno y el otro se gobierna, aludiendo á la fábula de 
Eneas en Virgilio, que pudo con ambos penetrar al infíerno y rendir sus mons- 
truos y furias. — Saavedra Fajardo. Idea de un Príncipe PotíCuo-Cristiatio. > 
Em/>, LX/X.) — Kntrc las cuales dos demandas halló tal medio la divina sabi- 
<luría, que se cumpliese perfectísimamente lo que ow//fr.f j^rtes pedían. — Granada. 
Del Símbolo de la Fe. Traí. Prim. Cap. /'.) -Jugaba (el capitán) de timbas 
las manos igualmente, así de la siniestra como de la diestra. — Ch-anada. ./<//- 
iioties ol Metuon'nl de la Vida Cristiana. Trat. .SV';»-. Cap. XIX.) — A la ain ilición 
de tener se arrima la gloria de mandar, y ambas ni se rinden á la razón ni al 
peligro, ni se sal)en medir con el poder. — Saavedra Fajardo. Empresa LXXXI.) 
— De improviso soltaron dos piezas de artillería, y á lo que jiarecía, ambas 
venían con cadenas, porque con una cortaron nuestro árbol por medio, y dieron 
con él y con la vela en la mor. — Cervantes. Quijote. Prim. Part. Cap. XLI. 

Entrít^nbos se formó por contracción de entre ambos, 
enfra.ses como estas: ''entre ambos lo hicieron." Sin 



136 CAPÍTULO III 

embargo, casos hay en que no tiene cabida la con- 
tracción y la frase requiere su natural separación, que 
le da un sentido algo diverso del que adquiere como 
adjetivo cuando está contraída. Acontece ello cuando 
decimos, por ejemplo : "El suceso pasó enti'c ambos'' 
"La \X2Sís2s:q\óví Q^yx^ entre ambos se efectuó." Y porque 
se formó de entre y a^nbos, enrtrambos denota concurren- 
cia ó concurso de sucesos ó cosas á un mismo tiem- 
po, acaecimiento de algo á un mismo tiempo, simul- 
taneidad, á la vez, juntamente. Aunque alguna que 
otra vez en Sta. Teresa, en Cervantes, en Mariana, 
y en algún otro autor, se faitea esta distinción entre am- 
bos y entrambos, loque debe reputarsepor descuido ó por 
resultado de la vacilación natural de los vocablos antes 
de fijarse en su sentido propio, es lo cierto que la ana- 
logía y el uso general de los doctos la establecen, 
por lo cual debe ser observada por quienquiera que 
desee hablar y escribir con propiedad la lengua cas- 
tellana : 

Para atraer á sn amor y devoción los ánimos de los aborígines, como refiere 
Tito Livio, tomó por arbitrio juntarlos con los Iroyanos, llamando á entram- 
bas naciones con un mismo nombre de latinos. — Novarrele. Consen'oción de Mo- 
narquías. Disc. VfJ.) — Ni hizo otra cosa que levantarse de donde sentado se ha- 
bía, y puestas eniranibas manos cruzadas sobre el pecho, inclinada la cabeza, do- 
bló el cuerpo en señal de que lo agradecía. — Cervantes. Quijote. Prim. Parí. Cap. 
XXX/7/,) — ^Teniéndole yo y otro cv'xsXxSino á^ entrambos brazos asido porque al- 
gún desatino no hiciese. — Cervantes. Quijote. Prim. Part. Cap. XL/.) — Le ata- 
jó entrambos caminos el deseo de quedar sin castigo. — Coloma. Los Ana/es. /.ib. 
XF.) — Yo le quiero, yo le amo, yo soy la mitad de su vida; matadme, pues, 
matadme, y mataréis á entrambos. — El Conde de Cervellón. Retrato político del 
Á\y Don Alfonzo VIH.) 

I Ksos dos polos quisiste 
Con tus dos manos asir ? 
A entrambos pierde de vista 
El inirenio más sutil, 



PARTÍCULAS, artículos V PRONOMBRES 1 37 -* 

Y el que más alcanza, dice 
Que ha de conservarse aquí 
Ganimédes cun embuste, 

V con dinero Amadís. 

Ruiz de Alarcón. Ia's Favores del mundo, Aít, Tt'rc. Es:. /X. 
El que teme y espera están, su je luá 
A una misma nuidan/a, un sentimit- nlo ; 
De t'ittramhos son losados imperfetos. 
Entra fjifios si en te n u n eem ord i \\\ i c n to 
Maravíllanse t'n(ra/ii/>osáe que (juiera, 
A ¿ntranthos turha un miedo el j-w-isamiento. 

Hurtado (le Meiido/.a. — Carta II. 

En sentido figurado lo emplea con elegancia Lo- 
renzo Gracián al hablar de Nerón y Heliogábalo en 
el siguiente pasaje : "Elxecrable monstruo fué Nerón, 
anfibio entre hombre y fiera; pero sjacóle de la infamia 
Eliogábalo, aquel que aun de bruto degeneró, y de 
quien la misma memoria se afrenta. Tuvieron amibos 
abominables vicios de hombres y de reyes ; pecaron á 
ejitrainbas manos." 

300. Porque á dos es un modo adverbial que 
significa igualmente, á la vez, á iin tiempo 7HÍs7nOy se 
dice también ambos A dos, en el sentido de entrambos: 

Escribió luego [Nerón] al Senado, sin confesar la muerte de Sila y de Plauto, 
diciendo solamente que ambos á dos eran de naturales inquietos, y que á él le da- 
ba particular cuidado la sey;uridad de la república. — Coloma. Los Anales d¿ Cayo 
Cometió Tácito. IM>. X/í'.]— Nascen am^uis á dos [i] de una misma fuente, que 
es la labor de la tierra. — Fray 1-uis de León. La IW/ecta Casaúa, g. V, 

Por analogía con la frase ambos á dos se dice asi- 
mismo e7itrambos á dos, frase pleonástica, propia del 
castellano, y que qo tiene otro objeto que el de dar 
mayor energía á la expresión, como en la siguiente 
lección : 

\S\ La ganancia del labrador y la del que vende los frutos. 



138 CAPÍTULO III 

Con todo eso se la notificaron [i] de alH á pocos dios, protestando ella [2] 
que era ya viuda [3] y no más que hermana del príncipe, invocando el nom- 
bre de Germánico, común á ¿uírar/t/fos tí dos [4]. — Coloma. I^s AnaUs de 
Tácito. Lib, XIV. 

301. Para expresar que un individuo es muy co- 
barde ó muy tímido, no se debe decir que esunaga- 
llÍ7ia, porque eso no es verdad, como que puede apos- 
tarse que si acaso por gangoso ha cacareado, jamás 
ha puesto huevo. Debe decirse que es un gallina, 
esto es, un hombre gallina, un hombre semejante á la 
gallina: 

Vamos, Juana, y agradezca 
Que es un gallina. 
Calderón. Dar Tiempo al Tiempo. Jorn. Tere. Pise. XXII- 
S¡ me ven huir dirán que soy «// gallina cobarde . — Avellaneda. Quijote. 

Pocos emplean el dislate en Venezuela ; pero 
cierto escritor de una de las Repúblicas hermanas 
ha sostenido en presencia mía que lo usual es decir 
fulano es una gallina ó es tina bestia, si es muy bruto. 
Pues tampoco ! aunque á él le vendría muy bien la en- 
jalma : 

Dijo ser verdad que parecía en algo á su buen marido ; más que creía no 
era él ; porque aunque habla sido un gran bestia, antes sería mosquito que 
pez. — Luna. I m zar i lio de Tormes. Cap. Vil. 

El ritmo y la medida del verso hicieron errar 
á Bretón cuando en Todo es farsa en este mufido, [Ac- 
to II. Esc. Prim.) dijo: ** No tal. Eres wa^^ bestia." 

302. **La Europa, escribe cierto gacetillero muy 



[1] 1^ dicha de descansar con la muerte. • 

[2] octavia. 

[3] Por divorcio, ó, níá> bien, repudio de Nerón. 

[4] Refiérese á su padre Claudio Germánico, y al de Nerón, Druso Ger- 
mánico. 



partículas, artículos V PROXOMIJRKS I 39 

elogiado por la prensa de Caracas, está media loca. 
Nada tendría de particular una falta gramatical en un 
novel escritor de gacetillas, y tanto más cuanto fácil 
sería achacar el adefesio al infeliz cajista, responsable 
de sus pecados y de los ajenos ; pero es el caso que 
con frecuencia oímos decir asimismo : *'Fulanita quedó 
media imierta del susto/' y otras frases por el estilo. 
Debe tenerse presente cfue medio en tales frases es 
invariable, por ser adverbio y no adjetivo. Como se 
dice correctamente es medio loca, medio enamorada, 
medio muerta, si se trata de una mujer. Cuando ad- 
jetivo, ya es otra cosa ; media peseta, medio real. 

Tras es preposición en las frases ''tras una puer- 
ta," ''tras una cortina," que traen el Diccionario de 
Autoridades y la 12*^ edición del de la Academia 
Española. Por lo tanto no debe decirse "tras de una 
puerta," "tras de una cortina," como tampoco debe 
decirse "bajo de la mesa," "bajo de la cama," sino 
''bajo la mesa," "bajo la cama," á menos que se 
haga uso del adverbio formando lo que se llama 
locución prepositiva, que entonces se dirá: "debajo 
de la mesa," ó "debajo de la cama," "detrás de la 
puerta," ó "detrás de la cortina." Cuando tras acom- 
paña á los pronombres personales mí, tí, si, él, etc. 
y conserva su carácter prepositivo, no va seguido de 
la preposición de ; v. g. : 

Cierra la puerta //'í/^' si i. todo lo del mundo. — Santa Teresa. Cíun. a\- la 
Pcrfec, Cap, A7 7//. ) -CVrn/ //',.. v .v/ j a puerta, y á ^a luz de dos velas de cera 
^s desnudó.— Cervantes. Quijo/r. Parí. //. Lih. Vil. Cap. A7>//'. )— Puedes 
ser tú el primer conde que lleve iras sf su Ijarhero. (i). — (.'ervantes. {'^nijofc. Part. 
/. Cap. XXI. 



[i] Hay que observar (j;ic- con el rort-xiv») .'/ nunca da esta friese el sentiílo 
de ir en busca, ir hacia, pers¿;^uir, sino la de ir en compañía, por 1«; cual no le 



140 CAPITULO 111 

Cuando Í7^as toma carácter adverbial, sí debe 
ir seguido de la preposición de, como en este ejem- 
plo del Cap. II de Estcbanillo, donde está por des- 
pués-. ''Tras de una desgracia suele venir una dicha;" 
y en la frase que citan los diccionarios: Tras de 
venir tarde, regaña/' donde da el sentido á.^ además. 
Adverbio es asimismo cuando está por e7i pos, en 
segiiiviiento, como en la frase tras de tí, que presenta 
Nebrija en el Cap. XV. de su gramática castellana, 
y en estas lecciones: 

bienaventurado el varón que no se fué tras drl r;\\ ni puso su esperan/.a en 
los tesoros aA dinero. — Granada. /)f/ Sí/;íí>. íÚ- ¡tj Fe. l^art. IV. Dití/o^^o 
I'. ^ /.]— Harto mejor haría yo, vuelvo á decir, en volverme á mi casa, y a mi 
mujer y á mis hijos, y sustentarla y criarlos con lo que I )ii)s fuere servido de darme, 
y no andarme //<.'.. í/Vrv/íVí/ ///tvrt'./ por caminos sin camino. — Cervantes. Quijote. 
Par. IJ. /.i(>. \'L Cap. XX 1'///.] — L'n hombre le Sv.'i;uía á ca!)aiIo a todas las 
vueltas que daba, que no parecía sino que era su rabo ; ¡Tc^'junté que cómo aquel 
hondue no se juntaba con el otro htímbre, sin») que siempre andaba /rds íM. — 
Cervantes. QuiJoU. Pavt. /. Lib. Ilí. Cap. XX /. 



acompaña la pre])osición de. Por el mismo sentido, en el idtimo ejemplo que cito 
de Cervantes hubiera sido más propio fms //, así como máá arriba acortó á decir 
**le haré que ande iras ;//ícomo caballerizo de grande." 



CAPÍTULO IV 

SLSTANTIVOS Y ADJETIVOS 

303. Paréceme lo más natural comprender en 
un sólo capítulo lo que intento decir acerca de 
nombres sustantivos y de nombres adjetivos, esto 
es, de palabras que designan los objetos corpóreos 
ó abstractos, y de palabras que á estos califican. 

304. Siendo el objeto de estas partes de la 
oración el enunciar los casos y el calificarlos, se 
comprende la importancia de señalar las impropie- 
dades en que al emplearlas incurren no pocas per- 
sonas, ó por ignorancia, ó por descuido, ó por íiberra- 
ción. 

305. El castellano es tan abundante, tan rico 
en este punto, que sobran sustantivos y adjetivos 
para expresar correctamente lo que se quiera decir. 
Lo que para ello se requiere es estudiar los voca- 
blos y sus acepciones. 

306. Don Rafael M. Baralt cree que general- 
mente hablando hay en el Jionor algo de conven- 
cional y arbitrario, que depende de las costumbres 
y aun de las preocupaciones de una época; condena 
como galicismos algunas expresiones castellanas : y en 
frases, como la muy común de / honor al Dicriio ! 
parece no haber penetrado en la genuina significación 
del vocablo que nos ocupa, pues honor no significa 
gloria. Cree asimismo que hom^i expresa una calidad 



142 ' CAPITULO IV 

invariable inherente á la naturaleza misma de las 
cosas. Don José Joaquín de Mora sienta que el 
hxmoi' consiste en un sentimiento de que el hombre 
se halla animado, en la conducta que se traza, en los 
principios que le sirven de norma en sus operaciones. 
Definición vaga esta, porque con decir que es un 
sentimiento no se dice gran cosa; é impropia, por- 
que si los principios y las operaciones no son dignas 
ni licitas, no sé qué honor pueden constituir. En 
todas las lenguas neolatinas tiene el vocablo honor 
una significación análoga derivada de la lengua 
madre. En latín Monos ú Honor Honor is, es el 
respeto que se da á alguno, dignidad, elevación, y 
también premio, recompensa, distinción. Honor auri- 
óns sit, dice Quintiliano ; y quiero repetirlo aquí : 
salvo el 7'cspcto de los que escuchan. De ahí el 
honor ha venido al castellano, no sólo á significar 
lo mismo que en latín, sino también y principal- 
mente veneración, el respeto que se merece alguno, 
el respeto que se le da, y el que se tiene á sí 
mismo, por lo que es móvil de las acciones morales 
y elevadas, incentivo del amor á la justicia, á la 
consideración, á la gloria. El honor tiene en mira 
la estimación y el respeto, y á su vez los manifiesta 
á todo lo que lo merece. El honor es garantía de 
sentimientos delicados, de honradez, de probidad, 
de rectitud y hombría de bien. Ningún hombre de- 
biera ser indiferente al honor. El hombre sin honor 
es un infame, capaz de toda maldad, porque nada 
puede respetar quien no se i espeta á sí mismo ni 
goza del respeto de los demás. Por eso el reverso del 
honor es el oprobio. El pundonor (punto de honor) 



SUSTANTIVOS V ADJETIVOS 1 43 

es el cuidado que se tiene en la conservación del 

honor. 

De ello pende el honor ó la infamia de los príncipes. — Saavedra Fajardo. — 
Corona Gótica,) — Cuando vengo á dar á V. E. las gracias por el hoíior con que 
acaba de destinguirme. — Jovellanos. Discurso de entrada en la Real Academia 
Española.) — I^ tranquilidad y descanso del vasallo es la que da gloria y honor 
al príncipe. — Kavarrete. Conseii^ación de Monarquías.) — Cuando los reyes acu- 
mulan á un sugeto muchos oficios, muchos honores y muchas mercedes .... — Nava- 
rrete. Conservación de Monarquías.) — La primera vez que tuve el honor de 
hablaros. — Jovellanos. Oración en el Instituto asturiano.) — V acontece en esto 
una cosa maravillosa, que siendo las mujeres de su cosecha gente de gran pundonor , 
apetitosas de ser preciadas y honradas . . . .no se precian, antes se descuidan y olvi- 
dan de lo que es su propia virtud y loa. — Fray Luis de León. La Perfecta 

Casada.) Siendo más fácil en los (soldados) de pocas obligaciones desprenderse 

del pundonor que desasirse de la presa. — Solís. Com/uista de Méjico, Lib, Cuar' 
io. Cap. XV ni. 

Cuando exclamamos ¡ Honor al mérito ! lo que 
decimos es ¡Veneración al mérito! ¡Respeto al mérito! 
¡ Distinción al mérito ! salutación como cualquiera otra 
que indique aplauso y entusiasmo. Cuando se aspi- 
ra á los honores de la República, se aspira á sus 
distinciones ó empleos, que tal significación tenía el 
vocablo en latín por el respeto que aquellos aparejaban. 
Del latín tenemos el hacer honores al rey, como el 
hacer hojiras al finado. La honra es una consecuencia 
del honor, es la reputación que se goza de varón res- 
petable y digno; es la buena fama, el crédito, la 
belleza y grandeza que las acciones rectas, la conduc- 
ta personal intachable, las calidades morales del indi- 
viduo han engendrado, y las cuales ennoblecen el 
carácter y granjean la estimación y los homenajes 
respetuosos. Se dispensa, se tiene y se hace el ho7ior, 
esto es, la distinción, la señal de respeto ó venera- 
ción. Se tiene á honra ó por honra hacer alguna cosa. 



I 



144 CAPITULO IV 

Se dispensa la honra de tal otra. Cuanto á adquirirla, 
sólo es posible en virtud de acciones honoríficas. 

¿Y tú no dejarás la crudeza inhumana de tu natural por honra del ma- 
trimonio ? — Fray Luis de León. La Perfecta casada J] — Y el mismo argumento 
se confirma con la prosperidad y victorias de los emperadores que la honraren 
y reverenciaron. — Fray Luis de Granada. DjI Símbolo de la /V] — Segundo 
y nuevo D. Manuel de León, que fué gloria y honra de los españoles caballeros ! — 

Cervantes. D. Quijote de la Mancha.) así para el aumento de su honra como 

para el servicio de su república. — Cervantes. Qni/ote.] — Se reduce áque el rey cuide 
en primer lugar del bien de sus reinos, obedeciendo las leyes que hiciere, honrando 
sus consejeros, premiando la virtud y castigándolos vicios. — Navarrete,C<:7/JJí'/Ta- 
cíífn de Monan/uías.] — García no estaba ligado con palabra ninguna; pero psli- 
graba su honra. — Hartzenbusch. Discurso de recepción, 

307. Si es bajo y vulgar decir que se está llaio, 
para expresar que se está harto, saciado ó satisfecho, 
impropio es decir, como cierto periódico, que **el cargo 
vacante de Fiscal ó representante del Ministerio públi- 
co no ha sido llenado todavía,'* ni más ni menos que 
si fuera una vasija. 

Harto es un participio que hace oficios de adjetivo 
y de adverbio. Como participio expresa el efecto de 
hartar, esto es, de saciar ó satisfacer. Como adjetivo 
y adverbio tiene la significación de bastante, sobrado. 

Lleno, es un adjetivo, é indica por lo tanto una 
cualidad propia. Ue^iado es un participio y señala una 
cualidad adquirida, el resultado de una acción. Ya 
dijo Bello que una cosa puede estar Hería ó limpia sin 
que la hayan lleriado ó limpiado, y dijo muy bien. Tra- 
tándose ,de un empleo ó cargo no se puede usar el 
participio de llenar, sino cuando se va á expresar que 
el que lo ocupa cumple con rectitud sus funciones, le 
ha llenado dignamente hasta ese di a. En plural, ya es 
distinto, y estaría bien dicho **nose han llenado aún 
las vacantes, '' porque esta frase envuelve la idea de 



SUSTANTIVOS V ADJETIVOS I45 

sucesión, sentido propio de la acción de llenar. Hay 
que notar, además, que lleno manifiesta algo de general 
y absoluto, en tanto que lleyíado parece expresar algo 
de accidental, por lo cual cada uno requiere distinto 
verbo, por ejemplo : *'E1 barril está lleno " y '' Han lle- 
nado el barril. " 

Se deposita (el agua) en el corazón de los montes para brotar en 

fuentes y arroyos, abastecer lagos y ríos, y después de haber llcfwdo la tierra 
de fecundidad, y los vivientes de salud y alegría, sumirse en el inmenso Ocea 
no. — Jovellanos. Oración sobre eitfstudh de las ciencias naturales,) — Y que des 
pues habría harto tiempo para separar los inocentes de los culpados. — Coloma 
Los Anales.) — En los cuales (días) no me vi harto de pan siquiera una hora, 
—Cervantes. Don Quijote Je la Mancha.) — Es sí muy lleno el verso, es sonoro, 
— Puente y Apezechea. Discurso de Recepción en la Real Academia Española 

Mas la privación irrita; 
V amor, de caprichos lleno^ 
Fruto de cercado ajeno ^ 
Por más dulce, solicita. 

Arólas. Mher-ul-Xissa, 

El templo de la gloria es tan grande que no se ha llenado todavía, ni se 
llenará jamás. — Tamayo y Baus. Un Drama Xuei'o, 

308. ** Algo esperaba ella de él, y algo él de ella ; 
pero estos algos no tuvieron lugar, " dijo en un escrito 
cierto poeta guayanés. Se le ha censurado el empleo 
de algo en plural. Efectivamente, algo no tiene hoy 
plural, y sería una falta gramatical dárselo en toda oca- 
sión. No sucede lo mismo en frases ingeniosas como 
la citada y la siguiente, de Mateo Alemán, novelador 
anterior á Cervantes : 

A todos les parece añadir al¿o más, y deslos al^os han hecho un mucho 
que no tiene fondo ni se le halla suelo. — Guzmán de Alfarache. Part. Prini, 
Lihr. Prini. Cap. Prim. 

Aquí está empleado algo como sustantivo neu- 

10 



146 CAPÍTULO IV 

tro ( I ) significando algtma cosa, algic7ias cosas, único 
sentido que hoy tiene y en el cual carece de plural. 

Pero en un tiempo algo fué sustantivo que sig- 
nificaba hacienda, caudal, riqueza, bienes. Cuando con 
tanta gracia hace Cervantes que Sancho dé plural 
á algo en el asunto de los insectos (Cap. XXIX 
de la Seg. Part. del Quijote) '*¿Pues qué, preguntó 
D. Quijote, has topado algo, ? y aun algos, respondió 
Sancho \' recuerda, y ahí está la sal del caso, el sentido 
arcaico de algo: y au7t hatos, y au7i caudales, y aun 
haciendas, quiere dar á entender. Esta significación de 
haciejida, catidal, riqtieza, bienes, se ve por los ejemplos 
que pongo á continuación : 

Déjame de tus roídos, que yo tengo otros coydados 
De mu(;hos que fhe tienen ¡os mis a/^os forzados. 

Et ArS'ipreste de Hita. Lióro d€ Cantares, y 16, 

Queda la buena fama 
Quando fueren gastados 
Los algos, y la cama 
V los pannos presjiados. 

Rabí don Santo. Proverbios Morales. 24S. 
Los algos les lomauan 
Por mal é por codicia, 

Poema de Alfonso Onceno, yj. 

Nin hagas pesar j^or decir que fuiste seilor de grant algo, é agora non has 
nada; que el haber é KhIo el al¿o desie siglo ha de fenecer. — Calila é Dymna. 
Cap. rj — Cata que non te digo yo que los eches, mas porque pares mientes. 
por dejar á ellos ricos, non quieras ganar algos mal ganado^ porque pierdas la 
tu alma. — Don Sancho el Bravo. — Castigos é Documentos, Cap. 1\J —A. los hijos 
de manceba dio algunos a/gos^ et al fijo legítimo toda la heredat. — Luna. Libro 
de los Consolaciones de la Vida Imniafta. Libro séptimo. 

Bueno es saber que algo no tiene ya uso en tal 



(I) La Academia lo llama pronombre inderterminado. Es cuestión de 
nombre. 



SUSTANTIVOS \ ADJKTIVOS 1 47 

acepción. Ha prevalecido el sentido indeterminado que, 
como en Alemán, se encuentra en otros autores antiguos, 
es neutro, no tiene plural, y para que se tolerase éste 
seria preciso emplearlo en estilo satírico ó jocoso, y 
con la oportunidad y gracia de las lecciones de Ale- 
mán y de Cervantes. 

309. Con motivo del vocablo a¿£'os se establece 
por alguien que el escritor no tiene facultad para alte- 
rar la gramática. La afirmación me parece aventurada,, 
por que siempre habrá que distinguir entre los errores 
formales, hijos del descuido ó de la ignorancia, y los 
vivos rasgos del ingenio, al cual nada está vedado. 
Nadie, por ejemplo, se atrevería á censurar brillantes, 
rasgos como los siguientes : 

Gramáticos, huid; que es nuevo abuso, 
Contra naturaleza, idioma y uso, 
I41 concordancia de tan mal sentido, 
Que hacen e's/e mujer y esta marido. 

Francisco de la Torre. A^(^ttd¿zns de Juan OiVft.. 

I)í, sin que entierro les des, 
¿No halla hombres tu ardor lascivo? 
Más fácil fuera concilio, 
O tórtola de infiel trato, 
Que el saltar de ma/o en mato 
El correr de vivo en vivo. , 

Francisco de la Torre. A^a^udezns de Juan Ozen. 

310, Si la memoria no me engaña, fué por octubre- 
de 1894, cuando cierto periódico estampó en sus co- 
lumnas aquello de ''cuyo talento y esprit seduce á las 
mujeres,'* empleando la voz esprit y^ox ingcjiio ó algo así, 
al igual que otros en revistas y en tertulias ; ó probable- 
mente en el mismo sentido que tiene en francés, de 
vivacidad^ en las concepciones, por lo que dice Montes- 



148 CAPÍTULO VI 

<iuieu que ''Tesprit (en esta acepción que nos ocupa) 
consiste en reconocer la semejanza de las cosas diver- 
sas, y la diferencia de las cosas semejantes. '* ¿ No tiene 
•el castellano, dije para mi, términos más bellos y casti- 
zos, que haya que ir al francés á hurtarle el vocablo 
esprity muy bueno para él, mas impropio y mal sonante 
•en el castellano ? Qué ! ¿ no tenemos ingenio, chispa, 
donaire, gracia, aticismo, vivacidad, agudeza, y otros 
vocablos más, para trasladar al castellano el sentido claro 
que puede dar esprit en la acepción á que me refiero ? 
Lo peor es que parece que los que tal uso hacen del 
vocablo en cuestión no conocen perfectamente su signi- 
ficación. Esprit y Genie son sinónimos, pero no tienen 
^1 mismo uso, sino en un solo caso ; desde el siglo 
pasado ambos son sinónimos de extrait (extracto) ó 
colección de pensamientos, pasajes ó trozos de lo más 
ingenioso ó delicado de un autor : Ge7iie de Mo7tfes- 
qineii ; Esprit de Voltaire, extractos á que aluden tanto 
D'Alembert como Lafaye. Esprit, lo mismo que nues- 
tro espíritu, viene del término genérico spiritus, soplo, 
vida, y comprende en su significación general y diver- 
sas acepciones, todo lo que se refiere á las facultades 
y acciones del alma, de que es viva expresión. Pero 
ni en trances, con perdón de Barait, ni en castellano, 
expresa esprit ó espíritu, por más que al alma se re- 
fiera, el poder creador, que los franceses expresan con 
la voz genie, y nosotros, según el caso, con los términos 
genio é ingenio, de genius é Í7igenium, de generare, en- 
gendrar. El hombre de genio es, pues, más original, es 
creador, es inventor. El vocablo genio, lo mismo que el 
término ingenio, no alcanza la idea de generalización que 
tiene espíritu, y se limita á la expresión de una cosa, dan- 



SUSTANTIVOS V ADJETIVOS 1 49 

do idea de su vigor y profundidad; mientras que espíritu 
obtiene diversas acepciones", y al par que es más general 
es más superficial y vago en sus significaciones accesorias. 
Los franceses por ello le han dado al vocablo csprit, 
la significación A^ gracia y de delicadeza, con referencia á 
lo que se habla ó escribe. No equivale por consi- 
guiente á nuestra voz ingenio, como han creído algunos, 
ni carece, como otros pretenden, de correspondiente en 
castellano, porque nuestro donaire dice lo mismo y más 
expresivamente, y nuestro aticismo no se queda atrás 
en no pocos casos. Los hay tambic'n en que agudeza, 
chispa, chiste, primor y sal traducen perfectamente el 
sentido de cspi'it. 

Toco dottairc hul»icra Ilíiííio titular á una ])a'Ml¡a de 1<js l¡l)n)s de caba- 
llería: *'K1 loco, el disparatado, el nuT.lv'cato, ó maniático liidalL;o Don Qui 
jote.*' — Hartzenlnisch. Ohsi'ntuioHi'i sohre un íoint'uiario t/-'/ Quijofr.) — Habla con 
ai^iidcza y perspicacia, dispone con arle y juicio, con i;raníle copia y ¿gravedad 
de jwilabras y concetos. — Fernando de líerrora. l'idc, d<.' Garcilnso de la V^^a.) — 

Ya en tiempos más cultos escril)ió Garcilaso, que, con lu fuerza de su 
/«í,v///í? y natural y la coniunicaci'Mi de los extranj tiros, puso en un jurado muy 
levantado la p<3esía. — Saavedra Fajardo. Repúfdica Literaria.) — Pues en eso 
consiste la gracia del título, el cual lleva ya el icUo de aquella ironía delicada, 
en que sobresale Cer\'antes. — Hart/.cnbusch. — Observaciones sobre ttu comeutario def 
Quijote.) — Aquí es donde, como ha dicho muy bien uno de. sus b¡ógrafv)S, de- 
rramando tesoros 4e a¿^udezns, c/iistesy sales \rón\.i^, s^* halla Quevedo en su 
centro, dominando, como el sol, la naturaleza entera. — Janer. Xoticias y consi- 
deraciones sobre Quez'edo.) — Iriarle cuenta bien, pero Sanianiego pinta; el uno es 
ingenioso y discreto, el otro gracioso y natural, Las sales y los iditítismos que 
uno y otro esjxircen en su obra son ij^ualmente ojx:)! taños y castizos. — Quinta- 
na, estudios sobre la poesía Española. Part. Prini. .4rt. Il'.J — Más rico en in- 
genio que en imaginación, y más en imaginaci(')n que en sentimiento. — Revi- 
lla. Bocetos Literarios. JVrez Caldos.) — Había, en suma, en su estilo, \^ gracia 
y la soltura del francés, pero no la grandiosa cadencia del español. — Revilla, 
Bocetos. Pedro Antonio de A lar con. 

Tales ejemplos son suficientes para que se vea 
que el castellano no necesita decir esprit ni espíritu 



150 CAPITULO IV 

♦en el sentido de ingenio que le dan los escritores 
hebenes y que no tiene en francés ; ni tampoco en 
el que este le da, de chispa, donaire, gracia, agudeza. 
El vocablo castellano csp'witu vale ser inmaterial y do- 
tado de razón, don sobrenatural, como el don ó espírittt 
de profecía ; y abna, ánimo, valor, aliento, energía ; ó 
bien, principio generador, carácter íntimo, sentido ó 
sustancia de una cosa, acepción esta última que tiene 
también el francés, como cuando Montesquieu dice 
Esprit des lois, y Ríos Rosas Este es el espíritu de la ley, 
y la cual acepción no debe confundirse con la veci- 
na puramente francesa, que no cabe en castellano, de 
extracto ó colección de pasajes, frases ó pensamientos 
escogidos de un autor, que define Lafaye en obra pre- 
miada por el Instituto francés. Lo mejor para emplear 
correctamente un vocablo ó una locución es estudiar 
el uso de los maestros de la Lengua : 

Dios enviará un día á la tierra su Ungido ó Mesías que vivirá del tspíritu 
Jii'iito, del espíritu de sahiditrfa y de perspicacia. — Fernández Cuesta. Traduc- 
ción del '«Catecismo del Culto hel)reo," tomo VIH de la Historia üniv. de 
Cantil.) — El pretender que no es lícito al pueblo leerla, (la Biblia, ) ya no ca- 
be sino en un espíritu caviloso, preocupado, partidano, ó inflexiblemente sistemá- 
tico. — El Padre Scio. Traducción de la Vuh:;ata. l^omo I. Advertencia,) — Pro- 
fetizó la venida del Espíritu Santo sobre los A]x')stoles. — Torres Amat. — His- 
toria de lá Santa Bildia. Profecías.) — Su espíritu, su pureza, su erudición y gracia 
le igualó con los poetas antigucis más celebrados ^i) Saavedra Fajardo.— AV- 
púhlica Literaria.) — En número, lengua, terneza y afectos, ninguno le negará 
(á Cetina) lugar con los primeros ; mas fáltale el i'^píritu y vigor que tan im- 
portante es en la poesía. — F. de Herrera. Anotaciones d ¡asvhras de Garcilaso.) 
— Faltábale á su corazón savia para esos tiernos y delicados matices de un pla- 
tonismo exquisitamente pulcro, de una pasión toda espíritu^ de un fuego ali- 
mentado de sí propio. — Aureliano F. (iuerra y Orbe, /discurso de recepción en 
/a Academia Kspartola. 



(i) Saavadra dice, sin duda, i igualó, y no igualaron, \>ox considerar la 
pureiía, erudición y gracia, como partes inseparables del espíritu del Petrarca ; 



SUSTANTIVOS Y ADJETIVOS I5I 

He comprobado que esprit no tiene la acepción 
de ingeíiio ó entendimiento. La que con esta confun- 
den los malos diccionarios es la A^ facilitad del hombre, 
potencia física í? moral que hace á uno capaz de obrar, 
esto es, la de vÍ7't7id, Animo, energía, Q¿^\(t tiene asimis- 
mo el castellano. Cuando un francés dice avoir de 
Vcsprit, expresa tener ánimo, alma, virtud, energía, 
aliejito, fuerza, poder de obrar ; cuando dice Esprit fort, 
expresa ánimo valeroso, varonil, andaz. que desdeña 
las opiniones y las máximas aceptadas por el común 
de la gente ; y cuando dice liomme d\^sprit, expresa, 
como he sentado ya, hombre de chispa ó agudo ó de^ do- 
naires, . '^Cervantes, dice equivocadamente Baralt, ha 
usado espíritu en la acepción francesa de entendimiento 
ó Í7ige?iio : '^Siendo, pues ansí que las armas requie- 
ren espíritu como las letras, veamos ahora cuál de los 
dos espíritus, el del letrado ó el del guerrero, trabaja 
más/' Este ejemplo de Cervantes es del Cap. XXXVII 
de la Part. Prim. del Qíiijote, Pero en este mismo ra- 
zonamiento ya Don Quijote ha dicho que **los traba- 
jos del espíritu exceden á los del cuerpo" y que tra- 
baja **el ánimo (lavohmtad) del guerrero que tiene 
á su cargo un ejército ó la defensa de una ciudad si- 
tiada, asi con el espíritu como con el cuerpo \' por 
donde se ve que espíritu no está por razón ó entendi- 
miento, sino en su principal y legítimo sentido de ser 
inmaterial ó alma racional. Cuando Cervantes dice 
en el mismo capítulo 'todos estos casos son acciones 
del entendimiento, en quien no tiene parte alguna el 
cuerpo," ¿^7¿/'¿';/^/;;/ ;>;//<? está en su legitima acepción de 

P^o gramaticalmente no está bien y no debe imitarse. Ksto se usó en aquellos 
tiempos, y se observará por lo mismo en el ejemplo f'e Herrera, que sigue. 



152 CAPITULO VI 

alma racional, por cuanto discurre 'y raciocina. Ver- 
dad es que en el lugar citado por Baralt, Cervantes 
escribió req7iiere7i espiritzc, sin el artículo, pero aparte 
de que el sustantivo lo tiene en las frases precedentes, 
que no dejan duda, el docto hombre de letras olvidó 
que la elisión del artículo de los nombres era fre- 
cuente en los más correctos y elegantes escritores cas- 
tellanos. Granada, León, Saavedra, Sta. Teresa, Mon- 
eada, y más que todos, Cervantes mismo, eliden no 
pocas veces el artículo de los sustantivos verdad, amor, 
espíritu, naturaleza, foi'tnna, estudio, y otros más. Esto 
venía de atrás, pues en el Act, L de Calixto y Meli- 
bea se lee : ''Siempre lo vi, que por htiir hombre de 
un peligro, cae en otro mayor." Y pues de Cervantes 
se trata, bastan ejemplos de él, que tomo de la exce- 
lente obra de Garcés sobre el Vigor y Elegancia de la 
Lengua Castellana : 

No he p<")dido yo contravenir la orden de natiwnU'za. — Quijoic. Prólogo. 
Prim.. Part.) — Al cabo de pocos meses volvió /í?r/w;/« su rueda. — Quijote. Part. 
Prim. Cap. XXXIII. ) — Le habéis de acompanar, buen Sancho, dijo la duquesa, 
porque os lo rogarán buatos. — No hay memoria á quien el tiempo no acabe, ni 
dolor que muerte no le consuma. — Quijote. Part. Prim. Cap, XVII I.) — Fué el 
parecer del médico que melaticolías y desabrimientos le acababan. — Quijote. 
Sei^r, Part. Cap. LXXIV. 

Aun se usan por elegancia algunas de las elisio- 
nes del artículo acostumbradas por los autores que he 
citado. Otras no cabe imitarlas hoy. Merino Balleste- 
ros observa que ya no suele decirse tratar verdad, 
tratar doblez, sino tratar con verdad, tratar con doblez, 
valiéndose de la preposición con ; bien que me parece 
que esas frases construidas con la preposición con, no 
expresan lo mismo que estas ; tratar la verdad, qitc 
Dios manda ; tratar la doblez de los hombres, que se 
hallan en autores antiguos. 



SUSTANTIVOS V ADJETIVOS I53 

311. Un distinguido escritor, cuyo nombre dejo 
por respeto en la sombra, promovió la cuestión acerca 
de si debía decirse el fantasma ó la fantasma ,■ y en 
oposición á las definiciones del Diccionario de la Len- 
gua, presentó ejemplos de autores, antiguos y modernos, 
que la usan todos en el género femenino en ambas 
acepciones principales, la de visión quivicrica y la de 
espantajo, Pero los ejemplos de escritores modernos 
eran todos anteriores al primer cuarto de este siglo. 
Por igual modo pudo haber presentado ejemplos 
del género masculino pertenecientes asimismo á esa 
época. Nada de ello es extraño, porque aun no se 
había fijado el género y las acepciones del vocablo. 
Aunque en el año de 1611 decía Covarrubias en su 
Tesoro de la Lengua Castellana que la voz fantasma 
se empleaba indistintamente en el orden físico y en 
el moral, lo que bastaba para denotar que había 
necesidad de distinguir por medio del género cada 
acepción principal, tal voz fué exclusivamente del 
género femenino hasta el segundo cuarto, por lo me- 
nos, del siglo actual, como puede verse por los 
Diccionarios y Gramáticas de la Real Academia 
Española, desde los de 1737 hasta los de 1834, que 
tengo á la vista. Por ello es natural que Meló, Bello, y 
aun el Duque de Rivas que empezó á escribir 
El Moro Expósito por 1829, hagan alguna vez del 
género femenino la voz mencionada en casos en 
que, conforme á la actual definición, le corresponde 
el masculino. Entró luego la confusión, y la Real 
Academia Española cumplió el deber de fijar las 
acepcioiies del vocablo fantasma, en vista del buen 
uso que de él hacen los poetas y literatos 



154 CAPITULO IV 

castellanos. Claro está que nunca pudiera conside- 
rarse motivo de controversia que hubiese escritores 
que no alcanzasen á usar correctamente una voz; 
que ello acontece todos los días, y esta es una 
de las circunstancias que determinan jerarquía entre los 
hablistas, tanto castellanos como de cualquier otro idioma. 
Fantasma es hoy masculino en la acepción de visión 
quimérica, y femenino en la de espantajo ; sólo que 
en la definición del Diccionario conviene hacer una 
ligera corrección, como que es claro que siendo la 
voz fafitasvza en el género femenino afine de espan- 
tajo, no hay motivo para que no se la emplee asi- 
mismo en sentido metafórico. De que se deduce 
que la sombra proyectada por un árbol, el árbol 
mismo, ó cualquiera otra cosa que tenga existencia 
real, (un poste, un perro ú otro animal, una hoja 
que cae, un ave que vuela), puede ser considerada 
gramaticalmente como una fantasma, sujetándonos 
á la definición que trae el Diccionario autorizado de 
la Lengua ; y que por igual modo el fantasma es 
una visión, una quimera, lo que absolutamente no 
tiene existencia sino en el orden espiritual, y es 
producido por simples ficciones de la imaginación en 
medio del sueño ó del delirio, por efecto del remor- 
dimiento, de alguna pasión, de dolencias fi sicas, etc. 
Un fantasma es, por ejemplo, el sonido espantoso 
que dice Job suena siempre en los oídos de los 
tiranos; y nn fantasnia ^ ^^wxxsX que á todas horas, 
despiertos ó en sueño, miran suspendido sobre su 
pecho. En suma, mientras la fantasma (ó espantajo) 
amedrenta á la gente sencilla ó supersticiosa hasta 
que la vista de la realidad le demuestra lo vano 



SUSTANTIVOS V ADJKTlVoS I55 

<le su temor, el fantasma, que no tiene forma real 
que es, simplemente, una visión ó fantasía, pone 
pavor en el espíritu, ó conturba la conciencia ; por- 
(jue la fantas?na es efecto de una causa física, y 
d fantas7na lo es de una causa moral. Por lo mis- 
mo, conforme á la respectiva definición y á las leyes 
del lenguaje, la palabra fantasiua se emplea por ex- 
tensión hablando de cosas abstractas, como cuando 
Jovellanos dice en la Epístola A Bcruiudo : 

Así d tus ojos ¡usiiliosa ostenta 
Lüs/ttntdsnuí del bien, que va senil )raii<lo 
Sol)i\* la senda dv*l favor. 

Emplea aquí Jovellanos la \o'¿ fantasma en la acep- 
ción de imagen y y muy corr(íctamente, pues si hubiese 
dicho los fantasmas del liien, hubiera expresado (¡ue 
el bien era vano, si no pavoroso espectro. En la 
misma acepción la emplea Don Ventura de la Ve^ja 
en La Agitación cuando dice: 

Los l)ra/.os tiendo á la faníusnu; otila. 

Y en el mismo sentido la usa también Zorrilla en la si- 
ijuiente estrofa de su composición A una Mujer : 

Kntonces. nina, en tu mente 
X.) resonaban las horas, 
XI ai>enaban seductoras 
Fantasmas al cí»ra/.ón. 

Mientras que, para demostrarnos lo vano y quimérico 
del honor ante el juicio de la Divinidad, nos dice en 
■El Día sin Sol: 

¡Que el día de la verdad 
I'.l fauta.-^nia del valor 
Será necia seguedad, 
N' no más (jue vanidad 
El faut.jstiia ilel honor! 



156 CAPITULO VI 

Los franceses la usan también en sentido abstracto, y 
pueden verse en Bourdaloue, en Malebranche, en Pas- 
cal y en Bossuet frases como estas : nnfantonic de re- 
ligií)u ; int fantomc de vcrtti ; lui fantojnc d'honncur. 
Por espectro, visión de la fantasía, la trae Espronceda 
como del género masculino en los siguientes versos del 
poema El Diablo Miuido : 

Vago enjambre de vanos fa ni a^imis 
De formas diversas, de vario color, 
ICn cabras y sierpes montados y en cuervos, 
Y en palos de escoba, con sordo rumor. 

Y el poeta Zorrilla, antes citado, la emplea tam- 
bién correctamente por espectro, en su composición 
A la Estatua de Ccrvajitcs : 

Helo alÍ! q-.ie se levanta 
QcíVCiO fantasma furioso^ 
Que magulla con su planta 
I^os que á su morada santa 
Van d turbar su reposo. 

El mismo autor, en La Luiia- de Enero, nos presenta 
muy bien empleada en el género femenino la voz en 
cuestión, porque se refiere á las sombras que proyec- 
tan los cuerpos en la noche á la luz de la luna : 

No hay sombra en que no veamos 
Alí^ttna fantasma oculta. 
Que por que no la temamos 
I^ noche la sombra abulta* 

Por igual modo, en el sentido recto que da el Dic- 
cionario al género masculino del vocablo de que trato, 
dice Espronceda en El Estudiante de Salamanca: 

El vago fantasma que acaso aparece 

V acaso se acerca con rápido pie, 

Y acaso en las sombras tal ve/ dcsparice, 
Cual ánima en pena del hombre que f aé. 



SUSTANTIVOS Y ADJETIVOS I 57 

Y más adelante, en la misma leyenda : 

Mas no al embozado, que aun sangra su espada 
Destila, L'l fantasma terror infundió. 

Yepes, en la composición Pastor ^ Montero y Fan- 
lasma, dice : 

Era el l>arranco un osario, 
V un fantasn.a allí se vía, 
Que á una gacela envolvía 
En los pliegues de un sudario. 

Y en la balada El Virginius : 

Como im fantasma de largas tocas 
Bajel de guerra cruzando va. 

Núñez de Arce, tari gran poeta como castizo pro- 
sador, le da con toda propiedad el género masculino en 
su poema La Visión de Fray Martín, al describirnos los 
terrores que la duda despertaba en la conciencia de 
Martin Lutero : 

Como si su patético gemido 
Diese al fantasma portentosa vida. 

El Duque de Rivas, D. Ángel de Saavedra, dice 
en el Romance de El Moro Expósito, publicado en 1834, 
describiendo' el combate de Mudarra con Giafar: | 

** Asesino!. . . , asesino!'* el joven grita i 

V al fantasma se arroja con denuedo, I 

Pues fantasma parece su enemigo, j 
De pie á cal)e/a en un barnuz envuelto. 

García y Tassara dice en La Fiebre \ 

¡Ah! sí, que el mundo de la paz el sueño j 
Kn su lecho de sombras ha dormido, 

En tanto que mi lecho lian combatido , 

AV^''/í>.f fantasmas de inquietud y horror. I 

Acaso arguya alguien que la terminación femé- j 



158 CAPÍTULO IV 

nina de fantasma y su empico en tal género, durante 
siglos, por los mejores hablistas castellanos, manifiestan 
que la voz expresada no debe pertenecer en ningún 
caso ál género masculino ; y á ello contestaré necesa- 
riamente que además de no ser fantasma la única 
voz de terminación femenina que se usa en el género 
masculino, pues ahí están día, albacea, idioma, lema, 
pi'ograma, y muchos otros, principalmente los de origen 
griego como fantasma, las lenguas no permanecen esta- 
cionarias ni tiene la gramática reglas que carezcan 
de excepciones en cuanto á ciertas formas como el 
género de los nombres ; asi como que la inteligencia 
del hombre no está obligada á inventar signos diferen- 
tes para expresar todos los accidentes de las ideas ; y 
por último, que cambiando todos los días el lenguaje, y 
no siendo este fnás que un instrumento, un intérprete 
del pensamiento del hombre, la gramática, ciencia que 
se basa en hechos, y las Academias, cuerpos que dis- 
cuten y aclaran esos mismos hechos, no pueden hacer 
otra cosa sino fijar las reglas que de ellos ^e despren- 
dan, con el objeto de dar mayor perspicuidad y esplen- 
dor al idioma. Tal es lo que ha hecho la Real Acade- 
mia Española respecto de las acepciones del vocablo 
fantasma, al determinar cuáles corresponden al género 
masculino, y cuáles al femenino ; y necesario es que 
todos nos sujetemos al parecer meditado y sabio del 
autorizado Cuerpo español. 

312. Botado ^s \¿,xm\TíO común y familiar con que 
se designa en Venezuela al expósito ó hijo de padres 
desconocidos. Usase asimismo en Colombia, según el 
señor Cuervo, y aunque no sé que en tal sentido se 
in;e en España, no es imposible que de allá nos haya 



SUSTANTIVOS V AI)JKTIVí)S 1 59 

venido, una vez que su formación es tan buena y expre- 
siva como la de expósito, formada en el latín, expositus, 
de exp07iere; y de que tiene analogía con la frase 
figurada echar á la piedra ó e?i la piedra : 

— La mujer del gran turco tenga madre, 

Y \^ cxpiUita mía 
Tenga culebra, y sierpes, y no tía. 



— No tengo madre, ni conozco padre, 
Ni en mi vida he tenido mal de madre, 

Y sé que el buen Muíloz me va buscando, 

V en mí tiene la esposa que desea; 

Soy echada en la piedra, qué más quiere. 

Quevedo y Villegas. Entremés del Marido Faniasvia, 

En sentido que no especifica la idea de lanzar ó 
arrojar con violencia, encuentro empleado el verbo 
botar en el Libro de Alexandrey estrofa 1988 : 

Los omnes con coyta lambien las espadas, 
Otros l)euien sen grado las orinas hotadas. 

313. Es bastante común en ciertos autores 
contundir el significado de las voces lengtca, idioma, 
habla, le^iguaje y estilo, ejerciendo así fatal influencia en 
la propiedad del lenguaje. 

Lengua es el conjunto de voces y términos con 
que cada nación expresa sus conceptos. 

Idioma es el modo y carácter propio de cada len- 
gua en particular. 

Habla es la acción de expresarse ó explicarse en 
una lengua, y por extensión lenguaje. 

Lenguaje es el modo de expresar ideas abstractas 
por medio de signos convencionales, ó, como dice la 



1 6o CAPÍTULO IV 

Academia Española, el conjunto de sonidos articulados 
con que el hombre manifiesta lo que piensa ó siente ; 
el lenguaje es el sistema y manera general de expre- 
sarse. 

Estilo es el modo especial y característico con que 
cada uno se expresa. 

Su i^tgua (de España) se habla aún por más de cuarenta millones de 
hombres que se han extendido por América, África, Asia y la Oceanía. — ^Juan 
Valera. Discurso Académico.)— La ciencia que puede explicarnos la variedad 
de los idiomas es la ethnografía filológica ó clasifícación de las naciones por el 
estudio comparado de sus lenguas, — NúSez de Arenas. Gramática General.')— 
¿Quién no nota en el habla de la gente menuda de Andalucía que ella presenta, 
no poco de ese sentimentalismo importado y tomado por la autora de las nove- 
las francesas é inglesas que leía?— Juan Valera. Del Naturalismo en la Xoi'cla.) 
— Si á tan insignes escritores se me permite agregar tres que entre los modernos 
están reconocidos por maestros del idiortM. patrio, á saber, Iriarte, Jovellanos y 
Moratín.... — Martínez de la Rosa. Discurso Académico.) — Aventaja (Alarcón) 
sin excepción á todos en la igualdad del estilo en la corrección del len- 
guaje. — Hartzenbusch. Discurso de recepción en la Real Academia Española. 

Puede decirse en ciertos casos habla 6 lenguaje 
en el sentido de dialecto : pero es impropio con- 
fundir, como no pocos, los términos jerigmiza y gui- 
rigay, que tienen distinta significación. Conviene en- 
terarse del valor de cada una de estas voces. 
Dialecto es el lenguaje ó manera diferente de ex- 
presarse de un pueblo que pertenece á una nación 
que posee una lengua común, y de la cual difiere 
su habla en accidentes analógicos, sintácticos ó foné- 
ticos, ó en cualquiera otra corrupción que no le 
quite el sello fundamental del idioma. En Venezuela 
no hay propiamente dialectos del castellano. Jeri- 
gonza es lenguaje ininteligible, modo de expresarse 
obscuro y difícil de entender, que da idea de una 
como lengua embrionaria, formada de voces de di- 



SUSTANTIVOS V ADJETIVOS 1 6 1. 

versos idiomas mal pronunciadas, ó del propio em- 
pleadas en diverso sentido á imitación del habla de 
Germanía. Jerigonza y jerga vienen á ser una mis- 
ma cosa, derivadas entrambas áó^jargon de los franceses. 
Guirigay es voz familiar con que se significa el len- 
guaje precipitado, torpe y nada comprensible de 
una ó varias personas que hablan ó disputan. Cuan- 
to á ge7'mania, ya que lo he citado, es habla con- 
vencional de ladrones y rufianes, compuesta de 
voces castellanas empleadas en diverso sentido del 
que les corresponde, y de términos caprichosos 
ó de ignorado origen. 

Los diaUctos que le componen (al grupo polinesio), son los más esparcidos por 
el globo y los más imperfectos y atrasados. — Núflez de Arenas. Curso de Filo- 
sofía*) — En nuestra Espafla el catalán, el valenciano, el asturiano y el gallego, 
forman Ungttns diferentes del idioma peculiar de Castilla, que se llaman dialectos 
por la analogía que entre sí tienen. — Hartzenbusch. Discurso Académico.) — 
Breve diccionario de la Algarabía que hablaran en España los Gitanos, llamada 
por otro nombre jerigonza, — Iriarte. (D. Juan) Discurso sobre los Diccionarios 
y otros asuntos cuadémicos.) — El primero es Don Nicolás Antonio, quien entendió 
que Gemianía fiTdí Lenguaje de Matones y gente fanfarrona. — Iriarte (Don Juan) 
id. id.) — Hablan los tres á un tiempo cinco minutos antes de sentarse y otros 
cinco después de sentados, y se pasan otros cinco antes que se entiendan; en 
limpio, un cuarto de hora de guirigay. — Hartzenbusch. Opúsculo . 

314. A las lluvias que por noviembre y diciembre 
suelen caer en las costas y sus cercanías, y las cua- 
les no son tan fuertes como las del invierno, que 
dura de abril á octubre en toda la región de Ve- 
nezuela, se las conoce con el nombre de nortes, 
sin duda por venir acompañadas de vientos del nor- 
te, cuando no del nordeste ó del noroeste. A las 
veces se prolongan estas lluvias hasta febrero y marzo, 
si bien en estos meses caen con menos frecuencia. 

II 



102 CAPÍTULO IV 

El empleo del vocablo en tal sentido no es censu- 
rable, por la relación que denota y tratarse de un 
fenómeno local. 

315. No diré lo mismo de llsundir posíe un pre- 
til, poyo, ó cosa semejante, como desgraciadamente 
veo en apreciables escritores de esta y de otras 
repúblicas hispano-americanas. Sin propiedad en el 
empleo de los vocablos no es posible entendernos. 
En la pág. 46 de unas memorias relativas á un 
viaje á Palestina, obra de notable escritor, leo con 
sorpresa: ''Sentado en un poste del claustro y apro- 
vechando momentos de soledad, yo hacía pasar por 
mi alma las terribles escenas de humillación y de 
dolor de que había sido teatro aquel lugar.*' Poste 
es propiamente el pilar ó pie derecho que se pone 
para sostener alguna cosa. Por esto, en arquitectura 
se llama también /í?^/^ una columna ; y antiguamente 
poste significó puntal. Sentarse en él no es 
muy cómodo ; más fácil es estrellarse, y por 
ello dice D. Leandro F'ernández de Moratín : 
" . .le estrella contra un poste en los portales de 
Santa Cruz.'' 

316. Vientos alisios son en buen castellano los 
que vienen del este, y precisamente los que reinan 
en Venezuela; pero en las costas se les da el nom- 
bre de h'isas. y ningún marinero entendería de vien- 
tos alisios. Como quiera que órisa no es sólo el 
viento del nordeste, sino también (2" acepción) el 
airecillo que en las costas suele tomar dos direc- 
ciones opuestas, por la noche cuando viene del mar, 
y cuando de la tierra en el día, no hay en la sig- 
nificación que le dan los marinos venezolanos sino un 



Sl'STAXTIVOS V ADJETIVOS 1 63. 

carácter extensivo que probablemente alcanza tam- 
bién en las costas de la P^enínsula y aun en las de 
las repúblicas hermanas. 

317. De un intervalo que durante la estación llu- 
viosa ó antecede ó sucede al día de San Juan, y en 
el cual cesan los aguaceros, se dice por el pueblo 
venezolano el vcranito de Sa7i Juan, y no hay agri- 
cultor, criador ó labrador, que no emplee la frase cuan- 
do se refiere á esta sequía que dura poco más ó me- 
nos un mes. Como el verano es la estación seca, 
tal modo figurado de hablar, sobretodo empleando el 
diminutivo veraiiito, es legítimo para designar esa 
temporada de sequía. 

318. ''^\ co7i7wfado y castizo escritor,'' leo en 
un periódico que se da ínfulas de entendido y 
maestro ; y es desgraciadamente muy común leer 
frases semejantes en escritos de pretensos literatos. 
¿Qué idea tendrán ellos de lo que es escribir bien, 
de lo que es propio y castizo en materia de lenguaje, 
cuando los presuntuosos no alcanzan á expresarse 
como conviene para que todos les entiendan ? Con- 
notado sólo se usa como sustantivo, y vale lo mis- 
mo que eofuiotación, esto es, parentesco en grado 
remoto. Emplearlo como adjetivo en el sentido de 
notable, afamado, ilustre, distinguido, egr-egio insigne, 
etc, no es ya barbarismo sino barbaridad. Ni como 
participio de eonnotai\ cabe á connotado tal acepción, 
porque connotar es hacer relación, ó lo que es lo 
mismo, aludir á una cosa conque tiene conexión aquella 
de que se trata. Ni una co.sa es persona, ni cone- 
xión significa más que atadura, trabazón, concatenación 
de nna cosa co7i oti'a. Tratándose de gramática, con- 



1 64 CAPÍTULO IV 

jiotar es significar la palabra dos ¡deas, una princi- 
pal y la otra accesoria. Monlau, hablando en su 
Diccionario Etiynológico de la desinencia ar, dice : 
**Toma además otras varias antedesinencías, como 
sufijos añadidos á la raíz para convertirla en radi- 
cal ó tema, ó para coimotar alguna idea especial ó 
accesoria." Parece que de casos como este, en que 
connotar tiene para los que no conocen el valor del 
vocablo engañoso aspecjto de sinónimo de señalar, 
es de donde ellos han creído que pueden decir 
connotado, en vez de señalado ó distinguido ó famoso, 
porque una cosa es el leer y otra el entender. Esto 
manifiesta cuánto importa al escritor el estudio de 
la Lengua, tanto en su parte gramatical como en la 
filológica y lingüistica, pues entrar en el oficio no es 
lo mismo que meterse á pulpero. Si en este caso 
de connotado estudiasen los indoctos la constitución 
del vocablo y el oficio del prefijo co7i, medirían el 
tamaño del despropósito en que incurren. Creo que 
el ejemplo de Monlau que he presentado basta y 
sobra para que se vea el uso legitimo de coimotar, 

319. Es común la impropiedad de decir estadía 
por estada, y aun se ve en los periódicos más nota- 
bles de Caracas. "Durante la estadía del Emperador 
en aquel lugar'*, escribe un gacetillero venezolano, 
transformando al pobre Emperador de Alemania nada 
menos que en buque, probablemente en rosca, por lo 
nuevo, ó de torre, si alude á lo l^elicoso del mancebo, 
pero de todos modos contrabandista, por lo comercial. 
Estadía es voz comercial significativa ó de cada uno 
de los días que transcurren después del plazo estipu- 
lado para la carga ó descarga de un buque mercante, 



SUSTANTIVOS Y ADJETIVOS 1 65 

por los cuales se ha de pagar al capitán un tanto por 
indemnización ; ó figuradamente, por extensión muy 
natural, la misma indemnización. Véase el uso correcto 
de tal vocablo en el siguiente lugar de D. Andrés 
Bello : 

En el caso de la lMcy\ Sir \V. Scott condenó al captor en el valor de 
la factura de las mercaderías, y diez ¡«r ciento más, en razón de ganancia, 
para el propietario de la car«;a, y en el 'valor del fíele para el diieílo del 
buque. Se condena también al captor á pairar atadíns^ cuando ha demora- 
do la restitución.— l>ello Primi/'ics de Derecho Tntt'ntmioual. I\irt. Sri^. Cti/>. /'. 

Lo que quiso decir el gacetillero indicado fué csiada, 
término que expresa mansión, detención, demora 
que se hace en un lugar ó paraje, como se ve por las 
siguientes autoridades : 

V en todas dt-seando sabjr la intención dii su venida y estada en esta 
tierra. — Hurtado de Mendoza. lAiiarüle de Termes Tratado /l/.y-^Xc parece, 
dijo Don Quijote, que la estada nuestra en este castillo ya es sin provecho. 
Cervantes. — Quijote, Pa^t, Prim. Cap. Xl'/I. 

Y así se ha dicho desde tiempos antiguos : 

Mucho se tarda aquel caballero que es}^ramos : ¿ qué crees tú ó sosjx;- 
chas de su estada, Lucrecia ? — Rojas, L • Ce/estína. Aeto Catorceno. 

320. Tanto en Venezuela como en Colombia, en 
el Ecuador y en otras repúblicas hispano-americanas, 
se emplea el vocablo botarate, no en la acepción de 
*' hombre alborotado y de poco juicio,'' única -que le 
da el Diccionario de la Academia, sino en el sentido 
de fnanirroto, pi^ódigo, derrochador, vialbaratado, co- 
mo si se derivase de botar en la acepción de arrojar, 
y no en la de saltar, dar bote, como cree la Real 
Corporación, Pero, en verdad, tal uso no tiene nada 
de singular, porque el que bota ó malbarata el dinero 
es hombre alborotado y de poco juicio ; y luego. Ios- 
buenos escritores saben emplear el vocablo: 



1 66 CAPÍTULO IV 

Dicen que ciando se casan, aun los hombres de cascos ligeros, los bota- 
rates, se vuelven moderados y prudentes. — Juan Montalvo. Ir á la, guerra y 
casar. Tomo Seg. de ''•El Espectador.^'' 

321. Los que dicen, y desgraciadamente en Ve- 
nezuela son los más, **¡Qué catadura la de Fulano!" 
''La catadura á^ Mengano es la de un pordiosero/' 
refiriéndose al empaque ó traza y aspecto de una per- 
sona, incurren en barbarismo, porque catadura, cuando 
no indica la acción de catar, es gesto, semblante ó 
rostro, y generalmente se toma en mala parte. 

Sennor, dixol : rey eres de grant uenluia. 
Semeyas a los dios, ca lo as de natura ; 
Todol mundo se teme de la tu amargura. 
Quando estas yrado as fiera catadura. 

Libro de Alexandrc. 212. 

322. E7npujada y empujÓ7i se usan indiferen- 
temente en Venezuela. Empujada no dice hoy nadie 
en la Península, á juzgar por el Diccionario de la 
Lengua, que califica la voz de anticuada. (Se encuentra 
ella en el Lib, de Alexandre. J2,J 

También se usa frecuentemente por la gente 
vulgar el anticuado arrcjnpujar, y aun hay quienes 
digan que rempujar, que es voz familiar y corriente, 
es más vulgar que arrempujar. Sonreírse y dejarlos ! 

323. El castellano llama correctamente toril el 
paraje en que se enjaulan los toros que han de lidiarse ; y 
la plaza ó lugar cercado donde se corren y lidian cosOy 
antiguamente corso, aunque no lo diga el Diccionario : 

El bon Campeador por toda la vicloiia 
Non dio en si entrada a nulla vanagloria; 
CJuardaba bien so corso, tienie bien sue memoria, 
Que non lo engannase la vida transitoria. 

Vida de San Millan. i2j. 

Corso, por carrera ó curso, del latín cursus. 



SUSTANTIVOS Y ADJETIVOS 1 67 

En Venezuela ha dicho siempre el pueblo corso, y 
sólo algunas personas ilustradas coso ; pero todas llama- 
ban corso ó coso, no al lugar de las corridas, sino al 
toril. Nuestro célebre Sistiaga sabía muy bien lo que 
era coso : 

Un grito clamoroso 
Resuena en aquel coso. 
Proclamando al autor 'le tal ioUada 
El rey de la jí)rnada. 

L'na Corrida d,- Toros. 

Pero Tcodosio Adolfo Blanco rinde homenaje al 
pueblo con el usado barbarismo : 

Va el ganado está en el loso 
V echada puerta de tranca: 
Hay ticho toros bragados, 

Un torete y una vaca. 

A /os 7 o ros ! 

De algunos años acá la generalidad dice ya correc- 
tamente toril, y no coso, del paraje en que se encierra 
á los toros. Débese esta feliz enmienda á los toreros 
españoles que vienen ahora con frecuencia á nuestras 
plazas. Pocos quedan ya con el coso. Que les apro- 
veche ! 

324. Nadie dice en Venezuela mañuela sino mani- 
la, para expresar la maña con astucia y bellaquería; 
y es un sustantivo tan bien derivado de juana como 
mañuela^ por su carácter igualmente diminutivo. Inci- 
dentalmente diré que r/iafia no se formó del latín 7na- 
nus como trae el Diccionario de la Lengua. Maila 
(manila) es síncopa ó abreviatura de manera (ant. :¡: an- 
quera ó 7nafiera), la cual es la formada del latín manus. 
Así se deduce de varios lugares de Berceo. 



1 68 CAPÍTULO VI 

325. Enteco no tiene entre nosotros la acepción 
de cnfc7';)iizo que le da la Academia, sino únicamente 
la de muy flaco y esqueletado, á pesar de que la de 
enfermizo es también legítima. Entecado' no se formó 
de enteco como parece da á entender el Diccionario ; 
ni enteco es despectivo de ente, aunque asi se está cerca 
de dar en el hito. Enteco es síncopa de entecado, y 
éste se formó de ente captiis, como mentecato de 7íieute 
captns. 

Sanaron al sepulcro muchos denioniacloi, 
Vieron los que eran de la lumne menguados, 
Los mancos e los coxos sanos fueron tornados, 
Trobaban gran conseio todos los entecados. 

J Ida de San AHUan. JJÓ. 

Vidi y logar bueno sobra buen arbolado. 
El fruto de los arboles non sería preciado. 
De campos grant anchura, de flores gran mercado 
Guarria la su olor a omne entecado. 

Vida de Sancta Oria. /jj. 

326. En Venezuela decimos /o7^o y /ora y no papa- 
gayo. A pesar de Clavigero que cree quichua ó quechua 
la voz loro, tengo para mí que es de las introducidas 
por los conquistadores. La Academia Española, que 
tiene la misma opinión, la trae del latín Inridícs, obs- 
curo ; pero 'debe obserx'^arse que los colores preponde- 
rantes en los papagayos son el verde, el amarillo y el 
rojo. El malayo llama al papagayo loriy vocablo que 
significa 7^ojo, y el castellano formó en sus principios el 
término ¿oro, del artículo ¿o y oro, para designar el 
color amarillo ; y parece ser este loro el aplicado al 
papagayo, si nó el vocablo malayo. Basta un testimo- 
nio de la voz castellana loro, amarillo, anterior al 
siglo XV : 



SUSTANTIVOS V ADJETIVOS 1 69 

Los cabrones valientes, muchas vacas, et toros, 
Mas vienen Serca de ella que en Granada hay nK)ros, 
Muchos bueyes castannos. otros hoscos, é ¿oi-oSy 
Non lo compraría Dário con todos sus tesoros, 

Libro de' Cantares del Arfipresie de Fita. iiSg. 

En Venezuela llamamos lora cierta culebra que se 
distingue por su color amarillo verdoso. 

327. En Caracas se llama carro la carreta, y 
^^rrcta el carretón. Tampoco dicen algunos carre- 
rilla, sino carretil de mano. Debe observarse que la 
carreta es más grande que el carretón, tiene una 
^^ía lanza y es tirada por bueyes ó por grandes muías. 
^^ este trastrueque de voces tiene la culpa la desi- 
^^Hcia de carretón, que da al vocablo engañoso aspec- 
^ de aumentativo de carreta. 

Es curioso que en la vecina República de Nueva 
^^mbia, se dé á carreta la acepción de rueda, y á 
^^y^Tctón la de trébol, según sienta el docto Cuervo en 
SViS Apuntacio7ies Críticas, Lo del tí^cbol no hay por 
dónde cogerlo ; pero lo de la rueda, más comprensible, 
trata el señor Cuerv^o de remontarlo al castellano anti- 
guo, fundándose en que en el siguiente pasaje de Alfonso 
Alvarez de Villasandino carreta está usado por rneda : 

Fortuna trastorna su firme carreta. 

Cancionero de Baena, pág. Ji^. 

Juzgo ser este un error de tan insigne lexicógrafo, 
porque si es cierto que á las veces la Fortuna aparece 
pintada sólo con una rueda, un timón, un globo, y el 
cuerno de la abundancia, Nonnus la describe en un 
carro tirado por cuatro grifos, del mismo modo que 
Esquilo le da alas de oro, aun cuando Pausanias dice 
que las antiguas estatuas de la diosa no las tenían. 



170 CAPITULO VI 

Por estas dos distintas representaciones, Ict de la rueda 
y la del carro, se ha dicho siempre promiscuamente la 
rueda de la Fortuita y el carro de la Fortuna, Hay 
más : carreta, que puede no ser derivación de carro, 
pues las semejanzas engañan, tuvo en un tiempo la 
acepción de carro, como se ve por el ejemplo de Vi- 
llasandino y por los siguientes pasajes del Lib. Prim. 
Cap. XXI de Amadís de GanU, conviene á saber : 
** E vio ir por el llano una carreta, la mayor é mas 
fermosa que nunca vio, y llevábanla doce palafrenes c 
iba cubierta por cima de un jamete bermejo ; así que, 
se no podia ver nada de lo que dentro era. '' ** Esta 
carreta era guardada de ocho caballeros armados de 
todas cuatro partes. '' Respecto á que ca^-reta puede no 
ser derivación de carro, observaré que el árabe vulgar 
tiene la voz kerrátah, correspondiente al car7rta caste- 
llano, al provenzal karreta y al francés c/iarrette. Cons- 
ta el vocablo kei^rátah en el vocabulario de voces vul- 
gares recogidas en Egipto por el Dr. Labat, cirujano 
de Mehemet-Alí, y en Argel por Mr. Mary-Lafón. El 
término kerrátah, del árabe vulgar, supone la existencia 
en el clásico de la voz carraca, vehículo pesado, y 
justifica al sabio Martínez Marina que incluye á Ca- 
rraca entre las voces arábigas. El cambio de letras 
entre los vocablos mencionados está ajustado á los 
principios establecidos por la ciencia. 

Nada tiene de extraño que así como hubo una 
embarcación y un carro con el nombre de coche, hubiese 
habido un carro y una embarcación con el nombre de 
Carraca, De otro modo no se podría justificar que la 
voz y el vehículo se encontrasen al mismo tiempo en 
España y en Egipto, tinto más que el trueco de letras 



SUSTANTIVOS V ADJETIVOS IJI 

no puede ser impugnado. Por lo demás, es más lógico 
suponer que la acepción de anciajio que, por lo tardo y 
pesado, tiene la voz carraca, provenga del vehículo, 
que nó el nombre de éste del apodo que se ponía á los 
viejos. 

328. "Lo cual no pudo hacerse por \o accidenta- 
do del terreno," dice en una comunicación cierto in- 
geniero,' de los más ilustrados cjue poseemos. Vno 
é impropio es el vocablo accidoitado en la acepción 
del señor ingeniero, porque no se comprende (jue un 
terreno pueda estar amagado, de accidentes. Yo jura- 
ría que el quiso, pero no supo, decir /o fraooso, lo 
abrtiptOy lo qucbradOy lo escabroso, lo desigual, lo ijitri- 
cada, lo llcjw de tropiezos y embarazos, lo lleno de quie- 
bras, lo montuoso, lo lleno de malezas y breñas, ó algo 
así, expresivo, castizo, y bello. ¡ Cuan difícil debe de 
ser nuestro hermoso idioma cuando tan pocos alcan- 
zan á escribirlo, bien, y tantos lo adulteran con vo- 
cablos de otras lenguas y corrupciones extravagantes ! 
¿ A qué ir á buscar al trances le terrain accidente, cuan- 
do tenemos voces tan varoniles V elci^antes ? Baralt 
censura acertadamente este despropósito. 

329. Petróleo procede del latín, y se formó en el lengua- 
je medioeval de petra, piedra ; y oleum, aceite ; de modo 
que peti'óleo es aceite de piedra, y andan por los cerros 
de Ubeda los que á las puertas de sus tiendas ó por 
medio de periódicos anuncian ([ue venden / aceite de 
petróleo! En piedra (lue no en aceite, están ellos 
convertidos. 

Así como en casi toda la América Españo- 
la se incurre en tal disparate, en casi toda ella 



172 CAPITULO VI 

se usan los vocablos desenguantarse^ irtcprocliablc, 
acreencia y macadamizar, que bien pudieran tener entra- 
da en el Diccionario. Macadamizar, del apellido esco- 
cés Mac Adam, es igualar los caminos y avenidas, y 
darles solidez con casquijo ó piedra triturada. Cuan- 
to á pcrcncejo y ztitanejo, usados en Venezuela y otras 
partes, .no son más que formas andaluzas de pcrcjigano 
y zutano, 

330. Censúrase generalmente á los maracaiberos 
que digan '*mi patria/* refiriéndose exclusivamente á 
la provincia ó Estado de su nacimiento ; pero tal uso 
es correcto : 

Es taiuhión causa de que las ciudades, villas y lugares de Castilla se des- 
pueblen, y eslén faltas de los vecinos más ricos, más nobk's y de mayor lustre, 
la licemia de quedarse avecindados en la cóile h)S hijos (ie los ministros, siendo 
muy pocos los que vuelven// sus Patrias. — Navarrete. Cotisen'nfiiUi de Mimar- 
qiiUis. n. XV, 

331. Ligagamba es voz compuesta que expresa 
la liga que se usa en la pierna para sujetar las me- 
dias, ó con otro objeto. No en otro sentido la emplea 
Mendoza en sus Co^nentarios de las guen^as de los 
Países Bajos : *'Y por herirle en un brazo se retiró 
á la trinchera, atando la herida con una ligagamba/' 
Es claro que se la quitó de la pierna ; no es, pues, 
cualquier cinta ó listón. 

332. El maracaiberismo celaiite por celador, es un 
poco rancio y disuena otro poco ; pero es correcto y 
se usó en Castilla. 

Con estos desahogos dejaba ver el partido de los cflaiífcs que, si lograban 
elogir un papa como el que deseaba, jiensaría en destruir lodo lo ejecutado }x>r 
Clemente XIV.— -Kloridablanca. Memorial, 

333. Los que dicen puntualidades por circufts- 



.SUSTANTIVOS Y ADJETIVOS I 73 

tandas, tienen la autoridad de uno de los mejores ha- 
blistas castellanos : 

V ordenó su cuartel con todas \?i% puntualidaties que parecieron convenien- 
tes para quietar los escrúpulos de la seguridad. — Solís. Conquista d¿ Méjico. 

334. Pocos dicen entre nosotros negra honrilla, 
como apunta el Diccionario. Los más dicen negra 
honra, la negra ho7irci ; y así lo usa dos veces Hurtado 
de Mendoza en el Tratado IIL del Lazarillo de Tormes. 
Entrambas, pues, son castellanas. 

335. El galicismo r¿?/, por nómina ó lista, está ya 
autorizado, pero sólo en el lenguaje marinesco. 

Algunos Estados no usan otro rol que un certificado que expresa el nú- 
mero de la oficialidad y tripulación. — Bello. Der. ínter. P. S. Cafi. /'///. //. 

Emplearlo en el sentido á^ papel \ ''¿Qué rol re- 
presentas ?'' es una abominación. 

336. Vituallas no significa ni ha significado nunca 
fornituras ni cosa semejante como entienden gentes 
vulgares, sino el conjunto de cosas necesarias para la 
comida del ejército : 

Habiéndonos faltado toda la vitualla que para* nuestro sustento llevábamos. — 
Las Sergas ile Esflandián, Cap. XXXVI.) — Se resolvió de invernar en Cízico, 
lugar acomodado por la fortaleza del sitio y abundancia de las vituallas. — Mon- 
eada. Expedición de los Catalatws y Aragoneses contra Turzos y Griegos. 

337. Siempre se dijo la almirantesa, y la almi- 
ranta, nave donde va el almirante ; pero no se por qué 
dicen tantos la ahnirante, la nave almirante. ¿ Por 
qué no dicen la nave almiranta ? 

La almiranta y vizaliniranla llevaban los cuernos de la batalla con veinticln- 
CD galeras cada uno. — Mendoza. Comentarios de las guerras de los Países Rajes. 

338. En periódicos de Caracas y de La Guaira 
he leído un aviso que dice en letras capitales : Agen- 
cia General de embarque y desembarque de pasajeros. 



174 capítulo IV 

Común es en España y en América el confundir los 
sustantivos embarco y oíibaiyiíc y los compuestos de- 
sanbarco y desaubm-qnc, ofendiendo á los pasajeros y 
ennobleciendo las mercaderías y provisiones. Cuan- 
do se trata de cosas se debe decir embarque y dcscm 
barque ; y cuando de personas, embarro y desembarco. 
Basta ver el Diccionario. 

El día del emharc:^ es un día de fiesta para nuestras tropas. — Pedro Anto- 
nio de Alarcón. Dio rio de un tes I i i^a de la guerra de J/rioi. Par/. I. I.) — Hoy no 
ha ocurrido novedad digna de mención, como no sea el desembarque de víveres. — 
Alarcón. Diario de uti / es t i go de ¡ti guerra. Par/. /. XXIII. 

339. El Diccionario da á nonada el significado de 
pocQ, 77iuy poco. Así parece ser. Por acá decimos una 
nonada, en el sentido de ima bagatela, una cosa insigni- 

ficante, una luida, 

Santa Teresa dice : 

Podemos creer estuvo á poco ú nonada en purgatorio. — Car/a CCCJ\ 

340. Nuestros farmacéuticos dicen 77;/¿"^rdel bó- 
rax y de las confecciones llamadas por otro nombre 
sub-borato y bi— borato de sosa. Han tomado el nombre que 
les dan los manuales de materia médica ingleses y france- 
ses, que dicen Tinckaly Tinca/, porque creen tener tal voz 
del hindostano, del persa ó del malayo, que dicen 7»/- 
kary Tinkal, Mas conviene saber que el castsllano la 
tiene del árabe, que dice Atíncar, Así escriben los 
autores españoles, así dice nuestro pueblo, y asi reza 
el Diccionario de la Lengua. La mayor parte de los 
mismos escritores ingleses dicen Ahincar, Hablemos, 
pues, castellano ; digamos Afincar, y no Tincar ni 77;/- 
cal, ni Altíncar, 

Es muy común en las lenguas el cambio de las 
líquidas lyr. Se debe decir alfil conforme á su étimo- 



Sl'STANTIVOS V ADJETIVOS I 75 

logia persa ; pero son muchos los que en Venezuela y 
otras Repúblicas hispano-americanas dicen arfiL El 
mal es viejo y español : 

Haránie su Adonis 
Diosas de Madrid, 
Que vuelven peón 
El ni-jor arfil. 

Lope de Vega. — Los Melindres de Belisa. Act. Tere. Esc, XA'/*. 

341. En una novena, impresa por Ramón Alcalde 
Pina, he leido esta frase: *'como á San Santiago^ 
patrón de España/' Parecióme singularmente.bárbara, 
porque no se puede decir San Santiago, y siempre se 
ha dicho el Apóstol Sajitiago ; Santiago, Apóstol; 
¡ Sa7itiagOy cierra España ! La razón de esto es muy 
sencilla : Saiitiago es nombre puramente español, con- 
tracción de Sanct lago, derivado de Sanct Jacob, por 
cambiarse la c de Jacob por g, y elidirse la b final. 
Del mismo modo, de Sanct Jago se formó San Diago 
cambiándose la dental / por la dental d, y elidiéndose 
la c ortográfica. Creóse así el nombre simple de 
Diago, que hizo luego Diego, trocándose la vocal a 
por su vecina la ¿r. ( i ) Por donde Santiago, Diego 
y Jacobo son una misma cosa, y sólo á Diego y á Ja- 
cobo les anteponemos el titulo de San cuando de san- 
tos tratamos, adicionándole á Santiago, para distinguir- 
lo de los que no son santos, el dictado de Apóstol 
ó el de Patrón que le corresponden ; menos en casos de 
vocativo, como el del grito del guerra de la madre 
patria. 



(i) Alguien ha pretendido que la D de Diago es indicativa de Don ó 
J^omimis, señor. ¡ Mucho que se ocnpa el pueblo en tales sutilezas al formar 
<j corromper los vocablos ! El que no saV)e, inventa. 



176 CAPÍTULO IV 

Estaba allí la flor de España, que viendo la deseada ocasión de mostrar su 
valor heroico, comenzó á gritar : Cierra España^ Santiago, Santiago, y metién- 
dose en seguida por lo más denso de la polvareda, fué en busca del escuadrón 
enemigo. — Pérez de Hita. Guerras Civiles de Granada, Part, II, Cap, XXI. 

342. Salvo dos ó tres escritores, di cese en la Re- 
pública dramaturgo, del autor de dramas. En tal acep- 
ción la ha incluido ya la Academia Española en el 
Diccionario vulgar (duodécima edición). Esta voz grie- 
ga tuvo hasta ha poco en castellano carácter despec- 
tivo. Los buenos escritores decían y dicen aún dra- 
mático, tanto del autor de dramas como del que los 
representa, por' igual modo que se ha dicho y se di- 
ce trágico del autor de tragedias y del actor que re- 
presenta papeles trágicos. Es elegante y propio del 
idioma el dar carácter y valor de sustantivo á tales 
adjetivos. 

En manos de estos dra»idticos, contemporáneos de Lope de Vega, se hallaba 
el teatro es]>anoI cuando murió Felip* III. — Martínez de la Rosa. Apéndiee sobre 
la Comedia.) — El defeco capital de nuestros antiguos dramáticos consistió en 
que olvidaron casi siempre el fin propio de la comedia, que es contribuir á 
la reforma de las costumbres. — Martínez de la Rosa. Apéndice sobre la Comedia.) — 
Cierto que la lista de trágicos espaHoles, en aquel siglo, más poblada está y de 
gente más granada que la de otras naciones. — Martínez de la Rosa. Apén- 
dice sobre la Tragedia.) — Ahora nos toca juzgarle como dramático ( á Lope). 
Gil y Zarate. Manual áe Literatura. Seg. Part. .Sec. Se%. Cap. VII f.) — In- 
glaterra no ha tenido en este período ningún novelista, ni dramático notable. — 
Menéndez Pelayo. Xuestro Siglo. L\b. Quinto. Caj>. III. 

343. *' Gente, dicen ciertas gramáticas y enseñan 
ciertos maestros en escuelas primarias, no tiene plural 
sino en la significación á^ gentiles, v. g.: El Apóstol de 
las Gentes, único caso en que hoy se usa \ Es- 
to es una errada comprensión del Diccionario, donde 
debe interpretarse que gentes, en plural, significando 
ge7itiles, sólo tiene hoy uso en la expresión indicada : 
El Apóstol de las Gentes, lo que es muy distinto. 



SUSTANTIVOS V ADJK'IIVOS I77 

•Ge7i¿v significa pluralidad de personas, y en las acep- 
ciones de nación, tropa de so/dados, clase social, tiene 
naturalmente plural como estas expresiones que re- 
presenta. Tal ha sido y es la práctica de los autores 
castellanos. 

Lecciones de singular y plural : 

Portándose como .^'iV/.V bisofSa, licenci(»*-a y nial disciplinada, y irritando 
.S"í///////;í', tit'rra K.\f>iiña^ j)rinc¡piaron á sul)ir por la cuesta arriba furiosa y 
desconcertad amen te. — Pcrc/. de Hita. G tu ñas Ciii/es de Gratiíida. Parí. St'^^. 
Cap. A'-V. )— Se hallaba toda la campaña cubierta de .(.«•«•///i' del campo. — Meló. 
Gntrrn de Ciüijlitña. Lih. Cifur/o. 6j.) — Los países más ricos en baldíos son 
al mismo liemj>> los más despoblados, y en ellos la falla de .i,v///í , y ])or lo 
mismo de jornaleros, hace muy atrojxilladas y dispendiosas las o}>eracioncs de 
sus inmensas y mal cultivadas labranzas. — Jovellanos.^ — /,iy Apuiriii.J — 
Allá en los cuartos hay necesidad de '¿ente: aquí se acaba de barrer en este 
momento. — Gallego, /.os X(K'¿os. Cap, XXXl'I.) — Los mismos jornaleros es- 
cépticos nie;;an de día y ro<leados de ^enie^ y de n(x:he, á solas, tienen más 
miedo que antes de lo sobrenatural. — Valera Kl Comendador Mendoza. I.) — 
No estamos tan despojados de otros muchos é j^randes senores, parientes é 
nniigos, que ligeramente no podamos henchir estos campos de caballeros c 
;''7//fj. — Amadís de C>aula. Lih, Cuarto. Cap. IV.) — Ks fama que en la gran 
empresa que el emperador Don Carlos, vencedor de muchas gentes , hizo con- 
tra Barbarroja, tirano de Túnez, sacrificaron los moros del Cabo de Cartago 
cinco niños cristianos. — Murlaílo de Mendoza. Guerra de Granada. ÍÁb. Pr'nn.) — 
El oficio <le Cristo y su valentía era dar buena nueva á los mansos, y no 
asalto a los muros; á curar los de corazón quebrantado, no á pasar por 
los filos de su espada á las gentes. — Fray Luis de l^ón.— De ios Xomhres de 
Cristo. JJh. Seg.) — Envió otros de nuevo, como en nombre del Senado, á 
entrambos ejércitos de Germania, á la legión Itálica, y, á las ¿entes alojada- 
en el Leones. — Coloma. Historias. Lib. Prim. 

Hay gentes muy peregrinas 
Que tienen vueltas Iwíllacas. 
Hartzenbusch. La Jura en Santa Gadia, Att. II. Esc. IV. 

Lo más razonable y verosímil es que esté en el purgatorio, y esto cree la ge- 
neralidad de las ^¿'///ív. — Valera. El Comendador Mendoza. Cap. I. 

Estas lecciones, al par que desvanecerán por com- 



lyS CAPÍTULO IV 

pleto la preocupación, enseñarán el uso del singular 
y del plural de la voz á los que tuvieren alguna 
duda. 

344. Llamamos colchado la colchadura y el géne- 
ro hecho á imitación de esta. El vocablo es legítimo, 
y tiene la autoridad de Solis. quien dice en la His- 
toria de la Conquista de Méjico: '*Las armas defen- 
sivas, de que usaban solamente los capitanes y per- 
sonas de cuenta, eran colchados de algodón mal apli- 
cados al pecho, petos y rodelas de tabla, ó conchas 
de tortuga". Salva incluyó este vocablo en la última 
edición de su diccionario. 

345. Cuando yo oía decir á algún venezolano 
A pospelo , no en la significación de A contrapelo ni 
en la de con repugnancia, aqui desconocidas del pue- 
blo, sino en la de fuera de tiempo ó de ocasión, sin 
exactitud ú oportunidad, á destiempo, me chocaba, aun- 
que la encontraba más lógica que en las acepciones 
que le da el diccionario. Pero ella es castellana, 
y tiene autoridad que la abone : 

V viniéndola un¿. con el propósilo que allí se trata tan rf /í'/í;, y la otra 
\.ViX\ ó pospelo, no crKio yo que habrá nini;ún censor. — Fray Luis de l^ón. Res- 
pUiSi'd ,¡j(-' í/ti if sus lUjiuIo.s. 

346. Los venezolanos decimos comunmente llegí^ 
desalado, carril-^ desalado, y aun poetas notables han 
empleado el vocablo desalado en la acepción de an- 
sioso y acelerado. El Diccionario no reconoce tal 
vocablo, supuesto que sólo autoriza el empleo del 
verbo en el carácter de reflejo. No obstante, nues- 
tro vocablo es castizo y propio, porque cor7'er desa- 
lado vale correr ó volar como perdiendo las alas por 
la celeridad, lo que es expresivo y pintoresco; y 



SUSTANTIVOS V ADJKTIVOS 1/9 

porque tiene la autoridad de escritores de los más 
entendidos en el manejo de la lengua. Desalado 
significó en los principios tener tendidas las alas, co- 
mo se ve por varios lugares del poema do Berceo 
''Del Saerifieio de la Afisa^ Después adquirió la 
acepción de apresurado, acelerado y ansioso, como se 
comprueba con esta lección de Solís, en la Historia 
de la Conquista de ñléjico : 

1/)S tlascaltecas t<- arrojaron á besarla tierra ci>mo hijos desala. i js al regazo de 
si: madre. 

y con la siguiente que encuentro en un soneto de 
D. Juan Pablo Forner : 

¿Ves, Lauso, d.-^alaJo w\\ vuIljo ¡ni])í<) 
Correr fiiridSn á la batalla horrenda? 

No es extraño, pues.* que en Venezuela le den 
tal acepción, y Sistiaga diga en Una Corrida de To- 
ros: 

Más liL^ero que el viento 
Corría liesalado^ 
Un novillo encerado. 

347. Deenrsicm, \xyr deenrso ó sucesión ó con- 
tinuación del tiempo, es barbarismo. No sé si es usual 
en alguna parte del país, pero lo leo en discurso pro- 
nunciado en un colegio provincial. Decitrsiim tiene 
otra significación, y es la de "reseña ó alarde que 
armados de todas armas, hacían cada semana los 
soldados romanos" pues es en ella en la que lo 
han empleado excelentes hombres de Uítras. bien 
que aun no se le ha dado entrada en el Dic- 
cionario. 

TcátÍL;o riancina, que no se aver^í»n/,aba de presidir á los ejercicios niililar.-í 
(lelas cohortes y a las Jeevrsioftes ({t: las letjiones. — Colonia. I. os Ana L\^ d' Cuy. 
C'->f ■■',■' TtUito. JJIk III. 



1 8o CAPÍTULO IV 

348. No se debe decir ''colunia de contraban- 
distas." sino gavilla de contrabandistas. Aunque' ¿"^- 
Junta tiene aspecto de corrupción de columna, mal 
aplicada por marinos incultos, también puede serlo 
de coluvie, del latín colhhnes, ei. Salva trae la voz 
con la significación principal de gavilla de picaros 
ó gente perdida, y con la figurada de sentina, loda- 
zal. Yo encuentro el siguiente ejemplo: 

Uehapare/ca con él (con el concejo de seílores y monjes) esta (olm'w ile 

alcaldes, de entregad ores, de cuadrilleros y achaqueros, que á todas horas y en 

todas partes los afligen y oprimen á su nombre. — Jovellanos. Informe en d 
t-xZ-tUtirnfc' til' I.ey Apnria, 

349. Es un despropósito pronunciar ó escribir, 
rcfacion, como practican algunos, en el sentido de 
refacción ó refección, esto ^s, de alimento moderado 
que se toma para reparar las luerzas. Refacción 
es torma de refección, del latí ti refecíio; en tanto 
que refación se deriva de refacer, del latín reficere, 
y significa indemnizaciím, resarcivtieiito, reintegración. 
Así lo demuestra este lugar de Coloma en Las 
Guerras de los Estados-Bajos: *' Había gastado Juan 
de Ribas muchos ducados del Rey en fortificar á Ca- 
les, y aunque se pidió refación destos gastos, no se 
salió con ello'*. El Diccionario tiene el verbo refacer, 
pero no el sustantivo refación, y debe incluírsele. 

350. Si tenemos los vocablos curtiduria y tene- 
ría, propios y castizos, ¿ por qué emplea el pueblo ve- 
nezolano, para expresar lo mismo, los términos cur- 
tiembre y curtimbre :^ Indudablemente han sido for- 
mados por analogía con urdiembre y urdimbre-, pero 
la formación es bárbara, porque la desinencia bre de 
nuestros sustantivos, cuando no corresponde á voces 



SUSTANTIVOS V ADJETIVOS l8l 

que en latín terminan en vicii ó en corrupciones na- 
turales de las desinencias per, priim, y otras seme- 
jantes, entra á formar palabras que, ó se toman en 
abstracto y denotan condición, causa ó circunstancia, 
como podredumbre, hemtmbre; ó tienen una signifi- 
cación pasiva, como urdimbre y urdievibre (de ur- 
dir), y tivibrc ( de tirnbrar); y ni en uno ni en el 
otro caso podría darse á curtiíJibre ó curtiembre el 
significado de un sustantivo concreto y activo como 
cniiiduria ( ó tenería), que expresa propiamente el 
sitio ú oficina donde se curten y trabajan pieles. 

Bien se conoce que nunca has entrado en una tenerla^ ni visto trabajar á 1(ís 
curlidores. — ^Tomás de Iriarte. Rohiusou. TariL' 'J^i^t^sima.)-' \ja. curtiduría del 
Sr, Ratto está á la altura de las mejores de Europa. — Rafael Ilernándcv. Gu- 
tiérrez. Progreso Industrial — Periódico El Pori-rnir.J 

351. Dengue, significativo de cierto reumatismo 
errático, nada tiene que ver con el sustantivo caste- 
llano dengue, melindre mujeril; ni es tampoco vene- 
zolanismo, aunque de algún tiempo acá es de uso 
general en las provincias ó Estados orientales. La en- 
fermedad apareció por vez primera en la India, y los 
ingleses le dieron el nombre de '* dandy fever", fiebre 
de los elegantes, con motivo de la semejanza que 
existe entre la afectada rigidez de los miembros del 
currutaco inglés y la que determina dicha enferme- 
dad. Los españoles corrompieron la voz dandy (den- 
di ) en dengíce, vocablo que pasó con la enfermedad 
á Venezuela. 

352. Llamamos vulgarmente por acá mocczuelo 
lo que se llama científicamente tétanos infantil. Nin- 
gún diccionario ni vocabulario de la península espa- 
ñola apunta el vocablo indi*cado, bien que es de sos- 



1 82 CAPÍTULO IV 

pecharse que nos lo hayan traído los conquistadores. 
Parece él corrupción del antiguo despectivo viochachuc- 
lo, hoy muchachuelo. No le encuentro otra proce- 
dencia. Ya que de tal voz trato, observaré que en 
concepto mío el vocablo muchacho no procede del 
castellano vio3o, con perdón de la Real Academia Es- 
pañola, sino del latín junlciaceus, formado de imdc- 
tttm, del verbo umlgco. Muchacho es propiamente 
el chico que ordeña, y el que mama, que viene sien- 
do lo mismo. 

Voces comunes son asimismo por América el au- 
mentativo borrachón y el despectivo borrachín. La 
Academia Española no les ha dado puesto en el Dic- 
cionario vulgar, y. Salva sólo trae el aumentativo. Creo 
que entrambos pueden ser aceptados. Lo mismo que 
con la etimología del término muchacho, sucede con la 
de borracho. No alcanzo cómo puede este vocablo pro- 
ceder del latín cbriacics ; y tengo para mí que de- 
riva de bíirraceus, del bajo latín burra, borra, hez, 
sedimento. Borracho es el que ha bebido hasta las 
heces ; lleno de burra ó borra. 

353. Bodega, derivado de boda, bi indis, si no del 
anticuado botcca (latín apotheca), ó del castellano bo- 
ta, ha adquirido la acepción de casa muy bien sur- 
tida de víveres, vinos y licores para la venta ; y tien- 
da ha quedado reducido á la significación de casa ó 
puesto donde se detallan exclusivamente géneros 
de vestir y objetos de tocador. Esta acepción de 
tienda, que se daba en Venezuela al término canastillay 
ha caído casi completamente en desuso, y es probable 
que con el tiempo se dé á la voz tienda su legítimo 



SUSTANTIVOS V ADJETIVOS • 1 83 

significado de casa, puesto ó paraje donde se ven- 
den comestibles y otros géneros. 

354. Gringo, del anticuado g^'y^go^ corrupción 
de groeciscus, griego, lo emplea el pueblo como sus- 
tantivo para designar al extranjero que no habla el 
castellano ó lo chapurrea. Es corriente la frase 
Hablar C7i gringo, hablar de modo incomprensible. 
Alfonso Alvarez de Villasandino dice en un Dczir 
del Cancionero de Baena : 

I*ues de cada día ñas Sen 
GrySf^os entre trcjba<h)res. 

355. Se peca contra la propiedad del lenguaje 
llamando pozo, como lo hace el vulgo, la charca de 
agiia detenida. Debe tenerse presente que pozo es el 
hoyo que se hace hasta encontrar manantial de agua, 
y el cual se viste frecuentemente de piedra ó de la- 
drillo, para su conservación. La charca de agua de- 
tenida se llama poza. También significa esta voz la 
balsa, alberca ó charca (hueco en la tierra lleno de 
agua) en que se macera el cáñamo. Poso es el se- 
dimento ó asiento de los líquidos : procede del verbo 
posar, y significa descanso, quietud, reposo. Posa es 
el doble ó clamor de la campana por los difuntos, 
y la parada del clero para cantar el responso. Basta 
consultar el Dicionario de la Lengua para no incurrir 
en error, de modo que el que lea lo que se escribe entien- 
da perfectamente lo que se quiere decir. 

356. Caire, del francés quatre, por los cuatro 
largueros ó patas de este lecho portátil, se usa en 
las antillas francesas y holandesas, en América y en Es- 
paña mismo, que lo tiene en el Diccionario, aunque 
dándole por etimología el castellano cuatro. Yo no 



184 • CAPfxrLO IV 

lo he visto empleado en poesía sino por Don Tomás 
de Iriarte en su silva descriptiva intitulada Felicidad 
de la Vida del Campo, y me sorprendió porque para 
los venezolanos es voz muy vulgar, y hay dicciones 
de más noble estirpe que ajustan en el verso : 

Kn vano se promete 
Qitc fresca cerda ó esjxinjada pluma, 
V en el catre dorad f> 
Que con suaves espíritus ptrfuma, 
Dobles cortinas y dosel bordado 
Alejen de su inquieta fantasía 
Los afanes inútiles del día. 

Aunque en este lugar la observación tenga viso 
de pata de gallo, diré de paso que, si bien de un 
hablista, no debe imitarse el qíie subrayado, por ser 
puro galicismo. Semejante elipsis (otra cosa) no es 
aceptable en oraciones como esta. Perdone el que me 
lee, que le haya puesto en el banco de la paciencia. 
Abíisns non tollit usiim, 

357. Más de ocho periódicos, formándole coro á 
cierto aficionado á las letras lleno de vanidad y pre- 
sunción, han censurado que se dé á híicco el sentido 
de cóncavo, por creer que hueco como sustantivo es 
hoyo, y como adjetivo vacío ó csp07ijado. Ningún testi- 
monio más patente de la ignorancia que generalmen- 
te reina hoy en materias literarias. 

He aquí algunas lecciones : 

Zumba en las áureas bóvedas el eco 
Al fulmíneo estallar del l'Vonce /nwco. 
Que las naves ni lis! mas atruena. 

Kl Duque de Frías. — /:/ /^fy San Fcrnatuio. 

Nueva que corrobora de la villa 
El campanario, cuyos huecos bronces 
A vuelo publicando el arrebato, 
Kl viento asordan con sus recios sones. 
Kl Duque de Kivas. — El Moro Evfi^sifo. J\onnince St^ptinio. 



Sl'STAXTIVOS V ADJETIVOS 1 85 

ya (le espeso polvo 

Se cubr¿ el air¿. y cerca se oye el trueno 

% Peí ////tíc /';•>»//; t- entre dolientes ayes 

De inerme vuljjo 

Bello. --.-í ////'/ /. 

Kntonces ¡ ay, oh nie/quinol un mortal hiel'i 
Me cuijría, y el ////iv<' /c'flo roto 
Luchaba con lii>a.;uas fatÍL;a(lo. 
En tanto afán, con vo/. ya incierta al cielo 
Mf)ví á piedad ; li!)róme, é liic voiu 
De íiar nunca ev. p^nto sosegado. 

Kioja.— .S'í'/'y-f /ii /t;i(ifis/ai¡i/ij. 

; Hermano fuc'rie del amor alado ! 
¡ Conslaiilf Kn-jas, que en tus /iiti'ros phics 
Llevas los restos de Ilion sagrado I 

Miguel Antonio C aro. -/;//< /«//lO/ J.' M..úíIíii k 

í )yólo el R'niíi, (1 K<'*ilano i*spuniosn, 
Ll alto Pirineo, el- Apcnin ) ; 
V del Vesubio ardi.iuc 
Kn el ((hicfj:\> ////.<.' 
Por ve/ primera repitiólo el eco. 

Martfní;/ de la Rosa. — /at l'twlía <í ¡a PtiíriiT, 

V el valor exhalando que se encierra 
Dentro del /•//*•< v de sus tumbas frías, 

En fiera y ronca voz pronuncian . *'¡ Guerra !" 
Quintana. — // Ks/^ntlti ift's/>if'^s dt' la R<t''oludón dt' Aíarzi^ 

V allá, del mar entre revueltas olas, 

— Cuyo bramido apaga 
Del /¡ttt'co hroUí\' el retumbante trueno. — 

Vi aparecer luctuoso 
De y'r(i/n¡;^iir t\ mimiorable día. 
Gertrurlis (iómez de Avellaneda. — A la Coronación de Quintana. 

Avergüenza tener que ocuparse en estas cosas. 

358. Común es, no sólo en Venezuela, sino aun 
^^ la misma España, como puede verse en algunos 
P ^"^í^s, el dar kycfto el significado á^/río ; y no falta 
^^^^nes extraviados por la etimología de a^echis que 



1 86 CAPÍTUI,0 IV 

Henry Alfred Todd dio al vocablo, (i) le atribuyan por 
otra parte la acepción de enderezado, y discutan si de 
la voz jv¿?r/¿7 debe entenderse una posüión vertical (!). 
Dislates, y más nada ; pero de los que en parte tiene 
la cúlpala falsa etimología indicada. Eduardo Calcaño 
ha demostrado ya que la etimología de yerto no es 
erectus sino hirtus, y por lo tanto sólo significa no fle- 
xible, tieso, rígido. Para mi esta etimología es sabia, 
porque científicamente la encuentro legítima en forma 
y significación, y porque históricamente queda compro- 
bada con el hecho de que el portugués, que conserva 
gran número de formas castellanas anticuadas, dice 
hirto, yerto, como dice el italiano erto. Eso de decir 
** me quedé yerto al oírlo," no significa **me quedé 
frío'' sino *'me quedé rígido, '' lo que acontece al que 
se queda sorprendido ; y por ello consta en el Diccio- 
nario, que no se basa en el error vulgar de creer que 
yerto significa ^9"/^?. 

**Ya t^n^Q yerto el corazón, " no es más que dis- 
parate pelado, de que. huyen todos los que tratan de 
hablar correctamente, de modo que se les comprenda 
bien. En la acepción de derecho, erguido, lo emplea pro- 
piamente Gallego, cuando en El Dos de Mayo dice : 

. . . .Junio al sepulcro frío, 
Al pálido fulgor de opaca luna, 
Entre ci preses fúnebres la veo: 
Trémula, yfríti y desceíliih» el manto 

Y en el asimismo propio de rígido, tieso, Quintana, en 
este lugar de la oda ^l Combate de l^a/algar, refirién- 
dose á la muerte de Nelson : 



(i) Moi/crn Jstjn^^u<ii;\ \oí,:s\ Revista dt Baltimore. Yol. II. 1SS7 



SL'STANTIVOS V ADJKTIVOS 1 87 

¡Oh ^oljiel ¡í»h s.ierte! Kl Táinesis n-uar.la 
I )e las naves cautivas 
El confuso trop-1, y ya en idea 
Goza el aplauso y los sonoros vivas 
Que al vencedor se dan. ¡Oh svierid Kl puerlo 
Sólo le vera entrar pálido y yrtu. 

^ í^ello en esta quintilla: 

Mas no vaya al bíísq-u*:. -»■/*' 
r)ue el crudo invierno despoja, 
Arillo y triste desierto, 
Do apenas de nuistia hoja 
Kstá alijún raní;» cuMerto. 

I Donde jir/Ví? está bien, porque los árboles despo- 
jadoí:^ délas hojas aparecen como rígidos. Usos como 
los «^ iguientcs no deben ser imitados porque son verda- 
derc:>5^ despropósitos. De un célebre poeta español : 

Queflij marchita cua! hoja 
Del alelí más pintado, 

V con la nueva coni^oja 
l'álida la cí)lor roja, 

V ivr/í» Sil all>(>r rasado. 

.¡Jú f-ui ¡ailii. 

De Vi no venezolano, generalmente correcto y pulido : 

V para colmo de tu mal prufundo, 
Va, bajo v<vAj sol sin resjjlandores. 
La soledaíl á recudirte avan/a. 

Mil te i' Séiii/ij!Í<t, S(íi'i\>, 

íSe dan cosas, como dicen los cronistas españoles ; 
P^**^^ no se ha dado todavía un albor rígido ni un sol 

359. Equivócanse, á juicio mió, todos los tratadistas 
y ^^ críticos que establecen o^x^ pescado es el pez ya 
P ^^^do, y no el que aun no lo ha sido. Asi lo tuve 
P *"^ mí en mis primeros años ; pero el genio de la 



1 88 CAPÍTULO IV 

lengua y el uso de los hablistas castellanos me han 
demostrado el error de tal juicio. Ocurre con pez y 
pescado lo mismo que qox\ fruto y frtda, esto es, que 
pez es el nombre genérico del animal acuático en cues- 
tión, y pescado el nombre general del que es comesti- 
ble. Así lo usamos, y así es : 

No es ave ni es animal, 
/ Ni es luna, sombra ni sol, 

Becuadrado ni bemol. 
Piedra, planta ni metal, 
Ni /tvv ni caracol . 

Hurtado de Mendoza. Ddfinicióii de los Ct-los, 
Kslc es el traidor de nuestras sabrosas y sagradas aguas enemigo. Este es 
üucslro adversario y de todas las naciones de pescados ^ que tan ejecutivamente 
se ha hal)ido con nosotros desde ayer acá hiriendo y matando tantos de los 
nuestrf)S, — Lazarillo de Tormes. St'<;. Paií, Cap. II.) — Sobre lo cual exclama 
San Ambrosio diciendo: ¿Quién ensenó á los peces estos lugares y estos tiempos, 
y les dio estos mandamientos y leyes? — Granaíla. Del Símbolo de la Fe. Parí. 
I. Cap. XV. J — De ahí baje á la mar y mire esa fecundidad admirable de tantas 
diferencias de /¿'.fr^rí/í'j' y de mariscos. — Granada. Del .Símbolo de la /v. Pori. 
I. Cap. XXX VI 11. 

Cuando la carne de pescado ó la de vaca empieza 
á descomponerse, se dice que está manida (carne cediza^ 
La misma significación tiene este adjetivo en Bogotá, 
según el señor Cuervo, y en Cuba, según D. Juan 
Ignacio de Armas. Probable es que sea provincialismo 
español. Procede del verbo manir que, como lo define 
el Diccionario, es hacer que las carnes y algunos otros 
manjares se pongan más tiernos y sazonados dejando 
pasar el tiempo necesario antes de condimentarlos ó de 
comerlos. La palabra autorizada es cediza. Por lo demás, 
no es raro que vocablos y acepciones de voces tenidos por 
nuestros, resulten puramente españoles, aunque no cons- 
ten en ningún diccionario. Tal sucede con cierta acepción 
venezolana del vocablo espinilla. Además de la *' parte 



SUSTANTIVOS Y ADJETIVOS I 89 

anterior de la canilla de la pierna, ** llamamos espinilla 
^n cilindrito vermiforme de color blanco, y en la punta 
^ e:x:tremo exterior gris negruzco ó verde oscuro, cjue 
se forma de una materia sebácea en los folículos pilo- 
sos cJe la piel de la nariz, y á las veces en la frente, 
^^ Isis mejillas, en la barba ó en las espaldas. Los 
ira n erases lo llaman covtcdcm (del latín comcdoy y los 
ing-l^ses blackhead (cabeza negra). No debe confun- 
<iir55^1e con el barrOy en inglés boil, (algunos óÁce^n pimple, 
íí^^i>o), y en francés bouton. Así como tal acepción de 
^s^z ^¿ ¿lia no se encuentra en los diccionarios castellanos, 
bíf^^^^Jicad no se encuentra en los ingleses, y co??iedo?i 
solo 55g lee en el de Medicina y Cirugía de Littré, que 
^"^^"i"ve del ilustrado facultativo D, Alberto Couturier. 

Yo tenía averiguado cómo se decía en Francia, en 
^^Sla.terra, y en Norte América, y que en España la voz 
^^P^ 7 imilla tenía las mismas acepciones que en Venezuela. 

En el trans]>arente y puro 
Roscicler de tu mejilla. 
Que no tiene de seguro 
Ni un solo barro madura, 
Ni si(iuiera una espinilla. 

Juan V. Caniacho. DtsJtiio^ti. 

Tampoco emburujarse es venezolanismo, como juz- 
?^n algunos, ni es, como cree el señor Cuervo , voz 
^^^^ Iterada en Bogotá, ni tiene la misma significación 
^^^ arrebíijarse. Emburíijarse es puro castellano 
^^^ricjue no consta en ningún diccionario. Tan castella- 
^^ ^^omo rebíiricjar, (formado de re y burujo, bulto no 
^^^^^de de cualquier materia, sea lana, ropa, etc) ; y 
^^'"'^o el aburujarse empleado por Herrera en el sentido 
^z-acerse burujos. Cierto es también que entre tales 
^^^^blos hay naturalmente diferencia de significación. 



igO CAriTL'LO IV 

Hi; \"enezuela empleamos el verbo emburujarse en la 
segunda acepción de arrebujarse, pero encogiendo el 
cuerpo y cubriéndose el individuo completamente con 
las ropas de la cama, como formando pelota. Común 
es asimismo usarlo como activo en el sentido de revol- 
ver las cosas haciendo de ellas uno como bulto; por 
donde cuando en una gaveta ó cajón se ven revueltos 
encajes, cintas, lazos, etc., se dice que todo está emb7i- 
riíjado, esto es, enredado y* como hecho bola. En el 
sentido de empelotarse, C7iredarsc ó eonfundirse, provi- 
niendo el hecho de riña, lo encuentro en el ingenioso 
D. Francisco de Quevedo : 

J'l'/i/'iiniJiUotist' to.lus en la escalera; salieron á la calle, unos heridos y oíros 
(loSLíarrados. /.ti ¡lora d.- todos y la Fortitfiv con seso. Xl'/IÍ. 

Venduta, \'ocablo significativo de almoneda, venia pii- 
blica, eneante, S2cbasta, S7ibastación, parece un despectivo 
de venta, como vendeja. Usase de antiguo en Vene- 
zuela y en otras partes de América, como lo indica 
Salva en su diccionario ; pero yo no me atrevo á ase- 
gurar que no sea voz común anticuada, que como otras 
que conservamos sea hoy desconocida en España. 
Puede haberse formado en el seno del castellano por el 
mismo procedimiento que viríita del latín viria y eaHii- 
to del español caño; puede tener origen en el verbo 
latino vendito, atum, ofrecer en venta, como venia, en 
vendo, ditum, vender ; y puede ser corrupción del ita- 
liano vendita, venta ; caso este en el cual vendniero, 
que usamos igualmente, derivaría del italiano vendi- 
iore. Es esto último lo que me inclino á creer, pero 
no afirmo nunca lo que no veo comprobado. No sólo 
decimos vendutero por eorredor de almojieda, sino tam- 
bién vendimaestre. No consta en los diccionarios esta 



SUSTANTIVOS V ADJKTIVOS IQI 

^'oz pero recuerdo haberla visto en libros castellanos, 
y contiene con la acepción anticuada del verbo maestrar, 

360. Llámase cobija, en Venezuela, la manta 
¿fi'u esa de lana, doble y peluda, que asi sirve para 
Cobijarse en el lecho, como para resguardarse^ ó de 
^^ lluvia ó del relente. Dícese también cobija de 
pc^/cp-pi^ término este que acaso se deriva Ae pellis, piel, y 
debei haber sido introducido por los españoles, una 
ve^ c|ue supone otra cobija, que no es de pellón, ó 
pelc> de piel de ovejas y carneros, y en Vene- 
zu^^la. no se conoce con el nombre de cobija ni la 
frajz^ja. de algodón. El vocablo pellóft puede ser 
^o*"i~upción de la voz vellón; pero acaso no sea sino 
^^ ^-rxticuado peyón, peón. Cobija de pcyÓ7i, Cobija 
"^ jbeón. Mis paisanos se reirían si, como acon- 
^^^^^ en la Nueva Colombia, oyesen llamar cobija 
l^ ^^olcha ó cobertor ó cobertura de la cama ; y les 
^^^"^ionaria un grave accidente si al llegar á Méjico 
^ ^^1 Río de la Plata, oyesen decir cobija, no ya de 
^^ <^olcha ó cobertura, sino de la sábana y de la 
''^1^3. toda de la cama. Creen los venezolanos, y 
^^^^^á no les falta razón . y motivo, que cobijar es 
^^^^ai\ y á las veces por extensión cnbrir, avipa- 
^^- proteger, más nunca simplemente tapar, á pesar 
^ 55US hermanos del Plata y de Méjico, y á pesar 
^^ ilustre Senado literarip de Madrid, que cobija 
^^^ rosamente en su seno las glorias de la Lengua 
Cl^ranada y de León, de Saavedra y de Moneada. 
^^ue abrigar así como es dar calor es resguardar, 
^V^arar, y parece que lo que se resguarda ó am- 
* ^^ se alberga, se le ha atribuido á cobijar, acaso 
"^^neamente, correspondencia con albergar: pero 



192 CAIMTILO IV 

si se dice accidentalmente ^'Cobijémonos en esta casa" 
ó "Nos cobijamos en 'una choza/' donde tiene el 
sentido de resguardarse ó ampararse, nadie ha dicho, 
que yo sepa '^Fulano cobija ó se cobija en el Hotel 
de París'' Cuando voy á Madrid me cobijo en la 
''Fonda de las Tres Naciones,'' Menéndez Pelayo 
huiría á carrera abierta de semejante compañero 
de hospedaje. Cuando un castellano viejo dice : 
**Puta la madre, puta la hija, puta la majtta que 
las cobija'' sabe demasiado que la manta es para 
abrigar, ó si se quiere, para cubrir, y nó para tapar, 
que nada gustan de tapar, y menos con manta, las 
mujeres del arte. 

Kngcndre ó destruya, ¡cuan portentosa es su fuerza, ó ya de un íjrano 
menudísimo haga brotar el roble, cuya sombra cobija rebaños numerosos, ó ya 
devore y convierta en sustancia propia animales y plantas, mármoles y bronces, 
palacios y templos, y todo cuanto existe. — Jovellanos. Oración schre rí Ks- 
indio lie /as Ciencias Xa/nra/'sJ- -I. a naturaleza cobija en las entrañas de la 
tierra las semillas primígenas de los árboles que destinó á cada clima y terri- 
torio. — Jovellanos. Ltj A^raria.J — E rompióse é hízose partes el velo que 
lohijaba en el templo la cámara do estaban las cosas sanctas.- -Crónica Gctur:/ iít' 
España. 

De la costumbre de nuestros soldados de cu- 
brirse el pecho con la cobija, la cual enerva las ba- 
las, y aun resiste á ellas, proviene la trase Í7\^e uno 
A la cobija, arremeter valerosamente al contrario, 
arrojarse con brío ; y de aquí el aplicar la voz co- 
bijera á la mujer provocativa y audaz. El término 
es familiar y tiene gracia. Cobijera es voz anticua- 
da que, según la Academia, se derivó de la latina C7i- 
bicttlaria, y significaba jnoza de cámara. Cobija se 
derivó de cobijo, á^X^Xxn C7cbictd2im,^^to ^s indudable; 
pero el término castellano cobijera, lo mismo que el 
venezolano, parece derivado de cobija, como lo da 



SUSTANTIVOS Y ADJKTIVOS 1 93 

á entender la siguiente lección del rey Don San- 
cho el Bravo, donde sin duda significa nodriza ó 
dueña que cobija en sus brazos á los niños, puesto 
que hace distinción de las doncellas ó mozas de cá- 
mara, sirvientas y dueñas de otra clase: 

Ia tercera por facer tuerto con la mujer de su señor ó con las dueflas que an- 
dan en su casa, ó con las doncellas que y andan ó con las cchijeras (^ con las otras 
mujeres sirvientes de casa, ó con todos aquellas que se encierran de las puertas 
del corral adentro.- --(.V/.í/'/í^íí.f é Poiumentos. Cap. XIJJI. 

361. Censúranse frecuentemente como venezola- 
nismos las frases tejicr imicho real, no tener real, etc 
en que se da á real la acepción de caudal. La cen- 
sura no es acertada. De cierto que hoy en España 
nadie se expresa así, y que el Diccionario de la Len- 
gua no presenta la acepción de caudal, como lo hace 
con el vocablo difiero, significativo de una moneda 
antigua, del mismo modo que real\o es de otra cor- 
riente aún ; pero en la misma España se habló como en 
Venezuela, dando á real la acepción de caudal. Com- 
pruébalo la locución familiar que apunta el Diccionario 
académico, es á saber : *' Con mi real y mi pala, '* 
que significa *' Con mi caudal y mi pcTsona/' Si hu- 
biere pecado, no nos es imputable. 

362. El mismo léxico de los inmortales de Es- 
paña da á trompeta, en la expresión familiar castellana 
pobre trompeta, el significado de despreciable y para 
poco. La relación de sentido no parece muy clara. 
Acaso sirva para fijar su significación figurada, la que 
tiene en Venezuela y otras partes de América, donde 
se le da la de calavera, alborotado, albo) otador, hombre 
de poco juicio y asiento ; y asi se dice, no sólo pobre 

13 



194 CAPITULO IV 

trompeta, sino "fulano es U7t trompeta \ "qué trompeta 
es mengano ! '* 

363. El crustáceo que llamamos ¿amaron recibió 
tal nombre por su semejanza con el de España. El de 
España es pardo,, el nuestro es colorado y sube de 
color cuando se le salcocha. Por el color se dice de 
la persona que se ha avergonzado ó ruborizado, que 
"se puso como un camarón ", frase que no compren- 
derían en España, sino enterados de lo que llamamos 
por acá camarón. Esto debía bastar para los que 
suponen que camarón es vocablo indígena ; pero si no 
les bastare, y su americanismo los mantuviere ciegos y 
sordos ante el cammarus latino y el kámmaros griego, 
oigan al Archipreste cantando camarón en los princi- 
pios del idioma : 

Coméeles en covenlo, sardinas, e camarones, 
Verzíielas, é lasaría, e los duros cazones. 
Lihc de Cantares, Del Ga/lo que falló el 7.a fir en el Muladar, ijój, 

364, Notabilidad^ en el sentido de varón notable,, 
calificado, egregio, insigne, celebrado, ilustre, etc., es 
un neologismo bárbaro rechazado por la misma Aca- 
demia Francesa y por los más señalados literatos 
franceses, como lo ha notado Baralt ; y lo es acaso 
más en castellano porque trastorna los principios en 
que se funda la analogía castellana. No se puede 
decir que un hombre es tina notabilidad, como no- 
se puede decir que un hombre es una libertad, 7C7Ui 
lealtad, nna amistad, por más que se pueda hablar de 
su libertad, de su lealtad, de su amistad. Aunque Larra 
y Bretón de los Herreros habían usado ya el vocablo en 
tal sentido, antes de la censura de Baralt y de Cap- 
many, y aun recomendádolo Bretón en nota á las- 



SUSTANTIVOS V ADJETIVOS 1 95 

Flaqtíczas Ministeriales, la Academia no lo ha autori- 
zado y ha hecho bien. Pero creo que en la significa- 
ción de **carácter ó calidad de lo notable," si puede 
aceptarse sin perjuicio del idioma. En esta acepción, 
única tolerable, lo ha usado un Académico español 
de los más distinguidos : 

Prefería el dominio de un valido prepotente, á quien el Monarca sacaba 
de la nada, el mando de esto que llaman clases conservadí)ras, en las cuales 
entraba por algo la suya, aunque mezclada con el instable remedo de la aris- 
tocracia de buena ley, y con el furioso aluvión de injustificadas é improvisadas 
notaMiidadcs. — Juan Valera. Pasarse de Listo. Cap. XIII. 

365. Por más que se diga, no me convenzo de 
que el vocablo madrina, que aplicamos á la manada, 
piara ó grupo de caballos y á la yegua madre que 
sirv^e á estos de centro, sea venezolanismo ; ni creo 
tampoco que lo sea el verbo activo y reciproco ama- 
drinar, que usamos en el sentido de acostumbrar un 
caballo á la manada. Ricardo Palma las da como usua- 
les del Parú, y mi distinguido amigo D. Daniel Granada 
las incluye en su Vocabulario Rio-Platense, y trae este 
ejemplo de Azara : 

Se amadrinan mejor á la yegua si ésta tiene potrillo. 

El caballo fué introducido por los españoles, y natu- 
ral es que introdujeran todas las voces relativas á la 
cría. Con tanto mayor razón debe esto suponerá*e 
cuanto son ellas unas mismas en la América Española. 
Segura de Astorga aplica en el Libro de Alcxandre, 
662, el participio adjetivo madrigado al toro padre de 
una viafiada. Este antiguo madrigado supone el verbo* 
madrigar, madrinar, y equivale á nuestro amadrináis, 
aplicado á la yegua madre que reúne y sirve de guía á 
la piara. Al caballo ó res de la madrina le llamamos- 
^^¡adrinero. Arcaísmos ó no, madrina, madrinei'o y 



196 CAPITULO IV 

amadrinar están clamando porque se les dé entrada 
•en el Diccionario vulgar de la Lengua. 

366. En Venezuela no emplean los poetas so- 
lamente el vocablo aurífero, tan del gusto de los de 
España, sino también el término aurígero, del latín 
auriger, de aurum-gero, oro tiene, como aurífero de 
.aurifcr (aurum-fero, oro lleva). Aurífero se emplea 
•en el lenguaje común para significar lo que produ- 
ce, arrastra ó contiene oro, como cuarzo atirífero, 
areola aurífera, carreo aurífero. Aurígero se emplea 
en poesía en el sentido de semejante al oro, dorado; 
y es castellano, aunque la Academia Española no lo 
haya incluido en su léxico : 

Para verter perlas de ellos 
Sacaba la blanca aurora 
Los auríferos cabellos. 
Lope (le Vega. — Relación d¿ ¿as pesias que la villa de Madrid hizo en la ca- 
Mtouizatión de San Isidro. 

367. El adjetivo inconf dente, por **indigno de 
confianza,*' es propio, aunque no consta en el Diccio- 
nario de la Lengua. Valga la autoridad de Saavedra : 

Pero estén muy advertidos los príncli^es en que los que no pueden enga- 
ñar á los Ministros buenos y celosos, que estando sobre el hecho, conocen sus 
artes y designios y lo que es ó no servicio de su príncipe, los acusan de incon- 
fi tientes y apasionados. — Empresa LXXVI. 

368. El sustantivo casería ^ox caserío, c^^ se oye 
en algunos pueblos de la República, es tan legitimo 
como griterío y gritería, vocerío y vocería, y no impor- 
ta que no conste la acepción en el léxico, pues está 
amparada por escritores insignes como Solís, el cual 
dice en la Historia de la Conquista de Méjico : **Se 
•ocuparon unas caserías de corta ó ninguna po- 
blación.*' 



SUSTANTIVOS Y ADJETIVOS 197- 

369. Es muy señorcjo, oíale yo decir á mi santa 
madre en elogio de algún mozo arrogante. Ella era 
colombiana ; pero úsese en Colombia ó en Venezue- 
la, español es el vocablo señorejo y muy de cfista, 
aunque el Diccionario de la Lengua no lo auto- 
rice : 

Es el hombre lan libre y cerrero, tan exento y tan sobre sí. tan señortjo 
de su querer, que puede no querer cuando Dios quiere. — Malón de Chaide, 
Magdalena. 

Verdad es que la acepción no es exactamente la 
misma, pero vayase la una por la otra, que entrambas 
caben en el molde. 

370. En lugar de nuestro tinajero, que por su 
buena formación y su utilidad tiene ya puesto en el 
Diccionario de la Lengua, dice el vulgo de Maracai- 
bo aguaducho. Medrano en sus Apíintacioncs, donde hay 
no pocas voces corrientes presentadas como maracaiberis- 
mos, encuentra mal formada la palabra aguadncJw. 
¿ Por qué ? Aguaducho es una contracción de agua y 
aducho, voz ésta anticuada, del latín adductus, con- 
ducto, avenida de agua. Aguadiicho significó anti- 
guamente acueducto, río ó avenida de agua. Así la 
he encontrado en varios autores antiguos, por ejem- 
plo, en el Lih'o de Alexa7idrc, fJS^- * ^^ ^^^ Canta- 
res del Archipreste de Hita, 2j6. ; y en el Riinado de 
Palacio, g2j. Hoy es palabra corriente que significa 
*'avenida impetuosa de agua," y tiene la acepción de 
'apuesto donde se vende agua, y que por lo común 
tiene un armario en que se colocan y guardan los 
vasos que sirven para dar de beber," por lo que no 
es singular que en Maracaibo, donde por la escasez 
de agua se ha acostumbrado tener venta de ella, la 



1 98 CAPÍTULO IV 

VOZ haya alcanzado la significación de tinajero. Sería, 
sí, de desear que se desechase la voz en tal sentido, 
si no por fea, para llegar á la unidad de la lengua, 
de 'modo que todos nos entendamos sin esfuerzo. 

371. Creo inútil mencionar las voces nuevas crea- 
das por la industria moderna, y que en todas las len- 
guas han sido necesariamente aceptadas. La mayor 
parte de ellas han sido formadas del griego ó del la- 
tín. Pocas pertenecen á los idiomas modernos, como 
vagón^ del inglés waggoíi. Estas mismas voces son 
de buena estirpe. Vagón, por ejemplo, deriva del 
sánscrito Va has, váhanam, vehículo, de la raíz vah, 
mover, llevar. A ella corresponden el latín vehes, el 
gótico wagns, el alemán zuagen, y el castellano vehíciclo. 

372. Debe, sí, evitarse el formar voces híbridas 
como caólcgramay que escriben algunos periodistas de 
Caracas, que, además son algo más sordos que yo, 
pues ese ble, gra, es un sonido bárbaro para oídos 
castellanos. Si dicen grama, ¿por qué no han de decir 
kalo ó calo ? Dígase kalograma, y si se quiere, calo- 
grama ; pero no se barbarice el idioma. Luego, ¿ de 
dónde han imaginado que kalo significa cable ? Me 
recuerdan á cierto traductor de novelas francesas que 
leyó des marrons ct des oiiblies, y tradujo muy satisfecho 
marranos y obleas, 

373. En mi concepto no merecen censura los que 
dicen impcrecible (que no puede perecer), y perccible 
(que puede perecer). Su formación es perfecta, y no 
puede considerarse como venezolana, pues si es cierto 
que lo más usado ha sido pereciente, y quizá impere- 
dente, hay testimonio de usarse en España. Basta la 
siiruiente lección : 



SUSTANTIVOS Y ADJETIVOS 1 99 

La mente humana como Dios habita 
La inmensidad, la eternidad, el cielo; 
ImperctihUy osada é infinita, 
¿Qué mundos bastan á saciar su anhelo? 

(larcía y Tassara. /.as Crumans. /i¡-\>t,uii'n. 

374. Baralt ha comprobado que para nada nece- 
sita el castellano del vocablo francés susceptibilidad. 
No ya en la acepción francesa de irritabilidad, 
suspicacia, puntillo, etc., sino en la innecesaria y no 
menos censurable de facilidad, posibilidad ó contin- 
gencia, la emplea Bello en este pasaje : 

Pero la susccpíi/niiJaii átt ser ocupados no es el único requisito que le^i'.inie 
la apropiación de las cosas. — Principios Je Drrcdio íutcnuiiiojuil. Part. Prim. 
Cap. ir. 3. 

375. De síisceptiblc, que sí se emplea con genera- 
lidad en Venezuela en sentido impropio, hablaré más 
adelante. 

Pecan de igual modo los que áic^n favoridad, que 
no es castellano, ni francés, ni inglés, ni nada, en el 
sentido de favor i tisana , predominio, injl7ce7icia, fuerza, 
poder, fama, boga, juicio, concepto, opÍ7iión, sentir, etc., 
según lo que se quiera decir. El mismo gramático 
insigne, que á las veces pecaba contra la propiedad de 
las voces, ha incurrido en esta falta : 

Es digna de imitan»e la conducta de los conj^resos de l'trecht en 17 13 y 
'de Aquisgrán en 1748, que menospreciando /a favoridiui de las controversias 
S(jbre la etiqueta, acordaron no someterse á ningún ceremonial, ni guardar onlen 
fijo de asientos. — Relio. DerLiho Intenuiíional. Parí. 7'crc. Cap, II. 2. 

Digo que Bello pecaba á las veces contra la pro- 
piedad de las voces, porque así lo noto en sus poesías 
y escritos. Por ejemplo, en el Canto III. de El Pros- 
crito se lee este verso : 

El carretero unce y L'¡:pjríi^a. 



200 CAPITULO IV 

Y más adelante, los siguientes : 

Los perezozos bueyes al violento 
Primer arranque la picana obliga. 

El cvtpcrtiga no es voz del idioma, pero no está 
mal formada, y puede ser aceptada por su precisión ; 
cuanto al picana, es un puro chilenismo que debió 
evitar diciendo en castellano, para que todos compren- 
diesen, aguijada ó ahijada, forma esta última que trae 
Terreros, y que si no es más que un provincialismo de 
Extremadura y otras partes de España, ha sido usada 
por muchos escritores de valía. Lope de Vega dice 
correctamente aguijada : 

Atadas las coyuu'las do las frentes 

V en la rústica mano la a¡:^¡t ijada. (l) 

No hay hablista perfecto. Bello es autoridad del 
idioma, pero como toda autoridad lo es sólo cuando- 
acierta, y no debe ser seguido en sus descuidos. 

376. Pertrechos, es todo lo que se necesita para 
la administración, dirección, manejo y operaciones de 
un ejército, bien sean armas, municiones, instrumentos 
ó máquinas. En este sentido general se usa natural- 
mente en plural, y en singular concretándose á una 
sola de dichas cosas. Asi se emplea en Venezuela, y 
tal es la práctica antigua de los escritores castellanos, 
á pesar de lo que establecen algunos diccionarios. Per- 
trecho no deriva del latín /¿•r/n?£*/'//.9, llevado, conducida 
por fuerza, arrastrado; sino del hiún pcrtrecto, manejar, 
administrar, manosear, tocar repetidamente una cosa. 
Pertrechos es lo mismo que provisiones de gíici'ra, no 
incluyendo en ellas los mantenimientos, víveres ó vitualla; 



(i) y el Diccionario «le Aulorida les trae este ejemplo de la (VíOmvi G¿urn! 
E lo^o flo'eció la ajuijtuh rjiu* habían fincado en la tierra. 



SUSTANTIVOS V ADJETIVOS 20I 

y tan así es que sólo en estilo festivo se da á pertrechos 
el sentido de mantenimientos, que tuvo antiguamente: 
Ejemplos de plural : 

K luego mandó Vusuf a torios sus maestros 
Que fiSiesen graneros de muy í^randes /í'//;r<7/f'.v^. 
Muy anchos é lari^os, de muy fuertes maderos. 
Para adalzar el pan de los tiempos Serteros. 

Kn fia, él nombraba con tod'j ahinco tenias las baratijas é instrumentos y 
pn-hwhos de guerra Cí)n que suele defendersi; el asalto de una ciudad. — Cervan- 
tes. Quijx^tf. St'!^. Part. Cap, Ll/Í.) — Tanto fué el crecimiento de las rentas 
rtales: tanto el caudal de /ív//v//'/'y y artülerfa.— Meló. Polf!ii<i Milit.ir. A P, 
^^k^tJ Xoroña. 

Ejemplos de singular : 

Acrecentaron la s<jspecha r. launas escalas (aunque de esparto), anchas y 

^"srtes fabricadas para e*icalar muralla, que el Onnde halló en cierta cueva al 

cerro de Santa Elena; p^'t-irtcho que los nion>s j;uardaban jjara entrar en el 

^'^amf)ra la noc!]ie que vinieron al .M'nicin. — Hur:a<lo de Mendoza. Giit'iru ./<■ 
^'>'''//./.;V,. Jjhro Sc¿ttndiK 

Xo las frav.cesas armas odiosas, 
Kn contra puestas del airado pocho, 
Ni en los i;uardad<is muros cou pi'rtrccho 
Los tiros y saetíis pon roñosas. 

(iarcilaso de la Vega. Soiwio. 

377. El Diccionario no le da á chicharrero otra 
accpei^j^ figurada y familiar que la de sitio ó paraje 
^"y caluroso. No obstante, cuando por acá decimos 
"^y es día de chicharrero, " ''el calor de hoy es un 
verci^^|(.,-Q chicharrero, " hablamos castellano, y tan 
correcto como el más insigne hablista. Valga esta 
lección : 

^"^ nsa uno cuando le toca //// día de chicharrero conuí el que tendremos 
°^' "Hartzenbusch. L'n riajc eu Calera. 

378. Feotón, na, que empleamos en el sentido de 



202 CAPITULO IV 

algo feo, de algíina fealdad, es usual en España, según 
el siguiente pasaje : 

La verdadera Ama de Llaves debe ser jamona, gruilona y feotona. — Hart- 
zenbusch. El Ama </<•• fJaves. • 

379. Cuando decimos simulacro, en el sentido 
figurado de modelo, dechado, no pecamos, ya por- 
que lo usamos familiarmente y es hereditario, ya 
porque todo un Cervantes nos dio á comer la 
manzana. 

Tenía en Camila un simitiacro de la honestidad. Quijote. IVim. I\irt. dip. 

xyixiv. 

Esto es así, y así lo interpreta Clemencín. La 
honestidad, como calidad abstracta, no puede tener 
imagen en el recto sentido de la palabra. Modelo, 
dechado, eso sí ; pero á pesar del ilustre manco, 
y de que tal vez lleguemos á ver el vocablo en 
el Dicccionario, porque el uso es un tirano, yo 
quisiera que nadie dijese simulacro en el sentido de 
modelo ó dechado, sino en el de imagen, ya real, 
ya forjada por la fantasía. 

380. Venturanza, por bienandanza, tan usado 
por los poetas, no sólo en Venezuela sino en todas 
las repúblicas hispano-americanas, tendrá que ser 
admitido en el léxico, pues no pocos lo usan asi- 
mismo en la Península. Valga este lugar de Es- 
pronceda, que yo recuerde ahora : 

Tal vez con sueílos de oro la esperanza 

Acaricia tu pura juventud, 

V yloria y paz y amor y venturanza 

Vertió en el mundo tu primara luz. 

A ufui Estrella. 

381. ¿De dónde el empeño de la mayor parte 
d(i nuestros periodistas en usar el adjetivo dcsapcr- 



SUSTANTIVOS V ADJETIVOS ' 203 

cibido con el sentido de inadvertido ^ Sin duda de 
que creen que es correcto porque lo ven empleado 
así por escritores españoles como Níiñez de Arenas, 
Florencio Janer, Sbarbi, y otros más; ó de que no 
comprenden las definiciones del Diccionario. De los 
primeros que incurrieron en el error, y de los que 
hoy lo cometen, unos lo usan por analogía con el 
Irancés inapcr^ii, y otros, por descuido ó por error 
de interpretación del artículo apcfcibir del Diccio- 
nario, donde este vocablo tiene la acepción (2") de 
amo7iestar, advertir, creyendo, i)or su puesto, la 
Academia que todos comprenderían que este adver- 
tir, hermanado así con amonestar, debía entenderse 
en la misma significación de amonestar, hacer adver- 
tenciay prei^cnir enseñando ó aconsejando, y no en la 
de echar de ver, reparar, notar, que no tiene apcj'- 
cibir en castellano. De desear es que la Academia 
les aclare dicha acepción de apercibir para evitar 
que el galicismo llegue á prevalecer con perjuicio de 
la perspicuidad del idioma. Apercibir, significa pre 
venir, preparar, lo que es muy distinto de advertir, 
notar, echar de ver. 

Pues (le esta manera temen y se a/'crcifK'n para la cuenta aquellos á quienes 
íl cbpíritu santo rige y ensefia. - (Granada. Sf/nl'o/o, Part. V, Cap. XXX). — 
V que los hombres de armas (k- las bandas de los estados estuviesen aperciuidos para 
el segundo mandato. — Mendoza. Comentarios a las Guerras de les Paísi": fía- 
jos). — 'Estando apereí/nVfidosí' ya todos jxira el viaje.- -Moneada. Expcdiaón de los 
Catalanes y .Imi^iu'ids eontra ¿itreos y i^riei^os. 

Si eso es apercibir, apercibido, claro es que de- 
sapercibido es desprevenido, no preparado, desprovisto 
de lo necesario: 

Y tomándolos desarmados y desaperci^údos^ y sin sospecha de algún peligro, 
degollaron en una hora die/ mil clelloí».— (irana<la. Síniholo. Part. IV. Cap. 
XIV) ^ — ....Moneses, llevando su gente con gran diligencia j-or entrar en Ar- 



204 CAPrri'Lo iv 

menla antes que la fama de su venida» no halló á Fríganes desapercibido ni igno- 
rante de ella, antes se había apo<krado ya de Tigranocerta, ciudad muy fuerte 
por el número de defensores y por la grandeza de los muros. — Colonia. JjOí 
Anales lAb, XV. 

Esto es lo que significa el adjetivo desapercibido. 
Cuando lo que se quiere es expresar la idea de na 
echar de ver, no reparar, no notar, no adA^ertir, el 
vocablo corriente es inadvertido, y no desaper- 
cibido : 

ínadvt'rtidc^ desto, los padres suelen entregar sus hijos en los primeriw anos 
al gobierno de las mujeres. — Saavedra Fajardo. Kmp. Prim). — No vive me- 
nos fuera de sí ni más imuhn'tida de sus mismas conveniencias la Corle de Suecia. — 
Saavedra Fajardo. Locuras de Europa. 

No te fíes de varios pareceres 
De hombres inadvertidos. 

Quevedo. Doctrina de Phocilides. 
V es tan insólenle mi pecado. 
Que ix>r no confesarme castigado 
Acuso á Dios con llanto inadvertido. 

Quevedo. Soneto XXXI r. 
O si le llevó inadvertidiivietite la pasión de contradecir en esto, como en todo, 
á Francisco Lói>cz de Gomara. — Solís. Jfisívria déla Conquista de A ft^ ico. 

382. De los españoles tenemos la voz viarmna. 
originaria del árabe, en la significación de '-máquina 
que consiste en una cuerda tesa sostenida por tijere- 
tas, ó palos altos en forma de tijera abierta." 

Que seréis maroma 
Como él volatín. 
Lope de Vei^a.- I.os .'['elindres de Belisa. Acto 7'erc. XXÍ\ 

La fi'ase figurada andar uno en la maroma, lo que 
realmente significa es : Tener habilidad ó sne7'te para 
lina. cosa. Asi dice Solis en la Historia de la Co7i- 
qiiista de Méjico : **Ya ocupaban la tarde aquellos fu- 
námbulos ó volatines, que se procuraban exceder ea 



SUSTANTIVOS Y ADJETIVOS 205 

los peligros de la maroma, ejercicio á que tenían par- 
ticular aplicación y en que se llevaba el susto parte 
del entretenimiento." De los españoles tenemos 
también el martilleo, sustantiyo bien formado y necesa- 
rio, que pide su lugar en el léxico de la Aca- 
demia : 

I^s artimañas 
I^ pesadez, 
Los argumentos 
Que toleré, 
El martilleo 

De somatén 

Moratín (D. I^andro). El Coche en Venía . 

¡ Gran progreso hace retroceder nuestra métrica á la quaderna vía de (Gonzalo 
de¡Bcrceo, y al tfiartilleo acompasado del w¿?j/tv de clerecía. — Menéndez Pelayo. 
Historia de los Heterodoxos españoles. 

383. Des7itido en pelotas ; le ha dejado en pelotas^ 
dicen todos, con rarísima excepción, sin duda porque 
entienden que en la frase se trata de algunas pelotas. 
Es un error, gravísimo por distintos respectos. Pelota, 
en di(?ha frase, significa piel (del latín pellis\ y no 
la emplean los que hablan castellano sino en singular, 
jamás en plural : 

Quedé en pelota porque debajo del la (la capa) maldita otra cosa tenía, 
sino un andrajo de camis'a que parecía red de pescar. — H. de Luna. Lazarillo 
de Torvies. Cap. XIII). — De tal manera que á poco espacio se le rompieron 
las cinchas, y quedó sin silla en pelota. — Cervantes. (^////'í'/í^. Prim. Parí. Cap. 
Tí'.^— Que les hagan el favor de quitarles el hábito á fin deque estando <•// 
pelota puedan los diablos cargar con ellos. — Moratín (Don L). La Derrota de los 
Pedantes. 

Bien considerado, esto es cuestión de decencia 
y de uso, pues nada impide que se diga eji cueros^ 
y por el contrario en este caso sería censurable el sin- 
gular, por ir contra el uso establecido : 



206 CAPÍTULO IV 

Unos por el calor iban iii cueros^ 
Otros por no tener godescas ítalas 
En trajes se vistieron de romeros. 

Cervantes. Viajt iL'l Parnaso. Cap. III. 

384. Fué Alejandro Peoli, correcto pero árido escri- 
tor, el primero que se dio entre nosotros á observaciones 
lexicognificas, ha ya más de treinticinco años, bien ba- 
jo su firma» bien con su seudónimo de Ai'turo ( i ) 
ó en los sueltos picarescos de los periodiquillos El 
Jején y El Pica y Jíiye, que alcanzaron gran boga. 
Mas incurría á las veces en desaciertos, como cuando 
censuraba el empleo del vocablo mujer, que creía de- 
bía sustituirse con el de señora, y el término asesino, 
que hallaba repelente y bárbaro, como que creía que ase- 
sinar y acecinar eran hermanos, y debía aquél cam- 
biarse por homicida, criminal, matador, heridor, etc. 
Señoi-a tiene en castellano sus acepciones propias, y 
mujer las suyas, sin que haya por qué considerar 
vulgar al último en las que le son propias, como cuan- 
de se habla de la casada con relación al marido, ca- 
ballo de batalla del crítico. Mujer en tal sentido es 
vocablo noble, de ilustre estirpe, como que procede 

(i) Era este el seudónimo con que aquel distinguido hombre de letras fir- 
maba sus críticas y sus artículos de costumbres. I^os primeros escritos de líl 
Ingt-nuo eran de Sabá Rodríguez Maya, el cual, arrepentido j^wr las observa- 
ciones que oyó á Don Juan Vicente González, exigió á Jorge Cion/ález Ro<l¡l, 
encargado de E! llera/ Jo, y á Peoli, corrector de pruebas, el más absoluto si- 
lencio, aun con 1). Juan Vicente, su maestro, pues sólo había querido escribir 
un ensayo. Irritado Peoli contra Zozano \>ot sus ataques, y muerto Rodríguez 
Maya en Carújiano, Peoli escribió un artículo contra Lozano firmándolo ICC 
I/íi^'t-ni/c. Intimo amigo y condiscípulo de González Rodil, sabia yo esto lo mismo 
que su esposa y sus cuñados los Casafias Hurguillos. Después de muerto Rodrí- 
guez Maya, Jorge tuvo ocasión de hablar del asunto con otro de sus (mimos ami- 
gos, (c|ue eran pocos), el Doctor Teófilo Rodríguez. 



SUSTANTIVOS V ADJETIVOS 207 

del latín mulier, que expresa la misma cosa. Mti- 
jcr es más noble que hembra, así como varón lo es 
más que hombre. No quería Peoli que se dijese 
mi mujer, sic tnujer, la mnjer de fulano ; pero tal uso es 
propio, corriente y culto. Mi mujer dicen y han di- 
cho siempre desde el Rey de España hasta el último 
labriego. Tal es también el uso de los más califica- 
dos hombres de letras. 

Gusta una mujer de parecer más hermosa que otra, y aun si su vecina 
tiene mejor basquina, ó si por ventura saca mejor invención destocado, no lo 
pone á paciencia ; y si en el ser mujer de su casa le hace ventaja, no se acuita, 
ni se duele. — Fray I^uis de I^ón. La Perfecta Casada J — Mas la sancta mujer 
era tan amiga de su honestidad, que no consintió que físico ni zurujano viese 
sus carnes.-^ranada. Del Símbolo de la la Fe. Parí. II. Cap. XXIKJ.— En 
este auto que murió Recaredo pasó de esta vida á reposar en Dios San Lean- 
dro, hijo, como se ha dicho, de Severiano, general de la provincia de Carta- 
gena, y de Teodora, su mujer ^ descendientes de la sangre real de los ostrogodos 
y visigodos. — Saavedra Fajardo. Corona Gótica, Cap. X/F). — Flavio Vopisco 
^*ce del Emperador Aureliano que no tuvo en su recámara ni consintió que su 
^^^Jer tuviese vestido alguno de seda. — Navarrete. Conservación de Monarquías. 
Discurso. XXXIII. 

Permitidme repeler 
Ese punzante epigrama, 
Que mi esposa fué muy dama, 
Y muy cumplida mujer. 
Bretón de los Herreros. — ¿ Quién es Ella ? Act. ÍII. 

Que los hombres como vos 
1 lan de amparar las mujeres. 
Si no por lo que ellas son. 

Porque son mujeres 

Calderón. — El Alcalde de Zalatnea. Jorn. Prim. Esc. XV. 
Venus, del griego ofendida, 
Mis venturas descomjione ; 
Que es, aunque diosa, mujer ^ 
En quien duran los rencores. 
Calderón. — El Mayor Encanto Amor. Jorn. Prim. E'^c. VII. 
¿ Qué yo le diga te amo? 
¿ Es eso lo que tú quieres ? 



208 CAPÍTULO IV 

Si eso lo hacen /as mujeres. 
Desde hoy mujer no me llamo. 

José Antonio Gaicano. — Pudor, 
I Porqué envidiarme el placer 
De contemplarla riente ? 
Tú eres 1 )ios Omnipotente, 
V yo una p(jbre mujer ! 

Pedro Arismendi Brito. — Mater Dolorosa. 
Si hay alguien á quien no cuadre 
Que yo ensalce á la mujer. 
Que recuerde con placer 
Que una mujer fué su madre. 

M. M. Fernández. — En utuí hoih^. 

Señora es la que posee estados ó lugares ; la 
ama respecto de sus criados, y la suegra de alguno, 
amén de otras acepciones que no hacen al caso. Por 
cortesía se dice señora hablando con una mujer, y se 
usa asimismo anteponiéndolo al nombre ó hablando 
de ella. Refiriéndonos á la casada con relación al 
marido, decimos la mujer, la esposa ; mi señora la espo- 
sa de usted, mi señora la esposa de Ftdano; aunque estas 
últimas frases sean iguales á las que usan los fran- 
ceses, reyes en materia de cortesía y galantería. Pe- 
ro no estaría bien su señora de usted á secas, ni la se- 
ñora de Fidano, ni mi señora (^ox mí esposa) como 
dice Pereda "en el Cap. V. de Pedro Sáuchez ; porque 
señora, en tal concepto, es la ama, la que es dueña 
de la casa, la que juntamente con el marido es jefe 
de la familia, sobre la cual, y no sobre el marido, tie- 
ne dominio y autoridad. De intento nada he dicho de 
las frases correctas mi consorte y mi costilla, que se 
emplean en el sentido de ;;// viujer, porque la primera 
me parece algo cursi, y repelente vulgaridad la segun- 
da, que debe dejarse á la gente de capa parda. 



SUSTANTIVOS Y ADJETIVOS 2O9 

Debe decirse siempre ;;// imtjcr, como en estos lu- 
gares : 

Como la señora, mi tmtjer futura, que vino con la carreta, vio que no 
había dineros, se enojó. — Luna. Lazarillo dt' 7'ormt's. Parí. .SVj^^. Cap. Xl'/J. — 
;l)ios mío ! qué sorpresa ! ! "^ Mi mujer qow. un romántico! *' exclama el caballero 
que bajaba, — Hartzenbusch. Vn lintreacio. 

Y de nó, mi esposa ; pero sólo en circunstancias 
solemnes, cuando se refiere uno á los sentimientos 
elevados, á una calidad distinguida, al orden supe- 
rior de la mujer casada, como en estas lecciones: 

Digo, señor, concluyó Vadillo reponiéndose, que la duefla eillutada no es 
mi esposa, porque ;/// esposa está en su habitación, y mi esposa ni ha saKnlo ni 
saldrá.... — Larra. Kl Doncel. Cap» Xl'III). — I^onor era la «".f/í'-fa de su pro- 
tector, del hombre generoso que le había servido á él, huérfano sin fortuna, de 
padre tierno. — Eduardo Blanco. Una Noche en Ferrara. VJI. 

Como el origen y la significación de estas voces 
están en el latín, el mismo uso hace de ellas el fran- 
cés, que se burla, además, del que en el lenguaje 
común no diga ma fentme. Cuando en la tragedia 
Sophonisbe, de Voltaire, exclama Masinissa : 

Arretez .... Sophonisbe, est ma femme. 

Lelie responde : 

Sachez que Sophonislje á nos chaines livrée, 
De ce \\\xt cP épouse en vain s*est honorée. 

Con todo, debo advertir que en castellano 
esposa (de spondere, prometer solemnemente) es an- 
fibológico, porque así como significa imijcr casada, 
mujer del marido, significa también mujer que ha 
contraído esponsales, prometida, iiovia, según se ve 
en el siguiente pasaje: 

Don Ix)pe, pues ¿ qué os arriesga ? 
£1 que yo bese la mano 
A /;;/ esposa, cuando es cierta 
I^ boda para esta noche ? 
Morete. El Parecido en la Corte. Jorn. St'j. Esc. I'. 

14 



2IO CAPITULO IV 

Bien , que esta acepción de esposa va ya de- 
sapareciendo por el uso del vocablo novia, y de los 
familiares prometida y fidiíra. Pero cuando haya de 
hablarse de la esposa de aquel á quien uno se di- 
rija, entonces es cuando cabe la cortesía de decir 
mi señora : ''7?ii señora, la esposa de usted/' He 
aquí algunos ejemplos del uso propio de señora: 

Acudiendo afuera un hijico desla señora, y viendo la caSa entera, volvió co- 
rriendo á su madre, diciendo: Señora, la caRa está sana, la calta está sana. Ella 
entonces le dio un bofetón, diciendo : Tomad esto, rapacillo, porque no min- 
táis. Acudió luego una criada, y viendo entera la catla, corrió á su señora 
on gran espanto, diciendo lo mismo. Respondió la señorsi : ¿También mentís 
vos como aquel rapazuelo ? — Granada. Del Símbolo. Part. 71). — Siempre estaré 
al servicio vuestro y al de //// señora la tiuqucsa. — Cervantes. — Quijote. Se^. Part, 
Or;. XXX. 

.... Señora, 
Ahora es ocasión que puedas 
Pedir licencia á tu padre. 
Moreto. El Parecido en la Corte. Jorn. Seg. Esc. X. 
Nunca dije con más propiedad á los fies de usted á una señora. — Hartzen- 
líusch. Tropiezos de una Esta lera. 

385. AsesÍ7iar no tiene relación ninguna con 
acecinar. Deriva de asesino, vocablo que tiene en 
el castellano y en otros idiomas significación propia, 
y procede de muy diversa fuente que el término ace- 
cinar, sustantivo ^¿'¿•//¿¿í (vascuence cecena, res). La 
etimología de asesino ha sido y es aún muy dis- 
cutida entre los arabistas. Unos le dan la de haxi^:a. 
el que bebe, ó la de haxix ismaelita. Otros creen que 
deriva del nombre de Hassan Be?i Sabah Ho^nairi^ 
hijo de Alí, que dicen fundó la orden ó secta de 
los asesinos. Otros la hacen proceder del propio 
nombre hhaschisch ó hhaschischa ó alhaxix, yerba 
seca y preparación inebriante del cáñamo común ó 
can7iabis sativa, conque el llamado Viejo de la Afon- 



Sl'ST ANTl V( )S V A 1 )J KTI VOS 2 I I 

taña, jefe de la secta de los asesinos, fanatizaba á 
sus adeptos. Esta es la etimología generalmente 
aceptada. A pesar de ello, Flduardo Calcaño me infor- 
ma de que cierto autor, cuyo nombre no recuerda y 
me es desconocido, la deriva de hachchachi, matador, 
que dice procede de la raíz semítica hach ó Iiass 
qíie significa hacer mal, matar ; y que de ahí se 
dio nombre á la bebida inebriante llamada hatchis 
ó hliaschisch. El castellano tiene las voces hacino, 
pobre, miserable, que apunta Pedro de Alcalá en su 
Vocabulario ; y ha sino que se lee en el Cancionero de 
Bacna con la significación de infame. Dozy y Engel- 
mann (i) creen que la primera es el árabe hazin, 
triste, abatido; y la segunda khasis, innoble, vil, 
según Freytag ; vil, bellaco, haragán, según Alcalá; 
avaro, según Humbert, Bocthor y Marcel ; ruin y 
ladrón, según el mismo Bocthor; y por último, según 
el Diccionario castellano de 1726, miserable; por- 
que el Diccionario no reconoce dos voces como 
Dozy y Engelmann, sino sólo una, hacino, escrita con 
s en el Cancionero de Bacna, cuyos glosadores le 
asignan la etimología del latín facinus, delito, mal- 
dad, infamia, lo que no parece desacertado. ¿Tiene 
esta voz relación con el término asesino:^ ¿Están, 
en lo cierto Dozy y Engelmann, ó los glosadores 
del Cancionero de Baena? ¿Existe la raíz semítica 
hass, matar? Puntos son estos que sólo pueden 
discutir y decidir los arabistas. Yo sólo alcanzo á 
establecer los diversos pareceres, y á sospechar que 
si la indicada raíz existe en realidad, fué ella 
la que dio nombre á la secta de los asesinos y á- 



[i] Glossairc. Seconde edition. l'ágs. 282 y 283. 



212 CAPITULO IV 

la raíz inebriante. Bien puede esto ser así, una vez 
que encuentro que Silvestre de Sacy en la Chrcs- 
tomathie árabe que acompaña á su Gramática aí'á- 
biga, presenta pasajes de autores de tal nacionali- 
dad por los cuales se ve que el nombre primitivo 
de la yerba indicada era keff y konnab ó kiiinab. 
Pero observo que en la página 120 del tomo II de 
la Cristomatía traduce por hierba de los fakirs la 
frase haschischa alfokara; y asimismo que Mofiachiot 
en la comunicación dirigida á Menage sobre este asun- 
to, é inserta en las Adaptaciones al Lib. XL del tomo 
III. de la Historia Universal de César Cantú, sienta 
que han traducido mal Viejo de la Montaña, Cuan- 
do la significación de la frase arábiga es la de 
Señor de Gebal ó Gibal ; y mal Rey de los asesinos, 
donde la significación es Rey de los herbazales, de 
los Prados ó de los Jardines, derivando el término 
en cuestión de assesa ó assisa, yerbas, pastos, pra- 
deras, jardines. Dozy y Engelmann ( i ) creen que el 
vocablo asesino es relativamente moderno en espa- 
ñol y en portugués, y parece tomado del francés. 
Lo mismo cree la Academia Española, que lo de- 
riva del francés moderno assassin. Comprobaré que 
ello no es cierto. Primeramente, el bajo latín tenía 
las formas assassini y assessini, hecho reconocido ; y lue- 
go, la forma assassift es moderna en el francés, el cual 
decía antiguamente assacis {2): 

Aussi y croient li Vieil de la Montaigne, cil qui nourrissent les Assacis. 



fi] Glossaire des mots espagnols et portugais derives de Tarabe. Seconde 
edition. Pág. 207. 

(2) Así, sin cedilla la r, escribe Joinvilleen lodos los lugares, y no assast, co- 
mo escribe Barcia. 



SUSTANTIVOS Y ADJETIVOS 2I3 

Et pour ce ne font forcé li Assac/s se Von lesoccist quan ¡I font le comman- 
dement dou Vieil de la Montaigne. — Joinville. Ilistoiri' tú' Saín/ Lottis. Cap. LI.) — 
Des Bedouins. — Et doutait queseil portoitau roy la paiz, que espoir c'estoit uns 
Assacisj uns mauvais hom, et pourroit occire le roy. — Joinville. líistoire Ut- Scútii 
Louis. Cap. CXV.) — IX un cUrc que Joimvillc preftd pour un assassin. 

Antes del s-glo XV. ya existía en el castellano el 
vocablo asesino, con forma muy distinta de la francesa 
y análoga á la del bajo latín y á la del castellano 
actual : 

Muchos homes le quisieran matar tan bien con yerlms como por manera de 
ascsi^nos, como por armas á falsedat. — Don Juan Manuel. I Abro de! Fufante d 
de los Estados. Cap. LX/I. 

El Diccionario de 1726 trae esta cita : 

Asesinos son llamados una manera de omes desesi^erados c malos que matan 
á los omes a traición. — Alfonso el Sabio. Partida Vil, Tit. XX 1'//. Lib. II I, 

De todos modos es una aberración ridicula el 
intento de relegar una voz propia y castiza, y reempla- 
zarla, como algunos periodistas, con el sustantivo he- 
ridor, aunque al herido se lo lleve Pateta instantánea- 
mente, y el asesinato haya sido perpetrado con infame 
propósito, y premeditación y alevosía. Las cosas deben 
llamarse por su nombre, con toda propiedad : 

Los criados eran todos bandoleros pregonados y asesinos. — Gallego. I.os Xoz'ios. 
Cap. XIX.J — Doña María de Albornoz, la ilustre Condesa de Cangas y Tineo, ha/ 
sido asesin€u/a . . . . — Larra. £/ Doñee/, Cap. XVII.) — Yo por mí, nobles caballe- 
ros, juro á Santiago de no dormir desnudo y de no comer pan á la mesa 

mientras que vea la orden á su cabeza al al ¿para qué callarlo en fin?' 

al asesino de su esposa. — I^rra. F.l Doncil, Cap. XIX. 

Cuando vio á Adonis muerto 
La Diosa Citerea 
Con pálidas mejillas 
Y suelta cabellera, 
Mandó á los Amorcillos 
Que luego condujeran 
Al jabalí asesino 
A su real presencia. 

Menéndez Pelayo. A la fnuerte de Adonis, . 



2 14 CAPITUIX) IV 

386. l\'ichase de venezolanismo bárbaro el emplear 
el adjetivo bravo en la significación de fiero, enojado, 
enfadado. En efecto, sé que en España al oír decir 
á un venezolano que fulano está bravo ó que mengano 
es hombre muy bravo, quédanse asombrados como in- 
dagando la acepción del adjetivo, por no tratarse de 
animales, ni del mar ni de breñas ó cosa á estas pare- 
cida, ni venir en lo que se habla con las acepciones 
hoy usuales por allá y que reza el Diccionario. Apenas 
entiende el peninsular que ser bravo, empleado fami- 
liarmente, es ser de áspe^'a condiciÓ7t, pues por lo demás 
ha de significar valeroso ó bueno, cuando se trata de 
personas. Digo que, cuando más, el uso nuestro es 
un arcaísmo, una acepción metafórica de buena ley, un 
españolismo, que no porque haya dejado de usarse en 
España deba arrojarse del tesoro de la Lengua, máxi- 
me cuando por aquende el mar es de uso corriente 
entre toda clase de personas. Presento ejemplos de 
autoridades castellanas, y aunque en uno ó dos casos el 
sentido sea discutible, en los demás es incontestable : 

Piensa en su padre que es noble y esforzado, su madre celosa y brava, tú 
la misma sospecha. — La Celestina. Ait. ///. 

Mientras no os enojaren 
Xo las corráis por agora, 
Que sería inconveniente; 
Sino que si hravtarcu, (I) 
Por amor de mi señora 
I^s espantáis solamente. 
Torres N abarro. Comedia I li menea. Jor. Prim. 

Mas como los cal)allos comenzaron a cansarse, el j^iyante bravo tuvo lienip) 
de dar á uno con la fuerte y pesada maza en la cabera una tan gran herida, 
que se la hizo pedazos, y dio con él muerto en el suelo.— García Ordóncz *> 

(i) Lo singular es que no se recha/a el verl)0 bravear ^ echar fiero*, e:^* - 
jai-se. 



SUSTANTIVOS Y ADJETIVOS 2I5 

Montalvo. Ims Sergas Je Esplandián. Cap. XV.) — El valiente Don Manuel, 
sinliéndüse herido, tfiás bravo que su apellido, enristró la lanza. — Pérez de Hita. 
Guerras Civiles de Granada. Cap. VJII.) — Luego otro día, fK>rque se nos tem- 
plase el contento de tener el Santísimo Sacramento, viene el caballero cuya era la 
casa tan bravo^ que yo no sabía qué hac>rr con él.- Santa Teriísa. Lihro de In^ 
Fundaciones. Cap. XTX. 6.) — Información se había de hacer ]\ira mostrar al 
nuncio lo que esos han hecho con ese santo de Fray Juan, sin culpa, que es 
«osa lastimosa. Dígase á fray (lermán, que , él lo hará, que está en esto muy 
bravo. — Santa Teresa. Prai^uiento XI A""!!.)- -l''ray Oorónimo fué conipaílero del 
santo, que estaba muy bravo^ no por sí que era también mans(j y paciente, >i no 
por vindicar la inocencia de su santo compailero. — Santa Teresa. (Xota ./" rl 
mismo Fragmento. 

¿Quién entiende la extraíle/a 

De la ciei^a muerte brava* 

Xo acaba con el que acaba, 

V acal)a con el que empieza. 

Francisco de la Torre. Agudezas de Juan Oven. 

Muchos con su buen aviso y discreción han enmendado rnil maUíS siniestros 
en SUS maridos y enmendádoles la condición, en unos brava^ en otros distraítla, 
en otros por diferentes maneras viciosa. — Fray Luis de León. Im Per/eita Ca- 
sada. 5Í XVIII.) — La mujer que es brava y de dura y áspera condición, ni se 
puede ver ni sufrir. — Fray Luis de Ix;ón. La Perfecta Casada. ^ XVIII.) — V 
toco es ofensa de Dios. Aunque n<i sé yo que ojos miran, que si bien os miran 
no os aborrezcan, ó asco ó hedor ó torpeza. Mas ¡qm^ brcn'o! diréis algunas. 
Xo estoy brcn'o sino verdadero, — Fray Luis de León. La J\'rfecta Casada. 
^ Xll.) — Y si todavía os parezio muy bravo^ oíd ya, no á mí, sino á San Cipria- 
°^» lasque lo decís, el cual dice de esta manera; etc. — Fray Luis ñe León. J.a 
^^''■/crfa Casada. § XII. 

Aunque de Scitia fueras, 
Aunque más bravo fuera tu marido, 
Condolerte debieras 
Lice, del que ofrecido 
Al cierzo tienes en tu umbral tendido. 
Fray Luis de l.eón. Oda X, Lib. ///. de ILoraciiK 

¿Por qué se muestra tan brazo 
Vuestro corazón de acero 
Contra tan majiso cordero? 

Castillejíi. .Sernií^n de An:o;\s. 

Además de estos ejemplos, parece que aun se u.sa 



2l6 CAPÍTULO IV 

por las Islas Canarias, pues se le ha deslizado á D. 
Benito Pérez Galdós : 

Otro traguito, dijo el inglés con socarronería, hoy está usted bravo. Antes 
de beber, habló de matar á un hombre. — Episodios NacionaUs, Cádiz. Cap. XV. 

Estar bravo es lo mismo que estar fiero, 

387. Los que cuando oyen decir una asna, y no 
una burra, se ríen y lo censuran, y al mandarlos al 
Diccionario exclaman con tan honda sabiduría : ¡ cosas 
de los Académicos ! son sin duda discípulos de Panurgo. 
Verdad es que en el país es más común emplear el 
término burra, pero ello no quita que asna sea legítima 
y algo más culto. Mulo y muía, asno y asno, son 
muy antiguos, aun sin atender al refrán : Asna con 
pollino no va derec/ta al molino. Pongo aquí una lec- 
ción antigua: 

Et son mejores los fijos de asno et de yegua, que non los que son fijos de 
caballo et de asna. — Don Juan Manuel. Libro del Caballero et del Escudero. 
Cap, XL. 

388. Cariampollar, por el que tiene mofletes al 
modo de ampollas, carrilludo, anda en libro como tan 
elegantemente dice nuestro pueblo : 

Llegamos á la casa donde llevábamos el arcón; recibiéronle con grande 
alegría, particularmente una doncellita cariampollar y repolluda. — Lazarillo de 
Tormcs. Seg. Part. Cap. X, 

Este adjetivo repolludo, repolluda, no tiene en Ve- 
nezuela otra acepción que la que le da Luna en el 
citado pasaje de su Seg. Part, del Lazarillo, á saber: 
persona gruesa y chica al modo de repollo. Las demáis 
acepciones son desconocidas de la generalidad de las 
personas. 

389. Es muy singular que en casi toda la Amé- 
rica Española, si no en toda, se llame chamiza la leña 



SUSTANTIVOS Y ADJETIVOS 217 

menuda y palillos delgados que una vez encendidos 
levantan mucha llama y son de efímera duración ; y que 
no se llame chamarasca sino la llama que levantan 
dichos palillos y leña. Según el Diccionario académico, 
chamiza es el nombre de una hierba silvestre ; chamizo, 
tizón ó leño medio quemado ; y chamarasca, la leña 
menuda y palillos que llamamos por acá chamiza, y la 
misma llama que, sometidos al fuego, levantan. No hay 
sino sospechar que la acepción procede de España. 

390. Decimos **una manga de langostas," "una 
manga de soldados," dando á manga el sentido de 
partida más ó menos numerosa de gente ó de animales 
de una misma clase ó especie; y si bien el Diccionario 
nada dice á tal respecto, sin duda porque ya no se usa 
en la Península, nuestro uso es castellano, si atende- 
mos á este lugar : 

Kl cuarto día salió la gente hechas dos maulas de á mil hombres cada 
una. — Hurtado de Mendoza, iiiwyra íL' Gramnia. Lih, JV. 

39 1- Carretil, por perteneciente á la carreta ó 
propio de ella, es castizo, y la misma Academia llama 
en el Diccionario la atención sobre la frase '^camino 
carretil,'' bien que el llamamiento quedó en intento 
porque nada dice de ella en la cédula de camifto. 

Oyó mi soliloquio uno de aquellos borreros, y con voz carretil me dijo: 
Si el señor atún habla más palabra, le jxjndrán en sal con sus coniisalteros, ó 
le quemaremos como á monstruo. — Lazarillo de '/orines. Sej^. Part Cap. /J'.^ 2® 

392. Pata, por pie, cuando no es en sentido des- 
pectivo ó por relación ó semejanza con los animales, 
como en las frases : Enseñar ó sacar uno la pata; Meter 
uno la pata; etc., es vulgaridad y despropósito grosero, 
por que pata no es más que el pie y pierna de los ani- 
males. Por el contrario, es un error creer que está 



2l8 ' CAPÍTULO IV 

mal dicho el pie de la gallinay el pie del cabaJlo, pues 
pie así es la parte de la extremidad inferior del hombre 
que sienta en el suelo y le sirve para sostenerse y 
andar, como asimismo la que en muchos animales tiene 
igual destino. 

Seguían otros seis de á caballo enlutados hasta ¿os pies de las midas. — Cer- 
vantes. Quijote. Parí. Prim. Cap. XIX.) — La ^¿ailina también que cría sus 
jwllos, siempre amia con los pies escarbando en los muladares. — Fray Iaüs de 
Ciranada. Del Símbolo de ¡a Fe. Parí. Prim. Cap. XIV. 

393. ¿ De dónde, decíame yo, este c/iorroborro 
significando avenida, irrupción de aguas, ó cosas impu- 
ras ó inútiles ? Esta piedra tan dura y áspera habrá 
venido rodando por la cordillera de los Andes ? Y al 
fin recordé que la había leído autorizada por uno de 
los más puros escritores de Castilla : 

¿No es cierto, señor, que con esta irrupción de coplas, con este chon-o- 
bono perenne de versos hemos llevado al más alto punto de perfección el buen 
gusto y la elegancia poética? — Moratín. (L.) Iai Derrota de los Pedantes. 

394. Uno de nuestros críticos más notables, el 
mismo que promovió la cuestión acerca del vocablo 

fantasma [^ 311)' ^^ sostenido que en la firase el piloro 
de Adriano, el vocablo piloro es el francés pilori y equi- 
valente del castellano picota. Es un error, pues ni 
piloro, Ví\ pilori, ni picota tienen un mismo origen ni 
significan una misma cosa, aunque se traduzca á /;7í?r/ 
por picota. Picota es voz catalana, derivada de pico 
(cuya etimología es el sánscrito picc\ y se llama así, 
según el Diccionario de Autoridades, 'aporque es una 
columna con su basa, que remata en punta." Nuestro 
Dicccionario de la Lengua (12? edición) define así la 
picota: *' Rollo ú horca de piedra que suele haber á 
la entrada de los lugares, donde ponen las cabezas de 
los ajusticiados ó los reos á la vergüenza. " Pilori, 
cuya etimología, según Sauval, está en la corrupción de 



SUSTANTIVOS V ADJETIVOS . 2 Uj 

la frase Pui'ís Lor?\ pozo de Lori, (de un tal Lor¿ (jue 
tenía un pozo en París, cerca del cadalso), era un 
suplicio infamante que consistía en un piiar provisto 
de cadenas para sujetar á los reos. Kl pilori 
data de la época del feudalismo, y es franc('s. 
De este idioma se traduce la voz pilori por picoí.i, 
para evitar el <íalicismo, con motivo de la seme- 
janza de los postes ; pero no puede hacerse lo mismo 
con piloro, que es una máquina distinta, y es voz de 
origen griego. Píloro (del ^ú^^^o pyloros) se dice en 
francés pylore, y wo pilori, para indicar el orificio inte- 
rior del estómago. En latín se dice py lories, y en cata- 
lán y en castellano píloro; y así como significa el 
orificio interior del estómago, expresa también un 
suplicio usado en Roma y establecido por el Empera- 
dor Adriano, según testimonio de Diógenes Laercio. 
Consistía el tal suplicio en una máquina al modo de 
poste que daba vueltas sobre su eje, y á la cual se ata- 
ba en la plaza á los criminales condenados por la 
justicia á la vergüenza pública, y por espacio de dos 
horas, en los tres días de mercado consecutivos. En 
suma, el píloro es con poca diferencia lo que en caste- 
llano se llama suplicio de la riLcda, Esta explicación 
se lee en los historiadores romanos y en cualquier 
diccionario enciclopédico. La voz píloro no se halla, de 
cierto, en el Diccionario vulgar de la Lengua, porque 
no es voz común del idioma, como que no usamos ni 
hemos usado tal suplicio. La rueda que se usaba aún en 
tiempo de Don Pedro I. de Castilla, se diferenciaba del 
píloro en que distendía los miembros. 

395. La acepción de cubilete ó vaso de loza ó 
de metal con asa para l:)eber líquidos, que tiene entren 



2 2Ó CAPITULO IV 

nosotros el término taza, no consta en el Diccionario, 
pero evidentemente nos vino de España : 

.... Otro más digno 

Sucesor brindará del que guardaste 

Con cien candados cécubo oloroso, 

Bailando el suelo de licor, que nunca 

Otro igual los ix)ntífices gustaron 

En áureas tazas de opulenta cena. 

Moratfn.— (L.) ./. Postumo. 

Lo mismo del)e decirse de estas expresiones, belK'rs¿ una botella de vino ; 
apurar la taza ó i'l vaso. — Hermosilla. Arte tic' Hablar. Par!. Prim. Lib. II I ^ 

La mesa tenemos puesta, 
Lo que se ha de cenar junto, 
I^s tazas del vino á punto : 
Falta comenzar la liesta. 



Mas el queso sale á plaza. 
La moradilla va entrando. 

V ambos vienen preguntando 
Por el pichel y la laza. 

I^altasar del Alcázar. Uua Ctfna. 

396, Rosalei'o y rosalera, que en vez de rosal 
se dice en algunas ciudades de Venezuela, tampoco 
son de formación venezolana. Por España se emplea 
rosalera, aunque lo calle el Diccionario : 

Va despojó las altas rosaleras 
De su fecundo esquilmo : 
Va tejí el venturoso ramillete 

V la guirnalda, que en tu frente y seno 
Vo ]Mjndré enajenado, 

Premiando una sonrisa mi cuidado. 

Alberto Lista. A Emilia. 

397. El castellano tiene las voces pepita, pipa^ 
cueseo ó hueso, grano, y núcleo para significar la simien- 
te de los frutos. Pepita, según el Diccionario, es la 
semilla de algunas frutas y legumbres, como el melón. 



SUSTANTIVOS V ADJETIVOS 22 1 

la pera, la manzana, etc.. y se dlstinjjue de las otras en 
que es más plana y más larga. No ocurre esto con la 
de la naranja, por ejemplo, que la misma Academia 
confiesa que es ovalada, y en España y en América 
la llamamos pepita; ni tampoco con la del trigo que 
llamamos grano, y es oval ó elíptica ; y sin embargo. 
Fray Luis de Granada dice : 

V entre estos entran los que crían dentro de sí pepitas ^ que después 
sirven de semilla para volver á nacer, entre las cuales se cuentan aquellas jior 
quien suspiralxin los hij(^ de Israel en el desierto. — Del Sfmlolo de la Fe. /';r. 
Prim. Cap. X. 

Los hijos de Israel en el desierto suspiraban por el 
trigo. 

Y más adelante dice la misma autoridad : 

Asimismo de una pepito, de melón nasce una mata de melones, y en cada 
melón tanta abundancia de pepitas para reparar y conservar esta especie. Pues, 
I qué diré de la pepita del naranjo semlirada ? ¿ Cuántas otras naranjas y pe- 
fitas llez'a^ y esto cada un atlo .'' — Del Símbolo de la Fe. 2\irte I. Cap. X. 

Y aun más adelante : 

Porque en una pequeila pepita de una naranja puso virtud jwra que del la 
naciese un. naranjo. Símbolo. Part. I. Cap. XXIII, 

Yo sé que á pesar de la definición citada, que 
procede del Diccionario de Autoridades, en España y 
en Canarias se usa la voz pepita como en América, 
sin atender á la forma de la semilla, y los pasajes 
trascritos lo comprueban respecto de la Península. 
Cuesco y hueso indican la simiente dura, al modo de 
hueso, del durazno, el albaricoque, la guinda, etc. 
Cuesco no se usa en Venezuela en tal sentido, y //?/r- 
so, raras veces. Olivan dice que los árboles de pe- 
pita son más sufridos que los de hueso, donde no pue- 
de referirse á la sandía, el melón y las legumbres. 



22 2 CAriTrL(> IV 

Fray Luis de Granada, dice hablando de la gra- 
nada: 

Cada uno deslos ;,•;</;/£'.*• tiene dentro de sí un /iosesico blanco. — Sfmlfoio. 
7^7 'V. /. C'(7/. A'. 

Grano es la semilla de varias plantas, principal- 
mente la de las mieses : 

ReL;álc-.se San Ambrosio en este luijar contemplando y pintando con palal>ras 
dj la manera que cresce un grano de trigo. — Granada. Sínifioh. Fart, I Cap. 
X.)- \.o uno y \ó otro veremos en un mostazo, de que el Salvador hace 
mención en el Kvaniijelio, el cual lleva granicos de mosta/u en tanta abun- 
dancia como vemos ; y cada granito destos después de sembrado, produce olra 
])lanta cari;ada de millares dellos. — Granada. Simholo. Pvríi' /. Cap. X. 

AWíclco es lo mismo que nuez ; es el meollo de la 
fruta que tiene la cascara dura, como la nuez, la ave- 
llana, la almendra, el corozo, el coco. El núcleo es 
comestible, y no se le puede decir pepita ni cuesco 
ni hueso ni grano ni pipa. Pipa es absolutamente 
desconocido en Venezuela. Creo que de suponer á 
pepita diminutivo de pepa, y acaso á pipa, por lo 
mismo, una forma corrupta, se ha dicho y se dice co- 
munmente pepa de la simiente grande, y pepita de la 
pequeña, sin distinción de formas. Este uso parece 
ser general en América. No obstante, pepita no es 
diminutivo, como diré luego. Pipa, pepita, papo, etc. son 
de los vocablos que más han preocupado á los eti- 
mologistas. Unos los hacen proceder del \?íúr\pepo: 
otros del latin pappa ó papa; los más del gaélicoé 
irlandés pib, ó del germano pipe. No pretendo deci- 
dir el punto, pero si hacer algunas observaciones, y 
la principal es que todos remontan al sánscrito : unos, 
á la raíz pd, nutrir, y los otros á la raíz//, beber. 
De algunos puede hallarse clara la derivación inme- 
diata. Papo procede, no de papar (córner cosas blan- 



Sl'STANTIVOS V ADJETIVOS 223 

das !) como sienta el Diccionario de la Lengua, sino 
del latín papus, posta ó pedazo de carne, de donde 
el diminutivo pápula, pezón, ó pedacito de carne so- 
bresaliente. De pápula, papilla, derivó la lengua de 
oc poupel, pcpeloíi y poupeloii, pezón, lo mismo que 
poupa, mamar; áepaptcs dijo papa; de pappa, papa, 
comer, papel, papilla ó papa de los niños, y paparot 
niño ; de pepo, potipoiin, melón. Hay quienes crean 
que de esta misma voz latina pepo, por la forma, fué 
de donde hizo pipan ó pipo, tonel, pipot, tonelete, 
pipeto, pipa de fumar, y pipa, fumar tabaco ; y que lo 
mismo aconteció en el castellano. Sin embargo, yo 
doy por sentado, por parecerme más lógico, más con- 
forme con la lingüística, que todos las cosas huecas 
y redondas ú ovaladas, como pipa, tonel ; pipa, uten- 
silio de fumar ; pipiritaña ó pipitaña, flautilla ó cara- 
millo (en inglés pipe y en trances pipeaic) ; pipoy^ro, 
bajón ; y pifadlo (en alemán pfeife), proceden del gaélico 
é irlandés pib ó del germano pipe. Pero áexxw^pipa 
(semilla) de pipe, á^ pib ó de pepo, esto es, del gaéli- 
co, del germano ó del latín, no puede ser sino por 
la forma, de modo que pipa es la semilla redonda ú 
ovalada, y no tiene relación con pepita, semilla plana 
y larga. Pepita, lo que nadie habrá sospechado, pa- 
rece proceder del pretérito de pango (plantan produ- 
cir) pepigi (gradación pepilla, pepita), ¿ Y por qué no ? 
De qué modo se formó el castellano? El sustantivo 
collazo, mozo de trabajo, esclavo, ¿ no procede del su- 
pino de conferre, contribuir ? El sustantivo parce, cé- 
dula, ¿ no procede de la segunda persona de singular del 
imperativo de parcere, perdonar ? El sustantivo registro, 
acción de registrar, lugar donde se puede registrar ó 



2 24 CAPITULO IV 

ver algo, etc., ¿ no procede del participio pasado de 
regerere, copiar, anotar ? De todos modos, en Ve- 
nezuela decimos pepa y pepita^ y no pipa ; y risa cau- 
saría oír decir á alguno ''undi pipa de mango,'' **una 
pipa de mamón,'' como se dice **una pipa de aguar- 
diente ó de vino." Por la semejanza con ciertas semi- 
llas se dice ^vulgarmente de la bala pepa, y del golpe 
pepazo. 

398. Fíicilazo es vocablo con que significamos 
una explosión eléctrica, sin ruido, al modo de relám- 
pago, que iluminando la atmósfera instantáneamente 
se advierte én el horizonte por la noche. Esta voz 
no tiene relación ninguna con el verbo fttsilar como 
han pretendido algunos, entre ellos Pichardo, en su 
Diccionario provi?tcial casi razonado de voces y frases 
cubanas ; lo que sí acontece es que los que ignoran 
el origen la escriben con 5" y no con c, , como si deri- 
vase de fusilar. Fucilazo procede de fucilar, (fulgu- 
rar), verbo antiguo en el idioma : 

Las llamas que fucilan, en el cielo 
Con quien la noche sola se corona. 

Herrera. — IJb. /. Cofuíén V.) 
Cual fucila en la sola noche obscura, 
Honor del cielo y astros, el lucero. 

Herrera. — Lid, JI. Ganción. ) 

Lo mismo que en Venezuela y en Cuba, úsase 
fucilazo en Colombia, aunque nada diga de ello 
Cuervo : 

Fucilaaos se llaman en todo c/ reino aquellas explosiones eléctricas que se 
advierten en el horizonte por la noche, que iluminan la atmósfera instantánea- 
mente, y que no van acompañadas de ruido, — Francisco José de Caldas. — Se- 
manario. Notas y explicaciones de las tablas meteorológicas para 1808, 

Cuanto al relámpago fosforescente y constante del 



SUSTANTIVOS Y ADJETIVOS 225 

cerro del Catatumbo y que se cree procede de la 
Ciénaga de Agiiacaliente, no es cierto que se le llame 
fucilazo, como afirma cierto ingeniero en un escrito 
intitulado Fenómeno eléctrico del Znlia, Llámasele Faro 
de Maracaibo y Farol de Maracaibo, nombre este de 
farol áz,áo por el pueblo. Así lo llaman Baralty Co- 
dazzi : 

En los fuertes calores se ve constantemente en este lugar un relámjiago 
sin explosión que suelen llamar los navegantes el farol de Maracaibo^ por es- 
lar en su meridiano y el de la l)arra. — Rcsiuncn «/*• la CdOi^ra/ía de Venezut/n. 
Edición prhtci pe. Pág. 464. 

El vulgo de Maracaibo llama á este constante re- 
lámpago el temblador. 

399. El vulgo, especialmente el de los campos, 
dice á cada paso mi taita, su taita, el taita Mc7iganOy 
el taita Perencejo, dándole á taita el sentido de viejo, 
y á las veces el A^ padre. Este uso es considerado 
como una vulgaridad. Aunque el Diccionario de la 
Lengua no concede á taita otras acepciones que la de 
nombre conque el niño hace cariños á sus padres, á 
su nodriza ó á otra persona que le cuida ó cría (en 
Venezuela tata), y la de padre de mancebía, esto es, 
el que cuida de la mancebía, taita es castellano (del 
vascuence aita ó taita, padre ; sánscrito ata) y parece 
haber tenido en la Península, si no la tuviere aún, 
la significación de viejo que conserva en el pueblo 
venezolano. Boca de viejo parece decir esta lección : 

¿ Para qué nos persuades eres niíla ? 
¿ Im^xjrta que te mueras de viruelas ? 
Pues la falta de dientes y de muelas 
Boca de taita en la vejez te aliíla. 
Quevedo. — Soneto. A una Vieja t/ne quería parecer A'iña. 

15 



22 6 CAPÍTULO IV 

400. En Venezuela, en Méjico, y en otras 
partes de la América Española, pocos son los que 
dicen estanque, del receptáculo donde se recoge ó 
estanca el agua para que sirva al riego, al baño, 
á la limpia de utensilios, etc. La generalidad dice 
tanque. Este no es, como se ha pretendido por 
algunos, barbarismo hispano-americano, sino vocablo 
de origen español, pues, aunque no conste en el 
Diccionario de la Academia, es de uso común en 
Galicia y en otros puntos .de España. Como ga- 
lleguismo lo apunta Salva, y yo encuentro la siguien- 
te lección: 

Para alnior/ar, un pouo de cascarilla en un tanque. — Pereda. Sutileza. 

Vése, por este ejemplo, que en Vizcaya (Santan- 
der) se llama tanque un receptáculo pequeño ; pero 
en Galicia equivale á estanque y charca, acepción, 
esta de charca, que no le damos por América. 
Estanque procede del anticuado estanco, del verbo 
estancar. Tienen el vocablo todas las lenguas neo-latinas, 
y casi todos los etimologistas lo hacen proceder del latín 
stagnare, Martínez Marina le da á estancar la 
etimología árabe de estatua, inundar, ó formar 
estanques en los campos con tal objeto ; y 
Dozy y Engelmann, apoyándose en Pedro de Alcalá, 
sientan que el pueblo árabe decía tanquia de los 
desperdicios, mondaduras ó inmundicias de las pozas 
ó charcos. Esta voz tanqtiia deriva de ta^iquiya, 
lo que sirve para limpiar. De todos modos la eti- 
mología generalmente aceptada es la latina, y la voz 
castellana es la de estanque, derivada de estatuar, 

401. Di cese vulgarmente dedeo, para expresar 



SUSTANTIVOS V ADJETIVOS 2 27 

la mayor ó nitmor destreza y habilidad en el manejo 
de los dedos en el piano, y no parece mal, sino pro- 
pio y . necesario. No tengo la voz por venezolanismo, 
pues el fraile Martínez y Sáez, obispo de la Ha- 
bana, la recomendó en la oración fúnebre que pro- 
nunció en la Iglesia de Religiosos Trinitarios úc, 
Madrid, en las honras de Cervantes, el año de 1873 ; 
y por otra parte, la he leído en unos Rudimentos de 
Música impresos en Barcelona de España. 

Bien formado, y como éste de origen español, es 
nuestro sustantivo balanceo, acción y efecto de balancear 
ó balancearse. Pereda lo emplea en la novela Sutileza : 

Daba comien/o á su particular banquete, al suave arrullo de la resaca y al 
dulce ¿a/(íiMr<í; de la barquía (l). 

La Academia dice en la voz tijera (duodécima 
edición del Diccionario): "En los coches, cual- 
quiera de los correones cruzados en que se sus- 
tentan los balanceos para el buen movimiento de la 
caja;** pero este balanceo es evidente yerro de 
imprenta, y está por balancines, que expresa los 
maderos que atraviesan el eje de las ruedas. 

402. Nuestra voz piragua ha sido introducida en 
el Diccionario de la Lengua, pero la definición no 
satisface. Uamamos piragua una embarcación cua- 
drilonga que va angostando hacia la proa, y que 
sobre tener mayor puntal y manga que la canoa, 
diferenciase principalmente de ésta en tener proa 
y popa al modo de goleta. Tiene arboladura de 
pailebots, usa velas en los lagos y en el mar. remos 
en la bajada de los ríos, palanca en la subida, y 



(i) Barquía es en Santander cierta embarcación de remos. 



2 28 CAPITULO IV 

quilla levadiza ó de quita y pon, cuando na- 
vega en alta mar. Damos el mismo nombre á otra 
-embarcación que se diferencia de la anterior en te- 
ner menor puntal y usar canalete y una ó dos velas 
cuadradas. El mismo nombre lleva un bejuco que 
•se emplea como atadura, y cuya raíz es medicinal. 
Castellanos usa esta voz en la Elegía XI, Canto III; 
Lope de Vega en la Canción Americana; Don 
Fermín Toro en la Hecatonfonia, Canto II, Cap. I; 
Yepes en diversos cantos de Los hijos de Parayauta; 
y asimismo otros literatos más, tanto españoles como 
hispano americanos. Es de advertir que el bejuco 
llamado piragua es una liana de la familia de las 
Aroideas. Hay dos especies, según el señor Martel : 
la Arum hcdcracenm, y la Dracontium pcrtiisínn de 
Linneo. Las raíces de estos dos vegetales son 
rubefacientes, y como tales se usan machacadas. 
Respecto del origen de esta voz, véase el Capítulo 
■de Etimologías, § 580. 

403. En ciertas partes de la república se da el 
nombre de guaya al remolino ó retorcimiento en redon- 
do del pelo del caballo en la frente, y con el mismo 
nombre tenemos un lugar. Los ecuatorianos tie- 
nen el río Guayas, y la provincia del mismo nombre. 
En Venezuela tenemos voces indígenas de diversas 
lenguas que principian por gua; pero esta que me ocupa 
es probablemente de las introducidas por los conquis 
tadores que venían de la guerra de Granada, pues 
forma y significación son arábigas. 

404. Nuestra interjección gua! ha dado que hacer 
á algunos escritores. De cierto que se encuentra en el 
vocabulario caribe y en el taino ; pero ¿ qué ? también 



SUSTANTIVOS V ADJETIVOS 229 

tiene el malayo la exclamación de asombro y de aflicción 
w&h! tomada del árabe. La tienen también otras len- 
guas y dialectos oceánicos, y el castellano la conocía de 
antiguo contraída con el sustantivo Alá : 

Desto Stí rió muy de veras su padre y dijo : ^ttalií^ crísüano, que delie 
ser muy hermosa si se parece á mi hija. Cervantes. Quijote. Prim. Part. 
Cnp. XLI. 

405. No sólo en la conversación, sino también en 
trabajos de mediocres escritores que se ufanan de 
conocer la lengua, vese malamente empleado el vocablo 
inqiiilino con la significación de habitador morador, 
habitante, etc. En un escrito intitulado "Los Zapa- 
dores de la Ciencia, " leo : ¿ Quién era Eremus, y que 
acontecimiento lo había hecho mqiiilino de esos desam- 
parados hogares que no podían tener otro dueño que 
la voluntad del primer ocupante?'' Diablo de inqiii- 
lino ! Eso es lo que se llama martillar la lengua, porque 
inquilino no puede decirse sino del que ha tomado en al- 
qtiilcr una casa ó parte de ella para habitarla. 

Mirémosles solamente hojear de continuo sus libros de caja ])ara ajuslar á 
cada itujuiiino su respectivo debt' y hahcr (porque un propietario debe saber 
la teneduría de libros y estar entendido do la partida doble.) — Mesonero Ro- 
manos. El Alquiler de un Cuarto, 

406. SefidoSy sendas y es adjetivo que significa "uno 
ó una para cada cual de dos ó más personas ó cosas,'' 
y no grande n\ pesado, como entienden por ahí. Nues- 
tros gramáticos han advertido la impropiedad, en que 
también caen de cuando en cuando algunos literatos 
menores de España y de las repúblicas hermanas. 
Importa emplearlo correctamente : 

Senores, ¿ parésceles que vaya ix)r sendas sillas al mesón ? Lojx; de Rue- 
da. Los Kn^aiios, ./r/o /'. Esc. III, J — Alzados los manteles y quitadas las 
mesas, aparecieron allí coukj por encantamiento sendas í;uitarras.— Ilartzen- 
busch. L'n viaje en Ualera. 



230 CAPITUL(J IV 

407. Raro es oír en V^enezuela el vocablo guapo 
en la significación de apuesto y ostentoso, ó en la de 
galán. Para todos guapo es valeroso, bizarro, audaz 
en 3umo grado, capaz de acometer las empresas más 
difíciles, y se usa no sólo familiarmente sino en escritos 
de prosa y de verso, especialmente en artículos de 
costumbres y en la poesía jocosa, satírica y epigramática. 
No es difícil encontrarlo empleado igualmente por auto- 
res castellanos : 

Oíd, mancebos valientes, 
I^üs que blasonáis de guapos^ 
Los que andáis con bizarrías 
Ocupados todo el año 
Con la espada y la rodela 
Armados de punta en blanco. 



Mandó luego de contado (el (Gobernador) 

A cualquiera que prendiese 

A Correa, de premiarlo. 

Un ministro que tenía 

En Cádiz fama de s;itopo^ 

Lo puso en ejecución; 

Pero le salió al contrario, 

Porque Francisco tenía 

Algunos ])elos de diablo. 
(Anónimo.) Romattcero Ut'neral. Francisco Correa. 

;CarambaI (prorrumpió); de buena escapo! 
Viviré en adelante sobre aviso. 
Quien me pesque otra ve/, ya ha de süt ¿fita/a/ 

líart/.enbusch. Áa Priuicncia /lumotm. 



408. Rancho, del italiano rancio, no es america- 
nismo ni siquiera en el sentido de choza. Así como 
troja, por un procedimiento muy natural, pasó de la 
significación de mochila de guardar la comida, á la de es- 
pacio cercado para guardar frutos, así rancho, de lugar 
fuera de poblado que sirve de albergue, pasó á significar 



SUSTANTIVOS V ADJETIVOS 23 1 

choza, habitación rústica. En tal sentido lo# trae Cer- 
vantes : 

Retiróse el ventero á su aposento, el arrirro A sus enjalmas, la mnia ;\ su 
rancho: sólo los desventurados Don Quijote y Sancho ni) se pudieron mover de 
donde estaban. — Quijote. Prini. Part. Cap. XV /. 

El albergue de ios gitanos era de antiguo llamado 
7'ancho por los escritores castellanos, y por eso dice el 
mismo Cervantes en La Gitanilla: '-Habéis de dejar 
la casa de vuestros padres y la habéis de trocar con 
nuestros í^anchos^ Y antes que él Luna, en el laza- 
rillo de Toi-vtcs, Part, II, Cap. XI: ^'Salimos á la 
calle, donde hallamos á uno de estos señores, que 
nos encaminó á su r anchoa Castellanos, en diversos 
lugares, y Valbuena, citado por Cuervo, emplean la 
voz rancho en la significación de choza. Nuestra voz 
rancho es, pues, castellana, y está autorizada. 

409, Flato, del latín Flattis, viento, significa acu- 
mulación molesta de gases en el tubo digestivo. Las 
más de las veces es síntoma de padecerse ó dispepsia, 
ó meteorismo ó timpanitis; y porque el que padece 
tales dolencias experimenta morriña ó melancolía y 
tristeza, de esta relación de coexistencia proviene que 
por sinécdoque se diga comunmente y?rtr/^ en el sentido 
de murria ó esplín. Ello no parece muy censurable. 
Gorostiza, en la escena tercera del acto primero de 
la comedia Contigo Pan y Cebolla, parece jugar con el 
doble sentido del vocablo : 

Da. Matea. — No; riertamente (pie no con iodo hay ocasion.^s e-T qu*^ 

lino del>e estar tan absorbido, cpie necesariamente t>lvida cosas lan vu liares « 
como el almorzar y el comer. A lo menos yo hablo ]X)r mí, y puedo asti;u- 
rar á usted que ni siquiera ha pasado esta mañana por mi cabeza el qu*j había 
cacao en Caracas. 



232 CAPITULO IV 

Dn. Eduardo. — Así se ha llenado usted de flato. 

Da. Malea. — Dj flaLí ! Vaya que viene usted hoy muy poco fino. 

Dn. Eduar-lo. — Pero, hija, no puede usted Xsxi^x flato ? 

Da. Malea. — No, señor ; no puedo tener flato, A mi edad, con mi sensibi- 
lidad, y en las circunstancias terribles en que me hallo, no se tiene nunca 
flato ; y si una tiembla es de inquietud, de zozobra, de miedo. Ay, Eduardo, 
está usted demasiado tranquilo ! 

En uno de los sonetos del Conde de Vülamediana 
está el término Jlafo empleado en el sentido latino de 
viento ó soplo : 

Cuyo flato mortal Eolo inficiona 
Cuando sus espeluncas desencierra. 

Freund cita ejemplos de Virgilio, Ovidio, Valerio 
Flaco y Stacio, en que se comprueba que lo usaban 
también en la significación de orgiiUo, prcsuncióji, dan- 
do asi la idea de inflación. En castellano da asimismo 
la idea de inflamiento, bien que material, en la si- 
guiente lección, donde no se trata de viento ni de 
gases, sino de humores : 

I^ enfermedad que le ha dad»» 
Señora, á vueseñoría. 
Son flatos^ y hipocondría ; 
Siento el pulmón opilado^ 
Y para desarraigar 
\.M& flemas vitreas que tiene 
Con el quilo, le conviene 
(Por que mejor pueda obrar 
Naturaleza) que tome 
Unos alqitermes que den 
Al hépate y al cspUn 
Ijsl sustancia que el mal come. 
Tirso de Molina.— />>í>/; Gi/ de ¿as Caltas Verdes. Acto Prim, Escena II. 

Nada dicen los diccionarios acerca de estos usos. 
El mismo verbo inflar se forma de in y fiare, so- 
plar. 



SUSTANTIVOS Y ADJETIVOS 233 

410. Saludes en el sentido de 7neviorias ni si- 
quiera consta en el Diccionario. No se usa en Cara- 
cas, pero sí en otros puntos de la República, espe- 
cialmente en Maracaibo, donde es del todo corriente. 
He aquí á Maracaibo más conservadora que España 
y tanto como Bogotá. 

Mas digo : ¿ Por qué tanto 
Te añiges ? Fía en Dios alma mía. 
Que con debido canto 
Vo cantaré a!^ún día 
Las sus stj/ui/i's y la mi alejaría. 

Fray Luis de León. — Salmo Xí.í. 
Envió sus sahtdc's al sancto ermitanno, 
Commo a buen amigo, a cuem padre fon tan (í. 

líerceo. —Milap'os. 573-. 
AI fiscal y á Acostay retor mis ^ilttdt's. 

Sania Teresa.- C'irta. C. 

Cuervo, que apunta el uso en Bogotá, trae esta 
lección del Poema del Cid: 

Dios commo fue alegre todo aquel fonssado ! 
Que Minaya Albar Fanez assi era legado, 
Diciendo-Íes saludes de primos e de hermanos. 

4f I. Sabana, aunque por su etimología se pro- 
nuncie y escriba hoy sábana, fué en lo antiguo saba?ia, 
como pronunciamos y escribimos los hispano-america- 
nos al designar cualquier llanura de cierta extensión ; 
y además de tener el sentido de pieza de lienzo de 
hilo ó de algodón con que se cubre la cama, tuvo el 
general de lienzo y el de cortina, por donde nada tie- 
ne de extraño que los conquistadores le diesen el de 
cortinal, ó pedazo de tierra llano y como preparado 
para sembrar. Así, están en un error los que le dan 
á sabana esta ó aquella etimología indígena. Pongo 
ejemplos de su antigua pronunciación: 



234 CAPITULO IV 

Eran bien enluziadas e firmes las paredes, 
No le fazien mengua sananas nen tapedes, 
El techo era pintado á laSos e a redes, 
Todo doro fino, como en Dios creedes. 

Segura de Astorga. — Libro de Alcxaudre. igjg,^ 

Por no perder la costumbre que tenían de andar con los rostros atapaclos 
por las calles, dejarían las almalafas y sabanas^ y se pondrían mantas y som- 
breros. — Mármol. Rebelión de los Moriscos de Granada. Lib. 12^ Cap. J'I. 

Además de lo dicho, Lope de Vega lo empleó 
por llanura: 

Ya por el prado ó la zalmna verde 
Marchando viene el escuadrón formado. 

412. No es espajitosa el adjetivo aplicado por los 
escritores castellanos á la casa en que se supone se 
ven fantasmas, muertos y otras cosas maravillosas. Ellos 
decían casa asombrada : 

Y sucede así, que como las casas que son por esta causa asombradas, 
después de haberlas conjarado, al fin los que las viven las dejan. — Fray Luís 
<le I^ón. /,« Perfecta Casada. ^ XVI. 

Así se lee en otros autores castellanos ; pero val- 
ga la verdad, como espa^itosa significa que causa es- 
panto, maravillosa, asombrosa, pasmosa, nuestra frase 
casa espantosa, es correcta y no hay por qué censurarla. 

413. Cuando de la mujer mala, desaseada y des- 
preciable dice el pueblo que *'es un cstropicio\ y la 
gente culta que **es un estropajo^ no se hace más 
que dar á estas voces una acepción que los antiguos 
dieron á estropiezo \ 

No debe (la mujer mala) ser llamada ni la gracia ni la luz ni el placer 
de su casa, sino el trasto della y el estropiezo^ ó por darle su nombre verdade- 
ro el trasgo y la estantigua que á todos los turba y asombra. — Fray Luis de l^«.'>n. 
— Jm Perfecta Casada, i; X\'I, 

414. En la escuela nos han enseñado á todos á 
decir la sirviente^ la pariente, dándoles á estos nombres 



SUSTANTIVOS V ADJETIVOS 235 

una sola terminacíóa. Asi n'zaba la gramática de 1 )ün 
Juan Vicente (González, y así otras. Salva incluytí á 
sirviente entre las voces de terminación invariable. In- 
dudablemente que así dijeron algunos autores rcímilga- 
dos, pero no hay por qué (juitar á estos vocablos su 
terminación femenina, la cual tiene dcísde los princi|)i(^s 
del idioma : 

Podrían cíisar cí)n cualquiera mujer, tanili'cn con la puyitiitn como en» 
.'.lalqiiiera otra. — Kl Rey Don Sancho. -Cti<íi\ios t* D-\ufH'Hics. dip.LXW.) - 

Una sirvinita que él tenía prometióle (juo si se levantase c liciese su oiij-e- 
i », que ella trataría que hobiese efecto lo que él codicialm.- /•./ I.Uno </'« U:< 
Enxempbu CCCXXIX. ' 

Gallego, Hartzenbusch, Mesonero Romanos, y los 
noveladores españoles hasta Alarcón, Valera, Pereda, 
Pérez Galdós, Navarro Villoslada, y otros más, escriben 
sinnenta y pa^naita en el género femenino, y la Real 
Academia P^spañola ló autoriza. 

415. V\ vulgo y aun algunos que á él no per- 
tenecen, dicen jcrinoonza en vez de jcrioonza, del 
francés jai'gon. Afirmo que no es corrupción vene- 
zolana ni de ningún otro país de América, porque 
en el lazarillo de Tormes, de Hurtado de Mendoza, 
Trat, PfíJH.l leo : "Comtinzamos nuestro camino, y 
en muy pocos días me mostró jeringonza, y como 
me viese de buen ingenio, holgábase mucho/' 

Y lo mismo en el chistoso Ouevedo: 

(/on notables «garambainas 
Se subieron en sus )>erros, 
V en ,;'i7///;'V'//:/í de vi<las 
Salieron hablando recio. 

üescuido de los autores ó de los editores, 
comprueban estos ejemplos que tal forma ha vcMiido 



236 CAPÍTULO IV 

de allende el mar. Dígase jerigonza que es la voz 
propia y usada por la mayoría de los maestros en 
el manejo del idioma: 

Habla t.\\L2Á^ j<rn^ouza oscura, 

V en gálica sintaxis mezcla voces 
De añeja y desusada catadura. 

Moratfn (1). I^andro-. LetctiUt PotUica, 

El español, al contrario, 
No olvida \?LJerii^onza 

V aun discurre que c<jn ella 
Ilustra su lengua proj/ia. 

1 fiarle. Los dos J.ojos y la Coiorra. 
Allá en tiempos de entonces. 

V en tierras muy remotas, 
Cuando hablaban los brutos 
Su cierta gerigon/a. . . . 

Triarle. A7 IHifaníe y otros Ammal,"i. 

Antiguamente se dijo girgouz y girgonza : 

Este ,;7;;;'^íV/: que traen jxir las tierras e jwr las calles. — Segura tle Astorga. 
JJhro de Ah'vnndn: 1 350. 

La forma girgoiiz ha servido para fijar la eti- 
mología del vocablo,, det francés antiguo jiargon. 

416. Los escritores afrancesados, especialmente 
algunos periodistas, nos tienen ahitos con tanto ¿es- 
timonio de condolencia ; reciba nuestra condolencia : 
les presentamos nuestra condolencia , de tal modo, que 
es de condolerse de los doloridos, más que por la 
pérdida cjue sufren, por el regalo que les presen- 
tan. Kl tal vocablo condolencia, es el condoléancc 
deíl francés. qu(; el castellano no tiene ni necesita 
para maldita la cosa. Condolerse, en nuestra idioma, 
es verbo reflejo que vale compadecerse 6 lastim^irsc 
de lo que otro padece ; y así, bonito sería aceptar 
el fc*o término para enviar á los demás ó presen- 



SUSTANTIVOS V ADJETIVOS 237 

¿arles, como dicen ellos, nuestra covipasión ! Es cosa 
de desear verlos con la soga al cuello. Dí- 
gase pésame, ó exprésese de cualquier otro modo 
la pena ó aflicción que se sienta, que el castellano 
es demasiado rico para hurtar vocablos de la laya. 
Si en Barcelona de España, y en otras naciones 
donde se habla el castellano, continúan usando el 
galicismo, que les haga buen provecho. 

En un plácfnw inocente 
V en un pt^same ignorante 
Donde hasta el mismo semblante 
Es el primero que miente. 
Hurtado de Mendo/a. El ^fan'io huie Mujer. Jorn. Priin. Ksi. //. 

Por otra parte, los que alegan que condolencia 
se forma de la preposición con y el sustantivo do- 
lencia, incurren en otra barbaridad, porque en cas- 
tellano dolencia se refiere al dolor físico y no al 
moral. Nada, sino que es un despropósito por 
cualquier lado que se le examine. 

417. Nuestro ////rtr^/;w/ no es más que el au- 
mentativo de pillastre, el cual no es sólo para 
nosotros el picaro falto de educación y modales, 
ni el hombre únicamente sagaz y astuto, sino más 
bien el picaro muy despreciable y el ladrón ratero. 
Confórmase esta significación con la castellana antigua 
de pillarte ó pyllarte, corta-bolsas, ratero. 

Mas (jue un rudo pillarte. 

Alvare/. do Villasandino. 

Consyntí) pt)r j^en que vuestros pyí/aries 
Me frcguen los dientes con tres cat;ajones. 

Juan Alfonso de Haena. 

La Academia no ha dado la etimología ; pero 



238 CAPÍTULO IV 

estos lugares y la significación del vocablo indican 
la latina pillarte, 

418. ]'crija llamamos la parte inferior del 
vientre que en el hombre y en la mujer se cubre 
de vello en cierta época de la vida, esto es, el pubes 
ó empeine y sus lugares vecinos, por lo cual la 
Real Academia Española definió el vocablo acertada- 
mente ''Región de las partes pudendas," de acuerdo 
con mi cédula presentada en 1883 i porque com- 
probé en ésta su significación castellana, conforme con 
la que conserva en Venezuela, y asimismo los errores 
de varios lexicógrafos. Ni la Real Academia, ni 
Barcia ni Domínguez tenían el vocablo verija: Fer- 
nández Cuesta y Serrano lo presentan como pro- 
vineialisvio de Ameriea, con la significación de "Re- 
gión de las partes genitales de los cuadrúpedos:" 
Pidal y Ochoa. en el Glosario del Caneionero de 
Baena le dan el sentido de raja ó hendidura ; y 
Cuervo la de i jar en su Lenguaje Bogotano, Erro- 
res todos. Pidal y Ochoa se basaban probablemente 
en los seguientes versos de Alfonso Alvarez de 
Villasandino (Dezir N9 144): 

Que yo vos Haré poner 
Atanquía en la verija 

Pero atanquía es un ungüento que se hace re- 
gulannente de cal viva, aceite y otras cosas, para 
arrancar el vello ; y éste nace en el empeine y sus 
vecindades, no en el ijar ni en las hendiduras. 
Tampoco se trataba de cuadrúpedos. Lo de provin- 
eialismo amerieano es otra aventurada afirmación, 
porque Villasandino floreció de 1340 á 1424, y el 
descubrimiento de América no se efectuó hasta oc- 



SUSTANTIVOS V ADJETIVOS 239 

tubre de 1492. La etimología de virilia, presentada 
por el señor Cuervo no parece aceptable, porque no 
es eso lo que se llama verija, y la semejanza del 
vocablo no es por si sola argumento lingüístico. Ve- 
rija, si no deriva de vedija, ya que en los idiomas 
es frecuente el cambio de d y r, puede proceder 
más bien de vera ó de veru, ya como campo llano y 
bajo sembrado ó poblado, ya como orilla ó cercado, 
así como vedija se formó de velhis, 

419. Manganzón es mote injurioso que signi- 
fica grandullón vago y entremetido. Parece corrup- 
ción de la voz anticuada niangamazo, manga de ma- 
zo. El 7nanganear afín de viajtganzm, es en caste- 
llano corriente mangonear, según puede verse en el 
Diccionario de la Academia, duodécima edición. 

420. VI papelón its propiamente la meladura ya 
cuajada en una horma cónica, y se diferencia del 
azúcar en que no se le ha extraído la melaza. Su color, 
más ó menos amarillo, varia según la calidad de la 
caña y de la elaboración. Llamósele papelÓ7i porque 
en los principios servía de molde un cucurucho de 
papel, pegado con engrudo. El nombre, y la acep- 
ción son castellanos, pues en una pieza dramática 
antigua he leído que los estudiantes de Salamanca 
llamaban papelón un cucurucho de papel que servía 
de molde para hacer cierta confitura. Su equivalen- 
cia de eueurucho se ve en esta lección de Saavedra : 

Con mucha risa aplicaba ios libros de materias amorosas para hacer cartones 
á las (lamas y capillos á las ruecas, devanadores, papelones de grajea y anís, y tam- 
bién para envolver las ciruelas de Genova. Rípública IJ/t'raria. 

421. En algunas gramáticas nuestras he leído 
que alférez hace el plural alférez ó alféj^eees, ¿Por qué ? 



240 CAPITULO IV 

El plural de alférez es alféreces, por regla gramatical, 
y tal plural no es nuevo. En la Gr antartica Castella- 
na del Maestro Nebrija, Parte Segunda, Libro segiin- 
do en qíce trata de la prosodia é sílaba (año de 1492), 
se lee ya : *'En ¿' tienen el acento agudo en la última 
sílaba, como rapaz y xerez, perdiz, -badajoz, andaluz. 
Sácanse algunos que lo tienen en la penúltima, como 
alférez, cáliz, vicfidez, diaz, martinez, fernandez, gatneZy 
calez, tíuiez. Y destos los que tienen plural retienen 
el acento en la mesma sílaba é assi dezimos alfei'-ezes, 
cálices!' Es este un testimonio irrecusable. 

. El de tal ó cual poeta hostigado por la medida del 
verso, y que usaba de la licencia de sincopar, no vale 
en tales casos. Esta licencia la apunta Juan de la Enci- 
na en su Arte de poesía Castellana (14^6): '* Tiene 
el poeta y trobador licencia para acortar y sincopar 
qualquier parte ó dicion.'' Y esto de las licencias se 
extendía hasta *' corromper y extender el vocablo assi 
como el mesmo Juan de mena en otra que dixo Cadifio 
por Cadmo, y lagos metroes por nicotides!' En la edi- 
ción del Quijote hecha por la Real Academia Espa- 
ñola, Scg. Part, Cap. XXIV se encuentra este 
pasaje : 

Eso tieee el servir á los buenos, que del tinelo suelen salir á ser Alprt^z 
ó capitanes. 

Para mí este es un yerro, ó del copista ó del 
impresor; que siguieron luego la edición hecha en 
París ( 1 81 4) por Bossange y Masson, y la de la 
Biblioteca de Rivadeneyra (1849). La edición hecha 
por Clemencín en Madrid el año de 1836 (Imprenta 
de Aguado) ; y la excelente de Gaspar y Roig (Ma- 
drid 1865), dicen alféreces en el pasaje transcrito; y 
así debe ser: 



SUSTANTIVOS V ADJETIVOS 24 1 

Los alféreces, advirtiéndo el desorden de los soldados, y que no habían 
sido parte para detenerlos la eficaz persuación y grande resistencia de los capi- 
tanes, resolvieron hacer lo mismo. — Pérez de Hita. Guerras Civiles de Granada. 
Parí. //. Cap. XX.) — Daremos noticia de los caballeros capitanes y affi^reies 
que murieron y salieron heridos. — Pérez de Hita. G. C. de G. Pari. II. 
Cap. XXII.) — Sin esperar al Capitán caminan delante de las banderas, dando 
prisa á los a/f^ret es .—(ZoXomvi, Historias. Lily. II. 

422. No son pocas las voces provinciales de 
España que han llegado á ser de uso común en Vene- 
zuela, unas en todo el país, y las otras en determinadas 
regiones de él. Bastantes se encontrarán en este libro; 
mas debemos indicar aquí algunos aragonesismos. En 
aragonesismo incurrimos cuando usamos de adusto, 
(que vale ardiente, rígido, austero, melancólico), en el 
sentido de tieso, inflexible, terco^ Aragonesismo es 
banda, ^ox faja ó ceñidor; Capítulo por Cabildo; caza- 
moscas, ^or pájaro moscÓ7i, y vioscarcta; condenado, por 
mañero ó sagaz, violc7tto, maligno; desfachatadamente, por 
descaradamente; espeso, por pesado, ifnpertitiente, molesto; 
fandafigo, por desorden, pendencia, confusión; hiladillo ó 
hiladilla, por cinta de algodón; jetazo, por mojicón; 
leñazo, por garrotazo; lloradera, por llanto copioso: 
mandria, por haragán, egoísta; mata de pelo, por cren- 
cha; 7nedianero (mediador^ el que media), por mediero, 
el que trabaja en una finca á medias con el dueño ; 
moledera, por importunidad; mostacilla, por abalorio me- 
nudo para bordar, y figuradamente, por dinero necesario 
para alguna cosa ; muermo, por hombre pesado é impor- 
ttaw; pasamanos, por pasamano; pelele, por pobrete, 
falto de inteligencia y de fortuna ; peneque, por ebrio; 
perolón, ^or perol gra7tde; picaporte, por el llavín conque 
se abre una puerta exterior ; puntilloso, por puntoso ó 
puntuoso; rastro, por matadero; de refilón, por de pasa- 
ib 



242 CAPITULO IV 

da; respingo, por reprensión: restregvn, por estregóii; 
revés, por bofetón ó sornavirón; revoltina (y dicen tam- 
bién bárbaramente revoltijo), por revoltillo; seno por 
pecho; tocata, por sonata; tonttm por 7nuy tonto; trin- 
quis, (del alemán trinkcn, beber), por trago; y éstos, 
amén de los que están ya en el Diccionario acadé- 
mico, como excusado, por secreta, letrinay retrete, común; 
habilidoso, (que es también de Andalucía), por el que 
tiene habilidades; marrano, por cerdo; pandereta, por 
panderete; morrocotítdo, por grande ó de mucha impor- 
tancia; y algunos más. A pedrada, tan usado entre 
nosotros, aun en acepciones de pedrea, se le tiene 
también por aragonesismo, pero es ya muy antiguo en 
el léxico, muy antiguo en el refrán **como pedrada en ojo 
de boticario," y muy antiguo en autores castellanos. 

Bien será bástanle para flefendernie de alguna pedrada. — Cervantes. Qui- 
jot<\ Par/. Pritn, Cap. XXII.^ — Se fueron huyendo, así de la escopeta de 
I'asamnnte, como de las n\\\c\iix^ pedradas que los ya sueltos galeotes les lira- 
han.— Cervantes. Quijoti-. Parí. Prini. Cap. XXII. 

423. Sucucho, que vale lo mismo que vivienda 
estrecha, rincón ó covacha, es galleguismo. Encuén- 
trase este vocablo en el Diccionario Gallego de Cuveiro, 
impreso en Barcelona de España el año de 1876. 
Tampoco es venezolanismo ni americanismo el tér- 
mino entendidura (modo de entender las cosas, inte- 
ligencia ó sentido que se da á lo que se dice ó escribe, 
acepción en la cual se dijo antiguamente oitejidi^niejito). 
No está cnteiididura en ningún diccionario ; paráceme 
algo distinto de entendederas, y castellano es, valga 
la siguiente lección : . 

¿Qué t'nít'ndiditras, Muñoz, 
Son esas, ni qué misterio 
Puede haber? 
Moratín. (L.) A/ Vityo y /a Xhla. Acl. .SV*,-. /;jr. Prim. 



SUSTANTIVOS V ADJICTIVOS 243. 

424. Un escritor venezolano dado á la lexico- 
grafía, y que ha publicado una extensa obra en que 
hay cosas muy curiosas, censura que se escriba y pro- 
nuncie Diez y no Diez el apellido castellano Diez. 
Es este uno de tantos errores de tan loborioso escritor. 
Diez, deriva de Diego, como Diaz de Díooo. Ello es 
incontestable. Uno y otro apellido los tengo en mi 
familia materna, los Diez Navarro y los Díaz Grana- 
dos. Pero el apellido Diez, el de la familia de mi 
amigo y condiscípulo el I)r. I). Manuel Antonio Diez, 
tiene otro origen. Remonta á la guerra de Granada, 
en que habiendo cierto caballero presentado al rey diez 
cabezas de 7?ioros muertos en combate por su mano, el 
rey le dijo : *' desde hoy te llamarás Diez, Diez cabezas 
de moros.'' Estos son los Diez de la rama de Santo 
Domingo y Venezuela. Por modo semejante erró D. 
Juan Vicente González cuando publicó del apellido 
Ala}7io que no era tal, sino Sá/avio. Álamo es, y lo dio 
el rey en la guerra de Granada á un caballero que, con 
riesgo de la vida, pasaba de un castillo á la copa de un 
álamo, desde donde, con fruto para las operaciones, 
observaba los movimientos de los moros. Así el de 
Talmayo, hoy Taviayo, porque habiendo ordenado el 
rey á un caballero la toma de un pueblo para el mes de 
maj^o, contestóle éste : "á tal mayo lo tendrá el rey ;"^ 
lo cual cumplió. 

425. Lo que sucede con el origen de los apelli- 
dos Diez y Diez, acontece con otros. Hay Blancos 
en Venezuela que traen su apellido del inglés IVhite 
(blanco) ; y Blancos que lo traen del latín Plancus 
(pata ancha como la del águila), y tienen por estirpe 
á Lucio Manutio Plancus. Hay /?mri" del latín riviis. 



244 CAlTrULO IV 

rivas \ la Riba, del latín ripa ; y Ribas (el General 
José Félix Ribas), del bretón Raibs, familia que pasó 
de Bretaña á Andalucía, Canarias y Venezuela. Hay 
en España Vaqueros^ de Vaca ; y Bacas y Baqitcros, 
de Baya, de los que tenemos en Venezuela. A las 
veces varía la forma del apellido por la influencia de 
los dialectos ; y á las veces como consecuencia de 
disgustos graves entre ramas de la familia, como ha 
sucedido con algunos en Venezuela, ya por cuestión 
de intereses, ya por divergencia de opiniones políticas, 
como en ciertos casos aconteció en la guerra de Inde- 
pendencia. 

426. En materia de apellidos lo mejor es-^no 
meneallo. al menos cuando no se está enterado de las 
circunstancias expresadas, ó de la etimología é historia 
del vocablo. Vese de resalte la importancia de esto 
en el caso del apellido Mijai^es, El lexicógrafo indi- 
cado en el número anterior, al observar que hay ramas 
que escriben Millares sienta que ''Miyares es una va- 
riante del apellido Mijares, y no un derivado ó plural 
de millar, por loque se escribe conjj', y no con //.*' 
Acierta en lo de la afinidad de los dos apellidos, pero 
yerra en el origen de la variante. Millares es el ape- 
llido más antiguo (plantíos de millo, voz anticuada); y 
MijareSy se asimila á la forma posterior viijoy y signi- 
fica plantíos de mijo. No importa que en unas pro- 
vincias se escriba el apellido con //, en otras con j, y en 
otras con y. La etimología es el latín milium, milii^ 
y el cambio de / por //ppr jj' y por y no es raro. Mujer, 
se escribió también imdlicr, mtilher y mtiycr, porque 
el sonido de estas letras era semejante, como lo he 
indicado en el Capítulo referente á la ortología. Lo 



Sl'STANTIVOS V ADJETIVOS 245 

mismo acontece con los apellidos CaÁ^allo, Carvayo y 
Car avallo (que escriben también Car bailo y Cai^a- 
ballo): Carvajal, Ca^'vallar, Carava] al y Caii^allcdo, 
todos afines ; y lo mismo con muchos otros, aun de 
otra forma, como Suárcz y Juárez, por haberse escrito 
Xuárez, La influencia de los diversos dialectos provin- 
ciales, la mas poderosa en esta materia, ha hecho que 
de Ber^niDid hayan salido Hermudo y V^eremundo, y 
derivádose las formas apelativas Bermúdez, V'ermuiz. 
Bremond, Bremon, Bermuy, Permuy, y muchas más, 
escritas ya con ¿, ya con z'.. ora con p, letras de soni- 
do semejante ; que de Dcla, se forme Blas, y se deri- 
ven las formas apelativas Vélez, Veliz, Yelasco, V'elás- 
quez, V'ásquez. Blasco, Blásquez, Gásquez, y otras ; 
que de Val de Izcar, saldan \'aldizcar, Valdezcaray. 
Valdezcaro, Valdizcaray, y Valdizcaro, formas todas afi- 
nes, como consta en la respectiva j^enealogí a, donde se 
escribe el apellido indistintamente ; que de Aloyto, sa- 
liesen las formas Alonso, Alfonso. Analso, Alfonsín, 
Alfonsi. La influencia andaluza ha hecho que ramas 
deja familia de Yepes, firmen con z: Yépez ; y que 
otras de la de Llainosas, escriban Llamozas; la gallega 
que Calderím haga Caldc^^ó ; la castellana que Jacob 
haga Jáconic; Evrcux, Abreu ; y Calcaono, Gaicano; 
la vascuence que Borbcm haga Obrcgím, ¿Quién lo- 
graría hoy que y::V/¿¿^'67V7¿r, Ecliavarría, Cliavarria, Echc- 
verry, y otros más derivados del vasco Etchcbcrry se es- 
cribiesen con b, y no con v, letra que el vascuence no tie- 
ne ? Nadie. Siendo, como se deduce de tales ejemplos, 
tantas y á las veces tan profundas las alteraciones ortográ- 
ficas de los apellidos, y obedeciendo ellas generalmente á 
motivos justificados, aun tratándose de una misma fa- 



246 ('Al»ÍTULO IV 

miHa, juzgo ."venturado censurarlas, sobre todo si no se 
está enterado de la causa que las origina. 

427. Se ha discutido mucho en Venezuela cómo 
deben emplearse los apellidos, y si tienen ó no plural. 
Los apelativos se acompañan á las veces del artículo 
definido ó del indefinido ; v. g. : ''El Montalvá7i no le 
tienes;" ''La íx¿?;/<s:íf/¿'5' es gran mujer í" ''Un Ricaiirte 
no es capaz de eso ;" y del artículo neutro, si se alude 
ala calidad ó auna cualidad; por ejemplo: **Por lo 
Saavcdra desciende del Rey suevo Miro ;" *'Por lo 
Alanrique es tan soberbio." Cuanto al plural, lo tienen 
indudablemente, conforme á las reglas gramaticales, ya 
se les considere como sustantivos, ya como adjetivos. 
Carecen de plural los terminados en z ó en s, cuando 
llevan el acento en la penúltima ó en la antepenúltima 
sílaba ; los primeros porque la z, equivale en ellos á la 
preposición de antepuesta, é indica su condición de pa- 
tronímicos ; y los segundos porque se consideran como 
plurales, y en realidad lo son muchos. Así, son invaria- 
bles Díaz, Diez, Gómez, Pácz, Peláez, Báez, etc., y 
Ayos, Ribas, Rivas, Montes, Robles, Casas, etc. Por el 
contrario. Diez, Montes, y los demás acentuados en la 
última sílaba, tienen plural, y debe dárseles. Cuando el 
apellido es compuesto de dos palabras, como Sotoma- 
yor, Monteinayor, Fuemnayor^ etc., no se atiende á su 
composición, se le toma como un simple adjetivo, y se 
dice los Sotoviayoi'cs, los Monteniayores, etc., y no los 
Sotosmayores ni los Sotosviayor, que ya estos no serían 
el plural del apellido Sotornayor; así como se dice 
'*España tiene varias Villaf raneas'' y no Vill as/raneas ^ 
lo que ya significaría otra cosa ; ni tampoco Villas- 
franca, que sería un despropósito por la falta de con- 



^ 



SUSTANTIVOS Y ADJETIVOS 247 

cordancía. Digo esto porque observo que Pérez de 
Hita (Guerras Civiles de Granada, Páf^. 580), en una 
de tantas listas de apellidos, todos en plural, no se 
atrevió á darle este número al apellido Sotomayor como 
si le pareciese cjue faltaba á la concordancia, por no 
fijarse en que era él puramente una sola palabra, un ape- 
llido. Todos los demás apellidos castellanos forman 
el plural conforme á las reglas generales : Biyarano, 
Fovibona, Tejera, Pimentcl, Tova^, Toro, etc., hacen 
Bejaranos, Fombonas, Tejeras, Pinienteles, Tobares, To- 
ros, etc. Respecto de la confusión en el plural del 
apellido Reyes con el apellido Rey, no veo yo el reme- 
medio en la acentuación de uno de los dos, como pro- 
pone el señor Cuervo : primero por la dificultad de 
que la generalidad entienda y conserve la significación 
del acento ; y segundo porque éste no tiene vida en la 
conversación, que es en la que más se necesita de la 
distinción. Todas las lenguas tienen tropiezos semejan- 
tes, ello es indudable ; y lo que procede en éste es 
agregar el apellido materno para distinguir las casas 
ó familias, y eso hacemos en Caracas : los Reyes Piñal 
y los Reyes Medero; de R^yes los primeros, y los segun- 
dos de Rey. Lo mismo acontece con los apellidos 
Riva y Rivas, Toi^re y Torres, y algunos más. He 
aquí el uso de los autores castellanos, fundado en las 
reglas gramaticales : 

El linaje, prosapia y alcurnia querríamos salxir, replicó Vivaldo. A la cual 
respondió Don Quijote: no es de los antitjuos Curdos, Goyos y Cipioncs roma- 
nos \ ni de los modernos Colonas y Ursinos : ni de Ins Monnuíns y Kcnii- 
sents de Cataluña; ni menos de los Rtlhllus y l'illcnoi'as de Valencia, Paln- 
foxes, Xitzas, Koiahcrtis, Corel /as. Lunas, .1 /a ibones, i'ir,as, /'or-.s y (í arreas 
de Aragón ; Cenias, Manriques, Aítm/oias y C^nznianes de Castilla ; ^lA/it as- 
iros. Pallas y Mtncscs de Portugal; j ero es de los del Tobr'so de la Man- 
cha. — Cervantes. Quijote. Parí, J^ini. Ca/>. XIII. 



248 CAPÍTULO IV 

En casa de los joyeros, 
Entre medias y listones. 
Más los quiero Galaotus, 
Que en San Dipnís Olhcros. 

Quevedo. letrilla Satírica. J22, 

Fueron Fajardos, caballeros de claro linaje, Albornoces, Aya ¡as, Giles, Ca- 
leros, Carrillos, Clavillos, Guzvianes, Riqítelmes, Avellanedas, Vi lia señores^ Co- 
mences, Ralones, Pereas, Foníes, Avalas, Valcárceles, etc. etc. — Pérez de Hita. 
Guaras Civiles de Granada. Paj't. I, Cap. XJV.) Desta conversación dicen 
qiie nació Mudarra González, principio y fundador del linaje nobilísimo en Es- 
paila de los Manriques. — Mariana. Ifist. de España. Libro Octavo. Cap, /X.) 
El bando de los Benavides, que parecía favorecer la Comunidad, echó fuera 
al de los Qarvajales. — Mejía. Comunidades de Castilla. Cap. VIIÍ.) I.os mis- 
mos que después, contra la ingratitud de los Paleólo^^os, en corlo número os 
dilatasteis á dar leyes segunda vez á Aleñas. Meló. Guerra de Cata/ufia. 
Libro Tercero. 

Se ven Silvas y Caros y Bacanes, 

y Borjas, y Girones, 

I^iiueuteles, Quiñones, 

y Osarios, y Pachecos y Guznianes. 

El Duque de Rivas. A los Marqueses de Saftta Cruz. 

Sobran ejemplos, pero nunca está demás repetir 
las cosas á los que no quieren oír. 

428. Una de las cosas en que más claramente 
se ve cómo ha conservado el pueblo venezolano con 
mayor pureza que otros de América el lenguaje de 
los conquistadores, es en los nombres aplicados á las 
capas de los caballos, que con ser éstas tan varias, 
en poco se diferencian aquéllos en algunos casos, y 
aun es probable que esta diferencia provenga en 
ocasiones de provincialismos españoles, que no cons- 
tan en el Diccionario de la Lengua, como no consta, 
entre otros, el adjetivo inoro, de uso general en Es- 
paña y en América. Moro, aplicado á la piel del ca- 
ballo, no tiene relación ninguna con el latin mamaus 
(provenzal vior) francés vianrc y inore, habitante de la 



SUSTANTIVOS V ADJKTIVOS 249 

Mauritania, sino que procede del latín inorns, color 
bruno, color obscuro que tira á negro, de donde de- 
cimos también trigo rrwro ( i ), trigo moreno, hierba 
inora, moral, morera, morado, moraeho, etc. Fin la 
lengua de oc se decía mourí^, y boitre, bruno, color 
de café ; y maourél, tirando á bruno, lo que hoy se 
dice en francés morcan. El castellano moro no pro- 
cede del francés 7uorca7i, Este término lo aplican los 
franceses al caballo enteramente negro con viso rojizo 
ó castaño, caballo que decimos en castellano morci- 
llo, del bajo latín maiiriccllns, diminutivo de vianriis, 
morisco, sin duda por semejanza en el color con el 
africano negro. (2) En España y en Venezuela lla- 
mamos caballo moro al blanco azulado con manchas 
brunas. Cuando D. Leandro de Moratín dice en El 
si de las Aliñas, A el, III, Esc. VII '* Mira, y haz que 
ensillen inmediatamente al moro,'' se refiere induda- 
blemente al color del animal, y no al origen de éste, 
por más que el Sr. Cuervo no atine con la signifi- 
cación, porque cuando lo último acontece no se di- 
ce '* caballo mord\ sino caballo africano, ó caballo 
inorisco, como apunta Sobrino en su Diccionario im- 
preso en Bruselas el año de 1705. (Vocablo caballo^. 
De otro modo, el que oyese (si en la caballeriza no 
existiese bestia de color moro), quedaría en mayor 
perplejidad que la del Sr. Cuervo. No comprendo 
cómo la Academia Española ha olvidado poner en el 



[i] A'.inque la Academia crej ([ue el trii;o ///íw se llama así por ser origi- 
nario de África. 

(2) Ksta etimología de la Real Academia E.s])anola es la aceptable. La 
de Monlau, quien la deriva de mus, nntns, ratón, es una etimología bastante 
alegre de cascos, y la de Barcia (de morcilla) no es más que una suposición 
por la semejanza de los vocablos. 



250 CAPITULO IV 

Diccionario el adjetivo vtoro de que trato, cuando su 
uso es tan común en España y en América. Mor- 
cillo es puramente español : 

Ei cual era tan viejo, que siendo de colcr vior cilio se había vueito lodo 
blanco. — Mármol Carvajal. Historia di' la Keluliihi y Casii¿;o ds los moriscos tic I 
Reino de Granada. 

Al morcillo lo llaman en Venezuela zaino negro 
y negro granate. El zaino es en España y en Ve- 
nezuela el castaño oscuro sin otra marca ó color, y 
se le llama también castaño oscuro en entrambas partes. 

En un caballo andaluz, 
De la generosa raza 
Que al sacro Guadalquivir 
Le suele pastar la grama : 
Castaño oscuro^ fogoso, 
Cabos negros, gruesas ancas, 
Ancho ])echo, recios bra/os.... 

Komamvro Gral. Cclín de Kscarichc, ///. 

Tenemos gradaciones del zaino diferenciadas con 
los nombres de Argel y de giiacharaco. 

El castaño es el de color de castaña : 

En un revuelto pisador castaño. 
MoRATÍN. [D. Nicolás] J.as Xavts de Cortés destruidas. 

El tordo no es el mofo. como cree el Sr. Cuervo ; 
el tordo es en la Península y en Venezuela el de co- 
lor pardo claro ó blanco sucio con manchas negras. 
En Venezuela se le dice también rncio rodado. Y asi 
en España : 

Siguióle Enrique, de Campania Conde, 
En un rucio rodado corpulento. 
Lo]>e de Vega. La veu^^adora de las Mujeres. Aci. Tere, JCsc. VI, 
En un rucio rodado muy brioso. 

Moratín. Las Xaves de Cortés. 



SUSTANTIVOS Y ADJKTIVOS 25 I 

El tordillo es el que tiene las manchas muy pe- 
([ueñas. 

Fatiga los ¡jares á «11 íorJillo. 

El inlsnio Moratín. 

Nosotros no decimos toldillo, sino paraulato. por 
la paraulata. El llamado simplemente rucio es acjui 
como en España el blanquecino 6 canoso. El voca- 
])Io procede del latin rubidus. 

Descncíllcnine la ye<;iia 

Que del polro ntcio es madre. 

Hay además rucio blanco, rucio canelo y rucio 
dzuL El caballo blanco albino, de ojos de color vivo, 
liene el mismo nombre que en España, pero en al- 
;^üna5 partes de Venezuela le dicen catire (véase es- 
ta voz ), y en los llanos lo llaman marniohrw cuan- 
do tiene negros los ojos. Proviene esto de que cuan- 
do el a/bino tiene negros los ojos, la blancura de la 
i,apa es más viva y espesa y semejante al mármol. 
En otras partes de la República apellidan asimismo 
palomo al blanco de ojos negros. Como los espa- 
ñoles, decimos rucio mosqueado, de mosca nec^ra ó 
;uo:>ca colorada, del blanco ó rucio sembrado de pin- 
tas ; y negro de mosca blanca, del azabachado sem- 
brado de pintas blancas, que según Sobrino s(í de- 
cia arviiñado, y si las pintas sólo estaban en los ija- 
res y en el cuello, atabanado. 

Sobre un fuerte bridón az.ifHuh<ido 
De ¡iiosdj'i />/,iii(Hs salpicado el pech<j. 

Moral ín. /.<¡s AV/rt'f */<• ('('}■/('■- li, ^/ruitíti^. 

El caballo ó yegua que dicen en castellano pío 
\ pía, (del latín pica, urraca, llamada tambieín picaza. 



252 CAPITULO IV 

como indica Sobrino ), es el manchado como esta ave. 
y en Venezuela lo conocemos generalmente con ¿ 
nombre indígena de siragiio, ó rucio siraguo. Sol» 
en Caracas, Maracaibo y otras ciudades se le aplí 
can las voces pío y pía, ''Mercado en una rcmcnh- 
da pía, dice Moratin'* en el ya citado poema ti< 
"Las Naves de Cortés destruidas.'* Melado es aqu 
y en Kspaña el de color de miel. " 

Un corcel cabos negres y melado. — Moral ín. 

El viciado más oscuro lo llaman castaño san;^- 
de toro. El alazán ó alazano nuestro (del árabe al 
bazano) es el mismo de España, el de color acan^ 
lado, y como allá decimos alazán tostado, del m.i- 
oscuro: 

Sobre un potro aiozíUi lie treinta meses 



Kra iiltizán tostado corj>u!enlo. 

Moralíü. 

Kn una yei;ua aút-.una 

Parle sdIo, pur(jiie á solas 

Quiere L;<j/ar de sus ansias. 

J\omai¡ies </«.' A/wnumna. I 

Tenemos también alazán overo y alazán cotui: 
los más claros. El bayo (del bajo latín bains. del lan 
badiiis\ es el de color blanco amarillento con v'.-^ 
rojizo. 

Pacheco un i>ayo arremetiendo a]adc».--Moralm. 

Pero como el color rojizo ó bruno tiene tiiní' 
variedades, tenemos bajo amarillo, bayo ahuma^ 
bayo iiara7ijo, bayo blanco^ y bayo cabos m\' 
El oz'e7'o (del francés aíibcre (i), es aquí y allá ' 



(i) Véase el aj>énd¡ce. X" 2. 



SUSTANTIVOS V ADJKTIVOS 253 

caballo de color de albérchigo ó medio entre 
blanco y bayo, por lo que al blanco que tira á bayo 
ligeramente le dicen los llaneros zaino joverOy con 
j enteramente bárbara : 

En un iri'íro furioso 

Que al aire en su curso excede, 

Y en su pujanza y vigor 

l-n leve freno detiene. 

RomoHtts de Hnutl. XIV» 

Kste caballo tiene generalmente una mancha 
blanca en la frente. El cebruno es el mismo de 
España, el de color de ciervo 6 liebre ; lebruno sólo 
se dice del toro ó de la vaca. En la capa neora 
distinguimos el color negro pavón, que es el de viso 
azulado ; y en el amarillo, el amarillo rnbio y el 
amarillo melón, Pero no todo pasa como en Es- 
paña, porque nadie emplea el término peceño, que 
<ís el de color de la pez : 

Monta un f>t\t'ño, y lleva recamadas 
De a/.ul y nejjro las haUIetas de ante, 

que dice D. Nicolás Eernández de Moratín. 

Nadie dice tampoco rosillo, del caballo rojo claro 
(i); ni bellorio (y^Xxn mella rius) del parduzco entre- 
mezclado de pelos blancos ; ni sabino, del entre- 
pelado de blanco y castaño ; ni ruano, del caballo 
fino ó de regalo, sólo propio para ruar ó pasear 
por las calles. Al 7'osillo le llaman rosado, y le di- 
viden en rosado, rosado cano (sabino), rosado plateado 
y rosado carteado ; al bellorio ó piel de rata le dan 
el nombre de cisne [2] ; y llaman ruano, ' no al ca- 



(I) Koíilio, que se escribió ríU/7/í>. es lo mismo que rojiU^> ó njizo, y nada tiene 
rjuc fc-er con el color de rosa. 

[2] Lo mismo acontece en Colí)ml)ia con el vocahlo lisnc. Proiíahle es (|ue 
sea provincialismo de España. 



254 CAPITULO IV 

bailo de regalo, ni al rodado ó manchado, sino al 
de color amarillo claro con crin y cola blancas; y 
esta misma denominación la pardcularizan dividit-n 
dola en ruano, ruano blanco, ruano amarillo y man 
catirt\ según la gradación de la capa. 

Variados son asimismo los colores de los gallos, i;a 
Hiñas, toros y vacas ; pero no- se diferencian en lo prin- 
cipal las denominaciones venezolanas de las que se usan 
en España. Aunque el nombre de talisayo que se aplica 
á los gallos de pluma negra y amarilla, y admite di- 
versas gradaciones, lo presenta Salva como provin 
cialismo cubano, lo que no es cierto, pues de antiguo 
se usa igualmente en V^enezuela, acaso proceda de la IV 
nínsula, bien que no esté en ningún diccionario, pues 
no es vocablo indígena y parece formado como falipCiU . 
empleando á tali por la diferencia que determina en 
el sayo ó capa el un color incluido en el otro. 
¡abado, jabada no tiene contra sí sino la fuerza de 
jota dada por el pueblo á la //, pues el gran 
Ouevedo dice gallina habada, y asimismo Rojas en 
el acto IX de La Celestina. Giro es voz anticuada 
que significa hermoso, galán ; y pinto lo es también 
como participio irregular de pijitar. El Diccionario 
de Autoridades trae este ejemplo de El Tostado, so 
bre Euseb., cap. 51 : 

Los lagartos son pintos ó manchados. 

el cual se encuentra igualmente en Alonso de Ma 
drigal. Pecado sería extenderme más en lo rela- 
tivo á colores de animales. 

429. Órgano es un instrumento músico, y con- 
ducto es lo mismo que canal. Entrambos vocablos sir- 



SUSTANTIVOS V ADJETIVOS 255 

ven para significar figuradamente el medio de que nos 
valemos para comunicar una cosa ó dirigir un negocio; 
por lo que está bien dicho ''remito por órgano de 
U. ;" *'remito por conducto de Juan ;" pero es una 
barbaridad, que no ya un barbarismo, anteponer en 
esos casos el artículo ó el pronombre al sustantivo, 
y decir: * 'remito por sii conducto i' "remito por el 
órgano de Uy Es una diablura, pues es de supo- 
nerse que el individuo á quien se dirigen no tiene 
tal instrumento músico, ni tal canal por donde pue- 
da remitirse cosa ninguna. Esto no necesita de 
ejemplos. 

430. Tampoco requiere sino una breve indi- 
cación el sustantivo neológico irrespeto en el sentido 
de irrcvere^uia ó desacato, pues, como el atroz verbo 
zj^respetar, sólo ha sido empleado en Caracas por 
periodistas de cierta república hermana, y no ha ha- 
bido quien no lo haya visto con extrañeza y repulsión. 
Por el contrario, hay ciertos sustantivos y adjetivos 
que, unos por ser necesarios y los otros por ser 
de uso general en América, y algunos en la misma 
España, no son reprobables y pueden obtener pues- 
to en el léxico. De ellos son andhto, cojifianzudo, 
ct£^arreriay caricaturista, caudillaje, caudillejo, fusionis- 
ttt^ refrane7'o (colección de refranes), doinÍ7iguejo (ton- 
to ), mantequillera, orificación, jipijapa, dispar atero. 
Este último, cuyo sentido es el de disparatador, que 
es el vocablo castizo, no es necesario ; mas es de uso 
g-eneral y se ha formado como parlero, vocei^o, y 
otros semejantes. Andi7w es muy común: 

He allí el águila andina. 
El soberbio cóndor, rey del espacio. 

Vicente Coronado. A7 Cóndor. 



f 



y 



256 CAPÍTULO IV 

Y el pabellón de gualda, 
Carmín y azul que ondeando entre esplendores 
Cruzó la andina falda. 

Feo. G. Pardo. Pon^dnir de Améríca, 

Que términos como estos que he indicado se 
formen en el pueblo y acaben por imponerse, es co- 
sa natural en la evolución de las lenguas; pero es 
intolerable y digna de censura la pedantería de cier- 
tos escritores de estas repúblicas, los cuales, sin los 
conocimientos precisos, abogan por la adopción de vo- 
ces ó de acepciones impropias. Tal sucede con el 
vocablo flíictigena, que aquí y fuera de aquí han 
querido sea adoptado con la significación de el na- 
cido á bordo de tina nave, FUictigena es voz del ba- 
jo latín, con que se significa el nacido en el seno de 
las aguas, entre las ondas, Procede de Jluctus, onda, 
y S^S^^^^ nacer, engendrar. La trae, según Freund, 
el gramático Martianus Capella, y fué empleada por 
el poeta didáctico Avienus y el poeta cristiano Ara- 
tor. Tanto en latín como en castellano, es voz de la 
poesía y de la historia natural. Como sustantivo ó co- 
mo adjetivo no ha sido aplicado sino á Nereo, á Ve- 
nus, á los delfines, á las ondinas, á las nereidas y 
á los peces. Las voces castellanas con que los es- 
critores correctos han designado la persona nacida á 
bordo de una nave, sea cual fuere ella, son naonato, 
que consta en el Diccionario de la Lengua, y jiau- 
colonato y navigena, usados asimismo por notables 
tratadistas de derecho internacional. No barbarice- 
mos el idioma. 



CAPITULO V 

VERBOS 

431. El verbo es la parte más esencial del len- 
guaje, ó por decirlo mejor, el alma de la lengua. 

432. Nada tengo qué hacer en este capítulo con 
la división del verbb y otras cuestiones filosóficas que 
todavía discuten los gramáticos* 

433. No escribo un tratado : y por lo tanto sólo 
me ocuparán los usos del verbo en el país, las cuestio- 
nes que á ellos se refieran de algún modo, y las esta- 
blecidas por gramáticos venezolanos y que me parezcan 
dignas de alguna observación. 

434. Que yo sepa, fué Nebrija (i) el primero que 

sentó que el futuro castellano se forma '*por rodeo del 
infinitivo y del presente deste verbo c, as ( verbo haba') 
diziendo io aviaré, tú amarás, que vale tanto como 
io c de amar, tu has de amarT y el primero que advir- 
tió una forma semejante en el condicional v. g. : yo 
amaría, equivalente k yo había de amar. Sentó luego 
Raynouard (2) que para formar el futuro simple de las 
lenguas romances se colocó el presente del verbo avcr. 



(i) *»Gramática Castellana, jwr el Maestro Elio Antonio de Nebrija;" 
iwpresa en Salamanca, aíío de 1492. Reimpresa por el Cí)nde de la Vinaza. 

\2) *'Grammaire comparée des Langues de TEurope Latine dans leurs 
^^rís a vec la Langue des Trouhadours," P. 72. 

17 



258 CAPÍTULO V 

ya íntegro, ya por aféresis ; y que para el condicional 
presente, se agregó al presente del infinitivo de los 
verbos la desinencia del imperfecto del verbo avcr. 
Bruce Whyte considera tal afirmación como una hipóte- 
sis, y sienta que el hecho va mucho más lejos. Apo- 
yándose en el texto del juramento de Carlos el Calvo 
(año de 842), traducido al romance por Nizard, y en el 
de los Francos (Poesíes des Trotibadours^ v, 11), como 
en monumentos los más antiguos, observa que en ellos 
la formación del futuro es indecisa, porque si salvarai y 
priiidrai están conformes en la forma, iver y fazet, que 
se encuentran al mismo tiempo en tales documentos, 
se alejan de ella. Por otra parte, para Bruce Whyte el 
lenguaje era á la sazón ''una jerga, por lo que Carlo- 
magno pidió á Italia profesores que enseñasen la gra- 
mática y la retórica.** (i) El encontrarse al mismo tiempo 
distintas formas no era razón y motivo para rechazar 
el hecho. En los escritos castellanos anteriores al 
siglo XV se encuentran también las dos formas del 
futuro usadas indistintamente : v. g. : 

Que me lleve muy paso, é que me non lleve apriesa, é yo detaiennc-hé^ é 
nom llt'í^iiri* al león fasta que fase la hora de su yantar. — Mochafa. Cuüla f 
Dy}nna. 

Lo mismo ocurre en los Castigos, del Rey D. 
Sancho, y en otras obras de aquella época, como hoy 
mismo en Jovellanos y en otros hablistas. Lo que sí se 
deduce de todo esto es que tal formación no es un 
heeho histórico de ntcestra lengua, como sienta el ¡lustre 
Bello ; pero sí es un hecho filológico y lingüístico, como 
lo han comprobado celebridades científicas, filólogos y 

(i) Hisloire des I.angues romanes et de sa Literature des son origine jusqu'a 
le siéde XIV^. 



\ 



\ 



VERHOS 259 

lingüistas cuya autoridad es Incontestable. El caste- 
llano se formó, como he dicho ya, no por ajustada y 
racional derivación, sino por corrupción y evolución. 
Esta evolución indica un progreso al reemplazar por 
formas analíticas las sintéticas del latín. Eichhoff (i) 
reconoce que todos los verbos godos y la mitad de los 
verbos latinos han formado el futuro imperfecto con 
auxilio de los verbos haber y ser, al modo del precativo 
indiano activo. Dice la mitad de los verbos latinos, 
porque él se refiere á las flexiones arn, es, et; emus^ 
etis. ent; pues no admite que el futuro y el imperfecto 
latinos en bo y bam provengan de la unió;i del verbo/Zí? 
á la raiz, por no explicarse entonces el futuro y el 
imperfecto //'¿r;;; y fiebaiii, Eichhoff parece inclinado á 
creer que las flexiones del futuro latino ro, ris, rit; 
rinius, ritis, runt, han determinado las del francés rai^ 
ras, ra; rons, res, ront; y de consiguiente las del caste- 
llano re, ras, ra; remos, reís, ran; y las del italiano ro, 
rai, ra; remo rete, rabino. Sin embargo, F'ederico Diez 
(2) sienta que en tal asunto no existe sino la renovación 
de un procedimiento observado con frecuencia en la 
historia de las lenguas, y es el de que después de 
haberse convertido el verbo auxiliar en una simple pa- 
labra tormal, se aglutina poco á poco, al modo de un 
sufijo, con el infinitivo, y termina por formar con él un 
solo cuerpo que con el aspecto de un tiempo simple 
reemplaza al futuro latino, el cual tuvo en parte origen 
por un procedimiento ó construcción semejante. En 
opinión de Diez, el futuro castellano amaré se formó 



(1) Paralléle desLangaes Az l'Europa et de l'Inde, par K. G. Kichholí. iSjo. 

(2) Grammaire des Langues romanes, par Frédéric Diez. Traducida a! 
francas |^)or Augusto Brachet y Gastón París. 



26o CAPÍTULO V 

de amar-hc, amar-tc-he, como en parte se formó el 
latino amabo de aritafuio. La forma perifrástica amar-ke, 
he de amar, se tomó de la latina a7nare habeo, cambián- 
dose el sentido de yo tengo la intención de amar por la 
de yo tendré la intención de amar, en virtud natural del 
uso. La forma perifrástica fué también empleada por 
los latinos en otros tiempos verbales, como se eviden- 
cia en frases de Cicerón : habco perspectnm, habeo 
cognitum, etc. La observación de Eichhoff relativa al 
imperfecto fieham y al ímXmvo fiam, del verbo fio (llegar 
á ser, acontecer), originada por cierta pretensión de 
algunos lingüistas, se ha juzgado incontestable por la 
mayor parte de los críticos. Bopp (i) cree, con notable 
acuerdo, que el futuro latino en ¿^se explica por medio del 
auxiliar ser, de modo que bo está por fiiro, ftiso (anti- 
guamente fnsio); y que amabo y amabis, son sincopas 
de amabiiro y amaburis. Esto es indudablemente asi, 
una vez que la síncopa de los tiempos verbales era 
muy usada por los latinos. Sommer(2) nos presenta 
en su Gramática latina las reglas á que se hallaba 
sometida la síncopa de los tiempos. No son ellas de 
este lugar, pero baste saber para el caso que de for- 
mas como amavcram, implevcram, noveram, hacían 
amáram, implerayn 7wram, y aun los poetas hacían de 
la síncopa amaro (por ejemplo), de amavero, amassc, 
cambiando la r por doble s. Por esto ha habido quienes 
hayan dado por origen al futuro simple del castellano 
el futuro perfecto del latín, amaro (por amavero). Sea 



( i) Grammairc comparée des Langiies Indo-Européennes, comprenant, et\. . 
par Mr. KranSois 15opp. Traduíle par Michel Bréal. 1876. 

(2) Cours complet de Grammaire latine, par E. Sommcr. Scpticmceí. 
lión. 1876. 



1 



VKRBOS 261 

lo que fuere, la forma compuesta del futuro castellano, 
no es extraña al latín (cantinee habeo); se encuentra en 
el godo, según los más señalados lingüistas (visan 
habaith): en el bajo latín (Iiahco andirc, audire habeo); 
y. con la misma circunstancia de la intercalación del pro- 
nombre, en el antiguo provenzal (dÍ7' vos ai). El simple 
y el perifrástico, los encuentro al propio tiempo en los 
más antiguos monumentos del castellano, en los cantos 
de los trov^adores, y aun en los más antiguos escritos 
sardos en que predomina aún el latín, ya muy corrom- 
pido : pero hayanse fqrmado ó no en la baja latinidad 
ó después, la construcción del futuro simple de las len- 
i(uas neo-latinas salta á la vista por la combinación del 
infinitivo con el presente del auxiliar haber, como se 
formó ideológica y naturalmente en todas las lenguas 
que les son afines. Las antiguas formas sincopadas 
del verbo haber, tanto en el castellano como en la 
lengua de oe, dan á esta afirmación un carácter indis- 
cutible, 

435. El condicional ó imperfecto de subjuntivo en 
i a (amaría) indica claramente haberse formado como 
el futuro con auxilio del verbo haber en su forma 
antigua. Abel Hovelacque (i) pretende que amaría 
no es más que una forma ficticia, en cierto modo 
calcada sobre el nuevo futuro amaré. No faltará 
quien sostenga cualquier día que es una forma interme- 
dia de ainara y ainase, determinada por analogía, pues 
de todo hay en la viña del señor. 

436. Salva dice en su Gramática (2) que el per- 

íi) I^ Lingxñstique, par Abel Hovelacque. 1881. 
(2) Cap. VIII, pág. 79. 



202 C'APÍTUL(3 V 

fecto anduve parece haberse formado asimismo de 
andar y haber, andar— tive; tanto engañan las aparien- 
cias. Tal es la creencia en Venezuela, donde por 
tantos años sirvió de texto en no pocos colegios la 
obra de aquel ilustre varón. Pero, si tal formación 
aceptamos, estudiando el castellano aisladamente, según 
el método de Bello, ¿ como explicarnos las irregulari- 
dades del perfecto de otros verbos, como quise, cupe, 
supe, etc.? La formación del perfecto de algunos ver- 
bos, como andar y estar, es lenta c indecisa. Uno y 
otro, andar y estar, tomaron la forma del participio para 
expresar el perfecto. Estar dijo estido: 

Firme csíido Achilles, non (luido de esperarlo. 
Non dio por él mas que sil picas un gallo. 

El Libro de Ale-^andr^. 

Cuntió gran ncgligencm á los que lo sopieron 
Kl logar do es t ido, que non lo escribieron, 
O creo por ventura, que non lo entendiaron. 

Berceo. Vida de Sto, Domingo di Si/tfs. . 

Benedictos son los montes do est sancto a*idido 
Benedictos los valles do so7'o escondido, 
Benedictos los arbores so los quales estido 
Ca cosa fue angélica de benediction complido. 

Berceo. Jldn de San A/iUan. 

Y dijo también estiedo: 

Diomides fue bueno e muy mesurado, 
Non dio |X)r ello nada e estiedo callado 

Se^^ura. Kl JJbro de Alexandre, 

Y asimismo estudo : 

Quiso abrillo todo, alcanzar non U» pudo, 

Su atambor taniendo fuese, mas y non cstttdo. 

Libro de Cantares del Arcipreste de F'iia^ 
L.ytitdo el Ixm rey como luin soffredor. 

Segura. El Libro de AUwaHdrem 






VEKHOS 263 

Lo mismo sucedió con el verbo andar : 

El pecado que siempre andido en follia 
Coji;iü con esta paz una melanconia. 

Segura. Kl Libro de Alexaudre. 
Aquel que lo acusa escril)a prinierarui entre lodo el fecho cuerno nndiidoy fl] 
-é délo al alcalde en asenso. — Don Alfonso. J'Ui'ro Jitzi^o. ¡Jhro /'/. 

En tales vacilaciones, la inflexión iido tomó la for- 
ma de ítvo y ovOy por analogía con los perfectos de los 
verbos haber, ser, caber, saber, tener, etc., á saber: ove ó 
nve, sove ó suve (de sedere), cope ó cupe, sope ó S7ipe, 
tove ó iicve. Ove ó nve, es corrupción de habiii que 
por metátesis hizo hanbi. ove, uve, y recuperó la /// como 
capiii y sapui, conjugados del mismo modo y por efecto 
de idéntica atracción de vocales, pararon en las formas 
modernas. Quise es el perfecto latino gnaesi, del verbo 
quacso, forma anticuada, que trae el Prisciano, del verbo 
quaero. Que los verbos andar, estar, etc., hubiesen 
tomado la forma del participio para el perfecto ó pre- 
térito definido, nada tiene de singular, una vez consi- 
derada la semejanza en la relación de los dos tiempos. 
Cosa igual ha sucedido en el francés, en el que hay 
verbos que expresan los dos tiempos con una misma 
forma, v. g. : assis y pris, 

437. Raer es verbo defectivo y sólo tiene las 
siguientes personas, á saber : 

Rayendo, raido. 

Rao, raes, rae, raemos, raéis, raen. 
Raía, raías, raía, raíamos, raíais, raían. 
Raí, raíste, rayó, raímos, raísteis, rayeron. 



[i] dytno sucedió, tomando el verl)i) andar en un sentido figurado, como se 
le toma también por estar. 



264 CAPÍTULO V 

Raeré, raerás, raerá, raeremos, raeréis, raerán. 
Rae tú, raed vosotros. 

Rayera, raería, rayese, rayere, y lo mismo las de- 
más formas. 

A pesar de ello, de raer se ha dicho también raiga 
(rayo) en el presente de indicativo, y raigo, raigas 
(raya, rayas) etc, en el de subjuntivo. La Academia 
Española opina que las formas raigo, raiga, con las 
cuales se asimila la conjugación de este verbo á la de 
caer, de estructura semejante, son preferibles á las 
otras, rayo, raya, que tienen la irregularidad de los ter- 
minados en uir, y ofrecen además el inconveniente 
de poder equivocarse con las regulares del verbo ra- 
yar. La forma común en Venezuela ha sido hasta 
ahora la antigua rayo, raya, - 

438. De igual modo que el verbo raer ha sido 
conjugado el verbo roer, que Gómez de Salazar no 
menciona en su tratado de verbos irregulares y defec- 
tivos. Aunque Bello sienta que roer es enteramente 
desusado en la primera persona del singular del pre- 
sente de indicativo, es indudable que se ha usado. 
Consta la forma roo en los Diccionarios de Rengifo 
y de Pellicer, como lo observa la Real Academia. 

439. Debe tenerse presente que muerto, partici- 
pio irregular de viorir (ha muerto), es asimismo y en 
determinados casos, el participio pasivo de matar (ha 
sido muerto). 

440. Mucho se ha discutido y se discute aún 
acerca del v^rho p/acer, Tiénenlo unos por defectivo, 
y otros por simplemente irregular. Bello dice que 
*'hoy conjugamos este verbo en todos sus modos, tiem- 



A 



\ 



\. 



VKKHOS 265 

pos, números y personas como irrct;'ular de la primera 
clase ;" esto es, que no es defectivo y que se conju- 
ga como su compuesto complacer , exceptuando las 
formas del subjujitivo con sentido optativo ó hipotético 
(plcga, pluguiera, plitgnicse, pluguiere) ; pero como quie- 
ra que plugo, forma del pretérito perfecto de indica- 
tivo, es de frecuente uso y no tiene ni puede tener 
sentido hipotético ni optativo, la Academia Española 
señala la equivocación de nuestro ilustre compatriota, 
bien que reconoce que el parecer de éste es natu- 
ral y conveniente, y autoriza para conjuj^ar tal verbo 
como irregular de la primera clase, á fin de loj^rar que 
cese la anomalía de tener uso limitado un verbo sim- 
ple, y sus compuestos uso genera!. En Venezuela los 
escritores entendidos se. amoldan al uso de los clási- 
cos, pero la generalidad ticíude á las nuevas formas 
como más naturales, cosa que en casos semejantes 
acontece en todos los pueblos. 

441. En V'enezuela, el pueblo usa promiscuamente 
de la o ó de la u en casi todas las formas del verbo 
podrir ó pudrii . La Academia Española opina que 
debe preferirse la // á la o en todos los tiempos, mo- 
dos y personas de este verbo, exceptuados tan sólo 
el presente de infinirivo, que puede ser indistintamente 
podrir ó pudrir, y el participio pasivo podrido, que 
nunca ó rara vez habrá tomado la u. El objeto de 
esto es convertir en casi regular un verbo que por 
su arbitraria conjugación no lo era, y el evitar que en 
algunos de sus tiempos ( podrí a, podrías,) etc., se con- 
funda con el verbo /í^^/¿^7'. 

442. No se debe decir riyó, riyera, riyesc, ni so)i- 
riyó, etc., como tantos por ahí, aunque no ha dejado 



266 CAPÍTULO V 

de haber poetas y prosadores ilustres que hayan em- 
pleado tal forma, así antiguamente como ahora : 

Caso que se sonriyé 
Como de cosa sabida. 
Castillejo. — Of>rns de Convevsacióu y Pasatiempo. 
¿ Dónde vas, zagal cruel, 
Dónde vas con ese nido,, 
Rivindo tú, mientras pían 
Esos tristes pajarillos ? 

Martínez de la Rosa. — El Zagal y el Xido, 

Tal vicio proviene, sin duda, de que la radical 
anómala es ri, y las terminaciones io, icra^ tese. Por 
lo tanto es necesario penetrarse de que el verbo 
reír pierde una i en el pretérito perfecto y sus de- 
rivados, por lo que se dice rió, riera, riese, y nó riió, 
riicra riiese, ni iHyó, riyeí'-a, riyese, 

443. En los días del Centenario de José Grego- 
rio Monagas retumbó en la prensa, como un cañona- 
zo, esta homicida frase: Y abóle la esclavitud,. Asi 
dicen algunos; pero debe tenerse presente que abolir, 
aguerrir, arrecirse, aterirse, blandir, empedernir, garan- 
tir, manir, embaír, desmarrirse y despavorir, se emplean 
únicamente en las personas que conservan la /de la 
desinencia. Las formas que faltan á blandir y á ga- 
rantir, se suplen respectivamente con las de blandear 
y garantizar, como lo indican Bello y la Academia. 
Las de abolir, requieren dar otro giro á la frase ; pero 
ni abóle ni abuela, que fuera de la / no tiene parientes 
el verbo abolir. 

444. En el pueblo emplean el verbo balbucir en 
algunas personas del presente y del futuro simple de 
indicativo, en el pretérito imperfecto y en el futuro 
simple de subjuntivo. Este uso no es venezolanis- 



VKRHOS 267 

mo, supuesto que se observa en otros países, y hasta 
hay gramáticos que lo aceptan ; pero me cumple ma- 
nifestar que el verbo halbiuir sólo tiene en uso auto- 
rizado el participio balbuciente. La forma balhiueav, ya 
aceptada por la Acapemia Española» posee completa 
su conjugación, y lo facilita todo. 

445. A las gentes del pueblo seles ocurren siem- 
pre las formas que parecen lógicas, por escabrosas ó 
difíciles que sean. Por eso hay quienes digan en 
ciertos pueblos ciñió y tañií), dos verdaderos adefesios. 
Los verbos terminados en Tiir ó en Ilir pierden la / 
de la desinencia en el pretérito perfecto y demás tiem- 
pos que de éste se derivan. Tal irregularidad la tienen 
por igual modo los verbos tañer y atañer, pues se dice 
tam^y tañera, y no tañit\ tañiera ; de la misma manera 
que se dice ciñó, ciñera, y no ciñió, ciñiera, Provitme 
esto de que en castellano, como sienta en su Gra- 
mática la Academia Española, ni la // ni la ;/ pre- 
ceden jamás á los diptongos io, ie, formando silaba 
con ellos. 

446. El verbo mohosear, cjue usan las gentes del 
pueblo por estas Repúblicas, y han formado del adje- 
tivo mohoso, es puro vandalismo literario. Basta ocu- 
rrir al Diccionario para ver que es mohecer ó cnmohecery 
los cuales se conjugan como parecer, enmudecer, enno- 
hlecer, ennegrecéis y los más de semejant(-í forma. 

Tú, qiu del Orinoco al Chinilíoiazo 
D^slro/ando cadenas mohecidas, 
Al mundo, ]X)r la fuerza de tu brazo, 
Diste cinco nacione-; relimidas. 

Arístides Gaicano. ~Zw3V llnivhias. 

447. Es mala costumbre la de acentuar la forma 



268 CAPÍTULO V 

imperativa del verbo Decir. Di no lleva acento sina 
cuando es forma del pretérito perfecto de dar. En 
ello se diferencian. 

448. No se debe decir estregó. El verbo estre- 
gar es irregular, por que se ha formado del sustan- 
tivo estriego, que expresa el acto de estregar, Pe- 
ro el pecado no es mortal, porque también se ha con- 
jugado á estregar como regulai*. La Academia recuer- 
da el refrán: *'So, que te esti'ego^ burra de mi 
suegro.'* 

449. Tampoco debe decirse vais ni vayáis por 
vayáis. El vais es anticuado y lo han empleado algunos 
autores modernos ; y el vayáis es un atentado cometida 
aun por Espronceda : 

Sabed en fia que doüHe luivais voy 

Pero él hacía loque le venía en gana, pues asimis- 
mo dijo : 

Anda alegrc/tv- /?/// mon lo y lirondo. 

450. El verbo ir es el más irregular de todos 
los verbos castellanos, como que carece de letras ra- 
dicales y sufre alteraciones más de cuarenta veces. 
Se le ha conjugado también como regular. Las formas 
irnos, is, etc., se encuentran en libros antiguos. En 
muchos de sus tiempos se confunde con el verbo scf. 
Su conjugación es esta: 

Yendo, ido. 

Voy, vas, va, vamos, vais, van. 
Iba, ibas, etc. 

Fui, fuiste, fué, fuimos, fuisteis, fueron. 
Iré, irás, etc. 

Ve tú, vaya él, vayamos nosotros, id vosotros, 
vayan ellos. 



VERBOS 269 

Vaya, vayas, vaya, vayamos, vayáis, vayan. 
Fuera, ¡ría, fuese, fuere, y así las demás personas. 

451. Algunos han escrito consona por consne?ta. 
Tiene la culpa Salva, cuya gramática sirvió de texto 
largo tiempo. Ni la Academia Española, ni Bello, ni 
Gómez de Salazar, ningún gramático notable sigue en 
•este punto á Salva, que se funda en el uso de tal 
-cual poeta hostigado por el consonante. Consona}* sigue 
las irregularidades del simple so7iar. Nadie dice sona 
sino suena ; luego nadie debe decir consona sino con- 
suena. 

452. Detienta es un pecado que pide paila y 
azufre. Se dice detenta. De los compuestos del irre- 
gular tentar, son regulares contentar, detentar, é intentar. 

453. Hay quienes creen que porque se dice 
lució, meció, remeció, se puede decir adució. De todo 
hay en la viña del Señor, pero no hay adució. Hay 
-en realidad semejanza en los verbos de tales termi- 
naciones. Más de doscientos que terminan en acer, 
ecer, ocer, y ucir, admiten una z antes de la c radical 
en los presentes de indicativo y de subjuntivo, y en 
•el imperativo ; pero los terminados en ducir tienen 
además la irregularidad de trocar en algunas personas 
la c radical por j, y en lugar de las terminaciones /, 
tó, íargas ó agudas, del pretérito simple, tienen las en 
e y o breves. Se dice, pues, adujo, adujimos, y no 
adució, aducimos, 

454. Bueno es tener presente que los verbos 
mecer y remecer son regulares. No obstante, bueno es 
saber que, aunque ningún gramático lo diga, se conju- 



270 CAriTULO V 

garon como irregulares en el siglo de oro. Baste 
' esta lección : 

llágame, madre, una cuna, 
])onde juczca el corazón, 
Porque duerma en la pasión 
Que me aflige y ¡nijwrtuna. 
r.ope de Vega. Los Mdi mires de Bclisa. Acl. 7\vr. /'Isc. IX.) 

455. Escribido, como dice el vulgo, no encaja ya. 
El participio pasivo de escribir es escrito ; de abrir, abier- 
to ; de cubrir, cubierto ; de inscribir^ inscrito ; de pros- 
cribir, proscripto. Tampoco está demás hacer notar 
que el participio pasivo de todos los verbos terminados 
en olvcr ( como absolver) tiene la singularidad de ter- 
minar en nelfo ( como absuelto). 

456. Entre gente inculta ó no bien educada, se 
oye tal cual vez *'no me reponga usted", en el sen- 
tido de *'no me rr/Z/^/zc* usted ". Tal modo de expre- 
sarse es impropio, porque reponer, en la significación de 
replicar, sólo se usa en el pretérito absoluto de indica- 
tivo: repuse, repusiste, 7^epiiso, etc. En los demás tiem- 
pos se hace uso del verbo replicar. 

457. Pese á ciertos gramáticos, luir, en la signi- 
ficación de ludir, frotar, se conjuga como Imir, y no 
porque esté bien dicho luido, debe perdonarse que se 
diga lúe. Luir, en el sentido de redimir censos es el 
que se conjuga como regular: lúo, lúes. Este se usa 
asi, sólo como forense que es. 

458. Sólo entre rústicos, niños y loangos se oye 
algunas veces decir caberia, por cabría. Debe hacér- 
seles entender que los verbos que como teíier y caber 
tienen irregular el fi.ituro imperfecto de indicativo, tienen 
también irregular la segunda persona del pretérito im- 



VKRHOS 271 

perfecto* de subjuntivo, como si el un tiempo se derivase 
del otro. De modo que asi como se dice tendré, cabré, 
debe decirse t€7idria, cabria, 

459. Hay quienes pregunten cómo forma la pri- 
mera persona el verbo asir, y recurren en todo caso 
al verbo agarrar. El verbo asir forma el presente 
asgo. Es por eufonía por lo que en tal forma se ante- 
pone una^' á la inflexión. 

460. Aterrar es verbo regular. Conjúgase aterro, 
aterras, en la significación de causar terror ; pero cuan- 
do significa derribar ó echar por tierra, su conju- 
gación es irregular, y se dice atierro, atierras, lo 
mismo que se conjuga el verbo aserrar. Convenien- 
te sería que el Diccionario lo indicase en las defi- 
niciones de la voz : 

Mas después que aparece 

El joven de Austria en la enriscada sierra, 

Frío miedo entorpece 

Al rebelde, y lo atierra 

Con esi)anto y con muerte la ímpia guerra. 

Herrera. A Don Juan de Austria. 
V |x>lvo inerte, cuya vista aterra. 
Sus sabios son, sus reyes y guerreros. 

Arnao. l'isiifn. 

En concepto mío, Castillejo dijo mal Cuya me- 
moria me atiei'ra, en Querella contra Fortuna, 

461/ Adestrar es irregular en las formas adies- 
tro, adiestras, adiestra, adiestran, adiestra, adiestre, 
adiestren, adiestres ; pero no deja de haber quienes 
digan también en el infinitivo adiestrar, lo que es un 
abuso; dígase como Moratín (D. Nicolás): 



272 CAPITULO V 

V satisfecho del valur hispano 

Qne vio el mismo en Veletri y en líiionto, 

Adtstrar pretendió la horrenda mano 

En fulminar el rayo altivo y pronto. 

Poema Diiiiístico, Cando IV. 

462. Tampoco debe decirse empedernió, apreta, 
empedró, plef^o, re^iove, ni emporcó, como tantos por 
ahí. Evipedenir, además de ser defectivo, cambia la 
sílaba dcr por dir en las siguientes formas, á sa- 
ber : empedirnió, empedirnieron, empedirniera, em- 
pedirniese y empedirniere. De apretar son irreg^u- 
lares los siguientes : aprieto, aprietas, aprieta, aprie- 
tan, aprieta tú, apriete, aprieten, apriete, aprietes, 
apriete y aprieten. De empedrar, las que siguen : 
empiedro, empiedras, empiedra, empiedran, empiedra 
tú, empiedre, empiedren, empiedre, empiedres, em- 
piedre y empiedren. De plegar, irregulares : pliego, 
pliegas, pliega, pliegan, pliega tú, pliegue, plieguen, 
pliegue, pliegues, pliegue, plieguen.. Irregulares de 
renovar: renuevo, renuevas, renueva, renuevan, re- 
nueva tú, renueve, renueven, renueve, renueves: 
renueve y renueven. De emporcar son irregulares, 
empuerco, empuercas, empuerca, empuercan, empuer- 
ca tú, empuerque, empuerquen, empuerque» empuer- 
ques, empuerque y empuerquen. 

463. Cosa semejante acontece con amoblar- y 
engrosar, verbos irregulares ; pues ya es común y 
difícil de desarraigar el decir amueblar y oigruesar^ 
y aun más el conjugarlos como regulares derivados 
de tal forma. Todo el mundo dice en Venezuela 
amueblaste, amueblado, engruesado, engTuesé, Sólo cier- 
tos escritores, celosos de las formas clásicas, y pocas 
personas más, conservan estas en sus escritos. 



^ 



VIÍKÜOS 273 

464. Es un' barbarismo decir aniega, aunque así 
lo han usado autores españoles. Anegar no tiene 
nada que ver con jiegar. Anegar es verbo regular : 

Todo se atiíga en el Estigio Lago. 
Pablo de Céspedes. Arte de la Pintura, Lib, Prim, 

465. Arredrar es otro verbo regular, que sólo 
la gente vulgar hace en Venezuela irregular, v Ob- 
servo que este uso del vulgo, de España ha ve- 
nido: 

Maravíllale de esa verde hiedra 
Que lu frente con tanta razón ciñe. 
Con cuánta de la mía hora se arriedra. 

Hurtado de Mendoza. Carta II. 

Fuerza del consonante, que no debe imitarse. 

466. Templar es otro verbo regular al cual 
todavía hace irregular el vulgo. Cierto es que así se 
usó en un tiempo por algunos poetas: 

Al puro ardor que vibran mis estrellas 
Do Amor sus rayos tu'tupla en dulce fuego, 
Siente abierto mi pecho el daño luego. 

Herrera. Somto. CXXIII. 

Pero tampoco debe imitarse. El verbo se ha 
formado de temple, y es y tiene que ser regular 
<:omo en la siguiente lección de Arguijo, en su se- 
gundo soneto A Cartago : 

No de Sagunto el fm, único ejemplo 
De la lealtad y de su injusto pago, 
Descrecen mi dolor, ni satisfago 
Con su memoria el mal que nunca templo. 

Y en esta de D. F'ermín Toro: 

Mas templa, templa tu funesta hazaña. 

Canto á la Conquista. 

18 



274 CAPITULO V 

Lo mismo que estos verbos, trocar ha sido 
usado como regular y como irregular: 

Mi cuidado y jni saber 
Que no se duermen ni trocan^ 
Dan aviso en proveer 
Todo lo que es menester 
De las cosas que nos locan. 

Ca'slillejo, Diálogo entre Memoria y Olvido, 

\ Oh destruido muro ! ¡ cuánto el cielo 
Trueca y y de nuestra suerte el grande estrago I 

Fernando de Herrera. A/ario en Cartazo. 

Nadie debe imitar hoy á Castillejo: trocar pro- 
cede de trueque, y es forzosamente irregular. Cío- 
car se ha usado también en la torma regular y en 
la irregular. Gómez de Salazar lo presenta como de 
esta última, y Bello, Salva y Barcia lo tienen por 
regular. La Gramática de la Real Academia Espa- 
ñola, acaso por inadvertencia, lo incluye en la lista 
de verbos irregulares y defectivos (defectivo es), pe- 
ro no en la principal de los irregulares qlie cam- 
bian la o en ííc, y donde sí vuelve á incluir á enclocarse 
y aclocarse, legítimamente irregulares por derivación 
y por uso. Hasta ahora todos los gramáticos han 
tenido á enclocarse, aclocarse y encloquecer ^ como 
verbos compuestos de cloquear ó clocar ; pero de la 
investigación que he hecho parece resultar que no 
están en lo cierto, y que' sólo el Sr. Cuervo ha acer- 
tado al decir que se ha formado del adjetivo clueca. 
Vamos al caso. No he encontrado en ningún autor 
antiguo, ni en ningún vocabulario que no sea moder- 
no, ninguno de los verbos cloquear, clocar ni coclear^ 
sino el verbo enclocarse, y este verbo es el único 
que mencionan Covarrubias, el Diccionario de Auto- 



M. 



\ 

\ 



VKRHOS 275 

ridades, y Terreros. Luego no es un compuesto del 
llamado simple cloquear ó clocar, sino un verbo for- 
mado gramatical y correctamente del adjetivo clueca, 
vocablo que no he encontrado sino del siglo de oro 
para acá. Clueca es forma de llueca, determinada por 
la pronunciación castellana de la //. Llueca es voz 
que se encuentra ya en escritores mozárabes. El in- 
signe sabio D. Francisco Javier Simonet, en su admi- 
rable obra Glosario de voces ibéricas y latinas tesadas 
entre los mozárabes (Pags. 169 y 170), la cree derivada 
de la latina scloppus, henchir los carrillos de aire para 
despedirlo dándoles golpes. De scloppus proceden va- 
rios vocablos significativos de golpe, hinchazón, infla- 
miento, y otras relaciones semejantes. De ahí el lla- 
mar llueca á la gallina, que por su estado singular 
se hinche, infla ó engrifa. Cloqitear y clocar (casi inusi- 
tado este último, lo mismo que la forma coclear), se 
formaron del sonido do, do, que hace la gallina, y su 
formación es moderna, posterior á la de los mal lla- 
mados compuestos, pues, sobre no constar en autores 
ni Diccionarios antiguos, el de Autoridades dice ter- 
minantemente que la voz que se encuentra en las es- 
crituras de censos perpetuos, al referirse á las gallinas, 
es la de do, do, la cual traen asimismo Covarrubias 
y l^erreros. Por donde estos verbos onomatopéyicos. 
que significan **hacer cío, cío, la gallina," sean y de- 
ban ser regulares ; y enclocar, aclocar y encloquecer, 
formados de clueca, y que tienen el sentido de * 'estar la 
gallina clueca, ó inflada y en disposición de empollar," 
sean y tengan que ser irregulares. De modo que 
tenemos en estos verbos dos clases distintas, con dis- 
tinto origen y distinta significación ; y que la semejan- 



276 CAPÍTULO V 

Z2L de forma, que por si sola no tiene importancia 
en la ciencia etimológica, es lo que *ha extraviado á 
tantos retrasándolos de una investigación concien- 
zuda. 

467. Por el contrario, desplegaras irregular, con- 
júgase como su simple plegar, ó más claro, como ne- 
gar ; y sin embargo hay quienes dicen y escriben, des- 
plego, desplegas, desplegaii. Ninguno que se precie de 
hablar castellano los imitará : 

Mas ¿ qué me canso de pintar, si al vivo 
Desfallece el matiz y apenas llega, 
Si con humilde ingenio lo que escrilx) 
Mal el verso declara ó mal despliet^a ? 

Pablo de Cési^edes.— £"/ Arte (ü ¡a Pintura. IJb. II. 

O cuando amante beso licencioso 
l^s leves hojas de la flor despliega, 

Amenodoro Urdaneta. — Al Campo, 

Nace, despliega el alma, aromas vierte, 

Ermelindo Rivodó. Las dos llores. 

468. Existen algunos verbos de doble conjugación, 
regular é irregular, además de los ya citados luir y 
aterrar. Atestar es regular cuando significa testificar: 
é irregular cuando expresa el sentido de henchir ó lle- 
nar. Sin embargo, algunos autores lo usan asimismo 
como regular en esta última acepción. Desosar es re- 
gular en la significación de no osar (desosó) ; é irre- 
gular en la de quitar los huesos (deshueso).Son dos 
verbos, el uno correspondiente al sustantivo osadía, y 
el otro al sustantivo hueso. Despezar es regular en la 
acepción de adelgazar un cañón por un extremo para 
que cómodamente se pueda enchufar en otro ; é irregu- 
lar en la de dividir los muros, arcos ó bóvedas de 
sillería que componen un edificio, en las diferentes pie- 



\ 



VERBOS 277 

zas que han de entrar en su ejecución. Desmembrar 
es irregular. Cierto que el vulgo en algunas partes 
lo conjuga como regular, pero no parece que tenga 
razón Gómez de Salazar al decir que Fray Diego 
González lo usa como regular en El Murciélago Alezmo, 
porque la edición que poseo es muy antigua y dice 
desrniembren : 

Te dividan, te corlen y te rajen, 

71' deswicttthren^ te partan, te degüellen. 

Debe ser, pues, yerro de imprenta de alguna edición 
descuidada. 

469. El error de decir escaramucear no es ve- 
nezolanismo, pues lo he leído en periódicos de otros 
países hermanos. El verbo es correctamente escara- 
muzar : 

l Viste en que airoso y bárbaro caballo 
Con la-j cubiertas bélicas de grana 
/atima escaravinza ? 

Moratín (L.)' — CuziíkUi el Bueno. Aci. 1. Esc. /' 

1^0 mismo acontece con el verbo negociar, pues 
por América, y acaso por España, hay quienes 
digan negocear : "yo no lo ncgoceoy Es un uso bárba- 
ro. Negociar es regular y conserva su /. Como debe 
decirse es ''yo no lo negocio^ , 

470. ^'Colega, no confunda los diarios, ni /rí?^//'¿: 
los papeles, que esa táctica está ya por vieja muy 
desacreditada," dice un colaborador de -S^ Tiempo {\^ 
de mayo de 1895) »' Y ^^ fijaría yo en ello la aten- 
ción, si tal periódico no circulase por toda la Repú- 
blica, y no fuera el mejor hecho y de los más auto- 
rizados de los que hoy se publican en Caracas. 
Trocar es irregular de la segunda clase, como acordar. 



2 7>8 CAPÍTULO V 

tronar, moler, acostar, colar, amolar, sonar, resolver, 
torcer, volver, volar, y algunos más, los cuales mudan 
en ue la o de la penúltima sílaba en algunas perso- 
nas del presente de indicativo, del futuro de subjun- 
tivo, y del imperativo ; de modo que su conjugación 
es la que sigue : 

Trocando, trocado. 

Trueco, truecas, trueca, trocamos, trocáis, truecan. 
Trocaba, trocabas, trocaba, etc. 
Troqué, trocaste, trocó, etc. 
Trocaré, trocarás, trocará, etc. 

Trueca tú, trueque él, troquemos nosotros, trocad 
vosotros, truequeii ellos. 

Trueque, trueques, t7'ueque, troquemos, troquéis, 
tríiequen. 

Trocara, trocaría, trocase, trocare, etc. 

Tampoco el sustantivo es troque, como bárbara- 
mente expresan algunos, sino trueco ó trueque ; de don- 
de nace la irregularidad del verbo. Troque es pala- 
bra castellana, pero de significación muy distinta de 
la de trueco ó trueque, cambio : 

Vo torné á jurr.r que estaba in)re de aquel trueco y cambio. 

Hurtado de Mendoza. — Lazarillo de. 'formes, y'rai. Prim. 
--¿ No lo adivináis ? 

— Declárate. 
— Que á Mendo y á vos. . . . 

■ — ¿ Un trueque ? 
— Sí, i qué os parece ? 
— Admirable. 
Hart/.enbusch. — El Bachiller Mendarlas, Act. II f. Kse. X. 
Kclípsase la luna, 
Truncase el tiempj, múdase fortuna. 

Tejada Páez. — El Varón Constunte» 




^^ 



VERBOS 279 

y espcrar-he que la irtuquc por otra. 

Santa Teresa . — Cartas . 
O al otomano estúpido, que el yugo 
Trueca ledo y tranquilo. 

Lisia.- - La J 'íitima Jt- HaihUi. 
De ser mudable en parecer me acusas, 
Y de que el bien y el mal /; m^co y confundo. 

El Duquede Kivas íl). Ángel).— A/A^Z/'A/ íf Cur/o. 

471. — Parejas corre con este disparate el ¿rso/a 
que se -ve (noviembre de 1895) en cierto periódico 
que se publica en la tipografía de mi distinguido 
amigo D. Francisco de Arredondo y Miranda, y cuyo 
personal no es venezolano. Lo que es yo me he 
quedado con este aso¿a sin saber donde tengo los 
ojos. Pecador de mí ! ¿ No dirán en cualquier mo- 
mento que el ratón corre por el so/o y el ave zv/a ? 
Ay ! Allá nos llevará el querer pasar todos por escritores 
y entendidos. ¡ Dichoso modo de entender la igualdad, 
el derecho y la libertad ! . . Asolar (del sustantivo 
sítelo) es irregular y hace asuela. 

Trastorna, arroja, oprime, estrella, astiela. 

Espinel. — Incendio y Rebato en Granada. 

472. Andar tiene varias acepciones, corrientes 
en España y en América ; pero la de pasar, correr, 
volar, no se aplica sólo tratándose del tiempo, como 
observa el Diccionario, sino también de cosas animadas : 

Anda, ve y dile á tu madre, 

Si me desprecia por pobre. 

Que el mundo da muchas vueltas, 

Que ayer se cayó una torre. 

Cantar popular. 

Dejó la venda, c! arco y el aljaba 

El lascivo rapaz, ¡ donosa cosa ! 

Por C(>;''er una bella mariposa 

Que ]>orel aire andaba, 

Baltasar del Alcázar. — ^íadrii^a¿. 



/" 



28o CAPÍTULO V 

Ya que de andar hablo, haré notar que hay quie- 
nes dicen ande y acidara, cmndo ningún trabajo cuesta 
decir correctamente anduve y anduviera. Estos adefesios 
no son sólo del pueblo venezolano. 

473- Q^^ ^1 infinitivo de los verbos es análogo á 
otras partes de la oración, con las cuales parece con- 
fundirse á las veces, y que se distingue especialmente 
de los demás n;odos, es una verdad inconcusa ; pero 
no por eso debe sentarse que no es un verdadero 
verbo, pues tiene todos los caracteres precisos para 
denotar la acción, y para expresar el atributo de una 
proposición. Así, hacen mal los que confunden, por 
ejemplo, el infinitivo comer con el sustantivo co7mda. 
porque, aunque indudablemente se asemejan, su signi- 
ficación no es por completo una misma. En ''El comer 
es necesario para vivir/* hay una frase elíptica entre 
el artículo y el verbo : acto de^ que da á la oración 
un significado abstracto que se refiere principalmente 
á la acción; mientras que, en esta otra : ''La comida 
es necesaria para vivir," hay un sentido concreto, se 
refiere á la sustancia, á la materia. En el primer caso 
comer, á uso heleno, es verbo sustantivado por mo- 
tivo de la elipsis indicada. En el segundo, comida es 
un puro sustantivo. **¡ Qué risa la de este hombre !" y 
*'¡Oué reír el de este hombre !'* no expresan lo mis- 
mo. En el primer caso se refiere uno de un modo 
concreto á la risa, á su naturaleza. En el segundo, 
el sentido es abscracto, se refiere á la acción, á la 
duración, al modo de reír. El verbo verdaderamente 
sustantivo es el verbo ser, y cosa singular, el único 
que carece de régimen, porque expresa siempre algo 
intrínseco ; de modo que cuando decimos Dios es bucm\ 



/ 
J 



\ 






VERBOS ^ 281 

no hay en la frase más que concordancia de sujeto, 
verbo y atributo, sin imperio en el verbo, supuesto 
que es lo mismo que decir El (yucn Dios, Esto, en 
la única acepción que hoy se le concede. 

474. Diré aquí que no es muy exacto Baralt 
al calificar de galicismo el empleo del verbo ser en 
la significación de estar, permanecer, haber, porque tal 
uso deriva del latín. Hubiéralo calificado de anticua- 
do, agregando que el lenguaje moderno no lo aceptaba, 
y nada diría yo. Con todo, no pocas autoridades 
modernas han seguido á los clásicos anti^ uos. Bastan 
los siguientes ejemplos : 

I^s primeros pertenecían originalmente al tk'recho ríe propiedad, los segun- 
dos eran notoriamente fuera de él: eran una verdadera usurpación. — Jovellanos. 
L^y Agraria.) — Va eran entrados en la ciudad y admitidos a la presencia del 
príncipe, — Quintana. G//////.í;¿ <-/ y>»fV/<^'- Cuarenta días tvw// pasados desde que 
los ángeles cantaron en las alturas. — Tejada. — Al pie di' la Cruz. 

475. "Al día siguiente principiaron las felicitacio- 
nes al Presidente de la República, siendo el General 
Crespo uno de los primeros que acudiera á la Casa 
Amarilla á ofi'ecer su espada," dice cierto periódico ca- 
raqueño. Aparte de lo del singular del verbo con Ja- 
frase ''lino de los primeros," despropósito de que ya 
he hablado, el acudiera, como tiempo verbal, riñe á 
puñadas con la gramática, por estar empleado mala- 
mente como pretérito perfecto de indicativo. Bello 
cree que tal empleo del pretérito imperfecto es una 
ai bitrariedad licenciosa de Meléndez cuando dice : 

Astrea lo ordenó ; mi alegre frente 
De torvo ceño oscureció inílemente 
V de lúgubres ropas me r/VZ/fW?. 

Xo ha faltado tampoco quien lo haya creído vulgari- 
dad de la America Española ; pero tanto Bello como 



282 . CAPÍTULO V 

los demás se engañaron, porque no es más que un 
arcaísmo, lo cual comprobaré con ejemplos más ade- 
lante. Arcaísmo íes también el emplear el pretérito 
imperfecto (amara) como pluscuamperfecto de indicati- 
vo (había amado), vicio en que caen no sólo autores 
venezolanos, sino de otros de las Repúblicas hermanas 
y de la misma España. Los autores celosos de la pers- 
picuidad del lenguaje han abandonado ya tales usos, 
y todos deben abandonarlos, por trastornar á las ve- 
ces el sentido de la oración y no avenirse muy bien 
que digamos con la relación expresada por el pretérito 
imperfecto, que tiene otros varios usos, pero lógica- 
mente derivados. Curioso es que mientras se hace 
uso de tales barbarismos, como si viniesen de perlas, 
cierto aficionado á las letras que da en la manía de 
ser crítico, pero agudo como punta de colchón, haya 
censurado varias veces el empleo del pretérito imper- 
fecto en el oficio del pluscuamperfecto de subjuntivo, 
oficio correcto y legítimo. A continuación presento 
ejemplos de Cervantes, Granada y Quintana, en el uso 
propio de pluscuamperfecto de subjuntivo (luibieran 
"^íiitadOs linbiera dado, hubiera vista) ; y otros, de es- 
critores anteriores al siglo XV, y de Mariana que los 
imita, para comprobar los arcaísmos arriba indicados, 
que chocan hoy como vulgaridades y no deben 
usarse : 

Jamás se ve harta su codicia, la cual entonces llegó á tanto que aun has a 
los vestirlos nos (¡uUaran si de algún provecho les fueran, — Cervantes. Qnijott-. 
Prim. Parí. Cap. XLI.) — Si aquí no ss hallaran riquezas mas dignas de este 
noml>rc que todas las otras, ¿cómo di^ra el apóstol gracias á Dios por los ile 
Corinto?.... — Granada. Guía lic Pecadom. IJl\ I. dip. Xf.) — Su esfuer/o y 
su fortuna, unidos al poder del rey Alfonso, hubieran qui/á extendido los 
límites de la monarquía hasta el mar, y la edad siguiente ziera la expulsión 
total délos bárbaros. - -Quintana. Historia. Parí. St-^. E¡ Cid, 



X 



VKRHüs 283 

He aquí ahora los arcaísmos que no deben imitarse : 

Cuando encaesció había ya muy t^rantl t¡enij)o et niiichf>s anos qut; non j<' 
fiíiera en cinta [la reina.] -Kl ínfnnle Dmi Juan Manuel. Vrcufaiío so''r,- /,:s 
arnias.J — Et el (Jl)ispo, sabiendo el sueño ([uo la reina. Jíí/Jf/zv.' ])or voluntad de 
Dios, dijo al rey el á la reina, etc. — l>.»n Juan Manuel. 'J'rattaJo soi>r<' las 
art/ms.J -El o\ decir que dijrrn el rey quel' ]>arecía esle sueno contrario del 
que ella soñara cuando e->laba e:i cinta d<;I rey Don .Míonso.- -Dob Juan Man\iel. 
Tractadv sohrt' las cí/vz/í/.v.^ -Kosp<«ndió el diablea que algunas vei^ad as .•<'//>/ </ 
con quién (había j)ecado cierta nuij<'r), masque ya !o hai)ía olvidado.— El Küiro 
<le los Hnxemplos. CCXCí//.)—\\ aparecií'ile el ángel é preguntóle por qué 
ü,ilc^ara dineros. — Libro délos Envenipjfjs. CCXCIW)- E él con gran sana de la 
maldat que //.'■/>/-«, mandólo enf(/rcar.- -Libro de los En\enq)los. XCl'L) ICste 
caballero con la esperan/a de la ])resa y ganancia .u- Jnn/arn con Maleo Doria. 
cal)eza de bando de lo> ginoveses, c >n la mayor parle de \os isleños cjne le 
seguían. — Mariana. JFistoria ac J'íspañn. /.¡i>. Dt^imo St'xto, Cap. XIX. 

476. Comunísimo es en Venezuela, aun entre 
gente ilustrada y dada á las letras, el emplear como 
pronominado el verbo neutro Eiiferniar; y así, por 
donde quiera oímos y leemos c\\\i^, f7cl(X7io se enfermó á 
cansa de mi mal baño: ó que en la última peregrinación 
se enfermaron. varios individuos. Tal uso es incorrecto 
y vicioso. El señor Gómez de Salazar sienta que 
verbo pronominal ** es el que en su infinitivo lleva 
después de su terminación el pronombre se, '* La Real 
Academia Española llama verbo pronominal '*al que 
participa de la índole ó naturaleza del pronombre" ; 
pero parece que el verbo pronominal, propiamente 
dicho, es el reflejo, esto es, aquel cuya acción recae 
sobre el mismo sujeto que la causa ú origina. Claro 
es que línfcrmar. Casar, Reír, Nacer, Morir, no son 
pronominales ; pero evidentemente pueden adquirir el 
carácter Je verbos pronominados cuando con ellos se 
quiere expresar una acción ó voluntaria ó espontánea, 
casos en los cuales se manifiesta cierta relación cuasi 
refieja. Por lo tanto, está bien que Lope de Vega, 



284 CAPÍTULO V 

queriendo manifestar un acto voluntario y deseado/ 
diga en Los Tellos de Mcncses: 

Quien se levanta hermosa 
Y con salud, parida, 
Algo adivina. 
Quien puede levantarse 
Con bríos montañeses, 
Volver quiere á etifennarse 

Por otros nueve meses. 

« 

En caso ó igual ó semejante están los siguientes ejem- 
plos: 

El sol más luciente le m e riendo. 

IJsta. Al Amor, 

Poco á poco nació en el i>eclio mío, 
No sé de que raíz, como la hierba 
Que suele por si misma^ella nacerse^ 
Un incógnito afecto. 

T áu regu i . Silva . 

Kara cegó de llorar 
Por no se querer casar. 

Lope de Vega- Los Tellos de Metieses. 

Par diez, que se ha de comprar 
Kl sayuelo y la basquina, 
Aunque .se venda la "¡no, 
O que no t/ie he de easar. 

Ix)pe de Vega. Los linihustes í/e Ce lauro. 

Se enjugaron en Chilperico las fingidas lágrimas, y ciego en el amor de 
Fredegunda, se insá con ella. — Saavedra Fajardo. Corona Gótica.) — V en otro 
lugar aconseja á las mujeres que se e y? Jev/.- Granada. Del Simholo de la L\\) — 
Su Majesi.afl me la guarde, hija mia, y me la deje ver antes que nw muera. — 
Santa 'J'eresa. Cartas. 

Las lenguas no se están nunca estacionadas, y 
varían en la forma y significación de sus vocablos 
según los tiempos y las costumbres, al modo de las 
piedrezuelas que arrastra y bate la ola del mar. El 
verbo neutro casar es un ejemplo de ello, como que 



( 



VERIJOS 285 

hoy, por efecto de las costumbres, que dan al acto 
mayor espontaneidad y voluntad, se usa más como refle- 
xivo ó pronominal; El verbo reír y por la naturaleza de 
la acción que expresa, se ha usado con mayor frecuen- 
cia como reflexivo. . Es de notarse que en la genera- 
lidad de los casos, tal uso le da la significación ó de 
provocar ó de burlar; y siempre esta última, cuando va 
seguido de la preposición de, como en el siguiente ejem- 
plo de Cervantes : 

Rióse I). Quijote de la interpretación que Sancho había tlado al nombre y 
al cómputo y cuenta del cosnu^rafo l'tolomeo. 

Por igual modo ' debe observarse que cuando se 
trata de seres inanimados, nunca se le debe emplear 
como reflexivo, y menos como recíproco, porque lo pri- 
mero á que debe atenderse es á ,1a propiedad del len- 
guaje. 

Dame tan en un ser poca salu<l (y que con esto lo haga todo, yo nu- río 
algunas veces) y déjame sin confesor. — Santa Teresa. (,¡aría^. 
Yo no sé ; mas al verme 
Dorila st' reía; 
Y á mí de solo hablarla 
También me daba risa. 

Melénde/ Valdés. De mis Xiileies. 

El día de las exequias asistieron soldados como pcír guardia, rinti/iU^ los 
que habían visto ú oído contar á sus padres de aquel día en el cual. ... se había 
procurado, aunque en vano, volver á establecer la lil)ertad. — Coloma. .h/aAs i/e 
Cayo Corneiio Táeito. 

Los ejemplos y razones apuntados bastan para que 
se vea cuándo es que puede darse la forma pronominal 
ó reflexiva á los verbos que por su significación no la 
tienen. En los demás casos es impropio adherirles el 
pronombre, y debe acatarse el uso de las autoridades 
castellanas: 



2 86 CAl'ÍTULO V 

Que naílit: so <lel)e admirar, ile (jiie U)s reinos y lati monarquías enfermen. ■ - 
Navarrelc. Cousenndón de Monarni((as.) — Los que parecen más robustos sue- 
len eitfennar y ntorir de re^xínte, — Saavetlra Fajardo, Empresas,) — Señor, ú 
jiíi'iirix padecer.- -Sania Teresa. Lihro de sit /7í/a.^ 7- -Siendo cosa lan natural 
ponei-se »á morir por ella. -Círanada. Guía de Pecadores.) -Qwt: en aquel tiempo 
había de naeer un nuevo rey. --Granada. Del Sludndo de la /•'<•. V— Muerta Teo- 
dn-íia, íQji^ [Leovi^ildo] con Gosvinda, viuda del rey Atauagildo. — Saavedra 
Fajardo. Cereña Gótica.) — Fs particular granjeria y largo de contar rí7.rí77' pobres, 
con jMjbres, y ser lodos de un oficio. — Mateo Alemán. Guzmánde Alfaroche, 

Ca.ui con él; que aunque moro, 

Fn las virtudes sin fe 

Fs un archivo, un tesoro. 

l.ope de Vega. Los Tellos de Men^scs. 

El prado ríe; las flores 

El blando céfiro mece. 

Lista. Romances. 

V por tener <//// reír aquella noche, determinó seguirle el humor. Cor- 
van ttrs. Qitijoíe. 

V bebo, y canto, y río^ 

V en nueva lozanía 
Los afios desparecen 
Qne mi verdor marchitan. 

Meléndez Valdés. Mis Ilusiones. 

477. En el sentido de iiiga'tar úsase en algunas 
regiones de V^enezuela el verbo casar; y no sólo no 
está man^snnvo que tiene la autoridad de Saavedra Fa- 
jardo, el cual en i^ Idea de un príjicipe políticO'Ci'istia- 
710, dice : 

Ajienas hay árbol que no dé amargo fn.x»o si el cuidado no le trasplanta y 
lej^itinia su naturaleza casándole con otra rama cuU«> y generosa. 

Cuanto á la simple acepción dti* unir ó juntar, 
asimismo figurada, que manifiesta el sl'^uiente ejemplo 
de Mateo Alemán en Giizinán de Alfaracktr. • 

¡Cuan casados estamos con las pasiones nuestras! \ 

Ella, además de ser corriente y propia, está autori5?%|ja. 
por la Real Academia Española en el Diccionario d< 
la Lengua. 



X 



VKRKOS 287 

478. Híiy otros verbos que sin ser tampoco refle- 
xivos han sido usadas como tales por autoridades caste- 
llanas, indudablemente á causa de cierto paralelismo 
con otros que son ó reflejos ó recíprocos, ó se usan en 
estos oficios. De ellos son PartÍ7% análogo de IrsCy 
Marcharse; Osar, de Atreverse; Regresar, de Volverse. 

La vieja se partió, y nti con poca prisa. — Lópc¿ de Ul)eda. La Pícara 
Justina.) — I). Juan am el Duque y el Comendador mayor st' partió i. Madrid. — 
Hurtado de Mendoza. Guerra de Granada.) — Que había ya quien se osaba pu- 
blicar por del bando de Agripina. — Coloma. Los Anales de Tácito.) — ^Y no se 
osaba apartar de la pila jx)r no desami>arar las armas. — Cervantes. Quijote.) — 

Quedó abrazado con el muslo izquierdo de su amo sin osarse apartar del un 
dedo. — Cervantes. Quijote. 

... .La diosa en tanto 
Cerca á los dos con nube que proleja 
Su entrada en la ciudad tiria, y se aleja, 
Ke^resiindose á Pafos. 

Juan María Maury. Dido. 

Estas formas impropias de partirse y regresarse se 
oyen en Venezuela, y aun se ve en letras de molde la 
de regresarse; pero lo corriente y propio es usar tales 
voces sin el pronombre : 

Ordena que se den carros y barcos á los que parten. — Coloma. Anales de 
Tácito.) — De quien jamás mi pensamiento /í/r/f. — Garcilaso de la Vega. Sone- 
tos.) — /Vir/fíf mi bien á la lejana aldea. — Lista. La Ausencia.) — ....levantán- 
dose de madrugada, partió con el hijo para el monte donde lo había de sacrificar. 
— Fray Luis de Granada. Del .Siniholo de la Fe.) — V tirándola hacia sí, sin que 
ella osase hablar palabra, la hizo sentar sobre la cama. — Cervantes. Quijote.) — 
Apenas habrá seductor por brutal, irreverente y desaforado que sea, que ose 
pretender á una soltera sin pn»poner la buena fin. — Juan Valera. — Pasarse de 
Listo, i- -\ los pocos días re^:;resó á su país nativo. — Gallego. Los Xorios, de 
Jíafizoni. — Al an<^>checer era natural regresar al convenio. — Mesonero Romanos. 
fj Consejero de Castilla. 

479. Granjear, por su semejanza de significación 
con ganar y captarse acompaña del pronombre, como es- 
tos, en oficios análogos á los suyos, por lo cual la Real 



X 



I 
; 



/ 



288 CAPÍITLO V 

Academia Española ha dado entrada en el Diccionario 
de la Lengua á la acepción refleja de '* captarse estima- 
ción, - benevolencia, amistad, '' y otros respetos y 
favores, porque la voz granjear implica la idea de 
utilidad ó ganancia, esto es, de beneficio, y no de per- 
juicio. Así, no me parece bien que D. Juan Nicasio 
Gallego, en la traducción de Los Novios, de Manzoní. 
incurra en la impropiedad de ciertos periodistas de 
estas repúblicas, cuando dice : 

Estaba habituado á ello, no tanto |)or la corta c incierta ganancia que podía 
resultarle, cuanto por no p-anjearsc enemigos entre aquella clase de gentes. 

Fray Luis de León, en La Perfecta Casada, da á 
este verbo carácter de neutro en la significación de 
negociar, traficar, comerciar : 

V ordinariamente dan con desgusto, y desabrimiento, aquello que dan, las 
personas con quien se granjea. 

Este uso de tan gran maestro no me parece impro- 
pio, una vez que el negociar ó comerciar supone utili- 
dad ó ganancia ; pero el empleo más puro y correcto 
del vocablo de que trato es el de Saavedra Fajardo en 
estos pasos de la Idea de un principe político-cristiano: 

Si lienigno, con la risa y los ojos granjea las voluntades. — Gran delito es 
granjear la gracia de los poderosos á costa de los pobres. — Como lo hizo Clis- 
tenes, tirano de Sicilia, que levantó una estatua á un consejero porque le con- 
tradijo un triunfo, con lo cual granjea \tL voluntad del pueblo. 

480. Sólo la gente muy vulgar dice satisfacei'é, 
por satisfaré : satisfaceros, por satisfarás, y así de 
las demás formas del fi^ituro imperfecto de indicativo, 
lo cual debe propenderse á desterrar por completo; 
pero casi no hay quien no diga satisfaciero7i, del 
pretérito perfecto de indicativo, aunque pocos dicen 
satisfació. La culpa de esto no es nuestra. El 
ejemplo viene de España, pues escritores de tanto 



VERHOS 289 

mérito como Moneada, dice en la Expedición de los 
catalanes y aragoneses contra turcos y griegos: **No 
se satis/acieron los alanos con sólo la muerte de 
Roger/' D. Andrés Bello cree que además de la con- 
jugación análoga del verbo hacer, y del imperativo 
satisface, por satisfaz, pueden usarse las formas del 
pretérito y futuro imperfectos de subjuntivo satisfa- 
ciese y satisfaciera esto es, si se las prefiriere á sctisf- 
ciese y satisficiere. Aunque tal uso es el más jomún 
en el habla vulgar de la América Española^ debe 
considerarse que una golondrina no hace verano, que 
desde los principios del lenguaje cambió en tales 
tiempos la a de Fa^er por las vecinas e 6 i {\)\ 
y que es natural que satisfacer se conjugue, y ge- 
neralmente se ha conjugado por los buenos autores, 
como facer ó hacer, ya que es un compuesto suyo. 
Yo satisfacía como dicen algunos, es abominable y 
vulgarísimo. Conjugúese, pues, como hacer, y pién- 
sese que nadie dice yo hací, si yo le haciese, ellos 
hacieron, sino yo hice, si yo le hiciese, ellos hicieron: 

Roger, conociendo el tiempo, satisfizo los huéspedes, pagando todo lo que 
habían gastado en mantener los soldados. — Moneada. Expedición de los catalanes 
y aragoneses contra turcos y griegos.^ — Solicitando, primero, que se le satisficiese 
una parte de su precio. — Kloridablanca. Defensa Lei^aL) — Apeáronse junto ala 
fuente, y con lo que el cura se acomodó en la venta, satisfiscieron aunque poco la 
nuucha hambre que todos traían. — Cervantes. Quijote. Parí. Prim. Cap. 
XXXI.) — A la cual pregunta en el capítulo siguiente se satisfará. — Rivadeneira. 
Tratado de la Tribulación. Lib, Prim. Cap. XXII í. 

481. Algunos que han oído de la libertad de 
construcción del castellano, creyendo lucirse con 
transposiciones arbitrarias, ó incurren en verdaderos 

(i) Véase el /*£íe'Wtf í/í? Alfonso Onceno, 13 y 79; la Viila, de San Ilde- 
fonso K^Fis por Hice); los (untares del Arcipreste^ 1600 ; ^el Duelo, y .S*. Lor. de 
Berceo. il, lo y 60. 

19 



290 CAPITULO V 

despropósitos ó expresan á las veces lo contrario 
de lo que intentan. El castellano tiene en verdad 
suficiente libertad de construcción, pero subordi- 
nada á los preceptos gramaticales, ó, lo que es lo 
mismo, á la claridad del sentido, porque en esta 
tienen aquellos origen. No es lo mismo decir: El 
General ordenó á los soldados entregar las arvia^; 
y El Gefieral ordenó entregar las armas á los sol- 
dados, porque estas oraciones dan un sentido dis- 
tinto.. En el primer ejemplo el objeto directo es el 
verbo (entregar), por lo que va detrás del dativo. 
En el segundo, el objeto directo no es ya el verbo, 
por lo que sucede lo contrario. Digo esto, porque 
en una biografía, por otros respectos apreciable, 
consta impropiamente la segunda oración: El Ge- 
7ieral ordenó entregar las a7nnas á los soldados: 
cuando á quien se dio orden tué á los soldados, y 
estos los que entregaron, y del modo de expresarse el 
autor resulta lo contrario. 

482. Un recseribir que en la significación de 
volver á escribir ó inscribir, ha sonado por la Cor- 
dillera hasta en documentos oficiales, y que proba- 
blemente es usual por allá, no es venezolanismo ni 
menos barbarismo, y no hay . por qué ponerle 
mala cara, aunque en tal caso suene mejor reinscri- 
bir. Meló ha usado á reescribir en la historia de la 
Guerra de Cataluña : 

Este mismo recelo de algunos particulares obligó á la diputación á n'efcriftirhs^ 
usando todo el p<xler de madre y señora del estado político. Lih. ///, 11. 

483. ''Demen la cruz del Gólgota sangrienta/" 
Este poetilla, de los renovadores de las letras, es un 
genio, no porque pida cosas imposibles de conse- 



VEKHOS 291 

guir, sino por lo de la muía./ Pero no es sólo este 
autor el único que emplea la forma disparatada que 
me ocupa. Empléanla otros, y aun alj^unos que 
no la dan por ririiar, y se oye en boca de colom- 
bianos y venezolanos. Parece que se han dicho 
estólidamente : * 'puesto que el plural de tome es to- 
men, el de déme debe ser demen,'' y allá va la 
monstruosidad, por no observar que el primero es 
forma del verbo tomar, y acompañado del afijo sería 
tóme7ne, y su plural tómenme ; mientras que el se- 
gundo es forma de dar compuesta con el pronombre, 
y si en singular es de^ne, en plural tiene que ser 
dennie. Lo dicho acerca de esta forma del verbo dar, 
alcanza á otras, pues por dondequiera dicen igual- 
mente delen duro. A médico célebre y de vasta 
ilustración le he oído decir: ''delen las pildoras esta 
noche.*' Este disparate me recuerda otro que he 
visto en periódicos y novelas de otras repúblicas 
hispano-americanas ; y es el de decir eréis por sois, 
formando un plural originalísimo. Hay ya quien lo 
emplee en Venezuela. Pocos días hace que un dia- 
rio nos decía gravemente: * 'Producís escobas, las 
cambiáis por moneda y consumís : eréis productor." 
Parece mentira! Recuérdese á García Gutiérrez en 
El TroiHidor. 

Al camfK) don Ñuño voy, 
Donde probaros espero 
Que si vos sois Caballero, 
Caballero también soy. 

484. Tenemos algunos escritores que hacen muy 
mal uso del gerundio, y de modo tan refractario y tenaz, 
que Bolet Peraza, en artículo lleno de sal, puso á uno 
de ellos el apodo de Fray Gernjidio. El gerundio- 



292 CAWTULO V 

expresa siempre vin hecho ó una acción coexistente con 
el verbo que lo acompaña; más claro: significa que la 
cosa se ejecuta en el modo, tiempo y persona que tiene 
el verbo que se le junta; sólo sí, que la acción, como 
observa Salva, es dilatada, y no momentánea, ya por 
emplearse en ella bastante tiempo, ya por la sucesiva 
repetición délos actos; pues si puede decirse correc- 
tamente "ayer estuve tirando pistoletazos'*, seria un 
despropósito decir: **ayer estuve tirando un pistoleta- 
7.0' \ Expresa asimismo el gerundio una idea anterior 
á la de la oración principal ; pero en este caso le pre- 
cede la preposición cfi, como cuando se dice ''En lie- 
gando se lo diré*', que vale lo mismo que '*así que 
llegue", *'al llegar"; y de no precederle la preposi- 
ción en, la acción denotada ha de ser ó causal ó tan 
inmediatamente anterior que parezca como que las cosas 
pasan al mismo tiempo, v. g. : " Viéndole reír de aquel 
modo, le dio un cintarazo"; ó ''Quitándose la sortija 
se la dio"; ó '' Dicie7ido esto se fué". El gerundio 
puede también ser regido por otro gerundio, pero 
dependiendo forzosamente de otro verbo: "Me mordió 
estando leyendo la Virginia de Tamayo y Baus.'* A las 
veces entra el gerundio á formar frases incidentales ó 
accesorias, pero siempre indicando coexistencia, y ja- 
más con carácter determinativo del sugeto, por lo que 
se expresa correctamente Jovellanos cuando dice : 

España, cediendo al mismo noble impulso, había asociado sus hijos á la gloria 
y á las fatigas de estas empresas. — Discurso so/>re el estudio de la Ceografl 
k'stórica. 

Fuera de los casos enumerados, y cuandoquiera 
que el gerundio no denote coexistencia, su empleo es 
abusivo y disparatado. Véanse algunas ejemplos pro- 
pios del gerundio: 



VERBOS 293 

No estaban ociosas la sobrina y el ama de Don Quijote, que por mil señale.-? 
iban colis^iendo que su tío y señor quería desgarrarse la vez tercera. — .Cervaiitois. 
QuiJoteJX — Porque parece que viene colada por la tela de un cedazo, report'uUi- 
Jose igualmente por todas partes, y penetrando las entrañas de la tierra. — Ora- 
nada. Del Símbolo de la /'i'.]— Mas no pudiendo caminar á pie los soldados tan 
gran trecho, fueron necesitados á quedar la n<x3he cansados y mojados [ jx>rque 
el río se pasa muchas veces], á dí)s leguas de los enemigos. — Hurtado de Men- 
doza. Guerra de. Granada.)- De suerte que entrando el Capitán (ieneral en el 
país enemigo, aunque no tenga intención de detenerse mucho allí, es fuerza repa- 
rarse de tal manera, que esté seguro \\c los asaltos repentinos. — Meló. Política 
Jlíi/iíar.)-T-\^^ detuvieron, antes de entrar en Filadeiíia, reconoeiendo algunf>s hi- 
gares vecinos. — Moneada. Expedición de l.s Catalanes y Ara leoneses contra tur- 
cos y griegos.) — Navegaba .... [la armada]. I'. 7/ f/íi jt'/ít'/vi-/ ;/</(» todas las aldeas, de 
que se huía el villanaje de una a otra, sin saber dónde se recoger ni salvar sus ga- 
nados. — Mendoza. Comentarios de las Guerras d.' los Países Bajos.)- Formaban 
sus escuadrones avtoutomuulo más que distribuyendo la gente. — Solís. Conquista 
de Méjico. 

485. Es muy común en toda la república emplear 
el verbo parar, al par que en sus legítimas acepcio- 
nes, en la de ponerse en pie ó de pies, ó estar en tal 
actitud. Según el señor Cuervo úsase asimismo en la 
Nueva Granada, y tengo para mí que se usa en otras 
naciones hispano-americanas y ha debido usarse en lu- 
gares de España, de donde nos ha venido ; por lo cual 
creo que no ha lugar á formarnos causa por el adefesio, 
ni á causar asombro que nuestros pobres pueblos lo 
usen. Parar no es galicismo, como creen algunos. El 
francés sólo tiene el sustantivo parada que confiesa ser 
españolismo. Ni siquiera se le ha ocurrido derivarlo 
del latín parare, del cual trae su \Qsho parer, ornar. 
El Diccionario castellano trae nuestro parar del latín 
par, igual, del verbo parare; pero en abono de tal eti- 
mología no hay realmente sino la semejanza de la 
forma, si nos atenemos á la .significación de detenerse, 
cesar en el movimiento ó la acción. De mi digo que 
en tal sentido acaso proceda del griego pcbvdos, parada, 



294 CAPITULO V 

entrada, acto de entrar ó de pasar, camino por donde 
se pasa, al p?,so, que todo esto significa él. De para- 
dos pudo formarse racional y científicamente, con su 
propia significación, el sustantivo parada, y de este el 
v^xho parar. La raiz de la voz griega es la sánscrita 
Peer, mover, avanzar ; de la cual salieron los prefijos 
pra, delante, ante ; prati, junto, cerca ; pai^i, en torno, 
al rededor ; y para, más allá, del otro lado, allende ; 
los que, mutatis mutandis, se encuentran en las lenguas 
griega, latina y neo-latinas. Ahora, en la acepción 
anticuada de ornar, y en las corrientes de prevenirse» 
prepararse, disponer, etc., que ninguna relación tienen 
con cesar en el movimiento y los derivados de esta, 
parar si viene del latín parare. Es decir, que nuestro 
verbo tiene dos orígenes, uno griego, y latino el otro ; 
lo que nada tiene de extraño, porque en nuestra lengua 
y en otras derivadas se encuentran voces que están en 
caso semejante. Cuanto á la acepción familiar que en 
Venezuela tiene parar, esto es, la de potierse de pies 
ó levantarse, no es difícil comprobar que ha debido 
usarse en alguna región de España, ya porque es fácil 
la transición de una acepción á otra en casos como el 
de la frase estar parado, sobretodo en la mente del 
vulgo ; ya porque parar conserva de antiguo la signifi- 
cación de poner, y ha podido decirse pararse en pie, de 
donde la elipsis popular pararse; ora porque, si bien 
raros, hay ejemplos de autores españoles en la acepción 
de que trato ; ora porque parar tiene la acepción de 
''poner en otro estado diferente del que se tenía/' acep- 
ción que en cierto modo disculpa á los indicados escri- 
tores que han dicho pararse por levantarsCy del que 
estaba sentado ó acostado. Di cese correctamente **jTal 



VERBOS 295 

me h^n parado que no puedo dar un paso'/' *'Al oir 
esto la doncella se paró colorada/* (Ejemplo este último 
del Diccionario de la Academia). El \^x\>o parar está en 
estos lugares en vez del verho pojtcr, é indica cambio de 
estado. ¿ Qué cosa más lógica que suponer que de la 
frase pa7uirsc en pie (ponerse en pie) proceda el simple 
pararse (ponerse de pies), así como de la de hincarse de 
rodillas, el simple hincarse que con igual sentido se 
encuentra aun en noveladores españoles? Sin duda por 
esto dijo D. J. J. de ^\or?L pararse \iov ponerse en pie, 
en ejemplo que indica el señor Cuervo, tomado de las 
poesías de aquel notable literato español. En el sentido 
de poner y ponerse, y aun en el de extender (parar tus 
ho7n7ncs, del Libro de los (ratos ), sobran ejemplos en 
autores antiguos, v. g. : 

Kt desque llejjaron fallaron á Hiiena Verdad do estaba encima del irUú, 
ó prejjuntáronle quién era, »3 dijo: "Buena Verdad." ICIlos dijéroide: ♦^Aniitjo 
¿quién ic pnnf tal? Et él díjoles: *'l'n mío compañero." — Libro de los Gatos. 
Knjc. XXl'///.) — SeFIor, sea la vuestra niercet que aun otra cosa te quiert) mos- 
trar ; que quieras el domingo parar tus hommes arrededor de las fue.sas, é 
J>arc'n mientes cuando veniere la rajxjsa á tomar del pan que llevan las Inienas 
mujeres á ofrecer. — Lidro Jt' ¡os Oa/os. Enx. -V-V/V//.) — Sennor, non /»/7rt'í oyó 
á mis maluestades. — Segura de Astorga. IJino dv AUxandrt'. JJ41.) — .Al allxi- 
joto de los muchachos y de la demás gente se parará á las fenestras de su real 
palacio el rey de aquel reino. — Cervantes. (Juijote. Prim. Part. Cap. XXl. 

Tan singular es este pasaje de Cervantes, que 
F'ernández Cuesta dice : ''De creer es que Cervantes, di- 
jese aparecerá, pues que la idea es que el rey se asomase 
á la ventana." Error! porque tal manera de hablar no 
era nueva, y se ven ejemplos anteriores á Cervantes : 

Pues como Luzmán tanto lo desease, determinó de ir á su casa, y así lo 
hizo con una nueva astucia, y llamando á una puerta, se paró á una ventana 
una mujer vieja, y le dijo: '*¿qué buscas, pelegrino, que tú eres el que ya otras 
veces aquí has venido?" — Jerónimo fie Contreras. Sc/m dr A-'cnturas^ IM\ Sex. 



296 CAPÍTULO V 

Cuando me paro á la puerta, 
O me pongo á mi ventana, 
Más me quería ver muerta 
Que verme sin saboyana. 

Blas de Aytona. Cantar sobre la sahoyaiM» 

Y en el mismo siglo XVI de Cervantes decía Castillejo : 

¿Que por qué, siendo vos blanca, 
Me /í7r¿? yo colorado? 

La Fiesta de las Chamarras. 

En el siguiente ejemplo vale cesado, terminado ó 
suspendido : . , 

A este tiempo sonaron muchos ixist rumen tos; y luego, habiendo /rtr<7¿/tJ, uno 
de los dos viejos, que á la derecha mano estaba, comenzó á decir : etc.^Contre- 
ras. Selva de Aventuras. Lib. Prim. 

En el que sigue tiene la significación de prevenir, 
prever, evitar: 

Farades danno e mal, 
Rrey de buestro sennorio, 
Por vos puede Portogal 
Auer honrra e poderlo. 

Alfonso Onceno. Poema. 1190, 

Sus acepciones más usuales y autorizadas hoy son las 
que dan el sentido de teinninar y de detener, que tiene 
desde los principios, como se ve por los siguientes 
ejemplos ; conviene saber : 

Y quien quisiere saber en qué paró esta aventura, y los amores de Arniina- 
dor con esta infanta, lea la historia de Felesindos, y allí lo hallará. — Alfonso 
Núnez de Reinobo. Clareo y Florisea. Cap. XXI '///.)— Como en. el interme- 
dio que duran estas funciones no dejan de beber, al fin paran en riñas. — ^UHoa. 
Relación de viaje á la América. Del vicindario de Cartagena') — Pues si teniendo 
tantos atizadores para el mal, no tuviéremos quien nos ayude y encienda en el 
amor del bien, ¿en qué vendremos á pararf — Granada. Del Símbolo ds la /v- 
Part. IV, Diáloro /'///, //. ) — Et el galápago escomenzó á pensar en su corazón 
cómo faría la traición, é paróse é dijo. — Calila ó Dymna. Cap. V/í.) — En esto 
alzó los ojos, y vio que su amo estaba parado, procurando con la punta ád 
lanzón alzar no se que bulto que estaba caído en el suelo. — Cervantes. Quijolt. 
Prim. Part, Cap. XXIII), — Quedóse, pues, nuestro héroe ///rrtí/y como un IkjIx» 
ala altura de la fuente de Cibeles. — Juan Valera. Pasarse de Listo. Cap, II). — 



VKRBOS . 297 

486. ¿-Qué significa el verbo hacer/ Pues es claro: 
ó producir ; ó fabricar, formar algo ; ó ejecutar, poner 
por obra ; ó contener, envolviendo la idea de formar; ó 
componer, disponer, aderezar, envolviendo la idea 
de formar ó trabajar ; ó mejorar, perfeccionar ; y 
otras acciones, como habituar, importar, que envuel- 
ven la idea ó de producir, ó de fabricar, ó de ejecutar. 
Forma distintas frases y modos con las preposiciones 
que ló rigen, y junto con algunos nombres significa la 
acción de los verbos que se forman de los mjsmos 
nombres, como hacer bia-la, burlarse. Acaso no haya 
verbo castellano que tenga mayor número de acepciones, 
y por lo mismo da ocasión y motivo á los mayores dis- 
lates. Con un poco de atención es fácil evitarlos. Cuando 
oigo decir á una buena moza que tal ó cual piropo le 
ha hecho nacer U7i pensafíiiento, o que mengano le hace 
el amor á Fulanitay como quien le hace un chichón, me 
acuerdo de nuestro docto Baralt que, á fuer de buen 
maracaibero, decia que en España no se hace nacer: se 
hace parir: y que el hacer el a?;¿or ^o. parece mucho á 
hacer calcetas, hacer ajanas, y otras muchas cosas ma- 
teriales. El se nos hace el deber, de muchos periodistas 
hueros, el hacerse ilnsiones, de algunos melindrosos, y 
el hacer^fiiror (caramba!), y hacer atmósferas de ciertos 
cronistas trasnochados y de medio pelo, son cosas que 
me ponen los pelos de punta, como si se me viniese 
encima una legión de langostas. Háblese y escríbase 
con mayor pureza, que aquel no está lejos de desa- 
tender las glorias y los intereses de la patria, que de- 
.satiende su lengua. 

C^xívjA pi:u:sariU ci uto yo itna^^iuo, que alyíín nial encantatior tic estos que él 
tiice que le quieren ma), la hal)rá nnulmlo la figura por hacerle mal y daño. — 
Cervantes. Qttijot¿. Se^. Parí. Ca/. A'.J — /7;/íj el cura íV/ un />c'nsamieuio mwy 



298 ^ CAPÍTULO V 

acomodado al gusto de Don Quijote. --Cervantes. Quijo fe. Prini. Parí. Li:¡- 
XXVI. \ — Obró luego en ¿I el amor otro huevó pensamiento del que antes tenía, 
Contreras. Selva de Aventuras, Lih. VIL) — Z^ última /V¿'a ^//f ella /¿fwii caan- 
do enmudeció fué sin duda la de su casamiento con ese tunante. — Moratín (D. 
Leandro) El Médico á Palos. Act. líl. Esc. VI.) — Tiene por objeto la iletiri- 
ción engendrar la idea misma. — Núílez de Arenas. Lógica. Cap. XIII). — Por lo 
que concibió este hombre el pcnsaniimto de perderlo ó de matarlo. — Jorge (xon- 
zález Rodil. El Americano. Editorial. — I ^s gentes vana «'leer que Fabián í'.'<í 
enamoradlo de usted. — P. A. de x'Marcón. El Escándala. Lih. IV. 11.) — ¿Novo 
que él se lia enamorado y que su rabia es (jue no me cree tan enamorada m /"•« 
capaz de eftamorarme, porque no hago pucheros, y no aburro con lágrinia? y 
sublimidades? — Juan Va lera. Doña Luz. V, 

Por conveniencia y amor 
La sirvo y la galanteo. 
Calderón. Xo Imv Burlas con el .i mor, Jorn. Prim, Esc. IV. 

Mas no será mi dolí)r poderoso á parar Ja i)luma rjue debo mcn^ex en su jusui 
alabanza. — Tamayo y Baus. Resumen de las Actas de iSSi.) 
El neg(x:io á que he venido 
A madrugar me lia obligado. 
Calderón. Ca^a con dos Puertas mala es de guardar. Act, Prim. Esc. IL 
Julia Rayncry causó verdadero entusiasmo y arrancó nutridos aplausos á la 
concurrencia. — Hernández Gutiérrez. Pevita de Veatros.) — .-lun las rosas inaui 
madas tiemblan á las aclamaciones y fama de una victoria.) — Saavedra Fajardo. 
Corona Gótica. C?ip. IX.] — Mucho importa <i¿:;v'í/¿7/7r en todas ocasiones con el [ut 
blo la buena opinión de la prudencia y talento del rey, sembrando va::, así de su 
magnánima inclinación como de su justicia y clemencia, celebrando, ya algunas 
prudentes sentencias que haya dicho, ya algunas acciones heroicas que haya 
hecho, etc. — Navarrete. Lelio Peregrina ó Estanislao Borbio. 

487. ¿Qué tal qíiisto está U. con el i Presiden- 
te? he oído preguntar. Quisto, part. pas. ¡rreg. de 
querer no se usa, según el Diccionario, sino con los 
adverbios bien ó inal; pero evidentemente hay casos 
en que puede usarse sin los dichos adverbios, y 
que así se ha usado lo comprueban lecciones de los 
clásicos castellanos : 

Mas esto hacen por no caer de la rej utación en que están ; jx>r ser quistos con 
sus príncipes ; por ser favorecidos y acrecentados en sus «^ticios. — Granada. GuU: 
de Pecadores. Lib. IL Cap. XVJL 



VKKBOS ' 299 

Debe sí regir la preposición con, lo mismo que 
d verbo jnalqttistar, de él formado*- 

488. Hay en castellano dos verbos ¿ice orar, uno 
que procede del latí n decorare, iadornar ; y el otro 
de la frase de coro, que sii^nifica de seguida, y tam- 
bién de moiioria. Por tanto, este decorar sitrnifica 
aprender de memoria, saber ó decir de s(íguida 6 
de memoria, y no sólo * 'tomar de coro ó de mcímoria 
una lección, una oración ú otra cosa," como define 
el Diccionario : 

Et afirmóse el mi corazón en 1<> t|ii-.' l-í dj las cscripturas de los jilósofov, t't 
lo qne í/t'í £>rt' (le las palabras (I j los bal'ios et de las quisliones (jiie í'acirin \\\\^^^ A 
otros, et de las disputaciones que facían entre sí. Caiiltí ,' I^yniiui. Cap. 1 1. 

Así es que nuestras expresiones **ya decora," 
"todavía no decora," *'está aprendiendo á decorar," 
etc. no son incorrectas, pues lo que significan es "ya 
dice de coro" **todavía no dice de seguida ó de me- 
moria," etc. una vez que lo que se quiere mani- 
festar es el decir ó no el niño de golpe, como cpiien 
ya las sabe, las palabras y las frases que aprende 
á leer. Es cosa muy distinta de deletrear y de sila- 
bear. 

489. Salta A la mevioria una especie, pero no 
salta á las narices un olor, como dicen algunos por 
ahí y he leído en cronistas españoles y americanos. 
Tratándose de olores y otras cosas semejantes, lo 
correcto es emplear el verbo saltear, como en esta 
lección : 

Al llegar aq»ií la riílación (pie, coni(j ve el lector, no ])ronielía mucha tidfKdad 
histórica, J/z/MMas narices de do na Gre^Mjrl a un tufo .1 cliaumsquina que le hi/o 
.salir <Íe la alcob.i al gabinete. — llaitzenhu.sch. LkW tio.^ ¡iofih'ius, S.-^muUi 
Parí. 



3CX> CAPITULO V 

490. Equivócanse los que creen que no se 
puede rebajiar otra cosa que el pan, y se rien 
cuando oyen que se manda rebanar un salchichón 
ó un queso. El siguiente lugar basta: 

Voto á Dios, si me habla en nada, 
Que á la primer cuchillada 
Le rebane como queso. 
Moreto. El Lindo I^on Diego. Jorn. Seg. Ksc. TX. 

Porque rebanar es hacer rebanadas una cosa ó 
de alguna cosa, y no importa que el Diccionario, en 
la definición de rebaiiada, diga '*y especialmente del 
pan." 

491. *'La mujer se rt^rzvVevV; al llegar á la puer- 
ta," leo en notable revista literaria; y en otra, que 
''el abogado había festituido los documentos des- 
pués de estudiarlos." Es bastante común confi.mdir 
los verbos devolver y restituir. Sienta Don José 
Joaquín de Mora que devolver supone posesión, y 
restituir supone propiedad. Paréceme esta una dis- 
tinción demasiado sutil y por lo tanto impropia, ya 
porque la posesión es un resultado del derecho de 
propiedad, ya porque cuando la posesión es ilícita 6 
mal habida, cabe precisamente, con toda propiedad 
de lenguaje, nó la devolueión, sino mejor la 7'estUii' 
eidn ; porque la dcvolueión suele ser voluntaria, y la 
restitueión revela fuerza ó trabajo por parte del que 
restituye, y pleno derecho y acción por parte del 
que recibe. La drvohieión vuelve una cosa al lugar 
que le corresponde. La restitiuid7i la vuelve al es- 
tado que le es propio. La devoliieión envuelve la 
idea de cosa que no ha recibido menoscabo ni de- 
terioración. La restitueión envuelve la idea de res- 



VERBOS 301 

tablecer, rehacer, restaurar. Por esto, creo que erró 
D. José Joaquín de Mora cuando dijo: *'Se de- 
tmelven los documentos para restituirlos al archivo/' 
y que debió decir '*se restituyen los documentos 
para devolverlos al archivo." Cuando Coloma dice : 
''Restituyendo por menudo al fisco todo aquello en 
que pretendía haber sido defraudado," da al verbo 
restituir su legítima acepción. Regresa, tor?ia, vuelve 
uno al lugar de donde partió ; y aun se restituye 
ú la ausencia fué involuntaria ú obligada, porque 
aquí el lugar implica la idea de estado con relación 
á la persona. 

Con el ayuda de Dios y la de nii brazo vos os veréis presto restituida en vuestro 
reino. — Cervantes. El ¡tv^enioso I/iiia/i^o. 

Cabe sin duda decir también que ímo se devuel- 
ve, refiriéndose al punto de partida, pero sólo cuan- 
do la expresión no envuelva principalmente lá idea 
de desandar lo andado, como la envuelve en el 
ejemplo de la revista arriba indicada, que entonces 
ya no se pueden emplear sino los verbos volver y 
revolver. Por eso está bien que Martínez Güerteros 
(Larmig) diga : 

En apacible y sosegado vuelo 

El bello arcángel st' ilt'vuclvc al cielo. 

Estas significaciones de devolver y de restituir 
tienen origen en el latín. Devolvere (De de y vol- 
vere) es voltear, tirar de arriba abajo, pasarse, dar 
una vuelta; mientras que restituiré [\)q. re y statuo) 
es volver, reponer, restablecer, rehacer, rectificar, 
refonnar, etc. 

492. En Venezuela se usa aún indistintamente 
de las formas forcejar y forcejear, y se discute acer- 



302 CAPITULO V 

ca de cuál es más correcta. Ambas formas se usa- 
ban en el siglo X\l, y no fcn^ccjear ditsá^ el XVII, como 
parece creer el docto Señor Cuervo. La compro- 
bación : 

Tú quieres que /oreje y que contraste 
Con quien :il íin" no baste á derrocalle. 

Garcilaso. lii^hj^a II. 

Ansí es lamentalíle miseria la de los hombres, que bracean, y forcejean 
todos los días contra las corrientes de los trabajos. — Fray Luis de l-«ón. /.' 
J\iftita Casada.) — Vio que la xwo/.'n fcrccj^'aha jwr desasirse. Cervantes. — Qui 
jote. Par/. Print. Ccp. Xl'/- 

Como Garcilaso, Meló usa foi^ccjar en el siglo 
sitruiente : 

Arrojando la insií;r.ia militar, fordjaha ¡wr rasgar sus ropas. — Meló, (/'i/t- 
rra Je Cataluña. I.ih. Qui ni j 141. 

Pero hoy impera el uso de forcejear, en los mas 
correctos literatos, como puede verse por estas lec- 
ciones de D. Juan Valera en Pepita Jiméjicz, y de D. 
Juan Nicasio Gallego en Los Noinos, 

Contuvieron al Conde que pugnaba y forctjcaba ferozmente jx»r desasirse. 
— Lí>ren/o brega y foidjca gritando. 

493. En Venezuela, como dondequiera que se 
habla el castellano, se da á cobrar^ en su primera 
acepción, el significado que le da el Diccionario de 
Autoridades, es á saber: Recibir, percibir y exigir la 
paga de lo que se debe. Esta definición se funda 
tanto en el uso común y en el de los clásicos caste- 
llanos, lo que se verá por las lecciones que ponga 
al fin de este articulo, como en el origen del voca- 
blo. Derivado de capia, capcre, toiuar, coger, asifj 
esforzarse, etc, lleva en sí las ideas de exigir, ó so- 
licitai y recibir ú obtener. De paso diré que no 
parece haya existido ningún verbo cuperare, como se 



\EKH()S 303 

induce de llevar recuperare la partícula re, pues n¡ 
se encuentra en autor ninguno ni en ningún diccio- 
nario latino, ni siquiera en el admirable de Freund 
y de Theil que no han olvidado ninguna de las formas 
importantes anticuadas ni las del bajo latin. La filolo- 
gía y la lingüistica no son hoy ciencias inductivas 
sino prácticas, racionales y filosóficas. De la partícu- 
la re y el verbo capio, capere (sánscrito kup ó kub\ 
formó el latin el verbo recipere, que tiene la forma 
rcniperc. Por igual modo que de los verbos que ex- 
presan deseo se formaron derivados con la termina- 
ción iré ó tirire, como ccenattirirc, de ccenare; par- 
turire, de parere ; asi de los verbos que expresan 
acción se formaron derivados con la desinencia are, ó 
itare cuando se les formaba del supino; v. g. : effec- 
titare^ de efficere; f actuare, á^ /acere; apertare^ de ape- 
rire; sedare, de sedere ; salvare, de salvcre; educare, 
de edíiccre, etc. De esta manera se formó recupera- 
re, de recipere ó recupere, que es lo mismo. Recu- 
perar hizo recobrar, y de recobrar, por suponerle com- 
puesto, se dijo cobrar con la misma significación, ex- 
tendiéndose luego á otros oficios relativos.- Esta evo- 
lución, si no tuvo efecto en el bajo latín, lo tuvo más 
adelante, en plena formación de las lenguas deriva- 
das, como que ya en la de oc se decía cobrar ^ 
El abate de Sauvages trae esta lección : Lo coms de 
Safi yiiéli cobret Tolosa. Trae asimismo recobre, del 
latín recuperare, y el vocablo recobtamen, en el sen- 
tido de recobro, rescate, desempeño. Para el señor 
Cuervo cobrar, no es más que recuperar, adquirir, 
tomar. Aunque capere no tuviese otra significación 
que la de tomar, no era ello razón para establecer 



304 CAPITULO V 

tal definición, porque los vocablos varían de una len- 
gua á otra en forma ó en significación, y á las veces 
en entrambas cosas. Tal aconteció con capere, cuyo 
significado no es el mismo del verbo sánscrito kup, 
cubrir, de donde deriva. Apoyado en su definición 
censura el señor Cuervo como absurda la siguiente 
frase : "Estoy cansado de cobrar, y no percibo ni un 
cuarto;*' mas, salvo el respeto que tan insigne lexi- 
cógrafo merece, no parece que esté mal, una vez 
que el complemento le da á cobrar la acepción en 
que se le emplea. Lo absurdo seria decir simplemente 
''estoy cansado de cobrar", 'Vengo de cobrar", sin 
agregar más nada, como sería absurdo decir :, ''ven- 
go de recibir" sin decir qué, ni siquira un pímtapié. 
Lo que sí constituye un dislate incalificable es darle 
á cobrar^ como hacen algunas personas, el régimen 
de la preposición á cuando quieren expresar el so- 
licitar de otro el dinero. Irle á cobrar á Juan un 
dinero y es ir á cobrar por cuenta de Juan, para Juan; 
mientras que ir á cobrar de Juan es ir á solicitar 
y recibir de Juan, para sí ó para otro. En el ejem- 
plo de Mariana que trae el Sr. Cuervo : "Dio or- 
den que Gonzalo Gustio fuese á Córdoba ; la voz 
era para cobrar ciertos dineros que el rey bárbaro 
había prometido", cobrar no está propiamente por 
¿ornar ni por recuperar^ sino por exigir, obtener, b 
recibir, y este recibir si el pago es fácil, si se cuenta 
con que se le entregará al llegar, lo que no puede 
asegurarse de la promesa de un rey bárbaro, que no 
los había enviado. En el ejemplo de Torres Amat: 
"Después de siete días llegó también Sara, esposa de 
su hijo, con toda la familia, en buena salud, con los 



VERHOS . 305 

ganados y camellos, y una gran suma de dinero 
de su dote, además del dinero cobijado de Gabelo'*, cobra- 
do expresa la idea de solicitado y i'ecibido, porque de no, 
de no tratarse de una deuda cuyo pago se había solicita- 
do, se hubiera empleado otro verbo. De autores caste- 
llanos presento en seguida ejemplos en que cobrar tiene 
las acepciones de solicitar y recibir, ó la de coger ó to- 
mar, ó la de obtener, ó la de exigir, con toda claridad. 

En toda esta noche ella ni yo hemos dormidí) sueHo de pesar : no j>or 
su valor de la cadena, que no era mucho ; |)ero por su mal cobro della y 
mi mala desdicha. — Rojas. 1m Celestina. Acto XII ,)■■ -Mira bien, créeme, en 
su (izsa^ Cubra amigos, que es el mayor precio mundano. — -Rodrigo d^; Cota. 1. 1 Celes- 
¿imu {Acto. I. Aquí del rey y de \x justicia, que Sf>l)re cobrar ni \ ha( ienda me quiere 
matar este ladrón salteador de caminos. — Cervantes. Qttijote. Parí. Privi. Cap. 
A'Z/F.J Ninguna cosa llevan más impacientemente los vasallos que la violencia 
<le los ministros en su cobranza [de los tributos]. — Saavedra Fajardo. Empresa 
Z.-YÍV/.^Xo le hagas ir ni venir muchas veces y echar tantos caminos por cobrar 
su hacienda, que trabaja más en cobrarla que en ganarla, como muchas veces 
acaece con la dilación de los malos pagadores. — Granada. Gttfn de Pecadores. 
Lib. II. Cap. V. ^ I.J — Carga mucho más j^esada que la principal de los pechos 
y tributos, pues estos, si se cobran sin tejacioues, nadie rehusa pagarlos. — Xa- 
varrete. Con sen. de Motuirqttías. Discurso A7'///.^- -Cuando los pechos y tribu- 
tos se cobran con suavidad, no se sienten, aunque sean mayores. — Navarrete. 
Conscnoición de Monarquías. Discurso XVIII.) — Aunque la alcabala le parece 
siempre digna de su bárbaro origen, nunca es á sus ojos más grüvíjsa que cuando 
se cobra en la venta de propiedades. — Jovellanos. Ley Agraria.) — Este impues- 
to por su naturaleza, recae solamente sobre la propiedad libre y comerciable; 
esto es, sobre la más preciosa parte de la propiedad territorial del rein<í, al 
mismo tiempo que exime la propiedad amortizada, jx)rque cobrándose sólo en las 
ventas, es claro que nunca la pagará la que nunca se puede vender. — Jovella- 
nos. Ley Agraria. 

Dicen que á cobrar mi herencia 
Corta cantidad bastara 
De ese metal peligroso. 
Que los ciudadanos aman. 

Lista. La Cabana, 

El dependiente le trae á firmar una contrata; el habilitado viene á cobrar la 

20 



306 CAPÍTULO V 

aiíteiior. — -Meííonero Romanos. El Cvn/m/is/a,)- ~C\^io que lii obligación era 
Tí '/'/v/;- la alcabala; pero como los derechos eran *»xhorbilante.s, tú por ser%'ir al 
Rey f!esollabas á tus convecinos. — líartzenbusch. Juan */<• ¡as Viñas. Act. 
Piini. Esc. ¡II. 

No me he ocupado sino en la primera acepción de 
cobrar que es la que ofrece dificultad. En el pasaje de 
Rodrigo Cota, cobrai- vale tanto adquirir como solici- 
f'ar, por lo cual lo presento. Hay otros pasajes en los 
que el sentido de adquirir es claro y único, como el 
siguiente de Mateo Alemán en la Part, Prim. Lib. II, 
Cap, IX, de Guzmáji de Alfarachc: 

No hay h'.:nibra que en esta posada n) tenga cohrndo resabio, aun hasta la 
ntula. 

494. Leo en uno de nuestros periódicos bochin- 
cheros que hay en Cuba un partido que quiere anexio- 
nar la isla á los Estados Unidos del Norte. Bastante 
desgracia era ya que la quisieran anexar, ¡qué sería si 
la ancxio7iasen\ Pues si tenemos anexión, del verbo 
anexar, no tenemos el tal anexionar, que lastima los 
oídos castellanos; sépanlo los amigos de barbarizar 
el idioma. Abandonen el terminacho á los redactores 
de revistas cursis, que para eso les pagan. 

No sé si de su cosecha era, ó lo había ant'Xiido con el hábito de clercaa. — 
Hurlado de Mcndo/a, I,azarillo de Tonnes. 7'raf. //.) — Pues tixlo esto está 
uNi'Yo á la condición y obligación de los buenos hijos jwira con sus padres — 
í'iranada. Giifa dt- Pcaidort\^. Lih. //, ('///. Xl'II. 

495. Barbarismo es que algunos abogados pre- 
tendan que se diga dictaminar, por foi^viar opinión, 
dictar (2^ acep.), formar juicio, opinar, juzgar (2? 
acep.); y mayor todavía que haya quienes así di- 
gan por la prensa. Pues, ¿por qué no dicen asimismo 
dictaminura, en vez de dictadura, y dictaminacíor, en 
vez de dictador.-* Al menos tendría la gracia de la nove- 



VKKlKíS 307 

dad en estos pueblos dichosos. ¿V por qué no proponen 
también que se diga actucicionar, )' no actuar; rchclio- 
narse, y no rebelarse: condcuationarsc, y no condenarse? 
Seria cosa de cantar gloria, como que asi no decían 
nuestros abuelos : 

La Sociedad I'alriótica de Madrid, «lospués d<j hal)or rc.Mn-)CÍilí) el expe- 
diente de la r.ey Aí^raria (juc vuestra alte/a hC dii;nó rrniifir ú su twa/zit/tj y 
dedicado la más madura y diligente 111 wM litación a/ */-•.<•/;//<';?<' cíe t-^tn honrosa con- 
fiam.ff^ tiene el honor íle cltiuir <u iHitanicu á la suprema atención de vuestra 
alteza. — Jovellaní)s. ¡ufvnnc di Con^-y,> <i<- Cus ti Un rn fl ll.y f^rdunte d^ Lt'y 
A:^rana.J — 'l*al fué la causa de la lentitu<l cmujue ha procedido <;/ t'stahltcimicn' 
to del dictamen qut: huy somete á la suprema censura. Joveilanos. — Ley A¡:;ra- 
r/r7.]— Ko era posible que todas las Comisiones á cpie últimamente se ha hecho re- 
ferencia ¿^</<v/í7í<v/ dentro del aHo .»7/.f ;(í/f''//7'í'j ////'í'/'///.'.v, - -Hretóii de los Herre- 
ros. Restunen d,' Aitti': de 1S60.) -Di los que ya la han f)l)tenido ton ditín'nm 
favorable de laAcadeniia debjn, por su índole, mencionarse dos. -Tamayo y IJaus. 
Resumen de Actas de iSSi. 

Ya que censuro á los abogados y oficinistas 
aquellas expresiones, y que doy por corriente en el 
ejemplo de Bretón de los Herreros el verbo eva- 
cuar en el sentklo de terminar, finalizar, concluir un 
informe, encargo ó cosa semejante, acepción que 
no le da el Diccionario de la Lengua, debo presen- 
tar con respecto á este punto, nuevos ejemplos de au- 
toridades castellanas. Helos aquí : 

Kvactuindo el encarj^o cpie Usía se sir.-e hacernu por su favorecida <l.d 
29 de julio último, paso á darle j>rimen) la-s noticias que he p(Kli{lo recoVor 
en cuanto al origen, progresos y último estado de la real SíKMe«lad Mcdcide 
esta ciudad. — Joveilanos. ínform: sobre ei estado de In Sociedad Af.'dlca de 
Sevi/iay y dei estudio d' mediti'ia en su ('nÍ7'ersidad — Si} |mx:os informes acerca 
de obras literarias evacuados de orden del G.)Íj¡erno. . . . — 'I'amayo y IJaus. 
Resttmen délas Tareas y Attas de la R. A. K. durante el año académico de 
1875 á 1876. 

496. Presupuestar es otro verbo abominable. 
Los corruptores del idioma lo han formado de pre- 
supuesto, participio pasado irregular de presuponer ;. 



308 CAPÍTULO V 

como si lo que ellos (\w\er^n prestipiicstar no lo viéramos 
prcsjiponer en buen castellano, donde este término, como 
lo indica el prefijo, vale suponer desde antes, dar por cierta 
con anterioridad una cosa, y formar de antemano cóm- 
puto de ingresos ó de gastos. Este presnptcesíar es 
hermano del dictaminar y otros barbarismos seme- 
jantes que para nada necesitamos. Dígase presu- 
puestos los gastos; presuponer las erogaciones ; pre- 
Síipongamos esto ; presuptiso aquello ; presuponga lo 
otro ; que así se habla en castellano : 

Estando el esposo, como prestiponvinos que está, ausente, n¡ podrá oír 
los ruegos de la esposa ni satisfacer á su voluntad. — Fray Luis de León. 
Traiiucción literal y diclaración del Lihro de los Cautares. ComcHÍo del Cap. 
J^rifn. ) Presupuesto este pequeño preámbulo, comenzaremos á tratar deste tes- 
timonio de nuestra fe. — Fray Luis de (Granada. Del Símbolo de la Iu\ Part, 
V, Cap. XIX. — Presupuestos estos dos preámbulos, presuponed también el ter- 
cero, que dijimos ser el fundamento de todo este misterio de nuestra reden- 
ción. — Granada. Del Símbolo de la Pe. Conclusiiht del Tratado 11. Parí, 111. 

497. Hermano del presupuestar es el influen- 
ciar que emplean los que no saben decir influir. 
En pretendidas críticas literarias publicadas por cier- 
tos periódicos se ha sentado, con la presunción pro- 
pia de la ignorancia, que el verbo asir no puede 
acompañarse sino de la preposición de. No se ex- 
travíen por ello los principiantes. Asir por su ana- 
logía con agarrar, se acompaña asimismo de otras 
preposiciones, según lo que se quiera expresar. 
Véa.se : con la preposición a: 

Asiendo al desesperado (pastor) le sacaron del agua.— Cervantes. Galaica. 
IJb. VL) Si hiciésemos lo que podemos en no nos asir á cosa della sino que 
todo nuestro cuidado y trato fuese en el cielo.- -Santa Teresa. Lib. de' su Jl- 
da. Cap. XL 

Con la preposición de: 

Levantándose en pié el G.:)bernador asió de la silla en que estaba scnta- 



VERBOS 309 

do, y dijo: Voto á tal, D. Patán, rústico y mal mirado, que si no os apar- 
táis y escondéis luego de mi presencia, que con* esta silla os roinjwi y abra 
la cabeza. — Cervantes Quijoítr ^V;^ Parí. CaJ*. XLVII. 

Con la preposición con: 

Si tú nu me das favor 
Cíjntra tan fiero enemigo, 
¿ Cómo he de vencer, Señor, 
Si mi adversario mayor 
Va siempre asiUo con mii^o ? 

Fray Luis de León ((7/-/ </<• Carnes) 

Y aun pudiera asirse po7' las orejas á tales cri- 
ticastros para que no desbarrasen. 

498. La Academia Española tiene en su léxico 
apocado, apocador y apocamiento, pero no tiene el 
verbo apocar, que subsiste por acá en la acepción 
figurada de abatir, hinuillar, envilecer, v. g. : listo 
apoca el imimo ; se n¿e apoca el espíritu; con lo cual 
se apocó y huyó, caso este último en que da el sen- 
tido de acobardarse, más que el de humillarse. No 
sólo lo han usado los escritores castellanos en la 
acepción figurada que prevalece en Venezuela, sino 
también en la principal de disminuir, minorar, acoli- 
tar ó reducir á menos 7ina cosa, como se ve por 
los siguientes lugares : 

Nunca hobo nini^uno que por ellas non apocast- su ali;»), et acrccL*ntase 
su laceriü. — Mochafa. Calila c Dynum. Cap. \\.)~-ApoiLht' tanto la gente, 
que fué necesario tratar de nuevo con las ciudades (pie enviasen sui)lcnientos 
de ella. — Hurtado de Mendo/a, Guena de Graiuiila. )-Convitínt; nuiclio no apo- 
tar sus deseos.— Santa Teresa. IJhro de su Vida. 

499. Desguazar, que no tiene hoy más acep- 
ción que la de desbastar la madera para labrarla, es 
verbo que entre nosotros significa destruir, despeda- 
za7\ Asimismo se dice desguazo y desguazamiento. 
Este verbo desguazar, desguazarse, se asemeja en 



3IO CAPITULO V 

la forma y tiene la misma significación que el anti- 
cuado desguy,; ir, desguy^arsc Presento ejemplo : 

Ciiualleros yrcanos que Dário guardauan, 
Kstos eran muchas (jue quanlos hy estañan 
Vioron (le Nycanor que grant danno toinauaiij 
Por puii» (les]íecho non se d<'Sf:;uy Paitan. 

Lihro dv Ah-xa/hire. 12.35. 

En algunos puntos de Venezuela, por ejemplo 
en Maracaibo, muchos confunden los verbos desguazar 
y esguazar, vadear un río ; y dicen con mucho aplo- 
mo que "han desguazado el río Sucuy ", lo que es 
demasiado hacer. Dígase en este caso que ** han 
esguazado el Sucuy", y santas pascuas: 

Arrojáronse al agua muchos sin orden ni respeto á sus oticiales, y cv- 
i^unzando el río, entraron en los lugares opuestos con ptxra dificultad. Meló. 
Guerra Je Cataluña. iJh. Tere. 109. 

500. Festinar, por activar, apresurar, de uso co- 
rriente en Venezuela, es un arcaísmo que no consta en 
el léxico español y que debe incluirse en él. 

K trae (la mala ventiua) al muy entendido fasta la muerte, et face el sabio 
mal andante, et alle^^a al codicioso et fe<tina al tardinero. — Calila é Dymna. 

Cap. ni. 

501. Deuiandar, tachado de galicismo moáerno en 
el sentido de solicitar, por no tener hoy sino las acep- 
ciones de rogar, pedir, apetecer, desear, y la forense 
de deducir en juicio ó exponer el actor su acción ó 
derecho, es asimismo un arcaísmo en tal acepción. 
Tenemos este verbo del latín demandare, y desde los 
principios tuvo en el idioma, al par que la acepción de 
pedir, las de buscar, solicitar y procurar. He aquí testi- 
monio de ello : 

K asi coninio Kniperador te adoro jxídiendo perdón de todas mis maldades, 
é de los tosnrns del imperio que tú d tu,in,ia\. non te encobriré una meaja. — 
A/ /Joro de /os Enxe/iipio'Á. CCXCl'. 



VERHOS 3 1 1 

502. Eso de '*á fulano le gusta Wrrr rape'' 
^'suelve rapé, chico/' como dicen comunmente en pue- 
blos hispano-americanos, y con harta generalidad, no es 
más que repulirse de entendidos con repulgos de 
empanafíada, creyendo (pie los pocos que dicen sorbcf 
pecan de incultos ; ó bien, es ser sólo de media lengua, 
por lo que no viene el son con la castañeta. Sepan 
que solver es un verbo anticuado que significa desatar 
ó resolver. Cuenta ! cpie ya vamos á desatar 6 resol- 
ver rapé ! Sorber es el verbo que significa atraer dentro 
de si alguna cosa con el aliento ó la respiración ; de 
modo que debe decirse sorber rapc\ ó tomar mi polvo 
de rapé. Así es como dicen los que entienden v\ idio- 
ma y lo hablan con propiedad : 

¡Va está hecho el nombríimienlo del S'»|írin(jl [dijo cnloiic^'s. íoni<ni(L> iitt 
/r/ro í/r' rapíW — Peílro Antonio de Aiaicon. El S<>inhrcn\ dt tus /'i\os. Cap. 

x/v. 

Dicese asimismo /^Z?'^ de tabaeo, y no sólo de rapé: 

¡Soberano arbitrio que ahorra mucho tit'uipo, y muchos p.'h'os lU' ttilui^o, y 
mucha torcida al candil I— M»)ratín fl). \..\ La I^^rrota dt- los J\\iiiiitfs, 

503. El señor Cuervo, en el Capítulo de las 
Acepciones impropias ( Loiiruaje Bogotano), censura 
que se diga en Bogotá "Estoy peleado con él," "Esta- 
mos peleados é' y recomienda se diga "Estoy rejlido, 
estamos reñidos ó tronados!' No alcanzo la razón, una 
vez que pelear es lo mismo que reñir, y así lo indica 
el Diccionario en la definición de esta voz. El uso de 
tal frase es familiar. Así se dice en Venezuela y en 
España mismo. Todavía más, en España se dice no 
sólo ''Y.?X2iVí\o?> peleados, refiidos ó tronados^ sino tam- 
bién, y más comunmente, lo que es curioso, "Estamos 
rej^aüados!^ "(ofrezco á usted que no volveremos á 



312 CAPITULO V 

regañar,'' dando así á regañar la acepción de reñir 
ó pelear. No he estado en España, pero tengo el caso 
bien averiguado. Que se pelea sin armas, del mismo 
modo que se riñe, lo enseña esta lección : 

A su lado pelea la numerosa legión de los gases, que parten sil dominio. 
— Jovellanos. Oración sobre el estudio de las ciencias naturales. 

504. Si los galiparlistas supiesen que nuestro ver- 
bo amasar tiene distinto origen que el a7nasser del fran- 
cés, acaso no lo emplearían tan disparatadamente. El 
amasar castellano se formó de masa, del latín massa, 
masa, pasta, montón ; y el verbo francés amasser se 
formó de la voz aj/ias, reunión de cosas, derivada del 
griego amad, yo amontono, yo acumulo, yo multiplico. 
Por estOj si es correcto decir en francés amasser des 
riehesses, es un galicismo, y más que un galicismo, un 
disparate de marca mayor, decir en castellano ama- 
sar riquezas, ni amasar ninguna otra cosa en que no 
entre el agua ú otro líquido, y harina, ó tierra, ó yeso, 
ó cosa semejante. Dejen, pues, los escritorzuelos y los 
oradores de cantina lo de que fulano ó mengano amasó 
una fortuna, porque nadie que entienda'' el castellano 
ha de creer que eso se pueda amasar, 

505. Abrogar, del latín abrogare, formado de ¿^¿, 
privativo, y rogare, promulgar, es voz forense que sig- 
nifica abolir, revocar lo que legalmente ó por privilegio 
se hallaba establecido, como una ley, un decreto, un 
código ; y arrogar, voz también forense, formada del 
latín arrogare, de ad, a, y rogare, pedir, significa adop- 
tar ó recibir como hijo al que no tiene padre ó ha 
salido ya de la patria potestad. En el lenguaje general 
se le emplea correctamente en la acepción de atribuirse 
ó apropiarse, usado como reflejo y hablando de cosas 



V'KRHOS 313 

inmateriales, como facultad, derecha, jurisdicción, y co- 
munmente tratándose de jueces que usurpan la juris- 
dicción de otros. Asi es que cometen un disparate 
como un templo los empleadillos y periodistas que es- 
criben sobre ''abrogarse facultades" y ''abrogación de 
derechos que no tiene." Claro es que ellos tampoco 
deben arrogarse la facultad de escribir, porque, si por 
la muestra se conoce el paño, no sir\'en sino para 
andar á la que salta. 

506. La verdad no se expurga, como ha dicho 
cierto novel orador. Expurgar es limpiar ó purificar 
una cosa, y fitruradamente se dice de los libros á que la 
autoridad ó censura oficial manda tachar palabras, 
cláusulas ó pasajes. Kl orador quiso usar á espulgar, 
limpiar de piojos ó pulgas la cabeza ó el cuerpo, y cuya 
acepción figurada es examinar reconocer una cosa con 
cuidado y por menor. Aprovéchese esta lección : 

Pero la wínlad cuantf) es más ,.<pu/i;n(i<i y examinada, lanto más descubre 
su rcsplamidí-.- Grai^ada. /^í/ Síni/w/o, /\irt. f\ Cn/>. XI. 

507. *'Kl pobre hombre se desbarrancc) por aquel 
peligroso lugar," leo en periódicos y oigo cada di a. 
Oue lo diga el vulgo, vaya ; pero ¡qué escriban así los 
periódicos! Basta hojear el Diccionario de la Lengua 
para ver que atascarse cu un barranco ó atolladero es 
abarrancarse; y embarrancarse, caer ó meterse en el 
barranco ó atolladero, y nó desbarrancarse. No deja 
de haber periódicos como El Noticiero que sepan decir 
propiamente embarracarse y abarrancarse. El tal bar- 
barismo nos ha venido de fuera, pues es bastante común 
en otras repúblicas hermanas. A cualquier flaco inte- 
lecto se le alcanza que desbarrancarse y por sus compo- 
nentes, expresa salir del barranco, y no caer ó atíiscarse 



314 " CAPITULO V 

en él; asi cómo despeñarse es caer ó arrojarse de las 
peñas, 

508. Desvestirse, por desnudarse, ya es otra cosa. 
No tiene pero, se usa en toda la América Española, y 
pese al Diccionario, es castellano, como lo indiqué en 
el § 226, al mencionar nuestros arcaísmos. Basta un 
ejemplo: 

Entonces estando las haces paradas, el rey Codro 'icsz'istió \:^<% sobre senale>. 
é metióse entre los enemigos paleando con ellos muy reciamente porque lo m.i- 
tasen, por tal que poniesen vencer los suyos. — VA Ktíy Don Sancho. Casíi;^ts ,' 
Documentos, Cap. X. 

Y aquí, se ve la diferencia y necesidad del verbo, 
porque el rey Codro sólo se quitó las divisas ó blasones 
para confundirse con sus soldados. 

509. Di cese en Venezula diz que por dicen qui\ 
como se usa en todas las naciones en que se habla 
el castellano, porque tal síncopa es genial del idio- 
ma y tiene la autoridad de excelentes escritores, desde 
los principios del lenguaje, en que existió la forma 
ditz (]ue ; pero no es cierto que en Venezuela se diga 
y que por diz que ó dicen qne. Sólo en Maracaibo. 
y ello entre criadas y gente de capa parda, se oye 
alguna vez decir jj' qne en el sentido indicado, mo- 
viendo á risa y burla á los que lo oyen. El origen 
del disparate es muy sencillo, y nada tiene de 
extraño en boca de tal cual labriego ó marinero, que 
en todas partes salen de regla en asuntos de lenguaje 
los que nada saben de sus preceptos. Un arte- 
sano, periodista inteligente, ufanándose de entendido 
en gramatiquerías, dio en usar con frecuencia en las 
crónicas de su periódico la conjunción y adverbiali- 
zada en interrogaciones y exclamaciones directas, se- 



VKKUOS 315 

ñalándole naturalmente el primer puesto en la frase. 
Xada tenia esto de censurable, pero empleado como 
L,^ala con demasiada frecuencia, y omitida á las veces 
la admiración en frases como : Y (]ue la beata se casa\ 
Y que las cosas n^ han fijsado como las cogitamos ; 
y en otras por el estilo, alj^o desviadas d(íl lejj^ítimo 
uso, armósele bronca al malaventurado escritor, terció 
como siempre la ignorancia, y hubo quienes entendie- 
sen, como el señor Cuervo, (|ue acjuel y qtie era una 
sincopa de dicen qíie, I'al sentido daba en ocasio- 
nes, y de ahí (|ue la gente del bronce hici(!se chaco- 
ta de la frase y no faltase tampoco pobrete c^ue 
creyese pulir su lenguaje empleándola. Pero esta ex- 
travagancia no ha hecho camino, y sus glorias pasan, 
á Dios gracias. No obstante que lo dicho basta para 
poner las cosas en su lugar, quiero presentar aquí un 
ejemplo clásico de tan controvertido uso, bien que 
puesto en práctica por quien sabía manejar la lengua, 
y no á tientas y á locas : 

Si ella supiera lo que sabes tú, no me niandana cosas imposibles. , . . >' •¡uc- 
es tan bueiKj, y t/iw es rico, y que me irá tan bien con él.... Se ha enfatla- 
■lo tanto, y mí; ha llania'lo picarona, intíbedienle. . . - Moratín [I). I.eandro] 
/:7 .S7 iú: las .Viñas. -A<!, Prini, Esv. IX, 

Y (dice, porfía, asegura, etc.) qíie. A. pesar de 
ello, no me gusta el giro; y de todos modos, el 
abuso es muy digno de censura. 

510. Riñen con la gramática los que fuera de 
razón y regla, con el aplomo propio del que pre- 
tende sabérselo todo, dicen en corrillos y en tertu- 
lias, y aun á la tabla del mundo ; "Yo soy uno de 
los qne más crédito alcanza;'' "Este es íino de los 
que compró la obra;" y vergüenza da ver semejante 



3l6 CAPÍTULO V 

modo de hablar hasta en libros y periódicos que 
pretenden ser jueces en asuntos de lenguaje. Asi 
va el mundo! La concordancia pide que en esa ora- 
ción el verbo esté en plural como lo está el artículo. 
De los (]uc es Irase elíptica : de los individuos qitc 
compraron, este es uno. Diciendo '*este es uno de 
los que covipró la obra," lo que se dice es que 
'la obra compró entre otros al individuo indicado/' 
y seria cosa peregrina una obra que comprase á un 
mortal, como no fuese por obra del Espíritu Santo. 

Ksle i's imo (L' /fs grandes provechos (///c yni nn del oficio del confesar. — Cira- 
nada. C/UÍa di' p.\údorcs. JJb. /. Cnp. XXVIU. )- -(T'/Zc? de /ancosas qit^ inr> 
crédiln í/<;;í a lus reyes y sus ministros, es la buena elección <le sugetos para los 
oficios. — Navarrele. [a'Üo ri're^rino ia, Eslnnislno fíorhío.') — Yo no soy hombre d^ 
/t'j í///t'.íf í/íyV/;/ llevar al pilón como el olro bárbaro. — Moratín. Jm Kscutla df ¡v¡ 
Mtirid'H. Ai/. '/'('/■(. Z'.'sc. /V'////.)- Y*. SVv yo jxir ventura </í'í7y//<//í'.f caballeros que 
Ií'Hkiu reposo en los pelij^ros.-- Cervantes, (.''•¡tijott'. Parf. Pririi. Cap. XX. 

El vicio que censuro, de poner en singular el 
verbo que debe estar en plural, no es venezo- 
lanismo, pues se ve asimismo en libros de pacotilla 
impresos en Barcelona de España. Escritores de los 
más esclarecidos, en el empeño de imitar el griego, 
incurrieron en construcciones semejantes que ningún 
buen literato castellano es capaz de imitar hoy que 
el idioma está fijado y pulido. fSirva • de testimonio 
aquel lugar de hablista tan insigne como Coloma : 

No se «yVvívVfí/' j ya o/rni armas sino jiistoletas y puñales: tan peinados andaban 
unos con otros.— (¡tít'rra< de Flandcs. Lih. X. 

Por el contrario, creo deber censurar á los que 
debiendo poner el impersonal hacer en singular, lo 
ponen en plural en locuciones como estas : hace anos, 
hace días. No encuentro ejemplo de tal adefesio 
en ningún autor clásico, por lo que me asombra que 



VERKOS 317 

Juan Montalvo cíiga ; Hacen ya sesenta siglos . . 
(El Expectador, ^9 Ir á la Guerra y Casar,) Hacen 
veinte años me está salvando la vida. (El Expcc- 
tador, ^9 Correspondencia literaria), 

511. Aquí, en España» y dondequiera que se 
habla el castellano, se dice indistintamente "yo soy 
quien lo digo" y "yo soy quien lo dice." Los autores 
castellanos usan de uno y del otro modo de hablar; 
y los gramáticos y los filólogos que han estudiado el 
caso, salvo D. Andrés Bello que algo pertinente dijo 
al tratar de las construcciones del relativo quien, lo 
han visto más bien á la luz de la filosofía que á la 
de la gramática, cuando la expresión filosófica no tiene 
por qué ni para qué reñir con la gramática, y es 
conforme á ésta que conviene fijar el uso. Tengo 
para mí que cuando se dice *'^'¿? soy c\\\\íí\\ lo afirmo '\ 
la frase es correcta, porque quien es un relativo, se 
refiere al sujeto, yo, y los verbos ser y afirmar deben 
concordar con éste : yo soy, yo afirmo : mientras que, 
cuando se dice " Quien lo afirmo soy ^7/', es incorrecta 
porque quien en este caso es pronombre indetermi- 
nado, hace de sujeto, vale aquel que, el hombre que, 
la persona que, y no cabe concordancia con la prime- 
ra persona del verbo, afirmo, sino con la tercera, corres- 
pondiente á él, afin de aquel. De modo que debe 
decirse í* Yo soy (juien lo afirmo", ó " Ouien lo afirma 
soy yo", según sea el sujeto, determinado ó indeter- 
minado. Cuando, en el ejemplo citado por el señor 
Merino Ballesteros, dijo Cervantes por boca de Don 
Quijote : " Yo soy aquel caballero que anda en boca 
de la fama ". para manifestar cuan esclarecida consi- 
deraba Don Quijote la gloria alcanzada en sus em- 



31 8 CAPÍ TU I/) V 

presas, se valió del pronombre demostrativo aquel, qiK- 
designa lo que está lejos de la persona que habla, lo 
no bien determinado, á fin de poner correctamente el 
verbo en tercera persona, refiriéndose así á aquel ca- 
ballero, el cual no es ya la persona que habla. Por 
io'ual modo, aunque no con la energía de aquel, pudo 
decir : el caballero que, ó sencillamente el que, porque 
el que es en tales casos ft'ase elíptica significativa de 
el hombre que, el ser que, el eaballero que, eujuel qni\ 
Por las mismas razones, cuando tan gran maestro como 
Lista, elijo : 

\ eres tú t-l tjue velando 
La excelsa majestad en nube ardiente 
Fuhnimjslc en Siná ? y el ímpio bando, 
Que eleva contra tí la osada frente, 
; Es el t/Ui' oyó ine<lroso 
He tu rayo el estruendo fragoroso ? 

Dijo muy bien ''el que oyí) medroso; pero erró al 
decir el que fuhuinaste (el hombre que fi^ilminasto 
y sin necesidad, porque, ofreciendo siempre el con- 
traste de la grandeza de jesús con su muerte, del 
horror de ésta y del esplendor del Siná, pudo y de- 
bió decir con toda propiedad : 

V eres tú qiiivu velando «^ 

La excelsa majestai en nube ardiente 
Fiibuimistc en Siná ? 

Una vez que con quieii, que es simple relati- 
vo, es propia la concordancia del sujeto (tú) con el 
verbo en segunda persona (fulminaste); y que si en el 
lenguaje tiene cabida, por licencia, la traslación de 
los tiempos, no la tiene la de los sujetos. Digo esto 
último porque si el pronombre///, que es sujeto, no ad- 
mite concordancia cow fulminó, la frase elíptica el qm\ 
la persona que, el hombre que, tampoco admite concor- 



VKRIÍOS 319 

dancia con fulminaste. Por los mismos motivos, erró 
Quevedo cuando tradujo: ¿"Eres tíi el que has de 
venir, ó esperamos á otro " ? y debió decir : ¿ " Eres 
/// guien has de venir*' ? ó, como dice el señor Cuervo 
que trae el Padre Scio : "¿Eres tú el que ha de venir, 
ó esperamos á otro " ? Trato el punto únicamente á 
la luz de la gramática y la filología, sin tener para 
qué entrar en disquisiciones ideológicas ó metafísicas, 
ni para qué buscar afinidades en lenguas extrañas. Sé 
(jue este estudio mío se aparta en algo de la opi- 
nión de varones tan esclarecidos como Merino Ba- 
llesteros, Cuervo y otros más ; pero no pretendo pre- 
sentarlo trabajado ad nngueni, 

512. Una de las cosas que más preocupan á los 
escritores castellanos, tanto aquí y en el restó de la 
América Española como en la misma Plspaña, es el 
uso de la silepsis con los nombres colectivos, esto es, 
el concertar éstos con un verbo en número plural. Sal- 
va y la mayor parte de los gramáticos, sientan que 
es preciso que los nombres colectivos signifiquen mu- 
chedumbre de personas ó cosas indeterminadas. No 
está, nó, esta regla, comprobada por el uso de los 
clásicos, como que escuadrón, por ejemplo, no es inde- 
terminado, y Fray Luis de León en el Salmo LXXXVII, 
dice : 

No en partes, sino junios, me rodean 
Un csotadron terrible de queViranlos. 

A pesar de negarles la silepsis á los colectivos 
determinados, convienen los gramáticos aludidos en 
que hay nombres que sin ser colectivos se revisten 
de tales, unidos á un nombre plural ó á dos singu- 
lares por medio de la preposición de. Cierto es, pero 



320 CAPITULO V 

no pasa de ser una observación , como que no cons- 
tituye regla, y no bastan las circunstancias indicadas, 
pues Velásquez en los Origefies de la Poesía Caste- 
llana, dijo: '*La mayor parte de estos poetas /?// de 
la Andalucía, y de las dos famosas Academias de Cór- 
dova y vSevilla." ' Y Velásquez no hubiera dicho bien 
fueron, porque él se refería á la mayor parte y no 
á los poetas. Por esta misma razón es por lo que di- 
suena que diga Viera en el prólogo de su Historia dt 
Canarias : Exornado, con las . . 7totas que el fondo 
de las mismas materias dieren naturalmente de sL Y por 
lo mismo no disuena que en frases de carácter recí- 
proco se diga : Se tf^a?i/orman el ufio en el otro. Si 
dispíitaron el 21710 al otro el campo : y no debe decirse de 
otra manera. Dedúcese, pues, que el uso de la si- 
lepsis está subordinado principalmente al sentido, á 
la claridad de lo que se quiere expresar ; más claro, 
y esta debe ser la regla gramatical : en estos casos 
el verbo debe concertar ó con el colectivo ó con el 
nombre que le sigue, según que la acción recaiga so- 
bre el uno ó sobre el otro. Lo demás es empírico, 
porque de ahí es de donde realmente depende la 
facultad de emplear ó no la silepsis. A la prueba: 
Digo : **La cantidad de alacranes era muy grande'*, por- 
que como me refiero á la cantidad, el verbo concier- 
ta con el colectivo. Póngase el verbo en plural y 
resulta un despropósito. Digo: ''Una nube de cuer- 
vos destrozaron el cadáver*', porque como fueron los 
cuervos los que destrozaron, y no la nube que for- 
maban, me reñero á ellos, y por lo tanto el verbo 
concierta con el nombre que sigue al colectivo. Di- 
go : La mitad de los trabajadores se incorporó vo- 



VERBOS 321 

luntariamente al faccioso", porque me refiero á la 
mitad, porque la mitad fué la que se incorporó» y no 
todos los trabajadores. (Es el caso del pasaje de 
Velásquez). En verdad que no disonaría el plural, 
pero sería impropio. Digo: ''Gran número de pá- 
jaros cantaban en el lx>sque'\ porque los que canta- 
ban eran los pájaros, y no el colectivo número, y 
debe concertar el verbo con el sustantivo pájaros. Vese, 
pues, que no es por ser el sujeto expresivo de una 
colección indeterminada de personas ó de cosas, por 
lo que deba ó pueda emplearse la silepsis. Muche- 
dumbre y nmltihtd son colectivos indeterminados, y 
sería hoy una concordancia singular é intolerable la de: 
"La 7nuchedumbrc hwadieron á Caracas"; ''Salieron 
al campo U7ia orran 7niiltihid'\ Hoy todos huímos de 
construcciones semejantes. 

513. Un escritor aprovechado ha dado al verbo 
mandar la significación que tiene doíninar aplicado á 
montes ó edificios. Así he oído decir también en Ma- 
racaibo, y aunque prefiero el verbo dominar, no en- 
cuentro mal el uso de mandar, porque éste tiene la 
'acepción de comunicarse un punto con otro, y porque 
el mismo uso ha hecho de él Solís en la Historia de la 
Conquista de Méjico; conviene á saber: 

Descubrió una elevación del terreno, poco distante (Kíl caniino, que nuni- 
•íaiui por todas partes la canii)ana. 

514. Resumir es hacer el resumen de un escrito, 

de una oración, de un debate, etc., repetir el actuante 

el silogismo del contrario ; y convertirse, comprenderse, 

resolverse una cosa en otra. Reasumir, es volver á 

tomar lo que antes se tenía ó se había dejado ; y tomar 

21 



32 2 CAPITULO V 

en casos extraordinarios una autoridad superior las 
facultades de todas las inferiores ó dependientes de ella. 
Así, incurren en disparate los periodistas y demás escri- 
tores que, como el autor del libro Hojas de todos colores. 
emplean á reasumir en el sentido de resumir^ hacer 
resumen. Este error no es sólo de los escritores indi- 
cados. Cométese asimismo en España, aun por hom- 
bres de letras notables. El insigne filósofo Núñez de 
Arenas incurrió en él en la pág. 1 1 1 del tratado de 
Psicología y en la 220 del de Lógica, contenidos en el 
primer volumen de su Curso Completo de Filosofía: 
pero ni Núñez de Arenas consta en el Catálogo délas 
Autoridades Castellanas reconocidas como tales por la 
Real Academia, ni á las autoridades, como dice ella 
misma, se concede valor absoluto, sino valor telativo. 
siempre sujeto á previo examen. Every one is Hable to 
error. Huyase, pues, de caer en el dislate, porque, si 
no hablamos bien la lengua, llegaremos á no entender- 
nos. He aquí ejemplos correctos del caso en cuestión : 

Resiniiicndo^ pues, aquí todo lo dicho, si por tantas razones, ejemplos. y espe- 
riencías nos consta que no se halla la felicidad y descanso que todos l)uscanu»s 
en el mundo sino en Dios: ¿por. qué no le buscamos en Dios? — Granada. Gniii 
de Pt'ia./orts. IJh. I. Cap. XX/.Y.) — V para resumirlo tmlo en una palabra, 
por este misterio se nos dan bienes de i;racia y gloria, que son las dos mayores 
cosas que la omnipotencia de Dios puede dar á una pura criatura. — Granada. Dd 
Símbolo de la Fe. Pan. ///. Cap. X/l'.J — Dos discursos críticos en que restt 
mit-ndo la historia del arte recomendaba los buenos principios, que nadie intentalxi 
seguir. —Leandro Fernández de Moratín. Vida de Don Xicoltís Ferttátide:: di 
Mor a Un. 

515. Son incontables ya los aficionados á las letras 
que escriben fijases como estas : ''me ^/Vr/Vrw^ la honra/* 
''le ha discernido la distinción/' y otras más por el 
estilo, fuera de sentido y de conveniencia. Aun escri- 
tores notables, ufanados justamente de correctos, han 



VKKIJOS 323 

incurrido en tal falta de propiedad. En la introducción 
al libro intitulado Apoteosis del eminente ciudadano Dr. 
José Ma7'ia laroas, leo: * 'Se dirigió á la austera capi- 
tal de la antigua Caledonia, atraído por la fama é impor- 
tancia que el Orbe científico le discernía como ilustre 
emporio de los adelantos médicos de la época/' — Dis- 
cernir/avia y discernir importancia, son descuidos muy 
notables. En cierto periódico que aspira á que lo ten- 
gan por entendido, y. creyéndose con la suma del saber, 
gusta de atribuir la calidad de castizo y correcto al len- 
guaje de escritorcillüs y poetillas, acabo de leer lo si- 
guiente : **Esta noticia animará á los escritores que 
van seguros de que al mérito y no al favor se discernirá 
el premio ", donde emplea á discernir en el sentido de 
adjudicar ó conceder, como otros en el de dispensar, ó 
en el de hacer ó en el de otorgar ó de atribuir, Bar- 
barismos desnudos. Conviene saber que discernir es 
distinguir una cosa de otra, señalándola diferencia que 
hay entre ellas, y se refiere comunmente á operaciones 
del entendimiento. Tiene asimismo la acepción forense 
de encargar de oficio á uno el juez la tutela de un 
menor, ú otro cargo. En toda otra acepción es un dis- 
parate, pese á los Diccionarios de pacodlla. Ejemplos 
correctos : 

De tal njiíaera, que fuera ¡iii|K>s¡l)ie tUsccrnif ó conoc-r cuál era la roj/iHa 
'"» lf)S calzones, quien los viera tendidos en el suelo. — Alemán. Gu'tuáu di' Al- 
favfuhe. J\irt. I. IJh. IIL Cap. I.) Sin que la pnidencia lleijue á disa-ruir lo 
honesto de lo malo, y lo útil de lo dañosí».- Saavedra Fajardo. Empresa I'//.) 
— Machos hacen elección de la vida monástica en edad tan tierna, que ajxMías 
saJ>en discernir los motivos de su entrada. — Navarrete. Constni.aiiihi </<■ Mouar- 
qufas. Disc. XIJ/I .) —V:irécQ\^ á u.sted impf)sible que un hombre que tan lúci- 
damcDte disrernícr el bien y el mal dejase de ser un Santo. — Pedro Antonio <le 
Alarcón. El Eseándah. JJi>. Ilí. Cap. VI.) — Sean cuales fueren las niateriiis 
en que un grande y po<leroso enlendinúento se ejercite, siempre aparece dominado 



324 CAPITULO V 

por cierta facultad jxirticular que viene á ser cerno un instinto que le mueve, y 
•que ayuda á <//j£vr«/r/f'.— Baralt. Discurso de Rei^pción. 

Del sacro empíreo el esplendor discicnie 
Que ni en visión columbra 
Humano pensamiento. . . . 

Félix Soubletle. Batalla de Ayantcho. 

Véanse en seguida algunos lugares correctos en 
que los que no entienden el idioma gustan de usar 
disparatadamente el verbo discernir: 

Sufrió hambre, padeció frío, vivió en extremada pobreza, cansóse y desvélele, 
y anduvo muchos caminos, sólo á fin iX^ hacer bienes de incomparable bien á los hom- 
bres. — Fray Luis <le León. Xombrei de Cristo. Lih. II. ) — ¿Que importa que 
llitc.'o mercedes el príncipe, si parece que apedrea, descompuesto el rostro y las 
palabras, cuando las //ttíV.^ — Saavedra Fajardo. Idea de un Prínc'if*e político-cris- 
tiano. Enip. ^V/./.V -1x3 cual le sucedió también al emperador Jusliniano, dándole 
el inieblo romano, jxir hal)er quitado los tributos que su antecesor Justino tem'a im- 
puestos, los mayores renombres y atriimtos que ha.sta allí había tenido ningún otro 
antecesor suyo. — Xavarrete. Consulta del Consejo Supremo de Castilla.) — Debe 
«er tal el galardón, é dado á tiempo que se pueda aprovechar del aquel á quien lo 
diere. — Alonso el Sabio. Partidas. Lih. I. Tit. XXL) — Estos son pues, hermano 
mío. los df)C2 privilegios que se conceden ala virtud en esta vida» — Granada. Guía 
de Pecador js. Se^;. Part. lih. I. 6V7/. XXTV.) — Para rtV/<//> al que la muerte acaba 
de arrebatarnos á deshora, con duelo de propios y de extraños, el homenaje de res- 
j)clo y honor que merece su memoria. — Baralt. Discurso de Recepción.) — No nie 
atrevo á es{)erar que acierte á justificaros del voto con que me AonrasteiSy conven- 
ciendo al púi)lico de que soy digno de la investidura que vais á conferirme. — Mon- 
lau. Discurso de Recepción en la Academia lispüñola.) — Estimará día feliz aquel en 
que logre adjudicar el premio de cuatro mil j)esetas á una novela que en su con- 
cepto (leba obtenerle. — Tamayo y Baus, Resumen de iSSi.) — Hubo bastantes per- 
sonas que me hicieron la honra de atribuirme los artículos mencionados. — ^Jaan 
Valera. 7.a Orijrinnlidad y el Pla<^io.) — El inmerecido honor /^//<'r«v/7;<? y la forma 
en que ///t'/<' <Y'y/(A/'//í ponen en confusión mi espíritu. — Kl C<índe de la Viíia/a. 
Discurso dj recepción en la R, A. K.) — I^ habéis dispensado un doble honor, lla- 
mándole á vestro seno para ocupar un sitial que estuvo destinado para Ironi) de 
uno de los reyes que aquí se sientan. Pidal y M(»n. — Contestación al Discurso del 
Conde de la I 'iiiaza. 

516. Al frente del periódico El Cóndor se lee 
este aviso permanente : **Para fines que nos com- 
piten, hacemos saber : que El Cóndor no se ocupa de 



VERHOS 325 

literatura ni de política." Todo es peregrino en tal 
aviso ; pero el coDipiten pasa de raya. Hasta ahora, 
sólo la gente muy vulgar confundía los verbos com- 
petir y cojnpeta". Neutros ambos, cotnpctir, del latin 
competeré, contender, pretender lo mismo que otro, 
de cum, con, y petcre, demandar, pedir, significa en 
castellano, ó contender dos 6 más personas entre sí, 
aspirando unas y otras con empeño á una misma 
cosa, ó igualar una cosa á otra análoga en la per- 
fección ó en las propiedades, como lo comprueban 
las siguientes lecciones, conviene saber: 

Quiso á los principios esforzarse á covipcür con ellos haciendo franque/.as 
extraordinarias con dádivas de mucho precio. — Alemán. (hiznuUi di' Alfarachc. 
Parí. //. Lif>. IIÍ. Clip. 7'. )^V con la grande/a destos dolores paresce que 
coDipiti'H las injurias é ignominias con que el Salvador fué escarnecido y des- 
honrado. — Granada. — Dt-l Sdnlulo lie la Fe. Part. V. Cap. VI.) --Mas los glorio- 
sos caballeros de Cristo, ríV///c'//'í/// entre sí sobre (juién primero recibiría la corona 
del martirio. — Granada, id. id. -Acabó de cerrar la noche con tanta claridad de la 
luna, que podía í"í.' /;//<•//;' con el que se la i>restaba. — Cervantes, {.htijvtc Parí. 
Priifi. Cap. ÍII.) — Cuando su fortuna y valor andaban coiupií'umio en el aumen- 
to de su poder y estimaci«.)n.~ -Moneada. Expedición de los Caf alanés y .-i raí:^t>neses 
contra turcos y í^ric;^os.)—.\ fuer/.a de competir en ostentación con las familias 
opulentas, labran en pocos aíios su confusión, su ruina y la de sus inocentes 
familias. — Jovellanos. A<t .librarla. Tomo I. 

Ahora, competer, del verbo latino competeré, con- 
cordar, corresponder, tiene en castellano la acep- 
ción de pertenecer, tocar ó incumbir á uno alguna 
cosa. Va la comprobación en ejemplos de egregios 
literatos : 

I^ verganza ya he dicho ser cobardía, la cual nace de ánimo flaco y mujeril, 
á quien solamente í:í//;//¿'/¿'. — Alemán. Guzmán de Al/arac/ie Part. II. /Jí>. III.) — 
La materia del raciocinio puede ser empírica, racional ó mixta. En cuanto 
á la forma siempre es racional y de consiguiente entra en la ra/ón. Luego su esen- 
cia é:<?/;//^/¿? alas capacidades intelectuales y al entendimiento.- -Núííe/. de Arenas. 
Psicología y Lógica. Cap, IX. 



326 CAPÍTULO V 

517. Colear, denota en castellano el movi- 
miento de la cola ; y coleo la acción de colear. Co- 
lear, en la significación de tirar á pie ó á caballo 
¡ de la cola de una res á todo correr con el objeto 

j de derribarla en el momento oportuno; coleada, en la 

' del acto de derribar la res tirándola de la cola ; y 

¡ coleador, en la del que en las corridas de toros y 

I en los hatos tira de la cola de la res con el fin de 

derribarla en la carrera, son venezolanismos expre- 
¡ sivos y bien tormados, y constan ya en el Diccio- 

nario de la Lengua, lo mismo que el mejicanismo 
colear en la acepción, hermana de la nuestra, de 
; ''coger el jinete la cola del toro que huye, y, sujen- 

i dándola bajo la pierna derecha contra la silla, derri- 

I barle por efecto de mayor arranque del caballo/* 

Mas, ¿qué importa que el loro lastimado 
Yazga en el empedrado, 
I I )esangrándose el mísero á torrentes 

Si quedan por colear aun otras gentes ? 



Proclamando al autor de tal colt-ada 
El Rey de la jornada. 

Que es hombre el coltador asaz discreto. 

Jesús M*. Sistiaga. Cna Cor rUa de Toros. 



518. A enlazar le damos la acepción de echar 
á ímo un lazo\ y decimos: Tender t). uno íin lazo, por 
Poner á uno una celada. Encuentro que no está 
mal la ñ'ase, y. que la acepción es muy antigua en 
^1 castellano, como lo comprueba esta lección : 

K por tile i'ij/nsdr jugastes coiiierto. 

Juan Sánchez de Muete. Camionero ¡fr />«€*««. 

El Diccionario no da á engorrar sino la acep- 
ción anticuada de tardar, detener, aquí desconocida. 



VERBOS 327 

Engorrar es voz común en Venezuela. Significa 
fastidiar, ser molesto, y es castellana y propia : 

Rey gentyl, muy illustrado, 
La vestra merSet acorra 
Ca ssy mi ]wrsona cn^orm 
Muerta la veo privado. 

Alf. Alvare/. de Villasandiní). Cdniionfro tft- J-in'^nn. 

519. Usamos como recíproco el verbo concer- 
tar en la acepción de ajustarse el criado ó domés- 
tico para servir en una casa ; y aunque tal acepción 
no consta en el Diccionario, castellana es, y propia 
y castiza, y tiene la autoridad del gran manco de 
Lepanto : 

Querría yo saber cuánto ganaba un escudero de un caballero andante en aque- 
llos tiempos, y SI stf cptiit'r/a/fítMpoT meses ó jxjr días conu) peones de al bañil. — 
Cervantes. Quijote. Prim. Pnrt. Oi/>. .\X. 

520. Cuando hacemos diferencia entre ensanchar 
y anchar, empleando este último verbo, que no consta 
en el léxico, obramos lógicamente. En efecto, anchar 
y eitsanchar no son una misma cosa. Ensanchar, co- 
rrespondiente de ensayiche, es extender, dilatar, aumen- 
tar la ancJmra de una cosa ; mientras que anchar, 
formado de ancho, significa hacer ancha alguna cosa, 
dar anchura. Su significación es propia, y su formación 
perfecta. No es venezolanismo, ni americanismo, pues 
se usa también en España : 

....V en la cal>eza lo llamado entonces morrión, y después chacó, que iba 
ancliantio según subía. — Alcalá (ialiano. Riuitcnior^ de un audtuio. Pm^. rjg. 

521. Ahahar, que el vulgo dice ahajar, abajear y 
bajear, arrojar el baho por la boca, respirar con fatiga, 
y que el diccionario escribe hoy vahar y vahear, de vaho, 
que deriva del latín vapor, es castellano, y parece ser el 
árabe abahar, despedir vapor, exhalar: 



328 CAPÍTULO V 

V no menos en la fuerza del estío, cuando abahanio^ con el calor grande* 
hace el Criador que se levante un aire fresco que se refrigeran las entrañas. 
Fray Luis de Granada. LX^! Símbolo de la /v. Parte'. I, Cap. Vil, 

522. Refirmar tiene la acepción de estribar, apo- 
yar una cosa sobre otra, y es castellana. 

Y para rejirmar los pies soeces, 
El oro servirá de nuestras cruces 
Haciendo de él labradas estriberas. 

Argcnsola, 'J^a^^edia habfla. 

523. Cuando los escritores venezolanos y los que 
no í?on escritores dicen : '*le sepultó it\ puñal en el pe- 
cho" ó *''ví á Fulano sep7iltado en honda tristeza/' dan 
al verbo sepultar dos acepciones que positivamente no 
constan en el Diccionario ; la primera es la de intro- 
ducir, .meter, ó hacer entrar ó penetrar una cosa en 
otra : y la segunda es la de entregarse del todo á la 
contemplación, al dolor, al placer, ó mejor, dejarse llevar, 
arrebatarse de un pensamiento ó afecto. Estas acep- 
ciones figuradas, son. muy castellanas : 

V dándole en un lado le sepulto dos custillas en el cuerjx). — Cervantes. Qit! 
jote. Prini. Part, Cap. A'/'///.) — I )on Quijote sepultado en U)S p2nsaniienl«»s t"- - 
sus amores, y Sancho en los de su acrccentamientfí. --Cervantes. Quijote. .S , 
Part. Cap. XXX. 

524. Hay ya entre nosotros periodistas que em- 
plean como neutro el verbo disp'utar. Entiendo que 
se debe este dislate al salado escritor español D. I.uis 
Taboada, cuyos escritos son muy celebrados en la Re- 
pública. Comienza Taboada un escrito intitulado Jín 
Broma con estas palabras : "Hay personas que disfru- 
tan muchísimo cuando viajan." Ocurre naturalmente 
preguntar: ¿Y de qué disfrutan? Mas, ¿quién putrde 
saberlo, si no lo dice ! Disfrutar es activo ; no es neu- 
tro ni reflexivo. En el mismo sentido, como neutro, se. 



VERBOS 329 

emplea también á gozar, y debe evitarse por impropio.^ 
Ejemplos correctos : 

Sin protectores y sin eneniigí)S M.^fruta del hii'n más apreciadle, la quiitiul, la 
paz. — Hartzenlnisch. Jii ¡Mi^arcfío t'u Aíoiiriii.— Hasta la paz íIc Aiv^uslo no 
pudo ,;-'»'-'"' el cultivo en Kspana ni eslijlñliJad ni gran fotmnfo.'-]'\sA\^\\ )s. ¡.¡y 
A parió. 

525. Arder, como activo, en el sentido de abrasar, 
quemar, casi no tiene uso en España, pero indudable- 
mente lo tuvo : 

Tú que los montes ardfs si los to.as. 

Fray Luis de León. , S(i////,> C ///. 

Tal uso es común por acá, y aun se emplea e! 
verbo como reflexivo : se está ardiendo; nic estoy ar- 
diendo, se arde de amores: lo que no encuentro mal. 

526. "Pues no quiso durar ^w apuesta/' oí decir un 
día en Maracaibo, y dudé si el que hablaba personificaba 
la apuesta ó empleaba como activo el verbo durar. Vi 
más tarde que aquel era un uso anticuado que no 
apunta el Diccionario de la Lengua: 

La gracia de Dios siempre es duradera 
Kn quien dura su amor, y sucediendo 
Por mil i^eneraciones persevera. 

Fray Luis de León. Salmo CIL 

Donde se ve á durar como sinónimo de niantenef 6 de 
servir, Nincrím escritor se atrevería hoy á tanto. Ejem- 
plo correcto : 

Eu Granada dura este niihibre pf»r ali^unas partes; y la memoria en el soto 
y torre de Roma. — Hurlado de Mendoza, (¡uerra de Cratiida. Lih. Prim. 

527. Al verbo apurar se le emplea en la acepción 
de apremiar, dar prisa, y ésta indudablemente es espa- 
ñola, pues es la misma del siguiente pasaje del Padre 
Isla en El Casavíiento por Venganza: 

V la apuraba j>ara que entrase en la cama." 



330 CAPITULO V 

De apanalar, dar forma de panal, digo lo mismo : 

Con «n cuello apanalado , 
¿Qué fealdad no se enmendó? 

Alarcón. La W'vdad Sospcíhosa. 

La formación de tal verbo es perfecta. 

528. Tiene peinar la acepción de tocar ó rozar lige- 
ramente una cosa á otra : especialmente se le dan nues- 
tros carpinteros que dicen que una hoja de ventana ó 
puerta peina con la otra. El verbo en este uso es 
neutro. Como activo lo usan los poetas castellanos : 

Mientras miraba 
Cómo peinaba 
La mar serena 
I*a leve arena. 
Martínez de la Rosa. Caudón del Cattín\*. 

El uso es antiguo : 

Negro el cabello, imitador nndoso 

De las oscuras ondas del Leteo, 

Al viento que lo peina proceloso, 

Vuela sin oí*den. 

Góngora. Fábula </t' PoUfcmo y (¡a/aíca. 

Cedro ofende á los cielos dilatado, 

A quien pana ó halaga leve el viento. 
Usurpándose al lince miis atento 
Penacho de esmeraldas coronado. 

Fray Hort". Félix Paravicino. Romante. 

529. Retraer se emplea á las veces en el sentido 
de volver á traer, y esta acepción, que parece ser la más 
natural del vocablo, teniendo cuenta de su formación, no 
es venezolana, pues se encuentra en autores españoles, 
bien que no en los que están reconocidos como autori- 
dades castellanas. Don Juan Martín Cordero, en la 
traducción de la Historia de la Guerra de los Judíos por 
Flavio Josefo, Libro VI/, Cap, IX, Pag, 2^g, de la 5Í 
edición, dice : 



VKKHOS 331 

.... los demás huyeron, y rttray cutio su fiieiva los Romanos centra flU»s, 
volvían á resistirles, y como los romanos otra ve/ viniesen contra ellos, liiej;o 
huían .... 

Ya que de esta acepción de retraer hablo, indicaren 
que reaparecer, verlio de uso g^eneral, no se encuentra 
en el Diccionario ; pero verdad es que tampoco se en- 
cuentran exculpar, orificar, ({epreciar, y otros necesarios 
y sin pero. Reaparecer por "volver á aparecen" lo 
emplean hasta Académicos de la Lengua: 

Vino entonces á turbar su reposo un tardío amor, y el ilují) menstruo i\o 
pi}rt'ci6, y sigui') durante ali^unos ailos má<.- -.Monlau. //ij^it-nr lid Matrim, )i!o. 
Cap, X. Pii,^. SS3' Tercera KdiciíJn. Rivadcneyra. 

530. Tejar es para nosotros el lugar donde se 
fabrican tejas, ladrillos y adobes. No le damos otra 
acepción. Decimos también correctamente tejería por 
tejar, en el sentido indicado. Cubrir con tejas las 
casas y demás edificios y fábricas, es para nosotros 
entejar; y quitar las referidas tejas, desentejar. To- 
do esto está conforme con el genio é índole de la lengua; 
es lo regular, y á pesar del Diccionario debe ser 
español porque se usa no sólo en Venezuela sino 
también en otras repúblicas hispano-americanas cpie 
no tienen entre sí frecuente comunicación con ella. 
Si entejar y desentejar no son vocablos castellanos 
por fe de bautismo ó carta de ciudadanía, merecen 
serlo por su limpia alcurnia y su escudo nobiliario, 
aunque de barro cocido. 

531. Hay un galicismo que está haciendo camino 
en España y en América, aun entre oradores y perio- 
distas célebres, si bien no entre hablistas celosos de 
la pureza del lenguaje. Es el verbo acaparar, del 
francés accaparer, estancar géneros ó frutos, comprar- 
los para hacer monopolio con ellos. ¿ Y para cjué lo 



332 CAPITUl/) V 

necesitamos, cuando tenemos los verbos monopolizar, 
estancar, adquirir, apoderarse, usurpar, comprar, re- 
colectar, recoger/ acopiar, acumular, reconcentrar, y 
hasta robar, según lo que se quiera expresar con 
claridad ? Nuestro vocablo es acaparrarse, y sólo 
significa guarecerse bajo la capa ; y figuradamente, 
acogerse á la protección de alguno. Pues hablemos 
castellano. 

532. ''Ojalá practique y actualice sus obras siem- 
pre en armonía con los principios de la virtud," es- 
cribe cierto señor Canónigo dado á las letras. Así 
dicen por ahí algunos más, pero en boca de dig- 
nidad tan elevada, es sobremanera' pernicioso. Actua- 
lizar es verbo que no existe ni tiene para qué exis- 
tir en el castellano. Los mismos franceses, cuyo es, 
no le dan sino la acepción forense de actuar, caracte- 
rizar legalmente un contrato. De algún tiempo acá 
lo usan periodistas y noveladores franceses en el sen- 
tido de dar interés actual, dtí hacer opoi'tuna, ó coetá- 
nea, ó del dia alguna cosa, por lo que en tal sentido 
aun en francés es un neologismo, no autorizado por 
los doctos. Tal vez íA autor dcil escrito quiso decir 
que hiciese convenientes ú oportunas ó útiles, ó les 
diese novedad, ó interés, ó estilo ó sabor moderno 
á sus obras; pero esto no es más que una suposi 
ción, pues no dice nada de eso. Hablando Jovellanos 
de corregir y formar de nuevo las leyes, en su discurso 
sobre la necesidad del estudio de la Lengua para 
comj)render el espíritu de la legislación, dice : 'Tíi. 
que debes ser el depositario y el órgano de ellas. S('' 
también cjuien las forme y publiquey Claro que los 



VERBOS 333 

galípardistas hubieran dicho : quien las actualice, ¡ y 
santas pascuas ! 

533. El verbo prestar se emplea correctamente 
en todo el territorio de Venezuela, excepto en los pue- 
blos occidentales desde Maracaibo hasta el Táchira, 
en los cuales, al mismo tiempo que su acepción le- 
gítima, le dan muchas personas la del anticuado cm- 
prcstillar, andar pidiendo prestado. Tal acepción de 
pedir prestado ha sido indudablemente introducida de 
la Nueva Granada, hoy Colombia, donde, según el 
señor Cuervo, es corriente. La vecindad de Mara- 
caibo y el Táchira con la indicada república herma- 
na lo comprueba. No he podido encontrar testimonio 
de que prestar haya significado pedir prestado; pero 
si de que e^nprestar tuvo este sentido. En la página 
155 de su Diccionario de voces ara<^onesas, dice el 
señor Borao ; ''Arnprar, a. tomar prestado; la Acade- 
mia y el Diccionario aragonés de Peralta añaden que 
significa también pedir prestado, Timoneda en su So- 
bremesa, dice : para ampollarle un ducado, que tenia 
grandísima necesidad de él. (Nótese su parentesco 
con el empruntcr francés)." Ampras significaba tam- 
bién empréstito, según la frase de Pedro de Cunchillos 
que trae el mismo Borao en otro artículo \ facen am- 
pras y ajustes de gentes así de A caballo como de á 
pie para facerse guerra desaforada. Este amprar (pe- 
dir prestado) que el Diccionario de la Lengua trae 
también como aragonesismo, es, en concepto mío, el 
mismo castellano eniparar que con la significación de 
defender se lee en el siguiente pasaje de Berceo : 

Toda tu cosa, madre, es tnn bien adonada, 
Que quien en tu sola/, entra una vegada 



334 CAITITLO V 

Siempre toda su c^jsa os mejor alunada. 
' Del (lial)l<» en ribo c\ alma i-uipaiadu . 

Loor,'s lie Xmsira Scñ'':o. 206. 

/huparai' no parece haberse formado de am y 
parare, aprestar, preparar, ganar, lograr, porque en 
tal etiniología no hay en puridad sino semejanza de 
forma, lo que no basta científicamente. Ampa7'a} 
viene históricamente de amprar ó cmpa)ar, formas 
sincopadas de emprestar ó amprestar, vocablo forma- 
do del acusativo evi y pcestaro,, abrigar, defender, ga- 
rantir, proteger, preservar, suministrar, proveer, dar. 
Hl que hace algo de esto ampara, y ampaui el que 
presta ó f^icilita lo que otro ha menester. No in- 
vento esta etimología : la defienden y comprueban las 
variantes históricas de los vocablos, su significación, 
y su derivación. La significación de pedir prestado 
que tuvo afuprar ó emparar ó amparar, es decir, el 
primitivo emprestar, se ve asimismo en la significa- 
ción de empréstito (que en escritores anteriores al si- 
glo XV encuentro con las formas empresto y empres- 
tido\ la cual denota la acción del verbo en el signifi- 
cado de solicitar, pedir, exigir prestado ; como en 
préstamo se ve la de prestar : dar prestado. Que em- 
prestar haya tenido también á las veces la significa- 
ción de prestar, en nada se opone á lo que en es- 
te artículo digo, ni á que se establezca que empres- 
tar es pedir prestado ; empréstito la acción de em- 
prestar ; y préstamo la de prestar, ó pedir prestado. 

534. Salva incluye en su Diecionario el verbo 
enjamimxr como provincialismo cubano, con el signifi- 
cado de alamar ó eoloear algo eoii poca gracia; pero 
es de uso antiguo en Venezuela, donde su significa- 
ción es la de coiiiponerse, adornar se ^ ataviarse, y así. 



VERHOS 335 

hablando de una persona, se dice : '' Que mal enja- 
minada está !" ó "¡ Vaya, quci está bien enjaminada 
hoy !'* El tal .vocablo parece corrupción de cnjahnary 
y posible es que pertenezca á algún dialecto español. 

535. Embastar por hilvanar, esto es, por apun- 
tar ó asegurar con hilvaiics lo que se ha de coser 
después, acepción que ha sido ya autorizada por la 
Real Academia Española, es puro aragonesismo, for- 
mado de la preposición en, y de basta, hilván, del an- 
tiguo alemán bestan coser. 

536 Aragonesismos son asimismo alegrarse por 
gozar ( y de aquí el sentido de e?nbriagdrse que se 
le da también á tal vocablo ); condenar, por irritar, 
enfurecer ; enjaretar, por intercalar, incluir ; combala- 
charse, por confabularse ; y probar, por catar; que 
yo recuerde. 

537. De la analogía que en muchos verbos 
tienen las terminaciones ar y car, resulta una con- 
fusión que da origen á no pocos despropósitos don- 
dequiera que se habla el castellano. Porque es lo 
mismo besucar que besuquear ; cimbrar que cimbrear; 
escamotar que escamotear; agujerar que agujerear; 
contornar que contornear; chapíirrar que chapurrear; 
centellar que centellear; galopar que galopear; jato- 
par- (\\x^ jaropear; golosÍ7iar que golosinear; silabar 
que silabear; sondar que sondear; romanzar que 
romancear; remolinar que remolinear; herbajar que 
herbajear; amo7iedar y monedar, que monedear; tra- 
pazar que trapacear ; sombrar que sombrear; soletar 
que soletear; romanar que romanear; responsar que 
resp07tsear; garrar que garrear ; sonrosar que son- 
rosear; travesar que travesear; vagar que vaguear; 



336 CAPÍTl'UJ V 

usurar que usurear; vaporar que vaporear: veranar 
que veranear; ventiscar que ventisquear; ti^ompar que 
trompear; atenazar que atenacear; forcejar que /í?r- 
cejear; martillar que martillear; zara7idar que zaran- 
dear; confunden no pocos otros verbos que tienen 
tales terminaciones, pero diversa significación, como 
adular (lisonjear) y adulear (vocear, vociierar): ajar 
(maltratar) y ajear (quejarse la perdiz acosada): ^r- 
r¿?r (sacudir lana) y arquear (formar arcos); bordar 
(enriquecer una tela con labores) y bordear (dar 
bordadas); barrar (embarrar) y barrear (cerrar, for- 
tificar con rnaderos ó faginas); bastar (abundar, ser 
suficiente) y bastear (echar bastas); bromar (roer la 
broma la madera) y bromear (chancearse); cabestrar 
(echar cabestros á las bestias) y cabestrear (seguir 
sin repugnancia la bestia al que la lleva del ca- 
bestro); ca7npar (en la acepción de acampar) y cam- 
pear (salir á pacer los animales, etc.); cazar (perse- 
guir animales para cogerlos ó matarlos) y cacear 
(revolver una cosa con el cazo); cuartar (dar la cuarta 
vuelta de arado á las tierras) y cuartear (dividir en par- 
tes, etc ); escopeta-y (cavar y sacar la tierra en las minas) 
y escopetear {^\?>^2S2S repetidos tiros de escopeta); granar 
(irse llenando el grano en la espiga) y granear (es- 
parcir el grano ó semilla en un terreno ); lograr 
(conseguir, alcanzar) y logrear (dar ó recibir á logro): 
machar (machacar) y machear (engendrar más machos 
que hembras); moldar (amoldar) y ;;¿^/^¿:íí:r (hacer mol- 
duras); palmar (morir, dar por fuerza) y palmear \ádx 
palmadas); pavonar (dar al hierro color azulado obs- 
curo); y pavonear (hacer uno vana ostentación, etc.) 
puntar (apuntar faltas, etc.) y puntear (tocar la vihue- 



VERHOS 337 

la, etc.); raspar (raer ligeramente, picar el vino ú otro 
liquido, hurtar); y raspear (correr con aspereza la 
pluma despidiendo chispillas de tinta); pulsar (tomar 
el pulso, tocar, golpear) y pulsear (probar la fuerza 
del pulso dos individuos, asida mutuamente la mano 
derecha ó la izquierda, y apoyados los codos en al- 
guna cosa) ; rasgar (en la acepción de romper, ha- 
cer pedazos) y rasguear (tocar la guitarra ü otro ins- 
trumento de cuerdas arrastrando la mano por estas, 
hacer rasgos con la pluma) ; replantar (volver á plan- 
tar, etc.,) y repUuitcar (volver á señalar la planta de 
uii edificio) ; rcinüar (dar segundo vuelo el ave, re- 
volotear) y revolear (en la acepción de derribar á uno 
y maltratarlo) ; saltar (dar saltos) y saltear (acometer, 
sorprender, sobrecoger); florar (dar flor árboles y 
plantas) y florear (adornar con flores, decir flores); 
transflorar ó trasflorar (copiar un dibujo al trasluz) 
y transflorear ó trasflo7xar (dar un color sobre plata, 
oro ú estaño) ; secretar (segregar las glándulas, mem- 
branas y células) y secretear (hablar en secreto) ; tor- 
nar (volver lo tomado ó restituir, etc.,) y tornear 
(labrar ó redondear al torno, dar vueltas en torno, 
desvelarse con alguna idea); varar (encallar, etc,,) y 
varear (dar golpes con vara ó palo, etc.); vacar (ce- 
sar por algún tiempo en una ocupación, etc.) y va- 
quear (cubrir con frecuencia los toros á las vacas) ; 
volar J(\x por el aire las aves é insectos, etc.) y vo- 
lear (herir en el aire la pelota, ú otra cosa, para 
darle impulso) ; zapar (trabajar con la zapa) y za- 
pear (espantar al gato, ahuyentar á alguno). Aunque 
la Academia Española, fundada en el uso de autores 

22 



33^ CAPÍTULO V 

esclareciddos, da á dcíitcllar la significación de dar 
diente con diente, de frío, de miedo, etc,;' y á dentellear 
la de mordizcar, clavar el diente, autores hay que no 
hacen distinción entre las dos formas. Véase el si- 
guiente ejemplo : 

Cuya temerosa visión de lodo punto remató el ánimo de Sancho Pan/a, el 
cual comen/ó á dar diente con diente como quien tiene frío de cuartana, y cre- 
ci<'> más el batir y í/cv/A'/Av;/-. cuando distintamente vieron lo que era. — Cervantes. 
Quijot,'. Prim, Part. Cap. XIX, 

Pero casos como este, atendido el uso general 
son sin duda descuidos, y no deben imitarse. 

538. A pesar de que arria es de antiguo 
lo mismo que recita, arriar no es estimular las bes- 
tias para que echen á andar, sino voz puramente 
marinesca con que se significa bajar las velas ó las 
banderas, ó aflojar, largar ó soltar un cabo. El ver- 
bo que tiene la significación de estimular . las bes- 
tias para que anden, es arrear, derivado de ¡arre! 
No deben confundirse, como lo practican tantos. 
Arrear el borrico. Arriar la bandera. A cada pa- 
so se encuentran correctos ejemplos en los buenos 
autores castellanos, y á la mano está cualquier dic- 
cionario del idioma, que todos, salvo raras excep- 
ciones, copian naturalmente las mismas defini- 
ciones. En Venezuela se le sabe emplear también 
correctamente: v 

Desata los ronzales 
De aquellos animales 
V para arrear decía : 
¡ Arre, mulita mía ! 

Sistiaga. El Arriero y <•/ Peregrifio. 

Una vez que he citado el verbo ai'riar voy á 



i 



vKRHus 339 

hablar de la acentuación ele los verbos terminados en 
iai\ en na?- y en ¿'/r, por creerlo conveniente: 

Por discusiones habidas en Maracaibo, me han con- 
sultado los señores D. Mij:juel Zapata y 1). Enrique. 
Ferrara si debe decirse yo vacio ó yo vacío. Perte- 
nece esta consulta á una de los puntos más oscu- 
ros de la ortología castellana, ya que ni diccionarios 
ni gramáticas, como lo observa 1 ). Andrés Bello, dan 
mucha luz respecto de la acentuación de los verbos 
en iar y en 7¿ar. El Sr. Cuervo ( i ), siguiendo el 
parecer de Bello (2), pretende que debe decirse yo 
vacio ; y esto cuando uno y otro sientan que puede 
establecerse la regla de (jue si el verbo se compone 
ó deriva de un nombre, se conserva el acento de és- 
te. Dedúcese que fundan la acentuación de vacio en 
la autoridad del uso ; pero en esto hay error. Ten- 
go bien averiguado que si es cierto que por Astu- 
rias, Vizcaya, Navarra y Aragón se dice yo vacio, co- 
mo se dice asimismo yo tlkío, yo arrio, también lo 
es que en entrambas Castillas, en Andalucía, en Va- 
lencia, en Murcia, en Estremadura y en Barcelona, 
como en casi todas las repúblicas de la América Es- 
pañola, »e pronuncia yo vacío, como se pronuncia 
asimismo yo rocío, yo arrío. Lo que puede sentarse 
es que de los verbos terminados en iar y en iiar 
disuelven el diptongo en el presente de indicativo, 
en el pi-esente de subjuntivo y en el imperativo, los 
siguientes, á saber : 

Aliar, Ampliar, Arriar, Ataviar, Averiarse, Aviar, 

( I ) Lenj^maje Bogotano, Pág. 143 

(2) Principias de la Ortoloí^ía y Métrica de la Lengua Castellana. Part, 
Seg. g III. 



.340 CAPITULO V 

Ciar, Confiar, Contrariar, Criar, Cuantiar, Cariarse, 
Calofriarse, Desafiar, Desconfiar, Descriarse, Desliar, 
Desvariar, Desviar, Descarriar, Enfriar, Enviar, Es- 
piar, Estriar, Expiar, Fiar, Filiar, Gloriar, Guiar, Has- 
tiar, Liar, Piar, Porfiar, Resfriar, Rociar, Triar. Va- 
• ciar, Variar, Vigiar, Zurriar, Acentuar, Actuar, Arruar, 
Atenuar, Avaluar, Conceptuar, Continuar, Desvirtuar, 
Efectuar, Exceptuar, Extenuar, Fluctuar, Graduar, 
Habituar, Individuar, Infatuar, Insinuar, Perpetuar, Pun- 
tuar, Redituar, Situar, Tumultuar, Usufructuar, Valuar. 

Y de igual modo, que de los verbos terminados en 
eir, disuelven el diptongo en los mismos tiempos, y 
además en el infinitivo como algunos de los citados 
en iar, los que siguen: Desleír-Engreír-Freír— Reír- 
Sonreírse. Los ejemplos de versos no sirven para es- 
tablecer reglas en estos casos, porque el uso es 
generalmente vario, debido á las imposiciones de la 
rima y del metro. Por esto al mismo tiempo que en 
el lenguaje común se dice con toda propiedad yo an- 
sio, abundan los poetas que escriben yo ansio. 



i 



CAPITULO VI 

FRASES, MODOS ADVKKHIALES, MODISMOS V RKFKAXES. 

539. Grave error el de creer que los vocablos de 
un idioma permanecen estacionarios en su significación. 
Precisamente es en esta parte de la lengua donde la 
evolución y la transformación son mayores, porque ellas 
sirven á la expresión de las ideas reflejando los diversos 
matices de estas ; los cuales son tan varios y movibles 
como el pensamiento del hombre y el eterno combate 
de la humanidad. La sintaxis, que es una como alma 
de las lenguas, permanece la misma en sus leyes mate- 
máticas, en el fondo que constituye la base de su natu- 
raleza ; pero las voces varían en el tiempo y en el 
espacio, y á las veces ó se gastan ó se transforman 
como resultado del continuo uso, que fuera del ánima 
nada hay en la vida inmutable y eterno. ¡Cuántos 
idiomas no han desaparecido ya de la escena del mun- 
do ! Cuántos no se han modificado lentamente en vir- 
tud de los tiempos ; y cuántos transformado violenta- 
mente á poder de guerras é irrupciones inesperadas ! 
Y así, no obstante, se quiere que vocablos y frases que 
han alcanzado desarrollo natural, conforme á leyes lógi- 
cas y eternas y al carácter propio del idioma, sean 
rechazados por parecerse á los de tal ó cual otra lengua, 
confundiendo por tal modo la fuerza de la barbarie con 
lo que es evolución natural, y lo que es parentesco 6 
semejanza con lo que es idiotismo. 



342 CAPITUl.í) VI 

540. Baralt, porque los franceses dicen avoir lien. 
acontecer, acaecer, suceder, tener etecto, sostiene que 
tener luga7' no significa en castellano sino tener cabida. 
Ni quiere que se emplee la voz Ingar en vez de la de 
sitio ó paraje ; y bien que censura algunos verdaderos 
galicismos, lo cierto es que la mayof parte de ellos no 
provienen, como se supone, del empleo de la voz lugar. 
sino del verbo que la acompaña ó de la construcción 
de la frase. El castellano es hermano del trances. 
Entrambos tienen del latín el término lugar (francés 
lien, latín Ipciis) con las acepciones de sitio, paraje, 
puesto, colocación, pinito, motivo, ocasión, tiempo, opor- 
tunidad ; pero uno y otro tienen también acepciones 
que no les son comunes, las upas tomadas del latín, y 
desarrolladas metafóricamente las otras. Lugar es más 
vago para los franceses que para nosotros. Nosotros 
decimos lugar del sitio, parte ó pasaje de un discurso, 
y para los franceses en tal acepción la voz correcta es 
cndroit, que para ellos es más determinativa que litii. 
Nosotros decimos el último luo^ar, el Inorar de honor, 
tener ó tomar lugar; para ellos en estos casos lo correcto 
es la dernicre place; la place d^honncur; avoir ó prendrí 
place. Por el contrario, ellos dicen venir de bou lien. 
y nosotros 'descender de buena familia; ellos teñir lien de, 
y nosotros reemplazar, sustituir; ellos aii lien cjiíc, 
y nosotros en tanto qiu\ mientras que; porque esos 
son verdaderos galicismos, es decir, idiotismos propios 
del francés. Baralt se equivoca : indudablemente (iiie 
tener lugar significa tener cabida, pero su significación 
más castiza y común es la de tener tiempo, ocasión a 
oportunidad. V^tíámos ejemplos de autoridades caste- 
llanas en distintas épocas : 



FRASES, MOHOS Y KKFKAXKS 343 

Porque cuando la justicia llamó calaban en una cama haciendo las paces, y 
con el alarma no habían /<7//V/£> ///^^^;- de tornar sus vestidos. — H. de Luna. J'i\/a 
í/t' ÍMzarilh tU 'J'ormcs. Cap. XIV. ) — Ma.s vivía el rey con tal cuidado y guarda, 
que x\n ttivioofi lu^ar de ejecutar su deseo.- (iinés Péreí de Hita. Guerras 
ChiU'y íL' C> ranada. Parle I. (.'ap. XIV.)~No tenido I Ui^ar de decirlo que qui- 
siera. — Sta. Teresa: Carta CX.)--V ro^tTal cura que cuando ///rvV'.f/' ///í.'vrr le tn- 
seílase.— Cervantes. Qitijoii'. Parte Prini. Cap. XXTX.)— Yo dije que en un caso 
que yt) figuraría me jjarecía (jué ]x>dría t^nir aquello /itj^ar. — Fray Luis de León. 
hs.riti' iit' /S Jf aórií di- f,jj2.) -La ocuf>ac¡ón de mis ne'^ocitjs fs tan ^'raiidu* 
que no ti-fíj::^!) !ui:;ar de rascarme la cabeza. — Cervantes. Quijote. Parle Sc^. 
('ap. L.) — De suerte que no tuviese lui^ar^ poniéndose sol)re Lieja, de apoderarse 
della sin que él se lo estorbase socorriéndola.-- Mendo/a. Comeuiario^ de /a.- 
^uerras de /tu Países Ha/os.) — Sus llantos y clauüjres cargaban sobre su afligicia 
io]>ública, que lastimada de ellos ///<■*' j)oco ///;'y/r de alcL^rarsc Cf>r. l'<s vivas <iel 
triunfo. — Mclo. üuerra de Catulnña. Lib. I. 31.)- Que ¡ipenus tuvo lu:^ar el 
enemigo para servirse de las armas arrojadi/.as.— S(»lis. Conquista de Méjito)- 
AIIí se enconlral)a cuando tuvo lu.:ar la rebjlión de Tujnic-Aniaru. — Juan Valera. 
Ei Cont. Mendoza. //'. 

Con los verbos dar, tomar y haber, se encuentran 
asimismo en estos autores, y en Granada, Moneada, 
Navarrete, Hurtado de Mendoza, Coloma y otros más, 
numerosos ejemplos en que liLga7' tiene la significación de 
tiempo, ocasión y motivo. El ejemplo trascrito del 
Maestro León, el de Valera, y los dos que pongo á 
continuación patentizan cuan fácil era que la frase tener 
lugar pasase, por la gradación de ocasión y tiempo, á 
significar stuedcr, acimtecer: 

Su testamento, ¡wr la grandeza de sus riquezas, no tuvo lu-^ar^ así como la 
pobreza de Pisón fué causa de que le tuviesen suyo. —Coloma. Cayo Corne/io 
Tatito. Lil). L) — V si teniend<j respecto al interés, que es otra razón, no nos 
convienen, porque habernos de acudir á sus necesidades, á que no puede bastar la 
vida, ni la hacienda de unt», si los ¿imigos son niuchos: tanq^oco tiene atiuesto 
iu¿ar. — F'ray Luis de León. .\'o/ni>re<i de Cristo. Lib. IIL 

El modo adverbial en lnga7 por en vez, es muy antiguo 
y corriente en nuestro idioma : 

Kn lu^al de iusliSia rognaua falsidat. — l.ib. de Alexandre. C. 1554.) — V 
que por ella los hombres en /ui^ar tle los falsos dioses habían de adorar al Dios 
de Abraham. — Granada. Del Simhclo de la Fe. Quinta Parte. Cap. VL 



344 CAPITULO VI 

Dije ya que lugar en la significación de paraje; 
sitio, pueblo, etc., es más propio del castellano que del 
francés, y presento ahora lecciones : 

¿Qué otro lugar nos quedaba de descanso sino la España? — Meló. Guerra 
de Cataluña, lÁb. II. 66.) — No entenderse en ella que hubiese hecho mudanza 
de Jemmingen su campo, lugar en, que le dejó alojado. — Mendoza. Comentarios 
dv las guerras de los Países fíajos.J—A nxngnn edificio, á ningún, lugar sagrado 
perdonó la furia y la llama. Breve esixicio de tiempo vio en cenizas las villas y las 
ciucades- Saavedra Fajardo. ■ Empresa XH.) — En las ruinas de tantos /tf;'f7nr 
sin población se ve que carece (Castilla) de la antigua y numerosa que tuvieron.— 
Navarrete. CofiserT.>ac¿iUt de Monarqittas. Discurso. VI.) — El efecto de toda la 
tregua es la sus^^nsión de las hostilidades. Podemos por consiguiente hacer en 
ella, y en los lugares de que somos dueños, ó dentro de los límites prescritos pc^r 
la convención, todo lo que es lícito durante la paz. — Bello. Principios de Dere 
cho InternacíoiMl. (,'ap. IX. 

Mendoza, en los Come7itarios de las guerras de los 
Países Bajos, emplea á lugar en la significación de 
espacio, punto, claro: ''Y con tan buen orden formado, 
dice hablando, de un escuadrón, que aun con la vista 
no se hallaba lugar en él para entrarle ni acometerle." 
Creo que en materia de lengua tan perjudicial es el 
excesivo celo como el abandono y descuido de los 
maestros, y que para fallar en ciertas cuestiones que á 
ella tocan es menester detenido estudio y meditación, 
para no extraviar á los escritores con estrechos proce- 
dimientos. 

541. Tan deficientes son todas nuestras gramá- 
ticas y diccionarios en lo relativo al régimen de las 
preposiciones, que cuando el progreso de las ciencias 
y de las artes nos obliga á emplear frases nuevas ó de 
que no hay ejemplo en los clásicos castellanos, raro 
es que no veamos disparidad de pareceres acerca del asun- 
to aun entre los más calificados hablistas ; y raro asimis- 
mo que si la frase nueva se asemeje por algún modo 



FRASES, íMODOS Y REFRANES 345 

á la que en francés le corresponda, no se la tache 
de galicismo, olvidando que entrambos idiomas son 
hermanos, que abundan en vocablos y locuciones se- 
mejantes, y que lo que debe estudiarse es si la fra- 
se en cuestión se conforma ó no con el genio de la 
lengua, y conviene ó no á la perspicuidad y hermo- 
sura del habla castellana. 

542. Las frases dibnjar á la pluma, al carbon- 
cillo, al lápiz, etc., son de las que establecen discor- 
dia entre los hombres de letras más entendidos. ¿ Có- 
mo debe decirse, dibujar á la plimia, ó dibujar á 
plu7)ia, ó dibujar de pluma f Diversos son los pare- 
ceres á este respecto ; y por ello quiero yo manifes- 
tar el humilde mío, con el fin de ver si la Real 
Academia Española estudia y resuelve el punto, como 
puede y sabe ella hacerlo, , docta y categóricamente, 
de modo que todos sepamos á qué atenernos. La 
preposición de, en su oficio de genitivo, no expresa 
más que la posesión ó pertenencia ; y en los distin- 
tos casos de ablativo no tiene el de indicar el instrumento 
con que se hace alguna cosa, como sientan no pocos gra- 
máticos, confundiendo así la causa eficiente del hecho 
con el instrumento que la determina ; pues cuando se 
dice : muerto de laia puñalada ó mtirió de un sabla- 
zo, ni el puñal ni el sable están gramaticalmente in- 
dicados por la preposición de, aunque ideológicamen- 
te se les suponga. Lo indicado por ella es únicamente 
la causa inmediata de la muerte, esto es, la puñalada 
y el sablazo, que no son más que efectos del puñal 
y del sable. Compruébase ello sustituyendo los vo- 
cablos puñalada y sablazo con los de fiebre,, cólico ó 
cualesquiera otros indicativos de enfermedades mor- 



346 CAPÍTULO VI 

tales, pues se ve así que la causa que origina éstas, 
ni siquiera se trasluce en la locución, y no importa que. 
haya sido ó no un instrumento de muerte. Cuando 
en nuestro idioma se sustituye la preposición de á 
la preposición con es cuando se quiere indicar un esta- 
do del ánimo, como en esta frase : (íe mal humor. 
En murió de hambre, lo hizo de soberbia, la prepo- 
sición de no tiene, sín embargo, la significación de 
con^ sino la de por, por efecto de. Por lo tanto eí> 
impropio decir dibtijar de pluvia. Pero como la pre- 
posición de suele colocarse después de un verbo, y 
aun de un sustantivo, rigiendo á un nombre, con 
elipsis, comp en las frases: dame de ¿ti pan, danu 
de tu dinero, en que están callados un pedazo y un 
poco, la frase dibujo de pluma, que apuntan la Real 
Academia Española y D. Rafael María Baralc. es 
correcta, porque en ella está elidido el término ¡u- 
cho : dibujo hecho de pluma. No acontece lo mismo 
con dibujar de pluma, dibujado de lápiz, dibiéjando 
de carboncillo, donde no cabe suponer elipsis nin;jíiv 
na ; por lo cual tales locuciones, además de afecta- 
das y mal sonantes, son incorrectas. Varón tan doc 
to como el señor D. Rufino José Cuervo opina que 
la frase dib^ijar á la pluma es galicismo, y debe por 
ello decirse dibujar á pluma equiparando este modo 
de decir al de labrar á cincel \ pero, salvo el res- 
peto que tan señalada autoridad me inspira, creo con- 
veniente objetar uno y otro asertos. Aunque los sus- 
tantivos determinados requieren que se les antepon- 
ga el artículo, casos hay en que no se les antepo- 
ne. wSucede esto precisamente en locuciones como 
labrar tí cincel, porque tales locuciones son elípticas. 



{ 



FKASKS. MODOS V RTKKANKS 347 

Labrar á cincel, ^?, labrar <rí fuerza de cincel. Lo mis- 
mo ocurre en las que realmente pueden ser equipa- 
radas con ella; por ejemplo: abrir á iiolpcs, moler 
íi palos, coser á puñaladas, malar á sablazos, labrar 
á martillo, á martillo (modo adverbial). (Xras, de dis- 
tinta significación, como provocar á risa, son ijLjual- 
mente elípticas. Dibujar á pluma no putxle tííjuipa- 
rarse con labrar á cincel \)o\'i\w(', i^.w dibujar á pluma, 
á lápiz, á carboncillo, no hay elipsis ningima, y si 
parece haber anfiboloijía y poca conformidad con las 
reglas gramaticales, una vez que ni la pluma, ni el 
lápiz, ni el carboncillo, están en las condiciones del 
cincel, del palo, del martillo, del puñal, ni del sable. 
Lo que si sucede es que en el modo de <l(icir di- 
bujar á la pluuui, hay un idiotismo, un hispanismo, 
que consiste, por ma yor elegancia, en el empleo de la 
preposición á en lugar de la preposición con, que es 
la que gramaticalmente pide la expresión. Ejemplos 
de tal idiotismo los hay de sobra en la lengua cas- 
tellana, V. g. : criar al pecho, curtirse al sol, derre- 
tirse al sol, ganar al juego, estarse ó hacerse á las 
resultas, (conformarse con ellas), mandar ó tratar á 
la baqueta (modos adverbiales (|ue envuelven la pre- 
posición con), ligar el cobre al plomo, rendirse á la 
evidencia, calentarse al brasero, asar á la lumbre, ó 
al Juego, acertar al blanco ; y paro de contar, (jue va 
ya larga la enumeración. Por ello dice Cervantes : 
no durmió . . por acomodarse á lo que había leído ; 
y por lo mismo dice jovellanos : í"í/';¿ todo, / ciLÓnto í0)i- 
vench^ía saber si pintaban al óleo, al temple ó al fres- 
co / Al óleo es con acc-ite ; al temple, es con colores 
preparados ; al fresco, es con agua y coloreas ; así como 



348 CAPÍTULO VI 

al encausto es con adustión ; á la agtiaday es con co- 
lores disueltos en agua : al carboncillo, es cojí el car- 
boncillo ; á la plwna es con la pluma. Tal idiotismo 
se formó sin duda por analogía, al observarse el uso 
que los latinos hacían á las veces de la preposición 
á (a, ab, ad), por ejemplo: 

Jacci'c ad fundas — Lanzar C07i honda. 

Ad rcgcm viansit — ^Ouedo co7i el. rey, 

Ad hoc, ad ha'c — Con referencia a eso. 

Ad nngucín — Co7i perfección. 

Disccdo ab tilo — Salgo de estar con él. 

A se — Con sus bienes, de sí mismo. 

Ab ir ato — Cojí ira. 

Ad libitnni — Con libertad, á voluntad. 

Ad reni — Con precisión, con claridad, cofi acierto. 

Ad ostentaiioncm — Con pompa. 

A fortiori — Con fuerza, por fuerza, á la fuerza. 

Considero, pues, tan ce r recto decir dibujar á la 
pluvia ó con la pluma, como decir dibujo de pluma ó 
d la pluma. Por otra parte, no creo que el modo 
de hablar dibujar á la pluma pueda ser calificado 
con justicia de galicismo, supuesto que los franceses 
como dicen es dessincr avcc la plumc, avcc le crayon, 
etc.; y aunque si dicen dessin a la pbiine, au erayou, 
ello no es motivo bastante para desechar una frase 
que conviene con el genio del idioma castellano, como 
me parece haberlo comprobado. Las lenguas neo— latinas 
abundan en vocablos, giros, y locuciones afines, y abun- 
daron aun más en sus principios. De las frases que 
me ocupan pueden encontrarse en todas ellas : alia 
militare, dice el italiano, para indicar con estilo mar- 



/ 



FRASES, MODOS Y REFRANES 349 

áal; y el inglés dice : í/iey danced to thc miisic of a 
piano, bailaban con música de piano. 

No hay quien ignore las analogías del francés y 
el castellano, y aun fueron ellas mayores antiguamente. 
El francés tuvo en sus orígenes el adverbio de lugar 
dont, equivalente á nuestro donde (de unde) ; tuvo par- 
ticipios como los nuestros; formó, como los nuestros, 
adverbios en mente; empleó á que como lo hacemos 
nosotros, en calidad de conjunción causal equivalente á 
pues ( I ) ; tuvo formas de construcción tan semejantes 
á algunas nuestras que asombrarían al que no supiese 
que en el siglo XIII uno y otro idiomas se amoldaban en 
lo posible á las formas del latín ; y por lo mismo nada 
de extraño tiene que conservemos modos de hablar 
con igual ó parecida significación. 

Triste oficio es, sin duda, el de corromper el idioma 
adoptando voces, giros y locuciones que chocan con la 
gramática y la índole del lenguaje; pero no menos 
triste es el de empobrecerlo rechazando sus idiotismos 
y modos de decir por que se asemejen á los de otra 
lengua, como tal vez acontece en el caso de la locución 
dibujar a la pkmia y las demás de igual lorma. De 
esperarse es que la Real Academia Española ponga 
término á tal anarquía, estableciendo en el diccionario 
el legitimo modo de decir entre los que han originado 
la discordia señalada. (2) 

543. De una novela, obra de escritor venezolano, 
copio las siguientes líneas: 



(i) En francés írtA-, conjunción que en un tiempo fué también castellana, y 
tomaron entrambos idiomas del latín quare, 

(2> Sometí este punto, respetuosamente, á la Real Academia Espailc^la, la 
cual se dignó considerarlo. Véase el Apéndice. 



350 CAVITILO VI 

*' Y poniéndose de pie ^x\ medio de las sombras, 
á las que apenas disputaba su imperio una mezquina 
lamparilla que ardía frente á un altar, se dirigió al 
confesionario. " 

Así mismo escriben otros y dice el vulgo, tanto en 
X'enezuela cuanto en España y donde quiera que se 
habla el castellano. En ilustres escritores modernos 
encuentro ejemplos del mismo pecado : 

Lucía, como si en un instante hubiese adquirido todas sus fuerzas, se puso 
arrebatadanic'nle líc pi^. — Galleíjo. Los Xozios. Cap. XXIV.) — Se ¡Xíne ilt pi/ 
furioso.- -Ilart/enbu.sch. A/ /.///;^r.)-— La vieja se puso de pi¿ -sX oír estas pala- 
bras. — Pedro Antonio de Alarcón. /.'/ Final de Xorma. Cuarta Partí. /A'.) — 
Lucero, que casi se había puesto de pie sobre los cuarlos traseros, se huraUló 
entonces liasta díjblar mansamente las rodillas. — Juan Valera. Pepita Jim Juez. I. 

— Pero si de pie le puedo decir á usted lo que. . . . 

—; De pié:' ¡<')hl no se trate de eso. 

Moratín. (I). Leandrí>) Ltx Escuela de los Maridos. Aet, Seg. Esc. III. 

La semejanza de tal modo de hablar con nuestro 
en pie, y el uso antiguo de de pie en el sentido de á pie 
cuando el castellano no se había depurado aún, como 
en este lugar : 

Andar de pie camino 
V va buscar ro5in: 
I )e calSar calcas vino 
Su cobdiSia syn fyn. 

Kaidd Don Sem 7'om. PnKerldos .Morales. 3oS. 

Y acaso más que todo, la construcción é índole del 
francés, que en semejantes frases emplea el singular : 
Etre sur pied, Se 7nettre sur pied, son los motivos de 
este exótico modo de decir, que no usaron jamás los 
buenos escritores castellanos, del siglo de oro. No 
embargante, cuando se encuentran ejemplos semejantes 
en hombres de letras de tal valía y tan entendidos en 
el manejo de la lengua, como Moratín, Hatzenbuscli. 



KKASKS, MODOS V RKKKANKS 35I 

Gallego, Valera y Alarcón, hay por fuerza que atribuir- 
los al impresor ó al corrector de pruebas, si nó á dis- 
tracción ó descuido del autor, impulsado involuntaria- 
mente por el habla del vulgo que de continuo le hiere 
los oídos, ó por la costumbre de leer obras francesas. 
Descuido es el de la Real Academia Española cuando, al 
hablar de la preposición de, presenta como ejemplo esta 
frase : Almorzó de pie. Tan asi es todo esto que ella 
no incluye la locución de pie por eji pie en el artículo 
relativo al sustantivo, y que preceptivamente trae el 
modo adverbial de píes como correspondiente de en pie. 
Debemos, pues, creer que tanto ella como los insignes 
literatos citados escribieron de pies, y por mi lo creo 
con tanto mayor motivo cuanto más de una vez los 
cajistas me han enmendado de pie donde yo había escrito 
de pies. En estos casos la preposición de sirve para 
explicar el modo de efectuarse la cosa, y la significa- 
ción de la frase es naturalmente recta, por lo que á^zx- 
mos Jugar de manos, Irse de manos. Dar de manos; 
Caer de pies; Caer de rodillas; Orar de hinojos; Caer de 
espaldas; Alzarse de hotnbros; y aun Dar ó caer de /lo- 
ncos; Quitar los hocicos; mientras que en las expresio- 
nes figuradas ó ideológicas entra á formar modos y 
locuciones que permiten el empleo del sustantivo en 
singular,, como Z?rt'7' de mano (abandonar un asunto). 
Dejar de la maiio; Debajo de mano; De mano; De mano 
armada; Herir de pie y de mano: Del pie á la mano. 

En pie es positivamente un modo adverbial que 
significa estar derecho, erguido. Natural es, por tanto, 
que cuandoquiera que se trata de levantarse, estar, 
ponerse sobre los pies, digamos de pies ó en pie, ya que 
son los modos de antiguo autorizados y están confor- 



352 CAPITULO VI 

mes con la analogía y el carácter de la lengua. Véanse 
en seguida ejemplos de autoridades de diversas épocas : 

— ¿Quién va allá? ¿Jugáis de pits? 
Tornad un poco, galanes, 
V llevaréis qué contar. 
Torres Naharro. Comedia Himetiea. Jornnda Primeta. 
Esta esperanza alentó, 
Dulcísima Lisi, el ver 
Que amor que de pies nació 
Dichoso promete ser. 

Pedro de Quirós. Redondillas, 

Llegué á una gran roca que en medio del hondo mar estaba, y como me vi 
en ella de pies, holguéme algún tanto. — Incierto Autor, Lazarillo de Tormes. Cap, 
II J — Estaba, pues, como se ha dicho, de pies sobre Rocinante, metido todo el 
brazo por el agujero, y atado de la muíteca y al cerrojo de la puerta. — Cervan- 
tes. QiUjote. Prim. Parí. Cap. XLIJI.J — Pesóme de que la vieja estuviese tan 
tsíTde de pies, y no se hubiese acostado — Lujan. Guzmdn de Alfarache, Part, 
II. Lib, I. Cap. VI.) — A tiempo que Don Quijote se había puesto de pies sobre 
la silla de Rocinante por alcanzar á la ventana enrejada. — Cervantes. Quijote 
Prim. Part. Cap. XLIII.) — Leuantados en pie, ya. Cid Campeador. — Póerna 
del Cid. V. 1028.^ — El Campeador <•;//?> es leuantado. Gesta del Cid. V. 2220.)— 
Tú velas í-;/ //V siempre, nunca les di asiento en que reposasen. — Alemán. Ou:- 
tnán de Alfarache. Part. II. IJb. III. Cap. VI.) — Se fué á poner de hinojos 
ante Dorotea, la cual no le consintió que hablase palabra hasta que se lti\in- 
tase, y él por obedecella se puso en pie y le dijo: etc. — Cervantes. Quijote Privi. 
Part. Cap. XLVI.) — En acabando de decir su glosa Don Lorenzo, se levantó 
en pie Don Quijote. — Cervantes. Quijote. Seg. Part. Cap. XVIII. 

En pies se ha • dicho también en ciertos 
caso : 

Estaba tan mareado que en pies no me podía tener ni alzar la espada para 
defenderme. — Incierto autor. lazarillo de Tormes. Cap. II, 

Y aquí cabe decir que no anduvo muy acer- 
tado Baralt al censurar la frase tenerse en pie, fun- 
dándose en que basta decir tenerse, porque, además 
de ser el castellano lengua esencialmente pleonástica, 
te7terse tanto vale asegurarse ó afirmarse para no 
caer, como detenerse ó pararse, y resistir ó hacer 



FRASES, MODOS Y REFRANES 353 

Oposición á Uno en riña ó pelea ; por lo que hay 
casos en que el empleo de tenerse da lugar á an- 
fibología y requiere precisar la manera. Con las pre- 
posiciones á y €071 se forman también modos adver- 
biales de diversa significación : á pie enjuta, á pie 
quedo, á pie llano, á pié jiintillas ó jnntillo, á pie^ 
con pie ó pies de plomo, eon pie ligero, 

544. Vulgarmente dicen en algunos puntos de Ve- 
nezuela, y aun en Caracas mismo : Fulano es hombre 
de caballo, pretendiendo expresar que es ginete, cuan- 
do si algo dan á entender es que posee caballo, ó 
algo así que no le honraría. No se puede decir 
hombre de caballo ni hombre de pie, que son dos 
disparates mal disparados aun por boca de labriegos. 
Dígase de á caballo y de A pie, cuando ocurra el 
caso : 

Venida la maitana, ya que esclarecer quería el all)a, viérades venir de á fie 
y de á caballo en busca del rey mucha gente. — ^Timoueda. El Patrañuelo. ) — V 
allí se ordenó que toda la gente de á caballo y de infantería estuviese en sus 
escuadrones. — Avila y Ziiíliga- Comentario déla Guerra de Alemania.) — Todos con 
la gQTíic de (f fie y de á caballo que pudieron juntar de sus criados y vasallos. — 
Mejía. Comunidades de Castilla.) — El primero para la gente de á pie sobre pe- 
queñas barcas, y el segundo para la de á caballo y carros, sobre grandes pon* 
tones. — Co loma. Las guerras de los Estados Rajos.) — Lleganm á la venta cuatro 
hombres de á caballo, muy bien puestos y aderezados, con sus csco|)etas sobre 
los arzones. — Cervantes. Don Quijote. Prim. Part. Cap. XLÍII. 

Cuando en algún autor se encuentra la frase de 
que tratamos sin la preposición á debe entenderse 
que es yerro de imprenta. Tal acontece en este 
lug^r de Mendoza, en los Comentarios de las Gue- 
rras de los Países— Bajos, á saber: ''Así de gen- 
tileshombres franceses como de soldados, así de á pié 
como de caballo.'' 

23 



354 CAPÍTULO VI 

545. Cuando no se trata de la calidad de gi- 
nete sino de decir el modo ó la manera de venir, 
presentarse ó hallarse, sólo se pone la preposición 
á ó la c?¿y según la oración : 

Estando en esto vieron que hacia donde ellos estaban venía un hombre i'i ptr 
caminando apriesa y dantlo varazos á un macho que venía cargado de lanzas y át 
alalíardas. — Cervantes. Quijott:. St\r. Por. Cap. -VA'//'.) — Miente como muy 
gran l)ellaco, y se lo haré yo entender ff//V ó á caballo^ armado ó desarmado, 
de noche ó de día, ó como más gusto le diere. — Cervantes. Quijote, rriw. 
Parí. Cap. XX n\ 

í'^slaba en itn cahullo., derivado 
De la espalíola raza, poderoso, / 

Ancho de cuadra, espeso, bien trabado, 
Casiano de color, presto, animoso. 

Ercilla. I.ú Araucana, Canto VI. 

Fué necesario que el mismo padre se fuese paseando á muía por las calles, 
para que !"• viese toda la gente. — Pedro de Kivadeneyra. Vida d¿l Padn 
.Salmerón. 

Vese por estos ejemplos que el mismo caso se 
expresa por medio de la preposición á ó de la pre- 
posición 671, La diferencia de régimen depende de 
que cuando al sustantivo se le antepone el artículo 
es preciso emplear la preposición eji, y cuando no, 
la preposición á. Así se dice : Ambos cabalgaban d 
los lados del coche: Juan iba en una mida y Pedro 
en un caballo: ó Juan iba á ínula y Pedro á caba- 
llo. Jnan iba á caballo^ alazano éste y muy brioso; 
y Pedro en 7cna 7?mla patituerta y mañosa. 

546. Baralt tiene algunas singularidades en su 
Diccionario de Galicismos. Encuentra afrancesada 
la frase cnanto á, sobre todo si se refiere á personas. 
y cree más correcta la frase por mi. La frase por 
mi, por mi digo, es algo afrancesada, aunque algunos 
buenos escritores la han usado : 



FkASKS, MOHOS V KKKKANKS 355 

Por mídi^o que daré orden que ni aun una mosca entre en su estancia. — Cer- 
vantes. QuijoU, Seg, Partí'. Cap. XJJ\'. 

Los franceses dicen precisamente ponr inoi, 
donde nosotros cuanto á 7ní, en auifito á mi, por lo 
que á mí respecta, en concepto mío, etc. 

Pour moi, je ne vois ríen dans le trouble ou je suis, 
Qu'un gouffe de nuilheurs, qu'un abioie d'ennuis. 

Corneille. 

Pour fficiy quelque i>éril qui me puisse accabler. . . . 

Hacine. 

Ciianto no lo usan los franceses sino cuando- 
tratan de cantidades ó de didáctica, ó en discusiones 
y controversias. Cua7ito anuncia un nuevo objeto. 
Cuanto á 7?n, que de los escritores sólo usan Mo- 
liere y Lafontaine, porque es familiar en francés, 
sólo se pone én boca de un hombre presuntuoso, 
*vano. altivo, que gusta ó trata de imponerse. Es 
en esos casos en los que la frase es puro gali- 
cismo; pero cuando implica modestia ó no indica 
disposición de ningún género, nó, porque en estos 
casos el francés emplea á pour vioi. De lo dicho 
se colige que no es galicismo emplear á cna7ito á 
con personas en casos como el siguiente, que abun- 
dan en nuestros clásicos : 

V tiuiuío á /os iihcrtos, si sabían de algunos que conservasen para con su 
señor lealtad y fe incorrupta, al momento los despedían y apartaban con los mis- 
mos pretextos. — Coloma. Los .Anales. Ijb. XII, 

547. Cierto historiador nuestro dice que Brión 
''dio vuelta á la isla de Margarita," para decir que 
regresó á ella. Entiéndese así, sin el artículo y con el 
verbo dar y la preposición a, que navegó al rededor de 
la isla de Margarita. No tiene él la culpa, porque sin 
duda leyó los siguientes ejemplos, si bien no alcanzó á 
apreciarlos, por falta de estudio : 



356 CAPÍTULO VI 

Aquí no hay que hacer otra cosa, señor don Luis, sino prestar paciencia, 
y dar la vueita á casa, si ya vuestra merced no gusta que su padre y mi scítor 
Ja d^ al otro mundo. — Cervantes. Quijote, Prim. Part. Cap. XLIV.) — Reco- 
gieron la jiresa y l:s cautivos, y dieron la vuelta tí sus presidios con grande ale- 
gría y regocijo de haber dado fin á su venganza. — Moneada. Expedición dí k> 
Catalanes y Ara^^onesss contra Turcos y Griegos.) — Ganada la batalla, losnucsirus, 
fieros con el suceso, dieron la vuelta á Náp<")les. — Quintana. Roger de fjturia.)— 
Hecho esto, la armada dio la vuelta fi Brindis. — Quintana. Koger de Ijutria.)— 
Dio lo r'í//7/// a'puerto de Mesina. — Quintana. Rogcr de Lauria.J — Y los moros 
que el Gorrí había enviado, teniéndola por cierta, dieron vuelta hacia la Alpu- 
jarra. — Mármol. Rebelión y Castigo de los Moriscos de Granada. 

Obsérvese que en los primeros ejemplos ninguno 
omite el artículo, y que si en el último Mármol lo omite 
tiene el cuidado de emplear la preposición hacia que no 
da lugar á anfibología. Sin embargo, me tomo la liber- 
tad de consejar que no se emplee en tales casos el ver- 
bo da7' y la preposición á, lleven ó no el artículo, porque 
teniendo vuelta acepciones tan diversas, la anfibología 
se impone de todos modos, aunque no sea con igual 
fuerza en todos los casos; y asimismo que se emplee 
siempre la locución la vuelta de, ya que no otro giro. 
(hacia, camino de) y prefiriendo cualquiera otro verbo 
que no .sea el verbo dar, como en las siguientes leccio- 
nes, que no tienen, pero : 

Y él en persona partió /// z //¿"//í/ de Ca.sandra. — Moneada. Expedición de U'^ 
cotalaju's y aragoneses contra turcos y griegos.) — Luego que las galeras venecianas 
vieron á Tibaldo general del ejército en nombre de Carlos, partieron la vuelta .i' 
su casa.-— Moneada, id-, id.) — l*artió pues el Cardenal /« vuelta de su casa, hacien- 
do su viaje por Francia. — Coloma. Las Guerras de los Estidos Bajos.) — ÍV«r 
esio fué forzoso á toda nuestra gente caminar retirándose de la mar la vueUa ti- 
las casas de Nortzee, Soeterwoude, Kerckweg y Weyport. —Mendoza. Comentario' 
de las Guerras de los Países Bajos.) — Rehechos sus escuadrones, pasaron la vuelta 
de Filadelfla, .siguiendo lentamente al enemigo. — Moneada. Expedición de /W 
Catalanes y .-Iragoneíes contra Turcos y Griegos, 

548- Un distinguido hombre de ciencias, que se 
aplica á estudios gramaticales, ha intentado con empeño 



FRASKS, MODOS V HEFRANES * 357 

que se pida á la Real Academia Española el adicionar 
la cédula del vocablo Aun con la frase aim 710, como 
correspondiente de no bien, tan hiego como, luego que, al 
plinto que, apenas. En tal intento cita como ejemplo los 
siguientes versos de Rioja, en la silva A la Rosa: 

Tiendes aun no las alas abrasadas 
V ya vuelan al suelo desnmyadas. 

Refuerza luego su parecer con el siguiente ejemplo de 
Cervantes, traído por Bello: ''Au?i no hubo andado 
una pequeña legua, cuando. ..." Fué Garcés el pri- 
mero que presentó tal ejemplo de Cervantes, creyendo 
que a7in no tenía en él la significación de apenas. Helio 
le sigue, y copiando el mismo ejemplo le da á aun no 
la significación de en el momento que, en casos como el 
indicado, en que aten no lleva de correlativo á cuando. 
Indudablemente que Garcés no anduvo muy descami- 
nado al darle á atin no en el citado ejemplo de Cervan- 
tes la equivalencia de apatas, si se toma este vocablo en 
el sentido de casi no que es semejante al propio de 
aun 710, todavía no: pero resulta impropio en la signi- 
ficación, de luego que, en el momeiito que, como sin duda 
por descuido analiza Bello. Aun tiene la significación 
de hasta, todavía, siquiera. ''Aun no hubo andado una 
pequeña legua, dice Cervantes, (i) cuando le deparó el 
camino, en el cual descubrió una venta." Esto es: ni 
siquiera hubo andado, no hubo andado todavía. Mien- 
tras que si se substituye en el punto que, eii el momento 
que, etc., ya se precisa lo que no intentó precisar Cer- 
vantes. Por donde se ve que aquella frase no amerita 
interpretación ni adición ninguna. Cuanto á la contenida 
en los versos de Rioja : 



(i) Parte I* Cap. XV del Qu¡j«)te. 



358 CAPÍTULO VI 

Tiendes aun no las alas abrasadas 

Y ya vuelan al suelo desmayadas, 

está asimismo perfectamente bien, en el sentido propio 
del adverbio aiui, porque no quiere decir Rioja que las 
alas cayeron no bien las tendió, sino que **todavia no 
tiende las alas y ya vuelan al suelo/' valiéndose asi de 
la hipérbole, expresando por medio de bellísima ponde- 
ración la brevedad de la vida de la rosa. Esto es 
propio de la poesía y de la elocuencia, y nada tiene qué 
hacer con ello la gramática. ¿A dónde iríamos á parar 
si en todo caso hubiésemos de dar á las palabras signi- 
ficaciones absolutas y restringidas para deducir luego 
de ellas los preceptos? El mismo Rioja, en esos mismos 
versos, no hubiera podido llamar alas los pétalos de la 
rosa, ni decir que vuelan, ni presentarlas abrasadas^ ni 
menos desmayadas. Así como Rioja, para expresar con 
peregrina novedad lo breve de la vida de la rosa, 
•dice : 

Tiendes aun no las alas abrasadas 

V ya vuelan al suelo desmayadas 

así, para manifestar la celeridad de un caballo, decimos 
de él que se bebe los viejitos, ó se eome la tierra, cuando 
•el infeliz no bebe más que agua ni como otra cosa que el 
pienso. Cuando decimos que tal individuo está en los hue- 
sos, para dar idea de su flacura, ¿qué hacemos sino 
emplear una hipérbole semejante á la de Rioja ? por- 
que un hombre materialmente en los huesos, un es- 
queleto, no puede tener vida. Capmany trae entre 
muchos ejemplos este, del Capítulo 3? del Éxodo: '*Yo 
os daré una tierra por donde correrán arroyos de le- 
che y miel ", cosa impo.sible, es cierto, pero que ex- 
presa la fertilidad y abundancia de la tierra prometida. 
Vese, pues, que es tan perjudicial seguir á los corrup- 



FKASKS, MODOS V REKKANKS 359 

tores del idioma como imitar á los neo-filólogos que 
quieren hacer del idioma un esqueleto, formado sólo 
de huesos, y para nada se fijan en las bellezas del 
lenguaje que pertenecen á la viva expresión del pen- 
samiento. Por lo demás, el cif^do ejemplo de Cervan- 
tes es paralelo con el siguiente de F'loridablanca que 
copio del Juicio iuiparcial sobre el Monitorio de Ro- 
ma, y donde menos se podría sustituir el aun no con 
en el momento que sin decir lo que no quiso el autor, 
y ello aunque la falta del correlativo cuando ( .lun 
no . . cuando J no deja de hacer gramaticalmente co- 
rrecta en este caso la oración, sustituido como está 
por la conjunción y : Véase : 

•'/^//// no había ocho días que estaba sentacio en la silla de San Pedn;, 
;' jv/ reconvino á nuestros monarcas sobr»" los derechos de la silla de Roma 
al trono de las Españas." 

Au7íy Qn sentido propio, sirve, como se ha visto, 
para exagerar alguna cosa. (3" acepción que le da el 
Diccionario de Autoridades), En tal oficio es análo- 
go este aún á adhuc en ciertos usos de los clásicos, 
como puede verse en F*reund ( i ): 

Premissusqae cum delecta manu Julhis. . . .inconditam niullitudineiii adlmc 
disjecit. (Tácito. An. j. 42. ) 

Donde el sentído es : ''todavía dispersa, en de- 
sorden, antes de gue hubiese tenido tiempo de formar- 
se' en lineas." 

549. Gomo en España, en Colombia y donde- 
(juiera que se habla el castellano, di cese en Venezue- 
la '*No me voy hasta que no me pague." El señor 
Cuervo en sus Apuntaciones Criticas sienta que don 
Andrés Bello ha empleado tal modo de hablar en cartas 

(\\. Diccionario latino, revisado y correi;ido por Theil. 



36o ' CAI»lTULO VI 

dirigidas de Londres al historiador Restrepo ; presenta 
este ejemplo de un ilustrado paremiólogo : * 'Advier- 
te que, no se celebren las cosas hasta que no estén 
concluidas, " y copia los siguientes : 

Jasta que no t 'emborrachas 
No bienes en busca mía; 
Ojalay t' emborracharas 
Todas las horas del día! 

Cantos populares españoles. Xúmero 2y2g. 
.... Estoy resuelto, 
Hasta que usted no me escuche, 
A no abandonar el puesto; 
Núnez de Arce. Deudas de la honra. — Act. III. — Esc. III. 

Pero el erudito colombiano condena en absoluto 
tal modo de hablar, y para ello se funda en la signi- 
ficación de la preposición hasta, la cual señala el tér- 
mino ó de una acción, ó de un lugar, ó de cantidades 
continuas y discretas ; y asimismo en que la negación 
equivale á dejai^ dc\ Todo esto es así ; pero el señor 
Cuervo olvida que, como lo dice Bello, la preposición 
hasta es de las que salen de su naturaleza y oficio 
primitivo y propio, y antepuestas á palabras ó fi-ases 
de varias especies modifican su sentido ; que la Aca- 
demia Española reconoce, y no puede dejar de reco- 
nocerse, que hay casos en que esta preposición se 
adverbializa ; y que el no se usa en castellano supeí:- 
fluamente ó con carácter redundante ó pleonástico, ya 
para dar energía ó expresión á la ñ*ase, ya en ora- 
ciones que manifiestan temor ó duda, ora en condi- 
cionales, ora en algunas de pregunta ó de admiración. 
Y hay que observar que cuando se dice ; "'No me 
voy hasta que no me pague ", se expresa la condi- 
ción de no irse si no le pagan, la duda de que se 
le pague, y la enérgica voluntad de permanecer re- 



FRASES, MODOS V REFRANES 36 1 

clamando hasta obtener el pago ; mientras que al de- 
cir ** N'o me voy hasta que me pague ", sólo se ex- 
presa la espera, que puede provenir de que el deu- 
dor ó pagador esté ocupado, sea con otros pagos ó 
en cualquiera otro asunto. Además, este caso, con 
el presente de subjuntivo en el complemento, que es 
como se usa en Venezuela ; los casos de Núñez de 
Arce y del distinguido paremiólogo, que si mi me- 
moria no me engaña es el Presbítero don José María 
Sbarbi ; y probablemente los de Bello, no son recha- 
zables, porque, sin atender á lo que ya he dicho, el 
subjuntivo "no me pague,' se resuelve en '*no lle- 
gue á pagarme*', frase que es distinta, dado el ge- 
nio del idioma, de esta otra: ** llegue ano pagarme"; 
y asimismo porque la frase ''no me voy hasta" en- 
vuelve la idea de un íntcrirn, por lo que hasta ad- 
quiere carácter de adverbio con la significación de 
mientras: '* no me voy mientras no me pague", "en 
tanto no me pague", *' si no me paga/' Y queda 
así demostrado el principal carácter condicional que 
refleja la oración que me ocupa. No debe objetarse 
que hasta no encabece á las veces la oración, por- 
que lo mismo es que encabece ésta, que el comple- 
mento, cuando este constituye una frase. Que 
haya ejemplos sin la negación, es natural, porque, , 
como ya lo he dicho, no e>;presan el mismo esta- 
do del ánimo, y así acontece también con las oraciones 
de interrogación y de admiración. Del género de la 
que me ocupa son las siguientes : 

Poco á píjco se fueron á emboscar en una alameda, que hasta un cuarto 
de legua de allí se pai'ctía, — Cervantes Quijote. Se^r, Ptirt. Cnp. XXVIIL) — 
V^rás tú, hija, cómo ph' ivim v,í.,/,/ Jtaccrmc condesa. — Cervantes. Quijote, Seg. 



302 CAPITULO VI 

Part. Cap. L, — Se dejó engañar y tener en forma cíe prisión hasta que reduyj 
las casas á sosiego y quietud, y se apoderó del reino. — Saavedra Fajardo. Emp. 
XXXVL 

Tú pensarías que guardaré tu puerta 
Desde que se recogen las gallinas 
Hasta que el ronco gallo las despierta. 

Lup. Leonardo de Argensola. — ./ Florn.. 

V en el pronóstico duda. 
Y cauto no (juiere hacerlo 
Hasta íjue síntomas note 
Más favorables que adversos. 
El Duque de Rivas. — /'^ Sotet/iNe Deseai^atlJ. A\'/a. Prhn. 

Pero ni en estos pasajes, ni en los siguientes pre- 
sentados por el señor Cuervo, á saber : ' "El célebre 
dicho de Luis XIV^ : Ya no hay Pirineos, no ha sido 
verdad hasta hoy" (Ochoa); Hasta la paz de Augusto 
no pudo gozar el cultivo en España ni estabilidad ni 
gran fomento ( Jo^)ellanos)\ ** Me casé con ella, y hasta 
ahora no estoy arrepentido ; ( Hiirtado de Meiidoza) : 
en estos pasajes, repito, con negación ó sin ella, no 
hay paridad con el que me ocupa, porque ninguno 
de ellos tiene carácter condicional, ni dubitativo, ni 
enérgico, ni ninguno expresa temor para que requiera 
la forma combatida por el docto señor Cuervo. Casi 
todas son oraciones simplemente expositivas, y algunas 
deductivas. Respecto á la análisis del señor Cuervo. 
¿ cuántos modismos, cuántos españolismos, analizados 
fríamente como ha hecho el señor Cuervo con tal 
modo de hablar, no resultarían verdaderos despropósi- 
tos si se les tomase á la letra, ciñéndose sólo á la 
significación primitiva y material de cada vocablo? 
Morad n, á quien Hermosilla califica de impecable, 
dice en El Médico á Palos, Act /, Esc, TI: •' Xo 
confesará su capacidad á menos que 7io le muelan el 



FRASES. MOHOS V KKFKANKS 363 

cuerpo á palos/' Esta oración es de carácter condi- 
cional, por lo cual nada hay que objetar ; pero ana- 
lizada al modo del señor Cuervo en la frase en cues- 
tión, resulta lo contrario de lo que debe entenderse, 
por que á luaios que es á 7io ser (jne, y el no^ niei^a la 
acción, vale dejar.de: no obstante, asi se dice en 
oraciones condicionales, y así entendemos todos el 
sentido que quiere expresar el autor, porque á menos 
tiene carácter de condicional, y la negación denota 
energía, dado el lugar que ocupa y el oficio queso le 
ha asignado. Cuando (iinés Pérez de Hita, en la Part. 
I, Cap. XVII de las Guerras Civiles de Granada, 
dice: **Fué enterrado el difi.mto con mucha pompa 
no sÍ7i faltar llanto de una parte y de otra," para 
decir que se lloró de una parte y de la otra, bien pu- 
diera sostener cualquiera, analizando la oración por 
el mismo método, que decía lo contrario, fundándose 
en que no si 71 da el sentido de eo7t, y falta r, el de pri- 
vaeión ó care7teia, y aun para reforzar la censura se 
traerían á cuento lecciones como estas : 

I ^s sirvieron como á forasteras, //r> sin espanto <lo las ciernáis criadas. -Cer- 
vanles. Qnijott'. St^. P<tr(. Cap. /.//. 

V traycndonie á la aldea 

De Kusehio, que mt sin causa 

Kstaba entonces en ella, 

Le contó mi prodij^ioso 

Nacimiento. 

Calderón, /.a /X'iodiUi dt- /a Cnt/.. 

El dómine lo dejó ]iartir, //.' ./// darle un bii¿n coscorrón.- .Jesús M*"^. 
Sistiaga. /i/ J/fu's^n> í/t EsiU^'la. 

Y hasta se observaría que en el ejemplo de 

Pérez de Hita, n») sin faltar, daba el sentido de 

faltando, del mismo modo que en este de Sistiaga 710 

sÍ7i darle da el de dándole, deduciéndose al fin que 



364 CAPÍTULO VI 

el de Sistiaga está bien, y mal el de Hita; pera 
ambos son propios, porque el complemento es ad- 
versativo, y el no se refiere en el de Hita al verbo 
enterrar, y al verbo dejar en el de Sistiaga, dando 
en el uno el verdadero sentido de pero^ 110 le en- 
terraron sin, y en el otro el de pero no le dejó sin. 
Vese, pues, que para establecer el sentido de cier- 
tas frases castellanas no es posible exponer la sig- 
nificación absoluta de los vocablos y apegarse á ella. 
Por otra parte, debe tenerse presente que en de- 
terminados casos la fuerza del subjuntivo es tan po- 
derosa para atraer la negación, que hay casos, co- 
mo el siguiente de Granada, que sin ella darían 
un sentido contrario : 

l)e donde viene á ser que en ninguna delhis iraede tocar la mosca, que c'Ia 
(la arana) en esc punto ///' /.; sii'tita,, y corriendo por la misma línea, fíO la prenda. — 
J).l Símbolo d.' la I'\', Part. I. Cap. XVI 11. 

Para expresar lo mismo sin la negación habría 
que recurrir al indicativo lo siente, la prende, Pero, 
¡cuánta mayor energía y elegancia no tiene la ora- 
ción del divino fraile ! Un mediano escritor vene- 
zolano en críticas publicadas y aplaudidas por dos 
acreditados periódicos, • censuró el uso del no redun- 
dante ó pleonástico en oraciones admirativas. Falta 
de gramática y de literatura en el critico, y más 
nada. El no pleonástico se usa legítimamente en 
diversas oraciones castellanas, que he indicado ya. 
Lo mejor es estudiarlo en las lecciones que pongo 
á continuación: 

Arri/áronnie luego, ellos hicieron como quien pudo, y yo padecí como el qut 
más Wí? ]nid(^.-— Alemán, (¡w^nián de A/faracht\ Parí. II. Lid. III. Cap. IJC,)— 
V como nini^uno de nosotros iio entendía el arábigo, era grande el deseo que 
teníam()S »le entender lo que el papel contenía, y mayor la dificultad de bus- 
car quien lo leyese.- -Cervantes. Quijote. Priin. Pari. Cap. XL.) — No faltaron 



FRASES, MODOS V RKFKANKS 365 

algunos ociosos ojos que lo suelen ver ío<lo, que uo viesen la bajatla y la su 
bida de Melisendra, de quien dieron noticia al rey Marsilio. — Cervantes. Quijoir, 
S^g, Par/. Cap. XXVÍ. 

Morir quiero mil veces cada día- 
Antes que no vivir sin tí en tormento. 

Francisco de Fií^ieroa. Es tandas. 

¡Para vivir tan poco estás lucida,^ 
Y para no ser nada estás lozana! 

Oóngora. A ium Rosa. Soneto. 

¿Quién duda, señor Don Diego de Miranda, que vuesa merced no me tenga 
€n su opinión por un hombre disparatado y loco ? — Cervantes. Quijote. Sei^. Part. 
Cap. XVII, 

La huerta, la arixjieda 
/A'ííves, del fiero viento combatida, 
Cual brama?. . . . 
Fray Luis de León. Oda X. íJb. III de Ilnacio, 

Tu carta recibí, Sancho mío de mi alma, y yo te prometo y juro que no fal- 
taron dos dedos para volverme loca de contento. — Cervantes." Quijote. Se-: Part, 
Cap. LII.) — lQ\^^ uo ha costado de pleitos y disgustos en el territor¡(» de Sevilla la 
costumbre de acotar los amanchones? — Jovellanos. Ley Agraria. Tomo. I.) — 
^ Qué espacio tan inmenso «í7 abre est^ sublime, pero sencillo conocimientn, á las 
percepciones del hombre I — Jovellanos. Lty Agraria. Tomo. II. 

El s( pronuncian y la mano alargan 
Al primero que llega! ¡Qué de males 
Esta maldita ceguedad no aborta! 

Jovellanos. Sátira A Arneito. 

Ya /// el rico Brasil, «/las cavernas 
Del nunca exhausto Potosí no bastan 
A saciar el hidrópfico deseo. 

Jovellanos. ./ Arnesto. 

Aun no sé yo si no encierra esa escena algún pasaje, capa/, de excitar en los 
esjjectadores sentimientos muy opuestos á los que el autor se propaso. —Maitíne/ 
de la Rosa. Apéndice sobre la Tragedia.) — Ríñame usted ahora, cuando vengo des- 
de el puerto en una carrera, y me he dado una costalada, que por poco no me des- 
nuco. — Hartzenbusch. La Visionaria. Acto. Prim. Esc. IV. 

¿De dónde el uso pleonástico ó redundante de la 
negación castellana? De la tradición, del latín, ¡n- 



366 CAPÍTULO VI 

dudablemente. ''Timeo nc non impetrem," dice Ci- 
cerón; y si Terencio dice: *'Vereor iit hic dies sa- 
tis sit," pudo también decir ''ne non satis sit/' por- 
que en el latín es de precepto que cuando el ver- 
bo subordinado está empleado negativamente se 
emplee la doble negación nc non. ó ítt en lugar de 
ella, (i) De ahí vemos la negación, á las veces 
aun innecesariamente, en la proposición complemen- 
taria, tanto en castellano y en italiano como en fran- 
cés, en el cual se ha hecho genial: "II est plus heu 
reux que vous ne Tetes." Lo mismo que nosotros 
desde los principios del lenguaje : 

E vivía en una aldea, ca lostjenliles ornes de á caballo se pagan de vivir mi-i 
en las aldeas é en los campos, que u(u en las ciudades- — Clavijo. Itincrarw i- 
7'i(tj\'.) — Así es más fácil dar el temerario en verdadero valiente, que tto el coliard" 
subir ala verdadera valentía. — Cervantes. Qiiijoft-, S,'^: Part, Cap. XVTI.) - 
Msjor suena en las orejas de los que lo oyen: el tal caballero es temerario y atrr 
vidu, que iio\ el tal caballero es tímido y cobarde.* -Cervantes. Quijote, S^^. fútS 
■Cap. XJ'/l.) — Estas t¿.les almas son siempre aficionadas á dar mucho más qi?* 
fie á recibir. — Santa Teresa. Camino Uf Ptr/tcción Cap. /'/.) — Más vivirá ella qj'' 
tto(¿\, — Kivadeneira. Vida de San I^naáo de Layóla . Lih. Cuarto^ Cap. //'. 

xAl pesar de todo, hay casos en que el no pleonástico 
disuena hoy y tiene visos de vulgaridad, como el de nin- 
guno no, que sólo encuentro en los Fueros españoles. 
Valga este lugar del de Villavicencio: '' A'engnno non 
tome posada sin andador," que ninguno que se precie 
de hablar castellano imitará. De todo lo que he dicho 
se deduce que en el caso que motiva estas observacio- 
nes y defiendo, la oración ha de constar de dos miem- 
bros : si el consiguiente es negativo, el hasia que debe 
ser seguido del no, el cual es entonces enfático y 



(I) En los fueros y observancias de Araijón, de que he leído trozos, Lib. í^-^ 
De Caudcníis ferri jttdiiio, se encuentra nee tton. 



FRASKS, MODOS V RKFKANKS 367 

anuncia previamente la negación que viene, v^ g. : 
" Hasta que no me dé una satisfacción 710 debe contar 
conmigo." Hasta llegar á satisfacciciu para saber que 
el consiguiente va á ser negativo. El no del hasta que 
prepara, pues, la negación subsiguiente, con lo que da 
mayor claridad y energía á la expresión, por lo que lo 
llamo enfático. Y es tal el genio de la lengua y el 
hábito creado por el uso común, que no sonaría bien : 
*' Hasta que me dé una satisfacción 710 debe contar 
conmigo. '* Si el consiguiente no es negativo, el no 
del hasta que ^sX3i de más; por ejemplo: "Hasta que 
me dé una satislacción, estaré hostilizándolo*' ó bien : 
'' Estaré hostilizándolo hasta que me dé una sastisfac- 
ción. " Bien entendido que todo esto se dice en el 
caso de que siga un verbo al hasta ó al hasta que, al 
cual se refieran estas voces ; pues el no enfático ha de 
preceder á un verbo ó expreso ó tácito. El ejemplo de 
*' hasta mañana te esperaré, *' verbigracia, está fuera de 
la discusión, porque el no enfático no tiene cabida en 
él, aunque sea negativa la frase : '• Hasta mañana 7to 
te pagaré." Vése así que el ejemplo de Núñez de 
Arce y los de los demás autores citados, son correctos, 
porque están conformes con la índole de la lengua cas- 
tellana, como lo están los siguientes conque quiero ter- 
minar este apuntamiento : 

Hasta que no desa pareció de mi vista la cúpula y las torres del terrible mo- 
nasterio «¿í recobré la tranquilidad ... . — l'ére/ Galdós. La Córtt' de Carlos IV, 
Cap» XlXj — Aunque no tendría más que asomarse un poco para verme, fto me 
T-'íTff /lasla que no entre en la casa. — Pérez Galdós. La Córíe de Carlos II'. 
Cap^ XX.) — Tú no ganarás nada hasta que no pase algún liem|X). — Pcrci'. Gal- 
dós. La Corte de Carlos [V. Cap. XX. 

Luego, todos estos usos de la negación, además 
de geniales, son tan generales, tan comunes donde— 



368 CAPÍTULO VI 

quiera que se habla el castellano, que sería imposible 
desterrarlos. 

550. Usase en la conversación y aun escriben 
hombres de letras calificados las frases bajo de y debajo 
de en el sentido de cofi sujeción á, y así dicen baja ó 
debajo de este pu7iio de vista, bajo el punto de vista^ bajo 
precepto, bajo de preceptos, bajo de este aspecto, bajo estas 
bases, elidiendo algunas veces la preposición de que 
sigue al vocablo, y regularmente la componente de deba- 
jo. Esta significación figurada de debajo y bajo es anti- 
gua y en ella han tenido origen en estos tiempos frases 
como algunas de las indicadas, que han arrancado du- 
ras observaciones á Alcalá Galiano y á Baralt, y últi- 
mamente á Cuervo que ha escarbado la lengua en el 
propósito de robustecer las aserciones de aquellos dos 
ingenios, y quiere que, cuanto á punto de vista, se 
diga sólo como Quintana, en este paso que transcribe 
el erudito colombiano : 

Es preciso subir más alto para mirar estos acontecimientos desiie su verdadno 
punto de vista. [l] — Carlas á Lord I/oHand. X.) 

Y como Cañete y Ochoa que han seguido á Quin- 
tana. Proviene tan amarga censura de querer tomar 
las palabras en su sentido recto, y no en el figurado, 
arrebatando así al idioma una de sus bellezas. Claro 
es que por tal método no podríamos decir, por ejemplo, 
linte7^na sorda, porque sordo es lo que no oye. ó no 
oye bien, lo callado, lo silencioso, lo que suena poco : 
ni raíz sorda de la ¡rrax:ional que no se puede expresar 
con números ; ni encima por además, ni sobre por acerca 
de y además de y á y hacia; ni . .no acabaría yo si 



[i] Los franceses dicen de ce point de vue; du point de vue ; á son pcint 
de vue. 



FRASES, MODOS Y REFRANES 369 

fuese á citar todas las voces, modos y locuciones que se 
toman en sentido traslaticio, y algunas de las cuales 
serían verdaderos disparates si las palabras se tomasen 
todas en su sentido recto. Por otra parte, el punto de 
vista ó de la vista es, como dice Salva : ** aquel desde 
donde Jia de mirarse un objeto para verlo con toda su 
perfección; " y natural es que lo constituya una altiira 
para ver perfectamente el objeto, que estará debajo de 
ella. Por donde tan correcto parece decir, á imitación 
de los franceses, desde este pimto de vista, como bajo ó 
debajo de este punto de vista. Aspecto, (de aspee tus, 
vistay apariencia, de aspectai^e, ver, 7nirar), no rechaza 
la construcción, ni la rechazan tampoco parecer y opi- 
niÓ7i, porque si aquéllas tienen relación con vista, éstas 
la tienen con dictamen, sentencia, regla. 

Parece agora á mí, debajo de otro mejor parecet\ que. . . . — Sta. Teresa. 
Camino de perfección. Cap, XXXII F.) — Sino que todas las suertes y maneras 
de bienes que se comprehenden dehajo de esta palal)ra bien, se encerraban aquí 
sin alguna limitación. — Granada, Prólo\¡^o de ia Guía de Pecadores.) — La agri- 
•cultnra en una nación puede ser considerada bajo dos -grandes respectos: esto es 
con relación á la prosperidad pública y á la felicidad individual. — Jovellanos. 
¿^ Agraria. Seg. Cia. Estorbos morales ó derivados de la opinión.) — Pone la 
hermosura de la buena mujer, no en las figuras del rostro, sino en las virtudes 
secretas del alma, las cuaJes todas se comprehenden en la Escritura debajo de esto 
^ue llamamos temer á Dios.) — Fray Luis de León. Jm perfecta Casada. § XX.) — 
J9ajo este punto de vista diríamos está ó estt^. — Andrés Bello. Gramdt. Cast. 
Cajf, XVIII. ) — Sobre el gusto se ha escrito mucho: los filósofos le han mirado 
bajo de un punto de vista, los retóricos bajo de otro. — Capmany. Filosofía de la 
I£¡ocuencia. Del gusto.) — Cuando se consideran los fenómenos internos bajo el 
punto de vista de la actividad y bajo el de lo pasividad se clasifican en dos órdenes. 
. — Núñez de Arenas. — Psicología. Cap. VIL) — El punto de vista bajo el cual el 
señor Bello considera el oficio que desempeHa el verbo en la oración es entera- 
mente nuevo. — B. C. Aribaii. Juicio sobre la Andiisis ideológica de los tiempos de 
2a conjugación Castellana, por D. Andrés Bello.)— Los demostrativos este, ese, 
nguel, designan los objetos, considerándolos bajo el punto de vista del lugar que 

24 



^ 



370 CAPITULO VI 

ocupan con relación á dichas personas. — Coll y Vehí. EUmentos de LiUvútitra. 
■ Lib. l'rini. Cap. Prim.] — V \\7cáVü hojo esl¿ puuto de idsia siguen las lenguas su 
destino. — Javier de Quinto. Discurso de reitpiiiUi en la Real Aeadcmin Española,) 
— La más racional es la concelñda bajo el punió de lisín de las cau.sas finales. — 
Monlan. Ili,;iene del Matrimonio. Capítulo A']- -Si no hubiera engañado á Sexto 
Piimpeyo st* c»)lor de yjaz., y á Lépido debajo de cai3a de amistad. — Coloma. 
Avales. Lib. \.^ — Bajo de esta ;vy//í he ju/gado á Zeuxis de Heracléa, fannisí- 
siinopinlor, por muy prudente. — Capuianv. E^ilosofia de la Elocncnña. rrólogo.\ 
- Fáciles conocer que las diferentes formas hajo las cuales presentamos los pensa 
mientos, resultan, ó de su misma naturaleza, ó de la situación moral y la intención 
del (pie habla.— Hermosilla. Ar te de //a/dar. Lib. JE Introduaión.) — El Dere- 
cho convencional puede considerarse también bajo otro aspecto . — Bello. Princi- 
pios de Derecho InternacionuL Xocioties preliminares. 5.] — Si el que se ha 
ca.-íado bajo el imperio de leyes que lo hacen indisoluble pudiese disolverlo.— 
Bello. En la misma obra. Cap. IV. j.) — Bajo el plinto de vista del sugeto, el 
mismo es en filosofía que en las denuls cicMicias, el espíritu humano. — Núñcz de 
Arenas. Introducción á la Psicología y Eififica.l — Bajo el punto de vista flloU)gico, 
deb/imos al fenicio muy buena parte de la nomenclatura geográfica. — Severo Ca 
telina. Discurso de recepción en la Academia Española.) — Y aunque en medio de 
la gentilidad hubo algunas naciones que se permitían la muerte voluntaria, siem- 
pre fue debajo la ceguedad de sacrificio, engañados por el demonio que les per- 
suadía ser la última prueba de su religioso celo. — Meló. Política Militar. Ar. 
.VXr.J — Muchas cosas hay en las artes y disciplinas que no cal>eu debajo de 
preceptos ni reglas.— Capmany. FU. de la Eloc. Del Gusta, 

Cierto es que jamás he empleado la frase bajo 
el punto de vista, pero no ha sido porque la haya juz- 
gado impropia, sino porque nunca se me ha venido 
á los picos de la pluma. 

551. Debajo de ó Bajo palabra, es frase correcta 
en castellano, por la misma razón del significado figurado 
del adverbio : 

Confesó sin apremio que Vicente de la Rosa le había engañado, y del*ajo de 
palabra de ser su esposo, la persuadió que dejase la casa de su padre. — Cer- 
vantes. — Quijote. Parí. I. Lib. 4, Cap. 5/). — Así se á\CQ i. . . .Bajo paJctdra de 
sacerdote, y no de presbítero. — Capmany. E'ilosofía de la Elocuencia. IVai. de 
la Elocución. P. Prim. Art. IIL 

Y bajo palabra en aun más correcto que sobre pa- 
labra, porque el sobre sí es mala traducción del sur fran- 



FRASES, MODOS Y REFRANES 37 1 

cés. No es, como cree Baralt, el significado de sobre 
el que tiene sm- en tales casos. Sur y sons, preposi- 
ciones francesas, tienen distinta significación ; pero en 
tales casos son consideradas como sinónimas por los 
preceptistas ; son equivalentes, y difícil seria tratar 
de distinguirlas. Se dice sítr tel pretexte, y sous tel pre- 
texte. Sons se emplea para lo que no es notable, y sur 
para lo que tiene algo de extraordinario ó solemne, 
por lo cual sous es de mayor uso que S7ík Un 
fi'ancés no les encuentra otra distinción á estas dos 
voces en semejantes locuciones. Con la voz pretexte 
y otras, sous puede emplearse sin articulo, y S7cr 
nunca : Sous pretexte; Sur le pretexte. Estos sous y 
S7ir no se pueden traducir sobre, sino bajo ó debajo- 
Claro es también que en castellano bajo y debajo 
acompañan correctamente á poder, gobier7io, autori- 
dad, etc., y ocioso seria presentar ejemplos, los cua- 
les de sobra se encuentran en autores clásicos; 

552. Pero si Baralt tiene razón en censurar las 
frases bajo vientre, lo bajo de la ealle, lo bajo del ves- 
tido, y otras por el estilo, que son verdaderos barba- 
rismos, no lo tiene en censurar la frase bajo estado 
por estado llano, pues no hay por qué, y antes bien 
la abonan lecciones autorizadas, en las cuales bajo tiene 
correctamente la significación de humilde : 

Todos aquellos seíTores é caballeros, é la otra ,^v;//i' más hoja fueron apo- 
sentados ásus guisas en aquellos logares. Amadfs de Gnitlti.—Í.ih. Citarlo . Cap- lU. 

Tal valor en un cochero 
Los celos no más, lo engendran, 
Que nunca así por leales 
Los hombres bajos se arriesgan. 
Rui/ de Alarcón. I^is Paredes Oyen. Aet. líl. Esc. /'//. 
Habiendo (Viriato) vencido infinitas batallas y héchose seílor de grande 



372 CAPITULO VI 

parte de España, ^amás mejoró de traje, preciándose de traerle igual con el 
más bajo soldado. — Navarrete. Conservadón de Monarquías. Disc. XXXIU. 
Ca el bajo estailo es pisado de los mayores, y el alto por sí mesmo desva- 
necido se cae. — Granada. Carta de Eucherio. g I.) — Toda la soberbia indómita 
de la clase baja y sin educación, se desarrolló á sus anchas, y la sirvienta 
<iue antes era sufrida, se hi/o insufrible. — Hartzenbusch. El Ama de Llaves. 

Hay más : la acepción de humilde que tiene el 
vocablo bajo es más castellana que francesa. La 
que es propiamente francesa, en el sentido figurado, 
es la de imioble, vil, abyecto. Bajo en francés supo- 
ne cobardía, corrupción, malevolencia, en suma, algu- 
na especie de maldad, ó algún vicio ; por lo cual es 
sinónimo de vil y de innoble. En tal acepción figu- 
rada lo bajo en francés es lo humillado ; en caste- 
llano es lo huviilde. No es, pues, galicismo en este 
sentido. Hablando de los estados, clases ó condicio- 
nes sociales de Francia, dice Montesquieu : 

**11 y a, en France, trois sortes d'//íj/j, TEglise, Tépée et laroW. 

Así tenía que decir, ó Etat eclésiastique, Etai 
7mliiairey Etat de la magistrature ; y si hubiera que- 
rido señalar sólo dos, la aristocracia y el pueblo, esto 
es, la nobleza y el bajo estado ó estado llanOy hubie- 
ra dicho Pétat de la noblessc -y le tiers étaf, 

553. Cierto es que la mayor parte de los es- 
critores castellanos, venezolanos ó españoles, ó de 
otras nacionalidades, no distinguen entre las frases 
echar menos y echar de menos, y que ninguna obra ha 
señalado diferencia de significado entre ellas; pero 
no por ello es menos cierto que no tienen el mismo 
valor, y conviene fijar el de cada una. Se echii 
menos lo que se tenía y no se encuentra, lo que 
se ha perdido, lo que se gozó y falta. Se hecha di 
menos lo que no se ha tenido y convendría tener, lo 



\ 



FRASKS. MODOS Y RFFRANES 373 

que nunca se ha poseído y se desea, ó seria natural 
tener. **En mí biblioteca echo frenos las obras de 
Tamayo y Baus.'* (Las tenia, y han desaparecido.) 
'*En mí biblioteca cc/io de menos las obras de Ta- 
mayo y' Baus." (No las he tenido nunca, y conven- 
dría que las tuviese, como cosa de importancia.) 
Aunque con cierta vacilación, como de quien no se 
da cuenta de lo que hace, tal es, por efecto de la 
lógica y del genio de la lengua, el uso de los más 
notables escritores: 

Con el padre fray García de Toledo, que es sobrino del virrey, persona que 
yo ¿'¿•//<7 harto Wí'/ií'j, ])o<lrá vuestra merced tratar. — Sta. Teresa. Cartas. '\ — Por 
acá le echan mucho menos las que estaban hechas á su dotrlna. — Sta. Teresa. 
Ctfr/tfj.)— Un estudiante, respondió el criado, á quien distes cuenta de vuestros 
pensamientos, fué el que los descubrió movido á lástima de las que vio que hacía 
vuestro padre al punto que os echó mentís. — (Cervantes. Quijote. J^im. Parí. 
Cap. XLIV.)\\h bodas deCamacho y abundancia de la casa de Drm Diego, y cuán- 
tas veces os tengo de echar menos! — Cervantes. Quijote. Sci^. Part. Cap. 
XXJV.) — En metlio de esta prodigalidad de ingenio, de esta caudalosísima co- 
rriente de poesía, ¿no jí* echaba lacnos algo en los teatros de Kspaíía? Sí: el eru- 
dito debía sentir la falta de la tragedia : el filósofo buscai)a y no hallaba sino ve/, 
rarísima, la comedia moral.- -Ilart/enbusch. Disiurso AcaiiíUnico,)—A\ salir, ya 
en su pueblo, de la casa del desuella-caras con título, echó menos la mano suave del 
barbero que le rasuraba cuando había de visitar al oficial dibujante. — Hartzenbusch. 
E¿ J^tf^areii4? en Madrid.^ — Si echáis menos á rai seílora ya os he dicho que no está 
en casa. — Hartzenbusch. Los Amantes de Teruel. Act. Tere. P. P. /Csc. Prim.) — 
Es iiiijíosible que un lenguaje desordenado, inculto, y en que se eche de menos el es- 
mero en la elección de la voz propia y genui.ia que corresponde á cada concepto, 
no proceda de un entendimiento confuso, de un gusto depravado, de una ins- 
trucción mutilada, incompleta y errónea. — José Joaquín de Mora. Discurso Aca- 
d^tnitj.) -Acaso volviendo al estudio de nuestros autores antiguos hailáranse recur- 
sos de lenguaje con que suplir en parte loque íí' £'í7¿«í5í? de menos.) — Gil y Zarate. 
Contestación al señor de Mora. 

554. Decir, como en Venezuela y en algunas 
otras repúblicas hispano americanas, lirar por viam- 
tmesto, para significar el disparar un arma de fuego 
apoyándola en un tronco de árbol ó cosa semejante. 



374 CAPITLLO VI 

-con el objeto de asegurar la puntería* como explican 
algunos, ó mis bien, lo que es lo cierto, cubrién- 
dose para disparar con seguridad y sin peligro, es 
en buen castellano, disparar A ma^tsalva ó á mano 
salva ó á salva mano. No existe el tal modo por niavi- 
puesto, Mampuesto, como adjetivo, significa lo que se so- 
brepone á otra cosa en las obras de mampostería, tal 
como un ladrillo á otro ladrillo; y como sustantivo, el 
material de que se hace la obra de viavipostería. 
El modo adverbial corriente y castizo es de fuampuesto, y 
significa de repuesto, de prezefieióji. Véase claro en la 
lección que sigue, conviene á saber: 

Es fuerza que el Capitán (General con suma providencia repare y guarnezfa 
aquellas partes por donde el enemigo puede intentar salida alguna, teniendo siem- 
pre para este efecto gente th- mamptu'sto q.ie esté ociosa en el trabajo de la for- 
tificación y sólo dirigida á este fin harto competente á la seguridad del ejército.— 
Meló. FoKtica MiliUtr. D¿ los Sitios. 

555. La preposición de, como nota Salva, y he 
•comprobado al tratar de la frase hasta que no, ha 
sido interpuesta en las frases de pregunta y admira- 
ción entre el que y el sustantivo que le va unido, 
por muchos clásicos castellanos y por escritores mo- 
dernos de superior nota. Este uso es muy común 
en Venezuela; pero Salva no observó que el empleo 
de la preposición no es indiferente, pues da un sen- 
tido distinto á la frase; y ello debe tenerse en cuen- 
ta. Cuando Jovellanos dice: ¡ Qiiéác privilegios no 
fueron dispensados á las artes! y en otro lugar: \Qiié 
no ha eostado de pleitos y disputas en el tcfritorio 
de Sevilla! el qtu\ por efecto de la preposición, da 
el sentido de euántos'. cuántos privilegios, cuántos 
pleitos y disputas. Mientras que si hubiese dicho: 
¡Qué privilegios no fueron dispensados á las artes! 



FRASKS, MODOS V kEKKANF:s 375 

y ¡Qué pleitos y disputas no ha costado en el terri- 
torio de Sevilla! el qtie conservaría su propio valor, 
y á lo más equivaldría á cuáles, qué clase de, refi- 
riéndose así, no ya al número, sino á la clase ó es- 
pecie, con carácter determinativo; y arrebatándole á 
Ja oración energía y elocuencia. 

556. La exclamación ¡qué varilla! y la frase 
echar varillas, de uso común en la República, son 
castizas. Echar varillas es dirig-ir indirectas, ó echar, 
lanzar, arrojar pullas, aun que no consta en el Dic- 
cionario: 

Puesto que en í>u í)ración haMasc honradameiíto ile el (,Auí;usIí) de Tiik-jío). 
no dejó de echar oíj^nnus r-an/'/ns tíxrantes á su foiiua de vestir y iiiaiu ra de 
vida; con que en son de excusarle sus faltas, niuslró bien tjue uo Ins ii^noraha. 
Coloma. — Aua¿t's. Lih. 1. 

557. En Colombia, en Cuba y en Vene/Aiela 
se dice simplemente hincarse en el sentido de arro- 
dillarse, postrarse, hincarse de rodillas. Antigua- 
mente se dijo fincarse é hincarse, pero sólo en la 
acepción de quedar, permanecer. Jijarse, como puede 
verse en Berceo, Segura de Astorga, y otros escrito- 
res anteriores al siglo XV (Págs. ii, 19, 73, 253, 
254- 331 y 339 del tomo 57 de la Biblioteca de 
Rivadeneyra); pero no se ha empleado por arrodillar- 
se, bien que en ciertos casos no es dillcil equivo- 
car el sentido. Siempre se ha dicho hincar la ro- 
dilla, hincarse de rodillas; ó simplemente arrodillarse: 

Finqit/ los mis hinojos aniel e su mesnada, — Kl Archij)reste de Hita J.ihro 
Je Cantares. 12-^4 

No se teny¡a ]>or hablilla 
Qut» lloraba d'í sus ojos, 
líiiiíados ambos hinojos . . . . 

Castillejo. St-rm<Ui de Amores. 



376 CAPÍTULO VI 

Todos.fc'/////oV7r(V/ í/f- ;Wi7/r7j, y delante del aitar con los clérigos coineuzalian 
á cantar con voz baja una letanía. — Hurtado de Mendoza. Lazarillo de IWniei, 
Tiat. ]'.) — Llegando junto al balcón le hizo arrodillar y poner la l>oca en el 
suelo. — F'érez de Hita. Guerras Civiles d¿ Granada. Parí. I. Cap. XVIL) 

Arremetió su caballo, 

Viendo aquel sol que amanece, 

Haciendo que se arrodille^ 

y el suelo en su nombre bese. 

Romance de Gazul y Linda raja. 

558. Dícese indistintamente ^''ro7npcrle ó guibrar- 
le á uno la cabeza'', frase figurada que significa ator- 
mentarlo, aturdirlo. La fi^ase con el verbo romper 
no necesita obser\'ación ninguna, porque consta en el 
Diccionario en la definición de cabeza, y en cualquier 
autor castellano se encuentra. Con el v^rho. qíiebrar 
sí conviene comprobar que es castellana y castella- 
nos nos la trajeron. 

Entonces entrando Apolonio en el templo, quebrábanle la cabeza con voces lo 
viejos, mujeres y niños, rogándole que no lo hiciese. — Juan Martín Cordero, Mm- 
tirio de los Ma cábeos, por Flmio Jose/o. pág, 378 de la 5* edición de Madrid, ail> 
de 1 791. 

559. Por las provincias ó Estados de occidente, di- 
cen algunos silla de jineta, y así ha escrito algún autor y 
dice el Diccionario de la que sólo se distingue de 
la común en que los fustes son más altos y menos 
distantes con mayores estribos; sirve, agrega el lé- 
xico, para montar á la jineta, modo adverbial éste, 
que no define en ningún lugar, y significa 
montar con los estribos cortos alardeando de jinete, 
esto es, de destreza y primor en el cabalgar. Como 
debe decirse es silla jineta, y no de jitieta, pues no 
se emplea la frase porque tenga la silla la lanza llama- 
da jineta, ni porque sea para uso de amazonas, sino 
porque sirve al jinete ó al que alardea de serlo, lo curil 



FRASES, MODOS Y RKKRANKS 377 

da á la silla el carácter de femenino de jinete y hace 
que la preposición de sea incorrecta. Para comprobar 
esta observación basta la autoridad de Saavedra Fajardo, 
el cual, en la Idea de un príncipe político— cristiano^ 
Eínpresa LXIX.) dice: "La mercancía con espíritus 
nobles trocó los bancos por las si/las jinetas, y salió á 
mar por las calles. " Y pues se ofrece la ocasión, ob- 
servo que esta misma lección de autoridad tan compe- 
tente como Saavedra, comprueba asimismo que mar, 
formado de rúa, no es solamente en su primera acep- 
ción, **andar por las calles en coche ú otro carruaje." 
pues en este ruar de Saavedra no se trata de vehículos 
rodantes, sino de ''andar por las calles ó los caminos en 
cualquier carruaje ó cabalgadura." Montar á la jineta, 
ó simplemente á la jineta, significa- *' montar con los 
estribos cortos, alardeando de jinete." Así se usa por 
acá, y es correcto y castizo: 

Salió, en fin, Sancho, acompanado de mucha gente, vestido á lo letrado, y 
encima un gabán muy ancho de camelote de aguas leonado, con una montera de 
lo mismo, sobre un macho <f la jineta. — Cervantes Quijote, Si[^. Part. Cap. 
XLIV. 

Pro visión á X^l jineta ^ 
Fué la fiesta que pasó. 

Quevedo. K¡ jue;j^o Je Cañas primero, par la venida del Príncipe de Gales. 

560. El autor de cierto estudio histórico dice 
que **Brión hizo velas para oriente," y más útil le 
hubiera sido que hubiese hecho cualquiera otra cosa 
y la hubiese vendido á vela y pregón. Valga la ver- 
dad, la culpa no es enteramente del indicado autor, 
sino del gran Quintana que en Roger de Lanria y 
en otros escritos dice : Hizo vela para Mecijia ; 
volvió á hacer vela para la isla; si bien, puso el 
vela en singular. De todos modos, lo mas correcto 



;¡y8 CAPÍTULO vi 

y propio es : Hacerse á la vela. Hacer á la vela, dar 
la vela, Tender velas, Tender las velas. Alzar velas. 
Levantar velas, Largar fas velas, y sobra. 

Cuando Íbamos tí la vela tenía cuidado con la orza de avante, y con li 
orza novela. — Alemán. Uuzvuíii de Alfarache. Pari. 21, I. ib. I ¡I. Cap. IX.) 

Y se embarcó con Domingo en aquel bajel, que no tardó en levar anclas 
y darse á la vela. — Tomás de Triarte. Robinson. Tarde 'J'r i pésima. 

561. En discurso de un notable literato español 
que aun vive, tropecé con la ira se en sic torno, en la 
significación de á su alrededor, y como cierto venezo- 
lano no menos distinguido en las letras, considero 
aceptable la novedad y nos la presentó en una erudita 
disertación, creo conveniente señalar su impropiedad. 
Torno es una máquina, y porque gira al rededor de su 
eje, ha alcanzado la acepción de vuelta, rodeo, y dado 
motivo á que se forme el modo adverbial en torno. 
que significa al rededor. Bastaba lo de ser en tomo un 
modo adverbial aceptado por todos los buenos escrito- 
res, para comprender que no se le podía interponer el 
posesivo su, sino tratándose de la máquina y de su 
dueño. De modo que al oír decir * 'Estaban e2i su 
torno varias mujeres,'' ha de entenderse que se tratada 
torneras que están en su trabajo, y no de mujeres que 
se hallan al rededor de alguna persona ó cosa. Esto 
no tiene pero. Dígase, pues, efi torico de él ó de ella. 
en torno suyo, ó simplemente eji torno, como en estas 
lecciones : 

Hierusalem en aquel tiempo era una de las mayores, más ricas, más afan-i 
das y más fortalecidas ciudades, y de más hermos >s edificioi que había en cl 
mundo. Tenía r;/ /ívwí? cuasi legua y media.... — Granada. Del Sffnhoh' de I' 
Fe. Part. IV. Cap. XVI.) 

Y la escena, en inmóvil agonía 
Hoy yace, sin calor, sin esperanza, 
Mientras en torno resplandece el día. 

Carlos de PeHaranda. A Calderón. 



FRASKS, MOIXJS V KKFKTNHO 379 

Pero t'fi torno df vosotros pxis'Un más cercanos teslimonios de esta grande/a. — 
Jovellanos. Oran\ht sobre <'I estudio de las cieiuias utiturales,) — Mira íV/ torno de 
■f otros seres, y no viemlo en ellos cosa estable ni diira-lora, s^í apresura á observar 
su flujo sucesivo. — Jovellanos. Jd. id. 

562. ^'Declara que esta Asamblea poco tendrá 
que hacer, fot^a ver. que el partido liberal j^uarda su 
evangelio en la conciencia del pueblo." Asi escribe el 
reída ctor de cierto diario, y asi muchos otros que ma- 
nejan la pluma, como si para ser periodista no impor- 
tase el conocer la Lengua, siquiera medianamente. 
Este barbarismo ha venido de fucTa ; es obra de los 
que, sin ser competentes para el oficio, se dan á tra- 
ducir el francés. Hasta un señalado novelista español 
incurrió cierta vez en el descuido de estamparla, si no 
fuere que, como acontece por acá, algún sabio impresor 
quiso con la mejor intención enmendarle la plana, stígún 
su leal saber y entender. Ni vez en tal sentido tiene 
partes, ni todo, que es lo que se comprende entera y 
cabalmente, tiene en castellano la significación de cada, 
sino usada en plural en ciertas frases, y ello porque 
filosóficamente traduce tal sentido. El toda ves que es 
mala traducción del francés toutefois (toutes fois) que 
denota que entre todas las veces, casos, ocasiones y 
circunstancias en que una cosa acontece, se encuentra 
ó puede encontrarse una en que no se realiza, y por 
lo tanto, equivale á nuestras frases no obstante, sin em- 
bargo, no ernbai^gante, co7t todo eso, por tanto, con todo, 
según el caso ; mientras que las trases castellanas 
todas las veces qnc y una vez que son locuciones con que 
se supone ó da por cierta una cosa para pasar adelante 
en el discurso, y equivalen á ya que, supuesto que, 
cuando, siempre qjie, cada vez que, según su colocación 
y oficio en la oración. Asombro me ha ocasionado 



380 CAPÍTULO VI 

que Baralt censure la frase todas las veces qiie, en la 
acepción de cada vez que, siempre qncy cíiando. Ella es 
muy propia y correcta, y tiene la autoridad de los más 
insiones hablistas : 

Mas también todas las veces que^^xó á alguno y le añadió alguna cualidad 
señalada, demás de las que de suyo tenía, le ha puesto taml/jén algún micvo 
nombre que se conformase con ella. — Fray Luis de L-ón. De los Xomhres dr 
Cristo. lAb. PfifH. Introdimión. 

Tod.rs las veces que á cualquiera cosa 
Te inclines y aficiones, 
Porque no se malogren tus acciones 
Debes llegarte á ellos. 

Quevedo y Villegas. Doctrina de Epitteto. 

Los ministros de tan crueles hazañas, todas las veces que\os ve el que dio b 
comisión, parece que las traen á su memoria y se las vitiqyjran y reprender. 
Colonia. Los Anales. Lib. XIV.) — Se acostumbra emplear el término prescrip- 
ción todas las veces que no hay necesidad de señalar particularmente la prinieni 
especie. — IJello. Principios de Derecho Intentacionat. Prim. Parí, Cap. II.} — 

Una vez que es locución familiar, pero no hay por 
qué no emplearla en escritos serios : 

Una vez que ha manifestado hacerlo así, no es licito á las otras despiojarla 
de esta adquisición. —Bello. Principios de Derecho Internacional. Prim. Par:. 
Cap. II. J — Mas wia vez que los dos se obstinan en decir cada cual tle ellos que 
es Almanzor: ¿cómo salir de la duda? — Martínez de la Rosa. Aplnaice sobre /? 
l^ragedia. 

563. Dícese comunmente en el pais ** hombre ó 
mujer ó cosa de cuerpo, " para significar que tiene 
gran tamaño, que es corpulenta. Es un modo de 
hablar castellano y autorizado, aunque el Diccionario 
no lo indique ni traiga la locución figurada de tomo y 
de cicerpo, esto es de grosor y grandor, como la de 
tomo y lomo ú^m^zTi. de grosor y peso, 

l'orque el ser que tienen en sí es ser de tomo y de cuerpo. — Fray Luis «i 
León. De los Xontbres de Cristo. Lib. I. 55 II. 

De igual manera se usa á cada paso en Vene- 



FRASES, MODOS Y REFRANES 38 1 

zuela, y vano seria buscarla en el léxico castellano, la 
frase ó modo adverbial d secas que tiene el sentido de 
simplemejite; y sin embargo no es venezolanismo, sino 
puro castellano. Anda en dramas y novelas, y ahora 
se me acuerda la siguiente lección : 

La fórmula tic Lázaro á secas es una maña de que se vale ixira que sospe- 
chemos si descenderá de aquellas blasonadas cortinas. — Pedro Antonio de A1ar> 
con. El Escándalo, IJh. III. Cap. VI. 

564. ''\ €\?L^^ de primero 2\ General Presidente," 
dice afectadamente un escritor notable, para expresar 
que el General iba á la cabeza ó primeramente. Es un 
despropósito. La preposición de está de sobra en tal 
frase, porque de primero es un modo adverbial que 
sx^mñcdi antes b al pri fie ipi o y con referencia al tiempo ó 
á la secesión de los acontecimientos. Bastan estas 
lecciones : 

los mares las cubrían de pyiwi'¡:o [á las tierras] 
Por cima los collados. 

Fray Luis de León. Sal/no Cl/I. 
¡Oh gloria, oh gran prez nuestra, 
Escudo fiel, oh celestial guerrero! 
Vencido ya se muestra 
El africano fiero 
Por tí, tan orgulloso ár primero. 

Fray Luis de liCÓn. -/ Siniitij^o. 
De allí en adelante, dice la crónica del Rey, él tornó á la gobernación como 
de priftwro. — Quintana. Don Alvaro de Luna. 

565. *'Lo que somos nosotros no hemos dicho 
nada al colega,*' escribe el cronista de una de nuestras 
revistas, siguiendo el hablar de los nuevos reforma- 
dores ó barbarizadores del idioma. Cualquiera media- 
namente instruido en la Lengua castellana creerá que 
al principio de la oración se ha elidido impropiamente 
la preposición de: '*De lo que somos nosotros, nada 



382 CAPÍTULO Vi 

hemos dicho al colega ;" pero leyendo el párrafo entero 
se cae en que no hay tal elisión sino uña impropiedad 
mayor, y esta es la de emplear la expresión equívoca 
lo que somos, en vez de la frase castellana lo (¡ue es, 
equivalente á cuanto á, en cuanto á, p07' lo que respecta á. 
*'Lo que somos nosotros es muy amigos de escribir 
despropósitos y ufanarnos de entendidos," hubiera dicho 
un Aristarco. En el caso en cuestión no se dice "lo 
que somos nosotros^ ni "lo que soy yo," sino *'lo que 
es nosotros" y *'Io que es yo/' Como muestra de la 
frase correcta, bastan los tres siguientes ejemplos de 
varón tan puro y castizo como el autor de Los Amantes 
de Teruel: 

Dicen que el verdadero cariíío le trae a uno desvelado ; y /«' tjuc' ts el 
mío, no me desvela mayormente.— Hartzenlnisch. /ai Visionaria. Ar/. rñm. 
Esc. /A'.) Pues /o qui' L's su vo/ se ha quedado dentro. — Hartzenbusch. Jnar, 
(fe ¡as í'itlas. Alio Prim. lísc. Prim.) IHies fo i¡uc es yo, le prometo hacer 
que la prisión dure]lodo lo posible — Ilarl/enbusch. Juan d¿ las Viñas. A^f. 

II. Ksc. ir, 

566. De Jiierro arriba es frase que aplicamos en 
América al ganado que ha llegado hasta la época de 
poderlo marcar con el hierro caliente, lo cual es cos- 
tumbre efectuar al año de nacido. Es bien formada y 
expresiva, y no hay por qué desecharla. 

567. La frase por siempre jamás, que algunos han 
juzgado incorrecta, que todos los cristianos pronuncia- 
mos diariamente y Bello presenta como ejemplo de ser 
jamás el negativo que mejor conserva su antiguo carác- 
ter de positivo, es puramente un arcaísmo. Formado 
de ya más^ jamás significó siempre, de donde el pleo- 
nasmo por siempre jamás; como de antiguo también en 
el sentido de nuíica^ empleamos el pleonasmo nunu^ 



FRASES, MODOS V KEFRAí\P:S 383 

ja7nás. Presento ejemplo de jamás en la significación 
de sie^npre : 

La íluenna con el hispcj avie esta entenSia, 
Mas fináronlo todo en buena avenencia. 
íaniás ovieron amor c bienquerenSia, 
Kn Serraron su vida en buena paSiencia. 

Berceo. A f ¡¡nitros de nuestra Sennora. S7S- 

568. Nuestra frase Estar uno en la cnerda ó Es- 
tar uno en la cabuya, para expresar el hallarse uno 
entendido de algún asunto, ó de acuerdo con otro ú 
otros, conviene con la castellana: N^o ser uno de la cuerda 
de otro ú otros. Es además expresiva, y no hay, por 
lo tanto, motivo para rechazarla. Di cese ¡qué cuerdat y 
U7ta cuerda de chicos alborotadores, cuando el diccionario 
sólo la aplica al conjunto de penados que van atados á 
cumplir su condena en el presidio ; pero el sentido que 
se da en Venezuela á la voz ctierda en el caso de que 
tratamos es legítimo, porque ella supone liga é iden- 
tidad de carácter y propósitos. Desde tiempos antiguos 
se encuentran acepciones análogas, de cuerda y de soga, 
como puede verse en seguida : 

Ant« vos lodi^iemos, si bien vos remembrades, 
Quej serie luenga soga deSir las sus bondades. 

líerceo. i^ida de Santo Domingo de Silos, gj. 
Deque á la cordiella de los sanctos rezada 
Sobre la sánela sangne, e sobre la oblada 
Santigua píjr Ires ve/.t:s con la mano sagrada, 
Deziendo tres palabras re sanctidad granada. 

Berceo. Del Sacrificio de li Misa. 2 jó. 

569. Ci?na es lo más alto de los montes, cerros 
ó collados, y la parte más alta de los árboles. Figu- 
radamente es el fin ó complemento de alguna cosa. 
Mira^" una cosa por encima, es frase figurada que signifi- 
ca mirarla ligeramente, sin enterarse bien de ella ; y por 



384 CAPÍTULO V 

cima, es un modo adverbial que significa en lo wás 
alto ó por lo 7)1 ás alto, Ci7na viene del latín sumtna; 
y en cima que, como puede verse por el poema de 
Berceo Sancta Oria, 43, se dijo primeramente ensomo, 
es el latín in sumino. Encima significa en lugar b 
puesto superior respecto de otro Í7iferior, y asimismo 
descansando ó apoycuidosc en la parte superior de una 
cosa. Es también adverbio de cantidad, que se em- 
plea en ciertos casos con el sentido de además, sobre 
otra cosa. El modo adverbial Por encima, significa 
solamente de pasada, superficialmente, d bulto. No 
deben, pues, confundirse las firases por cÍ7?ia y por 
encima, pecado en que incurren escritores de España 
y de Venezuela, de Méjico, de Colombia y otras partes. 

570. Pongo á continuación algunos refiranes, fra- 
ses y modismos que se usan en Venezuela, y entre 
los cuales hay no pocos españoles, como lo indicaré 
en su lugar, aunque no constan en el Diccionario 
de la Lengua. 

Pelar el castafw, ó pegar los baúles ó las pela- 
cas, son fi-ases familiares y metafóricas que equivalen 
á las castellanas Apretar ó picar de soleta, ó tomar 
soleta; tomar las de Villadiego : tomar el pendingue. 

Estar lÍ77tpio, frase familiar metafórica, equivalen- 
te á Estar si 71 bla7ica ; Bailar \xncx el pelado. En es- 
te mismo sentido se dice ; Estar uno 7nás pelado qiu 
7i7ia rata-. Estar pelado 6 pelcm. Estar pelÓ7i es indu- 
dablemente español: 

Sirvo, les dice, á tm pelón. 
Que no sólo ha veinte aíKos 
Que come de aventurero. 
Mas que duerme de prestado. 

Góncora, Romance, XLl'IÍ- 



FRASES, MODOS V REFRANES 385 

Tirarse de espaldas, frase familiar metafórica que 
significa espantarse, ó retraerse de alguna cosa.' 

Ojo de garza ! frase familiar metafórica equiva- 
lente á la locución familiar Ojo avicoi^ / 

En un tilín, tilín, aludiendo al sonido de la cam- 
panilla, frase familiar equivalente á En tin decir Je- 
sús, En tin tris, en un instante. 

No ver sol, frase familiar metafórica.' Embriagar- 
se por hábito. 

Verle las patas al caballo, frase familiar metafóri- 
ca equivalente á Verle la oreja al lobo. Advertir el 
peligro. La frase ha salido de las casas de juego. 

Ser U7i hombre ctiadrado, frase familiar metafó- 
rica : ser para todo. 

Msar uno el peine, frase familiar metafórica equiva- 
lente á Caer en el garlito, Tiene origen en el peine, 
falsamente sostenido, que se coloca en las trampajaulas 
para que pisándolo el pájaro se hunda y quede preso. 

Tragarse uno la pildora, frase familiar metafórica: 
Creer con facilidad alguna patraña. 

Tirar á lino una punta ó puntas, frase familiar 
metafórica. Endilgarle indirectas. 

Parece que no quiebra uji plato, frase familiar me- 
tafórica que se aplica á los taimados que aparentan 
no serlo. 

Pedir uno cacao, rendirse ó huir. Del cacareo 
del gallo que huye en la riña formaron tal frase los 
jugadores de gallos, y asi dicen pide ó pidió cacao; 
está pidie7ido cacao. Los chicos la aplican en sus lu- 

25 



386 CAPÍTri.O VI 

chas al vencido ; y cuando éste cae derribado, el ven- 
cedor le fija la rodilla en el pecho y le obliga impe- 
dir cacao. Si no consigue hacerle decir cacao, reco- 
mienza la lucha. Úsase también por Colombia en la 
primera acepción, según el señor Cuervo. Probable- 
mente fué llevada en la guerra de la Independencia 
por el ejército venezolano. 

Dejarsc.úno saca?' nn ojo poi" ver dos defuera, frase 
metafórica. Arrostrarlo todo por vengarse. 

Dar uno gallo ó it7i gallo, frase familiar metafórica. 
Desafinar el que está cantando. 

Morder á uno, ó pegarle un vior disco, equivale 
á pegar á uno tni petardo. 

Conocer uno el almendrón, frase familiar metafóri- 
ca equivalente á Quien no te conoce que te compre. 

El que lo tiene lo gasta y si no se lame el asta, 
refrán equivalente á Nadie tienda más la pierna de 
cuanto fuere larga la sábana, 

A quien lo quiere celeste que le cueste, refrán equi- 
valente á No hay atajo sin trabajo; Nunca mucho costo 
poco: No se toman truchas á bragas enjutas. 

Ganarse á uno de manos, frase familiar. Log-rar 
excederle en cualquier línea. 

Dar ó tener uno una piedra, frase familiar metafó- 
rica, que se dice cuando en virtud de algún hecho ó de 
alguna palabra se pone alguien en capacidad de com- 
prender alguna cosa ó de alcanzar un fin determinado. 

Ser uno 2in tigre, frase metafórica. Ser muy avis- 
pado, muy astuto. 



FRASKS, MODOS V REFRANES 387 

Compre)idvr uno la bolada, frase familiar metafórica. 
Adivinar la intención de alguno. 

Poner á uno cu la puerta de la ealle, frase familiar. 
Lanzarlo. 

CoHDiigo y In rana es oana, frase figurada y fami- 
liar conque se manifiesta que no se está dispuesto á 
dejarse perjudicar. 

Estar uno partiendo un C07ifite eon otro; frase figu- 
rada y familiar, equivalente á Morder u?i eonfite: Covtei* 
cu un mismo plato. 

Mamar a dos earrillos, frase figurada y familiar, 
equivalente á la castellana comer ó mascar á dos carri- 
llos, sólo en la segunda acepción de gozar de dos em- 
pleos de utilidad á un mismo tiempo. 

No aflojar la teta, frase figurada y familiar. No 
dejar nunca el empleo ó cargo público. 

Estar \xno en pico de zamuro, frase figurada y fami- 
liar. Estar en riesgo ó en peligro de muerte. 

Poner á uno 7tn zanutro de prendedor, frase figurada. 
Matarlo. 

Esta?^ uno en cien brazas de agua, frase figurada 
y familiar, equivalente á la castellana Estar con el 
(fj^ua hasta la boca, el cuello ó la garganta. 

Alégi'ate, ó atrc{cate, pavo, que viañana te gíiisan, 
frase figurada y familiar conque se advierte irónica- 
mente que si lo contentan y halagan es porque esperan 
cacarle mayor utilidad. 

Tener uno el colmillo ahumado^ frase figurada y fa- 
niliar. Ser de mucha esperiencia. 

Vivir uno como el cachicamo en su cueva, frase 



388 CAPÍTULO VI 

figurada y familiar, equivalente á Eslar metido en su 
concha como el caracol, citado por Sbarbi. 

Oler uno el caldo, frase figurada y familiar. Tener 
indicios de alguna cosa, 

Si así escupe, quito el baile, frase figurada y familiar 
que advierte que no se está dispuesto á sufrir repr: 
mendas ni perjuicios, ó bien á continuar relaciones cur. 
quien falta al trato y conveniencias usuales. 

Tener uno la lejigua de cabecera, frase familiar m» 
tafórica. Estar muy tomado del vino. 

Como guien no quiere la cosa, frase familiar que '^i^ 
dice del que hace algo disimuladamente cuando tien^* 
interés en ocultarlo. 

Tener uno tin 7'ealero, frase familiar equivalente .^ 
Ser uno ícn Creso, 

Tener más puntas que uji cabestro de cerda, Iras^ 
familiar metafórica. Ser muy dado á dirigir indirecu-^ 

Ser 7ina cotorrona, frase familiar. Dícese de ■.. 
mujer entrada en años, especialmente de la jamona. 

Echarle á uno la paja, frase familiar equivalen: 
á Llevar ó llevarse á ímo de calles. 

Do7'mir á pierna suelta, es frase equivalente 
Echarse ó tenderse á la bartola. Es española, pueí> r 
cuerdo haberla leído en Bretón dejos Herreros. 

No valer una cosa U7i pepino, frase figurada y famil: • 
equivalente á No valer una cosa 2171 coniifio, la cual 
también de uso común en Venezuela. Como se dice 
España es No dehésele á uno un pepino de ó por una co- 
esto es, no importarle nada, no hacer caso de el! 
En escritores antiguos se encuentra no valer y no ¿' 



FRASES, MODOS V REFRANKS 389 

sclc un pepión, lo que se refiere no al pepino, sino á la 
moneda de escaso valor llamada pcpión; así como no- 
sotros decimos no vale un centavo, no vale un Jisca, y 
los maracaiberos no vale un cobre, frases todas despec- 
tivas para ponderar el escaso valor de alguna cosa. 
En el Libro de Alexandre dice Segura de Astorga (56) : 

l)í que por t<xlos ellos ¡wu darás un pcpión. 

líjiialmente decimos 710 vale un higo, y además no se nos 
da un higo, como reza el Diccionario ; pero nuestra frase 
es castellana : 

jVon valdrás mas por esso quanto i'alt' unjií^o 

Berceo. Mi /nitros de Xucslra Sennora. j^i. 

No valer y y no dársele un pito, son corrientes y cons- 
tan en el Diccionario. 

Coger á uno la razón de la boca, conque se mani- 
fiesta la acción de continuar uno el discurso por otro 
comenzado, es asimismo frase castellana : 

Ci>gióU la razón de ¿aboca Sani/io, y ¡irüsitriiió diciendo —Cervantes. 

VuijoW. Seg. Parí, Cap. XXXI!. 

Muera Marta y muera harta, refrán conque 
irónicamente se. moteja á quien por satisfacer su 
giisto no para en las resultas, es castellano aun- 
que tampoco consta en el Diccionario: 

De esa manera no aprobara vuesa merced aquel refrán que dice : muera Muría 
" "ütirra harta. — Cervantes. Quijote. Se^. Part. Cap. JJX. 

' Las necedades del rico pasan por sentencias 01 
el ymindo, refrán que pondera la importancia que sue- 
le darse á la riqueza, nos ha venido también de 
España: 

No sino popen y calóíienme que vendrán por lana y volverán trasquilados, y 
i quien Dios quiere bien la casa le sabe, y /«j necedades del rico pasan por sentencias. 
en ti mundo, — Cervantes. Quijote, Sei;. Part. Cap. XIJII. 



390 CAPITULO VI 

Parientes y trastos viejos y pocos y lejos, refrán 
cruel pero filosófico conque se pondera lo perjiídi 
cial que suelen ser los parientes. 

Seiitarle á uno una cosa como á ufi Sanio 
Cristo un par de pistolas, frase que denota la falla 
de conveniencia, propiedad ó armonía de una cosa 
con otra, nos ha venido también de España, pues 
el Presbitero D. José M". Sbarbi lo incluye en su 
Florilegio ó Ramillete alfabético de Refranes y Mo- 
dismos de la Le7igiia Castellana. Tal frase equivale 
á esta otra, que también usan en Venezuela: Covdo 
una guitarra en un entierro. 

Mamarle á uno ^/ gallo es frase metafórica y 
vulgar que significa usar de bromas con uno ha- 
ciéndole creer lo que no ha acontecido ó no se ha 
dicho, con el propósito de halagar su vanidad 
ó su esperanza. Procede de la costumbre que 
tienen los jugadores de gallos de reanimar al ani- 
mal en la riña chupándole la sangre que mana 
de las heridas de la cabeza y los ciega. 

Ser un fuan Bimbe, equivale á ser un si?iiph\ 
un fuan Lanas, 

Pegarse uno un chincharrazo de algún liquido: 
frase familiar metafórica: beber con exceso, apurar 
de una sola vez. 

Pegarse uno un palo, frase metafórica vulgar. 
Tomar una copa; así dicen también se pegó dos (^ 
tres palos. 

Ser una cosa de pitón, frase familiar metafórica 
equivalente á Ser de rechupete; y/ pedir de boca. 

Obtener una cosa de Valdivieso, frase vulc^ar 



FKASKS, MODOS V REFRANES 39 1 

que significa obtenerla ele regalo, y procede de la 
semejanza del apellido de Va/elivicso con la frase 
de balde. 

Ser wv\2i co^ai' de (í /o/¿o, frase vulgar metafórica. 
Ser de grande importancia. 

Cobrarle á uno la sanare, frase metafórica. To- 
mar de él venganza. Proviene esta frase de la 
costumbre de algunas tribus indígenas, especialmen- 
te de las goagiras, cjue se hacen pagar la muerte 
de alguno de los suyos, y de nó castigan cruel- 
inente al causante de ella. 

Estar ó andar cogiendo cabañnelas, frase equi- 
valente á andar de zoca en colodra; andar de ceoa 
en meca; estar de ocioso. 

Chilpe ( I ) usted y déjeme el cabo, frase vulgar 
metafórica conque se pondera la excelencia de al- 
guna cosa; por lo que equivale á A pedir de 
boca. 

Gastar uno la pólvora en zamuros, frase figu- 
rada equivalente á Gastar la pólvora en salvas. 

Árida, ó vete, á la porra, frase familiar figurada 
equivalente á Anda, ó vete, al infierno. 

Meter cabras, frase figurada que se emplea en el 
juego de dominó y expresa la trampa de casar la 
ficha de un número con la de otro diverso. De aquí 
se dice asimismo esa es cabra, por esa es trampa, 
de cualquier ardid perjudicial. 

Pedir á uno una paloma ó una palomita, frase 

(i) Sólo el vulgo dice <7////^í7;- tabaco. Sin emhargt), Ulloa en su Ri.Ii}.'.ón ¡ir 
t/iajdd América^ hablando de Cartagena, dice thupar \n^x fumar. 



392 CAPITULO VI 

figurada. Pedirle la pareja para bailar por breve 
tiempo. Aunque no se acostumbra en baile de eti- 
queta ó serio, es siempre indicio de viciosa edu- 
cación. 

Ojos qiie te vieron, palo7na turca, frase figurada, 
equivalente á Ojos que te vieron ir. 

Quedarse uno co7t los ojos claros y sin vista, 
fi-ase figurada equivalente al modo adverbial figurado 
A la Luna de Valencia, 

Salir C071 las costas en las costillas, frase figu- 
rada familiar. Quedar doblemente perjudicado. 

Recibir á uno con cuatro piedras, frase figurada 
familiar. Ab irato. Lo mismo que desfogando la 
ira; cerrado como pie de nmleto. 

Coja tiste d ese trompo en la uña, frase figurada 
con que se muestra la dificultad de hacer ó enten- 
der alguna cosa. 

Pagar uno las costas, frase figurada equivalente 
á salir uno co7idenado en costas, salir perjudicado. 

Quedar uno zapatero, frase figurada. Quedar 
sin blanca. 

Se?itir uno la htcmedad de alguna cosa, frase 
figurada. Comenzar á sufrir las resultas del caso. 

Embolsar uno el violín, frase figurada familiar. Re- 
traerse de un propósito ; y á las veces callar y re- 
tirarse, como en la frase Embolsó el violín y se fué. 

Ganar uno gracias con escapulario ajeno, frase 
figurada. Recibir uno ó la gratitud, ó el premio ó el 
beneficio que corresponde á otro. 



s ^ 



FRASES, MOI>(.)S V REFRANES 393 

Al €7iemigo qtie huye, plomo con él, ó plomo ca- 
liente, refrán que es la antítesis del castellano : Al 
€ne77iigo que huye, la puente de plata. Atribuyesele 
al vencedor en . la batalla de Santa Inés, Ezequiel 
Zamora, que lo tenia siempre en los labios, y 
agregaba, que si huye es para rehacerse y ciarnos 
más que hacer, Zamora recordaba, sin duda, á Don 
Quijote : *' Deteneos y esperad, canalla malandrína, 
que un solo caballero os espera, el cual no tiene 
condición, ni es de parecer de los que dicen, 
que al enemigo que huye, hacerle la puente de 
plata." 

Durar una cosa lo que cazabe en caldo caliente, 
es frase figurada. No durar nada. 

Los mochos se juntan para rascarse, adagio 
equivalente á Cada asno con su tamaño. 

Estar uno chingo por mía cosa; frase figurada. 
Desearla con ansia. 

El que come la naranja que pase la defuera; 
refrán que enseña que el que se da un gusto debe 
sufrir con paciencia las resultas. 

A pecado nuevo penitencia miez^a; refrán muy 
común conque se previene no volver á incurrir en 
falta, ó se manifiesta que la nueva pena sufrida es 
justa. Es' español. La Academia no lo ha consig- 
nado en el Diccionario; pero Cervantes lo usa en el 
Quijote: **No tornes á esas pláticas, Sancho, por 
tu vida, dijo Don Quijote, que me dan pesadumbre; 
ya te perdoné entonces, y bien sabes tú, que suele 
decirse, á pecado nuevo, penitencia 7iueva,'' 

Barriga llena corazíni contento; adagio que ad- 



^ / 



394 CAPITULO VI 

vierte que el que está contento es porque ha ob- 
tenido lo que desbaba. 

Quien con inuchachos se acuesta, apesta: refrán 
que enseña que quien no prevé las consecuencias no 
debe quejarse. El Diccionario lo trae con una va- 
riante poco culta en lugar de apesta. 

El que fnej'c bobo al cielo no va, lo amut- 

lan aquí y lo amtcelan allá, adagio que pondera lo 

perjudicial que es la excesiva confianza en los 
demás. 

Ponerse íino en cuatro uñas; frase figurada y 
familiar equivalente á la castellana: A?«^r.y¿' ú no en vein- 
te uñas. 

No dejarse uno comer el rancho; frase figurada 
y familiar. No dejarse dar bromas. 

Conmigo son pandas las navajas, frase figurada 
y familiar equivalente á No hay quien me tosa. 

Chúpate esa y vuelve por otra ; frase conque se 
zahiere á quien por su imprudencia le han echado el 
toro. 

Pagar las verdes y las maduras, frase figurada equi- 
valente á la expresión familiar Pagarlas, esto* es, 
sufrir el condigno castigo ó la venganza merecida. 

Pegarse uno un verde, frase equivalente á darse 
uno un verde. 

Ser un caimán, frase figurada que se aplica al 
que acostumbra alcanzar sus fines con astucia y disi- 
mulo. 

No te7ier uno dónde caerse muerto, frase figurada. 
Estar en la mayor miseria. 



FKASKS, MODOS V RKl-KANES 395 

Loro viejo no aprende á hablar : rc^frán que expresa 
lo inútil de intentar hacer al^ro que se considera im- 
posible. 

Quedarse una comiendo pavo, frase figurada y 
familiar que significa quedar una dama sentada en un 
baile por no haber sido invitada por ningún caba- 
llero. 

Estar uno nkás pelado <]ice una rata, frase figu- 
rada. Estar sin blanca. 

Ser el pollo ó el gallo pelón de una familia. Ser 
el más inútil, el más pobre ó el más desafortunado 
de ella. 

Ser uno el primer ehi charrán de la cazuela; fra- 
se figurada y familiar. Ser el primero con quien 
pe cuenta para todo. 

l^er ó tratar á uno como á palo de maraca; 
frase figurada y familiar. Menospreciarlo. 

Ser uno ;/;/ palo de maraca; frase figurada y 
familiar. Ser un badulaque. 

Do7'mir uno la pea, frase figurada vulgar, equi- 
valente á Dormir uno I a mona. 

Dormir uno lá tarca, frase figurada y familiar. 
Dormir uno h mona. 

Coger uno tma tarca, frase figurada familiar, equi- 
valente á Pillcr uno nna mona. 

Este turca, por vino ó licor, es vocablo del lenguaje 
de Gemianía, y es de suponerse que á él pertenezca 
también la frase. 

Los matos son pintados y andan empinados^ frase 
conque se manifiesta la dificultad de realizar una ame- 



396 CAPÍTULO VI 

naza de muerte. Juégase del vocablo con el verba 
matar y el sustantivo 77tato (especie de lagartija). 

Las lcccio7ies de torear se dan efi ¡os cuernos del toro^ 
refrán equivalente á los españoles : No es lo mismo pre- 
dicar que dar trigo, y Más fácil es hablar que obrar. 

Poner uno orejas ú oídos de 7jtercader, frase figu- 
rada equivalente á Hacer oídos de mercader, 

571. Imposible sería presentar en este libro todos 
los modismos, frases, refranes y proverbios que se usan 
en Venezuela, pues requerirían un volumen aparte. 
Para muestra bastan los indicados. Dejo de mencio- 
nar muchos que á pesar de proceder de España, pues 
los he encontrado en novelas, cuentos, artículos y refra- 
neros españoles, no constan en el Diccionario, como, 
por ejemplo: Aladar como el aceite en el agua; Extenderse 
como ma7icha de aceite; Más amargo que el acíbar; Más 
clarOy el agua; Esperar á algu7io como el safito adveni- 
7nicnto; Estar 6 p07ierse en 7nangas de ca7nisa; Co7iver- 
tirsc en ca7npo de Ag7'aniante; Más vale pofierse U7ia vez 
colorado que ciento arna7'illo; Hiede, que apesta; El bueii 
a7'tillero al pie del cañón 7}iuerc; Como el que iba 77iontaclo 
efi el bu7n'o y lo echaba de 7nenos; Tener i7iás letra 7}zc- 
7Utda que un b7'eviario; Estar tomo 7ina balsa de aceite; 
Temblar como U7i azogado; Ser t)uís listo ó más ligc7'o 
que una ardita; Reventar cotno arca vieja; Cortar 7í7í 
pelo en el aire; No le fia7'la jtn saco de alacranes; El 
hacer bie7i á villa7ios es echar agita e7i el 77iar; Como al 
fuego el aÍ7r la ause7icia apaga el a?7ior pequeño y aviz^a 
el gra7tde; Como a7iillo de 07^0 en hocico de cerdo; y mu- 
chísimos más que se hallan en los tratados de los 
paremiólogos españoles, ó en novelas y dramas de cele- 
brados literatos. 



FRASES, MODOS Y REFRANES 397 

572. En cuanto á las frases agujerear á uno los 
oídos, por importunarle con una misma reflexión ó sen- 
tencia, ó con excesiva conversación ó bulla ; liar el 
petate, por **tomar las de Villadiego;'' á rastras, por *'á 
la rastra;" costar un sentido, por '^costar niucho;'' estar 
uno sordo como una tapia, por * 'estar completamente 
sordo;'' ser uno un fuascarím de proa, por **ser uno muy 
feo;" y no hay tu tío ó /// tía, por "no hay excusa i>osi- 
ble;" son aragonesismos, y algunas de ellas, como esta 
última, se leen en novelas castellanas. 

573. La frase nuestra Andar desempedrando las 
calles, de que el Diccionario no tiene noticia y que es 
lo mismo que azotar calles, ó, cuando se refiere á una 
determinada, pasar y repasar por ella, debe de haber 
venido también de España, según la siguiente lección : 

¿y para eso me manda una embajada, me l.ace venir descmpedrojido nilU's, 
y dejar una agradable compañía? — Martínez de la Kosi. Lo <j¡u puede un íiui- 
pUo. Act. Prim. Esc VIII. 

Porque aunque en este lugar el sentido no es el mismo 
que nosotros le damos, la diferencia no es muy grande 
que digamos. 

574. Las abuelas, las nodrizas y las solfironas 
amigas de contar cuentos, los principian con fórmulas 
puramente españolas» aunque no muy correctas todas, 
como la de Era este un hombre, que se ve en los cuentos 
de Fernán Caballero ; érase una viejccita, que recuerda 
á Quevedo : 

Erase un hombre á una nariz peinado. 

y aun más comunmente la muy rara de ¿rase que se era; 

Estéme vuestra merced atento que ya comienzo. Erase que se era, el bien 
que viniere para todos sea, y el mal para quien le fuere á buscar. . . . — Cervan- 
tes. Quijote. Prim. Parí. Cap. XX. 



]gS CAPITULO VII 



Doncellas no sé qué son, 
Porque me contó una vieja, 
(Jiie ya son sólo tv/ /ps r/trn/cs 
Fruta <le t^nrsi' qut' sí' i-ra. 

Quevedo. Musa Quinta. XX /X. 



CAPÍTULO VII 



etimologías 



575. Refiriéndome á la duodécima edición del 
Diccio)iario de la Loioua Castellana por la Real Aca- 
demia Española, dije en 1886: "Aventaja además 
esta edición á las formadas por aquel ilustre senado 
con posterioridad al de 1793, en acompañarla etimo- 
logía de los vocablos, tarea ésta delicada y dificilísima, 
en la que, cuando se incurre en desaciertos, es cuando 
por carecer de pruebas incontestables se aplica el 
etimólogo á disquisiciones inductivas. Digo esto últi- 
mo, porque son muchos los que aquí y fuera de aqui, 
guiados unos por laudable propósito, y los otros por 
el rencor ó la vana presunción propia de la ignoran- 
cia, han caído en el prurito de censurar esta parte 
del Diccionario, presentando á veces peregrinas en- 
miendas, y llegando hasta afirmar la inutilidad de la 
etimología. Mas nada tan acertado y digno de alaban- 
za como el sabio intento de la Real Academia Española, 
porque la etimología, ciencia, si alguna vez inductiva, 
generalmente de laboriosas investigaciones históricas, 
lingüisticas y filológicas, al indagar y examinar la es- 
tructura de los vocablos, su origen, su formación y 
transformaciones, tanto literales como de significado. 



i:'riM(>Lí)(;fAs 399 

determina su valor absoluto, y por lo tanto, señala la 
diferencia de las voces siiiónimas, enseña á formar con 
propiedad las. derivadas y á analizar las ya formadas ; 
descubre los neologismos, fija la ortografía, evita las 
corrupciones, y sirve para formar, explicar y aclarar 
los tropos y figuras del lenguaje ; por donde se ve que 
quien conozca la etimología de las voces, conocerá la 
propia significación de cada vocablo, y no sólo escri- 
birá su mismo idioma con pureza, elegancia y claridad, 
sino, que comprenderá la teoría de las lenguas y apren- 
derá fácilmente los idiomas y dialectos afines/' 

•576. Aventurado é injusto es hac(ir responsable 
al ilustre senado español de los errores etimológicos 
que contenga el Diccionario de la Lcn^Q^uay porque en 
labor tan ardua, y en que á las veces es no sólo difícil 
sino imposible, por falta de comprobación, la seguridad 
del acierto, los Académicos españoles se han limitado 
con prudente sabiduría, en todos los casos no com- 
probados, á dar las etimologías aceptadas por los más 
calificados etimólogos europeos y americanos. La ma- 
nifestación del error, cuando ocurre, no menoscaba, 
pues, la competencia de ningún Cuerpo ni de persona 
ninguna, sino que es un testimonio más de la arduidad 
de tal ciencia, la cual requiere, además de los cono- 
cimientos que he indicado, calidades de laboriosidad 
para la investigación, y penetración y sagacidad no 
comunes. 

577. Por la importancia que esta materia tiene 
en el conocimiento del idioma, voy á ocuparme en al- 
gunas etimologías que considero desacertadas, y entre 
las cuáles las hay que son erróneamente aceptadas co- 
mo americanas. 



V 



4CX3 CAPITULO Vil 

578 Créese que Maza, procede del griego wasa, 
maza de metal ; Mazo, del latía malleiis, martillo ; Ma- 
char, de machacar; Machacar, del grigo masaoniai, 
de masao, que deriva del verbo sánscrito inas, cortar, 
romper ; Machaca, de machacar ; Machucar, de ma- 
chacar; Macana, del mejicano macahtiitl, de 7)iaytl, 
mano, y quatiitl, madero; y Mazorca, del árabe niag- 
zul, hilado, bien que esta no se dé sin vacilaciones, 
sin duda por comprenderse que el hilado es sólo 
parte de la husada ó mazorca, que representa tma 
fuasa de hilos. Pero hay que hacer algunas obser- 
vaciones á estas etimologías. El latín tiene el voca- 
blo Mateóla, que los diccionarios traducen bastón, 
palo, báculo, mango de martillo. Freund le da la 
significación de mazo ó martillo, y Nebrija la de 
pequeño mazo. Evidentemente Nebrija está en lo cierto, 
porque la formación de mateóla es la de un diminutivo, 
cuyo primitivo tiene que haber sido matea, etimología que 
el sabio Diez les da á mazo y ?)iaza. Ajustase á 
todas las reglas lingüísticas de derivación esta eti- 
mología, y la confirma el bajo latín mazza, y la con- 
sideración de que la voz helena 7naza ha sido intro- 
ducida en el griego moderno, según el autorizado 
testimonio del insigne sabio D. Francisco Javier 
Simonet, en su excelente obra Glosario de voces ibé- 
ricas y latinas usadas entre los m^ozárabes. Del 
latín matea creo que formó el bajo latín los voca- 
blos macha, machia, macia, massay mazza, significativas 
de ''instrumentos de madera ó de metal para dar gol- 
pes." El castellano dijo en un tiempo macho (distinto de 
mallo ó cuartillo, de malleus), el francés mache, hoy 
masse (distintos de mail y maillet, afines de nuestn^ 



^ ^ 



ETIM()L()(;iAS 401 

mallo), y el portujrués conserva aún la forma 
macho. Diminutivas del indicado maza son las for- 
mas bajo latinas maxíua y mazuca, clava, (diminu- 
tivo de macha es machtua); el vasco dice ma- 
soca, especie de martillo; el portugués massíica, 
barrita de hierro ; el picardo, machuque, maza ; el, 
italiano mazzochio, moño ó trenza ; el rumano inacmca 
(machuca) husada ; y el gallego 7nazaroca, mazorca ó 
husada. - Por donde se ve que la etimología de maza, 
es el bajo latín mazza, del latín matea; la de 7nazo, 
maza; la de mazorca, el b. 1. inazuca, dim. de maza; 
la de machar, el b. 1. macha, del latín matea-, la 
de machaca, el b. 1. ynaxuca', la de machacar, ma- 
chaca; y la de machucar, el b. 1. maxucare. Ma- 
cana, no es mejicano, porque en la última edición 
de "Ducange publica el editor un extracto de un do- 
cumento correspondiente al año de 1256, donde 
consta que un rey de Portugal dejó á su hijo una 
fuerte 77iacana de metal; y es sabido, por afirmarlo 
los historiadores de la conquista, que los españoles 
daban nombre á lo que ó no lo tenía ó era por 
ellos ignorado, de donde las voces castellanas, la- 
tinas y árabes que, corruptas, ó no, tienen las len- 
guas indígenas. Macana pudiera enlazarse á los vocablos 
anteriores ó al mismo griego 77taza ó ma^a, forma 
Tfiaca, en la significación de 7}iasa de metal, pero lo 
encuentro algo aventurado, y más lógico derivarlo 
del latín 7nachia7tis, machiouis, de 7nachina, máquina ó 
arma de guerra. El goagiro, que nada tiene que ver con 
el mejicano, usa también desde la Conquista la voz 
maca7Ui, lo mismo que otras tribus bárbaras de 
Venezuela. 

26 



6 ^ 



402 CAPITULO VII 

579. Ya que de estas tribus hablo, sentaré que 
cacique no es voz caribe, como dice Litré, ni tam- 
poco mejicana, como establece el Diccionario de Au- 
toridades, sino árabe, usada por los alarbes de 
África en el reino de Mazagán. Con tal vocablo in- 
dican ellos al jefe principal ó cabeza de los aduares, 
al cual dan asimismo el título de xeque. Según 
Oviedo y Valdés ^Sumario, Cap. X.) la voz cacique 
no estaba aún generalizada cuando él escribí a^ y en 
unas partes decían qiievi, y en otras cacique. Uva 
en otras, y en otras guajiro, y así de diversa ma- 
nera en las demás, donde había también el saco 
(xaque), el cabra, etc. Fray Simón dice (Noticias 
Historíales) que en cierta tribu llamaban al jefe/a- 
pa. Es evidente que las voces árabes de que trato 
fueron introducidas por los conquistadores, muchos ^e 
los cuales habían guerreado contra los moros, y 
otros vivido entre ellos. 

580. He hablado, en Resúmenes de Actas leídos 
en la Academia Venezolana, acerca del origen de nues- 
tros indios, y de la probabilidad de existir entre ellos 
tribus de la Oceanía. La voz piragua, con la forma 
pirahua, consta en los vocabularios caribes y en el taino; 
pero es de notar la semejanza de tal vocablo con el 
malayo y javanés práJm, en\barcación, navio, bote^ 
como puede evidenciarse por el Diccionario malayo-fran- 
cés del Abate F'avre. El malayo prazuna y su corres- 
pondiente javanés p7^a7üa7i, citados por cierto etimolo- 
gista con motivo de la voz piíagiia, no significan em- 
barcación, sino virgen, niña, doncella. 

581. Bucare y búcaro, tenidas por portuguesas 
desde que un ilustrado investigador hispano-americano 



i:ti MOLOC ;i AS 403 

les dio tal filiación, son evidentemente de origen sáns- 
crito, pasadas sin duda á América por medio de las 
lenguas del archipiélago indio. Ihikhara significa en 
sánscrito *'el grito del tigre" (i), y era nombre que en 
la India ponían al niño cuando en las cercanías de su 
vivienda se había cazado un tigre que diezmaba los 
rebaños. En una oda ó gazal del poeta Hafiz, que he 
leído en la Gramática persa de \V. Jones, se menciona 
la ciudad de Bukhara, cjue es á todas luces la misma 
que con el nombre de Bukar señalan los tratados y 
diccionarios geográficos en 4a provincia de Labore. 
Hoefer (2) sienta que los árabes designan el higo pre- 
coz con el nombre de búcar; y búcar era también 
nombre de un rey árabe mencionado en dos antiguos 
romances castellanos, y en la Historia de las Gverras 
Civiles de Graiiada, de Ginés Pérez de Hita. 

Bákkaris, bakkareos, llamaban los griegos á una es- 
pecie de salvia y al perfume extraído de tal planta (3) 
Baccaris, y baccharis eran nombres de hierbas olorosas; 
entre los latinos, y según Plinio del nardo silvestre. 
En castellano tenemos búcara, nombre de una hierba 
olorosa, y aun bácare, que dice Lope de Vega en Los 
Pastores de Belén, Libro 4^: 

Mientras el allxi de sus verdes nácares 
Aljófar vierte, dad silencio, Dríades, 
Entre estas flores y olorosos inunrcs. 

Castellanos, Bello y Maytin han empleado nuestra 
vez bíuare; y Zorrilla, José Antonio Calcaño, Arístides. 



(i) Diccionario de lus nombres propios jx>r José Miguel Macías. 

(2) líistoire de la Botanique. 

(3) Alexandre, Diccionario frleLjo-f ranees. 



404 CAPITULO Vil 

Gaicano, Francisco G. Pardo y Jacinto Gutiérrez Coll 
el término búcaro, en expresiones como esta : búcaro 
de flores; porque lo que con propiedad se llama búcaro 
no es la arcilla sino el utensilio que sirve para beber, ó el 
tiesto ó maceta que sirve para colocar plantas, acepción 
ésta que consta en el Diccionario de Autoridades. Así 
lo emplearon también los antiguos poetas castellanos : 

Suena la lira, Anfriso; y tú, Nerea, 
Dame agua. Beso el Atíraro, bebamos, 
Por los pechos se vierta. 

Francisco de Medrano. Oí/a XXXIIL 

Y lo emplean los escritores modernos : 

Tiene el fuego en un ángulo, en otro un búcaro para el agua, otro ¿u/cnra 
para la leche y una hortera de palo. — Rus de Glano. Leyendas de A/rica. 

Rioja fué q.uien por extensión lo empleó en el 
sentido de flor ó ramillete : 

De los rosados cercos donde suena 
Dulcemente ofendido el puro aliento 
Pendes ufano, ¡oh btUaro sangrientol 
Dando á envdioso amante acerina pena. 

Soneto XXVII. 

Ambas voces, bucara y búcaro, tienen más analogía 
con las malayas buka y biíkar, derivadas del sánscrito é 
introducidas en el árabe, que con la castellana bacará, 
derivada del griego, aunque evidentemente son todas 
hermanas. Búkar y belúkar, significan en malayo bos- 
qtce nuevo, bosque reciéji cortado. Buka significa abier- 
to, descubierto, y se aplica á puertas, vasijas y otras 
cosas. Esta misma voz es en kawi bukak; en sunda, 
buka; en batak, buha; en macassar, bukara; en dayac, 
buka, voz que también significa extensión; y en tagal y 
^n bisaya, bíika. 

582. El vocablo ají conque designamos el pimiento 



ETIMOUXiÍAS 4&>HA 

americano tampoco parece ser de origen americano, y ó 
-fué puesto por los españoles que venían de la guerra de 
Granada ó fué introducido en tiempos anteriores por los 
malayos ú otras tribus del antiguo continente, si no es 
que todas las naciones americanas, como tengo para mi, 
vinieron del Asia y del África* El malayo tiene la voz 
axich, significativa de una especie de sanguijuelitas, 
las cuales pican ; y tal vocablo como los de igual raíz 
axar, que en malayo y en sunda significa salsa picante 
y frutas ó leguínhi^cs en vinagre, encurtidos: axum, 
que en todas las lengnas del archipiélago indio significa 
excitado; y axixa, liaxixa ó alhaxixa, nombre de una 
hierba inebriativa que menciona el Cancionero de Baena 
en la nota CL„ son de origen persa, pasada la última 
al árabe según el mencionado Cancionero. Haxixa ó 
halexixa, según escribe el Marqués de Villena en su 
A^'te Cisoria, es el nombre de una yerba usada en 
Castilla como condimento. Alhaxix, la llama Hurtado 
de Mendoza en el Lib, IlIáo, la (hierra de Graciada, 
concediéndole propiedades inebriativas y atribuyendo él 
nombre á los alárabes. Haaxi, escribe Mármol, en su 
Descripción de África^ de una frutilla roja, dada, sin 
duda, por la misma planta á que se refiere Hurtado de 
Mendoza. A la misma frutilla la llama Marina axi en 
su Vocabulario de voces castellanas pnr aúnente arábigas. 
Ají llama á la misma Oudin, en su 'Fresar des trois 
langues, latine, espagnole et fran^aise, Y Oviedo en 
la Historia General y Natural de las Indias, Lib. L, 
Cap. XXIV, escribe axi, refiriéndose al pimiento ame- 
ricano. Don Antonio Bachiller y Morales en su obra 
Ctiba Primitiva, apoyándose en la intitulada Tlie lu- 
dían Tribus of Guiana, de Guillermo II. Brett, dice 



406 CAPÍTULO VII 

axi y ají, al mencionar el pimiento americano, y expli- 
ca que los a raguas pronunciaban achí i Es de notar 
que la x de las voces malayas arriba expresadas corres- 
ponde á la ch francesa, según puede verse en la Gra- 
mática malaya del Abate Favre ; y asimismo que Acos- 
ta, en su obra Historia ^Natural y Moral, pág, 6o de 
Ja edición de 1561, afirma que axi es la forma déla voz 
que designa el pimiento americano; y que según el 
Protocolo de Antigíiedades por I). J. J. García, el criado 
Parra escribía en \^^Z axi-xixi, al tratar del ají rojo 
que es el más urente. Tal forma axi-xixi, es más seme- 
jante á la árabe haxixa, del Cancionero de Bacfta y del 
Marqués de Villena, y parece comprobar que el vocablo 
pasó á América con los conquistadores españoles. Hay 
más, en Venezuela los indios escagüeyes pronuncian toda- 
vía chinchilla que los timotes han corrompido en chikás. 
Del ají pequeño, rojo y bravio, dicen algunas tribus 
.chiré, y los venezolanos ají cJiirel, como quien dice 
ají de Juego, ají bravio, porque abrasa la boca. El vo- 
cablo chirc parece derivación de chirnp, fuego. La 
raíz chi tiene carácter mongol. En chino, chin significa 
ó espíritu ó cuerpo, y esta raíz entra en la formación 
de muchas voces indígenas de Venezuela: chiktén, 
viento ; chirnp, fuego ; chikabó, lumbre ; chimanakot, 
casa, familia, (en chino chi) : chikapá, huevos ; chimpué, 
agua ; chevies, clienmn, demonio, etc. 

583. Nuestra voz /óY^r^: la incluye Afístides Ro- 
jas entre los vocablos de los dialectos de Haití y Cuba; 
Dozy y Engelmann la derivan déla voz mejicana /^/Z^- 
calli, cofre ; y Müller de la árabe bitaca, haciendo pro- 
ceder ésta de la ^r\(igA pittakii)n, de la cual proceden la 
latina pitíaciuvi (carta) y la castellana pctequia, que 



etimologías 407 

denota las manchas que nacen en la piel á consecuencia 
del tifus. Pero yo encuentro en malayo y en sunda la 
voz peti, cofre, caja, que se pronuncia /¿7/// en malca- 
sar, y pati en dayak ; en malayo pctikaya, caja de ma- 
dera, y peta, carta y cuadro ; en el mismo malayo /í^^?/-, 
habitación, cuarto, aposento, que en bisaya se pronuncia 
patak, en kawi pctak, en sunda /¿'/¿í/', en dayak pitak% 
en tagdilpüak, y en malgacho /¿'/cí/Í'í?, dándole este últi- 
mo la acepción de aplicacióii: voces todas que corres- 
ponden á la raíz sánscrita Pat, ocupar y extender ; y 
noto como de mayor singularidad que en cumanagoto 
casa sea pataka; y que esta misma voz, lo que indica 
Aristides Rojas, signifique asienio en el dialecto de los 
indios palenques. De creer es, pues, que los vocablos 
pataca y petaca son originarios de la India. 

584. Del sánscrito pala, nuez, hacen los dia- 
lectos del archipiélago indio pala, pápala, palapala, 
paras, parapara, con el fin de significar la misma 
nuez ó la redondez de un cuerpo. De los indíge- 
nas del país tenemos la voz parapara, significativa 
de dos cuerpos esféricos; el uno es una se- 
milla dura, negra y redonda, y el otro es la se- 
milla, verde ó roja, del arbusto del café. De modo 
que cuando el café no ha sido desgranado se dice 
café ei7 parapara ó café parapara, esto es, café redondo, 
Pata, significa también grande y porción en malayo; y si 
en tales idiomas los sustantivos redoblados sólo dan idea 
de colección ó de repetición, cuando, lo que es más 
frecuente, no toman dicha forma sino por simple 
eufonía ó elegancia, los adjetivos y adverbios ad- 
quieren casi siempre un sentido minorativo por medio 
de la repetición. Asi, para significa grarUÜ, y para- 



^■^ 



408 CAPÍTULO VII 

para menos grande ó pequeño. Corrobora estas ob- 
servaciones que la voz para en el sentido de par- 
Clon la tiene el cumanagoto lo mismo que otros 
dialectos indígenas de Venezuela, bien que alguno 
de éstos le da significación muy diversa. Para- 
hua llaman los cumanagotos al mar, y parahtia los 
indios de Guayana á uno de nuestros ríos más 
hermosos; y en una y en otra voz se ve claramente 
el significado de ^porción de agua" ó *'rio grande." 
De notar es que hawa, es voz malaya, originaria 
del árabe, y que significa atmósfera, aire, viento, cli- 
ma, aliento; asi como que el árabe tiene también 
el vocablo zuad, río; y las analogías del malayo con 
el árabe y el hebreo, á pesar de ser un dialecto del 
sánscrito, han sido demostradas por Robinson y 
Favre. 

585. El sustantivo budare, (véase el § 965) es 
caribe, esto es, indígena de Venezuela; pero su raíz 
pertenece al malayo, dialecto del sánscrito: bu, asar, 
emparrillar. Su desimencia es peculiar de los dia- 
lectos de los indios de Venezuela, como lo com- 
prueban Rucare, Manare, Guanare, Zarare, Uñare, 
Mitare, Mapanare, Care, Petare, Caurimare, Anare. 
Casanare, Carare, Tamare. Cumanivare, Chacachacare» 
Curare, Yare, Ypire, Guatire, Cancanapire, Curapire, 
Catigüire, Chigüire, Uchire, Panaquire, -Petaquire, y 
muchos más en a7H, cri, iri orí, etc., significativos 
de pueblos ó tribus, animales y ríos. 

586. Pero no hay que engañarse con las ter- 
minaciones. Catire, voz que aplicamos al individuo 
rubio, y principalmente al de cabello rubio encendido 
y ojos v<!rdosos ó amarillentos, producto regular- 



ETIMOLOGÍAS ' \ 409 



».-^ 



mente de la mezcla de blanco y mulato, no es voz 
indígena ni pudiera serlo si se considera que en- 
tre los indios no había rubios. Catire ha sido in- 
troducida de las antillas francesas, y es el vocablo 
francés cataire derivado de cat, hoy cliat gato. ' 

587. Patilla es voz conque los cumanagotos han 
designado siempre la sandía. Como tal la emplea 
Fray Diego de Tapia, diciendo en castellano sandía-, 
y es además desconocida en España. No obstante, 
corresponde al vocablo arábigo batikh 6 haticli, que, 
según Plinio, es el nombre de la sandía en el Áfri- 
ca. Es de observarse la correspondencia ó afinidad 
de la b y la /, y de la ck y la //. Pero, ¿es antigua 
en el cumanagoto, 6 la introdujeron los vencedores 
de la guerra de Granada? Ecci) il problc?na. 

Con todo, acaso no sea difícil resolverlo al 
considerar que los conquistadores introdujeron otras 
voces indudablemente árabes, como jurel (xurel), te- 
que (alegría); inerey {vüreya, espejo); xexén ó jvjén; 
joropo [xarop, jarabe); gandul (guerrero); guáeharo 
( huácharo, triste); Gicaira (hornillo) nombre de ciudades 
de \''enezuela y del Paraguay; guabina; arria (harria;) y 
otras más indicadas en este libro. El vocablo gua- 
bina á que me refiero es el nombre de un pez muy 
abundante en la República. La guabina del lago de 
Valencia es insípida, y de aquí la frase es un gua- 
bina que se aplica á las personas en el sentido de 
"es un simple, un tonto, un bobo, un bolonio.*' Con 
esta acepción ha pasado el vocablo á Colombia (an- 
tigua Nueva Granada) donde dicen **es un guabind\ 
dándole erróneamente género masculino y extendién- 
dolo á significar maricojí, según el señor Cuervo, lo 



410 CAPITULO Vil 

que no tiene relación con la significación primitiva del 
término. 

588. Diré de paso que tan difícil es la ciencia 
etimológica y tantas investigaciones y tanta meditación 
requiere para dar en el hito, que no sólo en las eti- 
mologías indígenas de América, sino en las del propio 
castellano cometen grandes errores los más sabios 
etimólogos. En algunos lugares de este libro quedan 
comprobados algunos, y en seguida señalaré otros de 
los que recuerdo haber remitido á la Real Academia 
Española desde que por servirle me apliqué á tales 
estudios. 

589. Bosque es niuy antiguo en el castellano y 
no deriva del alemán Inisclt, breña, sino que es hermano 
de él, ' y procede del gótico boscJien, bosque, que en la 
lengua meridional del siglo XII se dijo boschcs, según 
Adrianus Scriekius. 

590. Arnés, que en la lengua indicada del siglo 
XII ya se decía arnés, no deriva del francés moderno 
harnais, ni tiene relación con el céltico iar^i, hierro, 
sino cjue es puramente el gótico harnisch, el arnés 
de aquella nación guerrera de los godos. 

591. El balaca7ie ó mirador persa no es más que 
pariente del gótico balken, balcón, que los trovadores 
escribían balkoiin. Fué el godo, y no el persa, el 
que dio la voz al castellano. 

592. Gótico es también el vocablo alberj;^ui, 
porque el alemán hcrbergen^ albergar, deriva como el 
castellano albergue del gótico herberghe, hospederia. 
de donde dijo el provenzal albcrgaria, el castellano 
albergue, el francés auberge, y el alemán formó su 
verbo. 



KTIMOLOÍilAS 41 I 

593. fíostcria es distinto de. hospedería; no hay 
tal contracción de hospite, ablativo de Iiospes, huésped. 
/Tosie7ÚCt es el oótico lunis, casa, de donde la lenj^aia 
meridional formó ost y el castellano hosicria. 

594. No hay para qué formar la frase gallicns 
ca^iis en el projKxsito de* hallarle c^timoloj^ia á gedí^o. 
lül infeliz no tiene nada de itálico, ni el mal francés. 
Crcilgo se formó i\\\ v\ castellano d(^ calco, dar con los 
pies, caminar, recorrer : del mismo modo que el pro- 
venzal formó su gctloaf de calcains, a, nm, 

595. Comit-fgar no proceden del castellano coantui- 
caf^. sino del bajo latín ¿■í;/7//^<;'v?r, comunicar, del sustanti- 
vo covuinallia, comunión, del \'^\\Y\.com)nunií\ ''ConnigJicn 
la hostia sagrada á lor partida per míéi." Tratado 
^^ ^379 ¿'^^^^^ los Condes de Foix y d' Arniagnai, 
citado por el Abate de Sauvages. 

596. Espordn no deriva de espuela. I.a voz 
anticuad^, esporón es la gótica sporon correspon- 
diente á la céltica spor. De esporón derivó espolón, 
y de éste espuela. Es más lógico suponer que la 
espuela se hizo á imitación del espolón, y no al 
contrario. La etimología latina spiciila no tiene en 
su favor sino una ligera apariencia de forma, y 
una relación de significado de escasa importancia. 

De cascal, que en la lengua celta significaba ruido 
de las nueces removidas, y asimismo cacareo, formó 
la lengua de oc kiscabcl y cascavcL Kste es el origen 
de cascabel, y no el latín scabeUtun. 

579' -^íj'¿? procede d.d vascuence, pero no de aitay 
padre, sino de atcho, mujer vieja. 

598. Flojo no es el latín Jlaícidns sino el latín 



412 CAPITULO VII 

Jiuxus, lánguido, negligente, flojo ; por donde su prin- 
cipal acepción es la de negligente, perezoso, des- 
cuidado y tardo en las operaciones. 

599. Taladro no se formó de tercbrnm, sino de 
taratrinn, barrena. 

600. La Academia pregunta, y con razón, de 
dónde deriva mozo. Para mí tengo que del latín min- 
tetLSy nuevo fresco, joven, rollizo ; como deriva pla- 
za ái^ platea, 

601. Grito no deriva de garrititSy charla; sino 
de guiri títs ó qiiirito, grito, clamor. 

602. Rescoldo no es del francés rechaiid. En 
el castellano antiguo se dijo rescaldo. Es el prefijo 
re, res, y caldo del latín caldus, síncopa de cali- 
diís. Por eso la /» que no justificaría la etimolo- 
gía francesa. La lengua meridional decía caouda, de 
calda, y formó recaotida, de donde el francés rechauá. 

603. Zapato 110 tiene que ver con ciabatta, zapa- 
to viejo. Es el vascuence zapat, en gascón sabaU\ 
porque el vascuence tiene no pocas voces turania- 
nas, y esta corresponde á la del suomí saapas, bota. 
y á la del lapón zappad, zapato ; como anta, madre, 
corresponde al suomí cma\ estoniano emmae.\ turco, 
ama; groenlandés ajiavia\ y añ y an, nodriza, corre>- 
ponden con otras lenguas turanianas : lapón c7ié (ma- 
dre); ostyak, agna\ turco, 'ana\ magyar anya \ tongu 
so, ané. 

604. La etimología del vocablo //^^^r, ramera, no 
es la del latín /7í?/¿?, muchacha. Del sánscrito /^/Á lim- 
piar, purificar, tiene el latín puro, p7ifo^ piita^ puins, 
purus; y de ahí put.i en el sentido de muchacha i> 



ETIMOLOÍilAS 413 

<loncella, esto es, limpia, pura. No es este nuestro tér- 
mino. Pero también del sáoscríto Püy, podrir, disolver, 
tiene el mismo latín puteo, ptitreo, piitris, piitiSy puta- 
cius, puietiSy putas, pus, etc., y es de donde hemos toma- 
do la voz ptita, disoluta, corrompida, perversa. Consúl- 
tese á Eichhoff, Parallcle des lajigues de C Europe et de 
rinde, edición de 1836, pág. 347; y al mismo, Cram- 
maire Geftércd Indo-européemu\ Maisonneuve, 1867, pá- 
¿jinas 222 y 223. 

605. Marca es evidentemente el gótico marka, 
distinción, señal, del sánscrito viarc, discernir, distin- 
íinguir ; de donde también el alto sajón mcarCy marca, 
señal ; antiguo alto alemán marc; alemán moderno 
mci'ke; danés vierk; antiguo francés mere; francés mo- 
derno marque; sueco 7)¡arke; inglés mark. 

606. ¿Por qué traer á trapo del francés drap.^ 
VAJatín 7uedio ó de la Edad Media, tenía el vocablo 
drappus, que dio origen á los términos trapo, castellano : 
drappo, italiano ; y francés drap. El vocablo castellano 
se compadece más con el latino que con el francés, y el 
cambio de letras está conforme con las reglas lingüísticas. 

607. Cosa semejante ocurre con la etimología de 
bastón, ¿Por qué darle por origen el francés moderno 
baton? A la forma baton precedió en el mismo francés 
la de bastóUs que encuentro en el idioma de Joinville 
(año de 1305), conviene saber: ". . . . Et qui ainsi le 
fait il vaint rennem,trlc f,Cír. -é^JÍ-' " ^\j^^ LSSpíkV^aoiít ' 
li ennemis le vouloit occirre." Hist.de St, Louis, pa- 
rág. 44. Hállase asimismo, bastón en el vocabulario 
de la lengua de Joinville, por Natalis de Wailly, en la 
letra B, ¿ Y de dónde provienen baton y bastón '/ del 



414 CAriTl'LO Vil 

bajo latín hatta-c, del latín battucrc, batir, golpear. 
Berceo en Sta, Orya, 138, emplea ?l batir por pegar, 
golpear. Lógico es suponer que el castellano y el francés 
recibieron la voz del bajo latín, y quizá el francés del 
castellano. 

608. Por qué traer á cuadrilla de cuatro? Nada 
tienen qué hacer cuatro ni ocho con una cuadrilla. 
Citadrilla es el bajo latín guadrillus, del clásico qua- 
dro, avi, atitm, en su acepción de ordenar, disponer 
convenientemente, formar en cuadro, completar, etc.. 
y cosa singular, aunque parece muy buena la etimolo- 
gía de cairel, del griego ka iros, hilo, r^r/r ¿7 procede tam- 
bién del mismo latín quadro, avi, atuvi, formar simétri- 
camente, adaptar, completar, etc., de donde formó el 
bajo latín el vocablo quarellits. La' etimología que 
Barcia le da á cairel, no parece admisible, á más de otras 
razones, porque en ninguna parte consta que la voz 
empleada por Horacio signifique precisamente pelma. 

609. Perla no puede derivarr de sphaerula, bolita, 
sino á(t perfila, te, diminutivo de pera, forma que co- 
munmente tienen las perlas. En el propio XaXwx perída- 
se aplicaba asimismo á lo que tenía forma de pera, 
como una alforja ó mochila, y aun -á cosas que no 
tenían precisamente tal forma, (i) 

610. Nuestra batea es únicamente un utensilio de 
madera, toscamente labrado, redondo íi ovalado, y hon- 
irr^^Aano. . ^iriT^piir'' H"iiiJiiiMim_bntirnHn ésta en 
ella con un palo ó con las manos ; y á las veces para 



(i) Dio^'cnes quum vidisset puerum cava nianu bibentem aquam, fregili 
} rotiinis exeniptuní e pcrula caüceni. Scnfca. Ep. 90. Quantum putas b^'n 
m>bis geris ¡n ista /t*^»///?/.? Afpitl, Mel. 5. 



■% 



^i-d 



ETIMoLíXÍIAS 415 

colocar la masa del maíz, lavar la loza y el oro, etc. 
Hoy suelen labrarse piedras en forma de batea para 
lavar y batir la ropa. Nuestra batea nunca ha sido 
cónica, ni comparable propiamente con un azafate. 
Tiénense por ele origen americano el utensilio y el nom- 
bre. Dozy y Engelmann no encuentran muy aceptable 
la etimología árabe que se le ha dado á batea, y Santa 
Rosa la rechaza ; y en verdad que no hay comparación 
posible entre una batea y una escudilla. Comeen algu- 
nas partes se usan grandes bateas al modo de bote 
para navegar ríos, por lo que en los campos suelen 
llamarlas canoas, posible es que tal vocablo, puesto por 
los españoles, derive de bate/, si no fuere que tenga 
origen en el verbo batir, por el uso principal que se 
hace del utensilio. No obstante, indicaré como cosa 
singular que la lengua de oc tenía los términos batedcm 
y bacel, significativos del palo ó pequeño bastón con que 
las lavanderas batían la ropa. Posible es que la batea 
sea antigua y que del nombre del palo (batedcm) conque 
se batía la ropa, derive el del utensilio en que se batía. 
La forma bacel, y el designar un palo ó pequeño bastón, 
indican que la etimología es latina; bacellus (bacilliis), 
de bac7ilus. Cuanto á batel, lo tenemos del bajo latín 
batelluSy acaso del celta bat, bote, de donde las france- 
sas batelet, botecillo, y batean, bote. El mismo origen 
deben de tener las demás voces europeas significativas 
de batel y bote. El sueco y el anglo-sajón conservan la 
primitiva forma celta : bat, bote. 

611. Parece que trabajar no procede del gótico 
drciban, impeler, y que son también erróneas otras eti- 
mologías que diversos diccionarios asignan á tal vocablo. 

El provenzal tenía el verbo traballiar, afligir, pro- 



/7 



416 CAPÍTULO VII 

i 

bablemente del latín tribtdare (tríbulo, bribulatum), 
oprimir, apretar con el rastrillo ó con otro instrumen- 
to, y que figuradamente significaba apurar, atormentar, 
afligir. El verbo deriva de tribuluin, rastrillo, que 
menciona Virgilio en las Geórgicas (11 64). Freund 
trae trebla, oe, instrumento de agricultura, y las for- 
mas de Catón trebtila, trabídos, trabes, V^éase la 
gradación : Trabtciare, trabalhare, trabajar. El pro- 
venzal tiene también la forma trabaliaire, laborioso, 
infatigable. 

612. De burdo, burdonis, muleto y mulo, no 
puede traerse á burdel sino por modo violento, por- 
que ni en los burdeles se da á luz ser ninguno, 
ni aunque se diera con frecuencia, seria ello suficien- 
te para sentar que era fruto de distintas razas. Del 
latín borda, ce, pequeña habitación, casita, formó el 
bajo latín el diminutivo bordelluin, de donde el fran- 
cés bordel y el castellano bitrdel. La voz se aplicó 
en el siglo XIII á las casas de desorden que la co- 
rrupción obligó á tolerar en calles apartadas que re- 
cibieron el nombre de carieras caldas. 

613. La Academia Española ha rechazado la 
etimología árabe que Martínez Marina asigna á 
abano y abanico, l^iene ella en su seno insignes 
arabistas como Eduardo de Saavedra, y no puede 
equivocarse. Sin duda la voz árabe es forma de la 
castellana, en su significación de abanico. Pero se 
da á abano y abanico origen germano, de fahiu\ 
pendón, bandera, y las creo de origen latino: ad 
pa7ms, al modo de orillo, espiga ó panoja que 
se descoge y recoge, abanus, abano. Ad panicinn. 
abanicum, abanico. De aquí el catalán bafio, de panus. 



etimologías 417 

simplemente. El latín panus indicado, es hermano 
del griego panos ó /anos, más conforme con la for- 
ma catalana vano ó baño. Su significación es 
semejante : en griego, banda pequeña que se 
usaba en la cabeza; en latín, además de la men- 

. cionada ya, pedazo de tela, jirón, pieza, banda. 
Un pedazo de tela, un pañuelo debió de ser el pri- 
mer abano ó abanico. Refiriéndose á la voz del 
antiguo portugués, define así Santa Rosa, citado por 
Dozy y Engelmann, lo que se llamaba abano: 
^'Compunhase de una tira de garga, ou volante, da 
largura de huma mao travessa, tomada en prega.*' 
Es la misma significación de panns. También se dijo 

flabelo {Berceo, Milag. 324), resucitado hoy por mi 
ilustre amigo Rubén Darío: (1) 

Y mientras sentía un soplo á.^ Jlabclos, contemplaba, no lejos de ella, la 

cabeza de Juan. — La Muerte de Salomé. 

Pero el flabelo^ de flabelliivi [Jiabrufu ), era un 
aventador, un fuelle, un abanico de grandes dimen- 
siones. 

Si en castellano tenemos el verbo sorber, del 
latín sorberé, y el sorbete lo sorbemos con bar- 
quillos ó sin ellos, cuando no lo tomamos con cu- 
chareta, ¿por qué vamos al árabe á buscar el voca- 
blo xorbéy hébiddi? ¿Se bebe el sorbete? ¿Lo usaban los 
árabes? Tal etimología arábiga me parece un des- 
cuido. 

614. Casaca^ del latín cásanicus, relativo á la 



(i) Las ciencias usan las voces flahcUfero, Jlabelicorne^ flabeli foliado^ Jlabclípcdo^ 
y flabeliforme, de Historia Natural, Zoología, Botánica y Didáctica, y que no 
están en el Diccionario. 

27 



yr 



418 CAPÍTULO Vil 

casa, doméstico. Por síncopa se dijo casaca y casa- 
ca, porque en los principios fué un vestido casero. 
Provenzal casaco, vestido; bretón casacquen; italiano 
casacca; catalán casaca. Allá darás, rayo, en cas de 
Tamayo, para que arreglen la Casaca, porque el ca- 
so eís de volverla. 

615, No están acordes los etimologistas res- 
pecto del origen del vocablo cerro. La mayor par- 
te lo traen del celta hvr, eminencia; pero observo 
que el francés no tiene ni sombra del vocablo. 
Barcia y otros lo traen del latín cirrus, cresta ó me- 
chón. Van por el de Úbeda. Simbnet cree que pro- 
cede del bajo latín serruní, monte, colina, del latín 
serra, sierra, cordillera, ' tomando la parte por el todo. 
Ignoro si serritvty monte, ha existido en el bajo la- 
tín, pues no consta en los diccionarios y vocabularios 
respectivos que conozco, pero debe haber existido 
cuando lo dice varón tan sabio como el señor Simonet. 
Sc^'iHíim, del griego, serríón, era el nombre de una 
lengua de tierra ó montaña en las costas de Tracia. 
sobre el mar Egeo, según Herodoto, citado por 
Freund. Debo observar, para que sirva á la inves- 
tigación, que Cernes, derivado de Ceres, llamaban 
los latinos el cejara ó árbol del brezo, con el cual 
se hacían los carbones en la montaña; y que aquí 
ha podido también tomarse la parte por el todo, y 
el **ir á cortar y quemar el cerro'' extenderse á '\x al 
cerro ó montaña.'' Es esta una simple conjetura mía, 
no mal fundada, que puede ayudar en la investiga- 
ción para fijar la etimología. Cerfitus decían los 
latinos del castigado por Ceres, ó que suponían tal. 

616. Taravílla no deriva de tarantaiitara, sonido 



^ 



^ 



etimologías 4:-^ 

onomatopéyico de la trompeta, sino de travilla, dimi- 
nutivo de b^aba, del latin trabs. Ni el zoquete de 
madera llamado taravilla, que mantiene unidas puer- 
tas y ventanas, hace tal ruido, ni mucho menos, ni 
la voz tarantantara permitirla explicar científicamen- 
te la terminación villa. ¿ Qué es la taravilla sino 
una pequeña traba ? La acepción viene desde el la- 
tín : trabalisy de trabs, llamaban los latinos un clavo 
de madera para fijar algo sólidamente (oficio de la 
taraxñlla, especie de clavo de madera giratorio). Ci- 
cerón, según P>eund,emplea el vocablo trabalis {trabilla^ 
617. 3fetra. Pequeña esfera de piedra con que 
juegan los muchachos. Ni el juego ni el nombre son 
americanos. El Diccionario nada dice ; pero en Es- 
paña se la ha llamado siempre metra y pija. Me- 
tra es forma de petra, piedra. Los ingleses la lla- 
man marble, porque ellos la hacen de mármol. Hoy 
se fabrican también lujosas de vidrio. El vocablo 
met7'a remonta hasta los antiguos romanos. Metra y 
Metrclla, como Petra y Petrella, son apellidos italia- 
nos muy antiguos. El diminutivo mctrella, 7?ietralla, 
que también se dijo metella, metilas, medullas, metu- 
las, es la . etimología de nuestra voz metralla, que 
fué en tiempo de los romanos, según Vegecio (Milit. 
4. 6.), una máquina de guerra que consistía en una 
cesta llena de piedras que los sitiados arrojaban so- 
bre los sitiadores. Este es el origen de metralla, 
mitaille y- mitraglia, y no mite, cobre, como hasta 
ahora habían creído todos los etimologistas (i). Se 

(i) Esta etimalogía la sometí á la Academia Española en los principios 
de 1885., y luego la indiqué á los lingüistas franceses y belgas con quiene^* 
llevo correspondencia. De ahí que Larousst\ en su última edición, diga que 
sahi que hay quien crea que metralla viene de. metra, forma de petra. No- 
sabía él más. 



420 CAPITULO VII 

dijo también inctella y metida, como de viitra se dijo 
mitella y vtitrula, 

6 1 8. En Venzuela no se llama abmierzo la co- 
mida que se toma antes de la principal, sino la que 
•sigue al desayuno y que por todos respectos puede 
llamarse principal. El árabe ahnodda no parece ^tx 
la etimología de almuerzo. Sin duda se formó tsXt 
término del pronombre anticuado al (otro) y el parti- 
cipio irregular de morder, muerzo, que significaba bocado, 
y que se encuentra también con la forma muesso. El 
almuerzo es otro bocado, el que sigue al desayuno. 
La,tín morsu77t, mor si. Estoá vocablos que principian 
por al son muy e;ngañosos, y yerran los que los supo 
nen todos arábigos, pues los hay hasta de dos distintos 
orígenes, sin que ninguno de los dos sea árabe. Ali> 
zano, por ejemplo, es en mi concepto simple metates^ 
de altazona, terreno alto, en su sentido clásico, pue- 
no significa otra cosa. Pero como significativa de pórt 
co, plazuela, atrio, andén, acepción que le damos e 
América, es variante legítima del vocablo vascuenu 
antazuna (pórtico ó plazuela) donde cambiaron las 
quidas I y n y las vocales vecinas u y o. Aiitazn 

-deriva de athea, puerta, lo mismo que atezaina, Y^ 
tero. Razón tiene la Academia Española en duda: 
que altozano proceda de alto y lla7io, 

619, El periódico El Mercurio á^ Valparaíso! 
cuenta, en un importante escrito, de la inauguración 
la Academia Chilena (1885) ; y en tal ocasión afirr* 
que en Venezuela se designaba comunmente con la ^ 

- banajio el fruto que en España se llama plátano, t' 
no es cierto ; es sólo una conjetura sugerida por 
lectura de los siguientes versos déla justamente ct ' 



ir- 1 



etimologías 42 1 

brada silva de D. Andrés Bello A la Agrindtitra de la- 
Zona Tórrida : 

Y para tí el banano 
Desmaya al peso de su dulce carga. 

En tales versos, felicísima imitación de Homero 
(Ilíada VIII 306), cuando dice que la adormidera inclina 
la cabeza cargada de frutos, y que ya habla- imitado 
Manuel Justo de Rubalcava en \z:Silva Cubana : 

La tjuandhana enorme 
Que agol)ia el tronco con el dulce peso; 

aunque sin la belleza de dicción de Bello ; en tales ver- 
sos, digo, y en la nota que los acompaña» nada dice el 
ilustre venezolano de que banano sea la voz conque se 
designa el plátano en V^enezuela. Bello sabía que en 
parte del Oriente de Venezuela (Maturín y Carúpano) 
se designaba con el nombre de banana á las distintas 
especies de cambur: y asimismo que los franceses lla- 
man baitane y bananicr las especies frutales de plátano 
y cambur ' ( i ), en la creencia de que tales nombres 
son indígenas de América, y por lo tanto empleó el 
vocablo banano para significar las dos familias de Ahi- 
sáceas paradisiaca y sapicntu77i, como es permitido en 
poesía. Banano no es más que corrupción indígena 
de la voz plátano : palata?io, balatano, banano. El 
término plátano, empleado por Homero (Ilíada II, 307) 
fué introducido por los españoles, ó juntamente con la 
planta ó para designarla por su semejanza con el plá- 
tano oriental, punto éste que aun no está bien averi- 
gviado. Es, sí, indiscutible que el cambur ó banano 
(musa sapicntum) fué introducido del África, y que la 



(i) Líjs franceces sólo llaman //í?/íz;/<.' al plátano oriental cpie no da fruto y 
tienen por planta de ornato. 



/r^ 



422 CAPITULO Vil 

especie morada ó escarlata es originaria de la China. 
Castellanos, en la Historia de Cartagena C. I. dice: 

Hay //<//í///(>i, que es fnita deliciosa: 
A manera de árbol es su planta, 
Mas no lo es aquella muy umbrosa 

Y estéril de quien vieja musa canta, 
Pues á la fruta destos deliciosa 
Musa le llaman en la Tierra Santa; 

V no sé por que vía ni qué hombre 
Acá de plátano le puso el nombre. 

Y en el Elogio de Rojas, C. 4., dice : 

Traían yucas, plátanos^ auyamas. 

Los indios, digo, corrompieron la voz plátano. El 
cumanagoto le llamaba cicratane; el goagiro/ra;/a y/¿^ 
rana; el caribe halatana; el galibí paratanón, paran- 
tana y balatana; el diVw^iCdi pía tena; el rucuyaino parurú; 
el c?Ln]OTídi parú; el ^\?ii^oco par at una; el hdiVé parana 
y palann; el puinaví sana; el "^vsxodi parxirú ; el guaraú- 
..no simó; el cariniaca palnlú; el chaimas balatana y bana- 
na; y así las demás lenguas y dialectos indígenas deri- 
vando la voz bárbaramente, casi todos, de la castellana 
plátano. Los chaimas, que designan el plátano con la 
•corrupción caribe balatana son los que llaman banana al 
cambur. Los chaimas están en la costa de Venezuela 
cerca de las Antillas, y por ello los isleños franceses han 
•dado al idioma francés como indígena la palabra banam. 
Aunque los franceses designan con el nombre v de baña- 
nc, para ellos vulgar, tanto el plátano como el cambur, 
los autores científicos distinguen á las veces propia- 
mente con la voz bananc al cambur, y dan entonces el de 
p i sang {\oc7\\Ao de Tahití) al plátano, como puede verse- 
en el diccionario de botánica práctica de Ferdinantl 
Hoefer. Cierto naturalista indicó que la voz banana 



ETIMOLOCUAS 



42: 



derivaba del3ipa/a mencionada por Plinio. No niego 
que pueda esta ser la raíz de plátano, si ello se preten- 
de, pero sí que sea la de banana, porque las referencias 
que trae el naturalista en cuestión son posteriores al 
descubrimiento de América, y porque la historia del 
vocablo y la investigación de las corrupciones del \.éx- 
m\v\o plátano, lo contradicen. Lo acontecido con plá- 
tano y su corrupción banano, es semejante á lo sucedido 
con lagarto y alligator. Antes de que se conociese el 
vocablo caribe acagournán y se transformase y popula- 
rizase, se llamó por mucho tiempo lagarto al caima 71 ó 
crocodilits lnc27is, impropiamente, como observa Las 
Casas en su Apologética Historia. La frase el lagarto 
la corrompieron en alligator. ( i ) Con esta forma la 
vemos en obras inglesas y francesas, y con la de alliga- 
tore en italianas, sin que falten españolas que digan 
aligátor y aligador. No obstante, á ningún naturalista, 
trasnochado ó no, le ha ocurrido el absurdo de sostener 
que tal nombre sea ó pueda ser el vocablo latino alli- 
gator, el que liga, aliga ó ata. La semejanza de forma, 
por sí sola, no significa nada en materia de etimología. 

620. En castellano llamamos los venezolanos 
cambur el fruto de la 7nusa sapicntuni. Se ha dicho 
también camnr y camnri; y hoy camurí y camlmri de un 
poblacho y un río cerca de la Guaira. Tales vocablos 
no son indígenas, y si no se les encontrare en las len- 
guas africanas, pueden derivarse del latín caninrns, 
encorvado, al modo de cuerno. A este respecto bueno 
es citar lo que dice Bernardino de Saint Fierre : "He 
visto en la isla de F'rancia bananeros enanos unos, y 



(i) Véase VVehslcr. ./ J)ii(io}uiry of tiu l-inJiJ: /muj^u,!^ 



Kdicitjp. íle 



1890. 



424 CAPITULO VII 

Otros gigantescos, originarios de Madagascar, cuyos fru- 
tos, largos y corvos, se llaman cuernos de buey'' Si el 
plátano parece un cuerno de bícey, no parece menos el 
cambur un pequeño cuerno, y en latín camurtcs así se 
aplica al cuerno del buey como al de la cabra, el car- 
nero, el venado ó cualquiera otro animal semejante. El 
cambur nos fué traído de las Islas Canarias ; pero en las 
Canarias no se le ha llamado cambur ni camur; los 
diversos frutos de musáceas los denominan los isleños 
canarios plátaiw, plataftito y plátafw chico. Es este un 
punto perfectamente indagado por mi. Mas como el 
cambtir existe también en el África, bien que no sea 
originario de él (i), y como el nombre en cuestión tie- 
ne aspecto de pertenecer á las lenguas del África orien- 
tal, nada de extraño tendría que el nombre resultase afri- 
cano, pues tenemos otras voces como viandinga, quim- 
bombó, ñame, funche, bambíico, marimba, introducidos por 
los esclavos desde los principios de la conquista. I 

621. En Venezuela no se usan las voces anón I 
y anona, sino en el lenguaje científico ó en el poé 
tico. Decimos chirÍ7noya {aimona híwiboltiand), riña 
[anona squamosa, que cita Codazzi), y guanábana {aniic- 
na m?n'icata). Según el Diccionario de AtitoridtuL^ 
se llama más comunmente anona la fruta (chirimoya 
y anón el árbol (chirimoyo). Anón y anona son V'- 
ees castellanas. Anón es el nombre de una variedad 
del bacalao del mar del norte que se pesca anua' 
mente por febrero ó marzo; y a7iona significa pa^ 



(i) Todavía hay quienes crean que el plátano, por encontrarse silvcairi ' 
el interior del país de los Cafres, es originario de África, lo que iip parece c 
Véasela ohr?i Las Razas I/mnajias \yor Federico Ratzel, l'oiito I. Libro P'-* 
Ciij^. VLL. Ano de 1888. 



I 



ETIMOLOíiTAS 425 

visión de víveres. El origen de éstas voces es la- 
tino.. Anona era una diosa romana que presidía 
el abastecimiento anual de granos, por lo que á las 
veces se la representa acompañada de Ceres. Freund 
deriva á a7monn de anmis, como pomona de poiunm, 
y le da la significación de cosecha anual, confirmán- 
dolo con ejemplos de Livio y de Columela. (i). De 
aquí dieron los españoles el nombre de anón y ano- 
na á la chirimoya y á la guanábana que sólo se dan 
una vez al año. La Academia Española, Webster, 
Barcia, los más renombrados etimologistas dan tal 
procedencia á los vocablos ajióji y anona. A 
pesar de esto, el naturalista extranjero indicado, 
al tratar de la voz l)ana7io, me impugnó dicha 
etimología fundándose en que anó?i no es de origen 
latino sino indígena ( ! ). Apóyase en que Oviedo 
y \''aldés escribió hanon, y sostiene que Commelyn 
latinizó la palabra y escribió ano7ia: que Plumier 
nombró más tarde al mismo árbol gua7iaba?ius; y 
que Linneo rechazó este nombre y adoptó el más 
antiguo, si bien escribió a7ino7ia porque no quería 
ningún nombre de las lenguas bárbaras ni gustaba 
de juegos de palabras, afirmación ésta de De Can- 
dolle (2). Ks todo un castillo de baraja. Bastaba 
para derribarlo el odio de Linneo por los vocablos 
de las lenguas bárbaras; pero lo voy á soplar me- 



(1) Barcia cree que r; ///>//« deriva del latm atioiiis. Creo que este autor se 
f¿:nila en que Plinio en el Libro XXI, Cap. LVIÍl, Pág. 59 ; y Lib. XXVII. 
Cap. XV, l\'í^(. 229, traducción de Litré, menciona una planta espinosa llamada 
anonis pe* unos, y jx»r (Hros ononis. El chirinjoyo tiene unos como nudillos; 
la fjutidel t;uar.ál)ano liene pequcTias púas, y el rifíón. es escami.'so. 

(2) I/Orii:inj dí-^ '.^lant'.'s c'.tllivces, 136. 



426 CAPÍTULO VII 

jor. Oviedo, Herrera y todos los cronistas de la 
Conquista no se paraban gran cosa en la ortogra- 
fía, y sea por descuido ó por lo que fuere, escri- 
bían una misma palabra, aun castellana, de diver- 
sos modos, por lo que vemos en ellos anón, hanon, ano- 
na, annona; ahora, aora; ihuana, ybana, yuana, yhuana: 
etc. Gaspar Coimnelyn escribió en Amsterdam el año de 
1697; y mal pudo latinizar el vocalDlo anón escribiendo 
anona (que no es ortografía latina), cuando Fray 
Bartolomé de las Casas (1553) escribe annona (que 
sí es ortografía latina); cuando el padre Acosta 
(1590) escribe anona; y cuando Betancourt (1634) 
llama aliona ó manjar blanco la guanábana. Estas 
mismas citas destruyen lo que el naturalista dice 
de Carlos Plumier, que escribió en 1703, un año 
antes de su muerte; y del célebre sueco Cari ven 
Linnnaeus ó Linné que nació en 1.707 y murió 
en 1778. A7id7i y anona, son, pues, de origen 
latino. 

622. En Venezuela se llama anime un árbol 
útil por su madera y su resina; y se le da el 
mismo nombre, en algunos lugares, á la goma ó 
resina del algarrobo. Los latinos habían dado ya 
á aitima, a7iimoe., el sentido de snco ó jugo {Anima 
uva\ de Plinio, suco de la uva); los españoles lo 
aplicaron á una resina oriental de una especie de 
zumaque {animoe copal, animce orieiital, resina ani- 
mes (/). En la Celestina ó Tragicomedia de Calixto 
y Melibea, impresa el año de 1499 en Medina del 
Campo, se lee: "Y en su casa hacía perfumes, fal- 



co Según el Diccionario ele Autori(lades, (ialeno le da la etimología ije !.i 
mirra aminea. Barcia trae la forma anime del catalán. 



KTIMOUXÍIAS 427 

seaba estoraques, menjuí, animes, ámbar, algalia, pol- 
villos, almizques, mosquetes." Act, Prim. Lope de 
Vega, aunque éste puede ya referirse á la resina del 
curbaril, dice en El Pn'corino 01 su Patria : 

¿ Ks dónde pescan coral 
Que lo ver le en rojo mtida, 
O la p,írla alba orienial, 
o donde hayárlwd (jae suda 
!>álsanio, íUiíihv y copal ? 

Por la semejanza, pues, de la resina llamaron 
también anime los españoles de la conquista la re- 
sina del curbaril y la del aloarrobo. El origen de 
la'' voz anime es sánscrito: de anas, anilaSy soplo, 
aire, aliento, de donde el griego ancmos y el latín 
animus. El castellano la tiene del latín anima, 
anima\ 

623. Ocurre lo mismo con el uso de la voz 
agave que sólo la empleamos en obras científicas ó 
en poesía, como cuando Bello dice: 

El vino es tuyo, que la herida tii^ave 
Para los hijos viertví 
I )el Anahuac feliz 

El nombre común de la agave americana es ma- 
guey 6 pita. 

Agave tiene origen en el sánscrito yag-ya-s, y 
agaOy venerable, digno de admiración y respeto, del 
verbo ac, venerar, honrar (i); de donde los vocablos 
Jariegos agios, agavos, agave, y el latino agave, Ovi- 
dio y Juvenal (2) emplean la voz agave; y como quie- 

(1) iiopp, traducciiMí de llual, to:u.) IV. — hi\/i/¡>>rf, (iniíhniairt CnUrrai, 
Indo Européennc. 

(2) Ovidio, >fetan)orf(jsis, Canto III., Pái;. 305 de la colección de Xisard. 
Jitveual, Sátira VII, l'ág. 239 de la citada colección. Hállase también en Ho- 
racio y otros autoras. 



428 CAPÍTULO VII 

ra que los eruditos acostumbraban latinizar las vo- 
ces ó emplear las latinas para designar las plantas, 
acaso no tengamos ésta directamente del griego sino 
del latín. Lo mismo da que sea del uno ó del otro, 
y que signifique admirable, ó que signifique rebux, 
por la hija de Cadmo, ó que sea la ninfa Agave 
transformada en planta por Ovidio en una de sus 
metamorfosis. 

624. Si me atengo á la definición del Dicciona- 
rio, basada en el uso de los buenos autores castellanos, 
los venezolanos incurren en barbarismo al aplicar el 
adjetivo burdo á la persona de modales toscos que no 
alcanza á manejarse como conviene, y al caballo rudo, 
brutal, pesado en el movimiento déla cabeza y en la 
obediencia al freno. Pero estas acepciones me hacen 
sospechar que ellas son también de uso -familiar en 
España ó en alguna de sus provincias, y que la etimo- 
logía que se le ha asignado no es la propia. No creo, 
pues, que sea ésta el vocablo árabe bord, tela grosera, 
sino el latino bardus (burdus), burdo, tosco, grosero. 
salvaje, rudo, brutal, basto, que asi se aplicaba á las 
cosas como á las personas. Este vocablo, bardiis, re- 
monta al sánscrito b liaras, carga, de donde proceden 
asimismo con significaciones análogas de pesado, difi-' 
cultoso, gravoso, rudo, burdo, las góticas baiirths, baiir- 
ilici, ha irán: alemanas biirdc y pitrdi; inglesas hurtiun 
y híirdcn; sajona bcran; danesa byrdc; sueca borda; lo 
mismo que la griega partos y la latina burdus. El misino 
origen tienen las voces castellanas bordo (interior del 
buque, donde se contiene la carga )^ bordo (tabla), y 
borde y borda (orilla) ; las alemanas bord, brct y borí: 
inglesa board; gótica banrd; sajona bori; sueca y da- 



i 



etimologías 429 

nesa bordy braedt. No otro es el origen de las voces 
castellanas boi-de, en el sentido de salvaje y silvestre ; 
burda y burdégafw, Burdo^ por lo tanto, deriva del 
latín y no del árabe. 

625. Ripio no tiene relación con el alemán rip- 
pen, frotar ó picar la piedra, sino que deriva del latín 
répleo, lengua de oc, reble, cascajo, ripio ; italiano ripie- 
no (re-plenus), relleno, ripio. ( i ) 

626. No parece que la etimología de alcanza? sea 
el latín ad y calx, caléis talón, como se ha sentado. La 
significación primitiva de alcanzar fué la de atesorar^ 
ahuchar, consegnir y guardar dinero, de donde conser- 
vamos el vocablo alcancía, hucha : 

Que io alcanzaría en sus armarios el que lo dejaría por heredat á los reyes 
que después del veniesen. — Calila é Dymna. Cap. Pvim. 

La gradación en las acepciones está clara : ateso- 
rar, -conseguin-obtener, -lograr, -llegar á un fin,-coger,- 
llegar á juntar, -llegar á juntarse.-etc.-^- Castigar no 
significó también aconsejar, enseñar, suavizar? — Loque 
ha sucedido con las gradaciones de alcanzar es un tras- 
trueco de las significaciones, dando por figuradas las 
rectas, y por rectas las figuradas ; y todo por error de 
la etimología, que es el arábigo al-canaza, que da el 
glosador D. Pascual de. Gayangos, ó si se quiere, el 
arábigo alcaiiz, que la Academia Española asigna á la 
voz alcancía. 



(i) RipUno (i* acep. ) si dice á tutta quella materia che serve per riom- 
piere qualunque cosa vota, e a tulto quello che in alcun luogo non opera e non 
serve a nuUa. (2** acep.) Quella particella non necessaria nel discorso alíatela 
gy-ammaticale; ma che per proprietá di linguaggio serve d'ornamento al discorso. 
(Duciotwrwdd la CrusaiJ. — Respecto de esta misma acepción, dada por los lati- 
nos á repldo, véase á Quintiliano. InsL 10, 4, i. 



430 * CAPITULO VII 

627. Monicongo^ que, como en España y en Co- 
lombia, usamos en el sentido de mocoso, muñeco, moni- 
fato, es voz iududablemente africana, formada de mona 
y cojigVy si mucho no me engaño. Mona, en los idio- 
mas hantíis, es palabra especial que^ se aplica para 
designar en general, respectivamente, á los hijos y álos 
hermanos ; y congo designa las tribus del Congo. A 
menos que nos la hayan traído Tos españoles, y haya 
sido formada por ellos de mono y congo, como quien dice 
''mono del Congo.*' El hecho es que el vocablo es muy 
insultante, y no tiene relación con las lenguas indígenas. 

628. Nuestro ¡hnpa! ¡hupa! que los africanos de 
los campos suelen pronunciar ¡jupa ! y que asi significa 
¡ arriba ! ¡ sube ! como ¡ arriba ! ¡ en pie ! es el africano 
Iiupa! hnpa! que significa adelante, adelante ! También 
exclama la gente del campo ¡ jupa, y qué bueno ! dán- 
dole á hnpa el valor de vaya! Probable es que el upa 
de Castilla tenga el mismo origen que este. 

629. Maíz tampoco es vocablo indígena. El Dic- 
cionario gallego de Cuveiro, impreso en Barcelona de 
España el año de 1876, trae la voz mahizo como 
propia de aquel dialecto. En quichua se decia zaia 
y en cumanagoto erepa, del maíz en sazón ; y del tierno» 
en quichua capia, en cumanagoto chocoi'i, en azteca 
clotCy y así en otras lenguas y dialectos. Los qui- 
chuas tenían la voz choclo para designar la husada, 
mazorca ó panoja de maíz verde ó en agraz, que en 
Venezuela se llama jojoto, 

630. Cacito (cuerno) no es indígena sino cornip> 
ción del castellano y aragonés ^tTf//¿?, '^cuerno recogida 
ó retorcido hacia abajo," acepción que se ha exten- 
dido á significar toda clase de cuerno con referencia 



i:tim()L()(;tas 431 

al ganado, si no fuere cacho, como creo yo, anterior 
á gacho y procedente del latín coactus, forzado, re- 
cogido, costreñido. La Academia Española supone 
que deriva del árabe auach, recogido. Cuanto á ca- 
cJio, que se usa por América en la acepción de chasca- 
rrillo, cuentecillo, agudeza, anécdota, paréceme que tiene 
origen en la voz latina (ó mejor, sabina) catus^ agudo, 
ingenioso, sutil. Posible es que se haya usado ó se 
use en alguna provincia española. 

631. Pulpería procede, según Fr. Pedro Simón 
Abril, de que los pulperos vendían de todo, hasta pulpos ; 
y, según el Inca Garcilaso, se les dio tal nombre por 
burla á un pulpero que tenía un pulpo en su tien- 
da. Lo cierto es que aun hoy venden pulpos en 
pulperías del oriente de Venezuela, y que por lo tanto 
el vocablo nada tiene que ver con el m^iáczxío pulque, 
ni con su derivado pulqticria. Las apariencias enga- 
ñan, y no pueden aceptarse cuando pugnan con asevera- 
ciones históricas. 

632. Draga, no deriva del inglés drag, cor- 
chete, gancho, sino del escandinavo drakar (dra- 
gón), barco usado en los mares del Norte desde el 
siglo IX hasta el XIL y que en el extremo de la 
proa llevaba esculpido un dragón, como la pristis de 
los antiguos una ballena. De esta clase de buques 
proviene la costumbre de usar en la proa parasemas 
ó mascarones. El buque ó máquina moderna conque 
limpiamos los puertos se llama draga, por las garras 
del dragón, y en recuerdo del antiguo navio de los 
mares del Norte. 

633. En Venezuela, en la América Central en 
la República Argentina, en el Uruguay, y en otras 



432 CAPITULO VII 

naciones más de la América Española, se emplea el 
término baqueano, sin que por ello dejen muchos de 
decir baquiafio y vaqiiia7io. Alcedo, Salva, Fernández 
Cuesta y otros han hecho bien al dar entrada en sus 
diccionarios al vocablo baqueano, Mateo Alemán, en 
Guzínán de Alfarache, escribe baquiano; y Castellanos^ 
en diversas elegías, escribe vaquiano y baquiano. Co- 
mún es el cambiar la ¿^ y la i en vocablos de seme- 
jante estructura, y poco cuidaban ciertos autores antiguos 
de la ortografía* de algunos vocablos cuya etimología 
ignoraban. La voz antigua baquía hoy bada, es de 
origen árabe, y significaba escudilla ó cosa semejante, 
por lo que no ha podido dar origen á baqueano ó 
baquiano. El americanismo baquía, en el sentido de 
conocimiento práctico de los campos, es posterior á 
baqíieano ó baquiafto y deriva naturalmente de éste. 
En Venezuela poco se usa el término baquía, del an- 
ticuado baquiano. Baquiano ó baqueano puede proce- 
der del vascuence baque ; ó de la voz marinesca ta- 
quear, navegar con la corriente, práctico en viajes ; ó de 
baque ( latín batuere) golpe que se da con el bastón 
ó del anticuado baco, síncopa de báculo, que tuvo 
también la forma bago : 

• m 

A ¿fú^^o (le rrotas 
Muy mal los castigas 
Fray Diego de Valencia. Cancionero ¿U BaeKa. 

No obstante, para mí tengo que se formó del 
aragonés baque, que significa quiebra ; porque conxnene 
con la significación que le damos: ** práctico en las 
quiebras, atajos y veredas." No me parece que ha\^ 
lógica en derivar á baquiano ó baqueano de baquía, Ih- 
queano, según Fernández Cuesta, es voz anticuada qut* 



ETIM()L()(;iAS 433 

significaba perito en el negocio de que se tirata, Baqnia, 
y no baquiay se dijo de los españoles viejos ya prácticos 
en el conocimiento de tierras y caminos de América, 
según Fernández de Oviedo. . Herrera y los demás 
dicen baquiano y baqueano. 

634. Tampoco puede considerarse como indígena 
la etimología de bojote, y no están en lo cierto los que 
tal sostienen. Llamamos bojote el lío ó bulto de ropa 
ó cosa semejante hecho con una sábana ó colcha ó 
pañuelo ó cualquiera otra materia análoga, que una 
vez lleno y atado por las puntas queda como un bolo 
con orejillas, ni más ni menos que el boj sobre el 
cual se cosen los pedazos de cordobán ó cabra para 
hacer el zapato. 

635. ¿De dónde proceden c/iato y chata, que 
en todas sus acepciones denotan cosa llana, aplasta- 
da, y no cosa extendida ni alargada? Indudable- 
mente del latín platus, plato, como del verbo com- 
planare, se formó cha7iflón, y de nuestro plaiitar, 
chantar. Este cambio se observa en los idiomas 
neo-latinos como natural, por cierta semejanza que 
existe entre los sonidos á^ pía y cha. De la / de 
latns es difícil derivar la ch, sobre que á poco que se 
medite se comprende que la significación de lato 
no conviene con la de chato. Es una etimología ale- 
gre ésta, que hace pensar que el Príncipe Narigudo 
pudo llamarse el Príncipe Chato, no por antítesis 
sino por lo prolongado de su nariz. 

La Academia Española hace proceder el verbo enro- 
car de e7t y roque, y á roque del arábigo roj, carro de 
guerra, torre de ajedrez. No parece que sea así. El juego 

28 



434 CAPITULO VII 

de ajedrez nos vino de Persia; y asi como el alfil 
estaba representado por un elefante {/il)y la torre lo 
estaba por un camello {roe). De esta voz roe derivan 
roque y enroear. El camello fué cambiado más tar- 
de por la torre, pero quedaron subsistentes en el 
juego los vocablos roqíic y enrocar. Por América 
no llamamos roque la torre, sino la acción y efecto 
de enrocar. El italiano llama rocca la torre, por- 
que para él lo es toda fortaleza ó cindadela, y de- 
riva el vocablo de roca ó peña. Es un hecho ca- 
sual. 

636. En Venezuela decimos y escribimos balija, 
y no valija, saco ó maleta de cuero en que se trans- 
porta la correspondencia de las oficinas de correos. 
No creo que proceda del francés valise, maleta ó sa- 
co que se lleva en la grupa del caballo, y que de- 
cimos maleta y capotera, sino que es castellano, 
formado de bala, como botija, de bota; vasija, de 
vaso; 7nanija, de mano; canija, de cana (caña); etc. 
El vocablo valiza, del latín bárbaro palitius, según 
Ménage y Beschérelle, sí lo tenemos del francés, 
y lo extendemos á significar toda señal semejante 
al madero flotante, tanto que á la entrada del puer- 
to de Trinidad hay unas campanas que suenan con 
el movimiento de las olas y las llamamos balizas. 
aunque los diccionarios dicen valiza, 

637. El hecho de usarse la voz ingr itrio en 
varias repúblicas hispano-americanas parece indicar 
que ha sido introducida por los españoles. En sus 
Apuntaciones Criticas^ impresas en 1885, dice el 
docto señor Cuervo : ''\}\\ escritor venezolano pre- 
tende en La America Latina derivar del latín este 



KTIMOl/HilAS 435 

vocablo! No nos jactamos de haber dado en la 
yema, pero sí estamos seguros de que el otro va 
más lejos de la verdad. Grima es voz orermánica, 
y de extensa parentela en el norte de Europa." 
Ignoro quién sea el autor indicado, y si es ó no 
venezolano; pero sí extraño que el señor Cuervo no 
diga más, cuando á la Academia Colombiana y á 
él se les remitió el Resumen de Actas de la Aca- 
demia V^enezolana impreso en 1884, y el cual pro- 
bablemente extracta el escritor de La Aj?tcrica La- 
tma. No hay tales carneros, respecto de la etimo- 
logía del vocablo. En la página 75 del indicado 
Resumen de Acias, dice lo que á la letra copio : 

'^Ingrhno, a. adj. Que se emplea únicamente en 
el modismo ingrimo y solo, ó ingrima y sola, y con 
el cual se denota idea aumentativa de desamparo ó 
circunstancia agravante en la situación de quien vive 
ó pone algo por obra fuera del auxilio de todo ser 
extraño. Es de advertirse que si del crymos griego 
se deriva el sustantivo grima, enunciador de desa- 
zón, terror, miedo, espanto, etc., y existe cierta ana- 
logía entre tales ideas y la que parece representar 
el mismo elemento lexicológico juntamente con el 
prefijo Í7i, no hay en la voz propuesta sino un ad- 
jetivo formado naturalmente por .la superposición de 
la partícula latina /;/, que, como lo prueba Monlau 
en la página 135 de su Diccionario EtimoUgico, 
puede significar muy bien aumento y modificación 
en el nombre á que se agrega. 

Observación, Presentó esta cédula el señor D. Ma 
nuel Fombona Palacio ; y estando ella en considera- 
ción del Cuerpo, impugnó la etimología griega pre- 



436 CAPÍTULO vil 

sentada el señor D. Julio Gaicano. Después de una 
discusión tan prolongada como comedida, la Academia 
acordó que las observaciones del señor Gaicano se 
agregasen á la cédula del señor Fombona Palacio, 
para la superior resolución de la Real Academia Espa- 
ñola. El señor Gaicano manifestó que aunque Co- 
varrubias suponía que la voz grima, procedía de 
la griega crymos, frío, opinaba que la etimología 
correspondiente no era griega sino teutónica ó go- 
da, de la voz grima, espectro, ó de grym, cóle- 
ra, ceño, enojo, y que para ello se apoyaba, pri- 
mero : en que tal voz la tienen todos los idio- 
mas del norte con significaciones relativas ; y segundo, 
en que Webster, Barcia, Barberi, Muratori, Cecchi, 
y todos los diccionarios alemanes le dan etimología 
teutónica. Dijo que los estudios lingüísticos están hoy 
más adelantados que en los siglos pasados, y que, 
no obstante, aun Aldrete, competente escrifor del siglo 
XVI, trae la voz esgH7nidor como derivada del vo- 
cablo godo grynmnich. Agregó que la significación 
que en castellano tiene la voz grima, es la de de- 
sazón, estremecimiento que causa alguna cosa, y tam- 
bién miedo, horror, espanto, como lo indican las frases 
dar, meter, poner grima. Reforzó este parecer con 
las siguientes voces : Alemán : grima, espectro, en 
relación con grym, cólera, enojo. Antiguo alto— alemán : 
grifnmisón, estar colérico, ceñudo, con la frente arru- 
gada. Antiguo sajón: grimm, rabia. Germano : ^rw/;/. 
enojo. Sueco : grym, cólera. Provenzal : grihi, afligido. 
y grima grave. Italiano : grima, arrugado, viejo. Fran- 
cés : gHme, barba, actor que representa el papel de viejo 
x\d\zvXo', grimacc, mueca; grimaud, hombre enfadoso. 



ETIMOLOGÍAS 437 

Catalán: ^rw/íz, como en castellano. Por último, dijo, que 
aunque el latín tenía la voz ingrivmSy del verbo ingniOy 
ingrnere, asaltar, creía que el vocablo castellano ha- 
bía sido formado, como sienta el señor Fombona Pala- 
cio, de la partícula in y la voz grima ; y que por lo 
tanto significa en concepto suyo : desazonado, afligi- 
do, grave. 

638. Dícese en V^enezuela el hoinbre de viarras, 
el mismo de majaras, aludiendo al que en otro tiem- 
po procedió malamente ó incurrió en alguna fechoría. 
La Academia sólo le da la acepción de ''lo que se dijo, 
se hizo ó sucedió en otro tiempo." No obstante, la 
acepción usal en Venezuela no es impropia, y tiene 
aspecto de arcaísmo, según la siguiente lección en que 
marras está por Fulano ó Pereiicejo, esto es, indicando 
persona innominada: 

Tales avien dellos que metieii apellidos 
Que los oviera viarras en Cogulla vencidos: 
Si de tan rehez onine fincasscu escarnidos, 
Mucho maes lis valiera que non fucsscn nasSidos. 

BerSco. Vida de San Milláu. 206, 

Estas acepciones, que no constan en el léxico espa-- 
ñol, y el verbo viarrar, faltar, hacen creer que la etimo- 
logía del vocablo no es el termino árabe mai-ra, una 
vez ; sino la que apuntan Sánchez, Pidal y Janer, esto 
es, el latín marra, instrumento de agricultura, y marran, 
ijiatrarum, los instrumentos de agricultura; porque cuan- 
do los labradores no pagaban las rentas el di a estipulado, 
les quitaban las marras, y aquel día aciago era natu- 
ralmente para ellos el día de viarras ó la iioc/ie de 
marras. De ahí también la acepción de faltar. \'éase 
el glosario de Berceo. 



438 CAPÍTULO VII 

639. Guarapo, conque designamos el jugo de la 
caña de azúcar ó el de la pina indígena fermentado, y 
el agua de papelón hervida, no es tampoco voz de ori- 
gen americano. Deriva sin duda de la árabe sharab, 
shariib, sharhat, plural shardbat, bebida, jarabe, del 
verbo shariba, beber, apagar la sed ; de donde tuvo el 
castellano antiguo las formas Xarope (charope), y AV 
rabe (charabe), hoy jarabe, y formó el bajo latín el 
vocablo guarapíís que menciona Barcia, pues la forma 
árabe concuerda más con las castellanas que la latina 
seraphtm. El quichua huarap-u debe ser una de tantas 
voces castellanas que tienen los indígenas acomodadas 
á su idioma. 

640. Hallaca, tampoco puede ser indígena, porque 
ni los indios de V^enezuela tenían // en sus vocabularios 
ni sabían preparar plato ninguno. Se comprende que 
careciendo los conquistadores de harina de trigo, utili- 
zaron la del maíz para formar la pasta del pastel, y 
envolvieron éste luego en hojas de plátano para poder 
cocerlos. La costumbre antigua de comerla la noche 
de navidad, determina su etimología que es la voz 
castellana haya, regalo de navidad, y la desinencia ca. 
que suele indicar, ya lo característico ó peculiar, como 
en casaca, de casa, ya la pequenez, como en hojica, de 
hoja. La hallaca es un pastel pequeño, y nadie pronun- 
cia sino hayaca. Del árabe halua, pasta dvilce, no 
puede proceder, porque á la pasta no se le echa cíulcc 
sino sai. Es puro venezolanismo ; en Maracaibo la lla- 
man ¿amare, en Cuba tallullo y bacán, en Méjico tamal; 
en Centro América y en Colombia usan la voz meji- 
cana ; pero es de advertir que nuestra hallaca se dife- 
rencia en mucho del tamal, aun del de Maracaibo. 




ETiMí>[,ní;iAs 



439 



¡.^^ü es un verdadero paíitel y no tient.' forma esft'írica. 



641. Por masque se pretenda, la voz ¡uj^ua no es 

.,^^_^tí^a, aunque sí lo es el arador ( 1 ) así llamado que 

^^^"^í^^oduce bajo la piel, deposita allí sus huevos y 

causa á los pobres labriegos tíuita ]*ica/nn y molestia, 

JVipna es voz de oritren árabe significativa de limadura 

ó polvo metálico. Por eso dijo e! célebre Beneficiado. 

V cnlr^llas liutLis tfi\ftiís t!tf Ijiscu i>r<i 
Castellanos. Viiroftrr í7ff<íf\^s. Pait. St\^. A\t\tJJii. 

642. Nuestro Jaiba tiene también aspecto árabe 
(xaiba), y por tal lo da el Tesoro de las ¿res lenguas 
como nombre de un cangrejo que abundaba mucho en 
España. Por asemejarse á él llamarían los conquis- 
tadores /^'/¿^¿i á nuestro molusco. 

643. Canana, cinto de cuero con tubos de hojalata 
para llevar cartuchos, y que es la cartuchera de los 
llaneros, no es voz indígena, como se ha pretendido, ni 
se deriva del latín eanana, caña, sino del árabe quena- 
na, carcaj, como lo ha enmendado ya la Real Acade- 
mia Española. Los indios no podían tener cartuche- 
ras ; ¿ á qué fin? 

644. Redoma, según el Diccionario de la Lengua, 
significa vasija ancha de abajo, que va angostándose hacia 
la boca.En Venezuela es algo más. Llámase r¿'í/¿;wíz : 



(i) La nigua [pul;íx penetrans] hace hoy estrados en Tan^auyika y Nyan- 
za y en la provincia de Bunijako, se^ún el Padre Guillerinain, de la Sociedad 
de los Padres Blancos, y los africanos la llaman I-uuzft. Kl e.tplorador belga 
üelcomiiinne cuenta como la llevó al Congí) hace pocos años un Imque brasileño 
que cargó como lastre arena llena de niguas, y la des2nii)arcó en el ^'oiij^o. 
De las orillas del Congo faé llevada por las caravanas á los la;^os Tan^auyica 
y >íyanza, jx^r el año de 1890. 



440 CAPITULO VI I 

I? El viril en forma de medía esfera prolongada conque 
se resguarda del polvo un busto ó una pequeña es- 
tatua, ú otro objeto semejante. 2^^ Toda obra de ar- 
quitectura de forma abovedada ó cóncava, como una 
cúpula, ó un medio círculo ó arco que en forma de 
puente cierra una calle sobre una quebrada. 3? Va- 
sija redonda de vidrio, ancha de abajo, que va an- 
gostándose hacia la boca. 

Di cese también picaro redomado, esto es, picaro 
por completo, picaro muy cauteloso y avisado. Lis 
acepciones que redoma tiene en Venezuela deben de 
ser castellanas, porque convienen con la etimología 
del vocablo. Esta no es ni puede ser ninguna de 
las que se le han asignado. La forma arredoma que 
apuntan Dozy y Engelmann, no basta para sentar que 
la etimología sea árabe, pues igual forma toman otras 
palabras castellanas que no son árabes, por ejemplo 
ai^revolvedor y revolvedor, La forma retoma^ si no 
fuere yerro, se explica por la afinidad de la d y la /. 
Redoma es de origen latino, de re, partícula deno 
tativa de aumento, y domns, domo. Del verbo sáns- 
crito dam, calmar, domar, derivan voces latinas que 
ó signfican • domar, ó expresan ideas relativas de 
dominio, protección, amparo, refugio, etc., por ejem- 
plo domo, do7nmus, domns, domans, domina, domitv\ 
domitus, etc. Así como do??io significa domar, domas 
es denotativo de casa, de templo, de nido, de se- 
pulcro, de la concha del galápago, que ampara al 
animal, etc.; y hecho singular, como todas estas co- 
sas ó tienen cavidad como la casa y el templo, ó son 
cóncavas como el nido, ó abovedadas como el sepul 
ero y la concha del galápago, domo ha venido á sig- 



etimologías 441 

niñear cúpula ó bóveda, si no fuere que se haya 
tomado la parte por el todo, es decir, la cúpula por 
el templo. Lo que parece innegable es que esa es 
la etimología de rcdomtx, de re y dovio, 

645. N^aná suelen llamar nuestros niños á sus 
nodrizas, cuando comienzan á hablar, y esta circuns- 
tancia indica que tal voz es una forma de la voz mamá 
y tiene origen en el tartamudeo de los niños de teta. 
Con todo, hay que observar que en Méjico llaman 
nana á la niñera ó nodriza ; y en parte de España á 
la madre ó á la abuela. La forma nanna con la signi- 
ficación de abuela se encuentra en el bajo latín. El 
válaco dice iiana, y el árabe africano, según el señor 
Simonet en su excelente Glosario, emplea las formas 
7ianna y ncniía. El griego tiene el vocablo na7ma, tía 
carnal y nenio, canto de las nodrizas, en latín ncnia\ el 
vasco ninia, niñera ; el catalán nena ; el castellano, 
además de nana, madre ó abuela, tiene los términos 
n€7ie, nena, nene, y niño que antiguamente se escribía 
nín7to. I^ira e! turco nene es madre ; y para el malayo 
7iCii.e}i, aleudo ó al^uela. En Venezuela son términos 
cornunes nene, nena y nene, y con ellos llamamos cari- 
ñosamenUj á los niños de teta. El vocabulario de la 
obra clásica de Rivadeneyra explica que na7ia ó 7ian-' 
7ia (nafi..<) singnifica ///y'íZ y 7iiTia ; pero si es evidente 
que en la estrofa 1860 del Libro ele Alexandre, 7ia7io 
significa niño, como se ve aun sólo por el verso en 
que está el vocablo : 

r.into (laua i)or ella quanto píjr un nano^ 

no lo es menos que en los siguientes significa madre : 

Fablatüs duraineiiíe, menazallis a sannas 
PcSil (|uc li> farotlcs viu^las a las lianas. 



442 CAPITULO VII 

Retróxol que era fijo de mala tMiia. 

Libro íL' Alexandrc. Eslrof. 1017. 

Por lo que dejamos dicho, y siendo la voz nana 
tan antigua en el castellano, no parece que éste la 
haya tomado del italituio, origen que le asigna 
la duodécima edición del Diccionario de la Lengua. 
Tampoco parece que la etimología de nuestros vo- 
cablos niño, niña, nene, nena, nene, sea el latín /;//;//- 
mus, pequeño, sino el griego y latín nenia, de don- 
de sin duda deriva asimismo nana, como lo da á 
entender la doble significación de las voces, su for- 
ma anticuada, su primitiva significación, y las formas 
catalana (nena) y vasca {ni?¿ia). Lo único en contra- 
rio es la voz portuguesa ?neni?io, ?nenÍ7ia, pequeño, pe- 
queña, por extensión niño, niña, joven y doncella, como 
se ve por estos versos de Fagundes Varella ; 

Tao brando 
Como á voz melodiosa 
Da menina enamorada. 

J ni' c ni lia. Focma II. 

Pero también hay que tener cuenta de que la 
voz con que el portugués expresa lo que nosotros 
con el vocablo niño, es crianza, como lo demuestran 
los versos que siguen, del mismo indicado poeta : 

Do tom])o ñas cinzas frías 
Kepjusao p'ra sempre os tlias 
De meii sonhar de crianza ! 
Juvcnilia. VIII. 

Esquecer-me de tí, frágil crian Sa ! 
Ave medrosa que esvoaSa é chora 
Temendo ó raio en días de bonanSa ! 

íAi'i'o das sombras. Protestos. 

De paso digo que la voz griega nanns que segiin 
Freund trae Lampridio en Alejandro Severo, 34, y 



ETIM()LO(;iAS 443 

se aplicaba á lo diminuto, á lo muy pequeño, de 
donde nuestro vocablo enano, es un testimonio imis 
de la fraternidad de las voces apuntadas, y de que la 
etimología de niíio y nene no es niininitis, 

646. Mi ilustre amigo el célebre Julio Mar- 
cou (i), tan sabio como modesto, y otros escritores 
más, creen que el nombre de /Inicrica j)uede ser 
indígena del Nuevo Mundo, y alegan en apoyo de 
tal suposición el existir en Nicaragua una cadena 
de montañas ó serranía llamada Amerrica, Anicrri- 
qnc ó AmerrÍL\ del nombre de una tribu de indios 
que dicen anicrriques, y entre otras inducciones la 
circunstancia de no encontrar en Diccionario italiano 
ni en calendario ninguno europeo el nombre d« 
Amcrico; de donde sostienen que Vcspncci 6 Vcs- 
pHcio se llamó sólo Albcrigo, Amcrigo ó Afncrrtgo 
ó Abnerigo, ó de otro semejante modo. Los tra- 
bajos de Julio Marcou, extensos y llenos de pro- 
funda erudición, llevarían el convencimiento al más 
avisado, si la historia y otras consideraciones no le 
contradijesen. Paréceme, pues, que todos estos es- 
critores padecen graves errores. Aun suponiendo 
que el término Amerrica ó . Imerriqícc, que no per- 
tece al náhuatl por carecer esta lengua de r y de rr, 
perteneciese al chorotega. al niquirana ó á algún dialec- 
to de estos, su existencia nada significaría, porque es 
ahora cuando viene á conocérsele, y no consta en nin- 
gún autor ni en carta geográfica ninguna. Losconquis- 



[ij Carta (rAmeritiiio (lite- do Lmiis TV <lc 1669. HcsaSnon 1893. — 
rVouvelles Kecherches sur rOri'^iiit: du noni (rAmerique. l'an's, 1888. — Deriva- 
lion of the naiii? America. \VashÍ!ii;loii, 1890.— -Anierriq'us. Amérií^ho Vespu 
cci et Anieriqíie, 1892. en Taris.— Origin of name America, New York. 1893. 



444 CAPITULO VII 

tadores acostumbraban poner nombres á las tribus 

indias, como lo comprueban \os motilones, los corcavados, 

los orejones, los moscas, los cocinas, los salivas, los tiz- 

j nados, los pintados, los pampanillas, los mosqíiiios, los 

! alcoholados, etc., nombres todos castellanos. Goagiro 

I es árabe, y caribe es quizá el vocablo calibe (por los 

j antiguos cálibes\ que también se corrompió en carite. 

i aplicado á un pez. Ameriqnes, parece, por todas las 

razones, apuntadas, una corrupción indígena de ama 

riscos, por vivir en la serranía y tener en los riscos 

su defensa. Que los calendarios y los diccionarios no 

contengan el nombre de Aviérico, no es argumento 

i digno de tenerse en cuenta. Los calendarios no son 

I más que sajitorales, como takís contentivos sólo de los 

nombres que han llevado los individuos canonizados; y si 

e:s cierto que el Diccionario de la Crusca, el de Barberi, el 

de Manuzzi, y otros más, no contienen tal nombre, sí lo 

contienen otros. Bástame citar el Dizionai io Universalc 

de Nicola de Jacobis, impreso en Ñapóles el año de 1843. 

([ue trac el siguiente articulo, á saber: ''Amei^ico, n. p. m. 

sin. Amerito, Americhetto, Americotto, Amoretto, Amo- 

rollo, Aimerico, Emerico, Emerigo.*' Distante estoy de 

cre(^r con el Jacobis c^ue Amorctto, diminutivo de Aiuon\ 

tcn^a relación ninguna con el nombre de Américo ó 

Amcriov, pero sí creo que éste data de la invasión de 

los bárbaros y es congeniare de Emerico, Erica, Gun- 

dcrico, Alarico, Sigerico, Arderico, Amalarico, y otros 

m;'is : de Erico, derixaron Emerico y America ó Amc- 

rigw como de Alarico, Amalarico. Del cambio de ¿^ y 

c se ven testimonios en castellano y en italiano. Véase 

claro en amicus y amigo, laciis y lago, Langobriga \ 

La'ii^obrica, Ncrlobriga, Tnrobrica, y otros, tanto 



ETIMOLíKiTAS 445 

que la terminación celta briga ó brica, es una misma, 
con una misma significación : villa. Por esta afinidad 
escribe Machiavelli Aiuei^-igo, y Dante Hamcricíis. Y 
sobre todas estas razones está la de que todos los his- 
toriadores de la Conquista escriben Avierico, ó Anicri- 
go ó Amérrigo, La doble rr aceptada al fin por l\'s- 
pticci se explica preferentemente por la mayor facilidad 
de pronunciación en castellano, donde la pronunciación 
esdrújula de Amérigo, con r suave, no se conforma con 
el carácter del idioma. Y luego, su apellido, con el 
que no hay cuestión, ¿no se encuentra escrito por él 
mismo Vespiui y Vespitcci, y por otros Vcspucci, ]\s- 
piíci, l^espucioy Vcspitchio, V'^espiichco, y hasta en forma 
latina l'^esptttins. Por igual modo que el ilustre Mar- 
cou y los que han querido aceptar y desarrollar sus 
ideas, y con mayores visos de acierto que ellos, bien 
pudiera cualquier etimólogo aventurarse á sostener que 
la palabra América derivaba de JMcxica, forma femenina 
en náhuatl de JMéxicatL y ambas derivadas de ñícxico, 
al cual se dio nombre del dios Mcxitli, que otros dicen 
Mexi, Messi, Mexite y Ocite. Para dar carácter de 
verdad á semejante aserto bastaría sostener que existió 
ó pudo existir en náhuatl la forma América, de igual 
manera que uno de los genitivos de los pronombres 
personales de tal idioma, moca, toma la forma amoca; y 
luego, llamar la atención sobre que Jlíéxico era el 
emporio de la civilización americana y su descubri- 
miento había causado honda conmoción en el viejo 
mundo. Pero esto seria simplemente ingenioso, y no 
más ; porque todos sabemos que en materia de etimo- 
logía nada significa por sí sola la semejanza de las 
voces, y que las suposiciones arriesgadas y los violentos 



446 CAPÍTULO VII 

cambios de letras sin sujeción á las leyes eufónicas, y 
sin pruebas históricas que las realcen, sólo sirven para 
llevar de abismo en abismo al investigador. La historia 
comprueba que el nombre de América tuvo origen en 
el de Amcrigo ó América Vespucci ó Vespucio, com- 
pañero de Ojcda y amigo de Colón. No existe prueba 
ninguna para acusar de usurpación á Amérigo Vespucci, 
como que en sus cartas geográficas no puso su nombre 
á los países descubiertos, según el testimonio de insig- 
nes autoridades. Colón fué el descubridor de la Amé- 
rica y el que primero descubrió á Venezuela el 31 de 
julio de 1498; pero es asimismo cierto que Ojeda y 
.Vespucci fueron los primeros que en 1499 recorrieron 
toda la costa de Venezuela ó tierra firme, y el mismo 
cronista Herrera dice que ''Ojeda, á quien acompañaba 
Vespucio, fué quien puso nombre al Cabo de la Vela." . 
Cristóbal Colón, en carta á su hijo Diego, dice de 
Vespucci : " vSiempre tuvo deseo de me hacer placer : es 
mucho hombre de bien ; la fortuna le ha sido contraria 
como á otros muchos ; sus trabajos no le han aprove- 
chado tanto como la razón requiere. El va por mío y 
en mucho deseo de hacer cosa que redonde á mi bien, 
si a sus manos está.'' Y robusteciendo este testimojiio 
del mismo Colón, acerca del carácter y servicios de 
Amérigo Vespucci, está el de todos sus contemporá- 
neos, ninguno de los cuales le acusa de usurpador, ni 
el mismo Fernando Colón, tan celoso del nombre de su 
glorioso padre, como observa César Cantú. 

Ks un hecho indiscutible que fué el Gimnasio Vos- 
giano quien en 1507 ( Cosmographice Introductio) pro- 
puso que se llamase A?7iérica al Nuevo Mundo, en 
honor de Amérigo Vespucci, á quien suponía descu- 



ktimol(k;ias 447 

bridor del Continente, y el cual acababa de publicar en 
Vicence su diario y sus cartas geográficas. Reprodujo 
esta Cosmografía en Lorena, el año de 1509, Walt- 
zemüller (Martin Hylacomilus), dándose como autor de 
ella, y contribuyó á la propagación de la idea propuesta 
por el indicado Gimnasio. El nombre de América se 
generalizó después de la muerte de Vespucci, acaecida, 
á lo que parece, en 1512 ; y todo esto sucedió así, por- 
que si Vespucci no fué el descubridor de la América, 
gloría que nadie puede arrebatar al inmortal genovés, 
sí fué el primero qiie dio á luz pormenores del descu- 
brimiento, mapas y observaciones científicas, como 
que recorrió la costa firme, y era, aunque mal narrador, 
varón de inteligencia y saber, según afirman no pocos 
historiadores. De estos, los primeros que le han acu- 
sado de superchería y usurpación han sido Fray Barto- 
lomé de Las Casas, que escribió medio siglo des- 
pués su HistoHa de las Indias OccideiitaleSy publicada 
últimamente, de 1875 a 1876; el cronista D. Antonio 
de Herrera en la Descripción de las Indias Occiden- 
tales, de 1596 á 1601 ; y Fray Pedro Simón en la pri- 
mera parte de las Noticias Historiales, de 1626 á 1627 ; 
y ellos, y los que posteriormente han seguido su pare- 
cer, escribieron sin duda impresionados al ver la 
gloria de Colón menoscabada. Ha sido después de 
1830 cuando han aparecido documentos bastantes 
para comprobar la inocencia' de Amérigo Vespucci, 
por lo cual ya el Barón Alejandro de Humboldt, 
con el gran talento que le distingue, le disculpa en 
aquella obra admirable que, según sus propias pa- 
labras, ocupó su pensamiento durante medio siglo. 
Si la América no lleva como debiera llevar el nom- 



448 CAPÍTULO VII 

bre glorioso de Colón, débese únicamente á la des- 
gracia que en vida y en muerte ha perseguido á éste, 
y á la fortuna, que no usurpación ni superchería, 
de Amérigo Vespucci. Pero, ¿á qué extrañar la 
desgracia de los grandes hombres, ni las injurias di- 
rigidas á los varones probos, ni los juicios contra- 
dictorios y temerarios, ni las suposiciones gratuitas, 
ni las investigaciones audaces? La vibora de la en- 
vidia ha contaminado siempre el corazón de la hu- 
manidad, enferma ya de corrupción hasta la medula 
de los huesos; y por esto, hoy, de igual modo que 
en los tiempos del paganismo, casi perdida la fe en 
una vida inmortal, mezquinas ambiciones imperan en 
el hombre, y la envidia, sobreponiéndose á todo no- 
ble impulso del ánima, se ha transformado en uno 
como dios fatal Por donde acontece que no haya 
virtud, grandeza ni mérito ninguno que se vea libre 
del ataque injusto de las pasiones humanas, las cua- 
les ni reconocen jerarquías ni cejan en el empeño 
de ponerlo todo al nivel de su propia pequenez. 

647. Imantar é Í7nantación se encuentran en 
escritores científicos de Zaragoza y de Barcelona de 
España, y D. Roque Barcia las define en su dic- 
cionario. La Academia sólo incluye en el suyo el 
sustantivo Imán, y el verbo tjnanar , Este verbo, 
formado de íniáuy es relativamente moderno. Los 
antiguos escritores castellanos, cuando habían de ex- 
presar la idea de comunicar la propiedad magnética 
de la piedra, lo hacían por perífrasis, como Saave- 
dro Fajardo en este paso de las Empresas: 

¿Qué fuer/a inilai;rosa incluye en sí la piedra imán, que produce tan a<Ínr- 
rabies efe tos? ¿Qué amorosa correspondencia tiene con el norte, que ^•a n«^ 



ETIM()L()(;iAS 449 

puede por su peso volver siempre los ojos y fijallos en su hermosura, los vue!- 
ven las n^rjtjas tocadas en ella / 

y en otro Inorar : 

No es menos maravilloso el efecto del iniAn en atraer á sí y levantar el 
hitrro, contra la repugnancia de su gravedad: el cual, tinriido Jf una indi- 
wiiión iMttwal quf le oblis^a ti ohedett'r á otra fiurza superior^ St' une con ¿I y ¡,a- 
it' lol un tarto lo qve habla de hacer forzoso. 

Tiénese por barbarismo á imantar, pero ello de- 
pende de la etimología que se le asigne á ¿7nán, La 
de Terreros y otros, del latín magues, no explica la 
i inicial, ni aun anteponiéndole la voz lapis. La de 
amante, que dan otros por semejanza de esta voz 
con la francesa aimant, como si se dijese* aynante 
del hierro y del norte, me parece una etimología 
infantil, nada digna de ser considerada, sobretodo 
cuando para mí tengo que no hay por dónde ase- 
gurar que la voz francesa sea más antigua que la 
castellana. La voz imán tiene el mismo origen que 
la voz diamante. La Real Academia Española y la 
mayor parte de los etimólogos derivan tales voces del 
griego adamas, adamaiitis, fprmado de la a privativa 
y de damao, domar; esto es, indomable, duro. Ten- 
go por acertada esta etimología. César Cantú (i) 
sienta que se ignora qué nombre daban los antiguos 
al diamante, porque con el de adamante lo que de- 
signaban era el acero. Efectivamente, á mediados 
del siglo XIII, Jacobo de V¡tr\', (2) escribe : "El diainan- 
tc que se encuentra en la India, atrae el hierro por 
cierta fuerza oculta: una aguja de hierro, después de 

(i) Historia Universal, IV. Docunienlos. 
(2) Hist. Hieros. 

.29 



450 CAPITULO VII 

scj' focada por él se vuelve siempre hacia la estre- 
lla del Norte, por lo que es muy conveniente á los 
que navegan por el mar/' Que el aceito y la piedra 
iuián tenían el nombre de dia^nantc es indudable ; 
pero es probable que el citado paso de Jacobo de 
Vitry extraviara á César Cantú, pues por los mismos 
años en que Vítr)' su obra en Francia, escribía en 
España Juan Lorenzo Segura de Astorga el Libro 
de Alcxandre, y en él al tratar de las piedras pre- 
ciosas, dice: (c. 1309.): 

Adiamant en que fierro nunca faz sinal, 
Con sangre de cabrito se tíende, non con al : 
EstopaSio qne es de color comunal, 
Qual color tien acerca torna ella en tal. 

Es más creíble que el nombre de la piedra pre- 
ciosa precediese al de la piedra imán, por ser ésta pos- 
terior. La brújula se inventó después del siglo XII, y 
al comenzar el XIV (1.300) fué cuando F'lavio Gioja 
perfeccionó su uso para dirigir las naves. El hecho es 
que la etimología de la voz imán es la griega cidamaniis, 
de donde el castellano, enemigo de las palabras largas 
y amigo de la síncopa, formó el sustantivo Í7nán, que 
dio vida luego al verbo iinanar y al sustantivo iviaiía- 
ción. No obstante, creo que no son muy dignos de 
censura los que tanto en España como en Venezuela 
y otros puntos de América, emplean las formas Í7na7iíar 
é imantación, porque la mayor parte de las v^oces de 
semejante formación se derivan del genitivo ó del 
ablativo, y no del nominativo. Por esto dice el catalán 
Í7?tantat, da ; y el francés aimanté. Yo escribo ima- 
nado por respeto á la autoridad de la Real Academia 
Española y al uso de los hablistas castellanos, tanto 
como por la consideración de que nuestro verbo ima- 



HTIMOLOÍHAS 45 1 

7iar se ha formado del sustantivo hnán, que le precedió 
en el uso. 

Hay otras etimologías más que requieren mayor 
estudio. Indicaré algunas para terminar este capítulo. 
La Academia Española pregunta si escarcela procederá 
del italiano scarsclla, de scarso, avaro. En concepto 
mío, el adjetivo scarso deriva de scarsella, y éste, y el 
castellano escarcela, proceden del latín scortea, (de cuero» 
de piel) en la forma diminutiva. Scortum, el cuero 6 
piel ; scortilhim 6 scortulinn, el cuero pequeño ; scorteuin 
el carcax ; scortia, el pellejo donde se acarrea el acei- 
te ; scortesy cierta bolsa. El cambio de letras es cor- 
riente : ¿ de platea no se formó plaza ? 

No parece que ^^alcm haya nacido del griego galos, 
cable. Galón en los principios era el lujoso pasamano 
de las libreas. La lengua de oc decía galoun, voz 
hermana de galoi, galoio, regocijado, divertido, placen- 
tero ; y de gallttrc7i, galliireou, ¿alhcrus, galán, majo, 
mozo que se hace el galante en presencia de las se- 
ñoras, y cuyo mérito consiste en afectar elegancia. 
Estas voces parecen proceder del griego ghelao. ¿ IVo- 
cederá galán de galluren, y habrá error en suponerlo 
apócope de galano / Posible es. 

Sobrepelliz, en la lengua de oc stíbrepelis, es del 
bajo latín super pclliciiim, y se dijo así porque los 
sacerdotes y doctores la usaban sobre la toga dq pieles. 

No es creíble que la voz sánscrita indicada en 
el Diccionario de la Academia como etimología de la 
castellana manteca, y cuya significación no se da, haya 
saltado al castellano por sobre los idiomas interme- 
diarios. Bueno es observar que del latín mantnm, 



452 CAPITULO VII 

manto, se formaron en el propio idioma las siguien- 
tes voces indicativas de cubierta, capa, forrOy etc.. á 
saber : mantile, mantelum, mantelium, ^náutica, man- 
ticula, y otros más, de donde proceden las castella- 
nas manta, mantilla, manteo, mantel, y otras. De man- 
tica, (de manta) puede proceder el vocablo manteca, 
que expresa una cubierta ó capa que se le forma 
á la leche y á la carne. Probable es que el térmi- 
no latino matta, nata, pertenezca al grupo de voces 
que he indicado. 

Mejor que la etimología que se le ha asignado 
á morcilla, cuádrale la latina manticida, alforja ó bol- 
sa pequeña, una vez que el señor Simonet cita las 
voces mozárabes monticla, monchilla, y morchilla, for- 
madas de aquélla ; y que, por otra parte, él diminutivo 
de morcón sería mor quilla, y no morcilla. Claro es 
que nuestro vocablo mochila, tiene la misma derivación ; 
de manticula, (alforja), monchilla, mochila. Hay, pues, 
que enmendarla en el léxico. 

Indudable es que el término tacha tiene dos di- 
versos orígenes. En la significación de nota, falta, 
defecto, lo deriva del francés la Real Academia Espa- 
ñola, y del celta en la significación de clavo pequeño. 
¿ Es más antigua la voz francesa que la española ? No 
lo creo. Por el § 662 de la Histoire de Saint Loius 
por Joinville se ve que en el antiguo francés tache sig- 
nificaba cualidad. Tengo para mí que este tacha 
nuestro procede del Isitin tacta, participio pasado del ver- 
bo tango, tangere. Tango, tangís, tetigi, tactum, tan- 
gere, tiene varias significaciones, como las de tocar, 
herir, manosear, coger, quitar, etc.; y tanto con tal 
forma como con la primitiva ta^-o ó con la frecuentati- 



etimologías 453 

va taxo, taxas, laxare, se encuentra empleada en el 
sentido de impregnar, manchar, tachar, bañar, por 
Ovidio, Propercio, Plinio, y otros autores más, según 
las citas que hacen Freund, Valbuena y Salva. Es 
decir, que tacha se formó de íacüiyComo pecho de pec- 
tus, hecho de factus, y hechizo de fictitius. La forma 
¿ac'/¿a en la significación de clavo, procede también del 
latín en mi humilde parecer ; pero del sustantivo /<?- 
xus, tejo, árbol de madera resistente con la cual se 
fabricaban picas, astas, lanzas, y otros instrumentos y 
utensilios. Lo comprueba que en la lengua de oc clavo 
se decía tac/io, y no tacha. Tacha era el verbo : enclavar. 

No indica el Diccionario de la Real Academia 
cuál sea la etimología de Bieldar, En mi humilde 
concepto procede este vocablo del verbo latino vello, 
vcllere, separar. El cambio de la z^ por ¿, y vicever- 
sa, ocurre con frecuencia por la afinidad de estas 
letras : de verritina se dijo barrina, por la influencia 
del árabe. Por la misma influencia cambió la e en ic, como 
en petra, fiel, ferrum; y la // se resolvió en otras le- 
tras, lo que no es nuevo, pues de sella se dijo 
xilga; de cabalhts, cabalyo, hoy caballo; de sa7'ralia, 
xar ralla, se dijo xarralya y serrada, hoy cerraja. 
De piselhtm, dicen bisalto los navarros y los arago- 
neses. Otra etimología que tampoco se da es la de 
corcova. Procede del latín (iirvare, (encorvar), de don- 
de la reduplicación cuctirvare. El Sr. Simonet cita la 
forma cuciirvare, empleada por escritores mozárabes 
en vez de curvare. Para tratar de etimologías va 
ya largo este capítulo. 



CAPÍTULO VIII 

VENEZüLANISMOS 

648. Tanta extensión ha^ tomado ya esta obra, 
que, para no cansar y fastidiar á los lectores, voy 
á indicar sucintamente en este y en los dos siguien- 
tes capítulos los venezolanismos y las voces indí- 
genas y barbarismos usados generalmente en la 
República. Por supuesto, señalaré sólo los principa- 
les, pues no ha sido mi intento en este trabajo el de 
forrnar completo un diccionario, sino el de dar idea 
del lenguaje castellano en Venezuela, y corregir los 
vicios más censurables que lo afean. 

649. Designo con el nombre de venczolanismoi 
los neologismos y las voces extranjeras ó formas de 
éstas que pueden ser aceptadas, ya por expresar 
cosas ó acepciones nuevas, ya por no ser viciosa 
su formación. 

650. Algunas de estas voces se oyen en otras re- 
públicas de América, pero en ninguna, según infor- 
mes, con la generalidad con que se usan en Ve- 
nezuela, por lo que colocándolas en este capítulo 
las distingo de otras ya mencionadas en los ante- 
riores. 

651. j^lbacorado significa corrido, huido, fati- 
gado por hostigamiento, acosamiento, instancia enfa 
dosa y continua ; y también amilanado, acoquinado. 



VENEZOLANISMOS 455 

No he podido encontrar fal vocablo en ningún au- 
tor antiguo ni moderno, ni en ningún diccionario ni 
vocabulario. Es de uso general' en Venezuela, y pa- 
rece haberse formado de la preposición ¿r y el verbo 
latino hacchor, baccJuxri, enloquecer, correr, errar, 
andar furioso, encolerizarse contra alguno. 

Abacorar, verbo que tiene las mismas significa- 
ciones del adjetivo anterior. Úsase también como re- 
flexivo. 

652. Agredir, del latín agrcddi, acometer, es 
de uso común en Caracas en la primera acepción de 
acometer, y en la segunda de provocar. La creo 
de viso castellano, pero no la he encontrado en 
ningún autor clásico. En el Diccionario consta el 
sustantivo agresión, 

653. Agitado, da, es adjetivo existente en 
Venezuela y que se aplica á los licores mezclados 
con agua, en lo que no hay que notar; pero el 
pueblo va hasta aplicarlo á las frutas jugosas cuan- 
do están desabridas ó desapacibles. 

El aragonesismo aguachinado, que corresponde 
al castellano enag^iachado, se usa comunmente en 
la República en el sentido de aguanoso. El ilustra- 
do y venerable D. Baldomero Rivodó, según mi 
amigo D. Daniel Granada, sienta que en Vene- 
zuela se dice aguacJtcnto, como en Colombia, Chile, 
el Perú y el Plata; pero ninguna de las personas 
á quienes 'he consultado la ha oído nunca en ciudad 
ni campo, y yo ni en la Goagira, vecina de Colom- 
bia. Aguaclicnto es el galleguismo agoacento, y creo 
que Rivodó lo confunde, por defecto de memoria, 



456 CAPÍTULO VIII 

con agiiachmado que es el vocablo usual en Vene- 
zuela, y no recomiendo tampoco. 

654. Los españoles observaron un pájaro de 
vuelo corto, al modo de salto, que después de ano- 
checer y antes de amanecer sale á los caminos y 
revuela á trechos ante el caminante; y lo llamaron 
aguaitacamino. Ningún poeta, ni romántico ni decaden- 
te, lo ha mencionado todavía, acaso por lo largo y prosai- 
co del nombre ; y no obstante, su aparecimiento y el 
ruido de sus alas» su silencio y su insistencia en 
aquella media luz, entristecen, -y bien merecía él 
un canto como el del cuervo de Poe. 

655. Cosa curiosa es que, cuando la gente cul- 
ta dice ''se ag7id la fiesta," el vulgo diga impertur- 
bablemente "se maguó la fiesta;" y todavía más cu- 
rioso que haya quienes crean que el vulgo corrom- 
pe el verbo aguar en tal expresión. Pues no hay 
tal : la frase de la gente culta es castellana corriente, 
y la del vulgo es un portuguesismo ó lusitanismo, 
de viaguarsc, entristecerse, firustrarse un proyecto, 
de magoa, tristeza. Creo que quien dice portugue 
sismo, dice galleguismo, y casi castellano, ó espa- 
ñol anticuado. A pesar de ello, no emplearía yo el 
verbo maguarse, 

656. Aguilotc, águila pequeña que vive solita- 
ria con su compañera y se alimenta de carne pal- 
pitante. Alcanza larga vida y está hasta tres sema- 
nas sin comer. 

657. ¿No llamamos ahilar ir uno tras otro for- 
mando hilera? Pues legítimo es ww^^Xxo ahilar, sembrar 
formando hileras, sembrar á hilo, especialmente el 



VKXKZOLAMSMOS 457 

cacao, y legítimo el sustantivo ahilado, sembrado .i 
hilo ó formando hileras, j Ojalá tuviera la Real Aca- 
demia unos cuantos ahilados de cacao para regocijo 
de las letras !. No embargante, en castellano ahilado 
ó hilera de árboles ó plantas, se ha dicho siem- 
pre liTio. 

658. /¡indiada, vale parecido al indio en color 
y facciones. 

659. Ajiaco, cUísigna princi¡)almente cierta salsa 
condimentada con ají. y es el nombre de una esp(^cic 
de olla podrida. 

660. .llaiubrado, da, cerco de alambres ó cual- 
quier cosa hecha de alambres. Alambrar, Cer-car con 
alanibres ó poner alambres á algvma cosa. 

661. Alcatraz, voz que tiene el castellano de 
la árabe alearla::, cucurucho, desiona entre nosotros 
un pájaro grandcí, el [>clicauns fusciis, cjue habita las 
costas del mar. lis muy voraz, y debe su nombre á 
una bolsa ó saco que tien(í debajo del pico, donde 
deposita los peces, (jue va luego á digerir sobre la 
cima de alguna roca, ó sobre las ramas de los árboles. 

662. Alfajor, del árabe alhachou, fornta alfaxnr, 
es una pasta hecha de harina de yuca, papelón, 
pina y jengibre. Pongo esta voz entre los venezo- 
lanismos j)or la naturaleza del dulce que expresa, 
puramente venezolano, y para sentar su etimología ; 
pero ella es antigua en el castellano, auncjue no 
constaba en el Diccionario, y debió de aplicarse á algún 
otro dulce. 

Alvarez de \^illa Sandino ( Dczir jg) tiene esta 
estrofa : 



458 CAPITULO VIII 

Otrosy del olfaxor. 
Bien puedo dezir poquillo 
Vos enbía é del pardillo 
Que bevades por su amor. 

{Cancionero de Buena ^ Pág. 76,) 

663. Aljorozar, verbo de uso general entre ar- 
quitectos y alarifes venezolanos, procede indudable- 
mente del árabe aljor, piedras, y ni estg. en el Dic- 
cionario de la Lengua, ni, al parecer, tiene uso en 
España, pues' los tratados españoles de arquitectura 
y construcción sólo emplean los verbos aif osear y re- 
pellar. La significación de estos vocablos no es la misma 
exactamente. Nuestro aljorozar es reforzar é igualar 
con piedrezuelas ó pedacitos de yeso ó mezcla dura la 
mezcla que se extiende en la pared antes de encalarla ; 
enf osear es tapar los mechinales y otros agujeros que 
quedan en una pared después de labrada ; y repellar 
es arrojar pelladas de yeso ó cal á la pared que se 
está fabricando ó reparando. Debe, pues, darse en- 
trada en el Diccionario á nuestro aljorozar^ que pro- 
bablemente se usó en España. 

664. yhuaclrinar^ expresa incorporar en la ma- 
drina los caballos ó el ganado disperso. Véase el 
párrafo 365. 

665. Ainarehantarse. Hacerse parroquiano de 
algún tendero ó mercader. 

Sólo entre gente muy inculta se oye en Vene- 
zuela alguna vez el disparate de '^amarrarse la cor- 
bata," por hacerle el lazo. Encuentro muy sabias las 
observaciones del señor Cuervo acerca del verbo ama 
rrar y las frases á que da motivo ; y erróneas las 
de los señores Batres Jáuregui y Fernando Paulsén. 



VENKZOLANISMOS 459 

Deben emplearse los verbos atar, ceñir, vendar, en- 
trapajar, etc., según lo que se quiere expresar cuando 
se cubre la cabeza con un pañuelo ó tela, que unas 
veces es por herida, otras por golpe, otras por en- 
fermedad, y por costumbre ó adorno no pocas. Kn 
la frase que usamos por América: ''Amarrarse uno 
los calzones" en el sentido de teníase firme y pre- 
pararse á la defensa, el amarrarse no es censurable 
como pretende D. Zorobabel Rodríguez, porque la 
gente del pueblo acostumbra amarrarse los calzones 
con cuerdas, cordeles ó correhuelas. El venzolanismo 
"Tener uno la cara amarrada' ó * 'Pastar con la ca- 
ta amarrada' significa estar grave, imponente y ame- 
nazador; y nace probablemente de la actitud que 
toma el caballo cuando le ponen la amarra ó correa 
que va de la muserola al pretal. 

666. Andón y andona, aplicados respectivamente 
al caballo y á la muía andadores, no tienen porqué ser 
rechazados. Su formación, como la de comilón, es propia 
del castellano, y hasta conveniente para dejar andador y 
andadora, caminador^' caminadora á los seres racionales. 
Cu2into ti po7'rclón^ cor relona, que aplican á las caballerías 
que corren mucho, y á las veces á las personas, son voca- 
blos que sólo se oyen en boca de la gente vulgar, y 
entre ella deben quedar hasta que desaparezcan. 

667. Ansias, precisamente en plural, es congoja 
ó fatiga con deseo de vomitar ; náuseas. 

668. Apaniagnado. Confabulado. Véase el cas- 
tellano paniaguado, 

66g. Apio, del latín apium: arracacha. 

670. Aragiia, nombre cpie se le dio á una de las 



460 CAPÍTULO VIII 

provincias más fértiles y hermosas de Venezuela y á las 
tribus indias que la poblaban, parece ser el mismo de 
Ara/ma, nombre vasco de las ricas montañas de Álava. 

Araguato se llama un mono corpulento, de los 
más semejantes al hombre, y que se encuentra en las 
montañas de Aragua. 

671. Arenillero. Salbadera. Sospecho que esta 
voz escrita con b hoy, procede de la lengua de oc, 
sabia, sabias, montón ó puñado de arena, del latín sah- 
liivi. No importa que haya habido quien emplease 
asimismo salvado, como hay quien emplea caL 

672. Arañagato, que el vulgo ha corrompido en 
íiaragato, es nombre de una planta (jue tiene diversas 
aplicaciones medicinales. 

673. El Arrendajo, de arrendar (remedar), es una 
de las aves de más hermoso canto. Imita el de todas 
las aves y aun los gritos de los cuadrúpedos y el rebuz- 
no del asno. El término se aplica á las personas que 
no tienen ideas y repiten lo que oyen á otros. 

674. ¿Qué es lo que llamamos arria, cuando deci- 
mos arria de burros ó de nudas, pues jamás decimos 
aii'ia de caballos ni de ningún otro animal que no sea 
de carga? No es precisamente la recua lo que llamamos 
arria, sino la recua de animales de carga que marchan 
en fila atados uno á otro. Esto da un sentido determi- 
nado y algo distinto del de recna, ponjue los animales 
de la recua pueden ir atados ó no atados. Parece qut- 
tal vocablo no procede del castellano ¡arre! como se cree, 
sino del árabe harria^ de donde decían ellos harr! y K» 
comprueba la escritura castellana antigua. Basta eí 
ejemplo de Pedro Simón Abril, que dice en las Noticiiu 



VENEZOLANISMOS ' 46 1 

historiales: **Las trasportaron los turcos con carabanas, 
que son harrias ó recuas de camellos ó dromedarios." 

675. Azucarera, llamamos al azucarero, vocablo 
desconocido entre nosotros en el uso de toda clase de 
personas. Azucarero dicen del que se emplea en ven- 
der azúcar de casa en casa. Todo esto es muy propio. 

676. Azulillo se llama en Venezuela la tintura ó 
líquido que se extrae del añil ó índigo. 

, 677. El vocablo baba nos sirve para designar no 
sólo el humor viscoso que á las veces fluye de la boca del 
hombre y de la de algunos animales, y el que por 
diversas partes del cuerpo expelen algunos testáceos, 
insectos y reptiles, sino también el jugo semejante que 
contienen algunas plantas y frutos. Tenemos, además, 
un anfibio del género de los caimanes llamado baba, y 
una culebra que tiene el nombre de babosa. 

678. Bachaco, insecto semejante ala hormiga, pero 
más corpulento y cabezudo que ella. Vive en baches 
que abre en la tierra húmeda ó en el tronco de los árbo- 
les podridos. El indio tamanaco pronunciaba chiauco, 
pero evidentemente bachaco deriva del castellano bache, 
hoyo. Es un disparate sostener otra cosa. 

Aquí viven y moran á su anchura 
El hachaco, la pulga, el teinblac'or. 

Sistiaga. La \'ida vn Río Chico. 

679. Bagre, nombre de un pescado, es voz árabe 
introducida por los españoles. La mayor parte de los 
nombres de nuestros peces han sido puestos por ellos, 
ó del castellano, por la semejanza ú otra circunstancia, 
ó del árabe, ó del latín, ó de algún dialecto español, por 
lo que tenemos ballenas, ballenatos, torpedos, jureles, 



462 CAPÍTULO VIII 

píxrgos, lizas, bacalaos, guabinas, robalos, albures, chcr- 
7tas, 7ur7'os, tiburo7ics (b tigrones), sábalos, lebrandm, 
dorados, valeutones, rayas, rayados, anguilas, agujas de 
mar, ballcstaviejas, puerco-espines, doncellas, pilotos, vola- 
dores, gallos marino^, lunas, sienas, (pristes), cofres, y 
otros más. A cierto pez, acaso el más estimado, si no 
lo fuere el pargo, y que persigue á los más pequeños se 
le puso caribe ó carite, voz que unos tienen por indígena y 
otros nó ; y á otro, bueno de comer, pero voraz y sangui- 
nario, le pusieron el mismo nombre de caribe, ¿A quienes, 
apartando lo fantástico y novelesco, se les llamó caribes, 
como á los indicados peces? A los piratas sanguinarios de 
la nación cumanagota. Esta es la verdad histórica. 
Tengo para mí que caribe no es término derivado de 
esta ó de aquella raíz haitiana, como pretende alguien. 
Asi como los conquistadores llamaron goagiros, panipa- 
nillas, cocinas, salivas, moscas, mosquitos, orejoiies, moti- 
lones, tiznados, alcoholados, etc., con nombres castella- 
nos ó árabes ó latinos, á diversas tribus ó naciones, asi 
llamaron cali bes, c alibis y caribes á esta tribu cumana- 
gota, , porque su ferocidad sanguinaria y su espíritu 
guerrero les recordó álos cálibes de Lípara que infesta- 
ban antiguamente el mar tirreno. Mucho los recorda- 
ban los escritores italianos y españoles, y en el siglo 
XVI decía el Veinte y Cuatro de Sevilla á quien Rodrigo 
Caro llamaba el Apolo de todos los poetas de España : 

Hoy con duros martirios, como en Lípara 
La membruda cuadrilla de los cálibes. 
Le combaten con una fuerza indómita 
V le deshacen en pequeños átomos. ' 

Juan de Arguijo. Ef^ístola, 

680. Bamba, moneda de plata,- de valor de dos 
bolívares ó pesetas, y cincuenta céntimos. Llámase 



VKNEZOLAMSMOS 463 

especialmente así la acuñada por los Estados Unidos de 
Norte América. 

681. El ¡barajo/ de los jugadores al barajar las 
cartas, ha salido de los garitos con el carácter de in- 
terjección que denota extrañeza, sorpresa ó admiración, 
y su uso es tan común en Venezuela que seria difícil, 
si no imposible, desarraigarlo. No hay tampoco por 
qué desecharlo, tanto más que su empleo es puramente 
familiar. Barajuste, que se usa en el mismo sentido y 
en el que tenía antiguamente el verbo barajustar, hoy 
baraustar, debe de ser tan antiguo como el verbo, 
pero no he encontrado otro testimonio que el hallarse 
en el Diccionario desbarajuste, lo mismo que desbura- 
jíistar. Por ello va aquí : 

— ¡ fíarajustí\ Dolor, con sus voqtñhh's! . . . . 

(jronzalo Picón Fehres. / )>/ rs Hora! Cap. ]'/, 

682. Nuestro vocablo barbiquejo me parece aún 
mejor que el barboqttejo que apunta el Diccionario. 
Sin embargo, no lo he encontrado en ningún autor cas- 
tellano. Por Colombia, según el señor Cuervo, dicen 
barbuquejo, cambio de vocales éste muy común en todas 
las lenguas, pero que barbariza el termino. 

683. Becerrero, El encargado de los becerros. 

684. Bcjuqiuro es lo que en castellano bejucal ó 
bcjuqzicda. 

685. Bemba, no es precisamente belfo ó befo, ni 
menos bezo nxjeta, sino el labio inferior protuberante y 
caído, como suelen tenerlo los individuos de algunas 
tribus africanas. Por Guayana, según se me informa, 
se dice bevibe, y aunque esto parece indicar se deriva 
del alemán bdppe, boca, debo advertir que bimbe y Jua7i 



464 CAPÍTULO VIH 

Bimbe significan tonto, y que este vocablo biriibc es 
tenido por africano. 

686. Ber7i€gal ha adquirido en Venezuela 
la acepción de * tinaja en que se recibe el agua 
para beber que destila la piedra de filtrar," y como 
se le ha dado esta acepción por ser .dicha tinaja se- 
mejante al bernegal ó taza, y. relativo su oficio, no 
lo considero barbarismo, sino simple acepción ex- 
tensiva para determinar un utensilio. Luego, no es 
propiamente tinaja, , porque no tiene cuello ; ni copa, 
porque no tiene pie ; ni C7iba porque no es de ma- 
dera ; ni escudilla, porque su forma y tamaño son 
distintos. Hay que digerir el bernegal, por duro 
que sea. 

687. . Bisteque (inglés beef steak,) Plato pre- 
parado con lonjas de carne fritas en manteca ó man- 
tequilla, rebanadas de cebolla, y á las veces vi- 
nagre. 

688. Biznaga, vocablo árabe derivado del latin 
pastinaca, es una especie de eneldo. 

68g. Blancitzco, lo mismo que blanquizco. 

690 Borraja, y borraj Ó7i (ó rabo de alacrán], 
son nombres de plantas. Se les ha dado del cas- 
tellano bo7^7'ajñ, del latín borrago, 

691. El familiar bobera, en el sentido de bo- 
bería ó bobada, se ha formado como tontera, y ad- 
quirido así derecho al pasaporte. 

692. Bocadillo, sirve para señalar una pequeña 
conserva de guayaba de distintos colores, envuelta 
en hojas secas de plátano. Los más estimados son 



VENEZOLANISMOS 465 

los de Mérida de Venezuela, y los de Vélez, de 
Colombia. 

693. Bochar se usa familiar y figuradamente 
en el sentido de dar calabazas ó rechazar la mujer 
al que la pretende ó requiere de amores. Deriva 
de bocha, y es más aceptable que el barbarismo que 
anoto más adelante en el § 1080. 

694. Nuestro bochinche no es precisamente aso- 
nada, sino alboroto, desorden, confusión y alteración 
del orden, tumulto, rebullicio, regularmente oca- 
sional. Bochinchero, es el que acostumbra promover 
bochinches. Las reuniones populares para conseguir 
tumultuaria y violentamente algún fin, las llamamos 
asonadas, puebladas (sic), motines, rebeliones, etc. 
según su importancia. 

695. Del término bojote, que he definido al ha- 
blar de su etimología, se ha formado el verbo em- 
bojotar, envolver formando bojote; y como sucede 
con las palabras de tal género, se le ha dado á tal 
verbo la acepción figurada de engañar, hacerle creer 
á uno por conveniencia que está equivocado y que 
no es la verdad lo que cree, acepci¿^n ésta seme- 
jante á la segunda del verbo cjivolvcr. 

696. Bolada es plan ó propósito de que uno 
espera alcanzar buen éxito, ó lance ó f^uceso nota- 
ble ó curioso por cualquier respecto. Procede la voz 
del juego de billar. 

697. Boquineto, se dice de la persona que tiene 
el labio superior hendido ó leporino. 

698 Bosta, excremento de los bueyes ó ganado 

30 



466 ' CAPITULO VIH 

vacuno, es boñiga en buen castellano. Bostay del 
anticuado bastar (de bos, buey, y stai'v, estar), lugar 
ó caballeriza donde están los bueyes, debe de ha- 
ber venido de alguna provincia de España, y ha 
sido tan bien derivado de bastar, como boñiga del 
latín hovinica,\y\\^^ ó vaca; pero hasta ahora no 
ha sido legitimado. 

De España debe de haber venido asimismo el dar 
á batiqíiín la acepción de tienda de vender licores 
al por menor, lo que nada tiene de extraño, una 
vez que á botica se le dan las acepciones de tien- 
da de mercader y tienda del mercero. 

Brisera. Guardabrisa. Ha entrado ya en el 
léxico español. 

700. El molusco 'que en Venezuela llamamos 
broma, ó está mal definido en el Diccionario de la 
Academia ó no es el mismo que se conoce allende el 
mar. No es precisamente un caracol. El cuerpo tiene 
la forma de un gusano largo, que á las veces crece 
hasta tener seis pulgadas, y está cubierto de una capa 
tubulosa abierta en las partes superior é inferior. Es 
célebre por los daños que hace perforando la quilla de 
los buques, las esclusas, las estacas de los diques, etc. 
En algunos puertos los buques que no están forrados 
en cobre, á poco tiempo quedan inútiles. Es tal su 
voracidad, que obliga á carenar las embarcaciones cada 
dos ó tres meses. Broma, del mismo modo que car- 
coma, tiene la acepción figurada de cuidado grave y 
continuo que mortifica interiormente, ó de cosa que 
contraría y se hace molesta ; por lo que es muy común 
oír las frases / Qué broma ! ¡ Esto es una broma / etc. 



/ 



/ 



VKNK/OLAMSMOS 4Ó7 

701. Brusca es nombre de una de las plantas ve- 
nezolanas más útiles para la medicina, como purgativa 
y sudorífica. 

702. Caballada es lo mismo que conjunto ó ma- 
nada de caballos, y figuradamente vale por acción torpe 
ó rústica ó grosera. Y ¡ vaya ! que hay en la república 
bastantes caballadas que están pidiendo vaya ! En la 
acepción principal parece un tanto necesaria, porque 
la voz caballería, por tener otras acepciones, resulta á 
las veces anfibológica. 

703. Calmya es voz castellana perteneciente al 
lenguaje marinesco (calmlla). De ahí ha venido á sig- 
nificar la cuerda hecha de pita. Cab-uyera es el atado 
de cabuyas ó cuerdas que á cada extremo lleva la ha- 
maca y se ata á los liicos que la sostienen. Cabuyería 
es el conjunto de cabuyas sueltas. Estas voces debían 
escribirse con // como la castellana de que provienen, 
V^éase la desinencia nlla, 

704. Caca es voz familiar con que las nodrizas 
previenen á los niños que no deben tocar alguna cosa. 

La etimología de esta voz es griega: cacos, malo; 
leriievia de oc: caca\ fi'ancés : cacai\ 

Sospecho que es por extensión por lo que tal voz 
ha tomado la acepción de excremento, etc. 

705. Cachimbo se dice en Venezuela, y no cachi??!' 
¿uj, de la pipa de fi.imar. Es un derivado de cacho 
i yacho). y no hay por qué decirlo indígena ni africano. 
Tampoco alcanzo por qué ha de ser femenino. Lachi??i- 
ÍK^7'c^ se dice vulgarmente del que acostumbra fumar en 
pipa. 



468 CAPÍTULO VIII 

706. Cae/torrada. Dicho y acción propios de la 
persona cachorra. 

Cachorro, rra. Aplícase á la persona hosca y 
respondona, intratable por su condición áspera é irri- 
table. Deriva la acepción de la del castellano av 
chorro, hijo pequeño del tigre, del león y de otras fieras. 

707. El vocablo cadillo tiene el significado de 
verruga que se forma en los dedos de la mano del hom- 
bre, ó en las patas de animales como el perro. De 
ahí que llamemos también cadillo de perro una planta 
medicinal que tiene semejanza con las verrugas de este 
cuadrúpedo. 

708. Calicaiito llamamos especialmente un muro 
de cal y canto que regularmente se hace para represar 
las aguas ó para conducirlas por la orilla de los cerros 
al riego de las fincas rurales. 

709. Calmudo vale tanto como cachazudo y pere- 
zoso, y su formación es perfecta y expresiva. 

710. Cambado, que el vulgo dice cambao, se aplica 
al estevado, pero no precisamente al que lo es por natu- 
raleza, sino al que ha adquirido el defecto por la cos- 
tumbre de montar á caballo, ó al chico* que lo tiene por 
la de cargarlo siempre á horcajadas. Cambado sale de 
camba, como estevado de esteva, 

711. Del tamaño de un cuervo es el Canipancr. 
que tiene una especie de trompa ó tubo de color li'- 
ébano, variado con plumas blancas, por donde arroja tlt^- 
esófago un grito claro y fuerte como una campanadit. 
que se oye hasta una milla de distancia. 

712. Campechana. Hamaca llanera. Lo que 'c 
encuentro al nombre es gracia, porque en ella duermer 



VENEZOLAMSMOS 469 

hasta los matrimonios, y suele ella causar broma al re- 
ventarse las cuerdas ó hicos que la sostienen. Este 
uso es provincial y especialmente de los lugares cálidos. 
Hoy no se encuentra en Caracas una campechana ni 
por un ojo de la cara, si no fuere mujer de vida 
airada ó natural de Campeche. En otro tiempo solía 
encontrárselas en las canastillas, terminó que sólo usa ya 
alguna anciana trasnochada, y que denotaba "tienda 
donde se vendían telas y mercería.'* Esta voz canas- 
tilla se formó por venderse en los principios dichas 
mercaderías en canastas. 

713. Los crespos, ensortijados ó rizados artificia- 
les que ciertas amables coquetonas hacen del cabello 
por medio de varillas, cuando no se los hace el pelu- 
quero, loB llamamos canelones; y mejor llamados no pu- 
dieran estar, porque unos parecen carámbanos, canelo- 
nes de charretera otros, y los más tienen hasta canela. 

714. Caneca, diminutivo de caita (medida caste- 
llana), es significativa de una como botella de loza vi- 
driada, larga y cilindrica, que poco se diferencia del 
botijo, y en que se envasa ginebra ó cerveza. Vacía se 
aplica á ciertos usos domésticos, como se hace con el 
botijo : 

Pongan ustedes al señor un botijo de aijua caliente á -los pies. — Harlzen- 
biiscb. El Ama de Llaves. 

Puesto que de voces, derivadas de caña hablo, 
quiero decir aquí que en el Diccionario no consta la que 
decimos caña bi^ava ó lata, y que de ella ha formado el 
pueblo el vocablo cañabraval, sitio poblado de cañas 
bravas, del mismo modo que del gallego cañaduz (caña 
dulce) dicen en Colombia cañaduzal, como en Filipinas 
cañadulzal, según el señor Cuervo. Este-docto escritor 



470 cAPiTi'i.o VIH 

incurre en el- descuido de dar á cañaduzal la corres- 
pondencia de cañavera/, sitio poblado de cañaveras 
(carrizos) ó cañas comunes, lo mismo c[\\it cañal, cañizal 
y cañizar. El sitio plantado de cañas dulces ó de azúcar 
se llama en castellano cañamelar (de cañamiel). Nues- 
tra caña brava es una gramínea colosal que Humboldt 
describe con el nombre de gyiicrium, y Codazzi iguala 
en el i)orte al donax de Italia. Es muy útil para la 
construcción de casas, y con ella se hacen cestos, sebu- 
canes, cedazos, y otras cosas mas. No hay por qué no 
decir cañal, cañaveral, cañizal 6 cañizar en vez de 
caualn^avaL. por brava ó áspera cjue se considere tal 
caña, que caña es. 

715. Capacho. Planta de Venezuela que da una 
raíz comestible y muy útil en medicina. Hay de dos 
clases, una blanca y la otra morada. El nombre se le 
da asimismo á la raíz, y es castellano, del bajo latín 
cabassinm, del árabe cafaa. 

Yo apctstaré, replicó Sandio, que ha mezclado el hi de jiefo berzas c»- 
úipndios. — Cervantes. Quijoft'. St--;. Parí. O//. ///. i 

7 1 6. Capellada es en castellano remiendo de cor- 
dobán que se echa á los zapatos rotos, del medio pie 
adelante por la parte de arriba ; y de aquí se llama en 
Venezuela capellada el tejido que forma el medio pie 
de las alpargatas,, y que á la verdad parece un re- 
miendo. 

.... alparijates de florecida niptlituid y sombrero de jipijapa engalanado c<r 
ancha cinta verde. — (ion/.alo l'icón Fel)res. ¡ Va rs lírra! Cap. V, 

Lo que ha recibido entre nosotros el nombre dt: 
capotera es una como maleta, hecha de lienzo ó tejida 
como las capelladas, y con jaretas en los extremos. 
Colócasela en la grupa, y viénele el nombre de que en 



VEXKZOI.ANISMOS 47 1 

los principios se llevaba en ella solamente el capote, 
cuando se salía á caballo al campo. 

717. Caramera, ^or dentaditra ¿osea con clientes 
eomo amontonados, debe haber venido de alguna pro- 
vincia de España, y aun es probable que sea voz 
castellana anticuada, una vez que cara7)¿illo (flauta) 
se dijo eayaineUiy y que earamillo (planta salada con 
hoja-s aovadas, agudas y carnosas), significa también 
"montón de algunas cosas mal puestas unas sobre 
otras," ni más ni menos que lo que llamamos eavamera, 

718. Se llama en Venezuela eaviitiila la cubier- 
ta de papel que se pone á los libros encuadernados 
á la rústica, y que consta de dos hojas ó planas, la por- 
tada ó anteportada y la final ó que cierra. Se les 
pone generalmente de papel de color y con adornos. 
Como quiera que esto no tiene en castellano otro 
nombre que el de eulnerta de papel porque portada, 
anteportada y frontis, son otra cosa ; y como earátii- 
la se deriva de cara, significa máscara, haz ó velo. 
y es el velo 6 cubierta del libro, no lo creo barba- 
rismo, sino vocablo aceptable. 

719. Nuestro Cardenal es pequeño y lindo. Es 
un mitrado de rojo con el pico y las patas negras, 
la parte superior del cuerpo de un azul negruzco, y 
la inferior colorada. 

Los chirridos y arrullos 

Del tor(io, el nrriíina! y la paloma. 

Vepes. Kl (¡cnio lú I\i>ayauta . 

Tenemos así muchas aves de (jue no define el 
Diccionario sino una sola clase. F^ntre los loros fal- 
ta nuestra catana azul, de lindos colores ; la varie- 
dad verde con la cabeza azul y las alas de diferentes 



47- CAPITULO Yin 

pintas; y la que tiene la cabeza verde, y la cola y 
alas de variados colores. Tenemos asimismo muchos 
pericos de varias calidades y colores : amarillos con 
alas verdes y coloradas ; ó verdes con la cabeza 
de cplor amarillo sucio ; ó de color verde claro hermo- 
so, con picos y patas blancas; ó verde brillante, con 
alas azules ó verde mar ; y otros de un verde subido. 

720. Carey, nombre de cierto reptil parecido á 
la tortuga, cuya preciosa concha sirve á la industria, 
no es corrupción de care ó caret, voces caribes, 
como sienta mi inolvidable amigo Arístides Rojas (i) 
á quién demostré éste y otros errores en 1883. 

Al contrario, la voz indígena, como sucede con otras, 
es corrupción de la castellana carey, del malayo karah 
que se pronuncia karé de donde el francés carcf, 
nombres todos del reptil. Esta voz malaya es la sánscrita 
kaf^a, en batak hará. En las lenguas oceánicas se 
aplica á las cosas agradables ó que causan placer. 

721. El precioso pájaro que asorda el bosque 
agujereando los árboles con su fuerte pico, recibió 
el nombre de carpintero ; y es carpintero, sin duda, 
el que fabrica así su nido en el tronco de los ár- 
boles, abriendo estos con el pico y los pies. 

La gente campesina dice que este nido queda 
algo carrasposo. Este término carrasposo, aplicado á 
lo que tiene la superficie áspera y raspa la mano, 
no consta en ningún diccionario, mas no tiene pero. 
En España dicen carraspante, según Salva, y el mis- 
mo Salva apunta además los vocablos carraspera, ca- 



(l) Estudin histórico geoj^ráflco. 



VKNEZOLANISMOS 473 

rraspada y carraspeño. La Academia sólo define en 
su Diccionario los térrliinos car^^aspcra y carraspada, 

722. Carrizo se denominan á varias especies de 
gramíneas. Hay una gigantesca que en sus grandes 
tubos contiene agua dulce y fresca; y otra sin nudos, 
como de diez y siete pies de largo, recta y cilindrica, 
que sirve de cerbatana á los indios, especialmente para 
cazar pájaros. Hay otra gramínea, semejante á las 
anteriores, llamada carricillo. Carrizo ! se usa co- 
mo interjección que denota extrañeza ó enfado. 

Pero yo no lensj^o la ciirjw» i^orque pa qué me chocan, ¡iarñzo! — Picón 
Fehres. ¡ Va es fínm ! Cap. /'///. 

723. Con el nombre de cascarilla se designa 
el blanquete hecho de cascara de huevo. Somos 
muy aficionados á los diminutivos, pues asimismo de- 
cimos casilla de cada una de las casas cuadradas 
en que se divide el tablero para los juegos de 
ajedrez y de damas. En puridad de verdad no está 
mal; pero el nombre técnico de tal casilla es^ es- 
ca(]7u\ 

724. La ceiba es un árbol frondoso y gigan- 
tesco, una bombácea de las regiones tropicales de 
América. La forma de sus hojas leves y el co- 
lor amarilloso que toman al nacer en la época de 
la mudanza, determinaron indudablemente el nombre 
que se le dio, del árabe zeba, alga, ova. En algu- 
nos lugares, fuera de Venezuela y de Colombia, di- 
cen erróneamente ceibo. La etimología que apunto 
es incontestable, porque en algunas partes del océa- 
no llaman también ceiba el alga (i). No es, pues, 



(i) Va Ik' (hi;io tí.slinionio de quc¡ los cc^iujiiistadores ciaban nombre a árbolts, 
friU«^w, tribus, ele. 



474 CAPITULO VIII 

vocablo haitiano. No deben confundirse nuestra voz 
ceiba y la ríoplatense seibo 6 seibo, que procede del 
guarani sebil y expresa una planta distinta, una 
leguminosa, la erythrina crista galli de Linneo. Cei- 
ba está ya en el Diccionario, pero conviene sentar lo 
que aquí digo, á fin de evitar errores. 

En densa nuichedumbre 

Cri^-as, acacias, mirtos se entretejen. 

Bello. Afiii'nca. rrim. Par:. 

725. Cernidor, del anticuado cernir, designa 
el torno de cerner la harina de ciertos granos. Llá- 
mase también así el cernadcr-o. 

El señor Cuervo creía que cernir 'jamás habiíi 
existido en castellano;" pero además de constar en 
el Diccionario de Autoridades, ya se pavonea en la 
12^ edición del Diccionario de la Academia sin el 
sambenito de anticuado, y Fray Luis de Granada 
dice en la Guia de Pecadores: "Conviene que ten- 
gamos siempre en las manos un cedazo muy del- 
gado, para cernir todas las obras que hacemos.'* 

726. Cerrero, ra se aplica á la bestia de silla 
que conserva algo de su condición cerril; y asimismo 
á las bebidas, como el chocolate y el café, que no tie 
nen suficiente dulce ó están insípidas. La primera 
acepción consta ya en el Diccionario académico. 

727. Ciclón {clyclone\ huracán. 

728. El cienpiés nuestro (mejor que cioitopiés^ 
es un insecto venenoso, semejante al cieniopiés, pen^ 
más grande y sin alas. 

Es la América patria t'e caimán ¿s, 
De conijorochos, sa]05 y denpits, 

Sistiaga. La l'itíii rn Río Ckuo. 



VKXK/OI.ANISMOS 475 

729. Cinco. Guitarrillo d(í cinco cuerdas. Hl 
cjue tiene sólo cuatro es llamado cuatro. Asemé- 
janse más á la guitarra y al laúd que á la bandola, 
la cual tientí el cuerpo combado. 

730. Cierto autor venezolano ha sentado (jue 
clarearse sicrnifica en Venezuela azoiarsc. I{s tomar el 
rábano por las hojas el dar tal definición. Clarearse 
se emplea entre nosotros correctamente por transpa- 
rentarse \ y^ox descubrir uno i)ivolunt\Tria}ncntc sus pía- 
7i€s, intenciones ó propósitos. . Ks natural que el que así 
quede descubierto se azore, conturbe ó sobresalte, por 
lo menos en los casos graves, y ello no es razón ni 
motivo para sentar que clarearse sea a.zorarse. lo que 
no es cierto. 

Clineja, que el vulgo dice crineja y tiene aspecto 
de diminutivo de crin, del latín crinis, pelo,' cabello, 
cabellera, és voz familiar (jue se usa en el sentido de 
t7'cjiza ó crencha tejida en tres ramales, y abundante y 
larga. Acaso proceda de crinígera, y haya sido intro- 
ducida de alguna provincia de España. 

731. Coco e,s el fruto del cocotero. La Academia 
Kspañola deriva la voz coco del latin cuci, especie de 
palma, aceptando así la opinión de cierto etimologista. 
Xo hay tal. Ks el castellano coco, y no hay por qué 
<l¡scutir: 

Kl nfmihrtí ilc ...(/ s.- U's (iij(» ji.Jiquc cU|iU'l hiy,ar 'lu:i(t; r:siá asitla en el 
arhol aquesta friUa. (juilaílí» el pe/«')ii. deja allí un h(n<>. yt-iiciina de a«j[uel tiene 
litros tíos liuyo'^ nat.iralinenlf, y l<Hlti>< tr^-s vien^^n á liaoerse conin un i^esto ú 
ñt^'.ira :if un monHU: ijnv «■.'./.■ y \ym esu s* dijo .<.'-.'.- (inn/a'.o hernánde/ de 
Oviedo, ///v/. (íml. Siiuhirio. Cap. LXV. 

732. Cocotero. Árbol de nuestras playas coronado 
dei palmas qutí col^ijan su fruto, al cual llamamos coco. 



47Í> CAPÍTULO Vil 

Es un error del Diccionario el darle el nombre de coco 
al árbol. El vglgo dice 7?iaia de cocos, cuando no coco- 
i ero: y nadie cocOy sino del fruto. 

']2^}^, Cogotazo, que usamos con el significado de 
cosco7'rón, debe de haber venido con los españoles. Ha 
sido formado de cogote ó cocote, de coca, cabeza. Proba- 
blemente se dijo en un tiempo cocotazo, golpe en la 
parte superior del cuello. Por su desinencia es algo 
bárbaro, pues da él sentido de golpe ciado coit el cogote, 
y noen el cogote ; pero tales anomalías se ven en el uso 
de las lenguas, y ¿quién le pone el cascabel al gato^ 

Coscomm, cuva etimoloc^ía no da la Academia, 
deriva en mi concepto de casco, cráneo, cabeza. Casco- 
rrón, coscorrón, 

734. Pavonease ya en el Diccionario el sustantivo 
cohete con la acepción de volador. Tal es el uso que ha 
tenido siempre entre nosotros. Por la definición ante- 
rior parecía que incurríamos en barbarismo al decir 
cohete, y que éste era en España lo que aquí llama- 
mos trueno, si no lo que en todas partes llaman 
buscapiés. Nuestro trueno no se encuentra en el léxico 
castellano, y se diferencia del buscapiés en que éste es 
cohete sin varillas, que corre por el suelo, por lo que el 
pueblo lo llama también ratón; y el iinceno, paquetillo 
de pólvora fuertemente reforzado con cuerdas, que estií- 
11a con estruendo cuando se le pega fuego. T^uicno es 
de buena estirpe, y debe entrar en el Diccionario. Li 
misma Academia al definir el cohete tronador dice : "Kl 
que da muchos truenos!' 

Y.w efecto, he aquí los ])iiinero.s coh-:tcs do seíial. — Rafael líernándeí *» 
tiórre/. l'na Xoihc cu las Xtthcs. Tratiitccióti át Soitrcstre.) — V ensordecían " - 

ti¡i.f:-, los Iri'iuitraqucs y Ins trutnos.- -AV/ .//í/// Ponte. (Jacolx> Orliz). A'»t.' ■ 






VENEZOLANISMOS 4/7 

Tres son nombrados para los novillos, 
•V tres para la música y co/tt'U's. 

Sistiaga. í'na Corrida ii< 'J'oros^ 

735- Coime, En Venezuela sólo se designa con 
■este nombre al que interviene en el juego de billar 
y está especialmente encargado de apuntar los tantos ó 
puntos que hace cada jugador. Posible es que esta mis- 
ma sea lá acepción que, según los diccionarios, tiene 
en Méjico el -término coime, cuando dicen viozo de 
billar, piles tanto se puede entender lo que reza mi 
definición, como el sirviente encargado de asear el 
billar y el local y al cual no se le llama coime 
por acá. 

736. Colineta (de colina) Pasta hecha con hue- 
vos, azúcar y almendras. Se le da tal nombre con 
motivo de la forma. 

737. Combado, el que es torcido de cuerpo. 

738. Comejoneí^a. Lugar donde se crían los 
comejenes. Por extensión se llama así familiarmente 
el paraje donde se reúnen gentes de mal vivir. 

739. Del africano traen la voz congorocho, e.\- 
presiva de un insecto inofensivo, largo y de mul- 
titud de pequeñísimas patas, que se asemeja al 
cicjipiés y se encuentra por dondequiera en terrenos 
húmedos. No falta quienes digan congolocho. 

Es la América patria de caimanes, 
De íon'^ornc/ios, sapos y cien pies. 

Sistiai;a. La J'ida tii Río Chico. 

740. Carozo ó carozo, palma semejante al co- 
cotero que da un coco del tamaño de una miez, 
llamado también coquito. El vocablo que le ha dado 
nombrq es provincial de Galicia. El corocillo es 



47^ CAiTri'Lo VII 

una palma semejante al carozo. Coi-ozaL llamamos 
el sitio poblado de corozos. El corojo haitiano es 
corrupción de carozo. 

741. Cotorrona vale solterona, y naturalmente 
deriva de cotorra. Por supuesto, que ni en esta 
acepción ni en la derivación del vocablo tengo par- 
te ninguna. Me lavo las manos, como Pilatos. 

742. Criollo se ha formado de criar, y significa 
en Venezuela el hijo de padres europeos ^ nacido ó 
criado en la República. Equivocánse los que creen 
que criollo es lo mismo que indígena. 

743. Crup es ya voz común conque se desig- 
na una grave enfermedad semejante al garrotillo ó 
angina gangrenosa. El origen de la voz es esco- 
cés: cronp, crupc, croiop, graznar. 

744. Cuadrarse se usa figuradamente en el 
sentido de recibir ú obtener uno algo de mucho 
valor ó importancia. 

745. Cuartear ha adquirido entre nosotros la 
acepción de contemporizar á un tiempo un individuo 
con uno y otro partido en los momentos de lucha, 
para quedar en situación de incorporarse al que al- 
cance la victoria. El término es vergonzoso para el 
individuo, y desdice del carácter y de la altivez repu- 
blicana. 

Cuai'íeo se ha formado de la indicada acepción 
para expresar la acción de cuartear, 

746. Cíicambé y cucalambé son términos africa- 
nos, el primero de un juego semejante al escondite, 
y el segundo de un baile popular de los negros. 



VENKZOl.AXISMOS 479 

747. encarachado es un lindo pájaro aleonado 
con menudas pintas negras y blancas, y que se ali- 
menta de insectos, especialmente de cucarachas. 

El colombiano José María Samper en una poesía 
intitulada El Cucarachero, y Baralt y Codazzi en la 
Gcogj'afia de Ve^ieziiela, comparan su canto al del 
ruiseñor. 

748. Cucharilla, aunque es el nombre de una 
enfermedad del hígado en los cerdos, es tan dimi- 
nutivo de cuchara como cucharifa y cuchareta, por 
lo cual no puede calificarse de barbarismo que los 
venezolanos . lo usen ; pero bueno es saber que el 
diminutivo aceptado y corriente es cuchareta. Debe 
preferirse asimismo ciicharetazo á ctuharillazo. 

Pi(Heron el primer plato con tales voces y con un repique de cuchareta- 
z,\> sobre los platos y la mesa, tan sostenido y ruidoso, que indudablemen- 
te debió quitar á las Maritornes del parador todo el buen deseo que pudie- 
ron tener de servirnos. 

Hartzenbusch. C'/t -'ioji- en Galera. 

Ya que de esto hablo, diré que en Venezue- 
la se da el nombre de cuchilla á, la ceja ó cumbre 
de un monte ó sierra, y á la vereda que la atravie- 
sa. Este no es propiamente venezolanismo, pues así 
se dice en Colombia, según Cuervo ; asi en Cuba, 
según Pichardo ; y según D. Daniel Granada, así 
en las repúblicas del Plata, y en la misma España, 
aun en documentos científicos y oficíales. 

749. Cueriza, de cícero, significa azotaina, zurra. 
No le encuentro pero, ni tampoco á los términos 
cuerazo y correazo, golpe dado con correa ó tira de 
cuero. 

750. Culebrilla. Enfermedad cutánea dolorosa y 



480 CAPÍTULO vn 

en forma de. culebra, que comienza por un costado cau- 
sando fiebre y delirio, y avanza alrededor del cuerpo has- 
ta unir sus extremos, período en que suele ocasionar la 
muerte. Cúrasela fácilmente tomando á tiempo limo- 
nadas, y aplicando á la , erupción yerba mora, limón 
agrio ó ácido fénico, lo que indica que es producida 
por animalejos microscópicos. Parece distinta de la 
que define el Diccionario. 

751. Culi, cuites y coli, colíes, llaman en Vene- 
zuela á ciertos jornaleros ó peones que vienen del 
Asia y del África. El vocablo cíili es el malayo 
kfdi que significa jornalero, hombre de trabajo, ma- 
niobra, y se formó del sánscrito kuli, mano. La for- 
ma kdli es del Hindostán, donde se le ha dado la 
significación de tejedor. La tenemos, pues, del mala- 
yo, y creo que no la necesitamos, ni suena bien en 
nuestro idioma. Póngola aquí que por la consi- 
dero ditícil de desarraigar. 

752. Nuestra chaTJtaí^ra no es precisamente la 
cha7)iarra ó zCimarra española, sino la cobija puesta 
al modo de manta. 

753. Chambón. Lo aplicamos por extensión al 
que es poco hábil en cualquier arte ó facultad. 
Salva apunta la acepción venezolana. 

Calla la boca, chamhón ! 
No me hables de sastrería 
Porque pierdo la chabela; 
No me hables de chaqueta, 
Chaleco ni pantalón / 

M. M. Fernández. Zapa f ero ti tus Zafaioz. 

Chambonada es lo mismo que inhabilidad, desa- 
cierto propio del chambón, y lo usamos del mismc 
modo. 



VENEZOLANISMOS 48 1 

Posible es que el vocablo chambón, que es ape- 
llido francés, haya adquirido tales acepciones de ma- 
nera semejante á la del apelativo Ratone, de que 
hablo en el número 919. 

754. Chamuchina, Populacho. Úsase también en 
el Perú y en el Plata, según Ricardo Palma y Daniel 
Granada. Parecíame bárbara pronunciación de chamus- 
cjuina. Ya la Academia le dio lugar á este vocablo en el 
Diccionario. Dios la perdone á ella, y á el lo conserve. 

755. Del vocablo africano chango con que los 
esclavos bautizaron al mico, se usa comunmente en 
toda la república el término chingo, significativo de 
chato, des7tafigado, porque el mono indicado tiene las 
naricillas explayadas como si hubiese sido desnariga- 
do. Chato suele emplearse cariñosamente ; chmgo 
tiene siempre carácter despectivo. 

756. Chaparro es un árbol á que pusieron nom- 
bre los españoles por semejanza con el chaparra ó 
chaparro de España. Hay varias elases de chapa^n-o: 
chaparro manteca, chaparro sabanero, etc.; y hay un 
árbol llamado chaparríllo, que da excelente madera 
para obras de carpintería. 

757. Chelín (shilling), moneda inglesa de valor 
de una peseta y veinticinco céntimos. 

758. Chino, china, se dice en muchas partes de 
Venezuela para indicar á los indios goagiros, sin du- 
da por su semejanza con los chinos. 

Parece no tener relación ninguna con el vocablo 
quichua china, criada, moza de servicio. 

759. No me parece mal formado el aumentativo 

3^ 



482 CAPÍTUl/) viri 

de chinela, chin€lÓ7iy con que designamos cierto zapato, 
más alto que la chinela, con orejas, y sin botones, 
hebilKs ni lazo. Es el deleite de los viejos á quie- 
nes los callos encallan á cada paso como buque mal 
gobernado. 

760. CImtchorí'o (voz castellana antigua), es 
atarraya ó red de pescar, y asimismo hamaca teji- 
da de cuerdas como red ó esparavel. 

Tú guardas la cumanesa 
Más blanca que las espumas 
De nuestros mares sin brumas; 
La ves cuando te eml>elesa 
En su cJiinc horro de plumas. 

^íanuel Norberto Vetancourt. A CunitjtiA. 

761. Chiquero se dice en Venezuela, lo mis- 
mo que en las islas Canarias, del espacio pantanoso 
que ocupa un cerdo que se ha atado á una estaca 
ó á un árbol para criar ó para engordarlo. Por ex- 
tensión se dice de cualquier lugar desaseado y pan- 
tanoso. La etimología es la misma de chi- 
cada, chico. En el Plata, según D. Daniel Gra- 
nada, se ha extendido á significar corral de cerdos, 
de ovejas ó de terneros. 

762. Chiriguare, nombre indígena de un ave 
de rapiña muy voraz, es vocablo con que se desig- 
na una situación pública de , penuria general, sea 
por causa de guerra, de mala administración, ó de 
otra cualquiera por el estilo. Es familiar, y tan co- 
mún que no seria fácil desterrarlo, por lo cual lo 
pongo en este capitulo. 

763. Chorote. La pasta de cacao sin vainilla, 
canela ni azúcar, cocida en agua endulzada con pa- 



VENEZOLAMSMOS 483 

pelón; es distinto del choco/ate, que es la pasta de ca- 
cao pneparada con azúcar y vainilla ó. canela, y 
asimismo la bebida hecha con ella. La pasta sim- 
ple conque se hace el chorote, que en otros pun- 
tos de la República y en Caracas llamamos cacao, 
lleva únicamente este mismo nombre. 

764. Chubasco, que es una de tantas voces 
nuestras autorizadas ya por el léxico vulgar, la for- 
maron los españoles del portugués chuva, del latín 
pluvia, y tuvo en lo antiguo la forma de chubazo. 
Entre nosotros es voz puramente marinesca, lo que 
tal vez no acontecía con el anticuado chubazo. 

765. Oiucuto es el nombre de un mono de 
corto rabillo. Es fácil de domesticar; pero de poca 
viveza é inteligencia, y muy feo, por lo cual el pue- 
blo, para exagerar la fealtad de alguna persona ó 
la antipatía que le inspira, dice que es un chit- 
cuto. Como cañuto de caña, chucuto se ha formado 
de chuca, por semejanza del rabillo ó del pequeño 
muñón del rabo con el pico ó culo de la chuca ó 
taba. Es una facecia etimológica la de dar por ame- 
ricana ó indígena toda voz que no está en el Dic- 
cionario ó cuyo origen se ignora. 

766. Chucho (onomatopéyico) designa un látigo 
flexible, finamente tejido de cuerdas de cuero. Chu- 
chazo es el latigazo dado con él. 

767. La danta es un tapir moreno oscuro, co- 
mo de seis pies de largo. El nombre no es indí- 
gena sino portugués. En algunos lugares llaman al 
macho danto, 

/)anft:s y puercos tan muitiplicados, 
Que cubren las ril)eras de los rírs. 

Castellanos. EU'-fa IX. Canto //. 



484 CAPÍTULO VIII 

768. Desbabadero, pieza con desaguadero, donde 
se encierra el cacao hasta que pierda la baba ó jugo 
pegajoso que contiene. 

Desbabar, Perder el cacao la baba. 

769. Descerazadora, Máquina de descerezar ó 
descascarar el café. 

Descerezar es descascarar el café, y se dice así por 
la semejanza del fruto del café con el del cerezo, de 
modo que cuando el café no ha sido descascarado se le 
llama café en cereza ó café cereza, 

770. Desecadora, Máquina desecante. 

771. La Academia dice que desecho' es cosa que 
por usada ó por cualquier otra circunstancia no sirve á 
la persona para quien se hizo. Así es la verdad ; pero 
ese no es precisamente el rebote venezolano, como 
quieren varios, el cual es *'el vestido desechado que otro 
sigue usando, ó que se arregla para uso de otro." 
Rebote es rechazo, y no hay porqué rebotarlo, aunque 
al que vista de rebote lo llamen Mr, Rebotier, d le 
digan que el muerto era más grande, si no más pequeño, 
que todos estos escollos tiene la miseria. 

772. Desgaritarse vale tanto como desbarajustarse 
la res ó el caballo, del coso ó de la madrina. 

773. Deshecho en Venezuela significa atajo^ ó sen- 
da ó paraje por donde se abrevia el camino. El Dic- 
cionario lo ha puesto como colombianismo con la signi- 
ficación anticuada de deshecha : salida precisa de algún 
paraje ó camino. Entre varón y varona, como decían 
nuestros abuelos, los Académicos españoles se deciden 
por la varona. Yo haría lo mismo. 



VEXKZOLANISMOS 485 

774. Desmadrado se aplica al animal abandonado 
por la madre. Consta ya en el Diccionario, á propuesta 
de D. Eduardo Blanco, de la Academia Venezolana. 

775. Despegarse en el sentido de apartarse, sepa- 
rarse una persona de otra, y en el de desapegarse, no 
es incorrecto, pero sí vulgar, aquí, en España, y 
dondequiera que se hable español. 

776. Destoconur, Recortar los cuernos del toro. 
El trozo que queda se llama tocón, y el mismo nombre 
se le da al toro destoconado: Ambas voces tienen aspec- 
to de anticuadas. Destoconar se ha formado como 
desírojicar, y tocón parece lo mismo que tronco (tj-nn- 
cus, truncíim), á pesar del alemán stock, que trae la 
Academia como etimología de tocón. Este vocablo es 
muy antiguo en castellano : 

Sé, ijuc el ¡xíiTo viejo non ladra lá toion. 

El Archipreste, de Hila. Cantares. gi6. 

777. Desyerbar, lo mismo que desherbar ^ vocablo 
de elevada alcurnia. 

778. Dislate en el uso venezolano es dicho ó es- ^ 
crito disparatado. No lo referimos á los hechos, que 
para nosotros son puros disparates, despropósitos, cala- 
veradas, etc. Si atendemos á la etimología, así debiera 
ser solamente, porque encuentro que dislate se ha for- 
mado de la preposión latina dis y de latns, no exacto, 
no claro, como disparatas, dispar, 

779. Dólar, moneda norteamericana, de oro, de 
valor de un peso fuerte y cuatro centavos, premio éste 
que últimamente se le ha quitado en la República. En 
plural se dice naturalmente dcüares, españolizado el 
vocablo. 



486 CAPÍTULO VIII 

780. Elásticos y clásticas son sustantivos con que 
se designan los tirantes que sirven para suspender de 
los hombros los pantalones. Lo más común es decir 
elásticas. Sólo en Maracaibo he oído decir clásticos. Xi 
el masculino ni el femenino merecen ser tachados de 
barbarismo. en rigor de expresión. 

781. hiiibiillarsc es lo mismo que llenarse cié re- 
gocijo con la próxima realización de cualquier cosa, ó 
con la esperanza de que se realice pronto algo que se 
desea con vehemencia. 

782. Empaquetado, da, se aplica en V^enezuela á 
la persona emperegilada que parece como aprisionada 
en el vestido, que no está á sus anchas, como si no 
tuviese costumbre* de vestir bien. Ya que digo enipc- 
rcgilada, diré que el venezonalismo eynperif ollar, (de en 
y perifollo), no significa emperejilar, como apunta Sal- 
va, sino adornar á ímp de modo excesivo y con mal 
ofusto. La Academia debe darle entrada en su Diccio- 
nario. Hay otros verbos de semejante formación, como 
empatucar (de e?i y patuco, de pato), que es embadurnar 

^ó ensuciar á uno con exceso, de barro ú otra cosa seme- 
jante. 

783. Nuestro comunísimo empastar, encuadernar 
en pasta los libros, que no tenía equivalente en caste- 
llano, figura como otras voces nuestras en la última 
edición del Diccionario de la Lenona. Fué propuesta 
en 1884, por indicación de D. Felipe Tejera, á la Aca- 
demia Española. 

784. No ha habido un peguero (jue la haya pega- 
do con los franceses tan briosa y tenazmente como D. 
Juan Martín Diez (*n la guc^rra de Independencia dt 






VENKZOLAMSMOS 487 

España, y da gusto ver al héroe, más que en la historia, 
en los episodios de Pérez Galdós. Por lo mismo asom- 
bra que nuestro einpecínado, por terco, tenaz, porfiado, 
y el verbo empecinarse, de él salido, no figuren en el 
Diccionario, cuando tienen cjue haber venido de Espa- 
ña, y regocija tanto al patriotismo poner á Eiupccinado 
esta etimología: "por el apodo de D. Juan Martín 
Diez." 

785. Empotrerar. Encerrar en el potrero las bes- 
tias caballares ó el ganado. 

E^npotrer amiento, acción y efecto de empotrerar. 

786. Encabiil/ado se aplica al garrote que, para 
hacerlo más resistente, se le ha puesto cabulla (i) ence- 
rotada. El encabullado suele jugar gran papel en las 

folliscas. Follisca es un venezolanismo que expresa 
riña ó pendencia con algazara; y equivale á las voces 
castellanas fidlona, gresca, pelotera, cha^jtítsquina, gaza- 
pera, etc. En concepto m\o follisca á^túv^L del castellano 
folla, anticuado, y¿/^ ^¿ví/í?^?, desordenadamente). El 
catalán antiguo decía folla, tropel ; el portugués dice 
fula; f otile el francés; y el xX^XxzxiO folla y fola. En cata- 
lán corriente yí?//, folla (loco, loca), se aplica á los ani- 
males como el lobo y el perro, en el sentido de rabioso, 
lleno de furia. Acaso nu^^tro follisca no sea sino una 
voz común anticuada sin uso ya ni testimonio en 
España. 

787. Eítcancerado, da, se aplica en Venezuela á los 
dolores morales para ponderar su intensidad y acre- 
centamiento. Probable es que así se haya usado en 

(1) Por lo que he dicho aceita de tsta vo/, cieo <[iio dvlt rMrilñrse c-.w </, 
como que es la misma lahiilla ó cdiij'into rU- cai-os dv !os iir.iri;::¡^< cspn^.^]v.^■•. 



488 CAPÍTULO VIII 

España, según este lugar del andaluz beneficiado de 
Tuhja : 

A más encanceradas f)esadunibres. 
Castellanos. Historia de A ntioqtda. Canto VII, verso ii. 

Sólo que entre nosotros el uso es puramente fami- 
liar y epistolar. 

788. Ejicasqiiillar, por herrar, y casquillo por 
herradura, ha logrado verlos en el Diccionario de la 
Lengua la Academia Venezolana por indicación de D. 
Felipe Tejera. Están ya aviados para el viaje. Cas- 
quillo sólo significaba, además de brizna, el hierro 
de la saeta y el anillo de metal que se pone al cabo 
del asta, lanza ó bastón, y de los ejes de coches y 
carros. En ciertos casos, pues, es correspondiente de 
regatón, 

789. Enguerrillarse, vale insurreccionarse en gue- 
rrillas un pueblo ó caserío en sus montañas ó sierras: 
y es también dividir un ejército en guerrillas. 

790. Ejilajado. El suelo cubierto de lajas. 

Eiilajadura El acto de enlajar. 

Enlajar. Cubrir el suelo con lajas, ajustadas unas 
con otras y adheridas á la tierra. 

791. Enrostrar es echarle á uno en cara el bene- 
ficio recibido ó la falta cometida. Se emplea en el 
sentido* de afrentar. Es de uso familiar. 

792. Ensabanarse, y las fr^Lses />onerse ó declararse 
en la sabana, significan declararse en completa libertad 
y figuradamente gozar de toda comodidad, ser feli?, 
casos en los cuales se usa con el verbo estar : esío 
ensabanado, está e7t la sabana. 



VENEZOLANISMííS 489 

793. Enseriarse, Ponerse serio, tomar aire de 
gravedad. Aplícase asimismo á ciertas cosas: *'E1 
negocio se está ensenando," lo que me parece un 
tanto bárbaro. Ensopar se usa como reflexivo refirién- 
dose uno, no ya al pan, sino á la ropa que le cubre, y 
dándole así al verbo el sentido de volverse una sopa. 
No es bárbaro este vocablo, pere sí innecesario, puesto 
que tenemos á empapar. 

Del vocablo indígena tapara (nV 1042) se ha for- 
mado el sustantivo familiar entaparado, que significa 
asunto oculto de que sólo se tienen leves indicios; 
asunto que se efectúa con el mayor sigilo 6 secreto, 
y apenas puede sospecharse. Viene lógicamente de 
que cuando hay algún objeto en una tapara, se conoce 
por el sonido, pero no se puede asegurar lo que es. 

794. Entreverado. Manjar que se prepara con 
entrañas de cordero ó de cabrito, sal y vinagre, y se 
pone al fuego ensartado en un asador de madera. 

795. Escaparate, según el diccionario de Autori- 
dades, es el armario, con puertas de vidrio ó de cristal, 
donde se guardan joyas, bujerías de cristal, oro 
ó plata, y los aliños de mujeres y hombres. Escapa- 
rate es también el hueco de la fachada de algunas 
tiendas, resguardado con cristales por la parte exterior, 
y en el que se colocan muestras de los géneros que 
allí se venden, sean telas, trajes, imágenes, etc. 

El citado Diccionario trae esta lección de Zabaleta 
en el Día de Eiesta: 

En los rincones vst(r/<ara/cs c[ue a])ris'u;nan ininiidad de menudencias costosas. 

En Venezuela no se hace distinción entre escapa- 
rate y armario, y no lo hallo mal, á pesar de las defi- 



490 CAPITULO VIH 



iliciones del Diccionario, porque los vidrios no tienen 
qué hac,er con el nombre, y porque en los armarios 
donde guardamos la ropa guardamos también joyas, 
dinero, bujerías y aliños, sobre que tampoco está en 
oposición la etimología. Esta no es, no, el latin ex y 
apparatus, ¿ Por qué ? El origen del vocablo debe de 
ser godo, una vez que, así como en el castellano se 
dice escaparate, en flamenco se dice schaprceyc. armario ; 
y el flamenco se formó del frisón y el gótico. No hay 
por qué no dar á escaparate la correspondencia de 
arviario. 

Cuando, formándolo correctamente de espalda, de- 
cimos espaldero para designar el paje de armas ó de 
lanza, ó el criado armado encargado de acompañar á 
su señor y guardarle las espaldas, no incurrimos en 
despropósito, sino que usamos de un término bello, 
que está pidiendo entrada en el tesoro de la Lengua 
castellana. 

796. En Venezuela se llama únicamente esquila. 
hablo del instrumento, la campanita que se pone 
al cuello del ganado lanar; y esquilón la campana 
manuable sujeta á un travesano de madera que se 
cuelga de una correa al cuello y conque en los 
templos y conventos se convoca para ciertos actos. 
Esto ha debido ser así, y conviene con su etimolo- 
gía, que no es el alemán shcllen, sonar, sino á mi 
humilde juicio, el gótico schcllc, campanita, que en la 
lengua meridional del siglo XII se dijo schilla. 
Ahora, que el sonar alemán tiene deudo inme- 
diato y directo con la campanita gótica, es incon- 
testable. 

797. El venezolanismo estampilla es de los que 






7 



/ 

VI%\KZ()LAMSMOS 49 1 

están pidiendo á voz en grito su legítimo p\icsto en 
el léxico académico, y no hay por qué temer cjue 
le acontezca como ' á Kmilio Zola en la Academia 
francesa. Estampilla es la (ístampita con sello (Ri- 
cial que sirve para (ti franqueo de la correspondencia 
y para otros usos. Kl vocablo es tan bueno como 
sello, y quizá más propio i)ara el caso. Ha sido pro- 
puesto ya por D. Aníbal Dominici á la Academia 
\'enezolana. 

798. Estancia. Casa de. campo con huerta, 
situada cerca de las ciudades. No lo encuentro mal; 
ni tampoco que s(í diga faoina en el sentido de 
Jhuaidera, porque fagina- significa asimismo trabajo 
corporal; y fagina, faena y hacendera proceden todas 
de /adeuda, cosa que se ha de hacer. No obstante, 
cuando se trata de trabajo á que debe concurrir to- 
do el vecindario, por ser de utilidad común, la pa- 
labra hasta ahora autorizada es hacendera. 

799. Nada de trapacero tiene el pobre fara- 
mallero venezolano. Es apenas un petulante, un fa- 
rolón jactancioso y hasta inocente, un charlatán lle- 
no de vanidad, y más nada; y como esta significa- 
ción conviene más con la etimología de faramalla 
que la que tiene en España, no encuentro por qué 
calificarlo de barbarismo. Viva el faramallero entre 
nosotros, y viva muchos años, para solaz de vi(^jas 
verdes y antorcha de t(;rtulias soñolientas. 

800. Facistor dicen comunmente en Ven(.'z\uíla 
del petulante que gusta ár. llamar la atención y 
ponerse en evidencia. Es la misma voz facistol (\u^. 
antiguamente significó la silla ó asiento de ol)ispo 
que en las festividades se colocaba frente al coro 



492 CAPITULO VTir 

y aun se aplicaba al mismo atrio donde era costum- 
bre ponerla. Parece que esta voz facistol' no tiene 
qué ver con el idioma alemán, sino que es la frase- 
latina Facit stalliuin. Del mismo modo, parece que 
FUibustci'O no procede del ingles Frccbootcr^ saquea- 
dor, sino del vocablo del mismo idioma Flyboatcr, que 
en la América del Norte aplican al conductor ó patrón 
del Flyboat, (en danés vliboot y en castellano fili- 
boie\ formado de fiy, atacar violentamente, y k\^i. 
bote. 

80 1. Flccliera. Embarcación ligera de guerra, 
en forma de canoa con quilla, y movida por cana 
letes. Puede contener más de cien hombres qur 
manejan éstos y van armados de fusil. Lleva un 
cañón de pequeño calibre en la proa, y anda con 
suma velocidad. En tiempo de paz sirve en las 
grandes pesquerías con los nombres de piragua \ 
caladora. Tal vocablo, presentado y definido por 
Aníbal Domínici. consta ya en el Diccionario. I)ic>- 
sele el nombre de flechera, no por su extraordinaria 
velocidad, sino porque en los principios iba uion 
tada por indios armados de Hechas. 

802. Flux (del latín fluxus, de Huere, tluír. 
correr, sucederse una cosa) tiene entre nosotros ia 
acepción de vesticlo de hombre compuesto de sao 
ó de paleto, chaleco y pantalones, todo de una mis 
ma tela. Hay que observar que no se dice ////i 
cuando la pieza principal del terno es frac, casaca « 
levita. Procede esta acepción de la que tiene //;.'• 
entre los jugadores de baraja: 

Cniíu) ilu e! labrador vieiK.líj sus na¡}>cs, halUllos ix^dos tíc vn /it¿aj\\ } o " 
alci;n'a de j^anar la inuiio dijo en el mismo punió: no muy bendito, que tengo/.'.' - 
Mateo AUmuAíi. iii;:r;,U: iíi Al/anuJu'. Parí. I. Lih. I. Cap, }\ 



VEXKZOLAMSMOS 493 

803. Fofiííearse, El verbo fo7idear ha adquiri- 
do la acepción familiar de armarse ó aviarse de modo de 
quedar con el porvenir asegurado. Estar fondeado 
equivale á ser rico; y se dice también está medio 
fondeada refiriéndose á persona que goza de recur- 
sos suficientes para las principales necesidades de la 
vida. Creo que puede aceptarse la fi-ase familiar 
Estar fofideadoy pero no el verbo. 

V piensa el público 
Que tal empleado 
Está fondeado 
Es un Nabad. 
Jesús M*. Sisliaga De/icins de un Empico snluilterno, 

804. Estar i\wo fregado, por estar embrollado, en- 
redado, ó co7ifitndido, acaso no sea venezolanismo y 
proceda de algún punto de España, como lo da á 
entender la frase ser uno lo mismo para un fregado 
que para 7i7i ba7^rido, dónde fregado vale en7rdo^ 
C7nbrollo. De España nos vino el verbo a7)iolar en 
el uso figurado y familiar de fastidiar, molestar, per- 
turbar, moler, como lo comprueba el siguiente ejem- 
plo de D. L. de Moratin en carta á I). Pablo l'V)r- 
ner : *'Leísela, [la Contedla Nueva) y quedaron des- 
patarrados; la (estudiaron con ansia; los amolé á ensa- 
yos, y saqué de ellos todo el partido que sacarse 
puede." 

Estar uno jalado, es "estar ebrio;" pero tal 
frase sólo la usa el vulgo, y tiene visos de 
bárbara. 

805. Fusilar7iie7ito, acción y efecto de fusilar ó 
pasar por las armas. Debe cuidarse de no confundir 
á fusilar con fucilar, ni k fusilazo coxi fucilazo, como 



494 CAPITULO VIII 

he visto en una obra de cierto señor ingeniero. De 
fucilar y á^ fucilazo traté ya en el § 398. 

806. El ave gallinácea originaria de África que el 
castellano llama gallina de Guinea, y los antiguos 
llamaron gallina de Meleagra ó de Nmnidia, la llama- 
mos en Venezuela ó Gallineta ó Pintada. Gallineto 
de agua es un precioso zancudo de laguna, de pico rojo, 
amarillo y blanco, frente y patas rojas, el plumaje par- 
do oscuro, moreno verdoso por encima, por debajo 
blanquecino, y con las alas guarnecidas de una linea 
blanca. 

807. Gallera. Redondel construido al modo de 
circo para las riñas de gallos. Casa dedicada expre- 
samente á las riñas de o^allos. Derecho de gallera, el 
impuesto municipal de las galleras públicas. 

Gallero, El jugador de gallos. 

80S. Gamboa es uno de los ríos de Caracas. 
Viénele el nombre del apellido vizcaíno Ga?nboa. 

809. No del castellano garzón, que procede del 
francés garlón, ni del portugués garzón, sino de nuestro 
sustantivo garza, del latín árdea, dieron los conquista- 
dores el nombre de garzón, plural garzones, á un ave 
de la especie de las garzas reales, de cabeza sin plu- 
ma, pelo ni pelusa, de ojos sin párpados, como embu- 
tidos en la cabeza, de pico muy largo y huesoso, de 
collar rojo, de alas negras con brillo azulado y de 
vientre blanco ; y con la particularidad de tener como el 
pelícano una como bolsa ó depósito debajo del gargüero, 
donde recibe el agua que traga con los alimentos. 

No quiere esto decir que no tengamos también 



VFNKZOLAMSMOS ^ 495 

garzas ; tenemos varias : garza blanca, la garza ^nore- 
na y la garza atigrada. 

8 1 o. Garrasíy muy usado en Venezuela, es el 
calzón del llanero. Es abierto á los costados con botona- 
dura hasta el jarrete, donde termina en dos puntas al 
modo de garras,^ llamadas por la gente de los llanos 
tifias de pavo. 

8ii. El gavilán (voz castellana de origen árabe)^ 
es el halcón venezolano, fuerte, activo y atrevido. Se 
le amansa, y es el más propio que tenemos para la 
cetrería. 

812. Gavilucho (de gavilán) es un ave pintada de 
moreno y gris con la cabeza de un blanco sucio, y una 
banda negra al rededor de los ojos y á los lados del 
pico. Es audaz y cruel como el águila, y voraz como el 
buitre. 

813. Gofio, á^ go/us, grosero, tosco, mal hecho, 
es un dulce hecho de harina de maiz tostado y papelón. 
Es seco y deleznable. Figuradamente tal vocablo sig- 
nifica tonto, mentecato. 

Gofio, como dice el pueblo, es el que encuentra 
mal que se diga coger goteras en el sentido de tras- 
tejar, porque el mayor trabajo es el de dar con las gote- 
ras, que no siempre provienen de las tejas, y porque 
coger significa, también encontrar. 

814. Gnácimo, término castellano anticuado y for- 
mado acaso del arábigo gnaznnia, es significativo de 
cierto árbol de corteza medicinal. 

815. Guachafita es un término que significa ca- i/ 
sa de juego y se aplica á toda clase de desorden ó 

de irregularidad, y así á las asociaciones, como á los 



496 ^ CAPITULO VIII 

gobiernos y á las personas y á las cosas. Cecilio Acosta 
me decía : la palabra es un tesoro, pero no doy con 
su origen ! Años más tarde en la revolución de Ma- 
racaibo, de 1869, fui más afortunado que él al oír 
decir, no ya sólo guachafita, sino guachapa y gíia- 
cJiapita, y se me informó que los jugadores llamaban 
guachapa el acto de apagar las velas y manotear la 
mesa, por donde comprendí que formaban el sustan- 
tivo del verbo guachapear. La corrupción g^iachafita 
ha triunfado, y se ha hecho indispensable y expre- 
siva en el lenguaje familiar. 

816. El guácharo, vocablo castellano, del árabe 
uachioy doliente, es un pájaro nocturno que sólo se 
encuentra en las montañas de Caripe, y especialmen- 
te en una gran cueva que lleva su nombre. Este 
término, como otros indicados en esta obra, consta ya 
en el Diccionario. 

817. Guaduba es lo mismo que gieadua, caña 
brava. Guaduba, formado de la voz morisca ó arábi- 
ga indicada, aunque usada en gran parte de la Re- 
pública, tal vez no sea venezolanismo, pues Castella- 
nos la emplea en varios lugares. 

818. Guaira (de Guairo) Vela triangular que 
se enverga regularmente con garruchas. 

819. Guaira, del inglés loherry, falucho costero 
de vela triangular. 

820. Guerrillear es lo mismo que pelear en 
guerrillas. 

821. Hablar paporretas y hablar de paporreta 
es hablar sin ton ni son, sin saber lo que se dice. 
Por lo tanto parece que nada tiene que ver con la 



VENEZOLAMSMOS 497 

frase castellana hablar de papo, que es hablar con 
presunción y vanidad, cosa bien distinta. Tampoco 
se explicaría la introducción de la rr. No creo que 
tenga relación con porretay de porrería, necedad, ni 
con paparrucha. Juzgo á paporreta una voz capri- 
chosa. 

822. Hartón, que se aplica, como en otro lu- 
gar he dicho, á cierta especie de cambur, por ser in- 
digesto, se ha formado como tragantón, bailón y otros, 
y puede dejársele entrar como en su casa, aunque 
tantos ones, bailón, tragantón, hartón, parecen cosa 
de bribones. 



atestada de lazos y correas la carga de plátanos hariones. 

Picón Febres. / Ya fs Hora! Cap. XI. 

823. Hato (formado de hatajo) se extiende en 
Venezuela á significar lo mismo que guasada, sin que 
por ello deje de tener sus demás acepciones. Es 
bárbaro, si, llamar hato una simple dehesa, como en 
algunos lugares acontece. 

824. Hechor se aplica al asno en el sentido de 
garañón. El mismo uso tiene en el Plata, según mi 
amigo D. Daniel Granada, bien que por allá se ex- 
tiende al caballo y al toro. 

825. He7'vido, Cocido de carne de vaca ó de 
gallina, con plátanos y raíces farináceas. 

826. Higueroté (^de higuera), es nombre de un 
árbol de los que dan el caucho ó goma elástica. Es 
también el nombre de un puerto. 

827. Huevo de gato y huevo de sapo, son plantas 
á las que han dado nombre sus frutos, que se utilizan 
en la medicina. 

32 



49^ CA-PÍTULO VIII 

828. llueca, por ser esponjado, es el nombre que 
se le da al azucarillo de papelón. Como htceca es el 
nombre castellano de la muesca espiral que se hace 
al huso en la punta delgada para que trabe en ella la 
hebra que se va hilando y no se caiga el huso, acaso 
sería mejor llamar al dulce azucarillo de papelón, y no 
hueca. 

829. Jabillo (del árabe jabí, manzana silvestre^ 
ó árbol del diablo, llamado por los indios del Ucayali 
sandi. Da un fruto verde y redondo que se compone 
de una cápsula leñosa de doce á diez y ocho cocas 
que al secarse se abren súbitamente por el dorso en 
dos valvas, y se desprenden produciendo un estampido 
semejante á un pistoletazo. Dásele al fruto el nombre 
de salbadera, porque sirve de tal cuando se le coge y 
hierve en aceite. Con la madera de este árbol se fa- 
brican canoas. 

830. Jalar, por halar, tendrá que prevalecer como 
tantas otras palabras que han trocado la // por layV ya 
porque se usa en partes de España, y uriiversalmente 
en la América española, ya porque se conforma más 
que halar con la energía del idioma y la acción que 
expresa. Lo mismo hay que decir 'á^ jalón, hermano 
legítimo de lii'ón, sobre que al dárselo á cualquiera, la 

j impedirá que se le confunda con un alón de pavo, 
aunque el jalón sea de una buena moza. 

831. El nombre de jojoto, que damos á la ma- 
zorca de maíz que no ha llegado á sazón, parece 
ser venezolanismo, formado por corrupción del aumen 
tativo joyote, de joyo, grama llamada vulgarmente en 
Venezuela '*rabo de zorro," que se da entre las ma- 
tas de maíz tierno, y tiene una espiga parecida á la 



VKNKZOLAXISMOS . 499 

del 7naIojo, y frutillas con barbillas ó raspa sen'icjante 
á la del jojoto 6 mazorca de maíz verde. 

Diferenciase este joyo del maíz del que se da 
entre ios trigos, en que la cascara de la frutilla es 
de color de paja seca. 

Circundado de hollitos de jojoto ya desnudos del envoltorio et)nsal)ido de 
finas hojas de maí/. 

Picón Febre**. / Ya es lloro! Co/^. -V. 

832. Jíibilarse tiene el significado de hacer 710- 
villos, ó como dicen hoy '^declararse en huelga* los 
estudiantes", fugarse alguno de la escuela ó no asistir 
á ella con engaño de padres y maestros. Debe de 
ser anticuada esta acepción y haberse usado en al- 
guna provincia de España, pues jubilarse tenía la 
acepción de tegoeijarse, y el hacer novillos no es otra 
cosa. También se dice, y con mayor generalidad, sa- 
car cera: '* Fulano está saca^ido cera'\ esto cSy ha- 
cieiido novillos. Este sacar cera no tiene pero, una 
vez que en castellano f^;r re; tiene la acepción de **el 
que no tiene oficio y se anda paseando por las ca- 
lles *\ según reza el léxico de la Academia. 

833. iMclino, que es voz castellana, corrupción 
de latino, sólo se usa en Venezuela por la gente 
vulgar en la significación figurada de astuto, sagaz, 
taimado. 

834. Lairén, raíz comestible, cucurbia ameri- 
cana. 

835. Laja, Lancha ó piedra ordinaria que sa- 
le de la cantera llana y lisa, y sirve para solar y 
otros usos. 

836. Lanchero. Y\ patrón ó conductor de 



-500 CAPITULO VIII 

lancha.. Definido por el Dr. Aníbal Domínici, ha 
sido ya sometido á la Academia Española. 

837. Lamtdo, lanuda, se aplica á la persona 
rústica, tosca, grosera. Donde más se usa ;es por 
Maracaibo y la Cordillera de los Andes. 

838. Lapo, El pueblo aplica este vocablo al 
individuo que con frecuencia, ó por cobardía ó por 
simpleza, se deja vencer ó engañar por otro. Así 
se dice que '*Perencejo es el lapo de Fulano.*' 

839. Lata tiene, además de las acepciones au- 
torizadas, las de bote hecho de hojalata, con su con- 
tenido ó sin él (lata de salmón, de pimientos); y 
tabla delgada sobre la cual se aseguran las tejas. 
Y pues de laia hablo, no ya venezolanismo sino le- 
gítimo barbarismo es llamar lata una vara de cha- 
parro; decir dar lata por fustigar, castigar, etc. y 
formar de tal lata el verbo latir en el sentido de 
molestar, inquietar, perjudicar á otro, ganárselo todo 
al juego, etc. Con todo, es curioso que en Es- 
paña se emplee la frase dar lata, con la significa- 
ción de dar broma, molestar, fastidiar, importunar, 
según se ve por la prensa de la Península. 

Probable es asimismo que por allá se diga ó 
haya dicho lázaro por lazarino, pues nuestro voca- 
blo es el bajo latino lazarus, leproso. Decimos in- 
distintamente lázaro y lazar íjio. Del italiano laza- 
retto tiene el castellano el término lazareto, al cual 
da la acepción de hospital ó lugar fuera de poblado, 
que se destina para hacer la cuarentena los que vienen 
de parajes sospechosos de enfermedad contagiosa. 
Los venezolanos lo usamos sólo para designar la isla. 



VENEZOLANISMOS 5OI 

hospital ó lugar retirado donde se recluye indefinida- 
mente á los lazarinos. Probablemente lo que hace- 
mos es conservar la acepción primitiva de lazareto. 
El hosp¡,al donde recluimos á los que padecen de 
viruelas ú otra enfermedad contagiosa lo llamamos 
degredo (i), acepción que debe de ser española. Lo 
mismo es de sospechar de otras voces. Llanero, por 
ejemplo, con que designamos al habitante de los 
llanos ó llanuras, y á los deheseros, tiene puro as- 
pecto español, y debe de serlo ó de haberlo sido. 

840. Lechero vale lo mismo que cicatero, taca- 
ño, agarrado, avaro. Es despectiva. En el propio 
sentido de lechero se dice en Venezuela, y con no 
menor generalidad, pichirre, formado del indígena 
picha, poco. 

841. Lechosa, Fruta que da el papayo ó pa- 
payero. 

Lechoso, el papayo ó papayero. 

842. La lechuza y el niochtielo son aves de 
rapiña nocturnas semejantes á las de España. El 
mochuelo es torpe. De la lechuza hay varias espe- 
cies. Del individuo misántropo, que se deja ver ra- 
ras veces, se dice que *'Es un mochuelo.*' No dis- 
cuerda con el castellano "Cada mochuelo á su 
oHvo." 

843. Lepe. Golpe dado sobre la oreja con los de- 
dos índice y cordial, sonando el índice, al modo de 
látigo, contra el pulgar y el cordial. Generalmente 
se da de broma. Algunos emplean esta voz en. 
el sentido de coscorrón. 



(i) Véase el N. 226. 



502 CAPITULO VIII 

844. Licoi'cra. Frasquera que además de los 
frascos contiene las copitas para tomar el licor. 

845. - Linshar. Dar muerte por acción popular. 

Linchamiento. Acción y efecto de linchar. 

Linchcro ó lincliador. El que lincha. 

Estas voces derivan, como es sabido, del apelli- 
do inglés Lynch, y traen su origen de los Estados 
Unidos del Norte. Origen norte-americano tiene 
asimismo el vocablo locha, con el cual desig^namos 
la moneda de nikel que rejiiresenta un ctiartillo ele 
real fuerte, pues aunque el castellano tiene la mis- 
ma voz locha ó loja, y el francés el término loche 
para designar el coditos b.irbilatns, cuyo color ha 
dado nombre á la moneda, por acá, donde llama- 
mos á este pez barbado, hemos formado tal voz del in- 
glés loach, bien que esta palabra no tiene en tal 
idioma la acepción venezolana. 

846. Licjíceliijue, que otros dicen liqííilique, es 
urta voz singular formada del inglés like-likc 
(laique-laique) en el patuá ó dialecto de las an- 
tillas inglesas. Se usa generalmente en Venezuela 
para designar una como blusa hecha de lien- 
zo y en forma de camisa corta y con faltriqueras, 
(juc usa la gente de escalera abajo, especialmente 
los cargadores y mandaderos. V^a aquí porque ex- 
presa una cosa nueva y es de uso común en la 
república y en las antillas inmediatas, bien que á 
mí me ataca los nervios. 

847. Mabita es un vocablo que dicen de origen 
africano, y con el cual designan una especie de arador 
que les cae á los cueros y los malea. En algunas par 



VKNEZOLAXISMOS 5O3 

tes de la república llaman asimismo mabita las manchas 
amarillas que aparecen en las hojas de las plantas. 
Metafóricamente se da á })iabita el sentido que los 
italianos á í^ettatorc, esto es, persona desafortunada que 
lleva consigo la desgracia, y con quien nada sale bien. 
Asi dicen; "es un mabitaf y **le cayó la mabita," "le 
echaron mabita" ó "tiene mabita" de la ]jersona que 
por algún modo ha venido á menos y no alcanza á 
mejorar. Enmabitar es privar uno á otro de toda buena 
suerte ; hacer que con sólo su proximidad ó trato le salga 
mal todo. Es conio complemento de la creencia del 
vulgo en el llamado mal de ojo. 

848. ¿ Qué llamamos mazorca en X'enezuela ? 
No es la espiga densa y apretada C7i que se erían los 
granos del maiz, como reza el Diccionario, que eso 
lo llamamos tusa y lo llaman en P2spaña carozo. Deci- 
mos mazorca del fruto del maiz con su envoltorio 'de 
hojas, del carozo engranujado y sin las Hojas, y de la 
baya del cacao, que es como una pequeña maza, como 
lo es la litisada con su porción de lino, lana ó estambre 
(Véase el§ 578). La Jmsada y las mazorcas de que hablo» 
tienen la misma forma. Estas acepciones de mazorca 
son de legítima derivación ; y la nuestra, aplicada al 
fruto del cacao, está autorizada : 

Descuhrn) un árbol frulal que lautj>x:o conocía, del cual pemlfan unas frutas 
ó Wíizonas bastante i;ran(los (las del caca«)). — I). Tomás de liiarte, A7 Xiii-'c 
RobtUi'ón. Tarde /J//í'í/<''(/wf;^.— Sus díincellas y ella, tenias son un ascua (^e oro, 
tocias mazorcas de perlas^ todas son diamantes, todas rubíes, todas litlas de 
procado de más de diez altos. -Orvaiiles. Quijt'tr. S, x: Purt. Cnp. X. 

849. Malditas. Llaguitas pertinaces que se for- 
man en las piernas y en los pies á consccu(Micia de las 
picaduras de insectos venenosos. 



504 CAPITULO VIII 

850. Af alojo llamamos la planta del maíz que por 
no dar fruto ó por no desarrollarse éste conveniente- 
mente, á causa del modo de sembrarla, sólo sirve para 
pasto de las caballerías. En libro antiguo que se 
halla en la Biblioteca Nacional, y cuyo título y autor 
no he podido recordar, dice que se puso tal nombre á 
la planta indicada, porque debiendo sembrarse el maiz 
á cierta distancia para que sea productivo, el colono 
solía exclamar ¡mal ojo! cuando por no fructificar la 
planta veía que el sembrador se había equivocado en el 
cálculo de la distancia que unas de otras deben guar- 
dar la matas. No obstante, es de de observar que 
malhojo ó malojo es voz castellana antigua, significa- 
tiva de '^desperdicio ó desecho de alguna cosa que se 
arroja por inútil," como debió arrojarse ó desecharse 
en los principios la planta del maíz que no fructificaba. 
En Cuba han variado la terminación del vocablo, y 
dicen maloja. De malojo decimos vialojal, plantío de 
malcjo ; y malojero, del que lo vende. El polvillo que 
suelta la espiga del malojo determina una especie de 
oftalmía que el vulgo llama inal de ojos. 

851. Mamón, de mamar, es el nombre de una 
fruta muy estimada. 

Debajo de los macos ó mamones^ 
Plantados por hueras ordenadas. 

Castellanos. Elegía X. Cauto /. 

852. Manatí ó manato es un anfibio herbívoro de 
tolor gris ceniciento, de diez á quince pies de largo, de 
cuero más grueso que el del buey, y de carne semejante 
en el gusto á la de éste. Su grasa es excelente para el 
alumbrado. Abunda en el lago de Maracaibo y en el 
Orinoco. Se ha dicho que su nombre es indígena. Es 



VI£NKZ( >LAMSMOS 505 

un error : ha sido formado de vianOy como lo dice el 
Cronista real F'ernández de Oviedo : 

"Tiene solas dos manos ó brazos cerca de la cabe/a, conos, t por esoXos 
chripslianos le iia'finn /naiuiíf.*' — Historia General v Natural de las indias. Lib 
KIIL Cap, IX. 

853. Mancorna, 7uancne7^na ó yunta. Juego de 
dos botones iguales, ó oeviclos, sujetos por un arito ó 
cadenita del mismo metal. Me parece que no son 
impropios los nombres de mancuerna y yunta. 

854. Mandinga es voz africana, significa diablo, 
y se aplica á las personas de carácter endiablado ó 
pervertido y revoltoso. Se usa asimismo en otras re- 
públicas de América, como introducida por los afri- 
canos, pero en Venezuela su empleo es privativo del 
vulgo. 

855. Mando, se aplica al que es muy junto de 
rodillas. 

En castellano corriente se llama *' mano de pa- 
pel*' el conjunto de veinticinco pliegos, que es la 
vigésima parte de una resma de papel ; y en Vene- 
zuela llamamos además ''manilla de papel" el con- 
junto de cinco pliegos que es también la vigésima 
parte de una resmilla. Esto es propio, y pide su lu- 
gar en el Diccionario. 

856. Manjarcíc\ , que el vulgo pronuncia bárba- 
ramente majarete, se ha formado de manjar y expre- 
sa un dulce hecho al modo de crema, pero más con- 
sistente, con masa de maíz dulce y leche de coco, 
y espolvoreado luego con canela. Nuestra 7naza7no- 
rra se diferencia del manjarete en que es floja, no 
lleva leche de coco y se le suele agregar ó . cogollitos 
de naranjo ó anís. 



506 CAPITULO VIH 

857. Lo que decimos mantequilla es la manteca 
preparada con el cuajo de la leche y sal. El espa- 
ñol no distingue entre ma7iteca y manteqttilla. Para 
nosotros manteca no es más que la grasa ó gordura 
de los animales, especialmente la de la vaca ó el cer- 
do. Mantecada es la rebanada de pan con mante- 
quilla, y mantecado el bollo de pan amasado ó pre- 
parado con manteca. 

858. Mantuauo, derivado de inanto, por el que 
usaban los indios, significó en los principios *' descen- 
diente del enlace de indios y españoles nobles", y 
ha venido á significar por extensión, *' noble de al- 
curnia''. De este significado han creído algunos que 
el vocablo derivaba ele Mantua ; pero Madrid dejó de 
llamarse Mantua hace largos siglos; de Madrid sólo 
no venían los nobles; y cuando los reye^ de España 
concedían licencia de matrimonio á un noble español, 
si la novia era de sangre limpia ponían la cláusula: 
*'por ser ella limpia de sangre, y no mantuana." 

859. Manufactnrar es verbo corriente en \'ene- 
zuela, y una vez que en esta época eminentemente 
industrial, existen inannfactura y manufacturero, no 
alcanzo por qué no ha de existir ma^iicfactitrat. Que 
exista fabricar no es motivo para desecharlo, pues 
también existe fábrica, y no obstante se ha dailo 
entrada á manufactura. Más viso de barbarie tiene 
7nan2cfacturero, por fabricante, como que por su ter 
minación y por su sonido no conviene mucho que 
digamos con el genio de nuestro idioma, y huele á 
francés plebeyo. O quitar este galicismo ó poner el 
otro. 

860. Marañan, voz vascuence y castellana que de- 



VKNE/OLANiSMOS 5O7 

signa un pueblo de Navarra, es el nombre que damos 
al mayor río que tiene la América. V.n castellano 
se llama también maraíión. el ciruelo silvestre, Hl 
sabio Simonet cree que marañón como arayón y aran- 
yon, formas de la misma \ov. en diversas provincias 
de España, deriva del árabe af ancón, nombre del 
sebestén y del ciruelo silvestre. Probablemente esto le dio 
nombre de niaranón al indicado pueblo de Navarra 
y al Amazonas. El nicrcy (véase el párrafo 587) re- 
cibe también el nombre de jnarañón, acaso por el 
/meso que lo corona, semejante á una ciruela. 

En esta clase de relaciones de las voces las hay 
muy curiosas ; llámase, por ejemplo, maraquito y ma- 
raquita, respectivamente, al niño y á la niña menores de 
una familia. YX origen de esto es sin duda que eP 
menores el último que ha w^didoX-^ maraquita 6 ju- 
guete de tal nombre con (jue se acostumbra entrete- 
ner á los niños de teta. De aquí el pueblo ha ex- 
tendido el vocablo maraquito á significar cariño- 
samente e4 gnarín ó lechoncillo menor de una" cría. 

Del niño menor, cuando no dicen maraquito ó 
maraquita, dicen cuncco 6 cíincca, derivados A^cuna, 

861. Marimba es término africano, designa \\\\ 
instrumento músico usado por los negros en sus bailes. 
Furruco, otro instrumento usado por ellos, es onoma- 
topéyico. YX furruco es un tamborcillo hecho de 
\\\\ barrilíto v un cuero al cual se le horada en el 
centro para colocar en el agujero un pequeño palo 
que por continuo frotamiento produce el sonido que le 
da nombre. Cualquier etimologista presuntuoso deriva- 
ría iafurriuo áa/uruco, y á este de furo, por el agujero 
del cuero. . 



508 CAPÍTULO VIII 

862. Los llaneros llaman por extensión viata los 
grupos de árboles que se ven á trechos en nuestras 
extensas dehesas ó llanuras. 

Algunas matas, que son pequeños grupos de árlíoles, parecen naves á la veía y 
producen en su lejanía el efecto de estas. 

IJarall y Codazzi. Geografía de Vtuezut'la. Pmr, 66. 

Mato, que es afín de matorral, es el nombre que 
se leda á un reptil déla familia de los lagartos. 

Los matos son pintados y andan empinados. (Véa- 
se el n^.^ 570.) 

863. Mecha, por chaiiza, debe de haber sido in- 
troducida por los españoles, como lo hace creer la frase 
castellana, fig. y fam.: Aguantar uno la mee ha ; y nace 

^ sin duda de que la mecha sirve para comunicar el fuego. 
Salva incluye en su Diccionario como venezolanismo 
la frase hablar de mecha, correspondiente á la de hablar 
de broDia. A mechero se le da la acepción de chancero. 
Mechificarse es lo mismo que chancearse, bromear, pero 
vacilo en creer que mechijicarse se haya formado de me- 
cha y el \?iú\\ficare. Acaso no sea más que antigua co- 
rrupción española del latín nuestiflcare, dar pena. Del la- 
tín niccstijicare. tenemos mistificar, en el sentido de enga- 
ñar, chasíjuear, burlar ; y 7nistificaci¿m, engaño, chas- 
co, burla; pero mistificar y mistificación, se usan asimis- 
mo en España ; basta verlas en el diccionario de 
Serrano. 

864. Melado, por su semejanza con la miel en 
calidad y color, llamamos la miel de cañas. También 
se dice caballo melado, del que tiene el color de dicha 
miel. 

865. Mico, del latín mico, por los saltos y ci 
incesante movimiento, se llama á cierto mono muy 



VENEZOLAXISMOS 5O9 

común en la República y en otros puntos de Amé- 
rica. También se le llama chango y machango, voca- 
blos africanos puestos por los negros de los campos. 

866. Mi7igón aplícase al niño que de todo llora, 
por exceso de mimo. 

867. Así como en España se llama mona no só- 
lo á la hembra del mono en general, sino á cierta 
especie de mono africano, los cristianos, como llamaba 
Fernández de Oviedo á los conquistadores, le pusie- 
ron ino7ia á una especie semejante á la africana, de 
cabeza redonda, nariz chata y hocico corto. El mono 
común es el machango 6 chango, ya mencionado en 
este libro; y además de estos y del araguato, hay 
otros de nombres puestos por los españoles, como el 
capuchino, la marimonda, el mico ó macaco, el carane- 
gra, el cararrayada, el machín. Aíarimonda se dice 
por extensión de la mujer que por costumbre anda 
desgreñada, y á quien le caen los cabellos sobre la 
frente, como al mono así llamado. Aíacaco es voz caste- 
llana formada de la árabe macacon. Nuestro macaco 
es semejante al de España. 

868. Monifato, venga de mono y fato, como quiev 
ren unos, ó de mono y fatuo, como otros pretenden, 
significa mozo presuntuoso y vano. Se le da también 
la acepción de mamarracho. 

869. Montuno, Rústico, ordinario, grosero ; aplí- 
case á las personas. 

870. Morocoto es un pez orbicular y brillante, y 
de él dio nombre de morocota á la onza norte ameri- 
cana el General José Tadeo Monagas, Presidente que 
era de la República, cuando por primera vez se recibió 



5IO CAPriTLCj VIII 

en Caracas dicha moneda. De ahí se dice, con refe- 
rencia al hombre muy rico, que está morocotudo. Para 
mí niorocofo es \'oz indígena ; para otros se ha for- 
mado de moto y coto. 

La onza venezolana de valor de cien pesetas se 
llama pa chana, por el Inspector del Cuño, General 
Pachano ; la peseta» bolívar, en memoria del Liberta- 
dor ; y el peso de cinco pesetas, vejiezolaiw, 

8/1. MorochOy cha^ significa eii Venezuela geme- 
lo,- mellizo ; y se aplica también á los frutos como 
el plátano cuando se dan unidos, lo que acontece á 
veces. Ignoro en qué país de América se aplica mo- 
roe lio al maíz que se distingue por su dureza y á la 
persona robusta, fresca, y bien conservada, como dice 
el Diccionario de la Lengua. Creo que la voz es 
desconocida en Colombia. En las repúblicas del Plata 
y en el Perú, 7iiorocho, significa moreno, y deriva del 
latín moriis, negro o moreno, por los habitantes de la 
antigua Mauritania, como apunta D. Daniel Granada. 
El vocablo que se usa en Venezuela procede del latín yno- 
riis. el moral, castellano morco (morocco, vulgo morO' 
cJio) que se aplica á la higuera, la morera, la papelera, 
y otras plantas que, como el moral, dan la flor herma 
frodita, masculina y femenina. 

872. Morrocoy, Animal ovíparo, semejante á la 
tortuga, el galápago y el terecay ; llega á tener más de- 
dos pies. Su coraza es redonda y parduzca con man 
chas negras. De pies parece un morro, y boca arriba 
un coy con sus cuatro puntas. Esto le hizo dar nom- 
bre, En tiempos antiguos hubo un barco español lla- 
mado morrocoy por estar cerrado por todas partes, y 
tener por lo tanto figura de morra ó cabeza. 



VKXKZOLANISMOS 5 I I 

873. Llamamos mota, no sólo la partícula de hilo 
ú otra cosa semejante que se pega á los vestidos ó á otras 
parteSy y el Nudillo c) granillo que se forma en el paiiOy 
sino también la pellita hecha de hilo, de lino, lana, 
seda, ó algodón, que remata en pelusa colgante, ál 
modo de vellón ; y es distinta de la borla, la cual 
tiene forma de campana y largos hilos sueltos ó entor- 
chados como canelones, bien que tanto la borla como 
la mota se les ponen á cenefas, colgaduras, cortinas y 
otras cosas. De aquí mota es asimismo la borra, pe- 
lusa, vello ó vellón que adherido á la pepita ó simiente 
contiene la cápsula del algodón ó algodonero ; y deci- 
mos desmotar el algodón, quitar la mota ó vellón á la 
pepita, cuando el castellano dice despepitar ó alijar, 
quitar la pepita á la mota ó velló;i. Creo que en Ve- 
nezuela conservamos las acepciones legítimas, (pura- 
mente castellanas la de pellita y vellón), si atendemos 
á los diccionarios extranjeros. 

874. De naranja decimos familiarmente media 
naranja hablando de la mujer respectó del marido, 
por considerarla como su mitad en virtud del lazo indi- 
soluble del matrimonio. Es el único caso en que se 
emplea. La acepción general que trae el Diccionario 
no tiene ni ha tenido uso en Venezuela. 

875. Narizón es lo mismo que narigudo. 

876. Nevería, Tienda donde se fabrica y vende 
hielo, ó sorbetes y bebidas heladas. 

Nevero. Persona que fabrica ó vende hielo, sor- 
betes ó bebidas heladas. 

877. Niguatero. El que tiene muchas niguas, 
como acontece á los chicos campesinos. 



512 CAPITULO VIII 

878. Níspero, árbol que da una fruta que lleva 
el mismo nombre. También se llamó níspero al sapote. 

Esta fruta llaman los españoles nísperos^ sin lo ser, porque paresccn algo 
en la color al níspero. — Fernández de Oviedo. Jíist. Gral, de iaf Indias. 
Lib. VIH. Cap. XXII. 

879. Ñame, raíz comestible que se usa únicamente 
en el cocido ó sancocho. La voz pertence á la lengua 
de Angola. Indicaré que el Vizconde de San Javier 
afirma haberla encontrado en Sierra Morena. 

880. Olleta, Plato que se prepara con agua de 
maíz, yare ó ají, tocino, carne de pato ó de gallo, sal, 
vinagre, papelón y clavos. 

881. Ollita de mono. Fruto semejante á una vasiji- 
ta, que se emplea para curar el asma ó ahoguío. Lo da 
un árbol muy hermoso que tiene el mismo nombre del 
fruto. 

882. Ojo de Zamuro. Almendra de cierta planta 
del mismo nombre. Es un poderoso antiespasmódico. 
El zumo de las hojas de la planta da una hermosa 
tinta de escribir, que se aplica á la curación de las 
hemorroides y de los callos. 

883. Orégano, Planta aromática estomacal y anti- 
espasmódica, que tiene diversos usos. Diósele el nom- 
bre por semejanza con el que se da en España. Oré- 
gano 7narítÍ7no ó tabaco pescador es el nombre de una 
planta marina semejante á la indicada, y muy eficaz 
para los males déla orina y los ríñones. 

884. Pajarero, ra, (de pájaro), aplícase á las 
caballerías espantadizas. En el antiguo castellano 
se encuentra este vocablo con la significación de ca- 
zador de pájaros. 

Erase un cazador muy sotil pajarero. 

Cantares de! Arcipreste de Fita, 720. 



/ 



VKNEZOLANISMOS 5 I 3 

885. Pajareque dícese de la pared construida 
con viguetas colocadas perpendicularmente, y á las 
cuales se ponen de través cañas, rellenándola y cu- 
briéndola con tierra ó barro amasado con paja y 
agua. Parece formada á.^ paja ó pajai- y la termi- 
nación eque, la cual, aunque rara en castellano, lo 
mismo que iqiie y oque, es de carácter des- 
pectivo. 

886. Paleto ha sido ya usado por muy buenos 
escritores castellanos é hispano-americanos. Así co- 
mo le tomamos al francés la voz levita, tenemos 
que tomarle la voz paleto, porque en asunto de mo- 
das Francia da la ley, y el que inventa tiene de- 
recho á poner el nombre al invento, sobre que no 
tenemos vocablo con qué designar tal vestido. Se 
equivocan los que creen que se formo de paleto, hom- 
bre zafio, rústico, y asimismo los que lloran que no se 
^\^di paletoque. El cual es otra cosa, es un capote sin 
mangas, como el gabán es un capote con mangas. 
El paleto es distinto y tiene mangas. Procede del 
francés paletot, que se formó del latin palla, lo mis- 
mo que el castellano paletoqtie. 

887. Pañizuelo, pañuelo, ó pañuelo de bolsillo, 
ó de la mano, ó de las narices, son modos de de- 
cir castellanos y correctos; pero cuando nosotros de- 
cimos simplemente pañuelo, ó bien, pañuelo de las 
narices, del que sirve para limpiar éstas ó sonarse, 
los españoles dicen moquer^o, como los franceses mou- 
choir. El peine que llamamos alisador, y se aplica 
á alisar el cabello y á sacar las liendres, lo llaman 
en España lendrera, que la gente de escalera abajo 



514 cAPirru) VIH 

dice liendrcro, voz que tiene distinta significación. 
No recomiendo el empleo de estas voces españolas. Más 
culto es en tales casos el uso venezolano. 

Con el nombre de paraulata, que es puro cata- 
lanismo, (de pa7'aiilix, palabra), se bautizó un tordo 
ceniciento que charla, canta y silba, al modo del 
arrendajo. La paraulata no tiene, como éste, el don 
de imitar el canto de los demás pájaros. 

888. Pancada. Golpe dado en el agua con el 
pie ó la pierna cuando se está en el baño. Dar 
pancadas. Tirar pancadas. La acepción es venezola- 
na; pero la voz es gallega en el sentido de dar 
uno golpe con el pie á otro. 

889. Panela, derivado de pan, no significa en 
Venezuela raspadura, como en otras partes, sino azú- 
car 6 papelón en panes prismáticos. Especie de 
biscochuelo en panes prismáticos. Ladrillo prismá- 
tico. La raspadura la llamamos simplemente ras 
padura. y es bastante llamarla asi. 

890. Papa, nombre de la patata, fué dado por 
los españoles, del latín papa, comida. Acaso pa- 
tata no sea sino corrupción de la voz castellana pa- 
pa; mas como esta es una hipótesis que sólo 
se apoya en el modo bárbaro conque los indi-| 
genas corrompían los vocablos castellanos, consiJ 
dero á patata como indígena. Verdad es que 
el celebre helenista Fernán Núñez de GuzVnáii, 
en sus Refranes y proverbios enlosados, trae\ la 
voz patata; pero tal vez el refi^n se refiere 
los dátiles secos, en latín patetas. La voz batata 
es forma evidente de patata. 



VKNKZOI.AMSMOS 5 J 5 

891. Papirotada ha adquirido el sentido ex- 
tensivo de necedad, y no parece mal. 

Papirote, tonto, necio; y tampoco parece mal. 

892. Yi^ pareja hemos ^oxm2iAo parejero para apli- 
carlo al que acostumbra andar siempre acompañado de 
otro. El término es llanero ó de los habitantes de los 
llanos ó llanuras, y de aplicarse á los caballos ha pa- 
sado á aplicarse á las personas, que las hay xxwrj pare- 
jeras, sin ser pederastas ni bardajes. ó por cariño ó por 
miedo ó por interés. 

893. Ya está en el Diccionario nuestro aragone- 
sismo parranda, por jarana, holgorio ; pero faltan en él 
nuestros términos derivados parra7idear y parrandeiv; 
y sí el padre ha sido convidado al banquete, no hay por 
qué no convidar á los hijos, ya crecidos y barbados 
bajo el sol de los trópicos. Tampoco estarla mal en el 
léxico español nuestro término familiar /tí/^//¿r^, que no 
es precisamente pateta ni zambo, sino únicamente el ipie 
anda como los patos. Patojo es afín de patuleco, y es 

I el qíte tiene los pies hacia dentro como el pato, y más 
\ nada. 

,'\ 894. Pedilón, formado analógicamente como f^/;//- 

- \lóji, lo emplea el pueblo en la significación ái^ pedigüerio, 

uwedidor, pedigÓ7i, Del mismo modo dicen mordclón, en 

[el sentido de niordedor. Tales venezolanismos son vul- 

; jgaridades, pero sería difícil desarraigarlos. 

I ,; 895. Pela, zurra, azotaina. 

Pelar, dar látigo, fustigar, azotar ; pero estos voca- 
blos pela y pelar, deben entenderse en regla, hasta 
arrancar la piel. Unos cuantos latigazos no constitu- 
yen una/r/^. Por extensión se aplica el vocablo en 



5l6 CAPÍTULO VIII 

sentido mofal á discusiones y controversias. La acepción 
principal puede ser antigua, pues no procede de pelar. 
derivado de pelo ; sino de pelar, (derivación de pellis, 
piel), quitar la piel ó película : 

Como al abutarda vos f ciarán el pellejo. 

Cantares di I Arcipreste de Mía. 728. 

896. Así como se dice Juan, Juan Lanas, Juan 
Palovio, del hombre sencillo, del tonto y del inútil díce- 
se en Venezuela Pepe y Pepito en el sentido de curru- 
taco, lechuguino, pisaverde, lindo, ninfo, narciso, barbi- 
lindo, dengue, filé, tónico, etc. 

Estt era un tipo inocente del antiguo, que exisiió siempre, aunque con dis- 
tintos nombres de pisaverdes, currntacns, petimetres, ele^^autes^ y ténicos. — Mc^» 
ñero Romanos. El Lechut^uino. 

Xo porque don Diego es lindo. 
Mas porque del pié al cabello 
Naturaleza le hizo 
Hombre sin defecto alguno. 
Rojas Zorrilla. Don Diego de Xoelie. Jorn. Prim. Kse. XIII. 
Vo descubriros no puedo 
Más de que soy Beatricilla, 

Y vos el lindo Don Diego. 

Moreto. El Lindo Don Diego. Jorn, Tere. F.sc, XVIII. 
Que con las armas es Marte 

V con las galas Xarciso. 

Rojas Zorrilla. D, Diego de .\oclte. Jorn. Prim. Use, XIII, 
I laced creer estas cosas 
A los hombres barlnlindos^ 
Que por parecer potentes 
Prohijaran un pollino. 

Que vedo . Roputz me. 
Que ya cubierto de canas 
P'uera un petimetre lindo, 
Dijecito de las damas, 
Vivarachito, monuelo, 
Director de contradanzas. 
Moratín. El Viejo y la Xi ña. Act. Prim. Ese. II, 



VENEZOLANISMOS 5 I 7 

Voto al sol que estos ninfos^ muñecos de la Corle, piensan que en viendo á 
un hombre con mi gabán de paB<», no hay más de hermanear. — El Soldado Pín- 
daro). — Vino el dens^ir^ q\ Ji/i^, e\ /¿c/íuj^jíí/jo áe Irjs biíjotillos y la pera. — Meso- 
nero Romanos. El D(a de Toros. ÍII. 

De estos vocablos la Academia no ha aceptado los 
de tÓ7iico, dengtie y filé. Este último es el francésyí/^?, 
hilo de oro, hilo de plata, ' Aunque nada tenga qué 
hacer con los pepes y pepitos^ y menos con el filósofo 
Platón, diré aquí que el vocablo platón, aumentativo de 
plato, se emplea en V^enezuela en la cuarta acepción 
que el Diccionario de la Academia asigna á la voz 
fuente; y no hay ningún mal en ello. 

897. Pocilio, del latín pocillnm, diminutivo de 
poaclnm, vaso, se denomina en Venezuela un vaso de 
loza, de forma cilindrica, que sirv-e especialmente para 
beber líquidos hervidos. 

• 898. Ponqué (pancake) Pasta ó masa muy delicada 
hecha con harina, mantequilla, huevos* y azúcar. 

899. Peritaje. Juicio pericial. Propuesta ya por 
D. Aníbal Domínici. 

900. Además del perol que indica el Diccio- 
nario, designamos con tal nombre una vasija de 
hojalata, de forma cilindrica, que sirve para calentar 
ó hervir líquidos. Es un error sentar que la eti- 
mología de este vocablo es el italiano paiuolo. El 
perol primitivo se hizo de piedra. Su etimología es 
el latín petra, de donde el provenzal peiro, peirol, 
castellano perol, italiano painolo. Pcrolero es el 
vendedor de peroles y otros útiles de hojalata y de 
latón. 

901. Picaflor. Colibrí, llamado también Clin- 



5l8 CAPÍTULO VIII 

paflor y Tente-en-el-aire. Los mismos nombres tie- 
ne en otras partes de América. 

Mi amigo el egregio poeta argentino Rafael 
Obligado, dice en sus redondillas El Manantial: 

Como antes, oculta aquí, 
En el arbusto Horido, 
Las dos perlas de su nidu 
VA errante ioithrí. 

Y en la Canción, dice: 

Allí, en los bosques murnuiradores. 
Bajo la sombra de mi se i bal, 
Dontle girando V.^-í, picaflores 
Liban el dulce burucuyá. 

El hiiriiciiyá, vocablo guaraní, es la pasionaria. 

902. Pico de plata, por la blancura y precioso 
corte de su pico, más que por su armonioso canto, 
es el nombre de un pajarillo que, como nuestro 
cardenal, nuestro canario, nuestro turpial, nuestro 
gonzalito y nuestro curuñatá, se acostumbra á los 
dorados alambres de la jaula y deleita el hogar 
venezolano. 

903. La gente culta dice picoso, cacarañado y 
picarazado del que ha sufrido de viruelas y queda 
con hoyuelos y manchitas en la cara. El vulgo em- 
plea el término picarazado, y en vez de cacarami- 
do pronuncia bárbaramente cacarraTiado y cascaraña- 
do, en algunos pueblos. Picoso es voz castellana co- 
rrecta; cacarañado es voz de Galicia, según Cuveiro, 
y consta ya en el Diccionario como correspondiente dr 
picoso. Cuanto á picarazado, se ha formado dt- 
picaraza, nombre de una de las especies de urraca 
ó marica, por las pintas que tiene, y que se ven 
asimismo en los huevos que pone. 



VKNEZOLAN ISMOS 5 1 9 

904. Pichagüero, árbol de la familia del totumo 
que da el fruto llamado pichagua, de que la gente 
pobre de los campos hace sus cucharetas. 

905. Pilar, Descascarar granos como el maíz, ó 
triturar cuarzo en el piUm, 

Pilón. Mortero de madera ó de metal á la 
altura del cuerpo. Sirv^e para pisar el maíz íj otro 
grano por medio de una ó dos manos ó majaderos largos, 
con el objeto de descascararlo, y se emplea en las minas 
para triturar el cuarzo. 

906. Nuestro piñón no es la simiente del pino, 
ni los huesos del fruto de éste, sino un fruto que 
exteriormente se asemeja al del pino, y lo produce 
la planta llamada víala de piñcm [jatropha. cnrcas); 
del mismo modo que nuestra pifia no es tampoco el 
fruto del pino, sino la planta y el fruto de la bro- 
7nelia ana7ias. Pifia está ya en el Diccionario, pero 
no lo está piñal, plantío de pinas ó ananas, voz, es- 
ta última, que no usamos : 

Y tus valles peifumados, 
Y los bananos frondosos 
De tus bosques primorosos, 
Donde crecen descuidados 
Tus piñales olorosos. 

Manuel Norberto Vetancourt. A Citnianá, 

907. Pipiólo, del latín pipió, polluelo, lo trae 
ya el Diccionario con la significación de novato, inex- 
perto, acepción desconocida en Venezuela, donde lo 
que significa es simple, bobo, mentecato, que obra 
sin reflexión y carece de carácter. Se le da siem- 
pre sentido despectivo. Es esto cosa muy distinta 
de novato. Por Colombia pipiólo es lo mismo que 



520 CAPITULO VIII 

chico, niño, lo que se conforma más con la etimo- 
logía latina; y á pesar de ello, el señor Cuervo le da la 
acepción de bisoño, novato. En Venezuela se ha for- 
mado el término pipiolaje en el sentido de mucha- 
chería, gentuza, chamuchina. 

908. El pistero, ó vasijita en forma de jarro 
con asa y un cañoncito ó pico, que se usa para 
dar líquidos á los enfermos, lo llaman generalmente 
en Venezuela pático, y no lo encuentro bárbaro, 
porque realmente tiene tal forma. Es, sí, innecesario, 
una vez que tenemos el corriente pistero. Convie- 
ne que los cuarenta y tantos millones de hombres 
que hablamos el castellano nos entendamos. Esto 
no es posible sino uniformando y conservando el 
idioma. 

909. Pistola. Tonto, necio. (Porque cualquiera 
lo maneja). 

Pistolada. Necedad, simpleza. 

910. /%z;2f//¿z, indudablemente por referencia ala 
fotográfica, ha adquirido en el pueblo venezolano la 
acepción de cuadro ó espectáculo que se presenta á 
la vista, como el de un viejo carantoñero que enamora 
á una buena moza. 

911. Platanillo no es más que un diminutivo con 
el cual designamos una hierba arborescente -de hojas 
semejantes á las del plátano. 

912. Pontificar, oficiar el pontífice, obispo íi arzo- 
bispo. 

Pormenorizar, es lo mismo que circunstanciar, que 
es el vocablo castizo. 



VENEZOLAXISMOS 5 2 I 

913. Prendedor denota una joya que tiene adhe- 
rido un alfiler, y con la cual se prenden al pecho 6 al 
cuello el vestido ó la pañoleta las mujeres. Prendedor 
de brillantes. Prendedor de oro. Es bien formado, pro- 
pio y necesario. 

914. No opino como Baralt, que prestidigitador y 
prestigiador sean una misma cosa. Prestidigitador, pro- 
ceda de donde procediere, es simplemente/^^^^rt^^í?;' de ma- 
nos; mientras que pj^es/igiador es algo más, pasa ya del 
terreno del arte al de la ciencia, y es el que causa 
prestigio, él que embauca fascinando, y el que hace 
creer en lo maravilloso ó sobrenatural. De todos mo- 
dos prestidigitador, de antiguo usado en Venezuela, 
acaso más que en ninguna otra parte, se da ya la mano 
con el prestigiador castellano en el Dieeionario de la 
Lc7tgua, y bien pueden vivir juntos. 

915. Pretil. Cualquier poyo de piedra, ladrillos, 
ó cal y canto. En Venezuela no se llama pretil el 
antepecho, que se llama antepecho, y si es el de la ven- 
tana alféizar, que el vulgo designa también con el 
nombre de poyo, reservando el de pretil para los que 
sirven de asiento. Esto conviene con su etimología que 
es el latín petrinus. de piedra ; griego, petrinos. De 
aquí el castellano anticuado petril, hoy, por metátesis, 
p7^ctiL Esto lo presento con toda claridad, de modo que 
se ve la equivocación de los etimologistas que derivan 
á pretil del latín peetus, pectoris, y para justificar la 
derivación lo llaman aíitepecho, 

916. Pringamoza (de pringa y moza) es una de 
nuestras ortigas ; otra tiene el nombre A^ picapica; otra 
el de rompczaragüclo [Arrompe y zaragüelles,) 



52 2 CAPITULO VIH 

917. Qtcerrequerre dice un precioso gálgulo más 
pequeño que la paloma, y así lo llamamos. 

918. Qiiimboinbó, planta de semilla comestible. 
La voz es africana, como parece serlo qttinchoncho, otra 
planta de semilla comestible. 

919. Rabón. Cuchillo que ha perdido la cacha. Se 
aplica por extensión al ya casi inútil por tener la hoja muy 
gastada á fuerza del uso. Se le dio el nombre por la 
cuchillería de Rabone & C^ que existió en Paris. De 
suponerse es que con facilidad perdían la cacha. 

920. El rabopelado, que también llaman algunos 
rabipelacio, nombre más culto y que no es el que le ha 
puesto el pueblo, es im animal del tamaño del gato. 
Destroza nuestros gallineros y palomares, y le ha dado 
nombre la circustancia de tener el rabo desnudo de pelo. 

921. Raíz de Mato, Cierta planta en que para 
neutralizar el veneno de las mordeduras se revuelca el 
lagarto llamado mato cuando combate con otro reptil 
venenoso. 

922! Rasca, Embriaguez, borrachera. 

Rascarse, Emborracharse, embriagarse, por la cos- 
tumbre de rascarse el ebrio consuetudinario. 
Rasca y rascarse son términos del vulgo. 

923. Remojo, significa en Venezuela la propina 
que se da al oficial ó sirviente del sastre que le lleva 
á uno un vestido nuevo, y la cual consiste á las veces 
en un trago de licor. 

924. Con el nombre de reverbero se denota un 
hornillo doméstico en el cual se cuecen líquidos por 
medio del alcohol. Se hace generalmente de hojalata 
ó de latón. 



VKNK/OLANTSMOS 523 

925. Rihazón, de riba, se llama en Venezuela un 
lenómeno marítimo ([ue consiste en aHuir á la ribera 
aglomeración de peces en grandes cantidades. Se 
anuncia siempre por eispesas nubes de pájaros marinos. 
"Así como no scí ha explicado todavía con certeza, 
dice Aníbal Domínici, el fenómeno que llamamos 
ribazóny 

926. El vocablo rochela (por el sitio de la Ro- 
ohelle) tan común en Venezuela con el sentido de de- 
sorden, puede haber sido introducido por los españoles. 
Mateo Alemán en la Part. II Lib. II Cap. IV^ de Guz- 
)}¡án de Alfaraelie, dice : "Todo el mundo es la Roche- 
la en este caso, cada cual vive para sí, cpiien pilla 
pilla, y sólo pagan los desdichados como tú." Pero 
el pueblo venezolano tiene asimismo el adjetivo ro- 
chelero, ra, que aplica al chico juguetón y atolon- 
drado, y á las caballerías que tienen el resabio de 
resistirse á continuar la marcha. El verbo ar^'oche- 
larsc es tomar querencia á un lugar, y se dice de 
las caballerías cuando inopinadamente resisten á seguir 
camino. 

Rochelear es lo mismo que retozar, y no se ne- 
cesita. 

927. Rom (rum) y rovio, bebida preparada con 
aguardiente destilado ; es muy semejante al brandy, y 
quizá más fuerte. 

928. Romanilla denota el cancel corrido, hincho 
al modo de celosía, que se usa en comedores y co- 
rredores. 

929. De rosijuete se ha formado arroscjnctado \)i\Xc\ 
(kisignar (il color acanelado; pero tal voz es puramente 



524 CAPÍTULO VIII 

familiar y de uso de la gente vulgar. No es barbaris- 
mo, pero sí vulgaridad, y no merece honores de ningún 
género. Va aqui porque su forma no es incorrecta. 

930. Nuestro saboreo salió tan legítimamente 
de saborear como paladeo de paladear^ y su uso es tan 
común en la república que seria dificilísimo, si no 
imposible, desarraigarlo. 

931. Sal de Urao es el nombre común que 
damos al sesquicarbonato de sosa que se haya en 
una laguna de nuestra provincia de IMérida ó Es- 
tado de los Andes. 

932. Sapote^'o. El árbol que da el sapote. 
{Sapofe, nombre de una (especie de níspero, es vo- 
cablo de origen mejicano). 

933. Sarapia es el nombre común de un ár 
bol originario de los bosques de Guayana y qiu 
los indios llaman yape y e7íJ?iaj^ú, El árbol es ele- 
vado, hermoso, y exhala ww aroma esquisito. Su 
madera es muy útil para muebles, y su fruto se ex- 
porta en grandes cantidades para perfumería. Po- 
sible es que sarapia sea corrupción de serapio. te- 
rapia, nombre que se le hubiere puesto por lo sun- 
tuoso. Los periódicos dicen hoy sarrapia, 

La rfcoleccióii del cac:i(», del cuinarú ó s.iraf'iii^ (ic 1¿ caslafia, etc. — Mi^.! 
lilla y Rojas. Exph rxiúón Cijh-loL Ijh. Jll Cap. //). — l.^ sainfiii i* yape í • ' 
ijris thíoni/a), oiij^inaria do los hoMjres de hi (hiayana. — Harall y 0>da7zi. /'c •' 
7ncn tít' ia (/c\\^nj/ía tic' l'i'/irz/t, Ai. 

934. Seringa, uno de los árboles de donde se 
extrae el eaitcho. 

Conierciu (]ueen el año luá-i ])iós}>t'r(>, á causa del vaUír que entonces l-v- 
el caucho ó st-riu[;tu nn excedió en su ^.xporlaciúu do 2.cxx).ooo de pestes. — Fr:i'- 
cií^LO -;. MicLcl'.-iu' y Rujas. J-:.\//rra- iJn Ofuict. IM>. ///. dt/, //'. 



venf:zolanismos 525 

Acaso scringay que otros escriben ceringa, sea 
forma de cerina, del latín cerium, por el humor que 
del árbol mina y constituye el caucho ó goma elás- 
tica. 

Hay una pahua llamada de la cera, por la es- 
pecie de cera que vierte por ja corteza. 

935. Con él nombre de taburete (indudable- 
mente tabidete, de tabtild), tenemos un pequeño asien- 
to raso, sin respaldo. 

936. Tara, es un insecto muy común, la lo- 
custa veridissima, 

937. Tequiche. Manjar hecho de masa de 
maíz tostado, leche de coco y mantequilla. Es de 
la consistencia del manjarete, pero casi negro por 
haberse tostado el maíz. No lo tengo por indígena. 
Los indios no sabían preparar tales manjares. . Te- 
í]ue es alegría en árabe, y la terminación iche se 
ve en la formación de otras voces nuestras, como 
palmiche, especie de palma. 

938. Tibiar, calentar moderadamente, templa- 
damente, ni caliente ni frío. Úsase también como reflejo. 
Figuradamente vale diso^ustarse. La Academia autoriza 
los vocablos tibiamcjite, tibieza, etc. pero no el verbo 
tibiar, que es español, pues se encuentra en escri- 
tores clásicos con la acepción de calentar modera- 
damente, como lo ha comprobado el señor Cuervo. 

Kl sol no íi^'ia mis cerúleas ondas 
Ni las enturbia el balador ganado. 

P. de Espinosa. Fálmla de! J mil. 

El autorizado entibiar debe de significar poner 
tibio lo que estaba muy caliente; y templar, mode- 



526 CAPÍTULO VIH 

raí* las pasiones, etc; y tibiar poner tibio, dar cierto 
grado de calor á lo que estaba frío. Sea como fue- 
re, tal es el uso en Venezuela; y sólo en Venezuela, 
que yo sepa, se le da á tibiar la acepción figura- 
da de disgustarse ó desabrirse. Tibiar me trae á 
la memoria el verbo Ccmpcrar, al cual se le da la 
acepción de ir á un temperamento ó territorio de 
condiciones de salubridad distintas de las de aquel en 
que se habita. 

939. Tijereta llamamos un ave marina cuya 
cola presenta en el vuelo forma de tijeras, y asimis- 
mo una especie de polilla ó traza que deja un cor- 
te como de tijeras. Los alarifes llaman también 
tijereta los palos colocados en forma de tijeras 
abiertas. Estos vocablos no tienen pero. 

940. Tina es mitad de barril ó tonel, y sir- 
ve para varios usos. Es asimismo el utensilio de ma- 
dera que expresamente se hace de la misma forma y con 
asas. Esta voz ha sido propuesta ya por D. Fe- 
lipe Tejera. 

941. Tinajero, voz ya colocada en el Diccio- 
nario, expresa un armario en que se pone la i)ie- 
dra de filtrar, el agua potable, la tinaja ó bernej^^al 
que la recibe, y el cántaro y los vasos para su ser- 
vicio. 

Tinajón y botijÓ7i se llama indistintamente un 
gran botijo de loza gruesa é interiormente vidriada, 
de abultado vientre y boca proporcionada, pero sin pl 
ton ni asa. Sirve para depositar agua. Botijoncit'. 
se dice del medio botijón, que tiene, poco más *' 
menos, una vara de altura. 



VEN I :Z( )LAN 1SM( )S 52/ 

942. Tomuza (¿latín thoinix, thomicis?) desig- 
na en Venezuela la greña abundante y áspera, co- 
mo la del africano cuando tiene el cabello crecido. 

943. Tranca, borrachera. 

Trancarse, embriagarse, por aquello de dar tran- 
cos ó pasos largos el ebrio. Tranca y trancarse son 
voces de uso familiar. 

944. Traza (de taraza, taracea), designa una espe- 
cie de polilla, semejante á la llamada tijereta. Para es- 
pecies de polillas que destruyan no faltan hasta en 
dos pies en estos fecundos países de América. 

945. Trompa, en el sentido de hocico (2^ acepción) 
acaso proceda de Andalucía. Trompada, que decimos 
en vez de puñada, puñete, puñetazo, es un andalucismo, 
y si bien rectamente debía entenderse golpe dado con la 
trompa, y no en la trompa, ni en ninguna otra parte, 
no me atrevo á calificarlo en rigor de barbarismo, por- 
que la Academia tiene trompis y en el mismo caste- 
llano y en otras lenguas, acaso en todas, existen voca- 
blos semejantes tomados en sentido contrario que el 
que analíticamente expresan, como pescozada, Y aun 
los hay tan anómalos que tienen una y otra significa- 
ción, como naloada, que así es golpe dado con las 
nalgas como golpe dado en las nalgas. En castellano, 
sólo el elefante ó sus congéneres, y entran en ellos los 
trompetas, debieran dar trompadas. 

Con la primer trompada que le alumbre, del tiro lo echo al suelo sin sentido. 
— Picón Febres. / Ya ¿s Hora! Cap. XIV. 

Ya que cité el vocablo pescozada, diré que es un 
barbarismo escribir pezcozada y pczcozón, como hacen 
tantos ; y mayor barbarismo darles la significación de 



528 CAPÍTULO VIII 

bofetada^ pues pescozada y pescozón lo que significan es 
golpe que se da con la mano en el pescuezo, ó algo 
más arriba, en la cabeza. 

946. Porque canta como una trompeta, se le ha 
dado á una preciosa cantinga el nombre de Troinpetero. 
Los hispano americanos son muy aficionados á esta ter- 
minación en ero. La voz anticuada trotero, significa co- 
rreo en la acepción del que tiene por oficio llevar cartas 
de un lugar á otro ; mas en Venezuela le dan malamen- 
te el sentido de trotón y trotador : 

Que es cosa dura y de muy mal agüero 
Salirse jx^r las ancas de un tretero. 

Jesús María Sistiaga. U)mi Corrida cU* Toros. 

947. Aqaso no haya portugués de alcurnia que 
tenga tantos nombres como el ticcáyt ó tucano. Noso- 
tros lo llamamos Tucán, Diostedé, Pico de frasco. Pia- 
poco, Predicador, y aun tiene otros nombres en dis- 
tintos lugares de América, como Pico—feo, Gitazatc, 
Pito-real. Su nombre más común es el de tucán : 

Es la America patria de caimanes, 



De monos, papagayos y tucanes. 

Sistiaga. La iñda en A'ía Chico. 

948. Como se aplica el participio cerrado en cali- 
dad de adjetivo á la persona muy silenciosa y disimu- 
lada, aplicase en Venezuela el participio tupido á la 
persona torpe ü obtusa. Siendo tupido lo que está obs- 
truido, cerrado en todos sus poros ó intersticios, 
encuentro hasta gracia en el venezolanismo, el cual 
nada tiene qué ver con estúpido, si bien por su for- 
mación y linaje se le acerque mucho. 

949. Con el castellano tusa, del verbo anticuado 
tusar, atusar, significamos lo mismo que carozo ó careza. 



VENEZOLANISMí )S 529 

esto es, la parte leñosa ó corazón ' de la ma^íorca de 
maíz después de desgranada. Los venezolanos jamás 
hemos oído llamar tusa el cigarro de tabaco picado y 
envuelto en hoja de maíz. De mí digo que esto tiene el 
aspecto de un barbarismo. Todo tabaco menuda- 
mente picado, envuelto en papel ó en hoja de maíz, lo 
llamamos cigarro 6 cigarrillo ; y tabaco simplemente, ó 
puro, (que es puro tabaco, ó tabaco puro), el rollo de 
hojas de tabaco fabricado expresamente para ser fuma- 
do. Kn España se da el nombre de colilla al remate 
ó cabo del cigarro ó puro que arroja el fumador cuando 
ya está satisfecho, 6 no quiere fumar más, ó se quema- 
ría si continuase; pero en Venezuela se le llama sim- 
plemente cabo ó cabo de cigai-rillo, cabo de tabaco, lo que 
es tan propio como colilla, Paréceme extremada la 
definición que de colilla dan los diccionarios, pues en 
todas parte los mendigos recogen los cabos ó . colillas 
y los fuman sin riesgo de quemarse, como que raras 
veces se arrojan éstos tan pequeños como hace suponer 
la referida definición. 

950. Virote, por hombre erguido, demasiadamente 
serio y quijote, es castellano autorizado ; pero de él 
hemos formado virotada, acción necia, propia de un 
virote ó quijote. Nada tiene qué censurar. 

951. ¿Qué nombre ponerle á aquella avecilla ne- 
g'ra y brillante, como vestida de finísimo raso, listada 
de blanco en la cabeza, en los extremos de las alas y en 
la cola, de gracioso copete, y vivaracha y alegre y sali- 
dora ? Pues atinaron los españoles al ponerle Viudita, 
Viudita llamaron también á un pequeño mono de pelo 

suave, lustroso, y de un hermoso negro. Tiene la par- 

34 



530 CAPITULO VIII 

ticularidad de tener la cara cubierta con una como 
máscara cuadrada y de color blanco azulado que le 
cubre ojos, nariz y boca. Es de las regiones del Ori- 
noco, y raro y delicado. 

952. Ya-acahó dice un hormiguero que como una 
voz humana canta especialmente de noche en la soledad 
de los bosques. El romanticismo de Abigail Lozano 
no olvidó el canto triste de este pájaro, y lo transformó 
en algo como precursor ó heraldo del ángel extermi- 
nador; pero el mundo todavía remienda sus paños y 
pasará sus años. 

953. Zamarro, Astuto, hombre mal intencionado 
que aparenta ser un cordero. 

954. Zamuro. Cuervo indolente y voraz y de olor 
repelente. Prefiere para el alimento la carne corrompi- 
da y los excrementos. Su glotonería lo obliga á vomitar, 
de donde el llamarle Za7miro ó Samuro, del anticuado 
Xamiirar ó Javiurar, vomitar. Esta variación de letras, 
como en famuga y Samuga, es muy común en el castc: 
llano. Este zaviuro es negro, pero hay otro blanco 
sucio, de alas negras y pescuezo rojo, llamado rey de los 
zamuros, por el temor ó respeto que inspira á los otros. 
Al zamuro, distinto de nuestro cuervo, que es un ave 
acuática, se le llama en la isla de Margarita guaraguao, 
voz anticuada que significaba cuci^^o; y en Maracaibo 
gallinaza (vocablo castellano), por lo inmundo. 

955. Zarandearse equivale á contonearse; zaran- 
deo á conto7ieo; y de este verbo zarandearse, del caste- 
llano zarandar, viene el sustantivo zaranda, especie de 
peonza con punta muy larga de la misma madera. 
Baila por medio de un manguito y una cuerda. He de- 



VKNK/UKANTSMOS 53 1 

jado de incluir en esta lista muchos venezolanismos 
como arepita, 07'ejano, malojal, que se encuentran ya 
en el Diccionario de la Acadeviia lo mismo que algu- 
nos de los qulci he definido ; y he callado asimismo no 
pocos significativos de árboles, plantas, lugares, mon- 
tañas, ríos y animales, porque de otro modo alcanzaría 
este libro demasiado cuerpo. 



CAPITULO IX 

vocAiu.os ixi)Í(;kxas 

956. Pocas son las voces indígenas de que hace- 
mos uso en Venezuela, y algunas de ellas, introduci- 
das por los conquistadores, pertenecen al azteca ó á 
otras lenguas del continente, ignoradas de nuestros in- 
dios. Basta leer el Confessonario Cii^nanagoto de Fray 
Diego de Tapia, donde más que en ninguna otra obra se 
pinta vivamente la ignorancia y barbarie de los indios de 
Venezuela, para comprender por qué no ha sufrido el 
castellano en esta nación, como en otras, la invasión de 
términos indígenas, y por qué los conquistadores, sobre 
acontecer generalmente que estos impongan su lengua 
al vencido, se vieron en la precisión de dar nombre, en 
los más de los casos, á casi todo lo que se presentaba 
á su vista, además de que debía de tenerlo á orgullo y 
como de derecho. Por más que con gramáticas y estu- 
dios especiales se quiera hacer ricas tales y cuales 
lenguas de nuestro territorio, como el caribe, el cuma- 
nagoto, y el goagiro ó guagiro, los vocabularios de las 



53^ CAPITULO IX 

tribus son relativamente escasos, y conformes, por ley 
de naturaleza, con sus necesidades y costumbres, en 
general bárbaras y limitadas. Por ello vemos en el cu- 
managoto palabras latinas ó castellanas, corrompidas ó 
no, y de las más necesarias para expresarse, como la 
conjunción ct, el verbo temeré, los sustantivos carnCs 
papue i^2Arit\ pahetom (padres). ;;/¿?;;m (madre), /¿?m- 
toppe (pecado, falta, yerro, error) ; y voces de su propio 
vocabulario como choto, significando indio, hombre, i?idi- 
vidiio, persona, etc.; y de la misma manera en el goa- 
giro voces arábigas, como gandul, guabÍ7ia, moján 6 
mohán, y entre muchas más la misma de guagiro (jefe 
ó señor) ; corrupciones del castellano como rahuna. 
laguna ; karka, carga ; manchare, manchar ; purkc\ 
puerco ; pitra, para ; knrúrase, corales ; Jirjul, frijol ; 
pti rana y prana, ^M^tdino \ marihe, maíz, y muchas más. 
Lo mismo acontece en todas las lenguas y dialectos de 
esta región. Fernández de Oviedo, Las Casas y Pedro 
Simón Abril señalan no pocas veces la razón de cómo 
y por qué pusieron tal ó cual nombre á esta ó á aquella 
cosa, ó por semejanza con alguna déla Península ó por 
cualquiera otra circunstancia, á las veces rara y capri- 
chosa. El latín, el castellano, el árabe y las lenguas 
regionales de España, especialmente el vascuence, con- 
tribuyeron á tal obra. De aquí que las voces indígenas 
usuales en Venezuela sean relativamente escasas. Se- 
ñalo en este capítulo las más comunes, omitiendo sólo 
algunas significativas de árboles, plantas, lugares, ríos 
y animales. 

957. ylcure (del taino kíirij. PZspecie de conejo 
indígena. Es blanco, variado de manchas de diversos 
colores. Es dulce y tímido, y de fecundidad asombrosa. 



VOCAKLOS INEIGENAS 533" 

Hay otra especie llamada agutí o acure de monte que 
se asemeja algo en sus costumbres al conejo y á la 
liebre. 

958. Ag7cacate (del azteca alitiacaquahuitl ) árbol 
de cuyo fruto, que es muy apetecido y gustoso, se saca 
aceite. Su madera, que es roja, sirve para máquinas y 
obras de torno. La corteza da un tinte medio entre 
amarillo y rojo. 

YA aguacate Qiy déla misma familia. —Bai'alt yCoda/./.i. Ke^uiiteu de la Cit-o- 
grafía de Vf^fieziwln. Gcui^rafía Física. 

959. Anacahmta (mejicano). Nombre de una fru- 
tilla negra de concha más dura que la avellana, y más 
pequeña. 

960. Arcito, significa baile. La voz se encuentra 
en el goagiro y en el haitiano, lo que parece darle 
origen caribe. Los caribes eran piratas que asolaban 
las costas de Venezuela y las Antillas. 

961. Arepa, Pan de maíz de forma circular 
y que se cuece en el budare. Es el cumanagoto erc- 
pa, maíz maduro. El tierno ó en agraz lo llamaban 
chocori. 

962. Atol, (voz mejicana), preparación un tan- 
to espesa que se hace con agua, arroz y azúcar, 
y se administra como alimento á los niños y 
enfermos. 

963. Bijao (vocablo taino ó haitiano, bihai,) Es 
una planta muy útil de cuyas grandes hojas se 
sirve el indio para formar sus barracas. 

964. Bottito se llama hoy el pezón largo y 
hueco qne sostiene la hoja del lechoso que en otros 
países llaman papayero, por dar la papaya, que 



534 cAPiTui.o fx 

en Venezuela llamamos lechosa. El vulgo pronun- 
cia be¿7ito. El indio goagiro usa el balido como ins- 
trumento. Los indios del Orinoco construian su 
bolillo de arcilla al modo de trompeta, con tres barri- 
gas elipsoides que iban siendo, de mayor tamaño ha- 
cia el extremo inferior. Dicen que su sonido era 
grave y terrífico. Por lo grave del sonido llama- 
rán bolillo los indios el pezón indicado. 

El /»£'////(> (le que hahla O'////.' ///i? es uno (le los instniment(<s más antiguos de 
los indios de estas regiíjnes. — Kanión de la Plaza. I'ínsnyvs so/>rt' d Arte in VfNt- 
ztiela.) — La lronij)L*la del botuliy ya no suena como ui^a cosa sagrada, sirviendo aho- 
ra S()lo para sus bailes y diversiones. — IJaralt y Codaz/i. itt'Oí^ra/ia de Vt'iw- 

965. Bit daré, plancha de barro, cocido en que 
se cuece el pan de maíz llamado arepa. La voz, 
como he dicho ya (§ 585), es caribe; el taino dice 
biirán. El sánscrito tiene el vocablo búlala, tierra; 
y el malayo la raíz bu asar, emparrillar. 

De la rayada yuca 

Sobre el bmiare 
Sé (oslar el mañoco 

V hacer ca/abe. 

Abelardo Gorrochotegui. Artufuirr. 

966. Cacao (mejicano). 

967. Cachapa, bollo de masa de maiz en 
agraz, endulzada con papelón. Tal vocablo es cu- 
managoto, formado de calcha, masa de harina de 
yuca (quichereX y de la partícula subfija pe. El 
mismo es, en concepto mío. el origen de la voz 
cazabe, torta de harina de yuca, aunque haya quien 
pretenda darle derivación árabe, de cazaba, fortaleza 
ó fortificación. Es de notar que el malayo designa 
una planta con la voz kcchapi; y nombra kechambah 



VOCABLOS INDIOENAS 535 

los granos germinados, y kachaiig los frutos de las 
plantas leguminosas. 

- 968. CacJiicamo, es el nombre que se da en 
toda la república al tatú ó arviadillo. Créesele vo- 
cablo tamanaco, de kaliikamo, cjue otras tribus pro- 
nuncian kaichamo; pero acaso estas formas sean co- 
rrupción de cachicamo, voz de aspecto castellano, 
formada como cachidiablo, cacliiritlo, cachivache, ca- 
chicuerno, cachipolla, cachioordo, etc. y que parece 
compuesta de cachi y cajno (\2iún caiuns) por la forma 
del animal que por otra parte es ridicula, encor- 
vada casi siempre. 

969. Caguama (del ^ caribe kahuama). Carey 
ordinario. Animal de la familia del cangrejo. 

970. Caimán (caribe acagonman\ Cocodrilo. 

¿Qué linaje ttMiiió de muerte cruda 
Q)uien con ojos enjutíjs 
Vio los escollos yertos, la Hermuda 
V los i'aimatu's brutos? 

Francisco de Medrano. Oda X. 

No puedo dejar de decir que ahí el adjetivo 
brutos es un ripio del tamaño de un caimán. Juan 
Ignacio de Armas cree que caiinán es voz árabe; 
y es posible, ' porque en los principios se le llamó 
el lagarto, de donde la corrupción norte americana 
cdligator, hoy en castellano 'aligador, que asi ruedan 
los vocablos. 

971. Camaza, fruto del camacero, variedad de] 
totumo, más grande y fuerte que éste. 

Cuando el sol nuevo rasgaba brumas 
De aquellas lomas del Caricuao, 
Va con mtnazas, ya con totumas, 
Agua cocían del Macarao. 
l>omingo Ranuín Hernández. El Arrullo ti, l.is J^ft/o/UuS. 



536 CAPiTiij) IX 

9/2. Caney, vocablo que unos tienen por s¡- 
boney. pero que otros creen puede haber sido for- 
mado de caima por los conquistadores, designa una 
choza redonda hecha de palos y cañas. Difícil es 
atinar hoy con las voces indígenas ó con las corrup- 
ciones, cuando no hay comprobación incontestable. 
Por ejemplo, se establece que mccrú es iiegro en 
oyampis. Ellos dicen mecrii ó necrií, pero para 
cualquiera medianamente entendido en lingüística, ta- 
les vocablos son corrupciones de la voz castellana 
ncoro, ajustada á la pronunciación oyampi. Sin 
embargo, tengo para mi que caney, es el malayo 
kanah, casa, habitación, sea que de antiguo hubiese 
pasado á América, sea que haya sido introducido por 
los portugueses ó españoles. 

V esta manera de casase llama caney' — Oviedo y Valdés. Sitmario. C\i/>. X. 

973. Canoa. Embarcación de remos, larga, sin 
popa, proa ni quilla, al modo de un gran cayuco. 
No conocemos ningún bote ni ningún sombrero con 
tal nombre. Este es venezolano, de origen indígena. 
Caribe canaoa; de donde el galibí y el rucuyano 
canoiía, haitiano cajiona, y carijona canaonaya, que es 
vocablo bien canalla. Según Horn la voz canoa es 
de origen fenicio, con la misma significación de na- 
ve. No falta quien la crea voz castellana, del latín 
ca7ina; ¿por qué? Léase a Llano Zapata y á Bachi- 
ller y Morales. De los oficios de la canoa en los 
temporales, procede la frase metafórica y familiar 
arriinarle á uno /^ canoa, favorecerlo en alguna 
necesidad, especialmente con dinero. 

V mira conu» la l)()a 
Hacia un iiKmlecillo verde 
Donde surí^e una tar.oa 

J<)>v: Rar.íón Vepes. hiJ'tt-.n '. 



vocAHLos indígenas 537 

974. Carato (caribe). Bebida hecha con masa de 
maíz, papelón y agua. Cuando el carato se pone agrio 
por efecto del tiempo, se dice que está casquite; y 
asimismo se dice de platos como la ensalada, cuando 
guardados por algún tiempo exhalan un olor desagra- 
dable que indica no hallarse ya en buen estado. La 
voz casquite es tenida por indígena, pero no me aven- 
turo á asegurar que lo sea. Los mozárabes decían 
cascachux (bajo latín quassicatus, latín quassatus, verbo 
quassare, mover, maltratar, destruir, quebrantar, pertur- 
bar; en castellano, cascar), de la suciedad, hez, escoria ó 
cascarilla del cobre ; y lo casquite, como todo lo que 
comienza á descomponerse, cría, moho 6 suciedad. Por 
extensión se aplica el término casquite á la persona de 
mal carácter. 

975. Cariaco, del oyampis cariacu, corza. Cierto 
arbusto y su fruto. 

976. Ca^naquito. Arbusto semejante al anterior. 
El mismo nombre se da á su frutilla. 

977. El caricari, (voz caribe), es el halcón brasi- 
leño, que se alimenta de ratones, reptiles, pajarillos é 
insectos. 

978. Caoba, La madera del caobo. 

Caobo (voz caribe), árbol hermoso cuya madera se 
conoce con el nombre de caoba, 

979. Cayuco, voz tenida por caribe, conque se de- 
signa una pequeña embarcación hecha de una sola 
pieza, fi^n malayo kayuh es remo, y kayú, árbol, madera. 

980. Cazabe, del cumanagoto katchape, es el pan 
en forma de torta hecho de yuca rallada. 



538 CAPÍTULO IX 

Tenían allí muchas tortas grandes de cafa/u vizcochado, é también de mahi: 
é yuca mezclado, qiies buen ¡xin. — Oviedo y Valdés. //isfl. JAh. L Caf. XXIV. 

El Diccionario de Autoridades cree que cazabe, 
que Oviedo y Las Casas escribían ca^ahí, nace del 
verbo árabe casabe, fortalecerse, guarecerse. Tal supo- 
sición del Diccionario de Autoridades queda desvane 
cida con esta afirmación de Las Casas, muy bien fundada : 

El alimento que ordinariamente se les daba, era una parcióa de pan 'U! 
país, esto es de Cazahí^ compuesto con ciertas raíces, el cual es de nnty fjca ■u 
tanda, si no se le me/cla carne ó pescado. — Las Casas. Optisi. .SV;*-. Rt'Hi,.;i 
contra la despoblación de las India?, Occiden/ales. KnziUt XJ^. 

981. Colibrí (caribe). Avecilla más grande que el 
tucuso, de colores variados y hermosos, y pico corvo y 
prolongado. Vive del néctar de las flores, y sólo en 
las regiones frías. Sus huevos en el nido parecen 
perlas en una concha. 

982. Co7ioto^ (voz caribe y cumanagota). Pájaro 
algo más grande que el arrendajo y que imita también 
el canto de otras aves; pero es hediondo y persigne 
las plantaciones de cacao. De las mismas tribus indí- 
genas de V^enezuela es el vocablo carato que significa 
cosa inútil, y hoy se emplea en toda Venezuela, y aun 
en las demás repúblicas que compusieron á Colombia, en 
el sentido de trastos, bártulos, trebejos. Estas termina- 
ciones indígenas, ato, oto, ote, han ejercido notable 
influencia en el vulgo que á las veces, para ponderar, 
las da á ciertos sustantivos y adjetivos. 

983. Conuco. Plantío de frutos menores que con 
permiso del amo sembraba el esclavo para provecho 
suyo y de su familia. Hoy se da el nombre de conuco 
á cualquier plantío de frutos menores. Fernández de 
Oviedo da este vocablo como de la antigua Isla Espa- 



VOCABLOS IXDKiKNAS 539 

ñola ó Santo Dominico en la significación de haza ó 
heredad; pero ella lo tiene del caribe eitnueii. 

984. Copey (voz taina). Hermoso árbol de sombra. 

V del copey altivo 
La verde, la ancha i'n|)a. . . . 

José Antonio Maylín. l'n Adiós á Oi¿Hi':r. 

985. Citainia (voz chaima: k'uaima\ Culebra 
muy ágil y en extremo venenosa, negra por su parte 
superior y blanquecina por la inferior. Abunda en la 
región oriental de \^enezucla. Ser una euaima, es 
frase familiar y metafórica, (jue significa ser muy avi- 
sado y pelioroso. Los mismos chaimas llaman huaina 
á la boa ; y los cumanagotos gnaima á una de las di- 
versas clases de lagarto. Quedan restos de los indios 
chaimas en la antigua provincia de Maturín, al oriente 
de Venezuela. 

986. O/yV, mimosa arborescente de madera torcida 
pero muy sólida, que se emplea en horcones, dientes 
de máquinas y curvas. 

Que al mustio rayo del sol que vuela, 
Veras palomas entre tiijícs^ 
I)j pies y alas como canela. 
De pico y cuello como rubíes. 

1). R. Hernánde/.. El Arnsilo Je las J\i/o'un;. 

(Cuando en la noche la blanca luna 
Pinta la orilla de la laguna. 
Allá en la copa dj algún titjf 
Canta de amore-; el thintlí, 

Felipe Tejera. A/ l'lt'i¡n> (\:. ¡■ju-r. 

Kl chiridi es una avecilla de dulcísimo canto. Dudo 
de (\\\e ehirulí sea vocablo Indígena. Acaso pertenezca 
al habla de gemianía con la significación A^.p(irlcn\ y 
haya sido puesto por los esi)añoles. 



540 CAPITULO IX 

987. Cunagiiaj'o (indígena). Especie del tigre, 
común en Venezuela. 

988. Curiara, es una embarcación de vela y remo, 
menor que la canoa, pero más ligera y más angosta. 
Es del caribe kidiala, de donde el piapoco coliara, 
galibí kiiliara, chaima kiiriara. 

Cuando el espacio se aclara 
Se ve que luchan á muerte 
Encima de una fun'ar.j. 
El español bravo y fuerte 
V el curo y fornido Mará. 

José Ramón Vepes. Iniíiauti. 

Es de notar que en sánscrito kjili ó kuri es mano. 
y ku/a, lago, 

989. Oiritcai, es el nombre que nuestros indios 
dan al tacamahaco, y designa en nuestro lenguaje una 
quebrada. Parece voz caribe, como ciirnjujtil, nonibrt 
de una fruta ; car i car i, que he mencionado ya ; en 
riara : y otras más de forma semejante. 

990. Ciipaiia. Bebida preparada con el fruto dr- 
ía planta del mismo nombre. Es muy amarga, pen- 
devuelve las fuerzas materiales perdidas por exceso de 
trabajo ó desvelo. 

I^or que si se habían enibriai^ado había sido creyendo que la cupniuj que I. 
da!)an era como la de San Eernando. — Micheiena y Rojas. — Kxf^ioraa'óft ^{i* ■ 
Lii'. Priui. Clip. X/X. 

991. Cliagiiarama, palma gigantesca, elegante y 
majestuosa. El tronco tiene al rededou. do veinticlna 
varas, y las hojas son como plumas, delgadas, ondeada^ 
y rizadas hacia la punta. Su fruto es farináceo, dulc'- 
y nutritivo, y se come como el plátano y la papa. Est-. 
árbol magnífico se usa también como adorno encasa^ 
y alamedas. 



VOCAHAOS INDKiKNAS 54 I 

Aquí del thn gnu rama 
Con sentido rumor, la copa enhiesta 
A reposar me llama .... 

Ildefonso Vásque/. A Caí neo. \. 

992. Chayota (mejicano). Nombre de una le- 
gumbre. 

993. Chicha, como nombre de la bebida fermen- 
tada de los indios, no es castellano, á pesar de que 
el Diccionario de Autoridades dice que pudo llamarse 
así por ser muy sustanciosa como la carne. El malayo 
tiene la voz chicha, que significa en salsa, impregnado ; 
y tampoco es malayo. El origen del nombre está 
en que los indígenas llamaban chichi al sol, y le ofren- 
daban su bebida favorita, que suponían era también la 
del dios. Por ello dice Gonzalo Fernández de Oviedo, 
Libro L Cap. XXIV : 

I^s quales ( dos leones ) tenían con los hraíios é uñas toda la obra que 
allí estaba esculpida de medio relieve, en medio de la cual había un .igujeio por 
londe echaban fhicfni ofresiida al sol, ques el vino que aquella ^ente bebe, y el 
->' >l es á quien adoran por su I )¡os. 

Chicha es el néctar de Chichi. Que le haga buen 
provecho. 

994. Chivw (indígena) Pasta de extracto de taba- 
co y sal de Urao. 

995. Chiriínoya (quichua), fruta muy estimada. 
Chirimoyo. Árbol que produce la chirimoya 

996. Chocolate, (mejicano). 

997. Chorote. Este vocablo cuya significación 
definí ya en el párrafo 763 es de origen mejicano. 

998. Chufnbe (voz goagira) designa una espcxie 
de manta ó refajo largo de las indias goagiras, tejido 
de algodón. La definición de Salva es errónea. 



542 CAPITULO ÍX 

Chumlu's y chales 
Mcós ricos que del moro 
Los almaizales. 
José Antonio Calcafio. La Miv^a y <7 Otmio ./<• /»«»- Sí'Ívqs. 

Chagualas de oro repartió á las vírgenes 
\' azules chuuibt's á las madres t'Klas. 

José kamón Vepes. l.os Hijos de Pinayauta. Historia Pasada. 

V cuya i'htivilh' de algodón blanquísima en extremo, prestaba cierto lustre 
de saliul á su piel cobriza. — José Ramón Yepes. Anaidít. 
Parda serpiente cascabel agita, 
V elevando á Yarfá propicio rueL^o, 
Coge un tizón, la cfntuibe se despoja, 
Salta, y tizón y sierpe y chumln' arroja. 

Vepes. Los J lijos de raraywtiti. 

999. Garúa (quichua). Llovizna y Mollizna. 

Garuar. Lloviznar y molliznar. Estas voces no 
se usan sino en el oriente de la República, especial- 
mente en la isla de Margarita, tal vez desde la inva- 
sión del* tirano Aguirre. Estás voces peruanas se usan 
en Chile, según D. Zorobabel Rodríguez, en el Plata, 
según D. Daniel Granada, y por supuesto en el Perú. 
Aun en nuestras provincias de oriente, su uso es limi- 
tado y familiar. No acontece así en las otras repúbli- 
cas de América que he indicado ; mi amigo Granada 
presenta esta lección : 

F.s por extreuKí enemiga de la lluvia, principalmente de la más menuda <j le 
llamamos ^""ífr/z/f. — Lozano. Historia de la Conquista del Pará^ Á*fo de la Pl'tay 

1000. Guadua, voz luuisca, designa una gramínea 
arborescente á la que nada iguala en elegancia. El 
tronco es liso y reluciente, y la forma y disposición de 
sus hojas le dan cierto carácter de movilidad y ligereza. 
Se inclina hacia el borde de los arroyos, y el menor 
soplo del viento la agita. Humboldt, que la describe, 
dice que estas palmas de los trópicos son de las que 



I 



VOCABLOS INDIGKNAS 543 

más sorprenden la imaginación del viajero. Armas dice 
que esta voz es arábiga. 

I COI. Guacharaca, Ave de color sucio, parecida 
á la gallina. Procede este vocablo del caribe uachia- 
raca y es onomatopéyico, pues es lo que dice el grito 
del ave. 

Muchas palomas torcazes, gallinas de monte, perdizes, codornizes, guacha- 
racas^ uquiras ó paba de monte,... --Fray Antonio Caulin. Historia d¿ ¡a 
iWuc^-a Andalucía. Cap, VII f, IJh, I. 

En algunas partes de América dicen guachOy cha, 
como apunta Salva, del animal mamón ó mamantÓ7i 
que no ha sido criado por la madre ; pero en Venezuela 
se dice generalmente mantCy vocablo indígena que, 
como guacho, guacha, significa expósito. 

1 002. Guama, fruta del guamo. 

Guamo, árbol ramoso, de hermosa copa, bellas 
flores y vainas peludas que contienen semillas gustosas 
envueltas en una pulpa suave y azucarada. Sirve el 
árbol para dar sombra al cafe. La voz se encuentra en 
el caribe y en el taino. 

1003. Guamacho (caribe). Árbol medicinal. 

1004. Guanábana, Voz caribe que se halla tam-. 
bien en el haitiano y que designa el fruto del gua- 
nábano. 

Guanábano. Árbol de la familia de los anones. 
Hay dos especies, una de las cuales se llama guanábano 
cimarrón. 

El guattabatw es un árbol muy grande y hermoso en la vistd. — Oviedo y 
Valdés. Sumario^. Cap. LXIII.) — Hay muchas de estas guanábanas .^-El mis- 
mo, id. id. 

1005. Gua7io (quichua huano). Excremento de 
ciertas aves marinas que sirve de abono. 



544 CAPITULO IX 

1006. Giuirataro, del caribe uaraturi, es el nom- 
bre que comunmente damos al cuarzo ó piedra dura de 
sílice con fractura concoidea y lustre craso. Sólo lla- 
mamos cuarzo el hialino, y la piedra que contiene oro, 
plata ú otro mineral semejante. 

Acompaüados de instrumentos raros 
Que llaman en la tierra guarataros, 

Sistiaga. U¡ta Corrida de Toros. 

De origen caribe parece ser igualmente el vocablo 
guarura, forma goagira de uarura, caracol ó instru- 
mento guerrero que sirve á nuestros arrieros para tocar 
á manera de bocina. Con la guarura llaman los ma- 
yordomos á los trabajadores en algunas haciendas, 

1007. Guaricha, india soltera. 

Es del cumanagoto hueriz, mujer ; plural hucrichxi, 
huericharn: 

Auto hueriz yaké camana enichlrque yauca? — Tivin hueriz yaque quene 
huaze. — Olua huericharn yaque m(ízocuan? — Copoica hmrichtim liviecam. 

Fray Diego de Tapia. Confessotiario Cumaimgoio. Plática, 

Que ya no volveré, guaricha^ á verle. 
Aun cuando nunca deje en esta vida 
Como la vez primera de quererte. 

Abelardo GorrtKhotegui. Animare. 

1008. Guayaba. Fruto del guayabo. Lo hay 
agridulce y agrio. La pulpa del agrio es roja; la del 
dulce, blanca ó amarillenta. La fruta dulce es 
comestible y muy estimada. Con entrambas clases, 
ó con la dulce y limón agrio, se hacen conser\'as 
y jaleas : Jalea de guayaba; conserva de guayaba. La 
voz es de origen caribe. A la voz guayaba se da 
el sentido de mentira ó embuste, regularmente 
en chanza. 



VOCABLOS INDÍGENAS 545 

Guayabal, Plantío de guayabos. 

Guayabo, Árbol que da la fruta llamada gua- 
yaba. 

Y frutas de giwyíifxis y papayas 
Con no >é "cuantos pájaros pajíes 

Castellanos. Eh-í^fii X/ Canto III. 

Se dice en castellano corriente ríLcde la bola 
y ¡qué bola! y di cese en toda la República del 
mismo modo rztede la guayaba, ¡qué guayaba/ y lo 
•que es más, se tragL^ la guayaba, y me tragué la 
^guayaba, dándole ?l 'guayaba la acepción metafórica 
de mentira, que tiene bola, P/ocede esto de que 
generalmente la guayaba madura, á pesar de tener 
la corteza lozana, está interiormente dañada, ó por 
hallarse podrida ó por contener gusanos. 

1009. Guayuco, es voz caribe. Pampanilla ó 
taparrabo de los indios. 

ICIO. Hamaca (caribe hamak,') Lecho colgante, 
de tejido compacto, á diferencia del chinchorro, que 
se teje á modo de esparavel ó red (§ 760). 

Kl (oficio) de las mujeres es hilar, tejer h'iniacus y cliinihortos, en qu« duer- 
men, y las fajas conque unos y otros cubren su honestidad. — Caulín. Hist. </«• ¡a 
Xiiti'a Andalucía. IJb. Pn'm. Cap. XII. 

El caribe haniak significa árbol. De árboles sue- 
len colgar tal lecho los indios. 

ion. Hicaco (del taino). Arbusto que da una 
fruta, blanca y rosada, de que se hacen conservas. 
La fruta tiene el mismo nombre. 

1012. Hico, (del taino). Cuerda conque se cuel- 
ga la hamaca. 

35 



54^5 CAPÍTI'LÍJ IX 

I oí 3. Huracán, del caribe ¿oraca?io. 

1014. /guana, reptil semejante al lagarto. El 
vocablo debe ser caribe, por encontrarse en lenguas 
de V^enezuela y de las Antillas. En indio es ihuana, 
y no yuana. Quien escribió yuana fué Oviedo y 
V^aldés, el cual dice : ''Llámase ynana, y escríbese 
con estas ginco letras, pronunciase y, é con poquí- 
simo inter\'alo ?(, é después las tres letras pos- 
treras a?ia, juntas ó dichas presto : assi que en el 
nombre todo se hagan dos pausas de la forma ques 
dicho." . Los franceses creen que iguana viene del 
haitiano guana; pero como los caribes dominaron 
en las Antillas, la etimología es ihuana. Igna^iodón 
es vocablo formado por Gedeón Algernoon Mantell, 
de iguana y el griego odons, diente, para desig- 
nar un gran lagarto fósil descubierto en Inglaterra. 
La Memoria original se publicó en 1825 en el PJii- 
losophical Transadions of the Royal Socicty of hon- 
dón, Vol. 115, Pág. 179, con este título: **On the 
yguanodon a newly discovered fossil reptile from 
the strata of Tilgatc Forest in Sussex." 

1015. Jagua7\ voz quichua que significa san- 
gre, es el nombre de una especie de tigre muy 
sanguinario y semejante al leopardo. 

1 01 6. Jicara, mejicano xicalli, es vaso de loza 
ó de porcelana que se usa para tomar el choco- 
late. 

1 01 7. Jobo, árbol de Venezuela que da una ci- 
ruela amarilla y agridulce que lleva el mismo nombre. 
El vocablo jobo (hobo) se encuentra en el taino y 
en los dialectos de varias tribus de Venezuela, por 
lo que es creíble que pertenezca al caribe. 



VOCABLOS INDICKNAS 547 

Los frfsc<»s hij^os de Ujs tunales ■ 
V el dulce frulo (jue el jnhv cría. 
DoniiiiL^o Ramón Ilernánde/.. J'l! Arrullo Ue la^ Pulo)}. as. 

I Oí 8. Macagua. Culebra terrible cuya morde- 
dura es mortal. 

.... Mira, mira. 
Es una sierpe matai^ua. 

José Ramón ^'c])es. Vini^^ara/ii. 

1019. Macnare. Voz usada en el juego de bi- 
llar llamado gucrvÁ. de palos, para significar que todos 
estos, excepto el del centro, han sido derribados, 
con lo cual se gana el juego. La etimología es in- 
dígena, de vía, todo, y kare, muerto. Originóse la voz 
de que cuando una tribu atacaba y exterminaba á 
otra, gritaba: makkare ! rnakkare / 

1020. Macuto, Cesta tejida de caña amarga, de 
forma cilindrica y con una asa en la boca. De ella 
suelen hacer uso los pobres para recibir las limos- 
nas. No querer" uno que otro tenga macuto, es frase 
que significa tener envidia del bien ajeno. N^o fal- 
tarle á uno sino el viacuto, se emplea para ponderar 
la miseria en que está alguno. Este vocablo es cari- 
be, pero no falta quien crea que es el castellano 
macona, cesto, corrompido por los indígenas. 

102 1. Maguey, nombre indígena de dos clases 
de mimosas que ocupan extensas llanuras en \'ene- 
zuela. Del maguey cocui, así llamado por estar co- 
munmente en los magueyes y cañas dulces los co- 
cuyos, se extrae el aguardiente conocido con el nombre 
de cocui ; y del maguey cocuiza, que es la pita, se 
hacen excelentes cuerdas llamadas de cocuiza. 

Ni venden Iíjs tambos chicha 
Ni la cidra de mai^my. 
Vepcs. /.(M' /lijos de Porayaiita. l^errorcs (fe la Triln. 



548 CAPITULO IX 

1 02 2. Mamey (cumanagoto), árbol de gran pre- 
cio por su madera y su fruta, que tiene el mis- 
mo nombre. 

1023. Ma7iare, cedazo tejido de varillas finas de 
caña amarga. Se tiene esta voz por indígena ; pero 
en concepto mío es el latín manare, puesto por los 
frailes españoles que no lo podían llamar cedazo y una 
vez hecho á imitación de éste, por no ser de cerdas, 
de lo cual no podían tampoco hacerlo por falta de 
caballerías y ganado. 

Afflftares en que cuelan las Ijebidas que hacen de todais frutas. — Fray An- 
tonio Caulín. — I/isi. de la Xtit"i'a Andalucía. lAh. Prini, Cap. XII. 

1024. Mangle. Planta que crece á los bordes 
del océano y del mar de las Antillas, y en el delta 
pantanoso del Orinoco. Su corteza se exporta en gran 
cantidad á causa de su tinta. 

Es un caño tan sólo que parece 
Morada de una ninfa. 
Donde un vtan^hir exhuberante crece 
Al frío de su linfa; 
Y como aquel recil>e las tostadas 
Cortezas desprendidas, 
Sus aguas están siempre coloradas 
Por el manióle tenidas. 

Jos»3 Ramón Ye})es. Kl Ditirambo de las Selvas. 

Coloco aquí esta voz porque se ha dicho siempre 
que pertenece á la lengua mejicana. En concepto mío 
es la voz castellana anticuada mangla. 

1025. Afafioco. Harina de yuca preparada, muy 
alimenticia, sana y gustosa. 

V aquel mamno y aquellos sabrosos plátanos de que tan tristemen)^ se la- 
mentaba el viajero, en setenticinco días que apenas duró su paseo. — MicHfcna y 
Rojas. Explonuióit Ofieial. Lib. Prim. Cap. XVJ. Nt 






VOCABLOS indígenas 549 

1026. Mapanare (cumanagoto). Culebra cuyos co- 
lores forman una como cadena de negro y amarillo en 
su parte superior, y en la inferior tiene un amarillo que 
tira á blanco. Es muy cruel y venenosa, y se la consi- 
dera como la culebra más ligera y atrevida de las que 
atacan al hombre. Ser una mapaiiare, frase familiar 
conque se pondera la furia de alguno. 

1027. Mapurite, Carnívoro que tiene la particu- 
laridad de despedir, de una especie de bolsa que posee 
junto al orificio, un olor excesivamente fétido que se 
extiende á gran distancia rápidamente, y hace huir á 
sus perseguidores. El vocablo mapurite es el caribe 
niaipurí, del que se formaron el cariniaca rnaipinri; 
tríos y galibí maipurí; carijona macJiiurí; apalayo via- 
chipuri; y chaimas mapurite. De origen caribe es 
también maraca. El taino le ha dado la forma de 
7naruga. Ninguna relación tiene con la latina marasca, 
ni con la quichua, maraca. Mayor analogía puede hallár- 
sele con la malaya marak, encender, porque nada 
enciende tanto entusiasmo en la gente del campo como 
el son de las maracas. La maraca se hace con el cala- 
bazo ó fruto del totumo, al cual después de asado y 
extraída la pulpa, y horadado convenientemente se le 
introducen semillas de capacho y un paHllo ó mango 
que sirve para agitarla. Es instrumento usado en cier- 
tos bailes populares. Mácense asimismo de metal para 
entretenimiento y solaz de los niños. 

En las diversiones llamadas joropos iniilan con las mnraias el empleo de las 
castañuelas. — Salvador N. Llamozas. Kmayo sohr,^ i'l Ai le en W'uczui'ui. II. 

1028. Mavacure (caribe mawacure\ Bejuco del 
cual se extrae el terrible veneno de los indios llamado 
curare. 



550 cAPrirLo ix 

En cuanto a bejucos, fucrn del nun^Huitri' ó hejucí» del curare, son de muchas 
calidades y grosor. — Michelena y Kojas. lísploraáón Oficial. IJi*. Prim. 
Cap, X/X. 

Lo que es nuestro vocablo caribe aerare, no sólo 
está ya en el Diccionario de la Academia, sino que ha 
entrado en el tranceos : 

líiri^cr cuntic" les ennenii^ de la Republiíiue les fiedles d'or frottées d'un 
pcu de inrarc á la }>.>¡TUf, — AlpliDnse Dandet. Trcnít' lUiS Jt' Parl^. P^i^- ■^34- 

1029. Moric/ial. Plantío de moriches. 

¿<j)uién no l^endice el cariñoK.í» Imndo, 

Los frescos morit hales 
Si en su sombra seííicnlo rey>osó? 

K. T. Mt)ntes. Jai Palma Mori^hí. 

Morichc. Palma de maravillosa fecundidad, y tan 
útil que proporciona al hombre todo lo más necesario, 
agua, alimento, abrigo, lecho, vino, aceite, jabón, cuer- 
das, embarcaciones, y muchas cosas más que se hacen 
de su tronco, corteza, fruto y hojas. El agua se halla 
siempre á su pie en venas subterráneas. Los misione- 
ros la llaman Pan de vida. 

Ti Míe su jíalnia iliiiitiiihi(]Ui' y la no menos preciosa é inagotable del w<'- 
¡'itlic-.- Michelena y Kojas. Exploración Oficial. Lib. ¡J Cap. /. 

J030. AIúcii7\i, del caribe-tamanaco 7nucra, signi- 
fica tinaja, taza, cántara, jicara : 

A la manera de nioj^otes ó cántaras, á (juienes llaman los indios mútitras. — 
Fray A. C'aulín. Iii<:loria ilc la Xuii'a Aiidaluita' 

La forma inúcnra se la dio al vocablo el cumana- 
goto, según se deduce del Confessonario de PVay^ Die- 
go de Tapia. 

1031. Salvo una que otra voz geográfica, como la 
de Ahxigitatá, no recuerdo más que dos vocablos ame- 
ricanos que en nuestro hablar principien por n : Naiboa, 
término taino que significa veneno, aplicado al jugo de 



V(.KA1JL()S IM)Í(ÍKÑAS 55 I 

la yuca amarga, y nos sirve para designar una pasta 
que se prepara con casabe, papelón, queso y anís; y el 
mejicano Nopal ( nopalli), que expresa el cardo que 
da la tuna, y poco usamos, como no sea en poesía. 

1032. Napa (quichua yapa ó llapa). Adehala, 
propina. 

1033. El obiubi ^s un mono nocturno, según dice 
Codazzi, de color oscuro y cara casi negra y muy 
triste. Está continuamente sentado con la cara entre 
las piernas, y la cola, que tiene poco pelo, enroscada 
al rededor del cuerpo. Duerme todo el di a. 

1034. Pasóte (mejicano). Cierta planta medi- 
cinal. 

Paují, ó paujil que dicen en otras partes de 
América, está ya en el Diccionario académico, pero 
falta la etimología. Es voz quichua. 

.1035 Pcsgíta, Planta de hojas muy olorosas, las 
cuales se usan en las fiestas sagradas para aromar el 
templo. Según Humboldt es la gaidheria odorata. 
Algunos pronuncian pesjita y pesjoa, como los in- 
dígenas. 

Porque, si al temiílo iba, era por veros, 
V con alma de nino, candorosa, 
Llena de aféelo místico, ofreceros 
Hojas de pesuña y pélalos de rosa. 
Domingo Ramón Hernández, /ms Tres Marías. 

1036. Pichagua, el fruto del pichagüero, del cual, 
por ser muy pequeño, hace la gente pobre sus cucharetas. 
Es voz cumanagota, de picha, poco, plural pie haca, y 
la desinencia hita, agua. Lo singular es que puede 
decirse asimismo que es de formación castellana, ái^ piche 
y agua. 



552 CAPÍTULO IX 

1037. Pimpina, vasija ó vaso de barro cocido 
para contener agua y para bebería. Se la tiene por 
indígena, pero en concepto mío deriva del malayo 
pimpiUy pivipinaii, conducida por la mano, acción de 
conducir. 

1038. Plritíi (cumanagoto : /m¿://«) es el nom- 
bre de una hermosa palma, y lo llevan también una 
villa y una aldea. 

1039. Pitahaya ó pitajaya {td\no pitahai) género 
de cactus que da una fruta gustosa. 

1040. Poporo (indígena de Venezuela). Arma 
de los indios, como clava ó porra de madera; y asimismo 
chichón, tolondro, tolondrón. 

Dejadas ya las Hechas y c] /o/>orú . 
Por el guunelmcan feroz, robusto, 
Esia gente paui)érrinia de Coro 
Tomaron un iwquillo de buen gusto. 

Castellanos. Sí"^. 2\irt. EU*¿ía I Canio II ¡. 

Son los indios goagiros y los caiquetías los que 
más usan el término poporo. Los goagiros llaman 
liiapora un género de palmeras. Mapola es tam- 
bién voz indígena; significa golpe y se usa en Vene- 
zuela en el juego de trompo cuando por mutuo con- 
venio el vencedor somete el trompo del vencido á 
recibir cierto número de golpes. 

1 04 1. Sebucán, que en otras partes dicen /V/;.v- 
cán y sibncán, es un cesto largo tejido de palmas. 

Estrújalo en un ciintctiu^ que es una manera de talfga de diei palmas ó nú* 
de luenLiD, y gruesa como la pierna, qui* his indios hac^n de palmas. — Ovied.í \ 
Valdcs. Sttiihjrio. Cap. V. 

1042. TacamaJiaca, La resina del árbol taca- 
viahaco. Esta voz, que ha prevalecido, es la az- 



VOCABLOS ini)1(;enas 553 

teca ¿hecomahyyac. Los indígenas de Venezuela lla- 
man al árbol atriicaL 

Tacamahaco. Árbol de donde se extrae la 
resina llamada tacamahaca. Es de un grosor enor- 
me, y tan abundante en el oriente de la República 
que los indigenas de Guayana se sirven de la 
corteza para formar piraguas y canoas portátiles, á 
veces capaces hasta de diez personas. El Diccio- 
nario contiene el vocablo tacamahaca, pero escrito 
tacamaca, como nadie lo pronuncia ni escribe/ salvo 
el chistoso Quevedo, obligado por la medida del 
verso. 

Tapara, que dudo sea indígena, está ya, como 
otras voces nuestras que > no indico, muy oronda en 
el léxico de la Academia; pero no así el nombre 
del árbol que da el fruto : tapai'o. 

1043. Tcj'-ecay, genero de galápago ó morrocoy 
muy pequeño : 

Ca¿a abiin4]:inte de venados, chi^üires, váquiros, cachicamos, galápagos, 
tcrecaye^^ morrocoyes. , . . Baralt y (Jodaz/i. Geoi^rafÍA de Veneznelo, 

Tomate, es vocablo de origen mejicano, con el 
cual se designa cierta legumbre indispensable en la 
cocina americana. 

1044. Totuma, Fruto del árbol llamado totumo. 
Asado, aserrado en dos mitades ó en más partes, 
sacada la pulpa y raspado, se destina á diversos 
usos domésticos. El vocablo es cumanagoto, pero 
bien pudiera ser el latín totum, puesto por los frai- 
les españoles, según Juan Ignacio de Armas. 

Venga en totuma con su pie de J3lata 
La blanca leche á rebosar la artesa. 

Ci'ñüo Ac i.Jta. ÍM Casita Blanca. 



554 CAPITULO VIII 

1045. Tucuso es VO45 indígena conque designa- 
mos un pequeño pájaro de un verde atornasolado. 
Tiene grande la cabeza, y se mantiene de frutas é 
insectos. Tucusito de montana llamamos otro de di- 
ferentes colores muy vivos y brillantes, y que se dis- 
tingue por tener el pico y patas encarnadas. Con 
el nombre de iuc7isito simplemente, 6 con el de 
chupaflor ó cJncpaniirto (voces castellanas) distingui- 
mos un trochilus de que hay varias especies, por 
su tamaño y colores. Todos son atornasolados, y 
el fondo verde de varias gradaciones, dicen Codazzi 
y Baralt;- los hay dorados, azules y color de fuego; 
todos ellos, según están heridos por la luz, repre- 
sentan diversos visos que centellean el fuego de los 
rubíes, topacios y esmeraldas. Son más bonitos que 
las mariposas, y andan de flor en flor chupando el 
néctar con sus largos picos. Son sumamente peque- 
ños; algunos con su nido pesan un cuarto de onza. 
Este está formado del algodón de ceiba, y los hue- 
vos que ponen en él son más pequeños que un 
garbanzo. Al tucusito se le distingue del colibrí 
{V. § 981). 

1046. Turpial, turtipial ó trupial (del tama- 
naco turpiara\ Avecilla de hermoso canto, y que 
se domestica fácilmente. 

IMumas, las del turpial son las inejores. 

Jusé Ramón Vepes. Las jio!\'< de 'I'rapc. 

1047. Ycif'c (caribe). Veneno extraído de cierta 
planta. 

. , . .para destilarle d jugo Ct yare que es venenoso y mortífero. — Caulin líist. 
df la Nva. Anuahicía. Lih. I Cap. IV. 

1048. Yíua, raíz comestible. La hay dulce y 



i 



vocAiiLos iní)I(;knas 555 

amarga. La amarga es venenosa, y de ella, ex- 
traído el veneno, se hace el cazabe. La voz pro- 
cede del taino juca. 

Llei^ados al paraje" que se trata, 
Dieron d su camino más reposo, 
]\)r }iallar>e niaí/, v/V.// y l)atata. 

Casi-.-llanos. .SV;-. J\;rí, E!<^í,i J Cntío II L 

1-a otra especie de raí/ que llaman r//<í/ fhiU:e, no i-s venen«ísa.- -(.'aulíii. ///..'. 
í/> la Xuno Aiuhtliiifa. IJf>. / Lap. IV. 

1049. Yttruvia [\.?i\\\o yuruvio). Medula de una 
clase de moriche, con la cual hacen pan los 
indios. Del mismo vocablo taino deriva el nombre 
del yagriujio, cierto árbol. De voces indígenas de uso 
general en Venezuela, como raraola por alubia ó ju- 
día) uiecate (mejicana^;, petate (mejicana); //"// (que 
se supone caribe); y de otras más, que constan ya 
en el léxico académico, nada digo por ser muy cono- 
cidas. Las demás que no indico pertenecen á la 
historia natural, y no .son de uso tan común como 
las indicadas en este capítulo. 



^ CAPÍTULO X. 

nARHAKlSMOS. 

1050. Llamo especialmente barbarismos las voces 
mal formadas, las de acepciones impropias, y las 
extranjeras que ó no son necesarias ó no convienen con 
el carácter del idioma castellano, y no obstante son de uso 
no sólo entre palurdos, sino aun entre gente medianamen- 
te culta. Poco caso hago de las incorrecciones fonéticas 
del vulgo, porque ni los que" componen éste han de 
leer mi obra, ni se diferencian ellas de las que 
comete el vulgo de todos los países en que se 
habla el castellano. 

105 1. He visto citado como venezolanismo el 
verbo alwyar en la acepción de hacer (jue un obje- 
to sobrenade por medio de boyas q[ue se le ama- 
rran ; mas tal acepción es legítima, y basta leerla 
en el Diccionario Académico ; la que sí es una co- 
rrupción bárbara es la de dar á aboyar la significación 
de hacer ó formar hoyos, confundiéndolo así con ahoyar. 
y la de darle el significado de formar bollos ó ele- 
vaciones en un objeto de metal, lo que es propiamen- 
te abolla!". De igual modo dicen y escriben aboya- 
dura, cuando debieran ahoyadnra ó abolladura, según el 
caso. vSi el golpe ó presión es en la parte exterior del 
objeto de metal, lo que se ve en ella es ahoyadnra: 
y si el golpe ó presión se ejerce en la parte interior, 
lo que aparece en la exterior es abolladura. 



BARBA RISMOS • 557 

1052. Ni acolchonar ni acolchonado existen en caste- 
llano. Las palabras correspondientes son acolchar y 
acolchado. Hasta son más breves y bellas. Entre 
los que no conocen el idioma existe este vicio de 
adulterar los vocablos. Por eso hay también quienes 
digan y escriban acuciosidad, en el sentido de dili- 
gencia, actividad, prisa, deseo vehemente. Los tales 
no saben que los vocablos castizos son acucia y 
aciiciamiento, y que de acucia es de donde se ha 
formado acucioso. Mejor es no decir ni acucia ni aca- 
cia77iicn¿o, ni acucioso, ni nada semejante, teniendo 
tantos términos correspondientes y bellos. 

1053. Malo es llamar adobo la carne puesta en 
adobo, porque correctamente se llama adobado. Ado- 
bo es el caldo, salsa, ó lo que fuere, con que se adoba. 
Adobo se llama asimismo el afeite ó aderezo de que 
usan las mujeres para parecer mejor. ¿ Se atreverán 
por ello á llamar adobo á una buena moza ? Que 
están adóbalas bien podemos decirlo acá, entre no- 
sotros, de modo que no lo oigan ellas. Bien es 
verdad que se dejan llamar tranquilamente adoratri- 
ces (!) Este adoratriz, que ha hecho camino en Ca- 
racas en el sentido de adoradora ó adorante, qiK* es 
como se dice en castellano, se da el brazo con el 
cxpoliatriz que eensura Baralt. Ha sido populariza- 
do por cierto literato que tiene en gran concepto 
á un su amigo y consultor, filólogo cumanagoto que 
pretende reformar el castellano. Gloria á ti, porten- 
to del lenguaje ! ¡ Salve, bellísimo vocablo, que nos 
vas á obligar á decir vengatriz, pcnsatriz, soñatiHz, 
y otras zarandajas de la laya ! Dios te guarde ! Bien 
quiero decir aquí que las voces de tal terminación, 



SSS * CAPITULO X 



>-' kÍ 



cuando no se han formado del masculino terminado 
en ^or, han pasado así del latín, cortio fregatriz, que 
no corresponde á fregador sino á fregón. 

1054. Afrontar, como dicen algunos para expre- 
sar la entrega sin dilación de una suma de dinero, 
es un disparatado. Como se dice en nuestro idioma 
es aprontar. Afrontar es poner una cosa enfrente de 
otra, hacer frente al enemigo, carear, y arrostrar, éste 
en su segunda acepción. 

1055. Agalludo no es voz castellana, y de darle 
pase, atendida su buena formación, no podría atri- 
buírsele la acepción de codicioso, agarrado, que se 
le da en Venezuela y en algún otro punto de Amé- 
rica, pprque su significación sería la de valeroso, in- 
trépido, una vez cjue la frase castellana tejicr agallas 
es lo mismo que tc7icr ánimo esforzado, 

1056. El hueco que queda en los tapiados des- 
pués de sacar las agujas, es agiijah y no agujada 
como creen nuestros albañiles. 

Agujeta, por aguja grande y gruesa, es barbaris- 
mo, y tanto mayor cuanto agíijcta es diminutivo de 
aguja, como silleta de siua. Agttja se llaman todos 
los instrumentos y utenslios semejantes, cualesquiera que 
sean su tamaño y grosor; y agujeta es cierta correa ó cin- 
ta con un herrete en cada punta, que sirve para 
atacar los calzones y otras cosas ; propina que se le 
da al postillón ; y también los dolores agudos ori- 
ginados por ejercicios violentos. Es en estas acep- 
ciones en las que lo emplean los autores castellanos. 

1057. Ahogo, por ahoguío, no puede pasar. Debt:: 
tenerse presente que ahogo es aprieto, congoja y 



HARIiARISM()S 559 

aflixíón grande ; y estrechez, penuria, falta de recur- 
sos ; mientras que ahoguío es opresión y fatiga en el 
pecho, que impide respirar con libertad. Aliono tie- 
ne, plies, un sentido moral, y ahoguío material. 'Aban- 
dónese el barbarismo de decir ahogo cuando se debe 
decir ahoguío. 

1058. Ahorrarse (volverse horra?) Morírsele á 
la vaca la cría. 

1059. Aliaje debe dejársele al francés ; ¡qué ga- 
nas de hurtar cachivaches tan feos En castellano 
decimos liga, mezcla, unión, según el caso ; y cuando 
no, aligamioito ó aligación, de aligar, verbo ya poco 
usado, en el sentido de ligar. Este aligar, y amejo7Uir, 
amenorar, ate^nplar, afnestcrar, y otros verbos anticua- 
dos, me hacen sospechar que al decir impropiamente 
a77iellar, por mellar; y arrevesado, por revesado y eiire- 
vesadoy se emplean formas antiguas, y de todos modos 
originarias de España. 

Altcrnabilidad no es voz castellana, ni se necesita 
teniendo la de alternación. 

1060. Es bárbaro lo de peligro amenazador ó 
amenazante. Así dicen los franceses. Para nosotros el 
ficligro es siempre inminente. Podemos librarnos y aun 
libertarnos del riesgo; jamás libei^tarnos del peligro. 
Lo que podemos hacer es tratar de ño encontrarnos 
nunca en peligro, librarjios de él. 

106 1. Amoreteado. Corríjanlo los que lo pronun- 
cian mal ; es amoratado. 

io6a. Anvelope (Envelope). Cubierta, sobre de 
carta, sobrecart . 

1063. ApeTiuscar es un neologismo, no aceptado 



56o CAPÍTULO X 

aún. El término correcto es apañuscar, forma de apañar, 
y significa coger y apretar estírelas víanos algwia cosa 
ajándola. Es, pues, asmiismo otro barbarismo darle á 
apañuscado la significación de aglomerado ó de apiña- 
do, participio éste del verbo apiñar, juntar y estrechar 
mucho unas cosas con otras. No da la Academia tal 
significación al adjetivo apiñado, pero es la del verbo, 
y ha sido usado así por buenos escritores : 

Abro los ojos, y todos los trajes apiñados, todos los países me rodean en 
breve espacio. — Mariano José de Larra. El Pobrecito I labiado r. El Mundo 
todo es Máscaras. 

1064. La silla de montar no se llama apero, sino 
silla de montar, galápago, aparejo, etc. Apero es cosa 
muy distinta : es ** el conjunto de instrumentos ó herra- 
mientas de labranza íi otro oficio," y asimismo ''rebaño," 
''majada." Ved, ¡ qué cosas tan distintas de una silla 
de montar ! ¿ Quién va á montar en un apero? Por lo 
mismo, poner los aparejos á las caballerías es apare- 
jar, y nó aperar, porque aperar es co?nponer, aderezar 
ó hacer carros, ó galeras y aparejos para el acarreo y 
trajino del campo. 

1065. Aportar no significa contribuir; aportar es 
arribar al puerto, tomar tierra ; y en lenguaje forense 
llevar. No se pregunte más ¿cuánto aportas tú ? sino, 
¿con cuánto contribuyes? ó de otro modo corriente y 
preciso, que sobran. 

1066. Aprovisionar, fournir les choses nécessaires. 
Moi, je le crois ; pero si hablan español, ¿ por qué no 
dicen abastecer, proveer, surtir, y pare U. de contar ? 
Sin duda porque no lo saben. 

1067. No se debe decir arviastrote, que parece 
cosa de cimarrones, sino armatoste. 



BARHARISMOS 56 1 

1068. Arrojar, brotar, echar renuevos ó pimpollos, 
^s pimpollecer, y no pimpollar, el cual es sólo "sitio po- 
blado de pimpollos. " 

1069. Aspas, por la figura, ctiemos. Aspa es el 
aparato exterior del molino, y otros semejantes que tie- 
nen figura de X. 

1070. Atarragar, procedente del árabe, significa 
propiamente martillar, por lo que se ha extendido en 
Venezuela á significar clavar, bien que este uso no sei 
muy común, y sólo impere en algunas provincias. Nin- 
gún trabajo cuesta decir clavar, y dejar el atarragar á 
los señores herradores ó encasqíiilladores, que ya este 
término nuestro adquirió ejecutoria de nobleza. ¡ Están 
hoy estas tan baratas ! 

1 07 1. Aíorfojar s^, á\c^ en el país por atortujar 
(de a y torta), vocablo que significa aplanar ó aplastar 
alguna cosa apretándola mucho. Por extensión se le da 
en Venezuela el significado de confundir, turbar, correr, 
atortolar, amedrentar, etc., apretando ó acosando á las 

• personas en discusiones ó de otro modo. Aun en la 
forma legitima (atortujar) es bárbaro emplearlo en tal 
sentido, porque ni está autorizado ni es necesario. Son 
preferibles confundir, atortolar, etc. Los que dicen 
atortojar y atortajarse, son los mismos que dicen sinver- 
jcrücnzm^a^ox desfachatez, descoco, cinisino, falta de pundo- 
nor ó de estimación de sí propio. Este bárbaro siuvcr- 
^güenzura, lo ha formado el pueblo de la frase *'es un 
sin vergüenza" (es un hombre sÍ7i vergiienza)^ por 
creer, sin duda, que ahí sin vergüenza es un sustantivo, 
como el anticuado sinjusticia y el corriente sinnúmero. 
En Venezuela no le dan plural como en Colombia á 

36 



502 CAPÍTULO X 

sinvergüenza. Escríbanse y pronuncíense separada- 
mente sin y vergi^msa. 

1072. Aujero es agujero, y éste no tiene auje nin- 
guno. Díg-ase agujero, agujero, aunque nos agujereen 
los tímpanos. Este despropósito de decir aujero va en 
esta lista por ser de mucho uso aun en villas y pueblos 
de cierta cultura. No sucede lo mismo con estilla, por 
astilla; chocozíiela por choq^iezuela, y otros despropósitos 
más que sólo se oyen en boca de la gente de los 
campos. 

1073. Avalancha se queda en francés : avalanche. 
Y dirán ellos, ¡ qué fácil es traducir el francés ! Así, yo 
también lo creo ; pero es el caso que en castellano na 
hay avahificha, sino alud, y el castellano gana un no- 
ventinueve por ciento. 

1074. En traducción española del libro Roma, de 
Zola, reproducida en Caracas, dice; "aquellas hormi- 
gas negras buscando azaradas su camino." Así hablan 
muchos por ahí, creyendo que azararse es conturbarse, 
cuando lo que significa es torcerse un asunto. El que 
se conturba lo que hace es azorarse. Por eso dice Larra 
^n El Doncel de D. Enrique el Doliente: *'¿ Qué tenéis, 
señora, que dais tantos gritos ? preguntó azorada Elvi- 
ra.*' Vean los contratiempos que puede ocasionar el 
cambio de una sola letra en materia de lenguaje. No 
deben confundirse los vocablos azararse y azorarse, 

1075. Banal no existe en el tesoro de la Lengua. 
Se dice insignificante, sin importancia, simple, vano, 
hueco, inútil, etc. Banalidad tampoco ; los que dicen 
banalidad quieren decir bobería, simpleza, necedad, etc. 
Pues, ¿ por qué no lo dicen claramente ?. 



lURHAKISMOS 563 

1076. Batiburrillo. Dígase batiborrillo ó batur- 
rillo. 

1077. En nuestra lengua no hay bcrracos sino 
verracos, y aun con v son tremendos, quizá más que 
el cuadrúpedo de Don Melchor Ortega. 

Disiento del venerable señor D. Baldomero Rivodó 
cuanto á la traducción del vocablo bibdot, porque sí 
éste, sea de mucho ó de poco valor material no es 
artístico y precioso, y no está destinado para adorno 
de una casa y recreo de la vista, no es tal bibelot. En 
castellano bibelot es alhaja 6 preciosidad. No puede 
traducírsele por cachivache, porque esta voz es des- 
pectiva y expresa cosas inservibles ; y tampoco por 
trebejo, por lo^ mismo que no es cachivache, ni tampoco 
juguete para enredar ó travesear. 

1078. Boa^ no es masculino sino femenino. No se 
debe decir el boa, nyi boa, refiriéndole á la serpiente, sino 
la boa, una boa. Un boa es una persona á quien se 
atribuyen las principales condiciones de la serpiente 
boa. 

1079. Bocarada es en castellano bocanada. Afortu- 
nadamente sólo en ciertos pueblos y entre chicos y 
niujerzuelas del partido impera el bocarada. 

1080. Boche (de bocha) en el sentido de dc:saire 
ó golpe, es barbarismo. Boche en castellano es hoyo 
pequeño y redondo que hacen los chicos para jugar. 

108 1. Borboja \ lo que así designan es burbuja. 

1082. Eso de bordejada y bordejear sbXq. sin duda 
de alguna taberna de maragatos, pues los marinos saben 

.que es bordada y bordear, y lo sabe quienquiera que 
conozca medianamente la lengua de Castilla. 



564 CAPÍTULO X 

1083. No hay necesidad de recurrir al francés 
boiiqtiet cuando tenemos los vocablos rainillete y ranw. 
Esto es sólo para los pocos afrancesados y los perio- 
distas presuntuosos. 

1084. ^^ brazalete, para significar que dos per- 
sonas van asidas del brazo, es una monstruosidad. Eso 
se expresa en castellano con la frase de bracero, como 
dice la gente bien educada. 

1085. Brollo es impropio. Dígase embrollo, asi 
como se sabe decir embrollar, 

P'ntregóse Lorenzo también á la esperanza, como les sucede á todos los des- 
graciados que se hallan metidos en algún cmhrollo. — D. Juan Nicasio Gallego. 
Los Xoz'ios. Cap. ///. 

Btieyero, por boyero, es propio sólo de pa- 
tanes. 

1086. Bufet, galicismo pelado. Dígase convite, 
banquete, refresco, agasajo, pipiripao, etc., según sea. 

1087. Hay quienes digan bujarra, que no 
existe en la Lengua, en vez de bujarrófi, que es el 
término autorizado. Lo mejor es no expresarlo de 
ningún modo, ó valerse de voz más culta como la 
griega pederasta, que vale lo mismo y se usa en 
castellano, aunque no se lea en el Diccionario de 
la Lengua : 

El batallón sagrado de los lebanos se componía de paUrasias y bardajes. — Fer- 
nández Cuesta. Ifist. Univc'rsal lic Ct'sar Cantú. 

Pederasta y bardaje constan en el Diccionario de 
Don Vicente Salva. 

1088. No hay buUara^iga en castellano; lo que 
hay es bulla, bullaje, bullanga, y demasiado es. No 
debe hacerse más bulla con la tal bullaranga. 



HARHARISMOS 565 

1089. Llamar buscapié al cohetillo sin varilla 
que encendido corre por el suelo como buscando 
los pies de la gente, es barbarismo. Dígase busca- 
piés, por dos razones, porque no busca un solo pie, 
y porque buscapié, en singular, tiene otro significa- 
do, el de especie que se suelta en conversación ó 
por escrito para dar á alguno en qué entender, 6 
para rastrear y poner en claro alguna cosa. 

1090. Rutaqttc, si es diminutivo de btctaca, - es- 
tá mal formado. Lo correcto seria butaqui- 
ta y bictaquilla, con perdón de los manes de 
Butaquito, aquel temeroso oficialito asi apodado. 
Debo observar que el llamado butaque es una. silla 
pequeña con asiento y respaldo comunmente de 
cuero, (lo que conviene con la raíz del vo- 
cablo), y con brazos ó sin ellos; en tanto que la 
bíitaca, es sillón de brazos, entapizado, almohadillado, 
cómodo, y generalmente con el respaldo echado ha- 
cia atrás. Butaque tiene aspecto de despectivo de 
butaca, más bien que de diminutivo; y así podría 
pasar. 

1 09 1. Butifarra es una clase de embuchado 
ó chorizo hecho de carne de buey {biit), y no carne 
picada ó reducida á pequeños pedazos, como entien- 
den algunos. 

1092. Cuando el vulgo dice caballo despiado, 
expresa una barbaridad, que no ya un barbarismo, 
con su revesada pronunciación. Como debe decirse 
es caballo despeado. Nuestros escritores cultos é ilus- 
trados emplean correctamente el vocablo: 

Los republicanos no comían hacía (U)s días; la tahallcría estaba (Uspi-mia : y 
la infantería necesitaba reponeráe . . . . — Laureano Villanueva. Vidñ del Gran 
A/arúcal de Avaciícho. 



j 566 CAPÍTULO X 

Este vicio de trocar la e por la /, y viceversa, 

es muy común en nuestro pueblo. En el número 

^. 538 censuré el emplear á arriar en el sentido de 

arrear. Del mismo modo dicen brutalmente catn- 

bear por cambiar; voltiar, por voltear; carear, en el 

sentido de cariar\ rocear, por rociar; peliar, por 

\ pelear; golpiar, por golpear; y así otros más. 

^ ' Debe confesarse que dondequiera que se habla 

^ el castellano incurre la gente inculta en tales 

|. despropósitos. Sólo la instrucción popular podrá co- 

Y rregir el mal. 

Tamjíoco debe decirse caballo padrote, del que 
f* se destina á padrear, sino caballo semental. 

1093. Cabellos pasudos es lo que en castella- 
[ no se llama cabellos pasas, 

¡ 1094. Cabrera, es la mujer del cabrero ó la 

. que cuida las cabras, y no el lugar ó casa en que 

se recogen las cabras ó se vende la leche de 
éstas. En tales casos se dice correctamente cabre- 
ría, y aun puede decirse también del ganado ca- 
brio ó conjunto de cabras. 

1095. ^^^ ^'^ cabresto sino cabestro. Las cabras 
no tienen qué hacer con el vocablo, sino los cabos, 

1096. Cacaraquear, que dice el pueblo refirién- 
dose al grito repetido del gallo ó de la gallina, es un 
barbarismo inaceptable. En castellano se dice cacai'cat, 
y nó cacaraquear; cacareo, y nó cacaraqueo. 

Somos los hombres (le casta ilc líallinns |K)ncderas, que si queiemos hacer 
aliiún bien, lo irritamos y ív/íV/zw/ ///"«•. — I. una. J.az<ri¡/t> (/<■ 'J'oriucs. Purt. II 
Lnp. VIH. 

Vicucnse á diferenciar 

1.a i;allina y la nuij'ír 

Kn que ellas saben y)o;ier. 



BAKBAKISMOS 567 

Nosotras sólo quitar: 
Y en lo que es aicar^ar 
El mismo tono tenemos. 

Quevedo y Villegas. Lt-ñilla. 

1097. Cachetada, es guantada, guantazo, golpe 
en la cara con la mano abierta. Cuando sea con t!Í 
puño ó mano cerrada, debe decirse cachete, pnfietazo. 

puñada, 

A fé que si le doy ui>a puñada 
Que yo haiía que de mí se acuerde. 

l\)lo de Meíüna. Apolo y Dafut. 

1 098. Calabacear, verbo vulgar, que se emplea 
• con el significado de la frase dar calabazas en la acep- 
ción de desairar ó rechazar la mujer al que la requiere de 
amores. Pero por las leyes de la analogía la significa 
ción de calabacear es dar calabazazos 6 golpes con la 
calaba;?a. De paso diré que si se supiera que caleta y 
caletero significan en castellano ladrón, no se injuriaría 
más con tales vocablos al peonaje, y á los cargadores, 
acarreadores, peones ó jornaleros que trabajan en nues- 
tros puertos. Esta última circunstancia indica que 
nuestro bárbaro caleta es el diminutivo de cala^ en- 
senada. 

1099. Lo que el pueblo llama cámara, pieza pe- 
queña de hierro con su fogoncillo que usan en las festi- 
vidades atacándola de pólvora, y cuyo disparo imita la 
salva de artillería, se llama en buen castellano niortc- 
Tete. Cámara con referencia á tales instrumentos, es 
sólo el espacio que ocupa la carga del morterete. 

I ICO. El cilindro taladrado, de madera ó de otr¿\ 
cosa, en que se arrolla el hilo, la seda, etc., no s(^ 
llama carretero, como dice la mayoría de las mujeres 
venezolanas, sino carrete. Carretero es el que hace 



568 CAPÍTULO X 

carros y carretas, y el que guía los animales que tiran 
de ellos. Aquí cuadra advertir que car^'uajero es el 
que guía ó conduce cualquier clase de carruaje; y que 
el que fabrica carruajes, carros y vehículos semejantes, 
tiene el nombre de carrocero. Tampoco se llama ca- 
rruajería el lugar donde se fabrican, sino carrocería. 

iioi. Lo que por ahí llaman carriel, tiene.su 
nombre propio, y no feo : guar^iíeL 

1 102. Hablando de cometas no es corriente decir 
candado, sino catidato, barbato, crinito, según el aspecto 
de su luz. 

1 103. De acicate se ha formado el \^rho acica- 
tear, espolear, que lo más bajo del vulgo pronuncia 
cicatear (anticuado (icatej y cicatear, término este aun 
más torpe y bárbaro. Cicatear es vocablo familiar que 
correctamente significa hacer cicaterías. Tanto por esto 
cuanto porque en Venezuela no se usan acicates, sino 
espuelas y espolines, debe relegarse el verbo acicatear. 
abominarse de sus bárbaros congéneres, y emplear 
sólo los verbos castizos y bellos espolear y espoloiiear, 
ó los verbos aguijar, ag2iijo)icar, aguijonar y agxtizgar, 

1 104. Los que dicen ciénega deben aprender á 
decir ciénaga; clisé (del francés clissé), los que dicen y 
escriben cliché; y coligar los que dicen y escriben bru- 
talmente coaligar, 

1 105. Hay en Venezuela quienes digan gallina 
culeca, de la que está en disposición de empollar. El 
vocablo culeca es corrupción aragonesa ( r ) del castella- 
no clueca (Véase el nV 208), De no decir g-allina llueca. 

(i) D¡i\{('fiario lii- J'íhys Ani¡;^c>f!i'.ws, por O. Jeróniíu) B:»rao. 



HAKHARISMOS 569 

digase gallina c/ueca, como Ouevcdo en el Entrcutcs 
de La Infajila Palanco7ia : 

Mt>fí()s, cometas, ga/jiaLlms, 
Candiles, gallinas i/ui'ins^ 
Suegras, venteros, vicarios. 

Muchos dicen asimismo clucqueaba, cliiccjuca, cinc- 
cando, y es un despropósito porque clotjucar y clocar 
son reoulares. y los verbos re^-ulares conservan inalte- 
terable la raíz del infinitivo en todos sus tiempos. En 
el n^.^ 466, correspondiente al Capitnlo de los Wn'hos, 
hablo del origen de c/oí/ncar, clocar y coclear, é igual- 
mente del de enclocarse, aclocarse y encloquecer. Cuan- 
do la gallina no cacarea ni cloquea sino que grita, 
se dice que orazna, como del ganso y otras aves. 
V^x\ esto de voces de animales se cometen muchos 
errores por falta de estudio. Debe tenerse presie^nte 
(juc en la brama ó época del celo,^ el león, el tigre, el 
toro, el venado, el ciervo, y otros más, braman y rehra- 
?na?i. El león, cuando ataca ó está hambriento, ruge. 
El buey ninj'e; la pantera /¿impla; el ternero berread 
el caballo relincha; el burro rebuzna )' rozna; el cerdo 
griD'ic; la hiena rozna y aiilla; el lobo aulla y rozna; 
el perro, además de aullar y de roznar, ladra ó late; 
cuantió resuella fuerte, hipa, y cuando aulla de dolor 
con sonido ronco y triste, gañe; el gato maya y maulla; 
los monos chillan; la rana croa; la sierpe silba; la 
zorra ladra; la oveja bala; el cuervo croaja, crascita ó 
grazna; el gallo canta, el gorrión y otros pájaros />//<?;/, 
y muchos de estos canía)¿; la at)eja zumba; el pato, la 
cig'ueña. la perdiz, y otras aves semejantes, crotoran ó 
castañetean; la misma perdiz cuchichía (canta) ; las 
chicharras ó cigarras chirrían ó chillan, como no pocos 
pájaros : el grajo grazna; el cisne y otras aves, voznan 



570 CAPITULO X 

Ó grazfian, y algunas gañen como el perrro; la paloma 
arrulla; la tórtola gime; los polhielos de las aves pi- 
pían; el pollo y otras aves pían (cuando llaman á la 
madre ó tienen hambre 6 sed) ; el jabalí rebudia; ronca 
el gamo ; guaííen los cochinillos ; el toro, el caballo y 
otros cuadrúpedos, bufan y rebufan; y pare U. de con- 
tar, que la letanía parece el cuento de nunca acabar. 
Cuando se tenga duda acerca de la significación de 
tales voces, debe consultarse el Diccionario de la Len- 
gua ; en esta obra basta la indicación. Cuanto á los 
sustantivos chirrío y cJiirricío, es bárbaro decir "el clii- 
rrío de las cigarras." Debe decirse '*el chirrido á^' 
las cigarras." Chirrido se dice de cualquier sonido 
agudo, continuado y desagradable; chirrio, solamente 
del ruido desapacible y agudo de ciertos carros y ca- 
rretas. 

uo6. La tela muy basta y bronca, que se ha- 
ce de las estopas más ordinarias de cáñamo, no se 
llama coletón, como dicen por Venezuela, sino nuxla- 
cuenda, ¡ Qué empeño el de cambiar el nombre de 
las cosas ! Por eso nadie quiere ya decir confortante, 
confortativo, cómodo, y otros vocablos análogos, sinc 
confortable, á uso inglés, lo mismo que los franceses. 
Vicio espartano, qiie perjudica y me recuerda á 
aquella maniática que robaba alfileres, y nada más 
que alfileres, por el placer de robarlos. En castella- 
no sólo se podría tolerar la voz confortable en el 
sentido de dar vigor, animar, alentar, consolar, que 
es el del verbo confortar. 

1 107. \^^ percha tiene colgaderos y no colga- 
dores. Colgador es un utensilio de imprenta. Xo 



JUKHAKISMOS 



0/ 



se dice, pues, el colgador, sino la percha, el colga- 
dero, 

MniiHíUiití I raer esc manto, 
Porque allá no se estuviera. 
Puesto (jue estaba acabado, 
Lleno de polvo en In ^vrcím. 
Calderón. Mr/or tsfá tjut i-stahn. Jiun . Si\^. /isc. ¡\ 

A Picón I'V.bres se le ha deslizado el barbarismo de 
decir colgador, por colgadero ó percha : 

Junto á la cania estaba el co/i^'n-fi^r carcjadito de r<»pa de (.asiniir. — / \'u ti // •- 
ni! Cap. //, 

1108. Colindar. Estar un campo ó edificio 
contiguo á otro. I.a Academia tiene colindante, nada 
más, y con razón, pues colindar es el mismo lin- 
dar con un co innecesario, y en ciertas frases bár- 
baro por redundante. 

1 109. En la páj^. 158 de un libro de viajes, es- 
crito por uno de nuestros más apreciables hombres 
de letras, leo con disgusto y asombro: "No se da 
un paso en aquellas populosas ciudades, ni en aque- 
llos caminos, cruzados por los fcírrocarriles, sin en- 
contrar el hábito del Religioso ó del congregacio- 
nista." Es un barbarismo este congregacionista, y 
más largo que la esperanza de un pobre. Véase 
lo que en el lugar correspondiente digo de la ter- 
minación ista. En castellano siempre se ha dicho, 
y debe decirse^, co)igrcgante, único vocablo autori- 
zado. 

1110. Lo de corneta de pistón se queda en 
francés: cornct a pistón. La corneta de pistones (\mi:.^ 
tiene varios), pese á los malos diccionarios, se 
llama en castellano cornetín; y así es como dicen 



572 CAPITULO X 

los músicos en Caracas y en España. Perdone el 
docto señor Cuervo. 

1 1 11. Cotón dicen en Maracaibo por chaleco. 
Este barbarismo debe de haber sido introducido por 
gitanos, como en Méjico donde llaman cotona una 
chaqueta de gamuza (!) De chaqueta ó jubón á 
chaleco no va gran cosa, y se dan así la mano 
maracaiberos, mejicanos y gitanos. Es probable que 
la acepción tenga origen en la costumbre de usar 
la gente del pueblo tales piezas de cotonía ó de 
alguna otra tela de algodón, en francés y en inglés 
cotón, y cotto7i, respectivamente. 

11 12. El cerco de hierro conque se ciñe el 
molde en la prensa, apretándolo con cuñas ó con 
tornillos, no se denomina cuadro, como creen nues- 
tros impresores, sino 7'avia. 

1 1 13. Ctcbiletero, por prestidigitador ó jvigador 
de manos, no hace gran falta; y como es significativa 
del propio cubilete, y por su desinencia convendría 
mejor al fabricante de cubiletes, si hubiese platero 
ó vidriero dedicado especialmente á ellos, conve- 
niente es relegarla á la sombra y dejarla morir. 

1 1 14. La plancha de hierro con manilla ó asa, 
de que usan los albañiles para tender y allanar el 
yeso ó mezcla de cal en las obras, no se llama 
cuchara, como se dice generalmente en Venezuela, 
sino llana ó palustre, 

1 1 15. Chaflán, en la frase "'le vi de chafiíin. 
es cosa que no se entiende. Como debe decirse es de sos- 
layo ó de refilón. Esta impropiedad de chafiAn sólo la 
estila la gente menuda, y arrieros y cocineros. 



BARHARISMOS 573 

El periódico El Universo me ha preguntado cómo 
debe traducirse el término francés chantage, en su acep- 
ción figurada de perjudicar .íino á otro en sus in- 
tereses amenazándole con publicar cosas secretas, 
como si se le dijese : *'Tengo una carta de U. 
que lo compromete; si U. no me da tal suma, je 
chante (yo canto.)*' El castellano tiene el verbo ca7i- 
tar con las mismas acepciones, y pudiera traducirse 
cantaje; pero como asimismo tiene el verbo chantar 
que es * 'decir á uno una cosa cara á cara sin mi- 
ramiento ni reparo," nada se opone á que se tra- 
duzca chantaje ó chantada. Se la chantó^ dice la 
Academia en su léxico; le chantó á la hija, Cer- 
vantes en el Quijote. Este chantar nuestro procede 
de plantar, 

1116. No es chapaletear, sino chapalear, chapo- 
tear ó chacolotear. Semejante á tal disparate es el 
de decir chapurriar, verdadera vulgaridad; el ver- 
bo es chapurrear ó chapufrar, como dice la gente 
culta. 

1 117. Cheque, del inglés chcck, orden de pago 
á la vista, siempre se ha dicho castizamente libranza^ 
y aun es más bello. , 

Chercha, del italiano sceda, es burla, chanza, 
zumba, broma. Cherchar, burlar, zumbar, chan- 
cear, bromear. Cherchero, chancero, burlador ; y lo 
que los burladores y chanceros llaman cínicamente 
chiclán, es en puro castellano ciclan. 

11 18. "La gallina chilU al cogerla," que dicen 
vulgarmente, es otro adefesio más con las pobres 
gallinas. Chillan, el conejo, la liebre, y otros anima- 



574 CAPITULO X 

les semejantes. La gallina, el ganso, el pato, lo que 
hacen es graziiar, cuando lanzan gritos aislados. 
Ya lo dije en el párrafo 1105. 

Kste amor se ve claro en una gallina que cría, porque con ser csla un 
ave muy tímida y debcoiifiada, si queréis llegar á los |>jllos.qae cría comien/a 
á ,;riz7i,ii\ y engrifarse, y ponerse contra vos, 

('.ranada. /V/ Símbolo de la Ft.—Parf. í Ccp, XII. 

1 119. Chirriquitín no es lo correcto, sino ¿hi- 
qnirritin, diminutivo de chico, lo mismo que chiqui* 
tin, chiquito, chi cuelo, chiquillo, etc. 

Chisporreteo y chisporretear, son incorrectos ; es 
chisporroteo y chisporrotear, 

Tampoco debe llamarse chivo ni chivato al ca- 
brón ó maclio cabrío, ni chiva á la cabra. " Chivo y 
chiva no se aplican propiamente sino al cabfito, esto 
es, al hijo y la hija de la cabra que no tienen más 
de un año. Chivato es el que pasa de seis meses 
y no llega á un año. Esto está diciendo que la 
etimología del vocablo es latina, ó del verbo cibi\ 
cibarc, por tener que cebarlo ó alimentarlo para apro- 
vechar la leche de la madre, ó del sustantivo cibus, 
por servir de alimento ó plato en tal edad, pue> 
ya cabrón la carne es en extremo dura. El Dic- 
cionario de Autoridades dice que la voz procedo 
del sonido que hace cuando bala, pero el soni- 
do es mee y es imposible que de él derive chivo. 
La 12^ edición pregunta si procederá de capcr, * No 
habría cómo sostenerlo. No sé por qué escribe hoy la 
Academia chivo, pues siempre se escribió chibo, y la 
etimología comprueba que así debe escribirse. Los clá- 
sicos, y todos los diccionarios antiguos hasta Salva, escri- 
bían chibo. Otrobarbarismo es el de llamar chiva la por- 



HARIJAKISMííS 575 

ción de la barba que nace en la parte de la cara que 
está debajo de la boca y se usa al modo de la 
barba del macho cabrío ó cabrón, pues como se ha 
visto, éste no se llama chivo. No menos bárbaro es 
lo de po7ier^c uno chivo, y chivarse, en el sentido 
de enfadarse, etc. 

1 1 20. Daviezana. Corríjase: damajuanay b bote- 
llón, b garrafón. Pongo á ^/¿zw¿?^^;ztí: como barbarismo por 
que de tal está tachado como corrupción de dama- 
juana ; pero tal vez sean voces diversas. Damajuana 
procede del francés damejeanne, señora juana, de al- 
guna ventera rechoncha ; y damezana parece derivar 
del árabe dafnchmt, botellón. Damajuana sólo se usa 
en Andalucía en el sentido de castaña, vasija de be- 
ber que tiene la forma de tal fruta. Nosotros llama- 
mos damezana el botellón redondo y con corchera 
de mimbres que carga de 25 á 150 botellas. Cuan- 
do carga menos ele 25 botellas, le llamamos garrafón. 
Los franceses llaman damajuana el botellón que car- 
ga más de 50 botellas. No pretendo decidir ; me lavo 
las manos. 

1 12 1. Hay ya quienes den en la flor de decir 
débacle, como si el castellano fuese tan pobre así de 
vocablos. En nuestro idioma se traduce por deshielo 
en su sentido recto, y figuradamente por desastre, 
ruina, revolución súbita, cagada, etc., según el caso, 
jamás tiene la acepción de nuestro vocablo derrota, 
como alguien pretende. 

Debut, dicen no pocos de nuestros periodistas 
improvisados, como para meterles miedo con el Bu 
á las compañías dramáticas. ¿ Qué trabajo jes cues- 
ta emplear el bello término estreno? Porque estreito 



576 CAPÍTULO X 

es la voz castellana, y no exírcno, como han escri- 
to algunas veces periodistas que tienen el buen sen- 
tido de rechazar el debut de los franceses. Digno 
de igual reprobación es el verbo debutar, por estre- 
narse, dar principio, etc. 

1 1 22. Es por demás impropio á^úx decorar ^^íí el 
sentido de deletrear ó en el de silabear, como á estilo 
colombiano usan por Maracaibo y por pueblos de la 
cordillera de los Andes. Digo colombiano porque el 
señor Cuervo así lo asegura en su importante obra 
intitulada LeJtgiiaje Bogotano. Léase lo que acerca del 
verbo decorar digo en el § 488, pues seria ocioso repe- 
tirlo aquí. 

1 1 23. Los polvos dentríficos que según ciertos 
periódicos están á venta en tal ó cual botica, deben 
de ser tan abominables como los de la madre Celes- 
tina. Los polvos dentífricos ya deben ser cosa buena 
para limpiar los dientes, porque dentífrico, lo dice 
claramente, procede del latín dentis, diente, y .fi'ico, 
fi icare, frotar, estregar. 

1 1 24. No es desapartar el separar ó poner en 
paz á los que riñen. Pocos vocablos hay tan 
bárbaramente formados. Como se dice en castellano 
es despartir. Véase en Cervantes : 

Xo tienen que pararse á escuchar, sino entren á despartir la j)elea ó ayudar i 
mi íí\\\o. -^Quijote. Parí. Pn'/u. Cap, XXXV,) — Don Fernando desparti^^ al 
cuadrillero y á Don Quijote, y con gusto de entrambos les desenclavijó las man« -i. 
que el uno en el collar del sayo del uno, y el otro en la f^argantii del otro Mtfn 
asidas tenían. Quijo tf. Parí. JVim. Cap. XLV.J 

1 1 25. Desbarrancadero áiéci^ abandonarse. Dígase 
despeñadero, precipicio, derrumbadero, y todavía mejor, 
barranco. Del disparatado verbo desbarrancarse, por 



BARBARIGMOS 577 

£nibarrancarse y abarrancarse, hablé ya en el Capítulo 
relativo á los verbos. Tan bárbaro como estos vocablos 
es el desarrajar conque muchos expresan la acción de 
arrancar la cerradura de una puerta, cofre, etc. El 
término castizo que en tal caso debe emplearse es 
descerrajar. Basta ver cualquier diccionario castellano. 

1 126. Desgano no puede tolerarse. No tenemos 
desgano, sino descoco para decir impropiedades. Em- 
pléese en su lugar el término desgana, formado del 
negativo des y del sustatantívo gana : no ^ana, inape- 
tencia, etc. Para no decir tanto despropósito, conviene 
el estudio de los prefijos y de las desinencias usados en 
nuestra lengua. Otro adefesio por el estilo es el de 
decir desacabalar. Téngase presente que el verbo cor- 
recto es descabalar y se ha formado del adjetivo des- 
cabal (no cabal), y nó del negativo des y el verbo aca- 
balar. 

El despalar y el despalillar, que emplean los taba- 
queros para significar el quitar las fibras á las hojas 
de tabaco, son disparates. Esas tripas se llaman 
zwnas. Dígase, pues, desvenar. 

1127. Esa enfermedad de los ríñones que mata 
tanta gente en Caracas, no se llama diabetes, aunque 
haya médicos que pronuncien así. Se llama diabetes, 
vocablo puramente griego. El que sí es, esdrújulo es 
el adjetivo diabético. 

1 1 28. Diafanar, que dicen algunos, es puro bar- 
barismo. Diafanizar, que dicen otros, no ha sido auto- 
rizado. Conforme á la índole del castellano la forma- 
ción correcta sería la de diafaiiizar, d