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Full text of "El Educacionista : Órgano del Ministerio de Instrucción Pública (Revista destinada al fomento de la enseñanza y á la Estadística de los Establecimientos Escolares de la Nación"

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EL EDUGflCIONISTñ 

ÓRGANO 

DEL MINISTERIO DE INSTRUCCIÓN PÚBLICA 

REVISTA 

destinada al fomento de la enseñanza y á la Estadística de los 
Establecimientos Escolares de la Nación 

TOMO II 



-&s>^- 



DIRECTOR-REDACTOR 

JULIÁN MORÉ CUETO 



GUATEMALA 

Tipografía Xacional 

1895-1896 



Cgeo^nUils Lujan Mufkw 




INDICK 



Páginas. 

Una visita en un jardín de la infancia de Bruselas. . .1, 77 

Espléndido obsequio 7 

República del Perú: Geografía, Historia, Estadística... 8 

Actos oficiales: Circulares, Estadística Escolar etc . 12, 83, 

• 143, 200, 279, 373, 423, 484, 536, 581, 634, 695 

La fuente del Haya ( poesía) 24 

Elementos de Álgebra 28, 103, 

16H, 251, 333, 391, 442, 513, 547, 638, 723 

Los delincuentes menores de edad 35 

Diccionario Etimológico 49, 115, 172, 238, 311 

Cómo Gertrudis enseña á sus hijos 57, 257 

El Popol-Vuh 65, 109, 

156, 243, 317, 395, 446, 501, 601, 660, 712 

Notas sobre educación 67, 11 9, 337 

La moral en las escuelas 71 

El Carpintero (poesía) 81 

El Temperamento 96 

Á Bolívar (poesía) 99 

Hazlo por vida mía 125 

Consejos á una nina 133 

Anagke (poesía) 141 

El Herrero de la Aldea (poesía) 166 

Sueltos 185, 260, 307, 460, 517, 534, 612, 673, 730 

El Educacionista juzgado por la prensa del país y la 

extranjera 187 

Correcciones del Lenguaje 191, 267, 411 

Nuevas Institutoras 1 92 

Cultura infantil , . 193, 273, 348, 416 

Ejercicios de composición 198 

Resignación (poesía) 216 

Manifiesto á los partidarios de la educación integral . . . 220 

Ciega y madre (poesía) 236 

Aritmética práctica (Problemas graduales) 263 

Biografía del doctor Marco Aurelio Soto 268 

Número de alumnos en los planteles de educación de la 

Capital '- 271 

Escuela de Niñas número 5 272 



ÍNDICE 



Páginas. 

Escenas del Hogar (poesía) 292 

Fnseñauza agrícola en los 'Estados Unidos del Norte. . 294 

Euseñanza del canto en las escuelas 299 

l-a vuelta de la paloma (poesía) 332 

Relaciones entre la escuela y la familia 343 

Notas acerca del trabajo manual para las niñas 356 

Metodología del lenguaje 362 

Discurso pronunciado por la señorita Isabel Figueroa, 

Directora de la escuela de Niñas número 5 365 

El Porvenir de la Patria (poesía) 368 

Educación y ley (poesía) 386 

La Enseñanza de la geografía 412, 467 

En la tumba de mi hijo (poesía) 421 

Armonías celestes (poesía) 430 

La manera de estudiar 434 

El Océano (poesía) 481 

Pestalozzi. En celebración de su 155" aniversario, el día 

12 de enero de 1896 490, 529 

La luna (poesía) 493 

El cansancio cerebral en los niños 497 

Mueblaje escolar 523 

Instituto Agrícola de Indígenas 525 

La mujer (poesía) 533 

Froíbel 542, 588, 654 

Algunas voces americanas 553 

Estadística de la instrucción . . 563 

Enseñanza de la lengua materna 564, 619 

El Maestro 576 

Los Gansos (poesía) 579 ' 

Dulce yugo (poesía) 594 

Mandamientos escolares 617 

Á Castelar (poesía) . . 630 

Quiero ser gato (poesía) 641 

Basedow 643 

Nueva jornada 677 

Más Institutoras 679 

El Trabajo , 680 

Dibujo lineal y de construcción 688 

Jju Paloma del Arca (poesía) 706 

La gimnasia de las flores 710 

El despertar de Adán '. 727 



FIN DEL TOMO II. 



EL EDUCACIONISTA 

Revista de Instrucción Pública 



Tomo n Guatemala, Agosto 1? de 1895 Nüm. 13 



Director y Redactor - - - Julián Moré Cueto 



UN día en un jardín de la infancia 

DE BRUSELAS 



Traducción dedicada á la señorita Rafaela del Águila 

De 8 á 9. — Son las ocho. Se han abierto las puertas 
del Kindergarten á los pequeñuelos, quienes se van reu- 
niendo gradualmente. No presenta el establecimiento 
ese aspecto alegre, que más tarde se notará en él, pero, 
poco á poco se hace mayor la animación, y pronto lle- 
gan los niños en gran número, alegres, contentos, como 
si se estuvieran reuniendo para un paseo. 

A las 8|, las maestras están todas en sus lugares res- 
pectivos, y los discípulos se amontonan por los corre- 
dores en grupos de 10 ó 12, discutiendo los juegos que 
esperan tener, pues saben que estarán á su disposición 
carretelas, arcos, pelotas y cuerdas. Los mayores se 
entregan con toda el alma á sus juegos, mientras que 
por prudencia ó por egoísmo sientan ásus compañeros 
más pequeños en los bancos que están al rededor del 
jardín. Estos parecen contentarse con su suerte, y 
mientras descansan de su larga caminata, siguen con 
atención el éxito del juego. 

De 9 á 9\. — Al fin llegó la hora de ponerse á traba- 
jar. Hermanos y hermanas, parientes, amigos y veci- 
nos, se preparan para despedirse. Entonces ocurre 



EL EDUCACIONISTA 



una de esas escenas atractivas y encantadoras que nun- 
ca dejan de conmover á los que las presencian diaria- 
mente. Los alumnos de las divisiones superior y me- 
dia se paran en fila y son inspeccionados por la maes- 
tra, quien, después de cerciorarse que han sido 
estrictamente cumplidas las disposiciones respecto á la 
limpieza, los marcha dentro de las clases, donde los de 
la división superior se dedican á doblar papel y los de 
la inferior se ocupan con las tablecillas. 

En las esquinas de tres mesas, al rededor de las 
cuales están sentados 36 niños y niñas de la división 
superior, se pone cierto número de cuadritos de papel. 
Para la división media se colocan a lo largo de las res- 
pectivas mesas, 12 cajitasque contienen cada una 8 ta- 
blecillas cuadradas y pintadas de rojo por un lado y de 
azul por otro. Estas cajitas son abiertas con presteza, 
y el pequeño ruido que se ocasiona al quitar las cu- 
biertas, es causa de alegre risa entre los pequeñuelos. 
La maestra ordena á éstos que formen un cuadrado 
de color uniforme con 4 tablecillas. Estos cuadra- 
dos se ponen con un ángulo hacia adelante y se le van 
agregando más tablecillas de 2 en 2, de tal modo que 
se conserve la simetría. Las tablecillas de afuera, de 
un color distinto al de las interiores, se van colocando 
sucesivamente en diferentes posiciones al rededor del 
cuadro de en medio. Las distintas combinaciones así 
obtenidas, son reproducidas en la pizarra, y cuando se 
ha llegado otra vez á la primera, están todos en liber- 
tad de combinar á su antojo. Cada cual se esfuerza 
entonces lo más posible, y después de 10 minutos de 
ejercitar así la imaginación, llega la hora de recreo. 

Pasemos á la división superior. Aquí los niños han 
doblado la papeleta en la forma fundamental, de la cual 
combinan un gran número de semejanzas de animales. 
Ya se han hecho familiares con muchos de éstos, pues. 



EL EDUCACIONISTA 



•de las paredes del salón están colgadas series enteras; 
pero hoy van á conocer una forma nueva. Se trata 
•de una góndola. Aumenta el interés de los niños; to- 
dos prueban su habilidad. Al fin el más hábil ha con- 
seguido hacer la nueva forma. El frágil navio flota 
•elegantemente en la vasija llena de agua que se había 
■colocado en la mesa de la maestra con ese propósito. 
Siguen formándose más góndolas, hasta que casi toda 
la clase ha logrado un buen éxito. Los últimos discí- 
pulos parecen algo desanimados; no obstante desde 
esta edad ya van adquiriendo los hábitos del Kinder- 
garten^ y los más hábiles ayudan á sus compañeros con 
mucho gusto. 

Todos están preocupados con su trabajo, nada pare- 
ce molestarles, ni aun la risa y los cantos de los meno- 
res en el otro salón; porque, cuando los mayores se 
retiran á trabajar, éstos quedan jugando bajo la direc- 
ción de su maestra. Los niñitos formaban un círculo 
dentro del cual uno de ellos imitaba los brincos del 
•conejo, siguiendo al mismo tiempo el ritmo de la can- 
ción con que acompañaban el juego. 

De 9\ á 10. — Nuestros trabajadores juveniles ceden 
sus puestos á los niñitos de las secciones inferiores, y 
pronto vemos reunidos en los dos salones 36 niños, de 
3 á4 años de edad, todos sentados al rededor de las me- 
sas de trabajo. A cada uno le es entregada una cajita 
que contiene 8 cubitos. Las abren simultáneamente 
«n perfecto orden y de tal modo que sale formado un 
solo cubo. Parecen estarfamiliarizadoscon esto, pues 
lo deshacen sin dificultad ninguna y después de cons- 
truir una figura indicada por la maestra, se ponen in- 
dependientemente á construir otras. Aquí construye 
uno un puente por debajo del cual su vecino arrastra 
el tren de carros que ha formado con sus cubos; allí 
notamos una variedad de formas conocidas — la silla de 



EL EDUCACIONISTA 



la mamá, la mesa de la cocina, la cama de hehé, el banco 
'para los viajeros cansados. Cada construcción da lugar 
á un diálogo entreel pequeño constructor y la maestra, 
quien va inspeccionándolos todos. 

Mientras estos inocentes obreros están ocupados con 
el material del tercer gift, los de las clases superiores,, 
con aire encantador, desfilan en orden militar, pues es^ 
la hora de gimnasia. Se arreglan en filas, y con toda 
la exactitud de que son capaces los nifiitos, practican 
los varios ejercicios gimnásticos que se les indica. En 
otro salón la maestra se ha propuesto ejercitar los sen- 
tidos del oído y del tacto de sus discípulos, haciéndolos 
jugar á la gallina ciega. 

De 10 á 10^. — A las 10, los niñitos desocupan los 
bancos, en que inmediatamente se instalan los alum- 
nos de las divisiones superiores y medias. A éstos se 
les distribuyen pizarras y pizarrines. Mientras aguar- 
dan las instrucciones de la maestra, un niñito trata de 
dibujar el vaso que está sobre la mesa, otro copia de un 
modelo sencillo que alcanza á ver. Pero pronto una 
niñita trae un número de hojas, las que son distribui- 
das entre los discípulos. Cada uno sujeta la suya con- 
tra la pizarra con la mano izquierda á manera de po- 
der llevar el pizarrín al rededor, y así traza el diseño 
de ella. Algunos obtienen muy buen éxito, y comple- 
tan el dibujo de la hoja, agregándole las venas. Entre 
tanto hay completo silencio, todas las caritas están di- 
rigidas atentamente Imcia la maestra, quien recuerda 
á sus discípulos el paseo que habían tenido el día antes. 
Habían visitado los boulevards en los alrededores déla 
ciudad y habían notado los árboles. Un grabado en 
la pared que representaba un magnífico árbol le sugie- 
re á una niñita la muy correcta observación de que los 
árboles del boulevard no presentaban el mismo aspecto 
que ese. La maestra entonces les habla de los vasta- 



EL EDUCACIONISTA 



gos de los árboles 3^ de las hojas que de ellos se forman. 
De un árbol sin hojas que había dibujado en la pizarra, 
forma uno cuyas ramas están cubiertas de hojas y 
flores. 

Mientras nuestros amiguitos han estado ocupados 
con su dibujo en un departamento, y en otro han esta- 
do absortos en interesantes conversaciones, los niños 
de las divisiones inferiores, formando dos círculos con- 
céntricos, han estado jugando y cantando "el juego de 
imitación." 

De 10^ á 11. — Con una corta y ligera marcha vuel- 
ven á su salón, donde á cada cual se leda una esterilla 
de lino tieso con algunas tiras de cartón. Esto es pa- 
ra tejer. Todos siguen la voz de la maestra — arriba, 
ahajo, arriba, ahajo; los más adelantados obtienen una 
variación del mismo diseño, consistente en que las ti- 
ras de cartón son de distintos anchos, pero siguen la 
misma fórmula — ancho, angosto, ancho, angosto. Sus 
gordas manitas ya saben manejar el material con ha- 
bilidad, y apuestan los unos con los otros á cuál acaba- 
re primero de llenar la esterita. 

En otros salones de juegos los niños de la clase me- 
dia practican ejercicios gimnásticos, y los niños de la 
división superior están jugando con la maestra al "jue- 
go del árbol," que muy propiamente ha seguido á la 
conversación que tanto les había interesado momentos 
antes. 

De 11 á 11\. — Por última vez los discípulos mayores 
toman los puestos que han desocupado los menores. 
A cada uno de los de la división intermedia se le ha 
dado una cajita llena de cuentas de diferentes colores. 
Para ejercitarles la paciencia y al mismo tiempo fami- 
liarizarlos con los colores, la maestra escoge cuentas 
azules y rojas. í]ntretantoson distribuidos unos alam- 
britos para ensartar las cuentas, y los niños, siguiendo 



EL EDUCACIONISTA 



el ejemplo de la maestra, ensartan, ahora de un color,, 
ahora de otro, hasta producir un bonito collar. Tra- 
bajan asiduamente en esto, y evitan volcar las cajillas, 
pues temen el castigo que indudablemente seguiría á 
esto. 

Los discípulos de la división superior están ocupa- 
dos entrelazando tiras. Cada uno ha recibido 8, con 
las cuales ha formado una estrella octagonal. Esta la 
dibuja la maestra en la pizarra para acostumbrar á los 
niños á dibujar del natural. Entonces se deshace la 
estrella, y cada niño producé modificaciones originales, 
hasta que la mayoría ha obtenido buenos diseños. 

Ha llegado la hora de cesar el trabajo. El material 
que últimamente se ha estado usando, lo guardan las 
niñitas más formales. Los pequeñuelos que en los úl- 
timos momentos habían estado jugando en libertad, ya 
están todos vestidos y arregladitos en el patio, donde 
los mayores vienen á encontrarlos y á conducirlos á la 
casa. 

De 11^ á 12. — En los portales de la escuela las ma- 
dres de los niños esperan con impaciencia á sus peque- 
ñuelos, quienes no se separan de las maestras sin darles 
alguna muestra de gratitud. Como 20 de los niñitos 
se han quedado. Son los que la fortuna no ha favo- 
recido. Ellos no pueden, como los otros, irse al medio- 
día, pues sus padres, para poder hacer frente á las ne- 
cesidades, tienen que estar todo el día trabajando en 
la calle. Un vecino, un hermanó, una hermana ma- 
yor, les ha traído su almuerzo, consistiendo muchas 
veces en un pedacito de pan. Regresan á uno de los 
salones, que una criada lia convertido en comedor. 
Las mesas están cubiertas con largos y limpios mante- 
les, y provistas de platos y cucharas. Los pequeños 
huéspedes toman asiento, y les es servida una sopa su- 
culenta, por dos de las maestras, quienes así reparten 
con ellos su comida. Después de almuerzo, los que no 
salen, se quedan jugando en el patio con toda libertad. 



José F. Aizpuru. 
Guatemala, 20 de julio de 1895. 



{Continuará.) 



EL EDUCACIONISTA 



ESPLENDIDO OBSEQUIO 



De tal calificamos el que se nos ha hecho desde 
Montevideo, enviándosenos el Catálogo del Museo y 
Biblioteca Pedagógicos de la República del Uruguay, y 
de los cuales es Director honorario don Alberto Gómez 
Ruano, Profesor de Geografía y Antropología de la 
Universidad de Montevideo. 

Diecinueve fotograbados ilustran el mencionado ca- 
tálogo. YA primero de ellos representa el plano del 
edificio, en el cual hay un monumento erigido en ho- 
nor de don Pedro José Várela, el Horacio Mann urugua- 
yo, como le llaman en la República Oriental. Los de- 
más representan todos los departamentos de impor- 
tancia de la Biblioteca y Museo. 

Los antecedentes de instituciones tan útiles, son 
éstos: en 1888, don Alberto Gómez Ruano, en cumpli- 
miento de una comisión del Gobierno uruguayo, visitó 
varias naciones de Europa, y á su regreso, deseoso de 
probar que sus viajes no habían sido inútiles á los in- 
tereses generales del país, presentó al Ministerio de Ins- 
trucción un proyecto para crear y organizar en Monte- 
video un Museo y una Biblioteca Pedagógicos, obligán- 
dose á desempeñar honorariamente los trabajos nece- 
sarios para la realización de esa idea, y el 5 de enero 
de 1889 el Ejecutivo decretó la fundación de tan útiles 
centros. 

Agradecemos el espléndido obsequio del Catálogo, 
que tiene señalado un lugar de honor en la biblioteca 
de nuestra oficina, y seguiremos con interés el movi- 
miento educador de este país, pequeño por su extensión 
superficial, pero grande por los ideales que persigue. 



EL EDUCACIONISTA 



REPÚBLICA DEL PERÚ 
GEOGRAFÍA- HISTORIA- ESTADÍSTICA 



DATOS ARREGLADOS POR JULIÁN MORE CUETO, PARA LOS 
ESTABLECIMIENTOS DE EDUCACIÓN DE GUATEMALA 

Posición astronómica. — Este país se extiende 
por el Pacífico desde 3^^ 31' hasta 19° 20' de latitud 
Sur; y entre los 69° 48° de longitud Occidental del 
meridiano de París. 

Límites. — Por el Norte con el Ecuador, por el Este 
con los EE. UU. del Brasil, por el S. E. con la Repú- 
blica de Bolivia, por el S. con Chile y por el O. está 
bañada por el Océano Pacífico. 

Superficie. — Se calcula en 67.700 leguas cuadradas. 

Población. — El numero de habitantes que hay en 
la República según los cálculos más aproximados llega 
á 2,667405, entre nacionales y extranjeros y 170,000 
indios salvajes. 

Gobierno. — El de la República peruana es unita- 
rio, y poco difiere su sistema gubernativo al de las 
otras naciones sud-americanas. 

División. — Para los efectos administrativos el te- 
rritorio nacional se divide en 18 Departamentos y 2 
provincias, cuyas secciones se hallan en tres zonas de- 
nominadas del Norte, del Centro y del Sur. 

Los Departamentos son: 

(En el Norte) 

1 Piura capital Piura. 

2 Cajamarca '' Cajamarca. 

3 Amazonas " Chachapoyas. 

4 Loreto " Moyobamba. 

5 La Libertad '' Trujillo. 

6 Lamba^^eque " Chiclayo. 

7 Ancahs " Huaraz. 

8 Huanuco " Huanuco\ 



EL EDUCACIONISTA 



[En el Centro) 
9 Lima capital Lima. 

10 Junín " Cerro. 

{En el Sur) 

11 lea capital lea. 

12 Huancavélica " Huaiicavélica. 

13 Ayacucho " Ayacucho. 

14 Apnrimac " Abancay. 

15 Cuzco " Cuzco. 

16 Arequipa " Arequipa. 

17 Tacna " Tacna. 

18 Puno " Puno. 

Las provincias litorales son: 

1 Callao capital Callao. 

2 Moquegua *' Moquegua. 

Ciudades. — Lima, de clima agradable y circundada 
casi siempre de risueños horizontes, es la capital de la 
nación con 115,000 habitantes. La población está ba- 
ñada por el Rimac. Dista como 10 kilómetros del Pa- 
cífico. Su latitud es de 12° 2' 54" hemisferio Sur; su 
longitud de 79° 27' 45" al Oeste del meridiano de 
París. 

Lima ha sido víctima de grandes terremotos que 
han causado estragos de todo género en la población. 
El más terrible de todos ellos, fué sin duda el del 28 
de octubre del año de 1746, así como también, debe- 
mos consignar aquí, que los de 1,586, 1,630 y 1,687 no 
dejaron de poner en situación desesperante á sus mo- 
radores. Las calles de la hermosa ciudad son espa- 
ciosas; posee edificios de primer orden, distinguiéndose 
la Catedral, el templo de Santo Domingo, la iglesia de 
San Carlos y la Universidad. — Está en diaria comuni- 
cación con el puerto del Callao y con Chorrillos. Hay 
alumbrado eléctrico y una red telefónica en conexión 
con las poblaciones circunvecinas. 



10 EL EDUCAGIONISIA 

Las mujeres de Lima tienen fama por la belleza de 
su cuerpo y poi su aire distinguido. 

Las otras ciudades principales son : El Callao, Ca- 
jamarca, Ayacucho, Trujillo, Huancavélica, lea, Cuz- 
co, (antigua capital del imperio de los incas), Arequipa 
y Cerro de Pasco. 

Religión. — Los peruanos son en lo general católi- 
cos. 

Ríos. — Los más importantes que llevan el curso de 
sus aguas al Gran Océano son: el Tumbes, el Máncora, 
el Santa, el Huaura, el Rimac, el Asia, el Pisco, el Cu- 
maná y el Loa. Y de los que desaguan en el Ti- 
ticaca: el Ramis y el Pucará. 

Hay también importantes afluentes del Amazonas 
que pasan por el territorio peruano. 

Lagros. — El Titicaca á 3,900 metros sobre el nivel 
del mar con 200 kilómetros de longitud y 80 de lati- 
tud media. Su profundidad llega hasta 200 metros. 

Hay, además, el de Juner, el ürco, el Choclococha 
y otros. 

Puertos. — El del Callao, Paita, Pisco, Chala, Mo- 
liendo, lio é Iquitos. Hay innumerables ensenadas. 

Los puertos menores son: Tumbes en la provincia 
de su nombre; Talara en Piura; Chimbóte, Samanco, 
y Casma, Morro de Sama y Puno á las márgenes del 
Titicaca. 

Islas. — Las de Chincha, la de Foca, Lobos de Tierra 
y Lobos de Afuera; y en el lago Titicaca, entre otras, 
la célebre isla llamada del Inca. 

Montañas. — Los Andes peruanos entran por el N. 
formando nudos como el nudo de Cuzco y el de Pasco, 
los cuales se reúnen con el nudo de Potosí fuera del 
territorio de la nación. 



I 



EL EDUCACIONISTA 11 

Los picos más elevados son : el nevado de Cajamar- 
quilla, el de Mollepata, Jungay y otros no menos im- 
portantes. 

Volcanes. — El Misti, en Arequipa; el Ubiñas y el 
Tutupaca. 

Cabos. — Los cabos y puntas de consideración son: 
el Cabo Blanco, la punta de Payta, la Falsa, la de 
Santander, la de Lobos y Arenas. 

Clima. — Hay diversidad de climas desde el calor 
insoportable hasta el frío más penetrante. 

La temperatura media en las costas, es de 19° á 20° 
centígrados. 

Comercio. — El de exportación se hace por la costa 
del Pacífico y en parte por el Amazonas. 

Sus principales exportaciones consisten en metales, 
azúcar, lanas y algodón, caucho, quina y cascarilla; 
arroz, café, cueros, vinos y cocaína. 

Sistema monetario. — La unidad monetaria es el 
sol y tiene 10 reales ó sean 100 centavos. 

Circula mucho el papel-moneda, de curso forzoso, 
que es la ruina del país, así como la de muchas otras 
naciones de Sud-América. 

{^Continuara) 



12 



EL EDUCACIONISTA 



estadística escolar de la 

Personal docente en las Escuelas del Departamento 



PERSONAL DOCENTE 


Puesto que desem- 
peñan 


Nacionalidad 


Lugar del servicio 


Edad 


u 

'& .S* 


Esteban Figueroa 

Cayetano Figueroa 

Ignacia G. de Figueroa . . 
Concepción Rosal 


Director y Profesor de 

Dibujo 

Sub-Director 

Profesora interina 

Profesora 


Guatemala 


Quezaltenango 

;; 

4, 





Chicalajá .'..'.. 

Ostuncalco 


58 
23 
23 
18 
31 
21 
21 
19 
23 
21 
19 
21 
27 
20 
27 
23 
45 
23 
30 
46 
20 
35 
31 

28 
24 
20 
17 
23 

39 
33 
25 

20 
19 
21 
20 
19 

23 
20 

26 
24 
45 
35 
34 
26 
00 
18 
15 
26 
20 
24 
15 
23 
18 


Si 
No 
Sí 
No 




Director 

Profesor 




Delfino Escobar E 


Si 


Pedro Santiago V 






Salvador Rodríguez 

Juan I. Molina .... 


Dibujo 


No 
Si 


Palemón Mar roquín V . . . 
M. Filemón García. . 


Director 

Profesor 


No 

Si 
No 

Sí 
No 
6í 


Cenovio M. Elgueta 




Samuel Piedrasanta 

J. Flavio E. Monzón 


Dibujo 

Director 


Jesús S. Madrigales .... 


Profesor 

Dibujo 


Joaquina Rodas 


Directora 


A. de Jesús Rodas 


Profesora 






Rafaela Rodas 


11 


José María Vásquez 


Dibujo 


Francisca O. Rodas 

Concepción Villagrán.. 
Petrona Villagrán 


Directora 

Profesora 

V especial de 
Dibujo 


María Luisa Rosal 

María C- Rosal 


Profesora 


J. Ignacio Molina 

Carlos Téllez 


Dibujo 

Director de la Escueía 
de niños anexa al 
I. N. de varones 

Profesor 




Pío Mérida 




Francisco Solórzano . 






Directora de la Escue- 
la de niñas anexa al 
I. N. de Señoritas.... 

Profesora 




Manuela S. Loarca 




Carlota Rosal 




f< 


Encarnación Cifuentes 


11 




Ester Ruiz 


11 




Delfina Mazariegos 

Isaura Pacheco 

Rosario Figueroa . 


Directora Kindergar- 
ten número 1 

Profesora 

Directora Kindergar- 
ten número 2 


» 




No 


Manuel E. López 


Director 


Si 






Toribio Gómez R 

Manuel Castillo G 




No 
Sí 


Felipe Castillo G 




No 


Petrona de León 


Directora 


" 


Si 


Carloto Ara 


Profesora 


No 




11 


Rufino Molina . 


Profesor 


11 


Baudilía Ochoa . . .. 


Directora 




Adolfo de León E 




Juan J. Escobar 




Monrovia 



































EL EDUCACIONISTA 



13 



Cuadro Número 1, 



REPÚBLICA DE GUATEMALA 

de Quezaltenango — Mes de Abril del año de 1895 







ESTADO CIVIL 


SUELDO ANUAL DE LOS MAESTROS 


Total 


TIEMPO 
DE SERVICIO 


miento 


Soltero 


Casado 


Viudo 


Por el Teso- 
ro Nacional 


Por el Teso- 
ro Municipal 


Por los par- 
ticulares 


Años 


Meses 


Nov. 9 de 1887 


■■■sí" 
"sí 

■'sí 


sí 




?1,560 
720 
420 
420 
1,440 
420 
420 
420 
180 
960 
360 

mi 

120 
960 
360 
120 
1,200 
480 
360 
360 
120 
600 
360 

480 
600 
360 
360 
120 

360 
360 
360 

240 
240 
240 
240 
240 

720 
600 

480 
360 
480 
240 
240 
720 
360 
720 
240 
600 
360 
.360 
300 
:}00 

mi 








39 

10 
4 

1 

12 




Enero lo. ." 1894 
Febrero lo " 1895 








5 
3 








Julio lo. de 1893 
Abril 25 " 1893 






9 


si 


























2 
2 
2 
2 


Marzo 19 " 1895 
























Marzo 


20 " 1895 

13 " 1895 

-0 10. " 1895 

lo. " 1895 

1 6 " 1894 

5 " 1K04 














Enero 














4 
3 
3 






:':::::: 












si 












Agoste 
Julio 






3 
1 

1 
23 












10 


Agosto H " ]8t»4 








2 

8 
3 












" 23 " 1871 










Dbrc. 3 " 1884 












ió 

10 

1 
6 

9 
2 


4 " 1894 













4 


Abril '>4 " 1894 


























7 
10 

11 


12 " 1888 
Mavo 21 " 1895 













Enero lo. " 1893 








4 


lo. " 1893 


sí 










4 
4 


7 " 1895 
Marzo 7 " 1895 









Enero de 1895 








14 
8 
5 

3 
2 
6 

í 

\ 

1 

,\ 

6 


'• 1H95 










" " . 1895 








1 


Afio de 1891 








4 


" " 1891 










" " 1891 












1 


" •' . . 1891 








1 


" •' 1891 










Dbre. 6 de 1890 









3 










Febrero lo " 1895 












4 

5 
4 
3 


lo. " 1895 
Enero lo. " 1895 
Dbrtí. 30 " 18S7 


■ si ■ ■ 






























3 
10 


Junio lo. " I89't 












■••4" 






















1 


Junio 25 " 1895 




Stbre. lo. " 1894 




















136 






1 




Marzo de 1895 




.:;.:::. 






1 
4 


Enero " 18"t5 


































46 


8 1 


f24,300 


?216 























14 



EL EDUCACIONISTA 



Continuación del 



PERSONAL DOCENTE 



Puestos que desem- 
peñan 



Nacionalidad 



Lugar del servicio 



Vienen 53 



J. Antonio López 

Macaría Cifuentes 

Pedro F. Arrióla 

Francisco Mazariegos.. 
Ismael Maldonado — . 

Julia Maldonado 

Inocente Orellana 

Lorenzo Orellana 

Felipe Neri Alvarez — 

Gabino SAnchez 

Tomasa R Elgueta 

Herlinda de León 

Octaviano Ochoa 

Adela de León 

Rosalío López 

Policarpo González 

Pedro P. Calderón 

J.Feliciano Sánchez. . 
Marquina J. Rodas.. .. 

Ángel Calderón 

Félix Calderón 

Aurora Sánchez 

Pablo Rodas; 

Feliciana Rodas 

Ramón Reyes 

Silvestre Raymundo . . . 

Pedro Reyes 

Tomás Reyes 

Abraham Bustamante . 

David Estrada — 

Domingo García 

Urbana Rodas 

Secuiidina Rodas 

Guadalupe Santiai^o — 

Fernando Morales 

Esteban Pacheco 

Jesús Marisuya 

Valeriano Sigüenza — 

Rosa J. Lópoz 

Leocadia Rodas 

Raymundo Reyes 

Irene López 

Javier de la Cerda 

Josefina Fernández 

J. Ángel Acuña 

Mercedes de Acuña 

Catarino S. Monzón 

■Cleto Castillo 

J. León Ordóñez 

Jesús Juárez 

Alejandro Díaz. 

Secundino Sigüenza 

J. Antonio Cifuentes. . . . 

Victoriano Pleites 

Mariano Robles 

Marta de León 

Francisco González 

B. Salvador Cifuentes . . . 

Fernanda Rodas 

Luis G. Cifuentesf 

Victoriano Sandoval — 

Trinidad Colop 

María Mazariegos de id. 
Belisario Valdés 



Directora . . 
Preceptora. 
Director . . . 



Profesor . 
Directora 
Director . 



El Salvador 
Guatemala 



Profesor . 
Directora 
Profesora 
Director . 
Directora 
Director . . 



Directora 
Director . . 



Directora . 
Director . . 
Directora . 
Director .. 



Profesor 



Directora 

Profesora 

Director 

Profesor 

Director E. Música 



Profesor . , 
Directora 
Profesora 
Director . . 
Directora . 
Director . . 
Directora . 
Director . . 
Directora 
Director .. 



Directora 
Director . 
Director . 
Directora 
Director .. 



Directora 
Director . . 



Victoria. . 
Palestina 



Sibilia. 



Sija 



Rodeo 



San José Xicalquix. 

Cequé 

Chuatuj 

Pachute 



Las Cruces 
Cacumbal . . 



Agua Caliente. 



Chlquibal... 
La Estancia 
Saquicol — 



Estancia 

Olintepeque 



Huitán . 



Colomba . . 

El Zapote . 

Timanticú 
Talculán . . 
El Acintal 



Las Delicias . . 
Las Mercedes. 
Coatepeque . . . 



Nuevo Chuatuj. 
Nuevo San Carie 



Guapinol 

Santo Domingo. 
Santa María 



I 



EL EDUCACIONISTA 



15 



Cuadro anterior. 


Ferha del nombra- 
ra ieato 


ESTADO CIVIL 


SUELDO ANUAL DK LOS MAESTROS 


Total 


TIEMPO 
DE SERVICIO 


Soltero 


Casado 


Viudo 


Por el Teso- 
ro Nacional 


Por el Teso- 
ro Municipal 


Por los par- 
ticulares 


Años 


Mese» 




45 

■■"sí ' 
■si"" 

"sí 

si" 
"si" 


9 
sí 




?24,300 


Í216 
180 
















10 

1 




Agosto de ... . 1894 


■■■¿i'" 


300 
240 
600 






g 






















Marro " 1895 






300 








2 




sí 




480 
240 
240 
600 
360 
480 
360 
240 
240 
240 
240 
240 
240 
240 
240 
300 
300 
240 
240 
240 
300 
240 
240 
600 
240 






■y 




Año de 1891 








1 


" " 1895 








4 
















" 8 " 1894 












1 

4 


3 


2 " 1890 




























Enero 5 " 1895 















4 


















" 5 " 1895 














4 


5 " 1895 


sí 






















5 

1 
3 




" 12 " IS'H 








4 


8 " 1892 










:.:::... 






12 " 1889 

lo. " 1894 

5 " 1895 

18 " 1895 

18 " 1895 
2 " 1895 
2 " 1895 
2 " 1895 

24 " 1895 

11 " Íkoi 














Agoste 










8 


. 
























4 


tí 














4 


















• > 














4 


1. 
















Marzo 
















Junio 


sí 










1 
1 
1 
1 
1 
1 
1 
1 


10 


Abril 


i'ió 

240 
360 
240 
60 
240 
240 
108 
240 






10 




sí 










lo. " 1895 










2 


lo. " 1895 
Enero lo. " 1895 


■■sí" 




300 






3 


Marzo lo " 1895 






1 






sí 


480'"' 










8Í 

sí' 








] 










•^ 








480 






3 










240 






3 


Enero lo. de 1894 






240 






1 






135 








Knero 21 " 18*)5 






480 
300 
300 
300 
300 
300 
300 
.SOO 
300 
300 
240 








3 


Febrero 6 " 1895 








240 
180 








2 


3tbre. lo. " 18 >4 


si 












Oetuiire 5 " 1894 








6 


Abril lo. " 1895 




























Febrero 12 " 1895 






120 

Í80 








2 


Marzi) lo. " 1894 


sí " 









1 












3tbre. 12 " 1894 








7 


Julií^ lo. " 1894 






1-20 


1360 




i 

! 

1 

1 


10 












sí 




¿¿0 "■ 












si 
■■■si"" 
ai" 




360 
300 








4 














4 


Enero 2 de 1895 


si 




300 
300 
300 
240 
300 
300 
360 


180 
180 








" 2 " 1895 






4 


Mavo 15 " 1895 






o 


Enero 2 " 1895 


"si" 




60 
60 
60 
120 






1 

1 




Julio 5 •' 1893 








" 16 " 1894 






e 


á.bril 15 " 1895 


























91 


24 


2 


139,000 


fl.289 


$360 










• 










I 



16 



EL EDUCACIONISTA 



Continuación de 



PERSONAL DOCENTE 



Puestos que desem- 
peñan 



Nacionalidad 



Lugar del servicio 



Vienen 117 

Teodora O. Villagrán . . . 
M. Rosario Bustamante . . 

Nazario Cifuentes 

Leopoldo P. Figueroa 

María Villagrán 

Francisco G. Coloma 

Adolfo de León González 

Dolores Salazar 

Emilio R. Calderón 

Petrona Vela 

Prudencia de León 

Jacinto R. Ríos 

Benjamín M. López 

Marquina R. Calderón... 

Simón Morales 

Est. ban R. González 

María I. Cifuentes 

Severo Valdés 

Hersilia Barrundia . . . 
María Cristina Santiago. 

Manuel Con tino 

Trinidad P. Colop 

Ernesto Aguilar 

Cosme Cifuentes 

José Carballo 

Samuel Piedrasanta 

Basilio J. Roblea 

Delfino Escobar 

Diego Silva 

Justo J. Meza 

Antonia L. de Marure . . 

J. Antonio Marure 

Lie. Tiemetrio S. Valdés. . 

Gabriel Arrióla P 

Virgilio Escobar 

Gabriel Velasco 

Teresa Monroy 

Rosario Figueroa 

Trinidad Andrade 

Josefa Escobedo 

María Hidalgo 

Tlburcia Escobar 

Teresa Valenzuela 

Vicenta Rosal 

María Leandra Santiago 

Ignacia Meza 

Reginalda Carrera 

Águeda Rodas 

Suman 165 



Directora 
Directora 
Director . 

Directora 
Director . 



Zuñil 

Almoronga 



Sigüilá . 



Directora . 
Director . . 
Directora . 



Directora 
Director . 

Directora 
Director . 
Directora 

Director 



Profesor de grado su- 
perior y complemen- 
tario " 

Profesor de grado me- 
dio y elemental — 

Profesor de grado pri- 
mero y segundo com- 
plementario 

Profesor de Dibujo . . 

Director y grado com- 
plementario . .. 

Profesor de grado su- 
perior 

Profesor de grado me- 
dio 

Profesor de grado ele- 
mental 

Directora y grado me- 
dio 

Profesor de grado ele- 
mental 

Director 

Profesor 



S. Franco. "La Unión' 
San Martín 



San Mateo . . 
Concepción . 
Cajolá 



" Chiquito 
Cabricán 



Salcajá . 
Palmar. 



Quezaltenango 



Directora . . 
Profesora 



Nicaragua 
Guatemala 



Nicaragua 
Honduras 
Guatemala 



El Salvador 
Guatemala 



Inspectora 



Directora 
Profesora 



EL EDUCACIONISTA 



17 



Cuadro anterior. 



Fecha del nombra- 


ESTADO CIVIL 


SUELDO ANUAL DK LOS MAESTROS 


Total 


TIEMPO 
DE SERVICIO 


Soltero 


Casado 


Viudo 


Por el Teso- 
ro Nacional 


Por el Teso- 
ro Municipal 


Por los par- 
ticulares 






Años 


Meses 




91 
si 


24 


2 


$39,000 
360 


?1,239 


f360 












1 




8 " 1895 






300 
300 
84 
60 






4 






sí 








2 

1 




Abril 12 " 1894 


si 

...... 

"si ' 




240 
240 
240 
300 
300 
300 
300 
240 
240 
360 
360 








Mari'o ''S " 1895 










\ 


Abril lo. " 1894 


si 


......'.'. 






1 


1 


Agosto 11 " 1893 
trlarzo 13 " 1895 


120 
180 " 






1 








10 


Julio 23 " 1894 








Enero 5 " 1895 












4 








120 
180 










" 4 " 1895 


si 










4 


Julio 28 " 1894 








^ 9 










1 




Sfarzo lo " 1895 


si 




240 
120 
120 






2 






240 
240 
600 
600 
480 
480 
300 








2 












2 




Fulio 7 de 1891 


sí 




3 


Snero 28 " 1893 


120 
120 
120 
60 







5 












sí 














si 
si 










Febrero lo de 1895 














" lo. " 1805 




















lo. " 1895 




















sí 
































































































Bí 










21 
5 


2 







sí 
■si'"' 












2 


Pebre 


ro 11 de 1895 
11 " 1895 
11 " 1895 
11 " 1895 
lo. " 1890 


sí 




























14 
















11 


















Mayo 
Julio 














4 
2 

1 


3 














7 


Abril lo " 18<>4 














2 
















4 


Mayo lo " 1893 














1 

1 


8 
















8 
















4 


Abril lo " 1894 
















8 




























































































128 


33 


4 


?45,060 


16,483 


«360 



















El Director de Estadística Escolar, 

Julián Mobé Cueto. 



18 



EL EDUGACIONISTA 



estadística escolar de la 

Escuelas públicas de ambos sexos en el Depar 



, 


MUNICIPIOS 


Aldeas 


aseríos 


CLASE DE ESCUELAS 




Varo- 
nes 


Niñas 


Mixta 


Noc- 
turna 


Quezaltenango (Cabecera) 






7 
1 
1 
1 
1 
1 
1 


5 


6 


5 




La Democracia . . . 




11 11 


Pacajá 










Alisos 












Chicalajá 










Ostu 


ncalco (Cabecera) .... 






















(( u 












<( u 












u << 


Monrovia 










(( ti 






1 
1 
1 






(. 11 


Palestina 






Sibil 
Sija 

<< 

<< 

<( 

Cant 
















Rincón 








Pachimachó 








(Cabecera) 






1 
1 




1 












Xicalquix 








Sec 












Chuatuv 










Pachuté .... 




1 
1 
1 

1 
1 








Las Cruces 












.... 






Agua Caliente 








Estancia Virgen 
















1 






el 


El Edén 















2 
í 
1 




1 




Estancia 






Olin^wTwiiifi 






1 


Huil 
Oolo 


rr^ 


Pajee 






án . . 






1 

1 
1 
1 
1 






mV>a íCabp.Cfira^ 










< << 


El Zapote 


... 










Timanticú 

Talculán 






( << 








; :: •••••■ 


Asintal 














1 

1 
1 

1 






Las [delicias 




















Goát 










Pasan 








37 


21 




8 











EL EDUCACIONISTA 



19 



Cuadro Número 2. 



REPÚBLICA DE GUATEMALA 

tamento de Quezaltenango — Mes de Abril de 1895 





i 


Alumnos matricu- 


Alumnos mayores 




i 


%, 








s 


lados menores de 


de 14 años matri- 








aS 


Cursos en que 


«s 


14 años 


culados 




^>^ 


a,§ 




está dividida la 


■S-s 






TOTAL 


|8 

X! 




11 




Escuela 


Varones 


Niñas 


Varones 


Niñas 


11 


3Ci 




H 




, 










íz; 


< 


irsos 


23 


867 


565 


355 


47 


1,824 










3 


1 
1 


38 
54 








38 
56 










3 " 




2 






3 " 


1 
1 


50 
38 








50 
40 










3 " 




2 






3 •' 


2 


60 


55 


1 




116 










2 


1 
1 


48 
11 








48 
56 










Kindergarten . 
3 Cursos 


45 








1 
1 
2 
2 


29 
19 
46 
26 


8 
14 
25 
15 






37 
33 
71 
41 










9 










?, 








2 








3 




2 


44 


35 


2 




81 










3 




1 


24 


6 


1 




31 










3 




1 


18 


9 


2 




29 










3 




3 


32 


51 


19 


1 


103 










1 




2 

1 


15 
26 


24 
6 






39 
32 


s 


n 


m 
O 




2 " 






O 


1 " . 


1 
1 


22 
46 


7 
15 






29 
61 


í 


< 




1 


ii 






< 


3 


'< 


2 


33 


30 


1 


3 


67 




2 


'; :.■;:: 


1 
2 
2 

i 

1 
4 


32 
33 
26 
22 
25 
12 
40 
145 








32 
80 
48 
22 
35 
12 
49 
235 


< 

o 

7á 


< 

O 

1^ 


O 


>* 


2 


i 






-«í 


1 






X 


1 






o 


1 


10 






^ 


T 








1 


9 
68 








3 


22 






H 




1 
3 


70 
56 








70 
118 








1 


3 


52 


10 






1 


<, 


1 
2 


30 
35 


18 
28 






48 
66 










3 


1 


2 




•{ 


:: ■••• 


1 
2 
1 
1 
1 
2 
1 
1 
2 


37 
31 
25 

28 

25 ■ 

28 
24 
37 








37 
51 
25 

28 
15 
47 
28 
24 
61 










3 


20 








3 








3 










3 


15 
22 








3 








i 








í 










2 


23 


1 








83 


2,307 


1,244 


419 


53 


4,023 






























' 









20 



EL EDUCACIONISTA 



Coatinuación del 



MUNICIPIOS 


Aldeas 


Caseríos 


CLASE DE ESCUELAS 




Varo- 
nes 


Niñas 


Mixta 


Noc- 
turna 


Vienen 






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21 


17 


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Coatepeque 

N. San Carlos 


Chuatuj 










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Santo Domingo 








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Santa María de Jesús 






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1 

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Zunil 








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Sigüilá . .... 






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San Martín 








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1 

1 
1 
















Concepción . ... 






Cajolá 








Cajola Chiquito. 








Salcajá ■ 




1 

1 
1 






Palmar 








1 
J 








Cabricán 








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Ohuvá 




Río Negro 














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32 


18 


10 











EL EDUCACIONISTA 



21 



Cuadro anterior. 



Curs 

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Alumnos matricu- 
lados menores de 
14 años 


Alumnos matricu- 
lados mayores de 
14 años 


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Varones 


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2 
2 
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3 
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30 
25 
37 
50 
48 
36 
30 
20 
40 
60 
62 
42 
100 
62 

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22 


1,244 


419 


53 


4,023 

22 
93 
30 
25 
75 

130 
94 
76 
32 
42 
70 

100 

112 
42 

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46 
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115 


3,117 


1,738 


466 


53 


5,374 






















El Director de Estadística Escolar, 



Julián Moré Cueto, 



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11 



EL EDUCACIONISTA 



LA FUENTE DEL HAYA 



( DE LAMARTINE ) 



Fuente murmuradora y cristalina 
Que de la roca, por tu impulso abierta, 
Surges, rodando en límpida cascada 
Sobre la verde y florecida hierba; 

Roto el tazón pulido de alabastro 
Donde caías desatada en trenzas, 
Tu venero se escapa y va á perderse 
En los húmedos bajos de la selva. 

No arroja ya por las nasales fosas 
Tu delfín, coronado por la hiedra, 
En lumínicos arcos espumosos 
El caudal de tus aguas plañideras; 

No tienes otro amparo que la somjbra 
Del haya que en ti viéndose contempla 
Cómo su corazón carcome el tiempo, 
Su savia enfría y su ramaje seca. 

En otoño sus hojas amarillas 
Caen en ti como lluvia de tristeza, 
Y el humilde verdín va de tu estanque 
Corroyendo las mal unidas piedras. 

Mas tú no dejas de brotar, fecunda 
Como esas almas pródigas y tiernas 
Que, maltratadas, su dolor olvidan 
Por consolar la desventura ajena. 

Sobre tu rota pila recostado, 
Miro cómo te filtras en la tierra, 
O detienes tu curso rumoroso 
En las guijas que al paso redondeas. 



EL EDUCACIONISTA 25 

De tu perpetuo gotear escucho 
La acompasada y dulce cantinela, 
Triste como suspiro entrecortado, 
Engañosa cual canto de sirena. 

A esta voz las imágenes doradas 
De mi perdida juventud despiertan, 
Y el corazón se me hinche de amargura 
Cuando derramo la memoria en ellas. 

¡Cuántas veces dichoso fui en tu margen! 
¡Cuántas se unió tu acento al de mis quejas! 
¡Cuántas corrió mi llanto con tus olas! 
¡Y cuántas me adormiste en tus riberas! 

Yo era aquél que tus ondas alteraba, 
Blanco niño de rubia cabellera; 
Tus ondas, que parecen por lo dulces 
Para los juegos infantiles hechas. 

Yo, quien dormido bajo el verde toldo 
Del haya secular que te sombrea, 
Flotar ante mis ojos vi más sueños 
Que leves gotas tu venero cuenta. 

Más ¡cuan falso el espléndido horizonte 
De aquella edad I Tan engañoso era 
Como las nubes que la aurora enciende, 
Que siendo sombra, claridad semejan. 

Más tarde, ¡cuántas veces, mal herido 
Por las borrascas de la vida fieras. 
En la roca en que naces apoyaba. 
Buscando tu frescura, mi cabeza! 

Entre las manos ocultando el rostro 
Te miraba sin ver; cayendo mientras 
En tu cristal mis lágrimas, tan graves 
Cual la lluvia en que rompe la tormenta. 



EL EDUCACIONISTA 



Siempre buscó tu dulce compañía 
Mi corazón para llorar sus penas; 
Que á mis roncos sollozos, con los tuyos 
Parece que amorosa me contestas. 

Mas ¡ay! mis pensamientos fugitivos 
No siguen de tus hondas la carrera, 
Como las hojas que esparció la brisa 

Y á los torrentes arrastradas llevas. 

Huyen del mundo, sí; pero á tu acento 
En el fondo del bosque se congregan, 

Y al mudo rayo de la blanca luna 
Sobre las flores y tus aguas vuelan. 

Deja que en vez de acompañarte al río 
Que á la amargura de la mar te lleva, 
Tu curso hacia atrás siga, hasta que encuentre 
La mano poderosa que te crea. 

Ora te veo vaporosa nube 
Que cual nimbo dorado al sol rodea. 
Ora nublado que revienta en fuego. 
Ora rocío ó corredora niebla. 

Rugir te escucho ronca en el abismo 
Donde te absorbe la abrasada arena, 
O veo cuál te traga gota á gota 
Por sus poros famélicos la hierba. 

Filtrada por crisoles misteriosos 
Surges después desmenuzada en perlas, 
O en el lago te aduermes donde copias 
El azul luminoso de la esfera. 

Si apareces, anímase el desierto 

Y su encendida atmósfera refrescas, 

Y el árbol crece, y hacia ti se inclina 
Para ocultarte á la solar hoguera. 



EL EDUCACIONISTA 



Tu murmullo, reclamo cariñoso, 
A los errantes pájaros congrega, 
Y te bebe en el hueco de la mano 
El hombre de rodillas en la tierra. 



27 



¡Cuan diferente el rostro que copiaste 
En tu cristal ayer del que hoy contemplas! 
I Es, ay, que el cisne de plumaje cambia! 
jQue el invierno deshójala arboleda! 

Pronto quizás con los cabellos blancos 
A este haya secular pedir me veas 
Un báculo piadoso que me ayude 
A caminar seguro por la tierra. 

A tu margen sentado pensativo 

Y presintiendo ya mi hora postrera, 
Aprenderé á morir del dulce curso 
Con que gozosa hacia la muerte ruedas. 

Tus aguas viendo huir gota por gota 

Y perderse á oleadas en la arena, 

— He aquí el camino — me diré — por donde 
Las seguirá corriendo mi existencia. — 

¿Cuánto este día tardará? ¿Qué importa? 
¡Corre, fuente; te sigo en tu carrera! 
Para mí el postrer rayo de esa tarde 
Será el primero de la aurora eterna. 

José Velarde, 



28 EL EDUCACIONISTA 

ELEMENTOS DE ÁLGEBRA 

(g, a. wentworth) 



VERSIÓN ESPAÑOLA 



José F. Aizpuru, 



Profesor de esta materia en la Escuela Normal Central de Señoritas. 

Lecciones arregladas especialmente para las alumnas de esta 

asignatura en dicho plantel 



{Continuación) 



CAPÍTULO IV. 

85. Dividir es aquella operación en quedado un pro- 
ducto y uno de sus factores, hay que determinar el otro 
factor. 

86. Con referencia á esta operación el producto se 
llama dividendo; el factor conocido se llama divisor; y 
el factor que se ha de hallar, cociente. 

87. La operación de dividir se indica por medio de 
este signo -^, por medio de dos puntos :, ó, poniendo 
el dividendo sobre el divisor con una línea de por 
medio. De manera que las expresiones, 12-^4, 12 :4, 
^, indican todas que 12 se ha de dividir por 4. 

88. +12 dividido por +4 da +3 de cociente; puesto 
que sólo el número positivo, +3, multiplicado por -|-4^ 
da el producto positivo +12. 

+ 12 dividido por — 4 da — 3 de cociente; puesto 
que sólo el número negativ^o, — 3, multiplicado por 
— 4, da el producto positivo +12. 

— 12 dividido por +4 da — 3 de cociente; puesto 
que sólo el número negativo, — 3, multiplicado por 
+4, da el producto negativo — 12. 

— 12 dividido por — 4 da +3 de cociente; puesto que 

f 



EL EDUCACIONISTA 



sólo el número positivo, +3, multiplicado por — 4, da 
el producto negativo, — 12. 

(1) ±12=+3 (3) -t2 3 

+ 4 +4 

(2) ±i2=-3 (4) -12_4.3 
— 4 ^4 

De (1) ,y (4) se deduce que: 

89. El cociente es positivo cuando el dividendo y el 
divisor tienen signos iguales. 

De (2) y (3) se deduce que: 

El cociente es negativo cuando el dividendo y el di- 
visor tienen signos desiguales. 

90. El valor absoluto del cociente es igual al cocien- 
te de los valores absolutos del dividendo y divisor. 

DIVISIÓN DE LOS MONOMIOS. 

91. Si tenemos que dividir abe por be, aabx por aby, 
12 abe por — 4a6, escribiremos del modo siguiente: 

abe aabx ax 12 abe 



be aby y — 4ab 



-3c 



De manera que para dividir un monomio por otro, 
92. Escribase el dividendo solyre el divisor con una 
linea de por medio; si las expresiones tienen factores co- 
munes, quítense éstos. 

Si tenemos que dividir a^ por a', a^ por a'', a* por a, 
escribiremos del modo siguiente: 

a^ aaaaa 3 



aa 
aaaaaa 



aaaa 
aaaa 



=aa^a", 



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EL EDUCACIONISTA 



93. Es decir, si se divide una potencia de un nú- 
mero por una potencia menor del misncio número, el 
cociente es la potencia del número cuyo exponente sea 
igual al exponente del dividendo menos el exponente del 
divisor. 



Ahora, 



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a^ 
a^ 


aaaaa aaa a^ 
aaa 1 1 




a^ 
a^ 


aaaaa aa a^, 
aaaa 1 


1 


a*' 


aaaaaaaa aaaa 


a* 



94. Es decir, si se divide cualquiera potencia de- 
un número por una potencia mayor del mismo nú- 
mero, el cociente se expresa por 1 dividido por el número 
con un exponente igual al exponente del divisor menos el 
exponente del dividendo. 

EJERCICIO xni. 

(1) 4a^mV_ (3) — 3a^bVd^ _ 
5a^m^x — a^^c d^ 

(2) 42xYz' _ (4) 12amVpV_ 
TxyV 4 m^nVq^ 

(5) (4an)z'^Xipa2b^z)-5a^bV= 

(6) (2 1 xY'a'^ 3xy V.)(-2x^y2z)= 

(7) 104abV-(9la^b^''-7a.^b^x)= 

(8) (24a^b^x-3a2b2)+(35a«b2x2--5a=^bx)=: 

(9) 8oa^°^+^-5a^"^-'= (10) 84a°-^-12a=^= 

DE LOS POLINOMIOS POR MONOMIOS 

95. El producto de {a-^h+c)Xp=ap+bp-\-cp. Si di- 
vidimos el producto de dos factores por uno de los 
factores, el cociente será el otro factor. Por consi- 
guiente, {ap-^bp+cp)-^p=a-\-b-\-c. Pero a, 6, y c soa 



EL EDUCACIONISTA 31 



los cocientes de la división de cada término, op, hp, y 
cpporj9. Luego, para dividir un polinomio por un 
monomio, 

96. Divídase cada término del polinomio por el mono- 
mio. 

EJERCICIO XIV. 

(1) (21ax— 18bx+15cx)-— 3x= 

(2) (12x''^— 8x='+4x)-4x= 

(3) (Sx^'— 6xs+9x"— 12x^)-3x-= 

(4) (35m^y+28ra-y- — 14my=^)-^— 7m\'== 

(5) (4an^— 6a^b2H-12a2b=^)-2a2h= 

(6) (12x7'— 15x4y2_24xV)^— 3x-y= 

(7) (12x-V'— 24xV'+36x"y'— 12x-y V 12xY^= 

(8) (3a^— 2a^b— aV)-f-a^= 

(9) (3x=Vz'+6xVz'— 15xy//+18x*^y='z)-— 3x7z= 

DE POLINOMIOS POR POLINOMIOS. 

97. Si el divisor (un factor)= a+b +c 
y el cociente (el otro fact<)r)= n+p +q 

Ían-f bn+cn 
+ap4-l)p+cp 
+aq + bq+cq 

El primer término del dividendo es an\ es decir, el 
producto de a, primer término del divisor, y n, primer 
término del cociente. De manera que el primer tér- 
mino del cociente, rt, se obtiene dividiendo an, primer 
término del dividendo, por a, primer término del di- 
visor. 

Si del dividendo restamos el producto parcial obte- 
nido en la multiplicación de todo el divisor })or n, el 
primer término del residuo ap, es el producto de a, 
primer término del divisor, y p, segundo término del 
cociente. Es decir, se obtiene el segundo término del 
cociente, dividiendo el primer término del residuo por 



32 EL EDUCACIONISTA 



el primer término del divisor. Del mismo modo, se 
obtiene el tercer término del cociente, dividiendo el 
primer término del nuevo residuo por el primer tér- 
mino del divisor, y así hasta terminar la división. 
De manera que, para dividir un polinomio por otro, 

98. Divídase el primer término del dividendo 'por el 
primer término del divisor. 

Escríbase el resultado como primer término del cociente. 

Multipliqúense todos los términos del divisor por el pri- 
mer término del cociente. 

Réstese el producto del dividendo. 

Si hay residuo, tómese como nuevo dividendo y procé- 
dase de la manera anterior. 

99. Es de mucha importancia arreglar tanto el divi- 
dendo como el divisor según las potencias ascendentes 6 
descendentes de alguna letra común, y guardar este orden 

■ en toda la operación. 

EJERCICIO XV. 

Divídase. 

1. x^-Sly^or X— 3y 

2. a''^+32b^por a+2b 

3. 2a'+27ab='— Slb^por a+3b 

4. x^-f-llx'— 12x— 5x=^+6por 3+x2— 3x 

5. x^— 9x2+x^— 16x— 4por x'+4+4x 

6. 8y«— x«+21x^y'^— 24x^por 3xy— x^-y^ 

7. 16a^+9b^+8a'^b^ por 4a2+3b2-4ab 

8. a''+b^+c"— 3abc por a+b+c 

9. a^+8b=^+c='— 6abc por a2+4bHc2— ac— 2ab— 2bc 
10. a''+b''+c='+8a'b+3ab- por af b+c 

100. La operación de dividir puede ser acortada en 
algunos casos por medio de los paréntesis. Así: 

x^+(a+b+c)x'H(ab+ac+bc)x+abc| x + b 

x'+( -Fb )x^ x2+(a+c)x-fac 

(a +c)x^+(ab+ac4-bc)x 
(a +c)x^H-(ab 4-bc)x . 

acx +abc 

acx +abc 



EL EDUCACIONISTA 33 

EJERCICIO XVI. 

Divídase. 

1. a-(b+c)H-b2(a— c)+cXa-b)+abc por a+b+c 

2. x^— (a-|-b+c)x^+(ab+ac4-bc)x— abe por x-^--(a+c) 

x+ac. 

3. x^— 2ax'-+(a"+ab— b-)x— a^b+ab-porx— a+b 

4. x''— (a-— b— c)x-— (b— c)ax+bc por x-— ax+c 

5. y''— (m -|-n+p)_y"+(ran + mp+np)y— mnppory — p. 

{Continuará.) 



LA CUESTIÓN DE LOS DELINCUENTES 
MENORES DE EDAD 

( Del " Monitor de la Educación," de Buenos Aires ) 



La cuestión es gravísima para todos los países, por- 
que las más recientes estadísticas prueban hasta el 
exceso, que en todas las naciones la criminalidad pre- 
coz va en aumento. Y que la cuestión es grave, lo de- 
muestra el gran número de juristas, de sociólogos y 
de fisiólogos eminentes de todos los países que le con- 
sagran de algún tiempo á esta parte su ingenio y ta- 
reas. 

Basta encarar apenas este estudio para persuadirse 
de esta dolorosa verdad: que la mayor parte de los de- 
lincuentes que contristan y deshonran nuestra socie- 
dad civil son una especie de productos de fábrica, sobre 
los cuales no sería más justo hacer recaer la culpa de 
sus crímenes, que lo sería el atribuirá los puñales ó las 
pistolas la culpabilidad de los homicidios de que son 
instrumento. Sí, en la sociedad presente, se fabrican 
ladrones, vagabundos, falsarios, asesinos, prostitutas, 
del mismo modo que se fubrican pistolas y puñales, 



34 EL EDUCACIONISTA 

paños y medias. Existe un pueblo de niños "que ma- 
maron poca leche y muchas lágrimas, que se alimen- 
taron con poco pan y muchos vicios, que crecen secos 
bajo las palizas, en medio de humillaciones y malos 
ejemplos, sin caricias, sin una alegría, sin una diver- 
sión, sin una idea moral de religión y de pudor," los 
cuales llegan á ser criminales por necesidad, como el 
líquido toma la forma del recipiente que lo contiene. 

Existen mirladas de hijos de ladrones, de alcohólicos, 
de meretrices, de presidiarios, de padres y madres sin 
conciencia y sin corazón, á los cuales se educa en el 
hurto, en el ocio, en la mendicidad, en el alcoholismo, 
en la prostitución, en la violencia, con el mismo celo, 
con la misma energía con que los padres honrados 
educan á sus hijos en la virtud y el trabajo; mirla- 
das de pequeñas criaturas que crecen maldiciendo la 
vida, los hombres y á Dios y que entran en la socie- 
dad con "un programa de delitos," armados de cuchi- 
llos y palanquetas, impotentes para detenerse en el 
camino emprendido, como el hombre lanzado á la ca- 
rrera por la cuesta abajo es impotente para afirmar el 
pie al borde del abismo abierto ante él. 

¿Qué hace la sociedad para prevenir tanto daño, ó 
pfira repararlo? ¿En qué medida puede repararse? 
¿Y cuáles son los medios mejores que la ciencia y la 
experiencia sugieren? 

A estas preguntas ha intentado responder en estos 
días un escritor italiano, con una obra titulada Los de- 
lincuentes menores de edad, que merece ser tomada en 
seria consideración. No se inquieten los lectores; no 
se trata de un escritor socialista. Todo lo contrario. 
El autor es un procurador del rey. 

Es el Sr. Lino Ferriani, conocido ya por un impor- 
tante estudio psíquico-jurídico sobre Las madres des- 
naturalizadas, y por varios discursos inaugurales pro- 



I 



EL EDUCACIONISTA 35 

nunciados en los tribunales de Reggio, Sarzana y Co- 
mo, en los cuales afrontó y trató importantes cuestio- 
nes penales y sociales con extensas doctrinas, rara 
perspicacia de entendimiento y con mucho corazón. 

No sé qué acogida concederán al nuevo libro los 
hombres de ciencia, libro hecho con el material de 
trece años de estudios sobre la criminalidad juvenil; 
pero es seguro que tendrá eco en el gran público, al 
€ual va dirigido principalmente. Intentaré presentar 
á mis lectores todos los elementos de la gran cuestión, 
siguiendo las huellas del autor. 

No se estudian bastante ó se estudian mal los niños. 
Esta es la primera opinión que el autor expresa con 
lenguaje de la más profunda persuación. 

Se ha formado en torno de la niñez una psicología 
convencional y falsa, la cual hace considerar a los ni- 
ños delincuentes como fenómenos raros, 3^ hasta excep- 
cionalismos, y siempre bajo una luz que no es la de 
la verdad. 

Esta falsa psicología, por desgracia, se ha infiltrado 
en las leyes penales y predomina también en los deba- 
tes ante los tribunales. ¡Oh, adoradores de la infan- 
cia! ¡Oh, poetas enamorados de la niñez! resignaos: el 
autor, que también ama con ardiente cariño á los ni- 
ños, os dirá una cosa terrible. Acepta, si bien atenuán- 
dola, la definición de Lombroso, según la cual el niño- 
coléricó, egoísta, cruel, vengativo, embustero, ladrón, 
indolente, imprevisor, vanidoso, obsceno, falto de sen- 
timientos afectivos, — tiene todos los vicios y los carac- 
teres del criminal. Sí, el niño propende á lo malo, y 
en ello se perfecciona casi inconscientemente; es astu- 
to, habilísimo para engañar; tiene desarrollada en 
sumo grado la vanidad del crimen y la mania del des- 
precio; la precocidad del delito es muy superior en él á 
la precocidad de inteligencia. Interesantes y descon- 



36 EL EDUGACIONISIA 

soladores son, á este propósito, los cuadritos estadísti- 
cos que varios maestros elementales, concienzudos ob- 
servadores de especialidades escolares, han proporcio- 
nado al autor. Pues bien, por no estar clara todavía 
en la conciencia pública semejante verdad, por el he- 
cho de que predomine aún generalmente un concepto 
académico de la naturaleza del niño, deriva un defecto 
grave que es común á todas las legislaciones: el de ser, 
en lo que se refiere á los delincuentes menores de 
edad, puramente técnicas; el defecto de no tener un 
solo artículo que indique una necesidad social, el dere- 
cho que tiene la sociedad a defenderse contra los de- 
lincuentes precoces; el defecto de mostrar toda una 
blandura especial para el criminal menor de edad y 
un estudio asiduo para sustraerlo á la pena, ó de obrar 
de tal modo que ésta sea lo más leve posible. En eso 
está el error. Muy otra debiera ser la tendencia 
de la legislación : impedir que el niño delinca. 



Antes de indicar con qué medios y de que modo se 
podría, en parte, impedir eso, el autor hace un delica- 
do estudio de \ os factores de la delincuencia precoz. El 
primero de estos es el ambiente viciado en el cual el 
niño nace y crece, y en este ambiente gigantea "la figu- 
ra siniestra de la miseria." A este respecto, todas las 
grandes ciudades de los estados civiles se asemejan; 
cada una de ellas tiene una enorme página negra, pa- 
ra su vergüenza y su condenación. El autor nos pre- 
senta cuadros de ellas que hacen horripilarse, que ha- 
cen preguntar bajo una sensación de terror y de des- 
dén, qué civilización sea ésta, que bajo sus pompas es- 
conde plagas tan míseras y abomi loables. 

La imaginación de los novelistas más brutales, de 
los más audaces y despiadados poetas de todas las feal- 
dades físicas y morales, queda superada por la reali- 



EL EDUCACIONISTA 37 

dad. Al contemplar ésta, maravíllase uno que no sal- 
ga de allí una infección peor aún de la que sale, que 
los niños delincuentes no sean diez veces más nume- 
rosos, más feroces, más pervertidos de lo que son. Y 
sin embargo ¡cuántas y cuales perversiones figuran en 
el cuadro! ¡Almas de niños y de niñas de diez años 
en las que nada hay ya que sea puro, que ya no desco- 
nocen ninguna de las suciedades de la vida, verdaderas 
ruinas de almas, las cuales, apenas pasada la primera 
impresión de horror, os inspiran una piedad infinita y 
una tristeza que harían prorrumpir en llanto! Y son 
innumerables y parece que se multiplican y que la 
misma civilización es la que fecunda la semilla. 

La miseria es la gran corruptora de casi todos. 
¡De dos mil menores de edad delincuentes, estudiados 
por el autor, 1758 pertenecían á familias absolutamen- 
te pobres; 896 han sido arrastrados casi por fuerza a la 
delincuencia, por los malos ejemplos de los padres! ¡Y 
cuántos otros, por diversas razones, no son culpables! 
Los hijos áe 'padres desconocidos, por ejemplo, son los 
que pueblan mayormente las cárceles, las casas de re- 
clusión, los presidios, "porque si la miseria, el mal 
ejemplo predisponen á los jóvenes, hijos legítimos, á 
delinquir, tanto más inclinados á la delincuencia esta- 
rán los que jamás oyeron la voz del padre y de la ma- 
dre." Están inclinados al delito muchos de los hijos 
del adulterio, porque las sacudidas nerviosas, las agita- 
ciones, las ansias de una preñez adulterina se repercu- 
ten en el hijo que así nace, cuyo organismo ofrece 
anormalidades que no tienen los concebidos legalmen- 
te. Nacen delincuentes todos aquellos desgraciados 
niños en quienes se reproduce fatalmente el carácter 
agriado, egoísta, pesimista, pendenciero del padre bo- 
rracho, con la agravante de que la herencia alcohólica 
• desarrolla en ellos enfermedades nerviosas que muchas 



38 EL EDUCACIONISTA 

veces no existían en sus progenitores. Caen en la de- 
lincuencia muchos de los niños dedicados á un traba- 
jo precoz y excesivo, verdadero generador del ocio, por 
que arruina las fuerzas físicas, vuelve áspero el carác- 
ter, embota el sentimiento de la dignidad y provoca 
odio y rebelión y tendencias antisociales. Y el autor 
se extiende sobre este extremo. Si, para millares de 
niños, el trabajo, que ennoblece al hombre, conviértese 
en instrumento de delincuencia, y los más bárbaros 
explotadores de sus fuerzas son los padres, y la ley 
que pretende protegerles contra los abusos de éstos y 
contra la avidez de los industriales, se elude y se viola 
de mil modos por los unos y los otros, de acuerdo en- 
tre ellos y envalentonados por la vergonzosa indul- 
gencia pública. ¡Tantos, en suma, son los factores de 
la delincuencia juvenil, independientes casi de los 
mismos delincuentes y todos ellos, salvo los niños, son 
culpables! 

Una parte de culpa recae sobre las clases acomoda- 
das; de las cuales, en lugar de bajar al "ambiente de la 
delincuencia," un rayo de luz moralizadora y confor- 
tante, bajan malos ejemplos. El autor que lo afirma 
no puede ser sospechado de querer excusar á "la cana- 
lla" en odio á los señores. Por experiencia conoce el 
enorme y deplorable efecto que produce en la plebe 
el espectáculo de la corrupción burguesa; el autor sabe 
que todo bajo delincuente excusa sus vicios y sus de- 
litos, aduciendo el ejemplo de los viciosos y de los de- 
lincuentes que están en alto y quedan impunes y, has- 
ta por eso mismo, respetados. Y allí, en las capas in- 
feriores, se sabe todo: se sabe que hay una prostitu- 
ción señoril "que germina á favor del lujo desenfrena- 
do," la que hace gala de sí misma, á la luz del sol, que 
la legión de souteneurs en habit noir es innumerable; 



EL EDUCACIONISTA 3§ 

que las casas de apariencia honrada en las que el ma- 
rido no es quien provee lo superfluo, existen á milla- 
res; que hay un alcoholismo refinado y decoroso, pero 
no menos vituperable que el ostentado en las calles; 
que las razones y las pasiones por las que los "caballe- 
ros" se baten en duelo no son, en su mayor parte, más 
elevadas que las que ponen el cuchillo en manos de la 
gente baja, y que, por último, un gran número (la ter- 
cera parte, según d'Haussonville)de los crímenes con- 
tra las buenas costumbres, se cometen "por hombres 
adinerados que han pasado de los sesenta años" y que 
con el dinero compran de la niñez hambrienta los pla- 
ceres y el silencio. Tampoco es tan escasa como pare- 
ce la delincuencia juvenil en lasclases superiores. Se 
conoce menos, la hiere menos la justicia social, por 
que, por ejemplo, sobre los hurtos cometidos en la 
casa por los hijos en perjuicio de sus padres, el legisla- 
dor extiende un velo piadoso, y porque sobre otros 
muchos delitos, los llamados de acción privada, extien- 
de otros velos el dinero. Pero si la justicia no casti- 
ga, no por eso la plebe ignora, y lo que no ve lo adivi- 
na, y por eso y por todo lo demás, la parte peor de ella 
encuentra estímulos para hundirse más en la podre- 
dumbre y para que en ella se revuelquen sus hijos. 

Ahora bien: ¿qué hace la ley con los delincuentes 
menores de edad, de qué modo provee en favor de 
ellos y de los intereses de la sociedad? La respuesta 
del autor es dolorosa; y no se refiere solamente á su 
país, sino en general á todos los países de Europa. An- 
te todo, los procesos contra los delincuentes menores 
de edad se instruyen mal — en ellos no se tienen lo bas- 
tante en cuenta los elementos más importantes-corno la 
educación, el ambiente, los caracteres psíquico-fisioló- 
gico, los padres, — elementos idóneos para establecer la 
temibilidad futura del reo, en la cual debe basarse la 



40 EL EDUCACIONISTA 

condena: de aquí que los debates sean insuficientes, 
los juicios incompletos. ¿Y luego? ¿Qué son las ca- 
sas de detención, las de corrección y reforma, donde 
se encierra á los sentenciados? No son otra cosa que 
"escuelas de corrupción," hospitales infestados en los 
cuales se agravan los enfermos de la delincuencia, luga- 
res funestos en donde todo se perfecciona en la ciencia 
del mal, en donde reina un indomable espíritu de re- 
belión, donde impera la maldad de los más fuertes y 
de los más astutos, donde la obscenidad se extiende y 
el trabajo regenerador no es más que un engaño. In- 
dudablemente, sería absurdo pretender que los jóve- 
nes salgan honrados de tales establecimientos. "Los 
verdaderamente canallas jamás se convertirán en ca- 
balleros." Pero el mal más grande es que de allí sa- 
len más pervertidos que antes, y lo prueba el hecho de 
que dan un gran contingente á la reincidencia. El 
orden y la disciplina no son sino aparentes. En rea- 
lidad existen allí verdaderas organizaciones de prepo- 
tentes que dominan por la imposición, casi todos los 
reclusos están provistos de armas insidiosas, los moti- 
nes son frecuentes, las penas (sobretodo para los rein- 
cidentes) irrisorias; rarísimos los casos de rehabilita- 
ción, y hasta estos son mentidos en su mayoría; no se les 
da por buenos sino para causar vacantes, porque siem- 
pre hay gran pedido de puestos. He aquí, pues, lo que 
hace la sociedad: toma niños depravados, los tiene en- 
cerrados por algún tiempo con compañía más corrom- 
pida y más triste que aquella á que los ha sustraído, 
y luego los devuelve á los padres que los depravaron, 
más estragados, más audaces, más malhechores que 
antes. 

¿Qué hacer, pues? como dice Tolstoi. Ese es el nu- 
do de la cuestión. ¿Qué hacer, ante todo, para evitar 



EL EDUCACIONISTA 41 

el mal? Las dos primeras ideas que flotan en la men- 
te son: educación, instrucción. Pero ellas encierran 
en sí misma, una pregunta: ¿Pueden la educación y la 
instrucción ejercitar sobre los niños con tendencias á 
delinquir, tanta influencia que anule esas inclinaciones 
delictuosas? Como actualmente se encuentran, no. 
La instrucción elemental, sin ir acompañada de una 
buena educación, no hace sino dar nuevas armas al 
delito: lo prueban los hechos, hasta en Alemania, donde 
no obstante lo difundido de la instrucción, la crimi- 
nalidad va en aumento. Mas no por esto es razonable 
gritar contra la instrucción. ¿Qué se diría de aquél 
(escribe Beccaria), que quisiera suprimir el fuego por- 
que incendia, el agua porque ahoga? Y además ¿los 
ignorantes, los analfabetos son los depositarios de la 
virtud? El mal está en los métodos de educación é 
instrucción, que son falsos, y en la escuela elemental, 
base de todo, la cual no corresponde á su objeto. Y 
aquí, finalmente, el autor emite su primer idea de re- 
forma. El error fundamental es el de dar la misma 
enseñanza y la misma educación á los niños normales 
y á los anormales, ponerlos juntos, de modo que unos 
corrompan á otros. Es necesaria una selección rigu- 
rosa. Es absurdo confundir muchachos de familias 
buenas, con muchachos de familias pésimas. Tómen- 
se informes sobre las familias, y divídaseles. 

De este modo comenzaría á establecerse una vida 
escolar en armonía con la familiar y no habría una 
pedagogía para todos, maestros iguales para todos, sino 
dos pedagogías y dos clases de educadores. Y delinea 
el autor un programa escolar para los anormales: no 
más de quince por clase — un baño antes de la lección 
— una hora de gimnasia — una instrucción sencilla, con 
la enseñanza del trabajo manual, y lectura del evan- 
gelio — al maestro, que hiciese wn estudio individual del 



42 EL EDUCACIONISTA 

niño para encontrar el mejor camino que lo condujera 
al bien — y un largo horario que substrajese todo lo 
más posible á los alumnos del ambiente doméstico. 



Esta primera proporción ¡ay! me parece de difícil 
realización y de eficacia dudosa. ¿Los niños peores, 
poniéndolos reunidos, serán más fácilmente moraliza- 
bles que mezclados con los buenos? ¿Y cómo se po- 
drá instituir una escuela de desechados sin hacerla odio- 
sa á los alumnos y á las familias como un deshonor 
público? Más adelante, entre los otros remedios socia- 
les, el autor indica la necesidad de "excitar á las clases 
elevadas á dar ejemplo de moralidad y de trabajo; á 
ocuparse con cariño de las clases pobres." Está bien; 
pero ¿de quién partirá la excitación? Hay un poco 
de ingenuidad en todo esto. La gran verdad, por lo 
demás, se indica, para el autor, allí donde dice que 
"es extraño que se hable de educación y de instrucción 
para ciertas clases soííiales ínfimas, las cuales, á causa 
del estado social en que actualmente se hallan, de nin- 
gún modo pueden instruirse ni educarse," y donde 
añade que "la clase de donde sale la mayor parte de 
los delincuentes menores de edad, puede llegar á leer y 
escribir, pero jamás á educarse." He ahí la causa de 
las causas, y el autor la ve y la siente, pero en el mo- 
mento en que esperáis que lance sobre ella el rayo de 
luz de su pensamiento, vuelve la cara y prosigue por 
otro camino. ¿Quizá porque en aquel límite se han 
detenido sus estudios? ¿O porque un procurador del 
rey no puede decir todo lo que piensa? Me inclino á 
la segunda suposición. Extraña y significativa es la 
rapidez con que evita la dificultad en uno de estos 
puntos, en los cuales yo esperaba verlo tomar al toro 
por los cuernos con un valor digno de su ingenio y de 
su alma generosa — "y luego, — concluye el autor, — una 



EL EDUCACIONISTA 43 

nueva base económica contribuirá al mejoramiento 
moral de la sociedad." — Nada más. Es bien poco. Pe- 
ro estas son grandes indicaciones sobreentendidas. 



Prosigamos con las reformas. La educación de los 
menores penados, que ahora no existe. Mas, veamos, 
¿son educables? La educación, — responde el autor, 
no puede enmendar totalmente al verdadero criminal 
precoz, sino hasta cierto punto. Para obtener este fin 
conviene mudar de sistema. Ante todo, estudiar los 
delincuentes. No amalgamarlos más ó dividirlos se- 
gún el delito cometido; sino unirlos en grupos según 
los grados de probabilidades de enmienda que presen- 
ten, y transferirles de grupo engrupo á cada indicio 
cierto de mejoramiento. Operar una continua selec- 
ción, depuración, exclusión, no malgastando las fuer- 
zas educadoras en tentativas estériles, sino concen- 
trándolas sobre aquéllos que dan buena esperanza. 
Hacer del trabajo la base fundamental del programa 
educativo, de este modo: que cada detenido aprenda 
un oficio, á fin de tener derecho á decir, cuando reco- 
bre su libertad: trabaja; que se vea obligado á trabajar 
para vivir, como están obligados los obreros libres, y 
que sea tratado en razón de su trabajo. 

Medida cruel, se dirá, pero racional. Mas á ningu- 
na controversia ó debate penal debe asistir el niño de- 
lincuente antes de los 18 años: de 13 en adelante, nin- 
gún debate judicial sino á puertas cerradas, porque el 
criminal niño se posee y recita ante el público más aún 
que el mayor de edad, y estas discusiones jurídicas 
son para los demás niños una escuela funesta. Si pre- 
sentan caracteres de delincuencia, tomar los niños 
hasta de menos de nueve años y ponerlos en institu- 
ciones especiales de educación, en donde reciban un 
trato de carácter administrativo. En cualquier casa 



44 EL EDUGÁGIONISTA 

de corrección, de noche, que cada detenido tenga una 
celda. A los mejores, condenados á penas largas, en- 
víeseles á las colonias agrícolas, semejantes á las admi- 
rables del manicomio de Reggio Emilia; los peores, á 
colonias penales ó á la deportación. Conseguidas estas 
reformas, se realizará mucho más fácil y eficazmente 
la labor de las sociedades de patronato, las cuales hoy, 
con las mejores intenciones del mundo, — lo mismo 
que las sociedades de protección á la infancia abando- 
nada — no dan sino resultados pobres ó nulos, porque 
tienen que obrar en pro de jóvenes más malvados, más 
extraviados, más refractarios al trabajo de lo que eran 
antes de entrar en prisión. 



Pero sobre todo, prosigue el autor, es necesario des- 
truir las causas. Y repite otra vez que la más prepo- 
tente de las causas es la miseria, y vuelve á decir con 
Villari: menos instrucción y un poco más de pan, y re- 
conoce como Cattaneo — *' que el caniino más derecho 
para cambiar las costumbres de una estirpe de hom- 
bres, es el de reformar su estado económico." 

En una serie de páginas claras y elocuentes, demues- 
tra cómo, en innumerables familias de honrados tra- 
bajadores, por una enfermedad, por un período sin tra- 
bajo, asoma la miseria, que poco á poco las desorgani- 
za; con la cual entra el alcohol para acallar el hambre 
y el dolor, y luego para vivir, la prostitución, y luego 
el delito porque el trabajo se ha hecho odioso. Sí, la 
miseria es la gran corruptora. Y un gran corruptor 
es también el trabajo inhumano impuesto á hombres, 
á mujeres, á niños, porque degrada las condiciones 
biológicas de la gran masa de los proletarios. Gran 
causa de males son á la vez las desigualdades, los des- 
equilibrios económicos, las crisis industriales, las cri- 
sis obreras que perturban todo el organismo social, 



EL EDUCACIONISTA 45 

aumentando las miserias de los que ya son pobres. 
He aquí otra vez al autor frente al verdadero proble- 
ma. ¿Qué se aguarda para remediarlo? pregunta él? 
Pero no señala el modo de ponerle remedio. Se con- 
tenta con decir: demos trabajo y salario justo al obrero, 
'pongámosle en condiciones de tener una familia á la 
que no falte lo necesario para la vida, — y tantas otras 
cosas óptimas, que, en sustancia, quieren decir: — re- 
hagamos la sociedad, — Pero esto no lo dice. Mas tie- 
ne grandes deseos de decirlo, se comprende. 



Volviendo al terreno práctico, no hay duda alguna: 
la mejor curación es la curación preventiva. Es pre- 
ciso sacar durante cierto tiempo á los niños del "am- 
biente viciado" que los convierte en delincuentes, y 
recogerlos en instituciones adecuadas, como la de San 
Martín de Milán, ó la del principiado de Assia. Es 
preciso hacer más: substraerlos hasta la conclusión del 
período de la lactancia, hasta recién nacidos, de aque- 
llos padres que los dejarían morir de hambre ó los es- 
terilizarían con el crimen. Se necesita crear una po- 
tente protección de la infancia, vasta, sin límites, fun- 
dando grandes instituciones de beneficencia, que sal- 
ven la salud, la moralidad y el porvenir de millares 
de criaturas, 3' no solamente en las ciudades, sino en 
los campos, de los que nadie se ocupa. Bien ¿pero 
quién fundará esas grandes instituciones? De seguro 
no será el gobierno, ni tampoco será la cámara quien 
lo excitará á ello, esa cámara que el 10 de marzo de 
1894 envió á dormir en los archivos, después de haber- 
lo maltratado, casi con desprecio, el proyecto de ley 
del diputado Conti para la protección de los niños de 
pecho, uno de los mejores, de los más benéficos pro- 
yectos de ley que se han presentado en nuestro parla- 
mento. Se necesitará, pues, recurrirá la caridad pri- 



46 EL EDUCACIONISTA 



vada. Esta es la idea del autor. Este cree que se po- 
drá enternecer á los millonarios dándoles títulos y ho- 
nores. No participo de esta fe. Ni tampoco creo fac- 
tible la proposición que indica (entre las demás para 
la curación preventiva), de impedir el matrimonio á 
todos aquellos "que seguramente procrearían una prole 
degenerada," á todos los ladrones, á los alcohólicos, á 
los enemigos del trabajo, á los que viven de la prosti- 
tución, á los jugadores de oficio. 



Aun cuando esto pudiera hacerse, creo que no se 
obtendría otro efecto que aumentar el níímero de los 
nacimientos ilegítimos, sin impedir que viniese al 
mundo un desgraciado menos. 

Con todo esto, yo confío en que se progresará por el 
camino del bien, tanto más si surgieran, para sacudir- 
la apatía pública, muchos escritores de autoridad, ge- 
nerosos, elocuentes, como Ferriani. Confío en la ca- 
ridad privada y en la labor déla ciencia; y me parece 
un buen auspicio, como al autor le parece, el gran con- 
greso internacional que el año próximo se celebrará 
en Florencia, con objeto de estudiar los medios adecua- 
dos para mejorar las actuales condiciones físicas y mo- 
rales de la infancia. Ferriani desea que, antes de co- 
menzar sus estudios, los congresistas vayan á visitar 
á nuestros reformadores, para alejar el peligro de que 
sus discusiones, como frecuentemente ocurre en los 
congresos, queden en un campo puramente teórico. Y 
tiene más que razón. Mas, puesto que he aludido á los 
reformadores italianos, me parece deber propio adver- 
tir á los lectores extranjeros que si esas instituciones, 
ni por su número ni por su calidad, no corresponden 
á las necesidades, no deben, sin embargo, suponer que 
no sean numerosas ni importantes. 

Tenemos siete reformatorios gubernativos, para varo- 



EL EDUCACIONISTA 47 



nes, en Boloña, Ñapóles, Pisa, Turín, Urbino, Tívoli y 
Santa María Capua Vetere, así como uno para mujeres 
«n Perusa; casas privadas de corrección, para varones, 
en Ancona, Ascoli, Brescia, Catania, Florencia, Mi- 
lán, Padua, Turin, Frevisa y Venecia; veinte casas de 
reformas privadas, para mujeres, en otras ciudades 
grandes y pequeñas; una colonia agrícola en Monte- 
leone, otra colonia en Palermo y una casa de correción 
en Urbino. En junto, más de cuarenta establecimien- 
tos, algunos de los cuales son dignos de ponerse al la- 
do de los más alabados de otros países de Europa. 



He dicbo: confío en la caridad, confío en la ciencia. 
Pero más confío en la auto-instrucción, en la auto-edu- 
cación de las masas populares. El gran movimiento 
que por todas partes las estimula á la asociación y á 
la lucha pacífica por la conquista de mejores condicio- 
nes de vida, no puede dejar de moralizarlas también, 
mucho antes de que se conquisten esas mejoras de 
condiciones. La conciencia de que su porvenir no de- 
pende más que de ellas mismas, de que el proletariado 
jamás conseguirá mejorar su propia suerte sino con 
sus propias fuerzas, elevándose moral é intelectual- 
mente hasta el punto de dejar de ser "multitud" para 
convertirse en "la clase más fuerte" de la nación; esta 
conciencia que comienza á despertarse en las masas, 
hará más por su mejoramiento que tanta instrucción 
elemental gratuita y obligatoria. De este punto de 
vista, aunque nunca se tradujera en realidades, el so- 
cialismo ayudará inmensamente al progreso, por más 
que se le acuse de circunscribir la educación del pro- 
letariado á las cuestiones económicas. 

Ese es el pensamiento confundiéndose con la vida 
misma. Ya lo dijo un pensador profundo: en los ce- 
rebros aturdidos durante las largas jornadas de traba- 



48 EL EDÜGAGI0N18TA 

jo, por el estrépito monótono de las máquinas, sólo 
puede vibrar aún la idea socialista; ella constituye una 
especie áQ punzada cerebral que despierta de su sopor 
al pueblo bajo. 8ólo el socialismo puede crear pensa- 
miento en el pueblo en lugar de un barniz escolar que 
se cae á los trece años, cuando el niño entra en el ta- 
ller. Solamente él arrancará á la estupidez y á la 
muerte innumerables cerebros humano» y trasmitirá 
á la humanidad futura, para sus nuevas y grandes 
empresas intelectuales, un pueblo pensador. 



Pero hétenos alejados del autor, al cual deseo volver 
para asegurarle que no le ha engañado aquella voz inter- 
na que le dice — Tulihro será útil. Esa voz tuvo á menu- 
do eco en mi alma durante la lectura. Y un eco viví- 
simo tuvieron allí también las afectuosas y viriles pa- 
labras con que cierra su obra: — "Al volver á ordenar 
el material de trece años de estudios sobre la crimina- 
lidad juvenil, durante muchos meses he vuelto á vivir 
la vida de todo aquel largo período. Volví á ver niños 
instintivamente perversos, á otros an-astrados en el 
fango por el mal ejemplo, por la miseria; niñas co- 
rrompidas, jovencitas prostitutas como sus madres,, 
padres alcoholizados, ladrones, homicidas, encubrido- 
res, maestros de sus hijos en toda iniquidad humana. 
Niños faltos de todo, haraposos, hambrientos, golpeados, 
torturados, y otros que cayeron, pero que la sociedad 
hubiera podido salvar. Pues bien, éstos son, precisa- 
mente éstos, los que me han decidido á escribir este libro,, 
los que me han sonreído durante la fatigosa labor, son 
ellos los que, por mediación mía y en nombre de otros 
niños inocentes, — como en un tiempo ellos lo fueron, 
— dicen á la sociedad: — Salvad de la infamia, del 
hambre, de la prostitución millares de inocentes, para 
que no os torture el remordimiento — llegado demasia- 



EL EDUCACIONISTA 49 

do tarde — de haber abierto con vuestras manos las 
puertas de la cárcel, del prostíbulo, del hospital, del 
cementerio, á aquellos á quienes hubierais, debido, por 
el contrario, en tiempo íítil, abrir las gloriosas y ben- 
ditas puertas de la horadez." 

¡Ojalá puedan estas palabras llegar al alma de la 
mucha gente para quienes ha llegado á ser símbolo vi- 
viente de toda sabiduría y de todo progreso civil el 
gendarme! 

E/ De Amicis. 



DICCIONARIO ETIMOLÓGICO 

de palabras referentes á ciencias, artes y 
otras materias 



Trabajo de consulta, útil no solamente á los que enseñan en los colegios 
y escuelas, sino también á los escritores públicos y á toda 
persona deseosa de instrucción, elaborado con- 
forme á muy seguras fuentes. 



POR Alejandro Agudelo, M. D 



I. 

Lábaro (del G. laphura, despojo). Estandarte impe- 
rial sobre el cual hizo poner Constantino el monogra- 
ma del Cristo. 

Latitud (del L. latitudo, anchura), t. de geog. 
Distancia de un lugar al Ecuador. 

Lemnna (del G. lemma). Proposición que prepara 
la demostración de otra. 

Lepidópteros (del G. lepidos, escama, y pteron, 
ala), t. de h. nat. Insectos cuyas alas cubiertas en 
ambas fases de escamas coloreadas, pulverulentas, su- 
fren metamorfosis completas, es decir, que ofrecen 



50 EL EDUGAGIONISTA 

sucesivamente el estado de huevo, el de larva que, en 
este orden de insectos, lleva el nombre de oruga, y de 
gusano en los otros órdenes, y el estado de mariposa. 

Letargía (del G. lethe, olvido, y argia, entorpeci- 
miento), t. de med. Adormecimiento contra-natural; 
insensibilidad, inercia, apatía. 

Leteo (del G. lethe, olvido). Uno de los ríos infer- 
nales del paganismo: el que una vez bebía de sus aguas, 
olvidaba de pronto y para siempre los acontecimientos 



Léxico (del G. lexihon, diccionario), sobre todo de 
la lengua griega-adj. Manual léxico; de un uso fácil 
y frecuente. 

Lexicologría (del G. lexikon, diccionario, y logos, 
tratado). Conocimiento fundamental de las palabras, 
con relación á su valor, á su etimología y á todo lo 
que es indispensable profundizar para componer un 
léxico de mérito. 

Ligrnívoro (del L. lignun, leño, y vorare, devorar). 
Insecto que roe la madera. 

Literatura (del L. littera, letra). Conocimiento de 
obras literarias y de las reglas de los diversos géneros. 

Litófito (del G. lithos, piedra, y phuton, planta), t. 
de h. nat. Sustancia pétrea deforma vegetal;- nombre 
dado á mucbos zoófitos. 

Litografía (del G. lithos, piedra, y graphein, escri- 
bir). Descripción de las piedras. Arte de imprimir 
en planchas de piedra impregnadas de una sustancia 
de la naturaleza del lápiz y grasicnta. 

Litotricia (del G. lithos, piedra, y tripsis, moli- 
mientos), t. de cir. Método quirúrgico para resque- 
brajar la piedra en la vejiga. 

Litro (del G. litra, litro). Unidad de las medidas 
de capacidad para líquidos ó granos y que contiene la 
capacidad de un decímetro cúbico. 



EL EDUCACIONISTA 51 

Logaritmo (del G. logos, razón, y arithmos, núme- 
ro), t. de mat. Número tomado en una progresión 
aritmética, y correspondiente á otro, tomado en pro- 
gresión geométrica. 

Lógica (del G. logike). Se da este nombre al 
conjunto de procederes por los cuales el entendimiento 
reconoce lo verdadero. 

Logogrifo (del G. logos, discurso, y griphos, enig- 
ma). Suerte de enigma cuya palabra se descompone 
en (5tras definidas y dadas á adivinar. 

Logomaquia (del G. Zo^os, discurso, y mache, com- 
bate). Disputa sobre palabras ó sobre cosas de poca 
importancia. 

M 

Magia (del G. magueia, encantamiento). Arte por 
el cual se pretende producir, contra el orden de la na- 
turaleza, efectos maravillosos. 

Magnetismo (del G. magues, imán) Propieda- 
des del imán consideradas colectivamente. 

Manía" (del G. mama) . t. de med. Furor, locura, 
delirio causado por enajenación mental. 

Manómetro (del G. manos, raro, y metron medida). 
Instrumento para medir la rarefacción del aire. 

Mártir (del G. martur, testigo). El que ha sufrido 
la muerte por la fe. 

Martirologio (del G. martur, mártir, y logos, tra- 
tado). Catálogo de los mártires y de los santos. 

Mastodonte (del G. mastos, teta, y dontos, dien- 
tes), t. de h. nat. Mamífero fósil muy aproximado 
del elefante. 

Materialismo (del L. materia). Sistema de los 
que no admiten otra sustancia sino la materia en las 
funciones psicológicas. 

Mecánica (del G. mechanike de mechane, máqui- 
na). Parte de las matemáticas que tiene por objeto 



62 EL EDUGAGIONISIA 

las leyes del movimiento, del equilibrio; ciencia de 
las fuerzas motrices. 

Mecómetro (del G. mekos, largura, y meiron, me- 
dida). Instrumento para medir las longitudes. 

Medicina (del G. iatrike). Arte que tiene por ob- 
jeto la conservación de la salud y la curación de las 
enfermedades. 

Mediterráneo (del L. media-terra) , t. de geog. El 
mar que está en medio de tierras; el que comunica 
con el océano por el estrecho de Gibraltar, así como el 
mar Negro, el de Mármara, el Rojo, el Báltico, etc. 

Melancolía (del G. melas^ negro, y chole, bilis), t. 
de med. Tristeza profunda y permanente, procedente 
del humor atrabiliario que domina al que la padece^ 

Melodía (del G. melos, armonía, y ode, canto). 
Acorde sucesivo de sonidos, de lo que resulta un can- 
to agradable. 

Melodrama (del G. melos, canto, y drama, acción). 
Drama mezclado decanto; suerte de tragedia en prosa. 

Melpómene (del G. melpomene, la que canta, de 
melpein, cantar). La musa de la tragedia. 

Meridiana (del L. meridis, medio-día), t. de^ast. 
Línea recta trazada de Norte á Sur en el plano del 
meridiano para marcar medio-día. 

Meridiano (<iel L. meridis), t. de ast. Gran círcu- 
lo de la esfera que, pasando por los polos del mundo y 
el zenit de un lugar, divide la esfera en dos hemisfe- 
rios. 

Mesopotamia (del G. mesos, medio, y potamos, 
río), t. de geog. En la geografía antigua, el país com- 
prendido entre el Eufrates y las murallas de Semíra- 
mis, que tanto se disputaron los Partos y los Romanos. 

Metafísica (del G. meta, más allá, y phusis, natu- 
raleza). C'iencia de los seres espirituales, de las cosas 
puramente intelectuales; el arte de abstraer las ideas. 



EL EDUCACIONISTA 53 



Metáfora (del G. metapherein, trasportar, de meta, 
más allá, y phereim, llevar). Figura de retórica, que 
consiste en trasportar una palabra de su sentido pro- 
pio ó natural en otro sentido. 

Metalurgia (del G. metallojí, metal, y ergo7i, tra 
bajo). Arte de sacar los metales de las minas, y 
ponerlos en obra. 

Metamorfosis (del G. meta, cambio, y morphe, 
forma). Cambio de una forma en otra. 

Metempsícosis (del G. meta, cambio, en, en y 
psuche, alma). Trasmigración del alma de un cuerpo 
á otro; dogma que tuvo su origen en la India, lo adop- 
taron después en Egipto, y de este país lo tomó Pitá- 
goras para importarlo en Grecia. 

Meteoro (del G. meteoros, elevado), t. de fis. Todo 
fenómeno que se presenta en las regiones superiores de 
la atmósfera. 

Meteorología (del G. grieteo ron, meteoro, y logos, 
tratado). Parte de la física, que trata de los meteoros. 

Método (del G. inethodos, de meta, por, y odos, vía) 
M asiera de llegar á un fin por la vía más conveniente; 
orden que se áigue para decir, hacer ó enseñar alguna 
cosa. 

Metonimia (del G. meta, cambio, y onuma, nom- 
bre). Figura de retórica, que pone la causa por el 
efecto, el continente por el contenido. 

Metro (del G. metron, medida). Unidad principal 
del nuevo sistema de medidas, que es la diezmilloné- 
sima parte del arco del meridiano terrestre, compren- 
dido entre el polo boreal y el Ecuador, y equivale á 
394 pulgadas inglesas. 

Metrología (del G. metron, medida, y logos, discur- 
so) Tratado de las medidas. 

Metrópoli (del G. meter, madre, y polis, ciudad). 
•Ciudad capital con relación á sus provincias. 



54 EL EDUCACIONISTA 

Microcosnno (del G. mikras, pequeño, y kosmos, 
mundo). Pequeño mundo. El hombre es un micro- 
cosmo. 

Micrófono (del G. mikros, pequeño, y phone, voz). 
Aparato de Dacretet y Cf de París, por medio del cual 
las más débiles pulsaciones del corazón y de las arte- 
rias pueden ser oídas en diferentes teléfonos, colocados 
en circuito. Es un instrumento muy delicado y ex 
quisitamente sensitivo. 

Mi orografía (del G. milkros, pequeño, y graphein, 
describir). Discripción de los objetos vistos en el mi- 
croscopio. 

Micrómetro (del G. mikros, pequeño, y metron, 
medida). Instrumento para medir los diámetros de 
los astros ó sus pequeñas distancias. 

Micronesia (del G. mikrón, pequeño, y mesos, isla). 
Nombre bajo el cual comprenden muchos geógrafos la 
reunión de islas más pequeñas de la Oceanía. 

Micróscomo (del G. mikros, pequeño, y comein, 
alimentar). Animal encontrado en un tiesto pedroso, 
recubierto de pequeñas plantas, y de otros pequeños 
animales que le sirven de alimento. 

Microscopio (del G. mikros, pequeño, y skopein^ 
ver). Instrumento de óptica, que agranda los ob- 
jetos. 

Miligramo (del L. mili, milésimo, y del G. gramma, 
peso). Milésima parte del gramo. 

Milímetro (del L. mili, milésimo, y del G. metron, 
medida). Milésima parte del metro. 

Mímica (del G. m^mos, imitador). Arte de imitar, 
en el teatro, los gestos y ademanes de las personas, de 
manera que los espectadores se figuren que están vien- 
do realmente á la persona representada. 



EL EDUCACIONISTA 55 

Mineralogía (del G. minera, mina, y logos, trata- 
do). Conocimiento de los metales, y de los medios de 
extraerlos del seno de la tierra. 

Miopía (del G. muopia, de muein, guiñar, y ops, 
ojo), t. de med. Cortedad de vista, estado de las per- 
sonas que no pueden distinguir los objetos sino á una 
distancia muy corta, por efecto de la excesiva convexi- 
dad del cristalino, lo más comunmente. 

Miriámetro (del G. miria, diez mil, y metron, me- 
dida). Medida itineraria de diez mil metros. 

Misántropo (del G. misein, odiar, y anthropos, 
hombre). El que aborrece á la especie humana, la 
sociedad. 

Misterio (del L. misteriura). Lo que una religión 
tiene de más oculto. 

Mito (del G. muthos, fábula). Cada una de las in- 
venciones ó ficciones que constituyen la creencia reli- 
giosa de algún pueblo. 

Mitología (del G. muthos, fábula, y logos, tratado). 
Ciencia de la historia fabulosa de los dioses, semidio- 
ses y héroes de la antigüedad. 

Mnemosina (del G. mneme, memoria). Diosa de 
la memoria, hija del cielo y de la tierra, y madre de 
las nueve musas. 

Monarquía (del G. monos, solo, y arche, mando). 
Gobierno de un Estado, regido por un jefe. 

Monogamia (delG. monos, so]o, y gamein, casarse). 
Estado ó condición del hombre que está casado con 
una sola mujer. Orden del sistema botánico de Lin- 
neo, que comprende plantas del género singenesia, 
cuyas flores nacen aisladas ó separadas las unas de las 
otras. 

Monograma (del G. monos, solo, y gamma, letra). 
Cifra compuesta de las letras de un nombre. 



56 EL EDUCACIONISTA 

Monolito (del G. monos, solo, y lithos, piedra). 
Obra hecha de una sola piedra. 

Monomanía (del G. monos, solo, y manía, manía), 
t. de med. Especie de enajenación mental, caracteri- 
zada por la concentración de todos los pensamientos 
en un solo objeto. 

Monopétalo (del G. monos, solo, y petalon, hoja), 
t. de bot. Flor que sólo tiene una hoja. 

Monopolio (del G. monos, solo, y polein, vender). 
Venta, por uno solo, de mercancías, cuyo comercio 
debería ser libre. Privilegio exclusivo de vender cier- 
tos artículos que se arroga el Gobierno. Convención 
inicua, entre mercaderes para vender más caro una 
mercancía. 

Monosílabo (del G. uñónos, solo, y sillabe, sílaba), 
t. de gram. Palabra de una sola sílaba. 

Monospermo (del G. monos, solo, y sperma, simien- 
to), t. de bot. Se dice de los frutos que sólo contienen 
un grano ó simiente. 

Monstruo (dol L. monstrun). Ser, objeto ^uya 
conformación es contraria al orden de la naturaleza. 

Multicaules (del L. multus, mucho, y caulis, ta.\\o), 
t. de bot. Plantas de muchos tallos. 

Multif loros del L. multus, mucho, y fios, flor), t. 
de bot. Plantas de muchas flores. 

Multiforme (del L. multus, mucho, y forma, for- 
ma). Lo que tiene muchas formas. 

Multípedos (del L. multus, muchos, y pes, pie), t. 
de h. nat. Animales de muchos pies. 

Multivalvos (del L. multus, mucho, y valva, con- 
cha), t. de h. nat. Conchas y plantas que se abren en 
muchas conchas. 

(Continuará) 



EL EDUCACIONISTA 



COMO GERTRUDIS ENSENA A SUS HIJOS 



{Continuación) 

Amigo, ¿lio tengo yo motivos para estar orgulloso 
de los primeros frutos de mi método? ¡Ojalá que los 
hombres no tengan jamás afición á las simples ideas 
sicológicas que les sirven de base! como dijiste dos 
años ha. ¡Ojalá que únicamente sus frutos sean todos 
como esas tres primicias! 

Lee ahora también la opinión de Buss, y después 
continúa oyéndome á mí. 

"■ Mi padre, refiere Buss, desempeñaba un empleo en 
la institución teológica de Tubingia y tenía allí habi- 
tación gratuita. Desde los tres. hasta los trece años 
me envió á la escuela de gramática, donde aprendí lo 
que se enseñaba á los niños de mi edad. Fuera de las 
clases, en esa época, pasaba yo la maj^or parte del 
tiempo con los estudiantes, quienes se alegraban de 
hacerme tomar parte en sus juegos á mí que era un 
muchacho en extremo vivo. A los ocho años uno de 
cllcffe me enseñó á tocar el piano; pero después de seis 
meses, cuando él se retiró de Tubingia, cesaron mis 
lecciones 3^ quedé en ese ramo completamente aban- 
donado á mi mismo. A fuerza de perseverancia y de 
habituarme al trabajo, llegué á los doce años á poder 
por mí mismo dar con el mejor éxito lecciones de ese 
ramo á una señora y á un niño. 

^' A los once años gocé también de la enseñanza del 
dibujo y proseguí sin interrupción el estudio de las 
lenguas griega y hebrea, el de la lógica y ol de la retó- 
rica. La intención de mis padres era dedicarme á los 
estudios y para ese fin colocarme en la Academia de 
Artes y Ciencias de Stuttgart (4), ó bien confiarme á 
la dirección de los profesores de la Universidad de 
Tubingia. 



58 EL EDUCACIONISTA 

" En aquella Academia hasta entonces habían sida 
admitidos hombres de todas condiciones, parte pagan- 
do, parte también gratuitamente. Los recursos de mis 
padres no les permitían emplear en mí ni la suma más 
insignificante. El memorial fué redactado, pues, fun- 
dándose en esa consideración para pedir mi admisión 
gratuita en la Academia; mas él fué devuelto con una 
respuesta negativa firmada de puño del mismo Car- 
los (5). Esto y la publicación hecha casi al mismo 
tiempo, si los recuerdos no me engañan, del rescripto 
que excluía de los estudios álos hijos de las clases media 
y baja de los ciudadanos, hicieron en mí una fuerte 
impresión. Mi vivacidad juvenil desapareció enton- 
ces súbitamente, y con ella todo mi ardor por los estu- 
dios. Entonces consagré todos mis esfuerzos comple- 
tamente al dibujo; mas también aquí, después de 
medio año, fui interrumpido de nuevo, porque mi pro- 
fesor debió abandonar la ciudad á causa de malas ac- 
ciones; y así me encontré sin recursos y sin espectati- 
vas de poder ayudarme á mí mismo, y pronto me vi 
en la necesidad de colocarme de aprendiz en el ta^ler 
de un encuadernador. 

"Mi disposición de ánimo se modificó hasta caer en 
la indiferencia. Yo acepté ese oficio como habría 
aceptado cualquiera otro, para poder, por medio de la 
distracción de mi trabajo manual asiduo, borrar de 
mi alma hasta el recuerdo de los sueños de mi juven- 
tud. No lo pude conseguir. Trabajaba, pero sentía 
entonces un descontento indecible y alimentaba vivos 
resentimientos contra la injusticia de un poder que 
contra las costumbres del pasado, únicamente porque yo 
pertenecía á la clase baja me arrebataba los medios de 
educarme y las esperanzas y espectativas en el porve- 
nir, en cuya realización había empleado ya una parte 
de mi juventud. No obstante, yo me alimentaba de 



EL EDUCACIONISTA 59 

la esperanza de preparar por mi oficio mismo los me- 
dios de sustraerme á ese trabajo manual que no me 
satisfacía, y de recuperar en cualquiera parte lo que 
debí perder en él, obligado por la necesidad. 

"Yo viajaba, pero el mundo era demasiado estrecho 
para mí. Me volví melancólico; me puse achacoso; 
debí volver á casa; traté de renunciar de nuevo á mi 
profesión y pensé, con lo poco de música que conocía 
aún, encontrar en la Suiza los medios necesarios para 
vivir. 

" Partí para Basilea y esperaba encontrar allí la oca- 
sión de dar lecciones; pero mi pasada situación causa- 
ba en mí cierta cortedad que me desconcertábalos pri- 
meros pasos que hay que dar para ganar dinero. Yo 
no tenía el valor de decir una palabra de lo que se de- 
be decir para obtener de las gentes, tal como son, lo 
que yo buscaba. Un amigo que, por casualidad, me 
encontró en esa situación crítica me reconcilió momen- 
táneamente con mi oficio de encuadernador. Yo volví 
á entrar en un taller; pero desde el primer día en que 
me senté de nuevo en mi puesto, me puse á soñar en 
la posibilidad de encontrar, con el tiempo y la ocasión, 
cualquiera otra ocupación para mí, aunque tenía la 
convicción de que estaba demasiado atrasado en mú- 
sica y dibujo para poder proporcionarme por ese me- 
dio una independencia segura. Para ganar tiempo 
con el fin de ejercitarme más en esas artes, no tardé en 
cambiar mi puesto; gané así efectivamente dos horas 
diarias de libertad é hice conocimientos que me faci- 
litaron mis estudios. 

" Entre otros conocí también á Tóbler, quien pronto 
se apercibió de la pena que me roía y concibió el de- 
seo de arrancarme de mi posición. También pensó 
justamente en mí cuando Krüsi le dijo que Pestalozzi 
buscaba para el nuevo método de enseñanza que esta- 



€0 EL EDUCACIONISTA 

ba organizando, una persona que entendiese el dibujo 
y la música. 

"La conciencia que tenía de la insuficiencia de mi 
educación y de mis conocimientos de dibujo y la es- 
peranza de encontrar ocasión de poder hacer mayores 
progresos en ambos, maduraron en mí la determina- 
de irme á Burgdorf, á pesar de las advertencias de 
varias personas que me aconsejaban que no entrase en 
ninguna asociación con Pestalozzi, atendiendo á que 
él era medio loco y que nunca sabía bien lo que que- 
ría (*). Se justificaba esa leyenda con diversos hechos; 
por ejemplo, una vez había llegado á Basilea con los 
zapatos atados con pajas, porque en las puertas de 
la ciudad había dado las hebillas de su calzado á un 
mendigo. Yo había leído á Leonardo y Gertrudis; 
creía, pues, con dificultad la historia de las hebillas, pe- 
ro no consentía en que el héroe de ella fuese un loco. 
Sucintamente, yo quería hacer la prueba. Llegué á Burg- 
dorf. La primera vez que vi á Pestalozzi quedé apenas 
sorprendido. El bajaba de una pieza del piso supe- 
rior, acompañado de Ziemssen (6) que justamente aca- 
baba de llegar á visitarlo, y vino á donde estaba yo, 
con las medias desatadas, cubierto visiblemente de 
polvo y como si hubiese sido el desorden mismo. Yo 
no puedo describir el sentimiento que experimenté en 
ese instante; él se aproximaba á la compasión, la cual 
estaba sin embargo unida á la admiración. Pestalozzi 
— y todo lo que vi — su benevolencia, la alegría con 
que me recibió á mí, un desconocido, su falta de pre- 
tensiones, su sencillez y el desorden en que él se en- 
contraba delante de mí, todo eso me arrobó en un mo- 



{*) " Encuentro inconveniente, como es natural, la publicación de esta 
parte de mis apreciaciones. Pero Pestalozzi ha insistido en ello y exigido 
formalmente la exposición sincera de las impresiones que él y todos sus 
procedimientos han causado en mí." 



EL EDUCACIONISTA 6Í 

mentó. Jamás había visto todavía á ningón hombre 
buscar así mi corazón, pero también ninguno había 
ganado así mi confianza, 

" K la mañana siguiente entré en su escuela, y al 
principio no vi realmente otra cosa que un desorden 
aparente y un tumulto que me causó un sentimiento 
de disgusto. Pero como el entusiasmo con que había 
hablado Ziemssen el día antes de los planes de Pesta- 
lozzi había excitado de antemano mi curiosidad, me 
sobrepuse también pronto á esa impresión y no se pa- 
só largo tiempo antes que notase yo algunas ventajas 
de ese método de enseñanza. No obstante, creí al prin- 
cipio que la larga permanencia en un mismo punto 
detenía mucho á los niños; pero cuando vi la perfec- 
ción a que él hacía llegar á sus alumnos en los prime- 
ros principios de sus ejercicios, el revolotear acá y 
acullá y el dar saltos, lo que me permitía la marcha de 
la enseñanza de mi juventud, me pareció por primera 
vez en una luz desventajosa y engendró en mí el pen- 
samiento de que, si se me hubiese encadenado tan lar- 
go tiempo y tan firmemente á los primeros elementos, 
habría llegado por ese medio al estado de poder ayu- 
darme á mí mismo para proseguir el curso de mis 
estudios hasta un punto más elevado, y yo me habría 
librado por consiguiente, de todos los males y de la 
melancolía en que yo entonces me había visto preci- 
pitado. 

"Este pensamiento corresponde perfectamente al 
principio de Pestalozzi : conducir á los hombres por me- 
dio de su método á poder ayudarse á si mismos, porque á 
ellos, como dice él, sobre esta tierra de Dios nadie ayuda 
ni nadie puede ayudar. Me estremecí cuando leí por 
primera vez este pasaje de Leonardo y Gertrudis Pe- 
ro es experiencia de mi vida que sobre esta tierra de 
Dios nadie ayuda ni nadie puede ayudar al Immbre, 



^2 EL EDUGAGIONISTA 

cuando él no puede ayudarse á sí mismo. Ahora era 
bien claro para mí que las lagunas que no había podi- 
do llenar para alcanzar mi objeto, tenían su origen en 
la ineficacia y en la superficialidad de la instrucción 
que había recibido. He aquí por lo que me faltaba 
la base. Yo dediqué particularmente mi atención al 
ramo para lo cual Pestalozzi buscaba mi concurso. 
Pero largo tiempo no pude comprender sus ideas par- 
ticulares sobre el dibujo y no sabía al principio lo 
que él quería cuando me decía; "Líneas, ángulos y ar- 
cos son el fundamento del estudio del dibujo." A fin 
de darme una explicación, añadía: "el espíritu huma- 
no debe elevarse también aquí de las intuiciones oscu- 
ras á las nociones claras." Pero yo no podía imagi- 
narme aún cómo podía verificarse eso por medio del 
dibujo. El me decía: "esto debe obtenerse por las di- 
visiones del cuadro y del arco de círculo y por la se- 
paración de sus partes en unidades observables y com- 
parables." Yo traté de encontrar esas divisiones y 
esas simplificaciones; pero no conocía los primeros 
principios de lo simple y, á pesar de todos mis esfuer- 
zos, me perdí bien pronto en un mar de figuras aisla- 
das que eran, es cierto, sencillas en sí mismas, pero 
que no explicaban del todo las reglas de la sencillez 
que buscaba Pestalozzi. El no sabía desgraciadamen- 
te ni escribir ni dibujar, no obstante de que él había 
hecho hacer á sus alumnos en ambos ramos progresos 
incomprensibles para mí. En una palabra, yo pasé 
meses sin comprender sus ideas, sin saber loque debía 
hacer, para realizar sus designios, de las líneas que él 
me trazaba para los principios, hasta que por fin en- 
trevi que yo debía saber menos de lo que sabía en 
realidad, ó que por lo menos debía prescindir por el 
momento de todo mi saber, para descender á las no- 
ciones simples, que, lo veía muy bien al presente, 



EL EDUCACIONISTA 63 

eran la fuerza de Pestalozzi, aunque yo no las pudiese 
seguir todavía. Me fué difícil llegar á esta conclusión. 
En fin, á fuerza de reflexionar y de constatar los pro- 
gresos que sus alumnos hacían en el estudio perseve- 
rante de los principios elementales, llegué á violentar- 
me y á penetrar íntimamente en mi modo de ver los 
objetos para alcanzar el punto preciso de dónde par- 
ten los niños y de donde se elevaban, á mi vista, á la 
fuerza que mostraban; tan luego como llegué á ese 
punto acabé en un par de días mi ABC de la intui- 
ción (7). 

" Yo había llegado á ese resultado, y no conocía to- 
davía su importancia; pero, desde que me di cuenta 
de su naturaleza, ese suceso ejerció en mí la influen- 
cia más grande. Antes no sabía yo que el arte del di- 
bujo se compone sólo de líneas. 

"Ahora, repentinamente, todos los objetos que veía 
estaban entre líneas que precisaban sus contornos. 
Jamás había separado esos contornos del objeto mis- 
mo en la imagen que lo representaba en mi espíritu; 
ahora se desprendían siempre de él en mi imagina- 
ción, y se trasformaba para mí en especies de medidas 
que indicaban exacta y rigurosamente la menor diver- 
gencia. Pero así como en el principio no veía más 
que objetos, pronto no vi más que lineas y me figuré 
que se debía absolutamente hacerlas estudiar á fondo 
y en t(»das sus aplicaciones, antes de dar á los niños 
objetos reales para copiarlos ó simplemente para ob- 
servarlos. Pero Pestalozzi imaginó sus principios de 
dibujo conforme á sus miras generales, conforme tam- 
bién á la marcha de la naturaleza que no deja nunca 
largo tiempo al espíritu humano desarrollarse en una 
dirección cualquiera sin hacer intervenir la observa- 
ción más precisa del mundo exterior. El tenía la in- 
tención de disponer para los niños y de colocar ante 



64 EL EDUCACIONISTA 



sus ojos, desde la cuna, una doble serie de figuras, las 
unas destinadas al libro de la primera infancia, las 
otras debían servir de ejemplos para sus formas de 
meditación. Con la primera de esas obras quería él 
secundar á la naturaleza y desarrollar lo más tempra- 
no posible en los niños el conocimiento de las pala- 
bras .y d^ las cosas, por medio de una serie de imáge- 
nes tomadas de la naturaleza misma. El objeto de la 
segunda era unir las reglas del arte á sus ejemplos; 
el apoyarlos recíprocamente, colocando una al lado de 
la otra en el espíritu del niño, la noción de la for- 
ma pura y la de los objetos que á ella se refieren, y 
finalmente, asegurar á la enseñanza una progresión 
gradual y psicológica; en efecto, desde que el niño está 
en estado de dibujar perfectamente una nueva línea, 
encuentra inmediatamente su aplicación en los objetos 
que lo rodean, pues el dibujo rigurosamente exacto de 
los objetos no debe ser absolutamente más que la repe- 
tición de la forma de medir que les es familiar. 

" Yo temía debilitar la potencia de la intuición en 
los niños mostrándoles objetos figurados; mas Pesta- 
lozzi no admitía ninguna fuerza que no fuese natural. 
El me dijo una vez: "Zíi naturaleza no da lineas al ni- 
ño, ella le da sólo cosas, no se debe darle lineas sino para 
hacerle ver exactamente las cosas; mas no se deben qui- 
tar las cosas para no hacerle ver más que lineas.'^ Y otra 
vez, hablando del peligro que hay en arrojar la natu- 
raleza por las líneas, se airó tanto que llegó á decir: 
"Dios me preserve de embrollar el espíritu humano y de 
embotarlo á la acción de la naturaleza por causa de las 
lineas y del arte de la enseñanza en general, como lo 
hacen los sacerdotes idólatras con sus doctrinas supersti- 
ciosas.'' 

"Yo por fin me di cuenta del peligro, y encontré en 
el plan de ambas obras un acuerdo perfecto en la mar- 
cha de la naturaleza, y no más arte que el necesario 
para permitir á ésta ejercer en el espíritu del hombre, 
la acción que reclama esencialmente el desarrollo de 
sus facultades. 

(Continuará) 



EL EDUCACIONISTA 65 



EL POPOL-VUH 



{Continúa) 

CAPÍTULO CUARTO 

Ahora, pues, la madre de Hunbatz y Hunchouen (1) 
estaba en su casa cuando la joven Xquiq llegó cerca de 
la madre de Hunbatz y de Hunchouen; ella estaba en 
cinta y faltaba poco para el nacimiento de los que se 
llamaron Hunahpu y Xbalanqué. 

Cuando la joven llegó cerca de la vieja, le dijo: lle- 
go, oh mi señora y madre; yo so}^ vuestra nuera, soy hi- 
ja adoptiva de vuestra señoría, señora y madre; dijo 
ella entrando y acercándose á la vieja. 

De dónde vienes tú? dónde están mis liijos? no han 
muerto en Xibalba? ¿Sus dos descendiente?, los sig- 
nos de su palabra que se llaman Hunbatz y Hunchou- 
en, no los ves tú, pues? Sal de aquí, vete! fué replica- 
do por la vieja á la joven. 

Créeme verdaderamete, yo soy por cierto vuestra 
nuera, por que soy la (esposa) de Hunhunahpu, 
helos aquí conducidos vivos; Hunhunahpu Vukub- 
Hunahpu no han muerto, y la sentencia que sobre 
ellos ha caído no los ha hecho sino más ilustres. Vos 
sois mi suegra. Así, pues, ved su imagen querida en 
lo que llevo, fué dicho á la vieja. 

Y he a(]uí que Hunbatz y Hunchouen se encoleriza- 
ron contra la joven. De tocar flauta y de cantar se 
ocupaban ellos únicamente; en pintar y esculpir em- 
pleaban ellos todo el día, y eran el consuelo de la 
vieja. 

La vieja entonces respondió: no tengo absolutamente 
necesidad de ti para mi nuera; tu adulterio es el que 



(.1) Probablemente se dice aquí madre por abuela — (B. de B.) 



66 EL EDUCACIONISTA 

está (encerrado) en tu seno; tú eres una mentirosa; 
mis hijos de quienes tú hablas han muerto. 

Y la vieja continuó: no es sino la verdad lo que te 
digo. Pero está bien, si tú, eres mi nuera, según en- 
tiendo. Anda, pues, á recoger provisiones para los que 
comen; anda, cosecha una buena red llena, vuelve en 
seguida, puesto que pres mi nuera según entiendo; fué 
dicho á la joven. 

Muy bien, respondió ella. En seguida se encaminó 
al campo donde estaban las sementeras de Hunbatz y 
Hunchouen, y el camino había sido abierto y limpia- 
do por ellos; la joven lo siguió y llegó así al campo. 

Mas ella no encontró sino una sola gavilla ó mata 
de maíz, porque no había ni dos, ni tres sino una sola 
gavilla, presentando su imagen sobre la superficie del 
campo; entonces el corazón de la joven desfalleció. 

Desgraciada pecadora que soy! á dónde iré á buscar 
esta red llena de provisiones que me han pedido? agre- 
gó ella. Entonces pensó en invocar al Guardián de 
los alimentos, á fin de obtener que le concediese lo 
que pedía. 

Xtoh, Xcanil Xeacau (1) vosotros que preparáis el 
maíz con la ceniza, y tú Guardián de las provisiones 
de Hunbatz y Hunchouen, venid en mi ayuda, excla- 
mó la joven! Entonces ella tomó las hojas y la extre- 
midad de la mata, las arrancó suavemente sin des- 
arraigarlas las arregló, convirtiéndose estas hojas en 
espigas de maíz en el fondo de la red, y de este modo 
logró llenar la red enteramente. 

Entonces la joven se puso en camino y unos bárba- 
ros (2) cargaron la red y fueron á llevar su carga 

á un rincón de la casa, como si fuera su carga (ordina- 
ria). La vieja ocurrió á verla, y cuando ella vio tan 
gran saco lleno de provisiones. 

De dónde te ha venido tal provisión? ¿Habrás 
acaso arruinado (mi campo) ó habrás tú acabado por 



(1) Xtoh, Xcanil, Xeacau, nombres de tres divinidades de los indios 
que presidían al nutrimiento y á la abundancia — (B. de B.) 

(2) Chicop, significa bárbaro, salvaje, bruto. Ximénez traduce animal 
(B. de B.) 




EL EDUCACIONISTA 67 

transportar todas nuestras sementeras? Voy a verlo 
al instante, dijo la vieja, poniéndose en camino y yen- 
do á ver el campo. 

Pero la única espiga del campo estaba parada en el 
mismo lugar, y del mismo modo se miraba el lugar en 
donde había sido colocada la red. Con la misma velo- 
cidad la vieja retornó á su casa y dijo á la joven: Será 
ese verdaderamente un signo que tú tienes, mi nuera; 
veré todavía tus obras y las de los sabios que tú llevas 
(actualmente) en tu seno, se le dijo á la joven. 

{Continuará.) 



NOTAS SOBRE EDUCACIÓN 



Nueva Zelandia. — En esta colonia inglesa la 
instrucción primaria es laica y obligatoria. 

No cuenta con rentas propias el ramo de la educa- 
ción, pero de los gastos generales se toma para el sos- 
tenimiento, de las escuelas públicas. 

La colonia está dividida en 13 Departamentos de 
educación y estos se subdividen en distritos escolares. 

Las Juntas Departamentales son elegidas anualmente 
por los propietarios y por los padres de familia, y éstos 
á su turno eligen las Juntas Locales del ramo. Las 
Juntas primeramente dichas, constan de 5 á 9 indi- 
viduos, según la población escolar; y las Locales están 
constituidas de 9 personas, quienes duran 3 años en 
el ejercicio de sus funciones, retirándose 3 de sus miem- 
bros cada año para ser reemplazados por otros. 

La administración de la enseñanza primaria está á 
cargo de la Junta de cada Departamento, y nombran 
por consiguiente, á los ins[)ectores, á los maestros, etc., 
poniéndose de acuerdo con las Juntas inmediatas in- 
feriores. Tienen las primeras facultad para ordenar 
todo lo que se relacione con las construcciones escola- 
res, y ejercen vigilancia sobre la educación en general. 

Las Juntas Municipales atienden á lo que se puede 
llamar las necesidades locales del ramo. 



68 EL EDUCACIONISTA 

Según datos que hemos consultado, en el aíio de 
1892^ el gasto en la educación primaria llegó á407,494£; 
y el número de escuelas subió á 1,272, servidas por 
3,065 maestros de ambos sexos, 

Francia. — El personal do(;ente encargado de la en- 
señanza en 1892, era de 152,436 maestros, número que 
se descompone así: Institutoras^ 86,965. Institutores, 
65,471. 

A las escuelas primarias dichas, concurrieron... 
5.593,883 niños, incluj^endo 1.208,978 de los que reci- 
bieron enseñanza particular. Las niñas llegaban á 
2.770,455 y los varones á 2 823,428. 

A los Jardines de la infancia {Kindergarten), con- 
currieron, además, 709,579 párvulos. 

Corea. — En esta península que cuenta por lo me- 
nos 16.000,000 de habitantes, el interés por la instruc- 
ción data de tiempos inmemoriales, pues en el siglo 
XXII antes de Cristo había un gran número de hom- 
bres letrados y en el siglo XI [ (también antes de la 
era cristiana), ya se habían creado escuelas donde la 
enseñanza de la Urbanidad y la de la Música tenían 
lugar preferente. 

Durante el actual gobierno se han establecido mu- 
chas escuelas libres y otros establecimientos superio- 
res. En esta monarquía, con excepción de unos cuan- 
tos criados, es muy raro encontrar una persona que 
no sepa leer y escribir. 

La instrucción se tiene en tan alta estima, que un 
Ministro de Estado — según leemos en documentos ve- 
rídicos, — recibe con más confianza y por consiguiente 
con mayor satisfacción á un literato, que á un nohlt ó 
á un empleado cualquiera de la administración pú- 
blica. 

Los primeros textos se dice que huce como 10 si- 
glos (]|ue los imprimieron. Hay en el país muchas 
bibliotecas particulares, y cada rio6/e por pobre que sea, 
no solo tiene muchos libros sino lo que es más, sin 
inconvenientes, los da en préstamo á quienquiera que 
los solicite. 

El alfabeto consta de 25 letras y las palabras se com- 
ponen de una ó más silabas. 



LA ESCUELA DE MEDICINA 



El grabado de hoy representa el edificio donde 
actualmente funciona esta escuela, construido al 
estilo moderno, y en cuya edificación se tuvieron 
en cuenta las leyes del arte sin descuidar la esté- 
tica. 

Este edificio es el mismo que en 1868 ocupó el 
colegio conocido con el nombre de los Paulinos. 

Después de varias reformas, la Administración 
Ejecutiva de 1873, ordenó el establecimiento allí 
de la primera Escuela Normal de varones que ha 
funcionado en Guatemala. ' Desde 1879 se desti- 
nó especialmente para la Escuela de Medicina, y 
de entonces acá, se han hecho constantes y sus- 
tanciales reformas hasta llegar al grado de belle- 
za que ostenta hoy. 



I 



EL EDUCACIONISTA 

Revista de Instrucción Pública 

Tomo II Guatemala, Septiembre 1? de 1895 Nüm. 14 



Director y Redactor - - - Julián Moré Cueto 



LA MORAL EN LAS ESCUELAS 



Desechada como lo ha sido entre nosotros la enseñan- 
za religiosa en las escuelas oficiales, por la muy sen- 
cilla razón de que los gobiernos no deben ejercer do- 
minio alguno sobre las conciencias, preciso fué reem- 
plazar aquella enseñanza con la de la moral — verda- 
dera reguladora de nuestra voluntad, — pues por me- 
dio de ella va el hombre en pos de su anhelada per- 
fección. 

Dañosa para el individuo así como para la socie- 
dad, hubiera sido por cierto semejante omisión, tanto 
más, cuanto que las escuelas no tienen por objeto úni- 
camente el abastecer las inteligencias, sino que su mi- 
sión consiste en algo más: en educar el corazón del 
niño en la virtud, elevando de esta manera su natura- 
leza moral, é inculcándole desde la edad temprana 
los serios deberes que en tan diversas fases tiene que 
cumplir, ya sea con la familia, con él mismo, con la 
colectividad social y con la patria, que es nuestra se- 
gunda madre. 

Nada, pues, más importante para un maestro que 
está á la altura de su ministerio, que consagrar gi-an 
parte de sus tareas á la educación moral, uniendo á la 
■dulzura la paciencia, á la firmeza la perseverancia, é 



72 EL EDUCACIONISTA 

inspirando siempre amor con sus palabras y con sus 
acciones, á fin de que la escuela no se considere com^o 
una cárcel, ni al institutor se le tome como un ver- 
dugo. 

¿Será fácil esta tarea? No, antes por el contrario, 
ella es lenta y más dificultosa de lo que generalmente 
se juzga, pues si bien es verdad que hay niños que 
conservan en toda su pureza las buenas costumbres 
que adquieren en el hogar doméstico, los más van á la 
escuela con hábitos nocivos, y hay quienes lleven de- 
fectos tan perniciosos, que en muchos casos los tales 
defectos, toman el molde y la apariencia del delito. 

Esta enseñanza por lo mismo que tiene multitud 
de vías que recorrer, por lo mismo que es tan variada 
y tan compleja, se presenta con caracteres verdadera- 
mente confusos, para aquellos que buscan en el dog- 
matismo y en las reglas abstractas, el mejor medio de 
instruir á sus alumnos. Importa, pues, no perder de 
vista que principalmente en materias de tanta tras- 
cendencia como ésta y cuyos fines son educativos, 
conviene tener en cuenta, decimos, que cuanto hable á 
la imaginación, cuanto hiera las fibras más delicadas 
del sentimiento, encierra más interés y mayor ameni- 
dad, que mil preceptos aprendidos al pie de la letra. 

Aspiramos á combatir en el presente artículo los 
procedimientos antipedagógicos y sin resultado práctico, 
que generalmente se emplean al dictar las lecciones 
de moral, procedimientos que tienden á perpetuar las 
malas costumbres, á dejar intactos los vicios arraiga- 
dos en la niñez, é impiden por consiguiente, que el 
espíritu ascienda mediante dirección tan errada á las 
regiones del bien, y que las verdades morales queden, 
como por lo común acontece, entre sombras y mis- 
terios. 

¿Cómo debe darse esta clase? 



EL EDUCACIONISTA 



Aunqu.tí el buen maestro debe velar incesantemente 
la conducta de sus alum.nos, y tiene que cultivar en 
ellos, á toda hora lo que se llama el sentido moral, ya 
sea durante una lección de lectura, ya en el recreo, ya 
en las excursiones escolares, en una palabra, dentro y 
fuera del aula — poique est» enseñanza es como el eje 
de su misión — al dictar una lección especial de la ma- 
teria que nos ocupa, lo hará por medio de la forma 
expositiva, auxiliada de las otras formas que la peda- 
gogía contemporánea aconseja, para lo cual escogerá 
en los comienzos temas cortos que causen animación 
en los oyentes; hará que las conversaciones se circuns- 
criban á hechos prácticos; contará hisiorietas y cuan- 
tas narraciones clai'as y sencillas sean conducentes al 
fin propuesto, en las- que aparezcan con participación 
inmediata los mismos escolares, cuidando de que en 
el desarrollo del tema, brille alguna virtud ó se vean 
los vicios con todas sus horribles deformidades. 

Pero aparte de lo expuesto, cábenos decir que se re- 
quiere para alcanzar buenos resultados, una esmerada 
preparación del maestro, entusiasmo verdadero por lo 
que dice, la mayor seguridad de la materia tratada, y 
lo que es más, dejar en libertad de reflexionar al ni- 
ño, á fin de que él por sí mismo induzca por ''vía de 
consecuencias, las máximas, los 'preceptos y las reglase 

Es de esta manera, y no con la letra muerta del 
texto, como se graban en la conciencia de los niños 
las acciones buenas y malas; es así como se forma me- 
jor el carácter y como se tem})la el corazón para las 
luchas de la vida. 

¿Para encomiar las excelencias del trabajo, conde- 
nando á la vez la pereza, puede haber lección más in- 
teresante en las escuelas populares, que esta del inspi- 
rado Menéndez? 



74 EL EDUCACIONISTA 



Moral en acción 

CONTRA FASTIDIO, TRABAJO 

Eduardo es ya casi un hombi'e y en nada se ocupa. 
Según él misrno cuenta, el fastidio lo persigue á todas 
partes. Todo le abui-re. A continuar así, cada vez 
será para él más penosa la existencia. No aprenderá 
un oficio, no se ejercitará en nada útil y su alma per- 
manecerá en lamentable languidez, en vergcnizosa 
inacción. 

Olvida el infeliz Eduardo aquel pensamiento de la 
Bruyére: ''El fastidio h¿i entrado en el mundo poi* la 
puerta de la pereza." Desde muy pequeño le tomó 
gusto á la ociosidad; el libro se le cae de las manos, la 
escuela es cárcel para él; hablarle de talleres es siem- 
pre cosa inútil, porque ni siquiei'a presta atención á 
lo que se le dice. Así ha ido creciendo Eduardo: 
desama las labores domésticas, repite (jue no ha naci- 
do para los estudios y tampoco quiere consagrarse á 
un trabajo material. Lo que le gusta es })asar las ho- 
ras en la ociosidad; estarse en la cama más tiempo 
del conveniente; cebar su apetito; andarse por plazas 
y calles y concurrir "á las diversiones." 

Su maestro le dijo una vez: "Niño: <^1 hombre inac- 
tivo peimanecerá estéril como un terreno no cultiva- 
do. El ocioso es un ser despreciable, poi'que es inútil 
á la humanidad." Eduardo no se dio por entendido, 
como tampoco se ha dado al oír los consejos y adver- 
tencias de su madre, una honrada viuda que llora al 
ver el tortuoso camino que sigue el hijo que es su úni- 
ca esperanza sobre la tierra. 

Ayer, sin embargo, habiendo repetido Eduardo por 
la milésima vez: — "No sé qué hacer. ¡Qué fastidiado 
estoy," — bu madre le habló en estos términos: 

— "Hijo, la pereza es la sola causa de tu aburri- 
miento. Los que trabajan siempre están entreteni- 



EL EDUCACIONISTA Ib 

dos y son felices. ¿Por qué no me ayudas? ¿Por 
qué no quieres hacer algo? ¿Por qué te sustraes á la 
hermosa ley del trabajo? ¿Será posible que no te 
compadezcas de tu desvalida madre? ¿No adviertes 
cómo yo no dejo un sólo instante de rendir culto á la 
que considero sublime religión del trabajo? La pere- 
za te llevará al vicio y el vicio á la desgracia. ¡Hijo 
mío, oye la voz de Dios que te manda entonar el him- 
no sublime de la Naturaleza: "El trabajo es la salud 
y la vida: sin él no hay progre^ío ni redención. Sin 
él, la existencia es la mayor de las desgracias. Traba- 
jar es amar 3^ ser bueno; es sentirse mejor y ser di- 
choso !" 

A medida que la madre pronunciaba tan sentido 
discurso, Eduardo iba sintiendo en su alma una emo- 
ción inefable. La luz de la verdad brilló en su espí- 
ritu. En un instante, y por modo excepcional, se ve- 
rificó en él una inesperada transformación. El genio 
del bien le tocó con la varita de las virtudes. — "¡Ma- 
dre mía!, exclamó arrojándose en sus brazos, tienes 
razón. He sido y soy uii miserable perezoso; mas te 
ofrezco que de hoy en adelante, adoraré en tu compa- 
ñía al Dios del trabajo. Desquitaré el tiempo perdi- 
do. Estudiaré con ardor y ya verás si dentro de poco 
logro hacerme digno de una madre tan virtuo^^a como 
tú. — Así sea, exclamó ésta llorando de placer, al con- 
templar el cambio doperao en su hijo." 

Y para destruir el germen de la vanidad, para re- 
primir el defecto tan funesto del orgullo á todos aque- 
llos que consideran ínfimos en la escala social á otros 
seres por la humildad de su cuna, cuántas enseñanzas 
encierra esta otra lección en forma de fábula. 

El Pájaro Mosca 

"Por ligera, por aérea que sea la mariposa, por vaga- 
rosa que sea su vida, el pájaro mosca se negó á reco- 
nocerla como habitante del aire. 



76 EL EDUCACIONISTA 

"Por mucho que hagas, le dijo, sean cuales fueren 
tus pretensiones, no podemos admitirlas. No hace 
mucho tiempo todavía que has empezado á habitar 
nuestras regiones. Recuerdo que ahora tres meses 
eras un humilde gusano condenado á vivir en las ho- 
jas en que pereció tu madre la crisálida." "Por re- 
ciente que sea mi nobleza, le respondió la mariposa, 
"no se la debo á nadie sino á mí misma; y por mucho 
que diga la envidia, yo sostendré siempre que, si es 
sabroso volar, es más sabroso no deberle á nadie las 
alas conque uno vuela. Tú pretendes rebajar mi mé- 
rito recordándome lo humilde de mi origen, sin tener 
en cuenta que esa misma humildad es precisamente lo 
que más me honra." 

Al buen juicio y á la buena voluntad del maestro, 
se dejan aquellas cuestiones que por su naturaleza, y 
teniendo en cuenta la edad y la inclinación de los ni- 
ños, serán materias de otras y otras lecciones que en 
todo caso, difundan las sanas costumbres, pero eso sí, 
sin que jamás se llegue á degradar el carácter. 

No obstante, añadiremos, que en los últimos años 
debe tratarse la moral en su orden más elevado, insis'- 
tiendo en los deberes del niño para con la familia, y 
después inculcando, entre otras ideas, la del honor, la 
de la justicia, la clemencia, la tolerancia, la gratitud 
y la caridad; la veracidad y el valor en la desgracia. 

En las escuelas de mujeres urge mucho recalcar 
acerca de la modestia, y combatir día por día la necia 
vanidad, el lujo, la coquetería que precipita al bello 
sexo hacia el abismo. 

En las de varones se pondrá especial cuidado en in- 
fundir entre otras ideas, el patriotismo, la obediencia 
á la ley, y se combatirá igualmente, la embriaguez, el 
juego, la holgazanería, los apetitos brutales, la dela- 
ción y la calumnia, debiendo hacer á los educandos 
en diversas ocasiones jueces de su propia conducta. 




EL EDUCACIONISTA 



Pero no olvidéis, oh! maestros y maestras, que la 
poderosa inriuencia del ejemplo, es la que dará acer- 
tada dirección á vuestros discípulos, porque el pensar 
y el obrar bien, jamás lo aprenderán, si vosotros po- 
néis en contradicción vuestras palabras con vuestras 
acciones. Que en vuestra delicada tarea, en ningún 
caso ni por motivo alguno, os suceda lo que á aquel 
monje de quien nos habla Smiles, que 'predicaba sobre 
la honradez, teniendo un ganso robado dentro de la man- 
ga del hábito. 



UN día en un jardín de la infancia 

DE BRUSELAS 



Traducción dedicada á la señorita Rafaela del Águila 
(Concluye) 

De 1 á ]\. — A esta hora vuelven á abrirse las puer- 
tas. Regresan las maestras, 3' los discípulos van reu- 
niéndose en el jardín. 

De 1\ á 2. — A la una y media los mayores entran á 
sus clases, los menores se quedan en el patio. A los 
de la división intermedia se les distribuyen cajitas del 
segundo regalo, y después de algunos ejercicios que in- 
dican la relación entre los contenidos de las cajitas, la 
maestra pasa á la parle recreativa de la lección. Se 
forma una columna con un cubo, un cilindro y una es- 
fera en el medio de la mesa. Un discípulo trata de 
tumbar la construcción con su bola. Repetidas veces 
tira éste sin acertar, hasta que otro con más tino, da 
en el blanco del primer tii'o. Aplausos prolongados 
se oyen entonces, pues todos están interesados en el 
juego que continúa hasta la horade salir de la clase. 



78 EL EDUCACIONISTA 

Entre tanto, las divisiones superiores se ocupan en 
el trabajo de cartones. (Jada niño tiene un paquetito. 
Aquí, uno dibuja en el cartón el cubo que va á recor- 
tar. Allí, otro construye un cubo, los seis lados del 
cual están bordados con un diseño de su propia inven- 
ción. Un tercero, remata una caja oblonga que desea 
regalar á su mamá en el día de su cumpleaños. Estas 
buenas intenciones estimulan notablemente á los pe- 
queñuelos; con ardor se dedican á su trabajo hasta 
que llega la hora de ceder sus puestos en la clase a los 
más pequeños. Estos vienen del patio donde habían 
estado jugando el juego de "e/ pescadito .'" 

De 2 á 2^. — Los niños menores están sentados al re- 
dedor de las mesas en las cuales hacen bailar las bolas 
del primer regalo. El movimiento, que es lento al 
principio, va siendo más y más rápido, y pronto se 
oyen alegres risotadas. En eso, la maestra pasa á la 
formación de los primeros números, á la que se llega 
por medio de la combinación de los colores. 

En el patio los gritos de alegría indican que están 
en receso los de la división intermedia. Ninguno 
puede oír su propia voz; cada uno quiere mandar. Pftr 
fin, un pequeño déspota gana el día: "Juguemos al ca- 
ballo," grita. lios que participan de su idea, se dispo- 
nen al juego alegremente, mientras que unos cuantos 
más se divierten como quieren. Algunas niñitas jue- 
gan á '* /a mamá-'^ unos muchachitos imitan los á sol- 
dados; y allí hay un grupo jugando á "/a escuela^' di- 
rigidos por un pequeño y muy severo maestro. 

Los discípulos de la clase superior están también 
ocupados en jugar, pero ellos juegan lo que la maestra 
ha fijado en su diario de la clase; sin embargo, están 
alegres como los de la clase intermedia. Es el juego 
de " el (jato y el ratón.'' 

De 2h d S. — A las dos y media termina el recreo y 
comienza otra vez el trabajo. Como para hacer con- 




EL EDUCACIONISTA 



Taste á los juegos bulliciosos que antecedieron, la 
maestra les da una ocupación que exige toda su aten- 
ción; los pone á perforar. Cada uno tiene su trocito 
de lana, su cartón y su aguja de perforar. 
• La división superior está entretenida con sus pali- 
tos. Cada uno ha formado un diseño elemental con 
13 palitos, y variando la posición de éstos ó agregando 
más, produce elegantes form.as, desarrollando diseños 
estéticos. 

Al mismo tiempo los pequeñuelos en el patio, imi- 
tan el trote y galope de caballos acompañando esto con 
la canción apropiada. 

De 3 á 3\. — Por última vez en el día los niñitos 
vuelven á la clase pai-a tejer tiras de papel. Cada uno 
tiene dos tiras de color diferente con las cuales forma 
el diseño que se le ha indicado. Durante todo este 
tiempo conversan unos con los otros; y uno de ellos, 
hasta acompaña en el cauto de los de laclase interme- 
dia, que en el salón de juegos están jugando á " el rdño 
que busca lugar en la rueda.'' 

La división supei'ior está en receso. Un grupo de 
ellos se divierte buscando una bola que la maestra ha 
escondido en el patio. Los otros están jugando á "e/ 
prisionero.'' 

De 3^ á á. — Después del i-eceso, los discípulos mar- 
chan á la clase de dos en dos. En la división interme- 
dia una niñita distribuye una porción de arena húme- 
da. Al mismo tiempo se les da un molde de hojalata 
que llenan de la arena para obtener así su forma. 

En la división superior se ocupan en arreglar ani- 
llos. Han formado un diseño consistente en cinco 
anillos, uno grande y cuatro pequeños dentro de ese. 
El mayor lo rodean de cuatro mitades de anillos 
grandes y diez y ocho de tamaño regular. Por medio 
de modificaciones adecuadas ol)tienen tres nuevos di- 
seños y entonces trabajan á su antojo. 



80 EL EDUCACIONISTA 



Entretanto, se han estado arreglando los niñitos de 
la división inferior, pues ha llegado la hora de termi- 
nar las tareas. Las cajas con los anillos se guardan, 
y los discípulos dejan el salón de clases y van á pre- 
pararse para salir. * 

A las cuatro se abren las puertas del Kindergarten 
para dar salida á los 150 niñitos, que tan agradable 
día han pasado dentro de sus paredes. 

Casi nada se puede agregar á la anterior descripción, 
tan gráficamente hecha por la Señorita Van Molle 
André, si no es la opinión del mismo Froebel, res- 
pecto á los fines del Kindergarten y la educación de 
los párvulos. La naturaleza física del niño se desa- 
rrolla por medio de los ejercicios calisténicos; sus ins- 
tintos sociales se fortalecen {)or la asociación en los 
juegos y el trabajo; sus sentidos se cultivan con los 
juguetes, llamados regalos, tales como esferas, cilin- 
dros, conos, tablillas cuadriláteras y triangulares, pa- 
litos y esteras para tejer; y el cerebro se les ejercita 
con los usos imitativos ó inventivos que aprendan á 
hacer de tudas estas cosas. 

"Lo que debe presentar un Kindergarten," dice 
cierto autor inglés, son niños felices, sanos y gentiles; 
no se quiere adelanto en conocimiento ninguno, sino 
simplemente niños en su estado normal. Para el 
Kindergarten no sort. la lectura, la escritura, los números 
ni el deletreo. En él, los niños menores de seis años 
construyen, tejen, doblan, modelan, cantan, representan; 
en fin, jugando, aprenden á trabajar, á producir, á 
inventar, á hablar correctamente, y lo que es mejor, 
á quererse, á ser cariñosos los unos con los otros y á 
ayudarse entre sí." 

La señorita del Águila, á quien desde un principio 
tuve la honra de dedicar este humilde artículo, se ha 



EL EDUCACIONISTA 81 

servido acogerlo con benevolencia y lo ha empezado 
á reproducir en "La Escuela Normal.'' Tiene ella 
las mismas ideas que las arriba expresadas respecto al 
manejo y los fines de esta institución. Yo digo aún 
más: para que el Kindergarten ó cualquier.centro edu- 
cativo de la infancia, produzca los buenos resultados 
que se desean, se necesitan mujeres contraídas y con 
verdadera vocación para este sacerdocio, como la se- 
ñorita del Águila. 

Froebel fué el primero en apreciar el valor de la 
mujer como principal educadora. En muchos respec- 
tos la mujer es más apta para la instrucción de los 
niños que el hombre. Hay en ella más finura, ma- 
yor simpatía, mejor percepción; se adapta más alas 
costumbres de los niños, y al mismo tiempo, tiene 
más gracia, sus maneras son más atractivas. "El des- 
tino de las naciones depende más de las mujeres que 
de los hombres del poder ó de ios innovadores, quie- 
nes en la mayor parte no se comprenden así mismos." 
Froebel consideraba á la mujer como aliado natural 
en sus reformas educacionales, \' á e?a confianza ella 
ha correspondido con nobleza. p]specialmente por 
ella han ganado terreno en Europa y últimamente en 
América sus reformas. Afortunada la causa que tie- 
ne á su favor el interés v la ayuda de la mujer! 

Guatemala, 27 de Agosto de 1895. 

José F. Aizpuru. 



EL CARPINTERO 



José M. Bustillo 



Alta la frente, de sudor bañada, 
Revuelto el pelo, la mirada pura, 
La blusa del país medio rasgada, 
Y el mandil suspendido á la cintura. 



82 EL EDUCACIONISTA 

¡Incansable, tenaz! En su alma ardiente 
Siempre guarda el embrión de alguna idea; 
Ora toma el compás, y entonces siente! 
Ora toma el formón, y entonces crea! 

Y siempre así. Cuando la aurora brilla, 
Solloza la garlopa barnizada; 

Y se despierta el sol, y huye la astilla 
Cual cinta de marñl arrebolada. 

Es su pobre taller, santuario inmenso; 
El trabaja es el Dios allí ensalzado; 
I^a madera aromática, el incienso; 
El sacerdote, el corazón honrado. 

Y ese hombre honrado que con tanto anhelo 
Trabaja sin rencores, sin envidia, 

Tiene amor á las glorias de su suelo . 

Y por la industria de su patria lidia. 

¡A su rey! — el deber — le da cariño 

Y da, del mundo á la tenaz batalla, 
Ora la cuna donde llora el niño. 
Ora la urna donde el hombre calla. 

Es un mago sagaz de alma sincera 
Que con afanes duros y prolijos. 
Convierte las migajas de madera 
En migajas de pan para sus hijos! 

Y con la blusa azul medio rasgada, 

Y arrollado el mandil á la cintura, 
Torna lento al hogar ..... cuando, cansada, 
La pupila del sol ya no fulgura. 

¡Y su hogar es muy pobre pero santo! 

Porque en él, ahuyentando la tristeza, 
La palabra República es un canto 
Que ofrece un porvenir á la pobreza! 



EL EDUCACIONISTA 83 

Y á ese hombre humilde que con tanto anlielo 
Trabaja sin rencores, sin envidia, 
¿Un premio negará su patrio suelo? 
¡El por la industria de su patria lidia! 

¡Ah! ¡dadle fuerzas! Que la ardiente gloria 
Oeda un laurel al corazón sencillo! 
Que se convierta en himno de victoria 
El rudo resonar de su martillo! 

Su alma es de aquellas almas generosas 
Que sedientas de luz, viven, palpitan! 
Y esas almas así son cual las rosas, 
O les dais luz de sol, 6 se marchitan. 



SECCIÓN OFICIAL 



Secretaría de Instrucción Pública 

República de Guatemala 

América Central. 

Dirección de Estadística Escolar 



Palacio del Poder Ejecutivo: Guatemala, 21 de 
agosto de 1895. 

Señor Director de 



Necesitando formar la Estadística de los estableci- 
mientos privados de educación, suplico á usted se sir- 
va llenar el formulario que le envío, prefiriendo con- 
signar en números los datos que á ello se presten. 

De usted atento servidor, 

Julián Moré Cueto. 



84 



EL EDUCACIONISTA 



ESTADÍSTICA ESCOLAR DE I 
Personal docente en las Escuelas del Departamen 



PERSONAL DOCENTE 



Puesto que desem- 
peñan 



Nacionalidad 



Lugar del servicio 



J. Luis Cuevas 

Maximino Pellecer . 

Manuel Paredes 

Angela Mollinedo . . . 

Josefa Ordóñez A 

María Jesús Pellecer. 
Arcadia Cruz 



Joseflna de Anda. 



Miguel Lorenzana 

Francisco Paredes 

Alejandro Celis 

Higinio Roca 

Everildo Quevedo 

Pacífica Tornos 

Rita Marroquín 

Francisca E. de Figueroa 
Carmen Acuña 



Teresa Escobar 



Santos Rodríguez . . 
Manuel C. Luchs. .. 

Juan Rodríguez 

Gonzalo Ortiz 

Rosario Rodríguez . 
Vicenta Rodríguez. 
Pedro Hernández . . 
Faustino Medina. . 

Pedro Roca 

Pantaleón Baca 

Víctor Hernández . 

Pedro Calan 

Alejandro Tun 

Tomás A. Popal . . . 
Aparicia Meléndez. 
Maximiliano Ortiz . 



Director 

Profesor de grado 
" Auxiliar. 

Directora 

Profesora 



Chimaltenango. 



Directora Kindergar- 
ten 



Ayudante Kindergar- 
ten 



Directora 
Profesora , 



Directora Kindergar- 
ten 



Ayudante Kindergar- 
ten 



Director 
Profesor 



Directora 
Profesora . 
Director . 



Directora 
Director .. 



'nicaragua 
Guatemala 



La Merced 

Canajal de Medina 
Estancia la Virgen 

Quirinal 

Canajal de Gálvez. 

Patzaj 

Chijocón 

Comalapa 



Poaquil 



EL EDUCACIONISTA 



85 



Cuadro Número 1 . 



PUBLICA DE GUATEMALA 

Chimaltenango — Mes de Julio — Año de 1895 



la del nombra- 
miento 


ESTADO CIVIL 


SUELDO ANUAL DE LOS MAESTROS 


Total 


TIEMPO 


Soltero 


Casado 


Viudo 


Por el Teso- 
ro Nacional 


Por el Teso- 
ro Municipal 


Por los par- 
ticulares 




Aflosj Meses 


íro 8 de 1894 
) 6 " 1895 
17 " 1894 
7 " 1895 
7 " 1895 
7 " 1895 
7 '■ 1895 

7 " 1895 

lo. " 1888 

¡ro 9 " 1894 

9 " 1891 

10 " 1894 

5 " 1894 

6 " 1895 
iro 25 •' 1895 

15 " 1895 
iro 7 " 1894 

J IS " 1895 

'JO 22 " 1894 
22 " 1894 
. lo. " 1894 
10 " 1895 
> 8 " 1895 
S " 1895 
S " 1895 
10 " 1895 
K " 1895 

8 " 1895 
8 " 1895 

10 " 1895 
•lo. " 1895 

3 " 1893 

4 " 1895 
*0 lo. " 1892 


si 
sí 






Í1.200 
,3tí0 

.-500 
'1,200 

360 

:»0 

1,200 

240 

360 
360 

■m 

300 
240 
36Ó 
^300 
210 
360 

180 

900 
300 
300 
300 
600 
240 
360 
360 
360 
3(K) 
360 
360 
360 
:í60 
360 
360 


















2 


sí 


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?1,860 










7 

7 






1,860 








7 


sí 
sí 








1,440 
360 


7 
5 
8 

1 


... ... 




,^ 




7 


sí 
sí 


«•» 






















.. 






1,260 






sí 


?120 




1 


sí 
sí 

sí 






1,020 


2 
11 

15 

2 

3 
2 



1 

1 
3 



2 

3 


si 




















540 


7 













■ ■ 








.^ 












]j 










1,800 










- 












840 
360 
360 
360 
360 
360 
360 
360 

780 




sí 




1 


7 






1 








sí 






, 








7 








. i •• 








sí 




1 co 




3 
1 


i 






5 












22 10 


2 


114,460 


fl80 




114,280 














1 























86 



EL EDUCACIONISTA 



Continuación 



PERSONAL DOCENTE 



Puestos que desem- 
peñan 



Nacionalidad 



Lugar del servicio 



Edad 



Vienen 34 

Inés Rosales • 

Filadelfo Girón 

Saturnino Alvarez 

Antonino Paredes 

Cérvulo Pinzón 

Antonia Espinosa 

María Hernández 

Inés Monasteria 

Clara Hernández 

Pedro Mota 

Benjamín Aguilar 

Teresa Aguilar 

Abel Linares 

Lisandro Medina 

Jofefa Z. üalindo 

Roque Ovalle 

Braulia Ovalle 

Francisco de León 

Dolores Pinzón 

Francisco Santiago 

Marta Santiago 

Hermán Rodríguez. ..... 

María E. Zamora.. 

Rafael A. Carrillo 

Paula S. de Carrillo 

Cayetano Meléndez 

Concepción Luiia 

Victoria Avendaño 

Francisco Pinzón R 

David Quesada 

Felisa Díaz 

Josefa P. de Yela 

Suman 66 



Directora 
Director . 
Directora 
Director .. 
Profesor . 
Directora 
Profesora , 



Directora Kindergar- 
ten 



Ayudante Kindergar- 
ten 



Directora . 
Director . 



Directora 
Director . 
Directora 
Director . . 
Directora 
Director . 
Directora 
Director . 
Directora 
Director 
Directora 
Director ., 
Directora . 



Director . 
Directora 



Poaquil .# 

Santa Apolonia. 



Tecpan 



Paquip . 
Patzúm 



Poehuta. 
Petzicía . 



Balan y á.. 
Zaragoza 



Vejapa 

Nejapa 

Acatenango. 



Yepocapa 

Itzapa 

Parramos 

Tejar 

San Miguel M. 













EL EDUCACIONISTA 






87 


uadro anterior. 


¡lecha del nombra- 


ESTADO CIVIL 


■ 

SUELDO ANUAL DE LOS MAESTROS 


1 TIEMPO 
DE SBBVICIO 


Soltero 


Casudo 


Viudo 


Por el Teso- 
ro Nacional 


Por el Teso- 
ro Municipal 


Por los par- 
ticulares 


Total 




miento 


Años 


Meses 




si 

8i 
81 
Si 


10 


2 


114,460 


1180 




114,280 








n 1r> <1o 1&0O 


360 
otiO 




.•? 




bre. 7 " 1894 
lero 9 " 1895 
sbrero 19 " 1895 
aero i " 1892 
lllO 9 " 1894 
arzo 11 " 1895 

josto 10 '• 1894 

Ilio 9 " 1895 

íbrero 6 " 1889 

bre. 8 " 1892 

ayo 16 " 1893 

lero 8 " 1895 

8 " 1895 

Sbrero 28 " 1891 

lo. " 1894 

aero 3 " 1893 

7 " 1895 

23 " 1895 

" 10 " 1893 

" 10 " 1893 

ilio 12 " 1895 

lero 23 " 1895 

arzo 30 " 1895 

30 " 1895 

-brero 26 " 1894 

lo. " 1895 

»rzo lo. " 1894 

lero 8 "1895 

»yo 7 " 1893 

lero 9 " 1894 

nio 20 " 1895 


1 






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360 
720 
360 
720 
360 

360 

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180 








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360 
360 
360 
360 
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120 






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1 

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360 
360 
360 






720 


14 
29 
4 




sí 












720 




















;í60 

360 
360 

360 




720 
840 




1 
8 
1 

2 

1 






si 




60 
60 





6 
6 






360 






, ?20 


. 


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4 


... 

360 

.... 1 .360 






720 


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360 
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720 
360 




si 























4% 


15 


o 


126,400 1948 


124 


127,372 














1 




• 






J 


SI Director de 


Estadística E 

Julián ] 


acolar, 

MOR] 


sCi 


JETO. 



EL EDUCACIONISTA 



estadística escolar de L 

Escuelas públicas de ambos sexos en el Dep 



MUNICIPIOS 


Aldeas 


Caseríos 


CLASE DE ESCUELAS 




Varo- 
nes 


Niñas 


Mixta 


No 

tui 


Chimaltenango .... 




















1 






(( 








1 




(( 


San Jacinto. . . . 










San Martín 






1 
















(( 








1 




(( 








1 



,. 










1 








Canajal Medina 

Estancia' la Viríren . . 




^, 


• 








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Giminal 








.. 


Canajal Gálvez. 






Patzai 






Ohijocón 












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1 



"i" 

1 





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1 


1 






















1 


2 






















Pasan 






14 


6 



















EL EDUCACIONISTA 


89 


EPÚBLICA DE GUATEMALA 

tmento de Chimaltenango— Mes de Julio- 


-Año 


Cuadro Ni'imero 2. 
de 1895 


cursos en que 

itá dividida la 

Escuela 




Alumnos matricu- 
lados menores de 
14 años 


Alumnos mayores 
de 14 afíos matri- 
culados 


TOTAL 


si 

ii 


Observaciones 


Varones 


Kiñas 


Varones 


Niñas 




. Cursos 

" . . . '. '. 

I 

" 

" 




1 

1 
1 
1 
1 
1 
1 
1 

1 

1 

1 

1 
1 

1 

1 

1 
1 

1 

1 

1 
1 

1 
1 


65 

id 

28 
161 

22 ■ 

186 

30 

132 

• 
18 


60 

12 


1 




66 
60 
22 
28 
161 
164 
105 
187 

150 

30 

142 

25 
127 
26 

135 

134 

130 

127 

80 

130 
30 

121 
20 




























, 




142 
83 

150 


•••••••• 


22 










1 








2 


1 Dos plazas de 
•] profesoras, son 
(las vacantes. 








10 

7 




1 


i La Escuela 
■jde niñas es la 
(vacante. 


26 




1 


í La escuela 
■jde niñas es la 
(vacante. 








132 
lo4 




3 




1 
1 


f La escuela 
de niñas de la 

\ "Estancia 
Grande," es la 

[ vacante. 

í La escuela de 

•j niñas es la va- 


130 








(cante. 






127 






1 
2 


( La escuela de 
i niños de "Si- 
j niajulen, " es 
[ la vacante. 
( Las escuelas 

de ambos sexos 
\ de Chinima- 

quín, son las 
t vacantes. 


80 
5 


i' 


126 
Í2Í ' 


29 










20 


















23 


1,447 


62a 


107 


23 


2,200 


9 








i 

i 








• 











90 



EL EDUCACIONISTA 



MUNICIPIOS 


Aldeas 


Caseríos 


CLASE DE ESCUELAS 








"zt ! Ni».. 

■ 1 


Mixta 


tun 


Vienen 






1 

14 1 6 


2 


1 


Tecpán G 




















1 




(( 










• • • 


(1 








<t 


Paquip 











Patzún 










1 


. 




<< 














































Balanyá 










... 




■ 




Zarago/a 











•• 












Nejapa 




















Acatenango 










.. 








Yepocapa 


































, 




























Tejar 
















1 






^^ 


San Miguel M . . 


. 












Totales. .... 






27 


18 


3 















EL EDUCACIONISTA 



91 



liso anterior. 



.11 (J 


ue 

ala 




Alumnos matricu- 
lados menores de 
14 años 


Alumnos matricu- 
lados mavores de 
14 años 


TOTAL 


11 
1" 


Observaciones 


Escuela 


Varones 


Niñas 


Varones 


Niñas 






23 

1 
1 
1 
1 
1 
1 
1 
1 

1 

i 

1 
1 
1 
1 
1 
1 
1 
1 
1 
1 
1 
] 
1 

1 

1 

1 


1,447 
96 

27" 


' 623 

90 ■ 

32 


107 
4 


23 

' lÓ 


2,200 

100 
100 
59 
128 
14 
81 
69 
13 

24 

94 
84 
19 
20 
71 
71 
33 
35 
54 
65 
85 
88 
60 
60 
59 
68 
35 
35 

14 


9 




ursos 














128 








14 
81 


















69 












13 

2 
4 






22 

90 

19 

■ 63 

33 ' 

54 " 

85 ' 

59 ' 

35 

35 ■ 


84 " 


1 


( La escuela de 
•] niñas es la va- 
( cante. 


:: 

• 












20 

67 ' 










8 


4" 












35 














65 


















88 

60 ' 

66 










1 








24 


2" 










35 
14 










" 






1 


La escuela de 
< varones, es la 






vacante. 




51 


2,160 


1,348 


291 


39 


3,838 


11 









El Director de Estadística Escolar, 

Julián Moré Cueto. 



EL EDUCACIONISTA 



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EL EDUCACIONISTA 



93 




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94 



EL EDUCACIONISTA 







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o 



o 



EL EDUCACIONISTA 



96* 



RESUMEN 



MUNICIPIOS 

• 


Número 

de 

fincas 


Número 

total 

de familias 


Falencia 


6 ' 92 


Sanarate 

Santa Catarina Pínula 

Cantón La Paz 

Santa Rosita 


8 
3 
6 
4 
1 
1 
1 
9 
5 
8 
4 
1 


235 

82 

101 

98 


San Pedro Sacatepéqiiez 

Cantón La Independencia 

San Pedro Yampuc 

Las Vacas 

San Juan Sacatepéquez 

San José Pinula 

San José del Golfo 

Mixco 


19 


12 

162 

215 

148 

50 

53 


Sumas 


57 


1,267 



96 EL EDUCACIONISTA 

EL TEMPERAMENTO 

Hubo un día en que el temperamento estuvo de 
moda. Todo se quería explicar por el temperamento: 
las ideas, las pasiones, los hechos todos de un hom- 
bre, procedían de ahí. Desde la fortuna de un indi- 
viduo hasta la grandeza ó la decacfencia de la nación, 
todo era cuestión del temperamento predominante. 

Sin quitar la debida importancia á este elemento 
de la constitución del individuo, y aun de la raza, no se 
busca en este solo dato la explicación de las intencio- 
nes y de los actos; y considerando que el mejor de los 
temperamentos es aquel en que todos están equilibra- 
dos y que el predominio marcadísimo de uno de ellos 
sobre los restantes, son más bien manifestaciones pa- 
tológicas que disposiciones fisiológicas compatibles 
indefinidamente con la salud, se han puesto las co- 
sas en su punto. 

üesde luego M. Adelón, que ha escrito mucho sobre 
los temperamentos, parece haber aceptado la división 
corriente de cuatro principales, que son: el sanguíneo, 
el nervioso, el bilioso y el linfático, y luego los que 
resultan de la combinación de dos de ellos, que pue- 
den coexistir con marcada preponderancia; por ejem- 
plo", el bilioso-nervioso. 

El temperamento sanguíneo se halla caracterizado 
esencialmente por el acrecentamiento de la masa de 
sangre y del número proporcional de glóbulos: por 
un desenvolvimiento más considerable del sistema 
vascular y por una extraordinaria actividad funcional 
de los capilares generales y parenqui matosos. La 
plétora es la exageración morbosa de este tempera- 
mento. Con él las funciones de la nutrición predo- 
minan sobre las de relación. Las enfermedades á 




EL EDUCACIONISTA 97 



que está más expuesto son las congestiones y las he- 
morragias. Favorece también las hipertrofias del 
corazón y alteraciones de la aorta y de los gran- 
des vasos. 

La gente sanguínea tiene, por regla general, la piel 
sonrosada, la faz encendida, los cabellos castaños y 
linos, la fisonomía , animada y alegre, las formas re- 
dondeadas y graciosas. Sus fuerzas musculares sue- 
len estar muy desarrolladas, su imaginación es ar- 
diente, sus pasiones son violentas aunque pasajeras,, 
su carácter espansivo y generoso. Suelen ser muy 
inclinados al amor. 

Entre los hombres célebres en los cuales se ha mos- 
trado más preponderante el temperamento sanguíneo,, 
se cuentan Enrique I de Francia y Mirabeau. 

Los individuos en quienes predomina el tempera- 
mento nervioso son, por regla general, pálidos, delga- 
dos, poco musculosos. Su fisonomía muy variable, 
está llena de expresión. 

"Con una inteligencia que puede alcanzar el más 
alto grado de desarrollo, dice M. Adelón, los nerviosos 
presentan todos los grados de la grandeza y de la mi- 
seria moral del hombre, juntando á veces la nobleza,, 
la dignidad, el amor á la humanidad, con la suscepti- 
bilidad más ridicula, la envidia, el odio, la crueldad^ 
la misantropía más profunda. Tales fueron Tiberio, 
Luis Xí, Pascal, J. J. Rousseau, Zimmermann, Ro- 
bespierre." 

CMaro está que los caracteres determinados por este 
temperamento pueden modificarse según las circuns- 
tancias; así como exageran hasta el estado patológica 
en medio de las excitaciones de una civilización refi- 
nada, pueden regularizarse y hasta transformarse á 
la larga en medio de la calma bienhechora de una 
vida tranquila y normal. Nada más común en este 



EL EDUGAGIONISIA 



temperamento que el tránsito brusco de una exalta- 
ción física y moral á una depresión y una insensibi- 
lidad extremadas. 

f.as enfermedades á que se hayan más expuestos 
los temperamentos nerviosos, son las neuralgias y neu- 
rosis de todas clases, particularmente el histerismo, 
la hipocondría y la enagenación mental. 

El temperamento bilioso se revela al observador 
por los caracteres siguientes: la piel es de un moreno 
más ó menos oe^curo; el pelo mu}^ abundante y de 
un color más ó menos negro; los ojos igualmente 
negros armonizan con todos los rasgos de la fisonomía 
para dar á esta un carácter á la vez inteligente 
y firme. 

Los individuos dotados de este temperamento — es- 
cribe M. Adelón — tienen generalmente mucha capa- 
cidad; sus sensaciones y sus pasiones, son intensas y 
duraderas; sus determinaciones enérgicas, atrevidas y 
sostenidas con una perseverancia á toda prueba. Sue- 
len distinguirse por una grande ambición y por una 
tenacidad no menos grande para satisfacerla. 

Son los caracteres de este temperamento los pre- 
sentados por el mayor número de grandes hombres, 
que han honrado á la humanidad por la elevación de 
sus propósitos y la han desolado con su ambición 
desenfrenada. Alejandro Magno, César, Bruto, Maho- 
ma, Sixto V, Cromwell, Pedro el Grande y Napoleón. 

FA temperamento bilioso es más raro entre las mu- 
jeres que entre los .hombres, y se observa en los pue- 
blos del Mediodía con rnayór frecuencra. que en otros 
climas. Las enfermedades á las cuales predispone, 
son las del hígado, las de las vías digestivas y las he- 
morroides. 

Los individuos de temperamento linfático, se hacen 
notar por su piel blanca y fina, sus cabellos rubios. 



EL EDUGAGIONISTA 99 



sus ojos azules, sus formas abultadas y por la lenti- 
tud de sus movimientos. Parecen sentir menos vi- 
vamente que los otros, y son de ordinario muy lentos 
en tomar sus decisiones. En cambio, tienen una gran 
fuerza de resistencia y de paciente serenidad. 

Este temperamento muy frecuente en las mujeres, 
es considerado como predisponente á las escrófulas, 
al raquitismo y á la tisis tuberculosa. 

En los diversos pueblos de Europa se observa tam- 
bién el predominio de determinados temperamentos, 
ya simples ya compuestos. Así, entre los franceses, 
predomina el sanguíneo; entre los italianos el ner- 
vioso; entre los españoles el bilioso; y entre los holan- 
deses y buena parte de los alemanes, el linfático. 

Rostan, considerando sólo las ideas puramente or- 
gánicas, ha sustituido á la palabra f.emperainento la de 
constitución, y admite seis especies, que funda sobre el 
grado de predominio ó inferioridad de diversos apara- 
tos de la economía: 1? preponderancia del aparato 
digestivo, de sus anexos y del hígado; 2^ predominio 
del aparato circulatorio y respiratorio; 3?, predominio 
del encéfalo; 4!^ predominio del sistema locomotor; 
5t predominio de los órganos de la generación; 6^ 
atonía de todos los aparatos. 

Hay, pues, campo donde elegir. 

P. L. 



A SIMÓN bolívar 



EN EL CENTENARIO 



Gemía aún bajo el hispano yugo 
Ija América del Sur, la bella tierra 
Donde se eleva aurlaz la andina sierra 
Que en ríos, valles y montañas cría 
Cuanta riqueza codiciar le plugo 
Al español que con ci'ueldad impía 
A horrenda tnuerte al inca rey condena 
Y su imperio á durísima cadena. 



100 EL EDUCACIONISTA 

Vinieron en ibéricos galeones 
Hijos de Marte, si en la lid serenos, 
Sedientos de oro y de hidalguía ajenos; 
Al débil indio á esclavitud sujetan, 
Tiñen en sangre indiana sus pendones, 
Nada en su saña y su ambición respetan ; 
En tributo mandándole á sus reyes 
No hay para ellos obstáculos ni leyes. 

Del Cotopax desde la nivea cumbre 
Miraba con horror males tan grandes 
El genio que preside de los Andes 
El destino feliz ó adversa suerte: 
Nublóse de sus ojos la alba lumbre. 
Sintió su pecho el frío de la muerte 
Viendo esa tierra que parece cielo 
Presa de servidumbre y negro duelo. 

En alas del dolor arrebatado 

Veloz el vuelo á la región dirige 

Do impera el ser que el universo rige 

De hombres y pueblos decretando el sino. 

Y ante ese trono divinal postrado 
Con voz que vence en melodía al trino 
Del ruiseñor, abrió los labios rojos 

Y bañados en lágrimas los ojos 

• El genio habló: "¿Porqué, Señor, tu ira 
Tolera que de América los hijos 
Sufran de tanto mal años prolijos? 
Su hado fatal sin esperanza lloran, 
En el hijo un esclavo cuando espira 
Ve el padre esclavo; en su ambición devoran. 
Cuanto produce el suelo los hispanos, 
Aun la vida infeliz de sus hermanos. 




EL EDUCACIONISTA 101 

En vez del oro que en sus naves llevan 
Para colmar las insondables arcas 
Del monarca español, á estas comarcas 
Traen la esclavitud, y si hay osados 
Que á pretender la libertad se atrevan 
Sus heroicos esfuerzos contestados 
Con el insulto son, y la horca fiera 
Cual premio á su civismo les espera. 

Por qué si tú con dadivosas manos 
Has cubierto de encantos esa tierra 
Que más tesoros y hermosura encierra 
Que el bíblico y soñado Paraíso, 
Asentáronse en ella los tiranos 
Cuando tu voluntad mostrarla quiso 
Al hispano león? Ve cuál sus daños 
Crecen al par que pasan largos años. 

No del americano en la alta frente 
Brille de inteligencia noble llama 
Si en vano de los libres la vida ama. 

Sus hembras mira plácido sonríes, 

En ese edén de cielo refulgente 
Más que mujeres colocaste huríes 
Para que extraños su beldad depriman 

Y cual su patria en la ignominia giman?" 

Sus labios cerró el genio y temeroso ^ 

Se inclinó, despidiendo sus cabellos 
Trémulos al moverse áureos destellos. 
Entonces el Dios que rige la alta esfera 
Dijo con voz que imita el rumoroso 
Torrente: "Genio de Colombia, espera" 

Y á la voz del augusto soberano 

Del porvenir se abrió el obscuro arcano. 



102 EL EDUCACIONISTA 

El ángel contempló tras no remotos 
Siglos, bello adalid, joven guerrero 
En cuya heroica diestra arde el acero 
Que forjó de cien reyes la Victoria: 
Ve por Bolívar entre el polvo rotos, 
Triunfos que en bronces grabará la Historia, 
Los hierros que á Colombia aun encadenan • 

Y ante el mundo cual sierva la condenan. 

"Ese es, Jehová dijo, mi elegido, 

A Caracas concedo la fortuna 

De darle entre sus hijos noble cuna. 

Tú arrullando los sueños de su infancia 

Le dirás su destino esclarecido. 

Cuando del héroe ostente la arrogancia 

Haz que el escudo de Colombia sea 

Y dirige su brazo en la pelea. 

'•Brillará entre los héroes como brilla 
Entre los astros el luciente Apolo 
Que esparce su esplendor de polo á polo. 
Cuántos campeones son los que atrevidos 
Seguirán á ese audaz que'nose humilla? 
Pocos son; son seis mil; fueran vencidos. 
Si hombres fuesen no más, aun seis legiones; 
Mas, quién venció contra seis mil leones? 

% "Perú, Ecuador, Bolivia, Venezuela, 
Colombia, de l^olívar la victoria 
Bendecirán, que ya en Junín de gloria 
Crece el laurel que segará la espada 
Del vencedor que al déspota debela. 
Reinarán en la patria emancipada. 
Riqueza, Paz y Libertad divinas 
Del imperio español sobre las ruinas," 



EL EDUCACIONISTA 103 

Calló Jehová, en el cielo tenebroso 
De Colombia lució la l^lanca estrella 
Del gran destino y la esperanza bella; 

Y ansia el genio que en veloz corrida 
Cumpla el tiempo el pronóstico glorioso 

Y aparezca en su América querida 
El héroe de Junín cuj^a victoria 

Dé á un mundo libertad, luz á la Historia 

V. S. O. 
Guatemala, 24 de julio de 1883. 



ELEMENTOS DE ALGEBRA 
(g. a. wentworth) 



VERSIÓN ESPAÑOLA 



José F. Aizpüeu, 



Profesor de esta materia en la Escuela Normal Central de Señoritas. 

Lecciones arregladas especialmente para las alumnas de esta 

asignatura en dicho plantel 



{Continuadón) 



lUl. Hay algunos casos de dividir que ocurren tan 
á menudo en las operaciones algebraicas, que debemos 
darle particular atención. 

TASO I. 

íiOS resultados siguientes pueden fácilmente verifi- 
carse : 



104 EL EDUCACIONISTA 



(1) J=:^'=aHab+b^ 

(2) 27¡^-8tf^3^.^e^,^^^. 

3a — 2 b 

a — b 

(4) ^~^^|^W +2a-^b+4a^b^+8ab^+16b^ 
a — 2b 

De estos resultados se deduce que: 

102. La diferencia de dos potencias impares é iguales 
de dos números cualesquiera, es divisible por la diferen- 
cia de los dos números. 

Se observará también que: 

I. El número de términos en el cociente es igual al 
representado por el exponente de las potencias, 

II. Los signos del cociente son todos positivos, 

III. El primer término del cociente se obtiene, co- 
mo siempre, dividiendo el primer término del divi- 
dendo por el primer término del divisor, 

IV. Cada término siguiente del cociente se puede 
obtener multiplicando el término próximo anterior 
por el segundo término del divisor (sin tomar en cuen- 
ta el signo), y dividiendo el producto por el primer 
término del divisor. 



(1) 



a+b 



CASO II. 

=a" — ab+b^ 



(2) 27x-f8y^_, 

3x+2y ' ^ 

(3) I^_^'_a^_a3b+a2b2-ab^+b^ 
a+b 

(4) 243xH32y^ _3^y4_54^3y^.3e^2y2_24xyH4_^3y. 

De estos resultados se deduce que: 

103. La suma de dos potencias impares é iguales de 
dos números es divisible por la suma de los números. 

El cociente se puede hallar como en el caso i., pero 
los signos son alternadamente más y menos. 



EL EDUCACIONISTA 105 



CASO III. 



(1) ^Ljr=x+y. ^^^ ^' .yU x=^+x-y+xy-+y^ 

X— y ^ X— y ^ ^ J' 

(3) x2-y2 (4) x^-y^ 3 2 , •> ■^ 

V '' «^ =x— V. ^ ^ _Z.^x"^— x^y+xy— y^ 

X +y " X +y 

De estos resultados se podrá deducir que: 

104. La diferencia de dos potencias pares é iguales de 
dos números es divisible por la diferencia, así como tam- 
bién por la suma de los números. 

Cuando el divisor está formado por la diferencia de 
los números, el cociente se halla como en el caso i. 

Cuando el divisor está formado por la suma de los 
números, el cociente se halla como en el caso ii. 

CASO IV. 

Se puede verificar fácilmente que: 

105. La suma de dos potencias iguales y pares de dos 
números no es divisible ni por la suma ni por la diferen- 
cia de los dos números. 

Pero cuando el exponente de cada una de las dos 
potencias iguales está compuesto de un factor par y 
otro impar, la suma de dichas potencias es divisible 
por la suma de las potencias de los números cuyo ex- 
ponente sea el factor par. 

Así, x'^+y'' no es divisible por x-'ry ni por x — y, pero 
si es divisible por xf+y^. 

El cociente se hallará como en el caso ii. 

CAPÍTULO V. 

Factores. 

10(). En la multiplicación determinamos el producto 
de dos factores dados; es á menudo de importancia 
■determinar \os factores de un producto dado. 



106 EL EDUCAGIONISIA 

CASO I. 

107. El caso más sencillo es aquel en que todos los 
términos de una expresión tienen un factor común. Por 
ejemplo, 

(1) x2+xy=x(x+.y) 

(2) 6aH4a2+8a=2a(3a-+2a-f 4) 

(3) ISa^^b— 27a'-^b-+36ab=9ab(2a-— 3ab+4) 

CASO II. 

108. Con frecuencia los términos de una expresión 
pueden arreglarse de tal modo que se encuentre un 
factor común. Así, 

(1) x2+ax+bx+ab=(x--í-ax)+(bx+ab) 

=x(x+a) +b(x+a) 
= (x+b)(x+a). 

(2) ac— ad— bc4-bd=(ac— ad) — (be — bd) 

==a{c— d)— b(c— d) 
= (a— b)(c— d). 

109. La raíz cuadrada de un número es uno de los 
dos factores iguales del número. Así, la raíz cuadrada 
de 25 es 5; pues, 25=5x5. 

La raíz cuadrada de a* es a^; pues, a^==o^Xa^ 

La raíz cuadrada de a^6V es ^i 6c; pues a~6V=abcXabc. 

Por lo general la raíz cuadrada de un número se ex- 
presa poniendo el mismo número con un exponente 
que sea igual á la mitad del exponente de la potencia 
del número. 

La raíz cuadrada de un producto podrá obtenerse 
extractando la raíz cuadrada de cada factor, y hallan- 
do el producto de dichas raíces. 

La raíz cuadrada de un número positivo puede ser 
positiva ó negativa; pues, 

a^=^a^a 
6, a^= — aX — o.; 

pero, por ahora no consideraremos sino el valor posi- 
tivo de la raíz cuadrada. 



EL EDUCACIONISTA 107 

CASO III. 

110. Hemos visto (§73) que un trinomio con fre- 
cuencia es producto de dos binomios. Vice-versa, un 
trinomio puede en muchos casos descomponerse en 
dos factores binomios. Así, 

Hallar los factores de x'^-^7x+12. 

El primer término de cada factor binomio será evi- 
dentemente X. 

El segundo término de los dos factores binomios 
deben ser dos números 

cuyo producto sea 12 
y cuya suma sea 7. 

Los únicos dos números cuyo producto es 12 y cuya 
suma es 7 son 4 y 3. 

.•.x-+7x+12=(x+4)(x+3) 

Ahora, para determinar los factores de x-+5xy+6y^, 
es evidente que .el primer término de cada factor bi- 
nomio será X, 

Los segundos términos de los dos factores binomios 
deben ser dos números 

cuyo producto sea 6y^ 
y cuya suma^sea. 5y. 

Los únicos dos números cuyo producto es 6y^ y cuyst 
suma es 5y son 3y y 2y. 

.•.x^+5xy+y2=(x+3y) (x+2y). 

CASO IV. 

111. Hallar los factores de x^— 9x+20. 

Los segundos términos de los dos factores binomios 
deben ser dos números 

cuyo producto sea 20 
y cuya suma sea — 9. 



108 EL EDUCACIONISTA 

Los únicos dos números cuyo producto es 20 y cuya 
suma es — 9 son — 5 y — 4. 

.\x2-9x+20=(x— 5) (x-4) 

CASO V. 

112. Determinar los factores de x-+2x — 3. 

Los segundos términos de los dos factores binomios 
deben ser dos números 

cuyo producto sea — 3 
y cuya suma sea -1-2. 

Los únicos dos números cuyo producto es — 3 y cuya 
suma es +2 son +3 y — 1. 

.•.x2+2x-3=(x+3)(x-l). 

CASO VI. 

113. Determinar los factores de x"- -5x — 66. 

Los segundos términos de los dos factores binomios 
deben ser dos números 

cuyo producto sea — 66 
y cuya suma sea — 5. 

Los únicos dos números cuyo producto es — 66 y 
cuya suma es — 5 son — 11 y +6. 

.-.x-— 5x— 66=fx— ll)(x+6). 

Ahora consideraremos los trinomios que son cua- 
drados perfectos. Estos no son sino formas especiales 
de los CASOS III y iv., pero, por su importancia requie- 
ren particular atención. 

CASO VII. 

114. Determinar los factores de x^+18x+81. 

Los segundos términos de los dos factores binomios 
deben ser dos números 

cuyo producto sea 81,' 
y cuya suma sea 18. 



EL EDUCACIONISTA 109 

Los únicos dos números cuyo producto es 81 y cuya 
suma es 18 son 9 y 9. 

.•.x-+18x+81=(x+9)(x+9) 

CASO VIII. 

115. Hallar los factores de x'— 18x+81. 
Los segundos términos de los dos binomios deben 
ser dos números 

cuyo producto sea 81 
y cuya suma sea — 18. 

Los únicos dos números*cuyo producto es 81 y cuya 
suma es — 18 son — 9 y — 9. 

. • . x-~18x+81=(x— 9)(x— 9) 

{Continuará) 



EL POPOL- VUH 



{Continúa) 



CAPITULO QUINTO 



Lo que contaremos (ah^-a es) el nacimiento de Hu- 
napu y de Xbalanqué. 

He aquí, pues, su nacimiento que vamos á contar. 
Cuando ella hubo llegado al día de su alumbramiento, 
la joven, llamada Xquiq, parió. 

La vieja no asistió sin embargo cuando ellos nacie- 
ron; instantáneamente se produjeron ellos, 3O0S dos 
fueron alumbrados, Hunahpu y Xbalanqué, pues tales 
eran sus nombres, y fué en la montaña donde ellos se 
produjeron. 

La joven volvió con sus niños á la casa; pero ellos 
no dormían: Anda ú arrojarlos afuera, porque en 



lio EL EDUCACIONISTA 



verdad no hacen más que llorar, dijo la vieja. Des- 
pués de lo cual los llevaron á un hormiguero; pero allí 
durmieron un sueño muy tranquilo, por lo cual los 
quitaron de allí y los llevaron a colocar sobre espinas. 

Ahora, pues, lo que deseaba Humbatz y Hunchonen 
era que muriesen sobre el hormiguero; ellos lo desea- 
ban porque eran sus rivales en las artes, y los hijos de 
Xquiq eran un objeto de envidia para Humbatz y Hun- 
chonen. 

Aun desde el principio sus jóvenes hermanos no 
fueron recibidos por ellos en la casa; éstos no los co- 
nocían y así, pues, fueron cfiados en la montaña. 

Ahora, pues, Humbatz y Hunchonen eran muy 
grandes músicos y cantores; mas Hunahpu y Xbalan- 
qué, habiendo crecido en medio de grandes penas y tra- 
bajos que habían pasado, atormentados de todas ma- 
neras por aquellos, llegaron á ser sabios; se habían 
también hecho hábiles como tocadores de flauta, can- 
tores, pintores y escultores; todo salía perfecto de sus 
maños. 

Ellos sabían ciertamente cual era su nacimiento y 
estaban igualmente instruidos de que eran los repre- 
sentantes de sus padres que habían ido á Xibalbá, don- 
de sus padres habían muerto. Sin embargo, Humbatz 
y Hunchonen, eran muy sRios y en su inteligencia 
ellos habían sabido desde el principio todo lo tocante 
á la existencia de sus jóvenes hermanos. 

Pero" su sabiduría no se mostraba á causa de su en- 
vidia, habiéndose sobrepuesto contra ellos la mala vo- 
luntad de su corazón, aunque ningún acto los hubiese 
provocado por parte de Hunahpu y Xbalanqué. 

Estos no hacían más que tirar con cerbatana cada 
día; ellos no eran queridos ni de su abuela ni de Hum- 
batz ni de Hunchonen; no les daban absolutamente de 
comer; así es, que cuando la comida estaba terminada. 






EL EDUCACIONISTA 111 



y Humbatz y- Hniichonen habían acabado de comer, 
ellos venían. 

Pero ellos no se ofendían ni se encolerizaban conten- 
tándose con sufrir; porque conocían su naturaleza y 
veían todo claramente como el día. Ellos, pues, traían 
pájaros cuarido volvían cada día; pero Humbatz y 
Hunchonen los comían sin dar nada á ninguno de los 
dos, Hunahpu y Xbalanqué. 

Humbatz y Hunchonen no hacían otra cosa más que 
tocar la flauta y cantar. Ahora, pues, Hunahpu y Xi- 
balanqué vinieron una vez sin traer ningún pájaro, y 
cuando entraron, la vieja se incomodó. 

Por qué no traéis, pues, ningunos pájaros? Les dijo 
ella á Hunahpu y á Xbalanqué. — He aquí lo que hay, 
abuela nuestra; nuestros pájaros se han enredado en 
las ramas espesas del árbol (respondieron ellos), y no 
podemos trepar para cogerlos; pero que suban á él 
nuestros hermanos mayores, que vengan con nosotros 
y que bajen los pájaros, agregaron ellos. 

Está bueno, mañana iremos con vosotros en cuanta 
amanezca, respondieron los hermanos mayores. Aho- 
ra, pues, la sabiduría de Humbatz y de Hunchonen 
estaba muerta en el uno y en el otro relativamente á 
su derrota. Nosotros, decían entre sí, Hunahpu y 
Xbalanqué, cambiaremos bolamente en existencia y 
(la forma) de su vientre, y que nuestra palabra tenga 
su efecto á causa de los grandes tormentos que ellos 
nos han dado. Ellos han querido t[ue nosotros pere- 
ciésemos y fuésemos anonadados, que nos sobreviniese 
la desgracia, á nosotros que somos sus hermanos me- 
nores. Como sirvientes nos han rebajado en su pen- 
samiento: del mismo modo, pues, los humillaremos, 
haciéndolo así en señal de nuestro poder. 

Esto pensaban (Hunahpu y Xbalanqué), mientras 
que se iban al pie del árbol llamado Canté (palo ama- 



112 EL EDUCACIONISTA 

rillo), acompañados de sus mayores; ellos caminaban 
entreteniéndose en tirar con la cerbatana; innumera- 
bles eran los pájaros que gorjeaban en la cima del 
árbol, y los dos mayores se maravillaban de ver tantos 
pájaros. 

Ved ahí cuántos pájaros, pero ni uno solo ha llegado 
á caer al pie del árbol, y de nuestros pájaros ninguno 
ha caído todavía; id, pues, á hacerlos caer vosotros, di- 
jeron ellos á sus hermanos. — Está bien, respondieron 
ellos. 

Pero después que hubieron trepado al árbol, este ár- 
bol se engrandeció y creció su tronco, y después, cuan- 
do quisieron bajar Humbatz y Hunchonen, no pudie- 
ron lograr descender de la cima del árbol. 

Entonces dijeron ellos desde arriba del árbol: Cómo 
nos ha sucedido esto, oh hermanitos nuestros? Desgra- 
ciados que somos! He aquí que este árbol asusta á 
los que lo miran, oh! vosotros, dijeron ellos de lo alto 
del árbol. Y Hunahpu y Xbalanqué respondieron: 
Quitaos vuestros cinturones, atadlos bajo vuestros 
vientres, teniendo cuidado de dejar pendiente una lar- 
ga extremidad que la pasareis á la parte de atrás, y así 
podréis descender con facilidad, agregaron sus dos her- 
manos. 

Está muy bien; respondieron ellos tirando de la ex- 
tremidad de sus cinturones; pero en el mismo instante, 
esas extremidades se convirtieron en colas y ellos fue- 
ron cambiados en monos. 

Inmediatamente se remontaron hacia la cima de los 
árboles entre los montes grandes y pequeños, y se fue- 
ron por los bosques, gesticulando y balanceándose en 
las ramas de los árboles. Así quedaron vencidos 
Humbatz y Hunchonen por Hunahpu y Xbalanqué; 
pero no fué sino por su poder mágico, que ellos hicie- 
ron esto. 



EL EDUCACIONISTA 113 

Hunahpu y XbalaiKfué volvieron entonces á su mo- 
rada. Al llegar dijeron á su abuela y madre: Abuela, 
qué les habrá sucedido á nuestros hermanos, que en 
un instante sus caras se han vuelto como las de las 
bestias ? 

Si sois vosotros los que habéis hecho eso con vues- 
tros hermanos, me habéis arruinado, me habéis sumer- 
gido en la tristeza. No obréis pues, así con vuestros 
hermanos mayores, oh! mis hijos les respondió la vie- 
ja a Hunahpu y á Xbalanqué. 

Ellos respondieron entonces á su abuela: No os 
aflijáis, abuela, volveréis á ver la cara de nuestros her- 
manos: ellos volverán: sin embargo esto será una prue- 
ba para vos, abuela; tened cuidado de no reir. Haced 
ahora la experiencia de su fortuna, agregaron ellos. 

Inmediatamente eomenzaron á sonar la flauta y to- 
caron el ai'ia de Hunahpu -Qoy. (1) 

Después de lo cual, tomando sus flautas y atabales, 
cantaron, tocaron flauta y tambor, haciendo sentarse 
á su abuela con ellos, haciendo aquello para provocar 
á sus hermanos mayores con sus sones \^ con sus can- 
tos, por lo que entonces se llamó el son de Huna- 
hpu- Qoy. 

Entonces entraron Humbatz y Hunchonen y se pu- 
sieron á bailar al entrar; pero cuando la vieja hubo 
apercibido sus feas caras, se rió al mirarlos sin poder 
contener la risa; mas al instante mismo se retiraron 
ellos y ella ya no vio sus caras. 

Ya veis, abuela; exclamaron Hunahpu y Xbalanqué, 
ellos se han ido á los bosques. Qué habéis hecho, 
abuela? Solamente cuatro veces podemos hacer esta 
prueba, y ya no faltan más que tres. 

(1 ) — El HuNAHPi-QoY ó mono de Hunahpu es un baile curioso que toda- "jf 
vía se usa entre los indios de Guatemala. Lo acostumbran en ciertas ties- 
tas del año, con máscaras de madera bastante bien hechas, y con trajes 
adecuados al asunto de enta especie de saínete ó baile. (B. de B.) 



114 EL EDUCACIONISTA 

Los llamaremos al son de la flauta y del canto; con- 
tened vuestra risa y que vuelva á comenzar la prueba, 
agregaron Hunahpu y Xbalanqué. 

En seguida volvieron á tocar la flauta; los dos monos 
volvieron danzando hasta el medio de la sala, dando 
tanto gusto á su abuela y excitando tanto su alegría, 
que al fin soltó la carcajada. ílabía en verdad algo 
tan grotesco en sus caras de monos, con el inflamiento 
de su bajo vientre, el meneo de sus colas y lo sumido 
de sus estómagos, que había mucho para hacer reir á 
la vieja cuando ellos entraron. 

Entonces se volvieron ellos á las montañas. Qué 
haremos ahora, abuela? Por la tercera vez solamente 
volveremos hacer la prueba, dijeron Hunahpu y Xba- 
lanqué. 

Tocaron una vez más sus flautas; los monos llegaron 
de nuevo bailando, y su abuela pudo momentáneamen- 
te contener la risa. Los monos treparon al techo de 
la casa, mostrando sus grandes ojos colorados, sus pro- 
longados hocicos y sus gestos de toda especie que se 
hacían á sí mismos. 

Entonces, pues, la vieja los miró de nuevo y no pudo 
detener la risa. Pero ya no se les vieron más las ca- 
ras, á causa de la risa de la vieja: Esta vez solamente, 
abuela, los llamaremos para que salgan de los bosques, 
y esta será la cuarta vez, (dijeron Hunahpu y Xba- 
lanqué). 

Todavía se les llamó con la flauta por cuarta vez; 
pero ellos no volvieron, sino que huyeron á los bos- 
ques. (Los dos hermanos), dijeron entonces á su abue- 
la: madre, hemos procurado que vengan por última 
vez; mas no lo han hecho, apesar de nuestras diligen- 
cias. No os aflijáis por eso: aquí estamos nosotros 
vuestros nietos que os consideraremos como nuestra 
madre, como nuestra abuela, puesto que hemos queda- 



EL EDUCACIONISTA 115 

do en memoria de nuestros hermanos mayores que se 
llamaban Hunchonen y Humbatz, que así eran sus 
nombres. Esto dijeron Hnnahpu y Xbalanqué. 

(Humbatz y Hunchonen), eran invocados por los 
músicos y cantores de los pueblos de otro tiempo, y lo 
eran también antiguamente por los pintores y esculto- 
res. Fueron, sin embargo, cambiados en bestias, y 
convertidos en monos por haberse envanecido y mal- 
tratado á sus hermanos. 

De este modo se verificó el ani^^uilamiento de su co- 
razón (ó de su inteligencia): así fueron perdidos y ani- 
quilados Humbatz y Huiiychonen, cuando fueron con- 
vertidos en bestias. Ellos, no obstante, residían de 
ordinario en sus casas, antes de este suceso, y eran 
perfectos músicos y cantores é hicieron grandes cosas 
mientras estuvieron con su abuela y su madre. 

{Continuará.) 

DICCIONARIO ETIMOLÓGICO 

de palabras referentes á ciencias, artes y 
otras nnaterias 



Trabajo de consulta, útil no solamente á los que enseñan en los colegios 
y escuelas, sino también á los escritores públicos y á toda 
persona deseosa de instrucción, elaborado con- 
forme á muy seguras fuentes. 



POR Alejandro Agudelo, M. D. 



N 



Necrología (del G. ^le^ro.?, muerto, y /o^os, discur- 
so). Escrito consagrado á la memoria de alguno, por 
lo regular, poco tiempo después de su muerte. 



116 EL EDUCACIONISTA 



Necrosis (del G. 7iekros, muerto, y oseon, hueso), 
t. de med. Mortificación de un hueso ó de una parte 
de él. 

Neófito (del G. neos, nuevo, y plmton, planta). 
Nueva planta. El nuevamente convertido, nuevamen- 
te bautizado. 

Neología (del G. ?ieos, y Zo^os, lenguaje). Empleo 
de términos nuevos; de antiguas palabras en un nue- 
vo sentido. 

Neorama ( del G. neos, nuevo, y orama, espectácu- 
lo). Panorama perfeccionado, establecido nueva- 
mente. 

Neotermas (del G. neos, nuevo, y thermos, calor). 
Baños de aguas calientes establecidos nuevamente. 

Neumática (del G. pneu7na, aire) máquina con la 
cual se saca el aire de un recipiente. 

Neumonía (del G. pneumon, pulmón), t. de med. 
Inñamación del tejido pulmonar. 

Neuralgia (del G. neuron, nervio, y algos, dolor), 
t. de med. Enfermedad de los nervios. 

Nigromancia (del G. nekros, y ynanteia, adivina- 
ción ). Arte de conocer ó de saber las cosas más ocul- 
tas, invocando los espíritus malignos, los muertos, etc. 
Hoy se halla en desuso por haber casi desaparecido las 
preocupaciones y los crédulos: la ha reemplazado el 
espiritismo ó magnetismo animal. 

Nómade (del G. nomas, pasto). Errante, sin ha- 
bitación fija. 

Nomografía (del G. nomos, ley, y graphein, escri- 
bir). Obra, tratado sobre las leyes. 

Nosología (del G. nosos, enfermedad y logos, tra- 
tado). Exposición de la naturaleza y tratamiento de 
las enfermedades. 

Nostalgia (del G. 7iostos, vuelta ó regreso, y algos, 
dolor), t. de med. Melancolía causada por el deseo 
ardiente de volver á la patria. 




EL EDUCACIONISTA 117 

Numismatografía (del G. nomisma medalla, y 
graphein, deí^cril)ir). Descripción de las medallas an- 
tiguas. 

O 

Obelisco {áe\ G. obelos, aguja). Pií-amide eí-ti'e- 
cha y alta. 

Objeto (del L. objetus). Todo lo que se ofrece á la 
vista, lo í]ue afecta los sentidos. 

Oceanía (del L. oceoni, de oceanus, océano) t. de 
geog. La quinta parte del múñelo, compuesta de las 
numerosas islas situadas en el grande océano, al S. P]. 
del Asia y al O. de la América. 

Oclocracia (del G. ochlos, populacho, y Jcratos, i>o- 
der). Gobierno del bajo i)ueblo. 

Octaedro (áe\ G. okto, y ecíra, base), t. de geom. 
Sólido de ocho caras ó fases. 

Octante (del G. okto, ocho). Instrumentí) ó sec- 
tor (jue contiene un octavo de círculo ó 45°; distancia 
de 45° entre los planetas. 

Octógono (del G. okto, ocho, y gonia, ángulo). 
Figura geométrica de oclio ángulos y ocho lados. 

Odalisca (del turco oda, cuarto ó cámara). Mujer 
del sei'rallo destinada á los placeres del Sultán. 

Odómetro (del G. odos, camino, y metron, medi- 
da) Instrumento para medir el camijio que uno ha- 
ce ó recorre. 

Odontalgia (del G. odontas, (liente,ya/(7os, dolor), 
t. de med. dolor de dientes ó de muelas. 

Odontólitos (del G. odonios, diente, y tithos, pie- 
dra), t. h. nat. Dientes fósiles. 

Ofidianos (del G. ophidion, serpiente pequeña), 
t. de h. nat. Oiden de reptiles ovíparos comprensivo 
de todos los conocidos con el nombre de serpientes ó 
culebras. 



118 EL EDUCACIONISTA 

Oligarquía (del G. oligos, pequeño, y arche, gobier- 
no). Gobierno en que la autoridad está en manos de 
algunas pocas personas. 

Oleografía (del G. elaion, aceite, y go-aphein des- 
cribir). Fotografía coloreada al óleo: invento moder- 
no que reemplaza con ventaja las pintui^as al óleo. 

Ombrómetro (del G. omhros, lluvia, y metron, me- 
dida). Instrumento que sirve para medir la cantidad 
de lluvia que cae cada año. 

Omnívoros ( del L. omne, de todo, y vorare, comer), 
t. de h. nat. Animales que viven de toda suerte de 
otros animales y de vegetales. 

Omófago (del 'G. omophagos, de omos, crudo, y 
phagein, comer). El que vive de carne cruda. 

Onomatopeya (del G. onoma, nombre, y poiein, 
bacer). Formación de una palabra, cuyo nombre es 
imitativo de lo que designa. 

Ontología (del G. ontos, ser, y logos, tratado). 
Tratado del ser en general; sistema de metafísica que 
da una existencia real á las cosas ó entes imaginarios. 

Opistótonos (del G. opisthen, hacia atrás), t. de 
med. Contracción espasmódica que hace encorvar el 
cuerpo para atrás. 

Óptica (del G. optikos, vlsusil). Parte de la física, 
que trata de los fenómenos de la luz y de las leyes de 
la visión, especialmente de los que se refieren á su pi-o- 
pagación en línea recta. 

Optimismo (del L. optimus, lo mejor). Sistema 
de los que pretenden que todo lo que existe es lo me- 
jor posible. 

Ordalia (del sajón ordall, purgación). En la edad 
media, prueba jurídica por el agua, el fuego, el duelo; 
lo que se hamahsi juicio de Dios. 

Oriente (del L. oriens, lo que nace, el levante), t. 
de astr. Punto del cielo en que el sol se levanta sobre 
el horizonte. 




EL EDUCACIONISTA 119 

.jf^ 



Ornitología (del G. ornithos, ave, y logas ti-atado). 
Historia natural de los pájaros. 

Orografía (del G. oros, montaña, y grapheÍ7i, des- 
cribir)- Ciencia que tiene por objeto la descripción 
de las montañas. 

Ortografía (del G. orthos, recto, y graphein, descri- 
bir). Parte de la gramática que enseña á escribir co- 
rrectamente las palabras de una lengua. 

Ortopedia (del G. orthos, recto, y país, niño). Ar- 
te de corregir 6 de prevenir en lo^ niños las deformi- 
dades del cuerpo. 

Osteología (<lel G. osteon, bueso, y /o(/os, tratado ). 
Parte de la Anatomía (jue trata del conocimiento de 
los buesos. 

Ostracismo (del G. ostrakon, concba). Destieiro 
por diez años de un ciudadano á quien su méi'ito, su 
poder, etc., volvían sospecboso eutre los griegos: los 
votantes de tal castigo escribían su nombre en una 
concba. Cualquier género de expatriación política. 

Ovíparos (del L. ovipariis, de oviiin, buevo, y pa- 
rere, engendrar), t. b. nat. Llámanse así los animales 
que se repríjducen [)'or buevos: aves, re{)tiles, peces. 

Oxido (del G. oxiis, ácido), t. de t)uím. Nombre 
genérico (le los cuerpos unidos á una porción de oxí- 
geno demasiado débil para elevarlos al estado de ácido. 

Oxígeno (del G. oxus, ácido, y (/ejíms, generación ). 
t. de (juím. Piinci{>io acidificante, aire vital, parte 
componente del aire aímosférico ijue entretiene la res- 
piración. 

(Continuará.) 



120 EL EDUCACIONISTA 



NOTAS SOBRE EDUCACIÓN 



Italia. — La ensañanza en este reino según estadísti- 
cas recientes no está muy extendida, y al niño se le 
educa muy poco \)í\.y'a \2^ vida 'práctica. 

No hay, pues, en aquel país loque se llama en len- 
guaje pedagógico instrucción educadora. í^a enseñanza 
moral deja mucho que desear. 

Los italianos como los hispanos-americanos, desde 
un principio han dado más importancia a los estudios 
universitarios (^ue á las escuelas populares, y de ahí que 
el número de los que'en dicha nación saben leer y es- 
cribir, es relativamente bajo. 

Actualmente su espera un cambio en el ramo de la 
instrucción pública, y si se hace efectiva la enseñanza 
obligatoria.^ y se introducen serias refoi-mas en la orga- 
nización escolar, Italia llegará á tener el prestigio de 
las otras naciones europeas, que como Alemania, Sui- 
za, Dinamarca, Bélgica y Francia, marchan á la van- 
guardia del progreso moderno. 

El Japón. — Los edificios escolares tienen mucha 
semejanza á los que existen en las naciones de Europa; 
solamente en las escuelas que están retiradas de los 
grandes centros, es donde todavía se usa la arquitectu- 
i'a escolar propia del país. 

En cuanto á horas de enseñanza, las labores diarias 
no pueden ser menos de ties ni más de seis.. 

El año escolar en el Japón es de treinta y dos sema* 
ñas, y las vacaciones no pasan de 8 semanas también. 

Rusia. — No existe el castigo corporal en las escue- 
las. A los niños se les castiga con detenciones y pri- 
vaciones de recreo. 

La expulsión de un alumno no puede decretarla por 
sí y ante sí el maestro, sino que se verifica co)i previo 
permiso de las autoridades superiores del ramo. 

A las escuelas rurales concurren los niños de ambos 
sexos. Las horas de enseñanza son de 9 de la mañana 
á 3 de la tarde. 




JUSTO RUFINO EMRRIOS 



JUSTO RUFINO BARRIOS 



Fué apóstol fervoroso de la educación popular 
y por eso con voluntad inquebrantable trabajó 
por la cultura intelectual del país. 

La escuela es el medio fecundo para conseguir 
el adelanto de un pueblo, y el General Barrios 
apenas hubo empuñado las riendas del Gobierno, 
con generoso empeño dictó disposiciones á cual 
más acertadas, para difundir la enseñanza en to- 
das las capas sociales: esa fué su mayor gloria. 

La juventud guatemalteca ya no vivirá apren- 
diendo únicamente, como en otros tiempos, los 
misterios de la religión. Hoy va á los colegios y 
escuelas de la llepública á conocer las verdades 
de la ciencia, verdades que son la encarnación 
del progresista siglo en que vivimos. 

No volverá, no, la noche aquella que parecía 
eterna, por que la juventud sobre todo, que lleva 
en su frente hi luz del porvenir, jamás permitirá 
que las claridades de hoy se tornen en otro período 
de letaigo y de tinieblas. 

•• El Educacionista dedica este houKínaje á la 
memoria del General Justo Rufino Barrios. Ojalá 
que esa memoria sea el faro que ilumine á la ge- 
neración que se levanta, en su camino de espe- 
ranzas y de ü;lorias. 



\ 



122 EL' EDUCACIONISTA 



GENERAL JOSÉ MARÍA REINA BARRIOS 

Presidente Constitucional de la República— Licenciado 
Jorge Muñoz, Ministro de Relaciones Exteriores 
—Licenciado don Emilio de León, Mi- 
nistro Diplomático cerca del 
Gobierno Mejicano 



Sabido es que la cuestión de límites con nuestra 
vecina la República de Méjico, ha sido arreglada 
definitivamente, lo cual se ha logrado más que 
por cualquiera otra causa, por la cordura de ara- 
bos Gobiernos. 

Ese triunfo, no es, no, tan sólo para las dos 
naciones hermanas; lo es parala América, nuestra 
patria común; lo es en íin de tines, para la causa 
de la civilización que exige, en los tiempos que 
corren, que los pueblos estrechen más y más sus 
relaciones, que se amen verdaderamente, en vez 
de vivir matándose como vivieron los güelíbs y 
gibelinos. 

Hemos sabido, y el público no lo ignora, que 
el Señor General Keina Barrios, desde un prin- 
cipio manejó el asunto, con el tino y la"c;ilma 
retlexiva que reclamaba la situación, procediendo 
en todo como el nauta cuando se halla eii medio 
de contrarias corrientes, que desvía aquí un* 
arrecife, allá una roca, y con ánimo sereno va 
dominando las inclemencias del tiempo hasta que 
logra conducir la nave á seguro puerto. 

Y como el nombre de los Señores Licencia- 
dos don Jorge Muñoz, Ministro de RR. EE, 
y don Emilio de León, Ministro diplomático cerca 




EL EDUCACIONISTA 123 



del Gobierno de losEE. UU. Mejicanos; como es- 
tos dos nombres, repetimos, están íntimamente 
ligados al asunto que nos ocupa, por que ellos 
también pusieron su contingente de luz y de 
civismo en la labor apuntada, El Educacionista les 
consagra hoy á los tres ciudadanos enunciados 
un modesto recuerdo, presentando al efecto el re- 
trato de cada uno de ellos, con tanto mayor razón 
que lian merecido el aplauso de todos los hombres 
de buena voluntad. 

El país continuará, pues, dedicándose al pro- 
greso moral y material, desvanecidas como h) han 
sido, las nubéculas que por un momento empa- 
ñaron el horizonte de la Patria. 



EL EDUCACIONISTA 

Revista de Instrucción Pública 



Tomo II Guatemala, Octubre 1? de 1895 Núm. 15 



Director y Redactor - - - Julián Moré Cueto 



HAZLO POR VIDA MÍA 



(de m. loeper iiousselle) 



Traducido del alemán expresamente para ET Educacionista 

Qué de veces no se 03^e esta frase, dirigida por una 
profesora á su alumna, cuando desea de ella una bue- 
na obra ó el cumplimiento de un deber, rogándole lo 
haga en honor suyo. 

El otro día al oir 'la repetición de estas palabras : 
hazlo si me quieres, hazlo por vida riúa, empleadas co- 
mo medio de educación, me preocuparon de tal mane- 
ra, que me sentí impulsada á hacer notar á los pro- 
fesores que las usan á menudo, lo delicado de ese sis- 
tema, que quizá ponen en práctica, sin pensar, sin re-' 
tlexionar, si éste al parecer tan bonito medio de edu- 
cación es moral ó inmoral. 

Que me sea permitido manifestar lo que pienso en 
este punto y el por qué me parece peligroso el uso de 
la frase : hazlo por vida mía, deseando en seguida sa- 
ber si las ideas de mis lectores sobre el particular son 
diferentes de las mías. 

Tengamos presente (]ue para formar la base de la 
educación moral del niño, se necesita proporcionarle 



126 EL ED UCA GIONISTA 



todos los medios necesarios para que pueda con ellos 
educarse á sí mismo. Esta debe ser la intención en 
la educación para un ser moral ; inspirar, fundar y 
preparar para la educación de sí mismo. 

Nos llevaría demasiado lejos el ocuparnos detalla- 
damente de la educación religiosa; basta probarlo pe- 
ligroso de la indicada máxima educativa ocupándonos 
de la educación moral ^ de la cual depende en la mayor 
parte el éxito ó lá perdición del alumno en este pun- 
to. Ojalá los educadores tuvieran esto presente en 
cada uno de sus trabajos. 

Cuál es el hombre que llamamos moral? En breve 
le caracterizamos como sigue: el hombre moral es 
aquel que cumple con sus deberes, coAio miembro de 
la sociedad humana, el que se sujeta á las leyes que la 
rigen. Suponiendo, naturalmente, que estas exigen y 
quieren lo bueno y lo verdadero. 

Proponiéndonos este fin en la ediícación del niño, re- 
sulta que tenemos que hacerle reconocer desde su más 
tierna edad, que él como miembro de la inmensa ca- 
dena de seres humanos, tiene que cumplir con ciertos 
deberes y que se ha de sujetar bajo el reglamento ne- 
cesario para el bien de la generalidad, sometiéndose 
en un todo á las leyes generalmente válidas. 

Parece que pedimos demasiado de las capacidades 
del niño — sin embargo, tan fácil es la petición como 
el cumplimiento de ella. 

Figurémonos al niño primero como miembro de la 
familia, después como miembro de la sociedad escolar, 
y luego veremos que no falla á la educación la base 
para poder preparar al niño para sus posteriores debe- 
res, como miembro de la sociedad humana. En la casa 
y en la escuela donde reinar debe el orden, se acostum- 
brará el niño desde sus primeros años á respetar el 
orden. Cada cosa en su propio lugar y á su tiempo, y 



EL EDUCACIONISTA ^ 127 

haciendo del modo más perfecto posible todo lo que 
hay que hacer; estas serán las reglas con las cuales 
tendrá que cumplir el niño teniendo que sujetarse 
tanto á las leyes que rigen en la casa como en la 
escuela. 

El conocimiento de estas y de su importancia ha- 
rían que el niño fuera poco á poco formándose por 
medio de sus propias acciones. La actividad propia 
es el fin de toda instrucción práctica en el dominio in- 
telectual y técnico, siendo también el único medio efir 
caz para la educación moral. Por la misma razón que 
el niño reúne caudales intelectuales solamente por su 
actividad, pudiendo volverse moral únicamente por 
la práctica de lo bueno y lo justo. 

Ese ejercicio pide la observación del orden en la 
familia y en la escuela. Cada falta contra ella debe 
el niño reconocer por su dañosa consecuencia, bajo la 
cual no sólo él sino á veces toda la casa tiene que 
sufrir. Se le ejercita además, dando al niño ciertas 
ocupaciones que tiene que hacer diariamente. Que 
por la propia experiencia aprenda que el no cumplir 
uno con sus deberes tiene' consecuencias fatales, mien- 
tras que contribuye al bien de sus semejantes cum- 
pliéndolos concienzudamente. Así ponemos la base 
en su carácter para la solución de la mayor tarea ética 
del hombre. Si por ejemplo, el niño tiene á su cargo 
el cuidado de un pájaro, de flores, ó cuahjuier otra 
ligera tarea de responsabilidad adecuada á su edad, al 
descuidarla verá sufrir ó perderse los objetos, de su 
cuidado, verá, además, tristes á los miembros de su 
familia, que apreciaban y querían aquellos; entonces 
reconocerá fácilmente que el descuido es una falta 
seria, mientras que en caso contrario, puede contribuir 
al bienestar de las personas que ama, proporcionán- 
dose él mismo, placeres puros cumpliendo siempre 
con su deber. 



128 EL EDUCACIONISTA 



Experiencias semejantes pueden hacerse en la es- 
cuela al confiársele .el cumplimiento de ciertos deberes 
y determinados quehaceres. 

Queda entendido que ese cumplimiento no debe ha- 
cerse de parte del niño sin amor, sin que se le des- 
pierte el interés por lo bueno 3^ por lo justo. Este 
amor asegura el cumplimiento en todos los casos. 

Sin el entendimiento, sería el amor ciego, y sin 
amor estaría paralizado. , El amor que crea la moral 
eni el hombre es el gusto para el bien', por el bien mis-- 
mo. Pero este amor es imposible sin que lo preceda 
el conocimiento. 

El principio que nos rige en la enseñanza debe 
guiarnos también en la educación moral. Jamás debe- 
mos estimular las capacidades mentales sin estimular 
al mismo tiempo el amor, sin despertar la idea en el 
educando, de que el objeto por el cual llamamos su' 
atención es bueno. El niño posee el deseo natural de- 
adquirir conocimientos y en esto se le debe satisfacer, 
para que con interés y gusto adelante en el conoci- 
miento de la justicia y del b.ien, fortificándose en el 
amor que lleva al hecho. 

Con el continuo uso de nuestras facultades y el buen 
éxito en esta actividad, y progreso en nuestro trabajo, 
ganamos un aumento de interés para ello. Practicar 
lo hueno es el único modo racional en la educación. 
No bastan los sermones y el buen ejemplo, el único 
medio eficaz es la propia actividad del niño. Por eso 
no es propio decir al alumno, hágalo por vida mia, aún' 
supuesto que fuéramos el colmo de todo lo bueno. 
Este dicho contiene algo como promesa, despierta en 
el niño una esperanza aunque no sea de recompensa 
material, sino quizá el mayor cariño del maestro. 

El niño debe cumplir con su deber, sin tener por mo-, 
tares, ni el temor, ni la esperanza; simplemente debe ha- 



EL EDUCACIONISTA 12^ 

cerlo 'porque el deber se lo pide. Cada recompensa que 
no sea la que el mismo cumplimiento nos da, produce 
indiferencia hacia el deber, todo lo contrario del objeto 
á que aspira ia educación moral. 

A menudo se hace la observación de que es imposi- 
ble lograr del niño que cumpla su deber, únicamente 
porque es el deber. Mi opinión es que no sólo se 
puede conseguir esto sino que sería relativamente 
fácil, si desde la más tierna edad se le acostumbrara á 
hacer el bien por el hien 'mismo . 

Se entiende que sería imprudente ponderar dema- 
siado el cumplimiento del deber, tanto en la misma 
persona como en la de otras. No puede darnos mucha 
honra, que ¿e hable y se publique como cosa extraor- 
dinaria, recompensándola con honras y con decora- 
ciones y rangos, el haber llevado á cabo una buena 
acción, que en el fondo no es otra cosa que el sencillo 
cumplimiento de un deber. Ciertamente permitir tal 
ostentación no es señal de un alto grado de civilización. 

La recompensa y el castigo son medios de educación, 
que deben usarse con la más escrupulosa precaución. 
En el castigo debe el niño reconocer lo que es natural 
consecuencia de la omisión de un deber, de la falta 
contra una ley, mientras que la recompensa es el ra- 
cional resultado del cumplimiento, consistiendo en 
primer lugar en una alta satisfacción moral, que nos 
da la buena conciencia, mientras que el castigo nos 
deja intranquilidades. 

No cabe duda que se aumenta el placer producido 
por las buenas accioues con la aprobación y el placer 
de las personas que queremos y apreciamos mucho, }' 
de lo contrario, se dobla el (^lor de una mala acción 
nuestra, con la crítica de los seres que amamos y es- 
timamos. 

Verdadero veneno para el alma del niño nos parece 



130 EL EDUCACIONISTA 



la recompensa por medio de regalos que producen un 
gusto sensual en el alumno. Aquellos pedagogos que 
influyen en el ánimo de los educandos con promesas 
de recompensa, pecan severamente contra el santo 
espíritu de la moral. Desarrollando con intención 
precisamente la falta que la educación debía destruir, 
poniendo en su lugar más bien el amor fraternal que 
el odioso egoísmo, del cual no se saca nunca nada 
bueno. 

Si no me equivoco, fué Tiehle quien dijo: "La mal- 
dad del hombre consiste en que ama únicamente su 
persona y su bienestar, y que solamente el temor ó la 
esperanza en esta vida ó en la futura puede influir en 
sus acciones." 

Yo creo que todo hombre de bien tiene este princi- 
pio: La recompensa de la buena acción es el conoci- 
miento satisfactorio de haberla hecho. El fruto del 
deber es el deber mismo. Un filósofo dice, que nos- 
otros perdonamos al artista, si él aspira á la fama por 
medio de sus obras; pero el verdadero artista crea por 
el mismo arte, porque no puede dejarlo. 

El amor de aquellos pedagogos que prometen recom- 
pensas es un amor mal entendido. Cierto es que lo- 
gran su fin en menos tiempo, pero esto implica una 
pérdida moral para el niño. La conciencia debe guiar 
el amor, y la justicia y la malas acciones deben ser de 
más peso para él, que todo lo más querido. De aquí 
las terribles luchas que aun con la más escrupulosa 
educación sufrimos por esta fatal influencia que á 
menudo nos quiere impedir el cumplimiento del deber. 
Quien no ha conocido las amarguras que traen consigo 
las crueles luchas entr^ el deber y la inclinación? 
Pocos podrán gloriarse de haber salido victoriífsos de 
«stas diferencias morales. Todos nos hemos visto de- 
lante de la severa y hasta cruel exigencia de pasar 



EL EDUCACIONISTA 131 



sobre lo más caro y hasta dejarnos cortar la mano y 
sacar el ojo derecho, como lo pide la Biblia, antes q&e 
permitir una falta en contra de una ley que nos parece 
justa. 

Hemos contestado con un firme no, cuando el deber 
nos lo mandaba? Seamos francos y confesemos: que 
no estuvimos siempre bastante fuertes para decirlo. — 
Taml)ién el no es cosa seria. — Y más si nos vemos en 
el caso de no saber si sería más difícil decirlo á otros 
que á nosotros mismos, á aquellos que amamos ó te- 
memos, los cuales no esperaban semejante cosa, de 
parte nuestra; á aquellos que mortificamos profunda- 
mente con ese no y que nunca nos lo perdonan. Cuan- 
do hay que decir un no en medio de la más violenta 
tempestad de nuestras pasiones y sentimientos, cuan- 
do todo tiembla y nos quiere persuadir con lisonjas y 
amenazas, á pesar de todo, hay que repetir 710 y mil 
veces no. No solamente " San Pablo'" y "Luther'' se 
vieron en estos conflictos morales, también cada uno 
de los hombres tiene por lo menos una vez en la vida 
que pasar por la terrible prueba, en que la conciencia 
vacila entre el amor y el debeer. 

Qué pensará sobre esto el pedagogo respecto á la 
educación, considerando su mayor tarea, preparar al 
niño de tal modo que pueda escoger en momentos de 
vacilación el camino del deber. 

El educador que sigue el principio hazlo por vida 
mía, no tiene seguridad de que su alumno pueda cami- 
nar un día por aquella senda, porque el cariño del 
niño es pasajero. El cariño del adulto tiene, como 
todo lo moiHal, principio, progreso y sentimos decirlo, 
un fin. El cariño en el corazón del niño ó bien des- 
aparece ó solaniente se sostiene con tan débiles chis- 
pas, que con ellas ya no se pueden revivir las llamas 
del entusiasmo por lo bueno y lo justo. 



132 EL EDUGACIONISIA 



En cambio, aquel pedagogo puede estar seguro de 
qi!e su alumno siga la buena senda, si él le ha enseña- 
do á practicar lo justo solamente porque es justo, y 
mayor seguridad tendría si agregara también el em- 
pleo de otro valioso agente para la educación: la esti- 
mación. La educación debe ser basada en la estimación 
propia y ajena. 

La necesidad de estimar es innata en el niño, no 
tanto así la de ser estimado. 

Sucede con el niño lo mismo que con el adulto: el 
grado de estimación con que le tratamos es la medida 
que tiene para su propia estimación. El pedagogo 
manifiesta la estimación que le tiene exigiéndole que 
haga todo lo que tiene que hacer de la manera más 
perfectli que le sea posible. Y si el niño logra reali- 
zarlo, puede entonces demostrarle toda la satisfacción, 
aquel puro gozo, que no se manifiesta en grandes pon- 
deraciones, sino que como un fuego sagrado, pasa de 
nuestra alma al alma del niño. Con tal muestra de 
estimación animaremos al niño, elevándole ante sus 
propios ojos é inspirándole el aprecio general de las 
criaturas en su verdadero valor. 

De esta manera prevendríamos que el niño se esti- 
me demasiado oque por lo contrario no se tenga en 
la estimación que debiera; esto último es peligrosí- 
simo. 

Se entiende que los mencionados medios de educación 
solamente pueden ser empleados por el pedagogo que 
posee un profundo y claro discernimiento de lo que 
es bueno y noble; del que sabe practicar lo bueno por 
el mismo bien, de aquel en fin, que cumple no sola- 
mente con los deberes que le exige su profesión y el 
gobierno como miembro de la sociedad sino cumplien- 
do con abnegación el más alto deber del hombre: ser- 
vir cariñosamente á sus semejantes, amar al prójimo 



EL EDUCACIONISTA 138 



como así niisiuo. Quien cumple con este manda- 
miento, trabájala para el bien de la sociedad en general. 
Concluiré suplicando á los f)rofesores que nunca 
empléenla peligrosa máxima, hazlo por vida mía, esa. 
"astucia pedagógica," como la llamaba una colega mía. 
Sé muy bien, que nuestra tarea se dificulta algo sin 
ella; no ignoro los mucbos obstácAilos (|ue á menudo 
interponen los mismos padres de familia. Pero esta 
misma razón debía obrar en nuestro ánimo para no 
cansarnos de trabajar por el bien general, á fin de que, 
la generación naciente de cuyo progreso tenemos en 
gran parte la responsabilidad, entienda mejor algún 
día el valor del amor fraternal y de la completa abne- 
gación, que no pide recompensa de ninguna clase por 
el cumplimiento del deber. 

Guatemala, 25 de septiembre de 1895. 

Matilde Wellauer. 



CONSEJOS A UNA NINA 



Á Elvira 



En los risueños cuentos de la infancia, se liabla de 
princesas á cuyas cunas se llamaron las Hadas para 
que les deseasen y consiguiesen todas las virtudes 
y todas las dicbas. Cuando tú estés, por la edad en 
situación de leer y comprender estas páginas, ya esta- 
rán lejos de ti los risueños cuentos de la cuna, ya no 
babrá bistorias de Hadas amigas, ni de princesitas 
dormidas. Pastarás aprendiendo las crueles verdades 
de la vida, y aún no las sabrás todas. Extrañarás en- 
tonces que tus padres no llamaran dos risueñas Ha- 



134 EL EDUCACIONISTA 



das á tu cuna con sus varitas mágicas, sino á los dos 
más desgraciados de sus numerosos amigos. Esto no 
tiene más explicación que el cariño; pero sería fácil 
encontrarle una. Todo es tan instable en la vida, que 
acaso los que ríen te atraerán dolores y nosotros con 
nuestros dolores, talvez te atraeremos dichas. El pa- 
rarrayo, que tú conocerás después, llama así todos los 
rayos y deja libre y seguro el espacio que lo rodea. 
Así son los desgraciados y por eso no producen mala 
sombra. Ellos están ahí para recibir todas las tem- 
pestades del cielo. 

Para esa edad que se te espera y que vendrá á ti 
"coronada de rosas y cantando," ya habré muerto yo, 
confiando en Dios, y contrastarán estas líneas en que 
te hablo de la vida y de sus flores, con las líneas que 
digan en mi sepulcro estas palabras, cuya sencillez no 
ahoga su profunda verdad: Aquí descansa y lue- 
go un nombre, el mismo que voy á poner al pie de es- 
tas páginas. Mis palabras de hoy tendrán entonces 
doble solemnidad para ti, y pensando en ello te las es- 
cribo. Que diferencia! Yo que estoy ahora en la 
plenitud de mi vida y de mis dolores, estaré entonces 
descansando á la sombra de una cruz; y tú que no en- 
tiendes ahora lo que te hablo, y que te encuentras en 
el indeciso albor de la vida, estarás entonces en la ple- 
nitud de tu belleza y de tu inteligencia. Querrás aca- 
so oirme, oir de mi boca estas palabras que verás es- 
critas y será imposible, tan imposible, como si yo de- 
seara en mis últimos días, volver á oir tu voz con que 
hoy balbuceas el nombre de tu padre. La vida habrá 
hecho su destrozo en ambos: á ti te habrá quitado la 
paz de la infancia, para darte las agitaciones de la ju- 
ventud, y á mí las de mis actuales dolores para darme 
la paz 'del sepulcro. 

Conversemos, pues, al través de tu cuna y de mi 
tumba. 



EL EDUCACIONISTA 135 

Para entonces, Elvira, los negros cabellos de lu ma- 
dre, tendrán hilos de plata: la erguida estatura de tu 
padre, comenzará á inclinarse en la tarde de su vida, 
como se inclina uno en la noche de su día, buscando 
el reposo; que el día corno la vida, cansan con solo vi- 
virlos. Ambos cansados ya de su feli(;^dad, como yo 
lo esto}^ de mis pesares, porque el alma no tiene fuer- 
zas ni para lo uno ni para lo otro, mientras está pii- 
sionera entre el cuerpo, te dirán que nos leas y :]ue 
nos oigas. 

Óyeme, pues, querida Elvira. 

Y nos oirás, no es cierto? Más bien que las fútiles 
páginas que el mundo pondrá ante tus ojos, leerás las 
que están en este libro, no es cierto? Qué mucho que 
te pidamos tu noble padrino y yo una hora sobrante 
de las fiestas de tu juventud para que las leas, si en 
cambio te dejamos todas las horas de tu vida para que 
seas dichosa? 

Oye, querida niña, las palabras de dos pobres viaje- 
ros, que se sentaron por un momento en tu hogar, 
y antes de seguir su camino quisieron dejarte una pre- 
dicción, un conjuro para que seas feliz siempre! 

Sabemos él y yo, que tan imposible es evitar (|ue 
en la juventud de la mujer lleguen serenatas á su reja 
y cantares á su coi'a/ón, como que vengan rosas á sus 
mejillas, perlas á su boca, sonrisas á sus labios, luz á 
sus ojos. El corazón al despertaise de la infancia, 
palpita, y el alma, puesto que viene del cielo sueña y 
ama. No queremos que dejen de venir ni esas flores, 
ni esos cantares, ni que ese corazoncito que hoy se so- 
bresalta con el vuelo dfe una mariposa, deje de palpi- 
tar de amor: lo que queremos es que esas rosas no se 
marchiten, ni (]ue esos cantares se apaguen! Lo que 
queiemos es, que tomando la vida tal cual es, buena y 
amable como un don de ])ios, la vivas en paz y que al 



136 EL EDUCACIONISTA 

morir no te acuerdes de ella, como de un crimen que 
te haga temblar, sino como de una virtud que te haga 
sonreir! 

Y cómo podrá ser que la dicha sea una virtud? 
Aguardando pacientemente á que Dios la envíe; com- 
prometiéndolo á fuerza de virtudes á que la envíe 
pronto y sosteniéndolo con ellas para que la conserve, 
á fin de que si él juzga conveniente en su sabiduría 
infinita que se acabe, pues 

Ni toda pena es maldición del cielo 
Ni todo gozo bendición de Dios, (*) 

se acabe escapándose como un perfume de entre un 
vaso que se abre, y no como una fiera que se huj-e de 
su jaula. 

El hombre tiene la iniciativa para hacer su dicha y 
la de la mujer, y para labrar también su infelicidad y 
la de ella; pero la mujer tiene una misión más suave, 
más propia de su delicadeza, de su sensibilidad y de 
su pudor. Su misión consiste en aceptar y seguir el 
bien (el bien es su dicha), y en rechazar el mal (el 
mal es su dolor y su desgracia). 

Y cómo sabrás cuál es el bien y cuál es el mal? 
Ames de que viniera Jesucristo al mundo, Séneca ó 

Platón hubieran escrito un volumen entero para ex- 
plicarte el bien y el mal. Después de que vino el Re- 
dentor, la conciencia adquirió la certeza de su camino, 
porque se iluminó instantáneamente, menos con la sa- 
biduría que emanaba de aquellos labios que con la 
lu^, la luz del cielo, que salía de aquellos ojos. "Kl 
que lo sigue no anda en tinieblas." 

La sabiduría humana antes y después de Él, suda y 
forcejea por atar las acciones humanas, pero en vano! 
Sólo Él, dueño del alma, supo el verdadero remedio y 



(*) Caro. 




Jasé María REÍna Barrios, 

PresidBntE Cnnstitucinnal de la REpúblíca 



EL EDUCACIONISTA 137 



ordenó atar el pensamiento. No lo olvides, Elvira! 
las ondas del torrente que baja de la montaña, no se 
detienen en su caida cuando ya arrastran peñascos; se 
detienen allá arriba cuando son una gotita de agua, que 
nace entre una hoja de musgo y aparece apenas como 
una perla. Haz bueno y casto tu pensamiento: llénalo 
de piedad y de dulzura: ofrécelo en tributo y sacrificio 
incesante á Dios y verás que todas tus acciones serán 
como él. 

Para mayor apoyo de la debilidad femenina crió 
Dios un modelo y un espejo de mujeres en su madre. 
Creada en el silencio del hogar, como el av^ en el 
silencio del bosque; humilde y pudorosa el día que se 
le notificó su dicha; relinda y laboriosa en su vida de 
familia intercesora, benévola y humilde cuando la vida 
piíblica de su hijo la hizo encontrarse con la sociedad; 
sufriendo silenciosa y resignada cuando le tocó la 
prueba del martirio; silenciosa también y también 
resignada cuando llegó la de su gloria; no tuvo en toda 
su vida un día que no sirviese de modelo, ni dio un 
paso que no pudiera servir de huella. Por ella y en 
ella fué rehabilitada la mujer: fuera de ella no hay 
salvación posible para la mujer. 

Un rey de Francia felicitaba á una madre que tenía 
dos hijos. — "Señora, le dijo, tenéis un hijo de quiei\ 
se habla mucho y una hija de quien no se habla 
nada." Éste es el mejor elogio que se puede hacer de 
una crtstiana y yo te lo recomiendo para que trat^ de 
merecerlo. Para el hombre el ruido y las espinas de 
la gloria: para la mujer las rosas y el sociego del 
hogar; para él el humo de la pólvora; para ella el 
zahumerio de alhucema. El destroza, ella conserva; él 
aja, ella limpia, él maldice, ella bendice; el reniega, 
ella ora. 

Sigue, pues, tu camino y no extrañes encontrar en 



138 EL EDUCACIONISTA 

él deberes dolorosos. La vida no es un baile de aparato 
sino una prueba de justificación. La parte peor es la 
del crimen: la virtud tiene á veces lágrimas, pero 
nunca sollozos abogados; tiene la lucha de una 
tentación, pero jamás los dolores de un remordimiento. 

Niña, vive feliz; si llegas á ser esposa, sé fiel y 
humilde. Obedece siempre', para no dejar de reinar. 
Dios, tus padres, tu esposo serán tus únicos dueños; el 
mundo los llama algunas veces tiranos- la felicidad 
los llama guardianes. La vida no es la mala sino sus 
habitantes. No les maldigas nunca, pero perdona 
siempre. Para que las grabes en tu memoria te 
acompaño unas máximas, pequeño código de filosofía 
práctica que me ha enseñado el trato con mujeres 
virtuosas, que fueron fieles y murieron en paz. Léelas 
á menudo, si tus padres te lo permiten, pues sin licen- 
cia de ellos no debes ni aspirar á la felicidad. 

No alces nunca tus ojos sino para mirar al cielo. 

No cierres nunca tu corazón á tu madre: déjale leer 
en él como en un libro abierto. 

No des entrada al orgullo en tu alma, por que el 
orgullo pierde con más seguridad á la mujer que al 
hombre, y al hombre lo pierde siempre. 

Sé dócil á tus padres en tal extremo, que ellos no 
tengan la pena de decirte con los labios lo que bastaría 
te dijesen con los ojos. 

Nunca tengas amigas íntimas. 

P^nte todos los días en la presencia de Dios, so pena 
de olvidar que vives en ella. . 

No des entrada á la primera falta; pero si en ella 
incurrieres, no la ocultes á la persona de quien depen- 
das y confiésaselo á Dios, por que él no perdona lo 
que ha visto sino lo que le cuentan. 

Solo dos cosas no salen ilesas de un baile: el pudor 
del alma y los encajes del vestido: si tú crees ser la 



EL EDUCACIONISTA 139 



excepción de esa regla, (jue nunca falla, anda á los 
bailes. ¿Qué significa una vuelta dada con un hombre 
en un salón y en presencia de la sociedad? ¿Ni que 
significan las vueltas que da una mariposa en derredor 
de la llama? Que en muchas de ellas sale ilesa y en 
una de ellas se quema. 

Se caritativa con todos los pobres, con todas las mise- 
rias. Si llegas á ponerte un traje de seda, no olvides 
que la seda es tan pesada, que es menester poner un 
pan en el otro plato de la balanza, para mantener el 
^(^uilibrio ante Dios. 

No tengas nunca el pecho descubierto; ni la tisis, 
ni las miradas de los hombres perdonan nunca á la 
que hace tales imprudencias. 

Usa vestidos blancos para que armonicen con la 
alegría de tu edad y la pureza de tu corazón. 

El linón es la tela que tiene menos valor, porque no 
la consumen sino las jóvenes discretas, y en el comer- 
cio han reparado que éstas son muy pocas. 

'J'odo prendedor de piedras preciosas vale más que 
la mujer que lo lleva; pero toda mujer vale más que 
un lazo de cinta. 

No leas novelas, porque las buenas son peores que 
las malas; y éstas no han perdonado ningún corazón. 

Mira que si vales mucho por el peinado, podrá ava- 
luarte cualquier peluquero. 

Si tienes la desgracia de ser bella, haz que la envidia 
no hable de tu belleza por consideración á tus vir- 
tudes. 

En el mundo no hay mujeres feas: loque hay es 
mujeres malas ó sin educación. 

Con la conciencia no hay transacciones: las que ce- 
lebran de día las rompe de noche, y de las que se ha- 
cen en el mundo apela ante la soledad. 



140 EL EDUCACIONISTA 

No demuestres tu superioridad sino en la bondad 
del corazón. 

El calzado se debe romper dentro de la casa: cuando 
quieras romperlo en la calle, usa botas y pantalón. 

Si tienes talento, escóndelo, y si no lo tienes, escón- 
dete. 

La mujer es bella á los quince, la inocencia es bella 
á los cuarenta. 

Las criadas son las que expiden certificados sobre la 
virtud de sus señoras. 

Los versos á las mujeres se hacen con mentiras y 
consonantes. 

Cuando una mujer tropieza, el tropezón no está en 
la piedra sino en su pie. 

Cuando las flores están en el balcón nadie entra á la 
casa á verlas. 

El color de la vergüenza gusta más que la palidez, 
de la serenidad. 

El hombre que te ame de veras te lo enviará á decir 
con tu madre. 

Las mujeres que tienen miedo no tendrán nunca ne- 
cesidad del valor. 

El matrimonio es una cadena de ñores, pero aunque 
tenga flores es cadena. 

8i tu esposo es bueno, imítalo y si es malo, haz que 
te imite. 

Adiós, querida Elvira; cuando estés en edad de com- 
prender éstas líneas, comprenderás también el deber 
que tienes para el que te vio en su cuna y le enviarás 
no flores sino oraciones, no es cierto? Ruega, ruega 
por mí, á fin de que "yazga en paz mi amargura amar- 
guísima." Sé buena y, si es posible, dichosa: lo pri- 
mero estará en tu mano, mientras que lo segundo no 
pertenece sino á Dios. El te guarde, y tú no me ol- 
vides. 

José María Verqara y Vergara. 



EL EDUCACIONISTA 141 

ANAGKE 



(Rubén Darío) 



Y dijo la paloma: 
— Yo soy feliz. Bajo el inmenso cielo, 
en el árbol en ñor, junto á la poma 
llena de miel, junto al retoño suave 
3' húmedo por las gotas de rocío, 
tengo mi hogar. Y vuelo, 
con mis anhelos de ave, 
del amado árbol mío 
hasta el bosque lejano, 
cuando, al himno jocundo 
del despertar de Oriente, 
sale el alba desnuda, y muestra al mundo 
el pudor de la luz sobre su frente. 
Mi ala es blanca y sedosa; 
la luz la dora y baña 
y céfiro la peina. 

feon mis pies como pétalos de rosa. 
Yo soy la dulce reina 
que arrulla á su palomo en la montaña. 
En el fondo del bosque pintoresco 
está el alerce eu que formé mi nido; 
y tengo allí, bajo el follaje fresco, 
un poUuelo sin par, recién nacido. 
Soy la promesa alada, 
el juramento vivo; 

soy quien lleva el recuerdo de la amada 
para el enamorado pensativo; 
yo soy la mensajera 
de los tristes y ardientes soñadores, 
que va á revolotear diciendo amores 
junto á una perfumada cabellera. 



142 EL EDUCACIONISTA 

Soy el lirio del viento, 

bajo el azul del hondo firmamento 

muestro de mi tesoro bello y rico 

las preseas y galas: 

el arrullo en el pico, 

la caricia en las alas. 

Yo despierto á los pájaros parleros 

y entonan sus melódicos cantares: 

me poso en los floridos limoneros 

y derramo una lluvia de azahares. 

Yo soy toda inocente, toda pura, 

yo rae esponjo en las ansias del deseo, 

y me estremezco en la íntima ternura " 

de un roce, de un rumor, de un aleteo. 

¡Oh inmenso azul! Yo te amo. porque á Flora 

das la lluvia y el sol siempre encendido; 

porque, siendo el palacio de la Aurora 

también eres el techo de mi nido. 

¡Oh inmenso azul! Yo adoro 

tus celajes risueños, 

y esa niebla sutil de polvo de oro 

donde van los perfumes y los sueños. 

Amo los velos tenues, vagarosos, 

de las flotantes brumas, 

donde tiendo á los aires cariñosos 

el sedeño abanico de mis plumas. 

¡Soy feliz! porque es mía la floresta, 

donde el misterio de los nidos se halla; 

porque el alba es mi fiesta 

y el amor mi ejercicio y mi batalla. 

Feliz, porque de dulces ansias llena 

calentar mis pollüelos es mi orgullo; 

porque en las selvas vírgenes resuena 

la música celeste de mi arrullo; 

porque no hay una rosa que no me ame, 

ni pájaro gentil que no me escuche, 

ni garrido cantor que no me llame! 

— ¿Sí? — dijo entonce un gavilán infame, 
y con furor se la metió en el buche. 



EL EDUCACIONISTA 143 



SECCIÓN OFICIAL 



DECRETO NUM 517 

José María Reina Bakrios, 

General de División y Presidente de ía República 
de Guatemala, 

Kn uso fie la autorización conferida al Poder Ejecu- 
tivo en el artículo 4? derdecreto número 297, emitido 
por la Asamblea Nacional el 4 de mayo del año en 
curso, 

decreta: 

Artículo 1? — El Instituto Dental que se establece 
por el artículo 1? del referido decreto numero 297, se 
compondrá de todos los profesores de Cirugía Dental 
que ejercían su profesión en la República en la fecha 
de su promulgación. 

Artículo 2? — Para determinar quiénes son los pro- 
fesores que se encuentran en el caso prescrito por el 
artículo anterior, dentro del improrrogable término de 
treinta días, contados á partir del veinte del corriente 
mes, solicitarán su inscripción en un registro, que al 
efecto abrirá la Secretaría de la Facultad de Medicina 
y Farmacia. La solicitud se hará por escrito y con- 
tendrá: 1? El nombre, apellido, origen y domicilio del 
solicitante; 2? El nombre de la Facultad ó Instituto 
Dental que expidió el título correspondiente; 3? La 
aseveración debidamente comprobada de haberse ha- 
llado en el ejercicio de su profesión el 4 de mayo del 
año en curso. A la solicitud deberá acompañarse el 
diploma original que acredite la calidad del presentado, 
ó en su defecto la certificación que represente el título, 



144 EL EDUCACIONISTA 

debiendo llenar el documento en uno ú otro caso los 
requisitos legales. 

Artículo 3? — Se exceptuarán de esta obligación los 
profesores que concurrieron á la junta preparatoria 
convocada por el Decano de la Facultad de Medicina 
y Farmacia, los cuales por este hecho quedaron, ins- 
critos en el acta que entonces se levantó y la cual será 
el punto de partida del registro citado. 

Artículo 4? — Los profesores de Cirugía Dental á 
quienes no comprende el artículo 1?, no podrán ejercer 
la profesión en la República sin cumplir las formali- 
dades prescritas en el artículo 3? del decreto legislativo 
número 297. 

Artículo 5? — Los contraventores á estas disposicio*- 
nes serán castigados de acuerdo con el Código Penal 
por ejercicio ilegal de una profesión. 

Artículo 6? — El Instituto Dental estará bajo la de- 
pendencia de la Facultad de IVIedicina y Farmacia del 
Centro. 

Artículo 7? — En él se enseñarán las materias si- 
guientes: Anatomía y Disección, Histología, Fisiolo- 
gía, Patología, Embriología y Cirugía dentales. Clínica, 
Física, Química, Terapéutica, Medicina Operatoria, 
Prótesis, Instrucción y Demostración. 

Artículo 8? — Estos estudios se harán en tres años, 
según la distribución que haga la Junta Directiva del 
Instituto, la cual dictará ios reglamentos del caso, se- 
ñalará las formalidades con que deban practicarse los 
exámenes de los individuos que opten al título de Ci- 
rujano Dentista y la de los profesores extranjeros que 
deseen su incorporación en la Facultad Dental, confor- 
me el artículo 3? del decreto número 297. 

Artículo 9? — Los Profesores del Instituto Dental 
serán nombrados por el Ejecutivo á propuesta de la 
Junta Directiva de la Facultad de Medicina y Far.ma- 
cia del Centro, quien presentará una terna, proponien- 
do además la asignación de que deben gozar. 

Artículo 10. — La enseñanza dental será gratuita. 

Artículo n. — El Instituto Dental será regido por 
la Junta Directiva de la Facultad de Medicina y Far- 



EL EDUCACIONISTA 145 

• 

macia, la que para el efecto será integrada con dos Ci- 
rujanos Dentistas nombrados por el Poder Ejecutivo. 

Artículo 12. — El Instituto Dental se instalará so- 
lemnemente el día 1? de febrero de 1896, y tendrá 
sesiones ordinarias y extraordinarias cuando lo deter- 
minen sus propios estudios. 

Artículo 13. — El Ministerio de Instrucción Publica 
queda encargado de la ejecución de este decreto. 

Dado en el Palacio del Poder Ejecutivo: en Gua- 
temala, á los diez y ocho días del mes de septiembre 
de mil ochocientos noventicinco. 

José María Reina Barrios. 

El Secretario de Estado en el Despacho 
de Instrucción Pública, 

Manuel Cabral. 

República de Honduras 



América Central 

Dirección General de Instrucción Pública: Teguci- 
galpa, 2 de septiembre de 1895. 

Señor Director de Estadística Escolar, 

Guatemala. 

He tenido la satisfacción de recibir la Ley de Ins- 
trucción Pública, el reglamento para las escuelas na- 
cionales de esa República y la colección de "El Educa- 
cionista," revista destinada al fomento de la enseñanza, 
que Ud. se ha servido enviar generosamente á esta 
Dirección General de Instrucción Primaria. 

En obsequio de sus deseos, le remito por este correo 
el Anuario Estadístico de 1889. 

Al expresar á Ud. mis agradecimientos por haber 
correspondido inmediatamente á la excitativa de este 
centro, me complazco en reiterarle mis respetos, sus- 
cribiéndome su muy atento seguro servidor. 

J. A. Alvarado. 



146 



EL EDUCACIONISTA 



estadística escolar de 

Personal docente en las Escuelas del Dep 

DATOS SUMINISTRADOS 



PERSONAL DOCENTE 


Puesto que desempeñan 


Nacionalidad 


Lugar del servicio 


Buena V. Mazariegos . . . 
Alberto Dávila ; 


Director 


Guatamala Cüilapa : 


1er. Profesor : 

2o. Profesor 

Ser. Profesor 

Directora 

la. Profesora 

2a. Profesora 

3a. Profesora 

Directora . . .• 


Macario S. Flores 






Francisco J. Barrios... 






Cruz Espinosa 




Juana Pellecer 




Corona Posadas 




Jesús Posadas 




Mercedes Benítez 






Vicenta Menéndez 

Fidel Morales 


Directora 

Director 


Los Esclavos 


Francisca Solórzano . . 


Directora 


' ' Barberena 

I " 

' ' 1 Pueblo Nuevo 

i 
" Santa Rosa 

i _ " _ 


Jorge Escobar 

Adelaida de Vásquez 

J. Rafael Carrera 

Ildefonsa V. Palacios. . . 

Lauro Menéndez 

Mercedes Menéndez 

David Rugama 

Margarita V. de Rugama 
Rosaura García 


Director 

Directora 

Director 

Directora 

Director 

Directora 


Directora 

Directora 


.> , " 


Los Bordos 

Santa Cruz 

Ojo de Agua 

Casillas 


Bernardino Barillas . . . 


Director 


Susana S. de Beteta 

Manuel Castro 

Pedro Escobar 

liburcio Montúfar 


Directora 

Director '. 

Director 

Director 








Camila Palma 


Directora 

Director 


Tapalapa 


Hermenegildo Reyes. . . . 
Manjoel V. Ortiz 


\\ 


Lago de Aj^arza . . . 
San Rafael 


Francisca Cantoral . 

Ana Fuentes ... 


Directora 

Directora . .... 




Mataquescuintla 
San Miguel 


Buena V. Meléndez 


Director ■ 


Doroteo Arreaga 

Matilde Ordóñez 




Directora 








Damiana Marroquín 

Luz Solórzano 


Directora 

Directora .... 




Txhnatáh 


Santos Gómez 


Directora 


" 'La Esperanza . 
" 1 Sinacantan 


Basilio Quiñones 


Director 


Toribio Choto 

Alejo Rodríguez 


Director 

Director 




Tecuaco 

Nancinta 

Chiquimulilla 

Guazacapam 

Taxisco 


Director 

Directora 


María Adriana de Batres 

Leopoldo López 

Victoria P. de López 

Leonardo Rivera 


Directora 

Director 


Suma 


H. 24 M. 23 


1 



EL EDUCACIONISTA 



147 



ÍEUBLICA DE GUATEMALA 

ode Santa Rosa — Mes de Junio de 1895. 

FATURA política 



Cuadro Número 1 . 



.hlli 

l'.ne 
Abr 




^CmL° SUELDO ANOAL DB LOS MAESTROS 


Total 


TIEMPO 
DE SERVICIO 


Keilia del , g o 
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^ ro Nacional 


Por el Teso- 
ro municipal 


Por los par- 
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Años 


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480 
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600 
360 
360 
300 
600 
300 
300 
300 
600 
600 
300 
300 
540 
540 
360 
300 
300 
300 
300 
300 
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480 


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6 
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SÍ 

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360 


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300 
300 
300 


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600 
600 
300 
300 
540 
540 
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300 
300 
300 
300 
300 
300 
360 
360 
240 
300 
480 
480 
600 
300 
360 
360 
360 
300 
360 
300 
300 

300 
600 
600 
360 
360 
360 


8 


Mar/o 8 "1895 i sí 






4 


lebo. 5 " 1895 . . 








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I unió 13 " 1893 \ sí 






6 






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Ene 

Jun 
Arb 
Ene 
Jun 


Sí 

Sí 

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2 " 1893 sí 

1 21 " 1893 1 sí 
ro 19 " 1895 ¡... 
o 1 " 1895 '... 






5 






6 




6 





6 








1 








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sí . . 






6 






1 


Febo. 22 " 1895 ; eí 

Enero 8 " 1895 i... 

Enero 19 " 1895, . . . 

" 30 " " 1 sí 

" " " sí 


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5 

4 


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4 


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480 
480 
600 
300 
360 
360 




6 


Mavo 23 "1895 
Enero 4 " 1895 
Dcbre. 29 "1891 
Enero 22 "1894 
Marzo 29 "1894 
.Enero 8 " 1895 
Aposto 1 "1890 
Marzo 12 " 1895 
Junio 10 **' 1893 
Mayo 2 "1892 
Abril 1 " 1895 


sí 
sí 

'sí 
sí 
sí 

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Sí 
SÍ 
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sí 
sí 

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300 
360 
300 
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Enero 13 " 1894 I... 

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Junio 18 " " 








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4 


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2 


$18,720 






18.720 







El Director de Estadística Escolar. 

Julián Moré Cueto. 



148 



EL EDUCACIONISTA 



estadística escolar de 

Escuelas públicas de ambos sexos en el De 

DATOS SUMINISTRADOS f 



MUNICIPIOS 


Aldeas 


Caseríos 


CLASE DE ESCUELA 




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nes 


Niñas 


Mixta 


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Cuilapa 


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San Juan de Arana 
Los Esclavos 






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1 




Pueblo Nuevo 




















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Ojo de Agua 






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Casillas 


















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Lago de Ayarza 











San Rafael 
























San Miguel . . . 












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Oratorio 






















La Esperanza ; . , . . 














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Tecuaco 




















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Total 






22 


20 


. 1 

















EL EDUCACIONISTA 



149 



¡EIUBLICA DE GUATEMALA 



Cuadro Número 2 



1 
irr nto de Santa Rosa — Mes de Junio — Año de 1895 

A flFATURA POLÍTICA 



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1 


Alumnos matricu- 
lados menores de 
4 años 


Alumnos mayores 
de 14 años matri- 
culados 


TOTAL 


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Ñiflas 


Varones 


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145 
56 
128 
125 
120 
35 
40 

' 120 ' 
3& 
100 
135 
140 
32 



20 


92 
32 
43 
56 
50 
90 
2<> 
40 


10 




191 
77 
43 
121 
195 
146 
154 
145 
120 

/5 

40 

120 

65 

190 

135 

182 

52 

52 

24 

20 

40 

60 

115 

112 

140 


17 
























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2 
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2 
1 
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52 
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2 
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60 
60 
62 
140 
















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50 





















1 
































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1,771 


937 


10 




2,718 


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10 




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de Esta 
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150 



EL EDUCACIONISTA 



estadística escolar de 

Edificios Escolares en el Departamentc 

DATOS SUMINISTRADOS 





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Malo 


Propio 


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Elemental de niñas . . 
Mixta 


Sí 
Sí 






Sí 

Sí 










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Sí 








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San Juan de Arana 


Elemental de niños. . 










Elemental de niñas. . 




Sí 




Los Esclavos 


" " niñas . . 




Sí 




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" " niños. . 
" " niñas. . 
" " niños. . 


Sí 

Sí 






Propio 
Sí 
Sí 
Sí 
Sí 
Sí 
Sí 
Sí 
Sí 
Sí 
Sí 
Sí 
Sí 
Sí 
Sí 
Sí 
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Sí 
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Sí 
Sí 
Sí 
Sí 
Sí 
Sí 
Sí 
Sí 
Sí 














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Sí 




Santa Rosa 


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" " niñas. . 
" " niños. . 


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Sí 














Casillas 


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Sí 

.Sí 

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Sí 




Rinconcito 


" " niñas. . 
" " niños. . 
" " niñas . . 




Sí 
Sí 

Sí 
















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" " niñas. ^ 
" " niños. . 
" " niñas 












Ojo de Agua 

Ojo de Agua 

Los Bordos 




Sí 




" " niños. . 




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Cerro Gordo 

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" " niñas. . 
" " niños. . 
" niñas.. 
" " niños. . 
" " niñas.. 
" '•' niñas. . 
" " niños.. 
" " niños. . 
" " niñas. . 
" " niños. . 
" " niñas. . 


Sí 
Sí 

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Sí 
Sí 
Sí 


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Sí 




Casillas 




















Sí 
Sí 






Lago de Ayarza . . . 




Mataquescuintla . . . 










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34 


12 


15 


7 


32 


2 

















EL EDUCACIONISTA 


151 


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Cuadro Número 3 
_ICA DE GUATEMALA. 

osa — Mes de junio de 1895. » 
ruRA política. 




JAt KN ALQUILERES 


Total i Total 


METROS 


Distancia de los 
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Por el 

Tesoro 

líunicipal 


Por los 

particulft- 

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de 
Edificios 


de 
Gastos 


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28 
12 


6 
8 
4 














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60 

48 


60 










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12 

10 

6 

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12 

5 

5 

8 

6 


5 
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4 
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12 
18 
4 
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12 
10 


10 
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108 


34 


108 











































152 



EL EDUCACIONISTA 



Contiuuací 





• 

ESCUELAS 


" ■ :z^Jt 

EDIFICIOS 


LUGARES 


Bueno 


Regular 


Malo 


Propio 


Arren- 
dado 


los 


Vienen 

San Miguel 


34 

Elemental de niños . . 
" " niñas. 


12 


15 


7 

Sí 
Sí 
Sí 
Sí 
Sí 


32 

Sí 
Sí 
Sí 
Sí 
Sí 
Sí 
Sí 
Sí 
Sí 
Sí 
Sí 
Sí 
Sí 
Sí 
Sí 
Sí 
Sí 
Sí 
Sí 
Sí 
Sí 
Sí 
Sí 
Sí 
Sí 
Sí 
Sí 


2 




Sanpaquisoy 

La íSierra . ... 










" " niñas. 








Las Flores 


" " niños.. 








Jumay 


" " niños.. 
" " niñas.. 
" '■ niños. . 


Sí 
Sí 














Oi-atorio 


Sí 
Sí 
Sí 
Sí 
Sí 
Sí 
Sí 
Sí 
Sí 


"sí" 












Ixhuatán . . 


" " niños.. 










La Esperanza 

Sinacantán . . 


" " niñas.. 
" " niños. . 






Tacuaco 


" " niños. . 








" " niñas. . 






Nancinta 


" " niños. . 
" " niñas. . 






Ohiquimulilla 

Guazacapán 


" " niños. . 






" " niñas. . 

" niños.. 

" " niñas. . 

" " niñas.'. 


Sí 
Sí 






Sí" 
Sí 

Sí" 

Sí 




Taxisco 






" " niñas. . 


. 






Tepeaco 

La Libertad 

Santa Anita 


" " niñas. ; 
" " niños. . 
" " niños. . 




Sí 
Sí 




Santa Anita 


" " niñas. . 


















Total 

i 


61 


17 


27 


17 


59 


2 





I 




Lie. Han Jorge Muñoz, 
Ministra de RelacinuBs ExtEviares 









EL EDUCACIONISTA 


153 


dro Niimero 3 . 


ISTO Aíl'AL EN ALQUILERES 


Total 

de 

Edificios 


Total 

de 
Gastos 


METROS 


Distancia de los 
lagares á la Es- 


krel 
eoro 
^onal 


Por el 

Tesoro 

.Municipal 


Por los 

partícula 

res 


Frente 


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Altura 


cuela más in- 
mediata 


Kilómetros 






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108 




















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Director 

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de Estadl 
JULIÁI 


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É Cueto. 



154 



EL EDUCACIONISTA 



estadística escolar de L 



Mueblaje y demás útiles de 


enseñanza 


en 


las 


Escuelas 


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LUGARES 


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" " niñas 
" niñas 
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" niñas 
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" niñas 
" niños 

" " niñas 
" niños 

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" " niños 
" niñas 
" niños 
" niñas 
" niños 

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" niños 

" " niñas 

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" niños 
" niñas 
" niños 
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" niños 
" niñas. 

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25 
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20 

16 
60 
40 
6 
2 
40 
19 
20 
30 
12 
12 
15 
15 
30 
25 
12 
12 
8 
6 
8 
16 
8 
16 
9 
14 
73 
36 
20 
8 
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8 
32 
30 
16 
16 
20 
13 
12 
25 
20 
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18 
30 
20 

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25 
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15 
10 
10 
12 
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1 
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1 























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1 

1 

2 

1 




















1 

1 


1 

1 
2 




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1 








4 


Pueblo Nuevo 






Santa Rosa 




1 
1 
1 














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Los Bordos 


1 
1 








1 
1 
1 

1 




1 




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1 





Cerro Gordo 
































Casillas 


1 
1 
1 
1 
1 
1 

2 
1 
1 
1 
1 
1 
1 
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1 
1 
1 
1 


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1 
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1 

1 






Lagode Ayarza 

San Rafael 










1 

1 
1 
1 
1 
















Mataqueseuintla. . 
San Miguel 






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La Sierra . ." 
















1 






1 

1 
1 
1 


Juniav 






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Oratorio 










Ixhnatán 




1 


La Esperanza 


Santa Anita 






















1 










1 
1 
1 

1 








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1 

1 





















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1 
1 


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Chiquimulllla 

Guazacapaní 


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" niños 1 1 

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2 

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1 




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1 
1 

1 
1 
1 
1 




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Tepeaco 


Tapalapa 




1 
1 




1 

1 


Total 


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4 


64 




42 


1,287 


3 


.5 


15 











































EL 


EDUCACIONISTA 










155 


f.. 


PUB 

del 


LIGA DE GUATEMALA Cuadro Número 4. 

Departamento de Santa Rosa— Mes de junio de 1895 




1 


Esferas 

Mapas de la Re- 
pública . 


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1 

a 

I 


1 

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o 


Cuadros de ense- 
fianza objetiva 


Cuadros de histo- 
ria natural 

Cajas de sólidos 


11 

8- 


, 1 

1 

2 

íi 


1 
11 

1! 

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Ejemplares de la 
Ley de I. P. 

Ejemplares del 

Reglamento 0. Pe 

dagógica 


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156 EL EDUCACIONISTA 



EL POPOL-VUH 



{Continúa] 



CAPITULO SEXTO 



A su turno comenzaron ellos sus trabajos, para ma- 
nifestarse á los ojos de su abuela y de su madre. La 
primera cosa que hicieron fué abrir un campo (sem- 
brarlo). Vamos á trabajar á los campos, nuestra 
abuela, nuestra madre, dijeron ellos. No os aflijáis, 
nosotros que estamos aquí, nosotros que somos vues- 
tros nietos, estamos en lugar de nuestros hermanos 
mayores, agregaron Hunaphu Xbalenqué. 

Pintonees tomaron sus hachas, sus piochas y sus 
arados y se pusieron en camino cada uno con su cer- 
batana sobre el hombro; salieron de su casa recomen- 
dando á su abuela que les enviase su alimento: Al 
medio día justamente que nos traigan nuestra comida,, 
abuela, dijeron ellos. — Está bien, mis nietos, respon- 
dió su abuela. 

Poco después llegaron ellos al lugar donde tenían 
que labrar el campo y por todas partes picaron la tie- 
rra con sus piochas; la piocha solamente les servía pa- 
ra quitar las escabrosidades de la tierra y con ella 
limpiar el suelo. 

Y el hacha también la nietían en los troncos de 
de los árboles, así como en las ramas, aj*roján- 
dolos por tierra, rajándolos, haciendo caer todo, palos 
y bejucos de toda especie cortando una sola hacha 
todo este bosque y haciendo toda esta obra. 

Y todo lo que la piocha arrancaba era también muy 
considerable; no se hubiera podido calcular la limpia 
de zarzas y espinas que se hacían con solo una piocha 
no se podía calcular lo que se había limpiado y toda 



EL EDUCACIONISTA 157 



lo que se había echado por tierra en las montañas 
<;randes y pequeñas. 

Entonces ellos dieron sus órdenes á un salvaje lla- 
mado Xmucur (ó el pichón campesino,) y habiéndolo 
hecho trepar á un tronco de árbol, Ilunaphu y Xaba- 
lanqué le dijeron: tú no tienes más que hacer que mi- 
rar cuando venga nuestra abuela á traernos la comi- 
da: arrulla luego que ella llegue y entonces tomare- 
mos el hacha con la piocha. — Muy bien, respondió el 
pichón silvestre. 

Y he aquí que ellos se ocuparon de cazar con la 
cerbatana abandonando el trabajo. A poco rato el 
pichón silvestre arrulló: inmediatamente ellos acu- 
dieron el uno para tomar la piocha y el otro para 
empuñar el hacha. 

Habiéndose envuelto la cabeza el uno se cubrió 
expresamente las manos de tierra ensuciando también 
su cara como un verdadero labrador. El otro se llenó 
igualmente la cabeza de escardas y ramas como si ver- 
daderamente hubiese estado ocupado en cortar ma- 
dera. 

Entonces fué cuando ellos fueron percibidos por su 
abuela. En seguida tomaron su alimentí), aunque en 
verdad no les había costado fatiga alguna el trabajo 
del campo para la siembra, y así fué que gratuitamen- 
te se lesllevó que comer. Al llegará la casa: esta- 
mos verdaderameiíte cansados, abuela, dijeron ellos 
entrando y alargando sin razón las piernas y los bra- 
zos delante de su abuela. 

C'uando ellos volvieron al sigiuente día encontra- 
ron al llegar al campo que todo se había parado otra 
vez, árboles y bejucos, y que malezas y espinas todas 
juntas se habían enrredadode nuevo al moniento que 
<3llos llegaron. 

¿Quién se ha burlado así de nosotros? exclamaron. 



158 EL EDUCACIONISTA i 

Ellos son ciertamente los que han hecho eso, todos 
los brutos grandes y pequeños, el leóii, el tigre, el 
ciervo, el conejo, el tacuasín, el co^yote, el jabalí, el 
puerco-espín ; los pájaros grandes y pequeños, ellos 
son los que han hecho estas cosas, y lo han hecho en 
una sola noche. 

En seguida comenzaron á pieparar de nuevo el 
campo; hicieron lo mismo en la superficie del suelo, 
en los árboles cortados, tomando siempre consejo co- 
mo de otro, entre el corte de los árboles y la limpia 
de la maleza. 

Ahora, pues, dijeron ellos, velaremos cuidando nues- 
tro desmonte. Puede ser que así logremos sorprender 
á los que han venido á hacer esto, agregaron reflexio- 
nando. Después se volvieron á su casa. 

Qué os parece? hemos sido burlados, abuela. Las 
grandes malezas y los grandes bosques que habíamos 
desmontado habían vuelto á su lugar, cuando llega- 
mos hace poco tiempo, abuela, dijeron á su abuela y 
á su madre. Pero volveremos y velaremos; porque 
no es bueno que obren así con nosotros, agregaron. 

En seguida se armaron, y después se volvieron á 
sus árboles cortados, y allí se ocultaron abrigados 
como estaban por la sombra. 

Entonces todos los brutos se reunieron, uniéndose 
cada especie aparte entre todos los brutos pequeños y 
grandes. Y he aquí que al ser media nqche llegaron 
diciendo en su lengua: árboles levantaos; levantaos, 
bejucos. 

Así fué como hablaron al llegar, agrupándose su 
multitud bajo los árboles y bajo los bejucos; en fin, se 
acercaron descubriéndose á las miradas de Hunahpu 
y de Xbalanqué. 

Ahora, pues, los primeros eran el león y el tigre; los 
hermanos quisieron cogerlos, pero no se dejaron. 



EL EDUCACIONISTA 159 



A su turno avanzaron el venado y el conejo, acercando 
las colas una ^ la otra; ellos las cogieron; pero no les 
arrancaron más que las extremidades quedándoles la 
cola del venado entre las manos, y habiendo cogido 
así la cola del venado y la del conejo, no les quedó á 
estos animales sino una cola muy corta. 

La zorra y el coyote no se entregaron tampoco, lo 
mismo que el jabalí y el puerco-espín, y todos los ani- 
males pasaron delante de Hunabpu y Xbalenqué, 
cuyos corazones ardían en cólera por no haber podido 
coger uno solo. 

Pero llegó otro animal que venía saltando, y era el 
último; entonces los hermanos, tapándole el paso, to- 
maron la rata en un paño y habiéndola cogido en se- 
guida, le apretaron fuertemente la cabeza y querían 
ahogarla. Le quemaron la cola en el fuego y desde 
entonces la rata comenzó á tener cola pero sin pelo, así 
como los ojos saltados por habérselos apretado para 
afuera los dos jóvenes Hunabpu y Xbalenqué. 

Que no muera en vuestras manos; sabed que no es 
vuestra profesión trabajar la tierra, les dijo la rata. 
Qué es eso que nos cuentas ahora? respondieron los jó- 
venes á la rata. Soltadme un momento, porque lo que 
tengo que deciros está en mi vientre; en seguida os 
contaré, pero primero dadme algo que comer, dijo la 
rata. 

Después te daremos de comer, primero di lo que tie- 
nes que decir, le fué contestado. Muy bien; sabed, 
pues, que estos son los bienes de vuestros padres Hun- 
hum Ahpú y Vukub Hunabpu, así llamados y que 
murieron en Xibalbá; que ellos existen lo mismo que 
sus instrumentos de diversión (jue han permanecido 
suspendidos sobre la casa, sus anillos, sus guantes, su 
pelota de goma elástica. Pero no se ha querido mos- 
trarlos á vuestros ojos, á causa de vuestra abuela, por 
(jue por eso han muerto vuestros padres. 



160 EL EDUCACIONISTA 

Estás tu verdaderamente segura de estas cosas? di- 
jeron los jóvenes á la rata. Y se llenargn de gozo al 
oir la historia de la pelota elástica. Habiendo dicho 
esto la rata, ellos le dieron de comer. 

He aquí la comida que te daremos; maíz, chile blan- 
co, frijoles, pek (pataste), cacao, todo será para ti; y si 
queda alguna cosa guardada ú olvidada será siempre 
para ti y tu la roerás, dijeron á la rata Hunahpu y 
Xbalanqué. 

Muy bien, jóvenes. Pero qué diré si me ve vuestra 
abuela? agregó. No temas nada, nosotros estaremos 
aquí: estamos prontos para cuanto haya que respon- 
der á nuestra abuela. Pronto, pues, subamos á esa es- 
quina de la casa, vamonos á donde es preciso ir, y tre- 
pa luego al lugar donde están suspendidas (esas cosas), 
que vemos en las amarras de la casa, y que vemos por 
nuestra comida, dijeron ellos á la rata. 

Entonces habiendo consultado una noche, después 
de haberse tomado pareceres, Hunahpu y Xbalanqué, 
llegaron al mediodía precisamente conduciendo la 
rata sin mostrarla, avanzaron ellos, entrando el uno 
deliberadamente en la casa, el otro en el rincón donde 
dejó inmediatamente trepar á la rata. 

Y entonces ellos pidieron su comida á su abuela; 
molednos nuestra comida, deseamos un chilmol (espe- 
cie de salza), abuela, dijeron ellos. Inmediatamente 
se les preparó una escudilla de caldo que fué puesta 
delante de ellos. 

Pero esto no era más que un ardid para engañar á 
su abuela y á su madre, y habiendo derramado disi- 
muladamente el agua del cántaro, dijeron á su abuela: 
verdaderamente morimos de sed; id á buscarnos qué 
beber. Sí, ya voy, respondió ella yéndose. 

En cuanto á ellos, continuaron comiendo; pero no 
sentían en realidad ninguna necesidad de beber, y no 



EL EDUCACIONISTA 161 

lo hacían sino para impedir que ella viese lo que iban 
á hacer. Y habiendo tenido cuidado de la rata por lo 
tocante al chilmol, la rata subió libremente al lado de 
la pelota elástica suspendida con los otros instrumen- 
tos en el techo de la casa. 

Habiendo acabado el chilmol, comisionaron á cierto 
Xan; ahora, pues, este Xan era un animal semejante á 
un mosquito, y este fué á la orilla del río y se puso in- 
mediatamente á agujerear el cántaro de la vieja, y el 
agua se salía fuera del cántaro procurando ella conte- 
nerla sin poder tapar el agujero del cántaro por donde 
corría el agua. 

Qué hace, pues, nuestra abuela? Nos sofocamos por 
falta de agua, morimos de sed, dijeron ellos á su ma- 
dre, viéndola fuera. Luego que ella hubo salido, la 
rata fué á cortar la cuerda que retenía la pelota elásti- 
ca; esta cayó de la cumbrera de la casa con los anillos, 
los guantes y los escudos de cuero. Tomáronlos in- 
mediatamente y fueron en seguida á ocultarlos en el 
camino que conducía á la sala del juego de pelota. 

Después de esto fueron á buscar á su abuela á la ori- 
lla del río; su abuela y su madre estaban, pues, en aquel 
momento ocupadas la una y la otra en tapar el lado 
del cántaro. Entonces llegaron con su cerbatana y se 
dirijieron á la orilla del río. Qué estáis haciendo, 
pues? Estábamos cansados de esperar y hemos veni- 
do, dijeron ellos. 

Ved, pues, el lado de mi cántaro que no se puede 
tapar, respondió la abuela. Pero ellos lo taparon al 
instante y juntos se volvieron marchando ellos delan- 
te de su abuela. Y he aquí como les fué entregada la 
pelota elástica. 

CAPÍTULO SÉPTIMO 

Ahora, pues, Hunaphu y Xbalanqué se sentían lle- 
nos de alegría al ponerse en camino para jugar á la 



162 EL EDUCACIONISTA 

- 

pelota en la sala de este juego; y muy lejos se fueron 
para jugar á la pelota los dos solos; y así comenzaron 
por barrer la sala del juego de pelota de sus padres. 

Sucedió, pues, que los 'príncipes de Xibalbá vinieron 
á oírlos: quiénes son esos, pues, que vuelven á comen- 
zar ahora á jugar sobre' 'nuestras cabezas y que no 
temen conmover la tierra? No han muerto pues 
Humhun, Ahpú y Vukul Hunaphu, que quisieron 
exaltarse ante nuestra presencia? Id á buscar á esos 
también. 

Así dijeron otra vez Hun Carné y Vukub Carné y 
todos los príncipes de Xibalbá. Enviaron y dijeron 
á sus emisarios: id á decirles: que vengan dicen los 
príncipes; aquí mismo queremos jugar con ellos; en 
siete días queremos medirnos con ellos, dicen los 
príncipes; id á decirles esto, les fué repetido á los 
emisarios de Xibalbá. 

Tomaron, pues, ellos el camino principal que los 
jóvenes mismos habían despejado desde su casa y que 
iba derecho á ella y por donde los enviados entraron 
directamente cerca de la abuela. Ellos estaban co- 
miendo cuando llegaron los enviados de Xibalbá. 

P]n verdad, que vengan: (Hunaphu y Xbalanqué), 
dicen los príncipes repitieron los enviados de Xibalbá. 
Y entonces los enviados de Xibalbá lijaron el día en que 
ellos debían ir. En siete días serán esperados, se dijo 
á Xunucané. Está bien irán allá, oh! mensajeros, res- 
pondió la vieja. Y habiéndose puesto los enviados 
en camino se volvieron. 

Entonces el corazón de la vieja se afligió: á quien 
recomendaré que vaya á buscar á mis nietos? No es 
así verrladeramente como vinieron en otra ocasión los 
enviados de Xibalbá para llevarse á sus padres? dijo 
la abuela entrando sola y triste en la casa. 

A esta razón un piojo cayó sobre sus enaguas y ella 



1 



EL EDUCACIONISTA 16a 



lo tomó iniíiediatamente, levantándolo y poniéndolo 
en su mano, donde el piojo meneándose comenzó á 
andar. 

Sobrino mío, expresión faftiiliar entre los indios, 
quisieras tú que te enviase á llamar á mis nietos al 
juego de pelota? dijo ella al piojo. Han venido en- 
viados á buscar á vuestra abuela y le lian dicho: Es 
preciso que te prepares dentro de siete días y que ellos 
vengan han dicho los enviados Xibalbá; así habla 
vuestra abuela, dijo ella repitiéndoselo al piojo. 

Entonces él se fué meneando por el camino. Aho- 
ra, pues, en el camino se hallaba un joven llamado 
Tamazul, que quiere decir s^apo: adonde vas? le dijo el 
sapo al piojo; llevo un mensaje en la cintura, y voy á 
buscar á los jóvenes, respondió el piojo á Ta- 
mazul. 

Muy bien, sin embargo tú no corres bastante por 
lo (jue veo, le dijo el sapo al piojo: quieres que te 
trague? tú verás entonces bien como" corro y llegare- 
mos inmediatamente. Está muy bien, respondió el 
piojo al sapo. 

Y al instante se dejó tragar por el sapo. Ahora, pues, 
el sapo caminó largo tiempo, avanzando en su camino 
pero no corría. Después de esto, encontró á su vez 
una gran serpiente llamada Zakicuz: 

Adonde vas tú, pues, Tamazul, hijo mío? le dijo 
Zakicuz al sapo. Soy un mensajero, llevo un mensa- 
je en el vientre, dijo también el sapo á la culebra. 
Tú no corres nada, por lo que veo; no llegaré yo más 
pronto que tú? dijo la serpiente al sapo. Ven aquí, 
pues, le dijo. 

Entonces el sapo fué tragado á su turno por Zakicuz. 
Desde entonces las culebras se tragan á los sapos co- 
mo alimento hasta el día de hoy. La culebra corría 
por el camino y habiéndose encontrado á su vez con 



164 EL EDUGAGIONISIA 

el Vac, que es un gran pájaro, al instante mismo la 
culebra fué tragada por el Vac (I). 

Pronto después, llegó sobre el juego de pelota. Des- 
de entonces el gavilán se nutre de las culebras y las 
devora en las montañas. Al llegar el Vac, se sentó 
sobre la cornisa del juego de pelota, donde Hunahpu 
y Xbalanqué se divertían en jugar. . 

Y poniéndose en pie el Vac graznó: Vacco, vacco, 
decía su grito: vacco! Qué es ese graznido? Pronto 
nuestras cerbatanas, exclamaron los dos jóvenes. 

En seguida le tiraron al Vac, pegándole con la bola 
de cerbatana en el ojo; dio una vuelta y fué á caer á 
los pies de los dos hermanos. En el acto corrieron á 
cogerlo y le preguntaron en seguida: ¿Qué vienes tú 
á hacer aquí? hablando el Vac. 

Llevo mi mensaje en el vientre, pero curadme an- 
tes la pupila de mi ojo, y en seguida os lo diré, agregó 
el Vac. Muy bien respondieron ellos, entonces to- 
maron ellos un poco de la goma de la pelota con que 
jugaban y la aplicaron al ojo del Vac; este remedio 
lo llamaron ellos Lotzquiq (2), y al instante que lo 
aplicaron, la vista del Vac, quedó perfectamente cura- 
da por ellos. 

Habla, ahora, dijeron al Vac. Entonces el vomitó 
la gran culebra. Habla, pues, tú, dijeron en el acto á 
la culebra. Sí, respondió esta y al momento vomitó 
al sapo. Dónde está el mensaje que nos has anuncia 
do? se le dijo á su vez al sapo. Yo llevo ese mensaje 
en mi vientre respondió el sapo. 

Entonces hizo esfuerzo como si se estuviera aho- 
gando; pero no vomitó y su boca se llenaba de babas 



(1) Vac ó Voc, es el gavilán, ave de rapiña americana. (B. de B.) 

(2) Lotzquiq, es una yerva tropical, que según parece es la que se co- 
noce en la Historia Natural con el nombre de oxalis. Los indios de 
Centro-América me aseguraron que la usaban para quitar la (.-alarata de 
los ojos y me indicaron el modo de emplearla. (B. de B.) 



EL EDUCACIONISTA 165 

con las fuerzas que hacía, sin poder vomitar. Con 
esto los jóvenes lo querían maltratar. 

Tú eres un impostor, le dijereron, pateándolo por 
detrás; entonces su espalda le descendió á las piernas. 
Probó otra vez á vomitar pero sus fuerzas no produ- 
jeron otra cosa que babas que llenaban la boca. 

En seguida le abrieron la boca al sapo, y estando 
su boca abierta por los jóvenes buscaron en ella; aho- 
ra, pues, el piojo estaba trabado en la encilla del sapo, 
encontrándose así en la boca. El no lo había traga- 
do, sino que solamente lo tenía en la boca sin tragar- 
lo. Así fué burlado el sapo; por esto es que no se 
conoce el carácter de los alimentos que toma; tampo- 
co sabe correr, y sólo se sabe que está hecho déla 
carne de las culebras. 

Habla, se le dijo enseguida al piojo, él explicó 
su mensaje: así habla vuestra abuela jóvenes; Ve á 
llamarlos. Enviados de Hun Carné y de Vukub Ca- 
mé han venido de Xibalbá en su demanda. Que ver.- 
gan dentro de siete días contados desde hoy, para 
jugar con nosotros á la pelota; que vengan igualmente 
los instrumentos conque ellos se divierten, la pelota 
de goma elástica, los anillos, los guantes y las corazas 
y que se viviñque aquí su semblante dijeron los 
príncipes. 

Y verdaderamente han venido, dijo vuestra abuela. 
Entonces vine yo; porque eso en verdad lo que dijo 
vuestra abuela; ella gime, se lamenta vuestra abuela, 
por eso he venido. ¿Será esto verdad? pensáronlos 
jóvenes en su mente al escuchar el mensaje. Al ins- 
tante mismo se pusieron en camino y llegaron á don- 
de estaba su abuela, y fueron únicamente por despe- 
dirse de ella. 

Partimos abuela y hemos venido solamente á des- 
pedirnos de voz. Pero he aquí la señal de la palabra 



166 EL EDUCACIONISTA 



que dejaremos: cada uno de nosotros sembrará una 
caña por aquí, en medio de la casa ia plantaremos, esta 
será la seña de nuestra muerte si se seca. Habrán 
perecido? diréis vos, si la caña se seca; pero si ella flo- 
rece, ellos viven vdiréis. ¡Oh! nuestra abuela, ¡oh! 
nuestra madre no lloréis, he aquí la señal de nuestra 
palabra 6 posteridad que queda con vos, dijeron. 

E inmediatamente se fueron, habiendo plantado 
Hunaphu una caña y Xbalanqué otra; ellos las plan- 
taron en medio de la casa y no en medio de la mon- 
taña ó en un terreno húmedo, sino en tierra seca, en 
medio de el interior de la casa, donde las dejaron 
plantadas. 

{Continuará.) 



EL HERRERO DE ALDEA 



(.Traducción de Rafael Ponibo) 



Bajo un castaño extendido 
La fragua enseñan del pueblo; 
Y es el herrero un hombrón 
De unas manos que dan miedo, 
Anchos brazos, musculados 
Como con sunchos de acero, 
Negro el cabello y greñudo, 
Rostro, de curtido, prieto; 
Ganando bien cuanto cae. 
Sudando como un caldero, 
Mira á todos á la cara 
Porque á nadie debe medio. 

De seis á seis, día tras día. 
Sus fuelles oirás rugiendo 



EL EDUCACIONISTA 16< 

Y del pesado martillo 

El golpe ia;ual, firme _y recio, 
Como aquellos con que anuncia 
La oración el campanero. 

Cuando de la escuela salen 
Páranse allí los chicuelos, ' 

Por ver la flamante fragua 

Y oír el soplar violento, 

Y atajar el vivo chorro 

De chispas que lanza el hierro. 

Seguro el domingo en misa, 
Sus hijos siéntanlo en medio, 

Y oye al cura predicar, 

Y acompáñalo en su rezo, 

Y al cantar su hija en el coro 
Brilla en su rostro el contento, 
i La misma voz de la madre! 
Imagina estarla oyendo 
Cantando en el Paraíso, 

A donde ya tendió el vuelo. . . . 

Y su áspera mano enjuga 
Sus ojos á este recuerdo. 

Así avanza en su ardua vida 
Marcha de afán, gusto y duelo 
Cada sol empezando algo, 
Cada tarde con(;luyéndolo 
Ganando así cada día 
De su noche el pan y el sueño. 

¡Gracias, respetable amigo, 
Por la lección que te debo! 
Tal de la vida en la fragua. 
Forjar nuestro bien debemos, 
Labrando al fuego en su yunque 
Cada idea y cada hecho. 



168 EL EDUCACIONISTA 



ELEMENTOS DE ALGEBRA 

(g. A. wentworth) 



VERSIÓN ESPAÑOLA 

POR 

José F. Aizpuru, 

Profesor de esta materia en la Escuela Normal Central de Señoritas. 

Lecciones arregladas especialmente para las alumnas de esta 

asignatura en dicho plantel 



{Continuación) 



CASO VIII 

116. Hallar los factores de x" — 18x+81. 

Los segundos términos-de los dos binomios deben 
ser dos números. 

cuyo 'producto sea 81. 
y cuya suma sea — 18. 

Los dos únicos números cuyo producto es 81 y cuya 
suma es — 18 son — 9 3' — 9 

.'.x^— 18x:+81=(x— 9) (x— 9)=(x— 9)'^ 

CASO IX. 

117. Una expresión en forma de dos cuadrados con 
el signo negativo de por medio, es producto de dos 
factores que se pueden determinar como sigue: 

Hállese la raíz cuadrada del primer número, así co- 
mo también la del segundo número. 

La sitma de estas raíces formará el primer factor; 
la diferencia de estas raíces formará el segundo fac- 
tor. Ejemplo : 




II 



Lio, Don Emilia ds Leúr, 

Ministra Uiplnmático carca ¡Ib los Estadas Unidas da Méjico 



EL EDUCACIONISTA 160 

(1) a-— b-=(a+b) (a— bj. 

(2) a--(t>-cy=!a+(b-c)¡ ¡a-(b-c)S , 

= ja+b— c¡ ¡a— b+c¡ . 

(3) (a-b)^-(c-dr=!(a-b)+(c-d)í !(a-b)-(c-d)i 

= la— b+c— d| |a— b— c+d|. 

118. Los términos de una expresión pueden á me- 
nudo ser arreglados de tal modo que se obtengan dos 
cuadrados con el signo negativo de por medio, pu- 
diéndose entonces fácilmente resolver los factores de 
ella. 

Ejemplo: 

a-+b-— C-— d-+2ab+2cd, 
=a-+2ab+b-— c-+2cd— d-, 
=(a-+2ab+b-)— (c"— 2cd+d2) , 
= (a+b)-— (c— d)-, 
= ;(a+b)+(c-d)i S(a+b)-(c-d)|, 
= ja+b+c— dj )a+b— c+d¡. 

119. Una expresión puede á menudo resolverse en 
tres ó más factores, como sigue: 

=(x«+y«) (x^+y^) (x^-y'^) (x'^-yO, 

= (x«+y^) (x-'+yO (x'^+yO (x+y) (x-y). 

(2) 4(ab+cd)-— (a-+b2— C-— d^-, 

= )2(ab+cd)+(a-+b--c--d-)( |2(ab+cd)-(a-+b- 
-c^-cF)í, 

= Í2ab + 2cd —a- + b'— c"— d-j 52ab + 2cd— a-— b^ 
+c-+d-j , 

= Ka--f2ab+b-)-(c-2cd+d-¡ j(c-+2cd+d-)-(a-- 
2ab-fb-)|, 

= |(a+by^-(c-d)-'j |(c+dr-(a-br! , 

= l(a+b)+(c-d)¡ !(a+b)-(c-d)! S(c+d)+a-b)| 
Kc+d)-(a-b)¡, 

= ;a+b+c-dí !a+b-c + dS ¡c + d+a-bj ¡c+d- 
a+bj. 



170 EL EDUCACIONISTA 

CASO X. 

120. Determínense los factores de 6x'--f x — 12. 

Es evidente que los primeros términos de los dos 
factores pueden ser 6x y x, ó 2x y 3x, puesto que el 
producto de cualquiera de los dos pares es Gx'-. Del 
mismo modo, los últimos términos de los dos facto* 
res pueden ser 12 y 1, 6 y 2, o 4 y 3 (si no considera- 
mos los signos). 

De todos éstos, es necesario escoger aquellos que 
produzcan el término de en medio del trinomio. Es 
fácil de probar qué los términos requeridos son 3x y 
2x, y-á y+3. 

.-.Gx^+x— 12=(3x— 4) (2x+3). 

CAPÍTULO vr. 

MÁXIMO COMÚN DIVISOR 

121. Factor común de dos ó más expresiones es otra 
expresión que esté contenida en cada una de ellas 
exactamente. 

5a es factor común de 20a y 25a; 

3x-y- es factor común de 12x-y'- y 15x'^y"\ 

122. Dos expresiones que no tienen otro factor co- 
mún que la unidad son primas entre sí. 

123. Máximo Común Divisor de dos ó más expresio- 
nes, es el máximo común factor de ellas, y consiste en 
el producto de todos los factores comunes á ellas. 

3a- es el máximo común factor ó divisor de 3a-, 6a', 
y 12a^ 

5x'y es el máximo común factor ó divisor de lOxS"" 
y 15x-y-. 

(1) Hállese el M. C. D. de 42a=Vx y 21a-bV. 
42 a=Vx=2X3x7Xa='Xb2Xx; 
21 aVx2=3X7Xa-Xb-'Xx-. 
.-.el M. C. D.=3x7Xa-Xb-Xx=21 a'-b^x. 



EL EDUCACIONISTA 171 



(2) Hállese el M. C. D. de 2a-x+2ax- y 3abxy+3bx-j. 

2a-x +2ax'=2ax (a + x) ; 
2abxy-i-3bx2y=3bxy (a+x). 
.-. el M. C. D.=x(a+x). 

(3) Hállese el M. C. D. de 

8a-x-— 24a'-xH-16a- y 12ax-y— 12axy— 24ay. 
8a-x-— 24a-x+16a''=8a"Xx-— 3x+2) 

=2V(x— 1) (x— 2; 
12ax-y— 12axy— 24ay=12ay (x'— x— 2) 

=2-X3ay (x+1) (x— 2) 
.-. el M. C. D.=2-a(x— 2)=4a(x— 2). 

De manera que, para determinar el M. C. D. de dos 
ó más expresiones: 

Descompóngase cada expresión en sus factores primos. 
Tómese de entre éstos la mínima potencia de cada factor 
común y hállese el producto de estas potencias. 

EJERCICIO XVI 

Hállese el M. C. D. de: 

(1) x^-y^ (x+y)'-', y xH3xy+2y'^ 

(2) x2-y^ x^-y^ y x^-7xy+6y^ 

(3) X-— I, x'^— 1, y x--fx— 2. 

(4) x(x+l)-, x-(x-— l)y 2x(x-— X— 2) 

(5) 6(a-— b)^ 8(a-— b-)^ y 10(a*— b^) 

(6) ac(a— b) (a— c) y bc(b— a) (b— c). 

(Continuará) 






172 EL EDUCACIONISTA 



DICCIONARIO ETIMOLÓGICO 

de palabras referentes á ciencias, artes y 
otras materias 



Trabajo de consulta, útil no solamente á los que enseñan en los colegios 
y escuelas, sino también á los escritores públicos y á toda 
persona deseosa de instrucción, elaborado con- 
forme á muy seguras fuentes. 



POR Alejandro Agudelo, M. D 



P 

Paleografía (del G.palaios, antiguo, y graphein, 
describir). Arte de descifrar los escritos antiguos. 

Paleontología (del G. palaios, antiguo, onta, seres 
y logos, tratado). Conocimiento de los antiguos seres 
cuyas especies no existen ya. 

Paleozoología (del G.palaios, antiguo, zoon ani- 
mal, y logos, tratado). Ramo de la historia natural 
que tiene por objeto la de los animales fósiles. 

Palinodia (del G. pa/m, de nuevo, y ode, canto). 
Retractación. Usase comunmente en la frase cantar 
la palinodia, que equivale á hacer pública retracta- 
ción, declarar falso todo lo que anteriormente había 
uno dicho. 

Palmípédos (del L. pahtia, ancho y pes, pie), t. de 
h. nat. Orden de pájaros de patas cortas, cuyos de- 
dos están reunidos por anchas membranas. 

Panacea (del G. pan, todo y akos, remedio). Re- 
medio universal. Una de las hijas de Esculapio, que 
fué reverenciada como diosa, y se la consideraba ca- 
paz de curar toda especie de enfermedades. 

Pandectas (áe\ G. pan, todo y dechesthai, conté- 



EL EDUGAGIONISTA 173 



11er). Colección de decisiones convertidas en leyes 
por Justiniano. 

Panegírico (del G. ^pan, todo y aguris, asamblea). 
Discurso en elogio de alguno. 

Panharmónicon (del G. pan, todo y armoiúa, 
acorde). Instrumento de viento que imita muchos 
otros. 

Panofobia (del G.pan, todo y phobos, miedo), t. 
de med. Melancolía en la cual todo inspira terror. 

Panóptico (del G. pan, todo y optomai, ver). Edi- 
ficio construido de manera que desde un punto puede 
la vista abarcar todas las partes del interior. 

Panorama (del G. pan, todo y orama, espectáculo). 
Cuadro circular desarrollado sobre los muros de una 
rotunda, alumbrado de lo alto y cuyo centro lo ocupa 
el espectador. 

Panstenorama (del G. pan, todo, stereos, sólido, y 
orama, espectáculo). Representación total de un ob- 
jeto visto en relieve. 

Panteismo (del G. pan, todo, y theos. Dios). Siste- 
ma de los que admiten por Dios el gran Todo— el Uni- 
verso. 

Panteón (del G. pan, todo, y theos, Dios). Templo 
consagrado por los antiguos á todos los dioses á la vez: 
hoy se conserva con el título de Santa Maria de la Ro- 
tunda en Roma. Lugar donde se entierran los cadá- 
v^eres de las personas reales, particularmente el del 
Escorial, en España. 

Pantera (del G. pan, todo, y ther, bestia feroz), t. 
de h. nat. Cuadrúpedo carnicero v feroz de piel 
manchada. 

Pantógrrafo (del G. pantos, todo, y graphein, escri- 
bir). Instrumento que sirve para copiar dibujos me- 
cánicamente. 



174 EL EDUCACIONISTA 



Pantómetro (del G. pantos, todo, y metrón, medi- 
da). Instrumento para medir toda suerte de ángulos 
de altura y de distancia. 

Pantomima (del G. pa?i, todo, y mimeistliai/\un- 
tar). Baile en el cual la acción se expresa por gestos; 
pieza expresada por gestos; actor cu3^os gestos suplen 
la palabra. 

Parábola (del G. ¡oarábole, comparación). Alego- 
ría en la Biblia, t. de mat. Curva que resulta de la 
sección de un cono por un plano paralelo al lado del 
cono. 

Paquidermos (del G. pachus, espeso, y derma, 
piel), t. de h. nat. Orden de cuadrúpedos que tie- 
n'en uno ó más dedos, protegido cada uno por una sus- 
tancia córnea. 

Paracronismo (del G. para, más allá, y chronos, 
tiempo). Falta de cronología, que consiste en retar- 
dar la fecha de un acontecimiento. 

Paradigma (del G. para, según, y deima, ejemplo). 
Ejemplo ó ejemplar, modelo. 

Paradoja (del G. para, contra, y doxa, opinión). 
Proposición contraria á la opinión común ó creencias 
de la generalidad; es una idea contradictoria, á lo me- 
nos en la apariencia, aunque algunas veces puede ser 
verdadera en el fondo. 

Paradogismo (del G. derivado de paradoja). Fi- 
gura de retórica que reúne atributos que, á primera 
vista, parecen inconciliables. 

Parafernales (del G.para, fuera de, phrene dote). 
Se da este nombre, en jurisprudencia, á los bienes 
que lleva la mujer al matrimonio fuera de la dote. 

Paráfrasis (del G. para, según, y 2)/¿m2;em, hablar). 
Explicación más extensa de un texto que necesite 
aclaración. Nombre dado á las versiones del texto 
hebreo de la Escritura, hechas en lengua caldea. 



EL EDUCACIONISTA 175 

Paragoge (d(3l G. para, más allá, y agoge, prolon- 
gación). Adición al fin de una palabra, sea de una 
letra ó de una sílaba. 

Parágrafo, párrafo (del G.para, cerca, y graphein, 
escribir). División de algún capítulo ó discurso; el 
signo §, que sirva para denotar dicha división. 

Paralepípedo (del G. parallelos, paralelo, de epi, 
sobre, y pedion, plano ó superficie plana), T. de Geom. 
Sólido terminado por seis paralelogramos, de los cua- 
les los opuestos son paralelos. 

Paralelógrafo (del G. parallelos, paralelo, y gra- 
phein, describir). Instrumento que sirve para trazar 
líneas pai-alelas. 

Paralelogramo (del G. parallelos, paralelo, y gra- 
ma, línea), t. de geom. Superficie cuyos lados opues- 
tos son paralelos. 

Paralipómenon (del- G. paral eipómena, cosas omi- 
tidas). Título de uno de los libros de la Biblia. 

Parálisis (del G. paralusis, de paraluzein, desliar, 
rebajar), t. de med. Por lo general, abolición ó di- 
minución de la movilidad voluntaria ó involunta- 
ria. 

Paralogismo (del G. para, al lado, y logilesthal, 
raciocinar). Falso razonamiento, que proviene de un 
defecto de claridad ó de aplicación; conclusión falaz, 
error cometido en la demostración, cuando la conse- 
cuencia es sacada de sofismas, ó cuando está apoyada 
en una proposición que no se ha probado. 

Paraplegia (del G. para, al través, y phlessein, he- 
rir), t. de med. Parálisis de las partes inferiores del 
cuerpo. 

Paraselene (del G. para, cerca, y selene, luna), t. 
de fís. Imagen dé la luna reflejada en una nube. 

Parásito (del G. para, cerca de, y sitos, trigo): In- 
tendente de los trigos sagrados, entre los griegos, que 



176 EL EDUCACIONISTA 

tenía parte en las viandas de los sacrificios. — Lo que 
vive sobre otro animal ó planta. — El que acostumbra 
comer en la mesa de otro. 

Parasismo (del G. para, más allá, y oxus agudo), 
t. de med. Acceso, reagravación de una enfermedad, 
que pone al paciente en riesgo de sucumbir. 

Pareli^ (del G. para, próximo, y elios sol), t. de 
fís. Representación natural de uno ó muchos soles 
en vistoso fenómeno; especie de meteoro que consiste, 
las más veces, en un sol aparente y espurio, cerca del 
verdadero, por la reflexión de la luz en la nube, y si- 
guiendo, al parecer, el curso propio del astro. 

Paréntesis (del G. parenthesis). Palabras insertas 
en una frase, en la que forman un sentido separado, 
aparte. 

Parnaso (del \j. parnasus). Montaña de la Fócida, 
consagrada á las Musas y á Apolo, en cuya cima se 
detuvo la barca de Deucalión; se toma comunmente 
por el conjunto de vates, númenes, bardos, trovadores 
ó poetas; asimismo, es la colección de poesías de va- 
rios autores eminentes y conocidos. 

Parodia (del G. para, contra, y ode, canto). Escrito 
en el que, por cambios, se desvía el verdadero ¿entido 
de otro escrito. 

Partenon (del G. parthenos, virgen). Templo de 
Minerva en Atenas. Aposento para las doncellas, el 
cual, entre los griegos, era el más retirado de la casa. 

Patético (del G. patitos, pasión, sentimiento). Que 
mueve las pasiones; vehemente, enérgico. Composi- 
ciones musicales, cuando mueven á tristeza, t. de 
anat. Nervio del 4? par cerebral. 

Patología (del G. pathos, enfermedad y logos, tra- 
tado). Ramo de la Medicina, que trata de la natura- 
leza v de las causas de las enfermedades. 



EL EDUCJCIONISTA 177 

Patriarca (del G. j)ater, padre y archos, jefe). 
Nombre que se da á muchos personajes del antiguo. 
Testamento. — Título de dignidad de algunos obispos. 
— Institutor de un orden religioso. — Anciano respeta- 
ble. — Jefe superior de una profesión. 

Patronímico (del G. p(^i^'^^ padre y onoma, nom- 
bre), t. de grani. Nombre común á todos los descen- 
dientes de una raza, y sacado de aquel 'liue es el 
padre. 

Pedagogía (del G. paidagogaí^). Educación de 
los niños. 

Pedagogo (del G. pais, niño agogos, conductor de 
agein, conducir). Preceptor ó maestro de niños. — El 
que anda siempre dándose importancia de consejero y 
maestro de otros. 

Pedimanus (del L. pes, pie y manus, mano), t. de 
li. nat. Cuadrúpedos que tienen el pulgar separado, 
en los pies de atrás, del cual se sirven como de una 
mano. 

Pedotropía (del G. pais, niño y trophe, alimento). 
Arte de alimentar, de cuidar á los niños. 

Penates (del L. peiiates.) Dioses domésticos de 
los paganos. 

Península (del L. pene, casi é ínsula, isla), t. de 
geog. Región rodeada de mar, menos por una parte 
que la une á un continente. 

Pensum (del L. pensum). Recargo de trabajo im- 
puesto aun alumno, por castigo. 

Pentágono (del G. pente, cinco y gonia, ángulo). 
Figura geométrica que consta de cinco ángulos- y cin- 
co lados. 

Pentámetro (del G. pente, cinco y metron, medi- 
da), t. de poes. Verso de cinco pies. 

Pentateuco (del G. penta, cinco y teachos, libro). 
Los cinco primeros libros de la Biblia. 



178 



EL EDUCACIONISTA 



Pentecostés (del G. pektecostes, quincaagésinio). 
Fiesta que se celebra cincuenta días después de la 
pascua de resurrección. 

Periecos (del G. peri, al rededor y oikein, habitar), 
t. de geog. Pueblos que se hallan bajo el mismo pa- 
ralelo, en puntos diametralraente opuestos. 

Periscios (del G. peri, al rededor y shia, sombra), 
t. de geop Habitantes de las zonas frías ó polares 
cu3^a sombra hace la vuelta del horizonte. 

.Periferia (del G. peri, al rededor y pherein, llevar), 
t. de geom. Contorno de un círculo. 

Perífrasis (del G. peri, al rededor y phrazein, ha- 
blar), t. de retó. Circunlocución, giro del cual uno se 
sirve para expresar lo que no quiere decir en térmi- 
nos propios. 

. Perigeo (del G. peri, cerca y ge, tierra), t. de astr. 
Lugar del cielo en que se encuentra un planeta á su 
menor distancia de la tierra. 

Perihelio (del G. peri, cerca y elios, sol), t. de 
astr. Punto de la órbita de un planeta en que está 
más cerca del sol. 

Perímetro (del G. peri, al rededor y metron, me- 
dida), t. de geom. Contorno, circuito, circunferencia 
de una figura ó cuerpo. 

Período (del G. peri, al rededor y odos, camino), t. 
de astr. Revolución de un astro. — Medida de tiempo, 
época. — Frasfe compuesta de miembros, cuj^a reunión 
forma un sentido completo. 

Periostio (del G. peri, al rededor y ostión, hueso), 
t. de anat. Membrana que cubre los huesos. 

Peripatético (del G. peri, al veAeáor,y patein, an- 
dar). Discípulos de Aristóteles, que disputaban pa- 
seándose en el Liceo; el que seguía sus doctrinas. 

Peristilo del G. peri, al rededor y stolus, columna.), 
t, de arq. Serie de columnas que forman galería de- 
lante de un edificio al rededor de un patio. 



EL EDUCACIONISTA 179 

Perspectiva (del L.^erspzcere). Arte de represen- 
tar los objetos en su situación respectiva; sus 
reglas. 

Pesimista (del L. pessimus). Aquel para quien 
el estado de las cosas es el más malo posible. 

Pétalo (del G. petalon, ho^a), t. de bot. Cada una 
de las piezas que componen la corola de una flor. 

Petróleo (del G. petros, piedra y elaiSi, aceite). 
Betún líquido, imflamable, de un olor fuerte, que sale 
de las hendiduras de las rocas. 

Pigmeos (del G. pngme, puño, medida del puño 
al codo). Pequeños hombres, que según las fábulas, 
sólo tenían un codo de alto. 

Pilastra (del Ij. pila), t. de arq. Filar cuadrado 
que tiene los mismos ornamentos y las mismas pro- 
porciones que las columnas. 

Pirámide (del egipcio puramide), t. de geom. Só- 
lido formado por muchos triángulos, que tienen un 
vértice común, llamado ápice de la pirámide. 

Pirexia (del G. pur, calor, fiebre y echein, tener) 
t. de med. Estado febril: también se dice de la fiebre 
en general. 

Pirita del G. pur, fueg(3), t. de min. Mineral com- 
puesto de la combinación de.l azufre con el hierro y 
con el cobre. 

Piróforo (del G. pur, fuego y pherein, llevar). Pol- 
vo de harina y de alumbre, que se inflajna al aire. — 
Comisario de víveres entre los griegos. 

Pirómetro (del G. pur, fuego y metron, medida). 
Instrumento que sirve para medir los grados de calor 
más elevados que los que puede indicar el termómetro 
ordinario. 

Pirotecnia (del G. pur, fuego y tecne, arte). Arte 
de emplear el fuego, sobre todo en los artificiales ó 
de recreo. 



180 EL SDUGAGIONISIA 



Pitométrica (del G. pulios, barril y metron, medi- 
da). Escala que indica los segmentos de los barriles 
en las junturas. 

Pitonisa (del G. puthon, adivino). Nombre dado 
en la antigüedad, á ciertas adivinadoras, y sobre todo 
á la gran sacerdotisa de Délfos. 

Planeta (del G. p/aneíe.-?, errante, de plañe, error), 
t. de astr. * Cuerpo celeste de forma esférica que reci- 
be su luz del sol, y circula al rededor de éste. 

•Planetario (del G.planetes, errante, de j^toe, error). 
Representación en plano del sistema de los pla- 
netas. 

Planinnetría (del L. planus, plano y del G. metron, 
medida.) Arte de medir las superficies planas. 

Planisferio (del L. plamis, plano y del G. sphairia, 
esfera). Carta que representa sobre un plano, los dos 
hemisferios, celeste y terrestre. , 

Plantígrrados (del L. plantigradus, áe planta, plan- 
ta del pie y gradiri, caminar), t. de h. nat. Cuadrú- 
pedos carniceros' que al marchar, apoyan en el suelo 
la planta entera del pie. 

Pleiadas (del G. p/em, navegar), t. de astr. Jjas 
seis estrellas que están en el signo del Toro (en otro 
tiempo se contaban siete).. 

Plenirrostros (del L. plenus, entero y rosín/.m, ros- 
tro), t. de h. nat. Pájaros de pico entero: familia de 
aves de ordei^ de los gorriones. 

Pleonasmo (del G. pleonaphein, abundar). Re- 
dundancia de palabras que dicen lo mismo. 

Plétora (del G. plethora, de plethein, estar lleno), t. 
de med. Plenitud de sangre en todo el sistema san- 
guíneo ó en una parte de él. 

Pleurostótonos (del G. pleurotheyi, lateralmente), 
t. de med. Contracción espasmódica, que hace incli- 
nar el cuerpo d^ un solo lado. 



EL EDUCACIONISTA 181 



Plinto (del G. linthos, ladrillo), t. de arq. Miem- 
bro ó parte del pedestal, que tiene la forma de una 
pequeña tabla cuadrilátera, y es en la que asienta el 
toro de la base de la columna. 

Podópteros (del G. pous, pie, y ptero7i, ala, nada- 
dera), t. de h. nat. Palmípedos de cuatro dedos, reu- 
nidos por una membrana. 

Polémica (del G. polcónos, guerra). Disputa por 
escrito. El arte ó la ciencia del ataque y defensa de 
las plazas, fortalezas ó puntos fortificados. 

Poliantea (del G. polus, varios, y anthos, flor). 
Colección de trozos literarios; }'', en general, recolec- 
ción ó agregado de noticias, en materias diferentes y 
de distintas clases. 

Policrestos (del G. poluchrestos, áe polas, muchos, 
chrestos, bueno, útil, t. de med. Epíteto dado anti- 
guamente á ciertos medicamentos, porque se les atri- 
buía una grande importancia; y que hoy se aplica por 
los homeópatas á varias sustancias que obran sobre 
muchas enfermedades. 

Policía (del G. polis, ciudad). Orden y reglamen- 
to establecido en una población ó sociedad. Aseo de 
la persona. 

PoWeór o {(\e\ G. polus, vañon, y edra, base), t. de 
geom. Sólido de muchas caras ó fases. 

Polifármaco (del G. polus, varios, y pjharmakon, 
remedio). Partidario de la multiplicidad de remedios 
aglomerados en una fórmula ó receta, ó para la más 
simple enfermedad; vicio de que adolecen los médicos 
alópatas. 

Polígamo (del G. polus^ varios, 3^ ganius, matrimo- 
nio). El ÍH)mbre casado con muchas mujeres; la mu- 
jer casada con muchos hombres al mismo tiempo. 

Poligloto (del G. polus, varios, y glotñi, lengua). 
Escrito que está en muchas lenguas. El sujeto que 



182 EL EDUCACIONISTA 



sabe muchas ó varias lenguas; que profesa ó entiende 
varios idiomas. 

Polígono (del G. polus, varios, y gonia, ángulo), t. 
de geom. Figurarectilíneademuchosángulos y lados. 

Polígrafo (del G. polus, varios, y grahpos, escribo). 
Autor que ha escrito sobre muchas materias. 

Polinesia (^del G.polus, varios, y nesos, isla), t. de 
geog. Parte de la Oceanía, que comprende una mul- 
titud de islas, diseminadas en un inmenso espacio. 

Polipétalo (del G. polus, varios, y petalon, hoja), t. 
de bot. Flor que tiene muchos pétalos. 

Pólipo (del E. polus, varios, y pous, pie), t. de h. 
nat. Gusano acuático provisto de muchos tentáculos, 
chupadores ó brazos, que se contraen ó se alargan aun 
más que el resto del cuerpo. — T. de cir. Excrecencia 
carnosa y fofa que se produce en las membranas mu- 
cosas. 

Poliscopio (del G. polus, varios, y shopem, ver). 
Vidrio tallado en facetas. Instrumento eléctrico, in- 
ventado recientemente por Mr. Trouve, en París, con 
el que se ha alumbrado el interior de un pescado vivo; 
y aun' se dice poder examinar sus tejidos del recto y de 
la vejiga, así como el estómago de algunos animales. 

Polisílabo (del G.polus, varios, y sillabe, sílaba), 
t. de gram. Palabra de muchas sílabas. 

Politécnico (del G. polus, varios, y tecne, arte). 
Que abríiza muchas artes, muchas ciencias, muchísi- 
mos conocimientos extensivos á infinidad de lumino- 
sas materias. 

Politeisnno (del G. polus, varios, y theos. Dios). 
Religión del paganismo ó gentilismo y de los que ad- 
miten la pluralidad de dioses. 

Política (del G. polis, ciudad). Lo (jue concierne 
al gobierno de los Elstados; la ciencia ó arte que ense- 
ña la administración y manejo de los negocios públi- 
cos. Civilidad, cortesanía, urbanidad. 



EL EDUCACIONISTA 183 



Pórtico (del L porticus). Galería cubierta, cuya 
cima e^'t'd sostenida por columnas ó por arcadas. 

Présbita (del G. presbiis, anciano), t. de fís. El 
que ve bien de lejos y mal de cerca; defecto de vista 
que padecen, por lo regular, los viejos, y que consiste 
en la presión del cristalino. 

Prisma (del G. prisma), t. de geom. Sólido termi* 
nado por dos bases iguales y paralelas, y por tantos 
paralelogramos cuantos lados tienen las bases. 

Problema (del G. problema). Cuestión propuesta 
para resolverla. 

Proconismo (del G. p}ro, antes, y cJironos, tiempo). 
Error de cronología, que consiste en avanzar la fecha 
de un hecho. 

Prodigio (del L. prodigium). Efecto contra el cur- 
so ordinario de la naturaleza; acontecimiento extraor- 
dinario. 

Profecía (del G. pro, antes, phe7neÍ7i, decir). Pre- 
dicción de cosas futuras, buenas ó malas. 

Programas (del G. pro, antes, y grama, letra). 
Cartel fijado y distribuido para invitará algún ejerci- 
cio público; para proponer un premio, para manifes- 
tar el plan que se seguirá en la enseñanza de algo, ó 
el desempeño de un cargo. 

Prolegómenos (del G. pro, antes, y legomena, co- 
sas dichas). Lo que se dice en una narración de lie- 
chos antes de entrar en materia. Cada uno de los 
preceptos cortos, compendiados y metódicamente orde- 
nados de alguna ciencia. 

Prolepsis (del G. prolepsis). Figura de retórica, 
por la cual se refutan de antemano las objeciones. 

Prólogo (del G. pro, antes, y logos, discurso). Pre- 
facio, introducción á una materia, expresando su ob- 
jeto ó haciendo aclaraciones. Lo que sirv^ como de 
exordio ó principio para la ejecución de alguna cosa. 



184 EL EDUCACIONISTA 



Pronóstico (del G. prognosis, de pro, avanzo, y gi- 
noskein, conocer), t. de med. Juicio ó conjetura de 
algún acontecimiento venidero. El que forma el fa- 
cultativo sobre el éxito de una enfermedad por los sín- 
tomas que observa ó que la acompañan. 

Prosélito (del G. proseluthos). Extranjero, pagano 
que se ha hecho judío; nuevo convertido á la fe católi- 
ca. Partidario ganado á un partido, á una opinión, 
etc. 

Prosodia (del G. prosodia, acento, de ^os, según, y 
ode, canto). Parte de la gramática que trata de la 
pronunciación de las palabras conforme al acento y á 
la cantidad. 

Prosopopeya (del G. prosopon^ persona, y poiein, 
hacer, suponer). Figura de retórica, que consiste en 
hacer obrar ó hablar á una persona ausente ó muerta, 
ó á una cosa inanimada. 

Prospecto (del L. prospetus). Anuncio y plan de- 
tallado de una obra, de un establecimiento público. 

Prototipo (del G. protos, primero, y tupos, modelo). 
Original, modelo: se dice de las cosífs que se amoldan 
y se graban. — Modelo digno de imitars^e, por su excel- 
sa^virtud, por su saber, etc.; y también se dice de una 
persona notable por sus maldades, vicios, etc. 

Protóxido (del G. probos, primero, y óxus, ácido). 
Oxido que contiene la menor cantidad de oxígeno. 

Pseudónimo f^del G. pseudos, falso, y onoma, 
nombre). vSe da este nombre al autor que. publica sus 
obras ó escritos bajo un falso nombre. 

Psicología (del G. josuc/ie, alma, y logos, tratado). 
Parte de la antropología, y especialmente de la fisiolo- 
gía, que trata del alma ó de las facultades intelectua- 
les y afectfvas. 

[Continuará.) 




EL EDUCACIONISTA 



SUELTOS 



185 



Acento. — Va\ casi todos los coU^gios y escuelas de 
esta ciudad, hemos observado que los maestros permi- 
ten decir á sus alumuos telegrama, })ent<'ígrama, kilo- 
gramo, en vez de telegrama, 'pentagrama, kilogramo, 
puesto que en las palabras terminadas en grama, 
gramo, el acento cae en la a. 

Violando tanibién las reglas de la acentuación, dicen 
kilúlitro, centilitro, mililitro, hectólitio, en lugar de 
kílolitro, centilitro,, mililitro, hectolitro. Cuando las 
voces terminan en litro, logia, el acento cae en la i. 

No í^e debe decir tampoco, necrológia, sino ?¿ecro/o(;ía. 

El herrero de la aldea. — De Colombia se nos lia 
remitido por persona muy estimable, la versión hecha 
al castellano de la composiciój^<le Longfellovv-, con que 
encabezamos estas líneas, trabajo debido al inspirado 
bardo don Rafael Pombo. 

Creemos que será muy bien acogida por nliestros 
lectores, como lo fué la traducción que de la misma 
pieza literaria hicieron los Señores Rejas (íarrido y 
José Ignacio Escobar, la que dimos á publicidad en el 
número 5? del Tomo I. de esta Revista. 

Enseñanza objetiva. — Cuando Pesialozzi, en 
las postiimerías del siglo pasado, fundó su escuela en 
el cantón suizo de Niedwalden, careciendo en abs(»!ulo 
de material de enseñanza, se valía durante las lecciones 
de la ^>?'2:arra y e\ yeso para ilustrar los puntos que 
quería dar á conocer a sus discípulos, ó les presentaba 
uno que otro diseño que por casualidad tenía; en cieita 
ocasión quiso hablar de una escalera, y como no pre- 
sentara al punto ni la lámina ni el dibujo de ella, un 
niño le llamó la atención hacia la escalera que existía 
cerca de la puerta. Esto fué, dice un célebre pedagogo, 
un rayo de luz para aquel gran hombre. 

Maestros: Cosas aiües que palabras. 



180 EL EDUCACIONISTA 



M-oral Práctica. — El artículo titulado Consejos á 
i¿)2a m/ia, (le Verga i-a y Verga m que insertarnos hoy, 
debiera ser leído en todos los colegios y escuelas de 
niñas, no una sino cien veces. 

Lo recomendamos mucho á nuestros lectoi'es, espe- 
cialmente á todas las institutoi'as de los establecimien- 
tos públicos y privados. 

De la clase humilde. — Esopo fué esclavo y más 
tui-de por sus grandes talentos alcanzó fama universal. 

iuní[)ides fué hijo de un tabernero y la njadre fué 
u.na pobre revendedora (\q legumbi'es. 

Sácrates tuvo por padre á un escultor y la madre que 
le llevó en su seno fué partera. 

Vicente de Paul fué hijo de un pastor. 

El célebre Linneo cuando muchacho hubo de dedi- 
carse al arte de la 'zapatería. 

Lincoln primeramente fué leñador; apenas pudo vi- 
sitar la escuela primaria por la muclm pobreza de sus 
padres. Después llegó á ser senador y uno de los Pre- 
sidentes más populares en los Estados Unidos del 
Norte. 

Demóstenes, el gran orador, fué hijo de un herrero. 

Horacio fué hijo de un liberto. 

Sixto V cuando joven fué pastor y más tarde, ocupó 
la silla de los Pontífices romanos. 

Grover Cleveland actual l*residente de la Unión 
Norte-americana, quien ha estado yo. dos veces encar- 
gado del Poder Ejecutivo de dicha nación, fué en sus 
mocedades, mandadero de una tienda de especias. 



EL EDUCACIONISTA 187 

"EL EDUCACIONISTA" 

JUZGADO POR LA PKKNSA DEL PAÍS Y LA EXTRANJERA 



( Continúa) 

Valiosa adquisición. — La amabilidad de don Ju- 
lián Moré ('ueto, nos lia proporcionado una colección 
completa de El Educacionista de Guatemala, de cu3'a 
puljücación es el señor Moré Cueto director y redactor. 

El Educacionista es ói-gano del Ministerio de Lis- 
trucción Pública; y en su género puede considerarse 
esa Revista, como una de las mejores que se publican 
en América. 

Damos al señor Moré Cueto nuestro agradecimiento 
por su valioso obsequio. 

( La Patria de Managua, núme^ 8, Tomo I. Agost» de 1895) 

"El Educacionista." — Este es el nombre de una 
Revista que se edita en nuestra vecina República de 
Guatemala y que sirve de órgano al Ministerio de Ins- 
trucción Pública. 

Ha concluido en el mes pióximo pasado su primera 
jniiuida, como dice su redactor; es decir, concluyó el 
Tomo L 

E-! admirable la iiifluencia que los periódicos relati- 
vos á instrucción pública ejercen en el j)rogi-eso de los 
países. Ellos instruyen, educan y moralizan á los 
maestros, y con esto está dicho todo. Como conse- 
cuencia lógica resulta que los jóvenes que se educan, 
teniendo por principal libi'o el ejemplo del maestro, 
tieniM) que ser más tarde Jos hombres [)erínclitos, pre- 
visores, ilustrados y de buenas costumbres que mane- 
jen los destinos de su Patria. 

El Educacionista no ha prostituido esa misión sal- 
dora de los {)ueblos. 



va 



18S EL EDUCACIONISTA 

Es indudable que la imprenta, bajo sus dift-rentes 
aspectos, es el azote de los tiranos y el azote de la igno- 
raiÉíia, los dos más poderosos enemigos del progreso. 

Bajo el aspecto político, el periódico sube hasta el 
doraílo sillón de los poderosos, y allí, á manera de 
cáustico ardoroso, levanta ampolla á los tiranos y pe- 
netra hasta perforar huesos y cuanto encuentra. En- 
carna en la conciencia del pueb'o el odio á los tiranos, 
hasta que intranquilos, esos escarnecedoi-es del pueblo, 
por el escozor de ia conciencia, y temerosos de que la 
tempestad de la opinión pública se desate, huyen como 
Caín y se esconden en el suelo como la ser})iente. 

Bajo el aspecto pedagógico están sublime lanusión 
del periódico como bajo el aspecto político, con la dife- 
rencia de que aquél debe preceder a éste. El periódico 
que tiene por mira educar, debe, ante todo, borrarde sus 
páginas la [)alabra poííííca. Debe estar escrito paia el 
i'fco y para el pobi-e, para el liberal y para el conserva- 
dor, para el religioso y pai-a el ateo; pero siempre paia 
el ignorante. Los priilbipios de la pedagogía son uni- 
versales para todos los partidos [)()líticos, para todas las 
creencias religiosas, para todas las condiciones sociales. 

Quizá nunca se presenta el [)ei'iódico bajo forma más 
simpática, como cuando, con el aspecto que acabamos 
de indicar, considera á todos los hombres iguales. 
Qué institución ha i-ealizado aquél sublime principio 
de Jesuci'isto como lo ha i-ealizndo la enseñanza uni- 
versal? El periódico industrial, el político óel litera-, 
rio no son tan universales como el de enseñanza, no 
tienen la generalidad en tendencia que tiene el [)e- 
dagógico. 

Es una vei-dadei'a necesidad para los pueblos la [)u- 
blicación de periódicos de este género. 

(Jontinúe El Educacionista en su em[)resa comen- 
zada, de "enseñar al que no sabe," y nuestras humildes 
|>alabras siempre serán para^tributarle aplausos. 

Gil Blas. 

(El 5 de Julio de Tegucigalpa, número 7, Agosto 17 de 1895. 

{Continuará.) 



/ 




*'»<l. 



MIGUEL GMRCm GRMNMDDS 



MIGUEL garcía GRANADOS 



Propagó é inculcó en el pueblo la idea de la 
República genuina. 

Aquella gloriosa propaganda de principios tuvo 
en él un verdadero apóstol. 

Su intervención en la política del país alenta- 
ba á los partidarios, porque ^n él se encontraban 
aunados la ilustración y el talento. 

García Granados combatía en los campos de 
batalla con entusiasmo verdadero y es fama que 
tenía el heroísmo del soldado espartano. 

Los amantes sinceros de aquella revolución 
democrática, tendrán que recordar siempre á Mi- 
guel García Granados, ciudadano abnegado quien 
todo lo pospuso por los intereses bien entendidos 
de la patria. 



ADOLFO VENDRELL 

Es natural de Puerto Rico. El señor Yendreli 
ha hecho estudios especiales de agronomía en Eu- 
ropa. Ha sido catedrático de la Escuela Politéc- 
nica de esta capital, y en ese centro de enseñanza, 
ha tenido á su cargo las clases de química, mine- 
ralogía y geología. 

En el Ministerio de Fomento tuvo á su cargo 
la sección de agronomía. 



190 EL EDUCACIONISTA 

El señor Yendrell es miembro de la Eeal Aca- 
demia de Ciencias de í]spaña, de la Keal Sociedad 
de agricultura de Inglaterra y de otras sociedades 
cientítícas. 

Actualmente don Adolfo Yendrell ejerce las 
funciones de Director del Instituto Agrícola de 
Indígenas, creado en esta capital por decreto eje- 
cutivo número 471, de 23 de octubre de 1893. 



INSTITUTO agrícola DE INDÍGENAS 



Reproducimos hoy los grabados que aparecieron 
en el número extraordinario de esta Revista, el 
año próximo pasado, por haber quedado defec- 
tuosos. 

En el uno aparece el grupo de los profeso- 
res y los alumnos del Establecimiento; y es el 
otro, una vista de la fachada y patio principal 
del edificio, donde por ahora, funciona el susodi- 
cho plantel de enseñanza. 



EL EDUCACIONISTA 

> Revista de Instrucción Pública 



Tomo II Güateiíala, Noviembre 1? de 1895 Nüm. 16 



Director y Redactor - - - Julián Moré Cueto 



CORRECCIONES DEL LENGUAJE 



1. Allá vienen los réplicas. Harán 

los exámenes ó, vapor? 

2. El muchacho llevaba un billete 

de banco en la bolsa. 



3. La profesora enseñó á contar en 

el abaco. 

4. La madrasta le trata muy mal, 

5. Ya es mucha tu malcriadeza. 

6. La profesora enseña muchas re- 

gláis gramaticales ; pero comete 
íin porción de errores al ha- 
blar. 

7. Pasé desapercibido por la Plaza de 

armas. 

8. Salí de Guatemala el dieciocho, é 

hice una estadía en P^scuintla. 

i). Ahora si va á caer usted en 
cuenta. 

10. Allá viene un policía. 

11. Las niñas leen de corrido. 

12. Lleva los ojos inyectados. 

13. El camino de Totonicapam á 

Quezaltenango es muy acci- 
dentado. 

14. El salió con una pamplinada. 

15. Le mando el producido del ne- 

gocio. 



DEBE DECIRSE 

1. Allá vienen los examinadores. 

Harán los exámenes al vapor f 

2. El muchacho llevaba un billete 

de banco en el bolsillo ó en la 
faltriquera. 

3. La profesora enseñó á contar en 

el abaco. 

4. La madrastra le trata muy mal. 

5. Ya es mucha tu malacrianza. 

G. La profesora enseña muchas re- 
glas gramaticales ; pero comete 
nna porción de errores al ha- 
blar. 

7. Pasé inadvertido por la Plaza de 

armas. 

8. Salí de Guatemala el diez y ocho, 

éhice uneí estada en Escuintla. 

9. Ahora si va á caer usted en la 

cuenta. 

10. Allá viene un agente de policía. 

11. Las niñas leen de corrida. 

12. Lleva los ojos encarnizados. 

13. El camino de Totonicapam á 

Quezaltenango es muy que- 
brado. 

14. El salió con una pamplina. 

15. Le mando el producto del ne- 

gocio. 



192 



EL EDUCACIONISTA 



16. Caminaba con mucha precipi- 

tud. 

1 7. El cieguito va camino del cemen- 

terio. 

18. Ese es ricachón. 

19. El niño tiene un pegaste en la 

cara. 

♦ 20. Voy á tomar \xn fresco. 

21 . Yo soy el que lo afirma. 

22. El muchacho se enferynó de va- 

ricela. 

23. Los arbustos están floreando. 

24. Nosotros manipule abarnos el ne- 

gocio. 

25. Cleotilde servía de alcahuete. 

26. Dibuja al lápiz. 

27. El Juez mandó a hacer la autop- 

sia del cadáver. 

28. Hubieron muchos bailes. 

29. Borda un pañuelito. 

30. Con la mejor buena voluntad le 

serviría. 



DEBE DECIRSE 

16. Caminaba con mucha precipi- 

tación. 

17. El cieguecito va camino del ce- 

menterio. 

18. Ese es ricacho. 

19. El niño tiene un pegote en la 

cara. 

20. Voy á tomar un refresco. 

21. Yo soy quien lo afirma. 

22. El muchacho enfermó de vari- 

cela. 

23. Los arbustos están floreciendo. 

24. Nosotros manipulábamos el ne- 

gocio. 

25. Clotilde servía de alcahueta. 

26. Dibuja á lápiz. 

27. El Juez mandó hacer la autop- 

sia del cadáver. 

28. Hubo muchos bailes. 

29. Borda un pañolito. 

30. Con la inejor voluntad le ser- 

viría. 



NUEVAS INSTITUTORAS 



No hay duda que entrarnos de lleno en la vía del 
adelanto intelectual. Podemos asegurar hoy, que so- 
lamente del Instituto Nacional de Señoritas de esta, 
capital, saldrán 14 maestras las que coronarán su ca- 
rrera en estos días. 

He aquí sus nombres: 

Adela Zúñiga, Ana Cruz, Cándida Cruz, Carmen 
Rodríguez, Concepción Cárcamo, Eduarda García, Eli- 
sa Sandoval, Ema López, Florinda Sandoval, Leonor 
Cienfuegos, Luz Batres, María Barbier, Teresa Rosal y 
Victoria Najarro. 



EL EÜVCAülONISTA 193 



A este número debe agregarse el de 30 alumnos 
maestros de ambos sexos, que de los otros Institutos 
Normales, se preparan para recibir el título respectiv^o. 

Guatemala contará, pues, al reanudarse las tareas del 
próximo peiíodo escolar, con un nuevo personal do- 
cente, que si se esmera en pro[)agar las sanas ideas 
pedagógicas, ejercerá una saludable influencia en los 
destinos del país. 



CULTURA INFANTIL 



A LAS ABNEGADAS EDUCADORAS DE I. A NIÑEZ, SEÑORITAS DOLORES 

BARTRES C. Y SARBELIA ESCOBAR, DIRECTORAS DE LAS 

ESCUELAS DE ESTA CAPITAL NÜM. 1 Y NÜM. 6 



El principio fundamental del sistema de educación 
en los Jardines de la Infancia, que con tanta claridad 
expuso en sus escritos Friedrich Froebel, y que con 
tan buen éxito Mevó él mismo á la piáctica, está ex- 
presado en el axioma de que, la percepción debe pre- 
ceder á la definición de la idea; es decir, que á los sen- 
tidos se le presentan objetos, y mediante su examen 
se adquieren percepciones de su motlo de ser, de sus 
cualidades 3' acciones; percepciones que dan por re- 
sultado lógico las ideas, con las cuales están, por con- 
siguiente, inseparablemente ligados. No se le atribu- 
ye al inventor del Kindp:r-Gartp:n (Jardín de la In- 
fancia), el origen de este {)rincipio; pues, mucho antes 
de su época se había dicho: "Nihil est in intellectu, 
quod antea non fuerit in sensu." Pero es indudable 
que él ha dado todo el material con que comenzar la 
educación de la humanidad bajo esa lógica base. 

Las ideas definidas emanan como meras abstraccio- 
nes de la percepción. (Anschaitungen, como dicen 



194 EL EDUGAGIONISIA 



los alemanes, lo que siginfica literalmente lavista den- 
tro, ó investigación de las cosas.) Si no tienen ese ori- 
gen, no pueden ser resultado de la propia actividad 
mental de uno, sino simplemente la sujeción del en- 
tendimiento á las ideas ajenas. Casi todas las per- 
cepciones adquiridas por las masas, son de este orden. 
Cada uno, sin embargo, aun de entre los menos talen- 
tosos, puede adquirir un fondo suficiente de percep- 
ciones fundamentales, que le servirán de puntos de 
relación en el proceso de pensar. Las percepciones 
fundamentales que sean confusas, indefinidas ó ele- 
mentales, impiden la comprensión precisa de las pala- 
bras, cosa tan necesaria para reflexionar sobre las 
ideas y pensamientos de otros con claridad, y así po- 
derlos apropiar. En el hecho de que la gran mayoría 
carece de percepciones fundamentales, claras y defini- 
das, se encuentra la cansa de que" existan tantas cabe- 
zas confusas, llenas de las ideas más absurdas. El 
período de la vida en que se obtienen las primeras per- 
cepciones fundamentales es, naturalmente, nuestra ni- 
ñez. Es evidente que se forman sólo durante ese es- 
tado, por decirlo así, de inconsciencia mental, pues 
que las impresiones sobre los sentidos pueden fijarse 
en el alma de un modo más duradero, cuando este 
proceso está menos impedido por la reflexión; y las 
cosas del mundo exterior impresionarán nuestros sen- 
tidos, con más ó menos claridad y precisión, según la 
naturaleza de cada cosa. No es, sin embargo, suficien- 
te una mera adquisición de percepciones. Así como- 
en el desarrollo de todo organismo en la naturaleza se- 
verifica cierta serie peculiar de cambios, que deben 
siempre ser los mismos, ó, al menos, se efectúan de 
acuerdo con la misma ley, para llegar al mismo fin ó 
producir la misma forma; así, también, en el desarro- 
llo mental, debe tener lugar un proceso peculiar, una 
serie natural de cambios, sin incidentes que la inte- 
rrumpan, para que pueda con exactitud formarse la 



i 



EL EDUCACIONISTA 195^ 

idea correspondiente en el cerebro. Esta serie de su- 
cesos ó cambios del intelecto y el corazón ligados al 
proceso de pensar, dice la filosofía que consisten en: 
1? Una impresión general ó total. 2? La percepción ó 
vista de una sola cosa. 3? Observación de sus cualida- 
des y relaciones. 4? Comparación. 5? Juicio. 6? Con- 
clusión. 

Aunque la elección correcta de los objetos, y su 
propia sucesión, vienen á ser de primera impor- 
tancia, no es del todo suficiente adherirse á estas con- 
diciones para preparar y acostumbrar el cerebro á que 
piense lógicamente; estos medios deben aplicarse ó 
presentarse de un modo sistemático y metódico también. 

Un sistema de educación que esté perfectamen- 
te de acuerdo con las leyes de la naturaleza, es sola- 
mente posible, por consiguiente, cuando el modw,9 Oj9e- 
randíáe las funciones naturales del alma, durante el 
desarrollo de éstas, sea enteramente comprendido, y se 
descubran los medios exactos |1kra activar dichas fun- 
ciones de un modo coi-respondiente desde el exterior. 
Mientras esto no se haga, la educación de la raza hu- 
mana no dejará de ser resultado de la casualidad y de 
estar á merced del mero instinto educativo. Pro- 
clamamos que el significado del sistema educativo de 
Froebel, depende especialmente de la comprensión per- 
fecta del proceso natural del desarrollo intelectual. 
Esta comprensión le sirvió de guía para preparar 
ciertos medios' de educación, ó de juego, que siguen to- 
dos el mismo curso que el desarrollo mental que con 
ellos se quiere activar. 

Ninguno ha investigado tan profundamente como 
Friedrich Froebel el repertorio secreto del alma infan- 
til, ni obtenido con tanto acierto los medios, y á la vez 
su aplicación metódica, para desarrollar el cerebro del 
niño, de acuerdo con las leyes de la nuturaleza. Para 
asegurar que el curso natural del desarrollo no se in- 
terrumpa, sino por el contrario, para activarlo de una 
manera lógica, debe darse libertad de elección al ins- 
tinto del niño, dentro de límites señalados, obligándo- 
le siempre, sin embargo, á recibir los objetos precisa- 



196 EL EDUCACIONISTA 



mente como se les presenta en las primeras percep- 
ciones. 

Froebel ha descubierto el modo de hacer esto, 
permitiendo al niño que manif)ule las cosas que se le 
han destinado para (]ue produzca cambios en ellas á 
su gusto. De ese modo se le induce al niño, que de- 
dique su atención á los objetos que á/ ha formado, 
porque las considera su -propio trabajo, y se alegra de 
ver lo que él puede hacer. Lo único que puede llenar 
estas condiciones, es la actividad libre, sin restricción, 
peculiar al niño, que llamamos juego; cualquiera otra 
cosa que se le imponga al niño, nunca podría emplear- 
se con éxito, para este pro})ósito. El deseo de ad- 
quirir conocimiento de las cosas, es una facultad in- 
nata del alma, de ahí, que no es necesario forzar al 
niño á que se relacione con sus juguetes. No tene- 
mos más que escoger para sus juguetes las formas fun- 
damentales, las que, á semejanzas de las formas típi- 
cas de la naturaleza, ofrecen, como si fuera, un plan 
fundamental para dar á conocer una multitud de co- 
sas. El conocimiento de las cosas, no es más que el 
conocimiento de sus cualidades. Tenemos, pues, que 
presentar objetos, que deínuestren con perfecta clari- 
dad, las cualidades generales de las cosas, para produ- 
cir así percepciones claras y dui-aderas en el cerebro 
del niño. Estos objetos deben ser tale?, que la fuerza 
limitada de los niños pueda manipularlos con facili- 
dad, para que con su uso, acjuéllos los conozcan bien y 
puedan, por consiguiente, adquirir experiencia con res- 
pecto á los acontecimientos y hechos del mundo físico, 
y lleguen á formar, por decirlo así, los primeros expe- 
rimentos físicos" Si examinamos la lista del material 
de ocupación para el Kindergarten de Froebel, halla- 
mos que consiste en: 

19 Seis bolas blandas de varios colores. 

2? Esfera, cubo y cilindro, hechos de madera. 

3? Cubo grande, dividido en ocho cubitos. 

4? Cubo grande, dividido en ocho trozos oblongos. 

5? Cubo grande, dividido en 21 cubos enteros, 6 
medios y 12 cuartos cubos. 



EL EDUCACIONISTA 197 

6? Cubo grande, dividido en 18 oblongos enteros 
con 3 subdivididos á lo largo y ♦) á h) ancho. 

7? Tablillas cuadrangulares y varias triangulares 
para formar figuras. 

8? Va'itas ó palitos para formar figuras. 

9° Anillos de alambre enteros y medios para formar 
figuras. 

10. Material para dibujo. 

11. Material para perforar. 

12. Material para bordar. 

13. Mateiial para cortar papel y combinar las par- 
tes en figuras simétricas, 

14. Material para tejer ó trenzar. 

15. Tiras pava entrelazar. 

16. Tiras con 4, 6, 8 y 16 anillos. 

17. Tiras de papel para enlazar. 

18. Material para doblar papel. 

19. Material para trabajar con granos. 

20. Material para modelar. 

La lista comienza con la hola, objeto que comprende 
en sí, de la manera más sencilla, las cualidades gene- 
rales de todas las cosas. Como punto de partida con 
respecto á su forma — la esférica — da la primera impre- 
sión de la forma, y siendo la que con más facilidad se 
mueve. — puede ser símbolo de la vida. La bola viene 
á ser el primer objeto conocido, y con el cual se rela- 
cionan todos los demás objetos do juego del niño. 
Además de enseñar la forma, también se hace uso de 
las bolas para enseñar los colores, de ahí viene que son 
en número de seis, representando tres colores prima- 
rios y tres secundarios. El principio de combinar, 
unir ó relacionar cosas contrarias, que es lo que rige en 
todas las ocupaciones del Kindergarten, se aplica 
aquí para descriminar los colores primarios y secun- 
darios, siendo estos obtenidos por una combinación de 
dos de aquellos. 

Guatemala, 25 de octubre de 1895. 

José F. Aizpuru 

(Continuará.) 



198 



EL EDUCACIONISTA 



EJERCICIOS DE COMPOSICIÓN 



Ya se va adquiriendo entre nosotros, el convenci- 
miento, de que la educación debe dirigirse de tal ma- 
nera, que al niño se le ha de enseñar, todo aquello que 
sea de utilidad práctica, con el fin muy laudable por 
cierto, de que al hacer su ingreso á la sociedad, por 
medianas que sean sus aptitudes, saque provecho in- 
mediato de los conocimientos que ha adquirido, pues- 
to que sus facultades han comenzado por decirlo así, 
á ponerse á prueba desde los bancos de la escuela. 

Y es que en rigor, no se debe llamar buena ense- 
ñanza, á la que llevk el espíritu de rutina, á la que va 
por rumbos opuestos á aquellos que indica la misma 
naturaleza. 

El secreto de la educación está precisamente en po- 
ner en actividad, día por día, la percepción, la memo- 
ria, el juicio y el raciocinio del niño sin violencias de 
ningún género, y tocando estos i'esortes, es como ver- 
daderamente se despierta el interés, se disciplinan las 
facultades, en una palabra, es como se educa. 

Por medio del ejercicio activo se lleva hoy la mente 
del niño, de lo concreto á lo abstracto, de lo conocido 
á lo desconocido, de la fácil a lo difícil, y cuando la. 
enseñanza no reviste estos caracteres, cuando el maes- 
tro tiene falsas ideas sobre educación, en vez de ilumi- 
nar con las verdades de la ciencia, arroja un montón 
de sombras sobre los cerebros infantiles. 

Combatir la pereza del espíritu, formar hombres re- 
flexivos, prácticos, sanos de cuerpo y de costumbres 
más sanas todavía, he ahí los rasgos más característi- 
cos de la pedagogía contemporánea." 

El Liceo GuATEMALrECoqueestudia los delicados pro- 
blemas de la educación, que no pierde de vista las me- 



EL EDÜGAGIONISTA 199 

joras de la enseñanza, ha dado cabida en su programa 
de estudios á los ejercicios de comiiosición que conve- 
nientemente dirigidos, acostumbran al alumno desde 
edad temprana á expresar por escrito las impresiones 
recibidas; evitan al mismo tiempo que se pierdan en 
la memoria los conocimientos adquiridos en otras ma- 
terias, y como tienen una íntima conexión con el 
aprendizaje de la lengua, hacen el estudio de ésta 
nuls rápido y más concienzudo. 

Hay quienes creen que esto es carga muy pesada pa- 
ra el niño; pero no es cierto: la tarea es relativamente 
fácil si se sabe dirigir. 

Como en toda enseñanza, el buen maestro procura- 
rá hacerla atractiva; primeramente se pedirá á los 
alumnos, el desarrollo de ciertos temas relacionados 
con aquellos objetos que les sean familiares, llamando 
su atención, á fin de que distingan las cualidades, la 
forma, los usos, etc.; luego se les hará que escriban al- 
gunos cuentecillos é historietas que ellos conozcan, 3'' 
así se les irá llevando gradualmente, hasta que los 
ejercicios consistan en asuntos que ya no estén bajo la 
acción de sus sentidos. 

Después conviene hacerlos redactar las lecciones ora- 
les que han escuchado en laclase, para entrar defini- 
tivamente en la redacción de cartas, de cuentas, i'eci- 
bos y documentos de que tenemos necesidad en los 
usos ordinarios de la vida. 

En las clases más adelantadas se dará un mayor en- 
sanche á los ejercicios, pasarán las composiciones por 
el crisol de la crítica, la cual harán los mismos edu- 
candos, no sólo para que sean depuradas, sino para 
que se despierte una noble emulación entre ellos. 

Si queremos que la enseñanza que se da no sea de 
oropel; si pensamos trabajar seriamente por los futu- 
ros destinos del país, esforcémonos, cada cual en la es- 



200 



EL EDUCACIONISTA 



fera de nuestas facultades, para conseguir que los prin- 
cipios de la ciencia, se asimilen en el cerebro de la ju- 
ventud, como se hacen asimilables los alimentos en el 
estómago; hagamos, en fin, que los alumnos observen, 
analicen, deduzcan y comparen, por medio de todo lo 
cual, podrán conservar la soberanía de la razón y por 
consiguiente, la virilidad en el carácter. 



Guatemala, 25 de septiembre de 1895. 



Julián Moré Cueto. 



(De "El Licko Guatemalteco") 



SECCIÓN OFICIAL 



REGLAMENTO 

PARA LAS FISGÚELAS NOCTURNAS DE AdULTOS 



Ivas Escuelas Nocturnas de adultos, establecidas ó 
que se establezcan en la República, tienen por objeto 
principal dar instrucción y educación á los individuos 
mayores de 14 años y menores de 18 que no hayan 
concluido la Instrucción Primaria. 

Dichas escuelas son un complemento del sistema 
general de las Escuelas Primarias, tienen el mismo 
carácter educador de aquéllas, de modo que en el 
aprendizaje se evitará de fatigar la mente, empleando 
un método racional y práctico, que desarrolle conjun- 
tamente las facultades morales, intelectuales y físicas 
de los alumnos. 



EL EDUCACIONISTA 201 

Capítulo I 

Materias de enseñanza 

Artículo 1? — En las Escuelas Nocturuas de adultos 
regirá el mismo plan de estudios que ordena el Re- 
glamento de la Organización Pedagógica expedido en 
1894. 

Artículo 2? — Cada Escuela constará de uno ó más 
cursos, que se les denominarán elemental, medio y 
superior, pudiendo dividirse en secciones cuando el 
número de educandos pase de 50. 

Artículo 3? — Las materias de enseñanza que se con- 
siderarán obligatorias son las mismas que determina 
el artículo 1? del decreto número 312 de 6 de diciem- 
bre de 1884. 

El número de estas materias podrá ensancharse 
según el grado de conocimiento de los' alumnos y las 
necesidades de cada localidad. 

Artículo 4? — [ja enseñanza será de entero acuerdo 
con los principios de la moderna pedagogía. 

Artículo 5? — El alumno que haya sido matriculado 
en un curso está obligado á seguir todas las clases que 
dicho curso comprende, y no pasará á otro, sin haber 
presentado examen y haber alcanzado la calificación 
de aprobado. 

Capítulo II 

Del Director 

Artículo 6" — Corresponde al Directoi-, y tiene :1 su 
caigo, la dirección de la Escuela y en tal virtud cum- 
plirá y hará que se cumplan con la mayor exactitud 
la ley vigente de Instrucción Pública, las disposicio- 
nes del presente Reglamento, así como aquellas órde- 
nes que tenga á bieri dictai* el Ministro del ramo. 

Sus facultades y obligaciones en particular son las 



202 EL EDUCACIONISTA 

1? Cuidar especialmente de que en la enseñanza 
disciplina y régimen interno de la escuela se cumplan 
las disposiciones de este Reglamento, é indicar las 
medidas que deben adoptarse para corregir las irregu- 
laridades que se noten. 

2? Tener á su cargo uno de los cursos de la misma 
en el edificio de la Escuela. 

3? Estar 15 minutos antes, para dar principio á las 
tareas escolares, no pudiendo separarse durante el 
tiempo destinado á la enseñanza. 

4? Hacer la metódica distribución del tiempo y de 
las lecciones, fijando al principio de cada período 
escolar el Horario en parte visible de la Escuela. 

5? Dirigir y vigilar á los alumnos, así como á todos 
aquellos empleados de su dependencia. 

6? Fijar y redactar las reglas de conducta que de- 
ben observar los alumnos, amonestarles en privado y 
en presencia de los compañeros é imponerles las penas 
que determina el Reglamento. 

7? Resolver las dudas y las consultas que los profe- 
sores y los alumnos propongati relacionadas con la 
enseñanza. 

8? Aconsejar prudentemente á los profesores, y en 
caso de falta grave dar cuenta al Ministerio de Ins- 
trucción para que disponga lo conveniente. 

9? Dar un informe mensual al Ministerio del ramo, 
acerca de la marcha del plantel, del aumento ó dismi- 
nución de los alumnos matriculados, de la asistencia 
media y de las faltas de asistencia de los profesores. 

10. Proponer al Ministerio de Instrucción Pública 
el retiro de los alumnos que desobedezcan abierta- 
mente las órdenes superiores, que observen mala con- 
ducta oque de alguna manera atenten contra la disci- 
plina de la Escuela. 

11. Cuidar de los textos, aparatos y demás enseres 




ñUDLFO UENURELL 



EL EDUCACIONISTA 203 

y no permitir que de este material de la enseñanza se 
hagan otros usos que los del objeto á (jue están des- 
tinados. 

12. Estudiar la ley de Instrucción Publica y demás 
disposiciones reglamentarias y hacerlas conocer del 
personal de la Escuela. 

13. Presidir los exámenes y demás actos públicos y 
representar ala Escuela siempre que fuese necesario 
en sus relaciones oficiales. 

14. Suministrar á las autoridades escolares los da- 
tos estadísticos que soliciten. 

Capítulo ÍII 

De los Profesores 

Artículo 7? — Son obligaciones de los profesores, las 
siguientes: 

1? Asistir con puntualidad á las tareas de la Elscue- 
la, presentándose 15 minutos antes de la hora fijada 
para la apertura de las clases. 

2? Presentar al Director, veinte días después de 
comenzado el período escolar, para su censura, un pro- 
grama detallado de las materias que tienen á su cargo. 

3? — Informar al Director mensualmente de los pun- 
tos del programa que han sido objeto de las lecciones, 
así como déla aplicación conducta y aprovechamiento 
de los alumnos. 

4? Anotar en el libro respectivo las faltas de asis- 
tencia de los escolares. 

5? Conservar el orden en las clases, tratar á los 
alumnos con amabilidad, reprendiendo á los que 
cometan faltas leves y dando cuenta al Director, de los 
hechos graves que ocurran. 

H? Cuidar de que los alumnos no introduzcan armas 
de ninguna clase á la líscuela. 



204 EL EDUGAGIONISTA 

7? Hacer conocer á los alumnos las disposiciones 
del Reglamento. 

8? Cumplii- las órdenes del Director y desempeñar 
las comisiones que les encargue. 

9? Cuidar del mueblaje, útiles y textos que reciban. 

10? Los profesores que no asistan con puntualidad 
y los que sin causa justificada, dejen de concurrir á la 
Escuela, perderán á beneficio de la misma el sueldo 
correspondiente á los días que falten. 

119 Cuando un profesor tuviere que faltar por en- 
fermedad ú otra causa justificada ajuicio del Director, 
lo pondrá en conocimiento de éste o[)ortunamente. 

12? El profesor está obligado á anotar bajo su fir- 
ma, en el libro de registro antes de entrar á la clase, 
la hora en que se presenta. Dicho registro debe estar 
á su disposición un cuarto de hora antes de comenzar 
las tareas. 

13? Los profesores están, además, obligados á asistir 
á los exámenes y á las demás reuniones que acuerde 
el Director. 

149 Observar buena conducta fuera y dentro de la 
Escuela, y cumplir todas las disposiciones reglamen- 
tarias y las de la ley vigente de Instrucción pública 
que especialmente se dirijan á ellos. 

Capítulo IV 

De los alumnos 

Artículo 8? — Son deberes de los alumnos: 

1? Concurrir con la mayor puntualidad á las tareas 
<hi la P^scuela todos los días á las 7 p. m. 

2? Cumplir los reglamentos de la misma. 

3? Tratar con respeto y consideración al Director y 
demás empleados superiores. 

4? Guardar entre sí paz y armonía. 




EL EDUCACIONISTA 20o 

5? Atender á las lecciones que dicten los profesores, 
guardando el mayor silencio en las clases. 

6? Evitar toda clase de conversación que sea con- 
traria á la moral y á las buenas costumbres. 

7? Presentar los exámenes á que están obligados por 
la ley. 

Capítulo V. 

Exámenes anuales y vacaciones. 

Artículo 9? — En los últimos días del mes de noviem- 
bre de cada año, habrá exámenes públicos y durarán 
los días que sean necesarios para que puedan ser 
examinados todos los alumnos. 

Artículo 10? — El Jurado en estos exámenes se com- 
pondrá de tres individuos extraños á la Escuela. 

Artículo 119 — De los días en que deben verificarse 
los exámenes, el Director de la Escuela dará aviso al 
público, con la debida anticipación. 

Artículo 12? — En los exámenes presentarán los alum- 
nos todos los trabajos de escritura, dibujo, obras de 
mano, etc., que durante el año hayan ejecutado. 

Artículo 139 — Las calificaciones se harán en este 
orden : Aprobado — Suspenso. 

Artículo 149 — El Secretario del Jurado formará una 
lista de los alumnos examinados con las respectivas 
casillas para la calificación que reciban. 

Artículo 159 — El resultado de las calificaciones se 
les hará saber á los alumnos al fin de cada acto. 

Artículo 169 — De cada acto de examen, se extende- 
rá una diligencia en un libro destinado al efecto, la 
cual será firmada por todos los miembros del Jurado y 
autorizada por el Secretario. 

Artículo 179 — Concluidos los exámenes el Jurado, 
enviará al Ministerio del ramo por conducto de la 
Jefatura Política, un informe detallado del resultado 



206 EL EDUCACIONISTA 



de los exámenes, junto con una copia del acta á que se 
refiere el artículo anterior. 

Artículo 189 — Los meses de diciembre y enero son 
de vacaciones. 

Capítulo VI 

Premios, faltas y castigos 

Artículo 19? — Recibirán premios á fin de año, los 
alumnos que hayan obtenido la calificación de a-pro- 
hado en todas sus clases. 

Artículo 209 — Se concederá un piemio especial al 
alumno que se haya distinguido en conducta durante 
el año escolar y que tenga menor número de faltas de 
asistencia. 

Artículo 219 — Para adjudicación y distribución de 
los premios, el Director se pondrá de acuerdo con los 
profesores, á fin de dar á dicho acto la mayor solemni- 
dad posible. 

Artículo 22? — Las faltas que cometan los alumnos 
se calificarán de leves, graves y gravísimas. 

1? Son faltas leves: faltar una vez ala semana; el 
juego de palabras ó de manos, las chanzas de mal 
género, etc. 

2^ Son fahas graves: la reincidencia de faltas leves 
en la misma semana; la riña de palabras; cualquier 
acto que perturbe el orden de la Escuela, así como 
perder los textos ó los útiles del establecimiento. 

3^ Son gravísimas: toda palabra ó acción que ofenda 
la moral y las buenas costumbres; la riña de manos; la 
desobediencia á los superiores y en fin todo aquello 
que especialmente esté prohibido en el Reglamento. 

Artículo 239 — Las faltas leves se castigarán con amo- 
nestación privada ó pública. 

Artículo 249 — Las faltas graves, con anotación de 
tales faltas para que sean tomadas en consideración á 
fin de año. 



EL EDUCACIONISTA 201 



Artículo 25? — Las faltas gravísimas se castigarán 
con las mismas penas (ie las gi-aves y en casos extre- 
mos con expulsión, dando [)reviamente aviso al Minis- 
terio del ramo. 

Artículo 269 — Cuatro faltas de asistencia volunta- 
lias determinan la péi'dida de la excepción militar, de 
cu3'a gracia gozan por la ley los alumnos de las escue- 
las nocturnas. 

Artículo 27? — Queda absolutamente prohibido el 
uso del castigo corporal, así como el poner apodos é 
inñigir ningunaotra pena que cause afrenta al alumno. 

Capítui.o VII 

Tareas de la Escuela 

Artículo 28? — Las horas de. enseñanza serán en los 
días útiles, de 6| á 8| p. m., pudiendo prolongarse á lo 
más hasta las 9 p. m. 

Se tendrán como días feriados el sábado de cada 
semana y los que señala la ley vigente de Instrucción 
Pública.* 

Capítulo VIII 

Artículo 29? — En las escuelas nocturnas de adultos 
se llevarán los siguientes libros y registros: 

1? Ll libro de matrículas. / 

2? El libro de exámenes. 

3° El libro de actas. 

4? El de extracto de comunicaciones. 

5? El registro general de faltas de asistencia de los 
escolares. 

6? El registro de conducta, aplicación y aprovecha- 
miento de los alumnos. 

7? El registro de inventario de la Escuela. 

89 El registro de asistencia de los profesores. 



EL EDUCACIONISTA 



Capítulo IX 

Vacuna 

Artículo 30? — Los Directores de las escuelas noctur- 
nas procurarán hacer vacunar ó revacunar á los alum- 
nos; y si fuese posible, les enseñarán la práctica de- 
esta operación. 

Capítulo X 

Disposiciones varias 

Artículo 31? — De las dificultades que este Regla- 
mento ofrezca en su ejecución, los Directores de las 
escuelas darán cuenta al Ministerio de Instrucción 
Pública, á fin de que se hagan las modificaciones 
conducentes. 

Artículo 329 — Este Reglamento comenzará á regir 
desde el día de su promulgación. 



Palacio del Poder Ejecutivo: Guatemala, 27 de 
septiembre de Í89o. 



El Presidente de la República 

acuerda: 

Aprobar el Reglamento que la Secretaría de Ins- 
trucción Pública ha formado para el mejor servicio de- 
las escuelas nocturnas de artesanos. 

Comuniqúese. 

.Reina Barrios. 

El Secretario de Eeíado en el Despacho 
(le Instrucción Pi'iblica, 

Manuel Cabral. 



EL EDUCACIONISTA 209 



Secretaría de Instrucción Pública 

República de Guatemala 

América Central. 

Dirección de Fstadística Escolar 



Palacio del Poder Ejecutivo: Guatemala, 14 de 
octubre de 1895. 

CIRCULAR 

Señor Redactor de 



Habiendo sido aprobadas por el Poder Ejecutivo las 
instrucciones formuladas por esta oficina para levan- 
tar el Censo Escolar Nacional, y habiéndose señalado 
el día 24 del entrante noviembre para el comienzo de 
esa tarea — operación que será terminada el 10 de di- 
ciembre próximo — el suscrito espera que Ud. se sirva 
en su importante hoja periódica, llamar la atención de 
los ciudadanos de la República hacia la conveniencia 
de esta medida, así como del deber en que están de 
facilitar los trabajos del empadronamiento, pues como 
muy bien sabe el señor Redactor, en la mayor parte 
de nuestras poblaciones se experimenta no poco recelo 
por todo lo que dice relación con la estadística. 

(Jomo es natural suponer que Ud. se dignará cum- 
plir con este deber cívico, desde ahora complázcome 
en anticiparle mi gratitud. 

Me suscribo de Ud. servidor muy atento, 

Julián Moré Cueto. 



210 



EL EDUCACIONISTA 



estadística ESCOLAR DE I 
Personal docente en las Escuelas del Dep 

DATOS SUMINISTRADOS P( 



PERSONAL DOCENTE 


Puestos que desempeñan 


Nacionalidad 


Lugar del servicio 


Eda 

Afl 


Lucas G. Pérez 

Edelmiro Feliu 

Angelina Baily 

Gregorio Z.López 

Isabel S. Cantiny.... 

Valerio Izaguirre 

Nemecia Tejada 

Daniel Avala 


Director 

Sub-Director 

Directora 

Director 


Guatamala 

Honduras 

Guatemala 



EE. UV.deN. A. 

Guatemala 

Honduras 

Guatemala 

Honduras 



Guatemala . 

Honduras 

Guatemala 


Livingston 

Santo Tomás . . 

Puerto Barrios 
Tenedores . ..-. 
Quebradas 

Libertad 

Palmilla 

Izabal 




Directora 

Director 








Elena Cardona 


Directora 




Julián Hinestrosa 

Teófilo Hernández . . . 
Jaime Peralta 


Director 




Susana Baily 

Pablo F. Mejía 

Roberto PuUeiro . . 


Directora 


Estor 

Potoxjá 




Director 






■ 




Total 


H. 11 M. 4 


Ex. 6 N. 9 























EL EDUCACIONISTA 



211 



FiPUBLICA DE GUATEMALA 

tnento de Izabal— Mes de Junio de 1895 

I 

V JEFATURA POLÍTICA 



Cuadro Número 1 . 





lecha del 
i.inbraraiento 


ESTADO 
CIVIL 


SUELDO ANUAL DE LOS MAESTROS 


Total 

■ 


tiempo 

DE 8EBVICIO 




o 
> 


Por el Teso- Por el Teso- 
ro Nacional ro municipal 


Por los par- 
ticulares 


-" 


Meses 


En 


ero 31 de 1895 
vo 15 " 1895 


Sí .. 




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360 






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480 
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360 
420 
360 
360 
420 
600 
600 
360 
360 


6 

1 
1 

2 

1 
1 

1 


5 










2 


' 23 " 1889 
Enero 15 " 1894 
Julio " " 1893 
Enero 9 " 1895 
. 22 " 1892 
l-'Mo. 1 '• 1895 
Marzo 24 " 1894 
Julio 19 " 1894 
Enero 3 " 1895 




600 
480 
480 
480 
360 
420 
360 
360 
420 
600 
600 
360 
360 






1 


Sí i . . 






6 


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...... Sí 

Sí 

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11 






6 








... 
Sí 

« 


Sí ... 

...j... 

... 1 Sí 







5 




3 












6 


7 " 1895 







2 " 1894 




■ 


5 


3 " 1895 






6 


L " " " - 






6 


1 









L 




10 


3 


2 


$6,840 






16,840 






. 











El Director de Estadística Escolar, 

Julián Moré Cueto. 



112 EL EDUCACIONISTA 








ESTADÍSTICA ESCOLAR DE L 
Escuelas públicas de ambos sexos en el Dep; 

DATOS SUMINISTRADOS PC 


MUNICIPIOS 


Aldeas 


Caseríos 


CLASE DE ESCUEL 




Varo- 
nes 


Niñas 


Mixl 


Livingston 




' 




1 




Santo Tomás 








1 




" " . 


Quebradas 




1 






1 




Izabal 




1" 






1 
1 


■■■ ■ 


,, 




Estor 






1 












Suma 






9 


4 


. 1 








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de 

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EL EDUCACIONISTA 




113 


R 


PÚB 
lento 

UEFA- 


A DE GUATEMALA 
Izabal— Mes de Junio — Año de 

A POLÍTICA 


1895 


Cuadro 


Número 2 










Alumnos matricu- 
lados menores de 
U años 


Alumnos mayores 
de 14 años matri- 
culados 


TOTAL 


i 

ii 

< 


t 

11 

< 


¿ 

> . 






r 


Varones : Niñas 


Varones 


Xifias 


P 




-•iS. 




2 
2 
1 

1 
2 

' 
2 

1 

1 


63 31 
2(> 21 






94 

147 
10 
14 
19 
14 
39 

110 
10 
11 


i 

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1 

< 
O 


1 Plaza 






1 Escuela 




8 
14 
11 
14 
23 
10 
10 




2 




1 

9 " 




8 














1 Escuela 




16 






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3 


8 






















14 


182 


84 


2 




268 






8 



El Director de Estadística Escolar, 

Julián Moré Cueto. 



J* 



114 



EL EDUCACIONISTA 



■>-'* 



estadística escolar de Lj 
Edificios Escolares en el Departams 

DATOS SUMINISTRADOS PC 











I 

; EDIFICIOS 

1 


LUGARES 


ESCUELAS 


Baeno 


Regular 


Malo 


Propio 


Arren- 
dado 


Cedido 
losveci 


Livino^ton 


Elemental d« niños. 


Sí 


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Sí 
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(< 


Sí 

Sí 

.... 
.... 

Sí 












* niñas 


Sí 


Sí 




Santo Tomás 


' niños . 
' niñas . . 
' niños . . 


Sí 




Puerto Barrios 


Sí 






Tenedores 









Sí 
(( 




Quebradas 


i << 








' niñas 






Libertad . . 


' niños.. 
' niñas. . 


Sí 


Izabal 


ti 


Sí 




Palmilla 


' niños . . 







Sí 


Patoxjá 






Estor 


Mixtí 


i 












Suma 




4 


^ 


1 


11 


3 















EL EDUCACIONISTA 115 


F 


:púe 

de 1 

JEF/ 


^Cuadro Número 3 . 
JLICA DE GUATEMALA. 

zabal— Mes de junio de 1895. 

kTURA política. 






I. EN A1XÍÜILERE8 


Total Total 

de de 

Edificios Gastos 


METROS 


Distancia de os 
lugares á la Es- 


el 


Por el Por los 


Vranta 


Fondo 


Altura 


cuela más in- 
mediata 


;nicipal res i i j 


Kilótaetros 


\ 


... 1 *'>40 1 12 


8 
6 

9.50 
10 


1 




M 


1 180 ¡ 10 


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1 

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15K 


7.50 ' .. 








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1 















6 


5 


6 
























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6 


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6 
6 
6 
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• 















El Director de Estadística Escolar, 

Julián Moré Culto. 



216 EL EDUGAGIONISTA 



RESIGNACIÓN 



[Traducción de Schillor] 



DE ANTONIO JOSÉ RESTREPO 



Yo también de ia luz el primer beso 

Y la primer promesa de ventura, 
Recibí de la Arcadia en los jardines. 
En Arcadia nací. I.a primav^era 

Pasó como una sombra, y sólo lágrimas 
Hizo brotar de mis dolientes ojos. 

El mayo de la vida una vez sola 
Sus flores y perfumes brinda ufano, 
Para jamás volver. . . .Marchito, seco 
Está ya para mí. . . .Llorad, amigos! 
Mi vida apaga con su helado soplo 
El silencioso dios de la tristeza. 

Eternidad sombría! en tus umbrales 
Firme siento ya el pie; te vuelvo intacto 
El título al placer, que un día me diste 
]Yo no le hallé jamás sobre la tierra! 

Ante tu trono mi demanda elevo: 
Falla con rectitud, temida diosa. 
Era dogma en el mundo que abandono 
Que tú juzgas aquí con la balanza 
Inflexible y veraz de la Justicia, 

Y Kemuneradora se te nombra. 

Aquí, según decían, los terrores 
Aguardan á los malos; y á los buenos 
Ooce sin fin de celestial bonanza. 



EL EDUCACIONISTA 217 



Desnuda, pues, del corazón los pliegues; 
Dame resolución á los enisrmas 
De lo que llaman Providencia; pronto 
La cuenta del que sufre haz y fenece. 

Aquí diz que abre sus dorados muros 
La patria al desterrado; aquí termina 
Del aflijido la tortuosa senda. 
Una hija de los dioses, cuyo nombre 
Verdad era en el mundo, oculta siempre 
Para los más que poco conocían, 
El rápido corcel de mi existencia 
Por la brida detuvo; de sus labios 
Estas palabras escuché sumiso: 
"p]n una vida de inmortales goces 
El premio te daré; dame tú en cambio 
Tu alegre juventud; toma esta letra 
Que giro aquí contra esa vida ignota." 
Sin vacilar abandoné las risas 

Y encantos de los años juveniles 

Y de la diosa recibí el mandato. 

Implacable, otra vez díjome: "arranca, 
Arranca al corazón tu Laura bella. 
Esa mujer perfume de tu vida; 
Más allá de la tumba tus dolores 
Muniíicente pagaré en placeres." 

Y estoico yo del corazón la hermosa, 
Empero con mis lágrimas bañada, 
Arranqué sin piedad 

"Estulto, ciego" 
Gritó la turbamulta descreída: 
"Kalaz y engañadora es esa henibra 
Que sus conquistas vende á los tiranos; 
Dejas la realidad por un fantasma; 
En noche eterna dormirá tu espíritu 
Sin recibir el deseado premio." 



218 EL EDUCACIONISTA 

"¿Una ilusión te espanta, solamente 
Por los necios y el tiempo consagrada? 
¿Qué significa el dios á quien te humillas 
Sino un hábil invento que tu ciencia 
A tu ignorancia da: remedio empírico 
A la llaga mortal que te devora? 

"Que es ese más allá, oculto siempre 
Tras el pesado velo de la tumba? 
¿Qué es esa eternidad con que tu orgullo, 
Gusano miserable, lisonjeas, 
Respetado no más por el misterio 
En que envuelve sus formas pudibunda; 
De nuestro propio miedo inmensa sombra 
Que en el cóncavo espejo se retrata 
De una conciencia que- el futuro arredra?. . 

"Un ideal de las formas de la vida, 
lya hosca momia del tiempo conservada 
En las húmedas cuencas del sepulcro 
De la esperanza con el rico bálsamo. 
He allí lo que en su loco desvarío 
Llama inmortalidad tu orgullo necio." 

"Cuanto á las esperanzas. . . .de la tumba 
Diciendo el polvo está que son mentira; 
¡A la nada el placer sacrificaste! • 
Seis mil años su curso hacia el abismo 
De la sombría eternidad llevaron 
Y la muerte está muda . . . .¿Qué cadáver 
Se ha levantado del sepulcro fiío 
A hablarnos de esa vida en (jue una diosa 
Al malvado castiga y premia al bueno?" 



EL EDUCACIONISTA 219 



Eternidad! eternidad! los años 
A tus mustias riberas han luiido; 
La fa/ antes sonriente de natura 
Al soplo de su aliento está marchita; 
Ningún cadáver, es verdad, la frente 
Alzó jamás del lecho funerario. . . . 

Yo firme 

Creí en el juramento de los dioses. 

Yo te sacrifiqué mis alegrías; 
Me prosterno delante de tu solio 
Hoy á esperar tu postrimero fallo; 
Por escudo la fe, con el desprecio 
Me vengué del sarcasmo del filósofo, 
Y como solo apetecí tu goce, 
Diosa de mis ensueños, te reclamo. 

"Uno mismo es mi amor para mis hijos 
(Oculto genio murmuró á mi oído): 
Dos flores nada más abren su cáliz 
Para el que hallarlas sabe: oíd, humanos! 
Se llaman el Placer y la Esperanza: 

Quien una de estas flores ha cogido 
Que avariento la otra no demande: 
Agote del placer la herviente copa 
Quien no pueda creer. Esta doctrina 
Eterna es como el mundo. liOS creyentes 
Huyan del goce el voluptuoso i>éctar 
Del mundo el tribunal, su propia historia. 

Tü esperaste, mortal. La recompensa 
Ofrecida á tu fe era esa misma 
Fe con que en ansia de inmortales goces 
Rechazaste el placer. Loco! tus sabios 
Bien pudieron decirte: sólo al tiempo 
Podemos demandar flores y frutos. 
¡ICstéril es la eternidad soñada!" 



220 EL EDUCACIONISTA 

MANIFIESTO 

A LOS PARTIDARIOS DE LA EDUCACIÓN INTEGRAL 



I 

El presente siglo no terminará en vano. Ha deja- 
do en la historia huellas que nadie borrará, se ha rea- 
lizado una revolución más profunda que las que derri- 
ban los imperios: algo ha cambiado en la manera de 
proceder del espíritu humano. 

Hoy se piensa de una manera diversa de lo que 
antes.se pensaba, y esto es tan cierto, que quien recorre 
el pasado por medio de la historia, se ve continua- 
mente obligado á hacer esfuerzos sobre sí mismo, para 
comprender á los hombres y á las cosas de estos tiem- 
pos, próximos por la fecha y lejanos por la distancia 
recorrida, pareciéndole haber sido transportado á otro 
mundo,entre seres de una naturaleza diferente de la 
suya. 

Este gran fenómeno histórico, con el que ninguno 
puede compararse, el advenimiento de la ciencia, perte- 
nece á nuestra época. Los genios de las edades pasa- 
das sólo han sido precursores, y sus más grandes des- 
cubrimientos ráfagas de luz. 

Hoy la ciencia está constituida. Ya posee sus úti- 
les, sus métodos; profundiza sus análisis, arquitecta 
grandes síntesis; y al mismo tiempo amolda el cerebro 
humano á una nueva forma completamente opuesta á 
la antigua. 

La ciencia y el espíritu de la ciencia se hallan por 
doquiera. Sea quien fuere el que piense, lo hace 
segün sus formólas; y aun el que quiere combatirla 
está obligado á valerse de su lenguaje. Su influencia 
penetra hasta las capas sociales profundas, indirecta- 



EL EDUCACIONISTA 221 

mente es verdad y por medio de sus |)r(»diicc¡()iies 
materiales, sus mácjuinas, sus caminos de liierro, sus 
telégrafos; ella cambia sus hábitos de la vida y la direc- 
ción de las. ideas. Transformación irresistible, inte- 
rrumi)irla es tan imposible, como detener un planeta 
en su órbita. 

Todo se une, todo se encadena. Tal es laconce{)CÍón 
del universo y de sus leyes, del hombre y de la socie- 
dad: tal es la moral y también la pedagogía. 

El mundo antiguo tuvo la suya, autoritatoria, com- 
prensiva, negativa, con tendencia á la reducción de la 
vichi, en perfecta concordancia con su filosofía insus- 
taiiciabsu moral edificada en el vacío. Con una lógica 
no menos rigurosa, el espíritu moderno, el espíritu 
de la ciencia, impone un ideal de educación opuesto 
al antiguo, de una educación positiva, emancipadora y 
expresiva, que tenga por ñn el engrandecimiento del 
ser y el desenvolvimiento de todas sus actividades; 
consecuencia irrefragable de un nuevo concepto de la 
naturaleza y de la vida, del destiiío humano y del 
organismo social. Y esto se imj)one, pues conserva en 
la enseñanza lo que ya no existe en las ideas y en las 
costumbres; educar á los niños en el siglo XX como si 
debieran vivir en el siglo XIII, es un estado contra- 
dictorio y violento que no puede subsistir, así como 
nada subsiste en contra de la lógica. 

Nuestra época ha sido una época de dudas y de tran- 
sición. De ahí la tristeza que la caracteriza, que 
todos han experimentado, y que no han comprendido 
ó no han querido manifestar su causa profunda. 

Cada uno de nosotros, por su parte y por sí mismo, 
ha tenido que rehacer esta laboriosa historia de su 
siglo. De nuestros padres hemos recibido, además de 
herencias cerebrales oscuras, todas las imágenes del 
viejo mundo, la huella profunda de las ideas anterio- 



222 EL EDUCACIONISTA 



res á la ciencia. Llegados á la edad en que se piensa^ 
hemos tenido que olvidar antes de aprender, destruir 
antes de construir, y de acuerdo con otro plan, desha- 
cer, rehacer piedra por piedra el edificio de nuestra 
educación. Trabajo duro é ingrato, que no se realiza 
sin íntimos sufrimientos. Mas de uno ha salido 
exhausto y muchos han quedado en la mitad del cami- 
no, asociando, en sus cerebros, no se sabe cómo, ideas 
opuestas, inconciliables, y resumiendo ellos mismos 
todo el desorden intelectual de su tiempo. 

No leguemos semejante tarea á los que nos sucede- 
rán. Trabajemos para que nuestros hijos, si es posi- 
ble, tengan una alma más serena que la nuestra;: 
que ignoren nuestras luchas y contradicciones; dejé- 
mosles una feliz infancia del corazón, un espíritu sen- 
cillo y recto frente á las realidades, una imaginación 
libre de fantasmas; preparémosles, no para la lucha 
por la existencia, como se dice á menudo, sino pai'a la 
ayuda recíproca para la existencia, con la vista y la 
esperanza en la pacificación social. Que la generación 
que ha de sucedemos reciba de nosotros al menos 
alguna cosa de que se acuerde: la educación de la razón 
y de la ciencia, esta educación saludable, libertadora y 
esencialmente piogresivay de tal natuialeza,(jue pueda 
aumentar cada día, sin tener jamás que perder nada. 

n 

La ciencia, eliminando resueltamente los factores 
imaginarios, considera al ser humano como un todo 
solidario compuesto por órganos, energías y facultades 
de diverso orden, cuyas actividades múltiples se ma- 
nifiestan poi" ese conjunto de fenómenos físicos, inte- 
lectuales y emocionales que constituyen la vida. Con- 
cebid esos elementos de naturaleza diferente, alcan- 
zando cada uno de ellos el límite más elevado de su 



EL EDUCACIONISTA 228 

(lesenvolviniieiito normal, y al mismo tiempo coordi- 
nándose, equilibrándose y concertándose en la más 
perfecta armonía, y tendréis el ideal científico, el tipo 
del hombre que resume todas las condiciones de 
perfección y de felicidad. 

Realizar en uno mismo este ideal, ó por lo menos 
aproximársele cuanto fuere posible, he ahí toda la 
moral; trabajar para conseguir ese resultado en los 
demás hombres, he ahí toda la educación. 

La primera condición del orden, en todos las cosas, 
ef^ la integridad. El hombre que carezca de una de 
las facultades esenciales para la especie, es un ejem- 
plar incompleto y deforme, como el ser á quien falta 
un sentido ó un órgano. Así como la salud física 
consiste en la ponderación de los diversos sistemas 
orgánicos y en su funcionamiento sinérgico, así tam- 
bién la salud intelectual y moral es la resultante del 
desenvolvimiento normal y armónico de todas las 
facultades. 

A la desproporción entre las facultades, unas incon- 
ciepte ó sistemáticamente deprimidas, otras exalta- 
das hasta hacerlas salir de su centro, por falta de con- 
trapeso, es qu« deben atribuirse todas esas organiza- 
ciones desgraciadas, perjudiciales y desequilibradas y 
esas luchas interiores, que oscurecen la existencia y 
también esas extrañas enfermedades endémicas del 
alma, que nos inspiran terror al leerlas en lahistoriay 
de las cuales la humanidad aun no se ha curado. 

Las sociedades son resultantes: tienen el -mismo 
valor que los hombres que las constituyen. 

¿Cómo podría ser sano el todo si las partes están 
viciadas, y cómo manifestar la conformidad en los he- 
chos, si la discordia existe en el fondo de los espíritus? 

La historia no se produce por sí sola: en definitiva, 
los acontecimientos dependen de las voluntades, y las 



*224 EL EDUGACIONISIA 

formas concluyen siempre por modelarse sobre las 
ideas. í^a causa profunda de los grandes desórdenes 
sociales, estriba en la desigualdail excesiva que existe 
entre los hombres, desde el punto de vista intelectual, 
y en la divergencia absoluta de sus pensamientos. 
Esta desigualdad, consecuencia fatal de ciertos factores 
naturales ó históricos, ha sido elaborada, según parece, 
consciente ó inconscientemente, para conducirla al 
extremo no tan sólo por medio de la ignorancia en 
que se ha dejado á las masas, sino más bien por medio 
de la educación contra<iictoria que se les ha dado, la 
contraeducación antirracional é inmoral, diferente y 
divergente, que busca exagerar las oposiciones en vez 
de atenuarlas. 

Parece que ya no hay más ideas comunes entre los 
hombres ni lenguaje para entenderse. Si hubiera un 
fondo común de raciocinio, podría esperarse que se 
comprendieran. La conformidad se produciría entre 
los seres semejantes, con la misma naturalidad y nece- 
sidad como se produjo la discordia y la guerra entre 
los seres fundamentales diferentes y organizados^ de 
una manera contradictoria. — Apresurémonos, pues, á 
fin de establecer algún orden en los cerebros, si desea- 
mos que él se produzca en las cosas. Ignoramos con 
exactitud cual será la fórmula social de njañana; pero, 
sea ella cual fuere, si deseamos que la evolución ine- 
vitable, inminente, se realice, por medio de la confor- 
midad de las voluntades reflexivas y no bajo la pre- 
sión ciega de los instintos; es tiempo de que los 
hombres tengan una educación que los aproxime, en 
vez de distanciarlos. 

La infinita complexidad de las ciencias, de las artes, 
de las industrias modernas, exige absolutamente de 
aqiiel que quiera lograr cierto grado de perfección en 
<leterminada esfera, que se especialice en ciertos estu- 



EL EDUCACIONISTA 225 

dios ó aprendizajes; por otra parte, el individuo en el 
gran cuerpo social, donde juega el papel de órgano, 
está obligado como todo órgano, á adaptarse á una 
clase determinada de funciones. Esta necesidad de la 
división del trabajo puede ser una condición de trabajo 
y de dicha para el individuo, como para la sociedad 
misma. Sería demasiado absoluto, creemos, conside- 
rar el desenvolvimient(j integral como la parte acor- 
dada á la felicidad individual, y á la especialización 
como un sacrificio liecboá las reprocidades sociales; esto 
no es verdad más que hasta cierto punto. La especia- 
lización puede ser un elemento de felicidad individual, 
siempre que corresponda á la vaiiedad de organiza- 
ciones }'■ aptitudes; mientras que, de otra parte, la 
socieflad tiene un interés supremo en el desarrollo 
equilibrado y normal de todos sus miembros. A pesar 
de esto, ambas co.«as no son inconciliables: basta con 
que cada cual posea cierto grado de cultura íntegra 
que le sirva de base firme y segura, sobre la que 
entonces podrá superponerse sin ruptura de equilibrio 
la especialización funcional; de igual modo que los 
cimientos sólidos y bien nivelados soportan sin resen- 
tirse, el peso desigual de las partes más culminantes 
del edificio. Pero la especialización á todo trance, 
estrecha y comenzada demasiado pronto, sin base de 
instrucción general, es la causa más activa de la 
miseria y de la desorganización social. Es la forma 
moderna de la esclavitud. Produce seres instintivos, 
incapaces de razonar, sin defensa contra los choques 
imprevistos de los sucesos, destinados de antemano á 
toda clase de explotación; máquinas y no hombres. 
Ahora bien: la máquina inconsciente trabaja, engrana, 

muerde el hierro hasta el día en que, demasiado 

recargada, estalla y lo rompe todo. ¿Cuál puede ser, 
pues, el pensamiento de aquellosque hablan de limitar 



226 EL EDUCACIONISTA 



la educación de los hijos del pueblo al aprendizaje de 
un oficio? 

No se cambian los cerebros en un día, ni en veinte 
años. La generación sacrificada que se agita hoy 
cumplirá sus destinos. Dejemos pasar la hora turbu- 
lenta. Toda nuestra esperanza está en la infancia. 

He aquí por qué la gran obra de nuestro tiempo es 
la educación. Reclama todos los esfuerzos, todo eí 
sacrificio de aquellos cuyo pensamiento va más allá de 
las vanas luchas del momento, y que no toman por 
lina aurora los rojizos resplandores de esta noche tem- 
pestuosa. 

III' 

Esta educación libertadora y pacificadora, capaz de 
formar organizaciones sanas y bien equilibradas y una 
generación menos desunida, á la que pudiésemos legar, 
sin temor alguno, la solución de los difíciles pro- 
blemas del porvenir, está deHnida por ser la que ha 
motivado el fin que hay que alcanzar, el ideal que hay 
que realizar. Puede caracterizarse por diversos atri- 
butos:, se le llamará educación racional, educación 
científica, porque está basada en la razón, y conforme 
con los principios de la ciencia; se dirá universal, 
porque deberá ser común á todos, al menos en lo que 
tiene de esencial. Nosotros la designaremos con la 
palabra integral, que contiene su definición: la educa- 
ción tiende al desenvolvimiento paralelo y armónico 
de todo el ser. Comprende necesariamente la instruc- 
ción íntegra, que ha de servir de base á la enseñanza 
especializada, al aprendizaje profesional. 

Sentados los principios, señaladas las grandes líneas 
del plan, lo restante es asunto de los hombres del arte, 
de los educadores de oficio, preparados por grandes 
estudios; la coordinación de los medios en vista 
del fin, el método, el trazado del camino progresivo y 



EL EDUCACIONISTA 227 



de sus etapas, los procedimientos para ponerse en rela- 
ción el objeto y el sujeto, las diversas materias de la 
enseñanza, la edad y disposición de los alumnos, etc. 
Los programas de tal suerte elavorados, ))odrán y 
deberán variar en el detalle, según el tiempo, el lugar, 
las condiciones, perfeccionándose con el progreso de la 
ciencia y de las costumbres intelectuales; sus rasgos 
escenciales subsistirán, porque son la expresión de 
las necesidades lógicas; y el carácter integral, que los 
distingue, no deja lugar más que á modificaciones de 
orden secundario. 

Desde que se ha querido establecer la graduación 
de las ideas, es necesario proceder analíticamente. 
Sin perder nunca de vista la unión, la solidaridad del 
todo, la reciprocidad de los órganos y de las funciones, 
de los actos y de los estados, en el momento de trazar 
el programa, estamos obligados á dividir la materia. 
Consideremos, pues, sucesivamente, la educación física 
y la educación intelecinal, á la cual vienen á reunirse la 
educación moral y \2i enseñanza técnica. Esta división 
sirve como otra cualquiera; está en las costumbres del 
espíritu, y no nos perturbará, desde el momento en 
que se comprenda bien que no es más que un proce- 
dimiento metódico y que nuestro pensamiento se 
transportará siempre de lo particular á lo general, del 
punto de vista analítico á la síntesis. 

Desde luego, antes que otra cosa, conforme con el 
orden de las necesidades lógicas consideremos la 
educación física, en la cual se pueden distinguir dos 
aspectos: el régimen general higiénico, que tiene por 
fin el desenvolvimiento normal y ese hermoso equili- 
brio oigánico y funcional que llamamos la salud, en 
el sentido amplio y filosófico de la palabra: y la edu- 
cación especial de los órganos de relación, conside- 
rados como instrumentos de percepción y de acción, 



228 EL EDUCACIONISTA 



como herramientas, si vale la palabra. No temamos 
descender al por menor para mayor precisión. En la 
base del régimen higiénico, ponemos la alimentación 
abnndante, sencilla, un poco rústica, pero variada^ 
sin embargo; exclusión general, salvo excepciones 
motivadas, de los excitantes, vino* café, etc., horas de 
comidas fijas. Equilibrio del trabajo y del descanso, 
alternando los diversos modos de activad y los diver- 
sos órdenes de ejercicio; proporción, distribución estu- 
diada, según las edades, de las horas de trabajo inte- 
lectual, de ejercicio físico, de sueño. El aire y la 
luz á torrentes para la planta humana joven; la vida 
en el campo, si se puede ó al aire libre el mayor tiempo 
posible; hasta la misma clase también al aire libre, en 
el jardín, en el bosque, cuando el tiempo lo permita. 
Gimnasia natural, ejercicio libre en el campo, juegos 
organizados, paseos, excursiones, estaciones de baños 
de mar; gimnasia metódica para completar y equili- 
brar los efectos y los movimientos espontáneos; ejer- 
cicios de aplicación, carrera, salto, natación, que 
desenvuelven el valor físico y ponen al hombre en 
estado de arrojarse al peligro y auxiliar á sus seme- 
jantes; gimnasia euritinica, que da la agilidad y la 
gracia. Vestidos conforme con las prescripciones de 
la higiene, sencillos al mismo tiempo y no sin elegan- 
cia. Vigilancia en la limpieza, baños, abluciones 
frecuentes: todo es to, bajo el registro de las medidas 
antropométricas que permiten seguir el desenvolvi- 
miento físico del niño. 

Entre esta educación higiénica de crianza fisiológica 
y la educación intelectual, no sin numerosos puntos 
de contacto entre una y otra, viene á colocarse lógica- 
mente la que nosotros llamaremos, á falta de palabra 
consagrada, educación orgánica^ que tiende á desenvol- 
ver la agudeza, la precisión, la delicadeza de los senti- 



EL EDUCACIONISTA 229 

(los, á perfeccionar los instrumentos, de expresión y 
(le trabajo, particularmente este útil maravilloso de 
universalidad, que es la mano. Sin embargo, si en 
cierta medida son necesarios ejercicios especiales 
apropiados, de una manera general, la educación de los 
sentidos y de la habilidad manual se hacen simultá- 
neamente por la práctica de las observaciones y mani- 
pulaciones, los estudios de arte y loa trabajos manua- 
les, elementos abandonados en la antigua pedagogía, 
y á los cuales la nuestra concede, por el contrario, una 
parte bastante amplia. 

En la educación intelectual, el mismo principio: 
desenvolvimiento simultáneo, equilibrio de todas las 
facultades, sin exclusión; facultades de asimilación y 
de producción, facultades de orden científico y de orden 
artístico; espíritu de observación, juicio, memoria, 
imaginación, sentimiento de lo bello. La instrucción 
integral, recíprocamente fin y medio de educación, se 
define: un conjunto completo, encadenado, sintético, 
paralelamente progresivo, en todo orden de conocimien- 
tos, y esto, á partir de la más temprana edad y de los 
primeros elementos. En todas las grandes ramas del 
saber humano, que después van ramificándose al infi- 
nito, hay en el origen, en la base, verdades sencillas, 
primordiales, fundamentales, fácilmente observables é 
inteligibles, hasta para los niños pequeííos: deben 
constituir el primer tesoro de nociones poseídí> por el 
alumno y destinado á enriquecerse gradualmente. 

Llamamos en nuestra a3^uda una figura para preci- 
sar nuestras ideas. Simbolicemos lo que se llama, por 
una hermosa metáfora usual m(Mite recibida, el "cam- 
po" de los conocimientos humanos por una superficie 
indefinida en extensión, cuyos límites se alejan sin 
cesar; represehtémoncs las diversas ciencias por radios 
divergentes, á partir de un punto central, que se ale- 



230 EL EDUGAGIONISTA 

jan en todas direcciones, dividiendo la extensión en 
sectores contiguos, sin interrupción y sin vicio. El 
punto central significará el cero de partida, la igno- 
rancia absoluta, pero provisional, del niño. Kepre- 
sentamos ahora, por una pequeña extensión, tomada 
sobre este campo del saber universal, un primer grado 
de conocimiento: éste será un pequeño círculo que 
tiene por centro el punto negro; un círculo estrecho, 
pero completo, acabado en su contorno, haciendo sen- 
sible á los ojos la idea.de que las primeras nociones 
que están en el origen de todas las ciencias y les sirven 
necesariamente de introducción, se informan en todos 
sentidos sin laguna, sin espacio vacío en el terreno 
de las cosas inteligibles. Y luego imaginad que este 
pequeño espacio se agranda, ensanchándose regular- 
mente por todas partes, que este círculo se va dila- 
tando progresivamente, á semejanza de las hermosas 
ondas circulares que se ven extender en las superfi- 
cies de las aguas tranquilas.: esta imagen expresiva y 
que tan fielmente corresponde al concepto de la ins- 
trucción integral, no es otra que la traducción de la 
palabra tan felizmente encontrada por nuestros pre- 
cursores é iniciadores del último siglo: enciclopedia, 
instrucción en circulo 

El programa correspondiente á esta idea puede 
resumirse en una palabra: de todo: de toda ciencia y de 
todo arte; nada de vagos resplandores, sino nociones 
sólidas y exactas, por elementales que sean. 

Inscribamos, pues, en primera línea lógica los ele- 
mentos de ciencias de observación, mecánica, física y 
química usuales; cosmografía y geografía con los prin- 
cipios geológicos indispensables: mineralogía, botáni- 
ca, zoología, fisiología humana y su aplicación, la 
higiene. Paralelamente, los conocimientos de orden 
matemático, aritmética y álgebra elementales, la una 



I 



p 



EL EDUCACIONISTA 231 



con la otra, la una por la otra; geometría con sus apli- 
caciones y por sus aplicaciones. Simultáneamente, el 
lado de la instrucción llamada literaria; y en seguida 
los estudios que no son medios de adquisición, instru- 
mentos del saber, más bien que ciencias, el lenguaje, 
la lengua patria y, hasta donde se pueda, las extranje- 
ras; con la lectura, la escritura usual y la taquigrafía, 
la gramática aplicada á los ejercicios de estilo y de 
redacción; en fin, el conocimiento de la literatura 
general y de la nacional en lo que tienen de accesible 
á las inteligencias jóvenes, bajo las diversas formas de 
la prosa y de la poesía. — lia historia es la única rama 
del saber humano sobre la cual pueden hacerse algu- 
nas reservas. Lo que se entiende generalmente por 
historia es una ciencia de hombre hechos, de inteli- 
gencias formadas, lo cual no conviene á los niños. 
Mientras que entendida en otro sentido, presentada 
desde otro punto de vista, les es accesible. La histo- 
ria, por lo tanto: la historia general y la nacional; 
pero la historia de los grandes hechos humanos y socia- 
les, del trabajo, de las artes, de las ideas, de la vida 
íntima, más bien que la historia política; la historia 
de los pueblos, mejor (jue la de los re3^es; la historia 
de la evolución de la humanidad, mejor que la de las 
dinastías y de las batallas. 

Consideremos ahora la otra faz de las cosas intelec- 
tuales: el lado 'del arte, de las artes [)lásticas que 
corresponden á las ciencias objetivas de la forma; las 
artes de la expresión en relación con la ciencia subje- 
tiva del pensamiento y del lenguaje. Esta educación 
estética, demasiado tiempo desconocida y tomada por 
el lado pequeño, no tiene menor importancia desde el 
punto de vista del desenvolvimiento integral y de la 
armonía interior, que la misma instrucción científica: 
debe comenzar simultáneamente y continuarse parale- 



232 EL EDUCACIONISTA 



lamente. Por muchos títulos, el dibujo reclama una 
gran parte en el programa sintético, ya como arte 
propiamente dicho, como traducción de la idea, ele- 
mento de actividad intelectual y de placer, ya también 
como instrumento de trabajo, desde el punto de vista 
utilitario: el dibujo bajo todas sus formas y en sus 
diversos géneros, dibujo geométrico, dibujo de imita- 
ción, pintura; añadamos el modelo, como estudio de 
la forma completa, teóricamente anterior al mismo 
dibujo y susceptible de no menos numerosas aplica- 
ciones. 

• En fin, en el orden estético, sin olvidar la dicción y 
las formas artísticas que á ellas se refieren, pongamos 
en el primer rango de los elementos de educación la 
música, el arte ideal, desinteresado, lengua del senti- 
miento puro, la música, ''pacificadora de las almas," 
y cuyo influjo calmante y feliz, cuyo alcance, tam- 
J)ién, como lazo social, comprenden los pensadores. 
La enseñanza de la música vocal é instrumental, gra- 
cias á la simplificación de un nuevo método, puede 
desde luego comenzar muj^ temprano y llevar, no so- 
lamente las organizaciones especialmente dotadas, si- 
no las masas, á un grado de perfección que permite á 
este arte desenvolver sus medios y ejercer su in- 
fluencia. 

Como elemento esencial de la educación integral, el 
aprendizaje manual viene á equilibra!- á la instrucción 
intelectual, con la cual está en una relación constante 
de cambio y reciprocidad. El trabajo manual tam- 
bién puede ser considerado desde dos puntos de vista 
diferentes: como ejercicio destinado á perfeccionar el 
instrumento de los sentidos y á desenvolverladestreza 
de la mano — éste es el lado de la educación orgánica; 
— y como estudio de los medios y procedimientos del 
trabajo — éste es el lado de la enseñanza técnica. 



EL EDUCACIONISTA 233 



En todo el primer período, el lado educativo es el 
que debe predominar. Se trata, sobre todo, entonces, 
de hacer cooperar al trabajo como medio para el des- 
envolvimiento físico, intelectual y moral del ser: otra 
consideración cualquiera es secundaria. Aiiora bien, 
para que esta condición se cumpla, es indispensable 
que los ejercicios manuales conserven el carácter uni- 
versal, sintético, íntegro, como la misma instrucción. 
Comenzando al mismo tiempo que ésta, por pequeños 
trabajos infantiles, que el arte de los educadores mo- 
dernos ha sabido apropiar á la delicadeza de la edad, 
y asociando elementos artísticos deben seguir una pro- 
gresión paralela á la de los estudios y tener por objeto 
la preciosa adquisición de una habilidad general apli- 
cable á cualquier cosa y á la alternativa de los traba- 
jos, al mismo tiempo, el alumno adquirirá diversos 
conocimientos técnicos, manejo de las herramientas 
de empleo general y experiencia de varios materiales. 
Entonces es cuando, provisto de esta destreza manual 
universal y, por otra parte, puesto en condiciones de 
escoger, con conocimiento de causa, el género de ocu- 
pación que á sus gustos y aptitudes le predisponen, el 
adolescente podrá comenzar, si ha lugar, el aprendiza- 
je propiamente dicho, el aprendizaje especial de un 
oficio determinado: entonces habría llegado el mo- 
mento de la eneeñanza profesional, que sería menos 
larga y menos difícil, preparada de tal suerte. Pero, 
aun entonces, la educación técnica deberá extenderse 
ampliamente, y conservar, hasta donde sea posible, el 
espíritu de generalidad, la tendencia integral, y pre- 
servarse de esa especialización excesiva, estrecha, di- 
vidida hasta el infinito, mecánica, desorganizadora, 
cuyas fatales consecuencias hemos deplorado. 

Queda la educación moral. Ahora bien, aunque su 
importancia sea suprema, no hay que detallar larga- 



234 EL EDUCACIONISTA 

mente su programa, porque la moralidad, lo mismo 
que la razón, es una resultante: está en todo. 

La parte de la enseñanza es aquí poca cosa. Que el 
niño se asimile en la medida de su desenvolvimiento 
intelectual, la noción del equilibrio y del desenvolvi- 
miento individual de la justicia y de la reciprocidad 
social; pero la educación moral es sobre todo, obra de 
influencia, la consecuencia de una vida normal en un 
medio normal. El régimen fisiológico es uno de sus 
elementos principales; después, en otro orden de lie- 
ehos, la dirección general dada á los pensamientos por 
el conjunto de la enseñanza. Desde luego, la exclu- 
sión de ideas falsas, desmoralizadoras, de perjuicios 
engañosos, de impresiones pavorosas, y en fin, de todo 
lo que puede arrojar la imaginación fuera de la ver- 
dad, en la confusión y el desorden; ausencia de suges- 
tiones malsanas, de excitaciones á la vanidad, supre- 
sión de las ocasiones de rivalidad y de envidia; la vis- 
ta continua de cosas tranquilas y ordenadas, natura- 
les; la vida sencilla, ocupada, variada, animada, entre 
los trabajos y los juegos, el uso graduado de una parte 
de libertad y de responsabilidad, el ejemplo de los 
educadores, y sobre todo, \^ felicidad. Aquí es donde 
hay que colocar, a título de elementos de este medio 
moralizador, la coeducación de ambos sexos, en un 
trato constante, fraternal, familiar, de 'niños y niñas, 
que dan al conjunto de las costumbres una serenidad 
particular y, lejos de constituir un peligro, llegan á 
ser, en las prudentes condiciones en que debe ser esta- 
blecida, una garantía de preservación. 

Solamente por un sistema de medios tan poderosos, 
concertados en vista de la alegría presente del niño y 
de los destinos futuros del hombre, es como se puede 
luchar contra las herencias deplorables y contra el in- 
flujo de un medio exterior corrompido; reconstituir. 



EL EDUCACIONISTA 2% 

[)ür decirlo así, la geíieración en su origen, formar una 
mayoría de seres sanos, bien organizados, inteligentes, 
nuevos para la vida nueva, capaces de felicidad y dig- 
nos de em[)render cosas grandes. 

IV 

Esta educación integral, cuyo [)lan acabamos de bos- 
quejar, — deducción lógica de los principios de la cien- 
cia, — no se ha quedado en el estado de ingeniosa uto- 
pía, ni de pura especulación filosófica. Se lia encon- 
trado con espíritus firmes, con hombres convencidos, 
audaces, para traducir la teoría en práctica y liacerla 
pasar al dominio de los hechos. 

Se han hecho tentativas: una, al menos, ha podido 
ser llevada á término en el campo de experimentos, 
<lesde ahora histórico, de Cempuis. Allí, desde hace 
doce años, á pesar de las dificultades de los comienzos 
y de las oposiciones suscitadas, la enseñanza integral, 
la coordinación de la instrucción y del trabajo manual, 
la coeducación de ambos sexos, han producido los fj-u- 
tos que todos han podido observar, éxitos que autori- 
zan las más altas esperanzas. En condiciones toda- 
vía mejoies, sacando partido de lo que han podido en- 
señar estos laboriosos ensayos, tenemos el derecho de 
prever los lesultados más perfectos. 

Invitamos, pues, á todos los hombres á quienes 
preocupe el gran problema de la regeneración social 
por la educación y cuyas convicciones, semejantes á 
las nuestras, se asocien á nuestros votos y á nuestras 
esperanzas, en cualquier país, á cualquier lengua que 
pertenezcan, á concertarse para una acción conjún de 
propaganda de los principios de discusión y de ex- 
l)erimentación de los procedimientos y medios de or- 
ganización. No nos corresponde á nosotros determi- 
nar bajo qué forma, exactamente, esta acción concer- 



236 EL EDUCACIONISTA 



tada puede producirse. Todo está 'por hacer: la obra 
es vasta, liay lugar para todas las colaboraciones; lo 
medios pueden ser diversos, con tal de que un lazo 
común centralice de algún modo las ideas y las enei-- 
gías é impida que se pieidan en la masa [)asiva, cuya 
inercia absorve casi siempre, sin provecho, los esfuer- 
zos individuales. 

Gante, 1898. 

EL COMITÉ PROVISORIO 

Fogaerts, A, maestro en Gante. 

Delo'th, Carlos, publicista. 

Denis, H, Rector de la Universidad libre de Bruselas. 

Guühot, P, subdiiect«)r del asilo de huérfatios de 
Cempuis (Oise). 

Lievevrouw-Coopma7i (Sra), maestra en Gante. 

Ponce de León, publicista en Santiago (Chile). 

Rohiri, P, Director del Asilo de huérfanos de Pré- 
vost, en Cempuis (Oise). 

Severijn, G, maestro en Anístei'dam. 

Sluys, A, Director de la Escuela Normal de Bruselas. 

Surber, J. W, maestro de Rotterdam. 

NOTA.— Este maniliesto ha sido aprobado en la, 8eHÍ6n normal de peda- 
gogía práctica, celebrada en Gante, del lo al Ki de agosto de 1S9ÍÍ. 



CIEGA Y MADRE 



RICARDO DOMÍNGUEZ 



La ciega entre sus brazos 
A un blondo y bello niño sostenía 
Y con voz amantísima y sonora 
Besándolo en la frente, así decía: 



EL EDUCACIONISTA 237 

— Sé que los niños son como los ángeles 
Igual, lo mismo que ellos; 
Con los ojos azubs, muy azules, 

Y muy rubios, noiiy rubios los cabellos. 

Sé de ti que tus ojos son muy lindos, 
Me lo ha dicho tu padre, hijo adorado, 
¡Cuánto diera por verlos, cuánto diera, 

Y por ver tu cabello ensortijado! 

¡Pobre ciega! En mis horas de cariño, 
Cuando pienso en tu plácida hermosura, 
¡Qué bello, exclamo, debe ser un niño! 

Y lloro, hijo de mi alma, de ternura. 

Sé que en el universo hay muchas cosas 
Como hechura de Dios, grandes y bellas; 
FA mar, y en él las olas espumosas, 
El cielo azul, y en él blancas estrellas. 

Sé que las nubes al tender su vuelo 
De rasgado crespón por el vacío. 
De encanto llenan la extensión del cielo. 
Sé que la dulce gota de rocío 
Es bella cuando tiembla enamorada 
En la hoja de la rosa perfumada. 

Sé que es inmenso el mar, claro el arroyo, 
El bosque espeso y grave. 
El torrente espumoso. 
La flor vistosa, peregrina el ave; 
Sé que cuanto hizo Dios es muy liermoso. 

Sé todo esto, }' no obstante, solo quiero, — 
En ti mi oscuro pensamiento fijo, — 
De todo lo que existe aquí en la tierra, 
Ver un instante el rostro de mi hijo! 



238 EL EDUCACIONISTA 



DICCIONARIO ETIMOLÓGICO 

de palabras referentes á ciencias, artes y 
otras materias 



Trabajo de consulta, útil no solamente á los que enseñan en los colegios 
y escuelas, sino también á los escritores públicos y á toda 
persona deseosa de instrucción, elaborado con- 
forme á muy seguras fuentes. 



POR Alejandro Agudelo, M. D 

Q 

Quersoneso (del G. ckersos, tierra, y nesos, isla). 
f]s una [)enínsula en la geog. ant. 

Quietista (del L. qnietus). Aquel que, por una 
falsa espiritualidad, hace consistir la perfección cris- 
tiana en la inacción del alma, y descuida las obras 
exteriores. 

Química (del G. cheo, fundir). Ciencia que ense- 
ña á conocer la acción íntima y recíproca de todos los 
cuerpos de la naturaleza, los unos sobre los otros. 

Quindecágono (del L. quinqué, cinco, y del G. 
deka, diez y goiiia, ángulo). Figura geométrica de 
quince ángulos y <juinc<^ lados. 

Quirografario (del G. cJieir, mano, y gnipho, escri- 
bo), t. de jur. El que es acreedor, en virtud de un acto 
bajo firma privada. 

Quirología (del G. cheir, mano, y logos, discurso). 
Arte de expresarse por signos. 

R 

Radiarlos (del L. radius), t. de h. nat. Clase de 
gusanos marinos fosfóricos, sin cabeza ni medula lon- 
gitudinal. 



EL EDUCACIONISTA 239 



Radiómetro (del L. radius,y del G. metron, medi- 
da). Instrumento para medir alturas sobre el mar. 

Rapsodia (del G. raptein, coser, y ode, canto). En- 
tre los antiguos, trozos, desprendidos de los poemas de 
Homero; en la actualidad: reunión de versos, de prosa, 
de diferentes trozos de varios autores. — Composición 
incoherente. 

Razón (del L. ratio). Facultad intelectual, que 
distingue al hombre de la bestia. 

Rectángulo (del L. rectus, recto, y ayigulus, ángu- 
lo), t. de geom. El triángulo que tiene recto uno de 
sus ángulos; y jmralelo gramo rectángulo, es el cuadrilá- 
tero que tiene sus cuatro ángulos rectos. 

Rectilínea (del h. recta- linea, línea recta). Se dice 
de las figuras geométricas, limitadas por líneas rectas. 

Reticencia (del L. reticere, callar). Omisión vo- 
luntaria de lo que se debería decii-; figura de retórica, 
por la cual el orador se interrumpe y hace comprender 
lo que no quiere decir expresamente. 

Retórica (del G. rlietorike, de rhetor, orador). El 
magnífico arte de la oratoria fecundo en imágenes, fi- 
guras, metáforas sublimes.' 

Rinoceronte (del G. rinos, nariz, y Jeeras, cuerno), 
t. de h. nat. (jran mamífero paquidermo, que tiene 
un cuerno sobre la nariz. 

Rombo (del G. rombos), t. de geom. Paralelogra- 
mo semejante al losan je. 

Romboide (del G. rombos, rombo, y eidos, forma). 
Figura geométrica, cuyos lados opuestos son iguales; 
y también: cuerpo ó paralepípedo cuyas caras opues- 
tas son paralelogramos. 

S 

Sabeismo (del hebreo orden, milicia). Adoración 
del fuego, de los astros, considerados como una suerte 
<\e milicia celeste; religión de los Magos y de los gue- 
bras. 



240 EL EDUCACIONISTA 



Sarcasmo (del G. sarkazein, despedazar). Ironía 
mordaz y amarga, con la que se ofende atrozmente á 
una persona. 

Sarcófago (del G. sarx, carne, y ¡yhagein comer). 
Sepulcro en el cual los antiguos colocaban los cuerpos 
que no querían quemar; en el día, féretro ó su repre- 
sentación, en las ceremonias fúnebres. 

Saurianos (del G. sauros, lagarto) t. de h, nat. 
Orden de reptiles de patas cortas y guarnecidas de 
uñas, de larga cola ó rabo y mandíbulas provistas de 
dientes entallados. 

Sensualismo (del L. sensus, sentido). Sistema de 
los que desechan la metafísica, no admiten con Kant 
sino la influencia de los sentidos. 

Semicírculo (del L. semi, mitad, y circus, círculo), 
t. de geom. Espacio entre el diámetro y la semicir- 
cunferencia. 

Sextante (del L. sextus, sexta parte), instrumento 
astronómico, que consiste en una sexta parte del círcu- 
lo, y sirve para tomar la altara del sol, como también 
para hacer otras varias observaciones. 

Silogismo (del G. sim,con, y logas, razonamiento), 
t. de log. Argumento que contiene tres proposiciones; 
la mayor, la menor y la consecuencia. 

Símbolo (del G. síimbolon, signo, carácter). Figu- 
ra, imagen que designa una cosa por el discurso, la 
pintura, etc. 

Simetría (del G. sun, con, y metron, medida). Re- 
lación de tamaño y de figura que tienen entre sí, y con 
él todas las partes de un cuerpo. 

Sinagoga (del sun, junto, y agogos, conductor). 
Congregación ó junta de los judíos; la casa en que se 
reúnen á ovav y á oir la doctrina de Moisés, regular- 
mente comentariada por algún rabino, que hace de 
predicador. 



EL EDUCACIONISTA 241 



Síndico (del G. simdilcos, abogado de una causa). 
El encargado de los negocios de un cuerpo ó entidad. 

Sinécdoque (del G. sunekdoche, comprehensión). 
Figura de retórica, por la cual se hace entender lo más 
diciendo lo menos. 

Sinéresis (del G. smi, con y aireii, tomar) t. de gram. 
Reunión de dos sílabas en una sola. 

Sinfonía (del G. sum, con y phone, voz). Concierto 
de instrumentos de música. 

Sínodo (del G. sun y odos camino). Asamblea de 
eclesiásticos, para los negocios de una diócesis; asam- 
blea de los ministros protestantes. 

Sinónimo (del G. sun, semejante y omima, nom- 
bre). Nombre cuya significación es poco más ó menos 
la misma. 

Sinóptico (del G. sum, junto, y optesthai, ver). Que 
ofrece un mismo golpe de vista de objetos, pertene- 
cientes á determinada materia, línea, especie de géne- 
ro de cierto asunto, tema ó argumento. Califica regu- 
larmente al sustantivo cuadro. 

Sintaxis (del G. sum, con, y tassein, arreglar) t. de 
gram. Construcción de palabras y de frases, segün las 
reglas gramaticales. 

Síntesis (del G. sun, con, tithenai, colocar). Méto- 
do de composición opuesto ó contrario al análisis ó 
descomposición. 

Sistema (del Gí. sunistanai, reunir). Reunión de 
piincipios verdaderos ó falsos, ligados juntamente. 
Hipótesis, designio, plan. 

Sociología (del L. societas, y del G. hgos, tratado). 
(Jiencia <jue trata de las acciones de l(»s hombres que 
viven en sociedad, y de las instituciones así creadas. 
Su objeto abraza la historia entera del hombre, desde 
el origen del lenguaje hasta el último desarrollo de la 
moderna civilización, (.'omo ciencia constructiva, su 



242 EL EDUCACIONISTA 



nacimiento es muy reciente. En sentido más lato, 
como consistiendo de especulaciones generales sobre 
los negocios sociales, es casi tan antigua como la socie- 
dad misma. 

Sofisma (del G. sophisma), t. de lóg. Argumento 
capcioso que no concluye justamente, y con el cual se 
quiere persuadir y defender lo que es faloo. 

Solecismo (del G. zoloikos). Habitante de Solos,, 
ciudad de Sicilia donde se alteró la pureza del griego. 
Falta grosera contra la sintaxis. 

Soliloquio (del L. solus y loquos, hablar). Discur- 
so de un hombre que se entretiene hablando consigo 
mismo; se usa frecuentemente en las comedias y no- 
velas. 

Solípedos (del L. solus, sola y ¡:)es, pie), t. de h. 
nat. Orden de cuadrúpedos que tienen el cuerno del 
pie de una sola pieza. 

Sonámbulo (del L. somnus, sueño, y amhulare, 
caminar). El que, ó la que habla, obra ó marcha dur- 
miendo. 

Sonómetro (del L. sonus, sonido, y del G. metron, 
medida). Instrumento para medir el sonido. 

Sorites (del G. soros, acumulación), t. de lóg. Ar- 
gumento formado de una serie de proposiciones entre- 
lazadas y amontonadas, por decirlo así, las unas sobre 
las otras, de tal modo, que el predicado de la antece- 
dente pasa á ser sujeto de la siguiente, hasta que en la 
conclusión se une el sujeto de la primera con el predi- 
cado de la última. 

(Continuará) 



EL EDUCACIONISTA 243 



EL POPOL-VUH 



(Contimia) 



CAPITULO OCTAVO 



Entonces (Hunahpu y Xbalaiiqué), se pusieron en 
camino, cada uno con su cerbatana, bajando hacia 
Xibalbá. Descendieron con celeridad las gradas pre- 
cipitadas de la montaña y pasaron del mismo modo 
por las aguas hirvientes del río; ellos lo pasaron entre 
pájaros y estos pájaros son los que llaman Molay. (Se 
ignora qué pájaro es éste). 

Pasaron igualmente el río de fango y el río de san- 
gre donde debían ser presos en la trampa, según la 
idea de Xibalbá; pero ellos ni los tocaron con el pie, 
pues los atravesaron sobre sus cerbatanas, y habiendo 
salido de ellos llegaron al lugar de los cuatro caminos. 

Ahora, pues, ellos sainan los caminos que había en 
Xibalbá; el camino negro, el camino blanco, el camino 
rojo y el camino verde; y tomando el que debían sin 
vacilar, enviaron á un animal llamado Xan (especie 
de mosca), diciéndole: (á los señores de Xibalbá). 

Muerde uno tras otro; desde luego muerde al pri- 
mero sentado y acaba por morder á todos; porque tú 
debes chupai- la sangre de los hombres en los caminos, 
le fué dicho á Xan. Está muy bien, respondió enton- 
ces Xan. 

Tomó, pues, el camino negro, y al llegar cerca del 
muñeco y del hombre de madera, que eran los prime- 
ros sentados, cubiertos con sus ornamentos, picó al 
primero; pero no habló. Entonces picó al otro, es 
decir, que picó al segundo que estaba sentado, pero 
tampoco habló. 



244 EL EDUGAGIONISTA 

Picó entonces al tercero 3' este que era el tercero que 
estaba sentado, era Hun-Camé. ¡Ay! exclamó, al 
tiempo que lo picó. ¿Qué es éslo, Hum-Camé? qué 
os Ha picado? le dijo Vukub-Camé. ¡Ay, ay! dijo á 
su vez el cuarto que estaba sentado. ¿Qué es ésto, 
piies, Vukub-Camé, qué es esto que os ha picado? le 
dijo el quinto que estaba sentado. 

i Ay, ay! gritó al mismo tiempo éste que era Xiqiri- 
pat. Y Vukub-Camé le dijo: Qué es pues, lo que os 
ha picado? El sexto que estaba sentado, habiendo 
sido picado á su vez, gritó ¡ay! Qué es eso, pues, Cuchu- 
maquiq? le dijo Xiqiripat. Quién os ha picado? agre- 
gó este que era el séptimo sentado, al momento que 
fué también picado y agregó ¡ay! 

Qué es ésto, pues, Ahalpuh? le dijo Cuchumaquiq. 
Quién os ha picado? agregó éste que era el octavo que 
estaba sentado, al momento que se sintió igualmente 
mordido. Ay! gritó. Qué hay, Ahalcaná? le respon- 
dió Ahalpuh. Quién os lia picado? dijo á su turno el 
noveno de los sentados, y entonces él se sintió picado 
igualmente, 3' gritó: ay! 

Qué es ésto, Chamiabak? le dijo Ahalcaná. Quién 
os ha picado? dijo por su lado el décimo que estaba 
sentado, y al instante se sintió mordido á su vez, y ex- 
clamó: ay! Qué es ésto, Chamiaholom? dijo Chamia- 
bak. Quién os ha picado? agregó el undécimo senta- 
do, y sintiéndose mordido á su turno, gritó: ay! 

Qué ha sucedido? le dijo Chamiaholom. Quién os 
ha picado? dijo igualmente el duodécimo de los sen- 
tados, y sintiéndose al momento mordido, agregó: ay! 
Qué fué eso. Patán? preguntó su vecino. 

Quién os ha mordido? dijo entonces el décimo ter- 
cero de los que estaban sentados, y al instante fué 
picado y exclamó: ay! Qué es eso,Quiqxic? preguntó 
el décimo cuarto de lofc sentados, y picado él al instan- 



EL EDUCACIONISTA 245 



te á su vez, gritó: ay! Quién os ha picado, Quiqxix- 
gag? le dijo Quigre (1) dirigiéndole la palabra. 

Así fué el llamamiento de sus nombres, que todos 
enunciaron los unos a los otros; así fué como se mani- 
festaron, llamándose por sus nombres, cada uno de 
los que mandaban en aquellos lugares, siendo interpe- 
lado por el otro; y así fué como dijeron el nombre del 
último que estaba sentado en el rincón. 

No hubo ninguno de quien olvidaran el nombre; 
acabaron de decir los nombres de todos, en el momen- 
to que fueron picados por el pelo de la pierna de Hu- 
nahpu que éste se arrancó: porque no fué un verda- 
dero Xan el que los mordió y que fué á escuchar los 
nombres de todos por Hunahpu y Xbalanqué. 

En seguida, habiéndose puesto los jóvenes en camino 
llegaron á doude estaban los de Xibalbá: Adorad^ 
adorad al rey, al que está allí sentado, les dijeron para, 
síMitarlos. Este no es el rey, no es más que una 
estatua y un hombre de madera, respondieron ellos 
avanzando. 

Entonces comenzaron á saludarlos: Salud, Hun- 
Oamé; salud, Vukub Camé; salud, Xiqiripat; salud, 
Cuchumaquiq ; salud, Ahalpuh; salud, Ahalcana; 
salud, Chamiabak; salud, Chamiaholom. 

Salud, Quiqxic; salud, Patán; salud, Quigré; salud, 
Quiqxixgag, dijeron ellos al llegar, descubriéndoles á 
todos la cara, diciendo los nombres de todos, sin olvi- 
dar ninguno. 

Lo que hubiera agradado á los señores habría sido, 
que sus nombres no los hui)iesen descubierto (los dos 
jóvenes): Sentaos, les dijeron aquellos, mostrándoles 
el sitio donde deseaban que se pusiesen; pero ellos no 
lo quisieron. Ese no es nuestro asiento, pues este es 

(1) Este último nombre falta en la traducción de Ximénez. 



246 EL EDUGAGIONISIA 

un banco de piedra caliente, este asiento, dijeron Hu- 
nahpu y Xbalanqué, sin poder ser cogidos en la trampa. 
Está muy bien; idos á vuestra morada, les dijeron. 
Entonces ellos entraron en la Casa Tenebrosa, pero 
sin poder ser vencidos en ella. 

CAPÍTULO NOVENO 

Aquella era la primera prueba de Xibalbá y á su 
entrada en este lugar debía comenzar su derrota, se- 
gún la mente de Xibalbá. Desde luego ellos entraron 
en la Casa Tenebrosa; en seguida les llevaron sus asti- 
llas de pino (ocote), ya encendidas, con su cigarra 
cada uno, los cuales les entregaron los mensajeros de 
Han Carné. 

He aquí sus hachones de pino, dijo el rey, pero 
ellos deberán entregar estos hachones mañana por la 
mañana lo mismo que los cigarros enteros, dijo el rey. 
Así hablaron los mensajeros al llegar. Está muy bien, 
respondieron los dos jóvenes. 

En realidad, ellos no quemaron las astillas de pino, 
habiendo puesto alguna cosa rojaen su lugar, es decir, 
una pluma de guacamaya, que les ¡:)areció como pino 
encendido á los veladores, y, en cuanto á los cigarros, 
pusieron luciérnagas en el extremo de ellos. 

Toda la noche fueron guardados por los que los ve- 
laban, y éstos decían: han caído en la trampa. Pero la 
astilla de pino no se había gastado, su forma era la 
misma; así estaban también los cigarros, de los cuales 
no se había quemado nada absolutamente y tenían la 
misma apariencia que antes. 

Fueron, pues, llevados á los príncipes: y éstos dije- 
ron: ¿Cómo han podido suceder estas cosas? ;, De 
dónde vienen esas gentes, quién 1<)S ha engendrado y 
echado al mundo? En verdad, nuestro corazón arde 
porque no está bien lo que ellos hacen con nosotros. 



EL EDUCACIONISTA 247 



Son extrañas sus caras, extraños son sus modos de 
obrar; se dijeron entre sí. 

Entonces todos los piíncipes juntos los enviaron á 
buscar. Vamos, juguemos á la pelota, jóvenes, les di- 
jeron. En seguida fueron interrogados por Hun-Ca- 
nié y Vukub-Camé: ¿De dónde venís vosotros? Con- 
tádnoslo, jóvenes, les repitieron los de Xibalbá. 

¿Quién sabrá decir <le dónde venimos? dijeron ellos, 
no lo sabemos nosotros mismos, y no hablarojí más. 
Muy bien, dijeron los de Xibalbá, juguemos, jóvenes, 
á la pelota elástica. 

Está bien, contestaron éstos; pero que sea con esta 
pelota con la que juguemos, con la nuestra. Los de 
Xibalbá respondieron: de ningún modo, no empléis 
esa, sino la nuestra que es ésta. Los jóvenes replica- 
ron: No es esa sino la nuestra 'a que pondremos. 

Los de Xibalbá contestaron: Está muy bien. Los 
jóvenes dijeron entonces: Vamos, pues por un chil 
(insecto que quema). No, ciertamente; dijeron los de 
Xibalbá, sino por una cabeza de león. Está dicbo, 
respondieron los jóvenes. Todavía no! exclamaron 
los de Xibalbá. Está bien, dijo Hunahpu. 

Entonces comenzó el juego de pelota con los de Xi- 
balbá y ellos aventaron la suya contra el anillo de Hu- 
nahpu; en seguida, mientras ios de Xibalbá conten»- 
plaban el tiro, la pelota lanzada fué saltando {)or todo 
el suelo de la casa del juego. 

Qué es estol gritaron Hunahpu y Xbalanqué, Nos 
deseáis la muerte. No nos habéis enviado á llamar 
por medio de vuev^tros mensajeros? En verdad des- 
graciados de nosotros! Entonces nos volveremos, les 
dijeron los jóvenes. 

Ahora, pues, eso era precisamente lo que deseaban 
los de Xibalbá, que los jóvenes muriesen lo más pron- 
to en el juego de la pelota }• que fuesen vencidos. 



248 EL EDUCACIONISTA 

Pero no sucedió así, porque los de Xibalbá fueron 
vencidos de nuevo por los jóvenes. 

No os vayáis, jóvenes, juguemos con la pelota; pero 
tomemos ahora la vuestra, les dijeron los príncipes. 
Está bien, respondieron ellos, y lanzaron su pelota, lo 
que puso fin á la partida ó juego. 

En seguida, habiendo contado sus pérdidas, dijeron 
los de Xibalbá: ¿Cómo haremos para vencerlos? Que 
se vayan esos jóvenes, y que al momento nos traigan 
cuatro jarros de flores. 

Está muy bien. ¿Cuáles son las flores que deseáis? 
dijeron los jóvenes á los de Xibalbá. Un ramillete de 
cakamuchich, un ramillete de zaqui-muchich, un rami- 
llete de ca7¿a-mi¿c/w¿, y un ramillete de carinimak (1) 
dijeron los de Xibalbá. Muy bien, replicaron los 
jóvenes. 

Entonces descendieron custodiados por todos los 
guardias armados de lanzas, iguales en fuerza y numero. 
Pero el ánimo de estos jóvenes estaba tranquilo al 
entregarse á los que estaban encargados de vencerlos. 

Los de Xibalbá se regocijaban con la esperanza de 
que serían vencidos. Hemos hecho bien esta vez; ellos 
van á caer sin remedio en la trampa; decían los de Xi- 
balbá: ¿A dónde han de ir á tomar las flores? decían 
ellos entre sí; en verdad que esta misma noche nos las 
habéis dt; traer ;y si no lo hacéis, nosotros quedaremos 
victoriosos, les decían á los jóvenes Hunahpu y Xba- 
lanqué, los de Xibalbá. 

Muy bien. Esta noche igualmente jugaremos ala 
pelota, res{)()ndieron ellos, consultándose mutuamente. 
En seguida de esto, los jóvenes entraron en la casa de 
las Lanzas, la segunda prueba de Xibalbá: Ahora, 
pues, era el deseo de los príncipes que fueran matados 

(1) Estas flores son todas de la clase que se llama vulgarmente Chipilín; 
pero se ignora cuáles son exactamente (B. de B.) 



EL EDUCACIONISTA 249 



por los lanceros, y que muriesen lo más pronto posible, 
esto era lo que deseaban en el fondo de sus corazones. 

Pero ellos no murieron. Hablando entonces á los 
lanceros les hicieron esta promesa: A vosotros es á 
quienes pertenecerá la carne de todos los animales; y 
al oir estas palabras todos ellos dejaron de moverse y 
únicamente bajaron sus armas. 

Estando, pues, así en la casa de las Lanzas durante 
la noche, hicieron un llamamiento á todas las hormi- 
gas, diciéndoles: Hormigas cortadoras y zompopos, 
venid y todas juntas id á buscar los ramos de flores 
que nos han dicho los príncipes. 

Muy bien, respondieron ellas. Entonces todas las 
hormigas se pusieron eií camino para ir á recoger las 
flores del jardín de Hun-Camé y Vukub-Camé. Estos 
habían prevenido de antemano á los guardianes de 
flores de Xibalbá, diciéndoles: En cuanto á vosotros, 
cuidad de nuestras flores; no las dejéis cortar por esos 
dos jóvenes que hemos cogido en la trampa. A dón- 
de podrán ellos ir á ver las que les hemos dicho? No 
hay en ninguna parte. Velad, pues, bien toda la 
noche. Muy bien está, habían contestado ellos. 

Pero los guardas del jardín no oyeron nada de lo 
(jue pasó. En vano iban ellos á gritar con todas sus 
fuerzas entre las ramas de los árboles del jardín, cami- 
nando sobre sus piernas y repitiendo el mismo canto 
Xpurpuvek, Xpurpuvekl decía el uno cantando Puhityú, 
PuJmyú, repetía el otro cantando también. 

Puhuyú era el nombre de los dos guardianes de las 
plantas del jardín de Hun-Camé y de Vukub-Camé. 
Ellos no percibieron á las hormigas robando lo que 
estaba cometido á su guarda, yendo y viniendo en tro- 
pas innumerables; cortando las flores, encaminándose 
con estas flores que llevaban con sus aguijones sobre 
los árboles y bajo los árboles, esparciendo estas flores 
un dulce olor. 

Sin embargo, los guardas continuaron gritando con 
todas sus fuerzas, sin observar los dientes que corta- 



250 EL EDÜGAGIONISTA 



ban al mismo tiempo sus colas y sus alas. Una cose- 
chare flores hacían sus dientes y las trasportaban sin 
perder su aroma á la casa de las Lanzas. 

Pronto se llenaron, pues, los cuatro jarros de flores, 
estando ya enteramente formados cuando amaneció. 
Poco después entraron los mensajeros á buscarlos. Que 
vengan, dijo el rey, y que traigan inmediatamente 
aquello de que hemos hablado, se les dijo á los jóvenes. 

Muy bien, dijeron ellos, y fueron en seguida á buscar 
los cuatro jarros de flores; después, habiéndose presen- 
tado delante del rey y los príncipes, éstos tomaron las 
flores cuyo aspecto daba gusto ver. Así fueron burla- 
dos los deXibalbá. 

No eran más que hormigas las que los jóvenes ha- 
bían despachado, en una sola noche las hormigas las 
recogieron y las colocaron en los jarros. A este 
aspecto todos los príncipes de Xibalbá se sorprendieron 
y sus caras palidecieron a causa de estas flores. 

En seguida enviaron a buscar á los guardianes de 
sus jardines y les dijeron: ¿Porqué habéis dejado 
robar nuestras flores? Nuestras propias flores son las 
que veis aquí. No hemos percibido nada, señor. Ni 
siquiera nos han perdonado las colas, respondieron 
ellos. Entonces se les hendieron los labios, en castigo 
de que habían dejado que se robasen lo que estaba 
puesto bajo su guarda. 

De esta manera fueron vencidos Hun-Camé y Vu- 
kub-Camé por Hunahpu y Xbalanqué, y aquel fué el 
principio de sus trabajos. Desde entonces también 
los Purpuvek han tenido la boca hendida y así la tie- 
nen hoy. (2) 

■ En seguida de esto descendieron á jugar á la pelota, 
y jugaron también todos juntos; pero habiendo acabado 
de jugar se consultaron sóbrelo que harían la siguiente 
mañana. Basta por hoy, dijeron los de Xibalbá. 
Muy bien, respondieron los dos jóvenes al terminar. 

(Continuará). 

(2) Estos veladores ó ^uardiunes de fias Hores parece que son una especie 
Je Buhos ó pájaros de noche, llamados hoy Parpuate. [B. de B.] 



EL EDUCACIONISTA 251 

ELEMENTOS DE ÁLGEBRA 
(g. a. wentworth) 



VERSIÓN ESPAÑOLA 

POK 

José F. Aizpuru, 

Profesor de esta materia en la Escuela Normal Central de Señoritas. 

Lecciones arregladas especialmente para las alumnas de esta 

asignatura en dicho plantel 



{Continuación) 



124. Cuando hay que determinar el M. C. D. de 
dos ó más expresiones que no pueden con facilidad 
descomponerse en sus factores, el método que se em- 
plea es semejante al tlel caso correspondiente en arit- 
mética. Y, como ese método consiste en ir obteniendo 
pares de números, cada vez menores, que contengan 
de factor el M. C. D. que se busca; así en álgebra, han 
de obtenerse pares de expresiones, cada vez menores, 
(jue contengan de factor el M. C. 1). deseado. 
El método está basado en dos principios: 
i. Cualquier factor de una expresión es también factor 
<h cualquier m\dtij)lo de esa expresión. 

Así que, si F representa un factor de cierta expre."ión A, y 

A-~nF, entonces mA- mnF. Es decir, mA contiene el factor F. 

2. Cualquier factor común á dos expresiones es factor 

de la suma ó de la diferencia de cualesquiera múltiplos de 

rsas expresiones. 

Kfi decir, si F representa un fnctor común de las expresiones 
\ y B así que, 

A^ niF y B=^nF. 
entonces pA— pmF, y qB=qnF. 
Por consiguiente pArtqB pmF±qnF 
— (pnidLqn)F. 
Es decir, pA±qB contiene el factor F. 



252 EL EDUCACIONISTA 

125. La prueba general de este método con respecto 
á los números es la siguiente: 

Tomemos dos números a y b, de los cuales a es el 
mayor. 

Podemos representar la operación así: 

b) a (p 42)154(3 nF)mF(p 

pb V26^ pnF 

c)b(q 28)42(1 cF)nF(q 

qc 28 qcJ^' 

d)c(r 14)28(2 ' F)cF(a 

rd 28 cF 

p. q y r representan los respectivos cocientes, 
c y d representan los residuos, 
y d se supone que está contenido exactamente en c. 
Los números son todos íntegros. 
Luego cr=rd 

h-~ qc-\-d^=^qrd-\-d=:^( qr-\-l )d, 
a=pb -\- c=-pqrd ~\-pd + rd 
=(pqr-\-p-^r)d. 

. ' . d es factor común de a y h. 

Falta demostrar que d es el máximo común factor ó divisor de 
a y h. 

Que / represente el máximo común divisor de a y b. 

Como c^:a—ph, y/ es factor común de a y />, luego, según 
principio 2, / es factor de c. 

También, d=^b — qc, y f es factor común de h y c, luego, según 
principio 2, / es factor de d. 

Es decir, d contiene el máximo común divisor de a y b. 

Pero hemos demostrado que d es factor común de a y b. 

. ' . d es el máximo común divisor de a y b. 

Nota. — La segunda operación representa la aplicación del 
método á un caso particular. La tercera operación representa 
con claridad que cada residuo en el curso de la operación con- 
tiene de factor el M. C. D. que se V)ueca, y que éste es el máximo- 
común factor de ese residuo y del divisor que precede. 



EL EDUCACIONISTA 253 

126. Hállese, según el método explicado, el M. C. D. 
de 2x+x — 3 V 4x''+8x- — x — (J. 

2x'+x— 3)4x"-f8x-— x— O (2x+:3 
4xH2x-^— 6x 
6xH-5x— 6 
Gx-+3x— 9 

2x+8)2x--f-x— 3(x— 1 . 
2xH3x 
— 2x— 3 
. • . el M. C. />.- 2x+3 — 2x— 3 



Las expresiones están arregladas según las potencias descen- 
dentes de X, y ?e ha tomado como primer divisor aquella cuyo 
primer término es de menor grado. 8e continúa cada división 
hasta que el primer término del residuo sea de grado menor que 
el del divisor. 

127, Este método sirve sólo para determinar el 
factor compuesto del M. C. D. I.os factores sim\úes de 
las expresiones deben ser separados de ellas desde un 
principio, y el máximo común factor de estos debe 
multiplicarse por el factor compuesto que se obtenga. 

Hállese el M. C. D. de 

12x^+30x-'— 72x- y 32x=^+84x-— 176x 
12x'+30x^'~72x--=6x-(2x45x— 12) 
32x='+84x-— 176x=4x (8x-+21x— 44) 

íjx- y 4x tienen 2x de factor común . 
2xH5x— I2)8x'^+21x— 44(4 
8x-+2Qx— 48 

x+4)2x-+5x— 12(2x— 3 
2 xM-8x 
— 3x— 12 
. • . el iM. C.D: 2x(x+4). — 3x— 12 

127. A veces son necesarias modificaciones de este 
método. 



254 EL EDUCACIONISTA 



(1) HálleseelJÍÍ.C.Ade4x-— 8x— 5yl2x-— 4x— 65. 

4x-— 8x— 5) 12x-— 4x— 65(3 
12x-— 24x— 15 
20x— 50 

Aquí teriniíui la primera división, pues 20x es de grado 
menor que 4x". Pero si ahora tomamos á 20x — 60 de divisor, 
notaremos que 20x no está contenido en 4x- un número integro 
de veces. Debemos, pues, recordar que el M. C. D. que se busca 
«stá contenido en el residuo 20x^50, y que es un factor compuesto. 
Luego, si eliminamos e\ factor simple 10, el M. C. Z)., debe todavía 
■estar contenido en 2x — 5. y por consiguiente podemos continuar 
la operación con 2x — 5 de divisor. 

2x— 5)4x-— 8x— 5(2x+l 
4x-— lOx 

2x— 5 

2x— 5 

. • . el 31. C. /; =2x— 5: 

(2) Hállese el 31. C. I), de 

21x'— 4x-— 15x— 2 y 21x^^— 32x-— 54x— 7 
2lx=^— 4x'— 15x— 2)' 21x^— 32x-— 54x— 7(1 
21x^— 4x-— I5x— 2 

— 28x-— 39x— 57 

Aquí no se puede salvar la dificultad eliminando algún factor 
simple del residuo, porque — 28x' — 39x — 5 no tiene ningún factor 
simple. En este caso, la expresión 21x'' — 4x- — lox— 2 debe mul- 
tiplicarse por el factor simple 4, })ara que su primer término sea 
divisible por — 28x^ 

I>a introducción de dicho factor no puede afectar en nada al 
M. C. D. que se busca; pues, el M. C. D. contiene sólo factores 
comunes al residuo y el último divisor, y 4 no es factor del residuo. 

Los signos de todos los términos del residuo pueden cambiarse; 
porque si una expresión A es divisible por — F, también lo es 
por -f F. 

Podemos continuar la operación, pues, si cambiamos los signos 
del residuo y multiplicamos el divisor por 4, 



EL EDUCACIONISTA 250 



28x'-+89x-f5)84x^^— 16x-— 60x— 8(3x 
84x-+117x--f-15x 
— 183x-^— 75x— 8 

Multipliqúese por — 4, — 4 

582^'+3ü0Í+82 ( 1 9 
532x-+741x +95 

Divídase por —68, — 63)— 441 x— 63 

7x+ 1 
7x4-1 )28x-+39x+5(4x-^ 5 

28x-+ 4x 

35x4-5 
35x4-5 

, • . i1/. C. i).=7x4-l. 

(3) Hállese elil/. C. X>. de 

8x-4-2x— 3 y 6x='4-5x"^— 2 
6x^'+5x-— 2 

4 ^ 

8x2+2x— 3)24x=^4-20x-— 8"( 3x+7 
24X-4- 6x-— 9x 

14x-4-9x— 8 
Multipliqúese por4, 4 



56x-4-36x— 32 

56x-+14x— 21 

Divídase por 11, 11 ) 22x— 11 



2x— l)8x-4-2x— 3(4x4-3 
8x^— 4x 

6x— 3 
6x— 3 



En efte caso es primero necesario multiplicar la expiesión 
6x*4-5x^ — 2 por 4, para que su primer término sea divisible por 
8x'^, siendo evidente que 4 no es factor común. 



256 



EL EDUCACIONISTA 



El siguiente arreglo de la operación es muy con- 
veniente: 



Sx^+ 2x— 3 


6x'+5x-— 2 




8x*^— 4x 


4 






6x— 3 


24x='-f20x-— 8 


3x 


6x— 3 


24x 


•+ (3X-— 9x 








14x-+9x— 8 








4 








o6x-+36x 32 


4-7 






56xHl4x— 21 








11 )22x— 11 








2x- 1 


4x+3 



128. Se habrá notado, por los ejemplos anteriores, 
que para hallar el niáximo común factor ó divisor en 
álgebra, hay que observar los procedimientos siguien- 
tes en el orden en que aquí se dan: 

I. Los factores simples de las expresiones propues- 
tas deben ser eliminados de ellas; y el máximo común 
divisor de dichos factores se reservará como factor del 
M. n. IJ. que se busca. 

II. Las expresiones compuestas que resulten deben 
arreglarse según las potencias descendentes de una 
letra común; se tomará para divisor aquella quesea 
de menor grado; 6, si ambas expresiones son del mis- 
mo grado, aquella cuyo primer término tenga el menor 
coeficiente. 

TIL Cada división se ha de continuar hasta que el 
residuo sea de grado menor que el divisor. 

IV. Si el último residuo en cualquiera división 
contiene un factor que no sea común factor de las ex- 
presiones, debe .elÍ7iii)iarse dicho factor; y la expresión 
que resulte se tomará como divisor siguiente. 

V. Si hay un dividendo cuyo primer término no 
es divisible exactamente por el primer término del 



EL EDUCACIONISTA 267 

divisor, aquél se ha de multiplicar por cualquiera ex- 
presión que lo haga de tal modo divisible. 

129. El M. C. D. de tres expresiones se obtendrá, 
tleterminando primero el M. C. I), de dos de ellas, y 
en seguida el de éste y la tercera expresión. 
Pues, si A, B, y C son tres expresiones, 
y I) es el M. C. D. de A y B, 
y E es M. C. D. de D y C, 

1) contiene todo factor comtín á A y B, 
3' E contiene todo factor común á ]) y C. 
• . Fj debe contener to(]o factor común á A, B, y O. 

(Continuará.^ 



COMO GERTRUDIS ENSENA A SUS HIJOS 



{Continuación) 

" Yo había tenido antes todavía otra dificultad. Pes- 
talozzi me había dicho que era necesario enseñar á 
los niños á leer esos contornos como palabras y á de- 
signar con letras cada una de las divisiones de los ar- 
cos y de los ángulos, de modo de poder expresar sus 
combinaciones y de estribirlas en el papel tan clara- 
mente como se escribe una pahibra cualquiera por 
medio de una agregación de letras. Esas líneas y esos 
arcos debían formar un ABC de la intuición y así la 
base de una terminología que podría no solamente dar 
la idea más ciara de las diferencias existentes entre 
todas las formas, sino también precisamente por me- 
dio de las palabras. El no tuvo descanso hasta que 
yo lo hube comprendido. Yo veía que le causaba 
trabajo; y yo lo sentía, pero era inútilmente: sin su 
paciencia no existiría nuestro ABC de la intuicióu. 



258 EL EDUGAGIOmSTA 



Por ñn logré comprenderlo. Comencé por la letra 
A: era lo que él quería, y de punto en punto he llega- 
do hoy á no tener 3'a la menor dificultad para servir- 
me de ese lenguaje. El bosquejo, en verdad, estaba 
preparado ya en los dibujos completamente concluí- 
dos; pero lo que constituía la dificultad era que yo no 
podía expresarme sobre lo que sabía realmente y ni 
aun comprendía las expresiones de los otros. 

Uno de los resultados más esenciales del método es 
el remediar ese mal. El ata, en efecto, sólidamente y 
de una manera general la terminología a la ciencia que 
nos da la naturaleza y la educación, y permite así á 
los niños el llegar á expresarse con precisión sobre los 
conocimientos, á medida que los van adquiriendo. 

Y á mi ignorancia del lenguaje técnico debo aún el 
haber andado á tientas largo tiempo en la oscuridad 
en la enseñanza del dibujo; he aquí por qué no había 
comprendido ni podía comprender los principios de 
Pestalozzi. 

Pero, después de haber veiicido esas dificultades, 
encontré bajo todos respectos, bien luego mi objeto, y 
reconocí más y más las ventajas del método. Yo com- 
prendí particularmente cómo el ABO de la intuición, 
suministrando á los niños una terminología precisa 
para los conocimientos que les han proporcionado la 
observación y la enseñanza, debe darles en una medi- 
da equivalente una penetración más justa y un senti- 
miento mucho más exacto de las proporciones, y yo 
vi, de una manera general, cuánto más fácilmente 
deben llegar los hombres que poseen esta ciencia del 
lenguaje, á distinguir los unos de los otros los objetos 
cuyos nombres conocen ellos y conservan un recuerdo 
más sólido y más durable de sus caracteres diferencia- 
les, que los que han recibido una dirección semejante, 
lia experiencia confirmó la idea que 3^0 tenía sobre el 



I 



EL EDUCACIONISTA 259 

particular. Yo vi á los niños apreciar esos matices^ 
donde ellos los encontraban, con más precisión que 
hombres versados desde su juventud en el estudio de 
las medidas y el dibujo, y muchos de mis alumnos 
adquirieron á este respecto una habilidad que no 
aíhnitía comparación alguna con los progresos que 
hacen ordinariamente los niños en este género de 
conocimientos. 

Sin embargo, yo no juzgaba todavía del conjunto 
del método sino por un solo ramo de estudios y por 
los resultados que- él daba en ese mismo ramo. Yo 
llegué en seguida, paso á paso, á notar y comprender 
los efectos de la misma naturaleza que producía él en 
las otras partes de la enseñanza. Guiado [>or la expe- 
riencia que había adíjuirido, me di cuenta de que era 
posible, aplicando la psicología ai estudio del lenguaje, 
empleando procedimientos gradualmente piogresivos, 
})asando del sonido á la {)alabra y de la f)alabra á la 
frase, abiir la vía á las ideas claras, de la misma ma- 
nera que haciendo preceder las líneas á los ángulos y 
los ángulos á las formas, se llega gradualmente á ob- 
jetos determinados. Yo comprendí que la marcha era 
la misma f)ara el cálculo. Yo había considerado hasta 
entonces cada número, sin tener una coiíciencia defi- 
nida de su valor propio ó de su conteni(l<j, absoluta- 
mente como una identidad que subsiste por sí misma, 
<lel mismo modo que, desde el punto <le vista del di- 
bujo, yo veía antes los objetos sin separarlos de su con- 
torno preciso y de sus proporciones, es decir, de su 
contenido. Ahora me representaba claramente, ma- 
terial niente por decirlo así, cada número como la to- 
talidad de un cont«íni(lo deíiiiido. Yo reconocía así 
en este ramo el progreso que los niños habían alcan- 
zado por ese método, y vi al mismo tiempo cuan esen- 
cial es para cada ramo de la enseñanza que su estudio 



fí 



260 EL EDUGAGIONISTA 



tenga un punto de partida que sea comiín á todos los 
otros, á saber, el número, la forma y la palabra. Así 
<3omo yo había encontrado en nú ignorancia del len- 
guaje la causa del tiempo de detención que había ex- 
perimentado para el dibujo, encontraba en mi igno- 
rancia del cálculo la causa de las lagunas que existían 
en mi enseñanza. Yo constataba, en efecto, que para 
cada una de las diferentes formas, el niño no puede re- 
[)resentarse las partes separables de ella sin saber con- 
tarlas, de tal suerte que, si él no concibe claramente 
que, por ejemplo, el número 4 se compone de cuatro 
unidades, le es imposible comprender cómo una figura 
única puede ser dividida en cuatro partes. 

Así la claridad cada día creciente á que me conducía 
el estudio particular del dibujo y que yo adquiría 2>or 
mi mismo, desarrol'ó en mí la convicción de que el mé- 
todo, por su acción sobre la inteligencia, suscita y for- 
tifica de una manera general en los niños la facultad 
<le progresar j9or si mismos, y que él constituye en rea- 
lidad como un volante que no hay más que impeler 
para que continúe su curso ^or si mismo. Yo no fui 
ü\ único (jue juzgara así. Cientos de personas han ve- 
nido, visto y dicho: "Esto debe salir bien," Campe- 
sinos y campesinas han dicho: "Esto puedo aplicarlo 
yo mismo en casa con mis niños." Y ellos tenían 
razón. 

(^Continuará.) 



SUELTOS 



Téngase presente. — Por un descuido involunta- 
rio, que siempre lamentaremos, no recortamos del 
artículo del señor Vergara y Vergara, publicado en el 
número anterior de esta Revista, la parte que trata 
sobre asuntos religiosos, en los cuales no estamos ni 
nunca estaremos de acuerdo. 

Lima y Buenos Aires. — Nos consideramos muy 
honrados con la carta que hace poco recibimos del 



EL EDUCACIONISTA 261 



eximio literato don Ricardo Palma, por medio de la 
cual nos solicita El Educacionista. 

Porla correspondencia despachada el 24 del pasado 
para el Sur, no sólo hemos correspondido á la solicitud 
en referencia, sino que heñios sentido especial satisfac- 
ción al ponernos á las órdenes de tan ilustre personaje. 

La señora doña Juana S. de Moragues, Directora de 
la hoja periódica titulada La Bordadora Argentina, nos 
ha hecho igual pedido, el que también hemos corres- 
pondido al punto. 

Es La Bordadora Argentina una Revista dedicada al 
bello sexo, que contiene modelos de adornos para 
fundas, así como elegantes monogramas, abecedarios 
f)ara marcar ropa de toda clase, y mil y mil hermosos 
dibujos, con explicaciones al alcance de todas las 
inteligencias. 

Dicha Revista de la opulenta y populosa Buenos 
Aires — en nuestra humilde opinión — hace honor á 
Hispano- América. 

El Legrislador del cielo. — Con sobrada razón se 
(lió este título á Juan Keplero, astrónomo alemán, quien 
murió en 1630. 

Las leyes que estableció este importante hombre sir- 
vieron de guía á Newton para sus constantes investi- 
gaciouf^s. 

Nicolás Kopérnico, astrónomo polaco, fué también 
un gran hombre que dedicó casi toda su vida al estu- 
dio de la astronomía. 

Ejercicios de composición. — Llamamos la aten- 
ción de los maestros hacia nuestro artículo que publi- 
camos hoy; sobre este ramo de la enseñanza. 

Los maestros deben ejercitar á sus alumnos en di- 
chos trabajos literarios, y según la edad de ellos, deben 
ponerles á redactar cartas (le agradecimiento, de pésa- 
me, de súplicas, de recomendación, etc, etc. 

"Aprende todo aquello que te ha de servir para la 
vida práctica," es una máxima pedagógica que no de- 
bieran olvidar, los (jue tienen á su cargo la educación 
de la juventud. 




J, M. UR3CDNCEL03 



EX-MINISTROS DE INSTRUCCIÓN PUBLICA 

Engalanamos el presente número de El Educa- 
cionista con los retratos de los señores J. M. Vas- 
concelos, Doctor Marco Aurelio Soto, don Joaquín 
Macal y Doctor Lorenzo Montúfar, quienes desem- 
peñaron dicha Secretaría después del 71, en el 
orden mencionado. 

Debido á la exquisita condescendencia del dig- 
no é inteligente caballero. Lie. Don Alberto A. 
Rodríguez, nos complacemos en publicar los ras- 
gos biográficos que le solicitamos del segundo de 
los ex-Ministros en referencia. 

Hemos tenido particular empeño en formar las 
biografías de los otros ciudadanos aludidos, pero 
no habiendo podido hacerlas tan detalladas como 
deseamos, hemos "resuelto á última hora, que una 
vez hechas á satisfacción, vean la luz pública en 
los posteriores números. 



EL EDUCACIONISTA 

Revista de Instrucción Pública 



Tomo II Guatemala, Diciembre 1? de 1895 Num. 17 



Director y Redactor - - - Julián Moré Cueto 



ARITMÉTICA PRACTICA 



PROBLEMAS GRADUALES POR JULIÁN MOKK CUETO, Y DE- 
DICADOS Á LOS NIÑOS DE AMBOS SEXOS, DE LAS 
ESCUELAS DE CENTRO-AMÉRICA 

{Continúa) 

MULTIPLICACIÓN DE LAS FRACCIONES 

1. Un maestro regaló á cada uno de sus aluiuuos 
que eran 135,^5 de sandía; qué número de sandías ob- 
sequió á todos ellos? 

Solución: '^/^ ó sean 108. 

2. Cuál es el producto de -/y por 79=? 

3. El Director de una l^enitenciaría ofreció dar á 
los reos que observaran buena conducta, número que 
llegó íi 333, una gratificación de '\f:, de £ (*) á cada uno. 
Cuántas £ tuvo que sacar de su caja al entregar lo 
ofrecido? 

Solución: 199%de£. 

4. 70| de yarda de una tela de seda á 35^ reales ca- 
da yarda, cuánto importarán? 

5. Al servir la mesa j)ara un almuerzo se desea co- 
locar al lado de cada plato 3J de tortilla^, y como los 

[*1 Este sieno £. píenifit-a libi-a efit«^rlina, monetír! de oro hriíilnica. 



266 EL EDUCACIONISTA 



platos son 25, se quiere saber cuántas tortillas habrá 
que poner por todas? 
Solución: 81^ 

6. 100 mozos hacen un desmonte y á cada cual se 
le paga semanalmente $5|: cuánto habrá que pagarle 
á todos juntos? 

7. Si de un saco de mascabado se consumen diaria- 
mente V% de onza, cuántas onzas quedan consumidas 
en un mes de 31 días? 

Solución: 41^/, 

8. Cuál es el producto de "y,, X 140rr=? 

9. Si un camello bebe 140f de litros de agua cada 
semana, cuánto beberá en 80* semanas? 

Solución: 11. 200V; 

10. Cuál es el producto de Yit, X 125=? 

11. Cuál es el de 19% X 14^^=? 

DIVISIÓN DE LAS FRACCIONES 

1. Si % de un saco de harina importan 60 reales, 
cuánto importará todo el saco? Solución: como cada 
quinto cuesta 20 reales, los '% costarán 5 veces 20, es- 
to es, 100 reales. 

2. Cuál es el cociente de 7i-' dividido por '%■;='} 

)i Si 42| de galones de petróleo, se han comprado 
por 38yr, de reales, á cómo sale cada galón f 

4. Cuál es el cociente de y, por ^frs=^t 

5. (;uál es el cociente de -fr, por 12==? 

6. Una })ersona compra 39J qq. de algodón por 480f 
de franco (moneda de oro de la República francesa), 
cuánto le importa cada quintal? 

7. Se manda hacer un jardín en la plaza de Barran- 
quilla {ciudad de la República de Colombia), pero sus- 
pendido el trabajo cuando el contratista apenas había 
construido ^y4o del jardín, recibió $7,500; cuánto ha- 
bría recibido, si no hubiera dado inconclusa la obra?' 



EL EDUCACIONISTA 



267 



Solución: (yomo jxn* 'y!,,, df' la <)))r<a recibió $7,500, 
por cada ^'w recibió $500; luejijo poi- ^%) ó ísea la obra 
entera, hubiera recibirlo 40 veces |5O0=-$2O,000. 

8. Divídase 98-;/; poi- ('> ? 

9. 80'-/;,- 20 ? 



10. 
11. 
12. 



57y;-45=? 

14-9é=? 

12i-b^? 

13. m%-^V2'J.^=t 

14. 6iW/,= ? 

15. Cuál es el cociente de "^^^^'^ 

16. Cuál e.s el cociente de |-í-y^;=? 

17. Cuál es el cociente de 19-/n"^4=^? 

18. Cuál es el cociente de 727^ -^34=? 

19. Cuál es el cociente de 40'Vu"^l5=? 



{Continuará). 



CORRECCIONES DEL LENGUAJE 

í Continúa) 





SK Din: 




DKHK OKCIRSK 


31. 


En el ferrocarril no dejaii ih> 
haber grandes siniestros. 


31. 


En el ferrocarril no deja de 
haber grandes siniestros. 


32. 


Esos animales sufrieron una 
gran metamórfuitiK. 


32. 


Esos animales sufrieron una 
gran metnmorfosits. 


33. 


Es del género epiceno. 


3:5. 


Es del género epiceno. 


34. 


tSardanápalo fué un rey disoluto. 


34. 


Sardaiiupalo fué un rey disoluto. 


;í5. 


Aríittldes trajo un telégmiim. 


35. 


Arixtidea trajo un telegrama. 


.36. 


Usted no es níucero. 


:!(>. 


Usted no es nincero. 


37. 


El Gobierno turco abolirá la po- 
ligamia. 


37. 


El Gobierno turco al)olirá la po- 
ligamia . 


.38. 


Soy su muy nfecúsinio amigo. 


38. 


Soy 8U afectiñmo amigo. 


39. 


Me van á poner un diente poMizo. 


35>. 


Me vaíi á poner un diente. 


40. 


Usted es betitrolente. 


40. 


Usted es benévolo. 



268 



EL EDUCACIONISTA 



41. 

42. 

43. 
44. 

45. 

46. 

47. 
48. 
49. 

50. 
51. 

82. 
53. 
54. 
55. 
56. 
57. 

58. 
59. 

60. 



8K OICE 

La niña tiene las manitos blan- 



Oon cuanta mayor razón me sa- 
crificaré por usted. 

María andaba media loca. 

Me parece imprudente su indi- 
cación, bajo ese punto de vista. 

Escribía siempre con lenguaje 
virolento. 



que .satisjacerás- tus 



Bien veo 
deseos. 



Ponga elegante carátula. 

La ida se diferió para mañana. 

La muchacha tenía el gran defec- 
to de ser desdientada. 

La doctor me sirvió de textiga. 

Camino con poca menor volun- 
tad que ayer. 

Habernos muchos. 

Le dan ataques de epilépsis. 

Por él fué que me hirieron. 

Van á haber grandes lluvias. 

Ese animal es antidiluviano. 

Se quitó el sombrero al pasar 
por el dintel de la puerta. 

Según di-ceres naufragó el vapor. 

Tiene la figura de un paraleló- 
gramo. 

Saludo á mis colegas. 



DEBE DECIRSE 

41. La niña tiene las manitas ó ma- 
necitas blancas. 

42. Con cuanto mayor razón me sa- 
crificaré j)or usted. 

43. María andaba medio loca. 

44. Me parece imprudente su indi- 
cación, desde ese punto de vista. 

45. Escribía siempre con lenguaje 
viridento. 

46. Bien veo que satisfará tus de- 
seos. 

47. Ponga elegante portada. 

48. La ida se difirió para mañana. 

49. La muchacha tenía el gran defec- 
to de ser desdentada. 

50. La doctora me sirvió de testigo. 

51. Camino con poco menor volun- 
tad que ayer. 

52. Hay muchos ó somos muchos. 

53. Le dan ataques«de epilepsia. 

54. Por él fué por quien me hirieron. 

55. Va A haber grandes lluvias. 

56. Ese animal es antediluviano. 



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57. Se quitó el sombrero al pasar por 
el umbral de la puerta. 

58. Según decires naufragó el vapor. 

59. Tiene la figura de un paralelo- 
gramo. 

60. Saludo á mis colegas. 



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(Continuará) 
EL DOCTOR D. MARCO AURELIO SOTO 



(rOLABORAriÓN) 

Nació el IB de noviembi'e de 184() en Tegucigalpa, 
República de Honduias; pero a hi edad de nueve años 
se trasladó con su pa<lre el Doctor don Máximo Soto á 
(juateniala, donde hizo sus estudios y coronó con éxito 
brillante su carrera de Abogado. 



EL EDUCACIONISTA 269 

iVíuy joven eiiipezo a llamar la ateiicióii por sus 
bien escritos artículos literarios y políticos, inspirados 
estos últimos en ios principios proclamados por la re- 
volución de 1871. 

El General Justo Rufino Barrios, (juien sabía apre- 
ciar el talento donde quiera que este se encontrase, 
llamó al Doctor Soto al desempeño de una Sub-Secre- 
taría de Estado. El Doctor Soto reveló en este puesto 
su talento organizador. Poco tiempo después por au- 
sencia del Ministro respectivo quedó este ciudadano 
encargado de la Secretaría de Gobernación, Justicia y 
Negocios eclesiásticos, nombramiento que muy pronto 
se le confirió en propiedad. 

Posteriormente desempeñó los Ministerios de Rela- 
ciones Exteriores é Instrucción Pública. En este úl- 
tinu) puesto organizó el primero la instrucción públi- 
ca primaria, secundaria y profesional, fundada en los 
principios modernos. 

En 1876 el Doctor Soto fué nombrado Ministro Ple- 
nipotenciario de Guatemala, cerca del Gobierno del 
Salvador, para tratar de afianzar la paz entre ambas 
Repúblicas. Su misión fué satisfactoriamente de- 
sempeñada. El 8 de mayo de aquel año fué firmado 
en la ciudatl de Santa .\na, el tratado Soto-Uíloa. 



Era el año de 187(). La República de Honduras se 
encoíitraba espantosamente anarquizada. En pocos 
meses se habían suce(ii<lo en el mando de la Ref)úbli- 
ca cinco ó seis Presidentes. La desorganización de 
aquel país era veriladeramente alarmante. El nom- 
bre del Doctor Soto había llegado allá en alas de la 
fama, y todos los hondurenos reconocían en él rele- 
vantes dotes de político y estadista <listinguido. í^os 
honíbres sensatos, los que pensaban en el porvenir íle 



270 EL EDUCACIONISTA 



la República, ñjaron en él sus miradas como único 
puerto de salvación en aquel tristísimo naufragio; y 
el Doctor Soto fué aclamado por el pueblo hondureno 
sin distinción de colores políticos, pacificador y rege- 
nerador de Honduras. 

El Doctor Soto oyó el llamamiento de sus compa- 
triotas: se puso en marcha para aquella República, y 
el 27 de agosto de 1876 inauguró su Gobierno en el 
puerto de Amapala. 

El Doctor Soto, al llegar al poder de Honduras, 
encontró el caos. No había rentas y el las creó. Es 
proverbial que halló en las arcas nacionales dep aquel 
país, diez y ocho reales. No había ejército, y él sin 
ser militar, lo organizó de tal manera que, en su 
época, podían reunirse fácil mente cuarenta mil hombres 
en caso necesario. No se conocía allá el telégrafo, y 
él cruzó de redes telegráficas todo el país. Organizó 
el servicio de correos. Creó la oficina de Estadística. 
Dotó al país de una legislación clara y precisa, calcada 
en las de los pueblos más adelantados. Antes regía 
la vetusta legislación española. Organizó la instruc- 
ción pública y abrió Colegios, Universidades y Biblio- 
tecas al servicio de todos. Decretó la separación de 
la Iglesia y el Estado aboliendo, en consecuencia, los 
diezmos. Estableció el matrimonio civil. Protegió 
las ciencias, las letras y las artes. Hizo llegar al país 
inmigrantes notables que le sirvieron mucho en su 
obra regeneradora. Inmortalizó en mármol y en 
bronce los héroes y los sabios de aquella tierra clásica 
del oro y del talento. Supo sostener una paz octavia- 
na de siete años. En una palabra, su Gobierno fué 
de concordia, de orden, de progreso, de libertad, de 
engrandecimiento, de regenaración en todo sentido. 

El año de 1883 iba á desencadenarse contra Hondu- 
ras una tempestad horrible. El Doctor Soto, que tiene 



EL EDUCACIONISTA 271 



mirada de águila, comprendió que con su retirada del 
poder aquella se evitaría. No quiso comprometer al 
país, ni mucho menos, ensangrentarlo. Pidió permi- 
so al Congreso y se «lirigió al exterior, dejando encar- 
gado del Gobierno al Consejo de Ministros. De Esta- 
dos Unidos mandó su renuncia de la Presidencia. 
Posteriormente, fijó su residencia en París. Allí ha 
vivido muchos años. Desde entonces ha permanecido 
alejado de la política de Centro América. 

El doctor Soto es amigo de Mr. íjanrent y de otras 
notabilidades europeas. Es, además. Presidente Ho- 
norario de la Sociedad de Obreros de Gante. Acadé- 
mico, también Honorario, de la Real Academia Espa- 
ñola, é individuo, ya de número, ya correspondiente, 
de otras varias sociedades, así de América como de 
Europa. 

YA Doctor Soto es joven aun y puede prestar mu- 
chos servicios á su patria, que tanto los necesita. 

Alberto A. Rodríguez. 



NUMERO DE ALUMNOS 

A 8,438 llega el número de educandos que reciben 
instrucción en los establecimientos de esta capital. 
Este guarismo se descompone así: 
En las escuelas primarias (incluyendo las 

nocturnas) 3,630 

En los establecimientos de segunda ense- 
ñanza 1,084 

En el Instituto de Indígenas 212 

En la Escuela de Artes y Oficios femeniles 91 
" " *' " " " " de varones 130 
" " " " Bellas Artes 53 



272 EL EDUGACIONISIA 



En el Conservatorio Nacional de Música . 116 

En las escuelas primarias pri viadas 1,791 

En los colegios privados (enseñanza secun- 
daria) 973 

En la Escuela de Medicina y Farmacia 95 

" :' /' " Derecho y Notariado .. 123 

'' " " Politécnica.. 134 

"8,438 

ESCUELA DE NIÑAS NÚMERO 5 

El régimen interior de esta escuela continúa asen- 
tado sobre bases sólidas. 

Ya en oti-a ocasión hemos dicho, y ahora lo confir- 
mamos, que este centro educativo es modelo de orden, 
disciplina y laboi-iosidad. 

En la última visita que practicamos allí, por orden 
del Ministerio de Instrucción Pública, hemos visto de 
nuevo, el buen método que se lleva en los libros de 
administración, además de las mejoras que se han he- 
cho en los procedimientos empleados para dictar las 
lecciones. 

La Directora señorita Isabel Figueroa O., termina- 
do el presente período escolar, debe sentir una vez 
más, la dulce satisfaccióji del deber cumplido. 

Insertamos á con tiií nación los datos relacionados 
con lo que dejamos dicho. 

Registros escolares que lleva la Directora 

DE la escuela número 5 DE NIÑAS. 

Matrículas 
Inventario 
Asistencia y aseo de las alumnas 

" de las })rofesoras 

Memorial 



EL EDUCACIONISTA 273 



Recibos 

Correspondencia 

Actas y visitas y 

''La historia de la Escuela ^ 

Registro genexal ó resumen que ha formado la 
Directora 
Su contenido: 
El resumen total do todos los registros y los pro- 
gramas detallados conforme al Reglamento de Orga- 
nización Pedagógica. 

Registros que llevan las profesoras: 
DE clase 
Su contenido: 
Calificación diaria de aprovechamiento, aplicación 
y conducta, — Resumen general. 

MEMORIAL 

Su contenido: 
Horario del respectivo grado. — Inscripción de las. 
alumnas. — Inventario »le los útiles recibidos de la Di- 
rectora. — Programas detallados del curso respectivo. 

DIARIO 

Puntos del programa sobre <]ue lian versado las lec- 
ciones dictadas en cada día. 



CULTURA INFANTIL 



A LAS ABNEGADAS EDUCADOR.A.S DE LA NIÑEZ, SEÑORITAS DOU)RES 

BARTRES C. Y SARBELIA ESCOBAR, DIRECTORAS DE I^S 

ESCUETAS DE ESTA CAPITAL, NÚM. 1 Y NÚM. 6. 



Para adipiirir ideas fijas y claras respecto á. los 
objetos que nos rodean, es indispensable conocerlos eí) 
todas sus particularidades y relaciones. 

Con las bolas se puede combinar una gran variedad 



^74 EL EDUGAGIONISTA 

de juegos ú ocupaciones que hagan conocer perfecta- 
mente bien al niño los usos de ella (de la bola), y le 
permitan manejarla con gracia y habilidad. Después, 
<íon el propósito de hacer comparaciones, se introdu- 
cen los objetos del segundo don (gift), que son la esfe- 
ra, el cubo y el cilindro. Por cierto que este no es el 
caso de hacer una comparación racional de parte del 
niño; hablamos simplemente de la percepción ú obser- 
vación directa y sensual de las semejanzas ó diferen- 
cias que haya entre los objetos á la vista. El niño 
notará al fijarse en los tres objetos nuevos, que la 
esfera es precisamente como la bola, excepto en el 
material de que está hecha. La primera impresión, 
la de redondez, que el niño tuvo con las blandas 
bolas de varios colores, obtiene aquí un mayor desa- 
rrollo en el hecho de que esa misma cualidad se 
•encuentra en esta bola de madera ó esfera, como po- 
drá enseñársele ahora á llamarla, dándole á conocer 
así una nueva palabra. 

Para facilitar la com[)aración, los objetos que se 
comparan deben al principio ser lo más diferente posi- 
ble, aun opuestos en cierto sentido. La oposición entre 
la esfera y el cubo está en la forma. 

Además de hacer notar sus diferencias, también 
hay que llamar la atención sobre sus semejanzas, pues 
la comparación requiere que se observe la igualdad y 
semejanza de las cosas, así como sus diferencias en 
todo sentido. El cilindro, que aquí hemos intiodu- 
•cido entre las dos formas opuestas mencionadas, 
representa la forma más elemental y que más próxi- 
mamente media entre ellas, pues combina en sí las 
cualidades del cubo y de la esfera. 

Estos tres cuerpos enteros, introducidos como for- 
mas ó figuras fundamentales ó normales en que están 
<lemostradas las cualidades de los cuerpos enteros en 



EL EDUCACIONISTA 275 



general, y que siré^en para dar una idea de la impre- 
sión producida por el todo, son seguidos por la intro- 
ducción de cuerpos sólidos multi-divididos. Sin la 
separación del todo en partes, la observación y el jui- 
cio, es decir el conocimiento perfecto de él, son, por 
lo menos, casi imposible. La investigación racional 
la disecación y el examen minucioso por el cerebro, 
en ñn,el análisis^ deben ser precedidos de un procedi- 
miento semejante con respecto de los cuerpos, si se 
quiere que el cerebro reflexione sobre la naturaleza. 
La división hecha a la casualidad, sin embargjo, nun- 
ca podría dar ideas perfectas del todo ó de sus partes; 
que siempre se necesita una división metódica y según 
reglas Ajas. La naturaleza en esto también nos presta 
«ficaz ayuda. Ella hace todas sus divisiones según 
leyes matemáticas. 

Las órdenes en el reino vegetal se distinguen según 
su forma y el número de partes componentes. F]n 
esto también Froebel tuvo por guía á la naturaleza, la 
que le condujo á sistematizar los medios de desarrollo 
del cerebro infantil en el Kinder- Garten. 

Como primer cuerpo dividido, se introduce un cubo 
grande compuesto de ocho cubitos de tamaños iguales. 
El cubo grande está dividido una vez en cada dimen- 
sión, en lo largo, en lo ancho y en lo alto. La forma 
de las partes, en este caso, es como la del todo, y solo 
difieren en su relación con respecto al volumen. Seme- 
jantes en la forma, difieren, sin embargo, en el tama- 
fio, lo cual se hace más evidente por medio de varias 
combinaciones de distinto número de las partes. De 
ese modo se introduce aquí á la observación del niño 
la relación del número junto con la del tamaño y 
forma. Una idea perfecta de estas relaciones apenas 
sería posible si no se presentaran de este modo. 

En el don (gift) que sigue, se hace aparente la diver- 



276 EL EDUCACIONISTA 



sidad de formas en el todo y las partes, antes de in- 
troducirse las relaciones del plano. 

El enlace lógico entre los dones que siguen, consiste 
en la semejanza de forma del todo (del cubo), y en la 
manera de dividirlo, estando el 5? y el 6? divididos 
dos veces por cada dimensión, mientras que el 3? y 4? 
lo están solo una vez. La variedad de formas que se 
obtiene por medio de estas divisiones del cubo, pre- 
senta ancho campo para la invención y producción 
de combinaciones, sin dar nunca lugar á una actividad 
ilimitada y desenfrenada. La combinación lógica de 
las pai'tes para formar el todo, que es necesaria al 
usar estos trozos (blocks), viene á ser una ocupación 
preparatoria á las combinaciones subsiguientes del 
pensamiento (pues que también la reconstrucción de 
las partes en un todo obedece á ciertas leyes), formán- 
dose así un enlace continuo, que en la naturaleza está 
representado por el enlace y la relación perpetua entre 
los organismos. Así como la naturaleza, en el mundo 
orgánico, comienza sus formas por la aglomeración, 
también el niño, en sus primeras ocupaciones, comien- 
za simplemente con la acumulación de partes. Pero 
así como el orden es necesario sin embargo para condu- 
cir á lo bello, en el mundo visible, también es indis- 
pensable la lógica, en el mundo de los pensamien- 
tos, para formar ideas correctas; y la ley de Froebel de 
relacionar cosas contrarias, es la guía más sencilla y más 
segura para llegar á ese fin. 

En el juego de construcciones se aplica esta I e^^ 
con respecto á la conexión de trozos (blocks), según su 
forma, ó la posición variable de las partes en relación 
á un centro común. Si junto lados con lados ó bordes 
con bordes de los trozos, íormo oposiciones; juntSLuáo 
lado con borde, ó borde con lado, se considera como 
encadenamiento ó enlace. Así que la parte de arri- 



EL EDUCACIONISTA 211 



ba y la de abajo son opuestos, con respecto á los cua- 
les el lado derecho ó izquierdo de la forma ó figura 
construida sirven de partes intermediarias. Llevando 
á cabo este principio, hemos establecido un orden ad- 
mirable según el cual hasta el discípulo más joven pro- 
duce, muchas veces sin saberlo, formas ó figuras uni- 
formes de las más elegantes. A esta reconstrucción 
uniforme y sucesiva de las partes en un todo, según 
regla determinada, sigue la combinación de varios 
cuerpos enteros entre sí para obtener órdenes y series, 
tales cuales las encontramos en todos los reinos natu- 
rales, y precisamente como tenemos necesidad de ca- 
tegorías en el procedimiento de pensar. Por consi- 
guiente, producimos en el Kindergarten, por medio del 
mateiial de ocupación, series diferentes de formas y 
figuras de las formas elementales, que llamamos, ó for- 
anas de vida, formas de conocimiento, 6 formas de belleza. 

Las primeras representan objetos que en realidad 
existen y están sujetos á nuestra observación diaria, 
tales como las obras del arte y habilidad humana. 

Las segundas son aquellas que proporcionan instruc- 
ción con respecto al número, orden, proporción, etc. 
Las terceras son figuras que sólo representan formas 
ideales, tan uniformes en construcción, sin embargo, 
que forman modelos de simetría y orden en el arreglo 
de las partes. 

Ocupado con estos cuerpos, construidos de modos 
distintos aunque siempre ordenadamente, el niño ha- 
rá observaciones muy variadas que, con el uso directo 
de los objetos (manipulándolos y ensayando con ellos), 
producen verdaderas experiencias. Las observaciones 
sobre ¡o vertical, lo horizontal y lo rectangular; so- 
bre las direcciones hacia arriba y hacia abajo; so- 
bre la superioridad, inferioridad y poximidad relati- 
va (en posición); sobre la uniformidad, el equilibrio, 



278 EL EDUCACIONISTA 

la relación entre la circunferencia y el centro, la mul- 
tiplicación y división, en fin, sobre todo lo que produ- 
ce armonía en la construcción; todas estas observacio- 
nes, repito, se graban á cada paso, como podríamos 
decirlo, indeleblemente en el cerebro del niño. El 
primer conocimiento, ó más bien la idea de las cuali- 
dades de la materia, y las primeras ideas de su usó, se 
obtienen así, del modo más sencillo y con la mayor 
entretención. 

De este modo, la formación correcta, el desenvolvi- 
miento lógico y la aplicación metódica del material, 
se hacen imitando á la lógica de la naturaleza, que se 
encuentra representada en las formas de cristaliza- 
ción. Es natural que las obras de Dios reflejen la 
lógica del Espíritu Creador, y que sean, por consi- 
guiente, educadoras de la humanidad. Qué cosa me- 
jor puede hacer el hombre, si no imitar estos medios, 
para desarollar y fortalecer el germen de lógica innato 
en el cerebro de todo ser humano, imagen de su Dios! 

Guatemala, noviembre de 1885. 

(Continuará.) ^"'^' ^- AizpüRu. 



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282 



EL EDUCACIONISTA 



estadística escolar de ,; 

Personal docente en las Escuelas del Departam|n 

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DATOS SUMINISTRADOS F^ 



PERSONAL DOCENTE 



Angelina Martínez 

Ana F. Rosales 

Delflna Cuellar 

Francisco .1. Mayorga. . 

José Ángel Palma 

Mariana Codoy 

Saturnino Echeverría... 

Virginia D. López 

Manuel María Cervantes 

Pablo J. Cervantes 

Anacleto Sandoval 

Rafael Guerra 

Ponciano Leiva 

Eladio Lemus 

Isauro Cardona 

Tranquilino Cerafín ... 

Samuel Barillas 

J. Pilar Galdámez 

Cecilia Ramírez 

Gregorio Martínez 

José María Páez 

Gregoria Cáceres 

Salomón Guerra 

Leandro Mendoza 

Miguel Cuellar 

Isabel Ramírez 

Ciríaco Gutiérrez 

Juan Francisco Sanabria, 
Tranquilina Gutiérrez . . , 

Dolores Sarmiento 

Pedro Arrlaza 

Juan Lemus 

Concepción Duarte 



Pasan 33 



Puestos que desempeñan Nacionalidad 



Directora 

Sub-directora y Profesora do Grado 
Profesora del 2? Grado. 

Director 

Profesor Auxiliar 

Directora 

Director 

Directora i 

Director i 



Guatemala 



Director 



Directora 
Director . 



Directora 
Director . 



Directora . 
Director . . 



Directora 
Director ... 



Lugar del servicio \ Edad 



Chiquimuls 



2U años 
25 " 
25 •' 
24 " 



Tierra Colorada . 

Santa Rosa 

Saspán 

Sabana Grande . 

San Esteban 

Santa Elena 

Palmar 

Unión 

San Juan Ermita. 



Carrizal i 2(; 

Jocotán ; 21 



Oquén . . . 
Tuuucó 
Camota n 



Ginor Sliupá. 
Olopa 



Piedra de Amolar . 
Esquipulas 



T. 



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Juadro Número 1 


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\TURA política 






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ESTADO CIVIL ! ^OS MAESTROS 


1 TIEMPO DE 
! SERVICIO 


Observaciones 


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Casado Viudo soro Na- 
1 ! cional 


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particu- 
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• 1895. 








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• 1895. 

• 1893, 


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11.500 


I1S.740 



























284 



EL EDUCACIONISTA 



Continua' 




Vienen :« 

Mariano Cambronero . . . 

Cirila Lemus 

Tomás Espinosa 

Guillermo Rivera 

Dolores López 

Manuel M. Martínez — 

Fernanda Velásquez 

Juan Palma 

Rosalio Morataya 

Claro Duarte 

Paula Duarte 

Jesús M. Monroy 

Trinidad Jiménez 

Belisario Aguirre 

Paulino Villeda 

Natalio Monroy 

Maximiliano Jiménez . . 

Espectación Agiistin 

Bartolo M. Monroy 

Ester Mata 

Manuel de Jesüs Argueta 

Genoveva Duarte 

Benito Alvarado 

Francisco María Agviilar 

Eleuterio Lemus 

Claudina Cifuentes 

Doroteo Antonio Cruz. . . 
Máxima Díaz . . 

Totales 



Director i Guatemala 



Directora 
Director . 



Directora 
Director . 
Directora 
Director. 



Directora 
Director . 
Directora 
Director . 



Directora 
Director ., 
Directora 
Director 



Directora 
Director . 
Directora 



01 



Jagua . 
Dolores 



Concepción . 

Alotepeque . 

Limones 

Apantes 



Quezaltepequtí 



Cubilites 
Estanzuela . 

Calera 

Salíate 

San Jacinto. 

Ticanlú 

San Jacinto. 
Ipala 



Amatillo 

Tuna 

Cruces . . 



San Francisco 



EL EDUCACIONISTA 



285 



.Ir.j; 



del nombra- 



ESTADO CIVIL 



Soltero Casitdo 



Viudo 



Por el Te 
soro Na- 
cional 



Si 
Si 






Si 














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Si 




Si 

>1 

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Si 





Sí 




81 




81 






360 
360 
360 
420 
360 



360 
540 
420 



Por los 
particu- 
lares 



360 
360 
360 
360 
360 



122,620 



113,740 
360 
360 



124,120 



Observaciones 



La escuela de ni- 
ñas de Chanma- 
ffua, es la vacante. 



El Director de Estadística Escolar, 

Julián Moré Cueto. 



t286 . 


EL EDUCAGIONISTA 








Escu 


ESTADÍSTICA ESCOLAR DE L 

elas públicas de ambos sexos en el Departam* 

DATOS SUMINISTRADOS PC 


MUNICIPIOS 


i 
Aldeas Caseríos 


CLASE DE E8t 


i 


<'hiqi 




; 
i 


Varo- 
nes 


Niñas 


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1 j 








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. 1 








' 




Molino 


1 




Tierra Colorada 








1 








San José 








1 

1 






Saspán ' -. . . 






' , 


Sabana Grande : j 1 

San Esteban 1 

Santa Elena i 1 
















Palmar 






San .] 
Jocot 


uan Krniita 










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Carrizal ... ... 












1 






Oquén 

Temucó 




1 








■ 1 












Gerior Sluipá 


1 


01 opa 






l''squ 




' 










Piedra de Amolar. . 1 










■ 
• 










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Atulapa í 




i 


Dolores . 














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1 


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Pasan 












23 


H 






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' 






1 













EL EDUCACIONISTA 






287 


Cuadro Número 2 
EPÚBLICA DE GUATEMALA 

> de Chiquimula— Mes de Septiembre — Año de 1895 

\ JEFATURA POLÍTICA 




iie 
, 1(1 


-i 


Alumnos matricu- 
lados menores de 
14 años 


Alutanos mayores 
de 14 años matri- 
culados 


TOTAL 


u 


1 

OliSí'rvni'inTiou 


Varones 


Niñas 


Varones 


Niñas 


Si 
1 


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16 

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" 16 ' 


86 






86 
64 
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13 
36 
33 
17 
27 
19 
26 
48 
22 
27 
35 
15 
54 
24 
18 
46 
39 
39 
35 
33 
25 
33 
30 
30 
42 
65 
63 
17 
21 
24 
19 
26 






14 








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12 




1 






33 

■■■'27 " 








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1 


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40 
22 
27 
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13 
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4(1 




















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34 
33 

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64 


39 












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704 


380 


73 


10 


1,167 


1 


























• 

















288 EL EDUCACIONISTA 










Continuad 


(,. 


MUNICIPIOS 


Aldeas 


Caseríos 


CLASE DE ESCUEl.j 




V^aro- „., 

nes Niñas 


No. 
tnri 

1 


Vienen 






23 n 


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Esquipulas 


Jagua 




1 
1 




Chamagua 




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1 




Santa Rosalía 




1 


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1 
..... 




Concepción 




1 








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Alóte peque 




1 


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Simones 




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Apantes 




1 






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Quezaltepeque 






1 









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Cubiletes 




1 




<< 


Estanzuela 




1 






<< 


Calera 




1 
1 
1 






" 


Salíate 




San Jacinto 










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Ticanlú 




1 


Ipala 




1 










1 


<< 






1 
1 


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Tuna 




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Cruces 








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1 
...... 


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San Francisco.. . 




1 


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Totales 







42 ' 20 ' 


1 















EL EDUCACIONISTA 



289 



itti'ior. 


la la ; ^S 

" '|1 


Alumnos matricu- 
lados menores de 
14 años 


Alumnos matricu- 
lados mayores de 
14 años 


TOTAL 


Se 

I' 


Observaciones 


Varones 


Niñas 


Varones 


Niñas 




36 
1 

1 
1 


704 
47 
40 


380 


73 


10 


1,167 
47 
40 


1 












'" 1 ' 

1 
1 


( La escuela de 
niñas de Oha- 




1 


' magua.es la va- 
t cante. 

r La escuela de 
i varones y niñas 






i 










1 




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1 ¡ 


46 

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23 
21 

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23 
32 
34 
22 
46 

29 ■ 

40 

36 ' 

30 
36 

28 ■ 


■ " ' ■ 28 ' 


18 1 

1 . . . 


64 
28 
20 
23 
22 
21 
100 
55 
23 
32 
34 
22 
45 
40 
29 
40 
48 
36 
30 
36 
18 
28 
24 


(.lía, vacantes. 




















21 ■ 

55 ' 


1 






23 


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1 








1 








1 














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1 

1 














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18 








1 




24 



















66 

1 


1,343 


613 


116 


11 


2,082 


4 












El Diré 


ctor de 

Ju 


EsUdlstlc» 
LIAN ^ 


Escolar, 

[oré Cukto. 



290 


EL EDUCACIONISTA 














ESTADÍSTICA ESCOLAR DE 
Edificios Escolares en el Departamentc 

DATOS SUMINISTRADOS F 


A 

le 

R 




ESCUELAS 


EDIFICIOS 






LUGARES 


Bueno 


Regular 


Malo 


propio 


Arreu- 
daao 


Ce 
lo. 




Chiquimula 


Elemental de niñas 

Nocturna de artesanos . . 

Elemental de niños 

" " niñas 


Sí 






Sí 












" "sí 


> 




Shusho 






Molino 








Sí 




" niñas 

" " niños 






Tierra Colorada 


Sí" 




San José • 

Santa Rosa 

Saspán 


" " niñas 

'1 •' niños 


Sí 




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Sí 




Sí 




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Sí 

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Sí 














Sí 

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Unión , 


Sí 










San José . . . . ; 


Sí 


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Carrizal . ... 


" " niños. 
















" " niñas 










" " niños 

" '* niñas 

'^ '' niños 


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Sí. 








Camotán 






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Guior Shupíi 








Olopa 


Sí 







Piedra de Amolar 

Esquipulas 


" niños 

^' " niñas 

" " niños 


'si'" 









Atulapa 


Sí 









" " niñas 


• 






" niños 

" " niñas 















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Jagua 


" •' niños 

Coüiplementaria de vs . . . 

Elemental de niños 

" niñas 

" " niños 


sí 




Ksquipulas 


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Sí 

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Limones 


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Alotepeque 

Apantes .... 








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" " niños 


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' ' Sí 








Quezal tepcque 


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" niñas 

" " niños 









Si 

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Calera 




Salíate 




Cubilites 




Estanzuela 

San Jacinto 


" niñas! ;;;;■ 

'' ^1 niños 


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Ticanlú 








Ipala 


SI 


'sí' 




•' niñas 






Amatillo 








Tuna 


" " niñas. . 

" niños 

" " niñas 




Sí 




San Francisco 








Totales 




21 


85 


5 


47 























EL EDUCACIONISTA 



291 



?pUBLlCA DE GUATEMALA. 

Cfquimula — Mes de Septiembre de 1895 
^JEFATURA política. 



Cuadro Número 3 



1.1 ANUAL EN ALQUILERES 1 


Total 

de 

Edificios 


Total 

de 
Gastos 


METROS 1 


Distancia de los 
lugares á la Es- 
cuela más in- 
mediata 
Kilómetros 


1 
1 


Por el 

Tesoro 

Municipal 


Por los 
particula- 
res 


Frente 


Fondo 


Altura 






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20 


5 


4 














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1 
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24 












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12 
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7 
10 


5 
6 
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4 
5 
5 
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10 8 
10 5 
13 6 

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178 


124 


61 


197 







El Director de Estadística Escolar, 

Julián Moré Cueto. 



292 



EL EDUCACIONISTA 



ESCENAS DEL HOGAR 



Esto no es vida, 
Mi dulce Rosa, 
Es espantosa 
La situación : 
Estar oyendo 
Como borrachos 
Cinco muchachos, 
¡Qué confusión! 

¿Y en esto paran 
Los galanteos? 
¿Los coqueteos 
En esto dan ? 
¿Por qué Dios santo 
Te formó hermosa? 
Qué mala cosa 
Fué el padre Adán! 

Cuando escribiendo 
Me encuentro un canto. 
Principia el llanto 
La Mirrilín; 

Y ¡adiós la musa! 
Se va en Pegaso, 

Y mi Parnaso 
Queda sin fin. 

Toma una escena 
De mi Proteo, 

Y en alto leo: 
"¡ Ay infeliz! 
Su pecho hiere 
Punzante dardo" . .. 
— Papá Medardo, 
¿Qué es meretriz? 

Esta pregunta 
A quema-ropa 

Y viento en popa, 



(Medardo Rivas) 

Me hace Nene! 
— Oye, es un cuento 
Muy divertido, 
Cuyo sentido 
Te explicaré. 



Con estas frases 
Zafarme quiero; 
¡Zas! el tintero 
Lo derramó, 
Manchando toda. 
Toda la escena; 

Y tanta pena 
Que me costó! 

Con mil trabajos 

La escena copio 

jMi telescopio! 
¡Jesús, Jesús! 
Lo lleva el Pancho 
Roto y dañado, 
Pues ha formado 
De él una cruz 

Corro á cogerlo 
Todo mollino, 
Pero ese chino 
Me corre más; 

Y va mi anteojo 
Dando traquidos 
Dando estallidos, 

Y haciendo ¡tras! 

p]n esto el Bebe 
Se me atraviesa: 
Bajo la mesa 
Rodando va. 
El inocente 
Con mis papeles 




JDRQUlN MRCRL 



EL EDUCACIONISTA 



293 



Unos bajeles 
Haciendo está. 

El Bebe llora, 
La Nene grita, 
Vlii chiquita 
Llora también. 
Y el FancJw llora, 
Porque el anteojo 
Le (lió en un ojo 
( ) en una ¡rién. 

¡Jesús, Dios santo! 
¡Que gritería! 
¡Qué alga)"al)ía! 
¡Qué confusión ! 
Esta no es vida, 
Querida Rosa, 
Es espantosa 
La situación ! 

;. V en esto paran 
Los galanteos? 
;, Ix)3 coqueteos 
En esto dan ? 
¿Por qué Dios santo 
Te formó hermosa? ' 
Qué mala cosa 
Fué el padre Adán! 

Pero no hay nada, 
Nada perdido: 
l-)el convertido 
Se vale Dios; 
Mañana mismo 
Nos separamos, 
Nos divorciamos, 
Y, abur, adiós! 

— Y los muchachos? 
Di ¿quién los cuida? 
Rosa querida, 
I^reguntarás; 
— Pues los muchachos. 



— Siendo tan bellos 

— ¡Que vayan ellos 

(Jon Satanás! 

— Vaya, me quedo, 

Si te parece, 

Y mientras crece, 

('on la Nene: 

Es lan sei)sible, 

Tan primorosa, 

Que alguna cosa 

Con ella haré. 

O el lindo Pancho 
Mi idolatría, 
Si es mi alegría 
Verlo í-eir: 
Más bien el Bebe, 
En cuya frente 
Veo i'e fulgen te 
Su porvenir. 

No, no ¡qué digo! 
¿Dejar la cuna? 
Si es mi fortuna 
La MirriVin. 
No sé qué hacerme! 

Si son tan bellos! 

(Jon todos ellos 
Me quedo en fin. 

Y tn, mi dulce, 
Rosa querida, 
Flor bendecida 
De la amistad. 
Ven á mis brazos. 
Ven, dame un beso 

Y te confieso 
Ya la verdad : 

Yo soy el hombre 
Más venturoso, 

Y es delicioso 
Mi pobre hogar: 



294 



EL EDUCACIONISTA 



A cada hora, 


De esas criaturas 


Cada momento, 


Es un placer. 


Nuevo contento 
Me da á probar. 


Si en esto paran 
Los galanteos, 


Tú sabes, china, 


Si los floreos 


Que soy tu esclavo 


En eso dan, 


Pero algo bravo; 


\ Bendito el cielo 


¡Cómo ha de ser! 


Que te hizo hermosa! 


Si rabiar algo 


jQué buena cosa 


Con las diabluras 


Fué el padre Adán ! 



ENSEÑANZA AGRÍCOLA EN LOS ESTADOS 
UNIDOS 



(por José Cij.lev Vernet) 

Daniel Webster, uno de los más grandes estadistas 
de los Estados Unidos, inmortalizó sus vistas con la 
expresión siguiente: 

"Una agricultura ilustrada es la base de toda rique- 
za nacional." A esta célebre frase, otro gran hombre 
americano, agregó: "que la agricultura ilustrada, no 
sólo es la base de la riqueza nacional, sino también al 
mismo tiempo de toda virtud nacional." 

Webster en esta expresión, opinaba como estadista 
y como agricultor. 

Esta idea, sin duda fue sugerida cuando recorría sus 
bien seml)rados campos, en la chacra de Marshfield, 
considerando (}ue la abundante producción que á su 
vista se desplegal)a era el resultado de una hábil y 
educada industria. 

Las ideas de este graií hombre han sido sabiamente 
aprovechadas por su pueblo y Gobierno, comprendien- 
do que una institución agrícola bien organizada para 
la preparación de agricultores, es el único medio de 



EL EDUCACIONISTA 295 

permitir la adquisición de coiioci rulen tos necesarios 
para coni|)render los principios cientíñcos en los cua- 
les se basan las varias prácticas de la agricultura. 

Las escuelas agrícolas de los Estados Unidos están 
organizadas bajo un plan diferente de las europeas, 
allí no existen instituciones especiales para cursos su- 
periores, todas ofrecen igual sistema de enseñanza con 
ligeras diferencias en la extensión de los cursos, y de 
algunas ramas especiales á que con frecuencia se de- 
dican algunos alumnos. 

Es así que no posee ninguna escuela florestal como 
las tiene Francia y otras naciones. No existe tampo- 
co ninguna escuela de viticultura, lechería, etc., pero 
en cambio se dictan cursos especiales con la extensión 
requerida para el que desee especializarse en cualquie- 
ra de estas materias. 

Todos los establecimientos están situados fuera de 
los centros populosos y á distancias variables entre 5 
y 10 kilómetros de una pequeña villa ó pueblo. De 
este modo se consigue el aislamiento del alumno de 
los centros de diversión, á fin de (|ue dedique á los es- 
tudios }'■ operaciones que deba desempeñar la maN^or 
atención posible. 

La mayor pí\^te de estas escuelas tienen recursos 
propios, formados de subvenciones acordadas por el 
Gobierno General ó del Estado y donaciones privadas, 
gozando de completa independencia en la administra- 
ción de las sumas entregadas. 

Existen fuertes legados hechos por particulares que 
costean para siempre los gastos originados por el fun- 
cionamiento de una escuela, y en este sentido hace 
más el peculio particular que las subvenciones acor- 
dadas por el Gobierno. 

El pueblo está firmemente convencido de los gran- 
des beneficios que reportan estas instituciones, fomen- 



296 EL EDUGAGIONISTA 



tando por todos los medios toda iniciativa al respecto. 

Este espíritu, que domina en todos, no puede ser 
más loable, y subsana todas las dificultades que pue- 
den originarse fortificando al mismo tiempo el ánimo 
del personal docente que se ve protegido, y alienta el 
estímulo de los estudiantes con los numerosos pre- 
mios que todos los años y en todas las materias 
acuerda. 

Los agricultores donan semillas, animales de traba- 
jo etc., se prestan para formar parte de las mesas exa- 
minadoras, acuerdan su beneplácito para propender al 
mejoramiento continuo que requiere el establecimien- 
to de ese género, y en una palabra, la acción oficial, da 
paso á la iniciativa popular que se hace sentir de un 
modo imperecedero, prestando el valioso contingente 
de la opinión. 

Los p'ogramas de estudio de las escuelas agrícolas 
son nutridos de enseñanza, y abarcan extensamente 
todas las ramas de la ciencia relacionada con la agro- 
nomía. 

El estudio teórico es mu}^ completo y lo es más to- 
davía el práctico aplicado en todas ocasiones, y de una 
manera, que no puede menos que quedar inculcada en 
la imaginación del estudiante. 

Veamos algunas materias del Colegio de Michigan 
— agricultura, por ejemplo: 

Durante el primer año, el curso es corto y compren- 
de aquellas nociones generales, el segundo año es más 
práctico que el anterior y ya el alumno entra á cono- 
cer las diversas cosechas, su cultivo y explotación, lle- 
vado continuamente á los terrenos de la misma cons- 
truyendo maquinarias é iniciándose en todos, los tra- 
bajos de esta índole. 

Durante el tercer año, la cría y selección del ganado 
es objeto de un estudio serio con constantes ejemplos 



EL EDUCACIONISTA 297 

provistos por los métodos llevados ú cabo en el país y 
en el extranjero. 

El cuarto año, después de haber adquirido los cono- 
cimientos generales de las operaciones culturales, son 
aplicados á los cultivos especiales de la chacra, planes 
de una explotación aerícola y variadas cuestiones 
prácticas que se suscitan en la vida diaria del agri- 
cultor. 

La zootecnia está incluida en esta materia, con la 
particulaiidad de no ser objeto de un curso especial, 
que no por eso deja de ser una materia importante y á 
la cual dedican gran parte de los trabajos prácticos. 

Los estudios de entomología agrícola y patología 
vegetal, importantes ramas de la enseñanza de una 
escuela agrícola, son tratados muy prácticamente, es- 
tando obligado elalumno á seguir todas las operacio- 
nes que conducen al completo conocimiento de estas 
ciencias. Sus aplicaciones en la práctica son objeto 
de especial atención é ilustradas con numerosos he- 
chos que han afligido bis cosechas de distintas épocas. 

La vasta ilustración del profesor de la materia, y el 
bien acondicionado local para estudios de este género, 
permite al que lo desea, una instrucción superior so- 
bre esta materia. 

La química y botánica esenciales en todo estudio 
referente á la agronomía, son especializadas en cada 
profesor (¡ue las relaciona íntimamente á todas las 
operaciones de la agricultura. 

Las demás materias que componen el plan de estu- 
dio de una institución tal y que expongo en la des- 
cripción particular de cada una de ellas, son miradas 
bajo un punto de vista eminentemente práctico, sin 
descuidar la teoría, y de las cuales el estudiante saca 
la mayor ventaja. 

Es digno de llamar la atención la noción clara y 



298 EL EDUCACIONISTA 



precisa, poseída por el alumnos al dejar las aulas. 
Está conciente del puesto que debe desempeñar en la 
vida del trabajo, sabiendo aplicar con capacidad los 
métodos y conocimientos que hubo adquirido durante 
su vida estudiantil. 

En los Estados Unidos todas las escuelas son de un 
mismo orden, no hay prácticas ni teóricas, todas obe- 
decen á un mismo plan sabiamente elegido. 

La de Michigan tiene cursos más extensos que la de 
Massachussetts y permite mayor número de estudios 
especiales (|ue ésta, por el crecido número de profeso- 
res y su notable competencia. 

Si esto constituye una enseñanza superior, se puede 
decir entonces que la escuela de Michigan es la de estu- 
dios superiores de agronomía de los Pastados Unidos. 

La de Maine y News Hampshire ocuparán el segun- 
do rango, porque además de tener un curso general 
parecido á las anteriores, tiene dos menores de corto 
número de años y tratan generalidades de la teoría de 
ciertas materias, siendo por el contrario intensamente 
prácticas en las de otras. 

Todos los trabajos prácticos de la chacra son efec- 
tuados en grande escala por los alumnos, remunerán- 
doles las operaciones que llevan á cabo, de acuerdo á 
su importancia. 

Este sistema trae consigo la ventaja de que el alum- 
no al salir del establecimiento no ignora los menores 
procedimientos manuales, y siendo además la recom- 
pensa recibida en relación con la naturaleza dei tra- 
bajo efectuado, el alumno no omite esfuerzo en llevar- 
lo á cabo del modo más perfecto posible. 

Todas las escuelas tienen textos propios y especiales 
para la enseñanza, sin embargo, los alumnos toman 
en las aulas apuntes de las lecciones explicadas por el 
catedrático, ilustrando.se cada materia por cuadros, 



EL EDUCACIONISTA m) 



objetos, etc., que dan idea clara del punto objetivo de 
la lección. 

Todos \o> alumnos son internos y sometidos á un 
reglamento acatado en todas sus partes. 

El Gobierno de cada Estado costea un numero va- 
riable de becas que se acuerdan á los alumnos más 
meritorios y de reconocida inteligencia. 

La distribución de estas becas se liace por medio de 
los senadores de cada distrito electoral en que está 
dividido el Estado, y entre los habitantes de su distri- 
to correspondiente. 

Los alumnos que han cursado todas las materias de 
los programas y llenado los requisitos exigidos por el 
reglamento, obtienen los títulos de "Bachiller en cien- 
cias " y de "Maestro en ciencias,'' según cjue hayan 
cursado cuatro ó seis años de estudio. Estos últimos 
estudian con preferencia uno de los ranios de la cien- 
cia agrícola. 

Los servicios prestados [x^r.los graduados en estas 
instituciones son innumerables, figurando entre los 
principales cargos los de directores, catedráticos, su- 
plentes de escuelas agrícolas, jefes y cuerpo docente de 
estaciones agronómicas, f)residentes de asociaciones 
agrícolas, empleados superiores del Ministerio de 
Agricultura, 3' una infinidad de ocupaciones que re- 
(juieren conocimientos especiales. 

Tales son á grandes rasgos las instituciones de en- 
señanza agrícola de los Estados Unidos. El detalle 
conipleto de los procedimientos seguidos, va descrito 
en los capítulos especiales que tratan separadamente de 
cada una de ellas. 

ENSEÑANZA DEL CANTO EN LAS 
ESCUELAS 



I 

La música nació con el hombre. Ella es el único 
arte que hemos tomado del cielo. Es dada en germen, 
pues la humanidad ha tenido que desarrollarla. De- 
hemos preguntar ¿por qué y para (pié se enseña el can- 
to en la escuela? 



800 EL EDUCACIONISTA 



La familia y la sociedad son los elementos constitu- 
tivos de una nación; la felicidad de ella depende del 
cultivo de estos elementos. El Estado procura formar 
de sus hijos hombrss/e/ices y morales. En estas dos 
palabras está comprendida la música vocal. lAitero lo 
comprendía también así: "La música, decía, forma 
hombres virtuosos y buenos, los acostumbra (\ la dis- 
ciplina, al orden y buenas maneras, haciendo que sean 
ciudadanos dóciles, razonables y morales." 

La educación de los hijos de un país no será com- 
pleta si sólo se desarrolla su inteligencia, debemos 
también educar sus simpatías y sus gustos. En este 
sentido la música se dirige al cultivo del espíritu hu- 
mano, y al entretenimiento del pueblo. 

En beneficio de la lógica no seguiremos hablando 
lie la música en general, y sólo nos concretaremos al 
canto. 

Su importancia es bien reconocida. Un pedagogo 
ílice. '*E1 hombre posee la facultad de hablar y can- 
tar; lo que cantamos con alegría, se graba hondamen- 
te en el corazón; una vez propiedad de él, la más in- 
significante excitación hace vibrar todas sus cuerdas, 
é influye en nuestros pensamientos y sentimientos." 
Cuando un pueblo celebra una festividad patria, cada 
ciudadano se halla movido por el patriotismo é invo- 
luntariamente entona una canción patriótica; si mar- 
cha a la guerra, el son de las cornetas le entusias- 
ma. 

He aquí la influencia material, intelectual y moral 
del canto. 

Más aún, el canto tiene gran importancia práctica: 
el da á la voz del que habla ó lee una suavidad y dul- 
zura agradables. Por esto decía White: "El cultivo de 
la voz para cantar y hablar es la base de una verdade- 
\"A educación v de la cultura moral." 



EL EDUCACIONISTA 301 



El canto nos proporciona los ratos más agradables 
en los momentos de solaz ; la tristeza y la ira se disi- 
pan por él. Clemente de Alejandría nos pone de re- 
lieve su importancia, cuando dirigiéndose á un paga- 
no exclamaba:: "Si quieres pertenecer al coro de los 
cristianos, si deseas ensalzar y alabar á Dios, canta 
con nosotros y como nosr»tros." Platón ha dicho: "Los 
niños deben aprender canciones exquisitas para que 
i\Qn á su alma el sentimiento de ritmo y armonía. 
Así serán más moderados é idóneos para hablar y 
obrar." De aquí la importancia del canto para el len- 
guaje: la armonía y el ritmo producen su belleza. El 
ritmo y la armonía dan al hombre orden y regulari- 
dad en su modo de obrar, exactitud y puntualidad, 
cultivándose así el amor por lo bello y hermoso. Que 
la inteligencia se desarrolla por el canto, no hay por 
qué dudarlo. El oído, la memoria, el entendimiento 
y la fantasía, juegan un rol importante. Lamemoria, 
porque debemos aprender la melodía y retenerlos ver- 
sos de ella. El entendin.iento, j)ortjue debemos com- 
prender las palabras é interpretar los sentimientos é 
ideal del autor. La fantasía, porque el alma se eleva 
á lo ideal, á lo sublime, á la poesía. 

(Jreemos haber manisfestado lo bastante la impor- 
tancia del canto; tratemos ahora de su enseñanza. 

II 

Los preceptos de la metódica general deben ser to- 
mados muy en cuenta en el ramo que nos ocupa. Así, 
"toda enseñanza á de ser intuitiva,' se aplica aquí con 
exactitud- Si nada entra á la inteligencia sin haber 
pasado antes por los sentidos, claro es que una clase 
de canto ha de ser intuitiva. 

" Pásese de lo fácil á lo difícil.'' A nadie se le ocu- 
rrirá principiar la enseñanza del canto por una pieza 



302 EL EDUGAGI0NIS2A 

cualquiera si antes no ha hecho emitir algunos so- 
nidos. 

En la metodología del canto hay que agregar otros 
preceptos. 

Se observa muchas veces que enseñando una melo- 
día se descuida eí aprendizaje de los versos. Por esto 
diremos: 

/. El maestro debe cuidar que el niño aprenda no sólo la 

melodia, sino también los versos con que 

debe cantarla. 

Hemos manifestado antes, que el canto debe ejerci- 
tar el oído y que el niño se forme una intuición inte- 
rior de los sonidos. Cotí este motivo diremos : 

77. El niño debe formarse una idea cabal del tono que 
ha de cantar. 

Sólo así podrá haber intuición musical; sólo así la 
enseñanza será intuitiva j)ara el oído. 

El buen maestro de canto debe procurar que los to- 
nos emitidos sean limpios y timbrados. Esto no se 
puede conseguir sin una buena posición del cuerpo y 
libre respiración. De otro modo, los pulmones no se 
ensancharían. Por consiguiente: 

777. Hágase que el niño tome una conveniente posición y 
respire libremente. 

Para ser más claros, agreguemos: 1? Coloqúese el 
cuerpo bien derecho, teniendo la cabeza levantada pa- 
ra no irritar la laringe. 2? Coloqúense los hombros un 
poco hacia atrás para dejar al pecho toda su libertad, 
y pueda la voz salir sin esfuerzo. 8? Coloqúese un 
pie un poco adelante y los biazos caídos naturalmen- 
te. Sin embargo, la experiencia y la práctica nos han 



EL EDdGAGIONISfA 303 

mostrado que cru/iuKÍük)8 por la espalda, la voz sale 
más libremente. Observando lo que dejamos dicho, 
la respiración se harfi sin afectación. 

Séanos permitido exponer lo que hemos observado 
en varias escuelas. (Jreen algunos maestros que se 
cumple con las exigencias del ramo, haciendo can- 
tar al niño á cualquiera hora del día, lo cual conside- 
ramos por demás pernicioso. 

Por esto agregaremos un cuarto precepto. 

IV. No debe cantar inmediatamente después de haber co- 
mido ó después de una clase de gimnasia. 

Por otra parte, creen también algunos maestros que 
cantando largo rato el niño toma más gusto por la 
melodía y puede así aprenderla á fondo en una sola 
lección. No consideramos muy acertado tal pensa- 
miento. Pastamos convencidos de que una clase muy 
larga de canto, no produce los efectos que eran de es- 
perarse; más aiin, los niños no tienen la laringe muy 
desarrollada, la emisión de los sonidos es un tanto di- 
fícil en las primeras lecciones. Por lo tanto: 

V. Cántese poco pero con cuidado. 
IIL 

En cualquier ramo de enseñanza, [)ara conservar 
buen orden ó disciplina, nos basta ocupar convenien- 
temente á todos los niños. Las materias mismas de 
enseñanza contribuyen al orden y armonía; pero la 
clase de canto tiene más exigencias. Kn ella debe el 
niño manifestar contento, alegría, viveza y entusias- 
fíio. El objeto del canto es que el educando encuen- 
tre goce, é inocente alegría; si el maestro coarta la li- 
bertad y expansión de sus alumnos, comete mía cruel- 
dad y no cumple los fines que por el canto se persi- 



304 EL EDÜGAGIOmSTA 



guen. No es posible exigir de un niño, á pretexto de 
estricta disciplina, cantar un himno alegre, lleno de 
paz 3^ ventura con cara triste y añigida. 

Laclase de canto no es para estrechar la alegría y 
expansión del niño, ella debe darle más vida, más li- 
bertad; dirigir esa alegría con habilidad y tino; su ta- 
rea es limitar los arranques, extravíos y las manifesta- 
ciones que perturben el orden. 

Para conservar buena disciplina, el maestro calcu- 
lará todos sus movimientos, sus palabra?, sus miradas 
y aún la expresión de su fisonomía. La ocupación 
constante de cada uno en particular y luego en gene- 
ral es medio seguro para un buen orden. Contribuyen 
también á la buena disciplina la conveniente prepara- 
ción del maestro y el arreglo anticipado de los útiles 
que usará. El acto de pasar y sentar á los niños debe 
hacerse silenciosamente, indicando el maestro la posi- 
ción que debe dai'se al cuerpo según las exigencias del 
número 2; ya anotadas. 

La colocación del maestro en un lugar conveniente 
y adecuado ayuda mucho á la buena disciplina. Si el 
maestro corre de un lado á otro, ó, si se coloca entre 
los bancos, la mirada de los niños se dirigen á él; la 
cabeza, el tronco y los pies seguirán sus movimientos 
provocando así el desorden. Si tiene que escribir 
siempre en la pizarra elegirá un lugar cercano á ella; 
cuando escriba no volverá por mucho tiempo la espal- 
da á los educandos, sino que ellos escribirán lo desea- 
do en vez de hacerlo el maestro, si no son capaces de 
ejecutar tal trabajo, se volverá á menudo hacia ellos 
para interrogarlos sobre lo que hace, etc. 

La costumbre de llamar á un niño por* medio de 
señas ó diciendo: 1?, 2?, 39, etc. de tal banco , pro- 
voca la risa y de ahí el desorden. Por consiguiente, 
todo maestio de música debe llamar á los niños por sa 



EL EDUCACIONISTA 305 

verdadero nombre. Por otra parte, en la clase de can- 
to, el nfiaestro debe hablar lo menos posible, expresán- 
dose siempre con sencillez y corrección de modo que 
sus mandatos no se presten á eípiivocaciones. 

Al principiar un canto, no se dará la señal de impro- 
viso; primero los niños deben prepararse, luego el maes- 
tro dará la tónica; primero con el instrumento ó con la 
voz; cantará en seguida uno ó tres compases, para en- 
trar todos los niños á cantar. Para interrumpir un 
canto, al íinal de una estrofa, el maestro, por un mo- 
vimiento conveniente, lo indicará. Aprendida la me- 
lodía, se cantará de memoria para que cada niño mire 
al maestro, y puedan todos llevar mejor el compás. 

Se ha arraigado entre los maestros la costumbre 
de mirar por largo rato á un mismo alumno, sobre 
todo cuando canta mal. í]sto provoca risa á los de- 
más, y el aludido se avergüenza, lo cual le obliga á no 
cantar en adelante. 

Muchos niños desatentos principian el canto antes 
ó después de la señal del maestro; debe corregirlos es- 
trictamente, evitando así la repetición de esto. 

Algunos maestros de mala voz, se valen de niños 
para que principien el canto; pero en la elección de 
tales niños debe ponerse mucho cuidado, porque si 
por casualidad elige uno de mala voz, su canto provo- 
cará la risa. 

Sucede que cuando el maestro t-s amable con sus edu- 
can<l()s, éstos abusan de su amabilidad, debe entonces 
corregirlos con cuidado; basta tal vez colocar á tales ni- 
ños diez ó más minutos cerca del maestro. Si el asun- 
to es más serio recurrirá á los castigos aconsejados 
por la pedagtígía. Si on la clase de canto no reina 
buena disciplina, el maestro no puede negar que él es 
la causa de ello. Por consiguiente, debe preguntarse 
¿qué falta habré cometido en mi proceder? 



306 EL EDUCACIONISTA 



IV. 

La enseñanza del canto para desarrollar perfecta- 
mente la voz, debe principiar á los seis 6 siete años. 
El maestro dirigirá toda su atención á la elección de 
los cantos. En términos generales se tendrá presente: 
1? Que el sostenido de los versos esté al alcance de to- 
dos los niños; 2^ Que las melodías sean las más fáciles 
posibles, no extendiéndose más allá del intervalo de 
la 1? á la 5^, aunque podríamos, según las circunstan- 
cias, extendernos en el espacio de una octava, toman- 
do como nota fundamental á do bajo la pauta. Los 
primeros cantos no deben tener muchas vai'iaciones, 
en terceras es suficiente. J^^n estos cantitos es preferi- 
ble que las notas sigan en formas de escalas y sólo 
abarquen una octava, aunque en el caso superior pue- 
den principiar con si bajo la pauta, y alcanzar hasta 
mi y aún á /a y sol sobi'e ella. 

Los cantos escolares se dividen del modo siguiente: 

1? Cantos que se refieren al amor del prójimo y de 
los y^adres, á Dios y á sus santos. Como ellos se diri- 
gen más á los sentimientos religiosos y morales, se 
llaman religiosos. 

2? Cantos referentes á las obras de la Naturaleza ó 
á la mañana y tarde, á la primavera, al sol, á la auro- 
ra, etc., y se llaman populares. 

3? Cantos que envuelven una virtud cívica y se lla- 
man patrióticos. 

La primera clase de canto debe principiar por imi- 
tar algunos sonidos, fa, por ejemplo, que es tal vez el 
más fácil. 

Una clase debe dividirse en tres partes: los prime- 
ros 15 minutos se destina á cantar algunos acordes y 
escalas para afinar la voz y aguzar oí oído y ganar to- 
nos más altos; en los otros 15 ó 20 minutos se enseña 



EL EDUCACIONISTA 307 

un nuevo canto, parte por parte y según las indicacio- 
nes que más adelante se darán; por fin, los minutos 
restantes se emplean en repetir un canto ya aprendi- 
do y en dar explicaciones teóricas, si es en el curso su- 
perior. Puede emplearse este mismo tiempo en el 
aprendizaje de las poesías que deben cantarse, cuando 
esto no se hace en la clase de lectura ó recitación. 

Desde la primera lección de canto el maestro mira- 
rá á la postura de la boca; de ella depende en muchos 
casos un buen sonido. Por lo general, debe abrirse un 
poco más que el ancho del ¡dedo pulgar; la lengua se 
colocará horizontal, tocando apenas los dientes incisi- 
vos inferiores. P^n una clase de canto puede seguirse 
el orden siguiente que á la vez sirve como una dispo- 
sición completa. 

Toca ó canta el maestro toda la canción para que ios 
educandos se formen una idea cabal del todo. II To- 
ca ó canta el maestro una parte. III Kl maestro y 
los niños cantan lo mismo. IV Toca el maestro y can- 
tan los niños. V Se repite la misma parte corrigien- 
do todas las faltas. VI Se forman ejercicios con los 
principales intervalos del canto, se dan explicaciones 
teóricas y se cantan esos ejercicios ya arreglados. 

V. 

1^1 plan de materias del ramo que nos ocupa es di- 
fícil de confeccionar, porque hasta la fecha no tene- 
mos en Chile colecciones de cantos apropiados y que 
cumplan siquiera en parte los principios de la peda- 
gogía. Las dos colecciones que por ahí andan, de las 
cuales es solo conocida en las escuelas primarias la 
"Cien cantos escolares," y aún no todos (I y II cua- 
der»u)), no hay muchos cantos que elegir, sino dándo- 
se el trabajo de arreglar en otro tono, lo que no siem- 
pre es posible. Por otra ¡>arte, una colección de ejer- 



308 EL EDUCACIONISTA 

cicios es también desconocido en Chile. Esperar que 
los maestros se arreglen esos ejercicios es cuestión di- 
fícil. Por esto mismo, hemos encontrado conveniente 
intercalar en el plan de materias algunos ejercicios ex- 
tractados de algunos métodos de canto, como el de 
Panseron, y arreglado otros; hemos colocado también 
dos cantitos formados con estos mismos ejercicios. 

(a). — Tema 'para el curso inferior 

1? Ejercicios numerosos de emisión de sonidos. 2? 
Reemplazo de la pauta y sus notas. 3? Idea sobre el 
compás y modo de representarlo. 4? Ejercicios en se- 
gundas principiando por do y alcanzando hasta sol. 
5? Ejercicios en terceras. G° Ejercicios en terceras 
subiendo y en segundas bajando. 7? aprendizaje de 
un cantito apropiado. 8'' Kjercicios de la 5f y 6?, de 
6*á8?y de T'f á 8°— 9? La escala de do. 10. Apren- 
dizaje de otros cantos, vr. gr. "El A. B. C." "La tai-- 
de." Piedad hacia los animales, y primero que esto, 
"El perrito" que intercalaremos des[)ués. Los cantos 
enumerados se colocarán en tono de re mayor. IL 
Conocimiento de las iu)tas y sus valores (fin del año). 

r^as líneas del [)entagrama, en este curso, deben ser 
reemplazadas por escalas y las notas por las palabras 
ó sílabas que equivalen á los sonidos do, re, mi, fa, sol. 
También pueden colocarse números en lugar de letras 
y dar otra forma a la escala. Aun es posible colocar 
sílabas y palabras. 

El trabajo del maestro se concretará a hacer com- 
prender que así como en la escalera los peldaños van 
subiendo, así también los tonos van subiendo 

Para cantar en segundas se arreglará la escala de 
modo que se vaya repitiendo la letra, sílaba, numero 
ó palabra anterior. Por ejemplo, queremos cantar (mi 



EL EDUCACIONISTA 309 

segundas <le do y soJ . La escalera sei'ía doble, para 
r<'|)etir el sonido anterioí'. 

Los ejercicios en tercenas son más fácil de arreglar, 
hasta dejar un peldaño en el medio. I^os en terceras 
subiendo y en segundas bajando se arreglarán unien- 
<lo ambas escaleras. 

i^a duración de cada lono (jue señalará por comillas 
puestas encima de cada peldaño, es decir, si se <]uiere 
que la nota valga dios tiempos se pondrán en el pelda- 
ño corresj)ondiente dos comillitas. Por ejempbj . 

Al pi'incipio, el compás se dará golpeando las ma- 
nos. El aprendi/,aje de los cánticos se hace parte por 
parte. 

(/>). — Curso medio 

En el curso medio debe {)resentase el pai'tagrama 
tal cual es. 

Los ejercicios serán numerosos, cantando siempre 
los acordes más principales como los siguientes: do, 
mi, sol; do, Ja, la, compuestas de la 1'^ la 3? y la 5?, de 
la If, 4* y 6f Las explicaciones teóricas sé aumenta- 
rán también. De este modo, al fin del año, los jiiños 
podrán leer la música de los cantos <|ue se le presen- 
ten y aun solfearlo. Los ejercicios de acordes se can- 
tarán después como arpegios, pero tomando taml)ién 
la octava. Por ejemplo: do, mi, sol, do ó do, fa, la, do. 

Se cantarán ios siguientes cantitos además de los ya 
apiendidos: 

"El orden," "El Zorro," "Dios lo sabe todo," "El 
Sol," y otros cuyas variaciones no sean muchas y cu- 
ya altura no sea más de do, cuando mucho re. 

(e). — Curso superior 

El canto en coro es uno de los fines que persigue la 
enseñanza en la escuela primaria. El canto unísono es 
el punto de partida. Por él se formaráii las voces y 



810 EL EDUCACIONISTA 

cada alumno comparará su tono con el de los demás, 
corrigiéndose mutuamente. A pesar de todo, en el 
curso superior es casi necesario cantar á dos voces. 
Para introducir esta nueva voz, el maestro tocará y 
cantará ésta en los cantos que los niños dominan por 
completo. Sin embargo, antes de entrar en ella es 
muy conveniente cantar á dos voces algunos acordes 
sencillos, tomando la segunda voz una tercera á sexta 
más bajo (jue la primera, para desarrollar así [)oco á 
poco el sentido de la armonía. 

El estudio del canon es un poco más difícil; pero se 
[)uede bacer que los niños divididos en tres grupos 
entonan primero el canon unísono 'y seguido; luego el 
primer grupo canta la primera parte, y al entrar á la 
segunda, el segundo grupo entona la primera y así en 
seguida 

J.as explicaciones sobi-e la teoría de la música deben 
ser muy completas, de tal modo, que el niño se dé 
cuenta cabal de los tonos de la escala y pueda apreciar 
en lo que vale tal 6 cual. melodía. 

En el aprendizaje de los cantos debe variarse un 
poco. Hasta la fecba los educandos cantan sólo al 
oído; aliora es necesario que solfeen el canto, y ellos 
mismos agreguen después la letra. Los ejercicios de 
acordes formados por los principales intervalos deben 
encontrarlos ellos mismos. 

No necesitamos mencionar a(pií los cantos que se 
apreirderán en este curso, basta que sean religiosos, 
populares y patrióticos, y que se extienda de si bajo 
la pauta basta sol sobre ella. Las variaciones pueden 
ser muchas, los educandos están ya bastante ejerci- 
tados. 

6 Como lo hicimos ver antes expondremos aquí 
una serie de ejercicios amoldados más ó menos á las 
exigencias pedagógicas ya anotadas, lo cual nos libra- 



EL EDUCACIONISTA 311 



rá de dar alguna lección práctica. Expondremos tam- 
bién los dos caiititos á (jiie nos hemos referido, aunque 
ardientemente habríamos deseado dar cabida á otros, 
pero el poco espacio no nos permite hacerlo. (*) 

(*) No ha sido posible incluir los signos y ejercicios gráficos ilustrativos 
del original. — [Notade la Redacción]. 

FeDKO a EDO. 



DICCIONARIO ETIMOLÓGICO 

de palabras referentes á ciencias, artes y 
otras materias 

Trabajo de consulta, útil no solamente á los que enseñan en los colegios 
y escuelas, sino también á los escritores públicos y á toda 
persona deseosa de instrucción, elaborado con- 
forme á muy seguras fuentes. 



POR Alejandro Aíutdelo, M. D 



(Concluye) 



Talismán (del G. telesma, conservación). Figura, 
carácter, á los cuales la superstición atribuye virtudes 
extraordinarias. Cosa que opeía un efecto súbito, ad- 
mirable, maravilloso. 

Taquigrafía (del G. tachu, pronto, y (jrapheiii, es- 
( ribir). Arte de escribir con la rapidez de la palabra. 

Taumaturgo (del G. thauma, maravilla, y erhgoii, 
obra). Hacedor de milagros. 

Taxidermia (del G. taxis^ arreglo, y derma, piel). 
Arte de empajar los animales. 



312 EL EDUCACIONISTA 

Tecnología (del G. tecne, arte, y logos, tratado). 
Tratado, explicación de los términos de las artes. 

Teléfono (del G. tele, lejos, y phone, voz). Instru- 
mento 6 aparato por medio del cual se trasmite la 
voz á largas distancias, pudiendo comunicarse dos 
personas. 

Telégrafo (del G. tele, lejos y graphein, escribir). 
Máquina ó aparato que sirve para trasmitir lo escrito 
á largas distancias por medio de la electricidad. 

Telegrama (del G. tele, lejos, y gramma, letra). 
Escrito 6 carta que se trasmite por telégrafo. 

Telémetro (del G. tele, lejos, y metroit medida). 
Instrumento para determiiiai' con exactitud la distan- 
cia entre dos lugares, debiendo ser uno de ellos el 
punto de observación. 

Teleólogo (del G. tele, lejos, y logas, discurso). 
Instrumento acústico por medio del cual se puede 
conversar á larga distancia. 

Telescopio (del G. tele, lejos, y shopein, ver). Lu- 
neta de reflexión que aumenta y aproxima los objetos. 

Teocracia (del G. titeos, Dios, y kratos, poder). Go- 
bierno cuyos jefes son mirados como ministros ó dele- 
gados de Dios; gobieríio clerical. 

Teogonia (del G. titeos, Dios, y ganos, generación). 
Nacimiento de los dioses; sistema religioso de los 
paganos. 

Teología (del G. theos. Dios, y logas, tratado). 
Ciencia que trata de Dios y de sus atributos. 

Teorema (del (}. theoreift, contenjplar), t. de mat. 
Proposición de una verdad especulativa que se puede 
demostrar. 

Teoría (del G. theoria, contemplación). Parte es- 
peculativa de una ciencia; conocimiento especulativo 
de las cosas, ora se tenga aislado, oía se combine con 
la práctica, deduciéndolo de hecbos. 



EL EDUCACIONISTA 313 

Terapéutica (del G. therapeuein, cuidar, curar). 
Parte de la medicina que tiene por objeto el trata- 
nniento de las enfermedades, es decir, que da precep- 
tos sobre la elección y administración de sus medios 
curativos y sobre la naturaleza de los medicametos. 

Termómetro (del G. thermos, calor, y mettQn, me- 
dida). Insiruniento que indica los grados de calor ó 
de frío bajo cero. 

Termopilas (del G. thermos, caliente, y />í¿//e, puer- 
ta). ( élebrt^ desfiladero del monte Eta, en Tesalia, que 
fue defendido poi- trescientos griegos contra todo el 
ejercito (le Jerges, basta perecer todos matando persas. 

Termoscopio (del G. thermos, calor, y skopein, 
examinar). Instrumento para reconocer las vaiia- 
ciíMies de la Icniperatura. 

Tersícore (del (i. íé^rpem, agradar, y cAoros. danza). 
Una de las nueve musas que presidía á la miisica y al 

bílile. 

Tesis (del G. ihefiis, posición). Proposición, cues- 
tión en el discurso ordinario. — Cuestión dederecbo, de 
filosofía, etc., <^ue se sostiene piíblicamente en las 
escuelas. 

Tétanos (del (í. tétanos, da teÍ7ieÍ7i, tender), t. de 
med. Rigidez, tensión convulsiva de un mayor ó me- 
nor número de músculos, y algunas veces de todos los 
soínetidos al imperio de la voluntad. 

Tetraedro (del G. tetra, cuadro, y edra, base), t. de 
Geom. Sólido regular, formado de cuatro triángulos 
equiláteros iguales. 

Tifoides (del G. thiipos, estupor, y eidos, forma), t. 
de med. Toda afección que toma el carácter de fiebre 
continua, con postración de fuerzas. 

Tipo (del G. tupos, modelo). Modelo, ejemplar, 
figura original, imagen (pie sirve de regla para otros 
-emejantes. — Individuo que reúne los caracteres bien 



314 EL EDÜGAGIONISTA ^ 

marcados que distinguen una raza. — Cada iiní) los ca- 
racteres de imprenta. — Orden según el cual se des- 
arrollan los síntomas de una enfermedad, de marcha 
regular. 

Tipografía (del G. tupos, carácter, y graphein, escri- 
bir). Arte de la imprenta. 

Tisis (del G. phtiein, secar). Enflarjueci miento, 
consunción lenta. 

Topacio {(\e\ G. topasion). Piedra preciosa ama- 
rilla, dura y transparente. 

Tópico (del G. topikos, local), t. de med. Remedios 
aplicados exteriormente, 

Toro (dtíl G. íorewem, rodear), t. dearq. Grueso 
anillo en las bases de las columnas. Constelación 
boreal. 

Topografía (del G. topos, lugar, y graphein, descri- 
Vjir). Descripción de un lugar particular. 

Trage'dia (del G. tragos, chivo, y ocie, canto). Poe- 
ma dramático que representa una acción importante 
entre personajes ilustres, y propio para exitar el terror 
y la piedad: el premio de este poema, entre los grie- 
gos fué al principio un chivo ó cabrón. — Aconteci- 
miento funesto. 

Triángulo (del L. írm, tres, y angidus, ángulo). 
Figura geométrica, que tiene tres ángulos y tres lados. 
Constelación del hemisferio boreal. 

Triedro (del G. treis, tres, y edra, basé), t. degeom. 
Pirámide de tres faces ó caras. 

Trígono (del G. treis, tres, y gonia, . (\v\^u\6). ins- 
trumento para trazar los arcos de los signos sobre Ios- 
cuadrantes. — Lo que tiene forma triangular.^*— Familia 
de crustáceos homobranquios branquiuros que com- 
prende aquellos cuyos tórax es de forma casi triangulaf. 

Trigonometría (del G. trigonon,, triángulo, y me- 
troii, medida). La ciencia que enseña la resolución de 
los triángulos, tanto planos como esféricos. 



EL EDUCACIONISTA 315 

Triptongo (del G. iréis, tres, y phthongos, sonido), 
t. de gram. Sílaba de tres vocales. 

Trópico (del G. fropikns), t. de astr. Círculo pe- 
queño de la esfera, paralelo al Ecuador y límite en el 
curso del sol. 

Tropo (del G. trephein, volver). Figura retórica, 
por la cual se da á las palabras un significado que no 
es el ssuyo propio, pero que tiene alguna semejanza 
con él. 

U 

Uranografía (del G. oiiranos, cielo, y graphein,. 
describir). Descripción del cielo. 

Utopía (del G. ou, no, y topos, lugar). Plan de 
un gobierno imaginario, en el que todo es lo mejor. 
(Cálculo vano, proyecto ilusorio. 



Velocípedo (del ív. velox,' veloz, y })es, pie). Má- 
quina ó aparato para transportarse' rápidamente de un 
lugar á otro, por medio de un sistema tal (jue se* mue- 
ve con los pies. 

Ventrílocuo (del . L. ventei-, vientre, *y loquor, 
hablar). Aquel en el que la voz j)arece salir del 
vientre. 

Vestíbulo (del L. vestibulum), t. de anj. Pieza 
á la entrada de un edificio' que sirve de pasaje para ir 
á las otras piezas. • 

Vivíparos (del L. viviparus, de vivus, vivo, y pa- 
reie, parir), t. de h.'nat. Animales <jue dan á luz sus 
hijos vivos. . , 

Voluta (del I/, voluta), t. de ar«]. Ornamento del 
capitel jónico, formado con líneas espirales, sobre la& 
cuales descansan los ángulos del abaco del mismo ca- 
pitel, y se ponen aunque menores, en el orden com- 



316 EL EDUCACIONISTA 

puesto. Nombre genérico de las conchas univalvas, 
contorneadas eii caracol, en forma de cono piramidal. 



Xilóglifo (del G. xiilon, madera, y .üluphein, es- 
culpir). Escultura en madera. 

Xilografía (del G. xulon, madera, y graphein, es- 
cribir). Arte de grabar en madera. 

Xiloiogía (del G. xulon, madera y logos, discurso). 
Tratado sobre las maderas 



Zodíaco (del G. zodion, diminutivo de zoon, ani- 
mal), t. de astr. Espacio del cielo en el cual se man- 
tienen los planetes con su curso natural y propio, de 
Poniente ;í Oriente. 

Zoófito (del G. zoon, animal, y phutoii, planta), 
t. de li. nat. Animales que se asemejan á una planta. 

Zoografía (del G. zoon, animal, y graphein, des- 
cribir). Descripción de los animales. 

Zoolatría (del G. zoon, animal, y latreia, culto). 
Adoración de los animales. 

Zoología (del G. zoon, animal, y logos, tratado). 
Historia natural de los animales. 

Zoonomía (del G. zoon, animal, y nomos, ley). 
Ciencia de las leyes t|ue rigen las acciones orgánicas 
de los animales en general. 

Zootomía (del G. zoon, animal, y tome, incisión). 
Anatomía de los animales. 




DOCTOR LORENZO MONTÜFñR 



EL EDUCACIONISTA SI' 

EL POPOL-VUH 



( Continúa) 

CAPÍTULO DÉCIMO. 

Se hi/o entrar después á loa dos hermanos en la 
Casa del Frío. El frío era en ella insoportable y esta 
casa estaba llena de hielo, porque en verdad era la 
morada de los vientos helados del Norte; pero el frío 
cesó pronto con las antorchas de pino que encendie- 
ron; dejó de sentirse y el frío desapareció debido á los 
cuidados de los jóvenes. 

Lejos de morir allí, estaban llenos de vida cuando 
amaneció el día. Kso era sin embargo, lo que querían 
los de Xibalbá, que muriesen; pero no fué así, y ellos 
estaban en buena salud cuando salió el sol. 

Salieron, pues, una vez más, habiendo ido sus guar- 
dianes á buscarlos, ¿(^ómo es esto? No han mutii'to 
aún? Exclamó el monarca de Xibalbá, contemplan- 
do lleno de sorpresa á los jóvenes Hunahpu y Xba- 
lanqué. 

Después de esto entraron en la Casa de los Tigres, 
cuyo interior estaba lleno de Tigres á los cuales dije- 
ron los dos hermanos: No nos mordáis; tenéis otra 
cosa mejor que hacer. Kn seguida arrojaron huesos 
entre aquellos brutos. 

Inmediatamente se lanzaron con voracidad sobre los 
huesos y al oir el ruido que hacían dijeron. las guar- 
<lias: Su suerte está por íin decidida; ellos habrán sen- 
tido ya el poder de Xibalbá que Ins ha entregado al 
poder de las bestias. Sus huesos serán ruidos esta vez, 
-decían lodos los(]ue velaban cerca de ellos regociján- 
<lose de su muerte. 



318 • EL EDÜGAGIONISTÁ 



Pero ellos no habían perecido; su semblante presen- 
taba el mismo aspecto de salud cuando salieron de la 
Casa de los Tigres. Al verlos exclamaron los de «Xi- 
balbá. ¿De qué raza son estas gentes? De dónde 
vienen? 

Después de eso los hicieron entrar en medio del fue- 
go en una Casa de Fuego, donde no había más que 
fuego en el interior; pero ellos no fueron quemados, 
aunque era extremadamente fuerte y de los más ar- 
dientes. Los dos hermanos se presentaron igualmen- 
te bien al salir el sol. Era sin embargo el deseo de 
los Xibalbá que pereciesen pronto en él lugar donde 
pasaron esta vez, pero no fué así y el ánimo de los de 
Xibalbá desfalleció por causa de ellos. 

Entonces los hicieron entrar en la Car^a de los Mur- 
ciélagos (1); no había más que murciélagos en el ves- 
tíbulo de esta casa, casa de Camazotz (2), un gran 
bruto ó bárbaro cuyos instrumentos de muerte eran 
como los de Chaki-tzam (3), y que mataba á todos 
los.que llegaban á su presencia. 

Habiendo entrado á esta casa se colocai-on los jóve- 
nes para dormir dentro de sus cerbatanas para no ser 
tocados por los que estaban en la casa; mas se rindie- 
ron á causa de otro Camazotz que vino del cielo ó de 
lo alto, para manifestarse cuando las cosas comenzaron 
á ser hechas por él. 

fl] Kstaís casas de prueba, imágenes sin duda de las que realmente exis- 
tían en Xibalbá, .4 imitación de las que existían en Egipto, llevan los nom- 
bres de pue})los y lugares que existen liasta el día con la misma significa- 
ción como Balami-ba, (tasa de los tigres, Zotzi-ha, casa de los murciélagos 
etc., etc. 

[2] Camazotz es a(iuí un nom})re propio simbólico, que significa el jefe ó 
el que manda á los murciélagos, con el calificativo de el miís bruto ó bár- 
baro de todos. Era probablemente el jefe de bárbaros que defendían la 
entrada de Xibalbá. [B. de B.l 

[.^] Chaki-tzum-punia aeca tal vez el nombre de algún lugar. [B. de B.] 



EL EDÜGAGIONISTA 319 



Estaban, pues, allí los murciélagos reunidos en con- 
sejo toda la noche y haciendo un gran ruido: Quilitz, 
Quñitz, decían y lo repetían toda la noche. Cesaron 
sin embargo un poco; ya no hubo movimiento entre 
los murciélagos y permanecieron parados en una ex- 
tremidad de la cerbatana. 

Entonces Xbalanqué dijo á Hunahpu: El día pare- 
ce que comienza á asomar; míralo — Tal vez comienza 
á asomar, voy á ver al instante, respondió. Y como 
deseaba ardientemente mirar por el agujero de su 
cerbatana; al querer ver la salida de la aurora, su ca- 
beza fué cortada por el Camazotz, y el cuerpo de Hu- 
nahpu quedó así sin cabeza. 

Sin percibir lo que había sucedido repitió Xbalan- 
qué: ¿No amanece todavía? Pero Hunahpu no se 
movía ya: Se habrá ido Hunahpu? ¿Qué habrá he- 
cho? Decía Xbalanqué, pero él ya no tenía movi- 
miento, permaneciendo extendido como muerto. 

Entonces Xbalanqué se sintió lleno de vergüenza 
y de tristeza. Ah! exclamó, desgraciados de nosotros, 
estamos ya medio vencidos. En seguida fueron los 
guardias á colocar la cabeza de Hunahpu sobre el lu- 
gar del juego de pelota, por orden expresa de Hun- 
Camé y de Vukub-Camé, estando todo Xibalbá lleno 
de alegría á causa de la cabeza de Hunahpu. 

CAPÍTULO UNDÉCIMO. 

En seguida de eso Xbalanqué convocó á todos los 
brutos, los puerco-espines, los javalies, todos los bru- 
tos grandes y pequeños, durante toda la noche y la 
misma noche les preguntó cuáles eran sus alimentos. 

Cuál es vuestro alimento de cada uno en particular? 
Ved que os he llamado con el fin de que escojáis vues- 
tros alimentos, les dijo Xbalanqué — Está muy bien 
respondieron ellos. 



320 EL EDUGAGIONISIA 

Entonces se fueron á tomar cada uno el suyo, todos 
fueron á escoger el que les convenía; hubo algunos 
que tomaron lo que estaba 3^a en estado de putrefac- 
ción; hubo quien escogiera 3'erbas; hubo quien eligie- 
ra piedras; hubo quien escogiera tierra, y los alimen- 
tos de los brutos, grandes y pequeños eran muy va- 
riados. 

A ejemplo de los otros la tortuga, que se había que- 
dado atrás metida en la concha, fué á tomar su parte 
haciendo curvas en su marcha tortuosa, yendo á po- 
nerse á la extremidad del cadáver, se colocó en lugar 
de la cabeza de Hunahpu y al instante mismo fué con- 
vertida en cabeza. 

Un gran número de sabios vino de arriba, el Cora- 
zón del Cielo, Huracán mismo vino á revolotear sobre 
la casa de los murciélagos para obrar este prodigio. 
Pero la cara de Hunahpu no se acabó de perfeccionar 
desde luego, aunque sí se logró hacerla; sus cabellos 
crecieron también con su hermosura y habló igual- 
mente. 

Y he aquí que quería amanecer y que la aurora co- 
loreaba ya el horizonte, y el día apareció. Se forma 
ya el Tacuacín ? se preguntaban — Sí, respondió el viejo. 
Entonces abrió sus piernas y la oscuridad apareció 
de nuevo, y cuatro veces el viejo abrió las piernas. 

He aquí que el Tacuacín abre sus piernas (1), dice 
hasta hoy el pueblo para dar á entender que sale 
el sol. 

Al momento que la aurora cubrió el horizonte con 
sus brillantes colores, él comenzó á existir: Está bien 
así la cabeza de Hunahpu? se preguntaron — Está bue- 
na, respondieron. Y de este modo acabaron de fabri- 



[1] Los indios para expresar que amanece, dicen: el Tacuaz'm abre las 
piernas. En estas frases: Tacuazín y viejo son sinónimos, y encubren al- 
gún misterio incomprensible. [B. de B.] 



i 



EL EDUCACIONISTA 321 

car la cabeza de Hunahpu y en verdad resultó como 
una cabeza verdadera. 

En seguida se consultaron entre sí y decidieron no 
jugar á la pelota: Exponte tú solo al peligro dijeron 
á Xbalanqué. — Pues bien, lo haré todo por mí mismo, 
les respondió Xbalanqué. 

Después de esto dio sus órdenes á un Conejo: Ve á 
colocarte arriba, sobre el juego de pelota, y permanece 
entre los huecos de la comiza, (1) le fué dicho al Co- 
nejo por Xbalanqué. Cuando la pelota elástica llegue 
á ti, saldrás y yo haré lo demás, le dijo al Conejo 
cuando recibió esta orden en medio de la noche. 

Y ya el sol había salido y los semblantes de uno y 
de otro anunciaban igualmente la salud. Los prínci- 
pes de Xibalbá descendieron á su vez para jugar á lar 
pelota en el lugar donde estaba suspendida la cabeza 
de Hunahpu sobre la sala del juego de la pelota. 

Nosotros somos los que hemos vencido! Vosotros 
habéis experimentado toda la vergüenza! Vosotros 
nos habéis devuelto la palma! le decían ellos. Así era 
<íomo provocaban á Hunahpu: Repose tu cabeza ahora 
del furor que tenía de jugar á la pelota, le decían. 
Pero él no sufría por los insultos con que le cu- 
brían. 

Y he aquí que los reyes de Xibalbá lanzaron la pe- 
lota elástica. Xbalanqué salió á su encuentro; ella 
llegó derecho al anillo, se detuvo é inmediatamente 
salió, pasó por encima del juego de pelota }- de un 
solo bote entró rectamente entre las molduras que 
adornaban la comiza. 

El Conejo salió inmediatamente y se iba saltando; 
pero fué al instante mismo perseguido por todos los 



[1] Ximénez en lugar de hueco de la comiza, traduce tomatal ó mata de 
tomate. 



322 EL EDUCACIONISTA 



de Xibalbá, que corrían en tumulto vociferando tras 
del Conejo y todo Xibalbá al cabo se puso tras él. 

Xbalanqué (quedando solo, en el patio), se apresuró 
luego á tomar la cabeza de Hunahpu y á colocarla 
otra vez en el lugar de la tortuga; en seguida fué á 
poner la tortuga sobre el juego de pelota, y esta cabeza 
era verdaderamente la de Hunahpu, y uno y otro se 
alegraron mucho de esto. 

Y he aquí que los de Xibalbá iban buscando la pe- 
lota elástica; en seguida, habiéndola recogido con pres- 
teza entre las molduras, exclamaron: Venid, aquí está 
la pelota que acabamos de encontrar, dijeron ellos 
levantándola para que la vieran. 

Llegando entonces los de Xibalbá, dijeron: ¿Qué es 
esto, pues, que hemos visto, cuando comenzábamos á 
jugar de nuevo la pelota? Y jugaron igualmente, po- 
niéndose otra vez dos juntos. 

Entonces, precisamf^nte la tortuga fué herida de una 
pedrada tirada por Xbalanqué, y rodando destle arri- 
ba cayó hecha pedazos en el patio de pelota, rota en 
mil partes como un tiesto á los ojos de los de Xibalbá. 

Quién de vosotros irá á buscarla; dónde está el que 
vaya á tomarla? dijeron los de Xibalbá. Así, pues, 
fueron burlados los príncipes de Xibalbá por Hunah- 
pu y Xbalanqué. Ahora, pues, éstos experimentaron 
grandes trabajos peio no murieron de todo el mal que 
les fué hecho. 

CAPÍTULO DUODÉCIMO 

He aquí ahora lo que la memoria ha conservado de 
la muerte de Hunahpu y de Xbalanqué. Aquí, pues, 
haremos á su vez el recuerdo de su muerte. 

Después de haber sido advertidos de todos los tra- 
bajos y sufrimientos que experimentarían y que expe- 
rimentaron, no murieron sin embargo en las pruebas 



EL EDUCACIONISTA 323 



de Xibalbá y no fueron vencidos por todos los atarjues 
de los brutos que había en Xibalbá. 

En seguida llamaron ellos á dos adivinos que eran 
ootno profetas y cuyos nombres eran Xulu y Paeaní, 
sabios uno y otro, y les dijeron: Si por casualidad se 
os propone la cuestión" por parte de los reyes de Xi- 
ball)á, sobre el asunto de nuestra muerte que meditan 
y combinan actualmente; ¿Por qué no estamos muer- 
tos todavía? ¿Porqué no hemos sido vencidos ni aba- 
tidos por sus pruebas? Vosotros les diréis que es por- 
que los brutos no han entrado en la CMjnjuración con 
ellos. (1) 

He a(]UÍ, pues, que en nuestro concepto el signo de 
nuestra muerte será una hoguera que debe servirles 
para dárnosla. Todo Xibalbá acababa de leunirse; 
pero en verdad nosotros no moriremos. A]\ora vamos 
á inspiraros lo que habréis de decir: 

!Si vienen á preguntaros de su parte sobie nuestra 
muerte cuando habremos sido condenados, cómo res- 
ponderéis, ó Xulo, 6 Pacam? Si os dicen: Arrojaremos 
sus huesos en el precipicio, no será l)ien? Si liacéis 
eso, resucitarais, diréis vosotros. 

Si os dicen también: Sería bueno que los colgáse- 
mos de los árboles? Ciertamente eso no es bueno; 
porque así veréis de nuevo sus semblantes, diréis vos- 
^)tro8. Si os dicen en fin, por tercera vez: Haremos 
bien de arrojar sus huesos en el río? Si la pregunta es 
repetida por ellos, vosotros les diréis: 

Eso si es preciso hacer para que mueran, y será 
bueno que antes de eso sus huesos sean molidos entré 
dos piedras como se muele el maíz para hacerlo hari- 
na, y que cada uno sea molido separadamente. Des- 
.pués los hecharéis al río, en el lugar donde cae la fuen- 

(1) Ix)s brutos de que aquí »e habla, son los bárbaros ó salvajes someti- 
•tidos al cetro de Xibalbá, que probablemente se liabían rebelado. [B.de li.] 



324 



EL EDUCACIONISTA 



te, á fin de que suf? cenizas se vayan á todas las mon- 
tañas grandes y pequeñas. Eso es lo que les respon- 
deréis cuando os interroguen sobre los consejos que os 
habernos dado, dijeron Hunahpu y Xbalanqué (1) al 
despedirse de ellos, sabiendo que iban á morir. 

He aquí, pues, que los de Xibalbá hicieron una 
grande hoguera, semejante á un horno medio subte- 
rráneo, donde pusieron muchas ramas. Después de 
esto vinieron los oficiales que debían acompañarlos, 
mandatarios Hun-Camé y de Vucub-Camé. 

Venid, les fué dicho, venid y ved como vamos á 
quemaros 6 jóvenes. P]sto dijo el rey. — Muy bien, res- 
pondieron ellos. 

Caminaron rápidamente y llegaron cerca de la ho- 
guera; y estando junto á ella, se les quiso obligar á 
alegrarse:. Tomemos aquí nuestras dulces bebidas y 
volemos cuatro veces sobre la hoguera, oh jóvenes, les 
fué dicho entonces por Hun-Camé. 

Dejad de burlaros así, respondieron los jóvenes: 
¿No sabemos, por ventura, que la muerte nos espera 
aquí, mis señores? Y abraza n<l ose faz contra faz, 
cruzaron los brazos y fueron á extenderse con el ros- 
tro inclinado sobre la hoguera, y en ella murieron 
juntos. 

Al presenciar esta escena todos los de Xibalbá se 
llenaron de júbilo, y lo manifestaban con sus gritos y 
murmullos confusos: Al fin hemos vencido verdadera- 
mente, y por cierto, que no se han rendido ellos muy 
pronto, decían. 

En seguida llamaron á Xulu y á Pacam, á quienes 
les habían dejado su última palabra. Tal como ellos 
lo habían anunciado, se les preguntó lo que se debía 
hacer con sus huesos, y cuando hubieron terminado 



(I) Aquí está modificado en el texto el nombre de Hunahpu, volviéndolo- 
Xhunahpu que significa el pequeño, el joven ó el segundo. (B. de B.) 



EL EDUCACIONISTA S25 



su adivinación, Xibalbá, habiendo hecho pulverizar 
los huesos los mandó arrojar en el río. Pero esas ce- 
nizas no se alejaron mucho; descendieron inmediata- 
mente al fondo del agua donde fueron convertidos en 
bellos jóvenes; verdaderamente fueron sus fisonomías 
las que se manifestaron de nuevo. 

CAPÍTULO DECIMOTERCIO. 

Al quinto día, pues, aparecieron de nuevo y fueron 
vistos en el agua por las gentes, semejantes á dos hom- 
bres-pescados, se mostraron y sus caras fueron vis- 
tas por los de Xibalbá y fueron buscados por todas 
partes en las aguas. 

Pero al día siguiente por la mañana aparecieron ba- 
jo la forma de dos pobres, de facciones caducas, de un 
aspecto miserable, que no lenían más que harapos por 
vestidura, y su presencia no tenía nada de atractivo. 
C'uando fueron apercibidos por los de Xibalbá no ha- 
cían demostración de lo que eran, contentándose con 
bailar la danza del Fuhuy, la danza del Cux y el Iboy, 
y bailar también el Xtzul y el Chitic (1). 

Los numerosos prodigios que operaban, quemando 
casas, como si verdaderamente hubiesen ardido y ha- 
ciéndolas reaparecer ó renacer, hicieron correr á todo 
Xibalbá á este espectáculo. 

En seguidas se sacrificaban dándose la muerte uno 
á otro, y el primero que se había dejado matar se ten- 
día muerto; pero al instante resucitaban igualmente; 
y los de Xibalbá los observaban con asombro mientras 
que hacían todo eso, porque ellos hacían estas cosas 
como el principio de su nueva victoria sobre Xibalbá. 

Después de eso sucedió que la noticia de sus danzas 



( 1 ) Nombres de animales aplicados ú ciertos bailes pantoniínicoe, acom- 
pañados de diálogos y cantos, varios de los cuales se usan todaWa entre loe 
indios. (B. de B.) 



326 EL EDUCACIONISTA 



llegó á oídos de los reyes Hurn-Camé y Vukub-Camé, 
y dijeron al oiría: ¿Quiénes son, pues, esos pobres? 
Verdaderamente nos agradaría verlos. 

Si, su baile es en verdad admirable, así como todo 
lo que hacen, respondió el que había dado la noticia á 
los reyes. Lisonjeados de lo que oían, enviaron sus 
mandatarios á buscarlos: Que vengan hacer aquí esas 
cosas, para que los podamos ver y admirar, y que sean 
aplaudidos, dijeron los reyes; Decidles eso; se les dijo 
á los mandatarios. 

Al llegar cerca de los bailadores, les comunicaron 
las palabras de los reyes. Nosotros no queremos ir, 
respondieron ellos: porque en verdad tenemos vergüen- 
za. No nos enrojeceríamos de comparecer ante prín- 
cipes de ese rango, á causa de que nuestras figuras son 
tan feas y nuestros ojos tan grandes, siendo además 
tan pobres? Qué hay que ver en nosotros que no so- 
mos sino bailadores? Qué dirán nuestros compañeros 
de miseria que están allí deseando igualmente tomar 
parte en nuestra danza y regocijarse con nosotros? 
No sería ciertamente de este modo como obraríamos 
con los reyes? . Así pues, no queremos, oh! mensajeros, 
respondieron Hunahpu y Xbalan(|ué. (4) 

Sin embargo, á fuerza de ser importunados y llevan- 
do en la cara señales de su mal humor y de su pesa- 
dumbre, partieron contra su voluntad; pero rehusaban 
andar deprisa y varias veces los enviados los obliga- 
ron, tratando con ellos, á conducirlos cerca de los 
reyes. 

Llegaron así delante de los reyes y humillándose 
con afectación, inclinaron profundamente la cabeza al 
presentarse, se prosternaron con su aspecto miserable 

(4) He aquí la cuarta generación de Hun-Ahpu y de Xbalanqué que apa- 
rece en esta epopeya, contando con los primeros que fueron sacrificados en 
Xibalbá. (B. de B.) 



EL EDUCACIONISTA 827 

y sus vestiduras usadas, mostrando á su llegada un es- 
pectáculo verdaderamente repugnante. 

Se les preguntó entonces cuales eran sus montañas 
y su tribu; se les preguntó también quienes eran su 
padre y su madre. — De dónde venis? les dijeron — 
Apenas nos lia quedado un recuerdo de eso, Señor, c(m- 
testaron ellos, no hemos conocido el semblante de 
nuestra madre ni de nuestro padre, ^y estábamos pe- 
queños cuando murieron; y no hablaron más. 

Muy bien. Haced que os podamos admirar, haced 
todo lo que querrais y os daremos vuestra recompensa, 
se les dijo. — No deseamos nada; pero verdaderamente 
estamos llenos de temor; respondieron al rey. 

No os asustéis y no seáis tan tímidos, bailad. Y 
desde luego representad que os matáis, que quemáis 
mi casa: haced todo lo que sabéis para que podamos 
gozar de vuestro espectáculo, esto es todo lo que de- 
sean nuestros corazones. Después de eso partiréis, 
pobres gentes, y os daremos vuestra recompensa, les 
repitieron. 

Entonces habiendo comenzado sus cantos y danzas, 
todo Xibalbá fué á sentarse en derredor para verlo to- 
do. Y luego poniéndose á bailar representaron el Cnx, 
representaion el Puhai/ y bailaron el Ihoy. 

Y el rey les dijo: Matad á mi perro qué está íu\[.n y 
volvedlo después á la vida, les dijo; — Está bien, dije- 
ron al matar al perro, y después lo resucitaron, y en 
verdad el perro estaba muy contento de volver á la vi- 
da y meneaba la cola de gozo por haber sido resucita- 
do. Después el rey les dijo. Quemad ahora pues, mi 
casa, les dijo. Entonces y en el acto abrasaron 
la casa del rey, estando todos los príncipes sentados en 
su recinto sin que se quemasen. Y al instante des- 
pués la presentaron buena y apenas estuvo perdida un 
momento la casa de Hun-( 'amé. 



328 EL EDUCACIONISTA 

Todos los príncipes estaban maravillados y sentían 
un gran placer al ver la danza. Entonces también les 
fué dicho de parte del rey: Matad ahora un hombre, 
inmoladlo; pero que no muera, agregaron. 

Muy bien, dijeron los pobres. Entonces cogieron un 
hombre y habiéndole abierto el pecho, sacaron el cora- 
zón de este hombre y levantándolo lo pasaron ante los 
ojos de los príncipes. Hun-Camé y Vukub-Camé es- 
taban igualmente sorprendidos; pero un momento des- 
pués el hombre fué vuelto á la vida por ellos y se mos- 
tró lleno de alegría de haber sido resucitado: 

Los príncipes continuaban maravillados: Mataos 
ahora vosotros mismos, he ahí lo que deseamos ver^ 
eso es en verdad lo que nuestro corazón apetece, ese 
espectáculo que os es especial, dijeron otra vez los 
príncipes. — Muy bien, sefor, respondieron ellos. 

Después de eso comenzó la inmolación de uno por 
el otro, y fué Xhunahpu al que mató á Xbalanqué; sus 
brazos y sus piernas fueron cortadas una después de 
otra; su cabeza fué separada del tronco y llevada le- 
jos de él, mientras que se arrancaba su corazón y se 
exhibía ante todos los reyes de Xibalbá que se em- 
briagaban al ver aquel espectáculo. 

Lo contemplaban ellos estupefactos, pero no veían 
sino una cosa, el espectáculo que presentaba Xbalan- 
qué; Levántate, le dijo en seguida, y Xhunahpu fué 
vuelto á la vida. Uno y otro se regocijaron igualmen- 
te; en efecto, lo que hacían transportaba el corazón de 
Hun-Camé y Vukub-Camé sentían como si ellos mis- 
mos hubiesen sido los actores. 

En seguida el exceso del deseo y de la curiosidad 
atrayendo el corazón de los principes hacia aquel es- 
pectáculo que les habían presentado Xhunahpu y Xba- 
lanqué, Hun-Camé y Vukub dejaron escapar estas pa- 
labras: Haced lo mismo con nosotros, inmoladnos,. 



EL EDUCACIONISTA 329 



dijeron Hun-Canié y Vukub-Camé á Xhuiialipu y (\ 
Xbalanqué. 

Muy bien, vosotros resucitaréis; ¿puede existir la 
muerte para vosotros? pero regocijaros es nuestro de- 
ber, ó vosotros reyes de vuestros servidores y de vues- 
tros vasallos, respondieron ellos á los príncipes. 

Y he aquí que el que sacrificaron primero fué el 
principal rey, Hun-Camé era su nombre, el monarca 
de Xibalbá. Habiendo muerto Hun-Camé se apode- 
raron de Vukub-Camé é hicieron lo mismo con él y 
ya no los volVieron á la vida. 

Entonces huyeron todos los príncipes de Xibalbá, 
viendo muertos á los reyes y con el pecho entreabier- 
to; en un momento fueron ellos mismos sacrificados 
de dos en dos como un castigo que merecían. No fué 
necesario más que un instante para dar la muerte al 
rey y no le resucitaron. 

Pero he aquí que uno de los príncipes se humilló 
entonces, presentándose delante de los bailadores, no 
habiendo sido encontrado ni cogido hasta aquel mo- 
mento. Tened piedad de mí, dijo, cuando se vio reco- 
nocido. 

Sus vasallos huyeron todos en tumulto á un barran- 
co profundo, llenando como una sola masa el vasto 
precipicio, y allí se amontonaron llegando en seguida 
innumerables hormigas que fueron á descubrirlos y aca- 
baron de arrinconarlos en el barranco. 

De allí fueron conducidos por el camino, y al llegar 
delante de los vencedores se posternaron con humildad 
y se rindieron todos, sometiéndose sin reserva al pre- 
sentarse á ellos. Así fueron vencidos los reyes de Xi- 
balbá y solamente por el prodigio de su metamorfosis, 
Xhunahpu y Xbalanqué consiguieron esta victoria. 

TAPÍTULO DECIMOCUARTO 

En seguida (los bailadores), dijeron sus nombres y se 
exaltaron á la faz de todos los subditos de Xibalbá. 



íi30 EL EDUCACIONISTA 



Oid, pues, nuestros nombres, dijeron, y os dire- 
mos igualmente los nombres de nuestros padres. 
Vednos, pues, nosotros, Xhunahpu y Xbalanqué, tales 
son nuestros nombres. Y nuestros padres fueron los que 
habéis matado 3^ que se nombraban Hun-Hunahpu y 
Vukub-Hunahpu. Nosotros somos los vengadores de 
los tormentos y sufrimientos de nuestros padres. Así 
es como nosotros tomamos todos los males que vos- 
otros les hicisteis: así, pues, nosotros os acabaremos á 
todos, os daremos la muerte sin que uno solo de vos- 
otros {)ueda escaparse, les fué declarado. ' 

Al oir esto, todos los subditos de Xibalbá se proster- 
naron gimiendo y exclamando: Tened piedad de nos- 
otros, oíi Hunah()U, Xbalanqué! En verdad, hemos pe- 
cado contra vuestros padres, como decís, y que están 
enterrados en el Cenic»']'o, respondieron ellos. 

Muy bien, contestaron ellos, he aquí vuestra senten- 
cia que pronunciamos contra vosotros. Elscuchad to- 
(los vosotros, subditos de Xibalbá! Puesto que vuestro 
Estado y vuestra potencia no existen ya y que ni aun 
os queda derecho á la clemencia, vuestra sangre do- 
mina todavía un poco; peio vuestra pelota no rodará 
ya más eti el juego. Ya no serviréis más que para ha- 
cer cosas de barro cocido, torteras, ollas de cocer maíz; 
y las bestias que viven en los bosques y en las soleda- 
des serán vuestros compañeros. Todos los vasallos 
ricos, los subditos civilizados, dejarán de ser vuestros, 
las abejas solamente continuarán reproduciéndose ante 
vuestros ojos. Vosotros, pues, hombres perversos, 
hombres crueles y tristes, miserables, que habéis hecho 
males, llorad. 

Ya no se tomará á los hombres de improviso, como 
lo habéis hecho vosotros; pero estad atentos á lo que 
he dicho sobre esta boda dominadora (1) Así fué co- 
mo hablaron á todos los subditos de Xibalbá. 

(1) ¿Harán alusión estas palabras al globo alado, símbolo de algunos 
]meblo8 de la antigüedad, del cual liabla Isaías en el cap. 18, al profetizar 
entre un pueblo desconocido; y cuya figura se encuentra esculpida por una 
inexplicable coincidencia en las ruinas del Palen([ue? 



EL EDUCACIONISTA 331 



Asi comenzó su destrucción y su ruina, con la im- 
precación que se les dirigió. Pero su brillo no fué 
muy grande antes; solamente gustaban de hacer la 
guerra á los hombres; y verdaderamente no se les nom- 
braba como dioses antiguamente; pero su aspecto ins- 
piraba miedo: eran malos como los buhos, que inspi- 
raban la maldad y la discordia. 

Se cuenta así mismo <]ue eran también de mala fe, al 
mismo tiempo blancos y negros, hipócritas y tiranos. 
Además, se pintaban la cara y se untaban con colores. 
Así su poder fué arruinado y su dominación dejó de 
crecer. He ahí lo que hicieron Xhunahpu y Xbalan- 
qué. 

Sin embargo, su abuela gemía y se lamentaba ante 
las cañas que habían dejado plantadas; estas cañas ha- 
bían crecido, después se habían secado de nuevo; pero 
cuando ellos fueron quemados en la hoguera, las cañas 
habían reverdecido otra vez. 

Después de esto, habiendo su abuela encendido el 
brasero, quemó copal delante de las cañasen memoria 
de sus nietos. (1) El corazón de la abuela se rego- 
cijó cuando las cañas reverdecieron la segunda vez; 
ellas recibieron entonces honores divinos de la abuela 
que las llamó "Centro de la Casa,'' y el "Centro," fue- 
ron llamadas. (2) 

(1) He aquí el origen de la práctica gentílica que Iob indios tenían y aun 
conservan en algunos lugares, de quemar co|)al á las caíias de maíz y ú 
otros árboles. 

l2) Chutara Ulen. 

(^Conímuará.) 



332 EL EDUCACIONISTA 



LA VUELTA DE LA PALOMA 



POR JORGE ISAACS 

r 

Paloma, dile á la aldeana 
Que se goza en mi martirio, 
Pronto vuelves á posarte 
Sobre mi techo pajizo. 
Triste vuelves, que tu arrullo 
De dolor es claro indicio. 
Ven y llora junto á mí, 
Que así lloraré contigo. 
Ven y cuéntame sus penas 
Y causa de su desvío; 
Ven y pósate en mis hombros, 
Que aun desdeñada te envidio. 
El perfume de sus manos 
Traerá tu plumaje lindo, 
O bajo el ala de nieve 
De sus cabellos un rizo. 
¿Te ha guardado en su regazo 
De los rigores del frío? 
¿Sobre su seno turgente 
Incensible habrás dormido? 
Tú sabes cuan deliciosos 
Son sus labios purpurinos, 
Porque acaso muchas veces 
Aprisionaron tu pico. 
Paloma, vuélvete á ir 
A contarle cómo vivo 
En las ásperas montañas 
Por su sombra perseguido; 
Que he formado para' ella 
De bellísimas y mirtos, 
Una gruta en que las flores 



EL EDUCACIONISTA 333 



Que más la agradan cultivo; 
Que aquí el bosque es silencioso, 
Puro el cielo, manso el río, 
Embriagadoras las auras 

Y los lagos cristalinos; 
Que cuando la luna' baña 
Los follajes movedizos, 
Oigo su voz en el viento 

Y en las sombras su suspiro. 
jAy! si tardas, cuando vuelvas 
Harás de tu amor el nido 

En el soto de ci preses 
Do cavo el sepulcro mío. 
Pero antes deja á mi boca 
Besar tu rosado pico. 

Y haz que pronto ella lo oprima 
Con sus labios purpurinos. 



ELEMENTOS DE ALGEBRA 

(g. a. WENTW'ORTH) 



VERSIÓN ESPAÑOLA 

POK 

José F. Aizpuru, 

Profesor de esta materia en la Escuela Normal Central de Señoritas. 

Lecciones arregladas especialmente para las alumnas de esta 

asignatura en dicho plantel 



{Continuación) 
MÍNIMO COMÚN MÚLTIPLO 

130. Común múltiplo de dos ó más expresiones es 
otra expresión divisible exactamente por cada una de 

bil ellas. 

"i 131. El MÍNIMO COMÚN MÚLTIPLO (m. c. m.) de dos 6 

más expresiones consiste en el producto de todos los 



334 



EL EDÜGAGIONISTA 



factores de las expresiones, tomándose cada factor en 
su mayor exponente. 

132. El M. c. M. de dos expresiones que no tengan 
factores comunes, será el producto de ellas. 

(1) Hállese el M. G. M. de 12a'c, 14bc^ 36ab"^ 

12a2c=22x3a2c 
14bc2=2 X7bc^ 
36ab2=22x3%b- 
. • . iM. G. /).-22x32x7a2bV-252a'^bV 

(2) Hállese el M. G. M. de 
2a2+2ax, 6a-— 6x^ 3a'— 6ax+3x^ 

2aH2ax =-2a(a+x) 
Ga'— 6x- =2X3(a+x)(a— x) 

3a2-6ax+3x^3(a-x)2 
. • . el M: G. 7lf.=6a(a+x)(a— x)' 

133. Cuando las expresiones no pueden con facili- 
dad descomponerse en sus factores, esto puede hacerse- 
hallando el 31. G. D. de ellas. 

(3) Hállese el i/. G. M. de 

6x"^— llx-y+2y=^ y 9x=^— 22xy-— 8y=^ 



6x='— llx-y +2y^ 

6x-''— Sx'-y—4xy'' 


9x-'— 22xy-— 8y=^ 
2 


3 


— 3x''^y+4xy^+2y^ 

— .3x2y+4xy+2>-^ 


18x='— 44xy'— 16y' 
18x=^— 33x'V+ 6y^ 






1 ly)33x2y— 44xy'^— 22y=^ 






3x'^ — 4xy — 2y'^ 


2x— y 



Luego, 6x=^— 1 1 x-y +2y=^=(2x— y)(3x--4xy— 2y'^) , 
y 9x-'— 22xy--8y^-=(3x+4y)(3x--4xy-2y'0 
. • . el 3L G. J/.---(2x-y)(3x+4y)(3x'^-4xy-2y-) 
En este ejemplo hallamos el M. G. D. de las expre- 
siones, y dividimos cada una de éstas por dicho M.G.D. 
134. Se observará que el producto del M. G. D. y el 
M. G. M. de dos expresiones es igual al producto de 
ellas. Porque, * 



EL EDUCACIONISTA 335 

Si A y B son dos expresiones, y D su M. C. D., 

Supóngase que A=aD, y B=feD; 

Desde que I) es el producto de todos los factores co- 
munes de A y B, y a y 6 no tienen factor común, el 
31. C. I), de a y 6 es ab, 

Luego el M. C. D. de al) y hV) es ah\). 

Ahora, A=ttD y B=6D; 

;• . AB=a6DXl). 

A P 

. • . --—=afel)=el mínimo común múltiplo. Esdecir, 

El M, C. M. de dos expresiones puede obtenerse divi- 
diendo el producto de ellas por su M. C. D. 

O, dividiendo una de las expresiones por el M. C. D.,y 
multiplicando el resultado por la otra expresión. 

135. Para hallar el M. C. M, de tres expresiones, 
A, B, C— Hállese M, el M. C. M. de A y B; luego el 
M. C. M. de M y C será el M. C. M. que se busca. • 

CAPÍTULO VI [ 

FRACCrONF:S 

136. La expresión -|- se usa para indicar que se 
han dividido a unidades en b partes iguales, y que una 
de estas partes se ha tomado; 

O, que una unidad se ha dividido en b í)artes igua- 
les y que se ha tomado a de estás partes. 

137. La expresión -~ se llama fracción ó quebrado; 
a es el numerador y b el de7iominador. 

138. El numerador y el denominador se llaman 
términos de la fracción. 

139. El denominador demuestra en cuantas partes 
iguales está dividida la unidad y por consiguiente de- 
nomina ó nombra ^a parte; y el numerador demuestra 
cuantas partes de estas se han tomado. 

Observaremos que la letra escrita sobre la línea en 



336 



EL EDUCACIONISTA 



II 



una fracción sirve un propósito muy distinto al de la 
que está escrita debajo de ella. 

La que está sobre la línea denota un número. 

La que está debajo de la línea denota un nombre. 

140. Todo núnaero entero puede escribirse en for- 
ma de quebrado poniéndole la unidad por denomina- 
dor; así, a=^ 

PARA REDUCIR UN QUEBRADO Á SU MENOR EXPRESIÓN 

141. Tomemos la línea AB, dividida en 5 partes 
iguales en los puntos C, D, E, F. 

, , B 

C D E F 

(I) AF será Vs de AB. 

Supongamos que cada una de las partes de AB estén 
subdivididas en 3 partes iguales. 

Entonces AB contendrá 15 de estas subdivisiones, y 
A F contendrá 12. 

(II) Luego A F es igual á 7i5 de A B. 

Si comparamos (1) y (II), deducimos que Vs^^As 
Si para la prueba general suponemos que AB está 

dividida en h partes iguales, y que A F contiene a de 

estas partes, 

(III) A Fes igual á-^ de AB. 

Ahora, si cada una de estas partes está subdividida 
en c partes iguales, 

■ AB contendrá he de estas subdivisiones, y A F con- 
tendrá ac de ellas. 

(I Vj Luego A F=-|^ de A B. 

Comparando (III) con (IV) es evidente que 



Y, puesto que-g-se obtiene multiplicando ambos tér- 
minos de la fracción -|-por c, y, vice-versa,-|-se obtiene 



EL EDUCACIONISTA 



337 



dividiendo ambos términos de-^por c, se cle^^ce que: 

I. Si el numerador y denominador de un quebrado 
se multiplican por el mismo numero, no altera el va- 
lor de la fracción. 

II. Si el numerador y denominador se divide por el 
mismo número, tampoco altera el valor de la fracción. 

Luego, para reducir un quebrado á términos menores, 
Divídanse el numerador y denominador por cualquier 
factor común. 

142. Para reducir un quebrado á su menor expre- 
sión divídanse ambos términos por su M. C. D. 



(Continuará). 



NOTAS SOBRE EDUCACIÓN 



El Estado de Nueva York ha adoptado la siguiente 
ley sobre instrucción obligatoria: 

1? La educación es obligatoria para todos ó en las 
escuelas públicas del Estado, ó del común ó del dis- 
trito. 

2? Los niños de ocho á diez y seis años que tengan 
buena salud mental y física, están obligados á recibir 
la instrucción establecida por esta ley. 

3? Los maestros de esas escuelas tomarán nota diaria 
de la asistencia de cada niño. 

4? Los padres tienen el deber de que sus hijos reci- 
ban esta instrucción, y en caso de no cumplirlo, serán 
castigados con una multa, ó con una multa y prisión. 

5? Toda persona, casa de comercio ó corporación 
que emplee niños á los cuales impida que cumplan lo 
prescrito por esta ley es responsable para el pago de 
la multa. 



338 EL EDLÍGAGIONISTÁ 

6? Las autoridades escolares de cada ciudad y dis- 
trito nombrarán uno ó más agentes retribuidos para 
que procuren la observancia exacta de esta ley. 

7? Los administradores de las escuelas podrán nom- 
brar dichos agentes, pero la responsabilidad, caso que 
la haya, será de aquéllos 

En los Estados Unidos hay actualmente 390,000 
maestros, de los cuales 225,000 son mujeres. En Fila- 
delfia hay unos 3,000 profesores, de los cuales solo 125 
pertenecen al sexo masculino. Cuando más, como su- 
cede en el Estado de Lid i ana ha}^ igual número de 

maestros y maestras. 

# 

En Inglaterra los clericales tratan de obtener del 
Estado mayores subvenciones en favor de las escue- 
las voluntarias y aun (}e cargar los gastos de ella al 
contribuyente, dejando su dirección á las diversas 
iglesias que de ella dependen. La National Edvcatio- 
nal Associatíon, viendo en esto grandes empeños para 
impedir el desenvolvimiento de un sistema nacional 
de educación, cree que todos los amigos de la educa- 
ción nacional deben oponerse á una [)olítica tan fu- 
nesta. 

La Liglaterra ha fijado la edad legal en que los ni- 
ños pueden ser empleados en las industrias. Esa edad 
es de doce años en Francia, de trece en Alemania y de 
catorce en alguos cantones de Suiza. El Ministro del 
Interior de Inglaterra desea conocer el deseo de la Cá- 
mara de los Comunes, a fin de proponer ó no que se 
fije en doce años la edad mencionada. Esta idea se 
abre camino en el país. 

A fines de 1894 había en este país 88,415 maestras 
y 33,64f) maestros, esto es, un (^.l)% niás que en Esta- 
dos Unidos, llamados por algunos "el paraíso de las 
maestras"; pero las dotaciones son superioi-es en este 
último país. 

(De " El Educador", (íe Chile. 



líl 



i 




Ilusirísimn SEÜor Don Francisco Marro q 



uin 



ILUSTRISIMO SEÑOR DON FRANCISCO 
MARROQUIN 



Fué sacerdote de muy sanas costumbres y de 
genio. 

No vino á América como otros ministros del 
altar vinieron, en pos de riquezas y con el áni- 
mo de explotar, en todo y por todo, á la raza 
conquistada. 

Dio muestras de elevadas miras y de sacerdote 
verdaderamente cristiano. 

Natural del valle de Toranzo en Santander — di- 
ce Fuentes y Guzmán — "fué maestro de íilosofíay 
teología en Osma, y hallándose en la Corte del 
Emperador Carlos Y, conoció á Don Pedro de Al- 
varado, con quien pasó á Indias en 1528; asistió 
en el Puerto de Yeracruz á los últimos momentos 
de la primera esposa del conquistador, doña Fran- 
cisca de la Cueva, que murió allí en febrero de 
1529; pasó con Alvarado á Méjico y luego á Gua- 
temala en 1530, donde entró con el carácter de 
Cura de la capital, Provisor y Yicario general de 
la provincia, y se posesionó en 3 de junio. En 
1553 presentó el Emperador á Marroquín para el 
Obispado de Guatemala: recibió el interesado las 
cédulas en 2 de marzo de 1535, le consagró en 
Méjico, el año de 1537, don Juan de Zumárraga, 
y encargado de la diócesis la organizó en la for- 
ma más provechosa á los naturales indios y al 
brillo deUculto. ^ 

No sólo capellán, sinc^ consejero y amigo pre- 
dilecto de Alvarado fué el ilustre Marroquín, tan* 



340 EL EDUCAGIONISIA 



to, que no teniendo ánimos para testar el con- 
quistador, cuando el triste suceso de Nochistlan, 
dispuso que testaran por él su hermano Juan y el 
Obispo de Gruatemala. Al recibirse en esta ciu- 
dad la noticia de aquel suceso y encargarse la 
gobernación á la viuda del Adelantado y luego á 
su hermano don Francisco de la Cueva, se nom- 
bró al Obispo su adjunto; y dos días después, 
durante la pavorosa inundación que arruinó aque- 
lla capital, recorrió las calles prestando auxilios 
de todo género á los atribulados habitantes, y dis- 
puso y coadyuvó al entierro de las muchas vícti- 
mas del desastre, dándose sepultura á la gober- 
nadora doña Beatriz, en la Catedral que él erigió 
con fondos de la ciudad el 23 de agosto de 1533. 
Al fundarse la segunda Guatemala, levantóse á 
costa de Marroquín la nueva Catedral, que per- 
maneció hasta 1669 que fué preciso demolerla por 
ruinosa, erigiendo entonces la que con la pobla- 
ción, se arruinó por un terremoto en 1773. 

A la verdad este gran varón y Prelado, prime- 
ro pastor de esta Santa Iglesia, fué varón grande 
de espíritu y celo maravilloso, y que apenas hay 
obra grande en esta ciudad (*) que no nos acuer- 
de y proponga su ilustre y apostólica memoria." 

A los esfuerzos del señor Marroquín, amante de 
las letras, débese la erección de la Universidad 
de San Carlos que se levantó en este país, en 1679. 

El Educacionista que tiene amor y veneración 
por los que trabajan por el adelanto intelectual 
de los pueblos, en todos los tiempos, recuerda con 
gratituíUa memoria del ilustre Prelado, j publica 
hoy su "rato. 

[*] Antigua Guatemala. 



PEDRO CRESPO Y JUÁREZ 

Coetáneo del Obispo Marroquín, puso también 
gran empeño en que se erigiera la pontificia y 
real Universidad de San Garlos, en la cual se es- 
tablecieron desde sus comienzos las cátedras de 
teología, cánones, leyes, filosofía, medicina, len- 
gua mejicana y otras. 

Esta renombrada Universidad dio ocasión, se- 
gún el historiador José Cároleu, d giie la raza in- 
dígena pudiese dar gallarda muestra de su feliz en- 
tendimiento. Citábanse muchos discipulos de sus 
aulas (jue les dieron fama con su sabiduría, g en- 
tre otros á don Juan de Oviedo g Baños, joven de 
tan precoz inteligencia, que á los diez g nueve años* 
era ya bachiller en filosofía g doctor en teología es- 
colástica, ¡I á Manuel de Miranda, genio artístico 
tan portentoso, (jue á la edad de diez años asombraba 
á los pintores por la perfección de sus obras. Flo- 
recía entonces en este arte uu célebre (/uatemalteco 
llamado Antonio de Montújar. 

El Capitán Crksi'o y Juárez dejó para la insti- 
tución arriba mencionada, la suma de íjf20,()0(). 

El 4 de noviembre de 1803 se ordenó la colo- 
cación del retrato de este español, en uno de los 
salones principales de la Universidad de Gua- 
temala. 

# 



EL EDUCACIONISTA 

Revista de Instrucción Pública 



Tomo II Guatemala, Enero 1? de 1896 Nüm. 18 



Director y Redactor - - - Julián Moré Cueto 



RELACIONES ENTRE LA ESCUELA Y LA 
FAMILIA 

AL SEÑOR Licenciado don Manuel Carral, Ministro de 
Instrucción Púbijca 



Los eleinenlos fundamentales de la escuela perte- 
necen á la familia y viceversa. Estos elementos son 
los niños. Sin éstos no se podría concel.)ir siquiera 
la existencia de arjuellas dos entidades. Son su punto 
de unión. Quererlas desunir seiía imposible, toda 
vez que la vida de la escuela depende de la familia, 
y más rigurosamente, la vi<]a de la familia depende 
de la escuela. 

Mas esto que á la simple vista es un hecho evidente 
no se ha reconocido en todos los pueblos. I nay otra 
andan á veces por caminos opuestos, como dos entida- 
des distintas, como ruedas de distinto engranaje que 
no pueden someterse á un mismo carril. Parece, pues, 
que la escuela y la familia hasta ahora no han reco- 
nocido su grado de enlace-, ni la fuente común de don- 
de emanan, ni menos aún los vínculos conque la mis- 
ma naturaleza las estrecha. De aquí la necesidad de 
indicar, fomentar y desarrollar esta unión y hacer no- 
tar sus correlaciones y mutua dependencia. 

Es este un punto de vital importancia, tratado por 



344 EL EDUCACIONISTA 

los pedagogos de la época, con tanta mayor solicitud 
cuanto que de estas relaciones se derivan los buenos 
resultados de utilidad práctica de los establecimientos 
de enseñanza y de los padres de familia. 

Y nosotros aseguramos que los vínculos de unión 
éntrela escuela jMa familia, son más naturales y le- 
gítimos, que los que existen entre la escuela y el Es- 
tado, pues estos no son sino.de régimen, organización 
y administración, mientras que aquellos se derivan, 
como hemos dicho, de la misma naturaleza; circuns- 
tancia que los hace uu'is constantes, más íntimos, más 
duraderos y si se quiere más simpáticos. 

Ahora, vamos á ver de dónde emanan la necesidad 
de la escuela para la familia y viceversa, cómo deben 
fomentarse las relaciones entre ambas y la utilidad 
moral y científica de mantener esta unión. 

Los padres de familia no pueden consagrarse ala 
educación de sus hijos, por mucha que sea su pacien- 
cia y su amor; y por muy duro que les sea confiar á 
manos extrañas los pedazos de su alma, hay un día 
en que la familia, habiendo cumplido ya con ineludi- 
bles deberes, no ¡íuede ocuparse personal y directa- 
mente en el desarrollo de las facultades, de los habitóse 
inclinaciones que cada día bajo nuevas y variadas 
formas, se muestran en el niño, ya en sus acciones, ya 
en sus palabras, ya en sus naturales instintos; parece 
que una naturaleza más poderosa que la de ayer, vi- 
niera hoy reclamando de la familia nuevos cuidados 
y deberes, y en su autoridad y dirección, mayor suma 
de responsabilidad. De aquí la necesidad de un de- 
legatario que reemplace la familia y prosiga el cultivo 
de esa planta de ilimitada precocidad que se llama 
niño. ^ 

De aquí la necesidad de la escuela, sagrado templo 
donde empiezan á desarrollarse en nuestros corazones 




Pedro Crespo y Juárez 



EL EDUCACIONISTA 345 

las primeras sirriieiites del bien y á brillar en nuestro 
espíritu los primeros relámpagos del pensamiento, los 
primeros destellos de la razón. Es allí, padres de fa- 
milia, donde debéis llevar á vuestios bijos! Mas no 
con el objeto de abandonarlos como sucede desgracia- 
damente entre nosotros, pensando que la escuela es 
solo retención de los niños, algo como el descanso de la 
familia y el lugar de castigo de los traviesos, no; la 
naturaleza, la familia, la sociedad, el Estado, recla^ 
man de vosotros el cumplimiento de nuevas obliga- 
ciones y deberes, en el momento mismo de entregar 
al institutor vuestros bijos. 

No diríamos lo bastante si pretendiésemos bacer 
inculpaciones á los padres que abandonan sus hijos á 
la naturaleza y á manos extrañas, olvidando así la 
sagrada misión que la misnuí naturaleza les reclama. 
No: es necesario contrarrestar ese abandono, esa debi- 
li'dad, esa inercia injustificable; hay necesidad de ayu- 
dará la persona á quien habéis encomendado los pe- 
dazos de vuestro corazón ; al maestro. Sumisión es 
santa, sn influjo poderoso, la familia le pertenece por- 
que es padre espiritual de los niños, y el Estado le ha 
dado la dirección de la infancia, es[)eranza de la pa- 
tria. Ayudad, ayudad, pues, al maestro con vuestros 
consejos, con vuestro ejemplo, con vuestro cariñol 

La escuela y la familia necesitan para su existencia 
unión mutua y mutuas relaciones de apoyo y de au- 
toridad. 

Si el maestro no debe olvidar que educa seres que 
en manera alguna le pertenecen, la familia debe pen- 
sar también, que los niños no son ya exclusivamente 
del dominio paterno: son miembros de una sociedad 
que reclama derechos y que impone deberes, y alum- 
nos de una escuela á cuya entidad los habéis inscrito. 

Toca, pubs, al institutor y á ios padres de familia 
fomentar estas relaciones. — Cómo? 



346 EL EDUCACIONISTA 



Con la palabra primeramente. No puede conce- 
birse que haya padres de familia tan insensatos que 
profieran tan sólo una palabra contra el padi'e espiri- 
tual encargado de la educación y enseñanza de sus hi- 
jos. Sin embargo los hay, que traspasando los lími- 
tes de la verdad y la justicia, hablan mal del maestro, 
delante de sus hijos dando razón á sus quejas y á 
sus frivolos caprichos, sin tener presente el proverbio 
que dice: ''El golpe que da la vara forma tan sólo un 
cardenal, mas el golpe que da. la lengua, quebranta los 
huesos.'^ 

Si acaso líubiera una razón que hiciera justificables 
las quejas escolares de los niños, no se hable nunca 
del maestro: corríjaseles, déseles consejos, averigüense 
las causas que puedan influir en su general descon- 
tento y trátese de acuerdo con él de poner los medios 
para subsanar las faltas, en las que muchas veces tie- 
ne parte importante la familia. Por estos medios 
justos y racionales, se conserva la amistad de los pa- 
dres y maestros, y se estimula á los niños. 

No sucede así, si los {)adres imprudentemente, lle- 
vados por un amor mal entendido, profieren en de- 
nuestos contra lo que se llama comunmente "el ma- 
estro" en palabras descorteses é indignas, pues ésto 
lejos de cori'ej ir agrava ¡asfaltas, envalentona á los 
niños, desprestigia la suprema autoridad del profe- 
sor, convirtiéndole á la vista de aquellos, en un ser 
odioso y despreciable, á la vez que contribuye de un 
modo reflejo al desorden y anarquía, á cuyas tenden- 
cias son generalmente inclinados los alumnos. 

Si por el contrario, el niño oye decir en el hogar 
(jue el maestro es bueno, digno de alabanza, que se le 
debe amor, consideraciones y respeto, que es el primer 
amigo de la casa; impregnado de estas ideas y senti- 
mientos nobilísimos, va á la escuela comoá su propia 



EL EDUCACIONISTA 347 

casa, atiende á las lecciones y consejos del maestro 
con sencilla naturalidad, y aun se somete con resigna- 
ción y paciencia á los castigos que se le imponen, si 
acaso por su vivacidad y su inquietud llega á que- 
brantar la disciplina y el orden de la escuela. Este 
niño de seguro no contestará al maestro con descorte- 
sía, ni contrariará sus órdenes, ni menos incitará á 
sus camaradas á cometer malas acciones, pues bien 
(Comprende, que la sanción fallará en su contra, en la 
escuela, en la casa y quizá en su propia conciencia. 

Hay maestros también, que dejándose llevar de las 
primeras impresiones y dé su nial carácter, en mo- 
mentos de suprema desesperación, insultan á los ni- 
ños, y lo que es i)eor, á los padres de éstos. Nada 
más insensato, nada más pecaminoso ni más digno de 
acerba crítica, que tales acciones en la persona del 
que debe ser modelo de cordura y de delicadeza. 

Otro medio de relacionar la escuela y la familia, es 
el de tener siempre á ésta al corriente de los reglamen- 
tos y organización de las escuelas, plan do estudios, 
materias de enseñanza, programas, castigos impues- 
tos á los niños, y finalmente, de todo aquello que di- 
recta ó indirectamente se roce con los escolares. 

Así podían seguir los padres de familia el* movi- 
miento educador, desarrollo de las enseñanzas, indi- 
cando las que más convienen á sus hijos, según sus 
facultades y la carrera á que se les quiere dedicar, las 
horas en que deben hacerlos concurrir á las clases, 
para ejercer sobre ellos la autoridad y vigilancia 
indispensables, y para procurar en una palabra, el 
fomento de las buenas relaciones entre a(juellas dos 
entidades. 

También sería muy conveniente^, y ojalá fuera posi- 
ble, que los padres ó tutores encargados de la ediíea- 
ción de los niños, siguieran paso á paso el estudio de 



348 EL EDUCACIONISTA 

las asignaturas del programa escolar. Esto les ser- 
viría no sólo para su propio perfeccionamiento sino 
también para resolver acertada y convenientemente 
las preguntas que puedan hacerlos niños en el hogar, 
durante las horas de estudio. 

Téngase presente, que nada puede desprestigiar la 
autoridad paterna y conducir más fácilmente á la rui- 
na moral de la familia, como la ignorancia, en cuales- 
quiera de sus formas. 

Este artículo va haciéndose largo, pero la materia es 
inagotable. Mas uo queremos concluir, sin llamar nue- 
vamente la atención á los maestros y á los padres, sobre 
la necesidad de mantener las relaciones éntrela escue- 
la y la familia, relaciones modeladas por el ejemplo 
y el precepto, como el medio eficaz para llevar á cabo 
los más altos fines de la educación. 

Guatemala, diciembre 20 de 1895. 

Agustín Patino. 



CULTURA INFANTIL 



A LAS ABNEGADAS EDUCADORAS DE LA NIÑEZ,- SEÑORITAS DOLORES 

BARTRES O. Y SARBELIA ESCOBAR, DIRECTORAS DE LAS 

ESCUELAS DR ESTA CAPITAL, NÚM. 1 Y NÚM. 6. 



(Continuación) 

Condición de indudable importancia para conocer 
las cosas, es el conocimiento del material que las for- 
ma, y de sus cualidades; más este ha de introducirse 
en debida sucesión. Desde el 2? hasta el 6? do7i, los 
objetos están hechos de madera, y son por entonces 
cuerpos sólidos 



EL EDUCACIONISTA 849 

El próximo paso en el uso de la materia en repre- 
sentación (le la idea, es la transición (hecha), al plano 
(Tablillas de Froebel para formar figuras.) En éstas, 
las formas matemáticas simples y fundamentales 
se presentan como superficies compuestas, comenzando 
con el cuadrado, y siguiendo sucesivamente con el 
triángulo rectángulo de dos lados iguales; el triángulo 
rectángulo de lados desiguales; el triángulo obtnsan- 
gulo y el triángulo equilátero. 

Las tiras dadas para el juego de entrelazar, forman 
la transición de la superficie á la linea, pues se aseme- 
jan á ésta; aunque por su anchura, no dejan de ocupar 
espacio como el plano. En cierto respecto represen- 
tan un adelanto más que con el de las varitas, porque 
pueden juntarse con el objeto de llegar á formas 
durables. 

Las varitas representan la línea y facilitan los ele- 
mentos del dibujo, sirviendo como líneas externas 
móviles para formar las superficies. Se las debe consi- 
derar como partes separadas de la superficie, para 
mantener así sus relaciones 3' enlace con la forma con 
que principiamos. Por medio de las varitas se viene 
á formar por primera vez la relación numérica de un 
modo especial y evidente, introduciendo las cifras. 
La aplicación de la ley de oposiciones en todos los 
juegos anteriores se hace con respecto á la forma y la 
dirección de las partes. 

En el llamado trabajo de granos (peas work,) las va- 
ritas (casi siempre de alambre), están unidas por 
medio de puntos representados con guisantes, para de- 
mostrar <|ue \i\ unión produce la durabilidad en la 
materia. 

Aquí termina hi primera sección del alfabeto mate- 
rial de Froebel, conque se ha tratado de establecer las 
imágenes elementales para el conocimiento subsiguien- 



350 EL EDUCACIONISTA 



te de la forma compleja, déla magnitud y de las rela- 
ciones numéricas. De ese modo, al niño se le ha lle- 
vado lógicamente del cuerpo sólido por sus divisiones y 
por la superficie, la línea y el punto material, por me- 
dio de lo material, hasta llegará donde comiénzalo 
abstracto, sin pasarse á lo abstracto, que se debe dejar 
para la escuela que sigue al jardiii de la infaíicia. Para 
reducir ó llevar hacía atrás la percepción matemática 
(pensamiento abstracto), á las apariencias del mundo 
material,' no podrían haberse inventado medios más 
apropiados ni mejor método. Todas las abstracciones 
se deducen, se abstraen según el significado original de la 
palabra, de las manifestaciones del mundo visible. 
Aanque más extensas conclusiones (que pueden conti- 
nuarse ad infinitum), las alejarían de su origen, las 
elevarían á los más altos vuelos del pensamiento, los 
principios, las raíces, por decirlo así, siempre han de 
hallarse en el mundo material. La aserción de que 
las ideas se fundan y se definen por medio de las per- 
cepciones sólo, ó es enteramente errónea y no puede 
probarse, ó deben existir esa relación y esa analogía 
entre las cosas del mundo material y los objetos del 
pensamiento, que aquí se han indicado. Y si se pue- 
de probar que necesariamente se verifica en la men- 
te humana un cui'so de desarrollo como este, sin nues- 
tra ayuda, y como resultado natural, la educación no 
debe llevarse acabo por ningún otro; y luego este es 
el único verdadero método para desarrollar el cerebro, 
porque obedece alas leyes de , la naturaleza, aunque 
no excluye nuestra ayuda sino que la necesita. ( 'uán- 
tas veces no tenemos oportunidad de notarlo fácil que 
el espíritu, sin la dirección humana, se desvía, como 
el arbusto que nunca ba sentido los efectos del podón. 
En las siguientes ocupaciones del Jardín de la In- 
fancia, notaremos la transición que se hace del cuerpo 




' "•i's "■-. ;^ ",{ 



ñlumna dm InstitutD CButral de SBñaritas can e1 
unifanjie del plantel 



EL EDUCACIONISTA 361 

sólido ó sea el objeto mismo, á la representación de su 
imagen por medio del dibujo. Superficies y líneas, 
las varias formas del triángulo y otras figuras geo- 
métricas, también ocurren aquí, pero se producen por 
medio de un material distinto. Tocar y manipular 
los sólidos, el medio principal de adquirir conocimien- 
tos durante los primeros años del niño, durante el 
estado de su inconsciencia natural, está ahora cam- 
biado por el de mirar objetos que se le presentan á su 
observación; y la imagen del cuerpo, por decirlo así, 
reemplaza ahora al mismo cuerpo. Dibujar con el lápiz 
es de tanta importancia por que por medio de él el ni- 
ño puede reproducir fácil y prontamente las imágenes 
impartidas á su cerebro por los objetos que visible- 
mente las representan, llegando á ser de ese modo ver-, 
daderamente objetivas y completamente comprensi- 
bles. La enseñanza de la escritura nunca debiera 
preceder á la enseñanza del dibujo. 

En el desenvolvimiento de la raza humana es indu- 
dable que el cuerpo precede á su imagen ó representa- 
ción, así como la imagen dibujada precedió al signo 
escrito ó sea la letra. En los estados incipientes de la 
civilización, estos signos de las cosas eran imágenes, 
como se puede ver en todas las inscripciones geroglí- 
ficas. Nuestras letras modernas representan el ma- 
yor adelanto alcanzado en materia de signos lingüís- 
ticos, cosa que no debemos olvidar. 

El método de Froebel para la enseñanza del dibujo, 
es tan ingenioso como sencillo. En esto se persigue 
el mismo curso adoptado en el estudio de cosas, se- 
gún sus formas, tamaño y número, y sus proporciones 
matemáticas. Las varias formas que anteriormente 
haíi ocupado al niño como cuerpos, aparecen aquí en 
formas dibujadas, y se multiplican ad infinitum. La 
progresión de lo rudimentario y sencillo á lo más 



352 EL EDUCACIONISTA 



complicado; la gran multiplicidad de series, determi- 
nadas por las varias direcciones de las líneas y las for- 
mas fundamentales geométricas; la progresión lógica 
de las líneas rectas á las curvas — todo esto hace del 
dibujo (sin considerar aquí su más inmediata signifi- 
cación artística), uno de los medios más eficientes de 
disciplinar eLcerebro del joven discípulo. Es el pri- 
mer paso del niño para la subsiguiente observación 
cuidadosa de las relaciones generales de las cosas, des- 
de las más pequeñas hasta las más grandes, como 
partes y como enteros. 

En las siguientes ocupaciones, cuyo material es 
más fino, se introducen los colores en relación con la 
multiplicación de formas, y los resultados de los esfuer- 
zos de los niños se acercan más á las verdaderas pro- 
ducciones artísticas. En el tejido, la idea del número 
pre<lomina porque las oposiciones de lo par y de lo 
i'npar se combinan usándolas alternadamente. En el 
doblado de papel, se forman oposiciones por las direc- 
ciones opuestas de las líneas (horizontales ó perpendi- 
culares), (jue se obtitínen doblando el papel, y estas 
oposiciones se relacionan por medio de la línea oblicua 
que sirve como intermedio. Del mismo modo se apli- 
ca esta ley para con los ángulns, siendo opuestos el 
agudo y el obtuso, y sirviendo de intermedio el ángu- 
lo recto. Esto se repite en las ocupaciones úq perforar 
y de bordar. El cortar papel también, ofrece particu- 
larmente ideas perfectas de los elementos " matemáti- 
cos para la representación plástica. 

Encontramos, pues, por todas partes el mismo enca- 
denamiento lógico de percepciones, y la subsiguiente 
representación y conocimiento experimental; así que 
todas las partes y secciones de este sistema de ocupa- 
ción están lógicamente liga<las lagunas á las otras, 
sirviendo á cada paso para el cerebro del niño como 
reflector fiel de su pro[)io desarrollo interior. 



EL EDUCACIONISTA 353 



Se ha dicho por los (jiie apena? tienen una ligera y 
superficial idea del sistema educativo de Froehel, que 
coíi él se despiertan demasiado temprano las faculta- 
des del cerehro del niño, el cual no debía esforzarse á 
uiuiedad tan tierna. A los de esta acusación invita- 
mos para que investiguen el caso cuidadosamente, y 
no dudo que el resultado de su investigación será la 
convicción de que sucede piecisamente lo contrario, 

ha ocupación manual efectuada en conexión con 
las demás (X'upaciones del Jardín, de la Infaucin, la re- 
presentación continua de objetos, la formación y pro- 
ducción plástica; todas estas cosas son atractivos á la 
naturaleza del niño y mueven los resortes de la espon- 
taneidad hasta el mismo fondo. 

T< das las observaciones que se presentan á la com- 
f)rensión y {treparan las concepciones matemáticas, 
ocurren por decirlo así, como ac(;esorias nada más, y 
sólo hasta donde el deseo del niño las requiere. Nun- 
ca se mete nada rí la fuerza en el cerebro del niño. 
No se puede ni decir que la enseñanza es prominente, 
})ues loque en esto hay es más bien una ocupación 
práctica, una producción individual de parte de los 
niños. 

El elemento de trabajar, que la naturaleza de todo 
niño requiere, aquí es predominante. La actividad 
de la mano es la condición fundamental para todo 
desaiiollo en el niño, como lo es también para la ad- 
quisición de eonocim/iottos y la sujección déla materia, 
í^a habilidad mecánica, la destreza técnica, la educa- 
ción de todos los sentidos humanos, necesitan, en to- 
das circunstancias, de la ocupación manual. Sin 
embargo, si se hace mención de esta parte del sistema 
educativo de Froebel, he ahí que se levanta otro gru- 
po de opositores, prontos para alegar que el niño no 
debe comenzar por el trabajo, sino que antes se le de- 
be desarrollar el cerebro. 



854 EL EDUCACIONISTA 

Entendemos que todas estas objeciones significan, 
que las facultades dei niño no deben emplearse en 
ocupaciones mecánicas exclusivamente, ni que tampo- 
co se les han de vedar por completo, pues el fin de la 
educación es obtener un desarrollo armonioso del 
cuerpo y del alma. Y esto está perfectamente de acuer- 
do con los principios de Froebel, los que, si se llevan á 
cabo correctamente, darán dicho resultado en el senti- 
do más completo de la palabra. No hay ocupación en 
en el Jardín de la Infancia que sea enteramente mecá- 
nica; pues se tiene como regla de las más importantes^ 
que lo simplemente mecánico, debe evitarse estudio- 
samente, por ser contrario á la naturaleza del niño. 

Nada hay más claro para el atento observador de la 
naturaleza del niño, que esa tendeiicia del tierno cere- 
bro á observar y absorber todo lo que le rodea con todos 
sus sentidos, simultáneamente. Quiere ver, oír y pal- 
par todo lo bello, lo alegre y lo agradable, y luego se 
esfuerza por reproducirlo lo mejor qne sus facultades 
limitadas se lo perniitan. Recibir y volver, es la vida, 
la vida en toda forma, con todas sus fuerzas. Esto es 
lo que el niño desea y lo que debe inducírsele á hacer 
para que efectúe su propio desarrollo. La vista y el 
oído buscan lo bello, los sentidos del gusto y olfato se 
regocijan con lo agradable, y la impresión causada por 
lo hermoso y placentero infunde allá en lo íntimo del 
alma del niño el deseo, qué digo, la necesidad, de re- 
presentar ó formar y producir. Si descuidamos de 
proveer los medios con que gratificar ese desHo, nunca 
podrá obtenerse un desarrollo completo del corazón 
del individuo, un gusto superior por lo ideal que en él 
exista. Creemos que este deseo no puede ser dirigido 
de un mod(j más perfecto y apropiado que refinanda 
el gusto por la forma, el color y el sonido, expresantlo 
así de todos modos el sentimiento de lo bello y agrá- 



EL EDUCACIONISTA 365 

dable. Mientras más temprano se comienza este refi- 
namiento, más perfectamente se desarrolla el corazón, 
ó sea el sentimiento estético, en el hombre, y con más 
seguridad se establecen los cimientos para el desarro- 
llo moral del individuo. La habilidad en formar y 
producir busca por efecto el desarrollo de la mano si- 
multáneamente con el desarrollo de los sentidos. Es- 
tipula también el conocimientoy dominiode la materia, 
así como el material adecuado para las débiles y poco 
diestras manos de los niños. Para /or»i«r se necesita 
además, la observación de las varias relaciones que ha}^ 
en la forma, el tamaño y número, como se demuestra 
con los dones que se emplean para el desarrollo pre- 
paratorio de las facultades perceptivas. Las formacio- 
nes y ñguras matemáticas son, podemos decirlo, el 
esqueleto de lo bello en la forma, que para su perfec- 
cionamiento siempre necesita de la línea curva. Las 
imágenes de los antiguos, como las hallamos, por 
ejemplo, en los templos egipcios, están compuestas de 
líneas rectas, y por consiguiente son figuras geométri- 
cas. La línea curva, la verdadera línea de belleza, la 
encontramos después cuando el sentimiento artístico 
se hubo desarrollado más. Las formas de belleza al- 
ternando en todos loS ramos de ocupación del Jardín 
DE LA Infancia, con los de vida y conocimientos, ofre- 
cen los medios más adecuados para el desarrollo del 
sentido [)or lo artístico, así como de la habilidad artís- 
tica, impidiendo al mismo tiempo que prevalezca una 
comprensión seca y fría. 

Guatemala, 28 de diciembre de 1895. 

José F. AizruRr. 

(^Concluirá.) 



356 EL EDÜGAGIONISTA 



NOTAS 

ACERCA DEL TRAJ5A.10 MANUAL PARA LAS NIÑAS 

Ante las deficiencias observadas en la escuela pri- 
maria para atender, en el grado que le corresponde, á 
la educación física de los niños, la enseñanza délos 
trabajos manuales ha sido recibida con aplauso, por 
las facilidades que proporciona para desarrollar los 
músculos puestos en ejercicio, constituyendo un medio 
complementario de la educación, en cuanto que contri- 
buye á dar á la naturaleza del niño una cultura com- 
pleta. 

Pero si el trabajo manual pugna por enseñorearse 
de las escuelas de niños en todas las naciones cultas, á 
las niñas se las condena á perpetuo olvido, dejándo- 
las en su progiama escolar con la única manipulación 
de las labores propias del sexo, cuyo trabajo sedentario 
empobrece y debilita su organismo, produciendo males 
en vez de bienes. 

Es imperdonable no procurar también á ellas este 
medio educativo; pues al igual que sus hermanos, ne- 
cesitan cultivar su potencia muscular para hacer fren- 
te á las necesidades de la vida. 

Fácilmente se comprende que no todos los trabajos 
que se recomiendan para los niños son adecuados á 
las escuelas de niñas; pero sí la mayoría de ellos, en 
unión de otros varios exclusivos de su sexo. 

Para mayor facilidad en la exposición de los traba- 
jos manuales que conviene introducir en las • escuelas 
de niñas, los dividiremos en la forma siguiente: 

A ) Trabajos de utilidad para la mujer. — 1. Cosido 
á máquina. 2. Corte de prendas. 3. Planchado de 
ropa. 4. Hilado á torno. 

B) Trabajos de adorno. — 1. Cartonaje. 2. Modela- 
do, íl Marquetería. 4. Flores artificiales. 



EL EDUCACIONISTA 357 



C) Trabajos de e^itrcfeni intento. — 1. Cultiv(/ de plan- 
tas de jardín. 2. C/uidado de animales domésticos. 

Estas ramas de enseñanza «no las debe desdeñar 
ninguna maestra, pues todas son ()ropias para las ni- 
ñas y de fácil aplicación en la escuela. 

A. ThA1'..\.)OS DK UTILIOAn PAH.^ LA .MIMKH 

1. Cosido á máquina. — Aparte del cosido á mano, 
que debe ser el fundamento de las labores, la máquina 
de coser produce perfecta igualdad en la puntada, tra- 
bajo más seguro, y si se tiene en cuenia la economía 
de tiempo (jue se obtiene con la velocidad del cosido, 
ofrece ventajas considerables en las casas de muclia 
familia. 

Ksta enseñanza, ad(|uirida en la época escolar, puede 
proporcionar i-ecursos poderosos á niñas de clase hu- 
milde. Con frecuencia se ven en el caso algunas jóve- 
nes de emanciparse de la casa paterna por pura nece- 
sidad, solicitando un acomodo para ganar su subsisten- 
cia; y si estas jóvenes se hallan instruidas en el 
mecanismo de la máíjuina de coser, pueden encontrar 
ocupación más lucrativa ((ue dedicándose, por falta 
de este conocimiento, al servicio ordinario de una 
casa. 

Su valor educativo consiste en: 

a) Desarrollar los músculos de las piernas y los 
pies con el movimiento del pedal. 

h) ídem los ídem de los brazos y las manos al 
guiar la labor. 

c) Afinar el sentido de la vista. 

Para el cosido á máquina se requieren algunos años 
de edad; pero si se obtiene má(|uina de las llamadas 
de pie y iiiano^ puede enseñarse á coserá las niñas 
pequeñas haciendo uso sólo del manubrio. 

2. Corte de prendas. — FMü ejercicio consiste en el 



358 EL EDüGAGIOmSTA 



trazado de patrones deprendas de vestir en tamaño 
natural. Con el corte de patrones reducidos no se 
hace ningún esfuerzo, mientras que con el corte de 
gran tamaño se pone en movimiento todo el cuerpo. 

La destreza en el corte de prendas de vestir supone 
una gran economía para la casa, puesto que evita el 
tener que recurrir á los sastres y modistas, cuya obra 
de mano se ha de pagar. También es útil por si con- 
viniera más adelante ejercer esta industria femenina, 
que proporciona á muchas mujores un medio honro- 
so de vivir, llegando algunas á tener gran renombre 
entre el mundo elegante por su habilidad y exquisito 
gusto. 

Estos ejercicios se verifican de pie, sirviéndose de 
un gran tablero colocado en el centro de la sala, don- 
de varias niñas a la vez ejecutan el trazado del mode- 
lo puesto en estudio. Un rollo de papel continuo 
sirve de material á estos trabajos. 

Valor educativo de los mismos: 

a) Ejercitan el ojo y dan seguridad á la mano. 

h) Ponen en actividad todo el cuerpo. 

c) Desenvuelven en alto grado el sentido del buen 
gusto. 

3. Planchado de ropas. — Este trabajo, como el 
anterior, ofiece economía y proporciona, en caso nece- 
sario, medio honroso de vivir. 

Para su ejecución empléase también el gran table- 
ro, en el cual las niñas se acomodan pai'a planchar. 

Este ejercicio debe verificarse un día á la semana, 
que puede ser la tarde del sábado, llevándose lasalum- 
nas á la escuelas la ropas que han de ser objeto del 
trabajo. Para que en él pueda tener ocupación el ma- 
yor número posible de niñas, mientras unas planchan 
en el gian tablero, otras se ejercitan en las operacio- 
nes preliminares de repasar, hunnnlecer y almidonar 
las ropas. 



EL EDUCACIONISTA 36^ 



El planchado desarrolla los músculos de los brazos 
y de la mano por el esfuerzo que hay que hacer sobre 
las prendas, á fin de que queden con la brillantez y 
limpieza que el trabajo requiere. 

4. Hilado á torno. — P]ste trabajo se tiene casi en el 
olvido, y se mira con cierto desdén, sin reparar en su 
utilidad, que la tiene en gran manera, especialmente 
en los pueblos. 

El lino, el cáñamo y la lana son productos natura- 
les de nuestro país, de los cuales se fabrican telas muy 
fuertes, llamadas caseras, que usan los campesinos, 
preparándose el hilado de estos productos en las mis- 
mas casas de los labradores y ganaderos. De aquí la 
conveniencia de instruir en este trabajo á las niñas, 
muchas de las cuales han de tener en sus casas esta 
ocupación frecuentemente en el transcurso de su vida. 

Su acción pedagógica consiste en: 

a) Desarrollar piernas, pies y brazos. 

b) Afinar el sentido del tacto, al dar igualdad de 
grosor al hilado. 

B. — Trabajos de adorno 

Esta clase de trabajos, aun cuando necesitan menos 
esfuerzos que los anteriores, se recomiendan para las 
niñas por las infinitas aplicaciones (]ue de ellos se ha- 
cen en el uso doméstico. 

1. Cartonaje.— Se presta a la construcción de estu- 
ches de todas clases para guardar pañuelos, guantes, 
abanicos, etc., que luego se adornan exteriormentecon 
dibujos, trabajos en sedas \' bordados. 

Su valor educativo puede resumirse del siguiente 
modo: 

a) Ejercitan el ojo y la mano, 

h) Habitúan al orden y a la limpieza. 
• c) Desenvuelven el sentimiento estético. 



860 EL EDUCACIONISTA 

d) Afianzan las ideas de forma, taniaño y color. 

2. Modelado. — Se emplea en las escuelas de niñas, 
principalmente para la ornamentación, construyendo 
hojas y flores, grecas y demás adornos en relieve que 
se pegan á la cola en macetas, floreros, jarrones y de- 
más objetos de alfarería. 

Valor educativo de estos trabajos: 

a) Ejercitan vista, mano y pulso. 

b) Desenvuelven en alto grad(^ el sentimiento es- 
tético. 

c) Habitúan ú la paciencia y á la perseverancia. 

3. Marquetería. — Este trabajo ofrece infinidad de 
objetos de adorno y capricho, como estuches, abani- 
cos, ciganeras, porta-retratos, (canastillos, etc., que se 
revisten interiormente con telas de seda. Estos tra- 
bajos guardan una íntima relación con el dibujo. 

Sus efectos pedagógicos son: 

a) Ejercitar vista y manos, ó los músculos de las 
extremidades inferiores, si se usa sierra de pedal. 
h) Fortificar la atención. 
c) Desarrollar el sentido del buen gusto. 

4. Flores artificiales — Las hay de papel, de trapo, 
de cera, de obleas y de mariscos. Con todas ellas se 
obtienen bonitas combinaciones para la construcción 
de- ramos, floreros, coronas guirnaldas, etc. Es un 
trabajo al (\\xq las niñas se entregan con predilección, 
desarrollando el sentido del buen gusto. 

C. — Traiu.jos de entretenimiento 

Hemos colocado en estos trabajos los de jardinería 
y cuidado de animales como los de más sano entrete- 
nimiento, á fin de que las niñas se muevan al aire li- 
bre y pongan en actividad todos sus miembros. 

1. Cultivo de plantas. — Para estos trabajos deben 
destinarse á las niñas parcelas en el jardín, donde cul- 



EL EDUCACIONISTA 36t 

tiveii variedad de plantas y flores, interviniendo ellas 
mismas en todas las operaciones de remoción de tie- 
rra, riego, escarda, poda, etc., para que el trabajo sea 
más saludable. Cuando no haya parcelas para todas, 
se dispondrán macetas con igual motivo. 

2. Cuidado de animales. — Las clases de animales 
que han de ponerse al cuidado de .las niñas son las 
aves de corral, palomas, conejos y pájaros enjaulados, 
debiendo correr á su cargo la alimentación y limpieza 
de los mismos. 

El valor educativo de estos trabajos consiste: 

a) En poner en actividad todo el organismo. 

h) En despertar el sentido de investigación. 

c) En inspirar amorá la naturale/a. 



En algunos países se extienden á más los trabajos 
manuales [)ara señoritas, llegando á construir objetos 
científicos, en los que intervienen otros materiales. 

En la Exposición Universal de l^arcelona, en 1888, 
vimos en la instalación oficial del Japón, varios apa- 
latos de Física, construíaos por las ahunnas de la 
Sección de Física de la Escuela Normal Superior de 
Maestras de Tokio, los cuales no fueron presentados 
como modelo, ni con el fin de adquirir recompensa 
alguna, sino como muestra del i'esultado que ofrecen 
los conocimientos adquiridos por las alumnas maes- 
tras de aquella apartada nación, y de su habilidad 
manual. 

Allí vimos, entre otros varios objetos, una rueda 
motor de palas, una fuente intermitente, un estereós- 
copo, una cámara oscura, una máquina eléctrica, un 
aparato para demostrar la propagación de las ondas 
sonoras y otro para el estudio del sonido, todos ellos 
de construcción algo tosca y elemental, pero que res- 
pondían perfectamente al uso á que se les destinaba, 



362 EL EDUGAOIONISTA 



poniendo de manifiesto la solidez del estudio teórico y 
la inventiva que desarrollan en la aplicación ó empleo 
de las materias más comunes, para hacerlas depender 
del objeto primordial, que tratan de realizar, sin preo- 
cuparse de la finura y elegancia del aparato, con tal de 
obtener de él el resultado apetecido; la madera, la ho- 
ja de lata, el alambre, el zijic y diferentes objetos de 
uso común, como botellas, pedazos de cristal, etc., eran 
los cuerpos que habían servido de primeras materias á 
aquellos sencillos aparatos que cumplían, no obstante, 
con el fin para que se destinaron. 

Dichos aparatos, en unión de colecciones zoológicas, 
botánicas y mineralógicas, que aparecían como traba- 
jos hechos por los alumnos de las Escuelas Normales, 
se destinan en aquel afortunado país á procui'ar peque- 
ños gabinetes de Física é Historia Natural á las escue- 
las públicas superiores que carecen de ellos. 

Santiago Arnal y Ramos 



metodología del lenguaje. 

Hacía ya algún tiempo que buscábamos una obra, 
que, de acuerdo con los adelantos actuales de la ciencia, 
pedagógica, nos sirviera de guía, que nos mostrara un 
plan general y metódico de los procedimientos y for- 
mas de la enseñanza, á la vez que nos indicara con 
claridad y precisión la manera de iniciar y desarrollar 
gradualmente la enseñanza de acuerdo con la didácti- 
ca moderna. 

Buscábamos, repetimos, un libro de- consulta que 
nos instruyera en el modo de dictar la enseñanza, so- 
bre todo en las clases infantiles; que nos hablara co- 
jnoo un maestro hábil y práctico, especialmente sobre 



EL EDUCACIONISTA 368 



el modo como debe encaminarse el aprendizaje de la 
lengua materna en los niños que entran por primera 
vez á la escuela; que nos indicara, en una palabra, las 
materias disciplinarias por donde deben empezarse; así 
como la (extensión, forma, peíiswm, y desarrollo de cada 
una. Mas, no era esto todo: deseábamos tener un li- 
bro que nos explicara la materia con ejemplos, que 
nos sirvieran de modelo, que nos llevara como de la 
mano en la ardua tarea de ponernos en comunicación 
directa con el niño. 

Pues bieíi, este libro tantas veces deseado por noso- 
tros ha llegado a nuestro poder. Su título es: ''''La 
Eíiseñanza de la Lengua Materna — Metodología del Len- 
guaje'' y su autor es el inteligente pedagogo chileno 
don José María Muñoz Hermosilla, Subdirector de la 
Escuela Normal de Santiago, ex-profesor de historia y 
de gramática del mismo plantel, Director de la " Re- 
vista de Instrucción Primaria", autor de varias obras 
entre las cuales son notables la " Organizacúm Escolar 
en Sajonia'\ " A7 Libro de Lectura" (dispuesto en cír- 
culos concéntricos), y ]a '' Memoria sobre Instrucción 
Primaria," (este líltimoen compañía de don Juan Ma- 
drid), que mereció un premio en el certamen de 1889. 

El ya conocido Muñoz Hermosilla es una persona- 
lidad literaria en Chile, que al lado de Abelardo Nú- 
fiez, Juan Madrid, José.Tadeo Sepúlveda, Matte y otros 
forma el grupo de los tnás aventajados obreros en el 
campo de las reformas sobre educación, iniciadas en 
1885, en aquel país. 

lia Metodología á que aludimos tiene por objeto lle- 
nar UTio de los grandes vacíos que se hacían sentir en 
la materia, y está destinada á servir de guía á los pro- 
fesores y Maestros en la enseñanza de la lengua ma- 
terna. 

El autor sigue en su texto el siguiente plan general: 



364 EL ED UGA CIONISTA 



la enseñanza elemental del idioma; la enseñanza de la 
lectura en general en los varios grados de la eseuela; 
Ja enseñanza «de la ortografía y de la gramática, y 
finalmente, la enseñanza de la composición literaria y 
la lectura preceptiva. 

Cada una de estas partes están tratadas por el autor 
con tanta claridad, con tanta precisión y con tal nú- 
mero de ejemplos, que hacen la obra el mejor libro de 
consulta para los maestros. 

Toma como punto de partida para todas las ense- 
ñanzas el lenguaje y como auxiliar poderoso el libra 
de lectura: el idioma — dice — "se ha de enseñar por el 
cultivo del lenguaje, el libro de lectura proporciona el 
material para corregirle, para ensancharle, para ex- 
purgarle y enriquecerle y para aumentar el caudal de 
conocimientos generales, del lenguaje han de partir y 
á él han de referirse las varias instrucciones que la 
lengua proporciona, mientas su enseñanza se halla en 
íntima relación con las otras disciplinas: la elocución^ 
los recitados, la ortografía, la redacción, la gramática y 
la composición literaria deben tener por mira el len- 
guaje, tomar por punto de apoyo el libro de lectura y 
dilatar principalmente por su intermedio la instruc- 
ción idiomática y general". Como se ve, este modo 
de desarrollar las enseñanzas por el libro de lectura 
especialmente en las clases iniciales es nuevo no sólo 
en Chile, sino con mayor razón entre nosotros, aunque 
como dice el autor, es ya bien conocido en algunas na- 
cionalidades europeas, 

Muñoz Hermosilla ha tratado la enseñanza del len- 
guaje materno con bastante profundidad y extensión, 
no sólo históricamente sino también en cuanto á la 
parte técnica y á los métodos, formas y procedimien- 
tos de cada disciplina. Es, pues, un libro de consulta 
admirable y sumamente necesario en Guatemala, don- 




ñlumna del Instituto CEutral dB Señoritas con el 
uniforme del plantel 



EL EDUCACIONISTA 365 

de carecemos de buenas obras pedagógicas y donde 
empiezan á sentirse serias tendencias á entrar en el 
campo de las reformas" 

Nos sería difícil seguir en sus detalles los principios 
desarrollados en el plan de la obra, trabajo demasiado 
prolijo para encerrarlo en los estrechos límites de es- 
tas cortas líneas. El libro de "Metodología del Len- 
guaje" es bastante extenso, como hemos dicho, y está 
completamente de acuerdo con las enseñanzas moder- 
nas, inspiradas por Geerling, Kellner, Kehr, Zentz, 
Pickel, Saatzer Somwer y demás maestros de la escue- 
la reformista. 

Este libro, digámoslo de una vez, es el resultado de 
serios y largos estudios hechos por el autor en Alema- 
nia y Suiza al lado de Juan Madrid y José Tadeo Se- 
púlveda, enviados por el Gobierno chileno á apren- 
der las enseñanzas que tanto incremento han dado 
en aquel país á la educación en general; es, finalmen- 
te, una obra de patriotismo, de abnegación y perseve 
rancia que ha puesto á su autor en primera línea en- 
tre los pedagogos hispano-americanos. 

Agustín Patino 

Guatemala, 28 de diciembre de 1895. 



DISCURSO 

•RONUNCIADO POR LA DIRECTORA DE LA EsCUELA NÚME- 
RO 5, SEÑORITA Isabel Figiieroa O., con motivo de 

LA DISTRIBUCIÓN DE PREMIOS Á LAS ALUMNAS 
DE DICHA ESCUELA. 



Señores: 

Llegamos por fin, después del trabajo asiduo y afa- 
noso á la solemnidad con que se cierra el curso y en 
la que se distribuyen las recompensas y las menciones 
de honor á las niñas que mejores puestos han alean- 



366 EL EDUCACIONISTA 

zado en los exámenes y en las tareas, sin que presida 
otro criterio en ésta adjudicación que el criterio .de la 
justicia y de la rectitud, la pura consideración del 
mérito que mide con un mismo rasero á la niñez del 
trapillo, digna de nuestra piedad por su escasez maci- 
lenta, y á la niñez á quien sonríe la fortuna junto con 
las gracias que comunica la inteligencia y la virtud. 

Dulce democracia, señores, y á la par que dulce 
tranquila y sosegada, porque subordinadas estas cria- 
turas á la pauta de la inocencia y el candor; ajenas al 
choque de las pasiones complicadas, extrañas á los 
intereses en que se agitan las gentes de mundo, fácil- 
mente entran en el cauce de una política de amor, que 
imprime el gobierno de la escuela; política cuyas 
fuerzas se manifiestan en el consejo, en la disertación 
moral y conveniente y tal vez en la pena severa que 
nunca implica depresión para el ser moral ni obstáculo 
al libre desarrollo del individuo. 

¡Santa magistratura la nuestra de velar por la edu- 
cación de los niños; y grave, gravísima la responsabi- 
lidad que contraemos al encargarnos de estas cria- 
turas! El discei'nimiento del cargo de maestro debería 
de hacerse en un acto solemne y trascendental, y como 
la iniciación en los antiguos misterios, debería jurarse 
ante el altar de la conciencia y de Dios el fiel cumpli- 
miento de nuestros deberes que consisten en antes 
morir que dar mal ejemplo, y en allegar todos los 
recursos de nuestra inteligencia y nuestro corazón 
para devolver á la familia y ala sociedad, hijas, herma- 
nas y madres llenas de discreción, de buena voluntad 
y de virtud; sólo así habremos cumplido nuestra 
consigna, cooperando con los hombres de Estado á la 
grandeza de la patria, objeto á que deben converjer 
las miras de las almas bien puestas. 

Cuando las maestras desterrando preocupaciones 



EL EDUCACIONISTA 367 

eiiervadorus, ¡se consagren con todas las fuerzas (.le su 
coiazúu á desenvolver en la niñez los resortes del 
carácter, de la voluntad, de la resignación, déla acri- 
solada virtud fundando en su ser el legítimo y fecundo 
sentimiento, no la sensiblería; entonces, yo respondo 
con los educadores que tendremos una generación de 
hombres honrados, industriosos, varoniles y altivos 
todos formados, por la mujer modelo, (|ue saldrá de 
nuestras escuelas. 

l*ero la tarea del niaestro sin la cooperación de los 
padres de familia, de las juntas de instrucción y de 
la socieíiad, creo firmemente que no tiene resultados 
bastantes en favor de los niños; es preciso que todos 
en unión armoniosa, sostengamos las prescripciones 
sanas, los consejos del bien, los mandatos del maestro 
y las leyes de la escuela. El padre de familia que 
desatiende estos principios y ocupa á los niños en 
(juehaceres ajenos á las atenciones de la escuela, 
enseña á sus hijos al quebrantatniento de la ley que si 
hoy es una falta sin consecuencias, mañana Xíaerá 
bajo el dominio del código penal. Urge que el cuadro 
de familia en cuanto á la pureza de los afectos y los 
buenos ejem{)los, no contradiga el cuadro de la escuela, 
vivificante por el aliento del cariño, sagrado j)or la 
doctrina de redención que allí se imparte. 

V después, señores, ya sabéis cuan pocos son los 
estímulos con que cuenta el maestro en su ruda tarea, 
escasos son los que se preocupan de su suerte, de su 
paciente labor de abeja; el maestro verdadero, vive 
sacrificado en su trabajo inquiriendo métodos, estu- 
diando procedimientos de cultura, sufriend» las con- 
trariedades producidas por tantos como tienen que 
hacer con la escuela, preparando las cosas de ésta para 
(jue todo conspire á la satisfacciót) de los niños. Es 
lucha sin fin y sin más provecho para el maestro, que 



368 EL EDUCACIONISTA 

el del varón justo, cuya vida está ofrendada al bien de 
la humanidad. 

Señores, que bello panorama ofrece esta bandada de 
criaturas.cuyas almas agitadas por la emoción del acto 
de la clauBura, parecen mariposillas del cielo ale- 
teando en el templo de la luz. Ellas, esas criaturas, 
comprenden la importancia de la fiesta, gozan con la 
dicha de vuestro concurso que significa mucho para 
ellas, están contentas de que contribuyáis á la solem- 
nidad de tal acto, y creedlo, en su corazón se suceden 
ahora corrientes de tierna gratitud por vosotros, que 
con suma bondad os acordáis de ellas. 

Querer ala niñez es una religión; educarla es un 
sacerdocio; y vivir para ella es abnegación que digni- 
fica y eleva hasta la sublimidad. 

He dicho. 



EL PORVENIR DE LA PATRIA 



Rasgáronse los velos que enlutaban 
¡Oh Patria de mi amor ! tu hermoso cielo, 

Y ya se escucha el himno que saluda 

Al sol del porvenir que se asoma esplendido. 

Es del alma ese canto ! inmenso grito 
De inmenso amor, bellísimo concierto 
Do se mezclan ternura y entusiasmo 
Alegría, esperanza, amor eterno.' 

Todo un pueblo grandioso y entusiasta 
Que de su oscuridad vislumbra el fin 

Y divisa los rayos luminosos 

De un hermoso y ansiado porvenir. 



EL EDUCACIONISTA 



Es la voz de la Patria dividida 
Que un tiempo sollozaba con dolor, 
Al mirar á sus hijos separados 
No sentir con un solo corazón. 

Voz de la madre Patria; voz sublime 
Que levanta á los cielos su canción, 
Al ver que se unirán en dulce abrazo 
Los hermanos que el odio separó. 

Es el canto más bello y más sublime 
Que ha lanzado jamás el corazón. 
El corazón de un pueblo que contempla 
Un porvenir sonriente en su esplendor. 

Centro- América ! ¡ oh hermosa patria mía ! 
La hora feliz de tu esplendor llegó; 
Que tu seno palpite de alegría, 
Que tus hijos lloremos de emoción. 

Paraíso de amor, patria adorada, 
Bella con la belleza del dolor. 
Alza tu faz radiante, oh patria mía, 
Que la hora de tu gloria al fin sonó! 

¡Yo canto al porvenir! ¡Oh Centro-América! 
Dulce adorada madre de mi amor! 
Perla que en medio al corazón del mundo 
Dejó sonriendo bondadoso Dios ! 

Ay ! yo Wt he visto, idolatrada mía, 
Negros crespones de dolor vestir, 
Coronada de espinas tu alba frente, 
Encadenada, herida, yo te vi. 

De unos hijos infames ultrajada 
Y en medio de un dolor acerbo v cruel, 



370 EL EDUGAGIONISIA 



Palpitando de angustia tu albo pecho, 
Viste á Caín despedazar á Abel. 

Y enlutada, doliente, moribunda. 
Velada en llanto tu mirada vio 

En horrendo patíbulo á tus hijos 
Que fieles ay ! murieron por tu amor. 

Y presenciaste, pálida y convulsa, 
De tu seno arrancarse con dolor 

A los que la existencia no perdieron, 
Con inmenso pesar decirte adiós. 

Y pobres y proscritos y dolientes, 
En tien-a extraña suspirar por ti, 
Mientras Caín con todos sus esbirros 
Escanciaba las copas del festín. 

Mas tus hijos, temblando de coraje 
Al contemplar tu horrible padecer. 
Pronunciaron solemne juramento 
De volver tus cadenas á romper. 

Y volvieron, y amante entre ellos uno 
La cabeza en tu pecho al reclinar, 
Hacerte grande, próspera y dichosa, 
Enjugando tu faz, tornó á jurar. 

Y sereno, tranquilo y abnegado, 
Despreciando del odio el eco .vil, 
Con entusiasta voz dijo ¡ adelanta! 
E im-pávido se lanza al porvenir. 

Un murmullo fatal por donde quiera 
Del encono y la duda se escuchó, 
Pero el hijo querido de mi patria 
La vía férrea entusiasmado abrió. 



EL EDUCACIONISTA ;i71 



V el Atlíinte, rugiente y majestuoso 
Con imponente honor le saludó, 
Su rizada melena sacudiendo 

Y agitando sus oias con amor. 

De la honda soledad de las montañas 
Se alzó un grato, dulcísimo lumor, 
Silbó la hermosa y gran locomotora 

Y altivo el mar rugiendo respondió! 

¡ Oh Keina Ban-ios ! ¿Qué entusiasmo tiei'no, 
(¿ué sentimiento tu alma emocionó? 
;. l.as brisas del Atlántico espumoso 
Xo aliviaron tu lierido corazón? 

¡ Cuántos dardos cruelmente envenenarlos 
Te han arrojado con traidor placer, 

Y la idea grandiosa que te anima 

La han empapado en horrorosa hiél ! 

No importa I tú has construido voleroso 
Del mundo el [)uente, y tu alma gozará 
Cuando veas que todas las nacií)nes 
Aquí la cita de amistad se dan. 

Aquí ternuna el localismo necio, 
Morirá el odio y nacerá el amor, 
Aquí se estrecharán todas las manos 

Y la amistad sustituirá al rencor. 

La civil ilación vendrá impetuosa 

Y abierta halla la senda, y tú tendrás 
Un brillante lugar en nuestra historia 



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aureola de gloria ceñirás. 



Y tú, oh Patria ! mi bella Centro-América, 
Más hechicera que oriental hurí, 



372 EL EJDÜGAGIONISTA 

Recibe este cantar que humilde ofrezco 
A tu espléndido y bello porvenir. 

Todo sonría en ti, que se alce un himno ! 
Que todo en ti se agite; vibren, canten 
Las augustas montañas y los lagos. 
Las florestas, los prados y los valles, 

El murmurar de tus hermosos ríos. 
El retumbar de todos tus volcanes. 
Los sollozos de fuentes y de arroyos. 
Los melodiosos trinos de tus aves. 

Y en medio de armonía tan hermosa. 
Tus libres hijos con pasión te abracen, 
Y el monstruo ardiente su penacho de humo 
Ostente altivo con gentil donaire. 

Que atravesando del Motagua hermoso 
Las encantadas y floridas márgenes. 
Los árboles gigantes le den besos 
En las hojas que trémulas se caen. 

¡ Oh mi bella adorada ! oh patria mía, 
Gloria al hijo que te hace noble y grande; 
Que al himno que tus hijos hoy entonan 
Respondan imponentes los dos mares. 

¡ Oh mi bella, adorada Centro-América, 
.Más hechicera que oriental hurí. 
Yo canto llena de entusiasmo arcijente 
A tu espléndido y bello porvenir. 

Lola Montenegro. 
Diciembre de 1895. 

(De El Progreso Nacional.) 



EL EDUCACIONISTA 



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EL EDUCACIONISTA 



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PERSONAL DOCENTE 


Puestos que desempeñan Nacionalidad 


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Lugar del servicio 

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1 

1 
1 


Ercilia Arana 


Directora. Guatemala. 

feub-Directora " 

Profesora ... | " 
Director i " 


. Antigua 

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Felipa Arana 




José Hanichus 


Sub-Üirector '• 

Directora i " 

Sub-Directora " 

Profesora I *' 

" Elemental.; " 

*' " .i " 

1 


Elena (Jubas 

Josefina Cubas 




Josefina Olaverri 

Isabel Cáceres 


Margarita 'Cáceres 

Gregoria Ruiz 


Manuel Ruiz 


Profesor de Dibujo. . " 
" " Canto . . " 

Directora " 

Sub-Directora . . . .\ .. '* 
Profesora " 


Antonio Morales 

Manuela deLamberger. 
Dámasa A. Salazar. . . . .. 

Laura Castellanos 

Manuela Valenzuela . 


Petrona Castellanos 

Dolores González 

Francisco Morales INI ... . 

José E. Abril 

Martín Quesada 

Rafael Rosales 

Moisés Mena 


Directora , " 

Sub-Directora ■ " 

Director ' 

Sub-Director ¡ " 

Profesor | " 

" Klemental.) " 

" de Inglés . .! Norte A 


León García 

David Z. Rea 




. Jocotenango 

• i 

San Felipe 

I'astores 


Fidelia Romero 

Natalia Castellanos 

J. Federico Muñoz .... 


Sub-Directora '■ " 

Ayudanta j " 

Director ! " 


José A. Pérez 

Cecilio Castellanos ... 
José Alvarado 


Sub-Director 1 

Profesor ! " . . 

Director j " 

Profesor '. | " 


Serapio Cuyún . 


Piedad Muñoz 


Ana Muñoz 


Profesora 

Director " 

Directora ! 

Director I " 

Directora " 


Hilario Rosales 

Francisca Gálvez 

Maximino Arévalo 

Jesús Mendoza 




Pasau 


H. 18 M. 23 i Ex. 1N.40 

1 













EL EDUCACIONISTA 



Zll 



RfcÜBLICA DE GUATEMALA 
- -^ Sacatepéquez — Mes de Octubre de 1895 

DATURA política 



Cuadro Número 1 





Ficha del 
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1895. 
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378 



EL EDUCACIONISTA 



Continuat¡ó:He 



PERSONAL DOCENTE Puestos que desempeñan 



Vienen . . H. 18 M. 23 



Francisco Aguilar 

Clara L. Ordóñez 

Julián Rosales 

José María Méndez. . . 

Alfredo Arévalo 

Peí roña (García 

Ricarda Bracamente.. 

Mariano García 

Dolores Pellec^er 

J. Tomás Betancourt . . 

Ana López 

Trinidad González . . . . 

José S. Toledo 

Victoria Aragón 

Rosario Aragón. 

Mariano Axpuac 

Irene Paz 

Pedro Juárez 

José Santa Cruz 

Francisca Ramírez . . . 

Dolores SolórzanO 

José A. Ber ,úo 

Ramón Flores 

Micaela Pinzón 

María Tobar 

Lorenza Méndez 

José A. Pinzón 

Gregoiio Rodríguez. . . 

Julia Solórzano 

Concepción Solórzano . 

K. Gálvez 

Luis Hernández 

Petrona Machuca. . . 

Eugenia Girón 

Manuel Orantes 

Lucila Tobar 

Rosalía Armas 

Isabel Martínez 

Gtiillermo Gaitán 

Ángel Armas 

Virginia Solórzano. . . 

Pedro Rinelas 

Javier Avendaño .... 



Director 

Directora 

Director 

Sub- Director . . , 

Profesor 

Directora 

Profesora 

Director 

Directora 

Director 

Oirectora . 

Director 

Profesor 

Directora 

Profesora 

Director 

Directora 

Director 

Sub-Director . . . 

Directora 

Sub-Directora . , 

Director 

Sub-Director . . . 

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Sub-Directora . 

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Profesor 

Directora 

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Profesora 

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Directora . 
Director. . 
Profesor . 



Pasan .... H. 40 M. 44 



Nacionalidad \ Lugar del servioi 



Ex. 1 N. 40 



Guatemala 



San Lorenzo el Tejar. 



Snmpango 



Ex. 1 N. 83 



Xenaeoy 



Santa María Cauqué. 
Santiago Sacatepéquez 



San Bartolomé '31 

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Ciudad Vieja . . 



Alotenango 



Dueñas 



San Antonio 



Santa Catarina 



Santiago Sacatepéquez IJ 
San Lorenzo 1* 



Santa María de JesCiH Sí 



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fílumno dEl Instituto Nacional Central con bI 
unifarmE del EstablBcimiEnto 



EL EDUCACIONISTA 



379 



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380 



EL EDUCACIONISTA 



Continuación 



PERSONAL DOCENTE 



Vienen 



Eligia de Amiel 

Maríff Amiel 

Elias Silva 

José Díaz 

Mercedes Abril 

Jesús Abril 

Clemente Mendoza . 

Eugenia Zamora 

Cayetana Toledo 

Mariano Iglesias. . . . 

Gregorio Navas 

Gregoria Castellanos 

Angela Rodas 

Manuel Escobar . . . . 
Leandro González. . . . 
Juliana Castellanos . . 

Luz Castellanos 

P trona M. de García 
Guadalupe Arreóla . . 
Regino Acajabón .... 
Felisa Toledo 



Total. 



Puestos que desempeñan I Nacionalidad 



Lufíar del ser^ 



H. 40 M. 44 



Directora . 
Profesora . 
Director . . 
Profesor . 
Directora . 
Profesora 
Director. . 
Directora . 



Director 

Sub-Di rector 
Directora .... 



Director 

Sub-Director 
Directora .... 
Profesora .... 
Directora . . . 



l>i rector . . 
Directora. 



E. 1 N. : 



Guatemala 



H. 48 M. 57 



Santa María de Jesús íi 
n Juan del Obispo \< 



Sa 



San Pedro lasHuertap, iii 

Santa Lucía ' 

San Lucas S 



Embaulada 
Magdalena 



Ex. 1 N. 104 



San Miguel 
Santo Tomás 
San Mateo. . 



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381 



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Julio 18 

18 

Panero 18 

Abril ]? 

Mire. 8 

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Mayo 20 

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1895. 
1895. 
1894. 
1895 
1895. 
1890 
1895 
1895. 
1895. 
1895. 
1895. 
1894 
1895. 
1894. 
1894. 
1892. 
1895 



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10 



El Director ()e Kstadístit-a Escolar, 

JiLiÁN MoKÉ CuEro. 



382 



EL EDUCACIONISTA 

ESTADÍSTICA ESCOLAR 



d| 



Escuelas públicas de ambos sexos en el Departae 

DATOS SUMINISTRADOsio 



MUNICIPIOS 




Antigua Guatemala . . . 

Jocotenango 

San Felipe 

Pastores 

San Lorenzo el Cubo . . 

Sumpango 

Xenacoy 

Santa María Cauqué . 
Santiago Sacate péquez 

San Bartolomé 

Ciudad Vieja 

Dueñas 

Aiotenango 

San Antonio 

Santa Catarina 

Santiago Zapotitlán . . 
San Lorenzo el Cubo . 

Santa Lucía '. . . 

San Lucas 

Embaulada 

Magdalena « . . . 



Santo Tomás 

San Mateo 

Santa María 

San Juan del Obispo . . 
San Pedro las Huertas. 



Total 



;LASE DE ES< 



Víii(j- 
! nes 



Embaulada 
San Miguel 



25 



27 



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EL El) UÜA GIONIS TA 






388 


ÚBLICA DE GUATEMALA Cua<lro Número 2 

e Sacatepéquez — Mes de Octubre — Año de 1895 

EFATURA POLÍTICA 




i.tid 

Mela 

los 


|1U' 

ala 




Alumnos matricu- 
lados menores de 
« 14 años 


Alumnos matricu- 
lados mavores de 
14 años 


TOTAL 


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1° 

< 


Observa 

• 






Varones 


Niñas 


Varones 


Kifias 






10 


3(56 
67 


346 
63 


19 


5 


736 
130 

89 
145 

51 
211 
201 

69 
127 

97 
187 
198 
191 
301 
120 

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85 
55 

118 
18 

175 
26 
25 
47 

188 

177 
84 


500 
59 
46 



51 
13 
94 
37 
40 
40 
8 

162 
61 

301 

120 
38 
85 
30 
88 

■ 148 

8 

3 

47 

98 

147 

84 


236 
71 
44 

145 




2 43 
70 
26 

;; 82 

2 98 
2 37 
2 55 

2 60 

3 103 
3 104 
2 98 
2 139 
2 76 
2 38 

42 

1 31 

2 61 

1 11 

2 108 
1 15 

1 

2 22 
80 

;; 87 

2 39 


46 










75 
25 
121 
103 
32 
72 











8 


198 

107 
32 
87 
57 

179 
46 

130 













37 









84 

94 

93 ' 

162 






44 

















43 
24 
57 
7 
67 
11 
25 
25 
107 
87 
45 






■25 
30 

30 






































3 


1 . 




















62 ! 1.958 


1.895 


22 


14 


3.889 


ÍÍ.297 


1.592 
















El 

• 


Director 


de Efltac 
J 


Ifstica 
U'LIÁ> 


Escola 

1 Mo 


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UKTO. 





384 



EL EDUCACIONISTA 



ESTADÍSTICA ESCOLAR DE A 
Edificios Escolares en el Departamentciie 









DATOS SUMINISTRADOS 


r* 




ESCUELAS 




EDIFICIOS 


- 


LUGARES 


Bueno 


Regular 


Malo 


Propio 


Arren- 
dado 


Cedi( 
losvt 


IOS 


Antigua Guatemala 


Elemental de niñas No. 3. 

" niños ^' 3. 
C. V E. " niñas " 1. 
Elemental " " "2. 

" '• " 4. 
C. V E. . " niños " 1. 
Elemental " " " 2. 
Kindergarten 


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Jocotenango 


Elemental de niños 

" " niñas 

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" niños 

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" niños 

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Sí 












San Felipe 






























San Jvorenzo el Tejar. . . 
Sumpango 






















Xenof'ov 










1, 


Sí 









Santa María Cauqué . . . 
















Santiago Sacateixjquez. 


" niños 

" niñas 

" " niños 

" niñas 

" " niños 


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Ciudad Vieja 




Sí 




" niñas 


Si 


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Dueñas 


" niños 

" niñas 

" niños 


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San Antonio .... 






Sí 








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" niñas.. .. 

•' niños 

" " niñas 


Sí 






















Sí 


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11 




San Lorenzo el Cubo 


" " niños 










Santa Mariu de Jesús, . . 

San .liian del Obispo. . . . 

" Pedpo las Huertas.. 

Santa Lucía 


" " niñas 

" niños 

" niñas 

" niños 

" niñas 

" niños 

" niñas 

Mixta 


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"sí" 

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Si 

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"■■sí 

" "sí 


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San Lucas Sacatepéquez 
1 .a Embaulada 


■' de niños 

" niñas 

Mixta 






Mafdalena 


" de niños 








" niñas 

Mixta . 


Si 








San Miguel 










Sí 




San Mateo 


de niños 

" *• niñas 






















26 


22 


7 


53 

















EL EDUCACKtNlSTA 



.ssr, 



°UBLICA DE GUATEMALA 
tepequez — Mes de Octubre de 1895 

EFATURA POLÍTICA 



CiiaUi 



jUIV AI. EN ALQUILERES 



l'or el ' Por los 
Tesoro ))articula- 
Municipal res 



Total 

de 

Edificios 



Total 

de 
Gastos 



j Frente Kc>n<l<i 



liÍMtiiiK ia <1e los 

lUKare.x x\ la K»*- 

ctU'lH nii^s in 

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KiUiiiietros 





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Kl Director de Estadfstic* Earolar, 

Julián Moré Culto. 



386 EL EDUCACIONISTA 



EDUCACIÓN Y LEY 

( Santia(ío Pp:rez) 

La justicia de Dios siempre encadena 
Con el mal del delito el de la pena, 

Y en su mano equilíbranse los dos. 
¿Tiene siempre, también el juez humano 
Juntos los eslabones en la mano, 

Para medir y equilibi'ar, cual Dios? 

¿De la vida quién sabe los arcanos? 
Si el hogar ensangrientan los hermanos, 
Si ensangrientan los bandos la Nación, 
¿De cuál guerra, de cuál asesinato, 
Se sabe, en la cadena del reato, 
Si es primero ó si es último eslabón? 

Fueron de sángrelos antiguos días I 
Buitre la ley los ídolos arpías. 
Su Prometeo fué la Humanidad. 
De siglos á través y de i-egiones, 
Al filo de la espada las naciones 
Buscaron en la sangre la verdad. 

Mas, al fin, ley divina dio el ejemplo: 
Cerró las puertas del antiguo templo, 
Secó la sangre en el antiguo altar. 

Y clavando la Cruz en el santuario. 
Vedó sobre la sangre del calvario 

De hombre ó de Dios más sangre derramar. 

Pero aún se derrama. La que vierte 
Quien recibe en la 'lid ó da la muerte, 
Sacrificio se llama, no baldón; 
Que si el derecho salva, él la sanciona, 

Y el honor pone en ella su corona, 

Y la ley pone en ella su perdón. 



EL EDUCACIONISTA 88^ 

La que á golpe alevoso se derrama, 
Crimen, traición, insensatez se llama. 
Si hay infamia, si hay muerte que arrostrar; 
Mas si segura impunidad hay sólo, 

Y sólo hay en verterla lucro y dolo 
¿Qué nomhre humano se le puede dar? 

No fué homicida el (jue inmoló á su hermano: 
Guio la sociedad misma su mano, 
Si la pena no puso entre los dos. 
De impune muerte por el vil trofeo, 
Ante los hombres es el hombre el reo; 
La sociedad, ante la ley de Dios! " 

¿Tus títulos do están, oh Ley humana, 
Si en balde por salvar á Abel se afana 
Tu poder, y á Caín por redimir? 
¿Si tú misma, (i la faz del Cristianismo, 
Perdida del talión en el abismo, 
Vas, por la impunidad, de él á salir? 

La vindicta social que ley se nombra, 
(Jre^'ó que del patíbulo la sombra 
Escudo fuese para el nuevo Abel. 
El escudo C'aín rompió en sus manos, 

Y la ley vio morir á los hermanos, 
Unos bajo el cadalso, otros en él. 

Del error no cayó toda la venda! 
La muerte es la venganza, nó la enmienda, 
Pensó la ley, más sin saber, por fin, 
Si, en frente á la traición, de muerte armada, 
Cuando rendía del talión la espada. 
Su espada ella rendía ante Caín. 

lia rindió! y el magnate, el jornalero, 
El sabio, el magistrado, el prisionero, 
El sacerdote, el niño, la mujer. 



388 EL EDUCACIONISTA 



Cayeron al furor del asesino: 
Corrió sangre en el foro y el camino, 
Y corrió en el hogar y en el taller. 

La rindió! y simulacro de sentencia 
Vida de amor, de paz y de inocencia 
Tasó en menguadas horas de prisión. 
La rindió! y singular ñsolofía, ' 

La impunidad juntando á la ironía 
Veredicto llamó la absolución. 

La rindió! y con deshonra de la tierra, 
(Jontra el vencido y el inerme e\\ guerra, 
Hizo oel pueblo el mandatario grey; 
Guardianes del orden tumultuaron. 
Ministros del altar á lid llamaron: 
Todo el mundo mató, menos la Ley! 

¿Bautismo habrá que redención no sea?. . . . 
Como el diluvio, entonces, esa marea 
Escarmentó los [)ueblos al pasar. 
Entonces, de sus odios despertando 
Con hambre de justicia, bando y bando 
La ley volvieron á su antiguo altar: 

Altar que erige la verdad, no el grito 
De facción; no inconsulto plebiscito, 
Para quien sólo el número es verdad: 
Altar que en paz y libertad se asienta, 
No trono que alza, en trípode sangrienta, 
J)e las revoluciones la deidad. 

La conciencia de un pueblo en su ley habla 
¿J)e qué conciencia, empero, es ley la tabla 
Que arma cada cual hace á su vez? 
¿La tabla en que el Moisés que borra ó graba, 
Ni de grabar ni de borrar acaba, 
Bajo el rayo al.caer de otro Moisés? 



EL EDUCACIONISTA 389 



Desde el fondo formada grano á grano, 
Resiste ai aquilón y al océano 
La roca, y siglo y siglo ve pasar; 
Mas del flujo al reflujo dura apenas 
Remanso que de espumas y de arenas 
Hace y deshace en su vaivén el mar. 

¿Es de espuma, es de roca tu existencia? 
¿Eres ahora escudo á la inocencia, 
O al crimen freno, vergonzante Ley? 
¿De justicia 6 venganza eres hoy fruto? 
¿De vasallo y de rey cobras tributo, 
O eres ludibrio de vasallo y rey? 

El eterno vaivén del juicio humano, 
Que el centio de justicia aún busca en vano, 
¿Lo volverá al verdugo á preguntar? 
¿Qué fruto el árbol del cadalso hoy diera, 
Si lo regó con sangre una, otra era, 
Y ni una hoja de bien pudo él brotar? 

La vida está en la acción no en la palabra! 
Que los códigos cierre, que los abra, 
De sólo ley no vive la Nación: 
No vive alimentando infames penas 
Con sangre infame; vive si en sus venas 
Derrama su laudal la educación. 

Y ese raudal del código no brota! 
Bajo el paterno techo, gota á gota. 
El ejemplo, la acción lo han de formar: 
Cual se prepara el árbol en el grano, 
Se modela en el niño el ciudadano, 
La patria se modela en el hogar. 

¿Qué, si no la virtud, forma al patricio?^ 
¿Qué, sino el crimen del hogar ó el vicio, 
Fnrma al plebeyo ó forma al malhechor? 



39(> EL EDUGAGIONISTÁ 



Si el corazón el sentimiento ahoga, 

¿Qué es la cruz sobre el pecho? Qué la toga? 

¡La ley da honores, pero no da iionorl 

Dominar la carnal naturaleza; 
Enseñar la verdad y la belleza 
Que el sentido no puede percibir: 
Al hombre no aguardar en el delito, 
Mas entrar de su iiima al infinito, 
Y el delito en el germen prevenir 



¿Eso puede la ley? ¿Eso la letra, 
Que el ojo, no el espíritu, penetra: 
Que á la memoria va, no al corazón; 
Que hace, — del bien y el mal entre el abismo, 
Del hombre único juez al hombre mismo, 
Del juicio única luz la sensación? 

No! que si encierra entre la piel la vida, 
Absurdo es que la ciencia al hombre pida 
Paz, patriotismo, abnegación ó amor. 
Si todo aquí termina, en lucha corta, 
Vencer es sólo cuanto al hombre importa: 
Ser más hábil ó fuerte, es ser mejor! 

Pero entonces también; vii'tud y vicio 
Simples quimeras son: el sacrificio, 
Mentira; y el amor, insensatez. 
Alma, inmortalidad, sun meras voces. 
No hay qw la tierra sino pena ó goces; 
No hay sino eterna oscuridad después! 

Necio entonces, tú, Procer, que reclinas 
La frente, que sangraron las espinas, 
Sobre un gajo marchito de laurel; 
Necios los que tu lábaro siguieron, 
Y á su sombra lucharon y vencieron, 
Sin negar nunca y sin pedir cuartel! 



EL EDUCACIONISTA 891 

La tierra que á tus plantas retemblaba, 
No era el seno de una madre esclava. 
No era de sus dioses el altar: 
Era circo en (jue pueblos gladiadores 
Daban fiesta de sangre, — de señores, 
l)e nombre y de cadenas al cambiar I 

Necio, entonce, el que alivia la indigencia, 
El que abre su espíritu á la ciencia. 
El que cede el camino á la razón ; 
El que al poder no cede ni se humilla, 
Y tiende la cerviz á la cuchilla, 
Por no abrir la conciencia á !a traición. 

Si esa es la altura á que el saber alcanza, 
Más allá se dilata ia esperanza, 
La caridad se enciende más allá. 
Va el raciocinio hasta el umbral del cielo; 
Mas á medir su diámetro de un vuelo. 
Sólo el cristiano sentimiento va. 



ELEMENTOS DE ALGEBRA 
(g. a. wentwoktii) 



VERSIÓN ESPAÑOLA 

POB 

José F. Aizpuri'. 

Profesor de esta materia en la Escueta Normal Central de Señoritas. 

Lecciones arregladas especialmente para las alumnas de esta 

asignatura en dicho plantel 

{Continuación) 

Redúzcanse los quebrados siguientes á sus menores 
términos: 

( 1 ) a"— x'^ _( a— X )(a-+ax4-x2)^a=-4-ax-f X- 
a'-' — x^~ ( a — X )( a -}- X ) a - .\ 



392 



EL EDUCACIONISTA 



(2) a'^+7a+lQ^(a -F5)(a+2) ^a-f5 
a-+5a+ 6 (a+3)(a-í-2) a+3 

(3) 6x^— 5x— 6_(2x— 3)(3x+2)_3x+2 
. 8x-— 2x— 15"" (2x— 3) (lx+o7~4x+5 

(4) a"— 7a-+16a--12 
3a='— 14a-+16a 

Puesto que en el numero (4) no se puede determi- 
nai" ningún factor común á la simple vista, hay que 
hallar el M. O. D. del numerador y denominador por 
medio de la división. 

Suprimimos, pues, el factor n del denominador y procedemoa 
á dividir 



a— 7a-+16a— 12 


3a^- 


-14a+16 


a— 7 


3 


3a-- 


- 6a 




3a'^— 21a'+48a— 36 
3a^^~14a^+16a 


- 


- 8a-l-16 

- 8a+16 


3a— 8 


7a-+32a— -¿6 








3 • 

— 21a'+l:ma— 108 
— 21a-4-98a— 112 








— 2)— 2a4-4 








a-2 





. • . el ^. O. 3/-a— 2 
Ahora si dividimos a^ — 7a-4-l6a — J2 pora — 2, el re- 
sultado es a- — 5a+6; y, si dividimos 3a^ — Ha'^+lGa 
por a — 2, el resultado es, 3a'^ — 8a. 

• ' • f~l 7a"+16a— 12_ a-^— 5a-f6 
:3a/^— 14a^+ltía "" 3a^— ^ 

PARA «EDUCIR UN QUEBRADO Á UNA EXPRESIÓN ÍNTEGRA 
Ó MIXTA 

Cámbiese x'-t-l á una expresión mixta. 

X— 1 

2 

(xM-l)-(x— l)=x"^+x-fl+^_^ . Luego, 




ñlumno del Instituto Nacional Contral con e1 
uniforme del BstahlBcimÍBnto 



EL EDUCACIONISTA 



143. Si el grado del numerador de la fracción es igual 
tí, 6 mayor que el del denominador, dicha fracción podrá 
convertirse en una expresión mixta ó integra, dividiendo 
el numerador por el denominador. 

El cociente será la expresión íntegra; el residuo (si 
lo h&y) se tomará por numerador, y el divisor por 
denominador de la expresión fraccional. 

PARA REDUCIR UNA EXPRESIÓN MIXTA Á FORMA DE 
QUEBRADO 

144. En aritmética oj es lo mismo que 5+|. 

Pero en álgebra la fracción que sigue á una expre- 
sión íntegra, así como la misma expresión íntegra, 
puede ser positiva ó negativa; de manera que puede 
resultar una expresión mixta en cualquiera de las si- 
guientes: 

n +-^ ; n— V ; — n +-^; —\\—~. 
Conviértale n-|--^ á la forma fraccional. 
Puesto que hay h partes en 1, en n habrá n veces 6 
partes, es decir, nh partes, que sumadas con a número 
de h partes, dan nb+a número de h partes. 

■ ■• »+T-==^ 

Del mismo modo: 

a nb—a 

' h b f 

■tr .,v, a — wft-g 

y " b~—~h • 

Luego, 

245. Para reducir una expresión mixta á forma 
fraccionaria. * 

Multipliqúese la expresión integra por el denominador, 
al producto únase el numerador, y debajo del resultado 
escríbase el denominador. 

146. Se notará que el signo que antecede á la frac- 
ción se le pone al mimerador cuando se ha reducido la 



394 EL EDUCACIONISTA 

expresión mixta á la forma fraccionaria, pues el deno- 
minador indica sólo (\\xé -parte del numerador se ha de 
agregar ó restar. 

La línea divisoria hace las veces de un vínculo ó 
paréntesis que afecta al numerador; por consiguiente 
si á dich'a línea precede el signo menos, y se quita la 
línea, hay que cambiar el signo de todos los términos del 
numerador. 

Ejemplo: 

a — b en— (a — b) en — a + b 



(1) Cámbiese x — 1+^^ á la forma fraccionaria, 
_ x'— x+(x— 1) 

X 

x'^ — x+x — 1 



(2) Conviértase x-^1 — — ^ á la forma fraccionaria, 
X— 1— íEz^L 

x'^— X— (x— 1) 



-X— x + l 



-2x + l 



mínimo común denominador 
147. .Para reducir fracciones á fracciones equiva- 
lentes con el mínimo común denominador, se observa 
el procedimiento siguiente: 

t»j' '^x 2y 5^p 

Keduzcanse ^ ^ , -~-, y ,, ^ a tracciones 
4a^ 3a 6a^ 

equivalentes con el mínimo común (^enominador. 
El 31. C. 3L de 4a-, 3a y 6a=Ul2al 

_3x 

Si multiplicamos ambos términos de 4a' por 3a, 
no alterará el valor de la fracción, pero sí su forma, 
que sera 22a''5 ^^ multiplicamos ambos términos de 3^ 
por 4a^ obtendremos la fracción equivalente ^25^3; y, 



EL EDUCACIONISTA 395 



si multiplicamos ambos términos de ^t,.^^' \)ov 2, re- 
sultará la fracción equivalente 12a*' 

Luego, 4ji^ ' . jia ' .Ga* ^^^ respectivamente iguales 
' _9ax _S&^ 10 
''^ V¿ii'' VIa' ' 12a* • 

Los multiplicadores 8a, 4sl^ y 2, se obtienen divi- 
diendo 12a\ el M. C. M. de los denominadores, por el 
denominador de cada una de las fracciones. 

148. Luego, para reducir fracciones á fracciones 
equivalentes con el mínimo común denominador. 

Hállese el M. C. M. de los denominadores. 

Dividase dicho M. C. M. -por el denominador de cada 
fracción. 

Multipliqúese el primer numerador por el primer co- 
ciente, el segundo por el segundo cociente, y asi hasta ter- 
minar. 

Los productos serán los numeradores de las fracciones 
equivalentes. 

El M. C. M. de los denominadores será el denominador 
de cada una de las fracciones. 

(Continuará.) 



EL POPOL-VUH 



{Continúa) 



"Cañas-vivas. (1) Tierra aplanada" llegó á ser el 
nomVjre del lugar, y el nombre de " Centro de la Casa" 
de "Centro" le fué dado porque plantaron sus cañas 
en medio de la sala de su casa, y ella llamó al lugar 
"Tierra-aplanada, Cañas- vi vas en tierra aplanada" 
por plantar sus cañas que llamó "Cañas vivas" por- 



d' Gazam-al 



396 EL EDUCACIONISTA 

que lay cañas reverdecieron y este nombre fué dado 
por Xmucané á estas cañas, que dejaron plantadas 
Hunahpu y Xbalanqué, como recuerdo de ellos á su 
abuela, (1) 

Ahora, pues, sus primeros padres que murieron an- 
tiguamente, eran Hunhun-Ahpu y Vukub-Hunahpu; 
ellos vieron también las caras de sus padres allá en 
Xibalba, y sus padres hablaron con sus descendientes 
que vencieron á Xibalba. 

Ahoi-a ved aquí como sus padres recibieron de ellos 
los honores fúnebres; y fué Vukub-Hunahpu á quien 
le fueron hechos; se dirigieron á solemnizarlos al 
Cenicero y por eso mismo se quiso hacer su figura. 
(2) Se buscó, pues, su nombre, su boca, su nariz, sus 
huesos, su cara. 

Se llegó primero á su nombre; pero obtuvieron muy 
poco con esto: eso fué todo lo (jue quiso decir, no con- 
sintiendo en pronunciar con su nombre el de Hunah- 
pu, y eso fué solamente lo que su boca quiso decir. 
Ahoi'a, pues, he aquí como ensalzaron la memoria de 
sus padres que dajaban así en el Cenicero. 

Sed invocados desde ahora en adelante, les dijeron 
sus hijos, para consolar sus almas. Vosotros seréis los 
primeros en salir sobre la bóveda del cielo; igualmente 
seréis vosotros los primeros adorados por los pueblos 
civilizados y vuestro nombre no se perderá jamás, 
así sea dijeron á sus padres para consolar sus almas. 
Nosotros somos los vengadores de vuestra muerte y 
de vuestra ruina, de los sufrimientos y trabajos c^ue os |' 
han hecho experimentar. 

(1) El lugar donde sucedieron estas cosas parece haber sido Gumarcah, 2¡: 
capital de los Quichés, pues este nombre significa casa ó choza de cañas vie- V 
jas. Los mejicanos llamaban á este lugar ütatlán, es decir, entre las cañas. 

De él partió Xbalamqué para ir á la conquista del infierno, es decir, de 
Xibalba. Xibalba (B. de B.) 

(2) Los antiguos indios acostumbraban quemar sus muertos y con las 
cenizas mezcladas con hule en su estado líquido, formaban la figura del di- 
funto, y esta estatua era la que depositaban en la tumba. (B. de B. 



EL EDUCACIONISTA 397 



Tales fueron sus órdenes al hablar á todo el pueblo 
de Xibalba que ellos habían vencido. Entonces su- 
bieron ellos acá en medio de la lumbre, é inmediata- 
mente sus padres se ele^-aron al cielo: al uno le tocó 
el sol y al otro la luna que alumbran la bóveda del 
cielo y la faz de la tierra, y permanecieron eli el cielo. 

Entonces se elevaron igualmente los cuatrocientos 
jóvenes que habían sido inmolados por Zipacna: ellos 
habían sido los compañeros de Hunhun-Ahpu y de 
Vukub-Hunahpu, y se convirtieron en estrellas en el 
cielo. (1) 



TERCERA PARTE 



CAPÍTULO PRIMERO 

Ahora, pues, cuando se comenzó á pensar en la for- 
mación del hombre y á buscar lo que debía entrar en 
la composición de su carne, entonces hablaron el que 
engendra y el que da el ser, el ci-eador y formador, 
nombrados Tepeu, Gucumatz: 

Ya se acerca la aurora; la obra está acabada, he ahí 
(jue está ennoblecido el apoyo, el mantenedor. del al- 
tar, el hijo de la luz, el hijo de la civilización; he ahí 
al hombre honorificado,. la humanidad á la faz dala 
tierra, dijeron ellos. 

Vinieron, pues, se reunieron en gran número, jun- 
taron sus sabios consejos en las tinieblas de la noche; 
y discutieron moviendo la cabeza, consultándose y 
pensando lo que harían 

De esta manera salieron las sabias decisiones de 
estos hombres esclarecidos; encontraron y se les hizo 
ver lo que entraba en la carne del hombre. Ahora, 

O) Ix)8 indios daban el nombre de cuatrocientos niños á la constelación 
de las Pléyadas. 



398 EL EDÜGAGIONISTA 

pues, poco faltaba para que el sol, la luna y las estre- 
llas se manifestasen sobre ellos, sobre el creador y el 
formador. 

En Paxil y en Gáyala, como nombran este lugar, 
nacieron las espigas de maíz amarillo y de maíz 
blanco. (!) 

Y lie aquí los nombres de los bárbaros que fueron 
á buscar aquel alimento: Yac^ (la zorra); JJitu, (el co- 
yote); Quel, (cotorra); Hoh, (el cuervo); cuatro bárba- 
ros que dieron noticia de las espigas de maíz amarillo 
y de las espigas de maíz blanco que crecían en Paxil, 
y que mostraron el camino de aquel lugar. 

Allá fué donde obtuvieron en fin los alimentos que 
entraron á componer la carne del hombre hecho, del 
hombre formado: eso fué su sangre que llegó á ser la 
sangre del hombre, ese maíz que entró en él por el 
cuidado de aquel que engendra, de aquel que da el ser. 

Así fué que regocijaron de haber llegado á aquel 
país excelente, tan lleno de cosas sabrosas, donde 
abundaba el maíz amarillo y el maíz blanco, donde 
abundaba también el Peh, (cacao), donde no se podían 
contar los zapotales, los anones, los jocotes, los nances, 
los ahaches, (matasano), la miel; todo estaba lleno, en 
fin, de los mejores alimentos en este lugar de Paxil, 
de Cayalá, pues tal era su nombre. (2) 

Había alimentos de toda especie, alimentos peque- 
ños y grandes; plantas pequeñas y grandes, cuyo ca- 
mino les había sido enseñado por los bárbaros. En- 
tonces comenzaron á moler el maíz amarillo, el maíz 



(1) Pan-Paxil, Pan-Cayalá, nombre del lugar donde se descubrió el 
maíz. Se infiere por la etimología de estas palabras que dicho lugar se 
encontraba en la región que desaguan el río IJzumacinta y sus tributarios. 
(B. de B.) 

(2) El cronista Ximénez y la generalidad de los misioneros que tuvie- 
ron noticia de las tradiciones de que se va tratando, creyeron no sin razón, 
ver en Paxil y Oayalá un recuerdo del Paraíso Terrenal. 



EL EDUCACIONISTA 399 



bldiiCO, y Xnuicané compuso con él nueve bebidas, y 
este alimento entrando en el cuerpo hizo nacerla fuer- 
za y el vigor y le dio carne y músculos al hombre. 
Eso fué lo que hicieron el (jue engendra, el que da el 
ser, Tepeu, Gucumatz, como se les llama. 

Inmediatamente comenzaron á tratar de hacer y de 
formar nuestra primera madre y nuestro primef pa- 
dre; solamente maíz amarillo y maíz blanco entraron 
en la composición de su carne y fueron la única ma- 
teria de las piernas y de los brazos del hombre; y 
estos fueron nuestros primeros padrea", los cuatro 
hombres que fueron formados y en quienes había en- 
trado este alimento para hacer su carne. 



(JAPITULO SEÍVÜNDO 

He aquí los nombres de los primeros hombres que 
fueron creados y formados: este es el primer hombre, 
Balam Quitzé; el segundo es Balam Agab; el tercero es 
en seguida Mahucutah, y ei cuarto Iqi-Balam, y estos 
son los nombres de nuestras primeras madres y pa- 
dres. (1) 

Se les llamó simplemente seres modelados y forma- 
dos; no tuvieron ni madre ni padre, los llanuimos 
nosotros simplemente hombres. 

La mujer no les dio el ser sino que fueron engen- 
drados por el edificador y el formador, por el que 
engetidra y por el que da el ser. 

Su creación fué un prodigio, un verdadero encanta- 
miento obrado por el creador y el formador, por el 
que engendra y por el que da el ser, Tepeu y Guou- 



( 1 ) Balam-Quitzé, tigre de dulce sonrisa, Balam-Agab tigre de la noche, 
Mahucutali, nonibrt' señalado, Iqi-Balam, tigre de la luna, tales son las 
sinniliaicionea literales de estos cuatro nombres. (B. de B.) 



400 EL EDÜGAGIONISIA 



matz; al aparecer como hombres, hombres, pues, 
fueron; hablaron y razonaron, vieron y oyeron, andu- 
vieron y palparon ; hombres perfectos y hermosos y 
cuya figura era una figura de hombre. 

Fué y existió en ellos el pensamiento; vieron inme- 
diatamente su mirada se elevó, su vista abrazó todo; 
conocieron el mundo entero, y cuando lo contempla- 
ban, su mirada se volvía en un instante de la bóveda 
del cielo y se dirigía de nuevo á la superficie de la 
tierra. 

Las cosas más ocultas las veían todas á su voluntad, 
sin tener necesidad de moverse antes; y cuando en 
seguida dirigían la vista a este mundo, veían igual- 
mente todo lo que contiene. 

Grande fué su sabiduría; su genio se extendía sobre 
los bosques, sobre las rocas, sobre valles; hombres ver- 
daderamente dignos de admiración eran, pues, Balam- 
Quitzé, Balam-Agab, Mahucutah e Iqi-Balam. 

Entonces fueron interrogados por el edificador y el 
formador: ¿Qué es lo que pensáis de vuestro ser? 
No oís vosotros, no veis vosotros, vuestro lenguaje no 
es por ventura bueno, así como vuestro andar? 

Mirad, pues, bajo el cielo si se manifiestan las mon- 
tañas y los llanos; procurad verlos ahora, les fué dicho. 

Después de eso, vieron el conjunto de todo lo que 
hay bajo el cielo; luego dieron gracias al creador y al 
formador, diciendo: Verdaderamente os rendimos 
toda suerte de acciones de gracias. Hemos recibido 
la existencia, hemos recibido una boca, una cara, ha- 
blamos, oímos, pensamos, andamos, sentimos y cono- 
cemos igualmente bien lo que está lejos y lo que está 
cerca. 

Vemos todas las cosas grandes y pequeñas en el 
cielo y sobre la tierra. Gracias, pues, á vos, hemos 
sido creados, oh edificador, oh formador; existimos ya 



EL EDUCACIONISTA 40.1 

oh abuela nuestra, oh nuestro abuelo, dijeron ellos, al 
darle gracias por su existencia y su creación. 

Y ellos acabaron de medir y de ver todo lo que exis- 
te en las cuatro esquinas y cuatro ángulos del cielo y 
de la tierra. 

Pero el edificador y el forrnador no escucharon estas 
cosas con p)lacer: No está bueno lo que dicen nues- 
tras criaturas, dijeron, ellas saben todas las cosas 
grandes y pequeñas. 

Por eso fué que se tonnó de nuevo el parecer del que 
engendra, del que da el ser. Qué haremos con ellos 
ahora ? 

Solamente que su vista se acorte y que se contenten 
con mirar solamente un poco la superficie de la tie- 
rra, dijeron. 

No es bueno lo que dicen. Su naturaleza no será 
pues solamente la de simples criaturas? Ellos serán 
otros tantos dioses si se procrían suficientemente y si 
se desarrollan al tiempo de hacer la asemillación mul- 
tiplicándose cuando amanezca. Así sea. (1) 

Solamente turbemos un poco nuestra obra, á fin de 
que les falte algo; no está bueno lo que vemos. Que- 
rrán ellos por ventura igualarse á nosotros que los 
hemos hecho, á nosotros cuya sabiduría se extiende 
lejos y conoce todo? 

Fué dicho por el corazón del cielo, Huracán, el sul- 
co del relámpago, el rayo que hiere, Tepeu, Gucumatz, 
el (jue engendra, el que da el ser^ Xpiyacoc, Xmucané, 
el edificador y el formador; así fué como hablaron, 
trabajando de nuevo en la naturaleza de su criatura y 
de su formación. 

Entonces una nube les fué soplada sobre las de 
los ojos por el corazón del cielo, y se veló como la 



J) £tait(DeuB): Ecce Adam quaei unus ex nobis factas est, «cieña 
bonun et malum : nunc ergone forte mittat tnanum suan etsutnat etiam de 
ligno vita- et comedat et vivat in aternun. Génesis 3.22. 



402 EL EDUCACIONISTA 



faz de un espejo que se cubre de vapor; el globo de 
sus ojos se encontró así oscurecido; no vieron más que 
lo que estaba cerca y sólo eso permaneció claro para 
ellos. 

Así fué destruida su sabiduría tal como toda la 
ciencia de los cuatro hombres, su principio y su co- 
mienzo. Así fueron formados y creados nuestros pri- 
meros abuelos y padres por el corazón del cielo, el 
corazón de la tierra. 

Entonces existieron también sus esposas, y sus mu- 
jeres fueron hechas. Dios se consultó igualmente; 
así, pues, durante su sueño recibieron veidaderamente 
muy bellas mujeres, y ellas se encontraron con ]3a- 
lam-Quitzé, Balam-Agab, Mahucutah é Iqi-Balam. 

Sus mujeres se encontraban allá cuando ellos des- 
pertaron, así fué que sus corazones se llenaron de 
alegría á causa de sus esposas. (*) 



CAPITULO TERCERO 

Ahora, pues, he aquí los nombres de sus mujeres: 
Gaha Paluna, nombre de la mujer de Balam-Qutzé; 
Chomiha, nombre de la mujer de Balam-Agab; Tzu- 
nuniha, nombre de la mujer de Mahucutah, y Cahi- 
xaha, nombre de la mujer de Iqi-Balam. (1) Esos 
son los nombres de sus esposas que fueron princesas. 
Estas engendraron á los hombres, las tribus pequeñas 
y grandes: y ellas fueron nuestra raíz de todos nos- 
otros los de la nación quiche. Al mismo tiempo exis- 
tieron en gran número los sacrificadores; no fueron 



(*) Immisit ergo Dominus soporem in Adam et aidificavit Domi- 

nus Deas costam quamtulerírt de Adam, in mulierem &c. Génesis 2-22 
y 23. 

(1) La significación literal de estos nombres es Caha-Paluna, agua que 
cae perpendicularmente ; Chomiha, casa ó agua hermosa; Tzununiha, agua 
ó casa del colibrí; Cakixaha, agua ó casa de las guacamayas, nombres que 
más bien parecen de lugares. (B. de B.) 



EL EDUCACIONISTA 403 



solamente cuatro, pero cuatro solamente fueron nues- 
tras madres de nosotros de la nación quiche. 

Distintos son los nombres de cada uno de aquellos 
que se han propagado allá en el Oriente, y sus nom- 
bres han venido á ser los de las naciones de Tepeu, de 
Oloman, de Cahah, de Queneeh, de Ahau, como se lla- 
maba á aquellos hombres allá en el Oriente, donde se 
multiplicaron. (1) 

Se conoce igualmente el origen de los de Taimib 
(2) y los de Ilocab, que vinieron juntos de los países 
de Oriente. 

Halam-Quitzé es el abuelo y padre de las nueve 
grandes casas ó familias de los Cavek', Balam-Agab, 
el abuelo y padre de las nueve grandes casas de los 
Nimhaih; Maucutah, el abuelo y padre de los cuatro 
gratules casas de Ahau-QuicJé. 

Existían en tres divisiones de familias sin que hu- 
biesen olvidado el nombre de su abuelo y de su padre, 
cuya descendencia se propagó y desarrolló en el 
Oriente 

Así vinieron igualmente Tamub é Ilocab, con trece 
fracciones de tribu; los trece de Tecpan (3); después 
los de Rahinal, los Cnkchiqueles, los de Tziquinahá, 
después en seguida los de Zacaha: después los «le La- 
mak, de Cumatz, de Tuhalha, de Uchabaha, los de CJm- 
inilaha, después los de Quibaha, los de Batenah, de 
Acut-Vi)iak, de Balanu'ha, de CancJiacheleb, y de Ba- 
lam-CoJob. (4) 

(1) En !a provincia de Nueva Sefiovia, en Nieara>;na, hay un río y lu- 
\í&T llamado de Olomán, que dcHenilxjca en el Atlántico. Los demás luga- 
res que aquí se mencionan, son desconocidos. 

(2) Tanmb é llo>;ah son los nombres de landos razas más antiguas ane se 
conocen en el Quiche, á quienes la ca8.i de Cavek les usur|.xó el cetro hacia 
Hnes del siglo XIII. (B. de B.j 

(3) Entre esas trece tribus de Tepam deben contarse- las de Pocomames 
y Poconchies. (B. de B.) 

(4) La capital de los rabinaleños era Zamaneb en las montaflas de Xo- 
iaha, al Este del (¿uiché; 1« de los cacliiciueies era Ixin M, á una legua de 
la moderna villa de Tepam-Guatemala; ía de los Tziquinaha, Atitlán, al 
Sur del lairo del mismo nombre: Zalicaha, pueblo que existe hoy á dos 
leguas de (^uezallenango: Lnmak. Cumatz, Afrul ó .Aculaba y Uchubaha, 
lugares que He encuentran en las inmediaciones de Zacapulas; en cuvas 
cercanías se ven también las ruinas de Tuhal ó Tuhalha. Chumilalia, 
(inibaha y Batenab parece haber existido en tierras de la Alta Verapaz 
entre Cahabún y el Peten ; Balauíiha es probablemente el Balamyá mo- 
derno entre Tepam-Guateraala y Comalapa. (B. de B.) 



404 EL EDUCACIONISTA 



Y estas son solamente las tribus principales, los 
brazos de las tribus como nosotros les decimos, no 
habiendo referido sino las principales. Haj^ todavía 
muchas otras que han salido de los arrabales de cada 
villa; no hemos escrito sus nombres, sino solamente 
que se propagaron en el país por donde sale el sol. 

Un gran número de hombres fueron hechos y fué 
durante la oscuridad cuando se multiplicaron: la ci- 
vilización no existía aun cuando se multiplicaron; 
sino que vivían todos juntos, y grande fué su existen- 
cia y su renombre allá en los países de Oriente. 

Entonces no servían todavía ni sostenían los altares 
de los dioses: solamente volvían los ojos al cielo y no 
sabían lo que habían venido á hacer tan lejos. 

Allá vivían entonces en el regocijo los hombres 
negros y los hombres blancos; dulce era el aspecto de 
estas gentes, dulce el lenguaje de estos pueblos 3^ eran 
muy inteligentes. 

Hay generaciones bajo el cielo y gentes á quienes 
no se les ve la cara; no tienen casas, y recorren como 
insensatos las montañas pequeñas y grandes; por lo 
cual son menospreciados de las otras gentes. 

Así hablan los de allá que veían salir el sol. Ahora, 
pues, todos no tenían más que una sola lengua 
no invocaban todavía ni la madera, ni la piedra, 
y solo se acordaban de la palabra del creador y del 
formador, del corazón del cielo y del corazón de la 
tierra. 

Y hablan meditando sobre lo que ocultaba la apa- 
rición del día, y llenos de la palabra sagrada, llenos de 
amor, de obediencia y de temor, hacían sus peticiones, 
y después levantando los ojos al cielo pedían hijas é 
hijos. (6) 



(6) Notabilísimos son estos dos versículos porque en ellos se ve una es- 
plícita noticia de la relifiión primitiva anterior a la idolatría y la especta- 
ción del Redentor simbolizado por la luz ó la civilización. 



EL EDUGAGIONISTA 405 

Salud, oh creador, oh foi;mador ! tü que nos ves y nos 
oís, no nos abandones, no nos dejes ! oh Dios, que estás 
en el cielo 3' sobre la tierra ! oh corazón del cielo, 
oh corazón de la tierral danos nuestra descenden- 
cia y nuestra posteridad mientras camine el sol y la 
aurora; que las semillas se hagan así como la luz. 
Permite que marchemos siempre por caminos abiertos 
3' veredas sin emboscadas; que estemos siempre tran- 
quilos y en paz con los nuestros; que pasemos una 
vida feliz; danos, pues, una vida, una existencia al 
abrigo de todo reproche, oh Hurakan, oh sulco del re- 
lámpago, oh rayo que hiere. Oh Chipi-Nanahuac,Raxa- 
Nanahuac, Voc, Hunahpu, Tepeu, Gugumatz, oh tu 
que engendras y que das la vida, Xpiyacoc, Xmucané, 
abuela del sol, abuela de la luz, haz que las semillas 
tengan lugar y que se haga la luz ! 

Así fué como hablaron, mientras estaban en reposo, 
invocando la vuelta de la luz; y esperando la salida 
del sol, contemplaban la estrella de la* mañana, ese 
gran astro precusor del sol, que ilumina la bóveda del 
cielo y la superficie de la tierra, por todas partes 
donde se mueven las criaturas humanas. 



CAPÍTULO CUARTO 

Balam-Quitzé, Balam-Agab, Mahucutahé Iqi-Balam 
dijeron: Esperemos todavía la salida del sol. Así 
hablaron estos grandes sabios, estos hombres instruidos 
en las ciencias, estos hombres dignos de todo respeto 
y obediencia, como se les llanjaba. 

Y todavía no existía ni madera, ni piedra esculpida 
que guardase á nuestros primeros padres y madres; 
sino que solamente sus corazones se cansaban de espe- 
rar el sol; estando ya las tribus muy numerosas, así 



406 EL EDUGAGIONISTA 



como la nación de los Yaqui (1) los sacrificadores. 

Partamos, pues, vamos á buscar, vamo^sá ver, en fin 
si hay alguna cosa para guardar nuestros símbolos; 
procuremos buscar y encontrar lo que debemos en- 
cender antes. Porque tantos como somos no tene- 
mos ninguna persona que cuide de nosotros. Así ha- 
blaron Balam-Quitzé, Balam-Agab, Mahucutah é Iqi- 
Balam. Ahora, pues, una sola ciudad oyó su discurso 
y partieron. (2) 

He aquí ahora, pues, los lugares, á donde fueron 
Balam-Quitzé, Balara-Agab, Mahucutah é Iqi-Balam, 
con Tamub é llocab; Tulan-Z^iiva, las siete cuevas, 
siete barrancos, tal es el nombre de la ciudad á donde 
fueron á recibir dioses. (3) 

Y llegaron allá todos á Tulán, se podía contar el 
número de las gentes que llegaban y todos entraban 
marchando en buen orden. 

Se les entregaron dioses y los primeros fueron los 
de Balam-Quitzé, de Balam-Agab, de Mahucutah y d^ 
Iqi-Balam, quienes se llenaron de alegría. He aquí 
que hemos encontrado al fin el objeto que buscamos ! 
dijeron ellos. 

He aquí, pues, el primero que salió, Tohil, y este es 
el nombre del dios; ellos suspendieron su arca (cacas- 
te), que fué llevado por Balam-Quitzé. En seguida 
salió Avilix, nombre del dios que bajo Balam-Agab; 
Hacavitz era el nombre del dios que recibió Mahucu- 
tah y Nicahtagah el nombre del dios que recibió Iqi- 
Balam. 



(1) Yaqui, nombre que daban los antiguos indios de Guatemala á los 
Toltecas ó Nahoas [mejicanos] que eran sacrificadores. También designa- 
ban con este nombre las naciones extranjeras en general. [B. de B.] El 
cronista Ximénez entiende por Yaqui á los pueblos de Acasaguastlán. 

(2) Pasaje muy semejante al de los israelitas que hicieron el becerro de 
oro para tenerlo por dios, viendo que ya Moisés tardaba en bajar del Sinaí. 

(3) Tulan-Zuiva ó Tulanzu ó Tulanzuy, tecomate vacio según Ximénez. 



EL EDUCACIONISTA 4(>7 

Y lo mismo que la nación Quiclié. recibieron tam- 
bién sus dioses de Tamub, y Toliil es igualmente el 
nombre de Tamub que tomó el abuelo y padre de los 
piíncipes de Tamub, que conocemos ho}' todavía. 

La tercera tribu, en fin, es Ilocab; Tohil es también 
el nombre de su dios, que recibieron sus abuelos y sus 
padres, y estos príncipes también los conocomos hoy. 

Tal es el nombre de las tres familias quichés; ellas 
no se separaron; porque no era el nombre de su dios. 
Tohil el del Quiche, Tohil de Tanub y de Ilocab, no 
teniendo el dios más que un nombre, y no se separa- 
ron estas tres familias quichés. 

La naturaleza de estos tre-=, era verdaderamente 
nuiy grande, de Tohil de Avilix y de Hacavitz. 

Entonces llegaron igualmente todas las tribus, los 
Rabinaleños, los • Caccliiqueles y los Tziquinaha, con la 
nación de Yuqui, como se les llama hoy. 

Ahora, pues, allá fué donde se alteró la lengua de las 
tribus; allá se hizo la diversidad de lenguas; ellas i.o 
se entendieron bien claraíuetite entre sí, cuando vinie- 
ron á Tulan. Así, pues, allá fué donde se dividieron, 
hubo algunas que se fueron hacia el Oriente y muchas 
para aquí. (4) 



(4) Pasaje no menos notable que los precedentes. El nos indira la 
repentina multiplicación a» las lenguas, aunque no se exprese la causa, 
como también la época en que estos pueblos solieron del Oriente. 

(Coniinuará) 



SUELTOS 



Gracias. — El Director y Redactor de esta Revista, 
las da muy expresivas, á las personas que han tenido 
la amabilidad de enviarle felicitaciones de año nuevo, 
y á su vez desea á ellas, así como á los numerosos 
lectores de esta publicación, todo género de bonanzas, 
en el año que [)rincipia. 



"%* 



408 EL EDUCACIONISTA 

Publicaciones recibidas.— £"/ Derecho, doctrina- 
ria y brillante hoja periódica de la culta Bogot.l. — Co- 
lección de tratados internacionales celebrados por la 
República de Costa Rica y el Directorio de la ciudad 
de San José, La Revista de Derecho, publicación men- 
sual de Quezaltenango, y El Occidental, de Alajuela, 
redactado por el muy competente joven don F. F. No- 
riega. Damos las gracias por el envío y retornamos 
el canje á los i)eriódicos citados. 

Francia. — El consejo de la Mancha ha emitido un 
voto que tiende á que se establezca en las escuelas 
primarias, clases de agricultura práctica, con este adita- 
mento: que los alumnos concurran á las fincas circun- 
vencinas, á informarse de todo lo relacionado con di- 
chas labores. 

Italia. — Las concluí^iones del Congreso Pedagógico 
de Roma, celebrado en septiembre próximo pasado, 
fueron estas: 

1* Que las escuelas pasen á cargo del Estado. 

2* Que la enseñaza obligatoria lo sea hasta la edad 
de doce años y que abarque todo el programa. 

3? Que todos los niños comprendidos en dichaedad, 
educados en colegios privados ó en el seno de la fami- 
lia, estén obligados á presentarse á examen público. 

4? Que la ley sobre el trabajo de los niños esté de 
acuerdo con las conclusiones anteriores, y que se les 
exija el cumplimiento á los dueños de talleres, fábri- 
cas, etc. 

5f Que se instituya una escuela popular comple- 
mentaria, nocturna ó dominical, con objeto de {)repa- 
rar á la vida civil á los jóvenes que han salido yá de 
la escuela elemental, los cuales han de estar obligados 
á frecuentarla hasta la edad de 20 años. 

6* Que el haber terminado la obligación escolar sea 



EL EDUCACIONISTA 



co'idición indispensable para ingresar en la segunda 
enseñanza. 

7^ Que se creen lugares de recreo para los niños 
cuyos: padres no puedan cuidarlos en casa. 

8^ Que el estado ejerza la mayor vigilancia sobre la 
dirección didáctico educativa de las escuelas privadas. 

8f Que la enseñanza sea la base científica y se dé 
con arreglo al método natural. 

10* Que la escuela sea laica, esto, es, no confesional, 
sino neutra. 

llf Que la escuela atienda sobre todo á la forma- 
ción del carácter y de la educación, en el sentimiento 
})atri(). 

12^ Que el programa de enseñanza se reforme de tal 
manera, que toda la cultura tenga por base la enseñan- 
zade la historia al servicio de la educación civil. 

13? Que se reduzca el número de horas de clase, y 
que haya un horario tínico para todas las escuelas. 

14* Que se instituyan en todas las poblaciones bi- 
bliotecas encaminadas á difundir en el pueblo el estu- 
dio de la Viistoria patria y los conocimientos útiles. 

15f Que se mejore la condición moral y material de 
los maestros, elevand<í los sueldos, como mínimun, 
á 1.200 pesetas anuales. 

16? Que se introduzca en las escuelas rurales la en- 
señanza agrícola, y en toílas las escuelas el trabajo 
manual educativo. 

17f Que se nivelen los sueldos de las maestras con 
los de los maestros. 

18? Que el descuento y liquidación de las pensiones 
se haga con arregloal sueldo efectivo y no al sueldo mí- 
nimo legal. 

El Congreso rechazó una moción que tendía al res- 
tablecimiento de la retribución escolar, como medio 



410 EL EDUCACIONISTA 



de aumentar los recursos del presupuesto de Instruc- 
ción pública. 

El próximo Congreso pedagógico se celebrará en 
Palermo. 

Urug-uay. — La extensión territorial de esta Eepu- 
blica, es casi tan grande como Grecia, Suiza, Dina- 
marca, Bélgica y Holanda reunidas. 

Para su administración está dividido el país en 19 
Departamentos. La capital, Motevidto, fué fundada 
en 1726 por don Bruno Mauricio de Zabala. 

Don Manuel Oribe puso sitio á esta bella capital en 
1843 que duró hasta 1851 ^ año en que terminó el asedio 
merced á un tratado de paz. 

EE. UU. del Norte. — En 1894 se contaban en la 
nación, 360 Universidades, con 4.240 profesores y 
69,400 educandos. 




Mlumna de ia Escuela de ñrtes y uncios femeniles, 
can el añilarme usado en el establecimiento 



EL EDUCACIONISTA 

Revista de Instrucción Pública 



Tomo II 



Guatemala., Febrero 1? de 1896 



NÜM. 19 



Director y Redactor - 



Julián Hora Cueto 



CORRECCIONES DEL LENGUAJE 



Contintía ) 



90. 



bK i)KK 

Vino tan cansada que no puede 
ni desvestirse. 

He van ustedes á demenh'zar. 
Virtió el agua en los jarros. 
Se envenene con estrinina. 
El escolar daba una contestación 
arrevesada. 

La chica es ptilcrísima en todo. 
Alcibiades va á injitienciar en el 
ánimo de ud. 

Las misráas actrices se destorni- 
llaban de risa. 

El capitán daba muchos plana- 
zos á los soldados en el cuartel. 
De esta iglesia fué que salieron 
los jesuítas. 

Cuántos son los signos del zo- 
diaco f 

Esa, fruta es afrodisiaca. 
¿Porqué tienes tantas liendras f 
F.n la nueva farmacia hay bue- 
nos polvos detilrlficos. 
Las mariposas llegan á ciev. 
Es persona beneficente. 
Compré un medio real de mana. 
Lean udes. el capítulo que tra- 
ta del ázoe. 

Referí el cuentecilloal propósito. 
Con motivo á su duelo le escribí. 
Preparan muchos globos areos- 
táticos. 

Cuánta queresa tiene la carne ! 
Está funcionando como Presi- 
dente provisorio. 
Kl volcán de Acatemingu desco- 
lla entre los otros de Guatemala. 
lUl. es muy susceptible. 
Ese artista' es octagennrio. 
Es niña pacentísima. 
Sus constantes elucubraciones le 
tienen abstraído. 
Que previsivo es tid 1 
Ya ine han imprimido la obra. 



62. 
63. 
64. 
65. 

66. 
67. 



] 80. 
I 81. 

82. 
83. 

84. 

85. 
86. 
87. 



90. 



DKHK J)KCIK8K 

Vino tan cansada que no puede 
ni desnudarse. 
Se van ustedes á dementar. 
Vertió el agua en los jarros. 
Se envenenó con estricnina. 
El escolar daba una contesta- 
ción revesada ó enrevesada. 
La chica es pnlqtiérrima en todo. 
Alcibiades vá á influir en el áni- 
mo de ud . 

Las mismas actrices se desterni- 
llaban de risa. 

El capitán daba muchos cinta- 
razos á los soldados enelcuarteL 
De esta iglesia salieron los je- 
suítas. 

Cuántos son los signos del zo- 
díaco ? 

Esa fruta es afrodisíaca. 
¿Porqué tienes tantas liendres f 
Kn la nueva farmacia hay bue- 
nos polvos d*: II tíf ricos. 
Las marijMJsas llegan á ciento. 
Es persona benéfica. 
Compré un medio real de maná. 
Lean udes el capítulo q un trata 
del ázoe. 

Referí el cuentecillo á propósito 
Con motivo (/<» su duelo le escribí. 
Preparan muchos globos aeros- 
táticos. 

Cuanta cresa tiene la carne ! 
Está funcionando como Presi- 
dente provisional. 
El volcán de AcatenangO(í^«ru«- 
lla entre los otros de Guatemala. 
Ud. es muy quisquilloso. 
Ese artista es octogenario. 
Es niíia pacientisima. 
hus constantes Iticubraciones le 
ti'^nen abstraído. 
Qué previsor es ud ! 
\a me han impreso la obra. 



412 EL EDVCACIONISTA 



LA ENSEÑANZA DE LA GEOGRAFÍA 

Entre las materias de enseñanza que figuran en ei 
programa y plan de estudios de las escuelas elemen- 
tales, una de las más importantes, de las más útiles, es la 
geografía, ó sea el ramo de las ciencias que se ocupa en el 
estudio del mundo que nos ha tocado por patria; que tra- 
ta del conocimiento del hombro y del de esos otros mun- 
dos que aparentemente nos rodean. Decimos que esta 
materia es importante, y en efecto lo es: ella pone en jue- 
go, para utilizar en su servicio, los principios educativos^ 
de las enseñanzas escolares, tales como la intuición, la 
percepción, la observación, la atención, la comparación, 
la memoria y la imaginación; y además, está más en 
armonía que ninguna otra enseñanza, con las cualida- 
des morales, psicológicas y estéticas de la niñez. 

Siendo el tratamiento de la geografía amplio y casi 
ilimitado, se ha convenido en sistematizar su aprendi- 
zaje, dividiéndola en partes cada una de las cuales se 
trata separadamente. h\ (íeografía matemática, en 
efecto, se ocupa en el estudio del mundo en cuanto á su 
forma, tamaño, posición, movimientos etc.; la oeogra- 
FÍA FÍSICA, en las divisiones naturales de la superficie 
del globo en agua y tierra, dándonos a conocer la no- 
menclatura técnica y la significación de sus nombres, 
su atmósfera, clima etc.; }% finalmente, la geografía 
POLÍTICA, trata de las naciones, gobiernos, constitu- 
ción política de cada pueblo, usos, costumbres etc. etc. 

Si este modo de tratar el texto se refiere á las clases 
secundarias y superiores, convenimos en que su arre- 
glo es completamente didáctico, pues hay lugar para 
tratar los variados y heterogéneos artículos de que 
consta el peasum, de sus estudios con la separación y 
amplitud que les es propia; pero si esa misma disposi- 
ción y arreglo hubiera de emplearse para él estudio de 



EL EDUCACIONISTA AVS 

las clases elementales, y, sobre todo, para las prima- 
rias, no tendríamos inconveniente en decir que el tex- 
to bajo la organización y plan precitado, carecería de 
método y sería por tanto inútil. 

Por desgracia sucede que las obras de esta clase 
no vienen arregladas para los primeros estudios, ni 
menos aún para las enseñanzas iniciales de la escuela: 
están concebidas bajo un plan y un lenguaje muy ele- 
vado que no llega por nada al espíritu del niño, acos- 
tumbrado como debe estar éste á la sencillez, (\ la pre- 
cisión, á la claridad, á verlo todo, á tocarlo todo, á con- 
vencerse |)or medio de los heclios ó de la razón de todo 
aquello que se les dice. Los autores por el contrario, 
como que no quieren descender á este campo, no quie- 
ren que los niños les entiendan; les hablan sí, más no 
quieren hacer el conveniente y oportuno esfuerzo para 
hacerse entender; quieren ser extranjeros por su len- 
guaje: algo así como negligentes, f)erezosos, abandona- 
dos en la misión que les corresponde: e7iseñar á los niños. 

Hoy, por fortuna, empieza á sentirse en algunas de 
las naciones del continente un movimiento benéfico, 
que obedece á las fuerzas progresivas de la Reforma^ 
como en Chile, en la Argentina, en el Uruguay, re- 
formas que tíos llevarán sin duda al soñado ideal de 
íiuestras aspiraciones y deseos. Allí se estudian ho}' 
quizá más que en ninguna otra parte de Hispano-Amé- 
rica,los nuevos modelos y últimos adelantos de la ense- 
ñanza práctica, y se hacen laudables esfuerzos á íin de 
conformar los textos con la materia, lenguaje, carácter 
y facultades de los niños, convencidos de que la verda- 
dera escuela educativa y práctica no podrá establecer- 
se sólidamente en tanto que las enseñanzas, los textos, 
los maestros y los niños hablen distinto lenguaje y 
marchen por opuestos senderos. 

De lo dicho se deduce que el maestro mismo debiera 



414 EL ED UCA CI0NI8TA 

formar sus textos de enseñanza, sobre todo, cuando 
esta se refiera á materias geográficas, texto que deberá 
estar de acuerdo, fuera de otras condiciones, con la 
edad y facultades del niño. 

Y debería liacerlo: 

1? — Porque los libros generalmente están basados 
en un plan general y amplísimo, demasiado abstracto, 
y subjetivo para los niños. 

2? — El método en ellos empleado es el método ana- 
lítico ó deductivo: estoes, el que comienza por el globo 
como un todo para descender rigurosamente á las par- 
tes 6 elementos de que se compone, lo que es un error, 
pues se comienza por donde precisamente se debe 
concluir. 

3? — Los textos no son hechos en el lenguaje apro- 
piado á los niños, sino en el para ellos ininteligible 
lenguaje académico y elevado de los autores clásicos. 

4? — Los libros están aún modelados en antiguas y 
tradicionales enseñanzas, que no obedecen por nada á 
las reformas de la época. 

5? — Y, finalmente, porque el mejor libro es el que 
está de acuerdo con nuestras ideas y con los esfuerzos 
del educador. Kl maestro mismo sabe en qué lengua- 
je debe hablar al niño, qué tema debe escoger, qué 
extensión debe darle, y cuáles son las condiciones ge- 
nerales de la educación y los medios de que dispone 
para aplicarlos conveniente y oportunamente. 

Por otra parte, el maestro tiene ocasión de apuntar 
diaria y constantemente las lecciones de acuerdo con 
los datos que le sugiera la práctica y experiencia pro- 
pias, y conformes con las reformas y cambios que so- 
bre todo, en esta materia, se suceden con frecuencia en 
cuanto á límites, gobiernos, etc. Además, tenemos 
que agregar que, como la enseñanza de la geografía de- 
be ir en íntima relación con la enseñanza de lahistoi'ia, 




EL EDUCACIONISTA 416 



pues se auxilian mutuamente, el maestro tiene oca- 
sión aquí de señalar sobre un punto geográfico un 
punto histórico, 6 una anécdota educativa para dar á 
la enseñanza novedad, interés y gusto. 

Ahora, cómo debemos tratar la materia tomada 
en sentido general? 

La primera cualidad que debe tener esta enseñan/a 
es la de ser intuitiva y lo más posible objetiva. Esta 
propiedad que es aplicable á la mayor parte de las 
materias ó cursos escolares, debe ser la inicial ó punto 
de partida de las enseñanzas, especialmente en geogra- 
fía. En efecto, mostrar los objetos de la naturaleza, 
presentarlos al niño para ponerlos al alcance de sus 
sentidos de tal manera que establezcan sobre ellos re- 
laciones y semejanzas; es este por cierto, un ejercicio 
indispensable y preciso; pues la enseñanza objetiva 
repetimos, es la puerta por donde entran los conoci- 
mientos al mundo de la idea. Además, el mostrar 
los objetos ya sean naturales ó pictóricos, ya artificia- 
les ó gráficos, es descender allá donde está la inteligen- 
cia los niños, ponerse en relación con ellos, tomarlos de 
la mano y con paternal solicitud conducirlos de lección 
en lección por parajes cada vez más amplios y variados. 

La enseñanza de la geografía no debe, por esto, limi- 
tarse á nombres simplemente y ala enumeración de 
bahías, lagos, ríos, penínsulas, montañas y volcanes; 
no, esto es demasiado árido y frío. 

Por tal motivo, no solo la enseñanza de un nombre 
geográfico debe ser el tema de la clase, sino que, al 
nombre de una ciudad, un puerto, un río, una monta- 
ña, debe mezclarse su historia, ó una relación sencilla 
como un cuento ó anécdota corto acomodaticio al nom- 
bre de que se habla. A veces se puede inventar una 
historia de solo fantasía; pero esto con mucho tino y 
solo como aplicación de la mnemónica. 

( Continuará.) 

Guatemala, 26 de enero de 189(Í. 

A<}usTÍN Patino. 



416 EL EDUCACIONISTA 



CULTURA INFANTIL 



A LAS ABNEGADAS EDUCADORAS DE LA NIÑEZ, SEÑORITAS DOLORES 

BARTRES C. Y SAKBELIA ESCOBAR, DIRECTORAS DE LAS 

ESCUELAS DE ESTA ( APITAL, NUM. 1 Y NUM 6. 



( Concluye) 

Las facultades del alma no están bien separadas en 
el niño; la comprensión, el sentimiento y la voluntad, 
funcionan en conjunto, y cada una de ellas se des- 
arrolla con y por las otras. Las combinaciones de la 
capacidad de representar en formación sirven también 
de ejercicios preliminares para esa combinación del 
pensamiento; y lo que líi mano produce, fortalece la 
voluntad y energía de la tierna mente, al mismo tiem- 
po que gratifica el corazón. Toda obra del hombre, 
ya sea un trabajo manual común, una obra de arte ó 
una labor puramente intelectual, siempre es la reunión 
de partes en un todo; es decir, la organización en 
el sentido más lato de la palabra. Mientras más 
conciencia tenemos de un fin, de medios, modo y 
método relacionados con nuestro tiabajo, más se activa 
la mente en ello, y más noble y más valioso será el 
resultado. El grado más bajo de la labor humana es- 
tá en la imitación mecánica, el más alto es la forma- 
ción ó producción de acuerdo con la concepción pro- 
pia. Entre estos dos puntos hallamos toda la escala 
por la cual la clase más ordinaria de trabajo asciende 
á la libre producción en las artes y las ciencias y sobre 
la cual está triunfante la intención que es el resultado 
de la simple imitación. Por esta escala en miniatura 
es conducida la mente del niño con ayuda del mate- 
rial de ocupación de Froebel. Desde la primera im- 
presión inmediata que se recibe de los objetos y for- 



EL EDUCACIONISTA 417 



mas del mundo visible, se eleva al arte, ó sea la creu- 
ciófi de acuerdo con ideas propias. Con este objeto la 
naturaleza dotó á la mente humana con el marcado 
deseo de producir formas, el cual, si es bien dirigido, 
llega á ser la facultad más útil del alma. Sólo por 
este deseo deformar, atienen las imágenes de la per- 
cepción, claridad y perfección; la capacidad de obser- 
var, su refinamiento, experiencia y seguridad; todo 
lo cual es necesario para dar á la labor de la mente 
humana una base segura. La invención libre, crear, 
es el punto culminante de la independencia intelectual. 
Conducimos al niño á esta eminencia por grados. 
Algunas veces la casualidad ha llevado á la invención 
ó producción de algo nuevo, pero Froebel nos ha pro- 
visto de un método sistemáticamente graduado por 
medio del cual la infancia puede de una vez ponerse 
en vía de este eminente fin de inventar. 

Si la plena conciencia, la clara concepción de este 
fin falta al principio, siempre se va preparando con 
cada paso que se dé hacia delante. Los objetos que 
se le presentan y el material que se emplea, ofrecen al 
niño, bajo la dirección de una inteligencia madura, el 
alfabeto de las artes, así como el de los conocimientos; 
y es del caso anotar aquí, que la historia demuestra 
que el arte antecede á la ciencia en todo desenvolvi- 
miento humano. 

Si ahora damos una mirada retrospectiva hacia los 
medios de ocupación en el Jardín de ¡a infancia, en- 
contramos que el material progresa d e lo sólido y ente- 
ro, por pasos graduales, á las partes, hasta llegar á /a ima- 
fjen en el plano y sus condiciones con respecto á la linea 
y el punto. En lugar del material pesado (pie sólo se 
puede poner sobre la mesa sin cambiar la forma (los 
trozos para edificar), se usa uno más Hexible en las 
ocupaciones subsiguientes: AVpa^íe/ reemplaza á la vía- 



418 EL EDUCACIONISTA 

dera.' El plano de papel en la ocupación de doblar es 
reemplazado por la tira de la ocupación de tejer, como 
linea. La varita de madera ó alambre muy fino, se 
introduce entonces con el objeto de hacer figuras per- 
manentes en combinación con (juisantes, que represen- 
tan el punto. En lugar de este material aparece des- 
pués la linea dibujada, á la cual se le agregan los colores. 
Con la perforación y el bordado se introduce una 
nueva adición al material para crear las imágenes de 
fantasía, y ésta á su vez recibe nuevos elementos con 
los recortados de papel y su arreglo. La modelación 
con cera ó arcilla, presenta en seguida una ocupación 
plástica y artística con el material que más flexibilidad 
ofrece á las manos del niño. El canto sirve de intro- 
ducción á la esfera del sonido, al mismo tiempo que 
los juegos de movimiento, la gimnástica y el baile, ayu- 
dan á educar el cuerpo y á obtener un desarrollo ar- 
monioso de todas sus partes. En la práctica de las 
tareas técnicas manuales del mecánico, tales como ta- 
ladrar, acribillar, labrar, medir, unir, formar, dibujar, 
pintar y modelar, se establece la base de toda ocupa- 
ción futura como artesano ó artista (palabras que eran 
sinónimas en los tiempos clásicos y de la edad media). 
Paj'a la ornamentación especialmente, se encuentran 
cuantos elementos se quieran en las ocupaciones del 
Jardín de la infancia. Las formas de belleza en el 
doblado de papel, sirven como series de rosetas y or- 
namentos en relieve que muy bien se podrían usar en 
la arquitectura, sin alterarlas. Las producciones en 
el departamento de trenzar, contienen todas las con- 
diciones del tejido artístico; ni deja de darnos el re- 
cortado de figuras de papel, riquísimo material para 
la ornamentación. Para toda facultad en el hombre, 
hay medios de desarrollo en el material del Jardín de la 
infancia. Constantemente se presentan oportunidades 



EL EDUCACIONISTA 419 

para practicar, y cada dirección del intelecto encuentra 
supunto de partida en cosas concretas. No puede dái- 
sele mayor satisfacción que la que se le da en el Jardhi 
de la Infancia genuino, á los reclamos de la educación 
racional, de que "toda idea debe fundarse en percep- 
ciones anteriores, debe venir de objetos reales." (¿uien 
quiera que se haya formado aunque sea una idea su- 
perficial de la importancia de los medios de ocupación 
en el Kindergarten de Froebel, estará pronto á admitir 
que los juguetes ordinarios de los niños ^lo pueden 
absolutamente compararse, con respecto a la utilidad, 
al material de ocupación del Kindergarten. Es inne- 
gable que los juguetes ordinarios pueden, hasta cierto 
punto, utilizarse en el desarrollo de los niños. De vez 
en cuando se obtienen buenos resultados con ellos; 
pero se notará que, generalmente, esos buenos resulta^ 
dos son debidos más bien al propio instinto del niño, 
que á la naturaleza del juguete. Un juego desordena- 
do, sin guía ni supervisión ninguna, no puede preparar 
al niño para la parte seria de la vida, ni aun para el 
gozo de sus inocentes diversiones y entretenimientos. 
Como la planta que, aun en el desierto, extrae del suelo 
su nutrimento, así el intelecto del niño, saca de lo que 
le rodea y de los medios que se le facilitan, su alimen- 
to educativo. Pero el rosal que el horticultor riega 
y cuida en el jardín, produce flores mucho más per- 
fectas y más hermosas que el silvestre escaramujo 
oloroso. No se puede esperar que, sin cuidado, pros- 
pere ni el intelecto ni el cuerpo del niño. Así como 
éste no puede hacer uso, para su sano desarrollo, de 
todo alimento sin selección ninguna, tampoco el inte- 
lecto deja de necesitar para su mejor cultivo, un cui- 
dadoso escogimiento de los medios para su desarrollo. 
El gusto del niño está limitado sólo en cuanto que 
necesariamente hay que limitar el material de ocupa- 
ción para poderlo usar sistemáticamente. El niño 



420 EL EDUCACIONISTA 

encontrará, instintivamente, todo lo que necesita para 
su desarrollo intelectual, con tal de que se le presente 
el material propio y que se le indique su uso más apro- 
piado, de acuerdo con cierta ley. 

El genio de Froebel ha lograd») felizmente inventar 
el material adecuado, así como también señalar el mo- 
do más propio de aplicarlo, para preparar al niño á 
servirse en cualquier circunstancia de la vida futura, 
en todos los ramos que ofrecen las ocupaciones del 
hombre. El primer Kindergarten que Froebel estable- 
ciera, fué prohibido, y su inventor arrojado de lugar 
en lugar, dentro de su patria, por los principios libe- 
rales que se propuso desarrollar con su sistema de 
educación en el Kindergarten. La vista inquieta y 
perspicaz de los oficiales de los gobiernos monárqui- 
cos, pronto vio que tal institución todo produciría, 
menos subditos pasivos á la opresión tiránica; y los 
gobernantes, "por la gracia de Dios," llegaron á tole- 
rar el Kindergarten cuando la opinión pública se ha- 
bía declarado tan en favor del sistema, que no era po- 
sible oponérsele sin peligro. ¿ Será demasiado 'pedir, 
si al defender la causa del Kindergarten en la América 
republicana^ invito á todos á que cotitrihuyan en legar á 
los generaciones venideras los henejicios que se obtienen 
de una institución tan eminentemente propia para educar 

<"IUDADANOS LIBRES DE UN PAÍS LIBRE? 



"Ningún esfuerzo por el progreso universal se pier- 
de," dice Emilio Castelar; y esas palabras del gran 
tribuno, así como la elocuente invitación del autor 
(expresada en los últimos renglones del artículo que 
precede), me han animado á publicar esta humilde tra- 
ducción de tan bello escrito. En cuanto á las in- 
teligentes maestras á quienes he tenido el honor de 
dedicar este trabajo, les diré, que así lo he hecho, por- 
que he visto sus nobles esfuerzos en pro de la niñez, y 
porque yo sé que ellas también desean que en Gua- 
temala libre se levanten ciudadanoff libres. 

Guatemala, 27 de enero de 1896. 

José F. Aizpuru. 



EL EDUCACIONISTA 421 

EN LA TUMBA DE MI HIJO 

( DiÓGENES A. ARBIETA. ) 



Me duele el corazón pero me ríol 
A nadie de mi pedio le confío 
Los vanos regocijos ni el dolor. 

Vengo más bien por aumentar mis penas 
A traer inmortales y azucenas 
A tu sepulcro, prenda de mi amor. . . 

Húmeda todavía con la esencia 

Que manaba el amor [)or tu existencia, 

Tu boca, hijo, ni apenas se secó. . . 

Llega á las ñores la hora del aroma: 
Para tu alma inocente, de paloma, 
Ay! la hora del perfume no llegó. 

Torturan mi alma, pues que ya no existes, 
De tu vivir fugaz metnorias tristes 

Y anhelos de poderte acariciar. 
Quién bebiera en las aguas del í>eteo, 

Que embotan las espinas del deseo 

Y matan los recuerdos del pesar! 

Pensaba e|ue mi voz y mis lamentos 
No fueran a ^^erderse con los vientos 
Que recorren lasorda inmensi<lad; 

Que las errantes, tiernas golondrinas 
Que vienen en las horas vespertinas 
Alegraran tu triste soledad: 

Pensaba (jue la luz pura y temprana 
Del día, y el rumor de la mañana 
Llegasen armoniosos basta ti. 



422 EL EDJTGAGIOmSlA 

Aunque al brillar el sol apetecido, 
El pesar, en la noche adormecido. 
Despierta nuevamente para mí; 

Y que, por fin, rendida mi jornada, 
En bajando á la fosa destinada 
A guardar los despojos de mi ser. 

En un mundo de paz y de armonía, 
Ángel hermoso cual la luz del día, 
Cantando hossanas te volviera á ver 

Espejismos del alma dolorida!. . . 
Herniosas esperanzas de la vida 
Que disipa la muerte con crueldad! 

Para engañar las penas nos forjamos 
Imágenes de dicha, y luego damos 
A la Ilusión el nombre de Verdad. 

Aquí te llamo y nadie me responde: 
Sorda y cruel, la tierra que te esconde 
Ni el eco de mi voz devolverá. 

Así la Eternidad: sombría y muda, 
El odio ni el amor, la fe y la duda 
En sus abismos nada alcanzarán. 

Otros alienten la creencia vana 

De que es posible á la esperanza humana 

De la muerte sacar vida y amor. 

Si es cruel la verdad, yo la prefiero. . . 
Me duele el corazón, pero no quiero 
Consolar con mentiras mi dolor! 

Hijo querido, la esperanza mía! 
Animaste mi hogar tan solo un día, 
No volvemos á vernos ya los dos. . . 

Pues que la ley se cumpla del destino: 
Tomo mi cruz y sigo mi camino. . . 
ÍAíz de mi hogar y mi esperanza, adiós! 



EL EDUCACIONISTA 423 

SECCIÓN OFICIAL 

Guatemala, dioienibre de 1895. 

Señor Ministro de Instrucción Pública. 

Presente. 

Señor: 

Cumpliendo con la comisión que el señor Ministro 
se sirvió confiarme de presenciar el examen general de 
moral de las alumnas de la Escuela Normal Central 
de Señoritas, me hago la honra de informar en los si- 
guientes términos: 

Verificóse aquel acto el 18 de Noviembre próximo 
pasado, constando la clase de 40 alumnas y durando el 
examen un poco más de tres horas. 

La Directora interrogó á varias niñas, proponiéndo- 
les cuestiones importantes, que resolvieron satisfacto- 
riamente; pero la mayor parte del tiempo se empleó 
en conferencias de las alumnas entre sí, versando las 
discusiones sobre los puntos más interesantes y concre- 
tos de la ciencia. 

Kn estos ejercicios mostraron las normalistas sus 
adelantos en ¡a materia, cuyos principios comprenden 
con claridad 3' que seguramente llevarán con concien- 
cia y convicción á la práctica en el cumplimiento de 
sus deberes. 

Ha contribuido al buen éxito de esta enseñanza en 
la Escuela, el empeño con que se ha servido la clase 
por la Directora señorita Rafaela del Águila, y el uso 
del excelente texto de moral escrito por ella misma. 

El jurado quedó satisfecho del resultado del examen, 
y las examinadas obtuvieron, en consecuencia, muy 
buenas calificaciones, generalmente. 

Soy del señor Ministro con toda consideración, su 
atento S. S. 

D. González. 



424 



EL EDUCACIONISTA 



estadística escolar de \\ 

Personal docente en las Escuelas del Depa¿ 

DATOS SUMINISTRADOS pi 



FEKSONAL D()C?:NTE 



J. M. de la Roca 

Alejandro Aliare 

Ignacio Cruz 

Herminio Mesa 

Carlota Sandoval 

Susana Castañeda 

Maria Mcjía 

Teresa Castañeda 

Policarpo Valladares. 

Federico Cruz 

Josefa Leiva 

Tomás Marroquín 

Juana Marroquin . . 

Manuel Morales 

Juliana A raprón 

Ernesto Bonilla 

Carlota Bonilla 

Luisa González 

Florencio Alfaro 

Criseldo Martínez . 

Kloisa Martiuez 

Juana Cantoral 

Domingo Reyes 

Policarpo Colindres. . . . 

Matilde Marroquín 

Concepción Figueroa 
Sfilvador Moscoso .. 

Josefa Ascncio 

Salvador Recinos 

Piedad Vargas 

Ángel M enéndez 

Eriberto Kscobar . . . 

Pantaleón Gómez 

Hocorro de Paz 

Harmenio Bonilla 

Juana Asencio 

IJavid Lemus 

María O. de Castañeda 

Juana Aíartínez 

Aniceto González 

Francisco Flores 

Carmen Godoy 

Lucila lirrutia . . ... 

David Romero , 

Dolores 11 rbina 

Dionisio de I-eón 

J. Antonio Moreno 

Elena Cantor»! 

Fran<!Ísco Dardón . 

Romana Morales 

Amadeo Aceituno 

Santiago Uivas 

Tránsito Zacarías 



Puesto <iue desempeñan 



Nacionalidad 



Lugar del servicio 



Director 

Profesor de grado 
canto 
grado 



Directora 

Profesora de grado... 

Directora , 


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Director de música . . . 

Directora 


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H. 'iS M. 26 


N.58 



Jalapa 



■ I Jutiapilla 

I San Miguel 

i La Shule 

i Achiotes Jumay. 



Carrizal 

San Ignacio 

Achiotes Monjas. 



Monjas . . 
San Yuyo 



Ingenio" 



Garay 

San Pedro Pínula 

Santo Domingo . 



£1 Aguamecate 

La Cumbre 

El Carrizal ; 



Güiziltepeque 
Jilotepeque .. 



La Encarnación 
El Trapichito . . 
Chaparrón 



Espinal 

Guastatoya 



Santa Rita. 
Alzatate . . . 



Los Cerritos 



Edad 
Años 



EL EDUCACIONISTA 



425 



Í PÚBLICA DE GUATEMALA 
nto de Jalapa — Mes de Noviembre de 1895 

l! JEFATURA POLÍTICA 



Cuadro jNúmero I 



ESTADO civil. 



cha del noinbra- 
mieiito 



Jio » 
Irzo 22 

ubre 21 
il)sto 12 

irero 4 
13 

Jio 7 
Ibre. 27 



jre. 
M'zo 



2t. 

12 

10 

yírero 4 

1 = 

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1895. 81 
1894. 

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18S8. ... . 
1892.1 Si 
1895 i 
l«t5. " 
1894. " 

1891. •* 



8UKLDO ANUAL DB LOS MAX8TR08 



Por el Teso- 
ro Nacional 



% 1,200 

a» 

480 
480 
1,200 
480 
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1,200 
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iVtO 
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:i6Ü 

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360 
3(W 
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H60 
360 
540 
540 
;160 
:{(W 
480 
420 
;i60 
42t) 
420 
:5a) 
;160 
.•i60 
180 
thO 

:«;o 
:<60 



Por el Teso- 
ro Municipal 



Por los par- 
ticulares 



$ 1,200 

360 

480 

480 

1.200 



l,2t>0 

1,200 

360 

360 

360 



$2:1,700 



360 






11 


2 




1 




X 




1 




1 






11 


4 


6 


1 


9 




U 




11 


3 

1 




" 5" 




4 


1. 



Kl Director (ie KstaiusiK a i.,g(Oiiir, 

Jül-IÁN MoKK OUKTU. 



426 


EL EDUCACIONISTA 










ESTADÍSTICA ESCOLAR DE L 
Escuelas públicas de ambos sexos en el Departamt 

DATOS SUMINISTRADOS PC 


MUNICIPIOS 


Aldeas 


Caseríos 


CLASE DK ESCUELAS 


Cursos eu lili 

está dividida i 

Escuela 1 




Varo- 
nes 


Niñas 


Mixta 


Noc- 
tHrna 


Jal ana . 






2 


1 


1 




3 Grados . 

2 " 

2 

2 

2 

2 






Jutiapilia 




1 -1 1 




San Miguel . . 
La Sluile 
















Achiotes Jumay 
Carrizal 














1 








San Ignacio 

Achiotes Monjas 

San Yuyo 

Ingenio' 






2 " 








1 


2 

2 " 

2 

2 

2 

2 
1 
] 
1 
1 














1 










Monjas . 




1 

1 








Garuy 








«ar 


1 Pedro Pínula . . 








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Santa Rita . . . 




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Los Oerritos . . . 




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EL EDUCACIONISTA 



427 



REPÚBLICA DE GUATEMALA Cuadro Número 2 

tope Jalapa — Mes de Noviembre — Año de 1895 
laÍefatura política 



Alumnos matricu- 
lados menores de 
14 años 


Alumnos matricu- 
lados mayores de 
14 años 


TOTAL 


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Varones 


Ñiflas 


Varones 


Niñas 


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40 
20 
21 
26 
22 
20 
¡57 
o5 
26 

5¿ 

66 
54 
18 
H6 


129 
35 
26 
20 
20 
17 


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283 
75 
4« 
41 
46 
39 
20 
61 
35 
56 

105 
59 

123 

117 
20 
42 
55 
53 


283 


















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41 
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233 
33 
32 

115 
45 

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34 

■ ■ 145 

149 
114 


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45 
70 






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45 

112 
34 












1 




















1 
1 






78 
65 
50 










61 
134 
107 




0.50 


ti. 00 


3 


























1,245 


1,053 


22 


9 


2,329 


1,069 





6 


0.50 


♦1.00 




El Director de Estadística Escolar, 

Julián Moré Cueto. 



428 



EL EDUGACIONISTA 



I: 



estadística escolar DiL 

Edificios Escolares en el Departarriit 

DATOS SUMINISTRADOSiO 





E8CUELA8 






EDIFICIOS 






LUGARES 


Bueno 


Regular 


Malo 


Propio 


Arren 
dado 




Jalapa .., 


Elemental de niños 




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Si 


■ Sí ■ 
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Sí 


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San Ignacio 

Achiotes Monjas 


de niños 




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Monjas 

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Mixta 

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Sí 

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Sí 






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" niñas 

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Santo Domingo 


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" niños 

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Jllotepeque 




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' Sí' ' 
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" niñas 

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" niñas 


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27 


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41 


5 














EL EDUCACIONISTA 42^ 


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JBl 


.ICA DE GUATEMALA Cuadro Numero 3 


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>a— Mes de Noviembre de 1895 




-Al 


ruRA política 


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METROS 


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Total 
de 


Total 
de 




lugares & la Es- 












cuela más <n 






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14 
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El Director de Eatadístic» Escolar, 




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Moré 


Cueto. 



430 EL EDUCACIONISTA 



armonías celestes 



(EL PLANETA TIERRA) 

— ¿ Cuántos planetas se ostentan 
siguiendo curvos caminos ? 
¿ Cuántos son esos vecinos 
que á un mismo hogar se calientan ? 

— El sistema planetario, 
según una sabia ley, 
forma en la celeste grey 
numeroso vecindario. 

— ;. Mas cuántos somos ? 

— Descarto 
más de ciento y . . • . 

— Una legión. . . . 

— Fuera ocho, los demás son 
planetas de tres al cuarto. 

— ¿ Y cuál, entre estos señores, 
es nuestra categoría? 

— La quinta 

— Por vida mía! 

— Somos de los inferiores. 

— Cada vez más me confundo. 

— Sin embargo, un tren espress 
necesitaría. . . .un mes 

para dar la vuelta al mundo. 

— Y no es andar despacito. 
Mide el globo. ... 

— Sin error, 
se cuentan del Ecuador, 
diez mil leguas de circuito. 

Contempla ese vasto mar, 
que tanto líquido encierra, 
circunvalando la tierra, 
formidable valladar. 




ñlumna üe la Escuela nk /¡ríes l¡ Uncios leinenÜBS. 
con b1 uniíórme usado en e) establecimiento 



I 



EL EDUCACIONISTA 43f 

Observa esa tierra, henchiíla 
<Je muchedumbre de seres, 
do, á cada paso que dieres, 
has%le encontrar una vida. 

Repara bien, si me escuchas, 
ese bullir incesante 
de la humanidad errante, 
desgarrada en fieras luchas. 

Tantas razas diferentes, 
tantos hombres obcecados, 
tantos proyectos burlados 
por mil azares frecuentes. 

Y di, ¿qué papel eiuñerra 
en la vasta inmensidad, 
«sa. . . .mísera entidad 
<jue constituye la Tierra? 

— Por lo visto, tiene traza 
de ser nuestro mundo ruin 
«n el espacio sin fin 

un granito de mostaza. 

Mas di me: la alternativa 
de oscuridad y esplendor, 
y de frío y de calor, 
;. de qué causa se deriva ? 

— Toma una bola ()endiente 
de un alambre ó cosa tal, 

y en sentido vertical 
ponía de una luz en frente. 

B]n parte se manifiesta 
nuestra bola esclarecida, 
en tanto que oscurecida 
se queda la parte opuesta. 



432 EL EDUCACIONISTA 



Este hecho, que á nadie asombra, 
á So! y Tierra aplicado, 
nos dará por resultado 
día y noche, luz y sombra. t 

Nuestro globo, en su trayecto, 
del Sol 3'endo alrededor, 
unas veces más calor 
que otras recibe, en efecto. 

Y esto bien se explica. 



— Según el globo se incline; 
según el Sol lo ilumine, 
lanzando rayos á plomo. 

¿ El aire no impide acaso, 
paso á la luz y al calor ? 

— El aire es su conductor, 
lejos de impedir el paso. 

Calor terrestre y solar 
en la atmósfera se encierra; 
sin esa capa, la Tierra 
íbase helada á quedar. 

La Itiz, la atmósfera inunda 
sin el fluido capuz, 
ó el rayo intenso de luz, 
6 la oscuridad profunda. 

Ni crepúsculos, ni aurora, 
ni fantásticos colores, 
ni dorados resplandores 
de nube multicolora. 

Sin gaseosa envoltura, 
nada de nubes ni cielo; 
nada de azulado velo. . . . 
la inmensidad triste, oscura ! 



¿ Cómo ? 



EL EDUCACIONISTA A'6'Á 

# __ 

— Entonces ¿qué es el color, 
cjue en el cielo se dibuja, 
paisaje que sobrepuja 
ahdel más hábil pintor? 

— ¿ Viste un prisma de cristal 
que un rayo de luz recibe 
y lo quiebra y luego exhibe 
arco iris natural ? 

Así la atmósfera quiebra 
la luz que emana del Sol, 
y en delicado arrebol 
su entrada al mundo celebra. 

De siete hermosos colíjres 
se compone la luz pura, 
que en la suave contextura 
se reflejan de las flores. 

De color azul se deja 
ver el cielo comurimente, 
porque el aire transparente, 
con más fuerza lo refleja. 

i Oh luz ! palabra primera, 
alma de la creación ! 
Bajo tu mágica acción 
sonríe la vida entera. 

Tú das al campo sus galas, 
al horizonte esplendor; 
á las flores, el color, 
y á las mariposas, alas. 

Tú das al triste, consuelo. 
y todas las penas calmas; 
tú eres puente de las almas 
que van de la Tierra al cielo. 

Juan Bene.iam. 



434 EL EDUCACIONISTA 

LA MANERA DE ESTUDIAR 

Siendo las ciencias y las artes de imperiosa necesi- 
dad para el hombre, si ha de satisfacer sus necesida- 
des, huelga que nos esforcemos en demostrar la im- 
portancia del medio por el que se consiguen. Nos 
concretaremos, por consiguiente, á exponer algunas 
apreciaciones acerca del modo de practicar el estudio, 
para que éste resulte provechoso y conduzca al fin que 
se propone el educador. 

Algunos pedagogos, al tratar del estudio, establecen 
ciertas reglas; muchas de ellas aceptables, y otras que 
las consideramos de aplicación en algunos casos, y re- 
prochables en otras ocasiones. Pretender que todas 
ellas sean tomadas como principios inconcusos y nor- 
ma á que deban ajustarse los alumnos, sería mucho 
•pedir; y estimamos tarea muy difícil conseguir los re- 
sultados que se apetecen, aplicándolas sin distinción. 
Y así como Lavater decía que en el gran laboratorio 
de Dios existe para cada individuo una fórmula de 
preparación, una receta particular que determina la 
duración de su vida, la índole de su sensibilidad y de 
su actividad, del mismo modo creemos que cada alum- 
no tiene disposiciones peculiares, nacidas de su edad, 
sexo, inclinación, desarrollo de sus facultades, tempe- 
ramento, funciones de la vida orgánica, estado de su 
organismo, etc., etc., que es necesario examinar para 
poder fijar la pauta de que nos hemos de servir. Por 
tanto, las reglas no deben revestir ese carácter general 
de que se quiere informarlas, sino que el maestro ha 
de particularizarlas, teniendo siempre en cuenta las 
condiciones de cada uno de sus discípulos, á saber: 

La edad] para que no prescriba al adulto las leccio- 
nes de memoria mecánica que quizá convengan al 
tierno infante, y no señale á éste tareas literarias (|ue 




EL EDUCACIONISTA 435 

resulten infructuosas por no estar en armonía con su 
escasa potencia intelectiva y débil atención. Ordenar 
que el niño de (torta edad estudie por la noche, fun- 
dándose en las ventajas que el silencio y la soledad 
proporcionan, sería un despropósito, puesto que su or- 
ganismo tierno y siempre en acción se fatiga y nece- 
sita de un sueño reparador; en cambio al adulto le 
puede ser provechoso, si cuida de evitar los inconve- 
nientes que originan la combustión y respiración, ó 
sea el ácido carbónico, ventilando el recinto, máxime 
cuando es reducido. 

El sexo, porque establecer igualdad de lecciones en- 
tre alumnos de distinto sexo, es pjesuponer igualdad 
de naturaleza psíquica; y aun cuando la concedamos, 
hemos de convenir en que la mujer,' bjíjo el aspecto 
físico, es más débil que el hombre, está sujeta á más 
indisposiciones, y claro es que si se resiente con más 
facilidad, el espíru necesariamente ha de estar peor 
servido, sacando como consecuencia que las lecciones 
<lestinadas á las alumnas deben ser más breves, sin 
(jue por eso se prive á estas délos conocimientos áque 
se crea tengan derecho, puesto que su permanencia en 
las escuelas, prolongándose, no les es perjudicial. Y 
ya que incidentalmente tocamos un punto que tiene 
masó menos afinida»! con otros ventilados tiempo 
atrás en esta Revista, no quisiéramos dar lugar á <jue 
alguien, dando torcida interpretación á esas palabras, 
vea en ellas inclinación por determinada opinión res- 
pecto á lo que reclame la educación de la mujer; por 
cons^iguiente, debemos de manifestar que este asunto 
difiere y sólo se habla en tesis general. 

La inclinaciÓ7i ; porque conviene que el alumno es- 
tudie primeramente la asignatura (jue entrañe másdi- 
Houltad y á la que .«dienta menos predilección, puesto 
(jue estos inconvenientes es más sencillo allanarJoH 



436 EL EDUCACIONISTA 



cuando mejor dispuestas y menos fatigadas tenga las 
facultades, por supuesto, en el orden de prioridad, 
cuando son varias las materias que diariamente ten- 
gan que estudiarse; pues sabido es que el alumno no 
ha de empezar por una asignatura que tenga sus ele- 
mentos principales contenidos en otras. La inclina- 
-ción del alumno es cosa que el maestro debe tener pre- 
sente para que tampoco formule reglas que prescriban 
A los discípulos igualdad absoluta en cuanto ala ex- 
tensión de una misma asignatura; y así se concibe 
que niños dotados aproximadamente de unas mismas 
condiciones intelectuales, discrepen, sobresaliendo 
unos en una asignatura que los otros, se diría, desco- 
nocen. Y esto que refiriéndome á las escuelas 
acabamos de enunciaír, se ve confirmado continua- 
mente en las ciencias y en las artes, en los oficios y 
en las profesiones; puesto que no es extraño ver hom- 
bres cuya inteligencia se encuentra poco más ó menos 
á un mismo nivel, y no obstante, mientras el uno, 
por ejemplo, es un excelente pintor, el otro no da 
pruebas de aptitud en la pintura, y en cambio resulta 
una notabilidad en la música. A nadie se le ocurrirá 
afirmar que, en general, tenga el uno peores disposi- 
ciones que el otro; porque bien mirada la cosa, los dos 
son artistas consumados. 

El desarrollo de las facultades será objeto del estudio 
del maestro antes de establecer reglas, porque consti- 
tuye, digámoslo así, el barómetro [)or el que se ha de 
guiar el educador para hacer que los alumnos lleguen 
á determinada altura, por jornadas más cortas ó más 
largas, no perdiendo de vista la fuerza y resistencia 
de que sea capaz cada uno. Porque está fuera de du- 
da que en el orden psíquico acontece lo mismo que 
en el fisiológico, y que lo que favorece á un determi- 
nado organismo dándole vida, puede producir efectos 



ÉL EDUCACIONISTA 4^7 

contrarios y ser perjudicial á otra naturaleza. La 
prudencia en el trabajo mental consiste en guardar pro- 
porción entre las lecciones y las disposiciones de los 
alumnos, teniendo en consideración, no sólo la capa- 
cidad de sus facultades intelectuales, sino también su 
disposición física; porque si á un niño dotado de una 
inteligencia clara, pero de débil complexión, le some- 
temos á trabajos mentales exagerados, pronto será de 
notar que se le debilita la potencia de intelección, sien- 
do lo primero que desaparezca la atención por esfuer- 
zos titánicos que se bagan por sujetarla. La expe- 
riencia demuestra palmariamente que cuando el tra- 
bajo mental es excesivo, se resiente el organismo ma- 
terial, pudiendo acarrear funestas consecuencias la ira- 
previsión de dedicarse al estudio sin el requisito de la 
prudencia. 

La determinación cuantitativa de nuestra actividad, 
'que se conoce con el nombre de temperamento , es digna 
de observarse; porque mientras bay alumnos capaces 
de pasar casi todo el día sentados en una silla estudian- 
do, bay otros que á los quince minutos se inquietan, 
sienten convulsiones, particularmente en las extremi- 
dades inferiores, y si ban de estudiar, es de imprescin- 
dible necesidad que ejecuten esta operación paseándo- 
se de un lado á otro de la sala. Tanto la primera co- 
mo la segunda manera de estudiar, ofrecen ventajas 
é inconvenientes que no precisa enumerar, porque se- 
ría bacer una digresión, y es nuestro propósito concre- 
tarnos sencillamente á citar las causas que, en nuestro 
concepto, el maestro debe tener á la vista antes de for- 
mar estatutos. 

Ials funciones de la vida orgánica, y principalmente 
las vegetativas; porque estas funciones no se verifican 
en todos los alumnos con la misma regularidad. Es 
cosa cierta, por ejemplo, que la digestión en unas per- 



438 EL EDUGÁGI0NI8TA 



gonas ea fácil y pronta, en otras difícil y noás lenta. 
Si la digestión, para que se lleve á cabo sin producir 
trastornos, necesita cierto grado de calor, cierta dispo- 
sición que ningún pedagogo niega, y oponiéndose el 
estudio á su feliz resultado, ¿ no es prefei-ible, señalar 
al alumno la hora en que deba dar principio, ó conti- 
nuar sus tareas, conforme al conocimiento que el pro- 
fesor tiene del tiempo que aproximadamente emplea 
en la digestión, después de las comidas ? Ordenar 
que todos los discípulos se entreguen al estudio pasada 
una misma hora y un mismo tiempo después de la co- 
mida, equivaldría á suponer que en todos la digestión 
es del mismo modo; de donde resultaría que unos se 
resentirían si, necesitando más tiempo para esta ope- 
ración orgánica, se les equiparaba con los que no em- 
plean tanto en realizai:la; y si este inconveniente se 
quiere orillar concediendo largas treguas á todos, ven- 
dríamos á caer en el extremo opuesto; se malgastaría 
mucho tiempo. 

E¡ estado del organismo merece tenerse presente pa- 
]a no incurrir en la torpeza en que incurría quien dic- 
taminara indistintamente lo mismo para el alumno sin 
defectos ó vicios en sus órganos, que para el que des- 
graciadamente los tuviera. El estudio de noche, y 
hecho á merced de la luz de un quinqué, talvez sea 
poco ó nada lo que perjudique á una persona sana; pe- 
ro si se trata de quien sufra alguna afección en las 
vías respiratorias ó en los ojos, no hay para qué ex- 
plicar las complicaciones que pudieran sobrevenir. 

Por último, entendemos que el clima y la tem- 
peratura no deben ser desatendidos, con el pretexto de 
puerilidades pedagógicas. En un clima muy frío, y 
bajo una temperatura muy glacial, sabemos que se 
contraen los miembros y se aletargan los órganos, su- 
friendo notable detrimento las facultades mentales. 



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ñlumnn úeI Instituto Mgricola ds IndígEnas, can el 
VBstida distintiva dsl EstablEcimiénta 



EL EDUCACIONISTA ^9 

No estaría bien, por consiguiente, que se prescribiera el 
estudio en la misma forma que se haría en un clima 
templado, y bajo una temperatura entre fría y bonan- 
cible, que es la más idónea y á propósito para entre- 
garse al estudio. 

Expuestos los motivos que anteceden, y deducida la 
conveniencia de estudiarlos con el objeto de fijar re- 
glas para el estudio^ trataremos brevemente del modo 
práctico de poner en juego el entendimiento para ad- 
quirir los conocimientos; y antes indicaremos algunas 
ideas que, aunque no sean peregrinas, quizá sirvan al 
fin que se propone el encargado de educar é instruir. 

Las horas más á propósito para estudiar, son aque- 
llas en que La inteligencia esté más despejada y el 
cuerpo sienta menos molestia. De aquí la convenien- 
cia de preferir las mañanas; porque siendo las prime- 
ras horas del día, la mente no está tan preocupada, el 
espíritu se ha repuesto, el cuerpo ha descansado, y se 
hallan en disposición muy buena para auxiliarse mu- 
tuamente. Entre el día y la noche, debe elegirse el 
primero, ya porque es preferible la luz natural, que no 
presenta los inconvenientes de la artificial, ni sus con- 
secuencias, ya también porque duranteel día no hemos 
de sostener la lucha con el sueño, y el cuerpo se halla 
menos fatigado. Más como muchas veces las tareas 
literarias tienen bastante extensión y no es suficiente 
el día para conseguir estudiar todo cuanto ha sido se- 
ñalado por el profesor, hay necesidad de aprovecharse 
de la noche, especialmente en tiempo de invierno, cui- 
dando de que la luz que nos alumbre tenga la suficien- 
te intensidad para que no se perjudique la vista; así 
como también hemos de procurar haga el menor nú- 
mero posible de ondulaciones, y esto puede conseguir- 
se desterrando el uso de las velas, y no utilizando los 



440 EL EDUCACIONISTA 

quinqués, velones y mecheros, sin dotarlos antes de 
sus correspondientes tubos de cristal y pantallas. 
Cuando la duración del estudio sea considerable, y 
las dimensiones del aposento reducidas, sería muy 
conveniente que, de intervalo á intervalo, se ventilara 
el recinto, á fin de que desaparezca el ácido carbónico 
que se vá formando como producto de la combustión 
y respiración; y el descanso que sobreviene hasta con- 
tinuar el estudio, puede invertirse en pasear por la es- 
tancia, ú otra contigua, para que los miembros tengan 
el debido ejercicio. Nada diremos acerca de los me- 
dios de calefacción que pueden emplear los alumnos, 
porque esto es cosa que todo maestro conoce; pero co- 
mo los mejores que prescribe la ciencia no están al 
alcance de todas las fortunas, creemos que cuando el 
rigor de la estación lo demandare, produciría buen 
efecto y nada expuesto á peligros, envolver los pies en 
un trozo de lana, que puede ser un desecho de manta, 
colocando debajo, ó en el fondo, una botella cilindrica 
de hoja de lata, con agua á una elevada temperatura. 
El estudio, si es posible, debería hacerse, no en co- 
mún, sino aisladamente, porque entendemos que para 
una ventaja que reporte el estudio en común, son ma- 
yores los inconvenientes que origina. Del mismo 
modo opinamos que el estudio que acostumbran á ha- 
cer muchos alumnos recitando la lección en voz más 
fuerte ó más queda, es muchísimo más infructuoso que 
el que se practica mentalmente; porque si se hace en 
común, sirve esa recitación para distraer á los demás, 
aparte de que, ya se verifique de esta manera ó aisla- 
dadamente, se fatiga mucho el alumno y consigue me- 
nor utilidad; y esta costumbre es tan difícil de desa- 
rraigarse, que después, si los niños de la escuela pasan 
á otros centros docentes, quizá años y años tardan en 
desecharla. 



EL EDUCACIONISTA 441 

Como el estudio no sería asequible siu la memoria, 
y el desarrollo de esta facultad es múltiple, terminare- 
mos notando la forma que pudiera emplearse en el es- 
tudio, ora se verifique con la mecánica, ora se lleve á 
lleve á cabo con la racional. 

A toda lección que trate de estudiarse, ha de prece- 
der un irrevocable propósito de darle cima; pues de no 
ser así, resultará que la cosa más insignificante servi- 
rá para retraernos, no consiguiendo nuestro objeto por 
falta de una voluntad decisiva que se sobreponga á la 
aridez que ofrece la materia y á las d ¡variaciones que 
naturalmente se originan de ello. Se martii'izará, y 
sin utilidad, el alumno que abra su libro para estudiar 
sin haberse cuidado de aquietarlas preocupaciones que 
bullen en su cabe/a. 

Cuando el estudio se hace con memoria racional (y 
es más provechoso), se principia por leer detenidamen- 
te la lección tantas veces cuantas sean necesarias para 
comprender el sentido que encierran sus palabras, di- 
lucidando las ambigüedades que contenga y exami- 
nando la relación de las ideas. Se toma luego el pri- 
mer punto y se recita mentalmente, cuidando, no pre- 
cisamente de que las palabras sean textuales y en el 
orden en que aparecen en el libro, sino de que no se 
desfigure el concepto sustancialmente. Retenido el 
primer punto mediante una repetición más ó menos 
frecuente, se pasa al inmediato y se procede en igual 
forma; y una vez fijado, pueden enlazarse los dos é ir 
uniendo los restantes, según lo permita la condición 
y el desarrollo de la memoria. Y para que la retentiva 
sea más eficaz, puede dividirse la lección en tres, cuatro, 
cinco ó más partes, en vista de su extensión y de la 
homogeneidad de las ideas. Apréndanse los puntos 
de la primera parte hasta poseerla perfectamente, y en 
los restantes óbrese del mismo modo. Después Fola- 



442 EL EDUCACIONISTA 

mente falta acordarse del principio de cada una de las 
partes para que se verifique la transición, y esto se lo- 
grará con feliz éxito por medio de la asociación de 
ideas. Acostumbrado el alumno al estudio, no nece- 
sita seguir paso á paso el camino trazado, pues mu- 
chas veces le bastará leer pausadamente párrafos ente- 
ros para retenerlos. 

Del estudio por medio de la memoria mecánica, sólo 
hemos de decir que le son de aplicación algunos de los 
principios enunciados al tratar del estudio en general, 
así como puede seguirse en él análoga marcha á la tra- 
zada por la racional, pero conviniendo en que es muy 
difícil retener todas y cada una de las palabras conte- 
nidas en una lección cuya terminología es muchas ve- 
ces ignorada por el alumno. Si el maestro no procura 
que la memoria mecánica se convierta lo antes posible 
en racional ó en mixta, su resultado será nulo. 

Pedro Díaz Muñoz. 



ELEMENTOS DE ALGEBRA 



(g. a. wentworth) 



VERSIÓN ESPAÑOLA 

FOK 

José F. Aizpuru, 

Profesor de esta materia en la Escuela Normal Central de Señoritas. 

Lecciones arregladas especialmente para las alumnas de esta 

asignatura en dicho plantel 



(Continuación) 

149. Para sumar quebrados: 

Redúzcanse atracciones eqvÁvalentes con el mínimo 
com\ín denominador. 

Súmense los numeradores de las fracciones equivalentes. 

Escribase el resultado sobre el mínimo común deno- 
minador. 



EL EDUCACIONISTA 443 



150. Para restar un (juehrado de otro: 

Redúzcanse ambos á fracciones equivalentes co)l el 
mínimo común denominador. 

Réstese del numerador del minuendo el numerador del 
sustraendo. 

Escríbase el resultado sobre el mínimo común deno- 
minador. 

(1) Simplifíquese ií-tü+J?^ 

El mínimo comíín denominador {M. C. D.)==[5. 

Los multiplicadores eon 3 y 1 respectivamente. 
12x-l-21= l®r numerador, 
8x — 4=^ 2? numerador, 
15x+17= la suma de los numeradores, 
• ■ • ^x-t- 7 3x--4 _15x+17 
5 "^ 15 " 15 

(2) Simplifíquese -f^-^írütl+J:^^ 

El M. C. D.=S4. 

Los multiplicadores son 12, 28 y 7 respectivamente. 
36a — 48b= Vi numerador, 

— 56a+28b— 28c= 2? numerador, 
91a — 28c = 8*r numerador, 

71a — 20b— 56c = la suma de los numeradores, 

3a— 4b 2a-b+c ■ 13a— le 71a-20b-.T6c 

7 3 " 12 S4 

Puesto que el signo menos precede á la segunda fracción, se 
cambian los signos de todos los términos del numerador de esta 
fracción después de multiplicarla por 28. 

(3) Simplifíquese -^^4— ;;+f 

El M. C. D.=x'—yl' 

Los multiplicadores son r — // y x-f-y res peéti va mente. 
x^ — 2xy-f y^ = 1" numerador, 
x--f2xyH- y* = 2" numerador, 
2x^ +2y^ = 
=2(x^+ y*)= ^^ suma de los numeradores, 
. • ^— y , x+y_2(x^+yO 
x-fy X — y x' — y' 

(4) í5miplifíquese ^__j, — ^^y^ ^í:^ 



444 EL EDUCACIONISTA 

El M. C. D. (a— b)(a-Fb). 

Los multiplicadores son a+b, a — b, y 1, respectivamente, 
2a'^-|-3ab4-b"^=^ 1*' numerador, 
— 2a'4-3ab— b'= 2? numerador, 
— 6ab = 3?r numerador, 

O = la suma de los numeradores, 

2a + b 2a— b 6ab _ 

a — b a-}-b a^ — b'"" 

(5) Simplifíquese ^-^ + 1+^ 

El M. G. 2>.=(x.+y)(x-y) (x'^+y^ 
Los multiplicadores son x^+y^ (x — y)(x^+y")? (x+y) 
( X — y ) (x'-f y"'^ ), ( x+y ) ( x — y ), respectivamente. 
^y^ H-y*= l^!" numerador, 

— x*H-2x''y — 2x^y''+2xy^ — y*= 2? numerador, 
x* — y*:= 8?f numerador, 

2x^3^ — 2xy^ = 4? numerador, 

4x^y — x'^y'^ — y*= la suma de los numeradores. 

4:'x,^y — x^V^ — V* 

. • . La suma de los quebrados = — r — —, — - — 

x*— y* 

151. Puesto que-^=a y ^^=a, es evidente que 
si se cambian los signos del numerador y denomina- 
dor, no se altera en absoluto el valor de la fracción. 

Ahora, -^=^=g:::JI=^=J±^_ b-a 

' c— a — (c — d) — c + d d— c 

Por consiguiente, si el numerador ó el denominador 
es una expresión compuesta, ó si arabos lo son, el 
signo de todo término en el denominador puede cam- 
biarse con tal de que se cambie también el signo de 
todo término en el numerador. 

Puesto que cambiar el signo que precede á una 
fracción equivale á cambiar el signo de todos los tér- 
minos del numerador de la fracción, se puede cambiar 
el signó de todos los términos del denominador, con tal 
de que se camihie el signo que precede á la fracción. 

También, como el producto de +a multiplicada por 
-\-h es ab, y el producto de — a multiplicada por — b es 
ab, se pueden cambiar los signos de dos factores ó de 



EL EDUCACIONISTA 44:. 



■cíialquier número par de factores en el denominador de 
una fracción sin que se altere el valor de ella. 

Aplicando estos principios, los quebrados podrán 
reducirse muchas veces á formas más sencillas que 
faciliten la suma ó la resta. 

(1) Simplifíquese -¿""Tx^-í + 1 — íx' 
Cambíense los signos de los términos del denominador en la 

tercera fracción, y cámbiese también el signo que precede á la 
fracción. 

El re.'«ultado es, ^ 2x l~ 4x-' 1 ' ^^ 'í"*' ^°^ varios de- 
nominadores están expresados en una forma simétrica. 
El M. C. /).=x(2x— l)(2x+l) 
8x- — 2 = l"r numerador, 
— 6x* — 3x= 2" numerador, 
— 2x*+3x:^ 3'!" numerador, 

— 2 = la suma de los numeradores, 
. • . la suma de los quebrados x(2x— r"(2x+ T) 

(2) Simplifíquese 

1 , 1 , 1 



a(a— b)(a— c) ' b(b— a)(b— c) ' c(c— a)(c— b) 
Cámbiese el signo del factor ( b — a ) en el denominador de la 

éegunda fracción, y cámbiese también el signo de la fracción. 
Cámbiense en seguida los signos de los factores (c — a) y (c — b) 

en el denominador de la tercera fracción. 

El resultado es, 

L_... _. ] í _. ^ , . 

a(a— b)(a— c) b(a— b)(b— c) ^ c(a— c){b— c) 
en que los factores de los varios denominadores están expresados 
en una forma simétrica. 

El 3/. C. Z).=abc(a-b)(a-c)(b-c) 
bc(b — c)= b*c — bc-= l"r numerador, 
— ac(a — c)= — a*c4-ac*= 2" numerador, 
ab(a — b)= 8*b— ab^= Si' numeracfor, 
a'b— a*c — ab*4-ac*+b*c — be'— la suma de los numeradores. 
a*( b— c )— a ( b'— c* )+bc ( b— e ), 
=[a-— a(b-|-c)+bc][b— c], 
==[a* — ab — ac4-bc] [b — c], 
=[ (a^— ac)— (ab— be) ] [l3- c], 
= [a(a — o) — b(a — c)] [b — cj, 
= (a-b)(a-c)(b-c), 

. • . la suma de las fraccñones =» Ák^-ÍZ^-^c) "^- 



446 EL EDVCAGIONISTA 

Multiplicación de quebrados 
152. Hasta ahora hemos tomado, en las fracciones, 
partes iguales de una ó más unidades. Pero á menu- 
do es necesario tomar partes iguales á^ fracciones de la 
unidad. 

Supongamos que haya que tomar -^ de -5- de la 
unidad. 

Representemos la unidad de longitud por medio de 
la línea A B. 

A ' L i i __i„ L Ll X Á-J- _í_-L_.L„lJ-d 

-cy- c D B > F -í^ 

Supongamos que A B está dividida en 5 partes 
iguales, en los puntos C, D, E y F, y que cada vina 
de estas partes está subdividida en 3 subdivisiones 
iguales. 

Por consiguiente una de las partes, A C, por ejem- 
plo, contendrá 3 de las subdivisiones, y toda la línea 
A B, contendrá 15. 

Es decir, ^ de 4" de la línea es -^ de la línea; 

lj4 l.l,l,1^4,,w 2 

-3- de -5- es isT+iF+ir+^s", o irr, de la linea; y -3- 
de f- es dos veces -w ó 15-, de la línea. 

(Co7itÍ7iuará.) 

EL POPOL-VUH 



(Continúa) 

Y la piel de los animales era su único vestido; ellos 
no tenían esta abundancia de buenas telas de que pu- 
dieran vestirse, la piel de las bestias era su adorno so- 
lamente. Ellos eran pobres, no tenían nada en supo- 
sesión, solamente eran hombres prodigiosos por su na- 
turaleza. 

Cuando ellos llegaron á Tulan-Zuiva, á las siete 
cuevas, siete barrancos, se dice en las antiguas histo- 
rias, largo había sido su camino para llegar á Tulán. 



I 



EL EDUCACIONISTA 447 

CAPÍTULO tiUINTO 

No había, pues, entonces fuego; solamente estaban 
los de Tohuil, y este es el dios de la nación y el pri- 
mero que creó el fuego; no se sabe á punto fijo como 
se produjo, porque su fuego brillaba ya cuando lo 
apercibieron Balam Quitzé y Balalam Agab. 

Ah! ya no tenemos de aquel fuego que fué hecho. 
Vamos á morir de frío, repitieron ellos. Entonces 
Tohil respondió: No os aflijáis. De vosotros depen- 
derá el guardar ó destruir este fuego de que habláis, 
les replicó. 

Verdaderamente será así, oh I Dios I oh I tuque eres 
nuestro sostén y nuestro mantenedor; tú. Dios nuestro 
le dijeron ofreciéndole presentes. 

Tohil habló: Está bien! verdaderamente yo soy 
vuestro dios, así sea! Yo soy vuestro señor: así sea! 
fué dicho por Tohil á los sacrificadores. Y así se ca- 
lentaron las tribus y se regocijaron á causa de su 
fuego. 

Pero en seguida comenzó un grande aguacero que 
extinguió el fuego de las tribus, y muchos granizos ca- 
yeron sobre la cabeza de todas las tribus, y su fuego 
se apagó entonces á causa del granizo y ya no hubo 
mas de aquel fuego que se había hecho. 

Entonces Balam Quitzé y Balam Agab pidieron una 
vez más su fuego. ¡Oh! Tohil en verdad morimos de 
frío, dijeron ellos á Tohil. No será así no os aflijáis 
respodió Tohil. E inmediatamente hizo salir fuego 
golpeándose el zapato (sandalia). 

En seguida Balam-Quitzé, Balam-Agab, Mahucutah 
é Iqi-Balam se regocijaron y después se recalentaron. 
He ahí que el fuego de las tribus se había extinguido 
también y ellas se morían de frío; entonces vinieron 
á pedir fuego á Balam-Quitzé, á Balam-Agab, á Maliu- 
cutah 3' á Iqi-Balam. Y ya no podían ellas sufrir el 



448 EL EDUOAGIONISTA 

frío y la helada, temblando como estaban todos y gol- 
peando diente contra diente, no teniendo ya vida en sí, 
los pies y las manos entumecidas, al punto que ya no 
podían aguantar más cuando llegaron. 

No nos despreciéis ahora que venimos á vosotros 
para pediros que nos deis un poco de vuestro fuego, 
dijeron al llegar. Pero no se les recibió bien y enton- 
ces los corazones de las tribus se llenaron de tristeza. 

Ahora, pues, el lenguaje de Balam-Quitzé, dé Ba- 
lam-Agab,de Mahucutah'y de Iqi-Balam era ya dife- 
rente: Ah! nosotros hemos pues dejado nuestra len- 
gua? Cómo hemos hecho esto? Estamos arruinados. 
De dónde viene que se nos haya inducido en error? 
No teníamos más que una sola lengua cuando veni- 
mos de Tulan; uno solo era nuestro modo de sostener 
el altar y de comunicarnos. No está bueno lo que he- 
mos hecho, repitieron todas las tribus, en los bosques 
y bajo los bejucos. 

En este momento se mostró un hombre á los ojos de 
Balam-Quitzé, de Balam-x\gab, de Mahucutah y de 
Iqi-Balam, el cual era mensajero de Xibalbá y les ha- 
bló de esta manera: 

En verdad, ese es vuestro dios, á ese es al c(ue de- 
béis adorar, y ese es el representante y la sombra (al- 
ma), de vuestro creador y de vuestro formador. No les 
deis pues, fuego á las tribus, hasta que ellas hayan da- 
do á Tohil que habéis tomado por vuestro señor, lo 
que ellos han dado á vosotros. Preguntad, pues, á To- 
hil lo que deberán darle para obtener el fuego, dijo es- 
te enviado de Xibalba. 

Su ser era como el de un murciélago. Yo soy en- 
viado por vuestro creador, por vuestro formador, dijo 
también el mensajero de Xibalbá. 

Al oir estas palabras se llenaron de alegría: el cora- 
zón de Tohil, de Aviliz y de Hacavitz se exaltó igual- 



EL EDUCACIONISTA 



44» 



mente, mientras que hablaba este enviado de Xibalba; 
é inmediatamente desapareció de su vista sin dejar 
por eso de existir. 

Entonces llegaron las tribus <^ue se morían igual- 
mente de frío; por<]ue caía mucho granizo, y con la 
lluvia oscura que se congelaba, hacia un frío indecible. 

Todas las tribus se encontraron trémulas y balbu- 
ciente de frío, cuando llegaron á donde estaba Baiam- 
Quitzé, Halam-Agab. Mahucutali é Tqi-Balam; sus 
corazones estaban desagradados; sus bocas y sus mira- 
das revelaban sil tristeza. 

En seguida volvieron furtivamente á la presenciade 
Balam-Quitzé, de Balam Agab, de Mahucutah y de 
Iqi-Balam y les dijeron : 

;,No tendréis compasión de nosotros, (jue pedimos 
solamente un poco de vuestro fuego? ¿No es acaso 
uno nuestro origen y nuestra morada? ;,No fué la mis- 
ma nuestra patria cuando fuisteis creados y forma- 
di)s? Tened, pues, piedad de nosotros, repitieron las 
tribus 

¿Qué nos daréis para que nosotros tengamos cora- 
pasión de vosotros? se les respondió. l*ues bien, os 
daremos plata, respondieron las tribus. 

No queremos plata, replicaron Balam-C^uitzé y Ba- 
lam -Agab. — Y qué queréis pues? — Pronto se lo pre- 
guntaremos á Tohil — Las tribus dijeron á su vez: está 
bien. — Vamos, pues, á preguntárselo á Tohil y en se- 
guida os lo comunicaremos, les fué contestado. 

;,Qué es lo (jue darán las tribus, oh I Tohil, ella^< que 
vienen á pedir fuego?, dijeron entonces Balam-(^uit- 
zé; Balam- Agab, Mahucutah é Iqi-Balam. 

Pues bien, querrán ellas unirse á mí bajo sus cintu- 
ras y bajo sus sobacos? (1) Consiente acaso su cora- 

(1) La loterpretaciún «le esta frase es: consienten elloH en darme ans vi- 
das y las de sus hijo8 en HarriH«MO.-« para wr inmolados ante mis altares? 
[B.deH]. 



450 EL EDUCACIONISTA 

zón en adorarme? Si no quieren esto no les daré fue- 
go; dijoTohil. 

Decidles que eso no se hará sino poco á poco; que 
no se verificará actualmente su unión bajo su cintura 
y su sobaco; os dice, diréis vosotros. Así fué respon- 
dido á Balam-Quitzé, á Balam-Agab, á Mahucutah y 
á Iqi-Balam. 

Entonces ellos refirieron la palabra de Tohil. Está 
muy bien; la unión tendrá lugar y está bien así mis- 
mo que lo abracemos, respondieron ellas, al oir y reci- 
bir la palabra de Tohil. No tardaron ellas mucho en 
cumplir su promesa. Está bien, todo lo prometemos 
dijeron ellas al recibir el fuego; después de lo cual se 
calentaron. 

CAPÍTULO SEXTO 

Hubo sin embargo una tribu que robó el fuego, en 
el humo, la de la casa de Zotzil (los cachiqueles), y 
Chamalcan es el nombre del dios de los cachiqueles, 
cuyo símbolo es un murciélago (1). 

Cuando pasaron en el humo, lo hicieron suavemen- 
te, al venir á tomar el fuego; pero los cachiqueles, no 
pidieron el fuego y no se dieron por vencidos (2). 

Pero todas las otras tribus fueron cogidas en esta 
trampa, cuando concedieron la parte inferior de sus 
cinturas y de sus sobacos para ser abiertos; y era la 
abertura del pecho la que había significado Tohil, 
cuando sacrificaron todas las tribus ante su presencia 
(3) á la vez que les arrancó el corazón del pecho y 
del sobaco. 



(1) La casa de Zotzil ó de los murciélagos, salida de Tzinacantan 6 
Zotzlem, en Chiapas, la que fundó el reino propiamente llamado de Gua- 
temala ó de los Cacchiqueles. Su símbolo era un murciélago, y Chamal- 
can se llamaba su dios. (B. de B). 

(2; Esto hace suponer que los Cacchiqueles no sacrificaban víctimas hu- 
manas, (B. de B). 

(3) He aquí Ioh sacrificios humanos en todo su horror; sin embargo, al 
decir el autor todas las tribus, se entiende solomente víctimas entregadas 
por todas las tribus. 



EL EDUCACIONISTA 451 

No se había todavía introducido esta práctica, cuan- 
do fué enigmáticamente propuesta por Tobil su muer- 
te en el espanto y la majestad, por medio de Balam 
Quitzé, de Balam- Agab, de Mabacutah y de Iqi- 
Balam. 

De Tulam-Zuiva había venido la costumbre de no 
comer mucho; practicaban un ayuno perpetuo, vela- 
ban únicamente esperando la aurora y la salida del 
sol. 

Se alternaban por ver la grande estrella, llamada la 
estrella de la mañana, que es la primera delante del 
sol, al tiempo del nacimiento del astro del día; estre- 
lla brillante de la mañana que estaba siempre allá del 
lado á donde se dirigían sus miradas, es decir por don- 
de sale el sol, mientras que estaban en Tulan-Zuiva, 
nombre del lugar de donde les vino su dios. 

No fué, pues, aquí donde recibieron su poder y su 
soberanía; sino allá en donde se oprimió y en donde 
se impuso el yugo á las tribus grandes y pequeñas, 
cuando se les sacrificó en la presencia de Tohil, ofre- 
ciéndole la sangre, la vida, el pecho y el sobaco de to- 
dos los hombres. 

Inmediatamente en Tulan les vino su majestad, esa 
grande sabiduría que estaba en ellos en la oscuridad y 
en la noche y con la cual obraban. 

Vinieron ellos, pues trasladándose de allá y aban- 
donaron los lugares donde se eleva el sol, porque Tohil 
les dijo: No es esa nuestra morada; vamos á ver aho- 
ra donde la plantaremos. 

Verdaderamente él les hablaba á Balam-Quitzé, á 
Balam-Agab, á Mahucutah y á Iqi-Balam. Haced 
ante todas cosas vuestras acciones de gracias, arre- 
glad igualmente los hoyos de vuestras orejas, picad 
vuestros codos y ofreced el sacrificio de vuestra san- 
gre; ese será el acto de vuestra gratitud hacia Dios. 



452 EL EDUCACIONISTA 

Está bien, respondieron ellos, horadándose las ore- 
jas. Y pusieron estas cosas en su canto de su veni- 
da de Tulan: y sus corazones gimieron cuando se pu- 
sieron en camino, después que se hubieron arrancada 
de Tulan. 

Ah! ya no veremos más aquí la aurora al momento 
de nacer el sol que alumbra la superficie de la tierra^ 
dijeron ellos al emprender el camino. 

Pero dejaron gente en el camino; porque hubo al- 
gunas personas que se quedaron dormidas, levantán- 
dose cada una de las tribus de manera de poder ver 
siempre la estrella mensajera del sol. 

Este signo de la aurora ocupaba siempre sus pensa- 
mientos, cuando vinieron de allá donde se eleva el sol, 
y su esperanza era la misma al salir, de aquel lugar 
que está á grande distancia, nos dicen hoy. > 

CAPÍTULO SÉPTIMO 

En aquel tiempo, pues, llegaron á la cima de una 
montaña; allá se reunieron todos los de la nación qui- 
che con las tribus y allá fué donde se reunieron en 
consejo consultándose mutuamente, y el nombre de la 
montaña es hoy Chi-Pixab (del mandato ó de la ad- 
vertencia), el nombre de la montaña. 

Y habiéndose reunido allá, se glorificaron, nom- 
brándose. Yo so3% yo soy el Quiche. — En cuanto á ti, 
tu eres Tamub ese sei'á tu nombre, se les dijo á los de 
Tamub. Del mismo mudo se habló á los de Ilocab; 
tú eres Ilocab, ese será tAi nombre; estos tres nombres 
quichées no se perderán y nuesti'o espíritu es uno, re- 
pitieron ellos imponiéndose sus nombres. 

Y entonces también se nombró á los Cachiqueles, 
Gachequels (1) fué su nombre, y lo mismo se hizo á 

Tí La ¡dignificación etimológica de esta palabra es: Fuego que ha salido 
de leña (tizón;, y hace alusión al robo del fuego por el Zotzil. (B. de B). 




ñlumna úbI Instituto ñgriüala de IñdigEnas, can eí 
VEstida distintiva dsl EstablecimiEnta 



EL EDUCACIONISTA 453 

los de Rabinal que llegó á ser ese su nombre, y no se 
ha borrado hoy. Hubo también los Tziquinahá, cuyo 
nombre es el mismo actualmente. He ahí, pues, los 
nombres que se pusieron entre sí. 

Desde luego, allá se reunieron en consejo esperando 
actualmente la aurora y acechando la salida de la es- 
trella que la primera se muestra antes del sol en el le- 
vante al salir éste: De allá hemos venido; pero nos 
hemos separado, se decían los unos á los otros. 

Porque su corazón se quebrantaba, y grande era el 
sufrimiento que experimentaban; no tenían ni víveres 
ni subsistencia, sino el tronco de sus bastones que 
sentían y que se imaginaban comer, así que comían, 
aunque no comían absolutamente al venir. 

Pero no es muy claro su pasaje por el mar; como 
si no hubiese habido mar, pasaron á este lado, porque 
pasaron sobre piedras esparcidas y estas piedras esta- 
ban rodadas sobre la arena. Por esto fué que ellos 
llamaron entonces ese lugar: Piedras arregladas y are- 
na arrancada, nombre que le fué dado por ellos á su 
pasaje por el mar, habiéndose apartado el agua cuan- 
do pasaron. (1). 

Ahora, pues, sus corazones estaban llenos de aflic- 
ción, mientras que se consultaban así los unos con los 
otros, porque no tenían nada que comer, sino un poco 
de agua que tragaban con un bocado de maíz. 

Y ellos estaban allá reunidos sobre la montaña lla- 
mada Chi-Pixab, llevando también con ellos á Tohil, 
Avilix y Hacavitz. Observaban un gran ayuno, Ba- 
lam-Quitzé con su mujer; Chaha — Paluna, que era el 



(1) No habrá aquí confusión de dos tradiciones distintas, M>bre t*l paso 
del mar? Una que ee refiere al primer legislador en lo» tiempos remotos 
de la antigüedad, y otra á las tribus quichees? Estos pasajes no son me- 
nos interesantes que misteriosos. B. de B). Ximénez y otros cronistas 
ven aquí el recuerdo del Mar Rojo y el monte Sinaí, suponiendo á loa ame- 
ricanos descendientes de los Israelitas. 



454 EL EDUCACIONISTA 

nombre de su muejer; lo mismo que lo observaban 
Balam-Agab con su mujer Chomiha, como igualmen- 
te Mahucutad á quien este gran ayuno estaba impues- 
to como á su esposa llamada Tzununiab, á Iqi-Balam 
y á su mujer nombrada Cakix — ba. 

Y estos eran los ayunadoras en las tinieblas de la 
nocbe; grande fué su tristeza mientras habitaron en la 
montaña llamada hoy Chi-"Pixab y donde su dios con- 
tinuaba hablándoles. 

CAPÍTULO OCTAVO 

En aquel tiempo fué dicho por Tohil, Avilix y Ha- 
cavitz, hablando á Balam-Quitzé, á Balam-Agab, á 
Mahucutah y á Iqi-Balam: Ahora, pues, partamos, he 
ahí que es preciso levantarnos: no nos quedemos 
aquí; llevadnos á algíín lugar secreto. 

Ya se acerca la aurora. ¿No se llenarían vuestros 
ojos de tristeza si fuésemos tomados por el enemigo en 
estos muros donde estamos por causa vuestra, oh! sacri- 
ficadores? [ilevadnos, [)ues, separadamente, les repi- 
tieron al hablarles. — Muy bien, y puesto que estamos 
obligados á salir de aquí, buscaremos un asilo en el 
bosque, respondieron todos. 

Después de esto, tomaron sus divinidades, cargando 
cada uno de ellos la suya, y pusieron á Avilix en un 
barranco, cuyo nombre es Cuaval-sivan (barranco del 
escondite). Fué puesto por ellos cuando se encontra- 
ron en la gran barranca de la floresta, llamada hoy 
Paviliz (en Avilix), donde le dejaron, y fué dejado en 
ese barranco por Balam-Agab (1). 

Este modo de dejar á sus dioses se hizo con orden, 
y el primero que se dejó de esta manera fué Hacavitz, 



[1] El lugar de que aquí se habla es conocido hasta hoy por el monte 
Avilix, y se eleva á la derecha del camino que conduce de Santa Cruz del 
Quiche á San Andrés Zacabahá. [B. de B]. 



EL EDUGAGIONISTA 455 



á quien ellos pusieron sobre una grande pirámide, cu- 
yo nombre es boy Hacavitz; allí fundaron también 
una villa y esta se estableció en el lugar donde estaba 
el dios llamado Hacavitz. 

Dejaron igualmente á Mabucutab con su dios y este 
fué el segundo dios que escondieron ellos; sin embar- 
go, no fué que Hacavitz se estableciese en los bosques, 
puesto que fué en una montaña descubierta donde 
ocultaron á Hacavitz. 

Entonces vino igualmente Balam-Quitzé que llegó 
allá al gran bosque, y Tohil llegó allá para ser escon- 
dido por Balam-(^aitzé, y actualmente llaman Patobil 
(en Tohil), el nombre deesa montaña (1); entonces 
celebraron ellos esta ocultación en el barranco, asilo 
secreto de Tohil. Muchas culebras, tigres, víboras y 
canties había en aquellos bosques donde fué escondi- 
do por los sacrificadores. 

Y Balam-Quitzé, Balam-Agab, Máhucutah é Iqi- 
Balam vivíají en común, juntos esperaban allá la au- 
rora sobre la montaña llamada Hacavitz. 

Ahora, pues, no había sino una corta distancia del 
lugar donde estaba el dios de Tamub, de el de Ilobac: 
Aoíiacj-Tari (villa de Tan) era el nombre del lugar don- 
de existía el dios de Tamub; allí tuvo lugar su au- 
rora, Amag-Uquincat era el nombre del sitio donde co- 
menzó la aurora de Ilocab; allá estaba el dios de ílo- 
cab, á una corta distancia solamente de la montaña. 

Allá igualmente se encontraban todos los Kabinale- 
ños, los Cacchiqueles, los de Tziquinaha, todas las na- 
ciones pequeñas y grandes; juntas se habían detenido; 
juntas esperaban la aurora y la salida de la grande es- 
treila de la mañana, que la primera se levanta antes 
que el sol á su salida, decían ellos. 



[1] Satoliíl, luontaña que domina la llanura del Quiche á dos le^uu po- 
o más 6 menos del actual pueblo de Santa Cruz. [B. de B], 



456 EL EDUCACIONISTA 



Juntos estaban allá, Balam-Quitzé, Balam-Agab, 
Mahucutah, Iqi-Balam; no tenían ni sueño, ni reposo, 
y fuertes eran los gemidos de sus corazones y de sus 
entrañas con motivo de la aurora y de la claridad que 
venía. Allá igualmente sus rosti-os se cubrieron de 
confusión; les sobrevino una grande aflicción y angus- 
tia sintiéndose abatidos á causa de su dolor. 

Hasta aquí hemos llegado sin júbilo, hemos venido, 
ah! ojalá podamos al fin ver la salida del sol! Cómo 
hemos hecho que siendo todos de un mismo senti- 
miento en nuestra patria, nos hayamos arrancado de 
ella así? decían ellos todos hablando los unos con los 
otros en la tristeza y la angustia, y con voces plañi- 
deras. 

Hablaban así y no había medio de solazar sus cora- 
zones hasta que vino la aurora: Porque ved á los dio- 
ses sentados entre los barrancos y los bosques, en las 
altas yerbas y bajo las plantas filamentosas donde es- 
tán sin que se les haya podido dar ni tablas para sen- 
tarse, decían ellos. 

El primero es él, Tohil, Avilix y Hacavitz. Grande 
es su gloria, grande también su poder y su fuerza so- 
bre todos los dioses de las naciones! Infinitos son sus 
prodigios, indecibles sus viajes y sus marchas en el 
frío y en el espanto que su ser inspira en el corazón 
del pueblo! agregaron ellos. 

Su ánimo descansa á causa de Baiam-Quitzé, de 
Balam-Agab, de Mahucutah y de Iqi-Balam, cuyos 
corazones no están tan fatigados y abatidos con moti- 
vo del dios que han recibido y que llevan desde que 
partieron de Tulan y Zuiva, allá en el oriente. 

Mientras tanto, pues, ellos estaban en los bosques 
es la aurora la que se eleva en Tohil, en Avilix, en 
Hacavitz, como se les nombra hoy (1). 

[1] Los montes Marnah Avilix y Tohil forman en efecto un grupo de al- 
tas cimas al noreste <le Santa Cruz del Quiche, al cual los indígenas dan el 
nombre genérico de Zakeribal-Tohil, lugar de la aurora de Tohil. [B. 
de B]. 



EL EDUCACIONISTA^ 457 



Ahora, pues, he aquí que fueron hechos señores y 
que tuvieron su aurora nuestros antepasados y padres; 
contaremos también aquí la salida <ie la aurora y la 
aparición del sol, de la luna y de las estrellas. 

CAPÍTULO NOVENO 

Esta, pues, es la aurora v la aparición del sol, de la 
luna y de las estrellas. 

Grande fué la alegría de Balani-Quitzé, de Balam- 
Agab, de Mghucutah y de Iqi-Balam cuando vieron la 
estrella de la mañana. Ella fué la primera que salió 
con su faz resplandeciente, cuando apareció antes que 
el sol. 

Después de esto, ellos abrieron el paquete que con- 
tenía su incienso que había venido de allá donde sale 
el sol, y que ellos habían traído con la idea de que de- 
bía servirles en lo sucesivo: todos tres juntos desen- 
rrollaron los presentes que pensaban ofrecer. 

Mixtam-Pom (copal de Mixtán),es el nombre del in- 
cienso que llevaba Halam-Quitzé; Caviztan-Pom es, 
después del otro, el nombre del incienso que llevaba 
Balam-Agab, y el que llevaba Mahucutah se llamaba 
Incienso de Dios; y estos tres solamente tenían incien- 
so. He ahí, pues, lo que quemaron mientras que bai- 
laban con majestad mirando hacia el sol saliente. 

Dulces eran sus lágrimas al bailar, al quemar su in- 
cienso, su precioso incienso. Después de esto gimie- 
ron porque no veían ni contemplaban todavía la sali- 
da del sol. 

En seguida el sol comenzó á levantai'se; los anima- 
les pequeños y grandes, se alegraron; acabaron de le- 
vantarse sóbrelos ríos, en los barrancos; se colocaron 
á la extremidad de las montañas juntos dirigiendo la 
vista al lado por donde salía el sol. 

Después de esto rugieron el león y el tigre. Pero el 
primer pájaro que cantó fué el que se llama Qiieletzti; 



458 M EDÜGAGIONISTA 



en verdad todos los animales se llenaron de alegría, 
el águila y el milano aletearon, así como todos los de- 
más pájaros grandes y pequeños. 

Ahora, pues, los sacrificadores estaban prosterna- 
dos; grande era el gozo que experimentaban con los sa- 
crificadores de Tamub y de Ilocab, con los de Rabinal, 
losCacchiqueles, los de Tziquinahá, con los de Tahul- 
há, de Uchabaha, de Quibaha, los de Batena, con los 
de Yaqui-Tepeu, tantas tribus, en fin, cuantas hay hoy 
día, era innumerable la gente que había y la aurora 
alumbró todas estas naciones á la vez. 

En seguida la faz de la tierra se secó á causa del 
sol; semejante á un hombre se mostró el sol y su pre- 
sencia calentaba secando la superficie de la tierra. 

Antes que el sol se manifestase, fangosa y húmeda 
era la superficie de la tierra, y esto fué antes que apa- 
reciera el sol, 3^ cuando llegó el momento el sol se ele- 
vó semejante á un hombre. 

Pero su calor no tenía fuerza y no hizo más que 
mostrarse cuando se elevó; no quedó más que como 
una imagen en un espejo; y no era verdaderamente el 
sol de hoy, se dice en las historias. 

Pronto después de esto, Tohil, Avilix y Hacavitz se 
petrificaron, así como los dioses del León, del Tigre, 
de la vívora, del Cantil, del Blanco frotador de fuego 
(duende, según Ximénez): sus brazos se entrelazaron 
en las ramas de los árboles, al momento que se mos- 
traron el sol, la luna y las estrellas; en todas partes 
todo se convirtió en piedra. 

Puede ser que no viviéramos nosotros en este mo- 
mento á causa de la voracidad de los animales, de los 
leones, de los tigres, de las víboras, de los canties y 
del Blanco frotador de fuego; tal vez nuestra gloria no 
existiría hoy si los primeros animales no hubieran si- 
do petrificados por el sol. 



EL EDUCACIONISTA tv 



Cuando él apareció fué grande el jubilo que sintie- 
ron en el fondo del corazón Balam-Quitzé, Balam- 
Agab, Mahucutah é Iqi-Balam; se llenaron de una 
grande alegría, en el momento que apareció la aurora. 
Ahora, pues, en aquel tiempo la población no estaba 
en una condición floreciente, y no había sino un pe- 
queño numero cuando habitaba sobre el monte Haca- 
vitz (1). 

Allá fué donde apareció su aurora y allá fué donde 
quemaron su incienso y bailaron, tornando la vista 
hacia el oriente de donde habían venido; allá estaban 
sus montañas y sus valles, de donde habían venido los 
que se llamaban Balam-Quitzé, . Balam-Agal>, Mahu- 
cutah é Iqi-Balam. 

Pero aquíjfué donde se multiplicaron en la montaña; 
ella fué la que llegó á ser su villa, y aquí estaban 
ellos, cuando se mostraron el sol, la luna y las estre- 
llas; apareció el día y la faz de la tieria se iluminó lo 
mismo que el mundo entero. 

Allá fué también donde comenzó su canto, intitula- 
do Kamucií (nosotros vemos), que ellos cantaron gi- 
miendo en sus corazones y sus entrañas y sintiendo lo 
que dijeron en su canto. 

Ah! fuimos arruinados en Tula?], nos separamos y 
nuestros hermanos han quedado atrás todavía I Es 
muy verdad que hemos visto el sol, pero ellos ¿dónde 
están ahora que ha aparecido la aurora?, decían á los 
sacrificadores de la nación Yaqui. 

Sí, verdaderamente Tohil es el nombre del dios de 
la nación Yaqui, el cual se llamaba Yolcuat Quitzul- 
cuat, cuando nos separamos allá en Tulan en Zuiva. 
He ahí de donde hemos salido juntos, he ahí la cuna 
común de nuestra raza; de donde hemos venido, se 
decían los unos á los otros. 



(1) Ximénez traduce : en aquel tiemi>o no eran grandes sino ¡HíqneñOH 
los hombres. 

(Continuará) 



460 EL EDUCACIONISTA 



SUELTOS 

Escuelas Normales. — En los primeros días del 
presente mes, quedarán inauguradas las tareas escola- 
res en los dos nuevos planteles de este género, creados 
últimamente en esta capital y en la cabecera del De- 
partamento de Jalapa, contando desde luego Guatema- 
la, con ONCE CENTROS PARA LA FORMACIÓN DE MAESTROS. 

Y á propósito de Escuelas Normales, Chile cuenta 
3; Urugua}^ 2, una de varones y otra de mujeres; el Pe- 
rú, con una población más del doble de la de Guate- 
mala, 1; y Venezuela con 2j323,527 habitantes, tiene 
solamente 2. 

Anécdota. — Se cuenta que cuando el sabio Hum- 
boldt llegó á Méjico, llevaba muchas cartas de reco- 
mendación para uno de los virreyes de aquella antigua 
colonia. Este á su turno le dio también cartas para 
las principales autoridades de las diversas provincias, 
no sin hacer presente en cada una de ellas, que Hum- 
boldt era uno de los sabios más eminentes de Europa. 
Cuando llegó á cierto pueblo, fué muy bien tratado 
por el alcalde mayor quien espontáneamente ofreció 
acompañarle en sus excursiones. Pero como el sabia 
no cesaba de hacer preguntas acerca de cuanto veía, el 
alcalde llegó en cierta ocasión á amostazarse. 

Pero, así y todo, Humboldt, seguia preguntando: 

— ¿Qué es esto? ¿Cómo se llama eso? De 

dónde viene aquello? Para que sirve eso otro? 

— Señor, le dijo al fin el alcalde, el virrey me dice 
que es usted muy sabio, pero no comprendo qué es la 
que usted sebe, pues veo que todo lo pregunta. 

— Precisamente por eso sé algo le contestó Hum- 
boldt. 

Ejercicios de recitación. — Estos ejercicios tie- 
nen la gran ventaja de hacer que los niños adquieran 



EL EDUCACIONISTA 461 

una pronunciación correcta y educan al mismo tiempo 
la voz dándole fuerza y belleza. 

Además de lo expuesto, se pone al educando en po- 
sesión de nuevas y variadas ¡deas, y lo que es más, 
toma gusto por da literatura. 

Lo que si hay que tener presente, es que los trozos 
que se escojan ya en prosa, ya en verso, deben estar al 
alcance de los niños, y debe cuidar mucho el maestro 
de que liaya ''naturalidad y gracia en la ejecución, á fin 
que durante los ejercicios no caigan en lo ridiculo.^' 

Trabajo manual. — En la República Argentina, el 
Gobierno hubo de nombrar una comisión que formu- 
lara un programa para otra enseñanza en los Colegios 
nacionales, y según dice El Boletín de Enseñanza Pri- 
maria de Montevideo, ha obtenido la aprobación el si- 
guiente: 

Al /)nwer año se aplican trabajos en papel y cartón 
y dibujos geométricos, 

Al segundo: trabajos en madera, descripción de he- 
rramientas, ejercicios de dibujo lineal, construcción de 
los modelos y copia á pulso de los modelos acabados. 

Al tercero: los mismos trabajos con mayor complica- 
ción, 

Al cuarto: trabajos en madera, curso de torno y ta- 
llado, descripción de herramientas, dibujo lineal, cons- 
trucción deilos modelos 3' copia á pulso de los modelos 
acabados. 

Al quinto: curso pedagógico del sistema Slojd y cla- 
se práctica en la Escuela de Aplicación. 

Se ha ordenado que los alumnos del curso normal, 
que sean aprobados en los tres primeros años de estu- 
dios que comprende el plan y deseen retirarse de la 
Escuela ó ejercer el magisterio, obtendrán el título de 
Maestros de Enseñanza Manual, que les será expedido 
por el Ministerio y que los habilitará para enseñar el 



462 EL EDUCACIONISTA 



trabajo maimal en los cuatro primeros grados de las 
Escuelas comunes de la República. 

Los alumnos que sean aprobados en los exámenes 
correspondientes á los cinco años que comprende el 
plan, obtendrán el título áQ Profesores de Enseñanza 
Manual que los habilitará para dar esta enseñanza en 
las Escuelas Normales de la República. 

Chile. — La Comisión de Instrucción Primaria, ha 
formulado las siguientes instrucciones generales para 
la visitación médica de las escuelas públicas prima- 
rias: 

1^ Cada médico visitará las escuelas correspondien- 
tes cuando lo creyere necesario, pero por lo menos una 
vez al mes. 

2f El médico observará las condiciones higiénicas 
del edificio, de sus depai-tamentos y de su ubicación. 

3f Se informará del estado de salud de los niños en 
general y en especial de aquellos que pudieran tener 
enfermedades contagiosas. 

4? Anotará en un libro que se llevará al efecto en 
cada escuela, las recomendaciones que hiciere sobre 
medidas de higiene (alejamiento temporal de un niño, 
etc.) 

5f El médico visitador informará mensualmente y 
cuando lo considere necesario á la hispecüión General 
de Instrucción Primaria, sobre el estado sanitario de la 
escuela. 

6f El preceptor dará toda clase de facilidades al mé- 
dico visitador para que pueda éste llenar cumplida- 
mente su cometido. 

Personajes célebres. — Arquimedes fué un sabio 
que vivió antes de la era cristiana. 

Euclides, sabio también ñoreció como tres siglos 
antes de Cristo. 



EL EDOGACIONISTA 463 



Fitágoras vivió 500 años antes de la era cristiana. 
Fué el inventor (le la tabla de multiplicar, la que por 
eso se Warna pitagórica. Este sabio fué quien primera- 
mente demostrara, que el cuadrado de la hipotenusa es 
igual á la suma del cuadrado de los catetos. 

Viete, insigne algebrista nació en Francia en 1540 y 
falleció en 1003. 

Leibnítz, natural de la antigua Germania, á él le de- 
bemos el cálculo diferencial. 

Juan Napier 6 Neper oriundo de Escocia. Por él se 
vino en conocimiento de los logaritmos. 

Descartes fué el creador de la geometría analítica. 

Sturm, natural de Suiza, se hizo célebre entre sus 
coetáneos por su importante teorema relacionado con 
la resolución de las ecuaciones numéricas. 

Lagrange, nació en Francia y escribió muchas obras 
que imortalizaron su nombre. Sobresalió entre ellas, 
la mecánica analítica. 

Bolivia. — Acusamos recibo de la "Memoria de Ins- 
trucción Pública y Colonización," presentiuia al Con- 
greso de 1895, de aquel país. Es esta la piimera vez 
que llega á nuestra mesa de redacción, una publica- 
ción de dicha República del Su?". 

Hay en Bolivia 2,300.000 habitantes, y apenas con- 
curren á las escuelas primarias 26.873 alumnos de am- 
bos sexos. 

Por el artículo 126 de la Constitución del Estado, 
quedan las Municipalidades facultadas para crear es- 
tablecimientos de instrucción primaria, administrar 
sus fondos etc., y el Estado solo tiene derecho de ins- 
pección y vigilancia: de ahí el atraso que se nota en 
la educación popular. 

El nuevo Ministro del Ramo, señor doctor José Vi- 
cente Ochoa, encarece que se hagan trascendentales 
reformas, las cuales darán nuevos rumbos á la ense- 
ñanza. 

Damos las gracias por el envío. 

Cervantes procesado. — Dicen viajas crónicas, 
que el célebre personaje con cuyo nombre encabeza- 
mos estas líneas, fué en cierta ocasión sumariado, por- 



464 EL EDUCACIONISTA 



que como recaudador de tributos, no presentaba cuen- 
tas admisibles. 

Cervantes era buen contador, pero de seguro no le 
gustaban los números. Fué por esta circunstancia sin 
duda, por la que don Eugenio Hartzembush, tratando 
del punto, dijo en cierta ocasión : 

Hay empresas que no so7i 

Para un aliento gallardo; 

Un pollino lleva un fardo 

Y no lo lleva un león. 
De nuestros canjes. — Los conservadores pro- 
testantes y católicos de Holanda, unidos, piden la 
supresión total de las escuelas publicas, á fin de reem- 
plazarlas por escuelas libres subvencionadas por el Es- 
tado, alegando como razón la neutralidad que en ma- 
teria religiosa tienen las escuelas del país. 



El Imperio Ruso establecerá, á título de ensayo, la 
instrucción obligatoria en algunas partes. Con este 
motivo ha enviado comisionados especiales á estudiar 
-el sistema escolar de Francia y Suecia. 



En el presente año, la Suiza celebrará el iSO** aniversa- 
rio del nacimiento de Pestalozzi. Probablemente se 
celebrará al mismo tiempo un congreso pedagógico. 

M. Francisco Guex, director de la Escuela Normal 
de Lausanne, ha encontrado en el archivo de I verdón 
más de doscientas cartas inéditas de Pestalozzi y de 
sus colaboradores, que permiten apreciar mejor la 
vida del celebrado maestro. Se anuncia que las refe- 
ridas cartas se publicarán en el año próximo por M. 
Seyffarth, de Leignitz, editor de las obras de Pestalozzi. 



La Dirección de Instrucciórf Pública de Uruguay 
estudia actualmente: 1? hasta qué grado debe llegar la 
facultad de hacer obligatoria la enseñanza ;2v número de 
grados que debe comprender la primaria; 3? si debe es- 
tablecerse la enseñanza froebelianaen la primera clase. 



I 




RRTURD UBICO 



EX-MINISTROS DE INSTRUCCIÓN PUBLICA 

En el presente número hallarán nuestros lecto- 
res, los retratos de los ex-Ministros del ramo, 
señores don José Antonio Salazar y Licenciado 
(Ion Arturo Ubico. 

Sentimos por la preiiiuia del tiempo, })ri\arnos 
del placer de acompañar los rasgos biográficos 
de estos ciudadanos, pero lo haremos en otra 
ocasión. 



EL EDUCACIONISTA 

Revista de Instrucción Pública 

Tomo II Guatemala, Marzo 1? de 1896 Núm. 20 

Director y Redactor - - - Julián Moré Cueto 



LA ENSEÑANZA DE LA GEOGRAFÍA 

(Concluye) 

La enseñanza debe ser completa, esto es, no debe 
tratarse una parte geográfica separada y niinuciosa- 
niente, y, después otra, sino que deben estudiarse todas 
á un tiempo en el límite, eso sí, que exige Ja escuela 
primaria, y según las condiciones de cada lección. 
AíJÍ, por ejemplo: al tratar de una ciudad, se pueden 
dar nociones de su gobierno, clima, comercio, ocupa- 
ciones del hombre, industrias á que se dedica, habi- 
tantes y alguna pequeña biografía referente á su fun- 
dador ó 'd alguno de sus benefactores. Si se habla del 
mar entra muy bieii la idea de navegación, bucjues, 
movimientos del agua, flujo, reflujo, corrientes mari- 
nas, etc. Pero téngase presente (¡ue estas explitjacio- 
nes ó ampliaciones deben hacerse cuando el nombre 
técnico geográfico lo permita, ponjue tal vez no pre- 
sentarían material para una larga explicación, ni ha- 
bría necesidad para ello, si se enunciase simplemente 
el nombre de un promontorio, un cerro, una lojna, un 
barranco, un desfiladero, etc. 

Recomienda el señor Alcántara García en su "Teo- 
ría y Práctica de la Educación y la Ejiseñanza" otros 
muchos caracteres al tratar de esta asignatura. Debe 



468 EL EDÜGAGIONISIA 



ser sincera, esto es, no debe pasar de los sagrados lími- 
tes de la verdad; debe ser ^práctica, concretándose á lo 
que pueda ser útii y necesario; y, finalmente, razonada, 
"lo que equivale á decir que se debe hacer en ella el 
uso conveniente de las tres formas del razonamiento, 
es decir, la inducción, la deducción y la analogía.'' 

Ahora, vamos á tratar del método que debe em- 
plearse para enseñar geografía en la escuela, prirnaria. 
El primero ha sido el método analítico ó de descom- 
posición que consiste en comenzar la enseñanza de 
esta materia por dar las nociones de la tierra bajo la 
representación ideográfica de un globo, dividido en ma- 
res y en continentes, subdividido en océanos y en paí- 
ses y más aun en porciones menores, hasta llegar al 
suelo de la patria. Es decir, se ha tomado la tierra 
como un todo general, para descomponerlo y estudiar- 
lo en partes sucesivas. 

El segundo método, por el contrario, comienza por 
enseñar el pequeño mundo que rodea á los niños, y de 
lección en lección, de día en día, los va llevando á re- 
giones distintas, hasta completar el estudio de la tie- 
rra. El primero es el método antiguo y el más gene- 
ralmente usado en los tratados de geografía; el segundo 
es el método modern^o y el que se usa en las escuelas 
primarias organizadas y dirigidas conforme á las ideas 
modernas. 

" Todos los pedagogos condenan hoy el método an- 
tiguo, ó sea el que comienza el estudio de la geografía 
por el conocimiento del globo; método, que, como dice 
Daguet, es muy vasto, muy abstracto y muy compli- 
cado para las inteligencias novicias. Nada más ex- 
traño, dice el P. Girard — refiriéndose al mismo méto- 
do — que los tratados sobre la esfera que preceden á la 
enseñanza de la geografía que se da á los niños: esto es 
comenzar por donde debe concluirse,'' y, sobre todo, partir 



EL EDUCACIONISTA '469 

(le lo abstiaeto, de lo general, de lo desconocido y de 
lo difícil, para venir á parar á lo concreto, lo particu- 
lar, lo conocido y lo fácil; lo que impone una marcha 
en todo contraria á la que hemos visto que debe se- 
guir un l)uen método y á la que requiere la condición 
mental <le la niñez." 

F]s necesario, pues, separarnos de las antiguas y 
rancias costumbres de otra época, para entrar á for- 
mar, si queremos impartir las enseñanzas conforme al 
espíritu del siglo, en el nuevo magisterio, que estudia, 
investiga, crea y persigue las enseñanzas actuales; 
por tal motivo se impone el método de composición ó 
sintético en el plan geográfico, aunque los libros, las 
antiguas teorías y los amigos de la tradición nos digan 
lo contrario. En esto seguimos las teorías de la edu- 
cación del profesor Bain, de Pestalozzi, Rousseau, Da- 
guet, Girard y los grandes fuaestros de la escuela ale- 
mana representados por Kehr, Geerling y demás 
distinguidos maestros de la escuela moderna. 

Convencidos, pues, de la conveniencia de emplear 
en las escuelas el más natural de los métodos para las 
enseñanzas geográficas, cual es el método compositivo, 
nos tomaremos el trabajo de tratarlo conforme el or- 
den ascendente que debe seguirse, tomándolo primero 
de un modo general y después de un modo particular 
y lo más posiblemente especificativo. 

Ha sido costumbre dividir las enseñanzas en las 
asignaturas del programa escolar en partes ó en gru- 
pos: en la geografía se impone esto como una nece- 
sidad. 

Estudiando algunos libros de metodología moderna 
no hemos encontrado ninguno á propósito para la en- 
señanza de geografía, ft excepción del How to teach de 
Kiddle, Harrison y (Jalkins; pero encontramos una 
nueva dificultad en este, insuperable, si se quiere. 



470 EL EDUCACIONISTA 



pues las agrupaciones (steps), contenidas en él están 
formadas por tiempo en combinación con otras asig- 
naturas, es-decir, pertenece este método á una organi- 
zación especial, que no es la que está exigida en el 
Programa de Organización Pedagógica que rige en 
las escuelas del país. Hemos, pues, conseguido formar 
un plan metodológico especial, que dividiremos en 
grados. 

PRIMER GRADO 

1? — Ejercicios preparatorios de geografía. 

2? — Conocimiento de la escuela, la ciudad, el de- 
partamento y la República. 

3? — Los países inmediatos con quienes se tienen 
relaciones de comercio y de amistad. 

4? — Denominación de los países de la Américay sus 
capitales. 

5? — Los mares que rodean las Américas y las divi- 
siones continentales. 

6? — Las formas ó relieves físicos de las costas marí- 
timas, tales como golfos, cabos, etc. 

7? — Grandes relieves terrestres: montañas, volca- 
nes. 

8? — Las profundidades: valles, ríos y lagos. 

9? — Repetición de'la aprendido; en las cartas mudas, 
viajes aéreos, en igfnas precisos. 

2? GRADO. 

1? — Europa, Asia, África, Australia y sus países. 

2? — Países de cada una de estas partes del mundo y 
sus capitales. 

3? — Ejercicios en mapas mudos. 

4? — Los océanos y mares del Antiguo Continente y 
de la Australia. 

5? — Viajes marítimos. 



EL EDUCACIONISTA 471 

O? — a.) Uíoa que desembocan en el Océano Glacial; 
h.) Ríos que desembocan en el Atlíintico; c.) Ríos q'ue 
desembocan en el Mediterráneo, á , 

79 — Relieves del Antiguo C/ontinente y de la Aus- 
tralia. Esto es; montañas y, volcanes, etc. 

8? — Parte hidrográfica: lagos, mares. 

Así por ]iartes y metódicamente se siguen los ejer- 
cicios físico-geográficcs, hasta concluir un curso gene- 
ral tan ^()m})leto, que los niños puedan señalar en los 
mapas mudos los países principales de cada continen- 
te, las ciudatles capitales y algunas otras de importan- 
cia en el comercio, ó que llamen en la época la aten- 
ción por íilgÚM acontecimiento de interés universal; 
los ríos más notables, montañas, volcanes, etc. No se 
.debe estudiar las divisiones en provincias ó departa- 
mentos en (jue están divididos los países de Kuropa, 
Asia, África y Australia, pues este estudio sería dema- 
siado largo é inútil. Basta en la escuela primaria, sa- 
ber señalar sin vacilaciones lo que dejamos apuntado. 

Concluido el estudio general de la parte física des- 
criptiva del mundo en porciones mayores, (pues no 
creemos necesario y aun nos parece inútil entrar en 
demasiados detalles), lo consideraremos como un glo- 
bo, como un todo, como un planeta suspendido en el 
<^spacio. Kn este estudio seguiremos el siguiente plan. 

TKRCKR ORADO 

1? — Forma de la tierra, sus movimientos, día y no- 
che, estaciones. Origen dp las líneas de la esfera ar- 
milar. 
. 2? — El mundo por zonas: fría, templada, etc. 

8? — El mundo por el lugar en donde viveh los hom- 
i»res según sus razas. 

4? — El mundo por la distribución de su fauna. 

5? — El mundo por la distribución de sus plantns 

<>? — El mundo por sus formas de gobierno 



472 EL EDUGAGIOmSTA 



4? GRADO 

Tinnaño de! mundo. Su distancia d^l sol y de la 
luna. FA Universo infinito. La grandeza de la Crea- 
ción. 

5? GRADO 

1? — Divisiones y subdivisiones de los países y sus 
capitales. 

2*^ — Sus principales producciones y artículos de co- 
mercio. 

6? GRADO. 

1? — Se da algunas nociones sobre las edades geoló- 
cas del mundo: sin entrar en muchos detalles; sino 
de un modo general y recreativo. 

2° —A la parte fisiográfica debe dársele mayoi" am- 
plitud; para completai- los estudios preliminares y lo 
mismo á la parte hidrográfica. 

49 — Finalmente, después de estudiar la historia pa- 
tria debe seguir un estudio de historia general, lle- 
vandoel orden indicado, de los países principales de las 
tres Américas y después de las otras partes del muntlo. 

Solo el estudio de la historia patria debe tener ma- 
yor extensión. Este estudio se hará: 

a.) Por medio de biografías cortas. 

6.) Por narraciones de hechos que inspiren senti- 
mientos de admiración y amor á nuestra patria.' 

c.) Por recitaciones en que se ensalce la gloria y el 
valor de los que nos legaron patria y libertad. 

d.) Por recitaciones de cantos poéticos en que se 
pinte la belleza tropical de nuestro suelo y su exhu- 
berante naturaleza, etc. 

material de la enseñanza 

Debe tenerse presente que con el fin de tjue las lec- 
ciones de geografía tengan mayor interés y se grabei> 



EL EDUCACIONISTA 478 



más lioiulunienle en la ineiiKjria. es preciso unir ú 
ellas los ejercicios gráficos y plásticos que consisten en : 

a.) Trazado de mapas y m.o<leliidoH de algunos he- 
chos geográficos. 

e.) Trazo por niedio de líneas, de excursiones ima- 
ginarias é itinerario de viajes. 

i.) Son ríe necesidad absoluta los planos geográíi- 
cos en donde estén marcados los ríos, lagos,»montañas. 
&., así como también las divisiones políticns de cada 
nación entre sí y con los países vecinos. Kstí)s mapas 
contendrán la designación de cada punto geográfico,, 
al principio de la enseñanza; y después, mudos, es de- 
cir, sin nombre alguno. So^ muy importantes para 
los ejercicios prácticos de la clase y ayudan á fijar la 
atención de un modo notable. 

Los hay además de relieve, manuales ó de atlas, gene- 
rales, particulares, etc. 

o.) Las esferas nos muestran la tierra en su verda- 
dera forma, nos dan una ¡dea general de sus continen- 
tes, mares, islas, mcjutaüas, volcanes, etc., y los medios 
para conocer las líneu.-í que se marcan en los mapas, 
los elementos magnéticos y la dirección caprichosa de 
las corrientes marinas. 

li.) I^a Cartofjrafía ó el trazado de mapas, ó cartas 
geográficas es un ejercicio indispensable, que consti- 
tuye uno de los más po<lerosos medios de estudiar con 
buen éxito el curso de geografía. Estos mapas deben 
de ser hechos por los mismos niños á los cuales se les 
ejercita ó prepara primero en trabajos sencillos y por 
partes; ya delineando la corriente <le un río por líneas 
onduladas; ya una ciudad por medio de uu círculo; 
ya una cordillera por medio de sombras, etc. Se les 
(lebe acostun^biar á manejar la escala, esto es, á repre- 
sentar los puntos geográficos á distancias y tamaños 
proporcionales. 



474 EL EDUCACIONISTA 

No debemos olvidar que son de suma utilidad las 
■excursiones escolares y que al enseñar cada lección debe- 
mos buscar los medios más prácticos y al alcance de 
los niños, á fin de hacerles entender bien cada lección, 
pasando de un hecho sencillo á los grandes fenómenos 
de la naturaleza. 

Queremos presentar aquí la primera lección de geo- 
grafía, del modo que nos parece más práctico, más 
oportuno y más al alcance de los principiantes, te- 
niendo presente que las primeras lecciones no deben 
ser sino ejercicios preparatorios. Estos ejercicios de- 
ben ser naturalmente objetivaos y practicarse durante 
algún tiempo, á fin de preparar á los escolares á los 
primeros pasos elementales de geografía. 

Clase: Número de niños: diez. Estos deben estar 
bien sentados, en posición recta, el cuerpo derecho, la 
cabeza levantada, la vista hacia el profesor y las ma- 
nos puestas sobre la mesa. 

Para que los niños sepan que tienen de frente un 
jefe á quien deben respeto, obediencia y atención, es 
conveniente y aun preciso hacer antes de la clase y 
durante ella, ejercicios de posición, levantándose y 
sentándose en tiempo uniforme y á la rápida y preci- 
sa voz del que enseña. 

¿Qué objeto tengo en la mano? 

Batres. — Un libro. Usted tiene en la mano un libro. 
(Es conveniente que los niños contesten con oracio- 
nes completas.) 

¿Qué es esto? — Quesada. — Eso es un tintero 

Y esto? (señalando). — Estripeaut. — Una regla. 

Qué objetos están pues sobre la mesa? — Amézquita. 
Fa\ la mesa están, la regla, el tintero, el libro. Repi- 
tan todos. En la mesa están etc. Qué otros objetos ven 
üds. sobre esta mesa? — Urruela. — Plumas, cuadernos, 
papeles. Otros, Batres. 4 libros, 1 cajita, 2 plumeros 



EL EDUCACIONISTA 476- 



y 1 vaso. — Basta. — Qué objeto de los nombrados están 
á mi derecha? — Jáuregui. — El tintero, el libro, el vaso. 
— Qué,objetos están á mi izquierda?— Estripeaut. — Otro^ 
libro, una regla y dos cuadernos. — Y en frente? Colo- 
raa. — En frente tiene U. un sombrero, un cuaderno 
cerrado y un cortaplumas. — Y detrás? Quesada. — Tie- 
ne U. detrás una silla y un cuadro. De suerte niños 
que yo ocupo el centro de los objetos que uds acaban 
de mencionar. Ahora, todos á un tiempo me nombran 
uno de los objetos dichos. — Qué dijo U? — Jáuregui. — 
Yo dije: un tintero. — Usted? — Coloma. — Yo dije: una 
silla. — A qué lado mequedael tintero? — Estripeaut. — 
A la derecha. — Y la silla? — Quesada. — Atrás. — Qué 
dijo U? Anguiano. — Yo dije: un plumero. — Qué lu- 
gar ocupa el plumero? — Usted mismo. — El plumero 
está en frente. 

Urruela: muéstreme su derecha? — Levanta el brazo 
derecho. — Su izquierda? — Levanta el brazo izquierdo. 
Todos. — P]n pie. — Siéntense. — En pie, siéntense. — A 
la voz de 1, se ponen en pie: á la voz de 2 se sientan. 
1,2; 1,2; 1,2; 1,2; 1.2. 

Uontinuemos. 

Cada uno se fija en un objeto que tenga á la riere- 
cha en este salón. — Fineta? — Un cuadro. — Anguiano*^ 
La pared. Jáuregui. — Un bastón. Col(»ma? — Un 
sombrero. — Todos á un tiempo. — Qué dijo U., Batres?^ 
— Yo dije: una silla, — Usted Anguiano? — Yo dije: una 
mesita. — Usted Fineta? — Yo dije, un estante. 

(¿ué objetos tenemos á la izquierda? Estripeaut. — 
Un abaco.— Coloma? — Un tablero. — Jáuregui? — Una 
silla. 

Ahoia me voy á permitir señalar en el mapa la po- 
sición de los objetos que ustedes me vayan mencio- 
nando, para eso trazo esta línea (se traza una línea 
horizontal del extremo derecho al extremo izquierdo- 



476 EL EDUCACIONISTA 

del pizarrón)-Ainézquita? — Aquel cuadro:— muy bien. 
— Donde lo debo poner? — A la derecha del tablero. 
— Aquí?— Sí, señor. — Urruela? Una puerta. — Cuál? 
Aquélla (señalándola), dónde la debo marcar? — A la 
izquierda. — Bien. — La señalo, como lo he hecho ante- 
riormente por medio de un punto. — Lo que yo he he- 
cho me lo tienen que hacer ustedes. — Salga aquí al 
gran pizarrón Jáuregui. — Borre. — Tráceme una línea, 
como la que yo hice antes. Me va á señalar rápida- 
mente en los extremos de esa línea los objetos 
que vnyan diciendo los alumnos. — El mapa. — Aquí. — 
(Pone un punto en la derecha.) — Muy bien. — El cua- 
dro (\ue estoy señalando. — Aquí (marca un punto á la 
izquierda), siéntese. — Muy bien. 

Todos! Pónganse en pie. — Siéntense. — 1, 2; 1, 2; 1, 
2; 1,2; 1,2. 

Me van á decir todos los objetos que están en frente 
de ustedes. — Urruela? — Una silla. — Anguiano? — Una 
bola. — Amézquita? — Un caballete. 

Todos. — Qué dijo Usted? Batres. — Una ventana. — 
Usted? — Fineta. — Un espejo. — Usted? Estripeaut. — 
Una caja. 

Quiero que me digan los objetos que están atrás de 
ustedes. — Fíjense. — Quesada? — Una rueda. — Fineta? 
Una pared. — Jáuregui? — Un globo. — Coloma? — Una 
banca. 

Anguiano sírvase señalarme un abjeto situado á su 
derecha. — Otro á su izquierda. — Otro en frente. — Otro 
detrás. 

Vamos á trazar una línea recta del extremo inferior 
al extremo superior del pizarrón, de modo que corte á 
la primera línea que trazamos en dos partes comple- 
tamente iguales. 

Los objetos que queden aquí, (señalando la parte 
superior de la línea), diremos que están adelante y los 
opuestos, aquí (señalando) atrási. 



EL EDUCACIONISTA 471 

Para indicar la posición de aquel cuadro: Dónde 
debo señalar? — Arriba, arriba, arriba. — (No permito 
que todos contesten á un tiempo, solo debe contestar 
el alumno lí cjuien se le mencione, y en coro cuando se 
les ordene.) 

Coloma? — P?.n la parte superior. — Muy bien. — Para 
indicar la posición de aquella ventana? — Tejada. — Kn 
la parte superior. Y la rueda dónde está situada? 
Fineta, — A tras: esto es, debe marcarse abajo. Y la ban- 
ca? Estripeaut. — Está también abajo. 

Nómbieme Anguiano las posiciones de un objeto. 
Un objeto puede estar con respecto denosotrosá la de- 
recha, á la izquierda, adelante ó atrás. Repitan todos. 
Un objeto, etc., etc. 

Ahora, vamos á marcar con un pequeño cuadr(í si- 
tuado en la intercepción de estas dos líneas, el lugar 
que ocupa la clase. Así. 

Cada uno de ustedes copia las líneas marcadas en la 
gran pizarra, en sus respectivas pizarritas. (Téngase ])re- 
senteque los niños deben ejercitarse en estos trabajos 
gráficos desde el principio, lo que les servirá no solo 
para grabar más profundamente las lecciones, sino 
también que los preparará convenientemente para los 
trabajos cartográficos y para los diseños pictóricos de 
las enseñanzas subsiguientes.) 

Tero tenemos también objetos situados en esta po- 
sición (señalando hacia arriba.) Qué objetos tenemos 
pues, hacia arriba? — Fineta. Una lámpara. Anguia- 
no? — Arriba tenemos el techo. — Tejada? Una cadena 
colgante. Bien. También hay objetos situados en 
esia posición, abajo (señalando.) — Sí señor, tenemos: 
Kstripeaut? — Los ladrillos. Jáuregui? — El petate. 

Ahora, sí creo que podemos nombrar todas las posi- 
ciones. Los niños puestos en pie señalando en la di- 
rección en que lo hace el profesor. Derecha, izquier- 



478 EL EDUGAGI0NI8TA 

da, arriba, abajo, delante, detrás. Siéntense. Póngan- 
se en pie, 1, 2; 1, 2; 1, 2. Para la hora entrante me 
traen bien delineada la figura que dejamos represen- 
tada en el gran cuadro. 

Lo apuntado hasta aquí se refiere al primer ejerci- 
cio preparatorio y constituye el primer paso, ó mejor 
dicho, la primera lección de la clase. La segunda se 
refiere á los objetos cercanos y colindantes con la es- 
cuela, como por ejemplo: el patio, el jardín, los corre- 
dores, la calle, etc. Esto sería para nuestro objeto 
demasiado largo; pero sin embargo de la extensión de 
de este artículo queremos agregar una lección más 
que se refiere á la orientación ó al modo más á 
propósito para enseñar la posición de los puntos car- 
dinales ó sea el Oriente, el Occidente, el Norte y el Sur. 

Los niños estarán sentados de modo que el Oriente 
quede á la derecha de la clase. 

Se repiten los anteriores ejercicios: 

Muestren todos en dirección de la salida del sol. 
Señalen. Muy bien. Un objeto que queda en esa 
dirección? Estripeaut. (Suponemos que los alum- 
nos ocupan el Listituto Nacional de varones de la ciu- 
dad de Guatemala.) El edificio nuevo del Gobierno. 
Otro? Batres. — Los patios interiores. Otro? Pine- 
ta. — El Teatro Colón. De modo que todos los objetos 
que quedan en la dirección de la salida del sol, se di- 
ce que están al Oriente. Llamemos al Oriente t>im- 
bién Este. Este es el lugar por donde sale el sol 
Repitan todos.-^P]ste es el etc. Repita Jáuregui. 
Repita Quesada. Urruela. Anguiano. Tejada. A 
qué lado queda la plaza del Teatro Colón? Coloma. 
— Al Este. La 10^ Avenida Estripeaut. — Al Este. 
La estación del Ferrocarril al Norte? Aniézquita. 
— Al Este. Este es el 'punto por donde sale el sol: Repi- 
tan todos. Urruela, Anguiano, Estripeaut. 




JDSE' RNTONIO SRLRZRR 



EL EDUCACIONISTA 479 

Ahora vamos á señalar objetos que estén situados, 
con respecto á nosotros en dirección opuesta, esto es, 
á nuestra izquierda. Anguiano (señalando). La pered. 
Urruela? — La 9^ Avenida Sur, Amézquita? La ca- 
lle real. Coloma?— El Hospital. Tejada?— El Ce- 
menterio. Jáuregui? — El portal del comercio. 

Todos los puntos situados en esta dirección, dire- 
mos que están al Oeste. Muestren todos (poniéndose 
en pie), el lugar- por donde se oculta el sol. En qué 
dirección, pues, se oculta el sol? Anguiano. — Al Oes- 
te. Oeste es el lugar por donde se oculta el sol. Repitan 
todos. Amézquita, repita. Repita Coloma. Deci- 
mos que á la derecha es la salida del sol. Señalemos 
estas direcciones como lo hemos hecho anteriormente 
en el pizarrón i)or medio de una línea recta que va de 
la derecha hacia la izquierda. Todos los objetos que 
están en esta dirección se dice que están al Este. 
(Señalando el E.) Ahora tracen en sus pizarras (ó cua- 
dernos tnejor) todos los objetos que están en esta direc- 
ción se dice que están al O. (Señalando) en esta misma 
línea del gran cuadro escriban á su derecha ó á su iz- 
quierda los nombres de todos los edificios, calles y 
objetos notables de Guatemala que crean ustedes que 
están al Este ó al Oeste. 

A qué lado tiene U. el Este? Urruela. — A la dere- 
cha. A que lado el Oeste? Jáuregui. — A la izquier- 
da. Señalen hacia adelante (señalan.) Dígame que 
objeto se encuentra en esa dirección con relación á 
nosotros? Anguiano. — La pared. Coloma. — La calle. 
Jáuregui. — El Gian Hotel Unión. Todos los objetos 
que están al frente cuando el Este está á la derecha lo 
llamaremos Norte. Norte es el punto que tenemos de- 
lante cuando el este está á la derecha. Todos. Col orna, 
Tejada, Améz(iuita Llamemos esta dirección (seña- 
lando.) Opuesta al Norte. Cómo llamaremos esta 



480 EL EDUCACIONISTA 



dirección? Urruela. — Opuesta al Norte. Nombre» 
de edificios y otros objetos que ocupen esa dirección. 
Batr.es. — La pared. Coloma. — La estación del Ferroca- 
rril Central de Guatemala. Amézquita. — La plaza y 
el circo de toros. Todos estos objetos decimos que es- 
tán al Sur. Sur es el punto opuesto al Norte. Todos. 
Sur es etc. La dirección de Norte á Sur la marco con 
esta línea que va de arriba á abajo y que corta la lí- 
nea que indica el Oriente y el Occidente. 

Tenemos, pues, una figura, talvez ustedes pueden 
indicarme cómo se llama? Urruela. — Esa figura es 
una cruz. Esta cruz qué tiene en sus extremos? Te- 
jada. Varios nombres. Cuáles? Usted mismo. Arri- 
ba el Norte, abajo el Siir, á la derecha el Este y á la iz- 
quierda el Oeste. 

En lugar de esos nombres podemos abreviar la es- 
critura^ escribiendo solo para el Norte, una N, para el 
Sur, una S; para el Este, una f], y para el Oeste, una 
O. Llamemos á estos cuatro \>\\\\ios, puntos car dina^ 
les. Cuáles son los puntos cardinales ó principales? 
Coloma. N. S. E. O. Los puntos principales ó car-^ 
dinales son: N. S.. E. y O. Repitan todos. 

Con estos cuatro puntos se hacen muy útiles ejer- 
cicios y se acostumbra a los niños á orientarse por sí 
mismos. Déseles la razón de por qué se llaman vien- 
tos los indicados cuatro puntos. Complétese la rosai 
náutica y hágase algunos ejercicios s(»bre la posición 
que ocupan las plazas, calles, callejones, avenidas, edi- 
ficios y demás objetos notables en el plano topográfica 
de la ciudad de (Guatemala. 

Guatemala, 25 de febrero de 1896. 

Agustín PatiSo. 



EL EDUCAGIONISTA 481 



AL OCÉANO 



(CKLSO DE LA PUENTK) 

¿Qué VOZ tremenda de tu fondo sale 
Avisando á los mandos 
Que en tus senos ignotos y profundos 
Se encuentra un nuevo germen de existencia, 
Que con variada esencia 
Prueba de Dios la voluntad, y prueba 
Su excelsa y suma gloria 
•Que ya en nuestra memoria 
O á nuestra vista siempre se renueva? 

Abismo proponente ! 
Muere ante ti la inteligencia humana, 
Como fenece al contemplar la fuente 

De donde el liombre miserable emana 

Nada ante ti es sublime, 

•Que al observarte en tu grandeza suma 

Entumecido el corazón se oprime, 

Ya te miré al través de espesa bruma, 

O ya cuando el sol arde, 

O, aún más grandioso, al espirar la tarde. 

En medio de tu calma fugitiva, 
Yo he visto allá en tu abismo 
Su luz trémula y viva 
Reflejar esos mundos sin guarismo, 
Poblados en extremo 
De pensamientos del Creador Supremo 

Abrazas de la tierra 
Con tus orillas la extensión fecunda, 

Y todo cuanto encierra; 

Y el astro luminoso 

Con sus rayos igníferos inunda, 

Te paga presuroso 

]C1 tributo debido á tu grandeza. 

(•uando hablas tú, la tierra se conmueve, 

Y el cielo en tu fiereza 
J)esata el espantoso torbellino 
Que en tu fondo remueve 

Al tranquilo cetáceo, al pez dañino. 



482 



EL EDUCACIONISTA 



Sé que de Dios la inano 
Eli tu orilla infinita te detiene 
Con poder soberano; 

Y ni al potente influjo 

Del huracán airado que pregona 
Naufragios por doquiera, 

Y en su curso veloz nada perdona, 
Puede tu fuerte flujo 

Traspaf^ar una lín<^a en tu ribera. 

Tú, semejante al corazón humano, 
Tienes como él tu calma placentera, 

Y en vez de sus pasiones, 
Los densos nubarrones 

Que el campo cubren de la azul esfera; 
Al sonido del trueno 
Lanzan las tempestades de su seno, 
Que en medio á tu llanura solitaria 
Presagia con su voz la procelaria. 

Tú no tienes ni plácidos verjeles, 
Ni nacaradas flores; 
Ni rueda sobre ti como en los prados 
La brisa con suavísimos olores; 
Ni tienes ruiseñores 
Que unan sobre tus mangles elevados 
Su voz á tus acentos tronadores; 
Pero tienes soberbios huracanes, 

Y cuando al cielo subes. 

El flamígero parto de las nubes 
Absorves en tus hórridos afanes. 

Aumentas con las aguas 
Que te roba la atmósfera sombría 
Con sus densos vapores, 
Esas ardientes y movibles fraguas. 
De donde parte el rayo en la insania 
De la iracunda tempestad, que luega 
Jlayor impulso dando á sus furores 
Nuevo vigoi- te presta, nuevo fuego. 

Y tienes en tus cóncavos palacios 
Alfombras de corales, 
Grandes rocas de perlas guarnecidas 
Que adornan luego las coronas reales, 



EL EDUCACIONISTA 483 



O al cuello de las bellas suspendidas 
Sus matices ostentan 

Y su belleza y su atractivo aumentan. 
Y el sol como un soberbio telescopio, 

Como el ojo de Dios allá en el cielo, 
Mira al través de tu espumosa frente 
De tus grandezas el inmenso acopio, 

Y con rápido vuelo 

Al fin termina su carrera ardiente, 

Y te cuenta en la noche silenciosa 
Cuanto viera en su paso, 

Desde su «una hermosa 

Hasta que llega lánguido á su ocaso. 

Tus bellos horizontes 
Que semejan palacios, y ruinas, 

Y pórticos, y templos, y altos montes, 

Y selvas, y cascadas peregrinas, 
¡Cómo mudan de formas y colores, 
A medida que el sol hunde su fi-ente 

Y lleva sus lejanos resplandores 

A las vastas regiones de Occide/ite! 

Entonces el poeta 

Toma de allí su inspiración, y canta; 

Y como en una celestial paleta 
El artista remoja sus })inceles, 

Y seduce y encanta 

Dando á sus cuadros coloridos fieles. 

Cuando el viento veloz tus aguas riza, 
Cuánto placer en contemplarte siento! 
('ada onda fugaz que.se desliza 
Arranca á mi cabeza un pensamiento: 
Quiero mirarte siempre tempestuoso, 
Sublime, amenazante. 
Con vorágines mil, qué poderoso 
Llenas los ecos con tu voz gigante. . . 
Entonces soy feliz, entonces miro 
Renacer en mí mismo el hombre nuevo, 

Y extasiad o te admiro, 
Fingiéndome que llevo 

Sobre mis sienes la guirnalda de oro 
De los espíritus del celeste coro! 



484 



EL EDUCACIONISTA 



estadística escolar de U 

Personal docente en las Escuelas del Depart 

DATOS SUMINISTRADOS PCI 



PERSONAL DOCENTE 


Puesto ((ue desempeñan 


Nacionalidad 


Lugar del servicio 


Edad 
Años 


i! 


Rafael Iriarte 


Director EecuelaNú. 1 
Subdirector " " " 
Profesor ' 

Director '• '■ 2 
Profesor " " " 
Directora " " 1 
Subdirectorfi" " " 
Profesora " " " 

Directora " " 2 
Profesora ^' " " 
Directora E. Kindertn. 
Profesora ', " 
Preceptor . 


Guatemala 




Amatitlán 


:« 

.S8 , 
16 • 
29 
86 
17 
20 
.34 
26 
2.5 
23 
18 
18 
40 
22 


K(. 
















11 




Ismael Medina 


11 




Maria Luisa Meneos 


• 11 




Trinidad Meneos 


K 




Guadalupe M. de Arquer. 
Maria Teresa Ponciano 


11 


11 




II 


Concepción S. Guerra 




,1 


Pilar Azurdia 






Rafaela S. Guerra 

Dolores Guerra 

Carlos Valenzuel» 


Las Trojes ....... ... 




Mercedes Monterroso 


Preceptora 

Preceptor . 


25 1 


Vicente Rosales 


Calderas 

Villa Nueva ..!. 


43 i 


Rosa Sánchez, 


Preceptora 

Director 


37 ' 


Catarino Alvarez 


J. Domingo Guzmán 

Enrique Tobias R 


Profesor . . 




Directora '. 

Profesora 

Profesora auxiliar .... 

Preceptor 

Preceptora 

Preceptor 

Preceptora 

Profesora auxiliar. 




Mariana de Aparicio 

Casimira Contreras 


;; ;; 




Elena V. Carrillo 


11 11 


. 




San José 

Barcena...; 

San Miguel Petapa .... 

El Cerrito ... 




Francisca de Mirón 

Encarnación Alfaro 

Ramón J. Orellana 

Josefina González 

Natalia González 

Felipe Sosa 


.•¡ti 


Julia Santa Cruz 

Eduardo Salazar. 


Preceptora 


Pueblo Viejo '..:::■ 




Trinidad Gaitán 






Margarita Gaitán .. 


auxiliar 

Preceptora 




Florencia R. Gutiérrez. . . 


El Tablón 

Barillas 






Preceptor 

" auxiliar .. 




Crescendo R. Paredes. . . . 
Antonia Beltetón 


1' 


Félix Monterroso 




Boca del Monte 

Colmenas 

Fraijanes 

Rauta Inés Petapa 

San Nicolás 


,, 


Concepción Batres 

Domingo Moran 


Preceptora 

Preceptor 


olí 


Encarnación Gudiel 


■](l 


Miguel Conde Serrano.. . 
Rosa Q. Rodríguez 


Preceptor 




Cristina Valdés 




17 


liliseo Delgado 






Marcos Méndez... 




Chichimecas 




José Alfafo 






Narciso Solórzano 


auxiliar 

Preceptcra 

auxiliar... 

Preceptor 

" auxiliar 

Preceptorn 

auxiliar .. 

Preceptor 

auxiliar 




Clotilde García . 


San Vicente M.".' 




Luz Pellecer 


1 ', 


Manuel Gálvez 




Florentín Perea 

Nicolasa Aceituno 


r.l 


Virginia Aguilar 

Anselmo Olaverri 

Demetrio España 


.1 11 11 


18 
30 
30 
50 
19 
i2f. 
34 




Palin 




Eulogia Lorenzana 




Soledad Amado 

Valentín dele. Díaz 


" auxiliar . 


SanPédro Mártir!." .■.'.! 




Trinidad G. de Girón 


Preceptora 






H. 29 M. m 


"n 62 ^ 





















EL EDUCACIONISTA 



485 



^fUBLICA DE GUATEMALA 

;ío de Amatitlán — Mes de Noviembre de 1895 

EFATURA POLÍTICA 



Cmulro Número 1 





:..i,ibra- : 


ESTADO Civil. 


SUELDO ANDAL DE LOS MAESTROS 


Total 


TIEMPO 
DE SERVICIO 


Soltero 


Casado 


Viudo 


Por el Teso- 
ro Nacional , 

1 


Por el Teso- 
ro Municipal 


Por los par- 
«ticulares 


Afios 


Meses 


p)ra 

,; 21 

3 

: 

■0 1 

1 
5 

i 


(lo 1894 . 

■ IMl.J. 

■ iyi:> 
■■ i&yj. 
•• 1894. 

• 1895.. 

■ 1894. 
'■ 1895. 

• 1895. 

■ 1895. 

■ 1894 

■ 1894. 

■ 1894. 

■ 189;í. 

• 1888. 

• 1895. 

• 1893. 

• 1893. 

■ 189.V 

• 1895. 

• 1895. 

■ 1895. 
' 1895. 

: - 1895. 
-• " 1895. 
i ■• 1S9.Í 
•• I.SHI 
. ■• 1,V.(4 
7 " 18í>4. 
2 •' 1894. 
7 •' 1890. 
2 " 1895. 

7 " 1891 
4 " 1893. 
7 •' 1892. 
■> " 1893. 
: •' 1893 
" 1895 
7 " 1894 
9 •• \m:^ 
2 " 189.-) 
2 " 1S9.-. 

' •' 1895. 

' " 1895. 
" 1895. 
7 " 1895. 

2 " 1895. 
'• '• 1895. 

3 " 18ft5. 
' " 1895. 

" 1894. 
• 1893. 
•' 1895. 

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■ .Si ■■ 
■sí" 


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1 1,200 
540 

'.m 
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El 


Director dt 

T, 


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486 



EL EDUCACIONISTA 



estadística escolar de L 

Escuelas. públicas de ambos sexos en el Departamt 

DATOS SUMINISTRADOS PC 



MUNIOIPIOS 


Aldeas 


Caseríos 


CLASE DE ESCUELAS 


Cursos en qu 
estíl dividida 1 




"íeT- Ñifla» 


Mixta 


Noc- 
turna 


Escuela 


Amatitlán . . 






2 i 2 

1 i 1 

1 1 1 
1 1 


1 




3 Grados 




Las Trojes 

Calderas 




2 " 

2 


Villa Nueva 


2 " 




San José 








2 " 


<( •< 


Barcena 








2 " 


San Miguel Petapa. 










3 


Boca del Monte 
Barlllas 




2 


<¿ << <( 






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Colmenas 








2 


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2 


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Fraijanes 








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8 


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Tablón 















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Rabanales . . . 








1 






Santa Inés Petapa . . 








1 
1 

1 

1 


2 








2 


K (( H 

Palín 


Chichimecas . . . 
San Nicolás 








2 " 
2 


<< 


San Pedro M 




1 1 






2 


8an Vicente M.. . 




1 






3 










Total 




19 


20 


2 






•_ 











NOTA: — En el presente cuadro no están incluidas las escuelas nocturnas de adultos, 



EL EDUCACIONISTA 



487 



JÚBLICA DE GUATEMALA Cuadro Número 2 

\e Amatitlán — Mes de Noviembre — Año ^e 1895 

JEFATURA POLÍTICA 



Alumnos lua- 
triculados me- 
onres de 14 años 



Varo- i Njg^g 



200 
36 
26 

130 
H» 



97 i 
64 ! 
128 I 
43 
30 i 
6a i 

4.-) ; 

60 

18! 
22 
47 
28 
120 
U 
55 



102 
28 
20 
95 
21 
18 
82 
74 
89 
38 
23 
40 
44 
36 
13 
24 
49 
23 
64 
10 
82 



975 



Alumaos ma- 
triculados ma- 
yores de 14 años 



Varo- 
nes 



13 



10 



12 



305 

73 

58 

225 

40 

18 

179 

138 

217 

81 

53 

103 

89 

96 

31 



51 
184 
21 



2,242 



SI 

i" 



5S 

> 



$2 60 



$2.50 



El Director de Kstadística Escolar, 



Julián Moré Cueto. 



488 



EL EDUCACIONISTA 



estadística escolar de i 

Edificios Escolares en el Departamer 

DATOS SUMINISTRADOS P 



] 


ESCUELAS 




, 


EDI 


FICIOS 






LUGARES 

i 


Bueno 


Regular 


Malo 


Propio 


Arren- 
dado 

1 

1 

' "l " 

1 


Cedido 
losvec 


] 
Amatitlán ' Eleni 


entalde niños No. 1 
" " " 2 
" niñas " 1 
" " "2 
" Kindergart. 

' " niños 


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1 
















5 


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Oalderas ' 


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1 


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1 

1 

1 

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Villa Nueva ^ 


" niñas 

" niños 




1 
1 
1 




San José 


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" niños 

' " niñas ... 




1 

1 

• 1 

1 
1 

1 








1 




1 


Palín . 


" niños 


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¡ 1 


'" 1 

1 
1 






" niñas 

" niños 






San Pedro M 











San Miguel P 


" niños 

" niñas 


1 
1 








1 
1 

1 
1 

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1 

1 
1 
1 








" niñas 

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Barillas 


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1 
1 






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1 

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1 
1 

1 

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1 


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" niños 

" niñas 

" niños 

" niñas 

' " niños 

" niñas 

' Mixta 


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Fraijanes i , 

Pueblo Viejo !..!!!!....! 


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, 


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1 


















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1 




1 

1 






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" niñas 

" niños 

" niñas 

" niños 

" niñas 

' " niños 


1 
1 

1 












■(Jhichiniecas ' 


















San Nicolás ' 
















San Vicente ' 












' " niñas 












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16 


17 


9 


25 


15 











EL EDUCACIONISTA 



489 



R|PUBLICA de GUATEMALA 
I^Amatitlán — Mes de Noviembre de 1895 

./¡JEFATURA política 



Cuadro Ni'imero X 



ÜASI'i 


VNITALEN ALQUILKKKS 


Total 


Total 


METROS 


í'orel 
'esoro 
iciona) 


Por el 

Tesoro 

Municipal 


Por los 

partícula- 

res 


(le 
Edificios 


<le 
(íast08 


Frente i Fondo 




? 180 






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52-1» 
27-0 
38-0 
10-1 
40-4) 
6-0 


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N 
N 
N 


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1 17 ^¡n 










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11- 
14- 
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23- 

10- 
10-0 
13-0 
14-0 

11- 
8-0 

10- 
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60 7-0 

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11.128 




















El Direct< 


sr de Estadíst 

Julián ^ 


ca Escolar, 
VIoRÉ Cu] 


ÍLTü. 



490 



EL EDUGAGIONISTA 



PESTALOZZI 



En celebración Dp su 150" aniversario, el día 
12 DE enero de 1896 



[Traducido del alemán especialmente para El Educacionista.] 

Quién era Pestalozzi y cuáles fueron sus hechos, pa- 
ra que hasta el día su nombre se repita tanto y en ca- 
«i todo el mundo civilizado se celebre el aniversario 
150° de su cumpleaños el día 12 de enero de 1896? 

Muchos harían esta pregunta, siendo Pestalozzi por 
lo general poco conocido. En la alta sociedad se le 
tiene por un reformador de escuela, cuya actividad 
favorece principalmente á las escuelas populares, y 
siendo estas en tales círculos consideradas como esta- 
blecimientos inferiores, no se extraña que falte el in- 
teréíí por un hombre que únicamente reformó las es- 
cuelas populares. Escribió también libros que en su 
tiempo llamaron poderosamente la atención, [)ero es- 
tos son anticuados y poco á propósito para la época 
actual. Así critica la alta sociedad, pero esta opinión 
es falsa. No cabe duda, Pestalozzi era en. primera lí- 
nea pedagogo, pero en un sentido mucho más profun- 
do y más notable de lo que generalmente se entiende 
bajo ese título. No solamente para los niños, sino 
también para toda la humanidad, halló el fin y ca- 
mino de la educación. La manera de educar al géne- 
ro humano ha sido descubierta por él y fundada in- 
quebrantablemente en las leyes sabias é inmutables 
de la naturaleza. 

"Querido pueblo, yo te ayudaré," dice él en la in- 
troducción de su libro, "El maestro racional," en el 
cual se hallan las ideas fundamentales para la educa- 
ción de la humanidad. 

En esta frase está expresada su propia individuali- 



EL EDUCACIONISTA 491 



(latí, lo que caracteriza su vida y sufrimientos por el 
l)ien (le la liumanidad; no solamente por aquellos que 
viven en humildes ranchos, sino también por Ips que 
habitan en palacios. 

Las ideas nacen del corazón, el raciocinio de la in- 
teligencia; por eso veremos siempre en l(3s hombres 
que animaron al mundo con nuevas ideas, que el 
desarrollo de sus sentimientos había recibido un cui- 
dado particular de parte de su madre. Esto sucedió 
con Pestalozzi, quién únicamente tuvo la educación 
materna, por haber perdido á su padre, (cirujano esti- 
mado en Zurich), cuando apenas tenía seis años de 
edad. 

Quien cree que tal educación le hubiera afeminado, 
se equivoca. Ya de muy niño se distinguió por su 
gran valor; animáronle siempre un pronunciadt» sen- 
timiento en pro de lo justo y en contra de lo vulgar; 
defendía á sus condiscípulos más débiles, y se hacía 
respetar de los robustos, quienes en virtud de su 
conducta rara le llamaban "Enrique el extraño del 
pueblo de locos." 

En aquella época influyeron en la atmósfera cientí- 
fica de Zurich los bien conocidos críticos y poetas Bod- 
mer y Breilinger. Esos hombres como profesores del 
Collegium humanitatis, ejercieron una gran influen- 
cia sobre Pestalozzi. A la par de la educación cientí- 
fica debió á este Instituto el desarrollo de sus senti- 
mientos y especialmente el estilo poético que rivaliza 
con lo mejor que se conoce de aquel tiempo, y además 
la solidez de sus principios morales, que formaron ¡a 
base de su vida y su trabajo. 

Pestalozzi visitaba mucho a su abuelo, que era De 
cano en Hóngg, aldea situada en los cerros de la orilla 
derecha del río Limat una hora distante de Zurich; 
también visitaba á sus parientes en los pueblos, que 



492 EL EDUCACIONISTA 



rodean el lago de Zürich, dando la preferencia á su tío 
Dr. Holz en Rhicersweil. Logró conocer bien el pue- 
blo, y. al mismo tiempo la tiranía, que ejercía la ciu- 
dad de Zurich sobre las provincias. Chupaba la san- 
gre de ellas y no les permitía el desarrollo de sus pro- 
pias fuerzas. La desmoralización de aquellas fué la 
consecuencia, yeso contribuyó mucho á que Pestaloz- 
zi tomara la resolución de auxiliar al pueblo. ^g^^ 

Creía poder hacerlo mejoren la dignidad de sacer- 
dote, pero no se sabe por qué razón, abandonó luego 
el estudi<>de la Teología. Así mismo renunció luegoal 
estudio de la jurisprudencia, tal vez porque en vista 
del partido político que dominaba entonces, no poílía 
esperar que le emplearan en el Gobierno, principal- 
mente á consecuencia de una grave enfermedad, des- 
pués de la cual los médicos le prohibieron todo estudio. 

En seguida se dedicó á la agricultura é hizo su apren- 
dizaje nueve meses con el agricultor JschiíFeli en 
Kirchberg, cerca de Berna. 

Poco antes se había comprometido con Ana Schul- 
thess, con la cual sostenía una hermosa corresponden- 
cia, cual se publicará muy en breve. Se manifiesta en 
esta toda la pureza y sublimidad de su carácter. Des- 
pués de su regreso á Zurich procuró hacerse indepen- 
diente por medio de una enipresa de agricultura. Que- 
ría tomaren arrendamiento una pequeña hacienda, pero 
esto no les gustó á sus futuros suegros y por este mo- 
tiv^o resolvió hacer una compra. Se asoció con el ban- 
quero Schulthess que contribuyó con 500 francos y 
compró unos terrenos cerca de la aldea Birr en la ve- 
cindad de Brugg, los cuales formaron una hacienda 
que él llamó NeuhofF 

A esta llevó á su esposa Ana Schulthess en 1769, 
dedicándose con energía y habilidad á la agricultura; 
pero ya en el mes de abril del año siguiente el ban- 



EL EDUCACIONISTA 493 



quero Schiilthess mandó examinar la linca, que por ser 
administrada á lo moderno atraía mucho la atención y 
crítica de la vecindad, por lo cual Scluilthess declaró 
frustrada la empresa y se retiró de ia sociedad. Natu- 
ralmente faltando los medios necesarios las cosechas 
tenían que ser malas y no podía prosperar ia empresa, 
obligando á Pistalozzi abandonar la hacienda en 1775. 
''^ Estableció en seguida su casa de huérfanos en la 
cual recibió los pequeños mendigos que en grupos atra- 
vesaban el país; pero el Instituto no prosperaba y no era 
para sorprenderse, porque el Gobierno no le a3'udaba. 
Los padres sacaban á sus hijos en cuanto estaban asea- 
dos, vestidos y comenzando á ací)stumbrarse á una 
arreglada vida. 

Con esta empresa l*estalozzi había sacrificado los 
escasos restos de su capital. El tiempo entre 1780 y 
1798 fué el más penoso de su vida, porque no podía 
poner en práctica sus ideas ni desarrollarlas en bien 
de la humanidad. 

Solamente pudo escribir y entonces salió á luz un 
hermoso libro popular Lienhard y Gertrud que le 
atrajo la estimación de todos los círculos de la alta so- 
ciedad. 

(Continuará) Matilde Wkllauer 



LA LUNA 



(DiECío Fallón) 



Ya del Oriente en el confín profundo 
La Luna aparta el nebuloso velo; 
Y leve sienta en el dormido mundo 
8u casto pie con virginal recelo. 

Absorta allí la inniensidad saluda. 
Su faz humilde al cielo levantada: 



494 EL EDUCACIONISTA 

Y el hondo azul con elocuehcia muda 
Orbes sin fin ofrece á su mirada. 

Un lucero no más lleva por guía, 
Por himno funeral silencio santo, 
Por solo rumbóla región vacía, 

Y la insondable soledad por manto. 

¡Cuan bella, oh Luna! á lo alto del espacio 
Por el turquí del éter lenta subes. 
Con ricas tintas de ópalo y topacio 
Franjando en torno tu dosel de nubes! 

Cubre tu marcha grupo silencioso 
De rizos copos, que tu lumbre tiñe; 

Y de la noche el iris pavoroso 
La regia pompa de tu trono ciñe. 

De allí desciende tu callada lumbre, 

Y en argentinas gasas se despliega 
De la nevada sierra por la cumbre 

Y por los senos de la umbrosa vega. 

Con sesgo rayo por la falda oscura 
A largos trechos el follaje tocas, 

Y tu albo resplandor sobre la altura 
En mármol torna las desnudas rocas; 

O al pie del cerro do la roza humea, 
Con el matiz de la azucena b.añas 
La blanca torre de veciua aldea 
En su nido de sauces y cabanas. ^ 

Sierpes de plata el valle recorriendo, 
Ven se á tu luz las fuentes y los ríos, 
En sus brillantes roscas envolviendo 
Prados, florestas,, chozas y plantíos. 



UL I}DUCAGIONISTA 496 

Y yo en tu lumbre difundido, ¡oh Luna! 
Vuelvo al través de solitarias breñas 
A los lejanos valles, do en su cuna 
De umbrosos bosques y encumbradas peñas, 

El lago del desierto reverbera, 
Adormecido, nítido, sereno, 
Sus montañas pintando en la ribera, 

Y el lujo de los cielos en su seno. 

¡Oh! y éstas son tus mágicas regiones, 
Donde la humana voz jamás se escucha 
Laberintos de selvas y peñones 
En que tu rayo con las sombras lucha; 

Porque las sombras odian tu mirada; 
Hijas del Caos, por el mundo errantes; 
Náufragos restos de la antigua Nada, 
Que en el mar de la luz vagan flotantes. 

Tu lumbre, empero, entre el vapor fulgura, 
Luce del cerro en la áspera pendiente; 

Y á trechos ilumina en la espesura 
El ímpetu salvaje del torrente; 

í]n luminosas perlas se liquida 
Cuando en la espuma del raudal retoza: 
O con la fuente llora que perdida 
Entre la oscura soledad solloza. 

En la mansión oculta de las Ninfas 
Hendiendo el bosque á penetrar alcanza; 

Y alumbra al pie de despeñadas linfas 
De las Ondinas la nocturna danza. 

A tu mirada suspendido el viento. 
Ni árbol ni flor en el Desierto agita: 



496 EL EDUCACIONISTA 

No hay en los seres voz ni movimiento; 
El corazón del mundo no palpita. . . . 

¡Se acerca el centinela de la muerte! 
¡He aquí el Silencio! Sólo en su presencia 
Su propia desnudez el alma advierte, 
Su propia voz escucha la conciencia. 

Y pienso aún y con pavor medito 
Que del Silencio la insondable calma 
De los sepulcros es tremendo grito 

Que no oye el cuerpo y estremece el alma. 

Y á su muda señal de Fantasía 
Rasgando altiva su mortal sudario 
Del infinito á la extensión sombría 
Remonta audaz el vuelo solitario. 

Hasta el confín de los espacios hiende; 

Y desde allí contempla arrebatada 

El piélago de mundos que se extiende 
Por el callado abismo de la Nada!. . . . 

El que vistió de nieve la alta sierra, 
De oscuridad las selvas seculares, . 
De hielo el polo, de verdor la tierra 

Y de hondo azul los cielos y los mares, 

Echó también sobre tu faz un velo, 
Temblando tu fulgor para que el hombre 
Pueda los orbes numerar del cielo, 
Tiemble ante Dios y su poder le asombre. 

Cruzo perdido el vasto firmamento, 
A sumergirme torno entre mí mismo; 

Y se pierde otra vez mi pensamiento 
De ral propia existencia en el abismo 



EL EDUCACIONISTA 497 



Delirios siento que mi mente aterran. . . . 
Los Andes (\ lo lejos enlutados 
Pienso que son las tumbas do se encierran 
í.as cenizas de mundos ya juzgados. . . . 

El último lucero en el Levante 
Asoma, y triste tu partida llora: 
Cayó de tu diadema ese diamante, 

Y adornará la frente de la Aurora. 

jUli Luna, adiós I (¿uisiera en mi despecho 
El vil lenguaje ma'ldecir del hombre, 
Que tantas emociones en su pecho 
Deja que broten y les niega un nombre. 

Se agita mi alma, desespera y gime. 
Sintiéndose en la carne pi'isionera; 
Recuerda al verte su misión sublime, 

V el frágil polvo sacudir quisiera. 

Mas si del polvo libre se lanzara 
Esta que siento, imagen de Dios mismo, 
Para tender su vuelo no bastara 
Del firmamento el infinito abismo: 

Porcjue esos astros, cuya luz desmaya 
Ante el brillo del alma, hija del cielo, 
No son siquiera arenas de la playa 
Del mar que se abre á su futuro vuelo. 



EL CANSANCIO CEREBRAL EN LOS NIÑOS 



iM)R A. Messo 

Al salir el niño de la vida tranquila (pie llevaba en 
el hogar paterno, cuando se le envía á la escuela, no 
experimenta al principio grandes disgustos, ni se fati- 



EL EDUGAGIOmslA 



ga con el trabajo intelectual, porque la novedad de la& 
cosas le divierte. Sin embargo, fijándose más su aten- 
ción, comienza á cansarse pronto y acaba por fatigar- 
se de tal modo, que su salud se altera. Todo ello se 
conoce en la palidez que reemplaza al hermoso color 
de rosa que cubre el rostro de los niños; al propio tiem- 
po se vuelven menos alegres y vivos, pierden el apeti- 
to, se irritan fácilmente, están tristes y se quejan de 
dolores de cabeza. 

El Profesor Finckelnburg resume las consecuencias 
del excesivo trabajo cerebral en la infancia en estos 
puntos principales: perturbación de la vista y especial- 
mente miopía; congestión cerebral, que se manifiesta 
con dolores de cabeza; hemorragia por las narices y 
vértigos; tendencia á la pereza; inapetencia y mala di- 
gestión ; predisposición á las enfermedades pulmona- 
res; desviación de la columna vertebral; enfermedades 
del cerebro y neurosis. 

Apenas se planteó la cuestión de la ruina del cere- 
bro, que los Congresos, las Academias, los Parlamen- 
tos é innumerables comisiones se ocuparon en el asun- 
to, que ha encontrado gran apoyo en las letras y hay 
diarios que, como el Kotelmann publicado por Voss, en 
Hamburgo, se ocupa exclusivamente de la higiene es- 
colar; y, en Berna, se ha establecido una cátedra espe- 
cial para este estudio en la Universidad. 

Axel Key, Profesor de fisiología en Estocolmo, ha 
publicado una obra muy importante á este respecto y 
las investigaciones que ha llevado á cabo en Suecia, 
demostraron por medio irrefutable que la enseñanza 
cansa más hoy que antes y es sumamente perjudicial 
á la salud de los niños. 

Con el recargo de trabajo mental á los niños que 
ooíicurren á los establecimientos de enseñanza, ha su- 
cedido como con todas las otras cuestiones; se ha co- 



EL EDUCACIONISTA 499 



inenzado por afirniai- y negar, por acusar y defender, 
antes de poseer documentos ciertos que pudieran ser- 
vir de base para formar un juicio. Algunas estadísti- 
cas publicadas en estos últimos años, son con verdad 
exageradas. Para dar un ejemplo, citaré solamente 
las cifras que el Profesor Nesteroff publicó en uno de 
sus trabajos, intitulado La Escuela moderna y la salud, 
fluyas observaciones bizo durante cuatro años, á con- 
tar de 1882, respecto de 216 discípulos de un Gimna- 
sio de Moscou. Ace.rca de lo que concierne á las en- 
ferniedailes del sistema nervioso en las ocbo clases, 
obtuvo el resultado siguiente: 

En la clase preparatoria 8 % 

— 1*^ 15 — 

2* 21 — 

— 3^ 28 — 

— 4" 44 — 

— 6^ 27 — 

— 6!^ 58 — 

— 7? 64 — 

8^ 69 — 

Felizmente no son esas verdaderas enfermedades 
sino simples disturbios nerviosos bajo la forma de 
neurostenia, con sensibilidad inferior en la normal, 
dolor de cabeza; neuralgia; palpitaciones de corazón, 
poluciones y perturbaciones de los órganos sexuales. 

Axel Key lia demostrado que lo que especialmente 
es nocivo á los niños, es permanecer sentados largo 
tiempo y que en las escuelas es necesario concederles 
más tiempo para níoverse con toda libertad y para re- 
posar después de las comidas. 

De las investigaciones hechas en las escuelas supe- 
riores de Suecia, resulta que solamente la mitad de los 
discípulos están en perfecta salud. 



500 EL EDUCACIONISTA 

Se presenta en estas investigaciones una dificultad 
casi insuperable y es que no podría decirse cuál sería 
la proporción de niños sanos relativamente á la de los 
enfermos, si ninguno de ellos frecuentara las escuelas. 
Lo que falta en esta comparación es la mediana nor- 
mal y el tipo del joven sano, ocupado exclusivamente 
de vegetar y crecer. No se tendría razón para preten- 
der quesería menester abstenerse de enviar los jóve- 
nes á la escuela, con el Hn de lograr hacer este estu- 
dio y aun cuando existieran niños en estas condicio- 
nes, sería difícil ocurrir un número suficiente .que su- 
ministrara una mediana normal. 

En Suecia, los niños de las clases superiores traba- 
jan de 11 á 12 y hasta 14 horas por día. En cuanto á 
los niños, 36 % son cloróticos y el 10% padecen de 
desviaciones en la columna vertebral. Aparte la mio- 
pía, el Profesor Key ha encontrado en las escuelas sue- 
cas y dinamarquesas cerca de 40 p.g de niños afligi- 
dos por enfermedades crónicas y él atribuye este ago- 
tamiento y este marasmo al sobrecargo cerebral y á la 
demasiiada gran dificultad de los trabajos con que se 
aniquila á los discípulos. 

En Inglaterra mismo, bien que este país se eleva so- 
bre los demás en punto á higiene, la juventud sufre 
por causa del excesivo trabajo cerebral. El Profesor 
Ballentine, que se ocupa de las enfermedades de los 
niños en la Universidad de Edimburgo, ha publicado 
recientemente en IVie Lancel un estudio sobre el recar- 
go cerebral en Inglaterra, y dice que el ideal de la es- 
cuela sería, según su sentir, dar á los niños períodos 
iguales de trabajo y de juego, de ejercicios corporales 
y espirituales. Propone también enviar á los niños al 
campo, cuando sus padres se aperciban que durante el 
sueño hablan de sus deberes y lecciones. 

Las conclusiones de este importante trabajo del Pro- 



EL EDUCACIONISTA 501 



fesor Rallentine son las siiguientes: coniplenientar la 
organización liigiénica de las escuelas y cui(iarse aun 
nuis del desarrollo físico de los niños; variar en lo po- 
sible sus ejei'cicios, de modo que los discípulos tan lue- 
go estén en pie como sentados; que se ocupen alterna- 
tivamenie tanto en la lectura como en la escritura, en 
trabajar como en jugar; ques.e tomen disposiciones es- 
peciales para evitar (jue los niños asistan á sus leccio- 
nes con el calzado húmedo y hacerles pasar con fre- 
cuencia de un local á otro; hágase uso de grandes plan- 
chas ilustradas, de pinturas y de imágenes, y, reníincie- 
se á dar deberes á los escolares con el fin de ocuparles 
durante las vacaciones. 



EL POPOL-VUH 



[Continúa) 

Kntonces se acordaban de sus hermanos que habían 
quedado á larga distancia tras ellos, de la nación. Y 
aquí que su aurora alumbró en estos paises, lioy día 
llamados Méjico; había igualmente una parte d«^ la 
nación que dejaron en el oriente; Tepeu Oliman, son 
los noml>res de los lugares donde quedaron, dijeron 
eilos (2.) 

Grande era la angustia que sentían sus corazones 
allá sobre el monte Hacavitz; el mismo sentimiento 
también. experimentaban los de Tamub y de Ilocab; 

(2) He aquí tres distintas eiuígraeiones, claramente expresadas y que 
tuvieron lugar en la mi^nia época; parten ellas de Tulan y Zuiva, que pa- 
rece bien ser en Xil)albá. es decir, en las regiones situadas entre las rami* 
ficaciones del Uzumacinta y del río de Tabanco al <lescender de las monta- 
ñas. T^na de estas emigraciones se dirige á Méjico al ot-ste, las otra» dos 
van hacia el oriente y se separan cerca de los lugares llamados TejuMi y 
Oliman, que el maniigcrito Caccliiquel indica estar situados entre el Teten 
y Yucatiín ; los de Tamub y de Ilocab separándose de estos tomarían el ca- 
inino dol sur hacia Soconiizco, que condncÍR naturalmente á los lugarefl 
•donde los encontramos respectivamente (B. de B.) 



502 M/ EDUGAGIONISTA 

éstos precisamente habitaban aquí en los bosques, la 
región llamada de Dan, donde la aurora alumbró á 
los sacrificadores de Tamub así como á su dios que era 
también Tohil; porque no había más que un nombre 
para el dios de las tres fracciones de la nación quiche. 

Kste era también el nombre del dios de los rabina- 
leños, aunque haya alguna diferencia del nombre de 
Huntoh, como se llama comunmente el dios de los 
rabinalefios; así, es preciso afirmar qu^ su lengua se 
acuerda con la lengua quiche. 

Pero había mucha diferencia entre esta lengua y la 
de los cacchiqueles, porque el nombre de su dios era 
diferente, cuando partieron de Tulan y Zuiva Tzotzihá- 
Chimlacan era el nombre de su dios, y él habla todavía 
una lengua diferente hoy, y también de su dios tomó 
la tribu su nombre de Ahpozotzil y Ahpoxa (8), como 
se les llama. 

Así mismo cambiaron la lengua del dios, cuando se 
les entregó el dios allá en Tulan, y su lengua fué cam- 
biada cerca dé una roca, cuando vinieron de Tulan en 
la obscuridad; ellos fueron plantados juntos y la auro- 
ra brilló para todas las naciones reunidas cuando se 
dieron los nombres de los dioses siguiendo el orden de 
cada una de las tribus. 

Ahora, pues, contaremos su permanencia y su mo- 
rada en la montaña, donde vivieron todos cuatro jun- 
tos, Balam-Quitzé, Balam-Agab, Mahucutan é Iqi-Ba- 
lam, como se les llamaba. Sus corazones gemían con 



(3) Kl Cacchiquel y el Tzutohil son dialectos del Quiche. En cuanto á 
Ohimalcan ó Chamalcan no es fácil averiguar su origen, pues analizando 
el nombre de esté dios, resulta que significa: Tzotziha, casa de murciéla- 
lagos, y Chamalcan, como lo escriben comunmente, flecha de chay unta- 
da de ocre amarillo. Ahpozotzil y Ahpoxahil son títulos de los jefes prin- 
cipales de la nación Cacchiquel, del rey y del heredero presuntivo. Ana- 
lizada la etimología de estos nombres, el primero significa : 8eñor de los 
murciélagos, y el segundo Señor ó Príncipe de los danzantes (B. de B.) 



EL EDUCACIONISTA 503 



motivo de Tohil, de Avilix y de llacavitz, «lueesUiban 
todavía escondidos entre las altas N'erhas y las plhiitas 
filamentosas poi- causa de ellos. 

CAPÍTULO DÉCIMO 

He aquí, pues, su resolución y el origen de la colo- 
cación de Tohil, cuando ellos se presentaron delante 
de Tohil y Avilix yéndolos á ver y saludar para darles 
las gracias en su presencia por el nacimiento del día. 

Y ellos resplandeí^ían también en las rocas en me- 
dio de los bosques; solamente por efecto de su poder 
misterioso su voz se hizo oir, cuaiulo los sacrificadores 
llegaron delante de Tohil. 

No era de ningún valor loque llevaban y (juema- 
ban en seguida; era solamente resiiía y el residuo de 
noh (desperdicios de zacate), con anís silvestre (hiperi- 
con), loque ellos quemaban delante de sus dioses. Kn- 
tonces, pues, habló Tohil y misteriosamente lambién 
les dio sus reglas de conducta á los sacrificadores. 

Y tomando ellos la palabra, le dijeron: en verdad 
que estas serán nuestras montañas y nuestros valles. 
Nosotros seremos vuestros siempre; nuestra gloria y 
nuestro brillo han sido exaltados ante todos los hon)- 
bres. Vuestras son todas las naciones, como nosotros 
somos vuestros compañeros; velad, pues, sobre vues- 
tro pueblo y nosotros les daremos vuestros consejos. 

No nos presentéis como espectáculo ante los ojos de 
las tribus, cuando nos irritemos por las palabras de 
sus bocas y por su conducta, así también no nos de- 
jéis caer en ninguna emboscada: perodaihios las (bes- 
tias), criaturas de la hierba y de los arbustos, dadnos 
las venadas y las hembras de los pájaros. 

Dignaos darnos un poco de su sangre, pobres que 
somos, y dejadnos el pelo de los venados; tened cui- 
dado de los que están colocados como centinelas para 



o04 EL EDUCACIONISTA 

ver los lazos que nos tieiuien. Ellos serán como sím- 
bolos y de consiguiente nuestros lugartenientes que 
'vosotros manifestareis á las tribus (\). (Y los dioses 
respondieron): 

¿Dónde está Tohi? se os dirá entonces, y vosotros 
en ese caso manifestaréis vuestros símbolos á sus mi- 
radas; pero no os mostréis vosotros mismos, porque 
tendréis otra cosa que hacer. Grande será vuestro 
ser; vosotros venceréis á todas las naciones; vosotros 
traeréis su sangre y su vida ante nuestra presencia, y 
aquellos vendrán á abrazarnos puesto que son nues- 
tros, dijeron entonces Tohil, Avilix y Hacavitz. 

Bajo la forma de mozos se transfiguraron cuando se 
dejaron ver al llegar los presentes que ofrecieron ante 
su presencia. Porque entonces comenzó la caza de 
pichones íle todos los pájaros, de animales monteses, 
y esta caza fué recibida por los sacrificadores. Cuan- 
do en seguida hubieron encontrado pájaros y venadi- 
tos, entonces fueron á regar la sangre de los venados 
y de los pájaros sobre el pedestal de piedra de Tohil 
y de Avilix. 

Habiendo sido bebida su sangre por 'os dioses, la 
piedra habló en el acto, al mismo tiempo que los sa- 
crificadores se acercaban viniendo á presentar sus 
■ofrendas. Así igualmente hacían ante los símbolos 
de sus padres, quemando resina, como también anís 
silvestre y la yerba que llamamos cabeza de culebra. 

Los símbolos de sus padres permanecían cada uno 
aparte sobre la montaña, donde habían sido colocados 



<\) Este parece ser el testamento de los primeros que llevaron los nom- 
bres de Balam-Quiché, Balam-Agab, Mahncutah é Iqi-Bulam, y los sím- 
bolos de que He habla no eran sino las estatuas de estos personajes que 
después de su muerte fueron veneradas como las divinidades de que ellos 
habían sido los sacerdotes. Los jóvenes que después aparecen son talvez 
ios hijos de aquellos que vienen á reemplazar á sus padres <x>mo jefes. 
(B. deB.) 



EL EDUCACIONISTA 505 

por sus hijos; ahora, pues, estos uo vivíau en sus ca- 
sas durante el día, sino que andaban por todas las 
montañas. 

He aquí, pues, lo que comían para alimentarse: cri- 
só,lidas de tábanos, crisálidas de avispones y abejas 
que buscaban en los bosques; ncX tenían nada bueno 
que comer ni que beber y entonces no se conocía el ca- 
mino de sus moradas y no se sabía claramente donde 
se habían (juedado sus mujeres. 

PARTE CUARTA 

CAPÍTULO PRIMKliO 

He aquí, pues, que ya se habían fundado muchos 
l)Ueblos, separados un(js de otros, y cada una de las 
tribus se reunía en los dichos pueblos que se forma- 
ban sobre todos los caminos y sus caminos estaban 
abiertos. 

En cuanto á Balam-Quitze, á Balam-Agab, á Mahu- 
cutah 3' á Iqi-Balam no se veía claro donde estaban 
(1.) Cuando percibían las gentes de las tribus (jue 
pasaban por los caminos, inmediatamente gritaban 
en los bordes de las montañas, y era su grito el grito 
plañidero del coyote, y el grito del gato de monte que 
aulla, como también el rugido del león y del tigre 
que se hacía oir. 

Y cuando las tribus vieron estas cosas al caminar 
dijeron: Ellos ahullan justamente como el coyote y 
como el gato montes, como el león y el tigre, como si 
no hubiesen sido liombres según la mente de todas 
las tribus. Ahora, pues, era para atraer al lazo á las 
gentes de las tribus para lo que hacían todo esto. 



(1) Se ve por este pasaje que la nación quiche aun no se hallaba estable- 
cida y no era sino de una importancia flecundaria, mientras que las otras 
hacía ya mucho tiempo (jue estalnin estiblecidaa y Horccientes. \ja» tribus 
de que aquí se habla como enemigos de los sacritiiradores quiche» eran los 
Pokomaiies, llamados también IüS trece fracciones de Tecpain, que ocupa- 
ban una parte de la Vevapaz. (B. de B.) 



606 EL EDUGAQIONISTA 

Hay algo que su corazón desea. En verdad ellos no 
se atemorizan de lo que hacen; tienen algo en mira 
cuando rugen como el león y braman como el tigre 
con esos gritos al ver una ó dos personas en su cami- 
no y desean acabar con nosotros: añadían. ^ 

Todos los días, pues, los sacrificadores iban á sus 
casas con sus mujeres; pero no llevaban más que cri- 
sálidas de tábanos y de avispas, y crisálidas de abejas 
que daban á sus mujeres. 

Diariamente también, iban delante de Tohil, Avi- 
lix diciendo dentro de su corazón; He aquí Tohil, 
Avilix y Hacavitz, á quienes no damos otra cosa que 
sangre de animales monteses y de pájaros; nosotros 
no nos picamos más que las orejas y los codos. Pida- 
mos, pues, la fuerza y el valor á Tohil, á Avilix, á Ha- 
cavitz. ¿Quién nos culpará por los muertos que ha- 
cemos entre las gentes de las tribus, cuando los mata- 
mos una á una? Esto decían uno á otro al ir á la pre- 
sencia de Tohil, Avilix y Hacavitz. 

Entonces se picaron las orejas y los codos delante 
la divinidad, recogieron la sangre con esponjas y lle- 
naron la copa sobre el bordo de la piedra. Pero ver- 
daderamente no era piedra entonces; tales que los jó- 
venes cada uno llegó á su vez (2.) 

Los sacrificadores se regocijaron de nuevo de esta 
sangre que habían sacado de sus venas, cuando llega- 
ron estos signos de sus obras. Seguid su ejemplo, es- 
te era el medio de salvaros. De allá de Tulan vino, 
cuando nos condujisteis, les fué respondido, una piel 
llamada 7"*a2;z7m6, y que se nos dio con la sangre, que 
nos introdujerojí; que se froten, pu^s, con la sangre 
que ha llegado á ser la ofrenda de Tohil, de Avilix y 
de Hacavitz. 



(2j liste pasaje Jotrad uce Ximénez así: y á la verdad no se veían pie- 
•dras, sino como tres mancebos parec/an, los tres ídolgs. . 



EL EDUCACIONISTA 607 



CAPITULO SEGUNDO 

He aquí donde comenzó el rapto de las tribus por 
Balam-Quitzé, Balam-Agab, Mahucütah é Iqi-Ba- 
lam (1.) 

• Poco después tuvo lugar la matanza de las tribus, 
de las cuales aquellos cogían á los que iban caminan- 
do solos ó de dos en dos, sin que se supiese cuando los 
robaban; después de lo cual iban á sacrificarlos ante 
Tohil y Avilix. 

En seguida, como regaban la sangre \' dejaban las 
cabezas dispersas en el camino, los pueblos decían: el 
tigre los ha devorado. Ellos decían esto, porque veían 
como huellas de las patas del tigre, y no eran más que 
los rastros que hacían sin mostrarse. 

Ellos r(jbaban así á los hombres de muchos pueblos, 
y ya habían muerto en gran número cuando se aper- 
cibieron de esto las tribus. Es, pues, este Tohil, este 
Avilix el que entra en medio de nosotros, ellos son 
ciertamente los que alimentan á los sacrificadores. 
¿Dónde, pues, estarán sus viviendas: para que les siga- 
gamos la pista? repitieron todas las villas ó tribus. 

Entonces se consultaron unas con otras. En segui- 
da comenzaron á seguir la pista de los sacrificadores; 
pero sus huellas no eran claras. No eran más que ras- 
tros de animales monteses, rastro de tigres eran lo que 
veían, sin discernar claramente sus pasos. Pero sus 
pasos no eran visibles porque eran pasos como inver- 
tidos hechos así con el fin de engañar á las gentes por 
€ste medio, no siendo claro su camino ó dirección. 

l*orque se formaban nieblas en aquellos lugares ele- 
vados, que producían una lluvia oscura que hacía fan- 



:l) En el Título de lox Señotrx (le Tütouicapain, se dice que estas pobla- 
ciones expuestas á este rapto homicida eran las de Vakamag, 6 de las siete 
naciones, venidas con Taniub 6 llocab, y de los Pokomanes cuyoe pueblo 
rodeaban las montañas donde habitan los sectarios de Tohil. «B. de B.) 



508 EL EDUCACIONISTA 



go; se formaba también una llovizna fría, y esto era 
todo lo que las poblaciones veían delante de sí. 

Pero sus coi'azones se fatigaban en la busca, siguien- 
do á éstos enemigos desconocidos, en los caminos; por- 
que era grande la naturaleza de Tohil, de Avilix y ¿e 
Hacavitz; y ellos se alejaron por allá á la cima de la 
montaña, que dominaba las tribus que diezmaban. 

De allá comenzó el rapto que imaginaron los bi'ujos, 
cuando ellos robaron á las gentes de los pueblos por 
todos los caminos, para inmolarlos en presencia de 
T(jbil, de Avilix y de Hacavitz, y que éstos salvaron á 
sus bijos allá arriba sobre la montaña. 

Abora, pues, Tohil, Avilix y Hacaviz tenían la apa- 
riencia de tres jóvenes en su marcha, y esto era un 
prodigio especial de la piedra. Había, pues, un río 
donde se bañaban á la orilla del agua, solamente para 
manifestarse; y este lugar se llamó el baño de Tohil, 
tal fué el nombre del río (2.) 

Y muchas veces los veían los pueblos; pero inme- 
diatamente se desvanecían á voluntad, cuando eran- 
observados de ios pueblos. Entonces se regaba súbi- 
tamente la noticia de que Balam Quitzé, Balam Agab, 
Mahucutah é Iqui-Balam estaban presentes y he aquí 
que se reunió un consejo de las tribus para consultar 
sobre la manera de hacerles morir. 

Y desde luego las tribus quisieron deliberai" sob)-e 
la manera de hacer caer en el lazo á Tohil, Avilix y 
Heeavitz. 

Todos los sacrificadores, dijeron á la faz de las tri- 
bus, todos se convocarán y se levantarán: que no haya 
ni uno ni dos batallones que se queden atrás de los 
otros. 

{2) Kl baño de Tohil, llanuvdo hoy así en lengua Quiche chatinibal Tohil, 
fuente ó arroyo situado á cinco ó seis leguas al Sur-Oeste de Oubu co, en 
el camino de este pueblo á Joyabah, en la cima de los montes que separan 
estos dos higHti-s (B. de tí.) 



EL EDUCACIONISTA 509 



Todos se reunieron y se levantaron y consultándo- 
se, dijeron preguntándose unos á otros: como haremos 
para burlar los lazos que nos tienden los Quichées de 
Cavek (3) porque esta es la ruina de vuestros vasallos? 
No se ve mu}' claraniente como se verifica esta des- 
trucción de hombres por ellos. 

Si nosotros debemos ser destruido:- por la continua- 
ción de este rapto, sea; pero si es tan grande el poder 
de Tohil, de Avilix y de Hacavitz, está bien, pues, es- 
te Tohil será nuestro dios y pliegue al cielo que lo po- 
dáis cautivar. Kilos no han acabado de vencernos. ¿No 
somos acaso un pueblo numeroso en nuestra existen- 
cia? No son por ventura esos Cavek más que un pu- 
ñado todos juntos? Agregaron todos cuando se reu- 
nieron. 

Una parte de los pueblos respondió á las otras di- 
ciendo: quien, pues, ha visto á esos bañadores todos 
los días á las orillas del río? Si esos son Tohil, Avi- 
lix y Hacavitz, nosotros los cogeremos desde luego en 
la trampa en ese lugar; y entonces comenzará la de- 
rrota de esos sacrificadores respondió igualmente la 
otra parte, tomando la palabra. 

Pero con qué, pues, los cogeremos en la trampa? 
preguntaron ellos. — P^ste será el lazo en que debemos 
cogerlos. Como estos son jóvenes que aparecen, cuan- 
do se les puede ver en el agua, que dos doncellas va- 
yan allá también, quesean verdaderamente de las más 
bellas y más amable.-* jóvenes, y que les sobrevenga el 
deseo de poseerlas, replicaron ellos. 

Está bien, vamo.-!, pues, busquemos dos entre las 
doncellas más graciosas, agregaron buscando ya á las 
jóvenes. Estas fueron en verdad las n)ás blancas en- 
tre todas las doncellas, las que despacharon entonces. 



(8) El nombre de Car** que aparece aquí por la primera ve», es el de la 
familia n>al que reinó en el Qnich^i de«<ie la fundación de aquel reino has- 
ta la conqnistii del país por A I varado (B. de B.) 



MO EL EDUCACIONISTA 

Partid, oh! nuestras hijas; idos á lavar la ropa en el 
río: y si los veis á esos tres jóvenes, desnudaos delante 
de ellos, y si sus corazones os apetecen, llamadlos. 

Y que ellos os digan: queréis venir con nosotros?-— 
Sí, responderéis vosotras. — Y cuando os pregunten: De 
dónde venís, de quién sois hijas? — Entonces que se 
les diga: Nosotros somos hijas de señores; y decidles 
también: Venga una prenda de vosotros. Cuando ellos 
os hayan dado alguna cosa:si ellos desean vuestras ca- 
ras, en verdad, daos á ellos. Y si no os dais, nosotros 
os mataremos; después de esto nuestro corazón esta- 
rá contentos cuando esté ya la prenda allí,, traedia 
aquí, y esta será para nuestro corazón la prenda de 
que han venido á vosotras. 

Así hablaron los señores, al momento que fueron 
enviadas las dos jóvenes; estos son sus nombres, Xtah, 
es el nombre de una joven, y Xpuch el nombre de la 
otra. Ahora, pues, fueron estas dos llamadas Xtah y 
Xpuch las que ellos enviaron al río, al baño de Tohil, 
de Avilixyde Hecavitz, tal fué la resolución de todos 
los pueblos. 

Después de eso ellas se fueron y se arreglaron ver- 
daderamente de manera para parecer muy bellas y 
brillantes, y al encaminarse hacia el lugar donde se 
bañaba Tohil, se agitaban sin pudor y se chanceaban 
del mismo modo; mientras que se iban ellas, los se- 
ñores se regocijaban por su lado á causa de sus hijas 
que enviaban fuera. 

Y entonces ellos llegaron al río y comenzaron después 
á lavar; se desnudaron ambas y saltaban delante de las 
rocas, cuando apercibieron á Tehil, Avilix y Hacavitz. 
Llegaron éstos á la orilla del río y se sorprendieron 
algo á la vista de estas do? jóvenes que lavaban, y des- 
de luego las dos jóvenes se sonrojaron á la llegada de 
Tohil y de los suyos. 



EL EDUGAGIONISTA 



611 



Pero no hubo medio de que les viniera deseos á To- 
hil y á los suyoíJ de poseer á estas dos jóvenes, y en- 
tonces ellas fueron preguntadas: De dónde venís? les 
fué dicho á las dos jóvenes, y se les' dijo también: Qué 
queréis, pues, que venís aquí á la orilla de nuestra 
agua? 

Ellas respondieron : Es que hemos sido enviadas por 
los señores, y por eso hemos venido aquí. Id á verles 
lascaras á esos Tohil, y hablad con ellos, nos han di- 
cho ios señores; así, pues, que nosotros tengamos una 
prenda que pruebe verdaderamente que les habéis vis- 
to las caras, nos han dicho. Así hablaron las dos jó- 
venes para hacer conocer su mensaje. 

Ahora, pues, aquello era lo que los pueblos querían, 
que las jóvenes fuesen desfloradas por los genios de 
Tohil. Pero Tohil, Aviliz y Hecavitz dijeron entonces, 
hablándoies de nuevo á Xtah y á Xpuch, porque estos 
eran los nombres de estas dos jóvene-^: 

Está bien, se os dará esa prenda de nuestra conver- 
sación con vosotras. Esperad un momento y la lleva- 
réis á esos señores, les fué respondido. Después de es- 
to tuvo lugar la consulta con los sacrificadores y se 
les dijo á Bolam Quitzé, á Balam Agab, á Mahucutah 
y á Iqi-Balam: 

Pintad tres mantos, trazad en ellos la seña de vues- 
tro ser, á fin de que lleguen á las tribus con estas dos 
jóvenes que están lavando; id, dádselos, se les dijo á 
Balam Quitzé, á Balam Agab y á Mahucutah. 

Después de lo cual pintaron ellos tres figuras: desde 
luego Balam Quitzé pintó un tigre sobre la superficie 
de la tela. En cuanto á Balam Agab, fué de un águila 
de figura que pintó sobre la tela, mientras q»ie Mahu- 
cutah pintó por su parte avispones y abejas por todos 
lados, cuyas figuras dibujó y pintó sobre la superficie 
de la tela. 



512 EL EBUGACIONISTA 

Así se acabó su pintura de los tres mantos de tela 
que ellos pintaron y al tiempo de entregarlos á las 
llamadas Xtah Xpuch, Balam Quitzé, Balam Agab y 
Mahucutah les dijeron: He aquí la prenda de vuestra 
permanencia con nosotros. Id ahora con los señores y 
les diréis: En verdad Tohil nos ha hablado, y he aquí 
la prueba que de ello traemos, agregaréis, para que se 
vistan con los mantos que vosotras les daréis. 

Esto fué lo que se declaró á las jóvenes, cuando las 
despidieron. Ahora, pues, las telas pintadas que lla- 
maban Xciicaah, habiendo sido así encaminadas, lle- 
garon con las que las llevaban; é inmediatamente los 
señoi'es se llenaron de alegría, viendo la imagen de 
las Jóvtíues, que llevaban en sus manos el objeto de 
su solicitud. 

Habéis visto la cara de Tohil? les preguntaron. — La 
hemos visto ciertamente, respondieron Xtah y Xpuch. 
Muy bien, pues ¿qué prenda traéis de ello, si es ver- 
dad? dijeron los señores, pensando que' fuese alguna 
prueba de su pecado con Tohil. 

Entonces, pues, fueron extendidas por las jóvenes 
las telas pintadas, mostrando por todas partes tigres, 
por todas partes águilas y también por todas partes 
avispones y abejas, cuyas imágenes aparecían sobre la 
superíicie de la tela, brillante á la vista, así es que to- 
dos querían revestirse con ellas y comenzaron á po- 
nérselas. 

El tigre no hizo absolutamente ningún mal cuando 
su pintura fué colocada la primera sobre las espaldas 
del señor; entonces habiéndose puesto igualmente el 
segundo manto pintado,^ cuya pintura era un águila^ 
Esto está muy bien, pensaba el señor dentro de sí, y 
se paseaba arriba y abajo á los ojos de las gentes. Ha- 
biéndose desnudado sus partes secretas á los ojos de 
todos, el señor se cubrió tan) bien con el tercer manto 
pintado. 



EL EDUCACIONISTA 



513 



Y he aquí que se puso sobre las espaldas los avispo- 
nes y las abejas, pintadas sobre la superficie de la tela. 
Pero inmediatamente despuéá, su cuerpo fué jucado 
por las avispas y las abejas; no podía ya sufrir ni so- 
portar las pi<.*aduras de estos animalitos, y vociferaba 
á causa de los insectos cuya figura solamente estaba 
pintada sobre la tela, pintura de Mahucutab y que era 
la tercera pintura. 

Príncipes y pueblos fueron burlados desde entonces. 
Después de eso. las jóvenes, cuyos nombres era Xtali 
y Xpucl), fueron interpeladas duramente por los se- 
ñores. ¿Qué son esas telas que traéis aquí; dónde las 
habéis ido (\ tomar, picaras? les dijeron á las jóvenes, 
cuando las insultaron, ít vista de la victoria de Tohil 
sobre todos los pueblos. 

Ahora, pues; lo que ellos querían era que Tohil fue- 
se tras ellas cortejando á Xtah y Xpuch, que éstas se 
uniesen á él y la idea de los pueblos era tentarlo. 

Mas su vencimiento (dé Tohil 3^ los suyos), no pudo 
tener lugar á causa de estos hombres prodigiosos, Ba- 
lam Quitzé, Balam Agab y Mahucutab. 

^ (Continuará.) 



ELEMENTOS DE ALGEBRA 



(g. A. wentworth) 
VERSIÓN ESPAÑOLA 

POR 

José F. Aizpuru, 

Profesor de Inglés y ex-Catedrático de esta asignatura en la 
Escuela Normal Central de Señoritas. 



{Continuación) 
Supongamos que se (piiere tomar ^ de -J partes de 
la línea A P> 

i I I I I I I i ' I 



A 



• 



P. 



614 EL EDUGAGIONISIA 



Dividamos la línea A B en h partes iguales, y ca<ia 
una de estas partes en d número de subdivisiones 
iguales. 

Luego toda la línea contendrá hd de las subdivisio- 
nes, y una de las subdivisiones será iguálala —parte 
de la línea. 

Ahora, si tomamos una de las subdivisiones de cada 
una de las a partes, tendremos -^ partes de la línea. 
Es decir, -^ de-^=-¿- + -4- + _¿_.... tomadas 
a número de veces, = -^; y — ^ de ^ será igual 
á c X -^ ó lo que es lo mismo, ~~ partes la línea. 

Por consiguiente, para hallar cualquiera fracción de 
otra fracción. 

Hállese el producto de los numeradores, el cual vendrá 
á ser el numerador del producto de las fracciones^ asi como 
también hállese el de los denominadores, el cual vendrá á 
ser el denominador del producto ds las fracciones. 

153. Ahora, —^ X -|- significa -J ^^^ -^ 

Luego para hallar el producto de dos fracciones, 
húsquese el producto de los numeradores para, forynar el 
numerador del producto de las fracciones, asi como tam- 
bién hállese el producto de los 4^no7iiinadores para formar 
el denominador del producto. 

La misma regla servirá para cuando haya más de 
dos fracciones. 

Si se tiene el mismo factor en el numerador y deno- 
minador, dicho factor se podrá eliminar ; pues la eli- 
minación de un factor común antes de la multipli- 
cación, indudablemente que equivale á eliminarlo 
después de la multiplicación ; lo que se puede hacer 
según §152. 

DIVISIÓN DE LOS QUEBRADOS. 

Multiplicar por el recíproco de ur» número equivale 
á dividir por dicho número, ó más claramente, multi- 
plicar por iequivale á dividir por 4. 



^\' 



EL EDUCACIONISTA 515 

El recíproco de una fracción es la misma fracción 
con sus téiniinos invertidos. Así que, el recíproco de 
-f es :] ,pues~-|- X -±- X 1 ( V. §42.) 

ÍAiego para dividir por una fracción, inviértanse los 
términos de ella y multipliqúese por la fracción que 
resulta. 

rp. .^x 2a 1 _ 2a 3x 2a 

Se eliminó el factor común 3x, 
(0\ ^í^' ^ 7x _ Hx^ 9\' _ 2x 

^^ ~Wy' ' 9y ~ 27y'^ "" '~7x "' 8y 
Se eliminaron los factores comunes 9y y 7x, 

,o\ «X ab ax (a+x)_(a — x) x (a-fx) 

^ ^ (a-x)'^ a'^-x''~ (a-x) (a-x) ab ~ b(a — x) 

Se eliminaron los factores comunes a y a — x. 

Si el divisor es una expresión íntegra, puede cam- 
biarse á la forma fraccional (v. §152.) 

FRACCIONES COMPLEJAS. 

154. Fracción compleja es la que tiene un quebrado 
en el numerador ó denominador, ó en ambos. 

155. Una fracción puede considerarse como cociente 
del numerador dividido por el denominador. 

Esta es la explicación más sencilla de una fracción 
compleja. 

íiUego, para simplificar una fracción compleja, diví- 
dase el numerador por el denominador. 
1 

(1) Simplifíquese i- 
3 - 1 _, i_ I_ X -■■^ i- • 

_JL_ 3 • 2 8 í 3 



(2) Simplifíquese 

o 2 8 



3 S _^ 1L-# » 8 _M_ 

if 3 8 3 ** 47 141 



'^8 8 

(3) Simplifíquese 



3X 

3x_ 3x ^ ,i_ 'ix— 1 8x ^ 4 

1~ 4y-l 14 1 4x— 1 

4 4 



516 EL EDUCACIONISTA 



Es á nienuílo más conveniente, por lo corto, multi- 
plicar ambos términos de la fracción por el M. C. D. 
de las fracciones que contienen el numerador y el de- 
nominador. Así en (1), multipliqúense ambos términos 
por 6; en (2), por 24; en (3), por 4. Los resultados que se 
obtienen son: — |-, -~- y J^^ ^ respectivamente. 



(4) Simplifíquese 



1 + X+ "^ 



x-j-x^ 



x(l — x+x') X — x'''+x* 



, ^^^ ^_ (14-x)(l— x-|-x*) + x l+x+x'' 

^"^^ 1— X-4-X» 



x(l + x + x*) x + x-^+x* 



l + x-Hx»— (x-~x*^+x') 1-fx* 

{Continuará.) 



SUELTOS 



Los Kindergartens. — P^l día 15 de noviembre 
del año próximo pasado por primera vez se abrió al 
servicio público, en la capital de la República de Ve- 
nezuela una institución de esta naturaleza. 

Don Guillermo Tood, persona muy competente en 
asuntos pedagógicos, escribió en Caracas días antes de 
la apertura de ese Jardílh de la infancia, un magnífico 
artículo sobre la importancia de aquellos estableci- 
mientos, y, al tratar de la manera como se van exten- 
diendo en Hispano América, dice: " Guatemala los ve 
propagarse hasta en las capitales de sus Departamentos ". 



EL EDUCACIONISTA 517 

Y así es en efecto. í:^üstenitli)s por el Tesoro Nacional 
hay eu el país veintisietk, incluyendo los (pie fiincio- 
iian anexos á los institutos de Señoritas, y uno tri- 
VADo en el "Colegio Mercantil " de esta ciudad. 

Hondureñismos. — Este es el nombre de unaobra 
que recibimos de Tegucigalpa, y de la cual es autor el 
Licenciado D. Alberto Membreño. Sabíamos que este 
sujeto es abogado distinguido de los Tribufiales de 
Honduras, pero no sabíamos que se ocupara con tanto 
acierto en estudios de este género. Damos al autor 
las más cordiales gracias, y esperamos qne siga con- 
tribuyendo con su valioso contingente á enriquecer la 
literatura de su patria. 

Otras publicaciones. — También han llegado á 
nuestra mesa de redacción la ''Memoria del Decano de 
la Facultad de Derecho y Notariado del Cendro" que con- 
tiene numerosos datos; la "Revista de Derecho," pu- 
blicación mensual de Quezaltenango, así como hemos 
recibido un precioso librito editado en la Tipografía 
Nacional, cuya autora es la señora Dolores Monte- 
negro. 

No es esta la primera vez que nos complacemos en 
leer las composiciones de la inspirada poetisa centro- 
americana. Desde las playas de Colombia ya nos lia- 
bíamos deleitado con la ñuidez natural de sus versos, 
con la vehemencia de su numen. 

Felicitamos á la señora Montenegro porque en sus 
versos no hemos encontrado ni tnonotonía en el me- 
tro, ni languide'/ en las imágenes, ni ninguno de tantos 
(lefectosque ordinariamente^parecen en algunas com- 
posiciones que ven la luz pública. 

Bien venido sea, pues, ese libro (jue ion ia venia áa 
su autora, le llamaremos en adelante, " Vooks del 

ALMA." 



518 EL EDUCACIONISTA 



Virreyes de Méjico. — Durante el régimen colo- 
nial gobernaron en Nueva España, hoy Estados Uni- 
dos de Méjico, nada menos que 57 virreyes. El 29 de 
mayo del año de 180Ü entró á ejercer sus funciones el 
ex -gobernador de las islas Marianas y jefe de escuadra 
Félix Berenguer de Marqui na, quien fué muy mal reci- 
bido en toda la colonia; y para colmo de males, á 
raíz de su ascención al poder hubo muchas calamida- 
des, como por ejemplo, el terremoto de Oaxaca y las 
inundaciones de 1801. • 

Marquina, es lo cierto que no era mal hombre, pero 
sí falto de carácter y muy rudo de inteligencia, por cuyo 
ínotivo constantemente cometía niñadas. Cuentan 
que en cierta ocasión como él era enemigo jurado de 
las corridas de toros, y como en Veracruz se hiciera una 
de dichas corridas pasando por encima de lo que él 
había dispuesto sobre el particular, una vez que se con- 
venció de lo que sucedía, al regresar á Palacio dictó un 
decreto, por medio del cual declaraba ^'que los toros eran 
nulos^' puesto que se haVjían corrido sin su orden. 

Estados Unidos del Norte. — En la última Me- 
moria del Superintendente de Instrucción IMblica del 
Estado de Nueva York, leemos que hay en aquella 
sección 32.929 maestros, de los cuales 5.096 son hom- 
bres y 27.833 mujeres; es decir el 16 % hombres y el 
84 % mujeres. 

Los sueldos que ganan todos esos maestros llega a 
la suma de $121.053.017.20 anualmente. 

El numero de alumnos que concurren á las escuelas 
de ambos sexos sube en el Estado á 1.932,325. 

Guía para la enseñanza de la Geografía. — 
Llamamos la. atención de los maestros hacia el ar- 
tículo que comenzamos á publicar en el número ante- 
rior y concluye en este, sobre la enseñanza de la mate- 
ria apuntada. 



EL EDUGAGIOmSTA 519 



Tiene ese trabajo mucho sabor pedagógico, precisa- 
mente porque al escribirlo se han tenido bien presen- 
tes los modernos procedimientos que hay que emplear 
en la. enseñanza de esta asignatura, en las escuelas po- 
{)ulares. 

J.os maestros que todavía piensan que deben dictar 
sus lecciones por el antiguo texto de Smith, han de sa- 
ber que van por senda muy extraviada, pues dicha 
obrita si para algo sirve, es para producir confusión en 
la mente de los niños. 

Primero ha}' que estudiar la Geografía de la locali- 
dad donde uno nace, de acuerdo con el principio 
que dice : La enseñanza debe ir de lo conocido á lo 
desconocido, de lo que está más cercano á lo que está 
más distante. 

Neologismos y americanismos. — Acabamos de 
recibir este trabajo de nuestro amigo don Ricardo 
Palma, en el cual se encuentran enumeradas algunas 
voces del lenguaje americano que no aparecen en el 
Diccionario de la Academia. El libro consta de 52 pá- 
ginas y en él hemos encontrado mucho interesante. 
Vale 50 centavos cada uno, y dada la fama del autor 
3' el mérito intrínseco de ese trabajo, no dudamos que 
aquí se venderían muchos ejemplares. Agradecemos 
el envío. 

De la página 9 tomamos lo siguiente: 

"Recuerdo que sostuve un año en la Academia que 
figurando el sustantivo ^reswpítcsío, nada de irregular 
habría en admitir el verbo presupuestar de que tanto 
gasto hacen periodistas y oradores parlamentarios. 
En esa discusión que se acaloró un tanticc», y en la que 
un intolerante académico olvidó hasta formas de so- 
cial cortesía, leyóse un romance que hace medio siglo 
escribió Ventura de la Vega contra el verbo presupues- 
tar, lectura con la que mi contradictor no probó más 



520 



EL EDUCACIONISTA 



sino que el tal verbo ha llegado á imponerse en el 
lenguaje, para evitar el rodeo de formar 'presupuesto, 
consignar en el presupuesto, etc. Pobre, estacionaria 
lengua sería la castellana si, en estos tiempos dje co- 
municación telegráfica, tuviésemos que recurrir á tres 
ó cuatro palabras para expresar lo que sólo con una 
puede decirse. 

La intransigencia del académico á quien he aludido 
para con el verbo presupuestar, se parece mucho á la 
de don Rafael María Haralt con el vocablo guberna- 
mental. 

Todo se intente, todo se haga, menos escribir seme- 
jante vocablo, (decía don Rafael), menos pronunciar- 
le, menos incluirle en el Diccionario de la Academia. 
Antes perezca éste, y perezca la lengua, y perezcamos 
todos. 

Pues poquita cosa le pedía el gusto. ¿Así son los 
odios académicos para con las pobres palabras? Mal 
consejero y peor juez el odio. 

Pues, á pesar del anatema, la voz gubernamental se 
impuso, y ahí la tienen ustedes en la última edición 
del Diccionario, tan campante y frescachona. Y á 
pesar de la inquina de Baralt no nos ha llevado toda- 
vía la trampa y el mundo sigue rodando 

por el piélago inmenso del vacio. 

Que haya un vocablo más ¿qué importaal mundo?" 

Epitafios. — Ha habido muchos matemáticos con 
epitafios singulares. El de Diofante contiene un pro- 
blema aritmético que dice así: 

"Caminante. . . . aquí yace Diofante! El mismo te 
contará los años que vivió. Su juventud, llenó la 
sexta parte, su adolescencia la duodécima del número 
de sus años. 

Se casó pasada la séptima parte de su vida y tuvo 



EL EDUCACIONISTA 521 

un hijo cinco años después, el cual pereció desgraciada- 
mente cuando tenía la mitad de la edad de su padre. 

Su desconsolado padre le sobrevivió cuatro años. 
Deduce, pues, su edad de todo esto." 

Planteada la cuestión se pregunta: ;,qué número de 
años vivió Diolante? 

Economía Doméstica. — Ya en prensa este núme- 
ro, llega á nuestras manos la obra que acaba de puldicar 
doña Pilar L. <le Castellanos, una de las profesoras 
más competentes y más estudiosas que cuenta el p^U. 
Apenas hemos hojeado el libro por lo cual no pode- 
mos dar un juicio acerca de él; pero le auguramos un 
buen éxito, porque obras de esta naturaleza llevan 
más ó menos el bien á todos los hogares. Además, 
nosotros tenemos siempre palabras de aliento para 
los que ya de una manera, ya de otra, cumplen con la 
obra misericordiosa de enseñar al que no sabe. Esti- 
mamos mucho el obsequio. 







DELFIND SmCHEZ 

Ex-Mínistro de Instrucción Pública 



liL EDUCACIONISTA 

Revista de Instrucción Pública 

Tomo II Guatemala, Abuil Iv de 1896 Num. 21 

^Director y Redactor - - - Julián Moré Cueto 



MUEBLAJE ESCOLAR 

Hombres (|ue tieiieu coiiociiuieiito claro y vim- 
cienzudo de lo que es la educación moderna, por el 
estudio (lue de ella han hecho en todas sus esferas, 
vienen demostrando que un buen sistema escolar 
del)e a tendel* á todo aquello (lue se relacione con el 
nnieblaje de las escuelas, para evitar que la salud de 
los niños sufra deterioros y menoscabos, y los cen- 
tros de enseñanza no lleüueii á s(m- ai»-entes de hi 
muerte. 

Estudiando con detenimiento la Jiaturaleza de los 
educandos, se observa que no todas las enfermedades 
(|ue ellos sufren provienen de su organización. No; 
el poco ó ningiín ejercicio, la falta di? aire ])uro du- 
rante las labores diarias, la humedad del suelo, la es- 
casa ventilación y la escasa luz, así como la mala ]k>- 
sicióii del cuerpo en el asiento que se les tiene desti- 
nado, el poco aseo pei-sonal y el peoí- vestid(>, tod<> 
esto y algo más, son elementos suficientes para ener- 
var su naturaleza física cuando no la daña ])or com- 
pleto. 

En el mundo civihzado se vienen i'í'alizando tra- 
l)ajos importantes para dar por tierra con el anti- 
guo material de las escuelas, porípie es asunto «pie 
no deja diidas. «jue cnanto sirve de tortura al cuer- 



524 



EL EDUGAGI0NI8TA 



po, (íualquiera que sea la (nlad del hombre, embota 
las facultades del espíritu é impide el natural de- 
senvolvimiento de éste. Y no cabe duda que la 
buena actitiid del educando durante las (dases in- 
fluye favorablemente en su ánimo, pues multitud de 
hechos concretos así lo atestiguan. 

Por el contrario, cuando los alumnos están (coloca- 
do en posición violenta, es decir, cuando el banco y el 
pupitre que usan no están en relación con su tama- 
ño, cuando el asiento carece de espaldar, cuando las 
extremidades inferiores no tienen apoyo alguno, el 
organismo todo se resiente, y, como consecuencia 
inmediata, vienen las desviaciones de la columna 
vertebral, la papera, la congestión cerebral, la mio- 
pía y las deformidades en el tórax, todo lo cual con- 
tribuye á estorbar el aprendizaje y no pocas veces 
hacer que los niños aborrezcan la escuela. 

Desgraciadamente el mobiliario moderno es rela- 
tivamente costoso, pero así y todo, el Grobierno que 
mira con solícito empeño cuanto se relaciona con el 
servicio público, y muy especialmente con. todo lo 
que tiende á mejorar los establecimientos de educa- 
ción, días hace que viene proporcionando la banca- 
pupitre á estilo norteamericano, y el Instituto Agrí- 
cola DE Indííienas que acaba de inaugurarse en 
nuevo local, entre sus inmejorables condiciones, 
cuenta con material cómodo y decente. 

También gozan del mismo beneficio nuestras es- 
cuelas d(í la capital, en su mayor i)arte, y la labor 
emprendida á este respecto no tendrá interrupciones, 
sobre todo, en las escuelas de niñas, porque siendo 
como es la mujer de constitución más delicada, es 
ella la que más padece con las c(mdi(ñones antehigié- 
nicas de nuestras antiguas bañeras. 

En prueba de lo últimamente expuesto, transcribí- 



EL EDUCACIONISTA 52r> 

nios iiqiií los conceptos de un sal)io lii«iieinsta tjiiiéii 
al tratar de las })ostTivas reproiisihles, dice así: "En 
las niñas la deformación se verifica más ])ronto (pie 
en los nmcluichos, lo cnal se comprende consideran- 
do qne éstos, más indóciles y tnrbnlentos, con sns 
movimientos vivos nentralizan en })arte la acción de 
las malas postnras en los bancos, mientras (pie aque- 
llas, más dóciles y pacíficas, se mueven uuicho me- 
nos. Y esto es un grave mal, porípie la nu'is ligera 
deformación en las caderas de la mujer tiene más 
adelante sus peligrosas consecuencias. Bien ]uiede 
asegurarse que nniclios malos partos lian sido pro- 
ducidos por malas ])osiciones en la escuela; y véase 
por donde el sentarse mal, ha hecho aumentar el nú- 
mero de comadrones y de médicos dedicados á la 
obstetricia." 



INSTITUTO agrícola DE INDÍGENAS 
El nievo edificio 

La importante y simpática institución destinada 
á la enseñanza de indígenas, poseerá vn lo sucesivo 
un local extenso y hermoso, dotado de todas las bue- 
nas condiciones higiénicas que se requieren <^n cons- 
trucciones destinadas al objeto, y áv comodidades 
(jue facilitarán la buena marcha de la instrucción 
teórico-práctica que se inqjarte en el establecimiento. 

El ediñcio en conjunto tiene la forma de un rec- 
tángulo, cuyos lados mayores ctirri'ii de N<n*te á Sin- 
y tienen 140 metros, y los menores K.H) metros di' 
longitud, de manera que ocui)a una extensión super- 
ficial de 14,(KM) metros cuadra<los. 



526 EL EDUCACIONISTA 

Delante de la fachada ([iie mira hacia el Ponien- 
te, se extiende una })lazoleta en cuyo centro se le- 
vanta la estatua del célebre Fray Bartolomé de Las 
Casas, obsequio de la colonia española á la Repúbli- 
ca de Guatemala. El ferviente protector de la raza 
indígena, el hond)re (|ue IucIk'^ activamente c(m la 
palabra y con la pluma ])()r aliviar los dolores y en- 
jugar las lágrimas de los (jue |)or la fui^rza habían 
sido despojados de los (pie ])or natural derecho l(\s 
|;)ertenecía. 

Ningiin lugar más adecuado pudo haherse elegido 
para la colocación del monumento del filántropo- 
obispo de Chiapas, (pie el que le fué destinado. Allí 
aparece su estatua velando por los descendientes de 
aquella raza á cuyos intereses consagró su influencia, 
sus energías y su talento. 

Magníñco efecto presenta el frente del edificio 
visto desde donde está la estatua del ol)ispo Las Ca- 
sas. Su armonioso conjunto deja satisfecho al (^ut^ 
lo contempla. Es de dos pisos en todo el frente, ex- 
cepto en la parte que forma el pói'tico, y su estilo 
pertenece al renacimiento francés, estilo muy propio 
para academias é institiitos; .los colores con que ha 
sido ])intado le dan más atractivo por(pie recuerdan 
arpiellos por los cpie los indígenas muestran más pr(^- 
dilec(dón. 

Sobre la puei'ta (pie es amplia y ber*mosa, se en- 
cuentra esculpido en relieve (d retrato (l(d General 
Reina Barrios, fundador del (establecimiento, y en 
el mismo mármol donde está <d retrato, esta leyenda: 
instituto Aijricola de índujenas 

En la i)arte media de la fachada, existe una ba- 
laustrada correspondiente á la ventana del centro 
de un amplio sal(')n (pie (^stá colocado formando un 
tercer ])iso. 



EL EIHJCACKKMSTA 



52: 



PciH'ti'aiulo ;il ('(liticio se ciiruciiti-an iiiincdiutos 
al iiDibral dos ]K'(|\i('íias liahitacioiirs. una frciito á 
otra, (U'stiiiadas á la consrrjcn'a, y al «Icscinlxx'ar al 
corredor |>ii('drii xcrsr los oti'os <*iii<*o <'ii('r]»os priii- 
<^i]>ak's del (MÜñcio, r<Kl(»a<Ios t()d<»s, \)ov tres de sus 
lados, (MUÍ corrcMlorcs «-nhiertos. de tros nieti'os de 
anrhiira. 

A dereidia é iz<|ui('rda de la entrada están las puer- 
tas de las escaleras: existit'udo tand»ié]i á cada lado 
tres amplias salas destinadas al servicio de las cla- 
ses. En el se.iíundo piso, hay también cetras seis sa- 
las correspondiendo á las del jíiscíbajo, las (|ue serán 
destinadas á la Dirección. Secretaría, habitaciones 
particulares del Diivctor y i>rofesores y á j>abinetes 
especiales de aplica(d<')n. 

Este cuerpo ])rinci])al tiene ST metros de largo. 

De los cincí» cu«^rp<>s de cditicio <|ue hemos dicho 
se ven dc^sde la entrada, cuatro son iüuales de 40 
metros de laruo y están colocados ]>ara lelamente al 
principal, dos al Norte y <los al Sur. y el ([uinto que 
está en dirección per]>endicular en frente de la 
puerta ]>rincipal, es nni<dio mayor, d<' los cuatro 
iguales el del Sudoeste «Mnitiene v\ salón de actos y 
un dormitorio, dividid(>s poi- un i>asillo <le í-uatro 
metros de ancdun-a. 

El salón de actos, aun(|ue algo peípu-ño, presenta 
agradable as])ecto. tiene el jñso formad»» dt' ladrillos 
de cemento con l)onitos dibujos, sus paredes lujosa- 
mente ta])izadas y el techo decoi*ado con arte y 
maestría; su an<dnn-a es de 7 metros, lo mismo que 
la de los doi'mitorios. 

En éstos, {\\w son siete, existe en el int«'rioi' una 
alcoba destinada á los inspectores, los «pie desde 
ellas ])ueden vigilar á los ahunnos, y en el pasillo 
qiw los divide dos á dos, los lavabos destinjidos al 
aseo ]»ersonal, lavabos <|Ue están hetdios de cemento. 



528 EL EDUCACIONISTA 

El comedor tiene de largo 82 metros por nueve de 
anchura, es muy bien ventilado y })uede contener 
numerosos alumnos. En su extremo, connmicado 
por dos puertas, está la cocina, dotada de un hogar 
económico de hierro, é inmediata á ésta la despensa. 

Formando el ala del Oriente se han liecho cons- 
trucciones secundarias, que se extienden de uno y 
otro lado de la cocina, las que se dedicarán á servir 
de almacenes donde depositar el material de labran- 
za, mobiliario excedente, vestuario, halútaciones de 
sirvientes, molendería, etc. 

En el lado Sur de la cocina, puede verse el lava- 
dero y en la parte posterioi* fuera del contorno del 
edificio, un estanque destinado á baño para los alum- 
nos. El servicio de aguas se hace por tubería de 
hierro de la mejor calidad, la que tiene en sus ter- 
minales las llaves correspondientes para obtenerla 
cuando se necesite. 

Esta es á grandes rasgos la descripción del edificio. 

El proyecto fué debido al Ingeniero don Camilo 
Houba, bajo la dirección de quien han estado las 
obras. 

Para concluir, diremos que el nuevo Instituto es 
digno de ser visitado, y cuando hayan transeurido al- 
gunos meses, tendrá mayores atractivos, porque en 
los espacios (^ue median entre algunos de sus diver- 
sos cuerpos, deberán construirse pequeños jardines. 

Si con todos los obstáculos que la instalación en 
la finca de Aceituno ha ofrecido hasta el presente, 
los resultados han venido siendo satisfactorios desde 
la fundación del Instituto, natural es suponer que 
en lo sucesivo el señor Director Vendrell y sus acti- 
N^os colaboradores, tendrán mejores elementos paj'a 
llevar á buen término la misión (jue el (lobierno les 
ha encomendado. 

Guatemala, h") de marzo de 18y(). 

R. Aceña. 

Snlí-Secretario de Instruf^ión 
Pública. 



EL EDUCACIONISTA 
PESTALOZZI 



EN . ELEBRACIÓX DE sr ^50 ANIVERSARIO. EL 12 ÍXL EXERl» 
DE IR96. 



Traduckio «leí alemán especialmente |«rH El KIHTCACIO^-I^x*l 
( Concluye j 

Eutouces se hizo la i-evohi<*ión de la Suiza eu ITilí^. 
El (robierno nombi-ó á Pestalozzi i-edaetor de "El Ra- 
<ioiiar' periódico |>opular, el cual debía explicar la si- 
tuación al pueblo y i*ecouciliarl<) con las nuevas cii-- 
tunstancias. Cuando ftiei*on derrotados los de 
Nidivalden quedaron sus pro^^ncias aiTuinailas y 
huérfanos muchos niños, sin hogar. Xonibi-artni 
á Pestalozzi Diivctor de la casa de huérfanos 
en Stanz. El éxito obtenido con su métinU» de 
fducaiñón ei-a notable. PeiT> los franceses lleira- 
ron, necesital>an una casa para hacer un lazareto y 
Pestalozzi tuvo que ceder la suya. Sin eml»ai^o. lo 
que había aprendido allí durante t>oc<>s meses h* en- 
tusiasmaba é inspií-alia de tal manera qm* dijo |»iu*a 
sí tomando la rt^solución. "Yo «jin»*i<' v. .iv»'riii»* 
maestrt)." 

Y frié maesti*o á la edad de 02 aín»s. Ki Minis- 
tro Stapter, no teniendo vacante un empleo enton- 
ces, consisniió del lTol>eniador Schnell y del iKM-tor 
(rrimni en Bm^dorf* la licencia <le enseñar en la es 
cuela del zíipatero Dysli:-— la mal este había vstablf- 
cido en su salita particular. Lueirc» tuvo que 
enseñar á los más pequeñi>s á k»s cuale.s acostunV 
íii'aba dejar á cai^o de una maestra. Después de 
ocho meses de enseñanza, la ci»misión «le InstructMÓn 



')30 EL bJDUCACIONlHTA % 

Pública (?aliñcciba los resultados de su método como 
extraordinarios y pusier<ui á su earíi-o uua clast^ su- 
perior de varones. 

Pestalozzi mismo estaba altamente satisfecho de 
lo ({ue había aprendido y exj)erimentado en los niños 
y escT-ibió á su amigo, el Ministro Htapfer: "' Amigo, 
la cosa anda bien, creíamos sembrar una espiza y 
hemos plantado un árl)ol, cuyas ramas se extenderán 
por nuestro globo, y todos los pueblos del mundo 
descansarán bajo su sombra." (xracias al auxilio del 
(Tobierno helvético pudo fundaí* Pestalozzi un Insti- 
tuto propio en Burgdorf ; este adquirió luego una fama 
notable y atraía muchísimos visitantes de consi- 
deración. 

Por un cambio político h^ fué (juitado el castillo 
donde tenía su colegio y tuvo (jue trasladarse á 
Miinchenbuchsee, bajo ('ondiciones menos favora- 
bles. De la poca estimación en que le tenía el nue- 
vo (Tobierno' del Cantón, da prueba la circunstancia 
de haberle puesto á él y á su establecimiento bajo la 
vigilancia de la policía secreta; razón por la (íual no 
permaneció en Buchsee, donde la liga con Felleuberg 
hubiera impedido sus investigacion(\s, y se fué á la 
8uiza francesa. La ciudad de Yverdon le había ofre- 
cido su castillo y bajo las más favorables condicio- 
nes. Trasladó allá su establecimiento y este Insti- 
tuto ad({uirió una fama universal, sin (jue el fundadoin 
la hubiera buscado. 

Lástima que tan gi'ata obra no ])udiera desarro- 
llarse en calma, pero pronto hasta (*ierto punto 
llegó á compararse á un gran mercado, en donde los 
productos intelectuales estaban puestos en exliibi- 
clóu, llenando de admiración á los visitantes. Se 
suscitó luego la discordia entre hjs ayudantes de Pes- 
talozzi, debido quizá á la falta de su 1)uen ángel, la 



EL EDUCACIONISTA :vM 

WkA ('(Hiipañera y\v sus j)laci-i't*s v sutrimiiMilns: 
su (ísposa. Despuós de unn actividad de luás de 
veinte años (1804 á ]S2r),) disolvió su coloj^io y 
se retiró á su hacienda Neuliof, donde el infati^a- 
l)le anciano de ochenta y un años dio forma á su idea 
favoi-ita de finidar un establecinnent<> j>ara, niños 
abandonados y pobres. Un arc(^ envenenado, salien- 
do <le] partido de sus anteriores colaborados dio un 
tiu tráfico á su vida tral)ajosa pero bendita. MTn-i('> 
el 27 de febrero de 1827. Sus restos fueron de]>osi- 
tados en Birr. 

Echemos una mirada á su obra. Con un amor 
infinito quería auxihar al pueblo (\esgraciad(> y au- 
xilió á la humanidad entera; ([uiso quitar los abusos 
de su tienqx» y al hacerlo hall(> las (lernas verdades 
de la ,i>loria de los pue})los y dejó al mundo inmensas 
y eternas riquezasrciuiso ser el servidor de la huma- 
nidad y fué su padre. 

Xo se paró en la educación del iuíhviduo, quería 
darle la educación colectiva, él la llam<'> 'H-ívica," y 
por otra parte pedía institucicmes nacionales, (pie 
influyeran de una manera pedag'óiíicii en el pueblo, 
estando en armonía con la naturaleza del li<)nd)re 
educado. 

Ei-a ne<'esario educar al i)ueblo pai*a <pie entendie- 
ran sus ideas y pudieran dar ))or medio de ellas bue- 
n<« resultados. "Ninguno ]me(le ayudar al hombre, 
si él no se ayuda á si mismo," á menudo «lecía 
él. V de a(juí es decide ehiana su ])edairo,iría. 
Hasta entonces considerar(ni al es])íritu humano s<»- 
lainente (íomo un recei)torio, (pie debía llenarse con 
í'iertas materias de enseñanza; se tnitaba puramente 
de formar la m(?moina. Este sistema encerraba como 
í)rincipio y tenía por fin la utilidad. El utilitarismo 
dominaba en la Pedagogía y dio nacimient(» al me- 



• 



82 EL EDUCACIONISTA 



('auismo en la enseñanza de conocimientos y habili- 
dades. La enseñanza era de lo más pobre. Se in- 
cnleaba á los niñf)s el catecismo. La lectura se 
(enseñaba por el método más difícil, y en cnanto á 
escritura y aritmética, principalmente la primera, 
ei'an consideradas no solamente camo artes poco lu- 
crativos, sino hasta peligrosos en manos del pueblo. 
Reinaba la opinión de que la escritura les serviría 
para abusar de ella con secretos públicos y cartas de 
amor. Pestal( )zzi rechazó el principio de la utilidad 
y todo mecanismo, é instituyó el princij)io funda- 
mental de la educación general del hombre. No era 
para él lo piincipal la materia de la enseñanza sino 
el hombre y su general educación. El fin de su sis- 
tema era el tratamiento individual del espíritu hu- 
mano. El fué el primero (][ue hizo objeto de estudio 
al hombre tanto física como materialmente. No 
quiso que fuera tratado según teorías humanas, sin( » 
según las eternas leyes, que Dios ha puesto en nues- 
tra naturaleza. Con esto, siendo el espíritu infinito, 
dándole su verdadera base científica y cambiando la 
es(iuela en un Instituto de educación creó la escuela 
popular, dio una gloria divina á la pedagagía y se- 
ñaló hasta al más infeliz su santa dignidad. Con 
esto al)rió camino á la 'libertad del cristiano,'- de la 
<'ual puede nacer únicamente la verdadera moral, la 
"gloriosa li])ertad de los hijos de Dios." 

Po]- eso merece Pestalozzi la gratitud de la huma- 
nidad y nos hemos empeñado en rendirle un home- 
naje en nuestras palabras. 

Guatemala, '^O de marzo de 18í)(). 



Matilde Wellaiek. 



EL EDUCACIONISTA 533 

MUJER 

(Lola AFon 'ifafí ího) 



¡Nací mujer! y al mundo inmaculada 
Vine entre el llanto que hrot<) el amor I 
Llor(') mi madi'B ^ verme entre sus brazos. 

Y mi bautismo ¡oh cielos! fué el dolor! 

Crecí inocente, candorosa, pura, 

Y así inocente comencé á sufrir; 
/Por qué tan niña el dardo del tormente». 
LU\ii^<') mi tierno corazón á herir ? 

»Ioven después, soñé con la ventura. 
Desde el nacer v^edada para mí ; 
Qídse adornar mi frente de azahares, 

Y de espinas ])unzantesla ceñí! 

1)(^ espinas ay! la virginal corona. 
Adornar pretendí con bellos lirios; 
Vino el turbión despedazó las flores, 

Y agobiaron mi frente los martirios. 

Y aún me halaii^aba al asomar la aurora. 
Mirar á Dios en las rosadas nubes. 
Bendecirle y amarle en mi tristeza, 
Cual le adoran fervientes los querubes. 

V amaba á Dios, desventurada niña. 
Con la fe que llenaba el corazón; 
Kesi;j,nada cri'ía en que mis maltas 
Hallarían por fin consolación! 



Ó34 EL EDUCAGIONISJA 

Y en Alario la esj^eré; se alzó el infierno, 

Y el ángel desgraciado arrebató, 
Rompió su veste, le arranc(') sus alas 

Y á un océano de llanto lé arrojó! • 

Puso en sus ojos A'euí'noso jugo, 
Que en lágrimas amargas derrramó ; 
Las místicas creencias se alejaron, 

Y en el infierno liorrM3le resonó. 

(.^arcajada liorrosa de alegría. 
Que lanzó Lucifer al contemplar, 
¡ Un corazón tan tierno y compasivo, 
Hecho pedazos, descreído ya ! 

Algo bueno le queda al alma mía, 
Algo bueno (pie la hace padecer. 
Algo l)ueno que en lucha interminable 
Mantiene el corazón de la nnijer. 

Algo bueno y sublime, que me hiere 
Porque me hace sentir dentro de mí, 
Amor á la virtud, y me enfurezco 
¡ Ay, porque es farsa la virtud aquí ! 

¡Maldita luclia, interminable, ruda! 
¡Alma gigante, desgraciada, herida. 
Rompe tu cárcel de materia inmunda. 
Águila audaz, doliente y atrevida! 

Y vete, y vete en majestuoso vuelo, 
De un es]>acio á otro espacio, alza tu voz 
Hasta encontrar tu amlúcionada ghn-ia, 
Allá en el solio del eterno Dios! 



# 



. EL EDUCACIONISTA .,;; 

.¡Adoro ú Dios, jHH'quo le vt'o líraiuit'; 
\' íaiiiqiu' no caliiie mi sufrir maldito, 
Adoro H Dios, que cu mi toruiento mismo, 
!:<' (•onteui])lo subliuie ('* iufiuito! 

¡Por eso adoro á Dios, jíor eso Ir amo 
Desde mi horrilde y teuebroso abismo; 
Mis pasiones salvajes me atonueutau, 
Pero le amo eAui rudo salvajismo! 

Amé la aurora y amo las tinieblas 
Que á las ])enas de mi alma st* parecen. 
Brote fuego el inñerno, el cielo rayos, 
(¿ue con ellos nns duelos se adormecen! 

¡Te adoro. Dios! Me preferiste al menos. 
En liacerme cual nadie infortunada; 
(¿ue yo ])reíicro mis tormentos bórridos. 
A ser muí alma en el ])lacer menguada. 

Dios que .me creaste, Dios del tirmamcnto. 
Dios en el cielo y Dios en el infierno. 
Dios en el colmo de la inmensa dicha. 
Dios en el centro del dcdor <'terno! 



Oyme, Dios! -un «-orazón me diste. 
Con sentimiento de un amor sin tin: 
Alma de fuego dispusiste danne 



El mun< 



bich) 



vo no \i\( 



a(|Ui 



El fueg<> (juejne diste me i'onsume, 
8e desborda del ])echo el" sentimiento: 
Si el fuego rom]>e el bilo de mi vida. 
No soy culj»al)le cuando tanto siento. 



53G EL EDUCACIONISTA 

Le sobra vuelo al alma que me diste ; 
No dejes av! que el mundo la mancille: 
Quiero ser un lueero esplendoroso 
Que en tu diadema para siempre brille. 

Yo aquí no a ivo; romperé mi cárcel. 
Porque no (pilero la existencia aquí ; 
Llévame á la grandeza de tu gloria, 
O no me culpes (niandci^legue á ti. 

Guatemala. — 1896 



SECCIÓN OFICIAL 



ESCUELA DE NINAS N? 1 



Copia del acta (¿le levantó el Visitadok Oficial 
DE LAS Escuelas, en el libeo respectivo, con mo- 
tivo DE LA visita QUE PRACTIC(') EL 29 DE MARZO 
ÚLTIMO. 



En (xuatemala, ii los veintinueve días del mes de 
febrero de mil ochocientos noventa y seis, como á 
las 10 del día se instaló el suscrito Delegado del Mi- 
nistei'io de Instrucci(ni Pública, en el local de la Es- 
cuela de niñas nV 1, <.'on el pi'opósito de yjracticar 
una visita á dicho establecimiento. 

19 — La señorita Direct<jra se encontraba al t'i'ente 
de las tareas, lo mismo (pie la subdirectora y las 
pi*of'es( >ras. 



EL bJDUVAUWNltíTA 537 

2? — El número de alnnnias IIcjhm á 2íiM, y se des- 
compone así: 

Cin'so Coniplcnientai-io ■ (í 

Su])(M*i(H' K) 

Medio 26 

l^]leniental 4.') 

Inl^itj] 4(1 

K'fllí'rüartcn . 100 

Total 280 

3V — 8e pasó revista (le aseo y las alunmas en lo 
i>eneral estaban eon la limpieza apetecida. 

49 — El suscrito, después de haber iuspeccúmado 
una por una las (dases, ordenó á cada una de las 
profesoras, (jue diesen una lección de la materia in- 
dicada en el Horaric» en el acto de la visita, practi- 
cado lo cual, pudo notai- (pie sí se ])one en práctica 
el Programa de Organización Pedagógica, i)ues solo 
tuvo que llamar la atención acerca de un punto re- 
lacionado con el pi-ocedimiento (pie debe emplear 
el maestro cuando se dirige á una clase nmnerosa. 

5? — Los libros de la F^scucla se llevan de acuerdo 
con las i)rescripciones legales. 

Y como el orden y la disciplina no dejan nada tpie 
desear, y como el personal docente cum])l(» ndigiosa-. 
mente sus deberes, se di(') i)or terminada la visita á 
las 11 y algunos miinitosde la mañana, desj>ués de 
disponer «pie co]Ma de esta diligencia sea i'cmitida al 
suscrito. 

.Iri.IÁN MoiiK ClETO. 

I,a I>ire-.trini <lf la 4"'snu*la «lu niñas iiúiimto 1 9., 

Dcn.oHKs Hartres V. 



538 



EL EDUGAGIONISTA 



ESTADÍSTICA ESCOLAR C 
Personal docente en las Escuelas del D 



DATOS SUMINISTRADO 



I i Edad 

PERSONAL DOCENTE Puesto q\ie (iesemi>efianj Nacionalidad ' Lugat del servicio i — - 

I I I Años 



Celestino Morales 
Carlota Sandoval . 
Florinda Sandoval .. 
Concepción Cárcamo. . 
Policarpo Valladares . 

Federico 'C;ruz 

Matilde Marroqnín 

Policarpo Colindres... 

Josefa Leiva 

Florencio Alfaro 

Hilario Marroquin . 

Juana Marroqnín 

Julián Marroqnín 
Marcela Marroqnín 
Domingo Reyes ... . 
Luisa González. 
Manuel Morales 
Luz Alarcón 
Concepción Figiieroa 

Daniel Sandoval 

Mariana Paima 

Rosalía Martínez. 

Salvador Moscoso 

Josefa Asencio 

Antonio Cruz 

Piedad Vargas. 
Ángel Menéndez — 
Heriberto Kscobar 
Pan taleón Gómez . 

Socorro de Paz 

Parmenio Bonilla 

Juana Asencio 

Alejandro Alfaro 

David Lemtis 

Susana Castañeda . . . 
María O. de Castañeda 

Aniceto González 

Juana Martínez 

Ramón Orellana. 

Carmen Godoy 

Ignacio Marroquín 

Lucila Urrutia 

David Romero 

Dolores Urbi na 
Dionició de León . ... 

Antonio Moreno 

Áurea García 

Francisco Dardón . 
Amadeo Ac^eituno . . 

Romana Morales 

Santiago Rivas 

Tránsito Zacarías 

Totales 



Director 

Directora 

Profesora de grado 
Directora . . 

Director 

Director 

Directora 

Director 

Directora 

l>irector 

Director 

Directora 

Director 

Directora 

Director . 

Directora 

Director 

Directora . . 

Directora 

I>irector 
Directora 

Directora 

Director 

Directora 

Directcír 

Directora 

Director 



Directora 

Director 

Directora 

Director 

Profesor 

Directora 

Profesora 

Director 

Directora 

Director 

Directora 

Director 

Directora 

Direcror 

Directora 

Director 

Director . . . . . 

Directora 

Director 

Director de música... 

Directora 

Director 

Directora 



H. 



M. 25 



Jalapa, 



Ingenio 
.lutiapilla 



San Ignacio 
San Mip;uel 



Achiotes Jumay 

San Yuyo 

(barrizal ' . . 

La Sliule 



Garny 

Afliiotes MoTijas. 



Monjas 

San IVdro Pínula 



Santo Domingo. 

El Agnamecate 

La Cumbre 

El Carrizal 



GUiziltepeque 
Jiloteppque . . 



Trapichito. . 

Encarnación. 

Chaparrón. 

Espinal . . . 

Guastatoya . . 

Santa Rita. . 
Alzatate 



Ix)s Cerritos 



EL EDUCACIONISTA 

PÚBLICA DE G13ATEMALA 

nto de Jalapa — Mes de Febrero de 1896 

JEFATURA POLÍTICA 



Cimclro Número 1 



ESTADO CIVIL 



8PKLDO ANDAL DB LOS MAK8TBOS 



i. del noinbra- 
mieiito 



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1893. 
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1892. 



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1894. 

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1894. i 
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189.5.1 

IHiM.I. 

18i>5.l 

18'M. . 

1890. 

189fi.l 

1892 

18!t.í. 

1895. 

1894., 

18M.! 



¡ Por el Teso- 
Viudo I ro Nacional 



I 1,200 

1.200 

4811 

1,2(»0 

1,200 



Si 

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ro Municipal! ticulares 



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123.100 



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Kl l)iroití>r ilf Kt«tii<lÍHtira Ksrolar, 

Jri.lÁN MoKK C'UKTO. 



540 



EL EDUCACIONISTA 



ESTADÍSTIÓA ESCOLAR DEI¡7 
Escuelas públicas de ambos sexos en el Departac 

DATOS SUMINISTRADOS ii}l 



MUNICIPIOS 



Jalapa 



Caseríos 



CLASE DE ESCUELAS 



San l'edro l'innla 



ilotepeque 



Ingenio . . 
Jutiapilla . . . 
San Ignacio 
San Miguel. 
A. Jumay. . 
San Yuyo . 
Carrizal . . 
LaShnle . . . 

Garay 

A. Monjas. 
Monjas 



Santo Domingo. 
Aguamecate . . . 
La Cumbre . . 

El Carrizal 

Güiziltepeque . 
San José P 



Trapichito . . 
Encarnación 



Chaparrón 
Guastatoya 



Alzatate 
Sansare 



Espinal , 



Total 



Santa Uitu. 
Subinal . . . 



Los Cerritos . 



Varo- 
nes 



27 



Niñas i Mixta 



Noc- 
turua 



Cursos en 
está dividi«|b 
Escuel 



3 Grados 

2 

2 ' 

] 

2 

2 

2 

2 * 

1 

2 

2 ' 

2 ' 

3 ' 
2 

2 ' 
1 
1 



NOTAS:— la. En el i>resente cuadro no están incluidas las escuelas Nocturna!- 
Adultos. ^ 

2a. — Aparece menor número de alumnos que en el mes de noviemV)re próximo pae: 
porque á principios de año siempre es escasa la asistencia. 



EL EDUCAVWiSlSTA 



.')4I 



PUBLICA DE GUATEMALA 

de Jalapa — Mes de Febrero Año de 1896 

JEFATURA POLÍTICA 



('uH(lro Srtmero 2 



niños nía- ; Aluniuos ina 
liados me- trlculados ina 
> de 14 afio8 yores de 14 aAos 



.,,. 


Ñiflas ! Varo- 


Ñiflas 




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105 




26 


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74 
16 
39 
28 
45 
36 
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Kl I)ir«'rt<ir <!«• KKtadíutii-a KiRvl.i 



542 EL EDUCACIONISTA 

FRCEBEL 



(GrABRIEL CbHNPAYRÉ) 



D(í Fi'oebtíl puedtí decirse como de Pestalozzi, 
que, en nuestro país al menos, es más elogiado que 
conocido, más celebrado que estudiado. Ya nmy 
tarde hemos empezado á hablar de él, hace nada 
más veinte años; pero, según parece, nuestra admi- 
ración ha querido resarcirse de la lentitud de su 
manifestación por su vivacidad y por su ardor. El 
nombre del creador de los jardines ele niños ha llega- 
do á ser casi popular, mientras que sus escritos per- 
manecen desconocidos. ^ 

Un estudio imparcial y. profundo de la obra de Froe- 
bel dehiliia mejor que favorece ese entusiasmo algo fic- 
ticio y esa preocupación excesiva. Seguramente 
Froebel tuvo grandes cualidades pedagógicas: pero 
le faltó cultura clásica profunda y también el senti- 
do de la medida. Se aventuró, como la mayoría de 
los alemanes de este siglo, en las concepciones de 
una filosofía nebulosa y, siguiendo las huellas de 
Hegel, desertó á menudo del camino de la observa- 
ción y de la experie^icia para sumergirse en divaga- 
ciones nieta físicas. La imaginación de Froebel abulta 
y desfigura todas las cosas. No sabe ver los objetos 
tales cuales son: á todos les comunica un sentido 
simbólico; se extravía en consideraciones trascen- 
dentes y oscuras. Pero su obra yjráctica supera á 
sus escritos, y no se puede escatimarle la gloria de 
heber sido para la pedagogía de la primera infancia 
un iniciador atrevido y feliz. 

Juventud de Frcebel 

Froeb^ nació en Thuringia en 1782. Perdió a su 
madre casi al nacer; fué educado por su padre y por 
su tío, ambos pastores de aldea.. Recuérdese que 




RRMON MURGñ 

Ex-MiníBtTD de Instrucción Pública 



EL EDUCACIONISTA ..4^ 



por destino i'oiitrario, Pestalozzi fué educado por «u 
madre. Desde su más tierna infancia manifestó las 
notables disposiciones y también las tendencias, al- 
go extrañas, de su espíritu. Era muy soñador y 
estaba penetrado de un profundo sentimiento i-eli- 
gioso. Por eso fué para él un acontecimiento el 
día en que creyó haberse asegurado con razona- 
mientos perentorios de que no estaba destinado á 
las llamas eternas. Vivamente enamorado de la 
naturaleza, la considera como la verdadera ins])ira- 
dora de la humanidad. Esa era ya la idea de Rous- 
seau y de Pestalozzi, pero se maniñesta con mayor 
fuerza en Froebel. 

Es difícil comprender la exageraciini di' su pensa- 
miento cuando dice qu#la naturaleza, observada 
atentamente, se presenta como símbolo <le las más 
elevadas aspiraciones de la vida humana. 

"La naturaleza entera, aun el mundo de los ci-is- 
tales y de las piedras, nos enseña á reconocer el 
bien y el mal, pero en ninguna parte de una nmnei'íi 
más viva, más tranquila, más clara y evidente <|ue 
en el mundo de las plantas y de las flores." 

Comprendida de ese modo la moral ]>ai'ecc un jui- 
co vaga. No negaremos que la vida traiupiila de los 
campos deje de contribuir para rodearnos de una 
atmósfera pura, para hacer nacer en nosotros aspi- 
raciones sanas y elevadas; pei'O se necesita tener un 
espíritu singularmente sentimental pai-a juzgar «pie 
la naturaleza puede darnos la lección d»- uíornl "mus 
clara y más evidente." 

Diferentes ocupaciones 

La primera parte de la vida de Froebel ^stiticji 
cierta movihdad de espíritu. In<Mmstante en sus 
gustos, no sabe decidirse. Impivvisor y pobre. 



544 EL EDUCACIONISTA 

como Pestalozzi, es sucesivameute (jaardahoaqat, 
inteinleitU, arquitecto, preceptor; vacila hasta el día en 
que su vocación de institutor estalla con fuerza. 
Por lo demás, estudia todas las cosas: el derecho, 
la mnieralo^ia, la agricultura, las matemáticas. 

Voc'.ACiÓK Pedagógica 

Fué en 1805, en Francfort, cuando entró Froebel 
en la enseñanza: tenía veintitrés años. El jDedagogo 
(xnuier le ofreció un empleo de institutor en la es- 
cuela modelo que dirigía. Froebel aceptó; pero era 
de aquellos que nunca hacen algo, sólo por hacerlo. 

''Una circunstancia exterior determinó mi resolu- 
ción; recibí noticia de qu^e habían perdido todos 
mis certificados (certificmios que había enviado á 
un arquitecto para que le colocase). Juzgué enton- 
ces que la Providencia había querido con este inci- 
dente, quitarme la posibilidad de volverme atrás." 

Al cabo de algunos días escribía á su hermano 
Cristóbal: 

"Me admiro de lo que me gustan mis í^ieupaciones. 
Desde la primera lección me pareció <pie nunca ha- 
bía yo hecho otra cosa y que para ello había nacido 
No podía pensar cómo había podido precedentemen- 
te seguir otra carrera que no fuese ésta, y sin em- 
bargo debo confesar que nunca tuve la idea qut^ ' 
ahora tensro de hacerme institutor.'' 



'?-<' 



Fkíebel y Pestalozzi 

En la escuela de Francfort, novicio todavía en eí 
arte de enseñar, Fr(X^bel no buscó sino aplicar escru- 
pulosamente los métodos pestalozzianos. 

Además, y en muchos respectos, Froebel lia sido 
hasta el fin discípulo fiel de Pestalozzi. 



h:L EDUCACl(h\lSTA :.4^ 

La iíitiiicióii os íA ín-incipio fiiiulaini'iital df su 
in('t()<lo, y aun pudiera decirse (jue su esfuerzo peda- 
^ó^ieo consiste sol)re todo en oruranizar en sistema 
las intuiciones sensibles (^ue pro])o]n'a Pestalozzi al 
niño aventnradaniente y sin plan ñy). 

Fra^bel tuvo relaciones directas con Pestalozzi. 
Kn ISOS fué á Iverdun con tres de sus alumnos y 
pasó allí dos años, tomando participación en los tra- 
bajos del instituto, iniciándose en los métodos del 
maestro. El mismo declara (pie esta fué en su vida 
una época ''decisiva." 

Notemos de paso la diferencia de caracteres entre 
Pestalozzi y Fr(pbel. En tanto (\\\(y Pestalozzi está 
siempre pronto para acusarse á sí mismo con hnmil- 
dad conmovedora. Fro'bel ffe considera casi c(nno in- 
falible; nunca atribuye sus fracasos á su propia insufi- 
ciencia, los atribuye al destino ó á la mala voluntad 
de otro. Pestalozzi se olvida de sí mismo sin cesar, y 
lleva su negligencia basta vestirse con extremo 
abandono: ''nunca supo vestirse, dicen sus biógra- 
fos: su disti'acción le bacía olvidar oi*a la corbata, 
óralas ligas.^ Por el contrano Pnebel afectaba un 
porte elegante y teatral; pi-ocuraba causar efecto: en 
ciertas épocas usó bota fuerte, según se cuenta, y 
somlm^'o tirolés con grandes plumas. 

Tratado del esfkiíico 

En 1811 fué cuando se manifestó la <n'iginalidad 
proy)ia de Fi-eebel, y es preciso conf (asarlo, de una 
manera desgi'aeiada (*on la publicación del tratado del 
esférico. 

Pestalozzi escril)ió v\\ alguna parte: 'Si ji«- tenido 
algún mérito en mi vida, ha sido el d<' halK^r^^uesto 
el cuadrado como base de una enseñanza intuitiva 
i{\\v nunca se había da<lo al juiebN»." Va este leu- 



Ó46 EL EDUCACIONISTA 



guaje de Pestalozzi es propio para sorprender: pero, 
al menos Pestalozzi tomaba al cuadrado en el sentido 
propio de la palabra, como figura geométrica, como 
forma de dibujo. Cuando Froebel nos habla de la 
esfera y hace de ella la base de la educación es otra 
cosa. 

Leyendo el írdUido del esférico^ se tiene tentación 
de preguntarse algunas veces si*eso es producto de 
un espíritu bien equilibrado y si una imaginación 
exuberante no ha hecho perder al autor el sentido 
de la realidad. 

Hegún Froebel, la esfera es la forma ideal: "La 
esfera se presenta como el prototipo, como la unidad 
de todos los cuerpos y de todas las formas. Ni un 
ángulo, ni una línea, ni i^ plano, ni una ' superficie 
se muestran en ella, y sin embargo tiene todos los 
puntos y todas las superficies." 

Y pasa más allá; la esfera tiene además relaciones 
misteriosas con las cosas espirituales: enseña la per- 
fección de la vida moral. 

"Trabajar concienzudamente en el desarrollo de 
la naturaleza esférica de un ser, es formar la educa- 
ción de un ser." 

Un rasgo tomado de la vida de Froebel acabará de 
pintarle. Se alistó como voluntario en 1812 é hizo 
las campañas de 1812-1813, con Langethal y Midden- 
dorf , quienes más tarde debían ser sus colaboradores. 
Después de la guerra volvió á Berlín, atravesando 
toda la Alemania. "En todo el* trayecto buscaba al- 
guna cosa, sin poder darme cuenta de lo que era y 
nada podía satisfacerme. Entregado á esta preocu- 
pación, entré un día en un jardín muy hermoso, 
adornadí^) con las más variadas plantas; las admiraba 
y^sin embargo ninguna de ellas ai)aciguaba mi senti- 
miento íntimo. 



EL EDUCACIONISTA Ó47 

Las revistaba, de una sola ojeada, en mi alma y 
recordé súbitamente que, entre ellas, no había li- 
rios Ahora sí sabía lo que faltaba en ese jardín 

y lo que yo busea})a. ¿Cómo pudiera mi sentimiento 
íntimo habérseme manifestado de un modo más lior- 
nioso? Buscas, m^ decía yo, la paz tranquila del (co- 
razón, la armonía de la vida, la pureza del alma, en 
la imagen del lirio, de esa flor apacible, sencilla y 
[)ura. El jardín con todas sus variadas ñores, pero 
sin lirios, era para mí, como la vida, agitada y multi- 
color pero sin armonía y sin unidad." 

Nuevos kstudios 

• 

Froebel volvió á Berlín en 1814 y allí obtuvo una 
plaza de ayudante en (^1 niuseo mineralógico. Estu- 
dió á su antojo las formas geométricas de los crista- 
les y allí reflexi(mó de nuevo sobre su sentido simbó- 
lico. Tal vez pudiera ser (pie tomase de esos estudios 
la idea de los primeros don(\s que introdujo más 
tarde en sus jardines de )t.irws. Dos años después 
fué cuando tomó la resolución definitiva de consa- 
grarse á la educación de la juventud (1816.) Se 
estableció desde luego en Gi-iesheim, después en 
Keilliau (á una legua de Rudolstadt), doude abrió 
con cinco alumnos, todos ellos sus sobrinos, una es- 
cuela que Humó, c<m un título p<mii)oso, y poco jus- 
tificado al principio, inxtitufo gavera/ alemán de edu- 
cacióv. Consiguió acom])añarse de Langenthal y de 
Middendorf. La instalación fué poi- lo })ronto nmy 
modesta: faltaban los recui-sos. Pero el estableci- 
miento prosperó poco á poco y (»n ]82() contaba con 
más de cincuenta alumnos. 

Instituto de keilhai 

L.os principios de Pi'stalozzi fueron los ír]^lica(i<^s 
en Keilliau. Langenthal y Midden<lorf aprendieron 



Ó48 EL EDU0AGI0NIS2A 

el método pestalozziano bajo la dirección de Froebel. 
Los tres profesores se reunían en la sala (5omún, y 
se oía con ñ*ecuencia A^olver en su discusión las pa- 
labras: iiUiñción. iniciativa perso7ml^ ir de lo conocido ó 
lo desconocido ''Aprenden el sistema,'' decían los 
niños que les escuchaban. 

En Keilhau marchaban de frente la educación fí- 
sica, la educación intelectual y la educación moral. 
El maestro debía entregarse á penetrar la individua- 
lidad de cada alumno, con el fin de provocar en se- 
guida el libre desan'oUo de esa individualidad. El 
régimen era austero, el alimento frugal: se llevaba 
demasiado lejos el endurecimiento físico. Los alum- 
nos usaban blusa y pantalón de lienzo, tanto en in- 
vierno cuanto en estío, ^e consagraba m^icho tiem- 
po á los ejercicios religiosos. Froebel vivió siempre 
unido á la Iglesia luterana, y aunque haya podido 
parecer sospechosa su ortodoxia, pensó siempre que 
la educación debía ser esencialmente religiosa. 

"Toda educación que no está finidada sobren reli- 
gión, es estéril." Y agrega: ''Toda educación (jue no 
se funda sobre la religión cristiana, es defectuosa é 
incompleta." 

La. educación del hombre 

En Keilhau y en 1826 publicó Froebel su pi-inci- 
pal obra, La Educación del hombre. 

En esa época, la idea de los jardines de nifios no 
había tomado cuerpo todavía en su espíritu, y el li- 
bro de Aa Educación del hombre es menos la exposi- 
ción de las a])licaciones prácticas del método d(^ 
Froebel que un desarrollo nebuloso y enfático de 
sus principios metafísicos. Libro poco leído, y con- 
fesémoslo, en parte ilegible. Nos hemos atrevido á 
hablar de galimatías de Pestalozzi, ¿Qué diremos 
de los desvarios místicos ' de Froebel? La pedagogía 
d^ los alemanes, como su filosofía, se ha extraviado 
con frecuencia, desde hace un siglo, en teorías ex- 
trañas que desconciertan absf)lutamente la precisión 
del espíritu francés. De un «^mjunto de v^agas y 



EL EDUCACIONISTA ó^i» 



pretenciosas especulaeiones S()l)i'e la naturaleza uni- 
versal se desprende]! con trabnjo aliíuinis idras pr<'- 
cisas. 

Ensáyenlos, á pesar dt' ello, i*esnniir el pensamien- 
to obscuro de Froebel, hecho aún más obscuro por 
la forma exterior de la obra. En la primera edición, 
Frcebel se dispensó la introducción en su texto de 
toda división en capítulos y en párrafos. La hartura 
de ese texto ininterrumpido no dejaba de ser penosísi- 
ma; aun con las divisiones algo ftcticias que fueron 
introducidas después. La Educación del fKnnhrc es 
difícil de h^erse y analizarse. 

{('onfimin rá .) 



ELEMENTOS DE ALGEBRA 

(g. A. wentwoii'íh) 
VERSIÓN ESPAÑOLA 

VOR 

Josíi F. AizpURU, 

Profesor de Inglés y ex-Catedrático de esta asignatura en la 
Escuela Normal Central de Señoritas 

(Covti'nvnción) 

CAPÍTULO VIIL 

KCUACIONES J>K PRIMER ORADO 

156. íilániase ecuacióu la rjue manifiesta igualdad 
tMitre dos expresiones. Así, 4x— 12=8. 

157 Toda ecuación está compuesta de dos partes 
llamadas Jados ó miemhros de la ecuación. 

158. Ecuación de identidad es aipiella en (pie los dos 
miembros son iguales,cualesí|iiiera (pie sean hísníímeroa 
<pie representen las letras. Así, (x-fb) (x— b)=x'-h» 

159. Kcuaéóii de condición es at]Uella que es cierta 
«ólo cuando las letras represeivtan valores especiales. 
Así, X 4-5=1:8 es cierto sólo cuando X:=3. 



550 EL EDUCACIONISTA 



160. La letra á que debe dársele un valor CvSpecial 
para que resulte cierta una ecuación se llanaa incógnita. 

161. El valor de la incógnita es el número que, susti- 
tuyéndola, satisface la ecuación; y se llama raíz de la 
ecuación. 

162. Resolver' \\u2i. ecuación es hallar el valor de la 
incógnita. 

163. Ecuación de 'primer grado ó ecuación simple es 
la que contieiie sólo \3i primera potencia de la incógnita. 

164. Si se hace los mismos cambios en ambos miembros 
de una ecuación, los resultados serán iguales. 

(1) Hállese el valor de :>^ en x4-b=a. 

x+b=r:a; 
Réstese b de ambos lados, x-|-b — h=?í — b; 

x=a— b. 

(2) Hállese el valor de x en x — br=a 

X— b=a; 

Agregúese -\- b'k ambos miembros, x — b-|-b=a-fb; 

Cancélese — b-f b, x=a+b. 

El resultado en ambos casos es el nnsmo (>(ue se 
obtendría si se .tras[)usiera 6 al otro miembro de la 
ecuación con su signo cambiado. 

165. Luego e?i ?6na ecuación se puede trasponer cual- 
quier término de mi miembro al otro, con tal de que se le 
cambie el signo. 

Pues en esa trasposición, lo que se hace es restar el 
mismo número de ambos miembros de la ecuación. 

166. Se puede cambiar los signos de todos los tér- 
minos de una ecuación; pues lo que se hace en efecto, 
es trasponer tridos los términos. 

167. Cuando están unidas las incógnitas de las 
cantidades conocidas en una ecuación, p)r medio del 
signo + ó — , pueden separarse llevando las cantidades 
conocidas á un lado y las incógnitas al otro. 



AX tJVUCACWJ^lSTA .->;•, 1 

168. Luego, pai-a resolvía' las ecuaciones de una sola 
incógnita 

Llévense todos los términos que contengan ¡a incógnito 
di lado izquierdo y Jos demás téYminos al lado derecho: 
combínense los términos semejantes, y divídanse amho.s 
miembros por el coeficiente de la incógnita. 

169. Para verificar el resultado, sustituyase el valor 
de la incógnita en la ecuación original. 

ECUACIONES ERACCIONARIAS 

170. (1) ^+-f=12 

Multipliqúense ambos lados por 4, el M. O. M. de los denomina' lore» 

2x+ x=:=.48 

Luego, 3x=48 

x=.16 

(2) -^-_4=.-24_^ 

Multipliqúense ambos lados por i'4, el M. C. M. de lo? denominadores. 

Luego, 4x — 96=576— 3.\ 
4x-f3x==:576+96 
7x=.672 
x^96 

Multipliqúese por .S3, ei M. V. M. de los denominadores 

Luego, llx— :i\- ;'. ^33x-297 
llx-3x-33x._-^ 297-3 
25x:== 3(H) 
X 12 

l'uesto «lUc el signo iiieni»s antecede á la sejiunda Irat-ciúii. hay que fain- 
biar en -r el + (sobreentendido) que tiene la x, primer término del nume- 
rador; y el que está delante del 1, secundo término d-»! numerador, se cam- 
bia en + . 

17L liUego, [)ara deslnicerse de los «jnel)rados en una 
ecuación, 

Ahdtiplíquejie cada término ¡mr >l \l. ('. M. de los 
denom,inadores. 

Si el signo menos anle<'e«le á una fracción, debe cam- 
biarse el signcf de cada término en el numerador al quitar 
el denominador. 



552 EL EDUGAGIONISTA 



180. Si los clenoniiiiaduies cmilieiien expresiones 
simples y coiii[)Ue^las, es lo nieji»r eliminar prinieio 
las expresiones simples y en seguida cada una de las 
compuestas. 

(1) 8x + 5 I 7x— o 4x + í) 

14 ' 6x + 2~'~T^ 
Multiplíq líense ambos lados por 14. 

Lu,.go, 8x+5+^^|'-=8x+ 12 

rp ^ , , 49X— 21 r- 

iiaspongase v oom bínese, ~-^^j~ = ^ 

Multiplí-]uese por 3x4- 1, 49x— 2l=21x+7 

28x^28 



x=l 



q 4x /x '> 

(2) _ZT^A._Z~ 



4 4 10 

Simplifíquense las fracciones complejas muhiplicando ambos términos 
de cada fracción por 9. 

Luego 27-4x^l_^x-2^ 

Multi[>lí(|uense ambos lados por 180. 
1 35— 20x=45 — 1 4x -f-54 
— 6x.=— 36 
.-. x=6. 
181. Se llaman ecuaciones literales aquellas en que 
lodos los números están representados por letras; los 
números (¡ue se tienen por conocidos, generalmente se 
repiesentan con \ü^ primeras letras del alfabeto. 

(1) (ii-x) (a+x)==2a^+2ax-x^ 

LiU'í'o. f»-'^ — x''=2a''H-2ax — x^ 
— 2ax==a^ 

(2) (x-a) (x— b)-(x-b) (x-c)-2 (x-a) (a-.-) 

(x'^ — ax — bx-f ab)— (x' — bx — (•x-4-bc.)=2 (ax — ex — a'4-ac) 
x'^— iix— bx+ab — x'+bx f ex— bc== 2ax — 2('x— 2a'+2ac 
P]s decir, — 3ax-f 8ex=— 2a'^+2ae— ;d)+bc 
—3 (:i— c) x== -2a(a— e)— b(a— c) 
— 8x=— 2a — b 
2a + b 

( Continuar á.) 



EL EDUCACIONISTA 553 



ALGUNAS VOCES 



DEL LENGUAJE AMERICANO QUE NO SE ENCUENTRAN 
EN EL DiCCIONAKIO DE LA ACADEMIA 

(por Ricardo I'ai.ma) 



Abarrajarse — Resbalar y caer de biTices. — Lanzar- 
se en la vida airada. 

Abarrajado^ i\. — Cuando decimos /íí /a 7io es un aba- 
rrajado expresamos que es un hombre cargado de 
vicios, un truhán. Fulana es una abarrajada, entién- 
dase una meretriz. 

'Abracar. — Lo que el Diccionario llama abrahonar. 
Tenemos el refr.ai quien mucho abraca macho aprieta^ 
cuya significación es muy distinta de la del refrán 
español, — abarcar macho y apretar poco. 

Absolvente. — En nuestro lenguaje jurídico designa- 
mos con esta voz al que absuelve posiciones. La 
Academia trae, como anticuado, el vocablo absoJrien 
te, y ha olvidado considerar absolvente. 

Acaparar. — Tener el monopolio de algo ó por lo 
menos, remiir la mayoj- cantidad posible de un 
artículo. 

Acaparador, a. — La persona que acapara. 

Acápite. — Decimos, en todas las Repúblicas de 
América, por lo que los ("spañoles llaman pu7Uo y 
aparte. Sería imposible desterrar del uso esta voz. 
sobre todo entre tipógrafos y periodistas. 

Acaserarse — Encariñarse, acostumbrarse a ser pa- 
rroquiano ó compradoi* en detei-minado estableci- 
miento. 

Acaserado, a — Parro(|UÍan<) habitual. 

Acriollarse — Adquirir un extranjero los hábitos de 
la gente del país, convertirse en criollo. 



554 EL EDUCACIONISTA 

Acriollado^ a — El (j|ue ha llegado á apropiarse las 
costumbres ciioUas. 

Aceitillo — El aceite perfumado que sirve para usos 
del tocador. Eu América dejamos el aceite para la 
cocina. 

Acholado^ a — El que tiene color de indio {cholo, en 
el Perú, Bolivia, Ecuador, Chile y Paraguay ) El 
que se corre, intimida ó avergüenza. 

A choíarse — Correrse, avergonzarse. 

Adefesiero, a — Persona que dice ó hace disparates 
y tonterías. También se aplica á las qué visten 
exagerando la moda ó aparatándose mucho de ella. 

Adulón, a — En el adulador cabe algo de lisonjero y 
cortesano. En el adulón hay solo bajeza. Amuná- 
tegui Reyes exhibe una cita de Pereda para compro- 
bar que el vocablo se conoce también en España. 

A dulete—lS¡\ adulón sobre ruin ridículo. 

Agigantar — Núñez de Arce ha usado este verbo en 
su Visión de ñ'ay Martín, y según citas de Amuná- 
tegui Reyes también lo han empleado Bello, Revilla 
y Pérez Graldós. 

Agredir — Acometer, atacar. A pesar de que no 
contraría la índole de la lengua, como que la voz 
viene de agrediré latino, la Academia rechaza este 
verbo de uso constan tante en la jurisprudencia ame- 
ricana. 

Albazo — Haludo matinal (jue con música, vávas y 
cohetes, se hace á una pei-sona el día de su cumple- 
años, ó á un santo en la puerta del templo (^n que ha 
de celebrarse su fiesta. 

Alternabilidad — La acción de alternar. 

AUernable — I^o que admite alternabilidad. Esta 
voz, aunque de saborcito francés, se encuentra en la 
real cédula llamada de la A Iternativa sobre elección 
de prelados. 



EL EDUCACIONISTA hhb 

Amancay— {DiA quechua) Hor ainai'illH, [)ari*ciíla á 
la azucena, que se produce eu aljíunos <'erros del 
Perú. 

Amansador, a — El que doma, domestica y amansa 
á un animal. El que en una reyerta apa<ngua los 
ánimos. 

Aynolar — En la excepción de fastidiar ó de ocasio- 
nar perjuicio. ¡ Qué am.olar ! . ¡No amuele la pacieri- 
eia! ¡Me amoló! Son locuciones que, aunqiie vul- 
gares, están generalizadas. 

Amordazar — Ponei* mordaza. Figm*adamente de- 
cimos amordazar la grensa, cuando los gobiernos po- 
nen trabas á la libertad de escribir. Zorababel Ro- 
dríguez opina, por razones de analogía, que debe 
decirse enm,ordazar; pero el uso constante ha impues- 
to aiaordazar como tratándose de buques, acorazado y 
no encorazado. 

Anaco, a — (Del quechua.) La Academia dice que 
es un peinado de las indias de Sud- América. I^a 
definición académica és errónea. El anaco es la po- 
llera ó falda que usan las indias. Cusma, es la cami- 
sa— Lliclla, es la manta. 

Andino^ a — Lo que se refiere á la cordillera de los 
Andes, como volcán andino, nieves andinas, etc. 
También los adjetivos cisandino y trasandino son de 
uso generalizado en América. 

Anexionista — Partidario de la anexión. 

A7Ue— Bebida alimenticia y muy refrigerante, he- 
cha con frutas, vino, canela, azúcar, nuez moscada y 
otros apéndices. 

Apacheta— (Del quechua.) Montón de piedras que 
colocan los indios en las altiplanicies andinas como 
ofrenda gratulatoria á la divinidad. Por varios cro- 
nistas de Indias se encuentra empleada la voz. 



556 EL EDÜGAGIONISTJ 



Apero— Ei\ conjunto de prendas que sirven para 
ensillar un caballo. 

Aplomo — Serenidad, sangre fría. 

Apunarse — Sufrir el fatigoso malestar propio de las 
frigidísimas punas de los Andes, dolencia que, en 
ocasiones, produce la muerte del viajero. 

Arranquitis — La pobreza extrema, la miseria. Pa- 
decer de arranquitis crónica di cese por quien no tiene 
probabilidad de mejorar su mala situación. 

Arenillero— ho que llaman salvadera en España, 
voz no usada en América. 

Arreador— 'No es sólo el que arfea el ganado sino 
también el látigo, fusta ó huasca que emplea. 

-Arirumba — (Del quechua.) Una flor que los indios 
estiman como propia de los cementerios. 

Asorocharse — Sufrir del soroche en las cordilleras 
andinas. Es dolencia tan grave como la de apunarse^ 
siendo distinta la causa que las origina. 

Atrenzo — Conflicto, apuro, embarazo, dificultad. 
Este vocablo lo encontramos en escritores america- 
nos del siglo XVII. Quizá es voz castellana olvida- 
da en España, y que nosotros hemos conservado. 

Atávico^ a — Trayendo el Diccionario el sustantivo 
atavismo^ no hay porque excluir adjetivo tan usado. 

Autoctonía — Mutaiis mutandis^ repetimos el con- 
cepto anterior. El Diccionario solo trae autóctono. 

Autonomista — Partidario de la autonomía. 

Avinca — (Del quechua) Zapallito más fino y esti- 
mado que el grande y, en la forma, parecido á la 
calabaza. 

Ayrampo — (Del quechua) Planta tintórea origi- 
naria de América. 



EL EDUCACIONISTA hb', 



SUELTOS 



Respeto á los maestros. — El pueblo judaico 
tuvo siempre un profundo respeto por los maestros. 
En el Talmud (libro que comprende el reglamento 
de sus ceremonias etc., etc.), se lee: "Si vuestro 
maestro y vuestro padre necesitan de ayuda, soco- 
rred á vuestro w a^-s/ro antes que á vuestro padre: es- 
te no os ha dado más que la vida de este mundo, en 
tanto que aquél os ha procurado la vida del mundo 
venidero " 

Grecia. — La antigua Grecia dio hombres célebres 
en todos los ramos del saber humano. En ella se 
contaron poetas como Píndaro y Homero; oradores 
como Demóstenes; historiadores como Herodoto; fi- 
lósofos como Aristóteles y Platón; guerreros como 
Alejandro Magno, Milcíades y Temístocles; legisla- 
dores como Solón y Licurgo; artistas como Praxite- 
les, Parracio y Fidias. 

Datos curiosos. — Dice ''La Patria" de León, 
(República de Nicaragua), que hay en Nueva York, 
según el último censo de 1895, 2.000,(K)0 de habi- 
tantes. 

La población de Londres alcanza á 4.200,000; la de 
París á 2.400,000 almas. 

El área de Londres es de T5,00() m.; la de París de 
18,700. El área de Nueva York es de 24,(J00 m. 

Londres tiene 600,000 casas; París 90,0( lO; Nueva 
York 115,000. Londres tiene á razón do 7 T*esiden- 
tes en cada casa; París 25; Nueva York is. 

Londres tiene 1,380 millas de calles; París üOO mi- 
llas; Nueva York 575. Londres tiene 2,300 millas 
de alcantarillados; París 410; Nueva York 444. 



558 EL EDUGACWNISTA 



El consumo de agua en Londres es de 175.000,000 
de galones al día. El de París es de 100.000,000. 
El de Nueva York es de 190.000,000 de galones dia- 
rios. Nueva York está á la cabeza délas tres ciudades 
en este particular. 

Los gastos municipales de Londres alcanzan- á 
$70.000,000. Los de París á 65.000,000. Los de 
Nueva York á 40.000,000. 

Las muertes ocurren en Londres á razón de 2 1 por 
1,000; en París 28; y en Nueva York 21. 

El número de muertos en la ciudad de Nueva 
York el año pasado alcanzó á 41,000; en París 67,000 
y en Londres 89,0» )0. 

Londres tiene 14,000 agentes de policía; París tie- 
ne 6,000 y Nueva York 8,800. El número ordinario 
de arrestos al año en Nueva York es de 85,000. En 
París 100,000; y en Londres 150,000. 

Perú. — 8e trata de crear en Lima, según dice '^La 
Escuela Peruana," un Instituto Normal bajo la di- 
rección de los Hermanos de las escuelas cristianas, y el 
importante colega aludido dice entre otras cosas, lo 
siguiente: "Los Hermanos cristianos no han sido 
nunca más que mediocres maestros de escuelas elemen- 
tales, cuya enseñanza rutinaria y maquinal^ ha sido 
objeto de censuras constantes, reconocida aun por 
el mism<) Hermano Felipe, que así lo declara en la 
edición que hizo de la Conduite en 1870. ''/oQué pue- 
de esperarse de maestros cuyo medio disciplinario 
por excelencia es el látigo^ esa ignominia de lesa civi- 
lización^ desterrada ya hasta de la escuela de la más 
apartada aldea? ¿Qué de los que conviei*ten la es- 
cuela en triste cementerio en lugar de alegre, activa 
y bulliciosa, como debe ser, por (^ue les está prohi- 
bido el uso de la palabra?" 



EL EDÜGAOIONISTA 559 



Y es esta una verdad de á puño. Acá en Centro- 
América y lo mismo en los Estados Unidos de Mé- 
jico, las escu(4as tienen vida robusta, porcjue no es- 
tán encomendadas á maestros que reúnen tan pési- 
mas condicicmes pedagógicas. 

Anécdota.— El Alcalde de cierto pueblo, salió á 
i'eci])ir con toda la pompa del caso á Luis XIV y que- 
riendo pronunciar un discurso de bien venida le di- 
jo al monarca: ''Señor: Alejandro Magno Alejan- 

<iro Magno. -. ." Turbado como se encontraba no 
pudo continuar, y á la cuarta ó quinta vez de repe- 
tir las palabras ya enunciadas, Luis XIV le inte- 
rrumpió con estas ó semejantes expresiones: ''Heñor 
Alcalde: Alejandro Magno había comido y yo estoy 
en ayunas. No continúe Ud., deje su discurso para 
otra ocasión." 

Estadística mejicana. — En los EE. Uü de 

Méjico, según datos oficiales, hay 196 ciudades; 469 vi- 
llas; r),2lí5 pueblos; 8,872 haciendas; 26,601 ranchos; 
2,469 rancherías, 992 congregaciones, 924 cuadrillas; 
41 ventas; 164 estancias y 250 parajes. 

Los Estados que cuentan con más ciudades son: 
Jalisco y San Lius Potosí que tienen 16; Gueri'ero 
que cuenta con 15; Puebla con 14 y Zacatecas con 
11. Colima solo tieiie una: su capital. 

El Estado que posee más haciendas es C'hiapas 
que registra 1,39!^; le siguen Yucatán, Ta basco. So- 
nora, Guanajuato, Méjico, Puebla y Sinaloa. 

Jalisco es el primero tratándose de ranchos: tiene 
3,712. Michoacán y Giuinajuato le siguen con ÍJ,076 
que ])osee el ])i-imero y 2,727 el otro. 

Periódicos pedagógicos. — Ainnenta el número 
de los que recibimos de Méjico. El año ])róximo 
pasado solo nos vem'an dos: Lu Escuela /'rimaría, de 
Mérida, (Yucatán) y ^íéj{('o intelectual. 

En el presente año nos han llegado ím Educación 
Cniítem.ponhien, Ln l'iiióv Encolar de Oajaca. Kl l*ro- 
greao Escolar de Guadalajara, y El EAcolar Tcpiqueño. 

Tanto a(]uellos como estos traen siempre l)ien me- 
ditados artí<Mi1os. que ]K»neii mny en alto «4 nombre 



560 EL EDUCACIONISTA 

del profesorado de la Vecina Repiil)lica, y que reve- 
lan mucho estudio y no menor laboriosidad. 

Alma enferma. — El señor doctor don Ramó^i A. 
Salazar nos ha enviado un ejemplar de su último 
trabajo Uterario, y ya hemos emprendido la tarea muy 
agTadable por cierto, de dar lectura á dicha obra. 

Siempre hemos admirado las producciones del Dr. 
Salazar, por su estilo brillante; porque él posee una 
inteligencia A^erdaderamente cultivada; porque to- 
dos sus escritos revelan un espíritu reflexivo y una 
sensibilidad exquisita. 

Hombres que están á tal altura no han menester 
nuestros elogios; pero vayan siquiera estas cortas 
palabras, como una demostración sincera de nuestro 
afecto y simpatía las que serán acogidas sin duda, 
por el autor de AIwm enferma^ con la bondad í|uo 
le es característica. 

Fotografía debajo del agua. — Leemos en un 
periódico científico, que M. Louis Boutan, ha hecho 
estudios importantes de fotografía submarina: 

''Profundo investigador de las cuestiones zoolójj^ieas, habiéndo- 
le impresionado mucho la belleza de los puntos de las playas del 
Mediterráneo que estaba estudiando, se resolvió á hacer los ma- 
yores esfuerzos para producir fotojjráficaniente algunas de las 
es(;enas que se proponía describir con la pluma. 

Los primeros ensayos h)s hizo á poca i^rofundidad de])ajo del 
a<^ua. Pero deseando tomar las imáffenes á mayoi- profundidnd, 
el señor Boutan recurrió á la luz artificial, sirviéndose de un 
aparato cuya construííción pasfimos á descrilñr. 

El aparato consiste en un barril, que contiene oxígeno y (|uc 
lleva una esfera de cristal, donde se coloca una lámpara, provista 
de una mecha imprí^gnada de alcohol. Comprimiendo la pei-a 
del extremo del tubo, se echa polvo de ma'gnesio en la llama para 
pi'oducir el relámpagf) fotográfico. Para hacer funcionar el a])a- 
rato en las profundidades requeridas el zoólogo fotógrafo ha d(i 
vestirse de buzo y bajará ellas con su tubo de aire. Poniendo 
en lugar conveniente la cámara, que sin duda alguna del)e ser 
completamente impermeable, arrima el barril de oxígeno, pava 
actuar con facilidad el obturador y el a])arato para el relámpago 
fotoirráfico." 



INSTITUTO agrícola DE INDÍGENAS 

Nnestio gi*al);i(l() de licy lepresentii el nuevo 
ediíieio donde (jiiedaron inaugiiiadjis las tareas 
de este eenti'í) de enseña ii/a. el ló de inar/o jnó- 
xinio pUsado. 

Nuestios leetores recordarán ([ue en el número 
anterior de El Eüucacionista, se hizo minuciosa, 
descripción del local de (jue tratamos, el cual 
tiene una extensión siipertícial de 14.000 metros 
cu adiados. 



4- 



y. Sr 



^^•* 






lil. BDLCACIOMSTA 

Revista de Instrucción Pública 

Tomo II Gl'ATK.MAl.A. Man<i 1' \>K ISDC, Nim -J-J 

Director y Redactor - - - Julián Moré Cueto 

estadística de la instrucción 

Hay en (iuat»'iiiala 1.2(){) (.'sdU'ias primarias (iiiir- 
iias, dé las cuales ')4l son der//ro/?r.s 458 de ////7a.s''*'l4*) 
)iiixtn>^\ 24 klinlerí/artens^ {servidas por ITOS maestros, 
de los que 929 son varones y 779 mujeres. Son .miate- 
malteeos 1,()()1 y 47 extranjeros. Con título hay 9."> 
y^sin él 1, ()!:>. Solteros liay l/is:!, casados HíH y 
\iudos 64. 

Las noetui-nas llei^'an á 74 con un jxTNon.Ml (1«>«mii 
te de 127 profi'soi'es. 

Los establecimientos de instruc<-iiMi pri\;cl;i ,i>n 
maria y secinidaria\ Uejjjan á 49. 

Los institutos son G y las Escuelas norma It-.s 9, 
incuyendo en este número las (^ue están unidas á los 
(establecimientos jn-imeramente dichos. 

Los ))lanteles de enseñanza es]>eeial son í) y 4 lt)s 
establecimientos i)r(.)fesii)nales. ,^ 

Los edifíeios de propiedad fiscal son 891: !<•- 
dado>s son 1)1") V 94 los (cedidos por los ^ li, 

incluir los del l)epartament(» «le (^)n<e/nll' -i' 

carencia de <let alies. 

El t6tal general de aluniii' 
cuales 7(),G;>r) son de ¿'useñanza primar 
enseñanza jírivadii; SO!) dcsegfmda «'ii>< ; 
^e enseñanza profesional. 

Contando c(mH> ^'nerita HTuateinauí. . ->.... 
so/diil ^>'% 1-Í(>4>()Í)S ha1)itaut<^s y siendcel t<>tal de ll>s 
ífluntn(')s mníriéubñlos 7.'),02'>, bi p—"*'- •l.'.n que exis- 
te entre («i ^iúm«ro<ile habití^Mti - educmido}*, 
exleO. 4",, 



5B4 F.L EDUCACIONISTA 

LA ENSEÑANZA DE LA LENGUA MATERNA 

Cuando el niño (?ntva por la primera vez á la es- 
cuela yá conoce un número suficiente de voces con 
las que fácilmente puede expresar sus ideas, sus 
pens^nientos, afectos y pasiones; ya es un indivi- 
duo,^ cuyo * desarrollo intelectual y físico no está 
en pstado de larva ó embrionario, sino que razona, 
piensa, habla, juzga, etc., es decir, tiene todos los 
conocimientos necesarios para viA^r en sociedad. 
¿ C¿uién lia sido el maestro del niño en estos prime- 
ros liempos de su infancia? La familia, especial- 
mente la madre y la naturaleza. 

A este lenguaje que tiene su origen en el regazo 
materfto y cuyo aprendizaje se desarrolla, crece y se 
multiplica con tanta rapidez en la primera edad fpie 
pr^'ede al ingreso de los niños en los estrados de la 
ei§cuela, le hemos dado el nombre de lenguaje mater no. 
Este nombre que se ha generalizado bastante entre 
los pedagogistas encargados de la educación de la 
infancia, es enteramente convencional,pero bastante 
apropiado, pues se refiere al ti empo en (pie empieza 
a manifestarse en el niño, que no es otro que cuan- 
do, envuelto aun en pañales y arrullado i)or el dulc(^ 
caAlo maternal, i)roinincia aquel nombre sublime 
"iníiiñá" que encieiTa en sí la más completa expre- 
sión de la vida y del amor. 

- El j)aso de la familia á la escuela no debe ser para 
el niño un paso de transición, ni de cambio brus<'o, 
debe ser meramente de continuación, es decir, (pK^ 
el niño no debe pensar que se le separa y se le aleja 
de los (;uida4os de la casa bajo cuya suave y tran- 
quila estaníúa ha vivido hasta entonces, sino ({Ue se 
le cambia de lugar únicamente, por un acto de ca- 
riño, de amor, de solicitud. 



El. EIHICJCIONISTA ."iCi-» 

Para Iiacci-, ]»uos, iiiitiiral y aun llevadero este 
caiiihio <l(' luü^ai-, es preciso coiitinuai' la enseñanza 
tal como hasta entonces ha sido: dada por la fainiHa 
y por la naturaleza. De aíjuí i\\\o estahlezcamos la 
prinieía condición en la enseñanza de esti^asii^natu- 
ra. Lu (')imñanza del Ie7)(/uaje óebc ser natural. 

Pero sT o})serva que hemos habhido en primer lu 
•••ar y con exclusión de todo, del lenjjfuaje: esto tiene 
su razón, inies con este nondíre (jueremos dar á co- 
nocer tres clases de asignaturas corridativas y de- 
]>endientes las unasde las otras: la lectura, lá es- 
critura y la gramática. Estas materias se ayudan 
mutuamente como los i'esortes. i»alancas, tornillos y 
ruedas de una máquina [mestaen movimientír. Por 
es(),siendo el lenguaje la ])rimera t"a<*ultad orgánica y 
v<>eal del hombre, la más activa, la más útil y s<ybre 
todo, la que nos ]>one <'n conumicación con el mun- 
do externo, es la ({ue ne<*esitamos primero .y por 
consiguiente la que debemos educar desde el prin- 
cipio \mvn (|ue nos ])reste su ajxjyo ])o<lei-oso. Pero 
no ^se crea <[U(» nosotros (juer(»mos (jue des<le el tiem- 
[)o en (jue los niños entran <'n la escuela se les ense- 
ñe aquella niateria separadamente, <'om<> (juien lia- 
l)la de otras de los asignaturas del ])rograma. tWes 
como (|UÍmica. agi'ieultura <> mineralogía. No.itij^ue- 
11a époea pudiéi'amos liamai- muy bien <le transición 
durante la cual no debe, en nuestro cencepto, entibar- 
se de lleno en un ])lan de enseñanza, pues esto lejos 
de dar un resultado conqdeto, tan síAí\ seiviría pai*a 
entorjK'cer, ]>ues la demasiada luz ofu.s<'a. así como 
la demasiaíla ciencia podría .sei- en nnndias oea.sio- 
ues motivo de trastornos y desbordamientos del 
cs])íritu. 

Ks )M>r esto [M)r lo <jue nos .MM'ía^ Inútil y si se 
quiere r(>iiíra]>roducente el ¿)nnei])ia^el estudio de 



-^(ii; EL EDUCACIONISTA 

* 
la leii^'ua ]>()r la euseñaiiza dt^ la gramática, pues 
ésta constituye por las variadas, complejas y múlti- 
ples rej>'las y principios á que está sometida, mía en- 
señanza, superior á las facultades intelectuales de 
los educamios, á su desarrollo orgánico y físico y á 
su atención, observación, percepción etc. 

El niño en su casa ha aprendido un lenguaje muy 
sencillo, nuiy natural, muy intuitivo; legado por la 
naturaleza, sabia obrera en el campo de las ense- 
ñanzas, previsora y fecunda, todo otro lenguaje es 
ininteligible á su razón y á su espíritu, especialmente 
todo aquel que está sometido á principios inmuta- 
bles, á reglas fijar, lacónicas y precisas; libre en 
medio de un mundo de auroras, de risas, de flores y 
de amor, ha vivido hasta entonces. 

Antes dtí llegar á la escuela ha sido una planta 
libre y sin cultivo, es verdad, pero no lo ha necesi- 
t^-do, ha brotado y se ha desarrollado con la exhube- 
rancia que le da la madre naturaleza que amorosa 
ami 1(^ besa y le estrecha entre sus brazos. 

Emprendamos, pues, la enseñanza del lenguaje del 
modo más natural que nos sea posible, no separán- 
donos del método que hasta entonces ha seguido la 
natnraleza. A nosotros no nos toca otra misión 
que seguir el deiTotero trazado por aquella, en cuyo 
(iamino tendremos un vehículo poderoso para atra- 
vesar valles, colinas y montañas: la inteligencia del 
niño. 

La enseñanza didáctica exige á su vez la concate- 
nación de las ideas, de la razón y del juicio, y esta 
correlación ó encadenamiento progresivo de facul- 
tades no debe dar lugar á un paso demasiado brusco 
entre la escuela y la casa, sin romper aquel lazo de 
unión que las liga estrechamente con perjuicio de 
los adelantos escolares que son los fines y los pro- 



hJL EDUCACIONISTA 5fiT 

pi-()]K')sit(>s de la (.'sciit'la. Por rsto <K']>e procurarse 
<pi(' la (Miscñaiiza del idioma sea iíra<lual. pi'o«íi(»siva. 
iMcsiuada, siouitMido un orden lójíico, ref^ular y de 
acuerdo en todo con el ílesai'i'ojlo físico y psicojój^co 
<le los niños. 

Ci'eeinos (|Ue el estudio <lel idionui <► sea el arte 
d(^ hablar y de esci-il)ir correí'taini'Ute <jue sou los 
tilles de la enseñanza del leiijrua.ie, no a<lmite divi- 
siones, siendo un tiulo indivisible taní(> j)or los me- 
dios (|ue se enijdean ]»ara su enseñanza, coiik» por su 
forma, naturaleza y fines á que se eiu-ainina; no 
obstante para la inteligencia de la materia y para 
explicaí* de una manera <dara y precisa el orden y 
metodología de su enseñanza en las escuelas, nos 
}>erinitinios establecer las siiruieiites divisiones «re- 
nerales. 

A ]'.' é])oca. Knsfñanzn ohjrtivd, lectura ij escritura. 

H 2.' é]M)ca. Dictada., tiacianea ortoffráficas, composi- 
ción redaecián y recitación. l*rimeros conocimientos 
(/rtduafica/cs, teóricos 1/ ftrácticttx 7 rtirreccioiies fie leu- 
(fuajc . 

V ''V. época. ( 'ontinuaeión de la lectura y continua- 
ción de la <;raniática bajo una forma más amplia y 
más (dentíñca. 

I) 4V época, ("ont innaci<ni de la lectura; lectura de 
trozos literarios <le autores eseojíidos, e.xplicando su 
contenido y haciendo sobre ellos observatíiones, am- 
pliaciones y comentarios en cuanto á la etimología, 
lexicología, etc. de las palabras. Continmición de 
la ^lamátii-a: analítica y ex])lieativa. He<'itación. 
(Um lamaci<'ni. CompíKsicioues literarias sobre asun- 
tos excogidos por los ahnnnos ú ordenados |K>r el 
maestro. 

Ksta ílivisión es paní no8oti*os de forma y solo la 
ooiiemos a<|uí para indicar el modo de desarrollar 



r>(i8 EL EDUCACIONISTA 

el plan de la (ni señaliza y ])ara señalar un derrotero 
(jiie nos marque las ij^raiides jornadas del dilatado 
eaniiiio que hemos (nu|>rendid(). 

Una época no (^xelnye en esta división la enseñan- 
za de los trabajos de otra, pues eomo ya lo heñios 
dieho, unos ejereieios ayudan á los otros sin que sea 
posihhí dar una mai'cada |)referen<'ia á los unos eon 
exclusión de los ol'ros, ]mes entonces la enseñanza 
del lenguaje carecería de una de sus primeras y 
priiici])ales condiciones: la de sei- completa. Natu- 
ralmente esto no se reíiere íx la ])rimera época en 
que se excluyen muchos ejercicios de los concurren- 
tes á las épocas siguientes, ])ues en todo hay que 
ver <pie dichos ejercicios correspondan á la edad, 
inteligencia y <'apacidad de los alumnos. 

A-Piii^rEKA ÉPOCA — Enseñanza oiíjetiva 

Aquí tenemos la luierta por donde deben entra]' 
los niños al santuario de la escuela. Es la })rimera 
euseñanza pues ella sirve como de pi'eparación á las 
otras; sii-ve al niño de campo de observación para 
iniciarse en los deberes y trabajos de una nueva vida 
á la cual no está acostumbrado, desconoíddas como 
han sido hasta entonces ])ara él las ])osi clones obli- 
gadas, los mandatos imnutables, las disciplinas seve- 
ras y el sometinúento á la voluntad de un jefe no 
tan cariñoso iñ tan dulce como lo son sus pach'es. 

La enseñanza ol)jetiva sirve en el primei* tiem})0 
de la escuela para hacer llevadera al niño la vida 
que acaba de dejar y para prepararlo gradualmente 
á la vida escolar. Por este motivo el liMiguaje em- 
pleado en esta emseñanza del>e sei' el lenguaje más 
natural y nuis de acuerdo con el (pie liasta entonces 
♦estaba acostumbrado á oir. Lo mismo decimos de 
los objetos: allí debe estar, tal vez, el hermosísimo 



EL EDUCACIONISTA .'.(ÍH 

bebé, loís siildjidos y el carrito <l«' ploiim. <'s d«M'ir, 
todos los ju«iuetes (|ue Ir hicieron latir el «-orazóii de 
ulejiTÍa el día de afio nuevo. Aun los niños debieran 
ser los mismos compañeros en sus juegos, (¿ué mo- 
do tan natural, tan insensil)le sería ése ]>ara iniciar- 
los en la escuela y en los nuevos trabajos de ella, si 
ademá{< un maestro de voea<-ión y de experiencia los 
fuera lleA'ando poco á jíoco por (d <'annno (pie de- 
l)ieran seguir! ¿(^ué se entiende por ensí-ñanza 
objetiva? Además de la natui*al c(>ndición de ocu- 
parse en la enseñanza ]K>r medio de objetos ó más 
iíeneralmente hablando de la enseñan/a perceptiva, 
práctica, experimental ó de hechos, tiene la <le ser 
concreta, esto es; sensoria, inmediata, activa y fácil. 
No se entiende por enseñanza objetiva la ense- 
ñanza especial (pie. como dijimos antes, sirve para 
pre])arar el terreno para A cultivo del espíritu y del 
coraz('ni en los pi-imeros tiempos escolares, no: ella 
tiene aplicaci('m coukí inicial en la enseñanza de 
cada asignatura, como medi<> el más fácil y el más 
expedito para llevar á la razón y al juicio los frutos 
de la educacií'm. para ayudar á conijn-íMider las re- 
glas, ]>ara sentar con mayor precisií'm el convenci- 
miento de los hechos y de los ]»rincipios de la cien- 
cia, para ir llevando al educandí» de lo (pie se ve á 
lo (pie no se ve, de lo (pie se oye á lo (pie no se oye, 
de lo (jUe se toca á 1(» (pie no se t<M*a, etc., esti» e.s, to- 
mando lo cercano como punto de partida en una ex- 
jílicación para llevar las ¡deas á un cam|M» inme- 
diato. pasando así de lo concreto á lo abstracto, de 
lo objetivo {\ lo siibjetÍV(N de los he<di(>s. f(>nómenos 
<'tc. á su consecuencia lógica, paní conformar la> 
enseñanzas con el es|»íritu de ellas, tinalmeiite, paní 
desancllai- ]>oco á poco con mesura y con tino los 
sentidos, las facultades sicológicas vfísicas. sin sal- 



r>7i) EL EDUCACIONISTA 

tos, sin tropiezos, sin desviaciones y sin pérdidas (U^ 
trabajo y de tiempo. 

■Sejíún n 11 orden regular y enteramente natural 
veamos cómo seguiríamos el curso de esta enseñan- 
za: ''Los sentidos suministran al espíritu sus medios 
de contacto con el mundo exterior. Por medio de 
las sensaciones, el espíritu obtiene percepciones de 
•los objetos que lo rodean. La percepción conduce 
á las (Concepciones ó ideas <|ue son conservadas ó re- 
cordadas por la memoria. La imaginacióii se ajx)- 
dera de las ideas formadas por la percepción, las 
combina y las presenta bajo nuevas formas. La 
razón procede á investigar estas ideas por medios 
más definidos, y el resultado es el juicio. Repitamos, 
las sensaciones ¡u-oducen percepciones, la atención 
á las percepciones conduce á la observación; por me- 
dio de la observación, la comparacHón y la (clasifica- 
ción de experimentos y heclif)s, se obtienen los cono- 
cimientos. Despréndese de esto, que en la instruc- 
ción primaria el profesor ó padre debe tener como^ 
punto primordial de mira cultivar en el niño háhifos 
de obnervación y bacerle agrupar objetos entre los 
cuales haya semejanza. Estos hábitos, una percep- 
ción clara, atención constante, observación cuidado- 
sa y facultad para clasificar, son una garantía de la 
ad<iuisicióii de conocimientos en el porvenir." 

(.ada facultad en el niño es una fuente de ense- 
ñanza á cuya corriente debe abrírsele ancho y 
profundo cauce, es una lección que se ofrece abier- 
tas las páginas del libro, es un trabajo que trae de 
antemano los elementos necesarios i)ara emprenderlo 
y continuarlo. Debe tenerse presente (^U(^ la intuición 
y la percepción engendran la expresión, y que el co- 
rregir y perfeccionar ésta es uno de los primordiales 
y más acentuados móviles de las (enseñanzas o])jeti- 



EL EDUCACIONISTA Ó7I 

\'as. Voy tanto procuróse que los iiiñ<>s s«' «'X])r«>s(Mi 
con claridad, con ])r('cisión, con voz llena y sonora y 
con proposiciones coin[)letas. empleando en las con- 
tt'staciones al ])rot'esoi* ])arte de la pi-eirniita hecha 
por éste. 

Siendo cualidad iidiereníe <le los niños el espíritu 
imitativo y de ohservación, es preciso i[\\v la voz del 
maestro sea también clara, el h^iiaiHJe culto y co- 
rrecto, las maneras distinij^nidas. la palabra castiza, 
pues debe tenerse ])resente que en el niíu» se impri- 
men todas estas <*osas como en una plancha fo- 
toj»Táfiea se impriníen luces y sombras, líneas y si- 
luetas. 

Ahora vamos á ver como se ,sii;ue la enseñanza 
para (pie ésta se relacione con la primera época de 
que hemos hablado, produzí^a los buenos resultados 
apetecibles, y ])ara (pie ella no sea un procedimiento 
nuH'ánico sin relación, ni caráctéi- aljíuno «le conti- 
nuidad, sino (jue por el contrario sea interesante, 
divt^rtida, educativa, foi-nial y pro^'esiva. 

Va hemos dicho (pu* el niño cuandí^ entra á la 
escuela (de b á T años), lleva .-i ella un núniei'o sufi- 
ciente de voces para expresar su pensamiento y (pie 
le sirven como de base de un capital intelectual (pie 
nM'lama la es<'uela ])ara hacerse «-ariío de su (educa- 
ción y enseñanza; per(» este vocabulario es muy 
deficiente é impei-fecto: son á las [n-imeras lecciones 
de la escuela á las (pie corresponde el desarrollo, en- 
sanche y mejorainient<> del lenjruaje en cuanto á las 
voces (|Ue deben (ísc(>^erse pa^a modificar el dich(> 
vocabulario y los órj^anos de la voz (pie conviene 
ejercitar ])ara la clara, precisa y iiatui-al emisión de 
la i)alabra y d(d sonido: y como desimiVs de la V(»z 
el sii^no i;ráñco es otro de los medios de conocer la 
í>alabra. pues son caracteres id(*oíri*Hficos repivstMi- 



7,72 EL EDUCACIONISTA 

tativos de la oiiología del lenguaje, la escritura d(í 
la palabra debe seguir didácticamente hablando á la 
}>alabra misma expresada por medio de la voz. Esto 
quiere decir, al sonido oral debe seguir el signo es- 
crito, á la lectura, la escritura, ó comenzando des- 
de el principio: razonamiento^ juicio^ expre.ñón y signo 
f/ráfico. 

Las palabras que el niño sabe las ha recibido de 
la naturaleza, impresas en él por la mediación de los 
sentidos, primeros agentes inmediatos de comu- 
nicación, estas palabras han sido grabadas en el 
espíritu poi medio de la intuición y la observa- 
ción; pues ningiin otro medio más imiiediato está á 
nuestro alcance, más sencillo, más fácil y más natu- 
ral que trabajar en el sentido de educar las ideas 
intuitivas y el espíritu de observación como puntos 
iniciales y necesarios á los niños para las enseñan- 
zas ulteriores. 

Si el niño ha visto el objeto y es por medio de es- 
ta externa ])ercepción (pie ha conseguido recibirlo y 
grabarlo en la mente de uiui manera segura y esta- 
ble, sígase en la enseñanza el procedimiento cuyo 
derrotero señala la misma naturaleza, esto es, des- 
arrollándose el lenguaje }' las ideas por medio de 
a([uellas mismas percepciones. 

Un objeto es la fórmula clara, concisa y bien de- 
terminada de los pi'oblemas que ha de resolver el 
espíritu en cuanto á forma, tamaño, naturaleza, 
número, peso, color etc. de aquel mismo ()l)jeto; 
pues plantéense nuevos ])roblemas ])ara desarrolla!- 
y resolver en el espíritu estas mismas cualidades 
<*aracterísticas de los cuerpos, combinándolos en 
nuevas actividades relativas ala conipara<'ión. rela- 
ción y subjetiviílad de los misnuns cuerpos. 

El educando (^s pro])enso á verlo todo, á to«'ai*lo 



EL EDUCACIONISTA hl^ 

todo, á ponerlo todo bajo el doiniíiio inmediato dr 
los órganos sensorios; ])ues desarróllense en primer 
lugar la perspieaeia de la visión, por m»'<lio do In 
observación, y el sentido del tacto, etc. 

Más le agrada al niño nn cuento (pu* exalte l<i 
fantasía y produzca suaves y dulces emociones, <pie 
la relación de un fenómeno físico ó químico; pues 
{írocúrese instruii* relatando de cuando en cuando un 
hecho histórico, un cuentecíito que en<'ierre una en- 
señanza moral ó religiosa, ó una ex])licación entr*'- 
tenida inventada ad hor. para hacer divertida é inte- 
resante la materia que se enseñe, pues el niño deln? 
tener en la clase momentos de ex])ansión y <le ino- 
(íentes alegrías. 

Pero no todo debe reducirse á cosas, es necesari<> 
enseñar y no perder demasiado tiempo en lecciones 
de una misma clase con perjuicio <le la atención y 
sobre todo del progreso que recdaman y exigen las 
enseñanzas escolares. Conocido un objeto se hace 
preciso leer su nombre. La lectura es la traducción 
del sonido articulado de la voz hmnana. Así como 
el niño quiere conocer los nombres de los objetos, 
también quiere conocer los nombres de las palabras 
de sus elementos fraccionarios y de sus signos, pues 
principíese por la palabra, después por la sílaba y 
ñnalmente por el signo gráfício, esto (»s, por la letra 
bajo un sistema combinado, objetivo y analítico- 
sintético sin que se pase de un ejercicio á otro de 
un modo brusco sino buscando el modo de hacerlo 
insensiblemente, lógico, racional y completo. 

El vocabulario numérico délos niños es muy limi- 
tado, pero sí se ve que distingu(»n la idea de canti 
dad y de continuidad; j)ues continúese lo que la na- 
turaleza les ha ens(M"iado hasta ahora, con tanto 
<'smern, con tanto cuidado y tan ascemh'ntcinente 



-)74 EL EDUCACIONISTA 

í'oiiio se forma el orden de los niiiiieros, agregando 
solo lina unidad á la forríiación de nna nueva can- 
tidad. 

Lo dielio l)asta jiara deinostrai* (jue el proeedi- 
miento adoptado por la naturaleza y por extensión 
la familia, es el método más natural, lógi(*o, racio- 
nal y justo de t(>da la enseñanza: de aquí el que se 
üconseje ''(pie en todo caso deben j)referirse los ob- 
jetos naturales á su representación, el modelo al 
grabado, el hecho concreto á la idea general."" 

No queremos extendernos en esta materia en toda 
la extensi<>n y amplitud que ella requiere pues los 
maestros generalmtíute conocen bien las obras de 
8heldon, Calkin, Baldwin etc., en donde la enseñan 
za objetiva está tratada de un modo didácti(*o y 
completo; pero no queremos concluir, sin dar una 
lección práctica del modo como debe darse una cla- 
se á los alumnos principiantes en la escuela jn-i- 
maria. 

El Agua 

Qué objeto tenemos sóbrela mesaf — Lavagnino. — 
Un vaso.— La respuesta debe contener algunas i)a- 
labras de la pregunta. — Qué hay dentro del vaso? — 
Mendoza. —Dentro del vaso hay agua. — Qué forma 
tiene el agiui contenida en el vaso? — La forma del 
vaso. — Y qué forma tiene el vaso?— Larraondo. — El 
vaso es redondo. — Digamos, cilhidr'ico. — Cómo es el 
vaso? — Larraondo, repita. — El vaso es cilindrico. — 
Repitan todos á un tiempo. — ''El vaso es cilindrico." 
— Ahora, fíjense, (pié estoy haciendo? — Asturias. — 
Está pasando el agua en un i)lato. — Qué forma tiene 
el agua actualmente? — Lizarralde. — La forma del 
plato. — Muy bien, (/(«npi-endo pues (|ue el agua 
vai'ía de fornm según el objeto en que se pone. — El 
agua vana fácilmente de forma. Repitan lodos. — 



EL EDUCACIONISTA 575 

llepita, ¡Siuibaldi. — He|)ita Mendoza. — No conocen 
Uds. algunos otros fuor])os })arecidos al airua? — 
Conrado Barth. — Si, señor: conozco el aceite, el vino, 
el vinagi'e, el pisco.— Sinibaldi? — Yo conozco todos 
los licores, — A eatos cuerpos qne cíimbian de formn m- 
tno el agfia y el rinnr/rc llamémosles cAierpos líquidos, — 
Kepitan todos. — Mend()za. — Larraondo. — Astnrias. 
Qué estoy haciendo? — Lizarralde. — Está deiranian- 
do el agua en el vaso nuevamente. — Y como ven el 
agua ha cambiado también de forma. — En (jué otra 
parte han visto ustedes el agua? — I^avagnino. — En 
el baño, en la pila, en la ñieiite, i'u el lago. — Astu- 
i-ias. — En el río. — Muy bien, — Pero observo (pie las 
aguas del río no están tranquilas. — Larraondo. — No^ 
señor: están en continuo movimiento. — >>e llama rio, 
pues, una corrienfe de af/ua. — Todos. — Se llama río 
una corriente de agua. — Asturias.-Sinibaldi. -Quién 
conoce un río. — Lavagnino. — Yo conozco el Micha- 
toya. — Asturias. — Vo, el Motagua. — Sinibaldi. — Yo, 
el üsumacinta, el Guacalate y el Coyolate. — Bien: 
también he visto el agua (jue no se mueve. — Sí señor, 
apenas forma rizos nniy bonitos. — Conoce entonces, 
Sinibaldi, una porción de agua tranquila?— La la- 
gima de Amatitlán. — Lavagnino. — La de Atitlán. — 
Mendoza. — Yo conozco la laguna de Ayarce. — Lagu- 
na es un lago ]>e(pu^ño.- ('/< lago es uva gran pírrcióu 
de a(/ua que (tcupa siempre el mismo lu()ar. — Repitart 
todos.— Kepita Astm-ias.— Mendoza. — Lavagnino.— 
Tome esta pluma, Sinibaldi, ])óngala dcntrc» del va- 
j^o — (^ué ha sucedido? — Asturias — Se ha metitio 
dentro del agua.— Diga que se ha sumergido.— La 
pluma se ha sumergido.— Y la ve üd?— Lavagnino. 
— Sí señor. — Hágame el favor de salearla y colocarla 
dentro de este libro.— La ve ahora?— No .señor.— 
Porqu»'? — Por<|Ue está d<'bajo de Ins hoja.s. — Sáquela 



576 



EL EDUCACIONISTA 



de allí y sitúese detrás de las vidrieras de la puerta. 
— Muestre la pluma. — Ahora la estamos viendo. — 
Bien, digamos que el vidrio es transparente porque á 
través df^ él se ven los objetos. — Repitan todos. — 
He})ita Asturias. — Binilxaldi. — Larraondo.-Otros ob- 
jetos transparentes. — Mendoza. — El agua, el aire, el 
cristal de roca. 

Ha sonado la cauípana. — Continuaremos en la 
hora entrante. 

(luatemala, 28 de abril de 1896. 

( Coiiti miará.) 

A(iuSTÍN Patino. 



EL MAESTRO 



Humilde, arrinconado tal vez y desconocido para 
la sociedad vive el maestro de escuela; el obscuro per- 
sonaje de esa transfiguración ideal de espíritus ino- 
centes que juegan y retozan aprendiendo; el severo 
director i\\u\ aparece entre un enjambre de rostros ale- 
gres y sonrosados cuando repentinamente entra en la 
sala del estudio imponiendo silencio á la bulliciosa 
orquesta délos peque ñuelos que rien, hablan, ruedan 
y se agrupan siguiendo los instintos y los impulsos de 
la vida. El nmndo no le conoce, diríamos que le despre- 
cia, á juzgar por el indiferentismo que le rodea; y ese 
humilde colaborador del pensamiento, ese pobre maes 
ti'o desconocido, realiza en la seledad la mas acaba- 
da de las obras de (ju(^ ])ueda enorgullecerse con le- 
gítima justicia toda una serie de generaciones. En- 
seña á leei*! Pont^ el libro en las diminutas manos 
de los niños, y aquellas páginas manchadas de negro 
por la imprenta c(miienzan á(*hispear, se transforman 
en })lanclias de luz, de luz que llega á los ojos para 
encen-arse dentro del alma. Cada letra averiguada, 



EL EDUCACIONISTA :.:: 

cada vocablo que se Une, cada palabra (jue se pro- 
nuncia es el germen fntni-o de la idea, es la simiente^ 
de esa idaiita de la sabiduría <iue enraiza <'n el hom- 
bre para cubrii- el cielo. Vedle, ahí está continua- 
mente al lado de la niñez ejerciendo algo más 
que la misión del padre, algo mas <jue el sacri- 
ficio da la (]|ue le criara con el néctar de sus 
pechos; está modelando la nuiteria prima (jue colo- 
can í^n sus nuiuos é infundiendo al calor de la ense- 
ñanza un alma á la nn'ívil estatua. Deaíjuellos ojos 
que solo sabían darse <'uenía de las formas materia- 
les hace dos focos luminosos que descubrían lo des- 
conocido, que penetran el abismo, que salvan la 
contrariedad aparente de las cosas, viend<> á través 
de una tierra ]H>bla(la de lamentos y de dolores, lá 
inmensidad <le un azul ipu' sonríe, <le una inmortali- 
dad que nos espera. Aquellos oídos colocados por 
la naturaleza para advertirnos los riesgos y los |)eli- 
gros á fa\'or del estremecimiento y del ruido, no 
encontrarían (»ii las agitaciones del labio el misterio 
de la palabra encarnando el pensamitmto humano, 
si ese menospi-eciailo maestro no luchaste por rom- 
per la venda (pie cubría los (íjos, <pie cubre los oídos 
y que nos ata á la negación de la luz, cuando desco- 
nocemos las letras, ese alfabeto de la sabiduría huma- 
na (puí une en sus variad<^s eslabones cuanto sufre 
y trabaja aipií arriba con lo que r<'splandece s(>biv 
nuestras frentes, en ese océano incomprensible de !<► 
infinito cruzado por soles y sustí'ntado por la v<'i- 
dad. Enseñar á leer! 

Cosa sencilla é inditV'rente para muchos, pero 
grave y trascendental obra del trabajo y riel 
progreso, para los (jue meditan la profundidad 
de esa enseñanza que nos colocaí tan alto. Sa- 
ber leer, eijuivale á descifrar lo incíimpreiisible, á 



EL EDUCACIONISTA 



sorprender el secreto que equilibra los 'mundos en el 
vacío y la ley que hace girar las constelaciones (jue 
se pierden en lo azul; equivale á poseer una llave 
universal que abre todas las puertas, la del universo 
que rueda á nuestros pies exibiendo las flores de sus 
vegetales, entregadas al delirio de los besos que las 
reproducen, el instinto de los seres que viven, la agi- 
tación continua de los mares, la amalgama de la 
inercia y de la vida prestándose y devolviéndose los 
elementos de la roca y de la carne; abre la puerta de 
lo pasado al remover las tumbas de los que fueron 
y nos enseña la historia; reconstituye las épocas en 
la tersa superficie de las páginas de un libro en don- 
de se depositan los hechos y los juicios, las calum- 
nias y las verdades; abre la puerta del porvenir suje- 
tando lo venidero y lo que parece eventual á los cál- 
cuk)s del número y de la sabiduría; abre, en fin las 
puertas del corazón, estudiando sus afecciones y sus 
iras, sus amores y sus odios, todo cuanto se muevt^ 
dentro del alma inspirándola el horror del crimen y 
la idolatría de lo noble. Enseñar á leer es colocar 
en las manos del débil el arma que produce la caída 
de los déspotas, es entregarnos la chispa que deter- 
mina el incendio de las revoluciones; es proporcio- 
narnos las alas que nos liberten de un cautiverio 
deshonroso al desprendernos del ])arro que estrecha, 
y esclaviza. 

Explicarlo todo, decirlo todo, sin consideración 
alguna á los que escuchan; llenar el mundo de ver- 
dades, reproducir el libro y lanzarlo á millares sobre 
la miiltitud ansiosa que iiuiuiere, pregunta y deman- 
da; ahogar la voz de la tiranía y del mal, levantando 
altares á la virtud, tegiendo coronas para la |)atria 
y formando conciencias para el deber y la libertad; 
nbrir los labios que callan, elevar las almas que se 



EL EDUCACIONISTA 579 

huinillaii, ser el castigo del eriiueii, la reeompensu 
(le la virtud, el respiradero liuiuano de todo lo verti- 
ginoso de las ])asioiies, el liiiiino no fiiterruinpido 
del bien y de lo grande: pííseer el látigo <|ue azota al 
nionstrnv y el ])edestal en ([Ue se añanza el genio; 
todo eso está comprendido en dos palabras sublimes: 
¡Saber leer! 

Y es el maestro el iniciador de ese poder incom- 
prensible que comienza en el alfal)eto. (pie sube al 
libro y se dilata en la inmensidad. 

No des])reciemos. pues, al (pie nos arma desde ios 
])rinieros años de la vida contra el mal en sus varia- 
das formas; al que purificando poco á poco la atnms- 
fera que respira la sociedad, está preparando desde 
la bumilde escuela, el espectáculo deslumbrador de 
una generación (pie sabiendo leer se educa y se ilus- 
tra para sofocar entre sus brazos el despotismo (pie 
embrutece y la desmoralizaci('ni cpie ]>ro(luce la 
asfixia: ]>ara romper la ])esada cruz de los niartiri(»s 
y saludar victorioso en medio de la patria el s'ímbolo 
de sus dichas y de su libertad. 

(xuatcmala. 

r. 



LOS CANSOS 

(dp: krilüf; 

A la villa cercana 
Tn labriego dos gausos conducía 
Para venderlos al siguinte día ; 

Y la pareja hermana — 
Por esquivar las ansias de la muerte 
Al arbitro iíifiexilde de su suerte 
Así le re]>etía: 



580 EL EDUCACIONISTA 

''Aldeano tosco y rudo, 
}r Cómo tu brazo cautivarnos pudo "? 
¿No nsabes, di, que bulle en nuestras venas 
La sangr(^ generosa 
De esa raza gloriosa 
Que libró á Roma de eterjial ruina 
Cuando los galos con artera maña, 
Al amparo de noche pavorosa, 
Talada la campiña, 
8e hecharon sobre el alto Capitolio 

Como aves de i'apiña'? 

— La ciudad reposaba en hondo sueño. 

El ave vigilante 

Lanzó de alarma formidable grito 

Y la turba malvada 

De lo alto de la mole de granito 

Al abismo rodó precipitada ! 

Desde entonces el ganso en los altares 
Lució el albo plumaje, ave sagrada; 
' Su trono tuvo en los romanos lares — 
¡ Contéstanos, salvaje ! 
Ya que de aquella estirpe descendemos 
Derecho á tu respeto no tendremos'? 

Al punto, y con viveza, 
• El labriego responde á los hidalgos : 

"Pues ya que el sacro fuego de esa raza 

Alienta en vuestro pecho, 

Relate cada uno la proeza 

Que confírme su gloria y su nobleza. 

— Azorados los gansos y confusos 

Doblaron la cabeza; 

Y en medio de estruendosas carcajadas 
El rústico les dijo: "no habéis hecho 
Nada que me haga ver vuestra grandeza 
¡ Al asauok ! entonces, camaradas ! 

G. Valencia. 



EL EDUCACIONISTA .M 

SECCIÓN OFICIAL 

Palacio del Poder Ejecutivo: DinM-rrióii de Esta- 
dística Escolar. 

(luatemala, 2() de ahril de 1H96. 

CIRCULAR 

Señor Jefe Político del Departamento de . 

Por el correo de hoy remito á Ud esqueletos 

estadístico-escolares para el servicio de las escuelas 
y para los resúmenes mensuales de esa .let'atura. 

He tenido buen cuidado de mandarlos en cantidad 
suficiente, y recomiendo á üd. la más severa econo- 
mía en la distribución de dichos esqueletos. 

Sírvase acusar recibo de la presente circular. 

Soy de Ud. atento servidor, 

Julián Moré Cueto. 



o82 



EL EDUCACIONISTA 



estadística ESCpLAR DE if 
Personal docente en el Departamenj 

DATOS SUMINISTRADOS pl 



PERSONAL DOCKSTE 


Puestos que <:les- 
empeñan 


Nacionalidad 


Lujíar del servicio 


Edad 


c 

i 


Lucas G. Pérez 

Antonio Duarte 


Director 

Sub- Di rector 


Guatemala. .. 

Honduras... 

Guatemala. 

.. 

•• 


Livingston 

• 

Santo Tomá.s 

Puerto Barrios 

Tenedores 

Sinchado 

Quebradas 

Palmilla 

Izabal 


20 
li) 

:», 

26 

•23 
30 
:í2 
■26 
•2'.i 
"'' 

in 

_■:: 


>• 


Gregorio Z. López 

Matilde Moreno 


Director 

Directora 




Nemecio Tejada 

Juan Villanueva 


Director 




Director 










Juana Filiú 


Directora 
















Susana Bailey 

Manuel Soberanis 


Directora 

j:)irector 


Timehán 

Lotoxjá 

Sauce 

Estor 




José María López 

CAstulo López 


Director 














H. 13 M. 4 


N. 11 Ex. 3 



















EL h'JJfCAiJOMSJ'A 




."> ^ ." ', 


RE 


PÚBLICA DE GUATEMALA « .m.lr 


> NúnuTO ; 


de 


Izabal — Mes de Marzo de 1896 




LA 


JEFATURA política 






Ivl no 


KSTADO ClVtl. flUCUM) A 


VVXt OB UM MAXKTK - 

Por el Teso- Por los par- '"'*' 
roMuiiii-ipHl tiíMilares 


TIEMPO 
DK BBRViriO 




Por el Teso- 
Si «lloro i Callado Viiulo ,.„ Saiional 


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EL 'EDUCACIONISTA 



estadística ESCOi-AR DE LA 
Escuelas públicas de ambos sexos en el Departamen 

DATOS SUMINISTRADOS POR 



MUNICIPIOS^ 



Livingston . . 
Santo Tomás 



Quebradas 
Izaba) . . . 



Estor 



Total 



CLASE DE ESCUELAS 

Cursos eii que 

está dividida It i 

I ^ . Escuela 

Niñas Mixta 1 tviriia 



Puerto Barrios . 



8 Gradf 



EL EDUCACIONISTA 



585 



PUBLICA ©E GUATEMALA 
de Izabal — Mes de Marzo -Año de 1896 

JEFATURA POLÍTICA 



('ui\<lro Núintro 



Alumnos nmtrifu- 

lados menores 

de U años 



15 



Alumnos matricu- 
lados mayores 
de 14 años 



Varo- 
nes 



21 I 1 



107 
48 
25 

10 

s 

18 
45 
12 
10 
10 
10 



22» 



H 


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15 
27 


1 


10 


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18(J 


■ ■ 



!•;! Director ih- Kstadísticu Kscolar, 

JUI.IÁN MoKK (/UKTO. 



5.S6 



EL EDUCACIONISTA 



estadística escolar de LA¡ 

Edificios Escolares en el Departamento! 

DATOS SUMINISTRADOS POR 



Livinjrston 



Niiito Tomás 



Puerto Barrio 
Tenedores . . . 
Siiu'liado 
Quebradas 

Iza])al .... 



Palmilla 
Tiiiioxhán 
Patoxjá 
Sauce . . . 
Estor 



Totales. 



j Elemental de niños 
niñas 



nnios 
niñas 
niños 



nuTas 
niños 
niñiis 
niños 



Mixta 



E D 1 F 1 f 1 O .- 



Bueno Keiíiiliir Mal 



Arren- ('edidopo» 



dado i los vecino 



12 



1 1 




EL h'DlJCACÍOX/STA 



REPÚBLICA DE GUATEMALA 
de Izabal — Mes de Marzo de 1896 

LA JEFATURA POLÍTICA 

VÍA8TO ANTAl, KN Al,<M'II.Kl:K.- 





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Tota 




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P..I el Por el ' Por los 

Ti'soro I Tesoro . imrticulii "' " ■■.»:-..■.- i-Hiii,- lon.lo | Aiturn 

>í«' ioiml Municipal i re« 




Kl r)ire«lor <Ie Eeljuiístit-R Kwular, 

Julián Mokk Ci'kto. 



Ó8S EL EDUCACIONISTA 

FRCEBEL 

(Por Gabriel Compayré) 

(Continúa) 
ANÁLISIS DE LA OBRA 

La introducción es la parte más interesante de la 
obra. Se podrían reducir las ideas algo confusas 
<|ue encierra á tres puntos esenciales, á tres ideas ge- 
nerales, de filosofía, de psicología y de pedagogía. 

La idea de filosofía general es esta: 

"Todo proviene únicamente de Dios. En Dios 
está el único principio de todas las cosas". 

Esto es un vago panteísmo que consiste en creer 
que todos los objetos de la naturaleza son manifes- 
taciones directas de la acción divina. 

''El objeto, el destino de cada cosa es ¡publicar fue- 
ra de su ser, la acción de Dios que opera en ella, la 
manera como esta se confunde con ella". 

Estas premisas conducen lógicamente á Froebel á 
la afirmación psicológica de que todo es bueno en 
^1 hombre, pues es Dios quien en él obra. Impul- 
sa el optimismo hasta decir: Desde su más tierna 
edad, el niño satisface á la justicia y al bien, con 
tacto sorprendente, pues rara vez le vemos sustraer- 
se á ellos voluntariamente". 

La conclusión pedagógica es fácil de adivinan la 
educación será esencialmente una obra de libertad, 
de espontaneidad. Debe ser indulgente, flexible, 
blanda, y limitarse á la protección y á la vigilancia. 

''La vocación del hombre, considerado como inte- 
ligencia racional, es dejar obrar su ser manifestando 
la acción de Dios, que opera en él; publicar á Dios 
«n su exterior, adquirir los conocimientos de su ver- 



EL EDUCACIONISTA bm 



dadero destino y cuniplii-lo «muí toda lihrrfn'l ¡i , s/,(>u. 
tameidadr 

Estas dos últimas palabras se repiten hasta la sa- 
ciedad. Froebel llega hasta decir que no }>uede ha- 
ber forma general de educación que imponer ó que 
recomendar, porque es necesario tener en cuenta la 
naturaleza de cada niño, provocar el libre desari-ollo 
de su individualidad, invitándole á la acci(')n, á la 
obra personal. La elección de la manifestación del 
modo exterior de educación debe dejarse á la inteli- 
gencia del educador, ])ues debe haber casi tantas ma- 
neras de educar á los hom])res cuantos individuo» 
aspiren c(m su propia naturaleza, á un desarrollo per- 
sonal. 

AMOK l'AK A LOS NIÑOS 

Frcebel ama con ternura á los niños, y esta es, 
puede ser, su mejor cualidad. Habla con acento 
conmovedqg^ pero no deja de mezclar á su afecto pa- 
ra ellos su habitual simbolismo. El niño para él no 
es sólo el pequeño ser real que tiene á la vista. Le 
mira á través de no sé qué velos místi<*os y como 
rodeado de una aui'eola: 

"Que el niño sea siempre para nosotros un gají^ 
vivo de la presencia, de la bondad v del amor de 
Dios". 

UNIDAD DE LA EDl'CACIÓN 

Frcebel se lamenta con vivacidad de lo fragmen- 
tario, de lo dividido de la educación común. Su sue 
ño consistía en introducir en ella la unidjul. En es- 
to se separa netamente de Rousseau. 

•*Los diversos grados de la vida forman una cade- 
na sin interupción. (¿ue se considere la vida como 
única en todas sus fases, como «constitutiva de un 
todo completo". 



590 EL EDUCACIONISTA 



DIVERSOS GRADOS EN EL DESARROLLO DEL HOMBRE 

En la Edii'-acíón del Jiovibre, Froebel considera su- 
cesivamente los diversos períodos de la vida. Los 
tres primeros capítulos tratan de los primeros <jrados 
del desarndlo del hoiubre: el niño de pecho, el niño, el 
jovencito. Allí se encuentran páginas llenas de en- 
canto, sobre la educación del niño por la madre, so- 
bre el X->rogreso de las facultades; pero consideracio- 
nes pretenciosas é interpretaciones caprichosas vie- 
nen con frecuencia á manchar la psicología de Fr<e- 
bel: 

* ''El niño, dice, apenas distingue si ama las flores 
por ellas mismas, por el goce que le procuran, .... 
ó por la vaga intuición que le dan del Creador." 

Más lejos habla de iniciar á los niños en los co- 
lores, y de este ejercicio saca también consecuen- 
cias morales: el niño ama los colores porque llega 
por medio de ellos al conocimiento de mía unidad 
interior." 

NATURALISMO DE FROeBEL 

Según Froebel los elementos de la educación son, 
con la religión, los estudios artísticos, las matemá- 
ticas, el lenguaje, y sobre todo la naturaleza. 

"Que no dejen los institutores pasar ni una sema- 
na sin llevar al campo á una parte de sus colegiales. 
No les conducirán, llevándoles por delante como 
una manada de carneros. Marchará entrt^ tallos co- 
mo un padre entre sus hijos, como un hermano en- 
tre sus hermanos, haciéndoles observar y admirar 
las variadas riquezas que despliega á la vista la na- 
tiu'aleza en cada estación". 

. NtEVAS TEN TI VAS KSCOLARES 

El Instituto de Keilhau no prosperó muclio tiem- 
po. Fué preciso cei*rarlo por falta de alumnos, en 



/;/. EDUCACIONISTA 591 

182'). Fi*<i'l»ol <*aiv<'ía (io las eualidadt's prácticas 
<lcl administrador. En 1881, ensayó inntilincnt»* 
abri]* una nueva escuela en Wartensee, en Suiza: los 
ata(iui's del ])artido clerical le obligaron (\ abandonar 
su provecto. Después de otros varios euvsayos fué 
nombrado Dii'eetor de un orfanatorio en Berthond: 
y allí fué donde resolvió címsagrar sus esfuerzos pe- 
daifógieos á la educación de la ]n'imera infancia. 

La pequeña ciudad de Bertb<nid ba tenido el lio- 
nor, con treinta años de intervalo, de ofrecer un asi- 
lo á Pestalozzi y á Fnebel y de ser teatro de sus en- 
siiyos pedai»ói»icos. • 

LOS .TAHDINK.S DE NIÑOS 

La idea maestra de Fn^bel, la creación de los 
jariliurs de vinos, no se desarrolló sino lentamente 
<'n su esfnritu. En 1840 fué cuando inventó la i>ala- 
bra. Bien eu^ndido,y dada la imaginación de Frce- 
bel y su tenoTOcia al sinil)olismo, jan/m de niños de- 
be tomarse en su sentido alegórico. El niño es una 
jílanta, la escuela un jai'dín y Fr<iebel llama á los 
institutores "jardineros <le niños". (1) 

OKÍÍÍENES DE LOS JARDINES DE NIÑOS 

Sin querer minorar la originalidad de la crea<'ión 
de F'ropbel, es permiti<lo decir (pie, en parte le ba si- 
do ins]>irada ]H>r Conn'uius. El ñlósofo Krause le 
babía indicado la importancia de los escritos del pe- 
dagog(> eslav<»: los estudios, y lA j'irdhi dv ví¿/7o.«{ tiene 
<'iertamente algmias rehuiones d<» ])ar<*nteseo con la 

(1) Por consiguiente, os por firor «nu- se ha tomndt» la exptv- 
sióii <1«' Fnrbel vn el s»'iiti(lu d»' cjue Inilufra <nu'ri<Ur «'st«l»h*<'er 
á lado <1«' fuda oscuela tiii janlíu. un prado con árUdes y ron ra- 
nirlloncs. V^'ase ñ M. (íréanl. Lo iiistrnrriÓH prÍMarin en Pa- 
rís. 1S77. i-air. 7íi. 



592 EL EDUCACIONISTA 

__• , 

schola materni gremii. Sin embargo, hay una diferen- 
cia esencial entre la idea de Coménius y la de Froe- 
bel: el primero confiaba a la madre los cuidados que 
el segimdo encarga á los institutores de los jardiyies 
de yt.iños. 

Dicen que al ver Froebel á un niño que jugaba á 
la pelota concibió la primera idea de su sistema. 
Se sabe la importancia que daba á la forma esférica 
y al juego. El primer principio de su jar ¿¿in de ni- 
ño.s, fué, pues, que el niño debía jugar y jugar á la 
pelota. 
# Pero Frííibel envolvía las ideas más sencillas en 
teorías prolijas y caprichosas. Si recomienda la pe- 
lota no es por razones positivas, ni porque es un 
juego inofensivo, muy apropiado para la necesidad 
de movimiento que caracteriza al niño. Es porque 
la pelota es el símbolo de la unidad: el cubo que de- 
bía seguir á la pelota representa la di^rsidad en la 
unidad. Y también porque la palabra^a//e (pelota) 
es una palabra simbólica formada con letras toma- 
das á las palabras alemanas Bü von all, imagen del 
.todo. 

Froebel ha llegado hasta atribuir un sentido ocul- 
to á las diversas letras de las palabras. Creyó en- 
contrar en las cifras del año 1836, fecha de su pri- 
mera concepción de los jardines de niños, la prueba 
de que -ese año debía abrir á la humanidad una era 
nueva, y expuso su manei'a de ver en un escrito in- 
titulado: El año de 1836 exige una renovación de hi 
vida. En él se leen cosas como esta: "La palabra 
matrimonio, en alemán, Ehe, representa por sus dos 
vocales e — e á la vida. Estas dos vocales están reu- 
nidas por la consonante h simbolizando así una do- 
ble vida (¿ue une el esj^íritu; además las dos mitades 
imidas de ese modo son semejantes é iguales entre 



EL EDUCACIONISTA :m 

sí: "t — // — ( '" V más lejos: "¿(¿ué significa la pala- 
l)i'a alemán (Deutseh)? Se deriva del verbo deitfev 
(significar, manifestar), que designa el acto por el 
cual el i)ensamiento consciente está manifestado cla- 
ramente al exterior. .... Ser alemán és pues ele- 
varse, como individuo y como todo, por una clara 
manifestación de sí mismo á la conciencia clara 
de sí/" 

LOS DONES i)E FK(X'15EL 

Bajo el gracioso nombre de.<(o)ie.^, Froebel [)resen- 
ta al niño cierto número de objetos que deben se^ 
virle de materia para sus ejercicios. Los cinco d^ 
nes están encerrados en una caja de donde se. les sa- 
ca su(*esivamente á medida que los niños están en es- 
tado de recibirlos. En el plan primitivo de Fnp- 
bel estos dones eran: V!, la pelota; 2'.\ la esfera y el 
(íubo; 3?, el cubo dividido en ocho partes iguales; 4v, 
el cubo di\#lido en ocho paralepípedos rectángulos 
([ue afectaban la forma de ladrillos de construcción, 
y de los que debía servirse el niño como materiales 
para construcciones pequeñas; 5V, el cubo dividido 
en cada una de sus dimensiones, es decir, dividido 
en veintisiete cubos iguales; tres de estos están sub- 
divididos en dos prismas, y otros tres en cuatro pris- 
mas, por ]nedio de una sección oblicua simple ó do- 
ble. (2) 

A éstos dones, agregaba Friebel otros objetos, ta- 
les como planchitas y bastoncillos para construir fi- 
guras; pedazos de papel para trenzar, puntear, ple- 
gar, etc. 

No reposa la concepción de Fni'bel, como podía 
suponerse, en la adaptación de los objetos que suce- 

(2) L(»s (lis^Mpulos de Frd'lu'l lian niodific^ul»» dt* divorsjís niHue- 
nis su sisttMim dt* dones. \'éii.se por ejemplo el •lardin de niños. 
por (loldaimiier, traiducción iraiM'«'sjt <U' Luis P(Hirnier. 1K77. 



594 EL EDUGAGIONISTA 



sivamente escogía con las facultades del niño. No 
es esto lo que le preocupa: el orden que ha adoptado 
se deriva de otro principio. Según él la forma de 
los cuerpos tiene una relación íntima con las leyes 
generales del universo. Por consiguiente debe bus- 
carse una graduación metódica según el carácter in- 
trínseco de los objetos mismos, con el fin de iniciar 
al niño en las leyes del pensamiento divino simboli- 
zado en la esfera, en el cubo, en el cilindro, etc. 
Frcjebel se irritaba fuertemente contra aquellos de 
sus alumnos que desconocían el alcance filosófico de 
sus dones y que no veían en ellos sino juegos. 

f"Si mi material de enseñanza posee alguna efi ca- 
ía, decía, no la debe á su apariencia exterior, que 
nada tiene de sobresaliente ni ofrece novedad al- 
guna. La debe únicamente ala manera de servirme 
de él, es decir, á mi método y á la ley filosófica en 
que está fundada. La razón de ftrr iiii süiema. de educa 
ción está eiiterarrienie cnuteniiln en. esa /e?/; ya se la ad- 
mita ó se la deseche, ó subsiste ó cae con ella. Lo 
demás es im material sin valor propio. "^ 

Y sin embargo ese "material" que para Fnpbel no 
tenía valor propio, es el que sobre todo han conser- 
vado de su método sus admiradores sin preocuparse 
del sentido alegórico que le daba. 

{Continuará.) 



DUI-CE YUGO! 
A Bethsabé 



• (Diógenes A. A nieta) 

Hay una voz de misterioso acento 

Vago rumor por muchos no sentido, 

Que entre las notas del nocturno viento 

Se llega silenciosa hasta mi oído: 

Di vina voz de ocultas armonías. 

Regalado concento 

(¿ue viene de ignoradas lejanías; 



EL EDUCAGlOmSTA óító 

Suave, tan suave así cual los rumores 
(^)ii que el aura teinj)raiia 
("oniienza con las aves y las flores 
"El hinuio uui versal de la mañaua," 

Y así taíi dulce (*omo aquel inurmull(^ 
De las caricias cou que al tierno niño 
Llama y aiTulla el maternal cariño. 

A(.*ento seductor de una promesa 

(¿ue más se escucha cuanto más se avanza: 

Visión fugaz de singular belleza 

<Jue forja en sus anhelos la esperanza. 

Rayo de luz que en el Oriente asoma < 

Y fascina los ojos del viajero, 
Y, de la cima de la negra loma, 

De las rocas le advierte y el sendero. 
Nube (jue surca la extensión callada 
Del ancho firmamento, 

Y se ^nza tras ella 
El alma enamorada 

En doloroso afán y movimiento. 

Voz (jue interpreta el pensamiento arcano 
(¿ue velan los abismos del futuro, 

Y en promesas revela aquel lejano, 
Recóndito y oscuro 

Destino, que reserva á los mortales 

El tiempo en sus mudanzas eternales. 

La misma voz que ofrece á los guerreros 

<^ue han de inmolarse ])ov los patrios fu<M-os, 

Al vigilante saino, 

Al artista, íil ti'ibuno y al jxx'ta. 

Sus nomln-es defender contra el agi-avio 

De aquella ley tremenda, que sujeta 

Al necio (ngullo y á la pompa vana 

De la audaz, n])agada medianía. 



596 EL EDUCACIONISTA 

A subsistir presentes sólo un día 

En los recuerdos de la mente humana. 

Ella á mi ser ofrece en la distancia. 
Tras de los picos de empinados montes. 
Paisajes de encantados horizontes 
Pe luz y de hermosura; 
Regalada, suavísima fragancia, 

Y mágicos (íolores, 

Y músi^^as y amores 

Y deleitoso néctar, y ambrosías, 
^ Y cantos, y serenas alegi'ías. 

Ella me inspira misteriosos sueños 
Poblados de divinas 
Visiones peregrinas, 
Que refrescan mi frente 
Con auras de dulcísimos beleños. 
Espacios brinda á mi ardorosa mente 
Dilatados y bellos; • 

De impulsos generosos 

Inextinguible fuente 

Del porvenir murmura en mis oídos 
Secretos y promesas cada hora 
Con fluida palabra encantadora 
Que llega á mis sentidos 

Y el alma y los sentidos me enamora. 

Y así como en la noche, á los halagos 
De las calladas amorosas brisas, 

8e despiertan las linfas de los lagos, 

Y figuran sus lánguidos rumores 
Coloquios y sonrisas 

De la luna, las aguas y las flores; 
Tal en mi ser el vagoraso acento, 
• Fugaz reclamo amante, 

Detennina un secreto movimiento 



EL /t:D UCA CÍONISTA 597 

De gratas eiuof iones 

Que aguijona y despierta en un instante 

De mi alma las doi'midas ambiciones 

Vivos anhelos, íntimos, ardientes. 

Generosos y bellos; 

Tenaces, impacientes 

Ambiciones de gloria sí, de gloi'ia. 

Almo, divino sol cnyí)s destellos 
Adora el corazón y la memorig ! 

Y deseo las alas prepotentes 
Del águila que sube 

Muy más allá de la lejana nube, 

Y audaz recorre la extensión sombría, 
Callada, honda y vacía 

En que cuelga sus velos la tormenta. 

Y aún avanza tranquila. 
Hasta beber sedienta 

Del sol en las hogueras seculares 

Las llamas y la luz de su pupila 



Empero, entonces del hogar querido 

La adorable cadena 

A la mente los ímpetus refrena 

Con dulce, manso y amoroso ruido, 

Que así me advierte del osado vuelo 

Con amante reclamo. 

Como el ave la voz de su p( ►Huelo 

Desde el vecino rauK » 

Oh, inextinguible manantial divino . 

De las nobles ideas! 

Oh, goces puros! numen peregrino! 

Oh, dulce yugo á que me ató el destino! 

(■adena del hogar, bendita seas! 

Y penden de tu mano, noble espoba. 
De mi prisión los lazos. 



598 



EL EDUCACIONISTA 



Oh, iimerte! nunca vengas, y espantosa 
Los vuelvas en pedazos. 
Ni el desamor en la mansión dichosa 
En que el esposo sus cadenas canta 
Pose jamás la maldecida planta! 

Corazón elevado y generoso. 
Esclavo del debev y del cai'iño, 
Atiendes con ternura del esposo 
A los desvíos cual si fuera un niño. 
Del porvenir á la lejana bruma. 
En ella la esperanza y ojos fíjos, 
Interroga tu amor, antes que el tuyo,. 
El hado de tu esposo y de tus hijos. 
Amante y dulce, para ti es ligera 
Esta penosa carga; 
Esta lucha tenaz, reñida y larga 
Con la suerte que el ánimo exaspjera 

Y la existencia amarga! 

Huyo, cansado, á la quietud de tu alma 
De este combate eterno en que he vivido, 
Como á la sombra fresca de la palma 
El caminante á la (íalor rendido. 

Y alh la paz de tu serena calma 
Pone en mi mente bienhechor olvido. 
Si la falsa amistad hirió mi seno, 

Y en la ancha herida abierta 
Escupió su veneno 

La ponzoñosa envidia, siempre alerta,. 
Con cariñoso celo 
Das al doliente velador cuidado 
Generoso consuelo, 

Y amor en fe sagrada sustentado; 

O si del hondo porvenir oscuro 
Visión adusta el corazón me oprime 



¡•:L0D (JCA ClONIS TA 599 

(¿lie el sueño rompe y amenaza miedo. 
El leño entonces del trabajo duro 
Que agobia, mas ivdime. 
Me nmestras cariñosa con el dedo 

Y pues rindes eontenta la jornada, 
Avigoras mi fe desalentada, 

Y torna la esperanza que ya es ida. .... 
Oh, dulce compañera de mi vida! 

Si esta que pulso, ronca y pobre lii*a, 
Discorde nota suelta al vago viento. 
Es á tu amor un cántico suave 

Y melodía el rudo y torpe acento: 
Como el trinar del ave 

A la primera luz de la n^añana; 

Como el ruido blando 

De la fuente lejana 

Que va sobre menuda y limpia arena 

Entre juncos y flores murnmrando. 

De tu afecto la llama 
Sagrado resplandor en mí denama 
Que mi alma puriñca. A tu belleza 
Añadió más encantos la tristeza, 
Cuando lloramofs, del dolor heridos, 
Los frutos, ay! de nuestro amor perdidos. 
La hí^rmosura de tu alma se aquilata 
A los desdenes de la suert(^ ingrata. 
Cual oro ñno que en el roce duro 
Descubre In-illo y esplendor más ])uroI 

Oh, caro bien de mi alma! el aspereza 
Con (jue lastima al hombre la pobreza. 
Tu mano en mi camino ha destniído 
\' en «rratas ilusiones transfonna<lo: 



GOO EL EDIJCACIONJ^TA 

Has hecho de mi hegar uii blando nido 

De flores y sociego regalado . . 

Mansión feliz en que mi mente olvida 
Del destino sanado los agravios. 
Pues el amargo dejo que contiene 
En su fondo la copa de la vida 
Apartas generosa de mis labios. 

Quién me diera salvarte á los estragos 

Que ya amenaza la tormenta fiera, 

Bramando por los mares do se avanza 

Esta vida agitada que. me espera! 

Esconderte en un puerto de bonanza, 

Recóndito, ignorado, quién me diera!. . . 

Que en los aires ya suena y se dilata. 

Cual trueno de rugiente catarata, 

El confuso clamor de la pelea 

Que empeñaron, sin tregua ni descanso. 

Los bravos lidiadores de esta idea 

Que Reina del hunumo pensamiento 

A la Razón proclama; 

A tu esposo el deber allá le llama. 

Si bien, señora, él sea. 

Como soldado oscuro. 

El último en el lauro de la fama. 

Esta lid es fecunda en sinsabo]*es. 

En larga pena y duelo; 

Del jjlacei* los divinos esplendores 

Transforma en negro velo; 

Al brazo pide esfuerzo redoblado. 

Trabajo sin descanso al pensamiento. 

Ardor, en el desastre retemplado. 

Que no ceda al cobarde abatimiento; 

Por (íada rota que dispone el hado 

Redoblar incansable el ardindento 



EL MMCAGIONISTÁ 601 



Mas ay! tainbií'ii la tromba asoladora 
Sepulta en el abismo in'oceloso 
La calma del bogar, consoladora. 
La alegría del alma y su reposo. 

Si al estrago salvarte no me es dado. 
En cambio en tus altares y por siempre 
De mi cariño el liomenaje veas, 
Y me escuches cantar enamorado: 
Oh, inextinguible manantial divino 
De las nobles ideas! 
Oh, goces puros! numen peregrino! 
Oh, dulce yugo á que me ató el destino! 
Cadena del hogar, bwidita seas ! 



EL POPOL-VUH 

CAPÍTULO TERCERO 

Entonces se consultaron de nuevo todas las tribus 
diciendo: Cómo, pues, los reduciremos? En verdad, 
muy gi-ande es su condición, tal como es ahora, 
repetían, cuando reunieron de nuevo sus consejos. 
Pues bien, los asaltaremos, los mataremos; nos arma- 
remos de ñechas y adargas. ;No somos aca.so nume- 
rosos? Que no haya ni uno ni dos de nosotros (jue 
s(^ quede ati'ás. 

Esto dijeron los pueblos otra vez consultándose. 
En consecuencia todas las tribus se ai'inaron, for- 
mando así un gi-an número de soldados, cuauilo se 
hubieron reunido todos los pueblos i)ara su intento. 

Ah(>ra, pues, Balam (^uitzé. Balam Agal). Mahu- 
<Mitah «'' T<|i Ralani. eran los qur «^stal>aii <mi la «'Íiikí 



602 EL EDUCACI 



de la monta 11 a, y Hacavitz era el nombre de la mon- 
taña, y estaban allá pava salvar sus hijos sobre la 
montaña. 

Sin embargo, sus hombres no eran numerosos; no 
era una multitud como la de las tribus: por que era 
estrecha la cima de la montaña que les servía de for- 
taleza, y por tanto se meditaba entonces su des- 
trucción entre las tribus que se reunieron todas en 
est(? momento, que se convocaron y se levantaron 
todas juntos. 

He ahí, pues, que todas las tribus se reunieron,, 
todas adornadas de sus armaduras de guerra, con sus^ 
arcos y sus adargas; no se p<^día numerar el metal 
precioso de sus armadura's, y admirable era la apa- 
riencia de todos los gieñores y capitanes, todos en 
estado verdaderamente de mantener su palabra. 

Todos, en verdad serán destruidos decían, y este 
Tohil, este dios, este que nosotros adoramos con 
solo que logremos hacerlo prisionero quedaremos 
contentos, se decían los unos á los otros. 

Pero bien sabía Tobillo que pasaba y lo sabían 
igualmente Balam-C¿iiitze, Balam-Agab y Mahucu- 
tah; oían al mismo tiempo lo que se había tratado 
en el consejo de sus enemigos; porque no tenían ni 
sueño ni reposo desde que habían comenzado á armar- 
se todos los jefes y guerreros. 

Después de esto todos los guerreros se levantai'on 
y se pusieron en (íamino, pensando entrar por la 
fuerza durante la noche. Pero no llegaron; porque 
todos estos guerreros pasáronla noche caurinando, 
después de lo cual tuvo lugar su derrota por Balam- 
(^uitze, Balam Agab y Mahucutah. 

Todos juntos, pues, hicieron alto para pasar la 
noche en el camino, y si-n que ellos lo notasen aca- 
baron por dormirse, después de lo cual se comenzó 
á rasurarles las cejas y las barbas, se les quit(') del 



KL %)UCA ClOMSTA 



<*iiell(> su rico iiK'lal, <-oii sus coiouas y sus niii»> 
ornamentos; pero no fué sino la empuñadura de sus 
mazas lo que les tonuiron en efecto de metal precio- 
so; se hizo esto por humillar sus frentes y por co- 
ijferlos en él lazo, en señal de la grandeza de la nación 
(Quiche. 

Enseguida, habiéndose despertado, quisieron inme- 
diatamente tomar sus coronas, con la empuñadura 
de sus mazas; pero ya no había ni ])lata ni oro en la 
empuiíadura ni eu sus corcmas. 

¿Quién nos ha despojado? Dijeron: ¿(¿uién nos 
ha i-asurado así? ¿De dónde han venido á robarnos 
nuestro oro y nuesti*a plata? repetían todos los gue- 
rreros. ;Sei*án talvez esos demonios que ro])an hom- 
bres? ;,No habrán acabado por fin de asustarnos con 
ellos? Asaltemos la cima de su pueblo y así volve- 
remos á ver la imagen de nuestro ])recioso metal; eso 
debemos hacer, repitieron todas las tribus, y cierta- 
mente eran nniy capaces de ciim})lir su palabra. 

Ahora, })ues, la calma había renacido en el corazón 
de h)s sacrificadores que habitaban sobre la monta- 
ña, Balam-Quitze, Balam Agal>, Mahucutab é hii 
Balam, y habiendo tenido un gran consejo, hicieroi) 
fortificaciones á las orillas de su pueblo, rodeándo- 
. lo <le palizadas y de ti'oncos de ái'holes. 

Hicieron, <les])ués, unos muñecos, semejantes á 
hombres, los arreglaron sobre las fortificaciones; les 
pusieron también arcos y adargas, con las cuales los 
revistaron, y coronas de oro y de plata en las cabe- 
zas; es decir, á los muñecos, á estos hombres de pa- 
lo, y los adornaron con los metales preciosos de k»s 
pueblos que les habían ido á quitar en el camino, y* 
con los cuales fueroTí adornados los muñecos ]>or 
ellos. 

Atrincheraron las entradas del puebb», después de 



<»04 RL EDUGAGIOmBTA 



w- 



lo cual pidieron roiisejo á Tohil consultándole: Si 
nos matarán y si seremos vencidos? — Siis corazones 
recibieron la respuesta á la faz de Tohil: No os afli- 
jáis. Yo estoy con vosotros y os diré lo que debe- 
réis hacer. No os asustéis, se les dijo á Balam Qui- 
tzé, á Balam Ayab, á Mahucutah y á Tqi Balam. 

CAPÍTULO CÜAETO 

Entonces llevaron abejones y avispas que fueron 
á buscar, lo mismo que bejucos; y después que hu- 
bieron venido, trayendo aquellos insectos, los tnetie- 
ron dentro de cuatro grandes calabazas (tecomates) 
([ue pusieron en derredor del pueblo; encerraron los 
abejones y las avispas en las calabazas, y estas eran 
las ([ue iban á servir^ )ara combatir por ellos á las 
naciones. 

Entre tanto, el pueblo fué espiado, reconocido y 
examinado por los enviados de las naciones: No son 
numerosos, repetían. Pero ellos no llegaron á ver 
más que los muñecos y los hombres de palo que se 
movían, llevando sus arcos y sus adargas. Verdade- 
ramente parecían hombres; en verdad se asemejaban 
á guerreros, cuando las tribus los miraban; y todas 
las tribus se regocijaban á causa del corto niimero 
(jue veían. 

Grandes eraii las tribus en su existencia; no se 
]>odían címtar los hombres, gueiTeros y soldados, 
prepai'ados á matai* á los de Balam Quitzé, Balam 
Agab, y Maliucutah que estaban allá sobre el^jinonte 
Hacavitz, nombre del dios donde ellos estaban. He 
aquí ahoi"a su llegada que vamos á relatar. 
, Estaban allá, pues, Balam Quitzé, Balam Agab, 
Mahucutah é Iqi Balam, juntos estaban sobre la 
montaña con sus nmjeres y sus hijos, cuando llega- 
ron todos los guerreros y soldados, y no eran sola- 



i 



EL EDUCACIONISTA 

mente diez y seis ó veinte y <-uatr<) mil entre I;is 
tribus. 

Rodearon los terraplenes del [)ueblo, y dando 
agrandes gritos, armados de áreos y eseudos, golpeán- 
dose la boea, vociferando, tirando con sus armas y 
lanzando exclamaciones y silbidos, licitaron liasta el 
pie de los muros del pueblo. 

Pero todo aquello no acobardó á los sacriñcadoi*es, 
quienes miraban á sus enemigos desde la orilla de la 
muralla donde estaban coloeados con sus mujeres y 
sus liifos, penetrando sus pensamientos los actos y 
palabras ciegas de las tribus, mientras (|U(^ trepaban 
á la cima de la montaña. 

Y faltaba muy poco para que s(3 lanzasen á la en- 
trada del pueblo, cuando im momento después levan- 
taron la (iubierta de las cuatro calabazas, ])uestas á 
orilla del pueblo, saliendo de ellas los abejones y las 
avispas. Como humo salieron del hueco de cada 
una de las calabazas. ' 

Así acabaron los guerreros por los insectos que se 
les pegaban en los ojos y pestañas, que les picaban 
las narices, la boca, las piernas, los l)razos: ¿Dónde 
las habrán ido á coger; (decían ellos), á dónde han 
ido á reunir todas las avispas y abejones que hay 
aquí í 

Pegadas así les mordían los ojos: amontonados sin 
número estos insectos zumbaban en den'edor de 
(;ada hombre; y aturdidos como estaban por los abe- 
jones ^las avispas, no podían ya mantenei' sus arcos 
ni sus escudos, dejándolos caer poi* todas partes en 
el suelo. 

Tendidos ])or tierra, delante <le la iiioiitaña, ni si- 
quiera sentían (pie les tiraban tiechazos, y (pie los 
herían con hacha/.os, y este estrago lo hacían sola- 
mente las ramas s«'eM« de árboles (pie tomaron 



<)0G EL EDUCACIONISTA 



Balam Quitzé y Balain Agab; sus mujeres mismas se 
pusieron también á matar. 

La mitad del ejéreito enemigo fué la que volvió, 
huyendo todas las tribus á todo correr. 

Pero los primeros que cogieron fueron acabados y 
muertos y no fueron pocos los que perecieron: no 
murieron tantos de esta manera, sin embargo de que 
tenían la idea de proseguir, puesto que los insectos 
se pusieron contra ellos, tomando parte en la pelea. 
No emplearon tampoco toda la fuerza que hubieran 
podido, y sin que se necei^tasen flechas ni crudos, 
murió un gran número. , 

Entonces se sometieron al yugo todas las tribus. 

Las tribus se humillaron, pues, ante Balam Quitzé, 
Balam Agab y Mahucutah. Desgraciados de noso- 
tros, no nos matéis, decían ellos.— Muy bien, aun- 
que sois dignos de morir: pero seréis hechos tributa- 
rios mientras marche el sol y mientras la luz le siga 
en su curso, se les respondió. 

Tal fué, pues, la derrota de, todas estas naciones 
por nuestros primeros padres y madres; derrrota que 
se efectuó allá sobre el monte Hacavitz, y ese es 
su nombre hasta hoy. Allá fué donde primeramen- 
te se establecieron, allá crecieron, se multiplicaron, 
engendraron hijas, parieron hijos, en la cima del 
Hacavitz. 

Allá estaban alegres, habiendo vencido á todas las 
naciones que habían sido deshechas sobre la monta- 
ña. Así fué como hicieron y humillai'on actual- 
mente á las tribus, á todas las tribus. • 

Después de eso fué, pues, cuando sus corazones 
reposaron. 

Dijeron á sus hijos que el tiempo se acercaba en 
que debían morir, cuando las tribus habían querido 
matarlos. Y he aquí que relatai'emos también 



KL EDUCACIONISTA <;• 7 

(•<')in() iiiurieroii Bal;nn(¿uitzé, Balam Aj^ab, Maluicu- 
tah r I<|i Balaní, juics tales eran sus uoiiibrcs, 

c;apítulo quin'R) 

V coiuo ellos preveían su muerte y su íiu i>r(')xi- 
uio, lo hicieron saber á sus hijos. Sin enil)ar<ío, no 
tenían ninj^una señal de enfermedades, no experi- 
mentaban ni sufrimiento ni aj^onía cuando dijeron 
sus últimas palabras á sus liijos. 

He aquí los nombres de sus hijos*: estos dos son 
los qii^ en.ííendró Balam (¿uitzé, Qocail), que es el 
nenibre del primero; (1) Qocavib, el nombre del 
secundo hijo de Balam (^uitzé. abuelo v padre de los 
(^avek (2).' 

Y estos son también los dos hijos que engendró 
Balam Agab; he atpií sus nombres: (¿oacul fué el 
nombro del primer hijo, Qoacutee fué llamado el 
el segundo hijo de Balam Agab; padre de los d(^ 

Nihaii) (:?;. 

Pero Mahucutah no engendi'ó sino un hij<>. (¿oa- 
hau fué su nom1)re (4). Y estos tres tuvieron hijos, 

(1) Hablando di- rsto, el Título de Tofottirapaui dice (jiic Halain 
Quitzé. el jefe de los sacrifteadores, y el i)riniero de esta raza qu<' 
<Mitró en el país, engendró á Qotznha y (¿oraxon Ania«r: (¿otzaha 
engendró á Tziciiin. este engendró á I^ hean. y en íin Aliean 
engendró á C^cwaib v Qí>eavi1>, de quienes se habla en este lugar. 
(B. de B.) 

(2) Coeavib. aV)uelí) y padre <le los C'avek. Poruña eausa (jue 
no es clara, el mayor (Qocail) no se <'nenta entre b)s primeros 
reyes, no eomeufando á llevar este título sino Bnlam Conaehe. 
hijo iiu'estuoso de (^oeavih. (B. B.) 

\}\) La segunda familia real del (Quiche, la de Nihaib. de origen 
tolteea. Tlaniada en lengua náhuatl Itzeuiu (perro), ««ontribuyó 
mucho con la íle Cavek á la con(|UÍtH de estos j»aises. y «'ambió 
««ntónces su nombre jior el de Hun-tzi. (un jmti'o) en lengua 
Quielíé. (B. de B.) 

(4) Existen todavía ruináis considerables. llama<las de Ahau 
Quiche, soltre una montaña situada á igual dititancia de los mon- 
tes Tohil. Manuih v Avilix, á O leguas al Sud-este de ZmrHbajá. 
<B. (b'B) 



608 EL EDUGAÜIONJSTA 



pero no hubo hijos de Iqi Balam. Estos eran ver- 
daderamente los sacrificadores y he aquí los nom- 
bres de sus hijos. , 

Entonces fué cuando les dieron sus últimas órdenes. 
Juntos estaban todos cuatro; cantaban en la agonía 
de sus corazones gimieron al repetir el QnwMcn^ nom- 
bre del canto qué cantaron al tiempo de despedirse 
de sus hijos. 

¡Oh mis hijos, partimos (decían ellos), y nos vol- 
vemos: gloriosas son las palabras, gloriosos los 
mandamientos que os dejamos. * 

Vosotros habéis venido también de nuestra lejana 
patiia, ¡oh nuestres mujeres! dijeron ellos á sus espo- 
sas, y de cada una de ellas en particular sé despidie- 
ron. 

Volvemos á nuestro pueblo; ya el rey de los vena- 
dos está en orden y se extiende al cielo. Vamos, 
pues, á hacer nuestra vuelta; nuestra misión está 
acabada, nuestros días están ya completos 
. Acordaos, pues, de nosotros, no nos borréis de 
vuestra memoria, ni nos olvidéis. Vosotros veréis 
todavía vuestras casas y vuestras montañas; multi- 
plicaos, así sea! Seguid to.davíá vuestro camino y 
ved otra vez los lugares de donde venimos. 

Y estas fueron sus palabras, cuando se despedían 
de sus hijos. 

Entonces también Balam Quitzé deió el signo de 
su ser diciendo: Este es ahora el que debe haceros 
pensar en mí, y he aquí que lo voy á dejar c^n vos- 
otros. Esto será lo que constituya vuestro poder; 
me he despedido de vosotros y me he llenado de 
tristeza, agregó. 

Entonces dejó el signo de su ser (que era un en- 
voltorio cerrado y cosido), la Majestad cubierta, 
como se le llamaba, cuya figura no era visible; por 



EL EDUVACIONISTA 609 



que no le desplegaban ni conocían la costnra, por 
({ue nadie vio cuando lo enrollaron. 

Así fuft como se despidieron de sus hijos y i-ntou- 
ces desaparecieron del monte Hacavitz. 

No fueron enterrados por sus esposas y sus hijos, 
no habiendo sido visible su desaparecimiento cuan- 
do se verificó, no hubo más de visible que sus dio- 
ses, y así su cubierta fué muy querida para sus hijos. 

Aquel era el recuerdo de sus padres, y en el acto 
<|ueniaron incienso ante este recuerdo que les habían 
dejado- sus padres. 

Y he aquí que se multiplicaron los hombres á cau- 
sa de los príncipes, cuando estos recibieron el poder 
de los ríñones de Balam Quitzé, que había comenza- 
do como abuelo y el padre de los de Cavek; pero 
estos hijos, llamados Qocaib y Qocavil, no desapare- 
cieron de ninguna manera. 

Así murieron, pues, los cuatro sacrificiadores que 
fueron nuestros primeros abuelos y nuestros padres, 
cuando desaparecieron, y que dejaron también á sus 
liijos sobre eF monte Hacavitz, allá donde habitaban 
sus hijos. 

Habiendo sido sometidas y humilladas en su gi-an- 
deza, todas las tribus no tenían ya poder, sino que 
estaban todas reducidas á servir cada día. 

Los príncipes se acordaban de sus padres, y gi*an- 
de era para eUps la gloria de esta cubierta: no la des- 
|)legaban, sinaque pertenecía así enrolhida con ellos. 

La ^J^ajestad cubierta, fué llamada por ellos, cuan- 
do se designaba y nombraba este misterio que les 
había venido de sns padres, y que, solamente en se- 
ñal de su naturaleza, lo habían hecho entonces. 

Tal fué el fin y el desaparecimiento de Balam Qui- 
tzá, de Balam Agab, de Mahucutah y de Iqi Balam, 
d»' estos primeros hombres que vinieron del otro lado 



610 EL EDUGAGI0NIS2A 



del mar.deiide se eleva el sol; hacía mucho tiempo se 
habían venido aquí cuando murieron, y ya muy vie- 
jos estaban estos hombres venerados, intitulados los 
sacrificadores. 

CAPÍTULO SEXTO 

Después de esto fué cuando pensaron ellos en irse 
al oriente; y esto lo pensaron de conformidad con la 
recomendación de sus padres que no olvidaron. Ha- 
cía mucho tiempo que habían muerto sus padres, 
cuando se les dieron esposas de la tribu y que tuvie- 
ron suegros al tomar mujeres todos tres. 

Y ellos dijeron al tomar su camino: Vamos al 
oriente de donde vinieron nuestros padres: Estos 
tres eran los hijos herederos, Qocaib, nombre del 
primero, hijo dd Balam-Quitzé, el jefe de todos los 
Cavek; Qoacutec, nombre del hijo de Balam-Agab, 
que es el de Nihaib; Qoahau, nombre del otro hijo 
de Mahucutah, que es el Ahau-Quiché. 

He ahí, pues, los nombres de los que fueron por 
allá del otro lado del mar; los tres entonces se pusie- 
ron en camino. Ciertamente era su sat)iduría la que 
les hacía obrar así, porque no en vano hay hom- 
bres de su naturaleza. Se despidieron de todos sus 
hermanos y de sus parientes, y llenos de alegría, par- 
tieron. Nosotros no moriremos, volveremos, dijeron 
ellos, al emprender el camino todos tres. 

iSin ninguna duda pasaron ellos ^obre el mar 
cuando llegaron al oriente (1) para rSibir la digni- 
dad de reyes. Ahora, pues, diremos el noi^ibre del 
señor ó Monarca de los países orientales, á donde 
llegaron. 

Y cuando ellos llegaron ante el señor Nacxit (pie- 

(1) El Oriente de que aquí se habla parece ser Honduras, y e] 
mar el golfo de ese nombre, que pasaron tal vez un poco más 
arriba de Lívingston. (B. de B.) 



EL EDUCACIONISTA 611 



dra preciosa en len^a Pokoman), que este era el 
nombre del gran señor, del juez único; cuyo poder 
no tenía límites, les concedía el signo real y todo lo 
que lo representa; de allá vino el signo de la digni- 
dad de Alipop, de la de AIipop-(*ampa, y de allá vino 
el signo de la majestad y del poder de Alipop y de 
Ahpop-campa, y Nacxit para acabar, les concedió 
las insignias de reyes. 

Ved aquí todos los nombres de las insignias que 
siguen: la sombra, (2) el trono, las flautas y otros ins- 
trumentos (3) los polvos de diversos colores, (4) los 
perfumes, (5) el tigre principal, el pájaro, el venado, 
las conchas; los nudos de pino, las trompetas, la 
insignia de plumas de garza, ( 6) todas las cosas en 
fin, que trageron al venir y que fueron á recibir del 
otro lado del mar, el arte de pintar de Tulnn, su 
escritura, dijeron ellos, para las cosas que habían 
sido conservadas en sus historias. 

Cuando regresaron y llegaron á la cima de su pue- 
})lo, llamado Hacavitz y que hubieron reunido á 
todos los de Tamub y de llocab, todas las tribus se 

(2) La somln-a, Mtih, es decir el docel ó pabellón de oro y plu- 
mas preciosas. Según el títul<» de T<»tíniicapam eran cuatro, co- 
locados uno sobre otro, adornados con un arco para Ahau-Ah- 
pop, ó rey supremo, de tres pal)ellones para el rey segundo, Ah- 
pop-Camha, y dos para el Nim-l1iocoh-('avek. (B. de B.) 

(3) Galibal, inmo ó lugar del docel, xubak, flautajs ó música, 
cham-rham, in^^mento parecido al tambor. (B. de B.) 

(4) Tatil-f/aHaboh, era tierra ó polvo inetáli<*o, ocre de diversos 
colores con que frotaban á los príilcipes en señal de consagra- 
ción al tomar posesión de sus derechos. (B. de B.) 

(5) Tzikril perfumes ó l)áls}imo; cuyo uso se ignora, i H. 
de B.) 

(6) Lii mayor part« de estas palabras, hoy de poco uso, sou de 
difícil traducción, pues sus significaciones no dan una idea exac- 
ta de la cosa, por emplearse generalmente en sentido figu- 
rado. 



612 EL EDUCAGIOmSTA 



juntaron y se regocijaron de ver llegar a Qocaib, á 
Qoacutec y á Qoahau, que allá de nuevo tomaron el 
gobierno de las tribus. 

Los rabinaleños, los eacchiqueles y los de Tzi- 
quinahá (7) se llenaron de gozo; así se manifestó la 
insignia de la majestad real ante sus miradas, la 
grandeza de sa poder y grande también llegó á ser 
la existencia de las tribus; no habiendo sin embargo 
hecho ostentación de toda su autoridad. 

Allí permanecieron en Hacavitz y estaba con ellos 
todo lo que había venido del oriente lejano á donde 
habían hecho su viaje y que habían multiplicado so- 
bre la montaña en gran manera todos juntos. 

Allí también murieron las esposas de Balam-Qui- 
tzé, de Balam-Agab y de Mahucutah. Entonces 
vinieron ellos y habiendo salido de sus montañas, 
buscaron sus colinas, donde se fueron estable- 
ciendo. Innumerales fueron las localidades que 
fundaron, dándoles nombres y cambiando los que 
antes tenían nuestros primeros padres y madres, á 
fin de aumentarse y extender su poder. 

Antiguamente se sabía en qué época habían aban- 
donado y dejado primeramente su pueblo, llamado 
Hacavitz; y como vinieron á fundar otra ciudad que 
fué nombrada Chi-Quix (En las espinas). 

A lo lejos se extendieron en el recinto de esta ciu- 
dad; allí engendraron hijos é hijas. Er^ muy nume- 
rosos y entre todos cubrían ya cuatiV colinas que 

(7) Los rabinaleños, cuya primera capital fué Rabinala, de la 
cual se encuentran todavía las ruinas en la hacienda de este 
nombre, á 9 leguas del pueblo moderno de Rabinal. — Los Caechi- 
queles, cuya última capital fué Iximché, llamada también Tec- 
pán-Guatemala, á una legua de la actual villa de este nombre, 
donde Alvarado estableció la primera ciudad española de Gua- 
temala. — Ah-Tziqulnalia (nido de pájaros), cuya capital fué 
Atitlán, sobi'e el lago de este nombre. (B. de B.) 



f 



EL EDUCACIONISTA 613 

llevaban á la vez el uombre de la ciudad de Chi- 
Qiüx. 

Casaron á sus hijas é hijos; solamente como sus 
presentes' matrimoniales, como una gracia y como 
una ofrenda, ponían el precio de sus hijas, que ellos 
recibían, y buena era así la condición en que las 
ponían. 

Entonces pasaron á cada uno de los barrios (ie la 
ciudad y estos son sus diversos nombres: Chi-Quix, 
Clii chao Hnweiaha, Culba Cavinal (8) y estos eran los 
nombres de las localidades donde moraban ellos. Y 
he aquí que se mantenían explorando las montañas 
que rodeaban sus pueblos y buscando montes no 
habitados, porque eran muy numerosos todos juntos. 

Ya habían muerto los que fueron á recibir las insig- 
nias reales en Oriente; envejeciendo ya también 
habían venido á establecerse en cada uno de los pue- 
blos. Pero ellos no se acostumbraron á estar en es- 
tos diversos lugares á donde pasaron; experimenta- 
ron grandes penas y trabajos, y lejos de sus pri- 
meras moradas y ya abuelos y padres encontra- 
ron el lugar que convenía para fundar su ciudad. 
Ahora, pues, oíd el nombre de la ciudad á donde 
vinieron. 

{("ovtimiará) 

(8) Chi-Quix, en las espinas 6 malezas, primer uorabre de esta 
ciudad que cr^ó poco á poco con los otros dos barrios, Chi-Cluic 
y Hunietalia, cuyos nombres significan ;>?«^a y lepra. Cidba, 
frontera y ranií'al que significa armar, han dejado hasta hoy un 
recuerdo en las interesantes ruinas que se designan con el nom- 
bre de Cavinal. (B. de B.) 



614 EL EDUCACIONISTA 



SUELTOS 

Bibliotecas Departamentales. — Funcionan con 
la mayor regularidad las de Quezaltenango, San 
Marcos, la Antigua y Chiquimula, así como el Sa- 
lón de Lectura establecido en Totonicapam. 

A la primera de las mencionadas, concurrieron en 
el último año, 2,< '20 lectores. 

De los mejores autores antiguos y modernos, se 
hizo un pedido al extranjero de 5,000 volúmenes en 
castellano, con lo cual ha tomado mayor realce dicha 
institución, é influirá esto en el aumento délos 
•lectores. 

Jubilación de maestros. — En enero del pre 
senté año se discutía en el Congreso de la Repúbli- 
ca chilena un proyecto de ley emanado del Poder 
Ejecutivo, por medio del cual se proponía que se 
concediese á los maestros y maestras de 30 años de 
servicio, un 75 % del sueldo que disfrutaban. 

Como sabemos que en Chile hay profesores que 
ganan 50 y 6i) pesos mensuales, no es nada envidia- 
ble la gracia que se les quiere conceder por aquella 
ley. 

Inglaterra y Francia. — En 1876 las escuelas 
de Inglaterra — prescindiendo de Gales y siempre de 
Escocia - garantizaban la instrucción elemental á 
4,500,000 de niños, y la subvención é intervención 
del Estado se extendía, dentro de las condiciones 
características de aquel país, de un modo asombro- 
so, pero sin dificultar la creación del ^sarrollo de 
las escuelas libres; así en seis años se crearon 5,000 
de éstas. 

Hace tres años, el número de escuelas de Inglate- 
rra y el país de Gales, subía á 19,398. El nñmero 
de alumnos á 4.779,903, ó sea la séptima parte de la 
población. Los maestros con tituló eran 45,000; los 
sin título 50,000. 

Aun considerando sólo la subvención directa del 
Estado al grupo de escuelas conocidas con el nom- 



EL EDUCACIONISTA . Hló 



bre de Boards Schools, y que ascendía á muy cerca 
de 30.000,0(0 pesetas, el áuimo se sorprende del 
avance realizado en los sesenta años escasos que 
han corrido desde que el Gobierno inglés se decidió 
á dedicar 50,000 pesetas á la construcción de edificios 
para escuelas. 

El número de escuelas primarias existentes en 
Francia, hace dos años, no comprendiendo las salas 
de a«ilo, subía á 81,671, con 5.628,-lol alumnos 

Las salas de asilo públicas y privadas pasaban de 
70,000. Los maestros públicos 100,ÍÍ13 y 41,747 los 
privados. 

El presupuesto de 1893, de sentido deseen Iraliza- 
dor, que rebaja ciertos impuestos onerosos para las 
clases populares, favorece las comunicaciones por Ja 
vía férrea y atiende con cierta preferencia el desa- 
rrollo de las obras públicas; dedica á la instrucción 
124.351,425 francos, de los cuales 183.859,955 á que 
suben las atencienes generales de la instrucción pú- 
blica, en un ^presupuesto total de la nación, de 

3.347,537.66 francos. 

Hace p()C(» más de cincuenta años, en 1837, según 
documentos oficiales, el nvimero de las escuelas en 
Francia era 52,779; el de los alumnos 2.69i),035, Es- 
tos aumentaron en más de 110 por 100. Las escue- 
las casi el 100 por 100. 

De y)resupuest() Ho hay que ha])lar. 

La primera sul^vención que la instrucción prima- 
ria recibió en Francia, del Estado, fué en 1816, y su- 
bió á 50,000 francos; en 1832 á 1.0(X),(X)0; á cerca de 
dos millones en 1838; á poco más de once millones 
la víspera d^ la caída del imperio. 

Por tanto, el progreso ha sido verdaderamente co- 
losal durante los últimos años. 

Tesis.— Hemos ivcibido las desarrolladas i'iltima- 
mente por los señores Barrientos, Aguirre y Matos. 
A estos nuevos Licenciados, verdaderas esperanzas 
para la Patria, damos las gi'acias por el envío, y á 
la vez nos congratulamos con todas y cada uno de 
ellos, por el feliz coronamiento de su carrera. 




3NGEL MñRlñ RRRDYP, 
Exministro de Instrucción Pública, 



EL EDUCACIONISTA 





Revista de Instrucción 


Pública 




Tomo 11 


Guatemala, 


Junio 1? de 


1896 NiÍM. 


23 




Director y Redactor 


- - - Julián Moré Cueto 





MANDAMIENTOS ESCOLARES 



Al señok D. Julián Moré Cueto, Director de Estadística 

ESCOLAR de la REPÚBLICA. 



Los que se refieren al maestro son diez: 

Iv El maestro debe estar colocado en la (dase ge- 
neralmente en pie y en frente de los alunnios, á fin 
de tener á todos bajo sn vista é inspección inme- 
diata. 

2v Debe tener el cuerpo recto, la cabeza levantada, 
la actitud resuelta y activa, el [)orte dii^no y si se 
quiere imponente y majestuoso. 

3? Sus acciones con el cuerpo y con la mano de- 
ben ser naturales, cultas y coiTectas. 

49 Su voz debe ser clara, natural, llena, expresiva. 
El corte de la dicción y de la frase debe ser modela- 
da en el léxico, persuasiva, insinuante, ilustrada y 
culta. 

5? La lección ó tema debe ser preparada conve- 
nientemente á fin de evitar vacilaciones, inexacti- 
tudes ó cansadas digresiones. 

6? Debe ser puntual á fin de e\dtar pérdidas de 
tiempo, acostumbrar á los niños al celo en el cum- 
plimiento del deber, y educarlos en esta virtud, acá- 



618 EL EDUCACIONISTA 

SO una de las niá* importantes para llevar á cabo 
completamente el pen.mm de las enseñanzas regla- 
mentarias. • 

7? El maestro debe buscar por todos los medios 
que le puedan sugerir la práctica de la enseñanza 
y el estudio de las obras pedagógicas, el medio de 
dar a sus lecciones, gusto estético, variedad, interés, 
animación y alegría. 

8? El maestro debe disciplinar previa y conve- 
nientemente á los alumnos en el modo de recibir la 
clase, así es que no debe empezar á dictar las leccio- 
nes basta tanto no haya un orden riguroso y esté 
persuadido de que éstas no pueden ser interrumpi- 
das en manera alguna. 

9? Es de todo punto antipedagógico el reprender 
á los niños en altavoz, amenazarlos con malas notas, 
deprimir por cualquier motivo sti carácter ú ofender 
su amor propio. 

10. El vestido del maestro debe ser correcto, asea- 
do, completo y si es posible á la moda de los tiempos 
que alcanzamos. 

Los del alumno son igualmente diez: 

1? Los niños deben estar en una posición perfecta- 
mente uniforme, sentados, el cuerpo recto, la cabe- 
za levantada, los ojos animados, el oído atento y las 
manos sobre la banca-pupitre. 

2? Ningún niño debe ocuparse en otro asunto 
distinto del de la clase. 

8" El silencio es la mejor forma y la prueba más 
evidente de una buena disciplina. Los niños deben 
guardar pues silencio absoluto cuando el maestro 
se ocupa en alguna explicación ó definición que de- 
be ser aprendida en el instante por toda la colecti- 
vidad. 



EL ED UVA GIONISTA < ; i í i 



4? Los movimientos intempestiv.os generalmente 
son las causa* de interrupciones indebidas de la 
clase* Los alumnos deben estar regularmente se- 
parados unos de otros y evitar en todo lo posible las 
int^'rrupciones en que se malogra el tiempo, se pier- 
de la traiuiuilidad física y es]>iritual y son á veces 
«•ansa de desorden. 

')" La voz del niño debe ser clara, franca, espon- 
tánea, culta; la palabra debe ser completa y c<m- 
gruente á la lección ó tema de cada enseñanza. 

(i? Los alumnos de la clase deben convencerse de 
(pie el trabajo á que están consagTados es una obli- 
gación, un deber ineludible que no debe variarse, 
cambiarse ni adelantarse por ningún motivo. 

7? Las acusaciones deben ser rechazadas como 
faltas de disciplina, de orden y de atención, podero- 
sos elementos de progreso escolar. 

S** Los alumnos no deben variar por sí mismos de 
lugar durante las horas de clase. 

9? El niño debe estar lavado, peinado, bien vestido, 
es decir, lo más correcto posible. 

10. Finalmente, los niños deben i)oner en práctica 
todos los actos de educación y de etiqueta que son 
de estilo común en las clases cultas de la sociedad, 
á fin de acostumbrarse á ser liombrcs bien edu- 
cados. 



(Tuatemal i, 2S de mavo iSíXi. 



Agi'stíx Patino 



LA ENSEÑANZA DE LA LENGUA MATERNA 

(Continuación.) 



No han visto ustedes el agua en otra parte? — La- 
rraondo. — En el mar. — No sé qué cosa es el mar. — 
El mar es nun'lwi Mirua. — Ali! (^iertameiitc. como Im 



620 EL EDUCAGI0NIS2A 

--'- ■ -• - ^ ' - 

hay en Amatitláü. — No señor — Mu^o más grande 
que un lago. — Y allí navegan granaes vapores. — Y 
hay veces que navegan por meses enteros sin encon- 
trar un puerto. — Y el agua es salada. — Comprendo que 
ustedes cenocen el mar. — Qué cosa es, pues, un nmrl 
— Conrado! — Un mar es mucha agua. — Bien; pero no 
estoy satisfecho con la respuesta. — El mar es muy 
grande y navegan en él grandes vapores. — Tampoco. — 
Yo no quiero saber las propiedades de lo que desco- 
nozco : en la definición debe ir la especie genérica de 
lo que se define, por ejemplo: el oso es im animal 
cuadrúpedo, el hombre es im ser racional. — ¿Qué es 
mar"? — Lavagnino. — Mar es una extensión • de agua 
salada. — Digamos: gran extensión. — Repita, Men- 
doza. — Mar es etc., etc. — Todos á im tiempo. 

El mar, ciertamente, es muy grande, ustedes loco- 
nocen: está en continuo movimiento: ese movimien- 
to se llama flvjo cuando el mar sube y, reflujo^ cuan- 
do baja: después les daré una explicación sobre el 
origen ó causa del movimiento de las aguas. — Ahora, 
voy á referir á ustedes lo que sucedió há mucho 
tiempo. Había un navegante muy atrevido que hu- 
bo de hacer muchos viajes por mar á regiones desco- 
nocidas: sus estudios y sus continuas observaciones 
le llegaron á persuadir de que á mucha distancia si^ 
encontrarían tierras muy grandes y muy hermosas: 
como el navegante de que estoy habhmdo era muy 
pobre para realizar tan grande ])royeeto, tuvo que 
pedir auxilios á una reina, la que se despojó de sus 
más ricas joyas para dárselas. Con estos recursos 
se dio á la vela en tres embarcaciones pequeñas. 
Navegó, navegó al occidentí^ durante días, semanas 
y meses. En tan largo tiempo sus compañeros du- 
daron de él y hasta (j(uisiei*on quitarle la vida y re- 
gresar á su patria. Pero el na\'egante con el conven- 



EL EDUCACIONISTA tiJl 

í'imiento del sabio y el valor del héioiMvsistió y ven- 
ció á sus eompffieros eoii sus razouaniitMitos y sú- 
plicas, con su entereza y valor. Por íin, una no- 
che se vio una luz en el horizonte y de una de las i'a- 
rabelas se oyó el ^rito de fierra! (jue interruni])ió la 
aparente calma de los mares y llenó de conttMito á los 
iiave«;antes (pie veían ])(>rñn convertido en realidad 
lo que parecía una quimera, un sueño, una locura; 
al día siguiente de aquella noche de eterna rec<>r(hi- 
ción vieron ya cerca de la tripulación un ])edazo 
hermoso de tierra. El navegante descularía un mun- 
do, del que tomó posesión en nombre del Dios de los» 
ejércitos y de los monarcas de Castilla. 

El mundo descubierto fué América déla (|Ue haee 
parte este hermoso suelo en (pie vivimos. El descu- 
bridor y atrevido navegante se llamó Cristóbal Colón. 
La reina que tan generosamente patrocin(') la empre- 
.sa, despojándose de vsus propias joyas, se llann') Isabel 
la Católica. Más tarde hablaremos de esto muy de- 
tenidamente; hoy continuaremos nuestra lección ob- 
jetiva acerca del agua. 

Hemos dicho que el agua se encuentra abundante- 
mente en el mar, en los higos, en los ríos; ahora (piie- 
ro saber: ¿en qué otras partes se encuentn^ el agua? 
Mendoza.— El agua se encuentra en todas partes: en 
los árboles, en las frutas, en las Miojas, en las flores, 
en el campo cubierto de yerbas. El rocío está sobre 
las ñores en las mañanas frías y sobre los vidrios 
de las ventanas y de las puertas de las casas. — Muy 
bien. — Para (pié sirve el aguaf — Mendoza. — Para 
beber. — Lavagnino. — Para lavar nuestro cuerpo: la 
cara, las man(js, el i)elo. — íSinibaldi. — Para lavaí* la 
ropa, los muebles, los trastos. — Asturias. — El viento, 
<pie contiene agua, el río, el lago y aun las mismas 
plantas refrescan la tierra y dulcitican el clima de 



622 EL EDUCACIONISTA 



los rigores del calor. — El vapor del agaia tiene" una 
fuerza ^jóderosa y por eso se emplea ^.IPa mover las 
máquitias. — Cuáles? — Asturias. — La locomotora del 
tren en los ferrocarriles. — La caldera de vapor en las 
máquinas de aserrar. — Mendoza. — Las máquinas de 
hilar, prensar, hacer papel. — Muy bien. — Ya hemos 
dicho que el agua es uno dé los primeros elementos 
de la vida y que por lo mismo nos importa muíího 
conocerla, lo que haremos (ni lecciones poste- 
riores. 

El temor de hacer demasiado largo el modelo que 
aquí presentamos del modo de dar una clase objeti- 
va, nos obliga a suspender suplicando á los maestros 
se fijen en que las le('ciones de esta clase no consti- 
tuyen una mera palabrería (sin rumbo y fin determi- 
nado), sino que deben tener las preguntas y las res- 
puestas, un encadenamiento, un fin determinado y 
•preciso para (pie dejen en el espíritu una lección 
útil y práctica y se ejerciten los niños de un modo 
conveniente y adecuado en el lenguaje, uno de los 
principales y más importantes fines de esta ense- 
ñanza. 

Ahora : cuál debe ser el orden racional y justo de la 
enseñanza* de cosas en la escuela primaria, 'su exten- 
sión y límites? Demasiado complejo sí^ría el fijar' 
estos i)untos de una rtianera precisa y determinada, 
cuando se sabe muy bien (pie las enseñanzas no 
están sujetas á una norma ni á un carril determina- 
do, y que la mayor y menor extensión de ellas depen- 
de (^n gran parte déla habilidad, aptitud, inteligencia 
y medios en (pie puede obrar til magisterio; no 
obstante tocaremos aíjuí, aunque sea someramente, 
los puntos culminantes del programa y desarrollo de 
la enseñanza objetiva, para dejar en algo completo 
nuestro trabajo, si bien ]mdiéramos abrir delante 



EL EDUCACIOMSTA G2.> 



(le los profesores las ol>r«s de Calkins y de Slieldom, 
en donde el pmito de que hablamos está tratado 
eon la debida y aniplitud, puesto (jue ellas se ocupan 
en la materia especialmente. Calkin*^, sobre todo» 
ha tenido por mira "producir un cambio radical en 
los sistemas de enseñanza elemental, cambio (jue 
consiste en ejercer más la observación ipie la me- 
moria, ó lo que es lo mismo, presentar mi método 
natural, de acuerdo con la ñlosofía de la inteliuencia 
y (d desarrollo de sus leyes, en lugar del método arti- 
ficial (jue con tan poco provecho se ha seguido por 
mucho tiempo." De las líneas preíiedentes se de- 
duce que la obra de Calkins es un vei'dadero teso- 
ro de inestimable valor para seguii' un modelo y un 
orden progresivo, lógico y completo en la enseñanzji 
objetiva. 

Habíamos dicho (jue la percepción es la primera 
de las facultades (pie deben desaiTollai'se en el alum- 
no, y que ésta se adquiere mediante el auxilio de 
los sentidos, que son los órganos que nos ponen en 
comunicación con el nmndo exterioi*; comiéncese, 
pues, la enseñanza objetiva dando espe<*ial cuidado 
al ejercicio de los órganos sensorios: /(/ r/.s7(¿, eí oí</o» 
el olfato^ el guato y el tacto. 

La VI8TA. — "El sentido de la vista debe ejercitarse 
distinguiendo la forma de los objetos, su tamaño, 
largo, ancho, altura y su color. Todo método por 
medio del cual puedan compai*arse por los niños 
estas diferentes propiedad(»s, a^Tidará á la educación 
de este sentido.'? 

Muéstrese un objeto y hágase que el niño distinga 
aquellas propiedades especiales y relevantes de los 
cuer]H)s, y luego las diga rájndamente. Póngasele 
en un sitio y hágaseh' preguntas sobi-e los objetos 
n<>í;d>1«< ♦•vi^tí'nt"^ '-11 él. aun<(uc ti«> 1'»^ teñir.) {x I-, 



624 EL EDUCACIONISTA 

vista. Plantéense problemas^ en que sean necesarios 
los ejercicios de la visión; por e*mplo, lo que el 
niño vio en la calle, en el paseo, en el campo, en la 
fuente, en el jardín, en el río. Diferencias, cambios, 
tamaños relativos ó comparativos de los objetos: 
todo esto com]>ondría un buen programa para desa- 
rrollar el sentido de la vista. 8i la visión es rápida 
la respuesta debe serlo igualmente, y vice-versa: es 
esta la gimnasia más á propósito para que el sentido 
de la vista se ejercite nietódi(*a y racionalmente. 

El oído. — Este órgano es el conductor de la voz, 
del sonido, de la palabra á los aposentos del espíritu; 
es natural, pues, (pie de su cultivo y enseñanza de- 
penda el provecho y buenos i-esultados de ias clases 
orales, ó á viva voz. Téngase presente que la f aculta<l 
de oír no depende generalmente de las buenas con- 
diciones tisif)lógicas li orgánicas, sino de la costum- 
bre de oír cf)n cuidado, atención y esmerada 
solicitud. 

El ejercicio de este sensorio es muy importante. 
Pronuncíense palabras para (¿ue los alumnos hagan 
notar las más fuertes. Dense sonidos metálicos y 
sobre madera, piedra etc., y hágase notar y distin- 
guir su origen. Ejercítense los niños en adivinar 
la cercanía ó distancia del objeto por el sonido. No 
se hable siempre en el mismo tono ; pero exíjase que 
el niño lo entienda todo por la atención y delicadeza 
auditiva. Distínganse los sonidos agudos, suaves, 
sordos y duros — recios, y débiles. Enséñeseles á dar 
los sonidos propios de la voz. El canto dará al niño 
la delicadeza estética de la palabra y del sonido y 
lo hará distinguir y perfeccionar el ritmo de los so- 
nidos y notas del diapasón de la voz humana. 

El (iusto. — Este es otro de los medios que tene- 
mos para saber de una manera preci sa y determina- 



EL EDUCACIONISTA (i2.-, 



da las (*alida4es ó propiedades de los objetos, sii 
\al()r pava la industria, el comercio, ó los usos 
coiiinues de la vida doméstica y para acostumbrar- 
los desde temprano á conocer las sustancias vene- 
nosas de las que no lo son. Por eso debe formar 
parte no poco importante de la materia que tratamos. 

Ejercítese á los niños en distin.iruir los objetos por 
el gusto, y á nombrar y distinariiir las substancm.^ 
a<jn'as, picantes, saladar^, amargos, azucaradas, asfrin- 
gentes, insipidas, sabrosas, comestibles, <('. 

El olfato. — El olfato es uno de los más delicados 
órganos fisiológicos: es una especie de termómetro 
<iue nos hace conocer y distinguir los olores, delei- 
tando el órgano cotí los perfumes de las flores ó con 
la aspiración suavísima de los aires embalsamados, ó 
produciendo desagrado y malestar profundo, si son 
los olores negativos. El olfato gradúa la mayor ó 
menor intensidad de los olores que aspiramos. Por 
eso su educación es necesaria. 

Enséñese á los ])upilos á distinguir los olores y 
hacer ccmocer por estos los nond)res de los objetos. 
Hágaseles, pues, oler café, pimientas, rosas, manzavas' 
y otras substancias: después ceiTando los ojos hága- 
se que nom>)ren por el olor las substancias dichas. 
Combínese unas substancias con otras para distinguir 
y ]>ercibir su combinación. Son muy á propósito 
para estos ejercicios el alcanfor, \a pimienta . e\ alcohol , 
agua de florida, colonia, etc., y luego los suaves olores 
de las flores y substancias alimenticias. 

El tacto.— Es muy im[)ortante este sentido ]^>ara 
coiU)cer las propiedades de las materias: si son du- 
ras ó blaiidas, ásperas ó suaves, fr'ios ó caliottcx. grandex 
ó ]>equeñas. redondas ó cuadradas, <(% y para adivinar y 
distinguir mediante ejercicios adecuados el nombre 
de los objetos que se tocan. Por ejemi)lo: nombrar y 



620 EL EDUCACIONISTA 



distinguir distintas monedas contenidas en una bol- 
sa, ó las bolas de mármol, trompos, cuchillos, nava- 
jas, frutas, pedazos de papel, etc., encerrados en una 
caja: todo sin hacer uso de la vista. Este sensorio 
se presta para multitud de ejercicios; entre ellos por 
ejemplo: distinguirse los niños unos de otros con so- 
lo darse la mano, tocarse la cabeza, etc., conocer si el 
objeto que se toca es madera, piedra, plata ú oro, y 
distinguir los líquidos entre sí. Las cualidades que 
se conocen por el tacto son: dura, blanda^ suave, fría, 
caliente, resistente, áspera, lisa, /pesada, liviana, resbala- 
diza, pegajosa^ ligera, elástica^ etc. 

Todas estas cualidades deben hacerse conocer 
prácticamente haciendo que los niños toquen y se 
cercioren por sí mismos de por qué á una cosa se le 
da el nombre de blanda, dura, fría, caliente, etc., etc. 

Los ejercicios de las manos completan la enseñan- 
za de este sentido. Hágase que los alumnos estiren 
y encojan los dedos unos y otros alternativamente y 
después á un tiempo, á fin de darles destreza, agilidad 
movimiento, preparándoles así para la escritura, la 
•pintura, el dibujo y trabajos manuales. Ejercítese- 
les en poner las cosas en equilibrio, en hacer nudos, 
paquetes, cortar y doblar papel y en todo ejercicio 
en que la mano se eduque. 

• Como síntesis de lo dicho ponemí)s aquí una lec- 
ción modelo para tratar la materia f)bjetiva, dando 
especial atención á los órganos sensorios. 

Lección modelo 

La vista. — Qué objeto tengo en la n^anof — Salas. — 
usted tiene en la mano un libro. — Aparicio (he toma- 
do varios objetos.) — Un libro, una regla, una bola, 
un cuaderno.— Ochoa.— (He tomado rápidamente 
otros objetos con la mano izquierda.)— En las manos 



KL tntUCACIONISTA (;.>7 

tiene usted un láj)!/, wmx (vijii. un t'rasquito. — Basta, 
muy bien. — Ahora vauíos á distiuiruir á priuiera vis- 
ta y rá|)idaiiieiite los ol)jetos existentes en la sala.— 
Montúfar. — Un cuadro, una ventana, un abaco, un 
mapa.— Suárez. — Una naranja, una tlor, im (juinqué. 
— Basta. — Todos se agachan sobrt^ la mesa y sin ver 
responden á mis preguntas. — Qué objetos están sobre 
la mesa? — Moré. — Libros, papeles. — No, quiero (pie 
me diga la posición de los objetos y su color poco 
más ó menos.— Sobre la mesa enfrente del profesor 
hay un libro grande de pasta roja. — Gallardo. — Vn 
tintero igualmente de tinta roja. — Aparicio. — En las 
paredes de la escuela, lado izquierdo, hay un cuadro 
que representa el mar con tendencias á ser verde, lui 
buque se mira más allá del muelhi y de los tumbos 
de la costa, las nubes son muy opacas, parece que 
amenazan temporal. — Muy bien. — Levanten la cabe- 
za.— En pie, 1, 2; 1, 2; 1, 2; 1, 2. 

Cuerpos perceptibles al sentido de la vista. — 
Transparentes, opacos, traslúcidos^ porosos, combustibles, 
inflamables, absorvevtes, fusibles^ solubles, ekUticos, flexi- 
bles, líquidos^ sólidos, firanulosos, rnaleables, brillanfeSy 
blancos, de colores,, anchos, largos, grandes, chicos, etc. 

Sonido. — Con una varilla de hii^rro do}- gol[)es en 
distintos objetos: d(í madera, vidrio y metal, á vista 
de los niños y des[)ués les hago i)oner de espaldas. — 
Tas. — Qué objeto he gol})eado?— Oclioa. — La mesa. — 
Tas. — Suárez. — La campana. — Tas. — Yalenzuela. — 
L^n vidrio. 

(jolpeo en lygares más y más distantes. Cuál de 
los dos sonidos es más distante f — Montúfar.— El 
primero. — Pronuncio una frase. — ^'La oración es un 
movimiento del alma hacia Dios" — Qué palabras 
suenan más ? — Moré — Oración. Dios. — A(|uí cabe 
hacer conocer :'i los niños el nombre d<' los uj-itov; ,],. 



628 LL EDUCACIONISTA 

los animales, y cómo la voz del hombre es la palabra 
»con la que expresa claramente sus ideas y sus pen- 
samientos\ 

Gusto. — Alumnos : hoy vamos á distinguir el sa- 
bor de las cosas, como ayer distinguíamos los soni- 
dos, hoy no usaré de la varilla, sino de un aparato 
que Uds. tienen, aparato que entre otras cosas útiles 
tiene la de servir de puei-ta de entrada á las substan- 
cias que nos conservan la vida. (En la clase en 
frente de los alunmos estarán los objetos de que se 
hablará en las preguntas). — Qué objeto es éste? — Va- 
lenzuela. — Un pedazo de piedra. — Muy bien. — Prue- 
be. — Es alumbre. — Bien, éste? — Es un vaso* con 
líquido. — Pruebe. — Es vinagre.— Entonces. Uds. por 
el sabor conocen algunos objetos. — Quiero que me 
YJriieben algunas substancias y que me digan por el 
sabor qué nombre tieneu. En efecto se les hará 
probar áloes, quinina, lúpulo: substancias amargas^ 
Alumbre, tiza, yeso: aslringenfeí^. Yerbabuena, rá- 
banos, pimienta: "picantes. Manzanas, vinagre, limón: 
agrias. — Qué sabor tiene este objeto: pruébelo. — 
Montúfar.-Picante. — Este? — Moré. — Astringente. — - 
Este? — Salas. — Agrio.— Dígame Gallardo los sabo- 
res que acabamos de d^aiv.— Picante, agrio, astringen- 
te^ amargo. — Pruebe ésto. — Aparicio. — Esto es dulce. 
— Bien. — Esto, pruébelo.— Suárez. — Esto es salado. 
— Ochoa, dígame los sabores mencionados. — Picante^ 
agrio, astringente, amargo dulce y salado. 

Cuerpos perceptibles por el sentido del gusto. 
Picantes, ácidos, astringentes, dulces, amargos^ agrios, ((*. 

El olfato. — Por un procedimiento semejante al 
anterior se hacen los ejercicios tendentes á desarro- 
llar el olfato cuyos cuerpos perceptibles por este 
sentido son loa fragantes^ olorosos, aromáticos, hedion- 
dos, &. — Los cuerpos sin olor son inodoros. 



EL EDUCACIONISTA <>29^ 

--■■■■ j ■ 

El tacto. — (¿ué objeto tengo á la \'jsta?— Suárt'z. 
— Un libro. — Aproxímese y pásele la niancr, cómo lo 
siente? — Lo siento /Vío, (turo, iieíio, íUpero. — Ábralo y 
pase el dedo ])or las páginas, cómo lo siente?— Awo, 
hlando, íiitave, — Dígame Moré, otro objeto duro. — La 
mesa, el cuadro, la i*egla. — Oti*o liso, Montúfar. — La 
superficie del mapa, del globo, del espejo. — Reeiba 
el libro, Aparicio, (-ómo lo siente?— /^ew//'/.- -Otro 
objeto^ pesado, Oclioa. — La campana, el tintero, el 
ál)aco. — Lo contrario de i)esa(lo, (pie és? — Liriano. — 
Un objeto liviano. — Montúfar. — Una pluma, un ]>a- 
pel, el vapor. — Basta. 

Cufípos perceptibles \h)y el sentido del tacto. — 
Lúo.s, áíiperos, ¡fe(jajo>ios, ])lefjaíliz(>s, fjrmudosíni, redon- 
dos^ cuadrados, ovaladoK, 'pnntiaijudos, correosos, etc. 

"Lo diclio basta j)ara dar una mediana idea de los 
ejercicios sobre los sentidos, no pudiendo bacerlos 
(completos por temor de bacer iutenninablé nuestro 
ti'abajo. 

La forma es la cualidad perceptiva nuis clara y 
más natural, piu^s todos l(^s objetos en la naturaleza 
están sometidos á un límite cuyas delineactiones y 
contornos corresponden con una c(^m])leta clasifica- 
ción geométrica. El ])resentar un objeto, indicar su 
forma ó figura, es un ejercicio intiMvsantísimo si el 
maestro j)r()cura bacer nue el niño la pueda descu- 
brir por sí núsmo ó vaya gi'adualmente aprendiendo 
sus varias formas sin* aglomeraciones de palabras 
técnicas, ni confusiones «mi las partes ni en el con- 
junto. ^ 

Para nosotros es de lum importancia grande el 
principio pedagógico que manda, que el maestro de- 
be presentar el modelo, dei)e dar la norma precisa ó 
fundamental délos trabajos baciémbdos delante de 
los niños. Por esto creemos que en lugar de cartas 



630 Eh EDUGAGIONISTA 

murales que conteugan las figuras geométricas^ 
planas y sólidas, el maestro debe dibujarlas en el pi- 
zarrón. En cuanto á lo demás, el maestro debe lle- 
var á la clase una caja que contenga las indicadas 
figuras, con las cuales puede hacer con sus niños 
un variado y entretenido ejercicio. 

No obstante, ''debe darse nmy poca importancia á 
la repetición de los nombres de las formas, pero mu- 
cha á la elección y clasificación de los objetos por 
sus formas diferentes. La vista, la comparación, la 
agrupación es lo que perfecciona el conocimiento en 
esta parte de la educación, y no la nueva repetición 
de formas. Todos estos ejercicios deben, pue^ com- 
binarse: debe hacerse al niño ver, enseñai4e á compa- 
rar^ ejercitarle en hacer y exigirle que explique lo que 
ve y hace." 

Gruateinala, mayo 20 de 1896. 

AíJüSTÍN Patino. 

{Continuará.) 



A CASTELAR 

DESPUÉS DK HABKIi T.EÍDO SU "VlüA DE LoRD ByRON" 



Loi-A Montenegro] 



Raudal de inspiracióii: fuente bendita 
De ternura, nobleza y sentimiento: 
Intérprete sublime del tormenJ:o, 
Que el corazón de Byron destrozó! 
Inagotable arroyo de bellezas, 
Obispa brillante de la eterna ciencia. 
Manantial cristalino de elocuencia, 
Que la tierra española fecundó ! 




MRNÜEL ñPñRICIO, 
Exmmístra ds Instrucción Pública. 



EL EDUCACIONISTA 681 



m 



\ Oh ! ¡ Cónio brotan de tus labios perlas, 
C^ómo derrama tu palabra flores, 
Cómo siente tu pecho los dolores 
Del genio bello de la ingrata Albión ! 
Bendito seas tú que vas dejando 
Huella de luz, y llevas en la frente, 
Esa corona inmarcesible, ardiente, 
De la poética hermosa inspiración. 

Bendito seas tú que al genio cantas, 

Y que ensalzas al poeta en sus dolores. 
Regando su sepulcro con las flores 

De una tierna y sincera admiración: 
Si fué Lord Byron desdichado arcángel 
A quien odiara la crueldad impía, 
Tú eres otro ángel que en su tumba fría. 
Entona en su loor dulce (;anción. 

El nos dejó de sus angustias hondas 
Oemido eterno que contrista el alma, 
El nos dejó la ensangrentada palma 
Que alcanzara muriendo en su amargor; 

Y tú, sublime redentor del genio, 

Tú d(i otres tiempos viva remembranza, 
¡Tú nos das en tus cantos esperanza, 
Tú nos brindas aliento en el dolor! 

Jardín ameno de aromadas flores, 
Del arpa celestial grato sonido. 
Rayo de luz liermosa desprendido 
De la frente bellisima de Dios; 
Digno cantor del genio más grandioso 

Y de su vida pródiga en tormentos, 
''Océano de elevados pensamientos/' 
Tú llenarás el mundo con tu voz. 



<ií?2 KL EDUCACIONISTA 



\ Oh Castelar ! la (dina de la gloria 
Toca tu frente de laurel ceñida; 

Y si el el acíbar amargó tu vida 
Por amar con pasión la libertad, 

Tú mismo has dicho (jue lo grande nace 
Del dolor que las almas extremece, 
Tú mismo has dicho que lo grande crece 
Al riego de las lágrimas, i verdad ? 

Así has nacido tú, trayendo al mundo 
La luz del cielo en tu palabra hermosa, 

Y en tu frente la aureola esplendorosa 
Que ostenta el genio en la desgracia cruel. 
Tu pluma es una lira, de ella arrancas 

Un canto tierno, encantador y triste; 
En la vida de Byron tú nos diste 
Cáliz de acíbar convertido en miel. 

,Sí ! sólo el genio en su gi-adeza puede 
Al genio descrubir, tú sí pudiste 
Pintar del poeta desgraciado y triste 
La admirable belleza y el dolor. 
Tu nombre uniste á su grandioso nombre 
Que en letras de oro grabará la historia, 
Y, al abriros las puertas de la gloria. 
Alzará un canto de infinito amor. 

Acaso Byron al sentirse herido 
Por la saña terrible del destino. 
En su escabroso y lóbrigo camino ^ 
La bella frente con orgullo alzó. 
Acaso el genio luminoso y triste 
Entre la hoguera de su cruel martirio, 
En su divino y fúnebre delirio. 
En ti, un hermano en el futuT'o vio. 



EL EDUCACIONISTA H3a 

Y despreciando la ceiisin-a necia 
Del innndo vil que al \)(m4í\ no iMM'dona, 
CuhI rey inoscrito la inmortal coi-ona 
(Mñó á su frente cntristíM'ida ya; 

Te vio en sns sueños y s<»nn(^ndo dijo: 
¡Marelio, inaivlioá niorii-I y aunque sucuinha. 
Un ilustre i'sj>añol sobre mi tumba, 
Kl nouibre de Lor<l Hyron «'antarA. 

V yo que desde niña repetía 

Los versóos de est^ írenio desp'aeiado. 
Yo que en triste silencio le be «-Hlmirado 
En el abismo de mi anyustia eruel; 
Yo <iue })esara arrodillada, bumiide. 
La tumba que le <íuarda en <iulee eabna, 
Y'o que siento en mi ju'cbo su lu^lla alma, 
¡ Ab ! yo te doy mi irratitud ]>or él. 

Por él, por Byron, poj- el poeta errante. 
Por ese arcángel de sin par belleza. 
Por ese genio envuelto en la tristeza. 
Por ese rey altivo en su atlieeié>n. 
Por ese mái'tir á «piitMi sienqn-e rindo 
Culto secreto, verdadero y triste. 
Por ese bombre sublime que no existe. 
Te da su jíratitud mi corazón. 

Vuestros noml)res unidos é inmorttiles 
(¿uedai'án ])ara sienqu'i' en mi meuíoriii, 

Y cual astros Inillantes de la irloria 
La terrena manción alumbrarán; 
De la inmortalidad en el santuario 
<:Jrabad<>s ijUeilan tan ilustres nombres, 

Y en la fráiril memoria de los iiombres 
Mienti-as el jinmdo viva vivirán. 

< iuateniala — 1805. 



634 



EL EDUCACIONISTA 



estadística escolar D 

Personal docente en el Departar 

DATOS SUMINISTRADOJ 



PERSONAL DOCKNTE 


j l^uestos que des- 
1 empeñan 


1 

i 

Nacionalidad 


Lugar del servicio 


Edad 


Angelina Martínez G. . . 

Ana Rosales 

Francisco Mayorga 

Sinforoso Galinao 

Virginia Dolores López.. 

Pablo J. Cervantes 

Santiago Cervantes 


Directora 

1 8ub-Directora 


Guatemala. . . 
" 

:; ; ■ 

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;; •■'1 


Chiquiniula . 

Molino ..'.'.'. '.[\ 

Tierra Colorada 


21 

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27 
21 
18 
24 
22 
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21 
19 
34 
21 
24 
39 
32 

1 

29 
22 
20 

30 
23 

■5} 

22 

23 

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26 
21 
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26 
2.{ 

18 ; 

19 

18 
18 

1'" 
in 

1-- 


Sub-Uirector 

1 Directora . . 


: Director 

Director 

Directora 




Gregoria Barrera 

Tranquilino Ceropín. . 

Concepción Mata 

Felipe Hernández 


Directora 

Director 

Directora 

Director : 


Santa Elena 

Shusho . . 




Directora 

Director 


Samuel Barillas 

Poncíano Leiva 


Unión 

Sabana Grande 




1 :.:::::::.;■;:. 


Rafael Guerra 

Abel Guerra 


Saspán 

San Esteban 

San Juan Ermita 

Carrizal 

Jocotán 










Director 


Lorenzo Casasola 




Gregoria Cáceres 


Directora 




Salomón Guerra 

Leandro Mendoza 


Director ." 


Oquen 

Tunucó 


Irineo Ramírez 




Miguel Cuéllar 




Isabel Ramírez 


Directora 

Director 

Directora 




Ciriaco Gutiérrez 

Juan Francisco Sanabria 
Tranquilina Gutiérrez. . 


Guior Jhupá 

Olopa 

Piedra de Amolar. . . 


Manuel M. Martínez 




Juan I.emns 


Su b-Dí rector 

Profesor auxiliar 

Directora 

Sub- Directora . 


Santa Rosalía .. 


Ramón Moraga 

Concepción Duarte. 

Rosario Duarte . 


Trinidad Arreaza M 

Manuel Castañeda 

Justa Figueredo 


Profesora auxiliar.... 

Director 

Directora 


Mariano Cambronero 


Director 


Atulapa 

Jagua '..... 

Chanmagua 

Dolores 

Concepción 


Tomás Espinosa 


Director . 






Teófila Figueredo 

Guillermo Rivera 

Dolores López R 

Fernanda Velásquez. 
Juan Pq,lma 


Directora 

Director 

Directora 


Director 




Apantes 

Limones 

Concepción 

Quezalte peque 

Salíate 

Cubiletes . 
Estanzuelíi . . . . 

Calera 

San Jacinto 

Ticanlú 
Ipala, 

( rucfs 

Rosario 'ruim 

Amatillo 

San Francisco. 




Directora 

Director ;. 

" 

Directora 

Director 


Rosalio Morataya 

Elíseo Muñoz 

Tránsito Moratava 

Kmilío Flores ...' 

Trinidad Jiménez . . 
Maximiliano Jiménez 

Bclisario M. Aguirre 

Pualino Villela . 

Natalio Monroy 

Espcctación Agustín 
Ester Mata 


Directora 

Director 


Hartólo M. Monroy 

Manuel de J. Argueta . . . 


Directora 

Director . 

Directora 

Director 

Directora .......... 


Eleuterio Lemus 

Claudina Cifueutes 

Francisco Aguílar 

Benito Alvarado 

Doroteo Antonio Cruz. . 
Máxima Díaz j 


Totales 


H. 46 M. 2ti I 


72 1 







EL EDUCACIONISTA 



eAh 



PUBLICA DE GUATEMALA 
Jhiquimula — Mes de ab'-il de 1896 
JEFATURA POLÍTICA 



('tuulnt Número I 



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El Director de Kstadfstica Escolar, 

Julián Moré Cueto. 



686 



EL EDUCACIONISTA 



estadística escolar de i 

Escuelas públicas de ambos sexos en el Departam 

DATOS SUMINISTRADOS P( 



MÜNÍCIPTOS 



(íhiquiínula 



(;amotán . . 

( >lopa 

Esquipuias 



Concepción 



Quezaltepeque 



San Jacinto . 
Ipala 



Total. 



lJni6n . 
Molino. 



Sierra Colorada 



Sa)>Hiia Grande 
San José 



; Santa Rosa 
Saspán . 
San Esteban 

¡ Santa Klena 



San Jwan Ermita, 
.locotán 



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Tiinncó 

Monte Osen ro 



Gnior Simpa 

íMedra de Amolar. 



Santa Rosalía. 
Atulapa . 



Jaííua 

Clian magna 



Limones 

Alotepeque — 
Apantes 



Salíate .... 
Cubiletes 
Estanzuela 
Calera 



i Rosario Tuna . 

. Amatillo 

I San Francisco. 



•LASK l)K KSCrELAS 



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EL EDUCACIONISTA 



(i.}: 



UBLICA DE GUATEMALA 

e Chiquimula — Mes de abril Año de 1896 

EFATURA POn'nCA 



í'iuiiirn NútiuTo 



IDOS inatricu- 
1)8 ni I- ñores 
e 14 años 



Alumnos matrlou- ¡ 

lados niHvores I 

de U años 



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I ah Kwufla»! 
de varones y 
niM-tiirnn de 
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«le I \fiiR 



Kl I)in»otor de Entadíntira Escolar. 

Juman Mokk ^ i 



638 EL EDUCACIONISTA 



ELEMENTOS DE ALGEBRA 

(g. A. vventvvokth) 

vp:rsión española 

POR 

José F. Aizpuru, 

Profesor de Inglés y ex-Catedrático de esta asignatura en U 
Escuela Normal Central de Señoritas 



{Coydinuación) 

CAPÍTULO IX. 

ECUACIONES DE PRIMER GRADO CON MÁS DE UNA 
INCÓGNITA 

156. Si una sola ecuación contiene dos cáhtidades 
incógnitas, se puede hallar un 'aúmsro indeterminado 
de -pares de valores que satisfagan la ecuación. 

Así, en la ecuación x ^y ^ 20, se le puede dar 
cualesquiera valores k x y hallarse los valores corres- 
pondientes de y. 

Si se sustituye k x y y con tut par caalquiera de 
dichos valores, queda satisfecha la ecuación. 

157. Pero si se da una ecuación inás que venga á 
expresar las diversas relaciones que hay entre las 
cantidades incógnitas, sólo se podrá hallar un valor 
de X. y y, respectivamente, que satisfaga ambas 
ecuaciones. 

Por ejemplo, si además de la e(;uación x -\- y =z JO, 
tenemos esta otra, x — y = 2, es evidente que los úni- 
cos valores de a: y y que llenen las condiciones de am- 
bas ecuaciones son: 

X .-:. 6 

y^-4 
pues () -f 4 - 1 0, y (> —4 = 2. 



EL EDUCACIONISTA m9 

158. Las ecuaciones que expresan relaciones diver- 
sas entre las incój^nitas, se llaman ecuacio^ies indepen- 
dientes. 

Así, x-{-y-^ 10 y (■ ¡I 2 son ecuaciones indepen- 
dientes; pues expresan í//fersa.s' relaciones entre r y y. 

Pero X -f- ?/ 10 y 3x + % . 3() no son ecuaciones 
independientes; pues la una es (íonsecuencia directa 
de la otra y ambas expresan la mi,sin<( relación entre 
las cantidades incógnitas. 

159. Las ecuaciones que se satisfacen con un mis- 
mo valor de las incógnitas, llámanse rntarinucs' >•/- 
WMliáneas. 

1()(). Las ecuaciones simultáneas se n^suelven com- 
binándolas basta obtener una sola ecuación con una 
incógnita; este procedimiento se llama elimhiación. 

Tres #iétodos de eliminación son los más usados: 

I. Por Adición ó Sustracción. 

II. Por Sustitución. 
ITI. P<^>r Comparación. 

ELIMINARON POK ADICIÓN Ó SÜSTKACÍ^IÓN. 

(1) Rcsiirlvasc 2x-:iy-4 1 (1) 
:5x + 2y...32 | (2) 

Multiplííjuesc (1) por 2 y (2) por 3, 

4x<^-tíy.. 8 (8) 
9xH-6y -96 (4) 

Súmese (3) y (4), i:?x KH 
.-. X S 
Sustituyase el valor de t ««n (2) 

LM . 2y = 32 

y- 4 

Kn esta solución, y ha sido eliminada por ndirtÓH. 

(1 ) Resuélvase: Gx -f- 35y =- 177 \ (1) 
8x- 21 V ~'X^ ^ (2^ 



4540 EL EDUCACIONISTA 



Multipliqúese ( 1 ) por 4 y (2) por 3, 

24x + 14Óy=708 (3) 
24x- 63y=.99 (4) 

Réstese (4) de (3) 2Ü3y = 609 

.•.y = 3 

Sustituyase el valor de y en (2) 
8x - - 63 = 33 
.-. X..12 
En esta solución, .r s<í ha eliminado por sustracción. 

161» Por consiguiente, para eliminar una cantidad 
incógnita por adición ó sustracción. 

Multipliqúense las ecuaciones por aquellos números que 
hagan iguales los coeficientes de la incógnita en las ecua- 
ciones que resulten. 

fúmense las ecuaciones que resulten de la multiplica- 
ción, ó réstese la una de la otra, según si las cantidades 
iguales tienen signos semejantes ó no. 

Nota • — Es lo mejor, jíeneralmente, eliminar la cantitlad incógnita que 
requiera menores multiplicadores para hacer iguales los <-oeficiente8 ; el 
menor multiplicador para cada ecuación se obtiene, dividiendo el M. O. M. 
de ¡os coeficientes de la cantidad incógnita que se va á eliminar por el 
•coeficiente de la incógnita en la ecuación respectiva. Así, en el ejemplo 
(2). el M. C. M. de 6 y 8 (coeficientes de x), es 24, y por consiguiente, los 
menores multiplicadores de las dos ecuaciones, son respectivamente, 4 y 3. 

Algunas veces la resolución se simplifica si prime- 
ro se suman las ecuaciones, ó se resta la una de la otra. 

:',. X + 49y = 51 (1) 

49x -f y = 99 (2) 

Súmense (1) y (2) DOx + 50y ^ 150 (3) 

Divídase (3) por 50 x 4 y = 3 (4) 

Réstese (4) de (1) 48y = 48 

.-. y = i 

Késtese (4) de (2) 48x =^ 96 

.•.x=.2. 

( Coyitinuará.) 



EL EDUCACIONISTA 



QUIERO SER GATO 



Si Diós <lij«'ra: 
ven a<-á, Juaiu-lio. 
(liint*. <jué quieres, 
¿(inieivs acas(» 
ser inudia cosa 
ó no ser algo? 
¿Quieres ser V>ueuo, 
(juieres ser nuilo. 
ser nu demonio 
ó ser un santo? 
¿Quieres ser ri<*o, 
quieres ser sabio, 
ó ser un zote 
<le larp> á largo, 
sin lu/. (le genio, 
sin untentavof 
; Quieres ser ave, 
s'íguila ó gallo, 
jilguero, mirla, 
tore^z ('► pato, 
un lagartijo, 
un feo sapo, 
ó algún eujulrupedo 
«•orno el caballo? 
¿Quieres s«ír perro, 
(juieres ser asno, 
quieres ser tigre, 
quieres ser gato?. . . 
¡Oh! ¡Dios del cielo! 
Dios bueno y santo, 
le interrumpiera 
entusiasmad!»: 
si es que pretendes 
servirme en algo. 
si «le este píibre 
te has lU'ordado, 
yo (luier»! hablarte 
claro, mny claro: 



wr lo que he .sido 
no es de mi agrado; 
¡el liombie pjusa 
tantos trabajos 
en este valle 
de duelo y llanto! . 
Si uno es pecpieño. 
lo andan pisando, 
y es un estorbo 
si acaso es alto; 
ser uno jiobre, 
malo, muy malo; 
si somos ricos 
todo es cuidados: 
si feos, poras 
nos hacen «-ase», 
y si bonitos. . . . 
¡somos tan vanos! 
Si con las hembras 
hemos peleado, 
¡qué desazones 
las que pasamos! 
más, si sucede 
todo al c<mtrario, 
si uno c(m ellas 
se enreda ¡diablos! 
los po})res hombres 
sufrimos tanto, 
«jue en esta vida 
todo es trabajo.s. 
¡Dios poderoso! 
¡Dios bueno y santo? 
yo le dijera * 
con mucho acato, 
si a<'aso ))iensas 
servirme en alg»». 
si aliviar ciuieres 
al jMíbre Juancho 



642 



EL EDUCACIONISTA 



dándole un día 
algún descanso, 
no me hagas necio, 
ni me hagas sabio, 
pobre ni rico, 
bueno ni malo, 
bonito, feo, 
corto ni largo, 
fiero demonio, 
ni humilde santo; 
no me hagas ave, 
águila ó gallo, 
jilguero, mirla, 
torcaz ó pato, 
ni lagartijo, 
ni feo sapo, 
ni tan cuadrúpedo 
como el caballo. 
¿Sabes, Dios mío, 
por lo que clamof 
Oye, y perdona 
mi desac/ato: 
sin que lo tomes 
á gran pecado, 
sin yo sentirlo, 
sin saber cuándo, 
así de pronto 
vuélveme gato .... 
Gato ser quiero, 
pero no gato 
de dos patitas 
y de dos manos. 
Gato de pelo, 
de uñas y rabo, 
de cuatro patas 
y que haga miau . . . 
quiero ser libre, 
no ser esclavo, 
vivir durmiendo 
en los tejados, 
andando solo 



siempre robando, 
siempre comiendo 
buenos bocados, 
sin afanarme 
por el mercado, 
ni por chaquetas, 
ni por calzg,dos, 
ni por muchachas, 
ni por muchachos, 
ni por los hombres 
ni por el diablo .... 
entrando á solas 
y paso á paso 
en las cocinas 
donde hay guisados, 
y en los festines, 
y en los saraos, 
comiendo todo 
lo de mi agrado; 
de día durmiendo 
de noche andando 
por los canceles 
y por los zarzos, 
y en las despensas, 
que es un encanto, 
buenos chorizos, 
quesos curados, ■ 
jamones, lenguas, 
siempre tragando . . . 
luego á paseo 
salir al campo, 
y si el antojo 
me da de pájaros, 
comerme uno, 
dos, tres ó cuatro, 
volviendo alegre 
á mis tejados 
donde el sol quiebra 
sus tibios rayos, 
y allí, al sonido 
de un dulce piano 



EL EDUCACIONISTA 



G4H 



eoliando al cuello 
mi fino rabo, 
sin la zozobra 
íjue afloja el ánimo, 
irme tendiendo 
(le larjro á lar^o, 
tan perezoso, 
tan descuidado, 
de las miserias 
de un mundo vano. 
;Y habrá quien ^oim; 
como los mitos? 
¿V habrá (juien viva 
liin descansado? 



¿Y habrá quien c»)ma 
tan sin tral)ajo? 
¿Y ha))rá (juien duerma 
tan sin cuida<los?. . . 
sfesta no es vida 
mejor no la hallo. 
¡Oh Dios del cielo! 
¡Dios bueno y santo! 
si acaso piensas 
servirme en algo, 
si aliviar quieres 
á este tu Juancho, 
ahora nñsmo 
vuélvelo t^ato. 

.Juan José Botero. 

[Mejicano.] 



BASFDOW 



Sor obras y sus principios pedagógicos 



POU VIA DE l'KOLOíJO 

Al esbozar la vida y las obras de Basedow, nos li- 
mitamos á referií-'la ideas más valiosas y más carac- 
terísticas, á nuestro i>arecer, del gran reformador 
pedagogista. El principal objeto de esta monogra- 
fía es inducir á los maestros á estudiar el sistema de 
educación «le Basedow. 

No puede decirse que Basedow descubrió nuevos 
principios fundamentales de educación. Estableció 
su sistema sobre los nuevos principios de C'omenius, 
Locke y otros grandes pensadores que, |)or su pro- 
pia exjícriencia y su atenta observación y estudio de 



644 EL EDUCACIONISTA 

la naturaleza del niño, habían reconocido ser verda- 
des fundamentales. Por medio de la aplicación ra- 
cional y constante de esos principios, llegó á operar 
un cambio completo, en todo el sistema de educación 
y de instrucción. 

Se pueden seguir los efectos de esta famosa revo- 
lución en todos los progresos que la ciencia de la 
edu(*ación lia realizado desde su época. 

I 

BASEDOW 

Juventud de Basedow. — Juan Bernardo Basedow 
nació en Hamburgo el 12 de septiembre de 1723. 
Su padre era peluquero. Su carácter era áspero y 
severo. La madre, según dicen, era nerviosa y me- 
lancólica, hasta el punto de rayar en locura. C^omo 
se adivina fácilmente, la infancia del maestro ik^ fué 
muy feliz que digamos; lo destinaban á seguir el ofi- 
cio de su padre, pero se escapó de su casa al llegai- á 
los catorce años de edad y se i'olocó de sirviente en 
Holstein, en casa de un módico de aldea. No quiso 
volver al hogar doméstico, hasta (pie su padre le 
prometió enviarle al colegio. En 1741 Basedow in- 
gresó en el Johannem de Hamburgo, que tenía fa- 
ma de excelente colegio clásico; sus profesores, no- 
tando sus extraordinarias dotes, predijeron que al- 
gún día llegaría á ser "uno de los más gi'andes pen- 
sadores y bienhechores de la humanidad." En 17-1-1 
enviaron á Basedow á la Universidad de Leipzig pa- 
ra cursar teología; concurrió poco á las lecciones re- 
gulares, prefiriendo estudiar privadamente. La ^^Fi- 
losofía de la razón ^'' de Wolf, despertó en él un gran 
interés y ejerció una considerable influencia sobre 
sus ideas, colocándole, como lo explicó después, en 
'*un punto intermedio entre el cristianismo y el na- 
turalismo." 



I 



EL EDUCACIONISTA i)46 

^V/.v am})inoitef) rcform adoros. — Hatliinaini, biógi'afo 
iini)arcial y observador <»oiicienziulo, nos liace notar 
<]no Hasi'dow "amaba, sobre todo, la lÜK'rtad de ac- 
ción y de jK'nsainientn. La rebelión «-ontra toda su- 
jeei<')n, toda liniitacií'ni, lialu'a llei^ado á ser en él nna 
seí^uiida nat iialeza. poríjue liabía tenido que hiebar 
nnicbo (Muitra la o|)resi(ni desde su primera juven- 
tu<l/' Se siiiti('> <'<m ia \'oeaeión de un refornmdor 
de la liumanidad. A<lemás de la filosofía de Wolf, 
(jue. sejjfún todas las probabilidades, le inspiraron en 
gran parte sus id<^as de reforma, leyó también du- 
rante su estaneia en Lei])zig, los escritos de Plutar- 
co, (¿uintiliano. l^ocke, Rollin y de otros educacio- 
nistas. 

Acepta un puesto (le <///f>.— Basedow pasólos años 
<le 1749 á 17'):^ en Bor«i:bors, en carácter de aj^o del 
hijo del señor Van (¿uaalen, consejero privado de 
Dinamarca. Su esi)íritu estaba preñado de ideas de 
reforma, y al aplicarlas á la educación de su ahnnno, 
sent<'> las bases de su obi-a pedagógica. Contraria- 
mente á las ideas ace]>tadas, creyó que la felicidad 
fiel niño era el legítimo fin de la educación. Se co- 
municaba libremente con su pequeño discíjmlo, to- 
maba particij»a<'ión en todos sus'juegos infantiles, y 
así se ganó su cariño y su confianza, encontrando al 
mismo tiem]>o la o]K>rtunidad de estudiarlas ideas y 
las inclina<'iones de los niños. La conversación y 
el juego ei*an sus medios favoritos de enseñanza. 
Incluyó en el borario el levantai-se teinj>i'ano, los 
paseos á pie. la nata<*i<'>n, la esputación, la danza, etc. 
Debido a su manera original de enseñar, Basedow 
obtuvo los mejores r»*sultados. Cuando enseñaba el 
latín, por ejeuíplo, prinei]>iaba por señalar los obje- 
tos, dándoles su nombre latino. Su alumno apren- 
dió n Ik)!»];!'- •'! l'tín <.]i nmy ]>oeo tieni]»o y rasi tan 



646 EL EDUCACIONISIA 



bien como su idioma materno. El mismo Basedow 
aprendió el francés según ese sistema con el aya de 
de la casa. 

Sus primeros escritos pedagógicos. — El envidiable éxi- 
to de Basedow en Borghorst, y especialmente su mé- 
todo de enseñanza, fueron pronto conocidos y pro- 
dujeron una verdadera sensación en los círculos pe- 
dagógicos. Esto le indujo á publicar una diserta- 
ción latina titulada: El mejor y hasta ahora desconoci- 
do raétodo de educar á ¡os niños de la. nobleza, resumen 
teórico de lo que había enseñado á su alumno y de 
los medios empleados. Este tratado lo presentó á 
la Universidad de Kiel en 1752, lo que le valió el 
grado licenciado en letras. En este folleto atacaba 
los falsos é innaturales métodos escolares de su tiem- 
po, proponía un sistema más breve y más agradable, 
que llamaba: El medio natural para instruir á los ni- 
ños. En el mismo año publicó un Iv forme sobre la 
práctica actual de su, método y sobre los resultados obte- 
iiidos por SIL aplicación. 

Su profesorado en Soroe. — En 1753, Basedow obtu- 
vo el cargo de profesor de humanidades (literalmen- 
te: moralidad y literatura elegante), en la academia 
dinamarquesa de jóvenes gentiles hombres de Soroe 
(Zelandia). Sus conferencias didácticas despertaron 
una gran sensación. Su vivacidad personal, el espí- 
ritu y las felices ocurrencias que chispeaban en sus 
discursos, y sobre todo su alegre y entusiasta elo- 
cuencia, atrajeron una gran concur