Skip to main content

Full text of "Elementos de la historia de Centro-américa"

See other formats


Google 



This is a digital copy of a book that was prcscrvod for gcncrations on library shclvcs bcforc it was carcfully scannod by Google as pan of a projcct 

to make the world's books discoverablc onlinc. 

It has survived long enough for the copyright to expire and the book to enter the public domain. A public domain book is one that was never subject 

to copyright or whose legal copyright term has expired. Whether a book is in the public domain may vary country to country. Public domain books 

are our gateways to the past, representing a wealth of history, culture and knowledge that's often difficult to discover. 

Marks, notations and other maiginalia present in the original volume will appear in this file - a reminder of this book's long journcy from the 

publisher to a library and finally to you. 

Usage guidelines 

Google is proud to partner with libraries to digitize public domain materials and make them widely accessible. Public domain books belong to the 
public and we are merely their custodians. Nevertheless, this work is expensive, so in order to keep providing this resource, we have taken steps to 
prcvcnt abuse by commcrcial parties, including placing technical restrictions on automatcd qucrying. 
We also ask that you: 

+ Make non-commercial use of the files We designed Google Book Search for use by individuáis, and we request that you use these files for 
personal, non-commercial purposes. 

+ Refrainfivm automated querying Do nol send aulomated queries of any sort to Google's system: If you are conducting research on machine 
translation, optical character recognition or other áreas where access to a laige amount of text is helpful, picase contact us. We encouragc the 
use of public domain materials for these purposes and may be able to help. 

+ A/íJí/iííJí/i íJíírí&Hííon The Google "watermark" you see on each file is essential for informingpcoplcabout this projcct andhclping them find 
additional materials through Google Book Search. Please do not remove it. 

+ Keep it legal Whatever your use, remember that you are lesponsible for ensuring that what you are doing is legal. Do not assume that just 
because we believe a book is in the public domain for users in the United States, that the work is also in the public domain for users in other 
countries. Whether a book is still in copyright varies from country to country, and we can'l offer guidance on whether any speciflc use of 
any speciflc book is allowed. Please do not assume that a book's appearance in Google Book Search means it can be used in any manner 
anywhere in the world. Copyright infringement liabili^ can be quite seveie. 

About Google Book Search 

Google's mission is to organizc the world's information and to make it univcrsally accessible and uscful. Google Book Search hclps rcadcrs 
discover the world's books while helping authors and publishers reach new audiences. You can search through the full icxi of this book on the web 

at jhttp : //books . google . com/| 



Google 



Acerca de este libro 

Esta es una copia digital de un libro que, durante generaciones, se ha conservado en las estanterías de una biblioteca, hasta que Google ha decidido 

cscancarlo como parte de un proyecto que pretende que sea posible descubrir en línea libros de todo el mundo. 

Ha sobrevivido tantos años como para que los derechos de autor hayan expirado y el libro pase a ser de dominio público. El que un libro sea de 

dominio público significa que nunca ha estado protegido por derechos de autor, o bien que el período legal de estos derechos ya ha expirado. Es 

posible que una misma obra sea de dominio público en unos países y, sin embaigo, no lo sea en otros. Los libros de dominio público son nuestras 

puertas hacia el pasado, suponen un patrimonio histórico, cultural y de conocimientos que, a menudo, resulta difícil de descubrir 

Todas las anotaciones, marcas y otras señales en los márgenes que estén presentes en el volumen original aparecerán también en este archivo como 

tesdmonio del laigo viaje que el libro ha recorrido desde el editor hasta la biblioteca y, finalmente, hasta usted. 

Normas de uso 

Google se enorgullece de poder colaborar con distintas bibliotecas para digitalizar los materiales de dominio público a fin de hacerlos accesibles 
a todo el mundo. Los libros de dominio público son patrimonio de todos, nosotros somos sus humildes guardianes. No obstante, se trata de un 
trabajo caro. Por este motivo, y para poder ofrecer este recurso, hemos tomado medidas para evitar que se produzca un abuso por parte de terceros 
con fines comerciales, y hemos incluido restricciones técnicas sobre las solicitudes automatizadas. 
Asimismo, le pedimos que: 

+ Haga un uso exclusivamente no comercial de estos archivos Hemos diseñado la Búsqueda de libros de Google para el uso de particulares; 
como tal, le pedimos que utilice estos archivos con fines personales, y no comerciales. 

+ No envíe solicitudes automatizadas Por favor, no envíe solicitudes automatizadas de ningún tipo al sistema de Google. Si está llevando a 
cabo una investigación sobre traducción automática, reconocimiento óptico de caracteres u otros campos para los que resulte útil disfrutar 
de acceso a una gran cantidad de texto, por favor, envíenos un mensaje. Fomentamos el uso de materiales de dominio público con estos 
propósitos y seguro que podremos ayudarle. 

+ Conserve la atribución La filigrana de Google que verá en todos los archivos es fundamental para informar a los usuarios sobre este proyecto 
y ayudarles a encontrar materiales adicionales en la Búsqueda de libros de Google. Por favor, no la elimine. 

+ Manténgase siempre dentro de la legalidad Sea cual sea el uso que haga de estos materiales, recuerde que es responsable de asegurarse de 
que todo lo que hace es legal. No dé por sentado que, por el hecho de que una obra se considere de dominio público para los usuarios de 
los Estados Unidos, lo será también para los usuarios de otros países. La l^islación sobre derechos de autor varía de un país a otro, y no 
podemos facilitar información sobre si está permitido un uso específico de algún libro. Por favor, no suponga que la aparición de un libro en 
nuestro programa significa que se puede utilizar de igual manera en todo el mundo. La responsabilidad ante la infracción de los derechos de 
autor puede ser muy grave. 

Acerca de la Búsqueda de libros de Google 



El objetivo de Google consiste en organizar información procedente de todo el mundo y hacerla accesible y útil de forma universal. El programa de 
Búsqueda de libros de Google ayuda a los lectores a descubrir los libros de todo el mundo a la vez que ayuda a autores y editores a llegar a nuevas 
audiencias. Podrá realizar búsquedas en el texto completo de este libro en la web, en la página |http://books .google .comí 



X V. 



í^ 



Sf^ 



.«i^ 



•5?^ 



<C7""M 



&■■ 



.^^^: 



^-t/ 



w 



^i 



'Jií 



í^. 



Ts 



V^ 



^^1 






Mr 



'^Pn^ , 



^,' 



c' 



^ 



í§ 



a 



^ 






IdV' 






Cl 



<s 



Míí 



^. 



Vi 



,'*?^, 






rPj 



<^ 



r 



\ \.' 



c^' 



f^^ 



_s^^ 



C--^ ;V.t:CN 



wM^Wm 



% 



N> 



'^ 



i7 



■^ 



l¿f« 



* 



■« »' ../ s 



Í7" -v.' 



í;/í 



;3 



-^ 



s. 



tff 



•^: 



O01 



0» 



^ 



W) 



P'nJ^ 



^. 



^ 



.^<t^ ^ 



Hfíí- 






-r»:!,-' 






f^Tl 



n ' 



■j ./ 



V.- 



ELEMENTOS 



— DE LA — 



Historia de Centro- América 



POR EL LICJEXCIADO 



AGUSTÍN GÓMEZ CARRILLO 

De la Real Academia Española 



3a. EDICIÓN 



(Enriquecida con materiales tomados de documentos inéditos) 



^!^ 



CON PRÓLOGO DEL DR. D. FERNANDO CRUZ 



^A^ 



GUATEMALA 
Tipografía "La Unión." — Octava Calle Poniente, No. 6 

1893 



¿; ^ - ■.- -i.g. }5'l. 5 



HARVARD COUEGE UBRAR» 

THE 61FT OF 

FRIENDS OF THE UBRAR» 

SEf 17 iqi^ 






ES PROPIEDAD DEL AUTOR, CON ARREGLO 

1 LA LEY 



PROLOGO DE LA SEGUNDA EDICIÓN 



En agostó de 1887 escribí algunas líneas para en- 
cabezar la obrita didáctica que, con el título ''Ele- 
mentos de la Historia de Centro América," publicó 
entonces el Lie. D. Agustín Gómez Carrillo. Dije en 
esa introducción que se necesitaba en verdad una 
obra, pequeña en sus proporciones, pero nutrida en 
el fondo y sencilla y culta en su expresión y forma^ 
que hiciera el relato fiel de los sucesos centro-ameri- 
canos gn términos apropiados á la inteligencia y con- 
diciones de los alumnos de uno y otro sexo que con- 
curren á las egcuelas; y expuse mi parecer en el sen- 
tido de que el libro indicado era efectivamente útil 
al prestar un servicio de tanta importancia y llenar 
una necesidad tan imperiosamente sentida. 

Deseoso el Sr. Gómez de mejorar su obra y enri- 
quecer más su pequeño pero muy apreciable volumen 
con datos sobre puntos de positivo interés, ha regis- 
trado con afán y con el propósito de hacer una nueva 
edición notablemente aumentada, los expedientes de 
los antiguos archivos de la colonia, época poco cono- 
cida y no siempre juzgada cual corresponde por los 
contemporáneos. El resultado de su tarea se refleja en 
abundantes y curiosas noticias que, á mi entender, no 



IV 

han sido hasta hoy publicadas por otro alguno, y co- 
munican al libro verdadero valor y atractiva novedad. 

Las medidas que en el país se tomaron desde 1711 
sobre el examen de medicamentos que debía hacer el 
protomedicato, y la providencia que prohibió en 1732 
el ejercicio de la medicina y de la cirugía á los cu- 
randeros: los pasos dados desde 1790 para establecer 
un hospicio en la ciudad capital: los gastos que por 
aquel tiempo se hacían anualmente en sueldos de je- 
fes y oficiales de ejército en las. diversas provincias: 
la colonización de la costa del norte de Honduras y 
de Nicaragua por familias de España y de Canarias 
en los últimos años del siglo pasado: la cantidad que 
por razón de tributo pagaban los indios, y todo lo de- 
más que con esa materia se relaciona: el estado que 
guardaba la minería en el antiguo reino de Guatema- 
la, en 1796: lo que se refiere á escuelas y maestros, al 
recurso de queja ante la autoridad superior y á la ma- 
nera como se procedía en la recaudación e inversión 
de los fondos del fisco, son, entre otros muchos que 
fuera prolijo enumerar, los nuevos rasgos que presen- 
ta esta obrita en la edición que en este nuevo volu- 
men aparece hoy. 

Labor penosa y que pocas personas gustan de to- 
mar sobre sí, es el estudio de antiguos y carcomidos 
papeles; pero compréndese que es absolutamente ne- 
cesaria, si se quiere conocer y hacer conocida la ver- 
dad, pues esos empolvados legajos constituyen casi la 
única fuente de noticias históricas sobre el interesante 
período colonial. El Sr. Gómez ha tenido que regis- 
trar multitud de expedientes, que estudiar numero- 
sos dictámenes fiscales, que revisar muchas reales ór- 
denes y reales cédulas, que enterarse de muchísimas 
providencias y resoluciones, para extraer de todo eso 
el jugo provechoso y la nutritiva substancia. 



V 

En cuanto al período contemporáneo, apenas ha 
recibido en la nueva edición uno ú otro ligero toque, 
siempre con el propósito, que no ha salido fallido al 
autor, de aclarar algunos pasajes que podían ofrecer 
duda ú obscuridad, haciéndolos así más comprensibles 
á los niños y niñas de las escuelas. 

A las varias secciones de la América Central se re- 
fieren los materiales agregados á la segunda edición; 
y si la primera ha obtenido tan buena acogida, la ac- 
tual, notablemente mejorada, disfrutará, puede creer- 
lo así el Sr. Gómez, de merecido favor en los países 
centro-americanos. 

Quizá alguien echará de menos que no se hayan ci- 
tado los números de los expedientes y legajos que 
han sido objeto de estudio; omisión que el escritor ha 
estimado necesaria, por cuanto no se acostumbran ta- 
les citas, ni aun en forma de notas, en publicaciones 
didácticas de la naturaleza de la presente. 

Un resumen como éste, compréndese bien, no en- 
cierra más que los rasgos capitales de la historia pa- 
tria: se engañaría, pues, quien esperase adquirir á tan 
cómodo precio, es decir al favor del estudio de unas 
cuantas páginas, todos los conocimientos apetecibles 
sobre ramo de tan vital interés. Pero si un manual 
de la índole del presente sirve para instruir en la ma- 
teria á los que poco ó nada saben, también permite á 
los más versados recordar un dato caído en olvido, ó 
resolver una duda que ocurra, ofreciéndoles un cua- 
dro en el que. si faltan detalles propios de otra obra, no 
escasean las líneas y los perfiles que dan idea exacta 
del conjunto. No se piense, sin embargo, que lo bre- 
ve de este compendio haya facilitado su ejecución, 
pues si generalmente una obrita elemental se compo- 
ne de materiales tomados de los libros más ó menos 
voluminosos que existen, el autor de este rápido bos- 



VI 

quejo, desprovisto de tan copiosas fuentes respecto á 
un largo período, ha tenido, como antes indiqué, que 
acudir al efecto á viejos y raídos códices, de anticua- 
do lenguaje y de no muy legibles caracteres. Más 
aún, á las veces no le ha bastado estudiar todo un 
minucioso expediente para conocer el punto sujeto á 
examen, y le ha sido necesario buscar en otros, for- 
mados años después, el hilo que había de guiarle en 
ese laberinto, sin que siempre encontrase de un modo 
claro los datos referentes al negocio que quería des- 
entrañar en toda su amplitud. Tal es la dificultad 
con que en nuestro país tropiezan las tareas de este 
género, como podría comprobarse con ejemplos, si lo 
consintieran los reducidos límites de un prólogo. 

Ojalá que el público dispense al nuevo trabajo del 
Sr. Gómez Carrillo la aceptación benévola que mere- 
cen sus esfuerzos, alentando así otras labores de aná- 
loga índole, que han de ser de provecho efectivo pa- 
ra las letras y la historia de la América Central. 



Guatemala: 21 de mayo de 1889. 



Fernando Cruz. 



m 




GucUeinala, C. Jl. 






ELEMENTOS 



— DE LA — 



Historia de Centro-América 



PRELIMINARES 



Definición de la Historia y utilidad del estudio de ese ramo, 
— División. — Lustro^ siglo, evo, período, época y anacronismo. 
— Enldce entre la Historia, la Geografía y la Cronología, — Par- 
tes en que se distribuye la Historia de Centro- América, 



1 . — Se llama Historia el relato fiel y exacto 
de los sucesos ocurridos, de sus causas y con- 
secuencias; y su estudio es del mayor interés, 
porque deleita al hombre instruyéndole pro- 
vechosamente, á la vez que le inclina á simpa- 
tizar con lo bueno y odiar lo malo. 

2. — Se divide la Historia en universal, gene- 
ral y particular. Abraza la universal los suce- 
sos acaecidos al género humano desde los pri- 
mitivos tiempos hasta nuestros días; la gene- 

1. — Qué se llama Historia, y en qué consiste su utilidad? 
2. — ¿Cómo se divide y cómo se explica esa división? 



— 8 — 

ral trata de los hechos que se refieren á una 
nación, y se concreta la particular á un perío- 
do de importancia, á una época memorable, ó 
á una sección de un país. 

3. — Aunque el tiempo es indivisible en sí mis- 
mo, se ha convenido, para los objetos de la 
Historia, en dividirlo en partes. Así, por ejem- 
plo, el lustro es el espacio de cinco años; el si- 
glo comprende ciento; el evo ó milenario, mil. 
Época es el espacio de tiempo comprendido 
entre dos sucesos notables; período se llama al 
tiempo durante el cual se han realizado acon- 
tecimientos que constituyen un orden de ideas 
y de cosas completo; cada período se subdivi- 
de en épocas, y se denomina anacronismo el 
error que nace de fijar un suceso fuera del 
tiempo en que se ha efectuado. 

4. — Está enlazada la Historia con la Geo- 
grafía y la Cronología, y es porque la segunda 
describe los lugares en que sucedieron los he- 
chos relatados por la primera, y la Cronología 
enseña á dividir, ordenar y computar el tiempo. 

5. — Abraza tres partes la Historia de Cen- 
tro-América, y son: la que se contrae á los an- 
tiguos pueblos indígenas, anteriores á la con- 
quista realizada por España; la que comprende 

3. — ¿Qué hay que decir en orden al tiempo y á las varias 
partes en que se ha convenido en dividirlo? 

4. — ¿Cual es la relación estrecha que la Historia tiene con 
la Geografía y la Cronología? 

5. — ¿Cuántas y cuales son las partes en que se distribuye 
la Historia de Centro- América? 



— 9 — 

el período colonial español, que llega hasta 
1821, j la que, iniciada en ese año, se refiere 
al período del gobierno propio, en el que nos 
encontramos. 

6. — No es muchp lo que de la parte primera 
puede decirse, por falta de noticias exactas y 
abundantes. De la segunda, que es la del régi- 
men español, existe gran copia de datos en los 
antiguos archivos, y el estudio que hoy se 
hace de esos viejos papeles va presentando en 
su verdadera luz aquel interesante período, tan 
mal juzgado por los que no lo conocen. La úl- 
tima parte es la que se debe llamar moderna 
y contemporánea, y para merecer crédito, por 
ser la más delicada, tiene que escribirse dé 
modo que en ella resalte la verdad, sin que la 
desfiguren las pasiones de partido ó de ban- 
dería. 



CAPITULO I 

Descubrimiento de la América Central por los espa.Pioles. — Cul- 
tura y modo de ser en general de los aidvjvos puehlos indígenas 
de esta parte del Nujevo Mundo. 



1. — No era la América conocida todavía de 
los europeos, cuando, á fines del siglo XV, lle- 

6. — ¿Qué se puede indicar respecto de cada una de esas 
divisiones? 

1. — Cuándo y por quién fué descubierta la América, y qué 
europeo vino por primera vez á Gen tro- América? 



— 10 — 

vó á cabo la grandiosa obra del descubrimien- 
to un animoso y entendido genovés, el inmor- 
tal Cristóbal Colón, quien auxiliado por la ilus- 
tre doña Isabel, reina de Castilla, hizo varios 
viajes á este continente, con buques tripulados 
por valerosos españoles. En su cuarto y último 
viaje visitó Colón por primera vez la tierra 
centro-americana por la parte del Norte, y lle- 
gó el 30 de julio de 1502 á la isla Guanaja; 
continuó después navegando hasta arribar á la 
punta de Caxinas, que es el sitio mismo donde 
más tarde se estableció el puerto de Trujillo; 
siguió con los demás expedicionarios surcando 
las aguas próximas á la costa, á lo largo de 
ésta; y cuando hubo reconocido el río Tinto y 
el litoral de los Mosquitos y de Costa Rica, re- 
gresó con sus buques, sin llevar otro provecho 
material que unas doscientas piezas de oro, que 
los indígenas le proporcionaron. 

2. — La porción del Nuevo Mundo que en la 
época del gobierno español se denominó '^Rei- 
no de Guatemala" y que desde la Independen- 
cia, realizada en 1821, se llama ^^América Cen- 
tral," estaba habitada á la llegada de los espa- 
ñoles en el siglo XVI, por pueblos que habían 
alcanzado cierto grado de cultura y que tenían 
su religión y leyes, sus autoridades y tribuna- 
les. Se cree que los primitivos habitantes eran 
de raza mongólica, procedentes del Asia, de 

■■ ■ ■ - - — - . . - 

2. — ¿Eran civilizados los antiguos pueblos indígenas de 
nuestro territorio, y de dónde eran originarios? 



—11 — 

donde vinieron por el estrecho de Behring, ei 
cual no existía, ó estaba congelado, y permitió 
así el tránsito de los inmigrantes. 

^3. — Las antiguas tradiciones, es decir las an- 
tiguas noticias transmitidas á los que hoy vi- 
vimos, hacen mención de un personaje llamado 
Votan, quien, se dice, desembarcó en Tabasco 
y sometió á su dominio las salvajes tribus de 
ese territorio, las que fueron por él civilizadas: 
a él se atribuye la fundación de la ciudad de 
Nachán, cuyas ruinas se conocen hoy con el 
nombre del Palenque, y que fué la capital de 
un vasto imperio que aquel personaje y sus su- 
cesores ensancharon hasta abarcar una parte 
de la América Central y otra de Méjico, y que 
los indios denominaban de Xibalbay ó Xi- 
balba. 

4. — Asegúrase que después vinieron los Na- 
hoas ó Tultecas, fundadores de la ciudad de 
Tula, de la que quedan ruinas cerca de Oco- 
singo en Chiapas, y que el caudillo de ese pue- 
blo era Quetzalcohuatl, que significa ^^serpien- 
te con plumas de quetzal,^^ á quien los mejica- 
nos adoraron más tarde como á un dios. 

5— Dícese que la capital de los tultecas lle- 
gó á alcanzar más grandeza y poderío que la 



3. —¿Quién era Votan y qué hizo? 

4. — ¿Quiénes vinieron después y quien era su jefe ó cau- 
dillo? 

5. — ¿Qué hay que decir respecto de la capital de los tulte- 
cas y respecto de los xibalbaidas? 



— 12 — 

del imperio de Xibalba: que los xibalbaidas tu- 
vieron que emigrar, derramándose por varios 
puntos y fundando otra ciudad de Tula al Nor- 
te de Méjico: que el reino que allá establecie- 
ron fué destruido por el hambre; y que el últi- 
mo rey tulteca de Méjico emigró con los res- 
tos de su pueblo y pasó á Honduras, fijando su 
corte en Copantl. 

6. — El reino llamado del Quiche existía en 
territorio que hoy es de Guatemala, y tuvo su 
origen en tribus del imperio tulteca y en otras 
que con ellas se trasladaron acá y se adueña- 
ron de la mayor parte del país. De Méjico pro- 
cedían también los individuos que algún tiem- 
po antes se extendieron por las costas del Sur 
de la América Central y que eran conocidos 
con el nombre de Chorotegas; éstos fundaron 
la población denominada Choluteca, en tie- 
rra que hoy es de Honduras. 

7. — En la Verapaz, al Norte de Rabinal, se 
establecieron los ascendientes de los quichés, 
quienes se ocuparon en molestar y hostilizar á 
los pueblos vecinos, llamados Mames, y éstos 
por su parte trabajaron también por destruir á 
sus contrarios. 

8. — Hay que advertir que los quichés se pro- 



6. — ;Cuál fué el origen del Quiche y á quién se debió la 
fundación de Choluteca? 

7.— ¿Dónde se establecieron los ascendientes de los quichés 
y qué nacían? 

8. — ¿Quién era Tohil? 



— 18 — 

ponían principalmente en sus correrías de hos- 
tilidad, robar hombres para sacrificarlos en 
aras de Tohil, que era una deidad del sistema 
religioso de aquel pueblo. 

9. — Ál fin los quichés lograron someter á sus 
contrarios; j todas las tribus que se fueron for- 
mando, compusieron más tarde la nación de- 
nominada Quiche, y construyeron una ciudad 
que se llamó Izmachi, en cuya fabrica se em- 
pleó la piedra y la cal, materiales de que antes 
no se había hecho uso. 

10. — Los quichés fundaron un imperio muy 
vasto, que abrazaba las provincias de Quezal- 
tenango, Atitlán, Tecpán, Suchitepéquez, los 
señoríos de los Mames y Pokomanes, los Cu- 
chumatanes, gran parte de los territorios de 
Chiapas y Soconusco, y los dominios de los po- 
derosos reyes de Copan; pero no se extendía 
á la Verapaz, ni á las provincias de Comaya- 
gua, Nicaragua y demás, que eran gobernadas 
por caciques ó jefes independientes de los re- 
yes del Quiche; aunque en tiempo de Kicab el 
Grande, del Quiche, estuvo por algunos años 
sujeta á ese jefe la parte central de Nicaragua, 
en la que vivían los chorotegas y niquiranos. 
Costa Rica estaba dividida, en tiempo del des- 
cubrimiento, en varias naciones de indios, y 
esas tribus manteníanse en guerras, motivadas 

9. — ¿Cómo se formó la nación llamada Quiche? 
10. — ¿Cuál era la extensión del reino del Quiche, y qué se 
puede manifestar sobre Nicaragua y Costa Eica? 



.TV 



N 



. I"4 »•» 



J' 



— 14 — 

por el espíritu de pillaje dé los caciques; entre 
esas naciones contábanse los indios botos, los 
chorotegas, los de Pacaca, los teotiques, los 
zeguas ó siguas, etc., etc. 

11. — Varias eran las lenguas que hablaban 
los antiguos indígenas de la América Central, 
algunas de las cuales se conservan aún entre 
los individuos que subsisten ^e esa primitiva 
raza. En el territorio que hoy es guatemalteco 
predominaban las lenguas quiche, cakchiquel, 
pokomán, náhuatl, pipil y otras: en el actual 
territorio del Salvador la pipil, náhuatl, chortí 
y pokomán; en el de Honduras la ulba, chon- 
ta! y pipil: en el de Nicaragua, pipil corrupta, 
mangue, maribio, pontón y chontal; y en el de 
Costa-Rica y Nicoya, la materna y la mangue. 

12. — A la nación quiche tocó la parte prin- 
cipal en los sucesos ocurridos en Centro-Amé- 
rica antes de la venida de los españoles; esa 
nación tuvo sus reyes, de los que se enumeran 
catorce, el primero de los cuales fué Balan 
Quitzé. La monarquía cakchiquel era feuda- 
taria y aliada del reino quiche, y tuvo con és- 
te luchas sangrientas y prolongadas, llegando 
á engrandecerse y á establecer su corte en la 
ciudad de Quauhtemalán. Además de esas dos 



11. — Dígase cuáles eran las lenguas de los antiguos pue- 
blos indígenas. 

12. — Papel que represento en la historia centro-americana 
la nación quiche; sus reyes, monarquía cakchiquel j otros 
reinos y señoríos. 



— 15 — 

monarquías existentes en territorio guatemal- 
teco á la venida de los españoles, se contaba el 
señorío tzutohil, cuya capital era Tziquinahay, 
no lejos del actual pueblo de Atitlán; también 
existía el reino de los Mames, el de Paj^^aquí j 
otros señoríos y nacionalidades. 

13. — Corresponde ahora hablar de la reli- 
gión, de las leyes, de la , industria y de otros 
3untos que acreditan la relativa cultura que 
"labían alcanzado los antiguos pueblos centro- 
americanos. Las naciones quiche y cakchiquel, 
tenían sus ideas sobre la divinidad, la creación 
del universo y la formación del hombre, y tri- 
butaban culto á sus dioses; tenían fe en la exis- 
tencia de un Supremo Creador. El culto de los 
dioses consistía principalmente en ciertas festi- 
vidades, en las que se hacían ofrendas de fru- 
tas y flores y se sacrificaban hombres y anima- 
les, ejerciendo las funciones de pontífice el se- 
ñor de la provincia ó alguno de sus próximos 
parientes. De los esclavos hechos en la guerra 
se tomaban regularmente las víctimas destina- 
das al sacrificio, y se les abría el pecho con un 
cuchillo de obsidiana, para extraerles el cora- 
zón y ofrecerlo al ídolo. Cocíanse los cuerpos 
de los sacrificados, y los comían los sacerdotes 
antropófagos. En las festividades de que se 
acaba de hablar, se emborrachaban las gentes 



13. — ¿En qué consistía la religión de los antiguos indí- 
genas? 



i •' . 



i ■ 



— 16 — 

con la bebida llamada chicha. Los habitantes 
de Nicaragua conservaban la memoria de un 
diluvio, creían en la inmortalidad del alma, en 
el premio de los buenos y castigo de los malos 
después de la muerte. En algunos de los pue- 
blos de lo que hoy es territorio hondureno, se 
conservaba la tradición de haber aparecido, 
unos doscientos años antes de la conquista, una 
mujer blanca y misteriosa, que les enseñó la 
religión, haciéndoles adorar dioses inferiores y 
superiores, á quienes pedían el alivio de sus ne- 
cesidades. Los indios de Honduras practicaban 
los sacrificios humanos; pero no comían la car- 
I - ne de las víctimas. 

14. — En cuanto á la forma de gobierno, hay 
que decir que la del Quiche era una monarquía 
aristocrática y hereditaria; pero cuando moría 
el monarca, no recaía la corona en su hijo, si- 
no en el hermano mayor, que ya había toma- 
do parte en el ejercicio del gobierno. Si el jefe 
de la nación era tirano, la aristocracia tenía el 
derecho de destituirlo; mas si la tentativa de 
insurrección se frustraba, el monarca castigaba 
con la mayor severidad á los rebeldes. El ma- 
trimonio era un contrato puramente civil; per- 
mitíase á los hombres tener muchas mujeres, 
si bien una sola era considerada como legíti- 
ma. La propiedad era respetada; y el que no 

14. — ¿Cuáles eran las leyes, el matrimonio, el respeto á la 

Sropiedad, la industria, la agricultura y otros puntos de su 
efectuosa civilización? 



-17- 

tenía hijos legítimos, era sepultado, al morir, 
con sus alhajas, sus telas, sus plumas y su ca- 
cao; este último servía de moneda en los nego- 
cios de compra y venta. Sembraban fríjol, ca- 
cao y maíz; cultivaban el algodón, así como el 
tabaco, sirviéndose de este último para fumar; 
sembraban también cebollas, yucas, calabazas 
y patatas. No ignoraban el arte de escribir, 
aunque su escritura consistía en ciertos signos 
trazados en una especie de papel que hacían de 
la corteza del árbol llamado amatl] sabían pin- 
tar, valiéndose de los colores producidos por 
tierras metálicas y plantas tintóreas. Suplían 
el vacío del hierro por medio del cobre ligado 
con estaño; tejían el algodón y empleaban pa- 
ra los tintes la cochinilla, el añil y el caracoli- 
llo; fabricaban utensilios de barro y loza, y al- 
hajas de oro y plata; eran muy dados al co- 
mercio, y los comerciantes pasaban de im pun- 
to á otro, para vender en las ferias los produc- 
tos de su industria, haciendo sus viajes por tie- 
rra á veces, otras veces navegando en sus ca- 
noas, con remo y velas, por los ríos, lagos y es- 
teros. Tenían su calendario para la división del 
tiempo, según el sistema tulteca, contando al 
principio por lunacionos, concluyendo por arre- 
glarse al curso del sol. Las diversas tribus se 
hacían á menudo la guerra, sin causa justa, 
sin declaratoria previa y sólo por la ambición 
de ensanchar sus dominios, destruyendo las 
ciudades tomadas, talando los campos y redu- 



— 18 — 

ciendo á la esclavitud á los prisioneros. TeDÍan 
sus tribunales^ que administraban justicia, y se 
prodigaba la pena capital, incurriendo en ella 
el homicida, el adúltero, el ladrón consuetudi- 
nario, el incendiario, lo mismo que los reos de 
otros delitos; y el modo de ejecutar la pena 
capital consistía muchas veces en despeñar de 
grandes alturas á los destinados á sufrirla. La 
idea del derecho realizábase de modo muy im- 
perfecto. En lo que concierne á la música, 
debe añadirse que los antiguos indios centro- 
americanos construían y tocaban varios instru- 
mentos, tales como el pífano, la marimba, la 
chirimía y el tum. 



CAPITULO II 



Conquista y colonización de OtLatemahi^ El Salvador y d^más 
porciones de la América Central, 



1. — El ilustre capitán Hernán Cortés tomó la 
ciudad de Méjico en agosto de 1521, después 
de una gloriosa campaña realizada por valien- 
tes españoles, y consagró en seguida su activi- 
dad á objetos de la mayor importancia, entre 
otros á la conquista de la América Central, pa- 
ra ensanchar los dominios de España y dar á 

1. — ¿Quién tomó la ciudad de Méjico j envió á tierra cen- 
tro-americana á los capitanes Alvarado y Olid? 



— 19 — 

la vez ocupación á machos de los que le habían 
acompañado en la empresa de sojuzgar el im- 
perio de Moctezuma. Con tal motivo preparó 
dos expediciones, para que una de ellas viniera 
por tierra á Guatemala, al mando de don Pe- 
dro de Alvarado, y la otra por mar á Hondu- 
ras^ á las órdenes de Cristóbal de Olid; este úl- 
timo se embarcó en Veracruz, dándosele cinco 
navios y un bergantín, en los que se acomoda- 
ron trescientos setenta soldados; Alvarado sa- 
lió de la ciudad de Méjico el 6 de diciembre de 
1523, trayendo trescientos soldados de infan- 
tería y ciento veinte de caballería, cuarenta 
caballos de reserva, cuatro cañones pequeños, 
una sección auxiliar de cien mejicanos y dos- 
cientos tlaxcaltecas, y gran número de indios 
de carga que conducían el tren. 

2.— Con Alvarado venían varios españoles 
distinguidos y dos clérigos, pues ese jefe expe- 
dicionario, lo mismo que Olid, había recibido 
instrucciones para ganarse á los indios por me- 
dios suaves y pacíficos, haciendo que se les en- 
señasen los principios del cristianismo y que se 
desterraran de entre ellos los sacrificios huma- 
nos. Debían también Alvarado y Olid buscar 
y rescatar oro y plata, metales muy apeteci- 
dos de los españoles, que se lanzaban á la pe- 
nosa conquista de tierras lejanas, movidos de 



2. — ¿Quiénes otros vinieron con Alvarado, y cuáles fueron 
las instrucciones recibidas por él y Olid? 




— 20 — 

la sed de riquezas y aguijoneados por la gene- 
rosa ambición de gloria. 

3. — Al llegar Al varado con su pequeño ejér- 
cito á Tehuantepec, sometió, de un modo bre- 
ve, esa provincia insurreccionada, recibiéndo- 
sele amistosamente en la capital. Pasó de allí 
á Soconusco, en donde empezó á encontrar re- 
sistencias. Al aproximarse los españoles á So- 
conusco, se ligaron con los señores de esa pro- 
vincia los reyes del Quiche, colocando allí una 
fuerza considerable, porque los cakchiqueles 
habían solicitado el protectorado español. En 
las inmediaciones de Tonalá se dio la primera 
batalla, favorable á las armas de España, y á 
orillas del río Tilapa se dio la segunda, con 
igual éxito, lo que permitió á Alvarado seguir 
avanzando hacia Zapotitlán, aunque transitan- 
do con trabajo por los caminos, que estaban 
obstruidos. 

4. — Junto al río Sámala se hallaba el grue- 
so del ejército de los de Zapotitlán en puntos 
ventajosos; allí se trabó un nuevo combate, 
obteniendo el triunfo los españoles, quienes 
después de la victoria llegaron hasta el mismo 
Zapotitlán y colocaron su campamento en el 
mercado. 



3. — ¿Cómo fué recibido Alvarado en la capital de Tehuan- 
tepec y en Soconusco, y cuáles fueron las primeras batallas 
que se dieron? 

4. — ¿Cómo se verificó la ocupación de Zapotitlán por los 
españoles? 



— 21 — 

5. — Si los hijos de España luchaban animo- 
samente, también peleaban con denuedo los 
indios en defensa de sus más sagrados dere- 
chos, alentados por la natural y justa ^tspira- 
ción de rechazar el yugo extranjero; pero no 
podían sobreponerse á la táctica y superiori- 
dad de armas de los invasores, por reducidos 
que éstos fuesen en número; los indios no te- 
nían otras armas que la flecha, la hondg. y la 
lanza. 

6. — Después de permanecer dos días los es- 
3añoles en Zapotitlán, continuaron su marcha; 
3atiéronse con los quichés en una llanura cer- 
ca de la cuesta llamada hoy de Santa María, 
y consiguieron otra victoria, favorecidos siem- 
pre por la caballería, que servía de mucho au- 
xilio á Alvarado y aterrorizaba á los desventu- 
rados aborígenes. Ocuparon entonces los inva- 
sores la población hoy denominada Quezalte- 
nango; pero en el camino entre esa localidad y 
Totonicapán tuvieron después que sostener una 
nueva refriega con el ejército del Quiche, has- 
ta que al ñn ocuparon la ciudad de Utatlán, 
en la que condenaron á muerte á los reyes qui- 
chés, entregándolos á las llamas; acto inhuma- 
no, como tantos otros de los cometidos en la 



o. — ¿Cómo peleaban los indios y por qué eran siempre de- 
rrotados? 

6. — ¿Cuáles fueron los combates que se dieron antes de 
que los invasores llegaran a la ciudad de Utatlán, y qué suer- 
te cupo á los monarcas quicbés? 



— 22 — 

conquista y que eran un efecto de las costum- 
bres de la época. 

7. — Los victoriosos europeos continuaron su 
camino con dirección á Iximché, y cerca de 
esa ciudad encontraron á los reyes cakchique- 
les, que habían salido á recibirlos como ami- 
gos y solicitado el auxilio de Alvarado con- 
tra los tzutohiles de Atitlán, con quienes los 
cakcbiqueles estaban en guerra desde hacía 
tiempo. 

8. — Deseoso el general español de auxiliar 
á los que solicitaban su apoyo y que tan útiles 
podían serle en su empresa, salió de Iximché 
con fuerzas europeas, mejicanas y de los mis- 
mos cakchiqueles; costeó la laguna de Atitlán, 
y al fin, á expensas de algunos encuentros con 
el enemigo, ocupó la capital de los tzutohiles, 
que estaba casi abandonada. Pasó después á 
Itzcuintlán, y mandó quemar la población; si- 
guió caminando, atravesó el río Michatoya 
por un puente que hizo construir, tocó en Chi- 
quimulilla y otros puntos, y cuando estaba en 
Nancintlán recibió mensajeros de una pobla- 
ción grande, llamada Paxaco, que estaba cer- 
ca del río de Paz, denominado entonces Paxa; 
esos mensajeros ofrecían al general español la 
amistad de los señores de ese lugar, y le Ue- 



7. — ¿Cómo fueron los españoles recibidos por los cakchi 
queles? 

8. — ¿Qué hizo después Alvarado, y á quiénes recibió cuan- 
do estaba en Nancintlán? 



— 23 — 

varón regalos, á los que Alvarado correspon- 
dió con algunas baratijas de Castilla, de las 
que tanto aprecio hacían los aborígenes. 

9. — No había lealtad en el ofrecimiento 
amistoso que hacían los de Paxaco; meditaban 
una traición v habían cerrado los caminos, 
clavando en el suelo agudas púas, que embara- 
zaban el paso, particularmente á los caballos. 
Pero los españoles, comprendiendo lo que pa- 
saba al ver las púas, se arrojaron sobre sus ad- 
versarios, los deshicieron, atravesaron sin difi- 
cultad el Paxa y penetraron en lo que hoy es 
territorio salvadoreño. 

10. — La conquista de lo que hoy se llama 
El Salvador y en cuyo territorio estaba el se- 
ñorío de Cuscatlán, no fué tan fácil á los sol- 
dados de Castilla; diversos encuentros tuvieron 
éstos con aquellos aborígenes, y en el ocurrido 
cerca de Acajutla, quedó cojo Alvarado, por 
consecuencia de una flecha que le atravesó la 
pierna izquierda. En las cercanías de Tacux- 
calco se dio un nuevo y reñido combate, en el 
que triunfaron los castellanos, dirigiéndose és- 
tos en seguida á Atehuán, primera de las po- 
blaciones que formaban el dicho señorío de 
Cuscatlán. En los dominios cuscatlecos se les 
recibió amistosamente, se les alojó en la capi- 



9. — ¿Cuál fué la traición de los de Paxaco, y qué resulta- 
do tuvo esa deslealtad? 

10. — ¿Cómo se inició la conquista de lo que hoy se llama 
El Salvador? 



■^-24 — 

tal y se les proporcionaron víveres en abun- 
dancia; mas como los soldados de Castilla co- 
metiesen allí lastimosos abusos, se tornaron de 
amigos en enemigos los habitantes del lugar. 
Alvarado mandó tropas á atacarlos; pero el re- 
sultado no fué satisfactorio^ pues muchos espa- 
ñoles regresaron heridos á la capital, lo mismo 
que muchos indios auxiliares. Apeló el jefe es- 
pañol á los medios pacíficos, sin conseguir re- 
sultado, y dispuso su marcha de regreso á la 
capital de los cakchiqueles, á la que llegó el 
21 de julio de 1524. 

11. — Juzgando don Pedro de Alvarado que 
ya era tiempo de establecer una ciudad espa- 
ñola que fuese la capital de la colonia, fundó 
allí mismo la primera ciudad de Guatemala, 
en el lugar llamado Iximché, á la que los 
indios mejicanos dieron el nombre de Tecpán 
Quauhtemalán: este suceso ocurrió el 25 de ju- 
lio de 1524, según la opinión más autorizada. 
Nombráronse desde luego los alcaldes y de- 
más individuos de la municipalidad, y se ins- 
cribieron cien españoles como primeros ve- 
cinos. 

12. — A fines de 1524 recibió Alvarado un 
refuerzo de doscientos soldados españoles, que 
desde Méjico le mandó Cortés; y con éstos y 

11. — ¿Dónde y cuándo se fundó la primera ciudad de Gua- 
temala, con su municipalidad respectiva? 

12. — ¿Qué refuerzos recibió Alvarado de Méjico y qué em- 
presa acometió entonces? 



— 25 — 

los que ya tenía, emprendió una guerra de ex- 
terminio contra los cakchiqueles y otras tribus, 
que se habían insurreccionado contra la domi- 
nación castellana. 

13. — Estimando Alvarado conveniente fijar 
la capital en otro . punto, la trasladó á un lu- 
gar llamado Xepau, y allí recibió los refuer- 
zos de que acaba de hablarse y que le ayuda- 
ron á la citada guerra de exterminio contra 
los insurrectos. 

14.— Hay probabilidades de que en 1525 se 
emprendió de nuevo y con mejor éxito la con- 
quista de Cuscatlán, y no admite duda que en 
mayo del mismo año de 1525 existía ya una vi- 
lla de San Salvador, de la que era alcalde 
Diego de Holguín. 

15. — Tuvo Alvarado noticia de que había 
muerto Hernán Cortés; y creyéndola cierta, se 
dispuso á pasar á Méjico á fines de 1525, cuan- 
do recibió una carta que desde Trujillo le diri- 
gía el mismo Cortés para anunciarle que ha- 
bía venido á Honduras á castigar al desobe- 
diente Cristóbal de Olid. Alvarado se puso en 
marcha para Trujillo á ver á su jefe; pero en 
Choluteca supo que Cortés había regresado á 
Méjico, y esto permitió al conquistador de 

13. — ¿A dónde se trasladó después la capital? 

14. — ¿Cuándo se cree que fué realizada la conquista de 
Cuscatlán y desde cuándo existía ya una villa llamada San 
Salvador? 

15. — ¿Por qué se puso Alvarado en camino para Trujillo 
de Honduras? 



— 26 — 

Guatemala volver al territorio guatemalteco, 
no sin tener que pelear en el camino con los 
indios insurrectos de lo que hoy se llama San 
Miguel en El Salvador. 

16. — Llegó Alvarado al valle de Panchoy, y 
allí tuvo un combate con los indios rebeldes, y 
otro después, cerca de la antigua capital de los 
cakchiqueles. Pasó en seguida á Méjico, dejan- 
do el gobierno á cargo de Portocarrero y de 
Carrillo; fué bien recibido por Cortés; dirigióse 
á continuación á España, embarcándose en Ve- 
racruz en febrero de 1527, y logró que se le 
nombrase gobernador y capitán general de 
Guatemala y sus provincias, sujeto inmediata- 
mente al rey y no á Hernán Cortés. 

17. — Cuando estuvo Alvarado en Méjico, 
obtuvo para su hermano Jorge el cargo de te- 
niente de gobernador de Guatemala, en lugar 
de Portocarrero y Carrillo; y ese mismo Jorge 
de Alvarado fijó la capital el 22 de noviembre 
de 1527 en el valle de Almolonga, que reunía 
excelentes condiciones al efecto. 



16. — ¿Qué otros encuentros tuvo Alvarado con indios re- 
beldes, cómo fué recibido en Méjico y qué consiguió cuando 
fué á España? 

17. — ¿Cuándo se nombró teniente de gobernador á Jorge 
de Alvarado y cuándo se fijó la capital en Almolonga? 



— 27 



CAPITULO III 



Memorable jornada de Hernán Cortés á Honduras^ y conti- 
nyxxci&n de la conquista y colonización de la Aménca Central 



1. — Merece indudablemente un recuerdo el 
viaje que el ilustre conquistador de Méjico hizo 
á Honduras, no sólo por el objeto que con ello 
se proponía, cual era el castigar la deslealtad 
de su delegado Cristóbal de Olid, sino también 
por las grandes dificultades del largo camino 
que tenía que recorrer, atravesando tierras des- 
conocidas, en las que abundaban los ríos cau- 
dalosos j en las que carecería de víveres para 
mantener el grueso ejército y el lujoso séquito 
que dispuso traer á Trujillo. 

2. — Superior Hernán Cortés á los obstáculos 
que pudieran oponerse á sus planes cuando con- 
cebía una grande idea, no escuchó las razones 
de los que intentaban disuadirle de su propósito 
y le hacían ver la necesidad de su presencia en 
Méjico, donde la colonia española estaba divi- 
dida en bandos encontrados, no faltando entre 
ellos enemigos del mismo Cortés. Este lo juzga- 
ba todo posible, y el 12 de octubre de 1524 sa- 
lió de la ciudad de México, con doscientos cin- 

1. — ¿Por qué merece recordarse el viaje de Hernán Cortés 
á Trujillo de Honduras? 

2. — ¿Cuándo emprendió su marcha Hernán Cortés y qué 
gente trajo á Honduras? 



— 28 — 

cuenta soldados españoles de infantería y ca- 
ballería, y un cuerpo de tres mil indios auxilia- 
liares; con esa expedición vino á tierra centro- 
americana el célebre cronista y valiente soldado 
Bernal Diez del Castillo. 

3. — Cristóbal de Olid se había embarcado en 
Veracruz en abril de 1523, con destino á Hon- 
duras, como delegado del conquistador de Mé- 
xico; pero al tocar ese jefe expedicionario en 
la Habana, se dejó seducir por Diego Veláz- 
quez, gobernador de la isla de Cuba, antiguo 
enemigo de Cortés; y convino con él en ocupar 
la tierra hondurena en nombre del rev de Es- 
paña, sin reconocer dependencia de Cortés, y 
distribuir los beneficios entre el mismo Yeláz- 
quez y el propio Olid. Arregladas así las cosas, 
partió de la Habana, y llegó el 3 de mayo á una 
rada situada quince leguas adelante de Puerto 
Caballos;, allí desembarcó y fundó una villa, á 
la que dio el nombre de Triunfo de la Cruz; or- 
ganizó una municipalidad, y mandó partidas 
de soldados á recorrer y pacificar los pueblos 
del territorio hondureno. 

4. — Sabedor Cortés de la traición ocurrida, 
dispuso castigar al desleal capitán, y envió otra 
escuadra á las órdenes de Francisco de las Ca- 
sas; llegó éste á la rada de Triunfo de la Cruz, 
y mandó izar banderas blancas en señal de paz; 

3. — ¿En qué consistió la traición de Olid? 
4. — ¿Qué otra expedición mandó Cortés á Honduras y qué 
ocurrió en Triunfo de la Cruz? 



— 29 — 

pero el astuto Olid, lejos de caer en el lazo que 
se le tendía, se preparó á impedir el desembar- 
co de los expedicionarios. Francisco de las Ca- 
sas, al observar lo que pasaba, emprendió un 
ataque contra las carabelas de Olid, quien pro- 
puso entonces, de mala fe, arreglos de paz á las 
Casas; mas como este último perdiese por des- 
gracia aquella noche un buen número de sus 
soldados por causa de un temporal que estrelló 
sus naves contra la costa, cayó Olid sobre los 
infelices náufragos, capturó á Francisco de las 
Casas, con quien ya antes había conferenciado,, 
y los condujo presos á todos á Triunfo de la 
Cruz. 

5. — Debe tenerse presente que Gil González 
Dávila se había anticipado á iniciar la conquis- 
ta de Honduras con una expedición traída de 
Santo Domingo; y cuando supo la llegada de 
Olid al territorio hondureno, propuso á este úl- 
timo una alianza, que fué aceptada, procedien- 
do capciosamente en el asunto ambos capita- 
nes, pues la moral no siempre merecía respeto 
á los audaces aventureros que conquistaron los 
países del Nuevo Mundo, muchos de los cuales 
eran hombres de costumbres rudas y poco es- 
crupulosos en los medios que empleaban. 

6. — Firme Olid en su secreto propósito de apo- 



5. — ¿Quién se había anticipado á emprender la conquista 
de Honduras? 

6. — ¿Cómo consiguió Olid capturar á González Dávila, y 
qué ocurrió después de esa captura? 



— 30 — 

derarse de González Dávila, mandó al capitán 
Juan Ruano á sorprenderlo y capturarlo; lo con- 
siguió, lo redujo á prisión, lo mismo que había 
hecho con las Casas, y se trasladó con toda su 
gente y con los prisioneros á una población lla- 
mada Naco, situada en un ameno valle, á lar- 
ga distancia de la costa. Pero un tal Briones, 
traidor audaz, que andaba con algunas fuerzas 
pacificando ciertos pueblos por orden de Olid, 
se insurreccionó contra éste, aclamando á Cor- 
tés. Con tal motivo, González Dávila y las Casas 
discurrieron una conjuración para deshacerse 
del que los tenía prisioneros y con quien vivían 
familiarmente. 

7. — Una noche, después de cenar, estando 
Olid descuidado, se arrojaron sobre él las Casas 
y Dávila, y le infirieron heridas; al día siguien- 
te lo mandaron degollar en la plaza de Naco, 
terminando así su existencia aquel desgraciado 
capitán. 

8. — Corresponde ahora decir que Hernán Cor- 
tés no estaba tranquilo respecto del resultado 
que pudiera dar la expedición de Francisco de 
las Casas, enviado á la costa de Honduras por 
consecuencia de la traición de Cristóbal de Olid. 
En tal virtud, por mucha confianza que le ins- 
pirase el comisionado, que era pariente suyo, se 



7. — ¿Cómo murió Cristóbal de Olid? 

8. — ¿Qué vicisitudes sufrió Hernán Cortés en el camino de 
Méjico á Honduras, y dónde supo la suerte que había cabido 
á Cristóbal de Olid? 



— 31 — 

resolvió á ir personalmente á escarmentar á Olid 
en territorio hondureno. Penas y privaciones 
sin número señalaron su dilatada marcha por 
tierra desde Méjico; tuvo que atravesar densas 
selvas y grandes ríos, pasó por el Peten y la Alta 
Verapaz, y al fin llegó con su gente á Nito, á dos 
leguas de la desembocadura del río Dulce ó de 
Izabal, en donde supo el desastroso fin de Cris- 
tóbal de Olid. 

9. — Embarcóse Cortés con su gente y con los 
españoles avecindados en Nito, y á Jos ocho 
días arribo á Puerto Caballos, hoy Puerto Cor- 
tés, en donde pobló una villa, denominándola 
Natividad. La ciudad de Trujillo había sido ya 
fundada por Francisco de las Casas,con algunos 
de los españoles que estaban en Naco, y á esa 
ciudad se dirigió en seguida Cortés, quien fué 
recibido por los colonos con muestras de ale- 
gría; allí nombró gobernador del establecimien- 
to á su primo Hernando de Saavedra, que ha- 
bía ido con él como soldado; llamó á los indios 
de los lugares inmediatos y les explicó por me- 
dio de intérpretes la obediencia que debían al 
rey de Castilla y la necesidad de que se abstu- 
vieran del robo y de los sacrificios humanos; y 
después de algunos días de descanso en Trujillo, 
se hizo á la vela con rumbo á Veracruz. 



9. — ¿Cómo fué Cortés á Puerto Caballos y á Trujillo, y qué 
hizo en ese último punto, antes de regresar á Méjico? 



— 32 — 

10— Entretanto Gil González Dávila y Fran- 
cisco Fernández de Córdoba habían conquista- 
do y poblado Nicaragua, de acuerdo con Pe- 
drarias Dávila, que era gobernador del Darién. 
Pero de las provincias que formaron el antiguo 
reino de Guatemala, la de Costa Rica fué la pri- 
mera sometida al dominio de España; su terri- 
torio era una porción de la vasta zona de tierra 
denominada ''Castilla del Oro/' 

11. — El primer colonizador de Costa Rica fue 
Diego de Nicuesa, que se encaminó á esa sec- 
ción del país por los años de 1510 á 1513, con 
varios buques y mucha gente de armas, si bien 
por causa de un naufragio se inutilizaron los 
servicios de ese capitán. Pedrarias Dávila man- 
dó al licenciado Espinosa á reconocer el litoral 
del Sur de Costa Rica, y después continuaron 
explorándolo Hernán Ponce, Bartolomé Hurta- 
do, Gil González de Avila y Francisco Fernán- 
dez de Córdoba; éste último fundó la villa de 
Bruselas en 1524. Espinosa había llegado hasta 
Burica en 1519, y al regresar por tierra al Da- 
rién cometió crueldades en los indios. 

12. — La conquista de Nicaragua había prin- 

10. — ¿Quiénes conquistaron y poblaron Nicaragua, y cuál 
fue la primera provincia del antiguo reino de Guatemala que. 
se sometió al dominio de Castilla? 

11. — ¿Qué hay que decir sobre la conquista y colonización 
de Costa Rica en cuanto á los españoles que acometieron esa 
empresa? 

12. — ¿Desde cuándo y cómo se efectuó la conquista de Ni- 
caragua? 



— 33 — 

cipiado desde 1519, según Navarrete, ó desde 
1522, según el padre Juarros y don José Milla. 
Gil González, atravesando por Costa Rica, pe- 
netró en territorio nicaragüense, en donde fué 
recibido con los suyos de un modo amistoso por 
los indios, consiguiendo que los caciques se de- 
clararan subditos del rey de España y que mi- 
llares de aborígenes recibiesen el bautismo; tam- 
bién obtuvo gran cantidad de oro en cambio de 
algunos juguetes y baratijas de Castilla. Sin em- 
bargo, no todo había de salir á medida de sus 
deseos: el cacique Diriagen lo atacó con mucha 
gente; y aunque el triunfo estuvo de parte del 
capitán español, no por eso dejó de costarle á 
éste sensibles pérdidas. 

13. — Gil González, después de la conquista 
que en Nicaragua llevó á cabo, pasó á Panamá, 
y seguidamente á la isla de Santo Domingo, en 
donde pudo preparar la expedición con que vi- 
no en 1524 á la costa de Honduras. 

14. — Hernández de Córdoba, que, con arreglo 
á instrucciones de Pedradas, había fundado la 
villa de Bruselas, fundó también las ciudades de 
Granada y León, y había llegado hasta cerca 
de Olancho en Honduras, donde se batió con las 
fuerzas de Gil González, y fué derrotado, per- 



13. — ¿A dónde pasó Gil González después de los hechos 
realizados por él en Nicaragua? 

14 — ¿Quién fundó la villa de Bruselas y las ciudades de 
Granada y León y sufrió una derrota cerca de Olancho? 



— 34 — 

diendo ciento treinta mil pesos de oro que lle- 
vaba. 

15. — Don Pedro de Alvarado se detuvo algún 
tiempo en España, j volvió á Guatemala, tra- 
yendo consigo á su esposa doña Francisca de la 
Cueva, al ilustrado j virtuoso sacerdote don 
Francisco Marroquín y otros sujetos distingui- 
dos, que vinieron á desempeñar diversos cargos; 
hizo el viaje de regreso por Veracruz, en don- 
de murió doña Francisca de la Cueva; llegó á 
Guatemala y se posesionó del mando político y 
militar; envió á su hermano Diego de Alvarado 
á establecer la villa de San Jorge ú Olanchito 
en Honduras, y á Luis de Moscoso á pacificar y 
fundar poblaciones del otro lado del río Lempa. 
Mas como estaba dominado por la ambición de 
gloria y de riquezas^ concibió y puso en prác- 
tica la atrevida idea de ir al Perú, en busca de 
fortuna: se marchó pues á aquel país, conferen- 
ció con Almagro y Pizarro, quienes lo agasaja- 
ron de todos modos, y en cambio de una fuerte 
suma de dinero les dejó los buques que había 
llevado, y habían sido construidos en Iztapa. 
Con esos resursos regresó á Guatemala. 



15. — Expliqúese la vuelta de don Pedro de Alvarado de 
España y el móvil de su viaje al Peni, así como otros pasos 
que dio aespués de posesionarse del mando en la capital de 
Guatemala. 



35 



CAPITULO IV 

• Fundación de otrcis 'poblaciones y narración de los detná^ su- 
cesos acaecidos en el resto del siglo XVI. 



1. — Preñada de abusos estuvo la administra- 
ción colonial en los primeros años del gobierno 
español en estas comarcas, y no fué regulari- 
zándose sino muy poco á poco. En Honduras 
sufrieron al principio los colonos europeos y los 
indios violencias lastimosas de parte de algunos 
de los funcionarios que ejercían el poder, cuan- 
do la capital de la provincia era la ciudad de 
Trujillo. El gobernador Diego López de Salce- 
do, sucesor de Hernando de Saavedra, que fué 
el primer mandatario de Honduras, se condujo 
tan mal, que murió, según parece, envenenado, 
en 1530, dos años después de estar en posesión 
de su destino. El gobernador Vasco de Herrera 
pereció víctima de un asesinato, y Diego Mén- 
dez, que lo reemplazó en el cargo, tuvo también 
que pagar con la vida la usurpación que se de- 
cía haber hecho de la autoridad suprema. Como 
se ve por estos ejemplos, la moral no domina- 
ba ni entre los gobernantes ni entre los subdi- 
tos, y los beneficios de un régimen de modera- 

1. — ¿Qué abusos pueden señalarse en los primeros tiempos 
del régimen de la colonia, y cómo acabaron sus días algunos 
gobernadores de Honduras? 



— 36 — 

ción y de leyes no se fueron alcanzando sino al 
. compás de la solidez que en estas tierras ad- 
quiría el gobierno colonial. 

2. — Cuando la audiencia de Nueva España 
(Méjico) tuvo noticia de que don Pedro de Al- 
varado estaba en Guatemala de regreso de la 
expedición al Perú, á la que tanto se había 
opuesto aquélla, nombró á uno de sus ministros, 
el licenciado Alonso de Maldonado, para que 
viniese á tomarle residencia; es decir, á exami- 
nar su conducta, para ver si se había maneja- 
do con arreglo á los dictados de la justicia y de 
la conveniencia pública, ó si había infringido 
las instrucciones recibidas para el ejercicio del 
mando; en una palabra, si había procedido bien 
ó mal en su manejo, como gobernador y capi- 
tán general de Guatemala. 

3. — Instruido Alvarado de la medida dictada 
por los oidores de Méjico, arregló las cosas en 
la ciudad de Guatemala y se marchó á España 
á solicitar el apoyo de sus amigos en la corte; 
hizo el viaje por tierra de Honduras, tomando 
allí algunas providencias, entre otras la de fun- 
dar la villa de S. Pedro Zula y el envío de Juan 
de Chávez á establecer la ciudad de Gracias, y 
se embarcó á mediados de 1536 en Puerto Ca- 
ballos, con destino á España. 

2. — ¿Qué dispuso la audiencia de Méjico cuando tuvo noti- 
cia de que Alvarado había vuelto del Peni? 

3. — ;Qué hizo Alvarado al saber lo dispuesto por los oido- 
res de Méjico? 



— 37 — 

4. — Entretanto, vino á Guatemala el visita- 
dor Maldonado, y comenzó á ejercer el gobier- 
no con moderación y tino, y llegó también á 
Honduras el adelantado don Francisco de Mon- 
tejo, nombrado gobernador de esa provincia 
por el rey. 

5. — Montejo, después de distribuir entre sus 
amigos y él las tierras adjudicadas por Alvara- 
do á otros colonos, mandó al capitán Alonso de 
Cáceres á establecer la villa de Comayagua, fun- 
dada por dicho capitán en 1537. El mismo Cá- 
ceres pacificó varios pueblos insurreccionados, 
é hizo una larga y penosa campaña contra el 
valeroso cacique Lempira, que se defendía con 
un ejército de treinta mil indios en la provincia 
de Cerquín. 

6. — Importa saber que desde 1 563 existía ya 
en Costa Rica la ciudad de Cartago, cuya fun- 
dación se debe al conquistador de aquel país, 
don Juan Vázquez de Coronado; y desde 1530 
había penetrado en territorio costarricense y 
con procedencia de Guatemala, Jorge de Alva- 
rado, quien sojuzgó entonces las poblaciones 
indígenas de Turrialba y Suerre. En 1540 se co- 
misionó en Madrid á Diego Gutiérrez para con- 



4. — Expliqúese la llegada de Maldonado á Guatemala y de 
Montejo á Honduras. 

5. — ¿Qué providencias dictó Montejo en Honduras? 

6. — ¿Desde cuándo existía la ciudad de Cartago, cuándo 
fueron sojuzgadas Turrialba y Suerre, y qué encargo se dio 
á Diego Gutiérrez? 



— 38 — 

tinuar la conquista de Costa Rica, y se le dio 
el título de gobernador y capitán general de 
esa provincia, llamada entonces Cartago. 

7. — Don Pedro de Alvarado llegó á la capi- 
tal de Guatemala en septiembre de 1539, de 
vuelta de España, muy satisfecho del éxito de 
su viaje y en compañía de doña Beatriz de la 
Cueva, con quien venía casado y á quien acom- 
pañaban veinte doncellas de la alta clase social 
de España; también vinieron con don Pedro en 
esa ocasión, trescientos arcabuceros y otros mu- 
chos individuos; todos habían entrado al país 
por Puerto Caballos. 

8. — El infatigable don Pedro, apenas llegado 
á Guatemala, concibió la idea de pasar á Occi- 
dente, para entablar el comercio con la China 
y con las islas Molucas: mandó al efecto cons- 
truir varios navios en Acajutlu, y allí se em- 
barcó con mucha gente de infantería y caba- 
llería; pero habiéndose detenido en la costa de 
la provincia de Jalisco de Nueva España, en 
busca de agua y de víveres frescos, y habiendo 
avanzado en el interior de ese país para pelear 
con los indios, sufrió terribles contusiones y mu- 
rió en Guadalajara el 29 de junio de 1541. 

9. — En septiembre del mismo año 1541 fué 



7. — ¿Cuándo y con quiénes volvió Alvarado de España? 

8. — ¿Cómo se explica el término de la existencia del con- 
quistador de Guatemala? 

9. — ¿Cuándo fué arruinada la ciudad que se fundó en el 
valle de Almolonga, y á dónde fué trasladada la capital? 



— 39 — 

destruida por consecuencia de temblores de tie- 
rra y de una inundación la ciudad capital, fun- 
dada en el valle de Almolonga en noviembre 
de 1527; perecieron en la catástrofe doña Bea- 
triz de la Cueva y muchas personas más; con 
tal motivo se trasladó la capital al inmediato 
valle de Panchoy, donde hoy está la población 
que se llama Antigua. 

10. — Entre los españoles que más eficazmen- 
te contribuyeron á la obra de la conquista pací- 
fica y civilizada, merece citarse el liberal y vir- 
tuoso fray Bartolomé de las Casas, que fué un 
valiente protector de los indios, á quienes pro- 
curó favorecer de todos modos, no sólo en Gua- 
temala y Nicaragua, sino también en Méjico y 
en el Perú. Fué obispo de Chiapas, provincia que 
en el largo período del régimen colonial, formó 
siempre parte del reino de Guatemala. Su me- 
moria merece sin duda el respeto de todos los 
buenos. 

11. — En 1549 se alteró la tranquilidad en la 
provincia de Nicaragua, porque la audiencia 
llamada de los Confines, establecida al princi- 
3Ío en la ciudad de Gracias, en donde se insta- 
ó en 1544, había despojado del cargo de go- 
bernador del mismo Nicaragua á don Rodrigo 
de Contreras; por lo que los hijos de éste pro- 
movieron una revuelta, mataron al obispo Val- 



lo. — ¿Qué hay que decir respecto del padre las Casas? 
11. — Cuál fue el móvil de la conjuración de los Contreras? 



-40- 

divieso, y cometieron otros escándalos, que no 
es posible recordar sin indignación, j que no 
quedaron sin providencial castigo. 

12. — El presidente j gobernador de Guate- 
mala, licenciado Cerrato, puso en libertad á mu- 
chos de los indios reducidos á la esclavitud, y 
favoreció á los aborígenes en general, evitando 
los malos tratamientos que recibían de algunos 
de los colonos; aumentó el número de los fun- 
cionarios llamados corregidores, y trató de que 
los indios no sufriesen por causa del servicio á 
que se les obligaba con las llamadas encomien- 
das, que consistían, como los repartimientos, en 
la asignación que se hacía á cada colono espa- 
ñol de una porción de aborígenes, que trabaja- 
ban sin salario, en favor de los amos ó enco- 
menderos. 

13.— La ciudad de San Salvador, sujeta á te- 
rremotos más ó menos violentos, experimentó 
uno de desastrosos resultados el 23 de mayo 
de 1575. 

14. — Entre las causas á que se debía el esca- 
so progreso del reino de Guatemala, conviene 
mencionar la hostilidad de los corsarios ingle- 
ses y de otros países, que saquearon á Trujillo 
y otras poblaciones del Norte y del Sur en los 



12. — ¿Cómo se condujo el gobernador licenciado Cerrato, 
y qué eran las encomiendas ó repartimientos? 

13. — ¿En qué afío del siglo XVI se sintió un terrible terre- 
moto en la ciudad de San Salvador? 

14. — ¿Cuál fué la hostilidad de los corsarios? 



— 41 — 

Últimos años del siglo XVI, y siguieron hosti- 
lizando en todo el siglo XVII, en el XVIII j 
aun en los primeros años del XIX, mantenien- 
do á las autoridades en alarma y obligándolas 
á hacer esfuerzos para rechazarlos; el atrevido 
marino inglés Francisco Drake fué uno de los 
que más inquietaron al reino de Guatemala. 

15. — No terminó el siglo XVI sin dejar, en- 
tre las varias obras públicas realizadas, una de 
notoria utiUdad, cual es el magnífico puente de 
Los Esclavos, que existe sobre el río del mismo 
nombre, y se construyó en 1592, siendo gober- 
nador del reino de Guatemala el licenciado Pe- 
dro Mayen de Rueda. El puente es todo de pie- 
dra labrada; descansa en 11 arcos, y mide 128 
varas de largo por 10 de ancho. Fué costeado 
con fondos del cuerpo municipal de la ciudad 
de Guatemala, y dirigieron la fábrica los arqui- 
tectos Francisco Tirado y Diego Felipe, bajo la 
inspección del alcalde don Rodrigo de Fuentes 
y Guzmán. 



la— ¿Cuándo se construyó el puente de Los Esclavos? 



— 42 — 



CAPITULO V 



Situación del reino fh Guntenial/i ta los ■•si'jlo.s XVII y XVI I L 



1. — En el siglo décimo séptimo y en el sub- 
siguiente continuaron creciendo y desarrollán- 
dose en todos sentidos las diversas provincias 
del reino de Guatemala, aunque no del modo 
satisfactorio que habría sido de desear: los cor- 
sarios y piratas, que á fines del siglo anterior 
hostilizaban al país, siguieron molestando con 
encarnizamiento; además, el escaso progreso de 
la agricultura y del ramo mercantil, era otro 
obstáculo al adelanto, porque las mejoras no 
pueden abrirse paso allí donde no abunda la 
^oblación laboriosa y entendida y donde faltan 
os recursos materiales para estimularlas. Con 
un raquítico comercio, con una agricultura lán- 
guida y con masas de indios casi incultos no 
era posible que progresara un país poblado por 
reducidos grupos de europeos; y aunque había 
funcionarios españoles celosos y patriotas, no 
todos los que ejercían autoridad cumplían es- 
trictamente con las leyes y providencias del go- 
bierno de España, encaminadas á proteger á los 



1. — ¿De qué modo vinieron desarrollándose las provincias 
del reino de Guatemala, y por quá no progresaban satisfacto- 
riamente? 



— 43 — 

indios y promover bienes en estas provincias. 

2. — La industria del ganado se desarrolló 
mucho, aunque producía pocos beneficios á los 
dueños de las haciendas en que se criaba, por- 
que la carne abundaba y se vendía á muy bajo 
precio, y frecuentemente se mataba reses sólo 
por aprovechar las pieles y exportarlas con 
destino á España, que era á donde iban los frii- 
tos del reino de Guatemala y de donde venían 
las mercaderías. Estaba prohibido el comercio 
con otras naciones; sin embargo, de Inglaterra 
y de otros países se traían artículos por con- 
trabando, hasta que al ñn el mismo gobierno de 
España tuvo que tolerar el tráfico que se hacía 
con extranjeros. 

3. — El cacao, que era cultivado desde antes 
de la conquista y que á los antiguos aborígenes 
servía como moneda y para confeccionar el cho- 
colate, continuó también cultiv^ándose, en gran- 
de escala, en tiempo de la colonia, no sólo para 
el consumo interior, sino para la exportación; 
pero á ese artículo le fijó precio al principio la 
autoridad, lo mismo que á otros productos; y 
esto era un mal para el comercio, porque las 
industrias no prosperan si no son libres; es de- 
cir, si no puede expenderse la cosa donde quie- 
re el dueño y por el valor que á él convenga se- 
ñalar. 



2. — ¿Qué hay que decir respecto del ganado y del modo de 
efectuar el tráfico mercantil? 
3. — ¿Qué ocurría con el cacao? 



— 44 — 

4. — Para remediar ese mal, al menos hasta 
cierto punto, se expidió la real cédula que pre- 
venía qué los abastos y demás comestibles se 
pudiesen llevar y traer, vender y comprar, con 
toda libertad, en las provincias de las Indias, 
si bien no era permitido enviar producto algu- 
no á países extranjeros, para que sólo España 
ejerciese el monopolio de los frutos coloniales. 
Era éste un vicioso sistema de legislación, sis- 
tema propio de la época, no sólo en España, 
sino también en Francia. 

5. — El añil era otra de las más importantes 
3roducciones, y se elaboraba principalmente en 
as provincias de Guatemala y San Salvador. 

6. — La minería era favorecida de varios mo- 
dos; en la provincia de Honduras abundaban 
los minerales de oro y plata. La casa de mone- 
da de Guatemala comenzó á funcionar en mar- 
zo de 1733; antes de esa fecha, casi sólo circu- 
laba aquí moneda acuñada en el Perú y en 
Nueva España. 

7. — El comercio se hacía de tarde en tarde 
con España, las Antillas, Nueva España y el 
Perú; y frecuentemente era preciso que los pro- 
ductos de Guatemala y de San Salvador fuesen 



4. — ¿Qué dispuso una real cédula respecto del comercio de 
abastos, y qué se proponía España con sus prohibiciones? 
5. — ¿Cuál era otra de las producciones más provechosas? 
6.— ¿Qué hay que decir sobre minas y casa de acuñaciones? 
7. — ¿Cómo se efectuaba el comercio con el exterior? 



— 45 — 

llevados por tierra hasta Veracruz, para ser 
allá embarcados con destino á Cádiz. 

8. — Fuertes gravámenes estaban establecidos 
por ley sobre los productos del país, siendo ade- 
más preciso pagar contribución por ejercer las 
profesiones y los oficios y hasta por el desem- 
peño de los empleos; todo con el fin dé cubrir 
los gastos administrativos, y ayudar al gobier- 
no de España en sus apuros de dinero. La ciu- 
dad de Guatemala vivía abrumada por la po- 
breza en que se encontraban los moradores en 
su mayor parte; y en las otras localidades, es- 
pecialmente en Costa Rica, no eran abundantes 
os recursos para la existencia. 

9. — En 1659 se experimentó un desastroso 
terremoto en la ciudad de San Salvador; el 9 
de octubre de 1762 ocurrió la ruina de Petapa, 
que contaba con más de cinco mil habitantes y 
que fué destruida por una inundación; y en julio 
de 1773, el día de Santa Marta, se arruinó por 
causa de fuertes temblores de tierra, la ciudad 
capital de Guatemala, que existía en el valle de 
Panchoy y era una de las más hermosas pobla- 
ciones de la América española; entonces se tras- 
ladó la capital al valle denominado de la Ermi- 



8. — ¿Qué contribuciones se pagaban, y cómo vivían los mo- 
radores de Guatemala y de otras localidades, en cuanto á bie- 
nes de fortuna? 

9. — Cítese el nuevo terremoto de San Salvador, la inunda- 
ción de Petapa y la ruina llamada de Santa Marta en la ca- 
pital 



— 46 — 

ta, en el que hoy existe. En junta general de 
autoridades y principales vecinos, celebrada el 
5 de agosto del mismo año de la catástrofe, se 
dispuso provisionalmente la traslación, y en 21 
de julio de 1775 se expidió por el rey de Espa- 
ña la cédula que prevenía fundar la capital en 
el valle que se denominaba de la Virgen, donde 
hoy se encuentra y que es la continuación del 
punto llamado la Ermita. 

10. — Conviene saber que si los conquistado- 
res, en su mayor parte, se habían mostrado du- 
ros con los indios, y si muchos colonos observa- 
ron una conducta análoga, los demás españoles 
trataban á los aborígenes suavemente y procu- 
raban civilizarlos,enseñándolos á vestirse, á cons- 
truir sus casas, tejer, fabricar sombreros, culti- 
var el trigo y hacer el pan, etc., etc. De España 
vinieron muchas semillas y plantas desconoci- 
das en América, así como bueyes, caballos y 
otros animales útiles, que en el Nuevo Mundo 
se han reproducido tan satisfactoriamente. 

11. — Para garantizar en lo posible la buena 
administración de estos países en sus varios ra- 
mos, estableció el gobierno de España los pro- 
cedimientos llamados visitas ó residencias, por 
cuyo medio se hacía efectiva la responsabilidad 
de los capitanes generales del reino de Guate- 



10. — Trato dado por los españoles á los indios, é introduc- 
ción de plantas y animales útiles. 

11-— Cómo se garantizaba hasta cierto punto la acertada 
administración colonial? 



— 47 — 

mala, de los g(^bern adores de las provincias y 
de los corregidores y alcaldes mayores. Al se- 
pararse del mando alguno de esos funcionarios, 
se le residenciaba; es decir, se le sometía al jui- 
cio destinado á indagar los cargos que contra 
él resultasen; y si se ausentaba del país antes 
de llenar deber tan ineludible, tenía que cons- 
tituir apoderado, dejando además un depósito 
en dinero ó fianzas á satisfacción de la real au- 
diencia, que funcionaba en la ciudad capital. 
Desde el conquistador don Pedro de Alvarado, 
á quien vino á residenciar un oidor de Méjico, 
todos los capitanes generales, lo mismo que los 
delegados del rey en las varias provincias y 
partidos, estaban sujetos á lo prescrito en ese 
3unto por las leyes, para que no fuese ilusoria 
a responsabilidad por ellas señalada. 

12. — En el reino de Guatemala existieron 
también en la época de la colonia los llamados 
gremios de artes y oficios, reglamentados casi 
como en el Viejo Mundo, y que si alguna utili- 
dad produjeron al principio^ merced á la ense- 
ñanza que por su medio se daba en carpintería, 
platería, sastrería y otros ramos, fueron en lo 
general perjudiciales al progreso de las artes, 
por cuanto encadenaban la libertad del opera- 
rio, y ponían obstáculos al desarrollo de esas 
industrias con los exámenes y pruebas que exi- 
gían los reglamentos. 

12. — ¿Qué hubo en orden á los gremios de artes y oficios? 



— 48 — 

13. — í'abricábanse en el reino de Guatemala 
tejidos burdos de diversas clases, y se los en- 
viaba á veces al exterior, como artículo de co- 
mercio; también se fabricaban órganos, guita- 
rras j otros instrumentos de música. 

14. — En el año 1660 se trajo á la ciudad de 
Guatemala la primera imprenta. "La Gaceta^' 
comenzó á publicarse mensualmente en el pri- 
mer cuarto del siglo XVIII. La Universidad, 
establecida en la ciudad capital, se fundó en la 
segunda mitad del siglo XVII, y para ella vi- 
nieron al principio algunos catedráticos de Es- 
paña. Existían algunos colegios y escuelas, aun- 
que la instrucción pública no se desenvolvió 
sino en muy limitada escala, no faltando sin 
embargo hombres eruditos en derecho, filoso- 
fía y teología. En Nicaragua existió el impor- 
tante colegio de San Ramón. 

15. — A fines del siglo XVII no estaba aún 
sometido á la obediencia del rey de Castilla el 
Peten, de suerte que la autoridad superior de 
Guatemala no extendía su acción en aquella 
parte de nuestro territorio. El gobernador don 
Jacinto de Barrios Leal, general de artillería, 
emprendió, aunque sin buen éxito, la conquista 



13. — ¿Qué se fabricaba en el reino de Guatemala? 

14. — ¿Qué se puede decir respecto de la primera imprenta, 
del primer periódico, de la universidad y otros centros de 
ilustración? 

15. — Cuándo se obtuvo la sujeción del Peten, y qué jefes 
trabajaron por conseguirla? 



— 49 — 

del Peten y Lacandón en 1695, ayudando á los 
gastos la provincia de San Salvador con dona- 
tivos hechos por sus habitantes; y pocos años 
después se realizó al fin esa conquista, en el pe- 
ríodo de don Gabriel Sánchez de Berrospe, que 
vino á reemplazar al señor Barrios Leal. 

16. — Merece ser citada la medida que la au- 
toridad superior del país tomó en 1732, y que 
se refiere á la prohibición hecha para ejercer 
la medicina y la cirugía á sujetos que carecie- 
sen de título expedido con tal fin. Dictóse esa 
providencia para evitar los abusos de los^ cu- 
randeros, y se conminó á los contraventores 
con un mes de prisión, cincuenta pesos de mul- 
ta y un año de confinamiento. En tal virtud, se 
pfevino á los boticarios no despachasen recetas 
que no llevaran la firma de profesor autorizado. 
En cuanto á las medicinas que en las boticas se 
vendían, ya desde 1711 se había dispuesto nue- 
vamente que el protomédico cuidara de exami- 
narlas,para que siempre fuesen de buena calidad. 

17. — Por diversas leyes estaba prohibido el 
tráfico con extranjeros, para que las posesiones 
de España en América sólo comerciaran con la 
madre patria. Informada la audiencia de Gua- 
temala de que en la costa del Norte de Hondu- 

16. — ¿Qué providencia se tomó en orden al ejercicio de la 
medicina y la cirugía, y en lo que hace al servicio de las bo- 
ticas? 

17. — ¿Qué comisión se confirió en 1745 al oidor señor Al- 
varez de Castro, y qué hizo ese funcionarjo en Comayagua? 

4 



— se- 
ras introducían mercaderías por contrabando 
algunos ingleses que estaban avecindados en Río 
Tinto j otros puntos, y que pretendían ejercer 
dominio en los indios mosquitos j payas^ enrió 
á Comayagua en 1745, con el título de juez pes- 
quisidor, investido de amplias facultades, al oi- 
dor don Fernando Alvarez de Castro. Este sus- 
pendió en sus funciones al capitán don Tomás 
Hermenegildo de Arana, gobernaaor de la pro- 
vincia; ordenó la construcción de nuevos edifi- 
cios para cárceles y cabildo en Comayagua, y 
destacó algunas tropas para atacar á los que 
hacían el contrabando por la parte del Norte, 
y que eran auxiliados por los indios llamados 
jicaques S*"^ 

18. — Un suceso de importancia ocurrió en el 
año de 1767, cual es la expulsión de los padres 
jesuitas del territorio de Guatemala, en virtud 
de la ley expedida por el monarca don Carlos 
III para extinguir la Compañía de Jesús en Es- 
paña y sus colonias. El número de religiosos 
existentes de esa orden en la ciudad capital, era 
de doce á catorce, figurando entre ellos dos ó 
tres guatemaltecos; los demás eran mejicanos y 
de otros países. 

(*) Xo« daioB que á este asunto se refieren, lo mismo que algunos oíros 
cordenidos en las adiciones hechas á la segunda edidónj han sido reciente' 
mente publieados en periódicos de esta ciudad, en artículos sobre recuerdos 
de la época colonial; pero debe hacerte constar que el autor de esos artículos 
es el mismo autor de este libro. — (Julio de 1889) 

18. — ¿Cuándo ocurrió la expulsión de los jesuitas? 



— si- 
lo. — El sistema de alcabalas y el estanco del 
tabaco, de la pólvora, naipes j aguardientes ali- 
mentaban el disgusto entre los pobladores del 
reino, disgusto que se manifestaba por medio de 
escritos subversivos; j aunque se bajó el precio 
del tabaco, no se calmaron los ánimos, siendo 
preciso aumentar la fuerza armada en la capi- 
tal^ en Nicaragua y Honduras. Esto pasaba en 
la segunda mitad del siglo XVIII. 

20. — Las milicias estaban ya establecidas des- 
de muy atrás en muchas poblaciones; y desde 
1751 se comenzó á construir el castillo de San 
Fernando de Omoa, terminado en 1775 y pro- 
visto de piezas de artillería y demás útiles de 
guerra. En la capital existía ya en ese tiempo 
un batallón fijo de infantería y un escuadrón de 
caballería; el inspector general don Matías de 
Gálvez organizó en 1778 cuerpos de una y otra 
arma en Chiquimula, Santa Ana, Tegucigalpa, 
Comayagua y otros puntos. El gasto por suel- 
dos de jefes y oficiales en las varias provincias 
del país, fué en 1783, de cincuenta mil ciento 
veinte y siete pesos; la asignación más alta era 
entonces de mil pesos año. La fortaleza del río 
de San Juan de Nicaragua estaba ya levanta- 
da desde 1675, y la de Trujillo se construyó en 
1744. 

19. — ¿Cuál fué la causa del disgusto que se hizo sentir en 
la segunda mitad del siglo XVIII? 

20. — ¿Qué hay que decir respecto de milicias, tropa de lí- 
nea y construcción de las fortalezas de Omoa, Nicaragua* y 
Trujillo? 



— 52 — 

21. — Según el padrón hecho en virtud de 
orden superior en el último cuarto del siglo 
XVIII, había 811,675 habitantes en las varias 
provincias del reino de Guatemala, incluyén- 
dose entre ellas, como debía acontecer, la de 
Chiapas, sujeta al capitán general que ejercía 
el gobierno en esta vasta circunscripción del 
Nuevo Mundo. La ciudad capital contaba en 
1782, es decir, pocos años después de haber 
comenzando á levantarse en el llano de la Vir- 
gen, 14,461 almas. 

22. — No descuidaba el gobierno de España 
la necesidad de hacer venir de la Península y 
aun de posesiones españolas, familias que co- 
lonizasen nuestro país. Procedentes de la Co- 
rana y de las islas Canarias, llegaron á Truji- 
Uo de Honduras, en 1787, más de seiscientas 
personas de ambos sexos y de diferentes eda- 
des. La mayoría de esos individuos componía- 
se de labradores, y traían arados y otros úti- 
les de agricultura. Estableciéronse esas fami- 
lias, mezcladas con la gente del país, en Roa- 
tán, Río Tinto y otros puntos de la costa del 
Norte de Honduras y Nicaragua, y se encargó 
de distribuirlas y colocarlas convenientemente 

21. — ¿Cuál era la población del reino de Guatemala en el 
ultimo cuarto del siglo XVIII, y cuántos habitantes contaba 
la nueva ciudad capital en los primeros años de su fundación 
en el lugar en que hoy existe? 

22. — ¿Qué medidas expidió el rey de España para aumen- 
tar la población europea en la costa del Norte de Nicaragua 
y Honduras? 



— 53 — 

el eütendido gobernador de la primera de las 
provincias dichas, coronel don Juan Nepomu- 
ceno de Quesada. El gasto del transporte de 
cada persona adulta, desde la Coruña y Cana- 
rias hasta Trujillo, fué de ochenta pesos, que 
se pagaron por las reales cajas de la ciudad de 
Guatemala. Pero esa colonización no produjo 
los apetecibles resultados: muchos de los colo- 
nos murieron por causa de las fiebres y las 
disenterías; otros se dirigieron al interior, y 
algunos tornaron á su país natal, quedando 
muy pocos en la costa, como fundadamente se 
presume. 

23. — En real cédula circular de 27 de marzo 
de 1789 se previno á los virreyes y capitanes 
generales de las colonias de España en Amé- 
rica que informaran al rey sobre la construc- 
ción de cementerios fuera de poblado, y mani- 
festaran si los fondos de las iglesias podrían 
sufragar los gastos consiguientes al número de 
establecimientos de esa índole que en cada po- 
blación se necesitasen; y algunos años después 
se reiteró por medio de otra cédula, la preven- 
ción á los funcionarios dichos, y se recomendó 
el asunto á los arzobispos y obispos, á fin de 
que se hiciesen los cementerios fuera de las po- 
blaciones, en obsequio del estado sanitario, que 
tanto sufría por los enterramientos dentro de 

23. — ¿Cuándo se ordenó la construcción de cementerios 
fuera de poblado, y qué dispuso el cuerpo municipal de Co- 
mayagua, algún tiempo después, sobre el particular? 



— 54 — 

las iglesias y en otros sitios contiguos á éstas. 
Más adelante hizo oir el cuerpo municipal de 
Comayagua, capital de la provincia de Hon- 
duras, muy sentidas quejas, con motivo de las 
enfermedades reinantes en el lugar, y que en 
gran parte se atribuían á la costumbre de ha- 
cer inhumaciones en los templos, pues no se 
había cumplido lo ordenado por el rey; y se 
dispuso establecer un cementerio junto á la 
ermita de San Blas, situada en el campo, a al- 
guna distancia de la ciudad dicha. Hay que 
advertir que desde que vino á Guatemala la 
segunda real cédula, que prevenía la mejora 
de que se trata, ordenó el capitán general que 
se ejecutase lo indicado en ella, y con tal obje- 
, to fué transcrita la orden á los intendentes de 
las provincias, á los alcaldes mayores y corre- 
gidores de los diversos partidos. 

24. — Cuando estaba ya para terminar el si- 
glo XYIII, se estableció en la ciudad de Gua- 
temala la Sociedad Económica de Amigos, 
aprobada por el rey de España en cédula de 
21 de octubre de 1795. Esa corporación, ajena 
siempre á la política, vivió por muy largos 
años, promoviendo con celo patriótico el pro- 
greso de la industria agrícola, de los hilados y 
tejidos, del dibujo, de la pintura, escultura y 
otros ramos, y merece un recuerdo grato en 



24. — ¿Hubo alguna sociedad patriótica en la capital del 

¡nn? 



reino? 



— 5o — 

todo libro de historia centro-americana, por- 
que ha sido un timbre de honor para el país. 

25. — En 1796 dirigió el capitán general de 
Guatemala, don José Domas y Valle, al rey de 
España el informe que anteriormente se le ha- 
bía pedido sobre la industria minera. Desarro- 
llábase ésta con mucha lentitud, ya por falta 
de capitales y obreros para la explotación, ya 
por escasez de sujetos entendidos en las faenas 
del beneficio. 

La provincia de Chiapa era una de las seis 
que componían el antiguo reino de Guatema- 
la, y en ella no se trabajaba mina alguna á fi- 
nes del pasado siglo, ni se había descubierto 
más que una ú otra de hierro y plomo, ningu- 
na de metales preciosos, á pesar de las excava- 
ciones en varios puntos ejecutadas con tal fin. 

En la provincia de Guatemala, beneficiában- 
se en 1796, diversas vetas de plata y oro, co- 
mo las de Alotepeque en el partido de Chiqui- 
mula, las de Parrasquí y Momostenango, la de 
Malacatán, la de Los Esclavos, á media legua 
del pueblo de ese mismo nombre, etc., etc. 

En la provincia de San Salvador existían 
(seguimos refiriéndonos al mismo año) las mi- 
nas El Tabanco v Los Encuentros en el parti- 
do de San Miguel, las de Chalatenango, la de 
Cojutepeque, las de Metapán y la de Sensunte- 
peque; de éstas sólo las dos primeras citadas, 

25. — ¿Qué situación guardaba la industria minera á fines 
del siglo XVIII, en las varias provincias del país? 



— 56 — 

es decir, las del partido de San Miguel, esta- 
ban explotándose; una de ellas, la de Los En- 
cuentros, había producido en los cinco años 
anteriores á 1796, ^^treinta v ocho barras de 
plata, con peso de cuatro mil ochocientos cin- 
cuenta y seis marcos," según l^s palabras del 
expediente reápectivo. 

En la provincia de Honduras se trabajaban 
las del partido de Comayagua, que eran tres, 
y las de Yuscarán, Potrerillos, Santa Lucía, 
Cedros, San Antonio, Corpus, etc. etc.; y se sa- 
be que en 1786 estaban beneficiándose varias 
ricas minas de oro en el lugar denominado 
Santa Cruz, á cuatro leguas de Quimistán. 

En la provincia de Nicaragua se explotaban 
las cinco existentes en el lugar nombrado El 
Peñón, á veinte leguas de distancia de la capi- 
tal, que era entonces la ciudad de León; en- 
contrándose en abandono las del distrito de 
Segovia. 

En la provincia de Costa Rica no faltaban 
minas descubiertas; pero la escasez de recursos 
impedía en aquella época las tareas del bene- 
ficio. 

El azogue para el laboreo se traía de la Pe- 
nínsula por el puerto de Omoa, vendiéndose en 
Comayagua el quintal á sesenta pesos, y en las 
demás provincias á un precio más elevado, pues 
de la capital de Honduras se llevaba á los otros 
puntos del reino en que había necesidad de ese 
artículo. 



— 57 — 

26. — No sólo en la provincia de Guatemala 
sino también en algunas de las otras se constru- 
yeron importantes edificios en el siglo XVIII. 

En los primeros años de esa centuria se edi- 
ficó la catedral de Comayagua, merced á los 
esfuerzos del virtuoso obispo señor Pérez. 

En 1751 comenzó á levantar el magnífico 
castillo de San Fernando de Omoa el general 
señor Vázquez Prego, en virtud de real orden, 
y quedó terminado en 1775, según ya se dijo. 
Entre los fondos destinados á esa fábrica, hay 
que citar los productos del gravamen impues- 
to al añil que se exportaba por los varios puer- 
tos del reino de Guatemala. 

La iglesia catedral de León de Nicaragua, 
que es tan espaciosa como sólida, fué estrena- 
da en 1780, por empeño del obispo señor Tris- 
tán, que consiguió dar cima á esa obra, princi- 
piada desde 1746, y favorecida con diez mil 
pesos que de sus rentas cedió para la fabrica 
el celoso prelado señor Vilches. 






' 26. — ¿Qué edificios de importancia se levantaron, entre 
otros, en el siglo XVIII, en algunas de las provincias del an- 
tiguo reino de Guatemala? 



— 58 — 



CAPITULO ^'I 



Período corrido desde 1801 hasta ht proclamación de la In- 
dependencia en 1821. — Reflexiones sobre el rérjimen colonial 



1. — Llegó el año de 1801, y encontró tran- 
quilo y pacífico al reino de Guatemala, entre- 
gado al paulatino desarrollo de sus elementos 
de prosperidad: el país empezaba á adquirir al- 
gún vigor en lo que toca á la riqueza pública, 
j principiaba á echar en olvido la miseria en 
que antes se hallaba y el infortunio sufrido por 
diversas causas. Estaba entonces como gober- 
nador, capitán general y presidente de la au- 
diencia el jefe de escuadra don José Domas y 
Valle, hombre achacoso, que contaba ya cien 
años de edad, y á quien reemplazó el mismo 
año en el gobierno el mariscal de campo señor 
González Saravia, jefe enérgico y entendido, 
que gozaba de crédito en la corte y que se em- 
peñó por la mejora del país. 

2. — La ciudad capital del reino, trasladada 
desde veinticinco añ03 antes al hermoso valle 
de la Ermita, iba ensanchándose y embellecién- 
dose por modo extraordinario; y sin embargo, 

1. — ¿Cómo se encontraba el reino en 1801, quién lo gober- 
naba al comenzar el año, y quién vino á ejercer después el 
mando? 

2. — ¿Qué hay que decir sobre el progreso de la capital y 
sobre la situación del erario público? 



— 59 — 

I 

la situación de las arcas públicas no era muy 
desahogada: venían anualmente de Méjico cien 
mil pesos para ayudar al pago de la lista mili- 
tar y civil. 

3. — Conforme avanzaba el siglo, crecía tam- 
bién la afición á la libertad y al gobierno pro- 
pio: hablábase en todos los círculos sociales de 
sacudir la tutela española, si bien muchos de 
los que así opinaban no eran estimulados más 
que por el deseo de excluir de los empleos á 
los nacidos en la Península y disfrutar ellos so- 
los de las ventajas de la administración, sin 
cuidarse de principios políticos ni de formas de 
gobierno. 

4. — El capitán general y demás autoridades 
de las provincias, observando la aspiración que 
se advertía en el sentido de la Independencia, 
aspiración fomentada por la emancipación po- 
lítica de los Estados Unidos de América y por 
el prestigio de los principios proclamados por 
la Revolución francesa, redoblaban la vigilan-, 
cia, á fin de neutralizar los trabajos de los par- 
tidarios de la autonomía. 

5. — Los sucesos ocurridos en la Península en 
1808, y la campaña que algunos años después 



8. — ¿Cuándo comenzó á mostrarse el deseo de la emanci- 
pación del país? 

4. —¿Qué hacíaü los encargados del mando al observar las 
aspiraciones en el sentido de la libertad? 

5. — ¿Qué otros sucesos contribuyeron al entusiasmo por la 
Independencia? 



— 60 — 

se emprendió en Nueva España, Venezuela y 
otros puntos, en favor de la emancipación, alen- 
taron á los disidentes del reino de Guatemala, 
dando lugar á juntas revolucionarias en la ciu- 
dad de San Salvador, en la de Guatemala y en 
la de Granada; en Costa Rica no se advertían 
síntomas de descontento, y en Tegucigalpa, po- 
blación importante de Honduras, experimentá- 
base ya Jalguna falta de simpatía hacia los es- 
pañoles. 

6. — En 1811 fué reemplazado el mariscal se- 
ñor Saravia por el teniente general señor Bus- 
tamante; éste se empeñó en amedrentar á los 
amigos de la libertad, persiguiendo á los que 
de algún modo daban muestras de simpatizar 
con el cambio político. 

7. — En tiempo del señor Bustamante previ- 
no el rey de España que le informase el gobier- 
no superior del país, sobre el estado en que se 
hallaba el proyecto de fundación de un hospi- 
cio en la ciudad de Guatemala. Ya desde 1790 
se había tratado aquí de establecer esa casa 
de caridad, para recoger en ella y ocupar pro- 
vechosamente á los mendigos de ambos sexos, 
á cuyo fin se disponía de legados hechos por 
personas piadosas. 



6. — ¿Cuándo entró á ejercer el mando el general Busta- 
mante, y qué hizo? 

7. — ;Desde cuando comenzó á tratarse del establecimiento 
de un hospicio en la ciudad capital del reino de Guatemala? 



— 61 — 

8. — Un suceso doloroso ocurrió en 1815: la 
ruina de la ciudad de San Salvador, por causa 
de un nuevo terremoto. Por ese tiepipo comen- 
zó á frecuentarse el puerto de Puntarenas en 
Costa Rica y á navegarse el Sarapiquí; y se in- 
trodujo en Guatemala el formal cultivo de la 
grana ó cochinilla, con semilla traída de Oaja- 
ca por empeño de la Sociedad Económica y 
particularmente del doctor Larrazábal, socio 
de ese instituto. 

9. — Ya en 1814 había acaecido otro suceso 
que afectó al público: la muerte del ilustre pa- 
dre Góicoechea, tan querido por sus virtudes, su 
profundo saber y sus servicios á la causa del 
adelanto; era natural de la provincia de Costa 
Rica, y falleció en la ciudad de Guatemala. 

10. — El más suntuoso edificio de esta ciudad, 
la iglesia catedral, se terminó y estrenó en 
1815, habiéndose principiado los trabajos des- 
de 1783, si bien, por falta de hábil dirección, 
estuvo la obra interrumpida por algunos años. 
Don Marcos Ibáñez fué el arquitecto que co- 
menzó la construcción del templo, reemplazán- 
dole en 1790 el ingeniero don José Sierra; pe- 
ro enviado éste á Nicaragua por asuntos del 

8. — ¿Hubo alguna otra ruina en la ciudad de San Salva- 
dor, y qué puede decirse respecto de varios puntos de interés 
para el comercio y la agricultura? 

9. — ¿Cuándo murió el padre Góicoechea, y por qué fué ge- 
neralmente sentida su muerte? 

10. — ¿Cuál es el mejor edificio de la ciudad de Guatemala, 
cuándo fué hecho, y qué arquitectos dirigieron la obra? 



— 62 — 

• 

servicio militar en 1800, encargóse de conti- 
nuar la obra en 1805 el arquitecto don Santia- 
go Marqui, venido expresamente de España 
con tal fin, y dotado con dos mil pesos de suel- 
do al ano. 

11. — El puente de Tegucigalpa sobre el río 
Grande, fué construido en 1818 y 1819, según 
el plano que trazó don José María Rojas y en- 
mendó el teniente coronel de ingenieros don 
Juan Bautista Jáuregui. Costeóse con fondos 
de aquella municipalidad y con auxilios espon- 
táneamente proporcionados por muchos de los 
vecinos del lugar. Era en ese tiempo alcalde 
mayor de Tegucigalpa el licenciado don Nar- 
ciso Mallol, y gobernador intendente de la pro- 
vincia de Honduras el coronel don José Tino- 
co de Contreras. 

12. — Todavía en aquel tiempo pagaban los 
indios el tributo que después de la conquista se 
les señaló, y que á mediados del siglo XVI apa- 
rece ya en cantidad de peso y medio por cada 
uno al año: de suerte que se sostuvo esa cuota, 
aumentada con el tostón del nuevo servicio, 
hasta los últimos días del gobierno de España 
en el país. Satisfacíanla los aborígenes desde 
los diez y ocho años de edad hasta los cincuen- 
ta; pero no estaban sujetos á las alcabalas que 
pagaban los demás habitantes. Era el tributo 

11. — ¿En qué año se construyó el puente de Tegucigalpa 
y con qué fondos? 

12. — ¿Cuándo se pagaba el tributo y en qué consistía? 



— 63 — 

un signo de vasallaje, en reconocimiento de la 
soberanía del monarca castellano, según los 
términos de la Ordenanza de Intendentes. Los 
indios de Costa Rica, escasos en número, esta- 
ban exentos del tributo, en razón de no consi- 
derárseles enteramente sojuzgados; j los de Ni- 
caragua tenían facultad para satisfacerlo en 
dinero ó en frutos de valor equivalente. 

13. — En los últimos años del régimen colo- 
nial se comenzó en Costa Rica á propagar el 
cultivo del café con semilla importada de la 
Habana en 1796 por Francisco Javier Nava- 
rro, y empeñóse en la formación de esos plan- 
tíos el gobernador español señor Acosta. 

14. — Desde 1818 se había retirado del man- 
do el señor Bustamante, á quien sustituyó en 
tan difícil puesto el teniente general don Car- 
los de Urrutia, sujeto que, por la falta de sa- 
lud y débil carácter, no pudo menos de contri- 
buir al desarrollo de los planes de los revolu- 
cionarios, favorecidos éstos por la libertad de 
imprenta, de la que se comenzó á disfrutar de 
nuevo en 1820, al restablecerse en ese año la 
liberal constitución española de 1812. 

15. — La diputación provincial de Guatema- 
la, con vista de la nulidad del señor Urrutia 
para el ejercicio del mando, le obligó en marzo 

13. — En qué tiempo se inició el cultivo del café en Costa 
Eica? 

14.— De qué otra manera fué favorecida la Independencia? 
15. — En quién delegó el poder el señor Urrutia? 



— 64 — 

de 1821 á delegarlo en el brigadier don Gabi- 
no Gaínza^ recientemente llegado de España 
con la investidura de inspector general. 

16. — El señor Gaínza contaba con alguna 
fuerza armada y con el partido llamado espa- 
ñolista, del que era jefe el ilustrado hondureno 
don José Cecilio del Valle; pero no se atrevió 
á tomar medidas para impedir el triunfo del 
ideal acariciado por los patriotas, compren- 
diendo cuan inútil sería la oposición de la au- 
toridad, una vez que era tan unánime el deseo 
de la Independencia, y Méjico, país vecino, es- 
taba j^a emancipado de España. 

17.— ^Cediendo Gaínza al empeño de los que 
deseaban que se convocase una reunión de fun- 
cionarios 3^ corporaciones, y halagado por los 
que le ofrecían el mando de Centro- América 
libre y soberana, convino en que se verificara 
esa junta, para que en ella se resolviese lo que 
pareciera más conveniente á los intereses pú- 
blicos. 

18. — En todas las clases sociales se advertía 
el entusiasmo por la Independencia; y entre los 
que trabajaron por esa transformación, sufrien- 
do algunos de ellos el ostracismo y otras pe- 
nas, merecen ser citados don José Francisco 
Barrundia, el padre doctor Delgado, don Ma- 

16. — ¿Cuál fué la conducta observada por Gaínza? 
17. — ¿Cómo convino el brigadier Gaínza en la junta de 
autoridades? 

18. — ¿Era general pl entusiasmo por la Independencia? 



— 65 — 

riáno Beltranena, don José Francisco Córdoba, 
el doctor don Pedro Molina, don Mariano Ay- 
cintena, los curas párrocos de San Salvador 
Delgado y Aguilar, don Manuel José Arce, don 
José Manjiel de la Cerda, don Pedro Guerrero 
y otros varios centro-americanos. 

19. — La reunión de autoridades v funciona- 
nos se celebró en la mañana del 15 de sep- 
tiembre de 1821, en el palacio del gobierno de 
la ciudad capital, bajo la presidencia del mis- 
mo señor Gaínza; hablóse en ella con amplia li- 
bertad, en pro y en contra de la emancipación 
política; un gran concurso de gentes de todas 
clases la pedía á gritos en los corredores y pa- 
tio del palacio; y al fin se decidió hacer la de- 
claración de Independencia, y redactó el acta 
el auditor general de guerra don José Cecilio 
del Valle. 

20* — Así terminó la dominación española en 
tierra centro-americana; y si ese beneficio fué 
debido á tantas causas que facilitaron su con- 
secución, debe siempre aplaudirse que no haya 
sido conquistado con sangre como en los de- 
más países de América, porque España no man- 
dó acá ejércitos para sostener su gobierno, y la 
mayoría de los empleados peninsulares y con 
ellos el capitán general señor Gaínza, lejos de 



19.-r-¿Cuándo se celebró la junta de funcionarios y se hizo 
la declaración de Independencia? 

20. — ¿Qué hay que decir sobre la consecución de la Inde- 
pendencia y la conducta de los empleados españoles? 

6 



— 66 — 

embarazar el paso que se daba^ contribuyeron 
á favorecerlo. 

21. — No estuvo exento de defectos el régi- 
men colonial, ni dejaron de cometerse abusos 
en la conquista, porque toda conquista es do- 
lorosa para los que la sufren, y les impone ge- 
neralmente sacrificios; pero no debe olvidarse 
que si hubo funcionarios ambiciosos y de duro 
trato para con los gobernados, hubo también 
muchos cuya memoria es digna de respeto, por 
el manejo que tuvieron, manejo que merece re- 
cordarse é inspirar la conducta de los que en 
mejores tiempos vienen á suceder á aquéllos en 
la administración de la cosa pública en la Amé- 
rica Central. 

22. — Como prueba de esa afirmación pueden 
ser citados varios capitanes generales, entre 
otros el señor López de Cerrato, defensor de 
los indios y enemigo de los abusos de los con- 
quistadores; el licenciado Avendaño, desintere- 
sado y celoso por el bien público, que siempre 
se negó á aceptar los regalos que se le hacían; 
el general Meneos, que suplió patrióticamente 
sumas de dinero de su peculio para objetos de 
común beneficio; el señor Henríquéz de Guz- 
mán, que cedió, también de su peculio, como 
donativo, cinco mil pesos para reedificar el 



21. — ^^¿Qué reflexiones inspiran el sistema colonial, la con- 
quista y el proceder de los empleados? 

22. — ¿Qué capitanes generales pueden ser mencionados, 
entre otros, por su ejemplar comportamiento? 



— 67 — 

hospital de la ciudad de Guatemala; el señor 
Rodríguez de Rivas, que de su fortuna parti- 
cular invirtió fuertes cantidades en la recons- 
trucción de varios edificios deteriora^dos por 
temblores de tierra, j favoreció de todos ngio- 
dos á los aborígenes; el mariscal de campo se- 
ñor Villalón, que se empeñó por la educación 
popular y por el pago cumplido de los sueldos 
de lofe empleados; el señor Troncoso Martínez 
del Rincón, á quien se debió el establecimiento 
del primer coliseo en la ciudad capital, &, &. 
23. — También hubo en las provincias gober- 
nadores dignos de grato recuerdo. En la de 
Costa Rica se distinguió don Juan Vázquez de 
Coronado, por su generosidad j celo; el capitán 
de Gamboa, que contribuyó al progreso de la 
minería; don Gonzalo Vázquez de Coronado, 
que se empeñó en civilizar á los indios; don 
Gregorio de Sandoval, que invirtió sus sueldos 
en la apertura del camino para Matina y en la 
reconstrucción de edificios arruinados en Car- 
tago por un temblor de tierra. En la de Nica- 
ragua se hicieron merecedores de honrosa no- 
ta los coroneles don Manuel de Quiroga y don 
Juan de Ayssa. En la de Honduras merecen ser 
recordados el coronel don Juan de Quesada, el 
señor García Conde y el coronel don Ramón 
Anguiano; y en la de Chiapa don Manuel de 
Bustamante y 'don Prudencio de Cózar. 

23. — ¿Hubo también en las provincias gobernadores dis- 
tinguidos por su modo de manejarse? 



— H.>5 — 

24. — Sí las leyes que estaban en práctica en 
la época de la colonia se resentían de dureza j 
otros defectps, no hay que culpar por ello á Es- 
paña^ pues allí mismo regía esa legislación; y 
si aquí se aplicaba el tormento y se imponían 
penas crueles, también allá se sufrían esos ma- 
les. Siempre que se descubría que un funciona- 
rio era reo de graves faltas, se le sometía á 
juicio y aun se le separaba del cargo, como su- 
cedió al capitán general señor Santa Cruz, que 
fué destituido; al gobernador de Nicaragua 
don Miguel de Camargo, que por miedo de la 
acción judicial se fugó de la provincia, en la 
que había tratado cruelmente á los indios; al 
señor de Granda y Balbíu, gobernador de Cos- 
ta Rica, que por motivo análogo tuvo que de- 
jar el puesto; al gobernador de Honduras se- 
ñor Guerra de Ayala, que fué reducido á pri- 
sión, y á otros malos funcionarios, que sería 
largo enumerar. Ni los obispos estaban exen- 
tos de castigo, y lo comprueba lo que acaeció 
al de Nicaragua, fray Benito Garret, expulsado 
de su diócesis por vituperables manejos. Pero 
la inmensa distancia entre Centro- América y 
España, era parte á impedir que fuesen siem- 
pre los abusos castigados. No pocos gérmenes 
de cultura y no escaso número de hermosos 
edificios dejó en territorio centro-americano el 
gobierno español, pudiendo mencionarse entre 

24 — ¿Qué se puede decir respecto de las leyes y otros pun- 
tos de importancia? 



\ 



/ 



— 69 — 

estos últimos el puente de los Esclavos y el de 
Tegucigálpa, la catedral de Guatemala j la de 
León de Nicaragua, el fuerte de Omoa, &, &. 
La educación popular, es verdad, no alcanzó 
un alto nivel: y sin embargo, como si en los úl- 
timos tiempos se le tratara de comunicar un 
soplo de vida, se expidieron y promulgaron en 
1818, en las varias provincias del país, las rea- 
les cédulas' en que se disponía el establecimien- 
to de planteles de primera enseñanza en todas 
las poblaciones, para que también la raza indí- 
gena disfrutara de las ventajas de la educación 
é instrucción; y para los estudios superiores 
existía, además de la antigua universidad de 
Guatemala, la de León de Nicaragua, fundada 
esta última en 1812. Debe, no obstante, tomar- 
se en cuenta que no estuvo completamente ol- 
vidado en el país el ramo de la instrucción po- 
pular, según se deduce del examen de antiguos 
expedientes gubernativos: había escuelas en 
las ciudades principales y en otras muchas po- 
blaciones, aunque era muy restringido el pro- 
grama en ellas adoptado. Del fondo llamado 
de comunidades pagábase á los maestros, sien- 
do de diez á doce pesos el sueldo mensual de 
cada preceptor. Cuando en 1816 se confirió el 
mando del partido de Tegucigalpa al licencia- 
do don Narciso Mallol, se le previno por medio 
de real orden que cuidara del establecimiento 
de escuelas; lo que acredita que el gobierno de 
España no desconocía las ventajas derivadas 



-ro- 
dé esos centros de luces, Y en lo que toca al 
recurso de queja ante la autoridad superior, 
debe convenirse en que á nadie se prohibía el 
ejercicio de ese derecho: frecuentemente se ele- 
vaban escritos al capitán general por indios j 
demás individuos que se creían agraviados por 
procedimientos de corregidoras y otros funcio- 
narios; hacíanse entonces pesquisas minuciosas, 
consultábase al oidor fiscal, y aplicábase la pe- 
na del caso al empleado que había cometido 
algún abuso: de ello hay no pocos testimonios 
entre los papeles de los antiguos archivos; en 
los que también existen documentos que com- 
prueban el escrúpulo con que se manejaban los 
fondos públicos, sin que faltara en el particu- 
lar la intervención asignada por la ley á la con- 
taduría mayor, oficina que glosaba las cuentas 
sin contemplación alguna. 



CAPITULO VII 

Sucesos que siguieron á la Independencia: anexión á Méjico^ 
y campaña que terminó con la ocupación de la ciudad de Gua- 
temala por las fuerzas del general Morazáa en 1829. 



1. — La proclamación de la Independencia, 
que se hizo en la ciudad capital del país y que 
fué allí celebrada con transportes de público 

1. — ¿Cómo fué acogida la declaración de Independencia en 
las varias poblaciones de Centro- América? 



i ' 



-71- 

regocijo, se transmitió inmediatamente por 
medio de correos expresos á las principales po- 
¡ blaciones centro-americanas, en las que tam- 
bién se acogió con júbilo el cambio político 
tan deseado de la generalidad. 

2. — En la ciudad de San Salvador se reunió 
el ayuntamiento al recibirse la noticia, j se le- 
vantó j firmó una acta de Independencia, subs- 
cripta por el intendente español señor Barriere, 
quien continuó allí con el mando, como había 
continuado con el gobierno general el señor 
brigadier Gaínza. Desgraciadamente, los go- 
bernadores de Nicaragua j Honduras, que 
desde antes estaban en desacuerdo con el bri- 
gadier dicho, rompieron los vínculos de obe- 
diencia que con éste los ligaban, j dispusieron 
incorporar á Méjico las partes de territorio en 
que respectivamente ejercían el gobierno. Costa 
Rica secundó el grito de Independencia de Es- 
paña, aunque sin adherirse al acta de Guate- 
mala, y se declaró neutral, para gobernarse por 
sí sola, hasta que el curso de los sucesos no le 
indicara lo que debiera hacer. 

3. — Sin embargo, no en todas las poblacio- 
nes de Nicaragua j Honduras prevalecía la 
opinión de los encargados del mando: Granada 
se negó á adoptar ese criterio, j convino en 
mandar sus diputados á Guatemala; igual con- 

2. — ¿Que ocurrió en San Salvador, Nicaragua, Honduras y 
Costa Eica? 

3. — ¿Era uniforme la opinión en Nicaragua y Honduras? 



X 



— 72 — 

ducta observaron en territorio hondureno Te- 
gucigalpa, Gracias, Omoa j Trujillo. 

4. — El mandatario señor brigadier Gaínza 
no pudo logr^^r que cambiasen de pensamiento 
los gobernantes de Nicaragua y Honduras, j 
mandó tropas guatemaltecas y salvadoreñas á 
Tegucigalpa y Gracias. 

5. — Eii San Salvador se intentó establecer 
una junta consultiva, propósito que no acepta- 
ba el jefe señor Barriere, quien por tal causa 
tenía presos al señor Arce y á otros promoto- 
res de la reforma. En tal virtud se comisionó 
en Guatemala, para ir á San Salvador al arre- 
glo de las cosas, al padre doctor Delgado, y 
éste, en uso de sus poderes, dio libertad á los 
presos, se encargó del gobierno de la provin- 
cia, y accedió á la creación de la junta con- 
sultiva. 

6. — Tal era la situación de las cosas a fines 
de noviembre de 1821, cuando el brigadier 
Gaínza recibió un oficio, que llevaba la fecha 
del 19 de octubre, y que desde Méjico le diri- 
gía el general Iturbide, para manifestarle que 
venían fuerzas mejicanas á sostener la Inde- 
pendencia de estas provincias, indicando á la 
vez las ventajas que Centro -América reporta- 
ría de la incorporación á Méjico, por no serle 



4. — ¿Qué hizo entonces el brigadier señor Gaínza? 
5. — ¿Qué comisión se dio al salvadoreño doctor Delgado? 
6. — ¿Qué comunicación fué enviada al señor Gaínza desde 
Méjico: 



— 73 — 

posible constituirse en pueblo independiente y 
soberano. 

7. — Con vista de esa comunicación y del 
desorden que reinaba en estos países, dispuso 
la junta provisional de Guatemala que la nota 
de Iturbide fuese transcrita á los pueblos, y 
que cada uno de éstos, en cabildo abierto, vo- 
tara en el sentido que quisiese, aceptando ó re- 
chazando la unión á Méjico; esa nota debía ir 
acompañada, como en efecto lo fué, de una 
extensa circular, que firmó el brigadier Gaínza 
y redactó el licenciado Valle, y en la que se 
presentaba el asunto bajo todos sus aspectos. 

8. — El 5 de enero de 1822 se hizo el escru- 
tinio de los votos recogidos en Centro-Améri- 
ca, y resultó la mayoría por la incorporación 
inmediata al imperio mejicano. San Salvador 
y los demás pueblos de esa provincia, menos 
Santa Ana y San Miguel, opinaban por aplazar 
la decisión del asunto hasta que no se reunie- 
se el congreso. Declaróse pues la anexión de 
las varias provincias á Méjico, sin el beneplá- 
cito de muchos individuos; y Gainza siguió en 
el ejercicio del gobierno, aunque sin ser obe- 
decido de San Salvador, ni de los jefes de Ni- 
caragua y Honduras. La junta provisional con- 
sultiva fué la que declaró la agregación á Mé- 
jico, y de aquel alto cuerpo formaban parte, 
entre otros sujetos distinguidos, el señor Valle, 

7. — ¿Qué acordó la junta provisional de Guatemala? 
8. — ¿Declaróse la anexión á Méjico? 



— 74 — 

eVseñor Larreinaga, el doctor don Mariano Gál- 
vez y el licenciado don José Domingo Diéguez. 

9. — Como. Santa Ana y San Miguel intenta- 
ron separarse de la provincia de San Salvador, 
el jefe salvadoreño doctor Delgado envió tro- 
pas á Santa Ana, población que, lo mismo que 
Ahuachapán, fué ocupada por esas fuerzas, 
las que en el Espinal derrotaron á las envia- 
das desde Sonsonate por orden de Gaínza á 
proteger á Santa Ana: entonces se derramó la 
primera sangre centro -americana en fratrici- 
da lucha. 

10. — No fué ya posible evitar un rompi- 
miento entre San Salvador y Guatemala; y el 
brigadier Gaínza, subordinado al gobierno de 
Méjico, mandó contra San Salvador una divi- 
sión de mil hombres, confiada al distinguido 
coronel don Manuel Arzú, quien penetró en 
aquella ciudad, en la que, después de algunas 
horas de refriega en las calles, se le desbanda- 
ron sus soldados. 

11. — ^Entretanto, ocurrían hostilidades entre 
León y Granada por idéntica causa, pues no 
en todo el territorio nicaragüense se aproba- 
ba la incorporación á Méjico. 



9. — ¿Cuándo se derramó por primera vez sangre centro- 
americana por disturbios políticos? 

10. — ¿Qué coronel fué enviado con fuerzas de Guatemala 
á San Salvador? 

11. — Qué sucedía mientras tanto en Nicaragua? 



— 75 — 

12. — El general Pilísola, delegado del empe- 
rador mejicano Iturbide, entró en la ciudad de 
Guatemala en junio de 1822, con unos seiscien- 
tos hombres, en su mayor parte chiapanecos. 
Reemplazó al brigadier Gaiza en el gobierno; y 
como era amigo de la paz y del bien de Centro- 
América, procuró la sumisión de San Salvador 
por medio de oficios dirigidos al doctor Delga- 
do y al señor Arce; más como por tal medio 
nada consiguiese, abrió la campaña en noviem- 
bre, ocupó á Santa Ana con tropas de Guate- 
mala, de Sonsonate y de varios puntos de Hon- 
duras, y después de algunos encuentros con los 
salvadoreños, penetró el 9 de febrero de 1823 
en la plaza de San Salvador, de la que ya se 
había retirado el ejército que la defendía. 

13. — Los progresos que en Méjico alcanzaba 
la revolución de Casamata, causante de la caí- 
da del imperio, determinaron al general Filí- 
sola á regresar inmediatamente después á Gua- 
temala, donde expidió el decreto de convocato- 
ria de un congreso centro-americano, que se 
reunió el 24 de junio de 1823, con representan- 
tes de los varios Estados, menos de Chiapas. 
Esa Asamblea, denominada nacional constitu- 
yente, emitió en 1^ de julio el decreto de eman- 
cipación absoluta, documento notable, redacta- 
do por don José Francisco Córdoba y que lleva 

12. — ¿Qué hizo el general Filísola después de llegar á Gua- 
temala? 

13. — ¿Qué se hizo en Guatemala al regreso de Filísola? 



— Te- 
las firmas del padre Delgado, del doctor Moli- 
na, del doctor Menéndez, del doctor Gálvez, de 
Bamindia, Estrada, Castilla, Diéguez y ottos 
centro-americanos distinguidos. 

14. — La dominación mejicana, apenas duró 
un año y medio en Centro- América, y esto sólo 
en Guatemala, San Salvador y Honduras. Nica- 
ragua estuvo entretanto devorada por la anar- 
quía. Costa Rica había seguido manejándose in- 
dependientemente; pero cuando Filísola hacía 
la convocatoria del congreso, de la que no pudo 
tenerse en el acto noticia en Costa Rica, pro- 
clamaron la anexión al imperio Heredia y Car- 
tago; opusiéronse San José y Alajuela, y el 5 
de abril se dio una batalla; la victoria favore- 
ció á los de San José, y desde entonces quedó 
trasladada la capital á esa última ciudad, don- 
de hoy subsiste. 

15. — La asamblea constituyente, que funcio- 
naba en Guatemala, nombró para ejercer el po- 
der ejecutivo al salvadoreño don Manuel José 
Arce; mas como éste estuviese ausente del país, 
fueron designados mientras tanto el doctor don 
Pedro MoHna, don Juan Vicente Villacorta y 
don Antonio Rivera Cabezas. Este fué el primer 
gobierno nacional centro-americano. Filísola 
había regresado á Méjico con sus fuerzas, des- 
pués d-e hechos estos nombramientos. 



14. — ¿Cuánto tiempo duró la dominación mejicana, y cómo 
marcharon las cosas en Nicaragua y Costa Rica? 
15. — ¿Cuál fué el primer gobierno nacional? 



íi — 



16. — El 14 de septiembre de 1823 ocurrió en 
la ciudad de Guatemala un hecho escandaloso, 
cual fué la sublevación militar encabezada por 
el atrevido sargento mayor Ariza Torres, quien 
explotando el descontento de la tropa por falta 
de paga puntual, se declaró jefe militar del país; 
destacó algunas guerrillas, que atacaron y dis- 
persaron á los patriotas sostenedores del orden; 
y" al fin el presidente de la asamblea entró en 
arreglos con el rebelde Ariza Torres, restable- 
ciéndose así la calma en la ciudad. 

17. — El Estado de El Salvador, notable por 
la densidad de su población, por su riqueza y 
por el carácter altivo de sus hijos, babía venido 
adquiriendo influjo en la marcha de Centro- 
América. 

18. — En abril de 1824, declaró la asamblea 
libres á los esclavos de uno y otro sexo,que exis- 
tían en territorio centro-americano y cuyo nú- 
mero no pasaba de mil, sirvientes domésticos 
en su mayor parte; aunque hay quien afirme que 
no eran tantos los reducidos á la esclavitud. 
Ya desde diciembre de 1823 había expedido la 
asamblea las bases de la constitución federal 
centro-americana. 

19. — El gobierno federal,compuesto de Arce, 

16. — Expliqúese la sublevación de Ariza Torres. 

17. — ¿De donde procedía el influjo de El Salvador en Cen- 
tro-América? 

18. — Cítense dos importantes actos de la Asamblea? 

19. — ¿Que fué \o que determinó el envío del coronel Arzú 
á Nicaragua, y por qué pasó a aquel Estado el señor Arce? 



— 78 — 

Valle, y O'horán, envió en 1824 al coronel Arzú 
á Nicaragua, con el objeto de restablecer el or- 
den profundamente alterado en esa sección del 
país. Arzú, reconocido como jefe por los que 
ocupaban la plaza de León, hizo la defensa de 
esa ciudad contra los de Managua, conduelen-, 
dose de un modo heroico en el sitio que el ene- 
migo le puso. Pero subsistiendo la lucha arma- 
da entre los partidos irreconciliables de aquel 
Estado, se decidió á ir allá el mismo señor Arce, 
con tropas anticipadamente reunidas en San 
Salvador: encaminóse, pues, con esas fuerzas á 
León, logrando sin sacrificios de sangre devol- 
ver por entonces la tranquilidad á los nicara- 
güenses, y que éstos hiciesen elecciones, cuyo 
resultado fué el nombramiento de don Manuel 
Antonio de la Cerda para el puesto de jefe del 
Estado y el de don Juan Arguello para el de 
vice-jefé. Acreditóse Arce como hombre políti- 
co en esa ocasión, y comenzó á ganar el presti- 
gio que en 1825 había de elevarlo á la presi- 
dencia de la repúbUca de Centro- América. 

20.— En 1825 fué declarado jefe del Estado 
de Costa Rica don Juan Mora y Fernández, na- 
tural de la ciudad de San José, que ejerció el 
gobierno en dos períodos constitucionales, con 
provecho para los intereses públicos, por el tino 
y habihdad con que supo conducirse. Su memo- 
ria es con razón respetada en Costa Rica. 

20. — ¿Quién entró á ejercer el mando en Costa Eica en 
1825? 



— 79 — 

I 

21. — Don Manuel José Arce gobernaba la Re- 
pública federal de Centro-América desde abril 
de 1825; j muy. poco después comenzaron á sur- 
gir desavenencias entre ese funcionario y el par- 
tido liberal, que había triunfado en las eleccio- 
nes que lo elevaron al poder. Empeñábase el pa- 
dre doctor don Matías Delgado en separar en 
lo eclesiástico el Estado de El Salvador de la 
diócesis guatemalteca; y este empeño, desapro- 
bado por el metropolitano de Guatemala, con- 
tribuyó poderosamente á encender la guerra 
civil iniciada en 1827. 

22. — Si. Costa Rica se mantenía en lo gene- 
ral en paz, como casi puede asegurarse, no su- 
cedía lo mismo en Nicaragua, donde continua- 
ba sintiéndose- una agitación espantosa: el jefe 
Cerda ejercía el mando en Managua, el vice- 
jefe Arguello lo ejercía en León. 

23. — Invocando el gobierno de El Salvador 
la necesidad de restablecer las autoridades del 
Estado de Guatemala cambiadas en octubre de 
1826, aunque,, en realidad, impelido por las exi- 
jencias del padre Delgado, que se empeñaba en 
la creación de la diócesis salvadoreña, de la que 
pretendía ser obispo, mandó fuerzas á invadir 
el territorio guatemalteco. Aproximáronse éstas 



21. — ¿Cuándo entró á gobernar el señor Arce, y cuál era el 
empeño del padre Delgado? 

22. — ¿Cómo vivían por entonces Costa Bica y Nicaragua? 

23. — ¿Cuándo ocurrió la acción de armas de Arrazola, y 
cuál fué la causa aparente de la invasión de los salvadoreños? 



— 80 — 



á la capital, y fueron derrotadas en Arrazola el 
23 de marzo de 1827. Debe saberse que don 
Juan Barrundia y don Cirilo Flores habían sido 
respectivamente electos jefe y vice-jefe del Es- 
tado de Guatemala desde septiembre de 1824; 
pero por desacuerdo ocurrido entre el citado 
Barrundia y el presidente Arce, ordenó el se- 
gundo que el primero, acusado de conspirador 
por Arce, fuese reducido á prisión en el palacio 
del gobierno el 6 de septiembre de 1826. Flores, 
disgustado por tal suceso, ocupó el puesto de 
jefe y se trasladó con los individuos de la asam- 
blea y del consejo á la villa de San Martín, de 
donde pasó después á la ciudad de Quezaltenan- 
go. Allí fué inhumanamente asesinado por las 
turbas fanáticas, excitadas por imprudencias 
de los frailes del lugar, que amenazaron con 
retirarse al convento de la capital por causa de 
las violencias que por despojarlos de los caba- 
llos que tenían, había cometido el extranjero 
Pierzon, que estaba como jefe militar al servi- 
cio de la causa sostenida por Flores. Fué, pues, 
sacrificado éste el 13 de octubre de 1826, sin 
que lograran salvarlo los que procuraban cal- 
mar al populacho, el que, irritado más aún por 
una descarga de fusilería que con los milicianos 
le hizo don Antonio Corzo, no sólo no se contu- , 
vo en su inicuo designio, sino que atacó después 
y desarmó á la tropa, cometiendo por último 
diversas tropeKas. Entretanto, el congreso fe- 
deral estaba disuelto, porque muchos de los re- 



>._rik 



— 81 — 

presentantes se negaban á concurrir á las sesio- 
nes, j en semejante embarazo Arce había expe- 
dido desde el 10 del mismo octubre un decreto 
llamando á los pueblos á elecciones para orga- 
nizar un congreso nacional extraordinario; tam- 
bién había maodado practicar las que corres- 
pondían para reponer las autoridades del Esta- 
do de Guatemala, y en tal virtud fué electo jefe 
don Mariano Aycinena y vice-jefe don Mariano 
Córdoba, instalándose además en enero de 1827 
la nueva asamblea y el nuevo consejo. 

24. — En Honduras ocurrían también distur- 
bios, pues ese Estado no se sometía á la auto- 
ridad del presidente de la República, y marcha- 
ron tropas guatemaltecas á poner sitio á la pla- 
za de Comayagua, hasta ocuparla en mayo de 
1827, en virtud de una capitulación. Sobrevi- 
nieron después varios encuentros, como el de la 
Trinidad, acaecido el 10 de noviembre y en el 
el que fué derrotado el coronel don Justo Milla 
por fuerzas de Nicaragua y El Salvador, que 
batieron á las guatemaltecas mandadas por el 
mismo Milla; el éxito de esa batalla se debió al 
general Morazán, quien se hizo entonces cargo 
del gobierno de Honduras, y comenzó á levan- 
tar tropas para ayudar á El Salvador en la cam- 
paña contra Guatemala. 

25. — En represalias de la invasión del terri- 

— I -r I I - .1 ^ .__- L ----- ,11 in' 

24. — ¿Qué pasaba en 1827, en Honduras? 
26. — ¿Qué nizo el presidente de la República por vía de 
represalias? 



\ 



' 



— 82 — 

torio guatemalteco, efectuada por el ejército 
salvadoreño, el presidente Arce, obedeciendo 
á mal inspirada política, se dirigió con dos mil 
hombres de Guatemala á la ciudad de San Sal- 
vador; la atacó por la difícil fortificación de 
Milingo el 18 de mayo de 1827; fué rechazado 
al cabo de cinco horas de terrible refriega, y 
regresó con gran pérdida á la capital de Gua- 
temala. 

26. — No por esto terminó la campaña: el en- 
tendido brigadier don Manuel Arzú, que ya en 
1824 se había distinguido en el sitio de, León 
de Nicaragua, partió con fuerzas guatemalte- 
cas, y obtuvo en Chalchuapa, en marzo de 1828, 
una espléndida victoria sobre las tropas salva- 
doreñas acaudilladas por el coronel Merino. 

27, — Siguiéronse otros encuentros, tales como 
el de Quelepa en abril de 1828, en el que fíié 
batida por el coronel Domínguez una división 
salvadoreña, y el de Gualcho, en el que triunfó 
el general Morazán sobre los guatemaltecos en 
julio de 1828. 

28. — Sobrevino después, también en territo- 
rio de El Salvador, la capitulación del coronel 
don Manuel Montúfar, jefe de las fuerzas gua- 
temaltecas, en el pueblo de Mejicanos, el 20 de 



26. — ¿Qué triunfo obtuvo el brigadier Arzu? 
27. — Qué otras acciones de guerra se siguieron? 
28. — Dígase la capitulación de Montúfar y la rendición de 
Aycinena. 



— 83 — 

septiembre, y luego, el 9 de octubre, la rendi- 
ción del coronel Aycinena en San Antonio. 

29. — Libre ya de tropas guatemaltecas el 
territorio salvadoreño, organizó el general don 
Francisco Morazán una división de más de dos 
mil' hombres de El Salvador y Honduras, con 
la que pasó á poner sitio á la ciudad de Guate- 
mala, dando el primer ataque el 5 de febrero 
de 1829; y después de los reveses sufridos en 
San Miguelito y Las Charcas por las tropas si- 
tiadas, que habían salido á batirse con el ene- 
migo, ocupó la capital el general Morazán el 
12 de abril de 1829, y se quedó ejerciendo la 
dictadura. 



CAPITULO VIII 



Elección del general Morazán para la 'presidencia^ y ax^titud 
del partido vencido. — Diversah acciones de guerra, — Gobierno del 
doctor Oálvez en Quatemala y de Gallegos en Costa Hiccu — 
JE I general Carrera y don Mariano Rivera Paz, — Termino del 
segundo periodo constitucional del presidente Morazán. — Disolu- 
ción djd pacto federal, — Morazán como jefe del Estado de El Sal- 
vador, y Cabanas como jefe expedicionario en Honduras. — El 
Estado de Los Altos, 



1. — Había ya triunfado el general don Fran- 
cisco Morazán á costa de una campaña que ago- 

29. — ¿Cómo ocupó la plaza de Guatemala el geneml Morazán? 
1. — ¿Qué partido triunfó con Morazán, y qué actitud asu- 
mieron los conservadores vencidos? 



í» 



— Se- 
to las fuerzas de Guatemala, El Salvador y Hon- 
duras, Estados afligidos desde antes, lo mismo 
que nicaragua, por la agitación que en ellos se 
había hecho sentir. Morazán era el caudillo del 
partido denominado liberal, que se había so- 
brepuesto al que se llamaba conservador; este 
último no se conformó con su caída, y continuó 
haciendo esfuerzos en Centro- América para re- 
cobrar el poder. 

2. — El general Morazán estuvo en ejercicio 
de la dictadura hasta el 25 de junio de 1829, 
en que se hizo cargo de lar presidencia de la 
República centro-americana el senador don Jo- 
sé Francisco Barrundia; pero turbado el orden 
en Honduras por causa de las facciones de Olan- 
cho y Opoteca, y en Nicaragua por la anarquía 
que desde tiempo atrás se hacía sentir, se deci- 
dió el general Morazán á ir á esos Estados con 
el ñn de restablecer en ellos la tranquiUdad, y 
salió de la ciudad de Guatemala en octubre de 
1829, con alguiias tropas. A su paso por San 
Salvador, detúvose allí para obtener algunos 
recursos, y siguió su marcha hacia Honduras. 
No le fué menester batirse con los olanchanos 
y demás insurrectos, porque un convenio con- 
cluido entre él y los sublevados dio por fruto la 
sujeción de estos últimos á la autoridad de Hon- 
duras, contra la que estaban en armas. Tampo- 



2. — ¿Cuándo se separó del gobierno y cuándo volvió á ejer- 
cerlo el general Morazán? 



-85- 

co filé necesario que Morazán se dirigiese á Ni- 
caragua, porque su representante don Dionisio 
Herrera, que fué á la ciudad dé León, pudo con- 
ciliar los partidos, y en premio de este servicio 
obtuvo los votos de los nicaragüenses para el 
ejercicio del mando en el Estado. Vuelto Mo- 
razán á Guatemala, j hechas las elecciones ge- 
nerales para la primera magistratura de la Ee- 
pública de Centro-América, én las que fiíé fa- 
vorecido con la mayoría de votos, tomó pose- 
sión de la presidencia en septiembre de 1830. 
3. — Alterada dé nuevo la tranquilidad por 
consecuencia de la lucha entre conservadores y 
liberales, se dieron otros combates, de los que 
deben ser mencionados los que siguen: el de Jo- 
corro, en marzo de 1832, entre salvadoreños 
por una parte y nicaragüenses y hondurenos 
por otra, mandados los de Nicaragua y Hon- 
duras por el general Morazán, que obtuvo la vic- 
toria; el de Jaitique, el 26 de marzo de 1832, en 
el que murió el bravo hondureno coronel Gu- 
tiérrez y en el que fué derrotado el coronel Do- 
mínguez, auxiliar del partido conservador; el 
de San Salvador, en cuya plaza penetró Mora- 
zán el 28 del mismo mes de marzo, abatiendo 
el poder del jefe del Estado, señor Cornejo; el 
de Opoteca, en 5 de mayo de 1832, y que dio 
por fruto la destrucción' de los últimos restos 
de la facción acaudillada en territorio hondu- 

3. — Cítense otros combates y señálense sns resultados. 



— 86 — 

réño por el coronel Domínguez, fusilado cuatro 
meses después en Comayagua. 

4. — El 24 de agosto de 1831 fué declarado 
electo jefe del Estado de Guatemala el doctor 
don Mariano Gálvez, ciudadano distinguido por 
su ilustración y por el espíritu de progreso que 
lo animaba y que le permitió expedir leyes be- 
néficas en diversos ramos administrativos; fué 
reelecto en 1835, y se separó del poder en 1838, 
por consecuencia del triunfo de la porción más 
avanzada del partido liberal, la que encontró 
un auxiliar en los sublevados de la montaña, al 
frente de los cuales se hallaba el general don 
Rafael Carrera. No sólo á la educación popu- 
lar, sino también á los estudios superiores co- 
municó aliento el doctor Gálvez, estableciendo 
escuelas, introduciendo nuevos métodos de en- 
señanza y organizando la llamada Academia 
de Estudios, que reemplazó á la antigua Uni- 
versidad y que estuvo ifujeta á un plan tan li^ 
beral como bien combinado; en esa Academia 
se formaron muchos de los hombres que des- 
pués se hicieron notar como juristas ó literatos, 
entre otros don José Miguel Saravia, don Ma- 
nuel Ubico y algunos más. También la hacien- 
da pública fué objeto de sabias leyes expedidas 
por el doctor Gálvez, lo mismo que lo fueron 
el ejército, los puentes y caminos, etc., etc. — 
Fué un mandatario probo, laborioso y amigo 

4. — ¿Qué idea puede darse del doctor Gálvez y de su go- 
bierno? 



\ 



t 



— 87 — 

del progresp el doctor Gálvez, y le sustituyó en 
el mando el vice-jefe doctor don Pedro José 
Yalenzuela, que también militaba en las filas 
del bando liberal. 

5. — Don José Rafael de Gallegos se encargó 
del gobierno del Estado de Costa Rica en marzo 
de 1833, como jefe supreíao de esa sección cen- 
tro-americana, en la que en ese tiempo disfru- 
taba la imprenta de muy amplia libertad; fué 
un mandatario honrado, aunque tímido para 
impulsar el progreso, y le reemplazaron suce- 
sivamente don Juan José Lara y don Manuel 
Fernández. 

6. — El cólera morbus había penetrado en 
Guatemala en 1837; y como en los pueblos del 
Oriente de ese país llegara á creerse que la te- 
rrible epidemia era producida por envenena- 
miento de las aguas ordenado por el gobierno 
del doctor Gálvez, se insurreccionaron contra 
éste muchas de esas poblaciones, poniéndose á 
la cabeza de los sublevados, con el título de 
general, el animoso joven Rafael Carrera, quien 
con las fuezas de Mita y de otros puntos, de- 
rrotó en los llanos de Jalapa y después en las 
inmediaciones de Petapa á las tropas del go- 
bierno, aunque en Villa Nueva sufrió un com- 
pleto desastre en septiembre de 1838, por con- 
secuencia del ataque que allí le dio el general 

5. — Indíquese algo sobre el gobierno de Gallegos en Costa 
Eica. 

6. — Cómo comenzó á figurar el general Carrera? 



- —88 — 

don Carlos Salazar cqn novecientos hombres de 
la guarnición de Guatemala. Otro de los móvi- 
les de la insurrección contra Gálvez se encuen- 
tra en el descontento del país por causa del im- 
popular j vejatorio sistema de jurados. 

7. — Firme en su propósito el general Carrera, 
que tan útil fué al partido conservador caído, 
se rehizo del desastre experimentado en Villa 
Nueva, llegó con sus huestes hasta la ciudad 
de 8anta Ana de El Salvador, pasó á Chiquimu- 
lilla, en donde el 4 de noviembre lo derrotó el 
coronel Carballo; y depuso las armas, recono- 
ciendo al gobierno j quedando con el carácter 
de comandante del distrito de Mita. Pero en 
marzo de 1839 se pronuncia eií Mataquescuin- 
tla, y en la madrugada del 13 de abril del mis- 
mo año se posesiona, sin resistencia, de la pla- 
za de Guatemala, y restablece en el mando del 
Estado á don Mariano Rivera Paz. 

8. — La nueva administración del Estado de 
Guatemala llamó á los emigrados del partido 
conservador, restableció las corporaciones re- 
ligiosas disueltas diez años antes, y derogó mu- 
chas de las leyes dadas por el gobierno liberal 
que acababa de desaparecer. 

9. — El general Morazán había terminado des- 



7. — ¿Qué conducta observó el general Carrera hasta ocupar 
la plaza de Guatemala en 1839? 

8. — ¿Qué hizo la nueva administración guatemalteca? 

9. — ¿Cuándo se disolvió el pacto federal, y qué triunfos ob- 
tuvieron Morazán y Cabafíasr 



89 



de el 1^ de febrero de 1839, como presidente de 
la República de Gen tro- América, su segundo pe- 
ríodo constitucional, para el que fué reelecto, 
y su atención había estado muy absorbida por 
los sucesos de San Salvador y de otros puntos. 
Triunfó Moraz&n otra vez á orillas del Lempa, 
el 6 de abril de 1839, en la batalla denominada 
del Espíritu Santo, sobre las fuerzas unidas de 
Honduras j Nicaragua; y en territorio hondu- 
reno luchaba por la causa liberal el brigadier 
don Trinidad Cabanas, con buen éxito, hasta 
ocupar á Coraayagua y sucesivamente á Tegu- 
cigalpa, en aquel mismo ano. Pero Morazán, 
como queda dicho, había concluido su segundo 
período en febrero del mencionado año, y des- 
de esa fecha debe estimarse definitivamente di- 
suelto el pacto federal de 1824. Encontrábase 
en ejercicio del cargo de jefe del Estado de El 
Salvador en septiembre de 1839, cuando se pro- 
nunciaron contra él algunos barrios de la ciu- 
dad de San Salvador, de la que estaba ausente; 
vuelve á ella con prontitud, la recobra el 18 de 
ese mismo mes, y el 25 derrota en San Pedro 
Perulapán á los hondurenos y nicaragüenses 
que mandaba el general Perrera, agente del 
partido conservador. 

10. — Con la denominación de ^^Los Altos'' se 
había organizado desde 1838 un nuevo Estado 
de la Federación centro-americana; su capital 



10. — ¿Q'ie puede decirse respecto del Estado de Los Altps? 



— 90 — 

era la ciudad de Quezaltenago, y su jefe era en 
1839 el licenciado don Marcelo Molina, sujeto 
tan honrado como patriota. A Quezaltenango 
emigraron después de la entrada de Carrera en 
Guatemala algunos liberales perseguidos por 
ese jefe militar; y como empezasen allá los 
asilados á combatir por medio de la imprenta 
al gobierno conservador que en Guatemala ejer- 
cía don Mariano Rivera Paz y en el que tanto 
se hacía sentir el influjo de Carrera, se decidió 
este último á llevar la guerra á Los Altos, y con 
unos mil hombres se dirigió á Quezaltenango; 
derrotó á fines de enero de 1 840, en Solóla, á las 
tropas quezaltecas mandadas por el general don 
Agustín Guzmán, quien fué hecho prisionero; 
entró en Quezaltenango el 29 del mismo mes, y 
obligó á los quezaltecos á levantar una acta de 
reincorporación del territorio de Los Altos al 
Estado de Guatemala. 



CAPITULO IX 



Invasión del territorio fjuatemalf(^co i>or Morazdn en 184:0. — 
Lindo y Guzmán en El Salvador, — Costa Rica. — Regreso y 
miierte de ifor-azán. 



1. — No era posible que el general Morazán 
permaneciese en la inacción en San Salvador, 

— ■ r ^' 

1. — ¿Qué móviles determinaron al general Morazán á inva- 
dir en 1840 el territorio guatemalteco? 



\ 



— 91 — 

donde disfrutaba de tanto prestigio y donde 
3odía disponer de considerables recursos para 
levar adelante el restablecimiento de la Fede- 
ración centro-mericana y la vuelta de su parti- 
do al gobierno general del país. Por otra parte, 
los manejos hostiles de Carrera contra la admi- 
nistración salvadoreña, presidida por el mismo 
Morazán, contribuyeron á determinar á este úl- 
timo á depositar el gobierno del Estado en don 
Antonio José Cañas, é invadir el territorio gua- 
temalteco con la fuerza que pudo organizar. 

2. — Púsose Morazán en marcha con una co- 
lumna compuesta dé algo más de mil hombres, 
de la que formaban parte buenos soldados y 
valientes oficiales, que le eran muy adictos, por- 
que bajo su mando habían recogido laureles 
muchas veces en los combates; llegó el 17 de 
^ marzo de 1 840 á la villa de Guadalupe, en la 
que pasó la noche con su fuerza. El general Ca- 
rrera, activo y resuelto á defenderse, se había 
trasladado con gran parte de su tropa á la in- 
mediata habienda de Aceituno, dejando en la 
capital unos ochocientos hombres parapetados 
en trincheras provisionales. 

3. — En la madrugada del 18 atacó Morazán 
la plaza de Guatemala; se posesionó de ella en 
breve término, y distribuyó su gente en las for- 
tificaciones para rechazar de ese modo al ge- 

2. — ¿Dónde pernoctó Morazán el 17 de marzo, y qué había 
hecho el general Carrera? 

3. — ¿Qué día ocupó Morazán la plaza de Guatemala? 



— 92 — 

neral Carrera, que se encontraba en Aceituno. 

4. — Aproximóse á la ciudad el general Ca- 
rrera, el propio día 18 de marzo, con unos cua- 
tro mil hombres, que distribuyó del modo con- 
veniente para ^ntrar en combate. Los soldados 
de Morazán se defendieron tras las trincheras; 
j al fin, no pudiendo resistir más, huyeron con 
su jefe el 19 del mismo marzo, para regresar k 
El Salvador por el camino de la Antigua. 

5. — Acompañaron á Morazán en esa desas- 
trosa jornada varios jefes distinguidos, entre 
otros su secretario el general don José Miguel 
Saravia, guatemalteco recomendable por su va- 
lor, no menos que por su ilustración y talento, 
prendas que hacían de él una esperanza para 
la patria. 

6. — Habíase hecho entender á Morazán que 
al acercarse á Guateniala, se le unirían allí 
sus adeptos, lo que le facilitaría el triunfo y la 
restauración ambicionada; y si nadie abrazó en 
la capitaMa causa de ese jefe, debe tomarse en 
cuenta que, no 'sólo el temor que inspiraba el 
general Carrera, sino también los recursos de 
que éste disponía, habrían inutihzado todo au- 
xilio que se intentase prestar al invasor. Por 
otra parte, estaba muy pronunciada la rivali- 



4. — Expliqúese la derrota del general Morazán en la plaza 
de Guatemala. 

5. — ¿Quiénes acompañaron á Morazán en esa intentona? 

6. — ¿Por qué no encontró Morazán partidarios en Guate- 
mala? 



« — 93 — 

dad entre guatemaltecos y salvadoreños, y se 
consideraba desdoroso para los primeros el ser 
dominados por los segundos; además, era gene- 
ral en Guatemala la creencia de que Morazán 
quería aniquilar este Estado y que preponde- 
rase el de El Salvador, porque ese jefe simpa- 
tizaba más con los salvadoreños que con los 
guatemaltecos: he ahí las causas del fracaso 
sufrido por Morazán en esa ocasión, y algunos 
de los obstáculos que encontraba el restableci- 
miento del pacto federal, por el que se empe- 
ñaba de un modo tan afanoso, á pesar del des- 
crédito en que, por capitales defectos de la car- 
ta de 1824, había caído el federalismo. 

7. — Comprendiendo el general Morazán que 
no le era dado ya sobreponerse á los conserva- 
dores separatistas!, descansó unos pocos días en 
lá ciudad de San Salvador, y á principios de 
abril se embarcó en el puerto de La Libertad, 
encaminándose á la América del Sur y acom- 
pañándole Saravia, Vigil, Silva, Orellana, el ge- 
neral Guzmán y otros sujetos importantes. En 
San Salvador quedó ejerciendo el mando del 
Estado don Antonio José Cañas, y algunos días 
después, por imposición de Carrera, entró á 
ejercer allí el cargo de comandante general de 
las- armas el salvadoreño don Francisco Males- 
pín, jefe militar de acreditado valor y que ya 



7. — ¿A dónde se dirigió Morazán, y quiénes quedaron con 
el mando en San Salvador? 






/ 



94 



antes había servido á las órdenes del misjmo 
Carrera. 

" 8. — La Asamblea de El Salvador eligió en 
enero de 1841 al licenciado don Juan Lindo 
para ejercer el gobierno del Estado, y emitió 
la constitución política de esa sección centro- 
americana. En tiempo de Lindo se estableció 
la universidad y el instituto llamado colegio. 
En febrero de 1842 fué designado para reem- 
plazar á Lindo el licenciado don Juan José 
Guzmán. 

9. — El licenciado don Braulio Carrillo ejer- 
cía el gobierno en Costa Rica en 1840, y ha- 
bía 3^a servido antes con patriótico celo el car- 
go de jefe del Estado en otro peiíodo. A él se 
debe en ese país la organización de los varios 
ramos de la administración pública, el pago de 
la deuda extranjera contraída en 1826, la emi- 
sión de los códigos y otras muchas mejoras re- 
lacionadas con la agricultura, los caminos, &, &. 
Acúsase á Carrillo de excesiva severidad para 
reprimir los motines que contra él se trama- 
ban, y se recuerdan con disgusto sus tendencias 
á perpetuarse en el mando.í*) 



(*) £¡9/09 y otros datos relativos á Cosía i?ica, son tomados de la im- 
portante obra ptiblicada per don Joaquín Bernardo Calvo. 



8. — ¿Cuándo entraron respectivamente á gobernar en El 
Salvador Lindo y Guzmán? 

9. — ¿Quién era don Braulio Carrillo, y qué hizo en Costa 
Eica? 



— 95 — 

10. — Permaneció algún tiempo en Lima el 
general Morazán, siendo allí muy atendido por 
la culta sociedad, como lo fueron Sarívia j de- 
más centro-americanos que buscaron asilo y 
protección en tierra del Perú; y con algunos 
recursos pecuniarios que en aquel país pudo 
proporcionarse, emprendió su viaje de regreso 
para Centro- América. Arribó al puerto de La 
Unión el 14 de febrero de 1842,^ desembarcó, é 
hizo su entrada en San Miguel el 19 del mismo 
mes, acompañado de unos pocos individuos que 
habían abrazado su causa. La población de 
San Miguel simpatizaba con Morazán, y de ese 
y otros puntos acudieron á presentársele mu- 
chos de los que en otro tiempo habían seguido 
sus banderas. El general Malespín, que, como 
ya se ha dicho, ejercía el mando militar del Es- 
tado, preparó alguna fuerza y marchó sobre 
San Miguel; lo que obligó á Morazán á volver- 
se á La Unión. Embarcóse allí éste, pasó á 
Acajutla, en donde estuvo unos pocos días; y 
con unos cuantos salvadoreños que recibió á 
bordo de sus buques en un punto de la costa 
próximo al mismo Acajutla, y otra porción de 
gente que recogió en seguida en La Unión, se 
hizo á la vela en los primeros días de abril, con. 
rumbo á Costa Rica. 



10. — ¿Cuándo arribó á La Unión el general Morazán, y 
qué hizo en territorio salvadoreño? 



— m — 

11. — En el puerto de Caldera desembarcó 
con los suyos el general Morazán el 11 del mis- 
mo abril, j avanzó en el acto hacia el interior 
de Costa Rica, en donde el presidente Carrillo ^ 

tenía preparados unos dos mil hombres para 
defenderse. Cuando las tropas invasoras esta- 
ban ya á la vista de las costarricenses, se de- 
clararon estas últimas en favor de Morazán, 
entrando reunidas unas y otras en la ciudad de 
Alajuela, y retirándose del mando, con arreglo 
á una capitulación ajustada, el jefe Carrillo y 
el vice-jefe don Manuel Antonio Bonilla. Mo- 
razán se hizo cargo del gobiei^no, y comenzó á 
ser objeto de la simpatía y del aprecio de to- 
dos. Facultósele por la Asamblea del Estado 
en el mes de julio para emplear los recursos del 
país en el restablecimiento de la Federación 
centro-americana, y para defender la integri- 
dad del territorio costarricense, amenazada por 
las pretensiones que manifestaba Nicaragua en i 

el sentido de ocupar el Guanacaste. ' 

12. — Para llevar á cabo la reconstitución de 
la patria centro-americana, era preciso organi- 
zar desde luego un ejército en Costa Rica; y co- 
mo este paso imponía sacrificios al país, cuyos 
habitantes debían por fuerza resentirse de si- 
tuación tan difícil, y por otra parte, Morazán 

11. — ¿Cómo llegó al ejercicio del poder en Costa Eica el 
general Morazán? 

12. — ¿Cuáles fueron los motivos de la insurrección que es- 
talló contra Morazán, y cómo murió éste? 



— 97 — 

dictaba al efecto impolíticas medidas, no hay 
que extrañar el vacío que iba formándose al 
rededor de ese jefe. Al lin estalló contra él una 
insurrección, que asumió serias proporciones. 
Morazán con unos pocos individuos de Costa 
Rica y El Salvador, se batió heroicamente con 
sus contrarios; y cuando no pudo resistir más, 
se retiró de San José á Cartago, en donde se le 
hizo prisionero y se le condujo á la ciudad ca^- 
pital del Estado; esto ocurría el 14 de septiem- 
bre de 1842, y el 15 fué fusilado. Trágico fue, 
pues, el término de la agitada existencia del 
hombre que por algunos años tuvo la suerte de 
dominar en la América Central. 



CAPITULO X 



Gobernantes qtie hubo en Guatemala desde 1841 ha^ta 1844. 
— Relaciones entre Costa Rica y los demás Estados, — Conven- 
ción de Chinandega, Gobierno establecido en Costa Rica des- 
pues de la muerte de Morazán. ^Desavenencias entre El Salva- 
dor y Guatemala, y desacuerdo entre Gvzman y Malespin en El 
Salvador, — Ocupación de Jutiapa y Ckiquimula por fuerzas 
salvad/ trenas, — Restablecimiento de la paz entre Guatemala y El 
Salvador, — Guerra de El Salvador y Honduras con Nicaragua^ 
— Descmocimiento de la. autoridad de Afalespín en El Salvador. 
— Guetra entre El Silvador y Honduras, 



1. — El general don Rafael Carrera, que en 
1838 había ayudado con sus montañeses á la 

l.--¿Quó parte tenía el general Carrera en la marcha polí- 
tica de Guatemala? 

7 



— 98— 

fraccióu avanzada del pa.rtido liberal á derro- 
car al gobierno del doctor Gálvez, y que 4^94.9 
1839 ocupó definitivamente la plaza de Guate- 
mala, ejercía siempre decisivo influjo en la 
marcha de ese país, aunque desde el principio 
no funcionara como gobernante, y apoyaba 1» 
causa del partido denominado conservador, 
restaurado ya de un modo bastante sólido. 

2. — ^En diciembre de 1841 se separó del man- 
do d^l Estado de Guatemala don Mariano Ri- 
vera Paz, y fué llamado á ejercer el gobierno 
el general Carrera; éste no admitió la designa- 
ción en él hecha, y entonces se nombró para la 
primera magistratura al notable jurisconsulto 
don Venancio López, quien estuvo en el poder 
hasta mayo de 1842, en que hizo dimisión del 
cargo. Electo, pues, nuevamente por la Asam- 
blea el señor Rivera Paz, continuó éste como 
jefe supremo, hasta que en diciembre de 1844 
entró á subrogarlo el mismo general Carrera. 

3. — El gobierno que en Costa Rica había or- 
ganizado y presidía el general Morazán al des- 
aparecer don Braulio Carrillo, no ñié recono- 
cido por los demás Estados de Centro-América, 
y éstos cortaron sus relaciones con el país en 
que se hallaba el sostenedor infatigable del sis- 
tema federal. 



2. — ¿Quiénes gobernaron en Guatemala desde 1841 hasta 
1844? 

3.— -¿Por qué cortaron con Costa Rica sus relaciones los 
otros Estados? 



— 99 — 

4. — En Chinandega, población de Nicaragua, 
se instalo el 17 de marzo de 1842 una conven- 
ción nacional, compuesta de plenipotenciarios 
por el mismo Nicaragua, por El Salvador y por 
Honduras. El objeto de ese cuerpo era promo- 
ver una confederación centro-americana, pues 
no faltaban partidarios de la unidad de estos 
países. El gobierno de Guatemala no simpati- 
zaba- con tal idea, y sin embargo nombró para 
que lo representasen en la convención á don 
José Antonio Azmitia, y otros hombres ilus- 
trados. Los delegados guatemaltecos no llega- 
ron á tomar asiento en el congreso, y éste dio 
por único fruto la elaboración de un pacto en- 
tre El Salvador, Honduras y Nicaragua, para 
sentar bases de unión, que aproximaran á estos 
países entre sí. Los gobiernos de El Salvador 
y Nicaragua acogieron favorablemepte ese 
pacto; el gobierno de Honduras lo aceptó de 
mala gana, y los de Guatemala y Costa Rica 
lo objetaron en muchos de sus capitales pun- 
tos. De todos modos, la convención de Chinan- 
dega, si no dio resultados muy prácticos, ni 
muy tangibles, fué al menos un nuevo esfuerzo 
que se hizo para mantener viva en Centro- Amé- 
rica la idea de la unión por medio de conve- 
nios amistosos. Era entonces director supremo 
de Nicaragua el doctor Buitrago. 



4. — ¿Que puede decirse sobre la convención de Cliinandega? 



— 100 — 

5. — En Costa Rica habían encabezado y di- 
rigido la insurrección popular contra Morazáa 
don José María Alfaro y don Antonio Pinto, y 
estos mismos ciudadanos fueron elegidos á fi- 
nes de septiembre de 1842 para desempeñar 
respectivamente los cargos de jefe provisional 
y comandante general. Expidióse poco después 
en ese país un decreto, que garantizaba la li- 
bertad de la prensa. Merece ser calificado de 
progresista el gobierno del señor Alfaro: á él 
se debió en 1 843 el establecimiento de la uni- 
versidad y el impulso dado al ramo de cami- 
nos, ademas de otras mejoras alcanzadas en lo 
moral. En 1844 eligió la asamblea para el des- 
empeño de la primera magistratura á don 
Francisco María Oreamuno; y en ese mismo 
año fué sancionada la constitución del mes de 
abril. El señor Oreamuno se separó del gobier-. 
no en noviembre, y fué reemplazado por don 
Rafael Moya, quien cedió el puesto en mayo 
de 1845 á don José Rafael de Gallegos; éste fué 
sustituido en junio de 1846 por don José María 
Alfaro, que volvió entonces al ejercicio del 
mando en su patria. 

6. — Los generales don Trinidad Cabanas y 
don Isidoro Sagety el coronel don Gerardo Ba- 



5. — ¿Quiénes gobernaron en Costa Rica después de la muer- 
te de Morazán? 

6. —¿Qué se puede exponer respecto del asilo concedido ea 
El Salvador á algunos partidarios de Morazán y respecto á 
otros hechos ocurridos en 1843 j 1844? 



— 101 — 

rrios se trasladaron á El Salvador con otros de 
los centro-americanos que habían acompañado 
á Morazán en Costa Rica, y que. eran entusias- 
tas por la unión de Centro-América. El asilo 
que obtuvieron en El Salvador desagradó al 
gobierno de Guatemala y al de Honduras, con 
motivo de lo cual comenzó á interrumpirse la 
armonía entre la administración guatemalteca 
y la salvadoreña, quejándose una y otra de in- 
tentos y actos recíprocos de hostilidad; el go- 
bierno de El Salvador hizo entonces alianza 
con el de Nicaragua. En octubre de 1843 los 
facciosos del volcán de Santa Ana, favorecidos 
por Guatemala, atacaron la plaza de la misma 
Santa Ana, de la que fueron rechazados. En 
San Salvador mandaba como presidente el li- 
cenciado Guzmán y como comandante general 
don Francisco Malespín, entre quienes ocurrie- 
ron desavenencias motivadas por la presión que 
el segundo quería ejercer sobre el primero; ra- 
zón que obligó al licenciado Guzmán á separar- 
se del mando supremo, para el que fué elegido 
popularmente el mismo general Malespín, quien 
tomó posesión de la presidencia el 7 de febrero 
de 1844. 

7. — Pocos días después de haber entrado 
en el ejercicio de sus funciones el general Ma- 
lespín, publicó un manifiesto, en el que se com- 
prometía á corresponder á la confianza de los 

7. — ¿Qué promesas hizo el general Malespín después de po- 
sesionado de la presidencia? 



— 102 — 

pueblos, agregando que preferiría la muerte á 
la pérdida de su honor como mandatario, y 
que si cometía faltas, deseaba que la prensa 
las denunciara ante la opinión. 

8. — El general don Manuel José Arce, auxi- 
liado por el general Carrera, invadió en abril 
de 1844 el territorio salvadoreño, y fué derro- 
tado en Coatepeque, á donde había ido á si- 
tuarse con sú pequeña fuerza. Con tal motivo, 
el presidente Malespín solicitó el apoyo de Ni- 
caragua, que le fué otorgado; depositó el man- 
do en el vice-presidente don Joaquín Eufrasio 
Guzmán, y con un ejército de cuatro mil hom- 
bres se puso en marcha hasta ocupar á Jutiapa 
y otros puntos inmediatos á esa población. El 
general Cabanas se dirigió con otra división de 
salvadoreños hacia Chiquimula, posesionándose 
de esa ciudad á fines de mayo. El general Ma- 
lespín, disgustado, según se cree, de la insalu- 
bridad que dominaba en sus tropas, las trasla- 
dó á Chalchuapa; dícese también que en ese 
paso influyó la noticia que se tuvo de que el ge- 
neral Carrera, que se había movido con sus 
fuerzas, intentaba atacar por retaguardia á los 
salvadoreños. Al fin se ajustó la paz entre am- 
bas países, al favor de un tratado suscrito en 
la hacienda de Quesada. 



8. — ¿Por qué invadió el general Malespín el territorio de 
Guatemala, y cómo se restableció la paz con El Salvador? 



— 108 -- 

9. — Por entonces gobernaba en Honduras, 
como presidente constitucional, el general don 
Francisco Ferré ra, que estaba en el mando des- 
de I84I; y había estallado en territorio hon- 
dureno la facción denominada de los Texiguas, 
promovida por individuos del bando liberal, 
pues el partido conservador era el que domi- 
naba en la administración de ese país. Para 
sofocar la facción, envió el gobierno de El Sal- 
vador una fuerza de cuatrocientos hombres en 
auxilio del de Honduras; lo que obligó á los li- 
berales á buscar refugio en tierra de Nica- 
ragua. 

10. — En septiembre del mismo ano 1844 se 
pronunciaron en San Miguel contra Malespín 
el general don Trinidad Cabanas, el coronel 
don Gerardo Barrios y otros antiguos partida- 
rios de Morarán. Malespín dictó medidas enér- 
gicas para sofocar el movimiento, y marcho 
con dirección á la misma ciudad de San Mi- 
guel, de donde huyeron los sublevados ál acer- 
carse aquel jefe. 

11.— El general Cabanas, él coronel Barrios 
y otros de los principales complicados en esa 
intentona, se refugiaron eñ territorio nicara- 
güense; Malespín solicitó la entrega dé los asi- 

9. — ¿Qué hay que decir sobre la facción dé los Texigüáá 
en Honduras? 

10. — ¿Cuál fué el pronunciamiento de Cabáfias y Barrios 
en San Miguel? 

11. — ¿Por gué declaró Malespín la guerra á Nicaragua, y 
por qué se unió Honduras con El Salvador? 



— 104 — 

lados, y declaró la guerra á Nicaragua, consi- 
derando al gobierno de ese país ligado con Ca- 
banas y con los otros que se habían pronuncia- 
do en San Miguel. El gobierno de Honduras se 
unió con el de El Salvador, y levantó tropas pa- 
ra defenderse, pues los liberales hondurenos es- 
taban en relación con los revolucionarios del 
citado San Miguel. 

12. — Las fuerzas de Honduras y El Salvador, 
puestas bajo el mando del general Malespín, 
marcharon hacia Nicaragua. En Nacaome ha- 
bía sido ya atacado y derrotado el 24 de octu- 
bre por secciones de tropas expedicionarias el 
general Cabanas. No habiendo podido evitarse 
la guerra por medio de comisionados nicara- 
güenses,que conferenciaron con Malespín, avan- 
zó éste hasta León de Nicaragua, y principió 
el 26 de noviembre á atacar la plaza. Mientras 
tanto había estallado contra el mismo Males- 
pín en San Salvador una insurrección, que fué 
sofocada sin gran trabajo, á pesar de sus rami- 
ficaciones con Cojutepeque y otros puntos. Sin 
embargo, ocurrieron después en El Salvador 
otros movimientos revolucionarios contra Ma- 
lespín; y éste continuó atacando la plaza de 
León, hasta apoderarse de ella el 24 de enero 
de 1845; con lo que terminó la campaña. Al 
rendirse aquella ciudad fueron fusilados mu- 

12. — ¿Cómo llevó á cabo Malespín la guerra contra Nica- 
ragua? 



— 105 — 

chos nicaragüenses, entre otros el senador don 
Emiliano Madrid, que ejercía el poder. 

13. — Cabanas y Barrios habían regresado 
entretanto á San Salvador, y allí consiguieron 
que el vice-presi dente Guzmán desconociese 
la autoridad de Malespín. Guzmán dio ese pa- 
so el 2 de febrero del citado año 1845, huyen- 
do los partidarios del presidente depuesto. 

14. — Para oponerse en El Salvador al gene- 
ral Malespín, que regresaba de Nicaragua y 
estaba ya con sus tropas en el departamento 
de San Miguel, se organizó en la capital una 
fuerza mandada por Cabanas, quien marchó 
al encuentro del enemigo, y fué derrotado y 
herido en Quelepa. Entretanto, las cámaras le- 
gislativas declaraban nula la elección que en 
el mismo Malespín había recaído para el ejer- 
cicio de la presidencia. Al observar Malespín 
que se aproximaban las tropas de Guzmán á 
San Miguel, las que ya habían derrotado una 
columna de las del mismo Malespín, abandonó 
éste el territorio salvadoreño v se encaminó á 
Honduras. 

15. — El gobierno de Honduras apoyaba las 
pretensiones de Malespín á la presidencia de 
El Salvador, y con tal motivo sobrevino una 

13. — ¿Cómo fué desconocida la autoridad de Malespín en 
San Salvador? 

14. — ¿Qué resistencia se opuso en El Salvador á Malespín, 
y qué hizo éste? 

15. — Expliqúense las causas de la guerra que entonces so- 
brevino entre El Salvador v Honduras. 



— 106 — 

guerra entre ambos países, que costó sangre y 
otros sacrificios á una y otra parte, y terminó 
con la paz de Sensenti el 27 de noviembre de 
1845. Gobernaban ese año, en Honduras y 
El Salvador, respectivamente, don Coronado 
Chaves y el general don Joaquín Eufrasio 
Guzmán. 



CAPITULO XI 



Oobieimo de Aguilar en El Salvador y alteración de la tran- 
quilidad eti^ ese país. — Proclamación de ^'' República^ hecha en 
Guatemala en 1847 y repetida en 1848. — Tentativas de Nicara- 
gua^ El Salvador y Honduras^ en el sentido de restablecer la 
unidad centro-americana. — Separación del gt^veral Carrera del 
mando de Oitatemalaj y personas que Je sncedieron en él gobierno. 
— Regreso de Carrera á Guatemala. — Gobierno de Vasconcelos 
en El Salvador y trabajos de los libérale.^ salvadoreños. — El pre- 
sidente Lindo en Honduras. — Guerra de El Salvador y Hondu- 
ras contra Guatemala^ y ojcción de La Arada. — Gcinemo del 
doctor Castro en Costa Rica. — Situacióii de Nicaragua. 



1. — El general don Joaquín Eufrasio Guz- 
mán, que ejercía el gobierno de El Salvador 
desde la caída del presidente Malespín, termi- 
nó su período de mando, y fué sustituido én 
febrero de 1846 por el doctor don Eugenio 

1. — ¿Quién sucedió en el mando de El Salvador al general 
Guzmán? 



— 107 — 

Aguilar, á quien favoreció la mayoría de votos 
en las elecciones celebradas al efecto. 

2. — En tiempo del doctor Agnilar se turbó 
la tranquilidad en ese país por consecuencia 
de una insurrección fomentada por el obispo 
diocesano señor Viteri y por los partidarios de 
Malespín. Habíase techo circular la noticia, 
indudablemente falsa, de que el gobierno tra- 
taba de expulsar al obispo, con motivo de lo 
cual se levantaron v armaron en San Salva- 
dor muchos individuos para defender al prela- 
do. Descontento éste del nuevo orden de cosas 
establecido en el país desde la entrada del ge- 
neral Guzmán al poder, apoyó el pronuncia- 
miento contra la autoridad suprema, valiéndo- 
se del influjo de que gozaba en el pueblo; mas 
como no encontrase apoyo en la mayoría la 
revolución que se forjaba, se retiró de El Sal- 
vador el señor Viteri y se trasladó á Hondu- 
ras, en donde consiguió que Malespín invadie- 
se el territorio salvadoreño. Esa invasión mal 
preparada dio por resultado nuevos sacrificios 
impuestos á El Salvador, y la muerte de Ma- 
lespín ocurrida el 25 de noviembre de 1846 en 
el pueblo de San Fernando, donde fué asesi- 
nado. El obispo ^^iteri, que tan triste papel re- 
presentó entonces, pasó después á gobernar la 
diócesis de Nicaragua. 



2. —Expliqúese la alteración de la tmnquilidad en El Sal- 
vador en 1846, y la muerte de Malespín. 



— 108 — 

3. — Gobernaba en Guatemala en 1847 el ge- 
neral Carrera, y el 21 de marzo de ese año 
expidió el gobierno un decreto por medio del 
cual se proclamó República soberana é in- 
dependiente el Estado de Guatemala. Decla- 
ración análoga hizo en 14 de septiembre de 
1848 la asamblea guatemalteca. Hay que ad- 
vertir que en El Salvador se había hecho en 
1841, en tiempo de Lindo, la respectiva decla- 
ratoria de República, y en Costa Rica había 
asumido el Estado desde 1838 la plenitud de 
su soberanía, si bien El Salvador y Costa Ri- 
ca manifestaron entonces el propósito de rein- 
corporarse á la federación centro-americana, 
cuando fuera posible reconstituir la patria 
común. 

4. — Nicaragua, Honduras y El Salvador hi- 
cieron en 1847 una nueva tentativa para el 
restablecimiento de la unidad en la América 
Central, por medio de una dieta que se formó 
en Nacaome, con representantes de los tres Es- 
tados dichos. El gobierno guatemalteco, invi- 
tado á tomar parte en esa convención, se ex- 
cusó de hacerlo, diciendo que desde marzo ha- 
bía asumido Guatemala su soberanía y entra- 
do en relación con algunos países de Europa 



3. — ¿Cuándo se hizo en Guatemala la declaración de Re- 

{)ublica, y qué otros Estados habían dado ya un paso aná- 
ogo? 

4. — ¿Qué puede exponerse respecto de la dieta de Na- 
caome? 



alo soberano é independiente. A pe- ' 
negativa, se celebró por la dieta de 
un pacto entre los delegados de Hoa- 
Salvador y Nicaragua, j se convino 
>lecimÍento de un gobierno provisio- 
ncionaría en la ciudad de Tegucigal- 
resentación de los tres Estados refe- 
jmpuesto de un individuo por cada 

39. 

octubre de 1847 comenzaron á sen- 
33 trastornos en Guatemala con mo- 
1 trabajos á que se entregaban los ad- 
del partido conservador dominante 
meral Carrera acudió coa tropas en 
n de los que combatían su gobierno, 
la campaña en julio de 1848, con la 
frida en Patzún por sus enemigos, 
3mpre quedó en el país una ú otra 
disidentes armados. El 15 de agosto, 
) en la capital, renunció el general 
mando; y la asamblea, que admitió 
% el 16, nombró en la misma fecha á 
Antonio Martínez para que ocupara 
magistratura. El 18 del mismo agos- 
xrera de la capital con dirección á 
mifestando que no quería con su pre- 
'ir de obstáculo al imperio de la paz 
ia. Continuó la revolución en Guate- 



itro3 sucesos importantes ocurrieron en Guate- 
y 1848? 



— lio— 

mala; don Juan Antonio Martínez dimitió el 
poder el 28 de noviembre, j la asamblea nom- 
bró para el ejercicio del gobierno á don José 
Bernardo Escobar; éste dimitió un mes después 
el cargo, y fué reemplazado por el coronel don 
Mariano raredes el 18 de enero de 1849. 

6. — En Yucatán se encontraba el general Ca- 
rrera en el citado mes de enero de 1849, cuan- 
do, cediendo á las instancias que desde Guate- 
mala le hacían sus amigos políticos, se decidió 
á volver al país; penetró en territorio guate- 
malteco por el lado de Chiapas, seguido de unos 
pocos que le acompañaban; reunió activamente 
algunas fuerzas, y después de ocupar varias pla- 
zas importantes, encaminóse á la. capital, ha- 
ciendo su entrada en ella el 7 de agosto, y sien- 
do recibido por el presidente coronel Paredes 
y principales funcionarios del Estado, que sa- 
lieron á encontrarlo y felicitarlo por su regreso. 
Es de advertir que si los señores Martínez y 
Escobar habían gobernado con el partido libe- 
ral, el coronel Paredes se inclinaba al bando 
conservador, circunstancia que facilitó la vuel- 
ta del general Carrera. Este último quedó en- 
tonces en el país como comandante general, y 
en tal concepto emprendió la campaña de pa- 
cificación, pues todavía se hacían sentir sínto- 
mas de trastorno. 



6. — ¿Cómo volvió el general Carrera á Guatemala, y qué 
hizo después? 



— 111 — 

7. — Don Doroteo Vasconcelos, que reempla- 
zo á Aguilar, gobernaba en El Salvador desde 
1848, con el partido liberal de ese país, partido 
que trabajaba contra el general Carrera y sus 
adeptos, y que quería reorganizar la República 
de Centro-América y el Estado de Los Altos. 
Los trabajos de los liberales de El Salvador, 
hay que tenerlo presente, habían contribuido á 
que el general Carrera saliese de Guatemala en 
agosto de 1848. Don Juan Lindo mandaba en 
Honduras desde 1847, con los liberales; y como 
ese jefe y el de El Salvador viesen con disgusto 
el Ingreso de Carrera á su patria, se prepara- 
ron para hacer la guerra á Guatemala, respecto 
de la cual alimentábanse en suelo salvadoreño 
tradicionales antipatías. 

8. — No era posible que en Guatemala dejara 
el gobierno de apercibirse á la defensa, á fin de 
repeler al ejército aliado de El Salvador y Hon- 
duras, del que formaban parte valientes gene- 
rales, como Cabanas, Saget, Guardiola y otros; 
el presidente Vasconcelos tenía el mando en 
jefe. El general Carrera se movió con sus tro- 
pas, situándose en un punto llamado La Arada, 
en territorio guatemalteco; allí rechazó con 
unos dos mil hombres á los contrarios, que pa- 
saban de cuatro mil, y los derrotó diespuós de 

7. — ¿Cuál fuá la causa de la guerra declarada á Guatemala 
por El Salvador y Honduras? 

8. — ¿Cómo se defendió el gobierno de Guatemala, y cuál 
fué el resultado de la acción de La Arada? 



— 112 — 

una acción reñida. El éxito de esa jornada, ocu- 
rrida el 2 de febrero de 1851, contribuyó al res- 
tablecimiento de la paz entre El Salvador y 
Guatemala y á devolver á ese último país 
la tranquilidad por muchos años, pues dio por 
fruto el aumento del poder del general Carrera. 

9. — En Costa Rica ocupaba la presidencia 
desde 1847 el doctor don José María Castro, 
quien tuvo que luchar repetidas veces contra 
los que en su patria lo hostilizaban con las ar- 
mas en la mano; pero tan pronto como se res- 
tableció el orden, puso en práctica sus genero- 
sos propósitos en el sentido del adelanto moral 
y material, protegiendo la instrucción pública, 
fomentando la mejora de los caminos y la in- 
migración de extranjeros útiles. En noviembre 
de 1849 dimitió el mando, y fué reemplazado 
por don Miguel Mora. 

10. — Nicaragua luchaba entretanto por es- 
tablecer el régimen de la regularidad, embara- 
zado por los partidos que se disputaban el po- 
der; y desde 1844 había estado ejerciendo ac- 
tos de nación independiente, sin dejar por eso 
de aprovechar las oportunidades que se le ofre- 
cían en el sentido de favorecer la reconstitu- 
ción de la patria centro-americana. Don José 
León Sandoval, el licenciado don José Guerre- 
ro, el licenciado don Norberto Ramírez, don 

■ - - ■ — ■' — — - - — - — — - - - - f - ^■_- 

9.— ¿Qué hay que decir respecto de la administración del 
dcxjtor Castro en Costa Rica? 

10. — ¿Cué ocurría entretanto en Nicaragua? 



— 113 — 

Laureano Pineda y otros sujetos, gobernaron 
allí, sucesivamente, desde abril de 1845 hasta 
1853. El general don Trinidad Muñoz, hombre 
ambicioso, conspiró en 1851 contra Pineda, y 
logró derrocarlo; pero intervino Honduras en- 
viando fuerzas en auxilio del jefe depuesto, y 
éste pudo así volver al ejercicio de la autoridad 
en Nicaragua, Añejas rivalidades entre leone- 
ses y granadinos preparaban lastimosas pertur- 
baciones. 



m 

i 

i 



CAPÍTULO XII 

Administración de don Juan Bafojd Mora en Costa Riccu — 
Acta constitutiva de Guatemala y segunda elección de Carrera 
para la presidencia^ — El licenciado Dueñas en El Salvador. — 
Querrá entre Guatemala y Honduras: caída de Cabanas y elec- 
ción de Guardiola, — Presidencia de San Martín en El Salva- 
dor; ruina de la ciudad capital del Estado^ y trabajos de codifi- 
cación, — Nuevos disturbios en Nicaragua^ — Campaña entablada 
contra WaOcer y sus huestes, — Muerte de WaUcer en ThujiÜo. 



1. — En 1851 servía el cargo de presidente de 
Costa Rica don Juan Rafael Mora, electo po- 
pularmente en 1849. Aquel fué el tiempo en 
que la pequeña nación costarricense realizó 



1. — ¿Qué noticias pueden darse respecto de la administra- 
ción de don Bafael Mora en Costa Rica? 



8 



— 114 — 

progresos hasta entonces desconocidos: puede 
decirse que en todos los ramos de la adminis- 
tración pública se sintió actividad fecunda. El 
señor Calvo, en su obra publicada sobre aquel 

Sais en 1887, consagra expresivos elogios á don 
uan Rafael Mora como gobernante, recordan- 
do el concurso eficaz que prestó á las mejoras 
en lo moral y en lo material, y el decidido em- 
peño que tomó por dar á conocer honrosamen- 
te á Costa Rica en el exterior. 

2. — En septiembre del mismo año 1851 ini- 
ció sus tareas en Guatemala la asamblea cons- 
tituyente, y elaboró, con la denominación de 
Acta Constitutiva, el código político del país, 
promulgado en el subsiguiente octubre y del 
que formaba parte lá liberal ley llamada de 
garantías. El 22 de ese mismo mes renunció el 
mando supremo ante la asamblea el coronel 
Paredes, eligiéndose entonces presidente, por 
segunda vez, al general Carrera. 

3. — Don Doroteo Vasconcelos no pudo ya 
volver á la presidencia de El Salvador después 
del desastre de La Arada. El licenciado don 
Francisco Dueñas, que gobernaba desde el 3 
de mayo por designación de las cámaras, fué 



2 — ¿Cuándo se dio el Acta Constitutiva de Guatemala, y 
se eligió por segunda vez para el mando supremo al general 
Carrera? 

3. — Cuándo fué elegido el licenciado Dueñas para el mando 
en El Salvador? 



— 115 — 

electo popularmente en enero de 1852, para 
ocupar la primera silla del Estado. 

4. — El general don Trinidad Cabanas, afilia- 
do siempre al bando liberal, y enemigo de Ca- 
rrera, ocupaba la presidencia de Honduras des- 
de marzo de 1852. Aprovechando los recursos 
de que disponía, levantó fuerzas é invadió en 
1853 el territorio guatemalteco^ llegando hasta 
posesionarse de Chiquimula; pero las tropas de 
Guatemala, á las órdenes del general Cerna, 
lo derrotaron é hicieron retroceder á Hondu- 
ras. En represalias de esa invasión dispuso el 
general Carrera dar un golpe atrevido á Caba- 
nas, por medio de la ocupación del castillo de 
Omoa; púsose en marcha con unos mil hom- 
bres, llevando consigo al entonces coronel don 
José Víctor Zavala, jefe acreditado por su va- 
lor. Embarcóse con su gente en Izabal; j cuan- 
do estuvo á dos leguas de la fortaleza que in- 
tentaba sorprender y en la que había unos cien 
soldados hondurenos, desembarcó, quedándose 
con parte de su tropa á retaguardia, y envian- 
do el resto al mando de Zavala, con orden de 
atacar en el acto el fuerte. La fuerza hondure- 
na del castillo se preparó á la defensa, con áni- 
mo de batirse hasta el iiltimo punto, y el coro- 
nel Zavala, arrojado como era, tomaba ya po- 
siciones para operar el peligroso asalto, cuan- 
do llegó el general Carrera (24 de agosto de 

4. — Expliqúese la guerra entre Honduras j Guatemala, la 
caída de Cabafías y la elección de Guardiola. 



— 116 — 

1853), y consiguió que por capitulación se rin- 
diese Omoa. Allí permanecieron unos cuantos 
días en descanso las tropas de Guatemala, y en 
seguida regresaron con Carrera y Zavala á la 
ciudad capital de su país, trayendo como re- 
cuerdo de la expedición algunas de las más 
grandes y pesadas piezas de artillería del fuer- 
te, las que fueron introducidas en pequeñas em- 
barcaciones por el río Motagua, hasta donde 
fué posible trasladarlas por ese medio. El ge- 
neral Cabanas, al saber la llegada de Carrera á 
Omoa, movió fuerzas desde Comayagua para 
combatirlo; pero no pudo llegar á tiempo al 
lugar á donde se encaminaba y que está sepa- 
rado de Comayagua por una distancia larga y 
por un camino fragoso. Al fin, insurreccioná- 
ronse muchos pueblos de Honduras contra Ca- 
banas en 1855, protegidos por tropas guate- 
maltecas, y la derrota sufrida por ese jefe en 
Masaguara (6 de octubre), le hizo caer de su 
alto puesto y emigrar al Salvador. En febrero 
de 1856 fué elegido presidente el general don 
Santos Guardiola, amigo del gobierno de Gua- 
temala. 

5. — El licenciado Dueñas terminó su período 
constitucional en El Salvador en febrero de 
1854, y fué reemplazado por don José María 
San Martín. El 16 de abril de ese mismo año 



5. — ¿Quién reemplazó al licenciado Drt ñas en El S. ' "r, 
qué nueva ruina sobrevino á ht fiíidir ; rj ital del Kr y 

qué puede decirse sobre la legisla(M<'>]> - r paiV 



— 117 — 

9 

sobrevino un terremoto, que arruinó una vez 
más la ciudad capital del Estado, y fué preciso 
trasladar el asiento del gobierno á Cojutepeque. 
En 1855 terminó el doctor don Isidro Menén- 
dez los importantes trabajos de codificación 
que el gobierno le encargó, y en los que fué 
auxiliado aquel sabio jurisconsulto por el doc- 
tor don Ignacio Gómez, quien desde muchos 
anos antes se había hecho conocer en El Sal- 
vador y Guatemala como jurista y literato, sir- 
viendo diversos empleos en uno y otro país. 

6. — Si los varios Estados de la América Cen- 
tral habían estado más ó menos sujetos desde 
la independencia á terribles conmociones, que 
trastornaban el orden é imponían sacrificios á 
los pueblos, puede decirse que Nicaragua era 
la sección centro-americana más rudamente 
combatida por el azote de las revueltas. Na- 
cionalidad llamada á un lisonjero porvenir 
por su suelo feraz y por las facilidades que 
para el tráfico le ofrecen sus lagos y sus ríos, 
era lastimosamente desgarrada por el furor 
de las facciones; y la patria del sabio don 
Miguel Larreinaga, del doctor don Máximo Je- 
rez y de tantos otros hombres ilustrados, se 
agitaba en sangrientas convulsiones, sin des- 
cansar de la lucha más que de tiempo en tiem- 
po y eso por breve plazo. 



6. — ¿Cuál era en aquel tiempo la sección centro-americana 
más agitada por la discordia? 



— 118 — 

7. — Desde 1854 ardía nuevamente en guerra 
civil Nicaragua. Gobernaba allí el general don 
Fruto Chamorro, á quien hacían ruda oposición 
sus enemigos políticos, acusándole de abusos 
en el ejercicio del poder. El desorden había lle- 
gado á tal extremo que llamaba la atención de 
los otros Estados hermanos, y El Salvador ha- 
bía interpuesto, aunque inútilmente, sus buenos 
oficios para restablecer la paz en territorio ni- 
caragüense. Democrático y Legitimista se de- 
nominaban respectivamente los bandos que se 
disputaban la dirección de la cosa pública. Los 
demócratas, cegados por el inmoderado afiín 
de sobreponerse en la contienda, entablaron 
negociaciones en el exterior en busca de auxi- 
lio, é hicieron venir de los Estados Unidos de 
América una partida de aventureros capita- 
neados por Guillermo Walker. Este se pose- 
sionó de la ciudad de Granada en octubre de 
1855, se declaró poco después presidente de 
Nicaragua, y comenzó á manifestar tendencias 
al dominio de toda la América Central. Gober- 
naba entonces en Guatemala el general Carre- 
ra, en El Salvador el señor San Martín, reem- 
plazado el 12 de febrero de 185G por don Ra- 
fael Campo; en Honduras el general Guardiola, 
y en Costa Rica don Juan Rafael Mora. 

8. — No era posible que Guatemala y los otros 

7. — ¿Cuál fué la causa de la venida de Walker á Nicaragua? 
8. — ¿Qué hicieron Guatemala y los otros Estados con vista 
de la invasión de los filibusteros? 



-^119 — 

Estados dejaran de alarmarse en presencia de 
la invasión de Walker y los suyos. Preparáron- 
se, pues, para enviar fuerzas á Nicaragua, y fué 
Costa Rica quien primero se lanzó á la lucha, 
comenzando por desalojar á los filibusteros de 
su territorio, en el que también habían pene- 
trado en son de guerra y en pos de conquista. 
El mismo presidente don Juan Rafael Mora to- 
mó el mando del ejército de operaciones contra 
Walker, recogiendo los costarricenses muy pre- 
ciados laureles en esa campaña, la que se pro- 
longó hasta 1857. Guatemala, El Salvador y 
Honduras también enviarjon tropas á Nicara- 
gua, donde al ñn se hizo capitular á Walker y 
á los pocos soldados que le quedaban después 
de tanto tiempo de sostenerse contra los alia- 
dos centro-americanos. Guatemala perdió allí 
por causa de la epidemia del cólera, á los ge- 
nerales don Mariano Paredes y don Joaquín 
Solares, á quienes reemplazó en el mando de la 
división guatemalteca el general don José Víc- 
tor Zavala, quien pudo robustecer entonces su 
reputación de jefe arrojado. Las tropas de Hon- 
duras estuvieron en esa ocasión á las órdenes 
del general don Florencio Xatruch, y las de 
El Salvador al mando del general Belloso. Los 
filibusteros recibían constantes refuerzos de 
Nueva Orleans, y esto hizo prolongar la con- 
tienda hasta el citado año 1857. 

9. — No pareció que Walker quedase escar- 

9. — ¿Cuándo volvió Walker á Centro- América? 



--120 — 

mentado con el mal éxito de su empresa en 
Nicaragua; y en agosto de 1860 se presentó en 
Trujillo de Honduras, seguido de unos ochenta 
hombres y con ánimo de trasladarse de allí al 
territorio nicaragüense, objeto predilecto de su 
ambición; pero los oficiales de un buque inglés, 
que se hallaba en la costa, lo obligaron á ren- 
dirse, y lo entregaron á las autoridades de Tru- 
jillo, en donde se le juzgó y fusiló en septiembre 
de aquel mismo año. 



CAPITULO XIII 



Gobierno de Monteálegre en Costa Rica y muerte del ex-presi- 
dente Mora. — Santín del Oastillo y el general don Oerardo Ba- 
rrios en El Salvador, — Búhenos relaciones entre El Salvador y 
Ouatemala,^ Frialdad de las relaciones entre uno y otro paísy y 
origen de las desavenencias qv/e determinaron la ruptura, — 
Muerte de Quardiola^ y gobiernos de Castellanos y Montes en 
Honduras. - Querrá entre El Salvador y Honduras por una 
parte y Chmtemala y Nicaragua por otra. — Caída de Barrios 
en El Salvador y gobierno de Dueñas. 



1. — Con el carácter de presidente provisio- 
nal había entrado en agosto de 1859 á ejercer 
el mando en Costa Rica el doctor don José Ma- 
ría Monteálegre, en reemplazo de don Juan 

■ 

1, — ¿Qué se puede decir acerca de la administración del 
señor Monteálegre en Costa Kica? 



— 121 — 

Rafael Mora, á quien se descoaoció al favor de 
una conspiración apoyada por dos jefes milita- 
res; y expedida en el mismo ano una nueva ley 
fundamental, se hicieron elecciones, y el señor 
Montealegre, proclamado presidente; se encar- 
gó constitucionalmente del mando en mayo de 
1860. En ese propio año organizó en El ¡Salva- 
dor el ex-presidente Mora una expedición para 
recobrar su puesto en Costa Rica; posesionóse 
de Puntarenas, y resistió, con los partidarios 
que llegaron á unírsele, á las fuerzas del gobier- 
no; derrotado Mora y hecho prisionero, se le 
fusiló el 30 de septiembre. 

2. — Don Miguel Santín del Castillo fué lla- 
mado á la presidencia de El Salvador para re- 
emplazar á don Rafael Campo, que había ter- 
minado su período legal; y se posesionó de su 
alto puesto en enero de 1858, habiendo sido 
electo vice-presidente el general don Joaquín 
Eufrasio Guzmán. Desempeñaba una de las se- 
cretarías de Estado el general don Gerardo Ba- 
rrios; y el señor Santín, que dispuso separarse 
temporalmente del gobierno, depositó el man- 
do en Barrios, que era senador y fué designado 
para el mando supremo. Barrios trasladó la ca- 
pital á San Salvador, y mandó inhumar en el 
cementerio de esa ciudad, con gran pompa, los 
restos mortales de Morazán, que habían sido 



2. — ¿Cuándo entró Santín al poder en El Salvador y qué 
hizo Barrios como depasitario del mando? 



— 122 — 

traídos de Costa Rica á territorio salvadoreño. 
El 19 de septiembre devolvió Barrios á Santín 
del Castillo la presidencia. 

3. — Surgieron después desavenencias entre 
Barrios j Santín; y éste acusó á aquél, en 1859, 
ante la cámara de diputados, por el destierro 
de los licenciados Dueñas y Zelaya y por la pri- 
sión de algunos vocales de la corte suprema de 
justicia; la secretaría de la cámara de senado- 
res admitía entretanto la acusación que contra 
Santín se formulaba por diversos motivos. Es- 
tos sucesos no podían dejar de producir el me- 
noscabo de la tranquilidad; desestimóse la acu- 
sación intentada contra Barrios, y éste ocupó 
al fin la primera silla del Estado y dictó medi- 
das para restablecer el imperio del orden. El 
general Barrios, inteligente y laborioso, se con- 
sagró á promover el progreso en varios ramos. 

4t. — A fines de enero de 1860 dejó Barrios de 
ser jefe interino para convertirse en presidente 
constitucional por el período que terminaba en 
1865, pues ya se había prolongado á seis años 
la duración del período del gobernante. Las 
relaciones entre los gobiernos de El Salvador 
y Guatemala se encontraban en buen pie; y pa- 
ra robustecerlas más, dispuso Barrios hacer una 



3. — ¿Qué dificultades ocurrieron entre Santín y Barrios, 
cuando entró éste definitivamente en el mando, y qué hizo 
desde luego? 

4. — ¿Cuándo fué electo Barrios presidente constitucional, 
y qué hay que decir sobre su visita al general Carrera? 



— 123 — 

I 

visita á Carrera, en la misma ciudad de Guate- 
mala, donde fué recibido y obsequiado de un 
modo que demostraba la amistad sincera exis- 
tente entre ambos mandatarios. Sin embargo, 
algunas personas del gobierno guatemalteco 
manifestaron en esa ocasión á Barrios el deseo 
de que éste separase á don Manuel Irungaray 
del ministerio de Estado, á cuyo frente lo tenía, 
y se fundaban en que Irungaray era adversario 
de la administración de Carrera, y podía influir 
de un modo desfavorable en el concierto que 
convenía se conservara entre ambos gobiernos. 
Barrios se negó á condescender con aquel de- 
seo; y esa negativa fué ya un principio de frial- 
dad entre Carrera y Barrios, y contribuyó in- 
dudablemente á motivar la guerra que más tar- 
de fué declarada al segundo pof el primero. 
, 5. — Un incidente que hoy nada significa- 
ría, dadas las ideas de tolerancia que en el 
mundo culto se van abriendo paso, dio origen 
á una ruidosa cuestión en El Salvador, entre el 
gobierno y el clero. El licenciado don Manuel 
Suárez pronunció como orador oficial, en el pa- 
lacio del Ejecutivo, el 15 de septiembre de 1861, 
un discurso en recuerdo de la emancipación po- 
lítica centro-americana, y condenó en algunos 
de sus pasajes ciertos hechos de los jefes del 
catolicismo. Protestó contra esas afirmaciones 



5. — ¿Qué incidente motivó la cuestión entre el gobierno y 



el clero de El Salvadora 



— 124 — 

el señor Saldaña, obispo de la diócesis; y el cu- 
ra pánoco señor Marín atacó enérgicamente 
desde el pulpito las frases vertidas por el licen- 
ciado Suárez. El gobierno de Barrios dispuso 
entonces que los eclesiásticos prestasen jura- 
mento de someterse á la constitución y leyes, 
y respetar á la autoridad civil; y como el clero 
se resistiese á cumplir con tal disposición^ el go- 
bierno estimó oportuno expulsar del territorio 
á varios sacerdotes. El señor Saldaña, sin ser 
compelido á ello, abandonó su diócesis y se 
trasladó á Guatemala; y muchos eclesiásticos, 
que no querían someterse al juramento prescri- 
to, se separaron de las parroquias que admi- 
nistraban, 

6. — El periódico oficial de Guatemala y un 
semanario llamado *^La Hoja de Avisos^^ trata- 
ron el asunto y reprobaron la conducta del go- 
bierno de Barrios, quien comenzó á mostrarse 
resentido de los procedimientos de la prensa 
guatemalteca. Por otra parte, el licenciado don 
Francisco Dueñas y otros salvadoreños, que se 
hallaban en Guatemala y eran enemigos de Ba- 
rrios, comenzaron á influir en el ánimo de Ca- 
rrera para llevar la guerra á El Salvador y pro- 
mover un cambio en el gobierno de ese país. 
La prensa salvadoreña, dominada por Barrios, 
se manejaba al principio con moderación, para 



6. — ¿Qué conducta observó la prensa de Guatemala con 
vista de tales sucesos, y cómo se vino preparando la guerra? 



— 125 — 

evitar un rompimiento; pero los emigrados sal- 
vadoreños, auxiliados por Carrera, hostilizaban 
á El Salvador por los pueblos fronterizos; y en- 
tonces principió una lucha de papeles públicos, 
precursores de la guerra. Es de notar que el 
general Barrios se mostraba celoso partidario 
de la reconstitución de la patria centro-ameri- 
cana, y había organizado el ejército en su país, 
haciendo venir del extranjero oficiales y armas 
del sistema moderno; circunstancias que hicie- 
ron temer á Carrera proyectos de dominación 
de parte de Barrios sobre Guatemala. Esto pa- 
saba en 1862. 

7. — El 11 de enero de ese mismo año (1862) 
se perpetró en la ciudad de Comayagua, capi- 
tal de Honduras, un horrible crimen, cual filé 
el asesinato del presidente, general don Santos 
Guardiola, cometido por un oficial de la guar- 
nición, que logró sorprender á su víctima á la 
madrugada de ese día, cuando aun no se ha- 
bía levantado de la cama el infortunado Guar- 
diola. El general Barrios, informado de tan 
triste suceso, tomó empeño en evitar la anar- 
quía que amenazaba á Honduras y en facilitar 
la entrada al poder al vice-presi dente don 
Victoriano Castellanos, que era el llamado por 
la ley y que entró en ejercicio de sus eleva- 
das funciones el 4 de febrero. También el go- 

■ ■ ■ ■^ — .^^ ■—■■■■■■ ■ ^■■i- ■■^ — . ■» ^ ■■■ — ■■ I ^ —M ,— ■■^l■^,■ iiii ■■»■■■■■■■ ■■■■ ■ * ' ' ^ 

7. — ¿Cómo murió el presidente Guardiola en Honduras, 
quiénes le sucedieron, y cómo se manejó aquel jefe en el 
poder? 



— 126 — 

bierno de Guatemala influyó en la consecueión 
de tales objetos. Castellanos permaneció en el 
mando hasta el 4 de diciembre, en que le su- 
cedió el senador don Francisco Montes, amigo 
del general Barrios y dominado por éste en su 
manejo como mandatario de Honduras. Hay 
que advertir que Guardiola fué un gobernante 
respetuoso á las leyes; nunca atentó contra la 
libertad de la prensa. En su tiempo (1860) de- 
volviéronse á Honduras las islas de la Bahía y 
la parte de la Mosquitia hondurena, que des- 
de años atrás habían vuelto á caer en poder 
de los ingleses. Desde la época colonial estu- 
vieron éstos adueñándose de aquellos y otros 
puntos de la tierra centro-americana. 

8. — A principios de 1863 organizó su ejérci- 
to en Guatemala el general Carrera, y con 
unos cinco mil hombres se puso en marcha, y 
atacó las fortiñcaciones de Coatepeque, donde 
se encontraba el general Barrios con sus fuer- 
zas; peleóse por una y otra parte con encarni- 
zamiento en los días 23 y 24 de febrero; y 
desorganizados al ñn varios batallones guate- 
maltecos, se desbandó en parte el ejército de 
Guatemala, que tan desventajosa posición ha- 
bía en esa lucha ocupado, y abandonó el terri- 
torio salvadoreño. 

9. — Satisfecho de su triunfo el general Ba- 

8. — Expliqúese la batalla de Coatepeque. 
9. — ¿Qué resultado tuvo la expedición enviada por Barrios 
á Nicaragua? 



— 127 — 

rrios, consideró como un acto de hábil políti- 
ca llevar la guerra á Nicaragua, en donde go- 
bernaba el general don Tomás Martínez, con- 
servador j ligado á Carrera en la empresa 
contra Barrios. Envió éste á territorio nicara- 
güense una división, la que se unió en Cholu- 
teca con otra hondurena, puestas ambas bajo 
el mando del general doctor don Máximo Je- 
rez. El 28 de abril obtuvo Jerez una victoria 
en San Jacinto, y al subsiguiente día sufrió 
una derrota, que consolidó en el mando al ge- 
neral Martínez, j contribuyó á la caída del 
general Barrios, para quien comenzaba una 
triste serie de desastres. 

10. — Resuelto siempre el general Carrera á 
minar la administración del general Barrios, 
invadió nuevamente el territorio salvadoreño, 
j atacó en los días 3 y 4 de julio la ciudad de 
Santa Ana, en la que poco antes había ocurri- 
do contra Barrios un pronuuciamiento, que dis- 
minuyó las fuerzas que allí tenía ese jefe y le 
impidió sostenerse como lo intentaba en aque- 
lla plaza. Carrera triunfó en Santa Ana, dis- 
tinguiéndose en esa ocasión uno de los genera- 
les que lo acompañaban, don Serapio Cruz. 

11. — La ocupación de Santa Ana permitió 
el establecimiento, que allí se hizo el 10 del 
mismo julio, del gobierno provisional del Lie. 



10. — ¿Cuándo ocurrrió la acción de Santa Ana? 

11. — ¿Qué se hizo después de la acción de Santa Ana? 



— 128 — 

don Francisco Dueñas, quieii comenzó á tra- 
bajar contra Barrio?, que reunía fuerzas y se 
atrincheraba en la ciudad de San Salvador. 
Muchos salvadoreños reconocieron á Dueñas 
como presidente, y ayudaron á Carrera en la 
campaña. 

12. — Entretanto, el gobierno de Honduras 
había declarado la guerra á Guatemala; y con 
este motivo, el general don Vicente Cerna in- 
vadió con tropas guatemaltecas el territorio 
hondureno, se batió victoriosamente con las 
de Honduras y derrocó la administración de 
Montes, contribuyendo á colocar allí en el 
mando al general don José María Medina, ami- 
go del gobierno de Guatemala. Después de ese 
triunfo se trasladó el general Cerna con su di- 
visión á El Salvador, para ayudar á Carrera en 
el sitio que ya estaba poniendo á la capital de 
ese país. 

13. — El general Barrios contaba dentro de 
la plaza de San Salvador con fuerzas reduci- 
das; y no pudiendo sostenerse contra las de 
Guatemala, Nicaragua y El Salvador, que ata- 
caban sin cesar sus atrincheramientos, se deci- 
dió á salir el 26 de octubre, como en efecto lo 
hizo, batiéndose con el auxilio de un puñado 
de valientes que le seguían; y se embarcó al- 
gunos días después en el puerto de La Unión. 

12. — ¿Cómo hizo Guatemala la guerra á Honduras? 
13. —¿Qué resultado dio el sitio puesto á San Salvador por 
Carrera? 



— 129 — 

Así pudo ya funcionar definitivamente en aquel 
país el gobierno provisional del señor Dueñas. 
Apellidábase liberal don Gerardo Barrios, y no 
dio testimonios de liberalismo cuando gober- 
naba: /la prensa enmudeció en su tiempo, y el 
elemento militar estuvo entronizado. Pero 
alentó los intereses materiales del país; y no 
obstante sus defectos, debe verse en él una per- 
sonalidad importante. 



CAPITULO XIV 

Adiímiisíraoiones de Jiménez y Castro en Costa Rica. — Esta- 
hUcimieiitos bancarios. — Muerte de Carrera y elección de Gema 
en Guatemala. — Mejoras alcanzadas en Guatemala, en caminos, 
comercio y otros ramos. — Gobierno constitucional de Dueñas en 
El Salvador.' — Venida de Barrios á territorio costarricense, y 
nnuerte de ese general. — Redección de Dueñas, su caída y góbi&imo 
de González. 



1. — Terminado en Costa Rica el período 
constitucional del señor Montealegre, fué éste 
reemplazado en la presidencia el 8 de mayo de 
1863, por el licenciado don Jesús Jiménez, cu- 
ya administración se dio pronto á conocer por 
sus marcadas tendencias al progreso del país; 
consolidóse el orden, y siguieron desarrollan- 



1. — ¿Cuando goberDaron Jiménez por primera vez y Cas- 
tro por segunda en Costa Rica, y qué nay que decir sobre ca- 
sas bancarias? 

9 



— 130 — 

dose los gérmeDes de la riqueza pública. Al se- 
ñor Jiménez subrogó en mayo de 1865 el doc- 
tor Castro, que ya antes había desempeñado 
tan elevadas funciones, y que en su segundo 
período tuvo la suerte de promover muchas 
mejoras, entre otras la fundación del banco na- 
cional, que tantos bienes ha producido. Ya 
existía en Costa Rica desde 1859 el primer 
banco que ha habido en la América Central, y 
cuyo establecimiento se debió al laborioso ar- 
gentino don Crisanto Medina, padre del licen- 
ciado don J. Francisco Medina, que en 1877 
fundó en Guatemala el banco internacional,' el 
de Igual título en 1880 en El Salvador y más 
adelante el de >Jicaragua. 

2. — El general Carrera volvió con sus tropas 
á Guatemala después de su larga y difícil cam- 
paña contra la administración del general don 
Gerardo Barrios, y celebróse con muestras de 
regocijo público su regreso á la capital del 
país de que era presidente vitalicio. Continuó 
gobernando sin encontrar resistencias, aunque 
no faltaba algún periódico que en el exterior 
lo atacara de tiempo en tiempo, señaladamen- 
te con motivo de la simpatía que la prensa ofi- 
cial de Guatemala manifestaba á las veces por 
lá fundación del imperio de Maximiliano en 
Méjico. Don Miguel García Granados era dipu- 

2.— Cítense algunos de los heclios anteriores á la muerte 
del general Carrera, dígase cuándo ocurrió ésta y cómo entró 
el general Cema al poder. 



— 131 — 

tado á la legislatura, en representación de la 
Sociedad Económica, y combatía de cuando 
en cuando, con algún calor, en sus discursos, 
los actos del gobierno de Carrera. Ejercía, 
pues, tranquilamente el gobierno el general 
Carrera, cuando le sobrevino una enfermedad, 
de la que murió el 14 de abril de 1865: Le re- 
emplazó el llamado por la ley, que era el mi- 
nistro de relaciones don Pedro de Aycinena; y 
convocada la asamblea, fué electo en mayo 
para la presidencia ^1 general don Vicente Cer- 
na, que era corregidor y comandante de Chi- 
quimula. La candidatura del general Cerna, 
que fué favorecida por el partido conservador 
dominante, encontró oposición en los indivi- 
duos del bando liberal de la asamblea, quienes 
trabajaron y votaron por la candidatura del 
coronel don Manuel González, sujeto acaudala- 
do y antiguo militar. El general Cerna sólo ob- 
tuvo dos votos más que su competidor; lo cual 
demuestra el deseo que ya se bacía sentir res- 
pecto á un cambio de personal en el escenario 
político, pues Cerna, no era posible ponerlo en 
duda, tenía que conservar el gabinete del di- 
funto gobernante y seguir más ó menos el mis- 
mo sistema de gobierno, como efectivamente 
sucedió. 

3. — En el largo período del general Carrera 
se realizaron diversas mejoras en el país, entre 

3. — ¿Que mejoras se realizaron en tiempo de Carrera, y 
qué hay que decir sobre el valor de frutos exportados? 



— 132 — 

otras, la apertura y reparación de caminos, la 
construcción del teatro de la capital j de otros 
edificios públicos en diversas localidades, el 
desarrollo de la industria de la cochinilla j el 
principio de los plantíos de café. El valor de la 
exportación era en el año 1850, de ochocien- 
tos mil pesos, y en 1860 montaba á un millón 
y ochocientos mil. Las importaciones habían 
también venido aumentando. Verdad es que 
en 1862 bajó notablemente el precio de la co- 
chinilla en Europa, á donde se enviaba la cul- 
tivada en Guatemala; pero ese quebranto fué 
compensado en el país con los productos del 
café y de la caña de azúcar. 

4. — El licenciado don Francisco Dueñas, 
que gobernaba provisionalmente en el Salva- 
dor desde 1863, convocó una asamblea, la que 
se instaló el 15 de febrero de 1864, aprobó 
los actos del mismo Dueñas y emitió el código 
político que debía regir en el país. El ex-presi- 
dente don Gerardo Barrios, que se había diri- 
gido á Nueva York después de su caída, vino 
á residir en San José de Costa Rica á fines de 
1864; y disgustados los gobiernos de Guatema- 
la, El Salvador y Honduras por el asilo dado 
allí á Barrios, cortaron con Costa Rica las re- 
laciones oficiales y particulares. En enero de 
1865 fué declarado presidente constitucional de 



4. — Que ocurrió en El Salvador desde fines de 1868 Hasta 
principios de 1865, y qué sucedió por la venida de Barrios 
á territorio costarricense? 



— 133 — 

El Salvador el señor Dueñas y vice-presidente 
el doctor don Gregorio Arbizú. 

5. — El general don Gerardo Barrios comen- 
zó á trabajar desde Costa Rica por recobrar la 
presidencia de El Salvador. Su amigo el gene- 
ral Cabanas se pronunció en tal sentido en San 
Miguel; Dueñas envió fuerzas al mando del 
general dop Santiago González para atacarlo; 
Cabanas se había trasladado con su gente á 
La Unión, y allí fué derrotado por González el 
29 de mayo. El general Barrios se había mo- 
vido de Costa Rica; y al tocar en Corinto la 
goleta que lo conducía, fué hecho prisionero y 
llevado á León de Nicaragua. El gobierno ni- 
caragüense lo entregó al comisionado salvado- 
reño, bajo la condición de que se garantizaba 
la vida del preso; pero por desgracia no fué 
así: siguióse juicio á Barrios en San Salvador, 
y en la madrugada del 29 de agosto de 1865 
se le fusiló; fusilamiento inicuo, duramente 
censurado dentro y fuera de Centro. América. 

6. — El señor Dueñas fué electo en 1869 pa- 
ra un nuevo período constitucional; y como 
desde 1870 empezasen él y sus partidarios á 
trabajar en el sentido de otra elección para el 
subsiguiente período, se decidieron sus enemi- 
gos políticos á derrocarlo, como en efecto lo 
lograron en 1871, con auxilios que les propor- 



5. — Que hizo Cabanas en favor de la restauración de Ba- 
rrios y cómo murió éste? 

6. —¿Cuando cayó Dueñas del poder, y quién lo reemplazó? 



cioaó el presidente de Honduras, general don 
José María Medina. Entonces ocupó la primera 
silla de El Salvador el general don Santiago 
González, jefe que fué del movimiento revolu- 
cionario contra Dueñas. Este último había im- 
pulsado el progreso en su patria, y dejó colo- 
cadas algunas líneas telegráficas y construido 
el palacio nacional; las rentas públicas fueron 
honradamente manejadas por él; pero la pren- 
sa no íTOzó de libertad. 



CAPITULO XV. 

N¿cara<jfui dtínk la administración de Martínez ha^ta la ac- 
tualidad. — Gohtnianten de Costa Rica desde 1868 /la^ía 1893. 
— Caula del lyresiderde Cerna. en Gxuitemala^ y gobiernos de los 
generales García Granados, Barrios y Sarillas. — La ciiestión 
de Ihnites entre Nicaragua y Costa Rica. — El Congreso centro- 
americano, — Término del gobierno del general Barillas y elección 
del general Reina Ihrrios. — Gobernantes de El Salvador desde 
el general González hasta el general Ezeta. — Gobernantes de 
Honduras desde 1872 ha^ta hoy. 



1. — Desde 1867 había terminado el período 
de su gobierno en Nicaragua el general don 
Tomás Martínez, cuya administración fué apo- 
yada por un partido que se denominaba con- 
servador y que casi ha desaparecido por com- 

1. — ¿Que hay que decir sobre Nicaragua, desde la adminis- 
tración de Martínez hasta la actualidad? 



— 135 — 

I 

pleto. Actualmente existen en Nicaragua va- 
rios partidos: el liberal, el conservador genui- 
no y el progresista, sin que falte además algún 
círculo distinto de aquéllos en tendencias. A 
Martínez sucedió en el poder don Fernando 
Guzmán, á quien se debe la libertad de impren- 
ta, que tanto ha favorecido á Nicaragua en sus 
innegables conquistas en el orden político, el 
que está sin duda allí más adelantado que el 
orden social. La administración de Guzmán fué 
combatida por conservadores y liberales, que 
se unieron acaudillados por el ex-presidente 
Martínez y por el doctor don Máximo Jerez; 
diéronse algunos combates, y al fin triunfó la 
legalidad sostenida por Guzmán. Después de 
éste vino al gobierno el señor Quadra, que re- 
organizó la hacienda; sucedióle el señor Cha- 
morro, que llevó á cabo algunas obras mate- 
riales; entró á continuación el general don Joa- 
quín Zavala, á quien se ha debido el ensanche 
del crédito del Estado; después del señor Za- 
vala estuvo en el gobierno el doctor Cárdenas, 
sostenedor celoso de la libertad del sufragio. 
Ocupó en seguida la primera magistratura el 
coronel don Evaristo Oarazo, que fué un buen 
gobernante; pero sorprendióle la muerte en 
agosto de 1889, y le reemplazó un leonés, que 
gozaba de prestigio, el doctor don Roberto Sa- 
casa, que aún ejerce hoy el mando (1893). 
Aquel país está bastante avanzado en institu- 
ciones, y cuenta con buenas vías férreas nació- 



— 136 — 

nales^ construidas al favor de la paz, que se ha 
consolidado allí donde en otros tiempos reinó 
una desastrosa anarquía. 

2. — A fines de 1868 comenzó en Costa Rica 
la segunda administración del licenciado don 
Jesús Jiménez, partidario ardiente de la ins- 
trucción pública y de otros ramos que logró 
impulsar. Desconocido en abril de 1870, por 
causa de una revolución, el gobierno del señor 
Jiménez, se proclamó presidente provisional al 
licenciado don Bruno Carranza, á quien reem- 
plazó en agosto el general don Tomás Guar- 
dia, ciudadano que se había distinguido por 
su comportamiento en la campaña nacional 
contra los filibusteros que se posesionaron de 
Nicaragua con Walker. Puede decirse que el 
general Guardia gobernó en Costa Rica hasta 
junio de 1882, pues los gobiernos del licencia- 
do don Aniceto Esquivel y del doctor don Vi- 
cente Herrera, casi no pueden ser tomados en 
consideración, por precarios. A Guardia su- 
cedió el general don Próspero Fernández; y 
muerto éste, ocupó la presidencia en 1885 el 
licenciado don Bernardo Soto, quien se man- 
tuvo en ella hasta mayo de 1889, en que se 
separó por motivos de salud y necesidad de 
descanso, llamando provisionalmente en su lu- 
gar, con arreglo á la ley, al licenciado don 
Ascensión Esquivel; este último organizó un 

2. — ¿Quienes han gobernado en Costa Rica desde ñnes de 
1868 hasta 1893? 



— 187 — 

nuevo gabinete^ del que entró á formar parte 
el licenciado don Mauro Fernández, que ya 
anteriormente había sido ministro del gobier- 
no. Volvió más adelante á la presidencia el se- 
ñor Soto; y después de haberla ejercido provi- 
sionalmente el doctor Duran, llamaron los co- 
micios al bien reputado jurisconsulto don José 
J. Rodríguez, que gobierna desde mayo de 
1890. 

3. — En 1869 fué reelecto en Guatemala el 
general Cerna; pero su administración, conaba- 
tida, aunque sin éxito, por el general don Se- 
rapio Cruz, fué al fin derrocada en junio de 
1871, por la revolución que con las armas en 
la mano llevaron á feliz término los jefes mili- 
tares don Miguel García Granados y don J. 
Rufino Barrios. Hay que advertir que el poder 
de Cerna había decaído considerablemente 
desde su reelección, la que fué contrariada por 
el partido liberal, que proclamaba para la pre- 
sidencia la candidatura del general don José 
Víctor Zavala, guatemalteco de gran prestigio 
en aquella época. En el período de Cerna se 
construyó el muelle del puerto de San José, 
así como el edificio del mercado de la capital; 
mejoróse el hospital de la ciudad de Guatema- 
la, y se llevaron á cabo otras obras útiles. 

4. — Deseábase por muchos y muchos una 

3. — ¿Como se separó del mando el general Cerna? 
4. — ¿Cuando entró García Granados al poder, y por quién 
fué reemplazado? 



— 138 — 

transformación política en Guatemala; y el ma- 
nifiesto que en mayo de 1871 había dado á 
los pueblos don Miguel García Granados al le- 
vantar la bandera de la revolución, fué bien 
acogido por la generalidad. El señor García 
Granados se encargó provisionalmente del man- 
do en aquel año; pero su gobierno estuvo 
siempre en lucha con los partidarios del régi- 
men caído, y terminó en junio de 1873, con el 
advenimiento del general don J. Rufino Ba- 
rrios, electo por los pueblos con arreglo á la 
ley. García Granados creó el Ministerio de Fo- 
mento y el Colegio Militar. 

5. — El presidente Barrios, activo y de ca- 
rácter enérgico, consagró desde luego su aten- 
ción á realizar reformas en sentido democráti- 
co. Los caminos, la instrucción pública en sus 
diversos grados, las líneas telegráficas, el ejér- 
cito, la agricultura y otros muchos ramos fue- 
ron objeto de disposiciones expedidas por el 
gobierno de ese jefe. Decretáronse nuevos im- 
puestos, y se consiguió el aumento de las ren- 
tas nacionales. Emitiéronse los códigos, para 
que desapareciese la antigua y confusa legisla- 
ción que regía, y se construyeron varias vías 
férreas y otras obras de pública utilidad. 

6. — El 2 de abril de 1885 murió en los cam- 
pos de Chalchuapa, atravesado por una bala. 



5.-T-¿Que se hizo en tiempo del jn-esidente Barrios en ma- 
teria de adelanto? 

6. — ¿Cuando y cómo murió el general Barrioí^? 



— 189 — 

el general Barrios, peleando á la cabeza de sus 
tropas en apoyo de la unión centro-america- 
na, que Guatemala había proclamado, y que 
resistían El Salvador, Costa Rica y Nicaragua. 
A.rmáronse estos tres países para rechazar la 
fusión que por medio de la guerra se trataba 
de hacer, y de la que al fin se desistió por la 
muerte de Barrios; sólo Honduras estuvo alia- 
da á Guatemala en esa emergencia, aunque 
los guatemaltecos y los salvadoreños fueron 
los únicos que llegaron á batirse en el conflic- 
to que entonces surgió. 

7. — El general don Manuel Lisandro Bari- 
llas, que había servido los cargos de coman- 
dante y jefe político de Quezaltenango, ocupó 
provisionalmente, con arreglo á la ley, la pri- 
mera silla del Estado; y electo en los comicios 
de 1886, tomó posesión constitucional de la 
presidencia el 15 dé marzo de ese mismo año. 

8. — Ha existido desde tiempos atrás una 
cuestión por límites territoriales entre Costa 
Rica y Nicaragua; y como en 1886 llegara á 
temerse un rompimiento entre ambos países 
por el enojoso carácter que asumió ese asunto, 
el gobierno del general Barillas interpuso sus 
buenos oficios, que fueron aceptados; reunié- 
ronse en la ciudad de Guatemala los delega- 
dos nicaragüense y costarricense, señores Ro- 



7. — ¿Cuando entró al poder el general Barillas? 
8. — ¿Que parte tomó Guatemala en 1886, en la cuestión de 
límites (i[ue exivStía entre Costa Eica y Nicaragua? 



— 140 — 

man y Esquivel; y en las conferencias presidi- 
das por el ministro guatemalteco señor doctor 
Cruz, se consiguió poner las cosas en vía de 
ííatisfactorio arreglo. 

9. — Deseoso el gobierno guatemalteco de 
contribuir á la unidad centro-americana por 
medios pacíficos y amistosos, propuso á los je- 
fes de los otros cuatro Estados el pensamiento 
de reunir en la misma ciudad de Guatemala 
representantes de las cinco secciones, para 
que de común acuerdo se elaborase un pacto 
que aproximara entre sí á estos países, y sen- 
tara las bases de la unión, que con el tiempo ha 
de establecerse definitivamente. Aceptada la 
idea por todos, funcionó el Congreso centro- 
americano en 1887, y concluyó varios pactos 
en el sentido dicho. 

10.— Concluyó la administración del general 
Barillas en marzo de 1892, y los hombres de 
los diversos partidos convienen en que la obs- 
curecen tristes recuerdos. El general don José 
María Reyna Barrios, que desde aquella fecha 
y por llamamiento que en los comicios se le hi- 
zo está en el poder, sostiene la prensa libre, re- 
organiza la hacienda pública, manejando con 
honradez los fondos del fisco; da acertado 
aliento á la instrucción en sus varias faces; en 



9. — ¿Donde funcionó y con qué objeto el Congreso centro- 
americano? 

10. — Fin del gobierno del general Barillas, y elección del 
general Reyna Barrios. 



— UI — 

una palabra, establece un régimen liberal, re- 
parando así los desastres que á Guatemala tra- 
jo su antecesor en el gobierno. (*^ 
' 11. — En febrero de 1876 terminó su período 
en El Salvador el presidente general González, 
cuya administración fué de carácter progresis- 
ta. Sucedióle don Andrés Valle, quien, después 
de tres meses de qjercer el gobierno, fué derro- 
cado por la guerra que Guatemala llevó á 
aquel país, j sustituido por el doctor don Ra- 
fael Zaldívar, que permaneció en el mando has- 
ta 1885; en tiempo de Zaldívar se construye- 
ron las primeras vías férreas, y se alcanzaron 
otras mejoras. El general Figueroa reemplazó 
al doctor Zaldívar por breve término, y dejó 
el puesto al general don Francisco Menéndez. 
Manejó éste con probidad los caudales públi- 
cos, y sostúvose hasta junio de 1890, en que, 
acusándosele de que intentaba prestar el apoyo 
del poder en los próximos comicios á una can- 
didatura inaceptable, conspiraron contra él al- 
gunos militares y paisanos, y elevóse al mando 
al general don Carlos Ezeta. 



{^) En un resumen de historia pairia no es posible registrar noticias de- 
talladas sobre punto alguno. El autor se propone considerar detenidamente 
los sitte años del general Barilla^ en la segunda edición^ que va á hacer^ 
de la obra grande, que lleta por titulo Compendio de Historia de la 
America Central. 



11. — ¿Cuando terminó el general González su período en. 
El Salvador, y quiénes han gobernado desde entonces hasta 
1893? 



— 142 — 

12. — Ocupaba tranquilamente la presidencia 
de Honduras en 1872, el general don José Ma- 
ría Medina; pero los cambios políticos un año 
antes ocurridos en El Salvador j Guatemala, 
motivaron la caída de ese jefe, á quien hostili- 
zaban rudamente en hojas periódicas, en Gua- 
temala j El Salvador, varios escritores hondu- 
renos afiliados al bando liberal. Pusiéronse de 
acuerdo el presidente salvadoreño y el guate- 
malteco, y llevaron la guerra á Honduras, has- 
ta conseguir que entrara en el gobierno de ese 
país un hondureno netamente liberal, el nota- 
ble letrado don Céleo Arias. El señor Arias fué 
molestado por diversas facciones, organizadas 
principalmente para atacar á los gobiernos de 
Guatemala y El Salvador; é invocando como 
una razón el presidente salvadoreño y el gua- 
temalteco que, mientras aquél gobernase no ha- 
bría paz en Honduras, enviaron fuerzas en 
1873 á derrocarlo, y apoyar la candidatura de 
don Ponciano Leiva^ quien ocupó en tal virtud 
el mando, ejerciéndolo con honradez y buen 
juicio hasta 1876. Sucedióle don Grescencio Gó- 
mez, jurisconsulto, que estuvo provisionalmen- 
te desempeñando la primera magistratura, la 
que en agosto de 187G fiíé ocupada por el doc- 
tor don Marco A. Soto, á quien apoyó con tal 
objeto el gobierno de Guatemala, y auxiliaron 
con algunos recursos varios Estados de la Amé- 

12. — ¿Cuando cayó del poder el general Medina en Hon- 
duras, y quiénes le han sucedido hasta hoy? 



— 143 — 

rica Central, á fin de facilitar el establecimien- 
to de la nueva administración hondurena. El 
doctor Soto proporcionó al país diversos ade- 
lantos, entre ellos los nuevos códigos. Ocupó en 
1883 la presidencia el general don Luis Bográn, 
y á su gobierno debe el país obras materiales 
de importancia. Llamado al poder en los co- 
micios de 1891 el general don Ponciano Leiva, 
posesionóse* del mando en noviembre; pero 
combatido por la revolución armada, en 1892, 
y abrumado por la fatiga, resignó provisional- 
mente el depósito de la autoridad, en febrero 
de 1893, en el ministro de la guerra, licencia- 
do don Rosendo Agüero. Gérmenes envidiables 
de bienestar posee Honduras, j si el sosiego pú- 
blico le trae el necesario calor, irán realizán- 
dose en esa sección centro-americana las espe- 
ranzas lisonjeras del patriotismo. 



FIN 






índice 



Wg8. 

Prólogo III 

Preliminares - 7 

CAPITULO I. — DescTibrimiento de la América 
Central por los españoles. — Cultura y modo de ser 
en general de los antiguos pueblos indígenas de es- 
ta parte del Nuevo Mundo O 

CAPITULO II. — Conquista y colonización de 
Guatemala, El Salvador y demás porciones de la 
América Central 18 

CAPITULO III.— Memorable jomada de Her- 
nán Cortés á Honduras y continuación de la con- 
quista y colonización de la América Central 27 

CAPITULO IV.— Fundación de otras poblacio- 
nes, y narración de los demás sucesos acaecidos en 
el resto del siglo XVI .... 35 

CAPITULO V.— Situación del reino de Guate- 
mala en los siglos XVII y XVIII 42 

CAPITULO VI,— Período corrido desde 1801 
hasta la proclamación de la Independencia en 1821 . 
— Reflexiones sobre el régimen colonial . 58 

CAPITULO VII.— Sucesos que siguieron á la 



: > 



L , 



— 146 — 

Págs. 

Independencia ; anexión á Méjico, y campaña que 
terminó con la ocupación de la ciudad de Guate- 
mala por las fuerzas del general Morazán en 1829. 70 

CAPITULO VIII.— Elección del general Mora- 
zán para la presidencia, y actitud del partido ven- 
cido. — Diversas acciones de guerra. — Grobiemo del 
doctor Gálvez en Guatemala y de Gallegos en Cos- 
ta Rica. — El general Carrera y don Mariano Rive- 
ra Paz. — Término del segundo período constitucio- 
nal del presidente Morazán. — Disolución del pacto 
federal.— Morazán como jefe del Estado de El Sal- 
vador, y Cabanas como jefe expedicionario en 
Honduras.— El Estado de los Altos 83 

CAPITULO IX. — Invasión del territorio guate- 
malteco por Morazán en 1840. — Lindo y Guzmán 
en El Salvador. — Costa Rica. — Regreso y muerte 
de Morazán 90 

CAPITULO X.— Gobernantes que hubo en Gua- 
temala desde 1841 hasta 1844. — Relaciones entre 
Costa Rica v los demás Estados. — Convención de 
Chinandega. — Gobierno establecido en Costa Rica 
después de la muerte de Morazán. — Desavenencias 
entre El Salvador y Guatemala, y desacuerdo en- 
tre Guzmán y Malespln en El Salvador. — Ocupa- 
ción de Jutiapa y Chiquimula por fuerzas salvado- 
reñas. — Restablecimiento de la paz entre Guatema- 
la y El Salvador. — Guerra de El Salvador y Hon- 
duras con Nicaragua. — Desconocimiento de la au- 
toridad de Malespín en El Salvador.— Guerra en- 
tre El Salvador y Honduras 97 

CAPITULO XI.-Gobierno de Aguilar en El 
Salvador y alteración de la tranquilidad en ese 
país. — Proclamación de "República" hecha en 



— 147 — 

Págs. 

Guatemala en 1847 y repetida en 1848.— Tentatir 
vas de Nicaragua, El Salvador y Honduras, en el 
sentido de restablecer la unidad centro-americana. 
— Separación del general Carrera del mando de 
Guatemala, y personas que le sucedieron en el go- 
bierno. — Regreso de Carrera á Guatemala. — Go- 
bierno de Vasconcelos en El Salvador y trabajos 
de los liberales salvadoreños. — El presidente Lin- 
do en Honduras. — Guerra de El Salvador y Hon- 
duras contra Guatemala, y acción de La Arada. — 
Gobierno del doctor Castro en Costa Rica. — Situa- 
ción de Nicaragua 106 

CAPITULO XII. — Administración de don Juan 
Rafael Mora en Costa Rica. — Acta constitutiva de 
Guatemala y segunda elección de Carrera para la 
presidencia. — El Lie. Dueñas en El Salvador.— 
Guerra entre Guatemala y Honduras; caída de Ca- 
banas y elección de Guardiola.— Presidencia de 
San Martín en El Salvador; ruina de la ciudad ca- 
pital del Estado, y trabajos de codificación. — Nue- 
vos disturbios en Nicaragua. — Campaña entablada 
contra Walker y sus huestes.— Muerte de Walker 
en Trujillo 118 

CAPITULO XIII.— Gobierno de Montealegre 
en Costa Rica y muerte del ex-presidente Mora. — 
Santín del Castillo y el general don Gerardo Ba- 
rrios en El Salvador. — Buenas relaciones entre El 
Salvador y Guatemala. — Frialdad de las relacio- 
nes entre uno y otro país, y origen de las desave- 
nencias que determinaron la ruptura. — Muerte de 
Guardiola, y gobiernos de Castellanos y Montes 
en Honduras. — Guerra entre El Salvador y Hon- 
duras por una parte y Guatemala y Nicaragua por 



— US — 

Págis. 

otra. — Caída de Barrios en El Salvador y gobier- 
no de Dueñas 120 

CAPITULO XIV.— Administraciones de Jimé- 
nez y Castro en Costa Rica.— Establecimientos 
bancarios. — Muerte de Carrera y elección de Cer- 
na en Gruatemala.— Mejoras alcanzadas en Guate- 
mala, en caminos, comercio y otros ramos. — Go- 
bierno constitucional de Dueñas en El Salvador. — 
Venida de Barrios á territorio costarricense, y 
muerte de ese general. — Reelección de Dueñas, su 
calda y gobierno de González 129 

CAPITULO XV.— Nicaragua desde la adminis- 
tración de Martínez hasta la actualidad.— Gober- 
nantes de Costa Rica desde 1868 ha,sta 1893.— Caí- 
da del presidente Cerna en Guatemala, y gobier» 
nos de los generales García Granados, Barrios y 
Barillas. — La cuestión de límites entre Nicaragua 
y Costa Rica. — El Congreso centro-americano. — 
Término del gobierno del general Barillas y elec- 
ción del general Reyna Barrios. — Gobernantes de 
El Salvador desde el general González hasta el ge- 
neral Ezeta. — Gobernantes de Honduras desde 1872 
hasta hoy 134 




Ák^A.^^.^ Úr 



Í5ft/1