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Full text of "El dialectovulgar Salmantino; obra laureada"

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EL DIALECTO VULGAR SALMANTINO 






EL DIALECTO VULGAR 

SALMANTINO 



POR 



JOSÉ DE LAMANO Y BENEITE 



OBRA LAUREADA CON ACCÉSIT EN PÚBLICO CERTAMEN 



POR VOTO UNÁNIME 



REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 



E IMPRESA A SUS EXPENSAS 



.íTiri 



SALAMANCA 

tipografía popular (iMP, de «el SALMANTINO») 



a 



PLAZUELA DE SAN ISIDRO / ^ ' ^ 

1915 p-l». ^'? 




ES PROPIEDAD 



INTRODUCCIÓN 



«La costumbre usada y recibida hace 
que sea primor y gentileza lo que en 
otra lengua y a otras gentes paresciera 
muy tosco. 

Fr. Luis de León». 

(Prólogo de la Exposición del Cantar 
decantares según la letra de Salomón.) 



§1. 

Asunto de esta obra. 

LA presente monografía tiene por objeto estudiar «las variedades 
modernas, así de gramática como de vocabulario, que ofrece la 
lengua castellana», en la provincia de Salamanca. Pero, si bien es 
cierto que la investigación lingüística, que vamos a emprender, se ha 
de limitar al dialecto salmantino, tal como hoy se habla, — siendo, co- 
mo realmente es, del todo imposible hacer un estudio cabal, sea de 
idioma, sea de dialecto, sin seguir, con suma cautela y diligencia, to- 
dos los pasos, todas las vueltas, las vicisitudes todas de su corta o 
larga vida,— con bastante frecuencia habremos de traer a examen for- 



— 6 — 

mas y vocablos de la más rancia y castiza alcurnia salamanquina. Por- 
que esta ventaja ofrece al lingüista el dialecto salmantino, sobre otros 
dialectos castellanos: el tener una muy venerable y muy honrosa lon- 
gevidad literaria, tal que permite hacer de él un estudio íntegro, co- 
giéndole ya desde la cuna, sorprendiéndole en sus primeros balbu- 
ceos, al soltar los andadores latinos, y no dejándole de la mano hasta 
este preciso momento. 

Y, pues, en este estudio hemos de seguir el método histórico-com- 
parativo que se ha granjeado la preeminencia, entre los varios méto- 
dos que comparten el imperio de la Lingüística, no parecerá fuera de 
propósito indicar cuáles son los documentos literarios del antiguo dia- 
lecto salmantino, a los cuales hemos de acudir, a guisa de compulsa 
o probanza, para anotar, unas veces, leves variedades morfológicas y 
lexicales, y, no pocas veces, para admirar el extraño y notabilísimo 
fenómeno lingüístico de la supervivencia casi milenaria de formas y 
vocablos dialectales. ¡Raro y admirable fenómeno lingüístico, que pone 
de manifiesto cómo el árbol del dialecto salamanquino no renueva sus 
hojas con la rapidez que hizo proverbial el sublime preceptista latino, 
cuando dijo: 

«Ut silvae foliis pronos mutantur in annos, 
prima cadunt; ita verborum veías interit aetas, 
et iuvenum ritu florent modo nata virentque!» 



Lo mismo en el valle que en el monte, en la llanura dilatada que 
en las sierras abruptas de la región salamanquina, debió de soplar 
siempre muy manso y ledo el viento innovador de las lenguas; si es 
que no tiene aquel pueblo tal fuerza conservadora, y tan vigorosa y 
tenaz, en lo que al lenguaje concierne, que, como las encinas secula- 
res conservan en sus robustos brazos, nunca desnudos de fronda, la 
hoja revieja y antañiza al par de la nueva, mantiene, de igual modo, 
el vetusto vocablo junto a la palabra juvenil, nacida o prohijada, poco 
há, en el mismo fértil terruño. 

Este tan raro fenómeno podrá el lector admirarlo a su placer cuan- 
do, al repasar las hojas de la Antología, aspire el campestre aroma 
de las siempreü'was dialectales que vienen floreciendo, cada Mayo, 
desde los tiempos ya remotos del Fuero de Salamanca, hasta estos 
días novísimos en que el inolvidable Gabriel y Galán esparció por am- 



— 7 — 

bos mundos sus primeras Campesinas. En las páginas de la Antología 
puede seguirse, paso a paso, el desenvolvimiento del dialecto vulgar 
salmantino. 

Vamos entretanto a hacer el inventario y avalúo de los documen- 
tos literarios del dialecto salmantino (1), de los cuales hemos de va- 
lemos para anotar las variedades de gramática y vocabulario, que 
constituyen el objeto de esta monografía. 



II. 



"El Fuero de Salamanca,,. — Su valor dialectal. — El dialectismo 
en la literatura cancilleresca. 

SIN disputa es el Fuero de Salamanca el más venerable y más an- 
tiguo monumento dialectal. Pero hay que sompesarlo, y muy cuida- 
dosamente, para no atribuirle un valor dialectal que, de seguro, no 
tiene ni en su aspecto morfológico ni en su aspecto lexical. Y la ra- 
zón es obvia. En todos los pueblos y en cualquier momento histórico, 
como observa muy atinadamente el docto lingüista italiano Egidio 
Gorra (2), se notan dos corrientes, en lo que a la lengua atañe, que 
corren ambas a la par, sin confundir nunca sus aguas, yendo en su 
curso, lento o acelerado, cada vez más divergentes la una de la otra. 
Una es la corriente del lenguaje culto, noble, selecto, elegante^ ur- 
bano, que va de día en día ensanchando sus riberas, cada vez más 
fértiles y floridas, y acrecentando avaramente su opulento caudal. La 
otra es la corriente del lenguaje rústico, plebeyo, ordinario, vulgar, 
que, lejos de dilatar y fecundizar y hermosear sus márgenes, se esta- 
ciona, se encharca y, tal vez, se evapora, sin haber logrado perder su 
grosera rustiquez nativa. 

Pues siendo evidente este fenómeno lingüístico, ¿quién se atreve- 
rá a sostener que la Cancillería consistorial salmantina, a cuya cuen- 



(1) Ya se entiende que no se toma el término «literario» en la acepción res- 
tringida de «arte estético». 

(2) E. Gorra.— Litigue Neolatine, pág. 34. 



— 8 — 

ta corrió la compilación del Fuero, hablaba, no el lenguaje culto que 
se usaba, por aquel tiempo, en todas las Cancillerías de Castilla, sino 
el mismo lenguaje vulgar, ni más ni menos, que hablaban los campe- 
sinos de aquella época, en Salamanca? 

Instintivamente se vienen a los puntos de la pluma las punzadoras 
ironías con que zahirió el humanista conquense a los pedantes puristas 
cancillerescos, coetáneos suyos: 



«Valdés. Los que ponen la F, son los que, no siendo muy latinos, van 
trabajando de parecerlo. 

Marcio. No me desplace lo que decís; pero veo también que, en vo- 
cablos que no son latinos, hacéis lo mismo. 

Valdés, Y en esos mucho mejor quiero guardar mi regla de escribir 
como pronuncio. 

Torres. No sé yo si osariades decir esso en la Chancilleria de Va- 
dolid. 

Valdés. ¿Por qué no? 

Torres. Porque os apedrearían aquellos Notarios y Escrivanos, que 
piensan levantarse diez varas de medir sobre el vulgo: por- 
que, con saber tres maravedises de Latín, hacen lo que vos 
reprendéis. 

Valdés. Por eso me guardaré yo bien de írselo a decir; ni aun a 
vosotros no lo dixera, sino me hubierades importunado. 

Torres. ¿Por qué? 

Valdés. Porque es la más necia cosa del mundo dar reglas en casa 
donde cada plebeyo y vulgar piensa que puede ser Maes- 
tro» (1), 



Pues en todas las Cancillerías regias, notariales, curiales y conce- 
jiles pensaban levantarse, como aquellos notarios y escribanos, diez 
varas de medir sobre el vulgo, con saber tres maravedises de latín. 
Los compiladores del Fuero de Salamanca no podían ser, y de hecho 
no fueron, excepción de esta regla general. ¡Cierto, se incurriría en 
lamentable error si se diera al Fuero el mismo valor dialectal que al 
Aucto del Repelón de Juan del Encina, pongo por caso! 

Pero, aun siendo esto verdad, no es posible dejar de advertir cier- 
to aire dialectal en el Fuero de Salamanca, que se echa de menos, 



(1) }\diyéíns.— Orígenes de la Lengua.— T, II, pág. 68. 



— 9 — 

por ejemplo, en el Fuero Juzgo. Y es que no hay documento alguno 
cancilleresco, de cualquier región o comarca que sea, que no lleve es- 
tampado su sello y no ostente, aquí o allí, algún que otro provin- 
cialismo. Y por lo que se refiere al Fuero de Salamanca, hay que de- 
cir, a este propósito, que es una compilación de ordenanzas destina- 
das, las más de ellas, a gentes del campo. Nada, pues, de extraño tie- 
ne que, de vez en cuando, salgan en sus vetustas páginas términos 
aldeanos, de los cuales algunos han resistido, como diría Juan de Val- 
dés, el ultraje de los tiempos (1). Por esta razón, siempre que la opor- 
tunidad nos brinda propicia conyuntura, citamos con sumo placer, va- 
riedades gramaticales y vocalarias del venerable «Fuero» salmantino. 



§ III. 

Juan del Encina.--Carácter de su dialectisn!0.~VocabuIano "ad pla- 
c¡tum".-Su importancia en la literatura dialectal salmantira. 

LA literatura genuinamente dialectal salmantina comienza en lasÉglo- 
gas y Representaciones del que ha sido llamado «padre y funda- 
dor del teatro castellano». Y, cierto, es timbre clarísimo de gloria pa- 
ra el dialecto salamanquino, el que la Talía castellana, las primeras 
veces que apareció en el proscenio español, hablara el lenguaje rústi- 
co de los labriegos y pastores, paisanos y coetáneos de Juan del En- 
cina. Mas, sea de esto lo que quiera, y dando de mano encarecimien- 
tos que no son de este sitio, bueno es quede bien asentado que, en 
el Teatro de este nobilísimo poeta, está la fontana pura del dialecto 
vulgar salmantino. 

La fontana pura dije, y no es del todo exacto el concepto. Porque 
el lenguaje aldeano de Juan del Encina, hay que pasarlo, con frecuen- 
cia, por muchas cribas, ya que hay, en el Teatro de este genial poe- 
ta, abundantes grancias y aun granzones que se han tenido, y aun se 



(1) Lo que se dice del Fuero, puede extenderse a los libros tumbos y escritu- 
ras que duermen plácido sueño en los archivos eclesiásticos y civiles de Sala- 
manca. 



— 10 — 

tienen por espigas de trigo candeal,— del nacido en las feraces besa- 
nas salamanquinas—, y que por fuerza, de hoy más, hay que echarlas 
no pocas de ellas al terraguero, como términos que son fingidos ad 
placitum y sin valor ideológico alguno. 

Confesemos de buen grado que, de uso ordinario, trasladó con fi- 
delidad a sus Farsas, Autos y Églogas, el lenguaje de los pastores y 
gañanes que, en los días de su mocedad, él conoció y trató. jPero 
cuántas veces no hizo la más grotesca caricatura que imaginarse pue- 
de, del dialecto, desfigurando y alterando el estilo y modo pastoril, 
tornándolo más aldeano, más rudo, más inculto de lo que realmente 
era, sin duda para excitar, a mandíbula batiente, la hilaridad del pú- 
blico culto de aquel tiempo, que presenciaba, lleno de admiración, el 
espléndido florecimiento del habla castellana, por obra de los más 
diestros artífices del idioma patrio! (1) 

¡Cuántas veces por lograr fácil efectismo inventó palabras que ja- 
y^> más brotaron de los labios del labriego salmantino!... 

Pero no siempre que disfiguró el dialecto vulgar lo hizo soltando 
la vena del humor festivo, llevado del prurito de hacer caricatura más 
o menos donairosa, sino que, alguna que otra vez, se vio constreñido, 
por exigencias de metro y rima. El mismo poeta dialectal hace, a este 
propósito, una sincera y humilde confesión de su impotencia, modelo 
de honradez literaria, que bien merece tenerse en cuenta: 



(1) De esta propensión a la caricatura del dialecto, es muy fehaciente testimo- 
nio el siguiente pasaje: 

«Pascual. ¿Nifica Amor morteruelo, 

morcilla, ó quiza mortaja? 

¿Murcia, muérdago o mordaja? 

¿O quizá debe ser muelo? 
Soldado ¡Qué donoso adjetivar 

y acertar! 
Pascual. ¿Cómo qué? ¿Que ño he acertado? 

Llugo Amor es el mamar 

hasta hartar, 

las cabras de rellanado.» 

Lucas Vernéináez.— Églogas y Farsas, pág. 102. 

¡Y pensar que, en éste y otros pasajes parecidos, se quiebran la cabeza algu- 
nos lingüistas, y revuelven glosarios hispano-latinos e hispano-arábigos, por dar 
con la enrevesada e intrincada significación de vocablos que, bien a la vista está 
cómo llevan la marca de fábrica áíA poeta! 



— 11 — 

«El gran defecto de vocablos que hay en la lengua castellana, en 
comparación con la latina, de donde se causa, en muchos lugares, 
no poderles dar la propia significación, cuanto más que, por razón 
del metro o consonantes, seré forzado, algunas veces, de impropiar 
las palabras e acrecentar e menguar, según hiciese a mi caso, e aun 
muchas veces habrá que no se pueda traer a la historia.» 

La misma confesión pudo haber hecho también L. Fernández. 

Por cierto que, si aquellas tan hermosas palabras de Encina las hu- 
biera recordado oportunamente el señor Cañete, no hubiera caído en 
algunos yerros lamentables, al interpretar equivocada y falsamente al- 
gunos vocablos de ambos poetas salmantinos (1). 

Pero, prescindiendo de estos reparos que necesariamente había 
que señalar, en un estudio sobre el lenguaje vulgar salmantino, no se 
puede por menos de confesar que, por el Teatro de este esclareci- 
do poeta, se desliza caudalosa la corriente del dialecto vulgar de aquel 
entonces. Porque, no hay duda, así hablaban, conforme al modo y 
estilo pastoril de los Beneitos, y Pedruelos, y Piernicurtos, y Aten- 
gas, y Pascualas, los labriegos y las campesinas de Salamanca, en 
aquella dichosa edad y siglos dichosos de intenso y vigoroso renaci- 
miento en todos los órdenes y en todas las manifestaciones de la vi- 
da del espíritu. ¡A par del lenguaje netamente rústico de los pastores 
de Encina, con qué violento contraste no resalta el lenguaje culto, 
selecto, elegantísimo, de aquellos otros pastores que tan linda y ar- 
moniosamente plañían 

«el dulce lamentar de Garcilaso!» 

Colígese de esto, que acabo de decir, que no fué exclusivamente 
dialectal toda la meritísima labor literaria de Encina. Y aún será bien 
añadir, que su dialectlsmo es harto desigual. Basta leer, con algún es- 
pacio, su Cancionero para percatarse, al punto, de esta desigualdad. 

Lo más salamanqués, lo más charruno que brotó jamás de la pluma 
del poeta, fué el tan celebrado Aucto del Repelón. Allí echó a embuel- 



(1) Urge hacer un estudio cuidadoso del lenguaje vulgar de uno y otro poeta, 
así de gramática como de vocabulario; y, desde luego, es preciso emprender una 
crítica textual, escogiendo y castigando con nimiedad la edición príncipe, a la luz 
del dialecto vulgar moderno. 



— 12 - 

zas su dialectismo, así en la parte morfológica como en la lexical . 
Baste decir, omitiendo otros argumentos que sería prolijo explanar, 
que es, en esa linda pieza sainetesca, en donde salen los perfectos 
en oren, signo dialectal que aun perdura en algunos pueblos del dis- 
trito de Ledesma, que se levantan en los arribes del Duero, y de la 
cual comarca ledesmina procedían los Piernicurtos y Paramas, que, 
aquel Jueves— que, para ellos, lo fué de Antruejo— aportaron a Sala- 
manca y tropezaron con los traviesos escolares de la plaza del Mer- 
cado. ^Jj^^dcH. 

§ IV. 

Lucas Fernández. — Casticismo dialectal de sus "Farsas y Églogas„. 

JUAN del Encina, tal vez sin él pretenderlo, ni menos pensarlo, fun- 
dó escuela. Con haber empleado el dialectismo como elemento 
estético, fueron legión los que le imitaron en esta laudable práctica de 
poner el lenguaje rústico — gramática y vocabulario— en labios de in- 
cultos lagriegos que, con bajos y humildes zuecos, pisaron el pros- 
cenio español. 

Por lo que toca a nuestra comarca, en sus mismos días, surgió otro 
nobilísimo poeta, que parece como que se propuso sorberle todo el es- 
píritu dialectal. 

Lucas Fernández, que es el poeta a quien aludimos, floreció en el 
primer tercio del siglo xvi, y, a juzgar por la índole de su labor litera- 
ria, debió de ser discípulo de Encina, si es que no se sentaron ambos 
en los mismos escaños del aula que ilustró la sabiduría del Nebrija. 
Pero, al sospechar que fuese Fernández discípulo de Encina, no se va- 
ya a creer que le tenemos punto menos que como servil imitador o pla- 
giario de su dialectismo. Entre sus manos tuvo— ¿quién ha de ponerlo 
en tela de juicio? — el Cancionero de su conterráneo; pero antes había 
leído y meditado, y seguiría después leyéndolo y meditándolo, el gran 
libro de la Naturaleza: el libro altamente inspirador y enseñador de los 
campos salamanquinos, quier despoblados, quier habitados por incul- 
tos moradores. 

Pasajes hay en las Farsas y Églogas de Fernández, que le gran- 



-la- 
jean un salmantinismo harto más castizo que al otro poeta del Cancio- 
nero ¡Y quién sabe si, en hecho de verdad, fué aún más salmantino! 

Sospechó Cañete, juzgando no más que por el fervor piadoso que 
caldea algunas piezas dramáticas, si sería sacerdote este poeta dialec- 
tal. Yo he ido aún más allá en mis conjeturas, hoy por hoy, no funda- 
das en sólido cimiento. He llegado a presumir, si sería más bien reli- 
gioso que, por algún tiempo, o en varias ocasiones, fuese a misionar 
o bien a espaciarse, en las vacaciones del estío, en los pueblos que 
en sus Farsas cita: Ledesma, Almuña, Val de Villoría, Rubiales, Do- 

ñinos, Gontinos, Vico-Nuño, Navarredonda, Mogarraz en donde 

es de esperar que oiría diálogos tan salamanquinos como aquel en que 
Bras-Gll deslinda su parentela, de alcurnia netamente serrana. 

Errado anduvo el doctísimo hispanista Morel-Fatio, en el muy es- 
timable estudio que a este poeta dialectal dedicó (1), al reprochar su 
dialectismo, sólo porque notó en el habla de Fernández un carácter 
mixto de patois y lenguaje culto, en un mismo personaje. El leve re- 
paro que opone sobre la dualidad de formas, aldeanas y cuitas, nada 
empece al dialectismo auténtico. Esta variedad, no sólo morfológica 
sino fonética, se advierte en todos los poetas dialectales, así antiguos 
como modernos. A mayor abundamiento, en la obra literaria de Fer- 
nández no se advierte — en lo que atañe al uso del dialecto— la dife- 
rencia, de más a menos, que se nota en las obras de Encina, según 
se dijo oportunamente. Todas las obras poéticas de Fernández están 
medidas por un mismo rasero. En todas hay la misma Fonética, la 
misma Morfología, el mismo Vocabulario. 

§v. 

Sebastián Horozco.— Salmantinismo de "El Entremés del Villano". 
Bartolomé Palau.— Dialectismo de la "Farsa llamada Salman- 
tina". 

No cayó en tierra pedregosa la semilla del dialectismo salamanqués, 
esparcida a voleo por los simpáticos dramaturgos Encina y Fer- 
nández, en sus Farsas y Autos y Églogas. Sino que no todos los 



(1) Romanía. T, X, págs. 239 y siguientes. 



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— 14 — 

que cultivaron el dialectismo -particularmente el de esta comarca sa- 
lamanquina, que poco más tarde había de llamarse lenguaje saya- 
gués—\o hicieron con igual fortuna. 

Buena prueba, y aun probanza plena de esta aseveración, es la me- 
ritoria labor dialectal de Sebastián de Horozco, en su inestimable Ro- 
mancero. 

Coetáneo fué este lozano ingenio de Lucas Fernández, y ambos a 
dos fueron compañeros de Claustro en el Alma Mater salmantina. 

Ignoro si a orillas del Tormes nació este jovial y festivo poeta, 
que parece vastago del jocundo Arcipreste de Hita. 

Lo que síes cierto, es que gran parte de su vida, particularmente 
los años floridos de su juventud, los pasó en la vieja ciudad de los 
Estudios, y que tan adentro del alma le llegó, no sólo el dialecto, sino 
la vida harto compleja y pintoresca del pueblo, que años después, en 
la imperial Toledo, romanzaba, con el más donairoso desgarro, esce- 
nas populares salamanquinas, salpicadas con no pocos términos dia- 
lectales. 

Entre todos los romances sobresale, por su carácter dialectal, el 
«Entremés del Villano» que, por vez primera, se publicó entre los que 
forman la inapreciable colección de Romances., publicada por el fervo- 
roso celo de los Bibliófilos Andaluces. 

A par de este regocijado poeta, que no sé si llamarlo salmantino 
si toledano, merece ser citado, en esta lista de escritores dialectales, 
el Bachiller Bartolomé Palau— tan conocido y celebrado en la república 
de las letras patrias, por su famosísima Victoria Christi — , del cual, si- 
guiendo el orden cronológico, justo es hacer aquí mención. 

De índole bien distinta de Victoria Christi -- como que tiene muy 
cercano parentesco, en no pocos pasos, con algunas escenas de la 
Tragi- Comedia de Calixto y Melibea— compuso el poeta aragonés, la 
Farsa llamada Salmantina, fábula que se desarrolla en la bulliciosa 
ciudad del Tormes^ por los años de 1552. 

Desde el punto de vista dialectal— único que a nosotros interesa — 
no sufre el cotejo con las Representaciones y Autos y Farsas, de 
Encina y Fernández, ni siquiera con el Entremés, de Horozco. Es 
muy escaso, y casi insignificante, el dialectismo de la Farsa. Ni se 
puede tampoco exigir más, dada la traza de la Salmantina, en la cual 
intervienen alocados escolares— muy parecidos a los que rondaban la 
casa de la Tía Fingida— y tripicalleras, y otras hembras y otros mozos 



- 15 — 

del mismo jaez; por lo que se desarrollan y se suceden escenas esca- 
brosísimas, erizadas de términos, más bien groseros y obscenos que 
no dialectales. 

El insigne hispanista, Morel-Fatio, ha publicado en el Bulletín 
HisPANiQUE un estudio sapientísimo, como todos los suyos, agregán- 
dole notas lingüísticas, de inestimable valor, las cuales vienen a con- 
firmar lo que dicho queda sobre el escaso dialectismo de la Salman- 
tina. 

§ VI. 

Lope de Vega.— Valor lingüístico de "Las Batuecas del Duque de 
Alba" y de "El casamiento en la muerte". 

Dos excelsos dramaturgos, que, en nuestro siglo de oro, dijérase 
que fueron el laminare majus y el laminare minas del Teatro es- 
pañol—Lope de Vega y Tirso de Molina -, llevaron a la escena patria 
asuntos salamanquinos —de carácter histórico— que justamente pasa- 
ron en una de las comarcas más típicas de esta región: en la Sierra 
de Francia. 

Era, pues, forzoso que ambos eximios poetas hiciesen hablar a los 
serranos el dialecto de aquellas serranías. Lo intentaron, en efecto, 
pero con muy desigual fortuna. Tirso salió airoso del lance; no así 
Lope de Vega. 

El Fénix de los Ingenios, según el plan, por cierto muy sabio, muy 
artístico y muy conforme a la fábula que iba a dramatizar en Las Ba- 
taecas del Daqae de Alba, se propuso hacer hablar el castellano más 
rudo y más arcaico, que puede imaginarse, a los batuecos que desca- 
brió aquella enamorada pareja cuando, huyendo del palacio Ducal de 
los Albas— precisamente por aquéllos mismos días en que Juan del En- 
cina representaba, ante aquellos magníficos y egregios señores, sus 
Églogas y Auctos—apoñaxon inopinadamente al repuesto y escondido 
valle de las Batuecas. 

Siendo como habían de ser— en armonía con la clásica, romances- 
ca y hermosa leyenda— la última reliquia superviviente de la raza go- 
da, guarecida en el fondo de aquel ingente anfiteatro de gigantescas 
rocas, en donde aun se admiran indicios de la más antigua vivienda 



— 16 — 

humana, como son las pinturas rupestres de la Peña de las cabras, 
así llamada en aquellas cercanías, era razón que hablasen la lengua 
de los godos en los días del desmoronamiento y ruina de su imperio. 
Convenía que hablasen — si es que había de observar, en este punto, 
la gran ley estética de la verosimilitud — un castellano más viejo y en- 
ranciado aún que el de las primitivas Crónicas castellanas. Y, en este 
aspecto, si algún dialectismo regional hay en el habla de los batuceos 
que salen y entran en la comedia de Lope, sería un dialectalismo ante- 
rior, con mucho, a nuestro Fuero; es decir: un dialectismo del siglo viii. 
Pero, pasando por alto el lenguaje adplacitum de los batuceos, hay 
que advertir, y es a lo que voy, que en las Batuecas del Duque de Al- 
ba, intervienen también serranos de Miranda del Castañar, que hablan 
y razonan, cuando viene al caso. Pero, desgraciadamente, fuerza es 
decirlo, no razonan ni hablan como, de seguro, hablaban entonces los 
mirandeños de la Sierra, que sería, poco más o menos, tal como ha- 
blan en el día de hoy. Del dialectismo serrano hay, poco, muy poco, 
por no decir casi nada, en la hermosísima comedia de Lope. 

Y ello fué, o mucho me equivoco, porque Lope de Vega no tuvo 
ocasión de oir el peculiarísimo dialecto de la Sierra de Francia, que, a 
decir verdad, forma un coto redondo en la comarca salamanquesa. 

Es cierto que el Fénix de los Ingenios visitó esta región. Muchos o 
pocos días — esto no atañe a nuestro asunto— moró en Alba de Tor- 
mes, al lado de los Duques, y de allá pasaría a la cercana villa, hoy 
ciudad, a visitar a los duques de Béjar, que en el solar de su prosapia, 
vivieron hasta muy pocos años después: hasta que murió el duque del 
Infantado, padre de la Duquesa. Pero de Béjar no pasó Lope, Quiero 
decir que no sólo no llegó a visitar las Batuecas, pero ni siquiera se 
acercó a la hermosa villa de Miranda del Castañar. 

De haber estado en la capital de los Estados del Conde de Miran- 
da, ¿cómo había de caer en los errores geográficos en que cayó, supo- 
niendo, V. gr., que las Batuecas pertenecieron a la jurisdicción del 
Concejo de Miranda, y que, de esta villa serrana al hermosísimo valle 
de las Batuecas, hay poco menos que el iter sabbati, que dirían los he- 
breos? 

Lope habló de las Batuecas y de Miranda, no más que de oídas: de 
lo que oyó en el palacio ducal de Alba a los que eran entonces señores 
de los Estados o feudos de la serranía de Francia. 

Otro asunto también salmantino, y serrano por añadidura, llevó 



— 17 — 

Lope de Vega al teatro, en una obra de las más sublimemente trági- 
cas que brotaron de su ingenio. En el Casamiento en la muerte trató, 
episódicamente no más, la introducción de la Virgen en la Peña de Fran- 
cia. Pero en todo aquel relato no usa ni una vez siquiera, el dialecto sa- 
lamanqués. ¿Qué más? Ni en el Vaquerizo de la Morana, fábula que se 
desarrolla en esa zona abulense— fronteriza hoy a la provincia de Sa- 
lamanca y que en aquellos días, según puede comprobarse por el Cen- 
so de población, pertenecía a la tierra de Salamanca, — se emplea el 
verdadero dialecto rústico, sino ese otro villanesco, indefinido, inde- 
terminado, apto para aplicarlo a cualquiera región o comarca en que 
se hable rudamente la lengua de Castilla. 



§ VIL 

Tirso de Molina.— Carácter dialectal de la "Comedia Famosa". 

DE Tirso de Molina, hay que decir todo lo contrario. 
El insigne fraile mercedario estuvo en Salamanca, no de paso y 
más de una vez. Tuvo, o debió de tener, ocasión para aprender el 
dialecto salamanquino, porque, en efecto, en la «Comedia Famosa» 
La Peña de Francia, demuestra conocerlo, y muy a fondo, así en la 
Fonética como en la Morfología y en el Vocabulario. 

Y ese dialectismo serrano, que Tirso llevó a su Comedia Famosa, 
es prueba evidente de que Tirso lo aprendió, no de vista, sino de oí- 
das, y en el mismo lugar donde pasa la escena, según puede fácil- 
mente colegirse. 

Hago esta advertencia, porque alguien pudiera creer que las esce- 
nas dialectales de la Comedia Famosa están calcadas en el Aucto del 
Repelón, de Juan del Encina. Cierto, es fácil caer en este engaño. 

Hay, en la Comedia Famosa, burlas estudiantiles hechas por los 
escolares a los carboneros de los pueblos colindantes con la Peña de 
Francia, que han vivido siempre, y aun siguen viviendo, de portear el 
carbón de brezo (no de encina), que en aquellos boscajes recuecen. 
Y en una de estas burlas fué cuando oyó Simón Vela el nombre de la 
Peña de Francia, en cuyas entrañas esperaba hallar el codiciado te- 
soro. Algo hay de artificio, y no digo que no haya también algo de 

2 



— 18 — 

imitación, o, cuando menos, alguna semejanza con el Auto de Enci- 
na. Pero hay en la traza de Tirso, y muy especialmente en este punto 
particular de los carboneros de La Alberca, un fondo histórico innega- 
ble, según se deduce de la relación que hacen las Crónicas del Santua- 
rio de la Peña de Francia, como puede verse por la que va a conti- 
nuación, tomada de la que escribió Fray Domingo Caballero: 

«Son, en la ciudad de Salamanca, los jueves, días de mercado, 
Concurren a él los comarcanos labradores, a vender varios y abun- 
dantes víveres, y los más remotos tratantes llevan otros géneros, 
para el preciso consumo de aquélla populosa ciudad, que, con esta 
concurrencia, está siempre muy proveída. Un día de éstos se halló 
Simón Vela, casualmente, en la Plaza, a tiempo que dos hombres te- 
nían una reñida diferencia. Hirió el uno al otro; y el herido cayó a 
los pies del V. Simón. Acudieron los presentes a levantarle; y lleno 
de pasión y despecho, el mismo herido (no el agresor) les dijo: «Pese 
»a vosotros; ¿por qué me estorbasteis el que yo le matara?» Habían, 
sin duda, procurado detenerle en la refriega; y con esa ocasión, la 
tuvo el agresor para herirle. «Sosegaos, amigo— le dijeron los que 
«acudieron a levantarle—, porque esto no ha sido más. Si vos le hu- 
»biéredes muerto, os mataran a vos, poniéndoos en una horca, en 
»donde pagáredes su muerte con vuestra vida.» «Si yo le hubiera 
»muerto— dijo el colérico herido— no fuera yo tan necio que no me 
»pusiera en cobro: fuérame a la Peña de Francia, donde Rey, ni Rei- 
»na, ni Roque, me pudieran hallar.» 

«Presente estuvo a todo este suceso, Simón Vela; y cuando oyó 
nombrar a la Peña de Francia, recibió su alma singularísimo gozo y 
alegría. Por este extraordinario modo le quiso Dios mostrar el cami- 
no para hallar el único tesoro de su deseo. A este tiempo se desató 
una nube en tan copiosa agua, que hizo retirar a los que estaban en 
la Plaza a la iglesia de San Martín. Siguió la tropa el V. Simón, y, al 
pasar, oyó a una mujer que, comprando un poco de carbón, altercaba 
con el hombre que lo vendía. Preguntaba ella al carbonero, de dón- 
de era, y él respondía que era de La Alberca. La mujer preguntaba 
si el carbón era de encina u brezo. Y él respondió, jurando que era 
de brezo; y aun no había tres días que lo había hecho, cerca del pie 
de la Peña de Francia. Como el V. Simón oyó nombrar a la Peña de 
Francia segunda vez, se le dobló el gozo y alegría que había tenido 
en la primera; y, llegándose al carbonero, le dijo: «Amigo, ¿dónde 
»está la Peña de Francia?'^ Respondióle el carbonero, enfadado, co- 
mo agreste y rústico: «¿Para qué quieres íii saberlo? ¿Quieres, por 
»üentura, ser carbonero, como yoP» Sufrió Simón el desaire; y co- 
nociendo que este género de gente no se mueve sin interés, ofreció 
pagarle muy bien, si le condujese a la Peña de Francia. «¿Qué ha de 



— 19 — 

/ja^a/"— respondió el zafio labrador s//zo tiene que comer? No tenía 
yo otra cosa que hacer, sino cargar con un viejo bobo.» 

»Aun no tenía cincuenta años Simón, y sus muchos trabajos en su 
larga peregrinación por montes, peñas, riscos, provincias y reinos, 
sin dormir, sin descansar con reposo, le tenían flaco, consumido y 
viejo. Las mismas causas había en la Majestad de Cristo (en sentir 
del incógnito), para que, aun no teniendo treinta y tres años, le re- 
putasen por cercano a los cincuenta los Judíos. «Dios, hermano, nos 
»dé paciencia a los dos, respondió Simón al descortés carbonero»; y 
viendo que éste no quería admitirle en su compañía, acordó seguirle 
por donde quiera que fuese; pareciéndole que de esta manera, podía 
llegar a dar vista a la Peña de Francia. Esperóle al Puente de Tor- 
mes, y desde allí, le siguió por todo el camino, hasta la villa de San 
Martín del Castañar, a donde alguna diligencia precisa condujo al 
carbonero; pues no es San Martín, a los que vienen de Salamanca, 
camino para La Alberca.» 

Por el trozo trascrito se ve cómo la coincidencia con el Aucto del 
Repelón tiene otra explicación más honrosa que el plagio. 

Injusto por demás sería quien calificase de plagiario a Tirso de Mo- 
lina. En las obras dialectales del insigne mercedario no se adivina, sino 
que se ve y se contempla el paisaje, y aun dijérase que se respiran, a 
pulmón lleno, auras de la serranía cargadas de trébol y tomillo. Aquel 
Mayo que se erguía garrido y esbelto en la plaza de La Alberca, 
¿quién duda sino que Tirso lo vio antes verde y florido, cuando 

«mirándose está en la risa 
de ese río, que de Francia 
se nombra, un álamo branco» 



y oyó después las alegres tonadas que, en el silencio de la noche pos- 
trera de aquel deleitoso Abril, lanzaron a chorro borro los Crespos y 
Payos y Cardenchos, no bien jincaron «el mayo verde» ala ventana 
de Melisa? Pues del mismo noble solar es todo q\ folk-lorísmo salman- 
tino que esparrama profusamente aquí y allá y por doquiera. 

Nadie osará decir que es de segunda mano. 

Ni fué sólo en La Peña de Francia en donde empleó el dialecto 
salmantino el fraile de la Merced. Antes de que escribiese la Comedia 
Famoso, con motivo del Certamen poético que se celebró en Sala- 
manca en 1629, para solemnizar la canonización de San Pedro Ñolas- 



— 20 - 

co y San Ramón Nonato, compuso unas cuantas poesías —algunas de 
las cuales fueron premiadas — en estilo aldeano, y a nombre de Gil 
Berrago de Texares, sayagués (1). 

En su obra Deleitar aprovechando, describe con toda clase de 
pormenores, 



«la Justa literaria (Palestra de Apolo la intitularon) que a la canoni- 
zación de sus dos primeros héroes, el fundador y patriarca de esta 
candida milicia, San Pedro Nolasco, y su primogénito en la gracia, 
San Ramón Nonnato o no nacido, celebró la mayor Atenas y católi- 
co Parnaso, Salamanca: cuya liberalidad en los gastos, en el luci- 
miento, en la calidad y en el concurso, si no excedió pródiga a la que 
la Corte dedicó, el mismo año, al divino patriarca, compitióla, a lo 
menos, en lo obstentativo, y no sé si mereció primer lugar en lo ali- 
ñoso. Una de las acciones tan aplaudidas de ella, fué el desafío poé- 
tico, en que plumas-águilas volaron tan sublimes que las perdió de 
vista la envidia emuladora; pero, ¿qué maravilla, si eran sus plumas 
las de Salamanca?» 



Tirso de Molina acudió al certamen con unasveinte composiciones, 
la mitad de ellas escritas en estilo rústico, prohijadas, como queda di- 
cho, al sayagués, de Tejares, Gil Berrugo (2). ¡Pero cuan distinta- 
mente hablan los carboneros del Maíllo y del Monsagro y los serranos 
de La Alberca, de como se explica, en variedad de metro poético — can- 
ción real, glosa, décimas, canción de arte menor, romance en ende- 
casílabo, octavas, soneto, madrigal—, el Berrugo de Texares! 

Esto, ni por semejas, parece dialecto salamanqués; aquéllo, segiin 
vimos, era oro de ley, el habla castiza o ligrima de la Sierra de 
Francia. 

¡Sin duda que, por aquel entonces, no estaba el ilustre Mercedario 
muy caído en estas rustiqueces dialectales! 



(1) Tejares es un pueblecito situado en la margen izquierda del Tormes, y co- 
mo a media legua de Salamanca. Fué patria del célebre Lazarillo de Tormes. 
También Torres de Villarroel puso en labios del Alcalde de Tejares un donosísi- 
mo mensaje regio, compuesto en lenguaje netamente charruno. 

(2) Las publicó en la obra citada, Deleitar aprovechando, páginas 318 y si- 
guientes, de la edición de Madrid, 1835. 



— 21 — 



VIH. 



El dialecto sayagués. — Su equivalencia con el dialecto rústico. — 
Testimonios de Cervantes, Mateo Alemán, el Maestro Correas 
y Torres Villarroel. 

DE pasada, no más, se indicó más arriba la sinonimia entre el dia- 
lecto vulgar salmantino y el llamado lenguaje sayagués. 

El pseudómino con que se encubrió Fray Gabriel de Téllez, al pu- 
blicar su «Famosa Comedia», nos ofrece la oportunidad de exponer 
aquí ampliamente este tema. 

En toda nuestra Literatura clásica de los siglos xvi, xvii y xviii, fué 

siempre «sayagués» sinónimo de zafio, villano, grosero, rústico 

Conocidísimo es el testimonio aquél de Cervantes, cuando don Qui- 
jote reprocha a Sancho Panza un término que, por cierto, había sido 
muy usado, aun por los más doctos, en la prosa judicial: 



«—Fiscal has de decir, dijo don Quijote, que x\o [riscal, prevarica- 
dor del buen lenguaje, que Dios te confunda. 

»— No se asuste vuesa merced conmigo, respondió Sancho, pues 
sabe que no me he criado en la Corte ni he estudiado en Salamanca, 
para saber si añado o quito alguna letra a mis vocablos. Si que vál- 
game Dios, no hay para qué obligar al sayagués a que hable como 
el todelano.» 



Igual concepto merecía el sayagués a Mateo Alemán, quien en su 
Picaro, hace esta vigorosa pintura: 



«El pregonero en voz alta dijo: El que de todos los vecinos de 

este lugar y zagales de él, nunca hubiere sido enamorado, véngalo 
diciendo, y le darán un gentil recental. Estaba puesto al sol, arri- 
mado a las paredes de la casa del concejo, un mocetón de veinte y 
dos años, al parecer, melenudo, un sayo largo pardo, con girones, 
abierto por el hombro y cerrado por delante, calzón de frisa blanca 
pegado por abajo, camisa de cuello colchado, que no se lo pasara 



- 22 — 

un arco turquesco con una muy aguda flecha, caperuza de cuartos, 
las abarcas de cuero de vaca, y atadas por encima con tomizas, la 
pierna desnuda, y dijo: Hernán Sanz, dádmele a mí, que, pardiez, 
nunca hu ñamorado, ni ma quillotrado tal refunfuñadura (1).» 

Y que ésta fué por entonces la acepción vulgar del término, colí- 
gese de lo que dice Correas, en su inapreciable Vocabulario: 

«Es un sayagiiés.—Para notar a uno de grosero, porque los de 
Sayago son toscos en tierra y habla, no por falta de entendimiento, 

que le tienen bueno debajo de la corteza rústica Sayago es a la 

banda de Zamora y Ledesma (2).» 

Formado este general concepto de la grosería y tosquedad del saya- 
gués, particularmente por la villanía y rustiquez de su modo de expre- 
sarse, nada de extraño tiene que lenguaje sayagués significase, por 
aquel entonces, no ya el habla de los moradores de la comarca o roda 
de Sayago, sino el de todos los aldeanos de León y de ambas Casti- 
llas. Puede muy bien decirse que se usó este vocablo, con la misma 
impropiedad con que hoy se emplea el término charro, para, con él, 
designar los aldeanos de la provincia de Salamanca, siendo así que 
la Charrería tiene sus límites geográficos bien definidos. 

Lo que desde luego podemos asentar por cierto— y esto es lo que 
a nosotros interesa — es que el rústico, el aldeano salmantino, a quien 
hoy se llama charro, era conocido por el remoquete de sayagués. 
Pruebas de este aserto podían aducirse no pocas. Ya, más arriba, se 
advirtió cómo el poeta dialectal, Tirso de Molina, presentó, en un 
Certamen literario, varias poesías, compuestas en lenguaje rústico, 
por Gil Berrugo, sayagués, de Tejares: humilde aldea, que nada tie- 
ne que ver con Sayago, sino es que sus moradores vestían, como 
han vestido hasta hace poco tiempo, los burdos sayos y sayaguesas 
que en aquella comarca se usaban y tejían. 

Tan confirmativos, como el precedente testimonio, pudieran adu- 
cirse varios del Maestro Gonzalo Correas que conocía el dialecto sa- 
lamanqués tan bien o mejor que el fraile mercedario. 



(1) Mateo Alemán.— Vida y hechos del Picaro Guzmán de Aífarache. P. II, I 
libro I, cap. II. 1 

(2) Gonzalo Correas. Vocabulario de Refranes, pág. 128. 



— 23 - 

Este perspicaz y diligente /o/^-Zonsto salmantino— salmantino, por 
adopción afectiva, que no por linaje -en su riquísimo Vocabulario, 
más de una vez, llama sayagueses a los aldeanos de la provincia de 
Salamanca. En el remate de la cita alegada más atrás, después de pro- 
bar la rustiquez del habla de Sayago, con el ejemplo del sayagués que, 
allá en Zamora, fué preso por el Corregidor aquel tan puntilloso, 
añade: 

«En Salamanca llevaron una sayaguesa ante el Corregidor, y al 
salir preguntó la otra: "¿Cómo os ha ido?" Ella dijo: "Como hombre, 
es mujer y vieja, no hacen caso de hombre"; con que significó el mal 
despacho.» 



Aun lo corrobora, con más fuerza, la explicación de un adagio muy 
salamanquino que trae en la palabra «madrugar» (1). 



«Madrugar, madrugar y amanecer al Xexo (hoy se pronuncia /e- 
jo). Es Junto a Ledesma: es de los sayagueses que vienen al merca- 
do de Salamanca». 



Como se ve. Correas llamaba sayagueses a los vecinos del Jejo 
de los Reyes, que está de la banda acá de Ledesma y que nada tenía 
que ver con el partido de Sayago (2). 

¿Pero qué más? El mismo don Diego de Torres Villarroel, tituló 
sayagueses los romances por él compuestos en dialecto vulgar sal- 
mantino. 

Para solemnizar las fiestas que se celebraron en Salamanca, cuan- 
do se verificó la consagración de la Catedral nueva, convocó el ilus- 
trísimo Cabildo un Certamen poético, y entre los varios temas, para 
que en ellos se ejercitasen los ingenios que deseasen acudir a aque- 
llas justas literarias, se presentó el siguiente: 



(1) Correas. Vocabulario, página 458. 

(2) Según se desprende del Censo de población de las provincias y partidos de 
la Corona de Castilla, del siglo xvi (año de 1534), impreso en 1829, pertenecían 
al partido, roda o comarca de Sayago, algunos pueblos que hoy pertenecen al 
partido de Ledesma: Santiz, Zamayón, Valdelosa. 



— 24 — 

«En las aldeas de tierra de Salamanca, por una especie de anti- 
perístasis, predomina mucho lo charro, y la cultura suele estar más 
en los barbechos que en los modos de escribir y maneras de hablar, 
de que son testigos, el comioren, bebioren, cayoren, etc., (1). 

Como se ve, el ilustrísimo Cabildo deseaba que la crónica de 
aquellas fiestas, que habían de ser memorables en los fastos de la Ciu- 
dad de los Estudios, se aderezase en el habla rústica de esta tierra sa- 
lamanquina, en la cual aun se conserva la desinencia característica de 
la tercera persona del plural, en los perfectos agudos: oren, (orin). 
Pues tan donoso romance que, por cierto, es lo único digno de leerse 
de toda la Crónica que escribió y publicó el señor Calamón de la 
Mota, Secretario del Cabildo Catedral, al incluirlo en la Colección de 
sus Obras, que luego imprimió el celebérrimo Piscator de Salamanca, 
lleva el mote de sayagués, de igual modo que otro también muy 
chistoso, que puso en labios del Alcalde de Tejares, y otro muy pican- 
te, escrito desde el Cubo de don Sancho, y otro Villancico de Navi- 
dad, y otros y otros que no particularizo, por no ser harto nimio en 
asunto que juzgo por demás esclarecido. 

Quede, ya para siempre, bien asentado que el dialecto sayagués, 
en nuestros escritores, es sinónimo de lo que hoy diríamos dialecto 
charro; tomando el todo por la parte. Y aquí el todo es el dialecto 
vulgar salmantino. 



IX. 



Justas poéticas salmantinas. — Poesías en "estilo sayagués". — Las 
"redondillas" de Herrera Gallinato. — Su valor dialectal. — La 
"glosa,, de la M. Isabel de San Felipe. 

FUÉ común usanza, por aquellos días en que andamos, convocar y 
celebrar justas poéticas para solemnizar cualquier fausto aconteci- 
miento nacional o regional, siquiera no fuese de relevante trascen- 
dencia en orden a los destinos futuros de la Patria. En estos certáme- 



(1) Calamón de la M.oiñ.— Aplausos poéticos, pág. '269^ 



- 25 — 

nes literarios, rara vez había de faltar el ofrecimiento de un premio a 
la mejor poesía, escrita en estilo sayagués. 

De los incontables que en Salamanca se celebraron, sábese que se 
publicaron amplias crónicas, en las cuales se incluían todas o las más 
de las poesías que habían conquistado el codiciado bravium; pero 
muy pocas son las que han llegado hasta nosotros. 

Una de las que han sobrevivido al menosprecio de la posteridad, 
es la que publicó el mercedario Lazárraga (1); y, para nuestro asunto 
ciertamente, tiene un interés excepcional. En la convocatoria se anun- 
ció, como no podía ser menos, el consabido tema sayagués: 

«Al que en veinticuati'o redondillas, en estilo cayaguc , celebrase 
estas fiestas, se le dará un pomo sobredorado» (1). 

No dice el cronista cuántos ingenios se disputarían el premio del 
tema sayagués; solamente, según va notificando lo que pudiéramos 
llamar «fallo del jurado», dice: 

«y así mandó celebrar las fiestas en lengua sayaguesa, que es 

común en muchas aldeas y lugares cortos de Castilla la Vieja, y dio 
un gran premio a Manuel Herrera Gallinato, por haber usado del 
idioma con gran propiedad de su idiotismo, quedando, con el nombre 
de idiota, conocido por el más sabio.» 

Herrera Gallinato acudió, en efecto, con unas redondillas, en len- 
guaje sayagués compuestas, acompañando aquélla rústica poesía con 
una explicación de los términos más obscuros, y adelantando un jui- 
cio erróneo, pero muy disculpable, habida cuenta de lo atrasados 
que entonces andaban los estudios lingüísticos— cerca de la índole del 
dialecto sayagués. Véase sino cómo se expresa en el apéndice que 
agregó al pie de su poesía villanesca: 



(1) Fiestas de la Universidad de Salamanca, al nacimiento del príncipe don 
Baltasar Carlos Domingo, Felipe V, nuestro señor, siendo Rector, D. Lope de 
Moscoso, hijo de los Marqueses de Tavara. Refiérelas el mercedario Fray Cris- 
tóbal de Lazárraga, Salamanca, por Jacinto Tabarnier, 1630. 

( 1 ) Fiestas de la Universidad , pág. 155. 



— 26 — 

«Parecióle al autor que era menester explicar algunos vocablos 
sayagueses que, por serlo, eran menos conocidos; y así, para cum- 
plir con todos, dio razón de la lengua sayaguesa en conuín, y tradu- 
jo sus redondillas en otro papel que presentó a los jueces, que es el 
que sigue: 

»¿Qué lengua es a la que llamamos sayaguesa? 

»La lengua naturalmente sayaguesa, consta de cuatro lenguas: la- 
tina, antigua de las Partidas del Rey don Alonso, portuguesa y 
castellana. Verifícase en algunos vocablos, como en este nombre hijo, 
que ni dice fílius, como el latino, ni fijo, como el antiguo, ni filio, 
como el portugués, ni hijo, como el castellano; sino tomando de to- 
das y huyendo de ellas, dice fiyo, usa del ípsilon en vez de la ijota, 
y esto en casi todas ocasiones; tiene nombres particulares, en cuya 
derivación se gastará mucho tiempo, como ernportar, escaminar, hu- 
rón, fueron, esguetar, es huyr; socalo es imaginación; oreta es pen- 
samiento y otros algunos a este modo; es muy copiosa y antes difícil 
en su composición de versos: el que con más afecto de rusticidad la 
leyere, le daría la gracia de que ella consta. Esta, y no otra, es la 
natural lengua: porque la demás, es labradora y no sayaguesa, y 
porque sea recreo de V. S., oiga la Salve que antiguamente solían 
decir, que es la siguiente: 

SALVE 

Salva Regina madre de mixilicordia, vita de celis, aspas ñostras 
a ty cramamos fili fili ejos, a-ty sospiramos jumentos enfrentes ñaquel 
llacre marón valla yergo, y los tus iros mixilicros ócolos son que a 
ños convierten quien convierte a ños convierte a lejus fruto bendito 
del tu vientre, o cremes o ñatos, o cogñatos o filixatos, eñar diñare- 
me, eñardiñare te, Virgen sagrada de mucha vertu. Amen. Dius 
Señor (1).» 

Más que filólogo, se ve que era muy picante caricaturista— y no só- 
lo del dialecto— el festivo poeta Herrera Gallinato. Pues, en lo que a su 
dialectismo atañe, fuerza es confesar que no tiene valor alguno; al fin, 
como fruto de su propia minerva y no tomado de labios de los labrie- 
gos de Castilla. En la historia del dialectismo, sólo a título de rara in- 
geniosidad merecen ser citadas las «redondillas» del laureado poeta 
sayagués. 

No por cortesía al sexo— aquí cuadra bien decir el devoto femineo 
sexu, como lo llama la Iglesia en su Eucologio— sino saliendo por los 



(1) Lazárraga. Op., cit., pág. 26C-265. 



- 27 - 

fueros de la justicia, es bien afirmar que, en el aspecto dialectal, aven- 
taja con mucho a las «Redondillas» de Gallinato la Glosa que una 
monja franciscana, la M. Isabel de San Felipe, presentó en aquel 
Certamen poético. 

«Dio gusto— escribe Lazárraga— una Glosa, que compuso la Ma- 
dre Isabel de San Felipe, en soyagués, y, aunque no la pedía el Cer- 
tamen, fué tan buena, que no permitieron los jueces que quedase sin 
premio, mereciendo, lo que faltó al Certamen, la humildad en que en- 
gastó el precio de sus sentencias, juzgándose corta aun para el len- 
guaje común, quien hace corte a los más entendidos.» 

Cualquiera que sea el juicio que se forme de aquella rústica poe- 
sía, no se puede menos de confesar que se advierte en ella no poco 
de salmantinismo aldeano, siquiera esté artificiosa y forzosamente in- 
fusido. 

§x. 

El "folk-lorismo" salamanqués. — El "Tesoro de la Lengua caste- 
llana". — Su valor dialectal. — El Maestro Gonzalo Correas. — 
Dialectismo de su "Vocabulario de Refranes y frases fami- 
liares". 

BIEN merecen figurar en estas páginas, como cultivadores que fue- 
ron del dialecto salamanqués, los nombres, por demás ilustres, de 
Covarrubias y de Correas. 

En el Tesoro de la Lengua caslellana^obra que, lejos de enve- 
jecer, parece que se remoza con los años — derramó con profusión, el 
vastago ilustre de las nobles estirpes de Covarrubias y Horozcos, no 
pocos términos y adagios y coplas dialectales. Y es que este docto va- 
rón, a quien tanto debe el patrio idioma, tuvo un buen maestro — en lo 
que al dialecto salamanquino atañe— en su mismo padre, el Licenciado 
Horozco. A mayor abundamiento, pudo fomentar su vocación lingüísti- 
ca, en este ramo particular del dialecto charro, en los años no breves, 
que vivió en Salamanca, como colegial que fué del célebre Colegio 
Mayor del Salvador. 

No pocos de los vocablos, que él llama rústicos o aldeanos o sa- 



— 28 — 

yagueses, aun perduran en el habla villanesca de esta comarca, y, sin 
duda, él los tomó de los labios de los labriegos que por aquéllas calen- 
das acudían, con sus tráficos, a mercadear en la noble ciudad de los 
Estudios. 

El Maestro Gonzalo Correas, es uno de los más doctos y afortu- 
nados folk-loristas de que España pueda, con verdad y con justicia, 
envanecerse. 

En los cuarenta años que en Salamanca vivió, continuando las 
sabias enseñanzas del Broncense, en el Trilingüe y en las Escuelas 
Mayores de la Universidad, fué recogiendo, poco a poco, con infa- 
tigable perseverancia, de los labios mismos del pueblo, el más rico 
Vocabulario de Refranes que tenemos. Y, aunque no fué su propó- 
sito estudiar el dialecto salmantino, sino más bien copiar los adagios 
con que el vulgo sazona y salpimenta su hablar informe y rudo, harto 
se alcanza que, en esas consejas rústicas, han de ir apegados no po- 
cos elementos dialectales de muy estimable mérito. Buena parte de sus 
refranes — la mayor y de más interés, sin duda — son de esta comarca 
salamanquesa, tomados de labios de los estudiantes pascas/os, de los 
capigorrones, de los aldeanos que a la ciudad venían, cotidiana o se- 
manalmente, a negociar sus mercaderías, del vulgo, en fin, en la ciu- 
dad avecindado, de los artesanos y menestrales, délos mozos de mu- 
las y de las mozas de cántaro, de las verduleras y tripicalleras y reno- 
veras y boneras que, en el célebre Corrillo de la Yerba, y en la Plaza 
de la Verdura, y en la Plazoleta del Peso, tenían sus tenderetes y ca- 
jones. 

§xi. 

Don Diego de Torres VÜlarroel. — Su labor dialectal. — Puesto que 
ocupa entre los escritores dialectales salmantinos. — Carácter 
de su dialectismo. — Decadencia dialectal. — Iglesias de la Casa. 
Meléndez Valdés. 

HAY que saltar forzosamente desde el Maestro Correas hasta don 
Diego de Torres Villarroel: personajes, uno y otro, que tienen 
entre sí bastante parecido en lo que atañe al fervor con que ambos 
cultivaron el folk-lorismo salamanqués. 

No creo que haya ni asomos siquiera de hiperbólico encarecimien- 



— 29 — 

to, nacido de la más viva simpatía y devoción literaria hacia este tan 
regocijado y amenísimo poeta, al afirmar que, desde el punto de vis- 
ta lingüístico, él es, sin disputa, quien se lleva la palma y la gala en- 
tre todos los escritores dialectales salmantinos. 

Ya se hizo mención del Romance donosísimo con que acudió al 
Certamen literario, convocado por el Cabildo Catedral, Si se permite 
la frase, aquella poesía villanesca se escribió con pie forzado, atento 
a hacer la más festiva caricatura del lenguaje aldeano, muy particu- 
larmente de la forma verbal oren, caraterística de la tercera persona 
del plural en determinados perfectos, según se verá en su lugar oportu- 
no. Algo, y aun mucho, abusa de esa forma verbal, el gracioso Pas- 
cual Pantorra, si, a lo que yo sospecho, usábase promiscuamente, en 
la Orbada, con la forma culta. Fuera de esto y de alguna que otra exa- 
geración de fonética y de léxico, aquel Romance es el documento dia- 
lectal más típico y más abundoso que se conoce y el que da a Torres 
Villarroel la primacía entre todos cuantos han cultivado el dialecto sa- 
lamanquino. 

Bueno es confesar, para dar a cada cual lo suyo, que pocos han 
reunido más ventajosas condiciones, ni se han encontrado en circuns- 
tancias más propicias para familiarizarse con el dialectismo salaman- 
qués, como don Diego de Torres. Su temperamento literario, inten- 
samente ironizador, su intento de observación sagacísima y nunca 
saciada, y su alma democrática, que diríamos hoy, le encarrilaron por 
las sendas tan apacibles del folk-lorismo regional. ¡De aquí que el dia- 
lecto vulgar le fuera tan querido! 

No que lo estudiase con el fervor del lingüista, ni menos que, en 
la rustiqueza del vocabulario, pensase hallar ninguna mina de oro. 
Nada menos que eso. Para Torres Villarroel no tuvo nunca el dialec- 
to rústico otro valor que el estético; y, a este respecto, lo empleó co- 
mo elemento eficazmente dóneo para excitar la risa. Esto y no más. 

Y buena prueba del menosprecio en que tuvo el dialecto rústico, 
en su aspecto lingüístico, es el tratadito que escribió, a usanza de lo 
que antes habían hecho Alcázar (Baltasar), Espinosa y Quevedo, a 
fin de retirar del uso común palabras y giros populares. 

Como quiera que esto sea, es indudable que cultivó el dialectismo 
con gran inteligencia, y que a esto le ayudaron, aparte de sus nati- 
vas dotes, las circunstancias por que atravesó, en su larga y azarosa 
vida, el genial astrólogo salmanticense. 



— 30 — 

En los años sin seso de su mocedad, luego que dejó el Trilingüe, no 
hubo fiestas en aldeas y pueblos, ni tientas en herraderos, adonde no 
acudiera Villarroel, para fomentar sus aficiones y aptitudes para la tore- 
ría— ¡él, que tuvo aptitudes para todo, paralo grande como para lo pe- 
queño, para lo noble como para lo vil! —Pues en aquéllas sus excursio- 
nes, para tomar parte en las toradas lugareñas, no debió de desaprove- 
char ocasión alguna para quedarse con vocablos y giros de la aldea. 

Y, p'ír lo que hace al habla del pueblo de la ciudad, su trato ínti- 
mo con el hampa y con lo más bajo de la plebe, le proporcionó un lé- 
xico abundantísimo en palabras y en frases familiares. 

Más adelante, el cargo tan honroso cuanto lucrativo de mayordomo 
o apoderado de la casa ducal de Alba, y sus amistades con la nobilí- 
sima grandeza salmantina— dejando aparte el largo período de su des- 
tierro en los pueblos fronterizos de Portugal— le llevaron a vivir la vi- 
da del campo en diversas y no cortas temporadas, y a tratar con fre- 
cuencia con los colonos y renteros de los Estados que tan honrada- 
mente administró, buena parte de su vida. 

Todo esto contribuyó a que Torres conociera el dialecto, como 
ningún otro escritor salmantino; y lo conociera, así en su extensión 
como en su comprensión, tomados estos términos en su valor lógico. 
Porque a Villarroel no se le pasaron inadvertidos los varios matices o 
caracteres distintivos del dialecto salamanquino; antes bien, supo 
siempre distinguir al serrano del ribereño, y a éste del armuñés. Sino 
que, como él no se cuidó nunca de hacer obra lingüística, usó pro- 
miscuamente, en sus numerosos escritos dialectales, del vocabulario 
vulgar salamanqués. 

Y sí conviene notar que, en sus obras regionales, el dialecto es 
siempre uniformemente igual. No hay grados de comparación en la 
obra dialectal de Torres. No que, en todas y cada una de sus obras, 
emplee siempre igual número de términos y giros rústicos, sino que, 
donde quiera que use el dialecto, se advierte el mismo aire campesi- 
no que gratamente orea la floresta literaria de Villarroel. 

Después de Torres Villarroel, por más de un siglo, enmudeció la 
musa sencilla y candorosa de los campos salamanquinos. 

Sobrevino, a poco, en la llamada «Atenas castellana», un pseudo- 
renacimiento artístico casi totalmente desprovisto de ingenuidad. ¡Y 
tal vez la poesía se llevó la peor parte en ese triste período de artísti- 
ca decadencia! 



— 31 — 

¿No da pena, por ejemplo, ver al cáustico y festivo poeta Iglesias 
de la Casa, ingenio apto, cual pocos, para el cultivo de la poesía 
pastoril, cómo rehuye de intento el uso del lenguaje aldeano que con- 
tinuamente estaba oyendo, en el riñon de la charrería, a sus honrados 
feligreses, y que él mismo tendría que emplear frecuentemente en el 
trato social con sus parroquianos de Gejuelo del Barro y de Carba- 
j'osa la Sagrada? 

i Y cuánto no es para lamentar que Meléndez Valdés, de quien es 
sabido que, buscando alivio a su salud, harto quebrantada, pasó, por 
mucho tiempo, largas horas en las márgenes deliciosas del Zurguén, 
se desdeñase de emplear en su poesía bucólica el habla rústica de los 
ligrimos pastores que careaban sus ganados en aquellas abrigadas y 
floridas laderas, y con los cuales trabaría, alguna que otra vez, entre- 
tenida y amistosa plática! 

Pero es este un tema que no nos parece oportuno desflorarlo en 
una monografía lingüística. Basta con hacer notar ésta tan ancha y 
extensa laguna en la Historia de la Literatura dialectal salmantina, en 
tanto que proseguimos inventariando los documentos del dialecto mo- 
derno salmantino. 

§ XII. 

Resurgimiento del dialectismc— González Moro.— Valor dialectal 
de "Un Juicio de Conciliación".— Miguel de Unamuno. — Su in- 
fluencia en el cultivo de la Literatura dialectal salmantina.— 
Gata y Galache. — Valor de su "Vocabulario charruno". 

EN nuestros días asistimos con júbilo a un resurgimiento espléndido, 
brillantísimo, de literatura dialectal salmantina, que hace recordar 
los años antiguos, los tiempos venturosos de Encina y Fernández. 

Un modesto, pero muy ilustrado maestro de párvulos, de Vitigu- 
dino, Manuel González Moro, publicó en 1887 un saínete de costum- 
bres rústicas, escrito en dialecto vulgar. Titúlase el saínete Un Juicio 
DE Conciliación, y no creo rayar en las lindes de la hipérbole, si digo 
que es como disco de gramófono, en el cual se propuso González Mo- 
ro imprimir el lenguaje de los labriegos de la Ramajería. Él mismo in- 
dica que su intento fué más lingüístico que literario. 



— 32 - 
Dice así en el Prólogo: 

«Cuando, en época bastante atrasada, me dediqué a escribir este 
juguete, lo hice sólo por mero pasatiempo y sin ningún género de 
pretensiones. En aquellos tiempos, de feliz recordación para mí, 
acababa de terminar la humilde, pero muy honrosa carrera del Ma- 
gisterio primario, obteniendo, como consecuencia, una escuela in- 
completa Allí permanecí unos cuantos años, sin que, a pesar de 

las privaciones que naturalmente lleva consigo un sueldo tan redu- 
cido, pudiese encontrar el más leve motivo de disgusto, porque me 
consideraba justamente compensado con el trato franco y sencillo 
que tanto distingue a los honrados labriegos de la llamada Ramaje- 
ría, ajeno en alto grado a las cotidianas arterías y enconadas suscep- 
tibilidades, tan comunes, por no decir tan naturales, en poblaciones 
numerosas. El tránsito de la vida estudiantil en ciudad a maestro de 
escuela en aldea, no podía ser más brusco: las impresiones, por 
tanto, debían resultar muy fuertes. Ellas me hicieron concebir el pro- 
yecto de trasladar al papel las más altisonantes, buscando así un re- 
curso para invertir los ratos de ocio, compatibles con mis tareas 

escolares Para terminar, no estará demás advertir que el abuso 

inmoderado de signos ortográficos, en cuanto al acento prosódico se 
refiere, tiende a facilitar la verdadera acepción de algunas palabras, 
y el sentido en que están tomadas algunas frases: esto sólo para los 
menos conocedores del lenguaje empleado.» 

En realidad de verdad, el mérito dialectal del juguete cómico, se 
reduce a la Fonética y a la Morfología. La Lexicología, el Vocabula- 
rio, tiene que agradecer muy poco al parvulero de Vitigudino, antes 
maestro de La Vídola, en la comarca de la Ramajería. 

Pero el caso del señor González Moro, es un caso aislado y que 
ni poco ni mucho influyó en el glorioso renacimiento de la Literatura 
regional salmantina. A quien hay que atribuir, con toda justicia, el 
mérito de haber iniciado este fecundo y estusiasta movimiento dialec- 
tal es a Miguel de Unamuno. 

No habrá hecho Unamuno, en sus varios y múltiples escritos, obra 
exclusivamente dialectal; pero en todas sus obras — en las que escribió, 
ya se entiende, después de conocer a fondo el lenguaje vulgar de la 
comarca salamanquina- ha introducido triunfalmente el dialecto, si- 
guiendo en este particular, las huellas luminosas de Torres Villarroel; 
y en la Vida de don Quijote y Sancho, tuvo el plausible acuerdo de 
acompañar un Vocabulario, precedido de jugosa y picante adverten- 



1 



— 33 — 

cia, que al trasladarla a continuación, no lo hago con el propósito de 
hacerla mía en toda su integridad, porque entiendo que 

«haec oportet faceré, et illa non ommittere». 

Dice así: 

«Hay en este libro unas pocas voces, no llegan a treinta, que no 
se encuentran en la última edición, la décimatercia, del Diccionario 
DE LA Lengua Castellana, por la Real Academia Española, que pasa 
por oficial, y voces que tampoco son de uso corriente entre escrito- 
res. Las más de ellas— su casi totalidad— las he tomado de boca del 

pueblo de esta región salmantina, que las emplea corrientemente 

Creo que para enriquecer el idioma, mejor que ir a pescar en viejos 
librotes de antiguos escritores, vocablos hoy muertos, es sacar de las 
entrañas del idioma mismo, del habla popular, voces y giros que en 
ellas viven,, tanto más cuanto que, de ordinario, los más de los ar- 
caísmos perduran como provincialismos hoy.» 

Solamente una observación hay que hacer, y es ésta: que Una- 
muno casi como que indica que tal cual vocablo es de uso exclusivo de 
tal cual comarca, cuando su empleo quizás sea frecuente también en 
otra y en otras. 

Igual reparo hay que hacer al muy apreciable Vocabulario Charru- 
no, del señor Gata y Galache, mozo de muy ventajosas prendas, de 
talento nada común, puesto abnegadadamente, con entusiasmo y fer- 
vores de neófito, al cultivo de todo cuanto fuera sano y neto salmanti- 
nismo. La muerte le arrebató, en edad bien temprana, dejando en las 
filas de los cultivadores del dialecto salmantino un hueco que es muy 
difícil llenar. 

§ XIII. 

Escritores dialectales contemporáneos. — Luis Maldonadc— Méri- 
to de su dialectismc— Gabriel y Galán. — Valor dialectal de 
"Castellanas" y "Campesinas". 

f^NTRE los escritores dialectales modernos, indiscutiblemente es Luis 
^ Maldonado quien, con más feliz acierto, ha cultivado la literatura 
regional salmantina. 

Es conocedor profundo del dialecto rústico, aprendido en su trato 



~ 34 — 

frecuente con los aldeanos; y, desde este punto de vista, por la opu- 
lencia y casticismo de su vocabulario, puede figurar dignamente al 
lado de Juan del Encina, de Lucas Fernández y de Torres Villarroel. 

Tienen sus obras, como las de aquellos esclarecidos poetas sal- 
mantinos, un precio inestimable en sus varias fases: fonética, morfo- 
lógica y lexical. 

Entre sus obras literarias son, sin disputa, las de más relevante 
mérito dialectal. Las Querellas del Ciego de Robliza, La Montaraza 
de Olmeda, y Del Campo y de la Ciudad. 

Al fin de esta última obra añadió un Vocabulario, que «compren- 
de, — son sus palabras — las voces menos corrientes y conocidas del 
dialecto regional, usadas en este libro.» 

El Vocabulario, si se va a decir verdad, es pobrísimo y casi no 
merecía la pena de haberlo hecho. 

El autor inmortal áú Ama, José María Gabriel y Galán, «T altísi- 
mo poeta» muerto casi en su nacer a la vida de la poesía, esparramó 
en sus maravillosas Castellanas y Campesinas, no pocos elementos 
dialectales, muy dignos de aprovecharse en un estudio acerca del dia- 
lecto vulgar salmantino. 

Y, aun, puede decirse, muy razonablemente, que sus lindas Extre- 
meñas debieran de servir de auténtico documento dialectal salmanti- 
no, toda vez que el lenguaje, que emplea en estas poesías, es, con 
muy escasas variantes, el habla de los pueblos fronterizos de las sie- 
rras de Béjar y de Francia. 

§ XIV. 

El "folk-lorismc,, dialectal.— Dámaso Ledesma.— Dialectismo del 
"Cancionero Salmantino". — Diversas zonas dialectales. 

PERO no concluyen aquí los documentos auténticos del dialecto sal- 
mantino. Hay un texto vivo de probanza plena, y aun plenísima; 
una fuente perennal que remana de continuo el más puro lenguaje al- 
deano en tonadas, canciones, cantigas, romances, ramos, villanci- 
cos, calvarios, refranes, frases familiares, etc., etc., que con alguna 
frecuencia— no tanta como yo quisiera—, traigo a cuento para autori- 
zar, cuando viene al caso, alguna palabra o forma dialectal. 



- 35 — 

Y por cierto que al tomar esta vereda, para ir al punto de mi des- 
tino, voy en la muy grata y muy honrosa compañía de Covarrubias, 
que así se expresaba, a este propósito, en su riquísimo Tesoro de la 
Lengua Castellana: 

«Con ninguna cosa se apoya tanto nuestra lengua como con lo 
que usaron nuestros pasados; y esto se conserva en los refranes, en 
los romances viejos y en los cantarcillos triviales; y, así, no se han 
de menospreciar, sino venerarse por su antigüedad y sencillez. Por 
eso yo no me desdeño de alegarlos, antes hago mucha fuerza en 
ellos, para probar mi intención.» 

Y, pues cantares menté y romances, debo hacer mención— que, 
cierto, la merece, y muy honorífica — del Cancionero Salmantino de 
Dámaso Ledesma, justamente premiado por la Real Academia de Be- 
llas Artes de San Fernando. 

No era el propósito del genial artista hacer obra dialectal; pero, 
aunque cuidadoso no más que de recoger las deleitosas armonías cam- 
pestres, por fuerza tuvo que acompañarlas de la letra rústica, prestan- 
do, por modo indirecto, un servicio muy útil a cuantos consagren sus 
talentos al cultivo del dialecto vulgar salmantino. 

Al lado del Cancionero Salmantino, de Dámaso Ledesma, es de 
muy poco valor dialectal el herm.osísimo estudie sobre La Copla Cha- 
rruna, de Luis Maldonado. Con todo, de uno y otro trabajo he esco- 
gido canciones rústicas— no todas las que aduzco — para autorizar el 
uso de vocablos dialectales. 

Bien hubiera yo querido hacer un verdadero Vocabulario de «Au- 
toridades», tal que no apareciese en público palabra alguna que, a se- 
guida de la significación, no llevase apostillado, ora un texto entresa- 
cado de documentos dialectales, antiguos o modernos, ora una can- 
ción rústica, ya un refrán, o bien una frase familiar. Pero la Literatura 
regional salmantina no es lo suficientemente abundosa para que pudie- 
se yo realizar tan vivos deseos. De ahí que desfilen por las páginas 
del Vocabulario, sin el tutelar padrinazgo, que garantice su legítimo 
origen, no pocas voces dialectales que he recogido de boca del pueblo 
en distintas comarcas de la región salamanquina, y cuyo casticismo 
dialectal no tiene, hoy por hoy, otra garantía que mi honrada palabra. 

Y ya que se ofrece ocasión oportuna, he de decir dos palabras, 



— 36 — 

sobre la índole del dialecto, en relación a las diversas comarcas de 
la región salamanquina. 

El dialecto vulgar salmantino es uno y vario; porque siendo, como 
es, uniforme, sustancialmente, en toda la región, ostenta caracteres 
muy típicos en las varias comarcas de la provincia. 

Sin disputa alguna, en donde ofrece notas más distintivas y más 
dialectales, si se sufre el pleonasmo, es, de un lado, en la zona com- 
prendida por los partidos de Béjar y Sequeros— principalmente en la 
Sietra de Béjar y en la Sierra de Francia — ; y de otro lado, en toda la 
comarca de Ciudad Rodrigo, rayana con Portugal, y en los Arcipres- 
tazgos de la Ribera, Vitigudino y Villarino, particularmente en la ex- 
tensa zona de los pueblos fronterizos. 

En el resto de la provincia están muy borrosas las lindes dialecta- 
les, pudiéndose afirmar que, con muy insignificantes y levísimas dife- 
rencias, todos esotros pueblos de la charrería salamanquina hablan 
un mismo lenguaje rústico. 



PARTE PRIMERA 



NOTAS GRAMATICALES 



§1 



fonología 



CAPÍTULO I. 

SONIDOS VOCALARIOS 

1. El dialecto vulgar salmantino tiene solamente cinco sonidos 
vocales, que se emiten con pronunciación clara, llena y distinta, sin 
los diversos matices con que se modifican los tipos fónicos en otras 
regiones. 

No es conforme a la fonología del dialecto salmantino la opinión 
de los que distinguen sonidos vocalarios cerrados y abiertos. Mucho 
menos se puede ceder con esas varias gradaciones de timbre vocala- 
rio que supone Araújo, quien llega a notar: 

a) Cuatro matices en el sonido correspondiente a la e: a) muy 
abierto en el diptongo tónico ué, puerto; b) abierto en él, ser; c) ce- 
rrado en diré; d) semimudo, muy semejante al de e muda francesa, 
en trece. 

¡3) Tres matices en el sonido de o: a) muy abierto en gloria; b) 
abierto en solo; c) cerrado en amor. 

Otros semejantes matices o grados, harto sutiles, hace notar en 



§§ 2-3-4 - 40 - 

los sonidos correspondientes a la / y la u, impropios del dialecto sal- 
mantino. 

2. A los cinco sonidos vocalarios corresponden siete signos en 
los antiguos documentos dialectales: a, e, i, y, o, u, v. 

Es de advertir que los signos /, y, lo mismo que u, v, se emplea- 
ron promiscuamente, así para expresar el sonido vocal, como para ex- 
presar sonidos consonarlos. 

Una sola particularidad hay que tener en cuenta, y es que la y, ja- 
más la /, se emplea como signo de sonido vocalario, cuando hace el 
oficio de adverbio de lugar (1). 

3. El sonido vocalario, en principio de dicción, no se emite lim- 
pio y puro, sino precedido o acompañado de cierta aspiración, a ve- 
ces suave, a veces fuerte, la cual aspiración fuerte suele significarse 
con la h en los antiguos documentos dialectales. 

La tendencia a la aspiración fuerte en los sonidos vocalarios ini- 
ciales es muy marcada en algunas comarcas de la región salmantina, 
particularmente en la Sierra de Béjar y Sequeros, en los partidos de 
Ciudad Rodrigo y Vitigudino, y en los pueblos riberanos del distrito 
de Ledesma (2). 

CAPÍTULO II. 

SONIDOS CONSONARIOS 

4. El dialecto salmantino no distingue los sonidos que en la len- 
gua antigua correspondieron a los signos b y v. 

Es uno y sólo sonido de consonante bilabial, explosiva sonora, 
distinto del labio-dental, con que se pronuncia la v en las regiones de 
Cataluña y Valencia. 



(1) «Et si el ganado de aldea y entrar, quien lo y fallar tome del peyugar de 
las oveias cinco carneros.» (Fuero de Salamanca, § 76). 

(2) La demarcación fonética, lo mismo que la morfológica y lexical, si no im- 
posible, es, en extremo, difícil delinearla con exactitud. Como las sombras tienen 
su zona de penumbra, tienen también los límites dialectales su zona borrosa, así 
en lo que se refiere a la extensión como en lo que atañe a la intensidad de los fo- 
nemas regionalistas. Hago esta advertencia para que no se entienda que hay 
equivalencia cabal y exacta en la demarcación dialectal y regional cuando, como 
en este caso particular, indique las comarcas en que predomine determinado tipo 
o fenómeno dialectal. 



— 41 — §§ 5-6 

Es muy difícil averiguar si en el antiguo dialecto salmantino se 
distinguía la b explosiva sonora, de la v fricativa sonora. En los do- 
cumentos dialectales más antiguos se echa de ver con frecuencia el 
uso arbitrario de u, v, b. Unas mismas palabras las escriben unas ve- 
ves con b, otras con «, y no pocas con v: oveias, obeierizo, uodo, 
bodo (de vofum), ñaue, nave, aver, auer. 

Ya el mismo Juan del Encina advirtió este fenómeno al decir: 



«B por ü y V por b muy usado está, porque tienen gran herman- 
dad entre sí». 



Sin embargo de esta arbitrariedad en el uso promiscuo de u, v, b, 
no es posible desconocer la influencia de la grafía latina, no sólo en la 
transcripción dialectal de la mayor parte de los fonemas que traen 
origen del latín: vendimia, vinna, paíombar, etc., sino también en 
escribir con b y no con v, el sonido labial de explosiva insonora lati- 
na: riba, cabezal, etc. 

5. La /, conforme a la pronunciación dialectal salmantina, es un 
sonido labio-dental insonoro. En documentos dialectales, la / inicial, 
en fonemas de origen latino, no es signo de este sonido de consonante 
fricativa insonora, sino de aspiración fuerte, que hoy se conserva, 
con más intensidad tal vez, en algunas comarcas de esta provin- 
cia. (§ 3). 

Puede darse por imposible el fijar la fecha en que la / inicial, en 
los fonemas derivados del latín, comenzó a pronunciarse con aspira- 
ción fuerte en el dialecto salmantino. Está íntimamente enlazado este 
punto negro de la fonética castellana con la otra cuestión intrincadísi- 
ma de la fecha en que comenzó a pronunciarse en España el sonido 
gutural aspirado de \a jota, tal como hoy se pronuncia. 

6. El sonido dialectal de ni es el de consonante sonora, bilabial- 
nasal, siempre que va seguida de sonido vocalario. Si precede a 
consonante del mismo órgano: a) se transforma en dento-nasal: seti- 
bradura, honbre, envuelza; b) o desaparece por completo: y no, sole- 
ne; c) o se elide la otra sonsonante de igual órgano: camio, tamién. 

Este carácter fónico debió de ser siempre dialectal. Ya en el Fuero 
de Salamanca se hallan, en gran número, fonemas, ajustados a las le- 
yes que acaban de fijarse; y esta grafía es bastante para indicar la or- 



§§ 7-8 - 42 - 

tología dialectal de la m. Sin embargo, en este punto, como en otros 
varios, en la escritura de los documentos dialectales se dejaron arras- 
trar, unas veces sí y otras no, por la ortografía latina: fenómeno que 
a la postre viene a demostrar no más sino que la ortología y la orto- 
grafía no andaban siempre bien hermanadas, antes marchaban con 
frecuencia por distintos y opuestos caminos. 

7. El sonido dento-nasal de la consonante sonora n repugna, en 
dialecto salmantino, la compañía del sonido gutural: de ahí que se pro- 
nuncie: dinOf presinar, sinificar (1). 

De igual modo rechaza el sonido de doble n n, evitándolo o con 
elidir una n o con palatizar el grupo. 

El fenómeno dialectal más notable en este particular, es la pro- 
pensión a palatizar la n inicial, especialmente en la Sierra de Francia, 
si bien no es hoy con la frecuencia e intensidad con que se palatiza- 
ba, aun corriendo el siglo xviii, según se colige de las obras de los 
poetas dialectales salmantinos. 

8. Respecto al íonismo dialectal de /, hay que notar dos tenden- 
cias bien distintas en lo que atañe a su palatización. 

En la mayor parte de los pueblos de Vitigudino y, muy en especial, 
en los pueblos de la Ribera del Duero, pertenecientes al partido de Le- 
desma, hay repugnancia al sonido de la consonante prepalatal //; así 
dicen, v. gr.: íover, caleja, etc. Por el contrario, en la Sierra de Béjar 
y Sequeros es muy frecuente el palatizar el grupo // (derivado de rl), 
dándole un sonido semejante al de XX y // latina. 

Ambos fenómenos dialectales son muy añejos, pues no sólo se 
confirman con el uso de los poetas dialectales, en cuyos escritos pre- 
domina extremadamente la palatización de la /, sino que ya en el 
Fuero de Salamanca se leen fonemas como estos: luvia, liiwia, ca- 
ualero, caualiero, caual/ero, lámar, reueííar reuelar, etc., etc. 



(1) Así en las NOTAS GRAMATICALES como en el VOCABULARIO van 
incluidas /brwas y palabras, no en gran copia, que no son de origen y uso exclu- 
sivo del dialecto de la provincia de Salamanca, sino que son corrientes y mo- 
lientes, a todo ruedo, en el lenguaje vulgar de otras regiones. No ignorando esta 
particularidad, me ha aparecido oportuno anotarlas, así en la Gramática como en 
el Vocabulario, pensando en que, si por dicha nuestra llega la hora tan ensoñada 
de levantar el grandioso alcázar de la Panglotología castellana, el sabio artífice 
que dé cima a tan bizarra empresa, cuente con que eslas y aquellas determinadas 
formas y voces del lenguaje vulgar leonés, pongo por caso, son también muy 
acostumbradas en lenguaje vulgar salmantino. 



-43— §§9-10-11 

9. Uno de los problemas más intrincados de la fonía dialectal, es 
el punto referente al sonido de la c. ¿Hubo en el antiguo dialecto sal- 
mantino distinción entre el sonido de p sorda (f) y el sonido de z 
sonora (d^? Es muy difícil y muy arriesgado contestar en forma cate- 
górica. En el Fuero de Salamanca una misma palabra se escribe con 
c, g, z, y con ci, ti (ante vocal); por ejemplo fecier, fefier, fezier; 
pozo, potio; prazo, pra^io; forfia, fortia. 

Lo que indudablemente puede arrojar más luz en esta materia tan 
obscura, es la promiscuidad de c (<;, z) y de la s, en algunos fonemas 
del Fuero: pedazos, sedazos; uoz, uos; iuifio, Juizio, iuisio; ofrez- 
can, ofrescan, etc. Fenómeno que aun hoy se conserva en el dialec- 
to salmantino, en cuyo vocabulario se hallan, en mayor o menor co- 
pia, parecidos fonemas: zahumar, sahumar; calecer, calesa; cía- 
cilla, seacilla\ empezgar, empesgar, etc. 

10. No es tampoco fácil averiguar si en dialecto antiguo se dis- 
tinguió la s sorda de la s sonora. Fué, ciertamente, muy irregular el 
empleo de 5 y ss en los documentos dialectales. Unos mismos fone- 
mas se escriben con s sencilla y doble: casa, cassa; cosa, cossa; 
misa, missa, etc. De la ortografía nada seguro puede, racionalmen- 
te, deducirse en lo que atañe a la ortología dialectal de la s en su do- 
ble aspecto de sorda y sonora. 

Lo único que merece notarse, acerca de la s, es el fonismo dialec- 
tal de la Sierra de Béjar y Sequeros, comarcas en las cuales hay ins- 
tintiva repugnancia a la pronunciación de los sonidos sibilantes, evi- 
tándolos o mediante la elisión o por la permutación con otros soni- 
dos, como se dirá oportunamente. 

Fuera de esta particularidad no hay que advertir sino que el soni- 
do de esta dental fricativa se pronuncia como muda, nunca como 
sonora. 

11. ¿En el dialecto antiguo salmantino se distinguió la x sorda 
de la y, g sonora, pronunciándola con sonidos allegados a ch y j, g 
francesas (chien, Jamáis), o más bien se pronunciaron una y otra con 
el sonido de gutural aspirada, con que hoy se pronuncia la Jota? Cues- 
tión es ésta la más obscura, quizás, de la fonética, y que sin duda la 
influencia de la ortografía latina la ha obscurecido más aún que en 
otras fonías. Desde luego puede afirmarse, sin temor de errar, que en 
el Fuero de Salamanca no tuvo la / el valor fónico equivalente a y, g 
francesa. Aparte de otros razonamientos más generales, que pudieran 



§12 _ 44 — 

llamarse «étnicos», basta con hacer constar que hay casos en que, en 
una misma frase, se emplean/ e^/, como signos de sonidos distintos: 
«e los fijos non perdan lo suyo», «prendan los sayones su despo- 
jo» (1). Sin duda que si la j representase el sonido á^g j francesa 
hubiera escrito: «fiyos, despoyo» en vez de «fijos, despojo». 

Además de la /, el sonido de gutural aspirada tenía por signo la g, 
que seguida de e o de / no representaba el sonido de gutural suave, co- 
mo la T o gue, gui actuales. Justamente en una misma frase aparecen 
ambos sonidos: «e si otra guisa la trogier tómela quien quesier» (2). 

Puede tenerse por seguro que la g seguida de e o de /, en los 
documentos dialectales, tiene el valor de la y, como gutural áspera, 
pues de otra suerte no escribirían «trogier» sino «troguier», ni «agie- 
na» sino «aguiena». 

De igual modo puede afirmarse que, en los documentos dialecta- 
les, no tuvo la x el valor fónico correspondiente a la ch francesa, toda 
vez que son muchos los fonemas en que se emplea promiscuamente x 
y g: «troxier» y «trogier», representando, como se ve, el sonido de 
gutural aspirada. 

De todo lo apuntado, parece deducirse que el sonido de conso- 
nante gutural áspera, que corresponde a la / griega, y con que hoy se 
pronuncia la Jota castellana, es, en dialecto salmantino, muy anterior 
al siglo XV, y se puede concluir, sin riesgo de errar, que fué en todo 
tiempo un fonismo típico y característico del dialecto. 

Basta hacer constar aquí el hecho, sin entrar en amplias disquisi- 
ciones para investigar y poner en claro toda su historia, que es harto 
intrincada y enredosa. Por eso prescindimos de traer a juicio las opi- 
niones de los más doctos lingüistas nacionales y extranjeros, sobre las 
influencias ibéricas, godas o árabes, en virtud de las cuales brotara 
de la garganta del pueblo este sonido tan idiomático, tan privativo y 
tan característico de nuestra patria. 

Por lo que se refiere al dialecto actual, hay que advertir la inten- 
sidad y extensión de este sonido en algunas comarcas de la provincia 
(ij 3), como se verá oportunamente, al estudiar los cambios fonéticos. 

12. La X tiene, en la ortología moderna, significación de un so- 
nido doble de consonante gutural, silbantizada como el de i griego, 



(1) Fuero de Salamanca, §§ 26 y 44. 

(2) Fuero de Salamanca, § 37. 



— 45 — §§ 13-14 

equivalente a es y ^5. El dialecto vulgar salmantino excluye instinti- 
vamente este linage de sonidos dobles o compuestos; y si estuvo en 
uso el signo de xen documentos dialectales, nunca debió de tener la 
significación que hoy se la otorga. 

13. Parece oportuno indicar aquí cómo en dialecto salmantino el 
diptongo inicial ue engendra el sonido gutural suave: güeco, güero, 
güerta, güeso, etc.; sonido que también suele trasformarse, en deter- 
minados fonemas, en bilabial sonora: bueco, huerta. 



CAPÍTULO III. 

VOCALISMO í» 

14. La vocal a, del latín, se conserva siempre que es tónica, con 
las dos únicas excepciones de trasformarse: 

cf.) en o en el perfecto de indicativo de la primera conjugación; 
verbi-gracia: cantoren, costaren, etc., fonismo antes muy frecuente, 
según colige de los poetas dialectales, y hoy usado no más que en al- 
gunos pueblos de la Ribera del Duero (2). 

¡3j en u en las formas del perfecto de indicativo y subjuntivo, del 
verbo traer: trujon, trujiera, trujiese, trujiere. 

En el Fuero de Salamanca se hallan fonemas de a tónica, trasfor- 
mada en e: él (al, cliud), conseieste, jureste, etc. 

Siendo átona, sea inicial, interna o final, se conserva o se permu- 



(1) De una vez para siempre deseo hacer constar que, siendo el objeto de 
esta monografía no más que el de señalar las variedades fonéticas y morfológicas 
del dialecto salmantino, con relación a la lengua castellana, me parece fuera de 
propósito el estudiar per longiim et latiim el origen y desenvolvimiento del dia- 
lecto vulgar salmantino, así en lo que conviene como en lo que no se conforma 
con la gramática histórica castellana, tanto en la fonética como en la morfología. 
Confieso que este último procedimiento hubiera sido, desde luego, más aparatoso 
y, sin duda alguna, de más brillo y lucimiento, y— ¿por qué no decirlo?— hasta me- 
nos difícil y arduo. Bastara copiar con cierto arte que ocultase habir:d:)samente la 
/í7/sí7/a, los meritorios estudios sobre Gramática histórica castellana, de muy sabios 
lingüistas así de dentro como de fuera de España, teniendo la cautela de mudar 
los ejemplos, por aquéllos aducidos, con múltiples fonemas dialectales, y a poca 
costa hubiese llevado a feliz término una empresa, que no me creo invitado a 
realizarla. 

(2) Sirva de ejemplo la siguiente copla, popular en Villarino: 

«Esas medias brancas 
¿Qué te costoren? 
No me costoren nada 
Que me las dioren». 



§§ 15-16 — 46 — 

ta a tenor de las leyes ordinarias, apartándose solamente de las reglas 
comunes para transformarse: 

a) en e, empollar, (ampullo,-are, de ampulla,-am); arribe 
(^ad-\-ripa,-am); devental (ante) verguerista (üirga,-am). En otros 
fonemas se usan promiscuamente ey o, v. gr.: ambuelza, embuelza; 
ambelga, enibelga, etc. 

¡5) en /, hiscal (*fascale; fascis, com), histial (fastigiale; fas- 
tigium). 

v) en o, corcoma (carcoma), vosliera (valiera). 

Del mismo modo que en romance, el grupo tónico au y al se con- 
vierte en o: posa (pausa,-am), coce ícalcis,-em), socochar (*sa¡- 
cocto,-are; sale^coctum). 

15. El dialecto vulgar salmantino no suele tener mucha cuenta 
con el vocalismo de la e latina. Que sea abierta (é, as), que sea cerra- 
da (é, oe), en unos casos se conserva y en otros se trasforma no uni- 
formemente, en un mismo sonido, sino en distintos sonidos. Adviér- 
tase que con esto no se quiere indicar que sea norma ordinaria el tras- 
pasar las leyes comunes de la fonética castellana, que, en multitud de 
fonemas, sigue, y casi sin excepción, cuando es tónica. 

En prueba de las alteraciones más comunes de la e latina en dia- 
lecto salmantino, véase cómo se trasforma: 

^•) en ¿?, aniazo (*fenatium; fenum); arrapea (ferrum ad pe- 
des); desaparar (de^ separo); 

¡3) en /, lijon (laesus) ligitimo (legitimas) ; f ¡minino (femininus); 
hinazo (fenaium; fenum) sigan (secundum); rito (rectum) trimir 
(tremeré); rigular (regula); cernidero, cernir (cerneré) , etc. 

En algunos pueblos de la Ribera del Duero y en la Sierra de Béjar 
y Sequeros, hay muy marcada inclinación a trasformar en / la e fi- 
nal; v: gr., cogi, hombri, valienti, etc. 

y) en o, ensobinar (sebum); descorcho (de^cortice). 

Aún es de frecuente uso en algunos pocos pueblos de la Ribera 
del Duero convertir en o la e ligativa de la tercera persona del plural, 
en las formas del perfecto de los verbos de la segunda y tercera con- 
jugación; V. gr.: comioren, partioren, etc. 

16. La / latina se conserva al pasar al dialecto, aunque se dan 
fonemas, escasos en número, en los cuales se convierte en e, verbi- 
gracia:' ¿erjyo ívirgaj, usado así, también, por los poetas dialectales 
del Renacimiento. 



— 47 — §§ 17-18-19-20 

No siendo tónica, no respeta la cantidad, sino que de ley ordina- 
ria se convierte en e: cetróti (citrus), cercillo (circillus), envernizo 
(hibernu), estrepar (discrepare), menistro (minister), melecina (me- 
dicina), peñazo (*pinatiii; pinas), premilla, premicias (primitiae) , 
mecer (miscere), vegilia (vigilia), vencejo (*vinciculum; vine iré). 
Igual fonismo se advierte en las obras de los poetas dialectales del 
Renacimiento, los cuales emplearon algunos de los fonemas tras- 
critos. 

El prefijo latino in, en composición de temas nominales y verba- 
les, trasforma también la vocal en e: encelar, embetijar, enritar, 
ensultar, empusibre embuelza, etc. 

17. El vocalismo de la o latina, al pasar al dialecto, sigue, por lo 
común, las reglas ordinarias de la fonética castellana. Sin embargo, 
conviene notar las alteraciones anómalas más frecuentes. Se tras- 
forma: 

a) en a, carnizuelo (cornu), desacupar (de^occupare). 

p) en /, silba, silbar (sorba). 

y) en «, ugaaño (hoc anno), nusotros, vusotros {nos, vos), 
aburrir (abhorreo), cundió (condire), cusera (cortice), hulera, 
(foramen) jerbunita {fervor), etc. 

Es también característico de la Sierra de Béjar y Sequeros y de 
no pocos pueblos de Vitigudino el convertir en « la o final; verbi-gra- 
cia: qaieru, vengu, todu, etc. 

18. La w latina, al pasar al dialecto, es, tal vez, la que más se 
ajusta al vocabulismo castellano, con alguna que otra excepción in- 
significante; V. gr.: romear (ramigare) josticia, sotil, homildad, 
complir, sofrir. 

19. Echase de ver que los sonidos correspondientes a las voca- 
les anteriores e /, y los de las vocales posteriores o a, se cambian 
entre sí frecuentemente, sean o no átonas. 

20. Diptongos. — a; La e abierta {e, ae), tónica, se diptongó re- 
gularmente en ie, en el dialecto antiguo: escodiella (scatella), co- 
chiello {caltellam), oriella {orella); ora,-am), liego {laicas), lie- 
var {levo, are), reviellar {revello, -are), pieden, {petaní), dixieron 
{dixeraní), vi edén {vetent) portiello {portellam) etc. 

No se conservaron estos fonemas, por las mismas razones, indu- 
dablemente, de sístole tónica o dislocación de acento, en virtud de las 
cuales desaparecieron también del lenguaje culto; pero la tendencia, 



§§21-22 —48 — 

a la diptongación de la e tónica continuó siempre en el dialecto hasta 
nuestros días, vr, g.: atiesto, briega, briendo, diendo, enderiezo, 
inciesto, Jabielgue, mietio, priesa, niervo, riestra, yelda, yenda, 
viesa, etc.; y en las formas del perfecto de subjuntivo: dijiera, tra- 
jiera, etc. 

¡5) La diptongación de la o abierta (o), debió de ser algo tardía 
en dialecto salmantino. En el Fuero aparecen varios fonemas escritos 
unas veces con o y otras con ue: bon, donno, niorió, morte, corpa, 
pobló, y buenna, duenno, etc. 

Más adelante, la diptongación de la o se hizo más frecuente, si- 
guiendo el vocalismo castellano: acuello, agütado, ambueUa, ca- 
labuezo, cuelo, cogüelmo, magüeto, güeda, regüetro, etc. En 
cambio en las formas verbales, roda, dolé, sona, etc., no se diptonga. 

y) La diptongación de la o en ué en dialecto salmantino, parece 
que debió de ser inmediata y directa, sin la transición del diptongo uó. 
En ningún documento antiguo dialectal, genuinamente salmantino, he 
podido hallar estas formas intermedias, y, de haberse empleado algu- 
na vez, es realmente inexplicable que el Fuero, en el cual se echa de 
ver frecuentemente el empleo promiscuo de o y ue, en unos mismos 
fonemas, no presente ejemplos de este diptongo intermedio. 

S) De los diptongos gallego-portugueses ew^ ói, éi) apenas si hay 
huella en dialecto vulgar salmantino. El diptongo éu, es muy poco 
usado. Casi lo mismo puede decirse del diptongo ói, pues las pocas 
palabras que corren así diptongadas, son verdaderos portuguesis- 
mos; V. gr.: coima, joimbre, etc. El diptongo ei es algo más usa- 
do. En el Fuero se hallan fonemas como yugueiro, leigo, etc., y en 
dialecto moderno, cheira, cheiro, y las formas de la segunda per- 
sona del plural del imperativo, cogeime, teneime, sei, pegaivos, 
etcétera. No es, pues, característico del dialecto salmantino este gé- 
nero de diptongación. 

CONSONANTISMO 

21. El consonantismo dialectal sigue, por lo común, las leyes por 
que se rige el tránsito de las consonantes latinas al idioma nacional. 
Hay, con todo, algunas irregularidades muy características del dialec- 
to, que será conveniente anotar. 

22. La p inicial se conserva, generalmente, con alguna que otra 
excepción; v. gr.: bago (pagus). Es muy característico del dialecto 



— 49 — §§ 23-24-25 

permutar estos dos sonidos de labial explosiva sorda y sonora; v. gr.: 
bica (piquera); embicar (empicar), etc. 

Siendo intervocalaria hay tendencia a convertirse en sonora: arri- 
be (ad-\-ripa-am), probaje (propagine), sobernal {*supernale), et- 
cétera. 

Los grupos romances p't y p'd se convierten en íd, o lo que es lo 
mismo: ante dental explosiva, toda labial explosiva se convierte en la 
continua lateral sonora /.• recaídar (recapitare) ^ raídar (*rapidare), 
estreídes {*tripedes), etc. 

23. La consonante labial explosiva sonora b v, (§ 4), se aparta 
algo del fonismo idiomático. 

a) Hay propensión a cambiarla con la nasal sonora: Maímuza 
( Val-lis -\- Muza), mermejo (vermiculum) , moñica (*bonnica,-am, 
bos, de vis), comenencia (convenentia) , esmirriado (birru), ma- 
rrón (barrón). 

b) El grupo romance b'd o b't se convierte en Id: yelda (levi- 
tu), viída (vidua, vibda), etc. 

c) En la explosiva mediopalatal sonora: güe (bos, ve) giieno 
(bonus), golver (volvere), guarrapo (*verracu; ver res). 

24. La fricativa sorda f: 

a) Se convierte en b en algunos fonemas; v. gr.: buraco (fo- 
ratus). 

b) En gutural aspirada: genecho (filx), gerrén (farragine), jur- 
ganero (furca), jastial (*fastiale), juera (foras), jué (fuit), jiel 
(fel), etc. 

Esta antítesis de / en j es uno de los elementos más privativos 
del dialecto salmantino, 

25. Apenas merecen anotarse las variedades que el dialecto 
ofrece en torno a la í latina. Sigue en todo las leyes fonéticas por que 
se rige al pasar al idioma. Sólo, en cuanto a los grupos romances, 
conviene advertir, que en el Fuero se hallan: renda (rend'ta), sel- 
mana (sept'mana). 

En dialecto actual el grupo rt'c se convierte promiscuamente en 
rs y rcb: cor sera (*cort'cairus, a, un) y conchera. 

El grupo t'd no subsiste, si no que desaparece la dental sorda: añi- 
dió (ad-\-nitidu). También desaparece en el grupo ert'k: empergue 
(*im-\-pertica). 



§§ 26-27-28-29 — 50 — 

El dialecto repugna la pronunciación de la t en fin de palabra. Sin 
embargo en el Fuero se hallan fonemas terminados en dental sorda: 
segunt, heredatj etc. 

26. Ya en el Fuero se observa que no siempre subsiste la d la- 
tina: lexar (dejar) julgar (jud'care). Esta antítesis de la dental so- 
nora en la continua lateral sonora es fonismo muy usado en el dia- 
lecto actual: lucho (ducho, doctus), melecina (medicina), aívertir, 
{advertiré), etc. 

También Sancho decía litado en vez de dictado, entre los varios 
términos rústicos que el Ingenioso Hidalgo le retachaba. 

Este fonismo no sólo es típico del dialecto salmantino; ya en latín 
se decía ¡acryma (oáxp'jij.a), ¡itterae (orfíl-SjOaO; y promiscuamente de- 
cían: dingua y íingua, deíicare y dedicare, olor y odor, impelinien- 
tum e inipedimentuni. 

27. Acerca de la s latina hay que hacer constar algunas varieda- 
des del dialecto. Hay tendencia a la elisión en varias comarcas de la 
provincia (§ 10). Cuando no se elide hay marcada propensión a tras- 
formarla. 

a) en c: calecerse (^caresa,-am; de caries), cepo (sepes), 
cencío (sendo; *sinculos), zahumar (*sub\ fumaré). 

b) en ch' charrúa (sarru), chola (solea). 

c) en /, Jubir (subir), lijón (laesus), etc. 

28. Es propio del dialecto el fonismo castellano de trasformar en 
sonora la gutural explosiva sorda. Esta antítesis debió de ser aún 
más acostumbrada en dialecto antiguo, toda vez que en el Fuero se 
lee: porguerizo, podengo, adúgala, etc. 

Obsérvase este fonismo en el grupo romance rtk, elidida la den- 
tal explosiva sonora; v. gr.: empergue (*im-hpert'ca). junio a dental 
fuerte ese silbantiza, v. gr.: bástiga (*bactica; de baculus: (páx- 
x(>ov). 

El otro grupo romance c'léculu, ículu, úculu) sigue la antítesis 
normal, v. gr,: betijo) (*Deticulum), encendaja (*incendecula), 
cernaja (;^cernecula), etc., si es que este sufijo no corresponde a 
*lium. 

29. También hay que anotar el fonismo contrario, o sea la antí- 
tesis de la gutural explosiva sonora en sorda; v. gr.: acuñar por agu- 
ñar (guiñar). 



— 51 — §§30-31-32-33-34 

30. La fricativa sonora se conserva con más constancia en dia- 
lecto salmantino, v. gr.: gielo {gehí), gielar. 

El grupo gn no se sufre en dialecto (§ 7). Ya en el Fuero se lee 
liena por ligna (leña). 

31. El iotacisnio, en dialecto salmantino, ha seguido, en todo 
tiempo, la normalidad del idioma. Merece anotarse la persistencia del 
sonido palatial, procedente del grupo latino í/H-/, del que hay no po- 
cos fonemas en q\ Fuero: meio, meyas (mediu) cay a (cadeat), oya 
(audiaí), ameííizar {*ad ^mediare), antuya {;^antudia,-am; ante 
-^diem), etc. 

32. La nasal sonora m sigue, en todo, el fonismo castellano. 
Hay que advertir que, si precede a labial explosiva, se convierte en la 
dental sonora n (§ 6). 

El grupo romance m'n, tardó en dialecto en recibir la forma actual 
mbr, presentando antiguos documentos dialectales varios cambios de 
transicción; v. gr.: el fonema latino «homine» se halla alterado en el 
Fuero: «omne, onme, ome». 

Aún tiene más variantes el vocablo latino «calumnia»: «calo/TZ/zia, 
calo/Tzia, calo/7/za, calo/zia, calo/za». 

Por analogía se formó en dialecto el vocablo «velambre», como 
si descendiera de «velamine». 

33. La n sigue, por lo común, el fonismo castellano, si bien aún 
hoy subsiste, ya que no tan intensa como debió de serlo antiguamen- 
te, a juzgar por los escritos de los poetas dialectales, la tendencia a 
palatizarla aún en principio de dicción. 

Como variante digna de mencionarse, es el fonema «mos» en vez 
de «nos». 

También merece notarse la antítesis de n por /.• íobriosco (nu- 
bilus), almendar {in-\-mendare: emendare), coteía {'-'cutinea). En 
el Fuero se halla alima en vez de anima. 

La palatización de la n fué algo anómala en el dialecto antiguo, ya 
que no hay pocos fonemas con sonidos promiscuos, en el Fuero y 
en los poetas dialectales: bon, bonna, buena; puno, punno; 
donno, dueño, duenno; vina, vinna; castañal, castannal, et- 
cétera. 

34. La tendencia a la palatización de la / debió de ser muy mar- 
cada en principio de dicción, por lo menos desde el siglo xv hasta 
fines del xviii, según se colige de los escritos de los poetas dialecta- 



§ 35 — 52 - 

les. Hoy en la comarca de la Sierra de Béjar y Sequeros (1) se pala- 
tiza suavemente en la asimilación del grupo rl, que suena /-/ (§ 8). 

Más bien es de notar que en dialecto no siempre se palatizan los 
grupos pl, el, II: lover (pluere), íuvia (píuvia), ¡amar (clamare), 
cale ja C^caílecula, de callis). 

Adviértase que en el Fuero se usan fonemas similares en que pro- 
miscuamente se usan / y //; alende, allende, caualero, caualiero, 
cauallero, leñar, llevar, pélelo, etc. 

Otra característica del dialecto es la antítesis de / por r: silba 
(sorba), hulmlenío {fennentum), calesa (*caresa,-am; de caries), 
etcétera. 

La misma antítesis se verifica, algunas veces, cuando va prece- 
dida de labial, sea explosiva o sea continua: af lecho, {^adfrlctu, 
de fricaré) clines (crines), semblar {sembrar, seminare), plonto 
ipromptu), enjemplar {^examinare; examen), etc. 

35. El tonismo inverso se nota en el sonido doble de r, agrupa- 
da a labial explosiva o sonora: cravo (clavls), regra {regla), pú- 
brlco {público), lobrloso {nub'lus), pracer {placeré), etc. Este fo- 
nismo, hoy tan usado, no sólo se advierte en el largo período de los 
poetas dialectales, sino que hay también huellas de él en el Fuero y 
otros antiguos documentos, en los cuales se hallan con frecuencia fo- 
nemas, como: dobres, {duplu), pobrar {pop' rare), mobre {mou'le), 
etcétera. 

CAPITULO IV. 

FONISMOS ACCIDENTALES 

Además de las variedades de antítesis vocalarias y consonarías, 
que sucintamente se han anotado, se advierten en el dialecto salman- 
tino otros cambios fonéticos, que conviene consignar; pero, siguiendo 
la norma prestablecida, anotaremos únicamente las variedades de 



(1) Véase la siguiente copla burlesca, popular en la Sierra de Béjar: 

«La changarra de la burra 
De tu madre, que esté en gloria, 
La traigo puesto ol pescuezo, 
pa tenella en la memoria». 



— 53 — §§ 36-37 

dialecto, mas no los cambios fonéticos en que concuerdan el dialec- 
to y el idioma. 

36. Próstesis — Algunas palabras latinas, que comienzan por vo- 
cal, engendraron en dialecto un sonido, por algunos llamado parasi- 
tario, producido por la aspiración del sonido vocalario inicial: güerto, 
huerto; goler, goleo (odor); jabar {abire); dir {iré); datnbos {ani' 
bo); velo {he Jo). 

La próstesis vocalaria de la a es muy acostumbrada, y lo fué de 
antiguo, particularmente en los verbos, por analogía con los com- 
puestos de la preposición ad. 

Es de advertir que es más frecuente en los verbos que comienzan 
con r: abajar, abellota, acenoria, agabanza, aluego, alinipiar, 
arrodear, arrecadar, arrapizar, arrempujar , etc. 

La próstesis silábica de en, por analogía con el prefijo derivado 
de la preposición in, en los vocablos compuestos, así nominales como 
verbales, también es muy usada: enfingir, endelatiíe, embajero, 
embajo, emprencipiar, encomenzar, etc. 

La próstesis de la sílaba es, formada también por analogía de la 
preposición e, ex, en los vocablos compuestos, no es infrecuente, 
como por ejemplo -.estropezar, escomenzar, esireldes, espiorno, 
escolombeón, etc. 

Conviene advertir que la prótesis silábica de, des, cuando no es 
trascripción del término latino compuesto, no es opositiva, en dialec- 
to, sino intensiva o reforzativa: demudar, desabuso, desarar, 
descavar, deshambrinado, desotro, etc. 

También es intensiva, no meramente reduplicativa, la sílaba pros- 
tética re: rebañar, rebracejio, remanal, retobado, remargajear, 
requejio, resequío, etc. 

37. Epéntesis. — Es muy frecuente el crecimiento interno del vo- 
cablo al pasar al dialecto, ya por ingerirse una vocal, ya por la agre- 
gación de una consonante, cuando no por una sílaba. 

a) Epéntesis vocalaria.— La vocal tónica tiende a granjearse otro 
sonido vocalario, de que, particularmente, es prueba acabada la dip- 
tongación de las vocales e o {% 20). Sin embargo, son no pocos los 
vocablos de epéntesis átona: ugüaño, esparigir, dominiar, cui- 
diao, ruídio, matancia, hácelo (hazlo), vaiga, cualisquiera, etc. 

p) Un fonismo típico del dialecto es el desdoblamiento del sonido 
vocalario, o duplicación de la vocal, sea o no tónica, engendrándose 



§ 38 — 54 — 

luego, entre las dos vocales, un sonido consonado. Colmo, por ejem- 
plo, se trasforma en co-óltno, luego en cogolnio, y, por último, se 
diptonga trasformándose en cogüelmo. Del mismo modo: combro, 
co-ombro, cogombro, y coíombro; abardarse, a-abardarse, aja- 
bardarse; alambrar, a-alambrar, af alambrar; aíarre, ata-arre, 
ata jarre, etcétera. 

t) La epéntesis consonarla es a veces intervocalaria: cagorzo, 
vacido, válida, vadear, vafear, embabucar, rejundir, zajón, va- 
güera, veyudo, etc. 

S) Es muy frecuente y muy varia entre sonidos vocalarios y con- 
sonarlos: 

a) la / antelabial, albarca, albondo, halbelidad, salvia, et- 
cétera. 

b) la n, ansi, amancollar, enritar, entiqueta, dempués, san- 
jar, etc. 

c) la r, cabria, cotrena, delaníre, drento, indiestro, etc. 

s) Es muy usada la epéntesis silábica, que suele ser intensiva, 
cuando no encierra significación peyorativa: ahogada, abarcuzar, 
amoragado, amoragatado, apeñuzar, desbaíagar, desba/ugar, 
descombarcado , estirazar, pegostrar, redenegar, remargajear, 
etcétera. 

t>) En las formas verbales, es también harto frecuente: trujiera, 
dijiera, vosliera, duelga, muelga, dirvos, quedré, etc. 

Ti) La epéntesis que se empleó en los documentos dialectales 
antiguos, apenas si se ha conservado, aparte del fonismo de la dip- 
tongación (§ 20. a, i^). 

Han perecido no pocos vocablos epenténticos que se hallan en el 
Fuero; V. g.: alparQero, baiana, curiar, desondra, mudiar, mea- 
tade, palazo {plazo), parazo {prazo, plazo), presmetias, pra(;io 
(plazo), etc. 

38. Paragoge. — Además del crecimiento fónico en principio y 
medio de dicción, adviértese en algunos fonemas dialectales aumento 
de sonidos en fin de palabra. Ya en el Fuero se echa de ver con fre- 
cuencia demasiada este fonismo paragógico; v. gr.: lide, heredade, 
unidade, edade, vanidade, rede, metade, mercede, uespede, et- 
cétera. 

Harto se entiende que, en la época lejana del Fuero, no era priva- 
tivo del dialecto este género de paragoge, traslación fidelísima del 



- 55 — §§ 39-40 

ablativo o del acusativo latino. Hoy sí que puede considerarse como 
característico del dialecto, este fenómeno^ que es muy frecuente en la 
mayor parte déla provincia, donde corren muy en uso vocablos como: 
arbole, coce, cuchare, hace, hoce, rede, trébole, etc. 

39. Elisión. — De igual modo que en la traslación al romance se 
verifica el crecimiento fónico inicial, intermedio y final en algunos 
vocablos, nótase en otros fonemas la desaparición de sonidos, así en 
principio como en medio y en fin de palabra, siendo el sonido de la 
dental explosiva sonora el menos estable. 

a) Son escasos en el Fuero los ejemplos de aféresis. Más fre- 
cuentes son en los poetas dialectales; aunque, no pocas veces, razo- 
nes de metro o bien determinadas licencias poéticas, obligaron a la 
musa rústica a impropiar voces, como honradamente confesó Juan 
del Encina. 

Algunos casos de aféresis, empleados por los poetas regionales, 
se conservan aún, pero no pocos han desaparecido del uso popular; 
verbi-gracia: cabado, calcar, davina, menazar, nantes, ñagazas., 
etcétera. 

En dialecto actual no dejan de ser frecuentes los casos de afére- 
sis, de que son ejemplos: e (ds), ejar, esdeñar, ende, onde, icir, gu- 
jeia, ingrir, maginar, najenado, etc. 

p) La síncopa es muy común en dialecto, ya sea vocalaria o con- 
sonaría^ ya sea agrupada, dando a veces lugar a contracciones, que 
no es posible reducir a leyes fijas y normales. 
que, enque {aunque), custión, mendos {menudos), cencia, pacen- 

a) albe {alabe), ancla, etc. 

b) quió {quiero), calar {caldar), coserá {cor ser a), miela {míre- 
la), laero, cuida, empraizar, quear,^ nial, reundir, esbrearse, et- 
cétera. 

c) criquero {criticón), de {desde), desosiego, entadía, entavía, 
entá, inclín, alante, pae {parece), mi {muy), uío {oído), orive, per- 
da, reuto {rédito) puá que {pueda que) etc. 

A este género de elisión pueden reducirse las formas verbales del 
perfecto, en la tercera persona del plural: dijon, hizon, truj'on, vi- 
non, etc. 

t) La apócope, en dialecto, se reduce a la elisión de la dental 
explosiva sonora en los oxítonos: ansiedá, meta, hace., vení, etc. 

40. Metátesis. — La permutación de sonidos, particulamente los 



§41 —se- 

de consonantes continuas sonoras ly r,rr, es muy usada en dialecto, 
verbi-gracia: chairar, mielro, pairar, pairar, presona, pedrtcar, per- 
curar, trocal, niazo, inzuir, briendo {bieldó), cudiar, entrequedente, 
naide, niervo, nesecitar, etc. 

41. Sístole.— En ios documentos dialectales anteriores al si- 
glo XV, no es posible indagar nada, como fácilmente se entiende, 
acerca de este linaje de tonismo. Casi lo mismo puede decirse de los 
escritos de los poetas regionales, que tantas veces, por exigencias de 
ritmo, tuvieron que dislocar el acento. 

Por lo que atañe al dialecto actual, puede afirmarse que en algu- 
nas comarcas, como en la Ribera del Duero, hay propensión marcada 
al proparoxítono, o cuando menos, a retrotraer el acento todo lo posi- 
ble; V. gr.: áhi, entávia, pátiar, vaciar, vocear, etc. 



§42 



MORFOLOGÍA 

CAPÍTULO V. 

ARTICULO Y PRONOMBRES 

42. La palatización de la /, en el artículo (e//, lia, lio, líos, 
lias), que aparece constantemente en toda la literatura regional sal- 
mantina, desde Juan del Encina a Villarroel, puedea segurarse que ha 
desaparecido casi por completo. 

Es muy dialectal la crasis de la proposición con el artículo: neí 
plao, pol monte, pal lüíerno, etc. Pero la crasis na, no, tan usada 
en el antiguo dialecto literario, es desconocida en el dialecto mo- 
derno: 

«Que ño me ha dejado pelo 
na cholla por repelar» (1). 

Conviene anotar la costumbre de elidir la preposición del geniti- 
vo: en ca'l alcalde, el valle la guadaña, un carro bálago, etc. 



(1) Encina.— r^a/ro, p. 229. 



§§ 43-44 — 58 — 

43. Pronombre personal. — En los documentos genuínamente 
dialectales no se halla, para el pronombre de primera persona, la for- 
ma you. 

El pronombre de tercera persona, en el dativo, hace, en algunas 
comarcas, //, lis (da// trae//s). 

La palatización en el dativo-//^, fué muy acostumbrada en dialec- 
to antiguo: 

«¿Di, quies que lie lo digamos? 
Por Dios, decílleloy> . 



«Ño porfies más con él. 
Dillelo, vayase d' hí» (1). 



En el Fuero se halla ge, según la forma entonces comúnmente 
usada, y sin duda significando fonía palatial. 

En el dialecto moderno ambas formas, ge, lie, han desapareci- 
do (§ 42). 

La forma pronominal le (//) se usa así para designar el dativo 
como el acusativo masculinos. Del mismo modo la forma la se em- 
plea para significar tanto el dativo como el acusativo femeninos. 

Las formas enclíticas le {li), la, lo, se {si), se unen formando una 
sola palabra con el verbo, asimilándose o elidiéndose la consonante 
final: vello {oerlo), hacése {hacerse) .(§ 34). 

En dialecto no se verifica la metátesis con la dental final del im- 
perativo: dalde, y aun rara vez, se halla en la literatura regional sal- 
mantina. 

El dialecto ofrece alguna variedad en las formas átonas, fundada 
indudablemente en la analogía: mos por nos, y sos, sus, vos, vus por 
05(§33). 

Además, el dialecto pronuncia nusofros, vusofros, por nosotros, 
vosotros (§ 17). 

44. Pronomrre posesivo. — En literatura regional no aparecen 
las formas anticuadas: suo, sua. Tampoco se usan en dialecto mo- 
d.erno. 

Las formas del pronombre adjetivo: mi, tu, su, nuestro, vuestro 
{güestro) no son proclíticas en dialecto, sino marcadamente tóni- 



(1) Er\z\x\(x.— Teatro, págs. 247 y 249. 



— 59 — §§ 45-46-47-48 

cas: «m/'-padre, 5w-casa, nuestro pueblo» y no: «mi padre, su casa, 
nuestro pueblo.» 

El pronombre adjetivo va precedido del artículo en dialecto: la 
mí casa, el tú güé. 

En literatura regional salmantina no suelen hallarse las formas: mío 
padre, mías casas. Tampoco en dialecto moderno es costumbre 
usarlas. 

45. Pronombre demostrativo. —El pronombre demostrativo de 
identidad: mismo {'^mel-ipse,) se pronuncia mesmo, del cual deriva el 
advervio «mesmamente». 

No están ya en uso las formas dialectales antiguas: mimtsmo, 
mimísma. 

Empléanse aún, pero muy raramente, los demostrativos: quellotro 
y quillotro {*eccu {m)-hille-{-alter), que con tanta frecuencia apare- 
cen en toda la literatura regional salmantina. 

46. En dialecto son de muy frecuente uso los pronombres in- 
definidos, como: dengún, nengún, alguien, naide, cualisquiera. 

CAPÍTULO VI. 

EL VERBO 

47. Las vocales temáticas {e é, é, i), i 0), al pasar al dialecto, no 
se rigen por las leyes generales, en torno a la inmutabilidad o altera- 
ción que sufren al romanzarse, dejándose más bien influir por la asi-^ 
milación de la vocal final: dicir, friir pidir, midir, riir, etc. 

Es también harto frecuente, en dialecto, el diptongar la vocal tó- 
nica: riesgar, briegar, pri estar, atiestar. 

En lo que atañe a la tonología verbal, el dialecto propende a las 
formas fuertes", con particularidad en la Ribera del Duero: vocear, 
patear, vaciar. 

La terminación -iar del infinivo, no se pega bien al oído del pue- 
blo, prefiriendo la terminación -ear: romear, desvarear, turrear. 

48. Suele verificarse la apócope en la desinencia de la tercera 
persona del singular: pon, ten, di: 

«En Villarinu hay niuchu vinu, 
pero el que lo ten, lo teny>. 



§§49-50-51-52 —60 — 

La desinencia arcaica -des {-tis) aparece rara vez y siempre sin- 
copada, en literatura regional: mandardes, quisierdes, supierdes, et- 
cétera. 

Fueron más usadas las formas sincopadas: burles, sos, cantas. 

Ninguna de aquellas formas están en uso en dialecto moderno, 
pero sí estas otras sincopadas. 

49. Aun se conservan las formas dialectales antiguas del imper- 
fecto: veniban, traiban. 

50. En el perfecto de indicativo la desinencia de segunda perso- 
na, en singular^ es -stes {sti); cantastes, venistes. 

La desinencia de la primera persona del singular, en la primera 
conjugación, es -emos; caníemos, trompecemos. 

La desinencia de la segunda persona es, conforme a su origen la- 
tino, -stis: cantastis, llamastis. 

La desinencia de la tercera persona del plural, en la Ribera del 
Duero, es oren,-rin: tocorin, dioren. 

También aparece esta forma en Literatura regional con harta fre- 
cuencia, particularmente en la poética dialectal de Torres Villa- 
rroel. 

51. El imperativo conserva en el singular la desinencia latina 
siempre que termina en consonante el tema temporal: hace {haz), pú- 
nelo {ponió). 

No terminando en consonante, las formas oxítonas toman una i: 
dal, sei, ir ai, vai, vei. 

En el plural se elide la -d {-¿e) y toma / regularmente: andai, ie- 
nei, metei. 

En unión con el pronombre suele usarse: 

a) La forma diptongada: sentaisus, teneime. 

b) O la forma apocopada: sentavos. 

c) O la forma del infinitivo: sentarvos. 

Con la forma pronominal -lo se verifica la asimilación, metatizán- 
dose con frecuencia: bajallo^ ponello, echalro, en vez del arcaico: 
echaldo. 

52. En dialecto predomina la tendencia a formar, del tema del 
del infinitivo, el futuro y su condicional: saberé, salirá, caberla. 

En el Fuero el futuro condicional aparece constantemente en la 
forma apocopada, elidida la desinencia personal: vendier, fecier, ques- 
sier, írogier, etc. 



— 61 — §§ 53-54-55 

53. Del tema del perfecto se forma invariablemente el gerundio: 
fuendo, habiendo, hiciendo, trujiendo, supiendo, etc. 

54. En la formación del participio no suele tener en cuenta el 
dialecto los sufijos latinos, ajustánd9le normalmente a los modelos 
ado, -ido: -ptu, rompido, escrebido; -s'tu, ponido; (r'-tu), cubrido, 
morido; -I' tu, resolvido, revolvido. 



CAPÍTULO VII. 

VERBOS IRREGULARES 

55. El auxiliar «ser^> presenta algunas variedades muy típicas, 
fundadas las más de ellas en la analogía. 

En el indicativo presente son de uso vulgar: Yo seo. Tú sos. Nos- 
otros sernos. Vosotros soes y sos: 

«Bien sabe Dios y todo el mundo 
quien es ella y quien seo yo». 



«Más sos tú». 



«Vos tenéis que convencer 
o sos rudos por demás» (1). 



Juan del Encina usa la forma «sos» para la segunda persona del 
singular. 

En el Fuero, alguna que otra vez, se halla «heres». 

En los documentos dialectales no se hallan las formas i/es, ye del 
dialecto leonés. 

En el perfecto se usa la forma fuerte fui {júi). 



(1) González Moro.— /ü/cío de Conciliación. 



§§ 56-57-58-59 — 62 — 

En el imperativo se emplea la forma «sei», usada por los poetas 
dialectales. 

El gerundio hace «fuendo> {juendo). 

Por ser alteración fónica del tema, más bien que morfológica, no 
se anotan las formas en que aparece la gutural aspirada «j» en susti- 
tución de la «í» (§ 24. b). 

56. Úsanse aún las formas dialectales antiguas del verbo «estar». 
En la primera persona del presente «esto» (estoy). 

El perfecto presenta las formas: «estovimos y estuvon». 
El gerundio se forma dialectalmente: «estuviendo». 

57. El verbo ir presenta en el infinitivo dos temas: «ir y dir». 
El futuro y su condicional so. forman del tema «dir> . 

El subjuntivo dialectal no admite la palatización de la /, verificán- 
dose la epéntesis de la gutural suave: vaigas, vaigan, etc. 

El imperativo es el modo más politemático del dialecto: vai, vei, 
ide, vaisus, dir vos. 

El gerundio ofrece dos formas: fuendo (Juendo), diendo. 

58. El verbo «haber» ha conservado las formas dialectales an- 
tiguas. 

En el presente: heis, hais. 
En el perfecto: hobon, hubon. 

El subjuntivo repugna la palatización de la /.• traigas, haiga, ¡lai- 
gamos, tiaigais, haigan. 

El gerundio se forma del perfecto: hubiendo. 

59. Por una inexplicable anomalía, el verbo«traer» admite, en 
algunas formas, la palatización de la /,así en el dialecto antiguo como 
en el moderno: traya, trayas, iaryan (1). 

El perfecto tiene doble tema: truj-, traj-, de donde provienen: 
irujon trajon. 

De iguales temas se forman el condicional: trajiera, trujiera, y 
el gerundio: trajiendo, trujiendo. 

También suele elidirse la gutural aspirada: traendo. 



(1) El mismo fenómeno se observa en el verbo «caer», que desde los tiempos 
remotos del Fuero presenta constantemente las formas: caya, cayas, cayan. Las 
que no han sobrevivido son las del verbo «coger»: coya, coyas, coyan, del Fuero. 



63 — § 60 



CAPÍTULO VIH. 

PARTÍCULAS 

60. El dialecto salmantino ofrece algunas, aunque muy exiguas, 
variedades en lo que a este punto se refiere. 

a) Y, comenzando por el Adverbio, será bien advertir que han 
desaparecido del uso vulgar, algunas formas adverbiales que se ha- 
llan en el Fuero, si bien no tenían carácter dialectal. Del Fuero, se 
conservan aún: allá, con la significación de allí; onde, con las varias 
acepciones: adonde, dedonde, donde, en que hoy se emplea; desque, 
significando desde que; dende por desde; del por desde el; delanire, 
y adelantre. 

Además de estos adverbios, que se hallan en el Fuero son muy 
acostumbrados en dialecto salmantino moderno: enantes, endenan- 
tes, enenantes, alantte, abante, dinipués, ingora, agora, hogaño, 
hugüaño, hogañazo, ansín, ansina, asín, asina, entá, entádia, en- 
tdvia, alna, aínas, etc. 

p) En las preposiciones hay menos variedad. Merecen notarse: 
contra por Junto: «ponió contra la pared»; cacia, en vez de hacia — 
no subsiste la preposición carria, usada por los poetas dialectales—; 
sigiín, que en el Fuero se halla segunt. 

t) En las conjunciones no hay más que variedades fónicas: 
manque, anque, enque por aunque; tamien por también; pos, pus, 
^or pues. Y otras, al talle de éstas. 



PARTE SEGUNDA 



antología 



CAPÍTULO I. 

EL "FUERO,, DE SALAMANCA <») 

XLI 

DE PERRERO QUE VENDIER COCHILLO CON PICO 

Todo ferrero que en el mercado cochiello picagudo vendier peche 
dos maravedís á los alcaldes, é qui baiana grande de cochiello y tro- 
gier peche dos maravedís como por el cochiello. Et qui trogier co- 
chiello con pico si non d' un palmo entre lia cochiella é el mango pe- 
che dos maravedís, si non quien fuer en azaria o al monte, é que lo 
vean él o sabam las iusticias que andan allá ó dige. 



LXV 



DE LOS BAGOS DE LAS VINNAS 

En todos los vagos de la uilla non entren oveias nin cabras en en- 
vierno nin en verano é si y entraren pechen al duenno de la vinna V 



(1) Tómanse los párrafos, aquí trascritos, de la edición publicada por la Ex- 
celentísima Diputación de Salamanca. Madrid. Imprenta de Aribau y C.'' 1877. 



— 68 — 

maravedís, é el dueño de las vinas entre los carneros é la caloña to- 
men qual quisier como yaz en esta carta, é si non iure el dueño del 
ganado con uezinos sí manquadra. 



LXX 

DE PODAR É ADUCIR VIDES PODADAS 

Quien quesier podar ó aducir vides podadas adugalas en todo 
tiempo é pode sin calomnia. Vinna que en bago non youguieren ven- 
dimienla sus duennos sin calomnia. 

LXXIII 

DE GANADOS QUE ENTRAN EN LA DEFESA 

Por cada yugo de bues ó de bacas que entrare en la defesa pe- 
che un maravedí, é por un bue o por una baca medio maravedí. 

LXXVI 

DEL GANADO DE ALDEA QUE ENTRE EN LA DEFESA 

Et si ganado de aldea y entrar, quien lo y fallar tome del peguyar 
de las oveias cinco carneros ó cinco oveias, é si cabras fueren tome 
cinco, é si puercos y entraren asi de la villa como de aldea prindan 
cinco, é si negaren iure el que los prefiere con un vecino derecho 
que en la defesa los priso, é non responda. 

LXXVII 

QUAL GANADO ANDE FN LA DEFESA 

Caballos é mulos é muías é asnos é asnas é quatro bacas de leche 

é los bues de las iglesias de las obras anden por hu quesieren por 
toda la defesa. 



— 69 — 
LXXX 

DE FERREN AGlENA SEGAR O PRADO PASCER 

Et quien ierren agiena segar ó prado pasgier ó mieses segar ó en 
huerto agieno cogier fructo ó ubas en vinna agena, peche sesenta 
sueldos é non iure por esto manquadra, é si lo negar iure con dos 
uecinos derechos. Et si demandar por furto iure manquadra, é si ovier 
casa lide é si non ovier casa entre á fierro ó á lide qualquisier dueño 
de voz. 

LXXXI 

DE LOS CASTAÑALES E DE LOS OTROS ARBORES 

Los castañales siempre sean desfesados é todos arbores que fruc- 
to leuan de comer fueras ende arcina é rovre, é quien los tayare ó 
descortezare ó en el castañal caminada fecier, peche cient maravedís 
al congelo, é si lo iurar el velador del monte con un vezino de sala- 
manca, é si non podier iurar el velador iure el dañador con un vezino 
derecho; é si non iurar peche. 

CLXVIII 

DE LOS OCHAUEROS DEL MERCADO 

Ningún ochauero ni ochauera non aya en el mercado de salaman- 
ca, é quien lo fallar préndalo; é quien ouier á comprar ó á vender, leue 
su ochava derecha de conceio; é quien ochava derecha de congelo 
non touier, peche dos marauedís á los alcaldes, é perda la mercadura. 

CCVI 

DE MANCEBOS DE CABANNA 

Et cabanna de bacas nen de oveias non aia y mas de cinco man- 
cebos portellados ó dende ayuso en la cabanna ó el albarran posare; 



— to- 
sí en todo el extremo algún ganado se tejiere menos essos lo pechen 
en cuia cabanna posaren, é si negaren que y non posó, prenda el 
cauannero el fierro. 

CCVIII 

DE SENNAL DE PASTOR Ó DE OBEIERIZO 

Pastor nin obeierizo non de otra sennal si non el fierro^ é si el 
fierro non dier, péchelo uiuo á su duenno; é fasta cinco pélelos sin 
sennal iure con dos uezinos; é si non dita negar, prenda el fierro, é 
el pastor de las bacas otro que si. Todo pastor que ganado perdier en 
el estremo, ó dier, peche el coto de la carta; é si negar, iure con dos 
uecinos; é se non podier iurar, peche; é por esto prendan los alcaldes 
a sus duennos, é adunganlos á drecho. 

CCXXI 

ESTO DEN Á LA UILDA EN UILDEDADE 

Esta es la uildidade: una tierra de tres cafices senuradura en 
uaruecho, é una casa, aranzada de uninna, é una vez de acenna, é un 
lugo de bues, é un asno, é un lechon, con una quenabe, é un Mechero, 
é fieltro, é dos sabanas, é dos cauezales, é espetos, é mesa, é artesa, 
é escodiellas, é meseros, é nasos, é cuchares quantas ouiere de ma- 
dera, é escannos, é sedazos, é achas, é badil, é escamielos, é calde- 
ras, é criuas, é una carral de trenta medidas; todo esto quando lo 
ouieren de suio tómelo entrego; é aquello que fuer parte del marido 
prinda el medio; e aquello que non lo ouieren de suio nin de parte del 
marido é non gelo den; é todo esto qual ella quissier tal tome, é ó 
ella quissier, é non lo uenda nin lo done; é si marido pressier, duple 
esto que tomar: é se morier qual lo fallaren de tal prendan parientes 
del muerto su parte. 

CCLIII 

DE LOS DINEROS DE SANT BONAL 

Los dineros de sant bonal denlos entrante maio, que Dios nos dé 
luuia. 



— 71 



CCLIV 

DE SOLDADA DE UINNADORES 

Et siempre sea el soldar de los uinnadores por fuero media colo- 
dra de uino, é coianla fasta nathal; é el soldar de los salones meyas, 
é de pregonero meyas de la uilla. 

CCLVII 

DEL UODO DE SANT YIAGO COIER 

El uodo de sant yiago coianlo dende santa maria dagosto fasta 
nauidade; e depues non respondan, 

CCLXXVI 

DE UOZ DE ORFANO É DE UILDA 

Uoz de muier uilda ó de orfano que non aia xv annos, los alcaldes 
baraien su uoz. Et se el primero alcalde á qu¡ uenier la uilda o el or- 
fano non quessier uaraiar su uoz^ peche dos marauedís é non cala por 
plazo. 

ccxcv 

QUI AMPARA ESTIERCO DE MURADAL 

Qui de salamanca estierco de muradal ampara algún omne, peche 
X marauedís, medios al querelloso é medios al congelo. 

cccxxv 

DE QUI MORIR SIN LENGUA 

Et si algún ome morier sin lengua é non fegier manda, quiten los 
clérigos de 1' eglesia su auer con sus parientes mobre é heredade, é 



— 72 — 

den la quinta por su anima en tres partes; la una tercia en obras de 
las iglesias, et la otra para missas cantar en aquella eglesia onde fore 
y vecino, et la otra en povres; é si sus parientes le quessierem levar 
a otra iglesia, los clérigos de su colación lleven la metade. 



CCCL 

d' AVER DE HORFANOS 

Quando morier padre é madre é remanecieren fiios horfanos, sus 
parientes metan su auer en almoneda; é aquel que lo bien ficier sa- 
quelo fasta cabo d' anno, é por coto lo saque que dé fasta cabo d' 
anno; é si non délo dovrado, é á cabo d' anno métanlo con los otros 
en almoneda é aquel que lo sacare dé bonos fiadores en duplo por 
el auer que lieue é que tiene é por lo que a de auer que lo dé a cabo 
de anno, é antes dé el aver é después metalo en almoneda; é si lo 
non dier meta bestias en mano de los parientes, mulares e cauallares, 
fasta que lo dé. 

CCCLVIII 

d' onme ó que muier que se maluare, que los parientes tomen su auer 

Nengun home nin mugier de salamanca que maluare, sus parien- 
tes mays propíneos tomen su aver a proy de sus fiios si los ovier, e 
tengan sus parientes los fiios é el aver que se non pierda; é se tornar 
en bien, denle su aver é sus fiios; é si non, eredenlos sus parientes. 

CCCLX 

QUE NON FAGAN TORNAIAS EN NENGUNA BODA 

En nenguna uoda non fagan tórnalas; é qui las fecier, peche V ma- 
rauedís; é con la nouia non caualgue nenguna mugier se non la ma- 
drina; é si otra y caualgar, peche su marido V marauedís. 



CAPÍTULO II. 



AUCTO DEL REPELÓN <» 



En el qual se introduzen dos pastores: Piernicurto e Johan Paramas: los quales, 
stando vendiendo su mercadería en la placa, llegaron ciertos studiantes que 
los repelaron faziendoles otras burlas peores; los aldeanos, partidos el uno 
del otro, por escaparse de ellos, Johan Paramas se fue a casa de un cavalle- 
ro e entrando en la sala, fallándose fuera del peligro, comenco a contar lo que 
le acaescio. Sobreviene Piernicurto en la refaga, que le dize cómo todo el hato 
se ha perdido; e entro un studiante, estando ellos fablando, á refazer la cha- 
Qa, al qual, como le vieron solo, echaron de la sala. Sobrevienen otros dos 
pastores e levanta Johan Paramas un villancico. 



Johan 

Aparta y hazé Ilugar; 
dexá entrar, ¡cuerpo del cielo!, 
que ño me han dexado pelo 
ña cholla por repelar. 
Manda ora, señor, cerrar 
aquella puerta de huera, 
que viene una mllañera 
tras mí por me carmenar. 

Ño ha poder que ño esté el hom- 
acá dentro mas seguro. [bre 



¡Par Dios, par Dios, que lo juro, 

porque es juramento dobre! 

Que onque la burra ño cobre 

ni el hato recaldasse, 

á la praca ño tornasse. 

Ño en buena fé, ¡juri á Diobre! 

jAhuera, que andan por alto 
ña praca los repelones! 
Si me estoviera en rezones 
y ño veniera en un salto, 
yo traxiera en chico rato 



(1) Trascríbese este Aucto de la edición de Hans Gysser. Salamanca, 1509. 



— 74 



las llanas tan carmenadas, 
que aquellas gentes honrradas 
lo hezieran buen barato. 

¡A, cuerpo de sant Antón, 
como sta el hombre acossado! 
On ahora sto embacado, 
donde hay tanto vellacon. 
¡Doy al diabro tal montón 
de gente tan endiabrada! 
La huerca puse dobrada, 
por salir de un rebenton. 

Aosadas que voy honrrado 
de la villa de esta hecha, 
on algunos ño aprovecha 
tanto lo que han studiado; 
otros avrán más gastado, 
c' á mi sin saber leer, 
me han hecho acá bachiller, 
que branca ño me ha costado, 

¡A, nunca madre la cencía 
y on el puto de la quier! 
¡mia fé! el que mi me a creyer 
ño studie tan ruyn sabencia, 
que vos juro en mi concencia 
que si mucho la studiara, 
que mas cara me costara 
quilas que alguna correncia. 

¡Quiera á Dios que ño bulrassen 
con' 1 otro desta manera 
porque darlian quisquiera 
sin que mucho lo dudassen, 
qual haria si amontassen 
las burras con sus gingrones; 



que ño marrarian ladrones 

que en Dios-valme las hurtassen! 

PlERNI 

Alá va todo para'l Diabro, 
burras, árganas y puerros. 
¡No hay mas concencia que en pe- 

[rros. 
en ellos, juri á San Pabro! 
On me spanto como habro, 
según en lo que me he vido: 
mas preciara ya ser ydo 
que la llabrancia que Habro. 

Joman 

¡O pesar de san Botin! 

¿y las burras son perdidas? 

PlERNI 

¡Par Dios, dalas tu por ydas! 

JOHAN 

Yo te juro á san Martin 
quicas c'algun hi de ruyn 
He prazera con su yda. 

PlERNI 

La tuya ¿stava parida? 

JOHAN 

Mas preñada de un rocin. 
¡Dios que desta garatussa 
tememos bien que contar! 

PlERNI 

Y a tu amo que pagar 
á segundo lo que él usa 



— 75 — 



JOHAN 

Ño, la paga ño se escusa 
hi de puta, ¿pues qual otro? 
ora devele un quellotro 
y verás como te acusa. 

PlERNI 

Averse le has de pagar 
bien hasta el peor pelo. 

JOHAN 

Esso jura lo tú al cielo; 
que me ha él de querer llevar 
lo que ogaño he de ganar 
por la burra e lia preñez. 

PlERNI 

Ño, que está ya na vejez 
y querrate perdonar. 

JOHAN 

Duelos tengo en essa guarda 
si la burra ño he á la mano; 
si le he de dar lo que gano, 
on agora ño se tarda. 

PlERNI 

Pues ño cuentas tu la alvardá, 
que era casi ñovatina 

JOHAN 

On essa es otra harina: 
caro costará la parda. 

PlERNI 

Tornémolas á catar 



donde stabamos denantes 
entre aquellos studiantes. 

Joman 

¡Que apero para medrar! 
Pues mas ños valdría pagar 
las burras con las setenas. 
Adobarsyan las melenas. 
Ruyn sea yo^ si allá tornar. 
¡Para esta con que me signo 
que nunca a la uilla vaya! 

PlERNI 

Jura mala en piedra caya, 
que ternas ya mejor tino, 
y vernás otro camino, 
desque lo ayas olvidado; 
que ora estás amedrentado. 

- JOHAN 

Nunca más perro al molino. 

PlERNI 

Ayna me querré reyr 

del miedo que has oy cobrado. 

Joman 

Desque me vi acorrelado 
y que ño podia salir, 
de que ño podia ahuyr 
aquexávaseme esta alma, 
que me tomó una tal calma, 
que me pensé de transir. 

PlERNI 

Al que tu vyas allegar 
dos palos bien arrimados. 



- 76 



JOHAN 

Stavan tan apegados, 
que ño me podía mandar. 
Comencéme a levantar 
y hizóse un romolino, 
que ño pude hacer camino 
por do oviesse de appeldar. 

PlERNl 

¡Hi de puta, y que zagal! 
Nora mala acá veniste. 

JOHAN 

¿Y á ti? ¡do al diabro! triste, 
¿No te hizon otro tal? 

PlERNI 

Yo te juro á san Doval 
que si ellos me repelaran 
que quilas que recaldaran 
para sí harto de mal. 

JOHAN 

Verá que cuerpo de mi 
con lo que estás y diziendo. 
Pues ¿porqué venías corriendo 
quando entraste por allí? 

PlERNI 

Porque pensaba que aquí 
te estavan on repelando. 

Joman 

¿Y veniaste recatando 
si venía alguien tras ti? 
Y que tú aquí los hallaras 



y me vieras repelar, 
¿hiziérasme tú dexar 
por mucho que trabajaras? 

PlERNl 

Tú vieras, si lo miraras, 
con lo que les dixiera, 
qué provecho te viniera. 

JOHAN 

Y tú mucho bien libraras. 

Yo juro a san Salvador 
que si ellos habrar te oyeran, 
que en buen prazer se lo ovieran 
de tomarte por fiador. 
Truxierante al derredor 
por aquesos guedejones; 
ni te valieran rezones, 
ni habrar como dutor. 
El palo bien arrimado 
zimbrado ñ'aquella tiesta 
ño te hueras sin respuesta 
on que hueras ahotado. 

PlERNI 

En otras me he yo hallado 
donde harta priessa havia; 
mas desque mas ño podia 
huya por lo escampado. 

JOHAN 

¡A la hé! ansí hize yo 
por amor de los cabellos; 
y desque salí de entr' ellos 
maldito aquel que curó 
de echar tras mí, ni corrió. 



77 



PlERNI 

Y aun, ahotas, que después 
ño se dormiesen los pies. 

JOHAN 

En buena fe, ¿porque ño? 

PlERNI 

Ora, sus, daca, aliñemos; 
aballa, si quieres, d' i. 

JOHAN 

Mas, por tu vida, que aquí 
d' ambos y dos nos posemos. 

PlERNI 

Dar al diabro, ño engorreniOS 
aquí agora en nos posar. 

JOHAN 

Nunca vi tal porfiar; 
rellánate, ora, holguemos. 

PlERNI 

Toma por ende. ¡Qué apero 
para aver mucho provecho! 

Joman 
Siéntate, ño estes erguecho. 

PlERNI 

Anda, vate, que ño quiero. 

JOHAN 

¿Porque sos tan tesonero? 
Pósate, ansí Dios te valga 



PlERNI 

Ño puedo con una nalga 

JOHAN 

Como, ¿hay algo ne' i trasero? 

PlERNI 

Al fin me ovon de caber 
d' aquellas barraganadas 
en las nalgas dos picadas 
que mas ño pudon hazer. 

JOHAN 

Hi de puta, y que pazer 
con el rabo te justavan! 

PlERNI 

Sabe que se le apegaban. 

Joman 
Si, si, que ansí havía de ser, 

PlERNI 

Calla, ca un se vengará, 
iyo te lo juro par Dios! 
porque yrán de dos en dos 
al Agosto por allá, 
y por lo que hizon acá 
yo te les daré la paga. 

Joman 
Diga la barba que haga. 

PlERNI 

Juro al cielo se hará 



— 78 — 



JOHAN 

¡Hi de puta, quién te viese 
embuelto con un par d'ellos! 

PlERNI 

Ño habría hilas en ellos 
si en el campo los tuviesse: 
y ruyn sea yo si huyesse 
d' ellos, aun que fuessen ocho. 

JOHAN 

Pues ño avrian en tí esgamocho, 
si como tu dizes, fuesse. 

PlERNI 

¿Soncas que ño era mal año 
que m' avian de sopear? 

JOHAN 

Bien los podrás esperar, 
mas al menos con tu daño. 

PlERNI 

¡Huzia en Dios, que ya me amaño 
á tirar bien con la honda 
la puta piedra redonda 
que juña como picaño! 

JOHAN 

Si, chapadamente huyen 
si tras ellos va algún canto. 

PlERNl 

Y acá puestos d' un manto 
paercen que ño se bullen. 



JOHAN 

jHa! Ño hay Diabro queñobulren. 

PlERNI 

Ora dexalos gingrar; 
que si ellos van al Ilugar 
yo les haré que ño cuquen. 

JOHAN 

¡Digo, hao, y qual haría 
si los oviesses de ver 
embueltos con tu muger! 

PlERNI 

¡Ox ohuera! Si los via, 
maldito el que quedaría 
c' a palos ño derrengasse. 

JOHAN 

Tan ayna se le antojasse. 

PlERNI 

Ño ninguno ño osarla. 

Joman 
Uno ño, mas todos sí. 

PlERNI 

Ora ya, que ño harán, 

JOHAN 

Si, bien sé que ño osarán, 
que se espantarán de ti, 

PlERNI 

¡A la hé! si yo esto allí, 



79 



ño serán tan ahotados; 

que aunque sean bien rebesados 

habrán buen miedo de mí. 

JOHAN 

¡Juro a sant Pego que traen 
la verguenca ya tan rasa 
que se chapen Hugo en casa 
primero que nada habren! 
Ño hayas tú miedo que llamen, 
son dan una palmadina; 
y si ellos hallan rapiña, 
no estarán que ño la rapen. 

PlERNI 

Ora llevántate ya. 
Aballemos ya de aqui. 

JOHAN 

Anda, que bien te stas y; 
ño salgamos or' allá. 

PlERNI 

Quicas que peor será 
si te estás ende posado; 
vendrá algún descadarrado 
á ver si estamos acá. 

Joman 

Calla ya, que ño vernán, 
c' allí quedan todos yuntos; 
si nos caen nos beruntos, 
á buena hé si harán. 

PlERNI 

Yerguete ora ende, Johan, 
No estés ende reñaziando. 



JOHAN 

Anda ño stes empuxando, 
que nunca acá aportarán. 
(Entra el studiante) . 

PlERNI 

Digo, hao, ¿crees en Diose? 
¿ves? acá ven la Mangosta. 
Staos por y de recosta. 

PlERNI 

Ño hay quien con ellos repose. 

JOHAN 

Pues agora verys vose 
cómo bulle el repelón. 

PlERNI , 

Buena será essa rezón, 
pues entiendo que ñon ose. 

JOHAN 

jO pesar de san Contigo! 

Studi 
Pastores, ¿porque reñeys? 

PlERNI 

Quita allá, no' s apeguéis. 

Studi 
Y en esto, ¿qué mal os digo? 

PlERNI 

Pues mira don Papahígo 
no bulrés con la persona. 



JOHAN 

Si, si para mi corona, 
que' s el embuelto contigo. 

Studi 

Veamos, ¿por qué temeys, 
pastores, que sté yo aquí? 

PlERNI 

Mejor será que os vays d' i. 
¡par Dios! que ño que os esteys. 
Dend' ahuera habrareys, 
ño tengays estos quellotros. 

Studi 
¿De qué lugar soys vosotros? 

JOHAN 

¿Y por qué bueno lo haveys? 

Studi 
Suélese assí preguntar. 

PlERNI 

Pues sabe que' s muy ruyn uso. 

Studi 
Dezid ya. 

JOHAN 

Que d' allá yuso. 

Studi 
¿De que parte? 



PlERNI 

D' un Ilugar. 

Studi 
Dezid si haveys de acertar. 

PlERNI 

Que d' allá, d' azia Lledesma. 

Studi 
Dime tú la aldea mesma. 

JOHAN 

Vos, ¿quereysnos empraziar? 

Studi 
Dezid, que no haré por cierto. 

PlERNI 

Pues ¿por qué lo pesquisays? 

Studi 
No, por nada, no temáis. 

PlERNI 

Ño traheys vos buen concierto. 
Pues ño me pondreys n' aprieto 
onque me veys mal pendado. 

JOHAN 

Con el diabro haveys topado 
para que ño sté despierto. 

Studi 

De discretos es aviso 

en las cosas do hay temor. 



— 81 — 



PlERNl 

¿Y si VOS soys bulrador? 

Studi 

Dime tú lo que pesquiso 
pues él de miedo no quiso. 

JOHAN 

Este no trahe rundade, 

que el que emprazia en la cibdade 

diz que trahe un palo lliso. 

JOHAN 

Di ¿quyes que lie lo digamos? 

PlERNI 

¡Par Dios! ¿dezírllelo quieres? 

JOHAN 

Si, si tu por bien tovieres. 

PlERNI 

¡Par Dios, bonicos estamos! 
Pues de la otra ya escapamos, 
ño será ora maravilla 
que este traya otra tranquilla. 

Joman 
Llugo callemos entramos. 

Studi 

Según el miedo teneys, 
Alguna rebuelta ovistes 

PlERNI 

Bien sé que Vos algo vistes 



Studi 

Cierto, no se lo que haveys. 
Dezídmelo, si quereys. 

PlERNI 

¡Par Dios, digo que ño quiero! 

Studi 
¡Por tu vida, compañero! 

JOHAN 

Sí, para que os empiqueys. 

Studi 
Pues acaba, di lo ya. 

PlERNi 

Que ño quiero, ni me pago. 

Studi 
¿Ni por mal, ni por halago? 

PlERNI 

Pues yo os do la fe, mira 
que on el diabro os traxo acá 
a sacar por punticones. 

JOHAN 

Ño cures dessas rezones. 

PlERNI 

¡Otra boba est' acullá! 
Dexa, déxame tú a mí, 
yo lie atestaré el fardel. 



— 82 — 



JOHAN 

No porfíes mas con el, 
dillelo, vayase d' í. 

PlERNI 

Pues yo por amor de tí 
ño te hizíesse otro tal, 
quisiera dezír tu mal. 

JOHAN 

¡A la hé! tórnate por y. 

Studi 

Pues que ya te lo he jurado, 
ven acá, dímelo tú. 

JOHAN 

¿Querés saber lo que hu? 
Engañónos ¡mal pecado! 
que stávamos nel mercado, 
ña aquella praga, denantes, 
un rebaño de studíantes 
nos hízon un mal recado. 
Aqueste, yo os do la fe, 
que bonico lo paroren. 

PlERNl 

¿Y á mi ño me repeloren? 

Joman 
Assi hizonte ño se que. 

PlERNl 

Ño, que yo bien me guardé 



Joman 

Bien quel rabo lo pagó. 
¿Cuydas que no lo sé yo? 

PlERNI 

¡Cocorón que te daré! 
(Repela el studiante á Piernicurío). 

PlERNI 

No llegues vos a la morra, 
si ño, yo juría a san Joan, 
quicas si ahorro el gabán 
y a las manos he la porra 
que por bien que alguno corra 
lo alcance tras el cogote, 
aunque sea hidalgote 
que le paresca modorra. 

Studi 

¡Hi de puta, bobarón! 
¿os osays amena(;ar? 

PlERNI 

¡O! doy al diabro Uazar 

Studi 

Aparta allá, inodorón, 
grande e malo baharón 
n' os hago yo yr noramala. 

Joman 

¡Par Dios assi Dios me vala, 
que vos teneys gran rezón! 



— 83 — 



PlERNI 

¿A VOS quien manda llegar 
á repelar la persona? 

JOHAN 

Porque sea de corona, • 
¿cuyda que ño l'an d'abrar? 

Studi 
En burla se ha de tomar. 

PlERNI 

¡Allá, allá, cuerpo de Dios, 
d' otros ruynes como vos, 
presumí vos de burlar! 

PlERNI 

Pues yo' s do la fe que entiendo 
que ha de venir a más mal. 
¡Doy al Diabro el ciguñal! 
Porque anda agora entiendo 
Vos mucho andays presumiendo 
repelando a hurtadillas. 
Mullámosle las costillas, 
que esso es lo que'l anda hurdien- 

[do. 

JOHAN 

¡O cuerpo de Santillena! 
Pues que somos dos a uno 
antes que venga otro alguno 
frisémosle la melena, 

PlERNI 

Mas si quieres buena e buena, 



pues q' ellos nos paran malos," 
botémosle d' aquí a palos. 

JOHAN 

¡San Juan et buena estrena! 
Dun quartos de maquillen, 
¿por que m' aveys repelado? 
¿Hon tornays manisalgado 
a darme otro repelón? 

PlERNI 

Dale, dale, rodión, 
ño le estés assí amagando 
porque sté refunfuñando. 
¡A! ¿Huys d' un llamparón? 

PlERNI 

¡O, que palo le froqué 
en aquellos rabaziles! 

Joman 

Otro le di en los quadriles. 
Que qua'si lo derengé. 
Allí viene Juan Rabé. 
Muy bien estaría a nos 
cantássemos dos por dos. 

JOHAN 

Pues yo lo llevantaré. 

Villancico. 

Hago cuenta que oy ñasci 
¡Bendito Dios e líoado, 
pues ño me hizon licenciado. 



— 84 



Norabuena acá venimos 
pues que tan sabiondos vamos 
espantarse han nuestros amos 
d'esta cencia c' aprendimos 
Ya todo que lo perdimos 
e las burras he olvidado 
pues ño me hizon licenciado. 



El que llega a bachiller 
Hugo quiere mas pujar 
más quien ño quisiere entrar 
a studio ni deprender 
mira si lo abra en prazer 
después de bien repelado 
destojar en licenciado. 



Juan del Encina. 



CAPÍTULO III. 



COMEDIA HECHA POR LUCAS FERNÁNDEZ (» 



en lenguaje y estilo pastoril. En el cual se introducen dos pastores y dos pasto- 
ras y un viejo: los cuales son llamados Bras-Gil, y Beringuella, y Miguel-Tu- 
rra, y Olalla, y el viejo es \amado Juan-Benilo. Y entra primero Eras-Gil, 
penado de amores, a buscar a Beringuella, la cual halla y requiere de amo- 
res y vence. E ya vencida, que se van conformes cantando, entra el viejo lla- 
mado Juan-Benito, abuelo de la dicha Beringuella, é turba el placer de los 
dichos, y amenaza a Beringuella y rene con Bras-Gil. E ya que quieren ve- 
nir a las manos, entra Miguel-Turra; é no solamente los pone en paz, mas 
casa a Bras-Gil con Beringuella; y también llama a su esposa Olalla, y vánse 
cantando y bailando para su lugar. 



Bras-Gil 

Dereniego del Amor: 
dóile á rabia y dóile á huego: 
d' él blasfemo, y d' él reniego 
con gran ira y gran furor; 
pues que siempre su dolor 
ño me deja reposar, 
ni aún apenas resolgar, 
mostrándome disfavor. 
He andado hoy acosado 



de cerro en selva, en montaña, 
por ver donde se acabaña 
Beringuella y su ganado. 
A la mía fe ¡mal pecado! 
cuido que ño la hallaré, 
ni puedo saber ni sé 
donde lo busque: ¡cuitado! 
Ando y ando, y nunca paro, 
como res que va perdida. 
A mi mal ño hallo guarida. 



(1) Está tomada esta Comedia de 
Imprenta Nacional. 1867. 



la Edición de la Real Academia Española. 



— 86 — 



y en mi bien ño hallo reparo. 
De rato en rato m' envaro; 
voy como tras perra el perro 
ó vaca tras su becerro. 
¡Ay Amor, cómo sos caro! 
si me embosco en la spesura, 
ño puedo allá sosegar. 
Pues si me vuelvo al lugar, 
lluego me añubra ventura. 
Pues en prados y en verdura 
tománme cint mili teritos. 
Por los bosques pego gritos 
con gran descuetro y tristura. 
El comer ño hay quien lo coma: 
el domir ño se me apega: 
como modorra borrega 
estoy lleno de carcoma. 
Siempre oteo quien asoma; 
siempre escucho sospechoso: 
siempre vivo congojoso; 
jamás mi pena se doma. 
Mas. ño sé quién viene allí. 
¡Oh, si fuese Beringuella... 
¿Si es ella, ó ño es ella? 
Ella, ella es; juro a mí! 
¡Juro a diez! dichoso fui. 
¡Oh, cuánto me huelgo en vella, 
divisalla y conocella! 
Nunca tal gasajo vi. 
¡Dios mantenga la zagala! 

■ • Beringuella 
¡Oh Bras-Gil!, ¿qué haces?, di. 

Bras-Gil 
Vengóme acá para tí. 



Para mí? 



Beringuella 



Bras-Gil 



Sí; que tu gala 
me da ya vida tan mala, 
que no me pude tener 
sin te venir acá a ver; 
porque a tí nadie se iguala. 

. Beringuella 

Bien lio sabes rellatar. 
¡Cuan llarga me la llevantas! 
Por mi salud, que me espantas 
en te ver así hablar. 

Bras-Gil 

Ño te quieras espantar 
de mí que tanto te quiero; 
que juro a mí, que me muero 
con cariño, sin dudar. 

Beringuella 

Anda vete, vete, Bras: 
ño estés conmigo en rizones. 
Tirte allá con tus barzones! 
ño me quieras tentar más. 

• Bras-Gil 

pscucha, mira, verás: 
fio seas tan rebellada 
y tan tesa y profiada, 
que Hugo Hugo te irás. 

Beringuella 
Pues díme, di qué me quieres. 



87 



Bras-Gil 
Quiérete ya que me quieras. 

Beringuella 
¿Que te quiera? Mas ¿de veras? 

Bras-Gil 
¡MVa fe! sí, si tú quieres. 

Beringuella 
Anda de aquí: más no esperes. 

Bras-Gil 
Pues daca, dame un filete. 

Beringuella 
Ño te atrevas, anda vete. 

Bras-Gil 

jAy Dios, cuan ilozana que eres! 
Quiéreme, quiéreme ya: 
echa acá el rabo del ojo. 
Ño tengas de mí cordojo: 
mira, mira, mira acá. 

Beringuella 

¿Y aún habrás? verá, verá. 
Como sos tan perpejibre!.. 
Hora Dios de tí me Ilibre. 
Nunca tal hú, ni será 

Bras-Gil 

¡Ay Beringuella garrida! 
Ño seas tan zahareña, 
torna, tórnate halagüeña 



porque redemies mi vida; 
que ya la traigo aborrida 
y no quiero más vivir, 
sino Hugo me morir, 
si no has de ser mi querida. 
Mili veces te he requerido 
que seas mi adamada: 
ño se te da por mí nada, 
lluego me echas en olvido. 
Andome lloco perdido 
tras tí por todo el Ilugar. 
Ño me quieres abrigar, 
ni de tí consuelo he habido. 

Beringuella 

¡Valas, valastes el Díabro! 
Y ¿tú estás, digo, en tu seso? 

Bras-Gil 

¡Ay, que en tu amor estoy "preso 
muy mucho más que te habro, 
y aun más que burras 'n estabro! 

Beringuella 
Vaite a Menga. 

Bras-Gil 

Ño, ño, ño: 
nunca tal adamé yo.— 
Mira que cuchar te llabro. 

Beringuella 

No estemos más aquí yuntos; 
que los campos tienen ojos, 
llenguas y orejas rastrojos, 
y los montes mili barruntos. 



- 88 - 



Bras-Gil 
Ño tengas esos ahuncos. 

Beringuella 
Vaite, que verná mi abuelo 

Bras-Gil 
Ñi deso tengas recelo. 

Beringuella 
Ño me tomarás por puntos. 

Bras-Gil 

¿No te duele mi dolencia, 
pues por tu amor esto ciego? 

Beringuella 

¡Pardios, si lo sabe el crego, 
que me dé gran penitencia! 

Bras-Gil 
¡O rabiosa pestillencia! 

Beringuella 

Ño habres más 'n esa conseja, 
qu' es peccado del Igreja. 

Bras-Gil 

¡Ay, que en mi mal ño hay hemen- 

[cia! 

Beringuella 
Ponte una poca de untura. 

Bras-Gil 
Sea de tu compasión, 



porque san ' el corazón 
su afición y desventura. 

Beringuella 

Jarópate con cordura 
y púrgate con sofrir. 

Bras-Gil 

Será mi vivir, morir; 
mi gloria, la sepultura. 

Beringuella 

Pues que estás emponzoñado 
date un gran botón de llumbre, 
mudándote la costumbre. 

Bras-Gil 
¡Ay, que ño puedo; cuitado! 

Beringuella 
Quizás qu' estás aojado. 

Bras-Gil 

Tú mimisma me aojaste; 
tú misma me aliobadaste 
y de tí estoy llastimado. 

Beringuella 

En te ver tan lastimado 
me fuerzas a te querer; 
qu' el dolor que he de te ver 
me hace ser tuya de grado. 

Bras-Gil 

¡Oh, cuánto me has alegrado 
en decirme esa palabra! 



y con tan chapada habrá 
todo esto regocijado. 
Ño cabo en mí de pracer. 
Ya más tiesto esto que un ajo! 
verás cómo me squebrajo 
por contenta te tener 

Beringuella 

Ño quieras nada hacer, 
que de tí contenta esto. 

Bras-Gil 

Que ño puedo ¡mía fe! ño, 
con gasajo en mí caber. 
Pues verás, mira, carilla, 
(que se me había olvidado), 
qué te traje del mercado 
di-jueves allá de villa. 

Beringuella 

¿Es gujeta, ó es cintilla, 
o filetes, ó manija? 

Bras-Gil 
Que ño, ño, sino sortija. 

Beringuella 

¡Cómo es linda a maravilla! 
Dios te deje bien llograr, 
y qué cosa tan gentil 
que me endonaste, Bras-Gil! 

Bras-Gil 
Ño se puede mejorar. 



Beringuella 

Cierto, cierto, sin dudar: 
nunca vi tales llabores. 

Bras-Gil 

Pues tráela, por mis amores, 
si me quieres bien amar. 

Beringuella 

Que me praz de la traer 
de buena miente por tí. 

Bras-Gil 

Pues dame tú algo á mí 
en que te vea tener 
comigo algún querer, 
ó algún cacho de amor; 
que gran grolia y gran loor 
me darás en lo hacer. 

Beringuella 

Por haber ya de allegrar 
tus olios, breguero mío, 
en señal del amorío 
algo te quiero endonar. 

Bras-Gil 
Ay, di qué me quieres dar. 

Beringuella 

Este orillo de color, 

qu' es de muy rico valor. 

Bras-Gil 
¡Juro a mí qu' es sengular! 



90 



Berniguella 
¿Singular me dices qu' es? 

Bras-Gil 

¡Ha, pardios, en mi concencia! 
¡Oh cuan linda nigudencia! 
Más la precio que una res, 
y aun, juro a Diona, que á tres. 
Dime ¡hau! es de pardillo? 

Beringuella 

Boballa, es de amarillo. 

Tú estás ciego ¿ó no lo ves? 

Bras-Gil 
Soncas, bien lo determino, 
que es de la marca buena. 
¡A Dios te dé buena estrena! 

Beringuella 
Y a tí te dé buen matino. 

Bras-Gil 

Tiremos nuestro camino 
allá carria la majada 

Beringuella 
¿Y a dónde está careada? 

Bras-Gil 

Allá en somo hacia el Espino: 
por tanto, d' acá aballemos. 

Beringuella 
En buena fe: que me praz. 



Bras-Gil 
Pues a mí también me haz. 



Beringuella 



Aballemos. 



Bras-Gil 



Aballemos; 
que cantando nos iremos. 

Beringuella 
¿Qué cantar quieres cantar? 

Bras-Gil 

Uno que sea de bailar, 
porque más nos reholguemos. 

Villancico. 

En esta montaña 
de gran hermosura 
tomemos holgura. 

Haremos cabanas 
de rosas y flores 
en esta montaña 
cercada de amores; 
y nuestros dolores 
y nuestra tristura 
tornarse ha en holgura. 

Gran gozo y placer 
aquí tomaremos, 
y amor y querer 
aquí nos tememos; 
y aquí viviremos 
en grande frescura 
en esta verdura. 

(Aquí entra de improviso el abuelo 
de Beringuella, llamado Juan-Benito). 



91 



Juan-Benito 

¡Oh que en hora mala estés 
en gran groh'a y pracentorio! 
¿Qué es aqueste? ¿Es desposorio; 
que tal regolax tenes? 

Beringuella 

(Ay! mi padre señor es. 
Dime dime, di, ¿qué haremos? 

Bras-Gil 

Dóile a rabia! Ño speremos; 
sino, darnos ha mal mes. 

Beringuella 

Comencemos a correr 
por aquí entre aquestas breñas, 
y debajo aquellas peñas 
ños podemos esconder; 
que allí no ños podrá ver. , 

Juan-Benito 

Que ño, ño, ñ' os podres ir, 
por más que queráis huir; 
que aquí os tengo de prender, ' 
Pues decí hora, veamos! 
Cómo, ¿yo n' os lo decía, 
que algún día os tomaría 
con el hurto entre las manos? 

Beringuella 

¿Pues ahora nos encontramos, 
por mi salud, 'n este punto? 

Juan-Benito 
¿Que fío, ño? Bien vos barrunto. 



Beringuella 
Pardios, aquí nos estamos. 

Juan-Benito 

¡ Nadie ño me quitará 
i por agora aquesta vez. 
i ¿Qué ramo de cachondiez 
! entre vosotros ño está? 
' pues quizás, quizás, quizá... 

Bras-Gil 

i Dome a esta Cruz y al Diabro! 
' y por cuerpo de Sant Pabro 

■ que a eso no vine acá. 

i Juan-Benito. 

:Mal criado en tí crié, 

■ pues me diste tal vejez. 
iCriéte desde niñez; 

¡y veres ya para qué. — 
iDime, dime cómo fué: 
jdime si te sobajó! 

! ^ Beringuella 

¿Ñ' os digo que ahora llegó? 

I Juan-Benito 

pilo, dilo, dilo a hé. 
;Verá la cara de cabra, 
Rabiseca y sobollona, 
ia cachinegra y putona, 
y ño echa de sí habrá! 
Habrá ya, boca de cabra. 
Di ¿qué hacíades aquí? 

: Beringuella 

Ño, nada, ¡triste de mí! 



- 92 



Juan-Benito 

Ñ'os excuséis con palabra. 
Y vos, don llobo rabaz, 
mucho os mostráis mesurado. 

Bras-Gil 
jOh cuan crudo hú mi hado! 

Juan-Benito 

Vos sos un gran lladrobaz 
que hacéis la guerra con paz. 

Bras-Gil 
Juro á Sant Rollan, no hago. 

Juan-Benito 

Ño penséis de os ir en vago, 
don hi de puta rapaz. 

Bras-Gil 

Siempre vi perder los viejos 
el seso y tornarse niños. 

Juan-Benito 

Mas siempre hacen los cariños 
necios a los zagalejos. 
Que aun los viejos, sus consejos 
dinos son de obedescer. 

Bras-Gil 

En grima, y reñer, beber 
es su gloria y sobrecejos. 

Juan-Benito 
Bien ansí te honren tus hijos. 



Bras-Gil 
Como vos queréis dinero. 

Juau-Benito 
Dios te dé malos aperos. 

Bras-Gil 

Y á vos no falten cosijos. 

Juan-Benito 

Y á tí te sobren litijos. 

Bras-Gil 

Y á vos mengüe la salud. 

Juan-Benito 
No llogres la joventud. 

Bras-Gil 
Más que durarán los guijo?. 

Juan-Benito 

Don majóte, ño penses 
de habrar tanto por desprecio, 
aunque presumas de necio: 
sepamos qué cosa er. 

Bras-Gil 
Pues ño me destermiñés. 

Juan-Benito 

Pues ¿qué hacíades ¡ñora mala! 
aquí con esta zagala? 

Bras-Gil 
Cómo, ¿ya ño lo sabes? 



— 93 



Juan-Benito 

Andai acá, jurareis 
en las manos del jurado 
si r habéis vos desfrorado, 
ó qu' es lo que aquí hacéis. 

Bras-Gil 

Ño, hora no me llevéis: 
fiantes dadme un repelón. 

Juan-Benito 

Hi de puta bobarrón, 
aunque os pese allá iréis. 

Bras-Gil 

Y ¿á qué me queréis llevar? 

Juan-Benito 

A que juréis de caloña, 
y si hay alguna roña, 
allí se ha de demostrar. 

Bras-Gil 

Y ¿en qué tengo de jurar, 
en guisopo o en vinajera? 
Ño la ahucio ¡tirte a fuera! 

Juan-Benito 
Anda ya^ escomienza andar. 

Bras-Gil 

Por más más más que hagáis, 
que ño me llevéis vos, ño, 
asmo pensáis. ¿Cudás yo 
soy tan ruin como pensáis? 
pues aun mal lo imagináis. 



Juan-Benito 

jOh hi de puta mestizo, 
hijo de cabra y de erizo! 
y vos aún habrais, habrais... 

Bras-Gil 

Sí, que no só algún modorro 
que así me habéis de hacer befas. 
Sacudiros he en las nefas 
con aqueste cachiporro. 

Juan-Benito 

Tiradvos allá, don borro; 
son, daros he 'n esa morra 
un golpe con esta porra, 
que os aturda, don codorro. 

Bras-Gil 
Teneivos, don viejo cano, 
ño sea el Diabro que os engañe. 

Juan-Benito 

Mas guardaivos ñ' os apañe; 
que ásentarvos he la mano, 
aunque más estéis ufano. 

Bras-Gil 
¡Ay, ay, ay, cuerpo de Dios! he! 
cómo, ¿viejo y bobo sos? ¡he! 
pues harévos pisar llano. 

Juan-Benito 

¡Ay, ay, viejo pecador! 
¿Y hora en cabo de mis días, 
y tú, de venir habías 
á me dar tal deshonor? 
¡Oh falso, malo, traidor! 



94 



Bras-Gil 

Atentaivos en la Mengua; 
sino, daros he una mengua 
que no la vistes mejor. 

Juan-Benito 

¿Y tanto es vuestro poder? 
Harre acá, don bobarrón. 
¿Cuidas que soy cagajón 
que así me habéis de comer? 
Pues hacedme este pracer: 
que os tiréis de esas porfías; 
y aún aquesas temosías 
ño las queráis más tener. . 

Bras-Gil 

Si estáis más paparreando, 
pegaros he en los costados 
un par de sejos pelados, 
porque ño steis menazando. 

Juan-Benito 

¿Aún estaisme ende habrando? 
Áspera, áspera, áspera! 

Bras-Gil 

Cata que os tiréis allá: 
ñ' os vengáis acá llegando. 

Miguel-Turra 

¡Verbiim caro fatuleras! 
Vosotros ¿por qué reñeis? 
Paso, paso! n' os tiréis 
tan recio a las mamulleras. 



Bras-Gil 

Pues haréos yo de veras 
que me conozcáis, don viejo. 

•Juan-Benito 

Sobaros he yo el pillejo, 
si más partimos las peras. 

Míguel-Turra 

Pues sos viejo y más honrado, 
haya, haya en vos más seso. 

Juan-Benito 

■ ¡Oh, que es un villano teso 
que me ha hoy aquí amenguado! 

Bras-Gil 

No vos cimbre yo el cayado 
por somo del pestorejo. 

Miguel-Turra 

¿Vos que habéis de dar consejo 
estáis mas enterrVado? — 
Por la Vírgene de Dios, 
calla tú, pues que eres mozo. 

Bras-Gil 
Toma^ verás qué scorrozo! 

Míguel-Turra 

Calla ya, y callad vos! 
y veamos entre ños 
esta riña por qué fué; 
y amigos os haré, 
si queréis, ambos a dos. 



— 95 — 



Bras-Gil 

¡Ah mezquino desdichado! 
Yérgueme un llevantamiento 
que aún por el pensamiento 
nunca jamás me ha pasado. 
Dice que 1' he desfrorado • 

á su nieta, 

Juan-Benito 
" Y es verdad. 

Bras-Gil 

¡Oh lesu, y qué maldad 
que me h' agora llevantado! 

Juan-Benito 

Aunque me sepa perder, 

de partir he 'n este día 

para la chanzonoría 

á la ver de conoscer, 

ver si es hombre o si es mujer, 

y juzgarnos ha este preito. 

Míguel- Turra 

No es buen seso, Juan Benito, 
hora en pleito vos meter. 

Juan-Benito 

No me queráis estorbar, 
por vuestra fe, Miguel-Turra, 
que aunque me cueste la burra; 
lo tengo de pleitear. 

Bras-Gil 

También yo sabré gastar 
un borrego, y dos, y tres. 



y aun una vacuna res. 
¿Vos cuidáisme d' espantar? 

Miguel-Turra 

Si a mí me queréis creer, 
ni curéis d' ir a Iletrados, 
ni aguaciles, ni a jurados, 
á les ir dar de beber. 
Más debemos de hacer 
como aquí los desposemos-> 
y aun ansí atajaremos 
todo el mal que pudo ser. 

Juan-Benito v¡ 

Buen consejo es comunal. 
Mas la casta ño se igual 
d' él con el de la zagala 
en valer ni en el caudal. 

Bras-Gil 

Nieto so yo de Pascual, 
y aun hijo de Gil Giletc, 
sobrino de Juan Jarrete 
el que vive en Berrocal. 
Papiharto y el Zancudo 
son mis primos caronales, 
y Juan de los Bodonales, 
y Antón Prábos Bollorudo. 
Brasco-Moro y el Papudo 
, también son de mi terruño; 
y el crego de Vico-Nuño, 
que es un hombre bien sesudo. 
Antón Sánchez Rabilero, 
Juan Jabato el Sabidor, 
Asienso, y Mingo el pastor, 
Llázar-Allonso el gaitero, 
Juan Cuajar el viñadero. 



96 



Espulgazorras, Lloreinte, 
Prábos-Pascual y Vicente, 
y otros que contar no quiero. 

Miguel-Turra 

No digas más por agora, 
que ya harto asaz asbOnda. 

Bras-Gil 

Pues allá en Navaredonda 
tengo mi madre señora. 

Juan-Benito 
Allá vive? 

Bras-Gil 
Allá mora. 

Juan-Benito 
Y quién es? 

Bras-Gil 
La del herrero. 

Juan-Benito 

jDios, que estoy muy pracentero! 
Ello sea mucho en buen hora, 
Yo y ella gran conocencia 
tenemos de Iluengo tiempo. 

Bras-Gil 

¿Lluego en este casamiento 
no habrá yá más detenencia? 

Juan-Benito 

Digo ya, pues su nacencia 
fué tan buena y los sus hados, 



para que sean desposados 
yo de aquí les doy licencia. 

Miguel-Turra 

Oh Bras-Gil, di, compañero, 
¿Qué palabra hú aquesta? 
AUegram' acá esa jesta 
y aquellótrate de vero. 

Bras-Gil 
¡Mia fe! ya estoy pracentero. 

Miguel-Turra 
Tú, zagala, ¿cómo estás? 

Beringuella 

Alegre, ansí como Bras, 
porque más que á mí lo quiero. 

Miguel-Turra 

No es menester más habrar, 
pues que dambos son contentos; 
que por sus consentimientos 
ya no se pueden quitar. 

Juan-Benito 

Ni quitar, ni aun apartar, 
según ley de matrimoño. 

Miguel-Turra 

Pues ¿no les dais patrimoño 
con que se hayan de casar? 

Juan-Benito 

Yo les mando un tomillar 
de un buen tomillo salsero, 



I 



— 97 — 



y un cortijo y chivitero, 
y una casa y paiar. 

Y un arado para arar; 
dos vacas con añojales, 
y dos yeguas cadañales, 
y un burro muy singular. 
Tenme punto en lo pasado: 
cuatro machorras y un perro, 
y el manso con su cencerro, 
y el cabrón barbillambrado, 
y el morueco tresquilado. 

y darl' he una res porcuna, 
y aun otra alguna ovejuna. 
y el buey bermejo bragado. 
Darl' he vasar y espetera, 
y mortero y majadero, 
y su rallo y tajadero, 
y asadores y caldera, 
y gamella y rolladera, 
cuencas, barreñas, cuchares, 
duernas, dornajos y llares, 
encella, tarro y quesera, 
y un recel todo llistado, 
y un buen almadraque viejo, 
y un allamare bermejo, 
y un arquibanco pintado, 
cama y escaño llabrado. 

Y aun, si quieres más alhajas, 
también les daré las pajas. 

Miguel-Turra 
Ño, que harto les has dado. 
Tú ¿qué donas le darás? 
Di, Bras-Gil; no estés en calma. 

Bras-Gil 

Este mi cuerpo y el alma 
para que se haya de honrar. 



Miguel-Turra 
Deja ya de bobear. 

Bras-Gil 

Sus toquejos y tocados, 
todos sus paños dobrados 
le pienso de endonar. 
Darl' he alfardas orilladas 
y capillejos trenados, 
cercillos sobredorados 
y gorgueras bien llabradas. 
Y sortijas prateadas, 
camisas de cerristopa, 
su mantón, y aljuba, y hopa, 
faja y mangas colloradas. 
Darl' he tejillo y filetes 
y bolsa de cuatro-pelo; 
saya azul color de cielo, 
froncida, con sus marbetes, 
y agujetas con herretes, 
zuecos, zapatos^ zapatas; 
más te la porné que pratas, 
bruñida con repiquetes. 
¿No tengo ya embazado? 

Miguel-Turra 
Sí, dome al Sprito Santo. 

Bras-Gil 

Pues aun más más de otro tanto 
de percontar he dejado. 

Miguel-Turra 
Harto asbondo has rellatado. 



98 



Juan-Benito 
Vamos d' aquí, anochece. 

Bras-Gil 

Vamonos, que ya scurece; 
y aun el sol ya s' ha encerrado. 

Miguel-Turra 

Áspera, iré á llamar 
á mi sposa. 

Bras-Gil 
Y ¿esf acá? 

Miguel-Turra 
¡Mia fe! sí. 

Bras-Gil 

Pues llámala. 
Presto, presto, sin tardar 
irnos hemos al Ilugar. 

Miguel Turra 
Que me prace. jAh, Olalla! 

Olalla 
¿Qué quieres? 

Miguel-Turra 
Abaír aballa, 



comiénzate acá llegar. 
¿Sabes como es desposada 
con Bras-Gil ya Beringuella? 

Olalla 

Por eso está hoy tan bella, 
tan galana y repicada. 

Miguel-Tl'rra 
Toda está recrestellada. 

Olalla 
¡Verá! el ojo le guindea. 

Miguel-Turra 
Ño hay quien la habré ya ni vea. 

Olalla 
Sonriese de callada. 

Beringuella 
No me queras vergoñar. 

Olalla 
Llobado renal te mate! 

Beringuella 

¡Verá cómo me combate 
con su huerte motejar! 



99 



Olalla 

Quiero, quiérete abrazar, 
pues que desposada sos. 
¡Déjete bien llograr Dios! 

Beringuella 
Y a tí no quiera olvidar. 

Juan-Benito 
¡Qué cosa es la mocedad! 

Miguel-Turra 
¿Qué cosa es? 

Juan-Benito 

Es como flor, 
que sale fresca al albor 
y a la tarde mustia está: 
desta manera es la edá. 

Bras-Gil 

Con celos eso dejistes: 
vivirán como vivistes, 
no com' hora en vejedá. 

Juan-Benito 

No es tiempo d' estar parlando. 
¡Sus, sus, sus, vamos de aquí! 
Aballa, arranca de ahí, 
que bien podéis ir habrando, 



Miguel-Turra 

Habrando no, son cantado 
un cantar como serranos. 

Bras-Gil 

Pues asios por las manos 
y irlo hemos bailando. 

FIN 



¿Queréis danzar con nosotros? 

Juan-Benito 

Danzai; que ¡mia fe! yo 
ya mi tiempo se pasó. 
Hacei lo vuestro vosotros. 

Bras-Gil 

Pues no stemos en quellotros. 
¡Sus! cantemos voz en grito. 
Con pracer demos apito 
y saltemos como potros. 

Villancico. 

Gran placer es el gasajo, 
¡Digo, digo, digo, ha! 
¡Juro á Diez, muy bien nos va! 

Demos tortas y bailemos 
con gran gloria y gran placer. 
Demos saltos y cantemos 
hasta en tierra nos caer. 



100 - 



No hay quien se pueda tener. 

¡Digo, digo, digo, ha.' 

¡Juro d Dios, muy bien nos va! 

Aina, Bras, tú y Beringuella 
salí, salí acá a bailar. — 
Que nos praz ¡juro a Santella! 
Por más nos regocijar. 
Gran placer es el holgar! 
¡Digo, digo, digo, ha! 
¡Juro d Diez, muy bien nos va! 

El cordojo que pasamos 
en placer se nos volvió. 
¡Mia fe! pues nos desposamos, 



gran suerte nos percudió. 
Nunca tal fué, nunca, ño. 
¡Huy ha! huy ho! he! Huy ha! 
¡Juro d Diez, muy bien nos va! 

Zapatetas arrojemos 
repicadas por el cielo. 
Mil altibajos peguemos 
por acaronas del suelo. 
Reholguémonos sin duelo. 

Presto, todos ¡sus! ¡Acá! 

]'amos, que 'scurcce ya. 

FIN 



CAPÍTULO \\\ 



EL ENTREMÉS DEL VILLANO 



Villano, Pregonero, Fraile, Buñolero, 



(Entra el I 'Ulano cantando un cantar 
desta manera.) 

Villano 

Havalas, havalas hala, 
hava la frol y la gala. 
Allá arriba arriba, 
junto a mi logare, 
viera yo serranas 
cantar y baxiare 
y entre todas ellas 
mi linda zagala, 
i Hava la frol y la gala 
juro a Sant Junes! el gasajo 
acá dentro me retoza 
eri las tripas y en el quajo, 
pensando en el requebrajo 
que tuve con acá moza; 
el pancho se me alboroza 
en pensar 



su cantar y su baxlar 
y el mirar de rabo d' ojo, 
que ¡pardios! por la abrazar 
mas que a otra del Ilugar 
me tomaba hueste antojo; 
mas después en un rastrojo 
la topé, 

y en mirándola pensé 
morir de pura querencia 
y allá, mi fe, le arrojé 
una terrible mercé 
con una gran reverencia. 
No me bastó la pazencia, 
son que voy 
y un abracijo os lie doy, 
tan huerte y tan recalcado 
que ¡pardios! como aquí estoy 
me abrigo que hasta hoy 
lie dura el dolor del lado; 
quejas con el abrazado 



— 102 — 



me despido 

pardios! estando engasido 

os le pego un par de besos 

que ahotas el resoprido, 

el sonido y el rezombido 

le llegó hasta los sesos. 

Y otro día, entre unos tesos, 

porfié 

de dar con ella un traspié, 

mas comienza a respingar. 

¡Ó que huerza que tinié 

y así se me escapa y hué 

huyendo hazla el Hogar. 

Yo la tengo de aguardar 

quando vaya 

á la huente y agua traya, 

que ayudándola a cargar 

no ha de estar el Hombre a raya, 

y aunque otras allí aya 

os la tengo de abrazar; 

mas menester he buscar 

qué endonalle 

y acá diz que hay una calle 

que llaman ell alcauá, 

¡pardios! allí he de buscalle 

mil cosillas con que calle 

que por esto vengo acá. 

Si oviese quien hazia allá 

me endilgase, 

juro á mí que le comprase 

qualque cintas y alfileles, 

y aun si ella lo tomase 

harie que hombre cuidase 

qu' abie gana de manteles. 

Mas los que vienen noveles 

á comprar 

suélenlos allí engañar 

aquellos alcaualeros: 



por eso quiero buscar 

quien sepa regatear 

que traigo pocos dineros, 

pues que los ropevejeros 

al pasar 

no hazen sino trabar 

uno sale y otro sale, 

pues llegando algo a comprar 

¡pardios! que os han de llevar 

al dobre de lo que vale, 

de manera que me cale 

ojo abrir; 

mas no sé por dónde he de ir 

ni ay diabro que se mienbre, 

aunque suelo acá venir 

á velar mas á dormir 

la señora de Setiembre, 

mas ya es fin de Diziembre 

y se me ha 

olvidado por do va 

la calle para la igreja, 

mas esto me lo dirá 

que parez que viene acá 

si quizas no se meentrueja. 



Fraile 

Bien lo hizo el buñolero, 

pues de grado 

nos ha á todos combidado. 

Buñolero 
No creo yo en ese santo. 



103 — 



Fraile 

Cierto, vos lo aveis dado 
sin blanca ni sin cornado 
ni pedir tanto mas cuanto. 

Buñolero 

Pardios, padre, que mi espanto 
de os oir 

ganas tenéis de reñir 
según burláis de tal arte. 

Fraile 

Si quisistes engullir 
procura contribuir, 
que yo pagaré mi parte. 

Pregonero 

Poneisos tras baluarte, 
fray quispocio, 
dexaos de aquese negocio, 
paga no os den magúate 
que ayáis menester socrocio. 

Buñolero 

Vos no sabes que no es socio 
qui non faces societate? 
y pues andaba el rebate 
diles trato. 

Pregonero 

No veis a cabo de rato 
y eso nos tiniés guardado? 

Villano 
Pardios, también es gramato. 



Buñolero 

Y aun si el gabardo arrebato 
haré que vayas ahorrado. 

Fraile 

Pues que tiniédes pensado 

que yo avía 

de pagar lo qu' él comía? 

para el hábito sagrado 

que aunque mas oy sea mi día 

no pague por esta vía 

ni una blanca ni un cornado. 

Pregonero 

Pues sea de nuestro grado 
si querés 

Fraile 
Aún por ay llevarme es. 

Buñolero 
Pagadme y sea como quiera. 

Fraile 

Pues sepamos quanto es 
que yo pagare por tres, 
vuestra parte vaya fuera. 

Buñolero 
Esa será la primera. 

Pregonero 

Padre honrado, 

no nos lo aviades mandado? 



Fraile 
A vosotros mas no astotro. 

Pregonero 

También está averiguado 
que en tal caso un combidado 
pueda combidar a otro. 

Villano 

Dexaos de tanto quillotro, 

reverendo, 

que metéis ya mucho estruendo. 

Saca y comenzá a pagar, 

si no juro á mí qu' entiendo 

que si estáis mas contendiendo 

os hemos de mantear. 

Buñolero 

Qué es menester mas pensar? 
sea ansí: 

una manta traigo aquí 
que me dieron a vender, 
tened vosotros de ay. 

Villano 
Ya está dentro juro a mí. 

Pregonero 
Alza y desxalde caer. 

Fraile 

Así se ha de maltraer 
un religioso! 

Buñolero 
Y aún peor cuando es goloso. 



- 104 — 

Fraile 
No más, que yo pagaré. 

Pregonero 

Porque fuistes mentiroso 
y me parecéis tramposo, 
esta vez no os fiaré. 



Fraile 

Baste ya, yo os doy mi fe 
de pagar 

Villano 
Una prenda aveis de dar. 

Fraile 
Toma, empeñad el bacín. 

Villano 

Así, así don regolar, 
queréis buñuelos tragar 
después no pagar quatrín.^ 

Fraile 

Como á un zarracatín 
me tratáis. 

Pregonero 

Padre, de quanto gastáis 
por cas de los pasteleros 
pues holgando lo ganáis, 
será mucho que hagáis 
la fiesta a tres compañeros? 

Buñolero 
Acaba, saca dineros 



105 



un real, 

venías justo y cabal. 

Fraile 
Toma y dame mi bacina. 

Villano 

Yo bien vía que esto tal 

haría virtud por mal 

y a palos como la encina. 

Pregonero 

O que buena disciplina 

llevaría 

si su prior lo sabía. 



Fraile 

Aquesas gracias merece 
quien os ha echo la fiesta? 

Pregonero 
La buena gente lo ofrece 



pensando que le aproveche, 
que á vos, padre, poco os questa. 

Buñolero 

Lo mejor es lo que resta 
por hazer 



Fraile 



Qu' es ello? 



Buñolero 
Padre, beber. 

Villano 
O que bien has apuntado! 

Pregonero 

Y aun añejo avía de ser 
y tal lo suele tener 
Navarro, al Caño quebrado. 



Sebastián de Horozco, 



CAPÍTULO V. 



LAS BATUECAS DEL DUQUE DE ALBA 



ACTO II 



Salen Triso, Darinto, Pkl 

Triso 

Letras diz Frasio que son 
las negras de aquel escudo, 
fechas con agua y carbón. 

Darinto 
Pues, ¿de quién saberlo pudo? 

Triso 

De su abuelo Meledón, 
que diz que a su padre oyó, 
que otras pinturas que vio 
el mismo nombre mostraban, 
y que estas dinificaban 
lo que habramos vos y yo. 
Y tornóme a rezomir 
en que hay gente en otra parte. 



ASGO y Marfino, bárbaros. 

Marfino 
Un hombre siento groñir. 

(Sale Mileno con Brianda debajo del 
brazo). 

Mileno 

Non tienes de qué acuciarte, 
que non te llevo a morir. 

Brianda 

¿Pues habrá muerte mayor 
que ir en tus brazos? 

Triso 

¡Ay, cielo! 
¿Quién face aqueste rumor? 



108 — 



MlLENO 

Non vos yactéis por el suelo, 
ni se vos mengüe el valor; 
Mileno soy, véisme aquí. 

Pelasgo 
¿Qué es lo que agarras así? 

Mileno 

Un home del otro mundo, 
que de este valle profundo 
a los extremos subí. 
Y mirando a todos lados, 
vide montes, vide sierras, 
ir arroyos despeñados, 
a la reduenda otras tierras, 
otros valles y otros, prados. 
Paréceme que es mayor 
el mundo. ¿Y qué mejor prueba 
que ver los homes que lleva 
de este fermoso color? 
Non somos desemejantes, 
ó allá menos el Sol turra 
mas estos fatos galantes, 
por poco que se descurra 
non facen mas ignorantes. 
¡Qué lindo vestido tien! 



Pelasgo 



¿Habrá? 



Míleno 
¡Pues no! cómo habráis. 

Marfíno 
¡Oh tierra llena de bien! 



Mileno 

Habrá con él. ¿Qué cuidáis 
que no os habrará también? 

Triso 

Home del mundo divino, 

rico de tales despojos, 

cual en jamás antes vino 

ni al oído ni a los ojos 

de todo el valle vecino. 

Dadnos nuevas de la tierra 

onde tal gloria se encierra. 

¿Posible es que há tantos años 

que entre niebros y castaños 

vivamos en esta tierra 

sin haber visto algún home 

de tu catadura y faz? 

Non fabra; di que non tome 

pena. 

Mileno 

Alégrate, rapaz, 
dinos la tu tierra y nome; 
que nosotros non sabemos 
que haya más mundo que el valle 
que entre aquestos montes vemos. 

Brianda 

(Aparte). 

Aunque es bárbaro su talle, 
son piadosos sus extremos. 
¡Caso extraño! ¡Que esta gente 
entre aquestos montes viva 
sin dueño! 

Triso 
Así el sol luciente 



— 109 — 



segure tu faz altiva 
de barba, y tu vida aumente 
de suerte que a la cintura 
llegue el pelo blanco y cano, 
que nos digas en qué altura, 
en qué monte ó en qué llano 
fizo el sol tu fermosura. 
¿Hay otros cual tú jende allá? 

Brianda 
¿Luego no habéis visto gente? 

Triso 

Ño mas de esta que aquí está! 
que de esa sierra la frente 
con la nieve en el sol dá. 
Ni nosotros ni home alguno, 
ya padre, ya agüelo sea, 
ha visto mundo ninguno. 

Brianda 
¿Quién habrá que aquesto crea? 

Pelasgo 
Non te esquives importuno. 

Brianda 

Serranos, qué, ¿no sabéis 
cuya es la tierra en que estáis, 
ni el gran señor que tenéis? 



Triso 



¿Qué señor? 



Brianda 

¿Luego ignoráis 
el dueño que obedecéis? 



Triso 

Nosotros no conocemos 
otro Dios ni rey que el Sol, 
cada que encima le vemos, 

Brianda 

¿Ni que es Fernando, español, 
vuestro Rey? 

Darinto 
Nada sabemos. 



Triso 



¿Qué español? 

Brianda 
El Rey de España. 

Triso 
¿Qué es España? 

Brianda 

Aquesta tierra 
que el mar por mil partes baña. 

Triso 
¿Qué es mar? 

Brianda 

El agua que encierra 
el mundo en sí. 

Triso 

¡Cosa extraña! 
¿España se llama el mundo? 



— lio — 



Brianda 
Ño, sino una parte del. 

Triso 

¿Parte del? ¡Caso profundo! 
¿Luego hay más queEspaña en él? 

Brianda 

Y aun otro mundo segundo 
que va a descubrir Colón. 

Triso 
¿Quien es Colón? 

Brianda 

Un varón 
que otro mundo piensa hallar. 

Triso 
¿Por donde va? 

Brianda 

Por el mar 
que todas las aguas son. 

Triso 

¿Será España del tamaño 
de este valle? 

Brianda 

¡Caso extraño! 
Mas que cien mil valles es. 

Triso 
¡Santo Sol! 



No mientas. 



Brianda 
Santo Sol, pues. 

Triso 

Brianda 

A nadie engaño. 

Triso 

Mira, que somos aquí, 
doscientos homes y más. 
¿Hay más en España? Di. 

Brianda 
¿En tanta ignorancia estás? 

Triso 
Solos estos homes vi. 

Brianda 

No hay lugar tan pequeñuelo 
que no tenga más dos veces. 

Triso 
¿Y hay muchos? 

Brianda 

Cubren el suelo, 
como las aguas de peces, 
como de estrellas el cielo, 
ciudad hay que tiene en sí 
doscientos mil hombres. 



¿Tantos? 



Tríso 

¿Y caben juntos así? 

Brianda 
Y muchos más. 



Triso 

¡Cielos santos! 
¿Por qué entre montes nací? 
¿Qué facen funtos? 

Bríanda 

Entienden 
cada cual en su ejercicio, 
que unos de los otros penden. 



¿Y el Rey? 



Triso 



Brianda 



Es supremo oficio; 
de escucharme se suspenden. 

(Aparte). 

Este Rey premia y castiga 
defiende el mal, paga el bien. 

Triso 

Non sé; garzón, qué te diga. 
¿Ese Rey acaso tien 
home que le contradiga. 

Brianda 
Guerra tiene con un moro. 



111 — 

Triso 
¿Qué es moro? 

Brianda 
De ley contraria. 

¿Y qué es ley? 

Brianda 

La fe que adoro 

Triso 
¿Qué es fe? 

Brianda 
Cosa necesaria 
para salvarse. 

Triso 

Eso ignoro. 
¿Quién se salva? 



Brianda 
El buen cristiano. 

Triso 
¿Qué es cristiano? 

Brianda 

El que la ley 
de Cristo, Dios soberano 
sigue, que es divino Rey 
Porque el nuestro es Rey humano. 

Triso 
¿Cristo es Dios? 



112 



Brianda 

Cristo bajó 
de Dios, que es su Padre ai suelo 
y a los hombres redimió, 
porque se cubrió del velo 
que de una Virgen tomó; 

Triso 
¿Qué es Virgen? 

Brianda 

Su Madre Santa. 

Triso 
¿Cómo se llama? 

Brianda 
María. 

Triso 
Homes, el garzón me espanta. 

Marfino 

Tan alta sabiduría 

El mayor caletre encanta. 

Brianda 

¿Cómo habéis vivido aquí, 
hombres sin Dios y sin ley?, 
¿Y habíais castellano así? 

Darinto 

Dicen que fuyendo un rey 
vino a portar por aquí; 
y que ciertos labradores. 



o soldadas de una guerra 
se encerraron en la sierra 
que miras. 

PeLASCiO 

Nuestros mayores 
nos dejaron esta tierra 
la cual por estar cerrada 
de peñas que al cielo llegan 
no fué jamás trascolada, 
porque las montañas niegan 
a esa España la pasada. 
Aquí nos hemos criado 
si la tu lengua sabemos, 
sin duda en tiempo pasado 
fuimos tales cual te vemos 
y el mismo nos ha trocado. 

Brianda 

Sin duda sois castellanos 
de la perdición de España, 
que huyendo los Africanos 
cerrados de esta montaña 
habitáis en estos llanos. 

Darinto 
¿Qué tiempo habrá lo que narras? 

Brianda 

Seiscientos años y más. 
¿Tenéis casas? 

Pelasgo 

De pizarras 
por delante y por detrás 
encobijadas de parras. 



113 



Vive aquí por la tu vida 
y enséñanos esas cosas. 

Brianda 
No puedo. 

Triso 
¿Quién hay que impida, 
si aquí con gusto reposas, 
que aquí tu gusto resida? 
Rey te faremos, y vive 
donde a vivir nos enseñes. 

Brianda 
Cierta cosa lo prohibe. 

MlLENO 

¡Ay, por el Sol, non te alueñes, 
nin la tu merced se esquive! 
que aquí tendrás el cabrito 
y la manchada ternera; 
aquí el corderillo escrito; 
aquí la miel en la cera. 
Y la trucha en el garlito; 
aquí la castaña tiesa 
á quien el erizo guarda; 
la nuez, en su cárcel presa; 
y aquí, con la pera parda, 
tendrás la rubia camuesa; 
quédate, y di qué te falta. 

Brianda 

En la montaña más alta 
un hermano me dejé. 

MlLENO 

Pues calla y por él iré. 

(Váse.) 



Marfino 

¿Qué ciervo así corre y salta? 
¡Ea, presto le traerá! 
Rey ha de ser. 

Brianda 
Bien está, 
digo que quiero ser Rey 
y que os daré aquella ley 
que fué vuestro origen ya, 
que en sólo ese gran deseo 
que fueron cristianos veo 
los hombres de quien venis. 

Pelasgo 

¿Qué facéis, que non ceñis 
su testa de oro y poleo? 

Triso 

Pónle esta verde guirnalda, 
y, cantando, le llevad 
por esa arenosa falda. 

Pelasgo 

La canción encaramad, 

que pase al monte la espalda. 

Brianda 

Cómo ¿instrumentos tenéis? 
¿De qué las cuerdas hacéis? 

Marfino 

De culebras, en arroyos 
atadas, en fondos hoyos 
por cinco noches o seis, 
aquestos los nervios son 
secos al Sol. 



— 114 - 



Brianda 
¡Lindos son! 

Marfino 

Estos panderos facemos 
de los pellejos que vemos 
más cortidos en facción. 
Estas reduendas son fajas 
de fierro falladas ende 
por estas peñas más bajas. 

Darinto 

Si la ignorancia te ofende 
conocemos tus ventajas. 

(Sale Taurina, bárbara.) 

Taurina 

¿Qué faces de esta manera, 
batuecos homes, holgando? 
Que Giroto, en la ribera 
de este arroyo está lidiando 
con una encantada fiera. 
¡Ay Sol! ¿Otra estaba aquí? 

Darinto 
¿Es como ésta? 

Taurina 

Aun es mayor. 

Pelasgo 
Pues vamos todos allá. 

Brianda 
¡Si es don Juan..! 



Triso 

No hayas pavor; 
que non te le matará. 

(Vánse los hombres). 



¿Eres home? 



Taurina 

Brianda 
¿No lo ves? 

Taurina 
¿Quién te trujo aquí? 

Brianda 

Mileno, 
que así le oí nombrar después. 

Taurina 

¿De cuál cielo tan sereno 
pusiste en tierra los pies? 

Brianda 
Desde Alba vine aquí. 

Taurina 

Bien se cata en tu arrebol 
que vienes de Alba. 



Brianda 



¡Ay de mí! 



Taurina 

Porque quien no fuera Sol 
no saliera de Alba así, 



-- 115 — 



mas en tus facciones bellas 
face el cielo maraviellas 
en que ya de Alba has venido 
pues con ser el Sol salido 
se ven en ti las estriellas. 

Brianda 

Traigo mi sol eclipsado, 
de llanto. 

Taurina 

Rempujas bien; 
la ocasión de todo has dado 
que las estriellas se ven 
en estando el Sol turbado. 
Y de aquí gosto que arguyas 
que si tú non le turbaras 
no hobiera visto las tuyas; 
que si en su fuerza miraras, 
turbáranme luces suyas. 
Dichoso el famoso suelo 
donde así los homes son: 
Mas como su bien recelo 
que en ser de Alba, eres garzón 
de linda parte del cielo. 

Brianda 

¿Como en tanta rustiqueza 
tales ingenios tenéis? 

Taurina 

Porque enseña la cabeza 
y acucia el punto que veis 
la ruda naturaleza. 
Si canta; cuando ama el ave, 
son más craro y más suave, 



¿qué mocho que una mojer, 
que tal gloria acierta a ver, 
sepa más de lo que sabe? 

Brianda 
Pues ¿qué gloria ves en mí? 

Taurina 

La que non miré jamás, 
ni por estos valles vi; 
pues si el pracer que me das 
ya me sonsaca de mí, 
encia tus ojos me estiras 
de guisa, que me desgarras 
el esprito que me tiras, 
semejo que tienes garras 
en los ojos con que miras. 
¿Podríate yo tocar? 

Brianda 
Bien podrás, seguramente. 

Taurina 

¿E dejaráste catar? 

(Tómala la mano.) 

* 

Brianda 
La mano basta, detente. 

Taurina 

Parece fojas de azar. 
¡Yo cato por casos llanos 
que esta nieve tenga enojos 
con tus ojos soberanos! 
Que á verla el sol de tus ojos, 
te derritiera las manos, 



116 — 



Deja que apegue la boca 
para temprar en la nieve 
el fuego que me provoca, 
cuidará el alma que bebe 
la branca nieve que toca. 

(Bésala la mano.) 

¡Qué pellejo tan sotil! 

Brianda 
Don Juan tarda, algo recelo. 

Taurina 
Parece que en pardo Abril 



bebí la lluvia del cielo 
en un vaso de marfil. 
¿Háste de quedar acá? 

Brianda 
Si viene el hermanp mío. 

Taurina 
Cuido, que en tu acato está. 



Lope de Vega, 



CAPÍTULO VI. 



LA PEÑA DE FRANCIA 



ACTO II 



ESCENA XI 

Habrá unas peñas, lo más altas y 
ásperas que se pudiere, y en lo enrisca- 
cado de ellas saldrá Cardencha, pas- 
tor, dando voces. Después Tirso, Do- 
ringo, Payo, Crespo y Martín. 

Cardencho 

Ah, chivato! Verá el diabro 
que deilo que se encarama. 
¡Ruclioo, mancliado, á la rama! 
Eso sí, huir; ¡por San Pabro! 
que si desato la honda 
que yo haga que bajéis. 
¡Rucho, aho! ¿Qué no queréis? 
¿pues que llamaros no bonda? 
Pues aguardad, cabra roin, 

(Tira con la honda). 

y ahorraremos de trabajo. 



(Vienen, bajando por la otra parte de 
las peñas, Tirso, Doringo, Payo y Mar- 
tín, serranos.) 

Tirso 

Crespo, Cardencho, a lo bajo; 
Damón, Doringo, Martín, 
a lo bajo. 

Doringo 

Sancho, Payo, 
bajad ya, si heis de escoger 
el que esta vez ha de ser 
quien ha de cortar el mayo. 

Payo 

¡Bueno vá, gritar y dalle, 
tiesos tenes los gargueros! 



118 — 



Tirso 
¡A lo bajo, carboneros! 

Todos 
¡A lo bajo, al valle al valle! 

(Bajan todos). 

DORINGO 

Anda, Tirso, que a Melisa 
el mayo has hoy de cortar. 

Payo 

Sí, habíale de llevar, 
Tirso, bueno. 

Cardencho 
Andará prisa. 

Payo 

Si a mí me tocase el mayo 
dichosa será Ternela. 

Martín 

Buen cuidado vos desvela; 
¿mas, qué, no le lleváis, Payo? 

Payo 
¿Mas, qué me toca, Martín? 

Martín 
Apostemos la pollina. 

Payo 
Cuál, ¿la rucia o la mohína? 



Martín 
La rucia y vueso mastín. 

Pavo 

No chero apuestas con vos. 

Cardencho 
Salve y guarde, buena gente. 

Tirso 
Ea, cada cual se asiente. 

Cardencho 
¿Tirso acá? Manténgaos Dios. 
(Siéntanse en corro). 

¿Háse hecho mucho carbón? 

Crespo 

De cargar seis carros vengo 
de encina. 

Payo 

« -De brezo tengo 
un razonable montón; 
pero parece de encina 
según recogido está. 

DORINGO 

Eso á Salamanca irá. 

Payo 

Sí, pero no tan ahina, 

que tengo dos bueyes malos. 



119 — 



Tirso 

Y yo echados á perder 
dos carros. 

Martín 

No hay son poner 
ruedas, estacas y palos, 
que allá ganaréis el dobre; 
porque aquellos escolares 
compran costales á pares 
de encina y también de robre. 

Payo 

Sí, allá no faltan dineros; 
pero bien se satisfacen 
con las burlas que mos hacen 
á los pobres carboneros. 

Cardencho 

i Oh, que bravo pescozón 
me dio uno en el mercado 
á coto jueves pasado. 



¿Cómo? 



DORINGO 



Cardencho 



Vendiendo carbón, 
llegó un escolar roín, 
y los ojos levantando, 
como que estaba mirando 
la torre de San Martín, 
á decir, gritando, empieza: 
— ¡Que se cae la torre al suelo! 
Yo que estaba sin recelo^ 
alzo, á verla, la cabeza 



arriba, y á mala vez 
que la alcé, me sacudió 
un para acá que me echó 
al colodrillo la nuez. 

Crespo 

Pues yo si á decir empiezo 
mis burlas, no acabarán. 

DORINGO 

jHuego de San Cebrián 
los abrase! 

Crespo 

En el pescuezo 
me metieron dos avispas 
que aún me duran los ronchones. 

Tirso 
Malos son los abispones. 

DORINGO 

¡Al herrero que echa chispas! 

• 
Martín 

¿Quién ha de cortar el mayo 
para prantarle en la Alberca, 
nueso puebro, que se acerca 
el primero día? 

Payo 
¿Quién? Payo. 



Crespo 



¡Más nonada! 



— 120 — 



Payo 
Para vos. 

Cardencho 
Yo le tengo de llevar. 

Payo 
Crespo, ¿hemos de comenzar? 

DORINGO 

Presto os quillotráis los dos. 
Echad suertes. 

Tirso 
Buena traza. 

Martín 
Eso es ahorrar de rencilla. 

Cardencho 

Si el Mayo llevo a Belilla 
le he de prantar en la plaza 
y mosicalla, de suerte 
que no se ose el sacristén 
competilla. 

Payo 
¿Cantáis bien? 

Cardencho 
Tengo el chorro claro y fuerte. 

Doringo 

Cada cual meta un listón 
en mi carapuza luego. 



Tirso 

Si el Mayo saco^ un borrego 
le presento á San Antón. 

Cardencho 

Este encarnado, me dio 
Belilla. 

Doringo 
A mí este pajizo, 



Gila. 



Tirso 



Buen regalo os hizo; 
del regazo se quitó 
este azul, Melisa hermosa. 

(Van echando cada cual su listón en 
la caperuza). 

Payo 

Huéralo si no afeara 
con tanta peca la cara; 
pero peca de pecosa. 

Tirso 
Y aun de fácil. 

Payo 

Este verde, 
me dio Teresa. 

Martín 

Y a mí 
Liris, este carmesí. 



- Í21 — 

Cardencho 
Ya por vuestro amor se pierde. 

DORINGO 



Todos están dentro ya, 
quiero revolverlos bien. 

Tirso 
¿Quién ha de sacarlos? 

DORINÜO 

Cardencho los sacará, 
que es simpre. 



¿Quién? 



Cardencho 

No os dé fatiga. 

DORINGO 

El primero que saliere 
le lleve. 

Tirso 

A quien Dios le diere 
San Pedro se le bendiga. 

(Saca el azul Cardencho). 

DORINGO 



El azul sal 


ió. 




Tirso 




Melisa 


se lleva el 


Mayo. 




Payo 




A pesar. 



DORlNGO 

¿De dó le cuidáis cortar? 
Tirso 



Mirándose está en la risa 
de ese río, que de Francia 
se nombra, un álamo branco, 
y un tronco que ofrece franco 
para el Mayo, de importancia; 
Crespo, trepando por él, 
me le podrás desgajar. 

Cardencho 

iQue le hubiese de llevar 
Tirso! ¡Voto al sol cruel, 
que he de cortar otro yo, 
y a las puertas de Belilla 
le he de hincar! 

DORlNGO 

En una villa 
no ha de haber son un Mayo. 



Martín 



Cardencho 



No. 



Diérale la capa parda 
de los disantos por él. 



¿La capa? 



Payo 

Cardencho 
La de buriel. 



Tirso 
¿Y qué os pondréis? 

Cardenho 

Una albarda. 

Martín 

El álamo está muy alto. 
¿Heis de poderle trepar? 

Cardencho 

Dejadme vos desnudar, 
veréis cuan ligero salto. 



122 — 

DORINGO 

¿Pues aquí os dejáis el sayo? 

Cardencho 
Quiero subir en camisa. 

Tirso 

Que alegre ha de estar Melisa 
viendo a sus puertas el mayo. 

(Dejan el sayo allí y vánse). 



ACTO III 



escena i 



Salen cantando los pastores y Tirso 
con el mayo. 



Todos 



(Cantan). 



«Entra Mayo y sale Abril: 
¡cuan garridico le vi venir!» 

Uno 

«Entra Mayo coronado 
de rosas y de claveles, 
dando alfombras y doseles, 
en que duerma amor, al prado; 
de trébol viene adornado, 
de retama y torongil.» 



Todos 

«Entra Mayo y sale Abril, 
¡cuan garridico le vi venir!» 

Tirso 

¡Oído os habrá Melisa, 
iplantalde aquí, que, si está 
¡despierta, ella acudirá, 

¡si es que mi amor le dá prisa. 

I 

Payo 

Quizabes saldrá con ella 
Elvira, la de nueso amo. 

Tirso 

¡Oh! en escuchando el reclamo 
se erguirá, ¡bonita es ella! 



— 123 — 



Martín 

Diz que es muy inficionada 
á la musquina. 

Tirso 

No sé 
que tién desde ayer, que liué 
anoche mencolizada 
á cenar, y en el garcón 
que recibieron ayer, 
no iiacía son poner 
los ojos. 

Martín 
Malicias son. 

Tirso 

¡Pregue a Dios no dé la Elvira 
con el Mayo algún traspié, 
que temo algún daño a fe 
después que tanto le mira! 

Crespo 

i Y qué triste que está el viejo 
cuidando es enfermedad! 

Tirso 
Dejemos eso y canta. 

Crespo 
Canten, que ya yo lo dejo. 



ESCENA 11 
Melisa y Elvira.— Dichos. 

Melisa 

Sal Elvira a la ventana 

y verás el mayo verde 

con que el mal no se te acuerde 

qué tienes, y á la mañana 

que cubiertos los carrillos 

del encarnado arrebol, 

la viene puniendo el sol 

con sus rayos los zarcillos. 

Vuelva á tus labios la risa 

que hasta aquí nos alegraba. 

Elvira 
No puedo aunque quiera. 



Acaba. 



Melisa 

Elvira 
Duéleme el' alma. Melisa. 

DORINGO 

¡Tirso, Tirso! á la ventana 
Elvira y Melisa están. 

Tirso 

Templad, pues, y escocharán 
las dos el canto de gana. 



Todos 



«Si queréis, etc.: 



(Cantan). 



- 124 — 



Tirso 

¿Que decis de la mosica, 
mi Melisa? ¿haos contentado? 

Melisa 
Lindamente lo heis cantado. 

Tirso 

Ansí mi amor se pobrica. 
La mi Melisa agraciada; 
¡pardiez! que os me semejáis 
cuando escuchándome estáis 
á la ventana asomada, 
á la mi yegua que dejo 
garrida cuando la cincho, 
que alegre escucha el relincho 
del cuartago del concejo. 

Melisa 

Y á mí la vuesa musquina 
me semeja al dulce son 
que hace con el carbón 
la carreta si rechina. 



jAy, Dios! 



Elvira 



Melisa 



¿Agora sospira 
tu dolor, Elvira hermosa? 

Elvira 
Esto muy meianconiosa. 



Tirso 
¿Qué tiene nuesa ama, Elvira? 



No sé. 



Elvira 



Tirso 



¿Quiere que tañamos 
para que se alegre? 

Elvira 

No, 
que antes el canto me dio 
tristeza. 

DORINGO 

Pues bien cantamos. 

Tirso 

¿La musquina no resiste 
el mal que causa la pena? 

Elvira 

No, que el alegría ajena 
es tormento para el triste. 
Échalos de aquí, Melisa, 
que tengo que te contar. 

Tirso 
¿Queréisme una cinta dar? 

Melisa 

Después, que ahora esto de prisa. 
Ponte enfrente de la Igreja, 
que en pellizcándote yo. 
es señal que te la dó. 



125 — 



Tirso 

Ya es tarde, que la madeja 
del sol, las cabeza mira 
de nuestros riscos. ¿Iréme? 



Sí. 



Melisa 

Tirso 
¿Y qué has de her? 

Melisa 



Tornaréme 



a la cama con Elvira, 
que está mala. 



Tirso 
¡Pese al mal! 

Melisa 
¿A cantar no heis de volver? 

Tirso 
Sí, mas por dónde ha de ser? 

Melisa 
Por dó? Por el trascorral. 

Elvira 
Ven, Melisa, que me muero. 

Melisa 
¿Dónde? 

Elvira 
Bajemos abajo. 



(Aparte). 

Mi desdicha acá nos trajo 
al polido forastero. 

(Vánse). 

DORINGO 

¿Háse cantado bien? 

Tirso 

Sí; 
vamos^ dareos de almorzar. 

Payo 
¡Par Dios! 

Tirso 
Hasta reventar. 

Doringo 



¿Y el mayo? 



Tirso 
Quédese así. 

(Vánse). 



ESCENA V 

Salen Doringo, Martín, Cardencho, 
Crespo, cada uno de por si, y luego 
Payo, desnudo, con un candil.— Dichos. 

Payo 
Ya vamos, no grité tanto. 



126 



Conde 
El sol ha salido ya. 

Martín 
Sí, el sol; la luna será. 

Melisa 
Madrugad, que no es di santo. 

Cardencho 

Buenos días mos dé Dios, 
con toda la compañía. 

Crespo 
Buenos días, si es de día. 

Conde 
¿Bostezando salís vos? 

Crespo 

Y tras uno daré mil; 
porque de sueño me cayo. 

Payo 
¿Quién llama? 

Melisa 

¿Dó bueno. Payo, 
desnudo y con el candil? 

DORINGO 

Que es de día, mentecato, 
¿Dó vas? 



Payo 

Yo sé dónde, vo. 
¿Nueso amo no me mandó 
buscar el freno del gato? 
Pues ando en busca del freno. 

Melisa 
Vete a vestir, ¿qué, aún porfías? 



ESCENA IX 

Salen Doringo y Payo, carboneros. 
Dicho. 

Payo 

Algún diabro mos trujo a Sala- 

[manca. 
Huye, Doringo, que estos escola- 

[res 
me tienen criba la mitad de una 

[anca. 

Doringo 

Revienten jpregue a Dios! por los 

[hijares. 
hánme metido un alfiler de abran- 

[ca, 
tres veces pur de zaga. 

Payo 

A mi dos pares 
de mamonas me han hecho 
y con saliva 
me dieron por la boca. 



DORIÑGO 

Esto hecho criba. 
Si en la Peña de Francia cojo al- 

[guno, 
yo os voto a San Antón y á su co- 

[chino, 
que no se ha devolver á casa 

[ayuno 
sin probar la corteza a medio en- 

[cino. 

Payo 

No quiera Dios que allá vaya nen- 

[guno. 
¡Ay Doringo! 

DORINGO 

¿Qué tienes? 

Payo 

Que me fino: 
á la Peña de Francia me vó luego. 

Simón Vela 
¿Peña de Francia? ¡Cielos! 

Doringo 

Ten sosiego. 

Payo 

Estoy de alfilerazos derrengado. 
¿Y quieres que sosiegue? 

Simón Vela 

Amigo, amigo, 

¿a dónde está la Peña que has 

[nombrado? 



— 127 — 

Payo 
¿Otro escolar? Apártese le digo. 



Simón Vela 
No tengas miedo. 

Payo 

No, que remilgado 
llega á picarnos. 

DORINTO 

¡Dole al enemigo! 



Escucha. 



Simón Vela 

Payo 
No hay escuchas. 

Simón Vela 

¡Qué ignorancia! 
¿Dónde la Peña está, decid, de 

[Francia? 

DORINTO 

No os lleguéis. 

Simón Vela 

Pues enséñame esa Peña 
que nombraste de Francia. 

Payo 

La pescuda. 
¿Para qué la queréis? ¿Para her le- 

[ña. 
y acarrear carbón? 



— 128 



Simón Vela 

Es fuerza acuda 
á buscar cierta joya que me enseña 
el cielo en ella. 

Payo 

Sí, santo es sin duda. 
Vente, que es hora y van lejos los 

[carros. 
Si se llega^ aquí llevo dos guija- 

[rros. 

(Vánse). 



ESCENA XIV 
Salen Pelayo, Doringo y Simón Vela. 

DORINGO 

No nos deja este escolar 
con estar los dos tan cerca 
de nueso pueblo, el Alberca. 

Simón Vela 

¿Que he merecido llegar 
á este sitio, Peña amada? 

Payo 

¿Qué es lo que buscáis, decí, 
buen escolar, por aquí? 

Simón Vela 

Busco una joya estimada 
en ese monte escondida. 



Payo 
Buen lance haréis, ¿y es de oro? 

Simón Vela 
Es de infinito tesoro. 

Doringo 
¡Gentil frema, por mi vida! 

Payo 

Este debe de ser loco; 
mientras que la joya os dan, 
desayunaos; queso y pan 
vos daremos. 

Simón Vela 

Poco a poco 
subiré donde me enseña 
mi adivino corazón 
que ha de hallar mi devoción, 
(Va subiendo). 

mi esposa dentro una peña; 
que juré de no comer 
hasta merecerla hallar, 
alma, aliento y caminar. 

Doringo 

Vos lleváis bien qué entender 
si arriba cuidáis subir. 

Simón Vela 

Dios alivia mi trabajo. 

(Éntrase arriba Simón Vela). 

Payo 
Escolar, no deis bajo, 
que temo habéis de plañir. 



129 



ESCENA XV 
Sale el conde Urgel.^ Dichos. 

Conde 
Payo, Doringo, ¿y mi Elvira? 

Payo 

En la ciudad se quedó 
con ios demás. 

Conde 
¿Pues tú? 

Payo 

¿Yo? 
Vengo liuyendo de la ira 
escolariega, que en mí 
hizo fuerte. 

Conde 

¿Y no venía? 

Doringo 

Dijo que comprar tenía 

unos corales allí, 

y ella, Melisa y Mireno, 

se quedaron; mas, ¡par Dios! 

amo (aquí para los dos), 

que no le tengo por bueno; 

porque delante nosotros, 

y aun en secreto, al garzón 

miraba con enfición, 

y aun se decían sus quillostros; 

y como Elvira no es fea 

y el mozo tien buen reclamo... 



Conde 



¿Qué? 



Doringo 
Que pregue a Dios, nueso amo... 

Conde 
Dilo 

Doringo 
Que orégano sea. 

Conde 
¿Que la cólera refreno 
y no te mato animal? 

Payo 
¿Luego, vos cuidáis que el mal 
no hué de amor de Mireno? 

Conde 

(Aparte). 

No hablan sin ocasión 
éstos, que ya yo he notado 
de Elvira el nuevo cuidado 
y me causa confusión, 
pero el fuego que la abrasa 
cesará, si de quien es 
le doy cuenta; harélo, pues, 
luego que lleguen a casa. 

(A ellos). 

¡Hola, la lengua templada, 
que es muy honrada mi Elvira! 

Payo 

¡Pregue á Dios!; que amor que tira 
da en ell alma virotada. 

(Vánse). 



— 130 



ESCENA XXII 
Sale Payo.— Dichos. 

Payo 
Nueso amo, el Rébede, en casa. 

Conde 
¿Qué dices, necio? 

Payo 

Que viene 
a nuesas pobres moradas 
el Rébede de Castilla, 
y ya á nuesas puertas llama, 

Enrique 
¿El Rey? jAy de mí! 

Payo 

¿Qué avedes? 
Diz que desde Salamanca 
viene en busca de un su primo 
que se acogió con la infanta. 
Hete que llega. 

Enrique 

Yo soy 
á quien don Enrique llama 
el mundo. 

Conde 

¡Válgame el cielo! 

Enrique 

Conde, entre estas breñas altas 
quiero ocultarme, procura 
(así en vejez descansada 



tus trabajos se conviertan), 
esconder la que mi hermana 
juzgas, siéndolo del Rey, 
que es mi esposa. 

(Huye las peñas arriba). 

Conde 

Espera, aguarda. 
¿Vio el mundo caso como éste? 



ESCENA XXVI 
Salen Tirso y Simón.— Dichos. 

Tirso 

Nueso amo, venga y verá 

la maravilla más rara 

que en mundo ha sucedido. 



Conde 



Quedo, necio. 

Tirso 

Oiga, que es brava. 
El escolar, que siguiendo 
los carros de Salamanca, 
se nos vino tras nosotros, 
descubrió una imagen santa 
dentro de una dura peña, 
de donde salió más erara 
que el sol, y llevando todos 
azadones y palancas, 
desencajamos el risco 
do la imagen se encerraba, 
y cortando de los robles. 



— 131 — 



de enebros y encinas, ramas, 
para adornarla, hemos fecho 
(aunque humilde) una cabana. 
Mas hétela, se aparece. 

(Descúbrese una cabana de ramos, en 
lo alto, y en un altar, de lo misino, una 
imagen de Nuestra Señora, con luces, 
y a su lado Simón Vela.) 

Rey 

Oh Madre del gran Monarca, 
que bajando del Empíreo 
hizo trono tus entrañas! 
A dichoso tiempo vine: 
yo haré que te labren casa 
donde estés con más decencia. 

Conde 
¡Gran milagro! 

Enrique 

¡Cosa extraña! 
Pero ¿aquél no es Simón Vela 
y ésta la Peña de Francia, 
que con tanta devoción 
por nuestros reinos buscaba? 
Amigo, tu suerte envidio. 

Simón Vela 

Yo, señor, te doy colmadas 
gracias por lo que te debo, 
y el parabién de que salgas 
del golfo de tus desdichas 
al puerto de tu esperanza. 



Rey don Juan, sol de Castilla, 
esta imagen soberana 
está aquí desde los tiempos 
que Rodrigo perdió á España; 
haz, pues, que aquí se fabrique 
una generosa casa 
y que su gobierno tengan 
los Padres de la Orden sacra 
del grande español Domingo; 
porque ya el cielo me llama 
para darme en dulce muerte 
hallazgos de tal ganancia. 

Rey 

Yo haré, Divina Señora, 
lo que vuestro siervo manda. 
Demos Enrique la vuelta 
á mi corte, donde os hagan 
recibimientos festivos; 
y de Aragón y Navarra, 
los Reyes' á alegrar vengan 
bodas de belleza tanta; 
que al viejo Conde de Urgel 
restituirán á mi instancia 
los estados que ha perdido, 
pues ya sus desdichas pasan. 

Conde 
Llámete su Augusto Roma. 

Enrique 

Esta imagen (de Dios Alba) 
es la que España venera, 
y esta la Peña de Francia 



Tirso de Molina, 



CAPÍTULO VIL 



REDONDILLAS 



Señor Ry Dius vos mantienga, 
y a ñuesa Ryna a demás 
pues que tal fiyo ños das 
que sigros de vida tienga. 

Veres ya como ño escapa 
nin Turco^ nin lluteriano, 
porque empues q' está crestiano 
muy huerte boraco tapa. 

Ño abrá Moro que ño estripe, 
hey quí que esguetando van, 
que todos tembrando están 
del cachorro de Helipe. 

Gran regociyo fará 
en la Corte, vusa yente, 
mas buen Rey paraime miente 
flel regociyo dacá. 

Ño ha quedado, ño pardius, 
en Fayago, Fayagués 



que ño vos faga entremés 
porque vus ilu guarde Dius. 

La ñobre ñiversidad 
della vuesa Sallamanca, 
ño vos anda endebre y manca, 
que, Pardius, baílente está 

Es el vivo Barrabás 
la ñiversidad vos fabro, 
fecho ha, fechos del diabro 
on mas que Fayago, más. 

Ño vos duela, si ño acierta 
a dezirvos Ilu, buen Ri, 
vu Fayagués, que yu vi 
al mondo, lia boca abierta. 

Ñel nombre del buen lejus, 
que nombre de nombres es, 
vn villano Fayagués 
empieza, ayúdeme Dius. 



134 



El Regedor de escolares 
tan alliegre sevos pon, 
que He di sin dar perdón 
Has bendiciones a pares. 

Otro que tal, el Mayeso, 
con tamaño regociyo 
como si hura su fiyo 
Baltasar, el fiyo vueso. 

Mucho folgara que vieses 
llus cregos, que ño son cregos 
llus Dotores lletrariegos 
comunos Partiñopreses. 

Lias paredes del corral 
eran doro collorado, 
que aúta Ilu empramentado, 
vna groria terrenal. 

De llumbres que milles montan 
vn prantasmaen meido está, 
llus tiros que dellas dá 
fata Has nubes empontan. 

El que saca vna fegura 
on que hura vn ganapán, 
tanto de lloro lie dan 
como si nada ño hura. 

De Has copras que os diré? 
tantas hurón que ño sabo 
como vos He darán cabo, 
muchas hurón a la fe. 

Quál diz que será el rapaz 
Robre y Olibo en Ha tierra 



Baltasar, Carlos en guerra, 
Carlos, Baltasar en paz 

Que Dius llu Ilibre de daño 
otros, y al Ri y a la Ryna 
y an vuo quien endevina, 
que vos parirá cadaño. 

Quien pergeña ñel socato 
vnas copras de Fayago, 
miyores que yu Has fago, 
He pagan Hugo sofato. 

Mi veluntá, que allá va, 
también Ha paga se sopra, 
ño sola pagan Ha copra, 
que pagan Ha velunta. 

Pardius, mucho He devés, 
farto obrigado He estás, 
y si vos se llu pagas, 
fares bien si llu faces. 

Faces en vuesa facienda, 
que para el vueso conseyo, 
ansi el mozo como el vieyo, 
ño ay yente que más entienda. 

Tanto vos adora y ama, 
que a mercedes vos obriga, 
vn fayagués ño llu diga, 
Ha vos llu dirá la fama. 

Fágate Dius mucho bien, 
ñiversidad frorecida, 
y tenga tu fama vida 
en scculorum. Amen. 



Antonio de Herrera Gallinato. 



CAPÍTULO VIH 



GLOSA 



Para enquellotrar mi grosa 
sopongo en modo de engonpro 
q' en la Prencepesa hermosa 
y el Prencepillo contempro 
vn Alolís y vna Rosa. 

Digo, pues, si el Alolís 
sale a luz de fror de Lis 
¿qué jardín su craro viso 
no hará vn cielo? y vn pariso 
qué Reyno, Crima o Pays? 

Craro es q' el locero craro, 
q' al cielo a ell alva dar prugo, 
salvas hará en sin reparo 
a su aurora y sol; y lugo 
su fror será y fruto caro. 

De Francia es fror, sol de Espa- 
y pues al nacer no extraña [ña, 
dar refrejos por estrenas; 
qué tierras propias o ajenas, 
de luz y esplendor no baña? 



Dell orbe, en la mejor villa, 
salló a luz entre el revol, 
la fror bella a maravilla, 
a ser del Sol gerasol 
y de su fror maravilla. 

Luces da y frores apaña, 
y tanto en dar luz se amaña, 
que en las que da y apareja 
a ningún Sol más semeja 
el rayo, que al sol de España. 

Del robio Español Apolo 
es (no el Patón) son el Febo, 
ónico Sol, del Sol sólo 
esto hallé en un libro nuevo 
en mambrete o potrocolo. 

Mas dexando a Bellanis, 
Pebo, Esprandián y Amadís, 
con dezir al fin concruyo, 
qu' ell astro Astral, al Sol suyo 
dio en fruto la fror de Lis. 

M* Isabel de San Felipe, 



CAPÍTULO IX. 



ROMANCE 



PÍDESE EN EL ESTILO ALDEANO DE LOS PAYOS DE LA TIERRA DE SALAMANCA 
UN ROMANCE, HACIENDO RELACIÓN DE TODAS LAS FIESTAS. 



En el portal de la Igresia 
muy aplanados estaban 
el alcalde y sacristán, 
con otros payos y payas. 

Saltó de el burro Pascual 
luego que vio la maralla, 
y encarándose al alcalde 
de esta manera le habla. 

Señor alcalde, en concencia, 
y en mi anima jurada, 
que sos un pobre pendejo 
desde la Cruz a la facha. 

Sos un bué, sos un marrano, 
un jumento, un alimaña, 
todo lo sos, por San Pabro, 
ola! salvante la vara. 



Andad pus, idos al Royo, 
que ya estáis hecho una prasta, 
y no tenéis un aquel 
de respleuto en vuesa cara. 

Dígame alcalde, pues como, 
a costa de quatro brancas 
dexa de ver unas fiestas 
tan garridas y aquelladas. 

Mil males dixon de vos 
en la Igresia Catredala 
los Cregos, y aun los zagales 
de la cobija encarnada. 

Todos os echoren menos, 
que aunque sos de capa parda, 
sos presona de Josticia, 
como el Rey y como el Papa. 



138 



A mí me encargoren mucho, 
que las fiestas vos contara, 
y os he de hacer el mensaxe 
sin quitar pizca, ni miaja. 

Lo diré en un santi amen, 
mas crarito que una urraca, 
y así atención, que escopienzo 
este cacho, que mos vaga. 

Las calles de la Cuda 
era una groria mirallas, 
con colgaderos de raso, 
mi polidas, y anidiadas. 

Tenían ramos escribidos, 
ribetes, irmas y rayas, 
más mijor que la carpeta 
que tien el cura en la cama. 

Estaban puestos en ringla 
mil paramentos y fachas, 
pero no eran de hilo branco, 
como acá a la nuesa usanza. 

No eran paño de Segobia, 
estopa, lienzo, ni lana, 
sino es así decolores 
mas brandujos que una masa. 

De retabros y santinas 
habia una garullada, 
a chorro borro los Cristos 
y a porrillo las estautas. 

Todos los frayles y monjas 
hechoren fuera de casa 
los hatos de las Igresias 
sin dexar santo ni santa. 



Pero estaban allí cerca 
porque no se los jurtaran 
los sacristanes con porras, 
y los flaires con estacas. 

Hasta jardines había 
mas froridos que unas natas, 
no descurro cómo diantres 
sembroren allí las prantas. 

No tien mas frores el Mayo 
en los campos de la Orbada, 
que las que vide en Agosto, 
en las calles y las prazas. 

Hasta juentes, juro á tal, 
vide alcalde, que soltaban 
más gordo que aquel calzón 
los caños y chorros de agua. 

En concencia, yo no sé, 
con qué diabro de artimaña 
mudoren a la cudá, 
piados, juentes y campañas. 

Alcalde, son medio brujos 
aquestos de Salamanca, 
sino era imposible hacer 
cosas tan enquillotradas. 



Veis allá cacia el Corrillo? 
Pues allí está todo el mapa, 
pues las pelras, y reliquias 
las tienen á fanegadas. 

Un arco mayor diez vezes, 
que seis encinas en sarta 



139 



tenían atiborrado, 

de joyeles de oro y prata. 

De oro había soldemente 
aún más de milenta pranchas, 
unas mayores que trillos, 
otras más grandes que nasas. 

Había horteras y calderos, 
pratos, cribos y zarandas 
como las ruedas de un carro; 
y todo, todo de prata, 

No había de Talabera 
ni un pratülo, ni una jarra, 
todo lo hizon los prateros, 
los barreros? ni una hilacha. 

Veis cuatro espeteras juntas? 
pues así el tal arco estaba 
relleno por todos cabos 
de muy ricas cirigaitas. 

En las cuatro cantoneras, 
cuatro zagales estaban, 
que mos dixon que eran los 
Tuártiles de Salamanca. 

No supe, hasta que los vide, 
si jueron santos ó santas, 
ni los rezé, juro á ños, 
en mi vida una pregarla. 

Arriba, en la pingorrota, 
el más chico se encarama, 
y a los pies tiene escribido, 
que Pabritos es su gracia. 



La Costodia? Verbuní caro! 
que estopenda! que estojada! 
no está el sol más rellociente, 
cuando sal por las mañanas. 

Al rededor tiene más 
de mil Angeles de guarda, 
y en mitá^ en mita de todos 
como una reina se pranta. 



Andando, en estas, y estotras 
cuando menos se percatan, 
se puso el sol y tocoren, 
a presinar las campanas. 

EscurecÍQse un cachito, 
que jue ansina, casi nada; 
así quantis se columbra, 
si estaba escuro, ó no estaba. 

Quando en guen hora lo diga! 
en un santi amen se encaja 
un relumbrón tan grandote, 
que toda la cuda apaña. 

Y esto es, que entuences la Luna, 
no asomó al cielo una miaja, 
ni el callandario tampoco, 
en su leyenda la pranta. 

Tanta craridad jacia, 
como si allí se quemaran 
los montes del Cubo y los 
pajares de Santa Marta. 

Lias hogueras que jacemos, 
por San Juan en nuesa praza 



140 



como un mechón de un candil 
eran en su comparanza! 

A ver el resplandorazo 
marchemos a las voladas, 
y étele que hera la Igresia, 
que por mil cabos se abrasa. 

Por defuera y por de dentro 
llenita estaba, y pragada 
de más de sobenta mil 
achones y lominarias, 

Como jubirian mi Dios, 
tan arribota, a prantallas? 
Pues los zancos, y escalieras, 
de todo el mundo no alcanzan? 

Con sogas? Es impusibre 
aunque uñidas apañaran 
cuantas han jecho en Medina 
desde que Dios las criara. 

En fin, juese como juese, 
allí se aburan mas achas, 
que ay de estrellas en el cielo, 
y espigas en muesas hazas. 

A la primer parecencia 
que era la torre jurara 
otro cielo más baxero, 
que el que vemos: Verbo y gracia 

Como tien tantas bridieras, 
y al cuento la luz estaba, 
cada candela jacia 
alia dentro otra dobrada. 



Madruguemos otro día, 
y juimos por la mañana 
a la Igresia lo primero, 
porque Dios nos ayudara. 

Misa hubo de tres en ringla 
con una música guapa, 
con más de mil estrumentos 
todos de feguras raras 

No vi más música junta, 
alcalde, en toda mi alma, 
un carro de leña había 
solo entre pitos y frautas. 

Unos tocoren trompetas 
otros rabeles y gaitas, 
y otros unos piporrones, 
que entre las piernas sonaban. 

Otros tienen en las manos 
unas, ansi, como trancas, 
y por un crabo retuerto, 
chiflan y sopran que rabian. 

Otros llevoren papeles 
llenos de cruzes y rayas, 
y alli tienen escribidos 
los gorgoritos que cantan. 

Dempues en fin que acaboren 
los jijíes y jájáás 
al pulpito jubió un flayre 
de una vestimenta branca. 

Pardiezes que no me acuerdo 
como el tal padre se llama, 
suena ansi como á mazorca, 
mas no es ansi su nombrada. 



141 



Dixo muchos latinajos, 
y yo no entendí pallabra, 
pero lia gente salia, 
dando muchas cabezadas. 



Dempués, alcalde, otro día 
de la siguiente semana, 
empezoren otras fiestas 
mucho mas guilrrigalrriadas. 

De toros y nobillones 
corrioren una bacada, 
y qué toros? como sois, 
mas grandes que una montaña. 

Yo me jubi en un tabrado^ 
y allí me estube en caraba, 
y a la sombra, vive cribas^ 
lo vi todo como un Papa. 

Válgame el Credo de Dios, 
qué garrida está la praza! 
los paramentos se crucian, 
y se rebolan las fachas 

Los diabros de las mojeres 
mil apatuscos se prantan, 
que están más limpias que un oro, 
y más frescas que las natas. 

Las mas se anidian los pelos 
á la paparota usanza, 
y traen unos zarandones, 
por embajo de las faldas. 

Qué jabielgues! qué brancuras! 
qué relamidas! qué guapas! 



qualquier santo pecaría 
juro a ños, si las mirara. 

De mentares entró 
una juerte guadramalla, 
los unos van a caballo, 
y los otros van á pata. 

A embuelzas entran también 
los mozos y las muchachas 
y de coches soldemente 
entroren cien carretadas. 

Cuanta gente por el mundo 
alcalde se desparrama, 
(sin pecar en una pizca) 
que allí se Sjuntó jurara. 

Veis muchas viruelas juntas, 
que unas con otras se aprastan? 
ó un hormiguero? ansi pus 
está la gente apiñada. 

Los crarines y trompetas 
más que la bulla atronaban, 
y bien crarito decían, 
¡toro salga, toro salga! 



Dos señores a cavallo 
salioren de mojiganga 
con rabigallos, con prumas, 
crestas y otras pataratas. 

Un dianches de vestimenta 
los tales señores sacan, 
que no la vide en mi vida 
mas ahogadera y más mala. 



142 



Assi como un prato llevan 
rebol vido á la garganta, 
y van con los pestorejos 
más erguidos que una estaca. 

En mi anima fué mucho 
el coramboli y la fafa. 
Mas ellos, par diobre, que 
mis guenos sustos se papan. 

Luego que el toro salió, 
cada uno apañó su lanza, 
y todo jue corretear 
sin darle ni una pinchada. 

Un picotón soldemente 
le dio al toro el un matraca 
y el otro le hizo un buraco; 
y esso jué, cacia las ancas. 

Sin saber de toreaduras, 
ni entender una pallabra, 
yo lo havía de haver hecho 
mucho mijor con mi ahijada. 

Los mandan quitar de allí, 
y á la Zuda juyen aynas, 
y allá arriba, se atiborran 
de bizcochos y dulzainas. 



Otros toros se corrioren 
con una nueva artimaña, 
que no vieron los nacidos 
cosa de tal semejanza. 

Ello era un castillo, ansi 
medio hermita y medio casa, 



que tenía quatro puertas, 
y en cada una una guarda. 

Con una bandera grande 
uno por veleta estaba, 
y desde allí estuvo hiziendo 
mil gueltas y rudilladas. 

Salió un toro, y al memento, 
a la hermita se abalanza, 
y ella andava al rededor, 
sin que naide la meniara. 

En cada hastial se columbra 
un caballo, en que montaban 
los toreros con sus picas, 
ansi como nuevas varas. 

Y como dá tantas gueltas, 
de naide, naide se escapa, 
y el probé animal todo era 
tirar al ayre cornadas. 

De otros cabañiles salen 
otros zagales, con capas 
llamanlo, y zas; y en un tris, 
se tornan a la cabana. 

Esta fiesta fué tan guena, 
como la mijor, pues basta 
ser de los nobres renteros, 
de la Igresia sacrisanta. 

Porque entroren regidores, 
hidalgos, viudas de traza, 
y muchos tíos mi gordos 
de el campo de Salamanca. 



143 



Y como ellos son tan ricos, 
a escucha gallo regalan 
a los toreros, porque 
su íonción lleve la gala. 

Dio cada uno un torote 
el mijor de su vacada, 
pero todos fueron tales 
que lia gente los iguala. 

Trazoren mil embelecos 
los dianches zurra badanas! 
jay alcalde, si los viera 
hecho un bobo se quedara! 

Cien garatumbas pasoren 
que no puedo rellatarlas, 
porque me falta el aquel 
con que otros las cosas gairan, 



Mas os do! las geünas nuevas 
de que un crego, diz que anda, 
hiciendo un libro de todo, 
que se ha de imprimir bien ainas. 

Esto es lo que por entuences 
vide yo por Salamanca, 
y de lo mas prencipal 
sé que nada se me escapa. 

Y esta fué la relación, 

que hizo en su lengua aldeana 
el tío Pascual Pantorro 
al alcalde de la Orbada. 

Y aquesto escribió, juntando 
vozes y noticias vagas, 
quien gemía en su destierro, 
mientras los demás se holgaban, 



Diego de Torres Villarroel. 



CAPÍTULO X. 



UN JUICIO DE CONCILIACIÓN 



ESCBNA I 
El Juez de paz, el Secretario. 

Juez 
¿Semblastes ya la cortina? 

Secretario 

Ya, y no lleva mal arte; 
uguaño no le doy parte 
al padre de Catalina. 

Juez 

Esa ha sido tu fortuna; 
ya ves que el año pasao... 

Secretario 

Quedé mi desengañao, 
no tiene cuenta nenguna. 



Juez 

¿Las medias? para las patas 
no he visto cosa peor. 

Secretario 

Craro está, si a lo mejor 
me quedaba sin patatas. 
Uguaño, ya tú verás, 
si trompiezo no tenemos, 
de seguro, que cogemos 
cien costales ó algo más. 

Juez 

Yo tamién mañana empiezo 
á semblar; sino loviera 
por demás, la sementera 
no lleva mal enderiezo. 

Secretario 

No, no sirve estar en bábia, 
ayer llegué a Matafea; 



10 



— 146 — 



¡si vierais cual verdeguea 

todo aquello de la Gabia! 

¡Pues dígote que en las dos 

laéras de la Laguna! 

vos digo que aquello es una... 

una bendición de Dios. 

No sé en qué piensa mi hermano, 

como se descuidie un poco... 

dá en lover .. 

Juez 

No estoy tampoco 
por semblar tan de templano. 
A la fecha, me paece 
que quéa tiempo soblante; 

Secretario 
Sí, pero el que va endelante... 

Juez 
Eso sí, que vá dos veces. 



ESCENA IV 
Dichos, menos Juanico. 

Secretario 

Pos señor, siga la fiesta, 
y va a tener tres bemoles; 
alante con los faroles, 
alante. 



Inés 

Por mor de ésta, 
que ya le páe que tiene 
los seis reales en la uña, 
me páe que no los apuña, 
me páe que no me conviene. 

Secretario 

¡Apreta, casca ciruelas! 
¿Pero piensas que el dinero 
es pa ella? 

Petra 

Ni lo quiero. 

Secretario 

¡Por San Crispín! No me muelas. 
Vamos a ver, sopongamos 
que malvasen a la Inés, 
en uno, ó en dos, ó en tres, 
¿á quien se los entregamos? 
¿A quién vos paece, á él? 

Juez 
A la parte gananciosa. 

Secretario 

No señor, sino hay tal cosa, 
todos se echan en papel. 
No sé si seréis capaz 
de entender el artificio; 
dispués que se entabla el juicio 
lo sentencia el Juez de Paz. 
Dispués se cita a las partes, 
se les lee la sentencia; 
y si hay desavenencia 



- 147 



tiene que hacer sus descartes 
el que se juzgue agraviao, 
dijendo, no voy conforme: 
dispués se pone el informe 
para que pase al Juzgao. 
Dispués, al desotro día, 
da su fallo el otro Juez, 
y lo envían otra vez 
a la mi secretaría. 
Dispués se güelve á citar 
á las partes con urgencia, 
y contra esta sentencia 
ya naide puede apelar. 

JUE¿ 

Tamién te digo que no 
sé como tienes cabeza... 



ESCENA v 

Dichos, Juanico, con un pliego de pa- 
pel sellado, que pondrá sobre la mesa. 

Juez 
Aquí tenéis el papel. 

Secretario 
Pos vamos á prencipiar. 

Juez 

Juanico, no deis lugar... 
porra, no seas cascabel. 



Juanico 

No soy naide en el asunto. 
Petra, que es la interesa, 
dará fin á la jorná 
si le conviene. 

Juez 

Ten punto. 
La Petra es una veleta, 
para regolver la única; 

Petra 
Eso de llamarme púbrica... 

(Con intención marcada) 

Juez 

Pos llámala tú secreta. 
Las dos sos tal para cual. 

Petra 
Yo púbrica nunca he sío. 

Juez 

Vuelta al ajo, ¿no has uío 
que no lo dijo por mal? 

Petra 

Lo diga por lo que quiera, 
señor juez, soy mi honra; 
á mí se me olvidará 
el dicho cuando me muera. 

Juez 

Costa que fué sin malicia, 
Hilario, ¿no dices eso? 



-^ 148 — 



Hilario 

Sí, señor, y en el proceso 
lo haré ver, porque es josíicia. 

. Juez 

¿Qué hacer ver, ni qué ocho cuar- 

[tos? 

Hilario 
Y el su oficio costará. 

(Por el de Petra). 

Juez 

Mira, dejémonos ya 
de mortajas y de partos. 
Como Bras le ponga pruma 
al papel, ya no hay remedio, 
á ver si damos un medio. 



Usted dirá. 



JUANICO 



Juez 



Pos en suma, 
si acierto á dar güeña traza 
naide me la contradiga. 
¿Qué dice Hilario? 

Hilario 

Que siga, 
yo nunca deshago baza. 

Juez 

¿Vusotras tomáis á bien 
que vos hagan tal favor? 



ÍNÉS 

Yo de por mí, sí señor. 

Petra 
Y yo de por mí tamién. 

Juez 

Gracias a Dios, ya que en mí 
dejáis toda la custión, 
escucha con atención: 
Inés, no andéis por ahí 

(Tono doctoral, que va subiendo de 
punto, según la importancia de las f ra- 
fes. Mucha pausa). 

golviendo a decir tontas, 
¿estáis?, cuidiao si golvéis, 
paéce mi mal que andéis 
llamándovos de nombras. 
Cada cual en la su casa, 
a trabajar con soltura; 
¿qué nos dirá el señor cura 
cuando sepa lo que pasa? 
Que no hay gobierno ni artes 
de gobernar; ¿qué disculpa 
daré si me echa la culpa? 

Hilario 
Eso pasa en muchas partes. 

Juez 

Pase; con otro desorden 
no tengo cuenta. 

JuANICO 

Es verdad. 



- 149 



Juez 

Aquí soy el Juez de Paz 

(Se descubren maquinalmente) 

y tengo que poner orden. 
Dirán que soy inorante 
muchos que habrán por los codos, 
¿los he puesto en paz a todos? 

(Al público). 

Entonces sé lo bastante. 
Y bien puede ser que sea, 
sin tocar otro registro, 
tan útil como el menistro 
un Juez de Paz en la aldea. 
Vivimos aquí en el fango, 
pero en paz hasta la muerte; 
no, no envidiemos la suerte 
de las gentes de alto rango. 
«Otros que tienen caudales, 
» lujoso y dorado asilo, 
»no gozan sueño tranquilo 
»porque temen los puñales». 
Conque lo dicho, yo espero 
me otorgaréis la merced... 

Juan 

Tenemos un señor Juez 
que vale mucho dinero. 

Juez 

Como yo llegue a goler 
que golvéis a la pelea, 
puede que otra cosa sea, 
jcudiaíto con golver! 



Esta pasa por premilla, 
mas ya dije que cudiáo. 

JUANICO 

Bien podía haber pagáo 
siquiera media cuartilla, 

Juez 

No, por hoy no paga ná, 
basta con la reprinsión; 
pero pídele perdón. 

Inés 
¡Perdón! " 

Petra 
Estás perdona. 

Inés 
Dios te lo pague. 

Petra 

Tamién. 
por si en algo te ofendí 
quiero un ablazo. 

Inés 

Sí, sí, 
con mucho gusto, mujer. 

(Se abrazan). 

Juez 
Ansí me gusta, ansí, perfetamente; 



- 150 - 



es la manera de salir del paso, 
abrazavos y no vos hagáis caso 
de las palraurías de la gente. 
Ansí la vil venganza se destierra, 
ansí se goza de ventura y calma, 
ansí conseguiréis la paz del alma, 
el más rico tesoro de la tierra. 
jLa paz del alma, sí que está en la 

[aldea! 



no en esos centros de mayor col- 

[tura, 
¿a qué más dicha, si tan poco dura? 
¡Bendito siempre Dios!.. 



Todos 



jBendito sea! 



Manuel González Moro. 



CAPÍTULO XI. 



LA MONTARAZA DE OLMEDA 



ACTO II. 

ESCENA 1 
Obdulia, Ricardo y Juana. 

Obdulia 

Darbos priesa, muchachas, que el día menos pensao vendrá el 
señor amo, que ya va siendo mucho lo que se alarga por Madrid. 

Ricarda 

(Con tono malicioso.) Mu astraído debe andar cuando ni siquiá te 
escribe una letra. 

Juana 

(Con marcada intención.) Acaso se habrá echao por allá novia y venga 
con pareja... Eso dicen en el pueblo, y él mucho tiempo lleva de ite- 
res y ventiles, y manque siempre es callao, agora parece que calla 
más que endenantes. 



— 152 — 

Obdulia 

Si lo dices con segunda, te alvierto que á mí lo mismo me da que 
el amo se case ú que se quede mozo barragán. 

Juana 

No lo decía por ti, mujer; pero aunque lo dijiese, no hay agravio, 
porque el querer es como la lumbre, que siempre deja rescoldo... y 
que tú lo has querío... nadie lo inora. 

Ricarda 
Como que andan en coplas y romances los güestros amores. 

Obdulia 

Mejor sería que no le recordaras á una la su disgracia, que torres 
más altas se cayeron y cosas veremos que consolaremos. 

Ricarda 

Si va al dicirse, yo no creí nunca lo que corría; pero hija, ¿es tan 
malo el ser corteja de un amo rico y galán? Al cabo ellas se llevan la 
espuma del puchero, y de vestir no se diga, que los sus bajos valen 
más que los altos de otras. (Mirándole los bajos.) 

Obdulia 

(impaciente.) Pero eso no es de mi caso y... basta de pairar, que 
oficio hecho aguarda al por hacer. 

Juana 

(Aparte á Ricarda.) Lo niega y nus manda como si juese el ama. 



ESCENA V 
Obdulia, Juana y Ricarda. Las dos últimas entran con los cántaros en la cabeza. 

Obdulia 

Pronto: vusotras á pelar cuatro poyos de los más tiernos y engor- 
decíos, á Juan que eche los garlos á la charca pa ver si coge un par 



~ 153 — 

de libras de tencas y al cabrero que aperné un cabrito cestón, el me- 
jor que tenga en el chirivitil... 

Juana 
¡Ay, María! jqué cena! ¿Viene el obispo de confirmación? 

Obdulia 
Viene el amo. 

Ricarda 
Y ¿too eso pa él? hija, revienta. 

Obdulia 
(Con esfuerzo.) Y... pa 1' ama. 

Juana 

¿Casó? Me lo daba el corazón que por algo se envahía tanto 
por allá. 

Ricarda 
¿Y será... claro... una mesinga? 

Obdulia 

Será. De Madrid no pué venir otra casta... será de las de moño 
alto y... sombrerete. 

Juana 
Mal relóbado la lleve, si viene con humos. 

Obdulia 

Venga como venga habrá que aguantarla. Conque á trabajar que 
es tarde. (Vánse Juana y Ricarda. Obdulia se acerca á una ventana y lanza 
unos gijeos de llamada característicos. A lo lejos contestan con gritos semejan- 
tes. Y, mientras acuden los llamados, van preparando sobre un tajo cubierto con 
un mantel de lienzo casero, una fuente de cebollas, pimientos y tomates, que va 
picando en ella como para hacer ensalada. Debajo coloca un zaque de vino y un 
vaso de cuerno.) Me lo maginaba: hace muchos días que la cigiieña tie- 



- 154 - 

ne abandonao el nío y las golondrinas mañaneras no cantan, y sólo 
oigo por las noches los silbos de los bastardos: el sol sale encendió 
como sangre y la luna con rueda de nubes pardas. No tiene falencia; 
son señales que no marran; penas y lágrimas me esperan. Dios me 
predone las agorerías; pero no me engañaba, no me engañaba... 
(Entran de nuevo Juana y Ricarda con los pollos y el cabrito.) 

Ricarda 
¿Lloras? 

Obdulia 
Sí... me lloran los ojos de la indina cebolla que estoy picando. 

Ricarda 
(Aparee.) Pues aunque fuese por otro casual bien harías en llorar. 

(Vánse Juana y Ricarda.) 



ACTO III. 

ESCENA 1 
Sastre, ayudanta, Ricarda, Juana ij pastores f.° y 2.^ 

Pastor 1.° (Cantando.) 

La ventanera 
de la Tomasa, 
que no está en casa, 
¿dónde estará?.. 

Pastor 2.° (Contestando en el mismo son.) 

Está sentada 
bajo una encina, 
anda malina 
del mal de amor... 



- 155 - 

Pastor 1.° 
(a Ricarda.) Tú SÍ que estás güeña encina y bien novalía. 

Juana 
Pero tié amargas las abellotas. 

Pastor 2.° 
¿Qué haces que no vas á probarlas? 

Pastor 1.'' 
Asina que cale estas sopas. 

Juana 
Están mu altas pa pastores. ^ 

Pastor 2.° 

Donde no allega la mano allega el gancho. (Dejando la cazuela y alar- 
gando la cayada para apernar á Juana.) 

Juana 
Quítate morral, que me caes. 

Pastor 1." 

Pues allá va el otro. 

(Ricarda acude a defender á Juana, y los cuatro retozan alegremente a la 
usanza charra; en sus juegos llegan cerca de donde trabaja el Sastre y le tiran el 
vestido. El Sastre, mohino, se levanta y les reprende). 

Sastre 

(ai ver caído el vestido.) Habráse visto brutos como estos, ¿creéis que 
estáis en el monte? 

Juana 

No te enfades y prueba en mí ese manteo que escomenzaste pa la 
Odulia y concluyes pa la Elvira. 



— 156 - 

Sastre 
Pa fregonas está el manteo. 

Ricarda 
Calla esa boca, que si t'oyen estás perdió. 

Sastre 
Teñáis las lenguas lo mesmito que víboras. 

Pastor I.*' 
Sí que tú... 

Sastre 
Yo veo... y callo... 

Pastor 2." 
¿Qué viste? 

Todos 
(Rodeando al Sastre.) Cuenta, cuenta... 

Sastre 
Antes mártir que confesor. 

Ricarda 
Y con esta llave, ¿se abrirá la tu boca? (Ofreciéndole una copa.) 

Sastre 
Jamás resistió al vino ella. 

Pastor 1.*^ 
Ni la mía. 

Pastor 2.° 
Ni la mía. (Beben todos y luego rodean al Sastre.) 



— 157 — 
Sastre 

Pus mi verdad, vus digo que no me caben juntas en el magín las 
cosas que ocurren en esta casa. Un amo rico y galán que podía mu 
bien haberse casado con otra ama de las del campo y, si á mano vie- 
ne, haber pagao lo que debía á la Odulia, que de menos mus hizo 
Dios y de concencia era habiendo un crío por medio, y la Odulia no 
es moco e pavo... 

Ricarda 
Eso de casarse amos y crias déjalo ya pa los romances. 

Sastre 

El caso es que el amo se engorgoritó en la Corte con la señorin- 
ga, y asina que llegó á la alcairía escomenzó la groma entre ella y la 
otra. Y el caso es que no se puen ver y siempre andan juntas, y al 
amo no le llega la camisa al cuelpo y sabe que el trueno tié que venir 
presto, y va á ser de los gordos, porque Odulia es de un espeltre que, 
como se le hinchen un día las narices... güeno, güeno... 

Juana 

No se le hincharán por la cuenta que le tiene y además porque tie- 
ne mucha ley al amo. 

Sastre 

Pero al ama, ni verla. El día que allegó, si la deja Donisio, la pica 
los ojos. Dimpués se ha serenao por de juera; pero tié la sangre que- 
ma, y cuando menos se piense dará que icir. Aunque la veáis andar á 
la vera del ama bailándola el agua, es porque no la echen de la casa 
y, si agora aparenta remilgos y adoba con miel las palabras, algún día 
saldrá la cabra montes que tiene endentro. En poco estuvo que el dia- 
blo tirara de la manta el día de la llega. Si no es por el socarrón de 
Donisio, que tiene más conchas que un galápago... güen recibimiento 
habríamos tenío; pero la madrileña estaba como atonta del viaje y no 
s'apercató. Recontra, lo que es agora ya tiene mejores vientos... es 
fina de lo fino. Y... no digo más^ y si queréis gresca venga un badil 
y una llave y pa repicar mejor, otra copa de lo blanco. 



— 158 — 

Juana 
Toma. (Le da llave y badila.) 

Ricarda 
Bebe. (Le escancia una copa.) 

Sastre 

Vaya por tí, morena. (Toca una charrada en la badila con una llave. Bai- 
lan todos con gran algarabía.) 



ESCENA IV 
Dichos, menos los que han salido. 

Obdulia 
Paece que se han arreglao. 

Dionisio 

¡Hum! No están católicos. El probé amo se empeñó en traer aquí, 
por su dinero, una misinga de la ciudá y la trujo; pero jcaro le cues- 
ta! (Transición.) Y no es porque ella no sea despacha y limpia. Y de 
conocencia de las cosas y alternancia con las presonas... no se diga, 
que habrá pocas como ella. ¿Y de letra? (Haciendo como que escribe en la 
palma de la mano.) ¡Si tiene más pluma que don Luardo, el fiel de fe- 
chos y se pasa el día leendo, leendo!.. (Transición.) Pero no se hace á 
esta vida perra del campo: too la sienta mal: lo que come, lo que be- 
be, lo que mira, lo que oye jcontra! sobre too lo que oye. No sabes 
cómo pairarla: sí en señor, se ofende porque hablas mal y en charro 
se enfada porque no te endiende. ¡Y miéntale tan siquiera que no tie- 
ne tadía familia... bonita se te pone! 

Obdulia 

Pus, hijo, dos trabajos le mando: el de enfadarse primero y alue- 
go el de golverse á contentar. (En tono amenazador.) Lo que es como 
juese yo el amo, ya sería otra cosa. 



— 159 — 

Dionisio (Con sorna.) 

Me pae á mí que no es el amo lo que tú quisieras ser; te gustata- 
ría más bien ser el ama, ¿eh? 

(Los pastores, al acercarse á coger sus morrales para salir, se han enterado 
de la última parte del diálogo.) 

Pastor 1.° 
(a Dionisio.) Diste en el clavo. 

Obdulia 
(Continuando.) Pues SÍ hubiera querido á estas horas lo sería. 

Pastor 2." 

Chacha, no tires otra vez la suerte por la ventana. (Coge el morral 
y se dirige á la puerta.) 

Pastor 1.° 
(Bajo, desde la puerta.) Agarra la ocasión por un pelo, chica. 

Obdulia 

Pus acaso no esté tan lejos como imagináis, (vánse los pastores i." 
y 2.°) 

Dionisio 

¿Por qué dices eso? 

Obdulia 

Porque hoy, cuando me vio vestida de charra, aunque lo quiso de- 
simular con su enfado, se le salía el alma por los ojos. 

Dionisio 
Mal harías en traer la guerra. 

Obdulia 
Estoy ya hasta aquí (Señalando el moño.) de misinquina. 



— 160 — 

Dionisio 
. jPobre amo! ¡Dios nos libre y nos defienda! 

Manuel Andrés 
(Volviéndose á Dionisio sin levantarse de la mesa.) ¡Dionisio! 

Dionisio 
Mande usted, señor amo. 

Manuel Andrés 
Pronto; la contada de la ganadería antes de que salga el ama. 

Dionisio 
Aquí está (Sacándola de una cartera de piel de borrego que lleva en ban- 
dolera.) 

Manuel Andrés 

(Lee con gran atención y, por momentos, va haciendo signos de mayor agra- 
do.) ¡Vacas, trescientas quince! ¡novillos, setenta! Pero, ¡qué aumen- 
tos! ¡Si se han llenado ya los huecos que hice para la boda! 

Dionisio 

(En tono de hombre satisfecho.) ¡Ya lo creo que se han llenao! Como 
que ogaño han parió hasta los vaqueros. 

Manuel Andrés 
¡Calla, por Dios vivo! si te oye el ama esa frase estamos perdidos. 

Dionisio 
Es tan delicaína. 

Manuel Andrés 
Es su educación, que es otra que la... nuestra. 

Dionisio 

¿La nuestra? Pues usted tiene algunas letras. Estudió usté en la 
ciudá... 



— 161 — 

Manuel Andrés 
No tantas como harían falta. 

Dionisio 

(Recogiendo la contada y disponiéndose a salir con los vaqueros.) ¿Manda 
usted algo? 

Manuel Andrés 

Sí; di á esos que tengan mucho cuidado con las terneras estaca- 
das alrededor del chozo y... (Bajo.) con el niño; tú, quédate aquí por 
si me haces falta. (Salen Dionisio y los vaqueros.) 



Luis Maídonado. 



CAPÍTULO XII. 



SURCO ARRIBA Y SURCO ABAJO <i> 

Araba el tío Roque 
con su yunta de dóciles vacas, 

con la Triguerona, 

con la Temeraria. 
Y conforme la reja iba hendiendo 

la tierra esponjada, 
que al calor y a la luz descubría 

las frescas entrañas, 
el secreto pensar del tío Roque, 
que el silencio en redor barruntaba, 
por imán de silencio arrancado 

del fondo del alma, 
a esparcirse sin miedo salía 
de la cárcel estrecha en que estaba, 
y en las alas de un aire de otoño, 
se cernía con estas palabras: 

¡Vuelve, Triguerona! 

¡Vuelve, Temeraria! 



(1) Leída en la función celebrada en el Teatro Bretón, de Salamanca, con 
asistencia de S. M. D. Alfonso XIII. 



— 164 — 

Si la mesma canción de otros años 
hogaño nos pasa, 
di que nos avía 
la miaja senara. 
Ca vez más señora 
te se pone la tierra y más mala. 

No te sirve que la eches simiente 
como chochos de gorda y de blanca, 

ni que en piedra lípiz 

gastes las pestañas, 
ni que rompas, y bines, y tercies, 
y le des arica bien temprana. 

Cuasis con comuelgo 
seis fanegas ú siete derramas 
y te dan ventinueve raídas, 
que ni cuasi el trabajo le sacas. 

Y esto es echar uno 
las cuentas galanas, 

porque si una pedrea te viene, 

que no son muy ralas, 
ni siquiera te deja un pajuco 
pa sacar del invierno las vacas, 

¡cuanti más un chocho 

pa meter en casa! 

Y en tá no es lo malo 
que no cojas nada, 

porque en un apurón, hate cuenta 
que un invierno... en la cárcel se pasa; 
pero, amigo, te afrontan con pagos, 
porque claro que no tienes cara 
pa cuadrarte y decir que lo debes... 

pero no lo pagas... 
y lo cual que es mejor no decir-lo, 
pues no hubiendo vergüenza, no hay nada... 

¡Vuelve, Triguerona! 



Vuelve, Temeraria! 



— 165 - 

Porque no es el decir de que digas 

que no aguantas ancas, 

y que te rebelas 

ú que te aperrangas, 
porque en viéndote ya mancornao 

te quiten la carga... 
es que ya no puedes el dir más alante 
porque cuasi el aliento te falta 
porque viene de atrás la flojera, 
porque no puedes ya con las rastras... 

¡Vuelve, Triguerona! 

¡Vuelve Temeraria! 

Si pintaran dos años arreo, 
pues entá se tapaban las faltas • 

y el perro que hogaño 

nos dio la senara. 

Yo cuasi que tengo 

como confianza, 
porque entá no creí que venían 

las primeras aguas 
y la tierra con ellas se ha puesto 
amorosa que gusta el ararla, 

de modo y manera 
que la cosa no empieza tan mala. 

Y no miento ahora 
los runrunes continuos que andan 
de que el Rey mesmamente en persona 

viene á Salamanca, 

que no es mala seña 

si tampoco falla... 

¡Vuelve, Triguerona! 

¡Vuelve, Temeraria! 

Yo no sé, pero yo me magino 
de que el Rey no vendrá á ver la Plaza, 
que en el mesmo Madrid habrá muchas, 



- 166 — 

no agraviando á la nuestra, tan guapa^. 
Me magino de que él no se fía 
y que viene á oservar lo que pasa, 
porque hacienda en poder de criaos 
se la lleva en un verbo la trampa. 
Me magino que viene á enterarse 
de si tiras p'alante ú atrasas, 
de si siembras, ú comes, ú ayunas, 
ú pierdes ú ganas. 

De modo y manera 
que en queriendo fijarse una miaja 
se ha de dir al Palacio enterao 
de má é cuatro lástimas, 

que, si á mano viene, 

podrá remediártelas, 
ú siquiera poner los posibles^ 
que en pusiéndolos bien no te fallan... 

Yo no sé; pero yo me magino 
de que el Rey no vendrá á ver la Plaza. 
Y si sólo la Plaza le enseñan 

los de Salamanca... 

jPára, Triguerona! 

¡Tente, Temeraria! 

José María Gabriel y Galán, 



PARTE TERCERA 



VOCABULARIO 



fl 



Aba. V. Abar. Forma enteramente desusada ^*n el arrimo del pro- 
nombre personal. La trae Gonzalo Correas, en el siguiente adagio: 

«Aba, que va grande el río, 
aunque me dé al tobillo. 

Por donaire y melindre dice tobillo, en lugar de los pechos o 
garganta o a la boca». Correas, Vocabulario, pág. 65. 

Abaivus. V. Abar. Forma usual en la Ribera del Duero. 

«Abaiüus di ahi, que no vus quiero ver endelante de mí». 

Abajar. Es de muy frecuente empleo este vocablo con la próste- 
sis vocalaria, así en la voz activa como en la intransitiva y recíproca, 
conforme lo usaron clásicos escritores del comienzo del siglo xvi: 

«Mi honra llegó a la cumbre, según quien yo era; de necesidad es 
que mengüe e abaje». (La Celestina, Fernando de Rojas, Acto VIII). 

«Hecho su sermón y despedido desde el pulpito, ya que se quería 
abajar, llamó al escribano...» (Lazarillo de Tormes, Trat. V). » 

Abajarruco, m. Abejaruco. 
Abalar, a. Ahuecar^ esponjar. 

«Hay que abalar el bálago de la parva, para que se seque más 
pronto». 



— 170 — 
Correas trae el siguiente refrán: 

«Harina abalada, no te la vea suegra ni cuñada. Abalada es la 
que está fofa en la artesa y parece mucha, siendo poca>\ (Vocabula- 
rio, pág. 488). 

II r. Combarse, vencidas por el peso, las ramas de los árboles fru- 
tales. 

«Están muy abaladas las ramas de ese peral; no pueden con tan- 
ta fruta». 

II Inclinarse, agacharse. En esta significación se usó ya de anti- 
guo, en dialecto gallego: 

«E él aquesto dizendo mais sol falar non poderou 

ña dona enton entrou nen orne non s'abalou 

por meogo do paapo que sse leuantar podesse 

et cada uun á catou; mais ouueron gran pauor.» 

(Cantigas del Rey Sabio. 245-13). 

Abaldonar, a. Abandonar. Úsase con la antítesis dental de / por n, 
particularmente en el partido de Ciudad Rodrigo. 

Abaleadera, f. V. Abaliadera. 

Abaleo, m. La acción o efecto de balear. 

Abaliadera, f. Escobón, hecho de retamas y ajonjeras, con el 
cual barren, en las eras, las parvas de la mies. 

Aballar, a. Limpiar el muelo de la mies ya trillada y aventada, 
sacando, con el escobón, las gránelas y pajones. Es de frecuente uso 
en la Ribera del Duero. 

Aballar, a. Sacar de la majada al rebaño, por la noche, a la hora 
del repasto, y por la tarde, después de la siesta. V. Repasto. 

«Voy a aballar aquellas ovejas que parece que no quieren salir 
entadía de la majá.» 

II Guiar, arrear al ganado. En esta acepción, hoy aún muy fre- 
cuente, la emplearon los poetas dialectales del Renacimiento. 

«Melib. Apenas puedo aballar 

por los cerros ni los llanos. 
Desta cabra he gran pesar.» 

EncxnsL.— Égloga. I. 



— 171 — 

El Maestro León, conforme a su costumbre de apartarse del len- 
guaje rústico, no emplea este término aldeano, que debió de serle muy 
conocido de oídas. Traduce así la frase virgiliana: 

«Y guio mis cabrillas» 

El Maestro Gonzalo Correas, trae la siguiente frasis familiar: 

«Aballa, pastor, las espaldas al sol. Aballar, es casi aquillotrar, 
carear y acomodar, mover el ganado y echarlo a pacer y que lleve 
la cabeza a su sombra, y a él le nota de haragán, tendido.» Vocabu- 
lario, pág. 60. 

II a. Cavar o arar la tierra, y dejarla esponjada. || a. Arrancar. 
II Metáf. Hacer desistir a uno de su propósito. Es muy frecuente 

el decir: 

«A mí nadie me aballa de esta resolución». 

II Caer, tirar una cosa al suelo. || Levantar la caza. (Ribera del 
Duero). || Mover. Aún se conserva la antigua significación riastica: 

«Juan. Y aún yo juro, a buena fe, 
que apenas aballa el pie 
cuando ya temen allende». 

(Encmo..— Teatro, pág. 4). 

II Trasportar, acarrear. 

«Mañana vendrán los pajeros con los carros y desde las eras aba- 
llan \q. paja». 

II Despertar; hacer levantar de la cama al que se empereza en 
vestirse. 

«Voy a aballar a ese chico, que ya se han levantado hace rato 
los demás.» 

II Ir, andar, caminar. Apenas si corre en esta acepción, en la cual 
emplearon este término, con bastante frecuencia, Encina y Fernández: 

«Mel. Aballa, aballa, ganado, flores moras sin corrida, 

andad, andad mis cabritas.» aballad, que está metida 

■^,.j^.^ una sierpe aquí do estáis.» 

«Dam. Oh zagales que cortáis {Enzma.— Églogas I y III). 



— 172 — 

II Moverse un objeto sólido y fijo, por no estar bien asentado o 
asegurado: 

«No cisquéis a la mesa, que toda se aballa, y a la menor movi- 
ción se cae». 

Aballo, m. La acción o efecto de aballar. Aplícase muy frecuen- 
temente a la acción de levantarse a hora intempestiva y muy de ma- 
drugada. V. Reballo. 

Abangar, a. Torcer, encorvar la madera. 

«No pises tan fuerte que abangas la tabla y se rompe.» 

II Alambearse, combarse la madera. Úsase en ambas acepciones 
en la Sierra de Francia, en la Ribera del Duero y en el partido de 
Ciudad-Rodrigo. 

Abantar, n. Rebasar el líquido por efecto de la demasiada ebu- 
llición. 

«Retira la leche, que ya abanta y se va por la lumbre.» 

Es de frecuente uso en el partido de Ledesma y en la Ribera del 
Duero. 

Abar, r. Marcharse, apartarse, retirarse. Es de muy frecuente uso 
dialectal. Lucas Fernández lo emplea en esta acepción, que aún hoy 
perdura: 

Juan. Abó, que quiero saltar. 
Lloreinte. No saltes. 

Juan. Mía fe, si quiero.» 

(L. Fernández. Farsas, p. 192). 

Covarrubias la trae también en este sentido: 

«Avaos, vale lo mesmo que desviaos: avá, aparta, dad lugar, de 
a privativa, et vía; como si dijésemos: apartaos del camino, aviaos, 
Avad, guardad.» 

El Maestro Correas la saca en una frasis familiar: 

"Abate allá, diablo, que mañana me cortan un sayo. (Comenzaba 
ya a presumir y despreciar a los otros iguales).» Vocabulario, p. 65. 



— 173 — 

En otra frasis, harto vulgarizada, la aduce Torres Villarroel: 

«Yo bien sé que el más pintado no puede decirme lo que la sar- 
tén a la caldera: ábate allá que me tiznas.» (Obras de D. Diego de 
Torres, T. X. pág. 125). 

Hasta en una obra tan antidialectal como la Juventud Triunfante, 
atribuida a los Jesuítas, PP. Luis Losada y José de la Isla, sale tam- 
bién este término: 

«Abate, que te coge, 
Abate, escápate, 
antes que te arroje.» 

Lo. Juventud, pág. 276. 

Hoy se emplea en parecidas frases familiares: 

« 
«Abate, pan, que vengo de lavar». 

Empléase para significar que se tiene mucha hambre, como des- 
pués de un trabajo largo y penoso. 

Cañete no atinó con el sentido tan obvio de este vocablo. 

Abarañar, a. Recoger y colocar ordenadamente los baraños de 
heno, que dejan los guadañinos tendidos en el prado, según aguada- 
ñan. V. Baraño. 

Abarbadero, m. Abrevadero, V. Abarbar. 

Abarbar, n. Abrevar. 

«En esa charca abarba muy mal el ganado, por tanto junco y tan- 
ta espadaña como hay.» 

II Echarse de bruces a beber: 

«En este regato puedes abarbar bien, que está muy seca la orilla 
y va muy limpia el agua.» 

Etim. — No es fácil averiguar si este término es corrupción rús- 
tica de «abrevar», o si es de origen dialectal. Comoquiera que sea, 
es indudable que esta palabra está formada sobre el tema nominal 
barba, queriendo significar la operación o acto de beber, introducien- 
do el belfo o la barba en el agua. 



— 174 — 

Abarbechar, a. Barbechar. De "^ a-berbací-are. Úsase con la prós- 
tesis vocalaria. 

Aburcucia, ad. V. Abarcuza. 

Abarcuciar, a. V. Abarcuzar. 

Abarcuza. adj. Abarcador. || met. Avaro, codicioso: 

«Es un abarcuza, todo lo quiere para sí.» 

Abarcuzar, a. Abarcar. || met. Ansiar, codiciar con demasía. || a. 
Trasladar una cosa de un lado para otro. Cf. Ital. barcollare. V. 
Korting, 1.235. 

Abarientos, pl. Laberintos: 

«Con tantos abarientos como trae en la cabeza, no sé cómo no 
se vuelve loco.» 

Abasto, m. Úsase no en el sentido restringido de abastecimiento 
de vituallas, sino en toda la amplitud del significado que encierra la 
idea de abastecer, proveer, surtir: 

«Esta fuente no da abasto para todo el ganado.» 
II adj. Abundante, barato: 

«Poner abasto el sebo.» 

Frase familiar, que se aplica burlescamente a las personas del- 
gadas. 

«Con esas panzadas de ayunos vas a poner abasto el sebo.» 

II adv. Copiosamente. No es anticuada esta voz adverbial, antes 
su uso es tan frecuente como debió de serlo en el siglo xvi: 

«Assí tus vacas é ovejas 
con cítiso den la leche 
muy abasto.» 

(Encina. Égloga IX.) 

II Cumplimiento del oficio: 

«Soy sola en casa y como hay tanto que hacer ahora, no puedo 
dar abasto a todo.» 



— 175 — 

Abayón, m. Sabañón. Empléase con la aféresis vocalaria: 

«Tiene las manos perdidas de abayones.» 

Abejeo, m. El pasto de las abejas. 

«Hogaño han dado poca miel las abejas, porque con haber venido 
tan seca la primavera, han tenido mal abejeo.» 

Etim.- De apicul-a. 

Abellota, f. Bellota. Ejemplo de próstesis dialectal. 

Pastor 1.° (A Ricarda).— Tú si que estás güeña encina y bien 

novalía. 
Juana.— Pero tié amargas las abellotas. y> 

(Maldonado. La Montaraza, pág. 36). 
Abentestate, adv. Descuidadamente, desordenadamente. 

«Todo lo dejó abentestate; cada cosa por su lado, y la puerta 
abierta de par en par.» 

El Maestro Correas recogió este modismo dialectal: 

«Dejar abíntestato (sic). Por dejar desiertas las cosas.» (Correas. 
Vocabulario, pág. 580.) 

Abentiste, adv. En disposición, a punto. Empléase con bastante 
frecuencia en las Armuñas. 

«Todo está abentiste; cuando queráis, podemos empezar.» 

Aberreado, da, adj. Enfadado, de mal humor. Empléase en la 
Ribera del Duero. 

Aberrecer, rec. Berrecer. Es de muy frecuente uso con la próste- 
sis vocalaria. 

Aberruntar, a. Barruntar. 

Abigarrar, a y r. Adoptar, ajustar al cuerpo una prenda de vestir. 
(Ribera del Duero). 

Abigedo, da, adj. Sombrío. Aplícase particularmente al sitio en 
donde no da el sol en el invierno. Úsase en la Ribera del Duero y en 
el partido de Ciudad Rodrigo. 



— 176 — 

Abigero. V. Abigedo. Cf. el asturiano: bisiego. V. Kortin, 1401. 
Abinada, f . La segunda vuelta que se da con el arado a las tierras 
barbecheras. 

Abinadura, f. V. Abinada. 

Abinar, a. Binar, dar con el arado la segunda vuelta al barbecho. 

Abinarse, r. Desteñirse, perder el color: 

«No laves ese mandil, porque se te abina.y> 

Abiniente, adj. Avinanteza. (Dic. Acad.) Aplícase al pan que está 
quemado por de fuera y crudo por dentro. Tiene igual significación 
que el término «revenido», aplicado a los sembrados. 

El Maestro Correas aduce este vocablo en las siguientes frases fa- 
miliares: 

«Abitíienfe y crudo, que ansí lo quiere el cornudo; o abiniente y 
crudo, que ansí lo quier Pero Miguel.» 

«Abinieníe y mal cocido, que así lo quiere mi marido.» (Correas. 
Vocabulario, pág. 66). 

Abintestate, adv. V. Abentestate. 

Abocadar, n. Coger buen bocado, llenar demasiadamente la boca 
en la comida: 

«En este plao, con poco que lo reserven, abocadará bien el ga- 
nado.» 

En este sentido no parece debió de emplearse el anticuado «aboca- 
dear», que más bien significa «morder»: 

«Le acometían los lobos, abocadeándote.» (Tapia; Disc. pág. 188). 

Abodigado, da, adj. Mal configurado. V. Abodigar. 

Abodigar, a. Dejar amasado el pan alto y mal figurado, en forma 
de bodigo. Trae su origen del latín: votivam, bodigo. Conf. Menén- 
dez Pidal. (Gram. Hist. Esp. § 37). 

Abogalla, f. Excrescencia del roble. Agalla de tamaño grande y 
de color oscuro. Pronunciase con un sonido bilabial fuerte. 

Etim.— Deriva del \diimo galla: «agalla», «ogalla», «gogalla», «bo- 
galla», «abogalla». 



— 177 — 

Abogallo, m. Agalla pequeña del tamaño y forma de una guinda, 
y de color pajizo. 

AboIIágara, f. V. Abogalla. Úsase en la Sierra de Francia. 
Abollar, n. V. Abollecer. 
Abollecer, n. Engordar. 

«Ni crece ni abollece». 

Frase familiar con que se significa que determinada persona ni 
crece ni engorda. 

Abondar, a. y n. Abundar. Tener en abundancia, sobrar. Sigue 
usándose esta palabra en la misma significación en que la emplearon 
los poetas salmantinos del siglo xvi. 

# 

«E tu vente, 
que allá agasajo no ahondas. 
E aquí te podrás holgar 

reciamente.» 

(Encina. Égloga IX). 

El Maestro Correas aduce este término en el siguiente refrán: 

Un cuartillo, presto es ido; una azumbre, se consume; el arroba, 
es lo que abonda.y> (Correas. Vocabulario, pág. 162). 

Ya de muy antiguo, se empleó este vocablo en dialecto gallego: 

«Et as arcas de farynna 
cheas et tan auondada 
que auondar podería 
á todos los da cidade.» 

(Cantigas del Rey Sabio, 335-14). 

Abondo, adv. Con abundancia, copiosamente. Por los poetas sal- 
mantinos se usó también en forma adjetival: 

«Recaca tu revelencia 
con placer abondo y rodo.» 

(L. Fernández, pág. 182), 



— 178 — 

CoRiDÓN. Téngote yo muy ahondo 
peruétanos e castañas 
esparcidas en redondo 
de los árboles que ascondo.» 

(Encina, Égloga Vil.) 

Aborrajar, a. y r. Secarse antes de tiempo las mieses, por exce- 
sivo calor, no llegando a granar por completo. V. Borrajo. 

Aborrir, a. Aborrecer, despreciar, desdeñar. Este es el sentido en 
que usaron esta palabra los poetas salmantinos, y en el cual se sigue 
empleando en el día de hoy: 

« quedó, hasta el moño, del defunto, y lo que ella ice: paran 

aquí tóos los que aburro, y el que yo quisiera colará de largo.» 

* * :h 

«... en esta tierra y en todas, son muchas las solteras y las viudas, 
que, como el ama Concención, aburren de los que paran.» 

(Maldonado. Del campo y de la ciudad, págs. 86 y 87). 

El señor Cañete interpretó «aburrir: gastar algún dinero», toman- 
do fundamento en este pasaje. 

Pastor. Daldo, daldo a prigonar 
y aborri un maravedí 
que ansí ogaño vine hallar 
sin tardar 
una burra que perdí.» 

(L. Fernández, pág. 57). 

Alude el poeta a la frase familiar: «dar un cuarto al pregonero», 
con que se moteja a los que van enseñando lo que no tienen por qué 
publicar, como sucedía en el caso de la Doncella enamorada. Y bien 
se entiende que por modo implícito en este pasaje significa «despre- 
ciar, desdeñar», que es el sentido en que siempre lo emplearon. 

«Andemos tras las placeres, 
los pesares aburramos.» 

(Encina. Teatro, pág. 115). 

«Y él, por no ser aborrido «Desque tú Danés moriste 

todo aburre por querella.» aburrió los campos Pales.» 

* * * (Encina. Églogas III y V). 



— 179 — 

«Torna, tórnate halagüeña, «Ya ño quiero churumbella 

porque redemies mi vida los albogues ni el rabé, 

que ya la traigo aborrida alegría aburriré, 

y no quiero más vivir.» pues huye de mí, yo della.» 

(L. Fernández, págs. 7 y 87). 

Etim.— Deriva del abhorreo latino. Desde los orígenes de la len- 
gua debió de transformarse la o en w, puesto caso que promiscuamen- 
te se usaron ambas formas por nuestros poetas, y ambas coexisten 
hoy y se emplean también promiscuamente. Cf. Menéndez Pidal. 
(Gram. Hist. Esp. § 114). 

Abortar, n. Brotar, espigar, echar la planta espiga. Refrán: «Por 
donde aborta, se corta», con que significa que debe segarse la caña 
por donde rompe la espiga, que suele ser al segundo nudo. 

Abortón, m. Aborto. No es anticuado. Aplícase comúnmente a los 
abortos del ganado lanar, cabrío y vacuno. 

Abotargado, ada. Adj. Abotagado. Ejemplo de epéntesis o de 
parasitismo dialectal de sonora vibrante. 

Abreciar, a. V. Brezar. Úsase en la Ribera del Duero y en la 
Sierra. 

Abrétule, f. Gamona. Empléase en el partido de Ciudad Rodrigo. 

Abrezar, a. V. Brezar. Se usa indistintamente. 

Abrigada, f. Sitio resguardado de los vientos. No es anticuada 
esta voz, sino de muy frecuente uso en la acepción en que la emplea- 
ron los poetas salmantinos del Renacimiento: 

MiQUELLEjo. A gran abrigada estáis. 

Antón. Para en tales temporales. 
RoDRiGACHO. Estos males 

assí se han de perpassar. 

Flora, sus, sus, a sentar 

tras aquestos barrancales.» 

(Encina. Teatro, pág. 139). 
«Para abrigada la leña, para sombra la peña.» 

Adagio campesino con el que se significa que en el monte quiebra 
el viento y puede uno resguardarse de él fácilmente. 

Etim. — De apric-um: abrigo, abriga-da, con la debilitación del 
sonido labial fuerte. 



- 180 — 
Abrigadar, r. Ponerse^ estar a la abrigada: 

«Aquí se está bien abrigadado, porque este paredón resguarda 
bien del aire.» 

II Abrigarse, ponerse abrigo, arroparse. 

«Qué abrigadado va ese hombre! Debe de hacer mucho frío.» 

Abriguado, da, adj. Averiguador, investigador, curioso. Úsase en 
esta forma sincopada y con significación deponente, en el partido de 
Ciudad Rodrigo. 

Abriguar, a. Averiguar. Viene del latín * ad-verificare. 

Abrizar, a. V. Brizar. Se usan indistintamente ambos temas. 

Abrollar, n. Brotar, echar brotes la planta. 

Etim. — No es fácil dar con su origen. En italiano hay «broglio- 
sublevación», y brogliare-sublevarse; también hay «brolo, terreno 
plantado de frutales». Pudiera ser que existiese esa voz en latín 
vulgar. 

Úsase en el partido de Ciudad Rodrigo. 

AbruUar, n. Mugir. En port. abrolhar. En la Crónica Troyana 
sale briiyo, mugido de toro. V. Korting, 1.580. 

Abuja, f. Aguja. Trae origen del latín * ac-cucula. Ejemplo es 
este de conversión de medio palatial en bilabial suave. 

Abujar, n. Apuntar la hierba. 

Abujero, m. Agujero. 

Abujeta, f. Agujeta. Cf. Kortin, 144. 

Abujetar, a. Agujetar, ajustar, atar: 

«Abujétate esos calzones, que los tienes sueltos». 

Abuiligar, a. Agitar los árboles, para que caiga el fruto. 

Abuquerar, a. V. Aburacar. 

Aburaca-barreno, m. Picamaderos. Llámase así porque con el 
pico atraviesa el tronco del árbol para hacer el nido, como si el pico 
fuera a modo de barreno, que agujerease los árboles. 

Aburacar, a. Perforar, agujerear: 



- 181 — 

«El cerro-carril de hierro 

no ha sido cosa crea, 

que los montes que Dios hizo 

los quieren aburacar 

y pasar embajo de ellos.» 

(Querellas del Ciego de Robliza, pág. 54). 

Etim. — De burac-o. 
Aburar, a. Quemar. 

Fué de muy antiguo uso dialectal. Covarrubias dice que «es tér- 
mino bárbaro y poco usado entre gente cortesana»: 

«Ando yo lleno de duelo, 
todo me quemo y aburo.» 

(L. Fernández, pág. 44), 



«En fin juese como juese 
allí se se aburan más achas 
que ay de estrellas en el cielo 
y espipas en nuestras hazas.» 

(Romance. —Torres Villarroel pág. 379). 

II Sollamarse. Úsase, esta acepción, en la Sierra de Francia. 
Etim. — De aburo. 
Aburrar, rec. Agalbanarse. 

Aburrir, a, V. Aborrir. Abandonar, espantar, desdeñar, despre- 
ciar: 

«Esta escritura que hago en vida para espantar y aburrir de mi 
sepulcro los grajos, abejones y moscardas.» 

* * * 

«Se deshizo de Antonio de Nebrija, aburrió a su patria y fué a 
parar a la Extremadura.» 

(Torres de Villarroel. Vida). 



«Si te tuviera amorío 
sábete cierto y notorio 
que aburriera el desposorio 
con todo su poderío.» 

(Juan del Encina. Romance: Nuevas te traijo, carillo). 



— 182 — 

Abusón, na, adj. Abusador. 

Abutardo, m. Buitre. Empléase en la forma masculina, en la Ri- 
bera del Duero. 

Etim. Deriva de ^auis-tarda. 

Acabación, f. Acabamiento, abatimiento, postración. 

Acabañar, a. Encerrar el ganado bajo tenada, en los corrales: 

«He ando hoy acosado 
de cerro en selva, en montaña 
por ver donde se acabaña 
Beringuella y su ganado.» 

(Lucas Fernández). 

Acabijo, m. Término, remate, fin: 

«Ya poco tardo, estoy en el acabijo de este cantero de fréjoles.» 
Acabijos, adv. A fines: 

«Acabijos de Agosto, concluiremos hogaño de verano.» 
Acachinar, a. Matar: 
«Iba dispuesto a matarle, y si le encuentra, de seguro que lo acachina. 

Etim. — De acochinar, matar un cerdo. Ejemplo de antítesis dia- 
lectal. 

Acalcar, a. Hollar, haciendo presión, una cosa sólida para apre- 
tarla y hacerla más compacta: 

«Quién está acalcando en el pajar? Que acalquen bien, para que 
quepa este carro.» 

Etim. — De calcaneuní, calcare. 

Acaloro, m. Acaloramiento. Es muy usada esta apócope dialectal. 

Acalugar, n. Sosegar, descansar: 

«Desde que comienza el verano hasta que se barren las eras no 
acaluga un momento.» 

Acallantar, a. Acallar, hacer callar: 



— 183 — 

«La rana que en Febrero canta 
pronto Marzo la acallanta.» 

Refrán con que se significa que nadie debe regocijarse antes de 
tiempo. En Gonzalo de Berceo, se halla usada sin prefijo: 

«Todo esto remiembra la hostia que quebranta, 
todo alli se cumpre é allí se callanta. 



Levante la ley nueva, la vieja callantada.» 

(Berceo. Sacrificio, It. 23 y 28). 

Acamarse, r. Echarse el ganado para la dormida de la noche: 

«Este ganado donde se acama la primera noche, se acama todas 
las demás; cada uno sabe bien cuál es su cama.» 

II Dícese también de las mieses muy crecidas cuando quedan tum- 
badas por el aire: 

«La cebada de esta tierra está casi toda acamada; mal se van a 
ver para segarla.» 

Acambizar, a. V. Cambizar. Úsase promiscuamente con o sin la 
próstesis vocalaria. 

Acancinarse, r. Debilitarse, enflaquecer, quedar escuálido, ma- 
cilento: 

«Después de la maleta, parece que está acancinao; no hareco- 
brao aquellos colores y aquellas carnazas que antes tenía.» 

Acantacea, f. Pedrea. 

«Ya andan otra vez los chicos a la cantacea, y no escarmientan 
aunque se rompan la cabeza.» 

Acantacear, a. Tirar cantos, apedrearse unos a otros: 

<•< Acantacea á ese perro, para que no nos muerda.» 

Acantear, a. y r. V. Acantacear. Úsase en la comarca de las 
Guaren as. 



— 184 — 

Acañizar, a. Recoger la parva con el cañizo o apañadera. 

Acapillar, a. Cubrir, con tierra recién movida, parte de lo que aún 
no está cavado. || met. Hacer trampa en el cavío, engañando al dueño. 

Desciende de capa, pues equivale a echar una capa de tierra so- 
bre lo que no está cavado. Cf. port. Acapellar. 

Acarabarse, r. V. Acarbarse. 

Acarbarse, r. Resguardarse del sol y de las moscas el ganado va- 
cuno, metiendo la cabeza entre el ramaje de los carbizos: 

«Ya vá el ganado á acarbarse al monte.» 

!| Acarrarse. 

Acaroncharse, r. Carcomerse. Empléase este vocablo en el dis- 
trito de Ledesma. 

Acarrarse, r. V. Acarriarse. 

Acarrea, f. Acarreo. Aplícase especialmente al trasporte de las 
mi eses. 

Acarriarse, r. Marchar las ovejas unas tras otras con el morro 
arrastrando por la tierra, en las horas de calor, al ir al marizo o al le- 
vantarse de la siesta. 

Etim. — Es muy dudoso el origen de esta palabra. Tal vez proceda 
de carro, acarrear, toda vez que^ buscando el resguardarse del sol, 
van las ovejas tan pegadas unas a otras, que parece como que las de- 
lanteras acarrean a las demás. También pudiera venir de agarrarse, 
porque, en efecto, van como agarrándose unas a otras. 

Acea, í. Acedera. (Planta poligonácea). Úsase en la Ribera del 
Duero. 

ET]M.—*acef-a. 

Acebadarse, r. Empacharse. Trae este término dialectal, que aún 
es muy usado, el Maestro Correas: 

«Estar acebadado. Por estar harto y enfadado de algo. Símil de 
las bestias que se acebadan o ahitan de comer cebada.» 

(Correas, Vocabulario, pág. 533). 

Acecío, m. Respiración fuerte y agitada. 

Aceda, f. V. Acea. Úsase promiscuamente con la forma apoco- 
pada. 

Acedera de lagarto, f. Romaza vulgar. 



— 185 - 

Aceituna, f. Ruiseñor. En el partido de Ciudad Rodrigo y en la 
Ribera se le da este nombre al ruiseñor, tal vez por el color del plu- 
maje. 

Aceitunera, f. V. Aceituna. 

Aceitunero, m. Ruiseñor^ 

Acenoria, f. Zanahoria. Úsase también en dialecto vulgar leonés. 

Acercenarse, r. Romperse la madera de por sí, vencida por su 
propio peso: 

«Con el peso de la fruta se acercenó esa rama.» 

Aceque, m. Acequia. (Ribera del Duero). 
Acerrojar, a. Cerrar la puerta echando el cerrojo. 
Etim. — Del anticuado berrojo (de veruculum), que, por etimología 
popular, se hizo ferrojo y cerrojo sobre la doble base de ferrum y 
cerr-ar. Cf. Menéndez Pidal {Grani. Hist. Esp. § 70). 

Acertalón, na, adj. Averiguador; el que tiene ingenio para desci- 
frar acertijos, o suele acertar en sus pronósticos. Antiguamente se 
decía acertajón, significando la misma idea, y no en la acepción de 
acertijo, erróneamente atribuida por el señor Cañete a Juan del En- 
cina: 

«Juan. E ¿quién está 'llá contigo? 
RoDRiGACHO. No vo lo Quiero decir, 
Vení, si queréis venir, 
terneis lumbre é buen abrigo. 

Juan. Digo, digo! 

Dome á Dios q' está 'llá Antón, 
¡Oh del gran acertajón! 
Vamos allá, mía fe, amigo.» 

(Encina. Teatro, pág. 139). 

Acetuna, f. Aceituna. Empléase en la Ribera del Duero. 

Acetunera, f. Ruiseñor. 

Acetunero, m. V. Acetunera. 

Acezar. Jadear, respirar fatigosamente. No es anticuado este tér- 
mino, antes se emplea con igual frecuencia que debió de usarse en 
tiempo de los poetas Encina y Fernández: 

«¡Oh qué fué verle acezando 
con una cruz muy pesada! 

(L. Fernández, pág. 237). 



— 186 - 

« y cada vez que sacudía el brazo acezaba de fatiga, dejando 

escapar con el aliento entrecortado esos ¡ah!... ¡ah!... ¡ah!... que pa- 
recían quejidos.» (Maldonado. Del campo y de la ciudad, pág. 60). 

Acezo, m. Respiración fatigosa: 

«—¿Qué te pasa, Malena?.. 

—No sé, no sé... Un acezo y un ahogo cuando acabo de toser... 
y... aluego... una fatiga...» 

(Maldonado. Del campo, pág. 111). 

Aciborrio, m. Accidente, ataque epiléptico. 
Aciburrio. V. Aciborrio: 

«Le dio un aciburrio y no sé el tiempo que tardó en volver en sí.» 

Aciguar, int. Descansar, parar: 

«No hay muchacho más travieso; no acigua un instante.» 

Aciprés, m. Ciprés. Empléase con la próstesis vocalaria, por casi 
toda la región. 

Acípuple, adj. Pesado, robusto, grueso. 

Acipurrio, m. V. Aciburrio. Úsase en el partido de Ciudad-Ro- 
drigo. 

Acistar, a. V. Acistrar. Úsase en el partido de Ciudad-Rodrigo; 
en el resto de la provincia es más frecuente el empleo de la voz 
acistrar. 

Acistrado, da, adj. met. Esbelto, gallardo, bien plantado. 

Acistrar, a. Ajustar con exactitud una cosa con otra. Dícese parti- 
cularmente de puertas y ventanas, así como de prendas de vestir, 
como sinónimo de atacarse: 

«Entra mucho frío en esta habitación, y es que no acistran bien 
las ventanas.» 

«Acístrafe bien esos borceguises, que llevas sueltas las correas.» 

Acochambrar, a. Dejar mal hecha una cosa. Empléase muy parti- 
cularmente para significar la suciedad en las ropas. 



— 187 — 

Acodar, a. Plantar las vides, haciendo una tercedura a manera de 
codo. V. Cov. Codera. || Fijarse el dolor en un miembro: 

«Se me ha acodado el dolor en el empeine de este pie y no me 
deja andar». 

«Si se descuida, le acodan anoche los mozos en la ronda.» 

La etimología de este vocablo en esta postrera acepción tal vez 
sea "^acatare, de aciit-us (pincho). 
Acodíjar, a. Aporcar. 
Acogollar, n. Echar cogollo las plantas: 

«Cómo han acogollado estas berzas. >> 

En bable úsase también en esta significación: 

« ya la rosa 

quier escogollar ufana.» 

Etim.— De cuculla. Cf. MenéndezPidal. (Gram. Hist. Esp. % 40). 

Acogolmar, a. Llenar la medida con cogüelmo. Empléase este vo- 
cablo en la Ribera. V. Cogüelmo. 

Acogombrar, a. Cavar alrededor de la planta, amontonando en 
torno de ella la tierra. 

Etim. — Es muy difícil de averiguar, siempre que por razones des- 
conocidas no proceda de «cogombro». Más bien debiera derivar, 
aunque muy corrompida, la forma dialectal de «cumulare». La evolu- 
ción fonética sería: «cum'lare, cumblar, comblar, cohomblar, cogom- 
blar, cogombrar». La permutación de / por r es muy usada. 

Acogotarse, r. Herirse el buey en la cogotera. 

Acógramo, adj. Enredador, travieso, alborotador, revoltoso. (Ri- 
bera del Duero). 

Acoldarse. Coagularse la sangre. || Afluir la sangre a un miem- 
bro, congestionarse: 

«Se me acoldó toda la mala sangre a la mano, y tuvieron que apli- 
carme sanguijuelas». 

Etim. — V. Acondarse. 

Acollar, a. Amontonar la tierra alrededor de la planta, para acom- 
pañarla mejor y guardar más el tempero: 



— 188 — 
«T51 día me he llevao acollando este patatal». 

II Cortar la lana a las ovejas desde la paleta hacia adelante para 
que no se quede la lana enzarzada: 

«Como en este monte hay tanto matorral, hay que acollar las 
ovejas; sino toda la lana se queda en las matas.» 

Etim. — No es posible que derive del colligere latino, elidida la gu- 
tural postónica, como en italiano cogliere y en portugués coíher y en 
francés cueillir. 

Acomuelgar, a. V. Acogolmar. Úsase en tierra de Ciudad Ro- 
drigo y en las Sierras de Francia y de Béjar. 

Aconcerar, n. Brotar de un grano los tallos: 

«El trigo de este rompió, hogafío ha aconcerado muy bien; cada 
planta es un manojo.» 

Etim. — De *acconger-o. 

Acondarse, r. Afluir la sangre a una parte del cuerpo. 
Etim.— De ^ad-junctare, acuntar, acondar. 
Acónito, ta, adj. Camarada, cómplice. Empléase en Ciudad-Ro- 
drigo. 

Acontinar, n. Continuar, perseverar: 

«Si acontína de agua el mes de Octubre, ha de haber muy buena 
otoñada.» 

Etim. — De acontino. 

Aconyugadamente, adv. Juntamente, a medias: 

«Llevan aconyugadamente la dehesa.» 

Aconyugarse, r. Unirse dos o más personas para hacer un contrato 
y realizarlo, yendo unos y otros a medias, así en las ganancias como 
en los gastos. 

Etim. — Del latino coniugo. 

Acordar, a. Despertar: 

«No metas ruido, no vayas a acordar el niño.» 



— 189 — 

Es muy usado este término, especialmente en el partido de Ciudad 
Rodrigo, en la Ribera del Duero y Sierra de Francia. En esta misma 
significación lo empleó también Juan del Encina: 

«M^ ¿quién le despertará? 
A voces lo acordaré. 
¿Estás acá, di, Suplicio? 
¡Suplicio! 

(Teatro. -2(0). 

Y en el Cancionero, la usó también en esta acepción: 

«Juan del Encina, a una señora que le preguntó qué haría para 
recordar que dormía tanto, que en toda la noche no recordaba.» 



«Por mi mal os acordar, 
que estáis en él muy dormida, 
si queréis sanar, mi vida, 
así la habéis de curar.» 

En dialecto gallego empléase también en este sentido: 

«Mais, r ó que durmindo engorda, 
llevas furgar n'as orellas, 
¡verás de que xenio acorda.y> 

(Curros Enriquez. T. I, pág. 240). 

Acorde, adj. Cuerdo, prudente, juicioso. 
Acoráis, adj. V. Acorde: 

«Aquella cabeza no está acordis; es un loco de remate.» 

Acorropetar, a. Llenar con exceso cualquier recipiente destinado 
a contener sólidos y no líquidos: 

«Bien podías acorropetar esa media fanega de nueces, que no pa- 
rece sino que estás midiendo garbanzos». 

Acorrucarse, r, Empléase en el mismo sentido que la trae Cova- 
rrubias: 



— 190 — 

«Cogerse con la ropa y ovillarse, como lo hacen los que están 
con el accidente del frío, aludiendo al avecica llamada curruca.y> 

Acortear, a. Disminuir^ acortar: 

«Si quieres deprender en la escuela tienes que acortear la ración, 
que se te tupen los sentidos con tanto como comes.» 

Acorvar, n. Endentecer. Aplícase a los corderos que al echar los 
dientes suelen andar encorvados y cabizcaídos: 

«Hogaño se me murieron bastantes corderos al acorvar.'-) 

Acrabillar, a. Acribillar. Empléase con la antítesis vocalaria. 

Acuajaronar, n. y r. Coagularse. 

Acucar, a. Burlar y hacer chifla de alguien con silbos y jijeos: 

«Bien vos acucaron los mozos anoche; buena silba que vos lle- 
vastis pa casa.» 

Etim. — Debe de traer origen onomatópeico del cú-cú, sonido o 
grito que el vulgo tiene por burlón. 

Acucioso, sa, adj. V. Cuidoso. Trae este vocablo el Maestro Co- 
rreas, en el siguiente adagio: 

«El hombre perezoso en la fiesta es acucioso.» (Correas, Voca- 
bulario, pág. 80). 

Acuellar, a. V. Acollar, en la acepción líltima. 

Acuello, m. El vellón de lana que sale de acuellar el ganado: 

«No es poco el acuello que ha dado esta oveja; estaba bien car- 
gada de lana.» 

II La acción o efecto de acuellar. 

Acuestos, pl, m. Encargos, recados, provisión de objetos que para 
el gobierno de las casas se llevan del mercado o de la tienda: 

«Ahí traigo en las alforjas los acuestos que me encargaste.» 

Etim. — Del antiguo acuestar y ciiestar, con la significación de co- 
ger, comprar, recoger, reunir. 



— 191 — 

«Cap. VIL— De cupidiis et alus siiniliis: 

respuit: laiscare, saket 
detrait: cuesta prendet.» 

, (Del Poenitenciale del Monasterio de 
Santo Domingo de Silos). 

Acuiciarse, r. Aplicarse con ahinco al trabajo, trabajar afanosa- 
Tiente: 

«Y contar y recontar 
las cosas santas y buenas 
para más acodiciar 
las gentes al bien obrar 
y hacer las del mal ajenas.» 

(Encina, Cancionero, f. 22). 

Etim. — De cabida, elidido el sonido labial. 
Acuitarse, r. Entristecerse, afligirse. No es anticuado este término. 
Etim. — De cuidar, que se usó de muy antiguo, promiscuamente 
con cuitar, derivando una y otra de cogitare. 
Acuñar, a. Cerrar uno o ambos ojos: 

«Acuña bien ese ojo si quiés hacer puntería.» 

V. Aguñar. Úsase en la Ribera del Duero. 

Achaca, f. Achaque, pretexto. 

Achador, adj. Acribador. El que tiene por oficio y profesión acri- 
bar los granos. En tierra de Valladolid y en pueblos de Salamanca, 
fronterizos de aquella provincia se llama abañador: 

«Ya contraté dos achadores, de Linares, para que me criben todo 
el trigo de renta.» 

Etim. — Del latín jectar-e, jectator. 

Achantarse, r. Conformarse, no reclamar ni protestar: 

«Lo dije lo que habíamos acordado y a todo se achantó,^ 

Etim. — De planus, chan-o, con la epéntesis de la dental. 
Achapandarse, r. Agazaparse. Úsase en la Sierra de Béjar. 



— 192 — 

Achapegar, a. Unir dos cuerdas. || r. Cachipegarse. (Ribera del 
Duero). 

Achiperres, pi. m. Trastos viejos, inútiles. 

«Pa San Juan vamos a hacer una buena fogata con todos estos 
achiperres, que no sirven para nada.» 

Adagio, m. Suceso. Empléase en la comarca de Ciudad Rodrigo. 
Vendrá del adario que trae Fernández: 

«Yo vos juro a Cantillana, 

que os percundió grande adario? '> 

Adecán, adj. Inepto. 

Aderar, a. Unir tierras pequeñas para formar uua heredad gran- 
de. II Permutar tierra. 

Etim.— Deriva del nominal "^ad -h área. 

Aderiezo, m. Aderezo. 

Adicar, a. Dedicar, poner a oficio: 

«En ese pueblo casi todos se adican al contrabando con los por- 
tugueses.» 

Úsase en Ciudad Rodrigo y en la Ribera del Duero. 
Etim. Del latino ad + dicar-e. 
Adivinalla, f. Adivinación: 

«Déjate, pues, de la locura de tus adivinallas.» (Torres Villa- 
rroel, IX, pág. 135. 

Adrar, a. Repartir las aguas para el riego. Empléase este término 
en la Sierra de Francia. Cf. cast. adra, adrado. (V. Dic. Acad.) 
Adrear, a. Arreglar, recomponer una cosa: 

«Voy a poner unas piezas a este vestido y no sé cómo adrearlo». 

II Cambiar. 

Etim. — Del antiguo adrezar-aderezar o del iterare-edrar, adrar., 
adrear. 

Adrede (al), adv. Adredemente: 

«No lo rompió sin querer, sino que lo hizo al adrede». 



— 193 — 

Adríal, adj. Lateral. Úsase en la Sierra de Francia. En antiguo 
dialecto salmantino significa alrio, y así se decía, por ejemplo: el 
adrial de San Zoles. En dialecto gallego tenía esta significación: 

«Alí no adro auía 
húa cápela entou 
da^Santa Uirgen, et sempre 
fazía ssa oracón.» 

(Cant. 245-5). 
Adulgar, n. Parar, descansar: 

«El tiempo no adulga'>. 

Refrán o frase familiar en que se exhorta a la diligencia y aplica- 
ción al trabajo. (Úsase en la Ribera del Duero). 

ETm.—De\ in dulg-ere. El prefijo m tiene carácter privativo, y, 
entre otras acepciones, significa: apremiar, alentar, urgir, meter pri- 
sa. Otras veces es intensivo: Indulgere lacrimis: entregarse, abando- 
narse al llanto. 

Aentar, a. Tomar posesión de un sitio. Tener derecho a ocupar 
un asiento, de modo que, aunque no lo ocupe, lo respeten los demás: 

«Ahí queda el pañuelo, coste que aento este sitio pa mí». 

Empléase este término en la Ribera del Duero. 
Afalambrar, n. Clarear después de haber llovido, f] Amanecer, 
alborear. Refrán: 

«Cógelas y déjalas que ya afalambróy>. 

Significa literalmente que se deben dejar las mantas y coger los 
aperos de labor para ir de madrugada al trabajo. Traslada el sentido 
este directo, por exhortar a que se evite toda holganza y se apresten 
todos al trabajo, con presura y diligencia. 

Etijm. — De alambrar con la sílaba c/ prostética, si no es parasitis- 
mo dialectal: a-alambrar, ahalambrar , afalambrar . Úsase en la Ri- 
bera. 

Afanar, n. Trabajar excesivamente. No está anticuado este térmi- 

13 



— 194 — 

no, en la significación que reputa desusada la Academia. Así suele 
decirse: 

«Mucho afana hoy Fulano; querrá concluir la jera antes de la 
hora». 

Empléase como sinóniíno de «hazanar», usándose indistintamente 
ambas palabras. 

El Maestro Correas trae el siguiente refrán: 

«La labor de la judía, afanar de noche y dormir de día-. (Co- 
rreas, Vocabulario, pág. 168). 

Afeitijo, m. Sesión semanal que celebran los vecinos de un pue- 
blo, para afeitarse en casa del barbero. || La acción o efecto de afei- 
tarse. Empléase este término en las comarcas de Ciudad Rodrigo y 
Ledesma. 

Afición, f. Facción, rasgo fisonómico: 

«Lo saqué por las aficiones de la car-a», 

Aflecho, m. Salvado, la cascara del grano que queda al cernerse 
la harina. Va cayendo en desuso esta palabra. 

Etim.— De «aforr-ar, aforrecho»: perdida la vocal pretónica, «afre- 
cho, aflecho». 

Afolarse, r. Aligerarse de ropa. V. Esfolarse. 

Etim.— De ^ aforrarse», «a jorrarse». 

Aforasca, f. Hojarasca seca que ha caído el viento, o al varear 
los árboles en la montanera. 

Etim. — De fol-iuní con la antítesis de sonora lateral en vibrante. 

Aforrajar, a. Sofocar; ponerse encendido y sudoroso el rostro. Es 
alteración de «aborrajar». 

Afrojar, a. Aflojar. Empléase con la antítesis consonarla en la Sie- 
rra de Francia. 

Afronta, f. Desmayo. 

«Cuando le aprieta el dolor hasta le dan afrontas, y tarda en vol- 
ver en sí.» 

Correas trac, sin duda es errata, afrenta en esta acepción; 



— 195 - 

«En las grandes afrentas se conocen los grandes corazones». 
* (Vocabulario, ^Ág. 115). 

Etim. — De «fronte». Tal vez indiquen con esta voz el perder la 
cabeza. 

Afrontarse r. Desmayarse. (Ciudad Rodrigo). 

Afronto, m. Vergüenza I| Afrontamiento. V. Kort, 354. 

Afumar, a. Azuzar al perro. 

Etim. — De fum-um. Tiene indudablemeute significación metafóri- 
ca, aludiendo quizás al modismo: va que ahuma. (Ribera del Duero y 
Sierra de Francia). 

Agachadera, f. Cogujada. 

Agachadillas, (en) adv. En cuclillas. 

Agadón, m. Hondonada estrecha entre las faldas y repliegues de 
los montes. || Manadero de arroyos y fuentes. 

Hay una comarca, que arranca en la Peña de Francia y se extien- 
de hasta Ciudad Rodrigo, que se llama de los Agadones. No pocos 
pueblos reciben este apelativo, verbi gracia: Cespedosa de los Aga- 
dones. 

Agaón, m. V. Agadón. 

Agagallar, a. Amuescar convenientemente las tablas de la cuba 
para que encaje bien el asiento. (Ribera del Duero). 

Agatar, int. Gatear. Empléase en Ciudad Rodrigo. 

Agavillar, a. Recoger las gavillas para formar el haz. 

Agileza, f. Agilidad. 

Agollar, int. V. Abollecer. Empléase en los pueblos del campo de 
la Sierra de Francia. 

Agollecer, int. V. Abollecer. || Salir de enfermedad grave o de 
cualquier riesgo de muerte. Úsase este término en las Guareñas. 

Agora, adv. Ahora. Es aún muy usado este término. 

Etim. — De hac-hora. 

Agorería. Agüero; propensión a hacer agüeros. 

«Dios me predone la agorerías; pero no me engañaba, no me en- 
gañaba.» 

(Maldonado. La montaraza, pág. 27). 

Agorgollar, a. Degollar. Empléase este vocablo en tierra de Alba. 
Deriva de "^ac-cor-collare. 



— 196 - 

Agorrinarse, r. Embrutecerse, adquirir hábitos rústicos y gro- 
seros. 

Agostadero, m. El aprovechamiento del rastrojo, por parte del 
ganado. |1 La temporada de verano durante la cual pasta la hacienda 
en el rastrojo. V. Rastrojera. 

No se emplea este término en la acepción que le atribuye Cova- 
rrubias al definirlo: 

«Lugar fresco y templado para tener el ganado en tiempo del 
estío.» 

Agostizo, za, adj. Enteco, débil, ruin. Es muy usada la frase: 

«Parece gato agostizo, criado en desván.» 

Agraciar, n. Gustar, agradar. 

«Agracia más una pareja, que un solo bailador.» 

li Dar gracia a las cosas. || Hacerlas agradables, agraciadas. V. 
Covarrubias. 

Agradado, da, adj. Agraciado, adornado, engalanado. 

«Te fuiste con tus amigas 
hasta el portal de la iglesia, 
y además con tu madrina 
toda agradada de seda. 

(Canción popular. Presentes de boda). 

Agraz, m. El racimo aún no maduro. Esta es la acepción vulgar 
de la voz, designando con ella, no las uvas, sino los gajos o racimos. 

«Despierta, si estás dormida, 
y si no duermes, ¿qué haces? 
Mira que te están cortando 
de la parra los agraces/» 

(Canción popular). 

Etim. — De «acre-m. agro, agreza, agraz». 

Agre, m. V. Agraz. || adj. Acido, agrio. (Sierra de Francia). 

Agremán, m. Guarnición; cinta bordada, por lo común, con aba- 



— 197 — 

« 

lorios, para adornar las prendas de vestir que usan en las aldeas y 
pueblos de esta comarca. 

Agrietarse, r. Hendirse, entreabrirse alguna cosa sólida. || Poner- 
se agrietosa la piel, por exceso de frío. 

Agrioso, adj. Lo que se agrieta y resquebraia. Suele aplicarse a 
las tierras duras, que con el excesivo calor se agrietan. 

Etim. — De «agrietoso», elidida la dental. 

Agrumado, da, adj. Rendido, fatigado. 

Etim. — De «brumado», con el cambio de labial en gutural. 

Aguacil, m. Alguacil. En esta forma de síncope consonaría úsase 
lo mismo que en tiempo de Lucas Fernández: 

«Si a mí me queréis creer, 
ni curéis d'ir a Iletrados, 
ni aguaciles, ni a jurados 
a les ir dar de beber.» 

(Farsas y Églogas, pág. 27). 

Aguachinar, int. Enaguazar. Corre este término en tierra de Ciu- 
dad Rodrigo. 

Aguachoso, sa, adj. Lluvioso húmedo. 

Aguadera, f. Regatera, gavia. Dícese este vocablo en la Ribera 
del Duero. 

Aguadije, m. Aguadija. 

Agualija, f. V. Aguadije. 

Aguantadero, ra. Acomodado, manejable, apto: 

«Adelanta mucho la cuadrilla en la siega de esta besana, por es- 
tar el bálago muy aguantadero.» 

Aguañar, a. Guadañar. Empléase este vocablo en la Sierra de 
Francia. 

Aguarde, m. V. Aguardo: 

«Este trigo tiene ya poco aguarde; bien pueden segarlo pronto 
antes que se desgrane.» 

Aguardo, m. Espera: 

«Tiene mal aguardo, no sufre espera.» 



— 198 — 
Aguate, adj. Insípido, Es muy acostumbrada la frase: 

<.<Aguate, padre, que voy por el porro.» 

Significa que está insípido el manjar, y va en busca del porro del 
vino. Nada tiene que ver este término con el '^aguate, padre», que 
trae Correas, en su Vocabulario, pág 58. 

Aguchadera f. Cogujada. Llámase así en los pueblos del Campo 
de la Sierra. 

Agüedije, m. V. Aguadija. 

Agüelo, la, Abuelo. Usábase ya en esta forma por los antiguos 
poetas dialectales: 

«Agüela, ¿dónde os daré que no os duela?» 
«Agüelo, agüelo, tenedme este dedo.» 

(Correas, Vocabulario, pág. 58). 

Agüerarse r. Pudrirse la planta ya crecida: 

«Como no cese de llover, se agüera pronto este garbanzal.» 
II Tomar los sembrados un color pálido y desvahído. 

Como sigan los hielos se van a agüerar todos los panes; amari- 
llean ya bastantes hojas.» 

Etim.— V. Kortin, 9.916. 

Agüetarse, r. Engordar con gordura fofa, tener la carne abultada 
y descolorida: 

«Está muy agüetado; no es natural esa gordura, y tiene la color 
muy quebrada.» 

Aguijar, a. V. Jijear. 

Aguiso, m. Aviso. Cencerro. Empléase este vocablo en los pue- 
blos fronterizos de Portugal. 

Agujas, pl. Carne de junto al lomo, pegando a las costillas. 

«La carne de las agujas sabe bien, mas no es para quien hijos 
tién.» 

(Correas, Vocabulario, pág. 175. 



- 199 — 

Agujetado, da, adj. Hinchado, excesivamente grueso. Aplícase, 
por lo común, a las personas rostrilienas. Dícese en la Ribera de! 
Duero. 

Agujetar, a. Ajustar con las agujetas las prendas de vestir: 

<.<iAgujeta esos calzones, que van muy flojos.» 

Etim. — De «acucula, acucia». 

Aguñar, a. Arañar. |1 Robar. Úsase este vocablo en la Sierra y en 
la Ribera del Duero. 

Ahigarao, m. Señal que se hace, con tijera, en la oreja del gana- 
do, dándose la forma de una hoja de higuera, de donde deriva el vo- 
cablo. 

Ahijadero, m. Prado o majadal que se reserva para ahijar las ove- 
jas en la temporada de la parición y cría del corderaje. 

Ahíjador, adj. El pastor o mayoral que tiene a su cargo apacentar 
las ovejas paridas y las crías, mientras están en el ahijadero. 

Ahijar, a. Apacentar, echar las ovejas con sus crías al ahijadero. 

Etim. — De ad-filiar-e. 

Ahilado, da, adj. Delgado, extremadamente flaco: 

«El mío estaba ahilaino, parecía que no comía más que alfi- 
ñique.» 

(Maldonado. Dd Campo, pág. 42.) 

Etim. — Defil-um, hil-o. 

Ahogón, m. V. Hogón. Trozo de ramas carbonizadas solamente 
en la corteza. 

Ahuétanas, pl. Las raíces del gamón. 

Ahumar, a. Echar humo. Úsase en la forma transitiva. || n. Escapar, 
huir. 

Ahumear, n. y r. Humear. 

«Chimenea nueva presto se ahumea. A mozos que presto se 
atufan.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 484). 

Aicar, int. V. Latir. 

Aijada, f. Vara larga, que en el extremo lleva una punta de hie- 
rro. Úsase para picar y llamar a los bueyes uncidos al carro: 



— 200 — 

«Iba a replicar la vecina cuando con la aijada al hombro y la yun- 
ta detrás, apareció Manolín » 

(Maldonado. Del campo, pág. 42), 

«La aijada que el gañán lleva 
agarrada con su mano 
significa bien las varas 
con que a Cristo le azotaron.» 

(Romance popular. El arado). 

Aimón, m. Cada uno de los dos palos largueros del sojadro o pi- 
so del carro, que forman cuadro con los cabezales. V. Sojadro. 

Aína, adj. Pronto, enseguida. Pronunciase unas veces átona la /, y 
otras veces cargando en ella el acento tónico: 

«Aina, Bras: tú y Beringuella. «Como a la Cudá llegamos 

Salí, salí, acá a bailar». señor alcalde, tan aina, 

todo lo vimos con frema, 
(Lucas Fernández, pág. 37). . , £ a -4. 

^ ' F & / gij^ perder un frus de gaita.» 

'■** (Torres Villarroel. Romance). 

«Payo. De brezo tengo 

un razonable montón; 

pero parece de encina 

según recogido está. 

DoRiNGO. Eso a Salamanca irá. 

Payo. Sí, pero no tan ahina, 

que tengo dos bueyes malos.» 

(Tirso de Molina. La Peña de Francia). 

Etim.— Es bastante incierto el origen del vocablo. Alguien lo de- 
riva de «agina»: balanza; «aginare»: balancearse, moverse pronta- 
mente y en diversas direcciones, con la facilidad de una balanza. 
Otros creen que desciende del antiguo «ahín» de «ahí». No parece 
aventurado atribuirle este origen. V. Korting, 365, y Menéndez Pi- 
dal. (Gram. Hist. Esp. 4> 128). 

Aínas, adj. Apenas, por poco, casi: 

«Aina me querré reir 

del miedo que has hoy cobrado.» 

(Encina. Teatro, pág. 334). 



- 201 - 

En el mismo sentido lo emplea repetidas veces Torres de Villa- 
rroel, en sus Romances, a estilo rústico: 

«Bien se podía vestir «Los mandan quitar de allí 

con sus jobones y faldas y a la Zuda juyen aynas, 

todo el quarto de la Armuiía, y allá arriba se atiborran 

y aínas, aínas le sobrara.» de bizcochos y dulzainas. 

«Estaba Limpiando estos arreos, cayó la escopeta y al dar contra 
el suelo se disparó y aínas me mata.» 

(Maldonado. La Mantaraza, pág. 34). 

Altar, a. Acotar, poner los cotos o mojones en los términos o 
rayas. 

Etim. — De «f¡to>-, «hito». V. Ménendez Pidal, (Gram. Mis/. Es- 
pañola, í? 50.) 

Ajabardarse, rec. Esconderse, guarecerse entre las bardas y ma- 
tas de robles: 

«Aquel jabalí se ajabardó allá en la hondonada de la dehesa.» 

Etim. — De «barda, abardarse, a'abardarse, ajabardarse». Ejemplo 
de próstesis o parasitismo dialectal. Úsase en la Sierra de Francia. 

Ajas-pajas, pl. Riestra de ajos, después de haberse arrrancado 
las cabezas y quedado sólo la trenza. || Paja de la cebolla. || Frase adv. 
Cosa poca, valadí, insignificante. En este sentido la adujo Correas: 

«De ajas-pajas. Dícese que de poco se hace mucho.» (Vocabu- 
laoío, pág. 575). 

Aplícase generalmente a los que prometen hacer grandes cosas 
sin realizar luego ninguna: 

«Prometió montes y morenas y luego todo quedó en ajas-pajas.» 

Etim, — Es cierta manera de composición de «pajas de ajos», for- 
mada analógicamente y no sin alguna eufonía de similiter cadens. 

Ajelear, int. Amargar. Empléase en la Sierra de Béjar. Trae ori- 
gen de "^ad-felare. 

Ajerrenarse, r. Hartarse, hastiarse. (Ribera del Duero). Deriva de 
f erren. 



- 202 — 

Ajíjear, a. V. Jijear. 

Ajorrarse, r. Escurrirse, deslizarse, caerse poco a poco: 

«Hazte más pa'lante, que raajorro del mulo.:; 

Úsase esta significación en la Sierra de Francia. || Quitarse la ro- 
pa, aligerarse de ropa. En esta acepción, hoy muy frecuente, fué em- 
pleado este término por los poetas del siglo xvi: 

«No llegues vos a la morra: vuestra murria y gran tristura 

Si ño, yo juraría a San Joan. y gastadura 

Quizás si ahorro el gabán el gabán quiero ahorrar. 

y a las manos he la porra 

que por bien que alguno corra 

lo alcance tras el cogote» Lloreinte. Todos son juegos de mueca. 

(Encina. Teatro, pág. 250). Pascual. ¿Quieres jugar a la chueca? 

Lloriente. Sí. 

o ■ ■ .■ \t- A Pascual. Comiénzate «/zorro/-.» 

«Pues mirai que salto do, 

y solo por allegrar (Lucas Fernández, págs. 35 y 188). 

Excusado es decir que en estos pasajes la h es signo de sonido 
gutural aspirada. También se pronuncia en muchos pueblos «ahorrar- 
se», sin marcar el sonido gutural áspero. 

Correas lo trae en esta forma: 

'i Ahorrarse entre dos que juegan. No llevarse nada; de aquí, ir 
horros; y ahorrarse es quitarse la capa y vestidos que sobran, para 
estar ágil para hacer cualquier cosa. Estar ahorrado, el que está en 
calzas y jubón.» 

(Vocabulario, pág. 518). 

II a. Bajar. Empléase en esta acepción en la Sierra de Francia. || 
Arrancar: 

«Ya pues ajorrar la uña macha.» 

Úsase en esta significación en la Ribera delDuero. En valenciano 
aforra t y ^n aragonés aforrarse, es aligerarse de ropa. 
Ajocica, int. Ir a dar a determinado sitio: 

«A la postre ya veréis cómo vendrá a ajocicar aquí.» 



— 203 ^ 

Ajogar, a. Ahogar. Úsase en las Sierras de Francia y Béjar y en 
la Ribera del Duero. 

Ajogo, m. Ahogo. 

Ajojolí, m. Ajonjolí. Salvia de jardín. Empléase en la Ribera del 
Duero. 

Ajtí, m. Especie de nogada o pasta dulce, que hacen con arrope 
y nuez bien machada, extendiendo luego la pasta o mistura sobre 
obleas: 

«En el refresco, después de las vísperas, repartieron los padri- 
nos muchísimo aj'ú entre los cofrades y los convidados». 

Tal vez descienda de alajú, del cual dice Covarrubias: 

«Este vocable está corrompido de alaxiir o de alfaxur, que to- 
dos estos nombres significan una mesma cosa y valen tanto en len- 
gua árabe como en la nuestra, conserva hecha de miel y especias y 
pan r aliado. y> 

Ajuera, adv. Afuera. Debió de predominar ya de antiguo el soni- 
do gutural áspero: 

«¡Ahuera que andan por alto «¡Oixte ahuera tal debate! 

ña praza los repelones.» Por San Pego que me líate 

/c • A ^ rr I- \ ya la cholla de alegría.» 

(Enema. Aucto del repelón). ^ ^ 

.j,,j,,^, (Lucas Fernández, pág. 120.) 

Ajuerar, a. Echar fuera, despedir. 

Ajujar, a. V. Jijear. 

Ajujuí, m. Jijeo. 

Ajundear, a. V. Ajundiar. 

Ajundiar, a. Acucar, jujear, apedrear a uno de noche: 

«Bien le ajundiaron anoche en la ronda, por poco no lo esca- 
labran.» 

Úsase en la Ribera del Duero. 

Es quizás el mismo vocablo, pero sin epéntesis nasal, usado por 
algún clásico de los buenos tiempos del habla de Castilla: 



- 204 — 

Desconfiados los hombres, se atericiarán y se secarán y queda- 
rán como estatuas, con el pellejo enjuto, y con solo la armadura, de 
puro amedrentados y ajiidiciados de lo que en todo el mundo ha de 
suceder». 

(Pérez, Serrn. Dom., pág. 6.) 

Ajuntar, a. Juntar. En forma recíproca significa también, meta- 
fóricamente el ayuntamiento carnal. La vocal prostética hace dialectal 
este término y no es anticuado, sino de muy frecuente uso. 

«Virgen de la Peña de Francia, 
hasta al año venidero 
quien nos ha juntado aquí, 
que nos ajante en el cielo. 
(Romance. La Peña de Francia). 

Álajü, m. Turrón hecho con miel y nueces. Empléase este voca- 
blo en la Sierra de Francia. 

Alamar, m. Adorno llamativo en los vestidos. || Aspaviento, visa- 
je, ademán. 

«¿A qué vienen esos alamares?, pues no manoteas poco». 

Úsase mucho en esta acepción. 

Alambrado, m. Red de alambre que se pone en los huecos de 
ventanas y balcones, y en forma de vallado. 

Alambrar, n. Clarear el cielo al dejar de llover; descampar. 

«Parece que va alambrando, quizás se pueda salir a tomar un po- 
co el aire. 



«Porque como está la tierra 
empapada y entuñida, 
a poco que el sol alambre, 
cátate la manta encima.» 

(Torres Villarroel. T. IX, pág. 293. 

Etim.— Deriva del antiguo alombrar, que a su vez desciende del 
latín *ad- luminar e: 



- 205 — 

«Maguer que era oscuro, él bien lo blanqueaba, 
Por doquier que pasaba él todo lo alombraba.^> 

(Poema de Jusuf, c. 59). 

II a. Horadar la jeta del cerdo y meterle un alambre retorcido que 
le impida hozar en los prados y sembrados durante la montanera, de 
modo que no puedan coger del suelo las bellotas sin herirse: 

Con haber roturado este monte hay que alambrar toda la piara.» 

II r. Herirse la perdiz al golpearse contra los alambres de la jaula. 
II met. Despejarse la cabeza. Aplícase a los borrachos cuando se les 
va quitando la borrachera. 

Alambrear, int. V. Alambrar. 

Alampan, int. Trasponer. 

Alanarse, r. Venir a las manos, reñir. 

Alantar, a. Adelantar. 

Alante, adv. Adelante. Ejemplo de síncopa dialectal: 

«Pos señor, siga la fiesta, 
y va a tener tres bemoles; 
alante con los faroles, 
al ante. ^> 
(González, Moro. Juicio de concilliación , pág. 18). 



«... como no me saquéis entre cuatro y con los pies p'alante no 
saldré.» 

(Maldonado. La Montaraza, pág. 34). 

Alantre, adv. Adelante. Úsase este adverbio con la epéntesis: 

«Pastor. Chachos, ajuera que ya vienen los novios, la aguada- 
ña alantre». 

(Maldonado. La montaraza, pág. 28). 

Alardear, n. Hacer alarde. No ha caído en desuso este vocablo. 

Alargas, f. pl. Demasiada confianza, excesiva condescendencia. 
No es anticuado este término, sino de frecuente uso, particularmente 
en la frase verbal: 

«Dar o tomarse muchas alargas». 



— 206 — 

Albarazar, a. Despertar a otro de madrugada: 

«Me levanto siempre con las estrellas, como que tengo por oficio 
alborozar a todos los criados». 

Etim. — V. Alborazar. 
Albarca, f. Abarca: 

«Manuel Sánchez llamó al toro, 
nunca le hubiera llamado; 
por el pico de una albarca 
toda la plaza arrastrado». 

(Romance. Los mozos de Monleón). 

Albarrán, m. Mozo soltero, sin domicilio fijo y sin familia, dedi- 
cado al servicio agrícola. En el Fuero de Salamanca tiene el sentido 
de «mayoral de ganadería», como se deduce del siguiente texto: 

De mancebos de cabanna. — Et cabanna de bacas nen de oveías 
non aia y mas de cinco mancebos portellados o dende ayuso, en la 
cabanna o el albarrán posare.» {Fuero, pág. 72). 

Albarano, na, adj. Cosa mal cocida, choncha. Dícese en la comar- 
ca de Ciudad Rodrigo. (V. Korting, 422). 

Albe, m. Cada una de las paletas del rodezno que, movidas por 
el agua, hacen andar la piedra del molino. Úsase en la Ribera del 
Duero. 

Etim. -De alabe, elidida la vocal postónica. 

Albedriado, m. Cacharro. Empléase en las Sierras de Béjar y de 
Francia. 

Albedriar, a. Vidriar la loza: 

«■Albedriaron mal esta cazuela. Ya no saben albedriar la loza 
como se hacía denantes». 

Albeldrido, m. Albedrío. Es ejemplo de epéntesis dialectal: 

«Gerineldo, Gerineldo, 
Gerineldito polido, 
¡quién te agarrara, una noche, 
tres horas a mi albeldrido!» 

(Romance popular). 



— 207 — 

Albendero, ra, adj. Holgazán: 

«La mujer albendera, los disantos hilandera.» 

(Correas, pág. 186). 

Es muy usado aún este término, en la Sierra de Francia. 
Albentar, a. Aventar. Es bastante usada la forma epentética, que 
se ve empleada por algunos clásicos: 

Y la gente aguarda viento para albentar, y vi que en este instante 
les vino, y, empezando a albentar, la paja se llevaba el aire y el 
trigo quedaba hecho tierra.» 

(Lucrecia de León. Apuntes para una Biblioteca de Escritoras 
Españolas. Serrano y Sanz. T. II, pág. 10). 

Albentestate, adv. V. Abentestate. 

Albera, f. V. Albero. 

Alberjacas, pl. Alberjón. (Vitia sativa.) Úsase este término en la 
Ribera del Duero. 

Alberjilla, í. Vicia angustifolia. (Planta). 

Alberón, m. Arbsjón. 

Etim. — De ervilia, arbeja. 

Albero, m. Cenicero; rincón pequeño construido con adobes, en 
la misma cocina, para ir depositando en él la ceniza del fogón. || El pa- 
ño que se tiende encima de la ropa sucia, y sobre el cual se hecha 
la lejía, para que sirva de filtro o coladera. Úsase este término en la 
Ribera y en Ciudad Rodrigo. 

Albertir, a. Advertir. Es muy usada esta antítesis consonarla. 

Albertura, f. Abertura. Ejemplo de epéntesis dialectal. 

Albindronear a. Publicar, decir todo; aun lo secreto. Úsase en el 
partido de Vitigudino. 

Albindonero, ra, adj. Charlatán; la persona amiga de albin- 
dronear. 

Albintestate, adv. V. Abentestate. 

Albolada, f. Alborada. 

Albondancia, f. Abundancia. 

Albondar, n. Abastar, significación que Juan de Valdés atribuía 
al verbo abondar. Ambos úsanse distintamente, pero es más frecuen- 
te el empleo de albondar, con la epéntesis de la consonante sonora: 



— 208 — 

«... ya vos acordaréis 

de mí, si a Vetigudino 

van los autos... 

con cuatro duros no albonda 

pa emprincipiar...» 

(González Moro. Juicio de Conciliación, pág. 17). 

Lucas Fernández en vez de albondar trae asbondar. Tal vez sea 
errata del copista o de imprenta, aunque nada improbable es el para- 
sitismo del sonido sibilante: 

«No digas más por agora, 
que ya harto asaz asbonda.» 

(Farsas, pág. 28). 

Albondara, f. V. Albondare. 
Albondare, m. Holgorio, gresca: 

«Buen albondare hubo anoche en tu casa; tarde se acabaría el 
bailoteo.» 

Úsase en la Ribera del Duero. 
Albondo, adj. Abundantemente: 

«En esta casa, donde estoy ahora, no anda la comida tasada; 
hasta el vino anda muy albondo. y> 

El USO adverbial del vocablo debió de ser muy antiguo, pues se 
ve empleado por los poetas salmantinos del Renacimiento: 

«Bras. Pues aun más de otro tanto 

de percontar he dejado. 
MiGL'EL. Harto, asbondo has rellatado.» 



«Sabe hacer bollo maimón 

y hace afbondo (1) zahumerios.» 

(L. Fernández, págs. 33 y 149). 



(1) Afbondo debe ser errata de imprenta, ya que fácilmente se confunden la 
/■ y la ó- antigua. 



— 209 — 

Albora, f. Serenata que se da en obsequio de los novios, la vís- 
pera de la boda. 

Alborazar, a. V. Albarazar. 

Etim. — De albor y alba, como maturare, madrugar, de maturos, 
matulines. Pudiera sino derivarse del antiguo alvoriz, avorozo, que 
significa ruido, alboroto, entre otros varios sentidos: 

Ya en antiguo dialecto gallego se usó con esta misma significa- 
ción, este vocablo: 

«Respos'a Uirgen cun parauoas doces: 
Uay ora muy quedo et non Valuoroges 
e o que te escomungou, se o connoces 
chama-o ante mí e serás soltado.» 

(Cantigas, 65-34). 

Alborzar, f. Flor de la encina y del olivo. Úsase en los partidos 
de Ciudad Rodrigo y Vitigudino. En Maragatería se llama alborona 
al brezo de flor blanquecina (ulex alba). 

Etim. — De albor, albo, color blanco de la flor de la encina. 

Alboreada, f. V. Alborada. 

Albricia, f. Comunicación de una noticia fausta. 

Lleva el título de albricias un romance que cantan las jóvenes, 
en algunas aldeas, el día de Pascua de Resurrección, al ofrecer el hor- 
nazo a la Santísima Virgen, en el Ofertorio de la Misa solemne. 

Alcaereño, ña, f. Lo perteneciente a la alquería: 

«Los sombríos encinares destacándose del verde de las praderías, 
las casas alcaereñas, con sus rojos tejados.» 

(La plática de Terrones. Maldonado. Basílica Teresiana, núm. 66). 

Alcairía, f. Alquería: 

«... ansina que llegó a la alcairía escomenzó la groma entre ella 
y la otra.» 

(Maldonado. La montaraza, pág. 37). 

Alcaor, m. Tizón del trigo. 
Alearía, f. Alquería. 



— 210 — 

Alcarrán, adj. Chismoso, cuentero. Dícese en tierra de Ciudad 
Rodrigo. 

Aldeta, f. Abertura que, de trecho en trecho, lleva el jubón, o es- 
pecie de chaquetilla que aun gastan los aldeanos en algunos pueblos 
de la provincia de Salamanca: 

«Tienes rota esa aldeta.y> «Muy grandes te han dejado las alde- 
tas en este jubón.» 

Etim. — Del éuskaro alde, aldalado, ya que a los lados o costa- 
dos caen las aldetas?,o del germánico falte-pliegue, ya que, en el plie- 
gue o costura de las dos piezas de que se compone el jubón, se abren 
las aldetas? (Cf. Cejador, Dice, del Quijote, pág. 576). 

Aldrapacio, m. Girón, rotura o rasgón del vestido: 

«Qué aldrapacios lleva en la capa; parece la de un mendigo.» 

Úsase en la Ribera del Duero. 

Aldruénganos, pl. Arrapiezos, pingajos. Úsase este término en la 
Armuña. 

Alfamar, m. Alamar, adorno de vestido. Antiguamente debió de 
significar también colcha, cobertera: 

«Y un recel todo llistado 
y un almadraque viejo, 
y un alf amare bermejo.» 

(L. Fernández, pág. 31). 

En esta significación tráelo Correas: 

«Extiéndele bien, que corto es el racen, o el racel. Alfamar.y> 

(Vocabulario, pág. 138). 

No se pronuncia con sonido labio-dental más que en los partidos 
de Ciudad Rodrigo y Vitigudino. En otras comarcas de la provincia 
se pronuncia con sonido gutural áspero o se elide completamente. 

Alfamarear, int. Hacer visajes y aspavientos. Dícese en la Ribe- 
ra del Duero. 



- 211 — 

Alfamarero, ra, adj. Fanfarrón, jactancioso, arrogante. || Aspa- 
vientero. 

Alférez, f. Esquivez: 

«Yo te quiero y tü a mí no, 
yo te amo y tú me aborreces, 
yo te trato con cariño 
ytúamícon alféreces. 

(Copla popular en Ciudad Rodrigo). 

Alfóndiga, f. Albóndiga. Dícese en tierra de Alba y Peñaranda. 

Algaliara, í. V. Abogalla. Úsase este término en la Sierra de 
Béjar. 

Algarazón, na, adj. Aplícase a la tierra mal laboreada que produ- 
ce mucha yerba y poco grano. 

Alguergue, m. Mortajo. 

Etim.— Desciende áe^ad-quercus. 

Empléase este vocablo en la Ribera del Duero. 

Alianza, f. Anillo nupcial: 

«El novio le dio a la novia 
alianzas de oro fino: 
ella le dio su palabra, 
que vale más que el anillo.» 
(Cantar popular. Los presentes). 

Alíbrar, a. Defender, proteger: 

«Si no lo alibra su hermano, lo pegan los otros muchachos.» 
Aligenciar, a. Inquirir. || Proporcionar. || Diligenciar: 

«Los amos me aligenciaron el entrar en el Asilo.» 

Etim. — De '^ad-diligentiare, sincopado conforme a la usanza 
dialectal. 

Alindongarse, r. Periponerse, vestirse con excesiva elegancia. 

Etim. — De limpid-us, liiid-o, alindarse, con la epéntesis dialec- 
tal de! sonido gutural suave: 



— 212 — 

«Todo se le va en estarse alindongañdo todo el día; no le da así 
por trabajar». 

Úsase en la Ribera del Duero. 

Aliñar, a. Guisar, aderezar, condimentar la comida. 

Etim. — De ''^ad-lineare, a-liña-r. En el Fuero Juzgo se encuentra a 
veces linna. Metafóricamente se usó y sigue usándose, lo mismo que 
aderezar, en el significado de guisar la comida. 

Aliño, m. Arreglo, orden. Úsase con frecuencia irónicamente, ver- 
bi-gracia: 

«Buenos aliños me. dejaste; todo lo encontré patas arriba.» 
Aljamada, f. Alamar, aspaviento: 

«Cuánta aljamada puedes hacer pa cosas tan simples.» 

Aljamarero, ra. V. Alfamarero, Úsase particularmente en la Sie- 
rra de Francia. 

Allegadera, f. Instrumento agrícola para juntar y amontonar la 
parva. V. Cambiza. 

Etim.— Del '^applecare, muy usado en el latín vulgar, que signifi- 
có junlar, acercar, y con esta significación pasó al castellano: 

<'Nunquam accedant, alquantre non aplekan.y> 
(Poenit. de. Silos. IX.) 

El antiguo aplekare se transformó en allegar. 
Allego, m. Auxilio, ayuda: 

«Gracias a que tuvo buen allego con los vecinos que le presta- 
ron las yuntas, si no, tarde acaba las eras.» 

Ejemplo de antítesis de dental explosiva sonora en dental conti- 
nua lateral. 

Almenistrar, a. Administrar. || met. Llevar una yegua a la parada. 

Almojá, f. Almohada. Empléase este término en la Ribera del 
Duero y en la Sierra. 



— 213 — 

Almoneda, f. Riña, pendencia. En este sentido metafórico, trae 
este vocablo Correas: 

«En el almoneda, ten la boca queda.» 
«En el almoneda, ten la barba queda.» 
«En el almoneda, ten la toca queda.» 

(Vocabulario, pág. 110). 

Almuerza, f. Ambuesta. Es muy usado este término en la comar- 
ca de Valdevilloria: 

«... y llaman almiieza de cebada el puñado que les echan de ella, 
que no llega a pienso entero, y vale tanto como darles un bocado.» 

Covarrrubias. Almuerzo). 
Alojado, da, adj. Turbio, cárdeno: 

«Viene alojada el agua del río; no se puede ni lavar con ella, de 
puro turbia». 

Alombarse, Tumbarse, echarse en el suelo a la larga y en posi- 
ción supina. 

Etim.— Deriva de *ad-lumbare (luni-bus). 
Alombado, da, adj. Tumbado, recostado: 

Ahí bien se está, alombado en el escaño, durmiendo buena 
siesta.» 

Alombrizarse, r. Dícese del trigo cuando queda enterronado y 
también cuando, por haber llovido demasiado. en la sementera, nace 
enroscado y a la postre no prevalece. 

Etim. — Deriva de '*ad-lumbricare (lumbricus-um). 

Alonso, sa, adj. Babieca, soso . || Indolente, holgazán. 

Alpechín, m. El zumo o mela que suelta el nogal. Úsase este tér- 
mino en la Sierra de Francia. 

Alpendare, adj. Tonto, soso. Dícese en Ciudad Rodrigo. 

Alpergata, f. Alpargata. 

Alpergota, f. Alpargata. Úsase este vocablo en la Sierra de 
Francia. 



— 214 — 

Alqueiría, f. Alquería. 

Alredor, adv. Alrededor. Úsase comunmente en esta forma apo- 
copada. 

Alterar, a, Ponderar, exagerar demasiadamente una cosa. 
Alternancia, f. Trato, familiaridad: 



«Y no es porque ella no sea despachada y limpia. Y de conocen- 
cia de las cosas y alternancia con las presonas no se diga, que habrá 
pocas como ella.» 

(Maldonado. La montaraza, pág. 46). 



Alumbramiento, m. Alumbrado, iluminación. || El gasto de una 
función religiosa. 



«El alumbramiento de las Minervas de cada mes lo pagamos en- 
tre los cofrades; los mayordomos pagan sólo el alumlvamiento de la 
fiesta.» 



Etim. — De ad- luminar e, luminamentum. 

Alumbrar, a. Cubrir con tierra la cepa de la vid, en forma que 
guarde el tempero o humedad de la tierra. || V. Alambrar. 

Etim. — De ^'ad-humerare. 

Alumbrijo, m. Alumbrado que se acostumbra a poner en las igle- 
sias rurales, con hacheros colocados en el pavimento, sobre las se- 
pulturas. 

Aluzar, a. Alumbrar, iluminar: 



<'Saca el farol y alaza al señor Méico, hasta su casa, que estcí 
mu oscura la noche.» 



Úsase en la sierra de Francia. 

Alzadura, f . La primera vuelta que se da con el arado al barbecho. 

Alzapón, m. Tapa de paño, como de una cuarta en cuadro, que 
va desde la ingle a dar de cadera a cadera, dejando a los lados sen- 
das aberturas, a modo de bolsillos. Sujétase en el extremo superior o 
por una correa que ciñe todo el cuerpo, o por medio de botones: 



— 215 — 

«En esto'entró el padre con la cabeza baja y las manos colgadas 
de los costados del alzapón por los dedos gordos...» 

«... atizó la lumbre con el urganero de gavilanes, y volviendo 
los dedos al alzapón, quedóse fijo en la llama.» 

(Maldonado. Del Campo, pág. 43.) 



Amadrinar, a, Colocar la novia junto a la madrina, al ir a la igle- 
sia, cogiendo ambas por la punta una cadenilla de oro o plata, o un 
pañuelo de seda, con que van unidas: 



«Es de mucho rumbo la boda; la novia y la madrina van amadri- 
nadas con cadena de oro.» 



Es muy antigua esta costumbre, que aun se conserva en muchos 
pueblos de la provincia. El Fuero de Salamanca, tan nimio en todo, 
no había de pasar por alto esta vieja usanza, cuyo simbolismo no de- 
jaría de ser, por aquel entonces, más trascendental que hoy día: 

«En nenguna boda non fagan tórnalas; é qui las fecier, peche V 
marauedis; é con la novia no caualgue nenguna mugier se non la 
madrina; é si otra y caualgar, peche su marido V marauedis». 

(Fuero, pág. 127). 
Amajadalar, a. Hacer majadal: 

«Poco a poco podían ir amajadalando este monte y se encespe- 
daría bien y daría luego muy buenos pastos.» 

Etim.— Deriva de ^ad-magaliadare, magalia (majada). V. Me- 
néndez Pidal. (Gram., Hist. Esp., § 41. 

Amajadarse, r. met. Vivir juntas dos o más personas, congenian- 
do y hermanándose bien entre sí. 

Amajuelar a. Atar los zapatos: 

lAmajúeiate esos borceguises, que los llevas desatados.» 



— 216 — 
Amancollar, n. y r. Formar las plantas la mancolla: 

«Qué bien se ha manco/lado el trigo en esta besana». 

Etim. — De *ad-manu colligere. 

Amaniguado, da, adj. Proporcionado, adecuado: 

«Ese azadón no es omoniguado para ti; busca otro más pe- 
queño.» 

Amaniguarse, r. Ajustarse, adaptarse. 

Etim. — De '^ad-manificare, con la antítesis de post-palatal sorda en 
«opora. 

Amañado, da, adj. Mañoso, hábil: 

Es muy amañado para componer los aperos.» 

Amañar, a. Adaptar: 

«Estaba amañando el verso a la tonada». 

Amargoso, sa, adj. Amargo. 

Amarguroso, sa, adj. Amargado || Triste. 

Amarizarse, r. V. Marizarse. 

Etim. — De ^^ad-maritiare (mas, maris). 

Amarizo, m. Sitio o paraje en donde se amariza el ganado. 

Amartíguar, a. Amortiguar. 

Etim— De '^ad-mortiflcare, con la antítesis vocalaria. 

Ambajonería, f. Chismorrería, impertinencia. 

Ambelga, f. Amelga. El conjunto de surcos sembrados que el 
gañán va cubriendo con el arado. 

Etim. — De * ad-gemellica (gemellicus, a, um) . Véase Kor- 
ting, 4204, a. 

Ambuelza, f. Ambuesta. V. Embuelza. 

Ambuelzar, n. Coger o echar ambuelzas. 

Ambuelzas, (a), adv. fr. fam. Con abundancia, copiosamente, a 
puñados. 

Es muy frecuente esta frase familiar para significar que tiene al- 
guien mucha hambre: 



- 217 — 
«Comía sopas a puñados y bebía el caldo a ombiielzas.» 

Amegar, a Acariciar. Dícese en tierra de Ciudad Rodrigo. 
Cf. Port. Amelgar. Etim. De "^ad-magiare C^magius, um-magia, 
am).\. Korting, 5801. 

Amenizado, da, adj. Doble, doblado: 

«Uguaño me salieron amellizados los garbanzos; sembré seis fa- 
negas, y he cogido poco más de doce.» 

El vocablo dialectal indica en la frase copiada y esa es la única 
acepción en que se emplea, que, en definitiva, de toda la cosecha es 
solamente la mitad lo que viene a coger, ya que la otra mitad es la 
simiente. 

Etim. — Del latín «medium-meyo», como de «modium-moyo>, que 
se lee en el Fuero de Salamanca: 

«... non deve aver más por usura de la tercia parte, assí que si 
tomare dos moyos dé III a cabo del anno.» 

(Fuero Juzgo, pág. 145). 

No parece probable que descienda de «gemellicatus, gemellicare, 
gemellicius», que más bien darían: «mielgado, mielgar, mielgo». 

Amellizar, n. Coger el doble de lo sembrado. 

Amellonar, a. Hacer la carga de la leña. |1 Hacer los mellones. V. 
Mellón. 

Ameno, na, adj. Apto, adecuado. || Fecundo, abundante: 

«En unos terrenos se dan liebres y otros son amenos de per- 
dices.» 

(Maldonado. El Pantano de Elisa, pág. 27). 

Etim.— No es fácil dar con el origen de esta voz, en la acepción 
en que el pueblo la usa, toda vez que puede decirse que, en su senti- 
do propio y literal, le es desconocido el vocablo, o por lo menos, ape- 
nas si lo emplean en su significación propia. Pudiera venir de «mano», 
como «amaniguado», con el cambio fonético vocalario, a fin de adjeti- 
var la palabra. 



— 218 — 

Amenudar, a. Menudear. 

Eti.m.— De '-ad- minutare (minatus, a, umj. V. Korting. 6204. 
Amenudear, a. V. Amenudar. 
Ametadalar, a. Promediar, doblar. 

Ametalar, n. V. Amellizar. || a. Mezclar dos cosas en igual pro- 
porción, mitad por mitad: 

«Voy al molino con este saco, ametalado de trigo y centeno». 

Es de muy antiguo el uso de este término con esta significación, 
como se desprende del siguiente pasaje: 

«Oye, Zambardo, que goces el sayo 
ametalado que ayer te vestiste.» 
(Encina. Teatro, pág. 196). 



«De mi grosero sayal 
y vuestro fino brocado, 
hecho un sayo ametalado, 
ved si parecerá mal.» 

(Juan del Encina a un su amigo, gran poeta, que le rogó le glosa- 
se un villancico que había hecho, y él, juntamente con la glosa, en- 
vióle estas coplas). 

Indícase en ambos textos un sayo compuesto de dos piezas, o de 
un paño listado de dos colores. 

Eti.m. Deriva de '^ad-niedietare (tnedietat-etn) . En el Fuero Juz- 
go se encuentra frecuentemente rneyfad, que el dialecto transformó 
en meta. 

Amia!, m. V. Henazo. Úsase este vocablo en la Sierra de Béjary 
de Francia. 

Etim. — De '^faenatium, haniazo, hatiial, atiial, atnial. 

Amielgar, n. Brotar de una yema dos tallos. Úsase en el partido 
de Vitigudino. 

Etim. — De *getnellicius, gemeUicare. La fricativa se ha perdido 
ante vocal átona, como gertnano-hermano, si bien en la Ribera del 
Duero se pronuncia con aspiración gutural. 

Amimancado, da, adj. Mimoso. Ejemplo de epéntesis dialectal. 



— 219 — 

Atnimancar, a. Mimar. 
Amimantar, a. Mimar: 

«... cría al tu hijo y amimántalo pa que aluego venga la leva y te 
quées sin él...» 

(Maldonado. Del campo, pág. 48). 

Amofecerse, r. Enmohecerse. 

Amofía, f. Almofía. || Vacía de barbero. 

Amohinarse, r. Enfadarse. 

Amolanchín, adj. Afilador, amolador. 

Amollecer, a. Ablandar. Dícese en tierra de Ciudad Rodrigo. 

Etim. — De "^ad-mollicare (mol lis). 

Amollinar, int. Lloviznar. Empléase este término en la Sierra de 
Francia. 

Amontar, n. Marchar, escapar. 

En esta acepción está usado este término dialectal por Juan del 
Encina en el Auto del Repelón: 

«Quiera a Dios que ño bulrasen 
con l'otro de esta manera, 
porque darl'hían quisquiera 
sin que mucho lo dudasen, 
cual haría si amontasen 
las burras con sus gingrones; 
que ño marrarían ladrones 
que en Dios valme las hurtasen». 

(Encina, Teatro, pág. 231). 
En dialecto extremeño es más usado el término «esmontar»: 

«Pero námas que vieni el güen tiempo 

me esmonto de casa. 
La mujel se esconfía que ajuyu 

d'ella y la muchacha, 
pa roncal ondi naidi me espierti.» 

(Galán. Extremeñas, pág. 62. 
Trae también este vocablo el maestro Correas: 



— 220 — 

«Irse a la Andalucía de Cárdenas. Dícenlo en la Rioja por amon- 
tarse los muchachos, que es cerca y volverán presto. Es Cárdenas 
dos leguas de Nájera.» 

* * * 

«Ir por novillos; fué por novillos. Dícese de los mozos que se 
amontan de la casa. Lo que amontarse, huirse.» 

(Vocabulario, págs. 148 y v541. 

Amoragado, da, adj. Morado, amoratado acardenalado. Ejemplo 
de epéntisis o parasitismo dialectal. 
Amoragarse, Amoratarse: 

«Aún está muy amoragado todo alredor del ojo.» 

Amoragatarse, r. Amoratarse. 

Amorrecerse, r. Estar en celo las ovejas. Dícese en Las Gua- 
reñas. 

Amorrarse, r. Llevar las ovejas la cabeza caída, dando con el ho- 
cico en la tierra. 1| Amodorrarse. Dícese particularmente cuando le 
viene al enfermo el recargo de la calentura. 

Amorriñarse, r. Debilitarse, enfermar, andar encogido. 

En el mismo sentido úsase en dialecto gallego: 

«Amorriñado un poco c'o cansancio.» 

(Ballesteros. Poesías, pág. 31). 

Amortajadero, ra, ad. La persona que amortaja: 

«... Petra es 

en el pueblo partera 

y a más amortajaera.» 

Amostrador, m. Mostrador, 

«Se puson a liquidar 
encima el amostrador, 
el destral tenía guardado 
pero pronto pareció.» 

Cantares al Torino. Ciudad Rodrigo.) 



— 221 - 

Etim.— Del antiguo «amostrar», que trae origen del '"^ad- mostrare 
latino. 

Amotivar, a. Motivar, causar. 

Amuelar, a. Formar el muelo de grano en la era: 

«En medio de la era, amuelando el trigo recién limpio, el tío Ca- 
vila da suelta a sus «riflexiones», no menos hondas y sentidas que 
aquellas en que le dejamos antaño cuando sembraba el pan, que aho- 
ra brilla al sol de Agosto, en el dorado montón.» 

Amuezcar, a. Hacer muezcas, V. Muezca. 

«Estoy amuezcando estos palos para hacer los betijos de los 
chivos.» 

Amuje, m. Especie de salmón que se cría en el Duero. 
Amularse, r. Enojarse, enfadarse. 

Es de muy frecuente uso este vocablo, que también el Maestro 
Correas lo trae: 

«Empacarse o estar empacado. Lo que enterriarse, amularse, 
resistir no se reduciendo con ruegos.» 

(Vocabulario, pág. 125). 

Amullícar, a. Mullir, remover el estiércol, dándole la vuelta, a 
fin de que se curta bien. 
. Etim. — De ^ad-mollicare. 

Amurriarse, r. Amohinarse, enfadarse. Entristecerse. 

Anantes, adv. Antes. 

Anarcarse, r. Tener náuseas; dar arqueadas para provocar. Em- 
pléase este vocablo en la Ribera del Duero. 

Etim. — De *in-arcari (arcas, um). 

Anarigar, int. Dar de narices; caer de bruces. 

Anastos, pl. Trebejos, trastos, enseres deteriorados que no sir- 
ven sino para enredo de los niños. 

Ancadiliarse, r. Empegotarse. Dícese de los perros. 

Ancina, f. Dícese así en la Ribera del Duero. 

Andalla, f. Sandalia. || Zapato viejo. 

Etim.— De sandalium (oavoáXiov). 



— 222 — 

Andancia, f. V. Andancio. Empléase este vocablo en tierra de 
Ciudad Rodrigo. 

Andancio, m. Enfermedad epidémica que se va propagando de 
unos a otros: 

«... Pus dice que es así, a móo de mal de pecho; pero bien sabe 
usted que en la familia no ha padecido naide de ese andancio...» 

(Maldonado, Del Campo, pág. 111). 
También úsase en dialecto gallego este vocablo: 



«Hasta que cada nota 

com' unha espada fira, 
com' un andancio barra 
as vellas theogonías». 



(Curros Enríquez, Obras T. pág. 105). 

Andaraballas, pl. Embrollos, embustes, enredos. 
Andarríos, m. Aguzanieves. 
Ande, adv. Adonde. 

«Al pardear se encontraron 
y hablaron estas palabra: 
—¿Ande vas? 

—Voy al Castillo.» 

(Galán. Obras. T. I, pág. 139.) 

Andinantes, adv. Antes. Dícese en tierra de Alba. 
Andispués, adv. Después. 

Andolina, í. Dícese en la Ribera del Duero. En antiguo dialecto 
gallego era ya usado este término: 



«El foi al Rei et contou-H'-o 
et repos-ll'el Rei:-Amigo, 
a esto que me dizedes 
nos respond'assí et digo 
que o que me consellades 



sol non ual un mui mal figo, 

pero que falades muito 

et tan tosté qom' andorynna.» 

(Cantigas, 321-8). 



Andorga, f. Panza vientre. Es muy usual el decir: «llenar la an- 
dorga» para significar el comer con exceso. 



— 223 — 

Andrómina, f. Mentira, exageración, superchería. También en 
dialecto gallego corre este vocablo. 

«Nadie as endróminas ten 
d'a lengua d'a nosa térra.» 

(Curros. Obras, t. I. pág). 

Andrómínos, pl. V. Andapadres. 

Andulencias, No es anticuado este término, antes es muy fre- 
cuente decir: 

«Qué andulencias traerás.» 

Andulína, f. Golondrina. Úsase en la Ribera del Duero. 

Anejo, ja, adj. Añejo. Úsase este vocablo en la Ribera del Due- 
ro. En lo que pudiéramos llamar dialecto andaluz, empléase este tér- 
mino con la epéntesis vocalaria. Véase la siguiente jugosa nota del 
doctísimo Rodríguez Marín: 

«... en Andalucía suele distinguirse entre trasaniejo y tresaniejo, 
que aquí aniejo dicen. Nuestro vulgo llama de la hoja (de la pámpa- 
na) al vino que no tiene un año de hecho; aniejo o de dos hojas, al 
que tiene más de un año y menos de dos; trasaniejo, al de dos años; 
tresaniejo, al de tres, y aun cuatroaniejo, al de cuatro, y es palabra 
que pide sitio en el léxico de la Academia, y que lo merece, por ser 
buena y bien sonante, por no haber otra alguna que signifique lo 
que ella, y por tener en su abono la autoridad muy respetable de 
Baltasar del Alcázar, el famoso Marcial hispalense, que usó tal vo- 
cablo en el verso penúltimo del siguiente soneto, ahora por primera 
vez publicado: 

«Bebiendo estoy, sin tasa ni medida, 
un cuatroaniejo fino de Cazalla: 
Decidme si hay estado igual al mío.» 

(Rodríguez Marín. Rinconete y Cortadillo, pág. 425.) 
* * * 

Ya el mismo Baltasar del Alcázar había usado un término similar 
a éste en su Cetia Jocosa: 

«Echa de lo trasaniejo 
porque con más gusto coma. 
¡Dios te salve! que así tomas, 
como sabia, mi consejo.» 



— 224 — 
En el antiguo dialecto gallego corría también este vocablo: 



«... et espantado 
foi éu muit'a maravilla 
dizendo:— Non é anello 
este miragre, mais nouo, 



et per aquesto, uaróes, 
en a Uirgen groriosa 
ben téed'os coracóes.» 

(Cantigas, 273-8 y 9.) 



Angarilla, f. Valla de madera que se usa en los carros que no lle- 
van tablones; se forma de tres varas o bandas horizontales, de ma- 
dera, que se sujetan en los inhiestos que van en los cabezales del 
carro. 

Angarrio, m. Molestia. V. Engorro. 

Angoarina, f. Anguarina. 

«... vestirse una angoarina, en donde relucen algunos hilos de 
plata.» 

(Torres Villarroel. Obras. T. IV, pág. 176). 

Angorra, f. Trozo de piel con que se ciñe, a modo de polaina, la 
pierna, de suerte que no penetre en el pie ni tierra ni agua. || Juego 
infantil. Consiste en arquearse o encorvarse un muchacho, apoyando 
la cabeza en un poyo o en una piedra suficientemente alta, y sobre el 
chico así encorvado salía otro, y sobre éste otro, y así sucesivamen- 
te; y aquel que no pueda sostenerse, de cuantos hubieren saltado, pier- 
de el juego y sustituye al que aguanta el mayor peso, o sea el prime- 
ro, que es el que hace de «angorra». Conforme van saltaddo dicen: 

«A la angorra; el que se caiga que se ponga.» 

Angorras, (meter en), incitar, estimular. (Siena de Francia). 
Anguerar, a. Entretenerse, ocuparse en el trabajo. || Negociar al- 
guna cosa: 

«Estoy angnerado en esto; hasta que no concluya esta tarea no 
quiero hacer alto a nada.» 

Es el mismo vocablo gallego, diptongada la vocal tónica: «an- 
gueira", negocio, ocupación. 

Angullón, iri. Disgusto, tribulación. Úsase este'término en la Sie- 
rra de Francia. 



— 225 — 

Anialarse, r. V. Anidalarse. Aunque ambos se emplean indistin- 
tamente, es más usado éste término, elidida la dental. 

Aníazo, m. V. Henazo. 

Anidar, a. y r. Peinarse, arreglarse, aderezarse el pelo. 

Anidalarse, Meterse en el nidal la gallina, para incubar y sacar los 
pollos: 

«Estas gallinas se están anidalando; deben de estar hueras.» 

Anidiar, a. Blanquear. Andar de jalbegue y de limpieza extraordi- 
naria en casa: 

«Muy afanosa estáis anidiando toda la casa; bien se conoce que 
está ya encima la fiesta del pueblo. >> 

II r. Peinarse, arreglarse el pelo. Aún emplean este término en el 
mismo sentido que lo usó Torres Villarroel: 

«Las más anidian los pelos «Estaban mi anidiadas 

a la paparota usanza y recortados los pelos, 

y traen unos zarandones unas como monacillos 

por embajo de las faldas.» y otras como flaires legos». 

* ''■' ''■' (Ramonees. T. Vil). 

Etim. — Deriva de ^'ad-nitidiare, "^ad-ni'idiare (nitidus, a, iim), 
perdida la dental postónica. 

Añidió, m. Blanqueo, jalbegue, limpieza extraordinaria de casa. 

También en bable está en uso este vocablo, aunque sin el afijo, y 
más bien como adjetivo que no como sustantivo: 

«Quiciaes s' escuende mi alma «Agora rosa temprana 

naquel botoncín tan nidia más nidia y zaragozana». 

que ñeru ye de fragancia». t^ a e^ *. ■ ^n u\ 

^ j b (Teodoro Cuesta, pags. 40 y 49. 

* * :•: 

Anotarse, r. Ahogarse. 

«Este niño paece que se anota; apenas si pué resolgar la criatu- 
rita; mírele usted bien, señor Méico.» 

Úsase en la Sierra de Francia. 



— 226 — 

Etim. — Es muy difícil dar con el origen de este vocablo, o si se 
quiere, con su razón semántica. Vendrá, tal vez, de «anodarse», co- 
mo indicando que se le forma al enfermo un nudo en la garganta? La 
antítesis de dental suave en fuerte es muy usada. 

Anque, part., adv. Aunque Úsase también en dialecto gallego: 

«Arique frores d'a tua y alma». 

(Poesías, Pérez Ballesteros, pág. 24). 

Ansí, adv. Así. 

Pronúncianla aún como en los orígenes de la lengua y del dialecto: 

«... si non dier derecho ansi como es nuestro fuero, si lo mata 
e lo fecier non sea traydor». 

(Fuero de Salamanca, § XV). 



«Bien aiisi te honren tus hijos». 

(Lucas Fernández, pág. 19.) 

* * * 

«¿Quién daba que ella sanaba? 
tenía ansí por aquí 
un hinchazón.» 

(González Moro. Juicio de conciliación, pág. 11) 

Etim. — De ad-sic. 

Ansina, adv. Así. Ejemplo de vocal parógica: 

«... al ver a su hijo ansina, 
para atrás se ha desmayado». 
(Romance, Los Mozos de Monleón.) 

Ansión, m. Tristeza, nostalgia. Es muy frecuente decir: 

«En saliendo de casa le da el ansión y tiene que volverse ense- 
guida al pueblo». 

Torres Villarroel emplea este vocablo en su Vida, aunque no siem- 
pre con la significación equivalente a nostalgia: 



— 227 — 

«Nunca me atreví a ponerme delante de quien pudiera remediar 
los ansiones de mi estómago.» 

* * * 

«A pesar de la rabiosa agonía de mis incontinencias, de la furia 
de mis ansiones desordenados.» 

Ansioso, sa, adj. Envidioso: 

Porque quiero y soy querida 
me mormuran las ansiosas; 
es envidia conocida 
que tienen las envidiosas.» 

(Canción popular). 

Antaníno, na, adj. Raquítico, enfermizo. 
Antanizo, za, adj. Lo que es del año anterior. 
Etim. — De ante-annutn. 
Antejuela. V. Dentejuela. 
Antevitate, adj. Antepasado: 

«Si levantaran la cabeza nuestros antevitates, y vieran el lujo que 
gastan su nietos, se volvían a morir al punto.» 

Antier, adv. Antes de ayer. Ejemplo de aglutinación dialectal: 

«Fruta de hoy, pan de ayer, carne de antier. y^ 

(Correas. Vocabulario, pág. 298). 

Antiómina, adv. De muy antiguo: 

«Esas medias tan calas son de antiómina, de los viejos de an- 
taño.» 

Úsase en la Sierra de Francia. 

Etim. — Será su origen el ante ornnia metatizado? Parece que sí. 
En efecto, Covarrubias dice acerca de este vocablo: 

«Es frasis latina, pero tan usada en el lenguaje común que la han 
hecho vulgar; y conciben querer decir: ante todas cosas se ha de ha- 
cer esto o estotro. Las amas de estudiantes en Salamanca, y las 
pasteleras y tenderas la usan.» 

(Covarrubias. Ante omnia). 



— 228 - 

Antremozo, m. Altramuz. Díces'í en la Ribera del Duero. 
Antrojero, adj. El que viste traies chocantes y raros. 
Antruejada, f. Carnavalada, broma grotesca. 
Antruejo, Carnaval. || Traje o prenda de vestir harto chocante y 
risible. |1 Holgorio, algazara, francachela: 

«Se puso como chico de esquilador; en mejor martes de antrue- 
jos no se vuelve a encontrar.» 

Acerca de este término dice Covarrubias: 

«Este vocablo se usa en Salamanca, y en las aldeas le llaman an- 
truydo. Son ciertos días, antes de Cuaresma, que, en algunas partes, 
los empiezan a solemnizar desde los primeros días de Enero, y, en 
otras, por San Antón.» 

(Covarrubias. Antruejo). 

El martes de Antruejo, era el d;'a de mayor regocijo. Se vacaba 
en la Universidad, en cuyos Estatutos sale este término. Hízose pro- 
verbial el martes de antruejo, como sinónimo de día de jolgorio, de 
banqueteo y de francachela. 

Antuya, m. El vino que se hace antes de la vendimia oficial, para 
beberlo en tanto que duran las faenas de vendimia y mientras no se 
pueda tomar del nuevo. || adj. Lo que es piematuro, y suele aplicarse 
al hijo habido antes de los nueve meses de celebrado el matrimonio: 

«Pos tú buen callar te pierdes; porque el tu muchacho mayor fué 
antuya; poco se llevó la tu boda del su bautizo». 

Etim. — Del antiguo antoyanza-antigiiedad, si es que no deriva 
del anticuado antuviar que significa adelantar, como se ve en este 
pasaje del Fuero Juzgo: 

«Mas pues que entendimos que muchos sennores e muchas sen- 
noras peccatrices se antuvian a matar a sus siervos ante que sean 
comdempnados dalgun pecado...» 

(L. VI. T. V. § XII). 
Anubarse, r. Anubarrarse: 



— 229 — 

«A un silbo, se muda todo el teatro, bastidores y bambalinas 
pintadas al fresco y anubado con buen aire.» 

(Torres Villarroel. Obras. T. IX, pág. 36). 

Anudrido, da, adj. Consumido, extenuado. 

Etim. — De '^a-nuirire, suavizada la dental fuerte, y con la a pros- 
tética que tiene valor privativo o negativo. 

Anudrirse, r. Consumirse, extenuarse. Úsase en la Ribera del 
Duero y Ciudad Rodrigo. 

Anusgarse, r. V. Añusgarse. 

Anaco, ca. Lo que ha cumplido un año. Particularmente se aplica 
a la res que tiene un año. 

Añedido, m. Añadidura. 

«Ni sopas de añedido, ni mujer de otro marido; ni ellas saben 
bien, ni marido de otra mujer. Otros dicen: ni sopas de radio, que 
son postreras, porque ya está el caldo sin substancia y más frío.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 210). 

Añídiar, a. V. Anidiar. 
Añidir, a. Añadir. 

«Si quieres que yo te quiera 
has de olvidar a quien amas; 
que las sopas añididas 
las como de mala gana.» 

(Canción popular. De ronda). 

Añodro, dra, adj. V. Anudrido. 

Añosgarse, T. V. Añusgarse. 

Anudrirse, r. V. Anudrirse. 

Añusgarse, n. Atorarse la garganta, atragantarse: 

«No comas tanto y tan de prisa, que vas a añusgarte». 

En dialecto leonés dícese: «añusgar y añuesgar». 

Añuzgarse, r. V. Añusgarse. 

Aonde, adv. Adonde. 

Apacentar, int. Pacer. Usan este término con significación intran- 

siüva. 



— 230 — 

Apagañera, f. Engaña-pastores. Úsase este vocablo en la Ribera 
del Duero. 

Apajador, m. Mozo de labranza que tiene el cargo de apajar los 
bueyes: 

«Por eso el buen gañán en el campo y el hábil apajador en el es- 
tablo tratan con tanta dulzura a esos ganados, rascándoles el testuz 
y llamándoles galanes, quen'os...» 

(Maldonado. Deí campo, pág. 79). 

Apajar, a. Apiensar, echar las posturas de pienso a los bueyes en 
el comedero o establo: 

«Apajamos a los bueyes, 
los uñimos para arar, 
y salimos de la casa 
cuando el día a rayar va. 

Llegan al pueblo, desune, 
cena, reza y a apajar. 
(Maldonado. Querellas, págs. 37 y 44). 

Apalpar, a. Palpar. Es muy usado con la próstesis vocalaria. 
Aganiguar, a. Fructificar, producir fruto: 

«Parece tierra muy floja, pero con poco basura que se la eche 
apaniagua, que es una bendición de Dios.) 

En el Fuero de Salamanca empléase en el sentido de alimentar: 

i' Apaniguar ladrón o guerrero... quien lo zelar o pan le dier... elle 

tal inizio aia como el ladrón». 

(Fuero, % CLXXXIX). 

Apañadora, f. V. Cambiza. 

Apañadero, ra, adj. Lo que fácilmente se puede coger en la mano, 
lo que se puede empuñar, apañar: 

«Está muy apañadero el trigo, así que se adelanta mucho a 
segar.» 

Apañar, a. Recoger, cosechar: 



~ 231 — 

«Apañando aceitunas 
se hacen las bodas; 
el que no va a aceitunas 
no se enamora.» 

(Canción popular, en la Ribera). 
|¡ Producir, brotar, V. Apaniguar: 

«Luces da y frores apaña 
y tanto en dar luz se amaña, 
que en las que da y apareja 
a ningún sol más semeja 
el rayo que al sol de España ->. 
(Glosa. M. Isabel de San Felipe). 

Apapizar, Dar las papas a los niños: 

Mucho apapizas ese crío, le vas a empachar». 

II Dar los pájaros el cebo a la cría hasta que puedan valerse por sí. 

Etim. — Deriva de «pap-o»y la emplean en esta significación por- 
que del papo sacan las aves el cebo que dan a sus polluelos, metién- 
doles el pico en el de la cría y arrojando el alimento por una especie 
de movimiento semejante al vómito. 

Apapujado, da, adj. Hinchado, abultado. Aplícase particularmente 
a los ojos: 

«... en los ojos negros y redondos y un poco papujados (que an- 
sí los llaman y no sé cómo mejor declararme)...» 

(Ribera. Vida de Santa Teresa). 
Aparatar, Arreglar, aderezar: 

«Encontramos destartalada la casa y como hospital robado, y tu- 
vimos que aparatarla como nos fué posible.» 

Dícese en la Sierra de Francia. 

Aparcero, ra, adj. El que tiene parcería. V. Parcería. 

Aparente, adj. Semejante, parecido: 

«Como igual, no. Pero es casi aparente a usted.» 



— 232 — 

Aparpuciero, ra, adj. V. Aparpulero. Dícese este vocablo en la 
Ribera del Duero. 

Aparpuie, m. Rodeo, circunloquio: 

«No me andes con tantos aparpules; dime lisa y llanamente la 
verdad». 

Aparpulear, a. Abarcar con exceso, demasiadamente. || Andar con 
rodeos y circunloquios. 

Aparpulero, ra, adj. El que aparpulea, el que se ocupa en muchos 
asuntos. || El que anda con aparpules qx\ la conversación. Úsase en el 
partido de Vitigudino. 

Aparranarse, r. Arrellanarse, sentarse en el suelo con 'toda como- 
didad y holgura. V. Arranarse. 

Apartijo, m. Partija, partición: 

«Andando con tantos apartijos, como hay que hacer, se escaldu- 
cia y no luce la comida». 

Apasconar, a. Echar el pienso al ganado. || met. Comer excesiva- 
mente. 

Etim. — T)Q. pasco, scere. 
Apatuscar, a. Ocultar, esconder: 

«Iba el galgo encima de la liebre y se quedó apatuscada, detrás 
de una mata.» 

í: :■: ri; 

«Le enseñó el nido, y entonces fué y se lo apatuscó.» 
II Cobijar, abrigarse bien en la cama: 

«No sé si le tienes miedo al frío, que tan apatuscado estás». 

II Comer, dar de comer. 
Apatusco, m. Prenda de vestir: 

«... un viejarrón tragado en un ropón del venerable Hospicio, ro- 
sario, muleta, y todos los apatuscos de padre del yermo». 

(Torres Villarroel. Obras. T. IX, pág. UX\ 



— 233 — 

Apazconar, a. V. Apasconar. Úsanse entrambos términos indistin- 
tamente. 

Apear, a. Poner la apea a las caballerías: 

«Burro apeado, no salta vallado. 

«Yegua apeada, prado halla. 

Aunque esté con apea, va adonde lo halla.» 

(Correas. Vocabulario, págs. 319 y 145). 

«Guardián soy de los cerdos y los patos, 
unzo los bueyes, a la burra apeoy>. 

(Torres Villarroel. Obras. T. VII, pág. fi4.) 

Etim. — De «ad-pede-m», elidido el sonido dental. 

Apeayeguas, m. Venus. Llámase así porque al aparecer en el ho- 
rizonte es cuando, apeadas las caballerías, esto es, puestas las apeas, 
las echan al prado. 

Apegostrar, a. Pegar con poco arte y de modo imperfecto alguna 
cosa con otra. 

«Si quieres hacer mejor pan que tu vecina, masa con agua y no 
con harina. Que poco a poco se eche el agua, y no demasiada; por- 
que las que la echan junta, son forzadas a ir echando harina para 
entestecer la masa, y; como va entrando de nuevo, no se cala bien 
y se apegostra.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 259). 

Apeguñado, da, adj. Apretado, junto. 
Apeguñar, a. Juntar, apretar, reunir: 

«Apeguña bien esas ovejas, que cuanto más juntas estén unas 
con otras y más apeguñadas, sudará más la lana y se esquilarán 
mejor.» 

Apeldar, a. Juntar, avenirse: 

«Me pae que no se apeldan los pollos que traje con los que ha- 
bía; los van a matar a picotazos.» 

II Medrar el ganado: 



— 234 — 

«Con haber venido tan mala primavera, no ha apeldado ningún 
ganado.» 

Etim. — La historia de esta palabra es larga de contar. Tuvo su 
cuna en appellare, de donde nacieron el appellltus y apellitare, que 
al romanzarse en castellano se trocaron primero en apellido y apelli- 
dar y más tarde en apeldar, apeldo y apelde. Apellido significó gri- 
to de guerra, el bando que se lanzaba convocando las huestes a la 
guerra; y apellidar, dar grito de guerra, lanzar pregón o bando de 
guerra. En esta acepción se encuentran frecuentemente estos voca- 
blos en el Fuero de Salamanca. Pero también significó la acción de 
correr gritando y de esto hay ejemplos en los orígenes de la lengua 
(Baena, 289). Además otro seso tuvo esta palabra, como diría el Pin- 
ciano, el de huir y esto, ciertamente fué de muy antiguo, y de ello da 
fe quien puede darla, cual pocos, en este linaje de «gramatiquerías», 
como muy donairosamente decía en otro lugar el mismo Juan de Val- 
dés, que es a quien se alude: 

«... a mi ver muestran ser antiguos: así bien (tanto) que bastan 
harto para que creáis que lo que digo es verdad. Estos son appeldar 
por huir...» 

(Orígenes de la lengua, pág. 21). 

Esta significación es la empleada por Encina en el Aucto del Re- 
pelón, que es lo más castizamente rústico de su Teatro, lo cual per- 
suade a creer que estaba entonces muy en uso el vocablo en esta 
acepción: 

oStaban tan apegados 
que ño me podía mandar. 
Comencéme a levantar 
y hizóse un remolino 
que ño pude hacer camino 
por do hobiese de appeldar. ^> 

(Encina. Teatro, 235). 

También el M. Correas trae esta palabra con esta significación: 

i' Apeldólas. Por fuese huyendo.» 

(Vocabulario, pág. 516). 



- 235 — 

Ha desaparecido ya esta significación y solamente la emplean sig- 
nificando unir, juntar, que debió usarse, ya que de su mismo ori- 
gen significaba «convocar, juntar^ reunir las huestes para la guerra»; 
y esta significación entraña también el apelde o toque matutino que 
se hace en algunas comunidades religiosas, convocando a sus mora- 
dores a la oración. 

Apencar, n. Encargarse, contra su voluntad, de alguna cosa mo- 
lesta. II Andar de prisa, con paso ligero: 

«Tuve que apencar, para alcanzaros». 

Apeñuzar, a. Apiñar. Úsase en la Ribera del Duero. 
Etim. — D^ pinna, con la antítesis de vocales y la epéntesis dia- 
lectal. 

Apeonar, int. Andar de prisa: 

«Los perdigones, antes que acaben de salir del cascarón, van co- 
rriendo y apeonando de un cabo a otro.» 

* * * 

«■Apeonar, se dice del ave, y particularmente de la perdiz, cuan- 
do va andando por el suelo». 

(Covarrubias. Apeonar). 

Aperar, a. met. Molestar, fastidiar. 

Apercatarse, r. Percatarse. El prefijo hace dialectal este vocablo. 

Aperchar, a. V. Apechar. 

Aperezarse, r. Emperezarse. 

Apergollar' a. Ahogar, degollar. Corre esta palabra en la comar- 
ca de Ciudad Rodrigo. En dialecto leonés corre el mismo vocablo, 
con la antítesis de gutural fuerte en suave: apercollar. V. Alonso Ga- 
rrote. (El Dial. Vul. León., pág. 125). 

Etim. — De '^ad-per-collare (collum-i). 

Aperichar, a. Manosear los aperos de la labor. Dícese este voca- 
blo en la Armuña. 

Apernar, a. Coger por una pata a los animales: 

«Estaisus con cuidao— dijo el tío Manuel, entreabriendo la puer- 
ta del corral— y apernai al jaro, que voy a soltarlo. 

(Maldonado. Del campo, pág. 120). 

* * * 



— 236 — 

«... y al cabrero que aperné un cabrito cestón, el mejor que ten- 
ga en el cliirivitil.» 

=!= => 4= 

«Dejando la cazuela y alargando la cayada para apernar a Juana.» 

(Maldonado. La montaraza.) 

Apero, m, met. Molestia, fastidio. i| Cosa enojosa. || Cosa inútil, 
de ningijn provecho: 

«Toma por ende; que apero 
para haber mucho provecho.» 
(Encina. Aucto del Repelón.) 

* :•: :•: 

«Juan-Benito. Dios te dé malos aperos. 
Bras-Gil. y a vos no falten cosijos.» 

(L. Fernández. Églogas, pág. 20). 

Cañete, dando una prueba más de su desconocimiento del dialec- 
to salmantino, traduce este término como sinónimo de «rebaño o hato 
de ganado. (Ibidem, pág. 254.» 

Etim.— De '^^apparium. 

Aperrangarse, r. Echarse y revolcarse en el suelo los niños, llo- 
rando a gritos: 

«Se me aperrangó y no tuve más remedio que cogerlo en bra- 
zos.» 

Apesgar, a. V. Empesgar. Úsanse ambos términos indistintamente. 

Apesquizar, a. Indagar. 

Etim — De ad-pesquisare (exquiro, ssitumj. 

Apetencia, f. Apetito: 

; Pus no se conoce, porque ca vez tengo menos apetencia y me 
siento pior». 

:•: ri: :}: 

«— Fríele unas tajas al herrero, dijo a su mujer el tío Colas no 
se envaiga usté en eso, que yo, por lo de ahora, no tengo ape- 
tencia.» 

(Maldonado, Del campo, págs. 33 y 80). 



— 237 — 

Apezurrar, a. Apurar, azarar, confundir. 

Apiensar, a. Echar el pienso a las caballerías. 

Apimientarse, r. Contraer algunas plantas gramíneas la enferme- 
dad llamada pimiento o roya. 

Etim. — De i^'ad-pimentare.) 

Apipar, a. y r. Comer demasiadamente. 

Apiparan, a. y r. V. Apipar. 

Apiporrar, a. Comer y beber con exceso. 

Apitar, a. Gritar. En esta acepción la emplean en la Sierra de 
Francia. || Azuzar a los perros para que saquen el ganado de donde 
pueda hacer daiio. 

Refrán: «El que tenga cabras que apite, que yo ovejas guardo. 
Con que se da a entender que cada cual debe atender a los asuntos 
propios, no distrayéndose del cumplimiento de su obligación, toman- 
do a su cargo los negocios ajenos.» 

:!: * * 

«El arrea para adelante, diciendo que el que tiene cabras que upi- 
te, y el que debe que pague.» 

(Torres Villarroel, Obras. T. X, pág. 113). 

Apiterar, a. Taladrar, agujerear. Dícese en la Ribera del Duero. 

Apitijo, m. Grito, jijeo. Úsanlo en la Ribera del Duero. 

Apito, m. V. Apitijo. Emplean ambos vocablos indistintamentete, 
aunque hay que reconocer que este último va cayendo en desuso. No 
lo usan tanto como en tiempo de Encina y Fernández: 

«Dales muy huertes apitos 
que los aturries a gritos.» 

(Encina. Teatro, pág. 81). 

«Pues no'stemos en quellotros, 
¡Sus! cantemos voz en grito, 
con pracer demos apito 
y saltemos como potros.» 

(L. Fernández, pág. 36). 

Apodar, a. Podar. 
Etim. — De ^ud-piitare. 



— 238 — 

Aporco.— m. Acodo, al aire, del naranjo. Úsase en los pueblos 
fronterizos a Portugal. 

Aposturar, a. Echar la postura al ganado. V. Postura. 

«... en cuanto amaneció y vi la mañana tan mimosa y lloviznan- 
do, dije: A propósito para aricar la tierra de las Lomas. Apostiiré 
las vacas temprano y voy a ver...» 

(La Quincena Social, pág. 109). 

Apregonar, a. Publicaren la Iglesia las amonestaciones o procla- 
mas nupciales. 

Apriscar, a. Recoger las ovejas en el aprisco para ordeñarlas. 
Esta es la genuína significación dialectal, y no la de congregarlas en 
el redil: 

Refrán: «Ni ordeña ni aprisca ni detiene a las que se van.» 

Con que se significa que aquel a quien se alude, no sirve absolu- 
tamente para determinado oficio. A esta particular acepción de «re- 
coger las ovejas con el fin de ordeñarlas», es a la que se refería el 
genial humanista del Renacimiento, al afirmar que había caído en 
desuso: 

«... assí arrispar como apriscar, que también me contenta, creo 
habemos desechado porque tiene del pastoril. A mí bien me conten- 
tan y bien los usa el Refrán pastoril, que dice: «Quien nos arrispa 
nos aprisca.» 

También debe de contentarles a los aldeanos de la provincia de 
Salamanca, cuando aún siguen empleando esta voz, no obstante tan- 
ta diuturnidad de tiempo. En esta acepción dialectal la usó el Arci- 
preste de Hita, en la siguiente estrofa: 

«Ally sale gritando la guitarra morisca, 
de las voces aguda, de los pumtos arisca, 
el copudo alaút, que tyen' punto a la trisca, 
la guitarra ladina con estos se aprisca.» 

(Libro de buen amor, 1.228), 

Sin duda alude a la disfúnía de berridos de las ovejas cuando las 



— 239 — 

apriscan, ya que cuando las encierran en el redil, que es para sestear, 
no berrean o balan. 

Aprisco, m. Corral largo y estrecho, formado de cañizas, en don- 
de introducen a las ovejas para ordeñarlas. Únicamente en esta acep- 
ción, y no en la de redil, la emplean los campesinos de la provincia 
de Salamanca, y en esta significación la usó quien tan a maravilla de 
bía de conocer el habla del terruño salamanquino, el autor de la Ce- 
lestina. Dice así: 

«Tristán, debemos ir callando, porque suelen levantarse a esta 
hora los trabajadores de estos campos y labranzas, y los pastores 
traen a las ovejas a estos apriscos a ordeñar. » 

(Celestina. A^to XIV). 
En esta misma significación dialectal la empleó el M. Correas: 

«Oveja marmellada, en el aprisco la cata.» 

(Vocabulario, pág. 160). 

Etim.— De apric-utn. 
Aproveñar, a. V. Probeñar.- 

Refrán: «Aproveña la viña y cogerás vendimia.» 

Aprofundar, a. Ahondar, profundizar. 
Aproximación, f. Cercanía: 



«Los pueblos de las aproximaciones no dejan nunca de ir al mer- 
cado.» 



Aprohijar, a. Prohijar. Úsase con la próstesis vocalaria en la co- 
marca de Ciudad Rodrigo. 
Apuñar, a. Empuñar. 

<Apiula mejor la hoce, y no tiés que hacer tanta fuerza para 
segar.» 



— 240 — 

«... ya le páe que tiene 
los seis reales en la ufia, 
que páe que no los apuña, 
me páe que no me conviene.» 

(González Moro. Un juicio de Conciliación). 

Apupar, a. Incitar a dos a que riñan, || Escapar, huir. Corre este 
vocablo en la Ribera de! Duero. 

Apulpar, a. Golpear, pegar. 

Aquel, m. Objeto, fin, intención. Úsase en la misma significación 
en que por los poetas del Renacimiento se empleaba el <quilíotro», 
acerca del cual decía Juan de Valdés lo que sigue: 

«Valdés. Un quillotro decían antiguamente en Castilla, por lo 
que acá decis un cotál; ya no se dice de ninguna manera. 

Martio. ¿Ha sucedido algún otro vocablo en su lugar? 

Valdés. Ninguno, ni es menester, porque aquel quillotro no 
no servía sino de arrimadero para los que no sabían, o no se acor- 
daban del vocablo de la cosa que querían decir.» 

(Valdés. Diálogo, pág. 128). 

En el dialecto vulgar salmantino siguió empleándose el quillotro 
con todos sus derivados verbales, por largo tiempo, toda vez que en 
los Romances de Torres Villarroel se encuentra impensadamente este 
vocablo no pocas veces. Pero si en este punto no estuvo acertado el 
insigne humanista, no lo estuvo menos en afirmar, con entono de ase- 
veración autoritaria y bien categórica, que 

«... ningún otro vocablo había sucedido al quillotro, ni era tam- 
poco menester». 

Aquí está el «aquel» que en tiempos de Torres Villarroel debió de 
peinar ya canas: 

«Y no tenéis un aquel que no puedo rellatarlas, 

de respleuto en vuesa cara» porque me falta el aquel 

* * * con que otros las cosas galran». 

«Cien garatumbas pasoren (Torres Villarroel. T. VIH). 

Tanto peinaba canas, que Encina lo usó. 



— 241 — 

Aquellar, a. Úsase en las mismas innumerables acepciones que 
el «aquellotrar, desllotrar, quillotrar, perquillotrar», que con tanta fre- 
cuencia empleaban Encina y L. Fernández, y aun el mismo Torres 
Villarroel. Por sus múltiples y tan distintas acepciones puede, con ra- 
zón, afirmarse que es indefinible. Aplícase siempre que se quiere sig- 
nificar un concepto cuyo término propio se desconoce enteramente, o 
en aquel preciso momento esté trascordado. Valga el siguiente ejem- 
plo. Para decir que al descorrer la cortina y recogerla conveniente- 
temente en la escarpia, se le había caído encima de él, decía un al- 
deano: 

«No sé cómo ha podido ser esto; no hice más que aquellar la 
cortina y toda se vino al suelo, con varilla y too.» 

Otro, para decir que se había cortado en la relación de una Loa, 
decía: 

«En lo mejor de la Loda me aqiieüé, sabiéndola, como la sabia, 
mejor que el Padre-nuestro.» 

Es vocablo antiguo y ya Torres de Villarroel lo empleaba con al- 
guna frecuencia: 

«Dígame, Alcalde, pus cómo, 
a costa de cuatro brancas, 
dexá de ver unas Fiestas 
tan garridas y aqiielladas». 

(Torres Villarroel. T. VIII). 

Hoy lo usan frecuentemente, en especial en el partido de Viti- 
gudino: 

«¡Y cuál se amañan los probes ni echemos nada de menos, 

pa aquellarnos el sustento, ni en comida ni en abrigo, 

y pa que nada nos falte, cual yo no sé encarecerlo!» 

(Loa. Lábaro, núm. 2,477). 

Arada, f. La temporada en que se aran las tierras. || La acción o 
efecto de arar: 

16 



— 242 — 

«Esquilón al buey rojo 
y al negro nada; 
has de ser conocido, 
majo, en la arada.y^ 

(Canción popular). 

Aradas, pl. La serie o conjunto de coplas que canta el gañán mien- 
tras ara: 

<... y sin más consuelo en la penosa brega que el lánguido y mo- 
norrítmico cantar de las arados. 

(Lamano. El Absentismo y los Latifundios, pág. 32). 
II Las tierras aradas antes de arrojar la semilla. 

«¿Dónde irá sola Teresa 
por la senda que atraviesa 
los barbechos? ¿Dónde irá? 
¿Qué tendrá que así suspira? 
¿Qué tendrá que apenas mira 
las aradas? ¿Qué tendrá?» 

(Galán. Obras, T. I, pág. 165. 

Arapéndale adj. V. Alpéndare. 

Arapil, m. Teso, meseta pequeña. 

Arbolada, f. V. Alborada. 

Arbolario, adj. Caprichoso, voluble, levantado de cascos: 

«... probé María Antonia! güen gavilán te ronda el nío. ¡Habráse 
visto hombre más arbolario!» 

(Maldonado. Del campo, pág. 143). 

Arbolecer, int. Crecer el árbol. Aun se emplea, y con frecuencia, 
este vocablo. 

Etim. De '^arboresc-ere mejor que de * arbolare. 
Arboleda, f. Arbolado: 

«Aquí antes la arboleda, particularmente el castaño, mantenía a 
todo el pueblo.» 

Dícese este término en la Sierra de Francia. 



— 243 — 

Arbore, rn. Árbol. Úsase con la paragoge vocalaria en la Sierra 
de Francia. Ya Encina había usado esta palabra. 
Arcalde, m. Alcalde: 

Refrán: «A la derecha del arcalde o se come pronto o se come 
tarde. » 

Alúdese al modo de servir la comida en los convites muy concu- 
rridos en los que, comenzando por el alcalde, que preside el banquete, 
se termina en el que esté a su derecha o a la izquierda. 

Dícese en la Sierra de Francia y en la Ribera. 

Arcas (a medias), fr. adv. A medio hacer. 

Archiperres, pl. Achiperre. 

Ardigo, ga, adj. Hábil, resuelto, valiente. Empléase este termino 
en tierra de Ciudad Rodrigo. 

Tiene íntimo parentesco con el ardido de L. Fernández: 

^<Vino Judas delantero, 
su discípulo criado, 
muy ardido y muy artero, 
y dio paz al gran Cordero 
por gelo dar señalado.» 
(L. Fernández. Églogas, pág. 226.) 

En italiano, ardito; francés, hardir: V. Korting, 4502. 
Ardinoso, sa, adj Seco. Se aplica a los terrenos áridos y tempra- 
neros que exigen mucha agua: 

«Es muy ardínosa esta tierra para que prosperen los panes», 

Etim. — De «ard-ere». 

Árganas, f. pl. Artefacto formado por dos cestos de mimbres, de 
senos grandes y anchos sujetos por dos palos, y dispuesto todo con- 
venientemente para colocarlo encima del aparejo de la caballería. 

Viene de muy antiguo el uso de este vocablo. Ya Encina lo em- 
plea en el Auto del Repelón: 

«Alá va todo para M Diabro. 
Burras, árganas y puerros, 
ño hay concencia que en perros». 

(Encina. Teatro, pág. 231). 



— 244 — 

Etim.— Parece que es la misma etimología de argado, ya que 
argado, en dialecto vulgar de alto Aragón, es lo mismo que árga- 
nas. Argado significa enredo, travesura, y de ahí se ha transfe- 
rido a significar todo artefacto hecho de mimbres entretejidos o enre- 
dados. Lo difícil y más arduo, en este punto, es dar con la raiz de este 
término. Korting aduce como probables varias etimologías: a) kyí'y.Tr^c^ 
ergata, trabajador; b) '(é^j'y.yoc- gara nos, grulla; c) organum-organo; 
d) ergere (erigere) -levantar . Como se ve, es muy controvertida, y por 
hoy totalmente incierta. 

Arganear, n. Holgazanear. 1| Simular que trabaja sin hacer abso- 
lutamente nada. 

Árgana, f. Algaya, arista de la espiga: 

«Del otro lado del mar 
vino navegando un piojo, 
que venía de segar, 
con una argoña en el ojo». 

(Copla popular, burlesca). 

Etim.— Del árabe algaya derivó el antiguo argaya. 
Argumentar, a. Aumentar, exagerar. || Aducir pretextos y trapa- 
cerías. 

Argumentero, ra, adj. Exagerador, chismoso, cuentista, trapacero. 

Arial, m. Erial. 

Ario, m. La acción o efecto de arar. 

«Esta tierra es de mal ario, por tanto chinarro como tiene.» 

Etim. De un participio irregular, por analogía de «árido» en vez 
de arado. 

Armonía, f. Estima: 

Es muy descastado, no hace armonio de sus hermanos.» 

Arisco, El yugo del arado, para distinguirlo del yugo del carro: 

«Trae los frontiles, para ponerles el arisco a los bueyes y comen- 
zar enseguida a arar». 

Armancia, í. Armadura, esqueleto: 



— 245 — 
«De la maleta que tuvo se quedó en las armoncias.» 

Etim.— La raiz de esta voz es arm-us-espa\áa . Sino que por ca- 
tachresis o abuso de lenguaje, de arm-are, que literarmente signifi- 
có «cubrir las espaldas», se transfirió luego a expresar la acción de 
cubrirse con armas defensivas, tanto que arma-onim significó arma 
defensiva (peto, loriga, etc.), en contraposición a las armas ofensivas 
(ielum, sagitta, etc.), como se deduce del siguiente texto: 

«.Armoruw atque telorum portationes». 

(Sai US fio). 

Armandija, f. Armazón del cuerpo humano. 
Arpillera, f. Trozo de saco, pedazo de tejido de estopa con que 
enfardan las telas y los paños. 
Arqueada, f. Náusea, arcada: 

«Aigu.ios dicen que carcajada es vocablo corrompido de carca- 
jadas (arcadas); al que ríe demasiado le duelen las arcas.» 

* * :!: 

»Arcas, las hijadas, por el arco que allí hacen las costillas. De allí 
se dijo dar arcadas, los que tienen gana de troncar, que bárbara- 
mente se dice vomitar o gomitar.» 

(Covarrubias. Carcajada y Arca). 

Arquear, int. Jadear. || Sentir náuseas. 

Arrabadillar, a. Arrojar al suelo un animal tirándole por el rabo. 

Arrabales, pl. Barros pegados en el borde u orilla de los manteos 
o faldas. || Atavíos sucios y rotos. 

Arrabar, a. Coger un animal por el rabo, tirando de él. 

Antiguamente se usaba «derrabar», que hoy ha caído casi en com- 
pleto desuso: 

«Y en la llosa 
me caen mil pasarillas 
in armarlas en costillas 
y aún derrave una raposa.» 

(L. Fernández, pág. 145). 
Arralecer, a. Enrarecer. Es aún de muy frecuente uso dialectal. 



— 246 — 
Arrabonar, a. Menguar, decrecer. || Sustraer, recortar: 

«Se orrabonari mucho los días, en pasando la Virgen de Agosto.» 

Arraclán, m. Alacrán cebollero: 

«Si te pica un arraclán, llama al cura y sacristán>\ 

Indícase con este adagio que son venenosas e incurables las heri- 
das hechas por el «arraclán». 

Etim. V. Korting, 298. 

Arramar, a. Derramar. 

EriM. -Algunos lingüistas derivan este término del latino *de-ex- 
ram-o, are o ''^dis-ram-are (ra-mus), de donde proceden el ital. dis- 
ramare, prov. desramar y ptg. derramar. 

Arrampíar, a. Arramblar. || Coger, llevar. 

Arranarse, r, V. Sentarse en el suelo con las piernas entrecuza- 
das. II Ponerse en cuclillas. 

Arrañar, a. Acercarse a la mesa para comer: 

«Arraña ese niño, que vamos ya a comer». 

«Arrañai, si vos cumple, que vendréis con gana.» 

Corre esta palabra en la Ribera del Duero. 
Arrapancharse, r. Repantigarse. 

Arrapazarse, r. Acobardarse en llevar a cabo su intento; desistir 
del propósiiio formado. 

Arrapea, f. Apea de hierro para maniatar las caballerías: 

«... la docenita de yeguas de vientre, más cerriles que palomas 
torcaces, que, al ver gente huyen, sonando sus arrapeas, y las jacas 
de fatiga, que, libres de trabas, abrevan en la charca cercana...» 

(Maldonado. Del Campo, pág. 9.) 

En Gonzalo de Berceo se halla este término indistintamente al- 
terado: 



— 247 — 

«A él servíe la villa e todas sus aldeas 
la su mano besaban, del pendían halareas, 
ellí los menazaba de meter en (arropeas 
si revolver quisiessan con christianas peleas». 

CBerceo. 5. Dom. 735). 



«De quanto ir podieres embargado non seas 
vé al mi monesterio con estas herropeas.y 

(Berceo. 5. Dom. pág). 

Etim. — De '^fernim-ad-pedes , pasando \ior ferropea al término co- 
rriente a trapea. 

Covarrubias trae en su Tesoro la palabra arropea que él así defi- 
ne y explica.' 

«■Arropeas, cierto género de esposas o prisiones de las manos, 
con una barrilla que ase en la argolla del cuello, que pienso se lla- 
ma por otro nombre: pierde amigo. Es nombre griego xaooo^rsíov.» 

La verdad es que harto corrompido ha quedado, si es que de allí 
trae su origen. 

Arrapa, f. Los residuos que quedan en la caldera, de haberse re- 
ventado las morcillas al cocerse: 

«Muchas arrapas han quedado, se conoce que no enfusastéis 
bien las morcillas, o las tripas eran malas.» 

Etim. — Es muy dudosa. Pudiera derivarse del gótico rapón, arre- 
bañar. También de rappe, de donde procede el ital. rappa. Si es 
que no es corrupción de arraspas y entonces traería origen del gó- 
tico "^raspón, de donde nacen el ital. raspare, el prov. raspa, el fran- 
cés rape y el cast. y ptg. raspar. 

Arrapararse, r. Desistir del intento. 

Arrapizar, a. Rapizar, cortar al rape: 

«Arrapiza con cuidado la hierba, que no salga con tierra, que 
sino, no la come el ganado.» 

Arrapo, m. Migaja. V. Arrapa: 



— 248 - 

«No ha podido alcanzar un arrapo de alivio en sus tristezas y 
tormentos.» 

(Torres Villarroel. Obras, T. X, pág. 128). 

Arrasayo, m. Camino costanero y sinuoso. Dícese este vocablo 
en la Ribera del Duero. 

Arraserar, a, Echar el rasero en las medidas de grano: 

«... Mía, no seas tonto, no arraseres tanto la medida; échala con 
cogüelmo.y 

(Maldonado. Del campo, pág. 67). 

Etim. — De rasoriuni. 

Arrayada, f. Punzada, calambre. Úsase esta palabra en la Ribera 
del Duero. 

Arrayar, int. Confinar, lindar, rayar. 

Arrear, n. y r. Caminar de prisa. En esta acepción, ya de muy 
antiguo, se usó en dialecto vulgar salmantino y así la empleó L. Fer- 
nández, y no en la de adornarse, engalanarse, como erróneamente 
la adjudicó el señor Cañete: 

«Y con gran imedo se arrean 
por sobarse la pelleja.» 

(L. Fernández, pág. 140). 

Arrebañar, a. Recoger las rebañaduras de la comida: 

«Bien arrebañas el puchero; vas a quitarle el baño.» 
* * * 

«No dejó roso ni velloso. Para significar que todo lo arrebañó; 
por la consonancia dice rjaso por raso.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 211). 

No tiene este término dialectal la significación clásica que le atri- 
buí e Covarrubias: 

«Ayuntar muchas cosas en uno, confundiéndolas y haciendo mon- 
tón de ellas; díjose de rebaño». 

Arrebol, m. Anchura de las sayas y manteos en la parte inferior 



— 249 — 

del vestido. || La base del cono de la carbonera formada para hacer el 
carbón. 

Arrebolar, a. Ensancharse las sayas cuando sopla con fuerza el 
viento. 

Arrebollo, m. Rebollo. 

Arrecadar, a. Guardar, poner a buen recaudo alguna cosa. 

De muy antiguo es el uso de este vocablo dialectal en esta par- 
ticular acepción: 

«Que onque la burra ño cobre, para sí harto de mal.» 

ni el hato recaldase, zc • t ^ -_ r.on n-io\ 

(Encina. Teatro, pags. 229 y 236). 
a la praza no tornase». 

«Mas no os frunzáis de manera 
Yo le juro a San Doval que us arrecade el miedo, 

que si ellos me repelaran que no he de cascaros; sernos 

que quizás que recakiaran los Alcaldes mi atentos. >' 

(Torres Villarroel. Obras. T. VII, pág. 99). 

Etim. — De '^recapto, are, formado del part. re-capt-iis. De él pro- 
cedió el antiguo recabdo y recabdar que aún se usa en portugués. 
Arrecájel, m. Vencejo, avión. 

Arrecájele, m. V. Arrecájel. Dícese en el Campo de las Guareñas. 
Arrecular, a. Recular: 

«A la puerta la veñuda 
arredilaron el carro, 
aquí tenéis vuestro hijo, 
según lo habéis mandado. 

(Del romance popular Los mozos de Monleón). 

Etim. — De réculo-are (culus), de donde vienen el rinculare, ita- 
liano (reinculare) ; el francés reculer y el portugués recuar. El prefi- 
jo latino re debió de ser en un principio red, como se ve en red-eo, 
red-undo, si es que la í/ no era eufónica. Fué, indudablemente, un 
adverbio que significó detrás, así como pro equivalía al adverbio de- 
lante; así re-cus significa el que va detrás, como pro-cus el que va 
delante. El gótico red-are significaba recuería. Pero se ha de adver- 
tir que no se circunscribió el valor del prefijo a esta significación 



— 250 — 

adverbial, sino que, como se verá en otros vocablos, recibió otras 
acepciones. 

Arregañar, a. met. Aderezar muy cuidadosamente al cabello, de- 
jándole lustroso y tieso. Ribera del Duero. || Arrimarse al fuego de la 
cocina, o a la mesa: 

«Coge un tajo y arregáñate a la lumbre». 

Etim.— Es muy incierta. Pudiera derivar del prov. arrega, línea, 
extremidad, borde indicando la acción de ponerse en fila, en línea. Y 
es más probable el origen del gótico recchen, del cual proceden el 
alemán recken, el italiano recare, /é^ca/'s/'-acercarse. La perm.utación 
de gutural fuerte en suave es muy acostumbrada. 

Arregoldar, int. Erutar: 

'Bien arregoldas a cebolla y a vino». 

Etim. - Es lástima que al reprender a Sancho el uso de este voca- 
blo «uno de los más torpes que tiene la lengua castellana, aunque es 
muy significativo '"> , no dijese don Quijote en qué estribaba la signifi- 
cación, pues sería fácil, entonces, dar con su origen, que ciertamente 
es muy controvertido. Hay quien lo deriva del vasco golde, surcar, 
arar, volver. (V. Cejador, Dice. delQuij., pág. 944). Korting lo hace 
descender de ""regulo, are (de gul-a), pero entonces sería tema más 
conveniente reguíotare (re-gulatuní). Tal vez no sea improbable la 
etimología de revollar, reDolta-re.v\\&\iñ. La permutación de bilabial 
en gutural suave, es usadísima, y son dialectales los términos regol- 
ver, regüelta etc.; y el cambio de la dental fuerte en suave, es tam- 
bién muy ordinaria y normal. 

Arregüetar, int. Erutar. 

Arreja, f. Reja de arado: 

«A motivo de que si juese cierto lo que se ice, como no golvías 
afilar más arrejas.» 

(Maldonado. Del campo, pág. 69). 

Es muy usada esta voz con la próstesis vocalaria. 
Arrejáquele, m . Vencejo. 
Arrejar, a. V. Enrejar. 



— 251 — 

Arrempujar, a. Empujar. 
Etim. — De ad-re-impiilare (impeleré). 
Arrempujón, m. Empujón. 
Arrendar, a. Remedar, hacer burla. 

Esta acepción la aduce también Covarrubias, aunque es harto im- 
probable e infundada la etimología que indica: 

«Uitimamente arrendar vale remedar o contrahacer a otro, del 
verbo reddo, dis; porque le vuelve sus mesmos ademanes, como eco 
la voz, y de aquí se dijo un cierto pájaro arrendajoy>. 

Etim. —De '^ad-re-imiíari. De él se derivó el portugués arreme- 
dar, y perdida la vocal postónica quedó arrenidar, y con la permuta- 
ción de bilabial en nasal, resultó arrendar. 

Arrengar, a. Derrengar. 

Etim.— De ^ad-renicare íren-es). 

Arreo, adv. Sin interrupción, por orden, una cosa tras otra: 

-«Dad al cura y venga arreo. Que el repartir se ha de comenzar 
por el más digno, como lo son los curas en los lugares.» 

II De prisa, rápidamente, de cabo a rabo: 

«Llevarlo todo abarrisco y arreo. Sin dejar nada; como avenida 
de río.» 

(Correas. Vocabulario, págs. 278 y 625). 

Arrepañar, a. Coger, robar. 

Arrepañina, f. Rebusca. Dícese cuando en los bautizos tiran di- 
nero o confitura, y los muchachos andan a la porfía unos con otros 
para coger, en el suelo, algo de lo que ha^^an tirado. 

Arreparar, n. Reparar, reflexionar: 

«Sec. ¿No dices que te llamó Inés. Porque sí, me acomodó, 

mujer púbrica? Sec. /i4/T^/?arí7 la palabra..! 
Pet. Sí, sí; 

Sec. ¿Por qué la llamaste, di? (González Moro. y///c/o, pág. 15). 

En la misma acepción se emplea el dialecto en bable: 



— 252 — 

;;... qu' el amor non arrepara 
y enoxati no quixera.» 

(T. Cuesta. Poesías, 68). 

!l r. Contenerse en hacer alguna cosa: 

Juan. Señor Juez yo de por mí 

en eso no me arreparo. 
Sec. Pues te va a costar mi caro.» 

(González Moro. Jiicio, pág. 17). 

Arrepazarse, r. Arrapazarse, desistir de poner por obra su in- 
tento. 

Arrepizar, a. V. Arrapizar. || Tronciiar bruscamente con la mano 
los tallos de una cepa, y en general, los de cualquiera planta. || Co- 
ger o arrebatar violentamente algo a alguna persona, robar. Úsase en 
la Sierra de Francia y en la Ribera del Duero. 

Arreponcio, m. Accidente, síncope. Corre esta voz en tierra de 
Ciudad Rodrigo. 

Arresayo, m. V. Arrasayo. 

Arrescañar, a. Quitar los rescaños al pan. || Descalabrar, hacer 
una pitera en la frente. || Contagiarse, pegársele una enfermedad. 

Etim. — De '-rasico-are, rasciinhar en portugués y rasguñar en 
castellano. 

Arresguñao, m. Baile de candil o al aire libre, ejecutado al son del 
candil a de la pandereta. Empléase este vocablo en la comarca de 
Ciudad Rodrigo, 

Arresguñar, a. Arañar. Úsase también en dialecto vulgar leonés. 
(V. Alonso Garrote, El Dial. Vulg. León., pág. 128). 

Arresguñón, m. Arañazo. 

Arriaza, f. La operación de arriazar. 

Etim. — Deriva de ad-rívum. 

Arreviejarse, r. Envejecer: 

«Es un árbol la encina que no se arrevieja en jamás de los ja- 
mases.» 

Arriazar, a. Echar el. lino al agua para que dé el color y se 
ablande. 



— 253 — 

Etim. Deriva de ^ad-r'waíiare, elidida la consonante labial. 
Arriazo, m. Cosa molesta. || adj. Arrapiezo, desgarrado. || Débil, 
de pocas fuerzas: 

«Habrás andado a nidos; vienes heclio un arriazo, con los panta- 
lones todos rotos.» 

Es acepción metafórica tomada del lino ya «arriazado» que se es- 
baga y suelta toda envoltura de la hoja y bagas. Empléase en la 
Ribera del Duero. 

Arribadero, m. Risco en las márgenes de los ríos, formado de pe- 
ñascales. Llámase, particularmente, el paraje por donde desembocan 
arroyos y torrentes. 

Etim. -D^'^ad-ripatorium. 

Arribanzo, m. Teso. || Terreno fragoso. 

Arribe, m. V. Arribadero: 

«... y en último término, como telón de fondo, los azulados arri- 
bes de la orilla opuesta, en cuya oscura silueta se destaca sobre un 
cielo trasparente.» 

(Maldonado. Del campo, pág. 116). 

Úsase en la Ribera del Duero. 

Arribita, adv. Arriba. En la parte superior de cualquiera altura: 

<.<Arribita, arribita «Allí arribita, arribita 

se crían flores, hay una fuente de oro, 

cuanto más arribita, donde lavan las mocitas 

más y mejores.» los pañuelos de los novios.» 

:;: ^. .j^. (Cantos populares). 

Arricáncano, adj. Inepto, tonto, babieca. 

Arricángel, m. Vencejo. 

Arricángele, m. V. Arricángel. Corren estas dos palabras, con 
y sin paragoge, en tierra de Ciudad Rodrigo. 

Arridero, adj. Arriero. Empléase este término en la Sierra de 
Francia, 

Arrimacho, m. Chozo pequeño que forman en el rincón de una 
tierra cercada, cubriéndole con una lancha. La utiliza el obrero del 
campo para, en él, resguardarse del viento y del agua. 



- 254 — 

Arrimadero, m. V. Arrimacho. 

Arriponcio, m. V. Arreponcio. || Cosa baladí, nonada. 

Arriscado, da, p. p. Peripuesto, majo. || Galtardo, esbelto. || El que 
lleva bien ceñido el calzón. 

Arriscarse, r. Vestir con lujo afectado, periponerse, engalanarse. 

Etim. — Difiere tanto de 1: significación propia del anticuado arris- 
car, que es difícil averiguar si deriva de él o es corrupción de algún 
otro vocablo. 

Arritar, a. Juntar el rebaño disperso. || Echar el perro a las ove- 
jas que andan descarriadas, para traerlas al rebaño: 

«Voy a echar el perro para que arrite aquellas ovejas que van 
muy tendidas». 

Etim.— Del vocablo vulgir rito, recto, derecho. Tal parece debiera 
ser el origen, juzgando por la significación del vocablo, que no es si- 
nónima de «azuzar», como se desprende de la frase anotada; por eso 
en vez de hacerlo derivar del irrito-are, descendería de ad-rito are. 

Arrodear, n. Rodear. Ir por camino más largo. El prefijo hace dia- 
lectal este término. 

Arrodeo, m. Rodeo, dilatación o alargamiento del camino. 

Arrodillada, f. Genuflexión, arrodillamiento: 

«Llamóse el niño Jesús, 
de cuyo nombre a las aras 
el cielo, tierra y abismo 
hacen sus arrodilladas ". 

(Torres Villarroel. Obras, T. VIH, pág. 110). 

Arrollao, m. Arroyo del prado. Ejemplo de aglutinación dialectal 
usadísima en la Ribera de Duero. 

Etim. — De arru(g)ia, cavidad, mina, barranco, nació el arro- 
giiim, arroio, del latín vulgar español: 

«Ex alia parte... et in alio arrogio... et alia parte et per illum 

arroiiim-'-). 

(Esp. Sag. 37, esc. 9, pág. 322). 

«... circa prado usque ad rogio». 

(Er. 980. Berg.) 



255 — 



Arrollar, a. Acunar, dormir al niño meciéndolo en la cuna o en 
los brazos: 

«Duérmete, niño, Ea, ea, ea, 

que tengo que hacer, que la barca se marea, 
lavar los panales, ea, ea, ea, 

guisar y coser... que no soy tan fea, 

ro, ro, ro... y si lo soy que lo sea. 

* * * (Canción de cuna.) 

Que te arrolle la madre 
que te parió. 

II r. Balancearse, moverse acompasadamente, semejando al mo- 
vimiento que hace la rolla al adormir en brazos al niño: 

«Qué andares tienes; parece que te vas arrollando toda». 

Etiai. — Deriva del monosílabo ro, ro, ro, con cuyo sonsonete se 
duerme el niño. De ahí que esté mejor formado este término que no 
el arrullar de que dice Covarrubias: 

«adormecer el niño con cantarle algún sonecico, repitiendo esta 
palabras ro, ro>\ 

Arromanar, a. y n. Pesar excesivamente: 

«Ese cerdo bien arronianará, no puede con las carnes que tiene 
encima». 

* :i: * 

«Unos pesan y otros arromanan.» 

Refrán con el cual se da a entender que a todo hay quien gane a 
otro, por muy entendido que sea en su arte u oficio. 

Arromanza, f. Lampazo. Dícese esta voz en la Ribera del Duero. 
Arruma, f. Migaja, añico, pedazo: 

«Se le cayó el cántaro y se hizo arrumas.» 

Usan este vocablo en la Ribera del Duero y en el partido de Ciu- 
dad Rodrigo. 



— 256 — 

Arrubinar, a. Derrumbar, tirar, caer. Úsase este término en tierra 
de Ciudad Rodrigo. 

Trae origen del ^ru(h)ina, con la próstesis y el parasitismo labial. 
Arrujaque, adj. Gallardo, esbelto. 
Arrumaco, m. Adorno de mal gusto: 

< Cuánt'js arrumacos le has puesto al vestido de la Virgen, y qué 
mal le pegan.» 

II Máscara. Úsanlo en esta significación en el partido de Ciudad 
Rodrigo. II adj. El que es chocante en el vestir. 

Arrumí, m. Alcaraván. 

Arrumiaco, m. V. Arrumaco. 

Arrutar, a. Oxear, espantar los pájaros para que no hagan datio 
en los sembrados y frutales: 

«Arruta los pájaros, que no se vayan al lino.» 

Usan este vocablo en la Sierra de Francia. 
Etim.— Deriva del monosílabo repetido rú-rú, de que se valen 
para espantar los pájaros. 
Artuña, f. V. Ortuña: 

«Ni antruejo ni luna... ni piara sin artuña. (Artuíia llaman a la 
oveja horra, que parió y se le murió el cordero.) » 

(Correas. Vocabulario, pág. 207). 

Artuñar, int. Abortar el ganado cabrío, .anar y de cerda. 

Corre este vocablo en la Ribera del Duero. 

Artuño ña, adj. Infructífero. Aplícase particularmente a los árboles. 

Dícese esta palabra en la Sierra de Francia. 

Asarrayo, m. V. Arrasayo. 

Ascuerío, m. Montón de brasas que quedan después de apagada 
la llama de la lumbrarada de leña. 

Etim. — De un participio, asín (arderé), del cual nació * astilla, 
ascula, ascua. 

Aseguranza, f. Consistencia, seguridad, firmeza: 

«Si el destral tuviese asta de aseguranza se cortaría bien con él». 



— 257 — 

Etim. — De secur-us. 

Aseñallar, a. Señalar los corderos en las orejas, con instrumen- 
to cortante. Usan este vocablo en Ciudad Rodrigo. 
Asestar, n. Dormir la siesta: 

«Está asestando el ganado en el rodeo». 

Etim. — Debe darse por descartada completamente la derivación 
de sexta, no más si no porque el latín litúrgico en la clasificación de 
las horas en que se dividió el día, no influyó absolutamente para nada 
en la romanización de las lenguas neo-latinas. Más probable es que 
descienda de síare (del aíaTr¡u.i), de que hay ejemplos en el castella- 
no antiguo: 

« Adtendere-5m//are. » 

(Poen. Silos). 
* * * 
«En ancho e en luengo assiesto compasada». 

(Berceo. S. Millán, 313). 

Quizás proceda de siesto que significa calor excesivo (Alex., 313.) 
y del cual se formó después el resistero, que en dialecto vulgar sal- 
mantino se trasformó en rechistero. Cf. Cejador (Dice, del Qiiij., pá- 
gina 1.019), y Menéndez Pidal, (Gram. Hist. Esp., § 51 y 90). 

Asiestar, n. Sestear. 

Asimesmo, adv. Asimismo. Es de muy frecuente uso. 

Asimientar, a. Sembrar: 

«Después de estar la tierra en cerro se asimienta el lino.» 
Asín, adj. Así. No ha caído en desuso, antes se emplea harto. 

«... no se le arruga el ombrigo asin como asín...» 

(Galán. Obras. T. II. pág. 323). 



Asina, adv. Así. 



«... por menos que eso 
puede formarse un proceso 
que levante tanto asina.» 

(González Moro. Juicio, pág. 14.) 

17 



- 258 — 

Asirgado, m. Tejido en que se cambian y se cruzan los hilos, for- 
mando un dibujo acuchillado. 

Asistimiento, m. Servicio, trato, asistencia. 

Asnal, m. Cesto hecho de mimbres, con la boca más ancha por la 
parte superior, que se coloca en los canales de los molinos, para co- 
ger la pesca. || Cajón de madera, en donde cae la harina conforme 
las piedras van moliendo el trigo. || Banasta, cesto. 

Etim. Es difícil dar con la etimología de este término. Tal vez 
no sea aventurado hacerlo derivar del germánico sazjan, del que na- 
ce asir, azir, coger, asir, formándose az-nal, as-nal. Pudiera ser 
originado del "^asinale (asinus). 

Asparabán, m. Aspaviento, gesto, manoteo: 

«Qué amiga de hacer osparabanes por cualquier cosa.» 

Etim. — Del germánico sparwan, en francés esparvain y eparvin, 
en portugués esparuán, quizás para indicar la semejanza con el ale- 
teo del esparaván. 

Asparabanero, ra, ad. Espavientero. 

Aspearse, r. Despearse. || Dañarse del pie. 

Etim.— De ad-ped-em. 

Asta, f. Rama de árbol, labrada convenienmente para servir de 
mango en algunos instrumentos cortantes. 

Astial, m. Astil, mangón de azadón, macheta, etc.: 

«Se me ha roto el astial de la macheta.» 

Ástico, Elástico, prenda interior. Dícese este vocablo en la Ribe- 
ra del Duero. 

Astillerío, m. Montón de astillas. 

Etim.— De '""astulla o '^astilla-astilla, y portugués astella y astea. 

Astreverse, r. Atreverse. Es de muy antiguo el uso de este vo- 
cablo, si bien en el Fuero de Salamanca se encuentra con una ligera 
variante de permutación vocalaria: 

«Et pues que el enemigo fuer conoscido é su su omicio pechar, 
se en el término se estreoier a vivir vivan... 

(Fuero de Salamanca, § XI.) 



— 259 — 

Dícese también en dialecto gallego: 

«A vos, amigas, q' hasta vos s' astreve 
é de xente de paz...» 

(Curros Enríquez. Obras, t. I. pág. 6). 

Astrólico, ca, ad. Sabio. || met. El que vanamente presume de 
sabio. (Ribera del Duero). 

Etim.— Es, indudablemente, corrupción de astrólogo. 

Atacar, a. Colocar tacos en la carbonera para asegurar bien la 
encañada, cuando se quiebra o hiende, evitando de este modo que se 
venga toda a tierra y se abrase por completo. 

Etim.— De tac, (tac-tus), que tal vez derive del griego tax, del 
cual procede el latino tango. Tampoco es improbable el origen del 
basko, ta-ka, golpear. 

Atado, Lazo, lazada. 

«Anda y ole; te dice muy bien, 

niña resalada Con el pañuelo de atados 

péinate el tupé, cuando te lo pones 

porque ese peinado ¡mira que estás bien!» 

(Tonada popular). 

Etim.— De apio, are. 

Atafal, m. Aparejo de las caballerías. 

Suena esta voz en los pueblos fronterizos de Portugal. 

Atajarria, f. Ataharre, retranca. || Correa de becerro con que se 
sujeta el aparejo de las caballerías, de modo que no se caiga cuando 
bajan las cuestas. 

Atajarse, r. Apartarse el ganado en atajos: 

<'Voy a recoger las ovejas que se han atajado por no sé cuán- 
tos sitios.» 

Etim. — De talio-are, de donde nace el provenzal talliar, el por- 
tugués talhar y el castellano tala, talar, de donde procede tajar. 

Atajo, m. Rebaño pequeño de ovejas o cabras. || El surco que 
abre con el pie el labrador en la parva ya trillada, para que sirva 
como de eje o línea central al apañarla y encumbrarla conveniente- 
mente para limpiarla o aventarla. 



— 260 — 

«Me parece que hay que tirar el aluja de modo que se ponga la 
parva al aire gallego, que es el que ahora sopla.» 

II El surco que se abre en las tierras bajas para que sirva de des- 
aguadero. 

Atalucarse, r. Pasmarse, quedarse sin sentido. 

«Quedó el probé atalucaíno, sin poder ni hablar ni llorar, de lo 
que le sobrecogió la noticia.» 

Úsase este vocablo en la Ribera del Duero. 

Afamar, a. Acallar, hacer que desaparezca cualquier disgusto o 
rencilla. Úsase en la Ribera del Duero. 

Átamo, ni. Polvo, cosa pequeñísima. Es muy parecida la palabra 
gallega átemo, con la misma significación. 

Atañer, Detener algún animal desmandado: 

«Y en tierra de Salamanca, cuando van tras algún jumento, y en- 
cuentran con quien pueda detenérselo, dicen: atáñeme acá esa bu- 
rra. Entonces parece tener origen del verbo tango, gis, porque con 
darla o amenazarla la detienen o vuelven.» 

(Covarrubias. Atañer). 

Ataril, la. El rapaz o rapaza que va recogiendo las gavillas para 
formar los haces y atarlos. 
Atarra, f. V. Atajarria. 

Atarracar, a. Atascar, llenar. Dícese en la Sierra de Francia. 
Atarrasca, a. V. Atarracar. 
Atarre, m. V. Atarra. 

«Es menester bajarle dos dedos el atarre, porque es tan poeta 
como una muía de fraile Jerónimo.» 

(Torres Villarroel. Obras. T. X, pág. 240). 

Atarugarse, r. Atragantarse. 
Etim. — De obturare. 
Atasco, m. met. Empacho gástrico. 
Atenazarse, r. Ladrar con insistencia: 

«Alguien anda por ahí, que se atenazan los perros.» 



— 261 — 

II Tirarse los perros a morder. 

Etim. — De tenax-acem. Antiguamente se decía «tenacear». 
Atender, m. Quetiacer, negocio: 

«Si no fuera por los atenderes de la casa, yo le acompañaría.» 

Corre este vocablo en la Sierra de Francia. 
Atendido, da, adj. Obsequioso, cortés, atento: 

«Son unos señores muy atendidos con todo el mundo, lo mesmo 
con probes que con ricos.» 

Atentar, a. Pegar. Es muy usado en esta acepción metafórica en 
que ya lo empleaba el autor de El Lazarillo de Tormes: 

«Con esto siempre con el cabo alto del tiento me atentaba el co- 
lodrillo, el cual siempre tenía lleno de tolondrones y pelado de sus 
manos.» 

II r. Reportarse, ir con tiento. No es anticuado este verbo en su 
forma reflexiva, sino de muy frecuente uso, como lo fué en los tiem- 
pos de Encina y de Fernández: 

«Atentaivos en la llengua, 
sino daros he una mengua 
que no la vistes mejor.» 

(L. Fernández, pág. 23.) 

Etim.— De ad-tento, are. 

Aterrar, a. Echar la tierra sobre la cobija de la carbonera: 

«Ya no falta más que aterrar la carbonera y enseguida la en- 
cenderemos.» 

Atestar, a. Rellenar las cubas de vino cuando cesa la fermenta 
ción del mosto. En este sentido la empleó también Cervantes: 

«No tardará mucho a venir Silbatillo, tu trainel, con la canasta de 
color, atestada de lo que Dios ha sido servido.» 

{Rinconete y Cortadillo, edición de Rodríguez Marín, pág. 289.) 
Atetar, n. Coger el pecho, mamar: 



— 262 — 

«Cuando vino el cabrero a la choza 
con la cabra «galana» parida 

y el trémulo chivo 
sin mamar ni atetar todavía.» 

(Galán, Obras. T. I, pág. 249. 

Atiestes (la cuba de). La cuba en la cual tienen el mosto para re- 
llenar las otras cubas, luego que ha cesado la fermentación. 

Etim.— Es muy difícil de averiguar el origen de esta palabra; lo 
más probable es que proceda de testi, testum, tiesto, escudilla, jarro, 
en ptg., testo. 

Atijo, m. Atadura, lazada. || Met. Obstáculo, impedimenta: 

«Es un atijo para salir de casa el tener tanta familia menuda.» 

Atíl, m. Lazo hecho de mimbre o bramante para atar el haz o ma- 
nojo. II Lía de mimbre o zarza con que se atan las pajas centeneras 
de que se hacen las nalsas y escriñas. 

Atino, ña, adj. V. Ataril. 

Atollar, a. Hundirse en el barro. Es ya de muy antiguo el uso de 
este vocablo: 

«Y el otro que por la cholla 
todo el cravo le chaparon 
por eso duerme y resolla 
bien como burra que atolía.y> 

(L. Fernández, pág. 152). 

EriM. — De tollo; en dialecto leonés significa lodo, barrizal. Es 
probable que descienda áefollis, blando, muelle; ya que en bable se 
dice folla por tollo, y de ahí venga el hollar, ahollar, atollar. 

Atoñar, a. V. Atollar. 

Atorado, da, p. p. Atascado, tupido. Es de muy frecuente uso y lo 
fué ya de antiguo: 

«... y no podíamos ,. , , 

... «un muy atorado clavo 

arrancarle las espinas; ^ ■' 

, , , con otro clavo se saca», 

y aunque en el casco atoradas 

poco a poco las sacamos.» (Encina, Teatro, pág. 273.) 

(L. Fernández, pág. 251.) 



— 263 — 

Etim. — Korting quiere hacerlo derivar de '^aitoro,-are (torus), pe- 
ro tal vez sea preferible hacerlo descender de "^atturare por obturare, 
ya que en portugués se dice aturar. 

Atorar, a. Asentar, fijar: 

«Ya atoró la piedra, no se mueve.» 

II Obstruir, tupir. || r. Añuzgarse, atragantarse. 

Etim. — Trae origen del ob-turare. 

Atorgar, a. Otorgar. 

Atortar, a. Doblar, torcer. Es usado este término en la Sierra de 
Francia. 

Atrancar, n. Atrochar, atajar por fuera del camino por ganar 
tiempo: 

«Comió el burro, que es del caso 
y ellos, sin pensar, atrancan 
por calles, por pasadizos, 
por prazuela y por pracas.» 

(Villarroel. T. VII.) 

Etim. — Korting la deriva de -^trinico-are (trinicus). Tal vez des- 
cienda de ""truncare (trunc-us); en ptg., tranza. 

Atrañar, a. Trizar. Dícese esta palabra en la comarca de Ciudad 
Rodrigo. 

Atrapar, a. Habilitar, acomodar, adaptar: 

«No atrapau por aquellos caminos las caballerías.» 

Empléase este vocablo en la Sierra de Francia. 
Atrastajar, a. y r. Angustiar, apenar. 

«Murió atrastajado de tantos disgustos como le dieron los hijos.» 

Úsase en la Ribera del Duero. 
Atrongado, da, adj. Deforme. 
Etim. — De trunco-are, truncatum (truncu-m). 
Atropar, a. Hacer con facilidad alguna cosa: 

«El vendimiar es un oficio que se le atropa bien a cualquiera». 



— 264 — 

También el célebre Piscaíor Salmantino usó este término: 

«Huí de él, diciéndole que amontase, como lo había hecho otros 
años, los pingajos caducos de otro Pronosticador, y atropase, con 
ellos, el de el año de treinta y nueve.» 

(Torres Villarroel. Obras. T. IX, pág. 231). 

Etim. — Del germánico trappa 'attrappare. De antiguo se usaba 
trepa en la acepción de maña, habilidad, y pudiera ser que brotase de 
la misma raíz. 

«Ya que estuve bueno de mi buena trepa y cardenales, conside- 
rando que a pocos golpes tales el cruel ciego ahorraría de mí, quise 
yo ahorrar de él.» 

(Lazarillo de Tormes). 

Atruendo, m. Cosa desusada, antigualla, mueble viejo e inútil. 
Dícese esta palabra en la Ribera. 

Atupir, a. Llenar. || Comer con exceso. Es usado este término con 
la próstesis vocalaria en tierra de Ciudad Rodrigo. 

Aturar, int. Aguantar, durar: 

«Me parece que el enfermo atura todo este mes.» 

Aturnear, Mugir con furia los toros, bramar los toros como inci- 
tándose a la lucha. 

Aturniar, n. V. Aturnear. 

Aturrear, V. Aturnear. Es muy antiguo el uso de este vocablo 
dialectal: Aturrar y no o/'w/'or empleó Lucas Fernández, en sentido 
de aturdir, ensordecer, y si no lo empleó en la misma forma usada 
hoy, o sea: aturrear, fué indudablemente por condescender con el 
consonante: 

«Llorieinte. Anda vete, mama burras 

dende ya, que nos aturras. 
Juan. Oid, Oid, si queréis...» 

(L. Fernández, pág. 191). 

Aturrulleno, na, ad. Aturdido, aturrullado. 
Aunar, a. Robar. 



- 265 - 

Aurel, m. Laurel: 

«La despedida te doy Adiós, palomita blanca, 

y con ésta ya van tres. Adiós ramito de aiirel.y> 

(Canción popular). 

Aurelar,m. Laurel. Dícese en algunos pueblos de Ciudad Rodrigo. 
Ausentído, da, adj. Sabido, pensado, previsto. || Evidente. || En- 
tendido: 

«Esto está bien ausentido, y sacan a la vergüenza, 

que ahorcan a su marido la galga de Blas Chapado.» 

en la plaza de Sigüenza 

«Pero... bien ausentido, ¿quién te mete a ti en esas honduras?» 
(Maldonado, Del Campo, pág 60). 

Ausistir, n. Continuar, subsistir: 

«Así no es posible ausistir por más tiempo.» 

Autarse, r. Parecerse, semejarse. 

En esta significación de «bien parecido, bien formado», usó este 
vocablo, en forma adjetival, Lucas Fernández, y no en la acepción 
de «mancebo», como gratuitamente le atribuye el señor Cañete, ha- 
ciéndolo derivar de auctus, que en vez de auto daría acho, como él 
mismo reconoce enseguida, diciendo que «muchacho» deriva de muí 
tumauctus: 

«Como ahiito, barbihecho, ^^g que un dado soy perhecho, 

maguer soy barbiponiente, en cosa ño so contrecho.» 

(L. Fernández, pág. 140). 

También Herrera Gallinato empleó este término en idéntico sentido* 

«Lías paredes del corral « — Pues por un lao parecía 

eran doro collorado, Quica y por otro Colasa, 

que aúta llu empramentado —¡Son tan autás!» 

una groria terrenal». ^q^, ,^^ ^^^^^ completas. T. L, pág. 141.) 
(Herrera Gallinato, Romances J 



— 266 — 

Avaguar, n. Descansar, holgar. 

Avante, adj. Adelante. Úsase en tierra de Ciudad Rodrigo. 
Avarear, a. Varear. Es muy usado con próstesis vocalaria. 
Avellonar, a. Formar el vellón o madeja en que se recoge la lana, 
según se van esquilando ovejas y corderos: 

«Avellona con más cuidado, que dejas poco bien enreatados los . 

vellones, y se cae luego mucha lana.» 

Aveluya, f. Digital. Úsase este vocablo en la Ribera del Duero. 
Aventajar, int. Crecer, medrar. 

«En poco tiempo cómo han aveníajado estos árboles.» 

Etim. — De in-ventum (invenire). En los orígenes de la lengua se 
encuentra a veces «ventar» como sinónimo de «hallar, y «venterío» 
por «comercio», así como «ventanero» por «avariento». Se ve en to- 
das estas significaciones la idea de ganancia, lucro, crecimiento de 
riqueza. 

Aventar, a. met. Despedir, echar a uno por molesto: 

«Te doy un puntapié que te aventó de aquí a cien leguas.» 

Úsase en la Ribera del Duero. 
II n. Rebosar el líquido al hervir con ebullición demasiada: 

«A tal aventar, no es menester soplar.» 

(Correas, Vocabulario, pág. 18.) 

Averamiento, m. Repartición de tierras y deslindamiento de lin- 
deros. Empléase este término en el campo de la Sierra de Francia. 
Averar, a. Conducir el ganado por la vera de los sembrados: 

«Ten cuidado cuando averes el ganado que no se meta en los 
trigos.» 

II Rozar la linde con el arado. 
Averío, m. Conjunto de aves: 
Avenado, da, Arreglado, dispuesto, apercibido. 
Aviar, a. Disponer, arreglar con urgencia alguna cosa, darse pri- 



— 267 — 

sa en apercibirse y disponerse a emprender algún asunto. En este 
sentido la empleó Juan del Encina: 

«Erit. Entraos, Flugencia, vos, que yo quiero encerrarme 

que yo también quiero aviarme. que vienen allí unos dos.» 

Flug. Eritea, andad con Dios, (Encina, Teatro, pág. 292). 

Etim.— De '^ad- Dio, -are; y quizás sea más probable origen ad- 
üivo.-are-av'war, como sinónimo de urgir, apremiar. 
Avicáncano, m. Papanatas, soso, grandón. 
Aviciar, a. Abonar la tierra, estercolar. 
Avientar, V. Aventar. (Sierra y Ribera del Duero.) 
Aviniente, adj. Pariente, deudo algo lejano, pegadizo: 

«No tiene parientes ni avinientes.'> 

(Frase familiar). 

II Poco yeldo y mal cocido: 

<-<-Aviniente y crudo que ansí lo quiere el cornudo; o aviniente y 
crudo que ansí lo quiere Pero Miguel.» 

(íAviniente y mal cocido, que ansí lo quiere mi marido.» 

Correas, Vocabulario, pág. 66). 

Avío, m. Asunto, negocio, oficio, doméstico. Es frase familiar: 

«Hacer de un ovio dos mandados.» Tiene la misma significación 
que la de «matar de un tiro dos pájaros». 

Tráelo también el maestro Correas: 

«De un avío dos mandados. Cuando, junto con lo principal, se 
negocia otra cosa.» 

(Vocabulario, pág. 577). 

Dícese irónicamente: 

«Buenos avíos me dejaste al irte al río», para significar el des- 
arreglo en que estaban los oficios de casa. 



- 268 - 

Avión, m. Vencejo. En el partido de Béjar: 

«Los bandos de veloces aviones 
que pasaban chillando.» 

(Gabriel y Galán, Castellanas.) 

Aviona, f. Golondrina. Dícese en el partido de Vitigudino. 
Aviso, m. Cencerro, esquilón: 

«Ya parecen que suenan los avisos de los cabestros.» 

Avoluntar, int. Querer, acceder a lo que otro propone, condes- 
cender: 

«Si avolnntase a hacer el contrato por diez años, entonces me 
quedaría con la dehesa.» 

ETm.—*ad-volunfare (voluntas, tatem). 

Azangarse, r. Rezagarse. || V. Aspearse. Dícese particularmente 
del ganado lanar. 

Azare, m. Cácer. Es de muy frecuente uso en la Sierra de 
Francia. 

Azizuelo, m. Lazo formado por dos tablas unidas con cuerdas, del 
cual se valen para coger las perdices en el nido. 

Etim. — De laqueas C^laceus), lazo, lacico, lazizuelo. 

Azogar, a. Fatigarse, sofocarse. 

Etim. — Del árabe az^aibag-azogue. Es significación metafórica, 
trasladada del «azogarse», padecer de la enfermedad del azogue. Y 
de ahí también el que se diga del que anda inquieto, sin parar: 

«Parece que tiene azogue» o parece que le han echado azogue 
en los oídos.» 

Azotalenguas, f. Raspilla. Dícese este vocablo en la Ribera del 
Duero. 

Azotea, f. Azotina. 

Azufrador m. Cajón formado con varillaje, sobre el cual se coloca 
la ropa que ha de secarse al calor del brasero. 

Azucena de agua. Nenúfar. 



269 



B 



Babanco, ca, adj. Simple, bobalicón. || m. Pájaro. No es anticua- 
do este término, sino de muy frecuente uso dialectal: 

«Posada quiero decir era, pidiendo divorcio, 

que, aun para el mayor babanca, buena para desposada.» 

(Torres Villarroel. Obras. T. VIII, pág. 66). 

Etim.— De babaeculus, o de babecalus, que traen origen de [5á(3a^,- 
axo?, charlatán, necio. 

Babanquear, m. Hacer el babanco, portarse como un simplón. 
Babanza, f. Agabanza. 
Babar, n. y r. Babear: 

«Limpia ese niño, que se está babando.y> 

También en dialecto portugués es babar. 

Babo, m. Uva, cada uno de los granos que componen el racimo: 

«Con el pedrisco del nublado, hubo racimos en que no dejó ni 
un babo.^y 

Babuja, f . Uva suelta. 1| El babo que queda en las cestas o canas- 
tas en donde se colocaron los racimos. 

«Andar a la babuja.y> 

frase familiar que equivale a andar recogiendo las sobras de comida 
o migajas. 

Baburrina, f. Puches. 

Bacatela, f. Disputa, altercado. Dícese en tierra de Ciudad Ro- 
drigo. 

Baciero, m. El rapaz o rabadán pequeño que ayuda al pastor en 



— 270 — 

la custodia del ganado. Está en uso este vocablo en la Ribera del 
Duero. 

Bacillar, m. Tierra recién plantada de viñedo. 

Bacillo, m. La púa que se poda para plantar viña nueva. 

Etim. — De bacillum (bac-iilunv. 

Bache, tn. Vasija. Dícese en la Ribera del Duero. 

Badana, f. Especie de piel o telilla dérmica muy encarnada que le 
cuelga a los pavos por fuera del papo. Llámase así por trasferencia 
o imitación a la del ganado vacuno. 

Etim. — De bi-tanali o battána. 

Badarras, pl. Día de las amonestaciones o esponsales. Está en 
uso esta voz en el campo de la Sierra de Francia. 

Baetón, m. Bayeta. 

Bafear, int. Vahear, echar vaho. 

Baga, f. Bola pequeña en que está encerrada la simiente del lino. 

Baga (estar en), Estar el lino en granazón. || met. Estar a medio 
hacer una cosa. 

Bagaña, f . V. Baga. 

Bago, m. El grano de la uva. || El término plantado de viñedo. 

Se ha conservado hasta hoy este término en la misma acepción 
en que la emplea el Fuero de Salamanca: 

«Z)e los <'~bagosy> de las vinnas.— En todos los bagas de la villa 
non entren oveias nin cabras en envierno nin en verano e si y entra- 
ren pechen al duenno de la vinna V maravedís.» 

(Fuero, § LXV). 

II Porción grande de terreno cultivado^ dividido en varias parcelas 
pertenecientes a sendos amos: 

«Tiene dos huertecitos en el bago de Lara.» 

En esta acepción úsase en la Sierra de Francia. 
Etim.— De pag-um (-áYoc). 
Bagujada, f. f. Babujada: 

«Can que en tiempo de uvas bagujada hace, apriete el concejo y 
beba el alcalde. > 

(Correas, Vocabulario, pág. 323.) 



— 271 - 

Bagullo, m. Hollejo de la uva. 

Bahuera, f. Esgueva. || Cauce abierto entre dos pendientes 
suaves. 

Bajadero, m. Bajada, sitio por donde se baja. Dícese en la Sierra 
de Francia. 

Bálago, m. La mies amontonada en la era, antes de extenderse 
para ser trillada. 

Etim.— De bagas, flojo, suelto, muelle, hueco. 

Bajília, f. Cesto de dos asas. || Canastillo. 

Balaguero, m. Montón de leña: 

«Trae del balaguero un brazao de leña para la lumbre.» 

Balao, m. Surco o calle de vides. — Empléase esta voz en la Ri- 
bera del Duero. 

Balbutria, f. Terciopelo de algodón. ¡| Pana. Dícese este término 
en Ciudad Rodrigo. 

Baldar, a. Inferir algún daño o perjuicio: 

«Como me suban la renta me baldan; tendremos que irnos a la 
Argentina». 

Etim.— Del árabe báiala-áañdiX, perjudicar. 

Baldear, a. Estropear, perjudicar, dañar. Aplícase particularmente 
al ganado cuando entra a pastar en terreno guardado, como si fuera 
en baldío: 

«Buena multa le echaron al pastor, por haber baldeado la su 
peara la hoja de trigo del vinculero.» 

Baldaga, f. Abdomen. Corre esta palabra en los pueblos del cam- 
po de la Sierra. 

Baldo, da, adj. Simple, soso, desprovisto de substancia. Llámase 
caldo baldo el que queda en las calderas en que se han cocido las 
morcillas, en el mondongo. Se aplica también al caldo que tiene poca 
substancia. 

Baldorras, pl. Desgarbado, desceñido en el vestir. Úsase en la 
Ribera del Duero. 

Baldorro, rra, adj. Oveja que se mata por vieja o por haberse 



— 272 — 

puesto mala. Incluye la idea de «inútil, por algún concepto, de ve- 
jez o de enfermedad. 

Baleadera, f. Barredero. || Escobón de ajonjera, que se usa para 
balear. || Mango corto. 

Baleador, ora, adj. La persona que balea. || m. V. Briendo. 

Balear, a. Barrer el muelo, quitar del muelo, con la baleadera, 
las gránelas y fusca: 

«No se da baleado el muelo, con tantas grancias como han que- 
dado por trillar.» 

Etim. — De b añidió, -are (^aXAíao), en francés balayer. 
Baleo, m. Acianos: 

«Es un pueblo mu mísere; vive del baleo, y el año que hay poco 
baleo ni siquiera tienen toro el día de la fiesta». 

II Planta que se cría entre carrascos, de poco más de una cuarta 
de altura; echa bastantes ramitas, delgadas, flexibles, y flor pajiza. 
Úsase para barrer las habitaciones de la casa. || Especie de escobilla, 
fuerte, áspera, flor azulada. Se usa para barrer las calles, cuadras, 
boíles. 

Balsudo, da, adj. Ancho: 

«Más que gorda está muy balsuda, esa chica». 

Dícese en pueblos de Alba. 
Baltra, f. Vientre: 

«Algo les hace escupir pero aún les queda repleto 

un bejuquillo de la hampa; el estómago y la baltra.» 

(Torres Villarroel. Obras, T. X, pág. 68). 

Baluga, f. El follado que forma la camisa cuando está desaboto- 
nada y, no ajustando bien los calzones, se sale de la cintura: 

«Llevaba los papeles para la boda, metidos en la baluga, pa que 
no se me perdieran.» 

Etim. — De ("íáXAs-.v, -á/./.E'.v, que en su voz inedia significan encor- 



— 273 — 

varse, tener forma circular. De esta raíz hace derivar Korting bal-a, 
bal-ón, de donde más cercanamente se ha formado la baliiga. En 
GaHcia baliiga se llama a la pella de manteca. Pudiera también ve- 
nir de bülga-am. 

Balumbio, m. Balumba, volumen: 

«Mucho balumbio lleva ese carro;. 

Corre este término en la Sierra de Francia. 
Balumen, m. Volumen. 

Batuquear, a. Rebuscar. Está en uso este vocablo en la Ribera 
del Duero. 

Baluto, ta, adj. Baldío, abandonado: 

«Da pena ver cómo por la emigración, dejan tanta tierra baluta, 
por falta de brazos. 

Úsase esta palabra en la ribera del Duero. 

Bamba, f . Bombeo o arco que forma la cuerda que está floja. |¡ Em- 
buste. II Campana. 

Bambión, m. Empujón, balanceo. 

Etim. — Es incierto el origen de esta palabra, como no se forme de 
la raiz ban como opina Korting, de donde surgió (5a[j.j3aX':C£'.v y bam- 
balio, con significación bien diversa del vocablo dialectal. Como 
quiera que sea, es lo cierto que la palabra se usó ya de antigüe con 
esta significación: 

«Tu bamba, yo bamba, 
no hay quien nos tanga. 
Bamba llaman la campana en algunas tierras.» 

Bambonear, a. Bambolear: 

«A la rama como el aire 

de la zarzuela, la bambonea.y> 

(Canción popular). 

Bandear, n. Ojear, ir de caza en bandos: 

«Con permitir bandear se va descastando la caza.:> 

18 



— 274 — 

II r. Irle a uno bien en sus asuntos, tener fortuna en los negocios. 

Etim. — Del got. bandi, de donde pasó a las lenguas romances 
banda, bandear. 

Bandujo, m. El vientre de la res. Es muy usado este término para 
designar, cuando descuartizan un animal, las entrañas o asaduras. 

Etim.— De pand-o, pandear, que significa corvo, encorvar. De 
ahí pandorga, panza, vientre. Bandujo en Navarra, es la tripa gorda 
de cerdo rellena de carne adobada. En gall. bandullo, vientre. 

Bango (quedar en). Dejar o quedar una cosa colgante, apoyada 
en las extremidades. Es acostumbrado este término en pueblos de 
Ciudad Rodrigo. 

Banzo, m. Brazo de escaño o sillón. || Cada una de las varas que 
pasan por los lados de las andas para ser llevadas a hombros o 
a mano. 

Barajulear, a. Molestar, inferir molestia^ daño: 

«Es muy amigo de barajulear a todos y luego él no sufre una 
broma.» 

Etim. Del anticuado barajar, que entre otros significados tenía el 
de reñir, pelear: 

«Se dos uecinos uaraiaren que sean d' edade é el uno al otro con 
piedra ó con cochillo feriere...» 

(Fuero de Salamanca, § CCCLXX). 

No parece probable la derivación de Trpaoaw (-,07.7). 
Barajuelo, m. La acción o efecto de barajulear. 
También en el Fuero tenía la voz barata, la significación de «con- 
tienda, pendencia o riña: 

«Todo omne que morar en heredat agiena e uaraia ovier con su 
sennor, nengún omne non lo coia.» 

(Fuero, § CCXV). 

Úsase en la Ribera. 

Barandel, m. Palo largo, de tres a cuatro metros, y ancho como 
una cuarta, del cual usan para colgar las mantecas y faldas de cerdo 
en los mondongos. Usan esta palabra en la Ribera del Duero. 

Barañar, a. V. Abarañar. 



— 275 — 

Baraño, m. La fila de heno recién aguadañado y tendido en tierra 
antes de agavillado. || La gavilla o manada de heno que corresponde 
a cada uno de los cortes o golpes de la guadaña, y que está tendido 
en el suelo antes de amontonarlo. || Nube suelta que suele formarse 
de los vapores que se levantan de las riberas y guareñas: 

Hay muchos boraños al poniente; aire y agua tendremos mañana.» 

Etim. — Es muy oscuro el origen de este vocablo. Pudiera derivar- 
se del germ. mar, que significa «oscuridad, confusión», de donde tal 
vez proceda maraña, tanto más que por algunos se dice maraño, en 
vez de baraño, y quizás de ahí venga guareña. V. Guareña. Tam- 
poco es improbable la derivación de uarajar, que en el Fuero de Sa- 
lamanca, tiene entre otras significaciones, la de «cultivar la tierra», 
mejor diré, la de «aprovechar los pastos»: 

«^De üozes devedadas. Q\x\ estas vozes de vedadas dier a ba- 
raiar ó qui las baratar, peche V marauedis, e el otro non responda 
fasta que pechen V marauedis, é si las Justicias non lo axegaren a 
derecho, caíales en periurio.» 

(Fuero, § CCLXXX). 
Barbar, int. Retoñar. |1 Echar fronda los árboles: 

«Y entre tan mala fruta se desgajaron de mi camisa algunas ho- 
jas, dejando al árbol tan seco y chupado, que ya no volverá a barbar 
hasto el lino nuevo.» 

(Torres Villarroel. Obras. T. IX, pág. 70). 

Barbechero, ra, adj. Lo que está de barbecho. || met. Lo que no 
produce fruto: 

«Se va a quedar pa siempre barbechera.'^ 

Etim. — De verbactum. 

Barbijo, m. La cinta que sujeta, por debajo de la barba, la gorri- 
11a o sombrero para que no lo lleve el aire. 
Etim. — De barbitum o *barbaeculum. 
Barcado, m. Brazado: 

«Trae un barcadójXo^ leña para enrojar el horno.» 



— 276 — 

Etim.— De *brQchicorare (brachium) . 

Barcea, f. Planta de la especie de junco fino, cuyos tallos llegan 
a la altura de dos metros. De aquí toma origen «Barceo», nombre de 
un pueblo del partido de Vitigudino. 

Barda, f. Bastiga o tallo largo, que brota del cepo o del pie del 
roble. II Quejigo o roble pequeño, que apenas si da fruto. V. Bardo. 

Etim. Del árabe baadag, o del vasco barda-rama de árboles, 
provista de otras pequeñas. 

Bardal, m. Terreno plantado de barda. || Robledal novalío. 

Bardasca, f. Rama de barda. 

Bardasco, m. V. Bardasca. Úsanse indistintamente, aunque em- 
plean con más frecuencia el género masculino. 

Barde, m. Caldero. I| Herrada de zinc. Usan este término en la 
Sierra de Francia, 

Bardino, da, adj. Barcino. 

Bardión, m. Barda gruesa y alta. || La guía que dejan al árbol 
desmochado. || Arbusto pequeño de encina o de roble. 

Bardo, m. Pared de leña en forma circular y de altura y espesor 
lo bastante para que no deje pasar el viento, y sirva, a la vez, para 
guarecerse de la lluvia. 

«Voy a cobijarme en aquel bardo, que viene lloviendo y da el 
agua de hostigo.» 

Nuestros clásicos emplearon esta voz en el género femenino, como 
cuando decía Cervantes: 

«... por las bardas o paredes del jardín habían saltado cuatro 
turcos. ..>' 

(Cervantes. El Ingenioso Hidalgo, P. 1, cap. XL.) 

Bardusca, f. V. Bardasca. || Rama pequeña de barda, de que se 
valen para arrear las caballerías. Úsase con más frecuencia en esta 
última acepción. 

Barduscazo, m. El golpe que se da con la bardusca. 

Barihonda, f. Barabúnda, altercado, pleito, contienda. 

Etim.— No es posible aceptar la derivación que la atribuye Kór- 
ting, del hebreo barucli-habbah. No parece improbable hacerla des- 



— 277 — 

cender de «baraja», al igual de «barajuleo», tanto más que es más 
frecuente el empleo de este vocablo con aspiración fuerte. 

Barijonda, V. Barihonda. 

Bario, m. Mareo, desvanecimiento de cabeza. Tal vez sea corrup- 
ción de desvarío. Úsase en la Ribera del Duero. 

Barra, f. Masa formada de muñica y ceniza, con que se tapan las 
rendijas de las corchas, en las colmenas. 

Barragán, adj. Mozo de labranza, que aún no está casado: 

«Lo mesmo me da que se case u que se quede mozo barragán. y> 
(Maldonado. La montaraza, pág. 22.) 

Barraco, m. V. Berraco. 

Barramano, m. Libertad omnímoda, licencia ilimitada para dispo- 
ner de una cosa a capricho: 

^Como le den barramano, pronto lo venios pidiendo limosna». 



«Y si le hubieran dado barramano, ¡ira de Dios!, ni todo el po- 
der de los demonios le haría callar.» 

(Torres Villarroel. Obras. T. X, pág. 275.) 

Barranco, m. Peñasco. 

Barranquera, f. Peñascal. 

Barranquero (pito). Ave que hace el nido en los barrancos. 

Barredero, m. Escobón grande que se emplea para balear los mue- 
los y barrer las eras. 

Barrar, a. Encalar, blanquear. Úsase en la Ribera del Duero. 

Barrear, int. Berrear, tener disentería. 

Barrena, f. Vasija grande hecha de barro, tan ancha de arriba co- 
mo en la parte inferior. Suele ser menos alta que el barreño y está 
desprovista de asas. La emplean en el mondongo para amasar con 
holgura la carne que ha de embutirse. También se usan de madera, 
como en tiempos de Encina y L. Fernández: 

«Labraréle yo de haya que en todos estos lugares 

mili barreñas y cuchares otras tales no las haya.» 

(Encina, Teatro, pág. 97). 



— 278 — 

«Darr he vasar y espetera cuencas, barreñas, cuchares, 
duernas, dornajos y llares.» 

(L. Fernández, pág. 31)' 

Barreño, m. Vasija mayor que la barreña, más ancha de arriba 
que de abajo, y vidriada por dentro. 

Barriguera, f. La correa que pasa, de una vara a otra del carro, 
por debajo de la caballería. 

Eti.m. — Del latín varas, a, iim, torcido, encorvado. 

Barriscón, m. Barrido hecho de prisa, a la ligera, superficialmen- 
te. En esta acepción usó L. Fernández este vocablo: 



«Es amor un mal amargo «Más quizás qu'es '1 escolar 

más que ruda y que torvisco; que echó el nubrado y pedrisco 

es red que lleva á barrisco antaño en nuestro Ilugar 

todo el mundo sin embargo.» 



mia fe todo hú á barrisco.» 

(L. Fernández, págs. 80 y 156.) 



Barrón, m. La palanca que hace presión en el empergue de la 
aceituna. V. Empergue. 

Barrueco m. Barranco, peñascal, canchal. De ahí toma el nom- 
bre Barruecopardo», pueblo del partido de Ciudad Rodrigo. 

Barruma, f. Barrena. Úsase este vocablo en tierra de Ciudad 
Rodrigo. 

Barrumbada, f. Jactancia, fanfarronería. Dícese este término en 
las comarcas de Ledesma y Ciudad Rodrigo. 

Barzón, m. Argolla. || met. Se aplica a la holganza en la labor, y 
a la labor hecha apresuradamente y mal. Ya el maestro Correas lo 
trajo entre sus dichos decideros: 

«Echar barzón, echar barzones. Barzonear por rehuir el trabajo.» 

Barzonear, int. Holgar, esquivar el trabajo. Es muy frecuente de- 
cir de los obreros poco laboriosos: 

«Bien barzonea aquél; no hace más que barzonear.-» 



I 



— 279 — 
El maestro Correas lo trae en esta acepción: 

«Barzonar. Rehusar el trabajo; rodeos para no trabajar.» 

(Vocabulario, pág. 586). 

Bascujo, m. Escobajo; la parte leñosa del racimo de uvas. 

Etim. — Del latín vascas, torcido. En Boal de Asturias baz-cayo, 
la escoba para el horno. 

Basilios, pl. Ombligo de Venus. (Umbüicus penduliniis.) 

Basito, m. Manantial pequeño que brota y corre entre peñascos. 
La consonante inicial se pronuncia con sonido bilabial marcadamente 
fuerte, tal que no se sabe si la etimología será «vaso» o «paso». Usan 
esta palabra en la Ribera del Duero. 

Basquina, f. Especie de plétora, enfermedad que ataca al ganado 
lanar por inflamación del bazo. 

Etim. — Del latín vasculum (vasiim o ^vasium); en frz., básele; 
en prov., blescle; ptg., bago. Su formación sería baz-co, bas-co, 
bas-quiña. 

Basta, f. Cinta de colchón. Es muy usada la frase: 

«Colchón sin bastas, para designar al liombre gordo y desalina- 
do, mal tallado y desceñido.» 

Bastardo, m. Reptil de la forma de la culebra, que suele tener co- 
mo dos metros de longitud: 

«Las golondrinas mañaneras no cantan y sólo oigo por las noches 
los silbos de los bastardos.» 

(Maldonado, La Montaraza de Olmeda, pág. 27.) 

Etim.— Es muy incierto el origen de esta palabra. Si viene de 
«basto» (V. Bastón), pudiera significar cosa nacida entre matorrales, 
como en frz., filis de bast, significa «hijo de zarzas». 

Bástiga, f. Tallo, renuevo, brote de arbusto: 

«Arranca de esa barda una bástiga buena para arrear el ga- 
nado.» 

Bastigazo, m. Golpe dado con la bástiga. 



— 280 — 
Bastón, m. Tallo o brote tierno de barda o carrasco. 

«Esto se declara bien y se entiende en el nombre bastón, que es 

un ramo grueso, desmochadas las ramas con su corteza, y con los 

garrones de las ramas, de modo que eran los leños que se cortaban 

para quemar.» 

(Covarrubias. Basta). 

Etím. — De hac-ulurn, que procede del [íáy.-Toov, silbantizándose la 
gutural fuerte. 

Bastonear, a. Comer el ganado los bastones: 

«Echa las cabras por esas ladera arriba y déjalas que bastoneen 
cuanto quieran en el carrascal.» 

Bastoneo, m. La acción o efecto de bastonear. || El pasto de las 
reses que roen los bastones de las bardas: 

«Buen bastoneo tienen las cabras en ese matorral.» 

Bateo, m. Convite de bodas, pregones, bautizos, etc. Úsase en 
esta acepción (y no en la de bautizo), en varios pueblos de la provin- 
cia, particularmente en la Armuña: 

«A boda ni a bautizado, no vayas sin ser llamado. Es bautizo o 
bateo.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 12). 

:•: :•: * 

«E así van a las exequias de los difuntos, si no son sus parientes, 
como si fuesen a bodas o a bateos. 

(Hernando de Talavera. De vestir y de calzar. Cap. XVI). 

Etim. — Es muy oscuro el origen de esta palabra. Pudiera derivar 
del árabe bítichab, o al-batija, de donde el portugués pateca y ba- 
dea. Badea debió significar alguna especie de dulce, más bien que 
sandía o melón, a juzgar por el conocido pasaje: 

«... como un nuichacho goloso [acomete] a media docena de 
badeas.» 

(Cervantes, Ellng. Hid., II-IV). 

Baticola, f. Correa prendida por una hebilla que va, por debajo 
de la cola de la caballería, sujetando el aparejo. 



— 281 — 

Batifoili, m. El tributo que tiene que pagar el arriero al guarda, 
por pastar la recua en los prados guardados, sean del concejo o del 
común, o bien de particulares. 

Baulino, m. Fruto del espino. 

Babanza, f. El fruto del gavanzo. 

Etim. — Es incierto el origen de este vocablo que algunos lo deri- 
van del germano hagapfel, y otros del persa cavahanc. 

BayoUno, m. Manjolino. Dícese en la Ribera del Duero. 

Bayón, m. Planta que se cría en las riberas, alta como la espada- 
ña, tallo redondo y sin hojas, al remate echa unas bolas blancas cu- 
biertas de pelusa. El tallo se aplica para hacer esterillas que emplean 
a guisa de colchoncillos en los escaños, y en los estrados sobre los 
cuales colocan el pan antes y después de cocerlo. 

La palabra tiene ya remoto empleo: 

«Con madreselva y gamones, encienso macho y bayones.» 

sanarás y malvavisco 

., „ •• (L- Fernández, pág. 101). 

y con rábano gajisco ^ > h t^ / 

Etim.— De hadius, a, um, de color castaño. 
Beberaje, m. Berberajo. Conf., ptg. beberagem. 
Beberrique, adj. Bebedor. Conf., port. beberricar. 
Juan del Encina usa un término análogo: beberrón. 
Becera, f. Porcada: 

«¿Qué espejo hará la fuente, do la becera se mete? (Es la por- 
cada.)» 

('Correas. Vocabulario, pág. 333). 

Beleguín, adj. Fino, endeble. V. Meseguín. Dícese este término 
en el campo de Las Guareñas. Conf., port., beleguín. 

Belfa, f. Lo que echan por el pescuezo a las caballerías que se 
uncen y en donde apoyan los palos que descienden del yugo para 
hacer el tiro. Dicen esta palabra en tierra de Ciudad Rodrigo. 

Belorto, m. El tallo que hecha el cepo del roble: 

«Corta belortos para atar los haces de jaras.» 

En los orígenes de la lengua tuvo la significación de «vara, rama 
de árbol», como se desprende del siguiente pasaje: 



— 282 — 

«El enfermo mismo querria ser más muerto 
ca á parte ninguna non trovaba confuerto; 
si non porque la alma prendíe en ello tuerto 
por lo al más querríe colgar en un veluerto.y> 

(Berceo. S. Dom., 404). 
* * * 

«Belorto de Enero, retuerce y está quedo.» 



«Vo/orto de Jinero, retuerce y está quedo.— El asturiano en 
Castilla es velorio el palo cortado verde en Enero y torcido a fuego 
no destuerce.» 

(Correas, Vocabulario, págs. 433 y 438). 

No explica el maestro Correas razonablemente el adagio que nues- 
tros campesinos modifican de esta guisa: 

«Vara de belorto doma y no quiebra.» 

Significando que es muy idónea para castigar así a las personas 
como a los animales. 

Etim. — No parece sea el mismo origen que el de belorta, *bis- 
rotulus. Es más probable que descienda del árabe, balút; en portu- 
gués, belota, balota; en castellano bellota, con sonido palatial. 

Bellido, m. Belleza. Apenas si se usa este término fuera del 

adagio: 

«Ponme vestido, te daré bellido. yy 

Tráelo también el maestro Correas: 

«Dámele vestido, dártele he bellido.^ 

{Vocabulario, pág. 277). 

Etim.— De ^bellitus, a, um (bellus, a, um), de (benulus, a, um). 
Bellorita, f. Bellorina: 

«No os veré «Encinas y zarzas 

por las peñas, ni estaré entorno crecían,' 

ya tendido en belloritas.y> y esmaltaban el suelo preciosas 

(Encina, Églogla I). blancas belloritas.» 

'-■■ * * (Santos Diego, B. Teresiana, núm. 77). 



— 283 — 
Bellotero, ra, adj. Abundante en bellotas. 

«Aunque parece tan ruin, es muy bellotera esta encina.» 

Bellotera, f. La temporada de ceba en el monte. || V. Montanera 

Berlanga, f. Berlina, coche. 

Berberajar, a. Dar el berberajo. Es indudablemente el mismo vo- 
cablo, aunque algo corrompido, que emplea Lucas Fernández, para 
significar la acción de dar el brebajo, o berberajo: 

v<Ño me embrobajes con yel, 

pues la miel 

de tu gala me dio daño.» 

(Lucas Fernández, pág. 127). 

Berberajo, Especie de bebida o refresco que se da al ganado como 
medicina, compuesto de salvados, harina y un puñado de sal, remo- 
viéndolo todo convenientemente en una herrada de agua. 

Berdión, m. Bardión. || Barda flexible. 

Berezo, m. Brezo. Dícese este vocablo con la epéntesis vocala- 
ria, en la Sierra de Francia. 

Bergamato, ta, adj. Hipócrita, astuto, ladino. 

Berindolas, f. Prenda mujeriega, especie de rebociño. Úsase en 
la Ribera del Duero. 

Bernagal, m. Vaso de plata con dos asas, de poca altura, y de 
cabida como de un cuarto de litro. Úsase en las fiestas para dar de 
beber a los convidados. || Vaso de hojalata, que llevan los mozos en 
la ronda, para escanciar en él el vino. 

Etim — .Del árabe berniya, ptg. y cast. bernegal, prov. bernigau. 

Berraco, m. El cerdo que dejan para padre. 

Etim. — Del latín '^verre (es)-accLi (venes, is, cerdo); portugués 
barráo, barraco. 

Berraquina, f. Llanto acompañado de gritos y chillidos. Esta 
acepción está tomada del gruñir del cerdo, cuando lo apiernan para 
matarlo. 

Berrear, n. Dar berridos las ovejas y cabras. 

Refrán: «Oveja que berrea, pierde bocado.» 
Con que se significa que cuando está uno ocupado en un oficio 



— 284 — 

importante, no conviene alzar mano de él para entretenerse en otro 
asunto, siquier sea ameno: 

«Esos campos de Monleras, do berrean los corderos, 

que son campos de ventura, las ovejas no ninguna.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 134). 

Etim. — Es palabra onomatopéica, y sin duda más expresiva y 
más apropiada que balar. Balar es vocablo culto, completamente 
desconocido en el dialecto salmantino. No habrá pastor ni cabrero 
que diga jamás: «el balido de esa cabra >\ (bala esa oveja». Y es que 
el sonido que emiten las ovejas y las cabras no es bá, bá, sino be be. 
Y conocido es aquel pasaje de Demóstenes, cuando apostrofaba vi- 
rilmente a sus compatriotas, que no hacían sino lamentarse como las 
ovejas. Texto de que se valen los erasmistas contra los reuchlinianos 
para confirmar la teoría ortológica del etacismo, ya que las ovejas 
no dice by by, sino bé, bé. 

Berrenda, f . V. Berrendo. No está en muy uso la forma femenina 

«Tragado en una berrenda, empedrada de costas, pingajos y cas- 
carrias más sucias que los ojos de los médicos; sumido de cabeza en 
un bonete que fué cobertera de un tinoso y tumbado en un jergón 
cerril, de los que tiene en sus salas ese Hospital... estaba yo una 
noche.» 

(Torres Villarroel. Obras. T. IX. pág. 150). 

Berrendo, m. Manta de lana churra, listada de varios colores: 

«Yo había embolsado su curtida corambre en el costroso berren- 
do de un mulo vejancón... a fin de que su lanudo tejido sorbiese de 
mis carnes, la enfadosa humedad.» 

(Torres Villarroel. Obras. T. IX, pág. 178.) 



«... había una tarima cubierta con un berrendo, bajo el cual se 
hallaba la enferma.» 

(Maldonado. Del campo, pág. 38). 
Berreón, adj. Gritador, chillón: 



— 285 — 

«No faltarán cronistas que los aupen a jácaras, ni berreones que 
los griten por los cantillos.» 

(Torres Villarroel. Obras. T. IX, pág. 229). 

Berreondo, da, V. Verriondo. 

Berrera, f. Mata de berros. || La vendedora de berros. 

Berrete, m. Bocera. 

Berretoso, sa, adj. El que tiene boceras: 

«Deje V. que lo alimpie, que está muy berretoso y no se le pue- 
de dar un beso.» 

Berrido, m. Balido. 

Berroco, m. Peñasco. 

Berrón, m. Sudor blanco del caballo. || met. Ira, cólera: 

«Echaba berrón por la boca.» 

Berrunta, m. Sepulturero: 

«Vinon los berruntas y se lo llevaron sin luz y sin moscas.» 

Barrunto, m. Conjetura, indicio, señal, vestigio, rastro. Esta es la 
significación que tiene en el Aucto del Repelón el vocablo «berrun- 
tos», interpretado por el señor Cañete en el sentido de «rediles»: 

«Calla ya, que ño vernan Si nos caen nos berruntos 

c' allí quedan todos yuntos. á buena fe si harán.» 

(Encina, Teatro, pág. 243). 
Berza (en), adv. En verde: 

«Estar en berza. (Por estar las mieses en porreta, antes de es- 
pigar.)» 

(Correas, Vocabulario, pág. 533). 

Besana, f . Haza. Porción grande de terreno labrantío en que divi- 
den la heredad para cultivarla por turno y vez: 



- 286 — 

«Ya no alegran los mozos la besana «Si quieres, rosa temprana, 

con las dulces tonadas de la tierra, ver los sudores y afanes 

que al paso perezoso de las yuntas, que cuesta el pan de mañana, 

ajustaban sus lánguidas cadencias.» ven y verás mis gañanes 

í:*.t. trabajando en la 6^so/zfl.» 

(Gabriel y Galán. Castellanas, págs. 7 y 20). 



<'En el momento histórico inicial de esta verídica narración, el tío 
Cavila, con la sembradera llena de trigo al hombro, se dispone a 
sembrar una besana de barbecho.» 

(Maldonado, Del Campo, pág. 58). 

Etim. — De vox-cis. En el Fuero de Salamanca se emplea repeti- 
damente el vocablo voz, uoz, vos, nos, para significar la «hoja, o 
haza» de cultivo que corresponde a cada vecino: 

«Nengun omne non baraie vos agiena se non de omnes de su pan 
o de sus solariegos o de sus ingueros o de sus ortolanos; e si otra 
vos baraiar peche V marauedis é pártase de la vos.y> 

<íUo2 de muier vilda ó de orfano que non aia XV annos, los alcal- 
des baraien su uoz.y> 

(Fuero, %% CCLXXV y CCLXXVl). 

Y en esta misma acepción fué empleado este término por nues- 
tros poetas dialectales del Renacimiento: 

«¿El hombre darmas, feroz ¡Oh, qué malas ordenanzas, 

ha de haber estas labranzas, que con guerra, 

y el extraño con su hoz nos echen de nuestra tierra 

mis mieses siegue en su boz? e de nuestras heredanzas.» 

(Encina. Égloga I). 

También debió de usarse vez por voz, según se desprende del 
siguiente pasaje: 

«Esta es la uildade: una tierra de tres cafices senuradura en uar- 
uecho, e una casa, aranzada de uinna, é una vez de acenna, é iugo 
de bues.» 

(Fuero, § CCXXI). 

Aquí, vez de acenna, significa la exención de pagar^la'maquila 



— 287 - 

de la molienda. Si estas conjeturas estuviesen ajustadas a la realidad 
de su propia y nativa significación, habría fundamento bastante para 
asegurar que besana es vocablo compuesto de bes-annua, bes-anna, 
bes-ana, que significa la hoja o la haza, que por año y vez, se 
cultiva. 

Betijo, m. Palito de torbisco o barda que se emplea en el destete 
de los chivos, de suerte que les impida mamar, pero no pacer. Tiene 
en los extremos sendas muescas para en ellas atar, de modo que no 
se salga, una cuerda que luego se enreata a los cuernos. El palito va 
por encima de la lengua del chivo impidiéndole el acto déla succión: 

«Habla a betijo quitao.» 
Frase familiar equivalente a esta otra: 

«Charla por los codos.» 

Etim. — De "^veticulum o de vetilium. Conf., port. betilho. 
Bica, Piquera, espita por donde sale el líquido de un recipiente. 
II Caño, cañal de salida del agua. Úsase en la Ribera del Duero. 
Etim.— Del céltico bac(c); en ital.^ becco;irz., bec; prts., bico. 
Es conocidísimo el pasaje de Suet. (Vitel, 18): 

^<Cum Tolosae nato cognomen in pueritia Becco fuerat; id valet 
gallinancei rostrum.» 

Bical, adj. Picudo. Dícese de las cerezas garrafales, por terminar 
en pico o en punta. Úsase esta palabra en la Ribera del Duero. 

Bico, Orinal; vaso de noche. 

Bicoque, m. Recipiente muy pequeño. Dícese este vocablo en la 
Ribera del Duero. 

Bichornarse, r. Abochornarse. || Incomodarse, enfadarse. 

Bichorno, m. Bochorno. || Enfado, disgusto, mal humor. 

Bieldro, m. Bieldo. 

Biendro, m. Bieldo. 

Biesa, f. Besana. Corre este término en la Armuña. 

Bíforo, ra, adj. Silvestre. Se aplica por lo común para calificar 
cierta especie de higos que se dan en la Ribera del Duero, y los lla- 
man «higos ¿^z/i^ros». 



— 288 — 

Etim.— Deriva de bífera, breva. Cf. Menéndez Pidal. (Gramáti- 
ca Híst. Esp. § 56). 

Bildorra, f . Machorra. Dícese en tierra de Ciudad Rodrigo. 

Bilma, f. Bizma. Etim.— Del epit fiema (£-íx>rj¡j.a) palatizada la den 
tal postónira. 

Bümar, a. Bizmar. 

Bímbre, m. Mimbre, rama del bimbrero. Etlm.— De «vimine». 
Cf. Méndez Pidal. (Gram. Hist. Esp. § 77). 

Bimbrero, m. Mimbre. || Saúco. 

Bique, m. Mesa con torno aderezado para amasar el pan: 

«Ya puedes echar la masa en el bique, que ya está bien bregada.» 

II Borriquillo, menor de un año. || Asno de cría. 

Birlanga, f. Berlina. Dícese esta palabra en la Ribera del Duero. 

Birote, m. Chasco, pesadumbre, fracaso. Es término usado parti- 
cularmente por los pescadores, cuando se pasa largo rato sin pes- 
car nada. 

«Vaya un birote que me he llevado.» 

Bisagra, f. Especie de iiseto, la mitad más pequeño, y con dos 
rebajes, uno en cada lado. 

Bisarna, f. Hoz pequeña. Emplean esta palabra en la Ribera del 
Duero. Conf. port. bisarma. 

Bisgo, ga, Bizco. 

Etim. — No deriva de bisoculus, que daría bisojo; y de éste no 
puede salir bisco, porque la tónica no desaparece nunca, aunque su- 
fra cambio fonético. Es más probable origen el de re-vilgo, dando re- 
üízgo y visgo. V. Revilgo. 

Blancuzano, na, adj. Ceniciento, entrecano. 

Blancuzco, ca, adj. Blanquecino. 

Blandengue, adj. Suave, blando. 

«Es muy blandengue, hacen de él lo que quieren». 

Biandera, f. Blanda. Emplean este vocablo para calificar la cabra 
de ubre fácil o incontinente. Dícese esta palabra en el Campo de la 
Sierra. 



— 289 — 

Blanqueño, ña, adj. Blanquecino. 

Blanquillo, m. Buitre pequeño, de color blanqui-negro. Dicen esta 
palabra en la Ribera del Duero. 

Bloca, f. Tachuela con que se clavan las empeñas de la chola. 
Etim. — Del germ. blok o de buccula. 

Bobilla, f. Abubilla. Dícese en tierra de Ciudad Rodrigo. 

Bocal, m. Agujero que se abre en las presas, a fin de que corra 
el agua o bien para embalsarla, tapándolo entonces convenientemen- 
te. Corre este vocablo en la Sierra de Francia. 

Boche, m. Agujero. 

Bocheta, f. Burcheta. 

Bocín, m. V. Bocal. 

Boco, m. Hueco, oquedad. Emplean este vocablo en la Sierra 
de Francia. 

Bodajo, m. Abogalla. 

Bodigo, m. Panecillo abultado y deforme. || La persona excesiva- 
mente gruesa y pequeña. 

«Si en las manos que bendigo y luego torta o bodigo, 

fuera yo espiga de trigo, porque luego me comiera». 

que me hiciera harina digo, ^^p¡^g^ ¿^ ^^,1^,^ ^^, ,,,^^.^^ espigadera). 

Etim. — Está tomado este término de la ofrenda que se lleva en los 
pueblos al altar en el ofertorio de la Misa. Consiste en un panecillo, 
como de una libra de peso, pero deforme, sin tener la forma circular 
de las tortas, sino que más bien es ovalado, en vez de redondo, y abul- 
tado en vez de ser aplastado. Bodigo no deriva de votiüum sino que 
es un diminutivo de bodo, palabra que fué de muy frecuente uso en 
los orígenes de la lengua. Así en el Fuero de Salamanca se lee: 

«El nodo de Sant-yago coianlo dende Santa maría dagosto fasta 
nuaidade; después non respondan». 

(Fuero, CCLVII.) 

El diminutivo de bodo sería bodico, pero se suavizó el sonido 
gutural fuerte, quedando en la forma que aiín hoy corre en dialecto. 

Boional, m. Terreno encenagado por un manantial cuyas aguas 
empapan la tierra y hacejpeligroso el paso. || Juncal. 



— 29U — 

Etim. — No parece admisible el origen latino de bodones-Vmáctros, 
límites. Más probable sería la derivación de puteal, alis, en la signi- 
ficación de ribera, margen de poza, charca. En los orígenes de la 
lengua se usaba biihedal, cuyo parentesco con bodonal parece, sino 
cierto, muy más que probable. 

Bogalla, f. Abogalla. Bola de color pardo erizada de pequeños pi- 
cos en toda la superficie. El interior está relleno de polvillo rojo. Es 
una excrescencia o tubérculo que sale en las ramas de los robles y al- 
cornoques. Sirve de juguete a los niños, como se ve en la siguiente 
«canción de cuna> : 

< Porque bailen mis niños Calla; niño, calla. 

Tengo de tocar Llevarás una bogalla; 

La mejor cancioncita Que un niño que se calló 

Que sepa cantar. Una bogalla ganó. 

Ea, ea, ea. Ea, ea, ea.» 

Bogallo, m Abogallo. 

Boje, m. Boj. Ejemplo de e paragógica. 

Etim. — Deriva del latín bux-us. 

Bollagarín, m. Abogalla pequeña. Dicen así en la Sierra de 
Francia. 

Boíl, m. Boyil, boyera. Llámanlo así en Ciudad Rodrigo y en la Ri- 
bera del Duero. 

Boira, f. Francachela, gresca: 

«Esta noche bien se conoce que andan de boira los mozos.» 

Boiza, f. Terreno cercado, grande, de mediana calidad. Dícese en 
los pueblos fronterizos de Portugal. Conf., port., bouza. 

Bojera, f. Enfermedad que en la primavera suelen padecer los 
chivos, y consiste en la inflamación y granulación del hocico. Dícese 
en la Sierra de Francia. 

Boldregas, m. Desmañado, desaseado, sucio. || Rechoncho, abo- 
targado, glotón. 

Baldrón, m. El embrión de la res. 

Boira, f. Borla. Ejemplo de metátesis dialectal. 

Bollagra, f. V. Bogalla. Llámanla así en la Ribera del Duero. 

Bollicio, m. Bullicio. 



— 291 — 

Boltrón, m. Boldrón. 
Bonal, m. Bodonal: 

«Por San Blas, busca la liebre en el bonal.» 

Refrán con que se indica que por San Blas suele mitigarse el ri- 
gor del invierno. Tiene el mismo sentido, aunque no tan completo 
como estotro: 

«Por San Blas, cigüeña verás, y si no la vieres, señal de muchas 
nieves.» 

Bonina, í. Trozo pequeño de cerámica o cristal que recogen las ni- 
ñas para sus juegos. Emplean esta voz en la Ribera del Duero. 
Bonino, m. V. Bonina. 
Boraco, m. V. Buraco: 

«Veres ya como ño escapa porque, empués que está cristiano 

nin Turco nin lluterano muy huerte boraco tapa.» 

(Herrera Gallinato. Romance). 

Borbío, tn. Ruido. Es palabra onomatopéica, tomada del bor- 
boritar. 

Borboritar, n. Borbollar, chispear: 

«La tía Josefa, llorando hilo a hilo, confundía sus lágrimas silen- 
ciosas con el aceite que borboritaba sobre el ardiente rescoldo. > 

(Maldonado, Del Campo, pág. 45.) 

Borborito, m. Borbollón. 

Etim. — Del griego ¡íópfíopoc, voz onomatopéica: 

«Borbotas, es una ficción de nombre causada del ruido que hace 
el agua cuando hierve, que levanta ciertas ampollas con un ruido de 
borbor.^> 

(Covarrubias, Borbotas). 

Borda, f. El conjunto de palos hincados en tierra, que constitu- 
yen el cimiento de la carbonera y le sirven de contrafuerte o muro de 
contención: 



— 292 - 

«Con esa borda no es de temer que se ensanche la carbonera 
cuando eche a cocer.» 

II Borde, linde. 
Borde, m. Abundancia: 

«Un buen borde de agua sah'a del caño.» 

Usan este término en la Sierra de Francia y en Ciudad Rodrigo. 

Bordón, m. Bastón. || Cualquier clase de palo grueso que sirve de 
apoyo. II Chorro de agua que sale y fluye precipitadamente y con 
fuerza por entre peñas. (Ribera del Duero). 

Borja, f. Ampolla que sale de la piel cuando se inflama. 

Borlear, a. Hacer mudanzas y figuras con los pies en el baile. 

Etim.— Es muy difícil dar con el origen de este vocablo. Bien pu- 
diera derivarse del basko bU\ vuelta y birlo, bola. Tal vez venga de 
«borla», por alguna razón semántica desconocida; v. gr.: por el mo- 
vimiento de las borlas mecidas por el aire; y también pudiera traer 
origen de volear, dar vueltas. 

Borleo, m. La acción o efecto de borlear. 

Bornear, a. V. Borlear. Úsanse indistintamente, aunque se emplea 
con más frecuencia «bornear»: 

«¿Magdalena? ¿aquélla niocetona? ¿la que borneó con tanta sal la 
pica en la boda de Ángel, el de Fresneda?» 

(Maldonado, Del Campo, pág. 110.) 



«Traía a las rastras los pies... y borneando las ancas con su mo- 
vimiento á lo salomónico.» 

(Torres Villarroel, Obras. T. X., pág. 99). 

Borneo, m. La acción o efecto de bornear. 
Borracete, m. V. Borrecete. 

Borraciégano, m. Murciélago. Díceseen la comarca de Ledesma. 
Borrajada, f. V. Borrajera. 
Borrajera, f. Montón, hacinamiento de borrajos. 
Borrajo, m. La paja y hojato que se destinan para la lumbre. 
II Lumbrarada. || La lumbre que se recoge a un lado del horno, y so- 



— 293 — 

bre la cual se pone la encendaja. De esta significación trae origen el 
verbo «aborrajara 

Etim. — Es muy discutido el origen de este vocablo. No parece im- 
probable que descienda del latín burrae, futilidades, cosas de poca 
monta y estima. En Aragón, borraja es paja, hojato, y borrajera, ho- 
jarasca. En dialecto gallego, borralía es la ceniza o rescoldo, y esbo- 
rrallar, equivale a revolver la ceniza. Tal vez derive de borra, por 
cierta semejanza al tomento o parte estoposa de las plantas. 

Borrecete, m. Insecto mayor y más grueso que la garrapata, que 
se agarra a la piel, oculto entre la borra, al ganado lanar y canino. 

Borreciégano, m. Murciélago. Llámanlo así en la Sierra de 
Francia. 

Borrega (a rabo), fr. adv. A la zaga, perezosamente, arrastras. 
Es de muy antiguo empleo este modismo: 

«No desmayes con dolores, ando a rabo de borregay>. 

que también vo por amores /-c • t ^ ■ ,oi^ 

^ - ^ (Encina. Teatro, pag. 181). 

En castellano antiguo se usó borró, como se desprende del si- 
guiente texto: 

«Quando uiron que yua su facienda a mal 
acoláronse todos, metiéronse al real; 
balauan como oueias que iazen en corral, 
diz el rey estos borros cobdicia an de sal». 

fAlex. 209). 

Borregada, f. Hato de borregos. 

Borrez, f. La pelusilla que cubre la piel de las aves antes de echar 
la primera pluma. 

Etim. —De borra, que tuvo, aun en lenguaje culto, la significación 
de boza. Covarrubias la define: 

«El bozo, el pelo corto de la res.» 
En la acepción de bozo, la usó Cervantes: 

«... que no que nos asombrara la luz de nuestras caras con esta 
borra que nos cubre». 

(Cervantes. El Ing. Hid. 11-39). 



— 294 — 

Borrezo, m. V. Borrecete. 
Borrezón, m. V. Borrez. 

Borriquear, n. Andar con frecuencia montado en burro. 
Borro, m. Cordero. Apenas si se usa ya en esta acepción en que 
la empleó el poeta dialectal: 

«Don Lobera se cubre con la piel 
del borro, que se estaba al sol, 
fiado en los colmillos de el lebrel.» 



«Aquí encuentran un mastín, acullá un borro, 
dormido el rabadán, perdido el burro, 
y otro descompuesto de su corrón». - 

(Torres Villarroel, Obras. T. IX, pág. 155.) 

Borrumbada, f. Disparate: 

«Una buena borrumbada. Por desgarrio, yerro y necedad da- 
ñosa.» 

(Correas, Vocabulario, pág. 163). 

Borruncho, m. Hinchazón: 

"Me picó una vespa y me ha levantado este borroncho>\ 

Etim.— Debe de traer su origen de ^foriinculum. 
Botar, a. Echar, arrojar, tirar: 

«Bótame pa cá el barril, que eche un trago de agua.» 

Úsase en esta significación en la Ribera del Duero. Es ya antiguo 
el uso del vocablo en esta particular acepción: 

«Mas si quieres buena e buena, 
pues qu' ellos nos paran malos, 
botémosle d' aquí a palos. 

(Encina, Ancto del Repelón)- 

En lenguaje culto fué usado este término, en esta misma acepción, 
en los primeros balbuceos de la lengua: 



— 295 — 

«Los omnes con coyta lambíen las espadas, 
otros beuíen sen grado las orinas botadas.» 



(Alex. 1988). 



Botarga, adj. Obeso. Es muy frecuente decir: 



«Está hecho un botar¡ya.y> 



Con esta frase indican que aquel, a quien se aplica el calificativo 
de botarga, está excesivamente grueso. 

Boticuero, m. Boto, pellejo de vino o aceite: 

«Juntáronse tres comadres, 



una pone treinta huevos 
otra pone treinta y tres, 
otra pone un pernilito 
de dos arrobas o tres, 
otra pone un boticuero 
de dos cántaros o tres. 



Una mira para el río 
dice que corre al revés, 
otra mira a las estrellas 
f//'que son reales de a tres, 
otra mira el boticuero 
di que es un niflo sin pies, 



(La Merienda de las Comadres. Canción de corro, 
popular en la Ribera del Duero.) 

Botija, Fruto de la achicoria amarga. Vendrá de este vocablo, que 
se usa en la Ribera del Duero, el término botijina, que emplea Juan 
del Encina en su Teatro. 

Boto, m. Bota pequeña para el vino, hecha comúnmente de una 
piel de gato, desollado a zurrón. 

Botona, f. Fila o carrera de botones. 

Refrán: «Según es la jubona así es la botona.y> 

hidica que se debe guardar siempre la proporción y armonía entre 
los elementos que constituyen una cosa. 

Botonera, f. Ojal. 

Boyil, m. Boil. 

Bracejear, a. Mover con esfuerzo grande los brazos. Dícese parti- 
cularmente de los bueyes, cuando, atados al potro para herrarks o 
curarlos, menean con violencia los remos. 

Etim.— De "^brac (h) ico,-are (brachium). 

Bracejío, m. La acción o efecto de bracejear: 



— 296 — 

«Se va a lastimar el bue con ese brocejío que trae.» 

Branco, ca, adj. Blanco. 

«Otros avrán más gastado, me han hecho acá bachiller, 

c' a mí sin saber leer, que branca fio me ha costado.» 

(Enema. —Aiicto del Repelón.) 

Brancura, f. Blancura. || V. Añidió. 

«Qué jabielgues! qué brancuras! Cualquier santo pecaría, 
qué relamidas! qué guapas! juro a fios, si las mirara.» 

(Torres Villarroel. Romance.) 

Braserío, m. Montón de brasas que han quedado en la lumbre, 
después de haberse extinguido la llama. 

Etim. — Del germ. brasa. Este vocablo es de los que, a juicio de 
Juan de Valdés, descienden de la lengua griega: 

(Brasa y abracar, por ¡ípáuo), quiere decir hierro.» 

Brátano, m. Planta que usan para meterla, después de seca, en 
los jergones, a modo de paja de maíz. Dicen este vocablo en la Ri- 
bera del Duero. 

Brebajo, m. V. Berberajo. 

'Brebajo, la bebida que que se le da a la bestia, mezclada con ha- 
rina, y aceite y otras cosas, ó para purgarle ó para que engorde. 
Está interpuesta la /• como en otras muchas dicciones castellanas, 
por ser letra de que usamos, con que hace fuerte y áspera la pronun- 
ciación y declara el brío del ánimo español.» 

(Covarrubias, Beber). 

Brecera, f. Mata de brezo, Dícese este término en la Sierra de 
Francia. 

Brécoles, m. Conjunto de tallos que brotan del tronco de la ber- 
za después de cortada. 

Brécul, m. V. Brécoles.. 



— 297 — 

Brécule, V. Brécul. Corren estos vocablos en la Sierra de 
Francia. 

Brega, f. Viga de que se valen los panaderos para unir conve- 
nientemente la masa antes de pasarla al torno. || Torno para amasar 
el pan. || La acción o efecto de bregar en las operaciones de la pani- 
ficación. 

Breñü, m. Breñal; sitio espeso, en los montes, de barda y roble 
bajo. Úsase en la Sierra de Francia. 

Etim. — V. Baraño. En latín vulgar o latinizado, se empleó ya de 
muy antiguo en la forma de brana, braina, baranna: 

«Habeant hereditates suas et brainas et términos suos. ; 

(Bul., Sant., er., pág. 1.223.) 

* * * 

«... montes, fontes, molinarias, branas, totum ab integro damus 
Deo.» 

(Velázquez. Fund., mon. Obona. er. 819.) 

Bretón, m. El brote o tallo de cualquier planta. Se aplica espe- 
cialmente para significar los tallos o renuevos de los árboles, confor- 
me a lo que dice Covarrubias: 

«... a las puntas tiernas de los arbustos suelen llamar bretones.» 

(Covarrubias, Bretón). ' 

Brezal, m. Monte de brezos. Dícese esta voz en la Sierra de 
Francia. 

Brezar, a- Acunar, mecer la cuna: 

«La vaquita en la guadaña 

llama al su becerro Y tu madre te duerme en la cuna 

dijendo: ¡Mú, mú! brezándola ansina: 

El pupo llama al pupillo con el ¡húm, húm, húm/..» 

y del árbol salta /r> -x i j \ 

•^ , ^ (Canción popular de cuna.) 

cantando ¡Pü, pú! 

También se usa, aunque algo alterada, en dialecto gallego: 



— 298 — 

«Linda é a lúa, mais sua lus escasa 
agoir o fora infundo 
o berze d' o nieu neno alumando.» 

(Curros Enríquez, Obras. T. I., pág. 63.) 

Bridiera, f. Vidriera. Ejemplo de metátesis dialectal. 

«Como tien tantas bridieras, cada candela jacía, 

y al cuento la luz estaba, allá dentro, otra dobrada.» 

(Torres Villarroel. Romance.) 

Brienda, f. Bieldo grande que se usa para echar la paja al carro o 
al pajar. 

Etim.- Deriva del latín adventare, que pasó al romance, convir- 
tiéndose en a-blentar, con la significación de «esparcir, arrojar al 
aire alguna cosa». Perdido el prefijo, al sustantivarse, quedó transfor- 
mado en bliendo, diptongándose la tónica y suavizándose la dental 
fuerte. El cambio de sonora lateral en vibrante es frecuentísimo en 
dialecto vulgar salmantino. 

Briendada, f. La porción de paja que se coge con la brienda al 
echarla al carro o al pajar: 

«A pocas briendadas como esa. plonto enllenas el carro.» 

Briendar, a. Echar con la brienda la paja al carro o al pajar. 
Briendo, m. Bieldo pequeño, que se usa en la operación de la lim- 
pieza de las mieses, para apartar la paja del grano. 

«Mientras se daba a estas cavilaciones, las manos sobre el man- 
go del briendo y la barba sobre las manos, los pájaros se pusieron a 
picar y repicar en el suelo.; 

(Maldonado, Del Campo, pág. 66.) 

Brigada, f. Abrigo, abrigada, sitio en donde quiebra el aire. Dicen 
esta palabra en pueblos de Ledesma y de Ciudad Rodrigo. 
Brimbe, f. Mimlpre: 

«Cosióle el diablo a la diabla... con una brimbe; curiosito no irá 
pero va firme.» 



- 299 — 

Briñuelo, m. Buñuelo. Usan este vocablo en tierra de Ciudad 
Rodrigo. 

Brizar, a. V. Brezar. Úsanse indistintamente, aunque con más 
frecuencia se emplea «brezar». 

«Día de San Briz, tal día natal hiz. Briz me parece que es nom- 
bre fingido del verbo brizar, y brizo la cuna, porque en naciendo po- 
nen al niño en ella.» 

(Correas, Vocabulario, pág. 282.) 

Brizo, m. Cuna. 

Brócul, m. Coliflor. V. Brécol. 

Brosque, m. Bosque. Úsase con la epéntesis consonaria en la 
Sierra de Francia. 

Broto, m. Brote, tallo. Úsase en los pueblos fronterizos de Por- 
tugal . 

Etim.— Del tema participial metatizado aborto. Parece más ra- 
zonable que la indicada por Korting, y la que asignan los que inten- 
tan derivarla del basko priit y purrut. 

Brotón, m. Animal en embrión, que lo sacan de la res muerta. 
En los poetas dialectales se lee abortón, sin verificarse la metátesis. 

Brozas, pl. Destrozón, sucio, desarreglado. 

Brucias (de), adv. Bruces (de). Úsase en la antigua acepción en 
que emplearon este término los poetas salmantinos del Renacimiento: 

«Ya sabes qué gozo siente en beber con gran reposo 

el pastor muy caluroso, de bravias agua en la fuente.» 

(Encina, Teatro, pág. 1.020 

Bruga, f. Oruga, brugo. 

Brujo, m. El oruio de la uva y de la aceituna. Dícese esta palabra 
en la Ribera del Duero y en pueblos de Ciudad Rodrigo. 
Brumar, a. V. Brumir: 

«Brumar los güesos. Ser uno cansativo y pesado, a semejanza 
de moler los güesos.» 

(Correas, Vocabulario, pág. 588.) 
* * * 



— 300 — 

«Ya sé que cada día te briiman otros escritores con estilos y 
voces.» 

(Torres Villarroel, Vida). 

Brumir, a. Quebrantar, golpear. 

«Quedó bramido de la paliza que le dieron.» 

II n. Tener dolorido el cuerpo, efecto de algún trabajo excesivo: 

«Tengo bramidas las espaldas de descargar tantos carros de 
trigo.» 

Bruñera, f. Endrinera bravia. 

Etim. — Deriva de ^prunnera fprunnus). 

Bruno, f. Fruto del endrino. 

«Antaño bruños y ahora ciruelas.» 

Refrán que se aplica a las cosas extemporáneas, y a las noticias 
añejas, que se cuentan como recientes. 
Etim. — Del latín prunnus. 
Bruñuelo, m. Espino silvestre. 

Bucarón, m. Buracón. Dícese, así metatizado, en las Armuñas. 
Bucín, m. Bocín. Lo llaman así en la Sierra de Francia. 
Bucha, f. Hucha. || Asnilla. 
Etim. — De bursula. 
Buche, m. Asno pequeño. || Estómago: 

«Lo que el buey rumia, en otro buche lo muda.» 



«Henchir el buche. (Hartarse y allegar cosas a imitación de las 
aves.») 

(Correas, Vocabulario, págs. 198 y 632.) 

Bucheta, f. V. Burcheta. 
Etim. — Trae origen de bursa. 
Bué, m. Buey. 

Bués, pl. Bueyes. Persevera el vocablo, así en singular como en 
plural, tal como se halla en el Fuero de Salamanca: 



— 301 — 

«Por cada yugo de biies o de bacas que entrare en la defesa, pe- 
che un maravedí é por un btie ó por una baca, medio maravedí.» 

(Fuero, § LXXIII.) 



«Sos un bué, sos un marrano, todo lo sos, por San Pabro, 

un jumento, un alimaña, ola! salvante ia vara.» 



(Torres Villarroel. Romance). 

Bueyil, m. Boyil. 
Bufa, f. Broma, burla: 

«No hagas caso de lo que te dije, todo era de biifa.^> 

Ij Cencerrada. En vez de bufa se usó, de muy antiguo, el térmi- 
no bafa, en la significación de burla, broma, como lo da a entender 
el siguiente testimonio: 

«Mas antes que mouiesen venólos mal mandado 
que auíe Alexandre á Memona matado 
de quanto que troxiera non auíe ren fincado, 
la bafa, dixo Darío, en uero es tornado.» 

(Alex, 777.) 

Etim.— De buf, sonido que se emite con los labios, dejando esca- 
par el aire fricativamente. Es palabra onomatopéica. 
Bufada, f. Aire, viento: 

Como acontine esta bufada, concluímos pronto de limpiar esta 
parva. 

II Caldero en que se cuece el agua y está de continuo a la lumbre 
en el fogón. Úsase en la Ribera del Duero, y la pronuncian con la eli- 
sión completa de la consonante dental: 

«Friega bien la bufa que está mí tizna.» 

Bufar, a. Cencerrear. Dar la cencerrada a los viudos, el día que 
contraen segundas nupcias. || n. Holgar, retozar: 

«Le bufa el sebo.» 



- 302 — 

Frase familiar que indica cómo la vida holgona ayuda a andar ale- 
gre y deseoso de diversiones. 

Bufanda, f . Agujero abierto a ras de tierra, por donde respira la 
carbonera mientras está el carbón cociéndose: 

«Muy pequeña parece esa bufarda para que entre tanto aire co- 
mo necesita una carbonera tan grande.» 

Este término parece traer origen de bufar, el cual, en la signifi- 
cación de «soplar», fué muy usado de antiguo, y de él derivarán otros 
vocablos conservando idéntica significación; por ejemplo bufete como 
sinónimo de fuelle: 

«Soprauan cuerno bufetes en aquellos cañones, 
luego dezien la aues cada una sus sones.» 

(Alex., 1.973.) 

Bufo (a), adv. De balde, de gracia, sin pagar: 

«Le gusta comer siempre a bufo; anda, un día sí y otro también, 
a que tól mundo le mantenga.» 

Bujerear, a. Agujerar. 
Bujero, m. Agujero: 

«... cargaremos trigo pa casa y pa la simiente, pero no para ta- 
par otros bajeros. y> 

(Galán, Obras, 366.) 
H= ^ ^ 

«No hubo criado, señora y toda mi humanidad 

que no velase al sereno, se embotó en un bujero.» 

(Torres Villarroel, Obras. T. VIII., pág. 28.) 

Bulrar, a. Burlar. Usábanlo ya, con la metátesis consonarla, los 
más antiguos poetas dialectales, como Juan del Encina. 

«PiERNi. ¿Y si VOS SOS bulrador? 
Studi. Dime tú lo que pesquiso, 
pues él de miedo no quiso.» 

(Encina. Aucto del Repelón.) 



— 303 — 
Bulresca, í. Broma, burla: 

«... ó en las lodas de bulresca buiraba a los forasteros 

en que con mucho gracejo con sacar a relucir 

entre saínete y comedia sus fanfarrias y defeutos.» 

(Loa, Lábaro, núm. 2477.) 

Bulresco, ca, adj. Burlador, gracioso, festivo. 
Bunica, f. Boñiga: 

«—¿Qué andáis hiciendo estos días? arrecogiendo buñicas 
—Pues hate cuenta que nada: en los praos; mi padre en casa.» 

(Galán, Obras. T. I., pág. 140). 

Buraca, f. Hura. || Agujero. Como en dialecto bable úsase este tér- 
mino en género femenino, aunque es más frecuentemente empleado 
en el masculino: 

«... cuélase por \afuraca 
o resquiciu más pequeñu.» 

(T. Cuesta, Poesías, pág. 39.) 

Buracar, a. Agujerear: 

«En que pensaréis. Alcalde, Ansina como zarcillos 

que conocí a las gigantas? las puson dos arracadas 

Pues sólo jue en lias orejas como un par de angarillotas.» 

porque las tien buracadas; ^^ Villarroel, Romances, T. Vil.) 

También en dialecto bable empléase la forma verbal: 

«... f reches u Uanzaes 
los cuerpos buracaron.» 

(T. Cuesta, Poesías, pág. 61). 
Buraco, m. Agujero. 

Refrán: «Al t-atón que no sabe más que un buraco, pronto lo atra- 
pa el gato.» 



— 304 — 

Es de muy antiguo el uso de este vocablo en dialecto vulgar sal- 
mantino: 

«Oir Misa en la peña del buraco.» 

Frase familiar con que se significa que no se ha oído Misa. 

«Los sayaguesas llaman buraco al agujero por donde entra luz.» 

(Covarrubias, Horado). 



«Asómate a ese buraco, correré yo el mi caballo 

cara de prata, a la trapa, la trapa.» 

(Losada. La Juventud Triunfante, pág. 342) 



«Un picotón soldemente y el otro le hizo un buraco, 

le dio al Toro el un matraca y eso jue hacia las ancas. » 

(Torres Villarroel, Romances. T. Vil.) 

En dialecto gallego úsase también el mismo término: 

«Por buracos d' a rama caminando.» 

(Pérez Ballesteros. Poesías, pág. 43.) 

En dialecto bable se conserva más el origen latino en la aspira- 
ración del sonido labial: 

«... por mercar botes 
viendo nes míes, rotes 
una deda esclucar por un furacu.y 

Etim.— De '"^foracum (f orare, foramen). 

Buraquera (nieve). Nieve menuda, agranizada, de cellisca. Ribe- 
ra del Duero. 

Bürbura, f. Murmuración, ludibrio, befa: 

«Es la bürbura del pueblo.» 
Dicen este vocablo en la Ribera del Duero. 



— 305 - 

Etim. — Esta palabra debe traer origen del latín nmrnmr. 

Burciégano, m. Murciélago. V. Murciégano. 

Burcheta, f. Hucha. 

Etim, — De bursula; de aquí el antiguo burchaca. 

Burdio, ia, ad. Burdo. Dícese en tierra de Ciudad Rodrigo. Vid. 
Menéndez Pidal. (Dialecto leonés, pág. 152). 

Burguete, m. Huerto pequeño, plantado de frutales. I| Majuelo. || 
Metafóricamente. Niña pequeña. Úsase en la Ribera del Duero en to- 
das estas significaciones. 

Burlesca, f. Burla, cordelejo. 

Burraciégano, m. Murciélago. 

Burrajo, Borrajo, paja de garrobas. 

Burras, pl. Travesanos de madera en la caja donde asienta la no- 
ria. II Horquilla del trípode, en donde colocan la viga para labrarla. 

Burnciégano, m. Murciélago. Úsase en la Ribera. Empléase tam- 
bién en forma adjetival, como sinónimo de miope, cegatoso. 

Etim. — De miire-coeco, con las permutaciones fonéticas, que fácil- 
mente se notan y que son muy frecuentes en el dialecto vulgar. 

Burrociégano, Murciélago. 

Burros, pl. Pimpirlos. 



Cabajo, tn. La calle de abajo. Ejemplo de aglutinación dialectal, 
muy usada en la Ribera del Duero. 

Caballete, m. Cerro que limita las diversas eras de la huerta. 

Etim.— De ^caballetas, um (caballas). 

Caballo, m. El vastago más fuerte que brota de la cepa; la rama 
más desarrollada de la vid. 

Cabañal, m. Tenado o cobertizo formado de leña y escobas, en 
la cubierta, para acobijar el ganado. 

Etim. — De cabanna,-am. 

Cabear, n. Pararse, detenerse, descansar. (Ribera del Duero): 

20 



— 306 — 
«El tiempo no cabea.» 

Frase familiar con la que se exhorta a la diligencia en los negocios. 
Etim. — De cabo (caput), término, fin, remate, formándose catear 
por analogía. 

Cabecera, m. Cabeza de familia: 

«Desde que murió el amo, su hermano hace de cabecera, y por 
su cuenta corre toda la labor y la hacienda.» 

Cabecero, m. El caballete de la regadera central en las huertas. 
II Campo o era en las huertas. 
Cabezo, za, adj. Postremo: 

«No le pudon sacar la muela cabecera.^> 

Dícese esta palabra en la Ribera del Duero. 

Cabezal, m. El palo delantero y trasero de la caja del carro. En 
castellano antiguo se empleaba un término sinónimo y derivado del 
mismo tema: «cabezón»: 

«El cabezón del carro no lo tengades por uil, 
era todo ayuntado de muy bon amarfil.» 

(Alex, 812). 
* * * 

«E para conplir e para pagar e efituar este mi testamento e man- 
das elegatos en él contenidos, dejo e nombro por mis testamenta- 
rios e cabezales al seiior Maestro Alonso de Cespedosa.» 

(Serrano y Sanz. Escritoras españolas.) 

Cabezudo, m. La grasa superior o espuma de la olla, llamada 
también cabeza de olla, 

Cabija, f. Clavija. 

Cabijal, m. El remate de la viga del arado que empalma con la 
cama por medio de dos belortas. 

Cabillo, m. Término, remate: 

«Por los cabillos de Agosto terminaremos de verano.» 

Dicen este término en la Sierra de Francia. 



— 307 — 

Caboso, m. Cadozo. 

Cabra, f. met. Espiga que queda en los rastrojos por segar: 

«Mala cuadrilla la de hogaño, que dejan muchas cabras.» 

Cabrearse, r. Darse cordelejo. Dícese en la Ribera del Duero. 

Cabrestillo m. Correa que sujeta la cabeza de las caballerías. 

Etim. — De "^xapistrellum ícapistrum). 

Cabresto, m. El guía en las piaras de ganados. || El zángano ma- 
cho que fecunda a la reina de la colmena. || m. La correa que va asida 
a la argolla del cencerro, a fin de que vaya más sujeto. 

Cabriada, f. Rebaño de cabras cuyo número pase de doscientas. 
Siendo mayor el número, se llama atajo. 

Cabril, m. Camino de cabras. || Majada de cabras. Dicen este vo- 
cablo en la Sierra de Francia. 

Cabrio, m. Cuartón transversal del marco de puertas y ventanas. 
Úsase en la Ribera. Ejemplo de epéntesis consonarla, al modo del la- 
brio clásico, en vez de labio. 

Etim. De cabo (caput). Llámase así porque las cabezas del 
cuartón se introducen en la pared. 

Cabuchada, f. Azadonada. 

Cabuchar, a. Cavar superficialmente y muy a flor de tierra con la 
zolacha para quitar las yerbas y acompañar la tierra a las plantas. 

Cacarazo, m. Golpe, porrazo. 

Cacia, prep. Hacia. Ya de antiguo se usó este término en dialecto: 

«Cada otros cuentos pusioren que decían que eran copras, 

unas letronas muy anchas, mas no de las que se cantan.» 

(Torres Villarroel. T. VIII). 

Etim. De "^ facía (faciesrcm). 

Caco, m. Cacharro muy diminuto que sirve de juguete a los 
niños. II adj. Enfermizo, achacoso. 

Cachafa, f. Cachapa. || Pústula de la viruela. Dícese en el campo 
de la Sierra de Francia. 

Cacha, f. Nalga. 

Cachano, na, adj. Aplícase al calzado que se gasta desigualmente. 
II El que pisa desigualmente de un solo lado. 



— 308 — 

Etim. — De "^cum-planus (planas), con el cambio usual dep/en ch. 

Cachapa, f. Postilla. 

Cachapedo, m. Hierba lombriguera. 

Cachar, a. Partir, hacer cachos una cosa. No es anticuado este 
término, sino de muy frecuente uso. || Hablar, charlar. Usase esta 
acepción en pueblos de Alba y de Béjar. 

Etim. Se hace derivar de calculum, cacho, que significa piedre- 
cilla, chinita. Sin reputar errónea esta etimología del tema nominal 
cach-o (calculum), me atrevo a señalar la derivación del tema verbal 
"^quaiio.-are (qaatio, quatere), que significa entre otras acepciones, 
romper destrozar: 

«Urbis maenia ariete quatere.y> (Liv). 

:•: * :!= 

«.Qiiatere oppida bello.» (Virg). 

Significación que se conserva en los afines con-cuíio, de-cutio, 
ex-cutio. 

Cachazo, m. Pestorejo. Es acostumbrado este término en tierra de 
Ciudad Rodrigo. 

Cacharola, f. Nalga. 

Cachera, f. Cachiporra. 

Cachero, m. Cachaba del porquero. 

Cachipegar, a. Copularse los machos con las hembras, en los pe- 
rros. II Unir y juntar trozos pequeños de un objeto roto. 

Cachipodar, a. Podar las ramas pequeñas y encimeras de un 
árbol. 

Cacho (sentir buen), fr. fam. Sentir mucho, íntimamente, profun- 
damente una cosa: 

«Lo que es yo buen cacho siento que usted se nos vaya de este 
pueblo.» 

Cachón, m. El canal de la aceña en donde está la rueda del molino: 
«Se tiró al cachón y se ahogó»." 

II Álveo cauce por donde corre el agua con más abundancia. 
li Pilar del puente || Represa de agua. || Salto de agua: 



— 309 — 

«Duérmete, niño en la cuna mientras lavo los pañales 

al eco de mi canción, y voy por agua a! cachón.y> 

(Canción de cuna, popular en la Ribera del Duero). 

Cachonda, f. Aplícase a la mujer poco recatada que no rehuye el 
trato menos honesto con los hombres. 

Cachondearse, r. Copularse los machos con las hembras, en 
los perros. || Se aplica traslaticiamente a los mozos cuando se mano- 
sean y retozan poco honestamente. Debió de usarse de muy antiguo 
este término, ya que por los escritores dialectales del renacimiento se 
empleaba el afín cachondez y cachondiez, que significa «retozo, di- 
versión poco honesta, afecto, pasión amorosa»: 

«Que no sienten poderío entre vosotros no está? 

ni amorío, 
ni les viene cachondez. y> 

(Encina, 401). ^ ^^'^ ¿^^'^- ^''^^'''' P^"" ^«^ 

¡ay! Dios, 

'^' '^' '' que de cachondiez me muero». 

«Qué ramo de cachondiez (L. Fernández, págs. 17-58). 

Etim. — Deriva de '^capulo,-are (copulo, -are), con la conversión 
de p'l en ch. 

Cachondo, da, ad. Aplícase a los perros. || Metafóricamente se 
dice de la persona fanfarrona, altiva, presuntuosa. 

Cachonera, f. V. Cachón. (Ribera del Duero). 

Cachucha, f. Montera, gorrilla de paño. 

Cadena, f . Palo horizontal que se sujeta a los largueros para que 
los tablones o las angarillas del carro no se abran. 

Cagorzo, m. V. Cahozo. 

Cahorzo, m. V. Cahozo. 

«Costeando el cahorzo pasaba el camino del Endrinal, por don- 
de llegaron dos arrieros, que, temerosos del sol, eligieron aquel lu- 
gar para sestear.» 

(Maldonado. Del campo, pág. 22). 

Cahozo, m. Cadozo. || Charco. 1| Hondura que se forma en los re- 
gatos y ríos en donde el agua hace remanso. 



— 310 — 

Etim. — Deriva del anticuado cadoso, que al perder la dental se 
hizo cahozo, pero más tarde se verificó la epéntisis, formándose «ca- 
gorzo». Úsanse indistintamente, en dialecto, los tres vocablos. 

Caicuando, adv. Siempre, en cualquiera ocasión, cuando menos 
se piense. 

Caldera, f. Pieza pequeña de hierro que engrana en los dientes 
de la rueda y la impide retroceder. 

Caído, m. Débito, usura. || El vientre de la res que, juntamente 
con la cabeza y la piel, suele descontarse del peso. || adj. Experi- 
mentado, docto, práctico. 

Calabocear, a. Arrancar con el calabozo matas y carrascos. 

Calabozo, m. Cepo. || Hacha de forma curva que se emplea para 
cortar o rozar mata baja. 

Refrán: «Calabozo mata encina.» 

Indica, que cortando con frecuencia los matorrales, jamás llegará 
a hacerse encinal o monte de encinas. 

Calabuezo, m. V. Calabozo. Úsanse indistintamente, en dialec- 
to, ambos términos. 

Calagocino, m. Calabuezo pequeño. 

Calagozo, m. V. Calabozo. Dícese en la Sierra: 

<^Calagozo corta encina, que no cola vulpina». 



«Lo que saliere, calagozo. Llegó uno a la fragua y el herrero 
amartillaba un hierro caliente. Preguntóle qué hacía, y respondióle: 
lo que saliere. Echó el hierro en el suelo y torció la punta, y aiíadió 
calagozo, porque lo parecía. Es ordinaria respuesta: lo que saliere, 
a excusadas preguntas. El calagozo es herramienta que vuelve la 
punta gruesa por el corte, y el mango es hueco para ponerse astil.» 



«Cuando fueres al rozo, no vayas sin calagozo. Calagozo es he- 
rramienta, retornada para el corte la punta y gorda para que hoci- 
que en ella, y no en el corte, cortando matas en el suelo; y el nianil 
es hueco, para poderle poner astil.» 

(Correas, Vocabulario, págs. 322, 550 y 370). 



I 



-311- 

Calagraña, f. Suspiro, lloriqueo, visaje de disgusto y contrariedad. 
Calagraño, m. V. Calagraña. || adj. Rugoso: 

«Uva torrontres ni la comas ni la des, para vino buena es; la ca- 
lagraña, cómela o dala, que para vino no vale nada.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 165). 

Calambearse, r. Alabearse, ladearse, inclinarse. 
Calambria, f. Calambre. 
Calamustrarse, r. Ponerse lacio, mustio: 

«Con la falta de agua se van calamustrando las plantas.» 

Calandariero, ra, adj. Coplero, poeta. 
Calandrajo, m. Suposición, comentario, invención. 
Calar, a. Echar el caldo hirviendo en las sopas: 

«Al comenzar el acto... los Pastores 1.° y 2.°, sentados 
en tajos, cortan pan para sopas sobre sendas cazuelas. 

Pas, 2." ¿Qué haces que no vas a probala? 

Pas. 1.*' Asina que cale estas sopas.» 

(Maldonado. La montaraza de Olmeda, pág. 3(3). 

Etim. — De ^calido,-are (calidas-caldo) . 

Calavero, m. Persona de poco juicio. No es anticuado este térmi- 
no en el género masculino, sino muy usual. 

Etim. — Deriva calavaria, am. 

Calbochada, f. La porción de castañas que hace el calboche. 

Calbochar, a. Asar las castañas. 

Calboche, m. Olla de barro, pequeña, con asa y boca como las 
del cántaro, y agujereada completamente, excepto el asiento. Se em- 
plea para asar castañas. 

Calbochera, f. V. Calboche. 

Calbochero, m. V. Calboche. 

Calbotada, f. Merienda en que se asan y comen castañas. 

Calbotero, ra, adj. Castañero, el que vende castañas asadas. Úsa- 
se en la comarca de Béjar. 

Calbote, m. Castaña asada. 

Caldereta, í. Caldero pequeño, como de un azumbre de cabida, 
de forma circular, provisto de un asa por la cual se cuelga a la correa 



— 312 — 

de la mochila. La emplean los pastores para ordeñar y cocer la leche 
y demás viandas, a la vez que de plato o cazuela en donde comen: 

«... tenían (los pastores), dispuesta la bucólica, clásica y obligada 
merienda de cordero en caldereta. » 

(Maldonado. El pantano, pág. 37). 

Etim. — Desciende de caldaria,-am (caldus). 

Calderete, m. Caldereta. 

Calderil (palo), m. Palo muezcado en el cual se cuelga el caldero 
en la cocina. Hace el mismo oficio de las llares. 

Calecer, a. Calentar. Empléase aún esta palabra en la acepción 
usada por los antiguos poetas salmantinos: 

«Juan. Dejarnos liéis calecer 

RoDR. Todos podemos caber 

a la lumbre rodeados.» 

(Encina. Teatro, pág. 140.) 

Etim.— Trae origen de calesco,-scere, perdida la sibilante. 
Calecerse, r. Pudrirse ¡a carne, criar calesa. V. Calesa. 
Caleja, f, Calleja. Dícese en la Ribera del Duero. 
Calejo, m. Canto rodado. Úsase en la Ribera del Duero. 
Etim. — De calx-calcetn (v-áX-.c), piedra pequeña, guijarro. 
Calesa, f. Especie de gusanillo que nace, efecto del calor estival, 
en la carne tierna y manida, al comenzar la putrefacción. 

«Baja a la bodega la carne, pa que no críe calesa.» 

Etim. — De "^cariesarCim (caries). 

Calicata, f. Organismo, naturaleza, temperamento, índole. Úsase 
en la Ribera del Duero. 

Calmado, da, adj. Sudoroso, caliente, fatigado: 

«Viene muy calmado del trabajo». 

Etim. — De *calma (cauma), de y.aOaa-toc, xaúo, arder, quemar, in- 
duce a dar por cierta esta etimología, el hecho de que en 'dialecto an- 
tiguo se empleó el vocablo «calma» en el sentido de «sofocación», fa- 
tiga», etc.: 



— 313 — 

«JoHAN. Desque me vi acorrelado que me tomó una tal calma 

y que ño podía salir, que me pensé de transir.» 

de que ño podía ajuir, (g^^i,^^^ j.^^^^^^ p^^^ 234). 
aquejábaseme esta alma; 

Calmenar, a. Pegar. || Reprender. || Injuriar. En estas dos últimas 
acepciones es muy usada esta voz en la Sierra de Francia. 
Calostrar, a. Coagular, arrequesonar: 

«La leche de esa cabra, recién parida, no la juntes con la otra, no 
sea que la vaya a calostrar.» 

Este término verbal fué ya de antiguo usado por el pueblo rústico 
salamanquino, y los poetas dialectales lo emplean, aunque en el si- 
guiente pasaje no tiene su significación propia, pues en todo el diá- 
logo no hay sino un lindo jugueteo de vocablos aldeanos o villanescos: 

«BoNiF. En eso doite ventaja; si es mamilla o si es rendaja 

mas de ordeñar ño la sabrás calloslrar. > 

jamás supiste migaja: n c- - j ■ t in\ 

' ^ '^ ' (Lucas Fernandez, pag. 146). 

Etim. — Deriva de ''"co/oslrare (caloslnim) . 

Callada, f. El golpe dado con el herrón de una peonza o trompa 
sobre una moneda o pieza metálica. Dicen este vocablo en la Ribera 
del Duero. 

Calladera, f. Silencio, mutismo. 

Callaza, f. V. Callada. 

Calpuchero, m. V. Calboche. 

Calvar, int. Hacer calva, dar en el hito, en el juego del marro. 
II a. Engañar: 

«Y de aquí viene una manera de hablar: calvóle, por engañóle; 
que también se usa en la lengua latina. Salustio, en el tercer libro 
de su Historia: Contra iile calui ratus, hoc est decipi, etc». 

(Covarrubias. Caliia). 
Calvatruena, m. Alocado: 

«Es un caloatruena, que no se pasa día sin hacer una locada». 

El mismo significado le aplica Covarrubias, sino que le asigna ter- 
minación masculina: 



— 314 — 

«Vocablo grosero y aldeano, por la cabeza atronada, del que es 
vocinclero y hablador, alocado y vacío de cascos.» 

Calza, fr. El arco hecho de varias piezas de madera, que circunscri- 
be y rodea la pinaza. V. Pinaza. || Canto o trozo de madera, que se 
coloca, debajo de las ruedas, para afirmar y contener el carro cuando 
esté parado de modo que no pueda echar a andar. 

Calzadera, f. Correa de vaqueta con que se sujetan las albarcas. 

Etim. — De calcea,-am. 

Calzar, a. Echar la calza a las ruedas. || Añadir el acero al hierro: 

«Está calzado en acero.» 

Frase familiar con que se da a entender que aquel a quien se apli- 
ca tiene robusta y fuerte constitución. 

Camandulear, int. Corretear. V. Cambajonear. 

Camaracha (¡r en). Ir abrazados por el cuello. (Sierra) 

Camba, f. La calza que va debajo del arco de hierro. V. Calza. 
Dícese en tierra de Ciudad Rodrigo. En ast., cambucho. 

Cambajonear, n. Pindonguear, andar de visiteo, y llevando y 
trayendo continuamente cuentos y chismes. Úsase en la Ribera del 
Duero. 

«Todo el día se lo pasa cambajoneando de casa en casa, despe- 
llejando a todo el mundo.» 

Etim. — De ^ambi-ago (ambages, circum-ago). El latino ambac- 
tus, de la misma raíz, tiene muy parecida significación. 

Cambalacharse, r. Desafiarse para jugar. (Sierra de Francia). 

Cambalud, m. Tropezón seguido de movimiento harto violento, 
pero sin caída. 

Cambiza, f . Instrumento de madera en forma combada, como seg- 
mento de círculo, de cuyos extremos amuezcados arrancan sendos 
cordeles o riendas que se unen formando uno solo el cual se ata al yu- 
go. Se usa para amontonar la parva, ya trillada, en forma conveniente 
para la limpieza del grano. 

Etim.— Hay quien atribuye a este vocablo origen céltico, cambitá 
(camb, encorvar). Parece indubitable la prosapia griega: /.a¡j.zr; (cor- 
vadura), formándose de esta raíz griega C^^^iatc), la palabra latina cam- 



— 315 — 

pagas, i, con que se significa el calzado de los patricios romanos, 
llamado así por las correas o calzaderas con que se ajustaba, dando 
muchas vueltas a las piernas. 

Cambizar, a. Recoger con la cambiza la parva para limpiarla. 

Cambizo, m. El timón del trillo. Llámanlo así en tierra de Ciudad 
Rodrigo. 

Cambo, m. Aposento donde se cuelga, en varales, el mondongo, 
para que se cure o sazone. 

Etim. — Es el mismo origen de cambiza^ significándose la comba- 
dura que se hace en el varal con el peso de los embutidos que de él 
cuelgan. 

Campanarios, pl. Flor de la pina. 

Campanillar, n. Tocar la campana, convocando a las funciones 
del culto divino. (Ribera del Duero). 

Campanillas, pl. Narciso silvestre. 

Campano, m. Cencerro. 

«El borrego temprano lleva el campanoy>. 

Indica que el ganado joven, por ser más diligente y presuroso, es 
siempre la guía del rebano. 
Campaña, f. Ardid, astucia. 
Campear, a. Guiar el ganado por el campeo: 

«Daba gusto ver al capón como campeaba los pollos por el monte.» 

Campeo, m. Sitio amplio donde holgadamente pueda campear y 
extenderse a su placer el ganado. 

Camperero, adj. La persona que tiene a su cargo cuidar de los 
camperos en la montanera. 

Campería, f. Temporada de montanera en que los cerdos andan 
al rebusco de la bellota que se cae de por sí o han dejado los cebones 
que salieron ya de montanera: 

«No le quedó una bellota para que comiese Apalo, 

ni entera ya ni partida, que estaba de campería.» 

(Torres Villarroel. Obras. T. V, pág. 73.) 

Campero, m. El cerdo que anda a la campería. || adj, met. La per- 
sona flacucha, esmirriada. 



— 316 — 

Campinar, a. Empinar. Usan este vocablo en la Ribera del Duero. 

Campo, m. Área o trozo de huerta limitado por cuatro regaderas. 
II Sitio, espacio, lugar. Es muy usada la frase «hacer campo», para 
indicar «hacer sitio»: 

«Hagan campo, los señores, que venimos las del ramo 

hagan campo y hagan rueda, tocando las castañuelas.» 

(Romance popular . El ramo). 

Campuroso, adj. Espacioso, holgado. 
Cañábate, m. Cañivete. 
Cancano, na, adj. Simple soso, tonto. 

Canee, m. Cauce. Dicen esta voz en la comarca de Valdevilloria. 
Cancillera, f. Cuneta o canal de desagüe en las lindes de las tie- 
rras labrantías. Emplean este término en la Armuña. 
Cancín, m. Cordero de un año: 

«Los portugueses pasaron a filo de tijera, uno a uno, ovejas y 
candiles; dióse fin a la cruel separación de madres y corderos...» 

(Maldonado. Del campo, pág. 12). 
Canchal, m. Caudal, abundancia de dinero: 

«Siempre s' iban los mis ojos a sus servicios y méritos, 

tras del ganado más viejo, olvidando que dio al amo 

que no tardaría en dir en crías, no sé el dinero, 

el probico al mataero, más sería un buen chancal—.» 

sin atenciones dengunas (Loa. Lábaro, núm. 2.477). 

Canchera, í. Llaga, herida grande: 

«Buena canchera se te está formando con andar de continuo hur- 
gando la herida.» 

Úsase este vocablo en el partido de Ciudad Rodrigo. 
Cancho, m. El borde, el grueso de un objeto: 

«No tenía de grueso ni el cancho de un duro.» 
II El casco de la cebolla y del pimiento. 



— 317 — 

Etim.— De canthüs, i, (xáv&oc^oD), que significa «la órbita del ojo y 
la rodaja de hierro que guarnece el aro de la rueda». 

Candadura, f. Candado, cerradura. 

Cándalo, m. Rama deshojada. || Pinocha desgranada. Dícese en 
Cantalpino. 

Cándano, m. Grumos o posos que dejan en el asiento o suelo de 
las vasijas los líquidos. 

«Ir a cándanos. y> 

Frase familiar con que se significa la acción de ir en busca de ob- 
jetos que haya dejado el Duero en sus márgenes, después de alguna 
riolada o avenida grande de agua. 

Candajón, na, adj. Corretero, visitero. V. Cambajonear. 

Candeal, adj. Noble, franco, leal. 

Candeda, f. Flor del Castaño. V. Covarrubias.— Cfí/zí/fíwo. 

Candela, f. Lumbrarada; hoguera que se hace en el campo; foga- 
ta; lumbre: 

Refrán: «Media vida es la candela, pan y vino la otra media.» 

Significa que no basta para la vida la alimentación, sino que es 
necesaria también la calefacción en el invierno. |1 La flor de la encina 
y del alcornoque. 

Candelada, f. Hoguera grande, que se hace en el campo. 

Candín, adj. Cojo. Emplean este vocablo en Hinojosa del Duero. 

Candonguear, int. V. Camandulear. 

Candongueo, m. La acción o efecto de candonguear. 

Candonga, f. Planta parietal, de hojas largas y carnosas. La em- 
plean contra las hechicerías de las malas, que así llaman, en la Ribe- 
ra (donde tiene este vocablo uso), a las brujas. La mujer, que se cree 
perseguida de las malas, introduce la planta dentro de la camisa, jun- 
to a la cintura, cerca del vientre o andorga, de donde tal vez traiga 
origen este vocablo. 

Canducho, cha, adj. Fornido, robusto. 

Caneca, f. Jarra de loza, vidriada. 

Caneco, m. V. Caneca. 

Canécul, f. Calabaza. (Sierra). 

Canéenle, f. Canécul. 



- 318 — 

Canga, f. Arado dispuesto para una sola caballería. Se compone 
de una vara, en forma de horquilla larga, en donde entra la caballe- 
ría; del centro exterior de la horquilla sale la vara, que se ajusta al 
timón. Úsase en la Ribera del Duero. 

Cangalla, f. Andrajo. 

Cangallo, m. Zancajo. || Objeto estropeado. || adj. Andrajoso. 

Cangar, a. Quitar la vez o turno para jugar a la pina. Usan esta 
palabra en la Ribera del Duero. 

Canícul, m. Calabaza. 

Canícula, f. Faja de bruma, hacia el poniente. 

Canícule, f. Calabaza. Úsase en la Sierra este vocablo. 

Canije, adj. Débil, enfermizo, canijo. 

Canilla, f. La espita que se pone a la cuba o tinaja para ir sacan- 
do por ella el vino: 

<'Irse como una canilla.» 

Frase familiar que se dice de los enfermos que padecen disentería. 

Canillero, m. Sauquillo. (Sambucas ebulus L). \\ El agujero que 
se hace para poner la canilla. V. Canilla. 

Cañivete, m. Navaja de hoja ancha y corta, de forma curva, que 
se cierra en mango de cachas planas y gruesas. La suelen llevar atada- 
ai cinto la gente del campo, como indica Lucas Fernández, en el si- 
guiente texto, y se sirven de ella para limpiar árboles pequeños y 
cortar verdura: 

«Tengo jubón de frolete. caperuza de ferrete, 

sayo de cestrepicole; de sayal un buen capote.» 

tengo cinto y cañivete, (L_ Fernández, pág. 141). 

Cansado, da, adj. Cansadero, cansador. Dícese en la Sierra de 
Francia: 

«Es un monte muy cansado para las ovejas; no pueden carear 
a gusto por él.» 

Cansera f. Cansancio, galbana. || Molestia. 



— 319 — 

«Daca acá, toma allá, vuelve acullá. Dícese contando canseras y 
excusas e importunidades.» 

(Correas. Vocabulario, pág, 576). 



«Es una cansera estar años y anos, erre que erre, machacando 
en una misma cosa.» 

(Torres Villarroel. Obras. T. X, pág. 126). 

Etim. — Trae origen de campso-are (■aó.[í.tzziü) . 
Cansero, ra adj. Pesado, molesto. 
Cansío, ía, adj. Cansado, fatigado. 

«Estoy cansío de tanto trabajar, sin descansar apenas nada.» 

Úsase en las Sierras de Béjar y de Francia. Es uno de tantos ad- 
jetivos dialectales que se forman de participios sin el sufijo caracte- 
rístico. En el castellano antiguo se halla también este término, pero 
sin la / epentética dialectal, y en la misma forma en que lo pronuncian 
los judíos de Oriente, conforme al testimonio del Sr, Menéndez Pi- 
dal (Gram. Hist. Esp., § 121): 

«Los monjes de la casa cansos e doloridos, 
aguisaron el cuerpo como eran nodridos, 
finiéronle mortaia de sus mismos vestidos, 
daban por los corrales los pobres apellidos.» 

(Berceo. Sto. Domingo 528). 

Cantacea, f. Pedrea. 

Cantacear, a. Apedrear. 

Cantador, ora, adj. Cantor. Es muy usado este término y debió de 
emplearse, tiempo atrás, a juzgar por el testimonio de Juan del Enci- 
na, aunque conforme a su costumbre, «lo impropia», amplificándolo, 
por ceder a las exigencias del metro: 

«RoDR. ¿Qué sacristán era? di. Antón. ¿El de la greja mayor? 

Juan. Un huerte canticodor. Juan. Ese mesmo.» 

(Encina, Teatro, pág. 144). 
Cantarero, ra, adj. Alfarero. No es anticuado este término; antes, 



— 320 — 

el vocablo culto «alfarero», es completamente desconocido por el 
vulgo salamanquino: 

«Cantando, cántaros hace cantando, cántaros hace; 

el puHdo cantarero; cantando, saca el dinero.» 

(Copla popular). 

Etim.— Desciende de cantharos y cantaras, -i (/ávO-apíO?). 

Cantáriga, f. Cantárida. 

Cantear, a. Apedrear. 

Cantera, f. V. Canchera. 

Cantero, m. En las huertas el trozo de tierra circunscrito por cua- 
tro regaderas. || V. Campo. 

Cantiga, f. Tonada, copla, cantar. Se designa con este término la 
«letra», no la «música» del cantar: 

«Bonita cantiga la que cantaron los mozos anoche a la puerta de 
la mayordoma.» 

II Colección de coplas y tonadas. Úsase en la Ribera del Duero: 

«El tío sacristán es el que tiene la mejor y más numerosa cantiga 
de por tos estos alreores.>- 

Etim. — Deriva de cántica, plural de canticutn,-i, con la disloca- 
ción del acento. 

Cantimplora, f. Olla grande en que se ha puesto a cocer más co- 
mida que la acostumbrada. || Vasija o bota de vino, de tamaño y ca- 
bida grande. 

Etim. — La derivan de "^cannas-impletoria, pero no parece admi- 
sible en buena fonética. Tal vez tenga alguna sombra de probabilidad 
la etimología que apunto: ^canthtis-plera. El tema nominal canthus o 
cantharos indica la idea de continente circular, y el adjetivo plera, 
no es inusitado. Festo escribía: (pág. 230). 

«Plera dixisse antiquos testis est Pacuvius, cum ait: plera pars 
pessumdatur.» 

Cantista, adj. Cantor. Es de uso poco frecuente: 



— 321 



«Cantador que tanto cantas 
y te tienes por cantisía, 
dime cuantas cruces hace 



el sacerdote en la Misa. 
El sacerdote en la Misa 
cruces hace treinta y tres.» 

(Canción popular). 



Canzoncillos, pl. Calzoncillos. 

Etim. — De calceus, con la acostumbrada metátesis consonaría. 

Cañada, f. El tributo que los ganaderos tienen que pagar a los 
guardas de campo por el paso de los rebaños por el cordel o cañada. 

Cañajeja, f. Cicuta mayor. (Coniíim maciilatum L). Usan este 
vocablo en la Ribera del Duero. 

Canaleja, f. V. Cañajeja. 

Etim. — Es común derivarla de canna-feriila . De ser este el ori- 
gen, las transformaciones serían: cañafetia, cañaherla, cañaherja, 
cañaheja, canaleja. La metátesis de la r y el cambio de r en / son 
muy usuales en dialecto. 

Cañariega, f. Canal que se abre en las pesqueras de los molinos, 
para compartir convenientemente el agua e impedir que se amontone 
la arena en un solo sitio. 

Etim. De canalis (canna). La pérdida de consonante igual es 
frecuente en latín: mamma y mamila, offa y ofella, curras y curulís. 
Tal vez en latín vulgar sonara cannalis. 

Cañaverón, m. El tallo crecido y grueso de la escoba. Por seme- 
janza con la cañavera o carrizo ha tomado este nombre. 

Cañíceras (botas), pl. Especie de polainas, de vaqueta, que res- 
guardan toda la caña de la pierna, hasta el tobillo. Úsase esta palabra 
en tierra de Ciudad Rodrigo. 

Cañiza, f . Conjunto de cañizos, unidos entre sí por medio de piel- 
gas, que sirve para formar la corraliza o redil en que se encierran las 
ovejas en el campo. 

Cañilero, m. Saiico. 

Canina, f . La res que pare cada año. |1 Cadañera. 

Cañizo, m. Especie de tablado o angarrilla, formada por dos palos 
perpendiculares y tres horizontales, que se emplea para cerrar, a 
modo de portillo, la entrada de cortinos y corrales: 

«... alargando la mano al dulce caramillo que cuelga del cercano 
cañizo, pone al fin silencio en aquella exótica algarabía.» 

(Maldonado. La copla charra, pág. 215). 



— 322 — 

Ya de antiguo era usado este término en sus varias acepciones: 

«En el corral del Concejo rompió a coces el cañizo 

la burra estaba de Elena, y se presentó en Ledesma.» 

(Villarroel. Obras, T. VIII). 

II V. Cambizo. || El timón del trillo. 

Caño, m. Cerezo. Dícese esta palabra en la Ribera del Duero. 
Cañuto, m. Canutillo: 

«A escudero pobre, carbón de cañuto. Por ironía, porque el car- 
bón de cañuto se gasta mucho y dura poco.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 1). 
Cahozo m. Cadozo: 

«Páreme un breve rato; y, curioso de examinar a raíz aquel infer- 
nal ruido, me deslicé con precipitación por un atajo hacia las hon- 
duras de un caozo.y^ 

(Torres Villarroel. Obras, T. X, pág. 91.) 

Capaceta, f. Conjunto de hojas anchas, como de parra o higuera, 
yerbas y junquillos, con que se cubren los cestos o asnales en que se 
trasporta la fruta. Úsase en la Sierra de Francia. 

Capacidad, f. Calma, asiento. || Fisonomía. Dícese en la Ribera 
del Duero. 

Capacina, f. V. Capaceta. 

Capatraz, m. Capataz de cultivos. Emplean este término, con 
la epéntesis consonarla y en esta particular significación, en las co- 
marcas de Ciudad Rodrigo y Ledesma. 

Capaza, f. V. Capaceta. 

Capillo, m. Trampa: 

«Hacer capillos.» 

Frase familiar con que se significa el hacer trampa en el trabajo. 
V. Acapillar. Emplean esta palabra en la Ribera del Duero. 

Capirucho, m. Especie de capilla o capucha, adosada o cosida al 
cuello de las capas y anguarinas, que sirve para cubrir y resguardar, 
del frío y de la lluvia, la cabeza. 



— 323 - 

Capitón, m. Cabezada. || Vuelta, voltereta. 

«Ten cuidado, porque como te caigas de ahí, vas dando de capi- 
tones hasta el río.» 

Capullina, f. Copa de árbol. Úsase en la Sierra de Francia. 

Capusayo, m. Capisayo. 

Etim. — Deriva de "^cappam-sagiam, término de baja latinidad. 

Caraba, f. Conversación. i| Broma, holgorio. Es de muy antiguo 
el uso de este término, que hoy se emplea con mucha frecuencia en 
toda la provincia, en sus varias significaciones: 

«Buscó a Sebastián y lo llevó consigo a su casa, adonde estaba 
la niña en caraba, y tan sobre sí que nadie diría tal cosa.» 

(Torres Villarroel. T, X, pág. 306). 



«Yo me jubí en un labrado «Quando quixiereis caraba, 

y allí me estuve en caraba, llamaime, vendré al miniento, 

y a la sombra, vive Cribas, y ahora me vo; que mi ainas 

lo vi todo como un Papa » tengo que estar en concejo.» 

* * * " (Villaroel. Obras, T. Vil). 

Etim.— De ""cara,-am (y-'^JV^), cabeza, cara. Del mismo tema deri- 
van careo, carear. 

Carabero, ra, adj. El que gusta de holgar y descuida su oficio: 

«Oveja cornuda, que en hora mala hubiste 

requiere tu cordero, pastor carabero. 

Es el amigo de caraba o conversación.» 



«Ovejita prieta, que en hora mala hubiste 

requiere tu cordero, " pastor cí7/-aóe/-o.» 



<'Pastor carabero, hace al lobo carnicero o caballero.» 

(Correas. Vocabulario, págs. 159, 160 y 385.) 

Carabear, n. Detenerse. || Distraerse, holgar. (Ribera del Duero.) 



— 324 — 

«El tiempo no carabea.» 

Frase familiar con que se exhorta a no malgastar el tiempo. 

Carabinera, f. Alondra moñuda. (Ribera del Duero). 

Carabita, m. Camarada. || Contertulio. || Compañero de paseo y 
de holgorio. (Ribera del Duero). 

Caráiter, m. Fisonomía. Dícese en pueblos de Ciudad Rodrigo. 

Caralla, m. Higo de pipa negra. (Ribera del Duero). 

Caramojo, m. Escaramujo. Dícese en tierra de Alba. 

Caramonjo, m. V. Caramojo. 

Caramozo, m. V. Caramojo. 

Carañas, pl. Visajes. || V. Calagraño. 

Carapela, f. Alboroto, riña. 

Carapitear, n. Vocear, gritar. 

Caráuter, m Fisonomía. |1 índole, genio, temperamento. 

Garba, f. Matorral espeso de carbizos. || Sitio donde sestea el 
ganado. 

Garbea, f. Mentira. Dícese en Serradilla del Arroyo. 

Garbizal, m. V. Carba. 

Garbizo, m. Roble basto, que produce la bellota gorda y áspera, 
y la hoja ancha como la del castaño. 

Garbochada, f. V. Calbochada. 

Garbochar, V. Calbochar. 

Garboche, m. Castaña asada en el carbochero. (Sierra de Francia). 

Garbochero, m. V. Calbochero. 

Garbonar, a. Hacer carbón: 

«Vamos a concluir de encañar la carbonera, y enseguida nos pon- 
dremos a carbonaria; y tardará en carbonarse más que la otra.» 

Gárcabo, adj. Persona achacosa y vieja. 

Garcabonera, f. Peñascal. Corre este vocablo en la Sierra de 
Francia. 

Carcañal, m. Calcañar. 

Carcavinar, int. Heder las sepulturas. 

Carcomiento, ta, adj. Podrido. Úsase con la misma acepción dia- 
lectal antigua: 



— 325 — 

«Nuestros tristes nacimientos y, al tiempo que más contentos, 

son masados de tal masa ya la vida se nos pasa». 

que nacemos carcomientos (Enzhm. Cancionero, f. 26.) 

Cárdena, f. Mota o pavesa de la lumbre. Dícese esta palabra en 
Hinojosa del Duero. 

Carea, m. V. Careador. • 

Careador, adj. Se aplica al perro destinado en los rebaños a ca- 
rear las ovejas, en oposición al mastín, que se emplea para la defensa 
del ganado. V. Carear. 

Careado, da, adj. Se aplica al ganado que está o va de careo. 

Carear, a. Dirigir el pastor el ganado por donde pueda pastar: 

«Voy a carear las ovejas a Valdelaguadafia, que allí tienen mu- 
cha yerba y pueden pacer a contento.» 

II n. Pastar, pacer: 

«En esa garria carea bien el ganado; está nmy crecida la yerba.» 

II a. Oxear, espantar: 

«Las cabras mamo, voy tras los chivatos; 
la zorra ruto, al gavilán careo.» 

(Torres Villarroel. Obras, T. VII, pág. 63). 

II a. Encarecer, subir de precio las mercancías. 
Careo, m. Pasto: 

«Buen careo tienen las ovejas en esta garria.» 

II Conversación, charla. || Holgorio: 

«Buen rato estuvisteis de careo con las hijas del tío herrero.» 

Cargancia, f. Molestia, pesadez. 
Cargo, m. Dintel de puerta o ventana. 
Etim. — De caricum. 

Carguillero, ra, adj. Leñero, el que tiene por oficio llevar cargas 
de leña para enrojar los hornos. 



— 326 — 

Caricol, m. Caracol. Lo llaman así en la Ribera del Duero. 

Carnazón f. Inflamación de una herida. 

Carnícoles (estar en), fr. adv. Estar en pelo malo. Aplícase a 
las aves cuando aún no les ha salido pluma. 

Etim. — Deriva de '^carnicula (carnem). 

Carnículas, pl. V. Carnícoles. 

Carnizón, f. V. Carnazón. (Ciudad Rodrigo). 

Carnizuelo, m. Fruto parecido al de la alcarreña. 

Etim.— De coma. Es un diminutivo formado del tema latino, como 
cornil, cornijal, para significar la forma del carnizuelo, que es como 
de «cuerno» pequeñito. 

Carolo, m. Pedazo de pan que se suele dar de merienda a los jor- 
naleros, en algunos pueblos de la Ribera del Duero. 

Caronchado, da, p. p. Pocho, carcomido. Dícese de la madera. 

Etim. — De "^caroneus, "^carontius. 

Caroncharse, r. Carcomerse. || Podrirse. 

Caroncho, m. Carcoma. 1| Polvillo en que se va convirtiendo la 
madera carcomida. En dialecto leonés caronjo y en ptg. caruncho. 

Caronchoso, sa, adj. Carcomido. || Podrido. 

Carozo, m. El hueso de la aceituna, bien molido, con que se ceba 
a los cerdos. Úsase en la Sierra de Francia. 

Carpanta, f. Galbana, flojera. 

Carquesa, f. Carquexia. 

Carra, f. Carril, senda, camino estrecho. Dícese en tierra de Pe- 
ñaranda y de las Guareñas. 

Carrafa, f. Fruto del algarrobo. 

Carral, adj. Viejo, cansado de trabajar. (Ribera del Duero). 

Carrancla, f. Carlanca. 

Carraquia, f. Carlanca. Úsanse ambos términos promiscuamente. 

Carrasquera, n. Hacer fuerza con la respiración para arrancar de 
la garganta alguna mucosidad. 

Carresquera, f. Mata de carrascos: 

«... tornaban a sus gritos, que eran maldiciones de todas clases 
para el tío «Clamores» y a su cántico monótono, igual, con unas ca- 
dencias interminables, y cuya letra hacía revolver a nuestro hombre 
tras de la carresquera que ocultaba su persona.» 

(Maldonado. Del Campo, pág. 11). 



. — 327 — 

Carrendera, í. Carrera. 

Carrera, f. Serie o fila de granos en la espiga: 

«Más vale grama de era, que trigo de carrera.^ 



«Más valen granzas de era, que trigo de correrá. y> 

(Correas. Vocabulario, págs. 453 y 456). 

Carretera, f. Cobertizo, que se hace en el corral, para colocar los 
carros y aperos de labranza y para resguardar el ganado. 

Carriba, m. Calle de arriba. Ejemplo de aglutinación dialectal: 

«Del carriba al resabajo con un letrero que dice: 

hay un ramo de azucenas ¡vivan las aceituneras! 

(Copla popular en la Ribera del Duero). 

Carrigüela, f Correhuela. 

Carrilano, na, adj. Ferroviario 

Carrucar, a. Correr la peonza. (Ribera del Duero.) 

Carquesera, f. Mata de carquexia. 

Cartapel, m. Cucurucho de cuero o cartón con que se cubre el 
copo para que esté más recogida y apretada la lana y salga con más 
facilidad la hebra. 

Cartapela, f. Escritura de propiedad: 

«Que presente las cartapelos con que pruebe que esas tierras 
son suyas.» 

Emplean este término en la Sierra de Francia. 
Cartapelo, m. V. Cartapel. 

Casca, f . Corteza de la raíz de encina o alcornoque. || La acción o 
efecto de acarrear la casca: 

«En este pueblo, en llegando el invierno, casi todos se dedican a 
a la casca, y de eso se mantienen.» 

Cascabullo, m. Cascabillo de la bellota. 

Etim.— No es admisible el origen de scabellum. Es amplificación 



— 328 — 

de casca, quizás casca-bul-la, significando la forma abollada, esféri- 
ca o envoltura exterior de la bellota. 

Cascajeño, ña, adj. Cascajoso. 

Cascar, a. Arrancar a las nueces la corteza carnosa que las cubre, 
como el erizo a la castaña. || Parlar, charlotear. 

Etim. — Deriva de quassico-are. 

Cascareo, m. Montón de cascaras. 

Cascarria, f. El excremento que le queda a las ovejas en la lana: 

«Quien guarda halla, y guardaba la cascarria. >y 

(Correas. Vocabulario, pág. 337). 

II Costra de la masa de la harina. 

Cascón, Corteza fuerte y gruesa, del tronco y ramas de encina. 
Se distingue de la casca en que ésta es la corteza de la raíz, y es 
más apreciada y de más valor en la industria del curtido de pieles. 

Casero, ra, adj. En los pueblos, todo vecino que no se dedica a 
la agricultura, y ejerce en casa su profesión. En el Fuero está em- 
pleado este término para designar al que no está investido de cargo 
público: 

«Nengun vecino de Salamanca que merino fuer o casero derrí- 
benle las casas.» 

(Fuero de Salamanca, § CCXXXII.) 

Caseto, m. Casilla hecha de adobes que se destina a guardar los 
aperos y herramientas en las huertas. 

Casita, f. Hoyo en que se echa y siembra la semilla: 

«Estoy haciendo las casitas para sembrar estas pipas de cala- 
baza.» 

Caspa, f. Musgo que se cría en la corteza de los árboles. 

Casquero, ra, adj. El que se dedica al oficio de arrancar la casca 
de las encinas y alcornoques para venderla en las tenerías. 

Castrar, a. Pegar, golpear. 

Castrón, m. El macho cabrío que se deja para padre. || adj. Gor- 
do, corpulento. El uso de este vocablo viene ya de muy antiguo: 



— 329 — 

«Comer buena miga cocha, y castrones y ansarones, 

remamar la cabra mocha y abortones corderitos.» 

y comer buenos lechones (L. Fernández. Églogas, pág. 178). 

Etim.— De castrare trae origen, con significación traslaticia basa- 
da en la corpulencia y robustez que son características de todo animal 
castrado. 

Cata, f. La acción o efecto de buscar: 

«Ando en cafa de la yegua, que se me ha extraviado.)^ 
Catalejo, m., met. Perspicacia^ tino, discernimento: 

«En cuanto le eché el catalejo, vi lo que había de dar de sí.» 

Categoría, f. Preeminencia, distinción: 

«Aunque las ve usted así, tan modestas, vestidas como la demás 
gente del pueblo, son personas de ca/í'^^or/Vz; tienen mucha hacienda.» 

Causal, m. Casualidad: 

«... que vaiga... y si, por un causal, hubiese guerra, que no se en- 
coja; que pa eso es hijo de su padre.» 

(Maldonado. Del Campo, pág. 43). 

II Causa, razón, motivo: 

«Obd. Sí... me lloran los ojos de la indina cebolla que estoy pi- 
cando. 
Ric. Pues aunque fuese por otro causal, bien harías en llorar.» 

(Maldonado. La montar aza, 27). 

CausíHo, ¡a, adj. Culpable. (Ribera del Duero). 

Causón, m. Fiebre alta. 

Etim.— Deriva de Vv^-'w, xáoaw, comburo, quemar. 

Cautivar, a. Cultivar. 

Cautivo, m. Cultivo. 

Cavanillero, ra, adj. El que tiene las piernas delgadas y largas. 

Etim.— Es término compuesto de canilla-vana metatizado. Suele 



— 330 — 

decirse también canillas-vanas, con la misma significación que cava- 
níllero. 

Cavaril, adj. Cavador: 

«El buen cavaril, de Espino; comediantes, los de Topas; 

de Tardáguila, las yeguas; danzantes, de Villanueva.» 

(Romance popular). 
Cavío, m. Cava; acción o efecto de cavar: 

«Mal caiiio tiene esta tierra tan cascajosa.» 

Caza, f. Ralladera de sartén. 
Cazado, da, adj. Avezado a la caza: 

; Está aún poco cazado este perro: lo tengo que adiestrar y ha- 
cerlo a mi mano.» 

Etim. — De '^captío-are (capere , captiosus, a, um). Es de los par- 
ticipios adjetivados, de forma deponente, como el antiguo heredado 
que significa heredero. 

Cercilla, f. Cedazo pequeño. i| Coladera para los líquidos. 

Etim. — De saetaceuni. 

Cear, a. Cerrar. Dícese en tierra de Ciudad Rodrigo. 

Cebique, m. Amarantacea. || El cebo con que las aves apapizan a 
sus hijuelos, 

Cebolluna (aguja), f. Aguja gruesa que usan para ensalmar sa- 
cos. Llámanla así en la Sierra de Francia. 

Cecha, f . Acecho. 

«El gato está amonado, en cocha del ratón.» 

Etim.— De assecto,-are. 

Cefea, f. El cebo que buscan los cerdos hozando debajo de tierra 
Cefear, Int. Hozar. Dicen esta voz en tierra de Ciudad Rodrigo. 
Cejar, a. Recular los carros: 

«Ceja ese carro pa que entre en el corral.» 



— 331 — 

«Término de carreteros cuando quieren que las muías del carro 
vuelvan atrás o reculen; y díjose así porque, al enseñarlas, les dan 
con la vara o látigo en la frente y en las cejas; pero más me cuadra 
haberse dicho del nombre griego O'^'C^^, porque se hace fuerza en el 
yugo, para que las muías vuelvan atrás.» 

(Covarrubias. Cejar). 

Celebrarse, r. Descabezarse, romperse el cerebro. 
Celeminear, n. Andar de un sitio para otro: 

«Anda todo el día celemineando, sin parar ni hacer nada de pro- 
vecho.» 

Cencellada, f. Rocío, escarcha. V. Recenceilada. 
Cenceñada, f. V. Cencellada. Usan estos vocablos en tierra de 
Ciudad Rodrigo y en la Ribera del Duero. 
Cencerra, f. Esquila, cencerro pequeño. 
Cencía, f. Ciencia. || Ingenio, talento. || Habilidad, maña: 

«Tiene muchas cencías, a pesar de ser tan pequeñina como es.» 
Cencío, m. Frescor de ribera. || adj. Guardado, vedado, fértil: 

«Ese restrojo está aún cencío, pero ya mañana entran las ovejas.» 

Ya de antiguo fué usado este término en sus varias acepciones: 

«Yo, maestro Gonzalvo de Berceo nommado, 

yendo en romería, caecí en un prado 

verde e bien sen<;:ido, de flores bien poblado.» 

Etim. — La suelen derivar de ^simulas (simplex), y de ^singilus 
(singilatim, singulus). Los cambios fonéticos no se explican satisfac- 
toriamente. Korting la deriva de cingilluní (cingo). 

Centella, f. Yerba venenosa que se cría en los hontonales: 

«—¿Qué no romea? Pues no será por falta de comía, que bien se 
ha templado esta tarde en las eras de Abajo. 

— Pus tié la mira triste y no romea— replicó el zagal. 

— Si habrá comió erba centeílaP — salió murmurando el tío 
Colas.» 

(Maldonado. Del campo, pág. 77). 



— 332 — 

Centenero, m. El rastrojo del centeno. 

Cepera, f. Inflamación de las pezuñas en el ganado cabrío. Díce- 
se este término en la Sierra de Francia. 

Cepo, m. El pie del tronco, juntamente con las raíces del árbol. 

II La superficie del potro, horadada convenientemente para meter en 

los agujeros del cepo los tornos o barritas en las cuales se doman las 

cayadas, dándolas la forma que se intente. || Hueco en el tronco del 

árbol. 

Etim. — De cippus. 

Cerbuno, na, adj. Áspero, duro recio. Aplícase a los muchachos 
ineducados e indómitos. 

Cercene, adv. Cercén, enteramente de un golpe: 

«Esa rama la cortaron cercene.» 

Es de muy frecuente uso este término, que se emplea solo, por lo 
común, aunque también le acompañan la preposición: a cercene. 

Etim. — De circinus, um, (^v.íp'/vtvocj. 

Cerceno, na, adj. Cortado de un solo golpe, a cercén. 

Cercillo, m. Corte que se hace, a modo de marca o señal, al ga- 
nado en la mitad de la oreja, en tal forma,, que le quede colgando la 
otra mitad, a guisa de pendiente o zarcillo. 

Etim. — De circellus,-iifn. 

Ceremeflo, m. Cermeño. (Ribera del Duero). 

Cerezal, m. Cerezo. 

Cerezano, ana, adj. Tierno. Úsase este término en las Guareñas. 

Cerezón, na, adj. Tierno, blando. || Amarillo: 

«Este trigo no se puede segar todavía; esta muy cerezón.» 

Ceriballo, m. Rastro, vestigio. Es frase muy acostumbrado e 
decir: 

«No dejó ceriballo de nada» 

para significar que arrampló con todo. 

Ceriondo, da, adj. Aplícase a los cereales que no están sazona- 
dos, que tienen o van tomando el color amarillo. 

Etim.— Los términos cerezón, ceriondo, cerondo, serondo, son^ 



— 333 — 

no ya sinónimos, sino que todos expresan la misma idea. En la Ribe- 
ra del Duero dicen serondo; en los pueblos fronterizos de Portugal, 
pertenecientes a Ciudad Rodrigo, usan ceriondo, y los medianeros 
con Avila cerondo. El más usado es cerezón. De nacer todos estos 
términos del latín serótinas, hay que afirmar el extravío en este pun- 
to, como en otros, de la etimología popular. Porque el pueblo, en to- 
dos estos términos, quiere significar no precisamente lo tardío, si no 
la que aún no está en sazón, prescindiendo de que sea o no sea en- 
tonces el tiempo oportuno de sazonar. Así es que el pueblo intenta 
significar que aquel fruto está amarillo y blando como la cera, de 
donde parece que lo derivan; del mismo modo que encerar, en la 
significación de ir sazonándose los cereales, porque entonces co- 
mienzan a amarillear, esto es, a tomar el color de la cera amarilla. 
Es uno de tantos extravíos de la etimología popular. Extravío, en 
la hipótesis de que el vocablo descienda de serótinas. Cf. Menéndez 
Pidal (Gram. Hist. Esp., § 58). 

Cernaja, f. Especie de fleco, terminado en borlitas, que se pone a 
ios bueyes en el testuz, a guisa de adorno, y a la vez para espantar 
con el movimiento de las borlitas a las moscas e impedir que se les 
metan en los ojos. 

Etim.— De *cernacula,-aun (cernuo), en la significación de mover. 

Cernear, a. Mover alguna cosa con violencia. 

Cernidero, m. Cernedero. || La pieza o aposento habilitado para 
cerner: 

«Desde la mi ventana le cuento las merinas 

del cernidero, al merinero. 

(Copla popular). 

Cernir, a. Cerner. 

Cerondo, da, adj. V. Ceriondo. 

Cerote, m. Cera del oído. || met. Miedo, terror, espanto. 

Cerracina, f . Destrozo . 

Cerrajina, f. V. Cerracina. 

Cerranícale, m. Gavilán. 

Cerrebojar, a. Espigar, rebuscar, andar al rebusco en la recolec- 
ción así del grano, como de la uva, almendra y aceituna. Dícese este 
vocablo en la Ribera del Duero. 



- 334 — 

Cerranícale, n. Gavilán. 

Cerrenícale, m. Gavilán. Dícense estos dos términos en tierra de 
Ciudad Rodrigo. 

Cérrimo, ma, adj. Tenaz, constante, acérrimo. 

Cerristopa, f. Camisa dominguera y de fiesta, cuya parte delan- 
tera y superior es de cerro y la inferior o faldón es de estopa. 

«Las mujeres ordinarias suelen traer las mangas y pechos de 
buen lienzo y las faldas de estopa. Ya esta camisa apodó el otro es- 
tudiante, en mi tiempo, la torre de la Iglesia Mayor de Salamanca, 
porque sobre la vieja añadieron las ventanas del campanario y el 
chapitel que estaba blanco y hermoso, y lo demás se quedó pardillo, 
como falda de estopa.» 

(Covarrubias. Camisa). 



«Darl 'he alfardas orilladas y sortijas prateadas, 

y capillejos trenados camisas de cerristopa, 

cercillos sobredorados su mantón y aljuba y hopa, 

y gorgneras bien llabradas, faja y mangas colloradas.» 

(Lucas Fernández. Églogas y Farsas, pág. 32). 

Cañete dice que es «tela de lino muy grosera». 

Cerro, m. La parte de tierra que se levanta entre surco y surco. 
II Haz de lino que pone a su lado al espadador. || Haz de lino dis- 
puesto para hilarlo en la rueca, y que después de hilado constituye 
la madeja. || Hebra de lino limpia de estopa: 

«En todas las artes hay engaño, sino en el que vende la estopa 
por cerro, y el vinagre por vino y el gato por liebre. Razones con 
ironía.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 121). 

:•: ífe ^ 

«A estos, dijo un aguador que estaba mirando la procesión, los 
conocí yo en mi tierra en bragas de cerro como las mías.» 

(Torres Villarroel. Obras. T. IX. pág. 56). 

Cerrojo, m. La marca que, con hierro candente, ponen al ganado. 
Etim. —Desciende de "^ferrocliim o bien de '^ferrolium. 



~ 335 — 

Cerujano, m. Cirujano. 

Céspede, m. Césped. || Trampa, armandija: 

«Al azadón y a la laguna céspede y cuña. Al azadón por que no 
se desenaste y a la laguna por que no se vaya el agua» 

(Correas. Vocabulario, pág. 32). 

Cetrón, m. Especie de fritada de diferentes clases de berzas. 
Corre este vocablo en la Sierra de Francia. 

Etim.— De citrus,-iim. Toma de aquí el nombre porque la cidra 
entra como parte principal de ese pisto o fritanga. 

Circula, f. Escobilla, acianos. 

Cibanto, m. Acantilado, escarpe vertical de la roca. Dícese en 
Cespedosa de Agadones. 

Ciégano, m. Cieno, lodo. Es muy usado este término entre la 
gente aldeana. 

Etim. — De ^coenacum (coenum), metatizadas las últimas sílabas. 

Ciego, ga, adj. Borroso: 

«Acuerda bien tu cuidado, es tan pronto rematado 

no sigas camino ciego, como estopas en la lumbre.» 

que el vivir más descuidado í-c ^- n ■ f i nc\ 

^ (Encina. Cancionero, fol. 25). 

Cierne, m. La flor de los cereales. 

Cierro, m. Valla de tierra o de piedra para cercar una finca. 
Etim. — De serró, -are (sera,-am). 

Cigorro, m. Picacho. Dícese en pueblos fronterizos a Portugal. 
Cigüeñal m. Artefacto para sacar agua de la noria. Covarrubias 
trae cigoñal y lo define así: 

«La pértiga enejada sobre un pie derecho, con que sacan, en al- 
gunas aldeas, el agua de los pozos, por la forma que tiene de cuello 
de cigüeña.» 

(Covarrubias. Cigoñal). 

Cigüeño, m. V. Cigüeñal. || adj. Alto, seco y delgado. 
Ciguñuela, f. Manivela. 

Cija, f . El sitio donde amajadan las cabras. Dícese en la Sierra de 
de Francia y de Béjar. 



— 336 — 

Cimajada, f. El sitio más alto del lugar. || La parte superior de 
cualquiera. (Sierra de Francia). 

Etim.— Del latín cyma,-am (y^'^y-i-, To;y, punta, rama de árbol. En 
castellano antiguo tuvo este término la significación de rama, copa 
de árbol: 

«Ya eran, Deogracias, las vírgenes ribadas 
eran de la columpna ensomo aplanadas, 
vieron un buen árbol, cimas bien compasadas, 
que de diversas flores estaban bien pobladas.» 

(Berceo: 5. Or. 43). 

Cimarada, f. V. Cimajada. 

Cimblar, a. Cimbrear, mimbrear. 

Cimborna, m. Peñascal; terreno peñascoso. 

Cimbrar, a. V. Cimblar. Fué ya, de antiguo, usado este término: 

«No vos cimbre yo el cayado 
por somo del pestorejo.» 

(L. Fernández. Églogas, pág. 25). 

Cimbria, f. Cimbra. Ejemplo de epéntesis dialectal. 
Cimbro, m. Teso alto, risco. (Ciudad Rodrigo.) 
Cinceño, ña, adj. Delgado, alto, esbelto. (Sierra de Francia.) 
Cinchera, f. Rozadura que liacen las coyundas a los bueyes en la 
parte anterior del testuz. 
Cincho, m. Encella: 

«Quien vende el trigo en la era, y la lana en la tijera y el queso 
en el cincho y el vino en mosto, el provecho da a otro.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 344). 

Cinojo, m. Hinojo. (Foeniculum vulgare.) 

Cinto, m. Ceñidero de vaqueta que ajusta a la cintura rodeando 
la cavidad torácica. Tiene más de una cuarta de ancho, y lleva ancho 
seno que sirve de bolsillo. Se sujeta con correas y suelen adornarlo 
con clavos de plata u oro. Es de muy antiguo el uso de esta prenda: 

«...que goces las mangas de tu jubón bayo, 
que goces el cinto que tiene tachones.» 

(Encina. Teatro, pág. 196). 
^ ^ ^ 



— 337 — 

«Calabazas en Mayo El hijo del Alcalde 

¿quién las ha visto? las lleva al cinto. ^> 

* * * 

«.\. sacó las tijeras del cinto, hizo sobre éste, con la punta de 
una de ellas, algunos cálculos...» 

(Maldonado. Del campo, pág. 13). 

Etim. — De cinctiis, um. 

Cirnir, int. Estar en ciernes los panes o vides: 

«Cerner las vides, empezar a mostrar el fruto en flor; y porque 
parece con lo blanco, haber cernido sobre ellas harina, se dice estar 
en cierne.» 

(Covarrubias. Cerner). 

Ciscar, a. Mover, tocar, empujar: 

«No andéis ciscando la mesa, que no está bien sienta.» 

Cismar, a. Meter división, sembrar cizaña. 
Cirigaitas, adj. Aplícase a la persona alta y delgada: 

«¿Veis cuatro espeteras juntas? relleno por todos cabos 

Pues así el tal arco estaba de muy ricas cirigaitas. y> 

(Villarroel. Obras. T. VII). 

Cirios (hacer), Ponerse de pie para descansar en las faenas del 
campo. II Holgar: 

«No hagas tantos cirios, que por eso el amo 

buen vendimiador, ayer te riñió. 

(Canción popular, en la Ribera). 

Cispar, int. Escapar sin ser notado. Corre este vocablo en la Ri- 
bera del Duero. 

Cispiar, a. Quitar una cosa a hurtadillas. (Ribera del Duero.) 

Ciste, adj. Ajustado, encajado. Úsase en la Sierra de Francia. 

Citóte, ta, adj. Listo, resabido, redicho. 

Cianea, f. Chanfaina. (Ribera del Duero.) 

Clarera, f . La claridad que sigue al chubasco. 1| El claror que pasa 
entre las ramas de los árboles. 

22 



— 338 — 

«Vamos a otra encina más poblada, porque está tiene muchas 
clareras.y> 

Términos análogos fueron en uso entre los escritores clásicos: 

«No pude dejar luego de preguntar quién había sido el autor de 
tanta clare za^). 

(Garay. Advertencia al lector del Philóciilo). 



«Ciega muchos claros ojos no quieren verse en clarura.y> 

y aquellos, desque cegados, (Hernando del Castillo. Canción 339). 

Cláusula, í. Cápsula. Dícese en tierra de Ciudad Rodrigo y en la 
Ribera del Duero. 

Clibés, m. V. Cribes. 

Clima, m. Bruma. || Canícula. Corre esta voz en la Sierra de 
Francia. 

Climen, m. Clima. Dicen esta palabra en tierra de Ciudad Rodrigo. 

Clin, f. Crin: 

«Merigüela, tente a las clines, que hay falta de buenos y sobra 
de ruines >>. 

(Correas, Vocabulario, pág. 441). 

Clisarse, a. Embobarse, entontecerse: 

«Se clisa viendo los escaparates.» 

Cío (estar en), fr. fam. Estar en cuclillas. 
Coagelar, int. Madurar el fruto. Dícese en la Ribera del Duero. 
Cobertón, m. Cobertor. 

Cobija, f. Capa o cubierta de juncos que se echa encima de la 
carbonera, cubriéndola con tierra. 

Eti.w.— Desciende de co(o)perculutn (cooperio, iré). 
Cobijar, a. Colocar la cobija sobre el encañado de la carbonera. 
II V. Acogombrar. 

Coce, m. Tronco del árbol. |I Pie del árbol. || Árbol: 

«A pie de quinientos coces de roble se quemaron.» 



— 339 — 

Etim. — De calx,-cem. 

Cocorina, f. Coronilla; la parte más alta de la cabeza. || Cúspide 
o rernate de la carbonera. 

Cochambrón, na, adj. Cochambroso. || La persona que hace mal 
su oficio o labor. 

Cochapa, f. Postilla; cachapa. 

Cochar, f. Cuchara. 

Etim. — De cochleare. 

Cochare, f. Cuchara. 

Codal, m. Cabo de vela o de cirio. Lo llaman así en tierra de 
Alba- 
Codicia, f. Diligencia, afán, solicitud, aplicación: 

«... Tu justicia que en loarte nadie cese». 

a todos pone codicia, ^^^^i^^ ^^^^^^ ¡^ 

Codín, m. Manga estrecha del jubón. 

Etim. — De cubiíus. 

Codina, f. Especie de ensalada, que se hace con castañas piladas 
y cocidas. Dícese en la Sierra de Francia. 

Codorno, m. Rescaño de pan, cantero. (Ribera del Duero.) 

Codorro, rra, Terco, modorro. || Gordinflón. 

En esta acepción, y no en la de cabrón, que en sentido dubitativo 
atribuye el señor Cañete, la usaron los poetas salmantinos del Rena- 
cimiento: 

«Tiradvos allá, don borro: un golpe con esta porra 

son, daros he 'n esa morra que os aturda, don codorro.-) 

(L. Fernández, pág. 22). 

Cofia, f. Pañuelo atado a la cabeza. || Redezuela. 
Cofrería, f. Cofradería. Dícese en tierra de Ciudad Rodrigo. 
Cogerse, r. Ajustarse por temporada o por año, en los oficios de 
la labranza: 

«A eso de hacer el año se cogiera de pastor 

Lorenzo al mundo volviera; de pastor de unas ovejas». 

(Romance popular). 
«Me he cogido na más que dende San Pedro hasta San Miguel». 



— 340 — 

Cogolla, f. La copa del árbol. || La rama abierta en forma de 
horca: 

«Si de encina quieres ser podador, deja horca y pendón. La pun- 
ta, y co^o //í7 horca.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 255). 

Cogollar, n. Echar cogollo la planta. 
Etim. De '""ciiciiliofarc (cuculla). 

Cogolmar, a. Colmar, rebasar la medida, llenar con copete la 
medida: 

« -¡Eh!, tú, sordo del diantre, ¿para quien cogüelmas tanto, pa la 
Iglesia o pa la... güeña del ama? 

—Cogaeímo pi la... güeña de tu mujer, que queó, a la sombra, 
pairando con el herrero.» 

(Maldonado. Del campo, pág. 17). 

Etim. - La hacen derivar de culmen sin advertir que se desarrolla 
en cumbre. Otros, creyendo que encierra la idea de amontonamiento, 
lo derivan de cunvüus, que daría cumbro. Su origen parece debiera 
ser "^columus (columen) y a! desaparecer la vocal postónica u, se 
alargó la tónica no en diptongo cuelmo, sino en duplicación coholmo, 
que luego se pronunció cogolmo. 

Cogolmo, m. V. Cogüelmo. Dícese en Cantalapiedra: 

«El cogolmo no os dé pena, que el rasero se lo lleva. Contra los 

médicos y avarientos». 

* * * 

« 
«Siembra en polvo y habrás cogolmo. Esto es, montón colmado 

de trigo...» 

(Correas, Vocabulario, págs. 95 y 261). 

Cogombro, m. Cohombro: 

«El piejo y el cogombrejo, por la mañana nace y por la tarde es 

viejo.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 99). 

Cogortijo, m. Recado, encargo. Dicen este vocablo en la Sierra 
de Francia: 

«A ver si te se olvida o pierdes algún cogortijo r> 



— 341 — 

Cogotera, f . La rozadura que hace el yugo a la bestia en el cogo- 
te, en la parte superior. 

Cogotudo, da, adj. Tieso. || Altivo, soberbio: 

«Se las han de apostar a presunción y fantasía a los autores más 

cogotudos y soberbios.» 

(Torres Villarroel. Vida). 

Cogüelmo, m. Copete, colmo de grano que rebasa la medida: 
«Los granos a rasero, lo demás a cogiielmoy>. 

Frase familiar con que se indica que las nueces, castañas, etcétera, 
se miden con algo de cogüelmo, y no con rasero o pasando el rasero: 

«Llegar a cogüelmo.» 

Frase familiar con que se significa la perfección o complemento de 
alguna cosa. Dícese: «Este niño no llega a cogüelmo», dando a en- 
tender que no llegará á criarse o desarrollarse, sino que probable- 
mente morirá antes de salir de la niñez. 

Es de antiguo el empleo de este vocablo: 

«Las eras hasta el gollete y han de llenarse a cogüelmo 

se cubrirán de gavillas las paneras y cortinas. 

(Torres Villarroel. Obras. T. IX). 

—«Otra que tal, dimpués de lo uno lo otro— se dijo.— Y este que- 
rrá, también que le midas con cogüelmo. 

— Es natural. Cavila, bien te cogüelma él a tí, si es cierto lo que 
se corre.» 

(Maldonado. Del campo, 69). 

Etim. — De ^columus (columem). 
Coima, f. Pena, multa. || Oportunidad: 

«Aún no vino la coima de decirle lo que no se quedrá oir; pero 
ya vendrá la coima, y no tardando.» 

li Vejación, gravamen, molestia. Es muy común decir: «le hizo la 
coima» , cuando, por ejemplo, se niega uno a pagarle al acreedor la 



- 342 — 

deuda. En castellano antiguo se usó significando cepo, prisión, 
grillos: 

«Quando ovo las cormas molidas e cortadas, 
mandólo que ixiese sin miedo a ossadas>\ 

(Sto. Domingo. Berceo, 66C)). 

Etim.— La derivan de calumnia, con la significación jurídica de 
este término. Tal vez sea corrupción de corma. Úsase este vocablo 
en la Ribera del Duero: 

Cojijo, m. Picazón. Úsase esta palabra en tierra de Ciudad Ro- 
drigo. Sin duda es el mismo término que usaron nuestros poetas dia- 
lectales, el cual define Cañete: Molestias, cosas que a uno le con- 
trarían. 

«Juan-Benito. Dios te dé malos aperos. 

Bras-Gil. y a vos no falten cosijos. 

Juan-Benito. Y a tí te sobren litigios. 

Bras-Gil. Y a vos mengüe la salud.» 

•<■ ií: * 

«Qu' estos males y enconijos son praceres con letijos, 

son cosijos tropecijos 

que nos traen modorrados; do caemos plomados.» 

(L. Fernández. Égloga, págs. 20 y 28). 

Colaga, f. Calleja estrecha y obscura. (Ribera del Duero.) 

Etim. — De colo-are, pasar, colar. 

Colambra, f . Corambre. Fué usada desde muy antiguo esta voz: 

«Alcalde, quién pensaréis zampuchados en el agua 

que hizo fiestas mi galanas? y zurran dempués las suelas, 

cabritillas y colambras.» 

los que andan con los pelejos (Villarroel. Obras. T. Vil). 

Etim. — De ''"coriamen (corium). 
Colambre, f. La piel aún no curtida. 
Colar, n. Pasar: 

«Si, al golver de la feria, cuelo por aquí, por la carretera, acaso 

sus traiga un vaso de agua con un azucarillo, pa que sus pase el 

sofoco.» 

(iMaldonado. Del campo. 132). 



— 343 - 

Colcho, m. Corcho. || Colmena. Dícese en la Sierra de Francia. 

Coleta, f. Especie de chalecho de suela que se ponen los vaque- 
ros encima de la chaqueta para ordeñar las vacas bravas. La untan 
con sal para que, mientras las ordeñan, se entretengan en lamerla. 

Etim. — De "^ colleta, -arn (collum). 

Colina, f. Planta pequeña de hortaliza que se planta en junto, en 
un cuadro pequeño, para trasplantarla, en tiempo oportuno, al cabe- 
cero a ella destinado, 

Etim. — De ^caulina (caulis,-em). 

Colínero, ra, adj. Dícese, principalmente, del tiempo lluvioso y 
apacible, propicio para trasplantar colina. V. Colina. Es muy frecuen- 
te decir: 

«Está el día colinero.» 

Collada, f. Collado. Úsase este término en la Sierra de Francia. 
Collaga, f. Carne del brazuelo del cebón. (Sierra de Francia). 
Collazo, za. Criado, mozo de la labor. || Compañero de servicio. 
Es muy antiguo este vocablo que usó también el Arcipreste de Hita: 

«Puso en sus onibros entrambos los sus brazos, 
ella dando sus vozes, vinieron los collazos., 
diéronle muchos palos con piedras e con mazos, 
fasta que ya los palos se facían pedazos». 

(Hita. 1.380). 
* * * 

«Cantai, si queréis, collazos. Pues también debéis bailar. 

Que nos praz ¡mía fe! cantar. Que nos praz, sin embarazo.» 

(L. Fernández, pág. 212). 

«Qué chufas se harán los amos 
quando tal osa el collazo. y> 

(Encina. Égloga III). 



«Llega el ama nueva y la echas unas miras que paíce que la quiés 
abrasar, y aluego a murmurar de ella delante de tóos los collazos». 

(Maldonado. La montaraza, pág. 32). 
En antiguo dialecto gallego ya se usó este vocablo: 



— 344 — 

«Mas la madre que ficou et chamou un seu coloco 

na casa, aquela múa, et esfolal-a mandou.» 

morta logo a fillou (Cantigas, 178-4). 

Etim.— De collacteus-collaíius (cum-lac, ctem). Cañete dice que es: 

«Mozo de labranza a quien suele dar su amo algunas tierras que 
labre para sí.» 

En esta región el collazo es lo que se ha dicho, sin gozar de se- 
nara ni escusa así en tierra como en ganados. 

Collera, f. Costal que lleva la caballería al molino, con poco más 
de una fanega de grano: 

«HiL. Pos na, di que va a moler iba yo de güeña gana; 

a la aceña. aguantaré esta semana, 

Juez. Vaya en gracia. si me lleva una collera.» 

Hii.. Tamién como ser pudiera. 

(González. Juicio de Conciliación, pág. 11). 

II Carga de ropa de lavar. Úsase en esta acepción en la Sierra 
de Francia. 

Etim.— Deriva de ^collera (colluni-l). Es acepción traslaticia, toma- 
da de colocar el saco no sobre los lomos de la caballería, si no más 
bien a modo de collera, o a la colla, según la hermosa frase clásica: 

«En otros han de estar a la colla las prevenciones». 

(Fajardo. Empresa, 30). 

Coló (en), Fr. fam. Coger en brazos o llevar a cuestas a un niño: 
«Déjame, que pesas mucho y no puedo llevarte en coló.» 

Úsase esta voz en la Ribera del Duero. 

Colombra, f. Corambre. 

Colombro, m. Cohombro. 

Etim. — Lo suelen derivar de cuciimere. Pero será bien advertir 
que ya San Gregorio de Tours empleaba, sin duda como término vul- 
gar rústico, combrus,-um. Tomando por base este vocablo, el cam- 



— 345 — 

bio fonético, al romanzarse, consistiría primeramente en el alarga- 
miento o reduplicación de la vocal tónica cohombro, notándose mar- 
cadamente la aspiración intervocalaria en el dialecto, de modo que se 
transformase en cojombro, y convirtiéndose por fin en colombro. 
Úsase en el partido de Ledesma. 

Columbeo, m. Columpio. || La acción o efecto de columpiarse. 

Combresación, f . Conversación. Ejemplo de metátesis dialectal: 



«Eso es combresación, 
Juanico, pos tu no inoras 
como yo, que Petra es 
en el pueblo la partera.» 
(Q. Moro., /w/c/o de Conciliación). 



«Por entrar en tu alcoba 
un ratito de combresación, 
vino la justicia nueva, 
prisioneros nos llevó.» 

(Copla popular). 



Comecera, f. Comezón. 

Comenencia, f. Conveniencia, comodidad: 



« Comenencias, comenencias 
¿quién te puso comenencias? 
Te debían haber puesto 
lleva-pliegos a la Audencia.» 



^^Comenencias me vienen, 
que asco da el verlas. 
¡Cuándo yo no las quiero 
qué tal serán ellas!» 

(Coplas populares). 



Comestible, m. Combustible. Dícese en tierra de Ciudad Rodrigo. 

Comique, adj. Inapetente, melindroso en el comer. 

Comisque, adj. V. Comique. 

Comisquear, a. Comer desganadamente o teniendo inapetencia. 
II Comer a horas desacostumbradas. 

Compaginar, a. Repartir, distribuir proporcionalmente una cosa. 
Se dice, en especial, de la repartición de los bienes hereditarios. 

Compangar, a. Repartir el compango. Distribuirse las raciones" de 
boca entre la servidumbre por determinado número de días: 

«A ver si esta semana se companga mejor que en la pasada, que 
faltaron raciones de tocino.» 



Compango, m. La ración de comestibles que se da en crudo y por 
junto, para varios días, a los gañanes y pastores y a otros criados de 



- 346 — 

labranza, especialmente si son casados. Es costumbre ajustar a los 
criados en determinado precio y, por parte, el compango. 

Etim. — De '"^companicüSf-um (pañis). 

Compaña, f. Compañía. No es anticuado este término, si no de 
nuiy frecuente uso, particularmente en la frase familiar: 

«Ir en amor y compoño.y> 

«Todo lo vieron despacio se volvieron al lugar 

y puesta al burro la albarda en buen amor y compaña». 

(Villarroel. Obras. T. VII). 

Etim.— La significación de este término no fué originariamente la 
de apaniaguado o que come el pan de otros. Llamáronse compañe- 
ros los labradores que juntos cultivaban una misma hacienda, un mis- 
mo pan, hoja u haza o besana. Éstos estaban en compañía y eran 
compaflones. Así se deduce del Fuero de Salamanca: 

«Nengún omne non baraie vos agiena se non de omnes de su pan, 
ó de sus iugueros ó de sus ortolanos... 

«Las oveias non entren en las vinnas, et si entraren tome el sen- 
nor de las vinnas ó orne de su pan seis carneros ó seis oveias ende.» 

(Fuero. § LXVI). 

Para significar la idea de mantener, alimentar, etc., se empleó, 
en dialecto, la palabra apaniguar y más tarde compangar. 

Comparante, adj. Parecido, semejante. Corre esta palabra en pue- 
blos de Ciudad Rodrigo. 

Comparanza, f. Comparación, semejanza: 

«La mesma lumbre del fuego, 
en comparanza, es melá.» 

(Maldonado. Querellas, 50). 

* * * 

«... y la chica que es más alegre que una perra, manque sea mala 
comparanza, a pasear en la plaza con el sombrerete, llevando a la 
cola a todos los mesinguines de la ciuá.» 

(Maldonado. Del campo, 61). 



— 347 — 

Compartirse, r. Esparcirse. || Dividirse, separarse. 

Complisíón, f. índole, carácter, temperamento. No es anticuado 
este término, que sigue usándose en el sentido asignado en que ya se 
empleaba en la Edad Media: 

«... ca el diablo es tan maestro et tan sabidor que conoce bien las 
maneras et las complissiones de los omnes, et siempre tienta al orn- 
ne de aquella cosa en que entiende que mas ayna le puede engañar.» 

(Don Juan Manuel. Libro del Caballero e del Escudero. Cap. 34). 



«Suplicio. Con pasión tiempo viene que se aflaca.» 

la muy recia complisión (j,^^^j„^_ ^^^^^.^^ p^^ 273). 

Comprisión, fr. V. Complisión. 

Comuelgo, m. V. Cogüelmo. Úsase metatizado en las Sierras de 
Béjar y de Francia: 

«Cuasis con comuelgo y te dan veintinueve raídas, 

seis fanegas u siete derramas que ni cuasi el trabajo le sacas.» 

(Gabriel y Galán. Obras completas. T. I, pág. 120). 

Comunal, adj. Mediano, de mala calidad, ordinario, basto. En esta 
significación se empleó este término dialectal ya de muy antiguo: 

«Si tú piensas la vida de este mundo mortal, 
quanto tiempo dura e quanto ha de mal 
e non sabe la hora quándo será ni quál, 
nin en qué estado te falle, bueno o comunah. 

(Rimado del Palacio, 550). 

Comunero, ra, adj. Comunal, lo que pertenece al común, al Ayun- 
tamiento, o a alguna comunidad o sociedad: 

«En los restrojos de este término, ya se sabe que no puede entrar 
más piara que la comunera.» 

Concalecerse, r. Pudrirse la carne y demás comestibles compues- 
tos de carne. 1| Caroncharse. || Aborrajarse las mieses. 

Concalecido, da, p. p. Macado, pocho. || Purulento. En este signi- 



— 348 — 

ficado se usó de muy antiguo, aunque a veces se empleara metafóri- 
camente: 

«... tentadme aquí. desde denantes que os vi. 

cuánto el corazón me líate Todo esto concalecido; 

y me combate la intención ¡triste! me duele.» 

(L. Fernández, páa;. R4). 

«Penetrada de bubas. Lo que concalecido. y> 

(Correas. Vocabulario, pág. 601). 

Concencia, f. Conciencia. El uso de este vocablo, sin la dipton- 
gación de la vocal tónica, es muy antigo en dialecto: 

«Que vos juro en mi concencia que más cara me costara 

que si mucho la studiara quicás que alguna correncia.» 

(Encina. Aucto del Repellón). 



:<Bras-Gil. ¡Ha, pardios, en mi concencia! 
¡Oh cuan linda ningudencia! 
Más la precio que una res, 
y aun, juro a Diona, que a tres.» 

(L. Fernández. Églogas, pág. 13). 



«Señor Alcalde, en concencia, que sos un pobre pendejo 

y en mi ánima jurada, desde la cruz a la facha.» 

(Torres Villarroel. Romance). 

Concera, f. Grupo o manojo de espigas que nacen de un solo 
grano. 

Etlm. — De ^congeria,-arn (congeries, -ern, congero). 

Conchabar, a. Echar un cordero a dos madres. || Doblar. || r. Con- 
fabularse, concertarse. 

Condecía, a. Armonizar, guardar armonía. Dícese en Ciudad Ro- 
drigo: 

«No condice el pafiuelo con el vestido.» 



— 349 — 

Condidura, f. Condado, condadura. No se usa apenas, más que 
en el refrán: 

«Conde, condidura y cebada para la niula.» 

Condumio, m. Comida aderezada que se sirve a la mesa. || Abun- 
dancia de comida: 

«Bien de condumio estaban almorzando.» 

Etim. — De condio ,-ire . 
Conducho, m. V. Condumio: 

Refrán: «Dónde no entra conducho entra pan mucho.» 

Significa que la falta de buenos manjares tiene que suplirse con 
otros menos exquisitos, con tal que sean nutritivos: 

«En Enero mira tu cillero, y, si tal lo hallares, come como de an- 
tes; y si no, alarga la puchera y estrecha la cibera. Dice que sea 
creciente el conducho, como en la Galicia, con nabos y berza, para 
que no entre pan mucho.» 



K X >: 



«No se cuece trucho sin conducho-^. 

(Correas, Vocabulario, págs. 112 y 228). 

Es de muy antiguo el uso de este vocablo: 

«— Qradéscolo a Dios, myo Cid, dixo el Abbat don Sancho, 
pues que aquí uos veo, prendet de mí ospedado. 
Dixo el Cid:— Gracias, don abbat, e so uestro pagado, 
yo adobaré conducho pora mí e pora mis uassallos». 

(Poema del Cid. V. 240-249). 

Etim. — V. Condumio. No puede admitirse la derivación que trae 
Korting de "^ conductas, -um. 

Condurar, a. Escatimar, ahorrar, hacer durar mucho una cosa: 

«Hay que condurarlo, a ver si podemos tirar todo el ano sin te- 
ner que comprar más aceite.» 



— 350 — 

Antiguamente se usó, significando el mismo concepto, el vocablo 
endurar, según se ve por el adagio: 

^<Quien endura, caballero va en buena muía. ; 

Y en este significado la usó, entre otros, Fray Luis de León: 

«Y de inclinaciones tan diferentes, con arte maravillosa, y como 
se hace en la música, con diversas cuerdas hizo una provechosa y 
dulce armonía, para que cuando el marido estuviere en el campo la 
mujer asista a la casa y conserve y endure el uno lo que el otro co- 
giere.» 

(Fr. Luis de León, Obras. T. IV, 281). 

Etim. — De conduro,-cire (cum-durare). 
Conduta, f. Honra, fama: 

«Porque vale mi conduta Bien sabe Dios y to el mundo 

más que su generación. quién es ella y quien seo yo.» 

(González. 7///C/0 de Conciliación, pág. 10). 

Etim. — De conduco,-ctus, a, um. 

Confjturía, f . Confitería. Dícese en la Sierra de Francia. 

Confraña, adj. El que se concome. 

Confrañarse, r. Restregarse el cuerpo para calmar el picor o co- 
mezón. En bable se emplea el mismo término, pero sin prefijo ordi- 
nariamente: 

<íFraño contra el catre una costiella.» 

(Teodoro Cuesta. Poesías). 

Etim.— Deriva de "^cum-frangere (f rango, -ere). 
Confrañeo, m. La acción o efecto de confrañarse. 
Confrañimiento, m. V. Confrañeo. 
Confrañijo, m. V. Confrañeo. 
Confrañirse, r. V. Confrañarse. 
Conjuntar, a. Unir, juntar. 
Etim. — De conjuncto ,-are (conjunctus). 

Conocencia, f. Trato, amistad. || Conocimiento. Sigue usándose 
en la antigua acepción dialectal: 



— 351 — 

«Yo y ella gran conocencia 
tenemos de Uuengo tiempo.» 

(L. Fernández, pág. 29). 



«Y no es porque ella no sea despacha y limpia. Y de conocencia 
de las cosas y alternancia con las presonas... no se diga, que habrá 
pocas como ella.» 

(Maldonado. La montarasa, pág. 46). 

Contracido, m. Contagio. Dícese en las Valmuzas. 

Contenido, m. Suceso. Corre este vocablo en la Ribera del Duero. 

Contento, m. La propina que tienen que dar a los guardas de cam- 
po los ganaderos, porque les dejen descansar el rebaño en los montes 
reservados y propios. 

Contino, adv. Continuamente: 



«Qué ojos tien tan nublosos, 
manantiales de vino, 
muy bermejos, pitañosos. 



lamparosos, lagañosos; 
siempre le lloran conlino.'» 

(L. Fernández, pág. 149). 



Contra más, adv., m. Cuanto más: 



«Es craro, si ha de ser, 
contra más pronto mejor.» 

(González. y«/ao de Conciliación, 12.) 

II adv. Junto, cerca: 

« — ¿La has visto hace poco? (La tierra de trigo.) 
—Sí, señor; anteayer pasé por ella. 
— ¿Y te fijaste en el cuento de contra el camino?» 

Contraforaño, m. La tabla que se extrae después de serrado el 
foraño. V. Foraño. Corre este término en la Sierra de Francia. 

Contrapeado, da, p. p. Contrapuesto en tal forma que cosas de la 
misma especie se coloquen unas en una dirección y otras en la direc- 
ción contraria; v. gr.: los pies de una junto a la cabeza de la otra, y vi- 
ceversa: 



— 352 — 

«Va contrapeado el bálago de esas gavillas; unos haces llevan 
las espigas hacia arriba y los otros hacia abajo.» 

Etim.— De contra, -pedes. 

Contrapear, a. Colocar las cosas unas junto a otras, de tal modo, 
que la parte inferior de la una esté junto a la parte superior de la otra. 
II Colocar las cosas, de tal suerte, que alternen los contrarios; 
V. gr.: lo blanco junto a lo negro, etc. || Igualar. 

«Se van contrapeando corderos y ovejas; primero un cordero y 
luego la oveja.» 

Copero, tn. Vasar. 
Etim.— De cuppa,-atn. 
Corcoma, f. Carcoma. 
Corcomer, a. Carcomer, caroncharse. 
Corcha, f. Colcha. Dícese en la Sierra de Francia. 
Corchero, m. Alcornoque. 
Etim. — De cortex,-ticetn. 

Corchera, f . Tapadera de corcho para cubrir los cántaros. 
Corcho, m. Corrillo en donde se reúnen a charlar. Dícese este vo- 
cablo en la Sierra de Francia: 

«En aquel rincón teníamos el corcho todos los días, después de 
comer.» 

Cordana, f. Cordón o cinta que se usa para atar el calzado. 
Corderada, f. Hato de corderos: 

Refrán: «Por San Andrés, corderos tres; y por la Navidad, la 
cordera.» 

Indica el tiempo normal de la parición de las ovejas. 
Corderaje, m. Atajo de corderos. 
Corer, a. Cocer. 

«Ties que echar más lumbre, que pae que no enere q\ puchero.» 

Cornata, f. Chisquero. || Canutillo de cuerno o de lata, ancho 
en la parte superior y estrecho por abajo, el cual se introduce en la 
tripa del embutido al infusir la masa mondonguera. || La punta del 



— 353 - 

asta. II El casco de las reses vacunas desprendido de la pezuña. || La 
cornamenta incipiente. (Ribera del Duero). 

Cornato, m. Cuerno pequeño de buey, que sirve de vaso de vino 
para los mozos de labor durante las faenas del verano. 

Cornejal, m. La punta del saco o alforja: 

«Por ese cor/ZcvV?/ se va todo el trigo; bien puedes coserlo en- 
seguida.^^ 

II Huerto junto a las casas de los pueblos. || Trozo pequeño de 
tierra de cultivo. || La punta o ángulo de una heredad. 

Etim. — De coma. 

Cornijal, m. V. Cornejal. 

Cornicabra, f. Pimiento largo y estrecho, retorcido en forma de 
cuerno de cabra. 

Cornil, m. V. Corneial. 

Cornipedrera, f. V. Cornicabra. || Boj (buxus semper viretis). 

Corona, f. Carona. La parte lumbar sobre la cual va el aparejo: 

< Hacer la corona a la caballería.» 

Equivale a cortar el pelo en todo lo que coge la albarda. 
Corporar, n. Engrosar. 

Corraliza, f. El área o espacio circunscrito por las cañizas en don- 
de se encierran las ovejas. 

Etim. De -^ curra /is (curro, -ere). 

«... notum fació praeseníibus quaní futuris, quod libero et excus- 
so illud curróle Sancti iMarci capitulo parrochialum clericorum de 
Salamanca.» 

(Privilegio de Alfonso XI). 

Corre, m. Especie de soga, hecha con mimbres o encaño, que sir- 
ve para sujetar el pie, en las faenas del lagar, cuando se prensa la uva. 
II Especie de rodillera, sobre la cual se pone el caldero, a fin de que 
no manche el piso. Emplean esta voz en tierra de Ciudad Rodrigo. 

Correcamina, f. Cogujada. 

Correcaminos, f, V. Correcamina. Llámanla así en tierra de Lc- 
desma y de Ciudad Rodrigo. 

23 



~ 354 - 

Corredera, m. Huella que quedíi en una superficie sólida, sobre 
la cual corre el líquido por contadero o a chorro. 
Corregir, a. Cuidar, tener a cargo alguna cosa: 

«Como es el Concejo el que corrige con el castillo del Conde, lia 
puesto las escuelas en los salones de arriba. >- 

Correncia, í. Diarrea. No es anticuado este término, sino de muy 
frecuente uso. 

'Mas cuido que anda, señor, 

salvo honor 

trasijado de correncia.» 

(L. Fernández. Églogas, pág. 10'2.) 

Correrse, r. Copularse los machos con las hembras en el ganado 
cabrío. 

Corretajero, adj. Corredor, el encargado de proporcionar vino a 
los taberneros de fuera del lugar. (Sierra de Francia.) 

Corretero, ra, Amigo de corretear. 

Corribanda, f. Carrera precipitada, veloz. || Correría. 

Corriente, m. El cauce, el álveo del río. || Caudal de agua. 

Corrigüela, f. Correhuela: 

«El juego de la corrigüela, cátalo dentro, cátalo fuera. 

Dícese esto de los volubles e inconstantes. 
Corriquear, n. Andar, caminar de prisa. 
Corrisquear, n. Corriquear: 

Refrán: <.<.Corrisqnea, corrisgiiea, que ya está el cura en la poyata.» 

Con esto se indica que es en vano caminar a prisa o corriendo 
cuando no se ha de llegar a tiempo al punto o término del viaje. 

Corro, m. Cilindro de madera, hueco, que se utiliza para meter en 
él a los niños de modo que, por sí mismos, se acostumbren y apren- 
dan a andar solos. 

Corropete, m. Copete. || V. Cogüelmo. 

Corrujona, f. Alondra. |i Cogujada. 

Corrupeto, m. V. Corropete. 



- 355 

Corruto, ta, adj. met. Extendido, divulgado. 

«... cuando ese ladrón lo ice será que está ya corruto por too el 
pueblo y que andarás en lenguas de tías en solanas y seranos y te 
llamarán...; sufre, aguanta, consiente.)^ 

(Maldonado. Del Campo, pág. 68). 

Corsera, f. Corciiera. || Tapona de corcho. (Ribera del Duero). 
Cortacín, adj. El que tiene por oficio cortar la leña para hacer 
carbón. || Rodador: 

«Estos corlacinea se dan mejor rnaña que los que se fueron,» 

Cortad no, adj. V. Cortacín. 

Corteja, f. Pocilga. 

Etim. — De cortile-eni. 

Cortina, f. Tierra pequeña, cercada con vallado de piedra, de 
poco más de un metro de altura. No es anticuado este término. 

Cortinar, m. Cortinal. V. Cortina. 

Cortino, m. V. Cortina. 

Cortijo, Habitación en donde se tiene guardada la aceituna, cerca 
de un mes, hasta que se rinde y queda en disposición de ser molida. 

Etim. — '^curticulus o "^curtilius (curíus-um). (Sierra de Francia.) 

Coscarse, r. Darse topetazos los animales, particularmente los 
del gan-ado lanar y cabrío. 

Eim.—'DQ^co-ictisco-are (ico, icere, ictuin). Bréal y Bailly apun- 
tan la idea de que el indicativo presente pudiera ser *icio en vez de 
ico. Hay quien da por seguro el origen basko coska. 

Coscazo, m. Topetazo. 

Coscurro, m. Rescaño, cantero, pedazo de pan. 

Coserá, f. Corsera, tapadera de corcho para los cántaros. (Ribera 
del Duero). 

Cosijo, m. V. Cojijo. 

Cosquiña, í. Cosquilla. 

Costera, f . Cesta con dos asas, de boca estrecha y ancho asiento, 
que llevan los pescadores, en prevención, para meter la pesca. 

Costero, m. El recaudador de multas, por demora en el pago de 
arbitrios. || adj. El que suele agregarse a la mesa, sin que le inviten a 
comer. 



— 356 ~ 

Costodia, f. Custodia. || Viril: 

«¿Qué es aquello que reluce Es el hijo de María 

por detrás de la Costodio? que nos viene a dar la gloria. 

(Romance popular. Lúíí Aíbhcias). 



<cLa Costodia? ¡Vcrbuní cart)! No está el sol más rellociente 

qué estopenda! qué estojada! cuando sal por las mañanas. >• 

(Torres Villarroel. Romance). 

Custodiar, a. Ctiidar. || Guardar. 

Costrinas (llevar a). Fr. fam. IJevar a cuestas. (Ribera del 
Duero). 

Cotela, f. Mancha. V. Cotena. 

Coteloso, sa, adj. Sucio, lleno de manchas. (Ciudad Rodrigo). 

Cotena, f. Roña, suciedad que se deja formar principalmente en 
los nudos o articulaciones de las falanges de los dedos. 
. Etim. — De '^cutinia o '^entena (cutis,-em). 

Cotidiano, na, adj. Común, ordinario, usual: 

«Ni sábado sin sol, ni moza sin amor. Dicese ni sábado sin so!, 
porque el sábado aliñan cuellos, tocas y gorgneras, y las ponen a 
secar, Y porque las mujeres mozas se ocupan en esto, se dice que 
están de «sábado». Y si el amo o padre pregunta por la moza: res- 
ponden: «está en la solana, poniendo al sob-, que lo haga que no. Y 
como esto es cotidiano, cada sábado, dicen: no hay sábado sin sol \ 
esto es, sin tal ocupación y cuidado.;- 

(Correas Vocdhiilario, pág. '2 i O). 

Cotón, m. Tamo o pelusilla de lana, de algodón o de hilo. 
Cotorina, í. Coronilla; la parte superior de la cabeza. 
Cotorino, m. Coronilla. 
Cotorrillo, m. Cotorro pequeño. 

Cotorro, m. Teso. || Risco de cumbre redonda y llana n modo de 
altozano. 

Cotrena, f. V. Cotena. 

Covanillo, m. Cuévano pequeño. 

Coyunda (a), Fr. adv. A medias, en compañía: 



— 357 — 

«Es labrador en pequeño, como que tiene una res a coyunda con otro. ^> 

CrabiOj in. Cabio, cuartón. Úsase con la epéntesis consonarla. 
Craridad, f . Claridad. Es muy usada la antítesis de la sonora late- 
ral en vibrante: 

«Tanta craridad jacía los montes del Cubo, y los 

como si allí se quemaran pajares de Santa Marta. » 

(Torres Villarroel. Romance.) 

Cravel, m. Clavel. 

Cravelina, f. Clavelina. Es muy usado este término en dialecto 
salmantino: 

«Es una rosa entre espinas, olor de azucenas finas 

según cuenta nuestro crego, que da dulzor de sosiego.» 

es frol de las craoel/inas, ^L. Fernáddez. Egíogas, pág. 169). 

Gravo, m. Clavo. 

«Y al otro que por la cholla bien, como burra que atolla, 

todo el crauo le chaparon, que allí muerto le dejaron.» 

por eso duerme y resolla ^^ Fernández. Églogas, pág. 152) 

Crestar, a. Castrar. Emplean este vocablo en la Ribera del Due- 
ro. Cf. pt. crestar. 

Cría, f. Germen. Aplícase particularmente a los peces e insectos. 
Criación, f. Crianza: 

Tiene el niño en criación en un pueblo de la Armuña.» 

Cribes, ni. Uva dorada, de sabor dulce: 

Refrán: El cribes ni ln comas ni lo des, que pa vino bueno es. > 

Indica la excelencia y valor de esta clase de uva. 

Cribo, m. Especie de criba, que tiene los agujeros más pequeños 
que la criba comiin. 

Crío, m. Niño de pecho. || Por extensión se denominan también 
con este término a los demás hijos, aunque no estén en la lactancia: 



— 358 — 

«... esta misma noche haces el hato y a dormir al chozo con tu 
crío, que bien necesita el probé de la tu compañía.» 

(Maldonado. La moníaroza, pág. 32). 

Criquero, ra, adj. Criticón, cuentero, murmurador. 
Cro (en), Fr. adv. V. Cío. Es frase muy usada: 

«Estar tMi cro como las a:allinas.» 



«Entraron otra vez en casa, y ella se puso de veinticinco alfile- 
res, muy en cro, y anduvieron a «siéntese V. md.» «no lo haré», «des- 
pués de V. md.» «a la par» y otras frioleras que no las dijera Norra». 

(Torres Villarroel, Obras, T. X. pág. 302). 

Crucero, tn. Pañuelo de hombros, que se cruza por delante del 
pecho, atándose" por'detrás. 

Cruciadera, f. Correa de vaqueta, que se emplea para sujetar la 
albarca, entrecruzándose al dar la vuelta alredor de la pierna. 

Cruciar, a. Cruzar. 

«Iban todos más galanes con un vandon collorado 

y guapos que Gireneldos, que eructaba todo el cuerpo.» 

(Villarroel. Obras, pág. T. VIII). 
Cuajo, m. Llanto, acompañado de ayes y gritos: 
Refrán: «Cada renacuajo tiene su cuajo.» 

Significa que no hay niño, por pacífico que sea, que no rabie y 
llore, a veces. 

Etim.— Nada tiene que ver con el coaguliim; es una palabra ono- 
matopéica, cuya raíz es giiay-g\xa]o, cuajo. 

Cualisquiera, pr. Cualquiera: 

«Si hogaño fuese allá, un día, seis fanegas... ¡cualisquiera, 

y el amo bajar quisiera cualisquiera me tosía!» 

(Galán. Castellauas, pág. 67). 
Cuartagón, m. Holgazán, tumbón. 



— 359 — 

Cuartal, m. Pan de dos libras, fabricado en tahonas. Está en uso 
esta palabra en las comarcas de Ciudad Rodrigo y Vitigudino. || La 
cuarta parte de un pan grande o de una hogaza, de las que suelen 
amasar los labradores en los pueblos y vienen a pesar de seis a ocho 
libras. Es modo muy usado y corriente el decir: 

-Pártame V. un ciiartol, hasta que amasemos mañana.» 

En esta última acepción, esto es: trozo de pan de dos libras y no 
pan de cuartal, parece lo empleó Cervantes: 

«Con todo eso, respondió don Quijote, tomara yo ahora más alna 
un cuartal de pan o una hogaza y dos cabezas de sardinas arenques, 
que cuantas yerbas describe Dioscórides.~> 

(Cervantes. El Ingenioso Hidalgo. P. I.. C. VIII). 

Sin duda alguna hay distinción entre cuartal de pan y pan de 
cuartal. El pan de cuartal debió de llamarse siempre simplemente 
cuartal, como se desprende del siguiente texto del Maestro Correas: 

«Renegad de la tierra donde al pan llaman cuernal, y al enamo- 
rar, festejar.— Es en Valencia y tiene alusión cuernal a cuerno y 
cuartal. » 

(Correas. Vocabulario, pág. 478). 

¿Traerá origen este término de la forma que antiguamente tuvie- 
ron, semejantes a los panes que se cocían en las tahonas romanas? 
Los panes romanos tenían la superficie superior hendida por una cruz, 
a fin de partirlos con facilidad en cuatro trozos iguales, si por ventu- 
ra un comprador no quería todo el pan, si no más bien una parte. De 
aquí vino el llamarles quadra o cuartal, que diríamos en dialecto o 
en romance. 

De estos panes hace mención Marcial, en uno de sus epigramas: 

«Nec te libra juvant, nec secta quadra placentae.» 

Los primitivos cristianos usaban de estos panes en los sacrificios 
eucarísticos in fractione pañis, tanto más que aquella hendidura, que 
impensadamente hacía el panadero, tenía para ellos muy profundo 
significado místico. De estos panes cruciferos o cuartales han que- 



— 360 — 

dado indicios en ui^ mármol, que se conserva en el iMuseo Kircher, y 
en cuya blanca suparficie se relevan dos peces y cinco panes crucife- 
ros— ?>\mho\o de la Eucaristía (1)—; y en otro mármol, encontrado en 
Módena, entre sarcófagos paganos, en terrenos de la Condesa Gui 
Balli Poppi, en el cual se aparecen dos peces y en medio de ellos 
cinco panes cruciferos, y por cima la inscripción: iT/r.oó'f.ov. A juz- 
gar por el bajo relive que hay en el Museo de Letrán, que repre- 
sentaba la comunión de los primitivos fieles, uno de los cuales te- 
nía en sus manos el pan qnadra o crucifero, la hendidura era bas- 
tante ancha y profunda, sin duda para que más fácilmente pudiera 

partirse. 

Cuartala, f. V. Cuartal. Dícese en la Sierra de Béjar. . 

Cuartear, a. Dar con el arado la cuarta vuelta al barbecho. |1 Des- 
hacer en cuartos la res. 

Cuartülón, na, adj. Holgazán. 

Cuatropea, f. Carrera tendida de caballería mayor: 

^<Nadie coino él ha lucido 
yeguas en las cuatropeas. 

(Galán. Castellanas, pág. 60). 

II Patolea, grupo de gente bulliciosa. |1 Sitio donde se corre a ga- 
lope en las ferias de caballerías. || Paraje en donde se exhibe el ga- 
nado caballar en las ferias. 

Cuatropie,m. Galope. 

Cubertón, m. V. Berrendo: 

«Caen como mantas y arropan como ciibertones.» 

Frase familiar con que se advierte que alguien miente o exagera 
en lo que está contando. 

Cubrirse, r. Copularse los machos con las hembras en el ganado 
vacuno. 

Cucar, a. Cacarear. || Burlar, hacer burla, molestar, injuriar. Úsa- 
se en la acepción en que emplearon este término los poetas dialec- 
tales salmantinos: 



(1) Garrucci. Storia deW arte, págs. VI, VIH. 



— 361 - 

«Yo te juro a mi poder 
que en tales amos tener 
ya ninguno no te cuque.' 

(Encina. Teatro, pág. 12). 



«Al cuco no cuques, y al ladrón no hurtes. > 

(Correas. Vocabulario, pág. 37). 

Cuchar, f. Cuchara. Úsase este término como lo usaron los poe- 
tas salmantinos del siglo xvi. 

«¿Ques lo que queda en aqueste zurrón? 



¿Queda otra cosa, si bien la cuchar? 
Zaticos de pan ten tú, venturado. > 

(Encina. Teatro, pág. 211)). 



«Yo leche le quiero dar 
y natas y un cuchar.» 

(Fernández. Églogas, pág. 210). 



«Se hacen burlas unos a otros [los pastores] dando a un cucha- 
rón con otro y haciéndole saltar de las manos al que le tiene flojo, 
y, entanto que va por él, han los companeros llevado algunas cucha- 
radas de ventaja, y llaman este juego en Tejares, aldea de Salaman- 
ca: «bota cuchar-n, entre los que van a comer barreñones de leche.» 

(Covarrubias. Tesoro de la Lengua). 



«-Madre dijo Manolín, entre tímido y animoso, al levantar los 
manteles — ¡me deje usté llevar la mi cuchar! 

—Llévala, galán, respondió la madre, mirándole enternecida. 

El mozo enjuagó en el fregadero la cuchara, y envolviéndola en 
un papel, se la guardó en el bolsillo, como si fuese una reliquia.» 

(Maldonado, Del campo ij de la ciudad). 

Cuchare, f. Cuchara: 



— 362 — 

<Ho!a, en que bodegón hemos comido juntos? 

Quién le dice que todos somos iguales, palillos y cuchares?.- 

(Torres Villarroel. Obras. T. X, pág. 124). 
Cucharón, ona, adj. met. Curioso. 

^Cucharón, cuchareta, 
donde no te llaman 
no te metas». 

Cucharonear, a. Curiosear, husmear. 

Cucharonería, f. Curiosidad. 

Cudiado, m. Cuidado. Ejemplo de metátesis dialectal: 

vvPor mor de la calentura 
magino que no hay cudiao 

(González Moro. /í/Zao,, pág. 11). 
Cuelo, m. La acción o efecto de colar líquidos: 

v'Fara sacar bien limpia el agua-miel, se necesitan muchos ciielos.' 

Cuenda, f. El pliegue y conjunto de pliegues que se hacen en la 
parte superior de la falda para ajustaría bien a la cintura y recoger 
convenientemente el vuelo. || El hilo que atraviesa por la jareta para 
recoger la tela y plegarla, de modo que se saquen los frunces. || Cier- 
to cordoncillo de hilos, que recoge y divide la madeja, para que no 
se enmarañe: 

«Al que es poco recogido y desaliñado, le llaman desmadeiado y 

madeja sin cuenda.» 

(Covarrubias. Cuenda). 

:¡: :j: :•: 

«Por la cuenda se devana la madeja, o se gana la madeja. : 



•^iMadeja sin cuenda: Así llaman a un desaliñado. A la madeja, 
para quitarla del aspa, la hacen una cuerda del rabo o cabo del hilo, 
que llaman cuenda, y con ella no se enmaraña y por allí la comien- 
zan a devanar.» 

(Correas. ]'ocabulano. págs. 394 y 458). 

:!: H: .-•: 



- 363 — 

«Los labios en cuenda y tan repulgados que le dejaban por boca 
un silbato, tan estrecho de círculo que, para darle de comer, sería 
preciso ponerle las sopas en un punzón». 

(Torres Villarroel. Obras. T. X, pág. 97). 

Cuenquear, a. Lavar la cubas. 

Cuento, m. Punta, remate. |! Esquina, ángulo. No es anticuado 
este término: 

«Por todos los cuatro cuentos y a retozar escopienzan 

se embocoren, en la Praza, los caballitos y jacas>. 

(Villarroel Obras. T. VI!). 



«Tus pechos no los descubro con un pafíizuelo blanco, 

porque siempre están cubiertos de la moda de tres cuentos.» 

(Del Romance de amor). 

Cuerna, í. Cuerno de buey, serrada la punta y cerrados ambos 
extremos con taponas de corcino; de los extremos van prendidas una 
correa que sirve de asa y otras dos, más pequeñitas, en que se atan 
las corcheras. La emplean para ordeñar en ella la leche. 

Cuéscaro, ra, adj. Duro, tieso, poco flexible. Dícese particular- 
mente de los pellejos. 

«Hay que ablandar ese pellejo, que está muy cuéscaro.» 

Cueto, m. Nudillo de los dedos. Dícese en la Ribera del Duero. 
Cuezo, m. Cuévano. || Hocico: 

«Como no venga a meter el cuezo, en lo que estamos hablando, 
no está a gusto.» 

Cueza, f. V. Cuezo. 

Cuida, f. Diligencia, ahinco, aplicación. 

Etim.— No parece probable el origen de ■aciitia C^'acutus). Sin 
duda procede del anticuado c«¿?/c/«, que deriva de cupiditia ''•(cupi- 
difas). 

Cuiciarse, r. Trabajar con ahinco. 

Cuidoso, sa, adj. Afanoso, aplicado, laborioso, diligente. 



— 364 — 

Cugujón, TTi. Curujón. 

Cuido, ni. La acción o efecto de atender al sostenimiento de la 
salud. !| Alimentación: 

^Gracias al buen cuido que se le tenía, pudo salir adelante. > 

li Asistencia, atención: 

-La moza dio un suspiro, y volviendo los luiínedos ojos al médico 
le dijo: 

— ¡Con qué le pagaré a usté tanto molesto y tanto cuido, don An- 
selmo! ■^ 

(.^\aldonado. Del campo, pág. 34). 

Culiebra, í. Culebra. 

Cumbre, m. La parte más alta de la casa. || La pared más alta de 
la casa. ♦ 

^<Alií, al cumbre de esa casa, se abrigada uno bien del viento y 
se puede tomar el sol. 

Eti.m. — De cií/rne/i,-inc. 

Cumbrera, f. La fila iJltima del telado. Emplean este término en 
la Sierra de Francia. 

Cumplir, a. Convenir, ser conveniente, agradar: 

•Sí decía, pues que el alba es ya venida. ^ 

e muy inucho me complia .^ • t- ^ - -in,\\ 

^ ^ ' (Enema leafro, pag. 360). 

SI a otra pudiese amar. 

(Encina. Teatro, pág. 'i7(i). 

«Si os cumple, cantaremos 
'■' '■' '■' unas copras mi estofadas. 

v-No cumple que más so aguardo (Villarroe!. Obras. T. VIII.) 

II Satisfacer, bastar: 

-<... e sede estas iuras non le compliereu. péchenle a la pena que 
iaz en la carta.» 

(Fuero de Salamanca, fí CCXXII). 

Cumprir, a. \'. Cumplir. 

Cundió, m. Salsa para sazonar la comida. (Sierra de Francia). 



— 365 — 
Cundir, a. Cocinar, aderezar, guisar la comida: 

.Voy a cundir la olla.» 

EriM. — De condiOfire. 

Cuña, f. Ciiocho, hueso de la fruta. (Ribera del Duero.) 

Cuquear, a. V. Cucar: 

;:Bien te cuquearon los del pueblo donde tienes la novia. 
Curar, a. Sazonar el mondólo: 

¡Jamim! Don Lionardo, ¿y dónde vamos a dir por él? 
- Pnes, hija, a casa del médico, que tiene dos bien curadi/os al 
humero.)^ 

(Maldonado. AV campo, páe;. 87). 

Cúrrelo, in. Azote, vapulación. 

Currencia, f. V. Correncia. Dícese en los pueblos fronterizos de 
Portugal. 

Currupito, m. Copete, colmo. 

Currusco, m. Cantero de pan. 

Currutero, m. Teso chico, de escasa elevación. 

Cusera, f. (Corchera. (Ribera del Duero). 

Custión (en), adv. En el espacio de tiempo: 

Hn custión de una hora morena mía; 

iré yo a verte; vay por la puente, 

márchate pa Salinas, Sí, iré yo a verte.» 

(Canción popular, en la Sierra de Francia). 

Cutio (de), adv. De quieto, de asiento. Dícese en la Sierra de Bé- 
¡ar, no de los trabajadores temporeros, sino de los que se contratan 
para servir por un ano o por un plazo más largo y de tiempo indefini- 
do. Es frecuente oir: 

¿Rstás de cu/io o de emprestao?» 



«Día de cuíio, el de trabajar la gente, como son los días de entre 
si-mana que no son fiestas de guardar.: 

(Covarrubias. Cutio). 



— 366 — 

<:No hacen diferencia del caí luil a la cuaresma, ni del viernes al 
domingo, ni del ciitidiano a la fiesta.» 

(Hernando de Talavcra. De vcsiir ij de calzar, cap. XVI). 

Cutón, m. Cuchillo de filo grueso. 
Cutona, f. V. Cutón. 

Cutra, f. Posma, molestia. Dicen este vocablo en la Sierra de 
Francia. 

Cuturía, \. Alondra moñuda. La llaman así en la Ribera del Duero. 



CH 



Chabarasa, f. Ramaje endeble. || Ramas pequeñas que caen podri- 
das del árbol. 

Chabeta, f. Clavo ligeramente curvo, que atraviesa a la telera por 
cima de la cama del arado, para sujetarla convenientemente. 

vLa telera y la chabeta consideremos cristianos, 

dambas a dos hacen cruz; que en ella murió Jesús.» 

(Romance popular. El arado). 

Chabola, f. Choza. 

Chacina, f. Cecina || Mondogo. Dícese en tierra de Ciudad Rodri- 
go y en la Ribera del Duero. 

Chafallo, m. Enredo. || Remiendo. 

Chafar, a. Engañar. || Sufrir una decepción; quedar chasqueado: 

«Todas las cuentas se me chafaron, a pesar de haber ecliado 
bien los cálculos.» 

Chafullería, f . Chapucería. 

Chafusca, f. Chamusquina. || Riña. Corre esta palabra en la Ribe- 
ra del Duero. 



— 3(37 — 

Chaguarzo, m. Mata pequeña, muy parecida al tomillo, de color 
violáceo e inodora. La llaman así en la Sierra de Francia. 

Chainanca, í. Zapato con suela de madera. Dícese en tierra de 
Ciudad Rodrigo. 

Chamarata, f. Llamarada. || Fogata. 

Cí. porí. cfiamtnarcla. 

Chamaretón, m. Llamarada. (Ribera del Duero y Sierra de 
Francia). 

Chamaril, m. Esqueleto de un animal. || Despojo de un animal. 
II Zancajo. || Pingajo. 

Chambaril, m. V. Chamaril: 



< Traía a cuestas un envoltorio tan tragado entre sus lomos que 
apenas se percibía su figura, y sólo por los chambariles, que se le 
recolgaban del espinazo, reconocimos que era persona.» 

(Torres Villarroel. Obras. T. X. pág. 97). 



Chambarilero, ra, adj. Chamarilero. || Traficante. || Cambala- 
chero. 

(Chambearse, r. Tropezarse, dar un pie con otro al andar. 

Chambo, ba, adj. Zambo. 

Chamiza, í. Hoguera que se hace en el campo, en contraposición 
a la lumbrarada que se hace en casa para cocer la comida. 

Chamizo, m. V. Chamiza. 

Chamorro, rra, adj. Terco. Dícese en tierra de Ciudad Rodrigo. 

Champar, a. Zampar. || Meter una cosa dentro de otra. || Echar la 
pelota en el tejado. 

Chamusco, m. La hoguera en que se chamusca a los cebones, 
después de degollados. || La acción o efecto de chamuscar: 

El tío Manuel sacó a la puerta lo necesario para el sacrificio: el 
tajo de encina acanalado en el centro, el barreflón para la sangre, 
la paja para el chamusco y el recién afilado cuchillo.)^ 

(Maldonado. Del Campo, pág. IIS.) 

Chanca, f. Calzado, cuyo piso es de madera, y la puntera y tra- 
sera de vaqueta: 



— 3G8 — 

«Mozo, si vas a verme, porque dice mi madre 

no lleves chancas, que me esbarrancas.» 

(Caución popular eu la Sierra de Francia). 

EriM.—De cancha, lenga y tza/iga (l7.'¡/f¡) . 

Chancar, Int. Andar con chancas. || Pisar con estrépito. !| Marchar 
a paso largo, dando zancadas. 

Chancero, ra, adj. Tierno, suave, amoroso, Dícese de los ali- 
mentos, particularmente del pan. Es de uso corriente en la Ribera del 
Duero. 

Chaníonía, f. Instrumento de vientt\ muy semejante al fole. 

Changarra, í. Cencerra, esquila: 

<;Si Marzo revuelve el rabo, no queda oveia con changarra ni 
pastor cuzamarrado. 

La cliangarra de la burra la traigo puesta al pescuezo 

de tu madre, que esté en gloria, pa tenella en la memoria.» 

(Copla pojiular eu la Sierra de Francia). 

Changarro, m. Cencerro. 
Chantarse, r. Plantarse. 
Etim.— De planto-are. 
Chanzoneta, f. Villancico: 

«Dícense cíwnzonetas los villancicos que se cantan las noches 
de Navidad en las iglesias, con cierto género de música alegre y re- 
gocijada.» 

(Covarrubias. C/iarisoncfa-^). 

Chao, m. Parlería demasiada: 

<.Todo se vuelve chao, chao, y luego nada. Toda la fuerza se le 
va por la boca. > 

Ya Correas anotaba este término en su Vocabulario: 

*Chao, chao.- Para significar el liablar y garlar en vano y se 
dice: tanto chao, chao.» 

( Vocabulario, pág. í)'24). 



— 369 - 

Chapacharcos, adj. Chapoteador. Es de uso corriente en tierra de 
Ledesma. 

Chapalatear, n. Pisar en el lodo. || Chapotear: 

«Por el camino muerto de F"uentesanta a La Humera, va chapa- 
laleando en los barros la muía de D. Andrés, el más famoso médico 
de aquella tierra. « 

(Maldonado. Del campo, 109). 

Etim. — De *sub-poteare^ chapatar y chapatalear; metatizado, 
chapalatear. 

Chapaletear, n. V. Chapalatear. Úsase indistintamente. 

Chapallar, n. V. Chapalatear. 

Chapallo, m. Lodo, barro pegajoso. || Barrizal. 

Chapatina, í. Lodo, mancha de barro. 

Chapellar, n. Andar metido en charcos. 

Chaperón, m. Plancha de hierro, que en los molinos de aceite se 
emplea para estrujar la aceituna y hacer que esprima bien el jugo. |j 
Negocio, asunto ganancioso: 

«Buen chaperón le ha caído al tío gallego con la casa que están 
haciendo los amos, en la dehesa que acaban de comprar.-^ 

Chaperonear, a. Hacer chaperones. 

Chapeta, f. Pieza del arado. V. Chabeta. || adj. Charlatán: 

«Es una mujer muy chapeta: vuelve loco a todo el mundo con 
tanto charlar.» 

Chapodar, a. Podar. 
Chapodo, m. Ramaje podado. 
Chapuce, m. Chapucería: 

«Ese albañil no sabe hacer más que chapuces.^') 

Chapucear, a. Hacer chapucerías, dejar una cosa imperfecta, mal 
hecha. 

Chapurren, m. Chaparrón. 

Charaiz, m. Medida de capacidad para líquidos. || Estanque o val- 
sa de agua. Emplean este término en tierra de Ciudad Rodrigo. 

24 



~ 370 — 

Charelo, la, adj. Torcido. 

Charengo, ga, adj. Cojo. Dícese en la Sierra de Francia. 

Charlanga, í. Conversación, charla, parleta. 

Charrada, f. Baile. || Canción, copla, tonada. 

Charramúa, í. V. Charrúa. 

Charramudarse, r. Remudarse. Mudarse de ropa interior. Usan 
esta voz en la comarca de Ledesma. 

Charrasca, í. Navaja de grandes dimensiones. 

Charrascar, a. Quemar superficialmente. V. Churruscar. Dícese 
en pueblos fronterizos de Portugal. 

Charreón, m. Pica-maderos. Llámanlo así en tierra de Vitigudino. 

Charrería, f. La comarca o región de la provincia de Salamanca 
habitada por los charros. Comprende los distritos de Alba, Vitigudino, 
Ciudad Rodrigo y Ledesma. 

Charro, rra, adj. El habitante de la comarca o región salaman- 
quina, conocida con el nombre de charrería. Erróneamente se llama 
charro a todos y cada uno de los aldeanos de la provincia de Salaman- 
ca. Gata y Calache define exactamente al charro en estos términos: 

<Xianianios charro al salmantino cuyo traje consiste en gorrilla 
(reemplazada hoy, por muchos, con sombreros de ala ancha y flexi- 
ble), camisón labrado, chaleco cuadrado, chaqueta corta, calzón, 
media de peal, zapato de correa, botín de paño (muy en desuso) o 
botas de motilar, y cinto o media vaca, hoy sustituida, en gran parte, 
por la faja.>^ 

(G. y G. Ociosidades, pág. ()7.) 



<:Dios nos dé con qué riamos, 
y no sean hijos bobos y sandios charros.y> 

(Correas. Vocabulario, pág. 284.) 

Charrúa, f. Arriería. || Tráfico al por menor, que se hace de un 
mercado a otro, y en una zona pequeña. Nuestros escritores clásicos 
usaron esta palabra con la significación de navio, horqueta: 

"Se embarcaron en treinta charrúas, de las cuales las seis eran 
armadas.» 

(Mendoza. Guerra de Flandes, Lib. V, cap. XI.) 



— 371 — 

< De allí [de Araflor] a París, son cincuenta leguas, el río arriba, 
e las charrúas e las barcas van e vienen de allí a París.» 

(Crónica de D. Pedro Niño. Part. II, cap. XXX, pág. 113, lín. 9). 

Eum. — De sarracuní, en frz. charrtie. 
Charruero, adj. El que se dedica al tráfico de la churrúa. 
Charruno, na, adj. Charro, lo que pertenece o es calidad del 
charro. 

Chau, m. V. Chao. 
Cheira, í. Afilón: 

(Porque cogió entonces un cuchiilo y después de suavizarlo en 
bruñida cheira, comenzó el raspado de la piel ennegrecida. >^ 

(Maldonado. Del Campo, 122). 

En dialecto gallego empléase también este término, aunque leve- 
mente modificado: 

-Esta noit' os zapateiros nin as rapaciñas fían, 

non queren coUel-a chaira, nin os forneiros amasan.» 

{Curros Enríquez. Obras, T, I, pág. 31). 

Cheiro, m. Hedor. (Ribera del Duero). En dialecto gallego, así 
antiguo como moderno, úsase este vocablo, si bien algo alterado: 

«... et fondo más auía y auondo 

era muit' e non redondo, de muita máa cheiror.y> 

(Cantigas del Rey Sabio, 102-8). 

<.... sai d' ala dentro que, non querendo asfixiado 

un cheiro tan nauseabundo morrer, busquei o moqueiro.» 

(Curros Enríquez. Obras. T, I, pág. 248.) 

Cherer, n. Heder: 

«Cómo chere aquí; no se puede aguantar efolor.» 

Úsase también en dialecto gallego esta palabra: 

«Et deu-lle carreira d' infermo que cheira 

porque na fegueira non podess' arder.» 

(Cantigas, 192-7.) 



— 372 — 

Etim. — Deriva de ^ flagro , -are i fragro-are) , oler mal, exhalar mal 
olor, además del significado contrario; en prov. flairar; frz. fíairer; 
catalán flairar; ptg. cheirar. 

Chero,''m. Hedor. || Olor que despide el lino al esbagar. [| Pus. 

Cherumen, m. Hedor que exhala el pus de una herida. || El pus o 
materia desuna llaga. 

Cheta, f. Holgorio, francachela. |i Día de campo. Dícese este vo- 
cablo en la Ribera del Duero. 

Chiar, n. Chillar, chirriar: 

Refrán: < Buen día si la sartén chía y la tabarnera fía.>^ 
Indica la misma idea, aunque no tan expresamente como estotro: 
Cuando la sartén chilla, alegría hay en la villa.» 

Chibrabo, m. Planta de hoja dura y picoteada, como la del carras- 
co, y fruta menuda y redonda, de color rojizo. Llámanlo así en la Ri- 
bera del.Duero. 

Chicorro, m. Zapato de niño. 

Chicorce, m. V. Chicorzo. 

Chícorzo, m. Pocilgo pequeño, que se destina para encerrar el ga- 
nado de cerda. 

Chichara, f. V. Chincharra 

Chichero, ra, adj. El que tiene demasiada afición a comer carnes, 
particularmente de cerdo. 

Chichirinabo, m. Nadería, nonada. Es muy corriente, para signi- 
ficar que una cosa no vale nada, decir: 

«Eso es de chic/iirinaboy. 

El Maestro Correas trae un término análogo, del cual tal vez éste 
descienda: 

"A la noche de chichirimoche; a la mañana chichirinada —Con- 
tra los inconstantes que cada día mudan parecer y no están en la pa- 
labra que dan.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 3). 



- 373 — 

Chichorra, í. Vino flojo y ligero. || Porción de vino, como de uno 
a seis cántaros. (Ribera del Duero). 

Chileja, f. Campana pequeña. 

Chilindrón, m. Muchacho como de unos catorce años. Llámanlo 
así en la comarca de Ledesma. 

Chilla, f . Chillería. || Tableta estrecha que emplean para sobradar 
el pilo. V. Pilo. Corre este vocablo en la Sierra de Francia. 

Chiman, m. Cordero muerto en el nacedero o al poco tiempo de 
nacer. 

Chimbar, a. Tumbar; echar por tierra. 

Chiminera, f. Chimenea. (Ribera del Duero). 

Chinarral, m. Terreno que abunda en chinarros. 

Chincharra, í. Alubia pequeña de color azulado, fina. || Almorta. 
Llámanla así en la Ribera del Duero. 

Chincharro, m. V. Chincharra. 

Chinchirrinchina, f . Covachuela. || Casa pequeña. Dícese en tierra 
de Ciudad Rodrigo. 

Chinchullo, m. Chanchullo. || Picardía, engaño. 

Chinguelear, a. Sonar cualquier instrumento metálico. Se extien- 
de también a significar la idea de sonar cualquier objeto metálico: 

«Bien chinguelea esa moza los hierros, acompañando la charrada.» 

Chinguiliar, a. V. Chinguelear. 

Chinino, m. Silbatillo o zampona que se hace de la caña del cen- 
teno verde. Llámanlo así en la Ribera del Duero. 
Chipilindrín, na, adj. Muchacho pequeño. 
Chipín, m. Pechín de la aceituna. Dícese en la Ribera del Duero. 
Chirivía, f. Zorzal. 
Chirlo, m. Chillido: 

«¡Qué chirlido tiene esa chiquilla! Se mete por el sentido.» 

Chirlo-mirlo, m. Tordo. || Cosa de poco alimento. 

«Soldado. Haré de tus huesos birlos, 
deshosart' he pieza á pieza, 
y bola, de tu cabeza. 
Pascual. ¡Ay, que cosa es chirlos mirlos/» 

(L- Fernández. Églogas, pág. 1 10). 



— 374 — 
Chirona, f. Cárcel. || Encierro, encerramiento: 

«No se supo la lección y le dejó el maestro en chirona.y 

Chirumba, f, Juego infantil que consiste en lanzar, con una paleta, 
a gran distancia, un palito llamado chirumba, y otro chico coge la 
chirumba, tirándola enseguida, desde el sitio donde cayó, con inten- 
to de meterla en el redondel o círculo del que la lanzó, ganando el 
juego si logra meterla en el círculo. Aquel que no impide que entre la 
chirumba, pierde el juego entregando la paleta al ganancioso. || Pali- 
to con los extremos puntiagudos, en uno los cuales se da el golpe con 
el borde de la paleta sobre el suelo haciéndola saltar y, antes de caer 
a tierra, se le da con la parte llana o superficie de la paleta otro golpe, 
lanzándola a larga distancia: 

«... sí, él había amenizado el árido camino de la escuela haciendo 
saltar la chirumba a las narices de los transeúntes,..» 

■i- -i; * 

« .. así que perdió de vista la casa paterna, fué cobrando ánimos, 
sacó la chirumba del bolsillo y, al mismo tiempo que la hacía saltar 
con un golpe seco de la pala, decía para su camisa...» 

(Maldonado. Del Campo, 99 y 104). 

Chispoleto, ta, adj. Listo, vivaracho. 

Chisquero, m. Pedernal para sacar de él fuego. || Bolsa de cuero 
en donde encierra el pastor el recado para hacer lumbre. Tal vez de- 
rive de ésquero, del que dice Covarrubias: 

«Una cierta bolsa que andaba asida en el cinto, donde la gente 
del campo llevaba la yesca y pedernal para encender lumbre.» 

(Covarrubias. Ésquero). 

Chistear, a. Llamar. 
Chita, f. Pina. || Pezuña. 

Chito, m. La bola de la pina. || Hito, mojón. || Tángano. (Pueblos 
fronterizos del partido de Ciudad Rodrigo.) 
Chivato, m. Cabritillo: 

«Gil. Pues yo le quiero endonar .VIakcklo. Yo un chivato singular/. 

^ " ■ (L. Fernández, Églogas, pág. 172.) 



- 375 - 

Chivitero, m. Corral redondo y cubierto donde tienen encerrados 
a los chivos, saliendo sólo a mamar, hasta que por sí puedan pacer: 
Es de antiguo el uso de esta voz dialectal: 

«Yo les mando un tomillar y un cortijo y chivitero, 

de buen tomillo salsero, y una casa y un paiar.» 

(L. Fernández. Églogas, pág. 20). 

Eti.w. - Canello hace derivar de cibus, zeba, gebo, este término, 
aduciendo la siguiente explicación: 

«... la carne de capro era ¡1 cibo piú usuale del medio evo, come 
fanno fede il nostro beccajo da becco e il fr. boucher da bonch, qua- 
si macella-bccchi. > 

(Canello, Ag. 1 1, 320). 

Choa, f. Urraca. Es dicho muy decidero, que se aplica a las per- 
sonas excesivamente charlatanas: 

«Os parecéis a las choas de la alameda de Pericalvo » 

Choca, f. Choquezuela. || iMancha de lodo. 4 
Chocallada, f. Cencerrada. 
Chocallero, m. V. Chocallada. 

Chocallo, m. Cencerro. En Asturias choca y chocaron significan 
cencerro: 

«No quiero bacoro con c/iocaí/o.— Es de entre raya de Portugal, 
tomado de allá. Bacoro es puerco; chocallo, cencerro; porque no le 
sienta el dueño de ajena heredad, si a ella fuere, y le lleven pren- 
dado.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 232.) 

Chócete, m. Chozo pequeño, de forma cónica, fabricado de ramas. 

Chocolatear, a. El sonar de la herradura cuando está algo des- 
clavada. II El bazuquear del líquido en vasija no del todo llena. 

Chocolear, a. V. CliocoIoteíM'. 

Chocollado, da, p. p. Socarrado. Dícese de la comida, particular- 
mente de las legumbres que quedan a medio cocer. 

ChocoUar, a. Sonar un objeto metálico por percusión con otros 
objetos, también metálicos: 



— 376 - 

«Vamos a sentarnos a comer que ya cliocoUan las cuchares.» 

II r. Socarrarse. Quedar la comida a medio cocer. || V. Ciiocolear. 
II Agitar un árbol para que caiga el fruto. 
Chocollear, a. Chocollar. 
Chocolleo, m. La acción o efecto de chocollear. 
Chocho, m. Cuesco de fruta. || Semilla de cualquier fruta comes- 
tible. 

Chofe, m. Bofe. Dícese en la Ribera del Duero. 

Chola, f. Cabeza. Es de muy antiguo el empleo de este término: 

«¿Do te dá más a menudo «Por San Pego que me líate 

ese mal mudo, ya la cholla de alegría.» 

na cholla o los estentinos?. ^^ Fernández, Églogas, págs. 100 y 121). 

:•: •}: * 

En esta misma acepción se usa en dialecto gallego: 

«N' esto o vino comenzaba 
n' as cholas a remexer.» 

(Curros Enríquez. Obras, T. I, pág. 48). 

II Chanclo de madera, especie de chanca que lleva la delantera de 
vaqueta, y a la garganta del pie va asida una correa de una parte a 
otra de la chola. 

Cholar, n. Beber a chorro, haciendo que caiga el agua del barril 
sin enchufar el pitón en los labios. |1 Silbar. 

Cholear, n. Hacer resonar las cholas. || Pisar recio. 

Choncho, cha, adj. V. Chocollado: 

«Has descuidado la liunbre; están chanchas las patatas.» 

Chopo, f. Álamo blanco, de ancha copa. (Ribera del Duero). 

Chopo, pa, adj. Izquierdo, zurdo. 

Chorato, m. La cría de la vaca. || El embrión. Dícese en tierra de 
Alba y de Ledesma. 

Chorra, f. El trozo de tierra que se deja por arar, en virtud de un 
estorbo que impide el que penetre el arado. || El cepo, peña o cual- 
quier otro estorbo que impide el que la tierra que está alrededor pue- 
da ser arada: 



— 377 — 

<Adetnás, aunque se dice: gran chorra, gran garroba, yo digo: 
gran chorra, gran matorra de broza.» 

(Salmantino, mím. 48). 

Chorrar, int. Manar. 

Chorrillo, m. Chiste picante, algo libre. || Chazoneta; copla fes- 
tiva y burlesca. || Loa. Úsase en la Ribera del Duero. Véase como 
emplea este término Tirso de Molina: 

<Payo. ¿Cantáis bien? 

Card. Tengo el chorro claro y fuerte.» 

(La Peña de Francia). 

Chorro borro (a), adv. En abundancia, a chorro suelto. 

Choto, ta, adj. Zurdo. 

Chucha, f. V. Chocho. 

Chucho, m. V. Chocho. 

Chufleta, f. Copa pequeña, con dos asitas, para echar en ella un 
poco de lumbre, destinada a encender los cigarros. Úsase este voca- 
blo en tierra de Ciudad Rodrigo. 

Chumazo, m. Fruto no sazonado. || Cosa o persona extravagante. 
Dícese en tierra de Ciudad Rodrigo y en la Ribera del Duero. 

Chumenea, f. Chimenea. 

ChupalandríH;. adj. V. Meseguín. 

Chupalandrina, f. Adivinanza. || Golosina. || Cosa baladí, pero de 
mucha apariencia. 

Chupetada, f. Chupadura. 

Chupín, adj. Delgado. || \. Meseguín. 

Chupón, m. El caño de la chimenea. 

Churra, f. Cárcel. || La oveja de lana crecida, basta y áspera. || 
La lana basta, larga y áspera, que se emplea principalmente en el re- 
lleno de los colchones. || La res vacuna añoja. 

Churro, m. V. Churra, en la liltima acepción. 

Churruscar, Quemar, tostar. || Dejar que se tueste la vianda al 
asarla o freiría. 

Chuzco, m. Pedazo o rescaño de pan. 

Chuzquear,a. Mofar, 



— 378 — 



Dagal, m. Zagal. Corre este vocablo en la Sierra de Béjar y de 
Francia, y en tierra de Ciudad Rodrigo. 
Dambos, bas, adj. pl. Ambos: 

^<No es menester más liabrar 
pues que dambos son contentos;) 

(Fernández. Églogas, pág. 30). 

:•: * í: 

«¿Sabéis lo que vos sucede que clambas lo pasáis mal, 

si esto pasa al tribunal? dambas, dambas..> 

(González. Juicio de Conciliación, 17) 

Dañado, da, adj. Rabioso. 

De, prep. Desde. Ya en el Fuero se halla con frecuencia: 

«Del día ramos fal martes, después de pasquiella.» 

( Fuero de Salamanca, § CCLXIX). 

:•: * :•: 

<iDel carriba al resabajo con un letrero que dice: 

hay un ramo de azucenas ¡vivan las aceituneras!» 

(Copla popular, en la Ribera del Duero). 

Debido, ni. Deuda. 

Debrocar, a. Cambiar la posición natural de una vasija. || Inclinar, 
ladear alguna cosa. Traslaticiamente la usaron los poetas salmantinos 
del Renacimiento en el sentido de caer y enfermar de muerte: 

«... los que se dan a cordojos .Mía fe, mía fe, mía fe, Bras. 

muy pronto son debrocados.>^ de muerte voy dehrocado.y> 

'■• * '^ (Encina. Teatro, pág. 115-60). 



— 379 — 

En d¡a!ecto gallego también está en uso con esta misma signifi- 
cación: 

«Non in' acordó que tempo m' estiven 
sobr' o berce de dor debruzado.^^ 

(Curros Enríquez. Obras. T. I, 65). 

Declinar, a. Indicar, demostrar, significar. || Semejar. || Remedar 
«La puesta del sol declina lluvia; hay barafios al poniente» 

Este y no otro es el sentido del verbo decrinar, usado por los 
poetas dialectales salmantinos, y no los de discurrir y declinar, que 
Cañete le atribuye. 

«Pascual. El son de tarabolán Prabos. Que tarde los pagarán, 

¡tan, tan, tan! Pascual. O morirán 

¿sabéis, seiior, que decrina? todos de mala morriña.» 



«... este diabro de Amor y desgreñado, 

te traia a tí aborrido; que ño decrinabas tú.» 

que andabas desfigurado 



«¡Ah 'I diabro! Es nmy sotil; 
bien semeja en su mongil 
qu' es hombre que bien decrina. y 

(L. Fernández, Églogas, págs. 105, 120, 162). 

Decumento, m. Documento. 
Defunto, ta, adj. Difunto. 

Se conserva el término latino, sin la conversión de la vocal pretó- 
nica^ tal como lo usaban desde los principios de la lengua: 

«Ya me hueles a defunto; 
bien barrunto 
tu morir sin confesión.» 

(L. Fernández, Églogas, pág. 112). 

Delantre, adv. Delante, Es muy usado en dialecto con la epénte- 
sis consonaría; 



— 380 — 
«Ese siempre se mete por delantre de todo el mundo. ; 

En el Fuero se usaba ya con la epéntesis de la sonora vibrante: 

<Todo onme ue(;ino de Salamanca o de su término que denostar 

al ouispo nostro sennor e delantre su persona, peche cient mara- 

uedis... ) 

(Fuero de Salamanca, % CCLXXIil). 

EriM.— Deriva de ■de-in-aníe. 
Delantrero, ra, adj. Delantero: 

«Juan. Dios guarde. Jlan. ¿Ko vos dije? Al fin y al cabo 

Sec. Vení con Dios. los delantreros.y 

(González. yü/c/o de Conciliación, pág. 10). 

Delgazar, a. Adelgazar. Es muy usado en dialecto con la aféresis 
vocalaria. 

Delícarse, r. Dolerse o quejarse por cosa leve. Está en uso este 
vocablo en la Ribera del Duero. 

Delindar, a. Sonar acompasadamente un instrumento metálico, 
como esquila, chileja, campana: 

«Se oía muy bien a lo lejos delindar las cencerras del ganado. -> 

EriM.— Es de origen onomatopéico. 

Deliriar, int. Delirar. Úsase esta voz. con la epéntesis vocalaria, 
en tierra de Ciudad Rodrigo. 

Demesuro, ra, adj. Triste. 1| Nublo. Emplean este término en el 
arciprestazgo de Valdevilloria. 

Demonche, m. Demonio. 

Demoncre, m. V. Demonche. 

Demono, m. Demonio. Se conserva aún con la pronunciación dia- 
lectal antigua: 

«De apodoño de apoderas, ño lo atinara el demoño ■. 

de apoderas de las lieras, /i u> ' j c- / • ir-c\ 

^ ' (L. rernandez. £¿r/o^o5, pag. 165). 

Demoro, m. Demonio: 

«¡El demoro de este Hilario! ¿conque lo dijo por groma?» 

ya se ve, la cosa es llana, (González moro. Juicio, pág. 16). 



— 381 — 

Dempués, adv. Después. 

Etim. - Deriva del latino '^de-in-posí. 

Demudar, a. Cambiar, reformarse: 

« 

«Mucho habrán demudado los segadores, porque antes bien mal 
dejaban el restrojo. « 

Etim.— Trae origen de! latín demuto,-are. El prefijo de no es 
alteración del prefijo latino dis, en este particular vocablo, indican- 
do la idea de separación, contradicción. Es un prefijo intensivo o 
reformativo. 

Donantes, adv. Antes. Es de antigo uso dialectal: 

^Tornémoslas a catar entre aquellos estudiantes.» 

donde estábamos denantes, (Encinm Teatro, pág. 233). 

* * * 

í<Por eso nosotros vimos 
denantes muy gran llucencia>- 

(L. Fernández. Églogas, pág. 199). 

EriM.- Deriva del latín ^de-in-ante. 
Dende, prep. Desde: 

-<Mandé yo de madruga los caballos, porque tenía aviso dende ha- 
cía tres días. 

(Maldonado. La montaraza, pág. 26.) 



<'Dende aquí, della reniego «Anda, vete, mamaburras, 

pues que no tién resistencia.» dende ya, que nos aturras. » 

::, ^, ,:, (L. Fernández, Églogas, \iágs. 86 y 191.) 

Etim. — Desciende del latín ^de-in-de. 

Dendi, prep. Desde. (Ribera del Duero y Sierra de Francia). 

Denguno, na, adj. Ninguno. Es de muy antiguo uso esta voz: 

«... e de aquí adelante dengima nin algunas de los que firmaron 
o firmarán sus nombres, non fagan ni farán particular trato...» 

(Capitulaciones de los Bandos, 30 de Septiembre 1476.) 



— 382^ — 

< Y abusan lo que Dios sabe <:Sin esperanza deiigima 

sin detiguna caridá. de poderlo remediar. 

,;, ::: ;;: (Maldotiadf). Quercllcis, págs. 31 y 24). 

Eíi bable se emplea dinguno: 

-Nifiina del alma, tan chusca y bondosa 
cual nunca isti suelu dinguna trió.» 

ÍT. Cuesta. Poesías, pág. 155.) 

Dentecer, n. Echar los dientes; estar en el período de la dentición. 
No es anticuado este término en el dialecto vulgar salamanquino. 

Dentejuela, í. Lentejuela dorada, con que se recaman los vestidos 
de charra. 

Deprender, a. Aprender. Es de antiguo uso en e! dialecto charro: 

Mas quien ño quisiere entrar después de bien repelado, 

a' studio, ni deprender, destojar en licenciado.; 

mira si lo habrá en pracer. ^P,^^.,,^^^ y,^,^^^^^ p^^.^ 35^^ 

.\ Salamanca el bachiller, para deprender:- 
(Correas. Vocabulario, pág. 8). 



* El burro cayendo y el arriero perdiendo, van deprendiendo.» 



«Güeñas enseñanzas son esas. Mejor era que no las deprendiesen.'^ 

(Maldonado. Del campo, pág. 42). 

Derechero, ra, adj. Dispuesto, apto, propicio. |i Bueno, derecho: 

Refrán: 'Para venir el año derechero, las castañas al sol y el hor- 
nazo al humero > 

Derechura, f. Gratificación: 

'<En tierra de Castilla la Vieja, lo que se da a la criada, al cabo 
del año, cuando cumple, de calzado, toca y mantilla.» 

(Covarrubias, Derecho). 



— 383" — 
Derrenegar, a. Renegar, abominar, aborrecer: 

<=No había cumplido los treinta y cuatro anos de edad, cuando de- 
vrencífué de todos sus cuerpos.'^ 

(Torres V'illarroei. Vida, pág. 38). 

Derricia, f. V. Derriza. Dícese en tierra de Alba, con la epéntesis 
vocalaria, tan acostumbrada en dialecto salamanquino. 
Derriza, f. Destrozo, matanza: 

<'Ruena derrriza hicieron los lobos; mataron no sé cuántas ovejas. ^> 

Derrotarse, r. Dispersarse, descarriarse: 

A nada que uno se descuide, se derrota todo el ganado y luego 
tarde se recoge. > 

Desaborido, da, adj. Insípido. 
Desahuciar, a. Desahuciar: 

< ... pero como tú no haces las leyes, como las hacen los propeta- 
rios, de poco te sirve decir que no es tuya la tierra, como no sea pa 
que te desahucien si llegan a saberlo.: 

(Maldonado. Del campo, pág. 61). 
Desabuso, m. Abuso: 

«Todo de allí, todo de allí- dijo la señora María, sin poder con- 
tener las lágrimas- . Es ya un desatuso que da vergüenza, don Lio- 
nardo.» 

(Maldonado. Del campo, pág. 90). 

Desacarreo, m. Rodeo, tardanza. || Molestia, perjuicio. 
Desacendereado, da, adj. Agitado, inquieto, desasosegado bus- 
cando una cosa perdida. (Ribera del Duero). 

<;Todo el día he andado desaceiidereá por el collar que perdí ayer 
tarde y al cabo no he topao con él.^ 

Desacenderear, int. Estar inquieto, desasosegado. 
Desacio, m. Girón, roto, esgarren. || Abandono, descuido. Cf. por- 
tugués desaco. (Ciudad Rodrigo). 



— 384 — 

Desocupar, a. Desocupar. 

Desaguiso, m. Desaguisado, imperfección. 

Desalforjar, a. Desocupar, vaciar la alforja: 

< Iba ya a este tiempo crudo y ya de seca, en costilla 

la alforja desalforjada, se me volvía la panza.» 

(Torres Villarrocl. Obras, T. III, pá^^.GS). 



< A! que es desaliñado y mal entallado, que no anda recogido ni 
vestido, dicen comunmente, andar desalforjado.^ 

(Covarrubias. Alforja.) 

Desalpechar, a. Vaciar el agua cuando se exprime la aceituna 
en la elaboración del aceite. Dícese este término en la Sierra de 
Francia. 

Desamen, m. Examen. 

Desaminar, a. Examinar. 

Desamolgazar, a. Destupir. Emplean esta voz en la Sierra de 
Francia. 

Desaparar, a. Separar: 

«— ... Mira cómo el agua nos ajunta galana. 
—Pus mira cómo nos desapara. 
¡Desapararnos! ¡quiá! ¡mientras mis brazos no manquen!>^ 

(Maldonado. Del eampo, pág. 117). 

Desapartar, a. Apartar. 

Desaprecido, da, adj. ingrato. || Despreciativo. Dícese en la Ri- 
bera del Duero. 

Desarada, f. La acción o efecto de desarar: 

«La desará fué muy guapa de haber buena granación.» 

y si sigue asín, no escapa ^^^^^^^ Castellanas, pág. 36) 

Desarar, a. Aricar. 

Desarrullo, m. Desarrollo. Emplean este término cori la antítesis 
vocalaria en tierra de Ciudad Rodrigo. 
Desasquerado, da, adj. Sano, lirnpio: 



- 385 - 

«Era un viejo desasqiierado, gracioso, sencillo, barato y de bue- 
na condición>^ . 

(Torres Villarroel. Vida). 



«... la aceña del Aliso, famosa en todos aquellos lugares por la 
bondad de la molienda, y lo guapo y desasquerado de la hija del se- 
ñor Roque, el aceñero.» 

(Maldonado. Del campo, pág. lO.) 

Desatento, ta, adj. Desproporcionado: 

«No es muy desatento el precio que ha costado, para lo. bien 
fabricado que está >^ 

Desatrañar, a. Destrenzar, desenredar, desenmarañar el pelo. 

EriM,— Korting deriva la voz trenza, en port. tranza, con la cual 
parece que tiene algún parentesco el vocablo desa-traíia-r, de */r//z/- 
co-are (^trinicus). Quizás la derivación más probable sería, partiendo 
de ese tema, trincio-are; del tema verbal nacería luego el nominal, y 
no vice- versa. 

Desaumentar, int. Desaparecer. Dícese de la animalía menuda y 
casera como gatos, pollos. (Ribera del Duero). 

Deshalagar, a. Removerla masa o montón de aceitunas, para lim- 
piarlas de toda broza. (Sierra de Francia.) 

Desbalugar, a. Ablandar el lino. || Formar baluga. V. Baluga. 

Desbastar, int. Adelgazar. ■ 

Desblanquiñado, da, adj. Pálido, lívido. 

Desborde, m. Desbordamiento. || Salida de las lumbres en la car- 
bonera: 

«Ya pronto termina de cocerse el carbón, porque comienza el 
desbjrde.» 

Desboronar, a. Desmoronar. Dícese con la antítesis consonarla 
en Ciudad Rodrigo. 

Desbruciarse, r. Caerse de bruces. No es anticuada, sino de uso 
muy frecuente la acepción metafórica «enfermar, agravarse la enfer- 
medad, morirse por momentos»: 

« -Tiene un entreensí, un entreensí que se desbrucia, señor méico.» 

25 



— 386 — 

Es sin duda el mismo vocablo debrocar, que emplearon los poe- 
tas dialectales salmantinos: 

; Qué ansí sané mi borrica, Si aquesto yo no le hiciera 

que andaba bien de tu suerte ya debrocaba la muerte.)^ 

medio muerta y mangonera. t\ -c ■ a ib i ■ ir.i\ 

•^ ^ (L. Fernandez. Églogas, pag. lUl). 

Descabritar, a. Entresacar, en una cabriada, los cabritos que se 
destinan a la venta. 

Descaderarse, r. Dislocarse la cadera. 

Descalzar, a. Sacar de la colmena el panal. 

Descalzor, m. La acción o efecto de descalzar. V. Descalzar. 

Descante, m. La acción o efecto de descantar las tierras cascajosas: 

«Ogaño en el ivierno se mataron muchos hambres con el descan- 
te del monte.» 

Descarada, f. Descaro. || Sofrenada. 

Descarte, m. Apelación de la sentencia del juez inferior al su- 
perior: 

«Dispués se cita a las partes, el que se juzgue agraviado, 

se les lee la sentencia dijendo: no voy conforme; 

y si hay desavenencia, dispués se pone el informe 

tiene que hacer sus descartes para que pase al Juzgado.» 

(González Moro. Juicio, pág. 19). 

Descavar, a. Separar, del tronco de la vid y de otros árboles fru- 
tales, la tierra que se les había amontonado, y hacer la hoya para re- 
coger las aguas. 

Descentenar, a. Arrancar las espigas de centeno que brotan en los 
trigales, para dejar limpio el trigo, en su granazón. 

Descepe, m. La acción o efecto de descepar. 

Descernir, int. Caer el cierne los árboles y plantas. V. Cierne. 
Corre este vocablo en la Sierra de Francia. 

Descoger, a. Escoger con solicitud, volver a escoger: 

«—Ciego, dame una manzana que por una que usté coja 

pa este niño entretener. ciento vuelven a nacer.» 

La coia usté y la descoja ^o i v 

' ■' ^ (Romance popular), 

y la vuelva a descoger, 



— 387 — 

Descogollado, da, adj. Escotado. || El que lleva el cuello al descu- 
bierto. Dícese así en tierra de Ciudad Rodrigo. 

Descogollar, a. Ai ranear el cogollo a las plantas para que echen 
nuevos tallos. || Cortar a los árboles la copa. 

Descollapar, a. Desconchar. || Quitar la postilla de una herida. 
Dícese esta palabra en tierra de Ciudad Rodrigo. 

Descombarcado, da, adj. Desproporcionado, grande. 

Desconcierto, m. Diarrea. 

Desconcho, m. Desprendimiento de la corteza de la pared: 

«... una gran sala llena de desconchones, con techo acuartonado, 
piso de ladrillos, y ventanas emplomadas, era la cátedra del dómine 
Lupus.» 

(Maldonado. Del campo, pág. 26). 

Descopar, a. Podar la copa a los árboles: 

«Han hecho mala poda los podadores; han descopado no pocos 
álamos.» 

Descorcharse, r. Caerse, arrancarse el plano de la pared. 
Descorche, m. La acción o efecto de descorchar el alcornoque: 

«Hasta otraño no toca el descorche del monte.» 

Descorcho, m. Desprendimiento del barro o cal que forma el pla- 
no de la pared. 

Descriarse, r. Enflaquecer, desnutrirse, debilitarse: 

«Ese chico se va descriando cada vez más; me parece que no lle- 
ga a pájaros nuevos.» 

Descuidiar, a. Descuidar: 

«No sé en que piensa mi hermano, 
como se descuidie un poco 
da en lover.» 

(González Moro. ////c/o, pág. 10). 

Desdecir, a. Desteñir. 

Desdoblar, a. Hendir longitudinalmente una piedra o madera. 



— 388 — 

Desencañar, a. Sacar los sacos de la caja del carro. Descargar los 
sacos. 

«—Padre— dijo José, que era uno de los mozos— me venga usté 
a desencañar los costales, que Benjamín no puede.» 

(Maldonado, Del campo, pág. 136). 
Desencasado, da, adj. Fuerte, rollizo, robusto: 

«¡Qué muchacho más desencasao, pa según lo encanijao que es- 
tuvo endenantes!» 

Es de corriente uso en algunos pueblos de Ciudad Rodrigo. 

Desenchinarrar, a. Desempedrar el pavimento de una calle enchi- 
narrada. 

Desencuerarse, r. Perder la tierra empradizada el césped. Es sig- 
nificación metafórica. V. Encuerar. 

Desenderado, da, adj. Extraviado. || Presuroso, ligero. 

Desengarabitar, a. Enderezar, desenredar. || Desentumirse: 

«Pus mialá [la onza de oro] qué roñosa y qué miseriosa. Pero cu- 
diao, no te la ejo no sea que te engarañes y no puea dimpués des- 
engarabitarte los déos.» 

(Maldonado. Del campo, pág. 127). 

Desenguerado, da, adj. El que se ha restablecido por completo, 
después de una grave enfermedad. Emplean este término en tierra de 
Vitigudino. 

Desenraizar, a. Desarraigar. 

Desenrollar, a. Desempedrar el pavimento. 

Desentonar, a. Desatollar, sacar del atolladero. 

Desenvacarse, r. Salirse una res de la vacada. 

Deseparar, a. Separar. Es muy frecuente con la próstesis silábica. 

Desfardarse, r. Aligerarse de ropa. Empleanf esta palabra en tie- 
rra de Ciudad Rodrigo. 

Desfarfallar, a. Romper, estropear, hacer pedazos alguna co- 
sa. V. Farfallón. 

Desfayadero, m. Despeñadero. 

Desfayar, a. Despeñar. (Ribera del Duero). 



— 389 — 

Desfolar, a. Deshollar, || Matar: 

«En un camino desfolan y a un rico, que gasta seda, 

a una persona de chapa, le cardan también la lana.» 

(Torres Villarroel. Obras, T. X, pág. 35). 

Etim. — Trae origen del latín "^des-folliare (follium). 
Desforrajarse, r. Desabrocharse, deshalagarse. (Ribera del Duero). 
Desgaje, m. Gaje; emolumento adventicio. Emplean este término, 
con la próstesis silábica en la Sierra de Francia. 
Desgalardonar, a. inculpar, ofender, injuriar: 

«No he querido desgalardonar al médico con decir que no ha 
dado con mi enfermedad. >; 

En este mismo sentido se empleó en los principios de la lengua 
desadonar y desdonar. 

«Sobre todos los otros pora el su ostal 
tienne que enno mundo non puede auer ygual. 
Anda en bon cauallo, por medio del real 
desdonando a todos e diciendoles gran mal.» 

(Alex., 2244). 

Desgalardón, m. Culpa. I| Injuria, insulto. 
Desgano, m. Inapetencia. 
Desgarriarse, Descarriarse: 

«Veíanse descarriadas por los gañones, en ademán de carlancas, 
cuatro varas de musolina de Santiago.» 



«Era el rústico y atropellado acompañamiento de alguna boda 
entre los villanos vecinos de aquel desgarriado monte.» 

(Torres Villarroel. Obras, T. IX, págs. 273 y 286). 

Desgorrornarse, r. Salirse del gorrón. || Desquiciarse. || Desco- 
yuntársele algún hueso a las ovejas. V. Gorrón. 

Desguadramillarse, r. Descoyuntarse. i| Romperse, desbaratarse, 
hacerse añicos una cosa: 



— 390 — 

«Estaba yo... tan desgiiadramillado, tan molido y tan modorro 
de movimientos, que me palpaba muchos ratos, temiendo que se ha- 
bían desunido de mi corpanchón los demás trozos de mi estatura ma- 
gullada.» 

(Torres Villarroel. Obras, T. X, pág. 109.) 

Desguazarse, r. Caerse de bruces. || Desbruciarse: 

«Y así preparados y batidos, a poco conato de la naturaleza se 
desguazan y precipitan.» 



«Todos esperaban que se desprendiesen de la última esfera o que 
a lo menos se desguazasen, del Paraíso terrenal, tres nuevos 
Adanes. >^ 

(Torres Villarroel. Obras, T. V, pág. 310 y T. IX, pág. 215). 

Desgustez, f. Disgusto. || Fastidio. || Sentimiento. 
Deshambrido, da, adj. Hambriento, hambrión: 

«Parece que está siempre deshambrido, nunca se le ve harto de 
comer.» 

Deshambrinado, da, adj. Hambriento. Ya en antiguo dialecto se 
usó este vocablo en esta misma acepción: 

«Cuido estáis desambrinada madroños, nueces, manzanas 

y ainada y avellanas 

de aquesta cruda recuesta. y cantarvos he mil notas.» 

Daros he priscos, bellotas, ^l. Fernández. Églogas, pág. 69). 

Deshijado, da, adj. La res a quien se le muere la cría. 
Deshilado, m. Calado ancho, con labores en medio, el cual se 
aplica a la pechera de los camisones de los charros. 

Deshojado, m. La caja del carro, en donde va la carga: 

«Y, saltando al deshojado del carro, empezó a desencañar los 
costales que José iba trasladando a la tina del cebo sobre sus ro- 
bustas espaldas.» 

(Maldonado. Del Campo, pág. 137). 

Desinquieto, ta, adj. Inquieto. Úsase con la próstesis intensiva o 
reíorzativa, en la comarca de Ciudad Rodrigo. 



~ 391 — 

Desipela, f. Erisipela- Dícese así en tierra de Ledesma. 

Deslumhrar, a. Descubrir la cepa y hacer la hoya en que se reco- 
ja el agua de modo que penetre mejor la humedad. 

Etim. — Deriva de *ex-humerare. 

Desmatador, adj. El que se dedica a descuajar matorrales. 

Desmatacanar, a. Escamondar. || Quitar los matacanes del olivo. 
Emplean este término en tierra de Ciudad-Rodrigo. 

Desmatar, a. Descuajar matorrales, arrancar matas. 

Desmenuído, da, adj. Desmejorado, delicado. 1| Desmedrado. En 
antiguo dialecto se empleó este término con significación análoga: 

«He estado casi enibabido, por en somo del ejido 

mirando que van volando un cantar desminiiído 

zagales, y van cantando haciendo mili gargalismos.» 

(L. Fernández, Églogas, pág. 205). 

Desmostar, a. Sacar el mosto: 

«Ya se pueden ir desmostando esas cubas, poco a poco.» 

Desmostolar, a. Descogotar, caer de cabeza. 

«A poco me desmostolo por no ver por donde iba pisando.» 

No era desconocido este término a los poetas dialectales del re- 
nacimiento: 

«Dam. a Filis me enbía, lola, mientras rezo al temporal, 

oy que hago mi natal. por venir te desmostola. y> 



(Encina. Égloga III). 



* * * 



«Desmostolar. Dar de cabeza; desmostolar un niño, caerle de 
cabeza.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 579). 

Desobligar, a. Obligar: 

«A fuer de Aliste, que más se obliga el que se desobliga. — Es 
tierra de habla sayaguesa y tosca, en que llaman desobligar al mu- 
cho obligar.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 10.) 



392 — 



Desosegar, int. Desasogar: 



«La calentura le hace desosegar, sin que el probé pueda descan- 
sar ni siquiá un momento.» 

También se usa en dialecto gallego: 

«Traballar toda a vida desosegada 
pra conserval-a honra d' abós herdada.» 

(Curros Enríquez. Obras, T. I, pág. 28). 

Desosiego, m, Desasosiego: 

«Doncella. Sus tormentos no es posible 

que os den tan gran desosiego. 

Pastor. Con un luego 

nos quema muy perpejible.» 

(L. Fernández. Églogas, pág. 82). 

Despaldillarse, r. Dislocarse la espaliilla. 
Desotro, tra, adj. Siguiente: 



«Dicen que te vas mañana, 
yo me voy desotro día, 
si te quieres aguardar 
iremos en compañía.» 

(Canción popular). 

Despacio, m. Calma, lentitud: 

«Los mozos de Monleón 
se fueron a arar templano, 



«Dispués al desotro día 
da su fallo el otro Juez, 
y lo envían otra vez 
a la mi Secretaría.» 

(González Moro. Juicio, pág. 19). 



para dir a la corrida 

y remudar con despacio.» 

(Romance popular). 



Despargillar, a. Desbaratar, romper. Es de corriente uso en la 
Sierra de Francia. 

Despaciosamente, adv. Despacio. 

Despacioso, sa, adj. Calmoso, sosegado, pausado. 

Desparpajado, da, adj. Listo, resuelto. Dícese de los que hacen o 
desempeñan algún oficio con más prontitud y ligereza y perfección 
que otros. 



— 393 — 

Despeno, m. Diarrea. Dícese en la Ribera del Duero. 

Despepitarse, r. Hablar con fuerza, en voz alta, gritando y apre- 
suradamente. En este sentido la usó el poeta salmantino, y no en la 
acepción de «enfermar de la lengua» como erradamente le atribuye el 
señor Cañete: 

«¡Qué retrónica pasáis Decid ¿si os despepitáis 

tan incrimpolada y fuerte! y cansáis? 

(L, Fernández. Églogas, pág. 68.) 
En muy distinta acepción empleó este término Juan del Encina: 

«Quisiera que le mataras con un canto, 

o que le despepitaras, ¡Sí, para Sant Hedro santo!» 

(Encina. Teatro, pág. 171). 

Desperentar, a. Extraviar, perder. Dícese particularmente cuan- 
do se extravían las caballerías. || Destruir. En dialecto gallego antiguo 
también se empleó este vocablo: 

«Responderon os demoes, loug:áos; que non deu' entrar 

— Cuía est' alma foi, fez feitos vaos ante Deus, pois con sas máos 

porque somos ben certáos se foi desperantar.» 

(Cantigas, 26-] \). 

Despiojar, a. Cortar las ramas chuponas a los árboles. Emplean 
esta palabra en tierra de Ciudad Rodrigo. 

Despotismo, m. Orgullo, soberbia. Dícese en la comarca mirobri- 
gense. 

Despuntar, a. Comer el ganado la punta de las briznas y lo más 
tierno y sabroso del ramaje: 

«Los corderos baladores coronando los cerrillos, 

van en grupos triscadores, despuntando los tomillos 

asaltando los repechos, y brincando los heléchos.» 

(Galán. Obras, T. I., pág. 153). 

Desque, adv. Desde que. Es de antiguo el uso de este término 
apocopado: 



— 394 — 

«Mas desque más no podía 
huía por lo escampado.)^ 

(Encina. Teatro, pág. 237). 

Desraberar, a. Limpiar el asiento, el piso, lo último de la parva. 
Destinar, m. Perder el camino, extraviarse: 

w'Los correos y las postas y, aunque se encuentran, 

y las espías no se ofenden, que sólo 

unas van y otras vienen la paz desean.» 

y otras destinan ^^ Viliarroel. Obras. T. X. pág. 38). 

Destino, m. La acción o efecto de destinar. 
Destoconar, a. Cortar los tocones de los árboles. 
Destrala, f. Macheta: 

«En cuanto llegue a casa cojo la destrala, me voy al huerto de 
la tía Eusebia y corto aquel guindo que tiene tanta copa.» 

(Maldonado. Del Campo, pág. 150). 

Destraleja, f. Destrala pequeña, que se usa para cortar leña 
delgada. 

Desugar, a. Fregar, lavar la loza. (Ribera del Duero). 
Desuñir, a. Desuncir: 

«Cuando vieres el arco [iris] hacia Ledesma, desuñe los bueyes 
y vete a la aldea ó á la taberna.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 372.) 



«Legan al pueblo, desuñe, 
cena, reza y apajar.» 

(Maldonado. Querellas, pág. 44). 

Desurdir, a. Separar las tripas del redaño. 
Desvahir, a. Vaciar, desocupar. Está en uso este término en la 
comarca mirobrigense. 

Desvarear, n. Desvariar, delirar: 



— 395 - 

«Toda la noche se la ha pasado el pobre desvareando, con tanta 
fiebre y tan alta como la que ha tenido.» 

Desvistan, a. Fascinar, deslumbrar. 
Devantal, m. Delantal: 

«Deoantal, el mantil que se ponen las mujeres delante para hacer 
hacienda y no ensuciar las sayas.» 



(íDelantal, corrupte devantal, el paño que la mujer se pone por 
delante por no ensuciar la saya o la basquina.» 

(Covarrubias. Delantal). 

Devengar, n. Deber ser: 

«Mucho han heredado del tío, pero para lo que devengaba (para 
lo que debía de haber sido), ha sido bien poco.» 

Devental, m. Faltriquera: 

«Recoge la carta, la guarda en el seno y busca en el devental la 
moneda para pagar al cartero.» 

(Maldonado. La Montaraza, pág. 32.) 

Devotar, n. Pedir públicamente oraciones. Se acostubraba a de- 
votar de noche, en alta voz, por las calles, sonando la campanilla 
para llamar la atención de los fieles de modo que oigan al que devota: 

«Vamos a rezar, que vienen ya por la plaza devotando por las 
ánimas benditas.» 

Diancre, m. Diablo. Es de antiguo uso dialectal: 

«Pero el diancre del rapaz 
se riía como un tonto.» 

(González. y«/c/o de Conciliación, pág. 12). 

•i: * * 

De copras era también y al mismo rei las echaban 

lia canción que iban diciendo líos diancres de los chiquillos.» 

(Víllarroel. Obras, T. Vil). 



— 396 — 

Diaño, m. Diablo. (Ribera del Duero). En bable también se usa 
este vocablo: 

«Mas val el pecador arrepentíu 
que el que lleva escondíu 
el daño que fará, si el diañii atiza.» 

(T, Cuesta. Poesías, pág. 154). 

Diente de caballo, m. Feldespato. 
Dímpués, adv. Después: 

«Dimpués se ha serenao por dejuera; pero tié la sangre quema.» 
(Maldonado. La Montaraza, pág. 37). 

Dionde, adv. Adonde. Dícese en tierra de Ciudad Rodrigo. 
Discontar, a. Contar, narrar: 

«Mira que te han de decir, que las faltas de tu esposo 

zagala, si has de ser cierta, a nadie se las discuenta.y> 

(Canción popular. Presentes de boda). 

Discreción (a). Fr. adv. Con abundancia, a su arbitrio. Está en 
uso en pueblos de Ciudad Rodrigo: 

«A discreción. Tomar del montón a voluntad, tomar sin medida.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 505). 

Discuento, m. Noticia, razón, relato. Se conserva en dialecto el 
antiguo uso clásico: 

«Yo bien veía que tenían razón y algunas veces dábales discuen- 
to, aunque como no había de decir lo principal, que era mandármelo 
el Señor, no sabía que hacer y así callaba.» 

(Santa Teresa. Fundaciones.) 

Úsase, por lo común, en plural: 

«No tengo que dar discuentos a nadie de lo yo que haga. 

Discurridero, m. Cauce o álveo de río. || Regadera por donde co- 
rren las aguas para el riego artificial de tierras o huertas. Emplean 
este término en la Sierra de Francia. 



— 397 — 

Disimir, a. Eximir. 

Disimular, a. Suponer, presumir, sospechar. || Perdonar. En esta 
acepción dialectal parece la empleó Cervantes: 

«Señor, yo soy hombre pacífico, manso, sosegado, y sé disimu- 
lar cualquiera injuria.» 

(Cervantes. El Ingenioso Hidalgo, pág. 1.", cap. XV). 

Disipela, f. Erisipela. Usan este vocablo en tierra de Ciudad Ro- 
drigo. 

Dispués, adv. Después. 
Dispuesto, ta, adj. Expuesto: 

«Como no trate de ponerse en cura, está muy dispuesto a caer 
para no volverse a levantar.» 

Distinto, m. Instinto: 

«Tié mucho distinto este animal.» 

Distrito, m. Distancia. Es de uso corriente en la comarca de Le- 
desma: 

«Hay entá un buen distrito de aquí al pueblo.» 

Dobladillar, a. Hacer el dobladillo en la ropa. 

Dolonsilla, f. Comadreja. 

Dominguillo, m. Muñeco. Es muy frecuente decir: 

«Está hecho un dominguillo, le traen como a un dominguillo.» 

«Dominguillo, cierta figura de soldado desarrapado, hecho de 

andrajos y embutido en paja, al cual ponen en la plaza con una lan- 

cilla o garrocha, para que el toro se cebe en él y le levante en los 

cuernos peloteándole.» 

(Covarrubias. Dominguillo). . 

Dominiar, a. Dominar, mandar, imponerse. 
Dómino, m. Dueño, amo. 

Donecilla, f. Comadreja. Llámanla así en la comarca de Viti- 
gudino. 



— 398 — 

Donocilla, f. Comadreja. En antiguo dialecto gallego también se 
usó este vocablo: 

«Este pesar foi per hila et a que mui ben criaua 

bestióla que muit' amaua a que chaman donozynna 

el Reí, que sigo tragía osgalegos.» 

(Cantigas, 354-2). 

Doñaguil, f. Aceituna más pequeña y redondeada que las co- 
munes. 

Dormida, f. El sueño de la noche, en contraposición a la siesta: 

«La dormida solía hacerla, casi todas las noches, en el chozo del 
porquero.» 



«Los gusanos de seda hacen tres dormidas, despertando a comer 
y volviéndose a dormir hasta que empieza la labor de los capullos.» 

(Covarrubias. Dormir). 

Dradillo, m. Ladrillo. Llámanlo así en Cantalapiedra. 
Drento, adv. Adentro, dentro: 

«Que la paz de Dios sea con nosotros y que quien nos reunió 
ogaño nos reúna drento de un ano.» 

(Maldonado. La Montaraza, pág. 28). 

Etim. — Del latín deintus, que se romanzó deintro. En dialecto la 
epéntesis se verificó en la sílaba tónica. 

Dua, f. Turno, vez para el aprovechamiento del riego. Corre este 
vocablo en la Sierra de Francia y en tierra de Ciudad Rodrigo: 

«Aquí regamos por dua; a cada vecino le corresponde una dua, 
y el que no la necesita, la vende.» 

II Consonancia en la versificación: 

«Este refrán, que acaba usted de decir, cae en dua:» 

Duelo, m. Compasión, lástima: 



- 399 — 

Refrán: «A quien tiene cama y duerme en el suelo, no hay que 
tenerle duelo. y> 

Con que se significa que no se debe tener lástima del que se busca 
por sí mismo su mala ventura, 

Dul, adj. Dulce. Dícese en Hinojosa del Duero. 

Dulgar, n. V. Adulgar. || Cardar. En esta acepción se emplea en 
la Ribera de! Duero. 

Dura, f. Duración: 

«Es mejor dos vestidos de cosa barata y recia que no uno caro 
y galano de poca dura.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 33). 



Eco, m. Antipatía, odio, malquerencia. |! Extrañeza. Emplean este 
vocablo en la comarca de Ciudad Rodrigo. 

Echado, da, p. p. Cubierto de brotes. || Talludo, entallecido. 
Echador, adj. Aechador, acribador. 
Echar, a. Brotar, entallecer: 

«Yemas de Abril, pocas al barril. -Que si ec^í7« temprano las 
parras, se suelen quemar y no se logran ni hacen vino... Echar las 
vides y árboles, es brotar renuevos hojas, y flor y fruto.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 145). 

Aplícase este término no sólo a los árboles sino también a todo 
género de plantas: 

«No se pueden guardar en la dispensa las patatas, porque con la 
humedad enseguida se echan.» 

Edesa, f. Dehesa. Dícese en tierra de Ciudad Rodrigo. 
Edobillas, pl. Cosquillas. (Ribera del Duero). 



— 400 — 

Egua, f. Yegua. Dícese, sin diptongar la vocal tónica, en los pue- 
blos fronterizos de Portugal. Cí. port. egua. 
Embabucar, a. Embaucar, engañar. 
Embajero, ra, abj. Lo que está debajo. 
Embajo, adv. Debajo: 

«Miusté por la ventana, embajo de ella, se ha reunió too el ave- 
río de r alqu¡ría.>^ 

íMaldonado, La Montaraza, pag. 39). , 

Embarañado, da, p. p. Brumoso, anubarrado. 
Embarañarse, r. Abarañarse. 

Embarbascar, a. Enredarse el arado o el azadón con la raigambre 
de los árboles: 

<^' Embarbascar, es término rústico que usan los que labran la tie- 
rra, cuando el arado se les traba en algunas raíces que están fuertes, 
las cuales, por alusión, se llaman barbas.» 

(Covarrubias. — Embarbascar). 

Embarnecer, int. Engordar. Emplean esta palabra en la comarca 
mirobrigense. 

Embarrar, a. Blanquear. || Enjalbegar: 

«A dos manos como embarrador.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 10). 

Embarquillar, a. Recoger, envolver, empaquetar, guardar. 
Embastar, int. Engordar. 
Embelga, f. Ambelga. 

Embelgar, a. Sembrar desigualmente, confusamente y con des- 
orden: 

«Debió de hacer mucho aire cuando sembraron esta tierra, por- 
que está muy embelgada.» 

Embelgas (a), adv. Desigualmente, desordenadamente. 
Embelgoso, sa, adj. Embelgado. V. Embelgar. 
Embellotarse, r. Empacharse. Sufrir indigestión el cerdo en la 
bellotera. 



— 401 — 
Emberijarse, r. Andar encogido. || Estar arrecido: 

"Anda embcrijain como si fuera un viejo.» 

Emberracarse, r. Llorar a gritos. Es significación metafórica, to- 
mada del gruñir del cerdo. 

Embetijar, a. Poner el betijo a los chivos. V. Betijo. || Destetar el 
ganado cabrío: 

«Cuando florece la escoba se embetijan los chivos.» 

Indica este adagio rústico que, en los comienzos de la primavera, 
es la oportunidad del destete. 

Embicadero, m. Tierra guijarreña, en donde, con facilidad se em- 
bica el arado. V. Embicarse. 

Embicar, a. Aguzar en la fragua la reja del arado. || r. Embotarse 
la reja del arado al tropezar con la guija del subsuelo. Conf . portu- 
gués embicar. 

Embilmar, a. V. Bilmar: 

«Y que discurriesen entre sí algún nuevo pegote con que embil- 
mar y fortalecer la flaqueza de sus disparates». 

(Torres Villarroel. Obras, T. IX, pág. 231.) 

Embiloríar, a. Atar los haces con un belorto. V. Belorto. 
Embiscarse, r. Aficionarse. || Arregostarse: 

«Se han embiscado las yeguas a ir a la parva y no tengo otro ofi- 
cio más que estarlas echando de ¡as eras.» 

Embligo, m. Ombligo. En dialecto leonés úsase con la metátesis 
de la sonora lateral en vibrante. (Cf. Alonso Garrote. Dialecto leo- 
nés, pág. 163.) 

Embocar, a. Echar, arrojar lejos de sí una cosa: 

«A ver donde embocas la barra.» 

II Marchar lejos. Es muy frecuente decir: 

"Embocó donde Cristo dio las tres voces.» 

26 



— 402 — 
Embochetar, a. Guardar alguna cosa: 

«Embocheta el ato en ese talego.» 

Embollar, a. Manchar: 

«¿Dónde te has metido, que te has embollao los zapatos?» 

Emboquera, f. Inflamación de las encías y bezos de las cabras, 
que suele producirse por el hielo. || La cubierta de pajas, heno o ra- 
mones con que se tapan los sacos de cisco. 

Emboscarse, r. Meterse donde haya espesura de leña. 

Emboyar, int. Engordar. || Hacerse buey el novillo. Es de uso co- 
rriente en Las Armuñas y en Ledesma: 

«Va emboyando mucho ese novillo.» 
Embracilar, a. Llevar en brazos: 

«Pa ser tan vieja, bien la toca embracilar con los nietos.» 

Embribar, a. Convidar a comer, banquetear. (Ribera del Duero). 
Embrimbar, a. V. Embribar. 

Embrocar, a. Poner boca abajo un objeto. || Dejar caer algu- 
na cosa. 

Embruciar, a. Inclinar: 

«Es mala de segar esta tierra tan costanera; están muy embrucia- 
das las mieses. 

II Vaciar. || V. Embrocar. 

Embruecar, a. V. Embrocar. Dícese en las comarcas de Ciudad 
Rodrigo y de Ledesma. 

Embrumbiarse, r. Implarse. || Ahitarse. (Ribera del Duero.) 

«Estoy embrumbio , no me cabe más en la panza.» 

Embruñarse, r. Quedar sin madurar el fruto de cualquier planta: 
«De puro frío, se han embruñado hogaño los panes.» 



— 403 — 

Embuchar, a. Comer. V. Buche. 

Embuelza, f. La palma de la mano ahuecada. || La cavidad que 
forman juntas las dos manos ahuecadas. || La cantidad o porción de 
cosas que caben en el hueco de las dos manos juntas: 

<'... y, después de lavarse bien las manos, comenzó a echar en- 
vuelzas de cebolla picada sobre la masa de las morcillas que conti- 
nuaba moviendo Antonia.» 

(Maldonado. Del Campo, pág. 122). 

Etim.- Deriva de '^in-voltia (voluía). En latín vulgar se usaba vo- 
la, significando esta misma idea: 

«Contractis in iiolam digitis.» 

(S. Greg. de Tours. Mart., 2, 40, pag. 623). 



«Uolam continuit clausam.» 

(Ib., pág. 535). 

Embuelzas (a), Fr. adv. Con abundada. || Confusamente, des- 
ordenadamente: 

«De melitares entró A embuelzas entran también 

una juerte guadramalla, los mozos y las muchachas 

los mozos van a caballo y de coches soldemente 

y los otros van a pata. entroren cien carretadas.» 

(Villarroel. Obras, T. VII, pág. 385). 

Embueza, f. V. Embuelza. 

Embumbarse, r. Implarse, hartarse (Ribera del Duero). 

Embumbiarse, r. V. Embumbarse. 

Emburchetar, a. Guardar, meter dinero en la burcheta. 

Eme, m. Jeme. Medida que abarca el espacio que hay desde el 
pulgar al índice, formando compás. 

Emelga, f. V. Embelga. Todos estos vocablos ambelga, embel- 
ga, emelga, se usan promiscuamente y todos indican, en su literal y 
directa significación, el número de surcos que, en una ida y en una 
vuelta consecutivas, coge el sembrador al arrojar la semilla. De aquí 



— 404 — 

se extendió a designar una pequeña porción de terreno; v. gr.: el par 
de surcos que, a más de la iguala, dan de escusa, en algunos pueblos, 
al herrero y al albeitar, para que ellos los labren o hagan labrar. 

Etim. — Desciende de "^gemellica. 

Empajada, f. Embuelza de paja. 

Empampirolado, da, adj. Presuntuoso, arrogante. El maestro Co- 
rreas trae un término similar: 

«Cuello de molde y maldita la blanca.— A pobretones estrados de 
cuello, cuando se usaban cuellos empampir otados. y> 

(Correas. Vocabulario, pág. 375). 

Empanado, da, p. p. Aplícase al terreno que está sembrado de 
cereales y rodeado de prados o montes. 

Empanar, n. Granar, fructificar bien la simiente. 

«Con unas miajas de basura que se eche a esta tierra, empana 
que es un gusto, cualquier semilla que, en ella, se siembre.» 

Empantanar, a. Embarazar, impedir, poner obstáculos. Dícese en 
tierra de Ciudad Rodrigo y Ledesma. 

Enipantar, a. V. Empantanar. 

Empanzonarse, r. Echar mucho vientre, sin guardar proporción 
con el resto del cuerpo. 

Empañar, a. Enfajar, envolver en pañales. En esta acepción fué 
ya usado este término en el antiguo dialecto: 

<Y con dolor y mancilla a mercar una mantilla 

sin dudar para su Hijo empañar.» 

(L. Fernández, Églogas, pág. 170). 



me arremeto acá la villa 



Empapiñar, a. Apapizar. Dar las papas a los niños que están lac- 
tando. II Hartar en demasía. Usan este término en la comarca de Vi- 
tigudino. 

Empapizar, a. Apapizar. Es de antiguo uso este vocablo: 

«Yo leche le donaré haréle una miga cocha 

soncas. de mi cabra mocha; con que le empapiqaré.^ 

(Encina. Teatro, pág. 154). 



— 405 — 

Emparecer, int. Amanecer y anochecer. Indica la hora del cre- 
púsculo. Emplean este vocablo en tierra de Ciudad Rodrigo y la Ri- 
bera del Duero: 

«Al emparecer por la mañana, aparejo los bueyes.» 

Emparecesito (al), adv. En el crepúsculo. || Entre dos luces. Dí- 
cese en tierra de Ciudad Rodrigo. 

Emparejado, da, p. p. Aplícase a las ovejas que están acompaña- 
das de sus crías. Así, cuando dice un ganadero, 

«llevo al mercado cincuenta ovejas emparejadas» 

quiere significar que lleva a vender cincuenta ovejas con sus cincuenta 
corderos; pero no que las cincuenta ovejas sean todas de igual tama- 
ño y clase. 

Emparejar, a. Echar a la oveja ortuña, para que lo críe, otro cor- 
dero, en vez del suyo. || Colocarlas ovejas con sus crías respectivas. 

Empartijar, a. Repartir en partijas la hacienda. 

Emparvar, a. Recoger y juntar la parva ya trillada, para aventarla. 

Empatarañado, da, adj. Oculto, velado: 

«La luna da lluvia, que está empatarañada esta noche.» 

Empegostrar, a. Pegar burdamente y con poco arte una cosa 
con otra. 

Empela, f. El suelo de un monte bajo o carrascal, cortado y que- 
mado, con el fin de que la tierra sea cultivada. 

Empelar, a. Talar y quemar un monte bajo o carrascal, dejando 
la tierra en disposición de ser labrada. 

Etim.— Deriva de "^em-pilo, are. 

Empelo, m. La acción o efecto de empelar. 

Empelloso, sa, adj. Fastidioso, molesto. |1 Dificultoso, arduo. 

Empella, f. La puntera y trasera de la chanca. 

Empeña, f. V. Empella. (Ribera del Duero y Ciudad Rodrigo). 

Empercutir, a. Ensuciar de tal suerte la ropa blanca que, con di- 
ficultad, recobra la blancura primitiva. 

Etim. — Desciende de *Hm-percutire (percutere) . 

Emperecer, int. V. Emparecer: 



— 406 — 

«Mira... mira ese crepúsculo que los charros ilatnamos empere- 
cer del día.» 

(Maldonado. La Montaraza, pág. 31). 

Empergue, m. Prensa de la aceituna. || Barra o palanca que hace 
presión en la molienda de ¡a aceituna. || La acción o efecto de em- 
pergar. 

Etim. — Desciende de períica, en prov. perga, en cat. perca. 

Empergar, a. Prensar la aceituna, haciendo presión sobre ella con 
el empergue o barra. 

Empesgar, a. Hacer presión sobre materia no completamente sóli- 
da para que, comprimida, suelte el líquido que tenga. Aplícase espe- 
cialmente a las operaciones del queso y de la aceituna. |1 Revestir con 
pez el interior de los pellejos y tinajas. 

Etim. — Trae origen de '^im- pico, -are (pix-picis). 

Empesgue, m. La acción o efecto de empesgar. 

Empestusgar, a. Apretar con mucha fuerza. Dicen esta palabra en 
tierra de Ciudad Rodrigo: 

«En cuanto se vieron, después de tanto tiempo, se dieron un 
BbYQ.zo vauy empestusgado.» 

Empicar, a. Aguzar la reja del arado. 

Empina, f. Erupción cutánea, en pequeños espacios, llegando a 
resquebrajarse y mondársela piel. || Corro de yerba que sobresale en 
un prado y crece más que la que está en torno suyo. 1| Mata de gatu- 
ñas y, en general, de cualquiera otra clase de yerbas, que impide la 
acción del arado. 

Empiñonar, a. Poner los dientes o piñones a las ruedas dentadas. 

Empochar, a. Pudrir: 

«Quitad de ahí esa manzana, para que no ernpoche a las otras.» 

Empochecer, a. V. Empochar. 
Empolla, f. Ampolla. Cf. port. empola: 

«Hierro encendido, aunque negro se torna, alza empolla.}^ 

(Correas. Vocabiilañn, pág. 496). 



— 407 — 

Empollar, a. Retoñar, volver a germinar la yerba rapizada. || 
Criar ampollas la piel. 

Emponderar, a. Ponderar. Es muy usado este término con la 
próstesis silábica. 

Emponer, a. Imponer. || Enseñar. 

Empentar, a. V. Empuntar: 



«De llumbres que inilles montan 
un prantasnia en meido está. 



llus tiros que dellas da 
fata lias nubes empontan.» 

(Herrera Gallinato. Redondillas.) 



Empoyarse, r. Meterse el ganado en barrancos o peñascales, de 
donde es preciso sacarlo con reata. Emplean este vocablo en los pue- 
blos fronterizos con P'ortugal. 

Etim. — Trae origen de "^im-podiare (podium, i). 

Empraizar, a. Dejar una tierra sin cultivo para destinarla a pra- 
do natural. 

Emprencipiar, a. Comenzar: 



«El romance se ha de echar 
a pesar del mundo entero; 



si el romance se ha de echar 
emprencipio por tu pelo.» 

(Cantar de ronda). 



«¡Ya! ya vos acordaréis entra la cosa más honda; 

de mí, si a Vetigudino con cuatro duros no albonda 

van los autos, porque allí pa emprencipiar; con que ansí...» 

(González Moro. Juicio de Conciliación, pág. 17). 

Emprestar, a. Prestar: Ya en el Fuero se halla este término que 
ha sobrevivido, con la próstesis silábica, hasta nuestros días: 



«Qui dineros emprestar ó mercado fecier ó dier á ganancia, assi 
como andaré esse día marauedi, assi los dé.» 

(Fuero de Salamanca, § CCLXIII). 

La rustiquez de este vocablo no impidió el estar muy en uso en 
el renacimiento, según se desprende del testimonio de Valdés: 



— 408 — 

«Marcio. Unas veces siento decir prestar y otras emprestar; 

¿cuál tenéis por mejor? 
Valdés. Tengo por grosero el emprestar." 

(Orígenes, pág. 94). 

Emprimillar, a. Estrenar. Dícese en tierra de Ciudad Rodrigo. 
Empringar, a. Pringar, untar: 

«Aiín no asamos y ya empringamos.-^^ 

(Correas. Vocabulario, pág. 16). 

Empuercar, a. Ensuciar. 
Empués, adv. Después: 

«Veres ya como iio escapa porque empués q' está cristiano, 

nin turco nin lluteriano, muy huerte boraco tapa.» 

(Herrera Gallinato. Redondillas). 

Empullar, a. Ensuciar. Usan esta palabra en la Ribera del Duero. 

Etim. — Tal vez derive de '''im-pollimre (polluere), dando a la par- 
tícula valor intensivo o reforzativo. 

Empün, adj. Impune. Emplean este vocablo en tierra de Ciudad 
Rodrigo. 

Empuntar, a. Encaminar, poner a alguien en camino. !| Despedir, 
echar a uno por molesto. || V. Embocar. 

Empuñadero, m. Empuñadura. 

Empurrar, a. Derrochar. || Dar con prodigalidad. Está en uso co- 
rriente en tierra de Vitigudino. 

Empusibre, adj. Imposible: 

«Juez. Vuelta, cabeza más dura 
es empusibre que haiga». 

(González Moro. 7///C/0 de Conciliación, pág. 15). 

Enanchar, a. Ensanchar. 

Enantes, adv. Antes. 

Encabestrar, a. Enreatar el cabestro a los cuernos del carnero, || 
Pasar la caballería una mano o pata por encima del cabestro o ronzal. 
Dícese en tierra de Ciudad Rodrigo: 



— 409 — 

«Ata el asno do quier su amo, si se encabestrare su ásiño.— En- 
cabestrarse, es pasar una mano sobre el cabestro con que está ata- 
do, y peligra de caer y ahogarse.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 65). 

Encabruñar, a. Afilar la guadaña. 

Encalcar, í. Cuenta larga. Dícese de los que compran al fiado y, 
poco a poco, van haciendo una deuda considerable. 

«Hacer encalca, es lo mismo que hacer tarja.» 

Acostumbran a decir este vocablo en tierra de Vitigudino. 
Encalcar, a. Apretar, hollar: 

\<Le dije al enterrador: que otra vez que la enterraron 

haga usté el hoyo profundo se escapó la barullera.» 

y encalque usté bien la tierra, --^^ , , . 

•^ ^ ' (Copla popular). 

Etim.— Deriva de "-v'/z-co/co, are. 

Encalcador, ra, adj. El que encalca el heno, al hacer el henazo, y 
la paja en el carro y en el pajar. 

Encallar, a. Dejar a medio cocer una cosa: 

«Vamos a encallar la asadura para picarla enseguida y hacer los 
chorizos de bofes.» 

Encamar, a. Conducir el ganado para la dormida. || Echarse el ga- 
nado por la noche en la cama o sitio, que hace de cama, en la majada: 

«Es un ganado este de tal condición, que cada uno se encama 
siempre en el mismo sitio.» 

Encampar, a. Poner en camino: 

o-Encampa enseguida ese ganado pal monte.» 

II n. Extenderse: 

«Muy separadas están las vides en ese majuelo; ahí bien pueden 
encampar a sus anchas.» 



— 410 — 

Encanchalarse, r. Meterse o caer entre canchales. Suele decirse 
este vocablo en la Sierra de Francia. 

Encangallar, a. Encomendar una cosa molesta. 

«Ella se fué al baile, y a mí me ericangalló este crío.» 

Encanijarse, r. Enflaquecer, debilitarse. 
Encangar, a. V. Encangallar. 

Encantonar, a. Invitar, atraer, comprometer. Corre este vocablo 
en la Sierra de Francia: 

«No tenía él muchas ganas de ¡r de caza, pero lo encantonaron 
los amigos y se fué con ellos.» 

Encañar n. Formar la planta la caña: 

Refrán: «En Febrero encaña el centeno, y en Marzo espigarzo.» 

II a. Colocar, al hacer la carbonera, unos encima de otros, los pa- 
los que se han de carbonar. || Colocar ordenadamente, unos juntos a 
otros y bien apretados, los sacos en el carro al hacer la carga: 

«Sube tú a encañar los costales, y a ver si cargamos enseguida.» 

Encaño, m. El hacecillo de centeno seco que emplean los atariles 
para atar las gavillas y hacer los haces. || La acción o efecto de enca- 
ñar la planta: 

«Buen encaño lleva ese trigo». 

Encañonar, a. Apuntar con la escopeta, hacer puntería. 
Encarabar, a. Juntar, acompañar. Emplean este vocablo en la Sie- 
rra de Francia: 

«Estaba el cordero encarabao con su madre cuando pasó el lobo.» 

Encarabijar, a. Enjaretar. || Acertar. Usan este término en la co- 
marca de Ledesma. 

II Aficionado, gustoso: 

aNü soy yo nuiy encarezado por la labranza, me tira más la ga- 
nadería. > 



- 411 — 

Encaramanchar, a. Saltar con fuerza para subirse a un sitio alto: 

«Iba descuidado y se me encaramanchó encima, cayendo ambos 
al suelo.» 

Etim. — Deriva '^iii-caramo, are (cara-am). 
Encarar, a. Subir de precio los víveres. 
Encarbarse, r. V. Acarbarse. 
Encarcabinar, a. Encorvar, inclinar. V. Cárcabo. 

«Plantas algunas saldrán, porque el dimonche de Marzo 

pero lacias y agostizas, las turra y encarcabino. 

(Torres Villarroel. Obras, T. IX, pág. '^91). 

Encarear, V. Encarar. 

Encarezado, da, adj. Deseoso de que le acaricien y le hagan ha- 
lagos: 

«No hay animal más encarezado que el perro.» 

Encascabullarse, r. Formar el cascabullo. |i Estar encerrado en el 
cascabullo: 

«Aún está la beWota encascabulloda.» 

Encatalejar, a. Ver de leios, columbrar. || Reñir, trabar pelea. 

«Se enzarzaron de mala manera y, a poco, los dos cayeron enca- 
talejados.» 

Encelarse, r. Enamorarse. Aplícase a las aves particularmente. 

Encella, f. Molde de barro vidriado y agujereado, por donde escu- 
rre el suero, al hacer el queso. Cañete dice que es: «molde de mim- 
bres o estera para hacer quesos o requesones. » 

xDarl' he vasar y espetera. duernas, dornajos y llares, 

encella, tarro y quesera.» 

cuencas, barreñas, cuchares, (L. Fernández. Églogas, pág. 31). 

Encendaja, f . Ramaje que se introduce en el centro de la carbone- 
ra para encenderla. 

Encenso, n. Incienso. Úsase, sin diptongar la vocal tónica, en la 
comarca de Vitigudino. 



— 412 — 
Encentar, a. Decentar, llagar. || Principiar: 

«Vamos a encentar el jamón, a ver qué tal sale.» 
En esta acepción es de antiguo uso. Decía ya Juan de Valdés: 

«Más me contenta decir embarazado que embazado, y más tar- 
dar que engorrar, y más partir que encentar. 



«Marcio. También trocáis la en en de en este vocablo encentar, y 

decis decentar. 
Valdés. Esso hago porque me contenta más allí la de que la en.» 

(Orígenes, T. II, pág. 92 y 102). 

Covarrubias trae encentar junto con la forma diptongada en la 

vocal tónica: 

«Al primer tapón zurrapas; cuando se encienta una cuba y, a la 
primera vez que la abren para sacar vino, sale turbio.» 



«Encentar, estrenar una cosa y comenzar la que hasta entonces se 
estaba nueva y entera, sin haber servido ni aprovechádose de ella... 
Encentado, lo empezado, descantillado o usado.» 

(Covarrubias. Zurrarse, encentar). 

Etim. — De "^incepto.-are (inceptus, a, iitn). No puede admitírsela 
derivación de in-secío,-are (secare). 

Encerado, da, adj. Lo que toma o tiene color de cera amarilla. 
Lo aplican particularmente a los panes cuando van amarilleando: 

«. . y cantaban también aquellos campos 
los de las pardas onduladas cuestas, 
los de los mares de enceradas mieses.» 

(Galán. Castellanas, pág. 5). 

Con esta significación de «amarillo» la empleó Cervantes: 

«... el cuello era valona á lo estudiantil, sin almidón ni randas; 
los borceguíes eran datilados y encerados los zapatos.» 

* * * 



— 413 — 

«... vestido de damasco verde, con pasamanos de oro, gregües- 
cos y salta-embarca, con sombrero terciado a la valona, botas en- 
ceradas y justas.» 

(Quijote, T. il, caps. XVI y LX). 

Encerar, n. Amarillear. || Madurar: 

«... ni me embriaga el olor de la majadas el perfume del heno que madura 
ni con vértigos dulces me deleitan y el perfume del trigo que se encera.-» 

(Galán, Castellanas, pág. 12). 

Encerner, n. Florecer, echar la planta el cierne. 
Encespedar, n. Criar césped la tierra. 
Encetar, a. V. Encentar: 

«Pa los pájaros... Verdá es, pa los pájaros es lo primero; los en- 
dinos encelan la semilla, unos antes y otros dimpués de taparla.» 

(Maldonado. Del Campo, pág. 59). 

Encillar, a. Encerrar cualquier cosa en sitio oculto. Dícese en tie- 
rra de Vitigudino. 

Etim. — Deriva de '^in-ceíla-re. 

Encimentar, a. Cimentar. || Maquinar, urdir alguna trama. 

Encimero, ra, adj. Lo que está encima. 

Encinal, m. Monte de encinas. 

Etim.— De '^ilcina,-am (ileXy-icem). En catalán se romanzó alsi- 
na, y en dialecto antiguo salmantino debió de pronunciarse arcina: 

«Los castañales siempre sean desfesados e todos árbores que 
fructo leuan de comer fueras ende arqina e robre.» 

(Fuero de Salamanca, § LXXXI). 

Encino, m. Encina pequeña que comienza a fructificar. 
Enclarear, a. Clarear. 1| Amanecer. 

Encobijar, a. Cobijar. || Cubrir. Es muy usado este término en 
dialecto, con la próstesis silábica: 

«Brianda. Seiscientos anos y más. por delante y por detrás, 

¿Tenéis casas? encobijadas de parras.» 

^^'^^^^^- De pizarra, ^Lope de Vega, Las Batuecas.) 



— 414 — 

Encolar, a. Desviar la pelota o cualquier otro objeto, quedando 
en algún tejado o sitio alto en que no se puede coger. 

Encomenzar, a. Comenzar. La próstesis hace dialectal esta pa- 
labra: 

... el diancre del rapaz Q^e Lonisio se riera 

se rifa como un tonto. Y encomemó la quimera.» 

A ésta no le pareció bien 

(González M.oro. Juicio ele Conciliación, pág. 12). 

Enconijo, ja, adj. Enconado. || Incomodado, mal humorado. Em- 
plean este término en la comarca ledesmina. En antiguo dialecto se 
usó también pero no adjetivalmente: 

«Qu' estos males y encanijas 

son cosijos 

que nos traen modorrados.» 

(L. Fernández. Églogas, pág. 88.) 

Enconioso, sa, adj. Rencoroso. || Dañoso. Acostumbran a decir 
este vocablo en tierra de Ciudad Rodrigo. 

Encordar, a. Doblar, tocar las campanas a muerto: 

«A la mitad del camino y a las puertas del corral 

oye encordar las campanas, lo sacaban en las andas.» 

(Romance popular). 

Encornar, a. Cornear. 

Encorujá, f. Cogujada. Llámanla así en tierra de Vitigudino. 

Encorujarse, r. Encogerse, encorvarse: 

«Estaba el probé encorujaino del dolor de vientre.» 

Encuadrar, a. Meter el ganado en la cuadra. || Tener en- la cua- 
dra el ganado caballar y asnal atado al pesebre, de modo que no se 
pueda echar en el suelo. 

Encuerado, m. El césped. || La corteza de tierra compacta, entre- 
tejida con la raigambre de las yerbas: 



— 415 — 

«... el espíritu de la tierra que rezuma y destila sus esencias por 
entre el cálido encuerado de los apriscos y el húmedo césped de 
prados y riberas.» 

(Maldonado. La Copla charra, pág. 214). 

Encuerarse, r. V. Encespedarse. 

Enchaguazar, a. Empapar una cosa de agua o cualquier .otro lí- 
quido. II Verter demasiada agua. || Enaguazarse la tierra. 

Etim. — Deriva de *impl-aquo,-are. 

Enchinarrador, adj. El que tiene por oficio enchinarrar las calles. 

Enchinarrar, a. Empedrar con chinarros el pavimento de las 
calles. 

Enchocar, a. V. Encolar. Está en uso en la comarca mirobrigense. 

Endelante, adv. Delante: 

«Sec. Sí, pero el que va endelante... 
Juez. Eso sí, que va dos veces.» 

(González N[oro. Juicio, pág. 10). 

Endenantes, adv. Antes: 

«Agora parece que calla más que endenantes.» 

(Maldonado. La Montaraza, pág. 22). 

Endentro, adv. Dentro. Es muy usado en dialecto con la próste- 
sis silábica: 

«... si agora aparenta remilgos y adoba con miel las palabras, al- 
gún día saldrá la cabra montes que tiene endentro .. .y> 

(Maldonado. La Montaraza.) 

Enderezo, m. Enderezamiento. No es anticuado este término, sino 
de muy frecuente uso en dialecto. 
Enderiezo, m. V. Enderezo: 

«... sino loviera x\o \\evdma\ enderiezo. >^ 

por demás, la sementera (González, Juicio, pág. 9). 

Endiestrar, a. Adiestrar. 

Endilgar, a. Arreglar. || Explicar, aclarar algún asunto difícil o 
intrincado. || Encaminar: 



— 416 - 

<Enditgar, vale encaminar, cuasi indirgar, de in et dirigo, gis. 

{Covar rubias. —Endilgar). 



«Si oviese quien hacia allá juro a mí que le comprase 

me endilgase, qualque cintas y alfileles.» 

(Sebastián de Horozco. Auto del Villano.) 



«Dime, dime quién tú sos, No quellotres tu querella, 

y endílgame quién es ella. aunque pese á non de Dios.» 

(Juan del Encina, — Romance ¿Quién te trajo, caballero?) 

Endino, na, adj. Indigno. 1| Malo, perverso. 

Endonar, a. Arreglar, aderezar, componer. (Ribera del Duero): 

«Muy rota está la chaqueta, no sé como endonártela. » 

Endormia, í. Arreglo, concierto, solución: 

•Hay que darle una endormia a este negocio, y no meternos en 
pleitos.» 

Elnejar, a. Colocar el eje. Emplean este término en tierra de Alba. 
Enfadarj a. Molestar, incomodar al pedir algún favor: 

«Ya enfadaremos más adelante, pa que hable V. a los diputados.» 

Enfatar, a. V. Enfusar. Está en uso esta voz en la región miro- 
brigense. 

Enfastiar, a. Hastiar. No es anticuado este término; antes bien 
es de muy frecuente uso en la Ribera del Duero y Ciudad Rodrigo. 

Enfatuar, a. Infatuar. Dícese en tierra de Vitigudino. 

Enfatuó, tua, adj. Fatuo, engreído, presumido. 

Enfición, f. Afición, cariño: 

«... porque delante nosotros, miraba con enfición 

y aun en secreto, al garzón y aun se decían quillotros.» 

(Lope de Vega. Las Batuecas). 



— 417 — 
Enfingir, a. Fingir, presumir. Se usó ya en el antiguo dialecto: 

«Gil, No puedo entender, zagal, tu enfingir áe mayoral.» 

ni percundo ^L. Fernández. Églogas, pág. 144.) 

Enfoscadero, m. Pasaje angosto, estrecho. 
Enfoscarse, r. Esconderse, ocultarse. || Cubrirse, arroparse, abri- 
garse: 

«Qué enfoscado va ese; va embozado hasta los ojos.» 

Etim. — Desciende de ''■ i n- fusco, -are (fuscas) nublado, envuelto, cu- 
bierto de nubes. 

Enfuertar, n. Fortalecerse, engordar. 

Enfuriar, a. Enfurecer. 

Enfurnir, a. Meter una cosa dentro de otra, comprimiéndola y ha- 
ciendo presión en ella. || Embutir el mondongo. 

Enfusar, a. Embutir la carne de cerdo convenientemente adobada: 

; Si está en punto la masa de los chorizos, mañana, a primera ho- 
ra, nos pondremos a enf usarlos. y^ 



«De! mondongo estaba haciendo y enfusada, con la frente 

á Vulcano una morcilla, del buen marido, la tripa.» 

(Torres Villarroel, Obras. T. V. pág. 73). 
II Atollar: 

«Se enfusó la caballería en el lodazal.» 

Etim. — Deriva de * infuso, -are (infusus, a, um). 

Enfusido, m. Embutido de carne picada y adobada con especias. 

Enfusir, a. V. Enfusar. Úsanse promiscuamente, aunque es más fre- 
cuente el empleo de enfusir. 

Engadejarse, r. Reñir cuerpo a cuerpo, agarrándose uno con otro. 

Etim.— De guedeja. Nació de aquí esta acepción traslaticia, basa- 
da en la riña de mujeres: 

«Se engadejaron dambas a dos, tirándose, de lo lindo, del moño.» 

27 



— 418 — 
Engamonitar, a. Entretener, engaritar: 

«Engomonitame al niño mientras voy a lavar estos mendos.» 

Engangar, a. Endosar. V. Encangallar. 

Enganirse, r. Arrecirse. V. Engarañarse. 

Engañirse, r. V. Enganirse. 

Engañóte, m. Fruta dulce de sartén, condimentada con harina, 
miel, aceite y aguardiente. Llámanlo así en tierra de Vitigudino. 

Engarabitar, a. Encoger, engarrotar, entumecerse los dedos de 
la mano: 

«Se engarabita de las gadejas, y zas de aquí y zas de acullá, tor- 
niscón por arriba y araño por abajo, me lo puso Cual digan dueñas, 
como quien dá en un centeno verde.» 

(Torres Villarroel. Obras, T. X, pág. 290). 

Engarañarse, r. Entumecerse: 

«Pero no te la ejo no sea que te engarañes y no puea dimpués 
desengarabitarte los déos...» 

(Maldonado. Del Campo, pág. 127). 

Engarañido, da, adj. Friolero, que anda engarañado. Dícese en tie- 
rra de Vitigudino. 

Engarallón, m. Cada uno de los palos horizontales de la angarilla 
del carro. 

Etim. — De ancariiis (áY/áfy-.oc), portador de carga. 

Engarillonada, f. El conjunto de engarillones. 

Engaripolar, a. Vestir cQn llamativa elegancia. 

Engaritar, a. Engañar, atraer con halagos y caricias. 

Engarrañirse, r. V. Engarañarse. 

Engarriar, n. Entretener, pasar el tiempo holgando y haciendo 
como que se trabaja. 

Engarrillarse, r. Engarañarse, entumirse. 

Engarrio, m. Molestia, estorbo. || Sujeto inhábil e inútil. 

Engatusar, a- Encantusar, engañar. 

Engayolarse, r. Encaramarse, trepar: 

«De un brinco se engayoló a esa encina.» 



— 419 — 

Engazar, a. Engarzar. 

Engiba, f. Encía. Usan este término en la Ribera del Duero. 

Eti.m. -Deriva del latín gingivae-anim. 

Engolondrarse, r. Entretenerse en devaneos. 1| Amancebarse. 

Engolondrinarse, r. V. Engolondrarse: 

-< Engolondrinarse. —Cnanáo una moza toma afición y está en que 
ha de ser aquello, y así en otras cosas que se apetecen, estar pues- 
tos en el deseo dellas.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 523). 

Engonzomillarse, r. Estimularse, animarse mutuamente dos per- 
sonas a realizar una empresa cualquiera. 

Etim.— Del ptg. engomo (remo). Úsase en la Ribera del Duero. 
Engorderar, a. Engordar, cebar. || Hinchar. 
Engordecer, a. Cebar, alimentar: 

«... vosotras a pelar cuatro pollos de los más tiernos y engorde- 
cidos.» 

(Maldonado. La Montaraza, pág. 25). 

Engorgoritar, a. Engaritar, alucinar, engañar. |i r. Enamorarse: 

«El caso es que el amo se engorgoritú en la Corte con la seño- 

ringa y, asina que llegó a la alcairía, escomenzó la groma entre ella 

y la otra.» 

(Maldonado. La Montaraza, pág. 37). 

Engorriar, a. Engarriar. || Divertirse. 
Engorra, f. V. Angorra: 

«Tú que aras por matas y aras con vacas y calzas abarcas, ten- 
drás engorras hartas.» x 

(Correas. Vocabulario, pág. 424). 

Engorrar, n. Entretener, divertirse. || Pasar el rato holgando. || 
Tardar. Aun se conserva este término en sus varias acepciones: 

«Abállate, no engorremos que soy sano si la vemos 

que hora me diste la vida y el caramillo llevemos 

y vamos muy de corrida, para hacelle un sonecillo.» 

(Juan del Encina. Romance Levanta, Pascual). 
* * * 



— 420 — 

«Muerte no cures de más engorrar, 
ven prestamente, que alegre te pido...» 

:■: * ^: 

«JoHAN. Mas por tu vida que aquí aquí agora en nos posar. 

dambos y dos nos posemos. Johan. Nunca vi tal porfiar, 
PiERNi. Dar al diabro, ño engorremos rellánate hora, holguemos.» 

(Ibid. Teatro, págs. 217 y 238). 

Engorriar, a. V. Engurriar. 
Engorrinarse, r. Amancebarse. 
Engomo, m. Incomodidad, molestia: 

«... tan campanti, señol, tan campanti que se ha queao sin el en- 
gorro de esti infeliz. ■ 

(Galán. Obras, T. II, pág. 454). 

Flngorro, m. V. Engarrio: 

«Día de nublo, día de engurrio —Por encogimiento y engorro.» 
(Correas. Vocabulario, pág. 282). 

Engorronarse, r. Quitar un cordero a su madre y echarle otro. || 
V. Engorrinarse: 

«La montaraza de Grandes, mandó matar al marido 

que Rosalía se llama, por vivir engor roñada. y> 

(Copla popular). 

Engriero, m. La mitad de la carga de una caballería, cuando la 
lleva en los costados y no en el lomo. V. Gingra. Usan esta palabra 
en la comarca mirobrigense. 

Engrillar, a. Reñir. || Azuzar a otros para que riñan. En antiguo 
dialecto fué usado con distinta significación: 

«Y agora me nace el bozo ¡Ya me engrillo! 

y también mudo los dientes; Por eso ech' acá las mientes.» 

son, tentáime este colmillo. 



— 421 — 

«Gil, Sé yo andar al piquijuelo. 

Bonifacio. Yo también, ¿d' eso f engrillas? 
Y aun sé saltar sin recelo.» 

(L. Fernández. Églogas, págs. 55 y 147). 
Engualtada, f. Haldada. || Puñado. (Ribera del Duero): 

«Aquí traigo esta engualtada de aceitunas, pa que las probéis.» 

Enguantada, í. V. Engualtada. 

Enguarapatado, da, adj. Desnudo. Dícese en el Campo de Aga- 
dones. 

Enguarina, f. Anguarina. 

Enguariña, f. Anguarina. Llámanla así en tierra de Ciudad Ro- 
drigo. 

Enguelgue, m. Hojaranzo. Usan este vocablo en la Ribera del 
Duero. 

Engueoso, sa, adj. Fastidioso, impertinente. 

Engueradero, ra, adj. Activo, trabajador, diligente. Corre este vo- 
cablo en la Ribera del Duero. 

Enguerado, da, adj. Gastado, sucio. Emplean este término en la 
Sierra de Francia: 

«Trae la camisa muy enguerada a pesar de ser domingo. -> 

Engueramiento, m. Enredo, estancamiento en el trabajo. 

Enguerar, a. Trabajar con exceso, especialmente en labor difícil 
y enojosa, que consume mucho tiempo. |1 Entretenerse mucho en un 
trabajo. || Ahorrar, escatimar. || Tejer, realizar el conjunto de opera- 
ciones necesarias para tejer: 

«El oficio, bueno o malo, enguerado.» 

Dicho decidero en tierra de Vitigudino. 

Engulla, f. Anguila. 

Enguileno, na, adj. Alto, delgado. 

Enguileno, ña, adj. V. Enguileno. Corre esta palabra en la comarca 
de Ciudad Rodrigo. 

Enguisgar, a. Incitar a reñir. Es de corriente uso en tierra de Vi- 
tigudino: 



— 422 — 

«Enguizgar.— Por provocar y animar un perro para acometer a 
otro y así a las personas. > 

Enguitar, a. V. Engaritar. 

Enguitarrar, a. Atar, con correa o guita, el calzado. (Ribera del 
Duero). 

Engular, a. Encolar. 

Engurrirse, r. Encogerse de frío, aterirse. Es de frecuente uso en 
la Ribera del Duero y Sierra de Francia. 

Engurriarse, r. Arrugarse. Ejemplo de metátesis dialectal. 

Engurrubiñarse, r. V. Engarañarse. Dícese en tierra de Viti- 
gudino. 

Engurruñar, a. Encoger. V. Engarrillarse. 

Engurruñir, a. V. Engurruñar. || Encoger. 

«En el cielo de tu boca ' si no cupiera de pie 

quisiera yo estar metido, cabería engurruñido. ^> 

(Copla popular.— Unamuno. Vida de don Quijote, pág. 425). 

En la misma acepción ijsase en «bable», sino que se suavizan los 
sonidos palatiales: 

«Isti añu ye puní almibare «... arrecibí to carta 

la fruta, si la ruciada la que me dexo de pena 

que vierte al fuxir la noche enguruyadina 'I alma.; 

non la engurria y arregalla.» ¡t r^ t- r> ■ ■ i-, -f-.^ 

'^ -^ '^ (T. Cuesta. Poesías, pags. 43 y í2). 



Engusgarse, r. Arrecirse, aterirse de frío. (Ribera del Duero). 

«Me tienen engusgao estos hielos y estos fríos, >- 

Enhechizar, a. Hechizar, enloquecer: 

«Paso ríos, paso puentes, eres el hechizo mío 

siempre te encuentro lavando; que me estás enhechizando.y^ 

Enial, m. Henazo. Es de corriente uso en la Sierra de Béjar. 
Enjabalgar, a. Enjalbegar. || Blanquear. Dícese en tierra de Ciu- 
dad Rodrigo. 

Enjabelgar, a. V. Enjabalgar. 



— 423 — 

Etim. — Deriva de "^in-ex-cüb-icare. 

Enjalme, ni. Ajuar, menaje, mueblaje. Dícese en la comarca le- 
desmina. 

Enjalmar, a. V. Ensalmar. Corre este término en la Sierra de 
Francia. 

Enjahidrar, a. Enjabelgar, blanquear. 

Etim.— Deriva de galbinus- jalde. 

Enjaquimar, a. Arreglar, aderezar, componer. Emplean este vo- 
cablo en la Anriuña: 

«Ya enjaquimé estos mendos que estaban bien rotos. >^ 

Enjararse, r. Enfermar las cabras de empacho del repimpión. Usan 
este término en la Sierra de Francia. 

Enjaretar, a. Coser de prisa. || Hacer apresuradamente una 
costura: 

Voy a ver si enjareto a escape estos apaños.» 
Enjarinar, a. Enharinar: 

«Cuando mi madre cierne porque digan los mozos 

yo me enjarino que yo he cernido.') 

(Canción popular, en la Sierra). 

Enjarretadura, f. La herida que se hace el buey, en la pezuña, 
con la punta de la reja, según va arando. Dícese en la comarca le- 
desmina. 

Enjarretar, a. Picar a la yunta con la punta de la reja. Es ejemplo 
de metátesis dialectal, ya que es un término derivado de reja: 

«Se me fué el pulso, en un descuido, y se enjarretó ese güé.» 

Enjemplar, a. Manchar, ensuciar: 

«No tiréis las migas, que enjenipláis todo.» 

II Propagarse, plagarse: 

Es tan mala frasca, ésta de las gatunas, que toda la tierra se en- 
jeinpla de ellas.» 



— 424 - 

Es alteración de enjambrar, que deriva de examen (ex-agmen; ex- 
ago-ohxñr fuera). 

Enjempro, m. Ejemplo: 

«Para enquellotrar mi grosa y el Prencepillo, contempro 

sopongü, en modo de enjempro, un alolís y una rosa.» 

• que en la Prencepesa hermosa (,^^^,g, ^^ S^^ P^üp^ fji^^^^ 

Enjimbre, m. Olicedro. || Enebro. Llámanlo así en la Ribera del 
Duero. 

Enjoimbre, m. V. Enjimbre. 

Enjumbre, m. V. Enjimbre. 

Enjorginar, a. Tiznar, manchar. Es hoy de muy escaso uso, aun- 
que antiguamente debió de emplearse con frecuencia: 

«En tierra de Salamanca, enjorginar va\e teñirse con el hollín de 
la chimenea. Del nombre latino fulijo, se dijo holh'n y corruptamente 
horgina y jorgtn.» 

(Covarrubias. Bruja). 

Enlanchar, a. Enlosar. 

Enllenar, a. Llenar. Es muy usado este término con la próstesis 
silábica: 

«O con príncipes, señores de oro, los que enllenan sus casas de 

plata.» 

(Fr. Luis de León. Libro de Job, T. I, pág. 69). 

Enmatarse, r. Quedarse preso entre matas. Es de frecuente uso 
en la Sierra de Francia: 

«Entre los matones de aquellas pedrizas se enmataron dos ca- 
bras y las comió el lobo.» 

Enmojecerse, r. Enmohecerse. 
Enque, adv. Aunque: 

«Ninguno cante victoria que ¡cuántos en el estribo 

enque en el estribo esté se suelen quedar a pie! > 

(Copla popular). 
Enquellotrar, a. V. Enquillotrar: 



— 425 — 

«Para enquellotrar mi grosa 
sopongo en modo de enjempro...» 

(M. Isabel de San Felipe. Glosa). 

Enquencle, adj. Enclenque. Ejemplo de metátesis dialectal. 

Enquiñóla, f. Deseo, apetito. Emplean este vocablo en la Ribera 
del Duero. 

Enquillotrar, a. Enamorar. || Aderezar, componer, acomodar. || 
V. Aquellar. Úsase este término en la comarca mirobrigense. 

Enrama, f. Mantel de mesa. Llámanlo así en la Sierra de Francia: 

«Aquí sólo se pone enrama los días que repican gordo.» 

Enramar, a. Inyectarse los ojos de sangre. || Poner el ramo a la 
novia, en la víspera de la fiesta del pueblo: 

«Cantares te cantaré que están muy lejos los ramos 

pero enramarte no puedo, y me cuestan el dinero.» 

(Copla popular). 

Enrebujar, a. Rebujar. Es muy usado en dialecto con la próstesis 
silábica. 

EtIíM. — De '^in-re-volüculare (volvere). 

Enredique, adj. Travieso, enredador. 

Enrejar, a. Emparejar. || Amistar. 

Enrejada, f. Aguijada. Vara larga que lleva, en una extremidad, 
el aguijón para picar a la yunta y, en el otro cabo, los gavilanes para 
separar la tierra que se pega al arado: 

«La mujer para lavar y en el medio del camino 

y el hombre para la arada se le olvidó la enrejada. y> 

(Canción popular, ¿as /Iraí/asj. 

Enriar, a. Echar el lino en el agua: 

«Y que no sieguen panes ni enríen linos suyos ni ajenos, aunque 
sea so color de sustentación.^) 

{Const. Sinod. Salmant. L. III, T. I, Const. II). 
Enríedo, m. Nudo. || Juguete. || La acción o efecto de enredar. 



426 



Enritación, f. Irritación. 
Enfilar, a. Irritar: 

«Miro pa ésta, y la vi 
riyéndose, me enrité 
y la llamé no sé qué.» 

(González Moro. y«/c/o, pág. 13). 

Enroderar, a. Meter e! carro en la rodera. 

Enrodrigar, a. Rodrigar, Ejemplo de próstesis silábica dialectal. 

Enrollado, m. Empedrado, enchinarrado. 

«El primerito soy yo tú me dirás por lo bajo: 

que pasea tu enrollado; entra siquieres entrar 

te encuentro, te digo adiós; que aquí yo te pondré un tajo.» 

(Canción \)0\in\ñr.~ De ronda). 

Enrollar, a. Empedrar, enchinarrar. 

Enrucibre, adj. Enclenque, delicado, enfermizo. (Ribera del 
Duero.) 

Enrutiar, a. Enreatar. 

Ensento, ta, adj. Solo, aislado. || Grave, serio. 

Ensalmar, a. Remendar los sacos y fardos. || Componer y adere- 
zar las enjalmas: 

«Tráeme una aguja de ensalmar, la más grande que encuentres, 
para coser estos costales rotos.» 

Enseño, m. Enseñanza. || Educación. 
Ensinia, f. Insignia. || Resto. || Vestigio. 

Ensobinar, a. Untar de grasa las tortas de pan antes de meterlas 
en el horno. 

Ensuavecer, a. Suavizar. 
Ensultar, a. Insultar: 

«Sigún la cuenta, la Inés, que a veces pae que rabia, 

como gasta tanta labia, ensultó a Petra...» 

((Jonzález Movo. Juicio de Conciliación, pág. 13). 

Ensulto, m. Insulto. || Palo en donde se arrolla la urdimbre para te- 
jer. Es de frecuente uso este término en tierra de Vitigudino. 



- 427 — 

Etim. — Deriva de *insurtico, que trae origen del clásico insurgere. 
Entá, adv. Aún, todavía. 

«Si pintaran dos años arreo, como confianza 

pues entá se tapaban las faltas porque entá no creí que venían 
y el perro que hogaño las primeras aguas, 

nos dio la senara. y la tierra con ellas se ha puesto 

Yo cuasi que tengo amorosa que gusta el ararla.-^ 

(Gabriel y Galán. Castellanas, T. 1, pág. 122). 

Entadía, adv. Todavía. 

Entallecer, n Brotar el tallo del árbol podado o desmochado. 

«Ya van entalleciendo estas encinas que dL'smocharon el otro año.» 
II Ponerse tierna la planta. || Empezar a echar tallos o brotes: 

«Estamos entonando la lombarda para que entallezca pronto y 
venderla cuanto antes.» 

Etim. — Desciende de talea, talia, talla, tallo, rama verde. 
Entallecido, da, adj. Cubierto de tallos, lleno de brotes. 
Entallicar, int. V. Entallecer: 

«Con haber habido tanta humedad, se han entallicao toas las pa- 
tatas que metimos en la dispensa.» 

Entafarrarse, r. Embarrarse o mancharse de barro en los vestidos 
y en los zapatos: 

«Venís entafarraos hasta las rodillas.» 
Entarquinarse, r. Enlodazarse, enturbiarse: 

«Con las lluvias de estos días, se lia entarquinao la charca.» 

Entavia, adv. Todavía. Úsase esta dislocación de acento en la 
Ribera del Duero. 

Entavia, adv. Todavía. 

Entear, a. Codiciar, desear vivamente una cosa. || Envidiar. Es de 
frecuente uso en la Ribera del Duero. 

Entejuela, f. V. Dentejuela. 



— 428 — 

Entenado, da, adj. Antenado. 

Enteo, m. Antojo, capricho. || Anhelo, deseo, ansia. No es impro- 
bable que fuese el mismo vocablo que Encina empleó como sinónimo 
de estupor, recelo, miedo. 



«Aunque gran temor ouimos 
y nos puso gran anteo, 
gran gasajo recibimos; 



que á los ángeles oimos 
la grolla de Celis Deo.>^ 

(Encino. Teatro, pág. 20). 



Enteoso, sa. Envidioso. || Caprichoso, antojadizo. 

Entera, f. Dentera. 

Entercarse, r. Obstinarse, encapricharse. En antiguo dialecto fué 
usado con la significación de ensuciarse, mancharse, y no en la de 
enflaquecer , enfermar y debilitar, que le atribuye Caiiete: 

«Lloreinte. ¡Dios, qu' estás lucio y galido! 
Pascual. No t' entecará ya el lodo.» 

(L. Fernández. Égloga, pág. 183). 

Enterizo, za, adj. Entero. 

Enterriar, a. Tener tirria. || Odiar, aborrecer. Los poetas dialecta- 
les del Renacimiento usaron este vocablo con idéntica significación, y 
no con la de obstitiarse, y ser terco, entero, pertinaz, que le asigna 
Cañete: 



«Vos qué habéis de dar consejo? 
¡Estáis más enterr'iado! 



Por la Virgene de Dios, 
calla tú, pues que eres mozo> 



y huyóme la revellada. 



«Es Antona de Doñinos, 

que en Gontinos 
por mi mal vi en la velada. 
Después la vi entre los linos 

sin padrinos, 

(L. Fernández. Églogas, págs. 25, 122 y 124). 



¡Allí está la enterrlada! 
Pues corre, llamal' acá.» 



Entestado, da, adj Terco. 

Entisne, m. Tizne. 

Entonar, a. Enterrar, soterrar. || r. Atollarse: 



— 429 — 

«... 3'^ aquí, en el reñón de la charrería, la casa solera, alrededor 
de la cual verdeguea la guadaña en cuyas altas niieses se entonan 
veinte parejas de güés de trabajo y otros tantos holgones. » 

(Maldonado. Del Campo, pág. 8). 

Entoñizo, za, adj. Entonado: 

Adagio agrícola: '<Patata eníoñiza no se hiela.» 

Entre, adv. ínterin. Dícese en la Sierra de Francia. 
Entrecadente, adj. Impertinente, displicente. || Molesto, fasti- 
dioso. 

Entrecocer, a. Ablandar, quedar a medio cocer: 

«He echado a entrecocer las madejas de lino para que condure 
el hilo.» 

Entrecuesto, m. Estorbo. || Trebejo. V. Acuesto. 
Entrecharse, r. Quedar algo estrecho, reducido. 
Etim. — Deriva de ^in-trectare (in-tractus, a, utri). 
Entreensí, m. Enfermedad interior. || Afección moral: 

«—Y ¿qué tiene?. 

— Tiene un entreensí, un e/7/ree«5/que se desbrucia, señor inéico. 

Pus dice que es así, a móo de mal de pecho; pero bien sabe usté 
que en la familia no ha padeció naide de ese andancio. > 

(Maldonado. Del campo, pág. 110). 

Entremijo, m. Mesa algo inclinada o tajo, con escurridera y tor- 
no, para prensar los quesos. 

Entremiso, m. V. Entremijo. 

Entremozo, m. Altramuz. 

Entrepanado, da, adj. El terreno de barbecho o prado, que está 
entre tierras sembradas de cereales. 

Entrepetar, a. Interpretar. Ejemplo de metátesis dialectal. 

Entrepetarse, r. Toparse unas pezuñas con otras, en las reses. || 
Andar despaciosamente. 

Entresaco, m. Selección. || Entresaca: 



— 430 — 

«En este monte hay que hacer un buen entresaco, porque están 
muy espesas las encinas.» 

Entresí, adj. Taciturno: 

'Es muy entresí, no liay quien la saque una palabra del cuerpo. > 

Entresijo, m. iMesenterio. H Interioridad. 

Entretallar, a. Comprimir un objeto blando por medio de las ta- 
llas. V. Talla. 

«Hay que entretallar más la cera, para que esprima más la miel.» 

li r. Entrar en un sitio estrecho en donde no pueda revolverse 
de modo que no sea fácil salir. 

Entrefino, m. V. Entresijo. 

Entricote (al), fr. adv. Al estricote, a todo uso. 

Entrevenir, int. Intervenir. Es eiemplo de metátesis dialectal. 

Entrincholar, a. Acorralar. Emplean este término en tierra de Ciu- 
dad Rodrigo. 

Entripular, a. Enredar. || Inducir a uno a tomar parte en negocios 
ruinosos. |! Comprometer. 

Entriscadero, m. Paso o sitio estrecho en que no se puede fácil- 
mente dar la vuelta. 

Entriscarse, r. Meterse o introducirse en un entriscadero. 

Entrizar, a. Estrechar, meter en un sitio estrecho. 

Entromajar, int. Crecer, extenderse, arraigarse: 

'Ellos se van, aquí quedan y es cosa de gran pacencia 

mucha broza entroniajá tales tierras escardar.» 

(Maldonado. Querellas, pág. 52). 

Es significación metafórica, trasladada de la yerba que crece en 
tierra que antes ha sido majadal. 
Entruchar, a. Engañar. 

«JiKZ. El demoro es este Hilario Juan. Lo dijo de mala fé, 

ya se vé, la cosa es llana, lo dijo, yo bien lo sé, 

¿con que lo dijo por groma? á mí nenguno me entrücha.y> 

' ' '. {González. Juicio, pág. Ifi). 



- 431 — 

Es acepción traslaticia de trucha, palabra que se emplea para sig- 
nificaí el concepto de sagacidad, astucia de suerte que no se deje apre- 
sar de nadie. 

Entruchilar, a. V. Entruchar: 

«... cuidaito con que te dejes enrear; mira que tú eres el tío más 
fiao y más desmaliciado del lugar, y te dejas entruchilar en un santi- 
amén.» 

(Galán. Obras. T. 11-335). 

Entruejar, a. Engañar. || Burlarse. V. Antruejo: 

«... mas ya es fin de Diciembre mas ésta me lo dirá 

y se me ha que parez que viene acá 

olvidado por do va si quizás no se me entrueja.y 

la calle para la igreja; 

(Sebastián de Horozco, Auto del Villano). 

Entuences, adv. Entonces. Es de antiguo el uso de este término: 

«Nenguno pensaba entuences de daca josticias, costas 

en su diabro zuñidero torna tuertos y derechos. 



«Esto es lo que por entuences y de lo más prencipal 

vide yo por Salamanca, sé que nada se me escapa. •' 

(Torres Villarroel. Obras. T. VII). 

Entumbecerse, r. Entumecerse. 

Entumarse, r. Divertirse, entretenerse. 

Entuñarse, r. Llenarse de fruto los árboles. || En la vid, tener los 
bagos muy apretados. Es de frecuente uso en tierra de Vitigudino. 

Entojizo, za, adj. Antojadizo, caprichoso. Dícese en la Ribera del 
Duero. 

Entuyarse, r. Adelantarse. || Venir una cosa antes de tiempo. Co- 
rre este vocablo en la Sierra de Francia. 

Envacar, a. Traer la res a la vacada. 

Envaer, a. Entretener, distraer, gastar: 

«Está enoaendo el tiempo, sin hacer nada.» 
II Holgar, divertirse: 



— 432 — 

«Que son las once me dijistes que a la diez 

y no has venido; ¿onde te habrás envaidopy- 

(Copla popular). 

Etim. — Desciende de ""vagor vagare. 
Envaímiento, m. Ocupación, entretenimiento. 
Envair, a. V. Envaer: 

«No hay de qué, tía Josefa, y no se etwaiga usté en eso, que yo 
por lo de ahora, no tengo apetencia.» 

(Maldonado. Del campo). 



«¿Casó? Me lo daba el corazón, que por algo se envahía tanto 
por allá. > 

(Maldonado. La Montaraza.) 

Envencijar, a. Atar. I| Apresar. 1| Agarrar. V. Vencejo. Es de muy 
frecuente uso en la Ribera del Duero. 

Enverdinar, n. Comenzar a verdear. || Reverdecer, 
Envernizo, za, adj. Invernizo: 

«Será, como si lo viera, y las bestias y alimañas 

la veraniega enverniza se enflaquecen y tiritan.» 

(Torres Villarroel. Obras. T. IX, pág. 292). 

Enveyudar, int. Enviudar. 

Enviejar, int. Envejecer. No es anticuado este término, sino de 
muy frecuente uso dialectal. 

Envivecer, int. Revivir. Es de uso frecuente en la Sierra de 
Francia: 

«Agora pae que está muerta la bruga, pero, en viniendo la pri- 
mavera, envivece y se va comiendo, poco a poco, el árbol.» 

Envueltas, pl. Pañales, envoltura o hato de niño de pecho. 
Enzafarriar, a. Ensuciar. Es alteración de chafarrinar. Corre este 
vocablo en la Ribera del Duero. 

Enzalamar, a. Incitar a otros para que riñan. 
Enzarzar, a. Agarrar, coger, enredar. || Reñir; 



— 433 — 

«No vos fiéis de esa gerjte, si memoria no vos quea 

que como ensarsarvos puea, me la craven en la frente.» 

(González. Juicio de Conciliación, pág,. 18.) 

Enzurronarse, r. Quedar en el zurrón: 

«Este trigo se quedó enzurronado; se secó sin salir de la espiga>\ 

Equivoco, m. Equivocación. 
Ería!, m. Ternero. 

Erreal, m. Especie de brezo de hoja morada o ligeramente pur- 
púrea. Llámanlo así en la Sierra de Francia. 
Errengar, a. Derrengar. 
Es, adv. Desde: 

«^s que le vi venir me fui a su encuentro.» 

Esbabarse, r. Pudrirse el racimo de uvas. || Eníreabirse las uvas. 
II Caerse d¿l racimo los babos. 

Esbagador, ra, adj. El que esbaga el lino. 

Esbaganar, a. Quitar la bagaña al lino. 

Esbagar, a. V. Esbaganar. 

Esbalugar, a. Desatar los haces del bálago y esparramarlo en 
la era. || V. Esbaldugar. 

Esbaldugar, a. Llevar la camisa bastante salida, de modo que for- 
me baluga, y los pantalones mal ceñidos. V. Baluga. 

Esbandujar, a. Matar. || Sacar el bandujo a la res: 

«Corro que corro, llego cuando el lobo había ya esbandujado 
veinte cabras en un santiamén.» 

Esbanzar, n. Deslizar, resbalar. 
Esbarrancar, a. V. Descorcharse. 
Esbarranchón, m. Esbarrancón. || V. Descorcho. 
Esbarrumbar, a. Derrumbar. 
Esbarrundar, a. V. Esbarrumbar. 

Esbocarado, da, adj. Deslenguado, desvergonzado. Está en uso 
este término en tierra de Vitigudino y de Ciudad Rodrigo. 
Esborcellar, a. Quitar el borde a alguna vasija de loza. 

2'^ 



— 434 — 

Esborcillar, a. V. Esborcellar. 

Esborrajear, a. Escarbar la lumbre. (Ribera del Duero). 
Esborrezar, a. Esparruchar, espapar. || Machacar. Es de fre- 
cuente uso este vocablo en la Ribera del Duero. 

«Es como mejor se comen las patatas, esborrezándolas.» 

Esbrearse, r. Fatigarse en el trabajo. 

Esbrochar, a. Desabotonar. || Vomitar. || Defecar. || Met. Prorrum- 
pir en dicterios: 

«Allí esbrochó enseguida mil insultos contra el juez.» 



«... allí esbrochó más de cien ¡qué cara le va a costar! 

pestes; dijo una cosa... no, no se le ha de olvidar.» 

(González Moro. Juicio de Conciliación, pág. 12). 

Esbruciar, a. V. Desbruciar. 

«— Veloilo usté— dijo el tío Blas, soltando la zaranda- : el uno 
se tira [del carro], el otro se agarra pa no esbruciarse.y> 

(Maldonado. Del campo, pág. 136). 

Escabel, m. Banco pequeño, cuyo asiento tiene una sola tabla y 
otra el respaldo, ambas separadas entre sí por bastante espacio. En el 
Fuero se lee escamielo: 

«Esta es la uildade:... e escannos e sedazos e achas e badil e es- 
camielos, e calderas...» 

(Fuero de Salamanca, § CCXXI). 

Etim.— Deriva de scab-ellum diminutivo de scam-mim, origina- 
rio de ""'scah-num. La raíz scab es de origen griego av.az-oc, palo, 
vara, apoyo. 

Escabildarse, r. Escabullirse, escurrirse sin ser notado. Úsase en 
el Campo de la Sierra. 

Escabuchar, a. Pisar los erizos de las castañas para que suelten el 
fruto. 

Escabullar, a. Quitar el cascabullo a las bellotas. 



— 435 ~ 

Etim. — Desciende de "^ exea pullo- are (capidulunu capullo, esca- 
bullo). 

Escachar, a. Hendir la cascara de algunos frutos. || Cachar; hacer 
cachos una cosa. 

Escache, m. Patijuelo. Llaman así este juego en tierra de Viti- 
gudino. 

Escachinar, a. Romper, quebrar, hacer cachos un objeto. 

Escaecer, int. Decaer, enflaquecer. 

Escaer, int. V. Escaecer. Emplean este vocablo en tierra de Alba: 

«Con esta sequía tan larga se escae el ganado^ 

Escalabradura, f. Pitera. || Descalabradura. 

Escalabrar, a. Descalabrar. 

Escaldar, a. Escalfar; quemar con agua caliente: 

Refrán: <EI gato escaldado, del agua fría huye». 

Sin duda es el mismo vocablo que usa Juan del Encina: 

«Mi ganado se desiarda 
no sé cual ojo lo escarda.y> 

(Égloga III). 

Escalduciar, a Dejar muycaldosa la comida. || Apartar coni'da an- 
tes de servirse a la mesa: 

«Con eso de que se acuesta pronto hay que escalduciar la cena.» 

Escaiduncíar, a. V. Escalduciar. Úsanse promiscuamente ambos 
términos dialectales. 

Escalecer, a. Calentar. Está en uso en tierra de Vitigudino. Véa- 
se Kortiní,^ 3.332. 

Escalíecer, a. Calentar. (Fíibera del Duero). 

Escainbrión, m. Espino. Llámanlo así en la Ribera del Duero. 

Escambriza, f. Escarcha. 

Escamoche, m. Desmoche. || Corta de leña. || Riza, destrozo. Es 
término acostumbrado en el partido de Ciudad Rodrigo. En antiguo 
dialecto se usó este vocablo, suavizando la gutural fuerte; 



— 436 — 

«JoHAN. Pues ño habrían en tí esgamocho, 
si como tú dices fuese. 
PiERNici'RTO. ¿Soncas que ño era mal año 
que m' habían de sopear?'- 

(Encina. Teatro, pág. 240.) 

Escamollar, a. Desmollar. || Podar. 

Escamonear, a. Impacientar, inquietar. (Sierra de Francia). 

Escampar, int. V. Alambrar. 

Escanjarilíarse, r. V. Desguadramillarse. 

Escanjillarse, r. V. Esguadramillarse. Corre este término en tie- 
rra de Alba de Tormes. 

Escañabones, m. pl. Conjunto de raíces, tronco y ramaje de la 
retama que emplean para combusíibie. Usan este vocablo en la co- 
marca de Vitigudino. 

Escaño, m. Banco con asiento muy ancho y el respaldar alto, que 
puede servir de :ama para los criados: 

«Clinio es lo mesmo que escaño o bancaza, que, hoj' día, usan 
los labradores de tierra de Salamanca y había destos muchos ser- 
ssrvicios; el uno era para servir de cama de uno sólo, tendiendo, 
como hoy se hace, en ellos unos colchones angostos que llaman ca- 
bezales». 

(Covarrubias. ArchitricUnio). 

Escarabajas, f. pl. Leña menuda, que se emplea para encender la 
lumbre. 

Escarabañones, m. pl. V. Escañabones. 

Escarabejo, m. Escarabajo. 

Escaramojo, m. El fruto del espino. 

Escaramondar, a. Pisar y escascar los erizos de las castañas. || 
Mondar la piel. || Caerse la piel escareada. 

Etim.- De "eschararam, mundo-are. 

Escaramonjo, m. V. Escaramojo. 

Escarapela, f. Riña, contienda. V. Carapela: 

«Aquí fué Troya. Dícese cuando hay escarapela o en lugar don- 
de la hubo.» 

:*: :i: :^ 

«Cuando una persona se alborota y escarapela de algo.» 
(Correas, Vocabulario, págs. 62 y 523. 



— 437 — 

Escarcaáarse, r. Resquebrajarse totalmente. 

Escarcear, a. V. Escarciar. 

Escarciar, a. Entresacar de la mata de patatas las más gordas, 
dejando las pequeñas para que luego medren más. 

Escardadera, f. La mujer que se dedica, en la temporada de la es- 
carda, a escardar los sembrados: 

«Cuando la escardadera se entristecen los campos 

viene de escardar, se alegra el lugar.» 

(Copla popular). 

íi: :•: :*: 

«Jornal de escardadera, si de él come, no cena- 

(Correas. Vocabulario, pág. 273.) 

Escarearse, r. Asperearse la piel y llagarse por excesiva frialdad 
y aspereza del aire. 

Escariarse, r. V. Escarearse. 

Escarmenar, a. Carmenar. || Desenredar el pelo. Úsase esta acep- 
ción en tierra de Ciudad Rodrigo. 

Escarnacharse, r. Montarse a horcajadas. 

Escarnachotas (a), fr. adv. A horcajadas. Corre esta voz en la Ri- 
bera del Duero. 

Escarolar, a. Limpiar, dejar bien limpia una cosa. || Componer el 
cardo, en crudo, y servirlo en ensalada fría. 

Escarocho, m. V. Caroncho. 

Escarrabioso, sa, adj. Rabietoso. Emplean este término en la Sie- 
rra de Francia. 

Escarramancharse, r. V. Escarnacharse. 

Escarrampado, m. Descampado. Usan este vocablo en tierra de 
Ciudad Rodrigo. 

Escarrancharse, r. V. Escarramancharse. En dialecto gallego 
también se emplea este vocablo: 

«Montado a canchaperna n'-unha burra 
escarranchado en riba d'o aparello...» 

(Ballesteros. Poesías, pág. 29). 
Escarrapicharse, r. V. Escarramancharse: 



— 438 — 

«Diz que iba escarrapichado el mamarracho del indio 

sobre el probé animalejo con su garrocha y culeto.» 

(Torres Villarroel. Obras, T. Vil). 

Juan del Encina usa este término, con la elisión de la sílaba inicial, 
significando el concepto de estar «sentado en un tajo de cocina como 
a horcajadas»: 

«RoDR. Todos podemos caber poco cuidado se os pega. 

a la lumbre rodeados. Ant. Más vale estar, Dics te prega, 

MiG. De ganados al fuego carrapuchado.yy 

(Encina, Teatro, 140). 

Escarroílar, a. \ . Escarronllar. 

Escarronllar, a. Pisar los erizos de las castañas para sacar el fru- 
to. Corren ambos términos en la Sierra de Francia y de Béjar. 

Escarzo, m. El trozo de madera seco y podrido. || El polvillo de 
la madera podrida. 

Etim. — Deriva de '^^escartiiiSy-um (escarias j-um, esca,-afn). 

Escarzoso, sa, adj. Lo que tiene escarzo. 

Escascamondarse, V. Escarcadarse Corre este término en la Ar- 
muña. 

Escascar, a. Arrancar la casca de las raíces de las encinas: 

«... más te valiera ir a dar güelía al monte, que aquí cerca están 
escaseando, que no venir con peronias a quien no ha de creértelas... >^ 

(Maldonado. Del Campo, pág. 97). 

Escascarillarse, r. V. Escascamondarse. 
Escavar, V. Descavar: 

Ella espada lino, hila. L'clia telas, escava los garbanzos, espiga 
las cortinas.: 

(Cíalán. Obras, T. II, pág. 332). 

Escelebrarse, r. Descalabrarse. i| V. Celebrarse. 
Escoba, f. Mata de rama. || Citiso. 

Refrán: «El que tapa con vacas y uñe con sogas, siembra trigo y 
coge escobas. > 



- 439 — 

Significa que cun un laboreo insuficiente no puede dar la tierra 
buenas cosechas. Es de muy antiguo el uso de esta palabra: 

«Mel. Ni vosotras, cabras bobas, 
pacereys ya las escobas, 
ni las flores del tomillo». 

(Encina. Égloga 1). 

¡Qué diferencia del estilo rústico al estilo que pudiera llamarse 
ultra-clásico! El mismo pasaje, véase cómo lo traduce el M. León: 

^Mel. ... ni del cZ/A/áo florido 

ni del amargo sauce iréis cogiendo...» 

No es palabra castellana, sino latina, de origen griego {yJrj.no:^) , 
y esa planta, como todas las demás que han echado raíces en este 
terruño, llevan un nombre netamente castellano o castellanizado. 

Escobado, m. Marca o seña! que los ganaderos hacen a los ani- 
males en la oreja, seccionándosela con doble cortadura, en forma de 

ángulo, a los dos lados de la punta. 

Escobera, m. Paraje abundoso en escobas. Corre esta voz en la 

Sierra de Francia: 

«Allá enibajo, a la escobera, suele haber muchos conejos.» 

Escocar, a. Cabecear. || Dormir breve rato. I| Despiojar. En esta 
última acepción se emplea en Ciudad Rodrigo. 
Escogencioso, sa, adj. Escogedor. 
Etim.— Deriva del anticuado escogencia: 

<Sennor, disso Valerio, ayamos avenencia, 

que non sonada esta nuestra entencia 

prendi qual tu quissieres, tu fes la descogencia>. 

(Berceo. 5. Lor. 15). 

Escoldar, a. V. Acoldarse. Dícese en tierra deLedesma. 
Escolombeón, m. Columpio. (Ribera del Duero). 
Escondiche, m. Escondite, juego infantil. 
Esconírañirse, r. Tiritar. || Estremecerse. || V. Conírañirse. 
Esconquinar, a. Cosquillear. || Hacerle a uno cosquillas. 



— 440 — 

Escolombear, a. Columpiar. 

Escombarcado, da, adj. V. Descombarcado. 

Escombroso, sa, adj. Escabroso, pedregoso. 

Escomenzar, a. Comenzar. Es muy usado con la próstesis silábica. 

«Juan-Benito. Anda ya, escotnienza a andar. 
Bras-Gil. Por más, más, más que hagáis, 
que ño me llevéis vos, fio». 

(L. Fernández. Églogas, pág. 22. 



«No te enfades, y prueba en mí ese manteo que escomenzaste pa 
la Obdulia y concluyes pa la Elvira.;^ 

(Maldonado. La montaraza, pág. 36). 

Ya, en sus días de pleno y ardoroso Renacimiento clásico, reco- 
mendaba Valdés la elisión de la silaba prostética: 

«Y por la mesma causa debéis quitar un es de algunos vocablos, 
como son: estropezar y escomenzar. >> 

(Orígenes. II, pág. 94). 

Escontecer, n. Acontecer, suceder: 

«Asina te escontecerá a ti, morena» 

(Maldonado. La montaraza, pág. 25). 

Escorrollar, a. Pisar los erizos de las castañas para que suelten el 
fruto. (Sierra de Francia y de Béjar). 

Escorrozo, m. Remilgo, melindre. || Ademán de desprecio. Cañete 
lo define: gusto, delectación, pero ni aun irónicamente, como él afir- 
ma, lo emplearon en esa acepción los poetas dialectales salmantinos: 

Refrán: «Hice escorrozos del pan duro y me quedé sin ninguno>\ 

«Bras-Gil. ¡Toma, verás qué scorrozo! 
MiouFi.-Ti'RRA. Calla ya, y callad vos 
y veamos entre ños 
esta riña por qué fué, 
y amigos os haré, 
si queréis, ambos a dos. 

(L. Fernández, Églogas, pág. 25). 



— 441 — 

Escoscar, a. V. Escocar. || Restregar, arrascar: 

«Agua roja, sarna escosca.— Escoscar, descaspar.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 58). 

Escotero, ra, adj. El que camina a pie y a cuerpo, sin estorbo ni 
impedimenta alguna. 

Escoya (devanar a), a. Cruzar perpendicularmente las vueltas del 
hilo en el ovillo o devanador. Emplean este término en tierra de Viti- 
gudino. 

Escoyo, m. Escobajo del racimo de uvas. (Ribera del Duero.) 

Escozarse, r. Rascarse, restregarse los animales en algún obje- 
to duro: 

«Se está escozando el biié en aquella encina» 

En antiguo dialecto se usó este término, aunque sin la próstesis 
silábica, como puede verse en la estrofa de la siguiente cantiga, en la 
que, por cierto, alúdese a un sacerdote de Ciudad Rodrigo: 

«Como huun clérigo en a missa consomiú húa aranna que lie 
caeu no cález, et andáua-lle ontr' o coiro eí a carne uiua, et fez San- 
ta María que lie saysse pela unna. 



«Et un día él estando non catou 'al, senon quando 

ao sol, ora de nóa lie sayu per soa unlla 

foi-ir o brag' escaentando, aquel po(;on tan lixoso.» 

et él a cocar fillou-ss'é .^ .. ^cm: rw 

^ (Cantigas. 225-9). 

Escribanía, f . Calandria. Llámanlo así en tierra de Vitigudino. 

Escribanilla, f. Jilguero. 

Escuajararse, r. Enquistarse. Aplícase este término al enfermo que 
tiene un quiste en la muñeca, efecto del cual siente inapetencia y de- 
bilidad orgánica: 

«Llevo ajo ligrimo, que me mandó la curandera pal mi muchacho, 
que está el probico escuajarado, y el méico no me lo entendía.» 

Escuajarnigar, a. V. Esguadramiilar. 



— 442 — 

Escucir, a. Escurrir, resbalar. Úsase en la Ribera del Duero. 

Escuchimizar, a. Estropear, desbaratar. Úsase en la comarca de 
Vitigudino. 

Escuílla, f. Escudilla. Dícese, con aféresis dental, en la Armuña. 

Esculumioso, sa, adj. Melindroso. || Escogido en las comidas. 

Escullera, f. Escudillera. || Sitio en donde se cuelgan las escudi- 
llas. Llámanla así en la Ribera del Duero. 

Escupiña, f. Escupitina. Úsase en tierra de Ciudad Rodrigo. 

Escupiñitar, a. Escupir, salivar. 

Escupiñitir, a. V. Escupiñitar. 

Escurecer, n. Obscurecer. Es muy usado este término con la antí- 
tesis vocalaria y la síncopa de la consonante labial: 

jvkN Benito. Vamos d" aquí, que anochece. 
Bras Gil. Vamonos que ya scurece; 

y aun el sol ya s' ha encerrado. 



«Zapatetas arrojemos Reliolguémonos sin duelo, 

repicadas por el cielo. Presto, todos ¡sus! ¡Acá! 

Mili altibajos peguemos Vamos qu' escarcee ya.» 

por acaronas, del suelo. 

(L. Fernández. Églogas, págs. 33 y 37). 

Escurraja, f. Escurridura, resto, sobra: 

«¿Quién tuviera aquí, exclamé, el franciscano mondongo 

la sopa dominicana, y jerónima escurraja.'' 

(Torres Villarroel. Obras. T. VIIí, pág. 72.) 

Escurrímbe, m. V. Escurridura. Está en uso este término en tie- 
rra de Ciudad Rodrigo. 

Escurruchado, da, adj. Desceñido. || Escurrido. Dícese de la per- 
sona a quien se le caen las prendas de vestir. Es de uso corriente en 
la comarca de Ledesma. 

Escurrumiñar, a. Ganar en el juego de naipes, dejando sin nada 
de dinero al contrario. (Sierra de Francia.) 

Escusabaraja, f. Azafate hecho de encaño cosido con mimbre. 



— 443 — 

■'Las barajas excusallas, mas turnadas acaballas.— Pedro Dávila, 
primer conde de Risco, fué a Simancas a por una Infanta, hija de los 
Reyes Católicos, y ella le dio un pendón, pardo, en que él hizo bor- 
dar un excusabarajas, con la letra de este refrán. Excusabaraja es 
una cesta con asa y tapadera, para guardar pan y manteles. Está 
hoy este pendón en San Pedro, en Avila» adonde le hizo poner.» 

(Correas. Vocaba.'ario, pág. IGk). 

Eschangar, a. Changar, romper, descomponer. Úsase, con la 
próstesis silábica, en tierra de .41ba y de Vitigudino. 

Eschangarilíarse, r. V. Escanjariarse. 

Eschoncar, a. Desgajar o romper a golpe una rama. Es de frecuen- 
te uso en la Ribera del Duero. 

Esfakado, da, adj. Incompleto. 

Esíalcar, a. Quitar un pedazo a un objeto sólido. Emplean este 
vocablo en tierra de Ciudad Rodrigo. 

Esfallarse, r. Sentirse desfallecer de cansancio o de hambre. H Es- 
tar transido. (Ribera del Duero.) 

Esfardarse, r. V. Esbalugarse. 

Esfayarse, r. Despeñarse. (Ribera del Duero): 

«... cantan las bellas apañadoras, que, de bancal en bancal, tris- 
can como corzas, sin temor a esfayarse. y^ 

(Maldonado. La copla charra, pág. 220). 

Esíolar, a. Degollar, desollar a un animal. || Desnudarse, mudar- 
se de ropa. En la acepción de desollar fué usada esta voz en el anti- 
guo dialecto gallego: 

«Eles en esto estando uiu' ssa múa esfolar 

o laurador fer chegar et diss' a mui grandes uozes. 

do ero, et o menynno -Leixad' a miía estar.» 

(Cantigas. iSM-a). 

Esfrañarse, V. Confrañarse. 

Esgalamido, da, adj. Flacucho. || Enfermizo, delicado. Derivada 
lamer y es muy frecuente decir cuando se ve a una persona delgada: 

c'Qué eslamido está el pobre, deben de lamerle las brujas, todas 
las noches». 



- 444 — 

Esgalgar, n. Andar de prisa y muy aceleradamente. 
Etim.- -Deriva de '^ex-canicare (canis, em). 
Esgancha (a), adv. Copiosamente. || Apresuradamente. Emplean 
este término adverbial en tierra de Ciudad Rodrigo y de Ledesma: 

«Comió a esgancha; no sé cómo no reventó.» 

Esganchar, a. Romper. i| Abrir por el medio un palo, hendiéndolo 
a lo largo. Está en uso este vocablo en la Ribera del Duero y en tie- 
rra ledesmina. 

Esgarrar, a. Cambiar una moneda por otras de menos valor: 

«Esgárrame ese duro, y dame mitad plata y mitad calderilla. 

II Toser, arrancando flema: 

«Ya paece que va mejor, esgarra blando.» 

Úsase en ambas acepciones en tierra de Ciudad Rodrigo. 
Esgarrapicharse, r. Montar a horcajadas. 
Esgarriarse, r. Extenderse || Descarriarse el ganado. 
Esgarro, m. Flema, esputo. Empléase este término en la comarca 
mirobrigense. 

Esgarrumbar, a. Derrumbar. 

Esgatuñar, a. Arrancar gatuñas, y en general toda maleza y broza. 

Esgorrarse, r. Desceñirse. || Aflojarse y caerse la ropa: 

«Atácate bien esos calzones, que se te esgarran. y 

Esguadarmillar, a. V. Esguadramillar. 

Esguadramillar, a. Romper, desbaratar una cosa al caerse o al 
hacer presión sobre ella. 

Etim.— Trae origen de ""ex-quadramiliare (ex-quadrare). 

Esguantiar, a. Doblegar un objeto flexible. 1| Romper, quebrar. 

Etim.— Deriva de '""ex-quaticare, con la epéntesis consonaría. 

Esgueva, f. Alcantarilla, cloaca. 

Esgüevar, n. Echar las abejas y los peces la güeva. 

Etim.— Deriva de ""ex-ovare, de formación nominal: ova, plural 
neutro, que diptonga la vocal tónica, quedando hueva, originándose 
luego el parasitismo dialectal güeva. 



— 445 — 

Esguince, m. Jugueteo, holgorio, diversión. 
Esguinzar, n. Jugar, saltar: 

«Siempre anda esguinzando, y el día menos pensado, se rompe la 
cabeza.» 

Esjambiado, da, adj. Hambriento. 

Esjambrado, da, adj. V. Esjambiado. (Ribera del Duero.) 

Esjambriado, da, ad. V. Esjambiado. 

Esjarrar, a. Desgarrar. 

Eslabazado, da, adi. Insípido. Dícese de los manjares servidos a 
la mesa, que han quedado insípidos y casi sin sustancia por exceso de 
caldo poco sustancioso. 

Eslabazar, a. V. Escalduciar. 

Eslardar, a. Picar, sentir viva comezón. 

Esleto, ta, adj. Inmóvil, fijo. 

Esmagar, a. Apretar, estrujar. Ü Machacar. Es de frecuente uso en 
la Ribera del Duero. Cf. port. esmagar. 

Esmamonar, a. Limpiar los olivos. Dícese en la Ribera de Duero. 

Esmatacanar, a. V. Desmatacar. 

Esmellinar, a. Quitar el mellín de una tierra sembrada. || Deshicr- 
bar, mullendo la tierra. Es de uso ordinario en tierra de Vitigudino. 

Esmiajar, a. Desmijar. |1 Desmigollar. || Despedazar. 

Etim. —Deriva de ^ex-micare (mica, am). 

Esaiicar, a. Esmiajar. || r. Descabezarse, matarse: 

«Si te descuidas te esmicas vivo.» 

Esmiejar, a. V. Esmicar. 
Esmielgar, a. Arrancar las mielgas: 

<Mete bien el arado, a ver si eswielgamos de una vez esta tierra». 

Esmilgranar, a. Desgranar. || Desmoronar. (Ribera del Duero y 
Ciudad Rodrigo). 

Esmirriado, da, adj. Raquítico. || Flacucho. Dícese también del que 
ostenta cicatrices en la cara o en el cuello. En esta acepción se em- 
plea en la Ribera del Duero. 

Esmoitar, a. Desmatar, arrancar las matas. Cf. port. esmoutar. 



— 446 — 

Esmola, f. Trozo de pan, que es costumbre dar de merienda a los 
obreros del campo. (Ribera del Duero). 

Esmolledar, a. Desmigar, sacar el molledo del pan. 

EsmoUicar, a. Mullicar. || Escabuchar las patatas. 

Eii.M. -Procede de '^ex-mollicare (niollis, e; blando, tierno). 

Esmorarse, a. Desarticularse la cabeza superior del fémur (hueso- 
moro). II Romperse la columna vertebral. Empléase este término en 
tierra de \'¡tigudino. 

Esmorcar, n. Esponiar (Ribera del Duero): 

-Bien esmorcados te han salido los panes en esta masadura.>' 

Esmorrarse, r. Descalabrarse. Fis de frecuente uso este término 
en tierra de Vitigudino. 

Esmorriñarse, r. Contagiarse de la morriña el ganado. Es muy usa- 
do el modismo dialectal esmorriñarse de risa, que vale tanto como 
morirse de risa. 

Esmostolarse, r. Tirarse o caerse, dando el cuerpo contra un ob- 
jeto duro. 

Esnucarse, r. Dislocarse la muñeca al caerse. 

Esñocarse, r. Dislocarse un hueso, cualquiera que sea el sitio de 
la fractura. (Ribera del Duero). 

Espachurrar, a. Reventar. || Triturar, desmenuzar las legumbres 
cocidas, de modo que queden como papas. 

Espadadero, ra, adj. Espadador, el que tiene por oficio espadar el 
lino: 

«Espadilla cortita . q:;3 pareza garbosa 

que vaya y venga, la espodadera. 

(Canción popular, en la Sierra de Francia). 
Espalmar, a. Despejar. || Esparcir: 

'<E1 viento espolmó el nublado.» 
Espapar, a. V. Espachurrar: 

«Se han espapado las patatas; parece una baburrina el guisado.» 
Espargir, a. Esparcir. || Despejar. || Airear. (Ribera del Duero): 



— 447 — 

•<Voy a espargir la cabeza, que la tengo muy pesada.» 

Esparegir, a. V. Espargir. Úsase también este término en dialecto 
gallego: 

«Saleu de apaseo d' o reuma e d' a gota 

certa maña quente por esparexerse.» 

(Curros Enríquez. Obras. T. I, pág. 81). 

Esparregar, a. Esparcir. || Desparramar el agita. Dícese en tie- 
rra de Ciudad Rodrigo. 

Esparriar, a. Arrojar agua en derredor. || V. Esperriar. 

Esparrilla, f. Parrilla. Úsase con la próstesis silábica en tierra de 
Ciudad Rodrigo. 

Esparrio, m. La acción o efecto de esparriar, 

Esparruchar, a. Desparruchar. V. Espachurrar. 

Espavorizarse, r. Despejarse. || Desperezarse. (Ribera del Duero). 

Espelde, m. Carácter, índole || Semblante. ¡| Garbo y brío en el 
andar y trabajar: 

«¡Qué espelde trae; parece que viene convidando al entierro. 

Espeltre, m. V. Espelde: 

«... el trueno tié que venir presto, y va a ser de los gordos, por- 
que Obdulia es de un espeltre que como se le hinchen un día las na- 
rices... güeno... güeno.>^ a 

(Maldonado. La montaraza, pág. 37). 

Espelufar, a. Despeluzar. 
Espelujar, a. Despeluzar. 
Espeluncar, a. Despeluzar. Úsase en la comarca de Ledesma: 

«Traigo dos mili torcijones, me desmuele estos pulmones, 

por medio desta intención la greña se m' espelunca'. 

y '' aí'ción ^L. Fernández Églogas, pág. 86.) 

Esperantar, a. Perder un objeto. ¡| Estropear, destrozar. 
Espernacarse, r. Sentarse teniendo abiertas y separadas las 
piernas. 



— 448 - 

Espernal, m. 1 erreno peñascoso e improductivo. Llámanlo así en 
la Ribera del Duero. 

Espernar, a. Ladear. || Entreabrir. || Separar. En esta significación 
metafórica se emplea aplicándola a las plantas cuando están muy se- 
paradas o inclinadas: 

^<EI airón de ayer ha espernado estas cebadas.» 

Esperriar, a. Salpicar el agua qie se tiene metida en la boca. || 
Met. Espantar. (Ribera del Duero.) 

Esperruchar, a. V. Esparruchar. 

Espetar, a. Clavar. || Colgar, fijar. 

Espeíellar, a. V. Espetar. Es de corriente uso en la comarca de 
Valdeviiloria. 

Esperruchá, f. Chaparrón. 

Espiga, f. El fruto que queda en el rastrojo, sea vaina o sea espi- 
ga. II El dinero o cualquiera otra clase de regalos que dan los convi- 
dados a la novia después de la boda, en el baile o inmediatamente 
después de la comida: 

«La madrina de esta boda a la tarde lo veremos, 

m' han dicho que es mu rumbona, a la espiga de la novia.» 

(Canción de Presentes). 

Espigado, da, adj. Aplícase a los cereales cuando han echado la 
espiga. Refrán: 

«Por pronto y pronto deja la ceba granada 

que se vaya Mayo, y el trigo espigado. ^ 

Espigar, a. Pedir y dar la dádiva a los novios en la boda. 
Espigarzo, m. Dícese de la planta cuando está echando la espiga. 
Apenas si se usa más que en el siguiente adagio: 

«En Febrero espigarzo; 

encaña el centeno; y en Abril 

en Marzo espigas mil.» 

Espingurrear, a. Salpicar de lodo, embarrar. 



- 449 — 

Espinzonar, a. Arrancar o cortar una fruta con pezón. Emplean 
este vocablo en tierra de Vitigudino. 

Espicocha, f. Herramienta que se usa para arrancar cepas. Es al- 
teración de picocha. 

Espiorno, m. Piorno. 

Espiritarse, r. Adelgazar, consumirse: 

«Se va espiritando de día en día, quedándose en los mismos huesos.» 

Espotricar, a. Dfecir todo cuanto uno deseaba decir contra otro: 

«Espotricó contra él, cuanto le vino en gana.» 

El Maestro Correas trae este vocablo, pero en distinta acepción: 

«Cepa de madroño espotrica y quema al otro; noramala la com- 
pré, que tal jera eché.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 269). 

Espoyetar, a. Abrir la hoya a la vid. (Sierra de Francia.) 
Etim. — Deriva de ^ ex- podio, -are. 
Espricación, f. Explicación: 

«Y luego que cuando habrá da ciertas espricaciones, 

del sol y sus condiciones, mas yo no entiendo palabra.» 

(González Moro. Juicio de conciliación, pág. 20). 
Espritu, m. Espíritu: 

«Estar en calma como esprito de burra. El que no sabe qué se 
haga, se dice: Estar en calma como nave sin viento. Esprito dice el 
aldeano por espíritu.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 137). 



«Tómame pasmo y terito, 
afracásame esté esprito 
el redemio espero ñimca.» 



21» 



— 450 — 

«Lloreinte. ¿Qué tal está allá el ganado? 
Pascual. Mis cabras y mis cabritos 
asmo que tienen espritos, 
según que anda hoy alterado>\ 

(L. Fernández. Églogas, pág. 86 y 184.) 

* * * 

«Encia tus ojos me estiras el esprito que me tiras, 

de guisa que me desgarras en los ojos con que miras» 

(Lope de Vega. Las Batuecas del Duque de Alba). 

Espjmador, m. Espumadera. 

Espundia, f. Eipjtnarajo de cólera. || Berrón. || Insulto, injuria: 

«... si no te desaparo a la juerza de ellos, tadía estarías echando 
espundias de esa boca...» 

(Maldonado. La montaraza, pág. 32). 

Espundio, m. Subterráneo. || Concavidad rocosa por donde fluye 
el agua d¿l río. Llámanlo así en la Ribera del Duero. 

Espuntao, m. Marca de ganadería, que consiste en cortar la punta 
de oreja. 

Esqueje, m La púa verde o rama que se corta para trasplantarla 
o injertarla. Parece alteración de esgueje (gaja, desgajan. 

Esquliadura, f. El líltimo toque de campana para llamar a los fie- 
les a los actos del culto religioso. (Ribera del Duero): 

«Avíate que están tocando ya las esquiladuras y no vamos hoy a 
llegar a misa.» 

Esquilar, int. Tocar las campanas para los actos del culto. |I Dar el 
líltimo toque. Emplean este vocablo en la Ribera del Duero: 

«A Dios, que esquilan.— Esquilar es taiier campanas pequeñas o 
esquilas o esquilones para recoger la gente.» 

(Correas. Vocabulario, pág. í)). 

Esquile, m. Esquileo. || La temporada en que se verifica el es- 
quileo. 

Esquiliche, m. Esquilador de caballerías y ovejas. 
Estacado, da, p. p. Atado: 



— 451 — 

'.<Sí, di a esos que tengan mucho cuidado con las terneras estaca- 
das alrededor del chozo.» 

(Maldonado. La montara za, Al). 

Estabro, Establo. Úsase aún con la antítesis consonaría: 

«¡Ay, que en tu amor estoy preso 
muy mucho más que te habro, 
y 'aun más que burras 'n estabro. yy 

(L. Fernández. Églogas, pág. 8). 

Estalaís, m. Zaquizamí. || Casa pequeña y de mala traza. Dícese 
en la Ribera del Duero. 

Estalaise, m. V .Estalaís. Cf. port. esíalagem. 

Estalanchar, a. Punzar, picar. 

Estalanchón, m. Punzadura. Corre este vocablo en la Sierra de 
Francia: 

«Al pasar por entre aquellas matas me hice este estalanchón, 
que se me ha enconado.» 

Estampanar, a. Aplastar: 

«De una mala bofetá lo estampana en la pared.»' 

Estaribé!, m. Tarima. || Rodapiés. 

Estaujos, pl. Los palos de las angarillas. Emplean este vocablo en 
la comarca de Vitigudino. 

Estello, m. Gotera. Dícese en tierra de Ciudad Rodrigo. 

Estempanar, a. V. Estampanar. Úsanse ambos términos promis- 
cuamente. 

Esterilla, f. Encella. 

Estornudar, int. Estornudar. Es muy usado con la antítesis voca- 
laria. 

Estil, adj. Seco, caluroso. || Estéril, escaso. (Ciudad Rodrigo y 
Vitigudino): 

«Hogaño ha sido un año muy estil; ni ha habido pastos cuasi que 
ningunos ni se ha gozado la cosecha.» 

Entre los términos rústicos del Quijote, sale también este vocablo: 



— 452 — 

-<As¡in2á;iK) cidiviiiaba cuándo había de ser el año abundante o 
estil. 

—Estéril, querréis decir, amigo, digo don Quijote. 
— Estéril o estil, respondió Pedro, todo se sale allá.» 

(Cervantes. El Ingenioso Hidalgo, p. 1, c. Xii^ 

Etim.— Deriva de aestio-us. 

Estijeras, pl. Tijeras. Dícese con la próstesis silábica en la Sie- 
rra de Francia. 

Estilazar, a. Estirar. 

Estino, m. El estrellado del cielo: 

«Esta noche tenemos muy gran estino.^ 

Etim. Deriva de sflinum (stella) 
Estirazar, a. Estirar, 

Estitadero, m. Montón de cascaras o vainas que queda después 
de haber sido desgranadas V. Tito. 

Estitar, a. Sacar de las vainas los granos o chochos: 

«Vai estitando esos guisantes y aluego pones la cena.:^ 

Estitero, m. V. Estitadero. 

Estógamo, m. Estómago. Ejemplo de metátesis dialectal. 

Estofarse, r. Extenuarse. || Desanimarse. Es de frecuente uso en 
la comarca de Vitigudino. 

Estojado, da, adj. Grueso, crecido. ¡1 Lozano, hermoso. Fué usa- 
do, ya de antiguo, este término: 

«¿La Costodia? ¡Verbum caro! no está el sol más rellocient' 

qué estopenda! qué estojada! cuando sai por las mañanas. > 

(Torres Villarroel. Obras. T. \\\). 

* * * 

Esta jue, Alcalde, en concencia de todas las que se corrioren 

la función más estojada entuences por Salamanca.» 

(Torres Villarroel. Obras. T. \11.) 

Estojar, a. Engordar. || Crecer, desarrollarse. Esta es la significa- 
ción que siempre tuvo y en la cual la emplearon los poetas dialectales 
salmantinos, y no la de destrozar, como opinó el sefior Cañete, al in- 



— 453 — 

terpretar el siguiente pasaje; si bien, exponiendo el sentido figurado, 
atribuye al vocablo otra acepción que indudablemente es menos erra- 
da, al decir: «creo que podría traducirse en desasnar o conuertirse en 
licenciado » : 

;'Mas quien no quisiere entrar después de bien repelado 

a 'studio ni deprender desíojar en licenciado.» 

mira si lo habrá en pracer, ¡c ■ t ^ ■ <^-.v 

' (h.ncnia. i entro, pag. '2.)4). 

Estojoso, sa, adj. V. Estojado. 

Estole, ni. (jolpe que se da con el tacón en las ancas de aquel 
sobre el cual salían, en el juego de la raya. 
Estonces, adv. Entonces: 

í-'ues c.-^tniíces paga el diezmo y calla. -^ 



«Y yo estonces, desde lejos, le canto una tona y ella contesta al 
reclamo, tosiendo con una tosina mu galana, como si juese una co- 
gorniz en celo, y yo estonces m acerco...» 

(Maldonado. Del Campo, pág. 50). 

Es éste uno de los pocos térniin )s que pasaron por la delgada 
cendra del humanista conquense: 

«Marcio. Adonde escribís estonces y assí y desde, escriben 
otros entonces y ansí y dende, mudando la 5 por la n. 
Valdés. La principal razón que tengo es el uso de los que bien 
escriben. Podría, también, aprovecharse del origen de 
los vocablos; pero no quiero entrar en estas gramati- 
querías; bástaos saber que, a mi parecer, en los voca- 
blos que habcMs d'clio, está mejor la 5 que la n, la cual 
creo se ha nieiid") allí por ip.advertencia. ■ 

(Mayans. Orígenes. II, 98). 
También en el Fuero aparece conforme a su origen latino: 

«Todo quien que fuer prendado o sobre cabado o señal parazo, si 

casa non ovier, estonce por este iuyzio nol preste porque la faga 

después.» 

(Fuero de Salamanca, § CL). 



— 454 — 

Etim. — Trae origen de ex-tuncce, extiinc. Cf. Menéndez Pida!. 
(Gram. Hist. Esp. § 128). 

Estopor, m. Persona o cosa pesada. Dícese en tierra de Ciudad 
Rodrigo. 

Estórdiga, f. Tira de piel que se saca de la mano o pata de una 
res vacuna para hacer albarcas. || Trozo de tierra o faja de terreno 
larga y angosta. 

Estórdigo, ga, adj. Delgado. 

Estornija, f. Clavo ligeramente curvo, muescado en la parte su- 
perior, que tiene por objeto sujetar el eje del carro para que no se 
salga del buje. 

Estornijar, a. Destornillar. || Cornear la res vacuna en objetos in- 
animados: 

«Espanta! a aquel novillo, que está estornijandn en el bálago.» 

Estrada, f. Lugar en la cocina donde se ponen, a buen recaudo, 
algunas prevenciones o prendas. || Tabla colocada en alto y en el aire, 
sostenida con cuerdas y destinada a los mismos menesteres. 

Estradar, a. Preparar la cama en que se coloca el pan para que 
se yelde. 

Estrado, m. La cama o mesa, cubierta con una manta o sábana, 
donde se coloca el pan antes de enhornarlo y en tanto que se yelda. 

Estraer, a. Distraer, entretener: 

«Un pico, no más, tío Juan, un pico para estraer el rato, Y el pico 
fué un mediano montón de tajadas de lomo, farinato y chorizo, que 
apenas cabían a revolverse entre las tornasoladas ampollas de la 
grasa hirviente.» 

(Maldonado. Del Campo, pág. 8ü). 

Estrambanguión, m. V. Cambalud, Usan este vocablo en la Ri- 
bera del Duero. 

Extramoniar, a. Dispersar, extraviar. Dícese en tierra de Ciudad 
Rodrigo. 

Estrampallar, a. Romper, desbaratar. Es de uso frecuente en tie- 
rra de Vitigudino. 

Extrañarse, r. Desmejorarse. || Debilitarse, enfermar. Corre este 
vocablo en la comarca de Ciudad Rodrigo. 



— 455 — 

Etim. — Trae probablemente origen de *ex-interaniare, (ínter anea, 
orum, entrañas). 

Estrapuilo, m. Ruido de pisadas. Llámanlo así en la Ribera del 
Duero. 

Estrébedes, pl. Trébedes. 

Etim. — Deriva de írípede. Cf. Menéndez Pidal. (Grani. Hist. Es- 
pañola. ^S2.), 40 y 87.) 

Estrechadero, m. Callejón estrecho. || Rodera angosta. 

Estreldes, pl. f. V. Estrébedes. 

Estrellado, m. Muevo frito en sartén: 

«Entre estrellado ^ tortilla.» 

Frase familiar, de uso corriente en la Sierra de Francia, con que 
se indica la mediocridad de aquello por que se pregunta: 

«Qué, ¿liay buena venta?--Así, así, entre estrellado y tortilla.» 
Estrepar, a. Marrar. || r. Desviarse, equivocarse: 

«Con solo mirar el sol acierto la hora que es. sin estreparme zoá\ 
de cinco minutos.» 

Etim.— Deriva de discrepo, -are. 

Estribera, f. Peal de las medias. 

Estril, m. El trozo de esparto, de unos cuatro dedos de ancho, que 
se ata al cordel o soga, con que se sujeta la carga o el aparejo de la 
caballería, y lleva al e.xtremo un gancho de hierro o madera adonde 
se ata el cordel o soga. 

Estrilis, adj. Estéril, il V. Estil. Es de uso corriente este vocablo 
en la í^ibera del Duero. 

Estrincote (a el), fr., adv. Al estricote. 

Estrochinar, a. Meter el pie o el bastón, que sirve de apoyo, se- 
gún que uno va andando, en un agujero, y no poderlo sacar sino muy 
trabajosamente. Corre este vocablo en la Sierra de Béjar. 

Esiróí'ago, m. Trabajo. i| Fuerza, vigor, energía. (Ciudad Rodrigo 
y Vitigudino). 

Estroncar, a. Destroncar. || Descoyuntar. [| met. Matar. 

Estropear, a. Romper, destrozar. 

Estropicio, m. Destrozo, estropeamiento. 



— 456 — 
Estropezar, n. Tropezar: 

«Ahí los ojos, que gato cerca. ^Esto dicen a los que esíropiezan.> 



«Es necedad estropezar y volver a mirar, y la piedra no alzar y 
quitar.» 

(Correas. Vocabulario, págs. 23 y 12^)). 

Estropil, m. Ruido. (Ciudad Rodrigo). 
Estrución, f. instrucción: 

¿Hoy? ¡A güeña mano va!.. habrá de Napoleón 

Hoy un chico de la escuela, y toa su parentela.» 

de regular estrución, 

(González Moro. Juicio de Conciliación, pág. 20). 

Estrumento, m. Instrumento: 

«Misa hubo de tres en ringla, con más de mil cstruinentos 

con una música guapa, todos de feguras raras.» 

(Torres Villarroel. Romance). 

Estrumpido, m. Estampido. || Ruido. Corre este vocablo en la Sie- 
rra de Francia 

Estrumpir, n. Estaliar, liacer explosión. || Meter ruido. 

Estruncar, a. V. Estroncar. 

Estrundio, m. Estruendo. (Ribera del Duero). 

Estucia, f. Astucia. || Invención, industria. Es muy acostumbrado 
este término con la antítesis vocalaria. 

Estumar, a. Arrebañar. || Aprovechar los residuos de comida que 
otros dejan. (Ribera del Duero). 

Estuprío, Ruido. 1| Alboroto, riña. Es de frecuente uso este voca- 
blo en la Ribera del Duero. 

Esturado, m Quemado. || Sollamado: 

«Huele a esturado; has dejado quemar la cena.» 

II Met., adj. Ceñudo, serio. || Atrabiliario, de mal carácter. 
Esturar, a. Quemar, dejar que se queme la comida: 



- 457 ~ 

Refrán: ^<A la iiiL'jor cocinera se le estiira la cena.» 

Tiene el mismo sentido que este otro: 

«Al mejor escribano se le cae un borrón». 

Esvarizar, a. Cortar a las ramas gruesas la leña delgada. 
Etim. — Deriva de vara. 
Esturullar, a. V. Esturar. 

EsturruUar a. V. Esturar. Corren con frecuencia ambos términos 
en la comarca de Vitigudino. 



Faca, f. Cuchilla. || Navaja de tamaño grande. 

Paco, m. Cuchillo. (Ciudad Rodrigo). 

Fachina, f. Huerta plantada en la ladera de los montes. || Huerto. 
II Tierra cercada y dedicada al cultivo intensivo. (Sierra de Francia). 

Fagina, f. V. Fachina. Son frecuentes ambos vocablos, en sus 
varias acepciones, en la Sierra de Francia. 

Falar, a. Hablar. || Charlotear. Úsase también en dialecto gallego: 

^'Idioma en que garulan os paxaros 
en que fa'.an os ánxeles os nenos.» 



«Martiño e Rosa ¡'alaban 
de semellante maneira.» 

(Curros Enríquez. Obras. T. I, págs. 3-11). 

ETm.—T>& fabulo, -are (for-faris). En ptg. fallar. 
Faldiquera, f. Faltriquera. 

Faldumento, m. Faldulario. || La ropa que desproporcionadamente 
cuelga hasta el suelo. 



— 458 — 

Falduquera, f. Faltriquera. Corre este vocablo en tierra de Ciudad 

irigo. 

Falencia, f. Error, equivocación: 



Rodrigo. 



«No, si lo ques las mis melecinas son pocas, pero no marran; y 
esa que le lie dao... nunca ha ienio falencia. ) 

(Maldonado. Del Campo, pág. 81). 



«No tiene falencia; son señales que no marran; penas y lágrimas 
me esperan.» 

(Maldonado. La Montara¿a). 

Fallencia, f. Solución. || Fin. || Remate: 

«Mala fallencia va a tener este negocio». 

Eti.m. — De falla, arii (fallere). 

Faltoso, sa, adj. Negligente, el que no acude con puntualidad a 
su obligación. 

Familia, f. Agrupación de personas. || Gentío. 

«Mucha familia ha venido a esta posada; tenemos que irnos en 
busca de otra, donde no estemos con tanta incomodidad». 

Fámulo, adj. Párvulo. Empléase este término, con esta particular 
significación, en la Sierra de Francia. 

''Aunque es tan chiquitín, le mando a la escuela áii fihuiilos, pa 
que deje de guerrear en casa.» 

Fantasiar, a. Presumir, aparentar: 

«No gastar en el tresilio, porque toas esas son cosas 

ni a caballo fantasiar, que aflojan la cristiandá.» 

(Maldonado. Querellas, pág. 48). 

Fantástico, ca, adj. Presumido, fanfarrón. Ya Villalón, con ser tan 
culto y tan clásico, la empleaba con este peculiar significado que hoy 
tiene para el vulgo: 



- 459 — 

«... quejáronse de mí, qui; era muy fa/itüstico, y para ser esclavo 
no era menester tanta fantasía.» 

(Villalón. Via/e. 41). 

Fantesioso, sa, adj. V. Fantástico. 

Fañicar, int. Trabajar sin ganancia o con provecho. (Ribera del 
Duero). 

Faralar, m. Alamar. || Adorno llamativo y de mal gusto. || Volante 
agregado a prendas mujeriegas. 

Farallo, m. Migaja de pan. Corre este vocablo en la Ribera del 
Duero. V. Korting. 3.625. 

Faranga, f. Desgana para el trabajo. || Haraganería. 

Faraño, ña, adj. V. Fariño. Es muy usado este término en la co- 
marca de Ledesma. 

Farbulo, la, adj. Frivolo. |! Vano. || Falso. (Alba de Tormes). 

«Esos son pretextos farbulos.» 

Farelo, m. Farinato. En dialecto gallego úsase este vocablo, pero 
en distinta acepción: 

«Cuando el perro quiere a la cadela, mucho la promete de la /<-/- 
/"É?/a.— Cadela es perra, en Galicia. Fareía, pan de salvados, que allá 
se llaman farelos. Da ellos se cuece pan para los perros, y se lla- 
man en Castilla perrunos.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 3(56). 

Faríallo, m. Comida. Corre este vocablo en tierra de Ciudad Ro- 
drigo. 

Faríallón, m. Fanfarrón. || Charlatán. || Persona que hace de prisa 
y mal los oficios que se It: encomiendan. || Adv. A lo farfallón, es lo 
mismo que: a medio mogate. 

Fariño, ña, adj. Flojo, liviano. Aplícase a las tierras de ínfima ca- 
lidad. Indudablemente es de la misma estirpe que farón, término an- 
ticuado y que expresa igual concepto: 

«Si non dan de las espuelas al caballo farón 
nunca pierde faronía ni vale un pepion». 

(Arcipr. de Hita. Libro de buen amor, 615). 

Farraca, f. Faltriquera. 



— 4G0 — 

Farraco, m. Farraca. 

Farraguas, iii. pl. Travieso. || Malencarado. 

Farrapero, in. La piel rota de un animal recién deshollado. 

Farrapo, ni. Harapo: 

«Enredúbaiisele entre los roñosos y podridos zancajos varios 
chisquetes de arpillera, pelotones de estopa, y otros ¡arrapos, cas- 
cabeles y campanillones». 

«Ensartóse, pues, en mi aposento y, reatado de un farrapo de su 
mantilla, se coló detrás de ella un espantoso mamarracho . 

(Torres Villarroel. Obras. T. IX, pá^s. '204 y 137). 



«Era cosa rara, que siendo un sujeto tan de ortera y cucliar(')n 
dádole ha que le sobraba el oro por \os [arrapos. '^ 

(Losada. La Juventud Triunfante, pág. 337). 

Fato, m. Olor. Suele aplicarse exclusivamente para significar el 
hedor o hedentina: 

«El torito rebolao le dio el fato de las berzas 

que vino pa üarcibué y golvió pa' trá' otra vez:\ 

(Ca ición popular, en la Sierra de Francia). 

Favo, m. Panal de miel. No es anticuado este término, sino de muy 
frecuente uso en la Ribera del Duero: 

«El faoo es dulce, mas pica la abeja. Aplícase en cas,) que poca 
ganancia o placer trae mucho daño.— El asturiano llama faoo, y el 
labrador havo, al panal de la miel . 

(Correas. Vocabulario, pág. Sd) 

Faya, f. Peñasco. || Precipicio, despeñadero: 

«Aquí, allí y acullá, en ambas vertientes, saltando de fai/a en 
faya, hermosas ribereñas... > 

(.Maldonado. Copla charra, pág. '2'2().) 

Fayal, m. Peñascal. || V. Faya. Úsanse estos dos vocablos en los 
pueblos fronterizos con Portugal. 



— 461 — 

Fedegar, a. Bregar. || Amasar. Corre este vocablo en tierra de Vi- 
tigudino. Tal vez se forme de este término dialectal el vocablo fede- 
gosa, que Cañete define: 

«Zamarra. Viene de vedigosa, con alusión a los vellones enreda- 
dos de esta rústica vestidura.» 

Más bien pudiera significar el delantal de vaqueta, que se ponen 
en las operaciones de la panificación: 

«Tengo cinto y cavifiete, fedegosa y dos zurrones 

caperuza de ferrete, y cayado, 

de sayal un buen capote, Uugas, pánicos, calzones...» 



«Marcelo. ¿Ñ' os digo que le llevemos 

algo con que le empañemos? 
BoNir.ACio. yw gabá-i h quiero dar. 

Gil. Pues yo le quiero endonar 
mi fedegosa. 
Marcelo. Un chivato singular. 

L. Fernández. Églogas, págs. 140 y 171.) 

Feligrana, f. Filigrana. (Ciudad Rodrigo). 
Femenino, na, adj. Débil. || Raquítico: 

«... Pero no hay comparanza con el mío, Tomasa, porque el mío 
es tan fiminino y tan escrupulosín...> 

(.Maldonado. Del Campo, 412). 

Fué usado, ya de antiguo, este término: 

v'Muy bien sabe el Rey, don Sancho, 
que soy mujer femenina 
y non lidiaré con él.» 

(Rom. Gen. Ed. Rivad. núm. 7.770, pág. 502). 

Fenecho, m. Helécho (felicitum). Úsase con la antítesis consona- 
rla en la Ribera del Duero. 

Feíreal, m. Variedad de uva colgadera, de grano oval y hollejo 
grueso y encarnado. (Vitigudino.) 



— 462 — 

Festejerón, na, adj. El que festeja a los convidados obsequiándo- 
les espléndidamente. (Sierra de Francia). 

Fíción, f. Facción. || Fisonomía. Es muy usado este término con la 
antítesis vocalaria en tierra de Ciudad Rodrigo. 

Fidalgo, ga, adj. Delgado. || Débil. || Enfermizo. 

Filiondo, da, adj. Hediondo. (Ribera del Duero). 

Finiquitar, a. Terminar. No es anticuado este término, sino de 
muy frecuente uso particularmente en la Ribera del Duero: 

«Si ustedes me dejan, aquí en es:e santo Asilo, pienso finiquitar 
mis días.» 

Finiquitizar, a. V. Finiquitar. 

Finiticar, a. V. Finiquitar. 

Finja, f. Finca. (Ribera del Duero): 

—«¿Dónde irá el güe que no are, y dónde irá el mi José que no 
trabaje como un güe, señor maestro? El mi José es una buena finja, 
too carne magra, too verdad...» 

(Maldoiiado. Del Campo, pág. 135). 

Firma, f. Rama de la escobí. || V. Escoba. (Ciudad Rodrigo). 
Fisgar, a. Curiosear. || V. Cucharonear. 
Fisgón, na, adj. Curioso. 
Fisgonería, f. Curiosidad. || V. Cucharonería. 
Fisgueo, m. V. Fisgonería. 

Flaquera, f. Debilidad. || Cierta enfermedad de las abejas, especie 
de extenuación, originada por la falta de abej^D. 
Flojar, a. Aflojar. 
Flojera, f. Flojedad. |1 Debilidad: 

«Es que ya no puedes el dir más alante, 
porque cuasi el aliento te falta, 
porque viene de atrás la flojera, 
porque no puedes ya con las rastras...» 

(Gabriel y Galán. Obras completas. T. 1, pág. 121). 

Florear, a. Escoger lo mejor de alguna cosa: 

«Este ganado apenas florea un restrojo quiere dirse a florear 
otros, y luego cualquiera le hace volver a remacharlo.- 



— 463 - 

II R. Salir el pan con la corteza ampollada. 

Floriana, f. Yerba venenosa, especie de acónito. Corre este voca- 
blo en la Sierra de Francia. 

Floribunda, f. Planta muy semejante a la begonia. 

Fogarear, a. Quemar. || Llamear. || r. V. Aborrajarse. Dícese par- 
ticularmente del viñedo. (Ciudad Rodrigo). 

Folijón m. Harapo. || Desgarrón. || Vestido roto y descompuesto. 

Follado, m. En la camisa, la parte más ancha y holgada de las man- 
gas y pechera. || Manga ancha. 

Etim. -Deriva áe fo/lis,-em. 

Fomentar, n. Fermentar. 

Fondor, m. Hondura, profundidad. (Sierra de Francia), 

Fondo, da, adj. Profundo: 

«De culebras, en arroyos aquestos los nervios son 

atadas, en fondos hoyos secos al Sol.» 

por cinco noches o seis, 

(Lope de Vega. Las Batuecas del Duque de Alha). 

Foraño, m. La tabla que se saca de junto a la corteza del árbol. || 
Adj. Endeble, flaco. (Ciudad Rodrigo). 

Etim.— Trae origen de '^'folianeam (foliiim). 

Fosfora (estar en), mod. A medio mogate. Úsase este modismo 
dialectal en tierra de Ciudad Rodrigo. 

Fosa, f. Finca plantada de árboles frutales. 

Fosco, ca, adj. Oscuro. 

Etim. — -Deriva de /w5C/75, a, um. 

Fosquera, f. Broza. Dícese particularmente de la basura de las 
colmenas. 

Fracatua, f. Riña, disputa. (Ribera del Duero). 

Frairar, a. Atravesar. (Ciudad Rodrigo). 

Frangear, a. Prensar. |i Mover la uva en el lagar. 

Frangir, a. V. Frangear. Usan estos dos vocablos en la Sierra de 
Francia. 

Franja, f. Zanja. 1| Escotadura. Úsase este vocablo, con ambas sig- 
nificaciones, en pueblos de Ciudad Rodrigo. 

Frasca, f. Raza, casta. || Abundancia de cosas nocivas: 

«Este brugo es una frasca tan perra y tan mala, que va a ser 
casi imposible descastarla.» 



— 464 — 

Fratíquera, f. Faltriquera. 
Frauta, f. Flauta: 

«No vi más música junta, un carro de leña había 

alcalde, e:i toda nii alma, solo entre pitos y fraufas.^ 

(Torres Viliarroel. Romance). 



Frema, f. Fiema. || Met. Caima: 

«DoRiNGo. \Qe.\\{\\ frema , por mi vida! 
Pavo. Este debe de ser loco; 

mientras que la joya os dan. 
desayunaos; queso y pan 
os daremos.» 

(Tirso de Molina. La Peña de Francia). 
Frejón, m. Fréjol: 

«Por cuatro monas de ná, que le cosiquea. allá van los mandilaos 
de f rejones. ^> 

(Galán. Obras. T. II, pág. 333). 

Frejoni, m. V. Frejón. Corren ambos términos en la Sierra de Bé- 
jar y de Francia. 

Frescanza, f. Frescor, frescura. 

Fresquedal, m. Frescanza. (Ciudad Rodrigo). 

Frijuela, f. Bodrio con que se condimenta y adoba el farinato. 
(Sierra de Francia.) || Torta frita con aceite. (Vitigudino). 

Etim. — Deriva de /r/^o,-^^/"^. 

Friolla, f. V. Frijuela. (Ciudad Rodrigo. 

Fritanga, f. Fritada: 

«Terminada la fritanga comenzó la refacción, a la cual invitó el 
herrero a los otros hombres, departiendo con ellos, entre tajada y 
trago, sobre el asunto que le había llevado a la casa.>:^ 

(Maldonado. Del Campo, pág. 81). 

Fritar, a. Freir. (Sierra de Francia y Ciudad Rodrigo). 
Etim. — Deriva de ^ frito, -o re, (frigere frictiim). 
Frocaüra, f. Fleco. (Ciudad Rodrigo). 
Frojar, a. .\flojar: 



— 465 — 

«Es craro, pero es el hecho 
que naide quiere /ro/ar.» 

(González Moro. Juicio, pág. 16). 

Es de antiguo uso dialectal en sus múltiples acepciones: 

<'¡Oh! qué palo \e froqiié 
en aquellos rabaciles.» 

(Encina. Teatro, 253). 

Frol, f. Flor: 

¡¡Hávalas, hávalas, hala, !Hava la frol y la gala 

hava la frol, y la gala! , juro a Sant Junes...» 



(Sebastián de Orozco. Entremés del Villano). 
Fror, f. Flor. 

«Mas dexando a Bellanís. qu' ell astro Astral al Sol suyo 

Febü, Esprandián y Amadís, dio en fruto la /ror de Lis.» 

con decir, al fin, concruyo 

(Isabel de San Felipe. Glosa). 

* * * 

«... y yo entonces m' acerco y la pido una fror de la su boca, y a 
ella se la sube la color y me la da y yo la cojo y...» 

(Maldonado. Del Campo, pág. 141). 

Froncia, f. Mata de baleo fino, que se usa para barrer: 

Refrán: «Si no llueve en Febrero, ni buen plao, ni buen centeno, 
ni buena froncia de baleo.» 

Es equivalente a este otro refrán agrario: 

«Si llueve en Febrero, tantas gotas de agua tantas frondas de 
centeno.» 

II Trozo de retama. En esta última acepción se usa particularmen- 
te en la Ribera del Duero. 

-A) 



— 466 - 

Froncir, a. Fruncir. || Plegar. En esta misma acepción fué emplea- 
do este término por los poetas dialectales: 

.^Saya azul, color de cielo, 
froncida, con sus marbetes.» 

(L. Fernández. Églogas, pág. 32.) 

Frontil, m. En el ganado vacuno la parte delantera del testuz: 

«Los frontiles son de esparto, y al buen Jesús maniataron 

se los ponen a los bueyes, con muy ásperos cordeles.» 

(Romance popular. El arado). 

Frunce, m. El plegado de la falda en la parte superior. 

Fuísca, f. Broza. |1 V. Fusca. 

Fulanario, m. Todo aquello, ya sean cosas o bien personas, cuyo 
nombre se ignora en el preciso momento en que de ello se platica. 
Úsase este vocablo en tierra de Ciudad Rodrigo. 

Fulleco, ca, adj. Vano, huero, vacío. 

Fundar, a. Engendrar, criar: 

«Mal haya el alma que Xo. fundó.» 

Imprecación contra los padres del que ha cometido alguna acción 
mala o deshonrosa. 

Fungar, a. Gruñir. || V. Fundar. Es de frecuente uso este vocablo 
en la Ribera del Duero. 

Fungón, na, adj. Gruñilón. 

Fura, f. Hura. 

Furaco, m. V. Buraco. Corren estos dos términos en la Sierra de 
Francia. 

Furibulle, adj. Travieso. || Persona inquieta y bulliciosa. (Ribera 
del Duero.) 

Furriona, f. Bulla, gresca, algazara. (Vitigudino). 

Fusca, f . Maleza que se cría en los sembrados y va a la era con el 
grano. 

«Nin^úi iti ub ái trigo ha tañido tan fusca como éste.» 
II En los árboles, el ramaje vicioso y estéril, que por no p )darlo 



— 467 — 

oportunamente, se va pudriendo y tomando un color verde oscuro, 
casi negro. 

Etim. — Deriva áe fuscas, a, iim. 

Fusco, m. La tripa grande de cerdo o res vacuna, que se emplea 
para llenarla de manteca, o bien para hacer el embutido grueso, que 
llaman chorizo del cagalar. \\ adj, V. Fosco. || adv. Entre dos luces. 
II Entre sol y sombra. || En el crepúsculo. 

Fusique, adj. Angosto. Dícese particularmente de las prendas de 
vestir. (Vitigudino). 



G 



Gabancera, f. Agabanzo. 

Gabanza, f. El fruto o baya de la gabancera. 

Gabarro, m. Abejón: 

«Espantóse el mordaz, zumbón y molestísimo gabarro... al susto 
de un extraño rumor.» 



* * * 



^'A su fin, a otra parte 
ya van marchando 
con algunas gabelas 

(Torres Villarroel. Obras. T. IX y X, pág. 203 y 38.) 



muchos gabarros 

con que los pobres 

nos veremos más libres.» 






«Ah torillo, ah bizarro, 

guinda el dogo, sacude ese gabarro. y> 

(Losada, La Juventud triunfante, pág. 276.) 



II adj. Holgazán. || Pesado, molesto. 
Gabarrio, m. V. Gabarro. (Ribera del Duero) 
Gabejón, m. V. Gadejón. (Alba de Tormes.) 



— 468 - 

Gadejón, in. Cada uno de los haces de leña que forman la carga 
que lleva la caballería al lomo. 

Cadillos, pl. Cadillos. 

Gafa, f. Dolor agudo, especie de cólico o torzón, que suele dar al 
ganado vacuno. 

Gaguear, a. Divulgar, comenzar a manifestarse alguna cosa se- 
creta. (Vitigudino.) 

Gaina, f. Inapetencia. (Ledesma). 

Gaja, f. Rama. 

Gajar, a. Desgajar. (Ledesma.) 

Gajero, ra, adj. Flaco, ruin. (Sierra de Francia). 

Gajuiia, f. Ramo largo y flexible de escoba o retama. (Sierra de 
Francia). 

Galafates, pl. Conjunto de cosas menudas. || Chiquillos. 

Galana, f. Margarita (flor). 

Galantía, f. Arrogancia. 

Galápago, m. Trozo de vaqueta que se cose a las botas, que usan 
los ganaderos, para que escurra bien el agua y no penetre en el pie. 

Galapero, m. Guadapero. (Ciudad Rodrigo). 

Galas, pl. Las flo''"s de todas las plantas herbáceas anuales. || De 
avión. Espadilla (Tridácea). || Junquillo oloroso. (Narcissus jonquilla- 
L). II De burro: Magarzuela. || De pajizo. Tapsia (Umbelífera). 

Galbana, f. Guisante. Es de frecuente uso este vocablo en la Ri- 
bera del Duero. 

Galeana, f. Especie de uva blanca, de grano grueso y redondo. 
(Vitigudino). 

Gallar, a. En las aves, no sólo entre las gallináceas, cubrir el ma- 
cho a la hembra. 

Gallarruza, f. Gallinaza: 

«A los de [as gallarrii2as.- Esto es a los rústicos. No crean con 
eso que lo entienden.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 7.) 

Galleado, da, p. p. Fecundizado. Dícese particularmente de! hue- 
vo de ave que tiene galladura. 

Gallofa, f. Broma. (Ribera del Duero y Ciudad Rodrigo.) V. Kór- 
ting, 441 . 

Galocho, cha, adj. Dícese del que es de mala vida. V. Kor- 
ting, L761. 



— 469 — 
Galrar, a. Hablar: 

«Cien garatumbas pasoren, porque me falta el aquel 

que no puedo rellatarlas, con que otros las cosas ga/ra/i.» 

(Torres Villarroel. Romance). 

Galumbo, ba, adj. Holgazán. (Vitigudino). 

Gamarza, f. Astucia, picardía. 

Gamberro, rra, adj. Disoluto. || Libertino. (Ciudad Rodrigo). 

Gamella, f. Artesilla de madera (Sierra de Francia): 

«Darl' he vasar y espetera y asadores y caldera 

y mortero y majadero y gamella.^ 

y su rallo y tajadero /i c- -a á i - 31, 

■^ •' ' (L. rernandez. £^7oo-í75, p.ig 31). 

Gamón, na, adj. Enjuto, delgado. (Ribera del Duero). 
Gamona, f. Gamón (triliácea). 

Gamonear, int. Correr. || Trepar. (Ribera del Duero). 
Gamonita, f. Charla, holgorio: 

«Mucho hacer puntilla, mucho sacarse pa fuera la chambra, mu- 
cha 5"«//70/?//í-7 con los mozos, mucho abaniquear'se en misa». 

(Galán. Obras. T. 11-333). 

Gandumbazas, pl. Pusilánime. Dícese particularmente del casado 
que, por falta de carácter, se deja doininar de la mujer. (Vitigulino.) 
Gañanía, f. Alquería: 

«Ni es pecadora mudanza ceñuda la lontananza, 

que el sol te parezca obscuro, pálidas tus melodías, 

pesado el ambiente puro, tristes estas gaña nías. >■ 

(Galán. Obras completas. T. I., pág. 168). 



«En la cual trascendía, con todos los aromas campesinos, el alma 
sencilla de las gentes de aquellas gañanías». 

(Maldonado. De/ Campo, pág. 143). 

Gañivete, m. V. Cañivete. 

Gañola, f. Garganta. || La nuez de la garganta. 



— 470 — 

Gañuelo, m. Gaznate. 
Carañuela, m. V. Engarañado: 

«Está ya hecho un garañiiela , y no ha comenzado aun el invierno. > 

Garapela, f. Carapela. || V. Riña, pendencia. 

Garbancera, f. V. Gabancera. 

Gargabero, m. Garguero. (Vitigudino). V. Kórting, 4.169. 

Gargallo, m. Ranura. || Muesca que se hace en las tablas acomba- 
das de la cuba, a fin de que encaje el asiento. 

Gárbula, f. Vaina o cascara de los garbanzos ya secos, que se 
destina para hacer lumbre en las casas. 

Garlar, a. Hablar. 

Garliborlear, n. Bailar, haciendo muchas mudanzas con los pies. 
V. Bornear. 1| Cantar haciendo muchos trémulos y adornos o floreos 
musicales. || Adornar excesivamente una prenda de vestir. 

Garliborleo, m. El acto o acción de garliborlear. i| Fleco, cairel. 

Garlo, m. Nalsa. 

«... a Juan que eche los garlo?, a la charca, pa ver si coge un par 
de libras de tencas.) 

(Maldonado. La montaraza, pág. 26). 

Garmejón, m. Trípode sobre el cual se espada el lino. (Sierra de 
Francia.) 

Garrabuño, m. Pelotón o mazo de hilo. ¡| Ovillo. || Enredo. 

Garrama, í. Derrama. || Contribución. 

Garría, f. Prado llano, sin árboles y de larga extensión: 

«... de frente, a lo largo de las verdes e interminables garrías, 
los toros pastaban tranquilamente...» 

(Maldonado. Del campo, pág. 37). 

II Oveja rezagada. 

Garrancho, m. Espina. || Rasguño. || Roto, desgarro. 
Garrapeto, m. Tostón. (Sierra de Francia). 
Garrapo, pa, m. y f. Cerdo que no ha hecho aún el año: 

«Ya está la garrapa en el centeno.» 
Frase familiar con que se expresa la seguridad que se tenía de 



— 471 - 

que había de ocurrir !o que se sospechaba o esperaba. || Met. Sucio, 
desaseado. 

Garrobaza, f. Paja de garroba. 

Garrobanza, f. V. Garrobaza. 

Garrobiüa (paño de). Paño hecho con lana de añino: 

«Embolsaba el corazón agradable de su pulido cuerpo en un tos- 
co, amusco y estrecho refajo de garroaif/as. y 

(Torres Villarroel. Obras. T. IX., pág. 287.) 

Garrobo, adj. Tosco, zafio. || Solapón, marrullero. 
Garruíada, f. Chaparrón. 

Garullada, f. Manada de garullos. || Pavada. || Muchedumbre de 
gente: 

«De retabros y santinas a chorro borro los Cristos 

había una garullada, y a porrillo las estautas.>^ 

(Torres Villarroel. Romance.) 



«... y, al rabo de todos, la garullada de los cabreros, los raba- 
danes. ..>■■ 

(ídem. Obras. T. IX, pág. 2J0.) 

Garullo, m. Pavigallo: 

Refrán: «Como es la pava es el garullo.» 
Expresa la misma idea que el refrán clásico: 

«Tal para cual, Pascuala con Pascual>\ 

Garuña, f. Garra, zarpa. 

Gasnatón, m. Bofetada. 

Gasnaíazo, m. V. Gasnatón. 

Gaspaceía, f. Capacho o recipiente del aceite. || Serón de esparto, 
en donde se echa la aceituna ya molida, con el objeto de ser pren- 
sada. (Sierra de Francia). 

Gaspazo, m. V. Capaceta. (Sierra de Francia). 

Gastoso, sa, adj. Gastador. (Ribera del Duero). 



— 472 - 

Cataplasma, f. Cataplasma. (Ciudad Rodngo). 
Gataprasma, f. Cataplasma: 

«... ahora le echa una calor la gataprasma ayer tarde 

el bulto; juile a poner y tiívelo que dejar. ..> 

(González Moro. Juicio, pág. 11.) 

Gato, m. Brote de flor en los árboles. (Pedraza de la Sierra). 

Gausán, adj. V. Bausán. 

Gavilla, f. El conjunto de dos o tres manadas de mies segada 
y tumbada en los surcos que van recogiendo las atinas para formar 
el haz. 

Gavillero, m. Conjunto de gavillas tendidas en los cerros, que re- 
coge la atina para formar los haces: 

«De este gaoillero tan largo, lo menos se pueden hacer veinte 
haces.» 

Gayola, f. Garganta. (Vitigudino y Ciudad Rodrigo.) 
Gaznata, f. Garganta. || Sendero estrecho y costanero entre dos 
tesos. 

Geito, m. Aspecto, fisonomía. |1 Disposición. (Ciudad Rodrigo.) 

Gelar, n. Helar. (Sierra de Francia). 

Genecho, m. Helécho. 

Gengiba, f. La encía, limpia de toda dentadura. (Ribera del Duero.) 

Gengibón, m. V. Gengiba. 

Genial, m. índole, carácter, temperamento: 

«... si va a la ciuá, cualquiá cosa que haga será arar, porque ese 
es su genial, y hay en la ciuá gente que ara y gente que recoge...» 

(Maldonado. Del Campo, pág. 135.) 

Gerupío, m. Fregoteo, limpieza. (Ribera del Duero): 

«Hoy tarde concluyo de gerupío, me queda mucha loza por fregar.» 

Gerrén, í. V. Herrén. 

Gerrenar, a. V. Herrenar. (Ribera del Duero). 

Gimplar, a. Gimotear, llorar: 

"Poquito mal, pero bien giinpladn.-.'y 



— 473 - 

Gingra, f. Cincha. ( Vitigudino y Ciudad Rodrigo). Es el mismo 
término empleado por Juan del Encina en forma aumentativa, y que 
el señor Cañete conjeturaba que era sinónimo de enjalma: 

«Porque darl' liían quisquiera cual haría si amontasen 

sin que mucho lo dudasen, las burras con sus gi/tgrones.» 

(Encina. Teatro, 231.) 

Gingrar, a. Poner la correa de ingrir. Es de muy frecuente uso 
este vocablo en la comarca de Ciudad Rodrigo. Emplea este término 
Juan del Encina, indudablemente que en acepción traslaticia de burlar 
se del prójimo en forma ex/remada; pero no tiene, de ningún modo, 
la significación áe jinglar, que le atribuye Cañete: 

«Hora déjalos gingrar, 
que si ellos van al Uugar 
yo les haré que ño cuquen.» 

(Encina. Teatro, pág. 241.) 

Gingrir, a. V. Gingrar. 
Gogalla, f. Abogalla pequeña. 
Gogallo, m. Abogalla grande. 
Gola, f. Ansia, deseo. 

Goldo, da, adj. Grueso. (Sierra de Francia). 
Goleor, m. Objeto aromático. Dícese particuiaririente de toda flor 
que despida grato aroma. (Ribera del Duero). 
Goler, a. Oler: 

«La chica, ofendida, más que por el hecho, por la persona, le 
gritó malhumorada: 

—Suelta montaraz, que vas a dir goliendo a probé a la otra.» 



«... aquí no eres el mi amo, y esa flor es mía y no la golerán nuri- 
ca las tus narices.- 

(Maldonado. Del Campo, págs. 97 y 145.) 



«Como yo llegue a goler puede que otra cosa sea 

que golveis a la pelea, ¡cuidiaíto con golver!» 

(González Moro. Juicio de Conciliación, pág. '23). 



— 474 — 
Golver, a. Volver: 

«Dispués se giielve a citar y contra esta sentencia 

a las partes con urgencia ya naide puede apelar.» 

(González. Juicio, pág. 19.) 



« — Más son los que güelven, que no los que se quean, madre. 
—Pero ¿cómo giieloen algunos, hijo mío? Corrompíos y pochos, 
que más les valiera quedarse allá.» 



«Quedaisus con Dios, que nosotros no queremos ajuntarnos con 
ladrones de mala muerte. Si, al o-o/y^rde la feria, cuelo por aquí, aca- 
so, sus traiga un vaso de agua con azucarillo pa que sus pase el 
sofoco.» 

(Maldonado. Del Campo, págs. 43 y 130.) 

Goma, f. Yema de la vid. (Sierra de Francia). 

Gomia, f. Muchedumbre. (Ciudad Rodrigo). 

Gomitar, a. F^rovocar. Covarrubias consigna este término y sus 
derivados como palabras groseras y bárbaras. 

Goñada, f. Engaño. || Simulación. || Hipocresía. (Ribera del Duero.) 

Goñear, a. Engañar. 

Goñería, f. V. Goñada. || Gazmoñería. 

Gonero, ra, adj. Zalamero. || Gazmoño. (Ciudad Rodrigo y Ribe- 
ra del Duero). 

Gordo, m. Gordura en la carne del cerdo. || Tocino: 

«Entre gordo y magro.» 

Frase familiar que expresa la misma idea que esta otra: 

«Entre mercé y señorío; (así dice el vulgo y no entre merced y se- 
iioría.)» 

Gorearse, r. Sentir la gallina deseo de empollar. 

Gorgojarse, r. Criar la simiente gorgojos. 

Gorgollón, m. Borbotón. 

Gorgoriteo, m. Abundada de gorgoritos. || Floreo musical: 



— 475 — 

«Iban también dos zagalas y, vive cribas, cantaban 

echando gorgorííeos, ahún mijor que dos jilgeros.» 

(Viiiarroel. Obras. T. VII.) 

Gorgorito, m. Burbuja o bombita de jabón, que se forma en los 
charcos al caer la lluvia. || Trino o trémulo de la voz en el canto. 
Górgoro, m. Trago: 

«Trae la bota, que echemos un górgoro de vino.» 

Gorriato, m. Gorrión. (Sierra de Francia). 

Gorrichel, m. Gorro de papel en forma de tricornio, que emplean 
los muchachos en algunos de sus juegos. (Vitigjdino). 

Gorrilla, f. Sombrero aldeano, de paño duro y tieso: lleva el ala 
ancha y acanalada al borde, guarnecida con cinta de terciopelo; ia 
copa es baja y en forma de cono truncado; tiene al lado una borlita: 

«Al oir a alba tocar 
nos quitamos la gorrilla 
y rezamos de verdá.» 

(Maidonado. Querellas, pág. 38.) 

Gorringo, m. Cerdo. (Ciudad Rodrigo). 

Gorrón, m. Guijarro. (Sierra de Francia y Ciudad Rodrigo). 

«Migas hechas con gorrones no las comen todos los hombres.» 
Es la comida de los pastores, que hacen la lumbre entre gorrones, 
sobre los cuales ponen la caldera. 

Goruchón, na, adj. Curioso. I| Husmeador. 

Goruchonear, a. Curiosear. 

Gorulla, f. Grulla. 

Gorrullo, m. La parte de líquido que se coagula. || Grumo. (Viti- 
gudino). 

Gota, f. Berruga que suele salirles a las ovejas y a las cabras en 
las ubres, efecto de la cual se les retira la leche. 

Gozar, a. Sazonar: 

«Si Dios nos lo goza todo, tendremos una cosecha como nunca la 
hemos tenío.» 



— 476 — 

Graja, f. Urraca. (Vitigudino). 

Granación, f . Granazón. 

Gránelas, í. pl. Los pajones gordos y las espigas y vainas que no 
se desgranan en la trilla. || Barreduras de los asientos de muelos y 
parvas en las eras. 

Etim. — De verrantia (oerrere). Antiguamente debió de expresarse 
también este concepto de barredura con el vocablo brugo o brido, 
como parece deducirse del siguiente pasaje del Fuero: 

«Qui flechar estierco o «bruio^ en cal/e. --Qiú estierco o hriiio cu 
calle echar de Salamanca peche V sóidos...» 

Derivaría de la misma raíz, de ser la expresión del referido con- 
cepto '*verruculum, bruculum, brujo. ■ 

Granero, m. El montón de grano que se forma al aventar la mies 
en la era. 

Graneo, m. La acción o efecto de granar. || Granazón. 

Granula, f. Semilla menuda. || Gramilla. || Instrumento de made- 
ra, sobre el cual se espada el lino. 

^'Espadilla, granilla, estos cuatro palitos 

jusitu y rueca; me tienen muerta.» 

(Copla popular, en la Sierra de Francia.) 

Granío, m. V. Graneo. 

Granjeo, m. Granjeria. || Lucro. (Sierra de Francia y Ciudad Ro- 
drigo.) 

«Del gobierno algo queará 
cuando tanto se disputan 
el granjeo de mandar.» 

(Maldonado. Querellas, pág. 35.) 



«A la mujer casera el marido se la muera.— Suelen parecer case- 
ras algunas mujeres casadas y ser alabadas sus caserías y granjeos; 
la cual luce porque gana y lo gobierna el marido, que allega la ha- 
cienda y lo cumple todo.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 3.) 

Grasinar, a. Enfadar. || Enojar. || Irritar. (Ciudad Rodrigo). 



— 477 — 

Gripe, f. Ampollación que suele salir a las cabras en medio de las 
pezuñas. (Sierra de Francia). 
Grolia, f. Gloria: 

«Pues dame tú algo a mí, o algún cacho de amor; 

en que te vea tener que gran grolia y gran loor 

comigo algún querer me darás en lo hacer». 



«Es me ya grolia venida «¡Ya me rebienta el gasajo 

tan crecida por somo del pestorejo! 

que me sal' a borbollones.» " Gran grolia siento en el cuajo, 

de aquí descrucio el trajo...» 
* * * 

(L. Fernández. Églogas, págs. 12, 124 y 139). 

Groria, f. Gloria. Es de muy frecuente uso con la acostumbrada 
antítesis consonarla: 

«Las calles de la Cudá con colgaderos de raso, 

era una groria mirallas, mi polidas y anidiadas » 

(Torres Villarroel. Romance). 



«—No está en groria, no está en groria, que está aquí gritó 
Prudencio, saliendo de la sombra en que se hallaba oculto.—» 

(Maldonado. Del Campó, pág. 145). 

Groma, f. Broma: 

«El sí que es güen alimaña, 
conmigo poquita groma. » 

(González Moro. Juicio, pág. 13). 

Grumada, f. Ladera escarpada. (Sierra de Francia). 
Grumar, a. V. Brumar. 
Grumir, a. V. Brumir. 
Guáchara, f. Sapo. 

Guácharo, m. Sapo. Úsase promiscuamente este vocablo, en am- 
bos géneros, en tierra de Ciudad Rodrigo. 



— 478 - 

Gundañino, na, adj. Guadañero, el que tiene por oficio guadañar 
la yerba: 

«Muerte y guerra barruntan mira qué golpes tiran 

los giijclañinis, los muy ladinos.» 

(Maído lado. La Montarasa, pág. 27). 
Guadramalla, f. Chusma. |1 Trulla: 

De melitares entró los unos van a caballo 

una juerte giiadramalUí; y los otros van a pata.» 

(Torres Villarroel. Romance). 

Guadrimalla, f. V. Guadramalla. 

Guango, m. Chozo largo y estrecho, con la techumbre a dos 
aguas. 

Guañino, adj. V. Guadañino. (Sierra de Francia). 

Guano, Humor. || Temple. || Hado. || Fortuna. (Ciudad Rodrigo). 
¡I adv. V. Uguaño: 

«Todos los probes nacemos coi mal guano, y, hasta morir, ten- 
dremos siempre la mala estrella con nosotros.» 

Guardanapos, m. Guardapies. (Vitigudino). 

Guardiño, ña, Ahorrador. || Cicatero. (Sierra de Francia). 

Guanear, a. Pastar: 

«Cómo guarea esa piara en el rastrojo». 

Parece vocablo onomatopéico. 

Guarecer, a. Pastar. Tiene la misma significación yuso que giia- 
rear, y ambos términos descienden de una misma estirpe, cualquiera 
que ella sea. No se usa hoy en la antigua acepción clásica de curar, 
medicinar, sanar en que también lo usaron los poetas dialectales sal- 
maltinos. Resto, tal vez, del uso de este vocablo, en la antigua acep- 
ción clásica, sea la frase familiar: 

«Dejad a guarido, que está parido» 

con que se moteja al que se muestra impertinente y aprensivo por 
el más leve achaque y dolencia. 



— 479 - 

Guarencia, f. Crianza. || pl. V. Guarentes. (Ciudad Rodrigo). 

Guarentes (por sus), fr. adv. Por sus pasos contados. II Pausada- 
mente. Tal vez descienda de guarear, indicando el paso lento, pausa- 
do y provechoso del ganado mientras giiarea. 

Guareña, f. Ribera. || Arroyo. j| Charca. II Cahozo. || Prado en que 
abundan los regatos y cahozos. || Finca grande y cercada: 

«En todo el invierno se ve el sol, de puro nieblas que hay, en es- 
tas guareñas». 

Guareo, m. Pasto. || Acción o efecto de pastar: 

«Buen giiareo tienen las ovejas en este prao.» 

Guarine, m. Tostón. (Sierra de Francia). 

Guarrada, f. Golpazo. 

Guarrapo, m. Garrapo. (Sierra de Francia y de Béjar). 

Guarrazo, m. Golpazo. 

Guarrear, n. Gruñir. || Gritar. || Llorar a gritos. || Espantar a los 
chivos. II Ulular, repitiendo el sonido inicial de la palabra, con objeto 
de espantar a los chivos, a fin de que dejen de mamar y entren en el 
chivitero. 

Guarro, m. Cerdo. || Grajo. (Sierra de Francia). || Adj. Sucio, des- 
aseado. 

Guatimaña, adj. Hipócrita. || Cicatero. 

Guay, m. V. Guano. 

Güe, m. Buey. 

«... en cuyas altas mieses se entonan veinte parejas de giies de 
trabajo y otros tantos holgones.» 

(Maldonado. Del Campo, pág. 8). 
Güeca, f. Espiral: 

W mal huso, quebralle la güeca». 



«Ábreme, hilandera de rueca, haréte la güeca.» 

(Correas. Vocabulario). 

Güedo, da, adj. Chivo destetado. || Chivo de un año. 



— 480 — 

Güeja, f. Oveja. Desciende de uveja, iigüeja, güeja. 
Güelta, f. Vuelta: 

« -No dices verdad, Silvano, y más te valiera ir a dar güelta al 
monte, que ahí cerca estái escaseando, que no venir con peronias a 
quien no ha de creértelas. 

(Maldonado. Del Campo, pág. 97). 

Güelto, m. Huerto. (Sierra de Francia). 
Güello, m. Casco, pezuña. || Huella, vestigio. 
Güeno, na, adj. Bueno. 

«G//f//í/5 enseñanzas son esas. Mejor era que no las deprendiesen.» 

... Pues, hija, hay que hacer algo por curar, porque eso no es 
bueno. 

¡Güeno será... cuando han ido por usted!- 

(Maldonado. Del Campo, págs. 4'2 y 111). 



«... Pos en suma, 

si acierto a dar güeña traza 

naide me la contradiga.» 

(González Moro. /«/c/o de Conciliación). 

Güera, adj. El ave clueca. 

Güerapatos (en). En cueros. (Sierra de Francia y Ciudad Ro- 
drigo). 

Güerar, a. Incubar. 

Güerear, a. V. Güerar. 

Güerija, f. Ingle. V. Verija. 

Güero, m. El estado de clueca, en la gallina que siente deseo de 
empollar: 

<A esa gallina hay que meterla en el agua, a ver si se le quita el 
güero.» 



«En cantando la gallina, mátala luego, quítala el agüero, -i^ue 
se refrene a la mujer.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 118). 



— 481 — 

Güestro, tra, adj. pron. pos. Vuestro: 

«Todos tenéis que quebrar 
algo de güestro derecho.» 

(González. Juicio de Conciliación, pág. 16). 

Gufanda, f. Bufanda. (Ciudad Rodrigo). 

Guindaleta, (por), fr. adv. De tarde en tarde. || De guindas a cere- 
zas. (Ribera del Duero). Es, sin duda, el mismo término clásico guin- 
daleda, que empleó el extremeño Berrueza: 

«En los altos está poblada de bosques de castaños... y en los ba- 
jos y quebrados de viñas, olivares, guindaledas... y> 

(Amenidades. Cap. 1). 

II f. Cordel que lleva, a uno de los extremos, un lazo, del cual se 
valen para amarrar al novillo bravo y llevarlo al yugo. Ij Cordel cor- 
to, que lleva a la punta una piedra o tabla, el cual se le enreata en los 
cuernos a la res, cuando va de camino, particularmente cuando la 
traen o llevan al mercado, a fin de que el golpear de la piedra o tabla 
contra las patas la impida correr. || V. Guinda. 

Guinda, f . Maroma de que se valen en los arribes del Duero para 
pasar el río. 

Guindal, m. Guindo. (Ribera del Duero): 

«A ese guindal se le va a desajar la rama cimera.» 

Guindar, a. Coger. || Apresar. || Asir. (Ciudad Rodrigo): 

«Tenía la gorra... entretallada entre las piernas, y guindado de 
la una mano un cangilón de la Alcarria.» 

(Torres Villarroel. Obras. T. X.-6). 
Es frase muy usada: 

«¡Quién te guindó!» 
De igual significado es que esta otra tan vulgar: 

«¡Quién te crió!» 



— 482 — 

Guirle, m. Vencejo. (Vitigudino). 
Guirre, m. V. Guirle. 

Guirri, m. V. Guirre. Son términos onomatopéicos. 
Guirrio, m. V. Guirle. (Ledesma). 

Guisopo, m. Hisopo. Ya de muy antiguo fué usado este término 
dialectal: 

«Y ¿en qué tengo de jurar, 
en guisopo o vi na jera?» 

(L. Fernández. Églogas, 21). 

Guita (hacer), a. Engaitar. 

Guitón, na, adj. Engaitador. 

Guitonear, a. Engaitar. 

Gujeta, f. Agujeta. || Cinta o cordón de seda, cuyos extremos es- 
tán guarnecidos con herretes. Úsase con aféresis, tal como lo emplea- 
ron los poetas dialectales salmantinos: 

«Saya azul, color de cielo, ¿Es gujeta o es cintilla, 

froncida con sus marbetes, o filetes o manija.»- 



(L. Fernández. Églogas, 11). 



Guñar, a. Untar. || Marchar. 
Gurriache, m. Vencejo. 
Gurriata, f. Carbonera pequeña: 

^<Esta gurriata tarda muy poco en cocerse.» 

Gurriato, m. Cerdo pequefío: 

«No queremos la morcilla, que queremos lomo fresco, 

ni tampoco el farinato, que es lo mejor del gurriato.y> 

(Canción de aguinaldo, popular en esta provincia). 

Gurripato, m. Garrapata. (Ciudad Rodrigo). 
Gurrufo, m. Tufo. || Rizo. 
Gurrufada, f. Ventisca. || Bufada. 
Gurrumía, f. Baratija. (Ciudad Rodrigo). 
Gurrumino, no, adj. Pequeño: 



— 483 — 

«Vamos a ver, gurruminos; aquí no estáis todos: ¿dónde está 

Lola Méndez?)^ 

(Maldonado. Del Campo, pág. 16). 

Gurrumío, m. Alcaraván. 
Gurrupéndola, f. Oropéndola. 
Gurulla, f. Grulla. 
Gurullo, m. TuruguUo. || Gorullo. 



Haba, f. Enfermedad de encías que suele padecer el ganado ca- 
ballar y mular: 

«No hay más remedio que sacarle el habo a la muía, con el hie- 
rro malbando.» 



«Los albeitares llaman habas, cierta sangre que se cuaja a las 
bestias sobre las encías, que no las deja comer.» 

(Covarrubias. Hava). 

Habar, a. Echar en remojo las legumbres, los garbanzos particu- 
larmente, a fin de que cuezan pronto y bien. (Valdevilloria). 

«Bien se conoce que no hadaste los garbanzos anoche, que están 
hoy como balas de duros y mal cocidos». 

Haber, Ser. (Sierra de Francia). 

«Hoy habernos na más que cinco en la reunión.» 

Habería, f. Mercancía: 

«Yo sé que murieran a millones los mercaderes de muchas ha- 
berlas». 

(Torres Villarroel. Obras. T. V., pág. 207.) 



— 484 — 
Hace, m. Haz: 

«Un hace bien atao, está ya medio ilevao.>^ 

Adagio rústico, muy usado en la Sierra de Francia, y con el cual 
se encarece la importancia que tiene el atar bien los haces. Úsase con 
la c paragógica en la Sierra de Francia y en la Ribera del Duero. 

Haceres, pl. m. Quehaceres, negocios: 

«Les acompañaré en el ojeo, porque los haceres que tengo, no 
son muchos.» 

Macero, adj. El mozo destinado a dar los haces, para cargar el bá- 
lago en el carro. 

Hacienda, f. Ganado: 

«Hacienda de yerba, hacienda de mierda.» 

Adagio campesino con que se da a entender que prospera poco el 
ganado que solamente se mantiene con yerba. 

<f.¡iacienda de muchos la come el lobo.» 

Significa este refrán cómo, ordinariamente, hay poco interés en 
asuntos que a muchos atañen: 

«. . lo demás era el ruido de sus haciendas, porque en este ben- 
dito campo de Salamanca, donde Dios ha derramado el garbo y la 
largueza, se estima el «dulún-dulún» de los zumbos y cencerrillos, 
el sonar de las espuelas y el «táca-táca» de la airosa marcha caste- 
llana, más que el estrépito de una catarata de monedas de cinco 
duros.» 

(Maldonado. üel Campo, pág. 7.) 

Hacientes, mod. adv. Adrede. (Sierra de Francia). 

«No tiene disculpa, porque lo hizo hacientes y supiendo muy 
bien lo que hacía.» 

Halbelidad, f. Habilidad. 

Halda, f. Regazo materno. 

Hambrío, ía, adj. Deshambrido. Aiín se usa este término, tan em- 



— 485 — 

pleado por los poetas dialectales, aunque es más frecuente el aumen- 
tativo: 

«Como el lobo muy hambrío 
suele curar del rebaño, 
é de riberas el río.; 

(Encina. Égloga VIL) 
Hambrión, ona, adj. Glotón. || Hambriento. 

«... hidalgos mochos, executores de escalera abajo, botargas de 
la nobleza, hambreones perdurables y garrapatas de los convites...» 

(Villarroel. Obras, T. IX.) 

Hambrón, ona, adj. Hambrión. 
Harganear, n. Holgazanear. 
Hartolana, f. Yerbabuena. (Ribera del Duero). 
Hastial, m. Fachada de la casa. || Espacio de calle o plaza delan- 
tero de la fachada: 

«... ni el averío que cloquea al abrigo del hastial grande de la 

casa...» 

(Maldonado. Del Campo, pág. 8.) 



«Y al rincón del hastial soleado se van temblorosos 

por tibiezas del sol invernizo los dos viejecitos...» 

(Gabriel y Galán. Obras completas. T. 1, pág. 21 1), 

Fué de muy frecuente y vario uso este vocablo en dialecto sal- 
mantino: 



«Salió un toro y al memento 
a la ermita se abalanza 
y ella andaba al rededor 
sin que naide la meniara. 



En cada hastial se columbra 
un cavallo, en que montaban 
los toreros con sus picas, 
ansí como nuesas varas». 

(Villarroel. Obras. T. Vil.) 



Etim. —Deriva de *fastigiale (fastigium.) En la literatura medio- 
eval se halla usado alguna que otra vez: 



— 486 - 

«El un de sus f asnales luego enna entrada 
la natura del amo se díe toda pintada; 
los meses con sos días, con su luna contada 
cada uno cual facienda auie acomendada. 

ÍAlex. 2.390). 

Hazaña, f. Oficio doméstico, ocupación casera. 
Hazanar, a. Trabajar afanosamente, fatigarse, sofocarse en el 
trabajo: 

«Estoy hazanando esto, para ver si puede concluirlo lioy. » 

Hebarse, r. V. Ahibarse. 

Henasco, m. Yerba seca que queda en los prados o entre las ma- 
tas, en el verano: 

«Con poco que llueva se pone muy amoroso e! henasco, de modo 
que lo come bien la hacienda.» 

Henazo, m. Almiar. || Ensilaje de heno al aire libre. || Montón 
grande de heno, en forma cónica, bien encalcado, en torno de una vi- 
ga larga, perpendicular, con el intento de que el agua, al llover, res- 
bale y evite que el heno se pudra. 

Her, a. Hacer. (Ciudad Rodrigo y Sierra de Francia). Este térmi- 
no es uno de los «vocablos del tiempo mejo>~> , de que donosamente 
se burlaba Baltasar del Alcázar, en una de sus más lindas poesías: 



«Porque, por ser tan aniejo 
ya en los años, suelo usar 
en escribir y en hablar 
vocablos del tiempo viejo. 



Carambola, cachetudo, 
bel, herse, cholla, modorro, 
caniculario, machorro, 
tracamundana, ventrudo». 



Herbajería, f. Prado. 1| Terreno comunal de pastos: 

«Quiero dicir que anda mal el reparto de herbajería .» 



«El sacristán, que era a la vez practicante, cirujano y muñidor 
de la herbajería, se atrevió a decir... > 



— 487 — 

«Y así acabó aquel episodio del rústico banquete, en el cual bri- 
llaron los Néstores y Ulises de la herbajería.y> 

(L. Maldonado. Basílica Teresiana, núm. 12, segunda época). 

Herbajero, adj. La persona que tiene a su cargo el repartimiento 
de la herbajería: 

«Pus te has llevao una noche de más, recontra, interriaiipió uno 
de lo5 herbájenos repartidores». 

(L. Maldonado. Bas. Ter., núm. 12, segunda época). 

Herbal, m. Toda planta de granos menudos, como lenteja, yero, 
guisantes, etc. 

«Esta hoja la sembraré de herbal a otro año.» 

Herbalar, a. Sembrar de herbal una tierra. 
Herbaliza, f. Herbal. 
Herbero, m. Esófago. 
Heredad, f. Propiedad inmueble: 

-Voy a poner una cerca en la heredad de los mimbreros.» 



«Pintoresca algarabía trajinar de los lugares, 

de la alegre pastoría tonadillas populares, 

derramada en la heredad, tamboril de Navidad.» 

(Galán. Oóras. T. I.-195.) 

En el mismo sentido aparece usada en el Fuero: 

«Et quien en enfermedad mandar algo por su alma, mande fasta 
el medio del mueble e de la heredat por su alma, non dé mays si non 
como aquí iaze...» 

:i: * * 

«Toda presea de cassa de clérigo e su eredade sea libre...» 

(Fuero de Salamanca, §§ XXXI y CCCXL). 

Herejía, f. met. Dolor, daño, aflicción que se infiere a las perso- 
nas o animales: 



- 488 — 

«¿Qué herejías estás haciendo a ese perro? No le atormentes 
más con esos juegos tan penosos». 

En el Fuero también se usa, pero como signo de hechicería. 

«Los omes que lidiaren, en la iura lo metan que no traen heresia 
nin la tennan mientre lidiaren». 

(Fuero de Salamanca, § XCV). 

Heriedo, m. Herencia. (Ciudad Rodrigo). 

Hermanamente, adv. Fraternalmente. (Ciudad Rodrigo). 

Herrada, f. Salera. || Utensilio de cocina, que se emplea para colo- 
car, en sendos senos cilindricos, la sal y el pimiento. De uno a otro 
seno, en forma de asa o agarradera, va un aro o semicírculo en forma 
de herradura. (Úsase en Ciudad Rodrigo). 

Herrenador, adj. Forrajeador. 

Herrén, f. La cebada que, en verde y antes de espigar, se corta 
para forrajear el ganado. Úsase en el género femenino, tal como sale 
en el Fuero de Salamanca: 

f-De ferrén agiena segar o prado pascer. —Et quien ferrén agie- 
na segar o prado pascier o mieses segar, o en huerto agieno cogier 
fructo o ubas en vinna agena, peche sesenta sueldos...» 

(Fuero, § LXXV). 

Herrenar, a. Forrajear al ganado. 1| Mantener el ganado con el 
herrén. || Segar el herrén. (Vitigudino y Ciudad Rodrigo). 
Hétele, mod. adv. Helo aquí. || He aquí: 

«A ver el resplandorazo y étele que era la Igresia. 

marchemos a las voladas, que por mil 'cabos se abrasa» 

(Villarroel. Obras. T. VII.) 

Híbado, da, adj. V. Ahibado. 

Hibarse, r. V. Ahibarse. 

Hierro enfranques, m. Instrumento más pequeño que el useto, lar- 
go como un decímetro, y con un leve rebaje, que emplean para lujar 
el calzado. 

Hierros, pl. Arrapea. 

«Pon los hierros a la yegua.» 



— 489 — 
Alguna que otra vez se encuentra usada por los clásicos: 

«Como bruto fué preso con hierros o maniotas en el prado.» 

(Núñez. Advertencias, pág. 72). 

Higadar, int. Trabajar afanosamente. 

Higarado, m. V. Ahigarado. Úsanse ambos términos, aunque es 
más frecuente pronunciarlo con la aféresis. 

Hígarar, n. Trabajar afanosamente y sin rendirse ni cansarse con 
facilidad. || Aguantar mucho en el trabajo. 

Hijadero, m. El sitio a donde se lleva a las ovejas, recién paridas, 
con las crías. 

Hila (a la), adv. En fila. || Uno tras otro. || E:i hilera. (Ciudad Ro- 
drigo). 

Hiladillo, m. Puntilla. || Encaje. || El calado de la pechera en la ca- 
misa charruna. 

Hilado, m. V. Hilladillo: 

^'La que se muestra a beber de tierra, enviará el hilado a la ta- 
berna.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 177). 

Hilancia, f. V. Hilaza. (Ribera del Duero). 
Hilaza, f. Urdimbre. || Tejido. 

Himpócrita, adj. Hipócrita. Es muy usado este término con la do- 
ble epéntesis consonaría. 
Hinazo, m. Henazo. 

Hincón, m. Hito o mojón para acotar las tierras. 
Hinchanzo, m. Hinchazón. (Ciudad Rodrigo). 
Hinchir, a. Henchir: 

«La postrera medida es mala y peor de hinchir» 

(Correas. Vocabulario, pág. 178. 

Hiñir, a. Heñir: 

«Tié mucho que iñir eso de repetir toa la vía la mesma can- 
tinela.» 

(Maldonado. Del Campo, pág. 58). 



— 490 — 
Etim. — De fingere, en su significación de amasar: 

«Fíctores dicti a fingendis Ubis.» 

fEnnius. ap. Varr. L. L. VI, 3). 

Hiscal, m. Montón de haces que se va formando en la era, según 
descargan los carros, que vienen de las tierras recién segadas, carga- 
dos con el bálago. 

Etim. — Desciende *fasciscale (fascis-em). 

Hiscalar, a. Formar el hiscal. 

Hístial, m Hastial: 

«Vamonos al histial de la sala, que se está que da gloria, estos días 

vamonos, Francisco, de sol y de frío.» 

(Galán. Obras. T. I. pág. '210.) 

Hitar, a. Poner hitos para acotar un terreno. || V. Ahitar. 

Hocín, m. Hocino. 

Hogañazo, adv. El año pasado: 

«Y no me vengas, como hogañazo, con la música de que tenían 
ley para hacerte entrar, porque liogaiio no entras, ya lo sabes...» 

íGalán. Obras. T. II. pág. 335.) 

Hogón, m. El tizo clavado en la tierra, de los que forman la borda 
de la carbonera,, y que no se carbona por completo. 

Eti.m.— De '^fuscone (fuscus,-um). 

Hojaldra, f. Pedazo de masa de harina, aplastado y redondo, frito 
en sartén. (Ribera del Duero). 

Hojaranza, f. Lodón. (Ribera del Duero). 

Hojaranzal, m. V. Hojaranza. 

Hojato, m. Abundancia de hojarasca caída: 

«... y llegó un punto en que, terminada la merienda, con el ve- 
guero entre los labios, tendidos de largo a largo sobre el blando 
hojato y con la vista perdida en la trasparente esfera...» 

(Maldonado. Del Campo, pág. 84.) 
Holgón, na, adj. El ganado vacuno que no trabaja. || Holgazán. 



— 491 — 

<Son todos muy holgones y muy amigos de la bulla y la alegría. 
(Torres Villarroel. Obras. T. X. pág. 92.) 



«... verdeguea la guadaña, en cuyas altas mieses se entonan vein- 
te parejas de gües de trabajo y otros tantos holgones, que no los 
hay más lucios y galanes en diez leguas a la redonda.-^ 

(Maldonado. Del Campo, pág. 8.) 

Por nuestros clásicos fué también empleado este término, pero no 
con la restricción dialectal: 

«Nuestro cazador, de puro holgón y goloso, se fué a cazar, pero 
por cazar ni se iiolgó ni comió.» 

(Zabaleta. Obras, pág. '264.) 

Hombrear, a. Levantar el saco hasta ponerlo en los hombros del 
que carga. (Ciudad Rodrigo). 

Etlm. — Desciende de '^hwnerare, (humerus). 

Hondear, n. Hacer un hoyo. || Ahondar. 

Hondiguada, f. Hondonada. (Sierra de Francia). 

Hondonada, f. Terreno hondo, que se encharca por no tener sali- 
da el agua. 

Hondonal, m. Prado bajo y húmedo. || Juncal. 

Hondonar, a. Cavar. || Arar la tierra en las huertas. 

Hongoso, sa, adj. Blando, suave. No es anticuado este término 
dialectal, antes de muy frecuente uso, particularmente en la comarca 
de Alba de Tormes. 

Horcajaáa, f. Horcajadura. (Ciudad Rodrigo). 

Horco, m. Ristra de cebollas. 

Horcón, m. V. Horco. Úsanse promiscuamente estos dos términos 
dialectales. En nuestros escritores clásicos sale usada alguna que otra 
vez, pero usado en género femenino: 

«Solamente había un horca de cebollas y tras la llave de una cá- 
mara, en lo alto de una casa.» 

(Lazarillo del Tormes. Tratado segundo). 
Hornija, f. Leña para el horno: 



— 492 — 
«Ha ido al brezal a por hornija.» 

II «Vender hornija» vale tanto como faltar a lo pactado. (Sierra de 
Francia y Ciudad Rodrigo). 

Horquillero, adj. El encargado de dar los haces para que los va- 
yan colocando en el carro. 

Horrar, a. Ahorrar. 

Horratiño, ña, adj. Ahorrador. || Cicatero. || Tacaño. 

Horrura, f. Poso o asiento que dejan los líquidos en el fondo de la 
vasija. II Légamo que dejan los ríos y regatos en las crecidas. 

Hortolano, na, adj. Hortelano. Así aparece ya en el Fuero, y si- 
gue usándose de igual modo por los poetas dialectales: 

«Nengun onme non baraie vos agiena se non de omnes de su pan 
o de sus solariegos o de sus iugueros o de sus ortolanos» . 

(Fuero de Salamanca, § CCLXXV.) 



«A mi hame aparecido Hortolano verdadero 

en figura de hortolano. plantador de virtudes 



Hozada, f. Manada: 



que con gran socorro acudes...» 
(Encina. Teatro, pág. 51.) 



Más vale hozada que espiga olobná^.— Hozada es lo que coge 
de una vez la hoz; que mejor y más seguro es lo segado y puesto en 
cobro que lo verde y tardío. « 

(Correas. Vocabulario, pág. 456.) 

Hueca, f. Muesca hendida en espiral: 

«Al mal huso se le rompe la hueca». 

El Maestro Correas explica muy galanamente este refrán: 

-<A1 mal uso, quebralle la güeca. ~En este refrán, por la figura 
paronomasia que en castellano es muy usada y tiene mucha gracia, 
el nombre uso está puesto con dos sentidos: el primero por lo que 
significa, que es el uso y costumbre; el segundo, por el huso de la 
rueca; por la mucha semejanza que tienen, que no se diferencian más 
de en la h, que el huso de la rueca tiene, porque salió de fuso. Y co- 



— 493 — 

menzado el refrán por «50, por el sentido primero y suyo, acaba con 
e¡ segundo del huso, trocándole por el otro, diciendo: quebrarle la 
güeca, porque el huso la tiene, en lugar de decir: quebrarle la pier- 
na. Algunos que no consideran ni conocen esta gracia, porque no 
pronuncian las haches con distinción, confunden los vocablos que las 
tienen con los que no las tienen.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 40.) 
Huertero, ra, adj. Hortelano: 

«Esta noche es noche-buena que ha parido la huertera 

y no es noche de patatas, un burro con cuatro patas.» 

(Copla popular burlesca). 
Hulera, f. Hura. (Vitigudino y Ciudad Rodrigo): 

«El amor qne te tuve se metió pa la hulera. 

fué de lagarto; ¡Búscale el rastro!» 

(Copla popular). 

Hulniiento, m. Recentadura que se destina para fermentar la masa 
que se va a cocer. 

Etim. —Desciende de fermenfum. 

Humarada, f. Humareda. 

Humero, f. Ahumadero. || Cuévano grande, en el cual se echan las 
castañas para pilarlas. || Habitación en donde se ahuma el mondongo 
para que se cure o sazone: 

Refrán: «La cría de Enero se cura con su madre en el humero.'^ 

Indica que se puede matar al año el cerdo bien cebado, para mon- 
dongo. 

«Los garrapos de Enero, acompañan a su madre en el humero. y> 

Significa que, siendo ya cebones en el tiempo de la matanza, los 
sacrificarán juntamente con la madre. 

«Cochinillo de Hebrero, con su padre al humero, >> 



- 494 — 

;<EI dinero del obrero entra por la puerta y sale por el humero.y> 
(Correas. Vocabulario, págs. 363 y 85.) 



«Como el humero, que el hollín estanca.» 

(Torres Villarroel. Obras, T. VIII, pág. 249.) 



¡Jamón! Don Lionardo, ¿y dónde vamos a dir por él..? 
—Pues, hija, a casa del médico, que tiene dos bien curaditos al 
humero». 

(Maldonado. Del Campo, 87.) 

Covarrubias también trae este vocablo con la misma significación 
dialectal. 

«El cañón ancho de la chimenea, adonde se cuelgan las morcillas 
y longanizas y otras cosas, que enjugan y secan al humo.» 

(Covarrubias. Humo). 

Humiento, ta. adj. Ahumado, tiznado: 

«Y en sus cocinas, al humiento calor de sus tizones, reirán tus 
gracias y echarán mil bendiciones a quien te parió.» 

(Torres Villarroel. Obras. T. IX, pág. 8.) 
Humo, m. Tizo, hogón: 

«Recoge con cuidado el brasero y mira a ver si encuentras el hu- 
mo, y sácalo, porque no se aguanta el mal olor que despide». 

Hura, f. Agujero: 



'El querer que te tuve 
fué de lagarto, 



se metió pa la hura, 
búscale el rastro.» 



(Canción popular.) 



— 495 — 

Etim. — Desciende de ^fura, (fora-men). 

Hurela, f. Hura pequeña. V. Hulera. Úsanse promiscuamente am- 
bos términos: 

«Nos colamos hasta una cueva, que sin duda parecía dormitorio 
de duendes, urela de trasgos y recogimiento infernal de demonios.;^ 

* (Torres Villarroel. Obras. T. IX, pág. 205). 

Hurgandero, m. Hurgón. || Palo largo, con la contera de hierro, 
para repartir convenientemente la lumbre en el horno, o para atizarla 
en el fogón. 

Hurganero, m. V. Hurgandero. 

«... se arrellanó en el escabel frontero, en el que estaba su hijo, 
atizó la lumbre con el urganero de gavilanes y volviendo los dedos 
al alzapón quedóse fijo en la llama que levantaban los carrascos.» 

(Maldonado. Del Campo, pág. 43). 

Etim. — Trae origen de ^farcanarium, (furca,-cirn). 
Hurgonazo, m. Acometida con el hurgón: 

vCarranza a lo colchonero y a espetones y urganazos 

esgrimió con Joaquinillo le abarrenó el entresijo.» 

(Torres Villarroel. Obras, T. IX, pág. 205). 
Hurmiento, m. Hulmiento: 

«Guido dice que es bueno poner encima higos y cebollas cocidas 
y machacadas con hormiento y manteca.» 

(Diego de Torres, 1485, Salamanca). 

Husada, f. El hilo que se va recogiendo en torno del huso, según 
van hilando. || La tarea que se da para hilar en tiempo fijo. 

Huslero, m. Cilindro de madera, que usan para bregar la masa de 
las frutas de sartén. 

Husmear, a. Curiosear. 

Husmeo, m. Fisgoneo. 

Husmo, m. V. Husmeo. 



— 496 



I 



Icio, m. Plaga. 1| Abundancia. (Vitigudino). 
Icir, a. Decir: 

«... tie la sangre quema, y cuando menos se piense dará que icir. 
(Maldonado. La Montaraza, pág. 37). 



«—Me pae que estos ya llevan comía más de su parte. Habrá que 
ic irse lo.» 

«... pero es casi tan malo que lo iga la gente; cuando ese ladrón 
lo ice será que está ya corruto por to el pueblo...» 

* ^: * 

«—A motivo de que si juese cierto lo que se ice, coino, no gol- 
vías a afilar más arrejas. '^ 

(Maldonado. Del Campo, págs. (í6, 68 y 68). 

Igresia, f. Iglesia. (Sierra de Francia). 

Iguaño, adv. Hogaño. 

Igüera, f. Higuera. (Campo de la Sierra). 

Ijón, m. Aguijón. (Ciudad Rodrigo). 

Ilesia, f. Iglesia. 

Importunación, f. Insistencia enojosa: 

«... con mucha importunación ruega a Meris que, cantando, le cuen- 
te hazañas de su rey.» 

(Encina. Égloga IX.) 

Imprentar, a. Imprimir. || Instalar. 1| Implantar. (Ribera del Duero). 
Impricar, a. Importar. Úsase en el sentido de «aumentar la impor- 
tancia de una cosa>': 

«Los «reutos» son, después de todo, los que imprican la deuda.» 



— 497 — 

Inas, adv. V. Ainas. 

Inciendo, m. incendio. (Ciudad Rodrigo). 

Inciesto, m. Cada uno de los cuatro palos, clavados perpendicu- 
iarmente en los cabezales del carro, y en los cuales se enganchan los 
tablones y angarillas. (Ciudad Rodrigo). En castellano antiguo se usó 
infiesto en la significación de alto, levantado: 

«Pero en su derecha será él muy quedado 
non podrá extenderse, será como elado, 
commo pares enfiesta o muro bien labrado.» 

(Bergeo. Seg. 6). 

Etim. ^Suelen derivar el origen de este vocablo del fastigium, 
que se descompone en farstt-stiglum, ambas voces de origen oscuro. 
Parece improblable esta etimología, y tal vez no vaya tan descamina- 
da la del participio ingestas, a, um, (ingerere), cuando no *in/istus 
(infigere). 

Inclín, m. met. Inclinación de la naturaleza, índole, carácter, tem- 
peramento. II Querencia. En sentido propio de reverencia, inclinación 
de cabeza, fué usado ya en los comienzos de la lengua: 

«Aquello que trascambia los brazos del Abbat 
quando faz el enctin ante la majestad.» 

(Berpeo. Sacrif., 213). 



«Fagíe a la statua el encltn cada día 
fincaba los enoios, digie Ave María.» 

(Berreo. Mil., 77). 

Incómodo, m. Incomodidad. || Disgusto, molestia. 
Incultar, a. Ocultar, esconder. 

Incumbencia, f. Molestia, impertinencia, incomodidad. 
Indicarse, r. Asemejarse: 

«Se indica mucho ese vestido a uno que gasté yo el otro año.» 
Indiestro, m. V. Inciesto: 

32 



— 498 — 

«Premita Dios, si lo encuentras, las albarcas y el sombrero 

que te traigan en un carro; de los endiestros colgando.» 

(Romance popular en Monleón.) 

Indrómina, f. V. Andrómina. || Enredo. 
Infición, f. Afición. || Afecto. || Cariño, amor. 
Inficionar, a. Aficionar. I| Amar: 

«Diz que es muy inficionada 
á la musquina.» 

(Tirso de Molina. La Peña de Francia). 

Infusar, a. V. Enfusar. || Inspirar. || Infundir: 

«El espíritu alienta interiormente 
y en los miembros infúsala altamente. >■ 

(Losada. La Juventud triunfante, pág. 6.) 

Ingora, adv. Ahora. (Ribera de! Duero). 

Etim . —In-hac-hora . 

Ingrir, a. V. Gingrir. || Equilibrar los tercios de la carga con la 
primera soga, que para estos menesteres emplean. (Vitigudino). 

Ingüento, m. Ungüento. 

Inhiesto, m. V. Indiestro. 

Inhiestro, m. V. Indiestro. 

Injiestro, m. V. Indiestro. Empléanse promiscuamente todos estos 
vocablos. 

Injundia, f . Enjundia. (Ciudad Rodrigo). 

Inorante, adj. Ignorante: 

«Dirán que soy inorante, ¿los he puesto en paz a todos? 

muchos que habrán por los codos; entonces sé lo bastante.» 

(González Moro. Juicio de Conciliación, pág, 23.) 

Inorar, a. Ignorar: 

<.. el querer es como la lumbre, que siempre deja rescoldo... y 
que tú lo has querido... nadie lo inora.y> 

(Maldonado. La Montaraza). 
Insólido, da, adj. Solo. || Aislado. (Sierra de Béjar). 



— 499 — 

Inte, adv. ínterim. (Sierra de Francia). 

Intemperío, m. Intemperie. (Ciudad Rodrigo). 

ínter, adv, V. Inte. 

Intercadente, adj. Destemplado. || Displicente. || Malhumorado. 

Intriquidante, adj. V. Intercadente. (Ledesma). 

Invernal, m. Temporal de invierno. (Sierra de Francia). 

«Con los inoernales que hemos tenido hogaño, no ha prospera- 
do la fruta.» 

Inzuir, a. Inducir. || Incitar. || Azuzar. 

Etim. — Desciende de inducere, verificada la metátesis inzadir, y 
eliminada la dental inzuir. 

Iñuelo, m. Hilera de vides. |I Hebra de cáñamo retorcida y encera- 
da o empegotada. |i V. Liñuelo. (Ribera del Duero). 

Irma, f. Tira o franja de tela o paño, como de una cuarta de ancho, 
y de distinto color que el de la falda, y a cuyo borde inferior se aplica 
a guisa de adorno. Dícese en la comarca de Ciudad Rodrigo: 

><.,. sin más guarnición ni ribetes que una vigolera de vayetón azul 
a quien llama irma el vocabulario de su rusticidad.» 

(Villarroel. Obras, T. IX). 

Isa, f. Pamponeo. || Balanceo. (Ciudad Rodrigo). 
Ispiorno, ni. Especie de retama. || V. Escoba. (Ciudad Rodrigo). 
Istial, m. Hastial. No es anticuado este término en el dialecto sal- 
mantino. 

Istiércol, m. Estiércol. 

íteles, y ventiles (en), Fr. fam. Ires y venires. (Vitigudino): 

«En íteles y ventiles se le ha ido toda la mañana.» 

iteres y ventiles. V. íteles y ventiles: 

«Eso dicen en el pueblo, y él mucho tiempo lleva de iteres y vén- 
tiles, y manque siempre es callao, agora parece que calla más que 
endenantes.» 

(Maldonado. La Montaraza). 

Ivierno, m. Invierno. No es anticuado este término, sino de muy 
frecuente uso dialectal; 



500 



«— Marcio. Dos vocablos hallo, de los cuáles no sé porqué qui- 
táis una n diciendo por invierno y lenjos, ivierno y 
lejos; ¿hacéislo por industria o por descuido? 
— Valdés. El ü-scuido creo que está en los que ponen la n sin 
propósito ninguno, y esta es una de las letras que 
yo digo que por inadvertencia se han mezclado en 
algunos vocablos.» 

(Orígenes, pág. 78). 



Jabalín, m. Jabalí. (Sierra de Francia). 

Jabalinero, ra, adj. Lo que atañe al jabalí. Úsase particularmente 
para significar con él los perros adiestrados en la caza del jabalí. 
Jabar, a. V. Abar. (Ribera del Duero): 

«.Jabaibus de áhi, o vus aventu de una pata.» 

Jabarda, Saya de lana basta, no teñida, sino en su color natural. 
(Vitigudino). 

Jabelgar, a. Blanquear. || Encalar: 

«Había en frente de nosotros un portal obscuro y nebuloso, las 
paredes embarradas con tizonazos de sebo y carbón jabelgado, y 
con el hisopo de la porquería y la paleta del desaseo.» 

(Torres Villarroel. Obras, T. IX, pág. 232). 

Jabetada, f. Navajada. || Cortadura con navaja o cuchillo. 
Jabetazo, m. Navajazo. || Cortadura grande. 
Jabielgo, m. Blanqueo. || La acción o efecto de blanquear o encalar. 
Jabielgue, m. Jabielgo: 



«¡Qué jabieígues! ¡qué brancuras! 
¡qué relamidas! ¡qué guapas! 



Cualquier santo pecaría, 
juro a ños, si las mirara.» 

(Villarroel. Obras, T. VII). 



Jace, m. Haz. (Sierra de Francia.) 



— 501 — 

Jacernadar, a. Descortezar el árbol, como una media cuarta, en 
derredor del tronco, a fin de que no pudiendo propagarse la savia, del 
corte para arriba, se seque pronto el árbol: 

«En vengación \& jacernadaron tos los árboles del huerto.» 

Jaci, m. Haz. (Sierra de Francia). 
Jader, a. Hacer. (Ciudad Rodrigo): 

«Estoy /adiendo la comida pa los segadores.» 

Jaldeta, f. Aldeta. 

Jaludre, m. Materia pegajosa. || Liga. 

Jamar, Comer. (Ribera del Duero). 

Jambrión, na, adj. Hambriento. (Vitigudino). 

Jampón, na, adj. Glotón. 

Janega, f. Fane§^a. 

Jaque, adj. Fanfarrón, tieso, arrogante. 

Jaquetonazo, adj. V. Jaque: 

«Desabrocha el chaleco, que te se vea el oro 

jaquetonazo, que traes debajo.» 

(Canción popular.) 

Jaracepa, f. Jaraestepa. (Vitigudino). 

Jaramendado, da, adj. Animal cuya piel tiene manchas blancas. 

Jaramandero, ra, adj. V. Jaramendado. Úsanse promiscuamente 
ambos vocablos. 

Jardeta, f. Aldeta. 

Jariego, ga, adj. Aplican este calificativo los ribereños a los aldea- 
nos del campo de la provincia de Salamanca, como significando que 
habitan éstos entre «jaras o jarales». Es sinónimo de matiego, que 
empleó Juan del Encina: 

«Cura allá de tu ganado; 
calla si quieres, matiego.» 

(Encina. Teatro, pág. 94). 

Jarina, f. Harina. (Ribera del Duero). V. Menéndez Pidal. Dialec- 
to leonés, pág. 157. 



— 502 — 

Jaro, ra, adj. V. Jaramendado: 

«Al abrir la puerta, apareció e\jaro, un cebón catorceno, tamba- 
leándose sobre las finas pezuñas, enseñando la jeta y la enorme pa- 
pada, y los sonrosados lomos...» 

(Maldonado. Del Campo, pág. 120). 

Jarona, f. Galbana. I| Decaimiento. || Pereza. Úsase en la Ribera 
del Duero. Incluye la misma idea significada por faronía: 

«Si nol' dan las espuelas al caballo farón, 
nunca pierde faronía...» 

(Arcipr. de Hita, 615). 

Jarramasco, m. Carantoña. (Ciudad Rodrigo). 

Jarraspas, f pl. Residuo de sopas de pan. (Ribera del Duero). 

Jarrino, na, adj. Animoso, intrépido, esforzado. 

Jastial, m. V. Hastial. 

Jatear, a. Vestir, fajar, poner la envoltura al niño. || r. Apresurar- 
se, andar de prisa. 

Jato, m. Hato. || La envoltura del niño. (Sierra de Béjar y Seque- 
ros). 

Jechar, a. Aechar, cribar: 

«En Linares, andarines unos ei jechar el trigo 

que calzan bien las albarcas, y otras a jechar linaza.» 

pues recorren media España, (Romance popular). 

Jecuto, ta, adj. Diligente, asiduo, puntual. (Vitigudino). 

Jediguera, f . Cornipedrera. (Ribera del Duero). 

Etim.— Desciende de "^foeticaria. Conf. port. fedigueira. 

Jediondío, m. Enebro. 

Jedondio, m. Estramonio. (Ribera del Duero). 

Jejo, m. Canto, piedra. || Crestón de cuarcita que hay en los cerros 
pizarrosos de los arribes del Duero. 

Etím. — Desciende áQ.saxum. 

Jelera, f. Infección del hígado, que suelen padecer las cabras. (Sie- 
rra de Francia.) 

Etim. — Trae origen de felis: hiél, 

Jelo, mod. adv. Helo. (Sierra de Francia). 



— 503 — 

Jenacho, m. Heno seco, aún no segado. (Ribera del Duero). 
Jenal, m. Henal. (Sierra de Francia). 

«Ese/ertí// blanco es niu}? ameno pa liebres; se cazan allí con faci- 
lidad.» 

Jenecho, m. Helécho. (Vitigudino). 
Jeñir, a. Heñir. (Sierra de Francia). 

Jera, f. Jornada de labor, trabajo cotidiano. || Jornal. || Met. Des- 
trozo, estropicio: 

«Vengo a ver si quies dir dijera, por mi cuenta, al viñedo de los 
arribes.» 



('Jera por jera, en San Martín de Cervera.— Jera es obrada.» 
(Correas. Vocabulario, pág. 272). 

Jerbentón, m. Ebullición. || La acción o efecto de bullir o hervir. 
(Ribera del Duero). 

«Tié que dar un jerbentón más la olla; aún no está bien cocía la 
carne.» 

Etim. — Desciende de ^^ferventio, nem (fervere). 
Jerbentonicu, m. V. Jerbentón. 

Jerbunita, f. V. Jerbentonicu. Úsanse promiscuamente estos voca- 
blos en la Ribera del Duero. 
Jería, f. Ojeriza. 

Jerrén, f. V. Herrén. (Ribera del Duero). 
Jerrenar, a. V. Herrenar. 

Jerronia, f. Tirria, inquina. V. Jería. (Ribera del Duero). 
Jibón, m. Jubón. (Sierra de Francia y Ribera del Duero). 
Jidiguera, f . V. Jediguera. 
Jija, f. Fuerza, brío: 

«—Claro está que le tengo; por eso, porque vale más, porque 
es juerte y deserrollao, y t'ié jijas pa too.» 

(Maldonado. Del Campo, pág. 134). 
Jijar, a. V. Jijear: 



- 504 — 

v— ¡Chicos, pahí han Jijao/ que salen de anca la Petra... 

Esos serán los Fárdalas — ¡Callarsos, a ver si cantan!» 

Galán, Odros, T. I, pág. 141. 

Jijear, a. Lanzar el grito llamado «jijeo»: 

«—Ellos son, hombre, no escuches. — \hy,ji,Ji! 

—¡Si ha Jij'eao/... —¿Quién vive? 

—¡Coiné, calla! —¡España!» 

¡Tú ///ea y que hablen ellos! /r-„i' /n^ ^^ ^^ // ti ^A^\ 

' ^■' ■' ^ (ualan. Obras completas, T. I, 141). 

Jijeo, m. Grito con que los mozos suelen terminar los cantares y 
tonadas, especialmente en las rondas. Es vocablo onomatopéico: 

«Resonó después en los oteros y cañadas del monte el obligado 
y penetrante jijeo, al cual Dionisio, que era la gracia y la sal de 
aquellas majadas, puso término con tres o cuatro docenas de mal- 
diciones.» 



«Entróse por él y, después de andar buen trecho a lo largo de las 
calles, cuyo silencio apenas era turbado por el ladrido de los perros 
o elj'ijeo de los mozos, llegó a su casa.>^ 

(Maldonado. Del Campo, págs. 11 y 141). 

Jimbre, m. Jumbre. (Ribera del Duero). 

Jinca, f. Juego infantil, que consiste en hincar un palo, llamado 
«jinca», en el barro o césped húmedo; y el que más hondo se hinque, 
y se sostenga de pino, sin caerse al golpe de los otros palos arroja- 
dos contra él y con el fin de hincarse a la vez en el barro, gana el jue- 
go. II El palo con que se juega a la «jinca». Es un palo, como de media 
vara, afilado a la punta, de modo que pueda hincarse fácilmente en el 
césped o en el barro. 

Jincar, a. Hincar. || Tumbar, tirar o echar a tierra. || Caer. (Viti- 
gudino, Ledesma y Sierra de Francia). 

Jincarrona, f. V. Jinca. (Ledesma). 

Jipar, a. Pegar, castigar. (Ribera del Duero). 

Jirijear, a. Jijear. (Armuña). 

Jirma, f. Rama de la escoba en donde brota la flor. (Vitigudino). 

Jitar, a. Prensar. || Apesgar. || Hacer peso. (Sierra de Francia): 

«Si no sej'ita bien el jamón, plonto se pudre.» 



— 505 — 

Jita, ta, adj. Duro, compacto. 

Joacutor, adj. Coadjutor. (Cantalapiedra): 

Joce, f. Hoz. (Sierra de Francia y Ribera del Duero). 

Jocico, m. Hocico: 

«Al cigüeño, no por mengua, a los galgos ^\ jocico, 

le quiso hacer grande pico. y a las mujeres la lengua.» 

(González, yy/c/o de Conciliación , pág. 17). 

Joembre, m. Jumbre. 

Joimbre, m. Enebro. (Vitigudino). 

Jogaldón, na, adj. Holgazán. (Sierra de Francia). 

Jolgar, int. Holgar. 

Jolgón, na, adj. Holgón. 

Jolio, m. Zizaña. || Joyo. Es el mismo vocablo que usa Juan del 



Encina: 



><En lugar de trigo daban 
magarzas, jollo y avena. >; 



Etim. — Desciende de loliuin. 
Jollo, m. V. Jolio. (Vitigudino). 

Jondigón, m. Hoyo muy profundo. || Hondura. (Sierra de Francia). 
Joramasca, f. Hojarasca. 

Jorgado, m. Tierra cercada, en donde se guarda y amajada el 
ganado. 

Joriza, f. Novillada: 

«Los mozos de Monleón para dir a la joriza 

se fueron a arar templano y remudar con despacio.» 

Jornacha, f. Cenicero. (Sierra de Francia). 

Etim. Deriva de *fornaciíla. 

Jornaja, f. Hornacina. (Ribera del Duero). 

Joropear, a. Molestar, incomodar. (Vitigudino). 

Jorramache, m. Máscara. (Sierra de Béjar). 

Jorraniajüo, júa, adj. Frondoso, enramado. (Ciudad Rodrigo). 

Jorrear, a. Sacudir, mover el árbol para que caiga el fruto: 

«Esas peras no han caído de por sí; son de jorrear el árbol.» 



— 506 — 

Correas emplea un término similar: 

«Llevar ajorro. -Por llevar la cosa, casi arrastrando.» 

(Vocabulario, pág. 625.) 

Jorriano, na, adj. Trabajador, laborioso. (Ribera del Duero). 
Joruchear, a. Curiosear. (Ciudad Rodrigo). 
Jorucho, cha, adj. Curioso. 
Jotrar, a. Hendir. || Astillar. (Ciudad Rodrigo). 
Josticia, f. Justicia. || V. Justicial. 

Jostra, f. Costra. || Postilla. || Trozo de piel, que emplean los al 
deanos para remendar las abarcas. 

s<Todos os echoren menos, sos presona de Josticia 

que aunque sos de capa parda, como el Rey y como el Papa.» 

(Torres Villarroel . Romance). 



«Sí, señor, y en el proceso 
lo haré ver, porque es josticia.» 

(González ÍAoro. Juicio de Conciliación, pág. 22). 

Joventud, f. Juventud. Úsase con la antítesis vocalaria, tal como 
la emplearon los poetas dialectales del Renacimiento: 

«Bras-Qil. y a vos mengüe la salud. 
Juan-Benito. Ño llogres \q. joventud.-» 

(L. Fernández. Églogas, pág. 20). 

Jubir, a. Subir. Perdura aún este^vocablo dialectal, particularmen- 
te en la Ribera del Duero y en la Sierra de Francia: 

«Alonso y los gansos boloren; pues jubete en la burra, y atájala 

por ende.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 42). 



<' ¿Cómo jubirian, mi Dios, pues los zancos y escalleras 

tan arribota a plantallas, de todo el mundo no alcanzan?» 



- 507 - 

«Yo mejubí'en un tabrado y a la sombra, vive Cribas, 

y allí me estube en caraba lo vi todo como un Papa.» 

(Torres Villarroel. Romance). 

En algunas comarcas de la provincia, sigue teniendo algo o mu- 
cho de Villanesco, como diría Valdés, la pronunciación de la 5: 

«Marcio. ¿y cuál os gusta más vigitar o visitar? Por que veo al- 
gunos, aun de los cortesanos más principales, quc 
usan más la g que la s. 
Valdés. Yo por muy mejor tengo la s, y creo que la g no la 
habéis oído usar a muchas personas discretas, naci- 
das y criadas en el reino de Toledo o en la corte, si 
ya no fuese por descuido. 
Marcio. En la verdad creo sea así, aunque no fuese sino por- 
que el vigitar tiene, a mi ver, de villanesco.» 

(Orígenes, pág. 71). 

Jubona, f . Prenda de vestir, que aun llevan las mujeres de pueblo; 
especie de jubón sin aldetas. || Chaleco. 

Juciña, f. Hoz pequeña. ]| V. Calabozo. (Ribera del Duero.) 

Jueces, pl. Palos traveseros, en forma de cruz, colocados conve- 
nientemente en las colmenas para indicar el límite hasta donde se ha 
de castrar. 

Juegar, a. Jugar: 

«La baraja de lo naipe para que de Dio te acuelde 

yo te la voy a eplical cuando vaya a/uegal.» 

(Romance popular, en la Sierra). 

Juella, f . Huella, pisada. (Ribera del Duero y Sierra de Francia). 
Juembre, m. Jumbro. 
Juerta, f. Huerta: 

«No hay atajo sin trabajo, ni juerta sin arrodeo.» 

Es dicho decidero, muy vulgar y acostumbrado en la Sierra de 
Francia. 

Juerza, f. Fuerza: 

«...si no te desaparo, a \a. juersa, de ellos tadía estarías echando 
espundias de esa boca.» 

■ (Maldonado. La Montaraza, pág. 32). 



— 508 — 

Jugaera, f. Regancha. 

Juguera, f. V. Gota. (Alba de Tormes). 

Julciño, m. Hocillo, hoz pequeña. V. Juciña. 

Juimbre, m. V. Jumbre. 

Jujear, a. Ulular en tono de zumba y burla para molestar y agra- 
viar en la ronda a los mozos de otro bando. V. Jijear. Es término 
onomatopeico. (Ribera del Duero). 

Jumbre, m. Enebro. 

Etim.— Deriva áo. Junip(e)rus o jiníp(e)rus. 

Jumbrio, m. V. Jumbre. 

Juncia, f. Intención, propósito de hacer alguna cosa. (Ribera del 
Duero.) 

Junciana, f. Agenciana. 

Jundo, da, adj. Hondo. (Sierra de Francia). 

Etim. — Deriva de fundas, a, um. 

Jungar, a. Rendir. |I Hundir. i| Abrumar: 

«Pesa mucho este crío; a poco que lo tenga me junga el brazo.» 

Juñar, a. Untar. || Manchar. || Pringar. No era desconocido este 
término a los poetas dialectales, aunque Juan de! Encina lo usa meta- 
fóricamente: 

«Hucia en Dios, que ya me amaño la puta piedra redonda, 

a tirar bien con la honda qne. juña como picaño.» 

(Encina. Teatro, pág. 240). 

Juñir, a. V. Juñar. 

Jurmiento, m. V. Hulmiento. (Ribera del Duero). 

Jurtar, a. Robar, hurtar: 

«Pero estaban allí cerca los sacristanes con porras 

porque no se \os jurtar an, y los fraires con estacas.» 

(Villarroel. Obras. T. Vil). 
Jusitu, m. Husillo. (Sierra de Francia). 

«Espadilla, granula, estos cuatro palitos 

jusitu y dedal, me quieren matar.» 

(Canción popular en la Sierra de Francia). 



- 509 — 

'usticial, m. Concejal. || Alcalde pedáneo. || Juez rural, 
.luylr, iní Huir. 



li 



Labaríento, m. Laberinto. || Tráfago. || Negocio. || Ocupación: 

«¡Cuántos labarientos traes en la cabeza! Como sigas así, pronto 
ficas.» 

Laberiento, m. V. Labariento. 
Labón, m. Eslabón. 

Laborear, a. Labrar, cultivar la tierra. || Bordar. Es alteración del 
anticuado labrar: 

«Quién te ha dado la cinta, el mi lindo amor, 

dorado clavel, y está laboreada 

quién te ha dado la cinta ' con cuatro lanzadas 

quisiera saber. y en medio una flor.» 

La cinta me la ha dado (Canción popular). 

Laboreo, m. Laborío. || Labor agrícola. |1 La acción o efecto de la- 
brar la tierra. 

Laboría, f. V. Laboreo: 

«Buena laboria tiene esta tierra, tan mollar como es.» 

Labra, f. Señal que se hace en los árboles para indicar la raya de 
un término, o las parcelas del arbolado. 

Labrar, a. Rayar en el brazuelo a las bestias, con un hierro mal- 
vando. II Poner botones de fuego. 

Labresto, m. Jaramago. || Erismo (crucifera). Llámase así en la 
comarca de Vitigudino. 

Labrío, m. Laborío. || Relieve que tiene el hollejo del garbanzo: 

«Tiene buen labrío el garbanzo; de seguro que tendrá buena co- 
chura.» 



— 510 — 

Lacra, f. Rasguño. || Cicatriz. 
Lagaña, f . Leñaga: 

«La Tona ha parido un hijo y en todo parecidito 

sin cejas y sin pestañas, a su abuelito Lagaña.r^ 

(Canción popular). 

< 

Lagañoso, sa, adj. Legañoso. 

Lagará, f. Lamparón. |¡ Mancha de la ropa. (Sierra de Francia). 

Lagarearse, r. Hacerse lagarejo las uvas: 

«De venir tan oprimidas en la banasta se han lagareado todas 
las uvas.» 

Lagarta, f. Oruga. 
Lagumán, m. Haragán. 
Lamber, a. Lamer: 

Refrán: «El que los pare los lambe,y> 

Significa que nadie quiere a los liijos como la madre. También 
quieren significar, con ese adagio, que nadie mira con interés por las 
cosas mas que el dueño de ellas. Ya, en los comienzos de la lengua, 
se usó este vocablo: 

«Los oinnes con coyta lambien las espadas.» 

(Alex., 1888). 

Lamberete, m. Dulce, golosina. 

Lamberón, na, adj. Goloso. 

Lambrión, na, adj. Glotón, goloso. 

Lambrón, na, adj. V. Lambrión. Úsanse indistintamente ambos 
términos. 

Lamia, f. Laña. (Vitigudino). 

Lampreo, m. Vapuleo. 

Lana, f. El cierne o flor de la uva. Corre este vocablo en la Sierra 
de Francia. 

Landear, int. Salir de su casa en busca de trabajo. || Ir en busca 
de mantenimiento. (Sierra de Francia y Ciudad Rodrigo). 

Landeo, m. La acción o efecto de landear. 



- 511 - 

Landra, f. Bola de carne que tiene el tocino de la papada, (Sierra 
de Francia). 

Lanzada, f . Aranzada. 

Lanzano, na, adj. Blancuzco. || Alazán: 

«Vio venir a un pastorcico 
en una yegua lanzana.y> 

(Romance popular.) 

Lana, f. Lámina. 

Lapa, f. Peña solapada, cóncava, en forma de cueva. 
Lapo, m. Profundidad. Aplícase particularmente a las honduras de 
cuevas y barrancos. || pl. Vapulación. 
Laso, sa, adj. Gastado, raído. 

«Muy laso está ese manteo, se va viendo toda la hilaza.» 

Lastimar, a. Herir, inferir daño: 

^'Me laslimé esto, mano al podar una encina.» 

Lastrero, m. Cantera. (Sierra de Francia). 

Lastro, m. Lancha, lastra. 

Latir, n. Ladrar. Usan este término para significar el ladrido ace- 
lerado, distinto del ordinario, con que el perro intenta dar señal de 
que hay caza o que barrunta pisadas o algo insólito: 

«¡Qué bien suenan sobre fondo el vibrar de los silbidos, 

de inquietudes, dulce y hondo el clamor de los balidos, 

el latir de roncos perros, y el rum, rum de los cencerros.» 

(Galán. Obras, T. I, pág. 152). 
II Acezar, respirar aceleradamente: 

«Ya el Señor me volvía y andaba siempre latiendo con los impul- 
sos del retiro y aspirar a la religión.» 

(Vida de la Ven. M. Sor Angela María de la Concepción, pág. 5.) 

Etim. — Desciende de glattio,-ire. 

Latiza, f. Cada uno de los palos trasevesaños y largueros de las 
angarillas. 



— 512 - 

Lauro, m. Razón. || Rectitud de conducta. «Dar el lauro> equivale: 
«a darle a uno la razón». V. Desgalardón. 

Layo, ya, adj. Blancuzco. 

Lechearena, f . Lechetrezna. (Sierra de Béjar). 

Lechuza, f. Muleta que está mamando. 

Etim. —Desciende de "^lactuíhis, a, um (lac, lactem). 

Lechugar, a. Olivar. || Limpiar la cepa de la vid. (Sierra de Fran- 
cia). 

Leenda, f. V. Leyenda. 

Légrimo, ma, adj. V. Ligrimo. (Armuña). 

Legua, f. Cada una de las tablas combadas de la cuba. (Ribera del 
Duero.) 

Lejo, ja, adj. Lejano: 

«El que a le/as tierras o va a que le engañen 

va a namorar o va a engañar.» 

(Copla popular). 
Lento, ta, adj. Blando. 1| Flexible. 1| Húmedo: 

xEstá muy lenta aún esa ropa; hay que dejarla que se seque más.» 

Leñero, m. Montón de leña. 

Lera, f. Tierra de regadío. || Huerto. (Sierra de Francia). 

Leva, f. Alzaprima. |1 Palanca. (Ciudad Rodrigo). || Piedra o taru- 
go de madera, que se coloca debajo de los objetos pesados, de modo 
que quede un hueco bastante para poder empujarlos con las manos o 
por medio de palanca. 

Leyenda, f. Lectura: 

«Muy mala leyenda tiene este libro para mi vista». 

* * * 

«Cerca de los eclesiásticos es el catálogo y martirologio para el 
rezado y leyenda de los santos.» 

(Covarrubias. Calendario). 

Leyuar, a. Yeldar. (Sierra de Francia). 

Liara, f. Vasija de cuerno, pequeña, que se emplea para escanciar 



— 513 - 

en ella el vino que se da a los obreros del campo, en la temporada de 
la recolección. (Vitigudino y Ciudad Rodrigo). 

Liberna, f . Bocado. Es también usado alguna que otra vez por los 
clásicos, en la acepción de cosa baladi. Úsase en la Ribera del 
Duero: 

. «No le dejó ni una liberna; no le quedó ni una liberna.— Liberna 
se toma por cosa muy mínima, como pavesa, mota, o pelo, tanto 
como nada y la cosa más sin provecho que puede ser.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 556.) 
Libertar, a. Librar. || Defender. || Resguardar una cosa: 

«Voy a cercar la huerta con un vallado de espinos para libertar- 
la de la hacienda, que mo estropea toda la hortaliza. >^ 

Lichón, na, adj. Lechón. 

Ligón, m. Azadón. (Sierra de Francia). 

Etiai. — Trae origen de tigo-nem. 

Lígrime, adj. Y. Ligrimo. (Vitigudino). 

Ligrimo, ma, adj. Puro, legítimo, castizo. || Sano. || Gallardo: 

«Elv. Tú sí que eres charra de verdad. 

Sastrf.. Ligrima como denguna. 

Elv. ¿y qué es eso de ligrima? 

Sastre. Si va a decirse, como legítima.;- 

(Maldonado. La Montaraza, pág. 41). 

II Fuerte: 

«—Pero ¿cómo güelven algunos, hijo mío: corrompíos y pochos, 
que más les valiera quedarse allá. 

— Su hijo de usted golverá tan ligrimo como se va.» 

(Maldonado. Del Campo, pág. 43). 

II Ligrimo (ajo). Silvestre. || Ajo de una sola cabeza. Es de olor y 
picor más fuertes que los ordinarios. Se emplea para usos medici- 
nales: 

«Ajo ligrimo y vino puro pasan el puerto seguro.» 
Lijón, na, adj. Quebrado, el que tiene quebradura o hernia. 



— 514 — 

Etim. — Desciende de laesus, a, um. 
Limio, m. V. Limo. 

Limo, m. Yerba que se cría dentro del agua, a la orilla de los re- 
gatos y cahozos. || V. Rumiaco: 

«. . y se divertían arrojándose unos a otros puñados de fango y 
limos que se adherían a la piel cobriza y reluciente de aquellos hue- 
sosos cuerpecillos escaldados.» 

(Galán. Obras. T. I., pág. 168). 

Limoso, sa, adj. Lo que cría limo: 

vEs un charco ese muy limoso, no abarba ahí bien el ganado.» 

Fué usado este término por los poetas dialectales salmantinos: 

«Cor. Vosotras, fuentes limosas, quitad siestas calurosas 

yerba más muelle que sueño, a mi ganado extremeño. ^ 

arboledas muy umbrosas, /-c • i? / ithx " 

^ (Encuia. Égloga VII). 

El Maestro León, desdeñando siempre el empleo del lenguaje rús- 
tico, traduce con menos propiedad: 

«Fuentes de verde musco rodeadas » 

(León, VI, pág. 167). 

En cambio Gil Polo empleó, con suma propiedad, término tan 
expresivo: 

«No mucho después vimos al viejo Turia salir de una profundísi- 
ma cueva, en su mano una urna o vaso muy grande y bien labrado, 
su cabeza coronada con hojas de roble y de laurel, les brazos vello- 
sos, la barba limosa y encanecida.» 

(Gil Polo. Canción de Nerea.) 

Limpia (estar en), fr. fam. Caérsele la flor a los árboles. (Sierra de 
Francia). 

Lindero, m. Linde. |1 Adj. El que tiene una finca que linda con otra 
de distinto dueño: 

jíSemos linderos; su casa está pegando con la mía.» 



— 515 — 
En esta acepción se halla usada en el Fuero: 

«Qui dixier a su lindero fagamos linde entre mí e tí e non la fe- 
cier, peche un maravedí...» 

(Fuero de Salamanca, CCXVII). 

Lindón, m. V. Lindero. 

Linio, m. V. Limo. || El cerro recto y bien derecho, en que se plan- 
tan los árboles ordenadamente, para que estén alineados, 
Linojo, m. Hinojo. (Ribera del Duero). 
Liño, m. V. Linio, en la segunda acepción: 

«En la viña de mi vecino tengo yo un ///70.— Dícese porque más 
tíos agrada cortar un racimo del vecino que de nuestra heredad, 
cuando son a linde.— ¿//zo es el caballete en que van plantadas las 
vides.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 115). 

Liñuelo, m. Carrera o hilera de viñas. (Ribera del Duero). 

Liorna, f. Barullo. || Patrulla. (Ribera del Duero). 

Liornia, f. V Liorna. 

Líquido, da, adj. Sólo. Dícese «caldo líquido», significando que no 
tiene sopa. De igual modo dicen «leche líquida», cuando no está mi- 
gada. (Ciudad-Rodrigo). 

Lirón, adj. Dormilón. Es de uso muy frecuente y muy antiguo. 

«¿Porqué me topaste con este animal, 
marmota o lirón que vive en el sueño?» 

(Encina. Teatro, pág. 179). 

Lisiado, da, adj. Inclinado o propenso a contraer determinada en- 
fermedad. Es de muy frecuente uso en la comarca de Valdevilloria. 
Fué empleado este término en más amplio sentido por los escritores 
dialectales. 

«A trueque de mi buen dicho perder un amigo. — Dícese de los 
que son tan lisiados por decir gracias o malicias que hasta los ami- 
gos no perdonan, si se les ofrece lo que ellos llaman buen dicho.» 



- 516 — 

<'Ser lisiado, por ser aficionado a una cosa o muchas.» 
(Correas. Vocabulario, págs. 20 y 257). 

Es digna de trascribirse la historia de este vocablo, trazada por 
Valdés: 

■<... lisiar solamente significa herir con hierro; no quisiera lo hu- 
biéramos dejado: bien es verdad que lo usamos en otra significación: 
porque si vemos un caballo muy grueso decimos que está lisiado, y 
cuando queremos decir que uno quiere mucho una cosa, decimos que 
está lisiado por ella. La significación me parece algo torcida, pero 

bas'a que así se usa.» 

(Orígenes, pág. 117). 

Lizar, a. Zanja abierta para el cimiento de un edificio. (Ribera del 
Duero). 

Loa, f. Engrudo o masa de pan masticado, con el cual pegan la 
corcha a la retortera de la cuerna, a fin de que no se derrame la le- 
che. (Sierra de Francia.) 

Loar, a. Masticar el pan para hacer engrudo. || Engrudar. 

Lóbrego, m. Lobado. (Ribera del Duero). 

Lobriosco, ca, Oscuro, nublo. || Anochecido. Correas trae un tér- 
mino similar: 

«Escuro como boca de lobo. De sitio o noche muy obscuro. Pa- 
rece comenzó de lúbrico o lúbrico, al anochecer. Lúbrico, trocado 

en lobo.>' 

(Correas. Vocabulario, pág. v531). 

Etim. — Trae origen de */z«¿? (i) loscus, nub (i) rosctis. 
Locajada, f. Cencerrada: 

«Menuda locajá les atizaron anoche a los novios.» 

Loda, f. Loa. Ejemplo de epéntesis dialectal, más conforme al ori- 
gen latino, laud-e: 

«o en las Lodas de bulresca, entre saínete y comedia, 

en que sin dengún gracejo, bulraba a ios forasteros.» 

(Loa. Lábaro, núm. 2.477). 



— 517 - 

Lombada, f. La acción o efecto de echarse a la larga y en posición 
supina: 

«Buenas lombas me tengo echas en este escaño». 

Lombarse, r. Tumbarse de espaldas. 

Lombas (echarse de), fr. fam. Tumbarse supino. 

Lombo, m. Lomo. |I Pendiente suave y extensa de un cerro. (Ciu- 
dad Rodrigo). 

Lóndriga, f. Nutria. 

Londrín, adj. Débil. || Enfermizo. || Delgado. 

Longuera, f. Tierra labrantía, estrecha y larga. 

Lontriga, f. Nutria. 

Lová, f. Lluvia torrencial. (Sierra de Francia). 

Lover, n. Llover. Dícese en la Sierra de Francia y Ribera del 
Duero. 



«No sé en que piensa mi liennaiio, 
como se descuidie un poco 
da en lover... y 

{González. Juicio (/e Conciliación, pág. lü). 

Lúa, f. Yelda. 

Luar, a. Yeldar, i Sierra de Francia). 

Lubriosco, ca, adj. V. Lobriosco. Úsanse promiscuamente, aunque 
es más usado lobriosco, particularmente en las Valmuzas. Correas y 
Covarrubias traen un término análogo, aunque yerran en la etimo- 
logía: 

«Entre lubrican. Lubrican y Itibricano es el tiempo de anochecer, 
que ni bien es de día. Cortóse de Inbricus o lubricanus, latino. Lu- 
brican quiso decir allá cosa deslizadiza, y así es el lubricano del 
anochecer, que se nos desliza el conocimiento distinto de las cosas. 
El Comendador lo quiso componer de lobo y can porque no se dis- 
tingue entonces si es lobo o can. No me satisface; y le contradice el 
quitar la erre y mudar letras.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 126). 



— 518 — 

«Lubrican, aquel tiempo de crecúspulo, en que se va mezclando la 
luz con las tinieblas. Algunos quieren que se haya dicho cuasi lubri- 
can, interpuesta la r, porque en aquel tiempo el pastor no acierta a 
divisar si el animal que ve es su perro o es el lobo». 

(Covarrubias. Lubrican). 

Lucera, f. V. Clarera. Dícese particularmente de la claridad que 
se filtra por entre el ramaje de los árboles: 

«Tiene muchas luceras esta encina; mejor será buscar otra de 
pompa más tupida.» 

Lucerina, f. Petróleo. (Ciudad Rodrigo). 
Lucilina, f. Petróleo. 

Luciiinero, ra, adj. El que vende petróleo. 
Lucio, ia, adj. Lúcido || Limpio. || Hermoso: 

vLlevan joyeles, patenas, más liúdas que una espetera 

en los pechos aprastadas, y más grandes que una hogaza.» 

(Villarroel. Obras. T. VII). 

II Robusto, gordo. Es antigua también esta acepción, tan usa- 
da hoy: 

«Y después que moro acá 
heme parado más lucio.» 

(Encina. Teatro, pág. 9). 

* * * 

<<¡Dios, qu' estás lucio y galido bueno, bueno, bueno, bueno, 
y bien ancho y bien relleno». 



(L. Fernández, pág. 183). 



v<En el mes de Mayo, ni yegua ni caballo. No están seguros para 
caballería, porque es el tiempo de su celo; y es peligrosa, porque se 
les da el verde, en aquel tiempo, con que están flojos aunque lucios.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 212). 



— 519 - 

«Si fuere [el espejo] cubierto o ensuciado de algún orín o valió o 
de otra cosa que lo obscurezca, no se muestra ni declara bien en él 
la cara de aquel que se mira en él, como hace cuando es bien lacio 
y alimp¡ado>\ 

(Cisneros. Ejercitorio Espiritual, pág. 74). 



«... La casa solera alrededor de la cual verdeguea la guadaña, 
en cuyas altas mieses se entonan veinte parejas de gües de trabajo 
y otros tantos holgones, que no los hay más lucios ni galanes en 
diez lenguas a la redonda. > 

(Maldonado. Del Campo, pág. 8). 

Lujante, adj. Elegante. (Ledesma). 
Lujar, a. Bruñir los perfiles de las botas. 
Lumbrada, f. Fogata. || Montón de lumbre. 

Lumbral, m. La parte inferior de la puerta que corresponde al 
dintel. 

«Estuve sentado a! lumbral á^ la puerta. ^* 

Lumbrera, f. Encendaja. 

Luminaria, f. La iluminación que suele hacerse en las bodas de los 
viudos. Consiste en poner en un palo o en una barra, en alto, un pe- 
llejo bien empesgado, prendiéndole fuego; y !o llevan, a guisa de 
pendón, durante la cencerrada, por las calles del pueblo: 



«El día que yo me case, 
si es que me caso, 

Lunero, ra, adj. Lunático. 
Lúntriga, f. Nutria: 



ha de haber luminaria 
en campo raso.» 

(Canción popular). 



■ Don Andrés lleva su cabeza defendida con un pasamontañas de 
piel de lúntriga.» 

(Maldonado. Del Campo, pág. 107). 

Luo, a, adj. Yeldo. (Sierra de Francia). 

Luvia, í. Lluvia. Lo mismo que lover úsase este otro vocablo, tal 
y como sale en el Fuero: 

«Los dineros de Sant Bonal denlos entrante Maio, que Dios nos 
de luuia.» 

(Enero de Salamanca, % CCLIII). 



520 - 



Lleido, da, adj. V. Yeldo: 

«Pan lleido, escriño lleno. ^¿/fWo es leudo; pan de aire.» 

«Pan lleido hincha el cesto y da salud al cuerpo.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 383). 

Liosa, f. V. Josa. Dícese en la Sierra de Francia y en tierra de 
Vitigudino. Se equivocó, según costumbre, Cañete al definir este vo- 
cablo tan genuinamente dialectal: Losa: trampa formada con losas 
pequeñas, para coger aves y ratones. Ciertamente que es un cepo 
originalísimo, en él cual caerían a millares las aves y los ratones (sic), 
en cuya caza andaba el ingenioso Bonifacio de la donosa farsa: 

«Y en la llosa, 

me caen mili pasarillas». 

(Églogas. L. Fernández, pág. 145). 

Llovisnear, int. Lloviznar. 

Lluldo, da, ad. V. Yeldo. (Villaflores). 



M 



Má, f. Madre. (Sierra de Francia.) 

Macanche, adj. Delicado de salud, valetudinario, enfermizo. 

Macoca, f. Colpe que se da en la cabeza con el nudo de los dedos: 



- 521 — 

«... la macoca sencilla (hincamiento del mismo nudillo en la mo- 
llera), y la macoca real, o gran macoca, que agregaba, al hincamien- 
to de la sencilla, una ríípida vuelta sobre la mismísima coronilla.» 

(Maldonado. Del Campo, pág. 27). 

Macha, f. iMazo que se emplea para esbagar el lino. (Sierra de 
Francia.) 

Machaca, adj. met. Pesado. || Molesto. || Importuno: 

«Pos, por aquel embrollo 
y ser tan rudo y machaca, 
le embargaron una vaca.» 

(González. y///í70 de Conciliación, !4). 

Machada, f. Cabriada; hato de machos cabríos. 

Maciíadera, f. Mazo o porro que se emplea para machar e! Hno 
antes de espadarlo. 

Machan, m. Seguren. (Ribera del Duero.) 

Macharse, r. Divertirse. || Atajarse el ganado. (Sierra de Francia.) 

Machao, m. Destral. 

Macheta, f. Destraleja. 

Machio, El erizo sin castaña y sólo con parte leñosa. || adj. Infe- 
cundo. Aplícase al árbol que no da fruto, y, por extensión, a todo ár- 
bol silvestre. (Sierras de Béjar y de Francia.) 

Machón, m. Pilar del puente. |i V. Cachón. 

Machorra, f. La oveja que, en las fiestas o bodas, se mata en los 
pueblos, sea o no estéril: 

Refrán: '<Vayan días y vengan ollas y machorras gordas.» 

Machorrero, adj. Fl pastor que tiene por oficio apacentar el gana- 
do machorro. 

Machorro, rra, adj. Estéril, infructífero: 

^<E1 trigo tremesino presenta positivamente un recurso parcial 
utilizable, pues siempre da un plazo mucho mayor para no dejar la 
tierra machorra..^ 

(De Re rústica, Sahnantino 1 .", de Agosto 1908). 



— 522 - 

<Ha sido el aire machorro./^ Significa que no ha traído lluvia. 



<'Sábado sin bollo, domingo machorro. Si el sábado no se masa, 
no tiene el Cura bodigo en el domingo, y para él es machorro; como 
entre pastores es machorra la res que no pare Puédese trocar, sá- 
bado machorro, domingo sin bollo. ■' 

(Correas. Vocabulario, pág. 246). 

Madejo, m. Desmayo, mareo. 

Madrice, f. En las huertas, la linde divisoria de dos canteros y 
cuyo cerro es más alto y más ancho. 

Madrina, f. Soga o cordel fuerte con que sujetan al yugo el novi- 
llo bravo emparejándolo con el manso. 

Maerra, adj. Aplícase al que tiene la cabeza harto grande y gruesa. 

Maesa, f. El convite o agasajo que tiene que pagar a los camara- 
das de viaje el forastero que por vez primera va a cualquier pueblo, 
villa o ciudad: 

«No te escapas sin pagar las maesas, cuando vayas, el jueves, a 
la villa.» 

Magarza, f. Margarita. || Met. Vagancia: 

«Con haber llovido tanto, están los prados llenos de tnagarza.» 

Magáza, f. V. Magarza. 

Magosto, m. Castaña asada en el rescoldo de la lutnbre, pero no 
en el calbochero. (Sierra de Francia.) 

Magrear, a. Florear. !| Comer la parte más gustosa de los man- 
jares: 

«Espérate a que se aparten los demás, que tienes el feo vicio de 
magrear siempre la comida.» 

Magro, m . Jamón. || V. Gordo. 

Magüeto, ta, adj. Deforme, de rostro abotargado. || Torpe, abru- 
tado. (Ribera del Duero.) 

Magüetro, tra, adj. Magüeto. Úsanse ambos términos indistinta- 
mente, aunque es más comiín con epéntesis, al contrario de lo que 
pasa en el dialecto bable. (Vitigudino y Ciudad Rodrigo): 



— 523 — 

«... a listos y magüetos «Ansina ye, qu' hay magiietii 

pagandon' el trabayu, di Iliciones, que va delantre d' un carro 

vestiu de pura folla...» 

(Cuesta, Poesías, págs. 79 y 173). 

Magüito, ta, adj. Manso. || Humilde. || Dócil. || Hipócrita. 
Maí, m. iMaravedí. 

Maillera, f. Maíllo. || Manzano montesino (Malus acerba.) (Viti- 
gudino.) 

Maíllo, m. Manzano silvestre. 

Máisima, f. Máxima. || Sentencia. 

Máisitne, adv. Mayormente. 

Majadal, m. Sitio destinado a la dormida del ganado en el invierno. 

Majencia, f. Lujo. 

Majo, m. Lujo. || Gala: 

«—Quena estaré yo con estos moyos— dijo la chica; pareceré un 

escuerzo en seda.». 

(Maldonado. Del Campo, pág. 144). 

Malagüeño, ña, adj. Lo que es de mal agüero: 

«Cigüeña malagüeña, escríbele una carta, 

la casa te se quema, que ellos golverán.^^ 

los hijos te se van, 

(Copla popular, que cantan cuando ven volar la cigüeña). 

Malangrinar, int. Enfermar. || Enconarse una herida. || V. Korting. 

Etim. -Deriva de ^mal-ing-unare. 

Malear, int. Enfermar. 

Malempié, m. Estado de enfermedad o convalecencia que impide 
al paciente dedicarse a sus habituales ocupaciones y, por otra parte, 
no le obliga a guardar cama. (Vitigudino.) 

Malenco, ca, adj. Enfermizo. 

Malenconía, f. Melancolía. || Tristeza. || Disgusto. || Pesadumbre. 
Úsase también en dialecto gallego: 

«E quizáis que se morreran s' unha maña non quedaran 

de mal de malenconía noivos o sair d' a misa.» 

(Curros Enríquez. Obras. T. I, pág. 10). 



— 524 — 

Malencónico, ca, adj. Melancólico. Fué término éste usado tam- 
bién por nuestros clásicos: 

«Muchos son engañados y liedlos locos y nialencónícos.» 

(Cisneros. Ejercitatorio, pág. 153). 

Maiengrinar, int. V. Malangrinar. Úsanse indistintamente en dia- 
lecto estos dos vocablos. 

Malensosis, f. Enfermedad interna, al parecer, insignificante, pero 
que insensiblemente va destruyendo la salud. || Melancolía. 

Maleta, f. Enfermedad. || Epidemia del ganado. (Vitigudino y Ciu- 
dad Rodrigo). 

Malínconía, f. V. Malenconía. 

Malincónico, ca, adj. Melancólico. 

Malingrinar, int. V. Malangrinar. 

Malino, m. Diablo: 

«Pae que le han entrado los malinos; se va quedando en los hue- 
sos, y todo amarillo, como un defunto.» 

II adj. Maligno. 

Malinsosis, í. V. Malensosis. Úsanse prosmiscuainente ambos 
términos: 

« — Y ¿quién lo sabe?, contestó la madre; desde hace cuatro me- 
ses le entró una malinsosis y cada día más amodorra y más ahilaína, 
y más triste y más... ¡Virgen Santísima del Cueto..! y se echó a llo- 
rar a lágrima viva.» 

(Maldonado. Del Campo, pág. 112.) 

Malmuza, f. Tremedal. ¡| Juncal. || Hontonal: 

Etim.— Desciende de Valmusa, comarca del campo salamanquino 
en la cual abunda esta clase de terreno en los largos prados que hay 
a una y a otra margen de la ribera llamada Va/muza. 

Malóbado, m. Lobado. || int. Especie de imprecación. 

Etim.— Deriva de /obús (ao,3óc.) 

Malobra, f. Mala hora. Ejemplo de aglutinación dialectal: 

«¡Malobra Dios te coja, endino, que no dejas de darme guerra.» 
Malóbrago, m. V. Malóbado. (Ciudad Rodrigo.) 



- 525 — 

Malvar, a. Meter el hierro en el fuego, hasta que se ponga incan- 
descente, li Quemar con hierro candante: 

«Ganadero que hierras, que cuantis más caliente. 

malva la marca, menos se daña.>^ 

(Copla popular). 

II Denunciar. || Acusar. || Inculpar: 

«Yo no la malvo, ni quiero tampoco malvarla en esto, pero ella 
era la única que estaba en casa cuando sucedió el robo.» 

En esta acepción se halla empleada en el Fuero de Salamanca, 
y es sin duda uno de los pocos términos dialectales que allí se hallan: 

«D' omne o muier que se maluare, que los parientes tomen su 
auer. 

<'Nengun h ):ne ni niugier de Salamanca que maluare, sus pr.- 
rientes mays propíneos tomen su aver á proy de sus fiios si los ovicr, 
e tengan sus parientes los fiios é el aver que se non pierda; é s;j 
tornan en bien, denle su aver é sus fiios; é si non, erédenlos sus pa- 
rientes.:^ 

(Fuero, § CCCLVIII). 

II Condenar en juicio por sentencia de Juez: 

^<Sec. Vamos a ver, sopongamos Jl'ez. A la parte gananciosa. 

que malvasen a la Inés Sec. No, señor, sino hay tal cosa; 
en uno, o en dos, o en tres, todo se echa en papel.» 

¿a quien se los entregamos? 

(González. Juicio de Conciliación, pág. 19) 

II Perjudicar, dañar. || Pervertir, seducir. 

Etim.— Es indudable que trae el origen del latino albare, blan- 
quear, poner una cosa blanca, indicando, de este modo, la calidad de 
color que adquiere el hierro incandescente. De aquí pasó a significar 
la ¡dea de procesamiento, fundándose en la manera o método inda- 
gatorio, entonces usado, de someter a los reos al tormento del fuego 
o bien condenarlos a la pena del estigma. Como quiera que sea, es 
lo cierto que todas estas significaciones dialectales son de muy fre- 
cuente uso, 



— 526 — 

Malvasar, a. V. Malvar. Úsanse promiscuamente ambos términos 
en la comarca de Vitigudino y de Ledesma. 

Maílar, a. iMajar. || Separar el grano de la espiga con algún ins- 
trumento de madera, como un mazo, o un palo fuerte. || Masticar. 

Mallugar, a. Magullar. Ejemplo de metátesis dialectal, de muy fre- 
cuente uso en Sierra de Francia. 

Mamadera, f. La cabra que dan de excusa al cabrero. || El pezón 
de la ubre. 

Mamantón, m. El bacillo que se entona, en tierra apta, para que 
prenda fácilmente y sea trasplantado al bacillar, luego que arraigue. 
II Niño en la lactancia, a quien dan de mamar varias mujeres por no 
poderlo criar su propia madre. 

Mamón, m. Retoño. || V. Gamón. 

Mamona, f. V. Lechetrezna. (Vitigudino.) 

Manada, f. El puñado de espigas segadas, que deja en el surco el 
segador, y que va después la atariña recogiendo en gavillas para for- 
mar el haz: 

«Segaba, y a cada manadita 

segaba la niña descansaba.» 

(Canción popular, de siega). 

Manantía, f. Manantial. (Vitigudino.) 
Manantío, m. Manantial. 
Manantivo, m. Manantial. (Ciudad Rodrigo.) 
Mancar, a. Herir. || Dañar: 

«Me manca el zapato; me lo lian dejado muy estrecho.» 

Mancolla, f . Concera. || Corro pequeño de yerba que sobresale de 
la que está en derredor. 

Mancollera, f. V. Mancolla. 
Mandar, a. Pedir precio: 

f^Mandandn lo que mandas por el potro, no lo venderás en esta feria. • 

Mandable, adj. V. Mandible. 
Mandado, m. Recado. || Encargo: 



— 527 — 

«Al mozo malO; ponerle la mesa y enviarle al mandado.-» Signifi- 
ca que hará con diligencia el encargo, no sea que si se retrasa ha- 
yan concluido los demás, y él se quede sin comida.» 



«Antes perderé la soldada, que tantos mandados haga.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 53). 

Mandible, adj. Servicial. || Obediente. 

Manear, a. Poner a mano alguna cosa. || Ojear la caza. || Traer 
los perros la caza, en la boca, al cazador. || Manejar. 

Manfloriía, adj. Afeminado. ¿Será corrupción dialectal de herma- 
frodita? 

Manga, f. Costal o fardo pequeño. || Saca de carbón. Es, sin duda, 
el mismo término usado por nuestros clcísicos en la misma acepción 
dialectal que aún perdura: 

«A la espalda y ceiiida por los pechos, traía el uno una camisa de 
camuza encerada, y recogida toda en una manga.y 

(Cervantes. Rinconete y Cortadillo. Edición de Rodríguez 
Marín, pág. 245). 

* * * 

«... aunque en este pueblo no había caridad ni el año fuese muy 
abundante, tan buena maña me di, que antes que el relox diese las 
cuatro, ya yo tenía otras tantas libras de pan ensiladas en el cuerpo 
y más de otras dos en las mangas y senos.» 

(La vida de Lazarillo de Tormes. Tratado 111). 

Mangada, f. Trozo de prado, o de tierra labrantía, largo estrecho. 
Mangado, m. Brazado: 

«Trae un mangado de leña.» 

Mangajón, na, adj. Mangajorro. || Destrozón. || Andrajoso; 



— 528 — 

• Ya no me llaniaii otra tengo 

la mangajona, por hilar, 

con tres camisas y otra que ando 

que tengo ahora. hilando ahora. 

Una tengo Ya no me llaman 

en el telar, la mangajona. >^ 

(Canción popular, de cuna). 

Era ya popular esta copla en tiempo del Maestro Correas, quien 
la trae, aunque algo modificada: 

«Tres camisas tengo agora, no me llamarán mangajona. Una ten- 
go en el telar, otra tengo dada a hilar, y otra que me hacen agora. 
Fué cantar, y varía i: <una tengo en el linar, y otra tengo en el te- 
lar, y otra que hilo agora». Y repiten: no llam;irán mangajona.^y 

(Correas. Vocabulario, pág. 428). 

íMangar, a. Enchufar. Acomodar ima cosa metiéndola en otra. || 
Vestir una prenda: 

«Se mangó la anguarina y se fué arar.» 

Manía, f. Ojeriza. ¡I ad. .Aplícase a la oveja tetisola, que sólo da 
leche de una ubre. 

Manicio, m. V. Esqueje. (Sierra de Francia.) 

Manido, m. El hiímed:) de la carne ya atrasada y a punto de pu- 
drirse: 

«Este jamón huele a man:'o.f> 

Maniego, ga, adj. Manual. |j Fácil de manejar. || Ambidestro. 

Manigero, m. El mayoral que lleva la mano o la delantera en la 
siega. 

Manija, f. Especie de guante de cuero, que usa el segador para 
coger la manada sin dañarse en la mano. 

Maniquete, m. Manija que cubre la mano del segador hasta ¡a pri- 
mera falange de los dedos, dejando el resto sin cubrir. 

Manizuela, f. Manubrio. 

Manjolino, m. Fruto del endrino. 

Manopla, f. Tira de suela que rodea y envuelve la palma de la 



— 529 — 

mano para no dañarse en el trabajo. Úsanla, particularmente los za- 
pateros. 

Manojar, a. Hacer manojos o haces. Corre este vocablo en la Sie- 
rra de Francia. 

Manque, adv. Aunque' 

«... y la chica, que es más alegre que una perra, manque sea mala 
comparanza, a pasear por la plaza...» 

(Maldonado. Del Campo, pág. 61.) 

Mansiega, f. Junco. (Sierra de Francia.) 

Manta (a), mod. adv. Almanta. || Desordenadamente: 

«Muy candado está este trigo, tendrán que segarlo a manta.y> 

Mantecaer, m. Descaer. || Desmayar. 

Mantención, f. Manutención. 

Mantiniente (a), mod. adv. De veras. || Realmente. || Con fuerza: 

«Dar a manteniente. —Por recio y con seguridad.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 573.) 



«Presto a mandoque y a mantiniente, 

lluevan los chirlos golpe y zumbido.» 

(Torres Villarroel. Obras. T. VIII, pág. 112). 

Mana, f. Manada. || Brazado. || Haz. (Sierra de Francia.) |j Cos 
tumbre. || Hábito. 

Mañanero, ra, adj. Madrugador. || Temprano: 

«... y en los aires la alondra mañanera 
seguirá derritiéndose en gorjeos, 
musical filigrana de su lengua.» 

(Galán. Castellanas, pág. 11) 



«... hace muchos días que la cigüeña tiene abandonao el nío, y 
las golondrinas mañaneras no cantan.» 

(Maldonado. La montaraza, pág. 87.) 



— 530 — 

Es uno de los términos dialectales que los literatos han incorpora- 
do al lenguaje culto, desde que lo vieron empleado, con tan propie- 
dad y tanta fuerza de expresión, por Gabriel y Galán. 

Mañita, f. Manojo pequeño: 



«Ama, ya estamos aquí, 
que tenemos que espadar 
unas tnañitas de lino, 
y luego nos faltará 



tender, tender, 
espadar, espadar, 

tender el lino 
en el canastal.» 

(Canción popular.) 



Mañizo, m. V. Manicio. 

Mañizu, m. Haz o manojo de vides secas. (Ribera del Duero.) 
Marabaja, f. V. Gajuma. || La hoja bajera que envuelve a la caña 
hasta el primer nudo. |i El herrén antes de echar la caña. || Paja seca 
que envuelve la caña de los cereales segados y que quedan en el ras- 
trojo. II Leña menuda de encina o roble que se usa para encender 
la lumbre: 

«Con una rociada de agua que caiga, da gusto ver cómo el ga- 
nado se aplica a la marabaja. >> 

Marabajos, m. pl. Pajones secos. |I Leña menuda que se emplea 
para encendaja. (Ribera del Duero.) 

Marahojo, m. V. Marabaja. 

Maralla, f. Maraña. || Traslaticiamente se emplea en el sentido de 
morralla, gentío. Es muy poco usado este término dialectal: 



«En el portal de la Igresia 
muy aplanados estaban 
el Alcalde y Sacristán 
con otros Payos y Payas. 



Saltó del burro Pascual, 
luego que vio la maralla, 
y encarándose al Alcalde 
de esta manera le habla.» 

(Villarroel. Obras, T. VII.) 



Marallo, m. Hilera de heno segado. 

Marandal, m. Malandar. || Cerdo. (Ciudad Rodrigo.) 

Maraojo, m. V. Marabaja. || Mondongo fresco, sin curar o sin es- 
tar sazonado. || La raíz y hojas bajeras del lino, que se separan al es- 
padarla. II Hojato. 

Marcear, a. Limpiar las corchas por el mes de Marzo: 



- 531 — 

«Como si2;a este temporal tan crudo, no vamos a poder marcear 
las corchas ni en todo el mes de Abril.» 

II Int. Enfermar las reses vacunas, quedando como ciegas. 
Marcial, adj. V. Marcino: 

Kefráii: «Pascuas marciales, hambres o mortandades.» 
Marcino, na, adj. Lo que es propio del mes de Marzo:. 

«El majadal de las Amayuelas se había convertido en un jardín 

así que cayeron sobre él las primeras aguas y los tibios rayos del 

sol marcino.» 

(Maldonado. Del Campo, pág. 95.) 

Marco, m. Hito. Úsase también en dialecto gallego, con esta mis- 
ma significación. (Pueblos fronterizos de Portugal): 

«Sobr' o marco d' unh' herdade e d'ela n' o cuturiño 

crabada unha estaca vese está unha lengua pendente.» 

(Curros Enríquez. Obras. T, I, pág. 38). 

Marea, f. Relente: 

Refrán: «El que quiera conservar guarde las mareas de Marzo 

sus ovejitas mil y los rocíos de Abril.» 

Marejo, m. Mareo. || adj. Mareado, entontecido. (Sierra de Fran- 
cia y Ciudad Rodrigo.) 

Mariolo, ía, adj. Desgarbado en el andar y vestir: 

«Pareces el macho mariolo; ponte bien esa punta del pañuelo, 

que caiga bien en medio.» 

* * * 

«En Portugal llaman al ganapán, mariolo.^ 

(Covarrubias. Mariolo.) 

Marisilva, f. Madreselva. (Ciudad Rodrigo). 

Marisilvera, f. Madreselva. (Ribera del Duero). 

Marizámpalos, adj. Aplícase a la mujer que, al andar, se zampa 
las faldas. El iVlaestro Correas trae un término similar de idéntica sig- 
nificación: 



— 532 — 

«Marizápolos.— Por mujer desaliñada, que arrastra y da las fal- 
das en los zancajos.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 617.) 

Marizar, n. Sestear el ganado lanar. || En el ganado lanar, copu- 
larse el macho y la hembra. 

Marizo, m. El tiempo de la siesta. || El sitio donde sestea el gana- 
do lanar. || La acción o efecto de marizar. 

Marmelo, la, adj. Sandio, simplón, tonto. 

Marmota, f. Gorro de lana, guarnecido de borlitas y cintas, que 
ponen a los niños encima de otro gorro ordinario y de lienzo, que lle- 
van a flor de carne. 

Marmoto, ta, adj. Tonto, torpe. 

Marmullar, a. Murmurar. Rezongar. Úsase también en dialecto ga- 
llego: 

«... as fontes solouzan e marmullan, 
entr' os follosos albores, os ventos.» 

(Curros Enríquez. Obras. T. 1, pág. 3.) 

Marojo, m. V. Maraojo. Covarrubias lo trae con diverso signifi- 
cado : 

«.Marhojo es el moho que se cria en los árboles, cuasi mala hoja; 
porque quiso ser hoja, y por estar pegada a la corteza dura del árbol 
en el tronco y a lo grueso del, se le pegó y no pudo crecer. Trae An- 
tonio de Nebrixa este vocablo en su Diccionario y debe ser usado 
entre gente del campo, y 

(Covarrubias. Marhojo). 

Maromo, adj. V. Marmelo. (Ribera del Duero). 

Marón, m. V. Maroto. 

Maroto, m. Carnero que se deja para padre en los rebaños. 

Marzal, adj. V. Marcial: 

«Altas o bajas, en Abril caigan las Pascuas, o sean las Pascuas. 
Desean que no vengan antes, porque no sean marzales; por el otro 
refrán que dice: Pascua marzal, hambre, guerra o mortandad.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 45.) 

Marrear, a. Marrar. 
Marriar, a. Marrar. 



— 533 — 

Marrón, m. Estacón grande, introducido en la pared, al cual se 
enreata la maroma que sujeta a los bueyes cuando están en el boil, 
para evitar que se corneen. || Estar al marrón. Frase familiar que sig- 
nifica estar uno sujeto a su oficio, sin poder abandonarlo. 

Martiguar, a. Amortiguar. 

Martujo, m. Golpe dado con la mano. || Bofetada. ¡I Puñetazo. 

Marrubio, m. Adobo o condimento. || adj. Bruto. (CiudadRodrigo). 

Marugato, m. Bacillo. || Majuelo noval. || Mamantón. 

Maruleto, m. Manjolino. (Armuña). 

Masque, adv. V. Manque: 

«Tenga yo gusto, 

y masque al mundo arrojen 

de el mismo mundo. ^^ 

(Torres Villarroel. Obras, T. IX, pág. 310.) 

Masadura, f. Masa de pan. || La acción o efecto de amasar. 

Matabués, m. El pasador de hierro que sujeta el cabezal delantero. 
(Ciudad Rodrigo). Ii Clavija que lleva el carro en el eje, para sujetar 
las ruedas. (Vitigudino). 

Matancia, f . Matanza, mondongo. || Pesadumbre, disgusto, trabajo. 

Mateaguao, m. Rechifla, burla. (Ciudad Rodrigo). 

Matón, m. Mata grande: 

«Por entre aquellos matones se les ajuyó el jabalí y no lo vieron 
más» . 

Matorrera, f. Matorral. 

Maya, f. Flor de la escoba. (Ciudad Rodrigo). 

Mayada, f. Majada de ganado cabrío lanar. || Cf. port. malhada. 
(Ribera del Duero). 

Mayo, ya, adj. Inepto. (Ciudad Rodrigo). 

Mazaco, m. Mazacote, l| Masa de cal, arena, cascajo y agua, que 
se emplea para rellenar los cimientos y paredes de mampostería 

Maza, f . El trozo de madera en donde entran el eje y los rayos de 
la rueda. 

Mazaroca, f. Mazorca. || Rocador: 

«La ma¿aroca en medio, marido a concejo. —Tiene lenguaje de 
la raya de Portugal, en tierra de Ciudad Rodrigo, en el Abadengo.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 184.) 



— 534 — 

MazitO) m. Maculo. 

Mazuzo, za, adj. Macizo. (Ciudad Rodrigo). 

Mecanche, adj. V. Macanche. 

Mecer, a. Mezclar. || Mover: 

«—Olla, ¿por qué no cociste? 
—Dueña, porque no me meciste. ^> 

(Correas Vocabulario, pág. 160.) 

Mecido, rn. V. Berberajo. (Vitigudino). 

Meco, ca, adj. Vanidoso. || Melindroso. (Ciudad Rodrigo y Viti- 
gudino). 

Mediana, f. Tira de suela, con que se sujeta el barzón al yugo 
del arado. || Pan de cuatro libras. || La mitad de una hogaza. (Sierra 
de Francia.) 

Medianía, f. Pared medianera entre dos casas, 

Medianil, m. V. Medianía: 

«... y dos praos pegando, que náa más quitar el medianil y aque- 
llo era una desa.» 

(Galán. Obras. T. II, pág. 160.) 

Mediura, f. Medida. || Medición. || La acción o efecto de medir. 
(Ciudad Rodrigo). 

Megle, m. Basura. || Excremento. 

Mego, ga, adj. Manso, humilde. || Engaitador. || Hipócrita: 

Refrán: «Corderita mega, mama a su madre y a la ajena.» 

Mejunje, m. Menjurje. 

Mela, f. La gota de miel que destila la bellota macada. || Masa de 
pez que mezclan los ganaderos, con alguna otra materia colorante, pa- 
ra marcar el ganado: 

«... sacó del morral otro cuaderno y fué confrontando, partida 
por partida, las que el amo leía en alta voz. 
Dos libras de almazarrón... tanto. 

— Está. 

—Dos arrobas de pez para la mela... 

- Está.» 

(.N\aldonado. Del Campo, pág. 13.) 



— 535 - 

Melar, a. Marcar al ganado lanar. || r. Macarse la bellota por exce- 
sivo calor, destilando un zumo dulce, muy parecido a la miel. 
Melecina, í. Medicina: 

«Al que es de vida, el agua le es melecina y si es de muerte no 
ha menester ungüente. Decían y dicen algunos: melecina, por medi- 
cina. Y melecina se dice ahora la que se echa con jeringa o barqui- 
no para desembargar el vientre.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 36) 



<No, si lo ques las mis melecinas, son pocas, pero no marran. >; 
(Maldonado. Del Campo, pág. 81.) 



«Y con qué delicaeza 
consiguen que el probé enfermo 
se trinque las melecinas 
que recetó el señor méico.» 

(Loa. Lábaro, número 2A77.) 

Melenera, f . La parte superior del testuz, en donde arranca la cor- 
namenta y se coloca el yugo. i| El muñido de paño o piel que se pone 
a los bueyes en el testuz para que no les roce el yugo. 

Meíeocadia, í. Azucena turca. 

Melengín, na, adj. Endeble. || Enteco. (Vitigudino). 

Melera, f. Sitio en el cual se guardan las peras y manzanas. (Viti- 
gudino). 

Etim. — Trae origen de "^meiarium (malum, manzana) 

Meles, m. pl. Cachete. 

Melgrama, f. Granada. 

Meló, m. V. Mela. (Sierra de Francia). 

Melocadia, f. V. Meíeocadia. 

Melón (a). Desmoche que se hace a determinados árboles, no de- 
jándoles rama alguna que sirva de guía: 

Refrán: «El roble a melón y la encina a pendón. >■• 

Mellizar, a. V. Amellizar. 
Mellizo, za, adj. Doblado: 



— 536 - 

«Me ha salido mellizo el trigo; de tres fanegas que sembré he 
cogido poco más de seis.» 

Mellón, m. Carga de leña, repartida en dos haces grandes, conve- 
nientemente equilibrados, y cubriendo con lena más menuda el hueco 
que queda entre los dos haces. 

Etim. — Deriva de meyo, ya (medias, a, um), que aparece en el 
Fuero y se conserva como tema de donde deriva amellizar: 

«... é el soldar de los saiones meyas [colodras de vino], e de pre- 
gonero meyas de los de la uilla.» 

{Fuero de Salamanca, CCLIV.) 

Mellón (a), Mod. adv. Abundantemente. || «Cargar a mellón», es 
frase familiar con que se significa «cargar con exceso.» 

Mellonero, m. Leñero, carguillero. 

Menajero, ra, adj. Casamentero. || El que trae y lleva recados a 
los amantes. 

Mendos, m. pl. La ropa interior de los niños. 

Etim. — Deriva de menudo (minutus, a, um). 

Menducio, m. V. Mundicio. (Campo de la Sierra). 

Menesteroso, sa, adj. Necesario. || Útil. (Ribera del Duero.) 

«Era muy menesteroso, para tóos estos pueblos, el camino veci- 
nal que nos están haciendo.» 

Menganiza, f. Longaniza. (Vitigudino). 

Menorear, a. Disminuir, aminorar. (Campo de la Sierra). 

Mentación, f. Recuerdo, memoria: 

«Mentación le va a quedar de lo que ha hecho.» 

Mentraños, pl. Pulmones o bofes de los animales. (Vitigudino). 

Etim.— Trae origen de ínter anea. 

Mentris, adv. Mientras. 

Menuáillo, m. Veludillo. || Carbón menudo. 

Mercar, a. Comprar en el mercado muebles o prendas de vestir: 

<'V\c mercado este pañuelo en la feria.» 



— 537 - 

Merinero, m. El pastor que guarda rebaños de merinas. 

Mermella, f. Marmella. 

Mermeliado, da, adj. El que tiene mermella. || Mellado: 

-Ovtja cornuda y cabra tnenmllada, en poca.-; piaras anda.» 
* -i * 

<Oveja mermellada, en el aprisco la cata'> 
(Correas. Vocabiiíorio). 

Mermellique, adj. Mellique: 

«Tengo un clavo en el dedo mermellique, que no me deja andar.» 

Mesingo, ga, adj. Débil, delicado. || Melindroso. || Presuntuoso, 
li Pretencioso: 

«... agora va a conocerme y a midir too el querer que le he teni- 
do, cuando vea la cuenta que doy de esa mesinga. » 

(Maldonado. La Moníaraza, pág. 24.) 

Mesinguín, na, adj. Mesingo: 

«... nunca barruntará la mesingiiina que trae lo que hemos sío.» 

(Maldonado. La Montaraza.) 

Mesmamente, adj. Precisamente, cabalmente. || Al mismo tiem- 
po que: 

«Mesmamente llegaba yo a casa, cuando él que salía.» 

Mesón, m. V. Malmuza. (Vitigudino). 

Mester, m. Menester. 

Mesto, ta, adj. V. Machio. Dícese particularmente del roble o en- 
cina que son infructíferos. || Misto, mestizo. (Campo de Agadones). 

Mesuro, ra, adj. Triste melancólico. Por los poetas del Renaci- 
miento se empleó este término, aunque algo modificado: 

«Beringuella. Ño, nada, ¡triste de mi! 
Juan Benito. Ñ' os excuséis con palabra. 

Y vos, don llobo rabaz, 

mucho mostráis mesurado. y> 

(L. Fernández. Églogas, pág. 18.) 



- 538 — 

Meta, f. Mitad. 

Metade, í. Mitad. Úsase, en la Ribera del Duero, en la forma pa- 
ragógica que salo con frecuencia en el Fuero: 

«... e si sus parientes quessiereii levar a otra eglesia, los cléri- 
gos de su colación lieven la metade." 

(Fuero, % CCCXXV.) 

Metimiento, m. Privanza. || Influencia, ascendiente. 
Metrir, a. Temblar. (Alba de Tormes). Es ejemplo de metátesis 
dialectal. V. Trimir. 

Mezuca, adj. Curioso, indagador. 

Mezucón, adj. V. Mezuca. 

Mezuquear, a. Curiosear. 

Miaja, f. Migaja. || Cosa baladí, pequeña, de escasa importancia: 

^<Si la niesina canción de otros arios di que nos avía 

hogaño nos pasa, la miaja senara.» 



«De modo y manera se ha de dir al Palacio enterao 

que, en queriendo fijarse una miaja, de má e cuatro lástimas. '- 

(Galán. Obras completas. T. I.) 

Mieja, f. Migaja. 

Midior, n. Medidor. || El encargado de recibir y autorizar el trigo 
de renta. 

Mielgo, ga, adj. Mellizo, gemelo. 

Etim. — Deriva de '^gemellicus fgemcllus). Desapareció la conso- 
nante inicial fricativa, ante vocal anterior átona, quedando eniielgo, 
con diptongación de la tónica, desapareciendo luego la vocal anterior 
átona, y resultando, por fin, mielgo. 

Mielguero, ra, adj. Abundante en mielgas. 

Mielra vcanchaletera), f. Mirlo de plumaje intensamente azul, que 
anida en las gauchas de los canchales, de donde toma el apelativo, 
y, domesticado, imita la voz humana. (Pueblos limítrofes de Extre- 
madura). 

Mielro, m. Mirlo. 

Etim. — Deriva de merulus, con la acostumbrada metátesis dia- 
lectal. 



- 539 — 

Mierlo, m. Mirlo: 

«Al mierlo y al tordo, a lo que no te agradare hazte el sordo» 
(Correas. Vocabulario, píig. 40.) 

Miga, f. Meollo: 

«Tú te quedas con la corteza y a mí siempre me das la tniga>\ 

Migada, f. Leche migada. 

Migolla, f. Migajón. (Vitigudino). 

Migoilo, Meollo. 

Etim.— Deriva seguramente de '-'miga (mico), y no de medalla, 
de donde se formaría medollo (iíal. midoglio), y luego meollo. 

Migrama, f. Granada. (Ribera del Duero). 

Miloje, m. Buitre. (Ribera del Duero). 

Millo, m. Maiz. 

Etim. — Deriva de milíum. Va siempre precedido del sustantivo 
trigo: 

«Voy a sembrar trigo millo :'> 

Mimarro, rra, adj. Mimoso. 

Mimbrero, ra, adj. Mimbreño. || Flexible: 

«Estos arquillos están mimbreros y blandos, para que, topando en 
ellos, se tuerzan fácilmente.» 

(Covarrubias. Boitcar.) 

Mimoso, sa, adj. Suave, sereno, apacible: 

«Porque precisamente la tierra, que os dejó sembrar el temporal 
mimoso, fuá la más liviana, aquella que se ara cantando y se acarrea 
llorando.» 

(El Salmantino, núm. 4Ü). 

Miñambre, adj. Débil, flaco. 

Miñazo, m. Jalacre. (Ciudad Rodrigo). 

Miojo, m. Migaja de pan. (Ribera del Duero). 

Miración, f. Consideración. 

Mísere, adj. Miserable, mezquino, pobre: 



— 540 - 

«Es una tierra muy misere esta de nuestro pueblo.» 

Miserear, a. Codiciar con avaricia. || Ahorrar con cicatería: 

«Allegador de la ceniza y desperdiciador déla harina: del hom- 
bre que está misereando en las cosas pocas y menudas, y, por otra 
parte, se consume su hacienda sin reparar en ello.» 

(Covarrubias. Geniza). 

Miseríar, a. Miserear. 

«Refrán: Nunca le falta al miserioso que miseñar, ni al gasta- 
dor que gastar.» 

Miserioso, sa, adj. Avaro. 
Misingo, ga, adj. Mesingo. 
Misinguín, na, adj. Mesinguín: 

«... antes me dejaría emplumar que vestir un frac o una levita; 
pero, por dentro, no cedo a ningún misinguín de la ciudad en cariño.» 

fMaldonado. La Montaraza, pág. 11). 

Moacilla, f. Serreta. 
Moceila, f. Morcella. (Ledesina). 

Mochila, f. El zurrón en el que lleva el pastor las prevenciones 
de boca: 

«Al pastor nunca le falta ni tierra en las albarcas 

en la mochila pan; le faltan al gañán.» 

Adagio con que se significa que es preferible la condición de pas- 
tor a la de gañán. 

Mochilón, m. Mozo. (Ledesma). 

Modorrera, f. Modorrez. 

Modorro, m. Jarro en donde se escancia el vino. || Codorro. 

«Es hacienda de modorros? Es de modorros esto? Cuando al- 
gunos quieren las cosas de mogollón y las piden de balde. » 

* » • 

«Todos hacen sopas en la miel del modorro, y él y todo.» 

* * * 



— 541 — 

«Todos hacen sopas en la miel, y el modorro melero también.» 
(Correas. Vocabulario , págs. 131 y 422.) 

Mofear, a. Burlar, mofar. 

Moflear, a. V. Mofear. Úsanse promiscuamente ambos término":;, 
si bien este último se emplea con más frecuencia, quizás por ser más 
expresivo, ya que indica la burla que se hace con los mofletes. 

Mofo, m. Musgo. (Ribera del Duero). 

Mogariza, f. Especie de tomillo, con flor azulada, pero inodora. 
(Sierra de Francia). 

Moho, f. Moho: 

Refrán: «Piedra que mucho roda, no cría moho.» 

Con que se significa cuan desaprovechada es la vida andariega. 

«Piedra movediza nunca moho la cobija» 

(Correas. Vocabulario, pág. 391.) 



«Y aunque me amenaza el adagio de que piedra movediza nunca 
cría moho, también me agarro del otro, que es más seguro, que a 
quien se muda. Dios ayuda.» 

(Torres Villarroel. Obras, T. X, pág. 126.) 

Mojacilla, f. V. Moacilla. 
Mójele, m. Salsa. 
Mojilis, m. Salsa. 

Mojo, m. Salsa. || Remojo, lejía. |! V. Mofo. || Regagio. 
Molear, a. Masticar. (Ciudad-Rodrigo). 

Molejón, m. Piedra de molino destinada a la molienda déla 
aceituna. 

Molesto, m. Molestia, importunidad: 

«—Pues ya pué usted ver, don Andrés, que, cuando se le causa a 
usted el molesto, no es pa poco mal.» 

(Maldonado. Del Campo, pág. 110.) 
Molledo, m. Miga de pan. 



- 542 - 

Mollicar, a. Cavar (Sierra de Francia). 

Mollina, f. Llovizna || Neblina. 

Mollinear, int. Lloviznar. (Sierra de Francia). 

Momeníraños, p!. Menudos del cerdo. V. Mentrañas. 

Monda, f. Envoltura de frutos tiernos. || Cascara. 

Mondar, a. Podar. |¡ Olivar. (Sierra de Francia). 

Monde, f. Prestación personal. 

<Tenéis que ir o monde, a la cal.zada baja, de orden del alcalde.: 

Mondicio, m. V. Mundicio. 

Monipodio, m. Monopolio. (Ciudad Rodrigo). 

Monsigato, ta, adi. Hipócrita. 

«Aloxigato se dice del hombre que está muy disimulado y callado, 
humilde, esperando la ocasión para hacer su hecho, como hace el ga- 
to cuando está esperando el ratón. 

(Covarrubias. Moxigato). 

Montadero, m. Poyo o piedra alta, que se usa para montarse desde 
ella fácilmente en las caballerías. 
Montanera, f. Bellotera. 

«Y toma allá montareras, y busca allá invernaderos, 

y arrienda aquí espigaderos, y goza aquí primaveras. >: 

(Galán. Castellanas, pág. 59). 

Montantear, n. Huir de un sitio. || Marcharse. (Ribera del Duero). 
II Abusar (Sierra de Francia). 

Montera, f. Gorra de piel, de alas plegadas, que se desdoblan, en 
tiempo frío, para abrigar las orejas. 

Montonera, f. El asiento o solar de los montones de estiércol, que 
se va echando en las tierras, para derramarlo en derredor, al hacerse 
la sementera. 

«Bien se conocen las montoneras; adelantan más y echan más 
fruto que el resto de la tierra. > 

Moña, adj. Mansa, hipócrita. Empléase comunmente con el sus- 



- 543 — 

tantivo en la frase familiar: «parece una gata moña>. Tiene la misma 
significación q^mq. gata- mata. 

«Hacer de la gata de Juan Hurtado o de la gata mata; es fingir 
santidad y humildad, flaqueza y necesidad.» 

(Covarrubias. Gatear). 

Moñica, í. Boñiga. 
Moñíquele, adj. Meñicle. 
Mor, a. Amor. i| Causa, motivo. 

«Vos, ¿cómo os llamáis?— Yo, Elvira. ¿Y vos? —Yo, Elvirote; p ¡r 

mor delta. — Pregunta del Cura a dos que casaba. Vor mor delta, a lo 

rústico, por amor de ella.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 438.) 



«La madre de Sebastián no sosegaba ni le llegaba la camisa al 
cuerpo, de pura cólera, por mor del Cura.» 

(Torres Villarroel. Obras. T. X, pág. 303.) 

Moraciégano, m. Murciélago. (Campo de la Sierra). 

Moragada, f. Reunión de mozos, para asar y merendar castañas, 
en el campo. (Sierra de Béjar). 

Morato, ta, adj. Negro. 

Morcajo, adj. Trigo mezclado con centeno. || Trigo no bien criba- 
do, que contiene diversas semillas. || Pan de trigo y centeno. 

Morceña, f . Morcella. (Cantalapiedra). 

Alorciílo, m. Carne muscular de junto al colgadero. Covarrubias 
lo usa con epéntesis vocalaria. 

«Morecillo, lat. miisculiis, son ciertos pedazos de carne, en fiirma 
de rollos, repartidos por los brazos y piernas del hombre y úc los 

demás animales.» 

(Covarrubias. Morecillo ) 
* * * 

«Carne mal asada, buen tozuelo para. Que engorda y da fuer- 
za. Tozuelo es el morcillo, encima de los talones y aun los de mus- 
los y brazos.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 321.) 



— 544 - 

iV^orcón, iTi. Intestino ciego. || La tripa del intestino ciego en la 
cual embuten, después de adobados, lengua, solomillos y lomo. 

«Dos niDrcillas y un morcón, tres cosas ?,ow. Morcón es el cua- 

jarillo.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 293.) 

/Vorchuelo, m. Mochuelo. Es muy usado, en dialecto, con la acos- 
tumbrada epéntesis dialectal. 

A' ordestina, f. Picazón, prurito. 

Al onecer, r. V. Marizar. (Campo de las Valmuzas). 

Alorena, f. Gavilla de algarrobas. (Cantalapiedra). || Pasador de 
hierro que sujeta el cabezal trasero a la pértiga del carro. (Ciudad 
Rodrigo). 

Morenura, f. La cualidad que constituye la cosa de color moreno. 

í<Morenita, morenita, que vale más tu moreno 

bien haya tu morenura , que la hermosura de muchas.» 

(Copla popular.) 

A' órgano, ña, adj. V. Musgaño. (Ciudad Rodrigo y Sierra de 
Francia). 

Alorgao, m. Mayorazgo. (Ciudad Rodrigo). 

Moriciégano, m. Murciélago. (Sierra de Francia). 

Moriécano, na, adj. Torpe, bruto. (Ciudad Rodrigo). 

Mormera, f. Coriza, romadizo. 

Mormuílo, m. Ruido. Es de muy frecuente uso con la antítesis vo- 
calaria. 

Morón, m. Enfermedad de los cereales, efecto de la cual el grano 
se convierte en un polvillo negruzco. || Espiga desgranada y negra de 
trigo o cebada. || Trigo rojo, muy parecido al rubión. 

Morguera, f. Intestino ciego. 

Morquera, f. V. Morguera. (Ribera del Duero). 

Morraciégano, m. Murciélago (Vitigudino). 

Morrarse, r. V. Amorrarse. 

Morrajo, ja, adj. Marrajo. || Pesado. || Astuto. 

«Es un buey éste muy marrajo; por más que se le pica, no se le 
hace andar.» 



— 545 — 

Morrala, f. Saquillo que se le pone a las caballerías colgando del 
pescuezo, al apiensarfas, para que otras caballerías no le coman su 
pienso. 

Morrar, a. Topar, cornear, coscar. || rec. Darse un golpe en la 
cabeza. || n. Lindar. 

«Está morrando una viña con otra.» 

Morrazo, m. Coscazo. 
Morrear, a. Coscar. 

Morreciégano, m. Murciélago. (Valdevilloria). 
Morriña, f. Enfermedad interna que impide el crecimiento y des- 
arrollo de los niños. 

«Este cliiquillo no acaba de echar la morriña fuera; ni crece ni 
estoja.» 

Es el mismo término que emplea sin palatizar, por exigencias de 
rima, L. Fernández, y el cual interpreta, en este pasaje, muy errada- 
mente Cañete, diciendo que es: enfermedad epidémica en los gana- 
dos. 

«O morirán 

todos de mala morriña. y> 

(L. Fernández, pág. 105.) 



«Mas, por fin, no hay tembrar que los puercos y las puercas 

que pueda haber carestía, cunden más que la morriña. r^ 



«Antes llueva Dios acudí yo irritado de la majadería del brin- 
dis --/«o/r/rto sobre vuestros churros, sarna sobre vuestros burros, 
enteco sobre vuestros añinos y roña universal sobre vuestras car- 
neradas, que la más leve desventura sobre el pronosticador más 
infeliz.» 

(Torres Villarroel. Otaras. T. IX, pág. 292 y T. X, pág. 6.) 

Morriñoso, sa, adj. Raquítico, enteco, ruin. 
Morrión, m. Teso prominente en una montaña o sierra. (Sierra de 
Francia). 

35 



— 546 - 

Morrotroco, ca, adj. Pertinaz, obstinado, cargante. 
Mortecino, na, adj. Apagadizo. || V. Amortiguado. 
Mortaja, f. El agujero en donde se clavan las piedras del trillo. |1 
Muezca. 

Mortorio, m. Mortuorio; entierro. 

Moruja, f. Pamplina, li Maruja. 

Morumento, m. Monumento. (Ciudad Rodrigo). 

<'Bueno eras tú pa encender un morumento a caña.» 

Mos, pr. pers. Nos. || m. Mofo, el musgo que crece en las piedras, 
y en la corteza de los árboles: 

«Payo. Sí, allá no faltan dineros; con las burlas que mos hacen 

pero bien se satisfacen a los pobres carboneros. > 

(Tirso de Molina. La Peña de Francia). 



«Levantaivos, tía Imilla, mos daréis el aguardiente, 

si vos queréis levantar, vos volveréis a acostar.» 

(Canción de ronda.) 



«En el ganado vacuno y habrá un terrible desmoche 

hará el frío mucha riza si el señor no mos lo libra.» 

(Torres Villarroel. Obras. T. IX. pág. 292.) 

II Pl. Moses: 

«Como entren las cabras verás cómo se aplican a comer los mo- 
ses de estas encinas.» 

Moscalindrón, adj. V. Moscón. 
Moscón, adj. Mozo, el que llega a la pubertad. 
Moso, sa, adj. Mohoso. || Manido. 
Mosotros, pl. Nosotros: 

«De fruta habrá bendición que eso, por acá, a mosolros 

y, por fin, Dios la bendiga, ni mos cumple ni mos hincha» 

(Torres Villarroel. Obras. T. IX, pág. 292.) 



— 547 - 

Mosquil, m. Sitio donde se recogen las caballerías, huyendo de las 
moscas, en las horas del resistero estival. || Sesteadero de las caba- 
llerías. 

Mosquilón, adj. V. Moscón. Es de muy antiguo uso el de este tér- 
mino en esta acepción, en la cual lo emplearon los poetas dialectales 
salmantinos: 

«—Oh, do al diabro el bordión, ¿No despiertas, bobarrón? 

moxqiiilón y macandón, yergue dende, moxquilón.» 

^ :^ :^ (L. Fernández, págs. 156 y 179.) 

Lo más común es usarlo en sentido de mozo moceador, es decir, 
aficionado al fiolgorio, amigo de diversiones , etc. 

Mostrenco (a lo). Mod. adv. De baldío, sin dueño. || Descuidada- 
mente: 

«Todo lo hace a lo mostrenco, sin poner cuidado en lo que trae 
entre manos.» 

Motila, f. La acción o efecto de cortar el pelo. 

«Os ha dejado mala motila el barbero; especialmente a tí te ha 
dejado muchas escaleras.» 

Motril, adj. V. Moscón. 

Motrilón, adj. V. Motril. || El mozo robusto, fuerte. 

Movición, f. Movimiento. 

Movizo, za, adj. Movible. || Mullido, blando. 

Moyuelo, m. Menudillo. 

«Es un pan de moyuelo o de harina mal cernida, propio pan de 
pastores y gañanes.» 

(Covarrubias. Hogaza.) 

* * * 

«Duelo, pan de moyuelo.— Con él vienen trabajos, denotados por 
el pan moyuelo. Del moyuelo hacen un ungüento para ablandar du- 
rezas los cirujanos.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 294.) 

Mozarrada, f . Pandilla de mozos. 



— 548 — 

Muda, f. Cada una de las varias cosechas que dan algunas le- 
gumbres: 

^<Hogaño le hemos quitado tres miic/as a los guisantes, por el buen 
riego que han tenido» 

Mudadal, m. Muradal (Valdevilloria). 
Mudalar, m. V. Mudadal. 

Mudancia, í. Mudanza. Es de antiguo uso dialectal, con la epén- 
tesis vocalaria: 

«Da salud a la inorancia 

no aprovecha haber mudancia.» 

(L. Fernández, pág. 97.) 

Muelar, m. Tierra sembrada de muelas. 

Muelo, m. Montón, de forma cónica, en que se recoge el grano, ya 
limpio, en la era: 

«... los pájaros que revoloteaban en derredor, se acercaron dan- 
do saltitos, y, como no los oseaba, se pusieron a picar y repicar lu 

el muelo.» 

(Maldonado. Del Camoo, pág. 66.) 

Muesca, f. El corte, que en forma semicircular, se hace al ganado 
vacuno, en la oreja, para que sirva de señal. 

Muescar, a. V. Marcar al ganado vacuno. 

Muezca, f. V. Muesca. 

Muezcar, a. V. Muescar. 

Muezcla, f. V. Muesca. (Vitigudino). 

Mugre, m. Pringue. 

Mundicio, m. Hedor, hedentera. || Todo género de animales mon- 
teses. (Ribera del Duero). 

Mulladero, m. Humilladero. (Sierra de Béjar). 

Mullicar, a. Remover y cavar la tierra, alrededor de las plantas, 
para que se esponje y quede más blanda y mollar. 

Muña, f. Tamo de la paja de trigo pulverizada. || La cascarilla, con 
árgana, en que está encerrado el grano de trigo. 

Muñica, f. Boñiga. 

Muñir, a. V. Mullicar, 



— 549 - 

Muraciégano, m. Murciélago (Sierra de Francia). 
Muradal, m. Muladar, estercolero. Consérvase aún la antigua pro- 
nunciación dialectal: 

íQui ampara estierco de muradal. Qui de Salamanca estieixo 
de muradal ampara algún omne peche X marauedis.» 

(Fuero de Salamanca, % CCXCV.) 
También se empleaba en antiguo dialecto gallego: 

:En facer oracon longa en uun auol muradal 

multo otenno por mal. ú non á nulla uertude.» 

et demais que foi tazel-a (Cantigas, 314-8.) 

Etim. — De murali, eni, indicando el sitio, junto al muro exterior, 
destinado a estercolero. 

Murciégano, m. Murciélago. 

Murotus, pl. Nosotros. (Pueblos fronterizos de Portugal). 

Murria, f. Tristeza. || Malhumor. 

Musar, a. Cornear. 

«No te acerques, que te musa esa vaca.» 

Muscigallo, m. Murciélago. 

Musgo, ga, adj. Atrabilario. || Persona de mal carácter. 

Musgaño, na. V. Monsigato. 



ri 



Nabestro, m. Nabo silvestre. 

Nabresto, m. V. Nabestro. Ejemplo de metátesis dialectal." 
Nacedero, m. Nacimiento. Se aplica para significar el nacimiento 
de los animales: 

«Hogaño se murieron algunos corderos, a! nacedero.y> 



— 550 — 

Nacencia, f. Nacimiento. Es de muy frecuente uso dialectal este 
término, pero se emplea restringiéndolo a significar solamente el na- 
cimiento de las semillas: 

«Buena nacencia llevan esos trigos.» 

Los poetas dialectales salmantinos la emplearon con suma am- 
plitud: 

«Digo ya, pues su nacencia para que sean desposados, 

fué tan buena y los sus hados yo de aquí les doy licencia.» 

(L. Fernández, 29.) 

Naide, pron. indef. Nadie. Es de antiguo uso la metátesis de este 
término, que fué empleado, con frecuencia, por los clásicos: 

«En correr, saltal, luchar 
naide me llega al zapato» 

(L. Fernández 141.) 
También en bable sigue usándose: 

«Al enfotu que yes soplu 
y naide te ve la cara.» 

(T. Cuesta, pág. 38.) 

Najenado, da, adj. Loco. || Ejemplo de aféresis dialectal que se usó 
ya de antiguo, pues sin duda ajenado es el mismo término, aunque 
no es infrecuente oir a veces ajenado, en vez de najenado: 

«Perdido hé ya mi sentido, 
del todo punto ajenado. >^ 

(L. Fernández. Églogas, pág. 85.) 

Nalsa, f. Cajón cuadrado, de madera, hundido en la tierra, el cual 
va recogiendo la harina que arrojan las piedras del molino, según van 
moliendo el grano. || Especie de tinaja, tan alta como ancha, hecha 
de encaño de centeno, tejido con zarza o mimbre. Se emplea para 
guardar la harina. 

Nano, na, adj. Enano. 



— 551 — 

Napia, f . Nariz. || Sin duda trae de aquí origen el término ñefa que 
emplea Lucas Fernández, derivándose en esfa forma: Napia, nafia^ 
naifa, nefa, ñefa: 

«Sí, que no só algún modorro sacudiros he en las nefas 

que así me habéis de hacer befas, con aqueste cachiporro.» 

(L. Fernández. Églogas, pág. 18.) 

Narros, m. pl. Ardid, astucia. 

Navazo, m. Valle pantanoso. 

Nebro, m. Enebro. (Sierra de Francia). 

Negral, m. Señal amoratada, que queda en el cuerpo, de algún 
golpe recibido. 

Negreal, m. Especie de brezo de hoja obscura. (Sierra de Francia.) 

Negrero, m. Pastor trashumante de ovejas merinas, cuya lana es 
de color negro. (Ledesma y Ciudad Rodrigo). 

«Ya viene San Andrés, que se van los negreros.» 

Neguillas, f. pl. Picardía, astucia. 
Nengün, adj. Ninguno: 

«... no— le decía — tú no eres de nengún señor, tú eres mía, con- 
tó, pa eso te trabajo con mil fatigas. ..>^ 

(Maldonado. Del Campo, pág. 61). 

Nenguno, na, adj. Ninguno. 

Nesecidad, f. Necesidad. Es muy usado este término con la metá- 
tesis consonarla. 

Nesecitar, a. Necesitar. 

«Eso es la paz pa tóos, menos pa quien más nesecita de ella.» 
(Maldonado. La Montaraza, pág. 33.) 



—Otra te pego!- replicó el tío Blas ¿con que no tié inteligen- 
cia? ¿Y qué inteligencia se nesecita pa ser señor? 

(Maldonado. Del Campo, pág. 134.) 



— 552 — 

Nevarse, r. Cubrirse de nieve, quedar cubierto de nieve algún 
objeto: 

«No cayó tan poca nieve, que se nevaron los árboles.» 

Nial, m. Nidal. || Henazo. 

Nialada, f. Nidada. || Conjunto de huevos que hay en un nidal. 

Nialar, a. Formar un nidal. || Incubar un nidal. 

Nialero, ra, adj. Goloso. (Ciudad Rodrigo). 

Niazo, m. Henazo: 

«Parecióme el racional monstruo un niazo portátil, o un solar an- 
dante de los del reino de Galicia.» 

(Torres Villarroel. Obras. T. IX, pág. 167.) 

Nidio, ia, adj. Limpio, blanco, resplandeciente. || V. Anidiar: 

«Y tiene nidia la frente sin ninguna ruga y alta, 

reluciente, que perfección no le falta.» 

(Encina. Romance: Alabando a su amiga, porque le preguntaban 
quién era.) 

Niebla, f. Enfermedad del trigo, efecto de la cual el grano se con- 
vierte en polvillo negro. i| El grano negro de la espiga atacada de la 
niebla. 

EtiíM.— De nébula. Es creencia, entre los campesinos, que las nie- 
blas invernales son la causa de esa enfermedad del trigo. En castella- 
no antiguo se decía añublo. 

Nilla, f. Neguilla. 

Nío, m. Nido: 

«... si es el mi amo, ¡probé María Antonia! güen gavilán te ron- 
da el nt'o.y> 

(Maldonado. Del Campo, pág. 143). 

Noga, m. Nogal. (Sierra de Francia). 

Nogalada, f. Especie de nogada hecha con arrope y nuez macha- 
da. (Sierra de Francia). 

Nombrada, f. Apodo, mote ofensivo: 



— 553 - 

«... no andéis por ahí paece mi mal que andéis 

golviendo a dicir tontas; llamándovos de nombras.» 

¿estáis? Cuidiao si golvéis; 

(González, yw/c/o de Conciliación, pág. '22.) 

Noqueta, f. Balsa o estanque en donde echan las colambres para 
curtirlas. 

Norrada, f. Terquedad, tenacidad. 

Norrio, ía, adj. Muerto. (Ribera del Duero). 

Notorio, m. Noticia: 

«No le cabía en el cuerpo el notorio, así que todo el mundo se 
enteró enseguida de todo.» 

Novalía,f. Conjunto de retoños o brotes que echa un árbol podado: 
«Qué novalia más valiente está echando esa encina». 

Novalío, ía, adj. Noval. Dícese, particularmente, de los retoños 
que echa el árbol podado o desmochado: 

«Tú sí que estás güeña encina y bien noüalia.y> 

(Maldonado. La Montaraza, pág. 37.) 

Es de antiguo uso dialectal, este término: 

«Quando el árbol de Micón 
cortaste en el fegurón 
é las vides novalías...» 

(Encina. Égloga III). 

II Met. Lozano, vigoroso, crecido. 
Nubriosco, ca, adj. V. Lobriosco. 
Nudrirse, r. Desnutrirse, descriarse, consumirse. 
Nueca, f. Nuca. (Ribera del Duero). 
Nütriga, f. Nutria. (Ribera del Duero). 



554 — 



Coi. 



Ñafas, pl. Burlas. Tiene alguna semejanza este vocablo con el que 
trae Covarrubias: 

■iÑafete, un cierto género de pulla que se usa en Portugal, y, si 
nosotros se la decimos, se corren. Algunos curiosos quieren que ten- 
ga alguna significación, y que no sea bernardina como birlimbao. Pa- 
réceles que ñafate se dijo de neófito, que vale tanto como cristiano.» 

Ñañaro, ra, adj. Entumecido, arrecido. || Ñoño. 
Ñarras (a), adv. Trabajosamente. Es frase familiar: 

«Andamos así, a ñarras...» 

esto es, con mucho trabajo, difícilmente. 

Ñarros, m. pl. Argucias, arterias, tretas. 

Nesgado, da, adj. Cortado o cosido en esga. 

Ñisco, m. La sarda que se pone de cebo para pescar anguilas. (Le- 
desma). 

Níspero, m. Árbol muy semejante al níspero, (]ue da fruto en el 
invierno. |! El fruto del árbol. (Sierra de Francia): 

-Buen atracón de nísperos os estáis dando.» 



Refrán: <Cuando hay nísperos, es el comerlos». 

Se quiere significar con él, que siempre conviene aprovechar toda 
coyuntura que sea propicia. 

Etim. — Deriva de mespilus-uni. 

Ños, pl. Nos. 

Ñudo, m. Nudo. Es de antiguo uso dialectal: 



— 555 — 

«Amarilis, toma e ata 
aquestas colores tres 
con tres ñudos bien atados.» 

(Encina. Égloga VIH). 



«Los ñudos, que se forman los ñudos del pecado, 

en el hilo, contemplo con que a mi Dios ofendo.» 

(Romance. La divina costurera). 



Ñugo, m. Yugo. (Ciudad Rodrigo). 



. Obispa, f. Avispa. (Ciudad Rodrigo). 

Obra, f. Obrada de terreno labrantío. || Huebra. 

Obrigar, a. Obligar. (Sierra de Francia). 

Ocal, adj. Grande. Aplícase principalmente a cierto género de 
nueces, de tamaño mayor que las ordinarias. (Sierra de Béjar). 

Ocena, f. Docena. 

Ochava, f. Medida de granos que equivale a la cuartilla de fane- 
ga. Úsase raramente en pueblos limítrofes con Sayago. Es de muy an- 
tiguo uso: 

«Ningún ochauero ni ochauera non aya en el mercado de Sala- 
manca... é quien ouier á comprar ó á vender, leue su ochaua derecha 
de conceio...» 

(Fuero de Salamanca, §. CLXVIII). 

Odrero, ra, adj. Sucio, desaseado. (Vitigudino). 
Ofreceterio, m. Ofertorio. 
Of retorio, m. Ofertorio. 
Ogalera, f. Hoguera. 

Olaya, f . Eulalia, Pronunciase aun dialectalmente, lo mismo que 
en la Edad Media: 



— 556 — 

<'Este es el iulgado de Salamanca: sant simón... sancta olata...» 

(Fuero de Salamanca, §. CCCXIII). 

Ojal, ni. El aro de hierro que cubre interiormente el hueco del buje, 
por donde penetra el eje del carro: 

«Échale hierro al carro, échale los o/ales 

échale hierro, de fino acero.» 

(Canción popular. De acarreo). 

Omfría, f. Umbría. || V. Solombrío. (Sierra de Francia). 
Onde, adv. De donde. |1 Adonde: 

«Si no es por eso 
¿onde íbamos a parar?» 

(González. Juicio de Conciliación, pág. 20). 

Ondi, adv. V. Onde. (Sierra de Francia y Ribera del Duero.) 
Ondiquíera, adv. Donde quiera. || Adondequiera. 
Onecer, a. Aprovechar. 

«No me onece el hacer media». 

Onque, c. Aunque. 

«Fecho a fechos del diabro 
on más que Fayago, más.^^ 

* * * 

«El que saca una fegura mucho de lloro lie dan 

onque hura ganapán como si hada iio hura.» 

(Herrera Gallinato. Romance saijagués). 

Ordeñar, a. Coger las aceitunas, en verde, con objeto de echarlas 
en agua y venderlas más tarde. (Sierra de Francia). 

Orejera, f. Palo, como de una cuarta de largo y suavemente curvo, 
que lleva el arado, a uno y otro lado, en el arranque de la cama, con 
el objeto de arrancar yerba y cubrir el cerro. 

Orejero, m. El agujero del arado en donde se introduce la orejera. 



— 557 - 

«Los orejeros son dos; y sinifican las puertas 

Dios los abrió por su mano de la gloria que esperamos.» 

(Romance popular. El arado). 

Orejisano, na, adj. No señalado. Dícese del ganado sin la marca, 
que, por lo común, suele hacérsele en las orejas. 

Oreo, m. La acción o efecto de orear u orearse alguna cosa: 

^<Este queso se ha puesto moso de no haber tenido apenas oreo, 
con tantas lluvias como ha habido hogaño.» 

Oribe, adj. Orfebre. || Platero. (Sierra de Francia). Se usó también 
en el antiguo dialecto gallego: 

«Como Santa María fez cobrar sen lume a un ourhiez en Chartes. 

—Andando assí pelas térras, da arca com' era feita / 

a Chartes ouuero d' ir disso logo sin falir; 

ü aquel ouriuez era — Par Deus, en fiz aquela arca 

cegó; e pois foi oyr ante que fose (;egar.» 

(Cantigas. 362-7.) 

Oriégano, m. Orégano. Es muy usado este término, en dialecto, 
con el alargamiento de la vocal tónica. 

Ortuña, m . Orla de los vestidos que sirve de adorno, a la vez que 
da firmeza. 

Orimiento, m. Sarro, herrumbre. (Sierra de Francia). 

Oríuña, f. Artuña. || La oveja que se ha quedado sin la cría. 

Osar, a. Oxear. 1| Echar, quitar a uno del sitio que ocupa. 

Osear, a. Oxear: 

«... los pájaros, que revoloteaban en derredor, se acercaron dan- 
do saltitos, y como no los oseaba, se pusieron a picar y repicar.» 

Otraño, adv. Al año próximo, venidero: 

«Santas y güeñas noches, señores amos, y que el trigo de hoga- 
ño dé espigas otraño». 

(Maldonado. La Montaraza, pág. 34.) 



— 558 — • 

Oxear, a. Espantar, no sólo las gallinas y aves domésticas, sino 
todo linaje de aves que puedan hacer daño en el huerto o en los sem- 
brados: 

«Esa mosca, el rey se la ahoja.~De hox, voz para espantar las 
aves, se hace el verbo ahojar, por espantar y aventar. '> 

(Correas. Vocabulario, pág. 132.) 
Oyer, a. Oir. (Ciudad Rodrigo). 



Pa, m. Padre. (Sierra de Francia). 

Pachochín m. Cencerrillo. (Ave). (Vitigudino). 

Pacencia í. Paciencia. Ejemplo de metátesis vocalaria: 

«... y dice al despedirme: — Animo amo, 
haiga mucho valor y haiga pacencia... y> 

(Gabriel y Galán. Obras completas. T. I, pág. 41). 



-Conque ten calma y pacencia, que de sobra sabes que al amo 
no le falta corazón.» 

(Maldonado. La Montaraza, pág. 25). 

Pachotada, f. Patochada. Es muy acostumbrada, en dialecto, esta 
metátesis silábica. 

Paderón, m. Paredón (Ciudad Rodrigo). 

Paganera, f. Ave nocturna, del tamaño y color de la tórtola. Llá- 
manla así, porque engaña al transeúnte, quedándose quieta, como si 
se dejara coger, y, cuando se la va a echar mano, huye al punto con 
raudo vuelo. 

Paganero, ra, adj. Astuto, sagaz, hipócrita. 

Pago, m. V. Bago. 



— 559 — 

«En cada pago su vina, y en cada barrio su tía.— Que es bueno 

tenerle.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 119.) 

Pajarar, int. Piar, cantar el ave. 

«Los pájaros, a este tiempo, 
oí que ya pajaraban.» 

(Torres Villarroel. Obras. T. Vil, pág. 62.) 

Pajarero, m. El zagal que tiene por oficio oxear los pájaros en las 
huertas. 

«De bien chico me cogí de pajarero, y, desde entonces, comencé 
a ganarme la vida en esta mesma huerta.» 

Paillí, adv. Para allí. (Ribera del Duero). 

Paiquí, adv. Para aquí. 

Palear, a. Mover el trigo, con la pala, al meterlo en la panera. Se 
diferencia de traspalear que encierra la idea de remover, con la pala, 
el trigo que está ya en la panera. 

Paleo, m. Juego de palillos, como los de tamboril, que acompañan 
a la danza, dando los de un danzante contra los de otro, con un son 
en armonía con la tonada correspondiente a la danza. 

Palmar, m. Cesto, de escaso fondo, en que se coloca la fruta para 
venderse, en el mercado, sobre un tendal. 

Palo, m. Juego de fuerza, que consiste en agarrar dos personas un 
palo, puestas cara a cara, y forcejando por ver quién logra atraer al 
otro hacia sí, perdiendo el juego el que sea atraído. A este juego pas- 
toril (el cayado suele servir de palo) que aún se usa entre los gana- 
deros salamanquinos, alude evidentemente el poeta cuando dice: 

«Pasc. ¿a qué jugo jugaremos? 
Llor. Al estornija y al palo. 
Pasc. Ño, ño, no, ques juego malo.» 

(L. Fermández, pág. 187.) 
II met. Argucia, ardid: 

«Esa mujer tiene mucho palo para sacar cuanto quiere.» 



— 560 — 

Paloteado, m. V. Paleo. Aún se emplea, aunque no con tanta fre- 
cuencia, este vocablo dialectal: 

«Dempués, entre ellos y ellas, más mijor que el paloteado 

despusioren una danza, que acá se hace por la Otava.» 

(Torres Villarroel. Obras. T. Vil.) 

Paira, f. Charla, conversación. Úsase también este término meta- 
tizado, en dialecto gallego: 

«Pra bulra, xa ahondan 
seis meses de paira. y- 

(Curros Enríquez. Obras. T. I., pág. 13.) 
Pairar, a. Hablar. 

«Cuántas y cuántas veces para pairar contigo 

puse el madero en el cernedero.» 

(Canción popular. Panaderas). 



«Pero ese no es el mi caso y... hasta de pairar, que oficio hecho 
aguarda al por hacer. 

(Maldonado. La Montaraza, pág. 32.) 

Palrauría, f. Habladuría. |¡ Chismosería. 

-<Ansí me gusta, ansí, perfetamente; abrazavos, y no vos hagáis caso 

es la manera de salir del paso; de las palraurias de las gentes.» 

(González. Juicio de Conciliación, pág. 34.) 

Pal va, f. Parva. 

Palpitear, int. Palpitar. 

Palla, f. V. Lapa. (Ribera del Duero.) 

Pampirlo, m. Jaramago. (Ribera del Duero.) 

Pamponear, a. Balancear, columpiar. |1 Contonearse. 

«Váse pamponeando.— Por los presuntuosos y vanos.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 614.) 



— 561 — 

Pamponeo, m. La acción o efecto de pamponear. 

Panadera, f. La copla o tonada que se canta durante las faenas de 
la panificación. Extiéndese también a los cantares de ronda que se 
cantan con la música propia de las panaderas. 

Pando, da, adj. Soso, desgarbado, simplón. 

Pantasma, m. Babieca. || Fantasma. |1 Trasgo. 

Panza, f. Zaranda, sin agujeros, que se emplea en las aceñas para 
echar el grano desde los costales a la tolva. 

Papalba, f. Gato montes. (Ribera del Duero.) 

Paparrear, a. Decir disparates, necedades, paparruchas. Es de 
antiguo uso dialectal este vocablo: 

«Si estáis más paparreando, 
pegaros he en los costados.» 

(L. Fernández, pág. 24.) 

Papera, f . V. Baluga. (Sierra de Francia.) 
Papialbo, m. Garduña. 
Papón, na, adj. Babieca, soso, simplón. 
Papurrina, f. V. Baburrina. 

Parada, f. Soga, o cordel fuerte, que desde lejos se echa al novillo 
bravo para llevarlo al yugo. 
Paralís, m. Parálisis. 

«—¿Qué ocurre? 

—El amo José, el de Pedrazuela, que le ha dao a moo de un pa- 
ralís. y> 

(Maldonado. Del Campo, pág. 92.) 

Parcería, f. Parte de ganado que uno tiene en el rebaño comunal. 
(Sierra de Francia). 

«Este rebaño es de seis parcerias. Yo no tengo más que una par- 
cería en este rebaño.» 

Parcial, adj. Imparcial. 

Parcemique, m. Vela pequeña que se reparte, en los entierros, a 
los cofrades y demás asistentes. || Cosa pequeña y baladí. 

Etim.— De parce mihi, pronunciándose el pronombre con la pro- 

36 



— 562 — 

nunciación italiana que estuvo en uso en España, liasta hace muy po- 
co tiempo. 

Parchada, f. Abundancia. 

«Buena parchada de ciruelas ha dado este árbol.» 

Pardal, m. Cierto género de baile, que consiste en dar tres salti- 
tos hacia un lado, y otros tres hacia el lado opuesto: 

«El pardal, el pardal lo saben bailar; 

las niñas bonitas unas mal, otras bien, 

lo saben bailar; las niñas bonitas 

unas bien, otras mal, lo bailan también.» 

todas las niñas //^ i ^ ^ 

(Copla popular). 

Pardala, f. Apuesta de gañanes, que consiste en ver quién echa 
mejor y más derecho el surco, en una tierra que está aún por arar: 

«... no hay otro mozo mejor ni más diestro en todos y cada uno 
de los veinticinco lances, que comienzan en echar pardalas, como hu- 
sos, y terminan en la lucha de la bandera.» 

(Maldonado. Del Campo, pág. 96). 

Pardo, m. V. Hogón. 
Parecencia, f. Mirada. || Aspecto: 

«A la primer parecencia, otro cielo más bajero 

que era la torre jurara que el que vemos, verbo y gracia.» 

(Torres Villarroel. Romance). 

Parede, f . Pared. Es muy usado, en dialecto, con la paragoge vo- 
calaria: 

«Tal secreto, que hizo grande a Napoleón, estaba encerrado en 
este sencillo aforismo. Entre la noche y el día no hay parede.» 



«Pero, ¿y ahora para saltar la pareí/e?— preguntóse contrariado 
por el temor de que sus fuerzas no pudieran llegar a tanto...» 

(Maldonado. Del Campo, pags, 9 y 141). 



— 563 - 

Pareja, f. La cría, en el ganado lanar. V. Emparejar. 

Parejero, m. El labrador que no tiene más que una pareja de labor. 
II El labrador en pequeño. || El labrador que tiene con otro, a medias, 
una pareja. 

Parentena, f. Parentela. 

Parias (hacer). Congeniar, armonizar. 

«No creí yo que iban hacer tan buenas parias, con el genial que 
dambos tienen.» 

Parición, f. En toda clase de ganado, la acción o efecto de parir. 
«Hogaño hubo mala parición, se murieron muchos corderos.» 

Es de frecuente uso este término, pero se restringe, para signifi- 
car nada más que la parición del ganado. 
Paridad, f. Ventaja, conveniencia. 
Parlanga, f. Parla, conversación. 
Paro, m. Reparo, inconveniente. 
Parola, f. Palabrería. || Conversación demasiada. 

«La farándula de mis calendarios, cubriendo sus roturas y desga- 
rrones con los cintajos y dijes de una astuta parola. » 

(Torres Villarroel. Obras. T. I. Prólogo.) 
II Adj. Pesado, cargante, molesto. 

«Es un tío paro/a, que, cuando coge a uno, no lo suelta a tres 
tirones.» 

Parolar, a. Charlotear. También está en uso en dialecto gallego: 

«Están parolando solos 
o pe d' o castelo él y-ela.» 

(Curros Enríquuez. Obras. T. I, pág. 11.) 

Parolero, ra, adj. Charlatán. || Exagerador. Usan también este vo- 
cablo, si bien diptongada la vocal tónica, en dialecto gallego: 



— 564 — 

«Repúxolle Martiño de mal modo, 
porque Martiño é poco paroleiro.y> 

(Curros Enríquez. Obras. T. I, pág. 18.) 

Parpaña, f. Parpalla. || Cantidad baladí e insignificante, de cual- 
quier cosa que sea. (Ciudad Rodrigo.) 

Párraco, m. Párroco. 

Parrao, m. Buey que tiene la cornamenta desmesuradamente abier- 
ta. (Vitigudino.) 

Parranda, f. Charla. || Broma, holgorio. 

Partear, n. Asistirá los partos, ejercer la profesión de partera. 

«Si partea y amortaja 
hace bien, ese es su oficio.» 

(González. Juicio de Conciliación, pág. 16.) 

Partido, m. Clientela. || Salario. 

Pasada, f. Paso; espacio que se adelanta, de un pie a otro, al andar 
conforme al uso ordinario- 

Pasadera, f. Lo suficiente para el sostenimiento de la vida. Es la 
misma idea que Valdés significó por pasada al decir: 

«Cuando en castellano queremos decir, que tiene uno de qué ¿■'■- 

üir, decimos que tiene buena pasada. ^> 

(Orígenes, pág. 22.) 

Pascualeja, f. Chileja. |¡ Campana pequeña: 

«Estos enseñan, divierten, haciendo, a las campanillas 

rien, aplauden, celebran de sus bocas, pascualejas.y> 

(Torres Villarroel. Obras. T. VIII, pág. 87.) 



«Empezaron a tocar a muerto, pero con pascualejas. 

(La Juventud Triunfante, pág. 238.) 

Pascuero, m. Cirio pascual. 
Pasil, m. Paso estrecho. || Vereda: 

«Los jabalises han abierto este pasil.» 



— 565 - 

II Pontonera. Pasadera de piedras en el río. (Sierra de Francia y 
Ribera del Duero.) 

Pasivo, va, adj. Pasajero, de poca duración: 

«Siendo un mal pasivo se pué conllevar, por mucho que apreté.» 
II Dar por pasivo: Admitir, aceptar. (Ciudad Rodrigo). 

«Dieron por pasivo el arreglo que se hizo, con lo cual se evitaron 
un pleito muy enfadoso.» 

Pastizal, m. Terreno dedicado a pastos. (Sierra de Francia). 
Pastoría, í. Pastoreo. 

«Mala pastoría va a tener esa cabra, con lo regalona que está y 
lo suelta que anda.» 

II Rebaño: 

«Allá, cuando Primavera derramada en la ladera, 

verde los campos ponía desde el valle se veía.» 

y mi alegre pastoría, ^q^, ,^ Castellanas, pág. 95) 

Patacajones (a). A horcajadas. (Cantalapiedra). 

Patán, adj. El que pisa desigualmente, gastando el calzado más 
de una parte que de otra. || Zambo. 

Pate, m. Hijuela, patrimonio, caudal. || Asunto, objeto. || Raya, 
donde se pone el pie, para tirar el marro o jejo, en el juego de la calva. 
(Vitigudino y Ciudad Rodrigo). 

Patear, a. Pisar a una persona. || Pisar la uva en las operaciones 
de la vinicultura. (Ribera del Duero). 

Patiar, a. V. Patear. || Patear. Es muy frecuente este vocablo, con 
la dislocación tónica, en la Ribera del Duero. 

«Avati di áhi que te pátíii.» 

Paticuelo, m. Coxcojilla. 
Paticuevo, vB, adj. Patizambo. || V. Patán. 
Patidifuso, sa, adj. Atónito, pasmado. 
Patijuelo, m. V. Paticuelo. 



— 566 — 

Patidifuso, sa, adj. V. Patidifuso. 

Patolea, f. Trulla. || Multitud de gente ruidosa y alborotadora. 1| 
Ruido, alboroto. 

Patolear, n. Pisar recio. || Meter ruido. || Alborotar. 

Patrón, m. Hendidura que se hace en el tallo y en la cual entra el 
injerto. 

Patrulla, f. Pareja o ronda de vigilantes. 

Patrullar, n. Rondar la patrulla. 

Patrullo, m. Ruido de pisadas (Ribera del Duero.) 

Pavear, n. Graznar el pavo. 



(<Una vieja tenía una pava 
que dormía debajo la cama, 
que debajo la cama dormía; 

la pava pavea, 

la vieja decía: 



¡ay! Sevilla, 

Sevilla de mi vida, 

¡ay! Sevilla, 

que cuándo serás mía.» 

(Canción popular.) 



Peaje, m. Huella de caballerías. (Ribera del Duero.) 

Peal, m. Trabilla con que se sujeta la calceta, pasando, de un lado 
a otro por debajo de la planta del pie. 

Peara, f. Piara. 

Pebre, adj. Canijo, débil, enfermizo. (Vitigudino). 

Pechar, a. Candar, cerrar con llave la puerta. Úsase, también este 
término, tan frecuente en la Ribera del Duero y en la Sierra de Fran- 
cia, en dialecto gallego: 

«Metéuse n' o seu carto, pechón c' o taravelo 
y-está ¡miña cousiña! xemendo n' un rincón.» 



«Mais cando non topo pechadal-as portas 
os cans sayenm' elas e fanme fuxir. • 

(Curros Enríquez. Obras. T. I, págs. 15 y 80.) 



Etim. — Solamente como probable se apunta el origen de pango 
panxi, pact-um, que primitivamente significó: fijar, clavar, cerrar. 
Las raíces latinas pac, pang (de pac derivan paciscor, pactas sum y 
de-pcciscor, de-ppcfns snm) traen un mismo origen griego rrjY-vo¡j,'. 



~ 567 — 

pr.; sráYYjv, aor. pas.; tttjtxóí^ adj. verb.; Trács'tjaXo? (clavo) que en latín 
se iransiormó en pe ssalus (pestillo, pasador). Así, pues, el origen 
próximo sería: *pecto, are o "^pesso, are. El verbo latino pango, pan- 
xi, pactuniy en la significación de clavar, pasó, al lenguaje culto, del 
tema participial (pactuní), al vocablo técnico impacto. 

Pechil, m. Cerradura; candado. || En la montaña de León dicen 
pechillo. En el dialecto gallego usan el mismo tema pero con distinto 
afijo: 

«Mirey po-l-a pechadura. Vin no mais sombras errantes, 

¡Qué silensio..! ¡qué pavor! Qu' iban e viñan sin son...» 

(Rosalía de Castro. ¡Padrón! ¡Padrón! Follas Novas). 

En dialecto salmantino úsase, con suma frecuencia, en la Sierra y 
en la Ribera del Duero. Porque a más de valor dialectal lo tiene tam- 
bién folk-lórico, me place trascribir la siguiente frase, tomada de un 
diálogo entre mujeres ribereñas: 



«Que pa qué te digo que no quites la llave, por drento de la 
puerta? Pus porque las malas [las brujas, quería decir], suelen en- 
trar de noche por el agujero del pechil...» 



Pedegosa, f. Especie de pez, que echa de sí el pino. 

Pederne, adj. Duro, recio, fuerte. 

Pedernío, ía, adj. V. Pederne. (Ciudad Rodrigo). 

Pedradal, m. Pedrera. 

Pedrazo, za, adj. Ceniciento. || Lo que es del color de la piedra be- 
rroqueña. 

Pedregón, m. Pedregal. (Sierra de Francia). 

Pedronal. Terreno cascajoso, particularmente el que abunda de 
piedra menuda. 

Pedresa, m. Vencejo. (Ribera del Duero). 

Pedrestal, m. Pedestal. 

Pedrigón, m. Pedregal (Sierra de Francia). 

Pedrique, m. Sermón. || Fraterna, reprensión. 

Pedriza, f. Pedregal. (Sierra de Francia). 

Pega, f. Parche de pez. 



— 568 - 

«A la vaca cadañera, ponerla presto la pega. —Porque no la ma- 
men mucho y se enflaquezca y muera. Pega es lo que ponen a las 
tetas, porque no pueda mamar el becerrillo.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 4). 

Pegolla, f. Pegote. (Vitigudino). 

Pegostrar, a. Pegar fuertemente una cosa. || Pegar sin arte y gro- 
seramente. 

Pegostrón, m. Pegote. 

Peleles, m. pl. V. Mendos. 

Pelía, f. Felpa. Ejemplo de metátesis dialectal. 

Pelguero, m. Labrador en colonia. !| Pegujalero. (Cantalapiedra). 

Pelinchir, a. V. Perinchir. (Vitigudino). 

Pelipitusco, ca, adj. Medio beodo. 

Peloteo, m. Paloteado. 

«Se veía y se oía el peloteo travieso del pergamino y la bufona- 
da sonora de la flauta.» 

(Losada. La Juventud Triunfante, pág. 34.) 

Peira, f. Perla. Es muy usado este término con la acostumbrada 
metátesis dialectal: 

«Pufladero de pelras, m' ha clavado en el pecho 

hojita d' oro, la que yo adoro.» 

(Maldonado. Del Campo, pág. 117.) 



«Veis allá cacia el Corrillo? pues las pelras y reliquias 

Pues allí está todo el mapa, las tienen a fanegadas.» 

(Torres Villarroel. Romance.) 

Úsase, también metatizado, este vocablo en dialecto gallego: 

«Per olios ten dous luceiros 
per denntes pelras d' os mares.» 

(Curros Enríquez. Obras. T. I, pág. 17). 

Pella, f. Montón de zarzas que se utiliza para tapar portillos y res- 
guardarlos del ganado. 1| Trampa. || Deuda. 



— 569 — 

Pellada, f. Conjunto de espinos o zarzas, que emplean para tapar 
los portillos de las tierras cercadas, con que se impide la entrada del 
ganado. 

Pelleja, f. La piel entera del ganado lanar. 

Refrán: <A1 que tiene muchas ovejas no le faltarán pellejas.^ 

indícase con él, que no todas las crías de ganado prosperan, sino 
que morirán bastantes. Encierra la misma idea que este otro: 

«De los hijos y los pollos, de muchos se quedan en pocos.» 

Pelle, m. Montón de paja, que queda después de aventada la par- 
va. (Vitigudino y Ciudad Rodrigo). 

Penca, f. La parte dura o troncosa de las hojas de algunas horta- 
lizas. II En las caballerías, el arranque de la cola. 

Pencada, f. Burrada, brutalidad. 

Penco, m. Coz. El caballo alto, enjuto, de mala andadura. 

Pendolero, ra, adj. La rama que se deja de guía en los árboles 
cuando se hace el desmoche. 

Pendón, m. Desmoche que se hace, en los árboles, cortando las 
ramas bajeras y dejando las más altas, de modo que sirvan luego 
como de guía: 

«Si de encina quieres ser podador, deja horca y pendón. —La 

punta, y cogolla horca.» 

(Correas. Vocobiilario, pág. '212). 

Penenes, m. pl. Pinitos. 

Penuria, í. Pena, tristeza. 

Peñazo, m. Diente de la rueda del molino, llamada antruesga. 

«El peñazo y la lanterna, de acebnche será buena.— Lanterna es 
una manera de rueda de madera, que anda encima de la muela de 
los molinos de viento, y la hace andar. Peñazo llaman unos dientes 
recios de una rueda que dan en la lanterna y la mueven como las * 
ruedas de una aceña, y conviene que sean de madera fuerte, como 
es el acebuche, que es olivo silvestre.» 

(Correas. Vocabulario, pág 184). 



y 



Peñicuelo, m. Coxcojilla. 



— 570 — 

Peñiscar, a. Pellizcar. V. Korting 6.997. 
Peñisco, m. Pellizco. 
Peñizcar, a. Pellizcar. 
Peñizco, m. Pellizco. 
Peonada, f. Surcada larga. 

«¡Buena peonada echó.» 

Frase familiar con que se designa el mal suceso que ha tenido de- 
terminado negocio. Es muy usado este término entre cavariles y se- 
gadores. 

Pepechín, m. Ave de plumaje negro y azulino, al modo del 
charreón. 

Pepesí, m. Lugano (ave). (Vitigudino). 

Pera, f. Inflamación que suele formarse en las pezuñas de las ca- 
bras. 

Percaído, da, adj. Conocedor, experimentado. 

«Está ya muy percaído en las cosas de la labranza.» 

Percurar, a. Procurar. 

Perchar, a. V. Pechar. Úsase también con la epéntesis consonaría. 
Perchero, m. El encargado, en los telares, déla maquinaria llama- 
da percha. 

Pérchiga, f. El agujero del cambizo por donde entra en el trapago. 
Perda, f. Pérdida. 

«¿Han de ser pa toos las ganancias y pa mí solo las perdas?» 
(Maldonado. Del Campo, pág. 70). 

Se halla usado también este término en castellano antiguo, aunque 
con la diptongación de la vocal tónica: 

«Siempre quien la grant cosa quisier acabescer 
por pierda quel uienga no deue recreer.» 

(Alex. 722.) 

Perdedero, m. Matorral. || Monte bajo y espeso. Dícese así por- 
que, con facilidad, se pierde de vista la caza. 



— 571 — 

Perdíñes, adj. Perdido, calavera. (Ribera del Duero). 

Perdió, m. El terreno que estuvo roturado y, por no ser apto para 
el cultivo, se dejó nuevamente inculto. 

Perejido, m. Albérchigo. (Sierra de Francia). 

Etim. — Sin duda que viene de persicum, con la dislocación tónica 
muy acostumbrada en dialecto. 

Perera, f. Peral. (Ribera del Duero). 

Perene, adj. Fijo, estable: 

«Se me puso en este brazo un dolor, y aquí está perene, sin ali- 
viárseme nada.» 

Perhinchir, a. Rellenar, colmar la medida. || Igualar las hijuelas o 
legados en una herencia. (Ribera del Duero, Abadengo, Ciudad Ro- 
drigo). 

Etim. — Deriva de ^per-impLre. 

Perhinchío, ía, adj. Muy elegante, muy compuesto. 

Perguetanero, m. Bruño silvestre. (Ribera del Duero). 

Perigüela, f. La cuerda que se ata a la oreja del buey bravo, des- 
pués de uncido al yugo, y de la cual se tira para que pare o revuelva 
al arbitrio del gañán 

Periponerse, r. Vestirse con afectada elegancia. || Ataviarse con 
excesivo lu)o. 

Periquete (en un), mod. adv. En un momento, al punto. 

Perjudiciable, adj. Perjudicial. 

Pernicote, m. Hueso del pernil. 

Refrán: «Cada pernil se cuelga por sn pernicote.» 

Pernilla, f . Vara larga y travesera que entra en los inhiestos de las 
angarillas del carro. 

Pernunciar, a. Pronunciar. 

«Sepamos qué sinifican, y aluego se verá si se pernuncian o no 
^e perniincian esas palabras.» 

(Maldonado. Del Campo, pág. 59). 
Peronia, f. Garatusa, halago. 



— 572 — 

«No dices verdad, Silvano, y más te valiera ir a dar güelta al 
monte, que ahí cerca están escascando, que no venir con peronias a 
quien no ha de creértelas.» 

(Maldonado. Del Campo, pág. 97). 

Fruslería. 11 Molestia. 



«Dar con la pero/zm.— Cuando se cansan del sermón largo, se 
levanta el preste diciendo peronia, y acomódase a los que cansan en 
sus pláticas.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 278). 

Perplera, f. Trifulca, pendencia, riña. 

Perrucho, cha, ad). Glotón. || Grosero. |j Rústico, ineducado: 

«Sorbe, perucho, que en tu vida has bebido mejor calducho.» 



«A cavador perucho, si le dieras algo no sea mucho. -Aconseja 
que no se pague adelantado, no se vaya con ello. Por perucho se 
entiende taimado, y labrador cualquiera.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 41.) 

Perranga, í. Llanto, acompañado de gritos, que coge un niño, 
cuando se enfada y encoleriza por verse contrariado en algún antojo. 

Perrinchír, a. V. Perhinchir. 

Pescocera, f. Escozor. 1| Resentimiento. 

Pescuño, m. Cuña, o conjunto de cuñas, que se introducen en las 
belortas, para apretar convenientemente el cabijal y la cama del 
arado: 

'<E1 pescuño es el que aprieta contemplemos a Jesús, 

todas estas levaciones; aflegidos corazones. >> 

(Romance popular. El arado). 

Pesga, f. La tabla que se pone sobre la masa del queso para que, 
en virtud de la presión que sobre ella se hace, suelte el suero. i| Ar- 
madija. || Especie de pellada de barro y yerbaje que se emplea, en las 
huertas, para echarla sobre la regadera, con objeto de cortar el agua 
y dirigirla por otros surcos. j| Carga, molestia. 



— 573 — 

Pespiñero, m. Hierro que, para mejor asegurarlos, atraviesa el 
dental y la cama del arado. 

Pestaña, í. Saliente de roca que sirve de abrigo. 

Pestorejo, m. Cogote. Es ya de muy antiguo el uso de este tér- 
mino: 

«Juan-Benito. Oh, que es villano teso 
Bras-Gil. No vos cimbre yo el cayado, 
por somo del pestorejo. y> 



«Ya me revienta el gasajo 
por somo del pestorejo.» 

(Lucas Fernández. Églogas, págs. 25 y 139.) 

Petalla, f. Macheta o destraleja, que tiene a un lado la hoja cor- 
tante y a otro el martillo. 

Petiscar, a. V. Apatuscar. || Echar lumbre. (Ciudad Rodrigo). 

Petril, m. Pretil. Pronunciase dialectalmente en consonancia con 
su etimología: pectorile. 

Peva, f. Hueso de la fruta. (Sierra de Francia). 

Pezonera, f. El pezón de las ubres: 

«Van a retajar las pezoneras a esa vaca para vedar al churro. -> 

Piar, n. Vivir. Es muy significativo el adagio rústico: 

«el que cría, pía.» 

con el cual se aconseja al labrador que no venda el ganado, recién na- 
cido, sino que lo críe y lo cebe para que después le valga más y le 
sirva de fuente de riqueza más abundante, tal vez, que la labranza. 

Piara, t. Rebaño de ovejas. Úsase, como se empleó antiguamente 
este término para significar el rebaño de ovejas, y no sólo del ga- 
nado de cerda: 

«—Pero, ven acá. Cavila... c;No tiés tú piara..? Y no te sale al- 
guna oveja modorra de cuando en cuando?...» 

(Maldonado. Del Campo, 59.) 



— 574 — 
Pica, f. La serie de agujeros que tiene el cribo: 

«Trae otro cribo, que éste tiene la pica muy menudina.» 

II Bollo O rosca, hecho de la flor de la harina, y cuya superficie 
suele estar erizada de picos o puntas de la misma masa, a guisa de 
adornos. Suelen hacer esta clase de pan en las fiestas y bodas luga- 
reñas. De ahí la frase familiar: 

«se acabó el pan de picos'> 

con que se indica que no es tiempo ya de holgar, sino de trabajar, so- 
bre todo cuando alguien quiere prolongar las fiestas y diversiones. 
También usan esta clase de roscas para bailar, en torno de ellas, en 
las bodas; de ahí que «el baile de la pica^ sea uno de los regocijos o 
festejos obligados en las fiestas nupciales: 

«—No señor; la enferma es la mi Malena. 
¿Magdalena? ¿aquella niocetona? ¿la que borneó con tanta sal 
la pica en la boda de Ángel, el de la Fresneda?». 

(Maldonado. De/ Campo, pág. 110.) 

Picajoso, sa, adj. Quisquilloso. 

Picanza, f. Picaza, urraca. Es muy usado este término, con la epén- 
tesis consonarla, en la comarca de Vitigudino. 

Picaño, m. Pedazo de suela que se usa para recomponer el calzado. 

Picar, n. Bailar. || Marchar. || Escapar. 

Picarajo, m. Puntilla, encaje. 

Picarote, m. Randa. (Ribera del Duero). 

Picatel, m. Picacho. || La punta de un peñasco. 

Picazar, a. Picar. || Pellizcar. 

Pico, m. Cada una de las reses o cabeza de ganado. 

Picólo, m. V. Picote. || Mandil burdo, hecho comúnmente de jerga 
(Vitigudino), 

Picota, f. Escarabajo. || Mandil de lana áspera y burda. (Ribera del 
Duero). 

Picote, m. Mandil estrecho: 



— 575 — 

«Soltóse ella de él, enjugó su mano en el picote, tomó su cayado 

y echó a andar.» 

(Maldonado. Del Campo, pág. 98.) 

* * * 

«La dama que está bailando y el bailador que la baila 

tiene un ramo en el picote, tiene un cuerno en el cogote.» 

(Copla popular.) 

Picuruta, f . La cúspide de la torre. 

Pichalbo, m. Especie de gato montes. (Ribera del Duero). 

Pidior, adj. Mendigo. 

«—Pero, di pronto, mujer, ¿quién es el marido? 

—¡¡¡Un gran pidior!!!» 

(Maldonado. Del Campo, pág. 39.) 

Pielga, f. Madero de más de una cuarta de largo y horadado con- 
venientemente para que, al formar la corraliza, entren en él, bien ajus- 
tados, los inhiestos de las cañizas, unidos, por la parte superior, por 
medio de belortas. || Apea. (Ribera del Duero). 

Etim. — Trae origen de '^'pedica (pes, pedís). 

Pielgo, m. Trozo de piel, que cubre el pie o mano de un animal. || 
Colgadero, tendón. 

Piensan, a. V. Apiensar. 

v<Al llamado de quien le piensa, viene el buey a la melena. —Que 
la necesidad amansa los bravos. ¿Quién se metió por casa de tu ene- 
migo? Hambre y frío.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 40). 

Piesgo, m. V. Pielgo. 
Piezgo, m. V. Pielgo. 

«A cuero tiesto, piezgo enhiesto.— Tiesto se entiende aquí por 
atestado y lleno de vino; y aunque sea de viento. Adelante se dice: 
El cuero después del leño, alza el piezgo. Cuero lleno, piezgo en- 
hiesto.»' 

«Cada carnero, cuelga de piezgo.-» 

(Correas. Vocabulario, págs. 17 y 328). 



— 576 — 

Pigorro, m. El rapaz que se emplea en los menesteres más fáciles 
y ligeros de la labranza. En castellano antiguo (V. Baena-71) se usó 
picorro, como sinónimo de «mozo de espuelas». 

Pilada, f. Pilonga. 

Püar, a. Conservar las castañas en el sequero ha'sta que se avella- 
nen y queden enteramente secas. (Sierra de Francia). No lleva razón 
Covarrubias al traer del griego la etimología: 

«Pero más me cuadra haberse dicho del verbo griego z-.Xáw, 
stringo, constringn, coagulo, y de ahí se dijeron pilones de azúcar, 
unos panes grandes a modo de metas o sombreros muy altos; y las 
castañas secas, enjutas y apretadas se dijeron, por la misma razón, 
apiladas. » 

(Covarrubias. Apilar). 

Pilero, m. Secadero de castañas. (Sierra de Francia). 
Pilíarse, r. Desear con vehemencia una cosa: 

«Está pilfándose por ser alcalde.» 

Pilo, m. Hospiciano. || V. Pilero. 

Pilongo, m. Hospiciano. 

Piltra, f. Cama. || Trago devino. || Holgorio, broma. No es vocablo 
exclusivamente propio de la gemianía, ni aun en la primera acepción. 

Piltraca, f. Carne de la ubre de la vaca. 

Piltroco, m. Esguince. || Retozo. 

Pillarse, r. V. Yeldarse. Se dice del pan cuando, por estar poco 
fermentada la masa, presenta en la corteza abolladuras, debidas al 
desprendimiento tardío de anhidrio carbónico. 

Pimpirlo, m. Abultamiento que dejan las hilanderas en la lana 
hilada. (Vitigudinoj. 

Pimpollada, f. Plantío de pinos. || Pinar joven. 

Pimpollo, m. Pino joven. 

Pina, f. Escalera. || Bola pequeña con que, en los torales y ejidos, 
juegan los muchachos, repartiénd*ose en dos bandos, y poniéndose 
unos enfrente de otros, a la debida distancia y armados de sendas ca- 
chiporras, ganando el juego los que logran hacer pasar la pina la línea 
fijada. II Juego de la pina. 

Pinada, f. Juego de la pina: 



.- 577 - 

«Asentar pinadas, pocas y mal guardas.» 

(Correas, Vocabulario, pág. 54.) 

Pinar, a. Jugar a la pina. Sin duda alguna que, en esta acepción, 
usó el poeta este término dialectal, cuyo significado se le ocultó al 
señor Cañete: 



<Pasc. Yo tengo de pinar, 

moler, moler y rabiar. 
Llor. Hora pina, pina ya. 



Pasc. Pino. 

Llor. Sea bien venido.» 

(L. Fernández, pág. 189.) 



II Clavar pinos en las pezuñas de los toros bravos, para que no se 
desenvaquen. V. Pino. || Llenar con demasía cualquier recipiente. || 
Echar excesiva carga sobre la bestia o bien en un carro. (Ribera del 
Duero). 

Pinaza, f. El madero, en forma de aro, que constituye la rueda del 
carro, en cuya superficie interior encajan los rayos y en la exterior los 
recalzones o llantas de hierro. 

Pincho, m. Corcobo. (Ciudad Rodrigo). 

Pineta, f . Voltereta. 

Pinganillo, m. Carámbano largo, estrecho y puntiagudo que cuel- 
ga, de los canalones y de las ramas de los árboles, en tiempo de fuertes 
heladas, o de nieve. || Trozo de piel colgante que se corta en la bada- 
na al ganado vacuno, para señalarlo. || Marca del ganado vacuno. 

Pingar, n. Pringar. || Gotear. 



«Agua menudita cae, 
¡Cómo pingan los canales! 



Ábreme la puerta, cielo, 
yo soy aquel que tú sabes.» 

(Canción popular. De ronda). 



Pingorear, int. Pindonguear. 

Pingorota, f. La parte más alta de cualquier cosa encumbrada: 



«Arriba en la pingorrota 
el más chico se encarama. 

Un castillote hay en medio 



en fegura de granada 

que, aún más que la mariseca, 

lia pingorrota llevanta.» 



(Villarroel. Obras. T. VII.) 



Pinguetear, n. Lloviznar. (Vitigudino). 



37 



— 578 — ^ 

Pinguijar, int. V. Pintear. (Ribera del Duero). 
Pinijar, n. Lloviznar. 

Pino, m. Palito, en forma de roblón, que usan los ganaderos para 
clavar las pezuñas de los toros bravos: 

«¿Qué hacéis, pan perdido?— Champro pinos nun zapato.— Cliam- 
prar es clavar, meter; pinos son púas de palo correoso y puntas de 
espinos con que los rústicos clavetean las suelas dobles de los 
zapatos para que duren más; nun, lo dicen por en un zapato, en 
Sayago.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 336.) 

II El que, en el juego de la pina, sostiene y defiende la raya para que 
no la pase la bola: 

«Pasc. Pues ¿quieres pan o vino, 
y el de abajo haga e\pino?» 

(L. Fernández. Églogas, pág. 189.) 

En este'pasaje la frase «¿quieres pan o vino?» indica la forma de 
«echar suertes», para ver a quién le tocaba «hacer de pino o el pino». 

Pinos (hacer), a. Levantarse los segadores, mientras están segan- 
do, para descansar e interrumpir la siega. || Aplícase en general a to- 
dos los trabajadores, que, por exigencias de su trabajo, tienen que es- 
tar encorvados. |! Trabajar con poco interés y diligencia. 

Pinote (estar de). V. Pinos (hacer). || «Estar de pinol e toda la 
noche»: frase familiar con que se indica que uno ha estado toda la no- 
che de pie, sin dormir. 

Pinta, f. Fisonomía: 

«Por la pinta los saqué que eran hermanos; tienen mucho pa- 
recido.» 

Pintar, n. Adaptar, armonizar. || Sentar una cosa bien o mal: 

«No le pinta bien el traje de señorito.» 

II Negrear. (Ribera del Duero.) 



— 579 — 

«Santa Ana, uva pintada. Pintar la uva es cuando comienza a 
madurar, que parecen algunos granos negros o maduros, en el 
racimo.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 245.) 

Pintear, n. Lloviznar. 
Pintifarese, m. Cínife. (Ribera del Duero.) 
Pintiguar, int. Lloviznar, (Ribera del Duero). 
Pintonear, m. Lloviznar. (Sierra de Francia.) 
Pina, f. Granulación encarnada que cubre, a guisa de cresta, la 
cabeza de los pavos. 

Piñal, m. Pino. (Ribera del Duero.) 

Piñear, n. Echar los pavos la pina. V. Pina. 

Pineiro, m. Cedazo. (Ribera del Duero.) 

Pinera, f. Cedazo. 

Piojar, m. Pegujal. || Pequeña porción de labranza. 

Piojarero, adj. V. Pegujalero. (Vitigudino): 

«...• estuviese en todas partes, y cuidase una a una de sus reses 
con el esmero del más humilde pioj'arero.y- 

(Maldonado. Del Campo, pág. 9.) 

Piojarrero, adj. V. Piojarero. 

Pionzo, m. Repipión. (Sierra de Francia.) 

Pipajo, ja, adj. V. Pipo. 

Piornio, m. Piorno. (Sierra de Francia.) 

Pipar, a. V. Apipar. 

Pipita, f. Verbosidad, facundia. || Garrulería: 

«Tiene una pipita esa mujer, que como la dejen hablar, no hay 
quien la ataje.» 

Pipo, pa, adj. El que bebe con exceso y atragalladamente. 
Piquera, f. Orificio de la colmena, por donde entran y salen las 
abejas: 

«Buen recaudo de colmena: la gallina es la portera y el gallo la 
piquera.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 314.) 



— 580 — 

Pira, f. Paseo. || Diversión. |I Andar de pira. Andar de fiesta, de 
holgorio, de broma; no trabajar. 

Pirrarse, r. V. Filiarse. 

Pirro, m. V. Canga. 

Pitañoso, sa, adj. Legañoso. 

Pitera, f. Hueco que íiace el pito-real en los árboles. || Descala- 
bradura. 

Pito, in. Castañuela de tamaño pequeño. || Silbato. 

Pito-barrenos, m. Pica-maderos: 

«El pito piérdese por su pico.— El pito, que también se llama pi- 
carazán o pico, es ave que hace el nido en hueco de árbol, rompien- 
do agujero con su pico, y, porque de noche le cogen fácilmente den- 
tro, parece que él hizo su cárcel.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 99.) 

Pitorro, m. Bovino de cornamenta alta y recogida. (Vitigudino.) 
Pizpierno, m. Pernicote: 

«Se salía, sin mi licencia, por las escalabraduras de el capote lo- 
cutorio, el pizpierno de mis narices, por el que pudiera conocerme el 
que no fuera ciego.» 

«Muy encubierto de el sagaz capuz y aun, en el plato, pasa por perdiz 
pasa el trompón pizpierno por nariz el desabrido indómito avestruz.» 

(Torres Villarroel. Obras. T. IX, pág. 189 y T. X, pág. 101). 

Piado, m. Prado. Ejemplo de metátesis muy frecuente en dialecto: 

«En concencia, yo no sé mudoren a la (;udá, 

con qué diablo de artimañas piados, juentes y campañas.» 

(Torres Villarroel. Romance.) 

Plambera, f. Planicie. || Llanada. (Ledesma.) 
Plantilla, adj. Presuntuoso. || Fanfarrón. 
Plastar, a. Pegar: 

«Échale más engrudo, que no está bien plastao el papel.» 



— 581 — 

Platicante, m. Practicante. || Mancebo de botica. || Ayudante de 
cirujano. 

Platos, m. pl. Nenúfar. || Ninfea. 
Po, tn. Poyo. (Sierra de Francia.) 
Pobricar, a. Publicar: 

«Ansí mi amor se pobrica, 
la mi Melisa agraciada...» 

(Tirso de Molina. La Peña de Francia.) 

Pobrito, ta, ádj. Pobrecito. Es muy usado con la característica sín- 
copa dialectal: 

«Obd. Pobrito él. 
Elv. ¡Qué manera de hablar! ¿Por qué no dices po...bre... ci- 
to del?» 

(Maldonado. La Montaraza, pág. 39.) 

Podona, f. Podadera. (Vitigudino.) 

Podricajo, m. Podredumbre. Úsase además en la misma acepción 
anotada por el Maestro Correas: 

«Podricajo. Despreciando a una persona enfadosa o enfermiza.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 605.) 

Polenta, f. El primer vino que sale de la uva. (Sierra de Francia.) 

Polvijada, f. Polvareda. (Sierra de Francia.) 

Pompa, f. Copa del árbol. 

Pompones, m. pl. Espadaña. || Bayón. 

Pontonera, f. Conjunto de pontones que sirven de pasadera en los 
regatos. 

Porcada, f. Piara de cerdos, comunal o de los vecinos de un 
pueblo: 

Refrán: «El marrano más ruin es el que revuelve toda la porcada.» 

Porretín, m. Cebolleta. 

Porricacha, f. Cachiporra. Ejemplo de metátesis dialectal: 



— 582 - 

«La poca vergüenza que mató al marido 

de la montaraza, con la porricacha.y> 



(Copla popular.) 

Porrilla, f . Almádana. 
Portista, adj. Porteador. 
Porro, m. Mazo. || adj. Postrero. 
Pos, part. conj. Pues. 

«Sf.c. ¿Si? Pos si no se plesenta 

plonto aquí, me voy, y luego...» 

(González. Juicio de Conciliación, pág. 22.) 
Posa, f. Toque de agonía: 

«Tocar a la pos, es tanto como hacer seiial de difunto.» 
II Posición: 

«Nuestra pos no da para gastar tanto.» 

Etim. — Deriva de pausa, -arn (Traoaic, ::áoco, cesar.) 

Posar, n. Dar el toque áo^ posa. 

Posido, m. Terreno destinado a pastos y rodeado de tierras la- 
brantías. II Erial. 

Postear, a. Enrodrigar. Colocar postes de madera en que se apo- 
yen las ramas de los árboles, para que no se tronchen con el peso de 
la fruta. 

Postura, f. La puesta del sol. || La ración de pienso, que se echa 
para apajar los bueyes, la cual consiste en dos embuelzas de paja y un 
puñado de harina. 

«Entro por la puerta grande, meto los bueyes volando 

sin que me sientan mis amos, y entre postura y postura. 

pongo lumbre, de corriendo, mis ojos están cerrados.» 

(Romance. Los enamorados). 

Potear, a. V. Postear. || Contrastar pesos y medidas. (Alba de 
Tormes.) 



— 583 — 

Potismo, m. Despotismo. (Ciudad Rodrigo.) Ejemplo de aféresis 

silábica, muy frecuente en dialecto. 

Potríco, m. Embutido hecho en tripa muy corta. (Vitigudino.) 
Poya, f. Piedra, que sale de la abertura o boca del horno, en la cual 

apoyan la pala al colocar el pan: 

(-Quien mal enliorna saca los panes tuertos, y ansí como ansí pa- 
ga la poya. Echan la culpa a \Q.poya, teniéndola el hornero.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 344.) 

Poyata, f. Pequeño trozo de tierra cultivable en una faya. (Ribera 
del Duero.) || Antepoyo, que tiene por objeto desviar y esparramar la 
lumbre del poyo, para que se extienda convenientemente el calor 
por toda la habitación. || El poyo o banco de piedra que suele fabricar- 
se arrimado a la pared delantera de la casa. || Altar. V. Corrisquear: 

'iPodia ternis alta pedibus fabricentur inducta testaceo, et alba- 
rio opere levigata... et supra haec podía alavearia collocentur.» 

(Palad. De rtist. I, t. 38, niim. 2.) 
En castellano antiguo se usó también este término: 

«De aldeanos es decir poyal por oancal; creo porque usan más 

poyos que vancos.» 

(Valdés. Orígenes, pág. 109.) 



«¡Qué muchacho para la madre ciega, que se dejase los dineros 

en las poyatas y mesas.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 336.) 

Etim. Deriva del latín vu\ga\- podía (poyo), que, a su vez, trae 
origen del griego (-óoiov, ttoo^, -ooó?.) 

Poyo, m. Especie de fogón, que se destina para hacer la lumbre, 
más abajo de lo acostumbrado. 

Pozanco, m. Charco o cahozo pequeño. 

Pracentero, ra, adj. Placentero. Este tema^ así en sus formas no- 
minales como en las verbales, es muy usado con la acostumbrada an- 
títesis consonaria: 



— 584 



^'iDios, que estoy muy pracentero! 
Ello sea mucho en buen hora; 



Pracer, m. Placer: 

«No cabo en mí de pracer, 
ya más tiesto esto que un ajo; 



Pragar, a. Plagar: 

«Por de fuera y por de dentro 
llenita estaba, y pragada 



Prantar, a. Plantar: 

«Si el Mayo llevo a Belilla, 
lo he de prantar en la plaza, 



yo y ella gran conocencia 
tenemos de Iluengo tiempo.» 

(L. Fernández. Églogas, pág. !29.) 



verás cómo me squebrajo 
por contenta te tener» 

(L. Fernández. Églogas, pág. 11). 



de más de sobenta mil 
achones y lominarias.» 

(Torres Villarroel. Romance). 



y mosicalla de suerte 
que no se ose el sacristén 
competilla...» 

(Tirso de Molina. La Peña de Francia). 






«Al rededor tiene más 
de mil ángeles de guarda, 



Prasta, f. Emplasto. || Plasta: 

«Andad, pus, idos al Royo, 
que ya estáis hecho una prasta 



y en mita, en mita de todos 
como una reina se pranta.y> 

(Torres Villarroel. Romance). 



y no tenéis un aquel 

de respleuto en vuesa cara.» 

(Torres Villarroel. Romance). 



Prata, f. Plata: 



«... y gujetas con herretes, 
zuecos, zapatos, zapatas, 



más te la porná que prata^ 
bruñida con repiquetes.» 

(L. Fernández. Églogas, pág. 32,) 



Prato, m. Plato; 



— 585 — 

«Había horteras y calderos, como las ruedas de un carro; 

pratos, cribos y zarandas y todo, todo de prata.» 



(Torres Villarroel. Romance). 



Praza, f. Plaza: 



«Las hogueras que jacemos, como un mechón de un candil 

por San Juan, en nuesa praza, eran en su comparanza.» 

(Torres Villarroel. Romance). 

Prebar, a. Probar. (Ribera del Duero.) 
Prebe, adj. V. Pebre. 

Predestal, m. Pedestal. (Sierra de Francia.) 
Predonar, a. Perdonar, Es muy frecuente en dialecto este vocablo, 
con la metátesis consonarla: 

«Dios me predone las agorerías; pero no me engañaba, no me en- 
gañaba.» 

(Maldonado. La Mont arazá). 

Premilla, f. Primilla: 

«Inés, cállate la boca, 
mira que ésta te pasa 
por pren lilla.» 

(González Moro. Juicio de Conciliación, pág. 21). 

Premuta, f. Permuta. Ejemplo de metátesis dialectal. 
Prencipiar, a. Principiar: 

«Conque puedes prencipiar 
lo que pides...» 

(González Moro. Juicio de Conciliación, pág. 20). 

Presa, f. Rapisa. II adj. Corto, breve. ¡I Oprimido, contenido: 

«Andadura presa, significa andadura corta.» 

Presecución, f. Persecución. || Molestia. 

Presentes, pl. El plato de confitura que, en los postres de las bo- 



— 586 — 

das, ofrecen o presentan los mozos y mozas, a los novios y demás 
convidados, para lograr alguna propina en retorno del obsequio. 1| 
Canciones de boda: 

«Las ceremonias de bodas tienen su bello culminar en el presen- 
te, canto epitalámico que mozos y mozas entonan frente a los novios 
a los postres de la comida nupcial.» 

(Maldonado. Copla charra, pág. 228.) 



«La licencia vos pedimos al padrino, la madrina 

pa comenzar el presente, y a toa la demás gente.» 

(Canción popular.) 

Presillo, Presidio. (Ciudad Rodrigo.) 
Presona, f. Persona. || adj. Idóneo. || Apto: 

«Soy yo mü presona para hacérselas cumplir.» 

(Maldonado. La Moníarasa, pág. 24.) 

Prestar, a. Aprovechar. || Valer. 1| Servir. Es ya de antiguo el uso 
del vocablo en esta acepción: 

«Contra tal apartamiento 

no prestan hechicerías, 

ni aprovecha encantamiento» 

(Encina. Teatro, pág. 265). 

Priesa, f. Prisa. Es muy usado este término con la diptongación de 
la vocal tónica: 

«Y el mi rapaz una churra 
iba arreando de priesa.» 

(González Moro. Juicio de Conciliación, pág. 12). 

Priesto, adv. Presto: 

«¿Y el mi querer? Donisio ¿crees tú que tan priesto pues arran- 
carlo del alma?» 

(Maldonado. La Montaraza, pág. 32). 



— 587 — 

Prieto, ta, adj. Negro. Apenas si este vocablo se usa más que para 
calificar cierta especie de higos negros. (Ribera del Duero.) 
Primada, f. La oveja que ha hecho ya el año. 
Primilla, f. Primicia. || Aguinaldo. 
Primal, m. Cordero que ha cumplido 3^a el año. 
Principal (en), adv. Principalmente: 

«El vino, bendito Dios, y ha de colarse a porrillo, 

asoma con buena pinta en principal por Castilla.» 

(Torres Villarroel. Obras. T. X, pág. 303). 

Prioste, m. El cofrade mayordomo que costea el gasto de las fies- 
tas religiosas. (Sierra de Francia.) 
Privado, da, adj. Loco. 
Privar, Prosperar. || Prevalecer: 

«En esta comarca no priva el viñedo.» 
II Sentar bien o mal alguna cosa a la salud: 

«Lo que hace falta es que le priven bien los baños, que lo de me- 
nos son los gastos, siempre que el enfermo mejore.» 

II r. Embriagarse: 

«Si ya, casi que sólo con oler el vino, se priva.» 

Probadura, f. Pequeña porción de la masa del mondongo que, an- 
tes de embutirla, se cocina para experimentar si está conveniente- 
mente aderezada. || Obsequio que se hace, con los diversos manjares 
de embutidos, a las familias amigas, con objeto de que participen del 
mondongo: 

«Lleva la probadura en casa del señor Méico.» 

Probaje, m. Provena. 

Etim.— Deriva de propago-gine. El mismo Horacio en su Epodo 
Beatas Ule, ensalzando la vida del campo, emplea este término en 
idéntica acepción: 



— 588 - 

«Ergo aut adulta vitium prnpagine 
altas maritas popules. > 

Probalidad, f. Probabilidad. Ejemplo de síncopa dialectal. 
Probana, f. Provena. (Ribera del Duero.) 
Probé, adj. Pobre: 

«Y, como da tantas güeltas, y ei probé animal todo era 

de naide naide se escapa, tirar al aire cornadas.» 

(Torres Villarroel. Romance.) 

Probeña, f. Provena. Úsanse promiscuamente estos dos vocablos. 
Probeñar, a. Hacer la probana, en el viñedo, soterrando un sar- 
miento de modo que pueda arraigar y procrear una nueva vid. 
Probito, ta, adj. Pobrecito: 

«Echáila ei son de la bienvenía y deiáila luego que descanse la 
probita. y> 

(Maldonado. La Montaraza, pág. 29). 

Profano, na, adj. Ufano. 
Profesar, a. Procesar. (Ciudad Rodrigo.) 

Profiar, a. Porfiar. Se usó ya de antiguo con la consabida metáte- 
sis dialectal: 

«Escucha, mira, verás: y tan tesa y profíada, 

no seas tan rebellada que Hugo, Hugo te irás.» 

(L. Fermández, Églogas, pág. 6.) 

Promediación, f. Mitad. 
Propasación, f. Atrevimiento. 
Propedad, f . Propiedad. 
Propetario, ria, adj. Propietario: 

«... pero como tú no haces leyes, como las hacen \os propetarios, 
de poco te sirve decir que es tuya la tierra...» 

(Maldonado. Del Campo, pág. 61.) 
II Propio. (Ciudad Rodrigo.) 

«Esa besana es también propetaria de nuestro amo.» 



— 589 — 
Propinar, a. Dar propina: 

«Después de pagarlo y repagarlo too en los baños, tié uno que 
propinar a toda la servidumbre.» 

Proquita, adj . Hipócrita. Es muy usado este término con la afére- 
sis vocalaria y la dislocación tónica. 
Proseción, f. Procesión. 



Pruma, f. Pluma: 

«Dos señores a caballo 
salieron de mojiganga, 



con rabigallos, con pruínas 
crestas y otras pataratas.» 

(Torres Villarroel. Romance.) 



«Mira, dejémonos ya 
de mortajas y de partos. 



Como Bras le ponga pruma 
al papel, ya no hay remedio.» 



(González Moro. Juicio de Conciliación, pág. 22.) 
Puba, f. Púa. || Sarmiento. |1 Rama. (Sierra de Francia.) 

«Voy al majuelo de Lara a aplantar estas pubas.y> 
Púbrico, ca, adj. Público: 



«Y haremos el desposorio 
púbrico a todas las gentes. 



llamaremos los parientes 
decendientes de abolorio.» 

(L. Fernandez. Églogas, pág. 132.) 



«Seo. ¿No dices que te llamó 
mujer púbrica? 



Pet. Eso de llamarme púbrica. 
Sec. Pos llámala tú secreta. 

Las dos sos tal para cual 
Pet. Yo púbrica nunca he sío,» 



(González. Juicio de Conciliación, pág. 15 y 22.) 

Pucha, f . La comida escalduciada y hecha punto menos que puré. 
II Puche: 



— 590 — 
<Hoy las patatas, con haber cocido tanto, están hechas puchas.» 



«Guay de gachas a tal hora comida con alfileres.— Son las pu- 
chas con harina y miel u ormajos.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 300). 

Puche, m. El a^ua en donde echan el trigo a ablandar, para hacer 
el alinidón. || El agua con el salvado, que suelta el trigo, y se le da de 
cebo a los cerdos: 

«Come puches, no tendrás dentera.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 357). 

Pudricino, m. Podredumbre. (Alba de Tormes.) 
Pudricajo, ja, adj. Pocho. || Enfermo. 
Puebro, m. Pueblo: 

«¿Quién ha de cortar el mayo nueso puebro, que se acerca 

para prantarle en la Alberca, el primero día?...» 

(Tirso de Molina. La Peña de Francia.) 

Puercuno, na, adj. Porcuno. 

Pugilate, m. Pujo. || Ansia, deseo. || Aspiración: 

«¡Pues no tiene pocos pugilates de entrar de justicia!» 

Pujón, m. Esfuerzo. || Conato. 

Pulgarejos, m. pl. Los menudos del animal. (Ribera del Duero.) 

Pulicía f. Elegancia. (Ribera del Duero.) 

«Desque vino del servicio gasta mucha pulida pa habrar.» 

Pullarse, r. Divertirse. 1| Regocijarse. 

Punta, f. Atajo pequeño de ganado, como de unas veinte reses. 

Puntillón, m. Empujón. Es sin duda el mismo término punttcón, 
empleado por Juan del Encina, y que de ningún modo puede signifi- 
car puntualmente, acepción que el señor Cañete le atribuye, sin fun- 
damento alguno: 



— 591 — 

«PiERN. Pues yo os do la fe, mira 

que on el Diabro os trajo acá 
a sacar por punticones.» 

(Encina. Teatro, pág. 142). 

Puntilloso, sa, adj. Quisquilloso, 
Pufladero, m. Empuñadero: 

«Panadero de peí ras, m' ha clavado en el pecho 

hojita d' oro la que yo adoro » 

(Maldonado. Del Campo, pág. 117). 

Puñete, m. Puñito. || Puñadito. 
Pupo, m. Abubillo. (Upupa). 

«La vaquita en la guadaña El pupo llama al pupillo, 

llama al su becerro y del árbol salta 

dijendo: mú..., mií... cantando pú..., pu...» 

(Canción popular. De cuna). 

Purar, a. Prensar. || Exprimir. || Apurar. (Sierra de Francia.) 
Pus, conj. Pues: 

«—¿Ya empiezas? 

—Pus tiempo hace que debieras haberlo barruntao.» 

(Maldonado. La Montaraza, pág. 24). 



Q 



Quebrante, adv. Desocupadamente. (Ribera del Duero.) 

«Tenía que aligenciar aquí un negocio y por no venir quebrante, 
traje una carga de uvas.» 

Quebrantoso, sa, adj. Quebrado, escabroso. (Sierra de Francia.) 
Quebrar, a. met. Ceder: 



— 592 — 

«Juez. Todos tenéis que quebrar 
algo de güestro derecho.» 

(González. Juicio de Conciliación, pág. 16.) 

Quebriñal, m. Trozo de hierro que se clava en el suelo para enca- 
bruñar la guadaña. 

Quejío, m. Quejigo. 

Queper, int. Caber. (Ribera del Duero.) 

Queque, m. Golpe que, con el pico o herrón, da una trompa 
en otra. 

Querencia, f. Cariño, amor. Es ya de antiguo el uso de este vo- 
cablo: 

«Yo lo juro en mi concencia d' estar en tu amor preso 

(y aun por ésta, que la beso) con gran cariño y querencia.» 

Quillotro, pr. Aquel otro. (Ciudad Rodrigo.) 
Quilma,!. Saco: 

«Quilma de lino no la lleves a tu molino.— Porque se cuela la ha- 
rina entre los hilos. De cuero es mejor el saco.» 



«Cuando Dios da la harina, el diablo llevó la quilma.— Es cos- 
talijo.» 

(Correas. Vocabulario, págs. 348 y 369.) 

Quizaes, adv. m. Quizás. Los poetas dialectales lo emplearon con 
frecuencia, y en Tirso se lee quizaves: 

(íQuizaoes saldrá con ella 
Elvira la de nueso amo.» 

(Tirso de Molina. La Peña de Francia.) 

Úsase también en dialecto gallego: 

«¡Sobre!... Mañana, quizayes 

darás por ben sofrido 

ese, que a ningún outro é parecido.» 

(Curros Enríquez. Obras. T. I., pág. 62.) 



— 593 



n 



Rabadán, m. Zagalejo. En toda la comarca salmantina úsase en 
esta acepción y no el sentido que se le atribuye comúnmente y con- 
firma el consabido adagio: 

«Junta de ¡"abadanes oveja muerta.» 



«Hasta San Juan todo el vino es rabadán. — Que no está hecho 
todavía; que es mozo.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 490.) 

Rabán, m. V. Rabadán. (Sierra de Francia y Campo de Agadones.) 
Rabera, f. Porción pequeña de terreno sin cultivar. || Deuda pe- 
queña. II Zaga. II Término, límite. || La cría de res caballar o vacuna, y 
en general de cualquier clase de ganado, que se da en las excusas a 
los montaraces y guardas de campo: 

«Le dan de escusas al montaraz dos yeguas y dos vacas, con sus 
raberas.y> 

Raberear, a. Limpiar el asiento o la parte inferior de la parva. 

Rabero, m. Ronzal. || Cintas con que se atan las faldas, vestidos 
y mandiles. ¡| adj. Cabero, lo que está al extremo o a la punta. 

Rabiles, m. pl. Juego de la pina. V. Pina. 

Rabiña, f. En los gatos la parte extrema del rabo, que hay costum- 
bre de arrancársela a fin de que crezcan y engorden. 

Rabipego, m. Pega que tiene cola larga y de plumaje azul. 

Rabira, f. Mancha de barro en la orla de los vestidos o en la par- 
te baja de los pantalones, 

Rabirón, m. Ribera. (Ciudad Rodrigo.) 

Rabizo, m. Manga de tierra entradiza en otras que pertenecen a 
distinto dueño. (Sierra de Béjar.) 

38 



— 594 — 

Rabonar, m. Quitar el rabo o la cola: 

«Hay que rabonar esos pollos, porque, como dice el refrán: lo 
que crece la cola no crece la polla.» 

Rabudo, m. Instrumento de pesca, que se compone de un aro de 
mimbre y malla de lino, en forma de rabo cónico, con dos o tres senos. 

Rachar, a. Partir un palo a lo largo, de arriba a abajo, en dos par- 
tes iguales. II Partir leña con destino a la lumbre. 

Rachera, f . Plétora. (Ciudad Rodrigo.) 

Rachinazo, m. Porrazo. || Cantazo. (Sierra de Francia.) 

Rachisol, m. Sitio en donde la reverberación del sol es más ar- 
dorosa. 

Rachizar, a. V. Rachar. Ambos términos se usan indistintamente, 
aunque se emplea con más frecuencia rachizar. 

Rachizo, m. Trozo de leña que sirve de combustible. Se diferen- 
cia de la astilla en que ésta es el trozo de madera, que salta al labrar- 
la, y el rachizo es el trozo de madera que se corta, no para labrarla 
sino con destino a ser quemada. En castellano antiguo, racha se usó 
en equivalencia de astilla: 

«Diéronse tales golpes, en medio los escudos, 
quebrantaron las langas que teníen ennos punnos, 
ambas cayeron rachas é pedazos menudos.» 

(Alex. 457.) 

En dialecto salmantino se individualizó el significado de este tér- 
mino, en la forma ya asignada: 

«A la maiíana siguiente, muy de temprano, el tío Roque hizo lum- 
bre colmando de rachiaos el montón de paja que se quemaba en el 

hogar...» 

(Maldonado. Del Campo, pág. 44). 

Racho, m. V. Rachizo. || Raíz. Úsase, con esta particular significa- 
ción, en tierra de Ciudad Rodrigo. 

Rafia, f. Hierba que emplean para atar y sujetar los injertos. 
(Sierra de Francia.) 

Raigona, f . Patata que, después de extraída de la tierra, echa tallos 
y raíces. (Vitigudino.) 



— 595 — 

Rajar, a. V. Rachar. || Tapar las rendijas y hendiduras de una pa- 
red. (Ciudad Rodrigo.) 

Raldar, n. Saltar los peces por encima de la superficie del agua, o 
refregarse en las peñas, a fin de que, con el salto y frotamiento, les 
sea más fácil esgüevar: 

Refrán: «Por San José raída el pez.^> 

¡I Caer el pez en el garlito: 

«Hoy han raldao muchas sardas; hemos tenío buena pesca.» 

Etim. — Deriva de "^rápido, -are {rápidas, a, um), con los cambios 
fonéticos normales, 

Raldear, n. V. Raldar. 

Ralla, f. Paleta de hierro, con mango del mismo metal, convenien- 
temente dispuesta para raspar la masa de harina, o bien de mondongo 
que se queda pegada en e! fondo y paredes de la artesa. || V. Caza. 

Etim.— Deriva de radula (rado,-are): perdida la vocal epentética 
quedó ralla por asimilación, como rallum de '^rad-lum. 

Raliadera, f . V. Ralla. Empléanse indistintamente ambos términos, 
de muy antiguo uso dialectal: 

«'Darl' he vasar y espetera y asadores y caldera 

y mortero y majadero y gamella y ralladera.» 

y su rayo y tajadero n n -a ' ->■, \ 

J ■^ J ' (L. Fernandez, pag. 31.) 

Rallado, da, adj. Descarado: 

«Es una ralladota; según habla, escalda.» 
El Maestro Correas usó este término en la forma deponente: 

«Ni hombre rallador, ni asno bramador.— /PaZ/flí/or por rifador.» 

(Correas. Vocabulario, 210.) 

Rallar, a. Hablar con descaro y airadamente. 
Ralo, la, adj. Raro. || Extravagante: 



— 596 



«Mas los hombres ¡ved qué dicha! 
que los hombres buenos son muy ralos, 



y veréis mil hombres malos 
y una mujer por desdicha.» 



(Juan del Encina. Romance.— Contra, los que dicen mal de mujeres.) 

Rallo, in. Descaro. || V. Caza. 

Ramo, m. El mástil que llevan en procesión las jóvenes en los pue- 
blos, las cuales, con muy ingeniosas y artísticas mudanzas, van entre- 
lazando las cintas polícromas que cuelgan de la punta del ramo. A la 
par que tejen el ramo cantan, y tañen las castañuelas: 



«Desta casa sale el ramo 
y también deste portal, 
a la Reina soberana 
se lo vamos a llevar. 



Compañeras, coged cintas 
para empezar a tejer, 
que hay muchas gentes que dicen 
que el cordón no se ha de hacer.» 
(Canción popular. El ramo.) 



II Himno religioso que, al son de las castañuelas y de la gaita y 
del tamboril, cantan las jóvenes mientras van tejiendo, en la procesión, 
el mástil o ramo. \\ La parte de la oreja que cuelga, hendida por dos 
jabetadas, y sirve de señal o marca del ganado lanar. 

Ramón, m. Ramito o pimpollo de hojas tiernas de las ramas de 
encina, roble o alcornoque. Es de antiguo uso dialectal: 

«... y las cabras que saltan por las cercas y desgajan ramones de 
las encinas...» 

(Maldonado. Del Campo, pág. 8.) 



«Escuetos han de quedar 
boíles y corralizas 



porque todo va a ramón, 
cabras, chivatas y chivas.» 

(Torres Villarroel. Obras, T. IX.) 



Ramonear, a. Comer el ganado el ramón: 

«Andan las cabras ramoneando estos encinos, así que nunca se 
hará monte.» 



(■'.Ramonear, término de pastores, cuando, por la mucha nieve, 

no pueden pacer las ovejas y se les permite corten algunas ramas 

de encina, con que no le hagan perjuicio; y este pasto se llama 

ramón.y> 

(Covarrubias. Rama.) 



— 597 - 

Rampla, f. Rambla. (Ciudad Rodrigo.) 

Rancantán, adj. Persona de pequeña estatura. 

Ranciedad, f. Rancidez. 

Ranciura, f. Rancidez. 

Ranchera, f . Lumbrarada que se hace en el campo, en chozo o ma- 
jada. No se extiende a significar la lumbre del hogar o cocina. 

Randingo, ga, adj. Corto. || Raro. 

Ranilla, f . Callo que sale a los animales en medio de la pezuña. 

Ranzonero, ra, adj. Roncero. 

Rañadero, m. Hurgón. (Vitigudino.) 

Rañón, m. Riñon. (Sierra de Francia.) 

Rapaterrón, m. Desmoche que se hace en algunos árboles, no de- 
jando rama alguna que pueda servir de guía: 

«Los montes o descuajados o víctimas en las cortas de la «sabi- 
duría>^ forestal, que se traduce en el aforismo: la encina a horca y 
pendón, y el roble a rapaterrón.» 

(Galán (Baldomero). La propiedad territorial, pág. 10.) 

II A rapaterrón. De raíz; completamente. Esta frase adverbial tan 
expresiva, y muy usada en dialecto, particularmente para significar 
cierta especie de desmoche, no fué desconocida por nuestros clásicos, 
según es de ver en el siguiente pasaje: 

«Traté de esquilarlo como borrego y rapaterrón, y lo atusé como 
a perro lanudo.» 

(Estebanillo, C. III.) 

Rape (al), mod. adv. Al ras. 
Rápido, da, adj. Cortado al rape. 
Rapiego, ga, adj. Lo que está al ras de la tierra. 
Rapieza, f. Represa. 
Rapio, m. Rasura. |1 Esquiladura. 

Rapizar, a. Cortar con la mano, sin auxilio de herramienta, la yer- 
ba al rape de la tierra, de modo que no se arranque la raíz: 

^<Rapiza un poco de yerba; pero ten mucho cuidado de que no la 
arranques, no siendo que venga tierra con ella y no la coma la ca- 
ballería. » 



— 598 — 

Raspajilón, m. Erosión. 

Raspalejón, m. V. Raspajilón. (Vitigudino.) 

Raspas, f. pl. Rebañaduras. 

Rastra, f. Labor, que se hace con la rastra, para desterronar la tie- 
rra, a fin de que brote el grano que está entallecido o enterronado. 

Rastrear, a. Arrastrar. || Traer o llevar arrastrando alguna cosa. 

Rastrilla, f. Rastrillo. (Sierra de Francia.) 

Rastrillar, a. Separar el cerro de la estopa en el maraojo del lino. 
II int. Rugir las tripas. 

Rastro, iri. El sarmiento tendido por el suelo, sobre la tierra. 

Raza, f. La franja de color obscura que toma la cascara de la be- 
llota al comenzar la madurez. |1 Vera o friso. 1| Llovizna. || Raza (tomar 
la). Tomar el sol: 

«A la ra^a del sol. Al solano.» 

(Correas. Vocabulario.) 

Razada, f. Llovizna. 

Razarse, r. Ir tomando la cascara de la bellota el color propio de 
su madurez. 

Reañejo, ja, adj. Perteneciente al año anterior; lo que tiene dos 
años. Aplícase, particularmente, al trigo. 

Reata, f. Pareja de bueyes, que tira de la res que está metida en 
un atolladero y del cual no puede ella sola salir: 

«Se atolló la yegua y tuvieron que echar reata para sacarla.)^ 

Rebadán, m. El que tiene por oficio, en la montanera, ir recogien- 
do los cebones alrededor del vareador, cuidando que no salgan a ho- 
zar, arreándolos de una encina a otra. || V. Rabadán. 

Rebalsar, a. Desbordar. II Rebasar: 

«Se enllena el bago de agua, en la época de las lluvias, hasta 
que rebalsa, y luego ella va buscando su camino.» 

Rebaje, m. Descuento. || Desquite. (Sierra de Francia.) 

«Esto no te lo pago, en rebaje de lo que me llevaste de más des- 
otra vez.» 



- 599 - 

Rebalba, f. Aguzanieves. 

Rehallar, a. Levantarse las ovejas en la majada para ir al repasto. 
V. Repasto. H Despertar: 

«¡Chachos! debemos de dirnos que antes que nos percatemos 

si vos paece a la cama, la gente vieja reballa.y> 

(Galán. Obras. T. I, pág. 143.) 
II Madrugar. || Levantarse a deshora: 

«Anda pasito, no sea que reholles al niño, que acabo ahora mismo 
de doinirlo.» 

Rehallo, m. La acción o efecto de rehallar: 

«Mucho madrugastes, que bien de templano anduvistes de rehallo.» 

Rebaquear, n. Enfuriarse el huey. 

Rebarco, m. Recodo circular que forman las tierras, desviándose 
de la dirección que llevahan. || Remanso que hace el río. 

Rebasar, n. Rebosar. || Rebalsar. 

Rebatiña, f. Arrebatiña. 

Rebellón, na, adj. Rebelde. || Indócil. 

Rebocillo, m. Faja o banda que se ponen las aldeanas, en el vestido 
de lujo, cruzando el pecho y sujetándola en la cintura por la espalda. 

Rebol, m. Copa del árbol. ¡1 Crepúsculo. 1| V. Arrebol: 

«Dell orbe en la mejor villa 
salló a luz, entre el rehol, 
la fror bella a maravilla.» 

(Isabel de San Felipe. Glosa.) 

Refrán: «A la noche rebeles, a la mañana habrá soles.» 
Rebolada, f. Arrebol: 

Refrán: «Rebolada en Portugal, mañana buen día en Castilla.» 
Expresa la misma idea que estotro refrán erudito: 
«arreboles en Portugal, viejas a solejar»; 



— 600 — 

el cual no indica, por cierto, que liará frío al día siguiente, sino que, 
por el contrario, hará un tiempo espléndido. || V. Baluga. 

Rebollo, m. Barda de roble. 

Rebozo, m. Banda que cruza el pecho y se sujeta en la cintura. 
(Viíigudino). 

Rebracejío, m. V. Bracejío. 

Rebuja, f. Confusión. |1 adv. Confusamente. || De mancomún: 

«Llevan de rebaja la hacienda, hasta que hagan las particiones.» 
Rebujada, f. Paseo. || Excursión: 

«Voy a dar una rebujada por el campo, a ver cómo van los panes.» 

Rebujo, m. Terreno sembrado de legumbres. || Granos menudos, 
excepto trigo y cebada. 

Rebumbio, m. Barullo, rebullicio. (Ciudad Rodrigo). 

Rebuñón, m. Rebujón. || Nitio en mantillas. (Vitigudino). 

Recadar, a. V. Arrecadar. En dialecto antiguo también se usó, en 
esta misma acepción, aunque con la epéntesis consonaría, hoy poco 
frecuente: 

«Yo te juro, a San Doval, que quicas que recaldaran 

que si ellos me repelaran, para sí harto de mal.» 

(Encina. Auto del Repelón). 
Úsase también en dialecto gallego: 

«¡Nunca eu nacerá..!, díxose: unha non vista endrómena 

e recadand' aixada, d' a térra levantou.» 

(Curros Enríquez. Obras. T. I, pág. 24). 

Recalcación, f. V. Recalcadura. 

Recalcadura, f. Dislocación en el pie. 

Recalcarse, r. Sufrir una dislocación. 

Recalzón, m. Conjunto de maderos gruesos, de encina o roble, con 
que se calzan o forran las pinas del rodaje de los carros. 

Recebar, a. Cebar los camperos, después de la montanera, para 
acabar de engordarlos. V. Campero. 



— 601 — 

Recebojar, a. Rebuscar. V. Recebojo. 
Recebojero, ra, adj. El que se dedica al oficio de recebojar. 
Recebojo, m. Rebusco del fruto, que queda en plantas y árboles, 
después de cogida la cosecha. (Ribera del Duero): 

«Andamos al recebojo de la aceituna.» 

Recebollar, a. V. Recebojar. 

Recencellada, f. La niebla húmeda y fría de los días de hielo. || 
Escarcha: 

«Están encarambanados los árboles con la recencellada que ha 
caído esta madrugada.» 

^ ^ '^ 

«Recencelladas que vienen, siempre amanece lo mismo 

recenceltadas que van; para el infeliz gañán.» 

(Maldonado, Querellas.) 

Recencio, m. V. Recencellada. || Marea. I| Rocío. || Relente. || Bri- 
sa húmeda y fría: 

«Vienen los amaneceres porque traen siempre recencio 

de que no podéis gozar, y vus podéis costipar.» 

(Maldonado, Querellas, pág. 38.) 

Recental, m. Cordero que nace pasada ya la época ordinaria de la 
parición. 

Recentar, a. Desleír la yelda. || Refrescar la masa: 

«Recentar para amasar.— Trasládase a comienzos de pleitos y pe- 
sadumbres y a otras cosas que, de tal fundamento, se han de seguir.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 479). 

Recienzo, m. V. Recencio. Ejemplo de metátesis dialectal. 
Recitolero, ra, adj. Citóte. || Recadero. H Correvedile. 
Recobrarse, r. Resguardarse. || Ponerse a la abrigada. 
Reconcómino, m. Lisonja, halago. 
Recortear, a. Acortar, disminuir. 



- 602 - 

Recriar, a. En el ganado vacuno cebar las crías, dajándolas holgo- 
nas para que engorden. 

Recuajada, f. Pucha. 

Recucante, adj. Alegre, jovial. 

Reculo, la, adj, El ave sin cola. 

Rechinada, f. Holgorio, gresca. 

Rechinadero, m. V. Rachisol. (Sierra de Francia). 

Rechinchadero, m. V. Rechinadero. || Solana. 

Rechisol, m. V. Rachisol. 

Rechispear, n. Chisporrotear. 1| Saltar pintas o gotas, de la sartén, 
cuando está hirviendo el aceite o la manteca. 

Rechistar, a. Chistar. Es muy usado, en dialecto, con la próstesis 
silábica. 

Rechistero, m. Resistero: 

«Fresca sombra de encinares, onde poder sestear 

mu tupidos y mu espesos, en horas de rechistero.» 

(Lábaro. Loa, núm. 2.477.) 

Rechizar, n. Calentar el sol, con demasiada fuerza, en las horas 
del resistero: 

«Desde que entró algo la mañana, dio en rechizar el sol, que no 
había quien aguantase en la siega.» 

Red, f. Cerco o corral, formado por cañizas, en donde amajada el 
ganado lanar. 

Rede, f. Red. Es muy usado este término con la vocal paragógica. 

Redenegar, a. Renegar. Ejemplo de epéntesis silábica, no infre- 
cuente en dialecto: 

Refrán: «Eres seco y no de hambre, redeniego de tu estambre.» 

Se emplea para indicar la mala índole de una persona flaca. Joan 
del Encina usa el mismo término, sino que metatizado: 

«Quita esos hatos, Pascuala, y, a fuer de palaciega, 

y dellos ya derreniega, te me pone muy de gala.» 

(Encina. Teatro, pág. 117.) 



— 603 — 

Redero, m. Corral de piedra o cortino destinado a encerrar el 
ganado. En castellano medioeval se usó este término, como sinónimo 
- de «red», en la acepción de «instrumento de pesca o caza»: 

«Érase un cazador muy sotil pajarero 
fué sembrar cannamones, en un vicioso ero, 
para facer sus cuerdas et sus lasos et redero, 
andaba el abutarda gerca en el sendero.» 

(Arcipreste de Hita. Libro de buen amor, 720.) 

Redetir, a. Derretir. Ejemplo de metátesis dialectal. 
Redil, m. V. Redero. 

Redor, m; Rededor. Es de muy frecuente uso, en dialecto, con la 
síncopa silábica. 

Redundir, int. Adelantar, progresar: 

(^Redunde mucho esa moza haciendo media.» 

Reflán, m. Refrán. 

Reforme, m. El sarmiento de dos yemas que se deja, al podar las 
vides, para que por ellas broten los vastagos. 
Refriar, n. Resfriar. (Sierra de Francia): 

Refrán: «En Agosto refría el rostro.» 

Regachal, m. Pamplina (planta). 
Regajiar, Pastar el regajio. V. Regajio. 

«Echa las yeguas al regato, que allí tienen bien donde regajiar. >-- 

Regajio, m. Cadoso. |1 Charco de aguas estancadas: 

Refrán: «Agua de regajio hincha la barriga y mengua el espinazo.» 

Aconseja no beber en regajio, porque, conforme a la creencia rús- 
tica, sus aguas suelen estar infectas, según lo confirma este otro 
adagio: 

«Agua corriente no mata la gente; agua para la puede matar.» 
En los principios de la lengua se empleó también este vocablo, 



— 604 — 

pero no en la acepción restringida, sino en la significación de arroyo, 

regato: 

«Oró el Sennor bueno de todo mal vazío 
por sí é por su pueblo é por el sennorío 
por todos elli quiso pechar el telonio, 
ca todos los regalos manaban desse río.» 

(Berceo. Sacr. 74.) 

II Yerbaje que crece en la margen y en el fondo de los regatos y 
cahozos. 

Regajo, m. Combadura: 

«Han dejado un regajo muy grande en el tejado, y se va a hundir 
muy pronto.» 

II Hondonada húmeda, [j V. Regajio. || Pamplina, maruja (plantas). 
(Sierra de Francia y Ciudad Rodrigo.) 

Regalizar, a. Legalizar, (Ciudad Rodrigo). 

Regancha, f. Tejita redonda, con dos agujeros en el centro, para 
hacerla girar. |i Revancha. (Vitigudino y Ciudad Rodrigo). 

Regancho, m. V. Regancha (primera acepción). 

Regantío, m. Regadío. Es muy usado, en dialecto, con la epénte- 
sis consonarla y la antítesis de la dental fuerte por la suave. 

Regañar, a. Dejar tirante la tela al remendarla. || r. Caerse para 
atrás el carro. 

Regaz, m. Embozo de las sábanas. 

Regilar, n. Rehilar. || Temblar de frío. (Sierra de Francia). 

Regimplar, m. Lloriquear. 

Regla, m. El director del canto coral en la iglesia: 

«Cuando el sacristán no hace el regla en el coro, sale siempre la 
Misa muy mal cantada.» 

II La persona que dirige los ensayos de las comedias en los pueblos. 
Reglar, a. Dirigir los ensayos de las comedias y el coro de canto- 
res en la iglesia. 

Regolver, a. Revolver: 

«... Ten punto. 
La Petra es una veleta; 
para regolver, la única.» 
(González Moro. Juicio de Conciliación, pág. 22). 

:{: :j". 4: 



— 605 — 

«Allí quea comiendo tierra. Y dame esa flor, prenda, que la ten- 
go bien gana. ¡Cómo se regolvia el endino!» 

(Maldonado. Del Campo, pág. 145.) 

Regotrar, a. Eructar. (Cantalapiedra). 
Regotro, m. Eructo. 
Regucir, a. Recoger: 

«Trae mu regüeldo pa lante el ala del sombrero.» 

Regüetar, n. Regotar. 
Regüeto, m. Eructo. 
Regüetrar, n. Eructar. 

Regüetro, m. Eructo. Todos estos vocablos úsanse promiscua- 
mente y con demasiada frecuencia en dialecto. 
Reguilar, int. Rehilar. 
Regusto, ta, adj. Robusto: 

«Como un álamo es derecha 
y regusta y colora.» 
(Maldonado, Querellas, pág. 42.) 

Rehogar, a. Limpiar el solar de la carbonera sacando, con un biel- 
do, el carbón de entre la tierra: 

«Es un mal oficio este de rehogar, porque se masca el polvo este 
tan negro y tan calentorro, que le sofoca a uno y no le deja ni aun 
respirar.» 

Rehogo, m. La acción o efecto de rehogar. 

Rehugar, a. Desechar, rehusar. H V. Rehogar. 

Rehugo, m. V. Hojato. || Ramaje delgado y seco. |1 V. Fusca. |1 
Desecho. || Babuja. 

Reiblanca, f . Oveja negra cuyo rabo es blanco en el remate. 

Etim. — DerJba de rabí, rai, m-blanca. 

Reírse, r. met. Quebrarse, rizándose en espumas, las aguas co- 
rrientes, al tropezar en algún estorbo, particularmente en las pontone- 
ras y en las pesqueras de molinos y aceñas: 

«Allá, donde se ríe este regato, sale un camino, le coges, y te 
lleva derecho al pueblo.» 

Es muy usual, en dialecto, esta acepción que metafóricamente 
empleó el M. León en aquel tan conocido y celebrado pasaje descrip- 
tivo de su linda granja de campo: 



— 606 — 

«Nasce la fuente de la cuesta que tiene la casa a espaldas, y en- 
traba en la huerta por aquella parte y, corriendo y estropezando, 
parecía reírse.-» 

Pero le había ganado con mucho la delantera Juan del Encina, en el 
empleo de esta tan bella y expresiva metáfora, al contar las bienan- 
danzas bucólicas del pastor salamanqués, por boca de Mingo: 

«Ya sabes qué gozo siente o de la que va corriente 

el pastor muy caluroso por el cascajal corriendo, 

en beber, con gran reposo, que se va toda riendo.» 

de bruzas agua en la fuente, /ü • t ^ x -.c^-, ^ 

^ ' (Encina. Teatro, pág. 123.) 

Rejigear, a. V. Jigear. 
Rejigeo, m. V. Jigeo. 
Rejüera, f. Fila. || Hilera: 

«¡A formar en rejilera, como ayer, antier y trasdantier!» 

Frase es ésta atribuida por la tradición al célebre guerrillero mi- 
robrigense don Julián, con la que solía alentar y arengar a sus lan- 
ceros. 

Rejileto, ta, adv. Tieso, garboso. 

Rejines, adv. Término usado por los que juegan al tángano, para 
significar que hay la misma distancia de la pieza al chito. || Ni para 
un lado ni para otro. || Igualmente. (Ciudad Rodrigo). 

Rejollizo, m. Huella, rastro: 

«¡Vaya un rejollizo que quedó en el prao donde bailaron!» 

Rejón (a), mod. adv. A cuestas. Llevar a rejón, es tanto como 
llevar a cuestas. 

Rejundir, n. Redundar, condurar. 

Relampear, n. Relampaguear. (Pueblos fronterizos. a Portugal). En 
castellano antiguo se usó relampar, como sinónimo de relumbrar: 

«Tanto echaua de lumbre e tanto relampaua 
que uencía la luna e al sol refartaua.» 

(Alex. 87.) 



— 607 — 

Relaña, f. Aplícase a la oveja que tiene poca lana, (Alba de 
Tormes). 

Relatar, a. Hablar con exceso. 
Relieve, m. Usura. || Rédito. 
Religado, m. V. Lobado. 
Relóbado, m. V. Lobado: 

«Bendita sea la tu cara... y mal relóbado pa quien te levantase 
la impostura.» 

(Maldonado. El Pantano, pág. 67.) 

* * H: 

«Mal r^/díjaí/o— añadió la madre cogiendo el badil— como t' acer- 
ques te crujo las costillas.» 

(Maldonado. Del Campo, pág. 102). 

Relucir, a. Hacer lucir. || Sacar brillo a los metales. (Sierra de 
Francia): 

«Estoy dando con arena a la cuchare, para reluciría » 
Relumbiar, n. Relumbrar: 

«Qué es aquello que relnmbia Son los ojos de María 

entre la Hostia y el Cáliz? que parecen dos cristales.» 

¡Cómo relnmbia la novia ¡ay! mejor relumbiaria 

al pie de las cantareras! si sus padres la vivieran.» 

(Cantos populares.) 

Reluinbriar,n. Relumbrar. Debe ser el mismo término que usó Juan 
del Encina, relumbrear, modificándolo en gracia de la similicadencia 
de la rima: ' 

«En Belén nuestro lugar, yo te juro que esta aldea 

muy gran claror relumbrea, todo el mundo ha de sonar.» 

Relumbrión, m. Relumbre. 

Remachar, a. Hacer volver hacia atrás el ganado, para que repase 
y concluya de pacer el pasto: 



— 608 — 

«Hay que remachar esas ovejas, que han ido muy ligeras en el 
rastrojo.» 

Remanal, n. Hontonal. || Terreno manantío: 

«Este prado es muy remanal; está echando agua casi hasta en 
el verano.» 

Remanar, n. Manar. 
Remanecer, int. Despertar. 
Remanoso, sa, adj. Manantío. 
Remargajear, a. Amargar. 

Remejer, a. Remover un líquido. Úsase también en dialecto ga- 
llego: 

«Que tanto hey de remexer que ou contigo m' hey casar 

e tanto hey de traballar ou n' unha forca t' hey ver.» 

(Curros Enríquez. Obras. T. I, pág. 101.) 

Remocho, m. Retoño. || Brote que echa el árbol desmochado. 

Remolina, f. Remolino. 

Remondar, a. Podar. (Sierra de Francia). 

Remontarse, r. Ensoberbecerse. (Ciudad Rodrigo). 

Remudarse, r. Mudarse de ropa interior: 

«... la grata estancia de unas horas al lado de la familia, cuando 
el que va a remudarse es hombre casado...» 

Remudear, int. V. Remudar. (Vitigudino). 

Remudiar, n. Mugir la vaca llamando a la cría y viceversa: 

«Cómo remiidia la vaca por la ternera que se llevó esta mañana 
el carnicero.» 

EriM. — Deriva á^remugir, remugiar, remiiciar, remudiar. 
Remudo, m. Muda de ropa interior, que se hace cada semana o 
cada quince días. || La acción o efecto de mudarse de ropa interior: 

«Iba al remudo, frase sacramental, en la que, amén del cambio de 
ropa interior, se comprenden otra porción de cosas...» 

(Maldonado. Del Campo, pág. 139.) 



— 609 — 

Ren, m. Herrén. || Migaja, reliquia insignificante. Úsase en plural, 
como se advierte en esta frase familiar, muy acostumbrada en dia- 
lecto: 

«Siempre quedan renes de tal o cual cosa.» 

En castellano antiguo se ve usada alguna que otra vez, esta pa- 
labra: 

«Vidíen que de ladrones non era degollado, 
ca non tollieron nada nil avien ren robado.» 



«Estando de tal guisa fuera de las vertudes, 
udió: Ubert, Ubcrt, porque me non recudes? 
cata non aias miedo, por ren no te demudes.» 

(Berceo. Milag. pág. 195 y 293.) 

Usábase también en antiguo dialecto gallego: 

«Aqueste maís d' outra ren et con auer et con sen 

amou Santa María de grado a seruía.» 



«D' esta guisa passaron ben un ano con a donzela; poréu tan gran daño 
que nunca él podé ren adubar llefez, que a ouuiera de matar.» 

(Cantigas, págs. 116-2 y 105-8). 

Renar, a. Herrenar. (Vitigudino y Ciudad Rodrigo). 
Rencallo, lia, adj. Rencoso. 
Renco, ca, adj. Rencoso: 

«La marrana rabona La renca le responde 

le dice a la renca: con grande risa: 

Vamos a la cebada, ¿no te acuerdas de antaño, 

que ya está seca. de la paliza? 



(Copla popular). 



Rendirse, r. Pasarse la fruta. || Arrugarse. 
Renebina, f. Niebla húmeda y fría: 



39 



— 610 — 

Refrán: «Año de reneblinas año de muchas hacinas; por Navi- 
dad, que no por San Juan.> 

Renegrido, da, adj. Negro 

Renga, f. Joroba. || La parte del lomo sobre la cual se échala car- 
ga a la caballería. (Ciudad Rodrigo). 

Rengadero, m. Cadera. 

Rengar, a. Descaderar, derrengar. 

Rengo, m. Desperdicio. 

Rengue, adj. Jorobado. 

Renicuajo, m. Renacuajo. 

Renque, m. Navajita tosca, propia de niños, de hoja ancha trian- 
gular y mango de madera, de una sola pieza. (Vitigudino). 

Renticencia, f. Reincidencia: 

«Sesenta reales de multa renticencia, es el dicir, 

tiene como no haiga habió si el nombre sólo se dijo 

una vez...» 

(González M.oro. Juicio de Conciliación, pág. 15.) 
Renón, m. Riñon: 

«... y aquí, en el reñón de la charrería, la casa solera, alrededor 
de la cual verdeguea la guadaña...» 

(Maldonado. Del Campo, pág. 61.) 
Reñonada, f. Riñonada. |1 La región lumbar: 

«Por todas partes descubrían las costras de los muslos y algunos 
asomos de los hi jares y la reñonada.>-> 

(Torres Villarroel. Obras. T. IX pág. 219.) 

Reo (en), mod. adv. Seguidamente, sin interrupción. 
Reolada, f. Riolada. || Avenida. || Turbión. 
Reondir, int. V. Redundir. 
Repantijarse, r. Repantigarse. 

Repaso, m. El molde o falsilla para la labor del hilado. 
Repastar, a. Comer con glotonería. || Pastara media noche el ga- 
nado lanar y cabrío en el invierno. || Apacentar de noche. Esta acep- 



— 611 — 

ción restrictiva fué también usada por ios pastores coetáneos de 
Encina: 

«Repastemos el ganado ni de estar en zancadillas; 

¡hurriallá! salen las siete cabrillas, 

queda, queda, que se va. la media noche es pasada.» 

Ya no es tiempo de majadas, ^^^^.^^ j,^^^^^^ p ,g ^^, ^ 



«Si, por yo penar por tí, vente, vente para mí, 

se te pega algún cuidado Corindón, tu enamorado.» 

al repastar del ganado ^^^^-^^^ ¿^^^^^ yjj^ 

Repasto, m. La acción o efecto de repastar. || El tiempo durante 
el cual repasta el ganado. || La refacción que se toma después de me- 
dia noche. 

Repelao, m. Dulce de almendra o de piñón. 

Repeluque, m. Castigo que se da en ciertos juegos de naipes. (Vi- 
tigudino). 

Repéndole, f. Oropéndola. (Sierra de Francia). 

Repenicar, a. Repicarlas campanas. (Vitigudino). 

Repentijarse, r Repantigarse: 

«Mire usted, yo estaba hilando cuando, amigas, pasa esa 

a la puerta de mi casa, repentijada en la burra...» 

(González. Juicio de Conciliación, pág. 12.) 

Repicotear, a. Dentar los bordes de una prenda. 

Repilar, a. Lavar. (Sierra de Francia). 

Repimpión, m. El fruto del escaramujo. (Sierra de Francia). 

Repipión, m. V. Repimpión. 

Repipionito, m. Maruja (planta). (Sierra de Francia). 

Repotente, adj. Poderoso. || Soberbio. || Ostentoso, presuntuoso: 

«Apareció, sobre un orejudo garañón, el sefior cura, muy repo- 
tente de fernandina, erguido de persona, enfaldado de sotana.» 

(Torres Villarroel. Obras. T. IX, pág. 244). 

Repispear, n. Chisporrotear. 



— 612 — 

Repompolludo, da, adj. Repolludo. || Pomposo. H Copudo. Dícese 
de los árboles de mucha copa y muy frondosa. || Grueso, rechoncho: 

«Dijo al centeno el trigo: Dijo el centeno al trigo: 

— Calla tú, cañas vanas, —Calla tú, repompolludo, 

mucho creces, poco granas. que, a las veces, bien te ayudo.» 

Repunanza, f. Repugnancia, 

Requejío, m. Quejido intenso, hondo, significativo de mucho dolor. 

Requerenciar, a. V. Remudiar. (Campo de la Sierra de Francia). 

Requesonarse, r. Coagularse. 

Resabajo, m. Resayo de abajo. V. Carriba. (Ribera del Duero). 

Resacador, adj. Ojeador que saca la caza de entre las matas. 

Resalbo, m. Barda o mata de encina. 

Resarriba, m. Resayo de arriba. V. Carriba. 

Resayo, m. Cuesta muy pendiente aunque no muy larga. (Ribera 
del Duero). 

Resbalino, na, adj. Resbaladizo. 

Resbalinoso, sa, adj. V. Resbalino. || Liso. 

Rescaldo, m. Rescoldo. 

Rescañar, a. Arrescañar. || Arrascar. 1| Engordar. 

Rescaño, m. Cantero de pan. || Trozo que se arranca o corta del 
borde del pan. || Pedazo de una parva que queda aún por limpiar. 

Resecación, f. Sequedad. 

Resequido, da, adj. Seco, reseco. 

Resguñar, a. Arañar. 

Resguno, m. Araño. 

Resolgar, n. Resollar: || Respirar trabajosamente. 

<'Yo debía hacer contigo lo que hacen otras con el marido; no de- 
jarle ni resolgar siquiera. 

(Galán. Obras. T. II. pág. 345.) 

Es de muy frecuente uso dialectal, como lo fué en el renacimiento: 

«No me deja roposar «Pues no hagáis sino mataros 

ni siquiera resolgar. » y no podréis resolgar.» 

if * ^ * * * 

«Esto sin huelgo 
que a duras penas resuelgo.» 

(L. Fernández. Églogas, págs. 3, 56 y líH.) 



- 613 — . 

«Resolgar. —Resollar, tomar descanso; con negación, no me de- 
jó resolgar.y> 

(Correas. Vocabulario, pág. 622.) 

Es de los vocablos que por su rustiqueza, quiero decir, por tener 
del villanesco, como él decía, repugnaban a Juan de Valdés: 

«Así como también me contenta más resollar que resolgar.» 

(Orígenes, pág. 75.) 

Reseñarse, r. Deshelarse la bellota. 

Respajear, n. Moverse algo suavemente y de un modo casi imper- 
ceptible: 

«Nadie respajea, deben de estar todos dormidos.» 

Respetive (al), adv. En proporción. 
• Respigar, a. Espigar en el rastrojo. || Dar la espiga, a los novios, 
en las bodas. V. Espiga. 

Respigo, m. Dádiva. V. Espiga. 
Respleuto, m. Respeto: 

«Las personas de respleuto en tocante a la salud, 

y las iracas y rollizas, tendrán sus alicantinas.» 

(Torres Villarroel. Obras.T. IX, pág. 239). 

Resquebrajar, a. Requebrar. 

Restable, adj. Restablecido. (Ribera del Duero), 

Restañar, n. Curar de una enfermedad grave. || Restablecerse. || 
V. Estojar. 

Restrallado, da, adj. Descarado. 

Restrallar, a. Estallar. |1 Sacudir la tralla. || Fustigar. 

Restranino, na, adj. Estreñid"). 

Restraslucir, int. Traslucir. Es muy usado, en dialecto, con la 
próstesis silábica. 

Restregar, a. Estregar con fuerza. 

Restriegar, a. V. Restregar. 

Restrillar, a. Rastrillar el lino. 

Resueño, ña, adj. Risueño. 

Resumir, int. Rezumar. 



— 614 — 
Retachar, a. Tachar. || Corregir, poner tachas: 

«Siempre estás retachondo lo que digo.* 

Retajadero, m. Corral en donde encierran a las vacas bravas para 
retajarlas. || Acción o efecto de retajar: 

^<Nadie como él lia lucido, maña en los retajaderos, 

fuerzas en los herraderos, 

Rumbos en las romerías, y en las tientas, valentías.» 

(Galán. Castellanas, pág. 60). 

Retajar, a. Hendir o sajar, en el pezón, las ubres de las vacas para 
que no puedan mamar los terneros, por el dolor que sienten las vacas 
al tocarlas en las ubres hendidas y llagadas: 

«... hoy nos ha tocado para final retajar dos vacas que no les he 
visto más ariscas en todos los días de mi vida.» 

(Maldonado. La Moníaraza, pág. 4'2). 
Retamo, m. Retama: 

«Guiado de la moribunda luz de unos retamos que, a par de una 
pajiza choza, alumbraba a sorbos y ardía a trompicones, llegué yo 
después de acostado el sol.» 

(Torres Villarroel. Obras. T. IX, pág. 15H). 

Retazar, a. Cortar leña delgada. 

Retazo, m. El ramaje delgado y bajero que se corta para combus- 
tible de los hornos o para hacer de él cisco. 

Retejón, m. Conjunto o montón de tejas rotas. 

Retolicar, a. Replicar, redargüir. No dejó de emplearse por los es- 
critores clásicos este término, aunque no en esta acepción restringida: 

«Bien lo habéis retoricado (razonado). » 

(Mejía. Dial. pág. 10.) 

Retolicón, na, ad. Replicador. |! Terco en porfiar y disputar. 
Retoñecer, int. Retoñar: 



- 615 - 

«Muladar podrido y retoñecido. —ks\ es mejor el estiércol; y es 

denuesto a viejo verde.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 472). 

Retorta, f. Juego semejante al de la pina. V. Pina. 

Retumbiar, int. Retumbar. 

Retumbrío, m. Crujimiento. || Trueno. (Sierra de Francia). 

Retuerta, f. Curva. |1 Recodo. 

Retusar, a. Reliusar. || Mostrarse rehacio. 

Retuso, sa, adj. Rehacio: 

«Cuasi que me han obligao que yo bien retuso he estao 

— le dije -a venir acá, por mó de la cortedá.» 

ÍQalán. Obras. T. I. 207). 

Reundir, n. V. Rejundir. 
Réuto, Rédito, usura: 

« -Señor Dios, ¿y lo que sembré pa la mi mujer y los mis hijos?; 
y la mi parte de la cosecha ¿dónde está? Toos han cobrado sus man- 
das y sus igualas y sus rentas y sus réutos. ¿Y las mías, señor Dios?» 

(Maldonado. Del Campo, pág. 70.) 

Revarear, a. Volver a varear. || Concluir de varear las encinas en 
la montanera. 

Revareo, m. La acción o efecto de revarear: 

«Tienen buen revareo los camperos; habían castigado poco a las 
encinas de este monte los vareadores. > 

Reveza, f. La yunta o conjunto de yuntas que van a relevar a las 
otras en la arada: 

«La comía se la trujo montada en un borriquiilo, 

una moza del lugar, de la reveza detrás.» 

(Maldonado. Querellas, pág. 42). 

Revezar, a. Relevara las yuntas en la arada. 
Revecero, n. El zagal que tiene por oficio llevar las parejas al 
revezo. 

Revenirse, r. Agostarse las mieses por excesivo calor. 



— G16 — 

Reverón, m. Correa de suela, que los zapateros cosen a ia planti- 
lla, para d ir la forma al zapato y afianzar mejor la suela. 

Revezo, m. Relevo. || La acción o efecto de revezar. 

Revilgo, ga, adj. Bizco. 

Revilvo, va, adj. Bizco. 

Revirón, m. Punto culminante de un teso. |1 Orilla. 

Revoldano, na, adj. Regoldano. Fué usado también este término 
por nuestros clásicos: 

x<No hay palmó de tierra en esta provincia que esté ociosa y hol- 
gazana. En los altos está poblada, de bosques de castaños, enjer- 
tos unos y reboldanos otros. '> 

(Berrueza. Amenidades, c. 1). 

Revoldonal, ni. Plantío de castaños. || Monte de castaños novalíos 
que apenas dan fruto, y el fruto exiguo que producen es sumamente 
áspero y desabrido. 

Revolar, a. Tremolar || Voltear: 

«Válgame el Credo de Dios! Los paramentos se crucian, 

¡Qué garrida está la praza! y se revotan las fachas.» 

(Torres Villarroel. Romance.) 

Revolear, a. V. Revolar. Úsanse promiscuamente ambos términos: 

(Repiquen esas campanas, que venimos las del ramo 

revoleen esos pendones, con alegres corazones.» 



(Romance. El ramo). 



Revoletear, a. V. Revolar: 



«No se cansan de revoletear, todo el día.» 

(La Juventud Triunfante, pág. 34). 

Revolotear, a. Revolar. 

Regazo, m. Lo que se queda a deber de las cuentas y pagas atra- 
sadas. II El ganado que se queda a la zaga en el rebaño: 

«Pues andando, y mucho ojo tú con los rezagos, que hay pueblos 
muy ladrones en la cañada...» 

(Malduiiado. El Pantano, pág. 38). 



- 617 — 

Rezagoso, sa, adj. Regazado. (Sierra de Francia). 
Rezambullir, a. Sacudir, agitar los árboles frutales para que suel- 
ten el fruto. (Sierra de Francia). 

Rezumbre, f. Reciura. || Fortaleza: 

«Ay! señor Méico, me pae que el probé del mi marido tié ya mu 
poca rezumbre pa tanto mal como le agobia...» 

Rezumirse, r. Rezumarse: 

«Hay que empesgar esa tinaja, que ha comenzado a rezumirse y 
toda el agua se repasa.» 

Rezungar, a. Rezongar. 

Ribadán, m. Zagal. V. |1 Rabadán. (Ribera del Duero). 

Ribalba, f. Rebalba. 

Riberano, na, adj. Ribereño: 

«¡Viva la Ribera! ¡viva! que si la Ribera vive, 

y también los riberanos, viven los mozos mu sanos.» 

(Canción popular.) 

Riberino, na, adj. Bravio. || Silvestre. (Ribera del Duero). 

Rido, m. Río. Úsase con la epéntesis consonaría en el Campo de 
Agadones. 

Riendas, f. pl. Los palos traveseros, puestos en forma de cruz, de 
cañizos, bancos y mesas. || Los cordeles que van a los extremos de la 
cambiza, y se atan luego entre sí, formando un cordón que después 
se enreata al yugo. 

Riesgar, a. Rasgar: 

«Se riesgan tóos esos decuinentos y os dejáis de pleitos, que os 
van a costar un sentido.» 

Riestra, a. Ristra. 

Riezo, za, adj. Recio. Es muy frecuente este vocablo, con la metá- 
tesis vocalaria, en la Ribera del Duero. 

Rigor, m. Fuerza, poder. (Ciudad Rodrigo). 

Riguridad, f. Rigor. Lejos de estar anticuado este término, es de 
muy frecuente uso dialectal. 



— 618 — 

Rilarse, r. Asustarse. || Estremecerse. 

Ringundango, m. Alamar. || Cintajo. || Adorno de mal gusto, que 
suelen emplear en las prendas mujeriles. 

Riñonada, f. V. Reñonada. || Fritada de ríñones: 

v<Riñones ayer, ríñones hoy, ríñones mañana; llévese el diablo 
la riñonada. y> 

Significa esta frase familiar que los manjares, por muy buenos y 
suculentos que sean, llegan a cansar y hastiar si se comen con mucha 
frecuencia. 

Risa, f. El roto de la tela rasa: 

«Caeráse la frisa y veremos la /•/5a.— Entiéndese rompiendo y 
mostrando la hilaza y abrirse el paño; y esto también se llama re- 
gañar.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 320.) 

II Cabrilleo del agua, que rebrilla al romperse en la pesquera o 
en cualquier sitio pedregoso: 

«Pagaba al agua en sucesiva risa, que otras veces, que en ver que no podía 
contactos suyos, más murmuradora cursos parar, corriendo se corría.» 



<^k\ margen de la risa 

de esa fuente os espera; andad de prisa.» 



«Si en los arroyos y fuentes que hay celos entre su risa 

reparo, el temor me avisa pues murmuran entre dientes.» 



«Mirándose está en la risa 
de ese río, que de Francia 
se nombra, un álamo branco.» 

(Tirso de Molina. T. I, págs. 67, 462, 402 y 662.) 

Riscordar, a. Recordar: 



— 619 — 

«— c;Y qué quié usté que haga, sino pueé menos de riscardárseme 

siempre?» 

* * * 

«Bien dices, liombre, que yo con la pena no mi iiabía riscordado; 
usté disimule, tío Juan...>^ 

(Maldonado. Del Campo, págs. 33 y 80). 

Rispia, f. Hurto, ratería. 

Rispiar, a Hurtar. 

Ristolero, ra, adj. Alegre, jovial. 

Ristre, m. Ristra. (Sierra de Francia). 

Ristri, m. Ristra. 

Rito, ta, adj. Derecho, recto: 

«Diendo todo rito, sin torcer, por ese camino alantre te encuen- 
tras enseguida con el pueblo.» 

Ritólica, f. V. Retólica. 

Ró, m. Ruedo. (Sierra de Francia y Ciudad Rodrigo). 

Robri, m. Roble. (Sierra de Francia). 

Robrón, m Roblón. || Clavo grande con que clavetean las suelas 
de los zapatos. 

Rocador, m. Mantilla redonda, interiormente ahuecada, hecha de 
terciopelo o velludillo y adornada con agramanes de abalorios negros 
y bujerías de vidrio del mismo color, que aún continijan usando las 
mujeres aldeanas en la provincia de Salamanca. Toma este nombre 
por tener la figura del rocador: 

«... y las mozas con el pañuelo blanco de embajo, recién mudao, 
y el de color de rosa encima, cruzado sobre el pecho, sacudiendo la 
mantilla de rocador, que trasciende a cien leguas a membrillo...» 

(Maldonado. Del Campo, pág. 92.) 

Roce, m. Rozo. || Haz de leña. 

Rocido, m. Rocío. Es muy usado este término con la epéntesis 
consonaría: 

«Agua te pedimos, danos un rocido 

soberana madre, que falta nos hace.>^ 

(Copla de Buenos temporales). 



- 620 — 

Rodal, m. Tejido, no liso sino adornado con labores. (Sierra de 
Francia). 

Rodear, m. Sestear el ganado vacuno. || Ponerse en redor. 

Rodejón, m. Rodera. || Camino estrecho. 

Rodeo, m. Siesta del ganado vacuno. || Sitio donde sestea el ga- 
nado vacuno: 

<Dicen que no me quieres vacas en la vacada, 

porque no tengo bués en rodeo.» 

(Copla popular.) 

Rodera, f. Señal que dejan en la tierra las ruedas del carro. || Sen- 
dero fuera de camino, que forma la huella del carro y de los bueyes 
al pasar, repetidas veces, por tierras y prados. |I La huella que deja 
el trillo en la parva, dando vueltas, al trillar. 

Roderón, m. Rodera honda, que forma el carro, en los hontonales, 

Rodil, m. Prado situado entre tierras labrantías. 

Rodilla, f. Paño de cocina: 

«La rodilla áe Valladolid, que yo me limpio a ella y ella se lim- 
pia a mí.» 

Refrán con que se vitupera a las personas sucias y desaseados en 
sus cuerpos y vestidos. 

«La rodilla de Mari-Martín, limpióme yo a ella y limpiase ella 
a mí.» 

* * * 

«La rodilla de Mari-García, más me ensucia que me limpia.» 
(Correas. Vocabulario, pág. 190). 

II V. Rodillera: 

«Rodilla de lana a su dueño engaña. -La que se pone en la cabe- 
za la moza para cargarse el cántaro o tablero sobre ella, porque se 
le desbarata al cargarse, como es esponja y liviana y mal aco- 
modada.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 480.) 



- 621 — 

«Rodilla, cierto paño vil que las mozas suelen torcer y ponerle 

en la cabeza, para que no les lastime el peso de lo que llevaren 

encima.» 

(Covarrubias. Rodilla). 

Rodillera, f. Rosca O aro de paño, asegurado con tiras de tela u 
orillo, que usan las mujeres para ponérsela en la cabeza a fin de lle- 
var más cómodamente la carga, cesto o cántaro. 

Rodillero, m. Rodillera formada de encaño, o de ristras de ajos, 
que se usa para asiento de las calderas, a fin de que no se abollen. 

Rodillo, m. Prado redondo y pequeño, sin cercar, situado entre 
tierras labrantías. 

Rodito, m. Campo pequeño, en figura circular. || Trozo redondo 
de tierra. (Sierra de Francia). 

Rodo, m. La pieza más ancha y aplicada al borde inferior de la 
camisa que usan los aldeanos. || A rodo. fr. fam. Con abundancia, 
con despilfarro, con exceso. En esta acepción emplea este término 
adverbial, como sinónimo de ahondo, Lucas Fernández, y no en la 
significación que el señor Cañete le atribuye: 

«Recaca tu revelencia 

con placer, abondo y rodo.y> 

(L. Fermández, Églogas, pág. 182.) 

Rodriga, f. Rodrigón. (Ciudad Rodrigo). 

Rodrigada, f. Conjunto de rodrigones para mejor sostener el árbol. 
Roejo, m. El pasto que come el ganado, en el monte, royendo las 
hojas y ramones de algunos arbustos y matas: 

«Buen roejo tienen las cabras en este carrascal.» 

Roero, m. Pasto. || Comedero. || Modo de vivir. (Sierra de Béjar): 
«Se me figura que te se va a acabar a ti muy pronto el roero. ^^ 

Roíja, f. Mata baja. || Pasto de rumiantes. 

Roíjo, m. V. Roejo. 

Rolletal, m. Montón de cantos. |1 Pedregal. (Sierra de Francia). 

Romatismo, m. Reumatismo. 

Romear, n. Rumiar: 



— 622 — 

«—No romea, no romea! dijo tristemente el tío Nicolás, y... 
añadió: 

— Y tié la mira para. 

—¡Tío Juan, el Primoroso ya romea! 

—¿Que romea ya? Pus dejáile en paz, que entonces es que está 
ya güeno.» 

(Maldonado. Del Campo, págs. 78 y 81.) 

Rompigual, adj. Rompedor, destrozón. 
Ronchadero, ra, adj. Resbaladizo. 
Ronchar, a. Resbalar. || Ronzar. 

Rondaja, f. Rodaja. || Raja. || Pieza con que juegan al tángano. 
Roneo, m. Coco. || Fantasma. (Vitigudino). 
Roña, f. Musgo pajizo, que se cría en las peñas y en la corteza 
de los árboles. 

Roñía, f. Tirria, ojeriza. 

Rorrear, m. Chochear. 

Rorro, rra, adj. Persona que va perdiendo el juicio. 

Rosca, f. V. Pica: 

«La rosca de Pedraza, gran agujero y poca masa» 

(Correas. Vocabulario, pág. 190). 

Rosjo, m. Hojato. (Vitigudino\ 
Rosnar, n. Rebuznar: 

«Fuera, burros, de mi puerta, la albarda vos tengo puesta, 

que estáis ya hartos a rosnar, la cincha vos voy a echar.» 

(Copla popular). 



«Asno de aguador, asno roznador.y> 

(Correas. Vocabulario, pág. 54.) 

Rosnido, m. Rebuzno. 

Rostral, m. Pieza de vaqueta con que se remienda la pala del 
calzado. 

Rucar, a. Comer. El mismo vocablo se usa también en bable: 



623 — 



«¿Porque borona das, si pan d' escanda 
cuidábamos rucar y vemos fartos?» 



<íRuca, perdesesperau, 
mueles, dientes y caniles.» 

(T. Cuesta. Págs. 87 y 89.) 



Ruciar, a. Tremolar, revolear. 

Etim.— Deriva de *rotiare, rutiare. \\ V. Enrutiar. 

Rudiar, a. Arrojarle a uno, con violencia, una piedra o un palo con 
intención de herirle. || V. Ruciar. (Ribera del Duero). Radiar el pan 
equivale a sembrar a voleo. 

Rudüla, f. V. Rodilla. 

Rudillera, f. V. Rodillera. 

Rudillo, m. V. Rodil y Rodillo. 

Ruedo, m. El faldón burdo y groso de la camisa, tejido de tascos. 
Llámase, comúnmente, camisa de ruedo o de ró. 

Rufeta, f. Uva de color negro y sabor dulce. (Ribera del Duero). 

Rufete, m. V. Rufeta. 

Rugeo (de), mod. adv. De broma, de holgorio. 

Rugir, a. Sonar. || Hacer ruido. (Ribera del Duero y Sierra de 
Francia: 

«Bien rugen las castañuelas esos zagales.» 
Ruidio, m. Ruido: 



«Poco ruidio, que dispués 
se puede dir argüendo.» 



Ruinseñor, m. Ruiseñor: 

«El día que nació Rosa 
nacieron toda las flores; 



«La burra se le espantó 
al ruidio de la novilla.» 

(González Moro. Juicio, pág. 12.) 



en la pila del Bautismo 
cantaron los ruinseñores.>> 



(Canción popular). 



Ruleta, f. Rodaja de hierro que emplean los zapateros para figurar 
el punteado en las botas. 

Rumbar, n. Hacer con rumbo alguna cosa: 



«No se casan aquí, porque rumba más una boda en la ciudad que 
en los pueblos.» 



— 624 — 
II Vivir con esplendidez. || Gastar excesivo lujo: 

«No hubiera riimbao tanto y no se vería ahora, como se ve, por- 
dioseando de puerta en puerta.» 

Rumear, a. Rumiar. (Ciudad Rodrigo). 

Rumiaco, m. La tez verdosa que cubre la superficie del agua en 
un charco cuyas aguas están estancadas: 

«Trae una rama de esa encina, para separar estos rumiacos, y 
pueda beber el ganado. > 

Rundel, m. Mantiliina, más larga que las ordinarias, la cual lleva, 
a guisa de adorno, una cenefa alrededor. 
Rundir, int. Redundir. 

Rungo, m. Garrapo. || Cerdo que no ha hecho aún el año. 
Rustre, m. Fruslería. || Cosa ba!adí, insignificante. 
Rustrir, a. Pastar. || Comer con gula. || Mascar haciendo ruido. 
Rutel, m. Hato pequeño de ganado cabrío o lanar. 
Rutele, f. Máscara. 



Sabrosero, ra, adj. Aplícase al árbol que produce el fruto sabroso, 
dulce, agradable: 

«Esta encina ha de ser muy sabrosera, a juzgar por la hoja.» 

Sacadera, f . Especie de bieldo u horquilla que usan para rehogar 
el carbón. V. Rehogar. || La oveja que dan de escusa al pastor y que 
puede escogerla o sacarla a su arbitrio de entre todas las del rebaño. 

Sachar, a. Escarcear: 

«El que no tiene que haga, sus nabos salla. -El asturiano llama 
sallar al escardar o sachear, cavar, lo cual no es necesario en el na- 
bal. En tierra de Salamanca se llama sachar. y> 

(Correas. Vocabulario, pág. 92). 



— 625 - 

Saja, f. Sajadura, cortadura. (Sierra de Francia). 
Saimones, m. pl. Travesanos del carro. 
Sainar, n. Sangrar, perder sangre: 

v<El otro probé, siempre a la vera de su madre, sainando por 
las narices o de viga erecha en los paramentos de la iglesia. >^ 

(Maldonado. Del Campo, pag. 134.) 

Salagre, adj. Cascajoso. (Vitigudino). 
Salamanqués, sa, adj. Salmantino: 

«Amigo salamanqués, ni lo tomes ni lo des.— Así tengo relación 
que le escribió el Comendador, y al imprimir el impresor, que era de 
Salamanca, mudó salamanqués en cordobés; en uno y en otro no es 
regla cierta. Lo que yo sé es que no viene bien decirse de los natu- 
rales de Salamanca, porque siempre hallan en ellos amistad y bue- 
nas obras los estudiantes y forasteros. Por lo que se puede enten- 
der, es por las amistades que se traban de estudiantes unos con 
otros de muy diferentes tierras, y, en acabando los cursos, se van 
donde nunca más se. ven, y muchas veces con ropa o dinero de los 
otros.» 

* * * 

«Ni buen zapato de baldrés, ni buen amigo salamanqués. Buenos 
amigos hay en Salamanca; y este refrán vale contra estudiantes fa- 
llidos, que no cumplen a tiempo lo que les prestan. 

(Correas. Vocabulario, págs. 67 y 212.) 

Salamantiga, f. Salamanquesa de agua. || cf. port. salamántega 
y salamantiga. 

Salampión, m. Sarampión. 

Salera, f. Utensilio de cocina, que se compone de tres o cuatro se- 
nos cilindricos, de hoja de lata o de corcho, que emplean para echar 
en ella, la sal, el pimiento y especias con que aderezan la comida. 

Salidero, m. El caño por donde sale el agua de la noria. 

Salino, na, adj. Aplícase a la res vacuna cuya piel está salpicada 
de lunarcitos blancos. 

Salmántiga, f, V. Salamantiga. (Vitigudino). 

Salmantiquesa, f. V. Salamantiga. 

Salmorejo, m. Fraterna, reprensión. 

Salón, m. Cebo de salvados, entre los cuales se echa un puñado 

46 



— 626 — 

de sal. Se usa como aperitivo, para que los cebones coman más be- 
ilota en la montanera. 

Salteado, da, adj. Saltado. Aplícase a la bellota que, al varear la 
encina, salta más allá del círculo en que anda el ganado. 

Saltigallo, m. Saltamontes. 

Saltijón, m. Saltamontes. 

Saludar, a. Curar: 

«Hay que llamar al tío Morato, que es saludador, pa ver si nos 
saluda estas vacas, que el albéitare no sabe qué es lo que tienen.» 

Salvia, f. Savia. Es muy frecuente este vocablo, en dialecto, con 
la epéntesis consonada. 
San, f. Sal: 

«Estos mozos de agora tién poca san.» 

Sanantona, t. Aguzanieves. 
Sanchina, f. Garrapata. (Ribera del Duero). 
Sandrigüela, f. Sanguijuela. (Ciudad Rodrigo). 
Sandrijuela, f. Sanguijuela. 
Sangüinado, da, adj. Exangüe, desangrado. 
Sanio, ía, adj. Sano, robusto. (Sierra de Francia). 
Sanjar, a. Sajar. 1| Rajar la aceituna. (Ribera del Duero). 
Sanjuaniego, ga, adj. Sanjuanés. || El mozo de labor que se ajusta 
por un año, que suele ser de San Juan a San Juan. 
Sanmiguelá, f . Otoñada. (Ciudad Rodrigo). 
Sansirolé, adj. Soso, simplón. 
Sansirolí, adj. V. Sansirolé. (Vitigudino). 
Santernoster, m. Salamanquesa de tierra. (Ribera del Duero). 
Santigallo, m. V. Saltigallo. 
Santiguo, m. Santiguada: 

«... y comenzó la frusta! refacción que hicieron los tres, sin decir 
Chus ni mus, entre un santiguo y otro santiguo...» 



«Don Leonardo se quitó el gorro, echó un santiguo, masculló 
unos latines y comenzaron los tres la comida...» 

(Maldonado. Del Campo, págs. 44 y 91 . 



— 627 — 

Santijón, m. V. Saltijón. 
Saoguero, m. ^aúco. 

Sauguero, m. Saúco. Úsanse promiscuamente ambos términos 
en la comarca de Ciudad Rodrigo. 
Saoz, m. Sauce blanco. 

EriM. — Deriva del latino salice, salce, sauce, sauz, saoz. 
Sapada, f. Zapada. || Caída de bruces. 
Sarda, f. Pez pequeño. 
Sarduno, m. Ceño. || Semblante hosco. 
Sargado, da, adj. Asirgado. 
Sarrosiento, ta, adj. Sarroso. 
Sario, m. Esqueleto. (Ribera del Duero). 
Satisíatorio, ria, adj. Satisfecho. (Alba de Tormes): 

«No estoy satisfatorio de la cosecha de hogaño.» 

Saya, f . Revestimiento interior de los pozos, que se hace con el fin 
de dejar la pared impermeable. 

Sayaguesa, f. Mantón mujeriego. 

Sayala, f. Saya. (Ribera del Duero). || Sayaguesa. (Ciudad Ro- 
drigo). 

Sayo, m. Capote. Aun se emplea este término dialectal antiguo, 
si bien, de día en día, se va haciendo su uso más raro. 



«Deja tú venir el Mayo 
y verás si saco un sayo 
que relumbren sus colores.» 

* * * 

«Oye, Zambardo, que goces el sayo 
ametalado que ayer te vestiste.» 

(Encina. Teatro, págs. 7 y 196). 



Sayugo, m. Saúco- (Sierra de Francia). 
Sayuguina, f. Flor del saúco. 
Seacilla, f. Cedazo pequeño, 
Seca, f. Sequía: 



— 628 — 

«A gran seca, gran mojada. Cumplióse a la letra el año 1623, 
que fué muy seco por extremo, tanto que se secaron las fuentes de 
muchos lugares, en el verano. Tormes casi no corría, y no molían 
las aceñas, y hubo carestía de pan cocido; y en otro, el invierno muy 
mojado por Octubre.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 1.) 

Secación, f. Sequía. 

Sedazo, m. Cedazo. Este vocablo, lo mismo que su diminutivo 
seacilla, úsanse aiín como en los tiempos antiquísimos del Fuero: 

«Esta es la uildade: una tierra de tres cafices... é sednzos, e aclias 
e badil, e escamielos, e calderas...» 

(Fuero de Salamanca, § CCXXI.) 
Secadal, m. Terreno de secano: 

Refrán: «Si en Marzo oyes tronar, siembra lino en secadal. Las 
tormentas en Marzo suelen ser presagio, conforme a los conocimien- 
tos meteorológicos de los aldeanos, de abundantes lluvias en la pri- 
mavera y algunas rociadas en verano, que hacen prosperar a las 
plantas de tardío.» 

«Siembre quien quisiere lino en secadal, y yo do lo pueda regar.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 262). 

Secarón, na, adj. Seco, delgado. 

Secón, m. Panal de cera sin miel. 

Sede, r. Red. || Sedija. 

Sedija, f. Estopa que se rastrilla para que quede menos basta y 
áspera. 1| Tela tejida de estopa bien rastrillada. Llámase así porque, 
después de bien rastrillada, parece seda. 

Segas, m. El que es el segundo en ciertos juegos. 

Segurancia, f. Seguridad. Úsase aún, en la misma acepción en que 
la emplea el Fuero: 

«Todo ome, a quien las iusticias acotasen por dar segurancia, 
peche veinte maravedís...» 

(Fuero de Salamanca, % XXV). 



— 629 — 

Seguranza, f. Seguranza. No es antiguado este término, sino de 
muy frecuente uso en dialecto. 

Segureja, f. Destrala de tamaño pequeño. (Sierra de Francia). 

Senná, f. Sueldo. (Sierra de Francia). 

Sembradera, f . Especie de alforja o costal en donde va la simiente 
que ha de sembrarse: 

«En el momento histórico inicial de esta verídica narración, el tío 
Cavila, con la sembradera llena de trigo al hombro, se dispone a 
sembrar una besana de barbecho...» 

(Maldonado. Del Campo, pág. 58.) 

Senserina, f. Tomillo fino. || Mejorana. (Ribera del Duero). 

Sentajo, m. Berbete. || Apuntación o asiento riístico y provisional. 

Señalero, ra, adj. Señalado || Conocido por alguna calidad muy 
patente. 

Sequero, m. Secadero, || Sitio donde sepilan las castañas. V. Pilar. 

Sera, f. Era. 

Etim.— Deriva del plural las eras, las-s-eras, seras. 

Serano, m. Tertulia nocturna, que se hace al aire libre, tomando 
el fresco en el verano, o al amor de la lumbre en el invierno: 

«... cuando ese ladrón lo ice será que está ya corruto por tó el 

pueblo y que andarás en lenguas de tías en solanas y seranos, y te 

llamarán...» 

(Maldonado. Del Campo, pág. 68). 

II Estar de serano. Frase familiar, que vale tanto como: holgar, 
llevarse buena vida: 

«Si me quieres, dímelo, no me traigas al serano, 

y si no, di que me vaya; que no soy cántaro de agua.» 

(Canción popular.) 

:(: :;: í: 

«A la mañana el blanco, y el tinto al serano.y> 
* * * 

«A casa de tu hermano, no irás cada serano.— Serano es la tar- 
de; no irás a menudo.» 

(Correas. Vocabulario, págs. 6 y 13.) 



- 630 — 

Serbal, m. V. Silbar: 

«Arco de tejo y cureña de serbal, cuando disparan hecho han el mal.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 30.) 

Serena, f. Sirena: 

\<Debajo del puente Serena del mar, 

la he visto bañar, niña encantadora, 

y me ha parecido y échale los brazos 

serena del mar. y al bien que te adora.» 

(Copla popular). 

Serondo, da, adj. V. Ceriondo. (Ribera del Duero). 

Serragatino, na, adj. Natural de la Sierra de Gata. 

Serroso, sa, adj. Herrumbroso. 

Sidra, f. Cidra. (Sierra de Francia). 

Sleíso, m. Ano. 

Siembro, m. La cantidad de simiente sembrada en una tierra: 

«Esta besana ¿quién sabe las fanegas de siembro que la habrán 
echao?» 

Sienso, m. V. Sielso. 

Siento, ta, adj. Asentado, fijo. |! Sereno: 

«El tiempo no está todavía siento. • 

Siero, m. Aire, brisa matinal húmeda y fría. 
Sierro, m. Risco. || Teso de sierra: 

«Ya se ven los sierros cargados de nieve; no tarda en nevarse 
toa la Sierra. >^ 

Sigleño, ña, adj. Secular. (Sierra de Francia): 

<'Tóos los árboles de esta dehesa son sigleños. '■• 

Sigro, m. Siglo: 

<Sinor Ry, Diús vos mantienga pues que tal fiyo ños da, 

y a ñuesa F^yna a demás, que sigros de vida tienga.» 

(Herrera. Redondillas.) 



- 631 — 

Síguro, ni. Destral grande. Corre este término en la Sierra de 
Francia, con la antítesis vocalaria y la suavización gutural del vocablo 
latino secare. 

Silba, f. Zarza. (Ribera del Duero). Úsase también en dialecto 
gallego: 

«—Cómo te chamas, rapaza? — ¡Ay Adega... Entr' esas silvas 

— Chamóme Adega Sil van quixéram' eu enredar.» 

(Curros Enríquez. Obras. T. I., pág. 43.) 
Ya en dialecto antiguo portugués se usó también este término: 

«Pois esto fezeroa, fózoron-o meter et poil-o leixaron, foi log' él torcer 
en o camyno que dcaía téer; et caeu en un mu! gran siliiar entou» 

(Cantigas. 138-4.) 

Silbar, m. Zarzal. Sin duda es alteración del vocablo culto serval, 
que deriva del sorbum latino: 

^<Tuerce de su serval al ramo asida la serva... >^ 

(Fr. Luis de León. Obras, T. Vil, pág. 168.) 

Silgo, m. Tela fina, delgada. (Ribera del Duero). 

Sillín, m. El aparejo hecho, por lo común, de madera que se pone 
sobre e! lomo de la caballería, y en el cual se mete la zufra. 

Sinabrés, adj. Natural de Sanabria. Aplícase, particularmente, pa- 
ra significar el viento o aire noroeste, que sopla de Sanabria en di- 
rección hacia la Ribera del Duero. 

Singana, f. Desgana. 

Sinificante, adj. Insignificante. 

Sisa, f. Pliegue o cuenda de la saya. ll Cintura de saya: 

«Hay que hacer más grandj la sisa, porqui no te da a la cintura.» 

Sobacar, a. Socavar. || Escarbar las cepas. Ejemplo de metátesis 
dialectal. 

Sobernal, m. Carga ligera que se echa en medio de los gadejones 
o haces laterales. (Ribera del Duero): 

«A la bestia cargada, el sobernal la mata» 



- 632 — 
Refrán que equivale a este otro: 

«El asno puede con la carga, pero no con la sobrecarga.» 



«La carga bien se lleva, el sobernal causa la queda. El dete- 
nimiento.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 175.) 

Etim.— Deriva de '^supernalis, le (supernas, a, nuni.) 
Sobradar, a. Construir el sobrado. V. Sobrado. 
Sobrado, m. Desván, o piso superior que sirve de granero en las 
casas de los labradores, en algunos pueblos: 

«... y viese que, de aquellas tendidas parvas y anchurosos mue- 
los, acopiados con tanta labor y fatiga, bien poco, o casi nada, le 
quedará que subir al sobrado. ..^^ 

(Lamano. FA Absentismo, pág. 33.) 

Etim. —Deriva de "^superatum. 

Sobreño, ña, adj. En el ganado vacuno la res que ha hecho el año. 

Sobreñal, adj. Sobreño. 

Sobreprimado, da, V. adj. En el ganado lanar la res que ha hecho 
dos años. 

Sobrero, m. Alcornoque. (Ribera del Duero). 

Eri.M.— Trae origen del XdXm'd suhere, con la epéntesis consonarla. 

Sobreprima!, adj. V. Sobreprimado. 

Soca, m. Babiecón, simplón. 

Socalzar, a. Quitar el socalzo de las colmenas, raspando las cor- 
chas y dejándolas completamente mondadas y limpias. 

Socaño, m. Rescaño. || Pedazo grande de pan. 

Socatíbili, adj. Cargante, molesto, fastidioso. 

Socesto, m. V. Recental: 

'Y por ser su carne muy tierna se llama recental, y por ser nue- 
vo, que aún no ha pacido, sino mamado, teniéndole en el aprisco re- 
cogido so cesto. y> 

(Covarrubias. - Cordero). 

Socochar, a. Salcochar. 



- 633 — 

Socochón, m. Castaña pilonga cocida, que se sirve de ensalada 
caliente. Corre este vocablo en la Sierra de Francia. 

Socotibre, adj. Cargante, fastidioso. || Pusilámine. (Ribera del 
Duero). 

Socotibri, adj. Socotibre. Úsanse promiscuamente ambos térmi- 
nos. 

Socrocio, m. Socroncio. 1| adj. Pesado, fastidioso. 

Socutible, adj. V. Socotibre. (Sierra de Francia). 

Socutrero, ra, adj. Cargante, molesto. (Vitigudino). 

Sofoco, m. Sofocación: 

«Si, al golver de la feria, cuelo por aquí, acaso sus traiga un va- 
so de agua con azucarillo, pa que sus pase el sofoco.» 

(Maldonado. Del Campo, pág. 130.) 

Soguero, ra, adj. Roncero, astuto. 

Sojado, m. Cuerpo del carro. 

Sojadro, m. V. Sojado. Úsanse promiscuamente, en dialecto, am- 
bos vocablos. 

Solano, m. Solana, sitio donde se toma el sol en el invierno. 

Solapo, m. Peña que hace pestaña, de modo que se pueda uno co- 
bijar o guarecer. (Ribera del Duero). 

Solar, m. El asiento de la parva: 

«... Cavila cogió la pala y comenzó de nuevo su trabajo, aven- 
tando con ella el trigo del solar, que caía después en lo más alto del 

rubio montón.» 

(Maldonado. Del Campo, pág. 68.) 

Soldemente, adv. Solamente. Es ya de raro uso; en cambio se 
emplea, con frecuencia, sólido y solidez con el significado de 50/0, 
soledad: 

«De oro había soldemente unas mayores que trillas, 

aún más de milenta pranchas, otras más grandes que nasas.» 



«Las andancias de la mar que con agua soldemente 

no me dan muy buena espina, no se hacen muy buenas migas.» 

(Torres Villarroel. T. IX. pág. 294.) 



- 634 — 

Solene, adj. Imbécil, idiota. Sin duda es derivación de ^ sol», como 
indicando que le <ha cogido un 50/», o que de una «insolación quedó 
abobado.» 

«De chico era muy solene; pero luego se espabiló.» 

Úsase con esta misma significación en dialecto gallego: 

«Volvend' autro lado rodeado de plebe 

sua testa solene qu' espera ó verdugo 

mirou levantarse d' el rindose.» 

(Curros Enríquez. T. 1, pág. 84.) 

Solera, f. Asiento de la corcha. || Lancha sobre la cual se pone la 
corcha de la colmena. 

Solero, m. El montón que se forma con las barreduras del solar en 
la era. V. Solar. || adj. Solariego: 

«... aquí, en el reñón de la charrería, la casa solera, alrededor 
de la cual verdeguea la guadaña.» 

(Maldonado. Del Campo, pág 8.) 

Soleta, f. Cordelejo, burlesca. 
Solibrigada, f. Abrigada. 
Solidez, f. Soledad: 

«Miú usté, es mú triste esta solides en que vivo; así que vengo a 
que me arregle usté los papeles pa casarme.» 

Sólido, da, adj. Sólo, solitario. 

Solóbrigo, m. Manido. |j adj. Solapado, hipócrita. 

Solombría, f. Umbría: 

'Por San Matías, cantan las cotovías y entra el sol por las so- 
lombrías. —Quiere decir por los lugares bajos y sombríos, como se 
viene acercando el sol a esta parte del mundo.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 39(3). 
Solombrío, m. Umbría. H adj. Lo que está a la umbría: 



- 635 - 

«Ni trigo de valle, tii leña de solombrio lo vendas a tu amigo.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 214). 

Etim.— Deriva de '^sub-umbriiini (sub-umbra). De no ser así, trae- 
ría origen de ^sol-umbrium (solis-umbra). 

Solumbrío, m. V. Solombrio. 

Somarro, ni. Trozo de carne asada en las mismas brasas o a la 
parrilla: 

«Pedrín, el hijo del vinculero, se calentaba en redondo, dando 
vueltas delante las llamas, y José .Antonio, el de la Justa, le guiña- 
ba el ojo diciéndole: 

— ¡Qüenos somarros tendrá el defunto! 

—Y mejores chicharrones..!» 

(Maldonado. Del Campo, pág. 121.) 

Sombrío, m. Umbría. «Al sombrío», de igual modo que «al solom- 
brio», son modismos dialectales que valen tanto como «a la umbría»: 

^<Esas habitaciones están al sombrío; jamás entra el sol en el in- 
vierno. >^ 

5f¡ ít! ^ 

«Tengo de hacer un Convento, entre teja y tejadilla 

lengua y media del lugar, hoja seca del moral, 

las paredes de tristeza las ventanas al sombrío 

y las tejas de cristal; para llorar yo mi mal.» 

(Canción popular. De ronda). 

Somero, ra, adj. Inclinado. En esta acepción, hoy muy frecuente, 
y no en la que atribuye el señor Cañete a este vocablo, que él inter- 
preta diciendo que es «lo que declina tocando a la cima de los mon- 
tes», la empleó el poeta regional: 

«Ya cuido sale el lucero, 
el carro ya va somero.* 

(L. Fernández, pág. 178). 

II Cabizbajo. ll Solapado, hipócrita. || Superficial, de poco peso. 
Sonfría, f. Umbría. (Sierra de Francia). 



— 636 — 
Sonadía, f. Fama, celebridad. (Sierra de Francia): 

«Es de mucha sonadía este méico, por tóos estos pueblos.» 

Sonajo, m. Sonajero. 

Sonique, m. El chico que en la fragua tiene por oficio tirar del cor- 
del o de la cadena del fuelle. 

Sonrostrarse, r. Rozarse la epidermis con alguna cosa dura y ás- 
pera, haciéndose erosiones. 

Sonrostrón, n. Erosión de la epidermis al rozarse con alguna cosa 
dura y áspera: 

<'... pálido, con la ropa llena de tierra y algunos sonrostrones en 
la cara, volvió el hidalgo a la ventana...» 

(Maldonado. Del Campo, pág. 145.) 

Sopestajo, m. Estorbo. |1 adj. Cargante, fastidioso. 
Soponcio, m. Ataque epiléptico. || Accidente, en el sentido" de en- 
fermedad o indisposición súbita. || adj. Cargante, fastidioso. 
Sorrascar, a. Atizar la lumbre: 

«... mucho estrépito de cacharros, mucho sorrascar los tizones 

del hogar. '^ 

(Galán. Obras. T. II, 339.) 

Sosiega, f. Descanso, durante la ronda o corrobla nocturna, que 
aprovechan los mozos para tomar una ligera refacción. También sue- 
len «tomar la sosiega» al concluirse la ronda, antes de ir a descansar 
o «sosegar» cada cual a su casa. 

Sotabanda. f. Zurribanda, azotaina. 

Suavecer, a. Suavizar. (Ciudad Rodrigo). 

Subigüela, f. Alondra. 

Sucinda, f. Alondra. (Ribera del Duero). 

Suétano, m. Sótano. Es muy usado, en dialecto, con la diptonga- 
ción de la vocal tónica. 

Sumergido, da, adj. Esclavo, sumiso, sometido. 

Súpito, ta, adj. Súbito. Dícese de la persona que es muy precipi- 
tada para hablar, y que habla muy deprisa. 

Surcada, f. El conjunto de dos surcos que coge el segador en la 
siega. 

Sutil, adj. Sutil, agudo. || Fino. 



637 



Tabacoso, sa, adj. Podrido. Dícese del ramaje lleno de fusca y 
basura. 

Tabarra, f. Importunidad, pesadez en la conversación. 

Tabarro, m. Tábano, moscón. 

Tablazo, m. Meseta. 1| Altozano. 

Tabón, m. Trépago. 

Tacón, m. V. Inciesto. |! Palo perpendicular de la cañiza. 

Tachón, m. V. Irma. 

Tadía, adv. Todavía: 

«¡Y miéntale, tan siquiera, el que no tiene tadia fainila... bonita 

se pone!» 

(Maidonado. La Montaraza, pág. 29). 

Tagarinio, nia, adj. Duro, áspero, fuerte. (Ciudad Rodrigo). 
Tabarra, f. Ataharre: 

Por pendiente una colmena, un argollón por sortija, 

por colonia una taharra, un puerco-espín por abarca.» 

(Torres Villarroel. Obras, T. Vil, pa^. 72). 

Taina, f. Coz. (Sierra de Francia). 

Tajadero, m. Macheta. || El rollo de madera, plana en la superfi- 
cie, que sale en medio de una fuente o plato, también de madera, y 
en el cual se coloca la carne que se ha de cortar: 

«Al comer, al tajadero; al cargar, al cabestrero.». 

(Correas. Vocabii/ario, pág. 37.) 

Tajador, m. V. Tajadero: 

«Escogido a tajador.» 



— 638 — 

Frase familiar que tiene la misma significación que esta otra tan 
usada: «escogido a dedo»: 

<:A V3r si me da usted buena carne, que sea escogida a tajador.-» 

Tajarcilla, f. Cinta de cuero, unida por ambos lados a la tabarra, 
de modo que, puesta por cima de las ancas de la caballería, impida 
que se baje aquélla. (Sierra de Francia). 

Tajaría, f. V. Tabarra. (Vitigudino). 

Tajo, ni. Asiento bajo, sustentado por tres pies de madera: 

«En Mayo quema la vieja su tajo, o en Marzo.» 

(Correas. V'ocabiilario, pág. 122.) 

i! Hachero en donde se colocan las velas o hacbas en las iglesias 
rurales. 

Tajón, m. Taco o trozo grande de madera. (Sierra de Francia). 

Talantoso, m. Terreno llano, ij adj. Garboso, airoso. (Vitigudino). 

Tallar, m. Plantío de árboles. 

Táüaro, m. Tallo tierno de la zarza. 

Tallas, pl. Artefacto compuesto de dos palos cosidos, en las extre- 
midades, al borde de un saco que se va enrollando en las tallas y com- 
primiendo el objeto que está metido en el saco. Usan las fallas para 
comprimir los panales ái cera, a fin de que expriman completamente 
la miel. 

Tallera, f. Rendija, hendidura. 

Tallericu, m. Palo seco que se destina para la lumbre. (Ribera 
del Duero). 

Tallero, m. Oquedad profunda abierta entre dos rocas o piedras 
de gran tamaño. Parece alteración fónica de tollero. (Ribera del 
Duero). 

Talludo, da, adj. Tierno. 

Tambara, f. Tanganilla o rodrigón puesto a las matas de legum- 
bres para sostener sus parras. 

Tambarimba, f. Riña, altercado, pendencia. 

Tamborino, m. Tamboril. (Ribera del Duero): 

'<E1 diablo lo hace y lo traza, y el diablo lo tapa con una manta; 
y el diablo lo saca con un tamborino a la plaza.» 



— 639 — 

«Ni olla sin tocino, ni boda sin tamborino, ni cena sin vino.» 

* * * 

«Ni sermón sin Agustino, ni boda sin tamborino.^) 

(Correas. Vocabulario, págs. 85 y 210.) 

Taiiiién,adv. y conj. También: 

«Yo tamién, mañana, empiezo 
a semblar...» 

(González Moro. Juicio de Conciliación, pág. 9). 

Taiiganinas (en), adv. En tanganillas. 

Tángano, m. Palo. || Rama seca no arrancada aún del árbol. 

Tanguear, a. Pegar, dar golpes. 

Tanque, m. Sapo grande. || adj. Gordo, rechoncho. 

Tarabilla, f. Carraca pequeña, matraquilla. (Ribera del Duero). 

Tardío, m. Otoñada. 

Tardique, adj. Tardón. 

Tardito (a). De tarde. || Al obscurecer. 

Tarjear, a. Hacer tarja. I| Dar una tarja de palo. |i Asentar el pan 
en la tarja. || Castigar, apalear. (Alba de Tormes). 

Tarma, f. Estaca que sirve de poste o apoyo a las parras de algu- 
nas hortalizas y a las ramas de árboles frutales. (Sierra de Francia). 

Taara, f. Ataharre. 1| Retranca. 

Tarraza, f Broca de acero que se usa para taladrar el hierro. 

Tarro, m. Borra de los panales de miel. 

Tartalla. f. Esborcelladura. || Pequeña rendija que queda en los 
envases cuando no están ataponados herméticamente. || adj. Charla- 
tán. Algún parentesco ha de tener este término dialectal con el vocsl- 
b\o retarta lilla, empleado por Acosta: 

«Sacar tanto de allá y añadir tanto de acá, con otras cien re/ar- 

taliílas (habladurías).). 

(Historia de las Indias. L. 6, c. 8.) 

Tartaja, adj. Tartamudo, tartajoso. (Ciudad Rodrigo). 
Tartaño, m. Calcañal. (Vitigudino). 

Tartear, f. V. Corsera. Tapadera, regularmente de corcho, para 
los cántaros. || Cazuela. 



— 640 — 

Tasco, m. La parte basta del lino que, al espadarlo, cae al suelo, 
y después de varearlo lo aprovechan para tejer costales y ruedos. 
V. Ruedo. 

Tasto, m. Hedor, hedentina. (Ribera del Duero). Con igual signi- 
ficación úsase en bable: 

«Como diba talando, d' esti emplastu 
qu' en sales y desvanes dexa un tastii 
capaz de atorollar al más valiente.» 

(T. Cuesta. Poesías, pág. 17.) 

Tecer, a. Tejer. (Ciudad Rodrigo). || cf. pt. Tecer. 
Telera, í. Barrita de hierro que sujeta al dental con la cama del 
arado: 

- La telera que atraviesa, será el clavo que pasó 

por el dental y la cama, aquella divina palma.» 

(Canción popular. El arado.) 

Tejivano, na, adj. Se aplica a los edificios mal tejados, de techum- 
bre endeble, o sin techar. Fué usado este término por los clásicos, en 
la acepción empleada por el vulgo: 

<Trocar las buenas casas que tienen en la ciudad por las tejiva- 
nas de una pequeñuela y pobre aldea.» 

(Pacheco. Discursos, pág. 497.) 

Tembledal. m. Tremedal. (Ciudad Rodrigo). 
Tembleteo, m. Temblor. 
Temido, da, adj. Tímido. 

Tempanillo, m. La madera más próxima a la médula o centro del 
árbol. (Sierra de Francia). 

Tempero, m. La humedad que conservan las tierras en el subsuelo: 

«La tierra laborable, 
refrescada por lluvia saludable, 
iba tomando, con el sol, tempero.» 

(Galán. Castellanas, pág. 82.) 
Templa, f. Temple, vigor, fortaleza. 



— 641 — 

Tenaci, f. Tenaza. (Ribera del Duero). 

Tenada, f. Cobertizo que se hace para resguardar y abrigar los 
ganados en el corral, cubriéndolo con leña o pajas largas, para que no 
penetre la lluvia. 

Tenadizo, m. Tenada. || Cobertizo. 

Tenado, m. V. Tenadizo. 

Tendal, m. Tendedero. 

Tendar, a. Tender. (Sierra de Francia). 

Tenejá, f. Tinajero. 

Tenajero, m. Tinajero. 

Tentapantanos, m. Irresoluto, inepto. (Ribera del Duero). 

Tentaruja (a la), mod. adv. A tientas. 

Tentujar, a. Atentar, palpar, sobar: 

«Llega el gañán, la retoza, corren, luchan, ella grita, 

ella se defiende aira, él la tentüja...y> 

(Querellas, pág. 42.) 

Terciado, da, adj. Mediado, a medias. 

Tercio, m. La mitad de la carga que lleva la bestia: 

«Es carga cerrada.— Dícese por el casamiento, que no se ve qué 

tal es ni cómo han de salir las condiciones; y tómase de las cargas 

de fruta que se conciertan, sin descubrir el tercio, y así en otras 

cosas.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 528) 

Terigüela, f. Taravilla. || El cordel que atan, de un cabo, a la ore- 
ja de un buey no domado, cuando va uncido al yugo, y del otro cabo 
va asido a la mancera, a fin de que el gañán, según va arando, pue- 
da fácilmente escarmentar al buey, cuando lo crea oportuno. 

Teritar, int. Tiritar: 

«Más vale sudar, que toser y teritar.— De frío y resfrío.» 
(Correas. Vocabulario, pág. 452.) 

Teritona, f. Temblor. 

Ternillo, m. El brote tierno de la ajonjera. 



— 642 — 

Terraguero, m. El montón que en la era se forma con las barre- 
duras del solar de la parva: 

«... Ya acabaste de verano, Cavila... ¿y qué te quea? Pus ahí lo 
ves; los granzones pal ganao y el terraguero pa tí, ¡cuidiao, no sus 
ahitéis!» 

(Maldonado. Del Campo, pág. 139.) 

Terrón, m. V. Tocón. || Mata de yerba. (Sierra de Francia). 

Terrona, m. Montón de piedras. (Vitigudino). 

Testada, m. Trozo infructífero de una tierra costanera. 

Testaron, m. Artefacto de barro cocido, de la figurra de un barre- 
ño, aunque algo menor, el cual se llena de tierra hasta cerca del bor- 
de, poniéndole piso de baldosa para poder hacer lumbre y cocer las 
viandas en el verano. (Ciudad Rodrigo). 

Tetumen, m. La ubre. || Pecho prominente. 

Tiece, f. Piltrafa. (Sierra de Francia). 

Tienda, f. Extensión, dispersión: 

^<¡Vaya una tienda que traen las ovejas en el prao!; muy esparra- 
madas están.» 

Tifis, m. Tifus, (Ciudad Rodrigo). 
Timbirimba, f. V. Tambarimba. 
Timón, m. Cabijal del arado: 

«Rayando los timones el camino, 

y en alto la mancera, 

vienen los bueyes con la cruz que forman 

el yugo y el arado en la cabeza.» 

(Galán. Obras. T. I, pág. 180.) 



«El timón que hace derecho, sinifica la lanzada 

que así lo pide el arado, que le atravesó el costado.» 

(Romance popular. El arado). 

Timulto, m. Tumulto. 1| Muchedumbre. || Gentío. 
Tina, f. Arcón grande de madera, que se usa para conservar en 
ella la harina del año. Tiene una trapa en la parte inferior. 



— 643 — 

Tínico, ca, adj. Atónito. Ribera del Duero). 

Tintar, n. Tomar color negro las uvas y aceitunas. || Madurar. 
(Sierra de Francia). 

Tinir, a. Teñir. (Ciudad Rodrigo). 

Tiñuela, f. Enfermedad contagiosa en las abejas. 

Tirana, f. Vid de más de tres yemas. (Ribera del Duero). || Véase 
Irma. 

Tiricia, f. Ictericia. 

Tiriñuela, f. Tirihuela. (Alba de Tormes). 

Tiritaina, f . Temblor producido por el calofrío de la fiebre. || Ca- 
lentura intermitente. (Ribera del Duero). 

Tiritaño, m. Garlito formado por una esterilla, prendida en cuatro 
estacones, convenientemente acombada para que no se escapen los 
peces que caigan en ella, al brincar desde las pesqueras de los mo- 
linos. 

Tis, f. Tisis. II adj. Tísico. (Sierra de Francia): 

«Está tis rematado; no tiene cura.» 

Titar, n. Graznar el pavo con un sonido agudo de titeo intenso y 
repetido, al encontrarse con algún objeto extraño. || Llamar, convocar 
un pavo a la manada al encontrarse con algún objeto chocante. 

Títere, m. Títere. 

Titaratero, adj. Titiritero. 

Tito, m. Grano o chocho de las legumbres. 

Tizonera, f. Velada que suele hacerse en la cocina, en las noches 
de invierno, al amor de los tizones. 

Tocón, m. El muñón que queda en los árboles del corte hecho al 
desmochar la rama, y que ya no retoñece más. || La yerba rapizada 
que queda en el prado después que se aguadaña: 

«Hasta la oveja modorra siempre a la zaga del hato 

que marchaba en el careo rustriendo tocones secos...» 

(Lábaro. Loa, núm. 2.477). 

Toconera, f. El arranque del tocón. || La parte del tronco o rama 
que rodea al tocón, y tarda más en pudrirse. 
Toconera, a. Cortar tocones: 



— 644 — 

«En este invierno se emplearon no pocos jornaleros en taconear 
por todo este monte.» 

Tocho, m. Palo corto y redondo. (Ciudad Rodrigo). 

Tolso, m. Tojo, argoma, 

Tollero, m. Atolladero. || Tremidera. 

Tollina, f. Zurribanda. 

Tollo, m. Barro: 

«La muía por el tollo, la burra por el polvo, y el caballo por todo.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 186.) 

Tolloso, sa, adj. Fangoso. 

Tomillo (de), mod. adv. Gratuitamente: 

«Ese se ha propuesto vivir sin trabajar, como si todo le fuera a 
venir de tomillo.» 

Tonda, f. Tanda. 

Tondegada, f. Tanda, vez, serie. (Sierra de Francia): 

«Da gusto ver las tondegás de jurdanos, que, de vísperas, vienen 
a la fiesta.» 

Tontada, f. Tontería: 

«íY con zorras, qué tontas, «Inés, no andéis por ahí 

las zorras llevando mechas!» golviendo a decir tontás.'-> 

* * * (González. Juicio, págs. 21 y 22). 

Toñera, f. Basura, suciedad en la casa. (Ribera del Duero). 
Topara, f. Estorbo con que tropieza el arado en las tierras. 
Toparse, r. Reñir los carneros, dándose con la testuz uno con- 
tra otro. 

Toparra, í. V. Topara: 

«Las toparras que se encuentra sinifican las caídas 

el gañán, cuando va arando, que dio Cristo hasta el Calvario.» 

Tora, í. Abogalla. 

Torada, f. Capea. || Novillada. || Pt. Tomada. 



- 645 — 
Toral, m. Plazoleta: 

«En este toralito hay un árbol de fruta 

de Campo-hermoso maravilloso.» 

(Copla popular.) 

Torbera, f. Turbación. (Sierra de Francia). 

Torbisca, f. Torvisco. 

Torbisquera, f. Mata de torvisco. 

Tordeón, adj. Atolondrado. || El que obra con precipitación. (Viti- 
gudino). 

Tórdiga, f. V. Estórdiga. 

Torionda, f. Dícese de la vaca que anda cubriéndose. 

Toriza, f. Novillada. 

Tornadero, m. En las huertas la trampa que obstruye el surco e 
impide que el agua corra por otras eras. 

Tornadura, f . La acción o efecto de tornar las parvas que se están 
trillando. 

Tornija, f. Barrita de hierro, que se introduce en la punta del eje, 
para que no se salga la rueda del carro. 

Torniscón, m. Trozo sacado de cualquier sólido por desgarro, cor- 
te o percusión. (Vitigudino). 

Torocón, adj. V. Tordeón. (Vitigudino). 

Torogil, m. Juego infantil al corro o rueda cerrada; dentro del 
círculo se coloca la niña que hace de milano, y aquella, a quien pri- 
mero coge, la reemplaza. 

«Vamos a la la huerta comiendo peregil, 

de toro, torogil, gil, gil, gil.» 

veremos al bilano (Canción de corro). 

Torondia, f. Torionda. (Armuña). 

Tortera, f. Cazuela. |1 Rodaja de hierro que usan para torcer 
la lana: 

«La buena hilandera, del huso hace tortera. Llaman tortera una 
rodaja que tiene el huso de hierro al cabo; y a los de palo se la sue- 
len poner de cera para que hagan más peso.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 175). 



- 646 — 

Tortera, m. El palo que atraviesa el husillo, en los molinos de acei- 
te. (Ribera del Duero). 

Torunda, f. Torionda. (Armuña). 

Torzón, m. Dolor agudo de vientre, a modo de cólico, que suelen 
padecer las muías. 

Toza, f. Dintel. || Biga grande de la que se sacan las tablas. 

Traba, f. Apea de pata y mano, que se pone a las caballerías para 
que aprendan el paso, y a las ovejas paridas para que no puedan sa- 
lir del ahijadero. 

Trabajo, m. Ataque epiléptico. || Accidente de enfermedad re- 
pentina: 

«Le dan trabajos, y se va a quedar en uno, sin que nadie le vea.» 

Trabajoso, sa, adj. Achacoso, enfermo. V. Trabajo. 

Trabar, a. Poner la traba o apea a los animales. 

Tracamudear, a. Cambiar o confundir una cosa por otra. || r. Equi- 
vocarse. II Trabarse la lengua al hablar. || Tartamudear. 

Tragallón, ona, adj. Glotón, jj El que come atragalladamente. 

Tragontía, f. Dragontea. 

Trallar, a. Chascar la tralla. 

Tramilla, f. Guita, hilo gordo hecho de cáñamo. 

Tramontana, f. Reyerta, riña. 

Trampillar, n. Hacer trampas en el juego. Es de antiguo uso en 
dialecto: 

«Cata que no trampillemos.» 

(Encina. Teatro, pág. 150). 

Trangalearse, r. Tambalearse. 

Trangalión (andar al). Andar con paso incierto y tambaleándose. 

II Andar a lo borracho. 
Tranlarear, a. Tararear: 

«Sólo porque te duermas, tengo de íranlarearte, 

hijo, en la cuna, cara de luna.» 

(Copla popular.— Z^e cuna). 



— 647 — 

Tranquillero, ra, adj. Tramposo. Aplícase especialmente al que 
hace trampas en los juegos de fuerza. 

Trapicheo, m. Amaño, embuste, treta. 

Trasanejo, ja, adj. Lo que es del año anterior. Es de antiguo uso 
dialectal. V. Anejo: 

«Qu' el más pobre, lacerado 
tiene agora, Dios loado, 
pan de sobra, trasanejo.» 

(Encina. Teatro, pág. 5.) 

Trascuñar, n. Quedar traspuesto, con sueño ligero, medio dormi- 
do. (Ribera del Duero). V. Aguñar: 

«Me quedé trascuñado unas miajas después de comer.» 

Trashoguero,'"m. V. Poyo. (Sierra de Francia). 

Trasmontana, f. Tremolina. i| Motín. 

Traspalear, a. Remover o apalear el trigo que está encerrado en la 
panera. 

Traspon (al), mod. adv. Dícese del ganado que carea a su arbitrio, 
sin la vigilancia del pastor, o que <<se traspone» de la vista del pastor: 

«Va descarriado, como ganado al traspón.y> 

Trastear, a. Trasladar los muebles de un sitio para otro. |1 Jugar. 
Trastesón, m. Abundancia de leche que tiene una res en la crianza. 
11 Mamada abundante. (Alba de Tormes): 

«Hay que dejarles que tengan un buen trastesón los garrapos, 
porque mañana los llevamos a vender a la feria.» 

Trasto, ta, adj. Travieso, enredador, juguetón. 
Trasuante, adj. Transeúnte. 

Trasvertir, a. Revasar, vomitar. (Sierra de Francia). 
Tratación, f. Trato, amistad. 

Trébado, m. Espigón donde entra el cambizo en la trilla. (Viti- 
gudino). 

Trebajo, m. Trabajo. 

Trebejo, m. Trasto, mueble desvencijado. 



— 648 — 
Trébeles, pl. Trébedes: 

«¿Tres pies y una corona? 
Trébeles son, tontona.» 

(Acertijo popular.) 
Trechero, m. V, Telera: 

«El trechero que atraviesa es el clavo que penetra 

por el dental y la cama aquellas divinas palmas.» 

(Canción popular. El arado). 

Etím. — Deriva de "^'traciarium, (tracíus, a, iim). 
Tremedera, f. Tremedal. 
Tremer, n. Trepidar, temblar: 

<Treme la mesa; no estará bien sienta.» 

Es de antiguo uso en dialecto: 

«El cual so los miembros procura asconderse, 
tremiendo atordido, con tanto temor.» 

(Encina. Teatro, pág. 220.) 

Tremidera, f. Tremedal. (Ledesma). 

Tremir, n. V. Tremer. Úsanse promiscuamente estos dos vocablos 
en dialecto. 

Tremolina, f. Riña, altercado. 

Tremunco, m. Riña tumultuosa. (Armuña). 

Trepa, f. Nudo en la madera. || Alboroto. |I Riña. 

Trépago, m. El hierro clavado en el cabezal de la trilla de modo 
que sujete al cambizo. 

Trepe, m. Tumulto. || Pendencia. 

Tresquüar, a. Esquilar. || Trasquilar: 

«Ir por lana y salir tresquÜados.>^ 
Frase familiar que equivale a aquella otra tan usada: 
«A las veces cazar pensamos, do cazados quedamos.» 



— 649 - 

Tresquilón, m. Cortadura que se hace a los animales al motilar- 
los en el esquileo. Metafóricamente usó este vocablo Juan del Encina: 

«Danos Dios gran tresquillón, 
ogaño con avenidas.» 

(Encina. Teatro, pág. 143.) 

Tricar, a. Acunar, mecer la cuna. || Traquetear. Es palabra ono- 
matopeica, formada del sonido trie, trie, que produce la cuna, con 
sus movimientos isócronos, al ser mecida. 

Tricoso, sa, adj. Quisquilloso. (Ribera del Duero). 

Triguera, f. Pinzón: 

«Mili llagartos, llagartijas cuervos, pasaras trigueras, 

tomo, y otras sabandijas, conejos y llebrastillas.» 

(L. Fernández. Églogas, pág. 45.) 

II adj. Hierba triguera. \\ Tomillo salsero. (Sierra de Béjar y Se- 
queros): 

«¿Quieres que de esa ladera y te traiga un manojillo 

te baje un haz de tomillo de oliente yerba triguera-»? 

o que salte a esa pradera ^q^, .^ Castellanas, pág. 22.) 

Tríllique, ca, adj. El niño o niña que dirige la yunta en la trilla. || 
Trillador. 

Trimidera, f. V. Tremedera. 

Trimir, n. Tremer. (Sierra de Francia). 

Trimpel, f. Dulzaina. (Sierra de Béjar). 

Trincar, a. Escurrirse el líquido en una vasija cerrada. (Sierra de 
Francia): 

«Estando bien tapada, puede usted tirar esta cuerna al aire, sin 
cuidado de que se trinque la leche.» 

Trincón, m. Primer estado metamórfico de las ranas y sardas. (Vi- 
tigudino). 

Tristura, f. Tristeza, pena. 

Trizar, a. Entretallar. || Trabar. || Enredar una cosa con otra. 

Trocal, adj. Torcaz. || Arisco: 



— 650 — 

«Eres, eres y serás y eres paloma trocal 

y eres, eres y habrás sido, del palomar de tu tío.» 

(Canción popular.) 

Trocaz, adj. V. Trocal. 

Troje, m. Lugar al aire libre, donde se almacena la aceituna antes 
de prensarla. 

Trola, f. Embuste, mentira. 

Trolero, ra, adj. Mentiroso. 

Trompear, a. Golpear. |1 Llamar a la puerta con el picaporte. 

Trompezar, a. Tropezar: 

«Nos trompecemos 

con Sabastián el de Ingracia.» 

(González Moro. Juicio de Conciliación, pág. 11.) 

Trompicar, a. Tropezar. 
Trompiezo, m. Tropiezo: 

«Si trompiezo no tenemos 
de seguro que cogemos 
cien costales o algo más.» 

(González Moro. Juicio de Conciliación, pág. 9.) 

Trompicón, m. Tropezón. 

Troncón, m. En los árboles el arranque del tronco juntamente con 
la raigambre. || El pie del árbol cortado: 

«Andan arrancando troncones de encina para escascar las raíces.» 

Tronera, f. Nublado, tormenta. (Sierra de Francia). 
Trónica, f. Chismorrería, murmuración: 

«Trónica. -Por hablilla, patraña y otras.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 612.) 

Tronicar, n. Divulgar. || Comenzar a susurrarse algo que estaba 
reservado y muy en secreto. 

Tropicar, a. Tropezar. (Ribera del Duero), 
Tropinario, ria, adj. Atolondrado. 



— 651 — 

Tropiquear, a. Tropezar. 

Trotanda, f. Astucia. || Picardía. 

Trovo, m. Chiste, chascarrillo. (Ribera del Duero.) 

«Pa ser viejo dice unos trovos mu verdes.» 

Trucho, cha, adj. Astuto, sagaz. (Ciudad Rodrigo). 
Trueco, m. Pedazo seco de tronco, o de raigambre gruesa de árbo- 
les añosos. (Vitigudino). 
Trunfo, m. Triunfo. 

Truquinar, a. Trocar. (Sierra de Béjar). 
Tuchadero, rn. Estrecho: 

«Entraron por aquel tuchadero y ve vieron mal para salir.» 
Tufar, n. Despedir, exhalar tufo: 

Este brasero tufo; sácalo hasta que se pase bien. 

II Heder. || a. Rechazar, repugnar un manjar o bebida por su he- 
dor o feo aspecto: 

v<No lleves esa agua tan sucia al caballo, porque la tufa.» 
* * * 

«Tan cetrinos y tan hediondos de la mezcla de el sudor, la roña 
y el aceite que tufaban con más penetración que los perros muertos 
y las letrinas bazucadas.» 

(Torres Villarroel. Obras. T. X, pág. 64). 

Consérvase la antigua significación del refrán que aduce Hernán 
Núñez: 

«Quien lo gusta lo tufa, quien no lo gusta lo mufa.» 

II met. Molestar: 

«Ya me va tufando la conversación.» 

Tufo, m. Tufarada que despide el carbón o cisco encendido, cuan- 
do no está bien pasado. 



— 652 — 

Etim.— De íyphus,-um {zb'fo<-). 
Tullido, da, adj. Callado, humilde: 

«... es como la rabia tullida de los perros, que, siendo la pior pa 
ellos, es la mejor pa la gente que les anda a la vera y les coge afeto 
y compasión...» 

(Maldonado. La Montaraza, pág. 25). 

Túmbalo, m. Juego pastoril, que consiste en poner un palo en el 
empeine o garganta del pie derecho, lanzándolo contra otro palo que 
está tendido en el suelo, a determinada distancia. El que más lejos 
arroje el palo con que tira, después de haber rozado al que está ten- 
dido en tierra, gana el juego. || El palo que está tumbado en tierra, y 
contra el cual se tira desde el pate. 

Tullina, f. V. Tollina. 

Tumillo, m. Tomillo. El dialecto conserva la vocal tónica del latín 
vulgar '^íhiimum (tí-ójj.ov, thumum). 

Tundía, f. Tunda, paliza, vapulación. 

Tuno, na, adj. El que forma parte de la comparsa carnavalesca, 
conocida con el nombre de la Tuna: 

«Esta calle abajo va como no llevan dinero 

la vigüela de los tunos, no llevan miedo ninguno.» 



(Copla popular.) 



Persona falaz. 11 Picaro: 



«Al pie de un árbol sin fruto lo tunos que son los hombres 

me puse a considerar cuando van a enamorar.» 

(Copla popular). 

Tupitaina, f. Hartazgo. 

Tupitina, f. V. Tupitaina. Úsanse indistintamente, en dialecto, es- 
tos dos vocablos. 

Turbación, f . Empacho gástrico. || Fiebre, cuya causa se descono- 
ce. (Sierra de Francia). 

Turbera, f. V. Turbación. 

Turbisca, f. Torbisca. 

Turbisco, m. Torbisco. 

Turbisquera, f. Torbisquera. Son muy frecuentes, en dialecto, es- 
tos vocablos, con la antítesis vocalaria. 



— 653 — 

Turnear, n. Bramar con furia el buey. || Enfuriarse. || Deriva de la 
palabra turnio, que significa ira, mal ceño. 

Turrear, n. Turnear. || Jujear. 1| met. Burlar, mofar: 

«... ni lo amedrenta a él ningún majito que le venga tarreando, 
porque a él le tufa el aliento y no le coge miedo a naide.» 

(Galán. Obras. T. II, 332.) 

Turrucato, m. Bellota cortada horizontalmente, en la cual se cla- 
van tres palitos, formando trípode, de que se valen los niños en sus 
juegos. (Sierra de Francia). 

Turrunquero, m. Terreno pantanoso, juncal. 

Turruteso, m. Teso de poca altura. 

Tusir, int. Toser. 

Tutanda, f. Sagacidad, picardía. 

Tútano, m. Tuétano. (Ciudad Rodrigo). 

Tutiplén, (a), adv. Abastadamente: 

«Ha mandado que a cualquier pasajero que llegue al mesón, se lo 
envíen a casa, y allí lo rellenan y regalan hasta tutiplén.» 

(Torres Villarroel. Obras. T. X pág. 93.) 



u 



Udiendre, f. V. Urdiembre. 
Uguaño, adv. Hogaño: 

«Uguaño ya tú verás, de seguro que cogemos 

si trompiezo no tenemos, cien costales o algo más.-^ 

(González Moro. Juicio de Conciliación, pág. 9.) 

De la epéntesis, o, si se quiere, parasitismo dialectal de la u, hay 
ejemplo en el antiguo romance: 



— 654 — 

«Agora me pagas perro, 

lo de agüaño y lo de antaño.» 

Ugüeja, f. Oveja. 

Ungalera, f. Hoguera. 

Uñato, m. Hogón. Llámase así, porque teniendo que hincarlos en 
la tierra, para formar la borda de la carbonera, los recortan en un ex- 
tremo, en forma de «uña». 

Uñero, m. Excrescencia, en forma de uña, que sale a algunas ove- 
jas en los ojos. 

Uñir, a. Uncir la pareja al yugo. No es anticuado este término, en 
dialecto: 

«En Octubre uñe los bueyes y cubre.» 



«Apajamos a los bueyes, 
los uñirnos para arar.» 

(Maldonado. Querellas, pág. 37.) 

Así debió de emplearlo también Juan del Encina, cuando en la 
Égloga III dice: 

«Tras las raposas lacere 
por unirlas desespere. » 

El M. León, traduce «las zorras junza^y , y según el texto de Al- 
calá: «las zorras unza». Más arriba se había omitido también la tilde 
de la ñ, diciendo: 

«Oh musas cria una anoja.y* 

en vez de añoj'a. 

Uñuelo, m. V. Liñuelo (Ribera del Duero). 

Urdiembre, m. El hilo blanco y perpendicular que destaca, en los 
picotes, sobre los hilos horizontales y el cual suele ser de color azu- 
lado o negro. || f. El fondo o revés del tejido de lino, sobre el cual se 
aplica o entrelaza el tejido de lana: 

«En Septiempre el rozo y la urdiembre.» 



— 655 — 

<'La mitad de lo largo y todo lo que atraviesa.— Quejase una mu- 
jer del tejedor que la hurtó la mitad de la urdiembre, que es lo lar- 
go, y toda la trama, que es lo que atraviesa. Nótase la cortedad de 
razones, y a lo que aluden por largo y atraviesa.» 

(Correas. Vocabulario, págs, 112 y. 185). 



«Tela conocida, dicha así por la urdiembre y trama de estambre. > 

(Covarrubias. Estambre). 



Urela, f. Ulera. || Hura pequeña: 

«De sus jaulas, urelas y sus nichos 
salen otros carroños arrechuchos.» 

(Torres Villarroel. Obras, T. X, pág. 118). 

Urnia, f. Urna. Es muy usado este término con la epéntesis vo- 
calaria. 

Usagre, f. Erupción que suele salir a los niños en la cabeza. 

Useto, m. Instrumento de hierro, con ranuras en el extremo, del 
cual usan los zapateros para sacar lustre en los perfiles de tacones y 
plantillas. 

Uslero, m. Rollo de madera, de que se valen para comprimir y 
adelgazar la masa de harina. 

Usurario, ria, adj. Usurero: 

"Sigo por los usurarios, 
que es una plaga infernal.» 

(Maldonado. Querellas, pág. 34). 

Uveja, Oveja: 

«Labrador sin uoejas, primero sin orejas.» 



656 — 



V 



Vacido, da, adj. Vacío, estéril. Aplícase al ganado «machorro», en 
contraposición al ganado llamado de «vientre». 
Vadear, n. Evaporar, echar vaho: 

«El pan de mis pastores, tan sabroso, 
la leche vadeante de mis vacas.» 

(Galán. Castellanas, pág. 53.) 

Vadera, f. Sitio muy poco hondo de río o regato, que es transita- 
ble por ganados y carros. 

Vado, m. V. Vadera. En esta acepción, como nombre y no como 
adjetivo, lo usó Juan del Encina: 

<.<... no dejaré de tentar bados, para ver si podré alcanzar algún 
poco de loor con esfuerzo...» 

(Encina. Prólogo de las Bucólicas. Prope finem). 



«Con los andiluvios grandes 
ni quedan vados ni puentes.» 

(Encina. Teatro, 142.) 

Vafear, n. V. Vadear. 

Vagar, a. Disponer de tiempo libre y desocupado: 

«—¿Pues quedrás cree! que entavía no me ha vagao dil hogaño? 

Pero habrá que dir...» 

(Galán. Obras. T. II. pág. 368.) 

II Holgar. II Convenir, agradar, gustar: 



— 657 — 

«Juez. Pos no conoces Hilar. Si la echo bien le vaga. 

que te echas la tierra encima? Juez. Pos güen provecho te haga.» 

(González. Juicio de Conciliación, pág. 15.) 
Es de antiguo uso dialectal: 

«A mí me encargoren mucho Lo diré en un santiamén, 

que las fiestas vos contara, más crarito que una urraca, 

y os he de hacer el mensaxe y así, atención, que escopienzo 

sin quitar pizca ni miaja. este cacho que mos vaga.» 

(Torres Villarroel. Romance.) 

II m. Gusto, agrado, placer. En esta acepción, y en forma nomi- 
nal, úsase también hoy, como se usó por los poetas dialectales del 
siglo XVI : 

«El nos dexa andar paciendo e cantar 

cada cual por buen vagar, 

y estamos tanto tañendo, cual cantar por bien tuviere.» 
cuanto a nuestra gana fuere, ^^^^.^^ Bucólica I.) 

Vagüera, f. Regatera. 

Vajear, int. V. Vadear. (Sierra de Francia). 

Vajeo, m. Vaho. || La acción o efecto de vajear. 

Valaguero, ra, adj. Holgado, ancho, amplio. 

Valaís, m. Cuartón delgado de madera que se usa para hacer los 
marcos de puertas y ventanas. Parece descender de baladí, elidida la 
dental. 

Válida, f. Valor: 

«Apuesto válida de un duro a tal cosa.» 

Ya en el Fuero aparece frecuentemente valia, perdida la dental: 

«Todo ome que morier e ovier valia de veinte marauedís, dé uno 
por su alma al mero.» 

(Fuero de Salamanca, § CLXXXIII.) 

Válido, da, adj. Permitido. (Ciudad Rodrigo). 

Valiondo, m. Hontonal. || Valle hondo. (Sierra de Francia). 

Valle, m. La parte baja y honda del surco: 



— 658 — 

«Así recorre de largo a largo la besana, seguido de la yunta, que 
perezosamente va hendiendo el cerro y ocultando la semilla en lo 
hondo de los valles, donde ha de realizarse el misterio de la germi- 
nación.» 

, (Maldonado. Del Campo, pág. 70.) 

Valona, f. V. Baluga. 
Vandal, m. Bandullo: 

«Llevaba los sesos fuera 
y en un cuévano el vandal, 
las piernas puestas en cruz.» 

(Maldonado. Querellas, pág. 54.) 
Vaquí, f. Vaca. (Pueblos fronterizos a Portugal): 
«Voy con las vaquis al rodeo». 

Varador, m. Vareador. 

Varar, a. Varear. 

Vareador, m. El que tiene por oficio varear las encinas, en la mon- 
tanera. 

Varear, a. Variar. 

Varío, m. Vahído. 

Varizo, m. El palo delgado y largo de donde se hace el varal. || 
Cuartón de madera rachado. V. Rachar. 

«Metiéndose por las gateras de la techumbre, que era de varizos 
de alcornoque, y de otra metralla de montanera.» 

(Torres Villarroel. Obras. T. X, pág. 77.) 

Vasera, f. Vasal. 
Vecedero, ra, adj. Vecero. 

Vecera, f. Porcada. Circunscríbese este vocablo a significar el ha- 
to de cerdos. 

Vedar, a. En los animales destetar a la cría: 

«No hay mejor modo de vedar al buche, que matar la madre.» 

Refrán con que se preconiza el empleo de medidas radicales. 
Vedón, m. En los animales, la cría recién destetada. 



— 659 — 

Vedriado, m. Vaso de noche. || adj. Vidriado: 

«Vaso de barro, bañado o vidriado, extendido y un poco hondo, 
en que las damas suelen lavarse las manos.» 

(Covarrubias. — i4xí//aí/za^. 

Vedrío, ía, adj. Vidriado. (Ciudad Rodrigo). 

Vegilia, f. La víspera de las festividades litúrgicas en que es de 
precepto la abstinencia de carne. «Comer de vegilia» equivale a co- 
mer de viernes o con abstinencia de carnes. Aplícase comúnmente 
para significar el «oficio de difuntos» que precede, en los funerales, a 
la Misa de requie. Es ya de antiguo uso dialectal: 

-<Que esta noche, que es vegilia, 
gran pracer acudirá.» 

(Encina. Teatro, 137.) 



«El dimoño es quien armó porque entretanto pasase 

llevarnos las longanizas, de los Reyes la Vegilia.'^ 

(Villarroel. Obras. T. VIII.) 

Vejedad, f. Vejez. (Ribera del Duero.) Es aún de muy frecuente 
uso en dialecto: 

«Con celos eso dejistes: 
Vivirán como vivistes, 
no com' hora en vejedá.» 

(L. Fernández, pág. 35.) 

Vejetud, f. Vejez. (Ciudad Rodrigo). 
Vela, f. Espelde: 

«Tiene mala vela este trigo; poca cosecha van a tener hogaño.» 

Velaciones, f. pl. Rogativas. || Misas de buenos temporales. Dan 
este nombre porque el culto de las «Misas de buenos temporales* co- 
rre, por turno, a cargo de varios devotos o de cofradías, teniendo que 
poner las «velas» del altar mayor el que costee el culto aquel día. 

Velada, f. Velación. Il Jornada nocturna del trabajo durante el in- 
vierno. 



— 660 — 

Velambres, f. pl. V. Velaciones. Es bien raro el sufijo mbre, como 
si el tema fuese latino: velamine, velamne, velambre: 

«El concejo tuvo las velambres el último día de los buenos temporales.» 

Velar, n. Sufragar el culto religioso en los días de las «velambres». 

Velor, m. Especie de pelusilla o moho, que crían las uvas. 

Vellosina, f. Velosilla. 

Vena, f. Avena. 

Venada, f. Locura. 

Vencejo, m. Lazo de encaño, o lía que se usa para atar los haces 
de las mieses. En castellano antiguo se halla usado también en esta 
acepción: 

«Luego las misas dichas, plegóse el congelo, 
todos avien sabor de ferlis mal treveio, 
sobre el lego cativo prisieron mal conseio, 
alzáronlo de tierra con un duro üen<;eio.y> 

(Berceo. Mil., 892.) 



«Entre hoz y vencejo, se come el trigo añejo. 



«Entre hoz y vencejo, muere la mujer y huye el mancebo.— Que 
suele haber súbita mudanza en las cosas, y más en cumplirse pala- 
bras y pagas de rentas.» 

^ ■!(, ■}(. 

«Ni de saúco buen vencejo, ni de cuñado buen consejo.» 



«Ni de malva buen vencejo, ni de mozo buen consejo, 

ni de estiércol buen olor, ni de... buen amor.» 

«Ni por collejo, ni por concejo no desates tu vencejo.— Q\x^ por 
ninguna razón no se deshaga nadie de lo que tiene para el sustento 
de su casa.» 

(Correas. Vocabulario, págs. 128, 211 y 213.) 



— 661 - 

Etim. — No deriva de vinculum, sino de *vinciculum o de "^vinci- 
liiim (üincio, vincire). 

Vencejón, tn. Pasador de madera^ colocado en la parte inferior y 
anterior de la pértiga, el cual sirve para hacer el tiro hacia adelante. |1 
Empujón. 

Vención, m. Inclinación. |1 Comba. 

Venero, m. Manantial a flor de tierra, que se seca a los primeros 
calores estivales. || V. Remanal. || Trozo de inferior calidad que el 
resto de la misma tierra. 

Vengación, f. Venganza. 

Ventifarde, m. Cínife. 

Ventifardo, m. Cínife. (Ribera del Duero.) 

Ventifarel, m. Cínife. 

Ventifarelo, m. Cínife. Úsanse indistintamente estos vocablos en 
la Ribera del Duero. 

Ventioseno, m. Manto largo de paño fino, con velo, que cubre la 
cara. |i Prenda mujeriega de luto, antes muy usada y la cual hoy ya 
apenas si se usa. 

Veñudo, da, adj. Viudo. 

^<A1 hijo de la veñuda "al toro tengo de ir, 

el remudo no le han dado; aunque lo busque prestado".» 

(Romance popular. Los mozos de Monleón). 

Vera, f. Zócalo, friso. 

Veranil, m. Sitio donde pastan las caballerías, en el verano. 
Verbenear, n. Gusanear, pulular. Úsase particularmente para sig- 
nificar la abundancia de miseria en la cabeza: 

«¡Cómo le verbenea de liendres la cabeza!» 



«Como vérbenes.— Por verbenear, para decir abundancia de co- 
sas, como se dice verbenea en gusanos, la cosa corrupta.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 597). 
Úsase también en bable este vocablo dialectal: 



— 662 - 

«... cuya pluma galana Quien sojeta los mares y d' estrelles 

verbenaba de perles los ringlones.» verbenó les altures...» 

*** (T. Cuesta, págs. 65 y 103.) 

Etim.— Es indudable que desciende del latín vermine, que se ro- 
manzó en verven y vierven: 

«Ploraré de los oíos, rezaré oraciones 
martiriaré las carnes, (;evo de vervenzones.y) 

(Berceo. Milagros, 765.) 



«Si cerraren los ojos porque no vean nada 
dentro será el vierven que roe la corada.» 

(Berceo. Signos, 74.) 
Verde, m. Forraje: 

«Voy a segar un poco de verde, en aquel cortino.» 

Verdegar, int. Verdeguear. 

Verdenace, f. Brusco. (Planta. Rascas acaleatus). Corre este vo- 
cablo en la Ribera del Duero. 

Venderá, f . Empina. |I Corro de yerba verde que destaca sobre la 
que está en torno de ella. || Pradera. 

Verderón, m. Portamonedas, en forma de bolsa o bolsillo, tejido 
de torzal verde, con anillo y abertura: 

«No necesitó más el vanidoso charro para salir de sus casillas y, 
soltando con presteza el alzapón y, metiendo trabajosamente mano 
en el estrecho bolsillo, sacó, a fuerza de tirar, un hermoso verderón.» 



«Con ademán violento arrancó el militar el verderón, de la cerra- 
da mano del armunés, y, corriendo codiciosamente el anillo a lo lar- 
go del tejido torzal y metiendo mano por la abertura, sacó en ella 

una onza de plata. ^> 

(Maldonado. Del Campo, pág. 127.) 

Verdión, m. Palo o varal, verde aun y tierno, recién cortado del 
árbol. 

Verdolaga, f. Borraja. 



— 663 — 

Verdolago, ga, adj. Vago, holgazán. 

Verdulaga, f. Berza arrepollada, alta y de largas y anchas hojas. 

Verdulago, m. V. Verdolaga. 

Vereda, f. Sendero o carril estrecho, que va de un caserío a otro. 
II El camino que hace el religioso o el hermanuco de los Santuarios 
para recoger, en las casas de los devotos o cofrades, la limosna que 
tenían ofrecida: 

«Andan ahora los hermanucos en la vereda del trigo.» 



«Trae ahora el hermanuco la vereda de la Morana, y después to- 
mará la vereda de la Sierra.» 

Verguerista, adj. El que tiene por oficio trabajar las mimbres para 
hacer cestos, cuévanos... (Ribera del Duero.) 
Etim.— Deriva de '""verga (virga-am). 
Verija, f . Ingle: 

«Refrán: La hija de la verija y la nuera de la cadera.» 

Indica la diversidad de afecto e interés que, hacia una y otra, ha 

de sentir la madre. 

* * * 

«Al hijo de la hija, métele en la verija; al de ¡a nuera dale del pan 
y échale fuera.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 41.) 

Verrecer, a. En el ganado de cerda, fecundar el macho a la hem- 
bra. 

Etiaí. — Desciende del incoativo ^verrescere (venes, etn). 

Verreondo, da, adj. Verriondo. Aplícase tínicamente al ganado de 
cerda. || La persona poco honesta: 

«Se puson allí en vesita No; si jueran hijas mías 

las tales picaronazas, yo las quitara la gana 

y estaban a todo el mundo de estar ansí tan berreondas 

enseñándole lias patas. y de hacer tales porcainas.» 



(Villarroel. Obras, T. VII.) 



Verrón, m. Rabia, cólera: 



— 664 — 

«Iba furioso; echaba verrón por la boca». 

Verrrondio, ¡a, ad. V. Verreondo. (Armuña.) 
Veyudo, da, adj. Viudo: 

<!... dende que quedó veyuda la mi ama, paece que está más re- 
trechera. Asina vienen de mesenguines a cortejarla...» 

(Maldonado. Del Campo, pág. 86.) 

Etim.— De vidims, vidua. Verificóse la metátesis de la //, atraída 
por la vocal tónica, y, así como en castellano antiguo culto, al conser- 
varse el acento en la tónica se consonantizó la u, trasformándose 
en oibda: 

«Si la madre fincare bilda, debe venir egualmientre a la buena 

con los fiios del padre.» 

(Fuero Juzgo. L. IV, t. II, § VX.) 

En el Fuero de Salamanca, se halla repetidas veces trasformado 
el término latino, distintamente romanzado, uilda, por la cercanía de 
la dental postónica: 

« Vilda que vildade pressier, depues que pan e vino coxier, lieue 
siempre oblada e oblación de suio.» 

(Fuero de Salamanca, § CCXX.) 

Pero en dialecto se verificó la metatonía o dislocación de acento, 
y en vez de pronunciar viudo, dijeron viudo. Así se explica fácilmen- 
te la epéntesis o, como a otros más gusta, el parasitismo paliatal de ñ 
o y: veñudo y veyudo. 

Viandera, f. La mujer encargada de despachar o de llevar la co- 
mida a los obreros del campo. (Ciudad Rodrigo.) 

Víbola, f. Víbora. (Ribera del Duero.) 

Viciar, a. Abonar o estercolar las tierras labrantías. 

Vicio, m. Basura, estiércol: 

«Mire usted, don Ludivino; si no jacemos vicio en todos los laos 
que poamos, cuantis cogeremos trigo pa casa y pa la simiente.» 

(Galán. Obras. T. II, pág. 366.) 
II Pujanza, exuberancia: 



— 665 — 

«Mucho vicio lleva ese garbanzal; se candan los cerros con las 
parras.» 

Videro, m. Cínife. 

Vidón, m. Mugrón de la vid. |1 El sarmiento que se escoge para 
provena. 

Viesa, f. Jera. |1 Tarea. || Jornada de trabajo. 

Vilera, f. Gorrullo o vedija, que suele formarse en un cordel, cuan- 
do se dobla o retuerce. 

Vilesa, f. V. Vilera. 

Villuria, f. Abelurias. (Vitigudino.) 

Viñado, m. Viñedo. (Ciudad Rodrigo.) 

Viroloso, adj. Varioloso. 

Virueloso, sa, adj. Varioloso. Úsanse promiscuamente, en dialec- 
to, estos dos vocablos. 

Visojo, ja, ad. Bizco. 

Visorear, a. Ojear. (Ciudad Rodrigo.) 

Vival, m. Vivar. 

Volandera, r. Rodaja de hierro, que se ajusta a los extremos del 
eje, junto a la tornija, a fin de sujetar las ruedas. 

Volanteo, m. La serie o fila de tejas o lastras, según están colo- 
cadas ordenadamente en el tejado. (Sierra de Francia). 

Volea, f . El acto de arrojar la simiente en los surcos. 

Volear, a. Arrojar la simiente, a voleo, en los surcos: 

«... hace después la señal de la cruz, cuenta con la vista los sur- 
cos y comienza a caminar con aire cadencioso, voleando un puñado 
de trigo a cada paso.» 

(Maldonado. Del Campo, pág 58). 

II Voltear. || Tocar a vuelo las campanas. |1 Envolver el cigarro. 
Voleo, m. V. Volea. Empléanse indistintamente ambos términos, 
aunque éste es de más frecuente uso: 

«... y los granos, que arrojaba su puño a cada voleo, brillaban al 
sol como pepitas de oro.» 

(Maldonado. Del Campo, pág. 60). 

Volquear, a. Volcar, dar vuelco. 

Voluntar, a. Querer. 

Vulicio, m. Vuelo, revuelo. (Ribera del Duero.) 



— 666 — 



Y 



Yégano, f. V. m. Ciénaga. ]| Légamo. (Armuña). 
Yelda, f. Levadura en pequeña cantidad. || Resto: 

«Siempre queda yelda.» 

Frase familiar con que se indica que han quedado restos de algu- 
na cosa: 

«Cruz en lumbre y cruz en puerta y cruz en yelda, y no hay sino 
entra, entra. —Mandaban a una bruja mozuela otras viejas que en- 
trase delante en una casa y para hacer el mal que suelen, y halló 
cruz en todas puertas y todas las cosas. Y'elda es la levadura, y da 
avisos que se hagan cruces.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 377). 

Etim. — De '"^levita, -atn (levare) y indicando la acción de esponjar 
o levantar la masa, efecto de la yelda. Elidida la vocal postónica, 
quedó lebda, suavizada la der¡tal en contacto con la labial suave. La 
vocal tónica se alargó diptongándose, quedando liebda, asimilándose, 
por fin, la vocal, como en llevar, resultando liebda. Por fin, la con- 
sonante bilabial (V. veyudo, veyuda), se trasformó en I, quedando 
ílelda o yelda. 

Yeldar, a. Echar la yelda a la harina para hacer la masa. || No 
madurar: 

«Se han yeldado los melones hogaño.» 

II Endurecerse O apelmazársela tierra. || Fermentar la masa con la 
levadura antes de meterla en el horno. || met. Pasarse la vianda, en- 
friándose de súbito, después de haber cocido excesivamente. 

Yeldo, da, adj. Fermentado. Aplicase al pan, cuando está en dis- 
posición de meterlo en el horno. || met. Dícese de la vianda que se 
ha dejado pasar de su punto: 



— 667 - 
«Pan yeldo, escriño lleno. Yeldo es leudo.» 

«Pan yeldo hinche el cesto y da salud al cuerpo.» 

(Correas. Vocabulario, pág. 383.) 

Yenda, f. Rendija. 

Etim.- -De ""fend-a (findere). La vocal tónica se alargó diptongán- 
dose, resultando hienda; y la vocal / del diptongo se consonantizó 
quedando yenda. 

Yerbera, f. V. Empina. 

Yerbío, m. Abundancia de yerba. 



Zacatón, ona, adj. Corretón. 1| Laborioso. 

Zacho, m. Azadica. 

Zaeja, m. Azada pequeña. 

Zade, m. Especie de mimbre, de tallos delgados, que se cría en 
las márgenes de los ríos y regatos. 

Zafia, f. V. Rafia. (Sierra de Francia). 

Zaguán, m. Charca de agua sucia, de donde, al mondarla, se saca 
estiércol. 

Zaguera, f. La parte trasera de cualquier cosa: 

«A la zaguera del carro de escribientes, menestriles, 

iba un rebañil tremendo sacamantas y costeros.» 

(Torres Villarroel. Obras T. VII). 
Ya en el Fuero aparece usado este término en forma substantiva 

«Quando echaren cauallos en Salamanca, nengún cauallero non 

entre en la carrera, nin en la delantera nin en la zaguera quanto una 

piedra echadura.» 

(Fuero de Salamanca, § CCCXVIII). 



— 668 — 

Zahina,!. Coz. (Sierra de Francia.) 
Zahumar, a. Dorar a fuego los metales. 
Zahuril, adj. Inquieto, enredador: 

«¡Qué muchacho más travieso; no para ni un momento; parece un 
zahuril!» 

Zajón, m. Zahón. 

Zajurda, f. Pocilga, 

Zalacre, m. Pedazo grande de pan. 1| Tierra labrantía arenosa y de 
mala calidad. (Vitigudino.) 

Zalagre, m. V. Zalacre. 

Zalear, a. Estropear. || Dañar. Aplícase particularmente al ganado 
cuando entra en la hoja o monte vedado: 

«Entró la piara en la hoja y caro le costó al ganadero; por lo que 
zalearon los panes las ovejas, buen multazo tuvo que pagar.» 

Zamacazo, m. Puñetazo. || Puntillón. 

Zambra, f. Cimbra. 

Zambullo, m. Olivo silvestre. (Ribera del Duero.) 

Zampuchar, a. Zampullir. 

Zamarrón, m. V. Zagarrón. (Sierra de Francia). 

Zana, f. Daño, perjuicio. 

Zangaburra, f. Cigüeñal de noria. 

Zangaño, m. V. Zangaburra. 

Zangarillón, adj. Alto y desgarbado. || Soso. || Flojo: 

«Vale más onza que libra, vale más un hombre chico 

y, en algunas ocasiones, que algunos zangar ilíones.» 

(Copla popular.) 

Zagarríona, f . Enfermedad que suelen padecer las cabras, por in- 
flamación de la sangre, atacándolas principalmente a la cabeza. (Sie- 
rra de Francia). 

Zangarroso, sa, adj. Andrajoso. 

Zangarrón, m. El que hace de gracioso en el juego o festejo de la 
danza. (Ciudad Rodrigo). 

Zaquilada, f . V. Collera. || La medida de trigo, ametalado con cen- 
teno, que mensualmente se da a los pastores. (Cantalapiedra.) 



— 669 - 

Zarabato, ta, adj. Tartamudo. 

Zarabitoso, sa, adj. Tartamudo. 

Zaragalla,, f. Carbón menudo que queda en el asiento de la car- 
bonera. 

Zaragüelle, m. Árgana. |! Grana que suelta la yerba y se agrega 
fácilmente a los vestidos. 

Zarajuelle, m. V. Zaragüelle, (Ciudad Rodrigo). 

Zarandeo, m. La acción o efecto de zarandear o remecer el trigo 
en la zaranda, para quitarle las granzas, pajones y semillas menudas. 

«El maestro hizo aquí un signo de desconfianza, y e! tío Blas, . 
parando en seco el zarandeo, le dijo a gritos...» 

(Maldonado. Del Campo, pág. 136.) 

Zarcear, n. Bracear. || Cocear. ¡| Mover los animales los remos con 
demasiada fuerza. Se aplica particularmente para significar el brace- 
jío de la res cuando la están herrando o curando y la tienen fuerte- 
mente uncida, en el potro. 

Zarcera, f . Zarzamora. 

Zarzuela, f. Zarza pequeña: 

«A la rama cómo el aire 

de la zarzuela, la bambonea.» 

(Copla popular.) 

Zarramagalo, m. Murciélago. (Cantalapiedra). 

Zarrapastrear, a. Manosear, sobar. || Ensuciar. || Embarrarse los 
vestidos. 

Zarraplastear, a. V. Zarrapastrear. 

Zarrapastro, tra, adj. La persona que lleva los vestidos sucios y 
embarrados. 

«Va hecha una zarrapastrona; toda la calle va barriendo con el 
vestido.» 

Zarrón, m. Zurrón. || Piel entera de la res. 
Zeacina, f. V. Ciacilla. 
Zenoria, f. Azanahoria: 



— 670 — 

«A echar plantas y más plantas mas de sus plantas a nadie 

un nuevo hortelano asoma, se le da una zenoria.» 

(Torres Villarroel. Obras. T. X, pág. 67.) 

Zocaño, m. Pedazo grande de pan. 

Zolacha, Azada pequeña, que se emplea para escardar. 

Zongos (meter en), a. Inducir, incitar, estimular. (Vitigudino): 

«Me está metiendo en zongos para ver si cojo la tierra en renta.» 

Zoriza,!. Diversión, holgorio: 

« —No, pues anca de Luciana —Hay baile. 

buena zoriza traían —¿De pandereta?» 

cuando yo salí de casa. /r- \- r^u ti -^ i/h \ 

^ (Galán. Obras. T . I, pag. 141.) 

Zorollo, lia, adj. V. Cerezón. 
Zorrada,!. Zorrería. || Lagotería: 

«Zorras no, pero a la fecha 
tampoco faltan zorras. >^ 

(González Moro. Juicio de Conciliación, pág. 21). 

Zorripón, m. Uva moscatel, cuyos babos se deshacen fácilmente al 
separarse del escobajo. 

Zotina, !. Azotaina. 

Zubicar, a. V. Zahumar. (Campo de las Valmuzas). 

Zufra, f . Correa ancha que pasa por cima del sillín a entrar por las 
puntas de las varas, con el objeto de que no se baje el carro. 

Zugo, m. Zumo: 

«De tu ventana a la mía el zugo me dio en la cara 

me tirastes un limón, la cascara n' el corazón.» 

(Copla popular.) 

Zumbar, a. V. Apitar. |i Azuzar los perros para que riñan. 

Zumbiar, a. V. Zumbar. 

Zumbo, m. El cencerro de los cabestros: 



— 671 — 

«Llegó la época del esquileo y con ella vinieron a la alquería los 
rebaños de Extremadura, sonando, por cordeles y en cañadas, sus 
zumbos...» 



«... a lo largo de las verdes e interminables garrias, los toros 
pastaban tranquilamente, oyéndose, de cuando en cuando, el sonido 
lejano de los zumbos de sus cabestros...» 

(Maldonado. Del Campo, pag. 36.) 

Zumo, m. V. Zugo. 

Zuñidero, ra, adj. La persona que zuñe. |1 met. Dañino. || Moles- 
to. II Insidioso: 

«Nenguno pensaba entuences de daca-josticia, costas, 

en su diabro zuñidero, torna tuertos y derechos.» 

(Torres Villarroel. Romance). 

Zuñir, a. Frotar los metales contra una piedra llana y áspera, para 
que, con el frote o roce, se alisen. Gil Vicente usa este vocablo, pero 
en sentido traslaticio: 

«Las abejas colmeneras paciendo por los floridos 

ya me zuñen los oídos, las flores más placenteras.» 

(Auto de los Cuatro Tiempos). 

Zuño, ni. Ceño, entrecejo. 
Zurreta, f. Diarrea. 
Zurrido, m. Vapuleación. || Susto. 
Zurro, m. Miedo, pavor. 
Zurrón, m. El papo de las aves. 

Zurrona, f. Mochila de pellejo, en la cual conserva el pastor sus 
viandas. 



TABLA ALFABÉTICA 

DE LOS ESCRITURES CITADOS EN ESTE LIBRO 



Alcázar (Baltasar del), 29, 322 y 486. 

Alemán (Mateo), 21 y 22. 

Alexandre (El Poema de), 257, 293, 295, 

301, 302, 306, 389, 486, 510, 722, 594 

y 606. 
Alfonso el Sabio {Cantigas de), 170, 

177, 193, 209, 221, 224, 344, 371, 393, 

398, 441, 443, 549, 557, 609 y 631. 
Alfonso XI, 353. 
Alonso Garrote (D. Santiago), 235, 252, 

y 401. 
Araiijo(D. Fernando), 39. 
Arcipreste de Hita (El), 14, 238, 343, 

459, 502 y 603. 

Baena (Juan Alfonso de), 234 y 576. 
Berceo (Gonzalo de), 183, 246, 247, 257. 

331, 336, 342, 497, 282, 319, 604, 609, 

660 y 662. 
Berrueza (Gabriel Acedo de la), 481 y 

616. 

Caballero (Fr. Domingo), 18. 
Calamón de la Mota (Joseph), 24. 
Cañete (D. Manuel), 11, 13, 173, 178, 

185, 248, 265, 285, 342, 344, 379, 393, 

428, 452, 461, 473, 520, 545, 577 y 

590. 
Capitulaciones de los Bandos, 381 . 
Castillo (Hernando del), 338. 
Castro (Rosalía de), 567. 
Cejador (D. Julio), 210, 250 y 257. 
Cervantes (Miguel de), 21, 261, 276, 

280, 293, 359, 397, 412, 413, 452 y 

527. 



Cisneros (Fr. García de), 519. 
Concepción (Sor Angela María de la), 

511. 
Constitutiones Sinodales del Obispado 

de Salamanca, 425. 
Correas (Maestro Gonzalo), passim. 
Covarrubias (Sebastián de), passim. 
Crónica de D. Pedro Niño, 371. 
Crónica Troya na, 180. 
Cuesta (D. Teodoro), 225,252, 303,350, 

372, 396, 422, 523, 550, 623, 640 y 

662. 
Curros Enríquez(D. Manuel), 189, 221, 

222, 223, 259, 298, 371, 376, 379, 392, 

457, 523, 531, 532, 560, 563, 564, 566, 

568, 592, 600, 608, 631 v 634. 

Demóstenes, 284. 

Encina (Joan del), passim. 
Ennio (Quinto), 490. 
Espinosa (Pedro de), 29. 
Estebanillo González, 597. 

Festo (Sexto Pómpelo \ 320. 
Flórez (Fr. Enrique), 254. 
Fuero Jiizgo(El), 9, 210, 217, 228 y 664. 
Fuero de Salamanca (El), passim. 

Gabriel y Galán (D. Baldomero), 597. 
Gabriel y Galán (D. José María), pa- 
ssim. 
Garay (Blasco de), 338. 
Garrucci, 360. 
Gata y Calache, 31, 33 y 370. 

43 



674 



Gil Polo, 514. 

González Moro (D. Manuel), passim. 

Gorra (Egidio), 7, 

Herrera Gallinato, 24, 25, 26, 27, 133, 
134, 265, 291, 407, 408, 556 y 630. 

Horacio (Quinto... Placeo), 6 y 587. 

Horozco (Sebastián de), 13, 14, 27, 101, 
105, 416, 431 y 465. 

Iglesias de la Casa (José), 28 y 31. 
Isla (P. José de), 273. 

Juan Manuel (Don), 147. 

Korting (Gustav), 174, 180, 194, 198,200, 
205, 217, 218, 243, 244, 246, 250, 263, 
273, 290, 331, 349, 385, 435, 459, 468, 
470 y 570. 

Lazarillo de Tormes, 20, 169, 261, 264, 

491 y 527. 
Lazárraga (Fr. Cristóbal de),25,26y27. 
Ledesnia (D. Dámaso), 34 y 35. 
León (Lucrecia de), 207. 
León (Fr. Luis de), 5, 171, 350, 424, 514, 

605, 631 y 654. 
Lope de Vega, 15, 16, 17, 107, 116, 413, 

416 y 463. 
Losada (P. Luis de), 173, 304, 460, 467, 

498, 564, 568 y 616. 

Maldonado y Ocampo (D. Luis), pa- 
ssim. 

Marcial (Marco Valerio), 359. 

Maváns v Sisear (Gregorio), 8, y 453. 

Mejía (Pedro), 614. 

Meléndez Valdés (Juan), 28 y 31. 

Mendoza (P. Antonio Escobar), 370. 

Menéndez Pidal (D. Ramón), 176, 179, 
185, 187, 200, 201, 214, 257, 288, 305, 
319, 333, 454, 455 y 501. 

Morel-Fatio (Mr. Alfred), 13 y 15. 

Nebrija (Antonio de), 12, 181, 532. 

Pacheco (Fr. Baltasar), 640. 
Paladio (Rutilio Emiliano), 583. 



Palau (Bartolomé), 13 y 14. 

Pérez (Fr. Antonio), 204. 

Pérez Ballesteros (D. Juan), 220, 226, 

304 y 437. 
Poema del Cid, 349. 
Poema de Yusuf, 205. 
Poenitenciale del Monasterio de Silos, 

191, 212 y 257. 

Quevedo (Francisco de), 29. 
Quincena Social (La), 238. 

Ribera (P. Francisco de), 231. 

Rimado del Palacio, 347. 

Rodríguez Marín (D. Francisco), 223 y 

261. 
Rojas (Fernando de), 169 y 239. 

Saave'dra Fajardo (Diego de), 344. 
Salustio (Cayo Crispo), 245 
Sánchez de las Brozas (Francisco), 28. 
San Felipe (M. Isabel de), 24, 27, 136, 

231, 424, 425, 465 y 599. 
Santos Diego (D. Gumersindo), 282. 
Serrano y Sanz (D. Manuel),207 y 303. 
Suetonio (Cayo Tranquillo), 28/. 

Talavera (Fr. Hernando de), 280 y 366. 
Tapia (Maestro... de la Cámara), 176. 
Teresa de Jesús (Santa), 396. 
Tirso de Molina, 15, 17, 18, 19, 20, 21, 

22, 117, 131, 289, 377,464,498,581, 

584, 590, 592 y 618. 
Tito Livio, 308. 
Torres (Diego de), 495. 
Tours (San Gregorio de), 344 y 403. 

Unamuno (D. Miguel de), 31 , 32, 33, 422. 

Valdés (Juan de), 8, 234, 238, 240, 296, 
408, 412, 440, 453, 500, 507, 516, 564, 
583 y 613. 

Varro (Marco Terencio), 490. 

Villalón (Cristóbal de), 458 y 459. 

Vicente (Gil), 671. 

Virgilio (Publio... Marón), 308. 

Viilarroel (Diego de Torres), passim. 

Zabaleta (Juan de), 491. 



índice 



PÁGINAS 

INTRODUCCIÓN 

§ I.— Asunto de esta obra 5 

%ll.— El Fuero de Salamanca. —Su valor dialectal. El dialectismo en 

la literatura cancilleresca 7 

§ III.— Juan del Encina.— Carácter de su dialectismo.— Vocabulario ad 

placitum.Sn importancia en la literatura dialectal salmantina. . . 9 

§ IV.— Lucas Fernández. -Casticismo dialectal de sus Farsasy Églogas. 12 

§ V.— Sebastián Horozco.— Salmantinismo de El Entremés del Villano. 

Bartolomé Palau.— Dialectismo de la Farsa llamada Salmantina. . 13 

§ VI.— Lope de Vega. Valor lingüístico de Las Batuecas de el Duque 

de Alba y áQ El casamiento en la muerte 15 

§ VII.— Tirso de Molina.— Carácter dialectal de la Comedia Famosa. . 17 

§ VIII. —El dialecto sayagués. —Su equivalencia con el dialecto rústico. — 
Testimonios de Cervantes, Mateo Alemán, el Maestro Correas y 
Torres Villarroel 21 

§ IX.— Justas poéticas salmantinas. -Poesías en estilo sayagués. —Las 
Redondillas de Herrera Gallinato.- Su valor dialectal.- La Glosa de 
la M. Isabel de San Felipe 24 

§ X. — El Folk-lorismo salamanqués. -El Tesoro de la Lengua castellana. 
Su valor dialectal.— El Maestro Gonzalo Correas.— Dialectismo de 
su Vocabulario de refranes y frases familiares 27 

§ XI.— Don Diego de Torres Villarroel.— Su labor dialectal.— Puesto 
que ocupa entre los escritores dialectales salmantinos.— Carácter 
de su dialectismo.- Decadencia dialectal.— Iglesias de la Casa.— 
Meléndez Valdés 28 

§ XII.— Resurgimiento del dialectismo.— González Moro.— Valor dialec- 
tal de Un Juicio de Conciliación.— N[igüe\ de Unamuno.— Su influen- 



- 676 — 

PÁGINAS 

cia en el cultivo de la Literatura dialectal salmantina.— Gata y Ga- 
lache.— Valor de su Vocabulario charruno 31 

§ XIII.— Escritores dialectales contemporáneos.— Luis Maldonado,— 
Mérito de su dialectismo. -Gabriel y Galán. Valor dialectal de 
Castellanas y Campesinas 33 

§ XIV.— El Folk-lorismo dialectal. Dámaso Ledesma.-Dialectismo del 

Cancionero Salmantino.— Diversas zonas dialectales v34 

PARTE PRIMERA.— Notas gramaticales. 

FONOLOGÍA.— C.APíTLLO I.— Sonidos vocalarios 39 

C.\PíTL'Lo II.— Sonidos consónanos 40 

— Ilt.— Vocalismo.— Consonantismo 45 

— IV.— Fonismos accidentales. 52 

MORFOLOGÍA. -Capítulo V.— Artículo y pronombre 57 

Capítulo VI. — El verbo , . . . . 59 

— VIL— Verbos irregulares 61 

— VIII. -Partículas 63 

PARTE SEGUNDA.-Antología. 

Capítulo \.— El Fuero de Salamanca 67 

— \\.—Ancto del Repelón 73 

— lll.—^Comedia hecha por Lucas Fernández 85 

— W.— El Entremés del Villano 101 

— V .—Las Batuecas del Duque de Alba 108 

— VI. — La Peña de Francia 117 

— VIL— Redondillas 133 

— VIIL— Glosa 135 

— IX.— Romance 137 

— X.— Un Juicio de conciliación 145 

— X\. -La Montaraza de Olmeda 151 

— X\\.— Surco arriba y surco abajo 163 

PARTE TERCERA 

VOCABULARIO 167 

Tabla alfabética de los escritores citados en este libro 673 



FE DE ERRATAS 



PAO. 


LÍN. 


DICE 


DEBE DECIR 


9 


22 


quede 


que quede 


25 


23 


habida 


— habida 


29 


30 


dóneo 


idóneo 


33 


3 


opostet 


opportet 


45 


15 


colige 


se colige 


46 


7 


/ascís, com) 


f&scis, cem) 


46 


25 


(secundum) 


(secundum) 


47 


26 


(rumigare) 


(ruminare) 


47 


54 


(orella) 


(*orelia 


48 


9 


y basnna, 


batnna, 


48 


11 


a gatada 


agütiado 


48 


12 


regüetro 


regüetro 


48 


37 


(pagas) 


ipagus) 


49 


2 


(piquera) 


(piquera) 


49 


8 


(recapUare) 


(*recapiiare) 


49 


14 


bos, de vis) 


de bos, vis) 


49 


14 


(conyenentia) 


{*con\enientia) 


49 


15 


(barran) 


ibarrón) 


49 


23 


(íilx) 


(tilixj 


50 


20 


*SÍnculos) 


*sinculus 


50 


29 


ese 


se 


50 


31 


c'leculzu 


c'l, éculu 


52 


18 


lobrioso 


lobriosco 


52 


22 


pop' r are 


pop' {are 


54 


27 


epenténticüS 


epentéticos 


54 


35 


u espede 


uéspedt 


57 


8 


propüsicióii 


preposición 


62 


27 


taryun 


t rayan 



- 678 - 



LlN. 



DEBE DECIR 



76 


_ 5 


77 


11 


78 


12 


78 


28 


83 


17 


85 


5 


85 


9 


86 


11 


86 


15 


91 


28 


95 


14 


97 


2 


101 


7 


101 


15 


101 


16 


101 


8 


101 


13 


101 


21 


101 


23 


102 


4 


102 


8 


102 


18 


103 


2 


103 


6 


103 


22 


103 


2 


103 


4 


108 


27 


103 


29 


112 


1 


117 


18 


123 


6 


123 


7 


123 


10 


125 


3 


129 


27 


135 


4 


135 


4 


136 


11 


142 


8 


143 


I 


151 


14 


192 


12 


195 


20 



romolino 

pdzer 

ohuera 

paercen 

entiendo 

lamado 

con Bras-Gil 

cint 

domir 

Habrá ya, 

igual 

y paiar. 

Havalas, havalas 

la gala 

juro a Sant Junes! 

hueste 

mi fe, 

abrigo 

quejas 

ahotas 

llegando 

Hombre 

lo aveis 

mi espanto 

faces 

el gabardo 

haré que vayas 

¿Habrá? 

CÓ 10 

soldadas 

¿pues que 

que tién 

qué tienes 

viene puniendo 

las cabeza 

quillostros 

engonpro 

salló a luz 

dexa de ver 

guenos sustos 

geunas nuevas 

iteres y ventiles 

Permutar tierra. 

Agagallar, 



remolino 

prazer 

ahuera 

parece 

cutiendo 

llamado 

con el Bras-Gil 

cient 

dormir 

Habrá ya, 

iguala 

y un paiar. 

Havalas, havalas, 

la gala! 

Juro a Sant Yunce! 

huerte 

¡mi fe! 

obrigo 

quizás 

agotas 

llegad 

hombre 

los aveis 

m' espanto 

face 

al bigardo 

hace que vaya 

¿Habrá? 

como 

soldados 

¿pues qué 

qué lien 

que tienes 

viene pusiendo 

la cabeza 

quillotros 

engenpro 

salió a luz 

dexá de ver 

güenos sustos 

güeñas nuevas 

iteres y ventiles 

Permutar tierras. 

Agargaílar, 



— 679 



PÁG. 



LÍN. 



DEBE DECIR 



202 


31 


Ajocica, 


207 


17 


Alberón, 


209 


4 


maturos 


209 


14 


Alborzar, 


235 


21 


Apechar. 


241 


26 


los probes 


243 


31 


Alá va 


251 


2 


ad-re-impulare 


254 


3 


Gallardo, 


255 


18 


Arromanar, a. y n. 


260 


23 


Atarrasca, n. 


261 


18 


sino daros 


263 


23 


No atrapan 


271 


2 


Bahuera, 


276 


15 


Bardino, da, 


290 


32 


Baldrón. 


316 


10 


Cancano, na, 


316 


■í2 


buen chancal 


319 


9 


Cansío, Í3, 


319 


10 


Estoy cansío 


322 


11 


Cahozo. 


326 


30 


Carrasquera, 


330 


16 


Cercilla, 


331 


10 


Circula. 


339 


27 


Cofia, 


343 


28 


Condecia, 


365 


17 


Currutero, 


389 


27 


Desgorrornarse, 


409 


6 


Encalcar, f. 


439 


17 


Escobera, m. 


479 


23 


Güe, 111- 


535 


22 


Melengín, na, 


552 


28 


Noga, m. 


553 


21 


Paganera, f- 


572 


11 


Perrucho, cha, 


580 


23 


de metátesis, 


609 


28 


Renebina, f. 


620 


3 


Rodear, m. 


639 


20 


Taara, f- 


653 


20 


Udlendre, f. 



Ajocicar, 
Alberjón, 

maturas 

Alborza, 

V. Pechar. 

las probes 

Allá va 

*ad-re-impulare 

Gallardo, 

Arromanar, a. 

Atarrascar, 2. 

son daros 

No atrapan 

Bagüera, 

Bardino, na, 

Boldrón, 

Cáncano, na, 

buen canchal. 

Cansío, ia. 

Estoy cansío 

Caozo, 

Cari'asquear, 

Ceaciila, 

Ciacilla, 

Cofia, 

Condecir, 

Curruteso, 

Desgorronarse, 

Encalca, f- 

Escobera, f- 

Güé, iTi- 

Melenguín, na, 

Nogá, ni. 

Paganera, f. 

Perucho, cha, 

de antítesis, 

Reneblina, f. 

Rodear, int. 

Tarra, f. 
Udiembre, i. 



*^' 



F\'E IMPRESO ESTE LIBRO EN LA CIVDAD 

DE SALAMANCA, EN LA «TIPOGRAFÍA PO- 

PVLAR», PLAZVELA DE SAN ISIDRO. 

ACABÓSE LA IMPRESIÓN EL 

DÍA VI DE NOVIEMBRE 

DEL AÑO DE MDCDXV. 

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