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Elementos de zoología 

Laureano Pérez Arcas 




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Aiv^ UNIVERSIDAD COMPLUTENSE 



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ELEMENTOS 



DE 



zoología. 



BIBLIOTECA 
ITNirEKSITJttU 

FARMACIA 



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ELEMENTOS 






DE 



zoología. 



POR EL DOCTOR 



DON LAUREANO PÉREZ ARCAS, 



CATEDRÁTICO DB B«TA AfiailATOR» BB LA fACOLTAD OB CIBBClAt DB LA OXITBBSIDA» C8BTRAL; 

MICMOBO DB LA tOCIlDAD ERTOHOLOOICA DB rBAMClA, 

Ot. LA be BBBllll • DB LA LIBREARA DB LTOR, DB LA IHrBRUL tOOLOOlCA DB ACLlMATACtOll; 

CORRBSPORfAL DB LA BRTOVOLMICA DB IBISA , DB LA tOOLOAICA DB LORDRBI, 



Obra propuesta en primer lugar por ol Real Consejo de Instrucción Pública 
para que sirva de texto. 



SEGUNDA EDICIÓN 
oorregida , «ameatada é iloatrads oon mas da 400 grabadoa. 



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PINTO: 

IMPRENTA DE GABRIEL ALHAMBRA, 

CALLE nS LAS MONJAS, NÚH. 8. 

1868. 



BIBUOTECA 
UNIVERSITARIA 

FARMACIA 

MADRID 



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PBOFISDAB. 



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PRÓLOGO 

DE LA PRIMERA EDICIÓN. 



El crecido número de alumnos que asistieron á las explicaciones de 
Zoología en el curso que principió en 1857 , hizo indispensable la impre- 
sión de los cuadros sinópticos de esta asignatura, los cuales fueron inclui- 
dos en el Programa que publiqué al empezar el año de 1858. 

Accediendo á mis instancias varios amigos , companeros en el profeso- 
rado, me comunicaron sus observaciones sobre este opúsculo, y las re- 
formas que en su concepto deberían introducirse; entablándose con tal 
motivo una discusión amistosa, cuyo resultado ha sido que la presente 
obra, desarrollo natural del Programa indicado, salga á luz con menos 
defectos que hubiera tenido á no haberme ayudado con sus consejos, entre 
otros los señores D. Felipe Pooy, Catedrático de Anatomía comparada y 
Zoografia en la Universidad de la Habana, D. Antonio Sánchez Comenda- 
dor, de Mineralogía y Zoología en la de Barcelona, y D. Ignacio Vidal y 
Cros, arrebatado prematuramente al cariño de sus amigos y á las glorías 
de su patria , que desempeñaba las mismas asignaturas en la de Valencia: 
siendo para mí obligación de gratitud , que cumplo con el mayor placer, 
el darles público testimonio de mi reconocimiento. 

Entre las reformas introducidas ha sido una de las mas importantes 
el alterar las denominaciones de las familias. Están formadas en el Pro- 
grama del radical del nombre genérico , añadiendo la terminación idea, 
de lo cual resulta que el acento carga siempre sobre la i, y produce, 
cuando se repiten mucho estas palabras, como es indispensable en deter- 
minados casos, una impresión ingrata para lodos, é insoportable para 
oídos medianamente delicados : cesa este inconveniente suprimiendo la e 
(le la terminación , pues siendo esdrújulas las palabras, se acentuará la 
última vocal de las radicales , que puede ser cualquiera de las cinco de 



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VI PRÓLOGO. 

nuestro alfabeto; así los mamíferos canídeos, [elídeos, vesperlilionídeos y le- 
murideos se convierten en cánidos, félidos, vespertiliónidos y lemúridos, voces 
en las que ya no hay el defecto indicado, y tienen la ventaja de ser mas 
cortas, y mas análogas á las latinas correspondientes {canidm,felid€B, vesper- 
UHonidm, lemuridce species), en las que se omite la i de \U%; y á la lengua del 
Lacio, como madre de nuestro idioma, tenemos que acudir siempre que se 
trate de acomodar á este, palabras que sean conocidas en aquella (1). 

También he sustituido la denominación de ganados con la de rumiantes; 
la primera tiene un significado mucho mas lato , y no corresponde con 
exactitud á la latina pacora de Linneo, y aun cuando haya en castellano 
una con estas mismas letras, la idea que representa es tan diversa, que 
he creido preferible la de rumiantes , la cual tiene la ventaja de ser exacta 
al mismo tiempo que significativa, y de la misma extensión en el lenguaje 
usual que en el científico. 

He añadido algunos grupos de que no se hace mención en el Programa 
de 1858; y por el corto número de lecciones de esta asignatura he juz- 
gado inútil descender á mas pormenores de clasificación en varios otros. 
Gn la de los crustáceos , moluscos y fitozoos , se han introducido algunas 
variaciones, consecuencia natural de los mayores conocimientos que posee 
la ciencia sobre la estructura de las especies que los forman. 

Para todos los que han publicado obras de Historia natural, ha sido 
una grave dificultad el uso de los nombres vulgares , cuya importancia es 
grande, y que abundan mas en nuestra lengua que en otras , en razón de 
los extensos y variados climas por donde se extendió la dominación espa- 
ñola, en los que todavía se conserva el habla castellana; pero no es fócil 
la mayor parte de las veces saber la correspondencia científica de estos 
nombres que solo en reducido número, casi siempre con definición 
equivoca, se encuentran en los diccionarios ; y como estas ciencias no 
fueron cultivadas en la Península, las indicaciones de los autores que de 
ellos usaron por vez primera, suelen ser insuficientes para determinar con 
exactitud los objetos de que se trata. Por eso me he limitado á aquellos 
de que puede haber una seguridad completa, evitando al mismo tiempo el 
dar como vulgares los científicos traducidos al castellano, cuyo empleóos, 
por lo menos, de utilidad dudosa. 

Al citar las especies en cada uno de los géneros que se mencionan , se 
ha dado la preferencia á las de mayor importancia por su utilidad , apli- 
caciones, etc., y á las que viven en Kspaña ó en sus posesiones ultrama- 
rinas: tarea difícil careciendo, Como carecemos, de una fauna española. 

íl t Por no couíürmarsc con esU regla de gramática se usa en algunas obras de las palabras 
plecloñalot y quiloñatoi , como si en latín la ^n tuviera el sonido que en francés ; los quelonios 
(chelonii) se convierten en quelonianos (cbeloniens), los ofidios (opbidii) en ofiiianoi (ophidicns), 
y lo que es mas, se hace naturales de Soria á todos los reptiles i'cl orden segundo, por traducir 
anrianot del francés fourteni y no taurm del lalin faurit. 



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PRÓLOGO. Vil 

Me ha servido de poderoso auxilio lo que, sobre diversos grupos de la fauna 
de España, Cuba y Filipinas, han publicado recientemente en la Península 
ó en sus Colonias los señores Poey, Graells, Naceiro, Vidal, Machado y 
Guirao; en Francia Dufour, Rambur, d'Orbigny , Bibron, Cocteau , Mo- 
relet, Guichenol, etc.; en Alemania Walll, Rossmássler, Kiessenweter y 
Rosenhauer; en Rusia Motschulsky ; pero á pesar de esto, y de mis ob- 
servaciones particulares, hubieran sido menos numerosas las especies ci- 
tadas como españolas, á no haberme comunicado varias de las que han 
recogido mis amigos los señores D. Antonio Sánchez Comendador, D. Juan 
Vilanova y Fiera, Catedrático de esta Universidad ; D. Pedro Sainz, de la 
de Granada; D. Ángel Guirao, Director del Instituto de Murcia; D. San- 
dalia Pereda y Martínez, Catedrático de Historia natural en el de San Isi- 
^'•o de esta corte; D. Fernando Amor, en el de Córdoba, y D. Fernando 
Alieg, en el de Bilbao; D. Francisco de Paula Martínez, Ayudante de la 
Facultad de Ciencias en la Universidad central ; D. Francisco de los Ríos 
Naceiro, establecido primero en Santiago y últimamente en Cebolla; Don 
Víctor López Seoane, del Ferrol, y D- Patricio María Paz y Membiela, 
que en sus repetidos viajes por la Península y el Extranjero para aumen- 
tar su colección conquiliológica, la primera de su género en España, y una 
de las notables de liiuropa, ha recolectado también objetos de otros tipos 
para enriquecer la mía. 

Si las siguientes páginas pueden ser de alguna utilidad en la enseñanza, 
$i presentan alguna novedad é interés, todo será debido al celo por la 
ciencia y á la buena amistad que los señores expresados me profesan. 



Madrid , febrero de 18A1. 
L. P. A. 



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ELEMENTOS 

DE zoología. 



INTRODUCCIÓN. 



Las ciencias ñsicas ó naturales tienen por objeto el estudio de la naturaleza: 
se toma esta palabra en diversas acepciones: unas veces significa lo mismo que 
Dios y Criador; otras el conjunto de seres materiales que constituyen el uni- 
verso y las cualidades que les caracterizan , ó las leyes que les rigen : en estas 
últimas acepciones se usa con mas frecuencia de la palabra indicada. 

Como al estudiar los seres se puede prescindir de ciertas cualidades fiján- 
dose en otras con preferencia , ó lo que es lo mismo , considerarlos de diverso 
modo y de aquí la división de las ciencias físicas en astronomía , que se ocupa 
en el estudio de los inmensos esferoides que constituyen el sistema celeste y de 
la tierra como uno de ellos; en física , que trata de las propiedades generales 
de la materia; en química, que considera la composición molecular de los 
cuerpos y el modo de obrar de las moléculas á distancias infinitamente peque- 
ñas, y en historia natural, que en su sggjdo mas lato, tiene por objeto el es- 
tudio de las propiedades particulares (^^fbéres que constituyen el globo ter- 
ráqueo. ^^^ 

Estos seres , ó sean los cuerpos , pueden dividirse en dos grandes secciones, 
atendiendo á las propiedades mas notables que les distinguen. Han recibido los 
unos el nombre de inorgánicos y los otros el de orgánicos ú organizados, 
tomando esta denominación de una de sus mas notables diferencias ; tal es el 
que siendo homogéneas las partes de los primeros, las de los segundos, que se 
llaman órganos cuando pueden ejecutar una acción , son esencialmente hetero- 
géneas. En efecto, en los inorgánicos todas los partes, semejantes entre si, 
prescindiendo del volumen y forma, constituyen un ser perfecto aun separa- 
das de las demás; en los organizados es indispensable que haya á la vez par- 
tes sólidas y partes líquidas, necesitándose el conjunto de ellas para componer 
el ser. Además de esta notable difcrencia se advierten otras ya estáticas, ya 

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2 ZOOLOGÍA. 

dinámicas: las primeras se refieren á la composición química , estructura y 
forma general; las seg-undas a su origen, modo de existir, crecimiento y ter- 
minación. 

Composición química. Compuestos de partes homogéneas los cuerpos in- 
orgánicos, pueden estar constituidos por un solo elemento, al paso que en los 
organizados se necesitan tres por lo menos, existiendo casi siempre mayor 
número. 

Estructura. En los organizados hay siempre cavidades interiores llenas 
de líquidos que forman parte integrante del cuerpo; mientras que en los inor- 
gánicos rara vez hay mas cavidades que los poros, y si existen líquidos en 
ellos, no son esenciales para su existencia. 

Forma. Los seres inorgánicos la tienen indetenninada , ó están limitados 
por planos; los orgánicos, por el contrario, son mas ó menos arredondeados 
y su forma es casi siempre determinada. 

Origen. La reunión de moléculas semejantes, ó la combinación de otras 
desemejantes, dá origen á los cuerpos inorgánicos; mientras que el de los orga- 
nizados es debido á otro ú otros seres preexistentes de su misma especie. 

Modo de existir. Los sólidos y líquidos que entran en la conriposicion de 
los seres organizados, están en un movimiento continuo, en virtud del cual 
sustancias entrañas disueltas en los líquidos van á agregarse á los sólidos, y 
otras que antes formaban parte de estos se desprenden , y disueltas en aque- 
llos son arrojadas al exterior; en este movimiento consiste la vida, y los cuer- 
pos organizados se denominan esclusivamente vivos, porque no se encuentra 
en los inorgánicos ninguna cosa semejante á ella; pues solo constan de líqui- 
dos ó de sólidos, sin más movimiento que el que á veces producen causas ex- 
ternas. 

Crecimiento. El aumento de volumen en los seres vivos se efectúa por 
ínedio del movimiento de sus líquidos ; si la cantidad de sustancias extrañas 
introducidas es superior á la de las espelidas, se hará mas voluminoso el ser 
organizaído, ó lo que es lo mismo crecerá. Como las sustancias han de ser in- 
troducidas para formar parte de él, de aquí el nombre de crecimiento por 
iníus^suscepcion que se dá al de los cuerpos vivos. En los inorgánicos, ó no hay 
crecimiento alguno, ó éste se verifica adhiriéndose moléculas semejantes á sus 
superficies ; por esto se ha dado dflkibre de yusta-posicion á este modo de 

Destrucción. . Tan pronto como cesa en los cuerpos vivos esa fuerza en 
virtud de la cual los líquidos están continuamente moviéndose y renovándose 
los sólidos, cesa de existir el cuerpo organizado como tal, sometiéndose á las 
leyes generales de la materia : mucre. Los cuerpos inorgánicos no dejan de 
existir, mientras que alguna fuerza exterior no se opone á su existencia; por 
esto se dice que son eternos. 

Estas son las diferencias mas notables que hay entre unos y otros; se 
pudieran añadir algunas otras, aun cuando de menor importancia; como 
por ejemplo , el que los primeros varían mucho en su tamaño , presentán- 
dose !mas veces de magnitud apenas perceptible y otras constituyendo mon- 
tañas y aun cordilleras enteras ; los segundos tienen determinado su creci- 
miento dentro de ciertos límites, que casi nunca traspasan. 



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INTRODUCCIÓN. 3 

En el estudio de los cuerpos inorgánicos se ocupa una parle de l¿i histo- 
ria natural, que puede llamarse litologiaó mineralogía y tomando esta pala- 
bra en su mas lata acepción. Los cuerpos organizados constituyen otras 
dos secciones bastante diversas entre sí , á que se dá comunmente el nom- 
bre de reinos, á saber, el vegetal y el animal. 

El carácter distintivo mas importante que presentan, es la facultad de 
sentir y de moverse voluntariamente que existe en los animales y de que 
carecen los vegetales. La primera de estas propiedades se hace perceptible 
solamente por la segunda ,' pues careciendo estos de movimiento voluntario, 
se supone que falla en ellos la sensibilidad, aun cuando no se tenga certi- 
dumbre de que asi sea; pero es natural suponer que seres que no pueden pro- 
porcionarse el placer y evitar el dolor , no sean afectados ni por el uno ni poy 
el otro. 

No debe confundirse el movimiento voluntario con la locomoción; esta, 
que es la facultad de trasladarse de un sitio á otro , falta en algunos animales, 
como en las ostras, muchos pólipos, etc. , y existe en algunas plantas flotan- 
tes en el mar ó en las aguas dulces. Tampoco son voluntarios los movimientos 
de algunos vegetales, como la sensitiva, girasol y varios otros, pues depende 
únicamente de causas físicas y son producidos por la irritabilidad de los 
tejidos. 

• De est«*s diferencias primordiales se derivan otras de menor importancia 
seguramente, pero que ayudan. tanto ó mas á no confundir ambos reino^. 

Provistos los animales de sensibilidad y movimiento voluntario, pueden 
elegir las sustancias que han de introducir en su cuerpo para nutrirse, usando 
de aquellas que, aun cuando Sean poco abundantes en la naturaleza, aun 
cuando les opongan cierta resistencia, s6n mas á proposito para el fin á que 
las destinan; asi es que se alimentan de materias orgánicas nijas escasas en el 
globo que las inorgánicas, y que, por su estado cuando menos, les oponen al- 
guna resistencia. Los vegetales, sin conocer lo que les rodea, sin poderse diri- 
gir á un punto determmado, tienen que nutrirse de sustancias que sean muy 
abundantes en la naturaleza, y al mismo tiempo que apenas se opongan á su 
división; el agua, el aire y los cuerpos disueltos en estos fluidos son las que 
reúnen tales condiciones, y les sirven por lo mismo de alimento. 

Como el movimiento de composición y de descomposición de los cuerpos 
organizados es continuo, y los animalei^o encuentran á cadí^ momento sus- 
tancias á propósito para su nutrición, M aquí la necesidad de tener todos 
una cavidad interior en donde colocan cierta cantidad de alimentos cuando los 
encuentran , y les sirve de almacén; recibe esta cavidad el nombre de digestiva, 
y existe en todos ellos (1). Los vegetales, constantemente rodeados de aire y 
de agua, que forman la base de su alimentación, no necesitan estómago, 
siendo esta una notable diferencia entre uno y otro reino (2). 

(1) £n los infusorios propiamente tales también existe, si no constantemente como prilende 
Ebrenberg, siempre que una sustancia es introducida en su cuerpo , según las observaciones de 
Dnjardin. 

(2; Linneo , en su estilo aíoristico, reasumió con toda elegancia y exactitud las diferencias 
de los tres reinos en su célebre sentencia: Mineralia cretcunl; vegetabilia cretcunt el vivuni; ant- 
malta crescunl, vivttnl el senliunl. 



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4 zoología. 

A pesar de estas diferencias, hay seres que han sido considerados varias 
veces ya como animales, ya como veg:elales, no porque participen de las cua- 
lidades de ambos, sino porque teniendo formas parecidas, no son completa- 
mente conocidos, quedando como muestra de la humana ignorancia. Algunos 
naturalistas han creido evitar este escollo formando un nuevo reino intermedio 
entre el vegetal y animal, ó reuniendo los dos; pero fácilmente se comprende 
que no se elude con esto la dificultad. Los animales de organización mas 
sencilla son los que pueden confundirse con los vegetales igualmente mas sen- 
cillos, no con aquellos cuya estructura es muy complicada. 

De cada uno de estos reinos se ocupa una parte de la historia natural; la 
que tiene por objeto el estudio del reino vegetal se llama fUologia ó botánica 
en su acepción mas estensa, la que se ocupa del animal, zoología (!;(&ov, 
animal, Xóyoc, dicurso) en su mas lato sentido, comprendiendo las ciencias lla- 
madas antropológicas, la medicina, la veterinaria, etc. 

(Conociendo las diferencias que existen entre los seres inorgánicos y orga- 
nizados, entre los vegetafcs y animales, lácil será definir el animal diciendo 
que es un ser organizado y vivo, capaz de sentir y de moverse : zoología y en 
sentido estricto, aquella parte de la historia natural que se ocupa en el conoci- 
miento, descripción y clasificación de los animales: en dos partes puede divi- 
dirse; trata la primera del estudio de los órganos del animal y funciones que 
desempeñan, y la segunda distingue los unos animales de los otros, descri- 
biéndolos y clasificándolos: la primera recibe el nombre de organografia y 
fisiología animal, la segunda el de zoografia. 



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ORGANOGRAFIA Y FISIOLOGÍA ANIMAL. 



La organografla (íp^avov, órgano, yP«?**> describo) (1) traía de la descrip- 
ción de los órganos : la fisiología («pó^K , naturaleza , ^^^o^ , discurso) de las fun- 
ciones desempeñadas por estos , por cuyo motivo han propuesto algunos que 
reciba el nombre de biología , que quiere decir ciencia de la vida. 

Es conveniente en el estudio de esta primera parte de la zoología dar á 
conocer un órgano y esplicar en seguida la función que ejerce, haciendo de este 
modo á la vez el estudio de la organografia y fisiología que no pueden sepa- 
rarse. 

Por variadas que sean las formas, por complicados los fenómenos que pre- 
senten los cuerpos organizados comparados con los de los inorgánicos, se pue- 
den reducir á elementos químicos idénticos á los que existen en estos. En todos 
ios animales se encuentran cuatro ^constantemente que son el oxigeno , hidró- 
geno, carbono y nitrógeno; pero además hay casi siempre otros cuerpos sim- 
ples necesarios para la existencia de especies determinadas, tales son el flúor, - 
el calcio, el bromo, el yodo, fósforo, silicio, el hierro, el sodio etc.; unos y otros 
están unas veces en combinaciones binarias, como en los cuerpos inorgánicos, 
pero otras se hallan formando combinaciones ternarias ó cuaternarias, caracte- 
rísticas de estos seres; asi por ejemplo, en el reino inorgánico el oxígeno y el 
carbono unidos en ciertas proporciones, forman el ácido carbónico; el hidrógeno 
y el nitrógeno, amoniaco: volviéndose á unir estos dos cuerpos compuestos dan 
origen al carbonato amónico; pero en el reino animal se combinan á un mismo 
tiempo estos cuatro elementos y resulla un cuerpo enteramente distinto del car- 
bonato amónico, que puede ser la albúmina, la fibrina, etc. 

í4) Se le dá también el nombre de anatomía (^v«, al través, -cifAvo), yo corto) que no es tan 
exacto 



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6 ORGANOGRAFIA Y FISIOLOGÍA. 

Los compuestos que resultan en el reino animal de esta combinación de los 
elementos químicos, se llaman prímipios inmediatos de los animales, que sue- 
len disüng:uirse en nitrogenados y no nitrogenados, seg^un que el nitróg:eno 
entre ó no en su composición. Entre los principios animales nitrogenados esta 
la gelatina, albúmina, fibrina, el mucus, la caseína, la urea, etc. ; entre los 
no nitrogenados, los ácidos láctico, acético y oxálico, etc. , el azúcar de leche, 
la elaína y estearina que entran en la composición de las grasas, el almizcle, 
castóreo , etc.: hé aquí los mas notables. 

Gelatina. Se habia creído hasta hace muy poco tiempo (lue este principio 
se encontraba ya formado en los tejidos animales; pero no es asi , sino que 
necesitan agua y una temperatura elevada para convertirse en gelatina , por 
esto se dá el nombre de sustancia gelatígena, al principio animal que puede su- 
frir tal trasformacion. La gelatina pura es sólida, inodora, insípida, semitras- 
parente, muy soluble en el agua hirviendo y poco en la fria. Se extrae por 
medio de la cocción del tejido celular conectivo, de las membranas, ternillas, 
huesos, etc.; estos últimos necesitan despojarse del fosfato calcico para efec- 
tuar fácilmente dicha trasformacion; se les coloca en una vasija que tenga ácido 
clorhídrico diluido y al cabo de algún tiempo quedan flexibles y semitraspa- 
rentes, pudiendo ser reducidos enteramente á gelatina. 

Esta se usa como alimento, debiendo los caldos á ella en parte sus cualida- 
des nutritivas, propiedad que le ha sido negada en estos últimos tiempos; se 
la emplea en las artes con el nombre de cola, en diversos usos: la verdadera 
cola de pescado se extrae de la vejiga natatoria de diversas especies del género 
Acipenser ó los esturiones, pero suelen dar en el comercio el mismo nombre á la 
cola común purgada de las sustancias extrañas que contiene. 

Albiunina. La albúmina liquida es soluble en el agua fria y mas pesada 
que esta, viscosa, diáfana, ligeramente amarillenta y de un sabor sui-generis; 
exponiéndola á un calor inferior á +40^ c, se solidifica en un cuerpo amari- 
llento soluble en el agua; se coagula por medio del alcohol ó en una tempe- 
ratura superior á -|-60° c; en tal estado no es soluble en el agua , lo es lige- 
ramente en el ácido acético y perfectamente en el sulfúrico. La albúmina se en- 
cuentra en la sangre, en loe músculos , en la sustancia cerebral, en los líquidos 
contenidos en las membranas serosas, en los segregados por las mucosas, etc. 
Se usa como alimento, para clarificar los vinos, los jarabes cuando estí'in 
aun calientes; en los envenenamientos por las sales de cobre y mercurio, pues 
forma con ellas un precipitado insoluble. 

Fibrina. La consideran muchos químicos como una modificación de la al- 
búmina; existe en la sangre, en el quilo, y forma la mayor parte de la carne 
muscular, se obtiene agitando con unas varillas la sangre cuando sale del cuerpo 
del animal, pues queda adherida á ellas en hilos mas ó menos gruesos , que 
lavados, son fibrina pura; en tal estado es sólida, blanca, elástica, mas pesada 
que el agua, insípida é inodora: no se disuelve en el agua, pero sí en el ácido 
acético concentrado ó con la sosa ó potasa cáusticas: desecada es semitraspa- 
rente, ligeramente amarillenta, dura y frágil. Se la usa como alimento mez- 
clada con otras materias animales. 

Mucus animal; líquido, es viscoso, trasparente, inodoro, é insípido, no se 
coagula por el calor; se deseca expuesto al aire haciéndose semitrasparente y 



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ORGANOGRAFIA Y FISIOLOGÍA. 7 

frágil ; no es soluble en el agua ni en el alcohol y lo es ligeramente en* los áci- 
dos. Se encuentra en las superficies de las membranas mucosas , en los pelos, 
uñas, cascos, epidermis, etc. 

Caseína: se encuentra en la leche; seca es sólida, amarillenta, insípida, 
inodora y mas pesada que el agua en la que se disuelve, no coagulándose por 
el calor; cuando está formando parte de la leche, se la precipita por medio de 
los ácidos. Se usa como alimento y constituye la base de ios quesos. 

Urea: se halla en la orina de los mamíferos; es notable por ser un principio 
animal nitrogenado, que puede formarse artificialmente; descubrimiento de- 
bido á Wóhler. 

Acido láctico: se compone de oxígeno, hidrógeno y carbono; se presenta 
liquido y sólido; en este último estado es muy soluble en el agua; líquido no 
atrae la humedad del aire, ataca el fosfato calizo, etc.: se encuentra en la leche, 
en los músculos, en el jugo gástrico, etc. 

Acido acético: es también muy abundante en la economía animal; casi 
siempre se encuentra unido- con el agua; tiene un sabor muy pronunciado y un 
olor sui generis; se encuentra en la leche, en el jugo gástrico, etc. 

Azúcar de leche ó lactina: abunda en la leche; de sabor azucarado, es 
sólido, inodoro y cristaliza en paralelipípedos regulares apuntados; es inalte- 
rable al aire y soluble en el agua, pero no en el alcohol. 

Combinándose entre sí estos diversos principios por una fuerza desconocida, 
dan origen á los elementos orgánicos que constituyen los diversos órganos del 
animal. 

Estos elementos pueden ser sólidos ó líquidos. Los líquidos forman la mayor 
parte del cuerpo; y aunque no se haya podido averiguar de una manera exacta 
su proporción, en los animales mas complicados, en los que abundan mas los 
sólidos, apenas representan estos la décima parte del peso de su cuerpo. 

Tres clases se pueden formar con los líquidos, á saber: sangre, quimo y 
quilo, y fluidos procedentes de la sangre; el primero es el encargado de pro- 
porcionar á los sólidos las moléculas que les son necesarias y de separar las 
inútiles, sin él no se concibe la existencia de animal alguno; el quimo y quilo 
son las sustancias alimenticias mas ó menos alteradas para que puedan mez- 
clarse con la sangre sin inconveniente á fin de reparar sus pérdidas; por últi- 
mo , en la tercera clase están los líquidos todos procedentes de la sangre, como 
son la serosidad, mucosidad, orina, bilis, etc. 

Otras tres clases forman los sólidos, á saber: tejidos, fibra muscular, y ma^ 
teria nérvea. i 

Tridos animales. La sustancia gelatígena , en virtud de esa fuerza espe- 
cial existente en los cuerpos vivos, se presenta en fibras muy delgadas, 
entrelazadas unas con otras , formando de esta manera laminillas que al reu- 
nirse en varios sentidos con otras dejan intersticios mayores ó menores que 
reciben el nombre de celdillas ó células, y de aquí la denominación de tejido 
celular que se dá en general al que se encuentra en los animales; las paredes 
de estas celdillas son permeables á los líquidos , en virtud de su estructura 
particular, sin necesidad de aberturas especiales; así es que están llenas de 
í^erosidad que no es mas que agua, con una corta cantidad de albúmina, diver- 
sas sales, etc. El tejido celular sufre varias modificaciones y está destinado 



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8 ORGANOGRAFIA Y FISIOLOGÍA, 

á usos diversos, y de aqui las denominaciones que se le han dado por haber- 
las considerado antes como tejidos esencialmente distintos. Las principales son 
las siguientes. 

Llámase conectivo el tejido celular cuando, sin sufrir modificación alguna y 
formando capas mas ó menos cstensas, sirve para unir y mantener en su lugar 
diversos órganos; asi se le vé unir la piel á los músculos subyacentes, reunir 
los hacecillos de fibras musculares, formar la cubierta de los músculos; está 
repartido por todo el cuerpo con grande abundancia y alojados en su interior 
todos los demás órganos. En vez de contener serosidad las celdillas de este 
tejido, pueden estar llenas de grasa en estado sólido, recibiendo el nombre de 
tejido adiposo f que abunda en lo interior del abdomen inmediatamente debajo 
de la piel, alrededor de los ojos, etc. ; este tejido puede abandonar la grasa 
que contiene y en nada se diferencia entonces del conectivo. 

Sometido el tejido celular á fuertes presiones y al rozamiento, se convierte 
en láminas mas ó menos estensas que son las membranas serosas ó mucosas, 
según que formen cavidades sin comunicaeion con lo exterior, ó estén sola- 
mente al abrigo de una rápida evaporación y bañadas por los líquidos: el 
tejido celular así modificado se llama mucoso ó seroso. 

Las membranas pueden estar arrolladas constituyendo tubos de longi- 
tud variable , y entonces reciben la denominación de tejido vascular. Si el 
tejido primitivo está expuesto á tracciones continuadas, forma fibras más ó 
menos gruesas , y de aquí el nombre de fibroso, £1 tejido cartilagíneo se se- 
para más de la estructura del conectivo, si bien no parece otra cosa que este 
mismo, cuyas fibi^as se han aproximado considerablemente, dándole mayor 
consistencia; también aparece en él la albúmina en gran cantidad. £1 tejido 
óseo es el cartilagíneo, según quieren muchos, que ha admitido en sus celdillas 
el fosfato calizo, pues los cartílagos se convierten en huesos, así como aque- 
llos proceden de las membranas; y los huesos despojados del fosfato calcico 
por el ácido clorhídrico adquieren la flexibilidad y trasparencia de los 
cartílagos. 

Fibras musculares: están constituidas por la fibrina y forman gran parte de 
los músculos ; no constituyen ellas tejido alguno , estando solamente reunidas 
por el conectivo. 

Materia nérvea: está compuesta de una gran cantidad de agua, de 
di vei-sas sustancias grasas, de albúmina, fósforo, azufre y varias sales; cons- 
tituye el cerebro, medula espinal, ganglios y nervios; se encuentra en un 
estado scV^fluído y encerrada en tubos sumamente tenues que se creyeron 
fibras primitivas de esta sustancia. 

Dispuestos convenientemente estos elementos dan origen á los órganos de 
los animales , que en virtud de una fuerza llamada vital , ejecutan fenómenos 
inesplicables por las propiedades de la materia bruta. Los órganos suelen 
agruparse para producir una acción compleja que se llama función , y la re- 
unión de órganos aparato. £1 conjunto de funciones que presenta un cuerpo 
orgánico , recibe el nombre de vida. 

Tres grupos se han formado de las funciones de los animales, con relación 
al fin á que tienden; unas tienen por objeto la conservación del individuo y 
se llaman en general funciones de nutrición: otras le ponen en contacto con los 



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ABSORCIÓN. 9 

seres que le rodean y son las de relación: y por medio de otras se producen 
nuevos seres , perpetuándose de este modo las especies que desaparecerían 
si no con la muerte de los individuos: reciben estas el nombre de funciones de 
reproducción. Las funciones de nutrición y de reproducción se encuentran tam- 
bién en los veg^etales y por esto se las llama de la vida vegetativa; las de rela- 
ción pertenecen esclusivamenle á los animales, son características de estos, y 
de aquí el nombre de vida animal que suele dárseles. 

El orden en que deben estudiarse, y su distribución en los- tres grupos 
citados aparecen en el sif^fuiente cuadro sinóptico: 

¡Absorción. 
Exhalación. 
Dig^estion. 
Circulación. 
Respiración. 
Asimilación. 
Secreción. 
Calorificación. 



Funciones áe( 



/Sensibilidad, 
ynstinto. 
pcl^cion ^Inteligencia. 

/Motilidad. 
\Espresion. 

I Multiplicación, 
v Reproducción Gemación. 

( Generación . 



FUNCIONES DE NUTRICIÓN. 

ABSORCIÓN. 

La función en virtud de la cual materias estranas sdri introducidas en lo 
interior de los tejidos, recibe el nombre de absorción. Fácilmente se demuestra 
esta función en el cuerpo de los animales: si en una vasija llena de agua se 
coloca una rana de modo que no pueda introducirse el líquido por la boca, al 
cabo de cierto tiempo ha aumentado el peso de su cuerpo; prueba de la absor- 
ción que ha habido por la piel : si en el estómago de un animal se introduce 
una cantidad de agua, por ejemplo, y se impiden las comunicaciones que tiepe 
este órgano con el esófago y los intestinos , disminuye sin embargo notable- 
mente el liquido pasadas pocas horas; de modo que esta función puede veri- 
ficarse lo mismo por la superficie externa que por la interna del cuerpo de los 
animales. Se esplicaba antes este fenómeno por la existencia de orificios que 
tenían las membranas , denominados bocas absorventes y en los que se llegaba 
á suponer una especie de elección para permitir el paso á unas sustancias y 
no á otras; pero no se encuentran en los tejidos, escepto los intersticios que 

2 



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10 ohganogrXfia y fisiología. 

rcsullan de su composición , otros orificios que las bocas de ciertas cavidades 
que no comunican con lo interior y en las que se efectúan diversas secreciones. 
Puede explicarse este fenómeno por medio de la capilaridad y la endosmósis. 

Los tejidos animales, como cuerpos esponjosos , en contacto, con líquidos 
que los mojen, atraen una parte de estos á su interior; del mismo modo que 
si se pone en agua un terrón de azúcar, el líquido no solamente se introduce 
dentro, sino que llegará á un nivel superior al del agua; pero no basta este 
fenómeno para explicar la absorción, pues de este modo no se intruduciria mas 
que cierta cantidad que llegaría á una altura determinada. Mr. Dutrochet ha 
completado la esplicacion de esta función por medio de la endosmósis. 

Si en una vasija hay dos líquidos separados por un tejido animal , se esta- 
blecen dos corrientes al través de la membrana, con tal que uno por lo menos 
sea capaz de mojarla; si los líquidos tienen densidad diferente, la corriente del 
menos denso al mas denso sera mayor y de consiguiente aumentará este: para 
hacer perceptible este fenómeno se usa del endosmómetro, que consiste en una 
vasija de boca ancha y un tubo de cristal ensanchado en uno de sus extremos, 
que se obtura mediante una membrana, de modo que no permite la salida dql 
liquido que ha de contener; dispuesto así el aparato se coloca en la vasija agua, 
por ejemplo, y en el tubo un líquido mas denso que puede ser una disolución 
acuosa de goma, azúcar, albúmina, etc. ; se señala el punto donde llegue el 
liquido en el tubo y en seguida se introduce en la vasija por la estremidad 
obturada, cuidando de que la membrana esté perfectamente bañada por el 
agua pura: aumentando el volumen del líquido del tubo, pasa de la señal colo- 
cada y aun se puede medir este esceso ; si por el contrario el líquido menos 
denso estuviese colocado en el tubo y el mas denso en la vasija, hubiera dis- 
minuido en el uno y aumentado en la otra : ahora bien , casi todos los líquidos 
que se encuentran en el cuerpo de un animal contienen cierta cantidad de 
albúmina y diversas sales en disolución: tienen una densidad mayor que los 
líquidos que les rodean , y nada tendrá de estraño el que se introduzcan en el 
organismo, como así se verifica. Este fenómeno no depende de la fuerza vital, 
puesto que se puede ejecutar con tejidos largo tiempo separados del cuerpo de 
que formaban parte , y aun con sustancias inorgánicas , como el mármol , la 
arcilla corfda, etc. 

Varias circunstancias pueden favorecer figicamente la absorción ; así es 
que la escasez de líquidos en un animal , hará que sea mas activa , pues las 
partes mas líquidas son las que con mas facilidad abandonan los cuerpos, que- 
dando las de mas densidad; si por el contrario fuesen muy abundantes los líqui- 
dos, la absorción sería poco activa. La permeabilidad y vascularidad de los 
tejidos favorecen muchísimo la absorción , y por esto la piel, membrana bas- 
tante densa y protegida además por el epidermis, que es poco permeable, no 
es tan á propósito para la absorción , como la superficie interna del pulmón y 
la mayor parte de las membranas. 

Igualmente la densidad de los líquidos y su capacidad para mojar los teji- 
dos, influyen en que sea mas ó menos rápida la absorción. 

Una vez introducidas estas diversas sustancias en lo interior de los tejidos 
son recogidas por unos vasos llamados absorventes, que las conducen al torrente 
de la circulación, si no forman ellos mismos parte del aparato circulatorio. En 



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ABSORCIÓN. 11 

casi lodos los animales, las venas, vasos que llevan la sang^re al corazón desde 
las diversas parles del cuerpo, son las encarg^adas de esta función : pero en los 
osteozoos existe ademas otro sistema de vasos que se denominan linfáticos por 
el líquido que conducen , y que están destinados al mismo objeto. Nada mas 
fácil que probar la absorción mediante las venas; en los animales en que no 
existen linfáticos, la sang^re presenta al momento señales de ciertos líquidos 
que están en contacto con el animal. En aquellos que están provistos de lin- 
fáticos sucede lo mismo; Magendie lo probó de una manera que no deja lug-ar 
á duda ; amputó la pierna de un perro permitiendo que continuara la circula- 
ción mediante unos tubos de pluma, que ponían en relación las dos parles de 
la arteria y de la vena en que por la amputación habían quedado divididas, de 
modo que solo estaba en relación con el animal mediante la sangre el miembro 
amputado; le introdujo después en una disolución de nuez vómica, y al mo- 
mento observó en el perro los síntomas que produce el veneno de que usara, 
el cual únicamente pudo lleg^ar , absorvido inmediamenle por las venas. 

Pero no es menos cierto que se verifica la absorción por los vasos linfáticos; 
basta para probarlo abrir un animal carnívoro (un perro ó un g^alo) dos ó tres 
horas después que haya comido , y se observarán los linfáticos de los mésente- 
nos llenos de un líquido de color de leche que se percibe con facilidad por la 
trasparencia de las paredes de di- 
chos vasos (/{gf. 1.*). Esta absorción, 
sin embargo, no es tan rápida co- 
mo la que ejecutan las venas: mu- 
chos con fundado motivo, creen 
que además de la absorción que 
verifican en los intestinos ,* sirven 
especialmente para conducir á la 
sangre las sustancias que, si no su- 
fren ciertas alteraciones , no pue- 
den ya continuar formando parte 
de ios sólidos. 

Linfa se domina el líquido que 
llena los vasos linfáticos: es casi 
siempre trasparente y ligeramente 
amarillenta ó blanquecina ; su peso 
específico, superior al del agua; 
observada con el microscopio, se 
advierten ciertos corpúsculos na- 
dando en ella; fuera del cuerpo del animal se coagula, y el análisis demues- 
tra que está compuesta de gran cantidad de agua, de albúmina, fibrina y 
diversas sales; tiene de consiguiente grande analogía con la sangre. 

Los vasos linfáticos están compuestos por dos membranas sumamente 
tenues; la interior forma una porción de repliegues que hacen el oficio de 
válvulas, constantemente dirigidas en el sentido de la corriente de la linfa; 




o.l. 



Figura I." Vasts lia^álicos dd mescnlerio (I). 



(1) a. a., artería aorta; c./. , conducto torácico; t^./. , ginglios linfáticos; o.l., origen de ios 
vasof linfáticos; i. , intestino; m., mesenterio; r./. , vasos linfáticos. 



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12 ORGANOG RAFIA* Y FISIOLOGÍA, 

están repartidas por casi lodos los órii^^anos del animal, penetran en lo interior 
de ellos y son sumamente finos y numerosos; tienen frecuentes comunicacio- 
nes trasversales unas ramas con otras, que reciben la denominación de anas- 
túmosiSy y van formando vasos cada vez de mayor calibre y en menor número; 
en los mamíferos casi todos ellos atraviesan unos cuerpos arredondeados, de 
naturaleza especial, que se llaman ganglios linfáticos (1), y que parecen ser 
una reunión de vasos de la misma naturaleza; estos ^áng:lios son muy nume- 
rosos cerca de los intestinos, en las axilas, en el cuello, etc. Después de atra- 
vesarlos se van reuniendo los linfáticos de la parte posterior del cuerpo, los 
de los intestinos y mitad izquierda de la parte anterior (en los que tienen esta- 
ción cuadrúpeda, que será superior en los que la tienen bípeda) en un vaso 
mas grueso y resistente que recibe el nombre de cofiducto torácico y vierte la 
linfa pq la vena suc lavia izquierda (fig. 2.); los demás vasos ó desembocan 




Figura 2." Conduelo torácico (2i. 

directamente en las venas, ó forman en el lado derecho im vaso parecido al 

(I) El nombre de glándulas que se les daba no es exacto si no se demuestra que se verifica en 
ellos alguna secreción. 

1 2) Cavidad torácica y una parle de ta abJominn! abiertas para que se vea lo interior. — 1. El 
conducto torácico situado á lo largo de ia columna vertebral y al lado de la vena ácigos. — 2. 
Vasos fofmados por los linfáticos del brazo y lado derecho do la cabeza que van a terminar en 
las venns yugular y subclavia derecha. — 3. Origen del conducto ti»r;u*ico que nace de los vasos y 
ganglios bnfálicosfi^'l abdomen. — 4. Su terminación en la vena sululavia izquierda. 



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EXHALACIÓN. 13 

conduelo torácico, si bien de menor calibre, que comunica con la subclavia 
derecha. 

No se conoce todavía de una manera exacta la causa en virtud de la cual 
corre la linfa por los vasos que la contienen ; solo sí que la compresión que en 
ellos se ejecute por los movimientos de los órg^anos, unida al impedimento que 
oponen las válvulas para su retroceso, debe hacer que vaya en cierta direc- 
ción; en muchos reptiles y anfibios, en los que apenas se advierten gáng^lios 
linfáticos, existen unas bolsas en comunicación con estos vasos que se coi\- 
traen con cierta regularidad, por lo que se les domina corazones iinf áticos y que 
deben influir en la marcha de este líquido: suelen estar situados á los lados de 
la columna vertebral ; en la rana, en el cuello y coxis: en el lagarto, en el 
origen de la cola, etc. En los peces apenas son perceptibles los linfáticos, y 
faltan los ganglios correspondientes. 

EXHALACIÓN. 

Los vasos sanguíneos, en virtud de su permeabilidad, permiten la entrada 
á los líquidos que les rodean ; por la misma causa dejan también pasar parte 
de los que contienen , fenómeno que recibe el nombre de exhalación; nada mas 
fácil que probarla en un cuerpo vivo ; si se aproxima un dedo á una superficie 
metálica pulimentada, á un pedazo de cristal, etc., siendo algo elevada la 
temperatura atmosférica, se condensa en ella muy pronto el vapor que se es- 
capa de la superficie: si un mamífero está en una atmósfera cuya temperatura 
sea bastante baja y con cierto grado de humedad, se observa también conden- 
sad© y perceptible el vapor acuoso que se exhala de sus pulmones , lo que se 
advierte con frecuencia durante el invierno. 

Rara vez es exhalada la sangre misma ; lo mas frecuente es el que lo sea el 
agua que contiene una corta cantidad de sustancia animal, diversas sales, y 
algunos gases que estíin disueltos en el líquido nutricio. 

La exhalación , según el sitio en que se verifica , puede ser externa ó inter- 
na: se verifica la primera en la superficie extema del animal, en cuyo caso se 
llama cutánea (que no se del>c confundir con el sudor, líquido ácido segregado 
por unos folículos que se encuentran en la piel) , ó en cavidades que tengan 
comunicación con lo exterior, como la exhalación /m/mo«^r , que se verifica en 
los pulmones: Ja interna se establece en las cavidades interiores revestidas por 
membranas serosas y sin comunicación con lo exterior; en estas cavidades la 
absorción equilibra la exhalación, y cuando aquella es menor que esta, se 
originan las hidropesías, que pueden tener su asiento en todas las membranas 
serosas. 

La exhalación tiene gran relación con la evaporación y se verifica ep el 
cadáver como en los cuerpos vivos; así que según los esperimentos de William 
Edwards ciertos animales pierden por exhalación la misma cantidad que un 
pedazo de carbón de igual tamaño empapado en agua. 

Las circunstancias que favorecen la evaporación han de tener la misma in- 
fluencia relativamente á Ja exhalación ; por esto una gran cantidad de líquidos 
en lo interior del cuerpo del animal, una elevada lcm|)cralura, la sequedad 



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14 DIGESTIÓN. 

del aire y la frecuente renovación del mismo ^ hacen que esta función sea mas 



activa. 



DIGESTIÓN. 

Aun cuando- suele darse el nombre de alimentos á todas las sustancias 
que sirven para reparar las pérdidas que sufre el cuerpo de los animales, 
se aplica mas especialmente tal denominación a aquellas sustancias que , 
para ser absorvidas, necesitan experimentar ciertas preparaciones que es 
en lo que consiste la digestión. Se dividen los alimentos en vegetales y ani- 
males , según su procedencia; en nitrogenados y no nitrogenados, según su 
naturaleza; debiendo tener presente que los procedentes del reino animal 
contienen por punto general mas sustancia nutritiva que los veg:etales, y que 
los animales casi siempre necesitan de los alimentos nitrog^enados, aun cuando 
consuman una gran cantidad de los no nitrogenados : también se distinguen 
los alimentos plásticos , que sirven para reparar las pérdidas de los órganos, 
de los respiratoiios , que proporcionan los materiales necesarios para esta 
función. 

Se dan nombres especiales á los animales según su alimentación ; asi unos 
se llaman fitófagos ((pu-cóv, planta, «páyuj, yo como) otros zoófagos (C'úov, ani- 
mal, «páyoí), dividiéndose los primeros en rizófagos (^íCa, raiz), filófagos 
(wAAov, hoja), granívoros, frugívoros, etc. y los zoófagos en insectívoros, 
carnívoros, etc., cuyas denominaciones indican suficientemente sus diferen- 
cias: también se llaman chupadores los que se alimentan de líquidos, y masti" 
cadores los que de sólidos. La variación en los alimentos parece muy prove- 
chosa para la nutrición, por lo menos en los animales que tienen una 
organización complicada, pues otros se alimentan de una sola sustancia 
durante toda su vida; como se observa en muchos insectos. 

Verificase la digestión en una cavidad interna que presentan todos los 
animales y que recibe el nombre de digestiva por el uso a que está destinada. 
En los de organización mas sencilla (infusorios) esta cavidad es accidental, 
pero en todos los demás es permanente ; unas veces tiene un solo orificio des- 
tinado á la entrada de los alimentos y salida de los residuos (pólipos); otras, 
yes lo mas general, está provista de dos, uno que sirve para la entrada de 
las sustancias y se llama boca, otro que esta destinado a dar salida á los res- 
tos de ellas y recibe la denominación de ano : en casi todos los animales cons- 
tituye las paredes de esta cavidad una membrana de la naturaleza de las 
mucosas, arrollada en forma de tubo, que presenta de trecho en trecho dilata- 
ciones mayores ó menores . Esta membrana es continuación de la piel y asi 
consta de las partes que esta; en su superficie hay una película generalmente 
muy fina, aunque a veces callosa, como el epidermis de la piel externa, que 
parece simplemente segregada por la membrana que está debajo análoga al 
dermis; como en todas las mucosas, esta película se llama epitelio, y mem- 
brana mt/cosa digestiva la que lo forma; en el espesor de esta se encuentran los 
folículos que segregan la mucosidad que la humedece : suele haber después 



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ORGANOGRAFIA Y FISIOLOGÍA. 15 

algunas láminas de tejido celular conectivo, denominadas por alg-unos túnica 
nerviosa, aun cuando no tenga analogía con los nervios; y por último se 
encuentran fibras musculares, unas longitudinales y otras transversas, á veces 
ambas mas ó menos oblicuas, mediante las que los alimentos se detienen en 
ciertas dilataciones ó recorren todo el trayecto hasta salir al exterior. 

El tubo digestivo en los mamíferos presenta en general dils^tada su entrada 
recibiendo esta dilatación el nombre de cavidad bucal y también boca ; en ella 
están colocados los dientes y la lengua que contribuyen á efectuar algunas de 
las primeras preparaciones que sufren las sustancias alimenticias : también se 
encuentran alrededor unas glándu- 



h. pi. 



va. 



ett. 



v.h. 



t.g. 



c.i. 
a.v. 



las, que derraman el líquido segre- 
gado en esta primera parte del 
tubo. El velo del paladar, repliegue 
de la mucosa de la boca, que con- 
tiene varios músculos en su espesor, 
separa la cavidad bucal de otra 
situada inmediatamente detrás, que 
recibe el nombre de faringe ó cá- 
mara posterior de la boca ; á esta 
sigue un tubo de corto diámetro, 
el esófago (Sjü), dentro, cpáYw, yo 
como) (fig, 3.) que conduce á una 
dilatación considerable que es el 
estómago ( cój^ap^ ); después de 
esta dilatación se presenta el tubo 
digestivo de un corto diámetro y 
recibe el nombre de intestinos del- 
gados, en ellos vierten el líquido que 
elaboran dos glándulas, el pán- 
creas y el hígado ; el diámetro de 
los intestinos aumenta después con- 
siderablemente y se les llama grue- 
sos por esta razón , terminando en 
el ano, orificio destinado á la espulsion de los restos alimenticios que no han 
sido absorvidos. Tal es la disposición que se advierte en los mamíferos. 

Relativamente á su posición en los mismos, la boca y faringe están situa- 
das en la cabeza (fig, 4), el esófago corre á lo largo del cuello, se introduce en 
el pecho , atraviesa el músculo diafragma que separa esta cavidad del vientre 
ó abdomen donde está situado el estómago en que termina dicho esófago , con 
el tubo intestinal y sus anexos. Está revestida la cavidad abdominal por una 
membrana serosa llamada peritoneo {t^^^'í, alrededor, xovaTo;, extendido), que 
como todas las de su especie envía prolongaciones que revisten los órganos 
contenidos en dicha cavidad, sujetándolos, pero de modo que no impide los 
diversos movimientos que tienen que ejecutar; los repliegues del peritoneo 

(1) eso. , esófago ; pa., páncreas , mí., estómago; h. , bazo; co. , colon ; i.d., intestinos del- 
gados; r. .recto; a.ü. , apéndice vermiforme; ci. , ciego; 1.(7. , intestino grueso ; t.A. , vejiga de la 
hiél; k. , hígado ; v^. , píloro ; a. , ano. 




i.d a. r. 

Figura 5. Abarato digestivo del hombre (1). 



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16 ORGANOGRAFIA Y FISIOLOGÍA, 

que han de envolver el tubo digestivo se separan en la columna vertebral y 
toman el nombre de mésentenos (fxéooc, medio, Iwepov, intestino) , encontrán- 
dose entre las dos láminas que los constituyen g:ran cantidad de vasos destina- 

. dos á la absorción de los líquidos 
que corren por el tubo intestinal; á 
veces los mésentenos se prolongan 
más allá de los órganos que cubren 
y suelen cargarse de grasa , reci- 
biendo el nombre de amentos ó epi" 
piones (MTXto<;, lleno). 

La necesidad de introducir ali- 
mentos se manifiesta en los anima- 
les por una sensación particular 
que tiene su asiento en el estómago 
y se denomina hambre; necesidad 
tan imperiosa, que si no se satis- 
face , concluye en pocos dias con 
los de organización complicada; 
pero aquellos cuyas funciones se 
verifican con poca energía , co- 
mo los reptiles , peces , moluscos, 
algunos insectos, etc. pueden es- 
tar mucho tiempo sin tomar ali- 
mento. 

. La digestión consta de varios actos parciales que se suceden en el orden 
siguiente: primeramente se apodera el animal de las sustancias de que ha de 
alimentarse y las coloca en la boca en cantidad conveniente; este primer acto 
recibe la denominación de prensión de los alimentos; si estos son sólidos los 
divide mecánicamente por medio de los dientes, acto llamado masticación; los 
mezcla en seguida con el líquido que se derrama en la cavidad bucal , en lo 
cual consiste la insalivación; á este acto sigue la deglución, que no es mas 
que el paso de los alimentos por la faringe y esófago hasta el estómago; la 
quimificacion ó conversión de los alimentos en quimo que tiene lugar en este 
último ; la quilificacion ó conversión del quimo en quilo, que se verifica en los 
intestinos delgados mediante los líquidos segregados por el páncreas y el hí- 
gado ; la absorción del quilo en los mismos intestinos; el paso al través de estos y 
los gruesos de las partes que no son absorvidas, y finalmente la defecación ó 
espulsion de los escrementos fuera del cuerpo del animal. 

Prensión de los alimentos: depende de las funciones de relación, pues se 
pone el animal en contacto con los seres que le rodean. Se verifica algunas 
veces mediante órganos especiales, como en el hombre y los monos con las 
manos, el camaleón los hormigueros, picos, etc, con la lengua; pero por punto 
general los labios y los dientes, obrando como unas pinzas, son los destinados 

(1) g.p. . glándula parótida; g.m., glándula maxilar; f., faringe; eso., esófago; lo., lórax; a.a. 
arteria aorta; d., diafragma; esí., estómago; pa., páncreas; b., bazo; ri. ríñones; col., colon ; o., 
abdomen; re., recto; v o., vejiga déla orina; t.rf., intestino delgado; c/., ciego; r. h., vejiga de la 
hiél; cir., corazón; p¿//., pulmones; /., tráquea. 



Figura 4. Aparato digetUvo de un mono (1). 



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DIGESTIÓN. 1 7 

á apoderarse de los alimentos sólidos. En cuanto á los líquidos, puede determi- 
narse su entrada en la boca de varios modos, ya derramándolos simplemente 
en ella, ya enrareciendo el aire por la dilatación del pecho y haciendo asi que 
por la presión atmosférica se introduzcan en la cavidad bucal, en lo que con- 
siste el sorber; ya procurando el mismo efecto por medio de la leng:ua que 
obra en la boca, como el pistón en un cuerpo de bomba, á lo que se llama 
succión; ó por último introduciendo la leng:ua en el líquido y retrayéndola con 
prontitud, reteniendo la capa de líquido que á ella se adhiere; modo de beber 
que se nota en los perros, g:atos y otros mamíferos. 

Masticación. Los alimentos sólidos , antes de poder ser introducidos en 
el estómag^o, necesitan sufrir una división mecánica, en lo cual consiste la 
madicacion: esta se verifica mediante los dknks, cuerpos duros implantados 
en las mandíbulas, los músculos que mueven una de estas, y la leng:ua y car- 
rillos que también contribuyen á esta operación. 

Los dientes, cuya dureza es superior á la de los huesos, se desarrollan en 
lo interior de ambas mandíbulas (fíg. 5), dentro de una doble membrana que 





Figuras. (1). Figura 6. (2). 

constituye una cavidad llamada cápsula del diente (fig. 6); contiene en su inte- 
rior un núcleo {)ulposo que se denomina bulbo dentario, al que van á parar un 
filete nervioso y vasos sang^uineos. Seg^un unos el bulbo scg^reg^a la sustancia 
que constituye los dientes, solidificándose muy pronto y llegando por su 
abundancia á comprimir los vasos, deja así de crecer el diente; pero según la 
opinión de Mr. Owen, el bulbo se osifica principiando por la superficie y conti- 
nuando hacia la base, lo cual es mas conforme con la estructura de estos órg:a- 
nos y lo que se nota en algunos peces. A medida que va desarrollándose el 
diente, va separando las partes que le rodean y se presenta en los bordes de 
las mandíbulas, teniendo encajada una parte en el alvéolo j que es la cavidad 
donde se desarrolló. Tres materias diversas entran en la composición del dien- 
te, á saber; marfil, esmalte y y cemento ó sustancia corticaL El marfil está eons^- 
tituido por 0,64 de fosfato calizo, 0,05 de carbonato de la misma base, y 0,31 
de sustancia g-elatígena; se encuentra en todos los dientes, y examinado con 
el microscopio presenta tubos ramificados, dirigidos al centro, que contienen 
granillos de fosfato calcico. El esmalte está casi enteramente formado por el 
fosfato; apenas hay vestigios de sustancia animal; ocupa la superficie de la 
) 

(I) Pedazo de mandíbula inferior de un niño en la que se están desarroHando los dientes; se 
ha quitado la parte esterna, paia que aparezcan las cápsulas dentarias: e., la encía; c, cápsulas 
de los dientes; 6., borde inferior de la mandíbula; a., ángulo de la misma. 

(i) forte de una cápsula dentaria, de mayor tamaño que el natural . para manifestar las par- 
Ut que conliene : c, cápsula; b.. bulbo ; r. n., vasos sagulneos y ní^irvios que penetran en el buU 
bo; «., rudimentos del esmalte. 

3 



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18 ORGANÜGHAFIA Y FISIOLOGÍA, 

parte del diente que e*lá fuera de la mandíbula, aunque á veces lo reviste por 
completo como en el cachalote, ó apenas es perceptible con^ en los incisivos 
del elefante; su dureza es tanta, que dá chispas con el eslabón; su color blanco 
brillante, y está como cristalizado en prismas exagonales cuyo eje es perpen- 
dicular á la superficie del diente, se cree formado por una membrana que hay 
sobre el marfil, y que recibe por esto el nombre de esmaltadora. El cemento, 
en el que abunda la sustancia animal, es la mas blanda de todas; se encuentra 
en la parte del diente encajada en los alvéolos en el toro, en corta cantidad en 
el hombre, y reuniendo las porciones de que constan las muelas en el elefante, 
castor, etc., forma g:randes celdillas , llenas como los tubos del marfil, por 
granillos de fosfato calcico; reviste siempre la superficie del diente y de aqui 
el llamársele también sustancia cortical. 




Mulares verdaderus. 



Motaros 
falsos. 




Canino. ^Ll^i^^i^i vos. 
Figura 7. Dientes del hombre. 

Se disting^uen varias especies de dientes, atendiendo á sus diversas cuali- 
des ; se les ha dividido en sencillos y compuestos por la disposición del esmalte 
y el marfil; en los primeros (/ígf. 7), el esmalte se limita a revestir el marfil, 
y en los segundos (^.8) forma en lo interior de este replieg-ues considerables, 
estando á veces constituido el diente por partes diversas unidas por el cemento. 

Por su desarrollo se han dividido en dientes 
con raices {fig. 7), que dejan de crecer, y sin 
ellas (fig. 9), que continúan creciendo durante 
la vida del animal; procede esta denominación 
de haber dividido los dientes que no crecen, 
sino durante una época dada, como sucede en el hombre, perro, etc., en tres 
parles distintas; la que hay fuera de las encías que se denomina corona y está 
cubierta por el esmalte; la que permanece en lo interior de las mandíbulas, 
raiZy y no suele estar formada mas que por el marfil, y á veces una corta can- 
tidad de cemento; y se llama cuello la angostura que se nota entre la raíz y la 
corona. Los dientes que están siempre creciendo , no tienen estas diversas par- 
tes y van saliendo fuera de las 
mandíbulas conforme se desar- 

C rollan, de modo que todo en ellos 

es corona y carecen de raices, 
como los dientes incisivos del 



Figuras. Dienlet de m roedor. 




Figura 9. Mandíbula inferior y dientes de un conejo. 



elefante, de los conejos, etc.; 
estos se van desgastando á me- 



dida que crecen, por lo que siempre conservlin la misma longitud (fig. 9). 



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Figura 10. Calavera de jatali. 



DIGESTIÓN. 19 

Atendiendo úsu implantación se dividen en incisivos ^ caninos o colmillos, 
y molares ó muelas (fig. 10); se llaman incisivos los que en la mandíbula supe- 
rior se implantan en los huesos intermaxilares y los correspondientes de la 
inferior: en el hombre (fig. 7) 
son cortantes y por esto se les 
dio el nombre de incisivos, pero 
su forma varia en los mamífe- 
ros. Caninos ison los dientes mas 
ó menos cónicos que sig^uen a 
cada lado á los incisivos en 
ambas mandíbulas: en los per- 
ros están bien desarrollados, sir- 
viéndoles para hacer presa. . 
Todos los demás que sig^uen reciben el nombre de molares ó muelas y son los 
destinados especialmente á la masticación. 

Para dar á conocer con brevedad la disposición y número de los dientes, 
se han inventado Isls formulas dentarias; en ellas se expresa la especie de 
dientes por la inicial del nombre, se pone el número de los de la mandíbula 
superior arriba, y debajo, separadospor una línea horizontal, los de la infe- 
rior; se indica si hay separación entre los de la misma especie, por otra 
linea horizontal entre los números que los representan. Así para espresar 

4 1—1 

el número y disposición de los dientes del hombre se pondrá i. -; r. ; 

4 1-1 

5—5 
m. ; lo cual indica que tiene cuatro incisivos en cada mandíbula , dos 

5—5 
caninos, pero separados, uno en cada. lado; y diez molares, también cinco 
á cada lado: si faltasen los dientes de una esi>ecie se pondría el cero, así la 

1_1 o 1-1 
fórmula dentaria del elefante es i. ; c. -; m. . 



O 



O 



1 — I 



Es de mucha importancia 
además el conocimiento de su 
forma , sobre todo en los mamí- 
feros , por estar en relación con 
la naturaleza deios alimentos; 
pues se observa que los que se 
nutren de carne , tienen los mo- 
lares comprimidos para cortarla 
con facilidad (fig. 11); los que de 
insectos, los tienen erizados de 
puntas cónicas que se clavan 
fácilmente en la coraza que protes:e á sus víctimas (fig, 12): son tuberculosos 
los molares en los que comen fruías {fig. 13), y planos en la corona con líneas 
elevadas formadas por el esmalte en aquellos que se alimentan do hqjas ó par- 
les leñosas de los voírotalcs (fig. 4|8). 




Figura H. Dientes de un carnívoro. 



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20 ORGANOGHAGIA Y FISIOLOGÍA. 

Los movimientos de los dientes dependen de los que ejecute la mandíbula 
inferior, que es la que únicamente se mueve en los mamíferos; la forma del 
cóndilo por el que se articula con la cabeza está en relación con sus movimien- 






Figura lí. DieiUes de ua insectívoro. 




Figu'íi i3. Itienlex ih u,i mono. 



los y estos con la naturaleza de los alimentos: así dicho cóndilo es Iransverso 
en los patos, perros, etc. y la mandíbula solo tiene movimientos de elevación 
y depresión para cortar la carne : es long:¡tud¡nal en el conejo, castor, etc. por 
los movimientos de protraccion y retracción, necesarios para limar, que es lo 
que ejecutan con sus molares: oval en el hombre, monos, etc. para los late- 
rales que necesitan verificaren la trituración, etc. Los movimientos de eleva- 
ción de la mandíbula inferior son producidos por los músculos tempmal, d- 
gomático y terigoideos internos, y los de depresión por los digástrico y geni" 
hioldeo (fig, 14). El temporal (temporo-maxilar) se inserta en la fosa del mismo 
nombre y en la apófisis coronóides de la mandíbula : el cif^omático (cígomo- 
maxilar) en el arco de su nombre y en el ánf^ulo de la misma , ambos son muy 
robustos y su desarrollo está indicado por la gran convexidad del arco cigo- 

matico , como en el león : en los conejos se 
presenta casi recto, así es que la cabeza apa- 
rece comprimida: los terigoideos internos 
(lérigo-maxilares) van desde el ángulo de la 
mandíbula por la parte interna á las apófisis 
leripoídeas el hueso esfenóides: el digástrico 
de la mandíbula (geni-hio-mastoídeo) y el 
geni-hioídeo la deprimen ó bajan. 

Para verificar la masticación , la lengua 
y carrillos, mediante los movimientos que 
ejecutan, colocan enlre los dientes los alimentos que se han de dividir y con- 
trayéndose en seguida con fuerza los músculos elevadores de la mandíbula, 
los reducen á pedazos, continuándose esUi operación, simplemente mecánica 
pero importante, hasta que bnn sido convenientemente triturados. 

Insalivación. En el poco tiempo que permanecen los líquidos en la boca y 
mientras dura la masticación de los sólidos , se mezclan con un líquido que 
fluye en la misma cavidad y que recibe el nombre de saliva; se compone de una 




Fignrn i 4. Cabeza Innnann cm sus 
múíCii/.n- principales {i). 



(i) t., músculo temporal; c. m., dgomo- maxilar; o./., orbicular de los labios: o.p. orbicular 
i^o los párpados; r., inúsculo que forma los r^rrilh^s; c. c , arco cigomático; fl., arliculacion de 
la mandíbula inferior; a. m , apófisis masloídca. 



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DIGESTIÓN. * 21 

gran cantidad de ag^ua , alg^o de albúmina y de mucus , una sustancia de na- 
turaleza especial llamada tialina, diversas sales (cloruros de sodio, de pota- 
sio, etc.) y una corta cantidad de sosa libre que la hace alcalina ; parece que 
esta propiedad es mas notable 
en la saliva durante la mastica- 
ción : es seg-reg:ado este líquido 
por unas glándulas llamadas 
salivales , situadas alrededor de 
la boca (fig. 4. y 16); se encuen. 
ran debajo de la lengua , en la 
parte interna del ángulo de la 
mandíbula , detrás del mismo y 
debajo de la oreja, en el espe- 
sor de los carrillos, hacia la par- 
te posterior de la boca, etc. To- 
das ellas vierten el líquido que «. j« r». . j ,1 ^ i i. i 
^ ^ Figura 15. Etlruclura de una glándula taltval. 

segregan, por conductos que van 

á parará esta cavidad. Se componen como otras muchas glándulas, de saqui- 
tos con un solo orificio, dentro de los cuales se verifica la secreción; cada uno 
de ellos está provisto de un conducto que se reúne con otro li otros, formando 
cada vez tubos mayores, hasta que terminan en uno solo que va á parar á la 
boca (fig 15). Este acto favorece la deglución y quimificacion , es muy impor- 
tante, y por esto existe en casi todos los animales. 

Deglución: es el paso de los alimentos por la faringe y esófago; se efectúa 
mediante la contracción de las fibras musculares transversas que existen en la 
parte anterior del tubo digestivo; estas se ven muy desarrolladas en la faringe 
y constituyen los músculos constrictores de la misma , en la que también se 
notan vanos orificios: el que la hace comunicar con la boca está tapado gene- 
ralmente por el repliegue procedente del borde posterior de la bóveda palatina, 
ó sea velo del paladar; en la parte superior está el orificio posterior de las fosas 
nasales ; en la anlero-]K)sterior la glotis ú orificio de la tráquea, por el que va el 
aire á los pulmones ; este orificio tiene en su parte anterior una lengüeta que 
puede cubrirlo, la epiglútis; en la paite posterior se encuentra la abertura del 
esófago. Divididos los alimentos sólidos y formando una especie de pasta por 
medio de la saliva , se separa una corta cantidad que recibe el nombre de 
bolo alimenticio, y se coloca en el dorso de la lengua, se eleva esta y lo com- 
prime contra el paladar, verificando al mismo tiempo un movimiento vermicu- 
lar de adelante atrás: en virtud de la compresión y de este movimiento de la 
lengua, camina el bolo alimenticio hacia la faringe, siendo favorecido en su 
traslación por la capa de saliva que cubre las diversas partes de la boca y las 
hace resbaladizas: se levanta el velo del paladar, permitiendo su entrada en 
la faringe é impidiendo al mismo tiempo que se introduzca en las fosas nasales 
por su orificio posterior; todos estos movimientos son voluntarios, pero tan 
pronto como tocan los alimentos á los músculos de la faringe, se Jcontracn de 
adelante á atrás los constrictores independientemente de la voluntad, se eleva 
la laringe, aplicándose exactamente la epiglótis á su orificio, acelerando asi el 
paso al través de la faringe, cuyas paredes están revestidas por la saliva, y 



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22 ORGANOGRAFIA Y FISIOLOGIA. 

lle^a al esolag-o, cuyas fibras se van igualmente contrayendo desde arriba y 

hacen que el bolo alimenticio baje al estómago (/íff. 16). 

IjOS líquidos se degluten del mismo ©.p. 

modo, solo que basta el movimiento de la 
lengua sin la compresión , para que lle- 
guen a la faringe, y en ella pasan por los i^m^ ; ^ n. 
canales que quedan á los lados por la ele- ¿. <.. 
vacion de la laringe. 

Quimiflcacion : tiene lugar este acto 
en el estómago, que es una gran dilata- I^H^ ^ ^ , y le. 

cion del tubo digestivo (fig. 3 y 4): pre- I^H^í'^^^í' 

senta dos aberturas, una por la que co- i^B^^^P^ ^'* 

munica con el esófago llamada cardias , y a^RT^ÜS^- -. h, 

por la otra , llamada pilaro (iwXoup^ MWKS^M- la, 

portero), con los intestinos; alrededor de 

estos orificios se encuentran en abundan- . v 'lan^ 

cia fibras musculares que por su contrac- ^^^ 

cion pueden impedir la comunicación con 

ambos conductos. La estructura del esto- p.^,;^ ^¿coru mtical de la 

mago es análoga a la de las demás partes ooca y faringe iM hombre (i) 

del tubo digestivo; se ven varias fibras 

musculares en diversa dirección y en el espesor de sus membranas una gran 

cantidad de folículos que segregan un líquido particular denominado jugo 

gástrico, al que se debe la quimiflcacion de los alimentos. 

Luego que estos llegan al estómago , provocan una abundante secreción 
del expresado jugo, desprendiéndose una costra blanquizca que reviste las 
paredes de este órgano cuando está vacío; se contraen las fibras circulares 
del píloro impidiendo de este modo el que pasen inmediatamente a los intes- 
tinos, y principian las contracciones de las fibras transversas del estómago 
desde el piloro hacia el gran fondo junto al cardias, abertura que cerrándose 
impide el que vuelvan otra vez al esófago las sustancias ingeridas; no es sin 
embargo tan constante esta contracción que no permita la salida del aire atmos- 
férico que va con los alimentos, en el eructo, y aun á veces parte de estos mis- 
mos en la regurgitación, sin tratar del vómito, que no pertenece a los actos 
fisiológicos. La capa mas externa de la masa alimenticia , por su contacto con 
el jugo gástrico, se convierte en una sustancia pulposa, blanquecina, de natu- 
raleza acida, de un olor nauseabundo sui gencris , que es el quima , y en virtud 
de las contracciones que ejecutan las fibras musculares desde el cardias hacia 
el píloro poco tiempo después, se desprende de dicha masa; vuélvese á formar 
otra capa semejante ú la primera que es á su vez desprendida y así sucesiva- 
mente, permitiendo el píloro el paso de estas sustancias ya preparadas, y por 
último también el de aquellas de cierta magnitud , ó que no pueden ser digeri- 
das , como los huesos de la fruta, etc. A esto se reduce la quimificacion ó 
• digestión estomacal. 

(i) b.c, ba5e del cráneo: [., firinge* f., esófago; /. traqiica-arleria; g.l. . Rhindiila liróides: 
ya., laringe; A., hueso hiódes; i^.s., glándulas sal. va'os; le.. U;ngiii: n.. nariz: r.p., velo del 
paladar. 



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DIGESTIÓN. 23 

Hasta fines del siglo pasado se creía que el qiiimo no era otra cosa sino los 
alimentos muy triturados por las paredes del estómago, y mezclados con el 
jugo gástrico. Spallanzani destruyó esta opinión con los siguientes esperimen- 
tos: introdujo en el estómago de varias aves tubos de hoja de lata y esferas de 
cristal con gran número de agujeritos y dentro alimentos, para que, sin que 
pudieran hacerlo las paredes del estómago , el jugo gástrico obrase sobre las 
sustancias encerradas, y vio que se reduelan á quimo. Se proporcionó jugo 
gástrico , haciendo tragar á diversos animales unas esponjas atadas á un hilo 
por medio del que las sacaba luego que se hablan empapado en dicho líquido, 
y colocando en él alimentos divididos, sujetándolos á una temperatura igual á 
la de lo interior del cuerpo de los animales, notó que se convertían también en 
quimo. De esta manera probó que no era indispensable la acción de las pare- 
des del estómago sobre los alimentos para la quimiñcacion , sino que el jugo 
gástrico era el que efectuaba la trasformacion. Se buscó en este líquido la 
materia que pudiera ejercer tal influencia, y encontrando el ácido clorhídrico, 
y á veces el láctico y el acético, á ellos se atribuyó, aun cuando su acción so- 
bre los alimentos no sea muy eficaz. En estos últimos años se ha reconocido que 
el jugo gástrico se compone de agua en gran canüdad , algunas sales, ácido 
clorhídrico, y disuelto en él una sustancia particular, una especie de fermento, 
á que se ha dado el nombre de pepsina ó gasterasa , que obra sobre las materias 
alimenticias como la diastasa sobre el almidón: se la obtiene disuelta en el ácido 
clorhídrico, para lo cual basta poner un pedazo de estómago, del cuajar de un 
rumiante donde se efectúa la quimificacion, en agua con una corta cantidad del 
expresado ácido; si después se colocan en este líquido alimentos triturados, y 
se los espone á los 430° ó +40** c, dichas sustancias se convierten en una 
masa con todas las propiedades características del quimo. No todos los ali- 
mentos son atacados; algunos, como el gluten, la fécula, las grasas, etc., no 
sufren alteración , al paso que la albúmina coagulada , la carne*, etc. , se qui- 
mifican con facilidad ; la sustancia gelatígena , la fécula y el gluten son atacados 
por la saliva y por otro de los líquidos que se vierten en el intestino delgado, y 
de aquí la importancia que tiene la insalivación en la digestión. 

Qniliflcacion: se verifica en la primera porción del intestino delgado ; este 
forma un tubo muy prolongado y de paredes lisas ; en su superficie interna 
hay una infinidad de folículos y glándulas que segregan un humor que no 
está suficientemente -estudiado; también se encuentran unas prolongaciones 
cónicas de poca ostensión que reciben el nombre de vellosidades del intestino: 
su membrana interna forma unos repliegues de trecho en trecho, todos en la 
misma dirección , que son las válvulas coniventes: en su primera porción , á 
corla distancia del píloro, vierten su humor dos glándulas importantes, el 
páncreas y el hígado; el páncreas (it3tv, todo, xpéa<;, carne) tiene grande ana- 
logía con las glándulas salivales, consta de saquitos donde se verifica la secre- 
ción, cuyos tubos escretores se van reuniendo hasta constituir el conducto 
general de la glándula; estase divide en lóbulos y lobulillos, y está colocada 
iransversalmente detrás del estómago; el líquido por ella producido es análogo 
en un todo á la saliva, y de consiguiente puede obrar como esta sóbrela 
fécula, el gluten, etc.: siendo también alcalino, al mezclarse con el quimo^ va 
destruyendo las propiedades acidas de este. 



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24 OIIGANOGRAFIA Y FISIOLOGÍA. 

El hígado {¡iy.^'S) es una glándula voluminosa é importante, pues existe en 
casi todos los animales, de un color pardo-rojizo, situada en el abdomen á la 
derecha, debajo del diafrajjma y en contacto con el estómag:o; está compuesta 
por granulaciones muy pequeñas y alrededor se ven pequeños conductos que 
reuniéndose sucesivamente en otros mayores dan origen por fin al conducto 
hepático; éste presenta la mayor parte de las veces una dilatación denominada 
vejiga de la hiél por el liquido contenido, continuando después con el nombre 
de colidoco (/o^, hiél, oó/oc, que recibe) hasta desembocar en el intestino del- 
gado. El liquido segregado por esta glándula es la bilis ó hiél, y está compuesto 
de una gran cantidad de agua, de mucus, de un jabón (coleato y colalo de 
sosa) formado por un aceite particular (ácido cólico y coléico) y la sosa, un 
principio colorante y algunas sales; es alcalino, de un sabor amargo muy pro- 
nunciado, y de color verdoso-amarillento; la bilis que ha permanecido algún 
tiempo en la vejiga fiarece ser algo mas espesa, sin duda por haber sido ab- 
sorvida cierta cantidad de agua. El hígado tiene la particularidad de que es 

alimentada su secreción por san- 
^■^' <•' 9^- gre venosa, que ha circulado por 

los intestinos y es conducida por 
la vena porta que se divide en 
él como si fuese una arteria. 

Mezclándose el quimo con 
estos diversos líquidos que se 
derraman en la primera porción 
del intestino delgado, cambia 
poco á poco de cualidades; se 
neutraliza su acidez y hasta se 
hace alcalino; algunas sustan- 
cias que no han cambiado de 
naturaleza , como la fécula y el 
gluten, lo verifican, y otras, 
como las grasas , son emulsio- 
nadas ó divididas en pequeños 
glóbulos por la acción de todos 
estos líquidos que son alcalinos: 
en tal estado se separa en dos 
porciones, una que forma una 
capa adherente á la superficie interna de los intestinos, y otra que corre á lo 
largo de estos mediante sus contracciones. 

Absorción del quilo: la primera, que han denominado algunos quilo en 
bruto f es paulatinamente absorvida por los vasos quilíferos, de la misma natu- 
raleza que los linfáticos; que corren entre las dos membranas que forman los 
mésentenos, y después de atravesar varios ganglios llamados mesentdricos por 
su posición, van al conducto torácico (fig. 17); la denominación de quilíferos 
que se ha dado á esta porción de linfáticos, procede del líquido que contienen 




o.l. 



v.l. m. 
Figura 17. Votos linfáticos del mtserUerio (1). 



(i) a. a., arteria aorta; c./., conduelo torácico;^./., ganglios linfáticos; o.l., origen de los 
VISOS linfáticos; í. , intestino; m., mesenterio; v.l. , vasos linfáticos. 



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DIGESTIÓN. 25 

que es quilo, muy parecido á la linfa; medíante el microscopio ^e ven unos cor- 
púsculos nadando en él que difieren de los rojos de la sang-re, tanto por su color 
como por su composición; el quilo consta de agua, de albúmina, de una cantidad 
de fibrina que va siendo mayor conforme se le observa mas cerca del conducto 
torácico (por lo que dicen algunos que sirven los ganglios linfáticos ó mesenlé- 
ricos para convertir en fibrina la albúmina) y diversas sales: expuesto á la ac- 
ción del aire atmosférico se divide en dos partes, una sólida que es el coágulo 
y otra liquida, serosa; al mismo tiempo toma un tinte rosado , propiedades am- 
bas notables por su analogía con los fenómenos que se observan en la sangre. 

Paso de los residuos alimenticios á lo largo del tubo intestinal: aque- 
llas partes de los alimentos que por diversas circunstancias no pueden ser ab- 
sorvidas, van recorriendo los intestinos delgados, mediante los movimientos 
peristálticos (wsptffxaXxtxóc, que puede comprimir), producidos por la contracción 
de las fibras musculares transversas de los mismos; las válvulas conniventes 
les impiden retroceder hacia el estómago, de modo que necesariamente llegan 
á los intestinos gruesos. 

Tres porciones se distinguen 
en estos (/íff. 18), una especie 
de saco con un solo orificio 
para la entrada y salida de 
las materias, que recibe por 
esto el nombre de ciego; tiene 
dilataciones ó bolsas mayores ó 
menores, y un repliegue en es- v h. 
piral en su interior; una válvula 
que existe en la terminación de 
los delgados impide á las mate- 
rias que salen del ciego intro- ^•^• 
ducirse en ellos; por esto con- 
tinúan por el colon (xcúXuo), 
impido) que también presenta ^ ,- 
el mismo aspecto que el ciego ^ ^ 
por sus numerosas dilataciones; 
suele encontrarse colocado en 
parte inmediatamente debajo ó 
detrás del estómago, por lo 
que en muchos animales á la 
introducción de alimentos en 
esta cavidad sigue la espulsion 
de escrementos, pues los primeros comprimen los segundos. El colon se con- 
tinua con el recto, parte de los intestinos gruesos que termina en el ano y no 
ofrece las dilataciones de los anteriores. 

Los restos alimenticios por su mezcla con la bilis en los intestinos delgados 

(i) eto., esófago; pa , páncreas; tsl. , estómago; 6., bazo ; eo. , colon; i. d., inlrslinos delgados 
r., recto; o.t., apéndice vermiforme; ei.» ciego; i.g , intestino grueso; ». h., vejiga de la hiel; p»., 
pf loro; a . , ano. 




i.d. a. r. 

Figura 18. Apáralo digestivo del hombre (I). 



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26 ORGANOGRAnA Y FISIOLOGÍA, 

van tomando un color verdoso, y consistencia por la absorción de las partes 
mas liquidas; esta consistencia aumenta en los intestinos gruesos en los que 
se mezclan con líquidos segregados por foliculos especiales que les comunican 
un olor particular en los diversos animales, que no debe confundirse con el 
de algunos gases (hidrógeno carbonado y á veces sulfurado), que se desarro- 
llan en los mismos intestinos. En el colon toman formas características los que 
son bastante sólidos, y pasan ya enteramente formados al recto, donde per- 
manecen algún tiempo. 

Defecación: el ano está rodeado de numerosas fibras musculares que 
constituyen el esfínter del misnw (otptYxxép , que aprieta), el cual estáhabi- 
tualmente contraído , impidiendo de este modo la salida de los escrementos; 
cuando por la acumulación de estos en el recto , ó por otro motivo se siente la 
necesidad de su expulsión , entonces se relaja algún tanto dicho esfínter, se 
contraen las fibras musculares longitudinales del recto, y al mismo tiempo el 
diafragma y paredes musculosas del abdomen comprimen los órganos conte- 
nidos en esta cavidad, que trasmiten la compresión al recto; debiéndose á todas 
estas circunstancias reunidas la expulsión de los escrementos, acto que 
recibe el nombre de defecación: 



DE LA SANGRE Y Sü CIRCULACIÓN. 



£1 fluido nutricio que lleva á los diversos órganos las sustancias que nece- 
sitan para reparar sus pérdidas, es la sangre. Existe en todos los animales , si 
bien su aspecto varia: en los vertebrados ú osteozoos es de color encarnado, 
en los moluscos, articulados y zoófitos la mayor parte de las veces es incolora, 
ó á lo más de un ligero tinte amarillo, azul, rosado, lila, ó verde; sin embargo, 
en la lombriz y varios otros anélidos es de un color encarnado, semejante al 
de la sangre de los osteozoos. Observada con el microscopio , se ve que debe 
su color en estos á unos corpúsculos que flotan en un líquido trasparente, 
ligeramente amarillento: estos corpúsculos están acompañados de otros 
menores, incoloros , de forma generalmente esférica y menos abundantes que 
h)s encarnados; en la sangre de los invertebrados solo se observan los incolo- 
ros. Los corpúsculos colorados de la sangre se denominan glóbulos rojos , por 
haberse creído en un principio que eran esféricos; el líquido en que nadan 
fluido plástico por contener las materias que entran en la composición de casi 
todos los órganos. Se pueden separar los glóbulos del fluido plástico, ha- 
ciendo en una vena dos ligaduras á corta distancia; la sangre contenida entre 
ellas se separa en dos partes, una sólida , que ocupa la parte b^a por su ma- 
yor peso, y son los glóbulos, y otra líquida que sobrenada y es el fluido plás- 
tico; se obtiene el mismo resultado recibiendo la sangre en un pedazo de 
intestino que no contenga aire en su interior efectuando la operación de modo 
que no se la esponga á la acción de este gas : por el reposo se separan estas 
dos partes. En los animales, cuyos glóbulos son muy grandes , como en los 
anfibios, puede también verificarse la separación de un modo muy sencillo, 
vertiendo la sangre sobre un papel de filtro , el fluido plástico le atravesará y 



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CIRCULACIÓN. 27 

ios glóbulos quedan en la parte superior; solo que expuesto el fluido plástico á 
la acción del aire se coagula. 

Glóbulos rpjoB: su forma es la de un disco en los ®^ 

mamíferos {fig. 19): en las aves, reptiles, anfibios y peces '^ f^ 

son elípticos y presentan un abultamiento en sus dos ca- pjg 49 (jj 

ras (fig, 20) : están constituidos por una cubierta este- 
rior membranosa y trasparente , formada por una sustancia particular, poco co- 
nocida, llamada globulina, por un núcleo también trasparente que ocupa 
el centro y forma los abultamientos de ambos lados en las aves, reptiles 
y pecos : lo restante está ocupado por una 
sustancia roja compuesta de oxígeno , hidró- 
geno, carbono, nitrógeno y hierro, denomina- 
da hematina (Sijia, sangre) , que tiene la sia- 
gular propiedad de avivar su color por la in- 
fluencia del oxígeno, hidrógeno carbonado, 
del azúcar, la sal común y algunas otras. 

Fluido plástico: está formado por el 
agua en gran cantidad, la fibrina, albúmina, 
una sustancia grasa especial , diversas sale^ 
y casi todas las materias que se encuen tran FigiJa «O (2). 

en los órganos. Por su contacto con el aire 

se coagula, formando una masa sólida, trasparente que va dejando poco a 
poco el agua con la albúmina y demás materias solubles, á lo que se dá el nom- 
bre de stíerOf quedando tan solo en la parle sólida la fibrina: si se coagula ia 
sangre sin privarla de sus glóbulos, todos estos se encontrarán mezclados con 
la fibrina, siendo el coágulo rojo, en vez de ser trasparente. La sangre contiene 
también en disolución ácido carbónico, oxígeno y nitrógeno. En los invertebra- 
dos no se ven glóbulos rojos , sino otros menores trasparentes , que se obser- 
van también en la sangre de los vertebrados y parecen los mismos del quilo y 
linfa: se coagula igualmente al coniicto del aire constituyendo la fibrina fila- 
mentos visibles, ó un coágulo semejante, escepto el color , al de la sangre de 
los vertebrados. 

Este liquido no tan solo sirv^ara la nutrición , sino que produce un estí- 
mulo en los órganos, necesario para que ejecuten sus diversas funciones; así 
privando á un animal de toda su sangre ó gran parte de ella, cae en un sínco- 
pe, al que en breve sigue la muerte, lo cual no sucedería si únicamente sir- 
viese para la nutrición: confirma esta idea el que introduciendo sangre en el 
animal en que se haya hecho el experimento, no solamente vuelve á la vida, 
sino que puede llegar á restablecerse. Este experimento, denominado trans^ 
fusUm de la sangre, debe hacerse con gran cuidado de que no se introduzca en 
las venas aire atmosférico: es necesario que la sangre sea de otro animal aná- 
logo, y aun se acostumbra privarla de la fibrina para evitar la coagulación» 

(1) Glóbulos de la sangre humana vistos de frente y de perfil con un aumento en diámetro de 
anas cuatrocientas veces. 

{t) a., glóbulos de la sangre de la gallina, vistos de frente y de perfil ; b., glóbulo de san- 
gre dííe rana; c. glóbulos de la sangre de un Squalus, vistos de frente y de perfil: el aumento de 
todos ellos es de unas cuatrocientas veces en dí&metro. 



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28 ORGANOGRAFIA Y FISIOLOGÍA, 

lo cual se consig^ue batiéndola con unas varillas al salir del cuerpo del animal: 
queda en este caso unida á ellas formando filamentos, y los glóbulos cjue son 
los que, al parecer, producen ese estímulo, permanecen en el suero. 

Es indudable que la sangre repara principalmente las pérdidas continuas 
que es¡>erimenta, por medio de la linfa y quilo que vierte en la vena subclavia 
izquierda el conducto torácico: pero no existiendo en estos líquidos los glóbulos 
rojos se ha procurado averiguar su procedencia: unos han dicho que era el hí- 
gado el que los formaba, otros una reunión de vasos apelotonados unos sobre 
otros, que forman un ganglio notable cerca del estómago y recibe el nombre 
de bazo, otros que los ganglios linfáticos; opiniones que no pasan de ser meras 
conjeturas, ignorándose hasta ahora el origen de los mencionados glóbulos. 
La sangre, después de depositar en los órganos los materiales necesarios 
para la nutrición y estimularlos, según queda indicado, sufre ciertas altera- 
ciones reducidas á cambiar de color, presentándolo rojo oscuro en vez del en- 
carnado vivo que tenia antes, pierde algo de fibrina y del oxígeno que tenia en 
disolución y aumenta la cantidad de ácido carbónico: para distinguir estas 
modificaciones se ha llamado sangre arterial á la primera, y venosa á la que 
se ha puesto en contacto con los órganos. La sangre venosa se convierte en 
arterial, adquiriendo las propiedades que habia perdido, mediante la respira- 
ción , teniendo que ir de los diversos puntos del cuerpo al órgano respiratorio 
y v^olver desde este á los núsmos órganos: este movimiento se llama circula- 
ción. Se verifica en lo interior del aparato circulatorio constituido por el cora- 
zón y vasos sanguíneos. 

El corazón {fig. 21) es un saco musculoso, de figura cónica, revestido 
interiormente por una membrana serosa, compuesto en los mamíferos y 
aves (de cuya circulación se trata aquí exclusivamente ) de cuatro cavida- 
des, dos situadas en la parte superior correspondiente á la base que son las 
v.c.$. a.p. c.a. a.p. aurículas, y dos en la parte in- 

; ferior que son los venírícu/os: se 

le considera dividido en despar- 
tes, una derecha y otra izquier- 
da, sin que haya comunicación 
«•»• entre ambas; la parte de la iz- 

quierda tiene muoho mas grue- 
sas las paredes musculosas y 
^ '^^BIR^ ^ " vi contiene sangre arterial; la parle 

y'' V ^y| derecha sangre veoosa y sus 

y^l paredes son bastante mas débi- 

^ les: á cada una corresponde un 

í. a.d' ventrículo y una aurícula. El 

ventrículo izquierdo tiene dos 
Figura 21. Corle teórico del corazón humano (1), orificios, por el unO COmunica 

con un vaso sanguíneo llamada arteria aorta, y por el otro con la aurícula: en 

i) a. d , aurícula derecha; v. /., válvula tricúspide; c.r.t. vona cava iaferior; r.d., ventrículo 
derecho; í. tabique; a. (/., aorta descendente;».!., ventrículo izquierdo; c.m., válvula mitra!; 
li t, atiriciila izquierda; r. p., venas pulmonares, a,p., arteria pulmonar: c. c, cayado de U 

aoi la; r.c.í., vena cava superior. 



r.p. 



v.m 



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CIRCULACIÓN. 29 

este hay uoa válvula llamada mitral, que no es mas que un repliegue de la 
membrana interna que permite por su posición la entrada del liquido desde la 
aurícula al ventrículo, impidiéndola en sentido opuesto; la aurícula izquierda, 
además de su comunicación con el ventrículo de su lado, tiene otra con las ve^ 
ñas pulmonares, vasos sanguíneos que vienen del órgano respiratorio; el ven- 
trículo derecho tiene también, como el izquierdo, dos orificios, por el uno co- 
munica con la arteria pulmonar, y por el otro con la aurícula de su lado, 
existiendo otra válvula, la. tricúspide , que permite pasar el líquido desde la 
aurícula al ventrículo, mas no el que vaya en sentido contrario: la aurícula de- 
recha comunica con el ventrículo correspondiente y con las venas cavas que 
traen sangre venosa de las diversas partes del cuerpo. 

£1 corazón está encerrado en un doble saco formado por una membrana 
serosa, el pericardio (nepl, alrededor, i^^p^i%^, corazón) que le proteje en 
sus movimientos. Se encuentra situado entre los dos pulmones, en lo interior 
del pecho, ala izquierda y casi tocando con la punta á la parte anterior del 
mismo {fig. 22). 

Forman también parte del aparato circulatorio los vasos sanguíneos que son 
unos tubos membranosos, procedentes de los ventrículos y aurículas del cora- 
zón , que dividiéndose y subdividiéndose van hasta lo interior de todos los ór- 
ganos, llevando á ellos el fluido nutricio y volviéndole otra vez al corazón. 

Los vasos que proceden de los ventrículos se denominan arterias, los que 
tienen su origen en las aurículas, ó mejor, terminan en ellas, venas. 

Las arterias están formadas 
por tres capas; lamas interna v.y.a.c í. a.c. vy. 

es una membrana serosa contí- « í 

t a. I. 

nua con la de las venas y la 
que reviste interiormente el co- 
razón; después hay una capa 
gruesa amarillenta formada por 
fibras circulares elásticas y re- 
sistentes , que hac(5 que las ar- 
terias tengan una forma deter- 
minada, ya estén llenas de 
sangre ó enteramente privadas 
de este líquido; en su parte 
estema están revestidas por te- 
jido celular bastante apretado: 
las arterias llevan la sangre 
desde el corazón á las diversas 
partes del cuerpo. 

Las venas están formadas 
tan solo por la mengrana interna serosa y las capas esternas de tejido 
conectivo, por lo que, vacías, se unen sus paredes; carecen de la elasti- 
cidad de las arterias ; con frecuencia la membrana interna forma repliegues 

(i) p., pulmón; f. , tráquea; a.(l., aurícula derecha; ©.c, vena cava inferior; v.d., ventrí- 
culo derecho; a. , aorta descendente; v,ü, ventrículo izquierdo; o.i. ^vcna subclavia; a.t. 
arteria subclavia ; r. y , vena yugular; o. c. , arteria carótida. 




o.d. v.c. v.d, a. ü.t. 

Figura 22. Pulmones y corazón del hombre 

con lot grandes vasos (I). 



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30 ORGANOGRAFIA Y FISIOLOGÍA, 

que hacen el oñcio de válvulas, permitiendo el curso de la sang^re hacia 
el corazón é impidiéndole en sentido contrario; estas válvulas se notan sobre 
todo en las venas expuestas á frecuentes compresiones. Asi como las 
arterias distribuyen la sang^re por los diversos órg^anos , las venas la re- 




Figura 23. Sitlema arterial del hombre (I). 

cogen en estos y la vuelven al corazón. 

Artaria adrta: lleva la sangre arterial á todos los órganos del cuerpo 
del animal (fig.23); nace, según se ha indicado, del ventrículo izquierdo 
del corazón, sube un poco, se encorva en seguida hacia la izquierda y baja 

(I) te.j arteria temporal; ca., carótida; v., vertebral; s., subclavia; ax. , axilar; b., braquial; ra., 
radial; ao., aorta; c«.^ tronco celiaco;re.^ arteria renal; í.^ iliaca; f.^ femoral; <. a. ^ tibial ante- 
lior; t.p., tibial posterior; per., peronea; p«d., pedia. 



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CIRCULACIÓN. 31 

á lo lai*go del cuerpo por delante de la columna vertebral , hasta cerca de la 
re^on sacra; la parte encordada se llama cayado de la aorta, y lo restante 
aorta descendente; en su origen la aorta dá dos arterias que se distribuyen por 
el corazón con el nombre de cardiacas; del cayado nacen diversos ramos que 
llevan la sangre á las extremidades torácicas, al cuello y la cabeza, y son prin- 
cipiando por la izquierda, la arteria subclavia izquierda, la carótida del mismo 
lado , y el tronco braquio^iefálico. 

La subclavia izquierda, se denomina asi porque va en gran parte por debajo 
de la clavicula, toma el nombre de axilar cuando pasa por el sobaco, y de bra- 
quial cuando recorre el brazo por su parte interna; llegando al codo se divide 
en dos, la radial y la cubital, que ambas van á la palma de la mano, encorván- 
dose antes de terminar y formando los arcos palmares, superficial procedente 
de esta y del que nacen las arterias que van á distribuirse por los dedos, y 
profundo que procede de la radial. 

Todas estas arterias dan en su curso otras de menor importancia que van 
á distribuirse por los órganos adyacentes, piel, músculos, huesos, etc. y lo 
mismo sucede con las restantes: de la subclavia procede la vertebral que corre 
á lo largo de los agujeros de los apóñsis transversas de las vértebras cervi- 
cales y se introduce en el cráneo. 

Ckirótida izquierda: sube por el lado del cuello hasta debajo de la cabeza 
en que se divide en dos, interna y extema; esta se distribuye por la parte 
lateral exlema de la cabeza, terminándose en la temporal, y la interna se intro- 
duce en el cráneo, distribuyéndose por el cerebro y órgano de la vista. 

El tronco braquio-cefálico , á corta distancia de su origen, se divide en dos 
ramos , carótida y subclavia derechas, que se distribuyen del mismo modo que 
las izquierdas de su denominación. 

La aorta descendente dá ramitos á los órganos próximos como el pericar- 
dio, esófago, diafragma, músculos intercostales , mesenterios, ríñones, etc., 
arterias que toman su denominación del órgano por el que se distribuyen. En- 
tre ellas es notable el tronco celiaco que se divide en tres, la coronaria estoma- 
quica, la hep4tica y la esplénica (splen, bazo), cuyos nombres indican los 
órganos en que se ramifican. 

La arteria aorta descendente se continua con la caudal , que va á distri- 
buirse por la cola en casi todos los mamíferos , pero en el hombre y algunos 
otros, cuya región caudal es nula ó está poco desarrollada, termina bifurcán- 
dose en dos gruesas ramas que se denominan iliacas, las que salen del abdomen 
y corren á lo largo del muslo por su parle antero-superior con el nombre de 
crurales ó femorales, pasan de adelante atrás cerca ya de la extremidad hasta 
situarse en la corva , donde la crural recibe el nombre de poplítea , dividién- 
dose debajo de la rodilla en tibiai'anterior j posterior; la primera corre á lo 
largo de la pierna por su parte anterior; desde la garganta del pié toma la 
denominación de pedia y pasa en seguida á la planta del mismo; la tibial pos- 
terior baja por la parte posterior de la pierna hasta la planta del pié donde se 
divide en dos plantares, una de las que, la externa, se anaslomosa con algunos 
ramos de la pedia y forma el arco plantar, de que nacen las arterias dijitales, 
que se distribuyen por los dedos de los pies. 

Al distribuirse las arterias por los diversos órganos, suelen tener comu- 



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32 ORGANOGRAFIA Y FISIOLOGÍA, 

nicadon unas con otras, que recibe el nombre de anastámosis (át»x8ó(AoaK, 
unión) como en los vasos linfáticos, que permiten siga la sanare su curso, aun 
cuando llegue á obstruirse una de ellas. 

En el punto máximo de la división de las arterias es donde son mas fre- 
cuentes las anastomosis, tanto que suelen formar una especie de red, en vez 
de arborescencia que resultaria, si no hicieran mas que ramificarse; esta divi- 
sión estrema recibe la denominación de vasos capilares por su tenuidad , y son 
al mismo tiempo que la terminación de las arterías el origen de las venas ; en 
efecto , se principian á reunir y se presentan ya con todos los caracteres de 
estas; por la inspección microscópica de una membrana semitrasparente (me- 
senterio, membrana intcrdigital de una rana (fig, 24), de la alela caudal de un 
pez, etc.), es fácil asegurarse de que no hay interrupción alguna entre las ar- 
terias y las venas, como hablan creido algunos anatómicos. 

Las venas son mas numerosas que las arterias, pero la sangre corre por 
ellas con mas lentitud; se encuentran situadas mas cerca de la superficie, aun 
cuando algunas siguen en su curso á las arterias y se denominan por esto sus 
satélites. Las anastomosis de las venas son mucho mas frecuentes que las de 
las arterias, sin duda porque situadas mas cerca de la superficie y sin paredes 
resistentes, se puede interrumpir con facilidad el curso de la sangre en un 
ramo venoso, en cuyo caso se continua por otro. 

Las venas procedentes de los capilares 
que se distribuyen por la cabeza dan origen 
á dos mas notables llamadas yt/j^/ares, in- 
terna y externa que bajan por los lados del 
cuello hasta el principio del pecho en que se 
reúnen con la axilar, reunión de la cefálica 
y basílica que nacen de las cstremidades 
torácicas. Las yugulares y axilar forman la 
subclavia de uno y otro lado, que por su 
reunión dan origen á la vena cava superior, 
que termina en la aurícula derecha del 
corazón. 

En las cstremidades abdominales nacen 
Figura ti r aret de la pata Otras venas cuyos ramos mayores toman 

devnaranaii). denominaciones análogas á las de las arte- 

rias; tales son las venas tibial anterior y 
posterior que reuniéndose con otra, la safena menor, forman un tronco llamado 
vena poplitea cuando pasa por la corva, y femoral cuando sigue á lo largo del 
muslo: á la femoral se une la safena mayor, procedente del pié , cuando está 
ya próxima á introducirse en el vientre, donde las femorales toman el nombre 
de iliacas; reuniéndose la de un lado con la del otro frente á la última vérte- 
bra lumbar, dan origen á la vena cava inferior que sube por el lado de la 
aorta descendente recogiendo ramos venosos de los órganos adyacentes, hasta 
terminar en la auricula derecha. 

Entre la distribución de las venas es notable lo que sucede con las pro- 

(I) a., arterias; ©., venas; la dirección de la corriente está indicada por las flechas. 




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CIRCULACIÓN. 33 

cedentes del tubo intestína y sus anexos; se reúnen formando un tronco deno- 
minado vena pd^ta, la cual ofrece la notabilísima circunstancia que va al 
hígado y se divide y subdivide en él como una arteria, formando capilares que 
son los que conducen los materiales para la secreción de la bilis, la cual se for- 
ma á expensas de la sangre venosa y no de la arterial; en los reptiles y peces 
los ríñones verifican igualmente la secreción de la orina á espensas de sangre 
venosa procedente también de los órganos digestivos y genitales. 

Del ventrículo derecho nace otro ramo arterial que se denomina arteria 
pulmonar, del órgano por el que se distribuye; en efecto, á corta distancia 
de su origen se divide en dos ramos, cada uno de los que se introduce en un 
pulmón, dividiéndose y subdividiéndose sucesivamente hasta convertirse en 
vasos capilares; estos por su reunión dan origen á ramos cada vez mas gruesos 
que constituyen las venas pulmonares, las que en número de cuatro, por punto 
general, van á terminar en la aurícula izquierda. 

Circulación. Conocido ya, aunque ligeramente, el aparato circulatorio, es 
fácil comprender cuál es el curso que lleva la sangre. Este líquido es condu- 
cido desde el órgano respiratorio con las cualidades necesarias para la nutri- 
ción y para estimular los diversos órganos al corazón ; lo llevan las venas pul- 
monares que desembocan en la aurícula izquierda; llena esta aurícula, se con- 
trae y hace menor su capacidad; en este caso la sangre en parte vuelve á las 
venas pulmonares, que estando llenas de líquido no se prestan sino á recibir 
muy poca mediante la dilatación de sus paredes, por lo que casi toda baja al 
ventrículo del mismo lado. Estimulado este por el líquido que recibe , se con- 
trae con fuerza y la sangre tiende á salir por los dos orificios que existen 
en él; pero el líquido en su curso levanta la válvula mitral que tapa así el orí- 
ficio aurículo-ventricular, y solo puede salir por el otro, que es el que comu- 
nica con la arteria aorta, la cual estando llena del mismo tiene que dilatar sus 
paredes: mas como estas son elásticas, vuelven á contraerse y una parte de 
la sangre retrocedería al corazón si no hubiera en el origen de la aorta tres 
válvulas conocidas con el nombre de semilunares que impiden tal retroceso. 
Camina la sangre á lo largo de las arterias empujada por la que nuevamente 
envia el corazón en sus contracciones y por la elasticidad de las paredes 
arteriales', que hacen que el curso sea continuo en vez de alternativo como 
la acción del corazón. En las arterias se percibe bien el impulso que recibe la 
sangre en cada contracción, fenómeno que se denomina pií/so, y que se observa 
con facilidad en aquellas que siendo superficiales, tienen cerca un cuerpo re- 
sistente, como la radial, etc. La sangre que llena la mitad izquierda del 
corazón y corre por la aorta y ramos procedentes de esta, es sangre arterial; 
pero cuando llega á los vasos capilares, pierde sus cualidades y se convierte 
en venosa, siendo recogida entonces por las venas que tienen su origen en las 
últimas divisiones de la aorta; las contrajcciones del ventrículo izquierdo del co- 
razón, son también la causa principal del curso de la sangre por las venas; pero 
además está favorecido en dirección del mismo órgano por las compresiones 
que pueden sufrír, pues las válvulas que tienen en su interior, permiten eN 
tránsito de la sangre hacia el corazón y lo impiden en sentido contrario. Reco- 
gida por las venas la que circula por los diversos puntos del cuerpo, llega por 
las cavas á la aurícula derecha; contrayéndose esta pasa en gran parte al ven- 

S 



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34 ORGANOGRAFIA Y FISIOLOGÍA, 

iriculo de su lado, el cua] , contrayéndose á su vez, la hace pasar á la arteria 
pulmón^, porque la válvula tricúspide impide el que vuelva á la aurícula; la 
sangre venosa , pues se ha puesto ya en contacto con los diversos órganos, 
es la que llena la parte derecha del corazón y corre por la arteria pulmonar; 
en el origen de esta, hay, como en la aorta, tres válvulas semilunares que 
impiden que retroceda la sangre al ventrículo derecho. £sta arteria la lleva al 
pulmón, donde se convierte, mediante la respiración, en sangre arterial, la cual 
es recogida por las venas pulmonares y llevada á la aurícula izquierda, vol- 
viendo á recorrer el mismo camino. 

Los dos ventrículos se contraen á la vez, y al mismo tiempo se dilatan las 
aurículas, contrayéndose estas cuando cesa la contracción en aquellos: este 
movimiento de los ventrículos se llama sístole (c^c^XXco , contraigo) y diástole 
(SiaciXXü) , separo), la dilatación de los mismos. 

Como la sangre sale del corazón por la aorta y vuelve al mismo por las 
venas cavas, yendo otra vez por la arteria pulmonar para venir por las venas 
de la misma denominación, esto es, formando dos círculos, se dice que la cir- 
culación es doble, lo cual tiene lugar en los mamíferos y aves. De lo expuesto 
se deduce que la sangre que corre por la aorta y venas pulmonares es arterial, 
la que va por la arteria puln^onar es venosa, como también la que llevan las 
venas cavas. 

Como las arterias se contraen, aun después que ha cesado de veríñcarlo el 
corazón, quedan vacías, acumulándose toda la sangre en las venas muerto 
ya el animal; por esto no conocieron la circulación los antiguos anatómicos, 
pues creian que las arterias estaban siempre llenas de aire, hasta que el célebre 
Galeno demostró que contenían sangre; en el siglo xvi, Miguel Servet, español, 
quemado vivo en Ginebra por instigación de Calvino su enemigo, indicó el curso 
de la sangre en las venas pulmonares, y Harvey, médico de Carlos I de Ingla- 
terra, demostró la circulación en sus lecciones á principios del siglo xvii. 

RESPIRACIÓN. 

La sangre venosa se convierte en arterial mediante otra de las funciones de 
nutrición que se llama respiración. 

Aquella se distingue de esta por su color rojo oscuro, que depende de que 
tiene en disolución una corta cantidad de oxigeno , al paso que en la arterial 
es mucho mayor , y este gas obra sobre la hematina como el hidrógeno carbo- 
nado, el azúcar, etc., dándole un color más encendido; también hay en la san- 
gre venosa más abundancia de ácido carbónico que en la arterial ; ahora bien, 
si se analiza una cantidad de aire en que haya respirado un animal , se 
observa que ha disminuido el oxígeno y aumentado el ácido carbónico: en 
esta exhalación de ácido carbónico con un poco de agua en vapor , y en la 
absorción del oxígeno, consiste esencialmente la respiración. La exhalación del 
agua en vapor se hace notable en una baja temperatura, ó por medio de un 
cuerpo higrométrico: la del ácido carbónico haciendo pasar el aire respi- 
rado por agua de cal ; se forma entonces carbonato calcico que se precipita en 
forma de un polvo blanco por ser insoluble en el agua. 

Se puede probar que el oxígeno es indispensable para esta función , tanto 



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CIRCULACIÓN. 35 

porque analizado el aire, se ve que el nitrógeno ha permanecido el mismo con 
corta diferencia, al paso que el oxigeno ha disminuido, como también porque 
colocado el animal en una atmósfera de oxígeno puro, continua viviendo; mu- 
riendo asfixiado , esto es , por falta de respiración , si se le coloca en nitrógeno 
puro , en hidrógeno , etc. 

Como en la respiración desaparece el oxigeno, siendo reemplazado por el 
ácido carbónico y al mismo tiempo hay un desprendimiento de calor, fenóme- 
nos que se observan en la combustión, Lavoisier esplicaba esta función diciendo 
que el oxigeno del aire se unia en el órgano respiratorio al carbono de la san- 
gre, y de aquí el ácido carbónico, á cuya formación acompaña el desprendi- 
miento de calórico. Pero es inadmisible esta teoría porque colocado un animal 
en nitrógeno, hidrógeno ó cualquier gas que no obre como un veneno, vive 
durante algún tiempo , y en su respiración hay la misma cantidad de ácido 
carbónico exhalado que sí hubiese respirado oxígeno , lo cual no sucedería á 
ser cierta la teoría del químico francés. En efecto , según los experimentos de 
Magnus, se encuentra en la sangre ácido carbónico, oxígeno y nitrógeno en 
disolución, gases que se desprenden colocando en el vacío el citado líquido; si 
se le agita en una atmósfera de otro gas, este se disuelve en la sangre que 
abandona la misma cantidad en volumen de los que ya tenia disuellos; si esto 
sucede con sangre venosa en una atmósfera de oxígeno , se desprende una 
cantidad de ácido carbónico igual á la del gas que se absorve, y toma el 
líquido el color rutilante de la sangre arterial; lo mismo sucede si la sangre se 
encuentra separada del oxígeno por una membrana; si está encerrada en una 
vejiga, por ejemplo, hay el mismo cambio de gases, solamente que se efectúa 
con mas lentitud. Esto es precisamente lo que sucede en la respiración; siem- 
pre que la sangre venosa está separada del oxígeno por una membrana per- 
meable, absorbe una parle de este gas y exhala una cantidad igual con corta 
diferencia de ácido carbónico: de modo que esta función no solamente tiene lu- 
gar en órganos que están destinados especialmente á ella , sino en todos los 
puntos del cuerpo en que no media mas que una membrana permeable entre 
la sangre y el oxígeno libre, y es tan imperiosa la necesidad de la respiración, 
que perecen prontamente los animales que no pueden ejecutarla, muerte á que 
se dá el nombre de asfixia. 

A primera vista parece que los que están constantemente sumergidos en 
el agua no respiran; pero en ellos tiene lugar esta función comeen aquellos que 
viven en la superficie de la tierra ; no hay mas diferencia sino que en vez de 
absorber el oxígeno del aire atmosférico, absorben el del ^e que está disuelto 
en el agua; aire que, aun cuando existe en corta cantidad , es mas rico en gas 
esencialmente respirable, pues llega á formar 0,32, al paso que en el aire de 
la atmósfera solo forma 0,21, estando el nitrógeno representando el resto. 

Según deba el animal respirar el aire atmosférico ó el que está disuelto en 
el agua, varía la disposición de su órgano respiratorio. En los animales mas 
sencillos, la superficie del cuerpo es la destinada á esta función; tienen una res- 
piración solamente cutánea, lo cual se observa únicamente en animales que 
viven en el agua, porque teniendo reblandecida la piel, pueden los vasos san- 
guíneos estar muy cerca de la superficie, lo cual no sucede en los que, viviendo 
en el aire atmosférico, tienen seco el cutis, pues nunca puede ser activa en 



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36 ORGANOGRAFÍA Y FISIOLOGÍA, 

ellos esta respiración, á no ser que estén rodeados por una atmósfera muy 
húmeda. Pero en casi todos los animales además de la piel, hay otros órganos 
destinados especialmente á esta función. Los que primero aparecen son las 
branquias; órganos dispuestos para respirar el aire que está disuelto en el 
agua; consisten en repliegues salientes de la piel, colocados ya simplemente en 
la superficie del cuerpo, ó en cavidades en que tenga libre acceso el agua. La 
forma de estos apéndices varia mucho; consisten unas veces en simples tubér- 
culos (varios anélidos), otras en filamentos agrupados y algún tanto ramifica- 
dos (cangrejo de rio), ya se presentan formando arbustitos (arenícola), ó tam- 
l)¡en, y es lo mas general, en laminillas (casi todos los peces, crustáceos y mo- 
luscos) ifig. 25); pero sea cual fuere la forma de estos apéndices, es esencial 




fl. '' 



h. '■. a.a. f. y 

Figura 25. /inaíomta (/e/ Cáncer pagurus L. (t). 

el que haya en estos repliegues gran cantidad de vasos sanguíneos, depen- 
diendo en parte de esto la actividad mayor ó menor de su respiración. En los 
|)eces están las branquias colocadas en dos cavidades situadas detrás de la ca- 
beza; en casi todos consisten en cuatro ó cinco arcos óseos á cada lado que van 
desde el hueso hióides á la parte infero-posterior del cráneo; estos arcos lla- 
mados branquiales, presentan en su convexidad laminillas dispuestas como las 
púas de un peine; las cavidades donde está colocado el órgano respiratorio 
tienen comunicación con la boca y el esterior, el pez hace movimientos de de- 
glución y contrayendo los músculos de la faringe, obliga el agua á pasar entre 
los arcos branquiales y bañar las hojuelas que estos llevan. Se habia creído 
nnlesíjuc la respiración de los peces, como la de todos los animales esencial- 

(i) r.. corazón: a.a., arteria abdominal;/'., fondo de la cavidad céfalo-lorác'ca; b\ branquias 
levantadas; tnr. , membrana que cubre los órganos por la parte superior ; a.o., arteria oftálmica: 
WM., músculos del osiómago: r., estómago; k.y hígado; a., apéndice flabeliforme de los pies maxi- 
laref; h,, branquias en su posición natural. 



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RESPIRACIÓN. 37 

mente acuáticos, se efectuaba por una descomposición del agua, absorviendo 
el oxig^eno y dejando en libertad el hidróg:eno; pero , además de que no se ob- 
serva esto último , colocado un pez en agua purgada por la ebulición del aire 
que tenia en disolución, muere asfisiado , como si se le colocara en cualquiera 
otro liquido en cuya composición no entre el oxigeno, en aceite por ejemplo. 
También perecen asfixiados los peces fuera del agua; lo cual es debido, no á 
que el medio no sea apto para la respiración, sino á que desecándose las lami- 
nillas, no puede pasar la sangre por los capilares, y en vez de estar separadas 
como cuando están flotando en el agua, se recargan unas sobre otras y no dejan 
que se ponga en contacto con 
ellas el ambiente; por esto mue- 
ren pronto los peces que tienen 
muy grandes las aberturas bran- 
quiales, y aquellos otros , como 
la anguila, que retienen agua en 
dichas cavidades por la estre- 
chez de sus aberturas , pueden 
vivir algunas horas fuera de 
su elemento. A veces animales 
provistos de branquias respiran 
constantemente el aire atmosfé- 
rico , pero no pueden vivir sino 
en parages húmedos para que 
no se seque el órgano respirato- 
rio; esto es lo que sucede con 
las cochinillas de humedad, al- 
gunos cangrejos, etc. 

Dos formas puede presentar 
el órgano respiratorio destinado 
á ejercer su función en el aire 
atmosférico, según que se halle 
repartido por lo interior de todos 
los órganos ó localizado en un 
sitio determinado; en el primer 
casóse llama tráqueas, en el se- 
gundo pulmones. 

Las tráqueas (fig. 26) son 
unos tubos esparcidos por todo 



p.p 



P»"- 



p.s. 




Figura 26. Apáralo respiratorio de un heiiiiplero. 
(Nepa cinérea L. ) (1). 



lo interior del cuerpo del animal, que se ramifican de la misma manera que los 
vasos sanguíneos ; están compuestas de tres capas , una interna que es una 
membrana mucosa, otra externa formada por tejido conectivo, y otra intermedia 
constituida por una especie de lámina muy estrecha, consistente, elástica, ar- 
rollada en espií'al, que contribuye á que conserven siempre la misma forma; á 
veces comunican las tráqueas con unas bolsas membranosas denominadas 

(i) c.j cabeza; p.p., base del piimer par de patas; pr., protórax; a,, base de Jásalas; p. s. 
base del Fegundo par de patas; <., traqueas; v», vesículas aéreas; e., estigma. 



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38 ORGANOGRAFIA Y FISIOLOGÍA. 

vesículas aérem, que sirven al parecer de depósito del fluido ambieule; este se 
introduce en las tráqueas por medio de orificios llamados estigmas^ situados á 
los dos lados del cuerpo, cuyo número es vario; en los arácnidos traqueales 
existen en número de dos; en los miríápodos casi todos los anillos que son nu- 
merosísimos, tienen un par ; en los insectos , por punto general , hay un par 
en cada anillo de los abdominales y otro en el primero de las del tórax. La 
entrada y salida del aire en las tráqueas debe depender tan solo de la compresioa 
que experimenten estos vasos por los demás órg:anos en los movimientos; en 
este caso saldrá una cantidad que será reemplazada cuando cesando la com- 
presión recobren los tubos traqueales el diámetro que tenian anteriormente. 
Los pulmones están en una parte determinada del cuerpo y constan de 
celdillas mas ó menos numerosas, existiendo á veces tubos que conducen el 
aire á estas celdillas. En los caracoles terrestres {fig. 27) el pulmón está 
reducido á su mas sencilla expresión; consiste en un saco con un solo orificio, 
situado encima del cuello y algo á la derecha; por sus paredes se ramifican 
los vasos sanguíneos donde tiene lugar la hematósis ó conversión de sangre 



a.p.f.p. 



aa. 




, f-9- 



«. d. fii. 




(ib. .: 



Figura 27. A^at)mia de un caracU (Ij. 



Figura 28 Pulmnn y comhclot aeríferos 
del hombre (2). 



venosa en arterial ; está reducido de consiguiente á una sola celdilla. En las 
ranas hay dos pulmones formados por dos sacos, en cuyo interior se ven varios 
tabiques que forman las celdillas perfectamente visibles cuando están llenas de 
aire, por ser hasta de una línea cúbica de capacidad: no existen conductos aeri- 

(1) c, corazón; g,, glándula que segrega la viscosidad; a.p., arteria pulmonar; e.p., cavidad; 
pulmoMar; r., recto; c.g., canal escretor de la glándula; a., ano, L, tentáculos contraidos;pi., pi<^: 
'í.^ diafragma que separa la cavidad pulmonar de los demis órganos; r , estómago; o., ovario 
a.a., arteria aorta; í.. intestino; h., hígado. 

(2) /., laringe; L, tráquea; r.6., ramiñcacionesbrónquicas; d.6... últimas divisiones de lut 
bronquios; p. pulmón entero. 



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RESPIRACIÓN. 39 

feros, comunicando los pulmones con la faringe mediante un orificio denominado 
glóHs, En los mamíferos {fi^. 28) y aves hay pulmones , pero constituidos por 
celdillas muy diminutas é invisibles, á no ser con el auxilio del microscopio. 
Existen también conductos aeríferos que son un tubo que tiene su principio en 
la glotis, formado interiormente por una membrana mucosa, en su parte media 
por anillos completos en las aves, incompletos en casi todos los mamíferos, , 
generalmente cartilagíneos y por lo tanto elásticos y resistentes; en su parte 
externa se encuentran varias capas de tejido conectivo bastante denso; este 
tubo recibe la denominación de tráquea-arteria , baja por delante y á lo largo 
del cuello, dividiéndose así que se introduce en el pecho, en dos ramos uno 
para cada pulmón , con una estructura semejante á la de la tráquea de que 
proceden; reciben el nombre de bronquios, los cuales continúan dividiéndose 
y subdividiéndose hasta que las últimas ramificaciones, sumamente delgadas y 
sin anillos cartilagíneos, terminan en las celdillas por cuyas paredes se rami- 
fican los capilares de las arterias y venas pulmonares. En los mamíferos todas 
las divisiones brónquicas terminan de un modo análogo, pero en las aves al- 
gunos ramos, si bien en corto número , terminan por un orificio en la super- 
ficie de los pulmones y permiten que pase el aire desde este órgano al inte- 
rior de su cuerpo: las membranas serosas admiten el aire en su interior, 
dándose el nombre de células aéreas á las cavidades que forman; pero no se 
limita á esto el aire atmosférico , sino m.«. c.v. e. 

que se introduce en casi todos los hue- 
sos, en la base de las plumas, etc. Mu- 
chos reptiles tienen tráquea y bron- 
quios, pero estos no se ramifican en lo 
interior de los pulmones , que tienen 
una estructura semejante á la que sem.t 
observa en la rana. 

Los pulmones se encuentran aloja- 
dos en los mamíferos en la cavidad m.t. 
torácica 6 pecho, que está formada por 
las vértebras dorsales en la parte su- m.i. 
perior (posterior en el hombre) , por 
las costillas á los lados, y el esternón 
en la parte inferior (anterior en la es- 
pecie humana) {fig. 29); varios mús- 
culos están reuniendo unas costillas á 
otras, y en la parte posterior (inferior 
del hombre) el músculo diafragma se- 
para esta cavidad de la abdominal. El 
pecho está revestido interiormente por 
la pleura, membrana de la naturaleza de las serosas que se separa cerca de 
las vértebras y del esternón para cubrir los órganos contenidos. 

(1) r.r., columna vertebral; c, costillas; c¡,, clavicula; e., esternón; 6. bóveda formada por el 
diafragma ; en el lado opuesto , en que se han dejado los músculos intercostales está indicada por 
una linea de puntos; p., pilares del diafragma; ff.^ diafragma; m.?.^ músculos intercostales; m.e. 
músculos escalenos que elevan las costillas. 




d. 
Figura 



c.v. 
59. Tórax dd 



V 
hombrt (1). 



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40 ORGANOGRAFIA Y nSIOLOGIA. 

La entrada del aire en los pulmones recibe el nombre de inspiración; se ve- 
riftea dirigiéndose las costillas un poco al exterior y contrayéndose el músculo 
diafragma, el cual formando una superficie curva , cuya convexidad corres- 
ponde al pecho, por su contracción disminuye la curvatura y produce el mis- 
mo efecto que las costillas con su desviación, el aumentar la cavidad torácica; 
y como los pulmones la llenan del todo , la presión atmosférica hace que por 
la boca ó por las narices, la glotis, y á lo largo de la tráquea llegue el aire ne- 
cesario para llenar las celdillas: al poco tiempo sienten los animales necesidad 
de espeler el aire ya en parte alterado ; á esta expulsión se dá el nombre de 
espiración, que se verifica principalmente por haber dejado de obrar el dia- 
fragma y los músculos de las costillas y por la contracción de los que forman 
las paredes abdominales, que obliga á los órganos contenidos en esta cavidad 
á elevarse algún tanto dentro del pecho. 

En las aves y reptiles los movimientos de las costillas son casi los únicos 
que contribuyen á la inspiración ; pero en algunos de estos en los que faltan 
las costillas (las ranas) , ó están de tal modo desarrolladas que no pueden eje- 
cutar movimientos separados (tortugas), la inspiración se verifica por otros 
análogos á los de la deglución ; el animal por la depresión del hioides hace 
mayor la cavidad bucal y el aire se precipita al través de las fosas nasales; 
tapa en seguida el agujero posterior de estas fosas, ya aproximando sus 
bordes ó por medio de la lengua, y eleva el hioides, con lo que comprimido el 
aire y contraidas las fibras musculares de la faringe, no le queda mas orificio 
que la glotis, por la que pasa y llena los pulmones. No debe confundirse la en- 
trada y salida del aire, ó inspiración y espiración , con lo que constituye esen- 
cialmente la respiración, que es la conversión de la sangre venosa en arterial, 
á cuyo cambio algunos suelen llamar hematósis ó sanguificacion. 

Hay cierta analogía entre el resultado de las funciones del hígado y del órga- 
no respiratorio; por el primero se desembaraza la sangre de una gran cantidad 
de carbono ó hidrógeno formando aceite combinado con la sosa; por el segundo 
se separa también del organismo una gran cantidad de carbono é hidrógeno en 
combinación con el oxígeno, formando ácido carbónico y agua: por esto segu- 
ramente en los animales, cuyo órgano respiratorio está muy desarrollado, lo 
está menos el hígado que en aquellos en quienes el primero pierde en im- 
portancia; no hay mas que comparar lo que sucede en los mamíferos, aves é 
insectos por un lado, y en los reptiles, peces, moluscos, etc. por otro. 



DE LA ASIMILACIÓN. 



La introducción de sustancias extrañas en lo interior del cuerpo del animal 
y la incorporación de estas á la sangre , tiene por objeto el que este líquido 
pueda presentar á las diversas partes del cuerpo los elementos necesarios para 
esta función, la cual consiste en la separación del fluido nutricio de ciertas 
moléculas que pasan á formar parte de los órganos, adquiriendo las propieda- 
des vitales de los mismos, y en que otras se separen de ellos y vayan á la san- 
gre ó á incorporase con Ja linfa. De modo que la asimilación es una composición 



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ASIMILACIÓN. 41 

y descomposición - que está continuamente efectuándose en ]o interior de ios 
tejidos. 

La composición aparece manifiesta en el crecimiento, que no pudiera vcri- 
carse, si nuevd^ moléculas no fueran á aumentpx la masa de los órganos: se ve 
también la descomposición en la reabsorción de un hueso ó parte de él en cir- 
cunstancias patológicas, la decoloración de estas mismas partes después de 
haber sido teñidas por la rubia, la desaparición del tejido celular adiposo, etc. 
Se creia antiguamente que no habia comunicación directa entre las arterias y 
las venas, y que por lo tanto las primeras derramaban la sangre en los tejidos, 
que estos se apropiaban las partículas de su misma naturaleza , y que la sangre 
era después recogida por las venas; pero hoy dia en que está demostrado 
hasta la evidencia que las arterías comunican con las venas directamente, no 
puede admitirse tal derrame de sangre, sino que esta al pasar por los capilares 
abandona una porción del fluido plástico , que por la permeabilidad de los 
citados vasos puede con facilidad salir de ellos y ponerse en contacto con las 
diversas parles de los órganos, apropiándose estos las partículas que les son 
necesarias y cuya naturaleza es análoga á la suya ; una parte del oxigeno que 
lleva en disolución la sangre artería!, se emplea en combinarse con el carbono 
é hidrógeno de los tejidos, formando ácido carbónico en el primer caso y agua 
en el segundo : también debe combinarse con otros elementos para la forma- 
ción de otras materias; algunas de estas nuevas formaciones y el fluido plás- 
tico exhalado por los capilares es absorbido por los mismos, y de aquí la 
conversión de sangre arterial en venosa; esta en efecto contiene menos oxi- 
geno y mas ácido carbónico que la arterial, y en esta función se puede ver la 
causa. Lo que no es absorbido por las venas, lo es por los vasos linfáticos, 
llegando por último á incorporarse también con la sangre. 

En este liquido existen las diversas sustancias que entran en la composi- 
don de los órganos; en él se encuentran la fibrina y la albúmina en abundancia, 
el fosfato calcico y diversas otras sales: se puede demostrar la presencia de 
la urea quitando los ríñones, lo cual indica que esta sustancia entra en tan 
corta cantidad en la composición de la sangre que no se manifiesta por los aná- 
li^ químicos, y tan solo cuando no la separan los ríñones para formar orina, 
es cuando, acumulada , se hace ya sensible ; probablemente sucederá una cosa 
análoga con otros varios principios; mas no se advierte en el líquido nutricio 
vestigio alguno de matería gelatígena que tanto abunda en el cuerpo de los 
animales. Este fenómeno quedaría explicado, admitiendo la opinión de los que 
sostienen que la albúmina, fibrína y gelatina son modificaciones de una mis- 
ma sustancia. 

La causa en virtud de la cual las moléculas toman cierta posición en los 
órganos, de manera que estos no se deformen , aun cuando aumente su volu- 
men, y porque aquellas después adquieren las propiedades vítales de que an- 
tes carecían , es completamente inespücable, teniendo que recurrir á la fuerza 
vital, en virtud de la que se modifican las leyes generales que presiden á los 
diversos fenómenos que presenta la materia inorgánica. 

Las diversas sustancias que receje la sangre al pasar por los órganos y las 
que le lleva la linfa procedentes del mismo origen, son en su mayor parte 
arrojadas fuera del cuerpo del animal por medio de las funciones de exhala- 

6 



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42 ORGANOGRAFIA Y FISIOLOGÍA, 

cion, respiración ó secreción. En efecto, mediante la respiración se desemba- 
• raza la sangre de una gran cantidad de oxígeno, hidrógeno y carbono en forma 
de ácido carbónico y agua, la exhalación cutánea y la que se verifica en las 
membranas mucosas separan del liquido nutricio agua en abundancia y varios 
otros principios en cuya composición entra el nitrógeno; lo mismo sucede me- 
diante las glándulas. 

La composición y descomposición de lo interior del cuerpo de los seres ani- 
mados son casi iguales cuando estos han llegado al estado adulto, de modo 
que están equilibradas las cantidades de materias introducidas con las que 
salen por las diversas vias enumeradas. No sucede lo mismo durante la pri- 
mera época de la vida; entonces es mas abundante la materia que entra á for- 
mar parte de los órganos que la separada de ellos; de aqui el aumento en 
volumen délos mismos y el crecimiento de los animales. 

La fuerza asimilatriz no solamente influye en el crecimiento de los órganos, 
sino que puede dar origen á otros nuevos ó partes de ellos ; en el hombre y 
animales superiores solo pueden regenerarse los tejidos, á lo que es debida la 
cicatrización de las heridas , la formación del callo en las fracturas de los hue- 
sos , etc. ; pero en los lagartos , cortada la cola, vuelve á reproducirse á pesar 
de ser un órgano bastante complicado; lo mismo sucede en los tritones con los 
ojos, en los arácnidos y crustáceos con las extremidades, etc. En algunos otros 
esta facultad de regenerar órganos llega á tal punto, que divididos en dos, ca- 
da parte reproduce los necesarios para continuar viviendo y el animal se mul- 
tiplica de esta manera; es lo que sucede con las lombrices, con muchos helmin- 
tos, y casi todos los fitozoos; pero esto pertenece ya mas bien á las funciones 
de reproducción. 

No siendo algunas veces necesaria la materia que conduce la sangre para 
la formación de los órganos ó partes de estos, y siendo superior á la que se ne- 
cesita para reponer las pérdidas que experimentan los tejidos en virtud 
de la descomposición, se deposita en forma de grasa en las celdillas del tejido 
celular, trasformándole en adiposo, de lo cual resulta la gordura ú obesidad 
de los animales. Casi todo el tejido celular conectivo es á proposito para con- 
vertirse en adiposo ; pero la grasa se deposita con preferencia en el que existe 
debajo de la piel, en el que cubre los riñones, en los apéndices del peritoneo, 
alrededor del ojo, etc., y rara vez en lo interior del cráneo. Esta materia pue- 
de considerarse como un almacén de alimento respiratorio, y asi los animales 
sujetos á una dieta rigorosa, viven á espensas de su grasa, y va desapare- 
ciendo por lo mismo el tejido adiposo. 

SECRECIÓN. 

Se llama secreción aquella función por medio de la cual órganos especiales, 
denominados glándulas, separan de la sangre ciertos principios, modificándolos 
á veces convenientemente para constituir fluidos que generalmente son espell*^ 
dos fuera del cuerpo; así por medio de esta ílincion la sangre se purifica de al- 
gunas materias que ni la respiración ni la exhalación pueden separar de ella. 

Las glándulas se dividen comunmente en interfectas y perfectas, denomi- 
nación viciosa, si msrecen aquellas el nombre de tales glándulas; las prime- 



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SECRECIÓN. 43 

ras son las que carecen de conducto para la salida del líquido segregado, 
pudiéndose verificar esta solamente por absorción ó ruptura de paredes; y 
perfectas aquellas, como las salivales, hígado, páncreas, etc., que tienen un 
conducto para la salida del líquido que segregan. 

A las glándulas imperfectas pertenece el cuerpo tiroides {fig. 16, jf.í.) situado 
en la parte superior y delante de la tráquea, compuesto de varias celdillas que 
contienen un líquido albuminoso, y cuyas funciones son desconocidas; lo mismo 
que las del timo, alojado en el pecho en la separación anterior de las dos hojas 
de la pleura, que es voluminoso en los mamíferos que no han respirado, yendo 
después perdiendo en importancia. Algunos incluyen también entre las glán- 
dulas imperfectas el bazo: pero no merece tal nombre hasta quejase demuestre 
que es el asiento de alguna secreción, y lo mismo puede decirse de los gan- 
glios linfáticos. 

Las glándulas perfectas, ó propiamente dichas, están compuestas por unos 
saquitos ó bolsas unas veces, y otras por tubos delgados y prolongados, cer- 
rados en una de sus estremidades; por las paredes de estos saquitos ó tubos se 
ramifican una porción de vasos sanguíneos, ignorándose en virtud de qué cir- 
cunstancias se separan ciertos principios y cómo son modificados algunas 
veces: los líquidos segregados se acumulan entre la membrana que constituye 
el saco ó tubo y su epitelio, formando unas vesículas que por ruptura dejan 
en libertad el liquido que corre á lo largo de los conductos escretores. 

Según la agregación diversa de los saquitos ó elementos primitivos de las 
glándulas, reciben estas nombres especiales; los saquitos, en general, se 
llaman foliculos y si están separados unos de otros, como en el estómago los 
que segregan el jugo gástrico, y en casi todas las mucosas, se llaman folicU" 
los sencillos i á cuya categoría pertenecen los que alojados en la piel segregan 
un humor ácido llamado sudor, que no debe confundirse con la transpiración 
cutánea ; si los folículos están for- 
mando lineas ó series, teniendo 
cada uno separado el conducto 
escretor, se llamarán agregados, 
como se notan en el ventrículo 
subcenturiado de las aves, en el 
ojo, etc; pero si reunidos los folí- 
culos en varios paquetes, tienen 
un orificio escretor común, se de- 
nominan aglomerados: otras veces 
la complicación es mayor; los sa- 
quitos ó bolsitas están provistas de 
conductos secretores prolongados 
que van reuniéndose formando 
otros cada vez mayores, constitu- 
yendo por último uno común á todos los elementos de la glándula; en este caso 
se áenonúnan glándulas conglomeradas {fig, SO), en cuyo conducto escretor 
suele advertirse una dilatación donde permanece el liquido segregado durante 
alguo tiempo , como en el hígado {fig. 3 y 4). Por último aquellas que están for- 
madas por tubos los presentan unas veces separados, como sucede en los vasos 




Figura 30. Eslractura de una glándula talival. 



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44 ORGANOGRAFIA Y FISIOLOGÍA. 

biliares de los insectos , ó con una grande complicación como en los testículos 

y rinones. 

Entre las secreciones mas importantes, cuyo objeto al parecer es tan 
solo el purgar la sangre de ciertas sustancias, que acumuladas en gran can- 
tidad, la serian perjudiciales, está la urinaria. Se verifica mediante dos glán- 
dulas llamadas ríñones {fig. 31), situadas en el abdomen, á los dos lados de 
la colunma vertebral, en la región lumbar, y envueltas por el peritoneo que 
se carga á todo su alrededor de una gran cantidad de grasa; su forma es pa- 
recida á la de una judia en el hombre y muchos mamíferos, y en el lado mas 
corto presentan una escotadura por donde se introduce el nervio y artería 
renales, y sale la vena y conducto escretor de la glándula; su colores 
pardo rojizo, sobre todo en lo esteríor; están compuestas por tubos sumamente 
tenues, apelotonados unos sobre otros y con los vasos 
sanguíneos cerca de la superficie , y rectos en lo interíor 
dirígiéndose hacia la escotadura; esta parte recta se 
llama tubular 6 medular por ser visibles los tubos y estar 
en la parte céntrica, al paso que lo restante se denomina 
cortical por formar la parte mas extema del rífion 
{fig. 32); en esta es donde se veríñca la secreción urina- 
ria: los tubos en su porción recta se reúnen formando 
.. , una especie de pirámides separadas unas de otras en la 

FigursíZL Aparato . , j j , ^t i / 4 • \ 

urinario (1). primera edad de los mamíferos; en algunos (oso, nutna) 

está el riñon div idido en lóbulos correspondientes á estas pirámides durante 
^ toda la vida. Cada una de ellas introduce su cús- 

pide en una pequeña cavidad membranosa llamada 
cáliz, formándose después otra mayor, común á 
todos los cálices , que es la pelvis del ríHon ; en el 
centro de esta se encuentra el orificio de entrada del 
conduelo escretor ó uréter, que baja á lo largo de la 
columna vertebral á terminarse en una grande dila- 
tación membranosa llamada vejiga de la orina; 
ambos uréteres se abren en el fondo de esta con 
bastar^te oblicuidad de modo que el borde superior 
del orificio hace de válvula, impidiendo que el 
líquido retroceda al conducto. La vejiga está forma- 
da por una membrana mucosa bastante resistente, y 
por varías fibras musculares en su superficie; la 
parle infero-anlerior se estrecha constituyendo el 
cuello de la misma, que se continua con la uretra; 
en esta parte las fibras musculares circulares son 





Figura ú'Z. r':y:,riura de los 
riAonet (1). 



muy abundantes y forman un esfinler que por su contracción impide la salida del 



(1) r., ríñones; u., urt^ter: f., vejiga de la orina; c, conducto de la uretra. 

(1) R., corle vertical de uo riííon: c, porción cortical; m., sustancia medular; p.. pelvis del 
riñon; u., uréler-yE., extrüctuta intima del riñon; c, terminación cortical délos tubos urina- 
rios; m., porción recta de los mismos que forma la sustancia medular; ca., su terminación en 
los cálices. 



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CALORIFICACIÓN. 45 

liquido 60 ella acumulado. La orina» continuamente segregada por ios ríñones, 
baja por los uréteres á la vejiga: cuando se encuentra en ella en cantidad 
considerable, siente el animal la necesidad de expelerla, contrayéndose las 
fibras musculares de la superficie de la vejiga y venciendo la resistencia del 
esfinter, continúa su curso por la uretra hasta lo exterior. 

La orina del hombre se compone de una gran cantidad de agua (0,93), de 
una sustancia nitrogenada particular, la urea (0,03), de corta cantidad de ácido 
úrico, una sustancia orgánica y diversas sales: en ios mamiferos herbívoros el 
ácido úrico está reemplazado por el hipúrico. 

En las aves, reptiles y peces, los ríñones no tienen una forma determi- 
nada: no hay cálices ni pelvis, pues se ramifican los uréteres por lo interíor de 
los mismos; no existe por punto general vejiga, pero en algunos reptiles hay 
una dilatación en cada uréter que hace oficios de tal; los conductos escretores 
se terminan en la última porción del recto, donde siendo absorvida la parte 
acuosa en gran cantidad, se llega á solidificar la orina, sale generalmente con 
los escrementos, y es la materia blanquecina y pulverulenta que se advierte en 
los de las aves, formada en su mayor parte por ácido úrico: en la de las ranas 
se encuentra gran cantidad de albúmina; muchos peces tienen un orificio dis- 
tinto del ano y del de los órganos genitales para la salida de este liquido. 

CALORIFICACIÓN. 

Es la facultad que poseen los animales de conservar una temperatura dada, 
lo que tiene efecto mediante la producción del calórico y el enfriamiento. Mien- 
tras se admitía que en el pulmón se formaba e! ácido carbónico, se decia que 
en el órgano respiratorio era donde se verificaba esta función; lo cual no 
es hoy admisible , sabiendo que no tiene lugar dicha formación en el expresado 
punto y que el calor desprendido del cuerpo de muchos animales es doble del 
que resulta al producirse el ácido carbónico exhalado por los mismos. Ade- 
más los pulmones no son el órgano de temperatura mas elevada , como suce- 
dería á ser el sitio esclusivo de la producción del calor. Esta se verifica en todos 
los órganos mientras tiene lugar la asimilación , por la formación del ácido 
carbónico y del agua en la conversión de la sangre arterial en venosa; y en 
efecto el calor desprendido en estas combinaciones equivale á 0,9 del que pro- 
ducen loe animales: lo restante se atribuye á varías otras combinaciones, al 
roce del líquido nutrício en lo interíor de los vasos, á las compresiones, etc. 
Dependiendo la producción del calor en los animales de la asimilación, cuanto 
mas activa sea esta, mayor cantidad de calórico se desprenderá ; así los ór- 
ganos que por estar cerca del corazón poseen una rápida circulación que influye 
en la asimilación , tienen una temperatura elevada» sucediendo lo mismo en los 
que, aun por causas accidentales, se hallan en el mismo caso; y los órganos 
que se encuentran á gran distancia ó contienen pocos vasos sanguíneos, es- 
tán mas expuestos á helarse. £1 ejercicio que activa la asimilación, aumenta el 
calor, sucediendo lo contrarío x^on la ingestión en el estómago de gran cantidad 
de líquidos espirituosos ú otras sustancias que paralizan la acción del sistema 
nervioso. 



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46 ORGANOGRATIA Y FISIOLOGIA. 

No todos los animales poseen en el mismo grado la facultad de producir ca- 
lórico , unos tienen la temperatura de + 30^ á + 40^ c, y otros no pueden ele- 
varla sobre la de la atmósfera mas que dos ó tres grados: por esto los prime- 
ros han sido denominados hematermos («^h^«, sangre, OspiJLó^, caliente), y hema- 
crimos («rjxa sangre , *pw|i*c, frió) los segundos ; á la primera categoría perte- 
necen los mamíferos y aves , á la segunda todos los restantes. 

Algunos hematermos, y casi todos los hemacrimos, sometidos á una tempe- 
tura muy biga, caen en una especie de letargo durante el que solo ejecutan 
las funciones de nutrición, pero con notable lentitud: no toman alimento algu- 
no y parece que continua la vida á expensas del tejido celular adiposo : en el 
invierno es cuando se les encuentra en tal estado en los países templados y 
frios, y por esto se denominan animales invernantes; el oso, el lirón, los lagar- 
tos, culebras, insectos, moluscos, etc. presentan este fenómeno. 

No consiste la calorificación solamente en la producción de calórico , sino 
también en oponerse por el enfriamiento á temperaturas demasiado elevadas: 
habiéndose colocado el hombre en parages cuya temperatura era de +60**, 
70®, 80®, 90®, c. y más, lo interior de su cuerpo no presentó sino una 
elevación de dos grados, procedente quizá de la influencia del calor sobre la 
actividad de sus funciones. Esta facultad de enfriamiento procede de la eva- 
poración de una gran cantidad de líquidos en la superficie del cuerpo; para 
gasificarse necesitan absorver mucho calórico que toman de los mas cercanos 
y pasa al estado de latente. 

FUNCIONES DE RELAOON- 

SENSIBILIDAD. 

La semibüidad es el fundamento de todas las funciones de relación ó de la 
vida animal, y al mismo tiempo el origen de las diferencias que existen entre 
vegetales y animales, pues en los primeros no hay mas que vida vegetativa. 

El aparato de la sensibilidad, tomando esta palabra en su mas lata acep- 
ción, es el nerviosOy que existe en casi todos los animales, encontrándose sola- 
mente algunos que por su extremada sencillez están constituidos por una 
materia, que tiene las propiedades peculiares de los aparatos especiales de los 
de organización mas complicada. El sistema nervioso se compone de una gran 
cantidad de agua, de albúmina, de sustancias grasas particulares^ y unido á 
una de ellas el fósforo ; también se encuentra azufre , diversas sales y ácidoSf 
aun cuando en corta cantidad. Está formado por tubos pequeñísimos, consti- 
tuidos por una sustancia celulosa y floja, que alojan en su interior um materia 
semifluida que aparece en las extremidades cuando se les corta; algunos ad- 
miten en lo interior de cada tubo y enteramente rodeado por la materia semi- 
fluida un filamento trasparente , cuya naturaleza es desconocida. Los tubos 
presentan con frecuencia , y sobre todo sometidos á la presión , diilataciones y 
angosturas que les dan un aspecto moniliforme , lo cual dio lugar al error de 
los primeros observadores que creían que los elementos de este sistema eran 
series de glóbulos reunidos por una materia particular. Se sabe positivamente 



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-SENSIBILIDAD. 47 

que eslos tubos se reúnen formando anastomosis como los vasos sang^uineos; 
pero hay duda acerca de si se ramiñcan algunos de ellos; en el caso poco 
probable de que asi suceda, debe ser sun^^amente raro, pues apenas hay algu- 
no que diga haberlo observado. 

El sistema nervioso está^constituido por una porción céntrica representada 
por dilataciones que reciben el nombre de ganglios, y otra porción periférica en 
forma de cordones procedentes de los ganglios, que se reparten por las diver- 
sas partes del cuerpo, y se denomman nervios: una y otra están formadas por 
tubos, pero á veces, sobre todo en los ganglios de los animales superiores, hay 
otra sustancia de color ceniciento, compuesta casi enteramente de glóbulos con 
algunas fibras ó mejor tubos procedentes de estos: se le ha dado el nombre de 
msíancia gris para distinguirla de la que forma la mayor parte del sistema que 
por su color se llama sustancia blanca. 

El sistema nervioso no solamente es el órgano de las sensaciones , sino que 
ejerce su influencia sobre los demás, de manera que estos no pueden ejecutar 
sin ella sus funciones respectivas: si bien en los animales poco complicados esta 
influencia y la sensibilidad se ejecutan al parecer por los mismos órganos, no 
sucede lo mismo en los osteozoos ó vertebrados , en quienes hay una parte del 
sistema destinada á las funciones de relación, y otra á las de nutrición y ge- 
neración; por lo que se distingue el sistema nervioso de la tida animal y el 
de la vida vegdaíiva. 

El primero consta de un eje céfalo^aquídeo ó cerebroespinal que es la 
parte céntrica, y de nervios que van á distribuirse por los órganos, formando 
la periférica. Una parte del eje se encuentra alojada en lo interior del cráneo, 
recibiendo por esto el nombre de encéfalo (¿v, dentro, xftf«X<) cabeza, y otra 
en él conducto del raquis tS espinazo y se llama médula espinal. £1 encéfalo se 
divide en cerebro g cerebelo; el primero ocupa toda la parte anterior y poste- 
rior de la cavidad, el segundo la infero-posterior; este es menor que el cerebro 
formando tan solo la tercera ó cuarta parte del encéfalo (/ijf.SS). En los mamí- 
feros el cerebro está constituido por la sustancia gris en lo exterior y la blanca 
en lo interior; su forma es mas ó menos ovalada y se encuentra dividido 
en dos partes por una hendidura longitudinal que se extiende por toda la su- 
perficie superior y. un poco por delante y detrás de la inferior: cada una de 
estas partes recibe la denominación de hemisferio y presenta sus caras con 
surcos profundos y numerosos en el hombre, menos en número (escepto los 
cetáceos) y mas superficiales en los demás mamíferos: estos surcos son las 
anfractuosidades, que dejan entre si elevaciones labirínticas llamadas circun^ 
volüciones; los hemisferios en su superficie inferior tienen dos hendiduras 
transversas en el hombre y en algunos cuadrumanos (una tan solo en los de- 
más), por las que quedan divididos en tres lóbulos, el último de los cuales cu- 
bre por la parte superior el cerebelo; los hemisferios cerebrales no están en- 
teramente separados sino que existe un tabique horizontal en su parte media, 
que es el cuerpo calloso ó mesolobo , el cual se descubre fácilmente separán- 
dolos por arriba en la hendidura longitudinal: el cuerpo calloso está constituido 
por la sustancia blanca ; habiéndosele comparado con una cicatriz por el con- 
traste de su color con el de la sustancia gris ,de aquí el nombre con que se le 
distingue. 



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48 ORGANOGRAFIA Y FISIOLOGÍA. 

Eq la superficie inferior del cerebro y en su perte media, procediendo de de- 
lante atrás, hay una lámina de sustancia gris, <¿ue es el t.tber dnereum ó lámina 
cenicienta, que está uniendo igualniente los hemisferios; en ella se apoya por 
la base un cuerpo cónico y algro rojizo, el embudo ó vastago püuitario, que termi- 
na en un cuerpo oval del tamaño de una juaia en el hombre, que es el cuerpo 
pituitario (glándula pituitaria de los antiguos anatómicos); detrás del embudo, 
se encuentran las eminencias mamilares , que son dos pequeñas protuberancias 
blanquecinas. 

En la parte media é interna, procediendo del mismo modo, se observa debsgo 
de la anterior del cuerpo calloso el tabique de los ventrículos laterales, llamado 
también septo medio, 6 lucido; está compuesto por dos láminas verticales, blancas 
por dentro y cenicientas por fuera, que dejan entre si un pequeño espado, la 
fosa de Silvio ó quinto ventrículo. Detrás del septo medio y debajo de! cuerpo 
calloso está la bóveda de tres pilares, asi llamrda por constituirla una lámina 
triangular, cuyos ángulos se encorvan hacia abajo formando una especie de 
columnas; su superficie inferior tiene varias líneas á que se ha dado el nombre 
de lira ó salterio; dentro de la bóveda está la tela corMea, red vascular proce- 
dente de una de las membranas que protejen el cerebro; debsgo de la bóveda 
hay también una cavidad llamada ventrículo medio ó tercero, cuyo límite infe- 
rior es la lámina cenicienta; comunica con los laterales, con el cuarto por el 
acueducto de Silvio, en su interior hay dos cordones de sustancia blanca que 
van de un hemisferio á oti^o, y unido á la tela ceroidea que se introduce en 
esta cavidad, un cuerpo arredondeado llamado pineal (glándula pineal antigua- 
mente). 

£1 acuedxuiode Silvio es un canal que vá del tercero al cuarto ventrículo; 
en su parte superior se encuentran cuatro protuberancias que son los tubérculos 
cuadrigéminos: los dos anteriores mayores en los animales herbívoros y en el 
hombre, se llaman nates, los posteriores testes; en los carnívoros estos son 
mayores. 

El cuarto ventrículo está situado detrás del cerebro, sobre el orígen de la 
medula , y debajo del cerebelo; limitado posteriornfente por la válvula del cc^ 
rebro, que es una lámina de sustancia blanca, tiene en su pared anterior un 
surco longitudinal del que salen otros oblicuos, por lo que se le liama la, pluma 
(calamus scripíoriusj. 

A los lados déla línea media, en lo interior de los hemisferios, están los 
ventrículos laterales, cavidades irregulares que presentan en su suelo y parte 
anterior dos protuberancias piramidales, los cuerpos estriados ó tálamos olfato- 
rios: están formados por la sustancia gris y algunas líneas blancas en lo inte- 
rior, á lo que deben su denominación; entre la parte posterior de los cuerpos 
estriados se advierten otras dos protuberancias ovoideas, blancas, con algunas 
estrías cenicientas, que son los tálamos ópticos; se dirigen hacia la base del. 
cerebro donde cada uno forma dos cuerpos geniculados , interno y externo, que 
son dos pequeños tubérculos ; en la parte posterior y descendente de los ven- 
trículos se notan dos prolongaciones encorvadas, procedentes de los ángulos 
posteriores del cuerpo calloso, y que por su forma se deo(Mninan astas de 
Am$n4m. En lo interior de los ventrículos laterales se hallan también los plexos 
coroldeos, continuación de la tela del mismo nombre. 



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ASIMILACIÓN. 40 

De cada hemisferio, en su parte inferior y alg-un tanto posterior, sale un 
grueso cordón de tubos, que va á formar parte de la medula espinal ; se los 
llama pedúnculos del cerebro. 

El cerebelo, situado en la parte poslero-inferior del cráneo, está cons- 
tituido igualmente por sustancia gris en su superficie y blanca en lo interior; 
esta se encuentra dispuesta de manera que por una sección longitudinal, apa- 
rece formando un dibujo algo semejante á un arbustito, y de aquí el nombre 
de árbol de la vida que se le dá: su forma es arredondeada y está dividido por 
un surco longitudinal en dos mitades, lóbulos ó hemisferios del cerebelo; la su- 
perficie presenta una porción de surcos rectos , transversales y paralelos los 
más de ellos. La parte antero-superior del cerebelo dá origen á un apéndice de 
sustancia gris en su mayor parte , dividido en anillos por surcos superficiales, 
que se denomina apéndice vermicular por su semejanza con un gusano. De cada 
hemisferio sale un cordón para formar parte de Ja medula, constituyendo asi 
\os pedúnculos del cerebelo; un manojo de tubos se dirige de estos al cerebro 
continuándose con los testes ; son las porciones ascendentes délos pedúnculos 
del cerebelo. 

La medula espinal es un cordón formado por los pedúnculos del cerebro y 
los del cerebelo, que saliendo del cráneo, continua á lo largo del conducto ver- 
tebral. En su parte superior y anterior presenta un abultamiento semicircular 
llamado protuberancia anular 6 puente de Varolio, A lo largo de la medula, y 
sobre todo en su parte anterior, se observan cuatro surcos longitudinales que 
indican los cuatro cordones que entran en su composición. Debajo del puente de 
Faro/ioá los lados del surco anterior se encuentran dos protuberancias llamados 
cuerpos piramidales, y cerca de los surcos laterales , pero en la parte anterior, 
otras dos que son los cuerpos olivares ; á los lados del surco posterior están los 
cuerpos reniformes , eminencias semejantes á las que se advierten en la cara 
anterior. Esta primera porción de la medula algo comprimida y situada en 
parte "^n lo interior del cráneo, suele ser denominada por algunos medula 
obhngada , pero es tan solo el origen de la espinal , que se presenta cilin- 
droidea en lo restante y algo abultada en frente de los puntos donde salen los 
nervios que forman los plexos braquial y sacro ; se ter- 
mina en la región lumbar dividiéndose en una porción de ry^ 
cordones, por lo que se la ha llamado co/a (fe cafra//o; J \ 
está formada por sustancia blanca en lo exterior y gris ^ .._>L \ 
en lo interior. \^^,¿5. ) 

En los demás vertebrados ü osteozoos (aves (fig. 33), ' P^^/ 

reptiles , anfibios, y peces) los hemisferios celébrales son '' ^^^^^ 

lisos en su superficie y no hay cuerpo calloso; los tubér- .^f/^ 

culos cuadrigéminos existen tan solo en número de dos, * WJ 

por lo que se llaman bigéminos, y están tan desarrollados Figura 35, Enceftíe íb 
que constituyen un par de ganglios semejantes al forma- 
do por los hemisferios ; en su interior se encuentra un 
ventrículo; el cerebelo está constituido por el apéndice vermiforme, habiéndose 
reducido notablemente sus lóbulos ; en la medula falta el puente de Varolio. 

(i) A., hfmisferios celébrales; í., lutx^rciiloit bigí^minos; r., cerebelo; m., medula espinal. 

7 



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50 ORGANOGRAFIA Y FISIOLOGÍA. 

La parte céntrica del sistema nervioso de la vida animal se encuentra pro- 
teg:ida por membranas particulares; de estas, la mas exlerna, la dura-mater, 
no es sino el periostio interno de los huesos del cráneo; en su interior abun- 
dan los vasos sanguíneos y los depósitos para contener sangre venosa, llama- 
dos senos; forma varios repliegues, uno longitudinal en la parte superior, que 
introduciéndose en la cisura que separa los hemisferios cerebrales , impide que 
gravite el uno sobre el otro, cuando está inclinada lateralmente la cabeza; esle 
repliegue por su formase llama hoz del cerebro; encima del cerebelo forma 
otro separándole asi del cerebro, y es la tienda del cerebelo; uno pequeño, 
la hoz del cerebelo ^ se introduce entre sus lóbulos; este falta en las aves; la 
tienda llega á osificarse en algunos mamíferos y aves ; todos ellos faltan en los 
reptiles y peces. Debajo de la dura-mater hay una membrana serosa, la arac- 
noldea, que después de lapizar la superficie interna de la dura-mater se refleja 
sobre el eje céfalo-raquídeo ; debajo de ella se encuentra la pia-mater, cuyo 
tejido es flojo con gran número de vasitos, procediendo de estos la lela y 
plexos coroídeos; la pia-mater se encuentra en contacto inmediato con la sus- 
tancia nérvea, se introduce en las anfractuosidades, mas no en los ventrículos. 
En los reptiles y peces el eje cerebro-espinal está protegido además por una 
sustancia aceitosa, semilíquida, situada en lo interior de la aracnoídea. 

Nervios: de la parte inferior del cerebro y de los lados de la medula espi- 
nal se separan paquetes de tubos que están protegidos por una cubierta 
exlerna, membranosa, continuación de las de la parte céntrica, que recibe el 
nombre de neurilema (viupov, nervio, X¿fx|xa, corteza, túnica), asi como estos 
paquetes, el de nervios; salen al exterior unas veces por oriftcios situados en 
la parte inferior del cráneo y son los cerebrales, otras por los agujeros de con- 
junción de las vértebras y se llaman espinales; unos y otros deben su origen á 
raicillas mas ó menos numerosas que son un conjunto de tubos ; en los espina- 
les las raicillas están divididas en dos manojos, uno anterior y otro posterior; 
las de este, antes de reunirse con las anteriores, forman un pequeño abulta- 
miento ó ganglio. Los nervios se dividen en ramos cada vez menores para dis- 
tribuirse por los órganos; á veces algunas ramas forman anastomosis, y una 
gran reunión de estas se llama plexo, como en los vasos sanguíneos; en ellos 
los tubos primitivos nunca se reúnen ; en su terminación muchos se encorvan 
forniando un arco y se continúan con otro tubo; disposición que parece existir 
hasta en la espansion membranosa formada por los nervios óplicos. 

Para distinguir los nervios se ha dado á algunos nombres especiales, y 
además un número ordinal principiando por la parte anterior. 

Los cerebrales , ó mejor, craneales, existen en los mamíferos en número de 
doce pares y son: 

1.° Olfatorios; salen de los tálamos olfatorios en su mayor parle y van por 
debajo del lóbulo anterior de los hemisferios á la lámina cribosa del ctmóides, 
por cuyos agujeros pasan dividiéndose y presentando antes un pequeño abul- 
lamiento: se distribuyen por la membrana pituitaria que tapiza las fosas nasa- 
les. 2." Ópticos; nacen de los tálamos ópticos y de los cuerpos geniculados, á 
corta distancia de su origen se acercan formando anastomosis y se separan en 
seguida yendo á cada ojo á formar la retina. 3.®, 4.° y 6.** son nervios peque- 
ños que van á distribuirse por los músculos que mueven el globo del ojo. 



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SENSIBLIDAD. 



51 



5.® Trigéminos; proceden de los pedúnculos del cerebro y puente de Varolio; 
fuera ya del cráneo se dividen en tres ramos que son el oftálmico , el maxilar 
superior y maxilar inferior , cuyos nombres indican las partes por las que se 
distribuyen ffig, 34). 7.** Faciales; tienen su orig^cn en la parte superior de la 
medula, acompañan a los acústicos un corto trecho y se distribuyen por la parte 
lateral y superior de la cara. 8.** Acústicos; nacen de la pared lateral del cuarto 
ventrículo y del puente de Varolio, se distribuyen por el oido interno, verificán- 
dose la audición por medio de ellos. 9.® Gloso-faringios ; nacen también de la 
parle superior de la medula, y como indica su nombre, se distribuyen por la 



/,). 




7. 9.H.Í0.6. tn 

Figura 34. C)rle del cerebro hnmano, cotilos nervios celébrales y princpio de la meJula (1). 

leng-ua y faringre. 10.® Newno-gástricos ó vagos; su origen estii igualmente en la 
parte superior de la medula; bajan á lo larg-odcl cuello y se introducen en el 
pecho, pasan al abdomen acompañando al esófag-o; dan ramos en su trayecto 
á los órg^anos próximos, terminando en el estómago é hig:ado. 11.° Accesorios dr 
los vagos; nacen en la medula fuera ya del cráneo, pero se introducen en esta 
cavidad, y salen acompañando á los vagos, con los que se anastomosan. 12.*» 
Hipoglosos; tienen su origen donde los últimos pares y después de anastomo- 
sarse con varios filetes nerviosos, concluyen en la lengua. 

Los espinales {fig, 35) se dividen , según las regiones de que proceden , en 
cervicales, dorsales, lumbares y sacros: su número varía según el de vértebras 
de cada región en los diversos animales; los últimos cervicales y primer par 

(i) /.a., Ióbiil<) anterior del cerebro; r.r., corte dol cuerpo calloso ó mesojobo; / p., lóbulo 
posterior del cerebro; /.. lubórculos cuadrigí^ininos; r., cerebelo: m., modula espinal; 1.. nervios 
olfatorios ó del primer par; 9.. ojo donde lermiiian los nervios óplicos ó del se^'undo par, y log 
del tercero, cuarto y sesto, i'i órulo-molores; o. o , ramo oftálmico del nervio trip;(^mino ó de| 
quinto par; 5. «., ram) maxilar superi t del mismo; S.i., ramo maxilar inferior' dol mismo; 6. 
nervio del sesto par, uno de los óculo-motores: 7., nervio facial ódelsfUimo par: debajo se ve el 
origen del octavo ó acústicos; 9., nervio gloso-faringio, ó noveno par ; Í0. , nerviu noumogáa- 
tfico, ó par vago; 12., nervio hipogloso, duodécimo par; n.f., nervios espinales. 



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52 OilGANOGRAFlA Y FISIOLOGÍA. 

dorsal, foniian un plexo llamado braquial^ del que salen los nervios tnedio, 



h. 

c. 

m. 




Figura 35. Sistemq, nervioso de la vida animal en el hombre (1). 

cubital, radial f y cutáneo extemo , que se distribuyen por las extremidades 
tor»ácicas; una cosa análog-a sucede con el ultimo lumbar y primeros sacros, 
por sus anastomosis dan oríg^en al plexo sacro ó ciático del que proceden los 
nervios tibiales , peroneos y sáfenos que van á distribuirse por las extremidades 
abdominales: también hay otro plexo menor, el lumbar, de! que procede el 
nervio crural ó femoral, cuyo nombre indica su distribución. 

(I) h., bcinisforios dol cerebro; c cerebelo; /"., nervio facial; m., medula espinal, p.6.; plexo 
braquial; f. , nervios i ntercostalt>s; n.c, nervio cutáneo externo del brazo; n.m,, nervio medio 
del niÍ5mü; n.cub.., nervio cubital; p./., plexo lumbar; pe, plexo ciático; n.p., nervio peroneo; 
«./., nervio tibial; n.H., nervio baftiio externo. 



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SENSIBILIDAD. 53 

Sistema nervioso de la vida vegetativa ó gran simpático: su parte 

cénlrica, ó sean los g:iin8^1¡os, son niimerosofj y forman una cadena simétrica á 




Figurase. Parte superior del gran simpático en el hombre (1). 

los lados de la columna vertebral , pero existen también en la cabeza (fig. 36): 
en esta parte del cuerpo y en el cuello no corresponden al número de vérte- 
bras, como en la re^ioa lumbar y dorsal donde existen tantos pares cuantas 
vértebras; hay además varios otros colocados sin simetría cerca de los órga- 
nos mas importantes, así se ven cerca del origen de la aorta, del estómago, 
hígado, riñones, etc.; varios nervios ponen en comunicación unos ganglios 
con otros, se anastomosan con muchos de los espinales y cerebrales , y se dis- 
tribuyen por los órganos cuyas funciones no están sujetas al imperio de la 
voluntad. Entre los plexos que forman los nervios de este sistema, es notable 
el solar situado detrás del estómago , del hígado y páncreas ; forman parte de 

(I) l-U, nervio neumo-gá«lr¡co , con sus principales ramificaciones; lí-13, plexo pulmonar; 
14, nervio lingual ; 13, última porción del hipogloso; 16, nervio gloso -faringio; 17, nervio espi. 
nal; 18. segundo par de los cervicales; 19, tercero de los mismos; ^-f5, nervios cervicales que 
^ anastomosan con el primero dorsal para formar el plexo braquial ; 24 ganglio cervical superior 
25. id. medio ; 27-30, ganglios dorsales. 



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54 ORGANOGRAFIA Y FISIOLOGÍA, 

él varios ganglios , entre ellos los semilunares , así llamados por su forma, en 
número de dos, uno á cada lado, de gran tamaño. Los nervios procedentes de 
este plexo , además de anastomosarse con otros de la vida animal , se distri- 
buyen por los órganoe de nutrición y generación, formando plexos se- 
cundarios. 

En las aves , reptiles y peces existe el sistema nervioso de la vida vegeta- 
tiva, pero va perdiendo su importancia en términos que en muchos peces está 
representado por dos filetes nerviosos , que corren á lo largo de la columna 
vertebral , y en algunos no ha sido posible descubrirlo hasta ahora. 

Sistema nervioso d3 los entomozoos. — La 
porción céntrica del sistema nervioso en los ento- 
mozoos consta (fig, 37) de dos ganglios situados en 
la cabeza encima del esófago , 'de dos cordones 
procedentes de estos que van á reunirse con el 
primer par de ganglios de una serie que hay dis- 
puesta por pares' en la linea media , debajo del 
tubo digestivo, quedando este abrazado en su 
principio: los que la forman están reunidos por 
dos cordones nerviosos que van en línea recUi de 
uno á otro, y con frecuencia cada par de ganglios 

„.___.. se reúne formando una masa única, pero divisible 

Figura 37 . Sistema nervioso. , » . , 

dílCarabus auraius L. ^" ^^^ partes Simétricas; de la misma manera los 
cordones <fue reúnen los ganglios se ven reducidos 
á uno solo: así en el cangrejo de rio los ganglios del tórax están dispuestos por 
pares y unidos por un cordón doble, y los del abdomen por un cordón sen- 
cillo, quedando reducidos ellos también á una masa única. El par de ganglios 
ó ganglio único situado encima del esófago, recibe por su posición, el nombre 
de supra-esofágico y se le compara con el cerebro de los osteozoos , pues pro- 
ceden de él los nervios que van á los ojos, á los oidos (cangrejos), á las ante- 
nas, etc. La serie de ganglios situados debajo del abdomen sollama cadena 
infra-intestiiial , y aquella parte que abraza el esófago, collar eso fágico ; de los 
ganglios proceden los nervios que se distribuyen por los órganos próximos de 
una manera análoga á lo que sucede en los vertebrados. 

be la parte media del ganglio supra-esofágico, ^ale un nervio que se dirige 
hacia atrás , forma sobre el estómago varios ganglios y se distribuye por los 
órganos de la digestión: es el nervio recurrente de Lyonnet, que algunos han 
creido el representante de la medula espinal, siéndolo más bien por su distri- 
bución del sistema nervioso de la vida negativa. 

Sisten:ia nervioeo de los málaeozoos; está compuesto de un collar esofá- 
gico {fig, 37) formado por un par de ganglios supra-esofágico,y otro infra-intes- 
tinal, reunidos por cordones laterales; del supra-esofágico parten los nervios 
que se distribuyen por los órganos de los sentidos, y del infra-intestinal los 
que van á los labios, mandíbulas (cuando existen) etc. ; hay también ganglios 
mas ó menos numerosos cerca del corazón, del hígado, estómago, etc. , reuni- 
dos unos á otros y á los que forman el collar por medio de nervios de gran 
tamaño. Falta en ellos la cadena infra-intestinal simétrica de los entomozoos. 

Sistema nervioso de los fitozoos. En muchos radiados se ha en- 



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gL 



g.t. 
c. 



g,a. 



SENSIBILIDAD. 55 

centrado un sistema nervioso cuya parle céntrica está representada por 
un anillo nervioso, por medio del 
que pasa el esófagro y que pre- 
senta ganglios en número vario, 
con frecuencia cinco , ó igual al de 
las partes en que aparece dividido 
el cuerpo. En las especies de orga- 
nización muy sencilla este sistema 
no se distingue de los demás ór- 
ganos. 

Funciones del materna ner- 
vioso. La sensibilidad que es la 
función en virtud de la que se reci- 
ben impresiones y se perciben , es 
la principal de las de este sistema. 
Todos los animales están dolados 
de ella, y es tan importante que da 
origen á las diferencias que existen 
entre vegetales y animales. Aun 
cuando casi todos los órganos de' 
animal son sensibles , es fácil de- 
mostrar que los nervios son el ór- 
gano esclusivo de esta función, 
puesto que aquellas partes donde 
no se distribuyen nervios, no son 
sensibles, y las que lo son mucho, 
tienen gran número de cordones 
nerviosos: destruyendo uno de es- 
tos quedan insensibles las partes por donde se distribuia. Pero si los nervios 
están encargados de recibir las impresiones, no se perciben en ellos mis- 
mosí asi que corlando los nervios que van á ramificarse por la pierna de un 
perro , por mas que se irrite este órgano, el animal no percibe impresión algu- 
na; si la sección tiene lugar al salir de la medula espinal, el resultado es el mis- 
mo; si se verifica una sección en esta , que es muy sensible del mismo modo 
que los nervios, quedan paralizados, es decir, sin sensibilidad ni movimiento 
los órganos que reciben nervios de la parte que se ha cortado; así se puede 
continuar hasta hacer la sección al salir del cráneo, y el resultado seria el mis- 
mo. Puesto el cerebro al descubierto en un mamífero ó en una ave, se observa 
primeramente que no es sensible; aun cuando se le corte, comprima ó queme, 
el animal no dá muestras de sensibilidad, y sí, cuando se le hiere una pata por 
ejemplo : destruidos los hemisferios cerebrales el animal queda como atontado 
é insensible, verificando apenas algún movimiento. Esta serie de experimentos 
demuestra que las impresiones recibidas en los nervios deben ser trasmitidas 
al cerebro (por lo menos en los mamíferos y aves) para que el animal tenga 




Figura 38. Sistema nervioto' áe 'ma 
Aplysia (1). 



(I) g. /., ganglio labial; g, s .ganglio supra-csofágico; c, coliar esofágico; g. t., ganglio infra- 
intestinal; ^. a., ganglio abdominal. 



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56 ORGANOGRAFIA Y FISIOLOGÍA, 

conciencia de ellas. Como los tubos primitivos que constituyen los nervios 
no se reúnen unos con otros , no haciendo en los plexos y gangrlios más que 
atravesarlos ó ir de un cordón á otro, las sensaciones son percibidas con in- 
dependencia y distinción en los diversos puntos por que se distribuyen, y como 
casi siempre es la extremidad de estos tubos el lugar de las impresiones , re- 
fiere el animal al primer punto las sensaciones, aun cuando se verifiquen en el 
trayecto del nervio ; así comprimiendo uno de estos en su origen ó á la mitad, 
se refiere la impresión dolorosa al punto donde termina; esta es la causa de 
que los amputados de una extremidad, refieran al trozo que les falta las impre- 
siones que tienen su asiento en el pedazo de nervio que permanece formando 
parte del cuerpo. 

No está el sistema nervioso destinado tan solo á producir los fenómenos 
dependientes de la sensibilidad, sino que ejerce también cierta influencia sobre 
los demás órganos, sin la que no podrían estos ejecutar sus funciones respecti- 
vas; así las fibras musculares no se contraen, las glándulas no segregan los 
líquidos especiales, no se efectúa la asimilación, etc., sin el auxilio del sis- 
tema nervioso; esta influencia particular es la inervación. 

No se verifican los fenómenos de sensibilidad y de inervación por los 
mismos tubos como pudiera creerse en virtud de su semejanza ; sino que unos 
están destinados á la sensibilidad , otros á producir las contracciones de los 
músculos, otros la secreción en las glándulas, etc. Los nervios espinales nacen 
de la medula por dos hacecillos de cordones uno anterior y otro posterior, este 
antes de reunirse con el anterior forma un pequeño ganglio: tuvo la idea Bell, 
cirujano inglés, de que tal vez cada hacecillo tuviera funciones diversas, y en 
efecto los experimentos confirmaron esta opinión: cortadas las raices posterio- 
res (superiores en los mamíferos cuadrúpedos ) de los nervios espinales , e\ 
animal carece de sensibilidad en los órganos por donde estos se ramifican, 
pero puede ejecutar movimientos; si por el contrario se verifica la sección en 
los anteriores , el animal dá muestras de sensibilidad , pero no puede mover- 
los; y como los nervios son una reunión de tubos de una y otra especie, por 
esto determinan fenómenos de sensibilidad y contracciones. El sistema ner- 
vioso de la vida vegetativa es muy poco sensible y los tubos que proceden de 
él se van á distribuir por los órganos de nutrición para que ejecuten sus fun- 
ciones: algunos van á los músculos, pero precisamente á aquellos que no están 
sujetos á la voluntad, por ejemplo el corazón, las fibras del tubo intestinal, etc. 
Los fenómenos del sistema nervioso son seguramente inesplicables , como su- 
cede con otros que corresponden también á la vida. Se supone sin embargo 
que hay un fluido particular llamado nervioso, que se propaga á lo largo de 
los tubos primitivos y verifica esa influencia particular sobre los órganos. Al- 
gunos hablan creido que era el fluido eléctrico, fundándose en los experimen- 
tos de Galvani, que manifiestan poderse verificar la contracción en los múscu- 
los aplicando la electricidad. Pero el fluido nervioso se distingue del eléctrico 
en que no se propaga por un nervio , si está comprimido, bastando una ligera 
compresión para paralizar el órgano donde termina; tampoco se propaga por 
un nervio cortado, aun cuando se reúnan las dos caras de la sección ; ni me- 
diante el agua como sucede con la electricidad; por todo lo que creen algunos 
que es una modificación de él, como el fluido magnético. 



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SENSIBILIDAD. 57 

SentídoB. Las impresiones de los cuerpos modifican el estado en que se 
encuentran los nervios, estado que es percibido por el alma mediante el cere- 
bro; pero esta disposición especial de los nervios puede ser el resultado no 
tan solo de las impresiones de los objetos externos, sino de causas internas 
que son desconocidas : hay en este caso también sensaciones á que se dá el 
nombre de ititemaSf para distingruirlas de las externas, ó sean las producidas 
por un cuerpo extraño, ya fuera, ya dentro del cuerpo de un animal. Como 
las modificaciones que experimentan los nervios pueden ser varias, de aquí 
el que se distingan diversas especies de sensibilidad , como la táctil, la acústi- 
ca, la óptica, etc. No todos los nervios sensibles pueden ser afectados por las 
mismas causas; los espinales lo son eficazmente por la superficie áspera de 
los cuerpos , y no por las partículas que se desprenden de los que son oloro- 
sos; los nervios ópticos, que aprecian las vibraciones de la luz, apenas son 
afectados cuando se les corta ó desgarra, etc. Hay algunos cuerpos que pue- 
den afectar á nervios distintos , pero en este caso la sensación es diferente por 
serlo el estado particular en que se constituyen los nervios ; así por ejemplo, 
la electricidad causa cosquilleo aplicada á los nervios espinales, un sonido 
en los acústicos , una sensación luminosa en los ópticos , el olor de fósforo en 
los olfatorios; un golpe en los nervios ópticos produce también una sensación 
diversa de la que tendría lugar aplicado á los espinales. 

Las impresiones que los objetos externos producen en los nervios son modi- 
ficadas por aparatos especiales para que puedan apreciarse convenientemente; 
así la luz atraviesa diversos cuerpos refringentes antes de llegar al nervio óp- 
tico, las extremidades de los nervios espinales están protegidas por una mem- 
brana elástica y resistente , que impide el contacto inmediato de los objetos 
exteriores. Estos aparatos, provistos del nervio sensitivo correspondiente, son 
los sentidos que existen en número de cinco en los animales de organización 
mas complicada y son el tacto, gusto, olfato, oido , y vista. 

Tacto. Este sentido existe en todos los animales y su función se ejecuta 
por casi todas las partes del cuerpo, aunque unas son mas á propósito que 
otras ; reside mas particularmente en la piel , ó sea la cubierta externa del 
cuerpo que se compone de varias partes; la principal es el dermis {Up\i.a, piel), 
membrana elástica, resistente, compuesta de una infinidad de fibras de sus- 
tancia gelatígena entrecruzadas, de modo que constituyen una especie de fiel- 
tro; por su superficie interna está unida á los órganos subyacentes mediante 
el tejido conectivo, y por la exlerna presenta á veces elevaciones llamadas 
papilas, formando series regulares; en cada una de las que se encuentran por 
lo menos uno de los tubos primitivos del sistema nervioso ; existen además en 
su interior una infinidad de vasos capilares sanguíneos y linfáticos: forma el 
dermis la parte mas consistente de la piel y se aprovecha en las arles combi- 
nándola con el tanino y con virtiéndola en cuero, en cuyo estado se puede 
apreciar fácilmente su estructura fibrosa. Encima del dermis hay una membra- 
na delgada llamada cuerpo reticular ^ mucoso, de Malpighi , etc., es poco visi- 
ble en la raza blanca, pero en las demás, y en casi todos los animales se 
observa con facilidad por ser la que produce los colores que adornan el cuerpo, 
por esto se le ha dado también el nombre de cuerpo pigmentario ; en la raza 
blanca se puede observar alrededor del pezón de las mamas; en los animales 

S 



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5S ORGANOGRAFIA Y FISIOLOGÍA, 

cuando hay dibujos, son simétricos , es decir , iguales los de un lado á los del 
otro. El dermis segrega una sustancia mucosa particular que se solidifica y 
seca en los que viven en la atmósfera , pero que permanece reblandecida en 
los que de continuo están sumergidos en el agua: forma de consiguiente la 
parte mas externa de la piel y se denomina epidermis (ém, encima, SipiJiat, 
piel ), considerado por algunos como una membrana, pero es simplemente un 
cuerpo segregado, insensible, que se regenera cuantas veces es separado del 
dermis; consta de varias capas permaneciendo reblandecidas las mas profun- 
das, todas ellas son trasparentes , de modo que puede observarse con facilidad 
el color del cuerpo pigmentario. Tiene por objeto al parecer el impedir la ex- 
halación de los líquidos contenidos en lo interior y el oponerse á una rápida 
absorción: protege también las extremidades de los nervios de las impresiones 
demasiado vivas de los cuerpos. El roce continuado y la acción de varios 
agentes químicos hacen que se desarrolle en términos de formar un callo como 
se observa en los animales que al andar se apoyan en sus extremidades, 
cuando no están protegidas por las uñas , y en algunos se segregan al mismo 
tiempo sales calizas que lo endurecen en térmmos de impedir al dermis que 
ejerza sus funciones. En casi todos los animales se renueva el epidermis perió- 
dicamente, ya cayendo unas veces en forma de escamitas, como sucede al hom- 
bre, ó ya desprendiéndose en una pieza entera como en las culebras, y otros 
reptiles. 

Aun cuando por toda la superficie de la piel pudiera verificarse esta fun- 
ción , hay algunas partes mas especialmente destinadas á este objeto , como 
son las manos en el hombre, que por el número, longitud y flexibilidad de los 
dedos, por la oposición del pulgar á los demás y el gran número de papilas 
nerviosas que hay en su cara palmar , se acomodan admirablemente á la di- 
versa superficie de los cuerpos. En los animales que se sirven de las extremi- 
dades exclusivamente parala locomoción, como los ungulados, los labios, y á 
veces la lengua es el órgano especial de este sentido. Por medio del tacto se 
aprecia la forma de los objetos, su tamaño, el estado de la superficie, el peso, 
temperatura, etc. 

Gusto. No lodos los cuerpos pueden impresionar este sentido; por esto con 
relación á él se dividen en sápidos é insípidos. Es circunstancia indispensable 
para que un cuerpo sea sápido que se disuelva en la saliva, de tal modo que 
no se percibe sabor alguno en tanto que no se verifica la disolución. 

Su órgano principal es la lengua {fig. 16. le.), masa musculosa, alojada en 
la cavidad bucal y compuesta por una porción de fibras musculares en- 
trecruzadas que se apoyan en un hueso situado delante de la laringe, el 
hióides, así llamado por su semejanza en el hombre con una u : hay además 
en la lengua otros músculos que van á terminar por uno de sus extremos en 
algunos de los órganos vecinos; está cubierta por una membrana de la natu- 
raleza de las mucosas, continuación de la que reviste la boca. En la cara su- 
perior de la lengua se observan varias prolongaciones ó papilas; unas, 
llamadas fungiformes por su forma, son un conjunto de folículos, pero otras 
cónicas, muy abundantes cerca de la punta , contienen en su interior la extre- 
midad de un nervio y en ella3 tiene lugar la sensación. Los nervios que 
animan este órgano son varios: los hipoglosos (fig. 36) se distribuyen por las 



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SENSIBILIDAD. 50 

fibras musculares y determiiiaii su contracción ; si se cortan , el animal no 
puede moverle, pero percibe los sabores. Una rama del maxilar inferior pro- 
cedente de los trig^éminos ó quinto par, es el que dá los tubos ú líls papilas, 
recibe el nombre de lingual (fig, 36) y cuando se corla, cesa el animal de per- 
cibir casi enteramente las propiedades sápidas de los cuerpos. 

No es la lengua solamente el órj^ano mediante el que se perciben los sabo- 
res; la bóveda palatina, los carrillos y la entrada de la faringe son también 
sensibles á las impresiones sápidas; los nervios gloso-faringios , y un ramo del 
maxilar superior animan estas partes. Se ignora completamente la causa de las 
diversas sensaciones que producen los cuerpos sápidos, asi como también el 
por qué á unos individuos agradan, lasque para otros son insoportables. 
Olfato. Las partículas que se desprenden de ciertos cuerpos , inaprecia- 
bles por medio de las análisis mas delicadas, afectan sin embargo algunas ve- 
ces el sistema nervioso en términos de producir una sensación agradabilísima 
ó un disgusto insufrible. 

El olfato es el órgano destinado á esta función ; se cníTuentra colocado en 
las fosas nasales (fig, 39), cavidades situadas encima de la boca y separadas 
una de otra por medio de un tabique 
vertical. Forman estas dos cavidades 
diversos huesos de la cara y algunos de 
los del cráneo ; varios cartílagos con- 
tribuyen á hacerlas mayores. En su pa- 
red externa se encuentran tres láminas 
óseas, libres por uno de sus bordes, y 
mas ó menos arrolladas en espiral; se 
Uaman conchas de la nariz y aumentan 
la superficie de las cavidades en que V¡gJra 59. Fom ,ui J« *(ie/ 

se hallan. Estas comunican además con ^ . ,,^ 

I -i • X • j I hombre (1). 

vanos senos que hay en lo mterior del 

frontal, maxilar, etmóides, etc. Están revestidas por uüa membrana mu- 
cosa llamada pituitaria , en cuya superficie hay como en la de los órganos 
respiratorios, filamentos microscópicos, dotados de un movimiento oscilatorio 
bastante notable. Se distribuyen por ella los nervios olfatorios ó del primer 
par, y algunos procedentes del ramo maxilar superior de los trigéminos; 
como todas las mucosas, la pituitaria se halla cubierta por una mucosidad 
abundante segregada en parte por ella misma, y en parte por los senos que 
están en comunicación con las fosas nasales. 

Olfacim. Las partículas olorosas conducidas por el aire atmosférico se 
disuelven en la mucosidad de la pituitaria, cuando atraviesan las fosas nasa- 
les, y pueden llegar de este modo á cambiar el estado de los nervios, cambio 
(lue se percibe mediante el cerebro. Las fosas nasales están ventajosamente 
situadas para que tenga lugar esta función, pues cerrada la boca, el aire que 
ha de ir á los pulmones, por necesidad ha de atravesar estas cavidades. 

(1) c 6., cavidad bucal, fl.n., aberturas nasales exlernas ; c, canales de la nariz ; e.m., concha 
inedia de lamisma;«.f, seno frontal; c.í., concha superior de la nariz; s.c, seno esfenoidal; 
A.r.. base del cráneo; f., faringe; aJ. aliertura de la trompa de Eustaquio ; «..velo del paladar. 




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m üHGANOGHAFlA Y FISIOLOGÍA. 

Las cniiioacioDes olorosas de los cuerpos indican al animal las sustancias 
íiue pueden servirle de alimento; como las sápidas, afectan de diverso modo a 
los distintos animales. 

Oído. Por medio de este sentido se aprecian las vibraciones sonoras de los 
cuerpos. Es un órgrano doble, alojado en lo interior de una de las partes del 
hueso tem[>oral que por su dureza recibe el nombre de peñasco, siendo bastante 
complicado en los animales superiores; así es que para facilitar su estudio se le 
divide en tres partes, oido extemo, medio é interno {fig. 40). 

El oido extemo se compone en casi todos los mamíferos de dos partes que 
son: la oreja ó pabellón del oido, y el conducto auditivo externo. La oreja está 
compuesta por un fibro-cartílag:o elástico y resistente , cubierta por una piel 
seca y tensa; su forma varía según las diversas especies; en los animales en 
que está mas desarrollada , forma una especie de cornete acústico, como en el 
caballo, liebre, etc.; en el hombre y en los monos tiene diversas elevaciones y 
depresiones que reciben nombres particulares: el borde externo, algún tanto 
elevado en erhombre, se llama hélice, por arrollarse un poco en espiral; para- 
lelamente al hélice hay otra elevación más interna que es el ante^hélice, y ch-- 
cunscriljc una cavidad bastante profunda, la concha de la oreja, en cuyo 



pe. 




^•. 



í .e. el, 1. f.g.a.ecn. a.m. pn. 

Fig. 40. Apáralo awlilivo del hombre (1). 

fondo está el oriücio del conducto auditivo externo. Delante de este conduelo 
hay una elevación perteneciente á la oreja, el trago ("^páyo;, macho cabrío), 

(1) Corte veriical del aparato auditivo; tas partes internas están algo aumentadas, para 
distinguirlas niejur : p.o., pabellón de la oreja; con., concha de la misma ; a., antitrago ; pu., pul- 
pejo; a.m., apófisis mastoidea del temporal; co., conducto auditivo externo; a.e.„ apólisis estitoi- 
dos : fg., fosa glenoldea ; /., tímpano ; c.l, caja del tambor , de la que se han quitado los hue.sec¡- 
lios; l.e., trompa de Eustaquio; ca. . caracol; c. <•., conducto por donde penetra la carótida en el crá- 
neo; pe., peñasco del temporal; n.a., nervio acústico; r., vestibulo; es , conductos semicirculares; 
e.. entrada á las células de! tomjioral que est'n señaladas por las letras e. 1. 



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SENSIBILIDAD. 61 

asi llamada por cubrirse de pelo con alguna frecuencia, y en la parte inferior 
del mismo orificio hay otra llamada anti-trago por la posición que ocupa. Está 
terminada la oreja en el hombre en su parle inferior por una masa adiposa 
cubierta por una piel lasa que recibe el nombre de pulpejo. En todos los ani- 
males en que está bastante desarrollada , hay músculos que van desde su su- 
perficie á la cabe:ja, y que á voluntad del animal pueden hacer que varié la 
dirección de su abertura: también existen estos músculos en el hombre , pero 
estiin tan poco desarrollados que no son perceptibles ordinariamente los movi- 
mientos de esta parte. El conducto auditivo externo, es un tubo dirigido y en- 
corvado hacia arriba y adelante en el hombre, cerrado por la membrana del 
limpano en su extremidad interna: en su pared su[>erior se encuentran una 
porción de foliculos que segregan una sustancia amarillenta y amarga, 
conocida con el nombre de cerumen ó cerilla del oido. 

El oido medio estíi constituido por la caja del tímpano, cavidad irregular, re- 
vestida por una membrana mucosa, continuación de la que tapiza la faringe. La 
imred externa presenta un orificio obturado por una membrana tensa, deno- 
minada del tímpano ó del tambor; esta membrana en su superficie exterior es 
continuación de la que reviste el conducto auditivo externo, y en la interior de 
la mucosa de la caja. En la pared opuesta á la externa se encuentran dos ori- 
ficios que en el hombre han recibido los nombres de ventana oval y redonda por 
su forma, pero que, variando esta en los demás animales, es preferible llamar 
coclear ó del caracol la redonda, y vestibular la oval, por las partes del oido in- 
terno con que comunican : ambas ventanas están tapadas por una membrana 
tensa como la del tambor. La pared posterior de la caja presenta los orificios 
de entrada de varias celdillas alojadas en una porción del hueso temporal lla- 
mada mastoídea: en la pared inferior de la misma caja hay otro orificio que se 
contíniía en un conducto cónico, membranoso, que va á la faringe, la trompa de 
Eustaquio; por este conducto puede introducirse en el oido medio el aire 
atmosférico y salir la mucosidad segregada por la membrana que lo reviste. 
Hay además en esta cavidad una serie de piezas óseas que van desde la mem- 
brana del tímpano á la que cubre la ventana vestibular: 
se llama esta serie cadena de los huesecillos, que existen 
en número de cuatro, y reciben, atendiendo á sus formas, 
los nombres de martillo, yunque, lenticular y estribo 
ifig, 41); el martillo se apoya por su mango en la mem- 
brana del tímpano y por su cabeza en el yunt^ue; el len- 
ticular es sumamente diminuto, y el estribo por su base 
está adherido á la membrana de la ventana vestibular- 

dos pequeños músculos pueden tirar de la cadena en , „ 

... . u j . I Figura 41. /í««íeci//oi 

sentidos opuestos y hacer de esta manera que las mem- ** ¿e/ oído (i). 

brauas á que adhieren queden mas tensas. 

El oido interno ha sido llamado también laberinto, por su complicación: cu 

él se observan dos partes; el vestíbulo y el caracol; el vestíbulo es una cavidad 

irregular que comunica con la caja por la ventana oval ó vestibular: presenta 

en su parte superior tres tubos encorvados en semicírculo, conductos semicir^ 




(I) m. , martillo; y. . yunque; /. , lenlicular; f. , estribo. 



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62 ORGANOGRAFIA Y FISIOLOGÍA. 

culares (fig. 40 es.); dos de estos son verticales, y el tercero horizontal; pre- 
sentan en una de sus extremidades una pequeña dilatación y se reúnen los ver- 
ticales en un solo orificio para comunicar con el mismo veslibulo. El caracol 
(fig, 40 ca.)^ ha recibido este nombre por su semejanza con la cubierta externa 
del animal de su denominación; es una lámina ósea en su parte interna y mem- 
branosa en su borde, arrollada en espiral ; la cavidad en que está alojada, 
comunica con el veslibulo y con la caja por la ventana redonda ó coclear. 
Estas cavidades del oido interno están revestidas por una membrana que ad- 
hiere débilmente á sus paredes y que tiene la misma forma que ellas: est;i 
lleno este saco membranoso por un liquido de naturaleza serosa llamado linfa 
Ck>tunni. 

Los nervios acústicos se introducen en el laberinto por el conducto auditivo 
interno; se dividen en dos ramas, una correspondiente al caracol , en el que se 
distribuye, permaneciendo las últimas ramificaciones en la linfa; la otra va á 
parar al vestíbulo terminándose de un modo análogro. 

Tal es la estructura que ofrece el órg^ano del oido en la generalidad de los 
mamíferos, encontrándose algunas variaciones relativas casi siempre al pabe- 
llón del oido, que falta en muchos que son acuáticos (delfin, omitorinco), ó 
está muy desarrollado (murciélagos, solípedos). EU trago y antitrago suelen 
también á veces ser muy grandes y tener movimientos por medio de músculos 
especiales, sirviendo en este caso para tapar el orificio del conducto auditivo 
externo, como sucede en la nKiáaraña acuática, en la nutria, algunos murcié- 
lagos, etc. 

En las aves ha desaparecido casi enteramente el oido externo, apenas se 
vé en algunas de ellas una ligera depresión en cuyo fondo está el tímpano. 
Lo mismo sucede en los quelonios y en casi todos los saurios, estando 
la cadena de huesecillos muy reducida como en las aves: en los ofidios, 
y muchos anfibios , no queda del oido medio mas que un huesecillo adhe- 
renle á la ventana vestibular por uno de sus extremos y rodeado por mús- 
culos en lo restante de su extensión : en estos últimos suele desaparecer el 
caracol permaneciendo tan solo el vestíbulo y conductos semicirculares. 
En los peces falta el oido externo y medio , el interno está representado por 
un saco membranoso con un vestigio del caracol, y uno, dos ó los tres conduc- 
tos semicirculares: este saco, lleno por la linfa Colunni , contiene también unas 
concreciones muy duras en los peces óseos, y blandas en los cartilagíneos, lla- 
madas otolüos (Suc-tuxóc, oido , Xl6o;, piedra), que estiin sostenidas por algunas 
ramificaciones de los nervios acústicos. En los cefalópodos y algunos crustá- 
ceos, se encuentra este órgano reducido á su más sencilla expresión: consiste 
en un tubo lleno de linfa Colunni, cerrado en uno de sus extremos por una 
membrana tensa, y que dá paso por el otro á un nervio acústico. 

Audición, Las vibraciones de los cuerpos que pueden afectar los nervios 
acústicos reciben la denominación de sonidos: el pabellón del oido, ya forme 
cornete acústico ó presente una superficie con varias elevaciones, como en el 
hombre , recoge las ondulaciones trasmitidas por el aire ó el agua , según el 
medio en que habite el animal y las envia al conducto auditivo extemo, comu- 
nicándolas taml)ien á las paredes del mismo: se trasmiten estas vibraciones á 
la membrana del tambor, la que á su vez las envia al aire contenido en la 



i i 



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SENSIBILIDAD. . 63 

eaja , y á la cadena de huesecillos. Estos dos cuerpos las comunican por las 
membranas de las ventanas coclear y vestibular al oido interno , llegtindo á la 
linfa Cotunni, en que nadan las extremidades del nervio acústico, el cual siendo 
afectado, trasmite al cerebro el estado en que se encuentra. También las pare- 
des de todas estas cavidades, que son óseas y bastante elásticas, pueden tras- 
mitir las vibraciones de los cuerpos y verificarse de este modo la audición. 
Las parles que constituyen el oido externo no sirven mas que para recogrer un 
número mayor de ondas sonoras y trasmitirlas al oido medio ; este , por el aire 
que contiene , asi como también por el contenido en las células mastoideas, 
hace mas intensas las vibraciones ; la cadena de huesecillos , por su movi- 
miento, influye en que las membranas del tímpano y de la ventana oval vibren 
con mas fuerza; pero la parte esencial de este aparato , es el oido interno que 
puede quedar reducido á un saco membranoso lleno por la linfa Cotunni , y 
nadando en ella la extremidad del nervio acústico. 

Órgano de la vista. Está compuesto por el globo del ojo, los músculos que 
le mueven, y las diversas partes que le prolejen. El globo del ojo está formado 
en su parte externa por una cubierta fibrosa, resistente y elástica, de un color 
blanquecino, de forma esférica, la esclerótica: presenta dos orificios, uno en la 
parte posterior, que dá entrada al nervio óptico, y otro mayor en la anterior 
ocupado por una lámina trasparente, con una convexidad en su superficie ex- 
lerna mayor que la de la esclerótica, compuesta de diversas capas , y á la que 
seda el nombre de córnea {fig. 42); lo interior se encuentra dividido en dos 
cavidades, cámara anterior y posterior, por medio de un tabique membranoso 
que tiene su origen en la esclerótica , cerca de los bordes del orificio anterior; 
este tabique se denomina iris, en su centro presenta una abertura que es la 
pupila ó nifia del ojo, y en su espesor hay fibras musculares unas radiantes y 
otras circulares, contrayéndose ó dilatándose la pupila, según que obran unas 
ú otras: la cámara anterior, mucho menor que la posterior, está llena de un 
líquido seroso y trasparente, llamado humor ácueo por haberle comparado 
con el agua. La cámara posterior se en- 
cuentra revestida por una red de vasos ''O'* «• «• ^^' 
sanguíneos sumamente finos que segrega 
por su superficie interna una especie de ^ 
barniz negruzco : esta red , la coroides, 
después de revestir el fondo y parles 
laterales de dicha cámara, se refleja ^^' 
sobre la superficie posterior del iris for- 
mando unos pliegues radiantes que son *'• 
los procesos ciliares. Después que el ^ ^ vpccon 
nervio óptico ha penetrado en la cámara p.^^^^ ^j Estructura del globo 
posterior del globo del ojo, se ensancha del ojo (I). 
formando una espansion nerviosa , colo- 
cada sobre la superficie interna de la coroides y toma el nombre de retina, 

(1) n.o., nervio óptico; e., esclerótica: cor.^ coroides; r., retina ; v. , humor vitreo; p.c, proce- 
sos ciliares; cr., cristalino; /., iris; p., pupila; c.a. , cámara anterior del globo del ojo; com., cór- 
nea; con., conjuntiva. 




64 ORGANOGRAFIA Y FISIOLOGÍA. 

Está llena la expresada cámara por un líquido encerrado en las celdillas de 
una membrana trasparente lo mismo que él, llamado humor vitreo, y la mem- 
brana, hialoid^s: en la parte anterior de la cámara, inmediatamente detrás 
de la pupila, hay un cuerpo trasparente, de forma lenticular compuesto de 
varias capas concéntricas, y de densidad superior las situadas en el centro; 
este cuerpo es el cristalino , scgreg:ado por una membrana serosa que le con- 
tiene, trasparente como él y que se llama su cápsula. Además del nervio óptico 
que no se ramifica, si no que dá oríg-en simplemente á la retina, hay varios 
filetes nerviosos que van á distribuirse por las diversas partes de que consta 
el globo del ojo; estos nervios son los ciliares, procedentes de un ganglio si- 
tuado no lejos de él. 

Partes que mueven el globo del pjo. Estas son los músculos que desde 
la superficie del ojo, van á insertarse en el fondo de la cavidad en que está con- 
tenido: existen en el hombre en número de seis , de los que cuatro se llaman 
rectos, y por su contracción dirijen el ojo hacia adentro ó hacia afuera, hacia 
arriba ó hacia abajo: los otros dos llamados oblicuos, le hacen girar hacia abajo 
y afuera, ó hacia arriba y adentro, según que se contrae el superior ó el infe- 
rior. En los demás mamíferos suelen existir estos músculos en número mayor, 
y á veces tan desarrollados que forman los rectos un cono cuya base abraza 
el ojo y cuyo vértice se fija en el fondo de la órbita. 

Partes que protegen el ojo. Se encuentra protegido en primer lugar por 
la órbita, fosa formada por algunos huesos del cráneo y cara: en el hombre y 
ciertos monos es completa la separación de la fosa orbitaria de la temporal, 
pero en casi todos los mamíferos, lo mismo que en los demás osteozoos, están 
solamente separadas estas dos fosas por una membrana más ó menos re- 
sistente. 

El globo del ojo descansa en las órbitas en una cantidad de tejido adiposo 
que le protege, formándole una especie de coginele elástico. 

Las cejas, formadas por una cresta del hueso frontal, por un repliegue de 
la piel, y en el hombre por pelitos abundantes, impiden que el sudor que corre 
de la frente , caiga en el órgano de la vista , y asimismo el que pueda herirle 
la luz que procede de arriba. 

Los párpados son dos repliegues de la piel que se estienden en forma de 
velo delante del globo del ojo. En su borde están sostenidos por un cartílago 
llamado tarso; presentan al exterior una fila de pelos rígidos que son las pes- 
tañas, y el superior tiene además en el espesor de su borde una serie de folí- 
culos llamados de Meibomio, que segregan un líquido particular, el cual coagu- 
lado constituye las lagañas. Se mueven los párpados mediante el músculo orbi- 
cular que abraza á ambos , y por su contracción aproxima los bordes libres, 
ocultando de esta manera la parte anterior del globo del ojo: cuando dicho 
músculo deja de obrar, el párpado inferior cae por su propio peso; pero el su- 
perior se levanta mediante ciertas fibras, que reciben el nombre de músculo 
elevador del párpado superior. 

La superficie interna de los párpados está revestida por una membrana 
mucosa, continuación de la piel, que se refleja sobre la parte anterior del glo- 
bo del ojo, donde toma el nombre de conjuntiva: cuando pasa por encima de la 
córnea se hace trasparente como esta, solo en el Mus typhlops L. no cambia de 



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SENSIBILIDAD. 65 

naturaleza , por lo que este mamífero es ciego, á pe5;ar do estar provisto de ór- 
gano de la vista. 

En la parte superior y alg:o externa de la órbita está In glándula lacrimal, 
que derrama el liquido scp^reg-ado por varios agujeros situados en la superficie 
interna del párpado superior: este liquido está formando una capa en la parle 
anterior del ojo , que impide la evaporación de los líquidos en él contenidos y 
que sea doloroso el roce de los párpados. Conforme se vá sefcrej^ando este lí- 
quido, esabsorvido por un orificio situado en el estremo interno del borde 
superior del párpado inferior, que se llama punto lacrimal , el cual se continúa 
en un pequeño tubo hasta el conducto nasal , que vá desde la órbita hasta el 
canal inferior de las fosas nasales: cuando se segreg^a este líquido con mucha 
abundancia ó se encuentra obstruido el punto lacrimal , se derrama por fuera 
del ojo, siendo conocido con el nombre de lágrimas. 

En el ángulo interno de este se nota un cuerpo rojizo en el hombre y com- 
puesto de varios folículos, que es la carúncula lacrimal; en su borde externo 
se advierten vestigios del tercer párpado, mas desarrollado en los demás 
mamíferos, y sobre todo en las aves y reptiles. 

Visioti. Se hacen perceptibles mediante el órgano de la vista Ibs objetos, 
ya porque sean luminosos como el sol y los cuerpos en ignición , ó porque 
reflejen la luz que estos les envían. Trasmitiéndose los rayos luminosos en 
linea recta, es necesario también que se encuentren en una posición determi- 
nada dichos obJBlos relativamente al órgano de la vista. La marcha de los 
rayos luminosos hasta llegar á herir la 
retina, que es la parte sensible á las im- 
presiones luminosas, es la siguiente: 
suponiendo que un objeto ac (fig. 43), 
esté colocado delante del ojo á cierta dis- 
tancia , los puntos ayc reflejarán la luz Figura 4^?. Marcha de la luz en la vition. 
en todas direcciones; pero tanto los que 

no lleguen al globo del ojo, como los que terminen en la esclerótica , no 
podrán penetrar en lo interior: solamente los que hieran la córnea, podrán 
iatroducirse , por ser trasparente : tomando del punto a dos rayos extremos de 
los que van á la córnea , tanto el uno como el otro al atravesarla , por ser mas 
densa que el aire , sufren una refracción acercándose á la normal , pasan en 
seguida por el humor ácueo, y pueden penetrar en la cámara posterior por la 
pupila; inmediatamente que han entrado en ella atraviesan el cristalino 
sufriendo nueva desviación , siguen después por el humor vitreo, llegando á 
fijarse en el punto fr déla retina; otros dos rayos procedentes del punto c 
siguen una marcha análoga y van á fijarse en el punto d; de modo que los 
objetos se dibujan en la retina de una manera inversa , fenómeno que no ha 
sido convenientemente esplicado , diciéndose tan solo que como todos los obje- 
tos, incluso el cuerpo, se presentan en la misma posición, no hay medio do 
asegurarse de cuál sea la verdadera de lo que se vé. 

Para que se puedan distinguir con claridad los objetos, es necesario que el 
punto en donde se cruzan los rayos luminosos detrás del cristalino , esté ú 
cierta distancia de la relina; por esto cuando los objetos están muy cerca del 
órgano de la vista , siendo muy divergentes los rayos que reflejan, no se cru- 

9 




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66 ORGANOGRAFIA Y FISIOLOGÍA, 

zan antes de llegar á ella ó lo verifican muy cerca de esta, y no se les vé con 
limpieza. La distancia á que son perfectamente visibles los cuerpos se llama 
Vision distinta y que varia aún en los individuos de la especie humana, según 
que su ojo tenga una convexidad, mayor ó menor en la parle anterior: á 
veces es tan considerable esta convexidad , que solo pueden distinguirse los 
que están situados muy cerca ; este defecto en la vista se llama miopia y se 
corrige por medio de lentes cóncavas , cuyo objeto es el hacer mas divergentes 
los rayos luminosos: otras veces es tan poco convexa la córnea que solo son 
visibles los objetos distantes; se llaman pi'ésJntas los individuos así confor- 
mados, y se corrige este defecto con el uso de lentes convexas. Este órgano 
carece de ciertos defectos de los instrumentos ópticos semejantes, tales son la 
aberración de esfericidad y el presentar las imágenes coloreadas ; el primero 
parece estar corregido por el iris , que impide que se introduzcan otros rayos 
luminosos que los que atraviesan la córnea muy cerca de su centro. El ojo es 
al mismo tiempo acromático, dependiendo esta cualidad de los diversos 
cuerpos refringentes que atraviesa la luz, y de la diferente densidad de las ca- 
pas del cristalino. Contribuye á que las imágenes se dibujen con limpieza en la 
retina el que la coroides absorve los rayos oblicuos que la perjudicarían. Por 
medio del órgano de la vista no solamente se aprecian los colores de los cuer- 
pos sino su forma, tamaño, distancia á que se encuentran, sus movimien- 
tos, etc. , todo ello según la dirección de los rayos luminosos y el ángulo mas 
ó menos agudo que forman los procedentes de los dos extremos de un cuerpo 
cualquiera. 

En las aves , el globo del ojo tiene un circulo de láminas óseas situadtis 
cerca del borde del orificio anterior de la esclerótica, y según la posición que 
ocupen, pueden hacer variar la convexidad del ojo en su parte anterior; en 
el humor vitreo hay una prolongación de la coroides llamada peine , estendida 
desde la retina al cristalino y cuyos usos son desconocidos. El tercer párpado 
puede cubrir toda la parte anterior del ojo, es semitrasparente y se denomina 
membrana niditante. En los reptiles el ojo es semejante al de las aves; en 
unos están bien desarrollados los párpados, en otros faltan enteramente, y 
solo la conjuntiva, que es bastante gruesa, le protege por delante. En los 
peces faltan los párpados y la cámara anterior; la córnea es casi plana, pero 
en cambio el cristalino es esférico. En los moluscos , el ojo es complicado y 
semejante al de los osteozoos en los cefalópodos dibranquios; pero en los 
demás es sumamente sencillo , estando formado por una cavidad limitada an- 
teriormente por una córnea , revestida en su interior de la coroides, y llena del 
humor vitreo; encima de esta se vé estendido el nervio óptico que constituye 
la retina. En los entomozoos los ojos varían en cuanto al número y estructura:; 
unas veces son semejantes á los de los moluscos y se denominan sencillos 
existen en número de uno, dos, tres, cuatro, seis ó más. Otras veces se vé 
una reunión de ojos sencillos cuyas córneas , de forma exágona , están yusta- 
puestas y se denominan compuestos: el número de ojos parciales de que constan 
varía; así en la hormiga hay unos cincuenta, y en el género Mordella 
muchos miles; estos ojos compuestos solo se observan en los crustáceos, 
miriápodos é insectos. No se conoce el órgano de la vista en el tipo de los 
fitozoos. 



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INSTINTO. INTELIGENCIA. 67 

INSTINTO. 

Las acciones que ejecutan la mayor parle de los animales, son producidas 
por un impulso ciego, casi siempre irresistible, del que no se dan cuenta, y 
es el instinto. Este impulso se encuentra lo mismo en el hombre que en los 
demás animales, y áél se deben referir las acciones que no son producidas 
por la imitación, la esperiencia ola inducción: el instinto es innato, y por lo 
mismo inútil la enseñanza en aquellos que están provistos de él ; así la abeja 
fabrica sus celdillas exágonas sin que nadie le haya ensenado , y no progresa 
en su trabajo, por ser producto del instinto. Las acciones ejecutadas mediante 
este impulso y que por eso se llaman instintivas, tienen por objeto ya la 
couservacion del individuo, ya la de la especie: son mas notables que en el 
hombre y en los animales cuya inteligencia está algún tanto desarrollada en 
aquellos que no están tan favorecidos bajo este punto de vista. Al instinto se 
debe el conocimiento de las sustancias á propósito para la alimentación en cada 
especie; las emigraciones periódicas de algunos animales para encontrarse 
siempre en terreno que les ofrezca los alimentos convenientes; á este mismo 
impulso es debido el amor de los padres hacia sus hijos; el conocimiento que 
tienen de las sustancias buenas para su nutrición en la primera edad; y el 
arte admirable con que algunos construyen sus nidos para librar a los hijue- 
los de los numerosos peligros que les rodean. 

INTELIGENCIA. 

La inteligencia es facultad de un orden mas elevado, se acomoda á la ne- 
cesidad y obra en razón de las circunstancias; es susceptible de perfección 
que se alcanza mediante la experiencia. Consta de actos bastante complicados 
y la base en que se funda es la sensación. 

Cuando un objeto cualquiera produce una impresión en un nervio, de 
modo que se modifique su estado, es percibida esta alteración por el alma, 
mediante el cerebro, siempre que esté en actividad, ó lo que es lo mismo, aten- 
diendo a estas impresiones: por esto no hay sensación alguna aun cuando se 
modifique el estado de los nervios, durante el sueno , ó cuando no puede obrar 
el cerebro, como sucede en la apoplegía, ó en los animales narcotizados. De 
las sensaciones proceden las ideas sensibles, distintas de ellas, pero con 
las que tienen relación. Aun cuando el cerebro sea el órgano indispensable 
para la formación de las ideas, no se puede suponer en manera alguna que él 
sea el productor de ellas, puesto que implica contradicción el que una cosa 
inmaterial proceda de otra material ; (Je aquí la necesidad de conceder en fisio- 
logía á los animales un principio activo, de naturaleza inmaterial, para poder 
esplicar satisfactoriamente los fenómenos que presentan : este principio ha sido 
admitido por todos los fisiólogos, si bien con diversas denominaciones; unos le 
han llamado a/ma, otros principio rito/ , algunos impetum faciens, arqueo, etc.; 
pero todos han convenido en que existia en los animales una cosa distinta 
de la materia, anima, y de aquí su denominación. 'Existe en los animales una 
facultad admirable, cual es la de volver á representarse las sensaciones que 



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68 OllGANOGHAFlA Y FISIOLOGÍA, 

aales han exiieriinentado: esta facultad , sin la que no cxisliria la inteligencia, 
se denomina memoria, y demuestran numerosos hechos que existe, como en el 
hombre, en los animales: de este modo se explica el que muchos de ellos reco- 
nozcan el sitio en quo una vez estuvieron, la persona que les hizo alg-un bene- 
ficio, etc. Es muy notable que en la especie humana haya diversas memorias; 
ó lo que es lo mismo, aptitudes para retener unas ideas mas bien que otras, 
así hay individuos que recuerdan perfectamente las fisonomías, otros las pala- 
bras, alíjennos las localidades ; por eso se dice que unos tienen memoria de 
palabras, otros de localidades, etc. 

Mediante la memoria puede la intelij^'-encia poner frente á frente, permítase 
la frase, dos ¡deas y apreciar los puntos en que convienen , y aquellos otros en 
que son desemejantes; esta facultad es la comparación, indispensable para 
sacar consecuencias. La comparación da orij^^en al juicio , que no es mas que 
la facultad de conocer las relaciones que hay entre dos ¡deas: recordando la 
idea de azul y la de un objeto cualquiera , por medio de la comparación de 
estas dos ideas se conoce si hay entre ellas relación de conven¡enc¡a, y en tal 
caso se dice que el objeto es azul, ó que la relación es de diferenc¡a y se ase- 
gura que no es azul. Una sene de juicios convenientemente enlazados consti- 
tuye el razonamiento por medio del que se pueden llegar á apreciar las rela- 
ciones que existen entre cosas que en un principio aparecen completamente 
desemejantes. La comparación dá origen también á las ideas generales que son 
de grande ¡mportanc¡a , y á las que debe el hombre en gran parte su superio- 
lúdad sobre los demás animales: las abstractas son el resultado de la compara- 
ción de vanas ¡deas particulares; así se forma la idea de azul , al ver muchos 
objetos de este color, la ¡dea de redondez cuando varios se presentan con esta 
forma; el hombre dá luego un signo á cada una de estas ideas, racioc¡na s¡r- 
v¡éndose de estos s¡gnos, y por lo tanto su inteligencia se desarrolla mucho 
mas que en cualquier animal; tanto, que algunos filósofos, no haciéndose cargo 
mas que de la inmensa distancia que los separa, ó han considerado los anima- 
les como simples má<iuinas (opinión de Pereyra reproducida después por Des- 
cartes) , ó les conceden únicamente el inst¡nto , reservando la inteligencia es- 
cluslvamente para el hombre. Sin embargo ejecutan acciones que no pueden 
csplicarse por el lnst¡nto; cuando un animal cazador varia sus asechanzas, si 
las primeras no producen ef^to, cuando otros evidentemente toman las lec- 
ciones de la experiencia, no se puede menos de atribuirles facultades intelec- 
tuales. Numerosos son los hechos que se podrían citar para com[)robar esta 
opimon ; cont¡nuamente se están observando en los animales domésticos que 
han tenido una especie de educación , de que no serian capaces, si careciesen 
de inteligencia; i)ero bastará citar algunos cuya autenticidad es indudable. 

Mr. F. Cuvlor refiere ((ue un orangután joven que había en la casa de fie- 
ras de Paris á principios de este siglo, deseaba mucho estar en compañía de su 
guardián, llevado del inst¡nto de soc¡abilidad , por lo que con frecuencia salia 
del cuarto donde estaba encerrado levantando el pestillo que cerraba la puerta, 
para lo cual se subia sobre una silla: á fin de impedir que saliese de su aposento, 
quitaron la silla del sitio que ocupaba;" pero el inteligente animal tomó otra y 
la colocó de modo que subiéndose á ella alcanzaba á descorrer el cerrojo. Los 
perros conocen perfectamente si su amo vá á salir de casa , porque toma el 



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pn. 



INTELIGENCIA. 69 

bastón y el sombrero, ó cualquier otra prenda semejante, lo mismo que otros 
mamíferos saben si se vá á comer , oyendo el ruido de los platos ó por cual- 
quiera otra circunstancia que preceda á estos actos. Imposible sería esplicar 
estas acciones y otras semejantes, si no se les concediera la facultad de re- 
tener ¡deas, y la de conocer las relaciones que hay entre ellas. Se presenta 
como una grave objeción la diferencia inmensa que existe entre la inteligencia 
del hombre y la de aquellos animales que mas analogía tienen con él por su 
organización; pero á esto se contesta que la facultad de adquirir ideas genera- 
les, muy desarrollada en el hombre , la de crear signos representativos de estas 
6. f. ideas y raciocinar mediante ellos, pueden dar 

razón en parte de esla diferencia, debiendo ade- 
más tener muy presente que en los animales no 
se perfcciona la inteligencia sino por la expe- 
riencia de un solo individuo, al paso que en el 
hombre, mediante el lenguaje hablado de que 
carecen aquellos, llega á perfeccionarse por la 
experiencia de todos los de una generación, y 
de las generaciones anteriores mediante la 
oscritura. 

Habiéndose observado que la inteligencia 
coincidía en su desarrollo con el del cerebro, que es su órgano, se ha procurado 
apreciar este desarrollo relativo por varios medios. Campcr, naturalista holan- 
íiés, media el desarrollo del cerebro por el ángulo facial (f¡g, 44 y 45); llamaba 
así el que forman dos lineas, una tangente á la frente que vá á pasar por los 
alveolos de los incisivos de la mandíbula superior, y otra que desde este punto 
IKisa por el orificio del conducto auditivo externo : cuando el cráneo está muy 
desarrollado, lo está también el cerebro en él contenido, y la cara, por el con- 



Ki; 



mi.pt.n.r. 1. a. a. 
\. 44. Calavera humana 
(raza blanca) {{). 



t. I o. n. in.$. 





F¡K. 4j. Calavera humana {raza 
negra) (2). 



mi. mo. . r. 

Fig 46. Calavera de caballo (3). 



trario, lo está muy poco, por lo que el ángulo facial es en este caso muy abier- 
to; pero si el cráneo está poco desarrollado, se prolonga la cara formando 
hocico y el ángulo facial es muy agudo: así en la especie humana es de 75** 

(i) fl¿ y rí/ líneas que forman el ángulo facial; f., frontal; c, esfenoidos; n., nasales; a.n.^ 
aJ>eriura externa de las fosas nasales; m.s., maxilar superior; mi., maxilar inferior; po., pómulos; 
ff.p.. arco cigomálico; /., temporal; a.a., agujero auditivo externo; o., occipital ; pa.^ parietales. 

i2) ah , rd, lineas que forman el ángulo facial. 

'•>) w. I.. maxilar inferior; W9 . molares; c, canino; i., incisivos; tu., inter maxilares; m.s., 
maxilar átj|H»rior, n., nasales; o., órbita; f., frontal; /. .temporal; oc, occipital. 



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70 ORGANOGRAFIA Y FISIOLOGÍA. 

á S5', según que se observa en la raza ne8:ra {fig. 44) ó en la blanca, (fig. 45); en 

el orangután joven es de 65^ en el perro y algunos monos de 30**, mas agudo 

en el caballo (fig, 46), y muchísimo mas aún en 

el oso hormiguero {fig. 47); por este medio se 

viene en conocimiento del desarrollo relativo 

de las facultades intelectuales en cada uno de 

estos seres, y de que están menos desar- „. ., ^ . 

,, , , , ,„ Fiff. 47 Calavera de oso hormtguero. 

rolladas en las aves que en los mamíferos, en 
los reptiles que en las aves, y que los peces son 

los menos inteligentes entre los osteozoos. A veces no es posible medir con exac- 
titud el ángulo facial, dá resultados erróneos; en el elefante, estando muy separa- 
das por grandes células las dos láminas que constituyen el frontal, este ángulo 
es casi tan abierto como en el hombre, y sin embargo su inteligencia es con corta 
diferencia igual á la del perro. Para evitar estos inconvenientes se ha pro- 
puesto verificar un corte vertical de delante atrás en la cabeza, y en esta sec- 
ción llamada vertico^longitudinaly se ven dos superficies , una correspondiente 
á la cara y otra al cráneo. La relación que haya entre ellas en un animal puede 
indicar el desarrollo relativo de su inteligencia: en el hombre la superficie del 
cráneo es á la de la cara:: 4:1, en algunos monos estas superficies son 
iguales y en otros mamíferos la de la cara es de cuatro veces mayor que la del 
cráneo. 

Como las facultades intelectuales y las instintivas son tan numerosas y se 
observa al mismo tiempo compuesto el encéfalo de gran número de partes, 
han creído algunos que cada una de ellas ejerce una función diversa , y han 
señalado los lóbulos anteriores de los hemisferios cerebrales como destinados 
á las facultades intelectuales, las partes laterales de estos, así como el cerebe- 
lo, etc., á los instintos. Tal es el fundamento del sistema frenológico, cuyo au- 
tor es el doctor Gall. Se apoya esta hipótesis en que tanto en los animales como 
en el hombre, en que un instinto ó una facultad intelectual está muy desarro- 
llada, lo está también la parte del cerebro que es su órgano; pero el encéfalo 
desempeña además actos que no pueden atribuirse á una sola parte, sino átodo 
su conjunto. Acomodándose en los mamíferos y aves los huesos que constituyen 
el cráneo, á la figura del encéfalo, presenta al exterior elevaciones mayores ó 
menores que corresponden á las de los órganos contenidos , de modo que si 
esto sucediera siempre con exactitud y no tuviera la frenología contra sí graves 
objeciones, se podría venir.en conocimiento del desarrollo de ciertas facultades 
de los mamíferos y aves por la inspección de su cráneo; esto es lo que significa 
la palabra craneoscopia, que se ha dado al arte de conocer estas inclinaciones, 
arte que habiendo caído en manos de charlatanes, ha embrollado el estudio de 
la frenología por haberse afirmado como ciertos, hechos dudosos cuando menos. 

DE LA MOTILIDAtí, 

Los órganos mediante los que ejecutan los anímales diversos movimientos, 
son los músculos, que casi siempre están acompañados de unas piezas resis- 
tentes, mas ó menos rígidas, que les dan punto de apoyo ú obran como palan- 
cas, y constituyen las partes pasivas en el movimiento, asi como los primeros 



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MOTILIDAD. 71 

son las activas, puesto que á ellos debe su orígren. Los órganos pasivos sirven 
ai mismo tiempo para proteger algunos mas delicados , y recibe su conjunto 
el nombre de esqueleto: dos especies de esqueleto se distinguen, uno que pro- 
tege especialmente la porción céntrica del sistema nervioso y por esto se llama 
neuro-esqueleto (vsopov, nervio, (TxeXexóv, esqueleto), y otro que existiendo so- 
bre la piel protege todo el cuerpo^ y es el dermato^squeleto (8¿p|xa-8ip|xaToc, 
piel y dxeXexóv). Las diferencias que hay entre el neuro y el dermato-esqueleto 
son considerables: además de las relativas á los órganos que protegen y á su 
situación , el primero se compone de partes vivas , al paso que el segundo está 
constituido por otras simplemente segregadas al parecer, y es la mayor parte 
de las veces el epidermis endurecido por haberse depositado en él algunas 
sales que son el carbonato y el fosfato de cal : y aunque en el neuro-esqueleto 
también se hallan estas sales, predomina el fosfato á diferencia de lo que su- 
cede en el dermato-esqueleto. Algunos anatómicos, Carus entre ellos, añaden 
á estos, e\ esplamo-esqueleto («xtcXáYxvov, viscera) constituido por las piezas 
sólidas que forman parte de los demás órganos, como el hueso hióides en la 
lengua, los anillos cartilagíneos en la traquearteria , los apéndices córneos en 
el tubo digestivo de varios animales, etc.; pero todas ellas pueden referirse al 
dermato-esqueleto, cuando están formadas por las mucosas, que son una 
continuación de la piel , y al neuro- esqueleto otras , por la conexión que con 
él tienen, como sucede con el hueso hióides, los del oido, etc. 

Las diversas piezas del n'curo-esqueleto no ofrecen siempre la misma con- 
sistencia: en todos los animales durante el primer período de su desarrollo, y 
en algunos durante toda la vida (lamprea), permanecen en un estado membra- 
noso; adquieren después mayor consistencia pasando al estado cartilagíneo, 
que en las rayas continúa aiin en la edad adulta ; pero en casi todos los osteo- 
zoos , únicos en quienes existe el neuro-esqueleto , se endurecen los cartílagos 
por depositarse en ellos el fosfato y carbonato calizos y entonces se denominan 
huesos. Se llama osificación el endurecimiento de los cartílagos por medio de 
las sales expresadas y se verifica en casi todos los animales , primeramente en 
un punto llamado centro de osificación , del que parten después radios en todas 
direcciones: los huesos que son mas ó menos cilindricos y algún tanto pro- 
longados, tienen por centro de osificación un anillo situado hacia la parte 
media, del que parten los radios hacia los extremos. Solo en los peces cartila- 
gíneos, cuando se depositar! las sales calizas lo verifican en puntos numerosos 
sin que de ellos salgan radios, sino que llegan á unirse porque va ensan- 
chando su circunferencia. Es fácil observar esta disposición radiante en los 
huesos de un mamífero quitando la membrana que los cubre antes que haya 
llegado á verificarse por completo, entonces son perceptibles las líneas proce- 
dentes de los centros de osificación. 

Los huesos se encuentran revestidos por una membrana íntimamente adhe- 
rida á ellos, algún tanto fibrosa y resistente, llamada periostio, (itepí, alrede- 
dor, ¿c^ov, hueso) , membrana que existe también en los cartílagos. Observada 
con el microscopio la sustancia ósea, se la vé compuesta por una infinidad de 
tubos dentro de los cuales hay unos cuerpos ovoideos y opacos; estos tubos, 
5e cruzan en todas direcciones , mas no constituyen escamas como se habia 
creído en un principio : recibe el nombre de compacta cuando sus poros son 



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72 ORGANOGRAFL\ Y FISIOLOGÍA, 

apenas perceptibles; se llama esponjosa, si forma celdillas mayores ó menores, 
como se observa en el cuerpo de las vértebras; y reticular si está formando 
una especie de filamentos cruzados en diversos sentidos, que dejan espacios 
considerables como en las extremidades del fémur, húmero, etc. 

Se han divido los huesos atendiendo á su forma, en tres grupos: planos, 
los que constituyen láminas mas ó menos extensas; cortos, los que tienen sus 
tres dimensiones con poca diferencia iguales; largos, aquellos en que la longitud 
es mucho mayor que el grueso y la anchura ; estos en los mqimiferos suelen 
tener en su interior una gran cavidad que 'se estiende de uno á otro extremo; 
está revestida por una membrana de naturaleza especial que contiene en su 
interior una materia grasa, llamada tuétano. Existe también en los intersticios 
de los huesos una grasa que contribuye á que sean algún tanto clásticos. 

Las elevaciones de los huesos se llaman emhiendas ó apófisis (áíió(puji.% 
apéndice , tubérculo) y según sus formas y los usos á que están destinadas, 
reciben nombres especiales; asi se distinguen las cabezas que son más ó menos 
esféricas, cuya superficie es lisa y están separadas del hueso por un ángosla- 
miento que es el cuello; si son algo comprimidas ó deprimidas se llamarán con- 
dilos (xovSúXtj, tubérculo); tuberosidades las a{)ófisis que siendo bastantes áspe- 
ras, no están separadas del hueso; líneas, si son largas y estrechas; crestas, 
si se presentan bastante elevadas, etc., etc. 

Ciertas depresiones ó cavidades reciben igualmente nombres especiales: de 
estas, unas sirven para la unión de unos huesos con otros y se llaman articula- 
res, distinguiéndose entre ellas las cotiloideas (xoiúXti receptáculo), que son pro- 
fundas, de las glenoldeas {-{M^n, cavidad) que son superficiales. Entre las no 
articulares están las fosas, cuya abertura es igual ó mayor que su fondo, los 
senos en los que la abertura es poco considerable y el fondo mucho, los canales 
cuyo nombre indica su forma, los agujeros, escotaduras, ect., nombres todos que 
no necesitan definición para ser comprendidos. 

La unión de unos huesos con otros se llama articulacioUf y puede verificarse 
estando dos huesos en contacto ó mediante un cuerpo cualquiera; en este caso 
se llama sínfisis (<j6|x<pu(jt<, concreción). La unión de los huesos puede estar dis- 
puesta de modo que no les permita movimiento alguno independiente, y enton- 
ces la articulación recibe el nombre de inmóvil ó sinártrosis (auvápepwdtc, unión 
de artejos), ó puede permitir que cada uno de los huesos articulados tenga 
movimientos independientes del otro y se llamará móvil ó diártrosis (Stápepw<n<;, 
comisura de artejos). La sinártrosis puede verificarse de tres maneras distintas, 
por yusta-posieion, ó simple aproximación de las superficies de los huesos, 
como la articulación de los maxilares entre si , del temporal con los parieta- 
les, etc.; por sutura cuando dos huesos presentan en sus bordes articulares par- 
tesentrantes y salientes que se acomodan las unas en lasotras, tal es la articu- 
lación de muchos huesos del cráneo en los mamiferos; y por gónfosis (y^SjAípoc, 
clavo), si uno de los huesos presenta una cavidad y el otro una apófisis que se 
introduce en ella ; esta articulación , bastante rara , se encuentra en dos de las 
piezas que forman la mandíbula inferior de los peces, y es semejante á la unión 
de los dientes con las mandíbulas, si bien los primeros no son huesos para mu- 
chos anatómicos, sino que forman parte del dérmato-esqueleto. 

La articulación móvil ó diártrosis es algo mas complicada que la sinártrosis; 



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MOTILIDAD. 73 

los huesos eslán retenidos en su posición por unas prolon^ciones del periostio, 
muy resistentes y robustas , que van del uno al otro y son los ligameíüos, los 
cuales limitan sus movimientos. Las superficies articulares en estos casos son 
lisas y están revestidas por una capa cartilag^ínea, llamada cartílago internar- 
ticular; hay también una membrana de naturaleza serosa, que reviste los car- 
tílagos inter-articulares, y se denomina bolsa sinovial, de la voz sinovia con 
que se designa un liquido viscoso que llena su interior. Este líquido favorece 
los movimientos de los huesos , disminuyendo el rozamiento, y la bolsa sino- 
vial contribuye á mantenerlos en su posición , porque impide que se introduzca 
el aire atmosférico en la articulación ; por esto es difícil el separar dos huesos 
articulados por diártrosis, aun cuando se hayan cortado los ligamentos; pero 
si se hace un agujero en la bolsa sinovial , neutralizando así la presión atmos- 
férica, es sumamente fácil el separarlos. 

La diártrosis puede ser vaga , si los movimientos se ejecutan en diversas 
direcciones, como la articulación del brazo con el hombro, del muslo con 
la cadera, etc. y alternativa ó de ginglimo (Tr«inr^'^l**<, quicio), cuando los mo- 
vimientos se ejecutan en una sola dirección, como sucede en la articulación de 
la pierna con el muslo, del antebrazo con el brazo, del atlas con el axis, etc.: 
algunos admiten también una articulación llamada anfiártrosis (^p»?*»», dos, 
ipOpov, artejo), porque dicen participa de la sinártrosis y diártrosis, articula- 
ción que se advierte en los cuerpos de las vértebras entre sí. 

El neuro-esqueleto, para su estudio, se divide en tres partes que son: la 
cabeza f reunion^de huesos que forman la cara y el cráneo; el tronco, consti- 
tuido por las vértebras, costillas y esternón; y las extremidades ó miembros que 
son las partes mas especialmente destinadas á la locomoción en los diferentes 
animales. 

Cabeza. Está formada por el cráneo y la cara, el primero es una caja ósea 
que protege el encéfalo , y el segundo una reunión de huesos que forman 
varías cavidades como la bucal , las fosas nasales , las orbitarias, etc. 

El cráneo está compuesto por un número vario de huesos, según las dife- 
rentes especies de animales y su edad. En el hombre adulto hay ocho, que 
principiando por la parte anterior y superior y continuando por la posterior, 
son el frontal , los dos parietales , el occipital , el esfenóides , el etmóides , y los 
dos íewipora/es colocados detrás y debajo de los parietales {fig, 44). 

El frontal, asi llamado porque forma la frente, es un hueso doble en la 
primera edad, pero al poco tiempo se sueldan en el hombre las dos piezas que 
le constituyen. Le han comparado con una concha y tiene dos caras, una 
interna y otra externa; en la exlerna, que es convexa se observan á cada lado 
dos elevaciones poco notables que son las frontales, debajo de ellas se encuen- 
tran los arcos superciliares y en este punto se redobla hacia la parte posterior 
formando una lámina horizontal que constituye la superior de las fosas orbita- 
rias; está separada en dos porciones por una escotadura llamada etmoidal. La 
superficie interna es cóncava, tiene varias eminencias y depresiones que cor- 
responden á Jas de los lóbulos anteriores del cerebro y algunos surcos forma- 
dos por vasos sanguíneos: el borde superior de este hueso es dentado y semi- 
circular, y se articula por sutura con los parietales : en la raza negra en vez de 
formar un arco de círculo , este borde tiende á formar un ángulo en su parte 



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74 ORGANOGRAFIA Y FISIOLOGÍA, 

media; áiigrulo que es mas ag:udo en cierlos monos: se articula el frontal con 
otros huesos tanto del cráneo , como de la cara , unas veces por yusta-posicion 
y otras por sutura. En lo interior de este hueso hay unas cavidades, los senos 
frontales, que corresponden á las elevaciones de la misma denominación, y 
cuya entrada se encuentra en la escotadura nasal. En casi todos los mamíferos 
el frontal está muy dirig^ido hacia la parle posterior, perdiendo la posición 
vertical tan notable en el hombre ; g^eneralmeute está compuesto por dos 
piezas laterales que solo llegan á soldarse en una edad avanzada; son notables 
los frontales en muchos rumiantes por tener prolongaciones procedentes de su 
parte media que constituyen el núcleo óseo de los cuernos: unas veces estas 
apófisis están llenas de cavidades que comunican entre sí y con los senos 
frontales, y otras, son sólidas en toda su extensión. 

Parietales. Existen en número de dos y están situados en la parte media y 
superior de la cabeza, contribuyendo á formar las paredes de la misma. Su 
figura en el hombre es cuadrangular, cóncava la superficie interna y convexa 
la externa, sus bordes son dentados para articularse por medio de sutura entre 
sí , con el frontal , el occipital , los temporales , el esfenóides, etc. En algrunos 
mamíferos los parietales están reunidos formando un solo hueso por haberse 
soldado las dos porciones laterales ; así en los rumiantes están formando una 
especie de faja que ocupa la parte media y superior de la cabeza. En otros se 
encuentran varios parietales , como en la liebre , que tiene enlaparte pos- 
terior y media de estos y delante del occipital, una pieza triangular, que es el 
iníer-parietal , ó suelen encontrarse divididos cada uno de ellos en dos partes. 
En el delfin y otros cetáceos no se unen los parietales en su parte media, 
articulándose el frontal con el occipital. 

Occipital. Este hueso consta de una parte superior que es casi vertical y 
otra horizontal. La porción vertical en su superficie externa presenta diferentes 
asperidades para dar inserción á diversos músculos ; la interna está dividida 
en cuatro pequeñas fosas por medio de una elevación cruciforme. En la por- 
ción horizontal hay un agujero oval de gran tamaño, que dá paso á la medula 
espinal; este agujero se llama occipital, á sus lados se advierten dos cóndilos, 
por medio de los que se articula la cabeza con la primera vértebra de las cer- 
vicales; delante de él se encuentra una apófisis llamada basilar, i)or formar 
parte de la base del cráneo: está articulada en su parte anterior con la poste- 
rior del esfenóides. Se advierten también otros varios agujeros en esta parle 
que dan paso á nervios craneales ó á vasos sanguíneos. En los demás mamí- 
feros presenta este hueso la particularidad de que los cóndilos se van diri- 
giendo cada vez mas hacia la parte posterior, aunque nunca llegan á unirse, 
permitiendo al animal volver la cabeza con mas facilidad; I03 cóndilos y la 
apófisis basilar tardan bastante en soldarse, á diferencia de lo que sucede con 
la porción vertical, que á pesar de tener cuatro centros de osificación, llegan 
á reunirse muy pronto todos ellos. 

Encima y á los lados del occipital, y debajo de la parte posterior de los pa- 
rietales, se encuentra un par de huesos que son los temporales (témpora, sie- 
nes); alojan el órgano del oido, y se dividen en tres partes que son la escamosa, 
la petrosa ó peñasco, y la mastoídea. La porción escamosa, comparada con una 
valva de ostra, ostá situada encima de las otras dos y se articula con los pa- 



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MOTILIDAB. 75 

riciales y el occipital: ea su superficie externa que es convexa, hay una apó- 
fisis dirigrida hacia la parte anterior que reunida con otra de uno de los huesos 
de la cara, forma el arco cigamático; en el origen de está apófisis, llamada 
también cigomática, y en su parte inferior hay una cavidad glenoídea para ar- 
ticularse con la mandíbula inferior. El peñasco ó porción petrosa , así llamado 
por su extremada dureza , está colocado en la parle interna de las otras dos, 
su forma es algún tanto semejante á una pirámide , contiene en lo interior el 
órgano del oído y está atravesado por diversos conducios, tortuosos algunos 
de ellos: también se hallan en él los conductos auditivos extemo é interno, y en 
su cara inferior la apófisis estilóides. La porción mastoldeaj así denominada por 
su semejanza con un pezón (tiacó<;, mama) está situada en la parte inferior del 
temporal y contiene en su interior diferentes celdillas que cotnunican con el 
oído medio. Estos huesos se articulan con el occipital , parietales y esfenóides. 
Sufren bastantes modificaciones en los diversos mamíferos; la porción mastoí- 
dea desaparece en casi todos , lo mismo que la apófisis esliloides , que está 
reemplazada por la para^stilóides correspondiente al occipital: en los cetáceos 
la porción petrosa es.tá separada de estos huesos y aun del cráneo. La apófisis 
cigomática es poco arqueada en los animales frugívoros, perx) en los carnívo- 
ros lo está mucho, formando de esta manera un puente cigomático bastante sa- 
liente. 

Esfenóides. Este hueso se encuenti^a en la parle inferior y media del crá- 
neo, reuniendo todos los demás , y de aquí su nombre procedente del griego 
wj»^v, que significa cuña. Se divide para su estudio en cuerpo y alas, que son 
unas apófisis fijas á los lados: el cuerpo es algún tanto cúbico, su cara posterior 
está articulada con la porción basilai* del occipital ; la superior presenta hacia 
la parte anterior y á los lados unas apófisis llamadas pequeñas alas, detrás de 
estas hay un surco por donde corren los nervios ópticos, y posteriormente una 
superficie llamada süla turca ó fosa pituitaria. La cara anterior se articula con 
el etmóides y presenta los orificios de entrada de los senos esfenoidales que hay 
en lo interior; la cara inferior llena de asperidades, corresponde á la abertura 
posterior de las fosas nasales, y se articula con el vómer, las laterales están 
unidas con las grandes alas , que son unas láminas muy extensas que concur- 
ren á formar la órbita, y presentan hacia su base y por debajo otras apófisis 
llamadas terigoídeas. Este hueso se encuentra articulado con casi lodos los del 
cráneo y con algunos de los déla cara. En casi lodos los mamíferos se encuen- 
tra dividido en dos porciones; una anterior y otra posterior: las alas varían 
mucho en cuanto á su extensión y forma. 

Stmóides. Este hueso está fonnado por una lámina superior horizontal, y 
dos masas laterales; la lámina horizontal presenta en su parte media y ante- 
rior una apófisis llamada cresta del gallo, lo restante eslá lleno de agujeros por 
donde salen los filetes nerviosos procedentes del olfatorio: habiéndose compa- 
rado esta lámina con una criba, de aquí la denominación de hueso etmóides ó 
criboso que se le dá (^8|xó<;, criba). Esta lámina en su superficie inferior pre- 
senta otra perpendicular á ella que contribuye á formar el tabique de separa- 
ción de las fosas nasales. A los lados de aquella y separadas por una ranura, se 
encuentran las dos masas laterales que forman una infinidad de celdillas, senos 
etmoidales, Esle hueso se encuentra encajado por la lámina cribosa en la esco- 



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76 OHGANOGRAFIA Y FISIOLOGÍA, 

ladura eluioídal dei frontal y además de articularse cou él , lo verifica con 

varios de la cara, como el vómer, los nasales, maxilares, lacrímales, etc. 

La CARA está compuesta de huesos, cuyo número varía seg'un se consideren 
ó no como distintas algunas láminas óseas, que unas veces se encuentran arti- 
culadas, y otras soldadas con los huesos mas próximos á ellas. 

Forman gran parte de la mandíbula superior los maxilares en el hombre, 
huesos bastante complicados; en ellos hay una cara externa con una apófisis 
eu su parte antero-superior que se articula con el frontal y nasales, y se llama 
ascendente: la eminencia malar, situada en la parte superior externa, que se 
articula con el pómulo, en el borde inferior se encuentran los alveolos de los 
dientes y por esto se le llama también borde alveolar: la superficie superior 
algo cóncava forma casi todo el suelo de las órbitas; se articula por su borde 
interno con los lacrimales anteriormente, las masas laterales del etmoides ea 
el medio y los palatinos posteríormente: la cara interna presenta en la parte 
media la entrada del seno maxilar ó cueva de Higmoro ; detrás de este orificio 
hay una superñcie áspera para articularse con la porción ascendente del pala- 
tino: debajo del mismo está la apófisis palatina, cuya superficie inferíor forma 
el cielo de la boca y la superíor algo cóncava el suelo de las fosas nasales; su 
boréc posterior se articula con la porción horizontal de los palatinos, y el inter- 
no al reunirse con el compafiero forma un canal en la parle superior para reci- 
bir el borde inferior del vomer; en la parte anterior se encuentra el conducto 
incisivo, medio i>ara cada maxilar en la parte inferior y completo en la superior: 
por este conducto comunica la boca con ambas fosas nasales: los maxilares se 
articulan uno con otro por yusta-posicion. Cada maxilar se encuentra dividido 
en dos en la primera edad en el hombre; y esta división subsiste en los demás 
mamiferos durante su vida; la parte del borde alveolar que lleva los incisivos, 
con otra en la dirección de la apófisis ascendente, se separa y se denomina hueso 
intermaxilar ó incisivo, uno correspondiente á cada maxilar; á veces están tan 
desarrollados los intermaxilares que llegan á articularse, no solo con los na- 
sales, sino con el frontal: con frecuencia la eminencia malar se prolonga en una 
apófisis, que forma también parte del arco cigomático. Estos huesos son muy 
interesantes, pues indican en el borde alveolar el número y desarrollo de los 
dientes de la mandíbula superíor. 

Pómulos: forman la parte ántero-súpero-lateral de la cara: su superficie ex- 
terna es convexa y algo desigual, la interna cóncava y forma parte de las fosas 
orbitaria y temporal; se articula este hueso por su borde inferior con la emi- 
nencia malar del maxilar, con el frontal por un ángulo que presenta en la parle 
superíor, y con la apófisis cigomática del temporal por otro ángulo situado en 
la posterior, formando así el puente de su nombre. En los demás mamíferos los 
(lómulos van perdiendo en importancia, dejan de articularse con los frontales, 
faltando entonces el tabique óseo entre las órbitas y fosas temporales: á veces se 
encuentran como suspendidos en el arco cigomático (conejo de Indias), ó redu- 
cidos á tan poca cosa que no se reúnen con la apófisis cigomática mas que por 
tejido celular, faltando el arco óseo (oso hormiguero, fig, 47). 

IiacrimaleB ó úngüiB; estos huesos tienen poca importancia en el hombre; 
son dos láminas, una para cada órbita, cuya pared interna forman en parte; 
están articulados con los maxilares, etmoides, frontal y conchas inferiores; coa- 



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MOTíLIAD. 77 

curren á formar con el maxilar el canal lacrimal, c^ue se continua con el con- 
ducto nasal; pero en los demás mamíferos adquieren un g^ran desarrollo y for- 
man parte de la cara» saliendo de la órbita. 

Nasales. Se les dá también el nombre de propios de la nariz y cuadrados; 
forman el lomo de la naria en la parte superior, concurriendo á la formación de 
las fosas nasales: son dos láminas cuadrangulares y articuladas con el frontal, 
maxilares y entre si por el borde interno: suelen soldarse constituyendo un solo 
hueso (muchos monos): en el oso hormig^uero son muy largos, y en el delñn 
están reducidos á dos tubérculos. 

Palatinos: se componen en el hombre de una lámina horizontal y otra verti- 
cal: la primera forma con su cara superior acanalada la parte posterior del suelo 
de las fosas nasales , y con la inferior, que es áspera, la superior del paladar: 
se articula con los maxilares por su borde anterior, con el palatino del otro lado 
por el interno, resultando de esta unión otra ranura semejante á la que hay en 
los maxilares: el borde posterior es libre y ondeado para la inserción del veio 
del paladar. El borde externo se continua con la porción ascendente unida al 
maxilar, que concurre á formar el suelo de la órbita: están articulados por esta 
porción con ^el esfenóides, etmóides, conchas inferiores, etc.: forman en los 
mamíferos una gran parte de las órbitas , estando á veces muy desarrollada la 
porción horizontal. 

Vómer: así llamado por haberle comparado con la reja del arado que re- 
cibe en latín este nombre; es un hueso plano que forma la parte posterior del 
tabique de las fosas nasales; se articula por su borde superior, dividido por una 
hendidura, con el esfenóides, por el interior con la ranura que forman los ma- 
xilares y palatinos: su borde posterior es libre y está cerca de la abertura pos- 
terior de las fosas nasales. 

En lo interior de estas hay algunas láminas óseas que aumentan su super- 
fície: tales son las conchas esfenoidales que tapan en parte la entrada de los 
senos de esta denominación, y las conchas inferiores que ejecutan lo mismo con 
la de los maxilares: estas se encuentran poco desarrolladas en el hombre; pero 
en los demás mamíferos, sobre todo en las fieras, roedores y rumiantes, for- 
man un conjunto inestricable de láminas, unidas unas con otras, que contribu- 
yen á la ^ande extensión de la pituitaria. 

Manditmla inferior: está formada por un solo hueso en el hombre en la edad 
adulta: se compara su forma á la de una herradura: pero las dos ramas que 
la forman se encorvan y dirigen hacia arriba asi que llegan á la parte posterior; 
en la primera edad está dividida en dos huesos unidos en la parte anterior y 
media por un cartílago, y de aquí el nombre de sinfisis de la mandíbtUa que se 
dá á esta parte; debajo, en la superficie externa, se encuentra la barbilla , en 
la interna la apófisis geni. £1 borde superior presenta los alveolos de los dientes 
en la porción horizontal , y la ascendente primero una apólisis llamada coro- 
nóides, detrás la escotadura sigmoidea que la separa del cóndilo de la mandibula^ 
oval, transverso y sostenido por un cuello; el borde inferior forma el ángulo de 
la mandibtda en el punto en que cambia la dirección de las ramas. En casi todos 
los mamíferos está formada la mandíbula por dos huesos articulados por sutura 
en la parte anterior;. son muy prolongados en los que tienen larga la cara y 
agudo el ángulo facial; la apófisis coronóides , está muy desarrollada en todos 



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78 ORGANOGRAFIA Y FISIOLOGÍA, 

los que se alimentan de sustancias resistentes: el cóndilo es transverso en las 
lleras y longitudinal en los roedores: también el ángulo de la mandíbula es 
muy áspero en todos aquellos que tienen que ejecutar fuertes presiones. 

Hióides: comprende Carus este hueso en el esplacno-esqueleto ; pero sus 
conexiones con los huesos de la cabeza, tanto en los mamíferos como en los de- 
más osteozoos, no permiten separarlo del neuro-esqueleto á cuyo sistema 
pertenece. En el hombre forma medio círculo cuyas extremidades reciben 
el nombre de grandes astas, hay dos apófisis en su borde* superior que se lla- 
man peqtieñas astas; está situado en la base de la lengua, delante de la la- 
ringe y en unión con la apófisis estilóides del temporal mediante un cordón 
de tejido celular. La forma del hióides varía bastante en los demás mamíferos; 
es notable en los aragiuitos (Mycetes) porque el cuerpo está formando una 
gran cavidad de paredes muy delgadas, que comunica con la laringe. 

Considerada la cabeza en conjunto, su forma ofrece considerables variacio- 
nes, pues dirigiéndose el frontal hacia la parte posterior y deprimiéndose la 
frente , los huesos maxilares y la mandíbula inferior se prolongan y forman un 
hocico cada vez mas pronunciado , resultando menor sucesivamente el ángulo 
facial. 

Además de la gran cavidad formada por los huesos del cráneo, en la que 
se encuentra contenido el encéfalo, hay otra de bastante importancia, tales son 
ios fosas temporales , situadas en la parte lateral-anterior de la cabeza, com- 
puestas en el hombre por los temporales, parietales, frontal y pómulos; con- 
tienen el músculo temporal. Estas fosas están separadas en el hombre y algu- 
nos monos de las orbitarias que alojan el globo del ojo; constituyen estas los 
huesos frontal, esfenóides, etmóides, maxilar, lacrimal, pómulos y palatinos, y 
están situadas en la parte superior de la cara debajo de la frente: en los demás 
mamíferos se encuentran separadas de las temporales solo por una membrana. 
Las fosas nasales, situadas en la parte media de la cara, están compuestas por 
los huesos maxilares, palatinos etmóides, conchas inferiores y vómer: este, 
con la lámina perpendicular del etmóides, forma el tabique de separación entre 
una y otra. La cavidad bucal se encuentra en la parte inferior de la cara y se 
halla formada por los maxilares y palatinos en la parte superior, por la mandí- 
bula inferior y el hióides en la opuesta. 

Tronco: se compone de tres partes que son \a columna vertebral, serie do 
piezas situadas en la parte posterior del cuerpo en el hombre , superior en los 
animales cuadrúpedos, que forman un conducto en el que está contenida y pro- 
tegida la medula espinal, las costillas, arcos que se estienden desde la columna 
vertebral hasta la parte anterior en que se reúnen con otra serie de piezas , á 
que se dá el nombre de esternón, que es la última que entra en la composición 
del tronco. 

La columna vertebral, raquis ó espinazo es una de las partes mas interesan- 
tes, del neuro-esqueleto, y por esto existe constantemente en los osteozoos, lo 
mismo que la cabeza. Cada una de las piezas que la constituyen se llama vér- 
tebra, del verbo latino verteré, girar. Esta pieza del neuro-esqueleto es la ele- 
mental de todo él para algunos anatómicos, así es que no consideran la cabeza 
mas que como una serie de vértebras muy desarrolladas en su porción anular; 
y los huesos de las extremidades, también como vértebras en las que ha des- 



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a.e. 



MOTILIDAD. 79 

aparecido la porción anular y se han prolongado los cuerpos de un modo nota- 
ble. Cada vértebra, en general, se compone de una parte mas ó menos cilin- 
drica á la que se dá el nombre de cuerpo (fig, 48) cuyas dos extremidades se 
articulan con otros huesos de su especie. En la parte posterior 
del cuerpo de la vértebra en el hombre hay un semi-anillo, que 
es la porción anular, que con el cuerpo forma un conducto corto, 
parte del vertebral. Diversas eminencias se encuentran en las 
vértebras; una, situada en la parte media de la porción anular, 
es la apófisis espinosa; dos, una á cada lado, en la unión de la p. "'^ vértebra 
porción anular con el cuerpo, son las apófisis transversas, y dos dorsal humana{i). 
en la parte anterior y otras dos en la posterior (superior é infe- 
rior en el hombre) las articulares; estas ofrecen en sus extremos caritas, por 
medio de las que se unen las inferiores de una vértebra con las superiores de 
la siguiente: suele haber también alg-unas veces en las vértebras de los mamí - 
feros, otra apófisis articulada con el cuerpo en la parte opuesta á la porción 
anular, se llama espinosa inferior, y nace del cuerpo de la vértebra por dos 
ramas, de modo que forma con él otra especie de conducto: con alguna fre- 
cuencia, las apófisis espinosas inferiores están separadas y se les llama entonces 
huesos upsiloides por su semejanza con la r. 

Se ha dividido la columna vertebral para su estudio en diversas partes, ó 
regiones en las que por punto general están las vértebras modificadas de una 
manera semejante: cinco son las regiones admitidas (fig, 49), la primera llama- 
da cervical, está compuesta por las vértebras que se extienden desde la cabe- 
za hasta las que llevan costillas; la segunda es la dorsa/, comprende todas 
las que se encuentran en este caso; la tercera ó lumbar está 
formada por las vértebras que median entre la dorsal y 
la cuarta , ó sacra , cuyas vértebras se articulan con la por- 
ción basilar de las extremidades abdominales; terminán- 
dose el espinazo en la región quinta, caudal ó coxígea, que 
va desde la sacra hasta el extremo. 

Begion cervical. Esta región en casi todos los mamífe- 
ros está compuesta por siete vértebras; sin embargo, en 
una especie de perezoso se encuentran nueve, en el manatí 
seis solamente. EsUin caracterizadas en el hombre por tener 
el cuerpo mas ancho transversalmente que de adelante 
atrás, el conducto vertebral es algún tanto triangular, las 
apófisis espinosas dirigidas hacia abajo, acanaladas en su 
borde inferior y bifurcadas en la extremidad, siendo bastante 

corlas á escepcion de la última; las transversas igualmente Fj»- 4^- ^<>'*«»»« »«'- 
,, '^ . . ' c ' .i.ijj ,1^ ^«*^fl' f^ hombre (í). 

acanaladas en la parle mferior, están taladradas en la base 

por un agujero que dá paso á la arteria vertebral. Son notables entre ellas la 

primera llamada atlas, porque sostiene la cabeza, y la segunda axis , por 

girar sobre ella el atlas; está en el hombre formada la primera por la poütfion 

anular tan solo, no percibiéndose distintamente el cuerpo; en su parte 

(I) r., cuerpo: a., articulación con la costilla; a.t. , apónsis trasversa; a.^., apófisis espinosa. 
(i) r<»., rf'gion cervical: d., dorsal; /., lumbar, *., sacra; eo., coxígea o caudal. 




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80 ORGANOGRAFIA Y FISIOLOGÍA, 

supero-anterior presenta dos cavidades para la articulación de la cabeza, 
mediante los cóndilos occipital; en la superficie interna y anterior del anillo que 
forma, hay una carita para articularse con una apófisis de la segunda, á los 
lados de esta carita se advierte un tubérculo en el que se inserta un ligamento 
transverso Jque divide en dos conductos el de la vértebra; el anterior para 
una apófisis articular del axis, y el posterior mayor que dá paso á la medula 
espinal. Apenas se ven vestigios de la apófisis espinosa, las transversas son 
cónicas y están poco desarrolladas, presentando en la base el conducto para 
la arteria vertebral. El axis tiene un cuerpo bastante prolongado y su extremi- 
dad superior termina en una apófisis cónica llamada odarUóides (¿$4ü<-¿8<Svtoc, 
diente) por haberla comparado con un diente, la cual en su parte anterior 
tiene una carita articular; se introduce esta apófisis en el conducto anterior del 
atlas que puede girar sobre ella acompañándola en este movimiento la cabeza, 
la cual verifica de este modo los movimientos laterales: la apófisis espinosa 
del axis está bastante desarrollada, es comprimida y forma una especie de 
lámina. La última de las vértebras cervicales se aproxima por su forma á la^ 
dorsales, su apófisis espinosa es muy larga. 

En los demás mamíferos, aun cuando la región cervical varia en su longitud, 
el número de vértebras es casi constante : en los mamíferos que no tienen ór- 
ganos especiales de prensión , y esta se ejecuta por medio de las mandíbulas, 
la longitud del cuello es con corta diferencia igual á la altura del cuarto de- 
lantero; de este modo pueden con facilidad coger los objetos del suelo sin tener 
necesidad mas que]]de bajar la cabeza y la cerviz , como sucede en el caballo, 
ciervo, buey, etc. La longitud del cuerpo de las vértebras está en razón direc- 
ta de la del cuello, y su articulación es muy notable en los que á una cabeza 
voluminosa reúnen una región cervical bastante larga. Su unión en este caso 
se verifica por medio de cabezas situadas en la parte anterior del cuerpo , que 
se introducen en profundas cavidades que hay en la posterior de estos mismos 
huesos : las apófisis espinosas suelen estar poco desarrolladas por punto gene- 
ral; las transversas, esceptuando la última y á veces la primera, están todas 
atravesadas en su base por la arteria vertebral ; las del atlas son muy gran- 
des, comprimidas y en forma de alas en todos los que tienen voluminosa la 
cabeza ó han de ejecutar fuertes tracciones con la misma: el axis suele tam- 
bién presentar muy desarrollada la apófisis espinosa, formando una lámina 
vertical mas ó menos estensa. 

Begion dorsal. Se distinguen las vértebras de esta región porque sus 
cuerpos son tan anchos transversalmente como de adelante atrás; el conducto 
vertebral es oval, las apófisis espinosas están dirigidas hacia la lumbar, y las 
transversas tienen en su superficie anterior una carita articular para unirse 
con las costillas , existiendo también una media carita en ambos lados y en los 
dos extremos del cuerpo de las vértebras, que en la reunión de unas con otras 
forman caritas completas pai:a la articulación con la cabeza de la costilla. El 
número de vértebras dorsales es de doce en el hombre, pero varia en los demás 
animales; así es que hay diez y ocho en el caballo, diez y nueve ó veinte en 
los rinocerontes, y hasta veinticuatro en una especie de perezoso. Las apó- 
fisis espinosas de estas vértebras, 'bastante desarrolladas en el hombre, lo 
están aún mas en los mamíferos, para dar inserción al ligamento cervical , que 



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MOTILIDAI). bl 

fíjándosc en la parle media de la lámina vertical del occipital, sostiene la ca- 
beza situada á veces en la extremidad de un cuello muy largo. En las apófisis 
transversas hay una carita en la parte anterior para articularse con la tube- 
rosidad de la costilla, que falta en las líltimas, en las que también hay una 
sola faceta articular, pero entera, en la parte superior del cuerpo, para unirse 
con la cabeza de los arcos costales. 

Begion lumbar. Se distingrue la región lumbar en el hombre porque sus 
vértebras tienen el cuerpo mas ancho transversa I mente que de adelante 
atrás; el conducto vertebral es algo triangular; las apófisis espinosas, bien 
desarrolladas, son casi perpendiculares al eje del cuerpo, sucediendo lo mismo 
con las transversas: estas vértebras son mayores que las cervicales y dorsales; 
su número es el de cinco , variando en los demás mamíferos desde dos en un 
oso hormiguero , hasta diez y ocho en el delfín ; sin embargo lo mas común es 
encontrarlas en número de cinco, seis ó siete: en los que tienen la cola larga 
y en los muy corredores, las apófisis transversas están dirigidas hacia ade-^ 
lante, dando así una inserción favorable á los músculos que la mueven: faltan 
estas en el Echidna. 

Begion sacra. Ha sido llamada así porque era ofrecida á los dioses de 
la gentilidad: se compone de un número vario de vértebras, unidas casi 
siempre las unas á las otras, formando un solo hueso articulado en su parte 
anterior con la última vértebra lumbar, en la posterior con la primera coxigea 
y á los lados con los de las caderas. Esta región consta de cinco vértebras 
en el hombre, variando desde una, en muchos cetáceos, hasta nueve en algu- 
nos armadillos. Su forma influye en la posibilidad de mantenerse el animal en 
equilibrio en sus extremidades abdominales solamente, así en el hombre, 
algunos monos, oso, etc. la región sacra es triangular, muy ancha en la parte 
anterior y de este modo quedan separadas las extremidades entre cuyas por- 
ciones basilares se encuentra. Habiéndose soldado las vértebras que la consti- 
tuyen, por sus cuerpos y porciones anulares, en su parte anterior y posterior 
hay agujeros que reemplazan á los de conjunción, dando salida á los nervios; 
sus apófisis espinosas suelen estar muy poco desarrolladas, pero las trans- 
versas lo están mucho, para articularse con el íleon y á veces el ísquion, hue- 
sos que forman parte de la cadera. 

I*a región coxigea ó caudal, así llamada porque forma la cola, se compone 




Fig. 50. Neuf tí -esqueleto de Halicore dugong C. 

de un número vario de vértebras; algunas veces faltan por completo, como 
sucede en los bermejizos {Pteropm), ó se compone de un corto número como 

li 



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S2 í)RGANOGRAFIA Y FISIOLOGÍA, 

en el hombre y monos antroi)omorfos; pero en casi lodos los demás mamí-^ 
feros es larga. En el hombre hay en esla reg:ion solo tres ó cuatro, reducida.*» 
únicamente al cuerpo, habiendo desaparecido la porción anular y las apófisis: 
en los mamíferos, cuya cola es larg^a, lleg:an hasta cuarenta y seis vértebras 
como en el tato, y las primeras tienen región anular y apófisis bien marcadas, 
existiendo en la parte inferior del cuerpo huesos upsilóides, perfectamente 
visibles en los cetáceos, sirenios (^g. 50), canguro, etc., pero las últimas están 
reducidas al cuerpo, viéndose tan solo vestigios de apófisis. 

Las vértebras en estas diversas regiones, además de estar unidas por sus 
cuerpos mediante los cartílagos y las apófisis articulares anteriores y poste- 
riores, lo están también por ligamentos que pasan de unas á otras y aumentan 
la consistencia del eje que forman: hay lambien otros que pasan de una apófi- 
sis espinosa á otra, sucediendo lo mismo en las transversas. Aunque los movi- 
mientos de cada vértebra son muy poco estensos, no sucede lo mismo á todo 
el espinazo que es bastante flexible, porque sus movimientos son el resultado 
de los parciales de las vértebras de que se compone. Al reunirse unas con otras 
dejan á cada lado en su porción anular, muy cerca del cuerpo, un agujero 
llamado de conjunción, porque resulta de las escotaduras que cada una pre- 
senta, tanto en la parte superior como en la inferior: estos agujeros dan paso á 
los nervios espinales. La columna vertebral en su parte anterior en el hombre, 
es cilindrica por la reunión de los cuerpos de las vértebras: en la posterior for- 
ma dos canales con las apófisis espinosas y las transversas, llamados veríefrra- 
les; mirada por los lados {fig, 49) presenta cuatro curvaturas, una en la región , 
cervical, cuya convexidad está dirigida hacia adelante , otra en la dorsal hacia 
atrás , la curvatura de la lumbar hacia adelante y la de la sacra hacia atrás. 

Costillas. Son estas unos arcos dirigidos desde las vértebras dorsales hasta 
la parte anterior del cuerpo en el hombre y separadas generalmente por el 
esternón; constan casi siempre de despiezas á cada lado, una articulada con 
este hueso, otra con aquellas, y se reúnen por su extremidad libre; laque se 
articula con la vértebra se llama costilla vertebral, y esternal la que lo verifica 
con el esternón ; cuando se consideran ambas piezas como un solo hueso, 
entonces se le dá ¡el nombre de costilla vértebro^estemal , para distinguirlas de 
algunas que; constando de una sola pieza, solo se articulan con las vértebras 
ó con el esternón: denominación mas exacta que la de verdaderas y falsas. En 
los mamíferos , las primeras costillas son siempre vértebro-esternales , y tan 
solo las últimas carecen de piezas que las prolonguen hasta el esternón : el 
número de pares de costillas es igual al de vértebras dorsales; pero el de vér- 
tebro-esternales y el de vertebrales puede variar según las diversas especies. 
Estas se presentan osificadas en la edad adulta, pero las esternales suelen per- 
manecer cartilaginosas durante toda la vida; sin embargo, en los armadillos, 
megaterio, etc., están osificadas, si bien no en toda su extensión. 

Las costillas, como huesos largos, se dividen en cuerpo y extremidades; su 
extremidad vertebral está terminada por una cabeza articular, dividida por una 
línea saliente correspondiente á la ranura que queda entre las dos vértebras 
al reunir sus medias caritas para formar aquella en que se articula esta parle 
de la costilla. No lejos de la cabeza se encuentra otra eminencia llamada tnbe^ 
roüidady que so uno con las carilas qno existen en las apófisis transversas de 



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MOTllJDAD. S3 

las vértebras dorsales: el cuerpo de la costilla se eucorva g:eneralínente en eslc 
punto dirigiéndose hacia la parte anterior; es bastante comprimido, y en su 
borde inferior acanalado recibe los vasos y nervios intercostales; la otra extre- 
midad se une con la esternal correspondiente , la cual se articula con el ester- 
nón; las costillas puramente vertebrales se recarg^an unas sobre otras ed su es- 
tremidad, y algunas permanecen flotando entre los músculos adyacentes. En 
el hombre hay siete pares de costillas vértebro-esternales y cinco vertebrales 
(/íjf. 51); la primera vértebro-esternal es muy corta y tiene dirigida una de las 
caras hacia arriba y la otra hacia abajo ; la segunda , mas larga y encorvada 
que la primera, tiene ya algo inclinada hacia afuera una de sus superficies; las 
demás van aumentando en longitud hasta la sétima, decreciendo desde la octava 
hasta la duodécima, que es bastante corta: la octava ó primera vertebral se re- 
carga sobre la sétima y sucesivamente lo verifica la posterior sobre la anterior; 
las dos últimas están poco encorvadas, carecen de tuberosidad y permanecen 
libres por uno de sus estremos, por lo que se les llama fluctuajites. En algunos 
mamíferos son notables las costillas por su grande anchura, como sucede en los 
perezosos, oso hormiguero, etc.: en las fieras por el contrario, son muy es- 
trechas y á veces casi cilindricas. 

Esternón. Esta porción del tronco es una serie de piezas colocadas en la 
parte anterior ó inferior del cuerpo del animal, según su posición, entre las cos- 
tillas esternales; la consideran hoy muchos anatómicos como una columna 
vertebral anterior, reducida simplemente á los cuerpos de las vértebras y arcos 
costales. El número de piezas es igual al de pares de costillas esternales mas 
una, y están articuladas por caritas que resultan de la unión de unas piezas con 
otras, como sucede en las vértebras relativamente á los arcos vertebrales. En 
el hombre el esternón es bastante ancho, influyendo en la forma del pecho y 
en la separación de las extremidades torácicas, impropias por lo mismo para 
la progresión. La primera de las piezas esternales es algún tanto escotada en 
la parte superior, y presenta en cada lado, una carita articular para la clavi- 
cula correspondiente y debajo otra para la primera costilla, con la que suele 
con frecuencia soldarse; en la parte inferior hay una carita articular para unirse 
con la segunda pieza esternal, la cual suele unirse con las demis, formando un 
hueso único: á los lados en la unión de estas piezas, se advierten caritas arti- 
culares para las costillas: en la parte inferior hay un cartílago, puntiagudo cu 
imo de sus extremos, que recibe por esto el nombre de xifoides ó ensiforme y el 
cual no llega á osificarse sino en una edad muy avanzada. En los mamíferos 
que se sirven de sus extremidades anteriores para la progresión, las piezas 
esternales son comprimidas y la primera de ellas carece por punto general de 
caritas articulares para las clavículas por faltar estos huesos: en el topo y mur- 
ciélagos está muy desarrollada la primera pieza y hay una cresta en la parle 
media de las demás para dar inserción á los robustos músculos que mueven 
las extremidades torácicas: también es muy ancho en los cetáceos. 

Extremidades. Se llaman extremidades una especie de palancas mediante las 
cuales se verfica mas particularmente la locomoción: en los osteozoos se cuen- 
tan en número de cuatro cuando mas, de las que dos eslán fijas por su base á 
los lados del tórax y reciben por esto la denominación de torácicas, y las otras 
dos articuladas con la reirion sacra, escoplo á voces en los pocos, se llaman 



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84 OKGANOGKAFIA Y FISIOLOGIA. 

abiUnninales. No siempre existen las cuatro extremidades ; unas veces fallan 



Ir. 



pa. 




t'igiira 51. Neuro-mmeldo del hombre {[}. 

tüdiis ellas, como en las culebras y alumnos peces, otras ya las torácicas, ya 

(i) fr., froiiUl; pa., parietal; or., órbita; /<•., temporal; m./., mandíbula inferior; ü.c, vér- 
tebras cervicales; o m., omóplato; c/., clavícula; /i., húmero; t\/., vMebraa lumbares; í., íleon; f«., 
cubilo; ra., radio; en., carpo; m.f., metacarpo; /«., falanges: /".<•. ft^miir; ro., rótula; tí., tibia: pe.. 
peroné; la., tarso; m.t., n»(l:itarso;fa.. falanges. 



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MOTILIDAD. Sr> 

las abdominales: entre los mamíferos , los cetáceos carecen de las abdomi- 
nales, existiendo siempre las torácicas. En ellas se encuentra una notable 
homología de composición, y se pueden dividir en el mismo número de 
parles y en cada una de estas suele haber el mismo número de huesos, con la 
diferencia tan solo de que estén más ó menos desarrollados. Se dividen en una 
porción basilar, á que se dá el nombre de hombro en las torácicas, y cadera en 
las abdominales: se articula con esta parte una palanca llamada brazo en las 
primeras, muslo en las segundas : sigue á esta palanca, que está compuesta de 
un solo hueso, otra que lo está por dos y que es el antebrazo en las unas y la 
pierna en las otras, terminándose las extremidades por la mano ó el pié res- 
pectivamente. 

Hombro. Está compuesta la porción basilar de las extremidades torácicas 
60 el hombre por dos huesos, que son el omóplato y la clavicula. El omóplato, 
escápula ó espaldilla es un hueso plano y triangular, aplicado, á la parte poste- 
rior y superior del tórax, encima de las costillas; su superficie interna es algo 
cóncava y la exlerna está dividida en dos fosas por una cresta saliente llamada 
espina, la cual termina en la apófisis acrómiony que tiene en su extremidad una 
cania articular para la clavícula: de los tres bordes que presenta el omóplato, 
en el superior, llamado cervical p6r mirar á la cerviz , hay una pequeña es- 
cotadura en forma de media luna, convertida en un agujero por los liga- 
mentos; el borde posterior, ó espinal, por estar dirigido hacia la columna ver- 
tebral, es delgado, y el externo ó anterior, grueso, se llama cosfi//a del omó^ 
plato; de sus tres ángulos es notable el superior y externo por presentar una 
cavidad glenoídea cuando está despojado el hueso de los ligamentos , pero 
cotiloídea en estado fresco, la cual sirve para la unión de la porción basilar 
con el hueso del brazo; en la parte interna de este ángulo, se encuentra una 
apóüsis bastante desarrollada á la que se dá el nombre de coracóides, y que 
en muchos osteozoos es un hueso separado que forma también parte de la ca- 
vidad en que se articula el húmero. 

Algunas variaciones ofrece el omóplato de los diversos mamíferos: nunca 
falla, pero está mas desarrollado, con la espina y apófisis saliente, en todos 
aquellos que, como el hombre , hacen grande uso de las extremidades toráci- 
cas; es lo que se advierte en los murciélagos, monos, etc. En los que se sirven 
de ellas solamente para la progresión {fig, 52) este hueso se prolonga , su cos- 
tilla y borde cervical son casi iguales y el espinal muy corto : la espina está 
bien desarrollada, pero falta la apófisis acrómion y la caracóides; en algunos 
hacia la parte media de la espina suele encontrarse otra apófisis dirigida atrás, 
llamada por esto recurrente. 

Clavicula: es un hueso que forma una especie de S en el hombre, articu- 
lado con la primera pieza del esternón y la apófisis acrómion : su extremidad 
esternal es bastante voluminosa, y laacromial, algún tanto deprimida: impide 
el que los omóplatos vayan hacia la parle anterior cuando las extremidades se 
dirigen al lado opuesto de aquel en que están situadas, así es que falla en 
todos los mamíferos que se sirven de las extremidades torácicas solamente 
para la progresión ó natación (paquidermos, solípedos, rumiantes, cetáceos). 
Está bien desarrollada en los cuadrumanos y quirópteros, en estos últimos 
mucho más proporcionalmente qu« en el hombre: en el gato, perro, etc. es ru- 



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80 ORGANOGRAFIA Y FISIOLOGÍA. 

dimeularia» únicaíiienle osificada en su parte media y unida por ligamentos al 

esternón y omóplato. 

Brazo. Está constituido por un solo hueso llamado húmero , que pertenece 
á los largos y se consideran en él las dos extremidades y el cuerpo. En el 
hombre la extremidad superior tiene tres eminencias, una mayor semiesférica, 
de superficie lisa, que es la cabeza, se articula con la cavidad glenoídea del 
omóplato; un poco mas abajo y en la parte externa hay otia áspera, llamada 
tuberosidad mayoi' para distinguirla de la menor, que esta situada anterior- 



Figura 58. Esqueleto del cameUo {{). 

mente entre la mayor y la cabeza: el cuerpo es cilindraceo , y en su parte pos- 
terior se vé una depresión oblicua bastante notable. La extremidad inferior 
está deprimida de adelante atrás; en ella se advierten dos superficies articu- 
lares, la una interna que forma una especie de ángulo entrante, por lo que se 
la llama polea, y otra externa, algún tanto esférica que es el cótidilo; á los 
lados se encuentran dos eminencias, la interna llamada epitrocleo, la ex- 
lerna, epicóndilo; en la parte anterior y encima de la polea hay una pequeña 
cavidad que recibe una apófisis del cubito cuando se dobla el brazo, y otra 
sobre el cóndilo en la cual se aloja la cabeza del radio: posteriormente hay una 
depresión muy grande ocupada por la apófisis olécranon en la extensión del 
antebrazo. En los mamiferos se advierte que este hueso tiene una longitud in- 
versa de una parte de la mano llamada metacarpo; es muy largo en el oran- 
gután, murciélagos, perezoso, etc.; y muy corto en el caballo y rumiantes; las 
tuberosidades algunas veces son superiores á la cabeza, y el cuerpo suele pre- 
sentar en la parte posterior crestas salientes para dar inserción á diversos 

(I) tr , vértebras cervicales: vd, vóiiebras dorsales; vi. . vertebras lumbares: r*, vértebras, 
sacras; 09., vértebras caudales; r, costillas: o. omóplato; A, húmero; cu. cubilo; r/i., carpo; 
jmr. , metacarpo; ph, falanges; fe.fóiwir, ro . rotula: l^. tibia: /a. íarso mt., uuM.ilarso. 



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MOTILIDAD. 87 

músculos; en la extremidad inferior desaparece á veces el cóndilo, pero la polea 
es muy profunda en estos casos. 

Antebrazo. Esta parte de las extremidades torácicas está compuesta por 
dos huesos llamados cubito ó hueso del codo, y radio: en el hombre tienen mo- 
vimientos independientes girando el radio sobre el cubilo y haciendo volver de 
este modo la superficie de la mano; ambos son huesos largos; la extremidad 
superior del cubito presenta anteriormente una apófisis llamada coronóides, y 
otra en la parte posterior olécranon, que forma el codo, están separadas por 
una escotadura articular conocida con el nombre de sigmoidea mayor, corres- 
pondiente á la polea del húmero; en su parte externa está la sigmoidea menor 
que se articula con una carita que hay en la cabeza del radio; el cuerpo del 
cubito es triangular; su extremo inferior tiene una apófisis hacia la parte pos- 
terior y una carita en la inferior para articularse con el hueso piramidal del 
carpo, y otra en su parte externa para verificarlo con el radio. Este hueso tiene 
en su extremidad superior, llamada cabeza, una depresión para unirse con el 
cóndilo del húmero y una carita interna para efectuarlo con la escotadura sig- 
moidea menor del cubilo, su cuerpo que es prismático, presenta el borde 
interno agudo para dar inserción al ligamento interóseo que le une al cubito; 
su extremo inferior mas abultado que el superior, presenta una cavidad lla- 
mada escafoidea para articularse con el hueso navicular y el semilunar; en su 
parte anterior hay una apófisis , la estilóides, y en la posterior una carita arti- 
cular para unirse con el cubito. Los movimientos que verifican estos dos hue- 
sos con el húmero, son de gínglimo , y el radio puede girar sobre el cubito de 
modo que se sitúe hacia su parte anterior. En los demás mamíferos rara vez 
existen esos movimientos del radio; en las fieras apenas son ya perceptibles, y 
en los paquidermos, solípedos, rumiantes, quirópteros, etc., faltan completa- 
mente, por la disposición que tienen estos huesos. En efecto, en el caballo por 
ejemplo, el radio está situado anteriormente , ocupando su cabeza el sitio de 
la apófisis coronóides, que ha desapíirecido del cubito; solo queda la olécra- 
non y una parle de la escotadura sigmoidea mayor, terminándose el hueso in- 
feriormente en un estilete íntimamente unido á la superficie posterior del radio, 
que es el único que se articula con los huesos del carpo. 

Mano. En tres porciones se divide esta última parte de las extremidades 
torácicas; hay primeramente dos series de huesos cortos que reciben el 
nombre de carpo ó muñeca, después otra de huesos largos que constituyen la 
palma de la mano y se denomina metacarpo, estando seguido cada uno de estos 
huesos por otros llamados en particular falanges, que forman los dedos. 

En el hombre, el carpo consta de cuatro huesos en cada fila que han reci- 
bido nombres particulares atendiendo á sus formas: principiando por el borde 
radial, están el navicular y semilunar articulados con el radio, el piramidal ó 
cuneiforme con el cubito, y el lenticular ó pisiforme sobre el anterior en la su- 
perficie palmar de la mano: la segunda fila, principiando también por el mismo 
borde, está formada por el trapecio, trapezoides, hueso grande y unciforme ó 
ganchudo; todos ellos se articulan entre si por superficies planas, y están 
reunidiis por fuertes ligamentos, algunos de los que forman una especie de arco 
en la superficie palmar, pasando por debajo de él diversos nervios y tendones. 
Las variaciones que presentan en los mamíferos son ó relativas á su número 



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88 ORGANOGRAFIA Y FISIOLOGÍA, 

que puede aumentar , dividiéndose por ejemplo el hueso grande , ó disminuir 
por haberse soldado alg:unos de ellos ; también puede variar algún tanto su 
forma; así en los solípedos , se presentan todos bastante deprimidos : el hueso 
lenticular ó pisiforme está muy desarrollado en todos los mamíferos esencial- 
mente cuadrúpedos, haciendo en estas extremidades el oficio de calcáneo ; es 
notable en el género Chrysochlcris , pues llega á articularse con el húmero^ 
siendo un hueso largo y formando parte del antebrazo. 

Metacarpo. Se compone el metacarpo en el hombre de cinco huesos lar- 
gos, cuya extremidad superior presenta una carita articular para unirse con la 
segunda fila del carpo , y otras laterales para verificarlo con los compañeros; 
el cuerpo tiene la superficie palmar un poco cóncavs^, y la correspondiente al 
dorso algo convexa, en la inferior hay una cabeza para articularse con las pri- 
meras falanges; están unidos los huesos metacárpicos en su extremidad infe- 
rior mediante ligamentos que ios ime íntimamente unos á otros, esceptuando 
el correspondiente al pulgar que queda libre y puede de esta manera oponerse 
á los demás; en esto consiste esencialmente lo que se llama mano en zoografia, 
y que puede existir también en las extremidades abdominales. En los mamí- 
feros los huesos metacárpicos se suelen encontrar con frecuencia en menor 4iú- 
mero, faltando primeramente el que corresponde al dedo pulgar, después el del 
meñique, luego el del índice y por último el del anular , quedando á veces tan 
solo el del dedo medio, como en el caballo. 

La longitud de estos huesos está en razón inversa de la del húmero; así es 
que en los rumiantes son largos, al paso que el húmero muy corto; su número 
suele ser igual al de los dedos; en los rumiantes, sin embargo, se observa que 
habiendo dos dedos bien desarrollados, existe un solo hueso metacárpico, pero 
se vé en él un canal en la parte anterior que indica estar formado por dos hue- 
sos de esta clase. 

Dedos. Existen en el hombre en número de cinco y cada uno está formado 
por tres huesos, escepto el pulgar que solo tiene dos, el primer hueso, ó sea 
el articulado con los metacárpicos, se llama falange y presenta en su extremidad 
superior una cavidad para su unión con la cabeza de este hueso y en la inferior 
otra en forma de polea, para las segundas falanges. Estas, llamadas también 
falanginas , no existen mas que en número de cuatro por faltar en el pulgar; 
su extremidad superior presenta en medio una escavacion correspondiente á 
las poleas de las falanges y la inferior otra para articularse con las terceras ó 
falangitas, que son las que terminan los dedos; se distinguen estas con faci- 
lidad por su extremidad inferior ensanchada y bastante áspera para dar inser- 
ción al pulpejo. 

Ya se ha indicado la relación en que están en los mamíferos los dedos con 
el número de huesos metacárpicos; la articulación de los falanges entre sí se 
efectúa igualmente por medio de poleas que solo permiten, como en el 
hombre , movimientos de gínglimo ; la última suele ser cónica y en los gatos 
está provista en su base de una especie de capuchón para dar mas consistencia 
á la inserción de la uña: en los murciélagos (fig. 53) son muy largas , como los 
huesos metacárpicos, contribuyendo á formar el ala. 

Extremidades abdominales: la porción basilar, da 6 cadera, se compone en 
la primera edad en el hombre de tres huesos llamados ilean, pubis é isquion. 



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MOTILIDAD. 89 

intimamenlc soldados en la edad adulta; son huesos pianos' y de forma 
irreg^ular. La cara externa dirigida por su parte superior hacia atrás y por la 
infeiior hacia adelante , ofrece primero una cavidad superficial , fosa iliaca 




Figura 83. Neuro-esqwleto (fe un m«rn>7ayo (I). 

extema, debajo de la que hay otra , cotiloidea , para articularse con la cabeza 
del fémur, áspera en su fondo para dar inserción al ligamento interóseo; en su 
borde inferior tiene una escotadura que dá paso á algunos vasos sanguíneos; 
debajo y delante de ella hay un agujero, llamado oval, que está tapado en 
estado fresco por la membrana obturaíriz. La superficie interna tiene en su 
parte superior otra fosa poco profunda , la iliaca interna , detrás de la cual hay 
una carita articular en forma de S para unirse con la parte lateral de la región 
sacra : de la mitad de esta carita articular parte una linea algo saliente , t/eo- 
pectinea, que va á unirse con la del otro lado en la parte anterior; debajo se 
encuentra el agujero oval ya mencionado. El borde superior, llamado cresta 
del Íleon, es grueso y está como dividido en dos labios; el borde interno se 
articula con el compañero mediante un cartílago , formando asi la slnfisis del 
pubis; en el borde posterior está la escotadura ciática dividida en dos por la 
espina del isquion, y delante de ella la tuberosidad del mismo , abultada y des- 
igual. Reunidos entre sí estos dos huesos por la parte anterior , y con la región 
sacra posteriormente, forman una cavidad irregularmente cónica, la pelvis, 
cuya base está dirigida hacia arriba , la línea ileo-pectínea forma el llamado 
estrecho, que separa la pelvis superior de la inferior, mas ensanchada en la 
parte media y que está limitada por el estrecho inferior de la misma ; presenta 
inferiormenle tres escotaduras, una anterior, que es el arco del pubis , sepa- 
rado de las ciáticas por las tuberosidades de los isquion , y estas una de otra 
por la región sacra y el coxis. 

No presentan estos huesos en los mamíferos otra particularidad que el ser 
mas estrechos é ir desapareciendo la línea ileo-pectínea ; las cavidades cotilo- 
ideas en vez de estar dirigidas hacia los lados, lo están hacia la parle inferior: 

(I) el, clavicula; h , húmero; cu, cubito; r, radio; co^ carpo; p >, pulgar, m", molacarpo; p'i, fa- 
langes; o, oiDÓplalo; (, fi^mur; /i, libia. 

12 



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9() OHGANOGIUFIA Y FISIOLOGIA. 

on el borde superior se advierten en los didelfos y ornilodciros dos pcíiucnos 
huesos d¡rig:¡dos hacia el tórax , que son los marsupiales {fig. 54) ; en los cer- 
ceos están reducidos los huesos de las caderas á dos, larg:os y delgados, unidos 
á una sola vértebra y entre si por medio de lig:amentos, siendo esto lo único 
que queda de las extremidades abdominales. 

El muslo está formado por un solo hueso •- 

que es el fémur: es larg:o y su extremidad supe- ^^^^ i \ /9 

rior presenta una cabeza para articularse con la %v «L • Jt mmr" »» 

cavidad cotiloidea de la pelvis; en la parte vK^^L^/ 

media de esta eminencia, hay un hoyo ó de- a^^m^H^ ^ 

presión desigrual para dar inserción al ligamento mSS m^má\ 

interóseo; está sostenida en el hombre por un f^^S^lrr- f- 

cuello largo que forma con el eje de su cuerpo íf iBsCTll 

un ángulo bastante pronunciado. Dos eminen- jIl^Eíil Wf 

cias ásperas tiene también la extremidad supe- ^^r \^ \ 

rior de este hueso, una en la parte externa que "^ 

es el trocánter mayor, con una fosa profunda pigu^g 54 p^/^,, ^ 

hacia atrás , y otra en la posterior , el trocánter omiiorrinco (i). 

menor y asi llamado por su tamaño. El cuerpo 

del fémur escilindroideo, ligeramente encorvado hacia atrás, donde présenla 
ima linea áspera divididp inferior y superiormente en dos; la bifurcación supe- 
rior termina en los trocánteres, la inferior en las ttiberosidades , que son unas 
eminencias situadas en la extremidad opuesta, en la parte externa y algún t^nlo 
superior de otras dos mayores y articulares, que son los cóndilos del fémur, 
unidos anteriormente por una polea y separados en la parte posterior por una 
cavidad profunda. En los mamíferos , el fémur, de la misma manera que el 
húmero, está mas desarrollado cuanto menos lo están los huesos metatársicos. 
El cuello que sostiene la cabeza vá siendo cada vez mas corto , llegando á faltar 
completamente en los rumiantes, en cuyo caso los trocánteres, sobre todo el 
mayor, se hace superior á aquella; la línea áspera suele convertirse en una 
cresta. 

Entre el muslo y la pierna hay un hueso corto, enteramente alojado en el 
espesor del tendón de un músculo (tríceps femoral) , que pertenece á la clase 
de huesos sesamoldeos , asi denominados por su semejanza con la simiente del 
sésamo ó alegría; huesos que se encuentran en los tendones y que tienen por 
objeto el hacer variar su modo de inserción en los huesos. La rótula , que es 
como se denomina este , presenta una superficie extema ó anterior áspera y 
convexa , y otra posterior lisa y con una forma á propósito para deslizarse por 
la polca del fémur; existe este hueso sesamoideo en casi todos los mamíferos; 
falta sin embargo en el canguro. 

La pierna, como el antebrazo, está compuesta de dos huesos, tibia, y pe- 
roné: el primero es triangular en su cuerpo, con un borde anterior agudo que 
constituye la espinilla; su extremidad superior, muy gruesa, tiene dos cavi- 
dades glenoideas, en las que se articulan los cóndilos del fémur; en su 

(1) 1., región sacra; fn., huesos marsupia les ; a. , agujeros de conjunción; c, cavidad coli- 
oídí*a. 



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MÜTILIDAD. 91 

parte exlerna y aljjo posterior se nota una carita articular para unirse con el 
peroné; en la extremidad inferior hay una cavidad, llamada escafoidea para 
articularse con el astrág:alo, una carita en la parte externa para verificarlo 
con el peroné y una protuberancia hacia dentro que forma el tobillo intento. El 
peroné es mucho mas delg:ado que la tibia y está situado en la parte externa y 
algo posterior de esta, con la que se articula por sus dos extremidades; la infe- 
rior forma el tobillo extemo y tiene otra carita para unirse con el astrág:alo en 
en su parte externa. En los demás mamíferos el peroné vá perdiendo su impor- 
tancia, terminando por soldarse con la tibia, como sucede en los rumiantes y 
solípedos. 

£1 pié se divide , lo mismo que la mano , en tres partes , que son el tarso, 
inetatarso y dedos. 

El tarso en el hombre está compuesto de siete huesos todos cortos, como 
los del carpo : uno de ellos es el astrágalo, que en la parte superior tiene una 
superficie lisa para articularse con la cavidad escafoidea de la libia , y otra en 
la externa para verificarlo con el peroné; en la anterior una apófisis lisa tam- 
bién y algo esférica, llamada cabeza del astrágalo, la cual se articula con el 
cscafóides; en su superficie inferior hay tres caritas articulares, por medio de 
las que se une con el calcáneo, otro de los huesos del tarso. El escafúideSy 
nombre que se le ha dado por su remota semejanza con una barquilla , está 
situado delante del astrágalo, con cuya cabeza se articula por una cavidad 
glenoídea que hay en su parte posterior; en la anterior tiene tres caritas para 
unirse con las tres cufias, y otra en la externa para verificarlo con el 
cuboides. El calcáneo está situado debajo del astrágalo, con el que se 
articula ; posteriormente tiene una apófisis áspera y saliente, que forma el 
talón y y en la parte anterior se une con el cuboides, hueso que con otros tres, 
denominados cuilas, compone la linea anterior del tarso: estos cuatro huesos 
han recibido tales denominaciones por su forma: el cuboides se encuentra 
situado en el borde externo del pié y presenta en su parte anterior dos caritas 
articulares para dos huesos del melatarso; sigue al cuboides la cuna me- 
diana por su tamaño , ó sea la tercera por 
su posición , articulada posteriormente con 
el escafóides y anteriormente con el tercer 
hueso metatársico, por su parte externa 
con el cuboides y por la interna con la 
cuña menor ó segunda que sostiene el se- 
gundo -hueso metatársico; por último, la 
cuña mayor ó primera, situada en el borde 
interno del pié, se une anteriormente con el 
hueso metatársico correspondiente al pjil- 
gar. Las variaciones de esta parte del pié 
en los mamíferos son relativas al número de 
huesos, que puede aumentar ó disminuir por 
la división ó soldadura de algunos de ellos, 
ó á la forma, que varia según las diversas 
especies. 

£1 metatarsoen el hombi-e consta de cinco huesos iguales al núineio de 



Fig. 55. 
Pié de ciervo. 



Fig. 56. 
Pié de caballo. 



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92 ORGANOGRAFIA Y FISIOLOGÍA, 

dedos que terminan el pié ; son largos, articulados posteriormente, segun 
queda indicado y sostienen por su extremidad anterior las .falanges; todos 
están reunidos por el ligamento transverso , no quedando libre el del pulgar, 
como sucede en el melacárpico análogo. En los monos es fibre este hueso, 
de modo que pueden oponerle á los demás; suele disminuir el número de 
estos huesos en otros mamíferos, y en los rumiantes (/íjf. 55) á pesar de 
haber dos dedos bien desarrollados, solo hay un hueso melatársico, pero 
con señales evidentes de haberse formado por la reunión de dos, como en los 
metacárpicos: en los solípedos (fig, 56) solo se encuentra, como en la mano, 
un solo hueso metacárpico bien desarrollado: su longitud está en razón 
inversa de la del fémur, según se ha indicado. 




Los dedos del pié en el hombre existen en número de cinco: están for- 
mados por tres falanges, esceplo el pulgar que solo tiene dos; son mas 
cortos que los de la mano; y el pulgar es el mas grueso y largo de todos; las 
segundas falanges son tan cortas que á veces tienen una forma cuadrada; las 
últimas, ensanchadas y ásperas en su extremo libre, sostienen el pulpejo. En 
los demás mamiferos se observan las mismas diferencias que se han indicado 
al hablar de los de la mano: en los nadadores como las focas (fig. 57), todos 
los huesos de las extremidades son gruesos y anchos, formando asi esce- 
lentes remos. 

DERM ATO-ESQUELETO. 

Entre las diferencias que existen entre el neuro y el dérmato-esqueleto, son 
las mas notables: 1.® Su posición, puesto que este se encuentra situado al ex- 
terior sobre la piel y de aquí su denominación: 2.** Las partes que protege y 
que son todas las que constituyen el cuerpo, porque todas ellas están cubiertas 
por la piel; y 3° Su composición química, que ofrece ó ya simplemente un 
mucus desecado cuando está poco endurecido , ó por ser diversa la proporción 
entre las sales calizas, que algunas veces le dan consistencia de la misma ma- 
nera que á los huesos; y en efecto, aunque estas sales sean también el fosfato 

(1) ve, vértebras cervicales; rd, dorsales; vi, lumbares; vs, sacras ; vq, caudales ; b, porción 
basilar do las exlremidades abdominales; s, eslernon; h, húmero; r, radio ; ca, carpo; me, meta- 
carpo; pli, falanges; o, uiuóplalo; c, rostillas; f, fómur, r, rótula; (i^ tibia; ta, tarso; nU, melalarso. 



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MOTILIDAD. 93 

y carbonato de cal, del primero solo se encuentra 0^2, al paso que el seg^undo 
forma el resto, que es precisamente la inversa de lo que sucede en el neuro-es- 
qnelelo. Pudiérase también añadir á esto que el dérmato-esqueleto parece estar 
constituido casi siempre por una secreción de la piel ó de los órganos en ella 
contenidos, siendo de consiguiente las partes que le forman insensibles y sim- 
plemente segregadas , al paso que en los huesos se advierte siempre una]^nu- 
tricion mas ó menos activa. 

El dérmato-esqueleto existe en todas las clases del reino^animal; pero su 
desarrollo parece estar en razón inversa de el del neuro-esqueleto. En lososteo- 
200S, sin embargo está con frecuencia bien desarrollado y aun endurecido por 
las sales calizas. Al dérmato-esqueleto pertenecen los pelos, unas, escamas, 
escudetes óseos, estuche córneo de las mandíbulas de las aves , de los cuernos 
de los mamíferos y hasta el epidermis , que ofrece lodos sus Caracteres , y que 
puede considerarse como la parte mas general del mismo. 

Los pelos son característicos de los mamíferos, en los cuales existen con mayor 
ó menor abundancia, escepluando los cetáceos, en los que, como en compensa- 
ción, está el epidermis muy desarrollado y aun es considerado por algunos 
naturalistas (Blainville), como formado por pelos aglutinados. El órgano es- 
cretor de estos apéndices es una bolsa alojada en lo interior del dermis y á 
veces debajo de él, llamada cápsula ó vaina del pelo, en el fondo de la que hay 
una elevación formada por un filete nervioso y algunos vasos sanguíneos, que 
se llama bulbo: la cápsula segrega por su superficie interna una sustancia que 
adquiere consistencia y los caracteres de córnea al contacto del aire, y el bulbo 
• otra, que siendo igualmente córnea, presenta una infinidad de celdillas en lo 
interior, que la hacen muy ligera y semejante á la medula de los vegetales, cuyo 
nombre toma. Como no siempre existe el bulbo, los pelos no están provistos cons- 
tantemente de medula en su interior, pero es bien visible en las púas del erizo 
y puerco-espin. El color de los pelos procede de un aceite intimamente mez- 
clado con la sustancia córnea de que están formados, aceite de diferente colora- 
ción, según proceda del pelo blanco, rubio ó negro. Las cualidades de estos 
apéndices varían y suelen recibir por esto denominaciones distintas, llamándose 
púas ó espinas, cuando son gruesos y resistentes como en el erizo; cerdas, 
si con un diámetro menor, presentan aun bastante consistencia: pe/o en sentido 
extricto, cuando siendo bastante finos , no están entrecruzados por ser casi 
rectos en toda su ostensión; vello los muy finos, suaves, flexibles y poco con- 
sistentes, como los que hay debajo del pelo en los gatos, martas, etc; la lana 
no es mas que un vello muy rizado y largo. También se ha dado nombre á 
estos apéndices, atendiendo á las diversas partes del cuerpo en que crecen, y 
de aquí las denominaciones de barbas, bigotes, vibrisas (los situados dentro de 
las narices), pestañas, cqas, cabellos, crines, etc. Varía también su forma; en 
vez de ser cilindricos en toda su extensión, y mas ó menos agudos en la punta, 
en los hormigueros y perezosos son casi planos , los de los bigotes de algunas 
focas presentan dilataciones y angosturas, etc. 

Pertenecen también al dérmato-esqueleto las añas, que en el hombre y los 
monos son unas láminas córneas , situadas en el dorso de la última falange: en 
este punto hay una depresión del dermis dentro de la que se verifica la secre- 
ción de la sustancia que la forma: . en los demás mamíferos suelen ser las 



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94 ORGANOGKAFIA Y FISIOLOGÍA, 

unas cóaicas y puntiagudas , acomodándose á la forma especial de la 
última falange. En vez de estar el órgano secretor en el dorso del dedo, 
se encuentra situado alrededor de esta para formar la pezuña , nombre 
especial que reciben las uñas cuando la envuelven por completo. Los eslu- 
ches córneos'que revisten las apófisis del frontal en varios rumiantes, perte- 
necen igualmente al dérmato-esqueleto; el órgano que los segrega está alre- 
dedor de su base. Los cuernos en el rinoceronte están formados de un modo 
diverso: se hallan situados sobre los huesos nasales , adhiriendo tan solo á la 
piel, de modo que á veces son movibles: en su composición «ntran tan solo pe- 
los aglutinados y perfectamente visibles en la base, ó cuando se sierra el cuer- 
no longitudinal ó transversalmente. Son también piezas dórmato-esqueléticas 
las escamaSy que cubren algunos órganos del cuerpo de ciertos mamíferos, como 
la cola en el ratón, castor, etc. 

Las p/umos son los apéndices cutáneos característicos de las aves; tienen 
grande analogía con los pelos muy desarrollados; están formadas como estos, por 
una cubierta de sustancia córnea, compacta, bastante elástica y resistente, y 
por la medula en la parte interna; la inferior de la pluma, ó lo que se denomina 
su cafwn, carece de medula y está solamente llena á veces de láminas muy 
tenues de sustancia córnea, formadas por el bulbo próximo á desecarse, y vul- 
garmente se llaman tripas de la pluma; presenta en su parte superior ó tallo y 
á los lados apéndices numerosos en forma de láminas, que son las barbm, 
cuyos bordes tienen otras menores, por medio de las que adhieren unas á otras 
constituyendo un tejido impenetrable al aire, que las hace á proposito para 
formar parte de las alas; algunas veces, á pesar de estar provistas las barbas 
de la pluma de otras barbillas no adhieren, entre sí, como sucede en el avestruz 
y casuario, no siendo en este caso las alas aptas para el vuelo. El órgano que 
segrega la pluma, semejante al que produce los pelos, tiene también una cáp- 
sula y un bulbo; existen además estrías en una y otra parte, en las que amol- 
dándose la sustancia córnea, se forman las barbas de la pluma. También reci- 
ben estos apéndices nombres especiales, ya por las partes del cuerpo en que 
están insertas , ó por las formas diversas que presentan : su coloración es 
mucho mas brillante y variada que la de los pelos, pues con frecuencia están 
revestidas de brillantes colores metálicos como en los colibrís, tecoleros, etc. 

Las últimas falanges de los dedos de las extremidades abdominales, y en- 
trambas mandíbulas están cubiertas en las aves por láminas córneas, que for- 
man igualmente parte del dérmato-esqueleto. 

En los reptiles y en los peces está el cuerpo protegido casi siempre por esca- 
mas ó escudetes óseos: las escajnas son placas córneas semejantes á las uñas 
planas, y que se encuentran generalmente recargadas unas sobre otras, forman- 
do un empizarrado: en los tatos, entre los mamíferos, existe también esta forma 
en los apéndices dérmato-esqueléticos. Los escudetes óseos son piezas ordinaria- 
mente polígonas, endurecidas por las sales calizas, situadas encima de la piel 
y simplemente cubiertas por el epidermis; están muy desarrollados en los ar- 
madillos entre los mamíferos, en los cocodrilos entre los reptiles, y en varios 
peces, como los esturiones, cofres, etc. 

El dérmato-esqueleto está bien desarrolla do en casi todas las espedes del 
tipo de los entomozoos; pocas veces está reducido al epidermis, como scadvier- 



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MOTILIDAD. 95 

Iccií las lombrices, sanguijuelas, etc.; frecueniemente debe su consistencia á una 
sustancia especial , poco diferente de la córnea, á que han dado los químicos 
el nombre de quitina; es la que constituye casi por completo el esqueleto de la 
piel en los insectos, miriápodos, y arácnidos; otras veces se encuentra endure- 
cido por haberse depositado en abundancia el carbonato y fosfato calcicos, 
como sucede en varios crustáceos. Es notable la tendencia que presenta este 
esqueleto en todos los entomozoos, á dividirse transversalmente, formando 
anillos que protegen el cuerpo del animal de un extremo á otro, y aun también 
varios de los apéndices de que está provisto. Los anillos se dividen en dos semi- 
anillos, uno superior y otro inferior, en cada uno de los que hay un par de 
apéndices cerca del punto en que se unen , lo cual se ve claramente en varias 
especies de anélidos: pero en los demás entomozoos suele desaparecer con fre- 
cuencia el par de apéndices correspondiente al semi-anillo superior. Se pueden 
reunir varios segmentos y soldarse tan intimamente para formar una parte 
cualquiera del cuerpo, que no sea perceptible el número de los que la forman, 
sino por los apéndices que les corresponden: esto sucede en los insectos y mi- 




Figura 58. DérmatO' esqueleto de un saHamontet (I). 

riápodos con ios que forman la cabeza: se unen de tal manera, que solo puede 
conocerse su número por las antenas, mandíbulas, maxilas, palpos, etc., que 
son otros tantos pares de apéndices, mas ó menos modificados, correspondien- 
tes á los anillos cefálicos {fig, 58). En los insectos los tres anillos que siguen á 
la cabeza, forman el tóraXy y los apéndices de los semi-anillos inferiores consti- 
tuyen las patas y divididas también en anillos; los dos últimos de esta misma 
región llevan con frecuencia en su parte superior apéndices ensanchados que 

(I) an.f antenas; o., ojos; c, cabeza; p.p., primer par de patas; pt., protórax; ms., mesulórax; 
o.p., alas del primer par; s.p.^ segundo par de palas; mt., metatorax; a. s., alas del segundo par; 
ab., abdomen; m., muslo: li , tibia; ta., tarso. 



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96 ORGANpGRAFIA Y FISIOLOGÍA, 

constituyen las alas. Los que forman el abdomen, ó tercera parle del cuerpo, 
están desprovistos de apéndices tanto en su parle superior como inferior, es- 
cepluando á veces los últimos; solo en ciertos lisanuros presentan vestigios los 
semi-anillos abdominales inferiores. 

Los miriápodos tienen el cuerpo protegido por gran número de anillos , y 
todos ellos, escoplo algunas veces los últimos, provistos de uno 6 dos pares 
de apéndices. 

En los arácnidos la cabeza y el tórax se encuentran confundidos, existiendo 
cuatro pares de apéndices correspondientes á los anillos torácicos y varios 
otros á los cefálicos; rara vez presenta divisiones transversas el abdomen, 
que suele tener apéndices articulados en su extremidad, ó formar una masa 
común con el tórax y cabeza. 





Figura 59. Maáre-ferla (Mélea- 
grina margarilifera L.) 



Figura 60. Fisíwrdla picla Gm. 




Figura 61. Haliotis tuherculala Sísm. 

En los crustáceos hay grandes variaciones relativamente al dérmalo-esque- 
leto; la cabeza suele tenerlo tan desarrollado, que extendiéndose posterior- 
mente , llega á proteger todo el cuerpo del animal : el tórax se compone de 
siete anillos, estaqdo los apéndices inferiores bien desarrollados y faltando 
constantemente en la parte superior: los del abdomen suelen también presen- 
tar apéndices inferiores, si bien mucho menores que los torácicos : en algunas 
especies de esta clase está endurecido por las sales calizas , como en el can- 
grejo común , pero en otras solamente por la quitina, y aun en muchos parece 
ser que el epidermis constituye únicamente el esqueleto de la piel. 

En el tipo de los malacozoos el dérmato-esqueleto está unas veces muy 
desarrollado, y otras reducido al epidermis aun en especies análogas; está casi 



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MOTILIDAl). 97 

siempre endurecido por el carbonato y fosfato calizos y aparece e\'idenlemente 
formado por una secreción de la piel, dispuesto por capas, de las que las mos 
anlig^uas son externas y de menor extensión (fig. 59); su forma varía, pero casi 
siempre se advierte tendencia á la forma cónica, que es la primitiva de este es- 
queleloen los malacozoos, como se observa en las patelas, Asúrelas (fig. 60), etc. , 
pero tan pronto como se prolong:a este cono, tiende a arrollarse en espiral 
(fig, 61), ya en un mismo plano, comosucede en las espirulas, amonites (fig. 62), 
planorbcs, etc., ó á lo largo de una línea recta , en cuyo caso se forma otro se- 
gundo cono {fig. 63), al que se dá el nombre de engendrado para distinguirlo 
del primitivo, que suele llamarse generador: la base de este cono forma la 
abertura de la concha que puede estar cubierta por otra pieza dérmato-esque- 
lética situada en la parte posterior del pié del animal, ó articulada con uno de 
los bordes de la abertura, y es el opérenlo , unas veces simplemente córneo y 
otras endurecido por las sales calizas. 

El dérmato-esqueleto en los acéfalos {fig, 59), se compone de dos piezas casi 
iguales llamadas valvas, en algunas de las que se advierte la forma cónica 
y tendencia mas ó menos pronunciada á arrollarse en espiral: están unidas por 
medio de una materia elástica, resistente, de naturaleza córnea, el ligamento; 
eerea del punto donde este se inserta suele haber elevaciones y depresiones 
correspondientes que sirven para su articulación, son la charnela. También el 
dérmato-esqueleto en los malacozoos puede estar enteramente cubierto por la 
piel y aun en una cavidad especial, como sucede en las jibias, pero está forma- 
do por capas yustapuestas y tiene todos los caracteres del dérmato-esqueleto. 





Figura 62. Ammoniles nodosus Brug. Figura 63. Voluia tebra Leach. 

El dérmato-esqueleto de los fitozoos se presenta unas veces bien desarro- 
llado, y aun endurecido por las sales calizas: en los erizos y estrellas de mar 
está formado por una infinidad de piezas polígonas, articuladas unas con otras 
y que revisten todo el cuerpo. Consideran también algunos como dérmato-es- 
queleto ciertos poliperos, formados por una secreción del animal; tienen mu- 
chas celdillas á las que adhieren y en las que pueden ocultarse enterannínle, 
poniéndose al abrigo de los ataques de sus enemigos. Otros fitozoos están en- 
teramente desprovistos de dérmato-esqueleto, ó está reducido á la piel endu- 
recida, como sucede en las holoturias. 

DE LOS mOSCULOS. 

Las piezas esqueléticas son partes pasivas en los movimientos del animal, 
sirviendo tan solo de puntos de apoyo ó de palancas á los músculos , que son 
los órganos que producen el movimiento. Están compuestos por fibras muy 
tenues de fibrina , sustancia que existe en la sangre en abundancia : estas 

13 



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98 ORGANOGRAFIA Y FISIOLOGÍA, 

fibras primitivas son tan tenues que no pueden disting^uirse sino con el auxilio 
del microscopio; están reunidas formando hacecillos mediante láminas muy 
delgadas de tejido conectivo , varios de estos se reúnen segunda vez en otros 
mayores, y sucesivamente hasta constituir un músculo, estando las reuniones 
parciales de hacecillos, de la misma manera que todo el órgano, envueltas por 
el tejido celular. Reunidas todas las cubiertas en los extremos, forman cordo- 
nes muy resistentes, los tendones, que sirven para unir los músculos á los hue- 
sos ó á cualquier otra parte del cuerpo; si en vez de formar cordones, se 
ensanchan á manera de cintas, se les dá el nombre de aponeurúsis, nombre 
que también suelen recibir algunas láminas resistentes del tejido conectivo que 
cubren uno ó varios músculos. Las fibras que constituyen esencialmente estos 
órganos, tienen una propiedad notable, cual es la de contraerse mediante la 
inervación; produce esta contracción el acortarse el músculo, aumentar su 
grueso, y hacerse mucho mas duro. No se ha explicado aun satisfactoriamente 
el modo de verificarse este fenómeno, si bien hoy dia pretenden muchos fisió- 
logos que en la contracción las fibras musculares forman unos cigzacsó ángulos, 
cuyos vértices corresponden á los puntos en que los filetes nerviosos las cortan 
en ángulo recto : lo que sí está averiguado es que no puede verificarse este 
fenómeno sin el auxilio del sistema nervioso, ó sin que una corriente eléctrica 
atraviese el nervio, en cuyo caso puede producirse el fenómeno, aun cuando 
se encuentre separado de lo restante del sistema. Esísl influencia puede ser 
efecto de la voluntad ó completamente independiente de ella, y de aquí una 
división que se hace en los músculos de voluntarios é involuntarios, siendo los 
primeros aquellos que se contraen mediante la influencia de la voluntad, como 
sucede á los que forman parte de las extremidades, é involuntarios los que 
verifican siis contracciones independientemente de esta, como el corazón , las 
fibras musculares del tubo intestinal, el iris, etc. Hay algunos músculos que 
participan de la naturaleza de los voluntarios y de los involuntarios, puesto que 
se contraen mediante la voluntad, ó sin el concurso de ella ; tales son los que 
producen los movimientos respiratorios, los cuales pueden cesar algún tiempo 
á voluntad del animal y continúan durante el sueño. No se ha encontrado otra 
diferencia entre unos y otros sino el que los voluntarios reciben nervios proce- 
dentes del sistema nervioso de la vida animal y los involuntarios del de la ve- 
getativa; puesto que las diferencias que han señalado algunos del color encar- 
nado en los voluntarios, y mas ó menos pálido en los invokintarios , no es 
general ni aun en el grupo de los osteozoos, pues el corazón y la molleja de 
las aves granívoras tienen un color encarnado mas subido que el de los volun- 
tarios: lo mismo sucede relativamente á la forma moniliforme que hablan indi- 
cado otros en las fibras primitivas de los músculos voluntarios, forma que se 
observa igualmente en las fibras del corazón, etc. 

Cuando se contrae un músculo fijo por sus dos extremos á huesos articu- 
lados por diártrosis , aquel que opone menos resistencia se mueve acercán- 
dose al otro; pero el resultado de la contracción puede variar tanto por el 
punto de inserción, como por el modo de verificarse esta. Relativamente á la 
primera de estas circunstancias , se sabe por la mecánica que cuanto menor 
sea el brazo de palanca ó la distancia del punto de apoyo á aquel en que se 
aplica una fuerza, mayor tiene que ser esta para equilibrar á otra que no varié 



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,'S 



MOTILIDAD. 99 

de posición: las palancas que constituyen el neuro-esqueleto , casi todas están 
dispuestas de modo que hay que aplicar la potencia, representada por la con- 
tracción de los músculos, muy cerca de la articulación, que es aquí el punto de 
apoyo; pero si es verdad que se pierde g:ran parle del efecto de la contracción 
en este caso, se gapa en cuanto á la velocidad con que se ejecutan los movi- 
mientos. Si la barra inflexible ar (fig, 64) está „^ r r 
fija en el punto a y se aplica en el punto 
c una fuerza representada por p, siendo 
ar=acx5 la fuerza p tiene que ser cinco ve- 
ces mayor que la que se aplique en el punto 
r, para que pueda estar en equilibrio con ella; ^ 
|)ero en el mismo tiempo que haya empleado 
la fuerza p en recorrer el espacio cd, habrá * ' 
ublig:ado al extremo r de la barra á que re- Figura 6i. 
corra el rfr, y como r6=cdx5 resulta que la velocidad será tanto mayor cuanto 
mas pequeña sea la cantidad cd, ó lo que es lo mismo, cuanto mas cerca se in- 
serte el músculo de la articulación, que es aquí el punto fijo. Modifica también 
el efecto producido por la contracción el modo de insertarse los músculos: si en 
el hueso h (fig, 65) se inserta un músculo m\ cuya contracción representa una 
fuerza, toda ella se empleará en hacer que el hueso h varié de posición y vaya 
desde p hasta s; pero si el músculo estuviese en m, no pudiendo hacer el hueso 
mas que girar alrededor de la articulación a, no seguirá la dirección del mús- 

f». h. 



\r 




I 



f- 



Figura 65. Figura 66. 

culo, sino que la fuerza producida por la contracción de este se dividirá en dos, 
una en la dirección del eje del hueso que se destruye, y otra que se emplea en 
colocarlo en la posición í, en vez de llegar hasta s. Este inconveniente está re- 
mediado hasta cierto punto con tener los huesos largos sus extremidades abul- 
tadas, porque los tendones después de pasar sobre estas se insertan haciéndose 
casi perpendiculares al mencionado eje; en efecto si el músculo m {fig. 66) se 
insertara en el punto i , la mayor parte de la fuerza se perde- 
ría al hacer que el hueso í, girase sobre el f; pero como los 
huesos largos tienen abultados sus extremos, resulta que el 
músculo m {fig, 67) se inserta en el punto í, casi perpendicular- 
mente, á pesar de ser paralelo en toda su extensión al hueso /", 
por la forma de las extremidades de este hueso y del t: un 
efecto análogo producen los huesos scsamoídeos en los múscu- 
los en cuyos tendones se desarrollan. 

La forma mas general de los músculos es la de presentar su parte media 
abultada, á la que se dá el nombre de vientre, constituida por las fibras que 
producen la contracción; de sus extremos, uno de ellos es corto y ancho, el otro 



f. 



Figura 67. 



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lÜO OKGANOGKAFIA Y FISIOLOGÍA, 

nms ó menos larg:o y delgado, por lo que fueron llamados músculos, diminu- 
tivo de mus que sig^nifica raton , pues los compararon con un ratón desollado. 
Sus libras alg:unas veces suelen estar adheridas á un tendón medio con el que 
iornian un áng^ulo mas ó menos ag:udo, disposición que les ha valido el nombre 
de penniformes, y que no es la mas ventajosa para aprovechar todo el resul- 
tado de la contracción. Reciben nombres especiales según su forma, y de aquí 
la denominación de músculo deltoides, que se dá á uno de ellos por ser trian- 
gular ó semejante á una A: se llaman también bíceps y tríceps, cuando apare- 
cen divididos en dos ó tres porciones en su exti'emo corto: orbiculares ó esfiti" 
teres, si las fibras están formando un círculo, como en los párpados, ano, car- 
dias, etc. También se les ha dado nombre, teniendo en consideración el resul- 
tado que producen sus contracciones; por esto se llaman unos flexores y otros 
extensores, según que sirven para doblar ó extender alguna parte del esqueleto; 
y también congéneres, los que tienden á producir un mismo resultado y anta- 
gonistas, los que le producen contrario, como los flexores relativamente á los 
extensores. Se ha propuesto en estos últimos tiempos dará los músculos 
denominaciones compuestas de los nombres de los huesos ú órganos en que se 
insertan; así un músculo que por uno de sus tendones se aplique al temporal y 
por otro'á la mandíbula inferior ó maxila, recibirá el nombre de témporo- 
maxilar; si estuviese adherido al húmero y al cubito, se llamaría húmero-cubi- 
tal, y asi respectivamente; tiene la ventaja esta nomenclatura de dar á conocer 
las inserciones de los músculos, lo que indica teniendo en cuenta la articula- 
ción de los huesos, los movimientos que estos ejecutan cuando aquellos se 
contraen ; pero ofrece el inconveniente de ser los nombres á veces muy lar- 
gos , y el de variar en un mismo músculo según su desarrollo en cada especie. 
Son de los órganos que mas varían, como es fácil convencerse al estudiar- 
los en el hombre y en los demás mamíferos. 

Músculos de la cabeza. Hay en el hombre ocupando un corto espacio en- 
cima de las cejas y otro en el occipucio, algunas fibras musculares que unidas 
entre sí por medio de un ancho tendón ó aponeurosis, reciben el nombre de 
occlpito^ frontal, el cual por su contracción produce el firuncimiento de la piel de 
la frente. A los lados de la cabeza y en la fosa temporal hay un robusto mús- 
culo , que tiene la misma denominación de temporal 
(temporo-maxilar) (fig. 68) por el sitio que ocupa: se 
inserta por otro de sus extremos en la apófisis coronói- 
des de la maxila ó mandíbula inferior. Desde el arco 
cigomático hasta el ángulo de este mismo hueso sé ex- 
» tiende al masetero (cigomo-maxilar), que eleva, lo mis- 
mo que el temporal, la mandíbula inferior: producen el 
Fig. 68. Cabeza humana con mismoefectolostenflOírfeosíwtenios(lérigo-maxilares), 

sus músculos principales (i). , \ , ..,.,, .« • 

que se msertan en el ángulo mdicado y en las apófisis 

Icrigoídcas del esfenóides. Es antagonista de estos músculos el digástríco de la 
quijada (geni-hio-mastoídeo) y el geni-hioideo , que por su contracción la diri- 
gen hacia abajo y algún tanto hacia atrás. 

ílj f. músculo temporal; c.m. . cigomo-maitilar; o.l., orbicular de los labios; o.p., orbicular 
lie los párpados; c, músculo que fonna los carrillos ; a.c. arco cigomcilico ; a,, arliculacion de la 
ijiandihula inferior; «m., apólisis mastc Idea. 




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p.c. 



MOTILIDAD. 101 

Músculos del tronco. Están situados en la parte posterior de la re- 
g:ion cervical unos músculos, llamados {espiemos cervico-dorso-mastoi- 
deos) y complejos (tráquelo-masloídeo y tráquelo-occipital), que por su 
contracción doblan la cabeza hacia atrás, ó la mantienen elevada; desde la 
apófisis mastoidea va otro al esternón y á la clavícula, llamado por esto ester- 
no^cleido-mastoídeOy y seg^un se contrae el del uno ó el del otro lado, así hacen 
que la cabeza se dirija á la derecha ó á la izquierda, y cuando obran ambos, la 
inclinan hacia adelante. Los músculos oblicuos (espino-axoídeo-tráquelo-atloí- 
deos) hacen que la cabeza y la primera vértebra giren sobre la apófisis odon- 
lóides del axis. En toda la parte posterior de la columna vertebral hay uno 
muy complicado que se inserta en casi todas las apófisis de las vértebras, y 
aun á veces en el origen de las cos- 
tillas, músculo que ha recibido la 
denominación de tríceps espinal, y 
que algunos consideran dividido en 
varios otros, poco distintos en el 
hombre , y algo más separados en 
aquellos mamíferos que tienen muy 
flexible la columna vertebral, como 
los gatos: su contracción dirije el 
espinazo algún tanto hacia atrás é 
impide de consiguiente el que caiga 
hacia delante. A los lados del cue- 
tlo y extendiéndose hasta las pri- 
meras costillas, están los escalenos 
(tráquelo-costalcs) {fig. 69) que por 
su contracción pueden elevar las 
costillas, dirigiéndolas hacia afue- 
ra. Entre estas hay varios otros que 
se estienden desde el borde inferior 
de la de arriba al superior de la de 
abajo; son denominados por su po- 
sición intercostales {fig. 69. m. i.) 

Separa la cavidad torácica de la abdominal un músculo delgado, ancho y 
casi circular, convexo en su cara torácica y cóncavo en la abdominal , que es 
el diafragma: {fig. 69 d.) rpresonta en su parle media un tendón plano ó aponeu- 
rósis, y tiene su inserción en el apéndice ensiforme del esternón, en las últimas 
costillas y en las vérlebas lumbares; las fibras procedentes de estas últimas for- 
man dos manojos .dirigidos hacia la parle superior, que reciben el nombre de 
pilares del diafragma; tiene varias aberturas para dar paso á la aorta descen- 
dente, al esófago, vena cava inferior, etc.; por su contracción aumenta la cavi- 
dad torácica, pues disminuye su convexidad, y tira de las costillas hacia abajo. 
Estiin formando las paredes laterales y anterior del abdomen los músculos 

(!) r.c, vértebras cervicales; p.c, primer par de costillas; el., clavicula; í.c. tercer par de cos- 
tillas; f., esternón; (/., diafragma; <.c., sétimo par de costillas; o.c, octavo par de costillas; c.o., 
costillas vertebrales: p.í/., pilares del diafragma; r./., vértebras lumbares; m.í., músculos inter- 
costales; nt.c , músculos escalenos. 




es. 



o.c. 



vi. 



p.d. 



Figuro 69. 7'órax del hombre con sus músculos 
principales (I). 



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102 ORGANOGRAFIA Y FISIOLOGÍA. 

abdominales, entre los que se distinguen los rectos, extendidos desde el esternón 
hasta el pubis, y los oblicuos y ^ansversos que se insertan en la cresta del íleon , 
vértebras lumbares y costillas. 

Músculos de las extremidades torácicas. Mueven el hombro dos princi- 
palmente, el serrato mayor y el trapecio: el primero (costo-escapular) se inserta 
por uno de sus estremos en las primeras costillas y por el otro, pasando por 
debajo del omóplato, en el borde de este hueso: en el hombre está poco desar- 
rollado relativamente á lo que advierte en los mamíferos cuadrúpedos, en los que 
forma el de un lado con el del otro un semi-círculo que sostiene la parte ante- 
rior del cuerpo sobre las extremidades torácicas. El trapecio (occípito-cérvico- 
dorso-clavio-acromial) es muy grande en el hombre y sirve para sostener las 
extremidades torácicas, por lo que está poco desarrollado en los mamíferos 
que las apoyan en el suelo; por su contracción lleva el hombro hacia atrás. 

Los motores mas notables del brazo son tres, situados en el hombro ó en el 
tronco; uno de ellos es el pectoral mayor (esterno-costo-clavio-humeral), que 
tiene su origen en la clavícula, esternón y algunas costillas, terminándose 
entre las dos tuberosidades del húmero : por su contracción dirige este hueso 
arriba, adelante y adentro: el gran dorsal ó latísimo de la espalda (dorso-lum- 
bo-sacro- humeral), situado en la parte posterior y lateral del tronco, se inserta 
en casi todas las apófisis espinosas de las vértebras dorsales, lumbares y sa- 
cras, en el íleon, omóplato y algunas costillas: termina también entre ambas 
tuberosidades del húmero, que por su contracción dirige hacia atrás acer- 
cándose al tronco. El deltoides (acromio-clavio humeral) es triangular, y ha- 
biéndole comparado por esto con una á, de aquí su denominación : sus fibras 
anteriores están dirigidas hacia atrás; las posteriores hacia adelante y las de en 
medio son verticales; si obran todas ellas reunidas, elevan el brazo, si las an- 
teriores, lo llevan hacia adelante y si las posteriores en esta misma dirección. 

El bkeps braquial (escápulo-córaco-radial) está compuesto de dos porcio- 
nes ó cabezas que reunidas forman el cuerpo; situado en la parte anterior é 
interna del brazo, se extiende desde el omóplato hasta la parte superior del 
radio, por su contracción dobla el antebrazo sobre el brazo. Es su antagonista 
el tríceps braquial (tri-escápulo-húmero-olecranal) situado en la parle poste- 
rior; tiene dividida la extremidad superior en tres porciones y termina por la 
inferior en la apófisis olécranon; cuando se contrae, extiende el antebrazo. Es- 
tán aplicados á las extremidades superiores é inferiores del cubito y radio al- 
gunos músculos, que hacen girar á este sobre aquel y en su consecuencia 
que la palma de la mano esté dirigida hacia arriba ó hacia abajo. 

En la parte anterior del antebrazo hay varios músculos que sirven para do- 
blar los dedos, y en la posterior sus antagonistas ó estensores de las falanges; 
también en la mano hay algunos, si bien en corto número, que por su contrac" 
cion hacen que ejecuten diversos movimientos los huesos en que terminan. 

Músculos de las extremidades abdominales. Mueven el muslo princi- 
palmente los glúteos, que constituyen las nalgas y se insertan en la porción ba- 
silar de estas extremidades y en la parte posterior de la extremidad superior 
del fémur; por su, contracción dirigen este hueso hacia atrás, siendo sus estén- 
sores. El psoas mayor (dorso-lumbo-trocantíneo) que se encuentra situado en 
la parte anterior de las caderas, es antagonista de los glúteos, puesto que por 



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MOTILIDAD. 103 

su contracción dobla el fémur sobre aquella; se inserta en la última vértebra 
dorsal y en las lumbares por un extremo, y por el otro en el trocánter menor. 

Los músculos mas notables que mueven la pierna son el tríceps femoral 
(Iri-fémoro-tibial) que consta, como indica su denominación, de tres porciones 
que tienen todas ellas su inserción en el fémur, reuniéndose las tres en la parte 
inferior para terminar en la tibia : está situado en la parte anterior del muslo 
y por su contracción estiende con fuerza la pierna : en el espesor de su tendón 
inferior se desarrolla la rótula: el biceps-femoral (isquio-fémoro-peróneo) está 
situado en la parte posterior del muslo y consta de dos porciones, una de las que 
se insería en la tuberosidad isquiática, y la otra en la linea áspera de la parte 
posterior del fémur; las dos terminan por un tendón común en el lado extemo 
de la cabeza del peroné; cuando se contrac dobla la pierna sobre el muslo. 

Son extensores del pié los gemelos (bi-fémoro-calcáneos) y el soleo (tibiope- 
róneo-calcáneo); estos tres forman principalmente la pantorrilla, son robustos 
y tienen su orígpen^ los primeros en las tuberosidades que presenta el fémur 
detrás y encima de los cóndilos, y el soleo en la cabeza del peroné y en la parte 
superior y borde interno de la tibia; los tres se terminan en un tendón ancho y 
grueso que se inserta en la tuberosidad del calcáneo y que es conocido con el 
nombre de tendón de Aquiles; cuando se contraen estos músculos, extienden 
fuertemente el pié. También fomian parte de la pierna, y hay en el pié otros 
músculos que sirven para los diversos movimientos de los huesos de que este 
se compone, siendo notables entre ellos los flexores y estensores de los dedos. 

En los mamíferos están muy poco desarrollados los músculos estensores del 
fémur, ó sean los glúteos , y los del pié que constituyen la pantorrilla , pues 
estos tienen grande importancia en ciertas posiciones del cuerpo de que no 
pueden hacer uso , ó en las que solo pueden permanecer por brevísimo tiempo. 

ACTITUDES Y LOCOMOCIÓN. 

Se llaman actitudes las diferentes posiciones que puede tener el cuerpo del 
animal, estando en equilibrio. Las mas notables son las de estar echado, sen- 
tado ó de pié. 

La actitud de estar echado, llamada también decúbito, es la mas favorable 
para el reposo , puesto que el cuerpo se apoya en el suelo por un número con- 
siderable de puntos, no es necesaria la contracción de músculo alguno, y por 
ser muy extensa la base de sustentación y encontrarse á corta distancia de ella 
el centro de gravedad , el equilibrio es muy estable ; por eso toman esta pos- 
tura ios animales siempre que están cansados. £1 decúbito puede ser de 
varios modos ; ya colocándose el animal sobre el vientre , en cuyo caso se 
úenonúná decúbito prono , postura que se observa en los gatos, en la que al 
mismo tiempo que descansan , como tienen dobladas las extremidades debajo 
del vientre, se hallan preparados para arrojarse de un salto sobre su presa. El 
decúbito se llama supino, si el animal está echado sobre el dorso, y lateral si 
lo efectúa sobre ios lados; este, como fácilmente se comprende, puede ser 
derecho ó izquierdo: el decúbito lateral derecho, es postura que toma el hombre 
con frecuencia para dormir ó descansar. 

La actitud de estar sentado es menos cómoda que el decúbito , pues para 



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104 ORGANOGRAGIÁ Y FISIOLOGÍA, 

verificarse es necesario tener contraidos algunos músculos: en ella el animal 
está apoyado por medio de las tuberosidades isquiáticas y por algunos puntos 
de las extremidades abdominales; deben estar contraidos los músculos que 
echan la cabeza hacia atrás para impedir que caiga por su propio peso hacia 
adelante, como sucedería, pues la vertical que baja desde su centro de gra- 
vedad, pasa por delante de la articulación del occipital con el atlas: necesita 
también estar contraído el tríceps espinal, porque solicitada la columna verte- 
bral á caer por el peso de los órganos situados delante de ella, todo el cuerpo se- 
guirla la misma dirección en vez de quedar perpendicular á la base de susten- 
tación, que es lo que sucede. En esta postura puede la columna vertebral estar 
dirigida hacia atrás y apoyada en un punto cualquiera; posición que es bas- 
tante mas cómoda, puesto que en ella no es necesaria la contracción de lodo 
el tríceps, sino de la parte comprendida entre la cabeza y el punto de apoyo. 
En muchos monos que toman con frecuencia esta actitud , la piel que cubre las 
tuberosidades, está provista de un epidermis duro y grueso, y desprovisto de 
pelo, que forma las callosidades isquiáticas disminuyendo la incomodidad de 
permanecer mucho tiempo en esta postura. 

La actitud de estar en pié, ó estación , consiste en estar apoyado el animal 
en sus extremidades: según que lo esté en las cuatro, p solamente en las abdo- 
minales, se llama la estación cuadrúpeda ó bípeda; se observa la primera en 
muchísimos mamíferos , y para que se verifique , es necesario que esté con- 
traído el tríceps espinal en la parte correspondiente á la región cervical ; deben 
estarlo también los músculos que sostienen la cabeza, y como los órganos con- 
tenidos en el pecho y abdomen tienden á hacer formar á la columna vertebral 
una curva, cuya convexidad estarla dirigida hacia la parte inferior, se con- 
traen los rectos del abdomen , que por su posición hacen que se acerquen las 
costillas á la pelvis, y se oponen á que el espinazo forme la curva indicada: 
se encuentran también contraidos en esta posición los músculos extensores, 
tanto de las extremidades torácicas, como de las abdominales, para que for- 
men una especie de columnas rígidas que sostengan el cuerpo, pues sino se 
doblarían por su propio peso y el de este , cayendo de consiguiente á tierra. 
En esta posición la base de sustentación es muy estensa ; está formada por el 
área comprendida por las cuatro rectas que unen los puntos en que tocan 
á tierra las extremidades, pero como el centro de gravedad está bastante 
elevado sobre la base , de aquí el que no sea tan estable el equilibrio como en 
las anteriores. 

En la estación bípeda se apoya el animal tan solo en las extremidades 
abdominales ; los músculos que echan la cabeza hacia atrás y el tríceps espinal 
se encuentran fuertemente contraidos, para impedir que caiga el cuerpo hacia 
adelante, lo están también los estensores del muslo y del pié, para impedir 
que se doblen las extremidades con el peso que soportan : en esta actitud la 
base de sustentación es poco estensa , pues la forma un trapecio cuyos lados 
convergentes están representados por los pies , y los paralelos por las líneas 
que une sus extremos anteriores y los talones en la parte posterior: el centro 
de gravedad se encuentra á bastante altura sobre esta base , siendo por lo 
tanto poco estable el equilibrio ; son necesarias fuertes contracciones , para im- 
pedir que la vertical salga de esta base, en cuyo caso caería el animal á 



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MOTILIDAD. 105 

lierra; es actitud poco cómoda y sobretodo si se prolong:a algun tanto. Toma 
esta posición con frecuencia el hombre y también alg-unos monos, si bien on 
ellos es mucho mas difícil, por no tener tan desarrollados losg^lúteos y í>emolos, 
ni tan separados los pies, á causa de ser mas estrecha la pelvis. 

Pudiéranse añadir á estas tres actitudes \a suspensión ^ en que el animal 
tiene colgando todo el cuerpo, y está asido por algunas de sus extremidades; 
es posición violentísima por la fuerte contracción que necesitan verificar algu- 
nos músculos; se la observa sin embargo en los murciélagos, que se agarran 
por medio de las unas de las extremidades abdominales , muy encorvadas y 
agudas, por lo que apenas necesitan verificar contracción alguna, permane- 
ciendo asi durante meses enteros en el sueno letárgico del invierno. Los monos, 
y también el hombre , pueden suspenderse de sus extremidades , estando 
favorecidos para esta posición por la dirección del pulgar; en algunos cuadru- 
manos, fieras y roedores, la cola es larga y flexible, están bien desarrollados 
sus músculos y arrollándola á un cuerpo de corlo diámetro , pueden qnedar 
colgados de esta región; en este caso se dice que es prensil la cola. 

Iioeomocion. Es la traslación del cuerpo del animal de un punto á otro 
mediante los movimientos que ejecuta. No todos poseen esta facultad : algunos 
acuátiles viven siempre fijos á los cuerpos sumergidos, como la ostra, muchos 
pólipos, etc. Puede verificarse la locomoción de varios modos según el medio 
en que se efectué y los movimientos de que se valga el animal para que tenga 
efecto. 

Uno de los mas generales es el andar ó la marcha, diversa , según se veri- 
fique por animales cuya estación es cuadrúpeda ó bípeda. En el hombre, cuya 
marcha , lo mismo que la estación , es bípeda , estando de pié , los primeros 
movimientos que ejecuta para andar, son el contraer los músculos estensores 
del pié , de modo que el ángulo que forma^fista parte con la pierna anterior- 
mente se haga mayor, y como no cede el suelo en que se encuentra apoyado, 
se eleva la extremidad abdominal y algún tanto la parte correspondiente do 
la pelvis , que gira al mismo tiempo sobre la cabeza del otro fémur y se dirige 
hacia adelante : entonces en vez de caer entre los pies la vertical que baja 
desde el centro de gravedad , se la encuentra sobre el que apoya la planta en 
el suelo, única base de sustentación en este caso: se contraen en seguida los 
músculos flexores del muslo correspondiente á la extremidad medio levantada, 
dirigiéndola hacia la parte anterior, descansando después la planta en el suelo 
delante de la otra, é inclinándose el cuerpo adelante, de modo que la vertical 
se separa de la extremidad que ha estado fija. En esta posición se encuentra 
un pié deUnte del otro, y el que hay colocado atrás, principia por contraer 
los músculos de la pantorrilla elevando la extremidad , y de consiguiente la 
pelvis, para echarla sobre la que está colocada en la parte anterior, se con- 
traen en seguida los músculos flexores del muslo que dirigen toda la extremi- 
dad adelante , quedándose detrás la que ocupaba antes esta posición, y vol- 
viendo á ejecutar movimientos iguales á los indicados. Fácil será com- 
prender ahora por qué es menos fatigosa la marcha , que una estación con- 
tinuada , pues en ella están siempre contraidos ciertos músculos , y en la mar- 
cha descansan unos, mientras otros se contraen. 

La fnarcha madmpeda es menos fatigosa que la bípeda, si está el animal 

14 



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106 ORGANOGRAFIA Y FISIOLOGÍA. 

coQveníeDlemenle organizado para ella. Suponiéndole en la estación corres- 
pondiente, contrae los músculos flexores de las extremidades en cruz, ó lo 
que es lo mismo, la torácica derecha y la abdominal izquierda, ó la torácic<a 
izquierda y la abdominal derecha, siendo el resto del mecanismo muy seme- 
jante á la marcha bípeda. Es notable que la vertical que baja desde el centro 
de g^ravedad apenas necesita variar de posición, pues corresponde con corla 
diferencia al punto de intersección de las dos lineas que van de las extremida- 
des torácicas á las abdominales opuestas. También debe advertirse que las 
extremidades abdominales son las que dan el empuje al cuerpo, sirviendo las 
torácicas para impedir el que caiga hacia la parte anterior. Algunas veces se 
contraen las extremidades torácicas y abdominales de un mismo lado, marcha 
que se observa en la girafa y que se enseña á ciertas caballerías; se la conoce 
con el nombre de paso de ambladura. 

Otro modo de locomoción muy general en los mamíferos, es el salto, que 
se verifica doblando las extremidades abdominales y contrayendo en seguida 
fuertemente los músculos estensores, pues como está apoyado el animal en un 
suelo resistente, se comunica todo el esfuerzo desplegado al cuerpo, que es 
lanzado en el aire á una altura mayor ó menor , ya atrás, ya adelante, según 
la dirección dada. 

Una serie continuada de saltos constituye la carrera, que admite variación 
en los cuadrúpedos, saltando unas veces sobre una sola extremidad abdomi- 
nal , y extendiéndose la torácica opuesta , para sostener la parte anterior del 
cuerpo, cuya carrera se llama trote, ó se contraen y extienden alternativa- 
mente las extremidades abdominales y torácicas , llamándose galope , locomo- 
ción mas veloz que el trole por ser los saltos mayores , como resultado de la 
extensión de ambas extremidades á un mismo tiempo. 

Otro modo de locomoción es la acción de trepar que se observa en los ani- 
males que pueden suspenderse con facilidad y en algunos otros; consiste en 
fijar un órgano cualquiera en un objeto colocado á cierta altura, y en seguida 
hacer una elevación del cuerpo mediante los músculos flexores de la parle 
que se ha fijado. La acción de trepar se observa en los monos, dispuestos 
para ello tanto por tener oponible el pulgar en las cuatro extremidades , como 
porque muchos tienen la cola prensil : los galos y otras ñeras trepan clavando 
las unas en objetos blandos (la corteza de los árboles), y apoyándose de con- 
siguiente de este modo. 

La natación se distingue esencialmente de los modos anteriores, por no ser 
tan resistente el punto en que se apoya el animal. Aunque lodos los mamífe- 
ros pueden nadar , hay algunos mejor organizados para esta locomoción, como 
los cetáceos y pinnipedos , cuyos huesos en las extremidades son cortos y 
anchos, formándoles una paleta ó remo, y los castores, nutrias, etc., cuyos 
dedos unidos por membranas inlerdigitales, producen un efecto análogo. Tiene 
esta locomoción lugar en el agua, y sumergido el animal en el liquido dirige 
con fuerza sus extremidades torácicas hacia atrás, poniendo en esta dirección 
la superficie mayor: el líquido ofrece una resistencia tanto mayor, cuanto mas 
denso es, y se opone igualmente á que camine el cuerpo, aunque mucho 
menos por ser menor la velocidad de este : la diferencia que haya entre una y 
otra resistencia , indica la fuerza aprovechada para dirigirse el cuerpo hacia 



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EXPRESIÓN. 107 

adelante; Ja cola muy desarrollada en los cetáceos que caieccn de extremida- 
des abdominales , y estas mismas en los focas, contribuyen en gran parte á 
la natación por sus movimientos de elevación y depresión. 

También hay en los mamíferos otro medio de locomoción, si bien no es 
general á todos ellos, este es el vuelo ó locomoción aérea. Solo los murciélagos 
están dispuestos para ella , y así su esternón es ancho , con una cresta en medio 
para dar inserción á los robustos músculos pectorales que mueven el brazo; 
la clavícula y el omóplato se encuentran muy desarrollados, sucediendo 
lo mismo con el radio y lo contrario con el cubilo ; todos los dedos de 
la mano, escepto el pulgar, están muy prolongados, lo mismo que sus huesos 
metacárpicos , que no se encuentran ya reunidos por el ligamento transverso en 
la extremidad inferior. Nace de los lados del cuello un repliegue de la piel que 
se extiende entre los dedos de la mano y huesos del metacarpo, con virtiendo 
las extremidades torácicas en remos membranosos muy extensos. Para que 
tenga lugar el vuelo extiende el animal sus alas, deprimiéndolas con gran 
velocidad, y sirve la resistencia que opone el aire atmosférico de punto de 
apoyo para que el cuerpo pueda elevarse á cierta altura, repitiendo frecuen- 
temente estas depresiones y efectuando ton lentitud la elevación de los remos 
aéreos, para neutralizar lo menos posible el efecto producido por las depre- 
siones, pueden los murciélagos remontarse mas ó menos, ó seguir volando 
jcon cierla oblicuidad según la dirección que den á las alas. Los cambios de 
dirección del vuelo, que efectúan con gran rapidez y mucha frecuencia, son 
debidos á la desigualdad de depresión de las alas y también á la diversa posi- 
ción que dan á la expansión de la piel extendida entre las extremidades 
abdominales y la cola. 

Algunos otros mamíferos, como los galeopitecos y las ardillas voladoras 
están provistos de una prolongación de la piel entre sus cuatro extremidades 
pero no teniendo las torácicas en forma de alas, les sirven tan solo de para- 
caídas, pudiendo saltar de un árbol ix otro mas fácilmente. 

DE LA EXPRESIÓN. 

Se llama así la función en virtud de la cual pueden los animales manifestar 
lo que les afecta. Varios son los órganos por medio de los que puede ejecutarse 
esta función, destinados ó no esclusivamente á ella. Se llama en general /en- 
guaje la colección de señales ó signos mediante los que se verifica esta mani- 
festación: si estos signos consisten en la diversa posición ó movimientos de los 
órganos sometidos á la voluntad , se llama lenguaje de acción ó mimia; si con- 
siste en sonidos producidos por órganos destinados especialmente á este objeto, 
se llama lenguaje propiamente tal. No es posible reconocer como modos de ex- 
presión las emanaciones olorosas ó luminosas, por medio de las que llegan á 
conocer los animales la presencia de otros individuos de su especie y del mis- 
mo ó diferente sexo, como también el estado en que se encuentran , puesto que 
dichos fenómenos son probablemente independientes de la voluntad y no perte- 
necen por lo tanto á las funciones de relación de que forma parte la expresión. 

La mimia es el modo mas general de expresión en los animales, pues se 
observa, no tan solo en los de organización sencilla , sino también en aquellos 



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108 ORGANOGUAFIA Y FISIOLOGÍA, 

que poseen otro lengruaje mas perfeccionado y á veces convencional, como 
sucede en el hombre. La diversa posición de las extremidades, del cuello, de 
la cabeza, de la reg^ion caudal, en aquellos en que es movible, y el diverso 
aspecto de los ojos, son medios de que se valen comunmente para mani- 
festar los afectos que les dominan. En el hombre y algrunos mamíferos que 
mas se le asemejan por su orgranizacion , los numerosos músculos de la 
cara toman una parte activa en esta manifestación; conocido es cómo 
demuestran su temor los perros, cómo la aleg:ría, y en los gatos se conoce el 
momento en que van á precipitarse sobre su presa , por los movimientos de 
las orejas que dirig^en hacia atrás, órganos también de expresión en lodos 
aquellos que las tienen movibles. 

Algunos animales de organización poco complicada, como los insectos, 
parece que pueden comunicar entre si mediante el contacto de los órganos 
llamados antenas, según se ha observado por algunos naturalistas en las 
hormigas y en las abejas: siempre que destruían un hormiguero, los indivi- 
duos que estaban mas próximos y tenian conocimiento del destrozo que sufrían 
sus habitaciones, tocaban con sus antenas las de las compañeras, y asi sucesi- 
vamente llegaba la agitación hasta un punto distante de aquel sitio, y desde el 
que no bastaba la vista para percibir el destrozo que se hacia en sus viviendas: 
una cosa análoga sucede con las abejas. No se puede menos de admitir tam- 
bién medios de comunicación en algunos escarabajos: ciertas especies de es- 
carabeidos coprófagos forman con los escrementos esferas, que sirven para su 
alimentación ó la de sus larvas ; las llevan rodando hasta un sitio conveniente 
para enterrarlas, y si en el camino encuentran alguna pendiente, después de 
varias tentativas inútiles van en busca de un compañero que les ayude á subir 
las materias escrementicias , hasta que quedan en un sitio plano por donde las 
pueden hacer rodar con facilidad: se ignora en este caso si ha sido la mimia, los 
.sonidos ó algún otro modo de expresión desconocido, lo que les ha servido 
para comunicarse, pero lo cierto es que ha sido indispensable que uno de ellos 
manifestase al otro que necesitaba su auxilio. 

El modo mas general de expresión son los sonidos: estos son producidos unas 
veces por órganos que están mas principalmente destinados á ejecutar otras 
funciones; lo que se llama el canto en los grillos resulta del frote de las alas del 
primer par, que tienen la superficie provista de líneas elevadas; en las langos- 
tas y saltamontes, uno de los artejos del tercer par de patas, llamado tUria, 
ofrece en la parte posterior dos filas de espinas, y pasando rápidamente esta 
parte de la pata sobre los élitros ó alas superiores que son coriáceas, se pro- 
duce el sonido característico en estos insectos: en varios coleópteros y hemip- 
teros resulta el sonido de frotar el primer anillo del tórax contra el segundo 
(macubas), ó el abdomen contra los élitros ( Trox, Geotrupes); las carcomas 
producen el sonido acompasado que se nota á veces en lo interior de los mue- 
bles de madera , por medio de sus mandíbulas. Algunas veces hay un ruido, 
íjue si bien acompaña el movimiento de las alas no depende de estas; en las 
moscas y en ciertas mariposas se puede percibir bien, notándose entonces una 
trepidación en las diversas parles del tórax, pero se ignora qué órganos lo 
producen ó cual sea su causa , por mas que algunos naturalistas hayan inten- 
tado ex|)licar el fenómeno por la" rápida entrada y salida del aire enlastrá- 



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EXPRESIÓN. 109 

qucas. En otros insectos hay órg:anos especiales destinados á la producción de 
los sonidos, como en las cigarras machos que tienen en la base del abdomen 
una cavidad cerrada al exterior por una pieza dérmato-esquelética llamada 
opérenlo; en lo interior hay dos membranas, una tensa y lisa en sus dos su- 
perficies, colocada cerca del opérenlo; y la otra plegada á modo de abanico, 
que puede ser movida por ciertos músculos colocados en la base; este movi- 
miento da origen á los sonidos cuya intensidad aumenta por la tensión de la 
membrana situada cerca del opérenlo: se pueden producir estos sonidos en las 
cigarras recien muertas, para lo que basta estirar el abdomen , en cuyo caso 
sucede lo mismo que si tuviera lugar la contracción de los músculos que van a 
la membrana plegada. 

En algunos peces (Scorpoena, Trigla) se advierte un ruido particular cuando 
se les saca fuera del agua, cuya causa es desconocida; su cuerpo experimenta 
un movimiento de trepidación, como en ciertos insectos. 

Los osteozoos que respiran por medio de pulmones , tienen casi todos un 
órgano destinado á la producción de sonidos, situado ya en la parte superior 
de la traquearteria, ya en el punto en que esta se divide en los dos bronquios. 
Este órgano se denomina laringe y consiste en una cavidad formada por di- 
versos cartílagos, provista de eminencias que pueden entrar en vibración. En 
el hombre y demás mamíferos se encuentra situada debajo y detrás de la len- 
gua, unida al hueso hióides por medio de una mcm- a.s. 
brana y formada por un cartílago en la parte anteriOf 
y superior que es el tiroides (fig. 70) , cóncavo en la 
parte interna y convexo en la externa , que forma en 
el hombre, principalmente en la parte media y ante- '* 
rior del cuello, una protuberancia llamada nuez: de- 
bajo hay otro que constituye una especie de anillo in- • 
terrumpido posteriormente , y semejante á los demás tr. 
de la tráquea, con la diferencia de estar algo mas des- P'g- 70. Larínge humana 
arrollado: detrás y encima del cricoides, qne es como "'^'^ de per/u (l). 
se denomina el cartílago anteriormente indicado, se encuentran dos, uno á cada 
lado, bastante pequeños, son los aritenoides. Está revestida la superficie 
interna de esta cavidad por una membrana, continuación de la de la boca y 
de la que tapiza lo interior de la traquearteria; forma en la parte media de la 
laringe dos repliegues á cada lado, llamados ligatnentos superiores ó inferiores, 
según el sitio que ocupan (fig, 71 y 72); los espacios que median entre el supe- 
rior y el inferior de cada lado se llaman ventrículos déla laringe , y el que 
hay entre los dos superiores glotis. 

El aire la atraviesa ordinariamente sin producir sonido alguno, pero tan 
pronto como se contraen los músculos que van á estos ligamentos y es arro- 
jado el aire de los pulmones con alguna fuerza , entran en vibración comuni- 
cándosela al mismo tiempo al aire que los rodea. Un experimento sencillo prueba 
la necesidad de que atraviese el aire la laringe y de que se contraigan los 
citados músculos para que haya producción de sonido: en los casos en que está 

(1) h , hueso hioides; /t., carUlago liroides; c, cricoideí»; ar., aritenoides; as. , asías menores 
del hioides; tr., traquearteria. 




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lio ORGANOGRAFIA Y FISIOLOGÍA, 

ngujcreada la tráquea, el animal es afónico, y basta muchas veces el im- 
pedir que salgpa el aire por el orificio indicado, para que recobre el individuo 
el uso de la palabra, teniendo el aire que atravesar necesariamente la laring:e. 

Tres cualidades notables hay en el sonido que son: la intensidad , el tono 
y el timbre: la intensidad depende de la amplitud mayor ó menor de las ondas 
sonoras: el tono del numero de \ibraciones en un tiempo dado, y el timbre de 
la naturaleza de las partes que entran en vibración ; por esto en el hombre, 
cuyos ligramcntos de la laringe son mas largos, no es la misma la intensidad del 
sonido que en la mujer, en quien son mas cortos por tener menos pronunciada 
la nuez: también es diferente el timbre por ser en esta los cartílagos de la la- 
ringe flexibles y muy elásticos, al paso que en el hombre y algunos individuos 
del otro sexo que tienen voz hombruna, están endurecidos por las sales calizas. 
En algunos mamíferos aumenta la intensidad de sus sonidos la comunicación de 
la laringe con algunas cavidades cercanas, como en los araguatos, cuyo hueso 
hiódes forma una vesícula ósea muy extensa. Las fosas nasales, faringe, 
boca, etc., pueden modificarlas propiedades de los sonidos producidos. 

Estos pueden ser gritos, cuando carecen de medida y son levemente modifi" 
cados; canto, si son modulados y el número de vibraciones se puede comparar 




t.r. ' '• 

Figura 71. CórU vertical de la laringe en el Figura 72. Laringe humana tista ik 

fácilmente con las de otro, 6 palabra, que son los sonidos convenientemente 
modificados, aun cuando no sean musicalmente apreciables sus vibraciones. 
En los mamíferos los gritos á^que se dá nombres diversos, según las diferentes 
especies de animales, son casi los únicos sonidos que puede producir la laringe 
y constituyen el lenguaje natural de estos. Expresan los diferentes gritos de 
que usan, afectos diversos, inteligibles para lodos los individuos de una misma 
especie por lo menos; el grito de alarma que dá la gata, vaca, etc., á sus 
hijuelos, es comprendido por estos y apreciado su valor, de modo que acuden 
presurosos á preservarse del peligro que les anuncian respectivamente sus 
madres: ejemplos muy notables de comunicación se observan igualmente en los 
animales en la época del celo. 

La palabra y el canto son propios del hombre entre los mamíferos y nota- 
ble la primera por constituir la base del lenguaje convencional hablado; se 
distinguen en ella los sonidos primitivos, representados en lo escrito por las 

(!) A., híoides;/., carUlago tiroides; c, cricoides; a., aritenoides; r., ventrículos de la glotis- 
fr., tráquea; c, epiglotis. 

{%) A., bioides; /., cartílago tiroides: cr.^ cricoides: /r., tráquea: /. *., ligamentos superiores 
de la glotis; t., ventrículos de la misma: /.t., ligamentos inferiores; c. i., lineas que indican el 
contorno interior de la larin^ge. 



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SUEÑOS. 111 

cinco vocales , í|ue pueden ser modifícados por ios órg^anos situados á continua- 
ción de la laringe; estas modificaciones se llaman artictUaciones, y están repre- 
sentadas en la escritura por medio de las consonantes que reciben diversos nom- 
bres, según los órganos que efectúan las modificaciones de que ellas son signos. 

Estos signos representativos de las ideas, que constituyen el lenguaje 
hablado convencional en el hombre, contribuyen en gran parte al desarrollo 
de su inteligencia, siendo esta una de las causas de la inmensa diferencia que 
existe entre las facultades intelectuales del hombre y las délos demás animales. 

En las aves hay dos laringes: una situada en el punto en que se divide la 
iraquearteria en los dos bronquios, cuya extructura es bastante complicada, 
entrando en su composición diversos músculos que al parecer no tienen mas 
objeto que el hacer variar de posición á las piezas cartilagíneas sobre que 
se inserta: hay otra colocada en la parte superior de la tráquea , que solo sirve 
para modificar los sonidos producidos en la inferior: en esta se forman los mu- 
sicales que constituyen el canto, por lo que dividiendo la taquea de un ave 
cantora por una sección transversal, se pueden producir todavia sonidos com- 
primiendo convenientemente el cuerpo para que atraviese el aire la laringe in- 
ferior con la rapidez necesaria. Tienen también algunas aves la facultad de pro- 
ducir sonidos semejantes á los de la voz humana ó á los gritos de otros mamí- 
feros, en lo que sobresalen los loros, grajos, urracas, etc., que pueden pro- 
nunciar palabras como el hombre , con la diferencia de que en ellas no son 
signos representativos de ideas, sino tan solo la imitación de los sonidos que 
oyen repetidas veces. En los reptiles está poco desarrollada la facultad de 
producir sonidos: el pretendido silbido de las culebras , es tan solo un resopli- 
do que no puede oirse sino á muy corta distancia. Muchos anfibios producen 
sonidos de gran intensidad, pero únicamente suelen servirles para anunciar su 
presencia los indviduos de un sexo á los del otro , que es el objeto que tienen 
lambien por punto general los de los insectos. 

SUEÑO. 

El aparato nervioso está sometido á una intermitencia de acción, á un perio- 
dismo cuyo resultado es la vigilia y el sueño. El sistema nervioso de la vida 
animal, principalmente después de haber ejercitado su influencia en los diver- 
sos órganos por algún tiempo , tienen necesidad de reposo, tanto mas dilatado, 
cuanto mas joven es el individuo. La mayor parte de los animales se entregan 
á él cuando se ha puesto el sol , y son los llamados diurnos , pues durante el 
dia ejercen su actividad ; hay otros que son activos durante la noche, sobre 
todo en los crepúsculos, y se denominan por lo tanto nocturnos; en los mamí- 
feros y aves se distinguen estos de los primeros por tener los ojos mucho mas 
abultados proporcionalmente , muyores las pupilas que forman algunas veces 
en la contracción una hendidura longitudinal; también sus colores son ordina- 
riamente sombríos y poco brillantes. 

Dormido el animal pierde el sentido de su existencia , cesan las funciones 
de relación , y las de nutrición se ejercen con mayor lentitud. Puede parte del 
encéfalo continuar en actividad durante el sueno y producir los ensueñoSf en los 
que privado el hombre del uso de los sentidos, considera como presentes los 



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112 ORGANOGRAFIA Y FISIOLOGÍA, 

objetos cuyas ideas le ofrece la memoria; algunas veces el que sueña hace 
también uso del sistema locomotor , y es lo que constituye el sonambulismo, 
durante el que ni se vé, ni se oye, ni se tiene el sentimiento de la realidad, 
pero se anda y se ejecutan otras varias acciones por el citado aparato. 

FUNCIONES DE REPRODUCCIÓN. 

Todos los seres org:an¡zados están provistos de la facultad de dar orig^en á 
otros semejantes á ellos y por medio de la cual se perpetúan las especies , sin 
lo que hubieran desaparecido hace ya mucho tiempo de la superficie del glo- 
bo. En efecto, ese movimiento interior llamado vida, del que dependen los 
fenómenos característicos de estos seres, cesa en una época fija y deja de con- 
siguiente de existir el ser como cuerpo organizado, quedando sujeto en lodo á 
las leyes generales de la materia. 

Tres son los modos principales por medio de los que pueden reproducirse 
los animales: I.*" La reproducción por división de partes ó escisípara, llamada 
multiplicación, 2.® La reproducción por medio de yemas ó gemípara, gemación; 
y 3.® la reproducción mediante los sexos , generación propiamente dicha ó 
generación sexual. 

MULTIPLICACIÓN. 

La multiplicación existe tan solo en algunos seres de organización muy 
sencilla: en varios infusorios se advierte un angostamienlo en medio del 
cuerpo que va aumentando hasta que este queda dividido en dos partes que 
se convierten en dos individuos perfectos; artificialmente puede efectuarse 
esta división en animales poco complicados , en las hidras y en casi todos los 
pólipos, descubrimiento debido al célebre Trembley, naturalista holandés: 
haciendo experimentos con aquellas, observó que divididas en varios trozos y 
colocados estos en el agua, expuestos á la luz y con una temperatura conve- 
niente, cada uno de ellos se convertía al poco tiempo en una hidra provista de 
todos los órganos y de todos los caracteres que tenia el animal de que antes 
formaba parte. Lo mismo se puede ejecutar con algunos malacozoos, y con la 
lombriz de tierrra, á pesar de ser un animal bastante complicado; dividida en 
dos, tres ó mas partes, por secciones transversas, y colocados estos trozos en 
circunstancias favorables, desarrollan los órganos que les fallan para conver- 
tirse en lombrices perfectas: una cosa análoga sucede en muchos helmintos. 

GEMACIÓN. 

Tampoco gozan de reproducción gemípara sino seres cuya organización es 
poco complicada; solamente en los últimos malacozoos y en varios fitozoos se 
reconoce de una manera indudable. Consiste en la producción de un pequeño 
tubérculo en una parte cualquiera del cuerpo del animal que por punto general 
suele ser la superficie externa; hay una símílacion muy activa en este punto, 
de modo que va aumentando en volumen y llega á convertirse en un ser seme- 
jante por la forma y por los órganos que le constituyen á aquel sobre el 
que se encuentra implantado. Cuando el nuevo ser ha adquirido el conveniente 
desarrollo se separa del que lo produjo , viviendo ya de una manera com- 



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ESTENSION. 113 

pletamente de él , ó conservando alg-unas relaciones en las funciones de nutri- 
ción, por medio de prolong-aciones del tejido celular que van del uno al otro; 
se observa esta reproducción en los pólipos, en los que los seres así producidos 
se sitúan á corta distancia de aquellos á los que deben su orig^en. Esta relación 
es tal en algunos malacozoos, que tienen todos los reunidos en sociedad un 
recto y un ano comunes; si bien hoy se les considera como el primer estado 
porque pasan muchos , que quedan separados y sin relación alguna en lo res- 
tante de su vida. 

GENERACIÓN 

El modo mas g-eneral de reproducirse los animales, y que se encuentra aun 
en aquellos que g:02an de los medios anteriormente expuestos, es* la generación 
ó reprodtwcion sexual y que se efectúa por medio del concurso de los sexos; hay 
órgranos especialmente destinados á esta función , que reciben por lo mismo el 
nombre de genitales ó de la generación , y consisten esencialmente en glándu- 
las destinadas en unos á producir el germen del nuevo individuo, y los líquidos 
de que ha de alimentarse en su primer estado , y son los llamados femeninos; 
y en otros á seg:regar un liquido particular , escitador al parecer del germen, y 
son los mascu/inos; los primeros parecen rpas importantes, puesto que no 
faltan en especie alguna que se reproduzca por generación, al paso que los se- 
gundos no han podido ser observados en varias especies de animales. 

Se dividen estos atendiendo á la ekistencia de los órganos genitales en 
unisexuales y que son todos aquellos cuyos individuos tienen tan solo órganos 
masculinos ú órganos femeninos , llamados machos los primeros, hembras los 
segundos: hermafroditas (EpjjL^c, Mercurio, A^ppoSírn, Venus), aquellos en que 
existen los órganos femeninos y masculinos en un mismo individuo, sirviendo 
el liquido que estos segregan para escitar el germen producido por aquellos; 
Y andróginos (áviJp-aivSpó; varón -pviS, [mujer), si existiendo los órganos feme- 
ninos y los masculinos en el mismo individuo, no puede el liquido segregado 
por los primeros fecundar el germen de los segundos, como sucede en las san- 
guijuelas, lombrices de tierra, caracoles terrestres, etc. 

Los órganos femeninos constan de una gándula que se compone de varias 
vesículas ó cavidades llenas de un liquido albuminoso , en el que se encuentra 
como nadando una pequeña esfera compuesta por una membrana animal que 
constituye el germen, origen del nuevo ser; á esta se agrega otra ú otras es- 
feras llenas de líquidos, á cuyas espensas se efectúa su nutrición y crecimiento. 
El conjunto de estas esferas contenidas unas en otras se llama huevo , y la 
glándula en cuyas cavidades se forma ovario. El número de estos varia en las 
diversas especies: en muchos fitozoos es igual al número de partes en que está 
dividido el cuerpo; por esto hay cinco en los erizos y estrellas de mar, y un 
número mayor en algunos otros radiados; si no hay simetría en estos órganos 
solo existe un ovario, pero lo, general es el que haya dos, como en casi todos 
los entomozoos y en los osteozoos , esceptuando la mayor parte de las aves, 
en las que por punto general solo ^1 ovario izquierdo está bien desarrollado, 
permaneciendo atrofiado el del lado opuesto. Consta además el órgano feme- 
nino, en casi todos los animales, de un tubo llamado otnductOy por la función 

15 



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114 ORGANOGRAFIA Y FISIOLOGÍA, 

que desempeña : es el conduelo escrelor de la g-lándula y se extiende desde ella 
hasta el orificio externo de estos órganos, denominado vulva: faltan los ovi- 
ductos en alg^unos animales cuyos ovarios están colocados al exterior, siendo 
en los demás igual en número al de las glándulas; cuando hay dos oviductos, 
suele reunirse el de un lado con el del otro antes de su terminación , ó por lo 
menos es común á ambos el orificio exterior; los arácnidos y crustáceos son es- 
cepcion de esta regla. 

Los órganos masculinos constan esencialmente de una glándula, com- 
puesta casi siempre de pequeños tubos que van á parar á otro de un diámetro 
mayor que sirve de escretor; esta recibe el nombre de tesñciUo y el liquido 
segregado se denomina semen ó esperma: en él se advierten algunas partículas 
que por un tiempo dado continúan moviéndose con bastante rapidez á seme- 
janza de lo que sucede con las celdillas del epitelio mientras están en un liquido 
conveniente ; por esto se las creyó animales especiales , á que se dio el nombre 
de zoospermas; pero se ha reconocido que la manera de los glóbulos de la 
sangre están dotados de cierto movimiento: que son producto de los tejidos 
que segregan el liquido de que forman parte esencial y se les ha llamado es- 
permatozoidos. Hay un solo testículo en los animales en que falta la simetría 
en estos órganos; pero lo general es encontrar dos, colocados simétricamente 
y cuyos conductos secretores se/eunen antes de terminar al exterior. 

Tal es la disposición que presentan en general los órganos genitales: hay 
algunas diferencias características de los mamíferos, que influyen en el modo 
de funcionar estos órganos. 

Órganos femeninos de los mamíferos. Existen los ovarios en número 
de dos, colocados en lo interior del abdomen, y por ser en ellos grandes las 
vesículas, muy abundante el líquido que contienen y pequeñísimo el huevecillo, 
no se advirtió su presencia hasta principios del siglo actual. Los oviductos son 
anchos en la extremidad correspondiente á los ovarios, disminuye después 
considerablemente su diámetro, y de aquí la denominación de trompas de 
Falopio que se dá á esta primera parte: terminan por el otro extremo en una 
cavidad, el útero ó matriz, que está formada por una sustancia contráctil, muy 
elástica y bastante resistente, en la que en ciertas circunstancias se descubren 
abundantes fibras musculares; es unas veces sencilla como en la especie 
humana y en muchos monos, y otras está profundamente dividida en dos (casi 
todos los mamíferos). Comunica el útero por medio de un orificio con un con- 
ducto único que se abre al exterior en la vulva, y recibe la denominación de 
vagina, en el que termina la uretra ó conducto escretor de la vejiga de la orina. 
Está formada la vagina por una membrana contráctil , provista de abundantes 
folículos. Delante del orificio de la uretra se encuentra un tubérculo, el clltoris, 
compuesto de dos partes laterales, ó ctierpos cavernosos, en cuya composición 
entra un número considerable de venas, que tienen entre sí frecuentes anasto- 
mosis; está revestido por una prolongación de la mucosa vaginal y es análogo 
al pene de los machos. 

Órganos masculinos de los mamíferos. Constan esencialmente de las 
glándulas llamadas testículos, en número de dos, colocadas unas veces en lo 
interior del abdomen delrás de los ríñones (elefante), y mas generalmente en 
una dilatación de la piel, situada entre las extremidades abdominales, llamada 



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ESTENSlüN. 115 

escroto, en el que debajo de la piel externa hay otra membrana alg^o contráctil 
denominada dartos, que forma una cavidad particular para cada testículo, 
separadas por un tabique común: en la superñcie interna del dartos hay una 
capa de tejido celular, á que se ha dado el nombre de túnica fibrosa, y por 
último, reviste cada una de las dos cavidades, una membrana serosa que se 
repliega como todas las de su naturaleza sobre el órgano contenido. Está 
compuesto cada testículo por una cubierta exterior resistente y blanquecina, 
la albugínea, que protege una infinidad de pequeños tubos que constituyen la 
sustancia propia de la glándula; estos se reúnen en otros mayores y van á 
terminar en el conducto escretor , que en su origen está aplicado á la extremi- 
dad superior del testículo, de aquí el nombre de epidUlimo {M, encima, S'Su- 
íAo«, testículo); lo restante del conducto escretor, acompañado por los vasos 
y nervios propios de la glándula y abrazado, lo mismo que estos, por un tubo 
membranoso con fibras musculares longitudinales, que llegan á terminarse 
en la albugínea, se introduce en el abdomen pasando por el anillo inguinal, 
situado en la parte lateral y anterior de la pelvis: hasta aquí recibe el conducto 
escretor y los órganos que le acompañan, el nombre de cordón espermático, 
del que parece estar suspendido el testículo: una vez situado en el abdomen 
se separa de los vasos y nervios, y corre por los lados de la vejiga urinaria á 
situarse debajo y delante de esta cavidad; el conducto escretor hasta este 
punto y desde el epidídimo se llama deferente, forma aquí una dilatación, 
veskula seminal, en la que se va acumulando el líquido que conduce; desde esta 
se denomina conducto eyaculador y vá á terminai*se en la primera parte de la 
uretra, que es común á los órganos urinarios y á los genitales masculinos. 
Esta es un tubo membranoso que tiene origen en el cuello de la vejiga: presenta 
á corta distancia de ella una dilatación que se encuentra rodeada por una 
glándula, la próstata que vierte por varios orificios el liquido que segrega; en lo 
interior de esta dilatación , á los lados de una especie de cresta membranosa, 
se abren los canales eyaculadores, y no lejos de ellos hay una glándula á cada 
lado, llamada de Cowper; tanto esta como la próstata sufren modificaciones ya 
relativamente al número, ya á su desarrollo. La uretra se continua por debajo 
y á lo largo del pene, hasta terminar en su extremidad libre. 

El pene es un órgano constituido en su mayor parte por dos porciones late- 
rales, llamadas cuerpos cavernosos, formados por un tejido eréctil que no es 
otra cosa mas que un número considerable de vasos que tienen frecuentes co- 
municaciones y que aumentan su diámetro cuando se acumula en ellos la san- 
gre: cada cuerpo cavernoso adhiere á la tuberosidad isquiática correspon- 
diente, reuniéndose uno al otro en el arco del pubis; su extremidad inferior de 
consiguiente se encuentra aplicada á los huesos indicados, quedando la otra 
terminada por el batano, que está compuesto igualmente de tejido eréctil, pero 
mucho mas fino que el de los cuerpos cavernosos: la forma de este varía mu- 
chísimo en las diversas especies de mamíferos. Se encuentra revestido el pene 
por una prolongación de la piel , unida á veces á la del abdomen en toda su 
longitud, y tan solo por la base en los que tienen el pene péndulo, como el 
hombre, los cuadrumanos y quirópteros: al llegar al punto en que principia el 
batano, forma un repliegue que protege á este y recibe el nombre de prepucio. 
En algunos mamíferos dá mayor consistencia al pene un hueso á que adhieren 



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116 ORGANOGRAílA Y FISIOLOGÍA. 

los cuerpos cavernosos y cl balano; alguna vez existe también en el clítoris. 

Spocas del celo. . En casi todos los animales se observa que hay épocas 
detenninadas durante las que están en actividad los órganos de la generación; 
estas épocas se llaman del celo; solo se presentan en ios que ya han adquirido 
un desarrollo casi completo, denominándose edad de la pubertad, aquella en 
que estos órganos principian á ejecutar las funciones á que están destinados. 
Es sumamente notable que las épocas del celo coincidan tanto en los animales 
carnívoros, como en los herbívoros, con el tiempo que precede inmediatamente 
á la estación en que son mas abundantes los alimentos apropiados á unos y 
otros, de manera que los individuos jóvenes , procedentes de la cria del año, 
tienen á su disposición una gran cantidad de sustancia alimenticia cuando tan 
necesaria es para su crecimiento: previsión admirable que manifiesta una vez 
mas, la infinita bondad y sabiduría del que así lo ha ordenado. Ciertas espe- 
cies entran en celo una sola vez al año, que es ordinariamente antes de la pri- 
mavera; otras, dos, antes de la primavera y del otoño, y algunas, repetidas 
veces en el año. 

Monogamia y poligamia. Entre los individuos andróginos ó unisexuales 
hay una especie de sociedad para llenar estas funciones; puede ser esta unión 
de un macho y una hembra, en cuyo caso se llama monogamia (íxóvoc, solo 
Yá(iLo<, boda) puede ser de varias hembras y un solo macho ó de varios machos 
y una sola hembra, y entonces se llama poligamia (itoX6<;, mucho, Y«fAO(;, boda); 
en las uniones monógamas el macho suele ayudar á la hembra en la cria de 
los hijuelos, como sucede en las palomas; pero en las uniones polígamas las 
hembras únicamente están encargadas del cuidado de la prole, como se vé en 
las gallinas. En algunas especies los encuentros casuales de un macho con una 
hembra en disposición conveniente, son los que determinan los actos indispen- 
sables para la reproducción. Hay siempre una relación constante entre el 
tiempo que dura la unión entre uq macho y una hembra y la debilidad mayor 
ó menor de los hijuelos en su primera edad; así los pichones necesitan del au«* 
xilio de sus padres durante un tiempo considerable, y los pollos se encuentran 
en disposición de buscarse el alimento inmediatamente después que salen del 
huevo. 

FecundacioD. Es casi siempre indispensable la influencia del semen para 
í|ue el germen encerrado en el huevecillo adquiera una vida muy activa y se 
desarrolle hasta convertirse en un nuevo individuo; esta influencia recibe el 
nombre de fecundación, y se verifica unas veces dentro del cuerpo de la hem- 
bra, y otras después que han salido los huevecilios al exterior ; en este último 
caso, que se observa en las ranas y muchísimos peces , ios machos se limitan 
á buscar los sitios en donde han depositado las hembras los huevos, derramando 
sobre ellos el líquido contenido en las vesículas seminales; ó á ayudar, cuando 
mas, á la hembra en la puesta de los huevos , impregnándolos con el semen al 
tiempo de salir, que es lo que sucede en muchos anfibios. Una pequeña canti- 
dad de líquido fecundante es suficiente para el desarrollo de los*gérmenes; asi 
es que habiendo colocado Spallanzani en una vasija una cantidad considerable 
de huevos de rana no fecundados, bastó para que lo estuviesen, disolver en el 
agua de la vasija en que se hallaban contenidos, la corta cantidad de semen 
que pudo tomar con un alfiler. 



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ESTENSION. 117 

Cuando la fecundación debe efectuarse antes de que salgan los huevecíUos 
fuera del cuerpo de la hembra, es necesaria la unión de los dos sexos, en lo 
que consiste la cópula , y tiene lugar por la introducción del pene puesto en 
erección en la vagina de la henibra; es debida la erección de este á la acumu- 
lación de sangre en lo interior de los cuerpos cavernosos y del balano, acumu- 
lación debida á la compresión que sobre algunos vasos sanguíneos efectúan los 
músculos que se insertan en los cuerpos cavernosos y tuberosidad del isquion, 
por lo que se denominan isquio^avernosos; la influencia nerviosa en este acto» 
como en casi todos los pertenecientes á las funciones de generación , se deja 
sentir de una manera notable. Durante la cópula se derrama el liquido fecun- 
dante en la vagina, 6 última porción del oviducto, y corre á lo largo de sus 
paredes medíante los movimientos vibrátiles que se observan en el epitelio de 
esta membrana mucosa, así como en la pituitaria, la que tapiza la tráquea, etc.; 
de este modo llega á ponerse el semen en contacto con los huevecillos, encon- 
trándose en estos , después de fecundados, espermatozoides en cantidad varia- 
ble. No es debida de consiguiente esta influencia, según creían los antiguos 
fisiólogos, á una especie de vapor que se desprenda del líquido y que llamaban 
aura seminal; por mas que Spallanzani espuso al vapor del semen los huevos 
de rana nunca pudo fecundarlos, al paso que una cantidad pequeñísima de este 
mismo líquido bastó, según queda indicado, para desarrollar un gran número. 
Desove. Ya deban los huevecíUos ser fecundados fuera del cuerpo de la 
hembra, ó dentro de él, y^ya lo estén ó no, se va rodeando el germen de las 
materias que le son convenientes, hasta que rompe la vesícula en que está con- 
tenido y corre á lo largo del oviducto, para salir al exterior, lo que se llama 
puesta, desove y también freza en algunos animales; pero cuando no están fe- 
cundados los huevecillos, no se desarrolla el germen y permanece en tal estado 
hasta que se descompone. 

No es esto tan general que no se conozcan especies en las que normal ó 
accidentalmente no se desarrollen estos sin ser fecundados; asi en muchos crus- 
táceos, algunos lepidópteros, en muchísimos moluscos y radiados no son cono- 
cidos los machos, y aisladas las hembras desde su nacimiento , son fecundas; 
lo propio acaece en otras especies en que se conocen los dos sexos, como en los 
pulgones; las hembras sin embargo dan origen á nuevos seres sin necesidad de 
ser fecundadas; y lo mismo sucede accidentalmente con las de algunos insec- 
tos que no han conocido los machos; ponen huevos estériles en su mayor 
parte, entre los que se encuentran algunos que llegan á desarrollarse; este 
curiosísimo modo de generación, conocido también en las plantas, recibe el 
nombre dé partenogenésis (icapOévo;, doncella, y¿ve<ji(;, generación) y ha venido á 
destruir en estos últimos años algunas de las muchísimas teorías que se habían 
propuesto para esplicar esta función, una de las mas oscuras de la vida. 

Todos los animales que depositan al exterior huevos que contienen en sí 
las sustancias necesarias para el desarrollo del germen , se llaman ovíparos, 
hay algunos en que los huevos así conformados permanecen en una dilata- 
ción que presenta el oviducto sin adquirir adherencias con él , hasta que el 
nuevo ser rompe las cubiertas que le protegían, saliendo vivo del cuerpo de 
la hembra, y se denominan ovo-vivlparos; y otros por fin en que el huevecillo, 
casi reducido al germen , se fija á las paredes de una dilatación de los oviduc- 



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1 18 ORGANOGRAFI A Y FISIOLOGÍA, 

tos, la matriz, y va desarrollándose poco á poco á espensas de los liquides de 
la madre: estos son conocidos con el nombre de vivíparos ^ á cuya categoría 
pertenecen los mamíferos y ciertos peces según la opinión de algunos. 

OompoBicion del huevo. Consta el huevo de diferentes bolsas membrano- 
sas contenidas unas dentro de otras, que son denominadas esferas^ por la forma 
mas ó menos esferoidal que ofrecen. En el huevo de una ave se encuentran las 
siguientes: primeramente una sumamente pequeña, de una linea de diámetro 
en el huevo de la gallina, es la esfera animal, la esencial, la que nunca falta, 
puesto que contiene el germen del nuevo ser; contiene á esta otra llamada esfera 
vitelina y vulgarmente yema, constituida por una membrana muy tenue , llena 
de un liquido albuminoso y amarillento, en el que se notan una especie de 
granulaciones, vesículas para algunos, y á espensas de la que se efectúa en 
parle el crecimiento del polluelo mientras está encerrado en el huevo. La es- 
fera animal ocupa la parte superior de la yema y es perceptible por su color 
blanquecino: esta, del mismo modo que aquella, se desarrolla en lo interior 
de las vesículas que forman el ovario , yendo aumentando en diámetro y des- 
prendiéndose cuando ha llegado á adquirir todo su desarrollo. Al tiempo de 
atravesar el oviducto, cuyas paredes están revestidas por una capa de albúmi- 
na, va girando la yema sobre su eje y arrollando la precitada capa albumi- 
nosa, que se organiza en su parte extema en una membrana , y constituye la 
tercera esfera del huevo, llamada albuminosa y vulgarmente clara. La última 
porción del oviducto en las aves , segrega carbonato calizo que depositándose 
sobre la membrana de la esfera albuminosa , forma la cascara del huevo y le 
protege. 

Incubación. Para que se desarrolle el germen en lo interior del huevo, se 
necesita cierto grado de calor, y por esto durante el invierno permanecen sin 
alteración alguna los de casi todos los animales: en las aves no basta general- 
mente el calor atmosférico, se necesita una temperatura mas elevada, de unos 
4- 40** c. que proporcionan los padres colocándose sobre los huevos; en esto 
consiste la incubación. Si los huevos están fecundados, al poco tiempo se des- 
arrolla el germen , va absorviendo el iíquido contenido en la esfera vitelina y 
verifica la respiración mediante vasos sanguíneos que desde su cuerpo van á 
ramificarse por la superficie de la membrana de la albuminosa, permitiendo 
la cascara la entrada del aire por sus numerosos poros , y así hay un espacio 
lleno de este gas en una de sus extremidades. Luego que el animal ha adquirido 
su completo desarrollo, por haber absorvido todos los líquidos que se encuen- 
tran contenidos en el huevo , rompe por medio de su pico las cubiertas que le 
han protegido, en cuya operación es muchas veces ayudado por la madre, y 
se presenta en un estado de debilidad mayor ó menor, según las diferentes 
especies. 

El tiempo de incubación es fijo en cada una; de doce días en el gorrión, 
veintiuno en la gallina , treinta en el cisne , etc. Se prueba que los padres en 
este acto solamente proporcionan el calor necesario , porque se puede obtener 
el mismo resultado sometiendo los huevos á una temperatura igual á la del 
cuerpo de las aves: de esto se ha hecho aplicación en la cría en grande de 
ciertas aves domésticas, y estaba puesto en práctica entre los egipcios desde 
la mas remota antigüedad. 



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ESTENSION. 119 

En lo^ animales ovo-viviparos, no hay mas diferencia sino la de ejecutarse 

la incubación en lo interior de los oviductos, saliendo el animal del cuerpo de 

la madre después que ha roto las cubiertas del huevo, como se verifica en el 

lucion, vivora, algunos peces, salamandra, ciertas moscas, etc. 

G^tacion. Mayores diferencias presentan los vivíparos relativamente al 
desarrollo del germen; este, que es expulsado fuera del cuerpo de la hembra 
en las épocas del celo, del mismo modo que en los ovíparos, cuando ha sido 
fecundado después de romper la vesícula en que se encuentra contenido, bcga 
á lo largo de las trompas hasta llegar al útero : por la influencia de la fecun- 
dación , en ellos siempre necesaria, la membrana mucosa que reviste esta 
cavidad se presenta muy gruesa y forma repliegues y surcos profundos; en 
uno de estos se detiene el huevecillo y por medio de las abundantes vellosida- 
des que lo cubren se ñja dicha membrana , que en este punto se eleva por 
todos lados y no tarda en revestirlo por completo, formando así una de las 
cubiertas del nuevo ser, y se aplica después á la que permanece unida á las 
paredes del útero; hacia la mitad de la gestación , nombre que se dá al desar- 
rollo délos vivíparos en lo interior déla madre, se ve aparecer la nueva 
membrana que reemplazará la antigua cuando sea expelida después del parto. 
Se encuentra también protegido el germen. (que cuando está mas desarrollado 
recibe primeramente el nombre de embrión , y después hasta su nacimiento el 
de feto), por otra membrana consistente llamada córion, que existe en todos 
los mamíferos, y es la que formaba la membrana vitelina. Durante el descen- 
so del huevecillo desde las trompas al útero se desarrolla debajo de la mem- 
brana vitelina, otra doble, de blastoderma (CXaco^, gormen, 3¿pia«, piel), por 
la organización de varias filas de cédulas situadas debajo de lo que ha de ser 
el córion; la hoja interna blastodérmica se continúa con el tubo digestivo del 
nuevo ser, formando en un principio dos vesículas, la umbilical , que es pron- 
tamente absorvida , y la alantoides que sigue creciendo hasta tocar la túnica 
exterior del huevo y cubrir su superficie interna; después de lo que se va 
absorviendo el líquido que contiene, y las dos hojas que por su disposición 
formaba, se aplican unaá otra y ambas á la cubierta exterior, persistiendo 
la prolongación que la une al embrión y va á terminar en la vejiga de la 
orina; esta prolongación es el cordón umbilical , formado por los vasos san- 
guíneos de la alantoides, que reciben el nombre de umbilicales, por el canal 
de comunicación entre la vejiga de la orina y la cavidad de esta membra- 
na , que se obstruye muy pronto, y se llama uraco, por una materia albumi- 
nosa, y la cubierta exterior, continuación de otra de las membranas del feto. 
Las vellosidades del córion se atrofian luego que la alantoides se ha puesto en 
contacto con él , subsistiendo tan solo las correspondientes al punto en que 
este se ha verificado, que se mullipliqnan , se llenan de vasos sanguíneos 
procedentes de la alantoides y forman grupos de capilares llamados cotilédo-' 
nes, unidos por un tejido celular flojo, y son los que constituyen la placenta; 
en el punto correspondiente de la matriz aparecen también grupos arbores- 
centes de capilares que se entrecuzan con los de la placenta , sin que haya 
entre ellos comunicación directa , pero que dan origen á un cambio de sangre 
entre la madre y el feto. 

Aparece la placenta como una dilatación del cordón umbilical y su forma 



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120 ORGANOGRAFIA Y FISIOLOGÍA, 

varia en los diversos mamíferos; discoidea en la especie humana; dividida en 
lóbulos en los rumiantes, porque no lleg^aná unirse los cotiledones; en forma 
de zona en ios insectívoros, etc. 

La hoja externa del blastoderma , unida por su superficie externa á la 
interna del córion, forma dos dilataciones en los extremos del embrión, que 
van aumentando en términos de constituir una gran cavidad , y después de 
aplicarse á la alantoides, reviste el cordón umbilical y se continúa con la piel 
externa del nuevo ser; esta membrana es el ámnios, que contiene en su inte- 
rior un liquido, el amniótico, compuesto de 0,99 de agua y el resto de albú- 
mina y algunas sales, en el que está flotando el feto y perfectamente al abrigo 
de los movimientos de la madre. 

La nutrición del nuevo ser se verifica en un principio por absorción , y las 
numerosas vellosidades del córion así lo indican, pero después que aparece la 
placenta, los vasos capilares de esta absorven de la matriz sangre con las 
cualidades necesarias para la nutrición , y devuelven la que ha servido ya para 
esta función; los capilares de la placenta se reúnen en tres troncos, una vena 
y dos arterias umbilicales; aquella vá á terminar en la cava inferior , estas se 
reúnen con las iliacas: están muy poco desarrolladas las arterías pulmonares, 
pero e» cambio hay comunicación entre ellas y la aorta {canal arterial) , y 
también entre las aurículas {agujero de Botal); resultando que es siempre una 
mezcla de sangre arterial y venosa la que nutre los órganos del feto. 

El desarrollo del germen en el útero, continúa durante un tiempo variable 
según cada una de las especies ; en la humana son suficientes nueve meses, 
seis en el tigre y la leona , once en la burra , dos años en la elefanta, etc. 

Parto. Después que se han desarrollado todos los órganos del feto de modo 
que pueda vivir al aire libre, se principian á contraer las paredes del útero , y 
ayudadas por la contracción de los músculos abdominales determinan su 
expulsión, acto que recibe el nombre de parto relativamente á la madre, y de 
nacimiento con relación al hijo. Son expelidas después de este las membranas 
que le protegían y la placenta, conocidas con el nombre de secundinas. 

Luego que el nuevo ser principia á respirar el aire atmosférico , se dilatan 
sus pulmones , desaparece el canal arterial , se cierra el agujero de Botal , y 
principia la circulación del modo que ha de continuar durante toda la vida. La 
madre tiene el instinto de cortar con sus dientes el cordón, á cierta distancia 
del ombligo, comprimiendo al mismo tiempo los vasos umbilicales, pues de lo 
contrario, la sangre se escaparía por ellas y sobrevendría la muerte del recien 
nacido; en la especie humana impide una ligadura la efusión de sangre por 
estos vasos. 

No siempre es fecundado un solo huevecillo , la mayor parte de las veces 
lo son mas, y de aquí las gestaciones dobles, triples ó múltiples en general. 
£1 número de hijuelos en cada parto está en razón inversa del tamaño del 
animal; así los grandes mamíferos solo producen un hijo cada vez; los que 
tienen un tamaño menor producen dos, como los monos, osos, etc. ; y los que 
son muy diminutos, tienen partos múltiples: esto, unido á su frecuencia, por 
ser las gestaciones bastante cortas, influye en que ciertos mamíferos sean muy 
fecundos. 
I<actancia. La educación de los hijuelos en esta clase no se limita á abri- 



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GENERACIÓN. 121 

garlos, defenderlos, é indicarles donde pueden encontrar el alimcnlo, sino 
que en un principio se nutren esclusivamente á espensas de un líquido segre- 
gado por ciertos órganos de la madre , conocidos con el nombre de mamas ó 
tetas; su número suele estar en relación con el de hijuelos, siendo por regla 
general doble del de estos. Están compuestas por varios tubos escretores, 
llamados ^o^íi/eros ó sfaZocírf/bros (y^^^-Y*^***^^^ » leche, «popéco, llevo), que ter- 
minan en el pezón y eminencia situada en la parte extema y media de la mama, 
y en cuya composición entra un tegido eréctil : no existen tan solo en las 
hembras , se encuentran también en los machos , aunque poco desarrolladas y 
sin uso conocido. Es varia su posición; unas veces están situadas en el pecho, 
como en la especie humana, cuadrumanos, perezosos, manatí, etc. ; otras en 
el vientre, como en las fieras; ó las ingles (rumiantes solípedos , etc.) , y hasta 
en los repliegues de la vulva en los cetáceos. El líquido que segregan se llama 
kehCy y su composición química es semejante á la del quilo ; en ella abunda el 
agua , hay bastante cantidad de caseína que representa la fibrina , manteca, 
formando pequeños glóbulos que flotan en el líquido , un azúcar especial , kx- 
tma, y diversas sales; las proporciones de estas sustancias varían según las 
especies. La alimentación por este líquido tiene el nombre de laetanda, y su 
duración es diversa; los de gran tamaño la tienen mas prolongada que los 
pequeños. 

Oestacion y lactancia de loa didelfbe. Hay en algunos mamíferos varia- 
ciones relativas á la gestación; tal es lo que sucede en los didelfos, en los que 
no se fija el feto á la matriz mediante una placenta , verificándose el parto 
poco tiempo después de la fecundación y cuando están aun poco desarrollados, 
pues no se perciben los miembros que ha de tener el animal: luego que salen 
por la vagina los nuevos seres , los va colocando la madre cada uno en el pe- 
zón de una mama, introduciéndoles este en el esófago, y como en ellas las 
glándulas están cubiertas por fibras musculares, su contracción produce la 
espuision de la leche que va cayendo en el esófago sin necesidad de que el 
animal efectúe movimiento alguno: están los hijuelos protegidos en las mamas 
por unos repliegues de la piel del abdomen , que los cubre y los defiende de 
los agentes exteriores. 

MetamorfóaiB. Las diversas especies de animales, desde que salen del hue- 
vo ó del cuerpo de la madre, hasta que llegan á la edad de la pubertad, en la 
que pueden reproducirse, experimentan cambios, conocidos con el nombre de 
metamorfosis. El desarrollo de los órganos genitales es el mayor que sufren en 
esta edad; pero también se presentan otros órganos ó se modifican los antiguos; 
así en la especie humana se hace notar en el sexo masculino la edad de la 
pubertad por la presencia de la barba y un cambio en la voz, consecuencia del 
que sufre la laringe; y en el femenino, por el desarrollo de las mamas y por 
una evacuación sanguínea mensual, procedente de la matriz, determinada 
probablemente por la maduración de un huevecillo que es espulsado en este 
tiempo; asi es que solo desaparece este fenómeno entre los cuarenta y cin- 
cuenta años, edad en que se hace estéril la mujer. En las aves se observan 
cambios en el plumaje, asemejándose muchas veces los machos impúberes á las 
hembras, pero en otras clases estos cambios son aun mayores. Las ranas, al 
salir del huevo tienen el cuerpo ovoideo, f<»rniinnHrt por una cola comprimida, 

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122 ORGANOGRAFIA Y FISIOLOGÍA 

muy lai-ga; ambas mandíbulas están cubiertas por piezas córneas, y el intestino 
es lar^o y arrollado en espiral ; la respiración se verifica por medio de bran- 
quias y faltan las extremidades {fig. 73): al «abo de poco tiempo principiaD á 
salir las abdominales {fig. 74 ), siguen á estas las torácicas {fig. 75 ), se va 




Figura 75. Renacuajo Figura 74. Renacuajo con extremidades 

sin extremidades. abdominales. 




Figura 75. Renacuajo con h» cuatro 
extremidades. 





Figura 70. Renacuajo roa la cota Figura 77. Rana, 

semi-atrofiada. 

desarrollando el pulmón y atronándose las branquias, caen las placas córneas 
de las mandíbulas que aparecen revestidas de dientes, si bien muy pequeños, 
y el tubo dig-estivo se va acortando cada vez mas; se atrofia por último la cola 
{fig. 76 ), y el animal de renacuajo, nombre con que es conocido en un princi- 
pio, ae convierte en rana {fig. 77), que es el que se le da después. En mu- 
chos entomozoos, y principalmente en los insectos, estas variaciones son muy 
notables; así las mariposas al salir del huevo tienen una forma prolongada y 
un número considerable de patas, siendo conocidas con el nombre de oruga 
{fig. 78); pasan después algún tiempo inmóviles y muchas veces encerradas en 
un capullo que se fabrican {fig. 79); y se presentan por último ea el estado 
perfecto con tres pares de patas, alas mas ó menos desarrolladas, adornadas 
á veces de brillantes colores, y con la facultad de reproducirse, por lo que se 
llama este último, estado perfecto {fig. 80). 

Cineración alternativa. En algunos helmintos, tunicados y acálefos hay 
también cambios de forma en las ^diferentes edades, tan considerables, que se 
les había tenido por especies distintas, con tanta mas razón, cuanto que 
muchos pueden reproducirse en estos periodos transitorios; pero ofrecen otra 
particularidad, que al llegar al último estado pueden multiplicarse dedos 
modos; por gemación, dando origen á otros individuos semejantes á ellos 
mismos, y por huevos, de los que proceden individuos de forma muy diversa, 
c^ue han de sufrir grandes modificaciones hasta poderse reproducir por genera- 
ción , pero que por gemación ó multiplicación dan origen á otros semejantes á 
sí mismos ; se ha dado á este modo de reproducirse el nombre de generación 



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GENERACIÓN. 



123 



alternativa , y con su auxilio se pueden esplicar los misterios que ocultaban la 




>j 



Figura 78. Oruga ó gusano de teda. 





Figura 79. Crisálida del 
gusano de seda. 



Figura 80. Mariposa del gusano de seda. 



propagación de las medusas, gusanos inteslinales, etc. 

CONSIDERACIONES 

SOBRE LA ORGANOGRAFIA Y FISIOLOGÍA ANIMAL. 

No lán solo debe ocuparse la organografia en dar á conocer una por una las 
parles deque consta el animal, para que la fisiología pueda esplicar su uso, 
debe también considerar en su conjunto el organismo, a fin de poder deducir 
algunas de las leyes que le rigen. 

Tal estudio, de lamas alta importancia , si bien puede decirse que es 
nuevo, ha llamado la atención de inteligencias superiores, que han descubierto 
algunas de las reglas que presiden á la organización de los seres. Estudiando 
ios que la tienen mas sencilla, se les ve compuestos de una sustancia homogé- 
nea, sin partes distintas en naturaleza ni en forma, habiendo solamente en 
ellos cuerpos sólidos que contengan , y líquidos contenidos, condición indis- 
pensable para la existencia déla vida: esta sustancia homogénea, llamada 
sárcoda por Mr. Dujardin, es la que constituye algunos infusorios: la sárcoüa 



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124 ORGANOGRAnA Y FISIOLOGÍA, 

parece reemplazar los diversos sistemas de órganos que concurren á formar 
cualquiera de los seres mas complicados: está dotada de propiedades absor- 
veutes y exhalantes , de sensibilidad , de contractilidad , de la facultad de 
producir nuevos seres, en una palabra, de todas las propiedades que en los 
animales de organización complicada, pertenecen á órganos determinados. 

Pero bien pronto aparecen otros animales en los que hay partes desemejan- 
tes, órganos destinados á producir funciones especiales; en los pólipos existe 
ya un aparato circulatorio, fibras musculares, sistema nervioso, ovarios, etc., 
y cada vez va aumentando el número de órganos , y cada uno de estos estii 
mas especialmente destinado á ejecutar una funcioa. 

Los actos que constituyen la vida del animal son cada vez mas numerosos, 
por serlo los órganos que forman su cuerpo, y dé aquí seguramente nace la idea, 
muy válida entre ciertos naturalistas , de que hay animales , unos mas perfectos 
qne otros; lo cual no puede admitirse sino en el sentido de que en los unos se 
manifiesta la vida por un corto número de funciones, ai paso que en los otros 
son estas sumamente variadas y numerosas. Por esto es preferible la denomi- 
nación de animales mas ó menos compiicados, puesto que todos ellos se en- 
cuentran convenientemente organizados para vivir en circunstancias dadas; 
asi es que no podría uno de los llamados perfectos ejecutar las diversas funcio- 
nes que le caracterizan , si se encontrase rodeado de las circunstancias á que 
están sujetos los mal llamados imperfectos. Y no se diga que una ostra, un 
casuario, un perezoso, son animales imperfectos, que están por lo mismo des- 
tinados á desaparecer de la superficie del globo , como han desaparecido en 
tiempos remotos los plesiosauros, los ictiosauros, los terodáctilos y tantos 
otros; como en estos últimos días han desaparecido elDidus ineplusL., e\ 
jEpyornis maximns Geoffr. , quizá pronto el Oiiromys, etc., pues esta desapa- 
rición depende en los tiempos modernos del desarrollo que va adquiriendo la 
especie humana , y en los antiguos, de diferentes catástrofes que ha sufrido el 
globo, á cuyas causas se debe también, no solamente la de los llamados 
imperfectos, sino la de otros, que no se les puede calificar de tales, á no ser 
que lo sean todos los que no pertenecen á la especie humana. 

Fácil es convencerse de que no existe la imperfección que se supone; el mas 
imperfecto de todos, según opinión de esos naturalistas, el perezoso ^ cuyos in- 
dividuos van desapareciendo rápidamente de lo interior de las selvas vírgenes 
de América en que se encuentran , está admirablemente organizado para per- 
manecer por mucho tiempo colgado de la rama de un árbol , cojer las hojas de 
que se alimenta y tener el género de vida que le es característico; ningún otro 
animal de los que se consideran mas perfectos que él , puede vivir como él 
vive, y si bien el ciervo, la cabra, y tantos otros herbívoros le aventajan en 
la celeridad de los movimientos, él por su partea ninguno cede en estar 
durante muchísimo tiempo en cierta posición , que le es conveniente para su 
género de vida ; es por lo tanto bajo este punto de vista , mas perfecto que 
todos ellos, así como una mariposa, una ave, un murciélago, son mas perfec- 
tos que el hombre relativamente á la locomoción aérea, como lo es el caballo 
en la carrera, la foca en la natación, etc., etc., sin que pueda por esto decirse 
que el hombre es un ser inferior, un ser menos perfecto que los indicados. 

No hay , pues , animales mas ó menos perfectos en su organización , todos 



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CONSIDERACIONES SOBRE LA ORGANOGRAFIA Y FISIOLOGÍA. 125 
ellos están conveniente y admirablemeüte dispuestos para vivir del modo que 
les es peculiar y y no pudiera ser de otro modo teniendo en cuenta su origen: lo 
que se advierte, si, es una complicación mayor ó menor en el organismo, y 
por lo tanto conviene llamarlos mas ó menos complicados, no maá ó menos 
perfectos. 

Pudiera creerse á primera vista que siempre que hay una nueva función en 
un animal se presenta un órgano nuevo destinado á ejecutarla , pero la natura- 
leza se contenta la mayor parte de las veces con modificar uno de los ya exis- 
tentes y apropiarlo á la nueva función que debe verífícar. Las extremidades 
torácicas que sirven para la marcha en el caballo, sirven para el vuelo en el 
murciélago, para la natación en la foca, para cavar la tierra en el topo , como 
^^nos de prensión en los monos y en el hombre, sin que en todos estos casos 
haya habido otra cosa mas que algunas variaciones en cuanto á la forma y des- 
arrollo de las partes que las constituyen; estas transformaciones de órganos 
son aun mas notables en algunos otros animales; asi se observa en los crustá- 
ceos que un número variable de patas está destinado á la masticación, sufriendo 
simplemente un cambio de forma, pero pueden reconocerse siempre como el 
mismo órgano. 

ArmoniaB orgánicas. Un principio de grande importancia , y al mismo 
tiempo universalmente reconocido es el de las armonios orgánicas, con el que 
tiene intima relación, el de las causas finales y el de las condiciones de existen^ 
da: se funda este principio, en que todos los órganos que constituyen el cuer- 
po de un animal, se presentan dispuestos de tal modo que ninguno de ellos se 
opone á los demás en sus funciones , sino por el contrario , contribuyen todos 
ellos á formar un conjunto perfecto. Es ejemplo notable de armonías orgánicas 
el ver en un pez, qne estando destinado á permanecer en el agua por su respi- 
ración branquial, armonizan con este órgano todos los demás , por lo que puede 
permanecer en este liquido, encontrar en él el alimento apropiado, moverse en 
el mismo, etc.TEs claro que si no hubiera esta armonía entre los diversos órga- 
nos, perecería el animal, y por esto ha sido llamado también este principio 
de condiciones de existencia, así como algunos habiendo considerado como f^a- 
do de antemano el fin á que está destinada cada especie , y conveniente- 
mente dispuesta para cumplirlo , le han llamado principio de las causas fina- 
les. Y en efecto, no hay solamente armonía entre los diversos órganos que for- 
man parte del animal ; se encuentra también entre estos y las circustancias ó 
condiciones exteriores á que está sometido: un herbívoro tiene los órganos des- 
tinados á la división mecánica de los alimentos con una forma conveniente para 
este objeto; en los destinados á surcar las aguas ó á atravesar la atmósfera en 
diversas direcciones, están los órganos apropiados para este fin , sin lo que no 
podrian ejecutar las funciones indicadas. 

Órganos dominantes y subordinados. Uno de los naturalistas moder- 
nos, Cuvier, hizo una aplicación felicísima de este principio al estudio de la 
organización de aquellos seres animados, que habiendo desaparecido hace mu- 
chos siglos de la superficie del globo, solo han dejado una muestra de lo que 
fueron, en algunos restos esqueléticos, ó simplemente en la impresión de algu- 
na de sus partes duras. Habiendo llegado tan eminente naturalista á revelar 
la estructura de varios de estos seres por consideraciones basadas en este prin- 



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126 ORGANOGRAFIA Y FISIOLOGÍA, 

cipio y ftindadas en el conocimiento de las parles de su esqueleto, viniendo 
después en apoyo de sus predicciones el descubrimiento de las demás corres- 
pondientes al mismo animal, reinó este principio casi esclusivamente en zoolo- 
gía, y se hizo aplicación de él á la clasiñcacion. Se nota que hay algunos ór- 
ganos cuyas modificaciones inducen otras de grande importancia en los demás, 
al paso que hay otros cuyas variaciones afectan apenas el organismo; llamó á 
unos dominantes y á otros subordinados. Los primeros, que inducían grandes 
modificaciones en la organización , como por ejemplo, la porción céntrica del 
sistema nervioso, el órgano respiratorio, el corazón, el neuro-esqueleto, etc.; 
los. segundos, de menor importancia, tal es la forma de las extremidades, el 
número de estas, el de los dedos, etc. Pero debe tenerse presente que estas 
calificaciones de dominantes y subordinados son relativas; asi el número de 
extremidades en los mamíferos es dominante relativamente á la forma de las 
mismas, siendo el carácter que se tome de ella subordinado respecto al proce- 
dente del número, y el tomado de la forma será dominante relativamente al 
número de dedos en que estén terminadas dichas extremidades. 

Analogías y homologias. De las modificaciones que experimentan los órga- 
nos para apropiarlos á diversas funciones, resulta una semejanza mayor ó me- 
nor entre los de diversos animales; estas semejanzas han sido llamadas analo- 
gías, cuyo estudio es de la mayor importancia en la clasificación. También 
puede haberlas entre órganos diferentes pertenecientes á un mismo animal , y 
estas para distinguirlas de las anteriores han sido denominadas homologias: por 
ejemplo , las que se advierten entre las manos del hombre y las alas de las 
aves, se llaman analogías, y homologías las que se notan entre la cabeza y la 
columna vertebral, entre el esternón y esta última, entre las primeras vértebras 
de la región caudal y las que la terminan. 

Las analogías y homologías, que han sustituido en la clasificación al princi- 
pio de las armonías orgánicas y subordinación de caracteres, se pueden re- 
conocer por varios medios. En primer lugar la semejanza en cuanto á la 
forma es un indicio por lo menos de analogía ú homología entre dos órganos; 
pero como es lo primero que varía en estos cuando están destinados á funciones 
diversas, de aquí el que no sea fácil la mayor parte de las veces el investigar 
las analogías por este medio. Mas si no basta la forma, se recurre á la seme- 
janza de estructura, que tiene ya alguna mas importancia que la primera; de 
este modo comparando la extremidad torácica de un lado con la abdominal del 
opuesto, se viene en conocimiento por su estructura de la grande homología 
que hay entre estos dos órganos. No basta muchas veces la estructura para 
reconocer la semejanza, y hay que recurrirá la posición que tienen relativa- 
mente á los demás , que es lo que se llama sus conexiones; de esta manera se 
reconoce en algunas fieras que la pieza neuro-esquelética que vá del esternón 
al omóplato, si bien poco desarrollada y cartilagínea ó membranosa en sus ex- 
tremidades, es análoga á la clavicula de los demás mamíferos, puesto que sus 
conexiones lo indican suficientemente. 

Algunas veces, sin eríibargo, ninguno de estos tres medios es suficiente 
para reconocer tales semejanzas, y hay que recurrir al estudio de la serie ^ 
esto es , observar las diversas modificaciones que experimenta el órgano fen 
varios animales; de este modo se llega á conocer que el hombro es homólogo 



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CONSIDERACIONES SOBRE LA ORGANIZACIÓN Y FISIOLOGÍA. 127 
coD la cadera, porque consta de tres huesos en el ave y en varios otros 
osteozoos. Hay otras veces que recurrir al estudio del órgano durante su 
desarrollo, loque se llama organogenia: valiéndose de este medio se co- 
noce que la apófisis coracóides del omóplato de los mamíferos es análoga al 
hueso de la misma denominación en las aves. 

Del principio de los análogos y homólogos, ha nacido el de unidad de com^ 
posición, tanto de los diversos animales, como de los órganos de que está com- 
puesto cada uno de ellos. Habiéndose observado, en efecto, que se va verifi- 
cando insensiblemente la modificación de los órganos en los animales, se ha 
creido que todos ellos podrian ser referidos á un tipo único de organización , lo 
cual si se vé evidentemente en algunos grupos inferiores no sucede lo mismo en 
otpos superiores, en los que es casi imposible el admitir una misma organización 
para seres tan diversos. 

De la teoría de los homólogos, ha nacido el principio ú opinión de que pue- 
den referirse todos los órganos á un tipo común. Ilustres naturalistas la han 
sostenido á fines del siglo pasado y en lo que vá del presente : Oken , el poeta 
Golhe,Carus,Müller, etc., en Alemania; Geoffroy Saint-Hilaire, Blainville, 
Gervais en Francia, Owenen Inglaterra, se han hecho notables por sus des- 
cubrimientos siguiendo estos principios. Algunos como Lamarck, han llegado 
á suponer que unas especies de animales podían convertirse 'en otras en el 
espacio de mucho tiempo, por solo la influencia de las circustancias á que 
estuviesen sometidas; principio que destruye la fijeza délas especies y que 
nada induce á admitir, puesto que hasta las grandes modificaciones que por 
la acción del hombre se realizan en los animales domésticos , desaparecen tan 
pronto como esta cesa. 

No es, como han supuesto algunos, invención de naturalistas modernos el 
principio de las analogías; esta semejanza entre los seres, el paso insensible 
de ia organización de unos ú otros, que cada vez se vá confirmando mas por 
el descubrimiento de especies vivas, ó de otras que desaparecieron de la su- 
perficie del globo, fué proclamado por el ilustre naturalista sueco en sus pa- 
labras: Natura saltus non facit. 

El conjunto de analogías que se advierten entre los animales, recibe el 
nombre de afinidades naturales, que serán mayores ó menores según que se 
encuentren colocados por su organización á mayor ó menor distancia. Hay 
afinidad natural entre todos ellos, pues que todos han de convenir por lo menos 
en los atributos de la animalidad; pero la habrá mayor entre dos osteozoos, 
porque han de convenir en tener el sistema nervioso dispueto de cierta manera, 
en la presencia del neuro-esqueleto, de un órgano circulatorio, etc. Será mayor 
todavía la afinidad entre dos mamíferos, pues han de ser análogos los órganos 
déla generación, los de la locomoción, digestión, sentidos, etc. , y por esto 
se ha hecho una aplicación felicísima á la clasificación, formando grupos 
naturales. 

Considerados en conjunto los animales relativamente á su organización, nada 
mas sencillo que colocarlos en una línea recta, de manera que en un extremo 
se encuentren los de organización mas sencilla , á estos sigan los que la tienen 
menos, y asi sucesivamente hasta llegar al hombre, que es el mas complicado 
y que se encuentra por lo tanto ocupando el otro extremo; esto es lo que se ha 



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128 ORGANOGRAFIA Y FISIOLOGÍA, 

llamado serie, 6 escala animal. Pero descfendiendo á la colocación material de 
unas especies después de las otras se ve que no es posible ejecutarlo, pues > 

unas son mas .complicadas en unos aparatos y otras en otros ; hay especie I 

que tiene grande añnidad con tres, cuatro ó mas; sucediendo lo mismo con los : 

grupos naturales; de modo que si se quiere representar las afinidades naturales ' 

de unos animales con otros por su posición relativa, no se les dispondrá en 
linea recta, ni tampoco en varias paralelas, como han propuesto algunos, ni en 
circuios según han manifestado otros, sino como indicó el inmortal Linnéo: 
sicut provincia in ¿harta geographica. 



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ZOOGRAFIA. 



Constituye la zoografia la seg^unda parte de la Züolog^ia : su objeto es la dis- 
tinción y descripción de los animales. 

Oaraetéres. Se distingpuen estos, como todos los seres naturales , mediante 
ciertas propiedades que presentan, á que seda el nombre de caradí/res : su 
conocimiento es de la mayor importancia , y uno de los principales objetos de 
la primera parte de este tratado, es el poder apreciarlos con facilidad. Se divi- 
den en orgánicos y fisiológicos, seg^un que procedan de los órg^anos, ó de las 
funciones que estos ejerzan ; ambos son de grande importancia, y aun algunos 
creen que es mayor la de los fisiológicos; pero en general, hay una intima 
relación de conveniencia entre los unos y los otros , de modo que una modifi- 
cación en un órgano indica otra en la función. En zoografia, sin embargo, se 
hace uso casi esclusivamente de los orgánicos, porque á diferencia de los fisio- 
lógicos, existen constantemente en el animal durante la vida, y aun después 
de la muerte , si se conserva el cuerpo por alguno de los medios conocidos: 
algunas veces se mencionan los caracteres fisiológicos , pero suele ser en casos 
en que estos indican al mismo tiempo los orgánicos : como si para distinguir un 
animal de otro se dijera que el uno tenia respiración branquial y el otro pul- 
monar; lo cual equivaldría á decir que aquel estaba provisto de branquias, 
este de pulmones. También se dividen en dominantes y subordinados, según 
que se tomen de órganos ó funciones mas ó menos importantes. La doctrina 
expuesta al hablar de órganos dominantes y subordinados, tiene completa 
aplicación á los caracteres del mismo nombre ; debiendo tener presente que 
por grande que sea la importancia de un órgano , debe ser siempre preponde- 
rante el conjunto de caracteres, el considerable número de analogías ó afinida- 
des naturales, al establecerlos grupos de una clasificación. Se hace otra 
división de los caracteres , en positivos y negativos, denominándose del primer 
modo las propiedades ó cualidades que presenta un animal , y del segundo la 
falta del órgano ó de estas cualidades; la culebra se distingue del lagarto, por- 
que le faltan extrepiidades que este tiene , en su consecuencia el carácter del 
lagarto es positivo, y el de la culebra , negativo. Los caracteres negativos no 
indican afinidad natural en los animales aun cuando convengan en ellos: asi 
sucede que la culebra, la ostra , la sanguijuela, carecen de extremidades; mas 
esto no indica que haya afinidad natural entre estos seres , como la presencia 
de cuatro extremidades en los mamíferos, el tener transformadas en alas la^, 
torácicas, el ser oponible el pulgar, etc., que son todos caractérea positivos, 

17 ^U 




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130 ZOOCilUFíA. 

Clasiflcacion. Varios medios hay para conocer, dislinguir y saber el 
nombre de un animal cualquiera ; uno de ellos es la tradición, por el que se 
adquieren las primeras nociones de esta ciencia; i>ero fácilmente se comprende 
que es muy imperfecto, pues por una parte no es posible estar siempre en co- 
municación con otros individuos que posean los conocimientos necesarios, y 
por otra seria difícil poder asegurarse de la exactitud de sus noticias, y muy 
limitado también el número de objetos que por este medio se conocieran. Por 
esto se ha preferido reunir todos los caracteres de cada animal, lo cual se 
llama su descripción; y de este modo, poseyendo las descripciones de todos los 
animales, para d¡st¡ng:uir á uno entre los demás, saber su nombre y venir en 
conocimiento de sus cualidades y aplicaciones que de él puedan hacerse á los 
usos de la vida , basta ir comparando cada una de estas descripciones con la 
ííspecie en cuestión , hasta llegar á aquella que le convenga perfectamente. 
Pero son muchos miles los animales conocidos hasta el día, sin que se hayan 
descubierto todos , por lo que seria larguísimo este modo de distinguirlos y 
conocerlos. Para facilitar este trabajo se establecen divisiones y subdivisiones, 
atendiendo á uno ó mas caracteres, con loque, no solamente se encuentran 
colocadas metódicamente las descripciones, sino que se acortan al mismo 
tiempo muchísimo, suprimiendo en ellas los caracteres comunes á todas las 
comprendidas en un grupo, y que han servido ya para que este se distinga de 
ios demás. Pueden, por ejemplo, dividirse los seres animados, atendiendo á 
los ojos , y formar una división de los que están provistos de este sentido y 
otni de los que carecen de él: el primer grupo puede subdividirse en varias 
secciones, una de los que tienen uu solo ojo, como algunos crustáceos, otra 
para los que tienen dos, para los que tienen tres, cuatro, cinco, seis, ocho ó 
un número mayor; después, en cada una de estas subdivisiones, atendiendo á 
otros caracteres, por ejemplo, á las extremidades, apéndices cutiineos etc., 
se establecerian otras, y así sucesivamente hasta formar grupos, en los que 
se encuentren comprendidas las descripciones de un corlo número de animales 
como veinte, treinta ó ciento; de manera que cuando se quiera distinguir uno 
de estos y conocer su nombré , no haya mas que llevarle á la división en que 
deba encontrarse, por convenirle los caracteres de aquel grupo, y en seguida 
compararle con las descripciones de los otros que corre^Mnden al mismo, poco 
numeroso ya, relativamente á los muchos miles de especies que se conocen. 

Este conjunto de divisiones y subdivisiones formadas por los caracteres de 
los animales, y dispuestas de manera que unas se encuentren contenidas en 
otras se llama clasificación , inventada en un principio tan solo pai*a llegar á 
saber mas fácilmente los nombres, poro en la que se ha reconocido después 
un objeto de mayor importancia, si está formada con arreglo á ciertos princi- 
[>ios. Se dividen las clasificaciones en artificiales ó sistemas , y naturales ó mé- 
todos; en las primeras se hace uso de un solo carácter para .establecer las divi- 
siones y subdivisiones , en las segundas de lodos ellos, dividiendo los animales 
según sus afinidades naturales. Las clasificaciones artificiales son numerosas y 
variadas, puesto que son varios los caracteres de que se puede tisar para la 
formación de grupos : sería artificial aquella en que se dividieran los animales 
por tener unos extremidades, y carecer otros de ellas : entre estos, que podrían 
llamarse ápodm, se encontraría la culebra, la sanguijuela, la ostra, etc., los 



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CLASIFICACIÓN. 131 

que tuviesen pies pOdriaii siibdividii'seen unos provistos de un solo pié (caracol, 
babosa), otros de dos, de cuatro, seis, ocho, diez, catorce ó mayor número: 
se continuarían las subdivisiones atendiendo á la forma de las extremidades, al 
número de dedos, á la presencia ó ausencia de las membranas interdigitales, 
y asi sucesivamente. Si en vez de ^as extremidades se tomase otro órgano , el 
dérmalo-esqueleto, los sentidos, etc. , se lormarian otras tantas clasificaciones 
artiíiciiiles. 

No sucede lo mismo con las naturales, pues en ellas las divisiones estable- 
cidas son grupos en que los animales esüin colocados por sils afinidades natu- 
rales, ó sea el conjimto de caracteres: de aquí se deduce que no puede haber 
mas que una sola, siendo mas difícil de establecer y aprender que las artificia- 
les; pero en cambio presenta tales ventajas sobre estas, que en zoología casi 
no se ha hecho uso de otra, habiéndose ido sucesivamente perfeccionando, en 
razón de ios adelantos del estudio de la organización de los seres animados. 
Las clasificaciones artificiales no pueden servir para otra cosa que para facili- 
tar el conocimiento del nombre del animal : mas no se puede generalizar á 
todos los comprendidos en una división las propiedades de alguno de ellos^ 
puesto que no están formadas estas divisiones sino por convenir en un carác- 
ter : así la culebra, la sanguijuela y la ostra, que tienen entre si poca analogía 
y son seres de naturaleza muy diversa , pueden contraerse en el mismo grupo 
de una clasificación artificial, por convenir en un carácter, en la falta de ex- 
tremidades. Los métodos ó clasificaciones naturales, como basadas en el con- 
junto de caracteres indican, al mismo tiempo que el nombre, la estructura del 
animal; y encontrándose contenidos en un mismo grupo los que presentan mas 
afinidad entre si, se puede generalizar sin inconveniente, lo cual no es factible 
en las artificiales. Por desgracia no hay aun ilias que fragmentos del método 
natural; se presentan en la práctica grandes dificultades al apreciar las afini- 
dades de unos seres con otros, y de aquí el que se propongan como naturales 
numerosos ejemplos de clasificaciones, que en su mayor parte son artificiales. 

Los diversos grupos ó divisiones de que consta una clasificación , tienen 
nombres generales ademj'is de los que reciben en particular, ((ue suelen ser 
referentes á los caracteres del grupo formado. Si bien en la naturaleza sola- 
mente hay individuos , no por eso deja de ser exacto el que algunos se parecen 
tanto entre sí, que forman un grupo natural; grupo que es el fundamento do 
toda clasificación y sin el que no podría establecerse ninguna; se le da el nom- 
bre de especie, que se define: reunión de individuos que se parecen mas entre 
si que á cualquiera de otro grupo, y se multiplican por generación con las 
mismas propiedades esenciales, de modo que pueden suponerse todos origina- 
rios de unos mi.smos padres. Es tan natural la formación ó establecimiento de 
las especies, que habitualmente son reconocidas hasta por personas agenas á 
la ciencia, por loque tienen un nombre general todos los individuos que cons- 
tituyen la especie; de aquí el nombre de gallinay caballo, hombre, etc. Algunas 
veces hay dificultades en la práctica, porque ciertos individuos, si bien perte- 
necen á la misma especie, suelen tener propiedades diferentes, pero que no son 
esenciales, llamándose en este caso vatiedad el conjunto de individuos que las 
presentan , y raza, si estas cualidades se propagan por la generación: asi se lla- 
ma raza andaluza el conjrmto de caballos que se distingncn por determinadas 



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132 ZOOGRAFIA. 

cualidades ; variedad pia , los que tienen cierta coloración: pero todos ellos per- 
tenecen á la especie caballo , perfectamente distinta de la llamada asno , puesto 
quedan origren á otros individuos que, si bien participan de las propiedades 
del caballo y del asno, g^eneralmente no pueden multiplicarse: se conocen con 
el nombre de fUbridos, aquellos cuyos padres pertenecen á especies diversas. 

La reunión de las que teng^an entre sí grande analogía, forman un grupo 
mas elevado, que recibe el nombre de género: asi la especie caballo, asno, 
cebra y algunas otras vienen á constituir un género: se agrupan también estos 
cuando hay mucha afinidad natural entre varios, resultando de aquí los grupos 
llamados tribus, que dan origen á las familias: estas por su reunión constituyen 
órdenes; los órdenes, clases, y las clases, tipos, en que se divide el conjunto 
del reino animal. Es necesario algunas veces establecer grupos mas numero- 
sos que los indicados, y en este caso, ó se les dá el nombre de un grupo su- 
perior precedido de la preposición sub, y asi los tipos se pueden dividir en 
sub^tipos, las clases en sub-clases; hay igualmente subnírdenes, sub-fami- 
lias, etc. , ó se les llama tan solo divisiones, secciones, grupos, etc., nombres 
íjue siendo generales, pueden sin inconveniente establecerse entre una clase 
y un orden , entre una familia y una tribu , etc. 

Descripción de los animales. Las descripciones de que se hace uso al 
clasificar, suelen estar divididas en dos partes; una, que contiene únicamente 
aquellos caracteres que sirven para distinguir la especie de las demás del gé- 
nero, se llama característica ó frase especifica; debe ser corta y consiste la habi- 
lidad del que la forma , en elegir aquellos caracteres mas notables, expresarlos 
con exactitud y usar los menos posibles , con tal que sean suficientes. Linnéo, 
en cuyas obras hay bellísimas características con todas las cualidades que en 
ellas se requieren, llegó á prescribir el número de palabras que debieran em- 
plearse; pero no es posible fijarlo, puesto que según sean mas ó menos nume- 
rosas y distintas las especies congéneres, asi habrá necesidad de mas ó menos 
palabras. Esta breve descripción , que algunos zoógrafos modernos han supri- 
mido sin razón , suele estar en lengua latina y tiene la ventaja de encontrarse 
con mas facilidad la descripción que se busca, por reasumirse en la primera 
los caracteres diferenciales ^e mas importancia. 

Después de la frase específica sigue la descripción lata , en la que se encuen- 
iran todas las particularidades de la especie que se describe, pero sin incluir 
en ella los caracteres que han servido para formar alguno de los grupos supe- 
riores como el género, la familia, el orden, etc. ; si se trata de una especie del 
grupo de los ápodos por ejemplo , es superfino decir en su descripción especial 
que carece de pies , porque no siendo así , no estaría incluida en el grupo cita- 
do; lo contrario es una superabundancia inútil y aun perjudicial por la confusión 
de caracteres generales con los particulares, que hace perder en las descrip- 
ciones una de las grandes ventajas de las clasificaciones, cual es el que aque- 
llas puedan ser mucho mas cortas. Debe comprender la descripción lata no so- 
lamente los caracteres orgánicos , sino también las circunstancias relativas á la 
vida del animal , á sus costumbres , á los caracteres fisiológicos que no sean 
una consecuencia necesaria é inmediata de los orgánicos expresados antes en 
la misma descripción , ó propios de alguno de los grupos á que pertenezca la es- 
pecie. Por esto seria inútil decir que un animal tiene respiración pulmonar, ha- 



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NOMBRES DE LOS ANIMALES. 133 

tiendo manifeslado antes que estaba provisto de pulmones; nías no lo será el in- 
dicar el número de hijuelos que nacen en cada parto, el tiempo que dura la lac- 
tancia, si se reúnen ó no en sociedades los individuos de la especie, etc. , á no 
ser que alguno de estos caracteres sea común á todas las del género, de la fami- 
lia ú orden. También debe expresarse en la descripción látala patria del animal, 
lo cual se llama suhabUacion ó habitat, fijando cuidadosamente si prefiere sitios 
determinados, como las montañas ó los valles, los parajes secos y arenosos, 
las orillas de los ríos ó del mar; lo cual se llama su estacimi. Igualmente debe 
indicarse la alimentación de cada especie, y aun algunos añaden las aplica- 
ciones que pueda tener en los diversos usos de la vida. 

Si bien el tamaño de los individuos en cada especie está sujeto á variaciones 
por las circunstancias que han acompañado su desarrollo, no es sin embargo 
tan grande esta diferencia, que no puedan reducirse á un término común: por 
esto se acostumbra poner en la descripción ó el tamaño absoluto de los indivi- 
duos que han adquirido su completo desarrollo, ó fijar los puntos extremos de 
las variaciones de los mismos. 

Nombres de los animales. En el lenguaje ordinario de las naciones solo 
tienen nombres especiales los que han llamado la atención por su abundancia, 
por los beneficios ó daños que ocasionan, ó por alguna particularidad: estas 
denominaciones se llaman nombres vulgares, que son importantísimos, sobre 
todo cuando se trata de describir los animales propios de un país: estos nom- 
bres son los únicos que admiten algunos naturalistas; pero tienen varios incon- 
venientes; tal es el que varían en cada una de las lenguas y aun muchas veces 
también en un mismo idioma; en España por ejemplo, hay una ave llamada 
lavandera, pastorcita, pajarita de las nieves, martin del rio, nevatilla, aguza^ 
nieves, etc. , pues apenas hay provincia en que no tenga uno ó mas nombres. 
Otras veces una misma palabra designa dos animales distintos; en algunas 
provincias llaman alacrán al escorpión y al grillo real; animales enteramenle 
diversos, venenoso el uno, inocente el otro. También es un inconveniente el que 
por este sistema se necesitarían tantos nombres, cuantas especies de animales 
se conocen , y siendo estas numerosísimas , habría que cargar la memoria con 
gran copia de aquellos, mayor que el de las especies, puesto que varían en 
cada lengua, y aun muchas veces en cada país. Por eso está hoy admitido casi 
universalmente el uso de nombres técnicos ó científicos, cuya invención se debe 
al inmortal naturalista sueco. Se conoce con el nombre de nomenclatura binaria 
ó lintieana, del de su autor, la manera que propuso de denominar los animales, 
por el género y especie á que pertenecen: del mismo modo que los individuos de 
h especie humana se distinguen entre sí por el nombre y el apellido, equivalien- 
do el del género á éste y el de la especie al nombre, diverso en los individuos 
pertenecientes á una familia, que tienen el mismo apellido: de este modo el 
í?ato, el tigre y el león, que pertenecen á un género llamado Felis, se distin- 
guen por el nombre específico, llamándose el uno Felis catus, y el otro Felis 
tigris, y el lerccro Felis leo; como los individuos de la familia de los Fernandez 
se llaman José Fernandez , Pedro Fernandez, Juan Fernandez , con la diferencia 
que aquí está pospuesto el nombre que es común á los tres, á saber el ape- 
llido, análogo al genérico. Tienen la ventaja los nombres técnicos de ser co- 
munes á todas las lenguas, por lo que deben conservarse en la latina, pues 



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134 ZOOGRAFIA. 

que traduciéndolos como* ejecutan algunos, dándolos equivocadamente por 
nombres vulgares, resulta confusión y desaparece una de sus principales ven- 
tajas, la universalidad. 

En la nomenclatura binaria, con un numero corto de palabras, se denomi- 
nan muchísimos animales, puesto que los nombres específicos pueden sin in-* 
conveniente alguno pertenecer á varios, con tal que sean de diverso género; 
de la misma manera que no resulta confusión en los individuos de la est)ecie 
humana, porque dos de ellos, de distinta familia, tengan un mismo nombre, 
pues en este caso se distinguirán por el apellido: es tan grande la economía 
de palabras en este sistema, que con mil nombres genéricos y doscientos es- 
pecíficos, se pueden denominar doscientas mil especies de animales, cuando 
por el método mononímico, se necesitarían tantos como especies. 

Para nombres genéricos se han elegido, y se eligen todavía, los que tienen 
algunas de las especies en la lengua griega, como Hippopotanms , Rhifioceros, 
ó en la latina como Felis, Ursus, Stmía, ó en alguna de las modernas latini- 
zándolos , como Casuarius, Tapirus; pueden formarse también de raices lati- 
nas ó griegas que expresen algún carácter ó particularidad de las especies 
congéneres, como Phyllostama (^XXou, hoja, ^6[k%, boca) nombre que se ha 
dado á unos murciélagos que tienen una espansion membranosa en forma de 
hoja sóbrela boca; Dasyurm (Sadúc, peloso, ¿ixiá, cola), género de mamíferos 
de cola pelosa. También se acostumbra usar como genéricos los nombres de 
las divinidades del paganismo, y de aquí los nombres de Sylvia^ Satyivs, ele. 
En estos últimos tiempos se ha introducido la costumbre en zoología, tomán- 
dola de la botánica, de componer nombres genéricos con los de algunos natu- 
ralistas y de aquí el nombre de Cuviería, dedicado á Cuvier; Rissoa, á el 
naturalista italiano Risso; Azara, á D. Félix de Azara, etc. Por último, algu- 
nos han formado nombres de géneros con palabras que nada significan ó que 
son anagramas de otros, como de Valerius, Verlusia y Arvelim; de ThereMim, 
Erthesina, Serenthia, Henestaris, compuestos por el marqués de Spínola. Los 
nombres genéricos deben ser sustantivos y se escriben con letra mayúscula. 

Los específicos pueden ser adjetivos ó sustantivos, son preferibles los que 
expresan alguno de los caracteres ó particularidades de la especie, su patria ó 
el nombre vulgar del país que habita , ya en las lenguas muertas ó en las vivos. 
También suelen dedicarse á los naturalistas ó á los que han promovido el estu- 
dio de la ciencia, dándoles su nombre que se pone en genitivo; con arreglo á 
esto se ha denominado una especie de perro, Canis Azane, y un loro, PsiUa-- 
eu8 Alexandri^ dedicado al discípulo de Aristóteles, que dio á conocer en 
Europa muchas especies exóticas, adquiridas en sus conquistas por el Asia. 

Después del nombre especifico se acostumbra poner por medio de las ini- 
ciales, el del naturalista que primeramente la denominó y describió; siendo lo 
mas conveniente el que se refiera tan solo al nombre de la'^especie, y subsista, 
aun cuando cambie el género, que es lo mas justo y lo que hoy día hacen la 
mayor parle de los zoógrafos. 

No debe variarse el nombre del género ni el de la especie , y si alguno, cre- 
yendo no haber sido descrito un animal , le diese nombre nuevo, se tendría por 
no puesto, debiendo usarse la denominación mas antigua; y se considera como 
tal, la que fué primeramente publicada por medio de la imprenta. Hay sin 



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OBRAS ZOOLÓGICAS. 135 

embargo algunos casos en que- es necesaria la variación del nombre genérico 
ó es|>ccíftco, como si uno ú otro estuviesen formados de raices perlenecienles á 
lenguas diversas, ó en oposición a las reglas gramaticales: si expresasen un 
carácter contrario al género ó á la especie ; por esto se debió variar el nombre 
de üirysomela americana L. , que dio este naturalista á un insecto propio de la 
Europa meridional , por creerlo procedente de América , donde no se encuen- 
tra. También se varía el nombre genérico, cuando están comprendidas en el 
mismo grupo especies que deben constituir géneros diversos; pero en este caso 
se reserva el antiguo para algunas de estas especies y se dá otro nombre al 
nuevo género. 

Por cualquiera de las causas expresadas sucede que una misma especie 
tiene mas de un nombre científico; de lo cual debe darse noticia en la descrip- 
ción, y estos nombres científicos con los vulgares constituye la sinonimia de 
cada especie, algunas veces bastante numerosa y siempre importante para la 
historia de la ciencia. 

Los grupos superiores de las clasificaciones reciben también nombres par- 
ticulares, y seria muy conveniente el que todos los correspondientes á los de 
la misma categoría tuviesen idéntica terminación, pues esto serviría para 
conocer la del grupo de que se tratara. En algunos se ha hecho ya esta conve- 
niente innovación, sobre todo en las familias y tribus , á las que se dá moder- 
namente un nombre compuesto del de el género mas importante ó tipo en el 
grupo, poniéndolo en genitivo , y en vez de su terminación la de ida para la fa- 
milia, étna para las tribus: terminaciones, que son raices griegas que signifi- 
can la primera imágm ó semejanza , y la segunda fuerza ó esencia. Así es que 
de Leporis^ genitivo del nombre genérico Leptis que comprende los conejos y 
liebres , se forman las palabras lepórida y leporina , correspondientes á la 
familia y á la tribu , cuyo género tipo es el Lepus. 

Obras Boológioas. Las obras que tratan de esta ciencia pueden ser de 

diversa naturaleza según su estension, y el objeto que se propongan: se 

dividen primeramente como la zoología, en unas que li^alan de la organo- 

grafia y fisiología animal, y otras de la zoografia ; á estas suele darse el 

nombre de obras descriptivas: uxías y otras pueden ser Zatos ¿ elementales, 

segim la extensión con que traten de estos asuntos. Las descriptivas pueden 

limitarse á los grupos superiores, sin descender á las especies, y en este caso 

reciben el nombre de estos grupos; asi hay unas que se denominan Familias, 

Géneros, etc., del reino animal, reservándose el de Especies para las que tratan 

también de estas. Si se limitan á describir los anímales que se encuentran en 

un país se llaman Faunas, por ser este el nombre que se aplica al conjunto 

de los que existen en un territorio dado ; así hay la Fauna europea , la ameri- 

cana, la de las Islas Canarias, etc. Pueden reducirse las obras descriptivas 

á tratar de un solo grupo, pero en toda su extensión , y en este caso se llaman 

monografías, como el Genera etspecies staphylinorum de Erischson, la Mono- 

graphia histeridum de Paykull , etc. También se consideran como monografías 

los tratados de la organografia y fisiología de un grupo , de una especie de 

animales, ó de un órgano, ó sistema de órganos. Se llaman, por último, 

obras iconográficas aquellas que tienen por objeto principal representar los 

animales por medio del grabado, ó añadiendo el colorido. 



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CLASIFICACIÓN 

Y DESCRIPCIÓN DE LOS ANIMALES. 



En las obras de los anlig:uos zoólog^os se parlia casi siempre del supuesto 
de ser conocidas las especies del país en que cada cual habitaba , y al descri' 
bir los animales exóticos, se limitaban á indicar las diferencias mas notables 
que presentaban comparándolos con los indíg-enos; de aquí la poca importan- 
cia que daban á las clasificaciones, y la dificultad que tuvieron los primeros 
intérpretes de las obras griegas y latinas al designar los animales cuyos nom- 
bres encontraban ; dificultad no completamente vencida en los tiempos pre- 
sentes. 

En las obras de Aristóteles , sin embargo se encuentra una clasificación 
que merece el nombre de tal , en la que se ven algunos grupos bien estableci- 
dos, pero que se limita á las divisiones principales del reino animal. En los 
trabajos de los escritores de la época del renacimiento se notan ya esfuerzos 
mas ó menos felices para establecer una clasificación general , 6 limitada 
a ciertos grupos, hasta que á mediados del siglo pasado el ilustre naturalista 
sueco el inmortal Linnéo propuso una clasificación de los animales que fué casi 
universalmente adoptada, pues era la primera en que estaban reducidas á 
grupos bien caracterizados todas las especies conocidas en su tiempo , acom- 
pañándolas de descripciones qfue son aun hoy dia el modelo mas perfecto, tanto 
por la belleza del estilo , como por la exactitud de las observaciones. Se re- 
siente su sistema , como no podia menos de suceder, de la falta de conocimien- 
tos zootómicos que habia en su tiempo; pero casi siempre los grupos que for- 
ma son tan naturales que todavía se conservan para formar otros de categoría 
superior : así muchísimos de sus géneros constituyen hoy dia familias. Su obra 
mas notable es el Systema Naturce , de la cual se hicieron doce ediciones du- 
rante su vida, y en la que se trata de los tres reinos de la naturaleza; su cla- 
sificación zoológica, ligeramente modificada por uno de sus discípulos, es la 
siguiente : 

CLASES. 



/Corbiloculare, biauritum: san- » vivípara i. Mammalia. 

I guiñe , rubro , callido í ovípara ii. Aves. 

AuimaUa / ^^ uniloculare , uúiauritum : i pulmone arbitrario, ni. Amphibia . 

• \ sanguine frígido, rubro í branchiis estemis. iv. Pisces. 

i Cor uniloculare , inaurítum : i antenni8 v. Insecta. 

\ sanguine frígida, alba i tentaculis vi. Vermes, 



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CLASIFICACIÓN Y DESCRIPCIÓN DE LOS ANIMALES. 137 

En este cuadro sinóptico se puede notar que de los tres grupos que forma, 
los dos primeros son naturales y están bien divididos en clases que también lo 
son, sobre todo la primera, segrunda y cuarta, que so conservan aun on 
las clasificaciones de mas importancia, y las definió además con notable exac- 
titud; solo el g:rupo segundo, aunque natural, no está bien caracterizado; 
una cosa análoga sucede al tercero, en el que sin embargo hay otro , la ciase 
quinta , caracterizado de la misma manera que hoy se hace con un grupo muy 
natural, por haber percibido Linnéo una de las diferencias esenciales que hay 
entre los entomozoos y malacozoos, á saber : las divisiones transversas exter- 
nas que hay en los primeros y faltan en los segundos: la sección peor carac- 
terizada y menos natural es su clase sesta; pero es cierto que en su tiempo se 
sabia poquísimo acerca de la organización de los moluscos, anélidos y zoófi- 
tos, que todos se encuentran reunidos en este grupo heterogéneo, y una de las 
mayores glorias del reformador de su clasificación , de Cutner, fué el poner 
de manifiesto la estructura de los moluscos, que se creian entonces seres de 
organización sumamente sencilla. 

A pesar de todos estos defectos el sistema de Linnéo es de relevante méri- 
to atendiendo á la época en que se compuso, á lo muellísimo que influyó en los 
adelantos de la ciencia , y á que se encuentra en armonía con las reglas del 
método natural ; pues no se limita á los caracteres espuestos anteriormente, 
sino que se apoya en los mas notables al tratar de cada una de las seis clases 
en que divide los animales; y así al describir las aves, las caracteriza por su 
pico, por las plumas que cubi-en el cuerpo , por sus extremidades anteriores en 
forma de alas, por la brevedad de su región caudal, por la falta de mamas, etc., 
caracteres que son los que sirven hoy para distinguir esta clase. 

A la clasificación de Linnéo siguió una, de la que se dijo haberse en ella 
por primera vez aplicado los principios del método natural, en oposición á los 
que habían preyalecido en el sistema del naturalista sueco. Fué, sin embargo, 
notable equivocación el suponer que el método zoológico de Linnéo era tan 
artificial cqmo su sistema sexual de Jas plantas. Anteriormente ha sido exami- 
nado y se ha podido ver que muchísimos desús g:rupos son naturales, y esto 
se confirma mas y mas descendiendo á otros inferiores, á los órdenes y gé- 
neros, en términos que estos se conservan hoy en su mayor parte con solo la 
variación de haber sido elevados á la categoría de familias, á causa del gran 
número de especies descubiertas recientemente. Por esto la clasificación de 
Cuvier, que fué la que sustituyó á la de Linnéo, conserva muchos grupos tales 
como este naturalista los habia indicado, sin mas variación que mudar los 
nombres algunas voces, y no siempre con acierto. 

Los grandes adelantos, sin embargo, que se habían hecho en la orga- 
nografia zoológica, debidos algunos al mismo Cuvier, demostraron la impres- 
cindible necesidad de dividir ciertos grupos , en los que Linnéo habia reuni- 
do una porción de especies poco análogas, por no haber conocido completa- 
mente su organización. Esto es lo que sucede en su clase Inermes, en la que 
incluyó varios animales de cuya estructura se sabia muy poco en su tiempo. 
Pero una cosa análoga sucede en la clasificación de Cuvier: su tipo zoófitOK 
encierra grupos que tienen entre sí muy poca analogía, que ha sido necesario 
separar y¡colocar en otros, luego que fué conocida su organización, y sucesi- 

IS 



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138 ZOOGRAFIA. 

vanicnle los mayores conocí mientes en anatomía comparada van perfeccionan- 
do la clasiíicacion de Cuvier, como lo Fué la de Linnéo, como lo van siendo 
también las últimamente propuestas. Esta es la razón de que no sea posible 
adoptar una esclusivamente; si se pretende permanecer fiel al método natural,» 
es preciso admitir las modificaciones que en todas, sin escepcion alguna, intro- 
ducen cada dia los nuevos descubrimientos, que obtienen definitivamente la 
sanción de la ciencia. 

Cuvier dividió todo el reino animal en cuatro grandes secciones que llama 
tipos (tú7co<;, efigie, forma), porque decia que la forma de las especies en cada 
una de estas secciones podía referirse á una sola, pero no pasar de un tipo A 
otro, que es lo que sostienen los partidarios de la unidad zoológica. 

Prescindiendo de si es necesario admitir cuatro formas distintas*, ó si es 
posible referirlas todas á una sola, se puede adoptar la división del reino ani- 
mal en los cuatro grandes grupos que propuso Cuvier, si bien es conveniente 
alterar el orden en que este naturalista los colocaba y segwir con preferencia 
la opinión de Linnéo en este punto: debe dárseles también nombres con una 
desinencia idéntica , á ejemplo de lo que han propuesto últimamente algunos 
naturalistas. 

Pueden caracterizarse y denominarse estos cuatro grupos de la manera 
siguiente: 

TIPOS. 



Con un eje nervioso ccfalo raquídeo , protcj^ido por 1 
, un neuro-esqueleto ; forma simétrica; cuatro ex- U.° Osteozoos, 
i tremidad es cuando más; sangre roja; unisexuales. ) 
I Con un ganglio supra-esofágico y una cadena ner- j 
I viosa infra intestinal; forma simétrica ; dérmato- > í." Enlomozoon. 

Animales ^ esqueleto articulado transversalmente ) 

* \ Ganglios nerviosos dispuestos alrededor del esófago ) 
i ó dispersos en lo interior del cuerpo; sin articula- i- o m ¡ 
I cienes transversas; tendencia á arrollarse en es- (^- ^^^^^^*^^^- 

I piral ) 

Sistema nervioso radiante ó nulo ; forma radiada ó ( . « v, 
\ irregular \i.- Fttozoo,. 



El tipo 1.^ , OsteoBOos, está caracterizado principalmente por la existencia 
de un encéfalo y una medula espinal, que juntos constituyen el eje llamado 
céfalo-raquideo, colocado en toda su extensión sobre el tubo digestivo. Es 
también característico en este tipo el que dicho eje esté protegido por un neuro- 
esqueleto mas ó menos desnrrollado , que no existe en los demás. El número 
de extremidades nunca escede de cuatro, pudiendo haber tan solo dos y faltan- 
do á v^ces todas. La forma es simétrica, principalmente en los órganos de las 
funciones de relación y generación , y aun también en algunos de las de nutri- 
ción: varias escepcíones, si bien en muy corto número, hay relativamente a 
este carácter. Son los osteozoos, además, unisexuales, pues la mayor parte 
de los ejemplos que en contra se han citado, ó no son exactos, ó son tan solo 
monstruosidades. 

El tipo 2."* , EntomoBoos, está caracterizado porque la porción céntrica 
de su sistema nervioso consiste en un ganglio supra-esofágico y una cadena 



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CLASIFICACIÓN Y DESCRIPCIÓN DE LOS ANIMALES. 130 

nerviosa infra-inteslinal , que es simétrica en toda su extensión. La forma ge- 
neral del animal participa también de esta simetría , que es aun mucho 
mayor qde en el tipo anterior. Generalmente ei dérmato-esqueleto esta en 
ellos bien desarrollado, articulado al exterior y transversalmente. 

£1 tipo 8.^, MalacoBOOs, se distingue de los demás, porque su sistema 
nervioso, está constituido por varios ganglios, dispuestos alrededor del esófa- 
go, ó dispersos por lo interior del cuerpo, próximo cada uno de ellos á algún 
órgano importante, sin que haya simetría en su colocación. Faltan las articu- 
laciones transversas y casi siempre hay una notable tendencia á arrollarse en 
espiral , por lo que el ano suele estar cerca de la boca. 

£1 tipo 4 .", Fitozoos , presenta el sistema nervioso, cuando existe radian- 
te, y de la misma manera la forma general del cuerpo; pero es frecuente la 
no existencia del aparato de la sensibilidad, y algunas veces la forma es irre- 
gular, ó son amorfos. 



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TIPO PRIMERO. 

OSTEOZOOS. 



Esle tipo, llamado vertebrados por Cuvier, cuyo nombre se refiere á la 
existencia del neuro-esqueleto , comprende los animales de org:anizacion mas 
complicada, que por lo tanto deben colocarse á la cabeza del reino animal. 
Entre ellos están los que lleg:an a adquirir un tamaño mayor y los que ofrecen 
facultades intelectuales mas desarrolladas. 

Sus mandíbulas están dispuestas de modo que se mueven de arriba á aba- 
jo y viceversa, y nunca horizontalmente, como en el tipo siguiente. El tubo 
digestivo es siempre distinto de los demás órganos, nunca falla el hígado, y 
el páncreas, cuando no existe, está reemplazado por tubos membranosos, 
abiertos en uno de sus extremos y colocados alrededor del piloro: el ano casi 
siempre ocupa el extremo del tronco opuesto al en que está la boca. La san- 
gre contiene glóbulos encarnados, que le dan el aspecto característico de este 
fluido en el grupo de que se trata. Existen constantemente las arterias y ve- 
nas : y el corazón consta , por \f> menos , do dos cavidades distintas. La respi- 
ración , prescindiendo de la ctitánea común á todos los animales , es en esle 
tipo pulmorjp^ó branquial, y nunca traqueal. Existe un sistema especial de 
vasos ab.gí)rventes , además de las venas , del qfie ni se ven vestigios en los 
demás tipos. 

* Ea los órganos que ejecutan las funciones de relacibp , es donde existen las 
mayores diferencias. La porción céntrica del sistema nervioso está constituida 
por. un eje cófalo-raquídeg, el cual se encuentra protegida yor un neuro-esquc- 
leto, generalmente bien desarrollado'.. Los sentidos, en riumero de cinco casi 
constantemente, ofrecen con distinción el órgano del oido y el del olfato. La 
existencia del neuro-esqueleto dá una maravillosa exactitud á los diversos mo- 
vimientos que deben ejecutar; las extremidades nunc^ pasan de cuatro, y al- 
guna vez suelen fallar todas. 

Son unisexuales y entre ellos se encuentran ejemplos de fecundidad ex- 
traordinaria, así como también otros en que la multiplicación de los indivi- 
duos es bastante escasa. 

Este grupo natural , está perfectamente separado de los demás , siendo sus 
caracteres exactos y al mismo tiempo de grande importancia: en él están com- 
prendidas las dos primeras secciones que formó Linnéo de los animales. 

Se divide, en la clasificación de Cuvier, ^n cuatro clases que correspon- 
den á las cuatro primeras de la de Linneo, sin mas alteración que la de haber 
mudado el nombre de an/U^m, que daba este á su tercera clase , en el de ngi- 



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mamíferos. 141 

tile^; nombres ambos poco convenientes, y que presenlim los mismos defcc- 
los el uno que el otro. 

Pero debiéndose formar, seg-un la opinión de Blainvillc y de otros natura- 
listas, una clase para alg-unos reptiles que sufren garandes modificaciones en 
su organización, cuando pasan de su primera edad á la adulta, puede darse el 
nombre de reptileSy á la mayoría de las especies contenidas en esta clase y 
reservar el de anfibios para algunos que por su org:anizacion son seg:ura- 
mente el anillo de tránsito de estos á los peces. 

Las cinco clases del tipo primero pueden caracterizarse del modo sig:u¡ente: 



CLASES. 



/ Sangre caliente ; circulación doble y completa; res- 
I pi ración pulmonar; cuerpo casi siempre cubierto 

1 de pelo; generación vivípara; mamas 

I Sangre caliente; circulación completa y doble ; ex- 
1 tremidades anteriores en forma de alas ; pico; 
1 cuerpo cubierto de plumas; generación ovípara. 
jSangre fría; circulación incompleta; respiración 
Tipo 1." .' pulmonar; piel casi siempre cuoierta de escamas; 

OsteozooB.\ generación ovípara 

¡Sangre fría; circulación incompleta; respiración \ 
branquial en la primera edad y pulmonar des- ( 
pues; cuerpo desnudo; generación ovípara; sin I 

alantoides; con metamorfosis / 

[ Sangre fría: circulación completa; respiración bran- 
quial; piel casi siempre cubierta de escamas; ge- 
neración ovípara; sin alantoides 



1." Mamfferoi:. 



t • Avei. 



3.* ReplUef. 



4.* Anfibios. 



5 * Peces. 



CLASE PRIMERA. 



MAMIFEBOS. 



Los mamíferos (mammalia L.) están caracteriziidos por tener la sangre ca- 
liente, la circulación doble y completa, la respiración pulmonar, el cuerpo casi 
siempre cubierto de pelo, la generación vivípara, y estar provistos de mamas. 

Esta clase, una de las menos numerosas del reino animal, es de las mas 
importantes, porque en ella se encuentran las especies de organización mas 
complicada, las de mayor inteligencia y aquellas que mas utilidad proporcio- 
nan al hombre. 

Fácil es distinguir esta clase de todas las demás, pues casi siempre pre- 
sentan una forma caracteristica y análoga á la de los mamíferos mas comunes, 
romo el perro, el gato , el caballo, etc.; casi todos están cubiertos de pelo, 
lo cual no se observa en los otros grupos de este tipo; por manera que sola- 
mente un corto número de esf)ecies por su carencia absoluta de pelo y su for- 
ma dc|)ez, pudieran desconocerse en su aspecto exterior; pero aun en esle 



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142 ZOOGRZAFIA. ÜSTEOZOOS. 

caso se distinguirán fácilmcnle de los peces, con los que los confundían los 
antiguos, si se nota enlre otros caracteres que en los mamíferos pisciformes la 
aleta en que termina su región caudal es horizontal, al paso que es vertical 
en los peces. 

En la organografia y fisiología animal se ha estudiado principalmente la 
estructura y funciones del cuerpo del hombre, haciendo frecuentes compara- 
ciones con lo que se advierte en los mamíferos; por esto en vez de tener que 
entrar , como en las demás clases , en el estudio de la organización de las es- 
pecies compredidas en este grupo, bastará indicar las diferencias que pre- 
sente , comparándolas con las de otras clases , siguiendo el mismo orden que 
en el estudio de la organización de los animales. 

En los mamíferos existen casi siempre labios carnosos, que faltan en los 
demás osteozoos: sus mandíbulas están provistas en general de tres especies 
de dientes, de los que los molares tienen una forma y estructura en relación 
con la naturaleza de los alimentos de que han de nutrirse, en su cavidad bu- 
cal se encuentra una lengua carnosa, sostenida únicamente en súbase por el 
huesohióides, y con numerosas papilas nerviosas, las glándulas salivales 
están bien desarrolladas. Existe un velo del paladar que puede separar la ca- 
vidad bucal, ó las fosas nasales de la faringe, y también una epiglótis que 
impide en la deglución la introducción de materias extrañas en la laringe. El 
esófago , de longitud variable , es siempre distinto del estómago , que unas ve- 
ces es semillo y como en el hombre, otras complicado, constando de varia 
dilataciones á continuación unas de otras, como en los delfines, ó compuesto, 
pues que lo forman varias cavidades , algunas de las que tienen comunicación 
directa con el esófago. Los intestinos gruesos , sobre todo el ciego y colon, 
presentan dilataciones, que junto con su diámetro los hacen distinguir fácil- 
mente de los delgados. 

La sangre tiene ima temperatura bastante elevada , geiieralmente de 
+ 38''c. , y sus glóbulos son circulares, esceptuando la familia de los caméli- 
dos, en los que son ovales. El corazón está formado por dos ventrículos y dos 
aurículas, comunicando cada una de estas cavidades con la de su lado corres- 
pondiente. 

El tórax está separado del abdomen por un tabique musculoso , el diafrag- 
ma : los bronquios se dividen y subdividen en varios ramos , hasta terminar 
todos ellos en las vesículas aéreas. 

El sistema nervioso ofrece grandes modificaciones , comparándole con el 
de los demás osteozoos. El encéfalo es proporcionalmente mayor: los hemisfe- 
rios cerebrales tienen anfractuosidades y circunvoluciones mas ó menos nu- 
mero.sas; está uniendo los hemisferios un mesolobo ó cuerpo calloso: los tu- 
bérculos cuadrigéminos están poco desarrollados; y el cerebelo constituido en 
su mayor parte por los dos hemisferios. La médula espinal en su parte ante- 
rior presenta el abultamiento conocido con el nombre de puente de Varolio. 

El sentido del tacto está bien desarrollado y su mas perfecta organización 
se encuentra precisamente en los animales mas inteligentes. También lo está 
el del gusto, y el del olfato, siendo las conchas inferiores á veces de una com- 
plicación extrema. El oido es fino y casi siempre está provisto de pabellón ú 
oreja. Relativamente al ór^rano de la vista, alíennos ostc<^zoos, y entre cllo> 



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MAMÍFEROS. 143 

principalmenle las aves, parece ser que les aventajan: el tercer párpado es 
vertical y poco desarrollado, en términos que., cuando mas, solo puede cubrir 
la mitad del globo del ojo. 

La inteligencia de los mamíferos es superior, en general, á la de los demás 
osleozoos. 

Hay en el neuro-esqueleto numerosas modificaciones. La mandíbula supe- 
rior es inmóvil, la inferior está articulada inmediatamente con los huesos tem- 
porales por un cóndilo que se introduce en la cavidad glenoídea de aquellos: 
solamente en los cetáceos está separada la porción petrosa del temporal: la 
cabeza se articula con el atlas mediante dos cóndilos. La región cervical , si 
bien de longitud variable, está formada casi siempre por siete vértebras; solo 
en el ¡perezoso se encuentran nueye, y seis en algunos cetáceos y sirenios. La 
rcgioa dorsal, lumbar y sacra, ofrecen diferencias relativas al número de vér- 
tebras que entran en su composición: las coxígeas son casi siempre cilindricas; 
unas veces la cola es muy larga, otras tan corta, que no es visible al exterior, 
y á veces , como en los bermejizos , nula. Si se esceptuan los sirenios y cetá- 
ceos, lodos los demás mamíferos tienen cuatro extremidades bien desarrolladas 
y dispuestas en general para la progresión. El hombro consta de dos huesos, 
el omóplato y la clavícula; solamente en los ornitodelfos hay huesos coracói- 
des, como en las aves y reptiles. De los huesos del antebrazo, el radio puede 
girar mas ó menos sobre el cubito en las especies que se sirven de las extre- 
midades torácicas , como órganos de prensión : el carpo consta de dos filas de 
huesos, cada una de ellas formada por tres ó mas. Los de las caderas se arti- 
culan anteriormente entre sí: el tarso y metatarso se hallan formados por hue- 
sos distintos y numerosos. 

Es característico el dérmato-esqueleto de los mamíferos, constituido por 
apéndices delgados, prolongados y cilindricos, á que se dá el nombre de pelos: 
en los sirenios solo existen algunos de estos apéndices formando los bigotes, y 
en los cetáceos faltan del todo. La extremidad de los dedos está protegida ya 
por ufías, que son láminas planas de sustancia córnea, ó prolongaciones cóni- 
cas algún tanto encorvadas, que solo ocupan el dorso de la última falange; ó ya 
por pezuñas , que cubren enteramente dicho hueso. 

La locomoción puede ser muy variada, pues aunque la mayor parte tienen 
sus miembros conformados para la progresión, en otros están perfectamente 
dispuestos para trepar, para la natación y aun para el vuelo. 

Hay en los órganos de la generación diferencias importantes. Por su modo 
particular de reproducirse, es necesario que haya siempre cópula para la fecun- 
dación. El nuevo ser se desarrolla en un principio á espensas de los jugos de 
la madre, ya tomándolos por medio de una placenta, ó si esta no existe por 
toda la superficie del cuerpo; en este último caso, nacen los mamíferos en tal 
estado, que no pueden ejecutar movimiento alguno, la madre les coloca el pezón 
en la boca, y asi permanecen durante mucho tiempo. Tiene también lugar la 
lactancia en aquellos que al nacer pueden ya ejecutar movimientos volun- 
tarios, y aun muchos valerse de sus extremidades para la locomoción. Por esto 
existen las mamas en todas las especies de esta clase , y aun en los machos, si 
iñcn no pueden desempeñar las funciones que en las hembras. 

E.sta clase es muy natural; se encuentra ya establecida , y con los mismos 



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144 mamíferos. 

limites que actualmente, en la clasificación de Linnéo. Antes se separaban 
los sirenios y cetáceos por su forma particular; pero la temperatura elevada 
de su sang^re, su respiracian pulmonar, la generación vivípara, la presen- 
cia de las mamas, y en una palabra, la conformidad de su estructura con la 
de los mamíferos, fueron causa deque ya el príncipe de los naturalistas los 
comprendiese en este grupo. 

Aunque hoy dia todos están conformes en los límites que deben asignarse 
á esta clase, no sucede lo mismo en cuanto á su división: Cuvier la dividía des- 
de luego en nueve órdenes; pero es mas conforme con las diferencias que pre- 
sentan los uiamiferosen su estructura, el dividirlos primeramente en tres sub- 
clases, según propuso Blainville, antes de pasar á establecer los órdenes en 
cada uno de estos grupos. 

SUBCLASES. 



/ El feto se adhiere á la matriz por medio de una j 

i placenta; sin huesos marsupiales, bolsa ni re j i * MfmotM{n$. 

^ plifí^íues abdominales | 

Mamíferos, i ^^" Placenta ni cloaca; con huesos marsupiales , . 

^^ J y bolsa ó repliegues ablominales s '""*^'' '*• 

' Con cloaca y huesos marsupiales; sin placenta, , 
V bolsa ni repliegues abdominales \ 



Clase 1." 



OrnUtdelfos. 



SUBCLASE PRIMERA. 

MOIS^ODELPOS. 



Están caracteri?:ados los monodelfos, porque el feto se fija en la matriz, me- 
diante la placenta, y absorve por su medio los jugos necesarios para desar- 
rollarse : faltan los huesos marsupiales que en los animales en que existen 
están articulados con el borde anterior de los huesos de las caderas: y tampoco 
hay bolsa ni repliegues, formados por la piel del abdomen , delante de las 
mamas; no terminan los órganos de la generación en el intestino recio, para 
formar una cloaca, como sucede en otros mamíferos. 

Esta subclase comprende la mayor parte de las especies del grupo; los hi- 
juelos nacen en un estado de desarrollo notable, cubiertos frecuentemente de 
pelo, con las extremidades bien manifiestas, ejecutan movimientos voluntarios, 
verifican la succión para que. se ejecute la lactancia, y pueden vivir con cierta 
independencia de sus madres. 

Al dividir en órdenes esta subclase , es necesario separarse también de la 
opinión de Cuvier , pues en concepto de muchos naturalistas , deben formarse 
mas órdenes que los admitidos en su clasificación; órdenes que en su mayor 
parte estuvieron ya establecidos ó por el mismo Cuvier, ó por naturalistas an- 
teriores. 



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J 10 ZOOGRAFIA. OSTEOZOOS. 

Ohden i/' — Bimanos. 

Comprende este orden los mamíferos monodclfos, ordinarios, unguiculados, 
con dentición completa y manos únicamente en las extremidades torácicas, de 
lo cual proviene su denominación. 

En la clasificación de Linnéo, está reunido con los dos siguientes por la con- 
sideración de tener mamas pectorales y el pene péndulo; pero hay tan poca 
analogía entre las diversas especies comprendidas en su orden piimates, que 
casi todos los naturalistas han seguido la opinión de Cuvier, que fraccionó este 
grupo en varios. 

Tal como está limitado, constituye una sola familia, un solo género y una 
especie única, que es el hombre. Homo sapiens L. ; perfectamente caracteri- 
zado y distinto de los demás animales por la forma especial de sus extremi- 
dades, que determina la posición verticaf que le es peculiar. 

La alimentación natural del hombre, según su dentición y la estructura del 
tubo digestivo, es vegetal: pero se ha acostumbrado con facilidad á los ali- 
mentos animales convenientemente preparados, y le es ventajoso un régimen 

4 1—1 5—5 

alimenti(!io misto. Su fórmula dentaria es i. — , c, , m. : sus incisi- 

4 i_i 5_5 

vos son cortantes; los caninos, poco desarrollados, sobresalen a|>enas entre 
los demás dientes; los molares tuberculosos, los dos anteriores con dos y los 
posteriores con cuatro tubérculos; no queda espacio alguno entre los incisivos 
y los caninos, ni entre estos y los molares. El tubo digestivo tiene una longitud 
siete veces mayor que la del tronco: el estómago es sencillo , el ciego de capaci- 
dad media y provisto de un apéndice vermiforme. El corazón se encuentra 
colocado sobre el diafragma, hacia adelante, y algún tanto á la izquierda, con 
la punta dirigida también al mismo lado. El pulmón izquierdo está dividido en 
dos lóbulos, y en tres el derecho. 

El encéfalo es muy voluminoso, sobre lodo el cerebro, que presenta nume- 
rosas circunvoluciones, y profundas anfractuosidades. El cerebelo está cu- 
bierto enteramente en su parte superior por el tercer lóbulo. 

Entre los órganos de los sentidos, el tacto es muy fino y tiene su asiento 
especial en los extremos de los miembros torácicos, pues los dedos son largos 
y flexibles, cada uno con movimientos independientes; los pulgares, mas 
largos proporcionalmente que en cualquiera otro animal, pueden oponerse á 
los demás. Las uñas, en forma de láminas, ocupan tan solo el dorso de las 
últimas falanges, con lo que favorecen las funciones de este sentido, y dan un 
punto de apoyo á los pulpejos, en que el tejido elástico que los forma, y las 
numerosas papilas de la superficie, indican suficientemente su objeto. El sentido 
del gusto y el del olfato no están muy desarrollados: revestida la lengua por 
un epitelio bastante fino, puede apreciar mas fácilmente los sabores, que si 
fuera grueso y tuviese apéndices córoeos, como sucede en otras muchísimas 
especies. Aun cuando varios mamíferos aventajan al hombre en la finura del 
olfato, á ninguno le afectan tanto como á él los malos olores. Tampoco distin- 
gue al hombre la del oido; aunque parece ser el único de su clase que pueda 



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MAMIFEROS. BIMANOS. 147 

apreciar musicalmente los sonidos. Los ojos se encuenlran colocados en órbi- 
tas, separadas enteramente por un tabique óseo de las fosas temporales; están 
dirig:idos hacia adelante y colocados de manera , que los objetos se ven casi 
siempre con los dos á la vez, lo cual debe producir una apreciación mas 
exacta, que compensa hasta cierto punto el corto alcance de su vista. 

Lo que mas particularmente disting^ue al hombre , lo que le hace superior 
á los animales, en términos , que inferior á ellos por sus cualidades físicas, á 
todos avasalla y somete á su poderio , es la inteligencia. Como indica su cere- 
bro, las facultades intelectuales están mas desarrolladas que en ningún otro 
animal, y si á esto se a8:regan los diferentes medios que posee esclusivamente 
de perfeccionarla , no se estrañará que débil como es , careciendo de armas 
ofensivas y medios de defensa aun contra la intemperie , haya podido vencer 
todas las dificultades que se oponían á su multiplicación , y lo haya consegui- 
do tan completamente que reine como señor absoluto en el Universo. 

Una de las cualidades que mas eficazmente han contribuido á que se per- 
feccione y multiplique, es el instinto de sociabilidad, fuertísimo en él , como 
en la mayoría de los animales fitófagros. Reunido el hombi'e en sociedad , con 
las admii'ables facultades intelectuales de que dispone , le fué fácil vencer las 
numerosas causas de destrucción que le rodeaban. Las sociedades que formó 
en un principio , como lo asegura la tradición, y lo demuestran los hechos fue- 
ron poco numerosas y aun pudiera decirse imperfectas. En las inmensas selvas 
de América, en las numerosas islas de la Oceanía, se encuentran aun estas so- 
ciedades reducidas a su mas sencilla espresion, compuestas esclusivamente de 
individuos , cuya vida entera se pasa en proporcionarse el sustento diario por 
medio de la caza ó la pesca. Dieron un gran paso hacia la civilización las so- 
ciedades tan pronto como conocieron sus individuos las ventajas que podían 
sacar de la domesticidad de ciertos animales, que, constituyendo rebaños, les 
proporcionaban medios de alimentarse , exentos de los azores y eventualidad 
de la caza: estas sociedades, compuestas de pastores, fueron esencialmente 
nómadas , pues se veian obligadas á cambiar de domicilio según la abundan- 
cia de pastos. En el centro del África y del Asia, todavía se encuentran algu- 
nas cuya organización es la indicada. Sucedieron a los pueblos pastores los 
agricultores, que quizá debieron su origen tanto a la perfectibilidad de la es- 
pecie humana, cuanto á las dificultades en que se encontraron algunas veces 
de variar de domicilio, supliendo en cierto modo la abundancia de pastos na- 
turales, con el cultivo de la tierra, que les indemnizó ampliamente de sus tra- 
bajos. En este último caso, el hombre con habitación fija, y el alimento ase- 
gurado, pudo ya dedicarse á las artes en un principio, á las ciencias después, 
dando orig:en á numerosos descubrimientos , en parte perdidos, en parte con- 
servados para la humanidad , cuyo caudal va aumentando diariamente , y so 
llalla hoy confiado al maravilloso mvento de la imprento. Estos son los resul- 
tados del estado social , que es el natural en el hombre, y tiene origen en un 
instinto común á otros varios animales. 

El neuro-esqueleto, en íntima relación de dependencia con el sistema ner- 
vioso , presenta en el hombre particularidades muy notables. El cráneo es ar- 
redondeado , con la frente alta y despejada , el agujero occipital corresponde, 
con corta diferencia, á la parte céntrica de la superficie inferior de la cabeza. 



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I4S ZOOGIIAFIA. OSTEOZOOS. 

de tal modo que los cóndilos del occipital casi se encuentran situados vertical- 
mente debajo de su centro de g^nn edad , y puede de esta manera sostenerse 
en la estación bípeda del cuerpo, con una débil contracción de los músculos 
elevadores de la cabeza. La cara es corta y el áng^ulo facial muy abierto. La 
reunión de la reg:ion lumbar con la sacra forma un ángulo muy pronunciado, 
cuyo vértice está dirij^ido hacia adelante. La región coxígea se compone sola- 
mente de tres ó cuatro huesecillos que están cubiertos por los tegumentos co- 
munes y no son visibles al exterior. El esternón es ancho y el pecho compri- 
mido de adelante atrás. Las claviculas están bien desarrolladas , los húmeros 
son largos, y como consecuencia de esto, cortos los huesos metacárpicos : de 
los del antebrazo, el radio puede girar sobre el cubito y produce de este modo 
los movimientos de pronacion y supinación de la mano. El metacárpico del 
pulgar no está unido á los demás en su cabeza inferior por el ligamento trans- 
verso, de lo que resulta que este puede oponerse á los demás dedos. La por- 
ción basilar de las extremidades abdominales es muy ancha ; el cuello del fé- 
mur está bastante separado del eje de su cuerpo: la tibia descansa perpendi- 
cularmente sobre el pié, cuya planta puede casi en su totalidad apoyarse en 
el suelo : los dedos son cortos , poco flexibles , no siendo en manera alguna 
oponible el pulgar, que es el mayor de todos. 

De esta disposición especial del neuro-esqueleto en la especie humana , asi 
como también del gran desarrollo de los músculos extensores del muslo que 
forman las nalgas, y de los del pié que constituyen la pantorrilla , resulta que 
la estación bípeda es natural en el hombre. Algunos han supuesto que era 
efecto solamente de su estado social , que se debia á la educación ; mas para 
convencerse de lo contrario, será suficiente señalar las numerosos inconve- 
nientes que se seguirían de la estación cuadrúpeda. Las extremidades torácicas 
nmy separadas en su base del eje del cuerpo, son impropias en su terminación 
para sostener el peso de este : la cabeza voluminosa y |>esada no tiene liga- 
niento cervical que concurra á sostenerla con los músculos: los ojos, que en 
esta jiosicion esUírian dirigidos hacia la tierra, no advertirían al hombre la 
presencia de los objetos colocados delante de él : los muslos muy largos harían 
t|ue las rodillas tocasen al suelo, ó que la parte posterior del tronco quedase 
bastante mas elevadla que la anterior , lo cual unido á que las arterias quoí 
conducen la sangre al encéfalo, no se dividen tanto como en los mamíferos 
cuadrúpedos , habia de jiroducir frecuentes apoplegías: la articulación de la 
tibia con el tarso es poco á propósito por su falta de flexibilidad para la nueva 
posición que habían de tener las extremidades abdominales. Todo, por el con- 
trario, se encuentra maravillosamente dispuesto para la estación bípeda: la 
|)osicion de la cabeza, la dirección de los ojos, la anchura déla pelvis, la 
longitud de los pies y la distancia que entre ellos queda, lo cual proporciona 
una ancha base de sustentación, procurando entre otilas muchas ventajas la 
de cjuedar libres las extremidades torácicas y dirigidos los ojos hacia adelante. 

El dénnato-esquelelo del hombre está poco desarrollado; si se exceptúa la 
parte superior y posterior de la cabeza, cubierta con el cabello, paite de la ctua 
por la barba en el sexo masculino después de la edad de la pubertad , y las axi- 
las, en todo lo restante solo se advierten por lo general algunos pelitos cortos 
y delgados. Las palmas y plantas carecen absolutamente de dichos a[)éudices. 



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MAMIFEROS. RÍMANOS. 149 

Los numerosos músculos de la cara del hombre haceu que su mimia sea 
muy animacf a ; pero en lo que aventaja a lodos los animales es en el lenguaje 
artificial, talnto por la articulación de los sonidos, como por la escritura, que 
es una de lals causas de la inmensa distancia que se advierte entre la inteligen- 
cia del homLre y la de los demás mamíferos , aun de los que mas se le apro- 
ximan por sti organización. 

También \en las funciones de generación hay algunas modificaciones inte- 
resantes en este orden. No se conocen propiamente épocas del celo, merced á 
la alimentación'' abundante de que por punto general hace uso; la gestación es de 
nueve meses, pero á los siete es ya viable el feto; en general no nace mas que 
un solo hijuelo en cada parto y solo se encuentran dos gemelos entre cien 
partos, y tres de, cada treinta mil. El nuevo ser nace con los ojos abiertos, 
pero sin que la lui, al parecer, le produzca impresión alguna; su longitud 
suele ser de pié y n^edio. La leche es el único alimento de que usa al princir- 
pio; pero poco tiempo después puede sin inconveniente alguno mezclar con 
este líquido alimentos convenientemente preparados: desde los seis meses al 
ano principian á salir los dientes, siendo los primeros en aparecer los incisivos 
medios de la mandíbula inferior, después los de la superior, en seguida los 
laterales, luego los molares en número de dos á cada lado y por último los 
caninos, completándose con estos, á la edad de dos años, la primera dentición 
ó dientes llamados de leuhe. Al ano el niño es ya suficientemente robusto para 
tener la estación y progresión bípeda; la lactancia suele terminar al año y me- 
dio ó dos años. A los cinco aparece el tercer molar, el cuarto á los nueve ú 
once, y el último, en el fondo de la boca, entre los veinte y treinta, por lo que 
se le llama vulgarmente muela del juicio. A los siete años caen los dientes de 
leche que son reemplazados por los de la segunda dentición. 

La edad de la pubertad aparece mas tarde ó mas temprano en los indivi- 
duos de la especie humana, según diferentes causas, entre las que influye de 
una manera notable el clima. Es mas precoz en las hembras que en los varo- 
nes y tiene lugar en los países intertropicales á los nueve ó diez años en las 
hembras, retardándose en los del norte hasta los diez y ocho. En España está 
señalada por las Leyes , conformes con la experiencia , á los doce en las hem- 
bras y catorce en los varones. 

Después de la edad de la pubertad continua el incremento en altura hasta 
los veinte y tantos años, terminándose primero en los climas cálidos y en las 
hembras. La altura de la especie humana está sujeta á grandes variaciones 
según la raza á que pertenecen los individuos, el clima en que habitan , la ali- 
mentación mas ó menos abundante que han tenido durante la época del creci- 
miento, los trabajos á que han estado sometidos y otras varias causas, no 
todas ellas conocidas: y mientras los lapones tienen tan aolo unos cuatro pies 
y medio de altura, los patagones pasan de los seis. Después de la raza, un 
clima templado, una alimentación abundante y escogida , un trabajo moderado 
influyen en que la estatura sea mas elevada. La diferencia de altura entre 
diversos individuos es mucho mayor; se han visto recientemente enanos de 
tres pies escasos y gigantes que pasaban de los nueve. En los varones la esta- 
tura es mas elevada que en las hembras. 

A los cuarenta años principia casi siempre el aumento del cuerpo del horn- 



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150 ZOOGRAFIA. OSTEOZOOS. \ 

hre en sus demás dimensiones, por depositarse en el tejido celulaií fjran canti- 
dad de grasa, que desaparece en ía vejez y es una de las causas Vjue contri- 
buyen á formar las arrugias que surcan diferentes partes del cueri^o ; el pelo 
va poco á poco encaneciendo, y hay una notable tendencia en los ciartilagos y 
arterias á apoderarse del fosfato calcico , endureciéndose de estd modo. La 
nutrición se perturba, se debilitan considerablemente las funciones íle relación, 
la vida , en una palabra, vá desapareciendo , sobreviniendo la ¡(nuerte por 
veje alrededor^ie los noventa anos. Pocos son, sin embarg^o, lo^ que termi- 
nan de esta manera su existencia, pues cercado el hombre de diferentes causas 
de destrucción , rara vez puede sustraerse á todas ellas. Por lo?/ datos estadís- 
ticos se sabe que la quinta parte de los niños que nacen, nwere durante el 
lídmer año; tan solo la mitad lleg^a á los cuarenta, y antes do los setenta han 
terminado su existencia las tres cuartas partes de los nacidos , encontrándose 
tím solo uno que llegue á los cien anos entre cinco mil. Influyen naturalmente 
en la duración media de la vida las comodidades y un trabajo moderado: por 
lo que lejos de ser mas corta esta á consecuencia de los prOjgresos de la civili- 
zación, seg:un han creido alg^unos, al contrario, se sabe que desde el sig:lo xvi 
ha aumentado notablemente , puesto que en la citada ép^a morían hasta los 
cinco años casi la mitad de los nacidos. Algunos indivídi^bs han llegado á una 
edad avanzada conservando íntegras sus facultades inlr/lectuales : y se tienen 
por auténticos casos de haber vivido algunos ciento cuarenta, ciento cincuenta 
y hasta ciento sesenta años , si bien es cierto que los r^ífieren con tales circuns- 
tancias que los hacen poco probables. 

Ya se ha indicado que en este orden se encuentra un solo género y una sola 
especie, si bien en esto último no están acordes ^odos los naturalistas. Mas 
por numerosas que sean las variedades que presante la especie humana, por 
considerables las modificaciones que en diverscis individuos se encuentren, 
atendiendo á la definición que se ha dado de la especie zoológica, de ninguna 
manera podrá ponerse en duda que lodos los individuos pertenecientes á este 
orden, deben encontrarse comprendidos en una sola especie. 

Las variedades son numerosas, pasándose gradualmente desde las unas á 
las otras, sin que pueda establecerse de una manera fija cuáles son los verda- 
deros límites que las separan. Entre estas variedades hay cuatro, á que en 
líltimo resultado pudieran reducirse las demás, y se caracterizan del modo 



siguiente: 



RAZAS. 



¡ Cara ovalada; ángulo facial de 85"; ojos \ 

grandes y horizontales ; barba abun- ( caucásica ó blanca. 
dan te; pelo laso en general; tez blan- \ 

quecina y sonrosada ^ 

iTez cobriza; barba rala; cabellos negros í . . • . 

Oar.EN l.° ' y lasos . . . í ^'"f'''^««« o cobnza, 

Bimanos. Cara ancha y deprimida; juanetes salien- . 
llonu> sapiens f-^áTnlg^rytsr; KJeil "»«"- ^ -"""'<^- 

, _ I tunada 1 

[Ángulo facial de 75"; nariz chata; labios i 

I gruesos; pelo corto y rizado; tez negra J lítiópícn ó acyra. 

\ o negruzca ) 



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mamíferos. BIMANOS. 151 

Raza caucásica. Esta raza, asi llamada por creérsela originaria del Cfáu- 
caso ha recibido también la denominacioo de blanca por el color blanquecino de 
su piel. Se reconoce por su cara ovalada, el ángulo facial muy abierto, los 
ojos rasgados y horizontales, prominente la nariz, la barba abundante, y el 
cabello largo y laso {figs. 81 y 82). 



¿. í. 




a m.i.pi. a c. al. a. 



Figura 81. Calavera humana 
(raza blaoca) (1). 




Figura 8Í. Rata blanca. 



Se encuentra hoy dia ocupando casi toda la Europa, el norte de África, 
parle del Asia y algunos puntos de América, sobre todo el litoral. Sobresale 
por su inteligencia muy desarrollada; á sus individuos se debe la mayor parte 
de los adelantos en las artes y ciencias , y por ellos están formadas las socie- 
dades mas civilizadas. Comprende una porción de variedades, difíciles de ca- 
racterizar por sus propiedades físicas, que suelen distinguirse mejor por la 
analogía del lenguaje. De esta manera se ha separado la siriaca á que perte- 
necen las subvariedades de los asirios , caldeos , árabes, fenicios^ hebreos, abi- 
«ntos y quizá los coptos ó antiguos habitantes de Egipto: la variedad iiido- 
germano-pelásgica y deque proceden los antiguos griegos, romanos, celtas, 
iberos (antiguos habitantes de España) , alemanes, holandeses, ingleses, suecos, 
rusos y polacos, asi como también los persas y los habitantes de la parte occi- 
dental del Asia ; y la tártaro-escita , que comprende parte de los tártaros y 
otros pueblos que habitan las bocas del Danubio. 

La raza amerirana, llamada también cobriza, está caracterizada por su 
color , por tener la nariz prominente , corto el cuello , la barba rala , y el cabello 
negro, largo y laso. Abunda en variedades que presentan entre sí grandes 
diferencias, no siendo posible muchas veces establecer las relaciones de unas 
á otras, ni aun por medio del lenguaje, pues que este varía muchísimo, no 
teniendo apenas otra analogía sus palabras que la de ser polisílabas. Com- 

í|) ab y cd., lincas que forman el ángulo facial; /"., frontal; e., esfenóides; n. nasales; fl n., 
ali'Tlura exlerna de las fosas nasales; m.s , maxilar superior; m.t., maxilar inferior; po., pómulos; 
« c, arco cígomático; t., temporal; a. a. .agujero auditivo externo; o., occipital; par., parietales. ^ 



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152 ZOOGKAFIA. OSTEOZOOS. 

prende los indígenas de América: sus variedades son la patagónica, caribe, 

azte4^a , etc. 

La raza mogola y también aceitunada, se distingue por su cara ancha, sus 

juanetes salientes, los ojos pequeños 
y oblicuos , el color de la piel aceitu- 
nado, el cabello negro y laso, y el án- 
gulo facial de unos 75^ á 80^ (fig. 83). 
En esta raza las variedades son tam- 
bién difíciles de separar: se encuentra 
establecida en casi toda el Asia. Com- 
prende gran parle de los tártaros, los 
chinos, los habitantes del imperio del 
gran Mogol , de las Islas Filipinas ó 
tagalos, y de las de Oceanía. Los idio- 
mas de que usan , se distinguen por la 
abandancia de palabras monosílabas. 
La raza negra está caracterizada 
por el color de la tez negro ó negruz- 
co , el cabello corto y rizado , de 
aspecto lanoso, la nariz chata, los 
labios gruesos, y el ángulo facial de 
70^ á 75*^ ifigs. 84 y 85). Los indivi- 
duos que componen esta raza tienen la inteligencia menos desarrollada que 
los de las anteriores, y las sociedades que forman, se encuentran todavía muy 
atrasadas en el camino de la civilización. Puebla esta raza la mayor parte del 




Figura 83. Raza mogola. 





Figura 84. Calavera humana 
(raza negra (I). 



Figura 83. Baza negra 
(negro del Soldán). 



África, y algunos puntos de América; pero los negros americanos son origi- 
narios de los africanos-^Son variedades de ella los cafres, etipes, hoten- 
totes, etc. 

(i) ab., r(i., líneas que forman el ángulo facial. 



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MAMIlTJiOS. ClAhlirAiANOS.. 15^ 

OriDKx 2/' — Cuadrumanos. 

Esle orden se halla comprendido con el anterior y el sígnenle en el sislenuí 
de Linnéo en su óvácn primates , y alguinios naturalistas modernos (juieren que 
no se separe del de los bimanos; pero los caracteres que le disting-uen , si bien 
de poca importancia al parecer, la tienen tanta, que influyen en la estación y 
prog:resion, y hasta en las costumbres del animal. Estos son el pertenecer á la 
subclase de los monodelfos, ser ordinarios y ung-üiculados, tener la dentición 
completa y el dedo pulgrar oponiblc en las extremidades abdominales y cas¡ 
siempre Cambien en las torácicas. Este último transforma aquellas en órgano de 
prensión , y las hace impropias para sostener todo el peso del cuerpo : por esto 
rara vez se observa en ellos la estación vertical, y una progresión bípeda. 

Son grandes, sin embargo, las analogías que tiene esle orden con el ante- 
rior. Principiando por los órganos de la digestión, los dientes son semejantes 
á los del hombre, peroVs caninos mas largos, en términos de convertirse en 
armas ofensivas muchas veces, y los molares suelen tener tubérculos suficien- 
temente agudos para dividir fácilmente algunos animales vivos que les sirven 
de alimento. El tubo digestivo es algo prolongado, como de animales destina- 
dos á alimentarse de sustancias- vegetales. 

El cerebro es voluminoso, menos alto anteriormente que en el hombre , con 
muchas circunvoluciones, y cubre al cerebelo en su parte superior. El tacto es 
bastante fino, pero el olfato y el gusto no parecen tan esquisitos como en aquel: 
el oido lo es también, y la oreja, sobre todo en las últimas especies, va pro- 
longándose, tomando la forma de un comete acústico. Casi todos los cuadru- 
manos son diurnos, algunos hay nocturnos que se distinguen por la magnitud 
del globo del ojo y forma de la pupila: las órbitas están aun separadas de las 
fosas temporales por medio de un tabique óseo completo. 

La inteligencia en estos mamíferos está muy desarrollada, así como tam- 
bién el instinto de la sociabilidad y el de la imitación. En su primera edad se 
domestican fácilmente, mas su carácter cambia por completo cuando son adul- 
tos, pues se hacen intratables, feroces y temibles en sus accesos de furor. 

Su neuro-esqueleto es semejante al del hombre, pero se nota que el ángu- 
lo facial es mas agudo, variando entre los 65° y los 30**. La columna vertebral 
es larga y flexible, su región sacra mas estrecha, y la coxigea unas veces tan 
poco importante como en el hombre , y otras consta de numerosas vértebras y 
es prensil'. Las claviculas están muy desarrolladas; el radio no gira con tanla 
facilidad sotre el cubito. La porción basilar de las extremidades abdominales es 
mas estrecha que en la especie humana: la articulación de la tibia con el pié 
permite á este movimientos mas extensos, favorables para la acr*,ion de trepar, 
como también lo es el no estar unido el hueso metatársico del pulgar á los. otros 
por el ligamento transverso. 

Los músculos extensores del muslo y del pié son poco robustos, por lo que 
apenas son prominentes las nalgas y pantorrillas : esta disposición, unida á las 
modificaciones que existen en el neuro-esqueleto, hace que la estación y pro- 
gresión bípeda les sean difíciles y penosas, cuando por el contrario su estancia 
sobre los árboles y el trepar por las ramas de estos, facilísimo. 

20 



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154 ZOOimAFlA. OSTEOZOOS, 

En este orden las mamas son casi siempre pectorales y en número de dos; 
alg^unas veces, muy pocas, existen en mayor número, y izarle de ellas en la 
región abdominal. En cada parto nacen dos hijuelos en las especies de pequeña 
ó mediana magnitud, y uno tan solo en las que se aproximan por su talla al 
hombre; el pene es péndulo. 

Los cuadrumanos se encuentran en los paises intertropicales: una sola es- 
l>ecie h íbila en Europa, y precisamente en la parte meridional de la Península. 

Este orden es natural y abundante en especies; sus familias mas notables 
son las siguientes: 

FA^nLlAS. 



4 ) 

Inc. -, verticales; uñas planas en todos los de- ( 

4 } Símidfs. 

dos 1 

4 
llnc. -, verticales; uñas compí imidas, puntiagu 

Ohpen í." i das y encorvadas, escepto la ilel pulgar de/ '"' " '* 
Cuadrumanos. \ las extremidades abdommales; el de las tora- \ 
cicas apenas es oponible . . . . : 

|IncisÍTos proclives ó en mayor número que - I 

uñas planas, escepto la del índice, y á veces la ? ^«"«*'^«* 
del dedo medio de las extremidades abdomi- \ 
nales j 



Familia de los simidos: están caracterizados los simidos, llamados 
también inonos , por tener cuatro incisivos verticales en entrambas mandíbulas^ 
y las unas planas en lodos los dedos. 

Esta familia, muy numerosa en especies, es asimismo interesante por con- 
lener las que mas se aproximan al hombre por su organización. Su cuerpo todo 
tístá cubierto de pelos elásticos y algún tanto gruesos , mas abundantes en la 
faz dorsal que en la ventral. Los tubérculos de sus dientes molares son aun 
nniy poco salientes: pueden dividirse en dos tribus. 



TRIBUS. 



^ Mol. ; tabique de la nariz estrecho ; con aba-[ 

5—5 / Siminos. 

zones, callosidades isquiáticas y cola casi siem-i 

Familia dc los ) pre; esta nunca es prensil » 

simidos. \ 6— 6 \ 

I Mol. ; tabique de la nariz ancho; sin abazones f 

'6-6 > Cebinos. 

ni callosidades isquiáticas; la cola siempre existeX 
y con frecuencia es prensil / 

Los siminos , llamados también catarrinos y monos del antiguo continnite. 



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m.v, /*. 

Figura 86. Calavera de oraiujilu'* 

jócen (^iinia saiyrus L.) (Ij. 



MAMIFÉUOS. CUADRUMANOS. 15;-) 

^ (ItólJiíS^ucii de los cebinos por el niimero de sus molares , pues solo Uenen 
cinco a cada lado de entrambas mandíbulas : el tabique de la nariz es estrecho, 
l^wr lo que las venUmas nasales se encuentran, debajo de la prolong^acion de 
esta, a lo que alude el nombre de catarrims que les dio GeoíTroy St. Hilain* : 
nisi siempre hay cerca del oríg^en de la cola, 
que ,no siempre existe y que nunca es pren- 
sil, unos espacios desprovistos de pelo, revés- 
lides de una piel callosa, de lo que procede el 
nombre que se les dá de callosidades isquiáti^ 
cas, por encontrarse inmediatamente debajo do 
las tuberosidades del isquion. En los carrillos 
suele haber abazones , es decir , 8:randes dila- 
taciones, donde depositan las sustancias ali- 
meaticias, hasta encontrarse en circunstancias 
á propósito para su masticación. 

Las especies que constituyen esta tribu son propias del ixnlv^uo conlineuir; 
de aquí otra de sus denominaciones. 

A este grupo pertenecen los cuadrumanos n){is intelií,^entes y de mayor 
tamaño, como también los mas feroces y que mas se aproximan por la l'orma 
de su cabeza y algunas otras particularidades, al orden de las fieras. 

Es género tipo en esta tribu el Simia L. {simia, 
nombre latino délos monos), en el que Linnéo 
comprendía casi todos los cuadrumanos, í>eroque 
ahora solo se aplica á los siminos que tienen el án- 
STulofiícial de unos 60" (fig, 86), la cabeza redondea- 
da, que carecen de cola, de abazones , y probable- 
mente también de callosidades isquiálicas. Perte- 
nece a este género el chimpancé, S. troylodyíes L. 
(fig, 87), que habita en el centro del África y llega á 
adtiuirir un tamaño igual ó superior al del hombre: 
«•íiando está de pié las manos le llegan solamente 
í'i las rodillas; su colores pardo negruzco. Vi- 
ve reunido en sociedades poco numerosas, en 
lM>sques cuya entrada impide al hombre y demás 
mamíferos; y se construye en la cima de los ár- 
lM)les mías barracas que le sirven de vivienda : su 
inteli?rencia está bastante desarrollada. En domes- 
licidad se acomoda fácilmente á un régimen ali- 
menticio omnívoro y á varias de las costumbres 
liiimanas. Los naturales del país (|ue habita, le lla- 
man chimpancé , hombre de los bos(¡ues. En estos 
últimos anos se ha descubierto otra especie , el gfon/a , S. gorila Savago, que 
habita en las orillas del rio Gabon , cerca de su desembocadura en el mar: es 
de la estatura de un hombre, pero mas membrudo, de color pardo oscuro, y se 
distingue de la especie anterior porque tres de l(»s dedos de los |»¡és están nni- 




K¡«?iira 87. (Ihiwjunc' ^.^'iiiii:i 
Inigli.ilylcs /..). 



(<• '. . iiiUTinnxil.ir: «i/, inixiljir i:if ri ir ; wv. iiri\il;ir siijirrinr; f. p<'imult»; «. , occipil.d: 



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156 Z()()(íHAFlA. OSTKOZOOS. 

(los |ior lu [)¡(il h'd<'d la nltiin.i falun;L,v; |ior la capacidad del cráneo . estructura 
de los óiganos de los sentidos, foruia de los onióplalos, caderas y calcáneo, es 
íísla la especie mas análoí^a al hoinbre. Los anlig-uos viajeros é historiadores la 
liabiaii indicado, pero no de manera que pudiera reconocerse y dislinf^^jirse del 
chimpancé: las mujeres gorilas del cartaginés llannon, las gorgonasúe Plinio. 
y los baris del P. Juan Eusebio de Niercmberg- {lüstoria naluralis máxime pe- 
regrina, lib. IX, cap. 45.) deben referirse á esta especie. Otra notable es ol 
orangután, S. Saryrus L., lácil de dislinguh- de las anteriores, porque sus 
brazos son tan largos que estando de pié, llej^an hasta los tobillos: su color es 
rojizo. Esta especie habita en Malaca, Borneo, laCochinchina, etc. De joven 
se domestica con facilidad y se acomoda á las costumbres de la especie huma- 
na: cuando lleg:a á la edad adulta sus mandíbulas se prolong:an y forman un 
hocico saliente. Su nombre vulgar, originario del país en que habita, signitica 
hombre de los bosques. 

El género Ilijiobates lllig. ('ja^, selva, pa-uo, ando) carece también de 
fíola y abazones: los biazos son tan largos como los del orangután, pero las 
callosidades isquiáticas están bien manifiestas. Habitan todos en el Aski, sal- 
li^n con rapidez de unos áiboles á otros, cogiéndose a una rama con los bra- 
zos y dando media vuelta al cuerpo. Se conocen poco sus costumbres, pues 
son muy dcsconíiados y huyen tan pronto como oyen algún ruido que les swi 
desconocido: el //. lar L. , //. syndactylus RaffI. son especies de este género. 

El Cercopithecus Er\\, (/^p/^oc, cola, ttíOexo;, niono) comprende los monos 
(jue tienen el ángulo facial de unos 45*^, que están provistos de abazones, de 
una cola larga , y callosidades ¡S(|uiúticas. Son esbeltos y abundan en el Áfri- 
ca , donde caucan daños, saqueando los campos cuando están sembrados de 
los frutos que les agradan; el C sabanas L. , C. mona L., son especies afri- 
(•a:jas. 

Kl género ínuns Geoífr. {Inuus, nom- 
bre latino del dios Pan) se distingue de los 
anteriores por tener cinco tubérculos en 
el último molar; hay abazones y callosi- 
dades isquiáticas; la cola está reducida 
solamente á una pequeña protuberancia. 
Cuando jóvenes se domestican con faci- 
lidad , |)ero en la edad adulta son intra- 
tables y feroces. El /. Sylvamis L. , lla- 
mado mona vulgarmente, se encuentra 
en el norte del África y también en el 
Penon de Gibraltar; es el único repre- 
sentante del orden en Europa. 
¿I Cynocephalus Briss, (xúwv-/.'jvó<;, perro, y^^^^My cabeza) se distingue de 
los anteriores por tener el hocico prolongado y truncado en la estremidad, lo 
cual le dá una semejanza con los perros, de lo que proviene su nombre; tiene 
lauibien cinco tubérculos en el último molar de abajo, abazones, callosidades 
is(|uiálicas y cola larga ó mediana. Son de gran tamaño, robustos y muy fe- 
roces : casi todos habitan en el África. Las especies mas comunes ^on el papión, 
(.. sphinx L., y el mandril , (1. maimón L. (/íf/. *^S). 




{''iguiii 88. -Ví/.f »/7 C> mn.fi»l alus iiuii- 
liicii L.). 



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mamíferos. CUADRUMAINOS. 157 

Tribu de los cebinos. Los cebinos se disting^iien de la lril)U ai)l<M)r por 
tener seis molares á cada lado de entrambas mandíbulas {fig. 89), (i\fjlli\h\qin'. 
de la nariz es ancho, de modo que las ventanas nasaips se encuentran situadas 
ú los lados , y de aquí el nombre de platirrinos, que les 
dio Geoffroy St. Hilaire: Carecen constantemente de aba- 
zones y callosidades isquiáticas; siempre existe una cola 
bien desarrollada, que muchas veces es prensil. 

Todos los cebinos habitan en la América, por loque 
también se les llama monos del nuevo continente. Su tamaño 
por punto g-eneral es pe(iueno , la cabeza redondeada , bas- 
timte intelig^entes, aun cuando no tanto como los orangu- 
tanes: en cambio no son tan feroces como muchos siminos, ^ . /^""^^ ' . . 

Denítcwnaetíncebinn. 

pues su carácter generalmente es dulce , se domestican con 
facilidad y entre ellos hay algunos que son esencialmente nocturnos. 

Uno de los géneros comi»rendidos en esta tribu es el Mycetes lllig. ( [auxtittj;, 
(|ue muge), caracterizado por tener el hueso hióides muy grande, globuloso, 
hueco, en comunicación su cavidad con la laringe, por lo que pueden dar fuer- 
tes y penetrantes gritos. Las ramas de la mandíbula inferioi- son muy altas y á 
pesar de esto el hióides sobresale en la garganta ; tiene la cola prensil y des- 
provista de pelo en su parle inferior cerca de la punta; su cabeza es piramidal 
habitan en los bosques vírgenes de la América meridional reunidos en ban- 
dadas de diez á veinte; es dificilísimo apoderarse de ellos ni aun después de 
muertos, pues según el Sr. Azara, si no se logra matarlos instantáneamente, 
se cuelgan por medio de su cola a los altísimos árboles espinosos que abundan 
en las regiones indicadas, y quedan de este modo cuando mueren. Los natu- 
rales del pais comen su carne; son conocidos con el nombre de monos aullado- 
reSy y en América los llaman araguatos, guaridas, carayas, etc.; el M. senicti- 
lus L. y el M. beelcelmth L. son las especies mas comunes. 

El Áteles GeolTr. (a-sX^ic, imperfecto) se distingue por tener la cola prensil, 
desnuda cerca de la punta como en el anterior; pero el hióides no ofrece ningu- 
na particularidad y el pulgar de las extremidades torácicas falta ó está repre- 
sentado tan solo por un tubérculo; su cabeza es redondeada. Estos monos son 
delgados, con la cola y las extremidades muy largas, lo que les ha valido ti 
nombre de monos-arañas: sus movimientos habitualmente son lentos; pero, si 
alguna cosa les conmueve, su agilidad es sorprendente. Habitan en el Brasil, la 
Guayana, el Perú, etc.; son inteligentes y se domestican con facilidad; una 
de las especies mas comiuies es el A. paniscus L. 

El género tipo*de esta tribu, Cebus Erxl. (>tf,3o;, mono), está caracterizado 
por tener la cola prensil, pero pelosa en toda su extensión, la cabeza arredon- 
deada y todos los pulgares bien desarrollados: sus especies abundan en la 
América meridional, son inteligentes, cariñosos, de costumbres pacíficas, por 
lo que se les tiene en doniesticidad. Se les suele llamar monos almizcleros ¡xn- 
el olor que desjíiden en la época del celo; son especies comunes de este género 
el carita-blanca, C, hypoleucus Fisch. {[ig, 90), el C. apella L. y C. capucci- 
nus L. 

El género Pithecia Dcsni. ( -íOv-o;, mono) es fácil de distinguir de los anle- 
riores, ponpie su cola no es prensil: la cabeza es arredondeada, y los ojos líian- 



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15S ZCMJGUAFIA. OSTEOZOOS. 

(les, como de animal nocturno: todo su cuerpo está cubierto de pelos abundan- 
tes y lai'fi^os, sobre todo en la cola : los tubérculos de sus dientes molares son 
agudos. Uis especies de este g^énero son nocturnas, habitan en los agujeros de 
os árboles durante el dia, salen por la noche á buscar huevos de pajarillos, á 




Figura 90. Can/a-i/flnra ((*ebus liypolcucus Fisch.). 

losipie también atacan para alimentarse con su carne: el mimo capuchino ^ /'. 
chiropotea Humb., y la P. ¡eucocephala Fisch. son especies de este grupo. 

Familia de los hapálidos. Son caracteres de esta familia el tener los in¡ isi- 
vos en mimero de cuatro y vertidles en ambas mandíbulas, cinco molares á 




Fipura 9i. 3V/f (H^pale jacchus I .)• 

fada lado, y todas las mías comprimidas, encorvadas y puntiagudas, csccpto 
la del pulgar de las extremidades abdominales : tienen el tabique de la nariz 
ancho, de consiguiente laterales las aberturas nasales: el pulgar de las extre- 
midades torácicas es apenas oponiblc á los demás dedos, y alguna vez suele 
tener plana la una. 

Las especies comprendidas en esta familia son todas de la América mcri- 



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V, 

mamíferos, cuadrumanos. 159 

diimul, muy pcqucMlas y conocidas en el país con el nombre de tit'iSy si hiiMi 
aplican también esla denominación á algunos cebinos de su tamaño. 

El grénero Hapale lllig. (áTiaXóc , blando, suave) tipo de la familia, compren- 
lie varias especies intelig^entes, al(^o sang^uinarias, pues sus molares tienen, 
eonio en el PUhecia, puntas cónicas. Su poca magnitud es causa de que sola- 
mente puedan atacar á los pajarillos que aun no han salido del nido. El titi 
cmmn, H. jacchus L. {fig. 91), de color oscuro, con pinceles blancos alrede- 
íior de las orejas y lisias transversas en el lomo, que pasan á ser anillos en In 
cola, es una de las que se encuentran con mas frecuencia en domesticidad: las 
Imy también de diversa coloración, como el //. OEdi]ms L. , pardo rojizo con 
la calicza y piernas blancas. 




Figura 92. Lémur alb%¡rons Geoffr. 

Familia de loe lemúridos. En esta familia los dientes incisivos son pro- 
clives, ó mas de cuatro en cada mandíbula: como en los monos, las unas son 
planas en todos los dedos, esceptuando la del próximo al pulg:ar y á veces la 
la del medio en las extremidades abdominales, que son comprimidas, encor- 
vadas y puntiag^udas como en los titís. 

Se vé ya en esta familia el tránsito á otros mamíferos, pues su cabeza so 
prolon^ en un hocico agpudo, encontrándose las narices truncadas en la extre- 
midad, como en los perros. El pelo es lanoso, suave al tacto y mas abundante 
que en las familias anteriores; suelen mezclar alg^unos insectos con los frutos de 
que se alimentan las especies pequeñas, y avecillas lasde mayor tamaño. Úni- 
camente en el antiguo continente se encuentran los lemúridos. 



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1(K) ZOUGHAFIA. OSTEOZíHíS. 

Kl ^tMiero Steiwps lllij^. (t-cevó?, (legado, ü^. aspecto) licne la cabeza ai- 
ledondeada ; los ¡ucisivos de la mandíbula inferior, en número de seis, son 
proclives; la cola es muy corla ó nula; son deIg:ados y esbeltos, notables por 
la lentitud de sus movimientos, debidos á que las arterias braquial y femoral 
forman plexo antes de distribuirse por las partes próximas, lo cual retarda 
mucho la circulación. A esto es debido c^l que al8:unos les llamen monos perC" 
zoüos; son especies de este género el St. tardigradus L, , de Bengala, y el 
St, gracilis (íeoiTr. , de Ceilan. 

El género lipo de esta familia, Lémur L. (lémur, fantasma, sombra) , eslá 
caracterizado por tener cualro dientes verticales y próximos unos i otros en 
la mandíbula superior; seis proclives en la inferior, hocico agudo, la cola 
tanto ó mas larga que el cuerpo. Son los jigantes de este grupo ; habitan en la 
isla de Madagascar, sobre los árboles; viven de frulos, y por sus costumbres 
son análogos á los demás cuadrumanos: entre las especies mas comunes de 
este género esta el L. catta L., gris con la cola anillada de blanco y negro, el 
L. mougos L. y el L. albifrons Geoffr. {pg, 92). 

El género Tarsius Storr. {-apGó^, planta del pié) es notable por la longitud 
de los pies , debida á la prolongación de los huesos metatársicos; la cabeza es 
arredondeada , los ojos muy grandes , como también las orejas que apenas 
tienen pelo; la cola muy larga: una sola especie se conoce, el T. specírum Pa- 
llas, animal nocturno que vive de frutas é insectos, y habita en Sumatra, 
Banca, las Célebes, ele. 

()í;i»kn 3." — Quirópteros. 

Pertenecen á este orden los mamíferos monodelfos, ordinarios, ungiücula- 
dos, con dentición completa, sin pulgar oponible en las extremidades y que 
tienen las torácicas dispuestas para el vuelo. De esto proviene su denominación 
(yiip, mano, r.T6póv, ala). 

Es carácter también de este orden el tener mamas pectorales y el pene pén- 
dulo; siendo esta la causa de que Linnéo lo comprendiese en uno mismo con los 
dos anteriores: Cuvier formaba con ellos la primera familia de su orden carni- 
ceros, que hoy casi todos los naturalistas dividen en varios. 

Los quirópteros varían en cuanto á su dentición, pues unos tienen los mola- 
res con la corona plana y otros erizada de puntas cónicas; los caninos están 
bien desarrollados y los incisivos muy poco. El tubo digestivo, en los que se 
alimentan de frutos, es largo, y corto en los que de insectos. El cerebro pre- 
senta muy pocas circunvoluciones, y su inteligencia es bastante obtusa. Los 
órganos de los sentidos ofrecen las particularidades siguientes: el tacto debe 
ser muy fino por las extensas prolongaciones que forma la piel en diversos 
puntos del cuerpo: una cosa análoga debe suceder con el gusto, pues se 
alimentan con frecuencia de licjuidos: el olfato presenta una modificación par- 
ticular en la parte externa; suelen estar rodeadas las ventanas de la nariz por 
expansiones membranosas, movibles algunas á voluntad del animal, que pue- 
de impedir de esta manera la entrada del aire atmosférico en las fosas nasales. 
También el oido es muy grande, sobre lodo la parte externa; son á veces las 
orejas tan extensas que se unen por la parte superior de la cabezíi y presentan 



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mamíferos, cuadrumanos. 1(51 

una superficie mayor que la del reslo del cuerpo: el traj^^o está njúy desarro- 
llado, forma una orejuela dentro del pabellón del oido, y puede á voluntad 
cerrar el conducto auditivo externo. Los ojos son muy pequeños, lo cual es 
notable en animales en su mayor parte nocturnos; mas según los experi- 
mentos de Spallauzani, el tacto parece ser el que los guia, cuando tienen qiio 
introducirse en las tortuosas cavernas en que muchos de ellos viven. 



Figura 9*. Nmro- esqueleto de un Phyllostoma (i). 

Su neuro-esqueleto (/í(5f. 93) ofrece grandes modificaciones; las vértebras 
en general tienen poco desarrolladas las apófisis espinosas; algunas veces fal- 
tan las coxigeas. El esternón es ancho, dilatado en su extremo superior y casi 
siempre con una cresta saliente en la linea media. Las claviculas son grandes, 
resistentes, y bastante encorvadas. Sus humeros son largos, pero mas aun el 
cubito y el radio; el primero está soldado al segundo y tiene separada la apó- 
fisis olécranon , que forma con el codo una especie de rótula. Los dedos de la 
mano y los huesos metacárpicos correspondientes, son muy largos excepto el 
pulgar, pero falta en ellos la última falange, menos en el Índice algunas veces. 
I-»as extremidades abdominales son proporcionadas al cuerpo; el calcáneo suele 
prolongarse en una apófisis muy larga: los cinco dedos son iguales entre si y 
de longitud ordinaria. 

El cuerpo está cubierto por un pelo corto, bastante fino, suave al tacto y 
abundante, exceptuando las espansiones membranosas en que es bastante ralo. 
Existen m*ias comprimidas, encorvadas y puntiagudas en los dedos de líis ex - 
ircmidades abdominales, en el pulgar y á veces en el índice de las torácicas. 

La piel forma desde los lados del cuello un repliegue que se extiende entre 
los dedos de las extremidades torácicas, entre estas, el cuerpo y las abdomi- 
nales. 

Son notables los músculos pectorales que por su contracción deprimen las 
extremidades anteriores. 

Según las modificaciones indicadas, estas se encuentran convertidas en alas 

(i) f/, clavicula ; h , húmero ; cu , cubilo ; r , radio ; ca , carpo ; po , pulgar ; me , metacarpo; 
fh . falanges ; o , omóplato . f, fémur ; ti , tibia. 

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162 .„ ZOOGRAFIA. OSTEOZOOS. 

muy exleusas y movidas [)or robustos miisculos, por lo que en eslos mamiferos 
se efectúa la locomoción aérea con tanta facilidad como en muchas aves y cani- 
l)ian de dirección con menos trabajo. 

Los sonidos que producen están reducidos á un chillido a^udo que dejan (»ir 
cuando van volando. 

Las mamas están en el pecho, bastacite separadas de la linea media; h>< 
testículos ocultos en lo interior del abdomen , excepto en la época del celo; el 
pene es péndulo. Nacen en cada parlo dos hijuelos que la madre conduce ad- 
heridos al pezón , mientras no pueden volar. 

Las especies de este orden son numerosas, abundantes en los países inter- 
tropicales, y de corto tamaño. Las insectívoras libertan al hombre de una in- 
finidad de mosquitos y otros dípteros que cogen volando, y son además unes- 
celente abono sus escremenlos, que forman aveces espesas capas en los 
cavernas donde viven á millares, ó en los edificios abandonados que son Ion 
parajes que habitan con preferencia. 

Se divide este orden en las dos familias siguientes: 

FAMILIAS. 



I Molares tuberculosos ó ron la corona plana; ín- j 
dice con tres falanges y uña < Teropódidos. 
Molares erizados de puntas cónicas ; índice con t 
una ó dos falanges y sin uña S yf*pfrMiómdos. 

Familia de los teropódidos. Los teíopódidos {murciélagos frugívoros de 
Cuvier), tienen los molares con la corona tuberculosa, ó plana si se han des- 
gastado los tubérculos; tres falan^íes en el índice, siendo la última unguicu- 
lada. Sus orejas son poco extensas, y las narices carecen de las espansiones 
tan frecuentes en la siguiente. 

Habitan los teropódidos en los países intertropicales, y como indica la for- 
ma de sus molares, son frugívoros, si bien mezclan con los vegetales algunos 
insectos y aun avecillas. 

El Pteropus Briss. (irtEpiv , ala, icod^, pié), tipo de la familia, se distingue 
por tener cuatro incisivos en cada mandíbula , la cola corta ó nula y la mem- 
brana inter-femoral escolada. Son los gigantes del orden, pues hay algunos 
cuyas alas extendidas tienen vara y media. Por su color los españoles en al- 
gunos puntos suelen llamarlos bermejizos : los naturales de los países en que 
habitan, los persiguen tanto para alimentarse de su carne, que suele tener un 
ligero olor almizclado, cuanto por evitar la destrucción de ciertos frutos blan- 
dos y dulces, á que son muy aficionados. El Pt. edulis Geoffr. que se encuen- 
tra en el Asia, es una de las especies mas comunes; en las Islas Filipinas es 
también abundante el Pt. jubatus Eschsch. 

Familia de los vespertiliónidos. En esta familia los caninos están muy 
desarrollados y los molares erizados de puntas cónicas: el índice de las extre- 
midades torácicas solo tiene una ó dos falanges osificadas y constantemente 
carece de uña. Siempre existe la región coxigea, y rara vez está escotada la 
membrana inter-femoral. Como indican sus molares, se alimentan de insec- 
tos, y por eso se les vé volar continuamente por encima de los sitios acuáticos, 



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mamíferos. OUIROPTERüS. 103 

de los caminos y otros punios en (jue aquellos abundan, con objelo de darles 
caza, por lo que su vuelo es muy tortuoso é irrejj^ular: al^^nios tienen alíazones, 
en los que van acumulando el botín, para comerlo después con mas (ranquili- 
dad. Aun cuando mas abundantes en los fiaises intertropicales, se encuentran 
también en los templados. Su tamaño es inferior en í^eneral al de las especies 
de la familia anterior. 

Uno de los g^éneros mas notables de esta es el Phyllostotna G. et C. (cpiXXov, 
hoja,<yiójxa, boca ), caracterizado por tener en el índice dos falanj^es osificadas, 
una Limina vertical sobre las narices (/if/. 94), 
cuatro incisivos caedizos en cada mandíbula, y 
los caninos muy salientes. Las especies han si- 
do denominadas vampiros por la semejanza de 
sus costumbres, con las que se atribuían á los 
seres fabulosos de este nombre. El Sr. Azara, 
observador intelÍ8:ente y exacto, el primero que 
ha hecho conocer las costumbres de muchísimos 
mamíferos y aves de la América meridional, y 
cuyas aserciones han sido confirmadas por via- 
jeros posteriores, dice que una de las especies 
que se encuentran en el Parag^uay. el Ph. ro- 
tundum Geoffr., chupa la sang-re de ciertos 
mamíferos cuando están dormidos, verificándo- 
lo de manera que no se despiertan, como le sucedió á él m¡sn)0 alg^una vez. 
Las papilas córneas en que termina la lenj^ua,que es cilindrica, deben ser- 
virles para levantar el epidermis ; y aunque la sang-re p(M*dida se calcula 
tan solo en algunas onzas , siente el animal herido cansancio y malestar, pero 
no suele agravarse , si la^herida , por las circnsntancias atmosféricas noad- 
tiuiere un carácter maligno. Una de las especies mas ant¡g:uamente conoci- 
das es el Ph. spectrumL. , que los brasileños llaman andira-guazá. 

El g^énero Rhinolophus (ieoffr. (j5lv, nariz, Xó-^o;. cresla ) se distingue p(M' 




Figura 94. Cabeza </c vampno 
(PhyllosUmaG. el. C). 




Figura y.» \ esfferlilio pifhslrdtus L. 

lener alrededor délas narices expansiones membranosas poco elevadas, luia 
de las que forma un semicírculo ó herradura, de lo que proviene su denomina- 
ción; solo tienen dos incisivos arriba caedizos , cuatro abajo trífidos, y una sola 
falangio osificada en el índice. Son las especies de este g:énero de (amano [)C)co 
considerable, de costumbres analogías á las demás de su familia. Seencuenlni 
en los alrededores de Miidrid con frecuencia el Rh. ferrum-equiunm L., de 



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164 ZOOGRAFIA. OSTEOZüOS. 

color pardo en el dorso , grris en el abdomen, y unas dos pulgadas de longitud. 

El género Vespertilio L, {vespertilio , nombre latino del murciélago) está 

caracterizado por tener las narices sin ninguna expansión membranosa ; las 

orejas proporcionadas , una sola falange osificada en el índice de las extremi- 

2—2 

dades torácicas, y los incisivos ■. El V. murinus L. , de color gris cenicien- 
to, y de mayor tamaño que la especie anterior, se encuentra también con 
ella; habita en las cavernas y en los edificios abandonados, como el V. pipis- 
trellus L. (¡ig. 95J, otra de las especies mas frecuentes en Europa del mismo 
género. 

Orden 4.'' — Insectívoros. 

Son los insectívoros mamíferos monodelfos, ordinarios, unguiculados, con 
la dentición completa y las extremidades dispuestas para la progresión; care- 
cen constantemente de pulgar oponible; sus molares anteriores, por lo menos, 
están erizados de puntas cónicas. 

Esto indica que su régimen alimenticio , se compone con frecuencia de in- 
sectos, y de aquí su denominación. Tienen los incisivos muy desarrollados 
generalmente, mas largos que los caninos. Su tubo digestivo es corlo , pues 
rara vez se alimentan de sustancias vegetales. Su encéfalo es pequeño y el 
cerebro presenta escasas circunvoluciones: su hocico es á veces muy largo, y 
casi todos se hacen notar por su poca inteligencia. 

Tienen las clavículas bien desarrolladas; sus cuatro extremidades terminan 
por cinco dedos provistos casi siempre de uñas á propósito para cavar. Al 
tiempo de andar apoyan en el suelo , no solamente los dedos , sino también 
el carpo y metacarpo, ó lo que es lo mismo, son verdaderos plantlgrados. 

Generalmente nocturnos, y no muy numerosos, su tamaño es poco con- 
siderable. 

Uno de los géneros mas curiosos del orden es el Talpa L. {talpa , nombre 
latino de estos insectívoros) ó los topos, fáciles de distinguir porque sus extre- 
niidades torácicas son cortas y robustas, á pro|)ósito para cavar, pues están 
terminadas por una mano en forma de paleta {(iq. %), reunidos los dedos 





Figura 96. Anffhrn?n y mano de lopn. P'igura 97. Húmero de lopn. 

por una cubierta común hasta las últimas falanges, y distintos al exterior solo 
por las grandes uñas en que termina cada uno de ellos: los húmeros son grue- 
sos, con crestas y apófisis salientes para la inserción de los robustos múscu- 
los que han de moverlas {pg. 97). Las extremidades abdominales son débiles 
y de forma ordinaria. La cabeza so prolonga en un hocico lar^o, fallan las 
orejas, y los ojos son muy pequeños. Hay también en los topos la particula- 



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Figura 98. Tofto (Talpa europaea L.). 




MAMIFEIIOS. yUlKOPTEKOS. 165 

ridad de que sos órganos genitales y el tubo intestinal, no atraviesan el anillo 
óseo formado por los huesos de las caderas y la región sacra. De este género 
se conoce una especie en toda 
Europa, á saber, el topo, T. 
europcea L. {fig, 98), de color 
pardo negruzco , con la cola cor- 
la, cubierto de un pelo muy 
fino, suave al tacto y abundan- 
te. Esta especie se encuentra 
habilualmente debajo de tierra, 
donde establece su vivienda y 
forma galerías de grande ex- 
tensión. Para extraer la que va 

sacando de ellas, hace un agujero en la parte superior y por allí la va 
echando fuera, formando unos montoncitos, que se notan á veces en los jar- 
dines y en los prados, conocidos vulgarmente con 
el nombre de toperas. Le persiguen con encarniza- 
miento los agricultores por creer que los conductos 
que forma son para buscar raices de vegetales y 
no insectos. Comen la carne en algunos puntos, y 
se ha empleado su piel en manguitería. 

El género Sorex L. {sorex, nombre latino del 
ratón silvestre) ó las musarañas, presenta sus cua- 
tro extremidades con la estructura ordinaria ; los 
dos incisivos medios de la mandíbula superior, (|ue están encorvados, 
tienen un talón en la base; los déla inferior son proclives y muy largos. 
Su cuerpo está cubierto de 
pelo, y en los lados del vien- 
tre se encuentran varias glán- 
dulas, acompañadas de cer- 
das largas y rígidas; á estas 
glándulas se debe el olor al- 
mizclado que despiden, muy 
intenso, sobre todo en la épo- 
ca del celo. Viven en madri- 
gueras profundas que se for- 
man, valiéndose de sus unas. 
Una de las especies llamada 
musgaño, S. araneus L. {fig. 99), vive algunas veces en lo interior de las casas. 
Los erizos, Erinaceus L. ferinaceus, nombre latino del erizo) están carac- 
lerizados por tener seis incisivos en cada mandíbula, los dos de en medio muy 
largos, tres molares erizados de puntas cónicas á cada lado y imo tuberculo- 
so. La piel del dorso está cubierta de púas rígidas, cortas y puntiagudas, que 
contribuyen á la defensa del animal, pues por medio de dos músculos dejla 
piel que se extienden desde la frente hasta el origen de la cola, dobla la espina 
dorsal, encoje las extremidades, la cabeza y la cola, y se distiende dicha'piel 
í*n términos (le prolcícer coniplelamenle el cuerpo, que forma una bola. El m- 



Figura 99. Musgaño' {Sore\ 
araneus L.). 




figura 100. Erizo (Erinaceus europsus L.). 



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161) ZOOGRAFIA. OSTEOZOOS. 

zo, E. europceus L. (Jig, lüO), se encuentra con frecuencia en España; vive en 
madrigueras que cscarva por medio de sus unas, si no las encuentra ya forma- 
das. Se alimenta de insectos , de roedores y de pajarillos que sabe sorpren- 
der en ei nido. Es de consig:uiente mas bien útil que perjudicial , aun cuando 
no sea mas que por la g^ran cantidad de insectos que destruye : su carne es 
comestible. 

Orden 5.** — Fieras. 

Tanto en la clasificación de Linnéo como en la de Cuvicr, este orden com- 
prende gran número de especies que tienen muy poca analogía unas con otras; 
de aquí la necesidad de dividirlo. Tal como está hoy dia limitado , se caracte- 
riza por ser las fieras mamíferos monodelfos, ordinarios, unguiculados, con 
la dentición completa, por carecer de manos, y ser los molares anteriores, 
cuando menos, comprimidos : sus cuatro extremidades están dispuestas para la 
progresión. 

Este gr»)rpo, todavía numeroso en especies, comprende las mas sanguina- 
rias y ferobes, por lo que les dio Linnéo el nombre que llevan , y Cuvier el de 
carnicerQS. 

Tienen seis dientes incisivos poco desarrollados en cada mandíbula; ios 
caninos son largos, puntiagudos y ligeramente encorvados; sus molares ante- 
riores comprimidos, seguidos de otro mayor, también comprimido en general 
y llamado diente carnicero; detrás de este suele haber un número vario de. 
tuberculosos, casi siempre pequeños, que sirven al animal parala masticación 
' de las sustancias vegetales de que alguna vez se alimenta. Su tubo digestivo 
es corto, en algunas especies tan solo de longitud triple del tronco: el estó- 
mago poco voluminoso. 

Su encéfalo está medianamente desarrollado; las circunvoluciones del cere- 
bro poco numerosas. Son inteligentes y prefieren vivir solitarias: pocas espe- 
cies se reúnen en sociedades. Su neuro-esqueleto manifiesta su fuerza y agi- 
lidad por las apófisis salientes y crestas elevadas de los huesos. La mandíbula 
inferior se articula con el cráneo por medio de un cóndilo transverso y una 
cavidad profunda , que no permite mas-movimientos que los de elevación y 
depresión. Los arcos cigomáticos son salientes y arqueados, para dar paso 
ó inserción á los robustos músculos que mueven dicha mandíbula. Faltan las 
clavículas ó están tan poco desarrolladas que no se articulan con el estenion 
y el omóplato sino por un cordón fibroso: íí:eneralmentc los huesos metatársi- 
cos y metacárpicos son prolongados. 

Las fieras forman un grupo natural que puede dividirse en las familias si- 
fcuientes : 

FAMILIAS. 



^Con dos molares tuberculosos superiores; digitígradas. Cánidas. 
i Un molar tuberculoso superior; ninguno inferior; tlif-i- i j^y/y^^, 

' „„,(.^ ., j tígradas ' 

Fieras \ ^" ^^^^^ tuberculoso superior y otro inferior, digití- 1 j|^„g^^/^, 
* ) gradas en las extremidades torá'icas por lo menos. ' 
' Plantígradas ; cinco dedo» bien desarrollados en las t fy^i^^g 
cuatro extremidades 1 



OftDEN 5 °; 






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*? 



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MAMÍFEROS. FIERAS. 1G7 

Familia de las cánidas. Las fieras cánidas licnen dos dicnles tuberculo- 
sos detrás del carnicero de la mandíbula superior, lo cual indica que su régi- 
men alimenticio no es tan esclusivamente animal , como en otras familias de 
este mismo orden. En la estación y progresión se apoyan tan solo en los de- 
dos; es decir, que son digitigradas. 

El género tipo de la familia es el Canis L. (canis, cuyo nombre latino del 
perro), que comprende las especies conocidas vulgarmente con los nombres 
de perros, lobos, chacales y zorras. Sus caracteres son el tener tres falsos mo- 
lares arriba, cuatro abajo y dos tuberculosos detrás del carnicero de la man- 
díbula inferior; cinco dedos en las extremidades torácicas y cuatro en las ab- 
dominales; la lengua suave. Las especies de este género se pueden dividir en 
dos grupos: unas son diurnas y tienen la pupila redonda en la contracción, los 
incisivos superiores muy escotados, la cola mas corta que las extremidades 
abdominales, etc. 

En esta sección se encuentra el perro, C. familiaris L. , animal bien cono- 
cido por sus costumbres , y que caracterizó Linnéo por tener la cola encorvada 
hacia la izquierda. Todos los individuos de esta especie provienen de otros que 
han estado domesticados, y solo en el centro de la América meridional se en- 
cuentran numerosas bandadas de perros en estado salvaje originarios de los 
que llevaron los españoles y tuvieron que abandonar por algún incidente; vi- 
ven en madrigueras próximas unas á otras, que cífvan con las unas; cazan 
y se defiendeflrde sus enemigos mancomunadamente. Este mamífero es uno 
de los primeros que sujetó el hombre á su imperio y del que sacó mas partido. 
Las variedades que de esta especie se conocen son numerosísimas, y con mo- 
dificaciones tan impojlantes , que á no ver las uniones fecundas de unos indi- 
viduos con-otros, se creerían especies diversas. La creación de estas varieda- 
. des es debida en-^ran parte ai hombre , que las forma tanto por medio de la 
alimentación , como por él cuidado de que se crucen tan solo individuos en 
que predominen ciertas cualidades, que llegan á ser características de las ra- 
zas. Así ha logrado obtener algunas con circunstancias especiales para la caza, 
la de los perros falderos, de presa, etc. Entre las variedades mas notables 
está el mastín, de gran tamaño, de bastante inteligencia y fidelidad, é indis- 
pensable en los ganados expuestos á los ataques de los lobos; y el perro de 
}ne$a ó alano , que con el anterior e^á encargado de la custodia de las habi- 
taciones durante la noche. Entre las variedades cazadoras es notable el galgo 
ó lebrel, de poca inteligencia, pero de mucho olfato y prodigiosa agilidad; el 
podenco ó conejero, semejante al anterior ; el pachón y el perdiguero, que so- 
bresalen por su olfato é inteligencia. El perro de aguas, es también muy inte- 
ligente y á pesar de no tener grande olfato, se le puede adiestrar con ventaja 
en la caza. Entre los perrillos falderos están los llamados habaneros ó ameri^ 
canos, los chinos, los ingleses, etc. 

El lobo, C. lupus L. , semejante por su tamaño y forma á un mastin, pero 
con las orejas tiesaá, la cola péndula y el color pardo ceniciento casi unifor- 
me; es una de las fieras mas temibles de Europa por su fuerza y astucia. A 
diferencia del perro , es animal solitario que se reúne con los de su especie 
únicamente cuando no puede por si solo apoderarse de la presa ó tiene que 
abandonar lo fragoso de los montes á causa de las nieves. 



*I5^ 



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umvf Miran ' 

ÍFARMAO/ 



IOS Z()(KiRAFIA. OSTEOZOOS. 

El chacal ó adiva, (1. aureus L., es menor que los anteriores, de liocico 
mas afeudo, sociable como el perro, de color pardo claro, con las extremida- 
íles leonadas; abunda en el norte de África y se encuentra también en Grecia, 
Dalmacia, etc. 

Las especies nocturnas se d¡sting:uen por tener lineal la pupila , cuando el 
iris está contraído, los incisivos superiores poco escotados, la cola tan larj^a 
como las extremidades abdominales , con pelos largos y abundantes , y el ho- 
cico afilado. La zorra, C. vulpes L. (fig, 101 ) , pertenece á este grupo; animal 
célebre por su sagacidad: pocas veces en efecto aiaca como el lobo, valién- 




Figura 101. Zorra (Canis vulpes L.). 

dose tan solo de la fuerza , sino que está espiando un momento favorable para 
apoderarse de lo que desea, supliendo con su paciencia y astucia la ventaja 
que lellevan otros mamíferos de mayor tamaño. Establece sus madrigueras 
cerca de poblado, ataca la caza menor, las aves de corral, los pajarillos y los 
reptiles é insectos , cuando no encuentra otra cosa: le gustan mucho ciertos 
frutos, como las uvas, y en la época de ellas aseguran que su carne es co- 
mestible. Lo que produce alguna utilidad al hombre, es la piel de las que ha- 
bitan en paises fríos. Se conocen otras varias especies del antiguo y nuevo 
continente , cuyas costumbres son semejantes á las de Europa. 

El género Viverra L. {viverra , nombre latino de una de las especies) se 
distingue del anterior por tener un solo diente tuberculoso detrás del carnicero 
en la mandíbula inferior; cerca del ano hay glándulas que segregan una ma- 
teria de olor generalmente almizclado : las uñas son frecuentemente semire- 
tráctiles y la lengua está cubierta de papilas ásperas y agudas. La civeta ó gato 
de Algalia, V. civetta L. {fig. 102), de color gris blanquecino, con fajas negras 

y una crin á lo largo del lomo y de 
gran parte de la cola, se encuentra en 
Abisinia ; se estraia la sustancia que 
se acumula en una cavidad que tiene 
encima del ano y se empleaba en me- 
dicina y perfumería. El civeto, F. 
zibeüía L., es semejante á la anterior, 
pero carece de crin y habita en el 
Asia. La gineta, V, genetta L. , de color ceniciento con series longitudinales de 
manchas negras y la cola con anillos blancos y negros, tiene las uñas semi- 




Figura 102. Civeta ó galo de Algalia 
(Viverra civetia L.). 



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mamíferos. FIEUAS. 169 

relráclilcs, y cerca del ano una Ug^era depresión, en vez de cavidad proíiinda 
como las anteriores. Es abundante en España y en toda la Europa meridio- 
nal: hace una jj^uerra activa a la caza, puede trepar á los árboles, clavando 
las unas en la corteza, y se apodera por este medio de alg^unos pajarillos: su 
piel, aunque de poco valor, se emplea en mang'uitería. 

FaooLÜia de las félidas. Las fieras félidas están caracterizadas por tener 
solamente un tuberculoso poco desarrollado en la mandibula superior, y nin- 
guno en la inferior: son, como las anteriores, tligilígradas. 

Comprende esta familia las mus sang-uinarias y terribles del orden, pues á 
su instinto feroz reúnen armas poderosas, g:ran robustez y la astucia necesaria 
para sorprender á sus víctimas , sin darles tiempo para defenderse. 

En esta familia se encuentran comprendidos 
los gatos, Felis L. (felis, nombre latino del 
gato) , caracterizados por tener tan solo dos 
falsos molares á cada lado de entrambas man- 
díbulas (/íjf. 103): las uñas retráctiles, dirigida 
habitualmente su punta hacia la parte superior 
por medio de un ligamento elástico, que vá 
desde la última falange á la penúltima y obliga 
á la primera á estar doblada sobre la segunda: 
la lengua está revestida de papilas córneas , y p^^^^^ ¿qs. Mandíbulas de Felis. 
muchas especies son nocturnas, aunque tam- 
bién ven durante el dia; prefieren para su alimentación la carne palpitante, 
les gusta mucho beber la sangre de sus víctimas, de las que suelen apoderarse 
insidiosamente , colocándose cerca de los puntos que frecuentan y sallando en- 
cima de ellas, sin darles tiempo para defenderse. Es abundante en especies 
este género, tanto en el antiguo como en el nuevo continente, y muy natural; 
pero puede dividirse en grupos secundarios para encontrar mas fácilmente 
las especies. 

A la cabeza de él se encuentra el león, F, leo L. , de color rojizo, lige- 
ramente pardusco en algunos puntos : la cola larga y terminada por una borla 
de pelo: el macho tiene una melena sobre el cuello y los hombros. Su modo 
de andar magestqoso con la cabeza erguida, le ha dado una reputación de 
generosidad que seguramente está lejos de merecer , pues sus costumbres di- 
fieren muy poco de las de los demás gatos. En el África y el Asia, que es 
donde se le encuentra^ya tan solo , se oculta cerca de los arroyos , donde van á 
beber los antílopes, y espera pacientemente que se aproxime uno, arroján- 
dose sobre él de un salto , y despedazándolo en breves instantes. Antigua- 
mente se encontraba en Grecia , y en el norte del África era tan común , que 
los romanos los presentaban en sus circos á centenares. El tigre real, F, ti- 
jfHsL. ,de color rojizo por encima, blanco por debajo, con fajas transver- 
sas negras, se encuentra solo en el Asia, generalmente á orillas de Ips gran- 
des ríos: tiene reputación de muy feroz, pero su carácter es semejante al de 
las de\nás especies. 

Se forma un grupo con varias de ellas de color leonado ó pardo-rojizo, y 
con manchas negras ó círculos de estas: se las denomina vulgarmente pante-- 
ras, leopardos, y también tigres; entre ellas se encuentra el yaguareté, cono- 

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170 ' Z0()(;HAKIA. osteozoos. 

eido entre los manguiteros con el nombre de gran pantera ó tigre de America, 
b\ onza L. ; su tamaño es i^ual a! del león, de g:ran fuerza, temible i)ara el 
hombre mismo; es nocturno y para preservarse de él en los bosques, los ha- 
bitantes de ía América se colocan alrededor de hogueras que mantienen en- 
cendidas durante toda la noche; pero asegura el Sr. Azara que no siempre 
basta tal precaución. A este grupo pertenece también la paiíííTfl , F. par- 
(lus L. ifig. 104), de África y Asia, y el leopardo, F. leopardus L. , (pie es 
esclusivo do África. ' 




Figura 104. Pantera (Fclis panhis L.). 

Otro grupo se ha formado con las especies de mediana magnitud, que tienen 
la cola corta y un pincel de pelo en la punta de las orejas; son los llamados 
linces, á que tantas propiedades fabulosas atribuian los antiguos; en Europa 
se encuentra el lince , F. lynx L. , que en España está limitado' á los Pirineos 
y quizá á algunas altas montañas; en la paite oriental, centro y mediodía le 
sustituye el F. pardina Oken, llamado gato clavo ó lobo cerval por su ahullido; 
es gris, con el extremo de la cola y numerosas manchas negras, trepa á los 
árboles, ataca á los grandes mamíferos y su piel, aunque de poco precio, se 
usa en manguitería. 

Las especies pequeñas, de cola larga, sin penachos en las orejas, forman 
otro grupo en el que está el gato montes , F. catas L. , que se encuentra en toda 
Europa. La que está en domesticidad se creía una variedad de la anterior; 
pero es probable lo sea del F. maniculata Rupp. que todavía se encuentra en 
la Nubia en estado salvaje; aunque parecido al gato montes, la cola es dife- 
rente y semejante á la de los domésticos ; estos prestan grandes servicios en 
las habitacienes, oponiéndose á la excesiva multiplicación de ciertos roedo- 
res. La variedad conocida oon el nombre de Angora (Angola por corrupción) 
es notable por el pelo abundante , largo y tan fino que en algunos puntos lo 
hilan para fabricar guantes, medias, chales, etc. También se aprovechan de 
los gatos en ciertos países para cazar los conejos en vez de hurón. 

El género Hymna Briss. ('^atví, nombre griego de la hiena) está caracleri- 



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MAMIFKUOS. FIKIIAS. 171 

zado por Icncr lies molares falsos arriba y tres abajo; ciialro dedos en las ex- 
Iremidades, las uñas no retráctiles, y debajo del ano una cavidad en que se 
acumula una sustancia de olor fétido; esto fué causa de que tomaran los anti- 
^nios naturalistas por hermafroditas á los machos de estas especies. Son nota- 
bles por tener las extremidades abdominales medio dobladas , apareciendo mas 
altas del cuarto delantero: á lo larg:o del lomo hay una crin que se eriza á vo- 
luntad del animal; son esencialmente cavadoras, prefieren la carne en putre- 
facción, por lo que van con frecuencia á desenterrar los cadáveres humanos, 
y aun se introducen en las calles de las poblaciones en busca de los desperdi- 
cios y de animales muertos que á veces encuentran. Son sociables y por lo 
lauto se domestican con facilidad, las adiestran en la caza y las prefieren á los 
perros en ciertos pinitos del África: habitan en los países cálidos del antiguo 
continente. La //. vulyans Desm., do coI(h- f^ris, con fajas transversas ne- 
jrnrzcas, se encuentra comimmento en el Áfri- 
ca septentrional y Asia occidental : la //. tro- í-^í^^ 
(titalj. {fig. 105) gris, con manchas rcdondis 
neg^ms, habita desde el Seneg^al al cabo de 
Buena Esperanza. 

Familia de las mustélidas. Tienen un 
diente tuberculoso detrás del carnicero de en- 
trambas mandíbulas, y cerca del anoí*lándu- ^, 

las que seg:regan una materia de olor desajira- * ""^^^^jL^^ — — 

dable y penetrante. Su cuerpo en Kcneral es pj^^^a m. iUjma crocuiu L. 
prolong:ado, muy flexible y las piernas cortas. 

Son sanguinarias, persiguen á los mamiferos hasta en lo interior de sus ma- 
drigueras , pues la flexibilidad de su cuojpo les [íormilc introducirse por l(>s 
agujeros mas ()equeños. 

El género MustelífL. {mustela, nombre latino de la comadreja) se distingue 
por su cola corta, arredondeada, la lengua suave, las orejas pe(|uerias y re- 
dondas; cinco dedos en las extremidades y sin membranas interdigitales. En 
él se encuentra comprendido el turoUy M. putorius L. , que se establece cerca 
íle las habitaciones, de los sotos destinados á la cria de conejos, de los palo- 
mares, etc., y hace una guerra activa á la caza, por lo que es nuiy perse- 
guido, así como también para apoderarse de su piel. La garduña ó fuina, M. 
faina L. , y la marta, M. martes L. , habitíin también en España y sus costum- 
bres son semejantes á las del turón. La marta cebellina, M. zibellina L. , se 
encuentra en la Siberia y su piel es una de las que tienen mas valor en el eo- 
niercio: es algún tanto semejante á la marta común, de color pardo negruzco 
l»or encima, con una mancha amarillenta en la garganta y cubierta de pelo 
basta en la parte inferior de los dedos; la cola mas corta que los pies poste- 
riores. La comadreja, M. vulgaris L. {fig. 106), de medio pié de longitud, blan- 
ra por debajo, de color de canela por encima, es común en toda pjuopa; tre- 
pa á los árboles para alimentarse de los huevos y <!e los pajarillos. VA armiño, 
M. ermxnea L. , es del tamaño de la comadreja y de su color durante el vera- 
ne», pero en el invierno es blanco en los países trios y blanco-amarillenlo en 
los templados; la punta de la cola permanece s¡euq»rp negra : su piel es nmy 
oslimada en la manyuileria. V.\ hurón , M. furo L. , originario del Norle de 



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172 ZOOGUAFIA. OSTEOZOOS. 

África , se ha acliiilatadu en s:ran parle de Europa , donde se le cria para la 

caza de conejos. 




Figura 106. Comadreja (Mustela vuigaris ¿.). 

El f;éncro Lutra Slorr. (lutra. nombre latino de la nutria) tiene la cola y 
cnerfío dej)rimidos; cinco molares á cada lado de entrambas mandíbulas; la 
len^Mia áspera, dos mamas abdominales; los dedos unidos por membranas in- 
lcrdig:itales; lo cual indica las costumbres acuáticas del animal. Nadan y se 
simiorjen con facilidad ; y sus orejas están dispuestas de modo tpie pueden 




Kijíiiia 107. Mullid Luir;» vtiíg.irís h'rxl ). 

tapar el conducto auditivo externo. Se alimentan de peceí?, para lo que se esta- 
blecen cerca de los rios, la?^unas ó costas en que abunda la pesca. Su piel es 
muy apreciada y su carne comestible. La nutria común , L. vulgarh ErxI. 
(fig, 107), se encuentra en los alrededores de Madrid y en casi toda Europa: 
abundan las especies exóticas y entre ellas está la L. jwevsis Wat. de la isla 
de Fernando Poó; la nutria de mar, L. lutris L. , es muy estimada por su pieb 
(le la que se hace un comercio importante con la China. 

Familia de las úrsidas. Están caracterizadas por tener cinco dedos bien 
desarrollados en las cuatro extremidades : en la estación y prog^resion se apo- 
yan en el metatarso y metacarpo, por lo que estos aparecen callosos y des- 
provistos de pelo; esta disposición particular hace que sus extremidades sean 
cortas relativamente al cuerpo, que es 8:eneralmenle grueso, é influye en que 
sean poco á propósito para la carrera y para dar saltos , medios de que se va- 
len las demás fieras para apoderarse de su presa. Esto y la forma de sus mo- 
lares hace que no sean tan carnívoras, como las comprendidas en las familias 
anteriores. 

El género Meles L. {meles , nombre latino del tejón) se encuentra compren- 
dido en este grupo ; caracterizado por tener cinco molares arriba y seis abajo 
y un tuberculoso detrás del carnicero de entrambas mandíbulas : su cola e-s 
corla, encima del ano se advierte una pequeña cavidad en que se acumula una 



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MAMÍFEROS. FIERAS. 17,T 

materia seg^rcgada , de olor sui generis. El tejón, Ai. taxus Pallas , es animal 
nocturno, de color gris por encima y negruzco por debajo; habita en cuevas 
profundas que ahonda con las uñas: su piel es eslimada, y adornan con ella 
los guarnicioneros diferentes productos de su arte : los pelos de la cola se em- 
plean, con preferencia, para construir pinceles y brochas para la barba que 
tienen un precio elevado: su grasa se empleaba en otro tiempo en medicina. 
Se encuentra en los alrededores de Madrid y en toda España*. 

El género Ursus L. {ursuSy nombre latino del oso), tipo de la familia, se 
distingue por tener seis molares arriba y siete abajo, el carnicero enteramente 
tuberculoso, siendo comprimidos únicamente los molares anteriores, que están 
muy poco desarrollados; así es que su régimen alimenticio es casi siempre 
vegetal, pudiendo hacer uso sin embargo de materias animales. Las unas en 
las extremidades torácicas están muy desarrolladas y son propias para cavar; 
la cola muy corta. El oso, U. arctos L. (fig. 108), de color pardo , á veces algo 




Figura 108 Oso (Ursus árelos ¿.). 

amarillento, y de vara y media de largo, se encuentra en Europa en lasallaa 
monlanas, asi como en la Sibcria y Norte de América. En España existe en 
los Pirineos, montanas de Santander, de Asturias y León; hasta haxíe muy 
pocos anos se encontraba también, según parece, en la sierra de Segura. Es 
animal nocturno, prudente, pero de un valor á toda prueba, por lo que su 
caza es peligrosa; se alimenta de frutos, retoños de árboles y algunas raices; 
ataca cuando está hambriento toda clase de ganados y aun al hombre mismo. 
Habita en cuevas natm*ales ó en las que forma por medio de sus unas, y tam- 
bién dicen (^ue en algunos puntos .se forma una barraca como ciertos monos. 
En los inviernos rigurosos se aletargan y es fácil apoderarse de ellos. Se apro- 
vtícha su grasa, que existe abundantemcníe en el tejido subcutáneo, la carne, 
sobre todo de los Oí?eznos, y su piel que está cubierta de pelo abundante y muy 
lustroso. Hay otras varias especies en el Asia y América. El oso marUimo ó 
blanco, i\ marUimus L. , de color blanco amarillento uniforme, habita en el 
mar glacial , viéndosele sobre los témpanos de hielo y en numerosas bandadas. 
Nada con facilidad, y se alimenta de peces, focas, etc.; tiene fama de carní- 
voro, debida indudablemente á las circunstancias especiales en que se en- 
(^iientra, privado casi enteramente de sustancias vegetales. 



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171 ZíHKllUFIA. OSTKOZOOS. 

Ordkn 6.° Pinnipedos. 

Se disling^uen los pinnipedos por ser monodelí'os ordinarios, ijnj5:üiciilados, 
con dentición completa , no tener oponible el pulg^ar y ser sus extremidades 
cortas y anchas, á modo de paletas, á propósito para la natación. * 

Todo en ellos está dispuesto para la locomoción acuática : el cuerpo fusi- 
forme, el pelo corto y aplanchado, las extremidades corlas, envueltas por l.i 
piel hasta la muñeca, y el talón respectivamente, los dedos lodos cubiertos 
por una piel común : el tronco movido por robustos músculos y las ventanas 
de las narices, con un esfínter que impide la entrada del ag:ua en las fosas 
nasales. 

Casi siempre sus dientes molares indican que la alimentación es animal; 
asi su tubo dig:estivo es corto y el estómago apenas distinto del esófago. La 
sangre puede acumularse pn un seno venoso que hay cerca del hígado; ó 
esto se debe el que puedan estar mucho tiempo sin res[)irar, y no á que per- 
manezca abierto el agujero de Botal después de haber uncido, según asegura- 
ron algimos. 



Figura 109. Ncuro-esqueldo de [oca (i). 

Su encéfalo está bien desarrollado, el cerebro presenta numerosas y pro- 
fundas anfractuosidades: son en efecto, animales muy inteligentes, que viven 
siempre reunido 5 en numerosas bandadas y que se domestican facilmenle. Tie- 
nen las claviculas poco desarrolladas, el húmero y huesos del antebrazo cor- 
tos y deprimidos {fig, 109), las manos anchas, sucediendo una cosa analogía 
en las extremidades abdominales: el dedo pulgar y menique suelen ser los mas 
largos; nadan con facilidad y pueden permanecer debajo del agua mucho 
tiempo: los sonidos que producen son roncos y guturales. 

Se les encuentra reunidos en sociedades formadas por varias hembras y 
un solo macho; casi no Siilen del agua, sino para descansar y dar de mamar 
;i sus hijuelos: habitan en los mares de lodos los países, pero mas parlicular- 
menle hacia los polos. 

'I ) rr . vrilcbras forvicalos . v:l . ilmfs.ilrs ; rl . liiinbaiTs ; vm . sarnas ; íw/ . i'aiidalr.s : h, porción 
lLi>il.ir do las pxlrnnidadrs alMlniíiiiialcs ; s . cslrriioii: h , liiiin«'n) : r . radio; ru. rarpo: mr . iiip- 
lararpo; ph . falaiipos; n . (>inr)plal(i ; r, rn^lillaM [ . frinnr; »• , roiida ; //, lílda; In , tarso ; wl. 
iiiclal irso. 



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mamíferos. FIEFUS. 175 

Este orden, estaba incluido en el de las fieras en los sislemas de Linnéo y 
Ciivier, pero presenta caracteres suficientes para distinguirlo de ellos. 

Pertenece á este grupo el género PAoca L.ícpwxij, nombre griego de la 
foca), que carece de orejas, tiene cuatro incisivos en la mandíbula superior, 
y cuatro ó seis en la inferior; cónicos los molares, con una ligera punta á 
cada lado; la cola corta y dos ó cuatro mamas abdominales. La Ph, mona- 
chus Gm. habita en el Mediterráneo y es conocida como varias otras, con el 
nombre de lobo marino. En otros tiempos se comía la carne de esta especie, 
como la de algunas otras que hoy solo se buscan por la piel y la grasa; en el 
Océano es también frecuente la Ph. vitulina L. {fig, 110). 




Figura 110. Phoca vüulina L. 

El género TrichechvsL, (Opl{, pelo, g^^w, tengo) tiene cuatro incisivos con 
corona plana en la mandíbula superior, dos caedizos en la inferior: los cani- 
nos de aquella son largos y salen fuera de la boca, a manera de defensas; en 
esta faltan; hay cuatro ó cinco molares con la corona plana, por parte y en 
cada mandíbula. Su régimen alimenticio es misto, pues no solo las algas y 
fucos, sino también varios moluscos y crustáceos les sirven para este objeto. 
Solo se conoce bien una especie, la mor&a, Tr. rosmarus L. que se encuentra 
en numerosas manadas en el mar glacial y llega á adquirir hasta treinta pies de 
longitud. La persiguen por su grasa, la piel y el marfil de los colmillos: es fácil 
apoderarse de ella sobre el hielo ó en la costa , pero dificil en el mar por la 
agilidad de sus movimientos, y hasta peligroso, pues cuando ven herido á un 
individuo de la manada, acuden los otros procurando volcar la lancha en que 
van los pescadores. 

Orden 9."— Boedores. 

Los mamíferos comprendidos en este grupo son monodelfos ordinarios, un- 
guiculados, con dos dientes incisivos en la mandíbula inferior y generalmente 
otros dos de la misma naturaleza en la superior: carecen de caninos y sus mola- 
res son tuberculosos, ó de corona plana, con algunas líneas transversas salien- 
tes, formadas por el esmalte. 

Son generalmente fitófagos, y pueden alimentarse de las partes mas duras 
de los vegetales, de los que separan pequeñas partículas, valiéndose al efecto 
de sus dientes incisivos: algunos son omnívoros; y en este caso los molares 
son tuberculosos. Los dientes incisivos [ftg. 111) de entrambas mandíbulas 
carecen de raices, pero como se desgastan los unos contra los otros, aparecen 
sioHipre de la misma magnitud : en su superficie anterior el esmalte forma 



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176 ZOOGKAFIA. OSTEOZOOS. 

una capa gruesa, mas (lelg:ada á los lados, y sobre lodo en la cara inter- 
na : por el efecto mismo de la trituración , como se desg:asta mas fácilmente la 
parte posterior que la anterior, quedan cortados en bisel y muy á propósito 
para el uso que de ellos hacen, cual es el de separar pequeños frag^mentos de 
las sustancias duras. Algunas veces los dientes molares carecen de raices y 

suelen estar compuestos de partes di- 
versas , unidas por la materia corti- 
cal. Es característica en este orden la 
articulación de la mandíbula inferior 
con el cráneo; se efectúa mediante un 
cóndilo longitudinal que permite los 
Figura Ul. Mandíbula in[mor y movimientos de prolraccion y retrac- 

dienies de conejo. cion, pero no los laterales." por esto la 

boca es poco extensa y el labio su- 
perior está hendido hasta las narices, facilitando así la acción de los incisi- 
vos. El tubo intestinal es muy largo, el estómago sencillo, y el ciego de mayor 
ó menor capacidad, según las diversas especies. 

El encéfalo está poco desarrollado y el cerebro presenta en corto número 
las anfractuosidades ; lo cual está conforme con la escasa inteligencia que 
muestran estos mamíferos: en cambio se observan actos admirables debidos al 
instinto. Su cráneo es comprimido, pues los arcos cigomáticos no son salientes, 
y el músculo temporal está poco desarrollado. En sus extremidades torácicas 
falta unas veces la clavícula y otras no: los huesos del antebrazo no pueden 
girar el uno sobre el otro: las abdominales son mayores proporcionalmente que 
en casi todos los demás mamíferos , de aquí el que sean saltadores en su mayor 
parte, y algunos velocísimos en la carrera. 

Son muy fecundos, y por ser tan numerosos, evitan la destrucción de las 
especies, que no suelen poseer mas medios de defensa, que la fuga ó el ocul- 
tarse en madrigueras profundas que cavan con las uñas. 

Son pequeños; los gigantes del orden apenas llegan al tamaño de un perro 
de aguas; nocturnos en su mayor parte, viven ocultos durante el dia. 

Este grupo es muy natural, se encuentra ya establecido en la clasificación 
de Linnéo con el nombre latino de glires, y todos los naturalistas le han con- 
servado, casi con los mismos límites. Ofrece grandes dificultades su división 
en grupos secundarios, como todos los que se hallan en su caso. 



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mamíferos. ROEDOKES. . 177 

SECCIONES. FAMILIAS. 



Incisivos inferiores comprimidos; \ 

! cuatro ó cinco molares á cada lado i „ ., . 
de las mandíbulas , tuberculosos, í^ciúridot, 
y con raices y 
Incisivos inferiores puntiagudos; ) 
molares con raices, tuberculosos, ( ,^, 
en número de tres ó cuatro á cada i ^^^^dot. 
lado de ambas mandíbulas I 
Incisivos inferiorescilindráceos; mo- ^ 
lares sin raices, con la corona L ,, ., 
plana, y algunas líneas saUentes ^«'^^'^•. 
formadas pír el esmalte ) 
Molares - — ., desprovistos de rai- 1 
I 
ees, con la corona plana y colinas ^,.^^.^^, 
I transversas; cmco dedos en las ( 
\ extremidades torácicas y cuatro! 
abdominales / 

Molares-—^ ó ^ ^ , sin raices, dos i 

pequeños incisivos detrás de los L 
de la mandíbula superior ] 

2.' Acleídos; ] Molares r — - compuestos y sin rai- ) 
I clavículas rudi- / *— * i iiiwr/..¿w«. 

i mentarlas ó nu-. ees; lengua erizada de papilas ( ""*"'^''^'- 
las. \ córneas; cuerpo armado de púas. ) 



4 4 X 

Molares -., sin raices, con la co- i 



roña plana y líneas salientes de Cávidot. 
esmalte; cola corta ó nula; cuer- 1 
\ po cubierto de pelo áspero ] 



Seccioíi 1 .*— Clavicidadoe. 



Se comprenden en esta primera sección todos aquellos roedores que están 
provistos de claviculas perfectas, articuladas por uno de sus extremos con el 
omóplato y por otro con el esternón, que pueden por lo tanto hacer uso va- 
riado de sus extremidades torácicas, no sirviéndoles exclusivamente para la 
progresión. En todos ellos las uñas son pequeñas y mas ó menos puntiagudas. 

Familia de los esciúridos: están caracterizados por tener comprimidos 
los incisivos de la mandíbula inferior, los molares son tuberculosos, provistos 
de raices y en número de cuatro 6 cinco á cada lado de entrambas mandíbulas; 
la cola es larga y pelosa . 

Comprende esta familia diversas especies que se alimentan generalmente 
de los frutos de los vegetales; no tienen instintos sanguinarios. 

Las ardillas, Sciurus L. {^Má, sombra, oúpá,cola), forman el género tipo de 
esta familia: se distinguen con facilidad por su cola tan larga como el cuerpo, 
muy poblada de pelo, que forma dos carreras á lo largo de ella: son noctur- 
nas; habitan en los árboles por cuyos troncos y ramas trepan clavando en la 
corteza sus uñas puntiagudas; desde el anochecer se las ve saltar de rama en 

23 



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17S ZOOGRAFIA. OSTEOZOOS. 

rama con agilidad; no se aletargan durante el invierno y para alimentarse en 
esta estación , almacenan los ÍVutos en los huecos de los árboles. En toda Eu- 
ropa se encuentra la ardilla común. 
Se. vulgaris L. {fig, 112.), de un pió 
de largo , con pinceles en las orejas, 
de color rojo oscuro por encima y 
blanquecino por debajo. En los países 
del Norte, durante el invierno, es de 
un color gris mas ó menos intenso. En 
España abunda en los pinares y en 
los bosques de hayas, castaños y 
avellanos, de cuyos frutos se alimen- 
ta. Su carne es comestible; la piel de 
las que habitan en los paises meri- 
dionales , es poco apreciada , pero las 
de los del Norte lo es bastante, sobre 
todo en el invierno, conociéndosela en 
manguitería con el nombre de PetU^ 
gm, cuando aprovechan solamente la del dorso que es del color indicado: hay 
varias especies en los intertropicales. 

Familia de loe múridos: se distinguen los múridos por sus incisivos infe- 
riores puntiagudos, los molares con raices y tuberculosos, en número de tres ó 
cuatro á cada lado de entrambas mandíbulas. 

Son animales omnívoros, de instintos sanguinarios; se los ve con frecuen* 
cía atacar á otros mamíferos ó aves de tamaño inferior al suyo, y hasta devo- 
rarse unos á otros. 

Se comprenden en esta familia los lirones, Myoxus Schr. (jioc, ratón, ¿Juc, 
agudo, veloz) que se distinguen por su cola de longitud igual al cuerpo por lo 
menos, y cubierta de pelos, mas largos y abundantes en el extremo. Sus 
molares existen en número de cuati-o á cada lado. Son pequeños, trepan por 
los árboles como las ardillas, valiéndose de sus uñas, y se aletargan durante 
el invierno : hacen sin embargo provisiones que van á buscar cuando alguna 




Figura iiS. ArdUla (Sciurus vulgaris L.). 




Figura 113. Myoxu$ nitela Gm. 

vez despiertan. Atacan á las avecillas que no pueden aun volar, y son los úni- 
cos roedores que carecen de ciego. Es común en España y en la Europa meri- 
dional el lirón t M, glis L. , de color ceniciento con manchas negras cerca de 
los ojos, asi como la extremidad de la cola. En los paises en que abunda, se 



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MAMÍFEROS. ROEDORES. 179 

le caza para alimenlarse de su carne: los romanos los eng:ordaban para que 
fuesen mas sabrosos: es también común enloda Europa ei M, nitela Gm. 
(fig. 113), gris por encima, blanco por debajo y en la extremidad de ia cola, 
lo restante de esta neg^ro. 

Los ratones, Mus L. (jjlüc, nombre griego del ratón), tienen tan solo tres 
molares á cada lado de sus mandíbulas; la cola mas larga que el cuerpo, re- 
vestida en toda su extensión por pequeñas escamas, y con pelos cortos y 
escasos. Las especies de este género son muy numerosas , voracísimas, omní- 
voras, aunque prefieren las sustancias grasas animales; despiden un olor 
almizclado y fétido que comunican á las materias que atacan y á los sitios en 
que se encuentran. Entre las especies de este género se halla el ratón , M, mus- 
culm L. , de dos ó tres pulgadas de largo , de un color gris uniforme; se esta- 
blece en las habitaciones; forma extensas galerías debajo de los suelos , ó á lo 
largo de las paredes , destruyendo las maderas y disgregando el yeso, lo cual 
ejecuta más fácilmente en las casas viejas, y por eso habita en ellas con pre- 
ferencia. Puede decirse que todas las materias orgánicas le sirven de alimento; 
lo mismo el tocino y las semillas, que el pergamino, el lienzo, el papel, nada se 
libra de su diente destructor. Es originario de Europa , pero ha pasado con el 
hombre á América, se ha extendido por Asia y África, etc. La rata, M, rattus 
L., es doble ó triple que el ratón, de color gris, negruzco por encima, y mas 
claro por debajo; según unos es originaria de América, según otros del Asia* 
no fué conocida en Europa hasta la edad media. Por su tamaño, causa mayo- 
res daños que la especie antes citada , pero su fecundidad es menor, pues solo 
cria dos ó tres hijuelos cada año. Se conocen también algunas otras especies 
como el M. decumanus Pallas, muy semejante á la rata, y el M. sylvaticus L., 
que solo se encuentra en el campo. 

Familia de los castóridos. En esta familia los incisivos de la mandíbula 
inferior son casi cilindricos , los molares están desprovistos de raices . y tienen 
la corona plana con algunas líneas transversas mas elevadas, formadas por el 
esmalte. 

Se alimentan los castóridos de las raices de los vegetales ó de las cortezas 
de los árboles, y en muchas especies hay un instinto notable para construirse 
habitaciones. 

Pertenece á esta familia el género Arvícola \.úc. (arvum, campo, coló, 
habito), que tiene tres molares á 
cada lado de entrambas mandíbu- 
las, compuestos por una especie 
de prismas triangulares unidos por 
uno de sus lados y alternativa-, 
mente colocados en cada diente : su 
cabeza es abultada , la cola corta y 
pelosa, las extremidades pequeñas. 
Se construyen habitaciones sub- 
terráneas, de una extensión varia- 
ble según las especies. El A. arvalis L. (fig. 114), del tamaño de un ratón, 
se encuentra en casi toda la Europa, y se le da en España el nombre de topo, 
como á algunos otros roedores. Son sus habitaciones extensas, deslina una 




Figura i 14. Arvicula arvalis L. 



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tSO ZOOGRAFIA. OSTEOZOOS. 

galena para las provisiones, y establece su lecho en el centro: se alimenta 
de raices, pero corla también las espigas del trigo poco antes de que maduren. 
Es frecuente en los sitios acuáticos de los alrededores de Madrid el A. ampki" 
biusL,, que vive en madrigueras poco profundas; le llaman rata de agua, 
porque cuando se vé sorprendido , procura salvarse á nado. 

El género Castor L. (xátrcwp, nombre griego de estos roedores), tipo de la 
familia , se distingue por tener los molares en número de cuatro, cuadrángula- 
res, y fonuar el esujalte diversos repliegues en lo interior del marfil {fig, 
115); los dedos de las extremidades tieoen membranas ínter digitales y la 
cola es corta, ovalada, muy deprimida y cubierta de escamas en toda su 
extensión. Se conoce una sola especie en este género , el castor ó biva» 
rOj C. pber L, {fig. Í66), que habita la mayor parle de Europa, la Sibería y 
Norte de América. Es del tamaño de un tejón, pro- 
visto de pelo muy fino y abundante, y de gran valor 
en el comercio; igualmente se aprecia el castóreo, 
sustancia segregada por dos glándulas, situadas en 
el origen del pene, cuyos conducios secretores van 
á lerminar en el prepucio. Los castores que viven hoy 
en la Sil)cria, en el Ródano, el Rhin, y el Danubio 
se construyen madrigueras profundas én las orillas de estos caudalosos rios; 
|>ero los que habitan en el Norte de América, á distancia de poblado, se reu- 
ucq en sociedades numerosas y hacen sus habitaciones con un arle y concierto 




Figura 115. Molares del 
costar. 




F¡í?iirn lie. Castor ó OivBro (Caslor fíber¿.). 

admirables. Se establecen en las orillas de los rios buscando algún remanso, 
y cuando no lo hay ó no es suficiente, construyen entre lodos un dique que 
remedie este inconveniente. Para esto, unos cortan ramas y árboles nuevos, 
valiéndose de sus dientes incisivos , los arrojan á la corriente y son conduci- 
dos en caso necesario por otro castor; cuando llegan al punto deseado los cla- 
van sólidamente en el fondo del rio , entretejen unas ramas con otras y relle- 
nan los espacios que quedan , con piedras y tierra á propósito : luego que esU'i 
construido el dique, que suele ser muy resistente porque las ramas clavadas 
concluyen por echar raices, se separan en pequeños grupos para fabricar \ñs 
habitaciones particulares; estas son cilindricas, terminadas por una media 



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mamíferos, roedores. 181 

naranja, colocadas á orillas del ag^ua, de modo que la puerta esté debajo; 
constan de dos ó tres pisos, y destinan el inferior para almacén y el superior 
para que les sirva de habitación. A pesar de ser muy fecundos, van disminu- 
yendo rápidamente por la guerra activa que se les hace, pues hay años que 
se importan en Europa mas de sesenta mil pieles. Las hembras tienen cuatro 
mamas, dos en el pecho y las otras dos en la base del cuello. En tiempo de los 
romanos los había también en España, pero hace tiempo que han desapa- 
recido. 

Familia de los eriómidoB. Están caracterizados por tener los dientes mo- 
lares desprovistos de raices, en número de cuatro á cada lado de entrambas 
mandíbulas, con colinas transversas; cinco dedos en las extremidades toráci- 
cas y cuatro en las abdominales. 

El género tipo, Eriomys Lichst. (Iptov, 
lana, (jióc, ratón), se distingue por sus orejas 
grandes y casi desprovistas de pelo; su cola 
es la mitad de larga que el cuerpo, poblada 
de pelos mas largos y abundantes en el ex^ 
tremo. LaL chinchilla ^ Er, lanígera Mol. (/ígf' 
117), es del tamaño de un conejo, de co- 
lor gris en el lomo con lineas ondeadas 
negruzcas y cenicienta por debajo: es ani- „. ,,- t^.- 

° ^ ,. ^ /. Figura U 7. £yi owyi /antotfra Mol. 

mal nocturno, establece sus madrigueras en 

los montes, forma numerosas sociedadesr,-- se domestica con facilidad y lleva 
los alimentos á la boca con sus extremidades torácicas. Su carne es comesti- 
ble , pero se la caza principalmente por la piel que es muy apreciada en man- 
guitería. Cuando los españoles conquistaron el Perú los habitantes hilaban el 
pelo de las chinchillas y fabricaban con él telas finísimas, según asegura el 
P. Molina. 

Sección 2."— Adeidos. 

Están caracterizados los acleidos por tener las clavículas rudimentarias ó 
nulas, sirviéndose por lo tanto de sus extremidades torácidas casi tan solo 
para la progresión. Algunas veces son tan grandes las uñas que cubren la 
última falange y forman el tránsito á las pezuñas. 

Se divide esta sección en varias familias. 
Familia de los lepóridos. Los lepóridos tienen las claviculas rudimenta- 
rias y dos pequeños incisivos, inmediatamente detrás de los ordinarios, en la 
mandíbula superior : sus molares carecen de raices ; la <?ola es corta ó nula; 
las uñas puntiagudas y encorvadas. 

Las especies comprendidas en esta familia tienen las extremidades abdo- 
minales muy grandes, lo cual hace que sean excelentes corredoras. Son her- 
vívoras y su ciego es voluminoso. 

El género tipo de ella. Lepas L. (lepas, nombre latino de una de las espe- 
cies), se conoce por tener seis molares en la mandíbula superior y cinco en la 
inferior (fig, 111): lasorejas muy largas y la cola con corta diferencia de la lon- 
firitud del muslo. Comprende este género diferentes especies uniformemente rc- 
parlidas en toda la superficie del globo y tan análogas, hasta en la coloración, 



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182 ZOOGRAFIA. OSTEOZOOS. 

que es muy diñcil disting^uírlas. Tienea ios dedos cubiertos de pelo en la su- 
perficie inferior, y estos mismos apéndices se notan también dentro de ia boca. 
De este género se encuentra en España la liebre, L. granatensis Schimp. de 
color g^ris rojizo por encima, con la garganta y los pies leonados; las orejas 
mas largas que la cabeza, negras en la punta y del mismo color la cola por 
arriba. Habita con preferencia en las llanuras cerca de los sembrados; vive so- 
litaria y no hace madrigueras , sino que descansa en una cama, cuya situación 
muda con frecuencia. El conejo, L. cunkultis L., de un gris uniforme por arriba 
y en la garganta, menor que la liebre, se cree sea originario de España, de 
donde ha pasado á los demás puntos de Europa. Es esencialmente sociable, ha- 
bita en profundas madrigueras, paralo que prefiere las vertientes meridiona- 
les de los collados. Su carne es mas apreciada que la de la liebre; la piel, sobre 
todo la de los que habitan en los paises del Norte, es estimada y se emplea el 
pelo en la construcción de sombreros. Se le tiene en domesticidad, pues siendo 
fácil de mantener y muy fecundo, cubre con esceso los gastos que ocasiona. 




-•.^gilW '^ SA Ll^ •< MOlor 



Figura i 18. Pueno-espin JJyhtrix cnslala L.;. 

Familia de los histricidos. Los histricidos tienen cuatro molares compues- 
tos á cada lado de entrambas mandíbulas ; las clavículas existen aunque rudi- 
mentarias; el cuerpo está armado de púas, y la lengua cubierta de papilas cór- 
neas. Forman madrigueras en las que pasan el dia, saliendo tan solo du- 
rante la noche en busca de su alimento. El género tipo, Hystrix L. (\iTcptf, nom- 
bre griego del puerco-espin), tiene el cuerpo revestido de púas rollizas y 
larguísimas , la cola muy corta , igual á la octava ó novena parte de la longitud 
total: cuatro dedos en las extremidades torácicas y cinco en las abdominales. 
El ptierco-espin, H. cristata L. (fig. 118), se encrientra en el norte de África, en 
Italia, en Andalucía y Extremadura: las púas del dorso son largas con anillos 
pardos y blancos: su carne es comestible. 



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MAMÍFEROS. ROEDORES. 183 

Familia de los cávidos. Tienen los cávidos los molares en número de cua- 
tro á cada lado y en cada mandíbula: desprovistos de raices {(ig, 119; cuatro 
dedos en las extremidades torácicas y tres en las 
abdominales , rara vez existen los laterales , y en 
este caso son muy pequeños ; las uñas cubren las 
últimas falanges casi por completo; la cola es corta 
ó no existe. 

El genero Cavia Klein {cavia , nombre ameri- 
cano de estos mamíferos) tiene las uñas muy gran- 
des y la cola nula. Se conoce una especie designa- 
da en la América miridional con los nombres de Figura U9. Calavera 
eovayá ó apérea, y en España con el de conqillo de ^^ con^aio de indias. 
Indias, C. porcellus L.; es muy fecunda y á esto se debe el que no haya des- 
aparecidOy pues apenas posee medio alguno de defensa. 

Onrden S."" — Desdentados. 

Los desdentados están caracterizados porque, siendo mamíferos monodelfó» 
ordinarios y unguiculados, les faltan los dientes incisivos, ó con mas exactitud 
los que hay colocados en la parte anterior de entrambas madíbulas, y á veces 
Cambien los caninos y molares. 

Su régimen alimenticio es vario , consistiendo en las partes tiernas de las 
plantas y en sustancias animales , por lo que los molares, cuando existen, son 
cónicos, ó tienen plana la corona. Es característico en ellos la falta de dientes 
incisivos, si bien en una especie hay uno en cada intermaxilar, que es por lo 
tanto un verdadero incisivo; pero su forma es semejante á la de los molares y 
ioda la parle anterior de las mandíbulas está como en las otras especies, despro- 
vista de dientes. El tubo digestivo es de mediana longitud y el estómago suele 
estar compuesto de diversas cavidades. 

El encéfalo es poco voluminoso y el cerebro no presenta muchas circun- 
voluciones. 

Tienen gran número de costillas, muy anchas en casi todas las especies. 
Las extremidades son generalmente cortas; se apoyan en la estación en el me- 
latarso y metacarpo, y los dedos terminan por uñas muy grandes, propias pa- 
ra cavar. Su dérmato-esqueleto ofrece grandes variaciones en algunos géneros. 

Pueden dividirse en las tres familias siguientes. 

FAMILIAS. 



¡Cabeza arredondeada; con caninos; mamas j ^ ^. .^.^ 
pectorales [ \ Bradtpóádoi. 
Sin caninos, con molares; hocico prolongado; i natinididoM 
mamas abdominales I '^«»P«'««"- 
Sin caninos ni molares; hocico prolongado; iMirmecofágidoi. 
mamas^ abdominales; lengua protráctil.. . . f 

Familia de los bradipódidos. Están caracterizados por tener dientes cani- 
nos y molares: la cabeza arredondeada, poco saliente el hocico, y las mamas 
pectorales. 



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184 ZOOGRAFIA. OSTEOZOOS. 

Las especies de esta familia son curiosas por las grandes modificaciones que 
ofrece su organización, comparada con la de los demás mamíferos. 

Sus dientes molares son cilindricos, con la corona plana, y poco mas cor- 
tos que los caninos. £1 estómago consta de cuatro cavidades semejantes á las 
que existen en los rumiantes, pero en ellos no hay rumiación. La arteria bra- 
quial, casi en su origen, forma un plexo muy complicado que hace mas lenta 
la circulación , á lo que se atribuye la falta de energía en las contracciones 
musculares de estps desdentados. 

Su cabeza es arredondeada y el ángulo facial abierto, por lo que algunos 
los han colocado en el mismo grupo que al hombre y los monos. En algunas 
especies se encuentran nueve vértebras cervicales, las costillas son numerosas, 
y las extremidades torácicas mucho mas largas que las abdominales, están ter- 
minadas por dos ó tres dedos bien desarrollados, envueltos por la piel hasta la 
base de las uñas; se sueldan las falanges de una misma ñla, y también los hue- 
sos metacárpicos. La porción basilar de las abdominales es muy ancha, los fé- 
mures se articulan de modo que los muslos no pueden tocarse por su extremo 
inferior: la pierna se une muy oblicuamente con el pié, el cual presenta una 
extructura análoga á la de la mano. Así como en los demás mamíferos son 
mas robustos los músculos extensores, pues que á sus contracciones se debe la 
locomoción, en estos son los flexores los que adquieren mayor desarrollo, 
de lo cual resulta que la locomoción en tierra les es muy penosa ; pero en cam- 
bio pueden subir con facilidad á lo largo del tronco de los árboles y permane- 
cer agarrados á las ramas, durmiendo en esta posición, pues los dedos se en- 
cuentran habitualmente doblados por los ligamentos que se estienden de una á 
otra falange, necesitándose la contracción de los músculos extensores para que 
cese tal posición. 

Tienen dos mamas, que son pectorales; producen un solo hijuelo que se 
agarra á la madre y lo lleva esta á todas partes. 

El género Bradypus L. (PpaSúc, tardo, itoo<, pié) es el tipo de la familia, del 
que quieren separar algunos las especies que tíenen tres uñas en las cuatro ex- 




Figura iaO. Perezoso (Bradypus tridactylas L.). 



tremidades y carecen enteramente de cola. Habitan exclusivamente en la Amé- 
rica meridional sobre árboles elevados, de cuyas hojas se alimentan. La lentitud 
de sus movimientos fué causa de c^e los españoles los denominasen perezosos, 
y por antifrásis , perico-ligero. El B. trídactylus L. (fig. 120) es de color gris 



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MAMÍFEROS. PAQUIDERMOS. 185 

ceniciento, y lacio el pelo que reviste su cuerpo, formando cada apéndice una 
especie de cinla estrecha; el Br. didactyltis L. es mayor que el anterior, de 
color gris pardusco, con los brazos mas cortos y las clavículas completas: son 
inofensivos y su carne comestible. 

Familia de los dasipódidos. En los dasipódidos el hocico está bastante 
prolongado , existen los dientes molares, pero faltan los caninos, y el dérmato- 
esquelelo está compuesto generalmente por una porción de placas óseas, que 
les forman una arma defensiva muy resistente. 

Casi todos tienen uñas grandes, cortantes en uno de sus bordes, que les 
sirven para cavar. Su régimen alimenticio es misto. 

Se comprende en esta familia el género Megatherium Cuv. (j^éY^c, grande^ 
W,p, fiera), cuyas especies han desaparecido de la superficie del globo, no 
siendo conocidas sino por algunas piezas esqueléticas, sepultadas en los ter- 
renos de nueva formación. Está caracterizado este género por tener cuatro 
molares á cada lado y en cada mandíbula, cuadrangulares , y que no dejan 
entre sí espacio alguno. Su dérmato-esquelelo está compuesto , como en el 
faenero siguiente, por placas exágonas gruesas. A fines del siglo pasado se 
descubrió en las orillas del rio Lujan , no lejos de Buenos-Aires, un esqueleto 
de la especie, llamada después por Cuvier M. ameticanum C. Habia también 
allí algunas piezas dérmato-esqueléticas, que hubieran revelado su analogía 
con los armadillos, si se hubiesen examinado con cuidado: su tamaño es el de 
un elefante; la forma de las últimas falanges indica que tenia unas robustísi- 
mas para cavar las madrigueras en que sepruramente habitaba. 

Los armadillos ó quirquinchosi , Da- 
syjms L. (Saoúc, peloso, -ícoOc, p¡é), 
están caracterizados por tener los mo- 
lares cilindricos y separados unos de 
otros {fig, 121 ); su dérmato-esqueleto 
compuesto de piezas , muchas exágo- 
nas, endurecidas por el fosfato y car- 
bonato calcicos; algunos de los dedos 

suelen presentar grandes unas, á propósito para cavar.' Todas las es|)ecies 
del género son americanas, y su alimentación consiste, según las observacio- 
nes del señor Azara, en sustancias animales con preferencia á las vegetales. 
Su dérmato-esqueleto se compone de 
varias piezas exágonas en la frente; 
algunos pequeños tubérculos en las 
orejas y extremidades, dos escudos 
que protejen el cuerpo en los hombros 
y grupa , separados por diversas fa- 
jas transversas, formadas por piezas 
triangulares movibles unas sobre otras; 
la cola está protegida ó por anillos 
óseos completos , 6 por tubérculos 
análogos á los de las extremidades. En las partes en que no existen estas pie- 
las dérmato-esqueleticas , así como en las uniones de las mismas, hay pelos 
cerdosos bastante ralos. Algunas especies pueden doblar el cuerpo y formar 

24 




Figara ISÍ. Co/apera de armadillo. 




Figura IM. Taiuay (Dasypus uniri/iclns L ). 



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I se ZOOGRAFl A . OSTEOZOOS. 

uua esfera que eitá protegida en luda su superficie por el dérmato-esquelelo. 
Seg^un el Sr. Azara, que los observó detenidamente en el Paraguay, son ani- 
males nocturnos, que viven en madrigueras poco profundas, se alimentan de 
insectos y de carne en putrefacción , por lo que algunos desentierran los ca- 
dáveres. Se domestican con facilidad , y se aprovecha la carne de la mayor 
parte de las especies , que suele ser esquisita. El D, gigas L. es la especie ma- 
yor conocida , pues tiene el tronco de tres ó cuatro pies de longitud : el taUíay 
del señor Azara , D. unicinctus L. {fig. 122), tiene once ó doce fajas de piezas 
triangulares entre los escudos , y la cola revestida de tubérculos. 

Familia de los mirmecofágidos. Se distingue esta familia, por tener el 
ángulo facial muy agudo, carecer de caninos y molares en entrambas mandí- 
bulas; la lengua es delgada, cilindrica, muy protráctU y retráctil. 

La abertura de la boca muy estrecha y la falta total de dientes son la causa 
de que tengan que alimentarse de insectos blandos , tales como los térmiles, 
llamados vulgarmente Aormijas Mancas, que solo tienen que apretar entre 
síis mandíbulas, para dividirlos convenientemente; acuden para esto á los 
hormigueros y los deshacen por medio de las robustas uñas de que están ar- 
mados; se reúnen las hormigas en gran cantidad en el punto atacado, y en- 
tonces pasa el animal su lengua por encima, que estando cubierta por una sa- 
liva glutinosa, retiene una porción de insectos, que introduce con rapidez en 
la boca. Como los movimientos de la mandíbula inferior son poco enérgicos, 
el arco cigomático por punto general no llega á osificarse. 

El género tipo de esta familia, itf^/iTn^copAaja L. (jiúpjiTiJ-iiúpjiTi^oc , hor- 
miga, ^¿Y^» yo como), llamado vulgarmente oso hormiguero, se distingue por 

tener revestido de pelo bastante abundante y 
largo su cuerpo ; y el hocico prolongado 
{fig. 123); habitan en la América: algunas es- 
pecies que tienen la cola prensil , trepan á los 
árboles con el objeto probablemente de destruir 
los nidos de ciertos térmites, que suelen esta- 
blecerlos en las bifurcaciones de las ramas. Su carne es comestible; no atacan 
á otros animales, pero se defienden con valor haciendo uso de las grandes 
uñas de que están armados. Son lentos en su progresión, pues andan con los 
dedos doblados, apoyándose en el borde externo del pie. El M.jubata L., Ila- 




Fígura 123. Calatera áe ñurumi. 




Figura 124. Tato (Manís tetradactyla L.). 
mado ñurumi por los paraguayos, es la mayor de las especies del género, 
siendo su carne muy apreciada; el ^f. didactyla L. tiene la cola prensil , des- 
provista de pelo cerca de la punta. 

Los tatos y ManisL, {manis, nombre propio), se distinguen por su dérmato- 



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MAMÍFEROS. PRüBOSCIDlOS. 187 

esqueleto, compuesto de grandes placas córneas triangulares, recargadas 
unas sobre otras. Su hocico es mas corlo que en los osos hormigueros. Habi- 
tan en los países intertropicales .del antiguo continente, y tienen costumbres 
análogas á las del género anterior. Cuando se ven atacados doblan el cuerpo 
procurando formar con él una esfera, y las escamas medio levantadas los 
protejen bastante bien: el 3í. pentadactyla L. , es del Asia y el Jl/. tetradactyla 
L. (fig. 124) de>frica. 

Orden 9.** — Proboseidios. 

Este orden estaba reunido con los dos siguientes en la clasiñcacion de Cu- 
vier, pero presenta caracteres diferenciales de bastante importancia para sepa- 
rarle. 

Los proboseidios tienen las narices prolongadas en un doble tubo membra- 
noso, con una infinidad de músculos, y terminado por un apéndice digitiforme, 
mediante ol que pueden apreciar las diversas cualidades de los objetos, aun- 
que sean pequeños. Sus cuatro extremidades están terminadas por cinco dedos 
cortos é iguales. 

Su fórmula dentaria es característica ; tienen dos incisivos en la mandíbula 
superior desprovistos de raices, que crecen por lo tanto durante toda la vida; 
salen fuera de la boca y constituyen verdaderas defensas: faltan los caninos; 
los molares varían en su número y forma. El estómago es sencillo, pero capaz, 
y el tubo intestinal largo. 

El encéfalo es voluminoso, las anfractuosidades profundas, y su inteligen- 
cia bien desarrollada; la cabeza abulta mucho por las grandes celdillas que 
hay entre las dos capas que forman los huesos del cráneo. Las extremidades 
son cortas, á pesar de apoyarse el animal en las últimas falanges, que casi 
todas están provistas de pezuñas. La piel es gruesa, con muy pocos pelos, 
cortos y ásperos. 

A este orden perlencen los gigantes de los mamíferos terrestres. 

Entre los géneros que comprende, está el de los elefantes, ElephasL. 
(iAé^, nombre griego del -elefante), que se distinguen por sus molares com- 
puestos, cuyas piezas están unidas por la materia cortical , uno á cada lado de 
las mandíbulas: se reemplazan de atrás hacia adelante , y en el transcurso de 
la vida se renuevan ocho ó diez veces. Su régimen es esencialmente vegetal; 
las hojas de diferentes plantas y los retoños de algunos árboles forman la basu 
de su alimentación. Se conocen vivas solamente dos especies, el elefante de 
África, E. africanus Cuv. yéldela India, E. indictis Cuv. {fig. 125): el primero 
tiene la frente convexa; los incisivos muy grandes, sobre todo en los machos; 
las orejas cubren parte de los hombros; cuatro pezuñas en las extremidades 
torácicas y tres en las abdominales: en la corona de los molares las líneas 
de esmalte forman rombos. El de la India tiene cóncava la frente , menores 
los incisivos y las orejas, cinco pezuñas en las extremidades torácicas y cua- 
tro abdominales; las lineas de esmalte son rectas y paralelas unas á otras. 
Los elefantes son dóciles, pero vengativos cuando injustamente los castigan, 
mteligentes, muy diestros; se sirven de la trompa, tanto para cojer objetos 
muy diminutos, como para levantar los pesados. Se reproducen rara vez 
en domesticidad . por^ lo que tienen que concurrir los pueblos que se 



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188 ZOOGRAFIA. OSTEOZOOS. 

sirven de ellos como animales de tiro ó carga, á cazas, siempre peligrosas, 
¡>or la fuerza y valor de estos mamiferos. Los amansan en muy pocos meses 
y prestan grandes servicios, pues conducen sin gran molestia ochenta arrobas 
de peso , y descargados recorren hasta treinta leguas al dia. Los cartagineses 
empleaban el de África en la guerra, y actualmente se sirven los habitantes 
del Asia del de su pais con el mismo objeto. El marfil mas estimado por su 
dureza y la finura del grano es el procedente de los incisivos, llamados vulgar- 
mente colmUliH de elefante: se conoce porque haciendo una sección perpendi- 
cular al eje del dienle. resullii un enrejado por el entrecruzamiento de arcos 
de circulo en *ios iüilmícío íes. 




l-igiira í2i. ÍLlt'ianle de la Lilia (Llt•pUa^ hküciis íJu^J.^ 

Kn éi^ocasaíiloriores se encontraban I is elolanles abundantemente reparti- 
dos en la superficie del globo; aparecen con frecuencia en li)S terrenos cuater- 
narios sus restos esqueléticos, que toma por huesos de gigantes el vulgo, tan 
inclinado siempre á lo maravilloso: diferentes veces se han hallado en los alre- 
dedores de Madrid , como sucedió en las esca vaciónos hechas para la cons- 
trucción dei puente de Toledo, y recientemente en varias ocasiones en los te- 
jares de los altos de Srn Isidro. En la Siberia estay tan poco alterados que el 
marfil de los dientes se emplea con ventaja en la industria, y á principios de 
este si^lo se descubrió un elefante con todas sus partes blandas en buen estado 
de conservación , pues habia permanecido en el hielo: son varias las especies 
fósiles; mía de las mejor conocidas es el E. pvimiíjenius Ciiv. 



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mamíferos, paquidermos. 189 

El género Mastodon Cuv. (|jia<rcó<;, pezón, ó&o6(;, diente) comprende especies 
<iue todas han desaparecido de la superficie del globo. Se distinguen de los 
elefantes porque sus dientes molares tienen rajces y su corona tubérculos có- 
nicos que se desgastan por la masticación. Abundan en lá América del Norte, 
nunque se encuentran también en el antiguo continente, y en los alrededores 
(le Madrid se han hallado sus restos mezclados con los de elefantes: el M, ji- 
ganleum Cuv. era tan grande como estos, y el M. angustidens Cuv. es frecuente 
en los terrenos terciarios de Europa; sus molares, tenidos por el hierro, ad- 
quieren con el calor un hermoso color azul , y son el origen de lo que se llama 
en el comercio turquesas occidentales, de roca moderna úodontolüas. 

Orden 10.° — Paquidermos. 

Los paquidermos son mamíferos monodelfos, ordinarios y ungulados, 
cuyo estómago es sencillo ó compuesto de varias cavidades colocadas unas 
á continuación de las otras; están sus extremidades terminadas por dos, 
tres ó cuatro dedos. 

Tanto en la clasificación de Linnéo como en la de Cuvier este orden com- 
prendía el anterior y el siguiente; pero numerosas diferencias de estructura han 
hecho que muchos naturalistas separen sus tres familias en otros tantos órde- 
nes, que son bastante naturales ó importantes. 

En los paquidermos son los molares tuberculosos , ó con la corona plana y 
"líneas de esmalte salientes, indicando en uno y otro caso que tienen un régi- 
men alimenticio vegetal ; sus caninos suelen estar muy desarrollados, en térmi- 
nos de salir fuera de la boca y constituir armas ofensivas muy peligrosas: tie- 
nen poca importancia los incisivos, y por lo tanto varía mucho su número y 
forma. El tubo digestivo no es muy prolongado; su estómago consta de una 
sola cavidad ó de varias, pero en este caso unas están á continuación de otras. 

El encéfalo es poco voluminoso; el cerebro presenta algunas circunvoluv 
ciones; el ángulo facial es muy agudo y su inteligencia está poco desarrollada. 
De su neuro-esqueleto, la región coxígea es corta; fallan las claviculas, y el 
animal en la estación y progresión se apoya en los dedos. La piel , como indi* 
casu nombre (iraj^óc, grueso, íéppLa, piel), es muy gruesa, los apéndices cu- 
táneos son rígidos y poco abundantes. El cuerpo es abultado, las piernas 
cortas y gruesas, lo cual hace que no sean lijeros en la locomoción. 

Los testículos permanecen frecuentemente ocultos en lo interior del abdo- 
men , ó sobresalen un poco en el periné en la época del celo; las mamas son 
abdominales, y ellos fecundos con relación á su tamaño, que es grande ó me- 
diano ; por lo tanto las especies poco numerosas. Habitan con preferencia en 
los países intertropicales, pero se acostumbran fácilmente á vivir en las zonas 
templadas. 

Entre los género- notables de este orden está el Hippopotamus L. (inr.o;, 

caballo, notajLó^, rio) fácil,de distinguir por sus incisivos cilindricos, los infe- 

i» p 

riores proclives , los caninos muy largos estriados á lo larp:o, los molares - — ; 

t) — 6 

las extremidades terminan por cuatro dedos iguales. Solo se conoce bien una 

especie de este género, H. amphibius L. (fig. 126), que habita en el África 



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190 ZOOGRAEIA. OSTEOZOOS. 

cerca de los grandes rios. Es animal feroz, de tamaño inferior al del elefante, 
con la cabeza g^ruesa, las piernas cortas y tan abultado el vientre que casi toca 
á tierra. Se alimenta de semillas, raices y partes tiernas de los vegetales. Hace 

grandes danos en Jas plantaciones 
de arroz; y tanto por esto, como 
porque su carne es comestible y la 
piel muy apreciada , se le hace una 
guerra activa; en domesticidad se- 
ria muy conveniente por la riquezíi 
de sus productos. El marfil de sus 
caninos es preferible para la cons- 
trucción de dientes artificiales, por- 

Figuraiíe. f/ipopdíamo (Hippopoumus amphibius L.)- ^"^ se conserva mas tiempo sin 

alteración alguna. 
Las dantas, Tapirus L. {tapir y nombre que dan en el Asia á una de las es- 
pecies), se distinguen por tenerlas narices prolongadas en una pequeña trom- 
pa; los caninos poco desarrollados; las extremidades torácicas terminadas por 
cuatro dedos, y por tres las abdominales. Son animales nocturnos, que salen 
en busca de su alimentación durante el crepúsculo, y á los que les gusta mu- 
cho bañarse, como á otros varios paquidermos. Se les caza por su carne que 
es esquisita, y por esto convendría también reducirlos á domesticidad. El T. 
americanus L. {fig, 127) de un color negruzco uniforme con el reborde de las 
orejas blanco, y del tamaño de un buche, y el tapir, 
T. indicíis L. , mayor que el anterior, con el dorso 
blanquecino, que habita en Sumatra, Malaca, etc. 
son las especies mas conocidas de este género. 

Los rinocerontes, Rhinoceros L. (^ív, nariz, xépic, 
cuerno) están caracterizados por lenei* las cuatro ex- 
tremidades terminadas por tres dedos ¡guales; siete 
molares por parte en cada mandíbula, de corona plana 
con lineas salientes formadas por el esmalte; en algu- 
nas especies caen los Incisivos cuando llega el animal á la edad adulta. Tiu- 




Pigiiral27. Cabezade danta 
(Tapirus americanus L ). 




Figura 128. Rtnoceroníe (Rhinoceros uniconiis L.), 
non sobre la narizón la linea media uno ó dos cuernos sólidos, adhercn- 



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mamíferos. PAgUIDERMOS. 191 

tes á la piel, á voces muy largos, pero que uo existen en lodos. Las es- 
pecies que viven hoy dia , habitan los países cálidos del anüguo conlinenie: 
su piel es muy gruesa , con grandes arrugas en la base de las extremi- 
dades y del cuello, para que ios movimientos de estas partes puedan efec- 
tuarse sin obstáculo alguno. El Rh. unicomis L. {fig, 128) tiene un solo 
cuerno, y habita en el Asia, al otro lado del Ganges: el Rh. bicomis L. , dos, 
uno detrás de otro; carece de incisivos y de arrugas en la piel, y habita en el 
cabo de Buena-Esperanza: los habitantes de los países respectivos los persi- 
guen por aprovechar la carne y la piel , esta es tan dura que los cazadores 
les tiran con bala de hierro , pues las de plomo se aplastan en ella. Con los 
huesos fósiles de elefante y mastodontes se hallan también otros de rinoce- 
rontes, y en los hielos de la Siberia se ha encontrado casi entero el cadáver 
de uno de estos que estaba cubierto de pelo negro y abundante. 

El género Sitó I., (sitó, nombre latino del puerco), está caracterizado por 
tener cuatro ó seis incisivos en la mandíbula superior, (fig, 120) y seis en la 
inferior proclives: los molares anteriores son cortantes y los caninos , que 
están muy desarrollados, se encorvan hacia arriba y atrás, y les sirven de 
armas ofensivas. Tienen cuatro dedos en las extremidades , los laterales tan 
cortos que no llegan á tierra. Su régimen alimenticio no es exclusivamente 
vegetal; como indican los molares anteriores, pueden mezclar algunas sus- 
tancias animales con las vegetales, y aun prefieren las primeras á las segundas. 
Su mandíbula superior se termina por la geta, que es una prolongación ci- 
lindrica formada por tejido fibroso muy denso , y sostenida por un hueso par- 
ticular ; el extremo libre es truncado y en él están las aberturas nasales : el 
borde superior tiene un ribete consistente, que les sirve para remover la tierra, 
lo cual ejecutan con frecuencia, buscando raices de vegetales, ó larvas de in- 
sectos que les gustan mucho. 

A este género pertenece el jabalif S. scro- 
pha L. , que tiene seis dientes incisivos en 
la mandíbula superior, los caninos largos y 
prismáticos; los jabatos son leonados, con 
listas negras, y todo de este color ciTando 
adultos. Es animal medio nocturno , habita 
en los bosques espesos de los paises tem- ^.^^^ ^^ ^^^^^ ¿^ j^^¡f 
piados y sale de noche de sus madrigueras, 

en busca de alimento : es sociable, muy fecundo y robusto , por todo lo cual 
se le ha domesticado y proporciona una de las carnes mas sabrosas y saluda- 
bles; la facilidad con que se acumula gran cantidad de grasa en su tejido ce- 
lular subcutáneo, le dá aun mas precio. Se conocen en España dos variedades 
de cerdos; una de formas arredondeadas, de menor tamaño, y de un color 
uniforme, negra ó jara, llamada ra%a extremeña; y la otra de gran tamaño, 
forma prolongada , con una ancha faja blanca transversa en la parte media 
ó posterior del cuerpo, que se denomina ra%a inglesa. Los individuos mas 
corpulentos de la primera rara vez pesan mas de diez y seis arrobas, mientras 
que los de la segunda pasan de las veinte y aun suelen llegar á las treinta. Es 
notable la fecundidad de las hembras que paren dos veces al año y dan á luz 
en cada parto de doce á diez y seis hijuelos; la gestación dura cuatro meses. 




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192 ZOOGÍIAFIA. ÜSTEOZOOS. 

Los que se destinan á engt)rdar no se ceban durante el primer año; pero po- 
cos meses antes del tiempo desig^nado para matarlos, se les sujeta á un régimen 
alimenticio, variable seg^un las circunstancias de cada provincia, y las cuali- 
dades que se desean obtener en sus productos. En general les conviene, mien- 
tras engordan, el reposo, alimentos abundantes, variados y preparados por 
la cocción: en algunos purtlos les suelen dar plantas narcóticas, como el bele- 
ño y el estramonio, para que el sueño sea mas prolongado, lo cual favorece 
mucho para engordar. Al año y medio ó los dos años, se les envia á la car- 
nicería. Los machos destinados á la reproducción de la especie, se denominan 
verracos f y se deben castrar y cebar á los seis ú ocho años, tanto porque des- 
pués de este termino, no es fácil que engorden, como también porque se ha- 
cen feroces. El ganado de cerda es hoy una de las mayores riquezas en mu- 
chísimas provincias , principalmente del Oeste de la Península. Pertenece tam- 
bién á este género la babirusa, S. babyrusa L. , que solo tiene cuatro incisivos 
en la mandíbula superior; los caninos arredondeados y muy encorvados hacia 
arriba y atrás: habita en el Asia, es mayor que el jabalí, y de carne también 
comestible , por lo que convendría intentar reducirla á domesticidad. 

Orden 11.® — Solipedos. 

Los solipedos son mamíferos monodelfos ordinarios, ungulados, con el es- 
tómago sencillo y las extremidades terminadas por un solo dedo; carecen de 
trompa. 

Tienen seis incisivos en cada mandíbula, los caninos poco desarrollados, á 

veces nulos, seis molares por parte, arriba y abajo, con la corona plana y 

^ f Q ^ TO , líneas curvas de esmalte , cuya 

convexidad mira afuera en los in- 
feriores y adentro en los superiores 
in. (fig, 130). Se alimentan de vegeta- 
les y no siempre de las partes 
» mas nutritivas, por lo que su tubo 
digestivo es muy largo: el estóma- 
go de corla capacidad , pero en 
m.í. mo. e. Cambio el ciego es enorme. Su en- 

Figura 130. Calavera de caballo (1). céfalo pOCO voluminoso, el cerebro 

presenta varias circunvoluciones: 
son algún tanto inteligentes y muy sociables; en el estado salvaje se les ve 
formando numerosas piaras conducidas por los machos mas robustos. 

Como esencialmente cuadrúpedos, carecen de clavículas; el dedo medio 
está bien desarrollado (fig, 131); se ven solamente vestigios de los laterales 
ílebajo de la piel; son las extremidades largas y delgadas , sus formas arre- 
dondeadas y elegantes, muy veloces en la carrera y de gran tamaño. La piel 
es delgada, provista de abundante pelo, poco grueso y corto, si se esceptúan 
las crines que crecen á lo largo de la línea media del cuello y revisten la cola. 
Comprendéosle orden un solo género, Equus L. (equus, nombre latino 

(1) mí. , maxilar inferior; tno. , molares ; c, caninos ; i. , incisivos; tn. ,inler-maxílares; ».«.. 
maxilar superior : n. , nasales; o. , órbila;f. , frontal; í, temporal; oc. , occipital. 




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MAMÍFEROS. SOLÍPEDOS. I93 

del caballo, cuyas especies son originarias del Asia ó del África. Entre ellos 
está el caballo^ E. caballus L., que se distingue por sus orejas cortas, las cri- 
nes que cubren el maslo desde su base y el color uniforme de la piel. Eíi ori- 
ginaria esta especie de la Tartaria, donde aun se en- 
cuentran varias yeguadas en estado salvaje, si bien 
las creen algunos procedentes de los caballos domes- Of 1 

ticos que tuvieron que abandonar los tártaros, al le- 
vantar precipitadamente el sitio de la ciudad de Azof. 
Estas yeguadas son poco numerosas, se componen 
de treinta á cuarenta individuos cuando mas , y emi- 
gran de unos puntos á otros según la mayor ó menor 
abundancia de pastos. En la América meridional las 
hay también, pero mucho mayores, procedentes se- 
gún las investigaciones del Sr. Azara, de los caba- 
llos que abandonaron los españoles al dejar la ciudad 
de Buenos- Aires, atacada por los indios. Como á to- 
dos los animales, que del estado doméstico han vuelto 
al salvaje, los llaman cimarrones ó alzados, y las cir- pj^^^ ,3, Pié^tcMbaiic 
cunstancias en que se han encontrado, les han sido tan 
favorables, que dicho naturalista calcula en mas de diez mil los que forman al- 
gunas de estas yeguadas. Los habitantes del país los cazan, unas veces para 
aprovechar solamente la piel y otras para domesticarlos. Emigran , según las 
estaciones y la abundancia de pastos, de unos sitios á otros, dejándose guiar 
por los machos mas robustos y valientes, que son los que se acercan á reco- 
nocer cualquier objeto que les es sospechoso, y dan después la señal de huir 
ó de continuar la marcha. 

Se encuentra esta especie reducida al estado doméstico desde la mas re- 
mota antigüedad, si bien en un principio no sirvió como cabalgadura, sino 
solo como bestia de tiro. La utilidad que se saca del caballo es inmensa ; como 
es muy dócil é inteligente , se presta de buena voluntad á desempeñar todos 
los trabajos á que se le destina ; aun pudiera ser mayor esta utilidad si se ge- 
neralizase el uso de su carne, limitado hoy en Europa á muy pocas naciones, 
pues es sabrosa y saludable, y parecida á la de los rumiantes, con los que 
tienen los solípedos mucha analogía. 

Se conocen diversas razas de esta especie que por sus propiedades espe- 
ciales se destinan á diversos usos. Una de las mas notables es la raza árabe, 
de cabeza algo abultada, cuello breve y enarcado, las extremidades muy del- 
gadas, la cola corta y poco poblada: los caballos de esta raza son muy sobrios, 
corredores, fuertes y valientes: el cuidado especial que ponen los árabes en su 
cria, es la causa de que se haya producido una raza tan notable, que es con- 
siderada como la primera del mundo. La raza andaluza , de cabeza proporcio- 
nada , cuello enarcado , de grupa arredondeada , las crines largas y abundan- 
tes, es una de las mas estimadas, porque la suavidad de movimientos y su 
mteligencia los hace muy aptos para los ejercicios de picadero, y no tienen 
igual tampoco en la elegancia de las formas. Son caballos valientes, pero de 
poca resistencia; ha decaído mucho esta raza por la falla de esmero en la cria, 
y á pesar de esto son aun muy buscados los legíthnos. Los ingleses, cruzando 

2o 



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191 ZOOGRAFIA. OSTEuZOOS. 

la raza del país con la árabe, han criado una que lleva su nombre y se distin- 
gue por su cuello corto y casi recto , las extremidades largas y delgadas; 
muy abierto el ángulo de los corvejones y las crines cortas y escasas: esta raza 
es esencialmente corredora , asi ha habido caballos ingleses que han recorrido 
hasta ochenta pies por segundo; sus movimientos son bruscos y sus formas poco 
elegantes. Se conocen algunas otras razas cuyos individuos notables por su 
estatura, anchura de pechos y robustez, son á propósito para diversos trabajos 
de la agricultura y como bestias de tiro; razas que en España están suplidas con 
los híbridos de esta especie y la siguiente. 

El asnOy E, asinus L., es originario también del Asia occidental, en donde 
se le encuentra en estado salvaje en bandadas poco numerosas,. y sus costum- 
bres son análogas á las del caballo. Se distingue por sus orejas prolongadas, la 
cola con cerdas mas largas y abundantes en la punta, el color blanquecino del 
fondo y una lista negra á lo largo del cuello y lomo, con una ó dos transversas 
del mismo color sobre los hombros. En Pérsia y otros puntos, donde esta es- 
pecie recibe los mismos cuidados que el caballo, presta idénticos servicios, aun 
cuando sea de menor altura; pero trasladada á Eflropa, tanto por ser mas sen- 
sible al frío, como por la escasez y mala condición de los alimentos, asi como 
por obligársela al trabajo antes que se haya verificado su completo desarrollo, 
ha degenerado y apenas se puede reconocer en los individuos raquíticos que 
pueblan gran parte de las provincias de España. 

De la unión de esta especie y la anterior proceden los individuos hiíjridos, 
llamados mulos y muías , si deben su origen á yegua y asno, y macho romo ó 
burdégano, si á caballo y burra. Los primeros son de mayor alzada y mas robus- 
tos que los segundos, j)or lo que se les prefiere para los penosos trabajos á que 
se los destina: tienen el inconveniente de ser estériles y también el de partici- 
par de la tenacidad del asno, por lo que algunos han exagerado estos defectos 
y han creído que era un mal gravísimo para el país el mucho uso que del ga- 
nado mular se hace ; pero no se puede negar que al mismo tiempo que estos 
inconvenientes, tienen las ventajas de no ser tan delicados como el caballo, de 
tener un pié mas seguro, por lo que está tan generalizado su uso en España, 




Figura l."2. Cebra (Equiis zebra L.). 

que no bastando al consumo la producción del país, se introducen del extranjero 
anualmente muchos miles de cabezas del ganado mular. 



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MAMÍFEROS. RUMIANTES. 195 

Se conocen algunas otras especies de este género, tal es la oá)ra, E. zebra 
L. ifig, 132), de tamaño y forma semejantes á las del asno, pero con fajas alter- 
nadas y transversas blancas ó amarillentas y negras en todo el cuerpo y en 
las extremidades. En los desiertos de la Tartaria se encuentra en estado salvaje 
otra especie semejante al asno, E. hemionus Pallas, y en el África meridional 
dos parecidas á la cebra, el E. quagga Gm. y el E. Burchelii Gray, especies 
todas que, como sociales, podrían fácilmente reducirse al estado doméstico. 

Orden 12.*' — Bumiantes. 

Los rumiantes son mamíferos monodelfos ordinarios, ungulados, con el es- 
tómago compuesto de cuatro cavidades, algunas de las que comunican directa- 
mente con el esófago. 

Este orden es muy natural y en casi todas las «lasificaciones, desde la del 
Linnéo, tiene los mismos límites, no habiendo hecho Cuvier otra alteración que 
la de traducir con bastante acierto el nombre [eiúno pécora, en el de mmianíes. 

Las especies comprendidas en este grupo carecen generalmente de incisi- 
vos en la mandíbula superior, en la de abajo siempre existen; los caninos, por 
punto general, faltan ó están muy poco desarrollados; los molares casi siem- 
pre en número de seis á cada lado de ambas mandíbulas, presentan en la 
corona dos medias lunas elevadas, formadas por el esmalte, cuya convexidad 
está dirigida hacia afuera en los inferiores y adentro en los superiores. Las li- 
bras musculares del esófago están dispuestas en dos cintas, arrolladas en es- 
piral, la una de derecha á izquierda, la otra de izquierda á derecha. El estó- 
mago se compone de cuatro cavidades diversos (figs. 133 y 134); la primera, 




?>'. '*. r pa. 

Kigura 155. Estómago de raniero , vtslo por ¡uera (1). 

mayor que las otras tres juntas y con papilas salientes en su superficie interna 
se denomina paw2;a ú omasa: la segunda abomaso 6, redecilla^ poniue la mucosa 
forma en su superficie interna unos exágonos mas ó menos salientes: esta cavi- 
dad y la anterior comunican con el esófago mediante una hendidura longitudi- 
nal , en cuyos bordes hay bastantes fibras musculares: la tercera es el libi'o, 
así llamado porque la mucosa forma en la superficie interna láminas muy 
salientes que han sido comparadas con las hojas de un libro; comunica con el 
esófago por un orificio circular en el que parece termina este conducto : la 

(l) e., esófago ; a., punto donde corresponde la abertura de la comunicación del esófago con la 
panza y la redecilla; /., libro; i.rf., inlesüno delgado; pí.. plioro; r., cuajar; r., redecilla; pa, panza. 



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196 ZOOGRAFIA. OSTEOZOOS. 

cuarta se denomina cuajar, porque él líquido que segrej^a, que es el verda- 
dero jug^o gástrico, tiene la facultad de cuajar ó coagular la leche; comunica por 
un orificio con el libro y por otro con la primera porción del intestino delgado. 
Los rumiantes se alimentan de las partes herbáceas de diferentes vegetales; les 
sirven las mandíbulas de órganos de prensión, y dividen ligeramente los ali- 
meotos, formando una peíota gruesa que degluten en seguida. Como el diáme- 
tro de esta es grande, baja distendiendo las paredes del esófago, hasta que 
llega á su extremidad inferior, donde separa los bordes de la abertura longitu- 
dinal y se precipita en la panza: de esta manera puede el animal, (en muy poco 
tiempo,introducir una gran cantidad de alimento, pues apenas hace otra cosa 
que dividirlo con sus incisivos y deglutirlo en seguida. Luego que ha tomado lo 




pi. r. pa. 

Figura 154. Estómago de carnero visto por dentro (1). 

que cree conveniente, se retira á descansar, y comienza entonces la rumiación. 
La contracción de las dos primeras cavidades, y mas particularmente de la re- 
decilla, según creen muchos, hace que una parte de los alimentos ingeridos en 
ellas,salga por la abertura longitudinal, que al unir después sus bordes por la 
contracción de las fibras musculares, la separa del resto de ellos: la contracción 
de las fibras del esófago desde abajo á arriba hace que suba á la boca, donde 
sufre una segunda masticación mucho mas completa que la primera, y quedan 
reducidos los alimentos, mezclados ya con gran cantidad de saliva, á una es- 
pecie de papilla ó materia semi-fluida, que recorre el esófago sin distenderlo, 
pasa por encima de la abertura longitudinal sin separar sus bordes, y llega de 
esta manera al libro, continuando después al cuajar donde se verifica la con- 
versión en quimo. 

Los rumiantes tienen un encéfalo poco voluminoso , pero con numerosas cir- 
cunvoluciones. El olfato es muy fino y lo mismo sucede con el oido. Son tod(»s 
ellos sociales, como esencialmente herbívoros, y por lo tanto fáciles de du- 
mesticar. 

En su neuro-esqueleto se notan también diferentes modificaciones; hay 
siempre dos frontales, que con frecuencia tienen apófisis mas ó menos largas, 
que en unos constituyen los cuernos , y en otros la porción céntrica ó núcleo de 
los mismos. Los parietales están reducidos á una faja estrecha extendida de- 
trás de los frontales, á los que separan del occipital. La región cervical es muy 

(\) e- esófaíTo ; a. . ab^^rtiira longitudinal por la que comunica el esófago con la panza y 
redecilla; /. , libro ;>)».. píloro; r. , cuajar; r. , redecilla ;pa. , panza. 



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mamíferos, rumiantes. 197 

larga y la coxigea corta, (fig. 135) Las extremidades torácicas carecen de clavi- 
cula; el meUicarpo está representado por un solo hueso que tiene un medio canal 



1/Y. 




Figura 135. Esqueleto de dromedario (I). 

en la parle anterior y dos poleas en su extremidad inferior para articularse con 
los dedos. Estos existen en número de dos, bien desarrollados, y 
suele haber vestigios de los laterales aunque tan cortos que no lle- 
íjan á tierra: el metatarso y dedos correspondientes ofrecen una 
disposición análoga (fig, 136). Sus extremidades largas y delgadas 
los hacen sumamente á proposito para la carrera, en la que mu- 
chos aventajan á los solípedos. 

Casi todos son polígamos, y como de tamaño grande ó media- 
no, solo producen uno ó dos hijuelos en cada parto. Estos al naccp 
están ya en disposición de seguir á su madre ; mientras dura la 
lactancia, el cuajar escede en volumen á las demás cavidades del 
estómago. 

Se encuentran repartidos en toda la superficie del globo, pero 
son mas numerosos en los paises cálidos del antiguo continente. 



Se dividen en las dos familias siguientes: 



Figura l.'SO. 
Pie de ciervo. 



O) ff , vf»rlebrds cervicales: rt/ , vértebras dorsales: vi, vértebras lumbares; w, vérlebr;ís 
Mfras; vq , vértebras caudales; r , coslillas; o, omóplato: h . humero; cm, cubito; ca , carpo; me- 
melacarpf»; ph , falanges; (e, fémur; rn , rotula; ít, tibia; ta , tarso; mí, metatarso. 



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19S ZOOGRAFIA OSTEOZOOS. 

FAMILIAS. 



Rumiantes. 



i-1 6-6 

Inc. ; molares, en menor número que ;) 

6 fi_6 \ Camélidos, 

sin cuernos; en la estación se apoyan en las tres^ 

OaoEi* ií ° ) fal^iig^í pezuñas simétricas en sí 

' O 6 — 6 I 

\lnc. -; mol. ; muchas hembras y casi todos los i 

8 6-6 ( 

machos provistos de cuernos; en la estación sel^^^ \ 
ai)oyan solo en la última falange; pezuñas simé- 1 
tricas entre si I 

Familia de los camélidos. Tienen los camélidos dos incisivos en la man- 
díbula superior, muy separado el uno del otro y de forma semejante á los col- 
millos, seis en la inferior; caninos en entrambas mandíbulas y cuatro ó cinco 
molares á cada lado. En la estación y progresión se apoyan en las tres falan^s, 
y las pezuñas son simétricas en sí y separadas la una de la otra : el labio su- 
perior hendido. 

Las especies de esta familia tienen generalmente formas poco elegantes; un 
cuello largo y la cabeza pequeña relativamente al tamaño del animal. La dis- 
l>osicion de sus pies los hace poco á proposito para una locomoción ligera, pero 
al mismo tiempo se distinguen por la facilidad en sufrir la abstinencia. Están 
cubiertos por un pelo bastante fino que se emplea con ventaja en la industria. 

Los camellos, Camelus L. {yji[Li{ko<;, nombre griego del camello), tiene cinco 
molares en la mandíbula inferior, si bien puede variar su número accidental- 
mente , como en la superior: los dedos unidos por debajo por una lámina cór- 
nea bastante resistente, y una ó dos grandes protuberancias sobre del dorso, 
formadas por tejido celular adiposo. Habitan tan solo en el África y Asia, 
y son notables por la facilidad con que soportan el hambre y la sed: la primera 
a expensas del tejido adiposo, según se ha podido observar; y la segunda ya 
porque el agua en un principio llena en parte las cavidades del tejido celular, 
ó porque este líquido queda depositado en la redecilla cuya superficie interna 
se ve cubierta de numerosas celdillas, por haberse prolongado mucho la mu- 
cosa que en los demás rumiantes forma ligeras elevaciones, señalando asi las 
figuras indicadas. Se conocen dos especies de este género, el camello, C. bac- 
trianm L. , con dos jorobas sobre el dorso y de color pardo oscuro, y el dro- 
medario, C. dromedarius L., que solo tiene una de estas protuberancias y el 
color es siempre mas claro. Una y otra están sometidas á domesticidad desde 
los tiempos mas remolos, y se duda que existan algunos individuos en estado 
salvaje en Asia ó en África. Se saca de ellos gran utilidad, usándolos como 
bestias de carga, pues son dóciles y muy forzudos, y se aprovecha la carne, 
la leche, la piel, el pelo, y hasta los excrementos en la fabricación del clorhi- 
drato de amoniaco. Una variedad del dromedario sirve de correo en África, 
pues es sumamente ligero , en término de caminar hasta treinta leguas 
por día. 

Las llamas, Auchenia Illig. (a^x^v, cuello), se distinguen por tener los dedos 
separados en toda su extensión, el dorso sin protuberancias, y la cola muy cor- 
la. Se encuentran en la América meridional, y su tamaño es inferior al délos 



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Figura 137. Llama (Auchenia Ilacma L. 



MAMÍFEROS. RUMIANTES 199 

auleriores. Entre las especies, el gnanaco, ó llama , Au, Uacma L. (pg. 137) 
servia á los peruanos como bes- 
lia de carga, y una variedad de 
ella según se cree, los pacos ó 
alpacas dan la lana finísima que 
se conce en el comercio con su 
nombre. La incuria, Au. vicunna 
L. , del tamaño de una oveja, 
se encuentra en el Perú en re- 
baños numerosos, y se la caza 
únicamente por la lana. A fines 
del siglo pasado se intentó acli- 
malar en España estas útilísi- 
mas especies y se había ya con- 
seguido en gran parte, cuando 
se desistió por motivos que no 
son de este lugar. Hoy se ha- 
cen esfuerzos laudables en varios puntos de Europa, y en las posesiones del 
real patrimonio en Aranjuez hay un rebaño, que hace esperar se extienda la 
especie aumentando la riqueza del país , y el número de las americanas que 
ios españoles no solo dieron á conocer, sino que propagaron por Europa. 

Familia de los bóvidos. Los bóvidos carecen de incisivos en la mandíbula 
superior y en la inferior tienen ocho: generalmente faltan los caninos, y los 
molares existen en número de seis por parte: en la estación y progresión 
se apoyan en la última falange, la cual termina por pezuñas bien desarrolla- 
das, planas en la cara en que la una está contigua á la otra, de modo que 
son semejantes á las de los solípedos que estuvieran cortadas por un plano lon- 
gitudinal en su medio; de aquí el nombre de animales bisulcos ó de pezuña hen- 
dida , con que vulgarmente se conocen. En esta familia casi todos los machos 
están provistos de apófisis en los frontales, revestidas unas veces por la piel y 
otras por un estuche córneo. El escafóides y cuboides están reunidos en un solo 
hueso, y el peroné casi siempre soldado con la libia. 

Son mas esbeltos que los camélidos y mucho mas á propó.>ito para una car- 
rera veloz: numerosos en especies, se les puede dividir en las siguientes tribus. 



TRIBUS. 



, Sin cuernos; caninos superiores muy des- ( -^ 
arrollados en los macnos ) ^ 

[Machos provistos de cuernos caedizos, 

cubiertos al principio por una piel pe- \ Cervinos. 

Familia / ^^®* 

Ha 1/m KA-r{#4/^a ' Hcmbras y machos provistos de cuernos 

(persistentes > siempre cubiertos por la [ CamelopardaUnos, 
piel 
Hembras y machos provistos de cuernos 
persistentes, cubiertos por un estu- Bovinos. 
che córneo 



Tribu de los mosquinos. En esta tribu tanto los machos como las hem- 



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200 ZOÜGRAFIA. OSTEOZOOS. 

brascarecendecuernos, y los primeros tienen los caninos de la mandíbula 
superior tan largaos, que salen fuera de la boca. El peroné permanece separa- 
do de la tibia, y en algunas especies el canon está dividido longitudinalmente: 
por su aspecto son semejantes á los cervinos. 

El género que dá nombre á esta tribu, es el Moschus L. (ixóaxocalmizcle), 
cuyas especies son conocidas con el nombre de almizcleros ó cabras de almiz- 
ele, porque los machos de algunas tienen delante del prepucio una cavidad en 
donde se acumula el almizcle , principalmente en la época del celo: las especies 
mayores apenas igualan en tamaño á los cabritos de dos años. Se encuentran 
en las montañas elevadas del Asia y son muy ágiles. El M. moschiferus L. 

del Tibet, los M. leucogaster Hodgs. 
y M, chrysogaster Hodgs. de Ne- 
paul , y el Af. sibiricus Pall. del 
Altai , son los que producen el al- 
mizcle, sustancia muy usada eo 
larmacia y perfumería, por lo cual 
se les hace una guerra activa; 
también se aprovecha la carne co- 
mo alimento. 

Tribu de los cervinos. Se dis- 
tinguen los cervinos porque losma- 
— íS^^'^*^'^^^^-®^^^^" chos están provistos de cuernos, 

cubiertos en el principio por una 
Figura 138. Almizclero (Moschus moschiferus L.). pj^, p^ji^ga, continuación de la que 

reviste todo el cuerpo, cayendo 
esta en cierta época del año, á cuya caída sucede la de los cuernos que vuel- 
ven á reproducirse otra vez. La aparición y caida de estos apéndices tiene 
intima relación con las funciones de generación : hasta la pubertad no salen, 
y en ellos mas propiamente se denominan cuernas, en las que la materia ósea 
está mezclada con la córnea, y son distintas por lo tanto de las demás piezas 
neuro-esqueléticas. En la citada época de la pubertad aparece un tubérculo 
en el centro de cada frontal» donde van á parar numerosos vasos sanguíneos, 
y conforme va creciendo, se va distendiendo la piel: cuando ha adquirido todo 
su desarrollo, aparecen pequeñas protuberancias en la base y forman un cír- 
culo que comprime los vasos contra la piel é impide la circulación del fluido 
nutricio, de lo que resulta la muerte de la cubierta, que se desprende por tiras 
longitudinales: puesto el hueso al descubierto, muere también, y basta el mas 
ligero choque contra cualquier obstáculo para que se desprenda de la cabeza, 
lo cual tiene efecto después de la época del celo. Las heridas que de la caida de 
las cuernas resultan, se cubren muy pronto por una delgada película; principia 
otra vez la asimilación con gran fuerza en estos puntos, y vuelven á reproducirse 
aquellas, para caer otra vez en el año siguiente. Las primeras que se desar- 
rollan son sencillas, las segundas suelen presentar ya una apófisis, llamada can- 
dil, y continúan en algunas especies que tienen cuernas muy complicadas, 
saliendo una punta mas por cierto número de años: muy pocas hembras están 
provistas de ellas. Algunos machos tienen caninos superiores bien desarrollados. 
Un solo género constituye esta tribu, el de los ciervos, Cervus L. (cervus. 



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mamíferos, rumiantes. 201 

nombre latino del ciervo), cuyas numerosas especies se encuentran repar- 
tidas por todo el mundo. Tienen formas esbeltas, son velocísimos en la car- 
rera, y paeíficos, excepto en la época del celo en que los machos pelean unos 
con otros y se hieren peligrosamente con las cuernas. Se encuentra de este 
género en España el venado ó ciervo, C, elaphm L. (fig. 139), de gran larfiafio 
y de cuernas cilindricas tanto 
en el eje como en suá numero- 
sos candiles; habita en paises 
montañosos ó muy poblados de 
árboles, siendo cada vez mas 
escaso por la activa persecución 
que sufre. El gamo ó paleto, C. 
dama L., menorque el antei:ior, 
con las cuernas ensanchadas 
cerca de la extremidad forman- 
do una paleta , es mas abundan- 
te que el ciervo y se encuentra 
en la provincia de Madrid. El 
corzo, C. capreolíis L. {fig. 140), 
del tamaño de una cabra, de formas elegantes, de color rojo oscuro, blanco 
por debajo y en la rabadilla; el macho provisto de cuernas bifurcadas en la 
punta, con una sola apófisis y toda la superficie llena de pequeños tubérculos, 
habita en los bosques espesos y sale á pacer á los sembrados. 




Figura 139. Ciervo (Cervus elaphus L.). 




Figura 140. Corzo (Cervus capreolus L.), 

Se encuentra también en Europa de este género el alce ó gran bestia, C 
alces L. , de cuernas gruesas, palmeadas, de mas de dos arrobas de peso; sus 
formas son poco elegantes , tiene un morro abultado y carece de colmillos. 
Habita hacia el Norte, y se encuentra también en la Siberia y en el Canadá. 
En otro tiempo se usaba en medicina su pezuña contra la epilepsia. El tarando 

26 



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202 ZOOGRAFIA. OSTEOZOOS. 

ó rengífero, C. tarandus L. , se encuentra en Laponia y necesita un clima tan 
frió que no puede vivir ya en San Pelersburg^o á causa del calor, y aun en la 
Laponia tienen que llevarlo á las montañas en la estación calurosa; su cuerpo 
está cubierto de un pelo espesísimo y se disting:uen fácilmente porque tanto en 
los machos como en las hembras hay cuernas, si bien menores las de estas. 
Los esquimales, samojedos y lapones los tienen en estado doméstico , y sacan 
de ellos grande utilidad, pues les'sirvcn de bestias de tiro, aprovechando lii 
leche, el pelo, y la carne; su piel además tiene numerosas aplicaciones. Se 
conocen otras varias especies, alg^unasde las que convendría reducir á estado 
doméstico, como el C. phllippiniis Smith, de las Islas Filipinas. 

Tribu da los cam?lopardaliiios. Está caracterizada esta tribu porque 
tanto las hembras como los machos están provistos de dos cuernos persistentes, 
sencillos, cubiertos por unfi piel pelosa, continuación de la que reviste todo el 
cuerpo; en la parte media y anterior de la frente hay otra protuberancia ósea, 
igualmente cubierta por la piel, que simula un tercer cuerno; carecen de 
caninos. 




Figura i4t. Girafa íCamelopardalis giraffa L.). 

Un solo género comprende esta tribu, el CamelopardaHs L. (xájjiTívXc, ca- 
mello, TCápootAtc, pantera) y se^-un creen muchos una sola especie , la girafa, 
C. giraffa h. (fig. i4\), animal que habita en el África desde el alto Egipto 



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mamíferos, rumiantes. 203 

hasla el Senegal, notable por la extraordinaria longitud de su cuello y por la 
desproporción entre las extremidades torácicas y las abdominales; estas son 
menores, por lo que aparece el cuerpo inclinado háciaatrás. Se alimenta de las 
hojas de los árboles, para lo cual le favorece la longitud del cuello, siéndole 
difícil pacer en tierra, por la grande altura de sus extremidades anteriores. Es 
de color gris con manchas polígonas leonadas : anda reunida en rebaños de 
veinte á treinta individuos y se defiende con valor hasta de las panteras y 
leones: su carne es comestible; en algunos puntos de África la tienen en do- 
mesticidad, por lo que su introducción en Europa no ofrece grandes dificultades. 
Tribu de los bovinos. Se distinguen fácilmente los bovinos por estar pro- 
vistos de cuernos generalmente sencillos, persistentes y cubiertos en lo exte- 
rior por una lámina de sustancia córnea, análoga por su naturaleza á la de las 
uñas y pezuñas. 

Esta tribu es numerosa en especies, encontrándose de diversos tamaños, 
desde el de una liebre al del búfalo, y de costumbres diferentes, pues unas 
son excelentes trepadoras y solo se las ve en país niuy quebrado, sobre los 
riscos; al paso que otras habitan en las llanuras ó no se separan de las orillas 
de los ríos y sitios pantanosos. 

En esta tribu se encuentran los antílopes, Antílope L. (SvroXo^/, primitivo) 
caracterizados por tener sólido el núcleo óseo de los cuernos, que casi siempre 
presentan en la superficie anillos ó aristas en espiral. Debajo del ángulo inter- 
no de los ojos hay en casi todos una fósela á que se dá el nombre impropio de 
lagrimal; y en el carpo se observa con frecuencia un mechón de pelos mas 
largos y gruesos que los que revisten lo restante del cuerpo. Es este género muy 
abundante en especies, con algunas modificaciones, que influyen en sus cos- 
tumbres, lo que ha dado margen á que muchos naturalistas modernos lo dividan 
en varios otros. Habitan en su mayor parte en el África, se encuentran diver- 
sas especies en el Asia, solo dos en Europa , y también alguna en América. 

Entre las mas notables está la gacela, A. dorcas L. , a'go menor que una 
cabra , de elegante fonna, esbelta, los cuernos con numerosos anillos, dirigi- 
dos primeramente hacia arriba y atrás, y después encorvados hacia adelante. 
Es de color rojizo por encima y blanco por debajo, separado el uno del otro 
por una faja pardusca: habita en el Norte del África hasla el desierto; anda 
en rebaños numerosos que son el pasto ordinario de las grandes fieras que 
abundan en los mismos puntos: su elegancia y la hermosura de sus ojos es 
proverbial entre los árabes. El A. chikarra llardw. se distingue por tentr 
cuatro cuernos; se encuentra en el A^ia. El A. furcifer Richards, tiene en los 
cuernos una apófisis semejante á los candiles de las cuernas. En España está 
la gamuza, rebezo ó rebeco, A. mpicapra L., que se distingue por sus cuernos 
delgados y lisos, verticales hasta cerca de la punta , donde se encorvan de re- 
pente hacia atrás y abajo, formando un gancho. Es del tamaño y forma de 
una cabra, de color pardusco en el invierno, rojizo en el verano, con las pa- 
las y una lista á lo largo del lomo, negras: se la encuentra en las altas mon- 
tañas y en los sitios mas elevados, hasta las nieves perpetuas: forma rebaños 
poco numerosos en los Pirineos, montañas de Santander y de León: la persi- 
guen por su carne que es esquisita, y por la piel; peio es diñcil de cazar tanto 
por los sitios adonde hay que ir á buscarla , cuanto por la ligereza con que 



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204 ZOOGRAFIA. OSTEOZOOS. 

trepa y la ag^ilidad con que salla de risco en risco; no es fácil sorprenderlas; 
pues cuando están paciendo colocan centinelas que por un resoplido particu- 
lar, avisan lueg:o que ven un objeto que les sea desconocido, acuden todas al 
instante y emprenden la fug:a si es sospechoso. Vive también en Europa el A, 
tartárica L. 

El s^énero Capra L. {capra, nombre latino de una de las especies) está ca- 
racterizado por tener la parte ósea de los cuernos con grandes celdillas que 
comunican unas con otras y con los senos frontales; la mucerola es cóncava; 
los cuernos d¡r¡g:¡dos hacia arriba y atrás, y en la mandíbula inferior hay en 
los machos un mechón de pelos, que se denomina barba: tiene este g:éncro 
diversas especies de mediana magnitud, muy ágiles, que prefieren los terre- 
nos quebrados y los pastos secos y finos. 

Entre sus especies se encuentra la C. pyrenaica Schinz, llamada vulgar- 
mente cabra montes: es de color ceniciento ó rojizo, con las patas , la punta de 
la cola y una línea á lo largo del espinazo, negras; los cuernos rugosos, casi 
Iriquetros; muy grandes en los machos, con la punta dirigida hacia adentro: 
se la encuentra en los Pirineos, Sierra nevada, en la de Gredos, en la Si-rra- 
nia de Cuenca y en Portugal : debe también encontrarse en otros puntos de la 
Península. Forma rebaños nfimerosos, á veces de mas de cien individuos, que 
se avisan por un resoplido particular; los machos andan casi todo el ano so- 
parados de las hembras y chivatos; su carne es sabrosa y muy tierna, por lo 
cual se las persigue, aun cuando es difícil su caza, teniendo que recurrir la 
mayor parle de las veces á los ojeos : reemplaza en España á la C. ibex L. 
{¡ig. 142) , que se encuentra en los Alpes y montes Carpacios. Consideran a\' 

^unos \a cabra doméstica , C. hircus L. , com<» 
especie distinta , y otros como procedente de la 
C. cegagrus L. , que se encuentra en el Cáucaso 
y monte Tauro, de color ceniciento, con una 
lista negra en el lomo. Se saca grande utilidad 
del ganado cabrio, pues le conviene un terreno 
quebrado y pedregoso, que difícilmente pudie- 
ra aprovechar otro alguno. Su carne es de me- 
diana calidad, pero los cueros son muy esti- 

Fignra 142. Copra ibei L. ^^^^^ ^ ^^ '^^^^ sabrosa , poco abundante en 

manteca , pero mucho en caseína , por lo que se 
líi prefiere para la fabricación de los quesos. Se conocen algunas variedades, 
mire ellas las cabras de Cachemira, provistas de un pelo largo, liso, y tan 
fino que se hila y sirve para la fabricación de los chales de su nombre: las de 
Angora f cuyo pelo es casi tan fino como el de las anteriores , pero rizado: las 
(\c muchos cuernos, do (|uc hay algunos individuos on los rebaños del señor 
Conde de Bornes. 

Isíiri, iwejaSy OvisL. {oviSy nombre latino de la oveja), tiene los cuernos 
angulosos, con arrugas transversas y arrollados en espiral , la mucerola con- 
vexa, carecen de })arba , y las mamas existen en número de dos. Este genero 
os tan análogo al anterior quo muchos croen debe unírsele, formando cuando 
mas una sección del mismo. Por diversas, en efecto, que sean las formas, por 
distintas las cosiumbros que on domesticidad toncan las cabras y las ovejas. 




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Figura 143. Ovis musimon L. 



mamíferos, rumiantes. 205 

en el estado salvaje desaparecen estas diferencias y es á veces difícil el deci- 
dir en cual de los dos deben colocarse alg-unas especies. Es indig^ena en Eu- 
ropa el O. mmimon L. {fig. 143) , que está cubierto de dos clases de pelo, uno 
largue y cerdoso que dá el color g:e- 
neral al cuerpo , y otro debajo 
algún tanto lanoso, mas abundan- 
te y fino. Se le encuentra en Es- 
paña, en las Islas Baleares, y Bory 
de St. Vincent dice que los hay 
en otros puntos de la parte meri- 
dional de la Península. 

La oveja, O. artes L. , está re- 
ducida al estado doméstico desde 
la mas remota antigüedad: en ella 
todo se aprovecha , hasta los ex- 
crementos que son un excelente 
abono. Necesita pastos mas abun- 
dantes y tiernos que las cabras y 
uo terreno menos árido y que- 
brado. Su carne es de l)uena calidad, pero la leche generalmente poco esti- 
mada; con su piel se fabrican pergaminos, tafiletes, etc., y la lana tiene gr;ui 
importancia en el comercio. 

Se conocen diversas variedades: el ganado lanar común ó churro, cuyas 
extremidades y cabeza están cubiertas de pelos gruesos, cortos y rígidos: la 
lana mas basta y menos larga que la que produce la siguiente variedad ; es muy 
á propósito la de España para la fabricación de panos burdos, y lelas de 
abrigo, por lo que en estos últimos años se ha extraído alguna cantidad para 
el extranjero. El ganado merino se distingue por su hocico grueso y ancho, 
y las arrugas transversas de la nariz; la cabeza y extremidades están cubiei- 
las como todo el cuerpo de una lana muy fina, larga y rizada: este producto 
es de la mayor importancia para la riqueza del pais, y no hace muchos anos 
la lana merina española obtenía el primer número en el mercado; pero ha- 
biendo los extranjeros mejorado sus razas, principalmente p^or el cruzamienlo 
con las merinas, han logrado producir una lana mas fina. Esta variedad en 
España forma grandes rebaños que pastan en las montanas elevadas durante 
el verano y van á Extremadura en el invierno ; por esto se llama también al 
merino, ganado trashumante. Se oponen muchos á la trashumacion, como si 
fuese posible en las grandes cabanas cuidar por separado cada una de las 
reses, que es lo que sucede en Sajonia, y lo que con el tiempo tendrá que 
suceder en nuestra patria. 

Hay otra variedad que tiene la lana muy larga, apenas rizada, gruesn. 
áspera y casi pelosa, que se emplea para rellenar colchones. Se encuentran 
lambien ovejas con muchos cuernos, como las cabras, y otras cuya cola se 
carga de una cantidad tan enorme de tejido adiposo, que necesitan ponerles \\n 
carretoncillo para que la lleven con mas facilidad. 

Se conocen otras especies, como el O. Ammon L. del Alias, el O. tro- 
fielaphus Desm. de Egipto y Berbcria , que consideran algunos como el ori- 



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206 ZOOGRAFIA. OSTEOZOOS. 

g^eo de las numerosas variedades que se hallaa reducidas á domeslicidad. 

El género Bos L. (Pooc, nombre g^rieg^o del buey) tiene también celulosas 
las apófisis de los frontales; los cuernos generalmente lisos, rollizos por lo 
menos en la punta, y dirigidos primero hacia los lados y luego adelante y 
arriba; el hocico con un morro abultado , una gran papada en la parte infe- 
rior del cuello, y cuatro mamas. Las especies de este género adquieren gran 
tamaño, tienen el cuerpo voluminoso, las extremidades cortas y gruesas, lo 
cual hace que carezcan enteramente de la esbelteza que se observa en casi todos 
los demás bovidos; prefieren las llanuras y bosques, y algunas especies ios 
sitios pantanosos; su fuerza es grande, y conociéndola instintivamente, lejos 
de ser tímidos y medrosos como los demás rumiantes, esperan confiadamen- 
te á sus enemigos y los atacan con denuedo. 

Pertenece á este género el toro, B. taurm L. , que tiene los cuernos aiTc- 
dondeados desde la base , todo el cuerpo cubjerto de un pelo corto y fino, la 
frente cóncava, cubierta de pelos mas largos y rizados , la lengua provista de 
papilas córneas, y las mamas dispuestas por pares. Esta especie se encontraba 
en el centro de Europa en estado salvaje hasta el siglo XVI, desde cuya épo- 
ca todos los individuos están sometidos á la domesticidad, ó proceden de otros 
domésticos. Como ha sucedido con el caballo , algunos individuos de esta espe- 
cie, introducidos por los españoles en la América meridional, fueron aban- 
donados ó se sustrajeron á su imperio, y encontrándose en circunstancias la- 
vorables , dieron origen á las inmensas toradas que existen en las llanuras 
que median entre los Andes y la costa del Atlántico. Como los demás anima- 
les que se encuentran en su caso, reciben el nombre de cimairoiies ó alzados, 
y vuelven al estado doméstico con mas facilidad que los caballos. Los cazan 
con gran destreza sirviéndose de la media luna, de las bolas ó del lazo, y en 
muchos puntos la caza no tiene mas objeto que aprovechar las pieles, que han 
pasado de un millón las exportadas algunos años. En el estado doméstico pres- 
tan inmensos servicios, ya como bestias de tiro, ya sirviendo de alimento su 
carne y leche, que abunda en manteca; se destina la piel á usos diversos, 
según las preparaciones que se le dá. Se conocen diferentes variedades: una de 
las mas notables es el cebú, que habita en gran parte del Asia y del África, y 
se distingue por una protuberancia que presenta sobre el cuarto delantero, for- 
mada por el tejido adiposo, que aseguran ser de sabor esquisito : en estos 
últimos tiempos ha formado el hombre razas con cualidades especiales según 
el objeto á que se las destinaba ; así se encuentra en Inglaterra una notable por 
la obesidad á que llegan sus individuos; en Castilla la vieja , la raza avilesa, 
de grande alzada; en casi todas las demás provincias las desuñadas á la lidia; 
y en Galicia una pequeña, pero que engorda fácilmente y constituye un ramo 
importante de riqueza en el país, pues se exportan todos los años algunos 
miles de cabezas. Probablemente los ganaderos españoles obtendrían una raza 
de cualidades excelentes, si cruzaran esta con la avilesa. 

El bisonte, B. bison L. {fig, 144) es de color negruzco y tiene una abundante 
melena en la mitad anterior del cuerpo: los anglo-americanos han domesticado 
algunos individuos y se sirven de ellos como de la especie anterior. El B. 
gruniensL. habita en el África y lo llamó asi Linnéo por su mugido: también 
han sido reducidos á domesticidad algunos individuos y se procura introducir 



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Figura 44i. Bisonte (Bos hison L,). 



mamíferos, rumiantes. 207 

la especie en Europa; su cola poblada de cerdas desde la base , puesta en una 
lanza á maneta de estandarte , sirve de insi§:n¡a á los bajas turcos y persas. 
El búfalo, B. bubalus L. , tiene 
una arista en la parte anterior 
de los cuernos; su piel negruz- 
ca, está casi desprovista de pe- 
lo; la lengua es suave y todas 
las mamas están en una misma 
línea. Es originario del Asia, de 
donde vino á Europa en tiempo 
de las cruzadas, y en Italia, lo 
mismo que en su país natal , se 
le destina á los mismos trabajos 
que al toro; prefiere los sitios 
pantanosos, y su carne es dura y 
coriácea. Se cree que es una variedad de él el carabao, cuyos cuernos son 
enormes; se encuentra en estado doméstico en el Indoslan é Islas Filipinas, 
donde reemplaza al toro. 

Orden 13.** — Sirenios. 

Los sirenios son mamíferos monodelfos pisciformes, que carecen por lo tanto 
de extremidades abdominales; les faltan los caninos y tienen los molares con 
corona plana; las aberturas nasales en el extremo del hocico, y las mamas en 
numero de dos y pectorales. 

Como indica el nombre de pisciformes, á cuya sección pertenecen, la 
forma de su cuerpo se aproxima á la de un pez, y esta semejanza es mayor, 
porque apenas se ven los apéndices dermóicos característicos de los mamífe- 
ros, los pelos, sino en el labio superior; pero pueden aun en lo exterior reco- 
nocerse y distinguirse de los peces por terminar su robusta cola en una aleta 
horizontal , que en estos es siempre vertical. 

Los sirenios carecen de caninos y los incisivos solo existen en la primera 
edad, ó están poco desarrollados; como indican los molares, estos mamíferos 
son herbívoros , de consiguiente su tubo digestivo es largo: en el estómago 
hay cuatro diversas cavidades , dos de ellas laterales. 

Su región caudal está muy desarrollada (/Sgf. 145), y cada vértebra tiene 




Figura 145. Newo-esqueleto de dugong. 

debajo un hueso upsilóides, que contribuye á darle gran robustez. Las extre- 
midades torácicas son cortas, sus huesos comprimidos; los dedos, reunidos 



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208 ZOOGRAFIA. OSTEOZOOS. 

|ior una piel común, forman una especie de alela. De las extremidades abdo- 
minales solo quedan dos pequeños huesos, vestig^ios de su porción basilar, 
que están articulados con una vértebra, la cual representa toda la región 
sacra. Son excelentes nadadores y casi nunca salen del agua. 

Las especies de este orden son poco numerosas, habitan con preferencia 
en los mares de los paises intertropicales, se introducen en los rios caudalo- 
sos » á cuyas orillas se aproximan para alimentarse de los vegetales que en 
ellos se crian. 

Se cree que dieron origen á la fábula de los tritones y sirenas, pues sacan 
con frecuencia la parte superior del cuerpo fuera del agua , y por sus bigotes 
ó mamas tienen, vistos desde lejos, alguna semejanza con una mujer ó un 
hombre. 

Pertenece á este orden el manatí, Manatus Cuv. (manatí, nombre que dan 
los españoles en América á una de las especies), cuya alela caudal es oval, 
sin incisivos en la edad adulta, ocho molares por parte en cada mandíbula, de 
corona plana , con dos ó tres colinas transversas : sus especies se hallan con 
frecuencia en las costas del Atlántico y se introducen por los rios, saliendo á 
pacer la yerba de las orillas. La vaca marina, pez mujer ó manatí, M, ameri- 
canns Desm. , es frecuente en el rio de la Plata, en el de las Amazonas, y sus 
afluentes: su carne es excelente y por esto la persiguen los naturales del pais. 
Hay otra especie en las costas del Senegal, el M. senegalensis Desm. 

El dugong, Halicore Illig. (2íXc, mar, xópT), niña, doncella), se distingue 
del anterior por su aleta caudal escolada ; en la edad adulta tiene dos incisi- 
vos en la mandíbula superior, ninguno en la inferior y tres molares por parte 
cu ambas. La especie conocida, H. dugong Erxl. , se encuentra en las costas 
de la Nueva Holanda y de las Islas Filipinas con alguna frecuencia. 

Orden 14.**— Cetáceos. 

Comprende este orden los mamíferos monodelfos, pisciformes, que tienen 
las aberturas nasales en la parte superior de la cabeza ; los dientes , cuando 
existen , son cónicos y las mamas están colocadas cerca del ano. 

El régimen alimenticio de los cetáceos es animal: no mastican los alimen- 
tos , sirviéndoles los dientes solo para hacer presa. El estómago está dividido 
en varias cavidades, á veces hasta siete, pero todas ellas unas á continuación 
de otras : aunque son zoófagos, como tragan los animales vivos, necesitan fótas 
numerosas cavidades , en cada una de las que se detienen los alimentos mas ó 
menos tiempo. Algunos grandes vasos venosos que hay en la cabeza , debajo 
de la columna vertebral, cerca del hígado, etc., les permiten permanecer su- 
mergidos durante mucho tiempo, lo cual les favorece para su locomoción. 

El encéfalo, aun cuando poco voluminoso, presenta los hemisferios cere- 
brales con numerosas circunvoluciones, y su inteligencia no debe ser muy ob- 
tusa, aun cuando por su género de vida no es fácil poderlos observar. El laclo, 
gusto y olfato están muy poco desarrollados ; las fosas nasales tienen una dis- 
posición característica ; en vez de abrirse en el extremo del hocico , como en 
los demás mamíferos , se terminan directamente en la parte superior de la 
cabeza, en general en la misma línea que los ojos: cerca de la abertura exler- 



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mamíferos, cetáceos. 209 

na, debajo de la piel y en comunicación con estas fosas hay una cavidad 
membranosa, con numerosas fibras musculares, donde se acumula el agua, 
que habiendo entrado en la boca, hace el animal que salg:a por las narices; 
cuando la cavidad está llena, contrae las fibras musculares , y no pudiendo el 
liquido volver á las fosas, por impedirlo una válvula que existe en el agujero 
de comunicación, sale por la abertura ó aberturas externas en forma de surti- 
dor, que se eleva mas ó menos, según la fuerza con que es expulsado, é in- 
dica en el mar la presencia de las varias especies de este orden. 

Presenta su neuro-csqueleto algunas particularidades : la porción petro- 
sa del temporal no esta unida á él, sino por ligamentos; los parietales no se 
articulan entre si, pues el frontal y el occipital adquieren tanta extensión 
que se unen en la parte superior del cráneo; los huesos nasales están reducidos 
á dos tubérculos. Las extremidades torácicas son cortas, los huesos que las for- 
man, anchos y deprimidos, y las falanges de algunos dedos en mayor numero 
qne el de tres : de las abdominales solo han quedado dos pequeños huesos uni- 
dos á una de las vértebras. Su dérmato-esqueleto está formado esclusiva- 
menle por el epidermis, que es bastante grueso, y bañado constantemente por 
una sustancia aceitosa. 

Su locomoción ordinaria es la natación, para la que están favorecidos por 
la gran cantidad de tejido adiposo subcutáneo; su órgano principal es la cola, 
muy robusta y terminada por una aleta horizontal. El dorso suele presentar 
otra, formada por un repliegue de la piel y tejido celular. 

Como no se les ha observado fuera del agua , se ignora el medio de que se 
valen para dar de mamará sus hijuelos, que tienen en la primera edad la 
misma alimentación que los demás mamíferos. 

Este orden es muy natural; en las clasificaciones de Linnéo y de Cuvier 
están incluidos también en él los sirenios; pero la organización particular de 
estos los separa suficientemente. 

Las familias mas importantes de este orden son las siguientes: 

FAMILIAS. 



CeticeoB. ^ 



Con dientes casi siempre en ambas mandíbulas ; utia i 
sola abertura nasal externa; cabeza proporcionada | ngifí^-^. 

al cuerpo ) ' 

I Mandíbula inferior provista de dientes cónicos , que i 
OíDEH 14 ** ] ®^ alojan en cavidades correspondientes de la su- 1 ir,>g^,vío# 
* ' perior; una sola abertura nasal externa; la cabeza j 
forma la cuarta ó quinta parte de la longitud total. 
I Sin dientes; láminas córneas en el paladar, divididas > 

en pequeño, filamentos en su borde extemo ; dos j ^0/^,^^,, 
aberturas nasales externas ; la cabeza forma la ( 
cuarta ó quinta parte de la longitud total 

Familia de los delfinidos. Los delíinidos tienen casi siempre dientes en 
entrambas mandíbulas, la cabeza es de magnitud proporcionada á lo restante 
del cuerpo; existe en ellos una sola abertura nasal externa en forma de media 
luna, cuya concavidad mira hacia adelante. Las especies comprendidas en esta 
lámilia son muy voraces; se las ve siempre reunidas en numerosas bandadas, 
persiguiendo los bancos de peces, de los que devoran grandes cantidades. 

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210 ZOOGRAFIA. ÜSTEOZOOS. 

Son de tamaño poco considerable, relativamente al que presentan los de 
las familas sig^uientes. 

Los (ielfineSy Delphinus L. (Se^tpív, nombre griego del delfín), tienen las man- 
díbulas con muchos dientes cónicos, é iguales con corla diferencia; en el dorso 
existe una alela. Las especies de este género son numerosas : fueron conocidas 
ya desde la mas remola anligüedad, habiéndolas creido muy inleligenles, 
seguramenle porque se las comparaba con los peces. Su velocidad es lanía 
que acompañan algunas veces durante lodo un dia á los buques de vela y 
vapor, no por afición al hombre, como decian los griegos, sino para apode- 
rarse de los pececillos que acuden á alimentarse de ios defXírdicios del buque. 
El delfis común, D. delphs L., negruzco por encima, blanquecino por deba- 
jo , con mas de cuarenta dientes a cada lado de las mandíbulas, y de unas tres 
varas de largo, se encuentra con alguna frecuencia tanto en el Océano como 
en el Mediterráneo. Se le pesca alguna vez por medio del harpon para apro- 
vechar su lejido adiposo subcutáneo. Es también frecuente en el Océaneo y 
Mediterráneo la marsopa , D. phoccena L. (fig. 146,) menor que el anterior, de 
hocico mas corto, con veinte y laníos dientes en cada lado de las mandíbulas. 




Figura 146. Marsopa {Üc\[\\n\ms phocícna L.). 

El género Monodon L. (iióvo?, uno solo, óoóu;, diente) se distingue por 
tener solamente dos dientes, el uno muy poco desarrollado, en términos que 
no sale fuera de la boca, al paso que el otro iguala en longitud á la miladdel 
cuerpo, y es recio, delgado, asurcado en espiral desde la ba.se hasta la 
punta. Se conoce una sola especie, el narval ó unicornio marino , M. monoct^ 
roa L. , que llega á adquirir de veinte á treinta pies de longitud , jaspeado de 
negro sobre fondo blanco; habita lan solo en los mares del Norte. Antigua- 
mente se atribuían á su dicnle muchas virtudes medicinales; hoy se le pesca 
por la grasa, que es abundante, y por el marfil. 

Familia de los ñsetéridos. Tienen los fisetéridos una cabeza muy gruesa 
y larga que forma la tercera ó cuarta parte de la longitud del cuerpo; de veinte 
á treinta dientes cónicos en la mandíbula inferior, y en la superior agujeros 
para alojarlos cuando cierran la boca. Su única abertura nasal, si bien en la 
parte superior de la cabeza, eslá próxima á la punta del hocico. 

Un solo género constituye esta familia, el délos cachalotes, Physeter L. 
(«-•jaáw, yo soplo), cuyas especies son carnívoras y atacan á las focas y gran- 
des peces: adquieren gran lamafio, sesenta y mas pies de longituJ, y se encuen- 
tran en lodos los mares. Pertenece á este género el cachalote común, Ph. ma- 
croeephalus L. , del que se aprovecha la gran cantidad de cetina que tiene en 
dos grandes cavidades que hay sobre la cabeza y en varios tubos que se rami- 
fican por el tejido adiposo subcutáneo y que comunican con este dej)ós¡lo: e.s(a 



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mamíferos, cetáceos. 211 

materia es líquida mientras vive el animal, y sólida sirve para la fabricación 
de bujías de un precio elevado. Se aprovecha también el ámbar gris, (jue al pa- 
recer, no es otra cosa mas que sus excrementos que han permanecido en el recto, 
durante mucho tiempo, seg-un algunos, por una enfermedad: esta sustancia, de 
grande aplicación en medicina y perfumería , se recoje en las costas de los 
mares que frecuentan los cachalotes y en los intestinos de estos; se le encuen- 
tra comunmente en los mares circumpolares, así como el Ph. poiyciphus Q. et 
G. en los intertropicales, y el Ph. tursio L. en el Océano europeo y en el Me- 
diterráneo, especie conocida en las costas de la Península con el nombre de pez 
mular: su aleta dorsal es muy elevada, el ápice de los dientes ligeramente en- 
corvado y plano ; su longitud de ochenta ó mas pies. 

Familia de los balénidos. También los balénidos se distinguen por tener 
la cabeza muy voluminosa, tanto que forma la tercera ó cuarta parle del cuer- 
po, pero carecen de dientes, y el paladar en 
vez de ser abovedado, presenta una quilla á 
cuyos lados se adhieren numerosas láminas 
córneas divididas en filamentos por uno de sus 
bordes y el extremo libre {(ig. 147) ; de manera, 
que cuando el animal tiene algún tanto aproxi- 
madas las mandíbulas, forman estos filamen- 
tos una especie de zarzo que permite la salida 
del agua, é impide la de los pececillos y mo- 
luscos que forman el pasto habitual de estos 
cetáceos {fig. 148). Son dobles las aberturas 
nasales y están situadas entre el cráneo y la 
cara. Su tejido celular adiposo es muy abun- 
dante. Su tamaño igual al de las especies de la 
familia anterior. 

Las ballenas, Balcena L. (páXaiva, nombre en las obras de Aristólelcs de un 
gran cetáceo), son el género tipo de la familia, que algunos dividen por la 
presencia ó ausencia de aleta dorsal, y tener la piel del vientre lisa, o con 
};randes arrugas longitudinales. Se conocen diferenles especies, [i\\ es la ta- 



Figiira 147. Barba dcbalUna. 




Figura 148. Calartra de ballena. 




Figura 149. Ballena (Balícna myslicelus /..). 

llena común, B. mysticetus L. (/íf/. 149), que habita en el Océano y los moros 
polares; carece de aleta en el dorso, al paso que la tienen el gibar, B. phy- 
salusL,, de piel lisa en el vienlre, que se encuentra con la ballena, y la j/m- 



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212 ZOOGRAFIA. OSTEOZOOS. 

baria, B. boop$ L. , y el rorcual, B. musculus L., que presentan profundas 
arrugas longitudinales en la piel del abdomen; el ultimo habita los mares que 
bañan la Península. 

SUBCLASE SEGUNDA. 

DIDELFOS. 



Los didelfos se caracterizan por tener huesos marsupiales, y bolsa ó replie- 
gues abdominales; el feto es expulsado de la matriz en un estado en que no 
son perceptibles los miembros sino por pequeños tubérculos, y está formado 
por una masa gelatinosa en la que no se distinguen los órganos; no se implanta 
en el útero por medio de placenta , y aun cuando existe un solo orificio para 
los órganos genitales y la expulsión de los excrementos , no terminan los pri- 
meros en el recto como sucede en la siguiente subclase. El pene suele ser bi- 
fido y está dirigido hacia atrás; el escroto colocado delante de él. 

Es varia la alimentación délos didelfos, y su sistema dentario ofrece por 
consecuencia notables modificaciones. En algunas especies hay mas de seis 
incisivos en la mandíbula superior, con los caninos bien manifiestos: y en 
otras, en las que estos dientes son nulos ó rudimentarios, hay solamente dos 
incisivos en la inferior; los molares son unas veces comprimidos, otras eriza- 
dos de puntas cónjcas, ya con la corona tuberculosa, ó plana con lineas sa- 
lientes de esmalte. Es variable la longitud del tubo digestivo, así como tam- 
bién la forma del estómago, sencillo unas veces, compuesto otras de diversas 
. cavidades! 

Los hemisferios cerebrales son casi lisos, y ha desaparecido gran parte del 
cuerpo calloso ó mesolobo. 

Lo que mas llama la atención en su neuro-esqueleto, es la presencia cons- 
tante de dos huesos largos y deprimidos, articulados con el borde anterior de 
la pelvis, que consideran muchos como el tendón osificado del músculo oblicuo 
mayor del abdomen. Han sido llamados estos huesos, marsupiales, con impro- 
piedad, pues no sostienen la bolsa (marsupium) de que están provistas muchas 
especies, sino que existen en el espesor de las paredes abdominales, dando in- 
serción á algunos músculos y contribuyendo á que su contracción sea mas 
enérgica. 

En los órganos de la generación es donde hay mayores modificaciones. Los 
testículos están fuera del abdomen y colocados delante del pene, que con fre- 
cuencia se presenta hendido hasta la mitad, é incluido dentro del orificio común 
al recto: la matriz consta de dos porciones laterales á manera de tubos, cada 
una de las que comunica con la vagina, por orificio distinto: el de la uretra se 
encuentra en el fondo de la expresada vagina, que está provista de fibras mus- 
culares numerosas y en distintas direcciones, de modo que el animal, á volun- 
tad, puede hacer que este conducto se vuelva sobre si mismo como un dedo de 
guante, y se haga saliente al exterior. Las mamas, casi siempre numerosas, se 
hallan en el abdomen formando, según observó ya el Sr. Azara, un semicírculo 
ó semi-elipse, y una de ellas en la línea media, lo cual nunca sucede en 



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mamíferos, didelfos. 213 

los monodelfos. A los lados del vientre y proteg^iéndolas se ven dos replie- 
gues longitudinales , uno á cada lado , ó una bolsa que cubre toda la región 
mamaría. 

El embrión no se fija en la matriz, pues carece de placenta y cordón um- 
bilical, asi como también de arterias y venas de la misma denominación; es. 
expelido cuando no constituye mas que una masa gelatinosa, en la que solo se 
distingue la boca y pequeños tubérculos que representan las extremidades. 
Creen unos que esta expulsión prematura tiene por causa la falta del cuello de 
la matriz, y otros la gran compresión que puede sufrir esta por los músculos 
abdominales. 

Cuando ha de verificarse esta especie de aborto normal, se coloca la hem- 
bra sobre el dorso, retrovierte la vagina, contrae fuertemente el repliegue que 
forma la bolsa, y va colocando con aquella un embrión en cada uno de los pe- 
zones. Queda el animal fuertemente adherido á ellos, que no solo se introducen 
en la boca, sino que llegan hasta el esófago, y continúan los hijuelos desarro- 
llándose de esta manera, fijos constantemente en el pezón. Una ligera modifi- 
cación de la laringe les permite respirar al mismo tiempo: se eleva esta lo 
suficiente para llegar á las fosas nasales, el velo del paladar se aplica á sus 
lados y cierra la comunicación entre estas y la faringe; quedan asi dos espa- 
cios, uno á cada lado, por los que puede pasar el líquido, ó mejor el pezón de 
las mamas. De este modo permanecen hasla que llegan á ser suficientemente 
robustos para ejecutar movimientos voluntarios, y concluida la lactancia, toda- 
vía se refugian en esta bolsa particular de que están provistas las hembras, 
cuando creen que les amenaza algún peligro. 

Linnéo formó con las especies que conocía de este grupo, el genero Didel- 
phys; Cuvier un orden, el de los marsupiales; pero las modificaciones que ofre- 
cen son suficientes para constituir una subclase aparte. 

Este grupo, bien caracterizado por las variaciones indicadas en los órganos 
de la generación, comprende un número de especies, corto si se le compara con 
la subclase anterior; pero en las que se observan diferencias suficientes para 
que se puedan representar muchos de los órdenes de los monodelfos. Se debe 
por lo tanto considerar los didelfos, no como mamíferos que tengan una or- 
ganización mas sencilla que el menos complicado de los monodelfos, sino como 
una serie paralela á la primera subclase en la que están representados los cua- 
drumanos, los insectívoros, las fieras, los roedores, y algunos ungulados; 
siendo mas sencillos que las especies comprendidas en los expresados órdenes, 
los que son sus representantes en esta. 

Se encuentran en América, con mas abundancia en la Australia y algunas 
islas que hay entre esta y el continente asiático. 

El nombre que se les ha dado procede de que se considera como una segun- 
da matriz la bolsa en que termina el desarrollo de los embriones. 

Se puede dividir esta subclase en las dos secciones siguientes: 



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214 ZOOGRAFIA. OSTEOZCK)S. 



SECCIONES. 



[Seis incisivos por lo menos en la mandíbula infe- \ 

rior; caninos ibien desarrollados; molares ante-' . , - .* 
riores comprimidos, los posteriores con puntas j *• ^ooi<^9o*' 

SuBCLASK2.*y cónicas 

Didelfos. \Dos incisivos en la mandíbula inferior; sin caninos \ 

inferiores, ó tan poco desarrollados que no atni- 1 ^ • filófagos. 
viesan la encía ; molares tuberculosos y con la j " 
corona plana 

Sección I.""— Zoófagos. 

Los zoófagos tienen seis incisivos por lo menos en cada mandíbula; los cani- 
nos están bien desarrollados y los molares anteriores son generalmente com- 
primidos, y con puntas cónicas los posteriores. 

Como consecuencia de esta dentición se alimentan de pequeños mamíferos, 
de pajarillos, de reptiles, peces é insectos; alg:uuos también comen los frutos 




Figura 150. Zarüjüeya (Didelphys virgiiiiana /..). 

blandos y azucarados que encuentran en los árboles donde viven. Son los 
representantes de los órdenes de las fieras é insectívoros de la subclase de los 
monodelfos. 

Se encuentran en esta sección las zarigüeñas, Didelphys L. (SU . dos veces. 
04X6^, matriz), á que llama Azara /cctindos, y están caracterizadas por tener 
diez incisivos en la mandíbula superior, y ocho en la inferior, siete molares [>or 
parte arriba y abajo; terminan sus extremidades en cinco dedos, provistos de 
unas afjMidas y encorvadas, excepto el pnlg:ar de las abdominales, que es 
innníriie, y oponible Á los demás dedos, por lo que algunos las han llamado 



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MAMÍFEROS. DIDELFOS. 215 

pedhnatws: la cola es prensil y eslá revestida de escamas por lo menos cerca 
de la punta; la lengua erizada de papilas córneas. Lo que se sabe acerca de 
sus costumbres es debido en su mayor parte á Oviedo y al Sr. Azara. Dice 
este naturalista que los fecundos son nocturnos , muy tardos en sus movimien- 
tos; que se alimentan principalmente de animales pequeijos, de huevos y de fru- 
tas de los árboles sobre que viven por ¡ser esencialmente trepadores , como lo 
indica su cola y la disposición de las extremidades abdominales : despiden un 
olor fétido, debido al líquido se8:re8:ado por unas glándulas próximas al ano. 

Entre las especies se encuentra el />. virginiana L. (fig. 150) á que llaman 
los anglo-americanos oposmm, y el micuré, D. Azaree Temm., que tienen bol- . 
sa abdominal : el D. dorsigera L. y D. murina L. solo tienen repliegues abdo- 
minales; y á este grupo pertenece también la churcha de Oviedo, que es pro- 
bablemente el D. ntuíicatida Geoffr. 

El género Dasyuritó Geoffr. (Saa6(;, peloso, ¿^^pá, cola) se distingue por te- 
ner los pulgares rudimentarios ó nulos, la cola vellosa y no prensil, ocho in- 
cisivos en la mandíbula superior y seis en la inferior. Las especies de este gé- 
nero habitan en la Australia y no trepan á los árboles , como hacen las com- 
prendidas en el anterior. Son sus especies el D. viveninus Shaw y el D. Mau- 
gei Geoffr. 

Sección 2.* — Fitófagos. 

Los fitófagos tienen solamente dos incisivos en la mandíbula inferior , los 
caninos en esta son nulos ó tan cortos que no atraviesan la encía, y en la su- 
perior rara vez se encuentran desarrollados; los molares tienen la corona pla- 
na con líneas salientes formadas por el esmalte ó están provistos de tubérculos. 

Su régimen alimenticio es vegetal; muchas veces se nutren de las partes 
herbáceas, y en este caso el tubo digestivo tiene grande extensión. La carne 
de la mayor parte de las especies es comestible, aun cuando en ocasiones ten- 
ga un ligero sabor de almizcle. 

Se encuentra en esta sección el género Phalangista Illig. (<paXaYYÍxTi< , el úl- 
timo artejo de los dedos), en el que el pulgar de las extremidades abdomina- 
les carece de una , y es oponible á los demás : los dos siguientes están reuni- 
dos hasta la última falange; la cola en algunas especies es escamosa y prensil, 
y en otras forma la piel á los lados del cuerpo repliegues que constituyen una 
especie de paracaidas. Sus molares son tuberculosos. 

Las especies de este género, que se encuentran en varias islas de la Oc- 
ceanía ó próximas al Asia, habitan con preferencia en los árboles, se alimen- 
tan de sus frutos, y persiguen también á los pajarillos; de modo que es mis- 
to su régimen alimenticio: la carne muy estimada, y la piel suele tener un 
pelo fino y abundante, por lo que se emplea con ventaja en manguitería. En- 
tre sus especies la Ph. vulpina Shaw es de la Australia, la Ph. ursina Temm. 
de las Célebes , y las Ph. pygnuea Shaw y sciurea Shaw tienen paracaidas. 
. Los canguros, Macropus Shaw (i^a^^póc, largo, itoOc;, pié), tienen seis inci- 
sivos en la mandíbula superior, carecen de caninos y sus molares presentan 
la corona casi plana; hay cinco dedos bien desarrollados en las extremidades 
torácicas, y en las abdominales, que son muy grandes, cuatro; de estos, los 
dos internos muy pequeños y unidos hasta la última falange, de modo que no 



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216 ZOOGRAFIA. üSTEOZOOS. 

se disüng^uen síqo por las dos uñas en que terminan: el dedo que sigue es el 
mayor de todos y su última falange está revestida por una pezuña : el externo, 
aunque mas corto que este, es bastante robusto. 

Son los canguros animales herbívoros, de carácter pacífico, esencialmente 
sociables, y habitan en las praderas de la Australia é islas próximas en reba- 
ños numerosos que son un gran recurso para sus habitantes, puesto que se ali- 
mentan con su carne, se visten con las pieles, que unen cosiéndolas con los 
tendones de la cola, y los dientes incisivos de la mandíbula inferior les sirven 
para fabricar lanzas y flechas. La estación de los canguros es característica: se 
mantienen sobre sus extremidades abdominales y en la cola, que es robustísi- 
ma y contribuye á formar el trípode en que descansan. Entre las especies de 
este género está el canguro, itf. giganteus L. {fig, 151), del que existe en el 
real sitio del Buen Retiro una numerosa manada; se han aclimatado perfecta- 
mente y quizá pudiera sacarse de ellos algún partido haciendo que se multi- 
plicasen en varias provincias de España, pues el clima les favorece y su carne 
es sabrosa. Por un error singular se les da en Madrid el nombre de gerbos (1). 




Figura. 151. Canguro (Macropus giganteas L,). 

El género Phascolomys Geoffr. (<pá<x>cü)Xoc, bolsa, jjiuc, ratón) tiene dos inci- 
sivos en cada mandíbula, carece de caninos, los molares son de corona plana; 
les falta la cola, y sus uñas, muy desarrolladas, son á propósito para cavar. 
Su dentición es como la de los roedores, de lo que proviene su denominación, 
el cóndilo de la mandíbula es longitudinal. Se encuentra en la Australia y ha- 
bita en madrigueras que forma con sus uñas. El Ph. ursinus Shaw es nocturno 
y de carne apreciada. 

(1) Lo8 primeros individuos adquiridos para la casa de fieras fueron expuestos con el nombre 
de gerbot, mala traducción de la palabra francesa gerboit , con que se designan en esta lengua 
unos roeedores de África y Asia , que no tienen de común con los canguros mas quo la longitud 
de las extremidades abdominales; y no es este el único ejemplo, en el expresado establecimiento, 
de animales expuestos al pAbliro con nombres que no les pertenecen y que d.an origen i los er- 
rores del vulgo. 



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7.V 



SUBCLASE TERCERA. 

OBNITODELFOS. 

Los ornitodelfos están caracterizados por tener huesos marsupiales , pero 
no presentan bolsa ni repl¡e8:ues abdominales; los órganos de la generación y 
los uréteres terminan en la última porción del tubo digestivo , que recibe por 
esto el nombre de cloaca, á semejanza de lo que sucede en las aves; tampoco 
se fija el embrión en la matriz por medio de placenta; los testículos están 
constantemente ocultos en lo interior del abdomen y las mamas carecen de 
pezón. 

Se comprenden en esta subclase dos ó tres especies de mamíferos que ha- 
bitan en la Nueva Holanda, de estructura tan diferente de la de las demás de 
esta clase , que hasta hace poco tiempo se dudaba si debian ó no pertenecer á 
ella. Cuvier formaba con los ornitodelfos la tercera familia de los desdentados, 
bajo la denominación de monotremos (jaóvoc, uno solo, tp^i^a, agujero) que les 
habia dado Geoffroy, porque un solo orificio sirve para la defecación y para la 
expulsión de los productos de los órganos genitales y urinarios: pero con ra- 
zón otros naturalistas han creído dcbia formarse con ellos una subclase que 
establece relaciones entre los mamíferos y los osteozoos ovíparos. 

Carecen de labios; su tubo digestivo es corto, y se alimentan de gusanos 
y larvas de insectos. El cráneo aparece formado por una sola pieza luego que 
es adulto el animal. La porción basilar de las extremidades torácicas (fig, 152) 
consta de un omóplato prolongado y semejante al de las aves : las clavículas 
se unen y forman un hueso único como en estas, pero en forma de T, que se 
articula con el esternón y los omóplatos ; los huesos coracóides están bien des- 
arrollados: tienen también huesos marsupiales (fig, 153) como los didelfos. 

a. cor. e. « 





Figura Í5S. Etlemon y hombro 
de omilorinco ( 4 ). 



Figura 153. Péivis de 
omilorinco (2). 



(1) ^.esternón; íor.. hueso coracóides; a., apóDri» acr'ottilon del omóplato; o., omóplalo 
roí., eostilb: e.a., cavidad gleooidea. . ■ - -j j 

(%\ I., región sacra; m., huesos marsupiales; «., agujeros de conjunción; r., cavidad co^ 

litoidea g 



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2J8 ZOcXiRAFIA. OSTEüZOOS. 

Los lesliculos estúii siempre dentro del abdomen; el pene tiene dos ó cua- 
tro orificios y se encuentra alojado en la última porción del recto. Los ovarios 
^on semejantes á los de los monodelfos, y la matriz apenas se distingrue de lo 
restante del oviducto. Las mamas están situadas á los lados del abdomen, y se 
componen de varios tubilos muy largos, cerrados en uno de sus extremos, y 
que van á parar por el otro á una foseta , que ocupa el sitio en que se adviene 
el pezón de los demás mamíferos. 

El huevecillo es mas volumiooso que en las clases anteriores; se detiene 
en los oviductos, y el nuevo ser rompe las cubiertas luego que se ha des- 
arrollado; por manera que su generación es muy analogía á la de los ovovi- 
viparos. 

Los machos están provistos en el talón de un aguijón córneo con un con- 
ducto en el centro^ continuación del excretor de una glándula situada en el 
muslo, y cuyo liquido es venenoso según algunos; este aguyon, según otros, 
sirve al macho únicamente para retener la hembra. . 

En esta subclase se encuentra comprendido el género Echidna Cuv. (¿x^8va, 
víbora), caracterizado por. tener la boca muy pequeña, la lengua protráclil, 
el cuerpo cubierto de espinas cortas y rígidas, las unas á propósito para cavar 
y la cola apenas visible : carece de dientes. Elsle género fué conocido en el 
ano 1792, y le incluyeron en el género Myrmecophaga , pues no eran conoci- 
das las particularidades que después se observaron. Habita en la Nueva Ho- 
landa en madrigueras que abre con sus unas y se alimenta de hormigas y 
algunos otros insectos. Solo se conocen dos especies, E. hystrix Home, que 
tiene todo el cuerpo cubierto de espinas, y el E. setosa Home, en que estos 
apéndices están casi ocultos por el pelo : muchos consideran esta última especie 
únicamente como variedad de la anterior. 

El género Ornithorhynchus Blum. (6pvt<-Spvteo<; , ave , 'fúyxo^» P»co) l»ene 
las mandíbulas ensanchadas y cubiertas por una lámina córnea, la cual hace 
que se asemejen al pico de un pato; la boca grande, la lengua ancha y car- 
nosa ; dos dientes molares á cada lado de las mandíbulas que no están enca- 
jados en alveolos, sino adherentes á las encías. Los dedos están unidos por 
membranas interdigitales muy extensas , sobre todo en las extiemida- 
des torácicas. Todo el cuerpo, inclusa la cola, es deprimido y está cubierto de 
pelo. 

Una sola especie se conoce en este género, el O. paradoxus Blum. (fig, 154), 
dada á conocer al mundo científico por primera vez á principios del siglo ac- 
tual. Su estructura alteraba de tal modo lo que se creían leyes inmutables en 
la organización de los mamíferos, que motivó el nombre especifico que le dis- 
tingue; y un naturalista, que no conociendo los trabajos de Blumenbach, lo 
describió poco tiempo después, llegó á dudar si lo que habia adquirido era un 
animal en realidad existente, ó sólo un monstruo creado por la codicia de los- 
comerciantes en objetos de historia natural. 

El ornitorinco es animal acuático, como lo indica la forma del cuerpo y la 
disposición de sus extremidades; vive en madrigueras cuya entrada está debajo 
del agua de los arroyos y pantanos. Se alimenta de larvas de insectos, de ané- 
lidos y pececillos que coje de un modo análogo al de que se sirven los patos. 
Es nocturno, tímido, de carácter dulce y poco inteligente. Nacen dos ó tres 



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MAMJFEIIOS. OIIMTODELFOS. 2/0 

hijuelos en Ciida parlo, y los acomoda en el fondo de su niadrijíMera , sobre una 
cama compuesta de materias elásticas. Son difíciles de cazar, pues es necesario 




Figura 154. ÜvnUorinco (OriiithorhyíicliUi» paratluxus /</««».;. 

aprovechar el momento en que sacan la Cíibeza fuera del ag:ua á fm do resfíirar» 
para tirarles. Se les persig:ue por la piel que está cubierta de im pelo corto. 
f»ero muy abundante y tino. 



CLASE SEGUNDA. 

AVES. 

Este ?rrupo estii bien caracterizado y se distingue perfeclanicnle de los demás 
por tener ambas mandíbulas cubiertas por láminas córneas que constituyen el 
pico, la circulación doble y completa, la temperatura de la sangre superior á 
la atmosférica, los glóbulos sanguíneos elípticos, la respiración aérea y doble, 
las extremidades torácicas en forma de alas, el cuerpo todo cubierto de plumas, 
la generación ovípara , y por carecer de mamas. 

Los órganos de la prensión de los alimentos en las aves , con muy pocas 
excepciones, son las mandíbulas. Estas, mas ó menos prolongadas, so 
hallan revestidas por estuches córneos de extensión y forma variables según 
la naturaleza de los alimentos. Faltan los dientes, reemplazándolos el pico, 
aunque de una manera imperfecta, pues su masticación se reduce la mayor 
parte de las veces á dividir los alimentos en pedazos que puedan atravesar sin 
dificultad el esófago: las granívoras tan solo quebrantan las semillas de que se 
nutren. Poco desarrolladas están las glándulas salivales, siendo por punto ge- 
neral mas voluminosas las situadas debajo de la lengua: el líquido segregado 
por ellas es viscoso y á veces glutinoso. La lengua está sostenida en su mayor 
parte por el hueso lingual que se articula con el hióidos: osle tiene una forma 
particular; en su parto media y poslcrior presenta una apófisis dirigidr. hacia 



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9- f. 



h. i 



220 ZOOGRAFIA. OSTEOZOOS. 

abajo que para muchos auatóroicos es el resultado <le la unión de las astas ma- 
yores; las menores son tan largas que á 
veces suben por detrás de ,1a cabeza ro- 
deándola hasta llegar á la base del pico; 
desde estas apófisis á la parte anterior de 
la mandíbula hay unos músculos (/S9. 155) 
que por su contracción dirigen el hióides 
hacia adelante , ocasionando asi la pro- 
traccion de la lengua. Carecen de cpigló- 
lis y de velo del paladar, y se aproximan 

los bordes de la glotis y de la abertura posterior de las fosas nasales en la de- 




Figura 155. Lengua y glotis de una ave (I). 




Figura 156. Apáralo digeslito de la gallina (2;. 



^lucion, para impedir do osle modo la entrada de los alimentos por 
orificios. 



dichí^íí 



(1) /..lengua. A , liioi.ics; m. , músr.iks del hióidos; f. ,hr\nf^e: g. . g\ó{\s, 1. . iñ^l^en,r^ 
(2) f. , osóf.iíio: h. . buche: »'. <. . venlrirulo subronluriado: m. , mollrja: p. . páncreas; /. 

inlcsliiio delgado: r». . ciegos; i. 7, inlosliiio5 grtiesos; w. . iiréler; o. , ovidurto; r/., ck-aw, '» 

iiiw ; h. . hígado : r. /». , v( jipa de la hiél ; c. h., conducios hrijálícos. 



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AVES. GENERALIDADES. 221 

El tubo digestivo es mas corlo que en los mamiíeros, pues se alimentan de 
suslanciasmuy nutritivas como la carne, las semillas, etc. Su esófago por punto 
general presenta hacia la base del cuello una dilatación llamada buche {fig, 156) 
donde permanecen el tiempo necesario los alimentos mezclados con el liquido 
se^egado por sus paredes y sufren una especie de maceracion. El estómago 
está dividido en dos partes esencialmente distintas, sobre todo en las aves gra- 
nívoras: la primera , llamada estómago glanduloso ó ventriculo subcenturiado, 
es de corlo diámetro y algún tanto prolongada, tiene las paredes gruesas y se 
alojan en su espesor numerosos folículos, que se abren por un orificio en lo 
iaterior de esta cavidad, y son los que segregan el jugo gástrico ; está separa- 
do por una corla porción del tubo , de la molleja ó estómago musculoso , mas ó 
menos esférico y revestido de abundantes fibras musculares, las que se inser- 
ían en dos tendones planos ó aponeurósis que hay á los lados del mismo ; el 
epitelio que lo cubre interiormente es muy grueso y llega á ser calloso en las 
;^ranívoras, que mezclan con sus alimentos piedrecillas, y los trituran por las 
contracciones del músculo de esta cavidad. En algunas aves, principalmente 
en las carnívoras, se encuentran casi confundidas estas dos partes, y poco 
desarrollado el músculo de la segunda. En la primera porción del intestinc» 
delgado, desembocan los conductos excretores del páncreas, glándula bas- 
tante voluminosa en las aves; el hígado es mas consistente que el de los ma- 
míferos, hay generalmente una vejiga de la hiél, y además del conducto que 
de esta procede, se ven otro ú otros, llamados hepáticos y que conducen direc- 
íamenle la bilis á la ya mencionada porción de los intestinos delgados. Apenas 
se diferencian de estos los gruesos, pues tienen el mismo diámetro y carecen 
de dilataciones ; la presencia de los ciegos es suficiente para su distinción, pero 
algunas veces faltan. La extremidad del recto se presenta ensanchada y dila- 
table, denominándose cloaca, por haberse creído equivocadamente que en 
ella se delenian los excrementos hasta que se verificaba su expulsión. 

El aparato circulatorio de las aves, es semejante al de los mamíferos, 
sobre todo en su parte céntrica; la aorta, á poca distancia del corazón, se 
divide en tres ramos, dos equivalentes á los braquio-cefálicos, y el tercero, 
Mue hace oficio de aorta posterior, se dirige hacia atrás: también hay dos ca\as 
superiores en vez de una sola^y en los ríñones se ha observado una circula- 
♦*ion venosa semejante á la del^higado. 

Los pulmones de las aves están provistos de una traquea formada por ani- 
llos completos, y á veces mucho .mas larga que el cuello, en cuyo casóse 
introduce en el esternón para formar varias circunvoluciones. En vez de divi- 
dirse todas las ramificaciones brónquicas hasta las celdillas, como en los ma- 
míferos, algunas terminan por un orificio en la superficie del pulmón, pudiendi» 
de consiguiente pasar el aire atmosférico á lo interior del cuerpo del animal: 
las membranas serosas le reciben en las cíividades que forman y que se deno- 
minan células aéreas; comunican todas entre sí y desde ellas puede pasar el 
aire á lo inlerior de muchos huesos y hasta la base de las plumas: por esto se 
dice que es doble la respiración, puesto que no se efectúa tan solo en el pulmón, 
sino también, aun cuando con poca actividad, en estas células. El tórax de las 
aves está imperfectamente separado del abdomen, por no ser completo el dia- 
fra^rma ; sin embargo la inspiración se verifica no solamente por el niovimienlo 



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222 ZOOGRAEIA. OSTKOZOOS. 

de las costillas y elasticidad del óif,\ino, sino también por la contracción del 

músculo citado. 

Entre las glándulas merece particular mención, una situada en la base de 
la, cola, muy desarrollada en las aves acuáticas; el liquido que segreg^a es acei- 
loso, y sirve para hacer las plumas impermeables al agua en que casi constan- 
temente se encuentran. Los riñones no tienen forma determinada, sino que se 
acomodan á las varias cavidades que presenta la porción basilar de las extre- 
midades abdominales en su parte antero-inferior: no se distingue en ellos por- 
ción cortical y.medular, y los uréteresresultan de lareunion de varios conductos 
ramificados por lo interior: falta la vejiga déla orina y se terminan en la cloaca, 
ó sea última porción del intestino recto; y como la membrana que lo forma es 
esencialmente absorvenle, queda reducida la orina en su mayor parle al 
ácido úrico y algunas sales, formando una capa de mediana consistencia en 
las paredes del recto; por esto no sale sino al verificarse la defecación , cons- 
tituyendo en ellos la última porción blanquecina,, y pulverulenta cuando seca, 
compuesta casi exclusivamente del ácido indicado. En el casuario y avestruz 
hay un repliegue en la cloaca, mediante el cual sé forma un,a especie de cavi- 
dad en donde puede permanecer la orina líquida durante mucho tiempo; 
siéndolas únicas aves que la expelen en tal estado , lo cual verifican antes 
íle excrementar. 

El calor que producen las aves es superior al de los mamíferos, puesto que 
llega á 44** c. y se atribuye á la mayor actividad de su asimilación. 

El sistema nervioso de la vida animal tiene grande ana- 

^ logia entre las diversas especies de aves. Los hemisferios^ 

\ cerebrales carecen de circunvoluciones {fig. 157), y presen- 

A tan lisa la superficie. Detrás de ellos se encuentran dos ma- 

J sas arredondeadas, igualmente lisas y con un ventrículo en 

/ '.."..V^3^y s" interior; Cuvier habia creido que eran los tálamos ópti- 

^^^^ eos, pero las investigaciones del Dr. Gall han puesto fuera 

^ .^ f de duda que son los representantes de los tubérculos cua- 

drigéminos, que no existiendo sino en número de dos', se 
Figura 157. Encéfalo ,^j, ^^^^^^^ bigeminos. El Cerebelo está formado en su mayor 
parte por el apéndice vermiforme, quedando reducidos a 
muy poca cosa sus hemisferios. No existe en las aves el cuerpo calloso ó meso- 
lobo que une entre si los hemisferios, ni tampoco el puente de Varolio. La 
medula espinal presenta dos abultamientos el uno entre las extremidades to- 
rácicas, y el segundo entre las abdominales; de ellos proceden los nervios 
«iuc constituyen respectivamente los plexos braquial y sacro, y dan origen á 
los nervios que se distribuyen por las extremidades. El gran simpático, poco 
desarrollado en la región cervical , acompaña á la arteria vertebral á lo largo 
<lc los conductos que hay en la base de las apófisis transversas. 

Entre los órganos de los sentidos, el del tacto, gusto y olfato no son muy 
ficrleclos; en el oido ha desaparecido la parle extema, viéndose el tímpano á 
flor de la cabeza; pero el oido medio tiene grande extensión, y son las aves los 
únicos animales, con el hombre, (jue pueden apreciar musicalmente los soni- 

(I) h. , lieini.<'f«Mlus rerfl»r;ilfM /. , liiIxTcnlt.shigrniiiios, /. , orrohcl»»: m. . m«>diila opinal- 



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AVES. GENERALIDADES. 22:5 

(Jos. El órgano de la vista está bien desarrollado, y parece (juo tiene la facultad 
de ver distintamente de cerca, ó de muy lejos, aproximando el cristalino mas 
ó menos á la retina, ó haciendo que cambie la convexidad del ojo en la parle 
anterior, en virtud de los diversos movimientos que puede ejecutar un circulo 
de placas óseas ó cartilag^ineas que hay cerca del punto en que la esclerótica 
se une con la córnea; su tercer párpado es muy extenso, y puede cubrir por 
completo el ojo; se le denomina membrana nictitanle. 

El neuro-esqueleto de las aves es muy compacto, pues se depositón en 
gran cantidad las sales calizas , y estando la sustancia esponjosa» reemplazada 
por grandes cavidades, donde puede penetrar el aire atmosférico, resulla que 
son de mucha consistencia y al mismo tiempo sumamente ligeros los huesos, 
circunstancias favorables en alto grado para el vuelo. El cráneo de las aves, 
cuando llegan á la edad adulta, está constituido por muy pocos huesos (/igf. 158); 
a. I. o. i.i. en la primera edad se advierten dos 

frontales, dos parietales, dos lempo- 
rales , un occipital , dos esfenóides , y 
un etmóides. De los temporales se se- 
para una porción denominada hueso 
cuadrado ó timpánico, el cual se ar- 
ticula con la mandíbula inferior: eF 
, ^j| . ^ ^ occipital tiene un solo cóndilo, de lo 

Figura m.' Calavera de'ágmla (I).' ' ^"^ ^^^""^^^ ^"^ '^ ^^*^^^^ P"^^« ^j^' 

cutar movimientos de grande exten- 
sión. También los. huesos de la cara se sueldan muy pronto, pero en la prime- 
ra edad se pueden observar separados y distinguir los intermaxilares , y los 
maxilares, que están muy desarrollados, se introducen entre los nasaíe» y 
separan el uno del otro; de lo que resulta que las aberturas exteriores de las 
fosas nasales están separadas: la articulación de la mandíbula superior eon el 
cráneo le permite ejecutar algunos movimientos, debidus á la elasticidad de 
las láminas óseas que reúnen estas dos partes de la cabeza. Debajo y detrás 
de la misma mandíbula salen cuatro ramas, dos externas,, que son represen- 
tantes de los arcos cigomáticos , y dos internas , análogas^ á las apófisis teri- 
goideas del esfenóides que van á apoyarse en la base del cráneo. La mandí- 
bula inferior, para su articulación, presenta una cavidad en la que se intro- 
duce un cóndilo del hueso timpánico. 

La región cervical de las aves es muy extensa y móvil {fig, 150); puede ha- 
ber de nueve á veinte y tres vértebras , si bien generalmente se compone de 
doce á quince : las apófisis transversas de cada una tienen estiletes dirigidos 
hacia la parte inferior, que son rudimentos de costillas; están articuladas de 
manera que las superiores forman una curva, cuya concavidad mira hacia 
adelante, y las de abajo otra hacia atrás: el ave puede á voluntad aumentar 
ó disminuir estas curvas, y prolongar ó acortar de este modo el cuello. La re^ 
gion dorsal, compuesta en general de nueve vértebras, es muy poco móvil, 
pues se reúnen no solo las apófisis espinosas, sino también las transversas, 

(1 ) m s. , maxilar superior ; a. , abertura externa de las fosas nasales ; i. , lacrimal ; o. , órbita; 
l.i. , tabique intcr-orbitario ; c, , cráneo ; (. , timpauo ; h.l. , bueso timpánico ; fR.i. , maxilar infe- 
rior: p. , pómulo ; /. , fosa nasal. 



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224 Z0()(;RAFIA. osteozoos. 

mediaiilo csüleles laterales. Puede decirse que falla la región lumbar, pero la 
sacra adquiere una grande extensión. La coxígea existe siempre y es muy mó- 
vil » siendo notable la última vértebra por su desarrollo y forma comprimida; 
sobre ella se apoyan las grandes plumas de la ooía. 



íf. .... 



Figura 159. Neuríhesquelelo de una gaviota (1). 

Tanto las costillas vertebrales, como las esternales, están osificadas: las 
primeras presentan en la parte media una apófisis dirigida hacia atrás , que va 
á apoyarse sobre la siguiente costilla, dando de esta manera mas solidez á 
todo el tórax. La articulación de unas con otras es algo móvil, pues aun cuando 
las esternales están completamente osificadas , pueden ejecutar ciertos movi- 
mientos cuyo resultado es la mayor ó menor capacidad del pecho. Hay en ge-* 
neral dos pares de costillas puramente vertebrales en la parte anterior del tó- 
rax, á diferencia de lo que sucede en los mamíferos que las tienen en la pos- 
terior de esta cavidad. 

El esternón está muy desarrollado tanto en su anchura como en su longi- 
tud; forma una especie de escudo que protege toda la parte anterior del pe- 
cho y gran porción del abdomen , tiene en el medio una cresta elevada , la 
quilla (fig, 160) , en la que se insertan robustos músculos pectorales; en 
algunas aves privadas de la facultad de volar , solo se manifiesta la quilla por 
una línea áspera que ocupa su sitio. En su borde anterior y á cada lado hay 
en el esternón dos cavidades articulares correspondientes á los huesos cora- 
cóides; en los bordes laterales hay otras para las costillas esternales ; y en el 
posterior, en las aves que vuelan poco, como la gallina, dos profundases- 
coladuras á cada lado que ocupan gran parte del hueso ; escotaduras mucho 

(i) h. , húmero: o . omóplato; *. , región sncra ; u.ü. , última vértebra coxígea; ti. . tibifi : lo.. 
tarso ; c. , clavícula ; e. . esternón : f. , falange. 



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AVES. GENKRAUDADES. 225 

menores, y solo en número de dos en los halcones y oirás aveü de alio vuelo; 
y por último en los vencejos, colibrís y 
otras, notables por su vuelo sostenido, ®; 

hay lan solo un agujero de mayor ó me- 
nor exlension , 6 no hay falla de sustan- 
cia ósea. La superficie externa de este 
hueso es convexa: la interna cóncava y m. 
en lo interior, además de las células aé- ^'• 
reas que existen en él como en los demás 
huesos, se advierten otras, en que suele 
á veces introducirse la tráquea, porejem- 

plo en el cisne, muchas g:arzas, etc. 

r . .. j . » . j , Figura 160. Kslernon y huesot del hombro 

Las extremidades torácicas de las ^ a Z íí\ 

de una ave (1). 

aves están dispuestas para el vuelo, por 

lo que hay modificaciones importantes en las diversas partes que las constitu- 
yen. La porción basilar ú hombro, se compone de tres huesos: un omóplato 
estrecho y prolongado , colocado paralelamente al espinazo , y una clavicula 
bien desarrollada, unida en general cen la del lado opuesto, formando de este 
modo lo que se llama el hueso furcular 6 la horquilla; este hueso á veces es 
semicircular, como en las aves de alto vuelo y está articulado en algunas con 
la parte anterior de la quilla del esternón. Además de estos dos huesos, se 
encuentra otro, llamado coracóideSy por ser análogo á la apófisis de la misma 
denominación del omóplato de los mamíferos : es este hueso bastante robusto, 
cilindráceo, contribuye por una de sus extremidades á fdrmar, con los otros 
dos, la cavidad donde se articula el del brazo, y por la otra se une con el es- 
non en el punto indicado. El húmero presenta poca diferencia comparado con 
el de los mamíferos; su calveza no es muy saliente y las tuberosidades se han 
convertido en crestas de grande extensión que le dan un aspecto deprimido en 
su extremo superior. El cubito y el radio están bien desarrollados y dispues- 
tos de manera que no puede girar el uno sobre el otro: su longitud, que influ- 
ye mucho en la de las alas, indica el vuelo mas ó menos sostenido que ha de 
tener el ave; en la superficie externa del cubito se advierte, en las de alto 
vuelo, una serie de tubérculos sobre los que se implantan las pennas secun- 
darias. 

En el carpo hay solamente dos huesos, uno que corresponde al radio y 
otro al cubito. El metacarpo está constituido por dos huesos largos soldados 
en sus extremos , y por ser el uno mas delgado que ^1 otro y algo encorvado, 
los han comparado con un arco de violin ; en su base se encuentra una falange 
que representa el dedo pulgar; en su extremo se articula con un hueso ancho, 
corlante por uno de sus bordes y que parece ser la reunión d? dos falanges; 
á este hueso sigue otro , que es la terminación del dedo en estas extremidades. 
También en las abdominales hay modificaciones de alguna importancia. Su 
porción basilar está formada por tres huesos como en la clase anterior; pero 
el íleon é isquion se prolongan anterior y posteriormente , haciendo que sea 

(1) o. , omóplato ; eo. , hueso coracóides ; ce., principio de las costillas estofuaFes; e., ester- 
nón ; e.e. , escotaduras esternales; q., quilla del esternón ; el. , claviculas; m. , membrana que 
une las claviculas con el esternón. 

2» 



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226 ZOOGRAFIA. OSTEOZOOS. 

muy extensa la región sacra. Por esta misma causa la escotadura ciática se ha 
convertido en un agujero. Los pubis forman dos estiletes dirigidos hacia la 
parte posterior ; no se reúnen entre sí , de manera que no hay sinfísis, ni tam- 
poco con los isquion en la parte posterior, por lo que en vez de agujeros ova- 
les hay escotaduras. La cavidad cotiloídea que forman estos tres huesos carece 
de fondo, quedando convertida en un agujero. El fémur, generalmente corto, 
se dirige hacia la parte anterior ; su cabeza está bien pronunciada y el cuello 
es largo. La tibia ofrece gran desarrollo en su extremidad superior, en la que 
hay cavidades correspondientes á los cóndilos del fémur ; pero lo que ofrece de 
mas notable es el extremo inferior que tiene dos cóndilos semejantes á los del 
fémur, excepto el que la polca que los une, está colocada detrás. El peroné, 
reducido á un estilete, se une á la tibia y no llega á la extremidad inferior. 
Un solo hueso representa el tarso y melatarso; es de longitud variable; en su 
parte superior hay cavidades para articularse con los cóndilos de la tibia y en 
la inferior tiene cuatro poleas para unirse con las primeras falanges de los 
dedos; muchas veces la correspondiente al pulgar forma un hueso por sepa- 
rado. Existen cuatro dedos en la mayor parte de las aves , alguna vez solo hay 
tres y en el avestruz dos únicamente. El dedo pulgar está casi constan temeoie 
dirigido hacia atrás y suele también denominarse interno ó posterior: los otros 
tres hacia adelante: excepto á veces el externo que puede estarlo hacia atrás 
ó, á voluntad del animal, tener distintas direcciones, en cuyo caso se llama 
versátil, como en las lechuzas, cuclillos, ele; el número de falanges es de dos 
en el interno, y va aumentando una hasta el externo que presenta cinco. Como 
en los mamíferos los dedos que primero faltan son los externos, y el pulgar 
el que con mas frecuencia desaparece. 

El dérmato-esqueleto de las aves está representado por las placas córneas 
que forman el pico, por los estuches que revisten las últimas falanges de los 
dedos en las extremidades abdominales, y á veces también por los espolones 
que se notan en algunas: los dedos de las torácicas carecen de uñas, solo en 
el casuario hay una en el dedo medio. Forman la mayor parte del dérmato- 
esqueleto las plumas, apéndices característicos en esta clase y de cuya estruc- 
tura se ha tratado en organograña; reciben nombres diversos según la parle 
del cuerpo que ocupan y el uso á que están destinadas : se dá el nombro de 
pennas ó grandes plumas, á las que implantadas en la mano y el antebrazo, ó 
en la última vértebra coxígea , sirven para el vuelo : las de las alas se denomi- 
nan rémiges ó remeras, por el uso que de ellas hace el animal , distinguiéndose 
las que se implantan en la mano, en número de diez, con el nombre deprimo* 
rias, y con el de secundarias las que lo veriQcan en el antebrazo: las de la cola 
sollaman rectrices ó /imon^ro^, porque influyen mucho en la dirección del 
vuelo y se encuentran generalmente en número de doce. En la base de \si^ 
pennas hay una fila de plumas mayores que las que revisten lo restante del 
cuerpo, son las tectrices 6 cobijas. Es muy varia la coloración de estos apéndi- 
ces, adornados con frecuencia de los mas vivos colores, sin exceptuar los 
melálicos, qae apenas se observan en los mamíferos. 

El sistema muscular en esta clase está bien desarrollado y es muy enérgico. 
Son numerosísimos los múscnlos de la región cervical , mediante los que pue- 
den ejecutar las aves mo\imienlos variados con el cuello: en la dorsal, por eJ 



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AVES. GENERALIDADES. 227 

contrario, hay muy pocos y son débiles, lo cual corresponde á la solidez de 
esta parte del tronco: la coxigea ejecuta movimientos diversos por medio de 
los músculos laterales de que está provista. Los mas robustos , sobre todo en 
las aves de alto vuelo, son los pectorales, que constituyen gran parte de la 
pechuga, y mediante los que se verifica la depresión de las alas, de cuya ac- 
ción depende mucho el vuelo. También lo son bastante los de las extremi- 
dades abdominales, como animales que se sirven únicamente de ellas en la 
estación y progresión : la pierna, sobre todo, es robusta, y forman parte de 
ella los que mueven las falanges de los dedos, cuyos tendones por consiguiente 
son muy largos. 

La estación en las aves es bípeda , pero con el cuerpo oblicuo, en lo que se 
distingue de la del hombre : como el centro de gravedad se encuentra debajo 
de la articulación de las alas con el tórax, circunstancia favorable para el vueloi 
las extremidades abdominales tienen que dirigirse hacia la parte anterior hasta 
colocarse debajo del expresado centro, en lo que suelen estar algunas favorecidas 
por la longitud de los dedos. Es frecuente en las aves una actitud que tiene ana- 
logia con la estación, pero en la que están dobladas unas sobre otras las diversas 
partes de las extremidades abdominales, y en la que no es necesaria la con- 
tracción de ninguno de sus músculos. Toman esta actitud, que se llama posarse, 
cuando se colocan sobre la rama de un árbol , un palo ó cualquier objeto que 
puedan abarcar con sus dedos: en esta posición el peso del cuerpo hace que 
el fémur se doble sobre la tibia , y esta sobre el tarso; y como se encuentra en 
el muslo el músculo que sirve para doblar los dedos . su tendón pasa sobre las 
articulaciones fémoro-tibial y tibio-társica , y tiene que recorrer un espacio 
mayor á causa de estas flexiones, resultando de aqui el mismo efecto que si 
se contrajera, es decir, el apretar fuertemente entre los dedos el objeto en que 
descansan. La progresión se verifica del mismo modo que en los mamíferos 
de estación bípeda, en las aves cuyos pies son largos como las gallinas, 
grullas, etc,: las que los tienen cortos caminan por una serie de saltos, como 
sucede en los pájaros. Muchas aves tienen la facultad de nadar y en este caso 
los dedos están ensanchados por membranas laterales, ó unidos por otras in- 
terdigitales : en lodas las aves nadadoras los pies se implantan muy háciá atrás, 
lo cual favorece esta locomoción, pero dificulta la estación y progresión, 
tanto que algunas, como el pajaro bobo, se ven obligadas en la estación á 
tener el cuerpo perpendicular al plano en que descansan. 

La locomoción característica de las aves es el vuelo ; algunas carecen de 
esta facultad por tener las alas muy cortas, é impropias para esta función las 
pennas remeras, como el avestruz, el casuario, el pájaro niño y otras; pero 
las demás tienen un vuelo mas ó menos extenso, lo cual se conoce en la lon- 
gitud de las alas, en la rigidez de las plumas remeras, en la estructura del 
esternón, etc. Favorece esta locomoción el aire que se introduce en todo lo inte- 
rior del cuerpo del animal y que se dilata en razón del calor á que se encuentra 
sometido: el peso específico del ave, sin embargo, es superior al del medio 
en que ha de moverse, y necesita para sostenerse en él, ejecutar enérgicos mo- 
vimientos con sus alas. Cuando una ave quiere elevarse en la atmósfera, prin- 
cipia por dar un salto sobre las extremidades abdominales , ó dejarse caer de 
un punto mas ó menos elevado; levanta y esliende las alas y las deprime en 



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228 ZOOGilAFlA. OSTEOZOOS. 

sQg^uida con fuerza , á lo cual se opone el fluido que le rodea , y en el que en- 
cuentra así un punto de apoyo para remontarse: la diferencia que haya entre 
la velocidad del movimiento de depresión y la del aire movido, será la que 
exprese la fuerza con que se dirige el cuerpo del ave hacia la parte superior: 
mas estando solicitado constantemente por la gravedad, caería muy pronto á 
tierra sino se verificaran otros movimientos de depresión , que son otros tantos sal- 
losenun medio poco resistente, pero lo suficiente para encontraren él un punto 
de apoyo. El cambio de dirección en el vuelo se efectúa por la desigualdad de 
los movimientos de las alas, ó por la di versa posición de la cola, que sirve de timón. 
Están las aves provistas de dos laringes, una superior, poco complicada, 
sin epiglótis, cuerdas vocales ni ventrículos; y otra inferior situada en la bi- 
furcación de los bronquios, cuya estructura varía según las especies. En las 
cantoras , que la tienen mas complicada , se compone de un travesano óseo, 
sobre el que descansa una membrana semilunar; numerosos músculos hacen 
que varíe la posición de cada una de estas parles, é influyen de este modo en 
la producción de los sonidos. Las aves en que la tráquea forma algunas cir- 
cunvoluciones en lo interior del esternón, pueden producir sonidos muy ex- 
tensos, por la gran cantidad de aire que se pone en vibración. 

Los testículos están ocultos en lo interior del abdomen, y usitados encima 
de los ríñones : los conductos deferentes terminan en la cloaca , á corta distan- 
cia de los uréteres. Generalmente el órgano copulador consiste en una papila 
eréctil situada en el borde del ano; el avestruz, patos, etc., son excepciones 
de esta regla. L^s órganos femeninos consisten en un ovario, generalmente el 
izquierdo, bien desarrollado, á veces lo están los dos, y de un oviducto mas 
ó menos largo , que va á terminarse en la cloaca. 

Las uniones de las aves son, como en los mamíferos, monógamas ó políga- 
mas, según la educación mas ó menos jírolongada que necesitan los hijuelos. 
Son notables muchas de ellas por la ingeniosa construcción del nido, en cuya 
fábrica suelen tomar parte los machos , sobre lodo en las especies que viven 
en monogamia. Casi siempre está construido de manera que quede oculto á 
los demás animales y pueda conservar el calor; por esto forman la parte in- 
terna sustancias vegetales ó animales filamentosas, las plumas de la misma 
madre ú oirás materias análogas. 

Hayase efectuado ó no la cópula, reducida la mayor parte de las veces á 
una simple yusta-posicion de anos , luego que uno de los huevecillos se ha 
desarrollado, rompe la cápsula del ovario en que estaba conlenido y cae en el 
oviducto, pasando á lo largo del mismo, dando vueltas sobre su eje y cubrién- 
dose de una capa de albúmina, que forma la mayor parle de la clara del hue- 
vo; este, en la última porción del oviducto, se carga de una costra caliza se- 
gregada por los folículos que hay en dicho punto. El embrión de las aves ne- 
cesita para su desarrollo un grado de calor igual, con corUn diferencia, al del 
cuerpo de sus padres; y como la atmósfera no puede darlo sino en muy pocos 
puntos del globo, de aquí la necesidad de que aquelhíS le proporcionen esle 
calor, colocándose sobre los huevos, á lo que se dá el nombre de incubamn, 
que está reducida á aumentar la temperatura hasta cierto grado, y parece que 
en algunos puntos de la zona tórrida no se cuidan derlas especies de la incu- 
bación, sino que la confian al calor atmosférico. En las nionógamasaKerna tú ina- 



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AVES. GENERALIDADES. 22d 

cfao cou la hembra en esta función, como también en la educación de los hijuelos. 

El desarrollo de estos dentro del huevo varía en su duración, desde doce 
dias hasta sesenta y tantos. El pollo antes de nacer, tiene en la mandíbula su- 
perior una punta cónica, mediante la cual rompe la cascara, en lo que algunas 
veces es ayudado por sus padres. El estado de robustez en que saltín del hueva 
tiene relación con la unioa monógama ó polígama de aquellos ; asi se nota por 
punto general que en todas las aves polígamas, como la gallina, los hijuelos 
al nacer son suficientemente robustos para echar a correr y aun buscar por sí 
solos los alimentos; estando reducidos los cuidados de la madre á abrigarlos y 
protegerlos de los demás animales. Pero las que son monógamas, como el 
pichón , salen del huevo en un estado tal que no pueden hacer uso de sus extre- 
midades, el cuerpo está enteramente desnudo y necesitan por largo tiempo los 
asiduos cuidados desuspadres, que á vecesles proporcionan un alimento especial. 

Cuando el plumaje de los sexos es diverso, se parecen los machos á las hem- 
bras hasta que llegan á ser adultos, y en el caso contrario le tienen especial, 
por lo que se les distingue fácilmente de los individuos púberes. 

Esta clase es uno de los grupos mas naturales del reino animal: por lo que 
todos, ó casi todos los naturalistas están acordes en cuanto á sus limites. Esto 
mismo hace, que sea difícil su distribución en órdenes, y habiendo sido mu- 
chas propuestas, apenas hay una que llene las condiciones indispensables en 
un método natural. Unas clasificaciones, como las de Linnéo y Cuvier, presen- 
tan un corto número de órdenes, en algunos de los que hay comprendidas 
especies que apenas tienen analogía entre sí; en otras, tal es la de Temminck, 
son muy numerosos y no todos ellos de la misma im|}orlancia, neutralizando una 
de las ventajas que presentan las clasificaciones. Es preferible en cuanto á la 
división en órdenes la de Mr. de Blainville, exenta de la mayor parle de los 
inconvenientes deque unas y otras adolecen. Esta, con una ligera modificación 
ea uno de ellos es la siguiente: 

ORDENES. 



Mandíbulas robustas; la superior encorvada desde 

la base, y cubierta en elia |ior la cera; dos dedos i.* Prensorat. 

dirigidos haría atrás 

Uñas y pico robustos , encorvados y puntiagudos; 

base de la maudíbula superior cubierta por la 2.® Rapaces. 

cera 

Pico débil ó recto; dedo externo unido al del medio 

hasta la f)enúlt¡ma falange , ó versátil, ó dirigido | 3.* Trepadoras, 

hacia atrás • ) 

iPico débil ó recto; tarsos cortos, dedos libres ó uní- j 

I dos por una membrana solo en la base i •• "^J^^^'- 

Clase f." /Mandíbula superior abovedada en la punta, y ^u* j 
Aves. \ bierta en la base por la cera ; aberturas nasales I g o />a/y„<„, 
^ protegidas superiormente por una lámina carti- j 

ia^inf^a ; dedos libres 

I Mandíbulas robustas, la superior abovedada; dedos i 

anteriores unidos en la base por una corta mem- \ (J.** Gallinas. 

brana; mas de doce timoneras en general \ 

Mandíbulas cortas y robustas; esternón en forma de | 

escudo, sin quilla; alas muy cortas, impropias > yo Corredoras. 

para volar ) 

I Tarsos muy lardos; parte inferior de la pierna des- ^ 

\ provista de plumas; esternón con <juilla \ 8* Zancudas 

\ Tarsos cortos ; dedos anteriores unidos por mem- i ^ « paimhedas 
^ branas interdigitales * 



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230 



ZOOGRAFIA. OSTEOZOOS. 



Orden 1.® — Prenaoraa. 



Esta caracterizado este orden, y se dislingrue de los demás, por tener dos 
dedos dirigidos hacia adelante y dos hacia atrás; ambas mandíbulas son robus- 
las, la superior muy encorvada desde la base, cubierta en ella por una mem- 
brana desnuda, llamada cera, en la que se ven las aberturas extemas de las 
fosas nasales. 

Su cabeza voluminosa indica que deben estar colocadas por su inteligrencia 
delante de las otras aves, en cuya clase representan el orden de los cuadruma- 
nos, pues se valen con frecuencia de una de sus extremidades abdominales para 
llevar los alimentos á la boca. Estos son exclusivamente vegetales, prefiriendo 
los frutos, cuyas cubiertas por duras que sean, pueden romper mediante sus ro- 
bustas mandíbulas. La lengua es generalmente carnosa y ancha, lo cual les dá 
gran facilidad para remedar ciertos sonidos, sobre todo los de la voz humana. 

Los pies son cortos, excepto en algunas 
especies esencialmente terrestres, cuyos 
tarsos son largos y los dedos: sus alas no 
muy robustas, en algunas poco desarro- 
lladas, correspondiendo en este caso las 
demás partes del neuro-esquelelo que 
tienen relación con el vuelo; la clavícula 
suele ser cartilagínea en su extremidad 
exlernal. A pesar de esto ciertas especies 
emigran y tienen que hacer viajes largos, 
<iue no están en armonía con los débiles 
medios de locomoción de que pueden 
disponer. 

Casi todas ellas se encuentran adorna- 
das de colores vivos, |>ero siempre care- 
cen de los metálicos. 

Son esencialmente sociables, y por 
oslo se las encuentra reunidas en banda- 
das mas ó menos numerosas hasta la épo- 
ca del celo en que se separan por parejas: 
habitan en los países intertropicales de 
entrambos continentes. 

Este orden comprende un solo género 
que es de los loios, Psittacus L. (•«^Inaxoc, 
noml)re griego del loro), cuyos caracteres 
vienen por el mismo á ser los ordínicos. Es muy numeroso en especies, por 
lo que han procurado los naturalistas dividirlo en varios subgéneros. 

Los grupos principales que han formado, son el de los guacamayos, Ara 
Briss. , que se distingue por tener la cola larga y escalonada, las mojillas 
desnudas ó solo atravesadas por dos ó tres series de pequeñas plumas: habitan 
en la América meridional, siendo connnies entre ellos el guacamayo rojo, Ps. 
macao L. (fig. 161), y el azul, Pa. aravauna L., que se encucnira frccucnlc- 




Figura \Q{. Guacamayo rojo (P;»ittac(is 
macao L.). 



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AVES. GENERALIDADES. 231 

mente en doniesliciüad por la facilidad con que aprenden á reproducir ciertos 
sonidos. Las cotorros, Conurus Kuhl, tienen las mejillas cubiertas de plumas, 
y la cola larga; en este grupo está comprendida la primera especie conocida 
en Europa, llamada en honor del dicipulo de Aristóteles que la trajo del Asia, 
Ps. Alexandri L. En los loros propiamente tales, Psittacus L., la cola es corta 
y cuadrada ó arredondeada ; las mejillas están cubiertas de plumas: el Ps, 
(BStivus C, especie americana, de color verde con la cabeza á veces amarilla, 
y azuladas las plumas remeras y timoneras, es una de las que mas comun- 
mente se encuentran en domesticidad ; y el Ps, erythacus L., gris con la cola 
encarnada, procedente del África, es también muy estimada. Las cacatúas, 
Cacatúa Briss., se distinguen de los demás por algunas plumas eréctiles y lar-* 
gas que hay en la parte superior de la cabeza: la cola es corta y cuadrada; 
habitan en el Asia y algunas islas de la Oceania , y son con frecuencia blancas 
ó negras, teniendo el moño de diverso color: el Ps. Philippinarum L., perte- 
nece á este grupo. También se ha formado el subgénero Microglossum Geoffr. 
con las especies cuya lengua, en vez de ser ancha y carnosa, es delgada y 
cilindrica; pertenece á este subgénero el Ps. aterrímus Gm. de la India. 

Orden 2."^— Rapaces. 

Este grupo, establecido ya por Linnéo, está caracterizado por tener las 
uñas y el pico robustos, encorvados, acerados y puntiagudos, propios para que 
les sirvan de armas ofensivas, mediante las que pueden con facilidad apode- 
rarse de otros animales de que se alimentan. 

Las especies comprendidas en este orden , son esencialmente carnívoras: 
su tubo digestivo es corto, la molleja muy poco musculosa, la lengua ancha 
y carnosa, algún tanto á propósito para apreciar las cualidades sápidas de lo'^ 
cuerpos: su vuelo elevado y rápido les permite dar alcance con facilidad á 
sus victimas; y con este fin seguramente, los sentidos, sobre todo la vista, es-^ 
tan perfectamente desarrollados. 

Son aves, en general, solitarias, que viven cuando mas en compañia de 
otro individuo de sexo diferente: se establecen en un territorio dado, defen- 
diéndole contra las demás aves cazadoras que quieren usurpársele: sus hijuelos 
nacen en un estado de debilidad tal, que necesitan los padres proveer á su ali- 
mentación durante mucho tiempo. 

Este orden, bastante natural, puede dividirse de la manera siguiente. 

FAMILIAS. 



Ojos dirigidos hacia adelante ; cabeza gruesa ; cuello t jgy^;¿e, 

corto; dedo externo versátil i 

I Mandíbula superior muy encorvada ; uñas puntiagu- 
OiiDEN i 1 ^^^' ^J^^ laterales, cubiertos superiormente por una pgicóimlat. 
Bapaees \ ^^-^^ saliente; dedo extemo unido al de en medio por 

^^ ' J uiia membrana 

[Mandíbula superior encorvada en la punta; uñas ro- 1 

mas; ojos laterales , sin ceja saliente ; dedo externo v VuUúruM$ 
unido al de en medio por una corta membrana ) 

Faiülia de las estrígidas. Las estrígidas tienen los ojos grandes y sitúa* 



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232 ZOOGRAFIA. OSTEOZOOS. 

dos en la parle anterior, la cabeza voluminosa, el cuello corlo, y el dedo ex- 

lerno puede dirig^irse atrás ó adelante, a voluntad del animal. 

Sus plumas flexibles, contribuyen con la disposición de alg-unas partes del 
neuro-esqueleto á que el vuelo sea débil, pero en cambio pueden acercarse á 
sus victimas sin hacer ruido, y apoderarse de ellas mas fácilmente. Suelen 
estar ocultas durante el dia, y salen á cazar en los crepúsculos y noches de 
luna: proceden estas costumbres de que siendo muy ancha la pupila, permite 
la introducción de gran número de rayos luminosos, de modo que están des- 
lumhradas durante el dia, y ven muy bien cuando hay poca luz. 

Un solo género formaba Linnéode las especiesdeesla familia, StrixL. (orp-j, 
nombre griego de la lechuza), que hoy dia se divide en varios otros y compren- 
de las aves conocidas con los nombres de buhos, lechuzas, mochuelos, etc.; 
casi todas tienen alrededor de cada ojo un círculo de plumas cuyas barbillas 
no se unen entre si y les dan una fisononiía especial, plumas que en muchas 
^-^'^ cubren la base del pico. En varias especies hay 

,riv- ^'' cerca de los oidos algunas otras eréctiles que 

' forman un penacho á cada lado á manera de 

oreja y contril>uycn á hacer mas extraño el as- 
pecto de estas aves. Entre los griegos era la 
lechuza el símbolo de la sabiduría, el ave de 
Minerva; hoy sus costumbres nocturnas, el es- 
tablecerse en edificios abandonados y su lú- 
gubre grito hacen que sea ave de mal agüero, 
y objeto de pavor enire el vulgo. 

Se conocen bastantes especies que habitan 
en todo el globo, y que según su lamano se ali- 
Plgur» IM. Comér/fl (Sirix scops L.> mentan de conejos, perdices, ranas, insectos* 

etc., algunas pueden cazar con la luz del sol; 
pero las mas se retiran á los agujeros donde tienen su nido, y si durante el dia 
se ven sorprendidas en un bosque ó cualquier otro punto, apenas intentan mo- 
verse y los pajarillos, de que son enemigos temibles en los crepúsculos, acu- 
den á su alrededor acosándolas con sus gritos: limitan en esle caso su defensa 
á la fuga, óá contorsiones ridiculas. En esto se funda la caza de los pajari- 
llos con el mochuelo, que se praclica con frecuencia en los alrededores de Ma- 
drid. Entre las especies de este género que hay en España está el buhOy Str. 
hubo L., la lechuza, Str. flammea L. , el mochuelo, Str, otus L. , la corneja, Str. 
seops L. ifig. 162), etc. 

Familia de las ñacónidas. En esta familia la mandíbula superior es muy 
encorvada, generalmente desde la base; las uñas muy puntiagudas y scmi- 
rectrácliles ; los ojos situados á los lados y cubiertos en la parte superior por 
una ceja saliente; el dedo externo no puede dirigirse hacia atrás, pues hay 
una membrana en la base que lo une al de en medio. 

Son las falcónidas aves cazadoras por excelencia ; las mas valieules del 
orden, porque están mejor armadas que las demás. Se alimentan de carne 
palpitante, y solo en el caso de no encontrar animales vivos, se las vé acercarse 
á los cadáveres. No solamente se sirven del pico para apoderarse de sus víc- 
timas, sino también de las uñas, que están convenientemente conformadas, y 




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AVES. HAPACKS. 23:^ 

como las piernas son rolmslas, pueden hacer pivsa (;on las í^arras. Sus plumas 
son rig-idas, muy largas las remeras, lo cual imidoá la estructura de las alas, 
contribuye á que el vuelo sea muy elevado y sostenido. Viven reimidas por 
parejas, y anidan en peñascos muy escarpados y casi inaccesibles, ó en íírbo- 
les de alg^una elevación. Su nido es extenso, construido con muy poco arfe: 
los hijuelos nacen con los ojos ceirados, y los padres les traen la caza viva 
siempre que pueden. 

Es género tipo de esta lamilia el de los halcones. Falco L. (falco , nombre 
latino de estas aves), que se distingue por sus dedos largos, los tarsos cortos, 
las hembras son algo mayores que los machos. Son numerosas sus especies y 
en otro tiempo se sacaba de ellas alguna utilidad adiestrándolas en la caza y 
enseñándolas á que trageran sus victimas al cazador, arte llamado cetrería, 
que en algunas naciones estaba reservado á los nobles. Se hacia una división 
en cetrería de aves de rapiña nobles é innobles de que se han aprovechado los 
naturalistas modernos; dábase la primera denominación á las especies fáciles 
de educar y que acometian á otras de un tamaño igual ó 
superior al suyo, y se reconocen en que la mandíbula su- 
perior presenta cerca de la punta un festón (fig. 163) y las 
alas son puntiagudas por tener la primera y tercera reme- 
ras ¡guales, y la segunda la mas larga de todas. De aquí el 
que su vuelo sea oblicuo hacia adelante y cuando quieren 
subir verticaímente, tengan que volar contra el viento. En 
sta división están comprendidas las aves mejor armadas, 
de las que se encuentra en España el halcón común, F. communis L., el cerní- 
calo, F. tinnunculus L., el alfaneque, F. barbarns L., el esmerejón, F. o'salon 
L. , etc.; el gerifalte, F. gyrfalco L., es del norte de Europa. Las llamadas 
iií7M>t te carecen de festón en la mandíbula superior, y sus alas están como 




Figura 163. Cubczn 
(le halcón. 




truncadas en la punta, siendo la primera remera mas corla ciue la segunda, y 
esta mas que la tercera y la cuarta, que son las mas largas de todas, por lo 

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234 ZOOGUAFIA. OSTEOZOOS. 

que su vuelo es más débil proporeionaliiienle que en las nobles. A este s:rtipo 
perlenecen las águilas con las que alg:unos forman un género aparte; son las mas 
temibles por su tamaño entre todas las aves de rapiña, pues Ileg^an á atacar al|?n- 
nas veces á las cabras, ovejas, etc. : el águila real ó caudal, F. chrysaeíos L. {fig. 
164), y la imperial, F. imperialis Bochst., son las especies mas notables en Eu- 
ropa, y se encuentran en los alrededores 
de Madrid. El azor, F, palumbarius L.. 
a|)reciado en cetreria, y que se distingue 
por tener las alas cortas, llegando cuando 
están plegadas tan solo á la base de la 
cola; el gavilán^ F., imus L., menor que 
el azor, pero con los tarsos mas largos, y 
el milano ó cola de abadejo, F. milvus L. 
Figura 163. Miia.iu (Falco milvus L.). (¡ig^ 165), caracterizado por su cola ahor- 
quillada, las alas largas, débiles el pico 
y las garras, por lo que con frecuencia le acometen otras especies del género 
para apoderarse de la presa que ha conquistado, forman también parte de las 
aves de rapiña innobles. 

El género Gypogeranus Illig. (yú^^, buitre, yépavo;, grulla) se distingue fácil- 
mente de las demás aves de rapiña por sus tarsos muy largos y los dedos cor- 
tos; alrededor de los ojos tiene un espacio sin plumas. Se conoce una sola es- 
pecie que habita en el África, y se alimenta de reptiles, sobre todo de culebras 
venenosas, de las que destruye gran número, colocando uno de sus pies detrás 
de la cabeza del reptil y dándole en esta un picotazo. Los viajeros le han dado 
el nombre de serpentario, mensajero y secretario, G. serpentarius L. Se pre- 
tende hoy aclimatarlo en aquellos paises, donde abundan las culebras veneno- 
sas, como la Martinica, para que impida la excesiva multiplicación de estos 
reptiles, cuya picadura es mortal para el hombre. 

Familia de las vultúridas. Las vultúridas tienen el pico encorvado úni- 
camente en la punta, las uñas algo embotadas ó romas; los ojos laterales, des- 
provistos de cejas salientes; el dedo externo unido en la base al de en medio 
por una corta membrana. 

El tener el pico y las garras mas débiles que las falcónidas influye en que 
estas rapaces no sean tan temibles para los osteozoos; prefieren además la 
carne muerta y solo en el caso de no encontrar cadáveres, atacan á los ani- 
males vivos. 

Como todos los zoófagos pueden estar mucho tiempo sin tomar alimento, 
pero cuando lo encuentran en abundancia, se hartan en términos que no pue- 
den volar, y el buche que es de gran capacidad, les forma un abultamiento 
en la base del cuello. Sus alas son larguísimas; el vuelo muy elevado y sos- 
tenido: se remontan formando espirales y llegan á perderse de vista, no obs- 
tante el que todas ellas son de gran tamaño. Se las encuentra reunidas en ban- 
dadas, pues son sociables. Alimentan á sus hijuelos con la carne que llevan en 
el buche y que vomitan delante de ellos, no permitiéndoles la debilidad de sn<! 
garras llevarles presas vivas como las falcónidas. 

Los grifos, Gypaetus Siorr (y 6'^, buitre, áexóc, águila) tiene la cabeza y el 
cuello cubiertos de plumas, y tapadas las ventanas de la nariz por alguna.s 



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AVES. RAPACES. 235 

cerdas diluidas hacia adelaute. Participa este género de la naturaleza de la 
fauíiiia anterior; asi es qne no tan solo se alimentan de cadáveres, sino que 
siieJen despeñar las cabras , g^amuzas, etc. para comerlas después. Una sola 
especie se conoce, llamada cientííicamente C. barbatus L. (fig. 1(56) por un me- 




Figura 166. C^(íe¿r«n/o-Aue<os (Gypaclus barbatus L.). 

choQ de cerdas que tiene la mandibula inferior. Los romanos Ja denominaban 
Qssifraga; habita en las montañas elevadas de Europa y África: se la encuentra 
en Guadairama y sierra de Credos, donde le dan el nombre de quebranta- 
kuaos. 

Los buitres, Vultur L. {vultury nombre latino de estas aves), se distingue 
por tener el cuello y la cabeza, ó á lo menos esta , desnuda ó cubierta cuando 
mas por un plumón muy corto. Su aspecto es repugnante, en lo que puede 
también influir lo que se conoce acerca de sus costumbres y la fetidez del li- 
quido que les fluye de las narices, mientras dura la digeslion. Son sin embar. 
g^o útiles al hombre aun cuando indi- 
rectamente, porque limpian la tierra de 
iiaa porción de materias animales en 
putrefacción, cuyos miasmas pudieran 
iicrle nocivos. De sus especies, habi- 
tan en España el buitre leonado, V. 
fulvusL. (fig. 167) y el pardo, V. ci- 
nereus L. , que se hallan ci> sitios 
agrestes y quebrados, presentándose 
tan luego como descubren el cadáver 
de u :a caballeria ó el de otro mami- 
tero de gran tamaño, advertidos por 
el olfato como creen algunos, ó por el 
órgano de la vista que es lo mas pro- 
bable. También se encuentra en Es- 
|íaña el alimochey V, percnopterm L., cuyo pico débil y cuello cubierto de plu- 
mas le distinguen de las especies anteriores, por lo que muchos forman con él 
otro género: es blanco y tiene las alas negras. Entre las especies exóticas me- 
rece particular mención el cóndor, V. gryphus L., que habita en los Andes y 
acerca del cual se han repetido tantos hechos fabulosos. Su tamaño es mayor 
que el de los buitres y ataca algunas veces á los animales v¡\ os cuando no en- 
rtienlra cadáveres: su color es negruzco, en la base del cuello tiene un collar de 




Ki^iira 167. HuUvc \\u\1\it fulvns /..). 



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23G ZOOiiUAiaA. OSTEOZOOS. 

plumas blancas semejante al que se advierte en muchos buitres, en el pico 
y parte superior de la cabeza hay unas carúnculas carnosas á io que alude el 
nombre Sarcoramphm (aáp^-japxó^, carne, ^áfjupoc, pico) con que le distinguen 
alj5:unos ^'^enéricamente: en la descripción que hicieron los mejicanos á López 
de Gomara del ave que llevaba pintada Motezuma en sus estandartes, se puede 
reconocer esta vultúrida. 

OiiüK.N li.' — Trepadoras. 

Kstá caracterizado este ^^nipu pi incipalmenle por la disposición de los dedos 
de las extremidades abdominales, pues el externo está dirigido hacia la parle 
posterior , ó es versátil, ó se encuentra reunido al dedo de en medio hasta la 
penúltima articulación. El eslornon presenta en su borde posterior escotaduras 
algo profundas, siendo en general las alas cortas y poco elevados los tarsos. 

Casi todas las especies se alimentan de insectos; algunas, notables por el 
(Miorme desarrollo del pico, mezclan con los insectos avecillas ó pequeños raa- 
mííeros y también frutos blandos. Consecuencia de esta alimentación es el tener 
la molleja poco musculosa, el tubo digestivo corto y los ciegos apenas des- 
arrollados. 

El nombre de trepadoras que se les da, indica la locomoción especial de 
muchas de ellas , que teniendo el dedo externo versátil ó dirigido hacia atrás 
les ayuda para trepar á lo lar^o del tronco de los árboles, buscando de este 
modo su alimentación . 

La mayor parte se ausentan de los paises templados durante el invierno, 
yendo á los intertropicales, en los que en todas las estaciones encuentran in- 
sectos con mas ó menos abundancia. 

* Mr. de Blainville daba mayor extensión á este orden, comprendiendo en 
él las especies que diüeren de los pájaros por la disposición de sus dedos; asi 
es «lue incluía también á los vencejos y chota- cabras, (pie tienen mayor analo- 
^^ia con las golondrinas, y que por lo tanto es prelerible colocar en el orden 
cuarto. 

Pueden dividirse las trepadoras en dos secciones atendiendo á la disposición 
de sus dedos y están caracterizadas del modo siguiente: 

StCClOXES. 

- o i L>edu externo versátil ó dirigido U.icia atrás. . i' ZigodáciUas, 
Trepadoras. P«^" externo unido al de en medio bástala, ^ - ^. «d¿c<//as. 
*^ ( penúltima falange \ 

ShccioN I"*. — Zigodáctilas. 

Los caracteres de esta sección son el tener el dedo externo dirigido hacia 
atrás ó versátil, es decir, (pie á voluntad del ave puede dirigirse atrás ó 
n de I ante. 

El nombre de zigodáctilas proviene de dos palabras griegas (K^V<^, yugo, 
par, áaKxúXoc, dedo) (pie indican esla disposición de los dedos. 

En este grupo están compiondidas las verdíHiorns Irepadorns, aun cxurnio 



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AVES. TREPADORAS. TM 

no todas lo sean, pues no obstante la disposición favorable de los dedos, alg^u- 
ñas nunca se sirven de ellos para esta locomoción especial. 

Entre los g^éneros notables comprendidos en esta sección están los cuclillos 
Cuculus (L. xóxxuj, nombre grieg:o del cuclillo) fáciles de disting^uir por su pico 
corto, las mandíbulas arredondeadas y la superior ligeramente encorvada; 
las pennas timoneras en número de doce : la lengua poco protráctil y retráctil. 
Los cuclillos se alimentan de insectos, y alg^unas especies exóticas de miel, 
que les g-usta mucho. No trepan y se mantienen en las ramas de los árboles, 
prefiriendo los poco elevados ; pero bajan rara vez á tierra, pues sus extremi- 
dades abdominales son cortas. Dos especies se encuentran en España durante 
la primavera y el verano, la una llamada vulgarmente cuco ó cuclillo real, C, 
glaudarius Gm. y el cuclillo común, C. canorus L.; esta abunda en toda Euro- 
pa, la primera solamente en las partes meridionales. 

Es notable el cuclillo por el modo particular de criar á sus polluelos. En 
la época del celo no se reimen por parejas y la fecundación depende de en- 
cuentros casuales. La hembra no construye nido; sino que deposita el huevo 
en tierra. Lo coje con el pico y lo introduce en la parte superior del esófago, 
para llevarlo al de algún pajarillo insectívoro, sin que nunca se equivoque y 
lo conduzca al de uno que sea granívoro: los mirlos, tordos, petirojos, cur- 
rucas y hasta los reyezuelos, suelen ser los padres adoptivos de este ser 
abandonado en la apariencia; pero que realmente no lo está, pues la hembra 
nunca se separa á grande distancia de los nidos en que deposita los huevos, 
y si observa que no son incubados con la misma asiduidad que lo^ demás, 
aprovecha la primera ocasión en que abandonan los pajarillos el nido , y lo 
lleva á otro en que sea mejor cuidado. Como el cuclillo tiene un tamaño ma- 
yor que el de las aves en cuyo nido es educado, no podrian los padres alimen- 
tar la familia y tendrían todos los hijuelos que sufrir por la falta de alimentos, 
si el cuclillo no se valiese de im medio tan ingenioso como cruel , para des- 
euibarazarse de aquellos. Se introduce debajo de uno de sus hermanos adop- 
tivos de manera que quede sobre la espalda; el cuclillo le sostiene elevando 
las alas, se acerca al borde del nido y levantando de repente la parte anterior 
del cuerpo hace que se escurra y caiga fuera de él: repite la misma operación 
con los demás hasta quedar solo en el nido, y en este caso consume todas las 
provisiones que traen los pajarillos. Cuando está en disposición de volar, mar- 
cha con su madre que en todo este tiempo no se ha separado de los alrededores. 

El canto del macho se reduce á la sílaba cu repetida , y de él se deriva el 
nombre que ha recibido esta ave en casi todas las lenguas. 

Los picos, pitos, pico-barrenos , pico-relinchos ó pico-carpinteros, Picus L. 
(picwi, nombre latino de estas aves), están caracterizados por tener tan solo 
diez pennas timoneras, todas ellas rígidas y dcsí^astadas por la punta, la Icn- 
f;ua muy protráctil, lo cual depende de la grande extensión de las asías mayo- 
res del hióides, que se encorvan por detrás de la cabeza, llegando hasta la 
base de la mandíbula superior {fig. 168); la lengua en la punta tiene algunas 
espinillas rígidas y dirigidas hacia la parte postericir; su saliva es muy visco- 
sa y amarillenta; el pico recto, anguloso y cuneiforme en la punta. Abundan 
las especies de este género y habitan en los bosípiesde entrambos continentes. 
Son animales solitarios que trepan por los troncos (\o los árboles formando es- 



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238 ZOOGKAFIA. OSTEOZOOS. 

pirales, y golpean con el pico la corteza para hacer salir los insectos que se 
abrigan debajo de ella ó en sus grietas : les sirve eficazmente en esta opera- 
ción la cola , compuesta tan solo de diez pennas , pero todas con el mástil rigi- 




' y' 



Figura 168. Calatera de pico (1). 

do que apoyan contra la corteza (por lo que están gastadas por la punta) y 
sostienen en parle el cuerpo ; se apoderan de dichos insectos con la lengua por 
medio de las espinillas en que termina ó por la saliva viscosa de que está ba- 
ñada. Anidan en los troncos medio podridos de los árboles , agrandando las 

cavidades con su pico que es robusto y duro. 
Se conocen varias especies en Europa; la 
mayor es el P. martins L. , de color negro 
con algunas plumas de un encamado vivo 
en la cabeza; el pico verde, P. viridis L., 
llamado asi por el fondo verdoso de su plu- 
maje , se encuentra en España , como también 
los P. major L., minor L., medius L. (fig, 169). 
El género Yuns L. {jynx ó yunx, nombre 
latino de esta ave) tiene grande analogía con el 
anterior, del que se distingue por su pico ar- 
redondeado, y las timoneras flexibles y enteras 
en la punta , pero la estructura de la lengua es 
semejante á la de los picos. Una sola especie 
habita en España y en el resto de EMio()a , el Y. torquilla L. , llamado hormi- 
guero ó torcecuello por alusión á sus costumbres : su coloración es poco bri- 
llante; su tamaño el de un mirlo. 

El género Rhamphastos L. (,6íjjloo;, pico) ó los tucanes, tienen el pico tan lar- 
«:o y grueso que apenas podria sostenerlo el animal , si los huesos que lo for- 
man no estuviesen compuestos de sustancia reticular sumamente ligera: las man- 
díbulas son dentadas en sus bordes; sus pennas timoneras no son rígidas ni es- 
tán gastadas en su extremidad libre; la lengua esmuy estrecha con papilas late- 
rales córneas y prolongadas, que le dan el aspecto de una pluma. Lases|jc- 
cies de este género, de gran tamaño, habitan tan solo en América. Al señor 
Azara se debe lo poco que se sabe acerca de sus costumbres. Se las encuentra 
sobre los árboles y se alimentan de pajarillos y huevos en el tiempo de la 
puesla , y de frutos blandos en lo restante del año. Como su lengua, poco vo- 
luminosa , es casi inútil para la deglución, arrojan los frutos á lo alto y los 
reciben con la boca abierta, de modo que por su propio peso llegan hasta la 
parte anterior del esófa^ro. Su coloración varía , imas veces es verdosa con 




Figura '69. Picus medias L. 



i\} I. , líMigna ; K. , hió¡flf*5. 



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AVES. TREPADORAS. 239 

manchas ó fajas encarnadas ó amarillas, azules, ele; ó son negras con las 
plumas de la garg^anta y á veces las cobijas de la cola revestidas de brillantes 
colores y con las barbillas separadas. Los brasileños y peruanos empleaban 
esta parte de la piel en la construcción de tapices de un precio elevado. El R, 
viridü L. , toco Gm. , Azaree Vieill. son especies comunes : Oviedo hace men- 
ción de ellos con el sig^nificativo nombre de picudos, é Indica la estructura de 



su lengua. 



Sección 2.* — Sindictilas. 



Se distingue esta sección de la anterior porque el dedo externo está unido 
al de en medio hasta la penúltima falange; á esto hace referencia su nombre 
compuesto de dos palabras griegas (<júv, juntamente, fiáxxuXoc, dedo). 

Es este carácter, aun cuando fácil de apreciar, de no grande importancia 
y por eso se ven reunidos géneros que tienen entre si muy poca analogía. Las 
aves comprendidas en este grupo apenas pueden trepar , la mayor parte no lo 
verifican. 

Los calaos, Buceros L. (poOc, buey, x¿pac, cuerno), presentan alguna se- 
mejanza con los tucanes; su pico es muy grueso, aserradas las mandíbulas, y 
la superior muchas veces con una protuberancia en la base de gran tamaño y 
de forma variable. Habitan en los países cá- 
lidos del antiguo continente; son de gran 
tamaño, se les encuentra en los árboles, rara 
vez bajan á tierra, y se alimentan de insec- 
tos, pajarillos, roedores, etc. El B. hydro- 
corax L. , de las islas Filipinas, y el B. /m- 
natus Temm. (Jig, 170), de Java, tienen 
prominencias en la base del pico, y carece 
de ellas el B. bengalensis Levaill. 

Los abejarucos , Merops L. (H^époí^, nom- 
bre griego de una ave) , están caracteriza- 
dos por tener el pico proporcionado , angu- 
loso y ligeramente encorvado en toda su 
longitud. Se alimentan de abejas y otros h¡- 
nienópteros que persiguen al vuelo, son in- 
cansables en este ejercicio, reposando rara 
vez , y en las ramas mas elevadas de los ár- 
boles. Su piel gruesa les protege de las pi- 
caduras de los insectos, y para comer la 
carne de algunas especies, que es sabrosa, se necesita antes desollarlos. Se 
conoce en Europa una, designada con el nombre de abejaruco , M, apiaster L., 
verdoso, con la cola y alas azuladas, amarilla la garganta y el lomo de \m 
rojo oscuro; es perjudicial por claran número de abejas que destruye, por lo 
que se la persigue. Anida en las orillas de los rios en agujeros formados por 
otros animales, ó por él mediante su pico y patas. 

Los alciones. Alcedo L. {alcedo, nombre latino de un ave), están caracteri- 
zados por tener el pico largo, robusto, anguloso y recto en toda su extensión: 
sns ;ilas y piernas son cortas: habitan en el antiguo y nuevo continente y se 




Figura 170. Buceros íunalut Temm. 



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240 Z(Km;KAF[A. osteozoos. 

aliineiilan f^eiieriiliiieiile ile peces, para lo cual están espiando el inslanle ou 
qiio se aproxima uno á la siiiierficie y se precipitan sobre él como una flecha, 

saciándolo á la orilla para tragarlo entero si os 
pequeño, ó dividirlo en pedazos si es muy 
í^rande. Observadas estas costumbres en la es- 
pecie que se encuentra en España y en casi 
toda la Europa , se le ha dado el nombre vul- 
f^ar de martin-pescador , A. i^ida L. (fig. 171 ); 
es del tamaño de un gorrión, azulado por en- 
cima con puntos ó cayas transversales negruz- 
cas, y rojizo por debajo; pero aunque sus co- 
Figura 171. Martin-pescador '^^es son vivos, no es ave bonita por no ser bien 
(Alcedo ispida L.j. proporcionada, pues su pico es muy largo, y 

la cola y pies muy cortos. Antiguamente había 
acerca de esta ave diversas preocupaciones; tales eran la de que anunciaba el 
buen tiempo , que se dijigia después de muerta hacia el punto por donde so- 
plaba el aire, que su nido estaba compuesto de espinas de peces y flotaba en 
las aguas; pero osle os soniojanto al de los abejarucos y le establece en \os 
mismos sitios. 

Orden 4." — Pojaros. 

Los caracteres de este orden son el tener el pico débil si está encorvado, 
y recto cuando es robusto: las uñas medianamente desarrolladas y no muy 
agudas: los tarsos cortos, tres ó los cuatro dedos dirigidos hacia adelante, 
enteramente libres ó reunidos tan solo en la base por una corta membrana. 

Como se puede notar, lodos estos caracteres apenas sirven mas que para 
hacer que no se confunda este grupo con los demás: son negativos y así no se 
debe estrañar que se encuentren reunidas en él especies poco análogas. Fué 
establecido por Linnéo, y aun cuando naturalistas posteriores han querido 
hacerle mas compacto , separando algunos géneros , apenas es esto posible, 
porque se advierten cambios insensibles de forma, que conducen desde uu 
;;énero á otro, no muy afine á primera vista. 

Poco se puede decir en cuanto á la organización general y costumbres de 
las especies en él contenidas. Su régimen alimenticio es vario; consiste unas 
veces en la carne de los cadáveres que encuentran, en pequeños osteozoos do 
t|ue se apoderan con facilidad, en insectos, bayas y semillas; y según que 
predomina una ú otra alimentación se advierten casi siempre modificaciones 
análogas en el pico. 

Las alas de los pájaros por punto general son de mediana longitud, y su 
vuelo por consiguiente no puede ser muy sostenido. Es característico en casi 
lodos ellos el modo de andar: tienen los tarsos cortos, y cuando están en tier- 
ra , lo cual sucede pocas veces , caminan por una serie de saltitos. 

Son monógamas casi todas las especies, asi es que el macho se suele ocupar 
con la hembra en la construcion del nido , incubación y cria de los polluelos. 
Colocan generalmente aquel en los árboles 6 arbustos en cuyas ramas se les 
\ é con mas frecuencia. « 

A esto orden perlonccn Ins aves cantoras por excelencia, y muchas ojoon- 



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AVES. PÁJAROS. 241 

tan viajes periódicos, mudando de clima según la estación y la abundancia ma- 
yor ó menor de alimentos. 

Este g^rupo es el mas numeroso de la clase, y las especies son en g^eneral 
pequeñas, no pasando de mediana magnitud las mayores. 

La clasificación adoptada para este orden es con corta diferencia la de Cu- 
vier: se ha incluido en el anterior la familia de los sindáctilos, y siguiendo la 
opinión de Blainville, se separan los géneros Corvus^ Paradiscea y otros aná- 
logos de la familia de los fringílidos para constituir otra, la de los córvidos; esta 
debe colocarse á la cabeza del orden. 

La distribución , pues, de este en familias, será la siguiente: 

FAMILIAS. 



Ordbn 4.® 



, Pico grueso, largo, comprimido; inandn)ula superior | 

angulosa y cortante en sus bordes; ventanas de la | Córwdot. 
nariz casi siempre cubiertas por pcijueñas plumas. | 
I Mandíbula supenor provista de un diente ó escota* i ^ . „.^ 

^«^^r<»^e la pinta \Motacihdoi. 

iDéA^J^ < Pico corto y deprimido; mandíbula superior encor- < „. „ . . 
A-ajaros. \ ^^^^ ^^^^^ ^^ j^ ^^^^^^ ^^^ ^^^^^^ ^y escotadura. I «'^'*^'^^*- 

i Pico recto, algo grueso y corto; mandíbula superior ( „ . ... . 

f recta; siislSrifes enteros... .^ . . . . I ^'»^''^'- 

I Pico largo y delgado; mandíbula superior sin dien- < « .... 
^ le ni escotadura ' iroqumaot. 

Familia de loe córvidos. Está caracterizada esta familia por tener el 
pico largo, grueso y comprimido: los bordes de ambas mandíbulas cortantes, 
la superior con un ángulo en el lomo y las ventanas de la nariz casi siempre 
cubiertas por plumas rígidas que semejan pelos , ó por otras cortas y suaves. 

Esta familia comprende los gigantes del orden y es por lo tanto muy poco 
numerosa en especies: su pico robusto les permite alimentarse de cadáveres 
de grandes mamíferos; pero mezclan con las sustancias animales las bayas de 
diversos vegetales : no es muy sostenido su vuelo; algunas sin embargo tienen 
una grande resistencia en esta locomoción. 

Están confundidos los córvidos con los fringílidos en la clasificación de 
Cuvier; pero es indispensable separarlos, entre otras razones, porque su pico 
robusto les permite tener una alimentación muy diversa. 

El género tipo de esta familia es el Corvus L. {corvus, nombre latino de 
estas aves) ó los cuervos, que se distingue por la robustez del pico y tener la 
mandíbula superior medianamente encorvada cerca de la punta : las ventanas 
de la nariz están cubiertas por plumas rígidas, echadas á lo largo de ella, las 
que impiden el que en las fosas nasales se introduzca el polvo. 

Las especies comprendidas en este género son notables por el instinto que 
tienen de formar almacenes, en los que no solo depositan sustancias alimenti- 
cias, sino todos los objetos brillantes que encuentran á mano, aun cuando les 
sean inútiles. 

Este género ha sido dividido en tres subgéneros atendiendo á algunas par- 
ticularidades que presentan el pico y la cola : en los cuervos propiamente dichos, 
Corvus L. , el pico es robusto y la cola cuadrada ó arredondeada en la punta. 
Casi todas las especies son de color negro intenso. Se encuentra en toda la 
Europa y en varios otros puntos del antiguo continente el cuervo , C. corax L., 

3i 



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:' / 




2-12 ZOÜGriAFIA. ÜSTEOZOOS. 

que vive por parejas, formando bandadadas numerosas después de la cria de 
sus hijuelos y que se le vé alguna vez en estado doméstico por la facilidad con 
((ue aprende á repetir alg-unas palabras; se encuentra también en España la 
especie llamada ^rajo, C. frtigilegus L., y la graja, C. corone L. El subg^énero 
de las urracas, Pica Briss., se distingue por tener el pico mas débil y la man- 
díbula inferior casi recta cerca de la punta; la cola es larga y escalonada: la 
urraca f marica, picaza , picaraza, C. pica L., de color negro aterciopelado, 
con el vientre y parte de las alas blancas, abunda en Europa y se la vé algu- 
na vez en domesticidad , teniendo las mismas cualidades que el cuervo ; se de- 
fiende con vigor de los gatos, perros y demás animales domésticos: en Espafia 
se encuentra también el rabilargo, C. Coofei Bonap. Los arrendajos, Ganvlus 
Briss., tienen ambas mandíbulas encorvadas hacia la par te^ inferior y la cola 
mas ó menos arredondeada. El arrendajo, C. glandariusL. , común en toda 
Europa, es de color ceniciento pardusco, mas oscuro por la parle superior, con 
algunas plumas eréctiles en la cabeza y una mancha azul sobre las alas con 
lineas transversales de azul mucho mas oscuro: habita en los bosques espesos 
y se alimenta de los frutos de diversos árboles. 

Las aves del paraiso , ParadisceaL. {'paradisuF, 
paraíso) se distinguen por tener las ventanas de la 
nariz cubiertas por plumas cortas y aterciopela- 
das: habitan en las Molucas y Nueva Guinea; lla- 
man la atención por los brillantes colores de que 
eslán adornadas y por los penachos que les for- 
man algunas plumas, sobre todo las de debajo de 
las alas y las cobijas de la eola; se alimentan de 
insectos, mezclando con ellos también los frutos de 
algunos árboles. Una de las especies mas conoci- 
das es la P. apoda L. {fig, 172), así llamada por- 
que los habitantes de los países donde existe, 
acostumbran quitarle las patas antes de entregarla 
al comercio, lo que dio origen á que en la época 
del renacimiento se creyese que carecía de pies, 
y de aquí las consecuencias falsas que dedujeron. 
Decían que estaba volando durante toda su vida, que se alimentaba del rocío, 
que la hembra depositaba los huevos sobre el dorso del macho en una cavidad 
especial y que en ella los incubaba. Es de color blanco teñido de amarillento 
ó pardusco en algunas partes, pero lo que mas llama la atención son las magní- 
ficas plumas de los hipocondrios, prolongadas, y cuyas barbillas no se unen 
entre sí. Se usa todavía de esta ave como objeto de adorno en el tocado de 
las señoras. Algunas otras especies se conocen, tales son la P. regia L. , su- 
perba L. , magnifica L. , etc. , cuyas denominaciones aluden á lo raro de sus 
adornos ó á la brillantez de su coloración. 

Familia de Iob motacilidos. Los motacílidos (dentirostros Cuv. ), se distin- 
guen por tener la mandíbula superior con un diente, ó por lo menos con una 
escotadura cerca de la punta: influye esto de tal modo en su régimen alimen- 
ticio, que las especies de un tamaño algún tanto considerable, atacan á otras 
aves pequeñas ó á los reptiles, y las mas débiles se alimentan casi exclusiva- 




Figura 174. Ave del par ai xo 
(Paradissca apoda L.). 



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AVES. PÁJAROS. 243 

mente de insectos. Esta famiJia es una de las mas numerosas del orden: du- 
rante el buen tiempo habitan los países templados donde crian sus hijuelos, 
y pasan el invierno en los cálidos, donde encuentran con abundancia el ali- 
mento que les conviene. 

Pertenecen á esta familia las pega-rebordes ó alcaudones, Lanius L. {lanius, 
carnicero) caracterizados por tener un diente bástanle pronunciado cerca de 
la punta de su mandíbula superior que es robusta. Son los mas carniceros de 
la familia; valientes hasta deg^enerar en temerarios, atacan algunas veces á 
aves de un tamaño superior al suyo, á los gazapos y después de abrirles el 
cráneo á picotazos y devorarles el cerebro, los dividen en pedazos llevándose 
una parte al nido para su alimentación y la de sus hijuelos. Cuando encuen- 
tran abundancia de insectos, lagartijas ú otros animales pequeños, los van 
colocando en las espinas de diversos arbustos, como el espino, la cambrone- 
ra , etc. , donde saben encontrarlos en la época en que los necesitan , y de aqui 
los nombres de verdugo, desollador, que reciben en algunos puntos. Se cono- 
cen en España diversas especies, como el L. excubitor L., meridionalis Temm., 
rufus Br., etc., que todas ellas están ausentes durante el invierno. 

Los tordos, Turdus L. {turdus, nombre latino de algimas especies de este 
género), tienen el pico recto, un poco comprimido, con una escotadura visible 
en la mandíbula superior: se conocen varias especies en este género, todas 
ellas desconfiadas, difíciles por lo tanto de cazar, que se alimentan de insec- 
tos y frutos tiernos de diversos vegetales. Se da el nombre particular de tordos 
ó zorzales á las que presentan manchas numerosas y pequeñas en su colora- 
ción, y el de mirlos á las que tienen un color uniforme ó solo grandes man- 
chas de otro. Entre. los primeros está la charla, T. viscivorus L., el zorzal, T. 
mustcus L. , el tordo , T. pilansh., elmalvis , T. iliacus L. , esf>ecies todas 
muy afines y apreciadas, principalmente en el otoño, por el sabor esquisilo de 
su carne: entre las segundas el mirlo, T. merula L. de color negro é negruzco, 
con el pico y pies amarillos, muy buscado también como alimento, y que se 
suele tener en domesticidad por su canto, que es un silbido bastante dulce y 
agradable. 

Las oropéndolas, Oriolus L. {oriolus, nombre latino de un ave), tienen 
grande analogía con I05 anteriores, pero el pico es mas grueso y prolongado, 
los tarsos mas cortos, y mas largas las alas; todas las especies tienen una co- 
loración brillante; en la de Europa los machos son de color amarillo vivo 
{fig, 173), con las alas y casi toda la cola de un negro aterciopelado; las hem- 
bras y los machos jóvenes tienen en vez del color amarillo el verdoso, y el 
negro está reemplazado por el pardo. Esta especie, conocida científicamente 
con el nombre de O. gálbula L. , se encuentra en lo interior de los bos- 
ques, á distancia de los sitios habitados, al revés de lo que sucede con los 
tordos. 

El género mas importante y numeroso de la familia es el de las motolitas, 
Motacilla L. {motacilla, nombre latino del aguza-nieves), caracterizado por su 
pico delgado y puntiagudo , con la mandíbula superior ligeramente escolada 
cerca de la punta , tanto que en algunas apenas es visible tal escotadura. 

Comprende este género gran número de especies tan afines unas á otras 
que es muy difícil su distinción. Se alimentan casi exclusivamente de inseclos 



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244 



ZOOGRAFIA. OSTEOZOOS. 



y enlre ellas las hay notabilísimas por su caato : la mayor parle se ausentan 
de los países templados durante el invierno. 

Se ha subdividido este género en varios grupos , considerados por unos so- 
lamente como subgéneros , por otros como verdaderos géneros; entre los mas 
importantes está el de las sihias, Sylvia Lath. , que tienen el pico mas alto 
que ancho en la base y medianamente robusto: á este grupo pertenece el pe- 
tirojo, M. rubecula L. , asi llamado por el color rubiginoso que cubre toda la 
parte anterior del cuello y la superior de la pechuga. 

Es interesante también el de las currucas , Curruca Briss., en el que el pico 
es mas ancho que alto en la base y mas delgado en la punta : en este grupo 
está el ruiseñor, M, luscinia L., poco notable por su coloración, pues es pardo 
por encima y ceniciento por debsgo, pero que está dotado de facultades admi- 
rables para el canto; llega á Europa en el mes de marzo y establece su nido 




Figura 175. Oropéndola macho y hembra (Oriolus gálbula L,), 

en los bostjucs solitarios y espesos, y sitios acuáticos si los encuentra; desde 
que empieza la hembra la incubación se coloca el macho sobre una rama pró- 
xima y con el objeto al parecer de hacerle mas llevadero su trabajo, desplie^ra 
toda su riqueza de melodías; no interrumpe su canto durante la noche, lo que 
ha contribuido en gran manera á hacerle distinguir de las demás aves; luefro 
que termina la incubación» no se le oye mas que \\\\ grito ronco y desapacible. 
Se acostumbra con dificultad á vivir enjaulado si ha sido cogido adulto, pero 
de joven, alimentándole con carne picada y larvas de insectos, se acomoda ;i 
la esclavitud y se puede gozar, aunque por brev(» tiempo» de su canto. Perír- 
nece también á osle í^^rupo la curruca, M. curruca L., y otras varias que osla - 



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AVES. PÁJAROS. 245 

biecen su nido en los sauces, cerca de los arroyos, donde encuentran con nías 
frecuencia el alimento que les conviene. 

Los reyezuelos , Regulus Cuv., se distinguen por su pico muy delgado y las 
plumas eréctiles, que casi siempre adornan su cabeza. Es común en los alrede- 
dores de Madrid el R, ignicapillus Brehm, una de las aves menores que se en- 
cuentran en Europa. 

Por último, se forma también un grupo con las nevatillas, caudatrémulas, 
lavanderas, aguza-nieves, pastarcitas, martinesdel rio, etc., MotacillaL., pues 
todos estos nombres se dan á algunas especies , caracterizadas por su pico 
delgado, cola y tarsos largos: es común en toda Europa una especie, la M» 
alba L., de color ceniciento con algunas partes del cuerpo gris mas ó menos 
oscuro; algunos individuos de ella suelen pasar el invierno en los países tem- 
plados, buscando su alimento debajo de la nieve y de aqui ciertos nombres con 
que son vulgarmente conocidos. 

Familia de los himndinidos. Los hirundinidos {fisirostros Cuv.) tienen 
el pico corto y deprimido , la mandíbula superior encorvada en la punta, sin 
escotadura alguna, y la boca muy hendida. 

Se alimentan tan solo de insectos que persiguen al vuelo con una rapidez 
admirable, pues los órganos destinados á esta locomoción adquieren gran des- 
arrollo : el esternón está casi completamente osificado en su parte posterior. 
y las alas son larguísimas. 

Esta familia es poco numerosa, y sin embargo algunos separan ciertos gé- 
neros para incluirlos en grupos diferentes, ó formar familias especiales, á se- 
mejanza de lo propuesto por Blainville. 

Entre ellas hay unas que son diurnas y otras nocturnas; en estas como en 
todas las que tienen tales costumbres, son grandes los ojos y muy flexibles los 
plumas, de lo que resulta que al tiempo de volar apenas hacen ruido. 

Uno de los géneros que comprende especies diurnas, es el de Iñs golondri- 
nas, Hirundo L. {hirundo, nombre latino de estas aves), que tienen tres dedos 
dirigidos hacia adelante y uno hacia atrás; las alas (cuando están plegadas) 
son casi tan largas como la cola , que es bifurcada. Se conocen varias especies 
de golondrinas que pasan en Europa la primavera y el verano, y en los paí- 
ses mas cálidos el invierno : particularidad puesta hoy día fuera de toda duda 
y que dio origen á discusiones animadas entre los naturalistas de fines del si- 
glo pasado, pues que creían algunos que permanecían en los países templados 
durante el invierno en una especie de sueño letárgico y hasta que invernaban 
debajo del agua. De estas especies unas 
se acercan á las habitaciones del hombre 
para construir su nido y otras por el con- 
trario prefieren la soledad : entre las pri- 
meras está la H, urbica L. y la H. rustica 
L. (fig. 174). Estas dos construyen el nido 
con barro, que mezclan con su saliva , la 

cual contribuye á darle consistencia: se- *■>!?"'» J74 Golondrino (Hirundo ruslicai,.). 

gun la opinión de muchos se reúnen varias 

para fabricar uno solo, y también para defenderse de sus enemigos. Como oslas 

avps son enteramente inocentes para el hombre y aun le proporcionan algún 




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246 ZOOGRAFIA. OSTEOZOOS. 

Iienefício destruyendo uua canüdad iDmeosa de dípteros , no se les causa dafio 
alguno y antes bien se las protege. La H. riparia L. y la H. rupestfHs Scop, se 
alejan de los sitios habitados por el hombre, pero sus costumbres son seme- 
jantes á las de las anteriores. 

Se las vé durante todo el dia atravesar repetidas veces el aire en persecución 
de los insectos para su alimento y el de sus hijuelos. Entre las especies exóticas 
liay un pequeño grupo conocido con el nombre de salanganas (Collocalia Gr.) 
al que pertenecen la H, fuciphaga Thunb., de las islas de la Sonda y Malaca, 
<iue es la mas común; la ff. esculenta L. , la mas antiguamente conocida ; y la 
//. troglodítes Gray, que habita en las Islas Filipinas : en vez de construir su 
nido con tierra, se valen estas especies de un liquido segregado en el buche, 
análogo al que sirve á las demás para dar consistencia á los suyos; circuns- 
tancia desconocida de los antiguos naturalistas que atribulan á una prepara- 
ción del jugo de un árbol, de las holoturias ó de diversos fucos ó sargazos la 
materia de que s^ sirven las salanganas. Son comestibles estos nidos, y 
los aprecian tanto los chinos que los han pagado algunas veces á peso 
de oro. 

Los vencejos, Cypselus Illig. ()tú<l/eXo(;, golondrina), se distinguen de las go- 
londrinas y de todos los demás pájaros por tener los cuatro dedos dirigidos 
hacia la parte anterior. Sus tarsos son muy cortos, y las alas mucho mas lar- 
gas que la cola, la cual se halla profundamente bifurcada. El vencejo, C. apus 
L. , se encuentra en toda Europa, pero como las golondrinas, pasa el invierno 
en países mas cálidos. Se le vé volar durante el dia en numerosas bandadas y 
describir círculos persiguiendo los insectos y dando al mismo tiempo pene- 
trantes gritos. También se halla en las altas montanas otra especie menos 
común que la anterior, llamada C. melba Gm. 

Los chotacabras, Caprimulgus L. (capra, cabra, mulgere, ordeñar), á 
iliferencia de los anteriores son nocturnos y durante el crepúsculo es cuando 
se les vé salir de sus escondites para perseguir á los insectos nocturnos como 
ellos. Su boca es muy grande y la mandíbula superior presenta en la base 
algunas cerdas rígidas (fig. 175), que contribuyen á que les sea mas fácil la 
caza de los expresados insectos. Los nombres , tanto 
científico como vulgar, con que se les designa, provie- 
nen de una preocupación que hay en muchos puntos; tal 
es el que se introduce en los rebaños de cabras para ma- 
mar , pero no llevan otro objeto que el de apoderarse 
Fignra i75. Cabeza de ^^ varios insectos que van siempre con los rumiantes 
chuiacabras (Caprimul- indicados. La especie que se conoce en casi toda Euro- 
gus europ u . . ^^ ^ ^^^ habita también en el norte de la Península, es 
el C. europceus L. , pero en el resto de ella está reemplazado por el C.rtt/fco//is 
Temm. , así llamado por la lista rojiza que tiene en la base del cuello. 

Familia de los fringilidoB. Los fringílidos (conirostros Cuv.) se distinguen 
de los demás pájaros por su pico recto y algún tanto grueso, sin estarencorva- 
(la la mandíbula superior, ni presentar escotadura alguna. Su pico corlo, |>ero 
robusto, les permite alimentarse de semillas y algunas otras partes duras do 
los vegetales, y destruyen innumerables insectos al mismo tiempo que consu- 
men gran cantidad de semillas. No sobrestUen, como las golondrinas, por su 




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AVES. PÁJAROS. 247 

alto vuelo, sino que en ellos este es mediano como en los molacilidos. Son tam- 
bién numerosos , é igualmente algunas especies llaman mucho la atención por 
su canto variado y armonioso. 

Entre los géneros principales están las alondras, Álauda L. (alauda, nom- 
bre latino de estas aves), caracterizadf^ por su pico largo y puntiagudo, rec- 
tas las mandíbulas en toda su extensión , lo mismo que la una del pulgar de 
las extremidades abdominales, que es muy lar- 
ga. Esto impide á muchas posarse en los árbo- 
les, pero les favorece para andar por la tierra 
removida, que es lo que hacen la mayor parte 
del tiempo. Permanecen apareadas en la pri- 
mavera y verano, y se reúnen en bandadas 
numerosas durante el invierno. Van con fre- 
cuencia á la tierra recien labrada á buscar las 
larvas de los insectos que han quedado al des- 
cubierto. Varias especies se encuentran en Es- 
paña, tales son la alondra , A. arvensis L. , me- Figura 176. Cogmda (Aiauda 

. ; . ' . cnslala L,). 

ñor que el gorrión , de color pardo , como casi 

todas las especies, y sin moño; la calandria , Á. calandra L. , mayor que la 
anterior y muy estimada del mismo modo que ella por su carne, principal- 
mente durante el otoño; también se la suele tener enjaulada por su canto; la 
cogujada, A. cristata L. (fig. 176), y algunas otras. 

El género Parus L. (partís, nombre latino de una ave) tiene el pico media- 
no , la mandíbula superior algún tanto encorvada y robusta como la inferior. 
Son aves petulantes, descaradas, valientes, crueles y sanguinarias, pues en 
vez de alimentarse tan solo de semillas, ó á lo mas de insectos, se prevalen 
del estado en que encuentran á otros pajarillos jóvenes ó enfermos para rom- 
perles el cráneo á picotazos y alimentarse del cerebro que les gusta mucho; 
habitan en su mayor parte cerca de los ríos , pantanos, arroyos ü otros sitios 
análogos , y se encuentra en los alrededores de Madrid el herrerillOf P. major 
L. , cuyo nombre vulgar procede de su grito; es muy común también la pri^ 
mavera, P, casruleus L. ; hay en Aragón una especie , notable por la forma de 
retorta que dá á su nido, compuesto de la pelusa de diversos árboles , y que 
cuelga en las ramas de algún sauce; se le llama científicamente por esto P. 
pendulinus L. y vulgarmente pájaro moscón. 

Las aves-tontas, Emberiza L, {emberiza, nombre latino de una ave^, se 
distinguen por tener en el paladar y cerca de la base del pico un tubérculo que 
les sirve para quebrantar las semillas; los bordes de las mandíbulas están en- 
corvados hacia adentro. Su nombre vulgar les ha sido dado por los cazadores 
á causa de la facilidad con que caen en los lazos que les tienden. Habitan en 
España diversas especies, como la verdaula, E. hortulana L. , el gorrión tri- 
güero, E. miliaria L. etc. , todas ellas apreciadas por su carne en el otoño, que 
es cuando están mas gordas, por la abundancia que en esta estación hay de 
semillas. 

El género Fringilla L. {fringilla, nombre latino de un ave) se distingue por 
su pico robusto, arredondeado y poco prolongado. Es uno de los mas abun- 
dantes en especies y estas se encuentran distribuidas por casi todo el globo. 



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248 ZOOGRAFIA. OSTEOZOOS. 

Para facilitar su estudio las han dividido los naturalistas en varios grupos con- 
siderados por unos como subgéneros, por otros como géneros; entre los prin- 
cipales están los siguientes : 

Los gorriones, Pyrgita Briss. , caracterizados por tener el pico mediana- 
mente grueso y formar la mandíbula superior una curva en el lomo. Bien co- 
nocidas son la coloración y costumbres del gorrión, Fr. domestica L. (fig, 177), 
que ó por ser natural suyo ó por el roce que tiene con el hombre , es uno de 
los psgaros mas insolentes , mas desconfiados cuando 
hay motivos para ello, y mas astutos; es por lo tan- 
to muy difícil el poderlos coger. Han exagerado al- 
gunos en tales términos los perjuicios que causa á la 
agricultura, calculando su alimentación como si fuera 
solo de semillas, y estas el trigo, que ha habido pun- 
tos en Europa de donde lograron ahuyentarlos po- 
rigura i77. Cabeza de gorrión Qjendo á precio SU cabeza ; pero bien pronto conocie- 

(FrinffiUa domestica L.). a • . < -1.1 

^ * ron que teman otro enemigo mas temible que com- 

batir en diversos insectos , cuyas larvas se alimentan de vegetales y que son 
en gran parte victima de los gorriones; pot- lo que inmediatamente tuvieron 
que derogar las leyes promulgadas contra estos. También es común en los al- 
rededores de Madrid otro gorrión, el áepechíiga negra, Fr. salidcola VieilL, 
que habita tan solo en la parte meridional de Europa. 

Los pinzofies, Fringilla L., se distinguen de los anteriores porque la man- 
díbula superior es recta, desde la base hasta la punta. A diferencia de los gor- 
riones se establecen lejos de los sitios habitados, pero por lo demás sus cos- 
tumbres, son semejantes á las de estos. Se encuentra con frecuencia en los 
alrededores de Madrid , el pizon común, Fr, caüebs L., y la Fr. montifringiUa 
L., usados también como alimentos. 

Los piñoneros, Cocothraustes Briss., fáciles de distinguir por el pico muy 
grueso y robusto de que están provistos; se pueden alimentar con facilidad de 
pifiones rompiendo las cubiertas en que están encerrados; se conoce eo los 
alrededores de Madrid el piñonero 6 pinzón real , Fr, cocothraustes L. 

Los jilgueros, Caduelis Briss., se distinguen con facilidad por su pico del- 
gado, largo y puntiagudo. En esta división se encuentran las especies que tie- 
nen el canto mas agradable y que puede competir con el de los motacilidos. 
De este grupo abundante en especies hay en España el jilguero, Fr. cardndis 
L., el lugano, Fr. spinus L., el pardillo , Fr. linaria L., especies todas que se 
reducen á la esclavitud por el canto agradable de los machos. 

Otra especie de este género hay eh domesticidad , que creen muchos origi- 
naria de las Islas Canarias, donde en efecto existe en estado salvage, pero 
que otros suponen procedente de algún punto del continente africano; esta 
especie es el canario, Fr. canaria L. , estimado por sus costumbres nada tur- 
bulentas, por el color amarillo vivo que presentan en domesticidad la mayor 
parte de los individuos, y que en el de libertad es verde mas ó menos amari- 
llento, por el canto de los machos muy agradable, por su fecundidad, etc. 

Otro género notable en esta familia es el de los piquituertos, Loxia L. (M^* 
oblicuo), notables por tener tan encorvadas las mandíbulas, la superior hada 
abajo y la inferior hacia arriba, que no se corresponden sus bordes, y quedan 



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AVES. PÁJAROS. 249 

cruzadas, ya estando la superior á un lado ó á otro según los diversos indivi- 
duos. Les sirve esta disposición de las mandíbulas para levantar las escamas 
de las pifias y sacar los piñones, que parten con facilidad por ser su pico ro- 
busto. Se conocen en Europa la L. curvirostra L., la L. pytiopsittacus Bechsl. 
y la L, totnioptera Glog. 

Los estominoSf Stumus L. (sturnus, nombre latino de una de las especies), 
tienen el pico largo, deprimido en la punta, angulosa la mandíbula supe- 
rior en el lomo y prolongado este ángulo sobre la frente. Se alimentan de 
insectos ó de frutos blandos , y su canto consiste en un silbido agradable , y 
por esto y la facilidad con que aprenden á pronunciar ciertas palabras, se les 
tiene con frecuencia enjaulados: el estortiino^ St. vulgaris L., se encuentra en 
casi toda la Europa; pero en la parte meridional hay otra especie llamada 
Sí. unicolot* Marm. por ser de un color negro uniforme; vulgarmente se le dá 
el nombre de tordo serrano. 

Familia de los troquilidoB. Están caracterizados los Iroquilidos {tenui- 
rostros Cuv,) por tener el pico muy largo y delgado , la mandíbula superior 
sin diente ni escotadura. La forma particular del pico, así como su poca resis- 
tencia, les obliga á alimentarse de insectos ó del jugo azucarado que encuen- 
tran en el fondo de las corolas de las flores. 

Entre los varios géneros que constituyen esta familia , son notables los si- 
guientes: el Certhia L. (certhia, nombre latino de un ave) que tiene el pico 
anguloso, y generalmente encorvado, las uñas robustas, sobre todo la del 
pulgar. Son pájaros que trepan con facilidad á lo largo del tronco de los árbo- 
les en busca de insectos ó de arañas,. y de aquí su denominación vulgar: la 
especie que se encuentra en España y toda Europa es el trepa-troncos, C. fa- 
miliaris L., menor que un jilguero, de color pardo con el centro de las plumas 
mas oscuro, que forma una especie de manchas longitudinales. 

Las abubillas, Upupa L. {upupa, nombre latino de estas aves), se distinguen 
por su pico largo y ligeramente arqueado ; sobre la cabeza tienen dos filas de 
plumas largas y eréctiles, que pueden á voluntad del animal formar una cresta 
ó moño. La abubilla, U. epops L. , es de color rojizo uniforme con la cola y 
alas negras, listadas de blanco, y las plumas eréctiles de la cabeza matizadas 
de estos dos colores en la punta: se alimenta de insectos, y aun cuando es 
elegante por su forma y de coloración agradable , no se la tiene en domesli- 
cidad por el olor fétido que exhala, lo que impide también que se use de ella 
como alimento, á pesar de ser del tamaño de la tórtola. 

Los colibris, sunsunes ó picaflores, Trochilus L. (xpóxtXoc, nombre de una 
ave entre los griegos), tienen el pico muy largo y delgado, unas veces recto y 
otras arqueado; la lengua protráctH , dividida longitudinalmente hasta cerca 
de la base. Son notables por los colores metálicos de que se hallan adornados, 
sobre lodo en la garganta, en el cuello, cabeza, cola, etc. Están constantemente 
volando alrededor de las flores: su esternón no presenta escotadura alguna 
en la parte posterior y las alas son prolongadas y falciformes ó en forma de 
hoz, pues las primeras plumas rémiges son largas y las siguientes van dis- 
minuyendo rápidamente en su longitud: se alimentan del jugo azucarado que 
encuentran en el fondo de las flores , si bien , como observó juiciosamente el 
el Sr,* Azara y ha sido después plenamente confirmado, no puede ser esta su 

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250 ZOOGHAFIA. OSTEOZOOS. 

única alimentación, pues que se les ve en épocas en que no hay flor alg^una 
abierta; en electo sirven los insectos también para alimentarlos. Habitan 
exclusivamente en América y á este ?:énero pertenecen las aves mas diminu- 
tas que se conocen , poco mayores aij; unas que un abejorro ; de aquí el nom- 
bre de pájaros moscas que se les dá también , si bien esta denominación suele 
aplicarse mas particularmente á aquellas cuyo pico es recto (Orthorhynchus 
Cuv.) ifig. 178), reservando el de colibrls (Trochilus L.), para las que le tienen 
encorvado. Unas y otras forman su nido , al que dan la figura de una semies- 
fera, de algodón en la parte interna, y cubriendo de liqúenes la exlerna, le 
colocan en el techo de las habitaciones, en los juncos, árboles, etc.; se cono- 
cen gran número de especies, á las que se dan vulgarmente los nombres de 

topacio, fmbl, amatista, etc. , alu- 
diendo á los brillantes colores de 
su plumage. A los pájaros moscas 
pertenece el menor de todos ellos, 
Tr. minimus L., de las Antillas, 
asi como también el mayor, tan 
grande como un vencejo, llamado 
por esto Tv, gigas Vieill.; entro 
los colibris propiamente tales son 
notables el Tr, pella L., Tr. chry- 
surus Less., Tr, multicolor Gm., 
Tr, magnifícus Vieill. Lo es tam- 
bién el medio de que se valen para 
cazarlos , sin estropear su pluma- 
Figura i78. Pájaro motea. jg, en la ¡sla de Cuba y en algunos 

otros puntos; se sirven de una man- 
ga igual á la que se emplea para cazar mariposas ó cargan las escopetas con 
arena ó con agua , poniendo en este caso sobre la pólvora un taco ensebado, 
consiguiendo de este modo aturdidos sin que se estropeen. 

Orden 5.** — Palomas. 

Está caracterizado este orden por tener el pico medianamente ról)uslo, la 
mandíbula superior abovedada cerca de la punta y cubierta en la base por una 
membrana, en la que se abren las narices, que están protegidas superiormente 
por una lámina cartilagínea: el esternón presenta posteriormente tan solo dos 
escotaduras y las alas están bien desarrolladas: hay tres dedos dirigidos hacia 
la parte anterior completamente separados en la base. 

Las palomas se alimentan casi exclusivamente de sustancias vegetales; 
abundan mas en los países cálidos y emigran casi todas de unos puntos á otros. 
Como aves monógamas ponen un corto número de huevos, generalmente dos 
ó tres, si bien repiten la puesta varias veces al año. Los hijuelos nacen desnu- 
dos, con los ojos cerrados y los padres les dan para alimentarlos un liquido 
particular que les vierten en la boca y que parece segregado en el buche. Los 
dos pichones procedentes de una misma puesta son generalmente macho y 
hembra, forman pareja y no se abandonan en toda la vida. 




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AVES. PALOMAS. 251 

Este orden estaba comprendido en el de los pájaros en la clasificación de 
Linnéo y en el de las gallinas en la de Cuvier; con ambos tiene anolog^ia, de 
modo que viene á ser el punto de unión entre los dos; pero como se diferencia 
esencialmente délos unos y de los otros, parece preferible formar un orden 
aparte, opinión que sig:uen hoy muchos naturalistas. 

Este g-rupo comprende un solo género, Columba L. (columba, nombre latino 
de estas aves), cuyos caracteres vienen á ser por consiguiente los mismos del 
orden. Son numerosas las especies, la mayor parte se posan sobre los árboles 
y solo bajan á tierra cuando han de buscar en ella el aumento; algunas, 
cuyos tarsos son elevados y los dedos cortos, se hallan con mas frecuencia en 
lierra y tienen mayor analogía por lo tanto con las gallinas. 

Cuatro especies se conocen de este género en Europa que habitan también 
en España; la mayor de estas es \a paloma torcaz ó palomo, C. palumbus L., 
de color ceniciento mas ó menos oscuro en algunos puntos, con manchas 
blancas en las alas y á los lados del cuello; la paloma zura ó zorita, C. (PUas 
L., de color de pizarra , con reflejos metálicos en los lados del cuello; la palo- 
ma montes ó silvestre, C. livia L., se distingue de la anterior por tener el obis- 
pillo blanco y dos listas negras sobre las alas. Esta especie ha dado origen á 
las numerosas variedades que se encuentran en domeslicidad. El producto 
que se saca, tanto de sus excrementos, conocidos con el nombre de palo^ 
mina, como de los individuos antes de llegará estado adulto, pichones ó palO" 
minos, ha hecho que se les construyan habitaciones especiales ó palomares, 
que conviene colocar en sitios elevados y á distancia de las habitaciones, 
cuando se trata de su explotación en grande. ^ 

Entre las variedades interesantes de la especie domesticada están las lla- 
madas correos, var. tabellaría L., que apenas se diferencian del tipo primitivo 
y que tienen la singular propiedad de que trasladadas á una gran distancia de 
su nido , si se les deja en libertad , inmediatamente se dirigen á él , elevándose 
primero verlicalmente y luego en dirección de su vivienda : las buchonas, var. 
gutturosa L. , así llamadas porque introducen una gran cantidad de aire en el 
buche, y aumentan de este modo el diámetro del cuello: las calzadas, var. 
dasypus L. , cuyo nombre procede de tener cubierto de plumas, no tan solo la 
pierna sino también el tarso: las mongíes ó mongiles , var. cucullata L. , nom- 
bre que se les ha dado por haber comparado con una toca las plumas levan- 
tadas que desde In cabeza se extienden por los dos lados del cuello. 

La tórtola, C. turtur L. , es otra de las especies que se encuentran en 
estado salvaje en España; se distingue con facilidad por el color ceniciento 
uniforme de su cuer|)0, con las alas y dorso de color rojo claro y dos manchas 
á los lados del cuello formadas por el blanco y el negro. Las costumbres de la 
tórtola son muy semejantes á las de las especies anteriores. 

Entre las exóticas es notable la C. migratoria L. , que habita en el Norte 
de América y emigra formando bandadas inmensas, tanto que los árboles en 
íjue se detienen para pasar la noche quedan eomplelamenle despojados de la 
hoja, que les sirve de alimentación. Los pueblos por donde pasan tienen im 
^cran recurso en la caza, pues su carne es agradable y se conserva bien por 
cualquiera de los medios conocidos. Las tórtolas que se tienen enjauladas, de 
color íjris claro con un estrecho collar negro, proceden del África y del Asia 



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252 ZOOGRAFIA. OSTEOZOOS. 

y son conocidas científicamente cori el nombre de C. risoi^ia L. En las Mo- 
lucas hay en domesticidad una especie casi tan grande como un pavo, que se 
trata de aclimatar en Europa: los habitantes de aquel país la conocen con el 
nombre de gura, es la C. corónala L. 

Orden 6.'' — Gallinas. 

Los caracteres de este orden son el tener el pico corto y robusto, above- 
dada la mandíbula superior, unidos los tres dedos anteriores en la base por 
una membrana, dos escotaduras á cada lado del esternón y existir en la mayor 
parte de las especies mas de doce plumas timoneras. 

Las s^allinas son aves esencialmente terrestres, cuyo dedo pulgar suele 
estar muy poco desarrollado, por lo que les es difícil posai*se en los árboles, 
y se las vé con mas frecuencia escarvar la tierra, buscando en ella semillas y 
larvas de insectos, y revolcarse en los hoyos que forman , lo que les ha vali- 
do el nombre de pulveratrices. 

Su alimentación consiste principalmente en semillas y partes herbáceas de 
los veg^etales,* cogiendo también los insectos que encuentran cuando van en 
busca de aquellas. Como aves granívoras tienen la molleja muy musculosa y el 
tubo intestinal prolongado. Sus alas son cortas, y como esto coincide con otras 
varias alteraciones de los miembros torácicos y del esternón, su vuelo no es 
elevado ni sostenido. 

Son aves polígamas en general , por lo que su puesta es numerosa y los 
[jjplluelos al salir del cascaron pueden ya echará correr. El macho no cuida 
de la construcción del nido, de la incubación, ni de la educación de los hijuelos. 

Es notable este orden por el tamaño de algunas especies, el brillante plu- 
maje de que se encuentran adornadas otras, y el gusto sabroso de la carne de 
todas, tanto que son las que forman principalmente las aves de corral. 

Comprende este grupo varios géneros; los mas importantes son los siguientes: 

Los pairos comunes, Meleagris L. (^íieXsafp'c, nombre griego de la gallina de 
Guinea), son fáciles de distinguir de los demás por tener la cabeza y parte su- 
perior del cuello revestido por una piel desnuda, floja y desigual; una carún- 
cula prolongada en la base del pico ; diez y ocho pennas timoneras , que á se- 
mejanza de las tectrices superiores de la cola, pueden levantarse cuando ha- 
cea la rueda. Se conocen dos especies, que habitan en el Norte de América; 
una de ellas, llamada M, ocellata Cuv. por las manchas en forma de ojos que 
hay sobre sus plumas, se halla mas particularmente en la bahía de Hudson : 
la otra, M. gallopavo L. , se encuentra en la Virginia, en las orillas del Mi- 
sisipi, del Ohio, del Misurí, etc.; forma bandadas numerosas, separados los 
machos de las hembras, y emigran de unos puntos á otros buscando siempre 
llanuras donde tengan alimentos abundantes; ejecutan estos viajes á pié y para 
pasar los rios caudalosos suben á cualquier objeto elevado que haya en la ori- 
lla, emprendiendo todos el vuelo á una señal dada por el jefe de la banda, ter- 
minando la travesía á nado aquellos que por su debilidad caen al agua. Solo 
suben á los árboles para dormir; las hembras construyen el nido en sitios soli- 
tarios y so ociillan del macho para la incubación. Esta especie fué introducida 
en Europa í»or los españoles á principios del si^lo XVI, y es una de las mas 



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AVES. GALUNAS. 253 

estimadas por el gran tamaño que adquieren sus individuos y el sabor esqui- 
sito de la carne. En la primera edad son muy delicados los pavipollos, y deben 
ser alimentados con huevos duros y mig:a de pan, mezclándoles poco á poco 
otras sustancias vegetales, conforme van siendo mayores. A los dos meses, 
época en que les salen las carúnculas, mueren en gran número, pero después 
son tan robustos como los de otra especie cualquiera. En el estado salvaje no 
parecen tan delicados; su plumaje es de un gris negruzco con reflejos metá- 
licos, y el sabor de su carne mas delicado. Son aves estúpidas, tanto, que 
según Hernández, puede un cazador tirar á todas lasque se pongan sobre un 
árbol , teniendo tan solo cuidado de principiar por las que hay en las ramas 
inferiores; observación confirmada después por diferentes viajeros, aunque 
parece algo exagerada. 

El pavón 6 pavo real , Paro L. (pavo, nombre latino de estas avee) , está 
caracterizado por tener en In cabeza algunas plumas prosistas de barbillas 
abundantes tan solo cerca de la punta, que forman un elegante penacho ó 
garzota. Las pennas de la cola, en número de diez y ocho, son eréctiles del 
mismo modo que en el género anterior, como también las tectrices de esta re- 
gión. La especie mas notable de este género es el P. cristatus L.; originaria 
del Asia, fué introducida en Europa por Alejandro Magno, que admiraba tanto 
su belleza, que prohibió á sus soldados bajo las mas severas penas el que los 
matasen. El macho tiene de un azul brillante lodo el cuello y la parte inferior 
del cuerpo; sobre el dorso se encuentran plumas verdes, y la cola está for- 
mada por un gran número de estos apéndices provistos de barbas prolonga- 
das y estas de barbillas, que no se unen unas con otras si no es en la extre*» 
midad de la pluma; están revestidas de colores metálicos variados y forman 
manchas oceliformes : las alas son de color leonado con líneas negras trans- 
versales : la hembra carece de la magnífica cola de que está adornado el ma- 
cho: en el estado salvaje todavía es mayor su hermosura , pues los colores 
metálicos son mas vivos. Los pavos reales, al nacer, están cubiertos de una 
pelusa rojiza y como no pueden aun hacer uso de las alas , la madre los coloca 
sobre su dorso y los lleva al árbol en que han de pasar la noche: son tam- 
bién muy delicados en su primera edad hasta que les sale la cresta ó mono. 
Ea Roma eran muy apreciados como alimento; tanibien se usó de ellos con 
este objeto en la edad media, y los presentaban en las mesas con todas sus 
plumas; hoy se los tiene en los parques como objeto de adorno. 

Las gallinas de Numidia , de Berbería , de Guinea, Numida L. (numida, de 
Numidia), están caracterizadas por su cabeza desnuda y con una cresta ósea, 
con carúnculas carnosas en las mejillas, la cola poco desarrollada é inclinada 
hacia abajo. La especie común , N. meleagris L. , fué conocida ya por los grie- 
gos que le dieron el nombre de {leXea^pU, y los romanos el de numidica guttata: 
durante la invasión de los bárbaros se perdió esta especie en Europa, pero la 
volvieron á traer los portugueses cuando doblaron el cabo de Buena Espe- 
ranza, y trasladada ú América se ha multiplicado mucho por ser muy fecunda; 
es animal turbulento y alborotador, que inquieta á las demás aves de corral, 
por lo que no es muy estimada á pesar de ser excelente el sabor de su carne. 

Los galios, GallusL. {gallus, nombre latino de estas aves), tienen una 
cresta carnosa sobre la cabeza y otras dos prolongaciones semicirculares dr 



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254 ZOOGRAFIA. OSTEOZOOS. 

la misma naturaleza en la base de la mandíbula inferior, llamadas barbillas; 
las plumas de la cola existen en número de catorce. No son conocidas las 
costumbres de este animal en estado salvaje: la especie que se halla en do- 
mesticidad se llama C. gallinacem Gesn.: se^un los descubrimientos de al- 
gunos viajeros es procedente del G. bankiva Temm. que se encuentra en esta- 
do libre : las especies de este género son originarias del Asia. 

Bien conocidas son las costumbres de las gallinas, una de las aves mas im- 
portantes para el hombre por la grande utilidad que de ellas saca. Las hem- 
bras de ciertas razas, estando bien alimentadas, ponen todos los dias, excep- 
tuando parte del mes de diciembre y enero : dejan de poner cuando sienten 
necesidad de incubar, lo cual se conoce en un grito particular que dejan oir y 
en lo inquietas que están; en este caso se llaman cluecas ó lluecas^ y se las 
destina á la incubación, ó si se quiere que continiíen poniendo se las vuelve á 
su anterior estado por los baños de agua fria y la dieta. En algunos puntos se 
sirven de los capones para la incubación y cria de los pollos; con este objeto 
les pelan la parte inferior del abdomen y les producen una irritación mediante 
las ortigas, lo cual les obliga á colocarse sobre los huevos, porque la baja 
temperatura de estos les apacigua algún tanto el dolor. Con pocas veces que 
se repita la operación , incuban tan asiduamente como las hembras y pueden 
sacar un número doble de pollos, que cuidan con esmero y hacia los que 
muestran gran carino. Como aves polígamas un solo macho basta para veinte 
ó treinta hembras, y no es necesaria su presencia para la puesta, pero no 
servirán los huevos para la propagación de la especie. Son muy celosos los 
gallos, no sufren en el gallinero ningún otro individuo de su sexo, y si se pre- 
senta, inmediatamente principia un duelo que no termina sino por la victoria 
de uno de los dos; el pico y los espolones son las armas de que se valen , y á 
veces con tanto encarnizamiento, que suelen perecer en la lucha ambos ad- 
versarios. En Atenas y en Roma eran muy aficionados á estas luchas, y de 
las naciones modernas, los ingleses, los chinos y los habitantes de las Islas 
Filipinas, cuentan entre sus diversiones favoritas las riñas de gallos, en las que 
suelen atravesarse sumas de consideración. 

Una de los variedades que hay en domesticidad es la moñuda y var. cristata 
Ray , cuya cresta está reemplazada por un gran número de plumas algo le- 
vantadas: otra la calzada y var. plumipes Briss., revestida de plumas en el 
tarso y en los dedos; pero ninguna tan apreciada como la gallina común, que 
es por lo mismo la que casi exclusivamente se procura obtener: la variedad 
cochinchina, introducida en Europa desde el Asia hace poco tiempo, aventaja 
á todas en el tamaño, pero su puesta dista mucho de ser tan numerosa como 
en otras variedades, y su carne no es tan delicada. 

Los faisanes , Phasianns L. (ípT<jtavó<, nombre griego de una de las espe- 
cies), están caracterizados por carecer de cresta y de barbillas, por tener bien 
<lesarrollados los espolones y en número de diez y ocho las plumas timoneras, 
cuyas barbas forman ángulo \^s de un lado con las del otro. Los argonautas 
trajeron de las orillas del Faso , rio de la Cólquide (Mingrelia) , la especie que 
conocieron los griegos , y á la que dieron nombre derivado del de su patria; 
es la especie común , Ph. colchictis L. , en la que el macho es rojo con reticu- 
laciones negras, la cabeza y cuello de color verde metálico, y la hembra par- 



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AVES. GALLINAS. 255 

da; se encuentra hoy dia extendida por casi todo el Cáucaso y gran parle de 
la Siberia ; se le tiene en Europa en domesticidad ó en estado semi-salvaje en 
los parques , con el objeto de aprovechar su carne que es esquisita. Una espe- 
cie muy notable en este mismo género es el faisán pintado ó de la China, Ph. 
pictus L. ; el macho es una de las aves mas hermosas conocidas ; tiene ador- 
nada la cabeza con un moño de plumas amarillas, en el cuello una toca ana- 
ranjada con listas transversales negras, de color verde metálico la parte su- 
perior del dorso , lo restante del cuerpo de encarnado vivo y la cola rojiza 
reticulada de negro : en la descripción que dá Plinio del fénix, se puede reco- 
nocer esta especie, y la fábula de que nacia de sus cenizas, tuvo origen pro- 
bablemente en la semejanza de las palabras griegas del fuego (itop-itupóc) y del 
color rojo (in>(5fó<, y en poesia también icupó;) que tiene en el vientre. Igual- 
mente procede de la China el Ph. nycthemerus L. , blanco plateado por enci- 
ma , con reticulaciones negras y de este color por debajo, que como al ante- 
rior se le tiene en domesticidad como objeto de adorno. 

El género Tetrao L. (xexpáwv, nombre griego de una ave), tiene el pico corto 
y robusto, una faja encima del ojo sin plumas, el tarso cubierto de ellas, los 
dedos desnudos y la cola escotada ó ahorquillada. En este género se encuen- 
tran comprendidas algunas aves de gran tamaño que habitan en el Norte de 
Europa y que se alimentan de frutos silvestres como el fabuco, la bellota, los 
piñones, etc.; el T. Urogallus L., poco menor que un pavo y de color negro 
uniforme, es una de las especies mas importantes; su carne es de buen sabor 
y su puesta numerosa; se están haciendo tentativas para reducirla á domesti- 
cidad. El T. tetrix L., es del tamaño de una gallina y habita hacia el Norte; es 
mas meridional el T. bonasia L., del tamaño de una perdiz, que según parece 
se encuentra en las montañas de León. 

Las perdices b/ancas, Lagopus Steph. (XaYwc, liebre, nooc, pié), tienen los 
tarsos y dedos cubiertos de pluma, la 
cola cuadrada ó arredondeada, el pico 
corto y grueso. La denominación vulgar 
de este género proviene de su semejanza 
con la perdiz, y de su color blanco como 
la nieve durante el invierno: en el ve- 
rano suelen tener cubierto de plumas 
pardas gran parte del cuerpo: habitan 
en paises frios, ó en las regiones cerca- 
nas á las nieves perpetuas en los templa- 
dos: se encuentra con abundancia en los 
Pirineos el L. rupestris Lath. {fig. 179), 
blanca en el invierno, y reticulada de Fíg»r**79. Perdi, blanca (Ugopu. 

'' rupestris La(/i.). 

negro durante el verano. 

Las gangas, Pterocles Temm. (ircépov, ala, xXeíc, llave), tienen desnudos los 
dedos, pero los tarsos cubiertos de pluma y la cola puntiaguda en su parte 
media. Son generalmente de color leonado con manchas ó fajas grises ó ne- 
gras , y habitan en la parte meridional de Europa: en España abunda la ganga 
Pt. alchata L., y la ortega, Pt. arenarius Pallas {fig. 180), que son muy esti- 
madas por el sabor de su carne. 




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256 ZOOGRAFIA. OSTEOZOOS. 

Las perdices, Perdix Briss. (irépSif, nombre griegro de una de las especies), 
llenen los tarsos y dedos desnudos, espolones los machos, la cola mediana, el 
pico mas débil que las anteriores. A diferencia de lo que sucede en las demás 
gallinas, las perdices son monógamas, y si bien el macho no cuida de la cons- 




Figura 180. Ortega (Plerocles arenarius Pallas.). 

Iruccion del nido ni de la incubación, se le vé cerca de la hembra como de cen- 
tinela y protege á los perdigones cuando son todavía débiles: no se separan 
estos de sus padres hasta que llegan a la edad de la pubertad en que forman 
parejas; antes constituyen bandadas de quince á veinte, que es el número ordi- 
nario de huevos de cada puesta. La especie que se encuentra en España mas 
comunmente y que con los c^^ncjos forma la caza mas abundante , es la perdiz 
roja, P. rufa L. , así llamada por el color de sus pies y pico. En el norte de 
España y en la mayor parte de Europa está reemplazada esta especie por la 
perdiz cenicienta , P, cinérea L., que tiene de color gris casi uniforme su 
plumaje. 

Las codornices, Coturnix Moehr. (coiurnix, nombre latino de estas aves), 
tienen el pico mas débil que las perdices , los tarsos y dedos desprovistos de 
pluma, sin espolones, la cola muy corta é inclinada hacia el suelo , de modo 
que está completamente cubierta por sus tectrices ó cobijas. La codorniz ^C. 
communis Bonap. , es ave que durante la primavera y el verano se encuentra 
con abundancia en gran parte de Europa; forma el nido y cria sus hijuelos en 
los campos sembrados de trigo ; es animal poco sociable , pues solo se 
reúne en bandadas cuando pasa de un país á otro: su carne es apreciada; se 
la tiene enjaulada para que sirva de reclamo; pasa el invierno en África. 

Orden 7.® — Corredoras. 

Las especies comprendidas en este grupo están caracterizadas por tener el 
pico corto y robusto, el esternón en forma de escudo, sin quilla en su parte 
media ; las clavículas separadas; las alas poco desarrolladas é impropias para 
el vuelo: las extremidades abdominales largas y robustas ,<iarecen de pul- 
gar, y una gran parte de la pierna está desprovista de pluma. 

Este grupo ha estado generalmente comprendido en el orden siguiente, pero 



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AVES. COKllEDoaAS. 257 

la organización, las costumbres, la alimentación, todo en ellas es clislin(o. 
Viven de sustancias vegetales, y no de las mas nutritivas, por lo que su mo- 
lleja es muy musculosa; habitan en terrenos áridos y construyen su nido en la 
arena con muy poco arle, á semejanza de lo que se advierte en el orden an- 
terior. 

En este grupo, poco numeroso en especies, se encuentran comprendidas 
las aves de mayor tamaño y habitan en los países intertropicales de entram- 
bos continentes. 

Los avestruces , Struthio L. (jipou&ó;, nombre griego de estas aves), están 
caracterizados por tener el pico deprimido, las piernas y el cuello muy largos, 
las barbas de todas las plumas provistas de barbillas, si bien no se entrelazan 
las unas con las otras , permaneciendo suaves y flexibles. Se conocen dos es- 
pecies en este género, la* una el avestruz comuna ó del antiguo Continente , Str. 
camelus L. (fig, 181), fácil de distinguir 
por tener solamente dos dedos, de los 
que el externo carece de uña; llega á 
adquirir hasta seis pies de altura en la 
estación bípeda: toda la parte superior 
del cuello está casi enteramente despro* 
vista de pluma; el macho es de un color 
negro lustroso, exceptuando las plumas 
remeras y timoneras que son blancas ; en 
la hembra las negras están reemplazadas 
por otras grises : es animal voraz , que 
indistintamente deglute las sustancias que 
pueden servirle de alimento, y las que le 
son inútiles y aun nocivas, pues tragan 
también las monedas de cobre , y cual- 
quier otra sustancia metálica , de lo que 
proviene la creencia vulgar de que el Figura 181. Xmíruz (Strmhio camelüs L.). 
avestruz digiere el hierro y el cobre. Son 

veloces en la carrera y aventajan en ella á los caballos árabes según la aser- 
ción de Plinio, confirmada después por algunos viajeros. Viven en mono- 
gamia, en sus nidos se encuentran veinte ó mas huevos; algunos de ellos, según 
la opinión de muchos naturalistas, sirven para la alimentación de los pollos 
poco tiempo después de liaber nacido. Habitan los avestruces en gran parte 
del África y en Arabia; les hacen una guerra activa los habitantes de estos 
países con objeto de aprovecharse de las plumas, muy apreciadas en diversas 
naciones, por hacerse con ellas adornos elegantes y ligeros, por su carne sa- 
brosa, si bien algo coriácea, y por los huevos que son muy grandes, pudiendo 
contener cada cascara mas de media azumbre de líquido. En algunos puntos 
los tienen reducidos á domesticidad , lo cual se consigue sin grandes esfuerzos, 
para aprovecharse de las plumas y aun servirse de ellos como cabalgadura, 
según asegura el célebre viajero Levaillant. Sé están haciendo ensayos con 
esta especie para introducirla en Europa, y es una de las que mas partido se 
podría sacar, pues la carne de los individuos jóvenes es excelente, y su creci- 
ir.ienlo rapidísimo en los primeros meses: ya se ha conseguido que crien en 

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258 ZOOGllAFlA. OSTKOZOOS. 

varios [Miiitos de la Bjiropa meridional, y uno de ellos Ua sido en la casa de 
fieras de esta corle. Son las únicas aves que expelen la orina en eslado líqui- 
do, pues la cloaca presenta un repliegue delante de los uréteres, donde se 
acumula aquella , que es expulsada antes de excrementar. Los machos están 
provistos de un pene lingüeforme bien desarrollado , acanalado superiormente : 
estas aves se defienden á coces y picotazos, mas no tirando piedras en su 
huida contra los que las persiguen, según habían indicado algunos. 

El avestruz de América , chengue ó ñandú, Str. rhea L. , se distingue con 
facilidad del anterior porque tiene tres dedos bien desarrollados, su color es 
de un gris uniforme, y su tamaño mucho menor que el del avestruz verda- 
dero. Habita en la América meridional y sus costumbres son semejantes á las 
de la especie anterior: las phmias del chengue ao son tan estimadas como las 
del avestruz, y se usan tan solo para hacer plumeros de sacudir el polvo , y 
otros objetos semejantes. 

Los casuarios , Casuarius L. (casuguaris, nombre de esta ave en malayo), 

tienen el pico comprimido, tres dedos en 
las extremidades abdominales y las bar- 
bas de las plumas con pocas barbillas, 
de modo que el animal á veces parece 
cubierto de pelo. Otras dos especies se 
conreen en este género, la una, C. galea- 
tus Lath. ifig, 182), habita en las islas del 
Océano Indico próximas al Asia, donde 
es conocido según Clusio con el nombre 
de eme: se distingue con facilidad por 
una protuberancia ósea que tiene en la 
cabeza. La otra habita en la Australia ó 
Nueva-Holanda y se la llama por esto C. 
NovcB'Holandiaí Lalh.; carece de la pro- 
tuberancia que se advierte en la especie 
anterior; las barbas de sus plumas están 
mas pobladas de barbillas, lo cual unido 
á su color gris mas ó menos oscuro y á 
su cuello mas largo que en el casuario, 
le da cierta semejanza con el ñandú: mu- 
chos naturalistas separan esta especie de la anterior para formar otro género; 
se ha reproducido ya varias veces en Inglaterra y Francia, y es muy posible 
que dentro de poco venga á aumentar el número de las aves de corral. 




Figura 182. Casuario (Casuarius 
galeatus Lalh.). 



Orden 8.° — Zancudas. 

Las zancudas {grallcs L.) tienen los tarsos largos en general, las piernas 
desprovistas de pluma en su parte inferior, el esternón con una quilla bien 
pronunciada y una escotadura ó agujero á cada lado en su parte posterior; las 
alas largas y propias para el vuelo. 

Casi todas las aves comprendidas en este grupo son acuáticas y se alimen- 
tan de sustancias animales que encuentran con abundancia en las orillas del 



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AVES. COKllEDOÍl AS. 259 

mar, de los ríos y panlanos, tiue son los sitios ((tie Irecuonlan. La longitud 
de sus tarsos es tan considerable a veces, que el animal parece puesto en 
zancos, de lo que proviene su denominación, y pueden entrar en las aguas de 
poco fondo, para pescar los diversos animales de que se alimentan. 

Casi todas las zancudas mudan de país, segrm que la estación es mas ó 
menos á propósito para su nutrición, y generalmente se las puede distinguir 
con facilidad cuando vuelan, porque en vez de tener dobladas las patas debajo 
del vientre y el cuello encogido, como las demás aves, alargan una y otra 
parte, y con las alas extendidas forman una especie de cruz. 

Este orden es numeroso en especies, y como presente el pico modificacio- 
nes variadas que influyen en la alimentación y por consiguiente en sus cos- 
tumbres, de él principalmente se toman los caracteres para dividirlo en fami- 
lias, la mayor parte de ellas establecidas ó indicadas por Cuvier. 

FAMILIAS. 

Pico corto y robusto, pulgar corto ó nulo Ótidat. 

Pico largo y grueso, cortante en sus bordes; pul- ¡ , , . 
gar bien desarrollado en general ' Araetoas. 

Zancudas \ °^^"*^ cortó o nulo ^ ' 

' 1 Dedos anteriores muy prolongados; el pulgar bien í „,,., 

' desarrollado » '^^''''°* 

Pico geniculado , con láminas transversas en los < „ ^, v ; 
bordes; membrana interdigital completa < tennopieridan. 

Familia de las ótidas. Los caracteres de la familia de las olidas {prcsi- 
rastras Cuv.) son el tener el pico corlo y robusto, el pulgar corto ó nulo y las 
illas medianamente desarrolladas. 

Merced á la disposición del pico hay e<ípecics en esta familia que viven 
casi exclusivamente de vegetales, pero conforme se vá haciendo mas dclg«ado 
y [)unt¡agudo van los insectos reemplazando á los vegetales en su alimentación. 
Esta familia es poco numerosa en especies , los géneros mas notables son los 
siguientes; 

Las avutardas, Otis L. (iotíí, nombre griego de estas aves), tienen los tarsos 
elevados, el pulgar nulo, cortos los dedos anteriores y algún tanto romas Iüs 
unas que los terminan : el pico es grueso y robusto. Son aves esencialmente 
terrestres que forman el anillo del tránsito entre las gallinas, Ins corredoras y 
las zancudas; se alimentan de semillas y á veces de yerba y parles blandas de 
los vegetales. Hay en España dos especies de este género, á saber, la avu~ 
tarda mayor, O. tarda L., de color leonado con listas transversas negras en la 
parte superior, y gris en la inferior : el macho tiene á los lados de la mandíbulíi 
inferior algimas plumas prolongadas, cuyas barbas no se unen entre si, y for- 
man una especie de peto otras varias de un color pardo rojizo oscuro, quc 
bajan desde los lados del cuello hasta la parle superior del pecho. Es ave muy 
eslimada tanto por su tamrno, superior al de un pavo, como por el sabor es- 
quisito de su carne: se la ve con alguna frecuencia durante el eslió en los pra- 
dos de las faldas del Guadarrama: diricilmente se la puede sorprender, porque 
es muy vigilante, pero se la lira con facilidad al vuelo por ser este pesado. 
El sisoii ó avutarda menor, O. tetrax L., es del Uimafio de una gallina, menos 



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250 ZOOGHAFIA. OSTEOZOOS. 

rara que la anterior y mas estimada por su carne. Convendría reducir á 

domesticidad ambas especies. 

El género Charadrius L. (^^apaSploc, nombre de una ave entre los griegos) 
tiene el pico cilindrico y puntiagudo, los tarsos largos y apenas se ven vesti- 
gios del dedo pulgar. Las especies de este género se encuentran en las orillas 
de los rios ó. en sitios análogos en busca de insectos, que forman la base de su 
alimentación. Se suele hallar con frecuencia en las orillas del Manzanares el 
Ck. kiaticula L., llamado vulgarmente a/ídario ; su carne es comestible , su 
volumen poco mayor que el de la codorniz. 

Las aves frias, Vanellus Briss. {vanellus, nombre latino de una ave), se 
distinguen por tener el pico semejante al del género anterior, y el dedo pulgar 
tan corto que no llega al suelo. Algunas especies abundan en ciertas estacio- 
nes en las costas, y aun se introduce tierra adentro según que su alimentación 
es mas ó menos abundante. Una de las mas comunes en la Península es la lla- 
mada vulgarmente frailecillo, V, cristatiis'McYf ^J^"^ ^^ ^^'^r negro la parte 
superior, y blanca la inferior, con una faja negruzca en la base del cuello y 
en el occipucio unas plumas eréctiles, que le forman una especie de moño. Es 
bastante apreciada por su carne. 

Familia de las ardéidas. Las ardéidas {cultrirostras C\iv.) se distinguen 
de la familia anterior por tener el pico robusto, grueso y puntiagudo la mayor 
parte de las veces, lo que les permite alimentarse de peces, reptiles y algu- 
nos otros osteozoos de cierto tamafio : el dedo pulgar siempre existe y ordina- 
riamente bien desarrollado. Hay tres géneros notables en esta familia, que 
puedeo considerarse coii^o tipos de otras tantas tribus. 

En las grullas , Giiis Moerh. {grus, nombrt» 
latino de estas aves), el dedo pulgar no llega 
al suelo, y el pico es corto relativamente á lo 
(pie se advierte en las demás ardéidas. Se ali- 
mentan en general de peces, reptiles y algunos 
otros animales, contentándose con semillas 
cuando les íaltan estos. Se conoce una especie 
en España, Gr. eiuerea Beolist. {fig. 183), por- 
(|ue la atraviesa en la primavera para ir á los 
pnises del Norte, y otra vez en otofio en que 
vuelve á los interlropicales. Es de color ceni- 
ciento uniforme, con la parle posterior del cuer- 
po y las remeras negras. Las grullas empren- 
den la marcha durante la noche y en bandadas 
numerosas; forman dos lincas convergentes en 
un punto, en el que se coloca un macho robus- 
to, que tiene sin embargo (|ue ser reemplazado 
al poco tiempo por otro de la misma banda, 
pues en este sitio, los esfuerzos musculares ne- 
cesitan ser mas enérgicos, en razón de la resistencia mayor que opone al aire. 
En las Islas Baleares suele presentarse también de paso otra especie, la Gr. pa- 
vomua L. , asi llamada por ima garzota do plumas leonadas que tiene en la 




Fi^uru 18"). Gvulla íGrus cinérea 
tícchüi.}. 



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AVES. ZANCUDAS. 261 

Las garzas. Árdea L. {árdeas nombre latino de estas aves), presentan el pico 
larf^o y puntiagudo, con surcos en la mandíbula superior, procedentes de las 
ventanas de la nariz, la abertura de la boca Ileg:a hasta debajo de los ojos; el 
dedo pulgar está bien desarrollado y la uña del dedo medio aserrada en uno de 
sus bordes. Es muy abundante en especies este género, y todas habitan cerca 
de sitios acuáticos; se las encuentra en las orillas de los rios y pantanos, espe- 
rando que llegue cualquier pececillo á la superficie para apoderarse de él; 
también se alimentan de ranas, lagartos y otros reptiles: anidan en los árbo- 
les y tienen un vuelo sostenido, muy elevado, de modo que en muy poco 
tiempo desaparecen por lo mucho que se remontan. Entre las especies de este 
ííénero es frecuente en España la garza real. A, cinérea L., de color gris por la 
parte superior, blanca en el cuello y pechuga con manchas negras prolonga- 
das, y algunas plumas de este color en el occipucio que forman una especie de 
moño. La garceta mayor y menor , A. alba L., 
et garzetta L., de un color blanco casi uniforme, 
con algunas plumas de este color en el occipu- 
cio y otras con las barbas ¡separadas sobre el 
obispillo, que son muy estimadas para cons- 
truir adornos, se encuentran también en España. 
Es notable el ave-toro, A. stellaris {^g. 184), de 
color leonado claro, con el centro de las plumas 
pardo oscuro; su nombre vulgar proviene de 
su grito ronco y desagradable que han compa- 
rado con un mugido. 

Las cigüeñas, Ciconia Cuv. {ciconia, nombre 
latino de estas aves), se distinguen por tener el 
pico muy grueso y prolongado, sin surcos la Figura i84. i4w-(oro (Árdea 
mandíbula superior, bien desarrollado el pul- siellansL.). 

gar y lisa en sus bordes la uña del dedo medio. 

Las cigüeñas son aves menos acuáticas que las garzas y que en razón de 
la robustez de su pico se alimentan de lagartos , culebras y otros reptiles. Ha- 
biendo observado el vulgo estas costumbres, las ha mirado siempre con cierto 
respeto y veneración , de manera que no son por punto general incomodadas 
en los diversos paises en que habitan. 

Con frecuencia se las observa permanecer durante horas enteras apoyadas 
en un solo pié , estación que les es cómoda por haber en el fémur una pequeña 
cresta que se introduce en una ranura de la tibia, no pudiéndose en este caso 
doblar el primero sobre la segunda, sin ejecutar un esfuerzo muscular. Es 
frecuente en España la cigüeña blanca, C. alba Briss. , blanca con las alas y 
cola negras, que permanece en Europa durante la primavera y el verano; le 
gusta formar su nido en las partes elevadas de los edificios, y para esto elige 
la.s torres, chimeneas abandonadas, ó sitios análogos. Conociendo por la expe- 
riencia que el hombre no le causa daño alguno, llega á familiarizarse con él 
hasta un punto increíble en el estado de libertad en que vive. También suele 
encontrarse en Europa la cigüeña negra , C nujra L. , así llamada por el color 
de su plumaje: es ave que anida en Ios-árboles y á dislnneia de las habitacio- 
nes; como á la blanca, rara vez se la oyen mas sonidos que \o% j)rodncidos 




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^^i.^^^^^i^í»^ 



Figura 185. Marabú (Cicunia 
crumenifera Cuv.). 



2G2 ZOOÜRAFIA. OSTEOZOOS. 

por el choíiue de una mandíbula con otra. Entre las especies exóticas son no- 
tables los marabús, que se distinguen por tener la cabeza y parte del cuello 

casi desnudos y en la inferior de este un apéndice 
en forma de saco. El marqfiú del Senegaly C. cru- 
menifera Cuv. {fig. 185), es muy apreciado por las 
plumas que hay debajo del ala , que son flexibles 
y elegantes : el de la India , C. dnbia Gm. , si bien 
presenta pl tunas semejantes, no son ni con mucho 
lan estimadas. Ambas" cigüefias en sus respectivos 
l^aises son respetadas en términos que se imponen 
|>enas por las leyes á los que las atacan. 

Familia de las escolopácidas. Los caracteres 
de las escolopácidas {longirostras Cuv.) son el te- 
ner el pico largo, delgado y débil; el dedo pulgar 
es de longitud variable. 

La naturaleza del pico es caiisa de que se ali- 
menten lan solo de insectos y otros animales que 
les opongan poca resistencia: son menos acuáticas 
que las demás zancudas, y aun muchas habilan 
constantemente en pnrajes áridos. 

Uno de los géneros de esta familia es el Ibis 
Cuv, ('í^t;, nombre de esta ave entre los griegos), 
que tiene el pico cuadrado en la base, un poco arqueado longitudinalmente, y 
la mandíbula superior i)rovista de dos surcos que nacen de las ventanas de la 
nariz. Entre las especies interesantes de este género está el /. religiosm Snv., 
(pje tiene la cabeza y parte superior del cuello, así como también la cola y 
obispillo negros, y lo restante blanco : esta ave entre los egipcios era sagrada, 
y castigaban con la muerte á todo el que la matase, aunque fuera involunta- 
riamente: procedía este respeto de verla destruir gran número de langostas 
(que son las serpientes aladas de í|ue habla Herodoto, y no culebras como 
generalmente se traduce) y creer lo hacia, no por alimentarse, sino por li- 
bertar de esta plaga á los habitantes de Egipto. Hoy los turcos les hacen una 
guerra activa y se vende su carne en los mercados. 

Los zarapitos, Numenins Lath. (vio;, nuevo, jx^vr,, luna), tienen la cabe- 
za y el cuello cubiertos de pluma, el pico cilindrico en toda su extensión y ar- 
queado, la mandíbula superior lisa : los dedos están unidos en la base por 
ima corta membrana. Son aves acuáticas, que se las vé en las orillas de los 
rios y pantanos revolver el cieno para encontrar en él los moluscos, anélidos 
ó larvas de insectos que constituyen su alimento. El zarapito real, N. arma-- 
tus L., es de color pardo, mas ó menos oscuro con manchas longitudinales 
negruzcas en el centro de las plumas: es ave eslimada por su carne. El zara- 
pito común, N. phmopus L. , de coloración semejante al anterior, pero mas pe- 
queño, es también frecuente en España. 

Las chochas ó becadas, ScolopaxL. (dxoXóiraJ, nombre griego de las cho- 
chas), están caracterizadas por tener la cabeza y el cuello cubiertos de pluma, 
el pico cilindrico, delgado y recto en toda su extensión; la mandíbula supe- 
rior mas larga que la inferior y blanda en In punta , y los dedos libres desde 



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AVES. ZANCUDAS. 263 

la misrim base. El lencr los ojos situados muy atrás, les dá un aspecto de es- 
tupidez, no desmentido por sus costumbres: todas tienen los tarsos cortos, 
pero sobre todo aquellas que viven siempre retiradas de los parages acuáti- 
cos; tal es por ejemplo la chocha-perdiz, Se. rusticóla L. , y la llamada en los 
íiheáoóorcs úe Madrid agachadiza , Se. gallinula L., por la costumbre que 
tiene de ocultarse detrás de los terrones de los campos labrados, donde se la 
encuentra con frecuencia. El haber observado que introduce el pico en la 
tierra, ha dado origen ú la creencia de que se alimenta de la humedad, cuan- 
do su objeto es descubrir larvas de insectos ó anélidos. 

Familia de las rálidas. Las rálidas {macrodáctilas Cuv.) se distinguen con 
facilidad de las familias anteriores porque sus dedos son muy largos y bien 
desarrollados; el pico y esternón estrechos, las alas no muy robustas; el pul- 
gar siempre existe. 

Esta disposición les permite andar con facilidad por encima de las plantas 
flotantes; principalmente en los pantanos, porque como abarcan una gran 
cantidad de estos vegetales, no se sumergen: algunas especies, mediante las 
láminas laterales que principian á desarrollarse en sus dedos, pueden nadar 
con facilidad; se alimentan de los animalillos que se encuentran en las expre- 
sadas plantas y de estas mismas. 

Es familia poco abundante en especies, y entre sus géneros son notables 
los siguientes : 

Los rascones, Rallus L, {rallus, nombre latino de estas aves), están carac- 
terizados por tener las alas desprovistas de espolones, los dedos mediana- 
mente largos y el pico sin prolongación ninguna sobre la frente. Entre sus es- 
|3ecies se encuentra la llamada vulgarmente guión de las codornices, R. crex 
L. , porque su color es semejante al de estas gallinas , su tamaño un poco ma- 
yor, y se suele encontrar alguno en las bandadas que forman, cuando vienen 
del África. El rascón, R. aquatictis L. , es notable por el modo de fijar el nido 
en las orillas de los lagos. 

Las fochas, Fúlica L. {fúlica, nombre latino de una ave), se distinguen por 
sus dedos muy largos , ensanchados algunas veces por membranas laterales, 
sobre la frente hay una placa córnea continuación de las láminas del pico. Son 
las fochas aves esencialmente acuáticas; se alimentan de pececillos, gusanos, 
moluscos, etc. , que buscan continuamente en los nos y pantanos. En España 
se encuentra el calanum, F. porphyrio L., de un hermoso color azul oscuro, con 
las patas y el pico encarnados; habita en los grandes lagos, próximos al mar, 
como las albuferas: es mayor que una gallina y estimado por su carne; por lo 
que en Sicilia y en algunos otros puntos se la tiene en domesticidad , lo cual 
pudiera fácilmente conseguirse en España. La gallina de agua, F. aira, y la 
focha, F. chloropus L. , están provistas de membranas laterales en los dedos; 
se hallan en los alrededores de Madrid y son buscadas por su carne. 

Familia de las fenieoptéridas. Esta familia está constituida por un solo 
género, el de los flamencos, Phcenicopterus L. («pomxóc, sangriento , irxepóv, ala), 
que tiene varias particularidades interesantes en su organización. Los tarsos, 
lo mismo que el cuello, son muy largos y delgados , el pico geniculado, y los 
bordes de entrambas mandíbulas provistos de láminas córneas. Los tres dedos 
anteriores están unidos por membranas interdigitales completas. Son aves 



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264 ZOOGRAFÍA. USTLOZOüS. 

acuálicas, sociables, en icrminos que pescan unas en compafiía de otras, y 
aun, según muchos, establecen centinelas para no ser sorprendidas; su pico ho- 
rizontal en la base é inclinado después hacia tierra les favorece en la pesca, 

para lo cual encorvan el cuello y 
dirigen atrás la cabeza , de modo 
que forma una especie de gancho 
la mandíbula superior, mediante el 
cual se apoderan con facilidad de 
los peces. Anidan en parages bajos 
y generalmente pantanosos: su 
nido tiene la forma de un cono 
truncado, en cuya parte superior 
hay una cavidad que revisten de 
flojel cuando van á poner los hue- 
vos: sobre este nido montan á ca- 
ballo, para que la incubación les sea 
fácil. El Ph, roseus Pallas {fig, 186) 
es de color blanco ó rosa, con 
las alas de color de rosa subido, 
y las remeras primarias negras, el 
pico amarillo, y negro en la punta. 
Viene en ciertas épocas á los gran- 
des rios de España, como el Ebro 
y el Tajo, pero abunda mas en el 
Egipto, donde es muy apreciada su carne, y sobre todo su lengua carnosa. 
En América hay otras especies, entre ellas el PA. ruber L., del tamaño del 
de Europa , pero todo él de un encarnado muy vivo ; Oviedo notó ya esta dife- 
rencia, apreciada por los naturalistas tan solo en estos últimos años. 

Orden 9.** — Palmípedas. 

Están caracterizadas las palmípedas por sus tarsos cortos en general, im- 
plantados muy hacia la parte posterior del cuerpo, y los dedos anteriores por 
lo menos, con membranas ¡nterdigitales, ó provistos de otras laterales exten- 
sas; el esternón está muy prolongado hacia atrás y tiene á cada lado una es- 
cotadura ó un agujero. 

Su peso específico , menor que el del agua , y la disposición especial de sus 
extremidades abdominales, hace que las palmípedas sean esencialmente na- 
dadoras; y aun en algunas especies que se valen generalmente del vuelo para 
trasladarse de un punto á otro , los órganos expresados están perfectamente 
dispuestos para la natación. La glándula sebácea que existe en casi todas las 
aves en el origen de la cola, se encuentra en estas muy desarrollada, y por 
medio del pico untan las plumas que están mas expuestas al contacto del agua 
con el líquido aceitoso que segrega. Su régimen alimenticio es generalmente 
animal, tan solo algunas lo tienen misto y comen semillas, raices de plantas 
acuáticas, yerba, etc. 

Este orden comprende gran número de especies, casi uniformemente re- 



Figura !86. Flamenco (l^hcenicoplerus roseus 
Pallas). 



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AVE!^. palmípedas. 205 

partidas por toda la superficie del gflobo , y se pueden distribuir del modo 



sig^uiente : 



FAMILIAS. 



f Mandíbulas provistas en sus bordes de dientes ó , 

láminas comeas ; pulgar corto \ ^««"««* 

I Pulgar bien desarrollado y unido por una mem- ( ^ , 

OuDEN 9." 1 brana interdigital á los dedos anteriores < feUcanms. 

Plumípedas. \ Pulírar corto ó nulo; alas muy largas; bordes de í . . . , 

^ 1¿ mandíbulas lisos .Láudat. 

Pies implantados muy hacia atrás; alas muy j ^ v uAn 
cortas, impropias á veces para el vuelo * ijoimoiaas. 

Familia de las anátidas. Las anátidas (lamelirostras Cuv.) se distinguen 
de las demás palmípedas, porque los bordes de su pico están provistos de la- 
minillas ó dientes córneos; entrambas mandíbulas cubiertas por una piel blan- 
da en general, y en la punta de la superior hay una pequeña lámina córnea 
que forma como una una plana en casi todas las especies. El dedo pulgar 
está poco desarrollado, de modo que apenas llega al suelo. 

Se alimentan principalmente de larvas y anélidos que buscan en el limo, 
sirviéndoles sus laminillas ó dientes para que no se les escurran de entre las 
mandíbulas, dando paso al mismo tiempo al agua y cieno ó arena que hayan 
cogido con la presa. Cuando les faltan las sustancias animales, se alimentan 
de vegetales , como las raices de muchas plantas acuáticas , las semillas y par- 
les herbáceas. 

Es género importante en esta familia el de los cis7ies, Cygnus Mey. (hú)cvoc, 
nombre griego del cisne), caracterizados porque el pico es tan ancho en la 
punta como en la base, y en esta mas alto que ancho; en sus bordes hay nu- 
merosas laminillas transversas; el cuello muy largo y las patas muy cortas. 
Comprende especies de gran tamaño y de alas muy largas, por lo que su 
vuelo es elevado y sostenido. Una de las especies, C. olor Gm. , se la tiene en 
domesticidad á causa de la elegancia de sus formas, la suavidad de sus movi- 
mientos, sus costumbres pacíficas y su color blanco como la nieve: su pico es 
anaranjado con los bordes y un tubérculo en la base negros. Se le encuentra 
en estado salvaje no lejos del mar Caspio y cerca de los montes Urales. En el 
Norte de Europa hay otra especie, de la que suelen presentarse en el medio- 
día algunos individuos en casi todos los inviernos, señaladamente si son rigu- 
rosos: es el dsne depico negro, C. musicus Bechst., fácil de distinguir del ante- 
rior por el color negruzco uniforme de su pico; tiene un graznido fuerte y des- 
agradable, debido á una dilatación de la tráquea, cerca de la bifurcación de 
los bronquios, alojada en lo interior del esternón. Su carne se aprecia mucho, 
y aun mas la piel, que curtida y conservando el plumón ó flojel, se emplea 
para adornos de señora. En la Australia se encuentra un cisne , el C. pltUonius 
Shaw, que es negro, con las plumas primarias blancas, está ya aclimatado en 
Europa y hoy es común en los parques y jardines. 

Los gansos ú ocas, Anser Briss. (anser, nombre latino de estas aves), se 
distinguen del anterior por tener el pico mas alto que ancho en la base y mas 
estrecho que en esta parte, en la punta: su cuello es mas corto que en los cis- 

34 



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2()G ZOOGUAFIA. USTKOZüdS. 

lies, y ias patas, por el contrario, mas larf^^as proporcionainieute ; las laniiiii- 
llas transversas del pico mas cortas y grruesas. Son de estatura intermedia 
entre los cisnes y los palos ; su pico robusto les permite alimentarse de sus- 
tancias vegetales, y por esto se les vé con frecuencia en las praderas, á dis- 
tancia muchas veces de los parajes acuáticos. Sus tarsos, mas largos que en 
las demás especies de la familia , son la causa de que su progresión sea mas 
fácil. Entre las especies comprendidas en este género merece llamar la aten- 
ción el ganso comuna A, cinereus Mey., cuyo tamaño es poco inferior al de 
pavo, y el color gris uniforme. Se encuentra en el Norte de Europa y durante 
el invierno suele ir á los países templados; es animal sociable; en estas emi- 
graciones se reúne siempre gran número, y cuando van volando, forman dos 
líneas convergentes en un punto ocupado por uno de los machos mas robustos, 
que tiene que ser muy pronto sustituido por otro de los de la banda: también 
cuando están buscando sus alimentos se les encuentra reunidos y uno de ellos 
haciendo de centinela, ojo avizor, para dar la señal de alarma tan pronto 
como observa algún peligro. Los hay en domesticidad y en otro tiempo eran 
muy estimados; pero hoy ha decaído mucho su importancia, porque los pavos 
los sustituyen con ventaja. Se los tiene sin embargo, en algunas granjas para 
aprovecharse de la pluma de la pechuga y vientre, que se empJea para relle- 
nar almohadas y colchones de precio elevado. Las pennas remeras se usan 
para escribir , siendo también muy apreciadas, y en algunos puntos además 
los tienen como vigilantes por ser de sueño ligero, lo cual fué causa de que se 
frustrase el ataque de los galos contra el Capitolio. Cuando se les destina á 
la mesa se procura antes engordarlos, bastando veinte ó treinta dias para que 
hayan adquirido su mayor gordura. Habiéndose observado que el reposo favo- 
rece el aumento de grasa, en algunos puntos de Francia ó les sacan los ojos, ó 
los fijan á unas tablas que colocan cerca del fuego, clavándoles tachuelas en 
Qn las membranas interdigitales ; en tal estado el hígado se hipertrofia y ad- 
quiere al mismo tiempo un sabor especial que le hace muy estimable, y es el 
principal ingrediente de los pasteles de Estrasburgo. 

El género de los patos, alabancos ó ánades , Anas L. [anas, nombre latino 
de una especie), se distingue por su pico mas ancho en la punta que en la 
base, y en esta mas ancho que alto; las laminillas de los bordes son muy lar- 
gas, el cuello y los tarsos cortos, por lo que andan con dificultad. Contiene 
este grupo gran número de especies, que generalmente emigran de unos paí- 
ses á otros, según que la estación les es mas ó menos favorable: algunas de 
ellas se conocen en estado doméstico , de las que la mas común es el pato pro- 
piamente tal, A. boschas L. ; el macho tiene la cabeza de color verde metálico, 
una mancha semejante en cada ala, y cuatro de las plumas tectrices de la cola 
están arrolladas en semicírculo; lo restante del cuerpo es blanco ó ceniciento: 
la hembra es de color rojizo con la mancha metálica sobre las alas ; se encuen- 
tran también en estado salvaje; en domesticidad su coloración ofrece grandes 
cambios. Los patos se alimentan de insectos y moluscos que están continua- 
mente buscando en el cieno; son por lo tanto fáciles de mantener, pero su 
carne no es seguramente tan delicada como la de las gallinas. También suele 
tenerse en domesticidad el pato de Berbería ó pato mudo , A. moschata L. , cuyo 
primer nombre vulgar no le conviene por ser originario del Asia: el nombre 



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AVES. PALMÍPEDAS. —^-^ ^ 2G7 

científico hace relación al olor almizclado de su carne , por lo cual no es muy 
esliníiada: es de un color neg:ro lustroso con un círculo de piel roja alrededor 
de los ojos. Se presentan también con frecuencia en las costas y en lo interior 
de la Península el silbón^ A. penelope L., asi llamado por el silbido agudo que 
produce; se acomoda muy pronto á la domesticidad : la zarceta mayor, A. 
qtAerqtiedula L., y la menor, A. crecca L., bastante eslimadas por su carne. 
Merece llamar la atención otra de las especies que habita en Europa , pero so- 
lo hacia el Norte, es el pato de flojel, A. mollissima L. , de g:riín tamaño y muy 
estimado por el escelentc plumón ó flojel que tiene en la pechuga y abdomen 
de que se despoja la hembra para lapizar el nido , y que se emplea para fabri- 
car cubiertas de cama ó colchas muy ligeras, y de muchísimo abrigo. Se halla 
en Noruega , en Islandia y hasta en Escocia y algunas islas cercanas : anida 
en los peñascos próximos al mar, cuidando sus dueños de proporcionarles ca- 
vidades á propósito para que depositen en ellas los huevos, y en las que rcco- 




Figura 187. Anas nnjra L. 

jen dos ó tres veces al año el flojel de (pie se despoja el ave. Es frecuenlc en 
las costas de España el A. uigra L. (fig. 187). 

El género Mergus, L. (mcvgeve, zambullir) se distingue por tener el pico es- 
trecho y prolongado, los bordes de entrambas mandíbulas guarnecidos de 
dientecillos córneos. El nombre con que se designa este género, alude ala 
costumbre que tienen de nadar con el cuerpo sumergido y tan solo la cabeza y 
parte superior del cuello fuera del agua. Comprende pocas especies que casi 
todas habitan en el Norte, y solo en algiiuos inviernos muy rigiuosos se les 
suele ver en el mediodía: tales son el M, merganser L., serrator L., etc. 

Familia de las pelecánidas. Se diferencian las [)elccánidas (tottpalmas 
Cuv.) de las demás familias, por tener el dedo pulgar perfectamente desarro- 
llado, y imido también á los anteriores por medio de una membrana interdigi- 
lal.Son todas ellas excelenles nadadoras, con las alas bien desarrolladas y su 



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268 ZOOGRAFIA. OSTEOZOOS. 

vuelo por consig^uiente es elevado y sostenido; al mismo tiempo, por ten^r 
largo el dedo pulgar , son casi las únicas palmípedas que pueden posarse en 
los árboles. Su régimen alimenticio es exclusivamente animal , y frecuentan 
las orillas del mar, de los rios y pantanos donde abunda su alimento. 

A esta familia pertenecen los pelicanos, Pelecanus L. (ireXeTtác, pelícano), 
fáciles de distinguir por su pico muy largo y ancho, la mandíbula superior 
deprimida y terminada por un gancho como superpuesto : la inferior sostiene 
una bolsa enorme constituida por una piel dilatable y desprovista de plumas, 
como la garganta: su lengua es muy corta y en la entrada del esófago y la- 
ringe hay músculos circulares que impiden por su contracción que se intro- 
duzca el agua en los conductos expresados. Los pelícanos se sirven de esta 
bolsa como de un butrón para pescar, espantan antes los peces y los arrinco- 
nan en un punto donde les sea mas fácil su captura ; para comerlos con toda 
comodidad los sacan á la orilla y los van sucesivamente devorando. 

E\ pelicano común, ó alcatraz, P. onocrotalus L. (fig. 188), mayor que un 
cisne y de color blanco uniforme, se encuentra en lodo el antiguo continente. 




Figura !88. Pelkunu (Pelecanus onocrotalus L). 

En la China, según la relación de algunos viajeros, adiestran en la pesca una 
especie, el P. manillensis Gm., que se encuentra también en Filipinas, ponién- 
dole en el cuello un anillo metálico, que le impide tragar los peces, y le ense- 
nan á que arroje á los pies de su amo el producto de la pesca. Cuando cria á 
sus hijuelos, deprime la mandíbula inferior, comprime la bolsa contra el pe- 
cho y les presenta de este modo los pececillosr este hecho observado de lejos 
ó con poca atención ha sido seguramente el origen de la fábula que existe 
desde muy antiguo, de que los pelícanos se abrían el pecho para alimentar con 
su sangre los hijuelos. 

Los cuervos marinos, Phalacrocorax Br'iss, (^paXaxpóc, calvo, xópaj, cuervo), 
tienen grande analogía con los pelícanos, pero se distinguen de estos porque 
su pico es mucho mas corto y comprimido, la mandíbula superior algo encor- 
vada cerca de la punta, muy poco dilatable la piel de la garganta ; aserrada la 
luladcl dedo medio; catorce pennas limoneras rígidas y desgastadas en^su 



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AVES, palmípedas. 269 

punta, tienen los pies implantados muy hacia la parte posterior y se ven obli- 
gados, cuando están en tierra, á apoyarse también en la cola. La denomi- 
nación de este género proviene del color negro, á veces con reflejos metálicos, 
que generalmente tienen sus plumas. Nadan con agilidad, con todo el cuerpo 
sumergido, y sacan fuera del agua solamente la cabeza y la parte superior del 
cuello. Se encuentran en las costas de España , y llegan á veces hasta lo inte- 
rior á lo largo de los rios , el cuervo marino común, Ph. carbo L. y el moñudo, 
Ph. graculus L. Su carne es estimada y en algunos puntos se les adiestra en 
la pesca como a los pelicanos. 

Los rabihorcados, Tachypetes Vieill. (zax^mz^c, que vuela con facilidad), se 
distinguen por el gran desarrollo de sus alas y la cola profundanienle ahor- 



Kigiira 189. üabiliüicado (Turhypeles aquiliis L.). 

quillada, lo cual les ha valido la denominación vulgar: ambas mandíbulas es- 
tán encorvadas cerca de la punta, y las membranas interdigitales escotadas. 
Son aves que se encuentran en alta mar, a muchos centenares de leguas de las 
costas, cuyo vuelo es rapidísimo y muy sostenido; fladas en su fuerza pasan 
algunas veces á corta distancia del hombre. La especie mas común, T, aquilus 
L. {fig. 189), negra por encima , blanca por debajo, con el pico y pies rojos, 
abunda en los mares intertropicales y llega a veces hasta las costas de Euro- 
pa; su alimentación consiste en peces que coge volando. 

Los rabo de junco, Phaeton L. (^aéOwv, Faelonle) , tienen las alas también 
muy largas y las dos plumas timoneras del medio delgadas y4)rolongadas, de 
|o que procede su nombre vulgar; el pico es recto, puntiagudo y denticulado, 
los pies cortos. Son también aves de los trópicos , que casi siempre se las en- 
cuentra en alta mar, aun cuando no se separan tanto de las costas como los 
rabihorcados: el Ph. cethereus L. , una de las especies mas abundantes, c» 
blanco con fajas negras en el dorso y el pico encarnado. 

Familia de las láridas. En las láridas {¡ongipennes Cuv.) el pulgar es 
corto ó nulo; la falta de dientes ó láminas en los bordes del pico y las 
alas bien desarrolladas las distingue de las demás familias que constituyen el 
orden. 

Como la mayor parte de los caracteres distintivos de este grupo son ncga- 



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270 ZOOGRAFIA. OSTEOZOOS. 

livos, no debe exlrafiarse el que se encuentren en él comprendidas algunas 
especies, cuya analogía con las demás es muy poca. Las láridas son abun- 
dantes en especies, y á ellas pertenecen los siguientes géneros. 

El Procellaria L. {procella, tempestad), caracterizado por tener las venta- 
nas de la naris^ prolongadas en un tubo situado en el lomo de la mandíbula su- 
perior; no hay mas vestigio del pulgar que una uña implantada en el tarso: el 
nombre genérico de estas aves proviene de que con frecuencia se las encuen- 
tra en alta mar en medio de lo$ mas furiosos huracanes, sin que en manera 
alguna parezcan incomodadas en su rápido vuelo por la violencia del viento. 
Se las ve también muchas veces volar cerca del agua, tanto que tocan con los 
pies en la superficie, y de aquí el nombre de petrel que les dan los franceses 
por haberlas comparado á San Pedro cuando anduvo sobre las aguas del Ge- 
nezaret: á esto alude también el nombre de patines que dan los españoles á 
las pequeñas especies y los marinos las llaman pampeíos, por verlas volar 
cuando con mas furia sopla el viento de las pampas en el Océano Atlántico, 
frente al Brasil y Buenos Aires. Se conocen varias especies de este género; 
una de las mas pequeñas, Pr. glacialis L. , se encuentra en las costas de Es- 
paña ; y en los mares del polo antartico el quebranta-huesos marino, Pr. gigan- 
tea Gm. , del tamaño de un pavo , y el pintado, Pr, capensis L. , tan grande 
como un pato. 

Las gaviotas ó paviotas , Larus L. (Xápo? , nombre griego de estas aves), 
tienen el pico comprimido, la mandíbula superior encorvada cerca de la punía 
y el dedo pulgar apenas llega al suelo. Abundan en todas las costas, que lim- 
pian de cadáveres de diversos animales, y producen asi un beneficio indirecto. 
Son cobardes, tanto, que cotí frecuencia otras menores, pero mas atrevidas, 
les arrebatan el fruto de su trabajo. Su carne es apreciada en algunos puntos, 
y á veces se introducen tierra adentro, no siendo raro el encontrarlas en los 
alrededores de Madrid, donde las cazan valiéndose como cimbel de la piel de 
una, rellena de corcho, con lastre suficiente para que pueda flotar, asegurán- 
dola á la orilla por una cuerda: no tardan en acudir las gaviotas que hay al- 
rededor que son fácilmente víctimas del cazador puesto á tiro y oculto en al- 
gún arbusto. Frecuentan nuestras costas el L. canus L. , tridactyltis L. , mojci" 
mus L. , etc. 

Las golondrinas de mar, Sterna L. {sternere, abatir), están caracterizadas 
por su pico recto y puntiagudo, el dedo pulgar |K)co desarrollado, escotada la 
membrana intcrdigital , las alas muy largas y la cola ahorquillada; lo cual ha 
hecho que se las compare con las golondrinas. Se las vé volar como estas con 
gran rapidez, cambiando continuamente de dirección, en las orillas del mar 
en busca de su alimento, que consiste en pececillos, moluscos, insectos, etc. 
Su tamaño es inferior al de las gaviotas, asi es que se ven perseguidas por es- 
tas para arrebatarles la pesca. La golondrina de mar negra, Sí. nigra L. {fig. 
190), es una de las mas frecuentes en las costas de España; cambia de plu- 
maje según la estación, el sexo y la edad, de modo que es difícil distinguirla 
de las demás especies, en las que sucede una cosa análoga. 

E\ picotijera , Rhynchops h. (^ov^oc, pico, d^, aspecto) se distingue entre 
todas las aves por su pico muy comprimido , de manera que sus mandíbulas 
parecen la hoja de un cuchillo, y al revés de lo que sucede ercneralmentc , la 



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AVKS. I>ALMII»EI)AS. 271 

mandibula inferior es nuicho mas lar^a que la superior; esta forma particular 
del pico está en armonía con su modo de pescar, que consiste en tener sumer- 
gida la pimta de la mandíbula inferior en el agua y volar en esta disposición, 
de modo que cualquier pez con que tropieza sube por el plano inclinado de su 




Figura 190. Golondrina de mar (Slerna nigra L.). 

mandíbula hasta la boca. Una especie se conoce en este género, Rh. nigra L., 
del tamaño de un pichón, blanca, con la cabeza, el dorso, las alas, que son 
larguísimas, y la cola negras, el pico y los pies encarnados: habita en el mar 
de las Antillas. 

Familia de las colimbidas. En las colímbidas (braqufpteras Cuv.) se en- 
cuentran los pies implantados mucho mas atrás que en las familias anteriores, 
por lo que en la estación se ven obligadas á tener el cuerpo vertical : sus alas 
son tan cortas que algunas veces no pueden servirles para volar , pero en 
cambio nadan con una facilidad admirable; por esto rara vez abandonan las 
costas. Su régimen alimenticio es animal. 

Entre los varios géneros comprendidos en esta familia son notables los so- 
mormujos, Podicepslj. (podicepSy nombre latino de una ave), caracterizados por 
tener los dedos provistos de membranas laterales anchas, en vez de las inter- 
digitales que se encuentran tan solo en la base: las uñas que terminan los de- 
dos son planas, el pico cilindrico, y encorvada en la punta la mandíbula supe- 
rior. Las especies comprendidas en este género nadan y se sumerjen con gran 
facilidad, de cuyo medio se valen para alcanzar á los pececillos, que forman 
generalmente la base de sa alimentación. Aunque sus alas son muy corlas, aun 
pueden volar, si bien no se sostienen en el aire durante mucho tiempo. Anidan 
en las playas, donde hacen una especie de subterráneos profundos en los que 
crian y ocultan sus hijuelos. La piel que cubre el pecho, provista de abundan- 
tes plumas de color argentino, y cuyas barbillas no se unen entre sí , ha sido 
empleada como adorno. Se encuentra en Jas costas y ríos de España el P. mi- 
ñor L. 

Los colimbos, Colymbus L. (xoXujjipáü) , nado), tienen membranas jnterdigi- 
tales completas, el pico comprimido y las alas cortas, pero propias aun para 
el vuelo: son aves que habitan en general los países frios, se establecen en las 
orillas del mar y se alimentan de pescados: en las costas de España suele pre- 
sentarse algunas veces el C. glacialis L. 



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272 ZOOGUAFIA. OSTEOZOOS. 

Lofy pájaroS'boboa , Apténodytes Forsi. (airci^v, sin plumas, 8üTe<;, nadador), 
tienen el pico comprimido, las membranas interdigitales bien desarrolladas, 

pero las alas tan sumamente cortas que en 
manera alg:una les sirven para volar : sus 
tarsos son muy comprimidos, cortos y com- 
puestos de tres huesos , á diferencia de lo 
que se observa en las demás aves. El nom- 
bre vulgar de este género , proviene, al pa- 
recer, de que la primera vez que pasaron los 
españoles por el estrecho de Magallanes, 
encontraron en las costas de Patagonia un 
número crecido de individuos de una de las 
especies, A, patagónica Gm., que no se asus- 
taban de ellos y mataron muchos, antes de 
que se determinasen á huir hacia el mar. 
También le llamaron pájaro-niño , por lo 
torpe que es en tierra, cayendo varias veces como los niños, cuyas piernas 
no son aun suficientemente robustas. En casi todas las especies las plumas son 
cortas, muy inclinadas hacia atrás y con el tallo ancho, teniendo por esto 
cierta analogía con las escamas de algunos reptiles y de muchos peces. En el 
cabo de Buena-Espcranza hay otra especie menor que la anterior; es el A. de- 
mersa Gm. {fig, 191). 




Figura 191. Pájoro-niflo (Aptenody tes 
demersa Gm.). 



CLASE TERCERA. 



REPTILES. 



Están caracterizados los reptiles por tener la respiración pulmonar , la 
sangre fría , la circulación incompleta, el cuerpo generalmente cubierto de es- 
camas y la generación ovípara. 

Los reptiles se alimentan ordinariamente de sustancias animales, y por esto 
su tubo digestivo es corto. No suelen tener mas órganos de prensión que las 
mandíbulas ó algunas veces la lengua, que es protráctil y retráctil en este 
caso. Los dientes, cuando existen, suelen ser cónicos, estar dirigidos hacia 
atrás, y soldarse por su base con el hueso en que están implantados; no solo 
existen en los bordes de entrambas mandíbulas, sino que también los hay 
muchas veces en el paladar; todos tienen una misma forma y sirven mas bien 
que para la masticación, para retener la presa dentro de la cavidad bucal. 
Cuando las mandíbulas están desprovistas de dientes, suelen estar revestidas 
por placas córneas, que constituyen un pico análogo al de las aves. Las glán- 
dulas salivales son poco voluminosas, y algunas veces el líquido que segregan 



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REPTILKS. GENERALIDADES. 273 

es un veneno activísimo inlroducido en el torrente de la circulación , pero ino- 
cente en el tubo dig^estivo. Falta el velo del paladar y la epiglólis , y apenas se 
distingue la farin8:e del esófago, que es muy ancho y dilatable para dar paso 
á los animales enteros , de que con frecuencia se alimentan. El estómago es 
sencillo y de poca capacidad : no se encuentra diferencia alguna entre los in- 
testinos delgados y los gruesos. El híg-ado, bien desarrollado , está general- 
mente provisto de vejiga de la hiél , y derrama el liquido qué segrega, por dos 
conductos, uno procedente de este depósito y otro formado por la reunión de 
los canales hepáticos. Existe constantemente el páncreas y el bazo: la última 
porción del recto eslá ensanchada y constituye, como en las aves, la cloaca, 
donde van á parar los conductos excretores de los rihones y de los órganos 
genitales. 

La sangre de los reptiles tiene con corta diferencia la misma (emperatura 
que la del medio que habiUin, y sus glóbulos son elípticos, como en la clase 
anterior, pero de mayor tamaño. El corazón {(ig. 192^ está compuesto por dos 
aurículas y un ventrículo, imperfectamente dividido en dos mediante un labi- 
que carnoso, que no es completo. Esta disposición hace que la ciiruhutiou, aun- 
que doble , sea incompleta, porque la sangre 
arterial que llega por las venas pulmonares 
á la aurícula izquierda, y la venosa, que por 
las venas cavas entra en la derecha, se reú- 
nen en el ventrículo único, resultando de 
aquí una mezcla de sangre arterial y venosa, 
que es la que va por la aorta á las diversas 
partes del cuerpo, y por la arteria pulmo- 
nar al órgano respiratorio; de manera que 
la sangre que ha pasado por im órgano cual- 
quiera del cuerpo, puede ponerse nueva- 
mente en contacto con el mismo, sin necesi- 
dad de volver á estar en los pulmones, y por esto se llama incompleta la circu- 
lación doble de los reptiles {fig. 193). La disposición de los orificios por los 
que comunican los vasos sanguíneos con los ventrículos, así como también lo 
que resta del tabique que en los hematermos separa estas cavidades, es causa 
de que la mayor parte de la sangre que va por la aorta sea arterial , y venosa 
la que sale por la arteria pulmonar; y aun en los cocodrilos es completo el 
tabique de separación entre los dos ventrículos, y solo se mezcla la sangre 
arterial con la venosa por existir un vaso que va de la arteria pulmonar á la 
aorta posterior; de lo que resulta que solo la sangre que llevan las arterias 
procedentes de esta, es una mezcla de arterial y venosa. 

La respiración es poco activa. Existe generalmente una tráquea dividida 
en dos bronquios, pero estos, en lugar de subdividirse hasta terminar en las 
eélttias aéreas, «orno en los mamíferos y aves, carecen de ramificaciones, y 
los pulmones son unos sacos membranosos, con tabiques en lo interior, que 
forman celdillas de gran tamaño y perceptibles á simple vista, aun en las es- 

^1) a.p. j arteria pulmonar ; o. p. , vena pulmonar ; au. i. , aurícula izquierda ; v, , ventrkulo: 
«ti. i. , aurkula derecha : r. <r. , vena cava ; a. i. , aorla izquierda ; a. tf. , aorta derecha 
aorta posterior 6 ventral. 



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Figura Í9Í. Coraion de una tortuga (I). 




274 ZOOGRAFIA. OSTEOZOOS. 

fiecies mas diminutas. Apenas hay vestigios de diafragma» y los pulmones lle- 
gan muchas veces hasta las caderas : los movimientos de las costillas y la 
presión atmosférica son las causas de la inspiración, verifícándose la espira- 
ción por la compresión que ejercen en los pulmones los órganos contenidos en 
el abdomen, mediante la contracción de los músculos de esta cavidad. En las 




Figura 193. Anatomia de un lagarto (i). 

tortugas, cuyas costillas no pueden ejecutar movimientos independientes de 
los demás huesos á que están unidos, la inspiración se efectúa mediante un 
movimiento de deglución , impidiendo que se introduzca el aire en el esófago, 
por la contracción de los músculos de la faringe ; teniendo además el animal 

(I) a.c. , arteria carótida ; c.a. » cayado de la aorta ; a.i. , aurícula derecha ; v, , ventrículo del 
corazón ; o.p. , vena pulmonar ; a.^.^ arteria braquial ; a.p. , artería pulmonar; p., pulmose.^; 
e. , estómago ; r.por. , vena porta ; t. , intestinos ;a.d., aurícula derecha ; v.c.s. , vena cava su- 
perior; a.t., aorta ventral ó.poslerior; i'.f.f. , vena cava inferior ; h., hígado; r., rífiones. 



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REPTILES. GENERALIDADES. 275 

terrada la boca y las aberturas posteriores de las fosas nasales, el aire no 
puede seguir otro camino que el de la glotis, único que encuentra desemba- 
raiado. 

La asimilación de los reptiles es también poco activa y la temperatura de 
su cuerpo , con la diferencia de uno ó dos grados, la del medio en que se en- 
cuentran. Si esta es muy baja caen en un estado de entorpecimiento ó letargo 
semejante al que se observa durante la estación fria en los mamíferos inver- 
nantes. Mientras están aletargados no toman alimento alguno, la respiración 
se efectúa con suma lentitud y no ejercen ninguna de las funciones de rela- 
ción. 

En cuanto á los órganos excretores de los reptiles, los ríñones tienen ana- 
logia con los de las aves, y los uréteres van á terminar en la cloaca, de lo 
qu& resulta que la orina sale al exterior en estado semifluido : en algunas es- 
pecies presentan estos conductos una dilatación en su extremo que hace oficio 
de vejiga de la orina, en cuyo caso permanece liquida hasta ser expulsada. 

El sistema nervioso en su parte céntrica ofrece dos hemisferios de figura 
oval, lisos en la superficie y con un ventrículo en lo interior: inmediatamente 
detrás se encuentran los tubérculos bigéminos, mas desarrollados proporcio- 
nalmente que en las aves, arredondeados, lisos también y con una cavidad ó 
ventrículo en su parte interna; el cerebelo es poco voluminoso: falta el puente 
de Varolio, el cuerpo calloso ó mesolobo , y los cuerpos estriados: los nervios 
olfatorios presentan en su origen un abultamiento que indica la existencia de 
otro par de ganglios, visible ya en el cerebro de los peces. 

El sentido del tacto debe ser poco delicado en los osteozoos de esta clase, 
por tener los dedos cubiertos por escamas mas ó menos duras : la lengua , en 
aquellos en que es protráctil, puede ser excelente órgano de tacto, como su- 
cede en las culebras. Alimentándose los reptiles de otros animales que tragan 
enteros, el sentido del gusto debe ser obtuso; su saliva no esa propósito para 
disolver los alimentos, y hay en la lengua pocos filetes nerviosos. No debe 
ser muy fino el olfato, porque las fosas nasales son poco extensas y muy 
sencillas las conchas de la nariz. Falta el oído externo, encontrándose el 
tímpano á flor de la cabeza : á veces no existe del oido medio mas que un 
huesecillo de los de la cadena, rodeado de músculos y apoyado por uno de sus 
extremos en la membrana de la ventana vestibular. El órgano de la vista es 
semejante al de las aves, existen también tres párpados en general, aun cuan- 
do algunas veces, como en las culebras, faltan los tres y el globo del ojo no 
está protegido en su parte anterior mas que por la conjuntiva: el alcance de 
su vista debe ser corto. 

El neuro-esqueleto está bien desarrollado. La cabeza consta de muchos 
huesos, que no se sueldan ni en la edad adulta: la mandíbula inferior, com- 
puesta de diversas piezas, se articula, como en las aves, con el cráneo me- 
diante el hueso timpánico: estíi articulada la cabeza con el alias mediante nn 
solo cóndilo, pero que presenta varias facetas, de modo que los movimientos 
no pueden ser muy extensos. La columna vertebral consta de un número va- 
riable de piezas, á veces hay mas de trescientas vértebras: la articulación de 
unas con otras se efectúa ó por superficies planas, siendo en este caso muy li- 
mitados los movimientos, ó por una cavidad que lienen las vértebras en la 



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276 ZOOGIUFIA, OSTEOZOOS. 

parte anterior de su cuerpo y una cabeza en la posterior, de modo que gozan 
de movimientos muy extensos , pues hay además en estas articulaciones cáp- 
sulas sino viales, coVno se observa en el espinazo de las culebras, cola del ca- 
maleón, etc. Las costillas existen constantemente en los reptiles, y á veces, 
como en las culebras, desde el atlas hasta la primera vértebra coxígea, todas 
llevan un par de estos apéndices. El esternón falta en muchos ; pero en otros 
se encuentra bien desarrollado, compuesto de diversas piezas sobre las que 
se apoyan las costillas esternales. No siempre existen las extremidades en esta 
clase ; en los ofídios fallan las cuatro , en el género Chirotes hay tan solo ex- 
tremidades torácicas y en el Psetidopus abdominales: lo general es sin embargo 
que existan todas. La porción basilar de las torácicas consta de tres huesos 
análogos á los de las aves, si bien nunca son tan robustos; y las claviculas, 
en vez de unirse entre sí por uno de los extremos, van á articularse separa- 
damente con el esternón. El húmero es corto y no presenta nada de particu- 
lar, como tampoco los huesos del antebrazo, estando ambos igualmente des- 
arrollados: la mano se termina casi siempre por cinco dedos, algunas veces 
existen solo cuatro, y los huesos metacárpicos suelen ser corlos. La porción 
basilar de las abdominales está formada por tres, que son mas análogos por 
su forma á los de los mamíferos: los pubis se unen en la parte anterior y cons- 
tituyen, como en estos, una sínílsis; sucede otro tanto con los ísquion, habiendo 
de consignienle otra sinfisis de estos huesos: lo restante de las extremidades 
abdominales es semejante á las parles homologas de las torácicas. En unas y 
otras el húmero y lémur, en vez de estar dirigidos hacia el suelo ó adelante, 
sop casi horizontales y forman un ángulo recto con la columna vertebral; lo 
cual influye en que sus movimientos no sean tan vivos, y que siendo el tronco 
prolongado, casi todos ellos apoyen el vienti'e en el suelo, de lo que proviene 
la denominación de reptiles {repere, arrastrarse) que les dio Cuvien en el ca-» 
maleen y algún otro se observa una disposición contraria. 

El dérmato-csqueleto está formado por escamas ó escudos óseos de una 
extensión mayor ó menor; en las tortugíis el cuerpo se halla cubierto por gran- 
des placas; en los cocodrilos se observan en la parle superior de su cuerpo 
algunos escudetes cuadrangulares, endurecidos [>or el carbonato y fosfato ca-» 
lizos, y en los la^'^artos y culebras todo el cuerpo está cubierto por pequeñas 
escamas de consislencia variable. Algunos que carecen de dientes, cómelas 
tortugas, suelen tener las mandíbulas protegidas por unas láminas córneas, 
<|iie forman un pico. Las unas en que terminan los dedos en casi todos son 
comprimidas , algo encorvadas y puntiagudas, y el epidermis que cubre lodo 
el cuerpo, suele desprenderse en una sola pieza en ciertas épocas del año , y 
es lo que en las culebras se llama sus camisas. 

Los músculos suelen estar bien desarrollados: son, según Carus, análogos á 
los de los peces y poco encarnados, si bien no enteramente blancos, como su- 
cede casi siempre en estos últimos. 

La locomoción es lenta, contribuyendo á ello seguramente el volumen con- 
siderable de su cuerpo, y la poca longitud de sus extremidades ó su falta ab- 
soluta: algunos pocos pueden trepar á los árboles, clavando las unas en la 
corteza como los lagartos, ó cojiéndose á las ramas como los camaleones, 
cuya cola es prensil , ó también abarcando todo el tronco con su cuerpo como 



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REPTILES. GENERALIDADES. 277 

las culebras, que se suspenden algunas veces de las ramas, cuando su cola es 
como la del camaleón. Muchos reptiles nadan con facilidad, sobre todo los que 
tienen los deáos unidos por membranas interdigitales, ó transformadas en ale- 
las sus extremidades, y la cola comprimida: las culebras, aun cuando ^despro- 
vistas de miembros, son excelentes nadadoras, sirviéndoles los movimientos 
del tronco en esta locomoción. No se conocen en la actualidad reptiles volado- 
res; entre los fósiles se ha encontrado uno que ha sido denominado PterodaC' 
tylus (irtepóv, ala, SaxxuXoc, dedo) por tener uno de los dedos de las extremida- 
des torácicas tan larg:o como el cuerpo, el cual le servirla probablemente para 
sostener un repliegue de la piel análogo al que constituye las alas en los mur- 
ciélagos. 

Viviendo solitarias casi todas las especies de esta clase, no necesitan me- 
dios de comunicación , y por esto apenas se les oye producir algún sonido y 
este débil. 

Los órganos masculinos consisten en dos testículos, siempre ocultos en 
lo interior del abdomen y colocados delante de los ríñones ; de cada uno de 
ellos procede un conducto deferente que va á terminar en la cloaca , no lejos 
del órgano copulador, oculto en la misma : este es un pene sencillo en las tor- 
tugas y cocodrilos , con un surco en la parte superior para la conducción del 
semen, y doble en los lagartos y culebras, generalmente provisto de espinas 
córneas. Los órganos femeninos están formados por dos ovarios , ambos bien 
desarrollados, de cada uno de los que procede un oviducto que vá á terminar 
en la cloaca; en algunos suele haber una dilatación en estos conductos en la 
que pueden permanecer los huevos durante el desarrollo del embrión. 

En los reptiles no hay sociedades prolongadas durante una temporada ó 
toda la vida como en algunos mamíferos y aves : solo en las tortugas parece 
observarse alguna cosa análoga. Es necesaria la cópula como en las clases 
anteriores , y los huevos ó están provistos de una cascara dura y frágil, como 
en las tortugas y cocodrilos, ó protegidos tan solo por una membrana resis- 
tente, pero flexible, que es lo que se advierte en los lagartos y culebras. Basta 
el calor atmosférico para que se desarrolle el nuevo ser en el huevo, si este 
lia sido fecundado, no siendo necesaria de consiguiente la incubación. Algunas 
especies paren los hijos vivos, consistiendo esto en que los huevos se detienen 
en la dilatación que existe en este caso en los oviductos y allí permanecen 
hasta que los nuevos seres rompen las cubiertas que los protegen : las víboras, 
luciones y algunos otros, en los que esto se verifica, han sido llamadas ovo^- 
vivíparos, si bien su generación esencialmente es ovípara. Cuidan muy poco al 
parecer de sus hijuelos, bastándose estos á sí mismos desde que salen del 
huevo: del cocodrilo se dice sin embargo que no abandona la hembra el hoyo 
en que ha enterrado los huevos, velando siempre por su conservación, y 
también de la culebra de cascabel que sorprendida entre sus hijuelos abre la 
boca y dilata su esófago en términos de encontrar cabida en él cinco ó seis, 
huyendo en seguida del objeto que produjo su alarma; pero necesita confir- 
mación este ultimo hecho. 

La clase de los reptiles so puede dividir en tres órdenes de la manera si- 
guiente: 



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278 



ZOOGRAFIA. OSTEOZOOS. 



ORDENES. 

f Sin dientes ; con una coraza formada por las verte- 1 

bras, costillas y esternón; tronco desnudo ó cubierto ! l.* Quelonios. 

por grandes escamas ) 

Clase 3' I^^'^ dientes y párpados; sin hueso mastoídeo; con j 
ReDtiles \ extremidades casi siempre; cuerpo cubierto por| ^.^ Saurios. 

^ ' I peaueñas escamas ) 

I Con Clientes y hueso mastoídeo ; sin párpados , ester- | 

non ni extremidades; cuerpo cubierto por pequeñas > 3.' Ofidios. 
escamas ) 

Orden 1.®— Quelonios. 

Los quelonios (/eXwvTj, tortuga) presentan ambas mandíbulas desprovistas 
de dientes y g^eneralinente revestidas de placas córneas, que forman un pico 
semejante al de las aves: las apófisis espinosas de las vértebras, las costillas 
y el esternón forman una coraza que protege todo el cuerpo del animal, cuyo 
tronco se encuentra cubierto por grandes placas córneas ó solo por el epi- 
dermis. 



t.ii. 




per. r.c. ¡. 

Figura 194, Neuro-esqueldo de lorluga teirestre (I). 

Comprende este orden todas las especies conocidas con la denominación 
vulgar de tortugas y galápagos. Su alimentación es varia, consiste en animales 

(i). Se ha quitado el pelo^ jwra vel* lo Interior ; i?.(^ , vertebras cervicales : cor* hueso cora- 
fóides; v.d., vérlehras dorsales; f.t\, Cosiiílas verícbrales; ce., costillas esternales; pe/., pelvis: 
<., libia; per., peroné; r.c, región coxigea; /., fémur: ri., clavicula; o., oinóplalo. 



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REPTILES. QUELONIOS. 279 

vivos y en vegetales terrestres y acuáticos, según donde habitan: sus mandí- 
bulas, revestidas casi siempre por láminas córneas y á veces dentadas, son 
los órganos de prensión de Jos alimentos y de masticación. 

La forma de su cuerpo es mas ó menos oval, debiéndose esto principal- 
mente al gran desarrollo del neuro-esqueleto en su parte media. La región 
cervical es móvil, y se puede ocultar debajo de los bordes de la coraza, ya 
formando una especie de S, ó ya también echándose solo á un lado. La región 
dorsal es inmóvil , pues las apófisis espinosas son muy anchas y forman unos 
polígonos que se articulan enlre sí y con otros huesos próximos por sutura. 
Una cosa análoga sucede con las costillas (fig. 194), por lo menos en la parte 
mas próxima á las vértebras; se ensanchan y articulan por sutura un^s con 
otras y con las apófisis espinosas de esta^: hay por último á todo alrededor 
de la parte superior de la coraza, que recibe el nombre de espaldar, otras piezas 
polígonas articuladas igualmente por sutura, que representan las costillas es- 
ternales. La parte inferior de la coraza , llamada peto , está constituida por 
diversas piezas, que son análogas á las del esternón , y se unen á los lados en 
la parte media con el espaldar, dejando anterior y posteriormente grandes 
aberturas por las que salen las extremidades, la región cervical y la coxígea. 
Esta es móvil y puede también ocultarse debajo de los bordes del espaldar. 
La porción basilar de unas y otras extremidades se encuentra dentro de la 
caja formada por los huesos dichos, sin ninguna otra variación. 

Los quelonios son ovíparos; los machos tienen el pene sencillo , las hem- 
bras ocultan los huevos cerca de los parajes que habitan ; siendo suficiente el 
calor atmosférico para su desarrollo. 

Se divide este orden en cuatro familias atendiendo á las particularidades 
que presentan las extremidades, según la clasificación que de ellos hizo Mr. 
Brongniarl. 

FAMILIAS. 



/ Dedos envueltos en una masa común y arredondeada; i i,^¿iu¿o 

I distintos al exterior solo por las uñas M **''*«"*'*^*- 

I Todos los dedos provistos de uñas y unidos por mem- j «^.j^ 
Q 1 o I branas interdigitales i ^"*«»'«''* 

I Extremidades en forma de remos ; las torácicas mas 1 

[ largas que las abdominales; dedos distintos al exte- 1 Qudónidot. 

\ rior solo por las uñas, que caen con frecuencia ) 

Familia de los testudinidos. Los caracteres de los testudinidos ((09*íu- 
gas terrestres Cuv.) son el tener los dedos envueltos en una masa común , arre- 
dondeada y solo distintos al exterior por las uñas. El espaldar es muy con- 
vexo y el peto presenta en los machos una profunda depresión , para acomo- 
darse en la cópula al espaldar de la hembra. 

Como indica su denominación se encuentran estos quelonios en tierra, pre- 
fieren los parajes húmedos en los que se alimentan de moluscos , insectos y 
sustancias vegetales : son muy tímidos y retiran dentro de la coraza la cabeza, 
la cola y las extremidades así que observan algún objeto que pueda causarles 
daño. 



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2S0 ZOOGRAFIA. OSTEOZOOS. 

Habitan eu ios paises^inlerlropicales y en los lem[>lados; hacen en cslos 
últimos cuevas profundas, en las que permanecen alelarg^ados durante el in- 
vierno. 

En Europa se encuentran especies del género tipo, Testudo L. {testudo, 
nombre latino de estos reptiles), caraclerizado por tener cinco dedos en las 
extremidades anteriores y cuatro en las posteriores, el esternón no es móvil. 
La especie mas común es la T. grceca L. {figs. 195 y 196) que habita en la 
Grecia, en Italia y en las islas Baleares; vive en los bosques sombríos, ó cerca 
de parajes acuáticos, si bien nunca entra en el agua: es bastante estimada por 
el sabor de su carne. 





Figura 195. Teitudo grceca L. Figura 196. Testudo grcfca L. 

(▼Isla por el dorso). (Tísta por debajo). 



Familia de los eoiididos. Los emídidos (tortugas palustres Cuv.) tienen 
los dedos unidos por membranas interdigitales, y provistos de uñas lodos 
ellos: su espaldar es menos convexo que en las anteriores, pero lo es aun 
bastante , y pueden ocultar en su coraza la cola, la cabeza y las extremidades. 
Esta familia es la mas abundante en especies del orden; habitan en las 
aguas dulces y prefieren las estancadas, en las que se alimentan de moluscos 
é insectos principalmente. 

Entre los géneros comprendidos en esta famitia está el Emys Brong. (¿jnk, 
tortuga) caracterizado por ser inmóvil el esternón anterior y posteriormente, 
y el cuello retráctil. Comprende una especie abundante en el centro y medio- 
día de Europa, el E. orbicularis L. , negruzca, con numerosos puntos amari- 
llos; en los alrededores de Madrid y en toda la España meridional está reem- 
plazada por la conocida vulgarmente con el nombre de galápago, £. leprosa 
Schv.; una y otra son muy estimadas, y se hace de ellas un uso frecuente 
como alimento. 

Familia de loe trionicidoB. Los trionícidos {tortugas blandas Cuv.) se 
distinguen por tener solo tres uñas en los dedos de las cuatro extremidades, y 
estos unidos entre si por extensas membranas interdigitales. El espaldares 
muy poco convexo, cartilagíneo en lodo su alrededor, y el peto tiene eo la 
parte media un grande espacio vacío : las narices están prolongadas en una 
trompa corta, y la piel del cuello no adhiere á los músculos, siendo este per- 
fectamente retráctil ; carecen de escamas y están cubiertos solo por una piel 
blanda. 

Un solo género comprende esta familia, á saber, el Trionyx Geoffr. (tp¿i«, 



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REPTILES. QUELONIOS; 281 

tres, ívo{, una), cuyas especies muy voraces habilau los países cálidos de en- 
trambos continentes; la TV. triunguis Eorsk. abunda en el Nilo y proporciona 
al hombre grandes beneficios , destruyendo una enorme cantidad de huevos de 
cocodrilo, que le sirven de alimento; su carne es estimada: la Tr. ferox 
Gm. habita en los ríos de la Guayana, Florida, etc. , donde se hace notar igual- 
mente porque destruye muchas aves, peces, caimanes, etc.; también su carne 
es comestible. 

Familia de los quelónidos. Los quelónidos {tortugas marinas Cuv. ) se ca- 
racterizan porque sus extremidades torácicas son mucho mas largas que las 
abdominales, unas y otras en forma de remos, los dedos enteramente ocultos 
por la piel , distintos al exterior solo por las unas, que suelen caer en una edad 
avanzada; no pueden ocultar los miembros en la coraza por ser muy grandes: 
las costillas están ensanchadas tan solo en su mitad próxima á las vértebras, 
y el esternón presenta en su parte media, como en los anteriores, un gran 
vacio : las ventanas de la nariz están provistas de una masa carnosa , que á 
voluntad del animal puede cerrar completamente estos orificios. 

Son excelentes nadadores y habitan en el mar, en cuya superficie flotan, y 
pueden dormir según algunos, no saliendo á tierra, donde les es diñcU la lo- 
comoción» sino en la época de la puesta. Depositan los huevos en un hoyo, 
que hacen en la arena á la orilla del mar, volviendo á dejar la superficie del 
terreno del mismo modo que estaba antes. Prefieren para esta operación las 
islas deshabitadas, de playas bajas y arenosas: como hay algunas con estas 
condiciones en el Pacífico, próximas á las costas de América, encontraron los 
españoles la primera vez que las visitaron tal abundancia de quelónidos, que 
les dieron el nombre de Islas de los galápagos á unas y Archipidlago de las tor~ 
tugas á una reunión de las mismas. Luego que salen del huevo se dirigen ins- 
tintivamente hacia el mar, pero antes de llegar á las aguas son la mayor parte 
victimas de las aves, de algunos mamíferos, de los cocodrilos, etc. 

Dos géneros se comprenden en esta familia ;, el uno Chelonea Brogn. (xe^cavii, 
tortuga) se distingue con facilidad , pues su cuerpo está revestido de grandes 
placas córneas; se conocen varias especies que llegan á adquirir gran tamaño, 
y que son apreciadas por su carne , por los huevos y su grasa verdosa de un 
sabor particular. Una de las especies mas notables es la CA. midas L. , cuyas 
escamas, en número de trece en el dorso, son verdosas y no están recargadas 
las unas sobre las otras ; llega adquirir hasta tres varas de longitud y seis ó 
siete quintales de peso: su carne es muy estimada, y emplean algunos salvajes 
su espaldar como lancha; se alimenta principalmente de algas y sargazos, se 
encuentra en los mares intertropicales de ambos continentes. Otra de las espe- 
cies, Ch, caretta Gm., cuyas escamas en numero de quince en el dorso y aqui- 
lladas en la parte posterior, son pardas ó rojizas , se encuentra en casi todos 
los mares y también en el Mediterráneo; es de gran tamaño, pero la carne 
poco estimada. La especie mas importante del género es el carey , Ch. imbri- 
cata L. {fig. 197), que se distingue por sus mandíbulas dentadas y las esca- 
mas del espaldar en número de trece, pardas ó leonadas y recargadas las unas 
sobre las otras; su carne es indigesta, pero los huevos son excelentes y las es- 
camas del cuerpo se emplean en las artes con el nombre áe concha: es sustancia 
análoga al cuerno, pero de estructura compacta, mucho mas dura y que 



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282 ZOOGRAFIA. OSTEüZOOS. 

puede recibir por lo lanto un hermoso pulimento; se reúnen los diversos pe- 
dazos por medio del agua hirviendo y de este 
modo se pueden formar las grandes placas 
que adornan ciertos objetos de lujo. Esta es- 
pecie es cosmopolita, frecuenta las costas de 
América y se apoderan de ella como de va- 
rias otras, ya valiéndose de los arpones ó 
yendo á las islas desiertas donde desovan, 
limitándose en este caso á poner boca arriba 
las que sorprenden en tierra, por serles di- 
fícil el cambiar de posición. Se usa también 
la concha de otras especies, pero la de 
esta es la que tiene mas valor en el co- 
mercio. 
Figura i97. Cnrey Tñheionea ^1 género Sphargis Merr. (cTíppaYk, sello) 

imbrícala L.). se distingue del anterior porque la piel ca- 

rece de escamas. Se conoce una especie de 
gran lamafio que habita en el Océano Atlántico, y se presenta alguna vez en el 
Mediterráneo, llamada vulgarmente laúd, Sph. coriácea L. , por siete líneas 
salientes que tiene en el espaldar, y que han comparado con las cuerdas del 
instrumento indicado. 

Orden 2.*^— Saurios. 

Están caracterizados los saurios (daopoc, lagarto) por tener dientes en en- 
trambas mandíbulas y con frecuencia también en el paladar; porque sus cos- 
tillas y esternón están bien desarrollados, mas no tanto que lleguen á articu- 
larse las primeras unas con otras por sus bordes, ó que constituya el segundo 
im peto que cubra toda la parte inferior del cuerpo; este se encuentra cons- 
tantemente cubierto de escamas, á veces poco desarrolladas, pero siempre 
manifiestas, y otras endurecidas por el carbonato y fosfato calcicos, formando 
escudetes óseos muy resistentes; existen casi siempre cuatro extremidades, 
sin embargo, á veces faltan dos ó todas ellas; los ojos están protegidos al ex- 
terior por dos ó tres párpados; el hueso mastoídeo no está separado del tem- 
poral, y las ramas de la mandíbula inferior, unidas anteriormente, forman 
sinfisis. El tímpano es visible casi siempre. 

Los saurios constituyen un grupo natural, aunque quieren separar algunos 
á los cocodrilos, para formar con ellos un orden intermedio entre los quelo- 
nios y estos: presentan mas analogía con los ofidios, y es tan insensible el 
paso de los unos á los otros, que no están acordes los naturalistas acerca de los 
límites entre ambos. Unos, á ejemplo de Cuvier, dan como carácter distintivo 
la presencia ó ausencia de extremidades ; otros como Dumeril y Bibron con- 
sideran de mayor importancia la existencia del hueso mastoídeo separado del 
temporal, la íiilta del esternón, de párpados, etc.; y otros por último han 
creido resolver la dificultad reuniendo estos dos grupos en un solo orden, 
pero no han hecho en realidad mas que alejarla, puesto que se vuelve á pre- 
sentar, cuando se trata de dividirlo en subórdenes. 



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REPTILES. SAURIOS. 2S3 

Como casi lodos los reptiles , las especies comprendidas en esle orden tie- 
nen un régimen alimenticio animal , necesitan apoderarse de animales vivos, 
pues rara vez locan á los cadáveres; son por lo tanto esencialmente cazado- 
res. Sus dientes numerosos, ó son cónicos, ó están dirig^idos hacia atrás, ó 
tienen la corona comprimida jpenas les sirven para la masticación , siendo 
la mayor parte de las veces á propósito tan solo para retener la presa. Las 
glándulas salivales están poco desarrolladas , y falta en ellos la epiglólis y el 
velo del paladar, del que solamente se notan vestigios en los crocodílidos. Su 
esófago es ancho para dar paso á presas enteras, el estómago poco volumi- 
noso, y los intestinos, como de animales esencialmente zoófagos , son cortos; 
el hígado y el páncreas están bien desarrollados y no ofrecen nada de parti- 
cular; el ano es casi siempre transverso. Los pulmones algunas veces son lan 
largos que llegan hasta las caderas, no habiendo división alguna entre el tó- 
rax y el abdomen: en las especies que tienen el cuerpo muy prolongado (lu- 
cion, anfisbena) uno de ellos es mucho mas corto que el otro. 

Los uréteres, antes de terminar en la cloaca, suelen presentar una ligera 
dilatación en donde se acumula la orina. Existen generalmente dos glándulas, 
cuyos conductos terminan cerca del ano y que segregan un líquido de olor 
fétido, algo almizclado, mas abundante en la época del celo, y que parece 
tener por objeto advertir al un sexo la presencia del otro. 

En los saurios no se ha separado del temporal el hueso mastoídeo , de ma- 
nera que la mandíbula inferior se articula con el cráneo solo mediante el tim- 
pánico; las ramas de esta no pueden separarse anteriormente. 

El esternón está bien desarrollado en casi todas las especies , lo mismo 
que las extremidades; á veces estas no aparecen al exterior, pero debajo de 
la piel se encuentra por lo menos la porción basilar con una estructura seme- 
jante á la de los quelonios. La cola suele ser tanto ó mas larga que el cuerpo. 

El dérmato-esqueleto existe constantemente; forma en la cabeza placas 
polígonas casi siempre, y en lo restante del cuerpo unas veces escudetes 
óseos, otras escamas de mayor ó menor extensión, y otras granulaciones poco 
considerables. 

Siendo animales solitarios rara vez se les oye producir sonido alguno; á 
pesar de esto los caimanes y cocodrilos, en ciertas épocas y reunidos en gran 
número, hacen un ruido insoportable. 

Son ovíparos y el pene casi siempre es doble, estando generalmente ar- 
mado de espinas córneas. Los huevos de los saurios ordinariamente carecen 
de cubierta caliza, estando protegidos al exterior solo por una membrana re- 
sistente. Basta el calor atmosférico para que se desarrolle el embrión , y la 
hembra se limita cuando mas á impedir el que desentierren los huevos que 
deposita á veces en sitios arenosos; la mayor parte de las especies no cuidan 
de la educación de sus hijuelos. 

Son muy numerosos, habitan principalmente en los países intertropicales, 
y perjnanecen aletargados durante el invierno en los templados, en los que 
también abundan; pero son muy escasos hacia los polos. 

En la clasificación de este orden propuesta por Cuvier, hay que modificar 
los caracteres dados á la familia de los escíncidos, en la que deben estar 
comprendidos algrmos géneros que incluía en los ofidios este nalriralista , y 



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284 ZOOGRAFIA. OSTEOZOOS. 

debe añadirse la familia de los anfisbénidos, pues tiene indudablemente mas 

ans^logia con este orden que con el siguiente. 



FAMILIAS. 



OnDBN 2." 

Saurios. 



\ 



Cinco dedos en las extremidades torácicas; cuatro en 1 
las abdominales; membranas interdigitales; cola > CrocodtVtViof. 
comprimida; ano longitudinal; pene sencillo * 

Cinco dedos desiguales en las cuatro extremidades; ( , ,,.. 
lengua bíflda y protráctU ^Lacntidoi, 

Cinco dedos desiguales en las cuatro extremidades; 
lengua no protráctil ; con crestas ó s^péndices á lo 

largo del dorso, de la cola ó de la garganta 

ICinco dedos iguales , casi siempre ensanchados en al- j 
guna de las falanges; uñas retráctiles; ojos grandes; ( 
párpados cortos; lengua no protráctil; cuerpo de- i 

primido I 

jCinco dedos iguales, dos opuestos á los otros tres; cola I 

prensil ; lengua cilindrica muy protráctil ; cuerpo | CamHeánlidot, 
comprimido ) 

Extremidades muy cortas ó nulas; escamas cuadran-) 
guiares, yusta-puestas ó formando círculos alrede- tAnfisbénidoi. 
dor del cuerpo ' 

Extremidades cortas ó nulas ; cuerpo cubierto de es- ) 
camas empizarradas , sen^ejantes entre sí , excepto / Egcmcidos, 
las de la cabeza ) 



Iguánidot. 



' Gerónidot. 



Familia de los crocodílidos. Es lanío lo que se dislingue este grupo de 
todos los demás que, según se ha indicado anleriormenle, Mr. de Dlainville 
forma con ellos un orden aparte, llamado de los emidosauros. Sus caracteres 
son el tener cinco dedos en las extremidades torácicas y cuatro en las abdo- 
minales, unidos por membranas interdigitales mas ó menos extensas: la cola 
mas robusta y comprin^ida, sobre lodo en su miUul posterior: el ano longitu- 
dinal, el pene sencillo, Is^ lengua carnosa y unida por sus bordes á la mandí- 
bula inferior, en lérminos que creyeron los anti- 
guos que carecían enteramente de ella. 

Tienen estos saurios armados los bordes de sus 
mandíbulas por numerosos y robustos dientes có- 
nicos, desiguales, pero nunca existen en el pala- 
dar. Hay en la lengua un reborde cerca de la base, 
que unido al vestigio de velo del paladar que que- 
da en ellos, impido la comunicación entre la boca 
y la faringe , disposición que leí? permite estar 
debíyo del agua con la boca abierta, y conti- 
nuar respirando el aire atmosférico, teniendo 
fuera de la superficie del liqíiido el extremo de 
la mandíbula sripcrior, donde están las aberturas 
externas de las fosas nasales. 

Es notable el corazón de los crocodrílidos (fig. 198) pues presenta dos ven- 
Iriculos sin comunicación directa, á diferencia de lo que sucede en todos ios 

{i) »., ventrículos del corazón: a.i.. aiirkula izquierda: r.p., vena pulmonar; a.f». arteria pul- 
monar; r.co., vaso de comunicación que lleva sangre venoJ^a la aorta poílrrior; f., carótida; «-. 
aort«; i\r., vena cava; a.d., aurícula derecha. 




Figura i98. Corazón de 
cocodrilo (i). 



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REPTILES. SAURIOS. 2S5 

demás reptiles, de modo que no se mezcla en él la sang^re arterial con la ve- 
nosa; pero de la arteria pulmonar ó muy cerca de su origen , sale un vaso san- 
guíneo que va á terminar en la aorta, después de encorvarse esta para di- 
rigirse hacia la parte posterior , y de haberse separado las arterias carótidas 
y axilares; el citado vaso de comunicación lleva sangre venosa que se mezcla 
con la arterial de la aorta posterior , y en tal estado la reciben las diversas 
partes del cuerpo, exceptuando la cabeza y extremidades torácicas, por tener 
su origen las arterias que por ellas se ramifican, en la primera porción de la 
aorta, antes de su reunión con el ya citado vaso comunicante. 

Hay grandes modificaciones en el neuro-esqueleto : .en la región cervical 
existen costillas bien desarrolladas, ensanchadas en su extremidad en una 
apófisis anterior y otra posterior, y se articulan por ellas unas con otras. El 
esternón es tan largo que no se limita á ocupar la parte inferior del pecho, sino 
que llega hasta la sinfisis del pubis, y está provisto á los lados de numerosas 
costillas que no van á reunirse con otras vertebrales, sino que permanecen 
flotando entre los músculos del abdomen, llamándose por eso esternales. Care- 
cen de claviculas, pero sus huesos coracóides están bien desarrollados. 

En la parte superior del cuerpo hay unos escudetes cuadrangulares, dis- 
puestos por series longitudinales, que tienen en su parte media una cresta ó 
elevación: en la parte inferior hay otras escamas igualmente rectangulares, 
pero de mucha menor consistencia que las del dorso. El pene es sencillo; la 
hembra deposita los huevos, que están protegidos por una cascara caliza, en 
un hoyo que hace en la arena , y no se separa mucho del sitio donde los colo- 
có, para defenderlos de las aves y mamíferos que van á desenterrarlos. 

Los crocodílidos habitan en los ríos caudalosos, tanto del antiguo como del 
nuevo continente. 

Comprende esta familia un solo género, Crocodilus Laur. (xpóxij, playa, 
8eiXó<, tímido), cuyas especies , muy abundantes en otro tiempo en toda Euro- 
pa, han quedado limitadas á los países intertropicales. Cuvier forma con ellas 
tres grupos que caracteriza del modo siguiente: 

Los caimanes y Alligator Cuv. , tienen los dientes de la mandíbula inferior 
desiguales, los mayores se alojan en fosetas que hay en la superior, y suelen 
terminar por agujerear los bordes de la expresada mandíbula : su hocico es 
poco prolongado y ancho, las extremidades abdominales presentan poco des- 
arrolladas las membranas interdigitales. Los caimanes habitan en América, 
llegan á adquirir hasta diez ó doce pies de longitud , y no suelen atacar al hom- 
bre, pero sí á los cuadrúpedos y^aves que van á los estanques ó ríos donde 
ellos se encuentran. Su carne es delicada y sabrosa, la aprovechan los negros 
é indios, aun cuando dicen algunos que tiene un sabor ligeramente almizclado, 
lo cual podrá suceder en la época del celo. Es común en la América meridio- 
nal el yacaré, Cr, sclerops Schn. (/íjf. 199), cuyos huevos, según el Sr. Azara, 
son muy estimados por los naturales del país. 

En los cocodrilos propiamente tales, Crocodilus Laur., el hocico es mas pro- 
longado, y el cuarto diente de la mandíbula inferior se aloja , cuando está cer- 
rada la boca , en una escotadura que tiene la superior cerca de la punta : sus 
membranas interdigitales están bien desarrolladas, y por lo tanto no obstante 
su respiración pulmonar, son animales acuáticos. Se encuentran en África, 



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286 ZOOGRAFIA. OSTEOZOOS. 

Asia y en las Antillas: llegan á adquirir gran lamafio, hasta treinta pies de 
longitud, y son temibles para el hombre mismo; fáciles de evitar en tierra, 
cambiando frecuentemente de dirección, no asi en el agua donde son muy ági- 
les. Una de estas especies, el cocodrilo del Nilo, Cr. niloticué Cuv., ha sido 




Figura 199. Caimán (Crocodilus sclerops Schn.). 




conocida desde la mas remota antigüedad y dado origen á muchas fábulas. Se 
le observa sacando fuera del agua solamente la extremidad de la mandíbula 
superior, donde están las narices y con la boca abierta , sin que se introduzca 
ellíquido en la tráquea por la disposición especial de la lengua en este punto: 
se dice de él que deposita los animales de que se apodera debajo del agua, 
hasta que principia la putrefacción, en cuyo caso los saca á la orilla para po- 
derlos deglutir. Hasselquist ha confirmado lo que refiere Herodoto de que se 
introduce un pajarillo en la boca para libertarle de algunos animales: no se 
sabe de cierto si son hormigas y sanguijuelas, pero es lo cierto que una espe- 
cie de andariOy el Charadrius (egyptius Mey., se introduce sin temor alguno en 
la boca del cocodrilo para libertarle de tan molestos huéspedes. En las Antillas 
es frecuente otra especie , el Cr. acutus Cuv. 

Los gavióles, Gavialis Opp. , fáciles de 
distinguir por sus mandíbulas muy prolon- 
gadas y tan débiles que , aun cuando llegan 
á adquirir los individuos treinta pies de lon- 
gitud, no pueden alimentarse sino de pece- 
cillos. Se encuentra en el Ganges el Cr. gan- 
geticus Gm. (fig. 200), que es la especie me- 
jor conocida de este subgénero. 
Familia de los lacértidos. Tienen los lacértidos cinco dedos desiguales en 
sus extremidades, carecen de membranas interdigitaics, la cola casi siempre 
es arredondeada, el ano transverso, doble el pene y la lengua bífida, muy 
protráctil y retráctil; los dientes están encajados en las mandíbulas, y llegan á 
soldarse con ellas. 

Esta familia es muy numerosa, y su tipo son los lagartos, LacertaL. {la-- 
certa , nombre latino de estas especies) , cuya cabeza está cubierta de placas 
córneas; hay escamas granuliformes en la parte superior del cuerpo, y en la 
inferior placas cuadrangulares, que constituyen filas longitudinales y trans- 
versas, bastante regulares; en la base del cuello tienen un semicollar formado 
por un repliegue de la piel : la cola está revestida de círculos de escamas: en 
los muslos se advierte una serie de poros bien manifiestos. Casi todos los la- 
gartos tienen dientes en el paladar , además de los que hay en los bordes de 
ambas mandíbulas, que son huecos interiormente. Se alimentan de insectos á 
los que hacen una guerra activa desde la primavera al otoño; y en el invierno. 



Figura 20O. Cabeza de gavial. 



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REPTILES. SAURIOS. 287 

en los países templados , se esconden y aletargan debajo de las piedras, ó en 
los agujeros donde establecen su habitación. No son en manera alguna vene- 
nosos, y en algunos puntos se aprovecha su carne, que no deja de ser sabro- 
sa. En España se encuentra con abundancia la lagartija , L. agilis L. , parda 
por encima con algunas líneas negras, y blanquecina por debajo, de tres á 
cuatro pulgadas de longitud. Se reserva vulgarmente el nombre de lagartos, 
para las especies mayores, como la L. ocellaía L. y viridis L. {pg, 201) muy 




Figura 201. Lagarto (Lacerta viridis L.). 

semejantes en su edad adulta, pero notable la primera por presentar, cuando 
joven , un hermoso color verde en la parte superior con circuios de un negro 
aterciopelado y un punto amarillento en medio : es la especie mas coumn en 
la Península y llega á adquirir una vara de longitud. 

Familia de los iguánidos. Es muy afíne esta familia á la anterior , pues 
tiene el mismo número de dedos y carece de membranas interdigitales, siendo 
transverso el ano y doble el pene como en todos los demás saurios; pero su 
lengua es simplemente escotada en la punta y no protráctil, los dientes están 
aplicados á la superficie interna de las mandíbulas, y la mayor parte de las 
veces hay en la garganta una papada ó prolongación de la piel , y en muchas, 
á lo largo del dorso y de la cola, una serie de espinas mas ó menos prolon- 
gadas. 

También es numerosa en especies esta familia, y todas habitan en los paí- 
ses intertropicales de ambos continentes. 

LsiS iguanas , Iguana Dsiuá, {iguana , yu-ana, nombre americano de las 
especies de este grupo), género tipo, están caracterizadas por tener todo el 
cuerpo, inclusa la cabeza, revestido de pequeñas escamas recargadas unas 
sobre otras, una serie de espinas á lo largo del dorso y cola, y una gran pa- 
pada en la garganta. 

Las especies de este género se encuentran en la América meridional , so- 
bre los árboles, en los que se alimentan de insectos y de algunas frutas blan- 
das: su carne es muy agradable, pero algunos la creen mal sana. Oviedo hace 
mención de ellas con el nombre de yu-anas, que dice les daban los naturales 
del país, y encarece lo feas que son, y lo sabrosa que es su carne. Las espe- 
cies mayores llegan á tener hasta una vara de longitud. La /. tuberculata 
Laur. y delicatissima Laur. son comunes y muy apreciadas. 

También pertenecen á esta misma familia los dragones, Braco L. (Spáxwv, 
nombre griego de un animal fabuloso), caracterizados por su gran papada y 
tener las costillas vertebrales rectas y muy largas, que salen fuera del abdo- 
men, y están unidas unas á otras por un repliegue de la piel. Estas prolonga- 
ciones, comparadas por algunos con las alas, han sido causa del nombre que 



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288 ZOOGRAFIA. OSTEOZOOS. 

se les ha dado y que recuerda el del dragón de la fábula. Son los dragones ani- 
males pequeños, de un pié de largo, enteramente inofensivos, que habitan en 
el continente asiático y en Filipinas sobre los árboles, y pueden pasar de unos 
á otros, sirviéndose de esa especie de expansiones como de un paracaidas. El 
Dr, volans L. ((ig, 202) es una de las especies de mas antiguo conocidas. 




Figura 208. Dragón (Draco volans L.). 

Familia de los gecónidos. tienen los gecónidos el cuerpo deprimido y 
cubierto por pequeñas escamas granuliformes , los ojos grandes por ser ani- 
males nocturnos, y cuando los tienen abiertos, quedan ocultos los párpados, 
que son pequeños, entre el globo del ojo y la órbita; los dedos, en número 
de cinco en las cuatro extremidades, ábn iguales, ensanchados casi siempre 
en todo ó en parte, y provistos de laminillas transversas, mediante las que 
se adhieren fuertemente á la superficie de los cuerpos y pueden trepar por los 
mas lisos sin dificultad alguna; las uñas son retráctiles, y no existen en todos 
los dedos; la lengua no es protráctil ; sus vértebras son bicóncavas como en 
los peces y ciertos anfibios. 

Un solo género se comprende en esta familia, el de las salamanquesaSy 
Gecko Laur. {geckOy nombre que dan en la India á una de las especies), que 
algunos dividen en varias secciones atendiendo á diversas particularidades 
que suelen presentar los dedos. Son las salamanquesas animales nocturnos» 
que se alimentan de insectos, y enteramente inofensivos á pesar de conside- 




Figura 203. Salamanquesa (Gecko mauritanicus Laur,). 

rarlos el vulgo como venenosas; su tamaño es el de una lagartija. En España 
es muy abundante la salamanqtiesa común, G. mauritanictis Laur. {fig. 203), 



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REPTILES. SAURIOS. 289 

de un color j^ris rojizo por la parle superior y mas clarp por la inferior. En 
las Islas Filipinas hay varias especies de gran tamaño, que so conocen con el 
nombre vulg^ar de chacones. 

Familia de los cameleóntidos. Esta familia compuesta también de un 
solo g;énero, el de los camaleones, Chamceleon Laur. (/ajjLatAéov, nombre de 
este reptil entre los g^rieg:os), está caracterizada por tener el cuerpo muy com- 
primido, las extremidades iarg^as, cinco dedos ¡guales en ellas, de los que dos 
son oponibles á los otros tres; la cola es cilindrica, delgada y prensil, la 
lengua muy protráctil y cilindrica en toda su extensión, tienen un solo pár- 
pado circular, con un orificio en la parte media, dilatable á voluntad del ani- 
mal. Es notable en ellos la facultad de mover los ojos con entera independen- 
cia, asi es que muchas veces el uno está dirigido hacia adelante y el otro 
hacia atrás. Sus pulmones se prolongan hasta el origen de la cola. 

En su neuro-esqucleto las apófisis espinosas de las vértebras dorsales y 
sacras son muy anchas y comprimidas lateralmente: las primeras costillas 
están unidas en la parte inferior, mediante piezas esternales, pero las últimas, 
se articulan directamente sin que haya entre ellas semejantes piezas: por esto 
las llaman algunos cingulares. 

Pocas especies se conocen de este género , y todas habitan en el antiguo 
continente. Son de una lentitud extraordinaria, tan solo mueven con velocidad 
la lengua, que cubierta de una capa de saliva viscosa la dirigen con tal acier- 
to y rapidez sobre las moscas y otros insectos , que no les dan tiempo para huir, 
quedan pegados á ella , y retrayéndola con la misma velocidad , los compri- 
men con sus dientes trílobos y los degluten en seguida. La especie que se en-, 
cuentra en Andalucía, CJi. africanus Lauv. {fig. 204), y que habita también en 
África y Sicilia, es de un pié de lar^o, con el cuerpo comprimido, y aquillada 




Figura 204. Camaleón (Chaniícleon africanus LauT. ). 

la cabeza ; su color , como en otras especies de este género , y también en otros 
saurios, varia de una manera admirable: en la oscuridad es blanco ligeramen- 
te amarillento, si se le expone á los rayos del sol, este color pasa al negro 
intenso; si está tan roIo expuesto á la luz difusa, el color es mas ó menos ver- 
doso, variando la intensidad de estos colores y sus dibujos, y cambiándose 
también el uno en otro, si se le inquieta ó irrita. Suponían algunos que estos 
cambios de coloración eran debidos á la gran capacidad de los pulmones , pero 
Mr. Milne-Edwards ha encontrado debajo del epidermis dos cnpns, la una 
de color amarillento y la otra de un color morado mas ó menos oscuro: osla 

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290 Z()0(;iU 11 A . OSTKOZOOS. 

se halla coiilen¡(Ja deiUro ile unos utiiciilos y sef;im se contra¡g:an ó no sus 
orificios, asi puede hacerse visible ú ocultarse la cai)a de sustancia oscura, 
alojada en lo interior de los mismos. 

Carus dice (\ue la lenj^ua solo es protráclil por una especie de erección, 
resultado de acmiiularse en ella hi sangre en gran cantidad; pero es seg-uro 
que si hubiera observado vivos á los camaleones hubiera variado de opinión. 
Son animales enteramente inofensivos, (jue no procuran morder ni aun cuando 
se los inquieta; les g:usta mucho el ag^ua azucarada, y hay la preocupación de 
que toman el color de los objetos sobre que esU'ui, y de que les basta el aire 
para alimentarse, creencia tpie quizá tenga su origen en haber observado 
que algunas veces introducen en sus pulmones una gran cantidad de este flui- 
do, aumentando asi el volumen de su cuerpo. 

Familia de los aiifisbénidos. Están comprendidos en esta familia todo» 
aquellos saurios cuyas extremidades son muy corlas ó nulas, el cuerpo pro- 
long-ado y protegido por escamas cuadiangu lares casi siempre , yusla-pueslas, 
y colocadas de manera que forman círcjilos alrededor del tronco; a los lados 
del mismo hay un surco ó canal mas o menos visible. 

Tienen los anfisbénidos la lengua escolada, no prolraclil, y los dientes, 
que son muy diminutos, en vez de esiar encajados en los huesos, están apli- 
cados á ellos en la superficie inlerna. Su boca es poco dilatable, lo cual unido 
á sus cortas dimensiones, es causa de que solo puedan alimentarse de larvas 
de inseclos , pequeños moluscos , etc. 

Tanto por su forma prolongada, como por la falta de extremidades, de 
esternón y de tímpano, que se ñola en algunos géneros, tienen el aspecto de 
ofidios, con los que han estado reunidas algunas especies; pero la forma y 
disposición de sus escamas y la presencia de párpados son suficientes para 
distinguirlos exteriormenie. 

A esta familia pertenece el género Chirotes Cuv. (x^'p, mano), así llamado 
por presentar solamente extremidades torácicas muy cortas, terminadas por 
cuatro dedos; su esternón es pequeño, pero existe. La única especie conocida 
del género es el Ch. lumbricokks Shaw, de un pié de larga, como el dedo de 
gruesa, que habita en Méjico. 

El género tipo de la familia es el de las anfiíibenaSy Amphisbmna L. (á|i5''<, 
por ambos lados, pámü, ando), cuyo nombre ha recibido, porque siendo de 
un mismo diámetro en ambos extremos, y estando yusla-pueslas sus esca- 
mas, puede andar hacia atrás ó hacia adelante; carecen completamente de 
extremidades, de esternón , de tercer párpado y de dientes en el paladar. 
Casi todas las especies conocidas son americanas; una tan solo es europea, la 
A. cinérea Dum. , que vive en el centro y mediodía de España. Se la encuen- 
tra en los alrededores de Madrid en sitios arenosos , expuestos al sol, debajo 
de las piedras; es de un palmo de larga, y dos lineas de grueso: se alimenta 
de insectos , moluscos , etc. 

Familia de los escincidos. Esta familia , la última del orden , está carac- 
terizada por tener las extremidades corlas ó nulas; la lengua escolada en la 
punta y no protráctil; y el cuerpo cubierto de escamas empizarradas ó recar- 
gadas unas sobre otras. 

Los escincidos son en general animales peípieuos que se alimentan de in- 



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REPTILES. SAURIOS. 291 

seclos, y que habilan con preferencia en sitios áridos y expuestos al sol de 
mediodía: la mayor parle de las especies viven en los paises intertropicales. 

El género tipo de la familia es el de los emncos, Scincm Laur. (axíYxoc, 
nombre de un saurio entre los gricgros), caracterizados por su hocico cimei- 
forme , cubierto de placas, el cuerpo corto, y cinco dedos en las cuatro extre- 
midades. El escinco o/íciwa/ ó d^ las boticas, Se. offtcinalis Schn. , de color 
gris , con fajas negras transversas en el lomo, habita en Egipto, y entraba en 
la composición de la triaca de Venecia , pues en la edad media se creyó reco- 
nocer en él el (ncl^xoc de los griegos , á que tantas virtudes se atribulan; pero 
este es un lacértido que se halla lambien en Egipto, y cuya longitud es diez ó 
ó doce veces mayor que la de esta especie. En la provincia de Valencia se 
encuentra el Se. oeellatus Schn. , con el que se forma hoy género distinto ; es 
del tamaño de la especie anterior, de color gris oscriro por encima con man- 
chas negras señaladas en medio con una lista corta y blanca; vive en los ri- 
bazos , debajo de las piedras, y es en extremo ágil. 

Los fs/t:5aíif,s, Se/)S Daud. , se distinguen por sn cuerpo largo, los |>iés 
muy cortos, y imo de sus pulmones mas Inrgo que el olro. En el Escorial es 
frecíiente una de l;is especies, S. chalcides L. , gris con cuatro rayos longiln- 
dinalcs pardns en el lomo: se la encuentra en los prados y es muy ágil, sin 
que se valga de sus pies para dar grandes salios, por medio de los que fi\c¡l- 
menle escapa de síis perseguidores. 

Los luciones , Anguis L. (anquis, nombre genérico de las culebras entre los 
latinos), carecen de extremidades y de tímpano; sn esternón es pequeño, de- 
bajo de la piel existen los huesos que forman el hombro y las caderas: tienen 
tres párpados y son ovovi\ ¡paros. En el Norte de España, y con mas abun- 
dancia en lo restante de la Europa , se encu^^ntra el hicion conwu, A. fragi/is 
L. , nombre que le dio Linnéo, porque cuai.'.o se vé sorprendido pone tan rí- 
gido el cuerpo que se rompe con facilidad; es de un pié de largo, de color 
gris , con tres líneas ó series de manchas negras sobre el lomo en su primera 
edad; le reputan venenoso en algunos puntos, pero es enteramente inofensivo. 



Orden 3."— Oñdios. 



La palabra ofldios proviene de la griega %;, que significa culebra, por- 
que en este orden se encuentran comprendidas las culebras, víboras y demás 
especies (pie tienen con ellas grande analogía. 

Se distinguen por tener las mandíbulas provistas de dientes, unidas ante- 
riormente las ramas de la inferior por medio de ligamentos elásticos que per- 
miten su separación , y articuladas con el cráneo mediante el hueso timpánico, 
y además el mastoideo, separado del temporal en casi todas las especies: la 
lengua es bífida, prolráctil; las costillas muy niunerosa's y cilindricas, el ex- 
ternen nulo, el cuerpo cubierto por numerosas escamas pequeñas y empizar- 
radas; faltan las extremidades ó no quedan de ellas sino ligeros vestigios 
ocultos debajo de la piel, ó solo visibles al exterior por una especie de una 
córnea y resislenle que hay en algunos á cada lado del ano, el cual es cons- 



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292 ZOUGKAFIA. OSTEOZOOS. 

lunteiii«eiUc transverso ; carecen de párpado!^ y de tímpano . su pene es 

doble. 

Tiene este orden mucha analogía con el anterior, en términos de no estar 
acordes los naturalistas acerca de los limites del uno y del otro, pero se pue- 
den distinguir mediante los caracteres indicados. 

Los ofidios se alimentan exclusivamente de sustancias animales y sus diea- 
tes son casi siempre cónicos, puntiagudos y dirigidos hacia la parte poste- 
rior; no existen tan solo en los bordes de las mandíbulas , sino que se notan 




i.*.,'-ÍH¡X^'éál 



Kimna 20o. Amilumia de una rulcbni (i). 

Otras dos ílhis cu la superior, sobre los arcos palatinos. Se apoderan (1p ^^^ 
presa, ya valié-fidose del aparato venenoso de (pie aljrunos están provistos» 



f\) I , Imgiia V gl(»liN ; e . esóf;ííp'<i . corlado on fr y vi\ r parn ípie se ve»! el conuoii : flf, arte- 
rias car^^(i(ia^ ; Uil , ¿lorta díTcrha ; v . vena cavu .interior ; r. aurícula izquierda del corazón; c . 
turíriila derecha iel inisnuj; vt , ventrículo: a!/ . aorta i'/rjiííerda ; n\ aorta ventral; p\ veMCula 
pulmonar; p . pulmón: »v. vena cava posterior; vp , vena pulmonar ; i , Hstómn{;^o: i\ intestino: 
o, Mvaiio; o*, hucvecillos : f . hífíado; *'l , cjo.aca; nn . ano. 



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REPTILES. OSTEÜZOOS. 293 

ya estrechando su victima entre los numerosos replie^^iies que puede for- 
mar su tronco. Los ofidios poseen la facultad de deglutir presas de un 
diámetro mayor que el de su cuerpo ; pues como la boca es muy grande, 
merced á la unión de las ramas de la mandíbula por ligamentos elásticos y 
á la existencia del hueso mastoideo , como carecen de esternón , y tanto 
el esófago como la piel son muy dilatables , pueden tragar grandes ani- 
males que les forman abultamientos considerables hasta que son digeri- 
dos ; de esta manera se esplica el que algunas culebras , cuyo cuerpo tiene 
solo una pulgada de diámetro^ puedan tragarse un gazapo, y que las gran- 
des especies de los paises intertropicales ataquen á los rumiantes. Su tubo 
digestivo es corto {fig. 205) ; el esófago muy dilatable , el estómago ape- 
nas distinto de él. No suele haber mas que un pulmón ; cuando hay dos el uno 
es mucho mas corto que el otro. Los uréteres se dilatan generalmente an- 
tes de terminaren la cloaca; y corea del ano suele haber dos glándulas bien 
desarrolladas, que segregan un liquido de olor fétido y nauseabundo, el cual 
se hace notar mas particularmente en la época del celo ó cuando se irrita el 
animal. Su sistema nervioso está poco desarrollado en la porción céntrica. El 
órgano del tacto activo es la lengua, protráctil, muy delgada y profundamente 
dividida á lo largo; en la inacción se oculta en un tubo que hay en el fondo de 
la boca; el gusto y olfato están poco desarrollados: carecen de tímpano que- 
dando del oído medio un huesecillo representante de la cadena, adherenle 
por uno de sus extremos á la ventana vestítiular: no tienen párpados, y la con- 
jimlivaestá separada del globo del ojo, pasando el liquido lacrimal entre esle 
y la parte de la piel que le protege. 

El cuerpo de los ofidios es prolongado, cilindrico y adelgazado en ambos 
extremos : en la cabeza se observa que además del hueso timpánico, está gene- 
ralmente separado otro que recibe la denominación de mastoideo, articulado 
con el anlerior, y de consiguiente hay dos huesos intermedios entre la man- 
díbula inferior y el cráneo. La columna vertebral, compuesta de numerosas 
piezas, á veces mas de trescientas, se encuentra dividida en dos porciones, 
una anterior en la que todas las vértebras desde el atlas llevan costillas, y 
otra formada por las de la cola que carecen de estos apéndices: la articulación 
de unas con otras se efectúa por medio de cabezas que se introducen en ca- 
vidades correspondientes situadas en el cuerpo de cada vértebra; existe ade- 
más una cápsula sinovial, y por consiguiente los movimientos pueden ser ex- 
tensos y variados , limitados en la parte superior por las apófisis espinotas que 
son muy anchas. Como no hay esternón, todas las costillas son puramente 
vertebrales: alguna vez se ven vestigios de los huesos que forman parte de 
las extremidades. 

E( dérmato-esqueleto consiste en escamas empizarradas, que cubren todo* 
el cuerpo; tan solo en la cabeza se ven algunas veces grandes placas córneas 
yusta-puestas ; las que protegen la parte inferior del cuerpo forman fajas 
transversas casi siempre, estando algunas veces las subcaudalcs divididas 
longitudinalmente. Suelen mudar el epidermis todo de una solo vez, que se 
conoce con el nombre de camisa de culebra. 

Los músculos del tronco son robustos y numerosos: bis movimientos que 
esle ejecuta consliluyen sus diversos modos de locouioc ion, y suelen estar re- 



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294 ZOOGRAFIA. OSTEOZOOS. 

dueidos á la replacion que se verifica en superficies mas ó menos ásperas por 
medio de ondulaciones laterales, y al salto que dan formando diversas curvas 
con el cuerpo y deshaciéndolas de repente, teniendo apoyada en el suelo la 
parte posterior. Nadan los ofidios con g:ran facilidad , ya sirviéndose de la cola 
comprimida alg-unos, y teniendo todo el cuerpo sumerg^ido, yn sacando la 
cabeza fuera del ag-ua y formando diversas ondulaciones con rapidez otros. 
Algunas especies trepan á los árboles abrazando el tronco con su cuerpo y 
formando en él espirales , y permanecen á veces colg-adas de las ramas las qrie 
llenen la cola prensil. 

Los sonidos que pueden producir son una especie de resoplido, cuando ha- 
cen salir con rapidez el aire de sus pulmones. 

El pene es doble: los huevos están cubiertos por una membrana resistente: 
al8:unas es|>ecies son ovo-viviparas. 

Los ofidios habitan con mas frecuencia en los países intertropicales, en los 
templados permanecen aletargados durante el invierno. 

Son importantes las dos familias siguientes: 

FAAULIAS. 

Sin aparato venenoso; bordes de la mandíbula superior! 

provisto^ de dientes íijos, sólidos y casi iguales I ^^'"'"'* '^*- 

[Bordes de la mandíbula su per i )r provistos á cada lado de | 
un diente , con un canal anterior ó un conducto, unas ve- 1 
Orden 3,° j ees móvil , no habiendo entonces ningún otro diente en los I 
Oddios. ^ bordes expresados, otras es fijo, en cuyo caso está acom-l , 

panado de otros menores situados detr.ís; en la base del/ '/''''*'*• 
dicho diente termina el conducto excretor de una glándula | 
venenosa situada debajo de los músculos que elevan la 
mandíbula inferior. 

Familia de los colúbridos. Está caracterizada esta familia por tener los 
bordes de la mandíbula superior provistos de dientes fijos y sólidos, siendo 
todos igfuales. En ella se encuentran comprendidas las especies que carecen 
de aparato venenoso, y vencen por lo mismo á viva fuerza á los animales de 
que se alimentan. Como alg^unas llegan á adquirir gran tamaño, pueden atacar 
á los mamíferos voluminosos, como los rumiantes , preparando la presa antes 
de deg-lutirla, rompiéndola los huesos y cubriéndola con su saliva, para que 
pase mas fácilmente por el esófago: su digestión es muy lenta y muchas per- 
manecen aletargadas, mientras dura, por la compresión que sufre el pulmón. 

En los paises templados solo existen pequeñas especies, de dos varas de 
largo las mayores, que se alimentan de roedores, pajarillos, anfibios, pececi- 
llos, etc., y no pueden causar daño alguno al hombre; á pesar de esto se las 
persigue de muerte, cuando en algunos pimtos debieran multiplicarse por el 
gran número de roedores nocturnos (pie destruyen. Es familia abimdante en 
especies y los siguientes son los géneros mas notables. 

El de las boas, Boa L. (toa, nombre latino de una culebra), caracterizado 
por tener dos ganchos córneos á los lados del ano, que unos creen [)ueden ser- 
virles en la re[)tacion , otros para sujetar sti presa, y algtmos los consideran 
como órgano destinado á retener durante la có[>iila al indiNidiío del sexo 



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REPTILES. OFIDIOS. 295 

opuesto. Lii píirte superior de la cabeza eslá cubierta en todo, ó en su mayor 
parle [)or pequonas escamas semejantes a las del dorso , y las fajas transver- 
sas subcaudales son enteras. Las boas habitan en América, llegando alg:unas 
á adquirir treinta y mas pies de longitud. No son temidas porque rara vez 
atacan al hombre, á pesar de que habitualmente se alimentan de grandes ma- 
míferos, de los que se apoderan por sorpresa, manteniéndose ocultas entre la 
yerba á orilla de los riachuelos donde van estos á beber , ó colgadas por su 
cola, que es prensil, de la rama de un árbol cercano á las sendas que frecuen- 
tan. Su carne es apreciada, vendiéndose en los mercados con los demás co- 
mestibles. Una de las mayores especies es la B. murina L., que habila en la 
América meridional y llc^a á adquirir mas de treinta pies de longitud. La B. 
constrictor L. es notable por el dibujo agradable de su piel; era adorada an- 
tiguamente por los mejicanos. 

LoH pitones, Python Daud. (TiúOtov, nombre de la culebra que mató Apolo), 
son los representantes de las boas en el antiguo continente. Tienen como ellas 
toda ó cnsi toda la cabeza cubierta de pequeñas escamas, y a los lados del ano 
los ganchos córneos, cuyo uso no está bien averiguado: las fajas transversas 
subcaudables son dobles : á los lados de la mandíbula superior hay algunas 
losetas. A diferencia de las boas suelen aligar al hombre, por lo cual son muy 
temidas, pues su tamaño es igual, si no excede en algunas especies, al de las 
boas. Una de las mayores, el P, javanicus Schn. , habita en las Islas de la 
Sonda. 

Li\H culebras y ColvberL. {coluber, nombre latino de estos ofidios), es el 
género tipo de la familia: carecen de fosetas en la mandíbula superior y de 
apéndices córneos á los lados del ano: la cabeza esta casi en su totalidad cu- 
bierta de placas yusta-puestas y la cola por debajo de fajas transversas do- 
bles. Son animales tímidos que habitan ya en lugares áridos y expuestos al 
.sol, ya en parajes mas ó menos húmedos; pero se observa que los primeros 
van, principalmente durante el crepúsculo, á cojer ranas y roedores á los 
sitios acuáticos donde estos abundan. Todas las especies son pequeñas: varias 
se encuentran en los pai.ses templados, y en ellos permanecen aletargadas du- 
rante el invierno. Entre las que habitan en España está el C. scalaris Mich., 
C, jEsculapii Sh. (así llamada por ser probablemente la representada en las 
estatuas del dios de la medicina); el C. viperinus L. y natrix L. , llamadas 
vulgarmente culebrillas de agua porque habitan cerca de los rios, lagunas, etc. 
se alimentan de ranas y pececiUos; la primera es tan semejante por el tamaño 
y coloración á la víbora, que el vulgo las confunde. Todas ellas son inocentes; 
hay sin embargo la preocupación de que les gusta mucho la leche, y que van 
á mamar á los ganados y aun de las mujeres que están criando, cuando la 
ocasión les es propicia; pero estos hechos se atribuyen gratuitamente á las 
culebras, porque careciendo de lengua, de labios carnosos y de velo del pa- 
ladar, no pueden ejecutar la succión. 

Familia de los vipéridos. Esta familia está caracterizada por tener á 
cada lado de la cabeza, debajo de los músculos elevadores de la mandíbula 
inferior, una glándula que segrega un líquido esencialmente venenoso, el cual 
sale por un conducto excretor que termina en la base de uno de los dientes de 
la superior: este diente está provisto de un canal en su superficie anterior ó de 



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Figura 206. Calavera de culebra de 
cascabel (I). 



296 ZOOGRAFIA. OSTEOZOOS. 

mi conduelo ¡nlerno que se termina por una ranura cerca de la punía; á veces 
es móvH, ó por mejor decir, lo es el hueso sobre el que se encuentra implan- 
lado ifig. 206), quedando en la inacción oculto en una foseta que hay en la en- 
cía , no existiendo en este caso en los bordes 
de la mandíbula superior ningún otro diente 
mas que los venenosos y los destinados á 
reemplazarlos: otras es fijo, y entonces hay 
alg^unos menores y sólidos, situados inme- 
diatamente detrás; pero en uno y otro caso 
se observan dos filas de los ordinarios im- 
plantados en los arcos térig:o-palat¡nos. • 

Se sirven los vipéridos de este aparato 
para herir á los animales de que quieren 
apoderarse, cuando muerden procuran ele- 
var la mandíbula inferior , siendo en su con- 
secuencia comprimida la g:lándula , y al retirar el diente venenoso gran parte 
del veneno se derrama en el fondo de la lierida; absorvido por las venas no 
tarda en producir sus efectos, hinchándose la parte mordida , poniéndose ca- 
lenturiento el animal, después convulso y espirando con una sed rabiosa al 
cabo de poco tiempo. Este veneno es de los sépticos, y obra alterando la com- 
posición de la sangre, y modificando la acción nerviosa. 

Lo primero que debe hacerse con un animal herido por un vipérido, es 
impedir que el veneno vaya con la sangre á los diversos puntos del cuerpo, y 
para esto se pone una ligadura entre la herida y el centro circulatorio y se 
aplica sobre esta una ventosa , ó se verifica la succión , en lo que no hay pe- 
ligro alguno, con tal que el que haga la operación tenga intacto el epitelio de 
la mucosa bucal , pues este veneno introducido en el tubo digestivo no produce 
efecto alguno : después se ensancha la herida y se cauteriza mediante un hier- 
ro candente, por la potasa cáustica, etc. , para descomponer de esta manera 
el líquido venenoso. Han ponderado algunos la eficacia de ciertos vegetales, 
no tan solo como remedio en las picaduras , sino como preservativo de las 
mismas; así el padre Acosta y otros españoles hablaron de ciertas yerbas 
americanas para preservarse de las culebras de cascabel, verificando con sus 
jugos una especie de inoculación: hecho que no fué generalmente admitido, 
pero que ha sido confirmado por el barón de Humboldt, que esplica este fe- 
nómeno diciendo que el giLaco (una especie de Miconia) , que es la planta en 
cuestión , quizá despida un olor particular que rechace á los expresados rep- 
tiles. 

Los vipéridos son en general animales de tamaño poco considerable, los 
mayores apenas tienen dos varas de longitud, tardos en sus movimientos, y 
no atacan generalmente al hombre á no ser provocados. 

Uno de los géneros mas notables de esta familia es el de los crótalos t ó cw 
lebras de cascabel, Crotalus L. (xpóxaXov, cascabel), caracterizado por tener los 

(I) m , huesos maxilares, móviles, sobre los que se implantan los dientes venenoso»; f., inler- 
roaxi^ar; c. cráneo, toí., hueso mastoideo: /. , hueso timpánico; m.í., maxilar inferior; p.í. , arcw» 
ti^rígo-palatinos. 



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I 

Figura 207. Cabeza de culebra de 
cascabel (I). 



REPTILES. OFIDIOS. 297 

dientes venenosos móviles [fig. 207) y provistos de ud cuiiduclo, la eabezu cu-r 
bierta de escamas, dos fóselas debajo de las ventanas de la nariís, y la cola 
terminada por un aparato especial compuesto de diversas piezas córneas, en- 
cajadas unas en otras, pero de manera que permiten alj^jun nioviniiento y que 
producen un ruido semejante al de un 
sonajero ó al de un pedazo de perga- 
mino que se arrugara: esto ha influido en 
el nombre con que se las distingue. Son 
célebres por la actividad de su veneno, 
pues según observaciones de algunos 
naturalistas, un perro de tamaño regular 
muere á los quince segundos de haber 
sido picado; pero la edad de la culebra, 
la estación y pais donde se encuentre y 
el tiempo que haya trascurrido desde que 
picóla última vez, pueden hacer variar el resultado de tales experimentos. 
Habitan en América, siendo mas abundantes en la parte septentrional ; el olor 
que despiden, bien conocido de los perros y caballos, es tan fétido, que cuando 
se encuentran muchas reunidas, como sucede durante el letargo invernal , es 
suficiente para trastornar al hombre. No atacan á este sino cuando son pro- 
vocadas, y sus movimientos son lentos; antes de herir á un animal dejan oir 
el sonido que produce el aparato de la cola, pero como el ataque sigue 
inmediatamente, no puede servir, como han dicho algunos, para liber- 
tarse de estos reptiles. La especie mas común, llamada boiquira ^ Cr. horridm 
L. (fig. 208), suele tener hasta dos varas de 
longitud. 

Algunas especies hay que siendo seme- 
jantes a las comprendidas en el género an- 
terior, carecen del singular aparato de la 
cola; constituyen el género llamado Trigo-- 
iwcephalttó Opp. (xpíywvov, triángulo, xe^paA?), 
cabeza) por tener como la mayor parte de 
los vipéridos , muy ancha la cabeza en la 
parle posterior: tal es el Tr. lanceolatus 
Opp. , llamada vulgarmente culebra amarilla 
d€ la$ Antillas: otra especie célebre es el 
Tr. mutus L. , que habita en la América in- 
tertropical; las escamas que tiene cerca de 
la punta de la cola, se prolongan y encorvan 
formando una especie de anzuelos, por lo 
que algunos forman hoy género aparte (La- 
ehesis Daud,); y en los confines de Europa 
con Asia, en la región del mar Caspio y en la Siberia meridional, hay 




Figura 208. Boiquira (Crotaliis 
hurridus L.). 



(I) m., músculos elevadores de la mandíbula inferior; g.v, , glándula del veneno , cuyo con- 
dncto excretor termina en la base de los dientes móviles; n., abertura nasal; d., dientes móviles á 
^ largo de los que pasa el veneno; g.s. glándulas salivales. 

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298 ZOOGRAFIA. OSTEOZOOS. 

otra especie, el Tr. halys Pallas, que deije ag^regarse a la fauna curo- 
pea: en el Japón y Ceilan se encuentran también especies de este género. 

Las víboras. Vípera Daud. {vípera, nombre latino de estos ofidios), se dis- 
ting:uen por carecer de fosetas , tener dobles las placas subcaudales, y la ca- 
beza cubierta de escamas semejantes á las del dorso , con una línea saliente en 
medio de ellas: los dientes venenosos son también móviles y solitarios , es- 
tando provistos de un conducto. 

Este género es abundante en especies que habilan en los paises templados 
y cálidos del antiguo continente; su tamaño es poco considerable, no llegando á 
tener una vara de longitud; son torpes en sus movimientos como casi todas las 
de la familia, y se alimentan de pequeños roedores, insectos, etc. En España 
y mediodía de Europa se encuentra la V. ammodytes L., fácil de distinguir por 
tener el hocico remangado; su color es gris por encima con una línea negruzca 
en zig-zag á lo largo del lomo, y una fila de manchas negras á cada lado; su 
longitud , de dos pies á dos y medio: el veneno es muy activo, bastando según 
los experimentos de Fontana 0,01 grano para matar un gorrión; 0,06 para un 
pichón, y tres granos para matar al hombre; como en el depósito de la glán- 
dula rara vez hay mas de dos granos, de aquí el que su picadura no acarree 
la muerte con frecuencia ; sin embargo, las personas jóvenes, valetudinarias ó 
mal dispuestas, suelen sucumbir, sobre todo si no se acude inmediatamente 
con los remedios necesarios. El áspid, V. aspis L., se encuentra en los Pirineos 
y en casi toda la Europa, pues llega hasta Noruega y la Siberia; varia muchí- 
simo en la coloración, pero se distingue fácilmente de la anterior por no tener 
el hocico remangado. En el centro y mediodía de Europa hay otra especie, la 

V. berus L. (fig, 210), que se distingue de 
las anteriores por ser un poco menor, y te- 
ner en la cabeza tres placas yusla-puestas, 
algo mayores que las escamas. 

El género Naja Laur. {naja, nombre vul- 

„. o,A r. I. j V &ar de una de las especies), tiene la cabeza 

Figura 210. Caftera rfc Vípera ® ,. , , *^ ^ 

berus L. Cubierta de grandes placas y las costillas an. 

teriores movibles , de modo que pueden po- 
nerlas casi horizontales, distendiendo la piel y formando una especie de disco 
en el cuello: sus dientes venenosos son móviles y solitarios, pero carecen de 
conducto, teniendo un canal profundo anteriormente. Entre sus especies se 
encuentra la culebra con aitíeojos, N. tripudians Merr. , así llamada por una 
mancha que tiene en el cuello que figura el expresado objeto; se encuentra en 
el Asia meridional y se sirven de ella los titiriteros para jugar ante el público 
y dejarse morder, pretendiendo que se curan con ciertos objetos que llevan 
de venta, consistiendo el secreto en que las quitan los dientes venenosos; las 
obligan á entrelazarse á compás de la música y ejecutar ciertos movimientos, 
llegando á domesticarlas. El áspid deEgigtoóác Cleopatra, N. haje L. {fig. 211)^ 
fué venerado de los antiguos egipcios por la facultad que tiene de levantar la ca- 
beza y la parte anterior del tronco cuando alguien se le acerca, pues supo- 
nían que era para guardar sus campos: comprimiéndole la nuca queda rígido, 
y á esto los titiriteros llaman convertirlo en varas. Asegura Galeno que en su 
tiempo se servían del áspid en Egipto para matar á los criminales, porque no 




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REPTILES. OFIDIOS. 299 

producía su picadura convulsiones ni mal estar alguno, cxling^uiéndose la vida 
dulcemente, por lo que eligrió Cleopalra 
este género de muerte después de la 
batalla de Accio ; hace pocos años pere- 
ció en hora y media en Londres uno mor- 
dido por un áspid de Egipto, y el fe- 
nómeno mas notable que produjo la pi- 
cadura , fué la paralización de los múscu- 
los torácicos que ejecutan los movimien- 
tos respiratorios. 

En el género Hydrophis Opp. (íiSwp, 
agua, 8(pt;, culebra) es muy comprimida 
la cola , la cabeza está cubierta de pla- 
cas, y el diente venenoso es fijo, con un 
canal en la superficie , y acompañado de 
otros varios sólidos en los bordes de la 
mandíbula superior. Su veneno e« muy 
activo ; las especies habitan en el Océano 
índico, siendo abundantes en las costas 

de la China, alrededor de Java, Filipinas, etc., donde hacen perecer á veces 
á los hombres y animales que entran á bañarse. Son especies de este género 
el //. mayor Shaw, //. spiralis Shaw, etc. 




Figura 211. Atpid de CUopatra (Naja 
haje ¿.). 



CLASE CUARTA. 



ANFIBIOS. 



Los anfibios (ájjLcptD, dos, p'o<, vida) (batracios Cuv.), confundidos general- 
mente con la clase anterior, recibieron esla denominación de Linnéo porque se 
encuentran muchas especies ya sumergidas en el agua, ó ya en la superficie 
de la tierra, teniendo por consiguiente una vida acuática y terrestre , á lo que 
hace alusión el nombre que les impuso. 

Esta clase , instituida por Mr. de Blainville, está caracterizada por tener 
la sangre fria; incompleta la circulación; la respiración branquial en la pri- 
mera edad, pulmonar en la adulta, poseyendo algunas veces en esta las dos 
clases de respiración; la piel generalmente está desprovista de apéndices cuta* 
neos; carecen de alantóides y de ámnios, la generación es ovípara y sufren 
cambios notables antes de adquirir su completo desarrollo. 

El régimen alimenticio de los anfibios varia según su edad; así es que mu- 
chos son herbívoros cuando jóvenes, y esencialmente carnívoros cuando llegan 



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300 ZOOGRAFIA. osteozoos. 

á la edad adulta. Suelen ser órganos de prensión de los alimentos las mandíbu- 
las ó la lengua: esta, mas ó mas menos escolada ó biddaen la punía, presenta 
la particularidad de estar con frecuencia doblada transversalmente en el me- 
dio, de modo que su extremo está dirigido hacia la garganta : mediante mús- 
culos extrínsecos á ella puede salir fuera de la boca y como está revestida por 
una saliva glutinosa, receje los insectos, moluscos, anélidos, etc., que en- 
cuentra á su alrededor. Los dientes son cortos y muchas veces no existen: 
en el primer caso suele haber algunos en los arcos palatinos al mismo tiempo 
que en los bordes de las mandíbulas. El tubo digestivo es corto en los adultos, 
el esófago muy dilatable, poco voluminoso el estómago, y ensanchado el recto 
en su extremidad, formando una cloaca como en casi todos los osteozoos ovi- 
piros. 

En la edad adulta no ofrecen los órganos de la circulación mas diferencia, 
comparados con los de los reptiles, que la do tener ambas aurículas reunidas 
en una masa común , de modo que al exterior parece no existir sino una sola 
de estas; pero en la primera edad sale la sangre de este ventrículo por las arte- 
rias branquiales, y luego que se convierte de venosa en arterial, vuelve por 
las venas de la misma denominación, que se reúnen después para constituir 
un solo vaso llamado dorsal, análogo á la arteria aorta, pues conduce como 
esta, la sangre arterial á las diversas partes del cuerpo; conforme van desar- 
rollándose los pulmones, se establece una comunicación cada vez mayor en el 
origen de las arterias y venas branfjuiales , de modo que la sangre no necesita 
pasar á las branquias; al mismo tiempo aumenta el calibre de los vasos pul- 
monares y la sangre venosa vá en su mayor parle á c^le órgano respiratorio. 

Uno de los caracteres distintivos de esta clase es el ser branquial la res- 
piración en un principio y pulmonar después. Al salir del huevo el animal 
tiene casi siempre á los lados de la cabeza dos apéndices, ya simples tubércu- 
los unas veces, ya otras prolongaciones mas ó menos ramificadas que desapa- 
recen bien pronto, siendo sustituidas por manojos de filamentos, adherentes á 
unos arcos cartilagíneos articulados con el hióides y situados en unas cavida- 
des que tienen comunicación con la boca y con el oxlerior. Se dilatan |K)co 
después los pulmones, cuya estructura es semejante á la de los reptiles. Es 
tan activa la respiración cutánea en algunas especies, que mueren pronta- 
mente asfixiadas, si en ciertas estaciones se impide el que se verifiqtie. Como 
en casi todas ellas fallan las costillas ó están muy poco desarrolladas, la ins- 
piración* se efectúa de un modo particular, observado con exactitud en la 
rana: cierra el animal la boca, deprime el hióides para hacer mayor la cavi- 
dad bucal, y se precipita el aire al través de las fosas nasales; lapa en se- 
guida con la punta de la lengua dirigida hacia la parte posterior, los orificios 
ó aberturas internas de las citadas fosas, contrae los músculos de la farin^rc 
para que no pueda el aire pasar al esófago, y elevando el hióides, es compri- 
mido dicho gas, teniendo que precipitarse por la glotis, único orificio que en- 
cuentra abierto. 

El encéfalo está poco desarrollado, así es que la inteligencia de los anfibios 
es muy limitada. Sus dedos, cubiertos por una piel desnuda, deben será pro- 
pósito para apreciar las cualidades Uictiles de los cuerpos: el sentido del írusio 
no debo sor muy fino y lo mismo el del olfato, visla la poca oxlonsion i\o las 



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ANFIBIOS. GENERALIDADES. 301 

fbsas nasales. Unas veces el oido medio se manifiesta al exterior por un tím- 
pano, y otras solo queda de él un huesecillo como en los ofidios. El globo del 
ojoestá*bien desarrollado y generalmente protegido por tres párpados, uno 
de los cuales, análogo al tercero ó membrana nictitante de las aves, es hori- 
zontal; el iris casi siempre es metálico. 

El neuro-esqueleto presenta algunas particularidades notables (/íj. 212), 
tal es la articulación del occipital 
con el atlas mediante dos cóndilos, 
el ser bicóncavos los cuerpos de las 
vértebras, la falta completa de cos- 
tillas en unos, 6 ser en otros muy 
cortas, en cuyo caso las hay tam- 
bién en la región cervical. El es- 
ternón casi siempre está bien des- „. ^,„ ., . , . 

,. , , ^ Figura 212. iVeoro-csgue/cío de rano. 

arrollado, y las extremidades fal- 
tan algunas veces al paso que otras son muy largas, sobre todo las abdomi- 
nales. El dérmato-esqueleto está reducido al epidermis ; ni vestigios de ufias 
se advierten en la inmensa mayoría de las especies, fallando todos los apén- 
dices cutáneos; en cambio es muy aparente el sistema glandular de la piel. La 
natación es el medio general de locomoción de esta clase , y para esto ó tienen 
membranas interdigitales, 6 una cola bien desarrollada y comprimida. Los que 
carecen enteramente de miembros," se arrastran como las culebras, y usahdel 
salto aquellos que tienen los abdominales muy largos. 

Muchos poseen medios de comunicación , que consisten en la producción 
de sonidos, siendo notables sobre todo en los machos, que suelen tener bol- 
sas membranosas en los ángulos de la boca para dar mayor intensidad á los 
que producen. 

Los machos carecen de pene y fecundan los huevos después de haber sa- 
lido del cuerpo de la hembra , ó al verificarse su expulsión : cuando hay có- 
pula, está reducida, como en las aves, simplemente á una yustá-posicion de 
anos. 

La falta de vesícula alantóides en el embrión y de la membrana ámnios 
los separa de los osteozoos anteriores, para reunidos con los peces, grupo 
llamado por algunos analantoldeos , á diferencia de los mamíferos, aves y 
reptiles que forman el de los alantoídeos. 

Son notables también y características las metamorfosis ó transformaciones 
que sufren desde que salen del huevo hasta que llegan á la edad adulta. En 
los que son mas completos estos cambios, se advierte que al nacer , tienen el 
cuerpo ovalado con una cola comprimida y prolongada, sin vestigio de extre- 
midades ifig. 213); sus mandíbulas están cubiertas por un pico córneo que les 
sirve para separar partículas de las plantas acuáticas de que se alimentan, 
por lo que su tubo intestinal es muy largo y está arrollado en espiral. Su ór- 
gano respiratorio son las branquias, constituidas en un principio por apéndi- 
ces externos ó prolongaciones de la piel , y después por pequeños pinceles im- 
plantados en las ramas del hióides. Conforme va creciendo el animal, van des- 
arrollándose las extremidades abdominales {(ig. 214) que aparecen pronto al 
exterior, tnrdando mas las torácicas {pg. 215): la cola, menos útil ya por la 



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302 ' ZOOGHAFIA. OSTEOZOOS. 

presencia de extremidades, va disminuyendo en volumen (fig. 216), hasta 

que desaparece (/ijf. 217): caen las láminas córneas que revestian entrambas 



Figura ^13. Renacuajo flgiira íi^. Renacuajo con ejctremidada 

sin extremidades. abdominales. 




Figura 215. Renacuajo con las cuatro 
extremidades. 





Figura 216. Renacuajo con la Figura 217. Rana, 

cola semi-alrofiaiki. 

mandíbulas, el rég^imen alimenticio varía de veg:etal en animal , y se acorta el 
tubo dig:estivo: por último van desarrollándose los pulmones y de.saparecen 
enteramente las branquias. Estos son los cambios mas notables que sufre un 
renacuajo hasta convertirse en rana. 

Todos los anfibios en su primera edad habitan en el agua ; pero en la adul- 
ta, si bien unos permanecen en el mismo liquido, otros lo abandonan aun 
cuando no se separan mucho de él, necesitando siempre una atmósfera bas- 
tante húmeda. 

Del mismo modo que los reptiles, los anfibios son mas abundantes en los 
países intertropicales, y en estos es donde 1 legran á adquirir mayor tamaño, 
aunque nunca suelen pasar de una vara de longitud. 

Puede dividirse esta clase en cuatro órdenes atendiendo á la presencia ó 
ausencia de las extremidades, de la cola y de las branquias en el estado adulto. 

ÓRDENES. 



Sin extremidades ni branquias en el estado |, © j«^,i^, 

! adulto i^' ^P^^''^'- 
Con extremidades ; sin cola ni branquias en el j « o j„„^«. 
estado adulto... i*' ^'*"'^^'- 
Con extremidades y cola en el estado adulto; j ^ © ijrQf¡^os 
sin branquias i 
Con branquias, extremidades y cola en eles-Uo Perennibranquios. 
tado adulto ' ^ 

Orden 1 .''—Apodos. 

Los ápodos (i, sin, itoj<, pié) están caraclerizados por la falla en el esta- 



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ANFIBIOS. GENERALIDADES. • 303 

do perfecto de branquias, extremidades y aun pudiera decirse de cola, puesto 
que el ano se encuentra situado muy cerca del extremo del cuerpo. 

Su forma prolong^ada y cilindrica, así como la falta de miembros, fué la 
causa de que los comprendieran los naturalistas entre los ofidios : el tener la 
piel desnuda, hizo ya sospechar que pudiesen pertenecer á esta clase, lo que 
fué luego plenamente conftrmado por el descubrimiento de las branquias en la 
primera edad en algunas de las especies, y por ^el estudio de su neuro-esque- 
leto, que se compone de gran número de vértebras bicóncavas, con arcos 
costales poco desarrollados. Tienen pequeños dientes en los bordes de las 
mandíbulas y en los arcos palatinos, y uno de sus pulmones es muy pequeño. 

Se comprende en este orden el género Ccecilia L. {cíbcus, ciego), cuya 
piel presenta numerosas arrugas transversales en toda su extensión, al exte- 
rior aparece glutinosa y desnuda, pero en el espesor del dermis se encuentran 
vestigios de escamas. Las especies tienen una alimentación semejante á la de 
los demás anfibios: habitan todas ellas en los países intertropicales, debajo de 
tierra: en muchas faltan los ojos, ó por lo menos están cubiertos por la piel 
y de aquí su nombre genérico. Se conocen varias, como la C. glutinosa L. de 
Ceilan, negra, con una faja longitudinal amarillenta á cada lado; la C. lumbri- 
coides Daud. , tentaculata L. etc. 

Orden 2.° — Anuros. 

Los anuros (i, sin, óupá, cola) presentan extremidades bien desarrolladas 
en el estado perfecto, careciendo de cola y de branquias. Habitan cerca de 
las aguas ó en parajes húmedos, y pasan el invierno sepultados en el limo ó 
escondidos debajo de tierra, bastándoles la respiración cutánea para su. vida 
letárgica. 

Aun cuando carezcan de cola las especies comprendidas en este orden, son 
excelentes nadadoras, pues sus extremidades abdominales son largas y están 
provistas de membranas interdigitales mas ó menos extensas: tienen cuatro 
dedos en las torácicas, y cinco, con vestigios á veces del sesto, en las abdo- 
minales; les faltan las costillas, pero el esternón está bien desarrollado. 

Entre los géneros comprendidos en este orden está el de las ranas , Rana 
L. (rana, nombre latino de estos anfibios), caracterizado por tener el cuerpo 
prolongado, muy largas las extremidades abdominales, lisa la piel y peque- 
ños dientes en el paladar y bordes de entrambas mandíbulas. Se conocen de 
este género dos especies abundantes en España, y en toda Europa, á saber, 
R. temporaria L. , y esculenta L., que se encuentran á orillas de los ríos, ria- 
chuelos, lagunas, pantanos, etc. , y se ahmentan de moluscos y de insectos, 
precipitándose en el agua así que creen que las amenaza algún peUgro : se 
aprovechan sus extremidades abdominales en la mesa , pues su carne es deli- 
cada : es tan grande el consumo de ancas de rana en algunas ciudades popu- 
losas, que se establecen vivares, no bastando las que naturalmente se en- 
cuentran en los alrededores. 

El género Hyla Laur. (OXáto , ladro) tiene grande analogía con las ranas, 
pero su cuerpo es mas esbelto que el de estas, y sus dedos están terminados 
por una semiesfera carnosa , mediante la cual pueden adherirse, haciendo el 
vacio, á los cuerpos de superficie lisa: esto les facilita trepar á los arbustos 



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r^ií¡0^^<^'^ 




Figura 2i8. Hana de San Antonio 
(Hyla arbórea L.). 



304 ZOOGRAFIA. OSTEüZüüS. 

y á los árboles , donde van á buscar insectos; no se les encuentra en el agua 
sino dorante el invierno y en la puesta : en los alrededores de Madrid es fre- 
cuente la rana de San Antonio, H. arbórea L. (/ig. 218), de lin hermoso color 

verde manzana por encima, páfida por 
debajo y separado el uno del otro color 
por dos rayas, la una anaranjada y la 
otra negra. 

Los escuerzos , Bufo Laur. {bufo, nom- 
bre latino de estos anfibios) , se distin- 
guen de las ranas por tener las extre- 
midades abdominales mucho mas cortas 
que el cuerpo, las membranas interdigi- 
lales poco desarrolladas, las mandÜMilas 
desprovistas de dientes y la piel con tu- 
bérculos formados por pequeñas glándu- 
las cuyos conductos excretores se abren 
en la superficie : á los lados de la cabeza se encuentran dos muy desarrolladas, 
á que se ha dado el nombre impropio de parótidas i que segregan un líquido 
lechoso, fétido , algún tanto acre, y en el que se han reconocido propiedades 
tóxicas; se vierte al exterior por numerosos orificios que hay en la superficie 
de la piel. Los experimentos que se han hecho con él, han comprobado que 
era venenoso ; introducido en los tegidos de pequeños osteozoos produce el 
narcotismo, después vómitos convulsivos, y por último la muerte: aplicado 
sobre membranas muy absorbentes, determina en ellas una inflamación mas 
ó menos violenta; pero el hombre puede manejarlos sin que se produzca acci- 
dente alguno , pues basta el espesor de su epidermis para preservarle de los 
efectos del veneno. Se encuentran los escuerzos debajo de las piedras, en los 
agujeros de las paredes, en los troncos de los árboles y algunas veces á bas- 
tante distancia del agua, á la que van sin embargo á depositar los huevos en- 
cerrados en un cordón gelatinoso bastante largo, que se encuentra con fre- 
cuencia en los charcos formados por el agua llovediza. El sapo ó escuerzo co^ 
mun, B. vulgaris Laur. {fig, 219) , llega á adquirir hasta medio pié de longi- 
tud ; cuando se ve sorprendido , hincha ex- 
traordinariamente el cuerpo y lanza la ori- 
na á gran distancia, según algunos como 
medio de defensa por ser acre este líquido, 
según otros para desembarazarse de su pe- 
so: entre el vulgo se le cree venenoso, lo 
cual unido á la forma poco elegante del 
cuerpo, á su coloración verde pardusca, y 
al olor fétido que exhala, hace que se le 
tenga por animal perjudicial y dañoso, cuan- 
do según algunos horticultores son útilísi- 




mos en los jardines y huertas, por la gran 
cantidad de babosas que destruyen; y en 
las grandes poblaciones se venden sus ancas 
mezcladas con las de rana. Es también común en los alrededores de Madrid 



Figura 2i9. Escuerzo (Bufo vulgaris 
Laur.). 



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ANFIBIOS. ANUKOS. 305 

rl B, variaMlis Gm. , que solo lleg:a á lener un tercio del anterior, y que es 
*k un color g^ris con alg'unos dibujos de un verde oscuro sobre el lomo. En los 
p:uses intertropicales hay algunas especies de g:ran tamaño, como el B. ma- 
rinus Gm. , que se encuentra en las Antillas, y tiene mas de un pie de lon- 
irilud. 

El género Pipa Laur. {pipa, nombre americano de este anfibio) se distingue 
(le los anteriores por su cabeza triangular y muy deprimida, por carecer de 
lengua y dientes; tenerlos dedos de las extremidades torácicas cuadrifidosen 
lu punta y los de las abdominales reunidos por extensas palmeaduras. Una 
especie de este género que habita en la América meridional y es abundante 
en el rio Surinam, el cuwrú, P. americana T,aur. (fig. 220), ofrece la parti- 




Figiira 220. Cururú ^Pipa íiiiiei lean» Laar.). 

cularidud de que el macho coloca sobre el dorso de la hembra los huevos, 
después de haberlos fecundado, produciendo en la piel grande irritación, me- 
(liuDle la cual cada huevecillo queda encerrado en una celdilla en la que el 
renacuajo sufre modificaciones de importancia, por lo que la hembra no aban- 
dona el agua hasta que todos ellos se han transformado. Su cuerpo deprimido, 
su boca hendida y los ojos pequeños , le dan un aspecto mas repugnante que 
el de los escuerzos; los negros la buscan y aprecian mucho su carne. 

Orden 3." — Urodelos. 

Los urodelos (<^upá, cola, 8?iXo^, manifiesto) están caracterizados poi* tener 
cola y extremidades en estado perfecto, pero les faltan las branquias. 

Su cuerpo es mas prolongado que en los anuros, las extremidades mas 
corlas, con cuatro dedos las torácicas y cinco las abdominales. Existen cos- 
tillas en casi todas las regiones de la columna vertebral , si bien permanecen 
en estado cartilagíneo y están poco desarrolladas. El ano es longitudinal , y 
á los lados del abdomen hay una serie de ^orificios por los que vierten el li- 
quido que segregan unas glándulas bien desarrolladas, el cual puede servir- 
les de defensa , pues parece ser algún tanto deletéreo y análogo al de los sa- 
pos : su forma es semejante á la de los lagartos, si bien la falta de escamas los 
distingue al exterior. 

Las salamandras. Salamandra Laur. (ax^apájASpa, nombre griego de estos 

39 



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:m\ Z(H)(;nAFiA. ostkozoos. 

iirodelos), forinaii parle de esle orden y eslán caracterizadas porque su cola 
es arredondeada. Son ovoviviparas en la primavera, y ovíparas en el oloño, 
no se acercan al afftia sino en el l¡ení|>o de la puesta, y la especie común, S, 
misculosa Lanr. , de color negro aterciopelado, con manchas de un amarillo 
vivo á los lados, es tenida por venenosa , si bien eí liquido que fluye de sus 
costados solo puede ser mortal para pequeños animales. La opinión tan acre- 
ditada entre los antiguos de que esle animal podia vivir en el fuego, proviene 
de que colocado cerca de las brasas seg:rega su piel un líquido en tan grande 
abundancia, que logra apagarlas si están en corla cantidad. 

El género Pleurodclea Mich. (iiXcupá , lado, costilla, i|Xo<:, aparente) esU'i 
caraclerr/ado por tener la lengua peípiena y arredondeada , dos filas parale- 
las de dientes en el paladar; las costillas horadan la piel (que es rugosa) y se 
hacen salientes al exterior á voluntad del animal; la cola es comprimida , y 
carece de crestas. En Madjid se encuentra el gnUipatOj PL Waítli Mich. , de 
un color gris ligeramente verdoso uniforme, con la cabeza muy deprimida: 
se le halla en los pilones de las fuentes y en los estanques de las norias , lle- 
gando á adquirir mas de im pié de longitud en el estado adulto. 

Las salamandras acuáticas, Tritón Laur. {tritón, nombre mitológico) tie- 
nen el vientre plano, la cola nmy comprimida, con crestas sobre ella y el 
dor.so en los machos diñante la época de los amores; habitan en las fuentes y 
en los arroyos. Una especie, el Tr, punctatus Latr. , pardo por encima , ana- 
ranjado por debajo, con puntos ó manchas negras, se encuentra en los alre- 
dedores de Toledo. 

Orden 4,"— Pereunibránquios. 

Los perennibránqiiios (percnnis, constante , branchia, branquia), como lo 
indica sii nombre, conservan las bninquias durante toda la vida, pero en el 
íístado adulto tienen también pulmones: existe siempre la cola, que es com- 
primida, y las extremidades, que por punto general están poco desarrolladas. 
En un principio se creyó que eran los renacuajos de algunas grandes sa- 
lamandras, hasta que por último se ha reconocido su estado adulto. 

Pertenece á este orden el género Axolotes Owen {axolotl, nombre mejicano 

de estos anfibios), que tiene cuatro dedos 
en las extremidades torácicas y cinco en 
las abdominales: sus branquias son muy 
largas, externas, y en número de tres. 
La única especie conocida es el Ax. pisci- 
formis Shaw {fig, 221), que habita en el 
lago de Méjico, de un pié de largo y es- 
timado por su carne. 
Figura 2M Axolotes fiiiciformii Shaw. £1 género Protcus Laur. {Proícus, nom- 

bre mitológico) tiene el cuerpo muy pro- 
longado y las extremidades muy corlas, con tres dedos las torácicas y dos las 
abdominales; solo se conoce el Pr. anguinus Laur. , de un pié de longitud, de 
media pulgada de grueso, con el hocico deprimido , la piel lisa y blanqiiizca, 
los ojos muy iiequeños y cubiertos por esta : habita en los canales de comuni- 
cación de algunos lagos subterráneos en la Carniola. 




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r.LASK.QlLNTA. 

PBOBS. 



Tienen los [)eces la circulación seucilb , \\cro coniplela ; branquial la respi- 
ración durante toda la vida ; el cuerjio desnudo, ó ctibierto por escamas empi- 
zarradas, ó por escudetes óseos yusla-pueslos; las extremidades, que casi 
siempre existen , en forma de aletas; la generación ovípara, y carecen de 
aiantóides. 

Están los peces conformados para vivir siempre en el ag:ua, asi es que por 
solo su rig:ura se pueden distinguir de la mayor parle de los osleozoos : osíibtil- 
lada la cabeza, no ofrece la región cervical la angostura llamnda cuello en las 
demás especies de este tipo; tampoco la región caudal se presenta delgtida 
desde su origen , sino que , como en los ofidios , tiene en su base el mistno diá- 
metro que el cuerpo. 

Casi todos los peces son zoófagos, alimentándose de animales vivos que 
hagan enteros y no se sirven como órgano de prensión de los alimentos mas 
que de sus mandíbulas y de los dienics que genei*almenlc son cónicos, con la 
punta dirigida hacia la parte posterior y á propósito para retener la presa: 
suelen soldarse los dientes con los huesos en que eslán inqilantados, y |>ued('n 
existir, no tan solo en los bordes de las mandíbulas y arcos palatinos, sino 
lambien en todos los huesos qiie forman parle de la cavidad bucal; asi es que 
b>s hay á veces en el vómer, en el hiieso lingual, arcos branquiales, huesos 
faringios, etc. Algunas pocas especies, sin embargo, se alimentan de sustan- 
cias vegetales, y tienen en este caso los dientes la corona masó menos arre- 
dondeada, como sucede en los dentones, doradas, etc. Las glándulas saliva- 
les faltan por completo ó están muy poco desarrolladas, y serian en efeclo 
casi inúiiles para unos animales constantemente rodeados por el agua , y cuyos 
alimeulos están empapados en cslc mismo líquido. La lengua eslá en su mayor 
parte formada por el hueso lingual. El esófago es muy ancho y apenas se dis- 
tingue del estómago, que generalmente es de poca capacidad. La mayor parte 
de las veces falta el páncreas, estando sustituido por una porción de tubos 
cerrados en un extremo, que por el otro van á terminar cerca del piloro y son 
\\amaúo<i apéndices pilóricns ó tttlws pancreáticos. El hígado es vobimiuoso, de 
poc.i consistencia: existe casi siempre ima vejiga de la hiél de maírnitud varia- 
ble. El intestino es corto, mas aiui que en los reptiles, por ser los peces mas 
exclusivamente zoófagos (pie ellos; en algunos grupos hay en toda su longilud 
ima válvula arrollada en espiral: el ano se tern)ina casi siempre en la parte 
posterior del abdomen, delante de los orificios de los órganos de la genera- 
ción y de la orino. 

La sangre es roja y fría; sus glóbulos, menores que en los anfibios, son 
elípticos y alguna vez circulares, como sucede en la lamprea. El corazón 
compuesto de un ventrículo y de una aurícula, está situado en una cavidad (pie 
hay inmediatamente detrás de la cabeza, separada del abdomen por una es- 



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^^ ZOOGHAFÍA. OSTKOZOOS. 

peciede U\b¡c(Ne inoiiibraiioso y resistente (fig. 222). En la aiiricula termi- 
nan las venas que recojen la san;5^^re de las diversas partes del cuerpo, desde 
donde pasa al venlrícnlo, f^l cual por su contracción y mediante una Válvula 
que hay en el orificio auriculo-venlricular, hace que vaya á una arteria que 
nace de él y que recibe el nombre de branquial, porque se distribuye por el 
órgano respiratorio: esta se dilata en su oríg^en y forma el bulbo arterial, eu 




Figura 22i. Aparato cirrulaí'trio ik unselacio (1). 

cuyas paredes hay un número variable de válvulas, según los diferentes f;ru- 
pos. Los capilares de las branquias se reúnen y constituyen cada vez troncos 
mayores hasta formar uno, que en lugar de dirigirse al corazón , continua á 
lo largo del cuerpo inmcdintamente debajo de las vértebras, y recibe el nom- 
bre de arteria dorsal : es el reprcsenlantc de la aorta, pueslo q»ie distribuye 
por todo el cuerpo la sangre arterializada en las branquias; luego que se con- 
vierte en venosa, es recogida por las venas, que por su reunión forman vasos 

(1) «./>., arteria ljr;ínq5íial ; /;.ff. . IimIIx» nrlrriil : r. , vpntijrulo: fl. , ntirírula; s.r. , seno 
voiioso; r.;). . vrna pí-rla: ;. . ¡iil(.'>titio : r.c. , vtna cava; rJ>. , vascs braníinialcs; a.tl. , arferi.n 
íl< rsal ; r. , lirionr.s. 



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PECK8. GENEUALIDAIíKS. 309 

sucesivamente mayores, hasta que van á terminaren la aurictilt). C(»nio en 
los demás osteozoos hay también una circulación venosa en el hig;ado y en 
los riñon es. 

El org^ano respiratorio de los peces es característico, y está alojado en dos 
cavidades que hay á los lados de la cabeza en su |)arle poslero-inferior. Li- 
mitan estas cavidades al|L,Mnios huesos del cráneo y de la cara en la parle an- 
tero-superior, otros de las extremidades torácicas en la posterior, y en la 
inferior apéndices procedentes del hióides, que reciben la denominación de ra- 
dios branquióstegos. En la externa hay un aparato especial, llamado opercvlai\ 
compuesto de cuatro huesos planos, que comenzando por el mas anterior re- 
ciben los nombres de preopérculo ^ inter-operculo , infra-opérculo y opérculo, 
i|ue se refieren á la posición de cada una de estas piezas respecto á la última 
( opérenlo), la cual forma el borde posterior de la parle móvil de este tabique. 
Constan ordinariamente las branquias de cuatro apéndices encorvados , que se 
articidan por un extremo con el hióides, detrás del punto en que se apoya» 
los branquióstegos, y por el otro con el cráneo mediante míos biiesecillos 
poco voluminosos, llamados fariiigios. Estos apéndices, conocidos con el nom- 
bre de arcos branquiales tienen la concavidad dii igida hacia la boca y la con- 
vexidad hacia fuera: sobre esla se insertan las hojudas branquiales, que 
abundan en capilares sanguíneos y son la parle esencial del óríiano: á veces e^^ 
mayor el número de arcos, llegando hasta siete. Pueden estar sustituidas las 
citadas hojuelas por filamentos masa menos prolongados y abundantes, en 
forma de penachos ó pinceles. El animal efectúa movimientos de deglución, 
y cerrando al mismo tiempo la parte anterior del esófago , no puede esca] ar 
el agua, sino por las aberturas branquiales que existen á los lados de la boca, 
y va á bañar las hojuelas ó filamentos branquiales. 

Las secreciones de los peces son por punto general poco abundantes; los 
riñónos, sin embargo, son voluminosos y los uréteres se reúnen muy pronto 
entre si, terminando en un solo orificio, que es el último de los tres que gene- 
ralmente se encuentran detrás del abdomen. En nmchisimos peces hay á los 
lados del tronco una serie longitudinal de pequeños folículos, que forman lo 
<(ue se llama la livea lateral; el lí(piido mucoso que segregan parece que tie- 
ne por objeto impedir la maceracion de la piel. 

El encéfalo es poco voluminoso y se halla alojado en una suslancia grasa 
<pre ocupa la cavidad del cráneo: está constituido por diversos pares de gan- 
glios: siendo los anteriores los lóbulos olfatorios, los hemisferios cerebrales 
los siguientes, después los tubérculos bigéminos, y por último el cerebelo, 
<(ue está muy poco desarrollado. Es muy [pequeño el encéfalo relativamente 
al tamaño del animal, asi es que son reputados por los animales menos inle- 
lií^entes de todo el tipo. 

El sentido del tacto debe ser poco fino, pues carecen generalmente de apén- 
dices prolongados y flexibles que se acomoden á la sOperficie de los cuerpos. 
Lo mismo debe suceder con el gusto, por estar continuamente lafada la beca 
por el agua, permanecer en ella muy poco los alimentos y no masticarlos. 
El sentido del olfato está constitm'do por dos cavidades inde|iendienles, que 
solo tienen comunicación con lo exterior, presentando en su orificio la piel un 
|>e(pieño travesano í(ue le divide en dos: en el fondo está la membrana [>itui- 



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310 ZOOlillAFIA. üSTKOZOOS. 

laria, ya fonnancJo [)lie;;iíeí> ladiaiiles alrededor de un lubérciilo, ó paralelus 
á los lados de uua línea. El oido se halla reducido á la parle iulerua, encdii- 
tráiidose alojado ea lo iulerior del cráneo; lonna una especie de saco mem- 
branoso, encorvado en uno de sus exiremos, que représenla el caracol, y con 
tres, dos ó un solo canal semicircular: eslá lleno por la linfa Cotunni, y hay 
unas concreciones duras, llamadas otolitos (oo<;-a)xó<: , oido, XlOoc, piedra), 
sostenidas por los filamentos del nervio acústico. El globo del ojo es casi plano 
en la parte anterior, con la esclerótica muy resistente, y el cristalino casi es- 
férico; apenas tienen movimiento los ojos; faltan los párpados y la glándula 
lacrimal; el iris es muy poco contráctil y casi siempre melálico. 




Figura 221. Ncnro-esquelet:) (le Perca. 

El neuro-esquelo de los peces presenta alg:unas variaciones comparado 
con el de las clases anteriores. En primer lugar lo que constituye la sustancia 
animal no es, según parece, la materia gelatígena, sino la albúmina algún 
lanío endurecida: todos los huesos carecen de conducto medular y la osificación 
no siempre se efectúa por radios divergentes que proceden de un centro, sino 
que á veces, como en los peces cartilagíneos, tiene lugar por puntos aislados 
simplemente yusla-puestos, sin orden alguno en su colocación: además en va- 
rias especies el esqueleto permanece cartilagíneo y aun membranoso durante 
loda la vida. El cráneo constituye una pirámide, cuya cúspide, está dirigida 
hacia la cara; entran en su composición los mismos huesos que en los demás 
o.steozoos, si bien suelen dividirse generalmente en varias piezas sin que lle- 
guen á reunirse en la última edad. En la cara hay algunos aparatos especiales, 
y modificaciones de mayor ó menor importancia. El borde de la mandíbula 
superior está constituido por los intermaxilares en medio y los maxilares á 
los lados {fig. 223); estos, de tamaño variable, se apoyan sobre aquellos, con- 
servando siempre alguna movilidad: los inlermaxilares suelen formar todo ó 
casi lodo el borde mandibular, teniendo á veces un pedícido que llega hasta 
la órbita y mediante el cual pueden protraer ó retraer el labio superior. Com- 
I)lelan la órbita en su parte anlcro-exlerna unos huesccillos, llamados infra- 
orbitarios y que pueden adquirir tal desarrollo que se articulen con las piezas 
operculares en la parte posterior de la cabeza y cubran toda la mejilla. Es tam- 
bién notable el aparato opercular, mencionado ya al tratar de la respiración. 
í/i mandíbula inferior se compone de varias piezas, y está arlienhuln con el 
(píese cree rcprcseulanle del inieso púniulo ó yugal. La> \órlcínas tienen una 



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Gj^ogle 



PECES. GENERALIDADES. 311 

formn especial y caraclerislica; presentan una cavidad cónica en los dos extre- 
mos del cuerpo, y en la parle media una ang:oslura considerable; al arlicu- 
lai-se unas con otras resultan unos espacios vacíos que representan dos conos 
unidos por su base, en ^ran parte ocupados por una sustancia fibrosa y elás- 
tica, que permite ú las vértebras movimentos de alguna extensión. La columna 
vertebral de los peces puede dividirse en dos porciones, la una que constituye 
la cola y la otra el tronco: en esta las vértebras tienen apófisis transversas 
bien desarrolladas, sobre las que suelen apoyarse las costillas; en la segunda 
se redoblan estas apófisis hacia abajo y se unen prolongándose después en otra, 
que puede considerarse como espinosa inferior: la última vértebra es triangu- 
lar y muy comprimida para dar inserción á los radios que sostienen la alela 
caudal. Hay generalmenle costillas desde el atlas hasta la primera de las cau- 
dales; suelen presentar algunas apófisis mas ó menos prolongadas, siendo 
estas y algunos huesecillos que se encuentran entre los músculos , los que 
hacen la carne del pez mas ó menos espinosa. Falla el esternón , se ven vesti- 
dnos, sin embargo, en las sardinas y otros. Existen casi siempre las extremi- 
dades, siendo visible al exterior tan solo la parle que representa la mano ó el 
pié: las torácicas constan de diversos huesos, análogos á varios del hombro, 
del brazo y antebrazo; presentan la particularidad de estar articulados con el 
hueso occipital: cerca ya de la superficie una serie de huesecillos son los re- 
presentantes del metacarpo, y por último la aleta, correspondiente á la mano 
no es mas que un repliegue de la piel sostenido por huesos de una sola pieza, 
rígidos y puntiagudos, ó por series de huesecillos articulados entre sí, que se 
dividen y subdividen varias veces longitudinal y transversalmente : los prime- 
ros radios son llamados sencillos ó espinas , los segundos articulados ó blandos. 
Las abdominales están situadas detrás del abdomen ó en la parte anterior: en 
el primer caso los huesos flotan en las carnes, en el segundo se apoyan en la 
porción basilar de las torácicas: la parte situada en lo exterior tiene una es- 
tructura semejante á la de estas. Hay también en los peces otros apéndices en 
la línea media del cuerpo, llamados por su semejanza con las extremidades, 
aletas impares; unas están implantadas en el dorso, las dorsales, otras detrás 
del ano, anales, y la cola termina en otra que recibe el nombre de caudal: 
esta se halla formada por un repliegue de la piel, sostenido por numerosos ra- 
dios articulados, que se dicotoman ó dividen longitudinalmente de dos en dos. 
Las aletas dorsal y anal , están formadas por unos huesos cuadrangulares, si- 
tuados entre los músculos, que llegan algunas veces bástalas apófisis espinosas 
y de aquí su nombre de inter-espinosos , en uno de sus extremos presentan una 
cavidad en la que se introduce la cabeza del radio sencillo ó articulado, que 
sostiene el repliegue que constituye la porción externa de la aleta: estos ra- 
dios son móviles, pudiéndose aplicar sobre el dorso y desaparecer casi del 
todo la aleta. 

Algunos peces están tan solo protegidos al exterior por un epidermis mu- 
coso, pero en casi todos existen placas córneas, semejantes á las uñas, recar- 
gadas unas sobre otras y perfectamente dispuestas, para disminuir en lo posi- 
ble el roce del líquido en la natación: otros suelen presentar escudetes óseos 
simplemente yusta-puestos, muy duros y resisleules. 

Los músculos de los peces son generalmenle blancos por la corta canliiiad 



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312 ZOOGRAFIA. OSTEOZOOS. 

(lo sangre qnc reciben en sus fibras. Además de los deslinados á mover la 
mandíbula inferior, el aparato opcrcular y las alelas, hay dos porciones consi- 
derables, una á cada lado del cuerpo del animal, que tienen por objeto poner 
en movimiento la columna vertebral, órgano el mas importante de la locomo- 
ción en estos seres. 

La natación es el modo ordinario de trasladarse de un punto á otro, encon- 
trándose muchos favorecidos por un aparato particular que recibe el nombro 
de vejiga natatoria, y es el órgano análogo á los pulmones. Consiste en un sa- 
co membranoso que unas veces comunica con el esófago ó estómago , y otras 
carece de toda comunicación con el exterior; está llena de nitrógeno, oxígeno 
etc., gases que parecen segregados por una porcion-glandulosa que hay en las 
paredes de la vejiga: está situada inmediatamente debajo de las costillas, qiu* 
por sus movimientos pueden comprimir el gas contenido en ella y hacer quo 
el peso específico del cuerpo, sea igual, superior ó inferior al del liquido en 
que se encuentra, y que por lo tanto esté en equilibrio, baje ó suba por la pre- 
sión del agua. Los peces cuyo cuerpo es prolongado, como las anguilas, con- 
grios, etc. , efectúan la natación como los ofidios, por las ondulaciones late- 
rales del cuerpo: aquellos otros cuya longitud es poco considerable se valen do 
su región caudal, extendiendo las alelas impares para aumentar la superficie 
del cuerpo, hieren el agua por uno y otro lado, mediante su cola, y la reacción 
del líquido tiende á hacer que se mueva el cuerpo de una manera oblicuo: 
pero como no son parelelas estas fuerzas camina en el sentido de la resultante, 
cuya dirección coincide con la del eje del cuerpo, cuando han sido iguales las 
dos contracciones; pero si estas fueren desiguales, se moverá el pez hacia el 
lado en que hubiese sido menor la contracción; siendo este uno de los medios 
de que se valen para mudar de dirección. Parece que las aletas pares solo 
llenen por objeto manlener el cuerpo en equilibrio; deben sin embargo influir 
también en los cambios de dirección. Algunos peces en los que las torácicas son 
muy grandes pueden volar, permaneciendo en el aire muy poco tiempo, y 
otros cuyo cuerpo es prolongado, efoctuar una especie de reptacion como los 
ofidios. 

Generalmente carecen de la facultad de producir sonidos; algunos cuando 
se les saca del agua hacen un ruido particular , cuyo origen es desconocido. 

Son ovíparos y sus órganos de la generación muy sencillos. Consisten los 
masculinos en dos sacos, con numerosas divisiones interiores , cuyas paredes 
segregan el licor fecundante; ambos terminan por un conducto en un orificio 
inmedialamenie detrás del ano. Los ovarios también están formados por dos 
sacos con numerosos tabiques interiores, en cuyo espesor se desarrollan lo> 
hiievecilios, cayendo á los oviductos por la ruptura de las membranas; son 
algunas veces tan numerosos que se han contado millones en ciertas hembras. 
No suele haber cópula, fecundando el macho los huevos después de haber sido 
depositados por la hembra, y sin conocerla generalmente: en este hecho se 
funda principalmente una de las aplicaciones mas felices de la zoología y que 
ha dado origen á la piscicultura, arte, que nacido ayer, tanto promete aumen- 
tar la riqueza de los países, haciendo productivas grandes masas de agua, de 
las que antes escasos beneficios se obtenían. Algunos peces forman un nido. 
hecho observado ya por Arisióleles en una especie del Adriático, por el 



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PECES. GENEKALIDADES. 313 

P. Guniilla en varias del Orinoco, y confirmado en estos iiilimos anos. Tam- 
bién los hay que son ovo- vivíparos, y en eslos es indispensable la cópula; 
se^un las úllimas observaciones del fisiólogo alemán Uhalke, los tiburones 
son verdaderamente vivíparos, puesto que el feto se implanta en el oviducto 
mediante una placenta, como en los monodelfos. 

La habitación de los peces es mucho mas extensa que la de los animales 
terrestres, pues el medio en que viven, es casi igual en su temperatura, y 
encuentran en él uniformemente repartida la materia que les es necesaria 
para su alimentación. Algunos pueden indiferentemente vivir en el agua dulce 
óen la salada, pero no es general que esto suceda, acomodándose pocas ve- 
ces los marinos á vivir en los rios , y casi nunca los fluviátiles al agua del mar. 

Es difícil Ja clasificación de este grupo por ser muy natural y numeroso, 
y como no se conozca en el estado actual de la ciencia ninguna que lleve gran- 
des ventajas ala propuesta como provisional por Cuvier, esta se adoptará, 
tratando únicamente de las familias mas importantes. 



40 



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314 



ZOOGRAFÍA. OSTEOZOOS. 




te 

3^ 



•Beoej— viNinO asvio 



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PECES. ACANTOPTERIGIOS. ^15 

SERIE 1.* — Peces óseos. 

Los peces óseos carecen de válvula espiral en Jos iotesUnos, y presentan 
solo dos en su bulbo arterial : el esqueleto es óseo y las sales calizas se 
depositan por radios que parten de los centros de osificación ; la cabeza consta 
de numerosas piezas separadas, y están bien desarrollados los huesos maxi- 
lares, los infra-orbitarios, las piezas operculares, y radios branquióstegos; su 
mandíbula inferior siempre es móvil; son además homocercos, es decir, que la 
cola tiene iguales sus dos lóbulos. El cuerpo está casi siempre cubierto de es- 
camas empizarradas, cuyo borde libre puede ser liso ó pestañoso. 

Comprende esta serie la inmensa mayoría de los peces que viven en la 
época actual , y atendiendo á algunas diferencias que ofrece^ las aletas, las 
branquias y mandíbula inferior se pueden dividir en seis órdenes diversos. 

Orden I.""— AcantopterigiqB. 

En los acantopterigios (¿ExavOoE, espina, icrepuYlov, aleta) las branquias son 
pectiniformes, móvil y completa la mandíbula superior, y óseo el esqueleto; 
si tienen una sola aleta dorsal, son espinosos ó de una sola pieza los radios 
anteriores que la sostienen ; si hay varias , lodos los de la primera son de esta 
naturaleza, como también los que algunas veces se observan libres y coloca- 
dos delante de ellas : los primeros de la anal, y uno en las aletas abdominales, 
suelen ser igualmente sencillos. 

En los acantopterigios la vejiga natatoria no comunica con el exterior; las 
aletas ventrales rara vez faltan, y casi siempre están colocadas debajo de las 
pectorales: el cuerpo aparece cubierto de escamas empizarradas, mayores ó 
menores, cuyos bordes son generalmente pestañosos. 

Este orden es numerosísimo, comprendiendo él solo la mitad de ias espc^ 
cies pertenecientes á esta clase. 

En diez y seis familias dividen Cuvier y Valenciennes en su Histúire natu^ 
relie des poissons este orden, y las mas importantes, por el número de especies 
que contienen ó por sus aplicaciones, son las siguientes: 



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316 ZOOGRAFIA. OSTEüZOOS. 

FAMILIAS. 



Cu«'rpo oblongo, cubierto generalmente de. 
escamas duras y ásperas; opérculo ó preo-i 

Kérculo dentados ó espinosos ; dientes en los \ Pércidos. 
ordes de entrambas niíandíbulas , en el vó- I 

mer, y casi siempre en los palatinos I 

Cuerpo cubierto por fjrandcs escamas que se \ 
desprenden con facilidad; solo el opérculo es {y,,.., 
espmoso; dos prolongaciones en la sínfisis de z-'"*^*'»'" 

la mandíbula inferior ) 

Huesos infra-orbitarios muy grandes y articu- 1 
lados posteriormente con el preopérculo, este | Trigl\d<ni, 

y el opérculo dentados ó espinosos ) 

ICuerpocubierto por grandes escamas casi siem- i 

pre; sin dientes en el paladar; opérculo y K>i¡)ári,l/is. 

preopérculo lisos en sus bordes ) 

Oui>K?< I." /Cuerpo muy comprimido; dientes largos y del- ' 

Aoantopterigios. \ gados; aletas dorsal y anal sencillas, cubier I 

tas. á lo menos en su parte blanda, por es- \Quiioüóniidoi. 
camas semejantes á las que revistan el i 

cuerpo J 

¡Cuerpo desnudo ó cubierto por pequeñas esca- , ^ • * i 

I mas; cola y aleta caudal muy robustas ¡ ^^^«^'"'"*- 

[Radios espinosos de la dorsal largos y flexibles; ^ ^ .. . 

I escamas rudimentarias ó nulas \ ^^'«"* 

Cuerpo oblongo y escamoso ; radios anteriores . 
de la dorsal , que es siempre única , con un ^ 
apéndice membranoso cerca de la punta; i"^*^**' ''''** 
mandíbulas cubiertas por labios carnosos. . . ) 
I Con una prolongación en la parte anterior de \ 
I la cara, formada por los palatinos, vó-f 
\ mer, ote, en cuyo extremo se encuentra ja? '•>*'«'" '*"^''«- 
\ bnc.'i de proporciones onlinarias ) 

Familia de los pércidos. Distingüese esta rainilía por tener el cuerpo 
oblongo y cubierto de escamas consistentes, pestañosas y ásperas; el opérculo 
y preopérculo espinosos ó aserrados en sus bordes; dientes en las mandíbulas 
y en el vómer , existiendo también generalmente en los palatinos, huesos fa- 
ringios, arcos bran(|u¡ales, etc.; tienen siempre cuatro alelas pares. 

Los pércidos constituyen un grupo natural y numeroso; suelen estar ador- 
nados de colores brillantes; son voraces y su carne es algún tanto consistente 
y muy estimada. 

El género tipo de la familia es el de las percas, Perca L. (irépxti, nombre 
griego de un pez), que se dislingue por tener dos dorsales, dientes en los pa- 
latinos, pero no en la lengua , aserrado el preopérculo y espinoso el Ofiérculo. 
La especie común, llamada P. ¡luviatilis L., llega algunas veces a adquirir una 
vara de longitud; es verdosa por el lomo con fajas transversas negras; se la 
encuentra en los nos. y arroyos de casi toda la Europa, siendo muy estimada 
su carne. 

Los róbalos, Labrax Cuv. (Xá^paJ, nombre de este pez entre los griegos), se 
distinguen de las percas por tener dientes en la lengua, y el borde inrerior del 
preopérculo con algunas espinas dirigidas hacia abajo y adelante. Son mari- 
nos y muy voraces, por lo que los romanos llamaron á la esjiecie común lupwí, 
«pie es ol específico (pie se Ic dá; abiuí<In en las cosías del mar canlábrico en 



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PECES. ACANTOPTERIGIOS. 317 

donde le llaniau lubina^ Ilubina y también róbalo , £. lupm Cuv. ; su carne cu 
apreciada, pero se conoce poco en lo interior porque se conserva con dificul- 
tad: también se encuentra en el Mediterráneo. 

Los serranos, Serranus Cuv. {serra, sierra), presentan una sola dorsal, el 
preopérculo es aserrado y el opérculo espinoso. También son marinas las es- 
pecies comprendidas en este género, conocidas con el nombre de percas de mar 
el S. scriba L. y el S, cabrilla L. y abundantes en las costas de la Península 
en ambos mares. A este género pertenece igualmente el mero, S. gigas Gm., 
que llega á tener mas de una vara de longitud y cuya carne es muy aprecia- 
da; se le encuentra con frecuencia en el Mediterráneo y Océano. 

El género Uranoscopus L. (óupxvó^, cielo, <nco7có<;, inspector, el que mira^ 
asi denominado por la posición de los ojos en la parte superior de la cabeza, 
que es casi cúbica, solo tiene seis radios branquióstegos ; el preopérculo está 
festoneado en su borde inferior, y el opérculo se prolonga en una espina larga 
y gruesa; tiene las aletas abdominales colocadas delante de las torácicas: una 
de las especies, el U. scaber L. , es conocida en el Mediterráneo con el nom- 
bre de rata.. 

Familia de los múlidos. Esta familia es tan análoga á la anterior que 
Cuvier no la separó de los pércidos, hasta que publicó con Mr. Valenciennes 
la Historia natural de los peces. 

Tienen los múlidos todo el cuerpo cubierto de grandes escamas pestañosas^ 
que se desprenden con facilidad, y cubren el opérculo: en la sínfisis de la 
mandíbula inferior hay dos prolongaciones ó barbillas de longitud variable, y 
en el dorso dos aletas muy separadas. 

El género Mullus L. {mullus, nombre latino de estos peces) se distingue 
por tener tres solos radios branquióstegos, carecer de dientes en la mandíbula 
stipcrior y de vejiga natatoria; á este género pertenecen los salmonetes, M. bar-- 
batus L. y surmuletus L. ; el primero de un hermoso color encarnado en el 
lomo y plateado en el vientre, el segundo con listas longitudinales amarillas; 
los pescadores los distinguen con los nombres de salmonete de roca y de fango y 
aludiendo á sus costumbres; ambos son del Mediterráneo y Océano, y muy es- 
timados por su carne, sobre todo el primero; habiéndolo sido también entro 
los romanos que los pagaban á un precio fabuloso, cuando pasaban de ciertos 
dimensiones. 

Familia de los triglidos. También esta familia fué comprendida en nn 
principio por Cuvier en la de los pércidos, pues en efecto , tienen los mismos 
caracteres en la boca y piezas operculares, pero se distinguen porque sus hue- 
sos Infra-orbitarios están muy desarrollados, cubren las mejillas y van á ar- 
ticularse en su parte posterior con el preopérculo. 

El género tipo es el Trigla L. (xpíYXa, nombre griego de un pez,) que se dis- 
tingue por su cabeza cúbica, y las escamas que cubren el cuerpo con una quilla 
ó elevación en la parte media; dos dorsales, y tres radios libres debajo de la 
pectoral. Entre sus especies se hacen notar algunas por el gran desarrollo de 
las aletas torácicas, en términos que pueden servirles para el vuelo, lo cual 
suelen ejecutar huyendo de algunos peces que las persiguen. En el Mediterrá- 
neo existe la Tr. volítam L. {^g. 224), (|ue recibe el nombre de pez volador, 
ct>mo varios otros que í^ozan de la misma facultad ; son también abimdanlcs en 



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318 ZOOGRAFIA. OSTEOZOOS, 

las cosías de la Peniusiila las especies llamadas IV. himfulo L. , lyra L. , ele, 

apreciadas por su carne. 




Figura 2ál. Pe: rí//fl<W(Tr¡(;lii volilans L.). 

El g^énero Scorpceiia L. (jKópitaiv <, nombre g:r¡eí5:o de un pez) se disüng^ue 
por tener los huesos de la cabeza con espinas agudas y salientes, siete radios 
branquióstegos, y una sola dorsal. Algunas especies que habitan en los mares 
de Europa, son temidas por los pescadores, porque estando medio enterradas 
en la arena, hieren con facilidad el pié, del que imprudentemente lo coloca 
sobre su cabeza. El rescaciOy Se. porcus L., y el rañOy Se. scropha L., fueron 
llamados así por Linnéo, por haber comparado con un gruñido el sonido par- 
ticular que producen cuando se ven cojidos: se usan como alimento. 

Familia de los esp&ridos. Está caracterizada esta familia por tener el 
cuerpo cubierto de grandes escamas; las piezas operculares lisas en sus bor- 
des, y generalmente existen dientes tan solo en los de las mandíbulas; tienen 
apéndices pilóricos, y cuando mas seis radios branquióstegos. 

Comprende esta familia muchas especies, apreciables casi todas por su 
carne, que proporciona un alimento sano y agradable; son muy abundantes 
en las costas de España. El género Sparus de Linnéo , que comprende la ma- 
yor parte de las especies de la familia, ha sido dividido en varios otros, aten- 
diendo principalmente á ciertas particularidades de su dentición. 

Las doradas, Spanis L. (^nápoc, nombre de un pez entre los griegos), están 
caracterizadas por tener algunos dientes cónicos en la parte anterior de en- 
trambas mandíbulas, pero en la posterior todos ellos tienen la corona arre- 
dondeada, formando tres filas por lo menos, y en la superior hay uno cuya 
corona es muy grande, de figura oval, y casi plana; esto indica que pueden 
mezclar con sus alimentos algunas sustancias vegetales. La dorada común, Sp. 
aurata L., llega á adquirir hasta una vara de longitud, es muy estimada por 
su carne , y se la encuentra en ambos mares. 

Los pageles, Pagellus Cuv. (pagel, nombre vulgar de una de las especies), 
licúen en la parte anterior de entrambas mandíbulas algunos dientes cor- 
tos, cónicos y delgados, y en la posterior otros tuberculosos formando dos 
filas: se conocen varias especies de este género abundantes en el Medilerrá- 
neo y Océano, siendo una de las mas comunes y estimadas el pagel , P. eiti- 
thrinus L. , de color blanquecino con un ligero tinte rosa: en el Océano, so- 
bre todo en el mar Cantábrico, suele ser abundantísima una especie de tamaño 
mayor que las demás, á saber, el besugo de Laredo, P. calops Lacep. , que se 
distingue por ima mancha negruzca que tiene encima de cada aleta torácica: 
cl í?rnn número de individuos (pie se cojen en las costas indicadas se consumen 



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, PECES. ACAKTOPTERIGIOS. 319 

en estado fresco ó conservados por los diversos medios conocidos. No debe con- 
fundirse esta especie con otra de menor tamaño , de color mas claro, que tie- 
ne una mancha neg:ra en la axila misma de las aletas torácicas , y que abun- 
da en el Mediterráneo, es el besugo común, P. axillaris Per. 

Los dentones, Dentex Cuv. (dens-dentis, diente), han sido asi llamados por 
los largos dientes cónicos que se encuentran en la parte anterior de las dos 
mandíbulas : en la posterior disten otros tuberculosos como en los gréneros 
anteriores. El dentón común, D. vulgaris Cuv. , se encuentra con frecuencia 
en el Mediterráneo y es muy apreciado. 

Familia de los quetodóntidos. Los quetodóntidos tienen las aletas dorsal 
y anal, por lo menos en su parte blanda, cubiertas de escamas semejantes á 
las demás del cuerpo, el cual es muy comprimido, y los dientes largaos y 
delg^ados. 

Es g:énero tipo el Chcetodon L. (jéfíti, cerda, ó8<Suc-d§óvTo<, diente) que tiene 
dientes tan soto en los bordes de las mandíbulas, los intestinos son largaos y 
anchos; el hocico saliente. Sus numerosas especies, adornadas de brillantes 
colores, y cuya carne es estimada, abundan en los mares interti'opicales; en 
Cuba y Puerto-Rico llaman mariquitas, isabelitas, catalinetas, etc. al Ch. ca- 
pistratHS L. , bimaculatus Bl. , ciliaris L. , que son las especies que frecuentan 
sus costas. 

El género Brama Bl. {brama, nombre latino de un pez) tiene también 
dientes en los palatinos, un corto número de radios espinosos ocultos en el 
borde anterior de las aletas impares: el hocico no es saliente. Abunda en el 
Mediterráneo y es muy estimada por su carne la Br. Rayi Bl., de color de 
acero y gran tamaño, llamada castañola en las provincias de Levante. 

Familia de los escómbridos. Se distinguen las especies comprendidas en 
este grupo por tener la piel desnuda ó cubierta de pequeñas escamas, en ge- 
neral poco desarrolladas , y de bordes lisos , como también los de las piezas 
operculares ; la aleta caudal es grande y robusta. 

Esta familia, interesante por los géneros que contiene, presenta muchas 
veces detrás de las aletas dorsal y anal varios radios blandos separados de 
los demás, y unidas tan solo sus divisiones mediante una prolongación de la 
piel : debajo de la que cubre el cuerpo, hay una capa de tegido celular adipo- 
so que hace que su carne sea bastante sabrosa, y se conserve mas fácilmente 
que la de otros peces. A los lados de la cola, cerca ya de la extremidad, 
suele haber una quilla lateral formada simplemente por la piel, ó por una sus- 
tailtia cartilagínea, ó también por algunas escamas grandes y consistentes, 
que continúan tan solo á lo largo de la línea media. 

El género tipo de la familia, Scomber L. ( axójxppoí, nombre griego de un 
pez) , está caracterizado por tener dos dorsales, bastante separada la segunda 
de la primera, y detrás de aquella y de la anal radios aislados, que constitu- 
yen unas pequeñas aletas independientes de las demás; á los lados de la cola 
hay una quilla formada por la piel, y el cuerpo está cubierto de pequeñas es- 
camas semejantes entre sí. La caballa. Se. scombrus L. , es abundante en las 
costas de España durante el verano: llega á tener hasta media vara de longi- 
tud y el dorso es de un gris, mas ó menos oscuro, con lineas negruzcas trans- 
versas ondulantes, y blanco plateado el vientre. Es uno de los peces que se 



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320 ZÜOGRAFÍA. üSTEOZOOS. 

creía hacían viajes periódicos á los polos ; pero es probable que permanezca 
en el fondo del mar durante el invierno, acercándese á las cosías desde la 
priuiivera; en el Mediterráneo es frecuente el Se. pneumatophoms Lar., se- 
mejante á la especie del Océano, pero que tiene vejig-a natatoria, y el Se. eo- 
lias L., algro menor que las anteriores; todas muy apreciadas. 

Los atunes, Thynnus Will. (6úwo<; , nombre 8:rie8:o de un pez),sedis- 
ling:uen de las caballas por tener en la parte anterior del cuerpo y de- 
trás de la cabeza una especie de coraza, formada por escamas mayores 
que las demás, las dos dorsales están casi unidas, y la linea saliente de 
los lados de la cola es cartilag:ínea. Los alunes son voraces y de gran 
tamaño. El atún , Th, tmlgaris Cuv. (fig. 225) , que Ueg^a á tener hasta 

cinco varas de largo, es negro azulado por 
encima , y gris plateado por debajo : obje- 
to de una j^esca activa en las costas de la 
Península desde la mas remota antigüedad, 
compensa los grandes gastos que exigen las 
Figura 225. Atún (Thynnus almadrabas, que son las arles con que se les 

vnlcaris Cuv.). . .• j • 

^ ' coje , por ser su carne cstmiada y cammar sus 

individuos en bancos numerosos. También se creía que venían en la prima- 
vera desde los polos entrando en el Mediterráneo por el Estrecho de Gibral- 
lar , yendo á lo largo de las costas de España, Francia, Italia , etc., hasla el 
de los Dardanelos, y volviendo otra vez por las de África á salir por el punió 
de entrada; pero se ha desechado esta opinión en vista de que no en todas 
partes siguen una dirección constante, y de que muchas veces se presentan 
en ciertos parajes del Mediterráneo antes que lo hayan verificado en otros del 
Estrecho, cuando si fuese cierla la opinión antes admitida, debiera suceder lo 
contrario. El modo mas ventajoso de pescar los atunes es el de las almadra- 
bas, medio de que se valen ya en algunos puntos de Francia , de Sicilia y de 
África; consiste en formar un laberinto de redes verticales cerca de la costa, 
obligándolos á que vayan á él, hostigándolos después para que entren, hasla 
que llegan á un sitio donde hay una red horizontal en la parte inferior , que 
se puede elevar á voluntad de los pescadores, y cerrando después la comuni- 
cación entre este y lo restante del aparato , quedan aprisionados los atunes 
por millares, valiéndose del harpon para cogerlos ó echándolos vivos en las 
barcas que sirvieron para hostigarlos. Es muy semejante al alun la tomna, 
Th. thunnina Cuv. , el bonito, Th. pelamys L. y la albaeora, Th. alalonga 
Cetti, que se encuentran con la anterior en ambos mares. • 

El pe% espada, Xiphias L. (?í<po<:, espada), se distingue de todos los demás 

por carecer de aletas abdominales y tener el 
vómer y los intermaxilares prolongados en una 
lámina larga y estrecha, Bemejante á la hoja de 
una espada; los arcos branquiales, en vez de 
Figura m Pez espada (Xiphias ^^^^^ provistos de hojuelas, tienen tan solo dos 

gladius L.). , ' , 

largas membranas, en cuyo espesor se encuen- 
tra la red de vasos capilares. Solo se conoce bien una especie , llamada vulgar- 
mente pez espada ó emperador, X, gladius L. (fig. 226) , que llega á adquirir 
hasta treinta píes de longitud ; es muy estimado por su carne, pero temido de 




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PECES. ACANTOPTERIGIOS. 321 

los pescadores por lo mucho que les estropea las redes. Su fuerza es tal que 
atrdviesa una tabla de dos ó tres pulg^adas de g^rueso con (a prolongación de 
su mandíbula superior: no es raro en el Mediterráneo. 

Las especies del género Zeus L. (Ce^c, nombre griego de un pez) tienen 
el cuerpo comprimido y oval, los huesos intermaxilares muy protractiles y 
retráctiles; la dorsal escotada, y en su base y en la de la anal una fila á cada 
lado de espinas bifurcadas. Sé encuentra con frecuencia en las costas de Espa- 
ña el gallo de mar ó pez de San Pedro , Z. faber L. , cuya denominación vulgar 
debe á una mancha negruzca que tiene á cada lado del cuerpo , pues dicen ser 
la impresión del dedo del santo apóstol, cuando le cogió para pagar el tributo 
con la moneda que tenia en la boca: su carne es estimada y se conserva en 
buen estado por mucho" tiempo, como sucede con la de casi todas las de este 
grupo. 

Familia de los góbidos. Se distingue esta familia por tener los radios sen- 
cillos de la dorsal largos y flexibles; las escamas rudimentarias ó nulas; el 
tubo intestinal ancho y de un mismo diámetro en toda su extensión ; sin ciegos 
pilóneos. 

A esta familia pertenece el género B/eíi7»U5 L. (pXewa, moco), cuya piel 
aparece como desnuda y revestida de una mucosidad , á lo que hace alusión 
su nombre. Las aletas abdominales, situadas debajo de las torácicas, están 
reducidas á dos radios, la dorsal es única ; hay una sola fila de dientes en los 
bordes de ambas mandíbulas, y generalmente prolongaciones de la piel sobre 
los ojos ó en las sienes; falta la vejiga natatoria. Son pececillos pequeños que 
habitan con preferencia en sitios pedregosos, de los que no se saca partido 
alguno. El Bl. occellaris L. , llamado vulgarmente torillo, es uno de los que 
con mas frecuencia se encuentra en las costas de España. 

Los gobios y Gobius L. {gobius ,\oñihre latino de un pez), tienen el cuerpo 
cubierto de pequeñas escamas, y las aletas abdominales, situadas debajo de 
las torácicas, grandes y unidas por sus dos bordes, constituyendo una espe- 
cie de embudo; dos dorsales , la primera muy corta. Son también especies pe- 
queñas y notables porque en la primavera construye el macho un nido con 
pedazos de plantas marinas, donde las hembras van á depositar los huevos, 
que son fecundados por él y permanece de centinela hasta que han salido los 
hijuelos; hecho observado ya por Aristóteles, pero que no fué admitido como 
cierto hasta que en estos últimos tiempos se ha confirmado plenamente: en las 
costas de la Península abundan el pez del diablo, G. jozzo L. , el cangüeso, G. 
niger L. , etc. 

Familia de los lábridos. Están caracterizados los lábridos por tener una 
sola dorsal bastante larga , y los primeros radios que la sostienen con apén- 
dices cutáneos cerca de su extremidad, el cuerpo cubierto de escamas, gene- 
ralmente bien desarrolladas; dientes tan solo en los bordes de entrambas man- 
díbulas, los faringios inferiores están reunidos. 

El género tipo, Lafrrws L. (Xappoi;, nombre griego de un pez), tiene las 
mandíbulas cubiertas por dobles labios carnosos , y con dientes cónicos bien 
desarrollados, aun cuando en corto número; su cuerpo es oblongo y está re- 
vestido de escamas. Este género es abundante en especies á las que suele darse 
el nombre de budiones ó tordos de mar, su carne es bastante apreciada : se en- 

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322 ZOOGIUFIA. OSTEOZOOS. 

cuentran en las costas de España el L. trimaculatus L. , turdus Gm. , virtáis 

L. ele. 

Familia de los fistuláridos. Son notables estos peces por lener los pala- 
linos, el voiner, etmóides y otros huesos de la cara prolongados , formando 
un tubo delante del cráneo, en cuya extremidad se halla la boca con las di- 
mensiones ordinarias. 

El género tipo, Fistularia L. (fístula, tubo, canon), tiene el cuerpo largo 
y cilindrico, el tubo del mismo diámetro que este, una sola dorsal, y la alela 
caudal con una prolongación en su parte media. La F. tabacaria L. es de las 
costas de la Isla de Cuba, donde le dan el nombre de trompetero. 

El Centriscus L. (xevTpt^w, yo pincho) tiene el cuerpo oblongo y comprimi- 
do, dos dorsales, siendo el primer radio de la anterior grueso y resistente; 
el tubo que forman los huesos de la cara es muy delgado. Las especies son 
pequeñas; en las rostas de Valencia es abundante el C. scolopax L., conocido 
también con el nombre de trompetero. 

PECES MALACOPTERIGIOS. 

Los malacopterigios , son peces óseos, cuya mandíbula superior es móvil, 
y las branquias pectiniformes , pero las alelas dorsal y anal están sostenidas 
por radios blandos ó articulados , excepto el primero que muchas veces está 
compuesto de una sola pieza, y en las torácicas suele haber también otro ra- 
dio de la misma naturaleza ; á esto se refiere la palabra malacopterigios, com- 
puesta de iiaXaxóc, blando, y de n-cepuY^ov, aleta. Se dividen en órdenes aten- 
diendo á la presencia ó ausencia de las aletas abdominales y á su posición, ya 
delrás del abdomen, ya debajo de las branquias, articulándose en este caso 
su porción basilar con la de las torácicas. 

Orden 2.° — Malacopterigios abdominales. 

Está caracterizado este orden por tener aletas abdominales situadas delrás 
del aTbdómen , cuya porción basilar está flotando entre los músculos; la vejiga 
natatoria comunica con el esófago. 

De las familias en que se divide este orden, las mas importantes son las si- 
guientes: 

FAMILIAS. 



ÍBoca pequeña; mandíbulas generalmente sin dien- j 
tes ; borde de la superior formado por los ínter- \ Cipriaidos. 
maxilares; cuerpo escamoso; sin dorsal adiposa. ) 
Cuerpo escamoso ; dos dorsales , la segunda adi- ¡ 5^,^.,^, 
posa 
Cuerpo escamoso ; sin dorsal adiposa ; borde de la | 
mandíbula superior formado por los maxilares é [ Clupéiiot. 
intermaxilares ) 



Familia de los ciprínidos. Se distingue esta familia por tener el cuerpo 
cubierto de escamas, el borde de la mandíbula superior formado en su mayor 



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PECES. MALACOPTERIGIOS ABDOMINALES. 323 

parle por los huesos inlermaxilares, estando los maxilares muy reducidos y 
prolongados algunas veces en barbillas; carecen generalmente de dientes y la 
boca es pequeña ; los radios branquióstegos existen en corto número. 

Son notables los ciprínidos, porque no hay división alguna entre el estó- 
mago y ios intestinos delgados, y por faltarles también los ciegos pilóneos. Se 
alimentan de sustancias vegetales ó de materias orgánicas en descomposición, 
y habitan casi todos en las aguas dulces. 

Las carpas, Cyprinus L. (xú7rptvo<;, nombre griego de este pez), se distinguen 
de los demás géneros por tener el cuerpo cubierto de grandes escamas, la 
dorsal larga y el primero de sus radios grueso y resistente; unas veces pre- 
sentan pequeños apéndices alrededor de la boca, pero otras faltan. La carpa, 
C. carpió L. , de color pardusco por la parte superior y blanco amarillento en 
la inferior, se encuentra hoy en casi toda la Europa por haberla introducido 
en el Norte, donde se propaga con facilidad: es eslimada por su carne y llega 
áadquir hasta dos pies de longitud. Los peces de colores, C. auratus L., son 
asi llamados por el hermoso color encarnado de que están revestidos en la 
edad adulta, habiendo algunos individuos que conservan durante toda su vida 
el color negruzco de la primera, y otros quo son dorados ó plateados: carecen 
de barbillas y proceden del Asia, habiéndose aclimatado perfectamente en Eu- 
ropa. Son apreciados únicamente por su coloración : su tamaño es cuando mas 
de un pié de largo. 

Los barbos, Barbus Cuv. (barbas, nombre latino de estos peces), tienen el 
cuerpo cubierto por escamas algo menores que en el género anterior, y el 
primer radio de la dorsal grueso y resistente, pero esta es corta, y la boca 
esta siempre provista de cuatro barbillas, de lo qiie procede su denominación. 
El barbo de rio, B. fluviatilis Flemm., llega algunas veces a adquirir cerca de 
dos varas de largo; habita en las aguas corrientes y en los rios caudalo.sos do 
la mayor parte de Europa. 

Las tencas. Tinta Cuv. {tinca, nombre de estos peces entre los romanos), se 
diferencian de los géneros anteriores por tener pequeñas las escamas, corta 
la dorsal , su primer radio análogo á los demás, y las barbillas (pie rodean la 
boca muy cortas. La especie común, T, vulgaris Cuv., habita con preferencia 
en las aguas estancadas , por lo que adquiere algunas veces su carne un sa- 
bor a cieno que la hace desagradable: es abundante en casi toda Europa. 

En el género Lettciscus Klein (Xsuxó;, blanco) las escamas son de media- 
na magnitud, la dorsal y anal cortas; carece de radios espinosos y de barbillas; 
sus especies, muy abundantes en las aguas dulces y difíciles de caracterizar, 
son conocidas en general con el nombre de peces de rio: en el Manzanares, en 
el Jarama y en el Tajo se encuentran varias, como el L. alburnus L. , dobula 
L.,etc. 

Las lochas, Cobitis L. (xto^rtt?, nombre griego de un pez), tienen el cuer- 
po prolongado y casi cilindrico, muy pequeñas las escamas que cubren la piel, 
y esta provista de mucosidades abundantes; la lioca rodeada de numerosas 
barbillas y los labios prolongados, á propósito para la succión. El C. tcenia L., 
es muy abundante en el rio Manzanares y conocido con el nombre de lisa; 
llega a adquirir dos ó tres pulgadas de longitud; su carne es poco estimada. 
Familia de los salmónidos. Eslá caraelerizada esta familia por tener el 



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334 ZOOGRAFÍA. OSTEOZOOS. 

borde de la mandíbula superior formado casi siempre por los intermaxilares en 
medio y los maxilares á los lados; el cuerpo cubierto de escamas, los radios 
branquiósfe^os numerosos, y dos dorsales, la segunda de las qtie es tan solo 
un repliog:ue de la piel que contiene tegido celular adiposo, sin estar sostenida 
por radio alguno, por lo cual se la llama aleta adiposa. 

Los salmónidos son muy voraces, y sus mandíbulas están provistas de pe- 
queños dientes cónicos, puntiagudos y numerosos, encontrándose también en 
los palatinos, vómer, arcos branquiales y bueso lingual: casi todas las espe- 
cies son marinas, pero muchas van á desovar á las aguas dulces. 

El género mas importante de esta familia es el de los salmones ^ Salmo L. 
(saltno, nombre latino de estos peces), que comprende gran número de especies, 
cuya carne tiene un sabor esquisito. Todos los htiesos que forman parte de la 
cavidad bucal, llevan dientes cónicos y puntiagudos; sus apéndices pilóneos 
son numerosos, como también los radios branquióstcgos; el cuerpo es prolon- 
gado y cilindrico. Una de las especies mayores y mas estimadas es el salmón, 
S. salar L. , que tiene el dorso negruzco, verdosos ó azulados los costados y 
blanco el abdomen , la alela caudal escolada, y los músculos encarnados; habi- 
tan los individuos de esta especie en los mares del Norte, pero desde la prima- 
vera se acercan á las costas de los templados, y se introducen en los rios for- 
mando dos filas reunidas en un punto que ocupa la hembra mas robusta, á la 
cual sustituye en este puesto otra al cabo de cierto tiempo, como sucede en 
las grullas y otras aves que vuelan Je una manera semejante. Antes de que se 
verifique el desove son muy estimados por la finura y el gusto delicado de su 
carne, estando además provistos de una capa de tejido adiposo subcutáneo 
que la hace mas sabrosa. Los individuos adultos llegan á tener hasta dos varas 
de longitud, y la coloración varia algún tanto después que entran en las aguas 
dulces; eligen para depositar los huevos los puntos en que el agua está trau- 
<|ti¡la y trasparente, y el fondo es arenoso ó de cascajo; la hembra forma un 
hoyo en el que deja los huevos, que son en seguida fecundados por el macho, 
el cual es siempre de menor tamaño. Crecen los salmones rápidamente en su 
primera edad, abandonan las aguas dulces cuando tienen un pie de longitud, y 
se retiran con los adultos á los mares del Norte, para volver en la primavera 
siguiente. Abundan en el mar Cantábrico y su pesca es importante y lucrativa. 

Las especies que no abandonan las aguas dulces, son conocidas con el 
nombre de tmchas, y entre ellas está la asalmonada, S. truíta L. , que tiene 
encarnados los músculos y escotada la cola como el salmón , á los lados nu- 
merosas manchas rojas, rodeadas algunas de un circulo mas claro y otras en 
forma de X. La trucha común, S. fario L. , es semejante á la asalmonada por 
su coloración ; pero la carne es blanca , carece de las manchas en forma de 
X, y su cola no es escotada. Habita en los riachuelos de las montanas y pre- 
senta numerosas variedades, que algunos consideran como otras tantas es- 
pecies. La carne de todas ellas es muy estimada. Los huevecillosde las espe- 
cies de este género son de gran tamaño, como un gran<» de pimienta en los 
salmones y poco menores en la trucha comim ; se les puede fecundar fácil- 
mente derramando en el agua en que estén algunas gotas del líquido fecun- 
dante, y se desarrollan bien colocándolos sobre un enrejado de cristal por el 
que pase una corriente de agua ; como al mismo tiempo se pueden transpor- 



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PECES. MALACOPTERIGIOS ABDOMINALES. 325 

tar sin inconvcnienle envueltos en musgo húmedo, han sido el objeto princi- 
pal de los ensayos de la piscicultura, que prometen un éxito feliz, facilitando 
la repoblación de la pesca en las aginas dulces sobre todo , en las que se en- 
cuentran en la actualidad peces procedentes de otros puntos, como son las 
carpas, los de colores, etc. 

Familia de los elupéidos. Las especies comprendidas en esta familia tie- 
nen el borde de la mandíbula superior formado por los huesos intermaxilares 
en el medio y los maxilares a los lados; el cuerpo está cubierto de escamas 
bien desarrolladas; no tienen dorsal adiposa, y los radios branquióstcgos son 
generalmente numerosos. 

Las sardinas. Cltipea L. (clupea, nombre latino de un pez), tienen el 
cuerpo comprimido y el vientre como aserrado por ser algo prominentes las 
escamas que lo cubren , las aberturas branquiales son muy grandes. Este 
género comprende muchas especies pequeñas, que casi siempre están reuni- 
das formando bancos inmensos, que dan origen en los países cuyas cosías 
frecuentan, á pescas abundantes y lucrativas, porque su carne os fina y sa- 
brosa, y se conserva fácilmente mediante la sal. Uiía de las especias mas co- 
munes es la sarrfi/ia , 67. sarí/íím Cuv. , de un net^ro azulado en el lomo y 
blanca ó plateada en el vientre: su tamafio no suele |»asnr de un pir de lonffi- 
tud y su carne es delicadísima: se la encuentra con abundancia en el Medi- 
terráneo y en el Océano; en las costas de Galicia es la base de pcsíiuerin^^ 
importantes, y después de salada se exporta para la Ponínsnla y el extran- 
jero. El arenque, Cl. harengus L. , se halla principalmenlo en el Norte de 
Europa desde el Canal de la Mancha; siendo tanto ó mas abundonle que la 
sardina, es también la base de una industria semejante á la de esta , pues su 
carnees muy apreciada. Otras especies se conocen de este mismo í^énero, lan 
aliñes á las anteriores que es difícil caracterizarlas; se han reconocido en al- 
gunas que habitan en los mares intertropicales, propiedades venenosas en sn 
carne,, que ha hecho perecer á los que la habían comido. 

Las anchoas, Engraulis Cuv. (engraulis, nombre latino de un pez), tienen 
la boca muy hendida, las aberturas brancpiiales mayores, y doce ó mas ra- 
dios branquióstegos. los maxilares son rectos y prolongados. En el MtMli'rr- 
ráneo y parte del Océano es abundante la anchoa, E. cucrasicholus L. (¡ig 227), 
que fresca lleva en Andalucía el 
nombre de boquerón; se la pesca 
en las noches oscuras encendiendo 
lumbre en una barca , y cuando 
gran número de ellas se han colo- 
cado alrededor, se acercan otras figura 227. Anchoa (Engraulis encrasiciho. 
barcas formando un círculo con lus L.). 

redes verticales, dispuestas de mo- 
do que las anchoas puedan introducir la cabeza en sus mallas, mas no pasar 
sus aletas, ni retroceder, una vez introducida la cabeza, pues se oponen los 
opérenlos (redes de que se valen también en la pesca de la sardina); apagan 
de repente la hoguera que encendieron en la barca, y hacen ruido para es- 
pantar á los peces, los cuales al huir tropiezan con las redes y quedan presos 
en las mallas cogiéndolos de este ujxlo en abundancia. 




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a% ZOOGRAFIA. OSTEOZOOS. 

Orden 3.^ — MalacopterigioB sub-branquialee. 

Está caracterizado este orden por tener las aletas abdominales articuladas 
por su porción basilar con la de las torácicas , situadas de consig:uiente debajo 
de estas y de las branquias, de lo que procede su denominación; sus dientes 
son delg:ados , punt¡ag:udos y numerosos, lo cual indica un régimen zoófago; 
la vejig:a natatoria no comunica con el esófago. 

Las familias mas notables son las siguientes: 

FAMILIAS. 



¡Aletas ventrales puntiagudas, cuerpo slmétri- í nx¿¿^ 
co; escamas lisas en sus bordes ^ '* 

Los dos ojos en un solo lado de la cabeza; dor- 1 
sal y anal únicas y muy largas; borde \\-\pUuTonecHdjt. 
bre de las escamas pestañoso ) 

Familia de los gádidos. Tienen los gádidos el cuerpo simétrico en toda 
su extensión, cubierto de pequeñas escamas cuyos bordes son lisos, las aletas 
abdominales terminadas en punta , su boca armada de muchos dientes , pun- 
tiagudos y desiguales, que indican su voracidad, los apéndices pilóricos son 
numerosos y grande la vejiga natatoria. 

En el género de los bacalaos ó abadejos, Gadus L. (YáSo< , nombre griego 
de un pez), hay tres aletas dorsales , dos anales, y una barbilla en la sinfisis 
de la mandíbula inferior. Su cuerpo es prolongado , poco comprimido, y la 
boca está armada de numerosos dientes cónicos y desiguales. La especie co- 
mún , G. morrhua L. {fig. 22S), se encuentra en ambos mares, pero es poco 

frecuente en las costas de España, 
al paso que en el Norte desde Es- 
socia hasta Islandia, y sobi.e todo 
alrededor del banco de Terranova 
es tan abundante, que solamente 
su pesca y salazón ocupa á muchos 
Figura 228. Bacalao (Gadus morrhua L.). millares de hombres. En este Últi- 

mo punto los pescan generalmenle 
con anzuelos que ceban con otros peces pequeños ó con los intestinos de la 
misma especie, y es tal su abundancia que algunos marineros diestros llegon 
por este medio á cojer cada dia de trescientos á cuatrocientos. Se hace un 
consumo inmenso en todo el mundo de este pescado, ya secándolo al sol para 
sil conservación , ó ya salándolo además, que es lo que generalmente se 
practica. Es también de grande importancia el bacalao por el aceite que se 
extrae de su hígado; usado desde muy antiguo como remedio casero en las 
costas del Norte de Europa, es hoy uno de los medicamentos mas generali- 
zados: su extracción es muy sencilla; exponiendo al sol el hígado del bacalao 
destila un aceite incoloro, que es amarillo cuando principia la descomposición 
en la glándula de que procede; sometida esta á la presión dá el aceite pardo, 
y si al mismo tiempo se eleva la temperatura se obtiene el de color pardo os- 
curo ó negro; la cantidad de yodo á que esta sustancia debe en gran parle su 




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PECES. MALACOPTEKIGIOS SUB-BRANQUIALES. 327 

energía , es variable en cada una de las suertes de aceite , como también en 
el que se extrae del hígado de otras especies de la misma ó diferente familia. 

Lí{ merluza, MerluáusRíxñn., (merlucio , nombro italiano de una de las 
especies), se distingue del bacalao porque solo tiene dos dorsales y una anal, 
careciendo de barbilla. La merluza del Mediterráneo, 6 pescada, M. esculen- 
tus Risso, pez muy voraz, se encuentra con abundancia en las costas de este 
mar; es el llus de los catalanes y valencianos. En el Océano hay otra, ñ!. vul- 
garis Cuv. , como sucede por punto general con todos los peces, mas aprecia- 
ble la que viene del mar cantábrico: su carne sabrosa y de fácil digestión, 
es bastante estimada : en el Norte de Europa la salan y secan, y es una de las 
especies , que son conocidas en tal estado con el nombre de bacalao de Es- 
cocia. 

Familia de los pleuronéctidoe. Presentan los pleuronéctidos un carácter 
que no se observa en ningún otro osteozoo, tal es la falla de simetría en al- 
gunos órganos, principalmente en los ojos, que se encuentran ambos situados 
en un solo lado; tampoco es simétrica la boca, las aletas pares, ni la colora- 
ción. Sus escamas , generalmente pequeñas, son pestañosas en el borde. 

Las especies de esta familia tienen el cuerpo comprimido, las aletas dorsal 
y anal muy prolongadas , carecen de vejiga natatoria y se les encuentra casi 
siempre en el fondo del mar, no lejos de las costas, en decúbito lateral , te- 
niendo hacia la parte superior el lado en que se encuentran los ojos : de esto 
resulla la falta de simetría en la coloración, pues el que está expuesto á la luz, 
es siempre mas ó menos pardusco, al paso que el que está privado de ella, 
tiene un color blanco amarillento pálido: el embrión es simétrico como los 
demás osleozoos. 

Linnéo comprendía todas las especies de esta familia en su gran género 
Pleuronectes L. (wXeupóv, costado, vtixttí;, nadador), que después ha sido divi- 
dido en varios otros, tal es el de las platijas , Platessa Cuv. , en el que la aleta 
dorsal tiene su origen encima de los ojos y termina antes de llegar á la cau- 
dal , del mismo modo que la anal: en los bordes de las mandíbulas hay una 
fila de dientes cortantes; los ojos generalmente están situados á la derecha, si 
bien algunos individuos varían relativamente á esto, las especies Pl. platessa 
L., flesus L. se encuentran en los mares de España. En los rodaballos, Rhom- 
bus Cuv. , la aleta dorsal nace cerca del 
borde de la mandíbula superior y llega 
como la del ano hasta la caudal; los ojos se 
hallan en el lado izquierdo: habitan con 
preferencia en las embocaduras de los ríos, 
son muy voraces y se ocultan en el cieno 
para apoderarse mas fácilmente de su pre- 
sa , pues su natación es poco rápida : los 
Pl. maximus L. (fig. 229), rhombus L., lie- ^'e^ra Í29. nodaballo (Pleuronecto, 
gan a adquirir gran tamaño y son de los 

peces mas estimados que se encuentran en los mares de la Península. Los len- 
guados. Solea Cuv., deben esta denominación á su cuerpo oblongo y compri- 
mido ; hay en ellos falta de simetría hasta en las mandíbulas y en los dientes, 
que solo existen en el lado de coloración mas oscura. El lenguado común , PL 




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328 ZOÜGRAFIA. OSTEOZOOS. 

solea L. , se cncuenli^a con abundancia en el Mediterráneo y Océano; es lam-» 

bien muy apreciado. 

Orden 4.^ — Malacopterigios ápodos. 

Se distingue este orden de los demás malacopterigios por la falta de alelas 
ventrales, Ix) cual, con algunas importantes modificaciones en la estructura, 
influye en que este grupo sea muy natm^al , si se separan ciertas especies que, 
aunque desprovistas de aletas ventrales, pertenecen indudablemente á la fa- 
milia de los gádidos 

Todos los malacopterigios ápodos tienen el cuerpo prolongado y mas ó 
menos cilindrico, la piel desprovisla de escamas, ó con rudimentos de ellas 
<?cnll()s en el espesor del dermis, y lisos en sus bordes: toda la piel está cu- 
Ijierla [)or una mucosidad abundante que los hace muy rcfcbaladizos. Su cuer- 
- ) ¡>i olon^ado influye en que la natación se efectúe por medio de las inflexio- 
ne In* Líales del tronco, de la misma manera que en los ofidios, con los que 
[>rL;>ünt:in cierta analogía en cuanto á la forma. Tienen numerosos dientes có- 
nii!os y piiniiíiiriKlos, indicando que son voraces; se alimenían de animales 
vi\oM y úc (':mí;i\('}<'s; su vejijíra natatoria está provista de un canal de comu- 
iiicacioij c'iij el (só! ii;<». Fxisieij las [»iezas operculares, pero son poco visibles 
por ser imiy :;riiesa la j»¡el <]ii(í les envuelve. 

Liiiuéo eonipieiKÜa ea>i («nías |a.s especies del orden en su género itfuroíwa, 
((lie lia sido nece>aiio dividií-, atendiendo á algunas modilieaciones imporlan- 
t(!S <*ine [)i'Osen(au varias de ellas. 

Uno (le ]oH ^ívneros s»j» alíelos es el Anguilla Thunb. {anguilla^ nombre la- 
lino de estos [)eees ), que cnin[)rfii{le las especies provistas de alelas torácicíis. 
en las (|ne la dorsal y anal se eneuenlnm reunidas con la caudal, naciendo la 
[>riia'_'ra á has(anl(? distaneia do las torácicas, las aberturas branquiales seliallan 
situadas delaule de estas, y carecen de ciegos pilóricos. Tienen las anguilas las 
piezas operenlaies ocultas por la piel que es gruesa y se prolonga desde el 
borde de ellas, haciendo asi mayor la cavidad branquial, de lo cual resulla 
que esta puede contener cierta cantidad de agua, y el animal estiir fuera de 
su elemento durante muchas horas. De esta facultad se aprovechan las angui- 
las para permanecer enterradas en el limo durante gran parte del verano, ó 
pasar ^cTun pantano á otro, cuando se ha desecado aquel en que habitaban. 
Pueden vivir indiferentemente en las aguas dulces ó en el mar, pero se obser- 
va que van durante el invierno á este y en la primavera suben por los rios á 
fijar su morada en los sitios que les convienen. Sus madrigueras son una espe- 
cie de cuevas á orillas de los arroyos con dos agujeros de modo que es difícil 
sorprenderlas; pero en cambio pican con facilidad en el anzuelo cebado con 
cualquier sustancia animal; permanecen ocultas durante el dia, y solo salen por 
la noche. Se reproducen mientras están en el mar, y cuando son todavía muy 
jóvenes suben en gran cantidad por los rios y arroyos hasta lospuntos donde se 
establecen; pero apenas se multiplican en los que no tienen comunicación con el 
mar. Es apreciada la carne por su finura, con tal que no sepa á cieno, lo cual 
sucede con frecuencia, sobre todo en los individuos jóvenes; su tamaño llega 
hasui dos varas de longitud, y á veces se encuentran mayores. Abundan en 



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PECES. MALACOPTERIGIOS APODOS. 329 

España y son célebres las del Tajo por el sabor de su carne, y las del Gua- 
diana por su mag^nitud; la especie mas común en los rios es la A, latirostris 
Kisso. 

Los congrios, Conger Cuv. (Y^TTP^^f nombre griego de eslos peces), lienen 
grande analogía con las anguilas , distinguiéndose de eslas porque la aleta 
dorsal nace casi inmediatamente encima de las torácicas. Los congrios son 
marinos, muy voraces, no abandonan las costas, adquieren grandes propor- 
ciones y son muy estimados por su carne. El congrio común, C. vulgaris Cuv. , 
abundante en el Mediterráneo y Océano, suele algunas veces llegar á tener mas 
de diez pies de longitud; en las costas de las Islas Baleares se encuentra tam- 
bién la varga , C. baleaíicus Lar. ; son frecuentes en el Mediterráneo el C. my- 
rus L. , mystax Lac. , etc. 

ÍAsmoretias, Muroena L. (fiúpaiva, nombre griego de estos peces), se dis- 
tinguen de los anteriores por la falta de aletas torácicas , sus piezas opercula- 
res y radios branquióstegos son muy diminutos. La morena, M. helena L., era 
muy apreciada por los romanos que las tenian en viveros á propósito, las 
adoroabancon brazaletes de oro, y llevaban su inhumanidad hasta alimen- 
tarlas con la carne de los esclavos que hablan delinquido. Els de un color 
pardooscuro, jaspeada de amarillo, llega atener una vara ó poco mas de 
longitud y se encuentra con frecuencia en las costas del Mediterráneo- 

El género Ggmnotmlj, (pH^vóc, desnudo, vgxoc, dorso) se distingue de 
todos los demás por tener aletas torácicas y faltarle la dorsal y la caudal, 
siendo la anal muy larga; tiene numerosos ciegos pilóneos, y las aberturas 
branquiales delante de las alelas torácicas. Hay en estos peces un aparato 
eléctrico á lo largo y encima de la región caudal , que consiste en varias mem- 
branas, unas horizontales y otras verticales, que dejan espacios ó celdillas 
llenas de una materia, semejante á la albúmina, que forma pequeñas gra- 
nulaciones ; á este aparato van á parar abundantes y gruesos ramos nerviosos 
procedentes de los espinales, y el fluido que en él se acumula es análogo á la 
electricidad producida por el rozamiento, porque es luminoso, se trasmite al 
través de los cuerpos metálicos y del agua , y tiene una acción especial sobre 
el sistema nervioso; pero no es sensible al 
electróscopo, pues carece de la facultad de 
atraer los cuerpos. £1 animal se sirve de este 
fluido para apoderarse de los pececillos de 
que se alimenta, produciendo las descargas 
á voluntad y en dirección determinada, y 
los peces atacados ó mueren en el acto ó 
quedan paralizados. El G. electricus L. 
(/íj^. 230) , se encuentra con frecuencia en 
la América meridional, sobre todo en el 
(kinoco y sus afluentes ; llega á tener hasta 

j^^ j I .. j 1 Figura 230. Gümnoíu* e/ec- 

dos varas de longitud , y la conmoción wiciah 

producida por su fluido es tan intensa que 

mata los grandes mamíferos, como los caballos. Sus primeras descargas son 
débiles, pero van siendo mas fuertes conforme se irrita el animal, necesi- 
tando después de haber verificado varias, permanecer en reposo, para que 

42 




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330 ZOOGRAFIA. OSTEOZOOS. 

vuelva á producirse el fluido indicado. Conociendo esto los americanos, hacen 
entrar en los arroyos, donde están los gininolos, caballos salvajes, de los que 
mueren algunos a consecuencia de las conmociones que sufren ; pero las des- 
cargas repetidas que han verificado los peces , les impiden defenderse de la 
misma manera , y en tal estado, se apoderan de ellos por medio de redes ó de 
otro aparato á propósito. Su carne mucilaginosa y de mal sabor no sirve de 
alimento mas que á la gente muy pobre en los países citados. 

Orden 5.^— Iiofobr&nq.uio8. 

El carácter distintivo de este orden, respecto á los demás peces óseos que 
tienen móvil la mandíbula superior, es la forma de las branquias, que en vez 
de estar constituidas como en los anteriores, por laminillas, lo están por fila- 
mentos agrupados formando borlas ó penachos, dispuestos por pares en la 
convexidad de ios arcos branquiales: esto significa la palabra lofi^'ánquioi 
(Xó<po<, penacho, ppáYxt», branquia). Este orden es poco numeroso, y pre- 
sentan sus especies algunas particularidades que las hacen distinguir fácil- 
mente de los demás. 

Todos los lofobránquios tienen las piezas operculares ocultas por la piel, 
y las aberturas branquiales reducidas á un pequeño orificio situado hacia la 
nuca: carecen de aletas abdominales, y el dérmato-esqueleto, bien desarro- 
llado, suele constar de escudetes , cuyas serias rodean todo el cuerpo forman- 
do circuios ó anillos, y con tubérculos mas ó menos salientes. 

A este orden pertenece el género Syngnathus L. (<»5ív, juntamente , ^váOoc 
mandíbula), que tiene los huesos de la cara prolongados en un tubo semejante 
al de los fistuláridos; todo el cuerpo es delgado y muy largo. En Europa se 
encuentran varias especies, S. acus L., typhle L. , Rondeletii Risso, que por 
su forma se denominan en España agujas, si bien este mismo nombre se dá á 
varias otras especies muy diversas. 

Los caballos de mar, Hippocampus Cuv. (lirrcoxajxno^, nombre griego de un 
pez), deben su denominación al hocico prolongado y á la forma de la parte 
anterior del cuerpo, sobre todo cuando están muertos, que les dan cierta se- 
mejanza con un caballo: tienen una particularidad notable, el estar provisto 
el macho en el origen de la cola de una bolsa elástica y dilatable, donde al 
tiempo de la cópula pasan los huevos desde el cuerpo de la hembra, y allí 
permanecen hasta que se han desarrollado los hijuelos y rompen la mem- 
brana que los protege; se creyó en un principio equivocadamente que perte- 
necían al sexo opuesto los individuos provistos de este aparato: el H, frier/- 
rostris Cuv. frecuenta las costas de España. 

Orden 6.**— Plectognatos. 

También se refiere á su carácter distintivo el nombre de este orden , pues 
se compone de dos palabras griegas (tcXenTóc, unido, ifváOoc, n>andíbula), y 
quiere decir mandíbula unida, porque en efecto los huesos intermaxilares se 
articulan con los maxilares, de modo que no son posibles movimientos aisla- 
dos; además los palatinos se unen con los del cráneo por sutura, y así la 



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PECES. PLECTOGNATOS. 331 

mandíbula superior no liene mas movimienlos que los generales de la cabeza. 

No hay en los plectognalos aletas abdominales, su piel está desnuda ó pro- 
tegida por escudetes óseos ó aguijones; no son visibles al exterior las piezas 
operculares, pues se hallan ocultas poruña piel gruesa; el ncuro- esqueleto 
permanece cartilagíneo durante gran parte de la vida del animal, y son el 
anillo del tránsito de la una á la otra serie; carecen de costillas y de ciegos 
pilóricos, y casi siempre tienen vejiga natatoria^ 

Este orden, poco numeroso, puede dividirse en dos familias del modo si- 
guiente : 

FAMILIAS. 



¡Mandíbulas cubiertas por láminas de esmalte; pieh^. ^ .. 
casi siempre provista de aguijones » toaonuao$ 
Dientes en corto número, pero distintos; piel <^^í ' »a//,/ ¿o* 
siempre cubierta por escudetes óseos í ' ' 

Familia de los diodóntidos. Se distingue esta familia por tener entram- 
bas mandíbulas cubiertas por láminas de esmalte que forman uno ó dos dien- 
tes en cada una, según que estén ó no divididas por una linea en su parle 
media; la boca es pequeña, y el animal no puede alimentarse mas que de 
sustancias vegetales ó de peceeillos; su piel está desnuda ó protegida por nu- 
merosas espinas. 

El género tipo, Diodon L.(8{<,dos/ó5óu;-¿54vTo;, diente), está caracterizado 
por tener enteras las láminas que cubren sus mandíbulas, y la piel provista 
de numerosas espinas agudas y resistentes, de lo que proviene la denomina- 
ción de pez erizo con que son conocidos estos peces. Tienen un buche muy 
extenso en el que á voluntad pueden introducir gran cantidad de aire que dis- 
tiende la piel, y hace que las espinas estén perpendiculares al cuerpo: enton- 
ces el vientre queda en la parte superior, y flotan, estando perfectamente de- 
fendidos por sus apéndices cutáneos. Habitan en los países intertropicales; su 
carne es poco estimada y aun pasa por venenosa en ciertas épocas. Alguna 
vez, aunque rara suelen pescarse en las costas de España, como sucedió hace 
pocos años en las de Galicia con un individuo del D. hysírix L., pero casi siem- 
pre después de grandes tempestades. 

El Tetrodon L. (wxpác, cuatro, ó8óu;-6Sóvxoc, diente) tiene divididas en dos 
cada una de las placas que revisten las mandíbulas; como los peces erizos 
puede introducir una gran cantidad de aire en la dilatación del esófago y dar 
así una forma esférica á la parte anterior de su cuerpo, cuya superficie está 
cubierta de espinas poco salientes; habita en los países intertropicales; su 
carne es mucilaginosa y la de algunos pasa por deletérea. Una de las espe- 
cies es eléctrica , el T. electricus Peter. ; el T. lineatus L. es abundantísimo en 
el Nilo. 

En el género Orthagoriscus Schn. {6pñ%r(opUy.o^, nombre griego de un pez) 
^as mandíbulas no esUin divididas, la piel es lisa, y el cuerpo aparece como 
truncado en la parte posterior, con una aleta caudal corta pero muy alia, 
como también la dorsal y anal, que están unidas á esta, y son puntiagudas. 



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332 ZOOGRAFIA. üSTEOZOOS. 

Una de las especies, el O. mola L., es conocida con el nombre de pez tena 
por ser plateada y fosforescente, de modo que en las noches oscuras parece 
la imág^en de la luna reflejada en la superficie del mar; suele adquirir hasta 
cuatro pies de longitud , y vive en el Mediterráneo. 

Familia de Iob balistidoB. Se distingue esta familia de la anterior por- 
que la cara está prolongada desde los ojos en una especie de pico piramidal» 
en cuyo extremo se encuentra la boca, que es pequeña y con dientes distintos 
aun cuando en corto número. Su piel por punto general, es áspera ó se en- 
cuentra revestida de escudetes óseos articulados unos con otros, que tienen 
algunas veces la forma de escamas, pero nunca su estructura. 

El género Balistes L. {balista, ballesta) está caracterizado por tener la piel 
cubierta de escudetes semejantes á las escamas ordinarias, ocho dientes en 
cada mandíbula, y dos dorsales, la primera sostenida por radios espino^^os 
gruesos y resistentes: el cuerpo es comprimido y se notan vestigios de la por- 
ción basilar de las aletas abdominales. Su coloración es varia y brillante; 
abundan en los paises intertropicales: la carne es poco estimada, y aun en 
ciertas épocas dañosa, como en algunos otros géneros de este mismo orden. 
En el Mediterráneo hay una especie llamada por los italianos pez ballesta , B. 
capriscus L. , por la semejanza que han encontrado entre su forma y el arma 
cuyo nombre lleva. 

Los cofres, Ostracion L. (¿^rtpáxcov, Conchita), tienen el cuerpo cubierto 
por escudetes óseos exágonos, unidos entre sí, que dejan orificios para la 
boca, ojos, branquias, aletas y cola; una sola dorsal, pequeña como la anal; 

sus mandíbulas están armadas de diez ó 
doce dientes cada una, y carecen por 
completo de extremidades abdominales. 
Se conocen varias especies que habitan 
en los mares de la zona tórrida y solo 
accidentalmente se presentan en los de 

,,,. „„r¡ t.^^ . /n . . Europa: la carne de algunos es muy 

figura Sol. i'e^ co/re (Odtraciun (n- ^ o j 

. - , apreciada, y la de otros se reputa dele- 

qiieter L.)- ; ! , . . . 

terea; suele haber en algunos espinas en 
la frente, á manera de cuernos y también en la parte posterior del abdomen. 
En las costas de Cuba es abundante el llamado chapín, O. bicaudalis L., cuya 
carne es sabrosa y estimada; y en las de las Islas Filipinas el torito, O. qua- 
dricomis L., y el O. triqueter L. (fig. 231). 



Serie 2.* — Peces cartilagíneos. 



Los caracteres distintivos de esta serie son el tener el esqueleto carlilaín- 
neo casi constantemente, y los huesos inlermaxilares rudimentarios ó nulos, 
estando reemplazados por los palatinos y el vómer, que llegan de esta ma- 
nera á constituir el borde anierior de la mandíbula: cuando algunas veces se 
osifica parte del neuro-esqueleto, las sales calcicas se depositan de una ma- 
nera diferente de lo que se observa en los demás osleozoos; en vez de haber 




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PECES, cartilagíneos. 333 

un centro de osificación del que partan radios á los demás puntos del hueso, 
hay numerosas granulaciones que van colocándose unas cerca de las otras, 
pero sin constituir nunca radios divergentes; de lo que resulta que el cráneo 
está formado por una sola pieza , aun cuando por su figura y orificios se ase- 
meja bastante al de los demás peces. 

En ciertas especies lejos de osificarse el neuro-csqueleto, permanece cons- 
tantemente membranoso, y son el anillo de tránsito de este 'tipo al siguiente. 
Existen generalmente las extremidades torácicas y abdominales, pero la por- 
ción basilar de las primeras está rodeada por los músculos en vez de articu- 
larse con el cráneo, como en la serie anterior. Nunca está la piel revestida de 
escamas propiamente tales, sino por escudetes óseos, tubérculos espinosos 
masó menos agudos, ó carece de apéndices cutáneos. 

Muchas especies son ovo-vivíparas y aun se cree que algunas sean esen- 
cialmente vivíparas. 

Esta serie comprende las de organización mas complicada y las mas sen- 
cillas de la clase: así las primeras por la semejanza de su cráneo con el de cier* 
tos renacuajos, por sus sentidos mas complicados, y por su generación, en la 
que interviene la cópula, son el anillo de tránsito de los reptiles y anfibios á los 
peces; y las otras por su esqueleto membranoso y de composición muy sen- 
cilla, por la falta de extremidades, y por la estructura de la boca, son próxi- 
mas á algunos entomozoos también muy sencillos, y sin embargo es difícil se- 
parar unas de otras especies por la analogía de estructura del órgano de la 
respiración y de otros. 

Como puede verse en el cuadro sinóptico de la división de esta clase , las 
diferencias que presentan las branquias y la articulación de la mandíbula 
inferior, es lo que sirve para dividir en órdenes esla serie. 



Orden 7.**— Esturiones. 



Está caracterizado este orden por tener las bpinquias semejantes a las que 
se observan en los peces óseos; son libres en su borde externo é implantadas 
por el otro en los arcos branquiales, hallándose contenidas en cavidades que 
comunican con el exterior por una sola abertura : hay todavía vestigios de 
piezas operculares, y por punto general se encuentra osificada toda la parle 
anterior de su neuro-esqueleto; en el bulbo de la arteria hay muchas válvulas 
y en los intestinos una lámina en espiral; la cola termina por dos lóbulos des- 
iguales; su vejiga natatoria es grande y comunica con el esófago. 

El género mas interesante de este orden es el Acipemer L. (acipensei\ 
nombre latino de estos peces), caracterizado por tener la mandíbula superior 
cónica y saliente, la boca desprovista de dientes, y el cuerpo con algunas filas 
longitudinales de escudetes. Sus extremidades torácicas y abdominales están 
bien desarrolladas, la dorsal situada encima de la anal, y la caudal rodeando 
el extremo de la cola y con un lóbulo considerable en su parte inferior. Están 
dotados de gran fuerza; pero desprovistos de dientes, no pueden alimentarse 
mas que de animales pequeños relativamente á su tamaño ; casi todas las es- 



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334 ZOOGRAFIA. OSTEOZOOS. 

pecies habitan en el mar, y se introducen en los rios en ciertas estaciones, pro- 
bablemente para desovar. Entre las mas notables se encuentra el esturiofi ó 
sollo. A, sturioL.f cuya longitud ordinaria suele ser de dos varas: es de 
color ceniciento con manchas oscuras y tiene cinco ftlas de escudetes Jóseos 
á lo largo del cuerpo; entre la boca y la extremidad del hocico hay cuatro 
apéndices cilindricos y prolongados semejantes á unos gusanos, con loque 
engañados muchos peces cuando está inmóvil el esturión en el fondo de las 
aguas, acuden creyendo encontrar un alimento conveniente, y son víctimos 
de su engaño. Se encuentra en los grandes rios que desembocan en el Medi- 
terráneo y Océano atlántico , siendo abundante en el Volga y Danubio , pero 
se halla también en el Garona, el Póo, el Ródano, en el Ebro, Guadalqui- 
vir, etc. Es muy apreciado por s\\ carne , semejante en el sabor y consistencia 
á la de la ternera , por su vejiga natatoria que sirve para fabricar la ictiocola 
ó cola de pescado f s\ bien emplean con el mismo objeto su estómago é intesti- 
nos, y aun la piel reduciéndola á gelatina y decolorándola por el ácido sulfu- 
roso; son asimismo muy apreciados sus ovarios ó huevas, con los que en el 
Norte de Europa preparan el caviar, mezclándolas con gran cantidad de sal y 
especias , y haciendo que toda la masa llegue á adquirir la consistencia del 
jabón blando ó de potasa, manjar muy apreciado entre los rusos y griegos. 
También se encuentra alguna vez en las costas de España el A . huso L. {(ig, 232), 




Figura 232. Átupenser huso L. 



que llega á tener hasta cinco varas de largo; su carne no es tan buena como la 
del anterior, pero es preferible la cola que se extrae de su vejiga : el A. ru^ 
thenusL, , de unos dos pies de longitud, con los escudetes laterales en quilla 
y planos los d^l vientre, es muy eslimado como alimento y se encuentra tam- 
bién en el Mediterráneo. 

Orden 8.°— Selécio». 



Está caracterizado este orden por tener, como el siguiente, fijas las bran- 
quias por sus dos bordes á la piel, no encontrándose mas que vestigios de los 
arcos branquiales; de lo cual resulta que las cavidades de la misma denomi- 
nación necesitan tantas aberturas al exterior cuantas filas de branquias exis- 
ten, de modo que es fácil apreciar por defuera el niimero de estas; en el bor- 
de de cada una de las aberturas hay un cartílago semejante por su forma á 
una costilla, que protege parte de la cavidad sobre que se encuentra. 

f^a boca es siempre oblicua, y muchas veces inferior; sus dientes no están 



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PECES. SELACIOS. 336 

encajados en los huesos, sino que solo adhieren á la piel ; es móvil la mandí- 
bula inferior, corto el tubo digestivo, que en su última porción tiene una lámina 
arrollada en espiral , cuyo objeto parece ser impedir el curso rápido de las 
sustancias por este conducto; el páncreas ofrece la misma estructura que en 
los demás osteozoos. En el bulbo arterial hay dos filas de válvulas; las pie- 
zas operculares han desaparecido casi por completo. Sus aletas pares están 
bien desarrolladas, y la cola, robusta y prolong:ada, termina por una aleta 
caudal , cuyos dos lóbulos son muy desiguales. 

La fecundación se verifica por yusta-posicion de anos, y están provistos 
los machos de apéndices di versiformes, destinados á retener la hembra du- 
rante este acto; unas especies son ovo-vivíparas ó verdaderas vivíparas, 
puesto que el feto se lija en el oviducto por una placenta formada por la ve- 
sícula umbilical, y otras depositan huevos, generalmente cuadrangulares, 
revestidos por una sustancia córnea, y prolongados en sus cuatro ángulos en 
unos filamentos muy largos para enlazarlos con las plantas marinas. 

Este orden, el mas interesante de la serie, puede dividirse en las dos fa- 
milias siguientes: 

FAMILIAS. 



¡Aletas torácicas de magnitud ordinaria; aberturas branquia- 1 „,^, ,. . . ^ 
lesa los lados del cuello i ^"«'»^'- 
Aletas torácicas muy grandes; aberturas branquiales sitúa- j n^^jj^, 
das en la cara inferior del cuerpo I * 



Familia de los escu&lidoB. Está caracterizada esta familia por tener la 
cola robusta y proporcionada al cuerpo del animal , como se observa en casi 
todos los peces; las aletas torácicas de magnitud ordinaria, los ojos en los la- 
dos de la cabeza y las aberturas branquiales en los del cuello. 

Son los escuálidos animales voraces, cuya boca está armada de dientes 
numerosos, triangulares, dirigidos hacia la garganta y adherentes tan solo 
á la piel. 




Figura S35. Tiburón (Squalus carcharías L.). 

El género tipo, SqualusL. {squalus, nombre latino de un pez), se distingue 
por su cuerpo prolongado , la cabeza de forma ordinaria y sus aletas torácicas 
poco desarrolladas. Entre sus especies está el tiburón, Sq. carchariasL, 
{fig. 233), que llega á adquirir hasta treinta pies de longitud, cuyos dientes 



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ZOOGRAFIA. OSTEOZOOS. 




Figura 254. Buca de 
tiburón. 



triangulares son asenados en sus bordes. Su fuerza extraordinaria, la rapidez 
admirable de sus movimientos , su voracidad y las ter- 
ribles armas de que dispone , hacen que sea un ani- 
mal temible. Nada con tanta velocidad que se le vé se- 
guir durante días enteros á los buques que caminan 
viento en popa y á toda vela : su estómago es tan ca- 
paz que se han encontrado en él hasta seis y ocho 
atunes enteros, y su audacia tanta que se le ha visto 
en un combate nava) arrebatar de la superficie del 
agua á los que caian heridos al mar, sin asustarse 
por los cañonazos ni por el ruido que habia durante 
la pelea. Por esto los temen y odian los marineros, 
de modo que aun cuando su carne es coriácea y solo 
se apreveclia la de los fetos , cuando observan que 
los tiburones siguen el buque, arrojan un cable con un 
anzuelo proporcionado al animal de que quieren apo- 
derarse , poniéndole el cebo correspondiente, y rara 
vez deja de picar el tiburón por su extremada voraci- 
dad. Aun fuera del agua es temible por las heridas 
que puede hacer con sus dientes, que en la primera edad forman una sola fila 
en cada mandíbula, pero que después van aumentando hasta el número de 
seis {fig, 234). Las lijas, Sq. canicnla L., y catulus L. , son especies de las 
costas de toda Europa, pequeñas, de hocico poco prolongado y cuyas cavi- 
dades nasales comunican con la boca por un surco que divide el labio supe- 
rior. Su piel toda, está revestida de pequeños apéndices numerosos y resis- 
tentes, la cual, después de sufrir cierta preparación, recibe el nombre de lya^ 
siendo muy usada en las artes; su carne no es muy apreciada. Son también 
especies comunes de este género el marrajo, Sq. comubicus L. , el cazotif Sq. 
mmtelus L. , la zorra de mar, Sq. vulpes L. , etc. 

Es notable en esta familia el pez martillo, Sphyma Raf. (awjpacvoí, nombre 
griego de un pez) , por tener la cabeza muy ensanchada lateralmente , que 
forma con su cuerpo prolongado la figura del instrumento cuyo nombre lleva. 
La cornudilla ó pez martillo, Sph. zygcena L. , se encuentra en el Mediterrá- 
neo y llega á adquirir de tres á cuatro varas de longitud; sus costumbres son 
semejantes á las de los otros escuálidos. 

El pez sierra, Pristis Lath. (itpídTij^, nombre griego de un pez), tiene la 
mandíbula superior prolongada en una lámina bastante larga y estrecha, en 
cuyos bordes se encuentran implantadas algunas espinas óseas semejantes á 
los dientes ; la parte anterior del cuerpo es deprimida, y las aberturas bran- 
quiales están en la superficie inferior del mismo; por todo lo cual se les con- 
sidera afínes á la familia siguiente. En los mares de Europa se encuentra con 
frecuencia el pez sierra común, P. antiquorum Lath. , que llega á tener hasta 
cuatro varas de largo. 

Familia de los riyidos. Se distingue esta familia de la anterior por te- 
ner las aletas torácicas muy grandes , en términos que muchas veces se reú- 
nen delante de la cabeza : su cuerpo es muy deprimido y ensanchado, la cola 
delgada: en la parte superior se encuentran los respiraderos, los ojos y las 



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PECES. SELACIOS. 337 

narices: en la inferior, á los lados de la boca, las aberturas de las branquias. 
Los ráyidos nadan por medio de sus aletas torácicas muy desarrolladas, al 
paso que la cola, órgano de locomoción en casi todos los peces, es en esta 
familia poco robusta: los dientes forman una especie de enlosado en ambas 
mandíbulas. 

En esta familia están comprendidas las tremielgas, Torpedo Dum. {torpedo, 
nombre latino de estos peces), especies en las que la cola es aun gruesa , y lo 
restante del cuerpo forma un disco , encontrándose las aletas torácicas reuni- 
das con unas prolongaciones de la parte anterior de la cabeza. Entre las ale- 
tas y esta parte queda un espacio ocupado por un aparato eléctrico, que con- 
siste en varias celdillas exágonas divididas por tabiques horizontales membra- 
nosos, y llenas de una sustancia albuminosa que está dividida en pequeñas 
granulaciones. Los vasos sanguíneos se distribuyen por este órgano formando 
redes muy finas, y algunos nervios gruesos, procedentes del par neumo- 
gástrico y del quinto , van á distribuirse por este aparato. Según las observa*- 
clones de Matteucci, confirmadas por los experimentos de Todd, el fluido se 
produce por el sistema nervioso, acumulándose simplemente en ese aparato 
especial : se ha reconocido que tiene las mismas propiedades que el del gim- 
flnoto, y la tremielga se sirve también de él para apoderarse de su presa. En 
el Mediterráneo se encuentran con frecuencia el T. Galvanii Risso {fig. 235) y 
narce Nardo; esta es blanca por debajo , de un color ro- 
jizo claro por encima con manchas redondas negras en 
corto número ; su tamaño es de dos pies de longitud com- 
prendida la cola; la primera carece de manchas oceli- 
formes por encima ; adormecen el brazo del que las toca 
imprudentemente mientras viven , aun después de haber- 
las sacado del mar; son también conocidas con el nom- 
bre de vacas tembladoras y tembladeras; abundan en las 
costas de España, y su carne es poco estimada. 

Las rayas , Raia L. {rata, nombre latino de estos 
peces), se distinguen de las anteriores por la falta de 
aparato eléctrico , por tener el cuerpo anguloso, y la cola ^'i"*^ ^ti. Tremielga 

,,jTi I «j.- 1 (Torpedo Galvanii 

delgada. Llegan algunas a adquirir gran tamaño y su rísso), 

carne es apreciada, sobre todo comiéndola después de 

algunos dias de haberla pescado, para que se reblandezca. Donde abundan 

tanto que no es posible dar salida á todas las que cogen , las atan con una 

cuerda, que pasa por la boca y una de las aberturas branquiales , dejándola 

asegurada á un objeto cualquiera en la costa, y las arrojan al mar, teniéndolas 

vivas y á su disposición. Entre las especies de este género unas tienen lisa la 

piel y otras con numerosos aguijones ó espinas : son frecuentes en las costas 

de España la romaguera, R. batis L. , la 'raya vaca, R. pastinaca L. , la raya 

vera, R. miraletus L. , y fi. asterias Laroche, oxyrhynchus L. , etc. 




43 



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338 



ZOOGRAFIA. OSTEOZOOS. 



Orden 9."*— Ciclóstomos. 




Figura 236. Boca de 
lamprea. 



Las especies comprendidas en esle orden tienen también las branquias fijas 
por sus dos extremos, y hay de consiguiente á los lados 
del cuello varias aberturas branquiales: la mandíbula 
inferior está fija en la superior, constituyendo ya un 
anillo {fig. 236) ó un semicírculo, á lo que alude el nom- 
bre con que se les disling^ue ()cúxXo< , círculo, ffxójia, 
boca). 

Su esqueleto es cartilagíneo y algunas veces mem- 
branoso; los arcos que protegen las cavidades brao- 
quiales están bien desarrollados, pero faltan las costi- 
llas, las extremidades torácicas y abdominales, y en las aletas impares ape- 
nas se advierten vestigios de radios. 

Uno de los géneros de este orden es el de las lampreas, Petromyzon L. 
(itéxpoc, piedra, jaó^w, chupo), cuyas mandíbulas constituyen un anillo completo 
con numerosos tubérculos mas ó menos agudos, dentro del que se mueve, 
como un pistón , la lengua que está también erizada de tubérculos córneos. 
Esta disposición les permite fijarse en las piedras y sobre otros animales, 
cuyos jugos chupan, alimentándose también de pececillos y anélidos. La es- 
pecie mayor que se encuentra en Europa es la lamprea de mar, P. marinusL. 
{fig. 237), que llega á tener hasta una vara de longitud y es amarillo-verdosa. 




Figura2^7. Li/n;)rja Jí mir iPjirona y¿on miriftus L.)- 

jaspeada de pardo: abunda en el mar cantábrico y se introduce en los nos 
que en él desembocan, siendo muy apreciada su carne. Se encuentra también 
una especie que habita constantemente en los ríos, llamada por esto lampreü 
de rio, P. fluviatilis L. , de un pié de longitud, plateada en el vientre y parda 
en el lomo , con las dos aletas dorsales muy separadas. 

El género Myxine L. (h^^S«, mucosidad) tiene incompleto el anillo que for- 
man ambas mandíbulas, un solo diente en la parte superior y los tubérculos 
de la lengua muy robustos, lo cual les dá cierta semejanza con algunos enlo- 
mozoos. Por esto colocó Linnéo éntrelos anélidos, la especie que conoció, 
M. glutinosa L. , pues su esqueleto es constanterhente membranoso y las 
aberturas branquiales van á parar á un conducto común , que termina por un 
orificio situado en la parte inferior del animal : se clncuentra en el mar del 
Norte y se alimenta de peces, como la lamprea. 



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TIPO SEGUNDO. 



ENTOMOZOOS. 



Los caracteres del segundo tipo son el tener un sistema nervioso com- 
puesto de varios gránglios, uno de los que se encuentra sobre el esófago, lla- 
mado por io mismo supra-esofáíjico, y los demás constituyen una serie si- 
tuada debajo del tubo dig-estivo, unidos unosá otros por un cordón nervioso 
doble ó sencillo (Jig. 238) : la forma es simétrica , y no tan solo, como en e 
tipo anterior, en los órganos de relación y gene- 
ración, sino también y casi constantemente en to- 
dos los de las funciones de nutrición: tienen un 
dérmato-esqueleto en general bien desarrollado 
y con articulaciones transversas, á lo que se re- 
fiere su nombre de origen griego (évtojiíí, incisión, 
Caov, animal), que significa lo mismo que el la- 
tino insectay bajo el que comprendía Linnéo la 
mayor parte de las especies de este tipo. Carecen 
de un verdadero neuro-esquclcto, y pocas veces 
son hermafroditas ó andróginos; la vesícula vite- 
'ina comunica con el cuerpo |)or el dorso , de lo 
cual resulta que es dorsal su ombligo. 

El sistema nervioso presenta grandes varia- 
ciones, relativas la mayor parte de las veces al número y posición de lo^ 
ganglios, ó sea partes centrales de dicho sistema: en algunas especies; cuya 
organización es muy sencilla y que presentan grande analogía con las del tipo 
cuarto, el sistema nervioso se encuentra reducido en su porción céntrica a un 
solo ganglio, colocado sobre el esófago y >del que proceden dos cordones á 
lodo lo largo del cuerpo del animal: en este caso sus articulaciones externas 
y la simetría que se observa en sus órganos, bastan para no confundirlas con 
ninguna de las de otros tipos. 

El dérmato-esqueleto en estos seres, endurecido por las sales calizas ó 
por una sustancia particular análoga al cuerno, que ha recibido el nombre de 
quiUna , está constituido por numerosos anillos articulados unos con otros por 
sus extremos, que protegen todo el cuerpo del animal: estos anillos son muy 
semejantes entre si, por ser homólogos, pues que contienen en su interior 




pigura958. Sistema nervioso 
de un Carabus. 



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340 ZOOCiRAFIA. ENTOMOZOOS. 

músculos , parle de los órganos de la circulación y de la respiración , como 
también de los de la digestión y de otros aparatos; de modo que en algunos 
entomozoos de organización muy sencilla, puede continuar viviendo indepen- 
dientemente del todo cada uno de estos anillos, por contener los órganos mas 
esenciales para la vida del individuo. Se exlieliden unas veces uniformemente 
desde la cabeza al extrem » del cuerpo, sin presentar variaciones ni en su 
forma ni en su diámetro ; pero otras se encuentran muy desarrollados unos, 
y otros sumamente reducidos, se agrupan de diverso modo, y constituyen las 
diferentes regiones en que se divide el cuerpo de los entomozoos. Todos los 
anillos pueden dividirse en dos arcos ó semi-anillos, uno stiperior y otro infe- 
rior , que lleva cada uno á veces un par de apéndices, lo cual se advierte en 
ciertos anélidos; es lo general, sin embargo, que falten en el segmento supe- 
rior, encontrándose en el inferior de todos los demás en los cienpiés, y tan 
solo en una región en los insectos y arácnidos: faltan por completo en la san- 
guijuela; pero generalmente suelen estar reemplazados por cerdillas mas ó 
menos numerosas , según se advierte en la lombriz de tierra. Se hallan for- 
mados estos apéndices por varios anillos ó tubos mas ó menos largos, que 
encierran en su interior, como los que revisten el cuerpo, los músculos, trá- 
queas y demás órganos. 

Esto tipo se divide en dos sub-tipos atendiendo principalmente al mayoró 
menor desarrollo que presenta el sistema nervioso, y á la falta ó existencia 
de los apéndices dichos, 

SUB-TIPOS. 



I Sistema nervioso bien desarrollado ; con extremi- í . o ^ ,2^^.. 
des articuladas i * ^'•"«'•*»- 
Sistema nervioso poco desarrollado ó nulo ; sin í ^ „ ^ 
extremidades articulada.s ' '' ^"'**^ 



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SÜB-TIPO PRIMERO. 



ARTICULADOS. 



Esla palabra, por la que designaba Cuvier todo el tipo, se reserva boy 
para aquellas especies cuyo sistema nervioso está bien desarrollado, y cuyos 
apéndices locomotores se componen de varios artejos, articulados por sus