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Full text of "El Fanal del Imperio Mexicano, o Miscelánea política, estractada y redactada de las mejores fuentes por el autor del Pacto Social, para inteligencia de esta obra, es decir, de la única forma de gobierno, digna de los seres inteligentes y libres"

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Digitized by the Internet Archive 

in 2011 with funding from 
Universidad Francisco IVIarroquín 



http://www.archive.org/details/elfanaldelimp01unseguat 



DEL IMPERIO MEXIGANOii ^ 

MISGELABEA POlilTIGA,. - 
Extractada y redactada ¿e la« xaejorcí fiíentcs • 

BL AUTOR DEL TACTO 50(7^^1:^^^^:/: 

para inteligencia de esta ol)ra^ es decir, de Ja ¿nica 
forma de gobierno^ digna de los seres inteligentes y líbrefe^ 




iíexieo IS <^ Mayo da 192Zi 



J»-.^-,-^^ 



W TOMO 1*^ 



México en Ja mieva imprenta de L. L. H, H, MorÍil> 
ftSo de 1S22| «egxiado de la iadep^eacia. 









.fi^s.W^- 






•...i:í 















IV 



<'■■':■■' . :. f ;...••■• • " ■ <r 

J-Ln .el código mas reciente de la monstruosa legislacioií ■ 
éípaSola, llamado por lo mismo la I^íoVísima Recopilacionij 
para borrón y pprqbrio sempiter^io de sus imbéciles y ía- 
tlios compiladores y de la autoridad argelina qiie no tu»« 
Vo CBipácho de sancionarlo en fines del siglo XVIII, exisf' 
téíi dos leyes ^ bárbaras y absurdas que prohiben la érh- 
senanza <iel derecho natural, y de gentes. A. la adoj^,; 
cion de esta medida, conform.é en todo al célebre consejo 
que á su principe diera Machíaveloi^ si quieres que tus 
esclavos iio vean lo malo que hacesf sácales los ojos.i>^ 
anadiase para colmo de la estolidez y de la audacia el tre- 
mendo rayo de la excomunión incesantemente lanzado por 
el santo oíicío contra qualquiera estudioso que. ley era. un 
Kóusseau ó un Dupaty^ y a quien 4 la mas ligera de- 
iacioh hechara a podrirse luengos auos en sits m.azmorras 
^ infernales, Así^ no es de extrañarse que entre tos habi- 
tantes del vasto y opulento Imperio me xic ano i^ acabados 
de escapar da las garras del despotismo espaiíol obstinado 
por tres siglos en embrutecerlos para dominarlos, haya- 
habidoi^ generalmente hablandcj muy poca alicic^n al estuV 
dio' de las ciencias morales y políticas,^ y muy pocos ^ li- 
bros clásicos y elementales sobre los principios de ,1a. gf-^" 
gaiiización social, y sobre los ramos 1ti\asíinpprtaJites!'dí¿' 
la economía de los estados. . i, ^-r ^ -^i í ',. .?ní^'^lr.^^ 

Por otra parte,^ el crecido y alto precio á qu;e^ ac- 
tualmente se 'venden entre nosotros las obras de los ' pu- 
blicistas de mas reputáóion^ es deinasiado exó^-bitante pa- 
ra que puedan sufrirlo nuestros literatos,. PP^^ la mayor 
parte pobres y de muy escasas facultades. El librero mis 
equitativo de esta capital está pidienEo cinq lienta' 'jl^ésos 
fuertes por la traducción castellana del espiritu.de lak'le.^ 
-yes,- y lo mismo sucede á proporción con las demás obras 
de igual clase cuyo valor sube siempre en razón del a- 



ÍI. 

hinco toa qti« se las Wsfe^ y solícita. JNo se pucSe cler«-: 
taiiiente ver sin «ompasion^ mezclada de la mas )tista in-^- 
digiiacioii contra niiestros antiguos opresores^ el hambre ■ 
y sed ardiente eón que la juventud mexicana anhela 
por beber en $us mas puros y aplaudidos manantiales 
las nociones netas y jenuinas del derecho público^ sin 
ppd;er conseguir el saciarla^) por falta de medios parn 
adquirirlos a causa de su extremada escasez é iutoléra^/ 
btír. '. carestía. • .,,^.,v ' r--^/^' 's-hir 

Para allanar^ pues^ el principal obstáculo que tnas 
directamente se opone á la propagación de la ciencia so- 
cial en ;e,s1íe Imperio y contribuir^ en lo posible^ ¿popu- 
larizar unos principios ^in cuyo conocimiento es imposi- 
ble que la nación se ponga en estado de conocer sus dere-^ 
chós para reclamarlos c©fl vigor y energía, hemos crea- 
do hacer 4 la patria un servicio importantísimo, qual otro 
algunOi^ formando en diez ó doo^ yoliimeiies en quarto un» 
cóieccion de lo me jor^ mas raro, exquísi to^ clasico y ver-» 
díideramente silblime que hasta hoy se ha publicado en mate- 
jria de legisUcion, política y economía^ tanto por los escri- 
tar^s católicos^ como por los heterodoxos y los llamados filo» 
sofos^ purgándolos 4^ los errores que los inficionan en sus 
fuentes y que hacen su lectura extremadamente peligrosa, 
no solo para la incauta juventud, sino aún para los de eda4 
provecta que no están bien cimentados en los fundamentos dí 
la- verdadera creencia. 

Jóvenes del Anahuac^ tan recomendables por la dulzu-r 
ra de vuestro carácter apacible, conio por vuestra singular 
disposición para sobresalir y progresar en la carrera de las 
ciencias y las artes, ya es tiempo de conocer la vanidad de 
esos estudios con los quales estaba bien avenido el despo— 
tisrao^y que por consiguiente eran los únicos que permitia^ 
al paso qu? os tenia prohibidos quantos os ilustraran sobre 
vuestros legítimos derechos, y so bi:e las arterías y manas 
^e que >e valif para manteneros despojados de ellos. Ya es 
tiempo de renunciar al afán estéril y miserable de estar. 
$épip'iternaniente hilvanando silogismos sobre Isl% qüesti^- 
1^ mas ^i}^ )^.(fcsÍ3r¿<5^able5, quje ítoracio llamara ^4^ 






7aníi caprina; ya e$ tiempo de abandonar el delirio de bas- 
car his fuentes de la }urispruden<^ia civil én una compila- 
ción fastidiosa^ zurcida foT un jurisconsulto -pewerso ha-^ 
xo los auspicios ominosos de un emperador nada filosofo^ 
para valemos de las expresiones del célebre I/inguet; ya 
es tientpo de al^andonar el error craso y grosero de buscar^ 
el verdadero derecha de la iglesia ea latv decretales falsas 
acinadas por Isidoro Fecador; en tin, ya es precisó sacudir 
la ridicula manía de atronar á todas lioras al publica con 
verso Si) que aunque llegasen á la medianian jamás les diera 
pase el Mentor de los Pisones^. Mediocrihus esse poeiis^ * 
non h omines^ non Dii^ nan conccsstre oolumnae» ÍNÍOj^ iió* 
son estos los estudios propios de las circunstauciaí de Tape-* 
ligrosa crisis en que os Bailáis., ni convenientes á la pü-¿ 
reza y elasticidad del aire libre que habéis comenzado' 
á respirar. : . '''^■ 

Xfa xerga escolástica nacía en "un siglo ¿íé cfprésíon y 
de tinieblas; el fárrago indigesto del dereclio romano inuíid.(^ 
la tierra de leyes serviles y arbitrarias, quando ya no ext's- 
tian los vestigios mas ligeros de la antigua libertad repu- 
blicana; la colección espuria de Isidoro fue producción de^ • 
uno de los siglos mas famosos por la ignorancia del clero 'f- 
de los legos; iinalmente^ quando Ifubieron baxado al sepuí-^ 
ero los Brutosi y lósGasios^ salieron luego k luz los cór-^ 
tésanos y sinnisos poetas. Virgilio se sónsagro todo enteró 
á lisongear al primer despota: Horacio no fue mas que uit 
adulador de segundo orden que se aplicó 4 lamer la mano 
del ministro, y como el espíritu de la profesión no está 
renido con el de la mentira y la baxeza, liabiendo sido los 
reyes hasta entonces tan desconocidos como odia- 
dos de la libre Roma^ pintó sin embargo a su béroe 
descendiente de ellos. 31 oeceT? as afafvrsííífíe Kegi'bus^ ¿ Y 
que diremos del horrible quadro trazado en la Eneida por 
Virgilio sobre la gloria criminal de los hijos de Rómu- 
lo y de Remo aplicados constantemente a subyugar xia-*^ 
Clones y privarlas del derecho de su natural independen- 
cia, y cediendo a los demás pueblos como un timbre de 
menor valía cultivar las artes cjq el sena de la paz y so^ 



.i 



,:'!'■ iíp i''^¿;e ^Urf:).üit 



iV íij.;.. •:. iít' V'U/C .:.»íW.:illS4 X, 



_.-Vv'I*V;, >i?-¿|^f, ■ .,.: ;. .;•• '... '; ., . ■ .- . .,;. ■• ;s¿^Híhiil 

Wésali'r eii la carrera de las .clenciasi^ protectoras y airi** 
gas de la especia huniap-a ? .Bxcudent. alii afnrantia mo^ 
Ilius aera^ orabunt pausas melius^ 8-cc» Tu^regere imf^- 
fio forulo^s Komane rnement^^.,^- ¡mrcc^re suhiectis'^ et dó^ 
lelíare s^uperhos^ A la verdad, que , elJiijo predilecto d^: 
las musas latuias no es[tal?^ templado por el gusto de los 
prin,QÍpios liberales; y, si todo. déspota es digno de uíia exé-»' 
cracioii eterna, np lo es menos el escritor rimbecil y miséis 
xable que prostitiiye su pluma sembrando en los espíritus 
las semillas de la tiranía yatizando los corazones crueles^ 
que por desgracia tanto abundante á empaparse en la san** 
gre de sus semejantes. Estos aliomiiiables versos de Vir-i- 
^ilio han tenido una influencia que acaso no ha sido nota-» 
áa poir iOs ; pedantes de colegio encargados de traducirlos 
a los ninós, en la subyugación y conquista de las Indias! 
siendo un liecbo constante que entre nuestros opresores, mas- 
que ^n niiiguna qtrade lasnacioQes europeas, se Íia' conservado 
y durado por i?;as tiempo el typo romanesco^ como lo obser- 
iira.Mirabü o el amigo ..d^ los .homhres y ■<imQn a esta sed 
ral>iosa de raando, mas ^iea que á la codicia del oro y de 
la plata, atribuye/fia propensión de nuestros españoles á 
emigrar 4 las arnéricas por ^serles mas fácil el satisfacer tn 
ellas este placer bárbaro y atros dje dominar. Yo no sé por 
que fatal desgracia casi siempre ha estado anexó á la poesía 
el espíritu de adulación a los tiranos y la mania de echar 
por tierra los principios mas incontestables de la libertad 
y la íusticia. Pocos días antes que el trueno de Iguala des^ 
; pertase á los anaerica.i]Os y Ips llamase 4 la reconciliación é 
independencia^ saliü a luzíin ingenio de la Puebla atacando 
,|k1 dogma santo de, la igualdad política. ó legal en unos be- 
llos y arínonioaos.. versos.,^ valiéndose precisamente de los 
n^ismos ai^gumentoá que concurren con mas fuerza á esta-r 
blecerla y reconocerla para bien.de los. míseros humanos. 
Jb^ds vdíxtae Ugcs ^ .ncfortior omnia ^osssU,^^ tttum oi^ 
ít?^ ''pudet consc7'uis?2 raanu^, 

JNp» vuelvo á decir, americanos, no son- estas las ar- 
mas con que los literatos han de .íriunfat'. de los tiranos; 
á esta hydta contumaz y renitente solo se la bate victo-. 



torlosamente con el nervio irresistible de U robusta y,.:varr 
roníl filosofía politicaí) .de aq.uella ñlosofia que. encueiiírji 
en el orden eterno de la naturaleza el primtir . ainilp 
de la cadena social propia para enlazar á todos los huma- 
nes, que ensena á cada individua de la especie, quüles soit 
los derechos imprescriptibles y sagrados q.iK* todos al na- 
cer recibimos de la bondad del ser sup>:tnio^ de aquella filo- ; 
sofia que solo en el seno de una as ocvíac ion descubre la su- 
prema autoridad de gobernarla^ y que niira á té dos los 
mandaderos, qualqiiiera quesea el poder cuyo. e>.erpÍGlo 
le» encargaij uo como unos amos i^sipe rio s,os* s^^'^ ccmn utiq». 
criados mercenarios^ asalariados para el servicio pacionaU 
Estas ideas que tanto escandalizan al estúpido ; ifiior^n'^ 
te, al déspota y á sus paníaguadcs^^ eren tan: viej^is y de ni i- 
nantes en España hace tres siglos,) que al núsir.o feroz y or-.: 
güilos o Gfirtci's ; V. se Jas . anunciara en sus vigotes. la noble 
üerezá .castellana. Vuestra ^.Zíeza^ Je decían, en las cortes 
de 1618, m rverdady MERÚBÑARXO de sm ^vasallos, 
ús^ é -por esa causa asaz sjis subditos l^ d.an -parte^ de -susur i 
frutos é ganancias suyas é le sirven,* <ion sus pev.sqnas:y 
todas las "veces qiie son ílamcidos: '¡^ues, miT.e y*.,A^.'.si 
€s ohli gado -por contracto callado . k\les tener, é- guardar 
justicia^ 'I ^^[^^ ^^:^^'. ^^^J\ ;.■ ;^ ,^ ■■. ■ ^ ,^'^ .. .,^.; r-, ■' \ '^r-:i).\- 

Para qu< poáa^K^^ ó jóvenes .Ü^^era^^ Áuábuác, aí* 

quirir esta ciencia, la primera y la mas indispensable de; 
todas las sociales, para que podáis adquirirla ».?an la neo^r- 
«idadl . d« una guia que os conduzca por el laberinto de. un 
estudió todavía demasiado iiiíbrme y plag-ado do los erro-í r 
res mas pestilenciales aciunulados en conipil aciones énor-— , 
mes /y aun. en los, libros de mas voga apUudidos en el si-^ . 
glo diez y nueve por el eco de la irre^ejííon y la ignó<w 
rancia, mas capaces de ^ straviaro?, ^que d^ ,. instruir os, té 
una palabra, para que podáis adquiririíi con:;mucho ahorro 
de tiempcJ, de trabajó y, de dinero, cs ofrecemos esta coleen 
cion,* cómo' Ja palanca mas propia para, levantaros hasti:^ 
el nivel de los cono cimiento s de Jos pubüc i$ tas m^ s i lus- 
traddír - dé la Europa. Al efecto, publicaremos jcada mes un 
fanal, compuesto de tres luces ó de tres quadéxnós de % 



VI. 

seh ó sieiie pliegas c a-.! a uno y á veces., de mas^ (guando 
fuere preciso para evitar el ; fastidioso sb continuara^ táit . 
corrioiite en los periódicos; cníno támbíeíi las bcllaqiié- ' 
íias typograíicas de los raodernos impresores y librero^ 
de subdiviiir demasiado las períodos para llenar mucho pa- 
pel c>on poco material, y por lo misino también omitiremos 1.a 
repetición del título del periódico al principio de caáa 
Cjuaderno, artificio que al ?babó del ano invierte in? 
tructuosamínte una parte muy considerable del papfl , 
contenido en cada tomo, Al priiicipio^ se imprimirá» * 
alternativamente los quadernos con el carácter de letra lla- 
mado de lectura^ como el que ha servido para la edición^ 
de este prospecto, y con el que llaman de entredós r co* 
mo el que se ve en la memoria del St. Mier inserta a con-', 
tinuacion. Este defecto qiie ciertamente nada tiene de sub- 
tancial para que pueda disgustar 4 los lectores de buen . 
Juicio, 4 demás de no cárecerde eJcemplo aun en la misma, 
¿apital de la Gran Bretaña, jpuei! él Bspanü del Sr. Bian- ," 
, ho esta Mipreso con caracteres de diversas formas^ cesara^ 
ÉiMy luego qüandó estuviéremos süftidos abundantemente dét. 
áe lectura que ádoptarem'is delinitivamente, coino el lüas * 
con^odo para el uso coíniin de mozos y de viejos. ^ 

:^^' El precio de la stíbscripcibrí por cada tres qüááerijoí". 
áe 18 4 20 pliegos^ $erá de dos, pesos ínensales para lóíf * 
Sujetos de esta capital^ y ¿aí*4 fos defuera^ diez yocho:^ 
reales, dirigiéndoselos por eí torreo francos deporte. Sé jpe*:. 
éibeñ subscripciones en esta caj^ítal, en la librería de 1)*^ 
Mariano Galvan. En Guádalaxaiai^ en la tienda dé Dona,, 
Rosalía Tello, en el portal dé Sta. María de Grac^ia, eá^ 
frente del mesón de zapdpari. En Zacatecas, eri ía casa d^l, 
D. D. Mariano Iriartcl En S. Luis Potosí, éii la' tienda cli.^ 
D, Francisco Goíit re ras. En Vállaáojict, e¿ latiendo de D» ^ 
Eirancisco Cámacho, dependiente de* D, Donungo Tj6ríce$.,j 
Eñ Queretaro, en la casa de I). Roque llíier; y en Trapuá-r, 
tóenla casa del Tiic. D. JóseMaríU Eiquivety ¿alva-.. 
%o. En la miáma librería de D. Mariano Gal van,, se ex-» 
penden juegos de los 26 pliegos del P<ií?t(> .iíoí?2aí.quri»j^^ 
tá ahcjíjra ^ han iaüpresb, ,. r , -- 






DEL ^n Dt. D. SERVANDO MIER, -.''■ 

J)\ finarla al ^sjipreim Con'^ésti^ -M.eíncsixo por £Í Nuertf* knrt(* de^ 

Jj2on\ tf nimbado "d sri arribó d Ver tcruz íj ' átsfackaáo d Empina 

j^cr e}ísp:ir-0l JD José Ud^^-la, impresa en JPiíade^fia en A^oit^^ 

di io21 jP^ /• ^* JHLií'i^df numero 126. calU se^.indu/ Sur,^ j 

■ -i, ,.;;.. - , • • • •'•5f, 

.' .' ^ Lios Generales M Zinperi^» ' '"*- 



JL^esde qiTc el Central Dftii Oaadalnpe Victmía apareció a fine» 
del aSó p?^Jíado cerca de Veracruz, le envíe d^sde esta -uiía rae* 
iriOTÍa poJitico-instTiictiva fotmada sobre los datos .que entonce'* poV- 
«lia t«ner. Vfro otros acontecimientos fiavisimos ignoraba, nuevos 
íian sóbteeenido, ia ^^r, política del mundo íia vaciado mucho; c 
inf^ miando de todo a los Gelco libenadores del Anahuac, qut» ioá 
Espaüoles han llamado Nueva-E»pana, voy a exponéiles lo que se- 
Ijim mis editas luce« jtLrpv» ahora 6oavenient« para ásegiirar ' %xi 
«omplcta independencia j t^erdadera libertad^ objeto sa^^^ado de mis; 
saas ardientes votos. - ^ " 

L9S Potcniadoíi de Eureípay : para que los paeblos cooperasen 
coa. fervor a la enipresa de derrocar ?{ Napoleón; los paladearon 
con promesas de g-obiernos reprefeenTativos ó reinos conslitticiónalf»'*» 
Pero pronto olvidaron la lección que les diera el Coloso de Cor»» 
ce?;a, confesando que las idea» liberales áx¡\ siglo eran lasque lo 
habían precipitado; y se sustituyeron en su lup;ar, opúmiendo i 
4as naciones con c! peso de im ceüo absoluto, y adoptando el 
lrn?"ja^e impudente de protección, libertad y paz con qué ©I 
acostumbraba alucínarijis. 

«; t Desde lue^o tuvifírou un Con,^esc5 en Viena de AimTÍa su em- 
perador y p1 de Ruáia, cou el Rey de Frusía y los minisno^ de los 
leyes de Inglaterra y Francia, • e in^^entrnon una alianza quo lla- 
maron santít co:no lo era el santo-o'^oío , y el objeto que deci-^n 
haberle propuesto de mantener ci mundo en par^ y ptotererlo en 



vns, TfiíWTiatsre y- verdatífTa li!>ertad. Asentaron eru «instancia por 
piMicífiosr qvGt Ins, leyys son io<k) y^ los, piifbbs nada:: quc^ el 
qv.e ima ve» vein^ lar^a ncmpo por /^a\ ó nafh^j, éch^ reinar 
«lempre; y f^'i^ sen les rtyvs \eprtvm^\ s^]vo auruiias di^ensas. 
qiie OT0r;*íie por propia con%'eni<»ncv-4? i^u sHntídad-aáiíídar que q^tan— 
tas \'áií i atienes á modifíGa^done^, dfe p-nhíeiro inteniení }a^ iiHcioac*^ 
para «wi fí<»a estaj-, 5 r>at-tn búlenle fas de-1 espiritir revolíjcionaii;^ dc-t 
s^i^lo, sedtcion<»s, )?- Jebclionfs qiie c»*tf^^^' lat santa' aJiíinra- ett 
Júpiter tonante. Sus. rayos caerair líruaímente^ soíwe- los reyi?s éíé^ 
Bíies qiie^ deben; estar £ disposición^ dé Ioíí peje<^ grandes: y? som- 
bre las lepuMícas- áe i^uaj caliBre^ que d'eben- perecer sin; distin- 
ción de cdiade?. Serán inapelables. Ips, decreto»- fulminantes. 4fr e«^ 
t¡fl^ santo Cbnrrfíso de- N^apoleones» 

A. comequencia distribuyeron: se^^irr str santo^ BenepKíita Im. 
I'íropa. y, aJ^^nas, Islas de su pertenencia, entr* sí» y ^Ifunns orroft- 
rey^s. cb agtti^ims ¿ de sit nuevo cníio, suprimiendo todas '*iifi 
nepiíblica»^, quitando pueblos a unos y adjudicindolov a otn)». que^ 
Ip» pedían^ pafn redondearse n» mas, y: sin* mas atención; £ L^t, 
pueblos- qre-- sí luesen lebaríos de carneros»» 

Iiá' mirad: dé- Sax^nia se quitó- al meior rey,, yr srr re^-ala- all 
de- Píusia col* otros adyacentes acia el rimibo dé Ftanc»: p.^rj? 
tíedondéarse, JEía» tolonia; quedó al emperador Alexandra, que^ le? 
prometió^ una constítucioiií en calidad dr rey suyo;- a>»i como otra- 
él dfe. Í?Tusía aTsTi anrt^uo^ y nuera reino* No solo se dévolrle— 
K>n}«l emperador dé A'istria* sus estad>s- XiomBardós en Italia^ sí#-- 
no que se le- díó. ro<Í^ lo- que- hajjía- .sido lepiíbliia^ de XTenetiai 
ün. ftichiduquie' d«* Austria volvió a reinar en; Tóscana; peí o no- 
el principe- di9* Pawma^ despoxadb dé la-. Etruriav. eii Pai'ma^ Pía- 
«¡encia y Gítastala) potque se- déxaron pata; la- mu^er de Napr- 
leom Al Riio. dé' la Cíirlota se^ le- hx2^ um pesfueííb principado 
rfé- la repúT>liqtr¡lla- de líica* 

Gomo los- tres^. monarcas, septentrionales;, dé Rusi«> Austria y 
Fií^sta lle^ait els tridente dé íá- santa alianza,, que inventó y pre- 
fl:dé- el autócrata 4:léxafídío; hanrísitlf) mejorados. Pero la Gran Bre-- 
tíifia tiene el de los- mares, y fíié. precisr» dejarle- á- H?Ji:*oland> 
^la'taj. las islas Jónicas, la isla, de Eranciaj Geilan y el Cabo de 
^uenarE^^peranra^ paia^ redondear su sistema de encadenar la; na- 
v<«^eion del; mundo. Por haÍJeTÍes, ayudíi4> contra^ N^apoler» dexa- 
Tcn al Génfítiat Bí^J"?^ a dr^ne dé- l?iÍncipecon54TUCÍ^nal dé; Suecia^ a- 
pesar dt^ G^sta^^-o AdOifó q^'e había peTdid:> su- cetia por no q'ie-- 
im]rs c'ftsrÍ4ucií>n»]:, y:- se H-ríe^'ó . á: S'íípcij^ la No-be-^a^ (jmf-íñdo'a- 
j^r I^ünamsívca: Per-v MTitat, ley- dé Nap^le.í. fue. frsiiad^, y ^^^1— 
r^ e¿. SfcUli^ He?Jiaiíd<)fi, qucí' ^or lo, m&:ao es rey: legniixjri>¿ I^ 



*»publicft« imnca ío *oii/ y 1» Se íf fStinía, * *e iKo a! líixeirfi rrf qat 
e.ii^i'é'Wi en flflTud^s «n oost^^mo de In^lnt-erra y men^a de la f ran- 
cia ya demaóiad^ Reside, y cuyo i^y es -K merced. Se le devolvie- 
ron enpero ía Cayena, y l^^ -islas Martmca, Guadahipe y <!• 
JBorhon. Resusilaion j^T. t^r de Ccrdeñti en Sa]>oya, y en su favor 
dexó de existir la repuWica de Gcnotra. A Fernandr) VII. p^^r dé- 
h'ii n^ boJó no se le dio hi^a.r «n el Coníi^reso; pero ni se djirn*" 
soD. Ttspncder a una memoTÍa de «n emWucador^ y !»e le matiio 
^■estitMÍi el pediío «crntij^uo * España, qne háVia tomado ea la jaerra 
|)enaUiina -si rey de Porfn^al, «orno a este recoaipeas írselo en «n» 
|»la lejana. 

Totn<rasí*c a juntar ír» onmipoT-emef aliai.», ^n AÍT-Ia-Chs^- 
^eile, y se resolvió la suerte de la* Amérioas qtie hablan esp*- 
rSol, conforme al principio de leg^irimiiad, le^ur*» y sáplica de nues- 
tro tmtir^üo y mny impoiente Señor. liO que les repre^entatia se 
infiere de Lo qae a' r^e tiempo decía la gaceta oficial de Madrid 
'de 7 de Ovtnbre, ÍSL7; ,>JEl tlí^mpo ha llegado de que las Co'r* 
te* tde I/Dndrc3, Vieiia y PetersburfO obren conforme a sus ver- 
^a^detí»» intereses^ reconociendo que no hal3ra sc^tiridad al|;una pava 
los ?!;obieijios leaieá, si se sufre otro indepccdíeate en America. Ca* 
vda niievo gobierna», .^a ella srrí siempre una tentación constante, y 
otjíero m^iy obvio para pensar que ios rey^s son menos necesan»», 
viendo 4>tro exemplo de un pueblo que se p'obi^r-na asi mismo. No 
*s un birn particular para la España del que se trata, sino que 
|;eaí?Tal xntertís abrara h l^ Europa entei-a, cuya antis:íia primacía y 
prepoud^ííKicia í^bre las demás parres dí*l giobo se dcísvaneceria biea 
pronto, dciú'i Itero que la indrpende-nGla lograse afirmar su pabe- 
llón sobe ano en regiones tan privilegiadas por sus ventajas natxí» 
rales. La activa industria y las ane» se atinarían por transplantar* 
«se de Eur. :pa a* aquellos climas fecundos, viniendo acaso a parar ea 
íjerádumbre la anticua preponderancia de lo que con rarjn heaio* 
considerudo ha*ta eXdia como centro de la -cmlizacion de los hom- 
l>res*V 

El Gactfteio no dice iras; pero Fercando podia añadlt*. ,,No hay 
•ol>re la tierra nin:>un gobierno mas a proposito que el mío paí^a 
precaver tales conse'iüencias. Mi sistema columal esta adnaitable- 
m'^nte calculado paia perpetuar ia humillante esclat^ttud de la Ame- 
Tica. Mis Obispas cipauales, mis terribles Inquisidores y mis to^ra- 
d)» despo'tii^os sembrar-aH de tal suerte las semjllas de la ignorancia, 
del fanatism-) y la í>upeT5tici.*>n, qu-e mis Cosacos de Arnórica pres- 
to lle;rarín a *er pnco menos, qie brutos. Mis militare - caribes^ mis 
prr/íler^adís coaiercltrít?s d? C^'dir, mis tiabns ma+^i inonlales, mi« 
jástinciones de personas ;\' íamiliT;, mis '^alas de alcaldes hijosdü- 

* 



, g©«, 5nfs leye,^ arHtrarías^ «# «fV Ia9.^61l0 leyes de mi co» 
. digo tle Indias^ ^ mis .tributos, mis mitaí;, nsís minas^ mi trafica de ^^» 
clavos >obie las cortas de África, la extracción anual de miUaies de 
Americanos robustos para las costas e islas mortiteras, la faifa de 
industrií*, , de agiicultiira y ^e comercio imp edil áa los progresos de 
una poBlaciun tormidaHe/^ 

„^ResTablecer^ m^s antigoias ordenanzas de mono-polio y contra-* 
í)ando, y la pena de nmeite contra el ti ato y coniiinicacií^a con.io* 
extrangcros; de mtinera que ninguno de ellos se atreva á iutíoduetr 
^n rayo de luz a' mis colonos. Harc qaie los Obispes y la imjnvsi-* 
^ cion declarea her etico todo comercio e^a ios extiaJigerQs, asi cí:)iao- 
.. yH h£.n declarado heredes y excomulí^ados a los iasurp^riite-. Estos- 
. son mis planes dictadcs por un celo. verdad<?;auie-íite eaiólico yíi^íe 
. jio .piseden dexar de ser eHcaces paia iiiipedír nfue mis Amerceas ]a-^ 
.,.»\as, lleguen á aquel fun^o de iKportaaicia que en ívíjc tiempo^ jnv- 
«aroii la Asia y ABica, y fjue actual tsent^ gosía la Jliiropa. Vo- 
sotros n\e da^^is solanjrnte vuestta ayuda para He varia á eiecu-■ 
/-cíon." ^ 

Xo4v>. e«to era convÍBceatisÍTiro pata ío« santQs-alia<í'^«;, y fC»- 
. $ueitO:s a ci^operrtr paa teunctrnos al carro^ ominosa d« la l^e- 
'. nínsula , designaron al Dií'^te de W<tlín«tüit para llevar la 
nenda. Esta es. una cruzada de tos reye«» de Europa: para expulsar 
, Ja independencia de Aindica., ecnio la de sus ani^pasadoí^ p.aaa echar 
. los. ínfleles de la Palestis». 

Sy íl intrigante Tolcdoy que^ haí>iendo fínfrido u» poder de los dw 

_¡putados americanos; en. la** Cónes de Cadir para venir á touiar 

^ el man.do 's^P''e«io de los indepe2idieme& dr México, había sorpre- 

. Ibendadp el despacho de General a nuestro Congreso de Tehuacan, 

. tt?go qu© este fiíé disn-clw por Teran*^ se reconcilio con- el gfO- 

liínno espaTiol^ y levelp a su ministro en los Estados Unidos, cjon 

iodos nuesír-GB fecjMos, quantos supo ^ dixo saber de los de dickos- 

. Bstad^** en orden a' favorecernos. Los ni4ni<»rrcs extrangercs. elegirá.». 

.J€Hi lít queja al Cona^e^o de los Qüíntiin-Kre^es; T ^ste p-ol-^iera©^ 

. pUt'Heo por e^ en 3 de HA'Axm 13 17 una ley de neutralidad, taír 

, aJitiflcutral por las rvaves^ pena-s que intponia en no pais libi^e^ 

.que a bs d-os- año>s fue reformada* A preresto ,de qoie al-unos 

, a-nnamentos se. habinn hecho en su^ dKiito, envió taml)ien a dfs- 

.. truir nuestro estabteciTráeiito en la isla» Am-elíKi, don-cTe los afj'en- 

tes di? MtVico, preparabnn una expedición -obT^e lan Fiotidas. Vro-^ 

..sas aprobadas por cuestros alniiraíiiargos de Calves ton y Am^iia: 

, fueron snu I adíís, y Vi corr.^rció de N.uevo-Qrleí-tas ob%ad^ a' rf^sti-* 

^ir cantidad con^iderabíe. 

liDs. monarcas, todos, dae. Ekropa pu-íálkaiso-:! dí^c:eic& seveiísuao.s,. 



proí).:Meitá& baxo g'rayisinias peinas, a '{od)iJ; Sla sub¿?ío-s venir 
persona Inieate á ayudanuis, conduciiuos^ o vpRdemos annas ó quai- 
quier g¿nero de peí* trecho» militares. Coma Espaiía caree r de? ma-^ 
nía, Rusia la proveyó con 9 navios de gaerra y 6 ó 7 fra- 
gatas para conducir tropas contra nosotros. Erancia para la mis-* 
jna empresa construyó eii B^irdeos 12 bergantines de guerra y otro* 
"buques de varios cahbfeSé Ya Inr;la*erra^ a pretexto de hacer le— 

, ramar la proiiibidon de introducir su> ftlg;odones en España, ha- 

■ l>ia suministrado lus elementos de la expedición de Murilla contra 
la Nueva-Granadaí;. y ahora, sus monopolistas y los ds^ Francia^ 
con esperanza de reintegros lucrosos» a nuestra costa, avanzaron^ 
fondo» paia la giran expedición contra Buenos- Ayrcs^ único^ f>ni» 
de nuestra América que ¿ la sazón se crcia ' Ubre. Una esqua- 
dra Rusa y ^tra Inglesa, licuaron ¿ concurrir en el Biasil, 
cuyo rsyr écsde lo 17 había ya ocnpado eon sus tropas á Mome- 
video y la Kaada OIIen^al del riO' de la Plata. En fin el pupilo 
de la santa alianza ( ya recibido a.í honor en* en su «equíto cOmo 
todos. Í0& deinast reyezuelos de Europa;}, reunió para enriar allá 
17 mil hombies en la* inmediaci-ones de Cádiz» 

Pero na srcmpre dexa Dios ¿ ios- opresores consumar los' * de^ 
signioS' de sir injusticia^ y suele volver contra su cabeza' los^ me- 
dios áe que se valen. Los mi litare» díe la expedición proyectad» 
comentaron & considerar, carao la rorta de la faT^ula en sn visi- 
ta al león, que de los 4¿ mil hombres^ ya enviados- contra Ame- 

, íFÍca por las Cortas de C^di« y el rey^ niníruno^ tornaba, Ó solo 
volvía estropeado ;^ y resó^^teIon q'ie era lina locura v^ir' a 
morir tan Icjos,t pata imponer unas cadenas que su patria niism» 

; SLO pKídia ya tolerar. Levantaron el g^ítcw pidiendb se restituye- 
sen la» Cortes y la coJistitucíon, lo repitió- con entusiasmo tt>da 
la nación, Eernaiwlo Vil. salvó su vida y su: t-mno- ced"Iendo a 
la necesidad^ y quedaron frustrados- sns deseos» y l«s planes del» 
sant ti» alianza, para sonieteilios cx)» la fuerza. 

Nadie, pues, puede aixiliarnos píbUca ó' íegaímente, porque- 
les est^ prohibido. Su Samídad-aliad^ ha fulminado entredicho" ge- 
neral contra la Amtívica. Eeror también estamos^ se^iros de nó te- 
ner qne pelear sino contra la Es^paua impotentísima. Lo? Estados 

. ünídoS;^ quandív fueron reconvenid 3S por los corifeos de la- opre^ 
sioa del mundo s\ nos ayudaban, contextaron que convenían en qae-^ 
dar neutrales; pero que solo duraría su: msutralidad hasta el 
día que ellos faltasen a la suya, patrocinando al goHerno de» 
lEspana en la nueiella- domesticar que ícnia c.;;!i sus colonias. Por 
Tnas quf quieran, no podran al cabo prescindir de sus interesas. 
Ho son. lo> d£ Eluooa- los suyos^, sino los- de sus henrúJios^ ¿dc£ 



continente ataerica»». Ya íse I^.tji íiec%o mójbioii^s ^íforosas «a Tos 
<{os antenores Ccüs'iegOa para tecornocer íi.uestTa independencia, y en 
el de -este ¡idio se íJeclaró que la nación la deseaba, y ius re- 
pT^sentaíitPS acordatian al -efecto gustQsos, quantos medios pzga»© 
conducentes ^1 podí*r ^exeoutivo. 

.: Eapañ», para coatjentaTios y ^quc |>erínane«can indiferentií*, l«s 
.ccíí^á ^l 3.no pasada las Floridas, >de qu« ya\estan -en posesí.-m, 
5r«íli$riidnlo5 liíi «n nuestro seno mexicano. Ya obtenían la Lu- 
ciana, qne *in ari.cglo de limites leoTiló Carloíi IV. a JNapolecm, 
y este veíid^ó a los Aíiglo-americancs. Con este j>ais, ían vasto 
jcomó la Nu4Pva España, quedaron <:óntjf nos a*' nosiítros, y por 
jQi&yboin-e y «1 IVIismi envn^lv^n jiuesfas ' fiontéias internas de 
príente y poniente, anien ajando aKsorveínds can su población que 
écrfce asombrosamente; al mismo ti«mpo qufi Ja fuerra a muet*»* 
de- k* Españole» 4esue!a la nucistia, -y su ^obi«!tio tiene toma- 
das mil medidas d^ecta^^ <:" indirectas para impedir su pro^^r^so. 
Xodas estas cesiones »^ii a^^rávjós nuestros, no solo por ¡ós dej*e-» 
i{;hos <de aiuesttas mad es que todas fueron Indias, siut^ por lo» 
©actv^s 4* íiu^stíQS pad'e* los conquistadoff»s ( q^i^ tod > lo s^ana- 
joíi a ^u iCwent* y riesw^ ) , con los reyes úe España, qtte co- 
juo couwta eíi las ]<yes de Xndiafi, no pueden por mnfrua motivo, 
pa a siempre iam'»'s, eníifenar la mas nunima pute de AmcTicaj 
y?i lo hiiifteB, -la donación e:s nula. 

Jistanftos entrefado? pe*i une paite; y por la otra, ya que lA 
santa alianrsí ha desesperado de soiuxitainos con lafu«izá, espec- 
ia |l.*iixiin^!no* -con las man^ios políticos^ Para darlos 4 jcon'o- 
cer y ove n^s pi^ca^'-amos, comentare por .contar, que estando yo 
en S. Jan de Ülía enñámij al remo por "VVractuí 2C0 ^xem- 
t>laí es traducidos al español ^,e jmpr^os «jj Frí^ncía de la obra en 2 
lomes 4. ® 4€ Moíiftenor Viadt, ejarxobÍHpo de Malinas y excon- 
sejero 4« Napa león, intitulada; Di? las Colonias y la actual re- 
volución de la Amérua -ei^panola. No ^e puede ne_:^ar q«c^¿ este 
pbi^po jfloqüente y fécund3 h^ desí»ado s!>mpir nuestra indef ai- 
4)rTi cía; pero coa la li^erera propia de quien cada dia escnbe una 
obra, ó se conttadice «i -ella múma^ 6 en la sí^itiente sesnin lo* 
á^:0^tí?cimi4?n*os df la ppl^tica que parece la brú Tila de su conciencia, 
'■ Escribió la obra en qíiesnon como un memoriv^l á los leyes 
«liados, pata que en un CoccTe^o « prop(>sití> tomasen en consi- 
déTacwH ¡el es ado actual de la Arnjürica española, que los Fe- 
jiinsulat<« s«GTi.fl su co«í«mbre no sabían sino devastar, y cuyas 
vicisitudes impOTtan dercasiado a* la ^uropar; porque síi comercio 
se vivífica ó pai^Iiza según curren ó par aa los ríos ixansatlanticot 
'4c qr0 y j>ltí.ta. 



r. 

T Ys Tes- proptine recvtmycer fl^ií^fra. tird^e-ndencíx apre^iiían- 
ác^e i lÍTrnos reyes dé sib d in ati tí ítarj- , au i e»,:| i • por nireif^tmi- 
nifíesta p:opea«mri. ai TC^ierno repul>-!ícATn d^iapáyezca. acá la. iaia*' 
^ff ^i- 7eali*mOj ciyo esreraplo» u-a dex.vria^ dr refluir *. las Hu-' 
i^p^;- qi^anio eát* podría matrtener . braxo- >sn,' ÍTiflin»irci» c»to»' 
]j>tbes poi- las- rtflaciontfs de las. familias .rttil^,. la arialopí»^ de 
los gobíeriros y la caii>a cornua {uc hacen los- fronos. Ya . le» 
peisuadr, qne imitandl^ i In^laterrar, maestra; escarmentada en el 
arte de i^^bemar colonias, abandíiien' ¿ la& rtitestta» la sobeíaitia 
de ad*mínisTTacioii> que es dirmn-stadh caía, y consumen las rentaB' 
qiie pi'odüce;. retenrend'í I» soberaflia dei co ueicio,, q^ue* e* «ola-^ 
mente lo úti 1. 

E"%1r:)s consejos de- Fradt,. y el primero mc^or qne el se^^ndo; 
eran t"»l «'rabie* en el tie npo ■ que esuutícJ, V yácíaiíj^os b?íjfC) la' 
hacha de la Penmsul* s;^)beniai^ pon- un d¿5pcta. Pradr mumoi 
^fa mejor instiiiido de- 1) que e«< miestr* Am»>ríca) y dé la mejo-- 
ria de- nuestra^ situación^ err sus— £re% ú'iti-íno«i^ meses de la A ué* 
rica meridional — confiesa y pmeb-t que yi pasó el' tiempo de 
»iiS' consejos. Y en su obrita pos»enor sobre lír revolución con*- 
títucional dé Espaoa en 1-^20; la- exhorta a acabar de- coronar-^ 
•e- d'e f loria con* una* roa^níTni na y esponra'hea* abdic:ici'»n dé las* 
Amcrrcasv cuyo aryr-adécinienío^ le* se^'ia stn- cijnaparacícn' m'i«J útil, 
que* el odl> resultante áer una, ^ru erra,, euyj ¿x^to ya» no es- du-- 
doso; Pnes en* suma^ los Españoles no tienen *obre^ ellas otto «fif-- 
-recho que el de la fÜcza que les^ opone it>s;" y esto no puede 
ser un-, crimen- de nuestra pane; si n7 lo- es de la' suya; Na- 
•da, dice; pretenderi' los- A'merKan »s- quitar ^ España, sino sola 
jecobrar lo qué* ella- Te"*- ha' usurpad >: JNTíi son' rebeldes» lo» Ame-- 
Ticanos: sonlo lo* Espanolés^ contra Ta nat'iralezi y siií autT'ir^ que' 
h^xi separada aquellos- países con un inmenso ncceano^. 

Quandor los aliadas en AÍT-lai-Cfiapelie deoíetaban hirtchadf>S' 
nuestra eí^cia-iñtudl baaco- la: fíniia abjolnta de Fetnand^> roiraroii^ 
con: dé-ip^ecio^ las- propoáictones' de* Fradf. Mudado el téatto y' 
desapuntada** sus- ideas; han' ad^>ptad>' la* de* tinos iffttoductendí 
reyes: de sus dínastiasi Ya 4. mítícráuon dé la- Francia' el gO*- 
.Biemo y Cv^n oreso de Buénos^^Avres caneados de sus ambiciosas y' 
vergonzosas ditrisiones^ y ^escusas del pueblo que no ^ se- ha^ ba-- 
-tído pa»H darse' un amo; t^atibau' d^* recibir por rey al Enncipi-' 
lia de Ljca; s^íbríno de^ Fenando é hijo de la viuda Carlota, 
El pneK> ll^r»^ a saber la- intn^i se= publicó la' correspondencia 
-diplSurnica' del fiTtbiner^" de las' Tulletiaá, se Im^antáron los Ar- 
fenr.it^S; p-or-earon* de aba: traición a susr. mitidata'iosj los ^ober» 
^Btamxi'. Huyeron, y lai repibücaí c^ntiniai Estamos ^dém^jiiadA «jé*^ 



cctitnccs ^ lo5 r€«etit!trl?atOf áe la santa «lían23; gara que nas 
iniponí^a t-emor, y leyes. 

Meaos debe asustamos ahora con los tríunfviis pontutoso* <le 
Bolívar, y Saninartin ea toda la America d«l Sur, Quando Mina 
desembarco en Soto con 2<50 hombres, .BDlit>ar «u amigo hacia lc> 
iTiismo en Venezuela con ITOO, que penetrar en íiasta el Oiínoco, 
donde había tm puñado de pati iotas, leliquias de ios de Venezue- 
la y nuevo reino de Granada. ^'X 
Apenas ^anó nn palmo dé terreno, qne escarmentado d^ la 
«iicedldn, q*j ando gobernando el^oloen calidad de libertador £e perdió ?o« 
d>, piiRO nn c nsej o de estado que I^ ayudnse a' gobernar, l/s pue- 
Í?lo3 lautas veces bullados no tienen confianza en gobi^rtios mili- 
tares tan fáciles de der^enerar en despotismo. Quieren un pala dio 
de BU libertad en un cue'fpo civil^ nacion-al en qnanto posible y 
círcinscrípjto .por leyes funda r^entales en el podeiio qne les con* 
fieren. Por €«o BoH^ar en qiianto «e exieudíó mas, cene ocó -uní 
Congreso, a* cinco persor«s por piovimia indistintamente, medida 
inspirada por la necesidad de las circimstancmi;, cOmprehendicndl 
toda Venezuela y t^xio el vireinato de Santa Fe de Borbota, que 
Tinido» forman ya. la república de Colombia, sin Ia« federaciones 
de ptcrincías que tanto hablan entravado las operacione* delego- 
túetno p,iTa sn defensa. Luero qije en Anr-ostnra se instala el 
Con(»?eso constituyente, que" hcy reside en Ciicüta, Bolívar con he- 
roísmo se demiñó ante él enteramente del mando, resistiendo ¿ s;er 
xerestido con otro que el de gHíneral en gefe pai a acabar de li- 
he.'tar la república. Svl nueva constitución es buena y obra dt 
mi amigo el célebre Dr, Roscio, que poco ha mmlo siendo vic^ 
piesideníe de la república. 

No hay que preguntar «i con estos procederes desinteresados 
y generosos s<? eniusiíismaron los pueblos. Aunque exánimes y de» 
*angrad*)s por las Iropas espaííola? acaudilladas de Munll), S;t- 
mano y otros canníbales, rugieron con la Tabia de un león hc^ 
rido; y í:olo puede compararle a la velocidad del rayo aquella 
con que Bolívar Tecobró toda la Nueva- Granada o Cundinamarcá, 
puso sitio a Cartagena, liberto' la mayot parte de Venezuela, 
obHgo a ?tíurillo a pedirle tin armisiiclo; regularizar la guerra 
conforme al derecho de gentes, y usar un lengiiagc civilizado, 31a* 
'mando Serenísimo ai Congieso de Colombia y Éxmo. a su gene- 
ral en gefe. 

El armisticio se ajustó por seis meses, debiendo avisarse mu- 
tuamente 40 dias antes de recomenzar las hostilidades, caso de 
no haWise ajustado las negociaciones para la paz, según decia 
MutiHo^ y para la .qual se enviaron comisionados Colombianos -a 



V ,»f 



'•y 



mtr 



Ufipana^ proponT^dole alíájiM' 5'Óbré lá base indispensaMe 4V rff» 
eunocer la independtncia de In Tepúblíoi.Ei, armisticio se con-í 
cedió por mar y tierra, puos lus cftrsirííí^ de Col:>mbi'<i, ñáme- 
nos que los de Biieiio<-AyTei, no solo tienen cortado ei come:q^(> 
peninsular en los maves^ sino blocjueadi 1* península mi^raa, .^ j 
, . Miuilio cnrteKO se fuft" a' Jíspaiía; peio esta ya se s^be qti« 
si^ue la mrtxima de Napoleón, toáo o mda^ y e^to último sera'. 
Ni alia quisieron reconocer la independencia de Colombia, ni 
acá otser'ar embrámente el armisticio; y Bolivur avisó el prin-. 
cípio de Ici 4(^ días que debían piec^^der a su ruptura^ Ya Ma- 
racaybo se haba libertado asi mismo por una insurrección; y en" 
pOG',>s días lo estuvieron ' Coro, Sama P/lattaj _ Caracas y U Guay- 
ra. Nada queda a ios Españole»* de Venezuela y el víreinato 
de Santa Fe, sino la iTKlefcní>a Panamá' qie quiras a . e.na hora 
ya habrá caído, como (^uito, qr.e por pl armisTÍcio no había si-: 
do tomado. Guayaquil q^iedo' libre sin efusión de sanp^re embar-» 
candil en una noche tí sus ?»:berri antes.. Ca- lacena /bloqueada por 
mar 'y tierra estí a punto de rendirse po* haml^re. Esta también j 
sitiado el insíc^fnihcante Pticto-Cabeilo, de donde por mar emí- 
ffrá la poblaci -n, y por tierra se deserta su p'iTarnícion a centena- 
res. Esta el monítruo de Ja dominación española dando por allí 
la* úirimas b queaJas. 

Kolirar en su ultimátum a Mútillo había protestado^ que 
SU!» míri» Se extendían a' libeitar toda la América. Ir» mismo 
repitió a las tVonteras del Perú, Chile y Bueños-Ayres, por-, 
que por ala confina Colombia, y por el pueito de San JBuena- 
ventura que esta en su poder y es mejor q^ue Panamá, en po- 
cos días puede estar por el sur etí México con sus 40 mil guer- 
reros exetcitadi)* y acostumbrados al triunfo. ^^Drsde dicho pueim, 
pa»a el qual tcnp'n ya ^establecidos caminos militares^ escribía Mu» 
nllo a' Femando VÍI. en ?l de agosto de 13 16, irc a casti- ; 
ffar los rebeldes de Buenos-Ayres, sofocare los gérmenes de in- 
surrección en Mtíxico, y V*. M. dictara' su voluntad desde^ Val- 
divia en Chile hasta San Blas en la California.'' Y Lord- Co-. 
chrane que tomo a Valdivia, escribió desde Valparaíso á Boli» 
var en 7 de a?o»to del año pasado, estaba sf sus ordenes pari% 
libertar ambas Atnericas desde el mismo puerto. Ya han Uep^-í ^ 
do^ ;•' él sus huques, regíriiienios Colombianos se. hallan en Gua- - 
yaquil, y no tardara, si fuere necesario, en dejarse ver el li- 
bertador de Colombia sobre la costa de Acapulco» 

Es menester, ha dicho, ver ya en frrande la libertad de la - 
América, porque en un palmo de terreno que queden poseyendo • 
lot obstinados. iE^panuleS; fíxara'n la palanca de su iattisra poní. 



tratar de levantar el resto. Ti» situación geog^rafica de las Am¿m 
ricas est^* imlicando el establpctmiento de .trc> repiíblicas podero- 
¿as ( ó cOTT.o algunos quisieran, una coii tres prandes federación 
ncs ), La primera 'compondría Mriico desde el istmo de Pana- 
má hasta Californias, Texas y Nuero-Mt'xlco. La segimda Ve- 
ftezuéla y la Nneva-Granada en teda la extensicn de sü ' ariti-» 
guo vírelnato. Y la tercera Bucnos-Ayrcs, Chile y el Peni. To»¿ 
¿as tres enjarndas y ijnidas con la mayor iutiíiñdad posiíjle, -y 
cóñ la rápida comunicación que hoy prcpürcionaii los e?4Íir.í>otes ^$ 
buques de vapor, presentaran una masa tan libre como chcrme, ' 
sfiuy capa-ü de cpiímir el oripillo de la Europa, . qne tenihemcs a 
nuestras órdenes. Icio» de recibir laü «uyas^ con solo encerrar núes» 
tnis producciones y tefioxí^s. Este mismo era el plan -drl inviene 
Mexia, y de todos los Americanos de las Con es de Cadi?;, tV 
qüal probé yo tatr bien en la-Secunda carta de un Americano al 
Español en Londxes-que era muy realizable por la uniforniidail dé 
oní^en, It-ni^a, religión, costun.br es y leyes. • 

Toda la América del sur ha también apbnitlído este grandioso' 
pliin, que as^^raria para siempre la libertad independíente dt ia 
Amé tica entera: y el C-í-enerjil Sanmartín para cc?mcn2arlo a ^e^ 
rthcar, avanzó sobre Chile, que- la libertad republicana prometida' 
reanimo: y «obre er trofeo de su. victoria eslablecieron ininedia-*i. 
lamente vn Consieio de Estado que gobernase, mientras se combo»-; 
taba el . Congreso general. . ^ : ^ 

-^ Sanmartín siguió batiendo a lo? Empanóle* dentrd del Perii?» 
Dis-|iéftó este y se Is unió. Lord C-ochrane, almirante de la ro^P 
pública Chilena, con su respef-able esqu adra bloqueó al Callao,'' 
tomando dentro del pueftíi . la fragata, Esmeralda, línica de guier# 
TA que ^,tuv;iese2i alíi los E'^panoies, y Sanmartia puso sitio a" Li*: ' 
ma, único, lugnr que les restase, . .. . . ^ ^ : ), 

' El rirel Pezucla había ^ intentado también detener los pro- ^ 
g^ésos del libertador del Pfíii cr;n un amiisric-ío. Pero estos n<y^ 
son' de parte de los Españoles sino estratagemas de guerra par4> 
g^í¿nar,iieirpo, y embaucar los pueblo» ó recibir socorros.* EsiíiíV. 
tan pené» radas de>r eípirlfu de ^dominación sob^e no'^ctrns, qiie cif 
mas safio pal an, c:n solo haber nacido en la península, se ere supe*"- 
rior al amencan{> :riTas pintado, . y como su gefe nato. Es inú-¿"- 
til e!?]f'erar ninguna transacción, de buena f"^. INTi los.^ getés es-»' >,. 
pañoles tienen poderes paia Ví^ccnoceiv, i^uestra , independencia, ni''' 
España soltata' lá prcj^a, si '.no ^e 1^ ^rra-ntnmo^- -én ■ bra.-!0 íiiertetí- i' 
,, Sin las Amcrieas, decía .el Consejo- de Indias en i-le-v . 
KO de tres salas a su rey Jcfc Napole-v>n aÍTO l'^Oc^y EvpansVv no , ' 
icndiia UR^ infinidad cié emplees- . con -que v premiar á >us lie-* A 



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nemirUos. Sin ellas sería un país mlscraMe, üin consideración^ 
ni recursas, porque L)s que eti otro tiempo la hacían ricaypo-», 
dervisa, cambiaron y desaparecieron en el decui-so de tres sig^oi,. 
y' acaf^o .lio bastarían otros tantos para reponerlos. Pero para 
conseivar la* Amérlcas es necesario manteneilai en la iicno» 
rancia, y, el enp^nfio, y e/itar que sepan nuestras divisiones; 
porgue si ia5 saben y llegan á moverse, hablando con la con- 
fianza que es debida a V. M., cstz concluido. Nosotros cono- 
cemos af los Americanos: su ídolo es la independencia para ha- 
cet* de aquello» paise* lepiíblicas o monarquías verdaderamente 
incomparabiej. Ellos se engañar ín creyendo ser cosa tVcil consti- ^ 
tuirse y pobeinarse; pero España al cabo se quedará sin aque- 
llas ricas colonias." Yo lo creo bien; peto tengase Cito pTe»en* 
te pa^a no perder tiempo^ ni dejarse *uplanrar con armisticio», 
promesas, neg;ociaciones ni comisionados > Omnis in ffirro sajas, 

LiUfgo qu<» Sanmartín sitien a Lima, se le pasó entero el le- 
gi.mi«nio de Numancia: de ahí 40 onciales, y luego abdicó el 
virel Pezuela, que desde 7 del último febrero ya trataba de 
huir en la Andro'maca para Inglaterra. Ú-reil le en una batalla 
que salió a pieaentar quedo prisionero coa toda su rtopa, y se- 
pai anuncian los papeles públicos, Lima capituló, y »>e plantó 
en el Bjmac el estandaite de la independencia. 

Nada queda ya a los Espaaoles en la América del sur; pe- 
rd esia toda no les importa tanto como México solo. En ISlIt , 
Peinando Vil qucria enviar al difunto D. Xarier Mina man- 
dando las tropas destinadas d Nueva-Espaua, y le mandó asis- 
tir d lai conferencia? de sus ministros relativas ¿ la rwuje- 
cioii'de la» Ame:icas. En sustancia decian ellos. "Buenos-Ayre* 
nada nos impotta. Se enriara' un;* divisinn ( que vino con Mu- 
nllo) para contener a la Nueva-Granada. Agolparemos jtFopas so- ■ 
bi-;e el istmo de Panamá para velar sObre el Ferl, y estar,, 
pronta;^, a ocurtir donde fuere menester. Pero nue.-tro objeto ei 
mexicoí.ese es el que sobre todo queremos conservar," E>te es 
el leng-are general de los Españoles, que ya en Ca'díz decian 
cTi ISll: cédanse ¿ los al indos para que noíi ayuden los pai*e» . 
insurgidos de AroeVica: co:i M'.'xico nos contentamos» Se propuso - 
en el. congreso mismo recalar Buenos-Ayres al ley del Emsil 
paja que el lo suietase,. Y en la ymxá cential se Hc?ó a' de- 
terminar, que se ofreciese una parte de América al J¿mperador 
de^ Rusia, para que cooperase a la libertad de Espaíía. 

Quando los diputados de México a fines delaTio pasado deA- • 
cendieron íT Veracnií-, fue qnando arribaron los 2C0 exempla- . 
r«S/ quo ya diac, de la obra de Pradt soUc las colonias y la 



• cnial rrv'olucíon dt la Arácnea espaííola. La leyeron, le jpmr. 
paparon de sus idfas, tuvieron varias juntas, y se inclinaron ¿ 
ir a pedir en las Cónes uñ Infante de Espana para rey Uc 
México, Su elección se' din^*a a D. Francisco de Paula, porque 
aunque notoriamente hijo de Godoy, cuya cara lleva pintada/y 
por lo mismo las Cortes de C'idiz lo haHan excluido de la 
STrccesíon, parece rna» tolerable que el Infante D. Carlos^ des- 
pota igual ?» su he mano Fernando. A.1 cabo la paternidad 4c 
t<5d"£ tre?s es pioMe-nsTtlca. - ■ ' ^ 

Por laá pio-e tas enéríylcas impresa»* en España, de los Ame*' 
ticanos alia resider.teSi no puedei iímorar en Mcxico, que toda 
la diputación amencana 'en las CoTtes de Madad ha estado rer! 
díicida a' viO suplentes, de los quale^ soHs siete pertenecen a }a' 
Nae7a- Espana, iVLaldad ' conocida de los Españoles, y la mi^m^' 
que cometieron en las Co'rtesr d^ C^diz, para, darnos siempre la- 
ley en la minoridad. I^a América meridional no ha enviado dir 
piítado alguno. De los que se eli-ríeron en Niieva-Espana, . ba^ta 
la int Tipfa é inftiencia del gobierno, alg;unos ni siquera bsxaí.cJl .' 
a' Vetacrur, 6 ó 6 se volvieron de esta,, otro de la Havaná^' 
donde se quedaron v*^. Seis se , fueron por , ÍVanáa , y ^> . Í^2í?o¿-' 
ea der'^chura a Ci'diT,' Así no hay yerdadea . representacicn cu " 
las' actuales Co'rtes ni ¡¿''I sur, ni de] norte.de Améiica, como 
tampoco la hubo en todas las anteriores. Separe, para qne nó ?e 
d<^ valor á' lo que algunos diputados hayan propuesto en orden > 
¿' ella, ó al consentimiento que prestaren a, lo acordado cíl' 
las Corte». 

A instigación sin diida de los que libaron ^ ellas de Mé- 
xico, hi5!0 en el mes de mayo mocii^n el conde de Toreno pa-" 
ra tomar en seria y derini.'^iva consideración los ne^'ocios de Ame^ 
rita, donde no cesaba de vertirse a' torrentes la sanj^re huma* 
na. Se nombro una comisión a* proposito cótnpuesta de españoles 
y americanos, qie ha tenido muchas juntas para discutir las 
propuestas de los Mexicanos. No sé -si se atievieron estos a 
pedir un infante por rey que lo du^do, o solo lo pidieren eomo¿^ 
reífente con un cueipo legislativo o congreso; y ■^unfjicen que' 
también pidieron jueces iuvimovibies como eñ Inglátena, .e¿to es,' 
independientes d-I p;obÍemo que río puede removerlos a su arbi- 
trio: :in medio entre las das cosas que Fradt propuso^- hacer sí 
los reyes de Europa. ^/ 

i Tal vez ins;tiaarofi lo/^rimero, y se lia venido a acordar'^ 
este medio en las discufiones, que no s5)lo han sido de la jun- 
ta- de Goriés, sino de varias que ha habido ^nwa los minis- 
tros. El de ultramí^r Fcliu tavo lamVIea varias sesiones con cl 



• • ■ i I 

j¿y, que dito ser lirado ya el tiempo en que era necesaria 

tal medidn. En ella, conio nr.iy conteniente, habían ya conc^erd»- 
do todos lo? ex*vircyes y genérale* que habían estada en In»" 
días, y á quienes se consulto. Habíase, en fin, cHebrado nn* 
junta general de los mTiiistros del rey y de la ccniision dte U- 
las Cortes, a* la qual a*íítl(^ voluntariamente casi 1» m\t<<^^ •„ 
e^as. H.ibo aun als;unos debates; pero se conyino' éíf Us basoae 
de cuerpos le^t'^lativos en Aracnca y re^-enfes, Ijis- pornimore* - 
se sabrían con la sesión de Co'rtesy en que »^e haya dado ctren:^ 
sa para la correspondiente san : ion, 'Ya sr ase />u!, a que el infan**.. ■' 
te i>. Carlos iuc destinad > para recente de M estico, y D. KmnW' 
ci-co de Paula para el Perú. ' (^tie ' ainbós e&ttjvier.m triste* y 
renuente^; peí a al - cabo se resirnai on por ]a nccpiidad. Así ^0 
cuenta todo en t)* diarrs de Ixíndies. ; ' ■ 

JSÍo iníTuijiaii poco para tal resolncloh Ia?i ejrhoj-tacioiie;» • de- 
Pfadt/ puci. en lo prinuj'al que insistía • es, ;en . que iniitaien á 
1'-»^ In2'le:>efi en el c^obiernj de sus coioniriS^ en la<i qua>S, ex- 
cepto la* Indi* que gobiernan con un cetro .abs^^Wut^ y f^ne-^, coií / 
jno c- inviene liacerla sep'iin Pradt, permiten as;imKieas qW llamrtrt 
coloniales, laR. quales ic^laii la nianera de crílSraf los iinpuestos. 
ó . los detalles de la atlíiimistractoii, y hacejr 'leyes iiiuhicipííles,, 
diq;.a mosto asi; pue& en lo d^^iuns vr-en baxo- la^* leyes gene al es- 
de Inglaterra, de puyo parlamento y pobiernó viene siertípie la 
sanción; y a la cabeza de todo esin un golemador inilitar-nprn- 
brado por el rey, y sola responsable a' S. M> v" 

• j Sabr^' el Sr. Pradt, que nunca ha estadio en las Am'éiv. 
¿as,, el despotismo que exercen los Ingleses en sus colonias^ f 
la escl'avitnd en que estas yacen? £s^ mismo Psibi^tno que tati- 
to alaba, era el que habia en ' loa Estados- Unidos, y no pu- 
dieron aguantar su tiranía. Ese es el que hay en Ja Bermuday 
donde por la mismo esta'it ahora levantados, y ku- gobernador 
ha suspendido la legislatura y todos sus dependientes. Esees el. mismo 
qie tienen en Jamaica, y de que se quejan a narramente sus indirénas, 
porque ni aun se les peirai te hacer azúcar blanca, ni tienen estableclmi* ' 
cnt o alguno científico. Es una mera factoría de esa ¡Bacín co«i 
jnerciante, que la oprime con el mas duro y exclusivo . m^nc- 
polio, y. adonde los Ingleses vienen solo a enúquecerse y se 
>ruelven a su patria. 

Eso llama el Sr. Pradt retener la soberaní a del comercio 
que ,.es lo útil,, dexándo a los colonos la soberanía de la; admi- 
nistración, A la manera que !>» Españoles han dexado a los Ca- 
xiques el P'obíemo subalterno de wis Indios; y I"** avuntamirníos 
de 8ti;5 repúblicas, como llaman, tienen la facultad de hacer le- 



^i«piPH|iM>.iLimJuy ! y 



14. 

yes múmcípaleí». Y toda viene a reducír^e^ á que los <llaclqucs y 
lo,5. ayizníaniientos de las repúblicas son unos meros alguaciles 
de los Eipanolci para hacer mas cxecutívas las exacclonrs, y el' 
eomiwi. de lo» líidios viene ¿ser doblemente opíimido. Esta sera" 
auestra suene adaptándose el sistema colonial inc;les. 

I^ue libertad puede ser vivir baxo el monopolio exclusiva 
de una Potencia de Europa I Se lamentan del de Inglaterra su« 
colonos, xoft todo que siendo ella la primer raanufacturera de Eu-' 
ropa le sobra con que abastecer bus colonias de primera mano, 
y por consiguiente sí precios cómodos. España nada produce sufi- 
ciente para nosotros, y no hade hacer sino reprendernos como has- 
ta hoy por un ojo de la cara, lo que compre bsnrato á las na^- 
«iones extranp;eras. j Que se quiera comparar un mundo para su 
gobierno con los islotes de las Antillas y le< desiertos del Cana- 
da, que son las colonias de Inj^l aterra en America ! No pudie- 
ron áuíiir ese sistema dos millones y medio de Araerícancjs en la . 
peor patTe del continente: jy In sufíiremo* veinte en lo mas rico 
y .iioiido d-e todas las Ameiicas i 

Pero no30trcs tendremos una tenencia....... ¡Como los hombres 

se pa?un de las p:i labras,' Regencias de la suViíme puerta son 
las de T'.incs^ Trípoli y Argel, doude los Beyes gobiernan con ■ 
todo el dc^potisnio del Oriente, a la ayuda de 12 mil Turco*' 
colíN:tados entre las ultimas heces de Constantínopla, y q^^e sm 
embargo se llaman en Berbería Efendi.-;, esto es caballeros, que 
atropellan y hollan a los infelices Moros con la mas insolente 
altanería. No es diftcil la aplicación, por(|ue aun dn regencia y 
baxo "la regencia infein.il de Cádiz nos han sobrado Efendi?, 

'. Pero nuestro Regente sera' un Infame de España... J Y quie- 
re decir e*o otra cosri, sino que tendremos un dispota ( y Y* 
esta conccído por tal el que se nos eftvia ) mayor que los vire- ^ 
ye*, y mucho m^s caro sin comparación por la pompa que ha di 
rodearle, el enxambre de aves do rapiña, que ha de, venir acom-- ^ 
pañandole con el título de familia, y como en Empana itaraau, 
de la servidumbre, niayordomos mayores y menores, gentiles hom, 
bres de casa y boca, caniareros, caballeros pa?;r.s edecanes, ^ar- 
días de la persona, guarda-ropas, monteros 8cc. &c. sin la cana- 
lla menuda que todo esto arrastra consiga í Temblábamos del^n-^ 
te de un vircy que es un qual((uiera, moriremos de miedo rxnte ■ 
\in Infante de Espaiía. Nos mandaban los criados de la familia 
d<? un <;í trapa, nos pisaran los de un Principe bordados de oi o, .,^r 
y cardados de cascabeles, cruces y relicarios. El sexo devoto cor- ^ 
rerá á sus brazos^ y ellos getan los dueños de nuestras ina> ri- ^^ 
cas: herederas» ,. 



Cotrareifio^ lof impiiestos para E^pai^a, y. nos haremos tan 
©diosos á nuestio» compatriotas, conio p:-ira les Judíos naa 1q» 
j)ubl;cano». Haremo» leyes para barrer a Mcxico; perí) quando 
queramos extendernos a cosa de mas provecho, impedir^í wx rxe- 
cucíon el regente^ y negara la sanción España^ después de ha- 
bernos hecho espejar siGjlos «u re^puest^-^; porque siempre celosa y 
mez(|uiiía confoime lo exige «u póbieza, y eV núedo cerval 4e 
que enteramente le escapemos,' se opondrá' a todo* lo» . proyec- 
ios de nuestra prosperidad y eñsTrandecimiento. ín f.a^ ó ]os em- 
píeados vendrán siempre de España, ó e¿s:trc Jes Ei^íinole*, que 
fíiiáncííS mas que nucca inundaran el reir.o, los cie^j-ira el reren* 
le^ porque *on síis paisanos, y J^rfniero para todi espaiiol pair 
sano que CMsti^i^o; porq^ie r?ndr% en; ellos ma-s con-?.a:ir;>; y.pcrf 
que ellos saben mtñffar Tníat^abí-e. y osí*dame2ite> adular mas, y 
arrastrrtrse por ío? su<»lcs quaúdo íes interesa. ,' Bra*'a ganancia, 
hemos, hech^ después de once anos de riierra a muerte li! Fiett-n- 
día ante Carlos Y. un tirsrile oír.s-po del Darteu, qu«^ h<s Iirdioí» 
eran esclavos á ri aturra i^oníor me- rC la doctrina: ¿e A. fátote les; :Io 
seremos siis descendientes! O A',n¿rtc¿tnóru^v sfrvwti pecu>i 

Pasarase á Pradt^ que no tiene' irptü nvjticias de Arntiísa. q^flt 
las e:]Tilvocadi«imas de Raynítt, de^;Ta<lar las Amíiísas espariota* 
hasta el rajigo, de colonias in7lesas;. ^ Pero no han leúlo nues*^ 
tros diputados el libro 14 de mi—Hisrorra de la revolución d'c 
ÍJíueva-Espaua ^ Leyéronlos de e»ta la? Xdea^ c^Ae escñbi en S. 
Juaa de lILía^ áe la cvnsiitccción que ienia }a Jímertca dadci, per 
J&f r^^fes de lE,spajl2 antes de la imjasion del d:ispoirsmOy,y. cxisr 
te en las^ leyes fundarmeretales de Indias. En ellas consta,, que. 
ivuestras América* no %^n colotiias sítto reinos independientes, aunU \ 
que confederados con Esp^ít por me<Ko dé su rey, c,c»i tm par-, 
lam^Oito ó consejo supreóio, l^islativo é Independíente-, un zGávgO' 
de leyes propiais^ sm que nos obligue aTgun^ de la península, vi- 
a'eyes-lugar-tenientcs, y^ m> solo ésos Confesos, ó tórt es provinci^rv 
les que piensan ahora- concedernos como «na gracia, sisfo ha<.ta ^ 
señalado por las leyes el cnden de votar en ellas. Tas ciudades 
en una y otra Ame'rlca. Afease la ley 2 ti t. 8. lib. 4. Lalreal 
cédula de 23 de ma^-o \SZ6 y las l«yes -i tit. . H» lib. .4. y- 
&> .tít. 2. lib. 2. :v ■ ,v. ,.,■,-• '■ -^ ' . ^'VV" V ■ v~'— ^ 

Lean lo% historiadores de Tndta^y y' haltaran, que _ desdé .ef: 
ano, 1H4 se celel>?aron en una. y "Otra Amtfrrca ^ muchos ..de eso». 
Con-íresofr o Cortes provinciales. Cesaron de celebrarse' quando en. 
Espaíía las Cortes, pnrqu« el primer paso de ía titania es ím'^ 
pi^i^ir,^ que se- jtinten \^ ciudadanos a deliberar sobre sus interese?^»- 
y a^iUi^e^ ahpra se nos vudvají sí toiatccder las talif s Cfees^ v ca-^ 

t 



dremos a parar en lo mís'rno; y tod»> $ef.^ lo mismo qne lian sí- 
do eií lo favorable Jas leyes de Indias, palabras " y nombics: solo 
%^ han observado con vigor íií -Tinas ley^s tirrcas, o las prohi- 
bkívas, que *olo pudieron ' dar^íc en fiempo de una absoluta i^jno- 
lancia de la economía política. 

5 Donde estí la garantía para que no sucedí ahora lo m!f?mol 
Si nos ins'ir^iJ remos, como tc-do pueblo oprimida tiene deiecho de 
hacerlo, y era fiterO íxpteso de Araron, vjo% sucederá' lo Inísmo'^ 
qu^ a' lo« Aragoneses y Castellanos, quando Felipe II. les quitíí 
Ití-í Coi tes y las constituciones: quedaremos mas esclavo*. El re^ 
^ente sabrá sosag'ainos con la espada de sus ti opas, o con las d» 
los Efeíidis, que a pedimento suyo y a' costa nuestra les enviara? 
la Península, . sef^n y como a'costunibra enviarlas a sns colonia» 
la cacaraqueada In»laterra^ suspendiendo «n ella* luego las l<*gis-» 
iátíitas y las leyes, y publicando la Iry marciil. 

Yíi díscnlpo por otra paite a' ios pobres diputados de Amcí- 
ríca, que a nada que se desciíiden, son por lo menos tratados de 
sediciosos y rebeldes. Mil ▼edes se les trato asi en las sesione* 
secretas del Congreso de Cádiz, quando se Jes escapaba alguna" 
v^érdád en gracia de su patria. Quando los diputadas mexicanos"' 
saÜerctt de Veracru«, estaba la insurrección como concluida. Solo ^ 
quedaban alp-^nos puñados de patriotas con el cjcneral Guerrero, 
o entre las breñas de la Goleta y el Baicío. L^s dema* dipu^ 
tados; que todos son suplentes, en la ocultación que siempre hacea 
los Espauoles de los verdaderos suce-íos de la America, tampo- 
co sabrian que toda la del sur estaba libre, y los Españoles les ' 
;^'ncedian lo que les debieran suplicar. í^adíe creo que supiese los 
reciente* acontecí mientas triunfales de la Wueva^Espana, (hasta no 
haber quedad.) a* los Españoles «ino Veracrux des^arnecida y si- 
tiada) -SU juramento general de independencia, su entusiasmo uni- . 
versal para s'^stenerla y el plan del coronel Iturbide. Y no es ^\ 
tan de" esnanar, que para concluir la. ehisioft de sangre, y sua- 
vízat tal rer la esclavitud, pidiesen, o hayan convenido en el *: 
desatino que se dice Gracia» a Dios <|ue el ansuelo es demasía* 
dó gro-teio para que se dexen prender mis compatriotas. 

Pero el cebo que se les propene en el plan del inmortal Itur- 
bide ccn un Emperador par^ resuscitar el antiguo iTüperio Me- 
xicai)o, es mucho mas ímo, y mas aliciente para íos intereses 
pg^rticulares y las preocupaciones. Me da tanto mas cuidado, quan-.^ 
to no me pareció solamente obra suya. Esti demasiado combina- 
do con la rapidez de los sucesos, la propuesta de los diputados, 
¿í espirííu AÍ la santa alianxa y Íía« ideas de Inglaterra Como ; 
Apcdica ha esudo en eiU de ministro plenipotenciario^ estal» J^y 



17. 

por creer lo qi^e. 4ícen. los Jfi^p a violes^ cj^iie Itui:HJe procedía de 
aíéuefdo con ¿u S E. (^ ) , "^■' 

Yo sabia meses antes que se vejificsse la explosión rn I;*iia- 
lá el dit 2 i del últiuo febreiv); la convención secreta cntic Ittir- 
tildé y Giierrcio, y lo que «íe trabáxriba para hacer concordar 
en ella a los dernii qc:V5^xíiílit.^reá. Victoria, que salió de iti 
dácu-fa. in;insion'de .yn.q. ?;rnta, v ^^tjtcie esfuv'O escondido^ dos anos y 
medio salto 00 rao el .íucjro ante .?el carro de la. aurora. IManos 
babia en Mcxico que llevaban ja ríe.! da; yo inüiiobiaba tam- 
bién desde el canillo , de S. ^Jaan de ,Uíii<IL; y vine, a los Esta- 
dios. ÜRid^s j.ara cooperar con im pro^^echo ^^-'vs detisi'/o, 

Pero quand:^, estando, en la Hiba'ia, s? publico' c-1 Flan <lel 
Gene." al Itmlide, condeso que me sorprendió, aTin|ue.mas sorpren- 
dió ¿ aquellos insulares. Estaban en /un gsito por la independen*- 
clá, y T^'^ a^fuardabaa para darlo, sino a q.iic - ]\'icj?ico zaijase 
la suya, por.jue se con^ídertn coít^o un apéndice q-ie debe seeiiir la 
suerte de aq-iel volumen. En lealídad poco puede valer Cuba sin 
IMcxico, y toda la importancia de esos a'tomos que se llaman An*- 
tillas Iva tfe ees afl luego que se abra a* la comunicación la in«» 
men^idad del continente; pero Mcxico tampoco debe prescindir dé 
la Hubana qn** es la llave de su seno. Com> quiera que sea, sus 
Ktbitanies se helaron al nombre de Empeíador en México. No^ 
decían, asi no nos jur.iamos, porgue sería largar las cadenas para 
TÓl^er a' to.nanas. Ti dixisii. 

Vine a los Estados Unidos^ y halle una desaprobación pene- 
irál del lal plan. Los periódicos decían, que eia el colmo de la im- 
becilidad, o el desenredo digno del entremés miserable, que des- 
pués de once anos estaba representando la , America espaiiola, sia 
haber mos.r.ido conociaúentos, dignidad, cara'crer ni resolución, co- 
ir.o ya se tíabia ,deploiado en las djscui^iones respectivas -a naés- 
tra cauaa en el Congreso de Wasington. - 

( * ) JE/ héroe Je Iguala ha- reconocido en todos sus iratados 
él fTÍncipio irícjncnso de ¡a soh^rauia fopular, y. el derecho qiíe 
tiene la nación d formar por si misma su constitución política, 
jísi ¿Sy que no sol miente ha mint feriado la inas profunda re si g" 
luicicn a. todas las determinaciones del congreso; sino que ija an» 
tes se sujetó en todo d la Junta provisional creada por el mis^ 
mOf,' aun en puntos en que las decisiones de esta no eran coti^ 

Í 'armes con su dictamen. B 'i to basta para, poner eriler^nntrftjí d cU" 
lertj contra tolas las interpreiadoiLes de la malignidarl ó de í<i 
eni)idia la rectitud y sanidad de ¿us intenciones. \Viva el genio 
de la, conciiiacion .' i "^iva el restaurador del ^nahuac i E,- £. 

--•' •-■-■>■/ ■ . ; ■■■;•, ■ z '■ '■' • 



El Sr, D. Mrimiel Tovresj ministro Se' X^olomt^^ 
llaiiios otro arbitrio para volver por el honor de México^ sino cent- 
testar ert lo:-i papeles piíb-Iicos, que bien se podií ver, q^e la ín- 
depeíid^xía aKsoluííi era el objeto y la base del plan, y el re&tO: 
im C'itrata^eiTia político imrp<*rado por las clrc ansian ñas para liieíer 
en la red á todos los pa^iidas-, y eytfear el 11:5 mbie odioso de re*-. 
belde^ coa sirs conseYú encías tuiíeitas-, 110 cxip'ieTid^ sino lo ir.bmo 
que nos estaba concedíd) por la primttíra y legitiiia constitución^ 
Épie dieron sT ]a, Améjica los reyes de Espaiia, como después diré,. 
Porque claro cst"í, deciamos^^ crae Fe^nnaáo VII. sin aMiear la co- 
i-ona de EspaTia en el hecho mismo de a^'sentat s? segiüi la Cons-«- 
títiicion empalíela; n^^ pr.ede veni? a' Mnxico toir.o exige el plaíi, aun-» 
que Ü'-paiía se alebraría ahora tanto ¿«verlo taeja^ como hace diez- 
anos le pesara. -No ifimendo, al Congreso raejíic&no. que desde lúe-- 
ro fe ha de ren-nir según el plaír, tcea deeíáir el re^to» 

I If había es-te de pedir v.n erúperador ó- rey, que se nos vi- 
•uiese daiidio lürar por enviado de Di es^ como los lacas del sol, T 
asep-arando corao los. Inquisidores de IV'itstca m. í-u edicto tle S de- 
a^^osio iSG'S que es thi dogma de fé su OíTren divinal I £ TJn= 
fey del linüge de los BorBoneSj cuya sa^^^re ests ania-Iraiuada-' coa 
el despotisrao,. n& mtíios qije la d,j los i^n&tnacoá, que caso de 
faltar aquella líuea debieran succeeíerles serun el plan! j Ün rey 
que por los enlaces de famriía^ de los tToncs y de los intereses- 
¿e Europ-a, nos enredase en las querellas y g^j erras interminaHes. 
de esa prostituta vieia, podrida,, intrigante y m^nesteicsa, G0TiiQf> 
!Nápole-on Üamaba ¿ la Europa i j ün ?.mo, que para de&lumbrar- 
nos css su poisipa y manrcnei- un coite-o cTe vampiros, nos abru- 
mase ena estanco», alcabalas, impuestos y gabelas- cjue nunca- sacitiit 
¿ los monarcps I i Ün idoló, ante cuya sacra majestad pCfitrado» 
nos dictase loá cra-ciil')s de 5u real voluntad^ diciendonos como Car-*- 
\^s lil. en hb cédula ¿e- la expulsíoa de los Jesuiti'.sr s^hed qae 
oaci :- tez & pura cl>ed¿cerl 

Ij&s reyes soA' v^eríFaderamení'e uiros idbloff nianu -facturados por 
.el Gr?uno y la adulación, qae en sus palacios adornados como^ 
templos solo se dcían ver entre- ^^ennílexíí'nes é inciensosr tíenert 
oj^'s tf ns li&n Sil reino, m. las necesidkde> de íi")s ptiebbss: ite^ 
fíen 'cides w na- oy¿ny sin-o iisoií'a'S y mentiras: porque como- decía 
rl Tapa Cl^í-mente XIV. ,. solo, saben la r^r<^d- quandí:i oyen cari- 
lar el evE-íigelio, Feto scrr ídolc» comO' el de Bel, que parecen de- 
.,vúrar por Ta aoche- una inir.eiijr-dad de aHireníiCs, • y Tos tra-^^oite» 
son los ministriles quí^ le ?iivea. paia T!iPJittii.Qr la ilusiom, el en- 
l^riüo, V el despojo del pueblv^, 

ü& ffxüUui diaru> consjiaiia el palskcLCí- del rey de Eíp^ía. Tan.'-- 



19. 

tQ era. la iíim^nsiáaá de püíasltcs^ q-ie lUiinaljuti déla vaca^ se- 
■g-an. su frase fanújiar^ y era m»m?it.fr un dicoioiiarta entero para 
ii.oRiI>rarlos, Baste declr^ qu« qiiando esta Corte siempre araJ>ilaa.-- 
te se moTia de ühd ai olfo »iti<í re*!^ arr¡2.>traba ca su comitiva 
16 inii personas improductiva*, q'.Kí cottsu:;ií;¿n los inmensos recur- 
sos de £ipajia y de la AmciiCA. B<íxo el peiek que U«nnabjin rey, 
y RO ífabíaa ni lo qne pasaba «n su palacio, seguían, bax^) el tí- 
tulo de Ministros 6 Sei.rcta.fio» dfí Eüadd^ <5tros peleles mas ia- 
fíados_, que íaiapoeo sabiati lo (|iie pasaba en ei R«ítio. Esie lo 
g:)bciaabaü <itio^ idolilio* Jia^ados Covachuelos; li-.")nibres en pfcncral 
vácbsos y pct di-do.'*; pero veidad-ere» y electivos reyes de la na- 
ción. Hista los porteros de su.» Glicinas seTiejaba.i a estat'ias, que 
solo parecían animarse con el orc>, las iecomcndAclo7ies y revé— 
tendal. A e.He tono iban continuándose Jos anillos de la cadena, 
con qu<^ la aa.ion entera estaba tsclarirada. 

Cada pirjpolío que brotaba de la mata real^ abríp;aba otra in- 
finidad d-í rr-ptíles consiimídoreíí en seniefaTiza del Ídolo principal. 
Lir=s hembra» r'eales atraían colonias del otro sexo con título de 
dama?, camaristas; azafatas &c. y los -mepr es empleos de la na- 
ción servían para d>>taílas. Una mu*er Jivíana pierde nna casa 
cpulenti, una proítit'ita real arruina un reino entero; y desgracia- 
damep-íe no son ra^as en las jtctual?s dtnastí.as de Europa, Allá en^ 
Tíárí;in a' buscar Sis espesas nuestros reyrs, porque siendo de un 
l^arro mas exquisita que ei de las nacionei»^ no pueden aicoplarse 
sino con otro barro real, que por lo mismo que no se mezcla, de- 
genera, hasta no producir sino vasos de contiimeiia en locos o im- 
béciles. De la Haq-ier^ de ellos y ellas aprovechan algunos bri- 
bones sus Favoritos, que correspondiendo a la baxrza de los me- 
dí >s 4 q^e debieren su privanza, completan la ruina de la na- 
ción. No olvidara la espauala los Alvaroi de Luna y Manue- 
les de Godoy. 

¡Y todavía queremos emperadores ó tnyes í.' ]0 hombres na- 
cidos para la servidumbre ! como decía el Emperador Sero-ío en- 
hastiado de la vileza con que se prostiruían a sus caprichos los 
Senadores de Roma: O kormrzes ad serviiaiem nitos I Eso se 
qv.errian nuestros antiguos amos, eso se querrían todos los de 
^Europa; Tener acá lo que llaman sus hermanos para mancomu- 
nar sus intereses, encorvarno<5 baxo su prepotencia, encrvatnoí 
con la profusión de sus gasto-s^ y dividimos en pequeños reines 
se?nn la mixima de Tiberio, para tenemos baxo su infliiencTa, 
intimidarnos con sus amenaza»;, y mantener nL's en el fan?t> de la 
servidumbre. í)ijiide ui impere!:. 

No, no: el Con^esí^ de Chiípantxíngo^ que no era menos lew 

* ^ ■■ 



20, 

^lirno para nosotros que el «JeCa^dlz pafá 3os ílspanoíes (pues "ano jF 
titro eran de suplentes, aunque en ninguno de ambo» lo eTan todos), 
declaro' nuestra eraaiicipacion y la independencia de IVIexico desde 
6 de noviembre de ISl^, y dio una Constitución republicana, que 
aunque la ha^^án censurado los necios Inquisidores lí otros fvaté- 
lites del despotismo^ y en realidad peque por fa'natica lejos de ser 
irreligicsa, sus Bases son republicanas y muy buenas. Desde enr 
tonces data la libertad del Anahuac, y la independencia de la re^-v.^ 
publica Anahuacen^e. A ningún particular le es licito variar el 
pacto social decretado por un Con_^reso constituyente, y menos, 
quando lo hemos estado rubricando con nuestra sano^re nueve arios 
los ciudadanos a centeriareá de mile5. Ya esta consarraílo- . . ,,. 

Se admiiaron los Romanos deque hubiese un pueMo. que pi-. ' 
diera rey, quando en toda la antif^uedad eá sinónimo de tirano. "^T " 
por eso aun quando los Generales de Koma xri¿ma se convírtieTon 
en tiranos, no oraron llamatse reyes, sino q:re ocultaron su tira- 
nía baxo el nombie de Emperadores, titnlo de los Generales de- 
caballfjxa coínun a Cónsules y Preto/es. 'Ellos lo hicieron después 
tan odioso como el de reyes. • Y no pasm.ira oir todavía en el 
sirio 3 jí la deiranda de eiKperador o rey! Hubiera sido escusable . 
al piíncipio de nuestra lucha, que no cnn'ocianios nuestras fu^r•*;■^ 
asas, ni habíame* comprado nuestra libertad con tantos y tan cruen-' 
tOs sacnHcíos. Ahoia ya es tarde. El que se obstine en dcblsr-;. 
nos baxo el 3'ii.?o de un monarca, que ni nosotios ni nuestros pa-- 
die.s^ ptidimos soportar, serí el rai-^mo, como en Buenos-^Ayres, vic- 
tima del enojo de los pueblos, que han conocido «us derechos muy 
a' STi costa, y esperan la recompensa, que les arrancarían aristó- 
cratas comcdinosy quienes por g^jardar s:i5 riquezas, han estado, si-> , 
no ayudando, mirando desde las capitales friamente nuestro suplí- 
ció. Aun procura; ian hacernos sospechosos a los reyes siempre re-^. 
celosos de los hombreo libres y denodados, y acabarían por per- 
spTiiiinos y sacrificarnos, como le hicieron hacer, e hÍ2:o Fernán-, ^ 
do .con, los héroes qtíe sai V aten el trono, la píTtna y el h'^nor ' 
de la nación. Ese es él pa^'V» que sferupre dan los leyes. Amerl- 
xicanos' mirad los carillos de hierro con que Colon fue cu'-iado a Es- 
pang., y el mandó colchar sobre su sepulcio para n:cnumento eter- 
no de la iní^rautud de los monarcas. Ese seía vuestro premio si 
admiiis una testa cf^ronada. 

Nn la sufrirían los Estados Unidos en Pt'Ícícíco, o' luej^o co» 
menzaTiumos a detramar n^íestra sanrre en rua nu«va true/rn-, io : . 
mismo tfue &i ací est-n^iJsemos como en Europa apiñados- ¡sobre 
Tin puno de tierra No íalrariaa otros mil pretextos, de .que 
abnndon los gabinetes reales. Un solo rey había en la Am-éiica 



fup'Itívo de Porttif»al, reuen»iransp!antádo al Brasil, y en todo 
sentido dcbil, aunque dueüo de nh terreno in iienso^ que en siglos 
no pudiera poblar. Y con todo enipTendio dcstniir ]a república 
de Buenos-Ayre¿ y por con?»i|ruiente Ja pacifica del Fo.ra.-p'uay; irían* 
do llevar tropas de Poviiigal; y sin motivo^ ni disculpar siquie-, 
ra su invasión con aljun maní iiest o aparente, ocupó a Monie-v^Idro 
y la banda oriental del Paranarnasu o' rio de ht plata, distan- 
te centenares ¿e leguas de su capital Rio- Janeiro. Ma? powlero- 
so el reinante de México intentaría dfr-rrOk.ar lue^o la república 
de los Estados Unid3¿ a innu;3tO de sus paríeriteí de Europa, que 
envidiosos de su acrescentamiento y ene.ni^os de toda república, le 
ofrecerían su cooperación. 

. Puedo asejvitrat que los An^lo -americanos tendrían a su fa- 
vor la de nueátra Anurica del sur, toda repiibhcana. No, ., etta 
tampoco sufrirla que tuviésemos inonaíca, y caeiiasobie nosotros con, 
todas sus fuerzas para evitar su propio pelip-ro, X(rdo«» sus í^obi(?r- 
nos están en inmediata comunicación, y corí g'niíno decidido de 
completar en ambas Ammcas un sistema gf^n^^a I republicano. Es • 
ie. es el medio único de que prospeiernos todos en; paz, y ccn Ja 
rapidez de los Estados Uhidos; |;0Tque el g;ol>ieino republicano es 
el único, en que el interés particular siempre activo es el mis* 
mo interés general del gobierno y del Estad.^. . - ,[ [ 

-Paisanos mios 1 el fanal de los Estados Unidos cst^ delante 
de nosotros para conducirnos al puerto de la felicidad. Dios mis- 
mo dio a* >u pueblo escocido un gobierno republicano con un pre- 
sidente que se llamaba Jupz, nn senado que se llamaba Sanhe- 
drin nombrado por los §^efes de las tribus, y asambleas generales 
de la nación. Quando el pueblo insensato deslumbrado con el 
exemplo de las naciones idolatias y el mismo ya iníicionádo de la 
idolatría, pidió un tey, y Samuel, que era el pre>ídente ífehe- 
ral de la nación nombrado extraordinariamente por Dios mismo,' 
Se le que) á de este atentado, Dios le respondí)^: JV.> fe han de- 
XJ-do d ti sino d nn fyfira que no teine sghr^ ellos, jp.iles ret) pe» 
ro coniroca primero la nación y predicéhs^ y asegúralas lo que ei 
rey ^ha de llamar sus dereóhos {^) : '^hoc est íus repi«; qui rep^natu- 
n5s. ést:'^ y les' presen f) un quadro horroroso^ de despotismo, y ti''» 
ranias que el fascinado pueblo nb creyj, n^n ita erii : pero qne' * 
des;ri-aciadamente es lo que hasta hoy llarnan los monarcas sus re* , 
gaitas, y realíjaron a la letra ios reyes de Juda é Israel. 

».Dios^ ai cabo n 3 otorgo a su pueblo «sino un rey constlrücio- 
jial, y el pacto jurado ó constitución Jo puso el profeta Samuel 

(a) 1. JReg-. S. 



22. 
ante la, aica del Señor pmra testinioiib sempiterno de la oíslípa- 
cion dil rey: íocutus esi Sarr^él ad popAum 'U^?.-in Te^nij et scri^ 
p¿>it 172 iihrOy &t r¿posiízt cúram 'Domino ( b )» Y con toda esto 
y que Dios elegía cada rey iainediata y eynaordínaxianieíite en- 
viando un proteta que le ungie:íe, en tan larga serie de reyes, 
cómo tuvieron Juda e Isiael^ la Escritura no cuenta sino tres 
huencs^ no tanto por sr^ obras quanto por la penitencia que jLii- 
<,icron de í;us crímenes contia Dios y su pueblo. 

'' Yo daré 3o? reyes ea mi furor, dixo Dios por Oseas, y 
lüs quitaré ^i mi colera. EIIoíí han reinado y no por mi: han 
tildo Púncipes, pero jsin mi aprobación,,. JDaho reges in furore- 
mej^ et ajiferarn in ira jnea» Jf&i regnaverunt, ei n:n e'£ me; 
principes ey:iiieruni, et n^n cognovi { c ) . En vano respondeían 
que Jiablaba Dios de los reyes hebreos concedidos contra su volun- 
tad; porque también s^ hablaba de ellos en les ptoverbios de Sa- 
lomón donde ss dí*c-a: por mi reinan les r¿ijeSy tj los U^ísI^kío" 
res establecen eosas ja^tas'^ y ^in embargo de que ni Dios es 
quien hablaba allí sino la sabiduiía personificada alegoSícaménte 
por Salomón, no h^^y íeacto que mas se apliquen los reyes, y con 
que ncs atiuenen mas sus aduladores en lo* piilpitos* San Gre- 
gorio, Papa, 7f en su decrétala' Heriman arzobispo de Meiz, 
se empcBa en probar que los reyes vienen del díablo.^^- Lee la 
historia, le dice-, y veras que lo* reyes de Eu'Cpa tienen su o:i» 
^cn d? unos B?'ibaros que tod«^ lo debieron a' la violencia y 
usurpación, al asesinato, el robo y todo ger.cro de crímenes. Es 
por eso que el diablo se ere? dueño de lo« leínos de este inun- 
do, y i^iostrandoselcs ¿ Jesucristo desde la altura de una montana 
le dixo; iadcs ie ¡o^i daré si pror^terridndotz me adorares ^ 

Lo cierto es que Dios le ái6 4. su pueblo predilecto un go- 
bierno republicano: que no 1;? dio rey.fs sino en su co'Iera y pa-; 
?a su castigo? que no ge lo? d'iQ stAO con una constitución, y que 
menospreciándola; todos se hicieron tiranos. Lo cierto es que los 
reyes buenos han sido tan raros, que decia un filosofo, se podian 
gravar todos en un anillo, ¿Q^i« es la histoita de los reyes, 
¿ecia un grande ObiJ^po, sino kI martirologio de las naciones^ 

La rnsrlateía rs la ilnica que con rey mantenga una sombra 
de libettad, ^^ In son^b-a de un -i constitución conque io ato',, y le 
costo rio.9 de san^e. Fte dicho una sombra de libcnad, porque no 
es oro todo |o que reluce. En ninguna paite hay mas miseria en 
¡el pueblo, que casi no se m.-intiene sino con papas, ni lado de 
Ja n;as insultante ODulenpia, Por 1$ meses acabamos de ver sus- 

(b ) Ibid. cap. 10. V. 25. ( c) Os. 13.' 



2^. 
pencllda la ley de haleas cprpus^ que es la cgitla de %m lilicr- 
tad indrndrial, y pobladas las ca'rtelM y los paiibulos. Toda 
porque le falta pan, y porqiie no csiandí-^ rcpreEenirsda; en el par- 
laraernto la mitad de la Urtcion, q-dícre el pueblo qiie lesea toda, 
(^uareiíta mil familias nobles están apoderadas exclusivamente de lo* 
empieos del reino, y cí pueblo pa3;;i h'.*sta Ja luz. El rey poco 
puede constitueíónalmente; pero todo Inr iiace por la disiTÍWcíoa 
arbitraria de í:>s- empleos, pcnsíon:e.v, frr acias y condecoraciones^ y 
por la cámara de Lores que el cria y que eti^en casi todos lo* 
miembios de la caínara de los comune», 

IjOs pleítr>s en lo civil soa intenr.inaÍMC»; laaf cíespeti*3s cnor^ 
mes y lo» juicios- arbitiariofr. íln 2G0 afios la prote¿icn del cato-* 
licisino hit £Ído ua c-iímen de muerte, l^oco ha dc\6 de serlo por- 
que Irlanda pyna eonjer^unlo s<tciiífjo sit parlameiíto. Peí o -toda- 
vía los catoltcos', por issíg^ne» seivicTO'5 que h-iyait iiecho, permar- 
necen cxclirtdcs de- los derecho* políticos comuifc* á todo reneio 
de sectarios, a los deístas y ateístas, a lo»^ c^xe quleraTi adoratr 
un huí'y, tjii rábano, x.n coc^dülo ó- uiia mona. 

La Iilúida pa-dece- tal opresión, q^-ie existe allí una- in^'urrcc- 
CÍ015 perpetua;: y como los Empanóles hadan en nuestra Ai\\h\^ 
ca, los ín-lcáe* tatapoeo pemmea s In*»- extuAngcics penetrar es 
Irlanda. 

5^ fin esa sQrm"Sr3 de Irheriad fpie fanto íiacea sonar Tos par-' 
tidaríos del lealismo ( d ),. no la dis-t'nita el pueblo Inr»-! es sino por 
ana actitud contin-^ja y fogosa de oposiciorí al tirano. Js-r es el 
nombre que alia le dan al rey. A imo de ellos hideron eubir 
al patíbulo, ya otros han destronado por hai>er infringido la conít-r 
tltucion. Y coa todo eso sino tuese Inglaterra una tala que pue- 
de par»3rrse de -tropas, has-ta esa sombra de íibertí^f hs¡5^ri;in ya 
disipado las bayonetas y la pólvora: ii-ati fidmina re^s. 

La constitircioH qne a Francia dio Luis XVIII. para que lo 
recibiese^ está solo en especulación, y se succeden Í05 eKcp'ndalós- 
y la» conspira dones, en que ya fue asesinado irn- BoiBon. El Em- 
perador de Rusia ito cumplió sw pa^aWa efe^ dxr vsise constitución 

( d ) JLt lioertací que se permiis ^n Inglaterra se rz(íuc& a pa^ 
tíerhahlar if escribir i of que no sea libelo, I^ero ccn iody^ estañílQ 
tfO en JLciidreSf apenan mi amigo XXacc^staj /mior del carreo iBra^ 
siiiens^j sindico- aigo' hs niantjos del goBrerna ingles en el JBr¿z- 
fil, qiíamifr fué llamido del ministerio j xf reconrjenhlor cjm<y ingra- 
to ai asilo' que &e Te dahr en J-nglaierra. Yo twÍíí»;», escrihiendcy 
édli mi Histeria de la re^jolueion d¿I^ueva'Bspai'ia^.ri¿e vi' éA 
la nec^zdiid de an^icanizssr nds idease. 



21. 

»' los .Poiacfá/ ni el ley de Prusvi ha cnr/iplido la fiiya a l(vs 
PnisiRiiós, q-e por eso están ya mquíeíos. .**l)oi iii.i palaí>rá d<e 
caballero, 4^íia Carlcí» III. rjuando quería cumplir algo y porque 
la de rey RO v;a!e nada, .'' £a las leyes de Indias' tenemos ex - 
ptesamenta auiot izados a* los vireycs para en-r^ana^nos con la pala- 
bra real, y en SCO anos no hay ley que . hayjtn cTimpIid-> mb- 
jor. La razón de Estado, decía S. íio V., que eía la razón dfel 
¿iablo/ y esta ei, por la que se Ti^^en Ioj» reyes y sus ministros.. 

i^os periódicos del mundo esra'n ahora llenos con el esca'nda- 
1 o actual de los reyes aliados sobre Ñapóles y el Pí amonte, Fer- 
riando de Ñapóles había prpmetido a su regreso en aquel remo 
■una constitución tan liberal pomo la de España; pero asi como en 
esta, dcnde Fe^^nando Vil. prometió a' sn vuelta desde Valencia 
otra consTÍtucion mejor que la de las Cortes, en sei^ años tampó* 
co en Ñapóles se habla vuelto a hablar de tal- c05a. Alguna 
tropa liberal reclamo' también alia', toda. la nación aplaudió pidien- 
do ia corstiiucioii.de España, su rey convino, y la juró con mas 
sincetídad que el nuestro. Todo prosperaba con las dispo>icícncs 
del Congreso de las dos Sicilias. 

IjO«í santos aliados reunidos en Troppau y lue||;o en Layb?íc 
declararon omnipOTentementc, que no . cruzaban de constituciones 
ni modifica ciones de gobierno, que hubiesen empezado por reclft- 
mac iones de los militares, a quienes solo toea obedecer a los re- 
yes como esclavos ó autómatas. 

Eleetlvamesití así lo han sido de?de que en el siglo 16 Icis 
reyes de Europa comen^^ivon a* asalariarlos, Lss. cortes se convir- 
tieron dezde entonces en pertalloi, como les icyes en Sultanes, los mi- 
nistros en Visires, los gobernadores en Bajaes, y holladas laj crnr- 
tituciones de los puebios con la cimitarra de los ítí'nízaíOá,- los 
cri-ítianos fueron gobemados cOmo tuteos, y sus reinos como im- 
pedios 0.íOir<ancs. * 

La ilustración del dia ha por fin penetrado las filas de los 
moldados, y hccholos cíudad-mos, Hnn visto, que no etan los re- 
yes quienes los pajeaban, sino los pueblen cuyo • erario hablan 
usurpado; y que el ^uraHcnto que prestaban a los reyes no era 
sino en calidad de gefes de las naciones. ^' Todo ciudadano, de- 
cía el ejcerdto naciv7na]' de la isla de León al Obispo de C^'dií 
en 3,4 de enero 1320, dele "jurar consagrarse a la felicidad y 
ploria de su patria. Con el principe^ . que no es padre de sus pue- 
blos, no puede tener otros vínculos, que lo obliguen a' perpetuar 
los males públicos. El rey no puede estar sepaiado de la nación, quandb 
los inteieses de ambos chocan mutuamente. El jut amentó que recibió 
el priaiero^ liga solg-aieme; pata con la última. Los soldadosi romanoí 



:&5 



j^r<^staKkfi jutánícjitb al 'C^íis'jf: Jíai' M el (Tcñsul Woleic uiten*^- 
40i c>cIaVÍ¿ar la patria, j señan 'perj utas las jenoiies que le h'.ibií'- 
^¡tn negado la oí^édlencía .1 í¡:.te moid-i de opinar scrin irojifuu.lir 






lói objeto?, y no peiitrtrar el espirltH de la». ín^tituctojKfs 
" '^'S'^Io lo4 reyos n;> h?tii adelantad^», eii la marcha q'i*j. lleva el 
:géíiefi> humuiio: y desgraciad a Jútit^* tampcco I:)s.l3ÍrDaro«: d¿;l aor- 
té, qüp iícmprt?' .hín ¿ido cí'^rote y el aparador . de la^í l\ii;p$ 
íiél 'medió dla;'-15Sé'-Í.;^t;»p"otas^ sepientrionalei de. la- ji anta, alianza 
fcitimáí-oá compátéü/í'eitiCia ai tey di Ñipóles en su Coügre-io de Lay- 
hac. Se le privo ea lie^and 5 d" tratar coa sus cí^Tisejerns, se le 
Mi^ó i rettaeiar el pacto social jurado a su pueblo delante del 
cíeiO; y se niand<í a seis miiloncí de Siciiiíincs que -se spmetie- 
Síf'íi a «?r cetro absoluto/ ■í^ la fulmínLinte al^^inrilos.reiuciiia.coíi 
ía razón cánones, ifffrVn'z >'t¿'i!w' <^t' /¿>^ r¿i^zs, _^ ^ . ./ 

: Para repeler e-ita fuerza iujuátlsiir.a contta una nación lédepeil-^ 
diente, se Ie\rantó casi en itiasa coii el Principe -heredero Reca- 
té, del reino, y su hermano a' la cabera. - Pero, el Austria ha pre- 
¿iptt.Tdí toda ia mole de sy. poder sobre la de5;:raciada Xtaiia, 
h^n corrida arroyos de' saiia-fé, .y Ñapóles tía- sido chupad > por lo» 
Austríacos/ que díceií permanecerán allí alc:Tino6 anos para prote*« 
ger áí Rey según ía fra«e de Napoleón, ELPíaiiionte .latnjjien. jur 
r9 la co«ist(mcioa de Í¡spana, y la juró el Principe heredero en 
q^iien abdíakra el rey de Cerderia, Los Austríacos han corrido ..fí 
p ? O te»e rió también ,. y ar r u íiiar :. la. S stboya icoaye i ^í^^ Í5;uaiJE4í?i te ;ci^ 
colonia niilttar •dela'Ausitiav;^^^ V:^^'i¿íf:-^«¡14«^ .t^-'^-^-Wn^^-, 
En Fortiis:al a?l misiiio *e "tüiio "k las tropas cj pueMo aq;o- 
r-jado de njalej^innjensos con la ausencia ya voluntaria de su rey, 
y el redimen arbitrario de la ílegencia que Ifs diera: y juntaJt- 
do. Cortes ó Cvjnfrres) juraron la. constitución de E»paHa La san- 
ta alianira'; destinó los. .Rusos para ir. a destruirla en ambas na» 
ólónes;.- sin(?- cjiíela? . Cortes, 4?/ Esparía decietaron jue^fo,, que ta- 
iV-í?.se las arreas 'todo .expandí. dé>de 16,, lia^ia 4^5 aaos, y niarchtf:^ 
sien a loí Pirineos cíen inil, con üiden de entrar en Fiancia ol 
día que K)s Rufo^ pusiesen un pl¿ encella para pasar a' la pe- 
líinsula. Los FráWeses para vcnT^arse de ejtas^ y despedazar el f rew 
no del despotismo r^al que estaVtazcando-con tabla, Si». unirían lúe* 
g^'-^a'^lós Espauolí'»/ Y estos podrían .dar a Io$ Covhcos la inisma 
?ec¿í6n' que. acabálíañ de dar a los Francés e-í, y .intes habiaii da-« 
dij-sT los iMÍmanoR y alarbes. Los Rusos p.er tanto fueron con tat 
¿áiidados/ conñarido la sania ai I anra bastarían las divisiones mis-* 
!ma9 de esa horda de barbaros indómitos fomentadas pr.rU familia 
lé^U el cleto y., bs jíranj^es, para restituir a Femando VII. el p 0.7 
4eít* íibioluto de sus* predecesores le^liimoí. 

4 



26. 

A ex^mplo de &o metrópoli se apodero el «pirita libcrnl df 
Jas tfOfas á<tl Brasil para jurar la consiiíucion de Portugal. Aqnc»» 
]los pirel^ins americanos nó solo apIaiidieroDí, pino que conieiupitreí^ 
a levantarle en Fei«ani1i)uco y esrableceila por n: con teda lo qiial 
el rey Juan «é aviuo a' sei constitiicionaj, . PerO' dejando al Prín- 
cipe heredero por regente en el Brasil, *e h^. vuelto d Portugal 
pata no perderlo, y también podra ser pa:ia concurrir con^ nuestra 
Femando y la santa alianza a destruir el gobierno reprejentativO' 
con tiiucional. El resultado sera la independencia del BiasU, porque 
los pueblos saben ya qi>e los reyes son para ellos, y -por 'consi- 
ruicnte beneficios con lesidencía. Ella es» tan esencial para elgobier*^ 
no de cada esmdo, que las, metrópolis de Büropa han declarado el^ 
sus constituciones, que- en el hecho de ausentatst los reyes. Je ellas^ji, 
te reputa haber abdicado el trono. Ijak queveílcs llaman sus cof 
lonias, tan ilustradas hoy como las metropoli-v, mas ricas y pobla- 
das i se contemara'n ton un rey a . 4 mil ó 2 mií, leguas ?, Apenas 
salió él' rey del Brasil,^ que su mismo ministro Conde de Arcos ^ 
»rre«tártdo,;' dicen, áj Principe, proclamó la independencia.. Por un* 
contrat-rerolucion fue preso y embarcadQ para Ponugal; mas no se 
tmtatcá'la tiatiiialeza de las cosas: el espíritu dé libertad no re^ 
trt^cede. »n los pueWos, y el Brasil cpnjipk tara el sistemas r<'9ul>W 
ciano de Ta- América entera. * ■./-■' ^ .^ .. 

; Por lo qíie hace al estado actual dp E^paBa es como* un canw' 
fOr dé bandidos y salteadores: en tod^>s los pueblos hay tevolucio- > 
n'és: hemos vuelto ^'los gueralteros, y se ha averiguado, quf la 
conspiración del servilisma esta organizada con una Junta suprema, 
É que obedecen muchas subalterna.^ dentro y, fuera del Reiiio. Ahí 
riepera de abrirse en' éste año las Cortes en Madiid, ya sabrán en 
México por las gacetas, que el rey depuso á, todos los ministros, 
ftunq-ue tenían la' confiaiira de la nación, porque no quisieron fir- 
inar las óideñes paia impedir la celebí ación de Cortes, y practi- 
car el plan conspiratórío que se halló al canónigo Vinuer», con- 
fesor del rey, para' restituir las cosas al ario 14, y.a jcuya cabcjf^,. 
estaba nuestro futuro regente el Infante D. Caries. • s 

* • Se fru*>fró la conspiracióii;, pero no habiendoíe impuesto otta 
J>ena a Vinuesa de tkn nefando delito que el destierro, el pueblo 
madrileño tonoctó^ q^:é háí>ia intervenido maniobra del rey para fa}r 
var a su cómplice^ y • fbrzando la cárcel, aunque le costó al;gunas 
vida»:, lo hizo pedazos y llevó su cabera a presejítar al, rey, que 
!¿s Cortes fueron a salvar en cuerpo. Esr^Iben que .en Murcia h^i. 
hecho también' jiiWici ai el pueblo ahorcando a A^f de los quales- 
4 eran cnií'ónifos. No tai dará' ccii tales exemplos el de Cadi?: en 
déstiozár álo^ Generales, qné ponv^pcando. al piícjil.o^pai^a céi«l)jar 



■4, 



3¿ lipstltTtcféii' di». 1* cótóiií^ucion qomo derretida pP^ S. M. , disf 
pararon soVe «I á mctt'álla, <^ íücíeíoíi £ii«g^o todo el dia por Ia« 
•caíl^í {yérr que en nna ci^idad toniada por ^*allo, hasta deiar 
muertas dos mil per-sonas y tres mil heridas de todas edades y se« 
xas. Se asegara que habiá ordenes para repetir la misma trágica 
escena en toda.* la* ciudades: y como ellas provenian de nuestr^ 
deseado Fernando, ha qTie<Í4do hasta Uoy impune tan. horrenda car- 
fticeria, í Qu-e hién cniiot*ía:~ a* "su hi)0 la madre que lo, paiío.í- 
■IVÍaría Luisjt en su cérresp^^ndencia, ya impresa hast^ en español^ 
con el Duqne de Bergf, le decía: '*; que encanados están los Efrr 
panoles <,on Fernando! Su coraron es sangriento, no ama sino al. 
despotismo, ni, agradece *ada. Promete por miedo porqne tiene mu^- 
ch®, pero hó cumple lo que pfotnéte. Pensarán que. hablo por pa- 
sión; pero no e« sino lí v^efdád pura: ya les pesará." 

jY este es el Emperadof que n-)s qui«re dar el Señor. Iturbii? 
de? '^6 al conspirador D. Carlos ? jcí a los Ar&hiduques de Aus- 
tria eraperlada en una guerra iniqua para privar á las naciones ; 
iadependienies de constituciones y congresos representatiros?.. J^nt^ * 
derechos tienen en Anierica los reyes' de Europa sino los de los la«- 
drones y salteadores^ de los tigres y los lohos jE jEl derecho de 
ítierra eís un derecho? j O no es la riolacion de todos los d«r€^ 
chos? \\a poíesion de un robo es un titulo? Esta posesión ade- 
más fué contestada por los Indios hasta que casi fueron ejctef* 
m{nadc«, ni han cesado de pelear hasta hoy en las extremidadef ^ 
del reino Once anos ha qué sus hijos hacemos lo mismo, reclatnanf 
Hola herencia de nuestras madres que todas fueron Indias, pu9li 
las uuestras fueron colonias de ííomhres, y no de .tau^eres. Tam- 
poco se han guardado á sus descendientes los píactos d» nucstrof • 
padres los .conquistadores con los reyes, en virtud de los quálc» 
todo lo ganaron á su cuenta y riesgo sin intenrencion del erario. 
Por lo qual se decía en riiempo de Garcilazo, qu« España se ha^ 
l>!a hecho dueña de inmensos dominios á posta de locos^ pecios 

y porfiados. ', .' /" " .^-^'-.^r^V^./^.^ ^''^■^^^vv.V■^ ,• ■ :^ -•^- i-'. 

liuego salen con la prescrípciMi, qti'¿ quier» ' ¿ccir lupso de t at 
tiiempo, al fin del qual, ségun las leyes de cada reino, sos sulx» 
ditos no pueden repetir en juicio lo que otros tengan en pacifici^ 
posesión, con buena fé y titulo coloi-ado: para cott*r así pleitos. 
de otra msuiera interminables. Pero de nación á nación, j quien h% ' 
podido poner tales leyes ? ¿ Doade y quando. lan naciones hatt 
cony^enído rn ellas? j<Jue tiempo seiíalaron p;>ra que expira»* stt 
derecho? Estos son absurdos y delirios de Iqs tiranqs. Los dere- 
chos de ^0» pueblo* son imprescriptibles. Ni ellos pueden renun- - 
*lar| tA fuonia algtpia, titulo ni tiempo bonar la tabla de los de- 



leclios,-. que para miestra conservación,, llji^rm^ :.y /elia<Ia}J gíav^é 
én/nnestVbs .coiáiónes el dedo del, Crea d()r* ..J^" v' - •' , - i v 

*.'•* Ltts^ YesWs ;de la Esciifiiria q^ie se, alf^an ¿ ..favor ; 4e:.Jo»-3«ii 
y^fs/ es"Fan ■ muy mal entendidos. Él gran Obispo Kossuet en su ce*^ 
leiji-^ detenia de las ptopoiiciones del el cío g-aiíc^iid excita de pro^ 
pcísito' la question: J en que sentido se djc* que' 3a potestad civil • 
l> atftóridad del- golviei no viene áe\Díü5?,Y responde, que es: quaii^i- 
íoV^» ^^áaron nattU'al, qtie dimaña de Dio^^, dicta ;,qiie Jiaya qt^^Í 
y«:Íp6n cóüsi^iiienjte ^^Kiemo. lÍNTa prueíían nia^ los textos de la Es^ 
¿ritUT^- Pero qüal íiíaya de ser este g^Ue rno, si ínoiiarqtiLco, rer 
pñlílicano' o míicio, Id dejó Dios^ dice^ al arliitno y disci-ecioa^ 




La natiir^íííía . lio-* Jja' cTÍad.> ;i:eyi?5, 'ni Jem-.izrn^OfVfiO^^s.^^'i. 
Santtncaf 'lo«i KoiKh'res, plantando virtudes practicables en tódó g»^ 
ñero, de í^oLíernós» Pero el no estáMecio niiigirrto cml^ ni sií'rein^ • 
és de^ este mtindo. JRe^am mmm rren est de hy npund0:. AiivcÑr 
Hel derecho , naitin^l 3io_ podía contradecirlo. iSto es...díte7ente .¿Í^^ 
Dios del ISTné^'O testamento 'y el del testamento antiguo . Y en eSí-^ 
te^. sin «ímlSar^o de qiíe él pueBJó de Israel era ¿iiyo, porque ÍQ» • 
Kabia redimido de lá eseí;tvi^-ad de !Egrpto en el .1>ra?o de §m 
poCler,* y le día eí país dé Canaah donde fial^itaba í>axo -asi pac-» • 
10 st>L';ia]^ q-aandó* el ■ pueblo qníro varlaTla^ Dios eótívino, aunqu^ - 
pcsa'róíó di daVle nn rey qijé lo haíyiá de cpiímir.^ y. hacer pecat*. , 
Ei'ía Vhrenp • 'dé 'nombr^f rsf*Io ét írusmo^ pero para hacernos, vef jíl ' 
fieretho iiatrétrál qiie t rene cada nación de elegir -m -rríMerno, jnan*- 
8í) *'cfew^G¿ar Vn Másfa'la ngicion heWea, para, aue, ..líor^Brase. pc^, • 
Íií^-'v6t<ys''^ qiti en quisiese por rey. .Es verdací qne la vot;acion;r.e«»» 
táyn'en S;rjl iqiié Dios lénra designado; pero no . íiié pcrqiíe , 1» ^ 
vOfacioff dejase de . s^er üKre, pjes la de&ignacion de Dios ,hal)i^ 
f rdb ' tan ^ secreta que^ ni Saitl compareció en la -^samblea;' sinpi ppW 
^u'^^Dia^r'eh ei diieiící áe las. voluntades y de las suertes» .¿í^l^aj- . 
in sirium nniprntur, sed á Djminatcmp^anhiT^ .~. • 
^-* ' ^Éstírrítcfiicrda'' en traJTrcés, español e it^les uii» pasf oral cíel »,<?-* ^ 
tual* Papa Fírór Vil. exli"Ormndo a su pueblo de Iinola a abra^aíT 
de /coraron el ^isrema repuolicano recien-esiablecit^ en. su dioGesís. 
poco ames sTíj-era al Eitpcrador de Aíeranla^. y ^en la quai Pas.-^ 
t.">t&l les- pnreba de pTopoáto, qne-le^Chí de ser el . rabtertio r ejju» - 
■Rrlicano contrario al Evan^eTLo "es e|.míis. conforme, como que ,1af 
Irises c^ amBos so^n las -virtTides,' ía fiateíirnldadj, la^J^ion y lii > 
agualdad.' Cóñclurí^ exhm-rando al clero á"*.;pe asi se lo per^iunda.,^ , 
-'• ^Sí tí: 'titulo de ' leritiniidad en: los; reyes fuese la anii^iledad de. 



'tti? llÍTiastías >tV ' los "tronos^ cdTií'Üi'iTií* »"! principio tlnirxrcado por 
•stf Congreso de Viena, . descendientes hay c^i •Nuev'H España de ]a5 
•50 familia? Véales, <ie^ entre las quales ; >e eltsTa el JEinlieTridur /o 
'iiueithhanT "¿üe' Méxícoy Yo niunio;, <Ie&cicndo del últínjo.y. ir.iiy 
'di^Tio de serlo, q^e f\vé ^j^aiejneézin. ^s^ta- es ia veidadeiak eatr^H 
^or qiíe se me desterró á- !Es^ana ha '¿6 anos, y no se tne de;,í> 
•^ólrer, aitrfque gané el pleito al AttoX>h\yy liaron , ante el coiisep 
•^e'-Irtdtás:' pTiés la tfadrdojí de 'Guadali^pevq^i^ se t^'^^M? P<*f F^!* 
Heito, ni' ti' la creía, ni ninfj;im íispar.ol, ni ' ne:^arla n:e pa^a ppr 
*'la imá'yinación, coirto declaró la real At ademan de la íiUíorin! cCTT-' 
•suilada por dicho Consejo/ EVa misma es 'Li causa, por la qual 
■ahora también se n:^ volvía a enviar a ííspaíia, a pesar del in^ 
'dirito qtie ^tenla e^peciaT, los nne^ros mdulto& y 'aitlcnes' del 'íey; y 
la amnistía absolutív^ima de las Cóíte^- ^ ' ' \ ] "' -.■ 

< Í?ero er líaíier fitdo Tina cesa, no eb rr*¿on para seíio- í^lcinpie; 
í)ios nos lihre de emperadores á . le^'és. Nad-,i ctiivif Ifn de ío cpíe 
prometen/ y vun sicmpTe a parar ai despptisTno. TodoB los hcíl- 
bres propenden jt! iñipcneT su- voluntírtd) stn qoie.- se ' leí^ Tepiíqvé- 
'*5f no hay costa 1^ que el hombre, sé aco&tu'.ii]3re íT?as... í^cx \elo di-^^ 
.ce ti Espirita Sanfo: (fuanch &é tse 'krajñjdo .eJ'/hmihr'e: a /^zl/fií/íi- ■ 
hre del honor, i/a n> entendió mas z se ¡^ , pit^^'e fcmpar.iTa '"las 
^htiasj d quienes se hi 'Amelio s¿mefdni¿.: Es en vaao oponer 
•constitncfones/ Empana en todos stis reinos las |it^ó ¿ 'í(Aaile9i me- 
jores; pero la» hollaron los rejc^ a pesar-, de lo» méiiioiab'Iíisimds 
♦sftieryo* ^.ré hi7¿o Isí nación en las gircTras, qtre por e.o se lia. 
marón de '* los cofñt!ne^ros. S^js hiroes Padillas,. llanura &e, par arda 
en- los cadalsros. Lo mismo hícfeton Ioí re ye ¿de Espaíía con la cons^ 
titucTon qiie habían dado ^ la Anxerica . conmovida» con las rázonci ' 
•y vehemencia patética de Casas, ', 

Eife santo Obispo de ' Chiapa obligo al Emperador Max imííiaH 
nój" rey entonces de Bohemia que gobernaba las Esparías por Car- 
los V.y a celebrar en Valladolid el año- 1^5^50 lína jiimá de- los 
ConceJG's y la ffor de los sabios de Ja riacipny .y perorando ante 
ella nrmchns dias eoñtra Sepiílveda, abogando de ht gueira y de la 
esclavitud, nos g^anó en juicio^, eon ti adietorf o lihaí' toñstríucícn, qire 
aun consta en las leyes de lndia<í. Se;dio a' luz/eirVerácriiz ía-— Idea 
♦íe- ella— que eíscrtbi ésfanáo p>resO en el -"'caltriío de S. jp^jan ¿e 
tllua, y la tengo mucho mas extensa y con -Ko tas para rei^ipti- 
mirla. íBasrante aniintití^ ^^ ^^ libro' XI\'"./ de mi'. lii?rOriri ' de :lft 
•yevoluctcn de Nuev^avEíB^ana,' queiin^^ ew i^ndxes. aH-oi ■ISVS 

■en • 2' tonK 4 ^' '' ■ ' ■■ "%, - , ■ ' / [f.:-^.'" ■ "■- . '' -*"'- 

• E* el mismo plan%n "quatito^ a >ot>iéiT!0 cfeí 3«^W Itutbi^íé. 
3Eo«L^i2e> en la iimta se declaiK^^ que los reiVi<^s dc'Aríierita" s?on i^i- 



70. 
de^eiulenres de Espara: que deínati p<írn\a.necer sus reyís nata# 
tales: y al de Gasiilla solo podía convenir el. título df .EiuperSL»- 
'dof de las Lidias, para proteger eñ eila^ la predicación del EvaUr 
geüo, qu« se^un la»» ideas de aquel tiempo, el Papa, le había ca- 
comendado. Y para indemnizarlo do los gastas anexos^ solo 4^^ 
bían los Indios pagarle un cierto derecho; que es el que ha per- 
manecido con «1 nombre impropio de tributos, pues se declaro en- 
tonce? también injusta la conquista, y se mandó borrar este, titu-.- 
lo por la ley 6 út. 1. lib, 4. de la recopilación de Indias, Lo« 
reye-» de España tomaron en efecto el titulo de, Emperadores.de lats 
Indias, y cí>n el se leen var Lis cédulas de Felipe II. El cro- 
nista real Herrera, que sabia mejor que . nadie lo que sobre estí> 
había pasado, dedica siempre su* decadas de Indias a los Feli?» 
pe«í reyes de España y Emperadores de las Indias». 

pero de la cuna pasó nuestra constitución al sepulcro, luego 
que el despoti'^mo enterró las de España. Y lo mismo sera siem- 
pre que tendamos monarcas. El mal no esta precisameRte en la 
distancia como dicen, pues lo misino sucedió en España. Esta en 
la. natuialexa del gobierno monárquico, que abierta 6 sordamente 
^íempre e4t< pugnando por romp«r las barreraft y extender los lif 
inite» de stt aut.^rídad. 

Yo no s¿ sobre que principios, sino son ya las- preocupados 
nes de edncíictcn y rutina, se fundara'n algunos, que he oido, opi?- 
nan en México, ser necesario un líionarca para un país tan vasa» 
to como el nuestro, ^ué j tin hombre «qlO| que apenas alcanza á 
gobernar hi**n^ una torta familia; un hombre por lo general i^o* 
rante y de cortos alcances { como lo sqn l.^s razas reqjes def©^ 
neradas y decr «¿pitas por su misma antigüedad.) a quien rodeadí» 
de pompas, placeres, palaciegas, cortesanos, .aduladores y bayonc^* 
tas apena» puede uno acercarse sino temblanda de un huRd.-» real, 
halbutir en público algiinas palabras rodilla en tierra, sin poder 
^am^is decirle la verdad sílto en emblemas, por temor de desag;ra-» 
dar jf $11 sacra real ó cesárea majestad, <^ á alguno desúsenla* 
ferales, jsera ma« a' propósito para gobernar u^ pais inmenso», 
qne una reunión ide sabios escogidos por los. pueblos, cuya con* 
Bánza han 'merecido, cuyas . necesidades generales y locales cono* 
cen eTactamenie, y á quien todo eL mundo puede instruir de la 
•«erdadf ... 

'IjO contrario prueba la r^pidéx con que ,ci;ecen, «e «lerah ^ 
prosperan las repúblicas. En 46 anós^ que con el presente van des* 
de 'que lo son los Hitados Unidos de America, han nías que tri- 
plicado Í.U población desde do» millones, y medio que eran has-* 
t« cerc* Í9 oocr i»ül<Mies que soa^ f ha^ ii)^i»br»d9i al i nmiid» 



-. . •.....■. ii. ... 

XOTL tu fueíí» y $ti pfosjsendad. Tarace tih encanto; peía es \]^ 
epcwito ancx& en todas panes y tiempos »1 goBierm^ Tepíblkaíia, 
»..la verdadera y completa liWrtád, que- solo en él se ^r>h. Coi| 
esitos misró)» E&tadt>* se de^raiente la necesidad df im mariarca pa- 
ra eobeinar ttii país vasto; pues este lo es mas,, que el nuest'O 
en populación y extensión. Mas diré: sí al^on gran Estado pro»-: 
pera con rey, e& por Ih que tiene mercíadj de formas republica- 
nas en sus corres ¿ parlamelnto* que representan la nación. Y el 
empeño con que se ve lu¿har drariamente á esto* mísmoíi cu e pos 
coatrí* lo* piogre?^*- y proyéctoí^ de la autoridad reitl, acaba de* dt- 
monniar qiie ella es la pefJudicT»!. El mas in&fgne maestro de 
política de la antigüedad AfistoTeleív se ex taj^ i ata con el poIíier^To 
de lili repitbííca de- Carta3ío; y én I» sa^^rada Escrjtuia, donde no 
se alaba el - ^obieínt> i'egio, se tributan los mayores elogiv^s^ gC la rej» 
publica de los- Romanos^ entre qú-renes^ dice, ningiifio lleita pur-^, 
pira. ni.di\2rUma p/ira exaltarse'' sobre Ick demás; cnda ano elrG^it 
un niagisiréido^. d quien todos ohidectn ¿ir, emiidia ni ejimLicrcmp 
y consultan - pata fj^ohernar di^jiainenfe una; caria^ dd r:?20 senado-- 
res(&)^ . 

Asegfiirar que la: repuBItca de los Estados tTnidos- tío durara, 
es un iriüte- consuelo de los teaíístas, y una adivinanza sin fún» 
damento alguno. Porque en Vano se recurrirá' éí les; exemplos de 
la antigüedad. Adams ha escrito utt libro, en que pasan revista 
quantos. gobiernos del mundo nos ha conservado la historia: y 
consta, que los antigíiós mi conocieron el goKertro lepresentatívo, 
y por consi^iiienTe nr hasta donde puede extenderse por mrdio de 
confederaciones* En las repúblicas antiguas, y aun en las m'^der- 
ñas Europeas consolidadas por silgjlos, ' ó gobernabaí enmara el pue- 
bloj 6 un senado exclusiva y peipetuo de aristócratas, (t ambo* 
juntos» El consejo de los Anficcione* en Grecia ccnfedei ada no* 
era un cuerpo- represciitativo, sino un tnit>unal par» reglar eí 
culto ó casos, particulares.: A^i tod» conjetura sobre 1» dxiracion de 
una república representiva, federada (5 no, es muy a ven tu a da» 

Los que esta'n acostumbradTos al silencio que reina en las mo- 
»atquias al derredor 'de lá tumba de la libertad, se escandaliza» 
de la inquietud y divisíoiíey q\ie hay en una república, especial- 
mente al principio qukndo se- «tan zanjando ius cimientos. No conw 
sidcran que tales deben ser los síntósKas dfé la libertad naciente 
en lucha con los humores dé la esclavitud, que esta'n haciendo 
crisis. Intente marchar sin andaderas éí que estaba ceñido con las 
fajtaj» de la inf^icia^ y se úsíti Aiil gqlipwí, hastsi qUí se fobu*- 

■:: -4*^^ Macháb.^ :!>«/.. >-^^^'^-V^¿-^* '"-^ ■'■•■^- '^ '■''' ^ "-^ 



í^zz'x ' can , el cx^»'clclc>, , y ' la'^ e-xpcúettcia 1^ enhene ía»' ■Sístancla» 
- y: Jos rksgcs» TíOpiez:a- igWlir.em-e el que acaUfi, de soltar grillo» 
ífl-zeterados; ^ lias iMquietud^* pcsteiioreá, .' ibí las hubiere, &on eFec- 
•ifeos fíe lá mií jr.il 3íi\c?tfl4. Íx>b hombres no cantan unísonos sino 
sóhWido baxo Jaraia del dií-poiismo; porque cada «no piensa 
€cu s u cabeza y ¡^ot cápifaj tot senteniiae» IxX que prerieran 
comer aje* y cebollas ea la servidumbre de Egipto á los traba- 
Jos necesanos para atravesar el desierto, no con dignos de llep^c 
jf la lien a de promisión. Yo dl*o lo que aqu-el político insign» 
'^Rciio-: mas quiero la libertad pelio^roia que la servidumbre traa- 
q^nlla. 31alo fericulesam lihertatemj qaam liherujn servitium. 

J/if.^a noí objetan los excesos cometidos por. los Franceses en 
iienipo 4e «u repúbUca M^jor dirian ^n un corto ííitervalí) deis 
terrorismo de aVunos malvados, que en el desorden se apodera- 
ron del gobi^rno^ y luego pagaron con su cabeza. EüOs excesos se 
debieron; !o l^ a la desmoralizad en que había introducido el fi- 
I03of;siY.o calido dj? Ing^Jaíerrá/ y qii?~ arrancó al pueblo ■ el fi eno 
»aliid3able(J<? l'i religión. Jjo 2^, í Ta Versatilidad suma de esa 
nación, q.íe^ por lo mismo decía Voltaire, necesita un amo. Y lo 
ííf sí. \%^ intriga» y violencias de los realistas y los reyes, que 
irritaron al p!if>bIo y h^ embriagaron de furor. Ño fueron meno* 
tcrniciosüs al mundo ios Ffanceí^es obedeciendo al Emper«.cbr Napo- 
Jejon. Los Aiistriacos íihora^ éegiífí sc ha dicho en el paríatnento de In-» 
güaterra, han derramado en la Italia en solos tre» meses ma< sangre/ 
que la que «se vertió en Francia ea tc-d^ eí curso 4^ su te^olucion. 
,^ Y.^orqu*» n.^s hemos do po .aparar con ese y otros pueblos corromi- 
pid^s de Et^ropa ageiios délas virtudes que exige el republicanismo, y 
ña con nuestros' conipatriota»; de 'los .Estado^*, Unidos, cntr« quienes 
P5,ha teni4j «mo p3¿celenie$.-Y'*jfc.\/,re^ultadcs h, v •>- ' • - - - 

Y.^ /íD.s ^-^^^^ p^y j^g_5 ^,j^ pÍ gj.? iviier pondere las ventajas del gfb- 
t^lemo- republicano, nosotros estamos demof.trando en nuettro ' Pacto 
8xlal que ío Jai las Inrmas, hasta aquí inventadas por ios políticos^ 
éR tan en una eontradiccién evidente con los de*i^níos del ser supre- 
mo relativamente a' la creación y conservación, del hombre, pues qn** 
m nitiguna de ellas log'a de to4os los derechos que Dios le dio. Tojí"' 
Íes Jes sociétéi, dice Dupa ty, d.ir^-uers Ja d:m,}úr<2ite^ ojlV arisiocra^ 
ite^ üU Ij Tnmdrchte vo.nt plus ú:i miin^ rapidement au despoúsmej- 
corntrn. xous les fleiíves, a trav^r^ les -íjalJoriSy ou. les c^iemiXj ou l^S' 
nionfjgne», -vont dlamer» «YV no\c^rioBCOy dice Helvecio en su car- 
ta á Mont^squiéu n»n3 (¡lie do.s f^^f'/nás de 'gohiernosi\ ¡os ¡buenos y Us 
tnahs^^ los buenos que aun están por hacer ^ y los malos ruy a ciencia 
tocia, 3ce. &c.-P.ir¿? mi tengo, dipe Bnasol^'Ae "W'awvillé; batiendo ¿ 



• - ■ . . •-- •- . ■ , Z^. ' 

in fin amados paisano» niios: los potentados de Europa, como 
V'ya os dixe^ han fovKiado una alía.nza, que con su acostumbradn 
. hipocresía para fascinar a las naciones denominaron santa, y no es 
^6ino una conspiración maldita contra los derechos de los pueMo», 
como ya se le ha llamado claramente en el parlamento de Ingla- 
. teira. Mientras los hubieren menester, les prometieron constitucio- 
nes y congreso*; ahoia ellos son los que Ijs tienen para tratar 
de quitárselos. Lue?^o, qUe se vieron seguro» con la caida de Na- 
; "poleon ( a quien la lealtad ín?:lesa, en cuyos brazos se entrego, 
^ tuvo enjaulado en una pena aislada del mar pacítico hasta que 
^ murió ó tue maert> el dia 6 de mayo último ) de5oubrj.cron su co- 
razón; y aun en sus mani ti estos han declarado sin pudor el secreta 
^ de los reyeí^ que son altemativanieni'í el eng&ao y la fuerza pa* 
ra tener los puel>lv)8 l">axo la vrrga forrea del despotismo. Esta 
.-ha úá^ siempre y sera su táctica. Su coaipariia con lo* pueblos 
,. no puede ser sino leonina. Son incompatibles por lar»o tiempo li-' 
. "bertad y rey.- Este es un axioma demon>trado por la expcrienciB 
^ de todos los sipjlos. . ' ' 

." Si por casualidad al^un rey es "bueno, y baxo él respiran los 
, .subditos^ Qs un cometa qie pasa; y el pueblo, que siempre perma- 

un español defen.?or de la tortura, q?ie no Jiaxj mas que un solo huen 

..f^ahUriWj y que por consiguiente na hiy, ni puede haher 7n2s que una 

bola buena forina'-No hay mas que dos especies de gübternosydl-' 

ce Destiit de Tracy en su comentario sobre el espíritu de las leyes de 

Montesquieu, los que están fundidos so^yre ¡os derechas g¿nerales de 

,. los homhreSf y los que se dicen fundados sobre algunos derechos 

\; píxrliculares. La diviision vulgar de los gobiernos^ en república^ 

noSj monárquicos y despóticos^ me parece esenciaUnenie mala, L^ 

palabra republicano es jnuy vaga, y c^mprehende una multitud de 

gobiernos prodigiosamente di f ¿rentes ' unos- de oíros y desde la de" 

tnocracia pacifica Schtvits y la democracia turbulenta de ^the-^ 

ñas, desde la aristocracia concentrada de Berna y la irisie oligar- 

quia de V'enecia, Á mas de est^^, la calificación de republicano, 

no es propia para indicar oposición con la de monárquico y por que Jas prc" 

'vineras Unidas de la. Holanda, y les Estados- Unidos de la Ami^ 

rica tisnen un gefe único*, y se miran sin embargo como unas re- 

l;jpubUcas, t{ siem.pre ha sido- incierto si deheria decirse el rAno 

o la república de Polonia. La palabra monárquico signiücct prc^ 

^piawenie un gobierno en que el poder ejecutiva reside en las m/- 

^ncü de una sola persona; p¿ro esto no es mis qie una circuii.^ 

i tanda que puede hallarse r¿U7izda en ciras nuichzs vrzi/ diversas 

y ño óeiracteriza la esencia de la organizTicion sociaU É. £. 

S 



ncce, necesita para «ér fellr principios que lo gjoHifff^en^ no homíirc^ 
que desaparecen como el agi.ia. J^rincipia^ non hcwines^ St ie hs 
visto una ííla des-pues de algunos años p^ozar con rey alguna apa^ 
TI encía de libertad, lo lepito, es porque es isla, y no necesita es- 
cWos armados que alaoi rece de niueite, bastándole, como allá» dii- 
cen, murallas de palo, esto es, nafres para su defensa. Es tambieiij 

• poique los insulares del Albion por su naturaleza pesados, refle- 
xivos y tenace-», saben oponer a su e^biemo una resistencia taa 

• obstinada como incesante. Existe alia una guerra perpetiia entre la 
nación y el ministerio. Esto no cabe ni en nuestra educación, ni 
en nuestras costumbres) ni en nuestro genio y carácter dócil, li^^e- 

• ro, vi\"0, tan dulce y benigno coma él clima. Este es por natu- 
raleza el pais de las repúblicas. ' 

De otra suerte sucumbit emos. al instante baxo el peso ^e la 

^ autoridad ¡absoluta- como nuestros mayores; y se tomaran bien las 

aiiedidas" con exercítos de aduladores,^ empleados, soldados, misione» 

• ros semíes, teólogos monarcamanos c Inquisidores^ para que iamas po^ 
damos erguirnos. No heinos podid.^ en :^'00 ams: y quando se des- 
plomó la monarquía española, tampoco he os sabido en oncéanos, 
sino- degollamos por órdenes de algunos mandones intrusos- a nombre 
de un rey imaginario, Decia el ministro Galvez, que en Ameri- 
ca dominaba el planeta oveja, y el rey de las ovejas no pue- 

-'^e ser' mas que un lobo. 

Aun hay tiem.po. Miradla bien a'ntes de entre?:amo5 en sus gar- 
ras a' nosotros ya nuestros descendientes. No prestéis oído a los 

' <¡[ue*os anuncian paz y mil bienes a]hap;uenos con un monarca: otra 
cosa g-uardan en "<u corazón. íioquehatiiur paccm cum proTtiwy &ilo^ 
mala auiern tu cordihus eoriim. Acorda'os del lobo de la fa'bula, que 
exhortaba a la cabra a baxar del risco peligt oso para pascer á sil 
lado en toda se^utidad baxo su protección,. 

Esos alhag-os tiernos 

' No son por bien: apostare los cuernos. 

Así le respondió la astuta cabra, 
Y el león se tue sin replicar palabra. 
La paga la infeliz con el pellejo. 
Si aceptara el cesa'teo ó real consejo» 

•* V . f i*> ■■,..: 

' ""-"'" j Ah hermanos roiosl que por el desacuerdo de un instante Tais 
a condenar a cadenas indisolubles un mundo y generaciones sin. ter- 
mino. Escat mentados ya tres siglos de reyes, aporque no cniayar 
la experiencia de una república ? j Porque comenzar como los pue- 
blos decrepito^ y corrompidos del luxo, la ambición^ la inmoralidad 



áS. 

y eV libertinaje, por daros un amo, qne mal que os pese, ya no 
podréis dejar, a titulo de laia ruedü de metal que lleva en la ca- 
beza V porque auuque vosotroíi se la acabéis de ceñir, el ha de so* 
fiar como todos los reyes, que I* recibió del Eterno padre con un ~ 
diploma perpetuo diasque paia sifv su vicario sobie vOíOiros. 

Dejemos a los pueblos de Europn averiados con sus habitudes y 
carcomidos con la misma brozna de su vejrz^ debatiéndose con sus 
monaicas, que los est?in fcaüanio en singre para quitarles ó inipc- 
dirles las constitucioneá y representaciones^ con que t\)rcejean d con- ' 
tener su arbitrariedad. Pero^ ¿ no es el cxttemo déla locura, que 
estando libres a tanta costa, y remotos del alcance de los Sulta- 
nes, ra'yamos a peditles que se dÍ3:nen de venir a rep;itnos con su 
cimitaira? ¿(^uicn íntroduciria en su casa ladronea conocidos por 
mas protestas que hiciesen de su enmienda, y mucho menos les 
abandonaría el gobierno de su hacienda, de Sü familia, y su pro- 
pia vida ' 2 No ha jurado la constitución Española Femiindo Vil. ? 
5 No la juro D, Carlos? ^ y no están ambos conspirando para 
aboliila ! Nada digo de los reyes Austríacos. Ellos destruyeron la - 
antigua constitución de España, y están asesinando los pueblo» Ita- 
lianos para despojarlos de la nueva. 

Los reyes transigen con la necesidad y juran; pero se eren sa- 
perlores ¿ los juramentos^ los quaics, decía un ministni de Fran^^ 
cía, solo deben ser vínculos de los débiles o imbéciles. Teo'Iogos 
y Jiiiisconsultoi les sobtan que -iustifiquen sus perjurios. Y a lo.v 
Obispos se les ha metido en la cabeza, que tienen poderes del 
cielo para disolver las obligaciones ratií'xadas ante él. De mane- - 
la que el mundo ctistiano áé ha visto obljo'ado a sustituir para su* 
gíirantías una simple palabra de h^nor rf un juramento solemne. 
Algunas veces que los Obispes han necesitado - destronar los- reyes, • 
han dispensado a los pueblos el -juramento de tidelídad; pero la 
dispensa a los monarcas de sus obligaciones con los pueblos siem- 
pre ha sido habitual. Ellos se entienden, y ios entiende el pue- 
r ti o Ingles, que llama ^ sus Obispos las columnas del despotismo, 
•'jComo tenemos derecho de llamar a los nuestros después de once 
-c&nos de cruzadas y anatemas para añadir a los hoiTc res de la guer- 
ra civil los tui ore* del fanatismo ? 

^Sufran los pueblos que ya tienen reyes ese azote del furor 
. ftii^ino: d'zbo re^es in furor e meo; pero j porque atraher sObre nu- 
estras cabezas e;^a venganza del cielo? Si os obstináis en querer 
rey,díxo al pueblo hebreo el profeta vSamuel, en vano clamareis 
después contra su urania, el Señor no os ha de socorrer. Ht 
ciwiabUis in die illa á facie rep^s ^'vesiriy et non' eiWi" 
di¿t -vos Donrimis in die. illa , guia feiistis 'vohis re- 



frevi (fj. Ac^fjadatlesptte'ila eTeccíon de Sauítti ley, a s^ ardaos ahora ^ les 
dixo el .pi;c?feta, y z eréis el grande criwen que habéis coir.eiido en p¿^ 
dir rey. DIxo y J2ics inzuí) repeniinamcrde una íefnpestad cíe 
iruenos, relampdv;cs y rayos (g). El pueblo entonces Jlora^o y 
ya inútiliTiente anepentido, 1*^ rogó pidiese a' Dios se sirviera 
perdí nuiles este delito, con que habian coronado sus pre^^arica- 
Clones: Addidinms enim urAzjerais pecciiis rosiris rnaJumj ut 
-petere-nvjLs r/ohis regeiri ( h ). Y yo levanto a Dios mis ojos baña- 
de s en lagiímas, rogándole no continiíe a castigar sobre nosotros el 
reato inmenso de los conquistadores nuestros padres, sino que acord?rn- 
dqsé de su infinita misericOT-dia, se de por satisfeciía, la cólera de su 
justicia con !iCO años de esclavitud baxo los reyes de Espaíía, y once 
anos de guerra á muerte á su nombie y por sus órdenes, y no per- 
mita venUcar el plan propuesto para dantos un monarca, y mucho 
menos europeo, Áddídimus enim ujiiversis pecatis íiosiris malum^ 
ut péterersius nohis regem. 

¡CatisitHCs compatriotas! yo estoy por mí edad con un pie en 
iel sepulcro, y nada tengo que esperar de este mundo. No tengo hi- 
jos; vosotros todos sois mi familia. I^To pu,edo tener otra, ambición 
isj envidia que la de dejí^rcs felices. Escuchad los últimos acentos 
de un anciano victima de su paniotismo, que ha corrido el mundo, 
V presenciado las revoluciones europeas, que conoce casi tcdcs sus 
rreyeá y m-inistros, ha observada los gabinetes, y estudiado l^s in- 
.tereses de la Europa. 

Está'n en. contradicción con l®s de América, especialmente en ca- 
so *de ser republicana, guando uno deja nuestros climas abundantes, 
templados y deliciosos para ir a la Europa, siente la misma des- 
ventaja, que sentiría Adam saliendo del paraíso a la tieri-a llena 
de abrojos y espinas, que debía regar con el sudor de su rostió pa- 
ra tener un pan. Natut almentc siente uno del otro lado del oc- 
ceanj la idea, de un pecado original. Por eso en quanto se abran 
las puertas de nuestro Edén, y le aríadamos el encanto de la liber- 
tad, los desterrados hijos de Eva acudirán de tropel abandonando 
. la Europa esclavizada, sus artesanos hambrientos traerp^n consigo su 
industria hija de la necesidad, y acabara'n de hacer la América in- 
dependiente aun de aquellos artículos que Europa nos Suministra- 
ba, íío escuchéis pues el canto* de sus sirenas coronadas. Lo ¿on- 
tiario de sus consejos es precisamente lo que os conviene practicar. 
Ya que no han podido evitar vuestra independencia, os quieren dar 
reyes: constituios en lepiíblicas. Ximeo Z)ajiaos^ et dona ferentes^ 

( f ) 1 ReP, 8. 17, ( g ) 1 Reg, 12. 17. ei IS. 
(h) Ib, Í2. 20. 



Ó7. 
Especialmente Jesconfia'os de In-latcJTa^ y no confutiUaLs con 
iu gobiemo la filantropía de sus nacionales, que aman la libertad 
por lo mismo que están en guerra contra el despotismo ávl ministe» 
rio. Yo he oido decir a sus ministros, que nadie excedía el saber 
practico de Maquiabelo. Este es su biblia^ y es fuerza que lo sea, 
porque toda la opulencia de aquel reino es artificial^ el coloso de 
su poder contra la naturaleza de una isla tiene los pie¿ de barro 
xomo la estatua de Natvueodonozor. Solo se sostiene en su gijantezca 
elevación por la ruina y depresión de las deináá nacirvaes. No por qi:e 
ella las bata con i'alanges de que carece, sino con un ejftrcito de 
minadores y zapadores, tanto mas peli^oso quíinio es invisible, com- 
puesto de todas naciones y Icn'^^uas^ que siembran la corrupción 
con el soboíTio. Para pagarlo tiene a su disposición el goníeruo una 
quantiosa dotación anual. Esta os la caja de Pandora,, de donde se 
esparcen los males, que en el orden poJitito inundan el universo. 

Todos los reyes aborrecen las repúblicas y se han coal izado pa- 
ía exterminarlas. Pero Ino^laterra es su antagonista ácenimo, pf'r- 
•que en les g^obiernos republicanos ven muchos o),os que e-Ia co puede 
vendar como los de un rey, y es míts dificultoso tcrromper un con- " 
•greso que un minisíro. Ella prevé^ que si lleíramos a unirnos los 
hispano- axiericanos en repúblicas, su papel-moneda, con que hace la 
i almoneda del mundo, y ha suplantado nuestra riqueza real, . puede 
ser reducido en poco tiempo a papel de estr^jsa; porque al cabo no» 
puede mantenerse esta SnveHcton sin un cierto fondo de numerario, 
que mana de nuestras minas. 

Asi aunque ella comenz» por albororarnoír, prometiéndonos íu 
' ayuda para la independencia, mientras temió q^e pudiésemos obe- 
decer a Napoleón; luego que se desengaño y vi(> que ptopendíamo* 
. ; á repúblicas, no ha cesado de atravezar todos nuestios proyectos 

- de independencia, atizando la desunión y los partidos, aunque ha 
^ disfrutado al mismo tiempo de nuestro comercio, fruto de la iiber- 
' tad. 

' Ella envío un ageáte contra el general Miranda, que logró de- 

- «acreditarlo, España nos ha hecho la guerra con su armamento, y 

- los Ingleses remplazaban en Ca'diz las tropas que se enriabíka con- 
. ? tra nosotros. El ingles Beresford conduxo las tropas que ocuparon 

• a Montevideo, y los inglese* avecindados y enriquecidos enBue- 
nos-A yres han rehusado concurtir a' su defensa, Inglaterra costeó la 
eypedicton contra la Nueva^r añada, y por haber provisto sus 
buques a las tropas de Murillo, obtuvieron el comercio del istmo, 

' que les vale riquezas incalculables. A cuenta de Inglaterra coiria 

• el mayor costo de la gran expedición contra Buenos-Ayres, y el 
ioi4 Welington el gefe destinado por les aliados para *«V 



yurar toda la Amanea. , . . .^ 

Nosoiro-9 crenios quí la Gran-Bretana ganaría con el comer* 
cío de la Amtínca libre; pero ella vería desaparecet- la importancia 
de sus Antillas, y tendna muchos rivales^ especialmente en loa 
Estados Unidos que están a nuestras puertas. Y estando cerradei» 
para todos, no lo están tanto para los Ingleses. Ellos tenían una 
compañia autorizada y auxiliada por su gobierno para hacer el con- 
trabando en nuestras costas. Y ahora mismo se acaban de quejar 
¿ Jíis Cortes los comerciantes de Cádiz, que los inglesen extraen 30 
jr.illones fuertes por ano con las caxas de descuento que tienen en 
Veracruz^ la Habana y la Jamaica. ¿ Quien no sabe, que prestaa 
convoyes a' los buques españoles, y protegen publicai^iente sus inte- 
reses contra nuestros coi sai ios ? 

Sépase también que que los comisionados o ap*ent es enviados á . 
Lóndreíi por Venezuela, Buenos- Ayres y Caria?:ena no han podido 
logiar ni la antesala de los ministros británicos. Sépase que ei mi- 
nisterio actual de Estado en España es todo ingles. Algo dicen que 
puede haber r!e eso en los Estados Unidos, .y es indubitable el in- 
fluxo anglicano en sus lancoS; compañías de seguros y todo el comer- 
cio. Esas, entre otras que callo, han setvido aci de remoras para 
no haber aun reconocido nuestra independencia. Tengo otros dates 
toda;Ha pa:a presumir que ^ndan iranos inglesas en el plan de dar- 
nos un monarca Con que saliendo e¿te también déla caja de Pan- 
dara no puede ser Hno para calamidad del Ana'huac. La política del 
Albion tan escura como su clima esía' en oposición con la libertad y 
pro^peiidad del mi'.ndo, porque lo están sus intereses. Metcurio es su 

,E)Í;>5» a' quien todo lo sacriFxa. 

^,|,-. Ocultando ru ambicien baxo el velo de medidas necesarias para 
contia-éstar la de Napoleón, ha ido con un sistema meditado apo- 
derándose de los puntos cardinales en los mares de Euiopa, y ya 
nadie puede navegar en ellcs ún el pasaporte de la nueva Tiro. Lo 

.anismo intenta practicar respecto de las Americas, y ha sentido en 
.«U alma la cesión de las Floridas que introduce en el goitb de Me- 

.^:XÍco a los Tiítones de Ips Estados Unidos, única potencia del jnun- 

jrdo que pueda contrabalancear su poder marítimo, y que acaba de 
tnantenerle una c^uerra con ventaja. Ya nos tiene sin embare^o echa- 
das ?u5 redes con Ja Eermuda e islas de Bahama, la Jamaica, 
.y la Trinidad, y no pierde de ojo a la Habana. Con Demerari y 
Esquivo esta en el continente de Colombia, y se halla ccn todo lo 
dicho en Ja mejor disposición para ocupar el istmo de Panamá", y 
Jevantar sobre ámb .os mares su tridente. Con el Brasil, que se pue- 
.íde decir ui^a colonia s.uya; , porque . lo , es todo país donde reina la 
casa deBraranza, tiene dividida la America del sur. Con la isla 



7y?. 
de Sta. Catarina, sin contar a Montevldr^, observa a Buenos- Ay res; 
V si logfía la pretensión que se dice de ocupar el archipieIa'5;o de 
CHloe, quedará a sus ordenes la na^regacion de Chile y ei Peni» 
En la America septentrionxl^ no solo sqn dierios del Canadá'^ 
"sino que los tenemos en el centro de la Nuera -Espaíla^ pues poseen 
'la costa dé Honduras^ y van penetrando acia Yucatari. La ÍTnpo,ten« 
cía de los Espafíoles lo> dejo' establecerse alJí con mulo de corlar 
el palo de Campeche: y aunque por el tratado de 13 de septiem» 
"bre 1793 se oblip^ó el rey de Inglateira a hacer demorcr el nuevo» 
' .Gibraltar, a cuya construcción dió lup;ar el descuido e^.paaol, no lo han 
cumplido. Y esta'n de tal manera arraip'ado^ en el pai«, que lc«i 
reyes de la populosa y poderosa nación de los^ IMosquiíos leciben 
su investidura de los gfobe madores de Jamaica. Mexicanos ¿ no e.- Es- 
pana un enemis;o tan terrible porque es deacubiei-tor otro mayor por 
disfrazado es él que tenemos que combatir p.irnr ser verdadetaraente' 
libres c independiente», y es el rainhierio de Inglaterra. Alerta para 
no dejaros sorprender coa la apaTiencia sabia de sus con>ejoí. E$ co- 
mo aquella* viboras de nuestra ti cti a, que enue las Vinieblas de la no- 
che entretienen a los niños de pecho con la punta de su cola, 'mientias 
ellas chupan y desecan el seno de sus madres, . 

Aqui llegaba con la pluma, quando los papeles públicos noa^ 
anuncian comunicada por los de Paris ía resolución d^nnttrva de 
■ Fernando y las Co'ites de Madrid sobre Ta suerte qiie destinan a lis 
Ámericas. Es la misma de las Colonias vín^lesas, a cuya ba xa es fe - 
" J.a hemos retrog'adado. Aunqiie los Infantes de España serán elegi» 
T>les para mandarnos, no. vendrán, porque pronto pararían en reyes 
independientes- 

Habrá' tres secciones de , Co'ites^, una en la America del nor- 
te y" dos en la del sur; cosa que ya nos teníamos por las leyei de 
Indias. Y como antes las debía presidir un virey Lugarteniente, aho- 
ra se llamara DeIe5;adQ reHp á lo Josefiho Napoleón, que £;obeina- 
rá tambiea la sección del país correspondiente. Este es el que en 
las Colonias inp'Ie.'?as se llama gobernador, que no hace mas que su 
voluntad", suspende quando le parece las Leríslaturas, .y es inviola- 
ble como el rey, a quien solo es responsable. No hay duda qne 
hemos e'anado, porque antes las Audiencias contenían a los vireyes, 
que no podían suspenderlas,. Ahora tenemps reyezuelos feudatatios. 
Habrá* quatro ministros, nombrados por ellos en cada seccron de Cor- 
~';^es; a saber, de gracia y justicia, hacienda, ^erra y marina, "los 
quales a nombre de S. M. ó de S. Ercia, in^iojables nos manden 
quanto se les antoje; y avisen que S. E- suspendía nuestras Cortes 
'\_ jporqiia asi conuienef 6 que las de España y S. M-. se. han di^n^- 



40. .■■ .- ...' . - ^ 

que nada puedan estaWecer que contiadiga ¿ los intereses y leyes 
generales de In. nación. 

j Y de que servirán cinco diputados, que de cada sección de Cor- 
tes americanas se concede enviar a las Coites españolas ! Sera para expgr- 
lícr como una comisicn la rardnde lo que las nuestras hayan determina* 
do^ y esc'Jchar la suprema voluntad de SS. Majestades híspano-conwreso, 
y real. En Herrera pueden verse las cédulas reales que ya teniamos de^- 
áe el %WiQ 16 para que ninguna autoridad pudiese impedir la ida a las 
Cónes pfeneíalej de la nación délos Procuradores de Cortes, llamados hoy 
diputad.,*:^ que enviasen las ciudades y villas de America. En la^del sur y 
la del norte se celebraron muchas veces Congresos para nombrarlos: y si 
no fi saltaron f-n las Cortes de EspaHa, porque ya en aquellos tiem- 
pos cesó de haberláá, no por eso dejaron de ser recibidos, oidos y 
tratados por io« reyes como verdaderos diputadas. En nada de esto 
hasta ahota se nos hace ^acia alguna por las actuales Co'rtes. Va- 
mos adelante. 

Se jurar-? la rigorosa observancia de la constitución de la roonar- 
'''•quía espancla, que excluye de la ciiuMania y censo de la nación 
a' niiestrcs compatriotas dís.eidientes de África; y se nos hace el 
favur de que l:<s iimencaísoB seamos iguales a los e'ípanoles en de- 
■ lechos .políticos para cptar a los empleos- IVluchas gtacias. Tenía- 
nlos opción igv.al^ 1 ;s déla peninsula, que no solicitamos^ por los 
derechos de nuestros padícs^ y tenemos por sus pactos onerosos con 
los reyes derecho de prefítencia a ios empleos de Indias constante 
en sus leyes; fueía del que tenemos nato por nuestras madres se- 
iioras legíiimas del país en que na:im.os. El comercio se establecerá* 
sobre bases lecipiccas a la inglesa: es decir, se adoptara el mo- 
nopolio anglo-colonial. ^ 

En recompení-a de tanta merced como se dignan ahora conceder a 
sus esclavos americanos les amos per. insular es, Nueva-Espana se obli- 
^ a dar en 6 ancs un tributo de diez millones de pesos fuertes. Se 
carga' de toda la deuda p/iblica conttaida en ella por el gobierno ó 
sus a:;entes para estipendiar los salteadores y asesinos, que once aues 
nos han estado degollando y saqueando escandalosamente. De mane-^ 
ra que no ha habido gefe espanol, q'ie no haya enriquecido con cen- 
tenares de miles pesos. Lis alcabalas é impuestos^ con que arbitrai;ia- 
niente y sin autoridad alguna han arruinado lo» pueblos que no 
lian quemado, excede toda ponderación. No bajara'n de cien mi- 
llones fuertes sus robos; y en vez de hacérselos restituir, se exige 
que de nuevo los paguemos. * 

Se obliga igualmente Nueva Espaiía ( que por ser la mas su- 
misa y boba merece ser la burra de la catga, como siempre ha sido 
la baca de leche ) a contribuir anualmente con dos millones fuertes 



44. 

para mantener la marina de Esparia; a fin de que conduzca tropas 
para sujetamos a sus caprichos j prov-ea de encía tes a'^^ldo5, crueles 
¿ inmorales que presidan las matanzas, como ha estado haciendo once 
aííos; Moquee auestros puertos, y sosten?>H el monopolio de la ma- 
drastra-pama. 

Todo esto sin perjuicio de ir aumentando los impuestos sobre la 
Nue\ra España contorme vaya desahoga'ndo'íe de la guerra, Y se 
hará lo mismo en todas las dema's pattes de la America pobre los 
derechos que a proporcíoíi han de ímponctáeles^ en reconocimiento de 
conquista, feudo o vasallage. Y quando los delcs^ados regios y los 
diputados de nuestras Coites juren al ing-reso de sus funciones la 
constitución Española, juraran igualmente pagar o hacer pagar estas 
contribuciones, 

¿Meburlo? no, sino que Dios clcTnenta primero a los que quiere 
perder. Quos Deas imlt perderé^ prius dewcutat. Locos necios y 
poff.ados dieron las Arncricas a España, y otros iguales esta'n aho-, 
ra empeñados en acabalo de perder todo, exaltando nuestra indig- 
nación. Decía un Indio mexicano, que solo querría ser Dios por tres 
horas para hacer el ma!' de fueg.^ y que no pudie»en pasar los Es- 
paüoles. Y yo desearía tener el poder de Elias para hacer llover 
pliego del cielo sobíe los insensatos que han osado insultarnos cotí 
un decreto tan mentecato: y sóbrelos Americanos mismos, si fuesen 
capaces de aceptarlo. No. ; Vive Dios I Están demasiado ilustra- 
dos y demasiado triunfantes para abatiise ¿ tal exceso de envile^ 
cimiento. Tarde piache, señores de la península, Espero por el con- 
trario, que electrizados todos los Americanos con una desvergaen^a 
tan descatada arrojen chispas por las unas, los ojos y todo el cuesr«« 
JK). A las armas j fuego y ¿ ellos ] 

^ JMoriimturf ef ín media /vrnra ruamos* 

_, Una salas njbis nuil am sp¿rar£ salutem* , 

■V No oívídemos un instante aquella célebre sentencia de Cromuel: 
quando se ha tirado una vez de la espada contra el rey, es menes* 
ter también arrojar la vaina de una vez para siempre, tos reyes no 
petdonan jamas los esfuerzos de la libertad que llaman delitos de au 
lesa majestad, y eren haber satisfecho demasiado a sus promesas, 
juramentos y amnistías, si sólo con grillos, prisiones, destierros y mi-» , 
seria conducen a' uno lentamente al sepulcro, donde queda gravada 
una infamia duradera hasta sobre los mas remotos descendientes. 

En las leyes de Indias han canonizado esta practicn. Ea la ley 
2; tit. I?, lib. !?. promete ei r¿if per ^it palabra real tener par fir^ 
mf, estable y vaUdíro f*.2f^ siempre, jóifnas qiunto ms viret/es hi*-^ 



cicreii \\ crderiúrjn en su- mrribrfz y tío solo se ccmnadíce esto en 
las insinicctanes secretan en que &e limitáii sus fjtc-altacíesj iluflicnd*?: 
taihí al piiebio; sino qie ex p lesamente se les inunda en ia ley 20 
ttt- S. lib. 7, ^e «;a'íraj;^« ¿i dos jnil íeguJS, si Us pare en ere qué 
'Conviene di ¡servicio de Jjios y ¿uyo í/is fy,rsc7ias "que liayaii ohte» 
rido ei balvc-crüducto leal ó indultádose baxo el sesiuií) de la leal 
falabia Sin er/>.b¿irpOy dice-, de que hayan obtenido perdón dé sus 
delitos. ¥ que la vayan^ dice la ley 4. dt. 4. lib. 4. sacando de ^que* 
Ha proxnncia. por los mejores medios ^ arterías y mañas^ pura po* 
nerhs en partes seguras, carceJe* o castillos. 

Us en viirud de estas leyes, que estando yo indultado en Soto-, 
a-ni atina desds 14 de junio 1817, se me llevó ccn ípállos, f^^^. 
qii^ tne matase, por solare la cima de las Andes 200 leguas acia Me« 
atíco. Env^iando el virey nueva, tropa sí escoltar m.e desde AtoícOíilco 
el grande, su secroíario Humana dixo al capitán que iba n^andan- 
dola, ** Lo que debió hacer Arredondo ( comaridante general de la* 
ptcvinclas internas del oriente j fue haber pagado a' este Padre pot., 
las armas. Que si huvo indulto ó cftpitalacion, así como asi nada 
ve CTinjfle/"aoa selohiibierauíios aprobado, y no enviarnos este cn^, 
corro.'" , . 

Para libertarse del de mí fersoiiR, y evadir el escándalo dpi 
pueblo mexicano, se fin?;ió llevanne desde Pajhuca para Veiucnizf 
pero dezde Perote se me hizD retroceder por camino estravlado, y 
ifietió en la Inquisición a las dos de la mañana del día 14 de agos» 
to 1€17. En vano pedí en ella que se me oyera haciéndome sa- 
ber la cansa de mi prisión. Apcdaca era quien rae tenia destinado, a aca- 
bar mis diah en sus calabozos, y quando la Inquisición fue extinguida, 
se me llevó en la noche del ^0 de mayo 1S20 (víspera de jurar- 
se la constLíuci:») . ál calabozo» separo' llamado olvido de la c^icei 
de corte con la r.iisn^ incomunicación. 

. A la v.na de la mañana del 17 de Julio del mismo nno me hizo 
conducir el viiey para el castillo de S. Juan d* ü lúa, alegando ex- 
presamente las citadas leyes, que por la constitución quedaban de- 
rog'ada^Ty.no obstante las órdenes terminante.? del ley para poner 
inmediatamente en libertad quantcs estuviesen presos por opiniones 
poliUcas. Xa* >Cóites habían publicado en septiembre unfi amnistía 
abspluí{sím.a para los ínsure;entes de ultramar; y aunque también la 
cbjeté, el viiey me mando «nbarcar para Esparía el dia 3 do febre- 
to 1S21, cmndome siempre esas mismas leyes dictadas por la per- 
fidia de los reyes de Erpana^ 

' Xn enero de ISL% acribándose de revistar en M^diíd la expe- 
dicicn de Murillo contra la. Nueva Granada, salló en su Diari© 
(y no había JibeJiad de imprenta ) un discurso firmado por Fiancis- 



co ds Fajla G^arníer, en que deala ooíiT-enír se retirasen de Amcrf- 
c» loi vireyes puramente " militares^ y CinUi-isen políticos^ que con 
ÍHduIfos, promesas, alhagos' y ercpieps da(l>s ^ los i.i.ui^eíites, lo* 
enganasen y dividieren, para, que iniitiiainente se eut/egaseii, at;t-. 
Cítsen y destruyesen. Replicosfle en ei diarío*-eI Procurador del 
rey y ja nación — que no podía ser la intención de S, M. que *e 
premiase a los ínsTirgentes con en:pleos Scc. ¿^c. Y respondió Gainier, 
que no haí>ia querido decir que se les dieáen e-uplens deveras y pa- 
ra F.ienipre, sino solo para iludirlos, dívndirlus y debilitarlos. Pero 
de^pues^ los que quedasen y los empleados y amnistiados debían 
ser tcdos pasados por las arm^*, porque lo* vasallos un* vez vicia- 
dla» no vuelven a ser útiles pata nadn. Y que estaba, cierto que 
fsCk era la intención de S. M. : en lo quil ta-Tipoco había nada 
q^l'e'-exttanar, porque esta hab]a sido bíetnpre la practica del ^ibl- 
ni^é espauol con los insurw^tes. Tcf-tigOs las instrucciones queso 
dih-on al Duque de Alba conira los de Holaada, y al Lk. Ga<a 
confra ios del P'jri, 

♦V: .Tiene ra^on el caribe Garnier: y de esta practica dan tesri- . 
ittbnioi todas las p^^ginas de la histeria de Indias eácrita^ ácido la 
conqu'sta con c;iracteres horrendos de sangre, y de perfidia. Citarla 
exwTi^Jares abommahles de tiempos inmediatos a nrss :*!¥)«, en l^^ . 
q^iales aquel" gabinete brutal ordenaba venenos, y ei exteiiiinio de 
t4Táili:i3 inxehtes y ana de pueblos enteros de nueítn A. aínra; si^ 
en Tos últlm s on^e auos no se hubiera hecho na cOTi'írcio píbli- 
co i'iy habitual de los olvide-;, indultos, capitulac'ones y amnistías pa- 
ra cop-er y colear incautoí* insurgentps^ ordenando il aprobando es- 
tas felonías cada s:cbierBo que succedia en la Península, 

A'ímes del si;i;Io pasado, Galver,, ministro de Indias^ manJ® 
desqiartí^ar en Siquant al Inca Condorcanqui, hermano de Tipac-* 
Amaní herede o del Peni, a' pesar d# la amnistía real a que se 
había -presentado, y se le había ratificado en la catedral del Cus-» 
CO ijifiT lYíissarum hoíemnidy revestido de pO|ntifical el arzobispo y 
patente el Santísimo Sacramento. Y reconvenido Calvez por alíen- 
nos arúgos d^ tan estupenda y sacriJeíT^a perfidia respondió estas me- 
mo rabies palabras. " Con crueldades y perfidias se conquisto 1% 
America. C-^n ellas se ha conservado ^(X) anos, Y solo con ella* 
puede tnantenetse atado a na imcon miserable de la Europa, dis- 
tante dos inJl le^as de occeano, un m-índo sembrado de oro ypla- 
ta, y que de nadie necesita, porque reúne todas las producciones 
del universa. '^ y Oídos ahí Americanos l*Esta es laclave del gobíer-^ 
no espacio! en nuestra patria desventurada. 

,.* El discurso ab>niiny.b]e de G^irnler se aplaudió por eso mucho 
e&„ el gabinete, de . Madrid, y és-pecial^nente, se^un se dixo en Xa 



44. 

Corte, por cí ministro ds- Indias L?lTdíza^ra^. Se retirá a conse- 
rjufncia de Mé'xíco a . tSíeron Calleja^ y se envió a Tibei io Apó- 
daca, TY^aritio exdiplo.-natícQ de Líudres qae jamas viera la pólvo- 
ra, píiia que deiempenase el plan Gameriaño del Diaiio de ina-. 
di id. La experiencia acreditó el aclert>"> de la elección, porque las 
fi ai des y artificio^ de este diploma» a maq.iiaré] ico, y marino hipó- 
crita marearon de tal manera a les meXi canes, sicmpie sencillos, 
siempre crédulos, siempre buenos, por no dícir siempre Indios y 
xianadas de cameros, qne casi se apajó la in.furreci^n. 

Por foituna con la de España se le cayó la mascara al rega- 
lo. Había ocultado los sucesos de España, y mandado que en nin-, 
g^Ina parte se jurase la constitución. Los pueblos ínsui^idns se la 
hicieron jurar;, pero la juró ian sinceramente como su amo, a quien 
dicen escribió que tenia el reino allanado, y si podía e&caparse 
paía él, se lo mantendría sin constitución ( í ). La verdad es, que 
tenia dadas órdenes a' los gefes de cada provincia de irsobiellt*- 
vando solamente aquellos actos constitucionales, que no pudiesen elu- 
dir a su exemplo con las circuns.ianc{jSy en las circunstancias y por las 
circunstancias. El pueblo mexicano se divirtió primero con el viret/ de 
las circunstancias ^■ponié^ido^e -p-AS^uines según su costumbre. Uno de ellos 
decía: A.no de 1820, ultimo del despotismo y primero de lo mismo, Pero 
desengañado al cabo de que ccn constitución ó sin ella, siempre ©1 despo»^^ 
tismo era la orden del día, apeló a la espada y proclamó la in* 
dependencia, que resonó como un trueno de un extremo al otro del 

( i ) Aseguraban los Europeos en Veracniz, que Femando le 
habla preguntado por el estado del Reyno, porque estaba; resuelfo 
a reñirse, sino podía destruir la constitución en Empana. Con la su- 
«odiclia respuesta salió luego vin bergantín, que Apodaca suplicó 
al General de la Habana no detuviese, porque llevaba a S. M* 
el estado del reino. Desde entonces comenzó a to^ar el virey las 
medidas correspondientes, y entre ellas acordó con Iturbide pro- 
clamar la independenda con Fernando de Emperador de México exi- 
giendo su presencia, y mientras, una Junta en México de las per- 
sonas convenidas con el virey. Combina'ndolo todo si cuesto non e 
Itero j e hen irohato, Quando Dios quiere, con renglones tueitos haée 
planas derechas,* y espero que salga rectum ab errore. Lo que «o 
puede dudarse esj que el combustible estaba amontonado, y que la 
iiueva expulsión de los .Jesuítas y las refornias eclesia'stÍGO-monas- 
ticas hechas en España le han arrancado sus últimos pilares en nues- 
tro país levítico. ; Justos juicios de Dios ! La religión sirvió de 
pretexto para encadenar las Américas, y ella esta sirviendo pa^ 
am soltarl«s» ^ . . .^^ 



• 45. 
Ana'huac, capitaneando el coronel Itiirl)ide el exercíto llamado de 
las tres garantías: independencia^ reli^m y unión. Se le? iinie» 
ron luí»g;o no solo las tropas patriotas, sino casi todas las lealis* 
tas, los pueblos abrieron sus puertas, y digámoslo asi, está cont^ 
cluido, 

XJinjusiice d la fin produit V indep^ndance» 

Las circunstancias de America lo que exilian ej-an piontas y 
enerpficas providencias de España conforme al sistema libeial íes- 
tablecido; pero para acá lo meior es lo peor, y en un atío no 
se dieron por entendido^. Ya el Consejo de ílsrado ha';;ia senta- 
do desde Ca'diz, que en América, mientras daiase la g-.ieiTa^ dc- 
bian dormir las leyes. Tarde han dt^sp errado, y ahora van enrían - 
d.) a Cruz Murgeon para mandar en vSanta Fe, y a D. Juríu C-Do- 
nojú para lo mismo en México, ambos con el' titulo de Gene: ales ,, 
y Supremos gfeíes politicosj es decir vireyc* sin el nombie q-jc per;?-''. 
odioso queda suprimido ( j )- 

¿Valdra'n asi mejor! O-Donoyí es mí araíc^o^ liié mi cór^ipii- 
sionero en Zaragoza, y tiene pravado^ el sfllo d^ lileinl con los 
tonuentos que le mando dar Fe.nando VII. Mi^s no tiene ideas de 
America, ni de nuestra Gontrovejsia; pues lue dixo en Cádiz q'.ie 

(j) .,En julio se vieron por fin en el seno mexicano estos des 
huevos rireyes. "El de Santa Fe Ue^o a Puerto- Cabello, que bailo 
atacado por las ti opas de Bolívar diiefro ya de los suburbios qvic es 
lo mejor y mas, poblado. En 24: de junio había sido la prim bata- 
lla de Carobobo,. donde de 7 mil hoínbics qie era quanta tu»^tza res- 
taba á los Espartóles, solo hablm escapado 4C0 que estaban encer- 
rados en dicho puerto. En páiicipios de julio los republicanos hüoián 
tomado 4 barcas catión eras^ y echado a pique el berg'antín Andaluz, 
y quanto palitroque había en la' bahía de .Cartá:^cn}t.' Lue^o tc>ma- 
ron el canal de Bocachica con sus dos castillos y sus 200 cañones , 
y por colmo de desdicha^ hasta el bu^iie en que el gobernador de 
Cartagena enviaba a' la Habana su dinero y equipaje. El viiey Mur- 
l'eon, con sus 60 oficiales que trahia de EspaTía y el general en ge- 
fe Latorre con parte de la guarnición escaparon pá? a Curazao, y de 
allí para Puerto-Rico; como que ambas plazas de Caita^ena y Puer- 
to-Cabello iban a renditse sin remedio, y Panamá estaba ya revuel- 
ta, por las tropelías de Samano. O-Donóju siguió para VcracTuz en el 
n^-río Asia, y es regular que tenga que hacer igii al ton ira- maro ha, 
I Como andan los vireyes J | Y JEspaHa tiesa disponiendo " de noso- 
.troi.} ' '• • — -'■■'■■ ►' 



46. ,. 
nuestros' írsiir^er/t«s eran rel-el di s. X<-is ccíisequeneias tje tan desati- 
nada opíjiioíi deb¡?n acr horribi.es, 

^ íSupengo ?Li incornrpcion, aunque esta aim en ' los hombres que 
han sifJo mns ¿e hitn en fspaiia es un tenómeno tan rato, que me 
decía en Madiid D. Ramón Seto Posadas, fiscal intégemmo del con- 
sejo dé JíidmSj que por su padre que a ellas fuera, Jio nicteria la»' 
ir.a'iiná. Peí o ló n:as teñiré es la tranquilidad d© conciencia con 
que executan' Jos mandarines de la Corte sas ordenes iv.ñs inhuma- 
í;as. <¿uando el Duque <|e All)a quizo que Fr- L'^is de Granada fue-» 
se su ccníesor en L<iáboa, se le negó por la<í tiranía* que habia co- 
metido en frlolanda."^^ Sobré eso, respondió el Duque, estoy seguro en' 
conc ííncí a, líiían if brides, y el" He^" tiene para consultar sus conse- 
jo'*. A mi no tocáb'i sino obedecer, y en nada he excedido mis ins- 
trucclches. ,, Si ralfria para ante jjfos esa obediencia pasiva, loí 
verdugos de Jesíi-cristo.y de los Mártires quedaban justificados. Pe- 
ro lo cierto es qiie con asi lo manda el rey mi amó^ los mejores vi- 
r^yes executaa io§ íiirraanes njas atroces de la sublime puerta de 
España. * ' -■ ^ -- ■ . 

No «je vendan con q:ie ah^ra mandan las Córtex, y hay una 
constitución, Ca^o qu? unas y otra duren, que lo d'ido, y mucho mas 
despuei de las últJiívi^ nqíicia^. que hun llenado, ta'.Kbien en Inp'lá-'' 
trna hay pailauíeSiío y Cun¿tit'Jciln; 'e Irlanda y la India oriental' 
arraátian una cadoná de íiie**ro; Koma era Ubre y el Imperio es"*" 
cjavo. I^o clvideaaos 1> clav^e que. nos dio el ministro Calvez del 
¿oftemo o poUiíca npceja^ía para cónservaí las Amciicas: crw?/- 
r|¿:r?^5 y ^¿r/!íií¿;.'. ^1 ínteres y la ra>:on de Estado hara'n siempre 
iiaüfía''ar cn'el occeaJio 't«Íd-> el hberali^mo de lapeninj^úla. 

'^No se gloTÍaí-aa de libe- ale-; por ant nomasía la fsiayoridad de ' 
los dipntad-ís ?Se las Cortes de Cádiz! Sin eaibargo, en mi histo- 
ria de la. revhuci-n de N-'ieva^ Empana puede verse, q-ie la política 
pe/P-da y apcy del 'fr^ibaiét^. habia pasado eDtem al salón de' Con- 
í*ieso. La„ misma consf itiícion en la parte perteneciente a las Ame- " 
ricas es/una demcsiracicn, porcpie r£Í^' llena de astucia y de in]u«- 



tjcia 



Ellos nos dieron por vírey 'al ladróncisimo y sanguinario Ca- 
ií^'a con un secreto de tiíanos, que no llep-arón a' peneríar los di- 
putados americarics. {>> ce^aroh dos veces a la mediación de In^fla- 
twTa, que llep-ó a enriar a' Cadií? sus medianeros pedidos por nues- 
t'ro§i representantes., CSntínuarm la »i:erra a muerte que comenra- 
íon ios virey^s y la resrcncía'* de Cádiz contra el derecho de gfett^ 
te^, y en la qual han perecido miMoties de americanos y se hatt 
repetido tr^d^f Jos' crímenes de la conq.nista. Como en esta han sí- 
do nuestros recoíiquistadbrés ''píetniados <on titules, * gradosy y cm- 



í^sJ 



47: 

' cifs pOT la» C<)itcs de C^'dí«. Aptoí>aron ' los atentados, les cjtceiO* 
'y las infracciones naa$ erares de la ccii6titucic.ii, que cbr/.ftieron 
'Abaspal ea el Fctii y Venenas til Mcxíco. Y hubi-rt-an^ aprobado 
como Feínaudo el suplicio' del Congreiso de Sia. Fé-,. dude estaba 
la flor de sus. sabios qu** tuvieren el cfUitior de cicer ics hidulios 
reales pviWicados por Murilk; pues api obaroír que Mcntev érde fal- 
tase a su fcolcíime capituiacton coa ei general lYüranda^ y lo tavíe«- 
ton preso en la CJarraca d^ Cádiz hama qué allí murió, ' ' 

No quisieron levantarlos es L anco-i en America/ abolir el infame 
c©íaeicio de necíies(3c), ni ic:iial£ír o corripletar luiesira ireprescn- 
•■Éácion' en. las Co'rtcs coiistiíuyentes. Ante5 para ílirnGs- sieii"ipiela 
Tey en la minoridad' pusieran futra dd censo de lá Jiaticñ y aún 
del núiTiero délos seres racionales a ios' deiícciídientes por áipnna 
.'Üinea de África nacidos en America; aunque todos -ios liéparioles 
'sean, descendientes de Afi kanes, y hayc¿ en lá Pcninsula iv^ayor 

(k) £1 consulado y ja díputacio'n pro-zíncial dj la HaLana 
no tuvieron empacho de encar£;.'ir en las in^tru cerones que Liipriráircron 
para sus últiíios diputados, procuráis en la rCáTiíucion dei coriiíício cíe 
•negros, qué para luina suya^ y opiobtn deja Arii^iica cQUliKiIari 
haciendo de contrabando por las co!f las. Sepan que esta irievofca-» 
tleniént^ abolido por decreto del Congreso de las grandes poi ¿71" 
cias ¿ petición de I^iflaeíeira, y & pesar 'de las repreafniaciones 
"de los Embajadores de Pori^al y España^ Sepan que esta: «-ice edío 
en septiembre de 1S17 por el precio cite" 40G mil libras esterlinas 
fcomo <íoi millones de pesos fuertes ), quedió Inp^íarená con e^te 
motivo ostensible; pero en realidad p ai a ayudara' Fernlasdo a des- 
truir los Americanos, como eclió^ en cara al BlmlsU'OUii miembro 
del parlamento británico. */ • 

Nada de esto debe espantar: esta en el orden del objeto prit^iatio 
de los saBtos -aliados. Todos los Griegos ' que, gémiaü bajo- eí turbante 
de la media luna están en una general insurrección paVfe zafarse de 
3a cimitarra turck. ILOs periódicos- están ahora lleno-'? de estos- sucesos. 
Pero ya van marchando las' tropaé xrlstianas de los Emperadores cris- 
tianos de la santa alianza para; obligar a los cristíano^í priegos a vi- 
^rir. sujetos ai estandarte de Mahoma; porque no se han averíronzado 
sus Majestades Grtodóva -f Apostólica de ejipresar en sus jVianiires- 
to», que esta insurrecciott púede^ seivir de mal ejemplo a los criitidiloH 
latinos, que no querrán tatnpoíío vivir en Europa baxo monatcas oto- 
máiios. j'A q lie extremó" ha lleqfad^ el descaro de les «reyes coniía 
los derechos de ios pueblos! jY los quieren en México.' U-. . , j- 

Cqn pesadumbre han recibido al suyo en i'cítupal, avn Tue r'o 
lo han periamdo desembarcar" sin jurar la Constitución, . suí laini*- 



nilmcro de jim]ato% . qne; en America/ 1 ) , coma que quañdo esta Sé 

descubiio en 1492, ya llevaba en España 7(»0 anos el comercio <Jé 

negros íntioílíicido por los Motos. También en las Cót tes de Madrid 

sé hnn negado a completar ]ü representación aniericajia,^y han sido 

initilc» las protestas mas^ enérgicas de nuestros compatiiotas. 

, Las Gones. de Cádiz ;ios jiegaron el comercio libre, mantenién- 
donos eXí^niul2;ados del universo; como sí Dios Hubiese creado la 
miuid del globo, paia que un solo a'ng'ulo pequeño de la Europa 
2a vea y la disirme. En las Cortes actuales se ha simulado levar.* 
tar el anutcma; y leclamando irónicamente la ígiialdad con noso- 
tros; que en todo han violado, en lo. único que no puede habeila, 
nos han enviado iin arancel de comercio que es una burla comple • 
til : porque son tantas jas lestricciones, y aun en io que se permite 
introducir a jos extran2'eros, t^les los recaro-os de derechos, que la 
libejtad de omercio es ilusoria. Debe por consi^-ulente continuar el 
contrabando; y para ev^itarío, ya se ni:?.?! dan multiplicar los exércitos 
de espiones que infesraban la ícciedad, 

I Y no es también una irri^^icn la de haber determinado mandar- 
nos vircye^ sin este título abominable; pero reuniendo igualmente en. 
una mano la espada y el bavlon b.4X0 los nombres de capitanes ,^ené- 
iierale* y supremos ijefes políticos?. Tales géfes no pueden ser sino 
Baxac.-i, Es decir^ que pata la América no hay la división d:* po- 
deres necesaria paia evitar el despotismo y la tiíanía. jY al mismO/v 
tiempo se exir^e que juTemos la Constitución española en la cual esí|^^ 
tan div^ididcüi ]\lerii¡ta ¿¡^i irii(¡a{ias >ihu • / 

« Amevicarios i los Ispanoles «e mofan de. nosotros cómo de ni*-^ . 
Hos ó imbéciles. JMada hucno^ nada íuíjte, nada veidadcramente li- 
beral tcneí:;G3 o^\ic esperar ni de España, ni de sus Cortes^ ni de ^ 
su rey. Siempre han sido y ?>^rin tiranos, porque necesitan serlo. 
Ni pueden deshace! se de la idea radicada en tres sig-los de que 
la América ftebe ser tacriScada a' su metrópoli barataria, y nosOür^s. 
tros drstinados a trabajar exclusivamente pata su provecho» Esta es 
la idea colonial de los Europeos. Hagámosles ver, que la minai 
que han estado careando con tres siglos de agravios,, revento y»^ 
para enviar nuestros opresores a:l demonio. Llegó el ca»Q de decir, 

tros han sido destituidos, y se ha señalado iii^ moderado C'ítlpendio^ 
diario a' S. M. Ya sucedió también lo que yo habia previsto en el, 
Brasil: depusieron la Regencia y los ministros que el Rey había 
dejado, y han puesto una Junta para gobernarse conforme a' la cons*-^^ 
títucion. Esta es la marcha para la. independencia, -r 

( 1 ) 1C<^Í9 tenso y^. demostrado en una: disertación, af^opsiiaw, 
í 



4^. 

como las trlliixs do Israel, .qüsm do se .er/aancrparon del reífio deju-* r 
d-^ "de«ertg;aaados dé í^ulc la Corte dp Roboaa quen* ser ttm tlr4,m ,, 
nrcomo la de sbs aiite-piasados f II ). ¿<^ue tenemos noíotrosque.;? 
ver con el hijo de María Luisa f ¿V quaí e^ el derecho que tiej^t 
fie sobre America el rey de Espaíia, sino el de la violeacta el 
aíesináto y el robof GobieiT.e *' su rey/io de España, y ' nosotrc» , 
seamos indepeadientes ea nuestra patria, Ri verteré ad tabermcií^ 
Ja tiui Israel, 
'}. iDe que nos siVo Espam? De eavolvemoí en «us guerra^ y 
calamidades sin que nos perten«ca su objeto; de pedímos dinero . 
y enviamos mandones y empleados;^ és {decir, ladrones y rrrda*o/ - 
siempre {npunes, porque es axioma delgnbiemo español, que quaj?! : 
to ha^an su» agentes en Am¿ rica, : bueno o' malo, ha -de 8«r so*^ r 
t^ido, para que sea respetada la aurotidü^d a' Jo lejos. Entre tan- i 
t^ aiimero de Cacos y Domiciano^í en grte, q,te casi nyhan he- 
cho smo succederse en SOO anos,, aun na hemos visto coisada tiii»>. 
cabeza vicerefria para nuestro consuelo y su esca^miejito. 4 

\Y lo dire? nos sinre £,p<5a para entregarnos,, vendernos y 
perdernos por Ku impotencia, su desidia, su maquiaWismo, y L 
inorancia tan irrosera que después de tres siglos aun no conoce- el 
P¡u^ ultra ^^ las columnas de Hércules sino sobre .las columnas de • 
Ips^ pesos duro<j, único objeto de suc dedeos. Poseía la Am^ri»^ 
^tera, y por a fuerza rentas y cesiones,,hoy esta repartida etü^V 
tre^Suecos, Holandeses, PortuB'aeses, Francés?., Inglese, y. «is co^T 

^,^^v.™'^*^^* ^V?^^ í^^^*^«* establecidos y.bienfoftílicados en-' 
U €alitornia, contmente de la Nuera^E^pníía. • Ya la Junta cen^. 
ir^l h^bia decretado cederles un^t^ane d^ nuestra Am¿ dea: y 
FernaEdo^ también trataba c^e darles Vambas Californias. Seri* a% 
^TJ^ r "^U "*"' ^^ ^^^í^^ R"»i* !«'* la expedición co»^' 
¿1 ^^^r^''' ^t"^ se .consulto" por el gobierno espaSoi h4 
tt^'/l^.^"^ 'f""^^,^' '^<^^^^^^^ r contesto' que 

«o solo debían concedexje las Calitornias, país inmenso, a los R^- 
SO.; smo una linea de fortificaciones desd. ell,^ hasta 'lejas pa^ 
^omener a los An^loj^^^^^^ ^^^^ ^. fuese n^enor mal entx^- 

gamn^.a discreción de barbaros escWos de un ^i'Bpota qué a nuetó 
tj^ compatúotas^e ^, Erados Unidos, que no haSn^i^;^^ 
federaciones, añadiendo tma estrella al pabriion dé la libertad, y 
pelando a c^da nuevo i&tado que sobreviene independiente y s^ 
b^ano, gobernando»,, conforme a' su reii^ion y ^,as propia". £ 

íMericattOs benditos! despertad ¿e vuestra apat?3 antw ¿, 



que s^ais eternamente esGlñíTps ae barbaros Cosacos', o de los Ei^ 
parióles pdco - witñOs barbaros. ; Ya e» tiempo dé que liágíuTnos aue»^"*^ 
tra entrada solemne eii el universo, de que México obtenga el lu-'- 
gar- distinguido qLie corresponde al país Kias opulento del; mundo, " 
de qoeoljiemos como hombres sin necesidad de uuores, y eche- 
mes mucho enhoramala a', los Español cü intrusos y obstinados en dit» 
poner de lo ageno. 

r JjH América es nuestra, porque nuest/oi padres la g;anaron si 
para «ello hubo un derecho^ porque era dé nuestras madres, y por^' 
que hemos nacido en ella. E«te es el derecho natural de los pue-' 
bl»is^ en sus respectivas lep-ioncs. Dios tíos ha separado con «n mar 
inmenso de la Europa, y nuestros intereses son diversos. Éspáiía ia«*^-^ 
mas tuvo ata ningún derecho» • ■ í^ 

w.yj Seria la conquista? jQue derecho tiene una nación para ir* 
sf -conquistar otiu áe ■ qfiien- nb "ha recibido ofensa alguna ? ¿ SeriA^ 
la tula de donación que tanto haií alegado de su Papa espaiioí" 
Alexandro yi.V También piensan en el Japort, en el Indostaíi y 
en Turquía, que sus- gefes religiosos son señores del mimdó. Petx>> 
5 donde estft'n ios podetes que- Jesu-cnsto dejo a S. Pedro para apo^^ 
¿erarse de lo» reinos de^ la' tierral Es una blasfemia execrable 
contra la doctrina ejcpresa de Jesii-cristó, qué protesto ser su rei^' 
¿o tcdo éspititual, yrf dos hermano» qiie ló iEÍolicitaban por fueí^ 
para 4^v id ir les un peda «o de tierra que habían heredado, les dixó,'* 
que no híibia recibido para eso autoildad. ^uts me can^^tiiait jji^' : 
dic¿m íiutcliinsorem ínter ^0$ ^ ' ■'^"' 

j Seria la predicación del Evaní'dioV Pero j donde Jcsii*:: 
cristo ha- mandado inrroducirlo i cuchilladas cOmó 'ei\ alcoran Ví<r ' 
Mahoma ? El Evangelio de paz debe ser pictóricamente anunciado, 
y roluntaTiamcnte recibido» La- predicación, los inilajTOs, las Trir^í 
tudés, .especialmente la caridad, humildad, y paciencia, son las uní-* 
cas armas con que Je^u-cristo aríno ' a* sus apostóles^ ¿ís minclb it" 
íiom0 ovejas entre lohosy no /como lobos entre ovejas: a motir pót' 
^u. n^mhre, no a matar las gentes;: y les sefíalo por toda recom- 
pensa el cíelo, no»» la tierrai Sc^é enim merbes ^eBÍr¿^ inulta jtát 
incóelo. Si la predicación del' E- átígelio fuese un título de donü- 
tiiOj Eíiparía seria de los *udios, pues iés apóstol es lo eran. jPdra^ 
jqije pues los han echado de ella los Espáriolesj y al' que pillátf 
..la. quemanl.,^..' .\ ^ ' • ^ ' - ' -■•' *• - ■. ■ '^ 

■'H . .Vcrgfáe|i?a me da hasta proponerme estofiargirreientos, cpnio- si 
«lis- paisanos fues»^ h^iy .ta«i necíos)^ . cfiie toditvia !<?« Hitiéseu al«^-r 
na imptesinn. JEs de^jadar la raron dísputür siquiera, que los E$* 
p inales tengan otro derechd en Am^ux^' que el dfe síi ambición^ ^ 



hátta íilxOf«^©)í4^ ftUMtra tonterlíi. Si -«ob^mos coma Raboaii tic*/ 
nifH' aun la .osad i h de enviarnos v-irey«, genérale» o «obradores cI? 
tríbutGs, recibóTmoslos a pedradas/ como lié I»rM.eIicíis hicieron coá^. . 
Adütan. A fuera para *iempr«' los ladronea ! Muerau - lo* a»eMn^>.il 
Vív* la indepeii dcncia i ": *l\ .'•.;:* .. 

jIturHdei ¿(¿ne seri* de ti'y las compañeros de armas ,H n.3# 
«e verificase ? Tu la has prado y hcchoía jumr a toda la ííuíitj 
T» España. ístís «n obligación de man ten éi sel-a, y jamas-^en-raW,. 
nat la tfsfpada una vex tirada conrra tel rey, «eg-itn aconsejaba «¿IT; 
pTütectór - de ínglaterra. A ti se dirige prtndpaiment^ su sentencía^v 
porcfui^ te hallas en el Miismo -caso de seí^ el protector del Ana«i^'. 
hüac. El -no "paro hasta colgar a Ciarlos I. Tu debes «olgar has-*'" 
tala idea de darnos nn Emperador, pues que tampoco Espaíia Í6' 
quiere conceder. Asi es como unicv.nente borraras ha«Ta la memo* 
jia de los raaJes inmensos, que en 10 anos hiciste a tut compa- 
triotas por un error de opinión. Abjura la a u* va, que es otro er- 
ror no menos pernicioso. Sosten la indepeudencl*; pero la iude^fanm. 
d(ncia absoluta, Ja^ independencia, sin mwva. amo^* 1^ independen(yisr 
répihlzcana^ Eatonces coronado d» un laurel inmarcesible subir.%8 a 
«lupar un asiento «n el templo de la gloria coa Giullernáo Teil^ 
4(itL Wa^ington, con Bolívar, coa Sanmartín, 

St^nper honps^ nsmerique iuum, laudesque manehmt ( m ). 
*í: Ací en la. 'America do|ide escribo hubo también por algan tíea*: 
f^ incertidumbre y racilacíon para establecer la indípendenciaí el 
¿élebijíí rToBcias Payne Jos híío tesolvrer apelantío al Sentida c^miin^ 
que 'dio títHlo n su >ol»-a. Yo tradure su alocución, acornó lindó- 
la a nosotros, en ei libio 14 de m? hi«itoría de nuestra révOlaiioHp 
y^ eomo esta la ha procurado suprimir .el despotismo, v<>y í co-» 
piar aqiú aq-^el troto .de eloqUehcia. -; • .. 

"'fAjnen'canoíi í ^am^'s ün imeres ma» grande ha Ocupado í !«« 
Jiaciones» No se trátá del de una Villa ({ provinciales el de to^ 
4o nm cor4iiijentetíii!neJiio, 4 4f la; laitai del globo, Nó e» ,el te* 

\ fm) Se dice hoy que Apodaca ha logrado uR artnistíclo <1« 
IturVide. jSl sera esto xoiifirmactoii de que, procedían de acuer» 
4n\ Porque esto da lugar á la introdúcelo» del nuevo virey tfln es- 
te título, para que embauque al pueblo con el prestigio de nue* 
W pramesas y de O'rtés en México. SI los mexicano» se entre«» 
♦ienen aun con estos títere, son imbéciles incurables. Siltürbide 
te deja sorprender, .<^l las pagara todas. Conozco demasiado ¿los 
Españoles para temer que me .desmientan. Si el leópardj puede 
mudar de piel,, filos ; mudaran sn política cruel, veitgatiyá y pér- 
fida, confoime a' su carácter y necesaria a' su» interesej, ' 

» " ■ ■■•-' ■ 



¿2: 

ieres dé vn ¿fía, sino el ét itgím. Lo presente ra ¿ dtctdir de u» 
larg;o poiveuir^* y mujcliai teaVenas dé a:m<i« désputá que nofioiros-' 
Jyá'yamos ciejado 4e existii*, el sol áltnr/biaiido ééte iieMiisferio, es- 
clarecerá' nuesti a reigtiéJi^a ó nMtsíra. gloiia. liárg^ tiempo hemos 
jiablado de reconciliación y de* paz* Desde que te tomaren laft 
armaí, desde que ]a piimem gota de saugre ha conido, pasa ya' 
ípI" tiempo de las discusioaes. Un día ha hecho nacer lüía levolu- 
¿t^iiij un'dia.nos ha tta;i$pottada á un siglo nuevo.*' ♦> 

^< La auíOTÍdad de España sobre America tai de 6 temprano de- 
he tener vm fin. Asi lo quiere ' Aa riíaturaleía, la neUsidad y el- 
tiempo. 'España esta demasiado lejos para gobernarnos, (^uc 5 siem- 
pre atravesar millares, de leguas para pedir leyesi' para recia mí|r| 
justicia, justificamos de, .crimenes imaginarios^ solicitar con taxez^-- 
la Cohe y los .ministros de un clima extrangéiro? Que^ jaguar-rt . 
dar- durante ancf cada, respuesta^ y al caVo no hallar del «tro^la-iv • 
do del ccccano sino la injumcJa-? No,.paragi!andeR estados es ne-*^ 
cesarió que el centro y lá silla 'del poder esté dentro de eUó»/ * ' 
sniómo?. Solo el ¿é«potismo asombroso del Oriente ha podido ^co**»* '- 
ttimbrar pueblos ¿. reiihlr sus- leyes de anios 1 etilotos, o de ÉaA '« 
xaes, que xepresentan tiranos invi*iblesi Pero no lo olvidéis jatnastv • 
mas la ¿i^^tancia aumenta, ma^ el despotismo ábninia: y los pue*- 
1>los privados entonces de casi tr das las ventajas del gobierno, nd 
tienen sino las desgracias y sus vicios.^' 

■ '* Xtíi Hathralcía no ha creado un inundo pa^a someterlo ^ los \f:, 
j¿áb!t;anteí( de una península en un otro hemisferio. Ella ha. ei-«r 
tablecido leyes de ^equilibrio, que sigue (Constanteniente én la ti-err»/ 
«orno en los .cíeles. Por la ley de las niaíás y las' distancias Amt» 
Oca no puede pertenecer sino ¿ si tnísmia. ,, ' ' V^ 

* * No puede, hab er gobierno sin una confianza mutna entre 5 1 
que manda y los que obedecen. Ya Sucedi(5: ' este comercio se ha ' 
jcmpido y_ »j?> puede renacer. La Esparía íia hecho rer en denii\- 
$ia que quiere mandarnos como a escliavos; la America/ ^ que con<>r' 
(tia igualmente riis derethos y $u* fuerzas. A cada uno ; fcé le h» 
escapado su se^jreto. Desde eíle punto ya no pnede hacerse ningufi 
tratado; porque, saldría sellado por eí edió que no perdona: jároas. 
y por la de^onfianza irreconciliable por su naturaleza. ''• ' "-^ 

\, *' j Queréis saber qual seria él fruto de un convento f Vues*- 
tra ruma Vosotros tenéis necesidad de leyes, no las obtendreis^- 
porqne^qnien os ÍB8 dará? j El Rey? Ved sus' leyes prohi tiras 
tan coatí aTÍs*s tí k>s puctés onerosos de nuestros padres.' E?aá sóit 
las. únicas que han estado vigentes. jLa nación ' eEpánola? Ved 
lió que ha pasado en las Góitvs dé Cádiz y Madnd, Ella ?iO 
<(uiere sino su IrrovecijO, y • el nuestro lá llena de celos. Forip^^l 



yufstfas Teytís para 91* fii íspana rícilan la sancícii: seiáa íl»" 
didas como i hasta ahora vtietítras demanda f, hcratit^á pJahfs df 
grandcaa y comercio: espantaran al gobierno. £1 vuestto no seríí 
lino una g"jerra sorda,, gfuerra de un enemigo cjue destruye «^^a 
CQwíwitír, Seía en el orden pc.litko un asesinato lento y sec ja- 
to, que oiígina languidez prolonga y mitre la debilidad; y pof 
un arte ínfet nal CBtorva así el viviv como 'el jaorir^ Soinetcos ,f 
¡Eipaiáa y C4a e» Toestra suerte.'* -r^f 

. ,'< Ña«iotros tenemos derecho de tomar lais armas, Naéstros de» , 
íechps ióa los de niíestro& padtís y madres, la ii&uipfleicn de 
iEspaHa> s« tiranía, la necesidad, un ai justa detrnsaj^ nuestras deí-i- 
gracias, las de nuestros hijos, los eaiceso» coraetidcs contra Jk>so* 
tro»: . «uentos derechos son él título aogust» de nación. Separe- 
monos y ya esta fonnada; lá ifvicrra ser¿ »ií castro úatu) tnbit*" 
BaL Si amamos nuestro país, si amair.os nuestros hlpos^ sepa rcmor- 
nos: leyes y libertad e& la herencia que dcfeemo» dejar jes. ¿si» 
sola caii?^ puede irconipcnsfitJic& dtg^namen te nuestros tescio* y 
nuestra $apgte.^ ' - ' . vi*^ 

"Qüéj dcspnes de ver Jmrstro? pueblos y ciudades abrasa* 
das,* na:fótras» campirhas de^it rutdas, naesiiasr YaíTiil ¿35 tayendo ^aoio 
el c^ichillo y las, horcas; habíamos de contratar eon' su» veidu^- 
^os: para .pedliles niievas cadcrifis, y cirnentrM* nosotros mismos el- 
edlíicio de ffiiestía esclarritridr jSeiÍa*¿ la luz de los iaceEdios,; 
y áobre; las tumbas de nuestros padres, hijos, mugeres *y • amis^ós-,.. 
que firínarf.»mos un tratado con sus asesisos^ y suitiiíamca qide es»» 
lando todos salpicado* cOn nuestra sai^re, no* dixeten qne >e dié* 
nában perdonamos i j^ Ahí eniónce» tro seriamos sino un vil íib je- 
to d^ espanto para la Earopa, de indignación paxát la America, 
4i^^ menosprecio para nuestros- mismos enemigo^/* 

\f;*'Xia libettad sola:, una libertad entera, i** iniépendéccfa ats- 
sojuta -eS' solo .dií?»^ ^e nuestros ttahaicos y 4e nuestros peligros* 
f Que digo yo¿ Ella nos» pertenece ya. Es eti les campos dé ba-^ 
ialla, es en todo! el An^húaoque lo ha sido' de nuesiim com- 
Wies, y donde ^odb esta marcado con caracteres de nuestia san* 
fr^f qwe esta'i^' escritos, nuestros títulos «'de emáneipaeio». D<*sde que^ 
España nos envifv' sus canníbales, y ge d>spar?> ol primer fusil, 
3a naturaleza mísiraa nos ha pyodatnadó libres é independientes* 
Acordaos de las Provincias Unidas dé los Paiíse? Baxos sujetos a n-^ 
tés a E-pana: tenéis a la rií^ta nuestros» • hermanos "de los Estados 
Unidos de America, Unios vosotros y 'én ashibos tenéis el presa- 
gio^ de vuestro feliz éxito, tanto, mas- ^erto, quánto que ellcfe no 
^aa .:sino..«n puñado, y nosotras «rachós míllone?.. JjO^ Vaises Ba-<. 
ios en 4»ri pequeño terrena pele;ukd(0 contra España en la cuxalte 



- 'M^^ \ -y . ■■ ■ ^ ' 

da su poder. Los Estado* Uní do& p«leanda contra líi poten c^^ 
nal de la. Giap.-Bretanst,: ya senoi^ de les mares. Nosetro» solcí' 
tenemos que batadínr con uíia po^eíicia n^iseraWe, nula, dividida'" 
en SI, amenazada e-xterioranente, «in «soldados, dinero^ ni mari* 



na. 



« 



y, Pero uní<5»,f>oit|ue en nuestra Ói^iMon consiste toda la espe» 
tanza de nncitros amoí impotentes i unios, formad vuestro Congre- 
so, vuestro Gobierno y vTjeitra Conírtitii'cion: sentad ^ lo menos 
sus baíe$, ¿ me]or^ seguidlas que ya fueron establecidas por el 
donaires© de Chiípantzíneo. íí o ~ perdáis momento, una vez ^esca- 
pado no vuelve mas, y 5» reci^ie el castigo de la inadvertencia 
c<>n siglos de esclavitud ¿ de anarquía (n). No demos lugar í' 
que» nueitro* descendientes, arraistrandose algún día cargados de ca- 
denas sobre nueítios sepulcros, maldigan nuestras ceniza* con ^us- v 
tai i ropvecacirii es por nuestra pusilanimidad, imprudencia y di- 
visi'^nes am^ciosas ¿ pnerilcs^ -Vi'va la independencia^ i Viva lá. 
libertad » T'ivj la república ^ndhuadensel , . i 

(a) Estamos -desde principicf de /junio -en 'una casi absoluta 
ignorancia de Jo que pasa en Jel interior d# México; porque aun- 
qiue los independientes desde marzo o abril tomaron el excelente 
puerto del rio de Aivarado para abrir cortespondehcia marítima. ¿ 
pesar de mis diligencias nínoTin J>uque de los Estados Unidos se h^ 
allegado para traernos noticias. Solo cabemos, que liguen triunfati^^ 
tes ios independíente^ Veracruí sitiado, y lf« E«pa?íolef sin atréi^ ' V 
Tersé' ni a mentir en su favor, síntoma inórtfilisímo* '' 

Si acaso no han reunido su Congreso los Independientes, *eír 
nanló a toda priesa en la manera posible. la necesidad «uple? 
tf^do, y las circimnaucíns son urgentísimas y críticas en extremo, 
ínvíen lu^o un ministro plenipotenciario a Jos- Estados Unidos, 
cuyo Congreso se. abre en. Wasingtpn pof noviembre y dura fías** 
ta mnrzo, y no dudo que sera inmediatamente reconocida la in^ 
dependencia de toda la Am^ca, , Apresurémonos a' tonfederatno» 
ó aliarnos todos los Amencano$| y entonces, no digo el triunvi- 
rato del norte, toda la -janta-alianza |io debe darno* ctúdado al-* 
guao. í^í^aítf* t« unurn^ H puilus adversus nos jpraevalebiU 



ADVERTENCIA. 

FstamOi TOuy tejos de aprobar lá destf nipl^nía con qne eii inticKfiá 
prntos deja correr su pluma el famoso y desgraciado atitot de ea^ 
la TOcmoríaf y »í la Keftios escogido p^T a ponerla al freiíttí dé «•• 



te Tp,eñcÁicOf hm sido tmícamente |>or las grande» luces que eá ella,. 
dvrtama solñe los p«lig;ro8' que amenaran a nuestra, inídapendenciar^ 
por parte de los emisario» de* allano» de lo» despotas ma* pode*i 
sosos de la ettropa, cuyo« intei'eses estaa eíencíaLneate^ reñido» con 
los de lo» pueblos libres, siendo notorio qiie desde el ario de catoice 
existe entre ellos ua pacto de&iar.ido y solemn# para ex!in£;;air el 
espíritu del régimen con^itucinnal, y perpetuar >in ftn- la esclavitud 
de la especie hitmana. De esta ligíi barbara y Ktrsiz ha rebultado l^ 
reciente y escáldalos» invsusíou del reino de Ñapóles, por haber co*. 
metido sus moradores el honible crimert de haber querida soberna rf" 
»c por ios mismos principios que río^en a' los e paT^TÍeí-, p^jtíus;:.ie-.eá, 
ingleses y fraíiceses^ Es cvidcme que estos em^..saTÍos pueden laei 1- 
mente introducirse entre nosotro»' it favor de 1 is .buridaclas .de e^ítian- 
feros que han comenrado- a^iutindar esr* popuIosa.^eHpitii_;.itíiji.ía.vO|l. 
rabie por lo mismo para las ocultas maniobras de los iaííip;ja^r***^^^^ 
que contra, esta irrupción de advenedizos se b'^yan tOinado. par 
nuestro gobierno las correspondientes precaupionts,> p por lo niciios, 
nosotros las ignoramos. ..,. - .^ » 

í*or lo demás, eiirre las itha»^ del^sr, Mier fcfié lÓ* {ff/oi^rrc^ 
publícanos baxo l^s formas conocidas y -:ii^estf O modo de p en ¿a r, 
e» talla oposición que; nosotros en nuestro .pacto adoptamos ptecisairienij- 
te eV monárquico aunque coií tales precaucioiiífJr.que no han sido has- 
ta ahora imaginadas por ningún poHtíco, pon^eiidc). al ^eCe §uprem > del 
estado en una dichosa imposibilidad de óbrkr mal y sin tcducírl o k 
que haga el papel de utí estafermo,, de modo qut solo siiTa ,de carga 
a la nación; antes, por el contrar£t>|. for2»indolp á %rsdmxartf como todo 
hijo de Adán, y ¿ ser el idolo del pueblo y:uttobje.ío continuo di?l 
publico, reconocimiento. Pero* al m-ismo tiempo dwtamos mux-hihimo 
mas] délas ideas exaltadas- dé ciertos esc la vos* bajos é indecemes q»io 
querriali vemos pemil? al rededor der un trono com5 los d^ eu ropa que a 
Ids ojos del morq,lÍ5ta. y del filosofo no soíima* que una fuente de cor»- ' 
rupcion y de empobrecinuento para lo» pueblos miserables í^qiii en es de* 
ToranV Hagamos esta sola ieílii?ccion4. Solo ü casa de Carlos IV. cci#> 
dice el Sr.. Mier, gastaba un ?mZ/<?7Z diario, que suponiéndolo de realas 
dé vellón, asciende a cincuenta mil pesos de los ntie>tro8, es decir, que 
una sola casa devoraba en ua solo dia lo bastante para hacer iel ices en 
un año a cíen familias, dotando a la cabeza de cada una de elia» con 
una lenta anual de quinientos pesos; poi- consiguiente, cada diez dia», 
, lo bastante para hacer felices a mil y en los 36xS deque se coirpone el 
ano, lo bastante para treinta y seis mil y quinientas familia», que ¿u* ' 
poniéndolas compuestas nada mas que de quatro persotiHí^ aVaber, ita- 
rido, mngcr, «n. hijo y un criado forman el niímero de cien foqifáreíi- 
ta y tis mil personas. Véase quanto numero de victimas eian sacrj. 



v^6. 
ílcadíjis a la felicidad de xitt homlne «ol©^ que sin mas afán que el áp 
Tegetaf, soJamcnte prc^taba^sv^ íiojnbféM loi .ihiaistrps que trubaxaBan 
por el teniendo <|ue asalariarlos fior scfp£(f ado. y eso. ^ia. contar conlo * 
qiie al>sorv'ía el:enxambre numeroso die síítrapíis que se trsmeran en irnl* • 
tari porfía la misnia ínníoralidad y ptotusíoii íe sus amos. í^o nOs 
sidni remos, pac*, de que poseyendo "Espapa én las quatro paites del ' 
•mundo los países mas opulentos y feraces, aibngasé eií su seno cehtr' ' 
nares de -miles de ráendigoá. ¡ Y que va. vista de esto haya tovis^ itieii^ ' 
tecatós que si^an psaftdo por un monarca de' alwíina de las dlnastial ^ 
corronipídas dft la európa que nos venga con todos los resabios cbnua-' 
hidDs en aquella rfegíon aijestada, que venga a estar iricesántemente 
luchando y forceieando contra lia constituuon que le preíentemos 
para derrocarla y hacer en todo su soberana voluntad, y que instigado 
por lá$ cóntinnaí sugestiones de* lo*, deaias reyezuelos sus aliados y pa- 
lieiitís, enemigos natos y fbrao^ps d© las demás pueblos libres de una' 
y'íStra ame rica, nos enruéU^ tard^ o temprano, degradó <J por fuerra, 
-en sangriént:i» V y reuidíis ^^orras con nuestros heVmatios y vecmo« !' 
•"Ay ! me cstiemerco tolo do wiiagilnarlo. Quando el herce de Iguala 
éíoflCTito de 1h independancía/ no se propu«o come el objeto princi- 
pal de sUe/npresa et hacer feliz a algúiía de las dmastias eiircpeaí; 
. fiiftó solamente-e^Ubertar a* fiU patiia. *in piivsirla de ninguno de sú* 
jnprescriptibles derechos, paí a 16 qual ni pudo ni debió suponerle áti-^ 

• torixado por el Voto genejalde la nación. Asi- es que el ílámamieiit»; 
4e los ^í>r^one3 al tro«oimpeí»l mexicano, no fue como con tanta Hge-* 
te¿a» se é jíplíca el Sr^ Mier iirt «stratageiñá político; íeps d^I héroe de 
IgTiala una supercfícrtá seme'aiite; sino uh sacr^fiicio dt? necesidad, dl^-* 
tado por Ía¿ circunstancias mas imperiosas, paVa Cf>nssguir eíi paz y ii^ 

' obstáculos la deseada, indepeíiáenci». Este s^srírtcio peso menos en sii 

* corazón, que la efusión d^í f aíi^c american*/ inevitable baxo qualquicr 

•otro sistema para log^af aquel obfeto grandioso, Feró es evifíenteque^no 

ge pudo corsepiuír e*te fíñ, pues qii« indas las autoridades espatíolas áiiif 

^ii^as de a'^uel espitiiu'dJ vertido que Úios envía ¿ los titanos de lot 

puebi?)* c|uándoqin ere perderlos, opusieron una rosistencía obstinada a 

• 1^^ preposiciones dé Ifuala, y al Hn fue preciso conquistar con 'las 
armas lo que áo , sé 2p^^ alcanzar con lak ofei^ del 5aprífi<^i<» 

^ "propüesl^ ■ . . , '■' ^/- ' y - .' , . ■ ' . .l-Z i 



-■^,: .;' 



Kúai. 2. • P&g. 57...Í. 

T3 UKYAS IiüCES > ^> 



, DERRAMA.DAS POR Mr. DE PRADT 

^fi^. •^•^¡d- ■.-., .V., ^:;>u. 

¿oljre les principios de la organización social, con motivo 
del congreso de Carlsbad: obra traducida del francés,- y. 
publicada en Madrid en 182 por D, Juan I^opez de 

Peñalver, 



\ \J tro congresoj! ¿y para que? ¿Trátase únicamente dé 
atender 4 las quejas de los mediatiza.dos, de corre gií una ,$:; 
juveütid emancipada^ 6 de poner en el buen caiümo á al-?, 
gunos profesores indiscretos? Todo esto parece mny po--* 
ca cosa: el hábito que tengo de generalizar mis ideas, me 
hace traslucir algo que sea mas grande, y en el plinto es- 
trecho de Carlsbad veo ya el mundo entero, 

Kuego al lector que vaya hasta la última página de 
este escrito, antes de pronunciar sobre el mérito de tal 
aserción. ^ ^;' \^; -. .' 

lios congresos son para el cuerpo político, lo itusiño 
que las juntas de médicos para los desdichados humanos. 
Qualquiera que «.ea el mérito qiie puedan tener estos ar- 
tistas caritativos, nunca los llaman sea por mayor ó por 
menor^ solo por gusto; y asi una ves que vienen, ya se 
puede asegurar qi^e hay dolor, calentura^ indisposición y 
paciexites, Quanto mas solemne y numerosa es la compar- 
sa curativa, mayor es el peligro de los dolientes. Lo mis- 
mp sucede en los congresos: quaixto mas freq'deiites y vo- 



6?* 
luiiúiio^cs sbn. tanto mas se puede apostar contra la sa- 
Ird del cuerpo político. ; ; 

Tiü Alemania es el leclio de dolores, que está rodea- 
do por i2íia pnta isolémne,. ¿Qual es el mal que quiere cu- 
rar? ^Q^al el remedio que va á aplicar? Esto es lo que 
se debe indagar ame todo. La diplomacia es im arte, con- 
jetural 'Como la medicina, y tu ambos casos, nada tay dí^" 
cierto sino la presencia de algitn mal. Si casualmente se 
tcma^ un mal por otro, si por conseqüencia Becésaria se. 
hace lo mismo con el remedio, en lugar de curarse se po- 
ne peor el enfermo. De ahí \^eridrán nuevos síntomas, nue- 
Tas inqtiietudes, y por consiguiente nuevos congresos, con 
ur:a pérdida de tiempo en recorrer un círculo vicioso, de 
que no se saldrá miejor á las Veinte veces que, a la pri-* 
mera. J>ío está léjos la prueba, porque á Dios gracias^ 
desde el ano de 18-14, i-.o nos ban faltaC'O congresos, tú 
•vistas políticas, ni observadores diplomáticos muy apli- 
cados á tener apuntados sus microscopios sobre rx,osotros, 
jii tribunas escuchando, ni comentadores oficiosos siempre 
cuidando de hacernos hablar qii ando cal-abam.os, y desfi- 
gurarnos quanáo^ hablábamos. Si lamas pequeña partecilla 
de' todo eso hubiera contenido alguna semilla de curación, 
ya ^setiamos hace mucho tiempo los seres mas sanos del 
universo., y esíariamos casi en el estado de incorrupti- 
bilidad: mas por desgracia, nada se adelanta, nada nos en- 
camina hacia esas venturosas regiones adonde Kabian de 
•llevaracs los congresos. Los ánimos suspicaces ó mohinos 
han llegado casi á sospechar que ía medicinai no los mé- 
dicos, es la causa del mal; y creen que los adversarios 
oficiales del enemigo designado son realmente sus aiixí- 
liares involuntarios. 

Aunque yo no he tenido el honor de ser parte intra- 
xnurbs' de ninguno ^de los congresos que ha habido .en Eu- 
ropa en él discurso de veinte anos, á lo menos no se me 
diéputará de haber tomado parte extra-muros; testigo el 
antídoto para el congreso de Radstadt, el congreso de Vie- 
na, lá Europa después del congreso de Aquisgran* Hay 
en ésto una especie de préster ipcion; que parece me ad jii!^ 



*r;.r. 



dica "e-itas qüestloiv^s. Seré, pues-, íí¿ii 4 mi vocací'*'u, y 
el cííJigreso de Carlsbad rae'eiicueaíra eii nú piiesio; pe- 
ro con la diferencia de qtie har^ta ahora* me lie ceuido ii 
seguir, y en el dia voy delante, para lo qual tengo mis . 
Ifazon^s; porque las caiclas fr^qiieattis da:i a lo menos i 
ios que padecen, el derecho de mostrar los escollos, y 
•iíí4iin tal yez el caminó:. Bien sé que en contra se objeta- 
ra; la temeridad de querer ]nzZ.i^ lo que pasa a tanta 
altura; mas ¿por ventura ño ha habido n'^ncá consejos sin 
fundamento ^'disposiciones mal concertada*, mal dirigidas, y 
que han te.údo infelices resultados? Dejemos aun lado esa^ 
buenas intenciones con que se escuda la torpeza ' contra 
los gritos de las víctimas de sus tropiezos: sujetos 4 las 
conseqüencia? de tales acciones, tenemos el derecho de exá- 
iainar los principios de ellas: la confíai^^a no es una deu-i 
da en el mismo grado qu^ la obediencia: üo e^ta encer- 
rada toda la salíidiiría del universo en las cabezas cue la 
diplomacia inscribe en su álbum: dejar* hacer y dejar pa-- 
sar no corre sino en el conreroio: en política el exámi-« 
nar es un derecho y un deber rigoroso. Lo que la po-* 
bré P.uropa ha. padecido en treinta anos por. sus doctorea 
políticos, no les favorece mucho, ni da niotivospara re-» 
nunciar al derecho de ex ámexi. < 

. Ha diplomacia de la Germania se. subleva en masa: loa 
agentes de mayor reputación acuden de todas: las partes 
de aqviella región: los mas afamados de gabinete ó de po-» 
lígono se auiontonan sobre un mismo punto: todos los nu- 
dus gordianos de la política y de 3a guerra han quedado 
desarados ó cortados por las combinaciones de los unos 5' 
por la espada de los otros: mil correos sin^ poder alentaif 
llegan abrumados con el peso de ios profundos conceptos 
que Van á engrosar los tesoros reunidos en las carteras 
O bolsas de Garlsbad: esto merece atención.... La agita- 
ción de la alta diplomacia; de un gran país, es un acón-* 
tecimiento importante por sí mismo, y muy capaz de ll.i- 
juar la atención de todoíi. Si sucediese q^e el objeto de^ 
esta reunión era sosegar á todos, y amortiguar su inovi^ 
diento, desde luego estaba en oposición coa su objeto, 



p< rqize es ímposíBle qiie xal reunión no lo sea de la mas 
inquieta atención; á no ser qiic ha^'-an descubierto ale;ü- 
lia nl^eva ley de la naturaleza que caiise el reposo por me- 
dio de coriiEOc iones, ni nías ni menos que como se lia des- 
cula ierí o fccr» líace en París, que para atirinar para sieía- 
jre la disciplina entre lá juvent'-:d era menester que es?** 
ta ganase un pleito centra los gíefes de la enseñanza; y 
q,ue para realzar la consideración de cierto tribunal^ era. 
jjaenesTer exponer á unos ji.^c es púdicos, por el respeto 
deLído- á si mismrs y a su auditorio, á presentarse a la 
defensa muy fácil de acusados imberbes, que desde lu&— 
gp ( I) parecía que habían de quedar aterrados baKO el 
peso de requisitorias fulminantes, y conflindidos para siem— 
pr'e por la peneíraeion de un lince que Aabia leído ais— 
ti^ígmeníe erimenes enormes- en ciertos garrapatos de \m 
pobre ssanuscriíO. 

. .Antes de llef.ar á Carisbad, recorramos Tos congre- 
sos que ha , habido en Kuropa en lo-v treinta anos últimos. 
Xa función de ellos no es nada gloriosa. 

En 17^ ly las -vistas o congreso de Pilnifz tuvo por 
resultado de svís aní^bol^^íias (2), cierta alianza fria en— 
tre, la Prusia y el Austria, y por el revés uná viTain^ 
quietud en Francia. Allí empezó la^ermentacion, fuen- 
te y preludio de la espantosa de onacion que ha resonad» 
en' el mundo por espacio de veinte y cinco anos: allí em-^ 
pezaron los grandes peligros de Luis XVI;allí^ 4 la Vis-" 
la de la efpada que se alzaba sobre la Francia, se agi— 
tó esta,, estrechó sits filas» afiló sus armas^ y al modo de 
todo ser que está en peligro, rompió todo lo que podía 
debilitar su defensa, sin reparar mas en los agentes que 
en los medios de su resistencia: iprueba cruel, suerte inc4 

%(l) Heq'.iisUoría soBre rl asunto de la Escuela de Derecho. 
*•' (2) Todos se acye dan délas e&tipuIaGTones enig:m;i'tíea5 flePilmtx^ 
«ytcomo se pTOiiietia sm iiiteiscton, *e amenazaba ccn Ir.s brazos ciii- 
.¿ados, 3^ le ap fiaba al por rer.iT de lo jasado y de lo presente 
Sobre todo se distiíiíT^Ji-t n-n eirtonczF^y en itíl caso que hacia un efec- 
to Tr^uTaviliOíO. La Car.ciller/a aiílití* sf había excedido ¿ sí niiima, 
y fc veía el triunfo de las time Was-» 



vífa'bíe <!e todo pueblo'" qué i/'e ámáíiaáraíb su Jionor y sá 
existencia: liga terrible del orgullo y del temor, quie- 
nes sacan ^al íion>bre fuera de todos los caminoj co- 
nocidos en el orden de la humaiiidaá y de las sccle^ 
dadesi Quaudo está por mucho tiempo levaaiada la es-^ 
pada, se embota; todos se acosttimbraíi a su vista, y se 
preparan para apartarla y oponerle otras. Píliiitz fue la 
espada que estuvieron largo tiejupa mostrando á la fran- 
ela; quando llegaron a sacarla entérame* i te de lá vaina, 
ya había cesado de dar miedo: el ma/iífiesto del duque de 
Bmnsvvik de 2^^ de julio de 17'?>2 fjc recibido con ri- 
sa y voces de rabia: un aiio enteró habían estado ame-^ 
nazando á la Francia, q'iien respondió con la con'-^eiicion; 
recurso horrible, pero inevitable. Los gefe^ de aquel 
tiempo, puestos fuera de la ley de las r.acióiies, busca^ 
ron y tuvieren la desgracia de encamrari como no po-- 
dia dexar de suceder, en una nación numerosa, exásperu- 
da "y novicia en negocios p^Hricos, todo quantb con^fí-» 
tuye á un tiempo el crimen y él espleador» el oprobio y 
la victoria., todo quanto hace admirar y decentar, y quaa— 
to conduce al Iiorror y al triunfa: época Tin ica eii los ana- 
les del mundo; monumento espafttOí%o de la ftierza de la 
revolución^ y lección eterna para todo el que se atreva 
4 amenazar a una nación; porque con pocos meses mas, 
¿qué hubiera sido de la Europa, quando por él medio de 
la Holanda y de la Bélgica subyugadas y temblando^ los 
cxércitos de Roberspierre precedidos del espanto^ e«vtaban 
ya tocando a las márgenes del Rin? ¿qué hubiera sido dé 
la humanidad y la civilización delante de la espada ex- 
terminadora levantada sobre todo lo que se hubiera atre- 
vido a resistir? Príncipes, ¿quanto tiempo creéis que hu- 
bieran sostenido vuestros soldados aquella lucha inesperá-* 
da? ¿quanto tiempo hubieran estado vacilantes entre sus 
peligros y vuestros salarios? O voso«tros que habláis de 
aquellos tiempos crueles como de las novelas que o^ di- 
vertían en la infancia, o como de una nube que paso por 
encima de vuestras cabezas hace muchos dias; á la hora en 
que el cié lo QQrr¿ esa catarata d€ sangre^ vosotros a&i&tig- 



G2 
teis sin advertirlo al i^n de un imevo dlluTlo, o por ., me- 
jor decir, a la reaovacion de la creación. ,,• 

La .Europa fracturada, sin armonía^ sin e-n^tender 1o 
que sucedía, niieiit^s taRto que sus generales ancianos iban 
abjurando sus prácticas viejas, y que sus viejos gabinetes 
iban agotando sus arterías viejas, y la vieja levadura que '. 
agriaba el. corazón de unos contra otros; la Europa, repi- , 
tp, se arrodillaba ante un A tila de especie nueva que con- 
quistaba el mundo desde lo alto de una tribuna, de dond^ 
le iban a precipit;ar algunas palabras de sus auxiliares, y 
hacerla pasar del imperio á muerte infame. Pocos meses 
después, veía Basiiea una parte de los que le habían Qom- 
batido, acudir para tender la mano á sus sucesores y so^ 
licitar su alianza. El congreso de Radstadt empezó ba- 
xo los auspicios dei miedo, continuó equivocándolo todo., 
y acabó con un asesinato, que ba quedado sepultado en 
las tinieblasr j'mtamente con los motivos y la mano q^e lo 
dirigió. La Francia, tan acusada, r*o tiene que avergon^L 
«arse de semejante atentado, -- * 

En Lila se baxó la política inglesa á bacer una co-* 
inedia ridicula. Franconi con sus caballos podia estar mir 
cargado de la negociación, del mismo modo qyiQ lord Mal— ; 
mesbury con sus correos. Rara idea es menester haberse 
formado de la dignidad y de los intereses de las naciones, 
para hacSr^os el asunto de escenas tan poco nobles. :y\: 
El congreso de Viena, aquella gran rifa de pueblos, ' 
ha dexado en falso para siempre la política de Europa, po- 
niéndola entre dos colosos, el Uno en tierra, y el otro en 
la mar; le ha preparado diücuUades enredosas; ha sustitui- 
do la supremacía de la Rusia á la de Francia, haciendo uti 
cambio dañoso: lia gacrííicado el único punto de defensa . 
que le quedaba, al dogma ininteligible de la legitimidad ex-^ ; 
tranacional, al mismo tiempo que en el Norte derrivaban 
los altares que le habian levantado a tanta cosía en el Me- 
diodía. El congreso de Viena ha probado que es mas fá-* 
Cíii adjuiücarse almas, que atraer coi*azones, á pesar de que. 
las Unas no valen mucho sin los otros: no e^tá probada 
qué los mítyorcs poseedores de tales almas^ pixedau' siern^^.? 



pre' darse el parabíeíi por semejantes adquislcione». Por 
aquel congreso, los ríos y los cíonlnos de Alemania que- 
dan inhábiles; el fisco de cada potencia Bace retro gadar las 
relaciones comerciales a aquella libertad de q^e gozaban 
en el tiempo tan deseado del Con<=;ervador; y los alemanes 
se comunican entre sí, poco mas ó menos, cómo los pre«^ 
S03 se hablan al través de las rejas de sus encierros. "► 
El congreso de Aqüisgrantuvo dos objetos: 1.^ eva- 
cuar la Franc^ia-: 2.^ asegiirurs'e de su estado interior. El 
primero se ciunpluS con lealtad y júbilo: es inútil averi*- 
guar lo que ha acelerado, ó lo que podía retardar una sa- 
lida que acomodaba á todas las partes interesadas: bueno 
es gozar de su fruto^ sin entrar en examen. ' V- 

El segundo artículo no ha tenido tan buen éxito. La 
aparición en París de una parte de los iieg^ciadores de 
Aquisgran no paila dejar dadas acerca de las intenciones 
con qué venían; y asi qua vieron que el plenipoííeaciario- 
, francés iba por un camino, distinto del que había seguido 
Jiasta entonces, pareció claro que era en París el execiitor 
dev las intenciones secretas de Aquisgran. Después de I\a- 
ber parecido el hombre de la Francia .respecto, de la Plu- 
ropa, se manifestaba el hombre de la Europa respecto de 
la Francia: papel peligroso siempre, y que no. po^ia tener 
buen éxito en Francia* : . 

" ,.>E1 primer objeto del congreso de Garlsbad esel cum-^ 
plimiento ó el complemento, de las estipulaciones deb con- 
greso de Viena, relativamente 4 la organización de la Ale- 
mania. Redúcese esto a un negocio personal, ó por decirlo 
a sil) de familia, en' que eólo los alemanes deben, mezclarse, 
y de que todos deben desear el mejor resultado. á título 
de humanidad ¿de buena vecindad. Esta primera parte 
debe considerarse como lo material del congreso. ' 

: El segundo objeto del congreso de Garlsbad es el 
estado moral de ía Alemania, y por una conseqüencia in- 
disputable el de la Europa y del mundo: porque la Ale- 
jnania no és un estado separado^ del resto del mundo, ni 
amimado de algún espíritu privativo; sino qué' forma par- 
te de la Europa', ocupa el centro de ella, siente tedas sus 



€4 ^ 
cGíunoc Iones, y va. lie rada en el t-orljelüno «general. Por 
conií fluiente, para juz^^ a r del estado de ia Alemania, co- 
mo de otro país qualquiera, lo primero es couí«iderar el es- 
pado del m'irtdo mismo. Sin querer atender mas que á un 
objeto particular, se pone delante el todo, y la imagen de 
lina provincia es la misma que la del universo. Este or- 
den es nuevo, no io nieeo, pero existe: proviene de las re- 
laciones que se han formado entre todas las Y^artes del glo- 
bo, y todos sus habitantes; cuyas relaciones han creado 
entre ellos un espíritu «.eneral, que es efecto y origen de 
las comunicaciones que lo? imen entre sí, y hace preciso 
C(Ue para examinar el espíritu del uno se cuente con el 
de todos. Viene 4 ser esto una inmensa salvaguardia que 
ha adqL.irido el universo, la qi:al obliga en todas partes 4 
la autoridad á lener ciertos miramientos, de que antes la 
dispensaba la «eparaeion de los hombres. 

Así pues, al ponerse a escudrinar el espíritu parti- 
cular de un país, es precico remontarse al instante al exa- 
men del espíritu humano, y ver hasta qué punto partici- 
pa de el aquel país. Es esto un resultado necesario de 
las comunicaciones establecidas entre todos los pueblos, por 
cuya virtud no hay ya espíritu particular de pueblo á 
pueblo, sino un status quo general, en el que se pueden 
colocar tr dos igiialmente, atendiendo á las relaciones ge-r 
jLierales de las sociedades. Los mismos hombres qie comba- 
tirían entre sí por mil causas, procedentes de intere'-e'í 
particulares, están todos reunidos, y son conformistas en 
quauto á las relaciones generales de la sociabilidad. Tocan- 
te a esto tay luianimidad entre ellos. Asi, pues^ de bue* 
ti2L ó m.nla gaiía tendrá que examinar el congreso de Carls- 
bad el estado del espiriru humano, y sin haberlo pensado 
se vera reducido á ello. Por mas que ha^^a para huir dé 
ésto, siempre se encontrará delante esta inmensa qüestion. 
Esta posición es enteramente nueva, y no está dentro del 
círculo ordinario de las especulaciones diplcmáticas. Tal 
vez unos diplomáticos civiles y militares no son solos com- 
petentes en semejantes materias; y si el espíritu humano 
jpudiera personíücurse y ser también oido, acaso tendría taii- 



:-y\ 



bien que pedir algo por su partc^ y en especial que 
entre sus jueces se le mostrasen sus iguales. Estos 
jueces á cada paso que den, advertirán que nace por 
5Í misma esta qüestion^ qu'2 va creciendo con el exár 
mttíii y salta al fin los límites en que creyeron ha- 
berla encerrado. A manera de un nuevo Proteo^ toma- 
rá mil formas inesperadas, capaces de desconcertar y fa- 
tigar las manos que se disponian para apoderarse de ella. 
Si por desgracia el poder confia ensimismo para sujetar- 
Ift ea un círculo trazado por el mismo-^ todo se acabó: no 
se necesita mucha habilidad para decir de antemano que el 
congreso lo erró, y su inutilidad no dejará de tener con— ' 
s[^qüencias. En la e'poca de la reforma no faltaron juntas 
de príncipes, ni congresos llenos de poier y saber; mas 
con te^d^ eso ¿ quí es lo que resolvieron ? Lo mis rao es aho- 
rja. ¿ Que' es lo que se quiere ? Examinar ívkas; formar 
una cruzada contra los principios que profe^aai los mismos 
cruzados; decir al espíritu humano non ibis amplius; poner 
centinelas al rededor del recinto, que se le permite ba-7 
tir con sus olas, reservándose comprimirlo si iiiteiits tras- 
pasarlo: especie de cárcel parecida 4 aquella en que el 
Dios de los vientos tiene encerrados sus subditos estre- 
pitosos. Ciertamente que e>to es curioso y imtvo. Ser?, 
cosa muy divertida el ver los soldados en facción contra 
las ideas, y a la verdad no sabrán bien como dirigir sus 
tiros contra ellas, y por lo mismo estarán expues- 
tos á echar la pólvora al aire. Pero si por casualidad es- 
tos soldados y sus conductores se encontraban también aco- 
metidos de dea i; y si el mismo hombre que se sacrificaría 
gustoso porque no quitasen á su patria un palmo de tierra, 
llegaba ¿ver que las ideas no son enemigas de su bien, y 
que el mismo es parte en la causa; en tal caso ¿ que' se- 
ria este cordón preservador ? Vendria 4 retíucirse a una 
salvaguardia en idea: ¿ cómo se podrá cortar la peste, quan- 
db las centinelas se mezclan con los apestados ? Y no se 
diga que eso no sucederá: el exemplo de Gádíz no está le' jos: 
Ips voluntarios que recobraron la España para Fernando 
Vll^ no $e han hallado con las mismas disposiciones para 



ir á sü voz por el ocecsno á arrancar la América a otrrs 
voluntarios que por su parte tienen por muy conveiiieiité' 
el ser los amos exi sU casa. = '; 

Poiie<i cuidado en la elección de vuestros agentes: no^ 
creáis que el abrazar una profesión sea abjurar la buma- 
nidád y sus propensiones: la humanidad vive bajo toda es-, 
pecie de trages: no pidáis á los hombres mas de Ío que sU 
naturaleza les permite dar; y sobi-e todo no los arméis» ni' 
contra lo que no entienden absolutam.eute^ ni contra lo que . 
podrian entender demasiado bien. 

Gonvendrái, puesij en Garlsbadi^ como en todas partes^ 
partir de un punto de vista general: la Alemania es el no-' 
tnínaiivo.^ el espíritu humano es el sugeto verdadero. ,Muy 
incómcdo es para los gobiernos este espíritu humano, quan* 
<?o se despierta: fuerza es convenir en que solo cuando^ es*/ 
tá amodorrado», ó cuando duerme^ es dulce el mandar; en- 
tonces no hay ^que hacer m.as que correr por uiia cuesta 
abajo, sin asperezas, y en que cada paso obliga 4 otro en 
T3na línea trazada y conocida; pero en el otro caso es muy 
diferente. El espíritu hum.ano^ una vez puesto en acción, 
quieie también guiar, rompe ó sacude los frenos, desco- 
noce la voz de sus conductores ordinarios, y se lanza masT 
impetucGO quando se le ponen obstáculos. Por espacio de 
q'Jatro mil anos estuvo dormido el espíritu hum.ano bajo 
iin cielo fantástico: conmovido de una claridad pura, se 
despertó enemigo de lo que estaba adorando, avergonza- 
do de que su imaginación hubiese sorprehendido á su ra- 
zón, pasmado, confundido de haber recibido sus dioses de 
la mano de un hombre (1), y de haber adoptado un Olim- 
po fabricado en l'a tierra. En la época de la reforma vol- 
vió á despertarse el espíritu humano, y hubo nueva des- 
trucción de los objetos de sUs antiguas ofrendas^ nuevos 
obstáculos por parte de los gobiernos, nuevas derrotas pa- 
ra ellos, nuevos triunfos para él. !Las causas de este mo- 
vimiento estaban encerradas en todo lo que pasaba en eí 
mundo hacía muchos siglos. Xcs hombres poco atentos se 



^"br^tíiian en fijar la data de los sucesos en el momento en 
que aparecen^ siendo asi qtie seria menester ir hasta don-, 
^e estaii las causas, ^uanio la revelación francesa le- 
vanto la voz renovadora del orden social, no hizo otra co- 
sa que reunir en un mismo punto los sonidos que estaban 
esparcidos en el mutido 'entero.^ y resonaban vagamente por 
itoda* partes* La Francia no tuvo que hacer mas que dar 
un asiento, ó por decirlo asi^ una capital á la renovación 
inoral que existía en embrión en todos los ánimos: Is pres- 
tó un órgano oñcial-^ y se constituyó el eco de todos los 
pensamientos y de todas las palabras que circulaban cu 
Europa. Este es, después de la destrucción del paganis- 
^10, el mayor impulso que se ha dado al espíritu huma- 
no. Si el cristianismo creó nuevos cielosi, y una tierra nue- 
ya, la revolución francesa^ a falta de poder alcanzar á 
los primeros^ no. ha trabajado menos eficazmente sobre la 
segunda. Sobre esta tela renovada de esta csanerahay qu^ 
operar: bien se ve que se necesitan útiles bien templados^ 
y manos muy hábiles para cortarla sin causar danos: por- 
que en este caso no hay errores sin consequencias graves 
y larcas. 

En Garlsbad, como en qualquiera otra parte^ se debe, 
^uesij partir de un punto único, porque solo en él se en- 
cuentra la verdad; y es este: ,, El género humano está en 
^,''marcha, y no puede retrogradar: es imposible hacer If 
,, andar atrás, y así es menester ceñirse á dirigirlo en el 
.1)1) rumbo que ha tomado por la nueva Grg;anizacion de las 
,ij sociedades, y por la comunicación de los pueblos entre 
,,s£: ya no es posible ningún secreto, ni que haya accio- 
•^, nes aisladas: obrar sobre uno, es obrar sobre todos: en 
truna palabra, el mundo está ya como una escuela de en- 
,, setíanza mutua, en que los gobernantes pueden todavía 
,, ser los monitores, pero no los maestros. <-<• 

Todo esto, les diré yo, os cansa y os incomOvda: u<* 
lo dudo. Pero ya no se trata de la comodidad de nadie, si- 
no del estado de todos, y de la realidad de las cosas. Man- 
dar á hombres sin luces, sin relaciones entre sí, que sin 
haber visto nada ni gabido n^id^, nó pueden comparar n»^ 

■ ■ '^ 



6Í^. 
áa; ó bien tener que marcliar con sociedades impregnadas 
de ciencias é ideas nuevas, provistas de objetos y medios 
de comparación, á quienes el interesi^ la curiosidad^ el 
cuidado diario de los negocios y de los placeres^ les ha- 
ce en cierto modo enrrar unas en otras, y las tiene como 
enlazadas; mandar^ repito^ á unos seres tan desemejantes^ 
no se parece en nada. Mas cómodo seria mandar como has- 
ta ahora que del otro modo; no tie .e duda. El nuevo orden 
ño es para el descanso de los que gobiernan: asi decia con 
sencillez un asiente del poder, á quien le incomodaba es- 
te nuevo órde/i: pero trátase de saber si se podrá hacer ea 
iin tiempo lo que no sufria ditlcu'tad en otro. Esta es to- 
da la qiiestion. Todo se ha mudado de tal manera^ q^^^e las 
cosas recibidas hace cien anos^ y aun hace cinqüenta anos, 
sin coniradicci^^n ni reparo, se tendrían ahora por imposi» 
hles morales. Luis XIV. tendría que rebajar las gradas 
de un trono que había levantavdo hasta las nubes. Luis XV. 
se vería precisado á separarse de un séquito de corrup- 
ción que degradó el suyo, y que dando en ojos á los fran-^ 
ceses^ enagenó sus corazojies. El creador mismo de la Ru-» 
siat| el genio iamenso que puso en el teatro de la Europ» 
una nación no conocida en ella, y que se prepara para lle-P- 
narlo del todo, Pedro cedería á la necesidad de reprimir 
los ímpetus de su natural salvaje; no empuñaría otra veas 
la hacha con que se hacen los navios, ni la otra de qtie se 
arman los verdue'Os: no volvería á dar su corona al escla- 
■vo de Mentzikoff^ ni la muerte á su hijo. Catalina ad- 
vertida por su tino maravilloso^ se resolvería á reprimir sU 
ge'nio gigantesco y casi oriental: veríamos a Federico^ el 
Pedro de la Prusia, aflojar los violentos resortes de su 
í^obierno, y au/i soltar algo los cordones de su bolsa* 

Ya no se pnede reinar como en otro tiempo, porque na*- 
die es subdito á la manera que lo era en otro tiempo. La 
obediencia se refere á otros principios: no ha perdida na- 
da de su intensidad, sino que ha mudado de objetos. Antes 
se obedecia porque se adoraba; ahora se obedece porque sé 
feflexioaa: entonces depeülía de la ausencia de la razon^ eá 
éi dia depende de su presencia^ y quanto mas se depara }a 



razon^ mas segura y fácil es la obei^ieiicía. Antes se obe- 
decía por el interés ageno, ahora per ei propio: se obedecía 
4 unas emanaciones que se reputaban superiores^ al resto 
de la huxnanidadij ahora se obedece al órdeii de las socieda- 
des ya los principios que las forman y las consrjjrvan. Hu- 
inillábanse los hombres áute las fantaemaeorías de la su-» 
persticion, del orgullo y de ía credulidad; ahora se asociaH 
á la evidencia de las demostraciones e^eEieatales del orden 
social. Todo está pii«5 cambiado. Esto puede pkj'ecer tris- 
te á alguncs^, pero esto es cierto. Las acusaciones nO apro- 
vechan de nada^ ni mas^ uí menos que los lamentos: dejemos 
disputar sobre el bien 6 el mal relativos de tal mnd«nzai| 
abandonando esta satisfacción vana 4 las personas puranien- 
"te especulativas^ veamos nosotros lo que hay de positivo 
'en la qüestion. Basta probar un hecho* ¿ Ha mudado de as- 
pecto el mundo; sí ó no £ De la respuesta depende todo io 
que queda que hacer» 

En el día todos los antiguos oficios, re-yes, mínistr^^S', 
clérigos y nobles están perdidos. INo hay mas que uno bue- 
'noi) qual es el, de ciudadano: todo lo demás ha decaído,, y 
apenas es hacedero. JNo crea nadie que este juicio me lo dic- 
ta el despechoi, sino que sale de la naturaleza de las cosas, 
Jas quaks saltan á los ojos. Ciertamente estoy lejos de la 
loca injusticia que culpa 4 los que en el naufragio se apo- 
deran de los despojos ó los deíienden. Ya también soy par- 
te en este naufragio, mas esta no me impide abr-ÍE 
los ojos y sacar la cabeza para ver lO que pasa so- 
bre el agua. 

Que los príncipes procuren defender su grande*- 
za^ los ministros retener una autoridad fácil y sin 
participación; que los mediatisados, los grandes de to- 
dos los países reclamen la elevacio» de su clase coxi 
sus preeminencias sociales, es natural semejante de- 
fensiva, y no debe causar extráñela ni enfado, pero se 
' les hace favor en manifetarles, If la vanidad de sus es- 
fuerzos, y 2f el camino que puede tomarse todavía, no 
jpara recobrar^ siiio para no acabarde perderlo todo. 
"" ^Hay'una semejanza que llanta mi atención^) y es la 



.70, 
de nuestro tiempo con el de los Estuardos. I;a Europa se 
csíuariza patentemente: Plume es quien guía mi pincel, 
■¿jnco reliisdcs de hierro en tiempo de ío? Tudor, sumie- 
rojí la Inglaterra en. la mas disfcrnie barbarie. Desapar 
^ recio la oonstilncíon* se la vio espirando a los pies del 
"tribunal estrellado, del tribunal marcial^ de k alta— comi- 
, sioiu por Io9 quales no quedaba en el estado mas que el 
príncipe. Una prerogativa indefinida daba margen coíi 
su ambigüedad para invadir todos los poderes; se oía a 
los co ñames decir que se le^ secase la lengua antes que 
discutir la prerrogativa Real; se les intimo que no se 
entrometiesen en negocios de estado: el príncipe ponía 6 
quitaba á suantop Irvs miembros que lo componían; no lia- 
,bia sesión que no se acabase con la prisión de mucbcs de 
sus individuos: el príncipe dispensaba de k observancia de 
las leyes, reducidas á un vano siniulscro que nó tcnhn 
i'aerza^ sino cuando complacían ías inclinaciones ó serviah 
á los intereses personales del príncipe: unos jueces escla- 
• vos prestaban su concienciáis como los verdugos sus manos^ 
. ¿ontra toda víctima que el poder señalaba. Por medio de 
los privilegios exclusivos era el príücipe el imico merca- 
der: no podía tocar direcí^amente á la bolsa de los subdi- 
tos, pero llegaba á ella de otras mil maneras: unas veces 
hacia que lo ref^arcieraüí) y los oficiales de su casa ejer- 
cian las mas insolentes rapiñas; oras veces obligaba f 
^que le prestasen el dinero, aquellos á quienes n o tenia de- 
recho para que pagasen impuestos; las bejievolencias rem- 
plazaban los impuestos legales: estaba prohibida toda lec- 
tura; tcdo escrito estaba sujeto a la censura de cinco 
consejeros del príncipe, y toda comunicación con el ex- 
trangero Impedida. Este monstruoso edificio estrivaba en 
cadahalsos; su pie nadaba en sangre, ILa desapiadada Ma-t 
]ría^ digna esposa del demonio del mediodía^ Felipe II,i> 
hizo quemar doscientas setenta y siete personas» entre las 
cuales habia cinco <^bispos.) veinte y un eclesiásticos, 
ocho caballeros, ochenta y cuatro vecinos honrados, cien 
labradores y artesanos.^ cincuenta y cinco mugeres, y cua- 
rto niños, Eduardo VI.. J^i^o decapitar su pariente 



71. ' 
in?5 eer^cano: Elísatet fue la prlmeía que levantó U cu- 
chilla sobre uiía testa corona dai^ y enseiió 4 derramar la 
sangre de los reyesij e?a sangre temible que nunca s2 der- 
rama en vano^ y tanto tarda en aplacarse: ella allanó a 
Gromttel el camino de su maldad; ¡tan grande es Ja fuer- 
za, del exemplol Muere en medio de aquel caos sangrien- 
to, y llega de Escocia el diserto y Y^acii^^co Jacobc, 
mezcla informe del despotismo anterior y de las doctrinas 
nv.evas^ pretendiendo reunir sus subditos con argumentos 
de teología.^ y aplicarles al mismo tiempo los lúerros ar- 
diendo de sus predecesores- marchando con ojos espanta- 
dos pof un camino incierto; haciendo asesinar á Kaleig^ 
único ikistre entre los ingleses de su tiempo.^ y eiev^ando 
los mas indignos privados. Saíista sutil y terco^ hacia dis- 
tinción entre el rey en abstracto, y <:! rey en concreto.* 
P.l primero decía que lo podia todo por su naturaleza real: 
el segundo no podia nada sino en virtud de la^Jey del país; 
cuya contradicción de poder se encuentra en un mismo 
hombre. Gomo vicario de. Dios entró en discusión formal! 
con sus subditos: tan pronto iba adelantó como atrás: los 
subditos iban ganando terreno; de una qiiestion se pasaba 
¿ otra: los ánimos, depuesto el largo espanto, concebían 
¿tras ideas y otros planes: al íin se trabó el combate 
entre el régimen irregular que fundaha su defensa en la 
antigüedad, y el régimen regular que se presentaba baxo 
los auspicios de la razón, y se fortalecía con ella. La lu- 
cha duro ochenta y quatro aSos^ desde 1^04 á 1G8 8: 
cada dia se quitaba un estorho^ y al • fin la constitución 
inglesa triunfó y apareció apoyada en un plan regular, 
y sobre hases inalterables. Parece qiie se vé una isls^ 
ciiyas cimas verdes andan vogaiido largo tiempo encima 
de las aguas agitadasij y al fin sale de entre las ondas pa-. 
ra asentarse sólidamente en su superficie: y ¿porqué tan' 
largo, pero saludable combate? Porque entonces, como en 
el dia, estaba ^1 género humano puesto en movimientd 
por todas partes: entonces, como en el día, el mundo es- 
taba dando á luz una deesas gran¿es mudanzas que for- 
man las época^ de ia existecda ¿si Ünage liuriiauo. ¿Que- 



7 9 

/^•. ..:;f^|<i,.!^!x.:>...::ssr..'. ■ ■ .í>»> ^rv^t 

reís sab¿r ciiile» éra3 las causas de tal alurntramíenta? 
Hume va a re^poader^ y os dirá: la imprenta^ la Amé- 
rica y la reforjna. En estos tres grandes sucesos que 
caminaban de frente.^ había materiales para ua nuevo muií- 
i\o material y moral;. 

La Inglaterra no pudo^ ni mas ni menos que los de- 
itiás del coatmeijtei, librarse de los efectos de estos tres 
grandes descubrimientos. Separada de la Europa, sin li-. 
teratura» sin comercio exterior, tue en verdad la Ingla-v 
térra la última en quien obraron estos nuevos móviles; 
pero lue?o que empezó á resentir sus efectos^^ unidos estos 
á los motivos peculiares de los in?;lese8, facilitaron las mu- 
danzas que aquellos isleños creían adequadas 4 su utili- 
dad. Poseían ua embrión de Gonstitucioni^ que sus prín-^ 
cipes hablan desfigurado. Trabajaron largo tiempo para" 
quinarle el moho con que estaba cubierto el oro puro que 
Witenia: port^n^^e mostró á la vista, y su esplendor siem-? 
pre ha venido á ?er el faijal del mundo, y objeto de su 
envidia. J^uíOnces entraron los ingleses en el movimiento 
general que el nuevo orden de la Europa habia creado^ 
sin^que pudiesen permanecer indiferentes á las influencias 
del aire c^ue los circundaba. Quando se les ve hechos los 
Jegisladores políticos de la Europa^j se cree que siempre 
la han precedido; s^iendo asi que no han hecho mas que se-, 
guir SU3 pasos. Eílos han sido colocados en esta revolu- 
ción social^ lo mÍ5mo que en la soberanía de la india^ d<; 
la que hdíi quedado dueKos^ auftquft fueroa los últimos 
qu^ llegarc-n, 

Xra munia causa ha obrado del mismo mojo en la épo- 
ca de la revolución; y en ella es preciso reconocer la 
Djadre de todas las agitaciones que ocasionají la reuinon 
^ Ca'^lsbad, 

Después de una multitud de reinados brillantes ó ver- 
gonzosos., beaéiicos ó ruino^os^ en Rusia, en Prusia en 
Austcía., en Francia, pero todos »in leyes fijas., sin filia- 
ción de ideasii sin genealogía de instituciones, la discor- 
dia de la corte y del parlamento, cansados de dar 4 quien 
lio ^ cansaba de gastar., iutroduxo en Francia ciertas eX- 



73. 
plicacíones que descubrieron la nada del poder de ánihos, 
y expusieron á la >^is;ta. de todos^ las usurpacioaes^ los 
fundamentqs deleclUlcip, el vacío de las idtías y de la. 
"bolsa, i Que tra,storno en las ideas de todo un pueblo I 
¡ Qué es ío que existe para el, quando por todas partes 
ve desplomarse sus antiguos apoyos, á los golpes de los 
que raas ínteres tenían eii mantenerlos !.., Pero existía la 
enciclopedia'; ps^róe). contrato social era el xnanual de la 
Europa; pero Voltaire habialieclio pasar todo por el crisol 
de sus brillantes descomposiciones; pero Roussean lo ha- 
bía pulverizado todo con el peso de su irresistible dialec- 
• tica; pero. Mf^nte>quieu había encontrado los títulos del 
genero hun:ano; pero Buf fon liábia descubierto el secreto 
de la natnraleza; pero Ja América había roto^us vínculos 
con la Europa; pero de todas las partes de la Buropa acu- 
dían centenares de viajeros que traían á su patria cosecha? 
de ideas nuevas; p-ro las discusiones parlainentarias de la 
Inglaterra habían familiarizado á todos con los . principios 
de los derechos y de la libertad civiles; pero íos hombres 
se entendían y se hablaban desde un extremo dej, mundo al 
otro. ¿ Qué sucedió pues? Apeiias se reunieran en Ver- 
saillesj que en presencia del sucesor de sesenta y cinco 
' reyes, se abrió la (í?s cus ion sobre el orden social^ y ^ ^^^^ 
' sola '^ oz se desplomo un régimen consagrado pot .el tiempo, 
al rnodo que vinieron á tierra los muros de 'Jerícó al so- 
nido de las trompetas hebreas. ¿ Y por qué fue esta rui- 
na repentina ? Porque aquel régimen lo tenia minado la 
acción de las mudanzas ocurridas en trescieMps anos: cada 
dia^ se había caído un lienzo de aquellos muros antiguos: la 
vista dís^traida no había hecho reparo en las brecbas: el edi^ 
flício no-pudo resistir á la vista de I05 ,que asaltaban, y 
todo él vino á tierra,/ Si alguno cree que yo devaneo, ó 
quiero que los demás devaneen, quí lea á Burkc, quien no 
es sospechoso. Escenas terribles y guerras prolongadas ha» 
firmado episodios crueles 6 falaces en el quadrp, pero el 
fondo ha permanecido inalterable.i^ y .al, acabarle el drama, 
ha reproducido exactarneiíte su principio; es á saber^ la ten- 
dencia uniforme e invencible al establecimiento de un 

'10 



74. 
gobierno arreglado, I^a Francia no lia peclido nufica mas 
que esto* y ea el día mismo no aspira 4 otra cosa, ^odo 
el movimiento que se observa en ella^ no provieue sino de 
repulsas ó temores que padece ó que concibe. Quítense los 
' estorbos, llegúese pronto al fin, y se vera qual es su so- 
siezo. iLo mismo sucede en Alemania, y en el resto de la 
íluropa* En todas partes son los gobiernos mas ó menos 
arbitrarios^^ irregularesij obra de la casualidad ó la eoijtinua- 
cion á^ lo pasado; casi en ningún» parte hay priacipias fi- 
jos, ni un orden regular^ El estado es un hecho, y no* un 
cálculo. JStt Alemania hay pocos estados 4 quienes la re- 
volución no haya dado nueva existencia, nuevos títulos 4 
los geTes* y nueva forma a las cosas. Grandes'' esfuerzos 
lian proporcionado £ la mayor parte de aquellos estados el sa^ 
cudir la dependencia del extrangero: ven la Francia y la 
Inglaterra gobernadas por los principios s^condrados del or- 
den social: asisten 4 todas sus discusiones.^ y por su me- 
dio no cesan de resonar §¿n sus oidos los principios aplica* 
bles 4 la humanidad entera. Tienen ojos para ver y com- 
parar; enteadimiento para juzgar,* y las comunicaciones que 
mantienen entre ellas el comercio^ la imprenta y los via- 
t:cs no les permiten que se resfrie su atención. La inmen- 
sa mudanza de la America viene á añadir su peso decisivo 
á esta masa de innovaciones: allá todo se organiza por pla- 
nes tomados en la naturaleza: alia todo es libertadi^ igual- 
dad; alia todo crece, todo prospera en un terreno limpio del 
moho de las instituciones antiguasij eíi un gobierno que no 
cuesta nada. Jamás hubo felicidad social mas barata. lios 
europeos sacuden la carga de la anciana Europa, y van 4 
"buscar en el seno virgen de aquel continente los lugares 
de refresco y de descanso que y a no hay en su patria. El 
alemán y el italiano oyen discutir á priori todas las qües- 
tiones del derecho civil y político: están oyendo procla- 
mar que el derecho mas sagrado de las naciones^ es el ás 
Smponerse a si mismas las contribuciones^ y ven que tie- 
nen que pagar sin su consentimiento: en otra parte ven 
al acusado rodeado de las formalidades protectoras del / w- 
ty^ y de la publicidad del procesoj^ 4 quatro pasos de ellos 



75.' 
un ciudadano «descansa pacíiico en \m asilo que la ley de- 
clara ijivíolable^ quaíido entre ellos la acusaciojí descarea 
sobre el hombre^ el proceso lo abruma, lo dc-jan encerrado 
en la$ tinieblasij la violencia invade su doniícílio y lo se- 
creto de fiUS pensamientos; i y queremos que sean insen— 
5Íbles al capectáculo de la diíerencia de su suerte compa- 
rada con la de sus vecinos ! ÍÍOiy no e$ esto posible; re- 
solvámonos á padecer movimientos e inquietudes á cada ins- 
tantCij hasta que desaparezca esa distancia que separa lo« 
hombresi, pues no cesarán de trabajar para conseguirlo. El 
mundo ha vuelto^ pues, al punto en que se hallaba hace 
trescientos aííos. En aquella época se deacubria la Amé- 
rica, ahora síicude el yu2:o y se civiliza! en aquella épo- 
ca se inventaba la imprenta^ ahora está emancipada, y es 
el trujamán de la mitad del mundo con ía otra mitad, el 
Vinculo de lo pasado con lo presente, y de ambos con lo 
futuro: en aquella época los mares se cubrían de explora- 
dores de regiones no conocidas-^ ahora está lleno el mundo 
de viajeros que todo lo escudrirían, que todo lo hablan, y 
todo se lo apropian: en aquella época las producciones de 
las regiones nuevas trocaron el estado de la riqueza^ del 
comercio y de la vida doméstica; de veinte anos acá esta 
última ss ha renovado esteramente en Buropa, se ha pues- 
to bajo una especie de ley coraun, desprendida de todas las 
incomodidades anticuas: en aquella época^ las disputas teo- 
lógicas eran el objeto principal de la reforma, y el ins- 
trumento de las grandes ambiciones; en el día el circulo se 
h^. ensanchado mucho^ el í^n es mucho mas nobleí^ pues se 
trata de refundir el orden social en todas sus partes; cal- 
cule el que pueda adonde ha de parar esto. Todos los es- 
fuerzos de la Europa no pudieron limitar el efecto de las 
controversias de Lutero y Galvino^ \ y se podrá conte- 
ner el efecto de las publicaciones acumuladas por todos 
los hombres ilustrados de la Europa^ y el efecto de la en- 
seííanza de diez generaciones 1 Es menester mirar bien lo 
que se hace. "Oíi mism.o mundo no puede quedar repartido 
entre dos partidos^ el uno de un tiempo, y el otro de otro 
tiempo absolii lamente diferente. Esto no se ha visto nua- 



ca^ ni se yerá jamSs. La fuerza ptiec!e tantear y mante- 
jier por uti instante semejante contradi cien; pero pronto se 
romperá el lazo. El mundo entero fue pagano por quatro 
jTíil anos: quinientos anos de combates lo hicieron cristiana 
sin m.ezcla. Todo lo que tocaron los musulmanes., quedo 
para JVÍalioma. Xa Rusia, la Inelaterrav la Suecia^ la Ho- 
landa, la Saxoiiiaij no quisieron á los católicos; la Frau- . 
ciai, la ; Espaíia y la Italia hicieron lo mismo con los pro- 
testantes; estoá quedaron firmes y en presencia de sus ri— . 
vales en al gimas partes de Alemaniíi. En todo esto no hu- 
"bo variedad*, del mismo modo en las leyes políticas^ tola 
se dirige á la uniformidad en las mismas sociedades, y si 
se notan diferencias, solo recaen sobre • olDJetcs accidenta- 
les y privados. Ensanchemos el círculo, y veamos si la^ 
mitad de la Europa puede estar en presencia^ y en con^ 
tacto 4e la otra mitadi^ bajo un régimen absolutamente dife- 
rente ^ sin que la una no enderece todas sus facultades ha- 
cia la adquisición de los bieneíi que está viendo gozar í 
la otra. Pues ahí está la causa de las agitaciones que os 
dan tanto cuidado, y que queréis comprimir. Si la bus- 
cáis en otra parte., no la encontrareis: y si aplicáis reme-- 
dios contrarios á la naturaleza de las agitacion^sij agrava- 
reis el mal. 

Preciso es, pues, atender al espíritu hu^iano y del 
mundoij sean quales fuesen las circunstancias. El punto ca- 
pital es la comuiíicacion de los hombres entre si: solo es- ^ 
to lo ha m.udado todo; y como el estado de las sociedades' 
modernas contribuye al incremento diaria de tales comu* 
nicaciones, es evidente que no podrá dejar de crecer su 
efecto. De este punto se debe partir para saber distinta- 
mente lo que se hace. La comunicación entre los hombres 
es todoiy y ella esquíen arregla todo lo demás. Si podéis 
levantar entre los estados, las provinciasi^ las ciudades, o 
mas bien entre los particulares^ una muralla que les im- 
pida Ver y oir.^ entonces los podréis tener bajo vuestra 
direcdion privativa; pero mie'ntras haya correos.j impren- 
ta^ viages y comercio que hagau del mundo una especie 



77. 
de tabla rasa atravesada en todos sentidos ]for canales que- 
se corresponden entre si, y ■■ lo' convierten: en una 1\ olanda, . 
soeialj e,stad ciertos de que todos esos esfuerzos pura im- 
pedir que los unos no se apropien lo^ bueno que ven que,- 
hacen los otros, lio valdrán nada.) y se estrellarán cf^- 
tra la propensión irresistible que lleva a liiombre a la in- • 
dagacibn de su bien estar. ;- Buen- Dios] el hcnibre atra- 
viesa los añares, arrostra las tempestades y la muerte, por 
adquirir unas comodidades frivolas; vosotros m.ismos lo ex- 
citáis á que recorra todos los caminos de la industria 
en busca de Huevos manantiales de riqueza, ¡ y queréis im- 
pedirle que vaya por aquellos ajd onde le impele la sed 
insaciable de felicidad! ;y pretendejs prohibirle lo quáf otros 
gozan á su vista^j lo que su corazón le dice que puede te- 
ner cono ellos, y de que.no debe estar privado ni mas ni 
menos que ellos 1 Digámoslo claro: la Francia no ha po- 
dido resistir á la tribuna del parlamento de Inglaterra: 
i y se quiere que la Europa resista al continuo resonar 
de lasjribunas de Inglaterra, de Francia^.y de Améri- 
ca, añadidas también las que se levantan del otro lado 
del Rinl^ Algunas gacetas semi-clandestioas, antes de 
la revolución, habian mudado las ideas de la Francia: en 
el dia la Europa tiene tantas gacetas como ciudades, y 
tantos lectores como habitantes: todos estos lectores tie- 
nen sus ideas, y su punto de vista, y ao los alteran por 
nadie. INo hay gerarquia de ideas, sino imperio de id¿as: 
estas lo han hecho todo; á la larga ellas son las que lo de- 
ciden todo. ^ Oigamos á Moníesquieu que dice que uüa sola 
adea decidlo el destino del pueblo judio, y que otra ídeade-'^ 
cidio el de la antigua Persia,en una tierra tan fértil, en el 
día desolada. ¿ Quien ha visto jamás un pais ^^obernado 
contra sus ideas, o sujeto á un orden contrario á la idea 
principal que en el domina f El espíritu de un tiempo no 
es mas qu« la espresion misma de las ideas de. aquel tiem-*> 
po. Pues tal es en el dia el espíritu ^q la Europa- trá-. 
tase de ver si su espíritu dommante la inclina. 4 los go- 
*i''í5?rfegulares, ó á los arbitrarios; si pueden losadnos: 
existir a presencia de los o tros,. por- par tesv iguales-:, dos -do¿i 



79, 
trW* 'enteíaraeíitc opuestas «obre intereses «emejant es, y 
por su iiat^raleza c^jquiic^ í todos lo^ hoaiTjresi^ se pue— 
<Í¿ü pi'O Pesar parale lamente.^ y en ooneiirreiícia^ sin qutj las 
parte» perjudicadas pojr ija^ 4c te 4o,s 4oct4Íiias no ínter- 
y^ugaii ett la x:ausa. 

Tal e^ el estado de cosas en que se presenta 4 teda 
ojpáervador el coiígreso de Garisbad^ y yo he necesitado 
»aá;2íX túio este camino para llegar á él; mas no debe uno 
sentir 1p9 p?sos <jii^ d;iij (jüa^áo se trata di^ a-lumbrar el 
¡camino, 

: JiO primero que liay que hacer, es techar á un lado 
todo quonto pertenece 4 la poUtica in^eríor^ y como per- 
íSOnalHe la Alemania, que resulta de las estipulaciones del 
cougr^so de Tiena. í\^o tenenios que ocuparnosi^ ni en for- 
talezas-j ^i en e^ereito»^ ni en los tribunales de la confe- 
deración, ni tampoco en los peazges que recargan los rios 
que corren por aquellos países, A ella «ola le toca ver y 
mandar lo que crea convenirle mejor. Echemos también á 
lia I.ad© las ideas fantásticas que mueven a cierta clase de 
hombres para gritar victoria luego que oyen sonar el látigo 
4e xui correo diplomático, y se íma^riaan que vienen á tomar- 
los t^or la mano para hacerles subir á los puestos que han 
quedado vacantes por la separación de sus adversarlos, 
JSsto podrá ser conforme á algunos desseos ocultos-, 4 
alguJiQs notas secretas.^ pero no puede estar en la línea 
d? las í4eas recibidas en Europa: habria contradicion 
jnani tiesta con las declar aciones solemnes que han he*^ 
cho los mismos á quienes cansan con tales iavoeaeiones. 

Tengamos, pues^ por cierto que eji Carlsbad, no se 
trat£^ de violentar al gobierno francés para redueirlo a 
hacer ciertas modifleaelones> que acaso se desean ín ;pec^ 
tore^ pero nunca se intentará realizarlas oficialmente. La 
Francia no reconocería tales mandatos, de donde quiera 
que viniesen. La lección del me^ de diciembre último es- 
ta fodavia reciente. 

La Alemania moral es, pues, el único objeto de las 
solicitudes del congreso, en la secunda parte de svi des-*- 
tiho» Teaaiosr q;i¿»r ^s aquel país. 



7^. 
Está muy íüvidiio; cargado de soíjeranlas de toda es*- 
pecie y de toda precio. El aspecto de la Ru&ia que está 
frente por frente, le espanta. Ha menester inmensos ejér- 
citos, primero contra la Rusia, y ademas de potencia á 
potencia; dos inanajitiales de ruina. Las Górtcs son muchas 
en Alemania, otro peso enorme sobre los subditos. Las 
comunicaciones comerciales están con mil géneros de es- 
torbos; esto viene a ser una sensación dolorosa .<jue se re- 
nueva cada instante, Los gobiernos se diferencian mucH© 
unos de otros; principio de emulación y de comparaciones 
mas ó menos pesarosas* El país que tiene Constitución^ 
nó piiede dejar de ser objeto de envidia del que no la tie- 
ne. Ya han aparecido tres constitucioíaes en las partes de 
la alta Alemania, que se extienden desde las fronteras de 
la Francia, hasta hjs de Austrisi^ y las han imitado otros 
estados pequeños de las orillas del Kin. La Prnsia ha 
debido su salvamento á la promesa y u la esperanza de un 
Riodo de gobierno regular; lo está esperando, y lo implo- 
ra^ y feímcnta con la detexician. Toda la zona de Alema- 
nia que corre desde Koenigsbergi^ hasta el Weser es la 
parte de contineiitei^ en que están mas generalmente espar- 
cidas las luces: al li sobresalen muchas universidades cé- 
lebres: la juventud está ansiosa de instrucción y de luce» 
nuevas* Los profesores alemanes se par eren en algo á los 
gefes de las escuelas de la antigüedad; y en nada se se- 
mejan 4 los asalariados de las escuelas de los demás pai- 
ses; gozan de consideraciiiin^ tanto fuera, como dentro de 
la universidad. Bl ser profesor, es alli un título. Un pro-" 
fe sor de reputación, es una especie de potentado que ve 
abrírsele todas las carreras; su escuela toima autoridad^ 
y aun puede formar secta: la ciudad que lo posee, y á 
quien ilustra con su enseñanza, mira tal posesión por iia 
título de honor, Es muy común leer: nuestro eelehre^ 
nuestro docto profesor; lo qual es de rubrica en todas 
las ciudadefi de Alemania donde hay uaiversidad, qui son 
muchas, &i el diai^ en todos los países alemanes que hau 
adoptado el sistema representativo^ son tales proíesotee 
los que forman lo principal de las asaxuVleajy y .losi^xte 



80. 
les dan fuerza y lustre. Eu la última guerra, las unl- 
versidatlés fueron escuelas de odio y de insurrecioii con- 
tra la Fruncía. Entonces no se formaron congresos con- 
tra ellas, Pe las palabras, pasaren los profesores á las 
"obrasi^ y ellos mismos acaudillaron en los combates á los 
que habían .enardecido con sus discursos. Tales disposicio- 
nes no se calman en un día. El que quiso la libertad de su 
país contra los extrangerosi^ acuso no querrá la esclavi— 
tad 'po'r su ptopio gobierno. "El congreso de Viena Babia 
jrrométidó mucho; nada se ha cumplido; se ha hecho espe- 
rar mucho. Los males que han producido algunas.de sus 
estipulaciones, incomodan demasiado.^ y son como aquellas 
espinas, que punzando continuamente, pueden producir 
?;rande irritación. El contorno de la Prusia es embarazo- 
so p?ira la baxa Alemania, por la qual ss prolonga ¿on 
la mas iilcomoda extensión., empe^aiido en Tilsitt, y re** 
matando en Sarre-Luis. Los m.edíatJ5ados, óríranos y re- 
presentanhes de toda la aristocn-cia alemana, cansan á los 
gobiernos con sus obsesiones; entorpecen, retardan ó tuer- 
cen las nuevas constitucíores: la relíg.ion se e>:ti;igu,e al 
lado del episcopado, desfallecido ó desaparecido: la can- 
cillería romana, ¿lar.dando 4 la religión que se arregle á 
las prehensiones propias de aquella, pretiere ver desapa* 
recer el episcopado' á no quedar arbitro y dueña de^ el. 
j JNo* hay ¿qui bastantes * cáusa's de fermentación eii.^un 
país ? Menor número dé ellas bahía en Alemania én el 
tiempo de la re forma, porque entonces no.se comunicaban 
entre sí los pi'eblos crmo en el día; entonces' no ' hahian 
visto la revolución francesa; en 'once s no asistían 4 las. 
tribunas de Francia y de lnglaí;erra; entonces no anda-; 
ban atisvando en todos los países, como hoy lo hacen con 
íinsia: entonces en mu chis 'mas partes, los privilegios de' 
clases y de órdtjnes no habían ei-:perimentado los contra- 
tiempos rigurosos que los han hecho desaparecer en tinas 
partes, y los am^snazan en todas, para colocar baio unde^ 
recho común todos los miembro* de una misma asociación. 
Tal es el cuadro qiie el congreso de Carlstad debe con- 
templar bien antes de poner manos á la obra^ ¿ Qué. es lo 



?1. 

v' que podrá hacer en coyuíituríi. tíin .dí^cíl ? ¿ Qual es el 
. paitido racional en. que se Üprá ? iDificit e? señalarlo^ y 
puede sQt qvie haya emprecíido mas ád lo que coir.portiín 
-trus tuerzas. ¿ Se ceiiíra á (J«í cl ara c iones generales? Y 
' '¿ ^^^ producirán estas ? ¿con que las apoyarán? ¿ c.on 
fregiinientos contra doctrinas-^ y con soldados contra profe^ 
■s sores.) ó contra la imprenta ? En hora huena; pero del otro 
lado del -Rin habrá quien iriiprima; pero la ícgl aterra no 
estará coniprehendida en el anatema. Yo no reo en todo és- 
to mas que utilidad para les lihreros. ¿ Prohibirán íliser- 
;tar sobre laa declaraciones que hag^ael congreso ? Sí dura 
-algunos días, yo respondo de que antes de separarse habrá 
<iado materia para mil escritos, que todos habrán atenua- 
do mas ó menos el efecto. iNo es de suponer que «e "lle- 
gue hasta suprimir las constituciones que ya és tan dadas: 
el remedio seria peor que la eüfermedad. Es cierto qué los^ 
gobiernos se libertarían de las constituciones; pero ¿don-» 
de encontrarían el dinero, el gran resorte del gobierno? 
El bastón del mando Citá pendiente de lo^ cordones dé las 
fcolsa de los subditos; y aun el cetré mismo .está atado 

t-- También tendrá el congreso que foniar seriamente 
*^«n consideración el genio particular de los homares que 
'4esea moderar. EstOs hombres gustan de lo vágOi, son me- 
• di tabundosij s e apasicijan en frío , se , exaltan por la' con~- 
^Jriccion. ^el espíritu, como otros lo jb&cen por las emoc-io- 
»he9 del cora^ron; retienen con fueraa la idea que luia vez¡ 
-adoptaron^ y les sirve de ocupación y de regla de su 
í.iVjda; son constantes ea el trabajo; hallan sumo gusto en re- 
resolver problemas intrincados, y se sacrifican con un'^en"' 
-;titsiaf»mo de ydlo á scoiones terribles , sin tenxor ni re- 
'jnordiffii Cintos, según lo prueban las escenas de Scho^i- 
brunij y las catástrofes de Kotzebue y de Ibel. fonta- 
les liombres no hay que andar en chanzas, y antes de po- 
- nerloa á la prueba es menester mirarlo bien. ' 

-r ti í; Para contener, disminuir ó calmar la agitación de lat 
«•'Jtlemania, tendrá el congreso que poner en regla íos go- 
•vbierüos ea todos aquellos puB tos en qiie la diforrafdád 



y la disparidad está», patentes. Para tener eí dereclio de 
leíbrmar á los demás, es jueiiester no tener uno niiigu- 
Ba taeha. En e^ite error caen cou freqü encía los que jo- 
bieriiaa; corrigen ^'ioleníaiueiite los deícetos, y se^ indig- 
nan de las, imperfje^^íoBCs, reservándose para ellos el 

,disfratar de iniperfcccioaes incorregihl«s^ Asi en buen», 
razón,, «o ie pue^ie enrendér coma quedaría tranquila la 
Aleraania^ dividida en dos partea casi if.uaies, y para- 
lelas coa dos goliieraos contradictoriosii el uno ecnstitu- 

.cíoaai-j y el otra arbitrario. Es preciso que íiaya cons^-^ 
titucione> en todas, partes ó en ninguna. Xa disparidad 

.€stá demasiado 4 ia vis a para que subiisia sin mante- 

-ner conítíiua fermeíitacion. Es preciso que unos princi- 
pes qie s« han ligada con sus subditos,, por Hiedio de pro- 
Biesas, solemnes, y que anticipadamente tienen recibido el: 

.premio de tanta sangre derramada por ellos, se muestrem 
íieles a lo prometido, y salgají p^r íin del laberinto de 
aleí^ac iones, cuya repetición monótona no deja a log que 
«s.tán en espcctati va otras basas de raciocinio y de apre- 
cio, sino la mala fe á la impotencia de sus gobernantes, 
jmedios inraliblcs de perder toda consideración.. Eu Taño 
se pretexta hoy una causa, y mañana otraf los pueblos no 
entienden palabra de tales aplazamientos t al través de 

.todiis las- invocaciones a la sabiduria,. y de todas-' las 

^apelaciones á la prudencia, no ven mas que medios de elu.-- 
dir lo prometido: en, la posesión prolongada d^ los prove- 
chos de un orden detestado, noven mas ^ue la lucha de 
los intereses que les son opuestos; y los que están en es- 
pectativa ño encuentran diticultad en explicar Ta frialdad 

. de los unos, y el anhelo de los otros, cr^nsiderando estos 
caracteres inversos. ¡ Que 'importa en efecto á los Fru- 

,. sisaos qtteel príncipe canciller de estado esie en la oiu- 

. dad ó en campo, bueno ó malo; que M. de ETumboldt vi- 
va en Francfort o ea Berlin; que una parte del gabinete 
Baile diticultad para ponerse de acuerdo con la otra, si ha- 
ce ya seis anos que ve alejarse lo que creía estar te can- 
do 1 . ¿ Creen que los hombres se juzgaii hecho* para depen- 
der de las circunstancias personales de q^uatro ge fes, y que 



je tendrán por honrados, y quetíara complacido su amor 
propio, luego que s« habrá Tenido á híeii de declarar que 
no cst'án maduros para tal o tal orden de cosas ? ¿ Y quie- 
ixas son esos que los acusan de esa suerte de crudeza? los 
mismos que poco ha los juzgaban llegados al punto de ma- 
durez que hoy les niefan^ y que les mostraban los frutos 
como próximos 4 llegar 4 sus manos. ^ Y quando' llegará^ 
pu«A, ese tiempo tan de.^eado ? ¿qué señales hay para co- 
nocerlo ? ¿ a quién perienece señalarlo y proclamarlo? 
Adiiiiremos la modestia: quatro hombres , por haber empu- 
iadp -el timón de los negocios, declaran que en ellos solos 
resido toda madurez: ¿y qué eran ellos la víspera de su 
elevación ? ¿ y qué serian ai otro día de su caída? 

Aqui se presenta una qVies io:i de órdea social del 
primer grado, que r.o pueden dejar de producir todas estas 
vacilaciones^ y es el saber a quiea perteiiece dar las car- 
tas4) constituciones ó leyes tu idamen tales. Esta question 
esta todavía intacta. En los tiempos de ignorancia no se 
iban 4 buscar los orígenes de derecho, los hechos suplían 
4 todo, y constituían los derechos; pero desde la eranue^ 
^a del contrato social^ ^2 requieren Otros cálculos, por- 
gue se ha visto el fbado de las cosa?. En estos ii! timos 
tiempos, la prisa de los pueblos para libertarse de los fo- 
liemos arbitrariosi, no les ha permitido ser deácoatetitadi- 
«os acerca de los principios de donde dimanaba su nueva or- 
fanizacioa: con tal que desapareciera la antigua; han que- 
dado satisfechos: hasta ahora han recibido estas actas sin 
pensar en informarse de donde venían, ni ds lo que conté» 
nian. Los hechos no contestados han formado derechos in- 
contestables^ y en realidad la nueva organización de casi 
todos los gobiernos los constituye en gobiernos de hecho. 
La prudencia ha im^pedido que se levante un velo, debajo 
del qual era de temer se descubriesen principios activos 
de turbacioiies; por mi parte, confieso que esta cojasidera- 
cíon sola ha detenido mi pluma, que iba 4 meterse en es- 
ta gran díicusion, y n® es este sacrificio el menos penosa 
que he tenido que hacer a la observancia de un stata quo, 
que áo obstante lo vicioso de su fundamento^ hallaba cier- 



,j.r 



ta^ conxpeíisacjoíi en U ttanquiliJací que próáucía^ si és qíie *' 
puede ¿áber compeüsac iones para la trans gresion de ld¿ 
priíi€Ípios. lios go"biemos no i gustan de que les' hablen de 
principios, bieii lo se: los pueblos por «u pairte se apo- 
deran de ios principio* con presteza^ y suelen hacer apli- 
caciones perturbadoras y nocivas para si mismos; tambieu' 
lo s<?; pero quando los primtros se obstinan ¿ áo podran' 
*er estos también perjudiciales al sosiego que pretenden' 
conservar muy equivocadamente por el medio mas propio * 
para turbarlo ? Paes veamo» la posición de una parte dé 
la Alemania. De ' quafláo en quando se oye la voz de al-^ 
^unos gobiernos que dirigen á sus pueblos estas atentas'' 
palabras: aun no estáis madiaB:o«.j y seria peligroso:' Íá5*- 
dificultades son grandes^ y proceden de algunos pinitos de 
3a nueva organización del estado: el ministra está enfermó:^ 
ha dado una caída del caballo, está muy ocupado, >e ha- 
lía en sus tierras: va á tomar las aguas, y aunque no sé 
sabe bien que a^uas son estas, se dedicara á ello á suf 
vuelta. Entretaiito que se cura, que vueHej qué está^eil" 
la ciudad ó en el f ampo, hay una comisión que va réu¿ 
nieiído materiales: ¿no, es esta la sustancia de los aniitt- 
cios y de las esperanzas que están en uso hace seis aííós 
en varios para ges de Alemania ? Pues veis ahora aqtti 
ló qi^e repite la expectación 'impaciente y engaiíada¿ lo qü¿ 
a?esponden los hombres sufridos y que están creídos «é la fé 
de laf prom.esas^ cuyo cumplimiento tieisen pagado adelaxí** 
tadamente. ¿Y quando llegará ese tiempo ? ¿ qual será él 
termino? ¿quien lo seSÉaíará ? .¿Tienen los espíritus, cp-* 
jíiO las frutas, ciertas estaciones arregladas para madtí-¿ 
rar? El genero humano está sien\pre empezando: el hijo 
3^0 hereda el entendimiento como el nombre de su padre^ 
2ii su riqueza intelectual, como sus tierras ^ o sus mueble*?: 
tal vez el hijo de Nevyícn no hubiera sido capaz de le- ^ 
vantar la vista mas arriba de una colina. Puédese, pues;^ 
€star .siempre diciendo 4 la juventud que no está bastante 
:piaduraij y á la vejez que lo está demasiado: entre estó'é 
dps £xtr.e;mQS se pondrán naturalmente andadores para guiaf- 
^.^5;. y de esta manera el séjiero humano puede es táx con;- 



8 5.. 
Óeaada a una mínoiridad eterna, de U q'^e los f;obiernos es 
constituyen tutotes inamovibles, ¿De quando a can los mu- 
danzas no contienen diñcBltades ? ¿ y temos de estar nial 
pf)r no trabajar para estar bien ? ¿ Ve nadie que haya; 
hombres tan tontos y estiipiáos, qtie espejen á que se les 
caiga la casa sobre la cabeza por temor de las fatigas qiíe 
ocasiona su compostura? ¿,Q^^ dimeüsioiies necesita «n 
estado para tener una constitución ? ^ Ma. de ser mas an- 
cho que largo ? ¿ Dónde se encuentran las re«;las de la 
geometría constitucional, qi^e sea aplicable á tal figura y 
á tal extensión dfi territorio ? ¿ Que inñuy^n estos .,atri- 
«utos materiales en el derecho de imponerse á sí mismos^ 
Ibs. contribuciones, de intervenir en la legislación Je sU 
país, en el establecimiento de las garantías favorables a 
la libertad, en la seguridad del hombre y de su propie- 
dsié\ y -en la mas equitativa , distribución de la justicia ? 
Si los - que gobiernan están enfermos, reciban en hora bue- 
na el tjgibuto de sensibilidad y, reconocimiento debido í 
la humanidad y buenos serviciosij pero sepárense con va- 
lor .patrio tico del cargo que su debilidad no puede désem-; 
peSar, y dejen que el estado siga el curso de las cósas¿ 
indicado por sus necesidadesij Y P^JT su fuerza propia, sin 
pretender tenerlo dependiente de moribundos. Las enfer- 
medades de los gefes, no impiden que los estados sientan 
las suyas propias: también estos tienen . sus derechos a 
que^se les conten^ple, y no tan de ser unos satélites obe- 
dientes que estén sugetos á seguir las diversas fases de 
fralud ó enfermedad a que están expueslos los gefes co- 
m.0 Los demás hombres. Por lo mismo, y para eximirse d^ 
los perjudiciales efectos de semejante dependenciai, es 
natural desear otro orden de cosas^ exento délas vici- 
situdes propias de la flaqueza htunana, Lo que sé alega 
como motivo de la tardanzaij es por el contrario ün mp:' 
•^ivo >mas para darse prisa. Y en íin^ veamos el 'punto 
decisivo; puesto que se habla de cartas que han de darseí^ 
y puesto que se tarda en hacerlo,; ^ quanto tiempo se 
cree que falta todavía para concederlas^ y para no tener 
í.quie recibirlas. Uno piisnio ? Esta es la verdadera 9ües> 



tione^ la qual es <!e aquellas cosas que xio necesitan luai^ 
que presentarse f ara quedar decididas. Del)e, pues^ el- 
congreso de Garisbad no esperar á que se entable esta 
discusión, porque si la opinión pública llega á apoderarle 
de ell^-j otros cálculos será menester hacer. Entonces se 
Ii a llariíi puesto en qücstioa el toral del contrato social: 
esto seria tomar las ©osas desde muy arriba^ lo qual es sin 
embarco el único modo de de terminar Jas l)ien, y es lo que 
no puede dejar de suceder, quando por otra parte hay gen- 
te obstinada en mantenerlas muy ahajo. 

'El congreso debe po^ier «ucho mas cuidado en esta 
reclamficioj, en razón de no reinar uniformidad^ ni en las; 
constituciones dadas á varios estados de Alemania^ ni en 
los principios fintdamentales de tales actasi» ^^ mucho me- 
nos hay conformidad con los principios verdaderos de esta 
especie de gobierno. la constitución de Badén no es como 
la de Wurtemberf; esta se difereücia de la de Baviera. En 
Badén y Munich las ha dado directamente el prínoipe: exi 
Stuttgard se hace mención del contrato sinalagmático. Xios 
príncipes alemanes que dan cartas ó constituciones, decir 
den la que si ion mas alta ¿el orden social^ y es la de sa- 
feer sí una sociedad debe hacer^j ó solo debe recibir la acta 
que la constituye y arregla el modo de su existencia. Una 
acta constitucional es como la casa, en que toda la asocia- 
ción debe viv^ir reunida. Parece natural que las persona? 
que la han de habitar, y pagan los gastos de construcción 
y conservación.» debían ser consultadas acerca de la dis-» 
tribucion de ella. Esto no se opondría á la dignidad de na- 
die, ni un voto tan modesto puede en razón tomarse por uiia 
pretcnsión, 

^a Fíancia se descuhrió con fuerza este voto naciof- 
lial^ quando oyó decir que su nueva organización no era 
mas que una mera concesión. Diversas causas^, que es in^i- 
til reprcd-'cir, impidieron las resultas del asombro que se 
notó entonces, el qual quedó como perdido y desvajiecido 
entre la emulación que^e suscitó entre partidos opuestos, 
por motives contrarios, pero que han tenido \m efecto utii- 
forme en consolidar lo que se oponía 4 ia razón de los unos^ 



J7. 
y í las preoc^ípaciones de lo» otros. La Alemania no pue- 
>', de eximirse de los efectos .de contr adiciones tan patentes 
V como las que se manifiestan en sus instiiuciories fuñd^nien*» 

- tales: ¿ podrá ocultarse á la vistai) m dejar de ser ipidicada 
taii notable disonancia ? ¿ Gomo el qVe recibe su carta de 
la plena potestad del príncipei) TíO ia de \'cr que su veci- 
no trabaja en la suya en concurrencia con el soberano, ni 
como conciliar 4 dos estados tan opuestos^ «5 se conformará 
á ello ? Dirc mas;, y^ veo actas coüstitutiórales> pero bus- 
co principios; los principios d^ t^le^ actas son conocidos 
lo mismo que. los de la arquitectura o de la astroncraíá: ya 

/ n<^ puede haber dos especies de principios en este órdeni, lo 
mismo que en los demás. Donde quiera que los hombres se 
juntan y discuten iiteieses, es preciso que haya ires^ dos 

- no deciden .nada, sino que se pelean, y el uíib echa en 
tierra al otro. Entre dos puede h^iber suspensión de acción; 
mas para marchar es menester ó uuo ó tres^ El terceiO es 

. quien en el ó^den político ocupa el lugar del arbitro, y 
. de la apelación en el orden judicial. En la balanza de los 
. poderes, basa de todo régimen exento dé despotismo, cs in- 
dispensable uno intermedio entice el príncipe y el pueblo 
.para parar los golpes que pueden darse. Xa mas cruel ex- 
; perieiicia lo ha probado esto en Francia, asi coma la mas 
saludable ha hecho lo mismo en Inglaterra: de ánibos lados 
. y de orillas enemigas ha salido la conlirmacion del princi- 
pio para hacerlo mas cierto. Tío puede oponerse á esto mas 
c que uaa. cosa^ .y e«. decir, que hay una geometría inglesa y 
trances 3 V y otra para los demafr ipaíses. Esto esi^ á la ver- 
dadi^ lo que profesan gentes candidas, que ale^gan que la 
.constitución inglesa es buena' paira Inglaterra^ pero no va- 
- le nada para otros países. Ésto viene á ser lo mismo que 
, si se dixera que hay otros.,principio« de astronomía, y otros 
astros para el ohíeryatorio de Londres,, distintos de los 
. que tiene el resto d«I.,muíido. La extensión de los lugares 
. es cosa agena de la qüestion. ¿ Son por ventura los prin- 
cipios de la arquitecttira naval distintos para los lagOs y 
• para el occeano ? ¿no es menester en todas partes uaa quí- 
^.Ma, basa ^'^l-^^W-^u P^^?M^?í^»P-í''^* ^** 7.^^** jr vienta pa- 



. jra Iienciiírlas ? Es menester aJeraas^ qtie eí etierpó" mieti^ 
,^taedio este compiiesto se^im reglas ñjas y conñrmadas ^óir 
l^ia eKperiencia; porque ya que se "busca na apoyo^ áQÚ^ 
ijbacj^r.se un cuerpo que tenga res isteneia, JS'ada d© esto se 
-descutíre en las constituciones alemanas. Es curioso oír 
•••decir en Stuttgard: ; nosotros no tendremos mas de una 
yCamaral_ ¿Y qué, quieren hacer dé ella ? Mejor seria rio 
. tener .nÍRguna. Bn otra parte la primera cámara no es la 
. axist ocracia del yerdadero orden constitÜciouaU sino ia 
; Gon^tinuacipiv da l^a representación de los privilegios y sé- 
: gyegaciori^s sociaí-s constituidas légalmente, y dotadas d® 
.autoridad. Quando se querva tener auxiliares, se han créi- 
, do contradictores oficiales, ^ease lo que ha sucedido eu 
_!Badeii; la primera sesión de lós estado» generales se ha 
gastado c^ quejas sobre tstá rara forma, y al punto fiie 
preciso ,separ;ir unos hombres descontentos^ a quienes' se 
tles ha manifestado desagrado^ y no volverán a ser convo- 
j «ados sino porque falta él dinero. En Stuttgardf es to- 
davía peor: do^ aStoshaii corridp sin? que hayan llegado a 
ireuiiirse. ¿ Qué sejjpensaria cíT' Aíeniania, y aun en toda la 
JBuropisi.^ al ver qué tós diputados de Badén v^^^'^'^^j^^^ ^^* 
, casas.,^ :t eptar como parit ?ec observados én quarentena«jres- 
. pecto de sus/ oomítes^íes T ¿ ?'u¿dfeccme terse yerros mas 
abultados^ ni m^s capaces da pró'^ücir rei£C»íones funés- 
,ta ' ' '■ "' " ' ' ' •■—-■•■-■ --^ ^ - . - , 

sarse ai veriosr opG;?ersjs: a la ;nart;^raie2:á ae ías cosas^^», 
, la experiencia qu*e 1es Srlta que?' táiíien por normíi íes paí- 
ses clásicos en esta materia ? EÍ congíreéO da • G ariscad í^^ft- 
, drá ,que poner rengedlo a los efectos qiie ya han produci* 
jdo tales disformidades, y será menester enderezar el ár- 
bol que han .torcido loá, viento''3 ; ' ' %Í^é , ¿as ^^ la Al emá- 
^^^nia nuevas constituci^^e^ a lo'nién6.s 'iíSgáse qué estén ar- 
regladas á los .principios Veladeros de tales' actas; prin- 
: cipios que deben tenerse por las leyes naturales de esta es- 
.. jeci^ de ins tituciones^^, I;ás constituciones que sean iñea- 
.^,Ípac>s, de rosistír ^a] examen, tendrán siempre cierto aire; 
d$ impericia^ ce ¿iala fé^ ó dé üh nieto lugar dbtransitOt 




JVXi>fiücípJ<) ^^^í^V. 5^*^^^^ ^ niucli^^ ctiticasi, á.esto se 
^eg-uifán U? q,uereíjas; ,y de ^aqin áí deseo de la mniixüzií 
no Wy - mas 4U€ ^n^pa^n. -Mas^ V^^ quídarse. cdmo «« 

«stabjiij q.p^e entre izarse a e^tos ensítyos azarosos * .Posible 
i^s quedar con ^ifí^idíid .detrás ;del >elo revereiiciado-de .li 
autl piedad; mas ^nadié sale de el sin pelkro con proyecr- 
tos incUrtos.^>y pasoí mal.se'^upos. Sobre todo acaben ya 
4os ,gpl>ierii,08 de dejarse arrancar ío q\te tanto ganarían en 
'^cfrecer -eUos nií^os^ Dar sin fust© y sin anhelóles re- 
.liunciar.al reconocimiiínto: lo qite se d4 por violencia s« 
reputa iiupotencia«| y el donador forjado tiene siempre vi- 
sos de :WX liotóre yencido. Fs menester saber liacer qiic 
,At aprecie lo que se cede, y ofrecer ÜberakoeHte lo^^ii« 
•no se. pu^dé retener eíicazmente^ 

Sobre todoij es de desear que \i3ü nos bablen aia» ^e 
-ciertos proyectos formidjab '€9 para transformar el santo 
.Iinperio ítomano-cn rep^iblicatj y poner todas sus testas s<>- 
íiberjMias ba]©. una misma corona. En hora bueha que los 
^inos se diviertan en labrar pa 'ancas pequeñas para remó- 
-ver _«na -mo.ntaHa,,p3ro los hombres al verlos pasan y .«e 
«Tifn, Bn .^delante creeremos en maquinaciones quando sea 
¿f^iáblica la . instrucción del proceso^ quando no se prenda li 
clps bombrei por siOsp^chas, qua'nd¿ sus papeles hayan stdo 
;iaventariados delante de Ins .]uece5 yde ellos: creeremos en 
• las maquinaciones -de los unos quando no se hayan des ya- 
-»é«ídoías de los otros ante Íoá magistrados que han ten il. 
,-:do i aquellos sospechosos por poco «Usceptibj^s de sOspe- 
.chas: creeremos en maquinaciones quando Spandau y el 
Silberbe^ hayan referid^/ belmente lo que han oido de bp- 
ca de sus cautivos. Tarde Ueean ya los que hablan de 
., maquÍHapíones! la,míquí>ia de las mequinatíoaes esta can- 
. «ada y rpta y sus. despojos los han arrojado al Ródano y 
.al Isera y si, por desgracia de los sospechantes^ y de íbf 
; promotores de prisiones por la Vía de rcndarmeria, sucedie- 
^, se que todo ese tnido no^ ha venido sino de tecclos foriíá- 
, dos en Unas caberas que^ parecen cavernas pobladas de fan- 
-rtasmas^ ¿ no se babria 'fatoMjp'es trocad^ el remedio en iia 
-^ytu^ot ¿y la policía de .B^iia ¿o habría eatoaces *(>- 



,^. ^0-; ^-•-^. •• I '■:•■ .. /■'..• .;. . ^ -■.:^;.;: 

^ imado el íú^ar cíe la.escüéla de detecto J Es menester mí-; k 
Tarlo bicH: íós deslices de los géfes no son muy pxopírjí . 
•para aumentar la reverencia .de los^ívu'bórdinados^ y en. im . 

, tiempo en que están abiertos los o jo:$ ^m cesar por tet 
^uanto pasa, so se oculta á sus miradas iiiagutia, régioiii) ni 
queda sin efecto nada de quaaío se íiáce. El congreso de .; 
CarTsbad, al fveuparse del estado de 7a Alemania^ tendrá, .^ 
pues^ que atender al estado del mundóij y al ítafií ^rto del > -^ 
espíritu' humanó para coordinar este pais ccíi el cstad^ 
¿e laS' sociedades, de que es una parte* Los pueblos son ¿ 
coma el "agua- que toma su nivel por si misma: todos tiran 
'é asimilarse, y no puede derogarse esta ley de su íiatu-^ ^ 
raleza moral lapli cada al nuevo orden social^ ni .mas ni 
->íneao«^ qHé''iiOi se puede Ir contra la que le Gorresponde eii .. 

^rmi ^i^^^iflzo-^ En el tiempo de la.^referma íto %e pudo Imr \:-l 
- pedir que aquella^, gran mudanza líegsse al termir> pres- }-.f 

' ^cri té :p6r la r naturaleza^ y hasta ^que lo^ aleanze n0 paró^ ^; 

*^Xo mismo puede decirse del movimiento . íque al presente íj 

?.«gita a la Europa^ el qual tiejie sus principios de accicaí |. 

..í.y duraci(>n,';, y saliendo; de un punto^. no puede dejar de lít*: ^:\ 

íiíar á oírO^ sea^qual fu^re el obiticiilí? que se le ponf a^ ¿ 
:, -' in €s:o s« ^a.ávierte jm des cuida que thneít uiuxlioé de I^& ^; ^ 

.^ue goMiÉí|-natt/Hl^€fUrs©^ dejas coisafíoáj^, elevado^; m^s ;.; 

* «peHas empuSan el timon-^de los negO€Ío¿y ya entonces éc^ , 

ilcl e:jem;p^!o de sus'predecesore?^ que íierien j5. la viáta,¡ se 

►iVueíven* estacíonaries; el torpedo diel poder: Iss Irk énttinii^. i\ ^ 

fdo los ,páes: son usufruct\mriüs- iíelvpódérV^^^^ 

* .'prqpietarios^: in conmutaMes-: se tnVéit^ %e- í igarí y H'ac.^n fuezji . 4: 
^¿/contía un torrente^ que aunque seí sttsp^de alguno-s: in^taíir 

.;/tés.j>l fíndos arrastra y se Jos lleyá^, . « v^v , • :^ 

V f En'feste movintienti^ ^eiieraí, ^r¿?ei33pr€^í*-^>récié^^^ de '^ 
. ^.¿Ta Europa\y del mumlo^- es pues dóndte deben situarse k>s ,^ 
.l-de Carlsbad.para aíírazay toiíío el-hor^ por donde -de- ;. 

;.¿lbe. extenderse su aocionr./^I lo estrecliaH, perderán-' iel: 
V ^x3;í^^''^c> de vista .verdadero^^>y::,coníunáírAn".t los oí>jetos«. >" 

ijr^o ifiy que deia^si..Mev;Kír4»í-f^* <>1¿^ el -e^il',^ :? 

,cf)iritu demotralico, de, la ; AlÉ|^án.ja^;\.N o Kay taí democra- ■/ 
cia reprehensíjíie y p^i%¿í)|tdoi:a ;eíi ^íemuni^; ai más ci m^r i 



DOS que en Francia. Ea übLoíí palj^ef esti todst. la. democra- 
cia contenida en dos. palabra s<j á sal)er; co'nsiitucíon ^jerda- 
dera-; porque á esto' sev redus^ .todo- lo que. quieren. ■; Pero 
esta democracia pueden cxcaElu los otros áni^'-tza <lep,a5Q9' 
inal concertados^ y de oposiciones coii«:ra ^l'erspífitu d«l 
ti-empOi) el qual se corapone del. Iiorror á Icá goMelrnos ar- 
]>itrarJos, y de la voluntad mas decidida de llegar por ul- 
.timo '4 tener gobiernos fundados ^n principios ^jos. ^o 
había por cierto deiiíocraeiia en Fr^incía ant^s dé la pazíde 
376 5., Frodújoia el rfiínasío impuro de ías cortesanas . y^ 
la rabia que causó á cierta elase de políticos .«I í-bcítJ-» 
miento en que entonces cayó la Francí*. KstOs rcio viles 
fueron los que hicieron pronunciar el nombre de jrepí^bli- 
ca, qii?' se repitió luego en 1.7^2. Bicrha es cjuien Ba 
aclarado esta f^enualogía en ;ius cartas, contra la r'é'volu^' 
cion( 3), Tampoco habla tal de^iiocracia en Francia éa 



'...■. .-^,» .*.,,, .v*'^ 



^.f-3, 



r ( S ) B xtfacto'de^ la carfU^de Biirké soljrrt la fu^ 
* fn-ppuhpta af IjireHórii)^ V^$^ 2^03..- . ^ ■ " • . , y^ 

V '' Qué remedio kabía p^.ra ía d^bnidad iradiciálde la sa 
', narqiiiia írancesa, á qviien todos los medios que podían ií»a;^^ 
'• ' finarse, ■ ó que pedían dar la. naturaleza y la fortuna pa'tia ■ 
llegar al^ imperif» ui^iversal, no eran. 'bastante fuertes pa- 
ra dar vida, consistencia y vi?;or, si . >io era en icna 
■ rsfpúhíica; se echo la "voz, y no ss ha reiractado jarAfis. 

-' '- .Que raciocinasen bien Q njal^ o que í^s rasronei» fue- 
' 'ien «n parte 'justas, y en patte íaUaj,. nada importa; " 
"roas yo estoy cierto que asi era' .como sentían r y dis- 
currían. JN o hablaban roas que de los .efectos diferentes 
/ deí una vasta república militar y ambiciosa, y de una 
Iriojiarquia de la misma calaña. El principio estaba dis- 
■puesto puríi obrar, quando se, presentaron las ocásicnes,' 
JEs verdad que pocos dd ellos pre v Jan que se presenta- 
rian en lo sucesivo tales ocasiones con la c^Ltension que 
han tenido: per<> fuesenmas.ómwios amplias, las, desea<« 
.. pan tod[os con ardor. ,,, ^;^ . v ,■■: ;**•.' ?'*^ 

Estaxido yo en Parit ea el iSo <lb 1 1*?"?» ola lamen»^ 



. r p 

278^. 5. ^uant(^. íesatíno^ *e Karían, pat^ bréárTa Basta la* 
cpoca en que se vio qoie haÍ)ía penetrado ea 'muchos luga-i 
jr^s^ I El príneipe entregado á quatro ó' cáuóo^ direeeiones. 
diferentes; el poder abandonado por tos constituyentes^ crr 
lo. nuts recio? de la tempestad, y pus sto por ellos en manofr. 
áft los mas mortales enemigos de su pro^pia obra^ áieroa lii-r 
bre pasa 4 una eruf>cIon democr ática ♦ madre de una rcpú^' 
blica, que no e«ta,l>a ea lá5 ideas,, ni en el eerazfon de íom 
FranGC5e5,.>^T^óso.trbs, escribía JSúzeti^ eramos^ tres- repita* 
blicanos en Fra=3cía, Petliidfi, Kober^píei^reí^ y yo.,, Füei 
lo, mismo hay en Alemania; en Frarciay y puede decárse 
«n todas partes. Sin embargo los yerros, pro ongadxís-, .3^. 
las opas ic iones tenaces, puedea crear una democracia. D«?«^ 
be poderse muc^ho cuidado en el cresctnáo cíe las ideasir^ 
■^nea estas^ como «l1 kombré svL cuii^.^' y son capaces día; 



tVrse der tratad©- de i76€, entre el Austria y la Francia ;^'^ 
mp si fuese una calamidad nacional; porqlie estrechaba lof 
Tinculos deamistad entre la Francia y ujb a potencia, que erir 
la úiíica^ a cuya costa se podía esperar algún en graiídecií- 
iniento continental. Fn la época del primer repaittimien:*^ 
to de la Polonia, del que nada le toco á la Financia, y que 
engrandeció^ muchi s im®^ a cad a una de las tMs poeten c ias dt 
que mas zelos teníanlos franceses^ los vi yo en un frene*^ 
íi . coijipletQ de rabia y dé indignación; no porque; les in> 
«omodase la violencia sin pretesto^ y la injusticia pal-i- 
pable^ de tai .reparticiony sinoi la debilidad^) la falta de 
previsión y actividad del gobierno^ qué no lo había in»- 
pedido; como m^dio de- en grande cimiento de sus- tivales,- & 
no íhabia procuradí)^ con qualesquiera caminos, obtener si^ 
liarte de .ivrentajas por efecto de este robo. 

En. ítal estada de cosa^ y de opüiíoíieíí^ sobi?evino el 
casamiento austríaco y que prometía estrechar todavía maÍR. 
«1 nud^ formado entre las dos naciones ,. tan de antiguo ri— 
Tales. XíO que sucedió fue^ como ea lo sucesivo se veriv 
:ficó, efectivamente, que estQ casamiento aumento sumamenU 
tlfc, el 0(tíó y el desprecio <¿iett^iaiír'á^^^^^^ 



9*S, 
«reccr iasta Ilcgtr í desfigtiratse. Entre el punto dé que 
•alen^ y el punto axloncfe llegan, puede tal vez ser íxane% 
sa la di&tancia: los des extremos de la carrera tocan á po- 
los opuestos: la oposición da origen á la irritación; irn» 
q lies don produce otra; se sieuc caminando en sentid^0% 
opuestos, y al fin del víagé los que han partido de un ii«is- 
fno punto» sé encuentran separados por un ángulo sinme-- 
dida- Tai es el peligro de la oposición tíe los príncipes, y 
es ciertamente penosa la alternativa en que se hallan. Si 
persisten en negarle á dar constituciones, se preguntará jo 
primero, si tienen derecho dé hacerlas, y luego las harán 
los subditos. Si continúan ios príncipes en darlas por sí 
solos /habrá quién quiera ton^ar parte e.i esta crea ciivn; 
y asi se ve que en Pr^ucía se iia hecho híen en darse prf^ 
sa. Si lo5 médiátisados siguen haciendo abortar 6 inutiliziaf 
ías constituciones can la mira de mantener sus prerogatir 
"Vas, se verá entonces que el libro de SÍQjtSy que es ej 
tsiado lian o y será el manual de la Alemania, y n:e pare- 
ce que lo* gabinetes no podráxv quitarle délas manos estíg 
¿úevo ■ catecismo,, . '^"■•n t:-^^--\ ■:'.-. :■■: v*^&ju:\:i¿-} 

Después de pasear la ví%ta pqr todos Tos objetos qvk 
están á disposición del congreso, y de haberlo contado- y 
pesado todo, se llega á conocer qué no hay mas que u» 
recurso, el qual consiste en ver- clar^meate el eitado dd 
espíritu público en J Alemania, y concederle fi'a^ncan:ent-« 
las satisfacciones que eftá autor tzada á |redíir cc^a t^zctit^ 
Franqueza por un lado, razón por eí otro, y tocto es- áaj^- 
re|lado sin esfuerzo ni tardanza. Claro es que no es nifir 
jguna demencia el desear y pedir instituciones ñjas adequk- 
áas'al estado de las sociedades modernas, y eíi est» »© p%- 
(de la Alemania^ ru; mas, ni menos que^ el resto del nimidb» 
Kadá leal seria el negarse á unos votos tan moderadas; üéí 
lialjriá franqueza si se alejase el termino del cumplimiení^ 
to de la palabra dada. No se puedí entretener á los pue- 
blos con píaíabras ni engañifas. Si se cfaiert edffícaT' en ^ 
caos o sobre el caos,-^ sí se emplea una fklsa digníííüd en no . 
salir de ét, rigidez en mantenerla; sí se manda quando \t 
ílebe'áeoiisejar; >i el sab¿r y el poder andan separado »= y' 



en guerra imo C041 otro^ si se cree coüscrvaif el teiisiício 
■t^dé las proir;^5as>yvímíémlo3e de, las careas de laejtícucíen; 
- «atonce^^. ^egun el leiiguaje de la escritura^ /nsdie d^íl^erá. 
•' admirarse de que el que .^ienitra vieníoV recoja tempesta-' 
«. des y nl^d^ ^que el que vuelve la espalda al puerto.,' se que- 
^ de en medio^de, los .escolios y de Ici uracanes. Jamás se 
-co jé sino lo que.se Ka sembrado, y $ i siempre se iivtrodu-. 
ce por si nsisxia. alguna' cizaña entre el b;ien grano», *| quien 
•" pbdri/espersr buen grano quaiido ^p íia sembrado mas que 
cikíina ^? Esto ©s»¿ por lo que toca. ¿ Garlsbad^ pero ¿s^^ 
fuerza decir lo jtiUmq para toda la Europa, porque íu po- 
,. $icion es eii todo scía<;J3£ntej y por las mismas causas sé 
extieíídef la renovacioa del, orden social al todo como 1 la 
pa/re» y en donde .qui<?ra hfjja Io;s elcmeníGs de las mismas 
cocíirádiccioaes. ILalufeba es general: cada país ti^riQ su$ 
ii^íras>, su.lado dereelio^ y,su lado izquierdo: lo que ejíis- 
': t^é repele'^ rlpqu^. propende, á establecerse. íjo estamot 
sóbrela t^^i^Xí* virgeii d^, la Ameripa% en donde siendD,,tó- 
^'A% nuevo no hay que mudar n2t^*reiií^!?ar que entre. noso- 
tras es, ihejiesTéird^ quitar esx.omjjros; y los int^e^ 
.»ts al recibir los gelpes hacen oomo las piedras, que sal-^ 
. -tan ;cantra las míáiias .que.; las qui^rea .ocrtaí^paf^ emplear- 
las por uii niodtl^.iiu<2VO., ..,..,., -^^^i,; :.,\,^^^^ "--v..,.^ 
.'Ii;»í.AlemaBÍa tiene dos zonas de : gQbiefnoii, If una 
. eonstitueioual^ y la ptra arbitraria, I^a Europa e»tá divi- 
-dida Í3£Í mismo modo:, en, el norte el Qrdeív . cpEstituciq^al 
■ Cft común: en el medíp :dia go pcupaningun lugar. En tíxias 
'j>artes'la.íarist.ocracia antigua grayijta sobre sus antiguo 9 
Jues tos de dominacipn : en todas , partes qu ier e afirma r [Jo 
volver a -ocxipar sus aiitigua.s siljas cprules; en todas p¿r-» 
ítes llenaó sitia 4 los g^abinetes, ocupa los primeros piíeá- 
-tosi, y se bate con las piedras del cdifici(^ , de su anticua 
íírandeza. Pn todss partes^ los ejércitos gicantcscos, 
•lás^ deudas^ colpfaíes abru.man a los pueblos; y en 
-todas pertesi^ en el centro de todos estos , ín;pedi- 
. mentos ^ vive ua éspíxitu observador, que ^ escudrina las 
causas, de todo, y .can ?ji9 iii^ícaciQne,* generaliza^ los 
í dolores» W)..- 7.- .: .* ;"., * "-^ - ■ t ■■ -' ".\ J' .''''. ,> 



la Inglaterra es -todo extremos .,( * )^ -riqueza^ y; po^. ^' 
Ireza. La mitad d« la nacioa s^ifre laxarla de la otra mitad.^ , 
y tiejQ^ que aliaieatarla: la mitad iadigie Ate amedreata 4 la '. 
niitad op.uItííiU. I/a lo^latecr^ q\it ha hepíio al mundo tri- , / 
butar.io.de *u poder, es al mism^ tiempo tributaria de Tais 
iieceíidá^des d^í muüdo..T<uego qu? este suspende sus pedí- . 
dos^ queja exha^*^» la- luS'atjgrrar el comercio, por -causa,... 
de sus mejoras^ es el enemigo de sus propios agentes; y el ; 
obrervo que construye uiiaiTiáquir.a {^'^f comete un suicidio. > 
Lapiüsa de la nación está padeciendo en medio de una opu- ' 
lenci^ que puede, eaeaiar á los ojos poco atentos. AUi él. ^^ 
gobi^riio vive. separado del espíritu de libertad^ á lama-j ,,, 
ñera del , que «e aparta de un amigo, en quien se han ¿o tal-.. ..^ 
do cosas que no gustan .j. y 4 q^^^^: '^^ ss le iasul ta to?[á- '<*^- 
.via,,IU?rü 119, se tiene ya confianza en eL Por eso j^e y<ia ¡ .*$ 
haciendo comunes y graves los alborotos de Ingráterra., '."' 
Una Hiasa tan ¿grande de penaUdddes, . es uaa materia eX- .;, 
tensa :para,Jois, perturbadores, ios Paise* b,ajos se quejan ,, 



^•7 



i \if) :^ la. iyiglaterr a, toda, ss: vuelve extr^m,o^y^y,^ 
^t Ta imitad de la nadan devora.,^ la.' -ctra mi'^^d^¡l <^P^9 
fuede,Mjam¿^se el fanal del mu^idg.sijuld^can^ jóonstir...,^ 

tucioriy que después de siglo y medio de entablada no res^ .»' 
ta'hhce,et efiuiiihnQ enp'e,Ío.s\ciud^ lit^an^ia 

quef:lo^Mncs 90(^7} oprimidos,. por Ips otrqsi Arrie n canúM z ^^^ 
€n furito :ddCiáustituoi^es ^oJiat/qice^ars^edessLÍ'ifiís '; 
ál aire; ateneos a los httchús, examinad tos reíttltados^ 
Juz'^d del arhot por los frutas^ El Redactor. , .^■'-■:^..,.^-^ 

'\(^*^:'Silos ame^ngéMs ertyeseneste error a'bsnfMq^ 
deíe^ianluegó^prenderUs fúega jO^.&us .malinos , y vqlver^^,,. 
al n^ecanismo, ad^firahlf íl^^^pler.suXrijgo .,en rnetétes'l f^,-^J, 
ra ^ufi fiís^^suMese^tijínto de pxecio la Tlarina q^e dhxMen C 
de ; co me r p^n muchos^, que en ^ el dia lo t.praQ>n.^ Bn ^algíirñxj^ , ^ 
dé %uestr^Ojjij (i^derru^: .0^ ^st/: %§"^^.^^*i 

íor^í:y^||^^r^^¿i?^ J^of des^rada tieíxe 'm^^ 
, i os entre la turía multa de Í05 ecgnprnistás^ernpéñadó^^en^,:^ 
ccntener los^^ progresos de la industria y paratizíjkr él ' 
fenómeno de la- producción. El Rud^ctor, > ;■ •<-^«ivlíi* 



mf\ 



Ae una alianza nial concertaba y de una' protección rul- 
pQ$z, X.3 Rueia ha pues^to «n sus posesioxi^s uji cuerpo 
.fi^xterÍGr que jjp tieae couextoíi coa lo demás ^qxitj-se sigue. 
XJix país despótico tiene por peristilo uri país de constitu-^ 
xioiL La Italia restituida y limitada de nuevo a culti- 
•'\y^T . las artes y piencias, c>tá tascando un freno m^^jada 
im las |agrim|is de 1a vergüenza y del pesar de no haber 
i^níjeguSdo el destino quC empezó í divisar* Una óügar^ 
é^nhi y un faiiati$nio jn<;xpliea'blaí traen dividiáa la Bui— 
ÍJ»,,Jji^ Bspaiía se precipita hacia una eátustrcfc incvi- 
.table; ;| lo diremos ? un destino cruel parece que trabaja 
«Ipara que. un día »« mire con pesar la salida de Valenr* 
,«e.y ( 4 )^ 1 Xa Francia, que es donde empeaó este fraa 
.inoviniientOi y ha quedado siendo el blanco de cl»i est» 
^6omo estacionaría m xm estado incompleto y combatido, 
.^jjíay contradiccioa entre un cuerpo reaovado y una ca- 
jkezaenvejecídai) que acostüñibrada á dominar a- los miem- 
bros, no puede resolverse á a^'O ciarse á su nu^va existen- 
^ici^i. Sobre un cnerpo eonstituí'-ional se levanta una core- 
te contra-re volucioiíaria^ cofa difícil de concertar- Por 
Ja* ley constitucional^ todo lo nuevo del tiempo se halln 
[ .h^^.0 la guarda de aquella antigüedad: por este medio 
«>«e pedía ayudar 4 quicn •gtaba acostumbrado a ser el 
-prijneiíQíi y cooperar -á q^ien íejaia el hábito d^ piróte^ 

, ; En u^. pa;s en qrie^'la» costambrés sóeláles tiénan 
/ frande imperio; en que lo» ojo» se han lijado por lar j^ó 
,. tiempo sobra un punto, que es manantial de espíe i^or 

' iííSíi^i^í^s Ñuíica \lt%o ese día; porque les españoles han 

.fiibido siempre respetar y amar á su monarca, y conservan 

v.ilajjjeinoria de qué parte de sus desgracias vlnieroa de fuera 

_H4e,fste pais. Han sabido no confundir la voluntad y el cora- 

',0»ii deimpnarca*! cnn las circunstancia» y cansas que inipi- 

Vi^dijeron sus saludables efectos: y sobre tod« taben la 

•bíigacion que tienen de defendtíT 1» opinioo y el tojfior 

.^e I» nación j del' x^onarc»;^'^'-'^^;- '-"^ "'If^-^'i'. ^H'^'' ■';'■'' t;,,.. 



^7. 
y ',áe proyeph os ^ luia gran <;or t e cle"be tcricr muclias me— 
dios de iafliixo, y qixzh^o Vio'es'éhiiiieritérheitt^ constitu- 
cional, C3 necesariamente decidida á oponer-see Gon las 
pasiones y medios de las ccrte; no se aviene «I quedar 
neutros. Xos ingleses habia.'i caido en los miáines amhages 
en tiempo de ia restauración de Garlos y de Jacobo: la corte 
yjíj nación iljan on dAs sentidos diferentes y peculiares de ca- 
da una de ^Ilas: la corte anciana n-o podía a-costumbrarse al») 
njieva Inglaterra: ni la nueya Inglaterra 4 la corte anciana. 
Jpe esto díinSíiaron los disgustos de Gárlos^i y la catástrofe d© 
jacobo IL Había incompatibilidad entre las partes, y 
jK>r conseqiiencía era inevitable el divorcio entre elJas. 
Advertidos por la eTípetiencía los ingleses restablecieron - 
de I. lo 8 8 la uniformidad.^ que fué la fuente delaconcor^. 
dia. Enttt^nces la ccVrte quedo separada de la maquina, po- 
ética, y .concentrada úfiicaniente en la vecindad del prín-' 
'C.ipe^ Disminuido su yolíimen ceso de embarazar la car-: 
r^era -política; sobre todo;^ no volvicS á verse que los quf 
sobrevivieron d la reforma tuviesen á honra el hacer u^^a 
aposición constante al príncipe* y lo que es peori^ recibir 
por ello el premio del honor de estar colocados á su lado, 
y sacar provecho de sus favores; y en realidad no es pa- 
]ja disgustar 4 jí adíe de este oñcio el estar sentaioTáfla 
TTiésa del príncipe trastornando todo lo que dicen sus con- 
se:jos. En esto hay doble utilidad. Una gran corte inccns- 
titucional es una incompatibilidad puesta, en el centro • de 
lia gobierno constitucional. El miuisterioi, a quien este úl- 
timo orden, le toca dirigirlo todo por sí, y bajo su res- 
ponsabilidad* halla continuamente un obstáculo delante de 
s£, el qual es mas fuerte quanto la resistencia está encu- 
tierta por la" dignidad y por la sombra, realzada: por el 
esplendor de los contrarios, y dirigida en las tinieblas^ 
íjue s 00 propias de las cortes. La mitad del tiempo lo gas- 
tan , por precisioa los ''ministros en servir á los unos.^ y 
en guardarse de los otros; y por la naturaleza de tal .amal- 
gama, y contra lá naturaleza de las cosasij los servidores 
íde la corona tienen por primer adversario el cerco del.tronq. 
^,^ ,' TT o es risueña esta pintura de la Europa: convengo 



CR ello; y acaso no Ka en cerrado minea tantos elementos d#, 
turbaciones, j De dónele proviene ? de que por una larga 
«ücesion de íicontcciin.ientos se halla puesta en qüestion en 
todos los países toda la antigua organización social» El es-i 
píritu humano ha recibido un sacudimiento general: toda 
la atención del univeiso está ñja sobre \m solo punto, qual 
es la organización social: este es en el día el objeto de todas l 
las ocupaciones*! lo mismo que lo era la religión en tiern^ 
pq de la reforma: el espíritu humano ha tomado este nue- 
vo rumbo^ del cual es imposible separarloi» y no hay que 
poner duda en que n-^ se dejará • sorprender ni intimidar. 
Es^. puCsij preciso contar c^n él, y eiTipezar por el todosl 
los cálculos. Fado y debió temer uti ataque violento al- 
tiemp^dela caída de X^apoleon> pues entonces, violas ca» 
deaas que le mostraban y tenían por una punta los gra- 
naderos, y por la otra los jesuítas; pero ya ha tenidos- 
tiempo para salir de la sorpresa. En tal momento se des- 
cubrió el yerro capital de J^apoleon, cual íue el haber 
comprometido el deposita que le estaba conñado, expo- 
Riendo al espíritu humano á volver a ser puesto en tcr- 
m^nto, Pero tn íin^ está en salvo: se ha deseado masque 
se ha emprendido: está conocido lo que cada uao sabe y 
puede: los tensores se han id ^ disipan lo, y no queda mas; 
^ue recelOi| o una especie S.Q quien ^ví ve general do. un CZ-^ 
bo de la Europa al otro. Kste embrollo es. lo que se debe 
aclarar^ y no en una par te^ sino en. todas á un tiempo; 
porque todos los gobiernos y todos los estados son soli- 
dar ios. El golpe que se da en España se siente en Francia: 
los jesuias de Fri burgo llaman la atención sóbrelos de- 
Amiens: los media dzados de Alemania excitan á las anti- 
guas corporaciones de Francia^ y hacen* temer el serlas 
otra vez: las constituciones de Eue.ios-Ayres., de Caracasi^ 
de Chile, -bacen imaginar consti:uc iones en Weymar, eit 
Cobleutza^ y en Berliiu en seis semanas el americano le* 
al europeo, y el europeo Ite al americano: jarnos reino* 
en el Eiundo tanta corrí spondeíiciai, ni ha formado es'-a tan- 
tos vínculos entre sus diversas partes. [Y será es:e 
él momento q.ae se escogería para ir adela:itei;j atrás-, xüo- 



meter^ eU:dír, y ensVrclIar. en lu^ar de aclarar ! En me- 
dio de tal celeriJad de corri spond^itcías^ y de tal riqíieza 
de lnce>, quieren edLicar «ol»re basas visiblemente falsas j 
construir sin orden ni rnífrí núdad, irrifncr silencio en 
edictos, mudar el espíriiu niud ndo los que ensenan. ] Quán 
l«jos están tales paliativos incon<ider¿dos^ del vigor, de la 
exactitud, de la limpieza de las ideas que h?n de abrir el 
camino por entre tantas dii^cu^tades ! Estas ideas estriban 
en ciertos príncipiosij á lo« cuales deben los gobiernos 
arreglar su con^lucta, si quieren hacer alguna cosa soli*- 
ida* Estos principios son: 

1^^ Que todos les pueblos vjven en comurácacirn es- 
trecha y continua. Aplicad al mundo lo que 'Tíuíü XIV". 
dijo tan noblemente de los Pirineos, ya no hay Firi7ieos,.\ 
Ya no hay Alpes, ya no hay Rin, ya no hay ni aun 
cceano; ya no están separadas la America y la Europa, 
:sino que se tocan, y están unidas por mil necesidades, y 
por luia correspondencia mutua. 

2 f Que el arte de reinar está mudado, porque los 
éninios -están mudados. ' 

i 3f. Que el movimiento del mundo no parará ha? ta 
que se acabe la refundición social que está empezado. 

4^ Que esta grande obra debe hacerse por todos y 
con uniformidad. 

Sf Que esta refundición es el objeto único de la 
.atención y de los votos délos hombres. 

€f Que todo quíinto se oponga i ellfi no servirá más 
que para exasperar los ánimos de los que trabajan en cllia, 
es decir, de todo el genero humano. 

7 ^ Que DO hay dem.ocracia en Europa, pero que pue- 
den crearla por no ir al fin. - ~ , 

8 p Que lo pasado y lo presente son entre si uiíos 
metales refractarios que nunca se fundirán juntos, y que 

Jio bastarán todos Iqs esfuerzos para hacer de ellos im me- 
tal de Corinto. - ^ 

9 f Que informar contra el espíritu humano es pe- 
ligroso, y que formarle proceso es exponerlo á pa¿ar 
las costas. ^ 



1 f Que en GarlslJaí, ' cómo en"" t'6Ja$ partes^, és 
menester abstenerse de. producir acusaciones contra el. - 
En tan peiioso estado de cosas, yo diré á los gobíer- 
sios: si q.iiereiá tener congresos^i yo conos c® dos que soa 
de indispeasable necesidadj el uno constitucional; y el otro 
eolor*ial. Reunios^ pues, para arreglar estos dos graves 
negocios, porque mieatras estos estén suspensos», ño pue- 
do prometeros una. hora de,sueSo tranquilo. Hace mu- 
cho tiempo que os he hahlado del segundo: las injurias 
que se han prodigado á mi propuesta^j rit» han luéjorado 
las cosas: los que entonces eran apellidados bandidos, kan 
xe«pondido-GOn conquistas, y extendiendo sus brazos Bus- 
jiOs-Ayres desde las columaaa de Hércules hasta el'Oc- 
céano pacíñco, bloquea á un tiempo á Gádiz y Limav 
Sin duda se había olvidado que íloma, la poderosa Ro- 
ma, empezó por bandidos, y la opulenta Holanda * p^^r 
KiendÍ2;os. Parece que yo no daba muy malos consejfys, a 
ios que después se han visto obligados á desarmar sus pro- 
pias tropas, haciendo con ellas en Europa lo que sus eiiemi- 
gos hubieran hecho en Am-érica. J>í o engañaba yo á' ña- 
dí^ • cuando decía que iba a perderse el exército y el 
dinero, y á no recobrar la América. .f • 

J51o hay que esperar sosiego en Europa mientras no 
«e arregle bien el importante ne.gocÍQ c?e la América, 
fuente de riquezas y de placeres de la Europa. Yetéis 
el hacha de la discordia. que aqiielia no puede dejar de 
arrojar entre vosotros, y de la que me parece descubrir 
las primeras llamaradas en las orillas de las Floridas. 
Solo un concierto general es quien puede templar ó aman- 
sar el orgullo, la obstinación, los duelos y los temores 
de que se compone la duración de. ese gran drasia de la 

^ América. 

Otro congreso en que por principios reconocidos gene- 
ralmente, se arreglasen toJas las'disputas de constitución que 
traen aijitados, á todos loa estados no seríamenos necesario. Si 

. 9^ta ii:sút|Jcion, que ha venido a ser indispensable en el es- 
tado del Wimiü, queda abandoraiadu a los impubos de doc- 



trinas opuestas^ dc"bcmos crear que se íiccesítaráa o.':ros 
aiucbos congresos cjesp^ues del de GarlsLad; y no olvi- 
demos qiiequaiidq^ s'e',' yerra la Gura^ hay q^u« . aunientar 

los rcníediíOfTvv'j/ .-Ig' K;-^''f^.;''\% 'V '■ '. 

Frailee ses!^. 4Í ^^^T . 9^^ll^ arf^fead, h a^Io también díí 
mifistra patria, 'qiie' esta ligada con todo,' y ,es enalban 
mod© el quicio derflíundo. VGsotrorvd'jsteisef primer im.- 
pulso; :el iiiseiuo de vuestros enilneiites escritores, abrió 
€l;cara-iaa,,.y.disipü' las aiitíguas. tinieblas,^ P'rosegivld con 
íirmcza en ja cnrréra q-ue hateis abierto;' al rr.Ovdo de lo» 
nave ganteí? que llegaron los primero^^ a las prillas déla 
aurora, hafceis tenido que b,ataliar coiitra eí dios dejas 
tenipe-tades; pero al i^i- está ya pasado el cííoo d^: las icr- 
.ineiu as.,.. Vuestro p«iis ev tod4.vía,el 3r.?.5 príS'spero del 
.uiuvgr^^, j^OíijtempTadJog^'yé^^^^^^ han dejado en el 

tantas "píuebasi sois .¿í oBjeto de la aten^toá y de la es~ 
j^ranza del s¿-ero Binnaiio: las coiiquístas .de Vuestras 
liistituciones execderán á, las de vuestras ariiía siestas hor- 
rorizan a. ios pueBlGs; las. otras I05 ccnsudan y los ha- 
cen ^nug os. ^. La suerte del gobieriio represeíitativo en el 
inuiKrqy.esLa ^iv vuestra mano, y depende del fruto que 
proüuzca eníre Vosotros. Elen lo saben sus e:icniíecs^ y;es^ 
esioqne eostiene y dirige sus esfuerzos. Si loí^ra el ñu, 
triuníara en todas partes: si se rinde o desmaya, que-- 

jl&ra como un nioniuiieuto despreciable de una teníptiva 
5ue entonces-se graduará da criminal. Sus adversarios 
os suelen^ hablar: de la moderna nalel. Todos asistinios 

. al espectáculo mas grande, qual es el del mundo, dando 
a lu^ un orden social regular, c. indagando cómo puede 
ser teliz el hombre en las sociedades de que es miem- 
i?ro.... Ifo os separéis de vuestro proposito por los c'a- 
Eiores de los que tieaen la desgracia de ser insensibips 
a tan grande empresa, antes bien completad vuestrí^^ insti- 
tuciones, porque nada es durable sino por ellas. Pocos 
cstuerzos faltan para llegar al fe: el punto de partida 
y el termino son .bien conocidos; no se.traía de ¿as que 
abreviar el camino. Después de tan larza travesía . ya 
€s tiempo de eatrar en el jpuerto y echar el áncora.- 



P. S» Yo escrita a quatrocíentas 1¿¿:iías dé Ccirí^-^ 
%^' y ^.ciento (!e París. Tengo que adivinar y aVxist- 
cl^r á un mism^ tiempo. Este escrito' estaba concluidr^ el: 
3 O de ^gosto^ casi al tiempo del ammcí o del congresd; 
Xa diítancia de? París, jufitámente cOii otras causas, no 
lia permitido la impresión hasta íinés del mes de septiem-^ 
bre. Lo <qu^ se s&be del pongrcso, basta para justificar 
las conie turas que van formadas soVr« su objeto, y 
trocarlas ea certeza, Bn Caríshc^d ae juntan los estafa 
dos generales de las antiguas corporaciones haciendo 
ia parte de Ics^ picehlos^ sin ser estos llamados, y qiie 
'delen mantener el orden esta'ble(í¿do sin ellos, esto e^ 
luminoso. Vamos i ver mantenida la propiedad de las 
Wcieda^^cs. contra los principios de las sociedades, por 
1* nieiicr' p^Lrte de las sociedades. CarUbad tiene por 
norte el congreso de Vieiia, y el espíritu humano el 
contrato sooiaU JNo e? este eV «edio de encontrarse. 
liUSgo que se publique eita pieza curiosa, sera la ma- 
teria de un examen que formará la segunda parte de 
fste escrito. Ocuparemos el entre-acto cDn la pubíií^á- 
Vioin de algunas reflexiones sobre el nuevo arreglo ecle- 
siástico, lo qual 5cr4 un suplemeato de los qus— 

'tro Qonc^ordates. * 11..", I^.l!^^ -. . - \.j ; V' 

Bien se ve que no me íti^aVo; y 'si iíguno piensa 
\que yo escribo mucho^ ¿pOr qué me dan textos! Yo 
'tío los busQO, (^Lie' sean ffetas las líneas que se tiféíi^ 
Y se verá si yo digo nada. Que acaben de atorm^eh- 
tarros con tantos despropósitos, y se verá como yo 
dexo de vapular í los que los hacen, ^ , V^ ¿ÍÍj/I -^^ 

I)jce. liease. 

Kous'ican, "S-Ousseau, ^^ 

oatoücos, católicos. . »^ . 

^. V, -fc ¿Í34é , direcdioii, dirección. ; 

TTS-;^^*!!!^ hechar. , Í%r. ^,^._,^ ,, 

id, 24, de-sebs, "deseos. 



Hg. 


liín. 


73. 


10. 


..'7fr. 


7, 



103, 

SO. 1^.. ¿ ,,^,ircpreseatanli«s. rcp^es^ntaütcs. 
Í56. 12^' /..;jiut.os* ^^^^, hutos, 

í¿, , IS., ^,,., ]fel<r '^'r.. ^ las- 

És'pécies contenidas étt una carta de un patriota sohr'e ím 
cesión qiie ha hecho la Bsjpaha de la^ Floridas. '^ 

■tí ' - ■■';£;.'■' í>; 

liOg Americanos llegaron á la hora del uiercado. 
El Marques de Irujo prcseíitó , dicen , un proyecto 
capaz de reemplazar las perdidas jaainas de México y 
el Perú: era mtiy sencillo; el de vender tierras. Las 
naciones como los individuos gustan de este trálico. Xa 
Gran 13ret«iia compraría la Jsla de Cuba; la Francia 
Santo Domingo, Dinamarca Puerto-Kico, Suecia la Mar- 
garifa, Holanda la provincia de Guayana, Rusia las Cali- 
fornias y los Estados, Unidos las Floridas. Y si esto no 
era bastante^ harían otras cesiones para ensaacKar los do- 
minios de Portugal y dar CoUnias al emperador de A us* 
tria y al xey de Prusia que tamliien las deseaban. 

JEíitrt tanto los paires insurrectos ?e obstinaban en 
expulsar a sus antieuos amos y juraban no recibir otros 
nuevos: la continuación de las hostilidades los bacía sol- 
dados, el sabor de la libertad una vea fiustado no se 
les podía olvidar: el trato con los extrangeros y los tra- 
bajos de la emigración les abrian mas los ojos, y la reconT 
•quista venia a ser imposible, 

Fn estos momentos se - avivan Tas negociaeiones del 
gabinete de Washington y el astuto JDon Luis Onis en- 
tra en colábate con sus secretarios de estado primero el 
Sr. James Monroe (hoy Presidente) y luego con el ia- 
>expu?nable John Quincy Ad-^ms. INada menos ex i gia el 
ininistro de S. M. C. al onecer á los Fstados Unidos 
ías Floridas : (que eran y con razcn el cbieto de sus mas 
^ardientes deseos) que un tratado ofer.fiivo y defensivfv 
^entre las dos naciones contra los insurgentes del Sur-A r.>é- 
ríca y Mcxíco^ 6 al menos que el gobierno de Wüs- 



ioi: 

liiagton se obligara ^ i g:arantír por aquella parí f ís: in- 
tegridad de los doi2¡¡nios catóüco-s y á no admitir ni re^ 
conocer como lílrcs e indefandiéntes á ayjuellos puebles, 
que ^1 rey de Espina Hamalya suyos. . . 

¿Si pensariaei Sr, de Oniy que aventurándonoste 
j>roji05.ício;j. jlefaL, áijliUTnana y escsadalosa, pomia su es- 
pridr{ ^n las ^anos ííel enemigo? ' leí éfecíd, <ie afti ed^ 
adelante ya no' se éjfipleó otra iójiica que iá energía de la 
necesidad. J^l ^^Wericano sintiéndose fuerte y agraviadoi^ 
y palpanvio ios embarazos de su contrario^ Je presenta el 
diíeraa'. ^-^o se ine entregan las Fioridíis en pago de mi'í?: 
ijistas reclaniá^ioneí'' y sSii otra eondieíon; .6 las ocupa por> 
Ijaíuerzá'y rccoiiOzco- los nuevos f;oM3rnos de la • ííÍ5.-. 
paño- América.,, Xa alternativa no dexata que elegir. Sq, 
^x;iplear©ii á^¿u:Qds subterfugios para dilatar el golpe ^ y-ver> 
61 eníre^tanto^ se legraba e^yxitar los- c^ los de las otras. 
]p.5||;CÍori.es\y éspéci-jlii^'Gp^^^^^ ^ ],> Indat^rra, contra la am.-» 
iij'cion .de a^uGÍlá * griñ república^ ciiya^" futura^ áñjuensidad: 
debía causar' Yerro'?.*' Bl Ameíic'ano -aguarda paciente cori> 
el rofitró tirniahicia todo el ni-undoi^ ya los veinte me* 
^es 4? feíti'adó eV tratado obtiene s^t ■tatii^cacíoif, ¡n v rA-it 
["■', X^e -este luaio' Jian 'lo|;rado^ %'f F-kridosisit libertad; 
íioy ib riñan parte 4'í 1^?^,!^. *t)^-y aihi'í^i^e ^^^urfi'-íiíij^ sa-i ' 
Jen de la Kukillanté '" serVidunibt*e y^áél' •te.s.tádo^dedangui'í 
dez en que las l^a mantenido l^or siglos Vkmadrh-pati'ia;- 
perp^ ¿quál seria .la suerté de ríué5tff)sotrC''s- pueblos 
que éncbritráseñ "'diferentes' cóni>5rado5?e5? Hla' «e'.difereji-r 
^kria de la de las Fiorida,s, ccino se direTéíicia la de un. .es»- 
clavo cónip3f¿ído por • ' su ^ ami^o ■' |)ará -darle übertid, de la 
4e otro coinprs^dó poP^s^a -énemi^Jo -para servirse de él^ con* 
sarVaxido 6 empeorando sü esclavitud, lias naciones mas 
libres fOn siempre "^despotiésts en sUs colanias: tú 16 has 
yistó en las ' A-^^^'^i^^as^ -donde'- la.' Gran-Bcétatíay que.es la 
cuna de Ja libertad del^^iuido kodstna^ liace ^eniir á sug 
liabitanté's %a¿t>; el pioüepólio -de': la ^ madre-patria, y en al- 
giinas de ellas fcbrás bálladQ eefes.j que nada- envidiarían 
Jl los "Vascóii;2^íosij á los Bji;par!m; 4 lo8^:^]ofiUoss) á los 



fi. Orí%en de la corrupción jde tas sociedades (*), 

JLloi prírntr^ lioinI)rcs, «rrantes tn los Tjosques y «ft lar orillai 
4e los ríos, empltfacl js «a la ciza y tn. la pesca, rodeados de ries* 
^s, asaltados de .tn»mlgo»j atOTmtnt;idos por el hambre y los rep- 
tiles, j acorados por las bestia* feroces, debieron sentir su debiíl- 
4ad jndiridBal, y naovidós de una. 'necesidad común de seguridad, y 
4e un sentiniiento recíproco de los mis aios males, reunieron su5 me- 
.•dios y sus fuerzas; y quándo uno xOrfio un peligro, «ncho» 1« 
ayudaron y socorrieron; qu'-indo tino careció de subsistencia, otro 
le dio una parte de la stiya: y de este modj los hombre» se aso» 
fia'ron pata asegurar su «x-istencia, para aumentar ' sus faculiade?^ 
para proteger sus focea; y el amor de sí mismo fu¿ el principio 
<le la sociedid. 

Instruidos después por la prueba repetida de direísos accidfn-" 
tes, por las fatip^ts de una vida vagabunda, por las inqáietudtf dt 
íreqüentos hambres, «ntraron las' hombres en cuenta consigo iaismos,' 
y se dixeron: jPo:qné hemos de emplear nue¿tros días en buscar 
fruto* esparcidos sobie una tieira esteriH ^Por que hemos de ani- 
qHilarnos, persiguiendo brutos que suelen escapársenos en los bos» 
ques y las ríos? jPor que no Teunirémos baxo nuestra mano lo* ani- 
jaalrs que 1x0% sustentan? ¿Por qué no helaos dd aplicar nuestros es» 



(*) ITelyno^ autor 4<^l helh iroio qiie in.^eriamsSyts un sahiotan 
Jjpyeciahle, corno peligroso para los ignorantes y fó-venesz^preci^le^ 
p^y él acierto y tino con qwí di scurr/ sobre una mrteria hdstd aquí 
mtíi/ desatendidd /í* los puhlieisias; peligroso , p.(T e} veneno que dir^^ 
T^ma en ios ^u¡ timos capítulos de su obra^ y que inficicnA «o pecas 
clausulas y /lun paginas enteras de los primeros diez 14 ocho, -.No-* 
sotr^s quisieramjs que nuestros grandes maestros de Teología^ ^úf «/ 
titudio de las ciencias s.igradas • han juntado el de las naturalts y . 
políticas f se aplicasen a expurgar este genero de obras de, ¡os erro» 
res que contienen^ cinéndose A esto solamente sin mutilarlas hasta 
desfigurarlas del todoj C0w.0 lo hizo en España el Duque de /Al" 
itjixicvar con el celebre RaynaL Entre los dos extremo* de priiror, 
a, los niños de la rosa per tem:>r de las espinasjque la ^wxrnecfn en 
la {muta y y ofreceTiela con ellas a riesgo de que se hieran^ hay ¿| ■ 
justff mtdi^ de presentarseU enteramente despajada- da ellas .^^ '^i^úéi*- v 



10?. ^ ,. . . , . ^ '/^ ^^^ 

Ttíe:o*, a* su i«iiItípIíea«íon y t!*fensa' Nos aTlmentareffiOs ejitonces 
con fus j'^rodiicloft; nos v estire wios de sus despoios, y viTTJcmofr 
ex^atos de las. faustas del día, y dt los- cuidados de lo ÉinuiO. Y 
1q% feom'brcs ayudándose lUios á otros cogíeion el cabrito Ii?ero^ 
J&; oveja tímida, el canaello pacíeníe, el toro indtímito, el cal-allo 
fogoso; y celebrando su industria^ descansa roa co» alegía de ¿u 
ijoiazon, V comenzaioa ¿ gozar del raposo de las aomodidades; y^ 
l^l amor de si. migmo, príncii:úo de todo r-gjpiocinii^^ |u© ^1 motor 4©* 
líOdas liask artes y de todos los placeres- T^ *j « -*> : > 

\ Asi. que los hombres, pudieron pasar Tos días» enTreefad'os al re-^ 
pÓ50, y en la. fcomanicacioH de sus idea^,^ dirigid ion *obie la tier*- 
3-a, sobre los. cielos, y so be su p7f>pi» existencia^ Ijis mbadas der 
$n curiosidad y de su i;efi¡PXÍon ^ observaaon el cúr¿o dee las esí ac- 
ciones, la, acción de los- elementos, la* propiedades dé los fiutosi 
y, las plantas., y aplicaron SJiv esgíxita ¿ multiplicar sus inediDsde: 
gsDzar 

Y habrendb observado en algunas comarca*-, que- ciertas sejiil— 
lias contenían baxo un pequeño voliiineíJL una -ub^tancía sana/pro— 
pía paja, poderse conservar y conducir a todas paj-tes,^imitarou ell 
procedí ¡ni ento de la. naturaleaia^ esparcieron, sobte 1a. tierra, el. tii*»- 
go, la¿ csbad« y el arrory lo-s- qu^iles. fructi'cárcn a .medida de suSí» 
esperanzas: y habiendo encontrado el medio de obtener en. un pe- 
queño e^acio^ y sin- mudar' de sitio, muchas subsistencias. ¿ infi*^ 
BLÍtas provisiones, construyiron casas estable^», y fo^rmaton' aldeas ^ 
oiudades; se reunieron, en pueblos, y mas adelante en naciones nu--. 
luerosas; y el amor de sí mismo produxo todo el desarrollo dejl 
ingenio y del pódete.. 

De <*ste modo, y con el uní*G# auxilio dé sus fácurtadés, Ki^ 
sabido ekraTsr el hombre por sí propia ^ la asombrosa altura de' 
mx fortuna presente. Y hubírra- sido muy dichcjso^ s\, observando^ 
©scrupulosianientc la ley impre.-a- a' f^n ser nTítural, hubiese llena d¿>> 
c^^n fidelidad su único' y verdadero objetOi T^ero) por una imprudcn*- 
c>ia funesta, habiendo unas veces desconocido, y otras trans^resado» 
sus límites, se' ha confundido en un laberintfy de erroies é infór»- 
tuniós; y el amor de sí mismo, ya ciegfO, ya dirsar reglado, Ka ve-»- 
nido a ser un principio fecund > de calamidades» 

En efecto, así' que los- hombies' pudieron desenvoTrer sus facultades, 
enajenados por el atractivo d<? los- objetos que alh^o-aa los sentidos, se en— 
treo'síron ^C'los d*^seos mas désenrfienados. No les feasto ya- la? medida dé- 
las dult-esseneaciones que la naturaleza Había Hí^do a'' su« verdadera»^ 
necesidades para hacerles apreciar su. esistencm' no contentos cott^ 
Iffs bienes que les ofrecía la tierra, o que- producía su industria, 
gmsíieron actinfaiar goces sobre §;oces, y codi&iar'ja iüs que posekifc 



^^r 



i ;7 . 
jws seníejíintes. Y \iv, hom'brt i'üctie &e kantó centra oíio cLuil 
páía tirrek-Hf^iric el fiuto d^ su« fatigas; y d d¿biÍ*cGnvccó a otro. 
d¿bir para leiistir a i^ violencia; y dos fueites se dixeroii: jA 
que t*.uio;ar nuestros biaros para prcducir los regalos que se encuen- 
tran en poder d<? los dctile»! Ünaíoonos y de¿pojon.C6]e%; elios <ra- 
Ija^ílrari por HOsMroS; y ncsr«tios gozaréroos d© sus tt abajos. Y lo« 
fuertes habiéndose asociado para laopre%ion, icomo los débiles para la re- 
sUt^ncía^ se ato t mentaron lo*i hombrea lecíprocaiiicnto; y «e estableció ■ 
5obvé la tleria uQa discordia general y funesta en la qual reproducíen- • 
dose Jas pasiones bMacr» mí! foiraas diversas, no han cesada de for- -^ 
mar «n eflcadena.Tiieato suce^A^o de calatr.idades. Asi que e^e inis* - 
1V.0 amor p opio, qie, modejíido y prudente, era un ptincipio de fe- 
licí'lad y de perfeccioR, ^.onveitido #n ciego v desordenad», se ti anf- 
formó en V«n«fi» cotrupfíi; y 'la cidlcia, hi;a y coinpaneía de la 
ignorancia, se ha hecho la causa de íodis les males que han deso- 
lado la tierra 

Si, *i, la í^^norancia y la crdúia he aquí el djble' origen 
di todos los tormentos de la vir^a dei h<^mbre. l¿n ellas consiste q^ei 
haya formado ideas fa;sa«í de ]a felicidad, y desconocido 6 quebr^a- 
tadí^ las leyes de ia Natamlera en »us Velaciones con - los ' cbjeTOí ' 
cxrer'ores, y qae perjudicando a su existencia haya violado la mo- < 
ral iadí'idial: en ellas consiste que cerrando su corazón a' teda 
compai>ion, y su espíritu a' ia equidad, ha ve;»ido y afligido ;( stt 
«emejantí», y violado ia moral de la sociedad. Por Im ignorancia y^^ 
la codicia; ha tomado el hombre las armas contra ei hombre, la fa- > 
milia cOHtía la familia, la tvibii contta la tribu, y la tierra s€f ' 
ha", vuelto im teatro saíigiieiito de discordia y lar'Ouaio: por la í»- 
morahcia y la ucdioía, fe^nientaiido una secreta sfueira en •! seno de- 
cada estada, se han desnBÍdv* entre sí los ciudadanos; y tina mis- 
ma sociedad se ha dividid"» en opresores y opt imidos en dueños y h; 
tn esclavos: por ellas, insolente^ y atrevidos los gefts de una na» -> 
cioij han forjado lis cadenas en su mismo seno, y la todi^ia raer^ ^ 
cenaría ha fundado el despotismo político, por ^llás en fin se han ^^ 
desnatural i:»:ado las ideas del bien y del mal, de lo justo y de 16 '^ 
in]i^íO, de la vi'twd y del vicio; y la> naciones $e han estay ia- * 
do en un cao* de errore« y de calamidades jLa codic a del hora- > 
bre,. y su ijí^iiprancial .... he aqxií los p'eni»>s raa'.ignos que han per- > 
did;> ia tierra; he a<iní los df»c-etos del aca-íO, que han derrocado ío»"íf' 
imperios. Pero «v'ip lesto que fie del hombre de donde salieron todoi ^ 
los males que le han despedí rad>. en el fue donde d«btó encoRta* > 
Jos remedios y en el es donde deben buscarse, ^> 

N<^ tardó mucho tiempo en que farlradcs lo» hoaibrt^ d* W$^'-* 
Wdep^ ^ue teapr^jG^mcate so causaban, suspiraron for £». pa^ f ^/^ 



103. ^ ^ , 

fíexionando so'bi'e iu.^ infortunios y la* camisas que los producían dv» 
XcTOii; r^osotios nos. dauamos niútuaraeute con nuestras papiones; y 
'pov querer cada una apoUeraisc de todo, reáulta que ninguno posec^ 
n*da; Jo que. hoy quita uno, maíana se loc arrebata otro, y nn es» 
t?a: ccdicia recae aobi e . nosotro'i naismca. Instituyamos, ¿ibitios- que 
juíguen nuestras pretcnsiones, y que pacifiquen nuestras dlsco>.'dias«~ 
Quando el íuene se levantarf^ contra el débil,, el arbitra ie r©-- 
pnmira, y dispondrá de nuestros biazos para conteneí^ la. violencia^ 
y 1* vida y las propiedades dr cada uno de noí»c»TTOi se hal]ai&. 
I^axo la custodia y la protección comunts, y todos gozarcraos de Idft 
láenes d© la Naturaleza* . 

Así se formaron en el seno de las sociedades eiertos^ convenios tí- 
citos o expresos, que riniéroUi á ser la regla» de las acciones de lo» 
Ipaniculares, la medida, de sus derechos^ la ley de sus relaciones- re- 
cíprocas; y se pusieron delante algunas haiwbres para hacerlas oW 
servar, y el pueblo le?i entrega la balanza para pesar lo* dírechos^ 
y 1» espada para castigar las transgresiones. 

. Ento'nces se estableció entie los indivIduos^ «n feliz equilibrio de- 
faemas y de acción,, que constituyen la> «eguridad común. El nombre 
dfe equidad y de |usticia fue reconocido y reverenciado sóbrela tier- 
ju; cada hombre pudo gozar en paz de los frutos de su trdbap, te- . 
dedicó enteramente- a los. morimientos. de su- airan.; y suscitada, y 
sostenida sa actividad por la esperanza ó. por Ja real y verdadera, po*- 
se«idn de los placeres^, hiza germinar todas las riquezas del ane y. 
latiíaturaleza;^ los- campos^ se cubrieron de mieses, los vallas de jra* 
liados,, las^ colinas de frutos^ la. mar de buques; y el Kombre fue 
feliz y podei esa sobre la tieTra.: 

E)e esta .suerte- el . desorden qué prod"u2co su imprudencia^ la. re- 
paró su propia sabiduría ;^ y esta sabiduría fue también un? efecta 
de las leyes de 1» nnturalez» en la organización de- su ser. Para , 
asegurar sus propios g:oce«, respetó, los ágenos; y la. codicia; hall4 , 
su/correctivo en el amor ilastiadode sí mismo, ^.í 

Por consequeacia el amor de- si misma, móvít eterno- de todo- 
indi^^idua,. vina= á ser la base necesaria: de toda sociedad: y de la 
observancia de esta Tey natural dependió la suerte dé todas las na- 
ciones. Quanda las. leyes, facticias y convencionales lograron su objeto 
y Uena'ron su destina, el hombre, mavido por u* instima poderoso^ 
desplegó todas Tas /acultades de- s^ $er; r de la «ulliiud de feíici- 
cidades patticularer- se- compuso la felicidad pública. Per<> cuand» 
estas leyes coartíion Ia¿ tendencia? del iiombre' hacia su felicidad, pri- 
vado su corazón entóncescde los meriles veidaderos se debilitó en ln 
innecioiL, y ti decaimiento' de los; indiviíinos, prodaxo la debilLda4 
JíUiblic». 

, . ■ ^-í-. . •■¿•A? 



10^. 

,. Así qñe, como el amor de sí mismo, impruclente é impetuoso, 
instiga si» cesar al hombre conti a su semejante^ y trabaja siempie pu- 
ya disolver la sociedad, el arte de las leyes y la virtud de « us 
agenten deben templar el conflicto de las pasiones, mantener el equi'- 
librio enire las tuerzas, y ase?;urar a cada uno su b en-cstar, a' mi 
de qae en el choque de sociedad con sociedad tengan tcdos los miem- 
Bros un misBio interés en ia censervacion y en Ift defensa de la 
causa pública. 

Por consiguiente el esplendor y la piosper ídad de los iniperio» 
jban dependido intenoraitme d# la equidad de ios gobiernos y las le- 
yes; y su poder respectivo ha tenido por medida en lo exterior el 
número de ios intereses paiticulares, y el grado de adhesian a' la 
$ausa pública, 

. Por oti a parte, habiendo hecho la Multiplicación de los hombres 
taas diScil el segalamiento de sus derechos recíprocos, por la, com- 
plicación de sus relaciones; habiendo suscitado la lucha j,erpetua 4© 
s\\% pasiones incidentes imprevistos; habiendo sido los convenios vi • 
ciosos, insuficientes ó nulos; y en fin habiendo ya desconocido, ya 
ocultado su objeto los autores de las leyes; y habiéndose de jcado ar- 
rastrar su»* liiinUtros por su propia codicia, en vez de sujetar la 
aj^ena; todas estas causas introdujeron en las sociedades la turba* 
i^on y el desorden: y el vicio de las leyes y la injusticia de los go.r 
"biernos, deri-rados de la codicia y de la ignorancia, hanVi'do los móviles,, 
d« las desgracias de los pueblos y del trastorno de los estados*, 

Por dond^? quiera qae tendamos la vista> hallaremos qae si un 
pueblo es poderoso^ si un imperio prospera, es porque las leyes con- . 
venciona'es citan cottfo»'i«és con las leye* de la naturaleza; es por-i ; 
que el fobiemo proporciona a los hombres el uso respectivamente li- 
l>re de sus facultades, la seguridad igual de sits personas y de siw pro- 
piedades. Si á.1 contrario un imperio se arruina ¿ se disuelv^e, e» 
pqr|tte la* leyes s^n vicfnsa» é imperfectas, o porque el g-obierno cor^" 
rompido la* quebranta Y $i las leyes y los gobiernos, al principi» 
$a'bios y tisfo<, se depraban, dé«.pueft, esta alternativa de bien y de 
•nal pende de la naturaleza del coraroa humano, de la íuaeiion de sus 
inclinacione?, del progreso de sus conocimieatos, áe la combinación d«, . 
las circunstancia» y de.l.Qji. |ucí#o«,. comQ lo acredita la historia df;^ 
Ja especie humana. " 'r':'f,^^^''^^r^',^y' \^^\'' ' ' " '^ ' -.^-..^ {'^^u^'-'' 
En la infancia de íá» ¿aciones^ qVando los hotnbf es vivían tpca- «x 
ría tn los bosques, sujetos todts a* las mismas necesidades, y dotadot, 
todos de las pTopias facultades, eran casi iguales en fuerzas; y es- 
ta igualdad fué una circunstancia fecunda de ventajas en la orga- . 
nijtacion 4^ la<; sociedades: siendo por ella cada individuo indepen-- 
diiate de otro/ ninguno fué esclavo^ ni tuvo la ]prctensión de ser do «^^ 



■»• 



liO. . ^ ■ ^ ^ . . 

provisto de Ic-i r.iciíj» Lurieieiitos a su 1: ten -estnr, no- pensó en ad» 
quirii oitvis estiHOo». i\ :> del/ieudo iiá^-ia, no exinendo nada, juz- - 
giib.i de lo$ dcrechoi ajenes j:ot los suyos, y tejiííi ideas ^^^ctas de '^ 
ia justicia; i^Q'-audo por otra parte el a: te de ^ora-, no ?abia pro*' 
ducir sino lo necesario; y per faltíi 4^ supeifíuidades fstaba embo- 1 
tada la codicia; mas si esta se atreria a' despertar, se la resistU ^ 
con vi^or el hombre a quUu querían privar de Jo preciso a §us vei^ 
dadeías necesidades, y la sola cpinicu de csja lesí^tencia conser-t 
vaba un jiisíO ©quilibuo, 

Aíí pues, la ip-uaMdd original, a' taita de convenl^%, mantenía- 
la libertad Úq la* pe?. curias, la seguridad de las prrpit dades, y pro- ' 
dacia las l>uenas costvinbirs y el orden. Cada uno ti aba aba por** 
si y para sí; y el corazón del iiomb e ocupado no expeiimentaba" 
<iese>s culpables. !E1 bonlje ?v.raha poco pero satisiacia su» necc- ' 
sídadrs; y como In nannaleza indulgente las hiro infertOTes a^ po» ' 
dtr de sí^tísracerlas, el trabajo de íus manos produxo muy luep-o la. Vt 
aibundancia, f esta i» población; se de-cpleí^aTon las arjes, se exten* '. 
díó el cultivo, y la tierra catUrfi de numerosos babíta»tes se dí^ * 
vídió *n dirers*^* dominios. LíuegfO que s^ faéron complicnnd^ la* re« 
In> iones de l'^s hcitnbres, ^9 h\ZQ nis|^ dífi^il d© m^intencr >1 órdeil ^ 
d^ las socifdade«. * 

Jsl tiempo y la industria eng^ndra^ron las Tiquweás, f la codicia \ 
sd Hza ms^é activa, y p'>rG[ue la i*ualdad^ ^f^'pil entre lo* iridia 
«riduos^ no pudo aub^ístir cnt»^e las familias, se rompw el equiliVio/^ 
natural; fu<; preciso entonces substituirle un equilibrio facticio; fué 
preciso también nombrar a^efes^ establecer leyes, y debió suceder caí x 
la inexperiencia primitira que siendo ocasionadas por la codicia, de^ 
bieron participar-^ de su carácter; peto varias circunstancias contri* . 
Uuycron a' luoderar el desorden, y a qu^ íqí> c-obiernoa . se riwea m " 
H necesidad d* ser justoii,-- ;^;:^:1^3j^5,^ 'V^'': ' v^' ..:^. V^ ^f^l"!^'^ 
En efecto, siendo lo» estado? al prínéipío débil e'í, y clébí elido * *^^^' ; 
tóer los- enemi:»os e^tsmos; importo mucho a los xefes n# oprimir a ■ 
sus s'Ibdttos; pues si hubiesen disminuido , el amor de los ou^adano^ 
d su grobierno, hu'bleran disminuido tambían sus medios de resistencia; ^ 
Jlubieran facilitado las invasiones extranjeras^ y, pof medi<^ de p reten •» ; 
aitones injustas, compr^meado su ptopia eslítencí». ^ 

Bn lo interior, el ca íTttcr de lo? pueblos repelía la tiranía,*:*- 
liOs homl>res hab'an contraído antiguos |i^'bi os ds independen vi a; te- 
jaian muy pocas nec^sidí^des, y un conocitTii^nto m ly po^tí-o de sii« 
l^roplas fuerras. Como los e^tado^ eran pe'fjenos, er^ driíil desu*» ^ 
mr los ciudadanos para ' oprimir los unos por los otros: s** cqmu» 
aicaban gcrt demasiada facilidad, y eisa mij tWog y muy w»^í;5 V 



Bes siíd áerecÜos. Mas de (jae «xctiáo pi*cpíetarios y tultlvaílor^is 
todos los hombres, ninguno tenia, necesidad de venderse a otio, y el 
ilespota no habría hallado mercenarios. 

Sise suscitaban disensiones^ era de familia ¿ '&in¡Iia^ de Tac»* 
eion a facción^ y los intereses eran siempre comunes á un gian im- 
inero de individuos; las turbulencias eran seguramente mas vivas, 
|)ero el temor de los extranjeros apagaba las discordias: si la opr©- 
tion de un partido lograba consolidarse, hallíTndose la tieria libre, 
y encentrando los hombres sencillos en todas partes las misínas ven- 
tajas^ el partido oprimido emigraba^ y llevaba a otra parte su ia-, 
dependencia. . ' 

Los antigví^s csf adcs g;orabíui por lo tanto en sí mismos de in- 
finitos medios de prosperidad y «i e poder: quando el hoiabre halla* 
ba su bica-estax en lá. constitución de sa país, tomaba un vivo if^» 
teres ^n conservailc; si .an extraijo lo atacaba, cotno que defcRdia 
su hacienda y- su cas'a^ llevaba a' los combates la pasión de un?» 
cau.ta personal, y el sactxf.cio de sí mismo ceasionaca ei sacriñcio 
fior la patna. •-., ^ ' 

•Y pcjque .-toda aceten útil al pública atraía su estimación y 
«u- reconocí miento, cada tpal procutaha ser útil, y el anor propiíi 
Ȓiltiplicaba jos tnlents y las viriude-i civiles. 

Y. porque todo cíudadsno ccntubui'a ifualmenie con sus biene* 
y su persona, eian iíing'Oiables los exétcitos y las rentas públicas, y 
las nacioniís desplegaban unas ma<as respetables de fuerzas. 
^ Y porque la lien a era libre, y su posesión segura y fa'cil,' 
•ada uno de por sí eia ptopíctario; y la subdivisión de las pro- 
Jpiedades conservaba las costumbres c impedia el laxo. 

Y porque cada qual cultivaba por sí mismo, el cultivo era tsia» 
activo, los productos ma¿ abundantes, y la riqueza particular consti^ 
tuía la opulencia pública» 

Y porque la abundancia de los productos facilitaba la sub*-' 
sístcncia, la población fué rápida y numerosa, y los estados llega- 
toa en breve al termmo de su esplendor, 

-Y porque hubo mas productos que comutnos, nació la necew-» 
dad ele comerciar, y se hicieron cambios de pueblo ¿ pueblo, que 
aumentaron su actividad y sus p-oces lespcctivos. 

Y porque ciertos para9;es, en cíe' tas épocas reunieron la venta- 
ja de ser bien gobernados a' la de estar situados en el camino de 
2a mas activa circulación, se hicieroa >i»calas florecieBrtes de comer- 
cio, y puntos poderosos de dominación. Y sobre las orillas del Ni* 
lo y del Mediterráneo^ d^l Tip-h y del Eufiates, las riquezas leu^ti- 
das de la India y de la Europa levanta'rou ^xwesivamente ciea jne« 
>r<?poIi$ ¿ $u Jwayor altura* 



>*• Y fftTÍquecidos los pueWos ap^íca-rou^el «aljram ^ de'üus recnTtí 
sos a los trabajos de utilidad pública y común, y esta fue la época 
tn cada estado de, aquellas obras cuy^ magnificencia ■ nos admira; d^ 
aquellos pozas de Tyro, de aquellas pozos de Eufrates, de aquello? 
conductoi subterráneos de Media, de aquellas fortalezas del desierto, 
de ^.aquellos aqueductos de Palmyra, d« aquellos templos, de aque- 
llos 'pórticos.,.. Y esros trabajos pudieron ser inmensos íin abrumar 
las naciones,, porque fueron el producto de un coacur^o igual y co* 
mun de las fuerzas de individuos apasioaados y libre|éf.n^ ^*: 

De este modo prosperaron los estados antiguos, porque las instituí 
clones sociales fueron en ellos conformes con las verdaderas leyes de la 
naturaleza, y porque g^ozando en ellos los hombres de la libertad y se- 
guridad de *us personas y propiedades, pudieron desplegar |oda$ sus fá« 
cultades, y toda la .energía del amor de si mismos* 

Quando la xodicia suscitó entre los hombres uua lucha co»»tan^' 
te y p;eneral, que produxo las invasiones recíprocas de lo» indiri* 
dúos y las socíedadej^ se siguieron también Jas aptaciones y rert*'^ 
lucianes sucesi\ras, 

X En el estado salvaje y bárbaro de los primero» hombres, titíi 
codicia auda^ y feroz^ ensenó la rapiña^ l?i violencia y el asesina*» 
To; y por mucho tiempo se suspendieron los progresos de la civili'» 
zacion. 

Después que las jociedadcs empezaron sT foimant, pasando el 
efecto de los malos ha'bitos a' las leyes y a los gobiernos, corrompió 
la<; instituciones y su objeto-; y se esiablecicrou der<»chos arbitíarios 
y facticio», qu^ depravaron las ideas do justicia y la j^oralidad d*. 
los pueblos, 

Y porque un hombre fué mas fue rtií que otro, se tomó esta des-# 
ig:aaldad accidental de la naturaleza por una ley positiva; y como 
•1 fuerte pudo quitar al débil la vid^i, y no te la quitó, se atri» 
huyó uR derecho abusivo de propiedad^ y la ^sjgvitud de los indi<* 
viduob preparó la esclavitud de jas naciones^ 

Y porque el ^efe de una familia pudo exerccr una a^itorida*! 
absoluta en su ca^a, no como otra regla de PV» pon^ucta que ?u$ gustof 
y pasiones; dio ó quitó sus bienes, sin igualdad, sin jiísticia, y'fl 
¿espotismo paternal echó los oimientos del despctisntio político. 

En. las sociedades formadas sobre tilti bases, habiéndose "multí* 
pilcado Jas riquezas por los medios del t'empo y del trabajo, «e hi*^ 
20 la codicia mas artificiosa, sin ser por esto menos activa, por lo 
mismo que las leyes se proponian sujeíaria. Ba^o las apariencias en-.^ 
ganosas de unión y paz ci'^'il, fomentó en el seno de cada estado unm 
guetra intestina, en la qiial divididos los ciudadanos en cuerpos c^n^ 
iratios^ pumpuestos de órdenes, de ciascá y familias^ aspiríro4.$J9ftH; 



tánttfmfíite ¿ apropiarse, baxo el no^cMe de poder «tipremn, la fa- 
cultad de cojerio todo y aTa^HÜiirlo todo, se^un la. voi'Jfttad de sus 
pasiones: y este espíritu de inr^iion tac ei que, dislVazado baxo 
todas formas, pero siempre el mismo en su fji y en su* móviles, nv> 
ha cesado de atormentar las naciones. 

unas veces oponiéndose al pacto social, o rompiendo el qut y» 
existía, -entrego los habitantes de un país al choque tumultuoso de 
todas sus discordia?, y los estado.<? disueltos baxo el nombre de aaar- 
qíiía, fueron atormentados p^r las pasiones de todos ^m «aiembros» 
Otras veces un pueblo zeloso de ^u libertad , habiendo propuesto 
agentes para administrar, ve apropiaron estos lo> poderes de que 
£olo eian depositarios: emplea'ron los fondas públicos en corromper 
las «lecciones, en hacerse partidarios, y en dividir al pueblo entre 
sí mismo. Por estos medios convirtieron su poder temporal en per- 
petua; se hicieron hereditarios, áe electivos que eran; y revuel- 
to el estado por las inttigas de los ambiciosos, por las libe- 
ralidades de los ricos perturbadores, por la venalidad d» los pobre» 
holgazanes, por el eitpíriámo de los oradore>, por la audacia de los 
perverso^;, por la debilidad de los- virtuosos, se vic5 atormentada coa 
todas la> con^'-ulstoaes e inconvenientes de la democracia. 

Hü unos paises^ los xéres iguales en fuerzas se temieron mutua- 
mente, hideroü pactos leí^ninos y asociaciones atroces; y repartie'ndn- 
«e las facultade."?^ los empleos y ios honores, se atribuyeron privilegios 
c inmimidawles; se erigieron en tuerpos separados, en clases distin- 
ta?; avasallaron en corhun al pueblo; y, baxo el nombre de aristo- 
cracia, se vio el estado afltndOH piar las pasiones de los grandes y los 
;i1cos. 

En otros países, proponl endose el mismo fin por otros medios, cier- 
tos impostores sa^frados abusaron de la credulidad de los hombres 
i|jnorantes. Eri la obscuridad de lo8 templos, y detrás de los aliares, 
liicieron haMar y obrar a los dioses, pronnnci'/ron oráculos, executa'- 
ron prodigios, ordeníróíi íUcriñctos, -exigietom ofrendas, prescribleroa 
fundaciones; y, baXo el título de teocracia, y de leli^ion^ fueron, mar- 
tirizados los estados por las panones de los sacerdotes. 

Alfuna* veces, cansada una. nación de sus desordenes, o de sus tlra- 
. nos, se dio un solo dueiío, para di<;minuir la ^uma de sus males; y 
. entonces'^si limitó el poder del príncipe, el tubo por el contrario desea» 
de ext endeilo; y si lo dexo absoluto, abusó al instante del deposito que 
se le había confiado; y baxo el nombre de. monarquía, se yieroii despe- 
dazados les estados por la» pasiones dt los reyes y los; princt- 

Aprovecbandose entonces alg-imos faccioso? ^el deteoottiuo dt los 
espÍTÍtus, iisonjearoa al putblo tíon la «speranza d« un dueao »ic- 

,- ^ ■'■ ■ ■ ' ■'■ - IS ^ '■.■■■ ■ - 



114. ■ ■■- • 

jor; esparcieron dadivas y promesas; tlcníta'ron aT ¿«íspcta para cu- 
locarse ea su llagar; y sus disputas so"bre la sucesión y dírision de- 
solaron los. estados con los desórdenes y las devastaciones de las 
guairas civiles. 

Al ñoj entre estos rivales uno mas hábil o mas dichcso, toma»- 
do el ascendiente^ reconcentró en si todo el poder: por medio de vm 
fenómeno bien rarOj, un hombie solo avasalló mili on es de su ^ seme- 
jantes contra su propia voluntad ó sin su consentimiento, y el arte 
de la tirania nació también de la ambición. Etectivamente, obser- 
vando ^1 espíritu del egoismc^ que sin ce ar dividt todcs los hombr*s^ 
snpo el ambicioso foKaentarlo die¿traineiite: liisnjeó la vanidad d* 
usos/excitóla envidia de otrOs, hala^ la avaricia de este, Iníij?- 
3XIÓ el resentimiento de aquel, e irriió las pasiones de rodos: cponieii*- 
do entre sí los intereses ó las preocupaciones, sembró las discor'- 
días y los rencores, prometió a<l pobre ei de^pO},o del rico», al rÍGOel"' 
a^'■as3llamienro del pobre^ amenazó a* un hombre con otro, a-^ una. 
clase con oí 1 a; y aislando todos los eiudada>nos per medi^ de la des- 
confianza, formó su fuerza de su- debilidad, y hs inipa^io un yu- 
go de opinión ^ cuyos nudos se estrecliaroii reútuairente. Gon el ex¿r- 
cito se apoderó de las contribuciones^ con estas dispuso de aquel; y ' 
por medio del recorte poderoso ás la*^ riquezas y de los, empleos en- 
cadenó todo ua jiucblo con un- lazo indisoluble^ y los. pueblos ca*- 
yjron en la lenta consunción del despotismo. 

De^ esta • manera un mismo móvil, variando su «íccion basto to» 
das formas, atacó imcesantememe la consi?tencia di? les esiadcs, 3P 
un círculo etei-no de vicisitudes nacit de^ un círculo etemo de 
pasiones».' " 

Este espfritii' constame de egoisnio y d^e usurpación engendró do-i 
efectos principales ig-nalmente funestos^: el uno- fue el de dividir sira 
Cí*sar las sociedades e.i todas sws fracciones, produciendo así su debi- 
lidad, y facilitando su disolución;, el otro, fvie el de q'je ten- 
diendo siempre a cí^acentrar el peder en isna soja, mano, absorvió- 
sucesivaiHénte ■ sociedades 3/ estados, en. perjuicio de su tranípilidad; y 
de su recíproca existencia.. • 

En efecto, lo miíimo qye en un e^i^dOy hab:a absoí vido un par- 
tido a la nación, una familia el partido j. y un indi vid uo; la famí- 
líaf del pTGpio modo se e? tabléelo de e?taáo a' estado un- ■rríOvimien- 
to-de a,bsO!eion que despkpó- e% grande vThrel oideu poiúico Todr& 
los- males particulares áel orden civil. Y hsHendo subyuícado ¡n.]» 
ciudad a otra cFudad, la hi:?o dependiente, y cc-r.i puso «na provincir.; 
y dos -proviníiars, una ve^ absorvidas;^. formaron iin reyn<): en í.n, de< 
dosr reynns conquistados se viérnn nacer imperios de una extenicn 
inm.en^a; y en esta aí-lomeíaciun iíimítada, en vez de que la fuer- 
za inteina de los estado* ciecieáe en uizoa 4c su iRasa^ succiio af 



US, 

contratío que se di^mínujo, y en vez de hacerse mas dlch-sa la suer- 
te .de los paeblos, se hho cada día mas ínfehz y miserable, por 
razaaeií que derivaban sm ce¿ar de la naturaleza de las cosas, cjua- 
les son las siguieiitefi 

Por la razón de que los estado*; haciendo mas c.3mplicada y espi- 
nosa sa administración a medida que se extienden, tuc pieciso.paia 
mover estas masas dar mus actividad al poder, y se perdió' la, pro- 
porción entre los deberes de les «obeíanos y sus facultades: 

^ Por la razón de que les despotas, conociendo su debilidad, te- 
mieron toda lo que desai rollaba la tuerza de las aaciciie», e hzcifi- 
ron un eiludio particular de debilitarla: 

Por la razón de que las naciones, desunidas por las pteocupacio- 
ncs délos ignorantes y por odios ieíoccs, favoTeciéron la perversidad 
de los gobiernos; y que sirviéndose recíp locamente de satélites^ agrá- 
ra'ron su esclavitud: ^ . 

Por la razón de que, reto el equilibrio de los estados, los mas 
fuertes cpriniiéron mas iaci imente a' los débiles: ■[ 

ün fin, por Xa razón de que, ¿ medida que los estados se coiv- 
certa ron, los pueblos privados de sus leyes, de sus usos, y de. los 
gobieinos que les con^/enian, perdieron aquel espíritu de personali- 
dad que causaba su energía. 

' ^\ considerando ios despotas a los imperios como dominios suyos, 
y a los :p'TebIo.s como propiedades, se entregaron a los robos y des^ 
_.^^T^Í^-0& de la autoridad mas abitraria. . . v. 

Y. todas la^ fuerzas y las riquezas de las naciones fueron apli- 
cadas a ^gastOs particulares, ¿ caprichos personales; y los reyes en 
el fastidio- de su saciedad se cntrega'ton a' todos lo» gustos facticios 
y depravados; necesitaron pensiles o' jardines levantados sobre bo-- 
bedas, ríos elevados sobre montanas: cambiaron las fértiles campi- 
ñas eii parques y boi>q«es para la caza; formaron lagunas en pa- 
rag-es secA<, alzaron peñascos en los la?o«, lucieron construir pala- 
cios de Hia'rm.ol y de poif^do, quisieron muebles de oro y de diamantes, 
y emplearon millones de brazov en los trabajos mas estériles: é imi* 
tando los par^Tsitos el luxo de los príncipes, y trasmitiéndolo de 
grado hasta la^ últimas clases vino á ser- un manantial inagotable 
de cÓTrupcíon y de empobrecimiento. ... 

X en la ,£cd insaciable de los deleites, no siendo sufic lentes los 
tributo.-;, he aumentaron sin medida: y viendo el lab* ador crecer sus 
afanes sin ninp-una recoiwpensa perdió el aliento; y observando el 
comerciante^ que se le despojaba del fruto de sus fatigas, se fasti- 
dio' de su industria; y condenada la multitud a sufrir las. an^u^tias 
de la pobreza, limitó su trabajo ¿ la puro indivpensaHe^.y se aaona»» 
dütoda actmdad pioducuva. ,_. , 



116. 

Est^ft so'St ec*r«T>s hic'erc» onerosa la. poscfíon dr las tíeTras* el 
iiumilde propietario abandonó su campo^ ó i o vendió al hoir/brc pode- 
roso, y los bienes se icunieroa en un n limero menor de manos. Y fa- 
voreciendo todas ías. leyes y las instituciones esta acumulacioTt, se di- 
vidieron ias naciones entre un grupo de ociosos opulentos, y una nv.ii» 
titud pobre de nieí-ccnarios. El pueblo indigente se envileció; los gjaa^ 
des, saciados, se depravaron; y disminuyéndose el numero de los in- 
teresados en la conservación, del. estado, su, tuerza y su existencia sf 
hicieron tanto n^as precarias. 

Por otra paite, como no se ofrcciesr a la. emulación -objei o alguno de- 
utilidad, ni ar saber ning-un, estímulo, cayeron los aaímos. en una ig— 
noraBcta profunda, 

Y la administración, secreta- y mlstenosa que tuiíd.)' el^ .de^potis- 
JnOj pToduxo la imposibiíídHd de establecer naedio alguno de leioüna» 
ni de mejoramiento, y como los xefes reglan por la violencia y el fiau- 
de, los pueblos solo vieron- en ei ios una- facción de enemistes públicos, y 
¿esapareció toda ha tmonía entre los gobernantes y los gobeinad;^^s. 

Y habiendo enervado todos estos vicios los estados. del Asia opu» 
IcDtísi^a^ sucedió que los pueblos vapabundus y pobres de los de- 
siertos y de los montes adyacentes codiciasen lo que se g^xaba c» 
las llanuras feítiles; y estimulados de una: araiicia toaiun, aiaca- 
rom. los imperios civilizadoSj y derribaron los tronos de los despo- 
tas; y estas revoluciones fueron, ra'pldas y fsfciles, porqr>e 1« polí- 
tica 4^ los tiranos había afeminado los subditos, arrasado las fo?- 
lalezas, y destruido los gueneros; y porque los- vas?illcs oprimí-' 
dos no sentian ya los estímulos del interés personal, ni los solda-^ 
-dos mercenarios los impulsos generosos del. valor. 

Y como enxambres de salvap-es habían reducido a la e?cl acri- 
tud las naciones mas cultas^ sucedió qtie los imperios formados de 
un pueblo conquistador y de un pueblo conquistado, reunieron eü 
s« seno dos clases esencialmente opuestas de enemigos* Dísolvicrna 
todos los principios de la sociedad: ya no hubo mas interés co-^ 
mun, ni espíritu público; y se estableció una distinción de castas 
y de razas, que reduxo a sistema reíj;uiar la permanencia del des- 
orden; y se?un su nacimiento, era: el hombre siervo ó tirano, pro-- 
^pietarío ó mueble. 

Y siendo los opresores menos numerosos que Jos oprimidos y 
fue preciso perfeceionar la ciencia de la opresión, para sostener es- 
te falso equilibrio. El arte" de gobernar se redaxo al de someter 
el mayor número de hombres al menor. Para lop-rar una sumisión 
tan contraria al instinto, fue preciso estabíecer los castIe:os mas se- 
veros; y la crueldad de las leyes hizo las costumbres atroces. Y 
como la distinción de pcrsan*s estableció en los estados dos códl- 



117, 

gOs, dos justicias, y de.-; derechos, piifsto el pueblo entie las ínclinn- 
©iones de su eoraron y el juramento de su boca, tuvo d^s conciencia í 
contradictorias; y las ideas de I9 justo y de lo injusto no hallaron 
base alguna va su entendimento. 

Baxo un sistema como este, les pueblos sucanabieron en el des«» 
fal I *ci miento y la desesperación. 

Así t¿ como se han^^corrompido todas laj sociedadesi Asi es 
como todos los pueblo» de la tierra han experimentado las misma» 
calamidades y desordenes, el mismo peso de opresión y de mise- 
liia, y el mismo espíritu ile rapacidad y de codicia por parte de sus 
gefes que después de tantos siglos tala y azuela^ en ei oricn<e él 
vasto y dilatado imperio de la media luna. El sultán emb) í^g-ado en 
su propia grandeza desconoció el ob)eto de sus funciones, y todos los 
^'icios del poder arbitrario se desplegarori al rededor de «1. ISo 
encontrando jamas obsta'culos a 'sus placeres, se convirtió en un ser 
depravado; y comO Hombte débil y orgulloso, alejó de sí al pue-» 
blo, y la voz de este no* pudo guiarle ni instruirle; Ignorante, y 
sin embaígo adulado^ desatendió toda instrucción, todo estudio, y vi- 
no a caer en la mas «^tupida incapacidiidr inepto totalmente pat^ 
los negocios) cargo el peso de ellos^ sobre^ mercenarios, y e^tO'* le 
engañaron. Para satisfacer sus propias pásiortes, estimuló y exfendlr? 
las ageñas; aumentó sus necesidades, y su enorme' luxo lo devoto 
indo: no tuvo bastante con lú mesa frugal, con los vestidos- modes- 
tos,, y las habitaciones redtódas de sus antepasados: pata saciar ^u 
fausto, fué necesario agotar ló«i mares y la tierra, hacer venir del 
polo lai pieles exquisitas/ y del eqUadorlos texidos mas ricos; devoró en 
una sola comida los impuestos de una grande ciudad, y en la manutención 
de un dia las rentas de toda una provincia. Se rodbóde un enxambte de cu- 
nucos, mugeres y satélites. Habiéndole dicho que la virtud de los te- 
yes era^ la liberalidad y la magnificencia, io* tesoros del pueblo fue- 
ron entregados a' los aduladores: a imitación del dutno, los escla- 
vos han querido tener casas suntuosas, muebles primoioso*, tapices 
Hcamente boidados, va^os de oro y dé pla;ta para los mas viles usos, 
y todas las riquezas del' imperio se las ha tragado el serrallo. 

Los esclavos y las' mugeres rendiéron su crédito para- satisfa- 
cer este luxo desenfrenado, y la veAiilídad introduxó una deprava- 
ción general; pues ellos vendieron el favor soberano al visir, y es- 

.. te vendió el imperio: ellos vendieron la ley al cadí, y este ven- 
dió la justicia: ellos vendieron el templo al imán, y e$fe rendió 
los cielos; y lográndolo todo por el oro, se hizo todo lo posible 
, para obtenerlo: por el oro, el amigo fué traydor a su amigo: el 
hiio a su padre, el criado a su atno, la muger a su honor, el mer- 

^ cader a su concieaciaj y desaparecieron del estado la buena f¿^ 



113. 

las costumbres^ ]a concnidía y la faerza. 

Y el baxí, que compró el gobierno de una provincia, procuro 
sacnr todo el partido posible por medio de exacciones exorbitantes, 
y de concus-ioneá de todo peñero. Vendió también la cobranza de 
Jos. impuestos, el mando de las tropas, la admlnistiauion de los pue- 
blos; y como todos los empleos tuc ron transitorios, la rapifia, difua- 
4ida entre todas las clases, fué también muy eficaz y precipitada 
en sus operaciones. El aduanero desolló al mercader, y el comercio 
^e perdió: el aga' robó al cultivador, y el cultivo se disminuyó. El 
JabiaUor no pudo sembrar por falta de fondos, ni pao;ar los impues- 
tos, y amenazado del palo, tuvo que empeñarse; el numerario se es- 
condió por la faita de seguridad; el ínteres fut; enorme, y la usu- 
ra del lico agravó la miseria del artesano. 

Los accidentes de las estaciones y las sequías uias gr^indes lil* 
jc^ieron peider las cosechas; pero flo por esto hizo el gobierno gra- 
sera als^ima en la cantidad ni en el tiempo de pagar los impuestos; 
.y agobiando esta calamidad a los vecinos de un pueblo, una pane 
de .ellos emi??ró; y debiendo repartirse las q-ontribuciones entre los po- 
cos que quedaban^ se consumó su ruina^ y la despoblación del pais» 

..También sucedió que oprimidos muchos pueblos l^asta el extremo 

;por.la .tiranía y los ultrajes, se sublevaron; y el baxa no lo .sin* 

tic: pues, asi piido hacerles la ryeTra, allanar sus casas, -robar sus 

.laucbleí, , llevarse suíí ganados; y, quando ej.. pais_ quedó desierto, di'" 

;s:p; ¿Í^Me tjie importa, bi me voy, ■niaiíaa.a^ ... y - 

Las; tierras entonces qt^edarcn sin biazos que las cuidasen, y lí^s 
.lluvias ó los torrentes debordado^ formaron pantanos, cuyas exhala- 
ciones pútridas, baxo un clima ardiente, causíiton epideniia<í, pe'^tes, 
,v todo, genero de enfermedades: de lo qua] se siguió todavía mayoí 
^despoblación, mi-íeria y ruina, . . 

jOh, quien, seria capaz de referir to4o5.1o-:i males- de este régi;;* 
men tiránico!, 

. Unas veces los bax^'s se hacen la guerra,, y las provincia?.-^ de uri 
mis.mo estado <^e ven dí?vastadas por sus querellas personales. Otras, 
por temer a sus tiranos, se inclinan a la independencia, y atraen so^ 
.bre el pueblo los castigos de su r t?bel ion. . Otras, llaman y asala^ 
rían extranjeros por recelo de sus súbdíts'^S, y para ganarlos les per-? 
mlten todo genero de vexaciones- Aquí pro nu^ven uuíi ca.us3 a un 
hombre rico, y le despojan de sus bienes Baxo un falso pretexto; 
aUí se va!en de tesn;^os falso?, ó imponen una contribución por un 
delito ima^inaiií^: en tf^das j-artes exciían, el odio de las sectas, pro.-* 
vocan SU5 delaciones para, vexar quanto puedan, robando y maltra- 
tando las per-sonas; y quando su avaricia^! mprudente tiene acumuia,-» 
ÚAi en un punto todas las riquezas de uo pj^is; usando el gobierno <iPr 



lina periidía cxecratle^ y fingiendo deí.a?^aviar al fv.e!b]o oprimido, 
atrae ¿ sí sus despojos con los del cüJpado, y den ama inútilmen- 
te la sangre por un crimen de que es co'mplice, 

I O perversos] monarcas ó ministros que así saciifícais ía vida y 
los "bienes de los pueblos! iS oís vosotros, acaso. Jos que habéis da-' 
do el aliento al hombre, para quita' rselo de este modo! jS oís voso- ^ 
tros los que hacéis nacer los productos de la tierra, ^^ara *disipar«- 
los? tOs fatigáis en labrar los campos? ¿Sufrís el ardor del sol, el 
afán de la sed, al segar las míese» y triliailas? ¿TTesncchaís en 
el campo raso como el pobre pastor? ^Atravesáis los desiertos como 
el activo mercader? ¡Ah! quando he visto la crueldad y el orgullo 
de los poderosos, transportado de indi^nncioa he dicho con vehemen- 
cia; jY que, no se levantarsTn sobre la tierra hombres que venguen 
los pueblos y castiguen a los tíranos.' j Un pequeño númeio de ban- 
dido» devota, a 1* multitud, y estaüse dexa devorar! -O pueblos 
envilecidos, desconocéis vuestros derechos.' Toda autoridad viene de 
vosotros, todo poder es el vuestro. En rano los reyes os mandan eii ¿' 
nombre de Dios y en nombre de su lanza; soldados, quedad inmo- " 
viíés: pues que Dios sostiene 1«5 sultanes, vuestro socoiro deXye ser 
inútil; pues que su espada les basta, para nada necesitan de lá 
vuestra: veamos de este modo la que pueden por sí propios.... En 
efecto, los soldados baxa'ron sus armas, y aí momento se vieron los * 
dueños del niundo tan débiles como los últimos de sus subditos» • 
Pueblos, sabed pues, que aquellos que os gobiernan son vuestros xe-"; 
fes y no vuestros señores; vuestros admínistradoies y no vuestros' 
propietarios; que no tienen autoridad $obre vOsOiros, sino por vo- 
sotros y para vuestro beneficio; que vuestras riquezas son de v oso- 
ros, y ellos son los responsables; que reyes o vasallos, a todos los 
ha hecho Dios iguales, y que ninguno de los mortaless tiene de- 
recho de oprimir a sus semejantes, 

Pero esta nación y sus xefes han desconocido estas santas ver- 
dades.,.. ¡Pues bien] ellos sufrira'n las conseqViencias de su cegue- 
dad... La sentencia esta dada; y se acerca el dia en que, roto el 
coloso de su poder, se desplomara Laxo su propia mole. Sí, yo 
lo juro por las minas de tantos imperios destruidos, el de la 
Kiedia-luna sufíita la m.isma suerte de los estados que imita. Un 
pueblo extrasgero echara' a los sultanes de su metropcli, el treno de 
Orklian sera destruido, y el último vastago de su raza privado de 
la facultad de dominar. Enio'nccs, privada de su xefe, la horda 
de los Ogucianos se dispersara corao ]a de los Nogais; y en esta 
tlisolucion, libres del yuq;o que Irrs oprimía, los pueblos del impe- 
rto recuperaran sus antiguas clísiinciones, y sucederá' una anarquía 
geacial^ como ea el i;iiperio ¿c lo3 yScpIíi*^^^ hasta que aparezcan en- 



•»- 



\ 



120. 

tré los Árabes, lo» Armenios o In« Griec^?.^ . alfunos Ifgtslsidorps 
<|ue recoir.po npaii de nutevo -sus .c.«tacIos..... -Oh, sf se haüa.cr. so- 
bre la tierra hombres jubitos y e5forj!adv>-, qué elementos de gi an- 
dera y de ploria no podrían cncontrari.,.. Per 3 ya suena la hora^ 
del destino. El grito de la guerra hteie mis oídos, y la catastro- 
fe va a comenzar. En vano opone el sultán sus armas, pues soa '- 
batidos V dispersados sus soldados ignorantes: «n vano llama a ' 
sus vasallos, pues tienen sus corazones helados, y responden: Así 
♦•sta' escrito^ jy c[ue importa que sea otro nuestro dueño, si no po- ■ 
demos perder en mudarle? En vano invocan al ciclo y al prote- • 
ta los verdaderos creyentes, pues el profeta murió, y el cielo de.n- ♦ 
apiadado les tesponde: Cesad de invocamos; vosotros os habéis cau- ' 
sado vuestros males, cura'osjos vosotros mismos. La naturaleza ha * 
escableaido Ityes, y a vosotros os toca practicarlas : observad, ra- ^ 
ciocinad, aprovechad de la ejcperiencia. Lo que pierde al hombre 
es su lo«ura, y la sabiduría lo que le salva. Los pueblos son ig- 
norantes, que se instruyan; sus xefes son perversos, que se mejo- 
xen y corrijan; porque tal es el decreto de la naturaleza: y co- 
Bio que los males de las sociedades provienen de -la codicia y la 
ignorancia, los hombres a© ^cesaran de verse atormentados, sin^ en 
tanto que sean ilustrados y sabios, y que practiquen el arte de la 
justicia, fundado en el conociraient* de sus relaciones y en las le- 
yes a^ d*» su organizaciaa. Pero jeft donde están estas leyes? ¿donde las ' 
base rc'mdsl ¿donde las haÜaiéino.sf l^sto es lo que vamos a Ter e« 

la siguiente ^■■■.^i-.-- ..,,.^ ^., ......,.,...,., l 

?/, j ,ef»rí;::?^Míí??frb«- ^fcc^^ifv jt^asTOÍia^i. ¿ojíí^^-v &:'„.v ¿<: 

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121. 



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Sacarlo de su verda<i«ra ÁJéáté^^W^VíTd'^ráen Mwúsrtt" 
so; y no de los aíiíóinas 6 verdades a"bstrtctás y gene- 
rales de que lo deducen los escritores sys temático*. Por 
el Abate D.JVK J*^€oiidado ( *J.^ 

r-í.jf¿,V?'í <?ií- -■'■'■- ' :':¿fe'ic|'« 'Í2^^ A",r^ia 

ntre la nraltítud de seres que nos presenta el uní- 
Terso.^ ninguno nos es menos conocido que el hombre; aca- 
so porque la naturaleza humana es únicaij ente radíente dis- 
tinta y separada de las otras con un intervalo inmenso^ 
y por lo mismo fuera de toda comparacioni» que es el me- 
dio de adquirir los conocimientos de los demás seres. A 
pe«.ar de la*» analogías tomadas de la organización exterior, 
que emplean algunos Filósofos para colocar al hombre 
entre la cla^e de los animales, el mecanismo de sus maiíos^ 
y la conformación de los fórganos de su voz^ seSalan bien 
la diferencia de clases, y esta diferencia se hace inmensa 
por la inteligencia. Pero aunque esto es asi, gracias á U 
ínrinita sabiduria y bondad del Criador., se puede saber, 
y se sabe de la naturaleza del hombre, todo lo que basta 
para determinar sus relaciones con el resto de la natura- 
leza, y dirigirle á la felicidad á que está destinado. 

2. El hombre es un ser activo, esto es, capaz ¿e 
obrar ó ponerse en movimiento, y capaz tambieit de.e^tar- 



OSi 



nut.'t ( *) Fue Profesor á¿ Derecho Natural, Público y 
de Gentísij eu les Reales Estudios de San Isidro de Ma- 
drid, e¿i los últimos aSos del rey nado de Cario* III^ > 



122. 

se quieto respetítivanaente^ Kgta, capacidad siii duda le fue 
dada para algún íití, y para, que pase del estado de qule—^ 
tud al de acción, y de e^te al de quietudij iiecesariamciite 
ha de haber algua motivo» Estas leyes son eternas^ y evi- 
dentes en el orden del mundo. Busquemos^ puesi^ mi él, qua- 
.Jes 5^n aquel üb^ y aquellos medios, dhvio& y sanciHos áí la 
gCV'«rdad^.,pero casi desconocidos de tovlos los le-gi fiadores. 
3r/v*S^~, Todo ser animado^ y el hoiribr« entre ello s^ ésta 

- precisa,do y necesitado, por decirlo; así, á buscar un h^- 
¿0 de existir conforme a su naturaleza, y a huir aquel 
que fiaere contrario » ella;, mas claro: á ponerse- en un es- 
tado, cuya duración le sea agradahle, y salir de aquel 
cuya duración le es desagiradable 6 molesta, y cuyo íin de- 
sea. A aquel agrado, ó sentimiento de nuestra alma que 
se halla bien en aquella modificación^ Ilamaaios- fiacer;; 
al desagrado ó> modiíicacion de que querenios^ salir, llairav- 

¡t^os dolor ^ y por consiguiente ala primera sitimeion del 
• hombre, Hamacios estaád de placer, 4 la segunda^ estado de 
í dolor: al des eo de cons^giHr el primer estada y de su d^i- 
^^acioíi^ llamamos amori al dese©^ contrari^j y al de q.ue se^ 
^«^'aeabe el segunda, llana amo 5 aversión, 

-f 4. Luego k)s motivosij, ó causas determinantes dé 
'de nue&türas aceioáes, 'bax<íf^euyo noníiyre eaír.prehendereBi©& 
í siembre las omisiones, san, el amior del placer, y la -aver*- 
í'sion del dolor: el ünde iiug^rras^ acciones es el estado^ de má^ 
^yor placer posible sin mezcla alguna de dblor, al quaí e<« 
'*tado llamamos felieidad. Todos ios- Filósofos, y aun todos- 
tíos hombres sen^tosí, íifan- convenido y deben convenir en 
^'^ue esta felicidad^ es elíiíí ttatu^al ée ías' accioiífes. huma- 
•%as, aunque han vaFÍada y desatihado- mii«ííO en señalar 
'una casa;, cuyo- logra é pasesion 'fuese como medio dsá; c®í> 
-seguir- este estada, ó. coma basa en: que se hs^jase éoloeado^ 
i.^;; -^^i Pero adviértase que de cirocs felicidad mayor pos i^ 
Ble, y lio felicidad absoluta, porque esta no cabe en iíír»ser 
limitadb por^iiafuralezá^'igiioránte^ sujeto ^ a! error»^ e^í-- 
■^puesto á ceder a la vio leB c ia <íer 1í¿5 pasiones, *y 4 ií>b:-axr 
•antes de haber refíexíoiado lo que debía hacer, y lo que 

- debia omitir. Loa Filosofo? qnenos la-praaietexv f eíi-^ro- 



^ 123. 
sámente, están ejn el mismo , caso que Iqs Alchimistas con 
la piedra filosofal. La absoluta felicidad que tina revela-' 
c ion infalible promete al hombrc^^ es tú reservada para la 
otra vida^ y los medios de coftsétuírla son parte de unadoó-' 
trina de otro orden iiiüy a-apétíór á Muestra filosofía-. "'^'^^'•* 
€. La sensibilidad = íi*ica, por li qual obedece eí fimif--* 
bre á la ley del placer y dóíor, qué es la que asegura sti' 
conservacioii, y evita su d^estruccion, cs capaz de mayer 
extensión -que la necesaria pitra obre^r eomo le conviene, y 
también de ílireccioñes tforcidas. be aquí resulta que el cm- 
ple'o de las faculúdesv3tí^o^«i&cias dadas para su conser^ 
yacion, y en general íaditeccíon de sus acoíones, pueda* 
ser también torcida, y c-ontraria ¿ su destino, y que por 
consiguiente sea eonducido i^ la miseria p-^r el camino que 
creía ir d^reclio á la felicidad Luego tiene necesidad ab- 
soluta ele algunas reglas de dirección que pueáa seguiír 
con certidumbre, y'iiíiar' facultad de conocerlas y sé^ixW* 

las.. '/'- ■-'.•■■-. .- , .--: :'-^ 

V. üsta facultad ópotenciaes la razón, ó llámese en- 
tendimiento, ó rcíílexíon^ por cuyo medio puede y debe el 
liombre examinarse á sí mismo y sus relatioües, con los 
«demás seres que le rodean, ; y dá esté examen in'fer ir c?ñ 
certeza j que es lo que le ' coiíviene obrari» . o aquello de^'* 
que debe abstenerse. Este Jtiedio es el que los escritores quie- 
ren entender con la expresión principio lognoscirivo, tan im¿*' 
propia y obscura, como las demás que han venido a ser tech-^* 
nicas en una> ciencia que debe' ser acces^ible íl todos los^ 
liombres..-"^^'^ .^^^a.teasf^ ^i>-?> t)n <^^-iiyo) ^i:^^n.q.f^a ^ ..- 

^* Estas reglasi, €stas telacioirés de conveniencia^ ó de "^ 
desconveniencia entre las acciones del hombre con $u na-f 
tiiraleza y fiiieg, y con el resto de la naturaleza en gene- '- 
^^.-V^ ;^^ ^"V ^?^V 1<> XI ue llamamos nosotros leyes natura^' 




modame^te creemos poder Ui3ímo.T JurisTrudencía vaturál, 
'/,?'L,.^« ^T^í se infiere que las leyes naturales son inmu- 
tables, como el orden á^l mundoij ó como la voluntad d^í ^ 



Ser supreme /^ue leJiaestaMeGKío. Es^tas leyes están ase-^ 
juradas con la s anexen del dolor ó de la destrucción iiie- 
vitaHes en casa, de, desobediencia. Este dolon ó estado dej 
sufrimiento de que alg^unos querría» ver exento al hombre 
es ua remedio araargo^ pero saludable,, con que la stiprema 
bondad ha querido prevenir el olvido de nuestra conser- v 
vacien^ y las violaciones del orden propuesto í-Iqs seres ' 
libres é inteligentes. 

/,10. Sobran pues los prrn€%ios; fuiídainentales^ ó prí— ^. 
nafras verdades qut los escritores, sisteniáticos han inventa-', 
do 3^^ propuesto para indagar y conocer las leyes /natura- ! 
lesi) señalando cada qual la suya, coa lo qrual han descu- 
bierto la incertidumbrc de todas, j Para que desviarnos de-' 
la naturaleza^, ni pretender darla leyes, qiiando tratanios!' ' 
de averiguar las suyas 1 La naturaí<3í^a nuaca se nie^a á¿ 
Quien la consulta con seneiller. y? escucha con atenta su- 
misión sus determinaciones, .- 

11. A la unión Y encadenamiento^y 4:orrespond»H£Ía ar- 
moniosa de los seres qu« forman el universo, y al agrega- ,. 
d.,A-^ corribinacion convanieníe de sus relaciones llamamos^ ^ 
oíJen^.y órdendel mundo, órdea natural,. Stc, En este. ^ 
sentido decimos no sin propiedad^ qrie las leyes ^naturales-,, 
sen las leyes del órden^ y que debemos buscarlas en el 
orden natural. Siendo Dios el autor del mundo y del. 6r-:\ 
dep qu.e reina en él^ se dke coi^ i^ual razón que Dios .es? 1 
el autor ¿e las leyes naturales,* . ¿? 

12. Después de lo dicto no es necesario fiícuíeár ; íjt; | 
importancia -y necesidad ^e ;COttOGer pl derecho nuturaL TsTa 
basta para ser justo tener intención de obrar eomo quiere, 
la naturaleza, y de dar a cada uno lo suyo; es» necesario. 
saber lo que la naturaleza quiere»^ y lo que a cadla uno se- ^ 
|un ella pertenece^ para respetarlo. ÍLos qu«: obran sin es- [ 
te .conocimiento,, cierto, coa la mejor intención harán los. 
mayores desaciertos^ y el iiliímo de todos sera quejarse, 
del orden quando vean burlados sus designios, y que se \ 
acarrean la miseria por los medios que creyeíoa lograr la^ 
felicidad. Sola la virtud, pixede hac«^^ií>^ fóice^^^^^ 

ta es la virtud \erdadera que seballa en Ta olísefv-ancí* ' 



¿el orden» no ía que ¿esotros nos formamos seguu jiuestrb 
antoio. 

13. El orden moral que consiste en la conformídJic! de 
las acciones de los seres inteligentes y libres con las le- 
yes naturales, consiste en obligaciones^ derechos y oñ- 
cios^ losquales ó son universales y absolutos^ o relati- 
vos á las diferentes situaci nes de dichos seres, y sus 
modiñcaciones^ pues todo debe estar sujeto al orden gene- 
ral. Indiquemos pues las principales obligaciones, derecho'S 
y oñcios del hombre, así universales cmo relativos, dan- 
do antes una idea clara y ñxa de estas voces. 

14. Ohligacion llamamos la necesidad moral de ha- 
cer, ó de no hacer alguiia cosa; necesidad que se maniii es- 
ta en la conexión de un motivo natural con la acci'^n o la 
omisión, lista obligación se llama universal, cnnnata y 
absoluta, quaaio comprehende á tod> hombre como tal, por- 
que tiene su razón próxima en la naturaleza Humana, y no 
en las acciones de sus individuos; y singular, conírahida, 
¿hipotética, quando supone algún hecho humano de donde 
toma su razón próxima. 

16. Derecho llamamos la facultad de hacer lo qiie mo- 
raímente es posible, ó de no hacer lo que moralmente es ira- 
posible,* esto es, lo que es conforme 6 contrario al orden 
natural. Este derech » se llama uni ver sal i^ connato y abso- 
luto^ quando compee á toda hombre en quanto ta^ por- 
que tiene su ra¿on proKÍma en la naturaleza humana, sin 
sup ner hecho alguna de sus individuos; y singular, et>n • 
trahido, e hipote'tÍc^.j qiianla compe:e por otra razón, o 
supone algún hecho humano de que resul:a. 

IG. Según estas ideas es.ablecem^s estas reglas gene- 
rales de tanta extensi:^n com> impar- ancia en la mora!, y 
todos sus ramos. I. No hay derech3 nin2;ano sin obliga- 
ción, ni obligación sin que le correspmda un derech >. ir,*^ 
A las obligaciones universales, connaras, y absolutas; 
corresponden derechas universales, connatos y absolutos; 
y á las singulares^ contrahidas, é hipotéticas^ derechos^' 
singulares, con trahido s é hipotéticos, y al contrvirin. III»' 
I^üda la naturaleza del hombre, se dan también necesaria* 



mente las obligaciones y derecips universales^ coimato^ y ^ 

absolutos, ' ^-*^ -*- 

17. Teniendo todos los hombres igual naturaleza^ y ■ 
por consiguiente iguales obligaciones y derechos univer- 
sales^ bien se echa de ver que si se consideran los hom- 
bres en el estado natural, esto es en quaato hombres^ ^ 
sin ( tra relacion-j se dic« een razón qu« todos los hombres 
*^(Sii iguales moralmente, y que son iguales por la naturale- 
za* l\iagun hombre, pues, tiene mas ó mayores derechos que 
-los otros: ninguno goza dd prcrr>gati va ni exención: (i nin- 
í^uno le es lícito lo que sea ilícito á otro: y ío que es lí- 
cito á alguno de ellos lo es igualmenta á todo 3 los demás» 

IS. Esía igualdad de derechos y obligaciones se des- 
truiría f-i tuviese un hombre alguíi poder sobre otro^^ esto 
es algún derecho sobre su persona; y así es claro que nin- 
guno le tiene en el estad.o natural, o lo que es lo niismoi^ , 
que en el, ningún hombre está sujeto á o ro sino que tó- ' 
dÓ5 son igualmente libres. Esta libertad moral esencial 5'a [ 
todos los hombres igualmente, nó con'.i.ste como alguno» han 
pretendido en la licencia de hacer cada qual lo que se le an" 
toje sin restricción alguna;,sino en la facultad de obrar ; 
cada hombre sin dependencia de otro, aquello que mejor 
le parezca-5 siempre con atención á las leyes naturales. En:^ 
ima palabra, la liberrad excluye ia sujeción á otro hombre^ 
no la sujeción al orden y sus leyeá. ; . , , 

1*^. Se gcia esta doctrina d^cimr^s qu?, ningiin hombre ' 
está ni puede estar exento»^ ni librarse de las obligaciones 
universalesij 6 connatasi, y su cumplimi-nto; ni hacer otro ; 
uso de sus derechos que el prescrito por las reglas invaria- 
bles del orden* Pero de estas verdades comparadas coa las 
ideas anteriores resultan otras dos reglas no menos impor- 
tantes, ni menos evidentes. I. Que 4 cada hombre se te ^ 
haya de permitir seguir su propio dictamea en orden a 4-1 . 
terminar sus propias acciones ú omisiones, en quanto lio 
ofenda ios derechos de sus semejantes. II. Que ningún hom- 
bre este obligado á dar cuenta á otro de sus acciones ú 
omisiones, ni de los motivos de ellas, en quanto no ofendía 
en nada los derechos 51 genos. 



j-K V r» í »J . • i t »7 f/' 



vi: i;. i i,.5,¿.^..¿^íiJ¿*£. -ii- 



iii' .. -:*. 



' '20* las acciones y omisiones coiiíormes a las leyes 
iiaturales se UamaH Oficios^ los qmlcs o son relativos en 
cada hombre á sí mísmo^ o á su autor, o á los demás hom- 
bres sus iguales^ ó a toda su especie» ó á los demás se- 
res con los quales concurre a formar el universo. Pro- 
pongamos pues los mas principales de cada una de estas clases. 

'oficios del hombrb con relación a SU^ 

individuo. 

"^^"Sl. '' La experiencia diaria enseíia á todos los hombres 
que cada uno de ellos se compone de una alma ^r un cuer- 
po organizado, como de partes sin cuya unión cesa su exis- 
tencia: que todos tienen necesidad de ciertas cosas exter- 
nas, y de los auxilios de otros hombres. De aqui resulta 
naturalmente que los oficios que el hombre se debe 4 sí 
inismo, ó son relativos al alms^ o al cuerpo, ó al estado ex- 

22. Estas tres especies de oficios se derivan de la ne- 
cesidad natural que tenemos de promover nuestra mayor 
perfección y felicidad posible. Y no pudiendo esta verifi- 
carse si omitimos alguno de ellos, es claro que todo hom- 
bre esta obligado á unir el cuidado de estas tres clases, y 
que pecan contra ley natural los que atentos á una sola, 
descuidan las otras, ó las miran con indiferencia^ 

23. JGl orden quiere que procuremos la mayor per- 
fección de nuestra alma, de nuestro cuerpo y da nuestra 
estado externo, y no pudiendo aquella verificarse, siiia 
hacemos todo el uso que podemos de nuestras facultades^ 
resulta que estamos obligados 4 emplear todas niiec^txa*» 
facultades, y a hacer quanto este en nuestra manp para 
aumentar la perfección de nuestra alma, de auestro cuer- 
po y de nuestro estado exterior. 

24. Decimos, quanto este en nuestra mano^ para ciar 
51 enterder que uaos deberán trabajar y hacer mas iiso que 
otros, si tubieren mas, 6 mayores facultades o potencias qife 
otros. Dixo bien el suffio interprete del derecho natural, que 
sepeíirá mucho á aquel a quÍ3i2fjredaiamaoho. Pero esto 



JL28. 
no se opone 4 U ley general jjrotli^aciop 4^ hace^ cadaqual 
' lo que pueda. ^^^*. ' '^^'''^ - - 

26. A esta ol)líe;acioa corresponde el derecho a to- 
do qianto ftiere necesario y conveniente, así para reunic 
los oíicics del alma, del cuerpo y del estado exterior, 
como para emplear toda nuestra potencia y faculades en 
el cunipiiiniento de ellos; y últimamea'e, para dar á di- 
chas facultades toda la extensión y perfección de que 
son susceptibles. Qualquiera que in pidiera ¿otro el exercicio 
libre de estos derechos^ cerraría l^s caminos de su perfección: 
iautilizaria los dones del Cria4or: y privaría al género 
'humano de los auxilios que de su uso debían resultarle. , 

2 6. La mayor perfección del entendimiento consiste 
en la mayor cantidad de eonocimíentos distintos, y en 1» 
inayor facilidad de representárselos; y así todo hombre esti 
obligado por ley natural i alquirír el mayor numero de 
aquellos conf^cim lentos, y aquella mayor facilidad, eu quao- 
to le fuere posible; y á no pervler ocasión de aumeatar y 
perfeccionar estas dotes. . , «. 

27, Si la falta de observancia.^ 6 el no uso como di- 
cen los Juristas, tuviera sobre las leyes naturales^ el 
mismo poder que tiene sobre las positivasi^ se creería ya 
áibro2;ada la que acabamos de anunciar, y ma^ oyeAdose 
tan freqüentcmente aun á los que parecen raa^ seasatp?, 
que loque imperta esVbrar bien, y no el saber mucho. P-e- 
ro nosotros n:) entenlemos como puedj obpar bien el que 
lio sabe lo q le obra, ni resolver en los varios C:asos de la 
vida el que anteriormente no haya aiqíjirídp nociones dis- 
tintas de las cosas, de lo justo y de¡ lo injusto ^ y .ciei- 
ta facilidad de aplicarlas a las acciones y omisiones, ._ ^. 

2 8. La otra facultad del alma es la voluntad, cuya 
^perfección consiste en querer ó apetecer los verdaderos 
bienes, y soíamehte estos^ nunca los aparentes que son 
verdaderos males; y en huir y aborrecer los males ver- 
daderos, y no los aparentes, esto es, los que siendo ver- 
daderos bienes, se nos presentan como males. Decimos pues 
que tolo hombre está obligado á perfeccionar, ó como se 
dice vulgarmente, á corregir su voluntad, hasta conseguir 



129. 

que nunca se deterniíue -sin que jrecec^a la noción distinta 
del bJen^ ó del mal verdadero; de aquel para abrazarle y 
sezuirle^ y de este para detestarle y alexarse de el. 

2^.. Aquí vuelve a presencarse a nuestra vista la ne- 
cesidad de la instrucción y del cultivo previo de nuestta 
razón y facul'.ad de conocer. ¿Como dirigirá las deter— 
rnnaciones de su voluntadla y evitará el abuso de esta 
potencia^ el que no t^enga ideas distintas de las cosas, n'i 
las luces suficientes para distinguir los bíer.es verdaderos 
de los aparentes, y penetrar por medio de los disfrazes 
xon que se nos preseiita el mal conio feien verdadero? Es- 
te riesgo han atendido los que dixeron que la ifn#rancia y 
el errorij eran el origen de todos nuestros vicies^ y de 
los males que nos vienen por ellos. 

SO. A los hábitos de usar bien de nuestra voluntad^ 
esto es, de quereri^ y seguir siempre lo que es verdaderamen- 
te bueno, y de aborrecer y huir de lo que verdadera- 
te es malo, llamamos "virtudes, y con relación á las leyes 
naturales^ 'virtudes morales. A los hábitos de abusar 
de nuestra voluntad, esto es^ de apetecer y seeuir lo ma- 
lo presentado con apariencia de bueno, y de aborrecer y 
huirlo bueno verdadero que se presenta con apariencia de 
mal, llamamos "vicios^ y con respecto á nuestras doctri- 
nas vicios morales, 

31. Todo hombre está ©bligado por la ley natural a ser 
virtuoso, esto es, á abrazar y seguir la virtud, y á aborrecer 
y huir de los vicias. Añadimos que todo hombre estjt 
obligado á tener una voluntad constante y perpetua de 
querer lo bueno y huir .lo malo, ó Jo que es lo mismo, 
de no obrar sino lo que fuere conforme á las leyes na- 
turales^ y de omitir todo lo que fuere contrario á ellas* 

S2. Para satisfacer los deseos de nuestro corazón, y 
nuestro amor á la virtud, añadimos, que tenemos por im- 
posible atendido el orden natural que el hombre vicioso, 
en quanto lo fuere, llegue á gozar aquellos verdaderos 
placeres y tranquilidad que hacen la felicidad natural de 
esta vida presente. Esta está reservada para el virtuoso, 
y es el premio de la virtud moral, así como los dolores 

X7 



1^0. 
y ta inquietud smi pena de los vacíos. 

3 3. A la Psychologí^. toca andajjar la índole^ orígcra 
y extensión délos, aíeetos.. ¿ pasienes, y sus utilidades 
y perjuiti s. sohrt io qtral 5C íia dispairatado grand^inen- 
te. A no ser asi, ní>sotros señalaríamos uii s-clo princi— . 
pió de estos, movimientos^ que es el deseo de nuestra con- 
servación mirado baxo diítrentes aspectos^ y excitado^ 
¡por las impresioKss actuales de los objetos- sobre los ór- 
ganos de nuestros sentidosi^ o par las líiipresiones pas-a— 
das reproducidas de nuevo por la imaginación. 

'í>4. Si el hombre por la viveza de^ *u íir.aginacion^, y^ 
delicadeza de sus órganos, no puede evitar que nazcan laSF. 
pasiones; por la razón puede resfitfr á- los movimientos» 
demasiado tuniultuosos, e impedir les- desórdiass que pu'- 
diera causar sui viQlencía. Á esto Maman, gener cimente re- 
gir ó moderar los afectos, y en es ce sentido decimos que* 
•tcdo hoBibre está obligado a regir y moderar las pasio^- 
sjos ó afectos^ y a no obrar en viriVid^de su ímpetu vio- 
lento hasta dar tiempo; á la razón para recobrar su. im- 
jícrio . sobre la. imagiiiaei©n, y dirigir sus acciones ú omi»- 



sionesv " '■:''.. '-: i'*^*-^ 



36. X«ys que claman' contra Tas pasiones como maras>. 
y los que quieren que se destruyan enterameuíeí^ no dis-r 
tinguen entre «1 uio y el abuso de las cosas^ ni< eciían db: 
ver, que pretenden una qtiimera) pues- tal seria uo lioia? 
iDre sin pasiones. Si el abuso de estas ha causado imil: ma^ 
íes; no los ha causado- Eienores el de liar fuerza, y el det 
las cernida* y^. bebidas ij sin que por eso* se haya pre-^ 
tendido destruir aquellas, ni tenido la hambre ó la sedl 
por movimientos criminal csv 

3€. Eii nuestro cuerpo se observan tres cTases^ prin,^ 
cipale* dé órgancs,, que son Tos vitalesi^ de^tuiados á la^ 
con*ervaeioii de "h. vidk y dc^ lá especie: los sensorios- 
jot cuyo medio sentimos: y los lecoaotivos- que sirveni 
para el mt^viiniento de todo el cuerpo y de sus miembros». 
A estos órganos corresponden tres facultades dfel hombrey 
señaladas con les mi<mos aombresi^ pero con la diferencia deí 
^. que las prinicras Bairadas ca si son naturales ó necesarias^ 



131. 

ÍSL tercera y sU uso liljre. 

37. Ka quanto á las dos pcjjuera?^ no estarilo sujeta» 
í la dirección d^l hottibre^ 3U oKieacíoii se reduce a la 
ley general de Isl conserviüicii^ por la qual debe pro- 
curar conservar su perfeiccion, y abstenerse de hacer co- 
sa que pueda deteriorarlas o destruirlas. A esta obliga- 
ción corresponda el ¿erecho á qua/ito pueda ser necesario 
para conservar su mejor estado. 

oS^ La facultad 6 pof^ncia locomotiva debe es* ar to- 
da sujeta al imperio de La razón, y esta es la primera 
obligación particular del hombre respecto de eMa^ después 
de la general de conservarla ínteera. Después se si^us 
la de íiic imitarla en toda «u extensión, baciendo que el to- 
do y cada parte del ci^erpo adquiera la agilidad '-c qi:e es 
capazij y de que podemos hacer algún uso para aumentar 
la suma de nuestros bienes. Coaíra esta ley i.fttiiral pe- 
can enrre otros los que con títulos de cu- ura se abstie— 
neiii) y hacen que otros se abstengan áe usar la mai.o iz- 
-quierda i?:ualni€nte robusta y delicada que la derecha ^ 
in itííízajido una buena parte de los d<viies del Crindor^ 
y exponiéndose á mil males por «sta cr^nducta^ 

55:^. Xa principal perfección del cuerpo consiste en el 
Ib iieíi- estado de estos ór^aaos y facultíides. Bl «stado en 
que cada uno de ellos desempeña cumpl idamente sus fun— 
ci^ites se llama sanidad,, sX estado contrario erfermedad^ 
Décimo* que todo hniribre está obligado por la ley natu- 
ral a conservar su sanidad: á liacer todo aquello que sea. 
necesario y conveaiente para su conservación: y á omi- 
tir toda% las acciones que le sean contrarias-j o de las qua- 
les deba resuhar alguna enfermedad. , .,^ - 

40. A esta obligación corresponde un derecho en to- 
dos lo« hombres á tedas aquellas acciones y omisiones 
que sean necesarias y conx^eníentes para conservar la sa- 
nidad y mejor estado de su cuerpo.^ y toJas las partes de 
el^ y a las cosas exteriores que sern medios necesarios- 
y convenientes para el logro de dicho lin^ y el de la 
conservación de la vida. 

41, Eütre estas cosas contamos primera y principa W 



IZ2. 
mente los alíineatos con que reparamos las per(^í(3as contiauas 
de nuestra máquina. A la 'obligación natural de aümentar- 
sei| que es la primera que «e hace sentir del homl)fe, y á 
cuya execucion nOs estreclrán los implacalales alguaciles 
de la hambre y la sed, no podía dexar de responder el de- 
recho á los alimentos que el próvido autor derramo con 
mano larga por toda U superficie de este globo que habi- 
tamos. 

42^ La obligación^ y derecho a los alimentos esta li- 
mitado por el orden así en la cantidad como ea la calidad 
con relación 4 su destino .^ Entre las materias aptas para ali- 
mentar/ todo hombre debe elegir las mas análogas á su natu» 
raleza^ y mas propias al Yigor y fuerzas de su estomago; y 
en igualdad de las demás calidades es lícito preferir aque- 
llas cuyo gusta es mas agradable al paladar. 

43, Xa cantidad debe ser la necesaria y conveniente 
para conservar el buen estado del cuerpo, y matar el ham- 
%re que nos anunciaba su menoscabo^ y la necesidad de re- 
pararlo. Todo exceso en esta línea es contraria a la ley 
natufal. La desgana^ la pesadez, general, las indigestiones^ 
y las apoplexías de los glotones; la hambre^ la palidez^ 
las vigilias, la debilidad y la muerte de los que na ¿o- 
men lo necesario^ son entre otras penas las que mas pron-^ 
ta y sensiblemente nos publican su sanción. Lo que deei- 
mos de los alimentos^ comprehende igualmente las comidas y 
bebidas. 

44. Las producciones espontaneas de Ta natural ezai 
son por lo común inciertas, eii corta cantidad, y de mala, 
calidad. Pero la tierra trabajada por et hombre le da ali* 
mentos abundantes^ seguros^ saludables y capaces de con- 
servarse mucho tiempo. De esta disposición del orden com- 
parada con las necesidades y disposición mecánica del hom* 
bre^ derivamos con seguridad la obligación natural qne tie« 
ne de cultivar la tierra; y aun nos creemos autorizados 
comparadas todas las relaciones, para decir,, que el destina 
principal del bombre es el de JLabrador^ 

^6. Para su bien estar no basta al hombre el alimento». 
Xa intemperie del ayre, y de las estaciones, y los efectos 



1.33 
de.Us. alteraciones de la atmósfera pueden destruir su cons- 
titución, sí no emplea su inteligencia, y el imperio que 
esta le da sobre la natiiraleza, para impedir las impresio- 
nes nocivas de los elementos. Entre los muchos medios 
oportunos para ello, los principales son el vestido y la ha- 
bitación. 

4^. Xos hombres están obligados á defender su cuer- 
po de las inclemencias del tiempo con vestidos proporcio- 
nados a la exigencia de sus necesidades, y al clima y es- 
taciones; y por consiguiente á adquirir las materias^ y las 
artes dirigidas a sacarlos de las materias brutas que presen- 
ta la naturaleza. A esta obligación corresponde el dere- 
cho á emplear dichas materias en ropas^ y adquirir la ins- 
trucción y habilidad necesaria para ello, cada qual scgun 
$u inclinación y aptitud. 

47. El uso y forma de los vestidos debe reeularse 
por , su ñn natural^ que es defenderse de las injurias del 
tiempo perjudiciales á la sanidad y mepr estado del cuer- 
po. Sería un abuso contrario al orden natural, hacerlos ta- 
les q^ie embarazasen el uso de los miembros, y peor que 
fuese» nocivos á la salud, en cu^'o caso están quiza las 
íaxaduras apretadas de los niños, y las cotillas, igual- 
mente contrarias á la sanidad, que á la belleza de las for- 
mas. "" ' 

4S. Siendo uno mismo el fin principal de las babítació- 
nes, que el de los vestidos, qualquiera puede aplicarles sin 
trabajo las mismas reglas^ y conocer las obiigacionés y 
derechos que les son relativas. 

49. Todas estas atenciones, obligaciones y cuidsídos se 
refieren por último a la conservaciom de la vida que es la 
basa de todos los bienes y perfecciones temporales de qué 
tratamos, y cuya pérdida envuelve la de todo quanto el 
hombre puede gCkzar acá abaxo, Bl Criador de cuya ma- 
no la hemos recibido^ nos la dio con la estrecha obligación 
de conscryarla cuidadosamente, hasta 4iue su providencia dis- 
ponga de ella. Esta ley que anuncia al hombre todas su^ 
relaciones, esta afianzada eon el deseo vivísimo dí vivir, 
y el horror espantoso de la muerte y de quanto puede 



ocasionarla, que todos sienten y inanifiéstáií aim ante» Se 
poder juzgar de ella, 

6 0. Todo hombre tiene derecho a conservar su ríáa 
y evitar su destrucción; derecho sagrado^ reconocido uní* 
versalmente sía ccntestacioii^ y en cuya defensa emplea- 
mos sin que nadie nos los tits ene todas nuestras potencias 
ó facultades. Contra estas leyes peca derechamente el 
Suicida^ esto esi, el homhre que se quira así mismo la' 
vida de qual quiera manera, ya sea violentamente^ ó ya 
haciendo tales cOsas de que necesariamente debe seguirse 
Ja muerte. Este crimen atroz es tan cbntrario á las in- 
clinaciones mas fuertes áé. hombre, y necesita vencer tan»^ 
tas y tan recías épésícioiteé^^qiie bien puede creefsé qü^" 
lleSTará á reyificarse rara vez. sin que preceda y acom-* 
paSe á SU- deliberación y exec\icioii, la pérdida deL juicio • 

í t. jftiinqúéfeembs 1crns1derc3o los' oíicíos de cada íft- 
dividui> human® con reíccicíi 4 sí mismo, para proceder con 
anétodo, y lograr toda ciar id g'd,; no miremos estos oficios 
como únicos del hombre', porque no encontramos en el or- 
den ningún hnbre ¿nícc, solitario .y separado délos de- 
mas r Al contrario t^do hombre está destinado por la na- 
turaleza á vivir en ccmpahia ó sociedad con los demás 
hombres semejantes suyos, y esta e$ una de »us primera» 
y principaíes obligaciones. ;^^^f "^íf^ üOf'^^i^u^joá^fyz^h^ 

S2, Todo anuncia en ía naturaleza esta íey, la qtial 
entra de una manera tan especial en todas nuestras radiacio- 
nes, que sin riesgo podamos aseguraría que la sociedad no^ 
es tan natural como la existencia, y tan indispensable co-; 
mo ia conservación de esta. Él empeiía con que alg:uno* 
atrabiliarios pretenden persuadirnos que el hombre es por 
,su naturaleza uíi animal salva ee y solitario, nos parece 
Una oposición manitlesta al orden, Nosotros les cedíamos 
las ventajas y sonados derechos de dormir á cureña rasa^ 
Wscar la bellota, tener uñas largas^ y trepar y encaramftx* 



se v5ol>re los mas empinados árboles • 

6 5. Dentro de esta sociedad universal cumple el hom- 
hre con las obligaciones naturales, y disfruta de los de- 
rechos que acabamos de indicar. Pero aquellas obligaciones., 
y estos derecWs se hallan modificados y determinados por 
las relaciones de unos honibres con otros, y de aquí re- 
sultan los oficios de cada uno con los demas^ sin cuyo 
conocimiento y observancia se turbaría todo- el orden 
juoral. In^liquemos algunos de ellos ► 

^4. Supuesto que todos los hombres ton moralmente 
iguales^ y que sabemos ya quales sou las obligaciones 
y los derechos natuaales de cada unOi^ la primera regla 
f:eneral que fe presenta es, que todo hombre está obliga- 
do SL respetar los derechos de los demás semejantes su-* 
yos, periBrUiéiido'ies ei goze y libre u^o de ellos^ y de 
todas sus ^facultades y potencias, 

6S. Xtlamam:>s fu&ticia a ta Toluntad constante y 
perpetua de dar 4 cada uno lo' que es suya, y de per- 
.mitirle el uso libre de sus derechos^ injusticia a la vo- 
luntad contraría: justo al hombre que tiene aquella vo- 
luntad, y obra ccrnforme á ella;, £/t/ií5Ío al qusr obra lo 
contrario. Decimos pues que todos estamos nataralmen- . 
te obligados a ser Justos-, y que la injusticia esta pro- 
hibida por la ley natural. 

sé. La regla anterior conqprehencíe todos los oficios 
que hemos mdicado antes, relativos al alma^ al cuer- 
po y al estado exterior^ pero no se limita á ellos, por- 
que naciendo de la sociedad nuevos vínculos que f a era 
de ella no pueden tener lujari, y resultando de ellos na,e- 
Tos derechos, á todos se extiende la ley natiural, y hacen 
dilatar la esfera de la justicia o injusticia . 

67. De esta clase son la estimación^ esto es^ el jui- 
cio que los deíaas hombres tieneii de nuestras virtudes in- 
telectuales y morales: el honor y que es la signifiGacicn 
externa de aquella estima, ó buen concepto, llamada ala- 
"banza quando se testifica eon palabras; y la luena fama^ 
que es una extensión de l^a alabanza, ó el commi sca- 
.tir de aucstras virtudes ó perfecciones» 



^¿8. Si todo KomV)re tiene a"blíg¡aclon natural de aumen- 
tar sus perfecciones considerado en sí mismo, dentro de 
lá sociedad tendrá obligación de promover y hacerse aeree -r 
dor á la estima^ honor y bue^a fama de sus consocios. A 
esta obligación natural corresponde el derecho á estos bie-r 
lies sociales, derecho que ninguno puede usurpar ni defrau- 
dar a otro sin cometer una injusticia, tanto mas abomi- 
nable*, quanto indirectamente tira a hacer desagradable la 
virtud^ y á desterrarla da las sociedades humanas. 

6^0 Todo hombre está obligado á honrar las virtudes 
y méritos, y por ellas á las personas virtuosas y bene- 
méritas con quienes vive en sociedad. Esta obligación y 
la ley natural que la establece, se violan c#n las calum- 
nias, cuyas especies señalan las voces no bien determina- 
das, de desprecio, insulto^ ignominia, convicio, y otras se-^ 
mejautes» A estas especies pertenecen también los lihelos in^ 
f amatorios»^ esto es, los escritos, 6 impresos en que se ti- 
ra á difamar, ó injuriar a alguno. Esta especie de calum- 
nia es tanto mas perjudicial^ quanto es mas fácil de difun- 
díj^sen y mas diñcil de repararse. 

1 r o !^-P,JL Aunque la naturaleza asegura los derechos, ó pro- 
piedades de cada hombre que pone en sociedad, imponien- 
do 4 todos los demás socios la obligación de respetarlos^ 
no todos, cumplen como debieran con esta obligación; y se 
vé por nuestro mal que los hombres se intentan dañar, y 
violarse unos á otros sus derechos, a tropel lando la justi- 
cia. El que intenta ofender así á otroij se llama agresor;. 
aquel á quien intenta ofender se llama invadido, - : 

G 1, Todo hombre que se vé invadido por otro en qual-* 
quiera de sus derechosij tiene derecho á defenderscí, esto es, 
á impedir que el otro logre su injusto designio, emplean^ 
do para ello toda la resistencia necesaria. Sin este dere- 
cho todos los demás dados al hombre serian inútiles: por 
consiguiente la fro^ia defensa^ esto es^ la accioñ con que 
resistim.os al invasor, no siendo mas que el ejercicio de 
un derecho, es siempre justa naturalmente. 

€2. Este derecho de defensa no ti<^ne límites genera- 
les determinados por la naturaleza^ recibiéndolos siempre 



137. 
'dé Ii^ circunstancias ptéí^^iités, Iss cuales- ur.as veces lé 
'dan ííiayor exte/is ion, otra*» KenCr, Pudiera llamars* infi— 
^:llito en el sentid ó/que í^uclides lian. a infinita al» línea rcc- 
*ttti^ porque no sC puede en general de f^iiir la qucntícjad <le 
ella. Pero las reglas si^iientes adaptables á todas las cír- 
-cunstancias^ le determinan de la manera posibleí) y su ob- 
«ervancia nos asegura de que no nos hemos excedido, 

6 3/ I. Es lícito contra un agresor, todo aquello que 
fuere apto y necesario para impedir el dirSo que inten- 
ta hacernos, II. Todo lo que ho sea apto y necesaria pa- 
ra la defensa qae intentamos, es ilícito, 111, Entre los 
medios que empleemos para defendernos d!e un invasor, de- 
ben preferirse los m.as suaves, esto es, tqueilos qiíe le 
causen el menor mal posible. IV, Solo en caso cíe jio bas- 
tar lí)s medios suaves, se puede llegar a los mas duros^ 
observando en ellos la justa gradación; qualquíera excesa 
ó inversión de ese orden es' ilícita. 

64- El que se delicnde de un invas"r«) trabaja por ale- 
jar cié sí eldano que le amenaza^, pero no inienía, ni debe 
intentar hacer mal á otro, antes la disposición de su co-í- 
razon debe ser tal que quisiera no \'ersc en laprecisirn de 
hacer mal á otro para impedir el suyo/ Por aquí se ve co- 
mo la defensa no es contraria a los derechas de Ics hom- 
bres, ai al amor recíproco que todos deben tenerse. 

^6, Si la defensa nb se veriñcó por qualquíera causa^ 
y sé efectuó la ofensa de un hombre ¿ otro.^ el agresor 
queda obligado á la reparación completa del daño que hu- 
biere causado, y a aseg^-rar al invadido para lo sucesi- 
vo. El invadido tiene derecha á pedir aquel resarcimien- 
to y seguridad, y para conseguirla puede emplear todos 
ios medios aptos y necesarios por eí mismo orden qwe he-., 
mos señalado pura la defensa. El ejercicio de la fuerza 
para conseguir este derecho es la g^iérrd ofensi'va^ y el 
anterior la defensiva^ por lo qual se dice . con raxon.que 
el estado de guerra pasó de los individuos á las naciones., 

66, De esta prosecución de sus derechos, y ^el justo 
empleo de la fuerza necesaria para cokseguirle, ^sta muy 
distante la venganza coH,que algunt* le confaxiden ^rose* 

18^ 



ramente. La ojenganza^ esto es, aquellas accinjies co» 
que se causa mal y dolor á otro por que él ros le causó 
primero: el deseo n apetito de ella y much© mas el ren- 
co r^ ó continua cien de aquel mal deseo, sen tan centra- 
rlos k nuestras ideas antecedentes, coni© á la ley natu- 
ral^ y á la índole generosa del horntrc; y solamente cabe0 
en almas corvas y envilecidas. 

G7. No basta á los hombres abstenerse de ofender y 
usurpar los derechos de sus semejantes. Xa naturaleza 
igual en todos, el vínculo de sociedad y fraternidad con 
que los ha unido, el aumento de perfecciones y felicidad 
que puede recibir cada qual de los otros^ y nuestras, in- 
clinaciones y mas puros sentimientos^ nos pregonan la obii« 
•gacion Hatural que todos tenemos de socorrerlos, y ayu,- 
darnos unos a otros. ¡t- .p ?■ ' -^í v 

^8, ' Esta ley Qstk concebida en estos términos: Todo 
hombre debe hacer por l<!>s dema^ hombres lo mismo que 
haria por s-í, en qimnto el otro lo haya menester, yjíl p\ts- 
da^ sin faltar á lo que se debe á sí mismo. Esta ley cgiil- 
frchende á todos los hombres- de todas las edades^ pueblqs^ 
distancias y colores sia excepción, y los une á to^.o.s en- 
tre sí. El rudo habitante del fondo de la África, y el 
culto Eui'opeo son igualmente hermanos por la naturaleza, 

63.. Esta ley puede ampliarse de estas dos manera'^. 
I. Todo hombre debe tener una constante y perpetua vo- 
luntad de. promover las perfecciones y felicidud de los de^ 
mas hombres. II. Los hombres deben hacer de sus facultar 
des y potencias, todo el uso que puede convenir para au- 
mentar la felicida-l de sus semejantes, y para impedirles y 
sacarles de todo dolor, imperfección y miseria en quanto 
pueda hacerse sin perjuicio propio,. 

7 O. lia voluntad constante y perpetua, y el hábito 
de exerceT los actos insinuados es la A^irtud de la eari-^ 
dad^ i la qual .dá la úiti^aa mano y complemento^, el amor 
de los hombres i, que eonsiate en alegrarse, y sentir el pla- 
cer de sus, . perfecciones y felicid^id. .Por consiguiente tg- 
do homlsiré está obligado por ja., ley n;itural atener caridad 
coa los demás liom^breí^ > y á amarlo^ í todos ^ y á ca^- 



2a uno cíe ello?, como á sí misrfiO^ 

71. Esta obligación de amar á nuestros semejante-s, ya 
se vé que excluye tod* odio, y au^.i el animo iiidiíereu- 
te. j Y que diremos d© aquel hombre que atrepellando 
esta ley nos aljorrecei^ y de hermano que debía ser, se 
convirtió en nucstrd enemigo ? Que peco y ofendió la ley 
natural, y que igualmente pecaríamos y la quebrantaría- 
mos nosotros^ si le aborreciéramos a él. !Luego la ley na- 
tural manda que amemos á nuestros enemigos como a no- 
sotros mismos. L^ 

OFICIOS DEL HOMBRE GOH RELAGIOlí 

A DIOS. •> - - 

, [ 72. Los hombres naturalmente inclinados á conocer lo 
pasado hasta subir á su primer origen^ y excitados del es- 
pectáculo maravilloso de la naturaleza^ y del orden qu^ 
se observa en la sucesión de las cosas^ se convencieron de 
la necesidad que había de atribuir todos estos efectos auna 
causa primera^ úaica, eterna, origen de todos los seres, y 
íVel orden que reina en ellos, á la qual llamamos Dios, A 
esta idea que apoyaron después testimonios de un orden su- 
perior, se añadieron otras ralativas al conocimiento, no de 
la aatnraleza de Dios, qué esta es imcompreheaslMe^ sinc» 
óe sus atributos^ en quanVo los de un artífice pueden 
con certidumbre inferirse de las obras de sus manos, 

;7S. Según la clasificación délas doctrina<i filosóficas 
adoptada en las aulas^ la indagación de la existencia,, atri- 
butos y obras de Dios pertenece á la Teología natural* 
Suponiendo pues las verdades qu2 esta demuestra, deducid 
remos de ellas los oficios del hombre para con Dios, es-- 
to es, con el autor de su existencia, y de todos sus bienes. 

74, Siendo Dios el autor del universo y del orden qué 
reina en el^ y el hombre una parte de este todo ¿ompre- 
hendida en dicho orden; todo hombre está obligado á ente- 
rarse pr-r quantos m.edíos pueda de este orden universal, 
para venir por él en conc> cimiento de la voluntad de Dios; 
A esta primera cbligacion acompíina otra sin la qual se— 



140. 

lía vuua^ de arreglaír y -conforiuar con la Yoluntaíí diTÍ-t 
na todas sus accionesij y de omitir las qiic fueren con- 
trarias a ella. 

•7 6. Para satisfacer esta ob-ligacion tiene todo liérri-* 
bre derecho á emplear su razoa eu la contemplación de la 
naturaleza y orden de eUai, como medio apto para conocer 
la Toluutad de Dios. La naturaleza nunca nos impone obli- 
g^acionesij sin darnos dercckos a los medios aptos para cum- 
plirlas; y siendo aquella obligacioH la principal y maV 
importante para el homWe, el derectó (juc la corresponde: 
será el mas .sagrado y dififlO de ser respetado. Qualquieraf;' 
mortal que pretendiese iapedirlc^ violaría á un titmpo los^ 
derechos del Ciiador, y de sus semejantes. 

7G. Llamamos piedad á aquella virtuc^i, ó- voluntad; 
<^onstante de obrar sieaipre Icr que quiere Dios^ por que el 
lo quiere; y de omitir lo contrario: im/'/^d'aíi á la Volun-- 
tad contraria; -pió al hornee que esta dispuesto a dirigiir 
toda? sus acciones y omisiones conformemente 4 la volun- 
tad de Dios: 'im-pio. al que lio quiere seguir esta determi- 
nación. Decimos pues, que todo honiBre está oWigaaTo a se*» 
pió; y (]^ue la impiedad esta severamente prohibid» por laü 
iey natural. , - 

77. Hjpocre&ia Q^ el vicio por el qüal se fiíig* ó ré*»' 
:med.a coa palabras .y gesto^ la verdadera piedad de que es-^ 
ta ¿istaate el corazón. Al malvado que hace esta ficción^ 
llamamos hipócrita. Decimos que la hipocresía no solamen^ 
t« es contraria a la l«y natural i, y prohibida por ella, 
sino que por sus muchas y graves relaciones debe ponerse*, 
efitre los inicios mas execrables.. El hipócrita se burta d¿ 
Dios: usurpa el honor y prexaios debidos 4 ía virtud jmas 
«xcelente: falta á la veracidad humana: y cierra la puer- 
ta de la felicida^d, y ni el entra ni deja entrar por ellfi 
á los demás. Estos impostores, se eonocen por »us obrasy 
€ orno los arboles por el frut©'. 

V- 78. Siendo Dios inñnitamente perfecto sin mezcla ala- 
guna de imperfección^ debe el hombre Vím a ríe »K>bre todas 
las cosas, esto es^ s^itir ' el mayor placer de que teug* 
taata pexfeccioa* Tenemos ademas otra motivo para aaníur 



- 141. 

á Dios^ que es 5U suma tjondad para con nosotros, y el-amor 
que nos ha manifestadoi^ dándonos todos los bien«$ de qii* 
es capaz nuestra naturaleza. 

7^. Gon este amor de Dios debe ir unida la soli-, 
citud cuidadosa de no hacer cosa que pueda desagradarle, 
ni bmitir nada de quanto pueda serle grato. Esta atención 
llamada por otro nombra Unfr filial para distinguirla del 
temor servil con i|ue algunos dexan de pecar por miedo ¿c 
las penas con que el Señor puede castigarles, no solamen- 
te ésta prescrita por el derecho natural^ sino que es acree- 
dof» a tantos elogios como en todo tieinpa le han dado los 
sabios. 

SO. ' De Ta reunión de los demás atributos de Dios se 
forma la idea de su -procidencia ^ esto es, del cuidado 
con que atiende 4 todas las cosas, y al ór4en universal 
de «lias, dando 4 cada ser todos los bienes que puede dar- 
le salva su imñnita sabiduría, apartando los males, ó di-; 
rigiendo á algún ña bueno todos los ^ue permite, así ñ- 
sicos^ corno morales. De aquí nace la obligación que tie- 
ne. $1 hombre á coniiar en Dios^ó lo que es lo mismo, a 
üar k la providencia divina su persona y todas sus cosas^ 
esperando que lo dirigirá todo por los medios^ y acia 
los ^ues mas cpnvenieates* . ■ 

- 8 1^ . De esta confianza es hija la conformidad que de- 
Venios tener en los casos adversos, y reveses de la for- 
tuaa» seguros, de que el Eterno que los permite, los di- 
rigir a aun fin conveniente, y los empleará para nues- 
tro bien. El que desesperando cosa mejor, bo quiere re-; 
signarse con la divina providencia^ no alivia ^sus males» 
y peca contra la coni?aaza en Dios. . 

8 2. Pero adviértase, que esta confianza no excluye 
el 'empleo de las facultades que Dios nos ha dado para 
procurarnos los bienes, y evitar los males, así ñsico^ 
com* morales, antes bien le supoBe. Qualquiera que.omi^ 
tiese este recurso de sus potencias, ínutiliizaría los dones 
del Criador, y su confianza sería v apa. Eü este caso están 
los Turcos, si como se dice, no huyen de los lu^'arcs con- 
t»|iados> ai aplican remedio* i *us caíermedade>,. ,yana-^ 



■' ■" 142!.. . ^^'^ ■ ■ ' '■ v-^^f rr^^^l'^n^n-f i.'T?rr#m »«>-?í|;n^,jrr'^-^ \-. 
nic.nte ] ersiicdíáGs de qtie si quiere Dios que. mtieraíi en- 
tonces, sucederá así aua que huyan, y que sino, ; vivi- 
rán aun que permanezcan cii-.-aqwl lugar, y ao se apliquen 
remedios. ■'' " --■^q.^^^ip. mo^^^n-^^n - - 'J^ ^->:-^ñ- :'-^'?á'> - -' 
,. 8 o. Siendo Dios áníinitainente sabio que no pued« en- 
|:án.irse; y tan bueno qwe f.o puede querer engañarnos^ 
reinita que debemos creer todo ].o que nos dlxere, o ense- 
nare^ luego-que ciertamente conste que Dios ha hablado, 
o enseñado, ó mandado/ JKste es el fund^amenro de las re- 
ligiones ret-eladas, y el medio de discernir la. verdadera 
de las ííilsas. -^ "■ .. •■ivt;-"'^ '-.> íí;> . . .-. 'n.: 

S 4 . A uuqiie D i o s s abé bien ^ 1'3 ^"ue^no s ^ cdñ vie;ne , y 
baln-r.ics niércster, debenios invocarle ^'e^to es, rogarle,: 
< rarie, y pedirle- -ssí jara testiñcar nuestra dependencia » 
Cvomo para preparáiLCs me]Or á leeibirsus dones. í^síe 
roloquii f'^n Dios debe' hacerse princípalniente coa el es- 
pirita, y eíi ¿1 ccnviéFiC ii-^p^.orar su aui-iUi en general, 
teniendo cuidado én I¿3'c0'ías*'particulare3, y determinadas 
de no e^foneriiOs á pedir lo que no es convbrme a s^ jvo- 
luntad, ó lo que en realidad no nos convi-^ne, :: | m ^ tsr-ti 

Í^Sr Auíiqrie el •<:ull:o ne Dioa se ha de hacer' prínci- 
palrieiite coa el interior^ debemos testiiicar este en las 
acciones exlerna<vr; e^p¿cialraente en la sciedad, para edi- 
tar en b^'S demás su reverericia con nuestro exemp lo. Así 
cí hombrs piadoso naaca hablará de Dios sino con el ma-' 
yor eloeio y decencia. Es ejcécrable la ¿es vergüenza de 
aquellos hombres ignorantísimos que en sus juegos y di" 
ííolucionés emplean á cada paso el nombre del Señor, atrl»; 
buyendole defectos > de que los ítombrcs honrados) se aieer- 
gonzarían. .^í^tóiv^p- £jdf).5.;.p ^^•;;'7-jÍv '-j; -tvv^l ,t^¿i' 

8 G . A unqut' ípoi^^niíeltro instituto hablamos úé los ófi^ 
cios debidos á Dios como Filósofos, y en quanto alean», 
za la razón natúraíí^ no quedaría satisfecha nuestra piedad 
si perdiésemos esta ocacion de rendir el homenaje debida 
á la santa Religión q^e profesamos. Las verdaderas doc — 
"trlnasdel Ser supremo, y les reglas que debemos obser- 
var para servirle^ y agradarle, solamente, se hallan .sin 
riesgo de cí^uivocacíoü eu lo'j libio» sa^rados^ y cspeoiafl-; 



143. 

itocnte en el Evangelio, cuya doctrina c*»o vemda del cie- 
lo es muy superior i todcs los libros de los Filosofes. Su 
observancia es el ir.cdio ijjfalible de conseguir la felicidad 
transitoria de esta T ida, y la eterna que el Salvador nos 
anuncio, y dcxó pronrictida» 

OFIGIOS RELATIVOS A LA CCl^;SEEVA- 
GION DE LA ESPECIE, Y SOCIEDAD 

DOMESTICA. : 

S7. Exássiinado ya el orden establecido parala con- 
servación y bien estar de los indivitUios de nuestra espe- 
cie, pasemos á indagar Iíjs leyes naturales dadas para la 
conservacicn y multipHcacion de la especie misma. La vi- 
' da de los seres vivientes no puede ser permanente. Aini 
prescindiendo de las acciones violentas de los agentes físicos; 
la organización del cuerpo ó se destruye por el jueeo con- 
tinuado de sus propios resortes-, ó con la edad los sólidos 
y demás substancias endureciéndose m.as y mas disminu- 
yen la circulación de los fiuídos, y la peiietracioii de jo» 
jugos nutricios*, hasta que cesando enteramente la nutri- 
ción^ cesa también la vida, y se cumple la Jey de morir, 
que la naturaleza impuso á todo ser viviente. /. 

8 8. Pero esta ley no cemprehende las especies, las qua- 
les se propagan constantemente sin mudanza ni alteración^ 
conservando el orden de la creación en su belleza primici- 
va. Los individuos que perecen son. los instrum éxitos .que 
emplea el Criador para executar este nuiravilloso desig> 
nio de la propagación. Para su execucion empleó el moti- 
vo del placer^ que tan poderosamente atrae un sexo al otro. 
8 9. De esta sencillísima observación se infiere -que 
yerran torpemente los que claman ífidiscretamente contra 
esta propensión natural, sin advertir que esto es vitupe- 
rar la sabiduría iníiniía del Criador que la tomó como me- 
dio para conservar la especie liumaaa. iMo es^ ni puede seír 
malo este estímulo^ ni los demás que teniendo sy, cau^a 
cohstáíite en la naturaleza, sirven para veriíicíir los desig*- 
xiioV divinos; solamente es zaalo el abuso deselles, que coa- 



sis te en e*ftíp!earJo5 eu ptrps^ &ies diferentes» de aquéífes 
- á cuyo logro están destinados. Este en el caso pícsent^ ,¿s 
^ijL propagación de la especie humana por medio d^l^jrj V 
trímonio, . • . 

9 0. Por esta voz entendemos él ayuntamiento vorun- 
.tario de un hombre y una muger, con el íin de procrear y* 
educ;fír hijos, y <le lograr los bienes de la sociedad con- 
yugal. De esta idea resitlta inmediatamente, que íos que 
sean absolutaoienre inepr.os para la generación y e«^ucacion 
de los hijos, no pueden celebrar- matrimonioi, habiéndoles la 
naturaleza negado los medios para conseeuir sus fines, ó 
^hallándose sin ellos j oi qualquier accidente; Por el con- 
trario, tcd s, los que sean hábiles, podrán contraerle^ y 
nadie pcdrá impedírselo sin injuria. 

91. Xa naturaleza indica esta aptitud en la especié hu- 
mana con la pubertad, ,1a qual se andcipa en las niugeres/ 
y así antes de el^a mo d«rbe celebrarse el matrimonio. "La 
edad de la puberiad varía en los diversos pueMos, y asi 
debe variar la determinación de la edaii para el marrimo- 
jiio. La historia natiral enseiía, que eii las partes meridio- 
nales de Europa, la mayor parte de las mucha.chas llegan á 
la pubertad á los doce anos^j y los muchachos á catorce. 
Esta pues, será la edad legítima en dichos países. 

3 2. . Ésta unión de dos individuas de, diverso se'xA^ 
forma aquella sociedad sencilla y primitiva que llamamo s 
.conyu^al^ ó domestica, la qual se estrecha con el hábito 
.de vivir juntos, y trabajar en común , y pc^ si mismos 
.en la educación y cuidado de los hijos^ cuya dulzura sien - 
ten principalmente las. clases inferjores.de los pueblos cuj- 
tos, en las quales nuiíca los hijos se confian á manos ex- 
traías. ,,:.;>. a;«t^|r¿¿^^ . • ■ ,■ ' ' .' .. 

^3, Aunque en una seriedad nacida de convención U- 
.bre, del>en los socios gozar de perfecta igualdad; el buen 
.orden pide que haya un ^ ge fe que. dirija sus operaciones, y 
díicída en los casos dudosos, Las múgeres se quexan de 
.haber ocupado lo$ hombres por la fuerza esta prerogati- 
Vd exclusivamente; pero la grande diferencia de organiza- 
cioa ea lyos dos sexos: las diversas qualidades que de días 



145, 

rfitultaiií y Íes áiversa^ ocupaciones relaturas a Ja pitJfa- 
gacicn, claramente deciden k íxivor de los hoaibres, SI 
> algunas inut:^ires povíkciadas, juntaren á las bellas cuali- 
dades d« mi sííxó, la^ «¿lidíis de los hombres, y todo lo 
necesario para foíj^^ernar con buen éxito una «ociedad^ e$- 
tas serán excepcícn d^ la regla general,. 

9 4. Pero entiéndase que este imperio, ó pteroesitiva 
í!el Eiarido.^ solo se extiende a díríeír y proteger á su r. m- 
paSera, y toda la sociedad, p^ro no contiene al-gun impe- 
rio ilÍAiiitado óiiranko. Ja nn-^er ni^^nca puede perder 
su lil-^rtad p^rsonaln ni el deretiio de reelamarla, 5Í el 
anarido abusare de su aurx)rjdad. 

9vS. X-a esclavitud de las mugeres es «n ultraje te- 
cbo 4 la iiaíur&leza, <^ue solo pijede tener lufar entre al- 
gunos yueb los brutales y desnaturalizados* "S^ ha obser- 
vado const:an .emente que los pueblos en donde las muge- 
res son traiadas con dureza^ y guardadas en encierros, soa 
fer«ze5, tris "es y groseros; y aquellos en que las mugc- 
r^s gOK&n de mayor liberíad, son mas dulces, mas huma- 
DOos^ alegras y aptos para la. sociedad* 

^G^ Veril i. cada 'la procreación que era el fin primero 
del matrÍKiciiio* sigue el segurido^ que es la educación de 
los hi}os, la qiial «^omprehende l«s alincentp^: la adquisí— 
cioa de todas las ventajas de que su cuerpo y espíritu e» 
¡susceptible, el exercicio de los talentos: y los hábitos ne- 
cesarios para que pueda cada qnal á su. tiempo cxjntraher 
wná s ciedad nueva, ó vivir p«r sí mismo, des empeñando 
«1 lugar que le corresponde en su especie. Por esta ley- 
fe extiéndela sociedad domestica a los hijos, y dichos© 
está que siendo el padre el protector y director 4e 1» 
madre, lo será también de los hijos habidos de ella» 

97. Este derecho díj dirigir los hijos que inscpara-* 
fclemeníe acompafiía á la obligación de educarlos^ sería nu- 
lo sin otro derecho de eligir la obediencial el qual sup<¿ 
ne en los hijos la obligación natural de obedecer á los pa< 
dres. Este círculo de obligaciones y derechos, s (5 deriva 
Vulgarmente de un pacto tácito, que je supc^ie contrahi-^ 
úo mtxe^ el padre y ^os hijos, por el hecho miimQ 4^ 1# 

>-.^^--- •■-■ ■• ■ .13 ■ ■■ "^ '^ / '^ : ■ -:• 



14^ 

generacioü^ Nosotros no tntémemos c!e ficcísíie?, ni f< 
demos concebir pactos entré- personas no existentes. -EL 
orden y las .relaciones naturales de esta sociedad recesa- 
ria^ son un origen, mas cierto^ y menos sujeto á ínter— \ 
pre tac iones. 

-^ 'Si8;,C>T:Perá ¿hasta donde se- extiende, y quanto- du;ra¿ 
este imperio del padre, y la simiisioii de los hijos? E15 
Ijuen orden, y jas necesidades de la socíédiad^ qait son elt 
fundamento de aquel poder,, seiklan tamHen. sus límites, ' 
De doade. resulta que las leyes de algr.nas^ naciones que, 
coBCcdian al padre derechos sobre la -v-Bia^ la libertad, los. 
mie.mbros. de. sus. hijos, y otras semejantes, fueron injiis^' 
tas, y bárbaros restos del estado salváf^^e; por que esta, 
facultad lejos de» contribuir 4 la conserva cíoíi, y biem 
estar de la sociedad^ , camiaa. a destruiríais 6 a hacerla^ 
desgraciada.. 

99.. £1 . poder del paáré: dura todo el tiempo que los- 
hijos^ spn miembros de: í-^ sociedad: domestica^ ■ esto es, \ 
en quaiato dura la. necesidad- de la. edut:acioni^ qu al la he- 
mos explicado arriba.. I/ue ¿o que: los hijos pueden, procu- 
rarse su subsistencia, y .arreglar su- conducta sin otr*.^ 
guiai^ e s ta|id<>; en. estado- de formar nvieTa s sociedade s dó^ ' 

^mésticas, entran en, el plenos exercicio. de su: libertadl 
personal^ necesario^ para; ellas.. 

-^ l-Op.- Pero > entiéndase-^ que aunque cesar, entonces la. 

^perfecta sumisioii anterior^ queda para^ siempre en él 

' padre . la autoridad de .1» edad y de la experiencia) y 
el^ poder (ju^, cxír^responde- ^ Menhechpr, sobre; aqueV 

? a 'jquien. .ha' colmado , de* ben<fACÍos. Sin estos respetos, 
y sií^ laiíecesidadj. d^ alimentar a los 'padres, aiiciano's. 

*cjue- loi nec^sit^n^. np podriau. subsistir estas sóciedadés». 



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: CONCrtráiON DEL REDACTOH, 



Basta áár una ojeada atenta al -universo ♦ para con ven- 
, c^XSQ lueg© de que e? tá obra maestra de la sabiduría, bon- 
dad y; omnipoteii'ciá del ser supremo, no es un caos informe^ 
. un hacinamiento co.afuso y desordenado de seres^ij un anx)nto- 
♦ Jiamiento dé objetos esparcidos fortuitamente por los cie- 
los y la tierra^ por ks ayres y las aguas; és uña ma- 
. quina admirable y asombrosa per launioni» enlace* y en- 
. cadenamiexit© que feyíia «n su conjUi,to y per mer.ores, es 
. lin todo esencialmente uiioi tuyas partes tienen eiitre si 
la mas exacta y armoniosa correspondencia. Esta exacta 
-' y armoniosa correspondencia de todos les seres de' ui i'^^er- 
íso^ «es lo que llamamos orden» orden del mutido, c'rden de 
la naturaleza; y este orden ésun resnjtado for'^oso y ne- 
cesario de aquel lüs relaciones eternas.) consttintes e inva- 
riables de mutua subordinación y ^dependencia que Dios 
.estableció entre todos ellos, y en cüya virtud los unos 
. testan ligados co:i los otros y con el' ininenso todo^ a que 
, pertenecen. Todas estas relaciones dé los seres creados 
miran como centro com^u al hotnbr« para "cliyo uso apa- 
rece desde luego haber sido déstiiíado ' qiranto exista en 
4sl cielo y en la tierra. Siendo >stas relaciones eternas é 
.• inmutables^, como la Volúntad'del ser supremo que las fun- 
. do^ y estando t^rzosamente sujetos 4 ellas todos los agew- 
tes Becesarios de la naturaleza^ ño es 'entraño qve sea 
.^^terno ¿inmutable el orden que en ella re yna. Lo mismo 
. ^ucederia con el orden moral de las sociedades Irumanas^ 
. si entre ías acciones del hombre y las leyes del orden 
físico reynase inyariabl ementé una relación constante é 
inalterable de conformidad. Mas por desgracia^ el hombre 
. es el único de todos lós^ seres que por su igrorantia y la 
debilidad de sus órganos esta dotado del funesto don de po- 
der xibusar fréqlientemente de su libertad y desviarse del 
.orden y sus leyes. Para obligar Dios en cierta manera á 
cjoaforiaarse coa ellas k las criaturas racioñaká^ y libres^. 

* 



14^. 
ligo á esta otservaitcia na soTamente la conservación ííe 
^ iá vida y dti la s¿lud del hombre, sin© también sen sacl io- 
nes deliciosas y agradables que certisimamente e:Xperi^* 
•Menta el que las ciümple <> conforma con. ellas sus accio- 
nes. JLiiego la ley natural esta sancionada por el crea- 
áor con la recompensa del placer^ Del m^mo^ modo para^ 
apartar Dios al hembre de la t rañsgresíon ^ las^ lísy es» 
•aatúrales ó del orden, n©^ solamente ligó- á su inoírservan* 
«ia la muerte^ psemattaa y las enferme^adfesij'sího tambjem 
^sensaciones dolorosas de que jamás puede íibert jar se* el que; 
tiene la temeridad de- quebrantarlas.. Xuego láley natn- 
•x4l e«ta igualmente saxicibnaife por^ el^ autor de núes tro» 
ser con el castigo del dolor» Así' es , que e^te estada de^ 
- dolor y de miseria .4 q;ue íncesantemeíite e5tá ey.puéstai 
la fra^gilidadi de nuestro barro.j^y de que eMrfmbre ex* el 
delirio de su. ignorancia, (^isieiea ver ser en' eranjeiite libre 
én este mundo , es^ un {Remedio amargo^ pero saludable com 
que la b: iidad ^1 ser supremo quiso precaver las viola- 
ciones del orden, en los seré & inteligentes y líBresi ' 

Por mas que cavilen. Ibs Soloncsv y los Lycntgcs- 
de- los pueblos, jamás conseguirán hacer felices á fae^ 
naciones por medio- de-otras^ léye^, que por e^tas relacio— 
': Bes «ternas^ constantes- é invaá?rable3 establec^idas por Di<»s. 
' desde- la^ creación, entre la" naturalezai y necesidades ^ef^ 
fiombre y entren la natuisaiessa y propiedades dt lósob- 
' js^tos desftinados^ á: satisfacerlas. Todas las leyes qíié se 
{apartaren- de estas reglas 'primordiales de bondlld y de jus- 
' %mÍ2^, no hiráfl. mas. que snmergir al genero bumaRÓ eni 
el abismo del hambre,. ía^ desnudes^, la miseria y ef d<>- 
Jor, y consigo mismas llevarám la. marca de reprobácrori: 
' ^e Dios- le^ dio al hombr* para q^ue reconociese swdes- 
' "uio- del camino del ordena y de la fe Msi dad. Tafe leyes. 
' '' furamente facticias y con^vencioimles jamxis podran sc« 
- otra cosa eív lo- sueesiyo^ qii;3 loque hastra aqui han si* 
; do conataníemejite^ es decir, tórbaras^ absurdas, cap richo- 
^• sas y contradictorias; leyes cuyo espíritu varié' según- 
r las longituttes y latitudes d:e los países^ leyes que en Uíia ns- 
^lon prescriban «orno jiasta, bueno yloat^fe:, lo q:ue e&.otr^ 



149 . 
jiacíon esté proHtido como 'jnjvistOi^ ilicUo y abomiiift— 
n,J>k; leyes . que en iin mismo país castiguen en unas ¿pen- 
cas ima acción cojí el últimcr siaplicio^ y en otras pn--» 
ittien la nusma con laureles y coronas. Asi es como 1©» 
legisladores hujuanos ttan sacado la natiiralesa del l?ien y 
, del mal de los quicios en que la fundó el 1 e gis 1 ador ái- 
. "vino; as íes cornea las nociones délo justo y de lo ii> justo 
, lian cesado de tener en el espíritu y con-ciencia de los 
. pueblos^ l>ases fijas y seguras en que apoyarse, Ko, ja- 
, m«is podrán ¿aeer los legisladore^s el que conduzca a! 
hombre á ía felicidad, aquello que por la naturaleza de 
A> las coeas lodebé conducir 4 la infelicidad; ni que le corídti2^- 
. ea 4 la iníelicidad<5 lo que por ía naturaleza de las cosas lo 
.debe oondaclr á la felicidad: jamás podrán hacer que el fue- 
■ go nor queme^ que el agua no humedezca; que 1g« cuerpos^ 
graves arrojados acia arriba^ no des eíendan para afba.xo; que 
abunden las riquezas ^ eatancando las fuentes que Tas. produ- 
cen; qitó se m^iltipliquenlas cosechas délos granos, acumu— 
^ lando inmensas porciones de terreno en pocas mano-sqiue ni lo 
c ultiven ni dejen á otros cultivar! o; que los cuerpcvs se em- 
blanquezcan, tinaidolos de negro; que la incontinencia públi - 
, ca desaparezca, dificultando los contratos conyugales; que 
. .. la ciencia de defender la libertad de los pueblos^ gire sobre 
r JOs atísmos principios que han servido al despotismo paca per- 
, /eccíonar el arte de oprinriríos; &c. &:c.Sia embargo,*tal ha 
sido el delirio de los legisladores» tales los imposibles que 
l^aa pretendido y aun pretenden realizar. 

Xos hombres^ propia y rigarosamente hablando^ no 
llenen capacidad de hacer leyes porque no tienen capa- 
cidad de mudar a su arbitrio la naturaleza del corazón 
lumano ni la de los m<>vile^s qire ponen en acción sus re- 
cortes; ni tampoco tienen necesidad alguna de hacerlas, por 
^ue ya existen formadas de antemano por un legisíado^r in- 
finitamente mas sabio que todos etlo-s. IieJ9s pues de te- 
ner que echarse á discurrir los representantes de los pue- 
blos^ lejos de fatigarse en cálculos aéreos y combinacio- 
. /nes homicidas^ lejos de poner en tortura sus ingenios par¿2 
, &agiKtr leyes en el calor de sus cabezas; so les queá» 



•'^•ótro caiE3j-o ja^ra-^Ic cierto -en'el xleseirpeii^ áe ¿u jñíslí^n^ 
ique el de aplicsrse jiofur.idan.ente; i ab servar y éstiidlar 

^ías leyes escritas ccn caracíeies iric'elebleá en el graa 
cGcieo ce 1^ jtiati^ raleza, y írasJíix^r.rlas fielmente ¿a este á 

"^íícs c ó ^.igos políticos y civiles de. las naciones^ JS'on ña- 

'>-que firg^ndurn., r.eqiCe e X'C ogiiav dum; sed innüerdend'^im 
quid natura fuciat^ autferfiú Xa jgnoxaiicia de esta 
verdad .ch^h y sericilla, peio «e;ieralinente descoBCcida 
de todos los legjusladores, es la que ha -mantejiido y mantiene 

•^eiin empapada la tierna iJPíi:!^ .^an^re y lágrimas del ge— 

■ Bero humaxio,--^^^|,^^rív;^,.f^.J >-;.>rj' ;^' • • ' 

FiSteno.se levantará .ja,m¡ás del^stado de miseria y 

* de degradación e» que yace, si no es per medio de kyes 
que expresen las' n^l^doues. e ernasi, constantes é invaria- 
bles^ esta^Tolecidas por el creador entre la naturaleza y 
necesidades del kombre y entre la naturaleza y pro— 
' piedades de los obiet0s destinados á satisfacerlas. Así 
es» que» ^^^^^^ ya. lo te dicho y no me cansaré de repetir- 
lo, las verdaderas leyes. políticas y civiles propias para 
iaoer indefectiblfim-eu¿e felices á los hombresi^ i;p son.^ en 
lílíimo analiájSij ni pueden ser otras^ que las niismas leyes 
físicas de ía naturaleza con las quaíes deben precisamenie 
con&rmsr sus acciones^ .sopera de eiiperimxentar luego 
sensacjoRcs dolorosas que les. adviertan de sus yerros. 
- Bs verdad que los escritores de primer orden, repu- 
tados aun en este siglo cpnio los oráculos de la ciencia de 
la legislación, no haü conoLcido netamente ni íljado con 
exactitud este sencillo y luminoso principio, que hubíe- 

^ra curado a los pueblos de lu maiúa de substituir los deli- 
rios de su imaginación á lasleyes de la divinidad, anterio^» 
res a todas las operaciones del entendimiento humano. Pe- 
ro también es un hecho que con todas esas grandes lum- 
breras, la nación mas ilustrada déla europa, despufes de 
treinta aiíos de desastres y de la mas trabajosa existencia 

-política, no ha podido componer toda via una constitución 

que la satisfaga y que la liberte del íreno del despotismo 

.q)ie la esta haciendo tascar Luis XVill» .A la"%erdad 

I que casta de lecciones son las que Moiiteiquieu, Wa- 



itél ( * ) y toda la turba venerada de publicistas, han es» 
tado dando 4 ios pueblos, que coíi ellas- no han conseguido 'al 
fin el hacerse ( ** ) felices ? i por ventura son estas let- 
c iones tan al>strusasi) tan recondiras y de tan diücíl aplí* 
cacion, o los pueblo «• que mas celebra la fama de ilustra^ 
dos, son tan imbéciles y tan estupidos que ño han pbdido' 
sompreheiíJerlas ? Americanos^ acasa 4 vosotros ésta re- 
servada la gloría de echar por tierra esa ciega y supers^ 
ticiosjt veneración que tan graciosameute se prodiga á cier- 
tas plumas^ en un siglo en que sehace^ tanto- alardeí' de' no 
dar el mas ligero», crédito 4 Iqs oráculos mas respetables y 
sagradps^ Tales son; las inconseqüeneias y qont.radrécío- 
nes del orgullo^ Feroy después de todo ^ si én ma cíe.icía 
puramente hiunana y del orden , natural^ como lo es la de 
las leyesy y en la que. solo debéria escucharse la Voz -le 



(*), La; W. inglesa, .unida en principio ¿e' diccií^n*c^n tas -ró- 
cales a, >, tj 6^ xij sirena Gaa^ Güe, Grit, S^cV y as^se pron-nc 
^Cu^sing^thon, Guclingron, tíuatrel Síq, d'fr maüeía^'que 'est un- e.&trcpé'> 
mtoleraáb'le^ el que se hace del nombre de ésteúhíoio coav^üt'iindoia' ert 
el de BateT. 

.{**)' Nj3, no se dirá esta dfe nuestro FteoS':í£laT í ^- nuesitro 
código. Estatnos- muy- seguros de ello* Entre su adopcióir .,y la total 
»tiic|uilacion; del despotisnio^ entre su adopejion y; la' leliciá^id del pue- 
Moquelo^ ad^^ptare) hay una conexio» tan ferzDsa y rrecesafía, qué 
si derase de existir, seria un milagro' tan exíra^rdinarió;' cmnó' el üe 
tp^ el sol dexase de^ alumbrar,, estando sobre el orizynte; tierno el 
que^ la tierraí déxase de producir,, entr^ándola a' tas nianos á tañadas en 
culti^aifla;^ como-- el quelos^ lupanaTes dexasen d^ d'^sHiinuírse miiUipIi-r 
Gado» Tos matrimonios^ como^ el que estos dexasen.' de.multiplic^rs.e, au- 
mentados los. medios de^subsistenciaf ?camo, el quejas- costifpibres dexa* 
«ew de mejorarse disminuido eí celibato numeroso,' la ociosidad Via mi- 
seria, 9omo. el quedexase.de disiparse la ign'orancYa/'éiftabíando ún 
"«stema^general de: ei^seeanzá^, &^c, &c:. Así #, que no pdá'mcyk* rti*»- " 
nos de exclamar. ;Ayf «ay- de la. jmcioní que no lo adiopféren ella 
2a muchedumhre seguirá' siempre sfendbí dev-óirada por un cotto número ; 
de individuos,, en ella por entre las apariencias engan->sas de un 
feriar liheralisma él .pueblo 'set^ifá siempre ar lastrando su- cadén^^. y 
por raafr qu<! cáTmbie eon frecuencia ^I braw que mane je, el látigo, es-. 
te se^u-^^^iempre desgarrándole las carnes, ■.^,, . /' * . " 






''V«M;>jt .;a,-_ _,,^ 



íav razón, «e ju'zg^a nece-íario opcr4er testimonio a testímO* »- 
uto y autorklad á autt^ridacl^ no creemos que en el con-, 
cepto del tilosofisn.o, ni de ^os partidarios de las inortí- 
. feras riitíjias^ pueda desmerecer en nada im Cicerón al la- 
do de lüs.nias celebres políticos koáernos. Este gran ju- 
risconsulto dice categóricamente que no déte haber, entre , 
Jos iiombres mas derecho que el natural y que todo el hu-, 
IHano ó positivoi^ sea el publico, el civil ó el de gentes, ii9 
puede tener otro origen) otro cimiento, ni otro apoyo que .. 
^i de la naturaleza: siirfst^ et radix totiusiuris fodti\'i^, 
ius naturale» Y desenvolviendo mas esta ¡dea en su íi*, 
fcro admirable B^ las 1^2/^5^^ <^ice que todas las facticias 
Ó convencionales hechas por los hombres, si no contienen 16 
liiismo qi^e las naturales, merecen tanto el nombre de le- 
yes como los pactos de los ladrones, ó como merecen el 
nombre de mediícam«:nto& los venenos que el empírico igno- 
jwinte da á les enfermos í^iiserables que se ponen eíi sus^ 
jnanos; y ea fíh^ qu^ Ip^ mism?i aceptación nacional no bas* 
t» para darle í upa dispcsicion, qualesquiera que $e4, ©t 
carácter de ley «i ^n^^^ co lo tiene por la naturaleza: 
5 Q^iiid,^ quod multa terniei os ew^mvlta f^siifere sei$cun^ 
tur in fofuli$^ quae non fuagis legisnpmen attingunt^ 
quafn !si latrones consessu suo aiiqxdd sanxenntl JSfam ne-f 
que medicoriim fraeoepta di cí /ve re po^sent^ si quae inscii^ 
Imperidqu0 fro i^cilutanhu^ mortifera conscripserird; 
ñeque iji populo leXy cui cid modo fueritilla, etiam si 
•perniciosum aliquld pofulm accepcritf Y ¿iludiendo sin 
duda a la mUm^ teoría di^co en el jr^ismo übro que serii 
el colpjo d^ la necedad persur*dirs^ avi^ ^on ji^stas to- 
cias Us leyes qu^ se encuentran ea l*^s constituciones y 
coditos civiles de los pueblos; . lam ^cro stidti§simun^ 
iUúd existimare omnia insta esse^ quae scita sint in po- 
-ptdoru^ instituti^ et legibus. Al íiii esta teoria va c<>men^ 
Viando k propagarse entre^-no pocos &? los buenos publicisr^ 
tas modernos, ¿quienes citaremos cpoí:tunamente. De^todo 
éoncl\iiremos qu^ el estudio fundamentítl de la legíflfcion e? 

^estudio de las ciencias y 1?« ?rtes naíurale» que ledaii sC ionocér ^i 
feombre la iel»cion que tienen coi* sus uecesítole» toda» las cQse« de C5w 



y 



*": • DERECHO PUBLICO, 

o aplicación 4e los principio» del derecho iiatur-al 

á la organización <ie las sociedades^ * ^ ^ 

- Sul tutela iuris 'pulliúi tatet ius -prihatum. BacWf -^ 
de lustitia universali. 



I Hay alg:niias eaperanxas de que inejore de c^nr»ícír>ii 
la especie humana^ y de que la raqu^na ^cxiai se re— 
milite sobre sus quicios fiimitivos I 

Hombre que desesperas del gefiero liumano, ^ sobre 
que jcálculo profundo de heclios y de roeicciii'& ha^ fun- 
dado tus decisiones ? ¿ I-as investí? ado 'a €r?fi. ilación del 
ler sensible, para d^íerroiuar trojí e5> actitud si les infWi- 
ies que le coiidacen a la felicidad son esei;cía^niei;te Hia$ 
dííbiles que los que lo alejan de ^íHa ? ¿O bien té has ase- 
"gurado de que es imposible que progrese, quando has "vista 
la histeria de la especie humana, y juzgado de lo futu- 
ro por el ey.emp^o de lo pasado I \ Responde 1 ¿no han- 
daio las sociedades desde el origen algún paso acia su LiS- 
traccion y mejoramiento ? ¿Se hallan todavía los hom-- 
bres en los bosques, falsos de todo, ignorantes, feroces' 
y estupidos ? ¿ Se encuentran las naciones en aquellos tieía- 
pps en que no se veían sobre el globo mas que bandido? 
brutales, y brutos esclavos ? Si en algún tiempo, y en aV 
gunos parages, se han mejorado los individuos, j por qué 
la totalidad no podra mejorarse? Si te han perfeccionado 
algunas sociedades particularesi^ j por qué no se perfec- 
cionará la sociedad en f eneral ? Y si se han \encido los 
primeros obstáculos^ íp<^rqué los oíros t^cráji insupeíables? 



l Teiiárias la líitencioii de pensar. q.ue la especie se 
va dcterá©rando ? Guárdate de la íIusÍod j de las parado- 
xas del misántropo; «1 hombre descontento siempre^ de Icr^' 
presente, atribuye á lo pasado una perfección falsa, qrit 
no es mas que la niascara de su tristeza. Elogia los muer- 
tos en odio de los vivos, y golpea a lo^ hijos con los 
huesos de sus padres^ 

Para demostrar una supuesta perfección retrograda,. 
iberia preciso desmentir el testimonio de los Iwchos y dé- 
la razón; y si son equívocos los datos- anteriores,, seria: 
forzoso desmentir el hecho subsistente de la or^ani^=acioní 
del hombre; seria forzoso probar que nace con el usc^ 
expedito de todos sus sentidos; que sabe distir¡guir el ve^ 
iieno mortífero del alimcnío sano^ sin el auxilio de la ex- 
periencia; que el niño es mas cuerda que- el víei'a, el' ^ 
ciego mas seguro "en sus pasos que el que tiene vista de» 
lince; qae el hombre civilizado es mas inleliz que el an-- ■ 
tropcSfago,' en una palabra-^ que no exis e escala, alguna: 
pro¿,resiva de experiencia y d^e ins^trueciom 

Hombre inexperto y desconfiado,' cree^ cree^ la voz de,*-' 
los sepulcros y el testimonio de los monumentos: es muy 
cierto que alguaos paises han decaída de lo que fuercrr 
«n otros tiempos^ pero si el espíritu sondease lo quie cons- 
tituyo entonces la subidi^ría y la felicidad de sus habí-^ 
tantes, hallaria que hubo em sur gloria mucho esplendor y 
poca solidez; . vería que aun en los estados antiguos nías- 
ponderados^ existieron, abusos crueles y vicios eiiormisi- 
mos, de' donde provino su fragilidad,- que en general las-' 
constitu-ciones de los gobiernos eran atroces;, que reinaban, 
entre lo» pueblos imos principios abominables de rapaci- 
dad, unas guerras bárbaras^) unos odÍ3s implacables; que 
se igttoí-aba el derecho natníal; que la modalidad se halla- . 
ba pervertida por un fanatismo insensato^ por unas supers- 
ticiones miserables; que qualquiera sueífo, visión ii ora-- 
culo, causaban a cada instante funestísimas y vastas con^ 
mociones; y que, aun quando no se liayan curado comple- 
tamente los pueblos de tantos malesij ha disminuido sic^; 
¿nabar e<> iiüÜDito svi Intensidad ^^^ y la^ expei^i^acia de: tó pa--r 



16S. 

9^áo no se lia p^r^IJo totaímente para lo futiiro. Soljre to- 
do, las luces se han extendido y propagado de tres siglos 
¿esta parte; la civilización ha hecho progresos muy no-' 
tables, favorecida de oportunas circunstancias: los incon- 
venientes mismos y los abusos le han sido ventajosos; por- 
que si las conquistas han dilatado demasiado los estados, 
los pueblos reunidos baxt) un mismo yugo han perdido aquel 
espíritu de aislamiento y de división que l<^s hacia á ro- 
dos enemigos: si los poderes se han reconcentrado, han ad- 
mitido en su administración maí. U;iidad y mayor ha rmo- 
uía- si las guerra* se han hecho mas universales^ sus efec- 
tos han sido menos destructores: si los pueblos han mo— < 
derado «u en carní 2- amiento y su energía, las luchas han 
sido msnos sanguinarias y obstinadas: verdad as qne n^ 
han sido tan 1 abres i^. pero también han sido menos tur-bu- 
lentos, mas dóciles y mas pcciticos. Hasta el dísp^tiim^ 
les ha favorecida algunas vec^s; porque si los gobierna? 
tan sido mas absolutos han sido al propio tiempo m^.iO» 
inquietos y menos borrascoáOá, si los tronos se han con- 
vertido en propiedades, este niísino título de herencia ha 
excitado menos disencinies.j y l«s pueblos han sufrid " m^'.'ioi 
sacudiniient^^s; si en ñu los déspotas, zelosos y so'ap-'^^s^ 
han prohibido tomar conoclrai-nto de su administración y 
toda rivalidad en el manejo de íos ne*íocios separ-^ias as{ 
las pasiones de la carrera política, se han dedicólo á l^s 
^rtes, á las ciencias naturales- y la es/era de ^as ileas 
en todo genero se ha engrandecido: entregado el hombre a 
los estudios abstractos, ha conocido mejor el destino qus 
le indicaba la naturaleza, y sus relaciones en la sr»ciedai; 
se han discutido mejor los principios, se han conocido raasí 
bien sus íiaes, se han esparcido mas las luces^ se han 
instruido mejor' los individios, han silo las costumbres 
mas sociales, y la vida mas dulce: la especie humana en 
general ha ganado infinito ^n ciertos parajes; y no ruede 
me'nos de hacer pro?;resos notables «ste mejcramieritOi, por 
que han desaparecido aquellos dos obstáculos principales, 
que lo habían hecho tan, lento ó retrógrado, quaies soi la 
dificultad de transmitir y comunicar rapid^jüeníe si^s^ ideas « 



•# 



Btectivameiite, entre los- antiguos pueM©$, caáa can- 
ton^i cada ciudad estaba aislada de todas^ las demás por la 
diferencia de su idioma^ y de aqui resultaba un caos fa- 
vorable parala, ignorancia y la anarquia, iST© había comu- 
fiicaciou de ideas^ ni de inventos, ni harraonia de iRtereses 
y de voluntades, ni unidad de acción y de conductai ade- 
mas de^ esto, todos los medios de esparcir y transmitir 
las ideas se reducian 4 la palabraftigitiva y limitaca^ y £ 
uiios escritos de larga execuci n., y tan di speadiosfís. co-- 
mo rájeos:, seguíase de aquí el impedimeíito de- toda instruc- 
ción para lo presente,, la perdida de Hs experiencias de 
una en otra s^eneracioiii^ la iasíabiÜdad y re^ro gradación de- 
las lucesi, y la pcrpetuíclad del caos- y la infancia social.. 

Al centrar io, en. el estado moder/io, y sobre trdb eri 
el de Europa,, pues habiendo contraíd^^ una especie de alianr 
za iiacionej muy considerables por la ideriíjdad del ¡di^ma^ 
se. lian estíiblecido comunidftdes de opinión muy graxidesi^. 
se- han reuivLio los-espíriíus>,, 3^ I03 corazones se han cllU— 
tad©: por conseqliencia ha podido haber cc^neordan.cia de ideas 
y unidad de- acción, Pb steriormente¡5 un arte divido, un: 
don. sagrado del ingenia^ la^iin^prenta^ h9^ facilita^^ los» me* 
dios, de esparcir y comunicar al mismo tiempo uij a. propia idea. 
á millones de. hombres, y ñxarla de un modo esÍ4ib"'e, sin qn^ 
el despotismo de los- tiranos gueda contenerla mi destruirla; 
asi- se ha. formado una masa, progcesi'/a de in.5íruccioii^ una< 
atmosfera- creciente de: luces que aseguran- solKlan!5.i:1:epa' 
rst lO sucesivo^ su mejora mient^.. Y e^íe meiorDmiento e% 
iin efecto necesario también de las leyes, d^ la .astm-alí?* 
za;, ár causa de que por la/ley de !a f ensiBi-iíJád d ham- 
bre tiende tan inveneibíemente á ser dichoso,, com- e-1 fue- 
go a subir ^ la piedra á gravitar- y el- afUíi- á niveJar- 
ise-. El obstacula^ único esx su ignorancia, qu^ le e^trní-^ 
vía en los medios y 1^ engaña en- los efectos y lar 
causas, A fuerza de experiencia b^ instiuirác a^ f-erza 
de errores- se corregirá; y sera iruiiente 3^ buciio poj 
que tiene ínteres en serlo: comiiiiicand'^e cn^un?«-nar:on U?. 
5deas de unas clases- a otrasi^ la instruGcira ftra [¿enersil^ 
'y Yu'g?*T 'a ciencia* y 'odos -cs^ hombres c. u'^cerín qua- 



167. 
Í€s son les principios de la felicidad puVilean sus rela- 
ciones^ sus derechos y sus deberes en el orden- social; 
aprenderán a librarse de las ilusiones de la ambición; co- 
nocerán que la moral es una ciencia física,^ compuesta 
i la verdad de elementos complicados e» su acción, pe- 
xo sencillos e' invariables en su naturaleza porque son 
los elementos mismos de la organización del hombre. 

Los individuos particulares conocerá», que su propia 
dicha esta ligada coa la de la sociedad; 

IiOs débiles,^ que, lejos de separar sus intereses^ de- 
ben unirlos^ porque la igualdad es la que constituye su 
fuerza; 

Los rlcos^ que la naturaleza de los placeres esta li- 
mitada por la constitución de los órganos^ y que el fas- 
tidio sigue iamediatameate á la saciedad; 

El pobre, que solo en el empleor del tiempo y en 
la paz del corazoa consiste el mas alto grado de la feli- 
cidad del hombre r 

Y alcanzando la opinión pública hasta los reyes so- 
bre sus tronos^ los obligara i contenerse en los límites 
de una autoridad regular» 

El acaso mismo favorecerá también á lospueblos, dán- 
doles en unas ocasiones xefes incapaces, que, por su de- 
bilidad,, los- clexarán ser libres; y en otras^ xefes ilustra- 
dos, que, por su virtud les darán la libertad- 

Y quando existan sobre la tierra grandes individuo s^ 
TQ cuerpees de naciones ilustradas y libres, sucederá ál» 
-especie lo^ ^ue sucede á: sus eleaentos; la comunicaeicii de 
las luces de una parte se extenderá de uno en otro, hasta 
ganar eí todo. Por la ley de la imitación^ el exemplo- de un 
pueblo se seguirá por los otros, y adoptarán su. espíritu 
y sus 1 ey es . Lo s ^ d ésp otas mi smos v iejido que no p ue dea 
mantener mas su poder sin. la justicia y la beneñc encía, 
suavizarán su conducta por necesidad y. por emulación; y 
se civilizarán generalmente' -lí^s hombres i- . . ., 

EntrWes se establecerá entre los pueblos uii eq^iílí- 
bn 0^ de fuerzas., que, con:*fa.lenil^lf>s á todos > en el reí^]:e(o 
.dtí. sus der-ech?s r¿^ipDo:osv Iiari cesox. los b-árb aros, usos 



de lá guerra^ y someterá á medios ó pactos civiles eí juí-^ 
cío dé sus desavenencias," y la especie entera ^ conrertir» 
en una grande sociedad^ 6 una misma familia gcbernada 
por un propio espíritu y por leyes coitaunes, que gozará. 
de toda la felicidad de que es capas la sociedad humana. 
Esta grande operación será larga sin duda, porque es pre- 
ciso que lui mism<> moviniícnto se propague ea un cuerpo 
inmenso; que uaa laisma levadura asimile una masa enor- 
"me de partes heterogéneas; pero en ñn se veriíicara este 
movimiento, y ya se anuncian los presagios de esta suerte 
futura. Ya se ve que, re€.orrrIen Jo^ en suman ha la gran* 
de sociedad los mismo» trámi es que ias sociedades partid 
culares, anuncia que tiende á los mismos rebultados. Di- 
suelta al principio en todas sus partes, vio sus miemhros 
yor mucho tiempo sin coherencia ai guna; y el' aislamiento 
general de los pueblos formo su edad primera de infan- 
cia y de anarquía: dividida después per la casualidad eii 
secciones irregulares de estados y de reynos, experimento 
los efecios funestos de la extremada desigualdad de las ri- 
quezas y de- las condiciones; y la aristocracia de los . gran« 
des imperios formo su sefiinia edad: posteriormente eitos 
grandes privilegiados" se disputarían el predominio, y de 
aquí se siguió el periodo' del choque dé las ' facciones. 
Pero al presente, cansados los. partidos de sus discordias 
y conociendo la necesid^id da las leyes, suspiran por la 
cpoca del orden, y la paz. Qti« se maniiieste ese x.«fe vir- 
tuoso, que aparezca ese pueblo fuerte y justo, y la tier- 
ra lo levantará hasta tíl poder aupiremo: ese pueblo legis- 
lador es deseado, es llamado/ y mí coraron lo anuncia, 
Sí^ ya un ruido sord^ llega á »is oidos: im grito de li- 
bertad, pronunciado sobre climas distantes ha resonado en 
^l mundo antiguo. -A este grito se levanta un murmullo 
secreto en un gran pü^blo^ contra toda opresión; «na inqule-- 
-■^ud' ¿alúdanle le alarma acerca de su estado presente: se in^ 
terroga sobre lo que es; sobre I© quí debía ser, y sor- 
prendido de su debilidad, busca solícito quá!es son sus 
derechos, quáles sus medios, y examina' la conducta d*e 
*«* ^oWmadores,,,. Esperemos lih día» u¿ia relie x i 04,, ri^j 



1^^. 

y. $e veri nacer tm movimíeató ínmensOí^ y aparecer ub si- 
^lo nuevo: «iglo de admiración para las almas vulgares^ 
áe sorpreí-a y de espanto para los tiranos, de libertad 
para un gran pueblo, y de esperanza para toda la 
tierra. 

Sí, ya percibo les clamores de la mucliedumbre que 
dice: ¿qué plaga cruel y desconocida es esta que nos des- 
truye? Somos una naeion Bumerosa, ;y parece que no te- 
nemos brazosí Foseemos un suelo fértilísimo, íy carecemos 
de producciones! Somos activos y laboriosos, íy vivimos en 
la indigencia! Pagamos enormes tributo^, \y nos dicen que 
no son suñcieutes! Estamos en paz con las naciones veci- 
nas, ¡y nuestros bienes no están seguros entre nosotros 
mismos! ¿Qaal es pues el enemigo oculto que. nos devora?. 
¿Quien pondrá un termino á Ruestro estado doloroso y 
quien restablecerá la justicia y el orden? Nosotros so- 
mos hombres, y la experiencia nos ha enseriado, poi^ 
desgracia, la tendencia que tenemos 4 dominar y á». 
poseer á expensas de los oíros. Es preciso pues precaver- 
nos de una inclinación que fomenta la discordia; es pre-^- 
ciso establecer reglas positivas de nuestras acciones y 
de nuestros derechos. Ahora bien, el conocimiento de es-^ 
tos derechos, el juicio ds estas acciones, son unas cosas 
abstractas y difíciles, que exigen todo el tiempo y tedas 
las facultades de un hombre. Ocupados nosotros en nuestros 
trabajos, no podemos dedicarnos í semejantes estudios, ni ejer- 
cer por nosotros mismos tales funciones. Escojamos pues al^ 
gúnos hombres que las desempeñen: deleguémosles nuestrc^ 
poderes comunes para crearnos un gobierno y leyes; constitu- 
yámosles representantes de nuestras voluntades y de líues-j-t 
tros intereses. Y á fin de que sean en efecto una repre- 
sentaeion tan fiel como será posible, elijámoslos numeróse*; 
é iguales á nosotros, para que la diversidad de nuestraít 
voluntades y de nuestros intereses se encuentre reunida en 
todos ellos. ... 

Así lo hará; y habiendo escogido el pueblo en 5j>v 
mismo seno a^uel número considerable de hombres que luzi*^ 
gue oportunos para sus designios, les diiá: Hemos vivit^ 



1€0. 
hasta aliora en una sociedad formaáa por el acaso, singases., 
fixasy sia conveiiios libresi) sin estipulación de derechos; y 
ha resultado de «stc estado precario uiia multitud de desór- ^ 
deiies y de fatalidades, Koy queremos, de intento muy . 
pensado, establecer un contrato re guiar i^ y os hemos ele-?- 
fido para extender los artículos; examinad! pues siadura— ' 
mente quales deben ser «us bases y sus condiciones. la- ^ 
Tfistifad con esmero qiial es el ñn, quales soa los principios> 
de toda asociación; conoced ios derecíios que cada miembro., 
ticive en ella, las facultades que cede, y las, que d^'he con- . 
servar; ind leadnos las regUs que deben c:*iiduc irnos ^ y le- 
yes equifca ti v^as; esíableced uti nuevo fístema de gobierno^ 
porque conocemos q e han sido muy viciosos los prínri- . 
pios que nos kan ?:uiado hasta e; dia. Ni^estros padres ha« . 
marchado per las sendas de la ipiorsn' ia y la costumbr*^. 
de seguirlos nos ha descarriado. Tí^do se ha hecho por / 
violencia, por fraude 6 prr tedi ccicn; y las verdaderas le- . 
yes de la morj^l y de la razón están todavía obscurecí-*., 
das. Desemlírollad ese caps, descubrid sus relaciones, p"^i-* - 
blicad su código^ y nosoíros nos conformaremos con él* I 

Si, ya me parece oir 4 los legisladores que corres- 
pondiendo á tamaña confianza, y principiando á fuBcii»- , 
nar en su augusro ministerio comienzan á instruir a la^^^^^^ 
titud d« esta manera. nO!~^\*>:r, ^r .,-^....>,;, 

^jQualq aera quesea la potencia activa; la causa rad-r^ 
triz qne rige el universo, habiendo dado á todos los hcuf 
bres los mismos orgaaos, las miomas sensaciones y necij.-». .j 
sidades, ha declarado por ese mismo hecho, que dabís. £^ 
todos ios propios derechos al uso de sus bienes, y que to*', 
dos los hombres sen iguales en el orden de la naiuralcr.»»; 

En segundo lugari^ resulta evidentemefite que habiendo > 
dado á cada uno de por sí los medios suficientes de provseí: 
á su existencia.) les ha constituido 4 todos independientes unos 
de otros, les ha creado libres; de modo que ninguno está so- 
metido á otro, y que cada uno es propietario absoluto dc; 
su ser. 

Así que la igualdai y la libertad son dos atributos 
esenciales del hombre, dos leyes de la divinidad, constitu- 



tívas é írrevocal>le6 coano- las propiedades físicas de los 
elementos. . >. , - , ,^ 

Luego^ d¿ que todo individuo sea dueño 'a"bsolu-0 
de su persona^ se sigue-que U libertad absoluta de su con- 
sentimiento es una condición inseparable de todo contra- 
tó y de toda obligación. 

* 'Y de que trdo individuo es igual a otro, se sigue que. 
la balanza de lo dado y recibido debe estar perfectamente 
en equilibrio: de suerte que la idea de justicia y de equi- 
dad comprende esencialmente la de igualdad. 

La igualdad y la libertad son pues las bases físi- 
cas é inalterables dtf toda reunión de hombres en socie- 
<liid^ y por conseqíiencia el principio necesario y engen-; 
drador de toda ley y de todo sistema de gobierno regu— > 
lar. 

Por haber faltado á este principio tanto' entre voso- 
tros como' entre los demás pueblos, se han introducido los 
desórdenes que os han hecho levantaros^ y solo observán- 
dolo, fes como podréis reformarlos^^ y reconstituir uiia aso- 
ciación dichosa. Sí, ya me parece oir á la ilustrada mu- 
chedumbre dar a sus leg:islador€s las mas vivas y afectuo- 
sas gracias, é implorar de nuevo sus luces con este len- 
fuage respetuoso. ¡Xefes de los pueblo^! si vosotros po- 
séis la Verdad , hacédnosla ver^: nosotros la recibiré-: 
raes con reconocimiento, porque la buscamos de bue*- 
na fe, y nos interesa hallarla, Somos hombres , y po- 
demos engañarnos; pero 'v§sotr9s lo sois tarrihieriy y no sois 
'ififalihles. Ayudadnos pues á desenmarañar este laberinto^ 
en que, tantos siglos hace, anda vagante la triste huma- 
nidad; ayudadnos á disipar la alusión de tantos errores y^ 
tan viciosos hábitos; concurrid con nosotros, en el cho- 
que de tantas opiniones que se disputan el ascenso de nues- 
tra razón. Dictadnos las leyes de la igualdad 'y de la li- 
bertad; nada queremos poseer en adelante sino por el tí- 
tulo eagrado de la justicia. Igualdadi, libertad, justicia,> 
he aquí qual seri en lo succesivo nuestro código y nues"* 
atro estandarte. ^ ' - . -I 

'^'^t: -¡JO i^max 

21. 






teoría ? 



DEIi PACTO SÓGflt. 



di: 



'Advertencia fr eliminar, sacada de las ^iras del Sr. Mof^^ 
í,^ , -i tinez de Marina^ u-f--^- 



Bien conozco que muc'fees espaSoles privado^s de Ta* 
Inces de la conveniente educaeion que todo goWenio justo 
deLe proporcionar á los que nacen y se crían para ser 
litiles. ciudadanos, subido & en la mas- profmida ignorancia 
de los principios de sociabilidad y de los derechos del hom^ 
l)rei) imbuidos desde la niikz en máximas destructoras qu^^ 
así se encaminan a abolir las primeras ideas de libertad^, 
coma 3 fortificar la opinión, de la soberana y absolu-* 
ta autoridad de los reyes y a difundir el dogma de una 
ciega y pasiva obediencia y la indispensable necesidad, de 
sufrir en silencio el yugo de la tiranía: habituados á estos 
©b jetos, ideas y máximas consagradas por el uso de todti 
Ja vida y á no cir sino los ecos de la mas vil y supers- 
ticiosa adulación, se escandalizan solo con el nombre de pac- 
tos, convenios, tratados., derechos del pueblo^ libertad, le- 
yes fundamentales, obligaciones y responsabilidad de los mo-i 
narcas. Los agentes del despotismo hicieron los mayores 
esfuerzos para desacreditar esa doctrina y que recayese 
sobre ella toda la odiosidad de su ponzoñoso origen, el qual 
según dicen lio pudo ser otra que la; razón desvariada y I3 
3Daoderna e irreligiosa ñíosoña.. 

í^mpero así en esto cOmo en otras muchas cosa? se en- 
gañan y engaSan 4 los demás: el pactíy social no es obra 
d-e la filosofia ni invención del ingenio humano, es tan an- 
tiguo como el mundo, La sociedad civil es efecto de ua 
conveniOi, estriba en un contrato deí mismo modo que la so- 
ciedad conyugal y la sociedad domestica. ]^?o m.e permite 
la naturaleza de este escrito recoger las pruebas y do cu- ' 
meutos qus demu^t>traa la verdad de este axioma político^ 



i6s: 

mas toJavía no omitiré el testimonio de un grantie homl>re 
y cuya autorÜad a nadie puede ser sospechosa^ la dal 
príncipe de los teólogos escolásticos santo Tomas de Aquí- 
no, el qual en la edad media, época muy remata de la del 
nacimiento de la nueva ñlosbfia y como q'ciinientos anos an- 
tes que el ciudadano de Ginebra publicase su celebra 
cbra, establece el contrato social como el fundamenta ds 
la sociedad política, y le da tanta fuerza que no duda ase- 
gurar (*) que si el principe abusase tiránicameiite de la 
potestad regia y quebrantase el pacto, pudiera el pueblo 
aun cuando se le hubiese antes some'ido perpetuamente 't, 
refrenar y aun destruir su autoridad, disolver el go- 
bierno y crear otro nuevo por la manera que lo hicie- 
ron ios romanos quaiido arrojaron a T^rquiao del trono^ 
proscribieron la monarquía y crearon el gobierno consu*' 
lar o la república, 

.y ¿Que mas diremos? sino que el mismo Dios y cria- 
dor de les hombres, habiendo determinado formar un pue- 



( +) Primo quidemy si ad j'iis muítítudirds alzciijtcs 
fertineat sihi pro'videre de rege, non injuste db eadem 
rex institutiisfotest destruí^ 'vel refrenan ejus potes" 
tasj si potestate re^ia iyrannioe ahutatur, Neo putanda 
est taíis multitudo ivfideliter agere tyrannum destituensy; 
etiam si eidem in perpctuum se ante suhfecerat: quiút 
hoc ifse meruit in midtitudinis regirrdne se non fide^^ 
iiter gerens, ut exigit regís officium^ qicod ei pacticm 
a suidiiis non ser'vetur, Sic Romani Tarquinium super^ 
hura, quem in regem susceperant^ propter ejus et JU 
íiorum tijrannidem a regno ejecerunt: siibstituta rrdho" 
ri^ scilicet considaria potestate. Sic etiam Domitia^ 
nus, qui modestissimis imperatoribus Vespasiana patri^ 
et Tito fratri ejus successerat, dum tyrannidem exeru 
cst,' a senatu romano interemptus est, omnihus quas 
feruerse Romanis fecerat^ per senatus consultum fust^ 
et , salnbriter in irritum rivocatis. De regiiniiie Fria-» 
pípum; lib. !• cap, VI. ; - ::H; '?-^'^ V 



tío, un ?,o'bíeríiO poli i ico y una repiiblica la primera que 
hubo en el mundo y por ventura el modelo de todas las-/ 
demás, puso por cimiento y base de sU censtitucínn el 
contrato social. San Pablo dice que habiendo Moisés he- 
cho leer en presencia de todo el pueblo el libro de la^ 
condiciones de la alianza, cogió una porción de sangre de 
becerro y de cabrito mezclada con agua: en la que mojo* 
un hisopo, y rociando con el al volumen y al puebla 
dixo: este es el signo de la alianza que habéis hecho coi^ 
I>ios. El solemne pacto hecho en el desierto entre el 
supremo y soberano ser y los israelitas muestra el apreció 
que la misma divinidad liacia del hombre y de su libertad.^ 
Martínez dé Marina*^ Teoría de las Cortes ^ T. 1, Dísc, 

,,: , La familia es el primer modelo de Tas socíédaíeír po- 
litizas. El ?éfe es la imagen del padre, el pueblo la de 
Jas liijos; y habiendo nacido todos iguales, y libres, no 
enajenan í» libertad mas que para su utilidad. Toda la 
difetencia ccnsiste en que en la familia el amor que el pa- 
dre tiene i sus hijos^ le recompensa los cuidados que toma 
por ellos; y en el estado, el placer de mandar, hace las ve» 
ices de este amor, que el gefe no tiene á sus puiíhloB^ 
^v Grocio iiieeai^ que todo poder humano este establecí^ 
do en favor de los que son gobernados-, y pone 4 la escla^ 
vitud por ejemplov Su modo mas regular de discurrir es 
Ululando siempre el derecho en el hecho. ( I ) íodria emr- 
|>lear&e UA método mas eonslguiente,, pero jio mas favorable 

" "^Z''" ' .r' i'^-j -'"; , ^.^ 1^/.:^...';.:.:-. ^;;. , :.. ... .;.., , . .^ 

HȒi5-i' (olj j**Las doctas investigaciones que se B-n hechb 
,!ÍoI)re -elv'derecho publico, no soii por lo regular otra 
xOsa que la historia de los antiguos abusos, -y ha sido 
«na preocupación muy desatinada el haberse tpmí}df> tan- 
to trabajo en estudiarlas demasiad^ .,,^ . Trata-lo jxtantiícd»- 
t.p de los intereses de la Francia lespecto de sus vecí- 
yios, ; por el M. de A, En este defc-ctf híi incmTÍdo' 
cabalmente 'Grocio, * *:/*' 



166. 

á los tíranos.^ ■"--■-'^^'^ ^^' -^ ..^...^'o-f 

, No es pues una cosa decidida, según Gíocío, si el 
genero humano pertenece k un centenar de hombres , o si 
este centenar pertenece al genero humano; y en toda su obra 
parece que sé inclina a la primera opínioii. Del mismo pa- 
recer es Hohes. y de este modo la especie humana esta 
dividida en rebaiíosij de los quales cada uno tiene su mayo- 
ral, que le guaiáa para devorarle. 

^ - Al modo que un pastor es de una naturaleza superior 
4 'la de su rebano; así tam.bíen los pastores de los hom- 
bres, que sOn sus gefe ^, son de una natura le/a superior á 
la de sus pueblos» Así raciocinaba, según refiera Filen^ el 
emperador Calígula, concluyendo sobrado bien de esta ana- 
logía, que los reyes eran dioses, ó los pueblos eran bes- 
tias/' ■ •• ' ■•íh.ü}' í .cT:.: 

JEí raciocinio -Se^^aligula viene ''1 'f^téi inísmo que el 
de Hobes y G rocía. Aristóteles an/^e*; que t O ios hab.ia 
dicho también^ que lo ^ hombres no senñaflfálmen te igua- 
les^ sino que los Unos nacen para la ésclavílüív y los otros 
para e I mando. Aristóteles tenia ra?:on; per*) toiuaba el efec- 
to por la causa. Toda hombre nacido en la éísclavítul- íia<r« 
■para la esclavitid, es muy ctefr^. li oís és eslavos lo pier- 
den todo en las cadenas hasta el' deseo rda sal ít de ellas; 
aman la servidumbre, coma los compaitero» d& ÜUse? ama* 
ban su brutalidad, (á) ' • 

Si hay pues escTavols por naturaleza^ es por que los 
'lia; habida -contra ella: la fuerza hizo los primeros ' escla— 
"^PSf y su^^eóbardíá-%V ha perpetuado 

•'j'*^' Wada he áicho'dél |ley Adán ni del Emperador ISToe, 
í^adre de tre^ grandes 'Monarcas que se dividieron el uni- 
verséi^ como hicieron los hiios de Saturno, que se ha 
'■ creid o r ec?«n6 cer eit-^el tos . Esp er o que nte se a f r ad ce e r á 
í ésta moderación, tpo^^^qufP siendo descendientes de uno ^e 
'■feitos príiiC5¿pe¥/ y'ty vér^'de la r ama •'primo genitaj¿ que 

.0—**^— ?*—***—' ' " "" ■ » ■ > ] • ' • ' ' < ' - 'f"- | l ii li f i. i' II, ' J I l i l i ■■ ■> . 1- 1 I - I.... . . I ^ I. 

/ ( 2 ) Véase el tratad i to de Plutarco í^ititulado: LOs 

'brutos están dotados de razón. :)'.L:o:.. .; 

...: ,• ' ' ^ ' ' '- ■ ' ^\h'-:: .y. :. 



se yoij.sí por la comprooaclcíi de los títulos me lia liaría te- 

gítitimo rey* del genero ; liuiiiano.^ Ccnio quiera que seai> 

.no se puede negar que Adán fué soberano del mundo, cb- 

.-m.-) Robinson de su isla, mientras que no hubo otro habí* 

-tante; - y quando tenia el niando de este modo, era un mo- 
narca-asegurado en su trono, que no debía tei^e^ ni, :^eb§- 
liones, ni guerras, ni conspiradores. r'i^:^ ¿.Krlijt/If, 

El mas tuerte nunca es tan fuerte, que pueda sét 
siempre el dtieno^ si no trasforma su fuerza en derecbo 
y la obediencia en deber. De aqui el derecho del mas 
fuerte, derecho que se toma irónicamente en la spariencia» 
y que se haya realmente establecido por princif io. Pero 
¿jamás se nos hade esplicar esta palabra ? Tía. fuerza es 
un poder físico; no veo pues que moralidad pueda resultar 
de sus efectos. Ceder á la fuerza es un acto de necesidad^ 
y no de volunrad, aera á lo mas un acto de prudeacia. 

. j En qué sentido podrá ser un deber? 

Supongamos por ua momento este pretendido derecho. 
Sostengo que de él no resultará mas que una algaravía 
5ttexplicable; por que en el momento en que la fuerza es 
la que coastlcuye el derecho, el efecto se muda con la 
causa; toda fuerza que supera á la primera, sucede á su 
derecho, tuego que.se puede d<is obedecer impunemente, $e 
puede legítimamente: y |'Pr cuanto el mas fuerte siempre 
tiene razón, no se trata mas qus de hacerse el mas fns^^- 
te. I Qué derecho es pues ejsl;^ que perece quando cesa la 

.fuerza? Sise ha dp obedecer por fuerza, no hay necesi* 
dad de obedecer por deber: y si no estw.os forzados á oba^ 
decer, tampoco estamos ya o,blig:adcs. Se vé de consiguien-» 
te, que la palabra 4e?'^<?7i'C»fc!<a aSade iiad?^ 4 lí* fuerza, .y; 
que aqui nada significa. . - 

Ohedeced a las potestades, SÍ esto qxiiQve decir, ce- 
ded a la fuerza^ el precepto es bueno, y verdadero^ 
y í buen seguro que jamás será violado. Todo po- 
der viene de Dios: lo conlleso; pero también las enferme- 
dades nos las envia Dios, y por eso j nos está acaso 
prohibido llamar al médico I Si un bandido me sprprend© 
en lo mas escondido de un bosque^, es preciso darle la bol- 



«a por fuerza; mas si yo pudiera libertarla, ¿ estaría 
obligado en conciencia á dársela 1 Por que al cabo también 
la pistola que él tiene, es una potestad. 

Gonvengamos pues, en que la fuerza no forma derecho, 
y que no hay obligación de obedecer mas que á las le-> 
gítimas potestades; y asi volvemos otra vez á nú pri-' 
mera qüestion. :i!li.>{ ij f-iic>.j.! •:.j ', , -,., 

Supuesto que ¿ifi^ hombre tiene autoridad natural 
sobre sus semejantes, y que la fuerza no produce ningún 
derecho, quedan las convenciones para basa de toda auto- 
ridad: legítima entre los hombres. 

--i Siua particular, dice Grocio, puede enagenar su li- ■ 
bertad, y hacerse esclavo de «n señor, i por qué un nue-' 
Mo entero^ no podrá enagenar la suya y hacerse subdito, 
deun rey? Aqm hay bastantes palabras equívocas, qu» 
necesitarían de explicación; mas cifiimonos 4 la raíabra^ 
enajenar. Enagenar es dar ó vender; pero un hombre que 
se hace esclavo de otro, no se dá, sino que se ve"de k 
lómenos por su subsistencia. Mas un pueblo, ; con qué 

^Tlllt r"'f-' ''^■'°^'^^ '^'''^ «^ suministre á 
sus subditos la subsistencia, saca de ellos la suya, y se- 
gmi ■Rabelais, un rey no vive con poco, j Darán senuí 
«tolos subditos sus personas coa condición de que les 
han de tomar también los bienes! l^o se que pudilra que- 
darles que conservar en semejante caso. 

Se me dirá, que el déspota asegura á sus vasallos la ■ 

gS:: ttr''b-'°'? '"^"^^'^"^ i qué ganan, d i 
guerras que su ambición les ocasiona, su insaciable codi- 
cia y Jas vejaciones de su ministerio los arruinai mis cni^ 

íSdTd"' f^T^ • :« Q"^' 2--"' " esta misnT t^r 
enlofíri, de ^us miserias ? También hay quietud 

en los calabozos; pero no basta esto para pasarlo bien 
Jos griegos encerrados en la cueva del Ciclope vivían o uk 
tos, mientras llegaba su tumo de ser devorados ^ 
^ JJecirqueun hombre se entrega graciosamente e. 
áeoír una cosa absurda é inconcebible: semejant acto el 
Ilegitimo, y nulo, solo por la ra«n de que o t^t.- 
3«- JUICIO el que le hace. Afirmar lo mismo d un p'ebí^' 



entero, es suponer' u^ f|;e¡b¿Ov.^ l§caS|,^y^J[íi,^^^^^^ 
cpíjstiíiíye derecho, ro^i; ríibé?*rnb h ■z^-r.í^^hv^i xi^ orr-'.tci'j 

i\ua quando. cada qual pudiera en^geharse así pro-; 
pío, ao puede enajenar, á sus hijos; porque como estoá na- 
cen hojiiLres y libres, les pertenece su libertad, y -tiene 
derecho para, disponer de ella,, si no^ellos .nvisjti0 5. Antes.- 
que lleeuea a tener uso de razón, el padre pu^de estipufu 
lar en su nombre coxidlcíenes pata su conservación^ y bien 
estar; pero no puede ena ganarlos irre,;^ocabkmcnte , ysiiií 
condición, por que esta enagenacion es contraria á los ñ-' 
lies de la naturaleza, y excede los derechos de la paterri 
iiidad. Seria pues rieoesario, para que un gobierno arbi- 
trario fuese legítimo, que estuviese ea mano .del pueblo:! 
admitirle ó desecharle á cada generación; mas enXoiicestf 
ya n(^ seria arbitrario semejante gobierno, l; Ty^'¿''níjVb 

Renunciar á ía liberta c3, es renunciar á lá qualidÉd de i 
Ii-;mbre, no menos que á los derechos de la humanidad y i 
suii á sus deberes; y no puede darse .indemnización algu^> 
na para quien renuncie á todos. Esta renuncia ^s incom- 
patible con la naturaleza del hc^mbre, y ese quitaría toda la': 
moralidad á sus acciones, si se quitase la libertad á su: 
yol untad. En fius es una convención vana y contradic tq- ^ 
ria estipular por una parte una autoridad absoluta, y por' 
otra una obediencia siá límites*. | No es evidente, que; 
ninguno está obligado a nada con aquel de quien tiene de^; 
recho á pedirle todo ^ Y esta sola condicio.i, sin equiva- 
lente y sin reciprocidad, ^ nó Ueva consigo la nulidad deV 
acto? j Por que , que derecho tendría contra mi un es-; 
clavo mió, supuesto que todo lo que él tiene me pestenece;- 
y qae siendo su derecho el mió, este derecho mió contra 
nii propia persona, es una espresion que nada significa ?* 

Grocio y los demás sacan de la guerra otro origen 
del pretendido derecho de esclavitud. Teniendo el vence- 
dor, según ellos, derecho de matar al vencido, este pue- 
de redimir s^i vida á expensas de su libertad: convención 
tanto mas legítima, quanto que es provechosa á en^ 
trambos. . ^ ^mr-i : 

Pero es evidente, que el pretendido derecho de ina-' 



1£^. 

tíar 5 los vencíaos, no resulta ^c imrguna naireta del (es- 
tado de guerra; pues quando ^iven k>s í^onibres en su pxi- 
mera independencia^ no tienen entre sí relaciones suficien- 
tes para constituir niel estado de paz, ni el de guerra, y 
así no son iiatuialmente enemigos. La relación -de las cosas 
y no la de las personas, es la que constituye la guerra: 
y como no puede provenir el estado de guerra de meras re- 
laciones personalesij 5Íno solar ente de las reales, la guer- 
ra particular, ola de licmbre á hosíbre, no puede existir 
i\i en el estado de la naturaleza, en el que no liay propie- 
dad permanente, ni exi el estado social, donde todo está su- 
jeto á la aaitoridad de las leyes. 

I^os oon-bates singulares, los duelos y las pendencia» 
son actos que no constituyen un estado de guerra; y póc 
lo que mira á las guerras privadas, autorizaídas por los 
reglamentos de Luis IX rey de Francia, y suspendidas por 
la paz de Dios, son abusos <?el gobierno feudal, -que es el 
^^stema. mas absurdo que liubo jamás, y el mas contrario i 
é princijúos del idere-cho natural y á toda buena polí- 
lí^.ca. ^ '; 

Xa guerra no es pues una relación de hombre a lióm- 
bre, sino de un estado á otro estado, en la qual los parti- 
cu-ares solo ^on enemigos accidentalmente, no como hom- 
l>res ni como ciudadaiiíOs ( 3 ), sino como soldados: ni aun 



{ S ) Los romanos que entendieron y respetaron el 
derecho de la guerra mas que nación ninguna del univer- 
so, eran tan escrupulosos en este punto, que no sé permi- 
tía á ningún ciudadano servir como voluntario^ sin haber- 
se enganchado espres amenté contra eí enemigo , y señalada- 
mente contra tal enemigo. Xa legión en que Catón elhiÍ3 
militaba la primera vez ba^o Fopílio, fue. reformada.- Ca- 
tón el padre escribe á Popilio, que si quiere que su hijo 
continué en su servicio, debe hacerle prestar un nuevo ju- 
ramento militar, porque anulado el primero, no podia pe- 
"^kar contra el enemigo; y al Lirismo tiempo escribe á su 
iijo, que se guarde de presentarse i la batalla ^ia kabe^ 

2^ - -^^< 



/O :> 



como miemtros de la patriaíj sino cojno defensores de cliá. 
J^íi una palabra^j todo estado no piiede tener por enemij^os 
mas que á otros estados, pero no á los hórabres, por qúan- 
to no piiede darse ninguna relación Verdadera entre eosas 
4e distinta naturaleza* -? - 

Este prineipio es también conforme á las máximas es- 
tablecidas en todos tiempos, y 4 la práctica constante de 
todos los pueblos civilizados. Xas declaraciones de gucr^ 
ra son menos un aviso alas potencias que 4 sus siibdítos. 
JSl extrangero^ sea rey^ sea particular^ sea pueblo qat? 
roba^ mata 6 detiene á los subditos, sin declarar la guerra 
al príncipe j no es un enemiga í^^ino un "bandido. Aun en 
2nedio de la guerra^, un príncipe justo se apodera en el pais 
enemigo de todo quanto pertenece al publico-; pero respeta 
la persona y los bienes d-e los parcicalares, y con esto no 
tacemas que respetar unos derechos, en que están funda- 
dos los suyos.. Siendo el objeto de la guerra la destruc- 
'c ion del estado enemiga, hay de recito para matar á sus de- 
fe-Tsores*, en tanto que- tienen tas amias en las manos; pe- 
xp. liíegoque, las dejan y se rinden, no son ya enennges, 
'^'.coíiio vueíveii a entrar '-én la sim.ple clase de ho^mí^res^ 
ya no se tiene derecho sobre su vida. Algunas veces se 
puede destruir un estado san matar á ninguna df sus laiem- 
"líi^eVf iféi'o 'Ja guerra no da derecho aíguno que no sea. ne- 
cesario á su ñn. Estos principios lio son los., de -Grocio^ 
iii están fundados en antoriéades de poetas; pero tranen su 
■ «rigen de la n'aturaleza de las cosas, y ' están apoyados 
"iéii ,1a razón. ' -^ :',? v' '' ,,>... 

' -El derecho de co'nqiustarno tiene, otro fundamento que 
la" ley del mas fuerte. Si la gU'^rra oo da derecho al ven- 
cedor para degollar 4 los púetlos vencidos, no puede fun- 

prestado este nuevo juramento^ Bíea se que podrán opo- 
nerme el sitio <ie ClusL^ y otros hechos particulares; pe- 
T€J yo cito leyes y uo^ hechos. Xos romanos son los que menos 
veces violaron sus leyes, y' los imicGs también que la^ 
tuvieron tan admirables» 



171. 

á^rse en este ¿creclio que no tiene el c!e esclavizarlos. JTo 
- Iiay derecho pera nai&r al enemigo mao que q- ando no se 
le puede hactr esclavo: el derecho de Bacer^e esc lavo no pro- 
■\^iene según es'.o del derecho de n-atí»r!e: luíígoes una permu- 
ta iniqua hacer 'e coir.prar a preci") dWsuHhertad ü ?a vida so- 
bre la que nadie ticiie d'recho. Cuioido se cstí b'ece e' dere- 
cho de vida y muerte sobre el de la esclavitud, y el de la 
esciavímd sobre el derecho de vida y muer ce, i no es claro 
■que se comete lUi círculo vicioso ? 

Aim suponieudo este terrible derecho de matar libre- 
mente^ aíirmo que un esclavo hecho kn lá Z'^Qrrz^ o un 
pueblo ccnquísta<io,,^no está cblíp.,do para crn el coi-qnis- 
tador mas que á obedecerle mientras se ve forzado á ello. 
Si el vencedor le q'iit a una 5osa que equivale a su viday 
no le hace ninguna grticia^ sino que en vez de nadarle sin 
fruto, le mata úiilmente^ Por tanto, le jos de haber adqm- 
rido ninguna autoridad, con la fuerza, subsis-é entre ellos 
el estado de guerra como antes: sii misma di!aci<5n es efec- 
to de ella, y el uso del derecho de la guerra no suponer. 
ningún tratado de paz. Es verdad que han hecho un con- 
venio; pero. este no solo no destruye el estado de guerra, sinc^ 
que supone su continuación. 

Así es que de qualquier modo que se miren las cosas^ . 
el derecho de escíavirud es nuío^ ya por que es ilegitimo,, 
como por que es absurdo y nada sígnitíca.'Estas ,pa1abras 
esclavitud Y derecho son contradice oxiasv y ?e escluyeii 
mutuamente. Bien se trate de un hombre respecto de 
otro, 6 de ua hombre con relación á un pueblo, será 
siempre una insensatez decir: Mago contigx) un conge- 
nio que redunda, todo en -perjuicio tuyo y á mí favori^ 
Y que le observaré mientras me acomode; pero tu le cum- • 
pliras, en tanto que sea de mi gusto. . - . , r- "v 

Aunque, concediera todo lo que hasta aquí llevo re- 
futado, habrían adelantado muy poco los fauiores del des- 
potísmo^. Siempre habrá mucha diferencia entre someter 
Una muchedumbre^ y gobernar vma sociedad. Quando un ; 
hombre so,lo ha avasallado sucesivamente á otros muchos - 
5ue estaban dispersos, sean en el numera que se quierai 



dJier.iOs q^ue el tm^- -es setínr y l'o^ otuof «sclavos, pero n« 
que huy unjuel>lo coi) su ge fe. Esto será, si s€ q liere, 
laníi agregación» y no una asoGiaeion; por que aqui ho hay 
"bien puWico, ni <juerfe político. Este h^mbre^ aunque hu^ 
Hera sujetado la mitad 4el mundo, no es mas que un par-í 
licuiar» y su interés^ separado^ del de los demás, e^ sicm-^ 
jpre un. interés privado* Si este mismo hombre llega a pe- 
recer, su imperio queda dividido y sin union^ asi como un* 
«ncin^ se disuelve y se convierte en ua montón d« ceni- 
zas después que el fuego la hs^ consumido. 

Un pueblo, dice Orocio.^ puede entregarse á un rey» 
JiUego, según Orocio,. un pueblo j^s ya pueblo antes dé- 
«ntregarse 4 \m rey., -Esta misma donación es un. acto ci- 
vil, y supone una deliberación publica. Antes pues áe exá-^ 
ominar el acto por el quaJ uíi pueblo elige un rey, sera con-^ 
veniente examina:!? el acto por el qual un pueblo es pueblo; 
j)or que como este acto precede necesariamente: al otro^ es. 
el verdadero fundamento de la sociedad. ^ ; • ' o. i. . -; ,%/ 

En efecto, si u© liubiese un convenid atit-e-í^íííiirV '¿ í^* 
,d<>nde provendria,. á menos que la elección, no fuase uná- 
igiime, la obligacin para el numero menor de someterse á ía 
«decisión del mayor? Y {út áóndiQ ciento que- quieren' un se-. 
i^or, tienen el derecho de votar por di;ex que no le quieren^? 
jLa ley misma de la pluralidad de votos es uu es tablee iiniento 
.¿e convencion.,y supone- la uíianiniidad, a Jo menos por uña vez. 

Supongo a losbombres constituidos en aquel punto en 
■el qual los obstáculos que perjudican a sii conserva^^ioii 
en el estado de la naturaleza, superan con su resiste ñciu laé 
íiierzas que Cada individuo puede emplear para mantener- 
se en semejante estado, Entonces- no puede ya subsistir 
este estado priíiiltivo, y el g^en^ro kamano perecería si lyo 
mudase de- modo de existir.. 

Pero como los hombres no piie den crear mi^'^agf ¿lor- 
zas, ^i. no solamente unir y dífigír las qué existen, tam-*- 
j)OCt> tienen otro medio pa^a conservarse que el de formar 
por agregación una suma de fuerzas que pu;eda supera.r la 
xesistencia, ponerlas en acción per medio d«; taii. isplró JQft'O'^ 
^g 5r iiaAeclas ^Iji-ar déacijfirdpi" ' '**-' ¿-i^^*^-* ^ - ^^ 



17^ 

• Esta suma dt fue rza¿ solo puede re su- tar del coiir.iii-- 
50 de muclios; pero '^ieiHo la fuerza y la libertad de cada, 
hombre los primeros instrumentos de su conservación,, 
I cómo podrá obligarlas sia perjudicarse- y sin díssareniJetí 
los cuidados que s« debe 4 sí mismo f 

Esta diñeulad, reducidia 4 mi objete^ se puede enunr 
eiar en los términos siguientes: '^Hallar una tornia de- 
asociación que defienda y proteja con. toda la fuerza co-- 
mun la persona y los bienes dfe cada sócio^ y por la ']usLly 
uniéndose cada uno á. todos^ no obedezca sin eraba r 2:0 mas; 
que 4 si mismo, y quede tan libre como antes, ,, Tul es, 
el problema fundamental^ cuya^ solu«ion¿ desempeña el' 
contrato . social. 

JiBs cláusulas dé este contrato eetan de tal' modo d*e^ 
terminadas por la^ naturaleza del acto^ qu^ ía menor modi- 
ficación las baria vanas, y de ninsiua efecto; de- suerte que 
no obstante que tal vez no habrán sido jamas expresadas 
fermalmente^ son siempre las mismasij: y en todas partes^ 
están, admitidas y re^jonocidas.tácitamente,- hasta. que vio- 
lándose el pactovsocial, cada uno vuelve a adq;aiiir sus. 
primeros- derechos, y recobra la liberrad natural perdiendo 
la convencional^ por la qvie renunció, aquella,, 

Estas clausulas bien entendidas, se reducen auna so- 
la, esa saber: ala enagenac ion total que- hace cafla saicío^^ 
de todos sus derechos en favor de toda la comimiiad. Po^^ 
que entregándose cada, uno por entero, la coniícion es; 
igual para todos; y siendo así^ nadie^ tiene interés en hít- 
«erla onerosa, á los^ demás.. 

Fuera de esto«^ haciéndose lia enagenacibn sin reserva,,^ 
la unión es tan perfecta c^mo pus^ ser-) y ningún socio, 
tiene nada que reclamar. Fero si s^e dejasen algunos- d\íre^ 
chos a los particulares^ como no habria entonces, nijigují^ 
superior común que puíiera. pronunciar entre ellos y él 
(público^ cadíi qual seria sui propio juez en alguna caufia,. 
y prétenderia bien pronto serlo en todas; en cuyo caso 
subsistiría el estado de la natiiraíezai» y la asocia.cion. venr 
ibíia 4 ser por fuerza, tiránica ó quimérica, 
^ Bix fin^ qiwudc) cada mío se..^ 4. todos , no se da a nar 



174, 

die, y con-O no feciy nlnoun socio solare el qual no adquie- 
ra uno el nJsn o derecl o qu?. le cede respccí.o de su per- 
sena, se g£i.a el equivalente de rodo lo que se pierde, y 
una fuerza mayor para conservar lo qii2 se tiene. 

* Si se separa pues del pacto social lo que no es de su 
esencia, se verá que está reducido, á la íorniula siguiente: 
Cíida lino de nosotros fcne en común sh ^persona y todas' 
sus facultades haxo la swpremí dirección de la 'volun- 
tad., general^ y nosotros en cuerpo recibimos a cada 
'miemhro^ como parte in divisible del todo. 

Eii lugar de la pers^ona particular de cada contratante^ 
resulta al momento de este acto de asociación un cuerpo 
iporal y colectivo, compuesto de otros tantos miembros 
q^uantos son los votos allí reunidos, el qual recibe de es- 
te mismo acto su unidad^ su personalidad común, su vida 
y voluntad. Esta persona pública que se forma así por 
la unión de todas las otras^ tomaba en otro tiempo el 
nombre de ciudad ( 4 ) ^ y ahorgí el de república ó cuer- 



(4) El verdadero significado de esta palabra ape- 
nas es ya conocido entre los modernos»^ pues la mayor par- 
te creen que toda gran población es ciudad^ y sus mora- 
dores ciudadanos» sin considerar que las casas forman la 
población; pero que los ciudadanos componen la ciudad:* 
error que costo caro en otro tiempo á los cartagineses, 
j^o he leído en el título de ci<^jes se haya dado nunca á 
los subditos deninguzl pf íncipe«^ ni aun antiguamente & 
los macedonios, ni en nuestros días á los ingleses, aunque 
son los que mas proxrínoís eatán- á la libertad. Solamente 
ios franceses toman familiarmente el nombre de dudada^ 
nos^ por que no tieiien-iHiíguna idea de su significación, 
como se puede ver en 'sus>^ diccionarios; piíes de otro modo 
cometerian, usurpándole' un deüto de lesa magestad. Esta 
voz sígniñca en íu boca^ima virtud, y no un derecho; y 
quandx) Ejoiiri ha tratado de nuestros ciudadanos y v^ecinos, 
ha caído en una grosera equivocación confundiendo á los 
Uíioi coa los otros H o ha sucedido b mismo á d^ Alembert^ 



po político; el qual es llamado por sus núembroj esí^x^^% 
= 4|uaiido es pasivo, s'ohera^o^ quando es activo, y V^^ten^ 
cia^ comparándole cdn sus semejantes. Por ío que res- 
pecta a ic>s socios toman colectivamente el nombre d« 
^p'ceilo, y se ílaman en particular eiuáacLanos^ como par- 
ticipantes de la autoridad soberar^a, subditos^ como so—» 
metidos á las leye» del estado^. Pera estas voces se con- 
fundej eojí frequenciay y se- toman unas por ostras: basta 
saberlas distinguir^ quando &e hayan de usar con to* 
da. exactitud* * . , . 

S^e vé por esta formula, qu;e el acto de asociación 
"encierra una. obligación recíproca del público coa los 
particulares^ y que cada individuo^ contratando,, por de- 
cirlo asi coas i g© mis moi, se bal!» obligado baxod^s respec- 
tos; a saber, coa los particulares , eoao mieiiibro del so— 
beraiio, y con. esteij eomo' miembro^ del estado^. Fero no 
tiene aqui lugar aquella maximar del derecbo civil, de que 
ninguno está obligado á los contratos que hace consigo 
mismo; porq^te hay una graB diferencia entre contratar 
consiga^ y contratar con un> todo del que uno esparte. 

iEsíiecesario notar todavía, que la deliberación pu- 
blica que puede- obligar s todos^ los subdito^, eon* el so- 
berano^, por causa de los dos diferentes respectos baxa que 
son considerados, no puede al contrario^ obligar al sobera- 
no consigo mismo; y por consiguieate es contrui la imtura- 
leza del cuerpo político^ qoie el soberano se imponga una 
Ity que no puede quebrantar. ITo pudiendo él considerar» 
se mas que baxo un sólo respecto, está entónees en el caso 
de un mero particular que contrata consigo; por denle se 
ye, que no hay ni puedet haber especie da ley fuiídamen- 



que ha distinguido nruy bien en su articulo Ginebra los 
quatro ordenen de hcrmbres ( que son cínca, s^i se cuea- 
tan tambiea los que son meramente- extrangeros^ ) de núes-- 
tra ciudad^ y de los quale's solo dos componen la repúbli- 
ca, Ningún otro autor francés de que yo tengo noticia^ 
ia dada uíia idea exacta de la palahra ciudadano. 



Í7í^, .^ . 
tjil obUf^at jria para este cm«rpo ^al pueblo, níaun el mis* 
3110 coatratc» sc^:ial. Ns) quieu© decir p©r rc^o^ que el xíuer- 
j^o dei pu<blo^ ni pueda obligarse aon otro .en todo .aqiue- 
ilo que no derog^ue el <:ontrato, por que respecta >del ex- 
tra n ge ro, es sieiipre un particular, j debe ser mirado co- 
iiio q^ualquier otro individuo. 

JVÍas pomo el cuerpo político ó el soberano recibe sin 
tfexisteiícia de la santidad del contrato, no ce puede obli- 
gar, iú ;aun con otro, á nada que derogue este acto pri- 
íiiiávo; lo que sucedería 3Z enagenase alguna porción de sí 
¿lismo ó se sometiese á otro soberana. Si violara «I acto 
por el qual existe, se aniquilaria^* y lo que es nada/ nO 
l^uede producir cosa alguna. 

liuego que esta multitud se i alia así reunida en un 
tiierpo, no se puede ofender 4 niagnno ée sus miembros 
ísin atacar á todo el cuerpo^ y muciio menos ofender al 
cuerpo finque se resientan los miembros. Por tanto el 
ideber y el ínteres obligan igualmente á las dos partes 
coiitratantes 4 ayudarse rautuaraente^ y los mismos Íiom- 
"bre^ deben procurar reuíijr bcxo esta doble relación quan* 
tas ventajas dependan de ella. 

El soberano;, cómo formado únicamente de los par- 
ticulares que le: componen^ no tiene ni puede tener inte- 
rés contrario al de estos; y por consiguiente el poder so- 
beran'^ no tiene necesidad de íiador para con los subditos, 
por que es imposible que el cuerpo quiera dañar a todos 
^us miembros, y veremos después que tampoco puede da- 
^ar á ninguno en particular. 

El soberano, por sola esta consideración es siempre 
loque debe ser; mas no se puede decir lo mismo de los 
(Bubditos respecto del soberano, el qual no podria confias: 
'<?a que desempeSarian ^us obligaciones, á pesar del in te- 
les común, sino hallase medios para asegurarse de su 
•fciicidad. 

En efectOy cada individuo puede como hombre te- 
ner una voluntad particular-^ contraria ó n€^ conforme a la 
yoluatad general^,, que tiene como ciudadano. Su intcre's 
pac titular U j^imU hablar di^erentemeat^í q^ue el iatesr^s 



177. 

común! su existencia atsoluta y naturalmente independíen- 
te^ le puede hacer mirar ío que de^be 4 la causa común, 
como una contribución voluntaria, cuya perdida sera me* 
nos dañosa a los demás, que no es oneroso el pago para el; 
y miraudo la persona moral que constituye el estadc» co- 
mo ua ente <le razón, p<"x qíie no es un hombre, pozarjad© 
ios derechos de ciiídadano, mu querer cumplir con las obli- 
gaciones de subdito: injusticia que causaría poco a fOco 
]a ruina del cuerpo político, » 

Con el ñíi p íes de que el pacto social no se reduz- 
ca á un vano formulario, incluye tácitamente aquella obli- 
gación que únicamente puede dar fuerza a las Otras, la 
qual consisteij en que qualquiera que rehuse obedecer £ 
Ja voluntad general, sea obligado 4 ello por todo el cuer- 
po. Lo que jio signilica otra cosa, sino que se le forzar» 
á ser libre; porque la condición con que el ciudadano se 
entrega á la patria, le asegura al mismo tieiiipo de tod» 
dependencia personal; condici;^n que forraa el artiiicio y 
movimiento <le la máquina política, y da legitimidad por 
si sola á los contratos civiles, que serian sin ella ab- 
^urdos^ tiráüicos y expuestos á los mas enormes abusos*. 

En el acto de pasar del estado de la naturaleza al ci- 
vil, produce en el hombre una mudanza muy notable, 
por que substituye en su cond 'cta la justicia al instinto^ 
y da k su 5 acciones la moralidad ( i< ) que les faltaba 
anteriormente. Gomo entonces sucede tá voz del deber al 
impulso fífico^ y el derecho al apetito, el hombre que has- 
ta aqui solo había atendido a sí mismo, se ve obligado » 
obrar baxo otros principios, y a consultar á su razón an- 



( * ) lia moralidad de las acciones humanas no es 
mas que la relación de conveniencia ó repugnancia que tie- 
nen con las leyes del orden natural^ orden eterno e in— r 
variable, orden enteramente independiente de la voluntad 
humana; luego la moralidad de las acciones del hombre ¿^ 
lo que es lomismo^ su bondad ó malicia existe anteriormear 
te á todas las convenciojies sociales* ' i - - .?^ 

ZZ fi^--^*w^tí oa.-_ii lié 



t€6 de dar oídos i sus inclinaciones. Auítqiié sé priva en 
este estado de muchas ventajas que tienen por su Ratura- 
leza, RO deja de adquirir otras Biay ores. Sus facultades 
se exereitan y desenvuelven, se extienden sus ideas., se 
ennoblecen sus pefís amiento si, y toda su alma se eleva eti 
tanta manera^ qtfe si los abusas de su nueva condición ño 
Je degradaran^ hasta hacerle inferior á las veces á aquellas 
de que salió, debería bendecir de continuo el dichoso ins- 
tante en que principia su nuevo estado, puesto que de 
aniíDal estiipído y limitado ha pasado á ser ente racio- 
nal y houtbre. 

Reduzcamos esta compensación á expresiones mas in- 
teligibles. El hombre pierde por el contrato social su li- 
bertad naíujfal„(*>i^} y el d^re^cho ilimitada C'^'-**) a quanto 

' ^ ' r.' ^": •r.p-:.:. -^ - ., . ' .' '" ' ' . \ ^ -** 

V ^i(**+ ) La libertad natural del hombre soh excluye 
la sujeción á la /noluntad de o tro: hombre^ pero no la su- 
jeción á las leyes del orden de la naturaleza q<e siem- 
pre 'castiga con la sensación del dolor la ^transgresión de 
e»t as ley e;^> Á &<: ! e^i^ ^ ^ue el^ . lírai te d^- H Hb er tad na t u - 
ral se encuentra siempre en "U^a íinei en que las scci:)nes 
del hombre^ comienzan 4. ser contrarías 4 las. leyes del 
órden^ ¿ perj-^díciales á los derechos de íes otros h mbres. 
Ssta es/ y íio puede ser otrai^ la verdadera inteligencia déla 
Jiberrad natural,, política y civil de los seres inteligen- 
tes y libres, sin que jamas pueda deci>r que eií algún 
estado o baxo de wia relación qualquieraij, tienen derecho 
para hacer cada qual ío que se le antoje.. 
"" ' *" ' 'f' *** 7 -En tanto tiene el hombre derechos^ en quanto 
tiene obligaciones,, y e;i tanto tiene obligaciones en quanto 
tiene necesidades; siendo j. pues, finitas y limitadas^ todas sus 
necesidades también lo son forzosamente todos sus derechos. 
Para que nuestros lectores no se dexen imbuir délas falsas y 
perniciosas máximas de Juan Jacobo, esparcidas igualments 
por otros publicistas modernos, como Mably, Wáttei, 
^c. 8zc, les hemos presentado anticipadamente la teoria 
del derecho aatural^ deducodo de ^u Verdadera faeate; ó 



179). 
se le antoja y pude lograr; fero ?anala libertad civil, y U 
propiedad de todo lo que posee. Para no engañarnos en es- 
tas compensaciones, es necesario distinguir bien la libertad 
naturxil que, uo tiene otros límites que las fuerzas de ca- 
da individuo, de la libertad ^ivil que está limitada por 
ü liberrad general; y la posesión, que no es mas que el 
efecto de la fuerza 6 el derecho del que ocupa primero 
una cosa, de la propiedad que no puede estar fundada mas 
que sobre un título positivo. * r ■ ^ 

Podría también pr. ducirse w apoyo del estado civil 
la libertad moral, que eS la qué hace al brmbre verdade- 
ro arbitro de sí mismo, por que el impulso del apetites 
es una esclavitud, y Ja obediencia á la ley que uno se 
lia prescrito es la libertad. "^ ^¿í; 1^7 ontsm^r nu 

Cada individuo de la comunidad ¿"é^entrega álainis- 
ma, ai tiempo de su formación, déla manera en que se ha«» 
Ha con todas sus fuerzas^ de las que hacen parte los bie-« 
nes que posee. JNTo es decir, que la posesión mude de na- 
turaleza por este acto, por que muda de manos, ni que se 
convierta en propiedad en las del soberano; sino que como 
las fuerzas de la ciudad son incomparablemente mayores 
que las de un particular, la posesión pública es tam— 
bien realnente mas sóiida é irrevocable, sin que sea por 
esto mas legítima á lo menos para los extrangeros: por 
que el estado es dueSo respecto de sus individuos, de to- 
dos los bienes de estos, por razón del contrato social 
que sirve en el estado de basa á todos los derechos; mas 
no loes» respecto de las otras potejicias^ sino por el de- 
recho del primer ocupador, que es el que ha recibido de 
sus miembros en particular. 

£1 derecho del primer ocupador, aunque mas real 



del orden inmutable de la naturaleza, para que ie$ sirva 
como de piedra de toaue para conocer y desechar muchas 
proposiciones falsas ó inexactas vertidas por los escrito- 
res mas celebres sobre los puntas mas impottaatef del 
derecho natural; público y de gcutejt \ .í^sjnéir j¿;n h:^^^ 



IgO. ' ^ 

• que el del nías fuerte, no es un verdadero derecho ha«ta 
que ya se ha establecido el ,d(? propiedüd^ Todos tienen 
liatiiralmente derecho á lo que necesitan; pero el acto po- 
sitivo que ios hace propjeruTÍos de algunos bienes, los es- 
chiyc de los demás» Quando uno tiene su parte, debe li« 
jnitarse á ella^ y ya no le queda derecho alguno á la co- 
munidad. Per este motivo el derecho del primer ocupador, 
que es muy débil en el estado de la<^ naturaleza, tiene 
im lugar-tan distinguido en el estado civií. Se respeta 
menos en este derecho laque pertenece a otr^ que lo q\i^ 
lío es nuestro* , ¿ í .^ . ' * *^ 

í. JBn generaU para que al gruño adquiera derecho sobre 

un terreno por ser el primero que lo ociipa^ son necesa- 
rias las siguientes- condiciones. Prioiera, que el terreno 
no este todavía habitado por otro: seguí lo^ que so 'o 

' ocupe el qu^ sea necesario para sii subsistieiicia: y en ter- 
cer lugar que tome posesión^ no con una vana ceremonia, 

Tv^ino con el trabajo .y el cultivo^ la laiica stnal de pro— 

^piedad que ;deit3|r^^ifirpjj?3.ie^etadaij a í^lta.de títulos ju— 

y-iüR'i ISfectiyamente^j Cjonceder á la necesirlad y al trabajo 
*ííe| derecho del primer ocupador,, ¿ no es darle taexteüsion 
^íque se puede apetecer ? i Fuedejí dejarle darí;e límiies á 
»-este derecho ? ¿Bastara por ventura el poner el pie en un 
J terreno común, para pretender su dominio i i Será justo 
¿que porqué alguno tenga fuerzas para ahuyentar de el ¿ 
-íÍDs^:dema5 hombres por un momento, te quite también él 
Refecho, de poseerle en lo sucesivo i | Como un hombre ó 
un pueblo se ha de apoderar de un territorio inmenso, y 
privar de él 4 todo el genero humano, de otro modo que 
por una criminal usurpación, pues con ella quita al resto 
de Jos hombresr~Í3 habitaeiofl y los alimentos, que la .na- 
• turaleza les da en común? Quando Nuiiez Balboa tomaba ■ 
desde la playa pesesion del mar del sur y de toda la Ame- 
rica meridional en nombre de la corona de Castilla, ¿ bas- 
'tabft esto para despojar de aquellas provincias, a todos 
sus habitantes, y excluir ác ellas 4 los demás príncipes 
del mundo ? Baxo tal siipuesto era bien inútil multipíícar 



aquellas ceremonias^ pues el Rey católico podía tomar de 
lina vez posesión de todo el unívefso desde su gabinete, 
con reí^erva de substraer después de su iniperio lo qué 
los demás príncipes habían posfido de antemano. 

Bien se deja entender, como las tierras de los par- 
ticulares reunidas y contiguas componen el territorio pú- 
blico, y conio el derecho de la soberanía, es tendiendo se 
de los subditos al terreno que ocupan, llega £ ser á un 
tiempo real y personal; laqual pone á los poseedores en 
mayor dependencia, y saca de sus mismas fuerzas las fian- 
zas de su fidelidad» Los antiguos monarcas parece que ncr 
conocieron bien esta ventaja^) porque llamándose reyes áj 
los Persas, de los Escitas, de los Macedoni^s^ maniíés- 
taban en esto, que se consideraban mas bieh caudillos de 
los hombres- que dueños del paisv lios de hoy día, mas. há- 
biles, prefieren denominarse reyes de Francia, de Espan», 
de Inglaterra &c. , por que teniendo el terren^o están bien 
seguros de tener á sus moradores ► 

tuo qu^ hay de singular en esta enagenacion es, q^ie 
lá comunidad aceptando los bienes de los particulares, le- 
jos, de despojarles de ellos^ les^ aseguran mas en su legiti- 
ma posesión, mudando la usurpación en un verdadero dere- 
cho^ y la posesión en propiedad. Los poseedores, que son 
entonces considerados como depositarios de unos bienes 
públicos, ven respetados sas derechos por todos los miem- 
bros del estado, y los tieaen defendidos al mismo tiempo 

, coa todas las fuerzas* de estos contra el ex-trangero; de ma- 
nera que por medio de una cesioa ventajosa al publico, y 
nmcho mas á sí mismos han adquiridoij por decirlo así, lo 
mismo que han dado: paradóxa que- se explica fácilmente 
poy la diversidad dé derechos^ que el soberano y el pro- 
pietario tienen, sobre unos mismos fendos^ como se ve- 

i xa después-^ 

^ Fuede también suceder, que los Hombres comíenzen 

a reunirse antes de poseer nada, y que ocupando después 
un terreno suficiente para todos, disfruten de el en ce— 
mun, ó le dividan entre sí, bien con igualdad^ bien según 
las proporciones estabiecidias por el soberano> De qual- 



quier modo que se haga est a R(!qiiisicK»n^ síein]*re el t!ere- 
cho que cada particiilar tiene sobre sus propios bienes, 
esta subordinado al derecíio que la sociedad ex érce sobre 
todos; por que si esto no fuese así, carecería el vínculo 
social de 5olidez, y el exercicio de la soberanía no teu* 
dria uiia verdadera < fuerza, .,; 

Concluiré con una advertencia que debe servít de base 
átodo el sistema social, y es, que el pacto fundamental, en 
lugar de destruir la igualdad natural, substituye una igualdad 
xnoral y legítima á Iz desigualdad física que puede haber 
por naturaleza entre los hombres; y que aunque estos 
puedan ser desiguales en fuerzas y talento, se igualan 
por convención y de derecho ( 6 )• 

La primera y mas importante conseqüencia de los 
principios que acabamos de establecer es, que solóla vo- 
luntad general puede dirigir las fuerzas del espado" con 
arreglo al objeto de su institución, que es el bien comun^ 
porque si la oposición de los intereses personales ha he- 
cho indispensable la fundación de las sociedades.^ la con- 
formidad de estos mismos intereses la ha hecho posible. 
lo que se encuentra de común en estos diferentes intere- 
ses, forma el vínculo social, y si no hubiese un pun^o en 
que todos los intereses estuviesen de acuerdo^ no pcdria 
existir sociedad alguna. I^a sociedad debe de consiguieu- 
te ser gobernada s-egun lo prescriba este interés común. 

Por quanto la soberanía no es otra cosa que el exer-" 
cicio de la voluntad general^ no puede enagenarse; y el 



( Sy Está Igualdad es üpáriénte le ilusoria baxó iitt 
mal gobierno, puesto que solo sirve para mantener al po- 
bre en su miseria, y al rico ea sus usurpaciones. En el 
hetho las leyes son siempre favorables á los poseedores^ 
y per)udiciales a los que nada tienen; por lo que el esta- 
do social únicamente es útil a los hombres, en t»nto que 
todos disfrutan de algunos bienes, y que ninguno de 
ellos es sobrado ri&o« 



n 3. 

soberano^ qvte es uir ser colectivo^) nc puede ser re- 
presentado mas que por sí mismo; el poder puede ser tras- 
mitido, pero no la voluntad. .,,.. ,_ 

Ea eíecto, si no es posíBle que tma valutrtad parti- 
cular se cooíorme en algu» asunto con la general ^ lo es por 
lo menos que esta reunión sea duradera y cons-tante,. por- 
que la voluntad particular se encamina naturalmeníte á pre- 
terencías^ y la general apetece siempre la igualdad". Es 
todavia mas imposible el Üallaír un garante de este conr- 
eierto^ aua dado- que pudiese subsistir por mucho tiení-' 
po. Hs^to- seria mas biea efecto de la casuaiidarf que del 
arte,. El soberano puede muy bien d'ecir: ya quiero en 
la actualidad lo que fulano- qule:rei^ o lo^ que por lo me- 
nos dice que* quiere; pero no puede decir: maií-ana qíaeiré 
también lo que e&te hombre querrá; porque es uti absur- 
do encadenar la voluntad prara lo venidero^ y porque no 
depende de ninguna voluntad el consentir en una cosa conr- 
traria al bien del misme sugeto que quiere.. For tanto 
si el pueblo promete símplemeate obedecer^ se dís^velve 
por este acto y pierde la cualidad de pueblo^ pues en el 
momento en que tiene uii señor, ya no Itay sroberanoij y el 
cuerpo político queda destruido desde aquel puntov 

Ko es decir por esto, que las órdenes de Tos gefes 
no pueden pasar por resoluciones- de la volimtad general^ 
quando teniendo libertad el soberano para oponerse, no lo 
ejecuta. En semejante easo- se debe presumir el ccnsentf-» 
fiíieato del pueblo por el silencio universal,, como lo e^s.- 
plicaremos mas por extenjiOv 

Por la. misma razen que la- soberanfa no puede ena* 
genarse, tampoco puede dividirse, porque ó es general 
'( ^ ) la voluntad, o- lio 1© es , es-decir^ oes la de la tota- 
.lidaddel pueblo^ á la de sola una parte. En el primer 



( G ) Fará qae la voluntad sea general, ncr se ha- 
ce indispensable la unanimldadij sino la asistencia de to— 
sdos los que pueden voiar, porque q;Uarquier esclusiort for- 
msil destruiría la geaeralidadv 



.T - i' 
184. 
caso ia declaracácn Ae la Voluntad es un acto de sobera- 
nía» y forma ley; «n el seguiido es tan solo una volun- 
tad particular^ o un acto de magistratura^ que será to- 
do lo mas un decreto* 

Pero nuestros políticos, no pudiendo dividir la sobe- 
ranía en su principio^ la dividen en fuerza y en volun* 
tad, en poder legislativo y ejecutivo^ en derechos de ira- 
puestos, de justicia y de guerra, en administración in- 
terior, y en la facultad de tratar con los extrangeros; 
en cuya división unas veces confunden todas estas partes^ 
y otras las separan. Hacen al soberano un ser fantástico^ 
compuesto de varias piezas unidas, cOmo si formasen ua 
hombre de muchos cuerpos, de los quaíes uno tuviese ojos^ 
otro brazos, otro pies, y nada mas. l/os charlatanes del 
Japón despedazan, según díceni> un niño á presencia de 
los espectadores, y arrojando después al aire todos sus 
miembros uno tras de otroi, le hacen caer vivo y ente- 
ra. Tal es poco mas ó menos la habilidad de nuestro? 
políticos: después que han desmembrado el cuerpo social 
por »un prestigio propio de un teatro, vuelven á juntar 
«US panes sin que se sepa cómo. '^""^ ' ^--r *-^ ..z. -,...... 

Proviene este error de no téa¿r ^tiaa^ ISebí ekáctá de? 
la autoridad soberana, y ile haber tomado por partes de 
esta lo que no son nías que sus emanaciones. Asi, por 
exemplo, han mirado el acto de declarar la guerra y el 
de hacer la paz, con o propios de la soberanía, y no lo 
6o:i, puesto que estos actos no son ima ley, sino una apli- 
cación de la ley ó un caso particular que determina el 
caso de la ley, como se verá claramente quando se fixe 
la idea de la palabra ley. ^ v,-- -.^ í-íTr;:^^ 

Si examinásemos las otras divisiones, encontraría- 
riamos que siempre que se cree que la soberanía está di- 
vidida, nos engañamos; y que los derechos que suelen to- 
marse por partes de la soberanía, todos están subordinados 
á ella, y suponen siempre la voluntad suprema, cuya eje- 
cución verifican estos derechos, y nada mas. 

Es incalculable la obscuridad que esta falta de exácf- 
titud ha producido en las decisiones de los autores de 



185, 

materias de derecho poHilc<3i) quando han querido hablar de 
ios derechos respectivos de los r^yes y de los puebloSi^ fea- 
xo de los principios que llevaban establecidos* Q\ial- 
Quiera puede ver en los capítulos tercero y cuarto del 
primer libro de Grocio^ como est^ hombre sabio y su 
traductor Barbe yrac se enredan y embarazan con soñs- 
mas, temiendo eí^tenderse demasiado, ó no decir tanto como se 
habían p^-opuesto, y chocar con los intereses que iban á con- 
ciliar. Grocio que se había refugiado en Francia^ desconten- 
to de su pa;ria, y queria dar gusto á Luis XHI. a quien de- 
dico su obra, nada perdona para despojar á los pueblos de sus 
derechos^ y trasladarlos á los reyes con todo el artixicio po- 
sib'e. Del mismo modo se hubiera conducido Barbí^yraCí qus 
dedicó su traducción á Jorge I., rey de Inglaterra; pero por 
desgracia la expulsión de Jacobo IKi^ q^'e él llamaba ab- 
dicaci 11, le obligó a ser reservado, á huir el cuerpo y 
a tergiversar, para no hacer parecer á Guillermo como 
usurpador. Si estos escritores hubiesen adoptado los ver- 
daderos principios, se hubieran desvanecido todas las di— • 
ticultades, y hubiesen sido mas consiguientes; pero dicien- 
do secamente la verdad, solo hubieran dado gusto aí pue- 
blo, y ni la verdad hace á los hombres afortunados, ni el 
pueblo da las embajadas, empleos y pensiones. 

Se sigue de lo dicho, que la voluntad general es' 
siempre recta, y se dirige hacia la utilidad publica; pe- 
ro no se sigue que las deliberaciones del pueblo tengan 
siempre ía misma rectitud. El pueblo siempre quiere el 
bienij mas no siempre le conoce: nunca se le corrompe; 
pero se le engaña con mucha frequencia, y entonces úni- 
camente e5 quando parece querer lo que es malo. 

Hay por lo regular mucha diferencia entre la volun- 
tad de todos y la voluntad general: esta no desea Hias 
que el ínteres común; la otra particular, y no es mas' 
que las sumas de las vo'uitades paraculares. Pctro quí- 
tense de estas mi>mas los mas y ios fnenos que se des-* 
truyén mútuameiíte ( 7 ), y resultara por suma de las. 



( 7 ) ,^Soa diferentes, díte el M. de A,, los prin* 
. 24 



ISG. 

diferencias la votuntav^ general. Si quatido e! pueLIo c!^* 
bidamente informado delibera-) no pudiesen los ciudada- 
nos comunicarse entre si^ del gran rxúmero de las cor* 
tas diferencias resultaria siempre la voluntad general, y^ 
la delíl)eracion seria acertada. Pero quando se forman 
facciones y juntas parciales en perjuicio de la grande^i 
la voluntad de cada una de estas asociaciones llega 4 
liacerge general xelativ amenté á sus raiembrosij y parti- 
cular respecto del Estado, "No se puede decir entonces 
que hay tantos votantes como hombres, sino tantos, cuan- 
tas son las asociaciones; y como es menor el número de 
las diferencias , el resultado que dan es menos general. 
En íini) quando una de estas asociaciones es t?Ln gran- 
de que supera a todas las demás, no es el resaltado una 
smna de pequeña? diferencias, sino una diferencia úni- 
ca^ ni se debe mirar la deliberación como emanada de la^ 
voluntad general, porque el voto que prevalece, no es 
mas que un voto particular. 

lis necesario pues para «aber la expresión de la vo* 
luntad general, que no haya sociedad parcial en el Esta- 
do, y que cada eiudadaao opinei por sí solo (R). Esta 



cipios delinteres de cada hombre: la conformidad de dos 
intereses particulares se forma por la oposición con el de 
un tercero.** Hubiera podido aíiadir, que la unión de to- 
dos los intereses resulta de la oposición con el de cada uno 
en particular. Si no existiese diferencia en los intereses 
particulares^ apenas se tendria idea del comun, que nunca 
encontraria obstáculos; y como todas las cosas, bien por sí 
mismas, la política dexaría de ser un arte.^ 

( 8 ) y^IsO se puede dudar, dice Maqulavelo, que 
algunaá divisiones perjudican á la repiiblica, y que otras' 
le son útiles. La perjudican las que van acompañadas de, 
sectas y de partidosi) y le s^n de provecho' las que sub- 
sisten sin sectas ni partidos. Pero por quanto el funda- 
dor de uaa república no pueds ^impedir. que baya tmnih^ 



' ^ 187. 

fue la línka 3" suT^líme iiislru ce ion del gran Xicurro. 
>jas sí hay sociedades parciales^ es precisa multiplicar 
el número,. 3^ precaver la desigualdad, como lo hicieron So- 
lón, .INíiinia y Servio, Esta-s precaucior.es son las mas eñ— 
caces, para que la vol^-intad general sea siempre ilustra- 
da, y. para que el pueblo no sea engaSado, 

Si el estado ó la ciudad es una perdona moral^ cu- 
ya vida consiste en la unioñ de sus miembros^ y si su 
principal cuidado deoe ser su propia conservación^ nece- 
sita una fuerza general y compulsiva para mover y dis- 
poner cada parte de la manera mas conveniente al todo. 
Así como la naturaleza da al hombre un roder absoluto 
sobre sus miembros, el cuerpo político adquiere per el 
pacto social ig.ual peder sobre les suyos; y este poder di- 
rigida por la voluntad general^ tiene como llevo dicho, 
el nombre de la soberanía. 

l^ero ademas de la persona pública, hemos dé consi-' 
derar a las particulares que la componen, cuya vida y li- 
bertad son naturalmente independientes de ella. Se tra- 
ta pu<£Si5 ce distinguir bien los derechos respectivos de lo> 
ciudadanos, y del soberano ( 9 )^ y las obligaciones a 
que están atenidos íes primeros, como subditos, del derecho 
natural que les compete eri calidad de hombres. 

Convenimos en que lo que cede c^da uno de sus fa- 
cultades, bienes y libertad por el pacto social, es sola- 
mente aquella parte cuyo uso interesa L la comunidad; 
pero no es menos cierto, que el soberano es eí único juez 
de esta importancia, 

El ciudadano átht hacer quantos servicios pueda aí 
Estado, en el momento en que se lo ordene el sobera- 



tades en ella, debe procurar por lo menos que no existan 
sectas. líist, Vlorent. Uh, viii. 

i ^ ) lectores atentos, no os precipitéis^ os suplico^ 
€n acusarjftie a^uí de contradicción. Considerando la po- 
breza de la lengua no he podido evitar esta contradicción; 
P^ro aguardad. 



no; pero es'e no paecte cargrar a los suBcHtos con teía «a- 
áena iiiiitil a la sociedad; ni lo puede tampoco qu^erer, 
p-^rqiie ea la ley de la razón lo mismo qae en la de la 
naturaleza, ningwia cosa d\ibe hacerse sin causa. Los em- 
|íeSos qjUé nos uaen al cuerpo social, ni) oí)ligan mas que 
por ser miituos, y es tai su naturalez»i^ que quando se 
cumple covíi ellos, no se pu$de trabajar por otro^ sin tta— 
l)ajar por sí mismo. jFor qué motivo es siempre recta la 
•voluniad' geaeral, y por qué quieren todos constantemente ^aj 
ieliciiad die cada uno de los iidividu-^s de la soci^edad,, 
sino porque no hay nadie que no se apropie esta pa!a- 
l^ra Ciid'Oi imo^. y que no piense en sí> mismo quand'^ vot» 
para todos? Esto prtusba que la iguald'£.d de derecho^ y 
lía idea de justicia; que de ella se deriva.^ provienen de la 
preferencia que cada uno se da^ y por eonsiííuiente de- 
3^ naturaleza del hombre; y prueba tambiefi que la vo- 
luntad general, para merecer este nombre, debe serlo en su 
©bieto no menos qiie- en su- esencia; que debe dimanar de 
todo Si) para, aplicarse' a todosi^ y que pierde- su rectitud' 
natural quandb se dirige algún objeto individual y deter- 
minadoij porque como entonces juzgamos dfe- los que nos es es- 
tranOi, no tenemos ningún verdadero principio de equidad 
que nos pueda servir de guia.. 

Efectivamente-, en el momentO' ea qfue se trata: de um 
hfcho o de un derecho particular, que- no ha sido determi- 
jaado por una convención general y anterior-, el negocio se 
vuelve contencioso^ porque entonces viene a hacerse uíi 
proceso^ en. que los particulares interesadas son una parte y 
el público otra; pero. donde no se descubre la. ley que- se 
ha de seg;uir, na el juez que ha. de fallar^ sería una cosa 
ridicula quererse atener en este caso á la expresa deci- 
sión de la, voluntad general, que únicamente puede ser la 
resolución de una de las partes, y q^e por consiguiente no 
tts para la otra mas que una^ voluntad extra^nai, particu- 
lar inclinada á la injusticia en esta ocasión», y sujeta al 
error. A la manera, pues qa-i una vol un ud partic llar nO' 
^uede representar á la general', esta mada también de na- 
turaleza^ (guando tieae un objeta particular^ y no pued^^ ^ 



18^. 
dar su sentencia cmno general, ni so"bre un hombre ni sobre 
un hecho. Quando el pueblo de Atenas^ por ex^mpío, ele- 
gía í> deponía a sus gefes, concedía honores á unos, cas- 
tigaba a otr05^ y ejercía indis tintamente, por medio de 
intinitos decretos parricularesij todos los actos del gobier- 
no; el puebla en el presente caso no tenia voluntad ge- 
neral en sea' ido rigoroso, ni obraba canio soberano, si- 
no como magistrado. Pare cera esto contrario á las ideas 
Gomoaes; pero es preciso- darme tiempo para exponer las 
mías. 

Goii lo dicho puede concebir sci^ que generaliza la vo- 
luntad menos el número de votos que el ínteres c^mín que 
los reunei) porque en esta institución cada qual se sujeta 
fie ees ariamente a las condici<uies qu-e impone á los^ demás, 
iConcierto admirable del ínteres y de la justiciar, que da a 
las del ibera e iones comunes el carácter de equidad, que fal- 
ta en toda discusión d<; los negoci'ís particulares-^ por no 
haber vm. ínteres comun.^ que una é ídeiitiíiqae la regla del 
juez con la de la parte. 

De q^ualquier modo que subanicrs al principio, "ven-- 
dremos siempre á concluir-,, que ej pacto social establece 
entre los ciudadanos tal igualdad, que todos están obli- 
gados bax0 de unas niismas condíeiones^ y deben tanibíeíi 
gozar de Irrs mismos derechos. De consiguiente por la 
naturaleza del pacto, todo acto de soberanía^ ó* lo q/ue e». 
lo mismo, todcr acto auténtico de la voluntad gei)eri?l obli- 
ga ó favorece igiíalraente* á todos los ciudadanos; por ma- 
Bera que el soberano solamente conoce al cuerpo de la na- 
eion^ pera no^ a nin?:uiio de los miembros que la componen» 
í Que es pues propiamente un aeto de soberanía? Tío es 
un convenio del superior con el inferior, sino del cuerpo» 
con cada uno de sus individuas; convenio legítimo, por 
que se funda ea el contrato sociali^ justo por que es comuit 
á todos*) iitil por que no puede tener otro objeto que el 
i^iea general^ y sólido por que se afianza en la fuerza pu- 
blicáis y en el poder supremo. Mientras qne los subditos 
«stán sujetos baxo- estas condiciones, no obedecen á. nadici^ 
fina i su propia, voluntad^ y preguntar hasta, donde se- ex- 



I90v 
tienden los dereclios respectirosr ¿ti soberano y de los cía- 
dadaiiCí, ^s lo juisnio que l^reguntar, hasta que punto pue- 
den estos ob-igarse entre sí mismos, cada uno con todos, 
y todosi^ con cada uno de ellos. 

• Se vé por esto, que el peder soberano, aunque tan 
absoluto, sagrado e jnviolablefj no se extiende ni puede ex- 
tenderse mas allá de íos límites de las convenciones gene- 
rales, 7 que qualquiera puede disponer plenamente de los 
bienes, y libertad que se le han dejado para estas con- 
veiTcioaes; de modo que el soberano no tiene derecho para 
cargar mas á un siibdíto que á otro, por que haciéndose en- 
trnces un asuato particular^ ya no es competente su 
poder. 

Adm.itidas estas distinciones, no puede decirse que 
haya en el contrato s-^cial ninguna renuncia verdadera por 
parte délos particulares: su situación, por el contrario^ 
es en virtud de este contrato realmente preferible 4 la 
que teniaíi ante s^ pues en lugar de una enagenacion, solo 
liñíi hecho el ventajoso cambio de su suerte incierta y 
precairia, por otra mejor y mas segura^ de la independencia 
natural per la libertad, de la facultad de daííar á los otros 
pot su propia seguridad, y de su fuerza, que otras po- 
drían superar, por un derecho que la unión social hace in- 
v^encible. Su mísm,?. vida qu^ han consagrado al estado, es- 
tá continuamente protegida por el; y qusndó la exponen 
por su defensa, ¿hacen otra cosa que dar á la patria lo 
que han recibido de ella I f Que hacen que no hubieran he- 
cho con mas freq lien cía y mayor riesgo en el estado de 
Ja naturaleza, en el . que expuestos a com.bates inevitables, 
defenderian con peligro de su vida lo que les sirve para 
conservarla I Todos, si se ofrece, tienen que coinbatir por 
la patria, es cierto; pero también lo es, que nadie tiene que 
combatir por su propio individuo. ¿ No gana mucho nues- 
tra segi7ridad personal en correr solamente una parte de 
todos los riesgo!i, que ^seriá,, .preciso corriésemos jen el 
estado natural^ tflii;iM /<rr ^j'i.y r »r : 

Hemos dado por medio del pacto social la existencia 
y vida al cuerpo político, y vamos ahora i darle el mor 



Jdl. 

viniíeíito y la voluíitad p^r mecllv^ de la legíslacioa, To^^ 
que el acto primitivo» por el qual se forma y reúne es- 
te cuerpo, nada compre%nde tedavia de lo que debe ha- 
cer para conservarse. 

liO que es bue^^o y conforme a! orden, ío es por Li 
naturaleza de las cosas^ sin dependencia alguna de los 
convenios humano^. Toda justicia dimana de Dios, qua 
es su primer origen, y si nosotros la supiésemos recibíí: 
de tan arriba, no necesitaríamos de gobiernos ni de leyes. 
Hay sin duda ixna justicia universal emanada solo de la 
razón; pero esta debe ser recíproca para ser admitida 
entre nosotros. Considerando humanamente las co&as, las 
leyes de la jaslicia son irifructuosai entre I05 hambres, 
por carecer de sanción natural; y solo favorecen al mal- 
vado perjudicñíilo al justo, por que estas las guarda con 
todosi) y nadie las cumple con el. Son necesarias por 
tanto las convenciones y las leyes para unir los derechos 
á las obligaciones^ y conseguir el objeto de la justi- 
cia. En el estado de la naturaleza, en el que todo es 
común, nadie debe nada á aquellos á qüiííxies no ha prometi- 
do cosa alguna, ni reconoce por ageno sino lo que le es 
inútil. ITo sucede lo mismo en el estado civ^il, en el qual 
todos los derechos *estan prescritos por la ley» 

Pero al cabo ¿ qué es la ley I Mientras no& conten- 
temos con aplicar á esta palabra ideas meramente metafí- 
sicas^ hablaremos sin entendernos; y aiin quando llegue- 
mos 4 deñn ir loque es la ley de la naturaleza, no pon 
eso habremos adelantado mucho para saberv q<^e es la 
ley del estado, 

Xílevo dicho qne la voluntad general no puede ver- 
sar sobre un objeto particular, porque este ha de exis- 
tir precisamente en fcle&tado,á fuera de éL Siesta fue* 
ra del estado, no puede ser general con respecto á él la 
voluntad que le es estraííí?, y si está eu el mismo esta- 
do^ es una parte suj^a; y entonces se forma entre el todo 
y su parte una relación^ que los constituye dos seres- 
separadosi) de los quales el uno es la parte y el otro el 
todo^ rebajada .esta parte» El todo m^iios MUd, parte üo es 



el todo; y entretanto que sul^síste esta relación, ya nt. 
hay todo, sino dos partes desiguales, y la voluntad de. 
la una no es de consiguiente general con respecto a 
la otra. 

.-: Pero qiiando el pueblo entero determina sobre t«do 
el pueblo, solo se considera á sí mismo, y así si se forma. 
eitojices alguna relación, es entre el objeto total baxo 
de un punto de vista, y el mismo baxo de otro, sin que 
haya división en el todo. La materia de que se trata ert 
este caso es general cerno la voluntad que establece; y á 
este acto Hamo ley. 

He dicho que el objeto de las leyes es siempre ge- 
neral, porque la ley considera á los subditos en cuerpo, 
y á las acciones en abstracto, y nunca se refiere á nin- 
gún individuo ni á ninguna acción en particular. Por lo 
1-pismo la ley puede muy bien establecer que habrá pri- 
yiie^iosi, mas no concederlos determinadamente^ á persona 
alcuna; puede ordenar que haya diferentes clases de ciu- 
dadanos, y aun sefialar las qualidades necesarias 'para eii-v 
trar ^n cuda una de el'ss, pero no puede nombrar á na- 
die para quesea admitido; puede establecer un gobierno 
real, y la sucesión hereditaria, pero no elegir el rey, ni 
señalar qual ha de ser la familia real; en una palabra, nin- 
guna función que se refiera á un objeco individual perte- 
nece al poder legislativo. - 

Es claro, según estos principios, á quien compete el 
formar las leyes, pues:o que son actos de la volnntad 
general; y no es menos evidente, que el príncipe es infe^ 
rior a las leyes., porque es miembro del estado; que la ley 
lio puede ser injusta, porque nadie lo es consigo mismo; y 
que quaiido algiuxo se sujeta á las leyes , no deja por eso 
de ser libre., porque ellas son el registra de su voluntad. 
Se Ve también, que como la ley ha de reunir la univer- 
salidad de voluntad y la del objetOi^ no puede m.erecer el 
nombre de ley lo que ordena un hombre, sea quien quiera^ 
por su propia autoridad; y que aun¿ las ordenes del so- 
berano, acerca de un objeto p>articular, son decretos y no 
leyes ^ actos de magistratura^ y no.de soberanía. 



Segiin éstc^ ífarab reftíhtica al 'estado ¿ólemado po^r 
Itís leyes qiíaíquiera que stit su forma de admitiistra- 
cion, forqxie en este caso ' gohterytá solo el interés 
-piuhlicoy^ y los asuntos ftíiíieos <vdlen aWo» Todo g-o- 
hierno piíes»^ legitimo es repuhíioano ( 10 )^ como se 
-ifera qiiando dentro de.' -póeo 'expliquemos lo que 'e'sr 
gohierno, . i. ''i/ii.- .> ' '/^ 

Las leyes son propiíiiti'ehte las conciícíoiies de la as5-^ 
cíacíoíi civi}. El pueblo úohe ser el autor de las leyes^ 
á* que se 5ujéta*> \ orque es derecho- délos socios deter- 
minar las coridiciones de la sociedad. Pero : cómo las de-" 
terminaran 5 ¿Será esto de có>iiuu acuerdó por uiia ins-« 



( 10 ) Tío designo soíamen'e coa esta voz 4 la aris- 
tocracia Q á la d eme Gracia^ síim> 4 todo ¿obierr^o dirigi- 
do por- la voluntad general, que es la ley» Para que sea. 
legitiino un gobierno no es necesario que se confunda coa 
el soberano; basta qíie sea &u ministro. Baxo esta su- 
posición la misma monarquía es una repáKica, como se 
explica en el libro tercero. Hasta aqtci Rousseau^ áliora] 
añade el redactor de este Pan¿il. Agre :?uese la aútoíri- 
dad de este publicista, reputado por uno de los mas clási- 
cos, á las de* los otros quatro grandes políticos con que* 
en la nota piíiesta al pie de 2a pagina 32 de la Memoria 
del Sr. Mier, rebatimos su modo de pensar . sobr& las 
pretendidas Ventajas de las formas republicaiias enten- 
diendo portales á las puramente democráticas. Pero e» 
de advertir que engorden á los elogios exaltados que da 
eii su memoria al gobierno de los Estados X^niáos dé Amé- 
rica, ésta en contradiccioH consigo mismo^ pues en el to- 
mo segundo de su historia de la revolución de Nueva Es- 
paiía vierte ideas diametralmente opuestas á estos elogios. 
Ala verdad, es preciso conveDir eñ que este literato 
americano no está tan bien empapado en los buenos priú-i 
cipios del derecho pvíblico, como en el número de las le- 
yes dé Indias, que tuvo la pacxeacia de coatar un» 
por una. ■< .. — ' .- 

24 ^ 



pir ación sui>lime T ¿ Tíeüe el cíierpo político atgiii órgaf/»i 
no para nianifeítar su vohittíad ? j Quieii le dará lapre— . 
vís'jDii Ti c cesarla para formar las actas y^ publicarlas de ai^ 
ten:.ino, ó ' cojna se eonducira> si se vé de pronto en im 
mmnento. críticQ T; ¿ Cómo una Tnu€KediimlM*e ciega^ que n»? 
saDe por lo regular lo que tjuiere^ porque raras veces co- 
noce lo que le conviene, executará por sí mlsnia una. 
empresa tan vasta y dilicíl^ como lo es un sistema de le- 
gislación ? El pueblo siempre quiere ío buena, pero no- 
siempre Ío conoce: la voluntad general es constatenieiite- 
3£eeta; pero el juicio que la guia no es siempre ilustrada» : 
Bs necesario hacerle . ver los abjetos como son en s^, y- 
algunas veces como debea parecerle; indicarle el buea 
camino que busca; garantirla de la seducción de las voíiío-^" 
tades partieularesj acercar á su vista los lugares y los 
tiempos; y desengañarla del atractivo de las Ventajas prí^- 
sentes y sensibles, manifestándole el peligro de los nia— < 
les remotos y ocultos. Los particiilares conocen el biea . 
c¡ue reusan., y el publico apetece el bien qae no cíHioce, ' 
Todps necesitan igua]n>ente de guias: se debe obligar á 
los unos a que conformen su voluntad con los que les viie- 
ta su razón, y es mensster bacer ver a los otros el bien^ 
qUe desean. De este modo resultará de las luces piiblicss 
la unton del eatendimiento y voluntad en el cuerpo sííciat, y > 
táeesta el exacto concurso de las partes ^ y ñnalmente la nía- j 
yor íuerzadel todo. Para esto es necesario un legislador» 
Para descubrir las. reglas de sociedad que mas eon- : 
vienen 4 l^s naciones, seria necesaria una inteligencia su- 
perior que conociese las pasi^^nes sin experimentarlas * que . 
estuviese enterada 4 fondo de nuestra Baturale27a, sin que^v 
tuviese relación alguna con ella; cuya íelícidad fuese in- 
dependiente de nosotros, y que quisiese sin embLirg-) em- 
plearse en la nuestra; y ¿ntiluieiite, que preparándose una ; 
gloria remota para lo venidero, pudiese trabajar en un- si- 
glo, y gQ2ar prk otro. del ^firij;íj[> .de:.s>^.,taí;eas (11 )• Se- 

(II) Un pu¿blo ao $^ hace célebre hasta qu¿ emr» ^ 



195; 

ría neceiarío, por decirloi^ de un^ vez que fuesen. dioses (*) 
los que hayan de dar las leyes á los hohibres, -' p? ^- ^* ^ 
,' El ar/giimento qu« hacia -Caligula en quanto al hecho, 
lo hacia Platón por lo que mira al derecho.^ para derinic 
arl hombre civil ó r^ali^ que busca en su libro sohre el rey^ 
fio; pero si es verdad, <5ue es muy diácil encontrar uti 
gran príncipe^ jquanto mas lo sera hallar .tjn 'buea legi«^ 



pieza (i declinar su legis!acic»n. No sé ¡por quan'ós sÍ2;lcs 
fueron felices los espartanos con la insíitucion de Licnc- 
fo ante? que se hablase de ellos en los demás paise» 
de la. Grecia*' - 

( * ) Aqui describe Juan Jacobo^ sin pensar en ello 
al verdadero y único le?;islador de los hombres.^ al qué 
les hadado las verdaderas y únicas leyes que infalible- 
mente los conducen 4 la felicidad siempre que conformáis 
cr:n eras sus acciones. Estas leyes; 'ó e'itüs regla? d^ 
las acciones hutiailas.^ jamás serán otras, que las rélacló*- 
"m^-s eternas, cons an^es é ii^variables, establecidas poé el 
creador del mundo entre la iicturaleza y necesidades del 
h^^mbre y entre la naturaleza y propiedaeles de Ic^-- obi^—. 
to^ creados para satisfacerla^^. Jiscas leyes no están prr 
hucer: sino solamente por descubrir i^ pues ya exísíen es^ 
frkas coji caracteres indelebles en el gran x<>iigo del 
^íJtJindo desde el principio de la creación. Así todo el 
acierto de un legislador consiste en que estudie y conoz- 
cia ^stas leyes, trasladándolas del código de la naturaleza 
ál código civil ¿político de cuya formación quiera en— 
carfat'se. Por no haberse fi-xado Rousseau en esté Vá' 
mírioso principioi, que, ya reconoce, ya abánf^ona/ delira re* 
montándose á una región ideal, y vierte con énfasis las propo- 
'pícione<í, vagas é inexactas* de que están herisados sus dof- 
•capítulos í.?y y Legislador. Lo mismo le sucede á Montes- 
-quieu, á Dt Alembert, á Destut, &c. Repetimos- á nues- 
tros Americanos que en lá Tedrtá del derecho natuml-y*. 
en el resumen que de ella hicím'os al fin del -K. 3. ha- 
l laxan una segura piedra de toque para conocer las ; aí>^- 
Ilaciones de este y otros célebte^ escrit^es, £¿ -Redactor. 



i^fcclor? ,E1 primero no tiene jnaG qrie seguir el modelo quéi . 
ha He propofler el otro; de manera que este es el invenror 
de la máquina, y aquel solamente el artíl^ce que la arma, 
y la pone en movimiento. Bn eí frinci-pio de lassocíeda-í- 
des y dice Montesquieu, los gefe^ de la repuhlica diri-^ 
gen la institueiony ^ esta J^orma después ívj gefes de^- 
2m repúblicas. :¿'¡p.¿ ;-•■■. .ol 3^.^ -' •■ '■. ■■: ■ :,i'-r_ 

El que se atreve S, eneargarse de fundar un pue- 
Mo^ debe sentirse con fuerzas para muditr, por decirlo v. 
»'¿i-, la riaturaleza liumana; para íransformar á- cada ííkíí-: 
Tiduo, que es de suyo un todo perfecto y solitario, en:; 
una parte dfc otro, to^o mayor, de quien e^te iiiáivídiío.ha.- 
de recibir en cierta manera &a vida y cKi^tencia, pura. 
alterar la <JpüstitU';ion deí hombre, á iin de^refori-arla; pa-^ 
Xa si::stitiiir una eiiistericia parcial y moral a la física' 
é independiente q-e heniO 5 recibido todos de la naturale- 
za; ; es néGesarío en^i^ .cjue despo;í^ ai hombre de sus pro- 
pias fuerzas para darle las que ie son extraiías, y de las 
que •BO puede. Usar sin la ayuda de otro. ; Quanto m^*. 
muertas y debilitadas están las fuerzas naturales.) son ma- 
yores y mas duraderas las adquiridas^ y mas solida y 
perfecta la institución; de suerte que si cada ciudadano ni , 
es nada, ni puede hacer nada sin valerse de. todos los de- 
snas; y si la fuerza adquirida por el todo es igual ó su— ; 
perior á la suma de lus fuerzas naturales de lodos los ia- 
dividucs^ ^e puede -asegurar, que la legislación ha llegado 
sil inaycr f,rado dé perfección á que puede alcanzar. 

£1 legislador és por toios respectos .un hombre ex-» 
traordinário eñ el ' listado. ,, Si áob^ serlo ,pGr su talento,- 
r.o lo es menos por su encargü!^ que no pertenece á Ij». 
magistratura ni A 3a soberanía. Este encargo, que far— 
má la repiiblica^ no entra en su constitución: es un mi- - ; 
ijistério particular y superior, que nada, tiene qiie ver coa • , 
el imperio, humano, porque si el que manda á ios hombres > . 
j&o debe inanciar 4 las leyes, taaapoGO ei que manda á estas 
4eb^jriaüdarák)s hombres.^ Ü siendo sus 

leyes, un instrumento de .sus pasiones, no harían freqüen-* • 
'temeate ^ott-a, co^¿a \<l^^ pc?^P>tuar.,. sus ,¿i justicias., y nw^ . 



«a' podría evitar; que Us ntíras particulares alxerastu 
la santidad de su o"bra. 

; Quando Licurgo dio las leyes í su patria, empe- 
zq abdicando la corona; y muchas ciudades de Grecia 
tenían por costumbre el encargar á los extran2,eros líit 
formación de las suyas. lias repúblicas modernas de 
Italia i mitáron niuchus veces «ste uso, y la de Gine-i 
bra se halla muy /bien eoii haberle adoptado. 

■ V Roma vio renactír q:^ su época mas floreciente todo» 
los crímenes de la tiraníd dentro de su^ muros.^ y estuva 
muy expuesta á parecer, poc liüber concedí [o a in^¿. mis- 
mos sugetos la autoridad legiskti^ii y el p^^dei* soberano^- 
J\ pesar de esto, ai aun los decembiros se rJ>ro^aro:i nun- 
ca el derecho de promulgar una ley p"»r su pr pia au- 
toridad. JSfada de lo que fropontmos»^ decían al pueblo, 
-puede ser l^y sin vuestro consentimiento. Romanos^ sed 
nosotros íes autores de las leyes^ en ^tie deoe fundarse 
níuestr a felicidad, 

.,.:, El que redacta las leyes no tiene pu&s, ó no debe te- 
ner ningún derecho legislativo, ni el pueblo podría, aiui- 
qu3 quisiese, despojarse de este derecho incomnni cable; por- 
que, según el pacto fundamental, solo la voluntad gene- 
ral-obliga á los particulares^ y nunca pued« haber seguri-f 
dad de que una voluntad particular 63 conforme ala gene-, 
ral, sino después de haberla sujetada 4 la votación libre 
del pueblo. Aunque ya lo he dicho esto ea otra parte, ^ 
nunca es superfiuo el repetirlo. . > 

. : Así es que se encuentran juntas en la obra de la legls-' 
lacion dos cosas que parecen incompatibles^ á saber^ ima 
empresa superior á las fuerzas humanas , y una au-r .- 
toriílad que-" es nula para su ejecución. Kay ademas o ):ra 
dineultad que merece también nuestra atención! Ü/Os sabios 
que quieran hablar al vulgo en otra lengua distinta de 
este, no pueden ser entendidos-, porque hay mil ideas qué i 
es i¡nposible expresarlas en el lengua ge del pueblo. Lasi: 
miras muy generales, y los objetos muy distantes Cstari 
igualmente fuera de su alcance, y cónió cada* individuó 
#oio gusta dttl plan de gobierno que mas se contbrma cea 



*u iíi tres i-.artícu''ar.^ se !e hace muy düfO coiiceWr lav 
ventajas que deben resuíU-rltí de las coníínuas prívacio-í 
n<ís que imyoneíi las mísm^is lí*yes, F^ira qiiíi un pueblo na- 
€ieíit€ judíese conocer las sanas nváxiina& de la poli tic a^j- 
y seguir las reglas fuíidanientaks <ie la razón de Estada," 
^ería necesürío que el etecío áe coa virtiese en la causa,- 
e-s; decir, que el espíritu social que ha de ser obra de I» 
institución^ dirigiese esta misma institución, y qué fue-' 
íjífu" fos hombres antes que las leyes^ lo o^ne deben ser 
efi virtud de elUs. El legislador pues, como no puede 
e'iiplí-ár iii la fuerza ni el raciocinio, tiene que recurrir 
á una autoridad de otro órden^ la qiial arrastre sin- vJóIeu- 
cia., y persuada sin convencer. Por este motivo los funda— 
íioies de Jas- naciones han echado mano en todos tiempos de ' 
la inrervehcjon del cielo, atribuyendo 4 los ds^.ses su pro- 
pia sabiduría, para que sncí.etidos los } iieblos 4 las leyes 
de Estsdo á^ú mismo modo que 4 las de la naturaleza, y 
reconociendo el mismo poder en la f'-Xüíacion del hombre 
que en la de una ciudad i^ obadecless/i c^rn libertad, y su- 
friesen dóciles el yugo de la felicidad publica. s-V|í.aVi Vi-is 
Esta razón sublime, que supera los alraf;ee?- del hom- ' 
brevulgra^, es aquellas ci.\ya5 deci«i ioi^es pone el legisla- 
dor en boca de los inmortales, para llevarcx* tras sí con la 
^'Jtoridad divina á los mismos, que no podría conmover 
la prudencia humana (12). Mus í^o es para todos hacer' ha** ' 
Mar á los dioses, niel ser creidor, quando se anuí cían por ' 
f>n> interpretes: la grande alma del !e'i;isladór es el verda- 
dero mílag;ro que ha de probar su misión. Qudquiera 
puede sobornar á un crácu'o ^ fingir comercio secre- 
- ' " ■ ' . ■ -v^ 

un — I — I — r\ — \ — ■ '■ — I — - — ~ I. - - ■ . I I Mil I -«rr — ""^ " 

(12) ^*fY en verdal, dice Machiavelo, nadie ha da- 
do nunca leyes extraordinarias á un pueblo, sin que haya 
recurrido á Dios, porque de otra manera no Imbiesen sido 
adraiiidas, pi4es hay muchas cosas buenas que el sabio re— 
Toonoce cf^irio tales; pero que no tientn en sí razones eviden- 
tes para convencer á los que n:> lo son.'^ Disc, sobre Tito 
Íiviü\lib,l,eap, 2, n- . _ -. , 



to con alguna divínidal , adiestrar u^i P^pr> para 
que le hable al oído; ó inventar otros Hiedios gro se- 
xos, 4 fin de engañar al pueblo. El que solo sepa hacer es- 
to, podrá por una casualidad retriír una qaadrilli de in- 
sensatos; pero nunca fundará un imperio^ y- su^estravagan- 
te obra perecerá muy pronto juntamente con éh Las ilü- 
siopes vanas forman un vinculo pasadero» la sabiduría sola- 
jotíiite puede darle consistencia. 

•T - CORRECTIVO 

^ a ,los ea.pitutos Ley y Legislador de J, J. Rousseau, 

por et autor de la Teoría del derecho natural, inserta en 

el N. 5. 

1. tiOs hontbres se reunieron e.a sociedad civil con el íin 
de lograr la seguridad de sus propiedades, y auraeiitar su fe- - 
licidad* Las causas de los males que )es ri-ffígian en el estado^ 
anterior, fueron la ignorancia, el error, y la violencia des-\ 
arreglada de las pasiones. Hra pues menester que estos ma- 
les hallasen en la saciedad civil remedio conveniente, y es- 
te no puede ser otro que una buena legislación^ en la*- 
qual.se propongan^ y ensenan las leyes iiaturales á los 
que no son capaces de hallarlas en la misiEa naturalezai» ase- 
gurando su observancia con motivos mas sensibles que los 
que ella presenta, 

2, De esta idea se deriva quanto puede decirse de 
las leyes positivas. Su fin es presentar á los subditos de 
lina manera sensible los medios prese rit'S por el orden pa- 
ra vivir seguros, y felices. De aquí es que las leyes 
positivas no pueden contener mas de lo que coriteaian las 
naturales, y que qual quiera que se dé sin atender al ór— ►' 
den natural, y sus relaciones inmutables^ no será ley si- . 
no im capricho^ y desvarío de la autoridad legislativa. '^ 

S. Ninguna volualad humana puede mudar el orden fi*^^ 
sico ai moral de las cosas,, ni hacer que lleve á la felicidail-- 
lo que por la naturaleza conduce á la miseria. De ^^te 
axioma %^ deduce eatre otra^ cosas la e(]|aivocíkCÍou de lo» 



• ,20 0. 
que ciiseílaii que las le 70^ lian de üircglsrse, y seguir Jas 
costumbres introauc idas en la iiacIon. Si la costumbre ge- 
nernl es arre?;lada, la ley parece suptírñua; si es viciosa, 
:/. per judiciardebe la ley corregirla; bien que un Príncipe 
sabio se portará con prudencia^ y lentitud^ teniendo pre— ^ 
senté que las mutaciones repentinas son siempre peligrosas*' 
4. Para dar leyes a una nación la primera diligencia 
debe ser averiguar trdas sus relaciones, y ver qua?es S041 
las reglas que atendidas ellas le conviene observar para 
lograr sus íines naturales. Este medio tan obvio^ y na- 
tural ha sido desponocidoi^ 6 despreciado de todos los le-* 
gislad( res, y en su lugar se ha adoptado el de recibir las 
leyes y costumbres de otros pueblos celebrados, y mez-. 
ciarlas con los usós de la propia sacion. De materiales 
tan iiipropios, y tan inconexo?, é irregulares no podía de- 
xar de salir u5í edificio monsiruosQ, y tal es la mayor 
parte de las legislaciones que conocemos. ; ¿> 

•5, Halladas las leyes que convienen á una nación de- 
ben escribirse en el código con órdenij y método de modo 
que formeá un plan bien unido . El Mumero dé las leyes debe 
iser el menor posible para que puedan tod>s aprenderlas^ 
y conservarlas ea la memoria supuesto jque todos tienen 
necesidad de conformar con ellas sus acciones. En todas 
d¿hQ lucir la líiayor sencillez para evitar dudas, é inter- 
pretaciones destructoras de Jas mismas leyes; pero cppsc* 
q'íiencia necesaria de su sutílez.a y complicación. ^ _ 

; 6, Nos parece justo, y conveniente , que ses ponga en 
cada ley la razon de ella, por cuyo medio acreditaría el 
iegis'tador que habla tenido razón para estableceríais y quP- 
esta eraij y no el capricho lo que le habia determinado» 
Foreste medio se coníeguiria aquella pronta, y gustosa 
obediencia * que es el efecto necesario del convencimiento> 
y de la dulce fuerza de la razón. El idioma de las leyes de- 
be ser el común de la nación que ha de observarlas.. E scrí- 
bir las leyes en un idioma exíra^igero es tender redes, ea 
que co^er á los que no le han estudiado. M r J- 

. .. al 1-r<f í?-^f. ■-:■ 



lijMi' ^^ ümí^. 



JS. s, 



201, 



^'!;;-'! /'^'Í'<70J?C¿I/^JS^^ CORRECTIVO J!^iJi¿i aítl 
JDe los cafitutoé Xey y Legislador &q. ^ ;í>cu:;;?Í7 

.7. Xa olísfervancía, y cumplimiento dfe 3a« leyes > re- 
asegura Goa la sanción, esto es, preseíitaiido luoiivos sensi- . 
bies que determinen 4 los subditos á conformar con ellas • 
$us acciones. Estos motivos se fundan en el deseo natural 
del placer^ y la aversión del dolor que son 1 s principios 
motores de las acciones humanas. A ios primeros llamamos 
recompoviCis^ y a los segundos penas. Uno y otro tienen 
igual fuerza sobre el c razón del hombre, y por lo mismo, 
debe en^plearlos el legislador, pero con preferencia las re- 
compeiisas«> quanáo con ellas espere conseguir su ñn tan 
bien como con las penas. Es cosa mas digna de los Sobera- 
nos que por su bondad deben ser la imagen de la divini- 
dad gobernar a los subditos con dulzurai» y obligarles con. 
las ideas halagüeñas del placer, que valerse siempre del 
dolor, y del rigor de los castigos. 

8. Sin embargo, por una desgracia universal compañe- 
ra de los tiem.pos bárbaros, en que se f.^rmaron casi todas 
las legislaciones conocidas,! apenas se emplea en ellas otro 
medio mas que la dureza déla pena, Siendo grande este 
mal, es macho mayor la desproporción que se encuentra 
entérelos delitos, y las^eaas, y el abuso enorme que se 
ha hecho de estas, descubriéndose en la mayor parce de los 
códigos tal menosprecio de la vida de los hombres que m.as 
parecen hechos para desterrar la humanidad, que para pro- 
mover el bien universal, 

*d. El fin de las penas es impedir los delitos, y no cau- 
sar dolor al delincuente, lo qual seria una crueldad hor- ; 
rible hija de una venganza injusta. En la imposición, ó de- - 
terminación de las penas deben tenerse presentes estas dos t 
xeflas principales. La primera, que toda pena sea propor- 
cionada al delito que se intenta castigar con ellaj y poi* de- 
Uto emendemos una acción por la qual se violaa los dere- 

26. 



-%62. ^ --. -^ 

eLos ágenos^ ó que es coatraria al "bien ie un a nacioii, o áe 
los miembros que la forman. No $al>emos que haya otra es- 
cala para graduar los delitos^ y las penas con que deben cas- 
tigarse; y toda pena que excediere estu proporción será in- 
justa por lo menos en la cantidad excedente de esta medida. 

10. La segunda regla es^j que no debe imponerse lúagu- 
na pena sin que haya ima necesidad absoluta de hacerlo así. 
Jasta necesidad debe derivarse, y determinarse de la necesi- 
dad que tiene el Soberano de promover los unes naturales 
de la sociedad, que son la seguridad, y la felicidad común 
de sus miembros. Toda acción por la qual se causa dolor 4 
un hombre sin haber absoluta necesidad de hacerlo así, es; 
injusta según hemos explicado en el Derecho Hatural^ y- 
ademas es cruel. 

11. El examen de la justicia^ ó injusticia del tormen- 
to se ha hecho ten célebre, y tsn coirun, en estos últimos 
tiempos que no podríamos honestamente guardar silencio en 
esta m.atcria, seguimos pues con ieual gusto que confianza 
la sentencia de los que condenan el tormento como una iii« 
vención segura para perder á un inocente debí! ^ y salvar 
al *delixiqiiejite robusto; y que le tienen siempre per injns- 
tOíj ya se mire cerno pena, ya como prueba. Tenemos el 
consuelo de \er casi sin uso en EspaSa, y la esperanza de 
ver solem.n emente proscrita de nu^estrá legislación esta prác- 
tica, cuya inutilidadij y atrocidad esti generalmente reco- 
liOcida. .■■/' -U^Vi-:^. í: í^';^*^^:^.^ :?; 

12. Formadas y escritas las ley'eis éólameiite falta pu- 
Hicaxlas^ esto esij anunciarlas o hacerlas saber á la nación 
que lafí ha de observar, para que quede enterada de que 
tales leyes son realmente dadas per la autoridad soberana. ' 
X)esde entonces deben los subditos cumplirlas exactamen- 
te- y si se advirtiere que alguna es contraria al orden^ y 

¿ los intereses comunes; el recurso legítimo son las repre- 
sentaciones /-espetuosas al legislador. El legislador que se 
cngaSü como hombre reconociendo generosamente su error 
abolirá sin dilación las malas leyes^ haciendo en su lugar 
otras buenas si fuere conveniente. Condado^ Frofod^ 
piones de ^^oUtica^ eaf^ Legislacioü. <v;-; . . 



203. 
GOITTIÍftJAGIOK 

del Contrato Social de J- J. Rousseau. 

, Del Pueblo. 

Al modo que un hábil arquitecto examina y sondea 
el terreno antes de kvantar un grande ediñcio, para vec 
si aquel puede sostener el peso, asi d sabio instituidor no 
empieza á compilar buenas leyes- en sí mismas, sin investi- 
gar de antemano, si puede soportarlas el pueblo para quiea 
las destina. Por esto no quiso Platón dar kycs a los ar- 
cadios ni 4 los cirenios, porque como ambos pueblos eran 
ricos, uo hubiesen podido tolerar la igualdad. JMi hubo otra 
causa para que fuesen en Greta las leyes buenas y los ' 
hombres malos, sino porque Minos las dio á un pueblo en- 
cenagado en todos los vicios. 

Muchas naciones han brillado sobre la tierra, que 
nunca kubiesen podido soportar buenas leyes; y aun las qu« 
han podido, se han visto muy pocos momentos en esta dis- 
posición durante todo el periodo de su existencia. Los pue- 
blos, lo mismo que los hombres, solo son dóciles en su ju- 
ventud, y se hacen incorregibles en la vejez: quando las 
costumbres soa ya inveteradas, y están arraigadas las preo- 
cupaciones, es peligroso e, inútil el quererlas reformar. El 
pueblo ni aun puede sufrir que le t"^quen sus malei para 
destruirlos; semejante 4 aquellos enfermos estupidos y me- 
drosos, que se estremecen al ver al médico. No por esto 
se niega, que del mismo modo que algunas enfermedades- 
trastornan la cabeza a los hombres y les borran la memo- 
ria de lo pasado, suele también haber en la duración de los 
estados épocas violentas, en que las revoluciones causan en 
los pueblos los mismos efectos que ciertas crisis producen 
en los enfermos. El horror de lo pasado hace veces de ol- 
vide; y abrazado el estado por las guerras, civiles, renace 
en cierto modo de sus cenizas, y recobra el vigor de la ju- 
ventud saliendo de los brazos de la muerte. Así lo experi- 
mentó Esparta en los tiempos de Licurgo, Roma después 
de los Tarquiüos^ y eacre nosotros la Holaada, y la Suiaa 



después tie la espulsion de los tiranos» , 

Pero estos aconte cimientos son raros^ y s^e cfeben mi- 
rar como excepciones, que son siempre efecto de la cons- 
titución particular de los estados en q_ue suceden, y q.iie 
nunca se verilican por dos veces en un mismo pueMo; por- 
que este podra hacerse libre mientras, que sol amen t;e , sea 
"bárbaro, pera ya no puede recobrar la libertad una vez 
que el resorte civil este gastado, lios- tumultos pueden des- 
truirle entonces sin que puedan restablecerle las revolu- 
eiones, y en el momento en que rompe las cadenas, se dis- 
persa^ y ya no existe: de allí en adeUnte necesita de uit 
xlaeñ'^'^ mas bien que de un libertador. Pueblos libres, acor- 
cíaos de esta máxima; la libertad puede adquirirse, mas 
luuica recobrarse. «jf- ¿i ::;>:.' '!'; ri-:^:- rf 

lias naciones ío ínisma que los hom'Sre?^ tienen uit 
tiempo de madure z, que es necesario esperar antes de su- 
jetarlas alas leyes; pero la madures de un pueblo^ no se 
conoce fácilmente, y si se la anticipa*» queda fiiis'ad^ lít 
obra* Hay pueblo que se puede discipli-iar en su Jiaci-^ 
miento, y otro na se halla en este estado -sí caba de diez, 
sigWs. Los rusos nuiíca serán verdaderamente civíii^^ra- 
dos, porque lo han sido denaasJad^ pronto. Pedro el gruir- 
d:e tenia un talento imitador; pero estaba fi.lta de aquel 
genio creador que lo hace todo ¿e la nada. Kran buenas 
algunas cosas que hizo; pero Is raíiyor parte venían fue- 
ra de tiempo: vio que su puebla era bárbaraj no cí>r.a-' 
€ió que aun na estaba Ixis-tante madero parala, civiliza-^ 
cion,. y quiso civilizarse quando era mf.ne<íteT aguerrir le. 
Qu350 de un golpe formar alemanes é ingleses, debieiido 
empezar por hacer rusos; y estorbo que sus vasallos lle- 
gasen ' á ser jamás lo que podrían ser persuadiejulo';es que 
eran lo que no son: semejante á im preceptor francés , 
que educa á su discípulo para que brille por un mo- 
mentó en su infanciai, y para no ser nada después. Kl im- 
periade Kusia querrá dominar á toda ^a Europa, y que- 
dará se ju7.gad<> él misma: los tártaros, qae le están aho- 
ra sujetoi^ , o- son sus vecinos^ llegarán á ser*dneiaos su- 
yos y dejiosotxos. Esta re voliJ^ci"*n iiiíi pareen, iiidefecti- 



ble. Todos los re]? es de Europa trabajan de concierta 
para acelerarla. 

Así conio la naturaleza íia determinado la estatura 
del Lombre bien configurado, y quando no se ajusta a ella^ 
Tíolo cria gigantes ó enan<?»s; hay del mismo modo respec- 
to de la mejor constitución de un estado^ ciertos límites 
para su extensión, á fin de que no sea muy grande, paiá 
que pueda ser bien gobernado, ni demasiado reducí<^o, pa- 
ra mantenerse por sí mismo. En todo cuerpo político es- 
tá señalado el máximum ás la íuerza de que no debe pa- 
sar, y del quaí se aparta muchas veces á fuerza de engran- 
decerse. Quanto mas se extiende el vínculo social mas se 
relaja; y un estado pequeño es en' general mas fuerte 
propcrcionalmente que uno grande: lo qual debe ser así 
por varios motivos. Primeramente la administración es 
mas trabajosa en las grandes distancias, al modo que un 
cuerpo es mas pesado en el estremo de una larga palan- 
ca. Es también ma& onerosa á medida que se multiplican 
los empleos, porque cada ciudad tiene los suyos que p<i-. 
ga el pueblo; los tiene igualmente cada distrito a expelió, 
sas del pueblo; lo misma sucede respecto de las provin- 
eias; y á estos se agregan los grandes gobiernos, las sa- 
trapías, los virrey natos, que es necesario pagar mas ai 
paso que se va subiendo, siempre a costa del infeliz pue- 
blo, hasta que se llega á la administración suprema que 
toda lo arrasa. Ttnta sobrecarga agota de continuo 4 los 
siibdítos, y lejos de estar mejor gobernados por esta di- 
versidad de gerarquías, lo están peor, que si no tuviescTi 
sobre sí mas que mía sola. Entretanto apenas les quedaa 
recursos para los casos extraordinarios; y quando espíe-' 
ciso adoptarlos,, se ve siempre el estado 4 punto dé, 
perecer^ ' .'^'\ , ^ " '';'., 

Ademas de esto» tiene el gobierno m.enos vigor y ce- 
leridad para hacer observar las leyes, impedir las veja- 
GÍones, corregir ios abusos^ y precaver ías tramas sédi- , 
€Íosas que puedan formarse en los lugares lejanas. El pue- 
blo estima muy poco á unos gefes que no conoce i, la pa- 
tria €5 tan- indiferente á sus ojos como el res tí) del súmt'- 



206i ^ 
do, y nura a la mayor parte 'áe sus conciudadanos corao 
si fuesen extranjeros . No pueden convenir unai njisraas 
I^yes 4 tantas provincias diversas, que tienen " distintas 
costumbres, que viven en climas opuestos^ y que no 
pueden conformarse con el mismo sistema de gobierno. 
Xa diversidad de leyes no engendra mas que desorden y 
confusión en los pueblos, que vivi^*do sujetos 4 unas 
mismas autoridades, y comunicándose de continuo, pasan, 
y se casan los unos con los otros; y sujetog á diferen- 
tes costumbres*) nunca saben si les pertenece sin disputa 
«u patrimonio, X1O3 talentos están ocultos, las virtudes 
ignoradas, y los vicios sin castigo^ por la muchedumbre 
de sugetos desconocidos entre sí, que el tribunal de la 
adrainistracioii suprema reúne en un mismo lugar. Ago- 
viado3 los magistrados con una multitud de negocios, na- 
da ven por sí mismas, y sus dependientes gobiernan el 
estado. Finalmente las medidas qwe es preciso tomar pa- 
ra sostener la autoridad general, de que tantos emplea- 
dos dis^tantea quieren sustraerse o intentan eludir, absor- 
ben toda la atención^ y apenas se puede pensar en ía fe- 
Ücidstd del pueblo, ni aun en su defensa en caso necesa- 
rio. De este ínodd un cuerpo demasiado^' grande en su 
constitución, se deshace, y parece aniquilada por su 
propio peso. 

Mí estado debe por otr^i parte tener una cierta ba- 
se pura su solidez^ y para resistir á los vaivenes que 
no de jarán de sobrevenirle, y i los esfuerzos que tendrá 
que hacer 4 fin de sostenerse; porque todos los pueblos 
tienen cierta fuerza centrífugai, que los hace obrar de 
continuo 4 unos contra otros, y que los inclina á engran- 
decéis? i expendas de sus vecinos, como los torbellinos 
de Descartes, De esta suerte los débiles se exponen £ 
■^erse Bien pronto engullidos, y nadie puede conservarse^ 
si no] se constituyen todos en una especie de equibrio, que 
casi iguale la comprensión por todas partes. 

Se colige de lo dicho, que hay^ razones para la ex- 
tensión y para la estrechez, y que el buan político de- 
&ev<^oo su talento sacar de unas y otras la proporcioa 



207. 
píefeirlble í la conservación del estado. Se puede afirmar 
em general, que las primeras, por ser esteriores y relati- 
vas» deben estar subordinadas 4 las otras, que 5©» in- 
teriores y absolutas. Una sana y fuerte constitución es' 
lo primero que se ha. de buscatij y se debe tener ir.así 
confianza en el vigor de un buen gobierno que en los re- 
cursos que suministra un gran territorio» 

Por lo demás se ban xhto estados constituidos de 
tal mrído, que necesitaban de las conquistase según su mis-^ 
ma constitución^ y qiae se veían obligados a engrandecer- 
se para conservarse. Tal vez estarían nmy ufanes con 
esta dicliosa necesidad, que sin embargo Tes estaba indi- 
cando con el término de su grandeza el inevitable mo- 
mento de su ruina. 

Se puede medir un cuerpo político de dos maneras^ 
5 saber, por la extensión del territorio y por el núme- 
ro^ de sus habitantes; y entre estas^ dos medidas hay una 
relación propia para dar al esl^ado su verdadera grandeza. 
Xos hombres componen el estado^ y el terrena» alimenta 
áflos hombres; por lo^ que esta relacron consiste, cuque 
la tierra baste para la manutención de los habitantes, y 
que haya tantos habitantes como puede sustentar el país» 
Sn esta proporción se enquentra el maxínium de fuerza 
de un número determinado de población; porque si sobra 
terreno, es ©neroso el guardarle^ el cultivo es insuficien- 
te, y superfiuo el producto; lo qual motiva las guerras 
defensivas. Si no es suficiente; el terreno, el estado se 
halla á disposición de los vecinos para lo que le falta; y 
esta es la causa inmediata de las guerras ofensivas. El 
puebloy que no tiene por su situación mas alternativa 
que la del comercio- ¿la guerra, es débil en sí mismo^ 
pues depende de sus vecinos y de los acofltecimientos, y 
su existencia es breve é incierta.^ O bien^ sojuzga o 
muda de situación, ó el mismo es subyugado y reducido 
á la nada: no puede conservarse Ubre, sino siendo muy 
pequeño ó muy grande. 

1^0 puede calcularse fijamente la proporción que hay 
«ütre la es-tensioa del ttrrejia y ei mimera de los hombres 



20S, 
que bastan para habitarle,- asi fbr las diferencias que se 
observan en ia calidad délas tierras, en los grados de fer- 
tilidad, en la naturaleza de sus producciones y en la in- 
fluencia de los climas; como por la diversidad que se nota 
en los temperamentos de los lioml>res que los habitan, 
pues algunos consumen poco en un país fértil^ y otros 
mucho en un suelo ingrato/ Se debe igualmente atender 
k la mayor ó menor fecundidad de las mugeres, 6 lo que pue- 
de tener el pais mas ó menos favorable á la población, 
y á Jos aumentos que el legislador puede esperar de los 
establecimientos que allí haya; de suerte que ha de for- 
mar su juicio, no solo por lo que tiene p^resente, sino tam- 
bién por lo que prevea; ni ha de ñjarse tanto en el esta-, 
do actual de la población, como en el que naturalmente • 
debe tener con el tiempo. Por i\ltimo^ hay muchos casos 
en (Jue los accidentes particulares del luear exigen ó 
permiten que se abrase mas terreno del que parece ne— - 
cesarlo. Así podra tomarse mucha extensión en un país . 
montuoso, donde las producciones naturales, ^que son los 
bosques y los pastos, piden menos trabajo; donde la ex- 
periencia maaiñesta que las mugeres son mas fecundas 
que en los llanos; y donde vm gran terreno inclinado da 
una pequeSa base horizontal, que es la única con que se 
Y^ü^de contar para la vegetación. En las orillas del mar 
es posible estrecharse aun en las rocas y arenas casi es- 
tériles; porque la pesca puede suplir una gran parte de 
las produciones de la tierra, los habitantes deben estar 
mas reunidos para resistir á los piratas, y se tiene fue- 
ra de esto mayor proporción de aligerar de gente al pais 
por medio de las colonias. 

Falta todavía una condición para el establecimien- 
to de un pueblo, que no puede suplir por ninguna otra; 
pero sin la qual todas serian inútiles. Esta es la pose- 
sión de la abundancia y de la paz: jorque la época en 
que sé funda un estado es, como la en que se forma un 
batallón, el instante en que el cuerpo puede resistir 'me— 
i*^?.> y fot lo mismo hay mas facilidad en destruir;e. Me- 
jor se resistiría quando hay un desorden absoluto, que en 



209^. 
el momsiito ^c la fi:rmeiitaclon, etique cadímuo s^ ocu,. 
pa en eí puesto que ha de caberle, y no el peligro. Si 
sobreviene en esta ép6ca de crisis la guerra, el hambre. 
o'^'ím alboroto^, el estado se .y^r¿; indefec^tíMemente ar- 
ruinado. ' I ,1: 

Ni obsta que se hayan establecido muchos gobier- 
nos e*i estos tiempos borrascosos^ porque entonces estog. 
niisiiios gobiernos son los que dest^-uyea el estado. Los, 
vnsurpadores proporcionan , 6 se aprovechan siempre, de. 
semejantes desórdenes, para establecer, por medio del 
espanto publico, leyes destructoras que nunca aprobaría 
el pueblo á sanjrjpe fria. La elección del momento en 
que se verifica la institución, e=i uao de los principa-p... 
les caracteres para que pueda distinguirse la obra del, 
legislador de la del tirano. ¡i 5v,l i.;.-jp 

¿ Que pueblo está pues en el caso de poder recibir 
la legislación? El que estando ya reunido por origen^/ 
por el ínteres, ó por alguna convención^ no ha sufridc^.. 
aun el verdadero yugo de las leyes; el que no tiene eos*; 
lumbres ni supersticiones muy arraigadas; etl que no te—, 
me verse oprimido por una invasión repentina; el que siav 
entrar en las dimensiones de sus vecinos^) puede resistic 
solo a cada uno de ellos, ó ayudarse de los unos para re-, 
chazar á los otros; en el que qualquiera miembro es co- 
nociáo por todos los demás, y en el que no hay precisión 
de imponer á un hombre una carga mayor de la que pue- . 
de llevar; el que no necesita de los otros pueblos^ ni es- 
tos necesitan de el ( 15 ) ; el que ni es rico nípobre^ y 



{ 13) Si uno de dos pueblos vecinos necesitase 
del otro indispensablemente, seria esta situación muy du- 
ra para el primero, y en extremo peligrosa para el otro» 
Qualquier» nación sabia pondría en este caso todos los 
medios para sacar a la otra áe semejante dependencia. 
La república de Tías cala, situada dentro del imperio 
de México, quiso antes pasar sin sal qae comprarla de 
los mejicanos) ai aua aceptarla graciosamente. Lo^cuer-^ 

27/ ^^ ^ 



2ro. 

puede mantenerse por si salo; y el que reúne en fin la 
consistencia de un pueblo antiguo con la docilidad de 
uno nuevo. Xo que s^ ha dé destri^ir, hace mas tratia— 
•josa la obra de la legislación, que lo que se ha de esta— 
"biecer, y la iniposibiüdad de hallar la sencillez de la na- 
turaleza junta con las necesidades de la sociedad^ hace 
tan raro -el buen exií o. Todas estas condiciones se hallan, 
es 'Verda<}^ dificilmemt* reunidas, y por es o^ son tan pocos 
lOs astados bien coastituidos. 

Hay 'todavia en Europa un pais^ susceptiHe de legis- 
lación, y- es la isla de Córcega. El valor y constancia 
con que este valiente pueblo ha recobrado y defendido su 
libertad^ merecen que algún sabio le cn?eiie el moxío de 
conservarla. Tengo cierto presendiniento de que esta pe- 
quena isla ha de asombrar algún dia a la Europa. 

Si se. va a buscar en qué consiste precisamente el ma- 
yor de todos los bienes, pues este debe ser el fin de qual- 
quiera sistema de legislación, hallaremos que esta reduci- 
do 4 dos objetos principales, que son la Uhertad y,. la 
igualdad, La libertad porque toda dependencia particu- 
lar es otra tanta fuerza, que se desmembra del cuerpo del 
estado, y la igualdad porque la libertad no puede sub-- 
sistir sin ella. 

Ya he explicado lo que es la libertad civil; y por 
Id que respecta á la igualdad, na se ha de entender por 
esta palabra^ que los grados de poder y de riqueza sean 
absolutamente tinos mismosij sino que en quanto al poder, 
nunca pueda cometer ninguna violencia, ni se exerza mas 
que en virtud de la clase y de las leyes; y por lo que 
inira a la riqueza, qu^ ningún ciudadano sea tan rico que 
pueda comprar a otro, y ninguno tan pobre que se vea 
precisado á-venderse. liO qual supone moderación de bie- 



des tlascaltecas conocieron el lazo que ocultaba esta 
liberalidad, y se conservaron libres^ siendo por ün es- 
te pequeño estado, encerrado en aquel va^to imperio^ el 
íjístirumento de *u ruina, < 



211. 

nes y de crédito por parte de los grandesi^ y inoderacion 
de avaricia y de codicia por la de los. pequemos ( 14.) , ,^ 
: Esta igualdad sueU decirse es ' un deÚrio de Ij^-.tc^í^ 
rica quejiuiica puede realizarse en la practica. Pero d« 
que el abuso sea inevitaHei) % se sigue que no se deba poc 
lo menos regularle ? Precisamente por lo mismo que la íu^rr 
za de las cosas se dirige siempre a destruir la igu^ldad^ 
debe la fuerza de la legislación., encamina^cseconstante-f^ 
mente á mantenerla. ., ,;;*n/.j.., -^ :]*,,•,> ^;j:r^^ íip:?;^ 

Mas estos objetos generales de toda í)uena institu- 
ción deben raoditicarse en cada pais^ según lo pidan las re- 
laciones que nacen de su situación local, y delcarácter 
de sus habitantes,- y según estas relaciones, es líecesario 
s^eSalar í cada pueblo un. sis tema particular de institución^, 
'que sea el mejor, no quizá en si misrao^ sino reíativ amen-- 
te al estado para quien se destina. ¿ Es, por exemplo^. in- 
grato y estéril el terreno, ó demasiado reducido para sus 
híibitantes i Entonces se ha de fomentar laindustriay la» 
artes^ para cambiar «us producciones por los frutos que^ 
le hacen falta, ¿Se trata por el contrario de ricas llanuras; 
y de fértiles C£tmpinas,.en q.ue a pesar de la bondad delr 
terreno se experimenta escasess de moradores * Protéjase 
la agricultura, que multiplica los hombres, destiérrense 
las artes que acabarían de desplomar el pais,. amontonando 
en algunos del territorio los pocos habitantes que exis- 
ten ( 16.). ¿ Qué es lo q.uerc0ivYcadrá á lp>qu^ vii^eQ tyct, 

^ ' .•-'.. ■•-/^■^■- ' . y -■ ■■ ■"/ \ ". ' ■. , '- '"■ ■ . ■ .'J- ■ ^ - -. > ■^ ' , - 

(14») Para dar censístencia á un estado, es ; iicee^ 
sario aproximar quan tb sea .posible Ips extremos, > no ' 
tolerando la opulencia ni ia mendigue?.. Estos dos estar, 
dps inseparables naturalmente^ son,;, funes tos- en i^ualigra- 
<do . al bien común , porque^ . el uno . ftagendra los.. ~ %yo|i^* ^• 
de la tiranía, y el otro los tiranos: siempre se "hace 
entre los Uos el tráíicó de la libertad pu^licat q^je-vea-v 
^dtí' el uno ycomprael otro. :%•' ^'v-^i^:." . ;H."-í>í^-:.y^. ^^. ,.;^^^ 

( IS ) Un ramo de comercio esterior, .dice el M^ 
^::A.,;Ma]:enaa, producej^^^mja.s^ que . una • apai*ente_i^]:í¿iáa4. - 



estéüdidas y cómodas riberas ? GuTjrír el xnaf'He Bájele^í 
y dedicarse al comercio y á la navegación, con lo que lo- 
grarán una existencia brillante aunque corta. Tero j qué 
íiarán los que moran en las costasi, donde el mar sólo ba- 
jía rocas casi inaccesibles ? Quedarse bárbaros y swsten- 
tarse de peces; pues de este modo vivirán mejores y mas 
cfelices sin disputa. Ea uiía palabra^ ademas de las niáxi- 
jnás comunes á todos los pueblos, tiene cada itn o en sí al- 
guna «ausa que los ordena de un modo particular'^ y" líacé 
que iu legislación Stía solo propia para- aquel pueblo. Así 
es que antiguamente las hebreos, y mas recienteraente los 
árabes, tuvieron por principal objetó la re! i ¿ion ^ los ate- 
nienses las letrasi^ Cartago y Tiro e! comercio*» E. odas la 
fiíariiia, Esparta la guerra^ y Roma la virtud. .Bl autor del 
iesfiriiu de las leyes ha demostrado póf media de repetido^ 
éxémplos^ ej artificio con qne el legislador dirige su inst it u— 
cionhácia cada uno de estf^s objetos. 

, "? '' Xa constitución de Un estada t s 'verdaderamente s a- 
Tida y duradera, quaado se ha procurada qiie las re- 
lacióijfes ííatürales se conforme.7 en todo con las leyes so- 
bre los' 'mismo 4 puniros, y que éstas no hagan mas^ por 
decirlo .asf ^ ',4"ae asegurar, acompaíiar , *y rectiücar á las 
otras-* Mss si el legislador equivocándose en su objeto,. 
tOma un 'principio diferente "^^él que resiiíla de la natu- 
raleza de las cosas, y el uno se dirige á la esclavitud^ al 
pías ó que iel otro 4 la liberrád; aquel á, Iks riquezas^ y 
este a^ a población; el_primec2_.Ji J.^ Fí^^r y el otro a 
1^^ conquistas; tas leyes se dj^bilitaran inyensibleme .te, 
6é' alterara; la constitución, y' el estado se yeVa agitado 
haita que sea finalmente destruido d mudado^ y la iuvea- 
cíbí^naturaleza vuelva á tomar su inrperio. ..''',"■;;' '"- 
.^'^■- Pkra arreglar el todo^ 6 ¿kr la mejdr fbiSsf^ pjoéíété^ 
a'^l¿"»d¿inistracion ; piiblica, Jiay que, atender ¿varias 



para el estado en general: puede, enriquecer a alguiios 
particulares, ya unos pocas cindádes, si se quiere; pe- 
ra la nación entera naáa/gana'^en eUó/y-erpuéfeno 
logra la aiener vejitaja, ^ 



relaciones. Xa pncíéra'es la acéíon del cuerpo eiiterC)<]|Ue 
obra sobre sí misrto, esto es, la relación del todo con 
el todo, ó del soberano con el estado; y esta relacioa *e 
compone déla de los te'riBÍiiO's intermedios, como lo ve- 
remos después. ■ ' 

Xas leyes que arreglftn^esta relación, tienen el nom^ 
tré de l«yes políticas, y se llaman también fundamén- 
tales, KO sin alguna razón, si son sabias; porgue en^^ ca- 
da estado solé hay un buen sistema de constitución, y 
fel pueblo que le ha encontrado déh^ retenerle.' Pero si el 
orden establecido es malOi, j porque se han de tener por 
fundamentales las leyes, que lo irupiden que sea bueno 5 
^Ademas de esto, sea qtial fuere el estado de las cosas, el 
pueblo es siempre el dueño de mudar de leyes, aunque 
sean las mejores^ porque sí le acomoda hacerse daño á s£ 
mismo, '¿ quien tiene derecho para estorbárselo? 

Xa segunda relación es la de los miembros entre sí»' 
¿con todo el 'cuérp6,^^y esta ha dé 'ser ; f^^ pequeña en 
el primer caso, y tan grande en el segundo» como sea po- 
sible; de modo que cada ciudadana este en tina -absoluta 
independencia de todos los otros, y en tina excesiva dej^en-^ 
dencia de la ciudad: lo qual se hace sienipre por unos;- 
mismos medios, por que la fuerza del estado es la úni- 
ca á quien deben la libertad sus miembros • De esta se-*, 
gunda relación nacen las leyes civiles. 

Se puede considerar otra tere era entre el hombre y 
í» ley^ 4 saber, la de la desobediencia á lá peria, la quaí 
da lugar al establecimiento de las leyes criminales, que 
no son- en el fondo una especie particular de leyes, sino 
lík sandiori de todas las otras. ' ;^ 

A estas tres clases de leyes se agrega 6tra, la maá 
importante de todas, que no está grabada éir márinoléji- ni 
en btono'es, sino en él corazón de los ciiidadanos;la qual 
forma la verdadera constitución del estado, adquiere ñue- 
v'as fuerzas cada día, reanima o suple 4 las demás 
leyes cuando se envejecen ó amortiguan, conserX^ • e¡r 
iin pueblo el espíritu dé su cónstitiícieív, y sustitu- 
ye inseasibleíiíie ¿te- la fuerza d^ I hábito a la de la autoridad^ 



2^14 

-Hablo de los usos, de las costum"bre5^ y principaímentede 
U opinión, p^nto desconocido de nuestros políticos^ pero del 
<;|ual depeiide el logro de todos los dornas; punto en que 
se ocupa en secreto el gran legislador, quando se limita 
en la apariencia á los reglamentos particulares, que no 
son i?ías que la cimbra de la bóveda, cuya clave inalte- 
rable forman por lin las costumbres^ que tardan algo 
fims en nacer. . -y'-yi 

De vastas diversas clases de leyes, las políticas qu^ 
constituyen la forma de gobierno, son las que per teñe* 
uen únicameíite a mi instituto. dí-;:^;;;;?!» . ;i')í .-¡i 

■-' üií.'í.'^ iv.^ . '■Jé.''.'- .< ■- ,^ { lii. _'^i'*\t r:'3i-**' '-^^ .ií-»'ij*i«v «. 

. ;, DE JiAS FORMAS DE GOBIEJl|p... -iuAií 

471 ukí, te vengo, al lector que lea este capítulo con. toda 
patis'a,. pues no. poseo, el arte de ser claro á quien iiO; quie-^ 
ac-c. prestadme su atención. 

^i I/a a^<^Joa libre tiene dos causas que concurren i. pra.-^ 
ducirla, la una moral^ que es- la voluntad que determina el 
acto,i y la otra física^ que es el poder que Ip ejecutájf, 
Quando me- encamino hacia ijn objeto, es nece^sarip: pri- 
meramente que quiera dirigirme a él, y én segundo luigar'; 
que me lleven los pies. Si un paratítico desean correr, y^ 
un hombre ágil np quiere moverse, los dos^ quedarán eit 
el mismo sitio. El cuerpo político tiene los líiispips^ mó-f 
viles, y se distingue también en él la. fuerza de, la volun- 
tad, -esta con el nombres ic fod&r^ íegislati'vOf y la. otra: 
con el de ío4er ^/ecutiTo- Nada se hace en él, ó na d^- 
.be%cerse |iil Ift concurrencia de entrambos. 
, Hemos visto que el poder legislativo compete: al pucr 
blp; y que no puede competer á otro; y es fácil conocer 
por el contrario, atendiendo á los principios ya establecí- 
dos, que el ejeav^tivo no piuede pertenecer a la generalidad,; 



216. 
como legisladora ó soterana; porque este poder consiste en 
actos particulares^ que no soh de la inspección de la ley^ 
ni del soberano por consiguiente, cuyos actos son t«dos ver- 
daderas leyes. ITecesita pues la fuerza pública de un agente 
particular, que la reúna y ponga en acción con arreglo i la& 
miras de la voluntad general^ que sirva para la comunicación 
ilel estado con el soberano, y que haga en cierta mndo én la 
persona pública^ la que la unión del alma y del cuerpo ha- 
ce en el hombre. Esto viene á ser en un estado* el gobier- 
no, que se ha confundido ha^^ta aqui malamente con el sO- 
^>eranOij pues no es mas que su ministro, ¿Qué es segufi 
esto el gobiernol Un cuerpo intermedio, puesto entre lo ¿ 
subditos y el soberano para su mutua correspondencia, y 
encargado déla ejecución de lasr leyes^ y de la conserva- 
cioR de la libertad, tanto civil como política» • 

IjOs miembros de este cuerpo se llaman magistrado» 
o reyes^f esto e?., gobernador e;^^ y todo el cuerpo tiene el 
nombre de -principe ( 16^ ). Por lo mismo los que preten- 
den que el acto por el qual se somete un pueblo a S'Us gefé&i^ 
no es un contrato-, tienen macha razón. E&to no ts abso- 
lutamente mas que ¿ifia comisión ó U3i empleo, cou el qual 
los dependientes del soberano exer citan en su norábre el 
poder que ha depositado en ellosi, y qu:e puede limitar, 
modificar y tomar otra vez quando guste; porque la enage- 
xiacion de este derecho seria incompatible con la naturaleza 
del cuerpo social j y contraria ai objeto de la asocia^— 
cion. 

lilamo de consiguiente goíierno, & suprema adminis- 
tración, al ejercicio legítimo del poder ejecutivoij y prín- 
cipe ó magistrado^ al sugeto ó al cuerpo embargado de esta 
administración* En el gobierno se encuentran las fuerzas 
intermedias^ cuyas relaciones fbrmau la del todo con el to- 
d^ ó del soberano con el estado. Se puede representar es^ta 



( 16 ) Kn Venecia se da al colegio el tratamien-^ 
to d^ FfinHfc Serenísimo) aun quando no asiste el dux; - 



ultima i elación por me .3 ¡o ríe la de los e^tre'mrj 3 dé unai 
proporción continua/ cuya nieiia proporcional es é i go— . 
"Líeriío. Este recibe del soberano la» order^es que c^ciiini-., 
ca al pueblQ; y para que eh estado tenga el debido equl- . 
llbrio, es necesario, que compensándolo todo, sea igual. - 
el Uíi producto o el poder á¿\ gobierno tomado en sí: 
miánio, al producto ó al poder de los ciudadanos, que . 
son r soberanos por :una parte y vasallos por otra., 
No podria variarse ninguno de estos tres térnmios, sia > 
desbaratar la proporción. Si el soberano quiere gobernar, ; , 
ó el magistrado dar leyes, ó los vasallos se niegan ,á obe- . 
decer, el desorden sucede al arregloi^ la fuerza y la vo- , 
luntad no obraa ya concertadamexite , y ^1 estado cae 
disu^lto en el despotismo ó en la anarquía. Finalmente ,. 
así como no hay mas que una media proporcional en to-. 
dá relación^ tampoco puede darse en ningún estado mas 
que un buen gobierno, Pero como, los acontecimientos mu-. 
dan á veces las relaciones de un pueblo^ no solo pue- ,,^ 
dea convenir diferenties gobiernos í diversos pueblos^ si-» ,^ 
»o también á uno mismo en distintas épocas. , 

.Para dar una idea dé las diversas relaciones qué -. 
piieden hallarse entre estos dos extremos, tomaré por ejc'em- , 
pío el n'sJmero del pueblo, por ser una relación mas fácil - . 
de explicar. Supongamos que un estada se compone de diez ^ 
mil ciudadanos; el soíierano solo puede considerarse coleen-. ,. 
tivámente y en cuerpo; pero q,ualquier particular es, con- , .. 
siderado, en calidad de vasallo^ como individuo. Así el. 
soberano es respecto del subdito como diez mil respecto- de 
tmOíj o lo que- es lo mismo, cada miembro del estado no tie- ; 
ne en sí mas qué la diezmilcsima parte de la autoridíid sor- / 
beriana, no obstante que él se ha sujetado por entero.. Si- 
se compone el pueblo de cien mil hombres, no se mud^ v;. 
por eso el estado de los &úbditos^ y ; cada uno ejerce del , ,^ 
mismo modo todo el imperio de las leyes, aunque su v©to 
reducido a la cienniilésima garte, tiene diez veces menp9^ ^ 
infiuencia en su formación. Én este caso se queda siempre"^ "" 
uño el subdito, y la relación deL soberano se aumenta ea 
íTazon, del núiaero de los ciudadanos; de donde se sigue, q^ue; ; 



. 217, 

quanto mas se engraailece el estado^ mts se disminuye la 
-libertad. - 

Quando lie clioho que se aumenta la relación, quiero 
signiñcar, que se aparta de la igualdad^ de modo que quaii- 
to mayor es la proporción en seiitida geométrico, es me- 
nor eu el común,' porque én el primero^ considerándola por 
ía cantidad, se la computa por el exponeater y en el otro, 
considerándola según la identidad, se la estima por la seme- 
janza. Quanto menos relación tienen las voluntades parti- 
culares con la general, esto es, las costtimbres con las le- 
yes^ tanto mas debe aumentarse la fuer a que reprime: por 
lo que el go^jierno para ser bue :0, debe tener relativíimen- 
te mas fuerzas, á proporción que el pueblo es mas numeroso* 

Como el engrandecÍB3Íento del estado da for otra par- 
te á lo?, depositarios de la autoridad publica mas ocasiones 
y medios para abusar de su poder^ necesira el gobierno 
mas fuerza para contener al pueblo^ y el soberano la de- 
be tener mayor proporcionalmente, para contener al go* 
bicrno. TTo hablo aquí de una fuerza absoluta, sino de las 
relativa 4 las diversas partes del estado. 

Se sigue de este doble respecto, qua la proporción 
Continua entre el soberano, el príncipe y el pueblo ^ no 
es una id^'a arbitraria^ sino una conseqüencia precisa de 1» 
.naturaleza del cuerpo político. Se sigue tambien^q -e es- 
tando determinado el uno de estos extremos, á saber, eí 
ptieblo como vasalloi^ que está representado por la unidad; 
siempre que la razOi dupla se aumenta ó disminuye, se au- 
mentará ó disminuirá del mismo modo la simple, y que por 
consiguiente se mudará el te'rmino medio. Esto prueba que 
t\o hay una constitución de gobierno única y absoluta sino 
que puede haber tantos gobiernos, diferentes en nataralezay 
quantos sean los estados diferentes en magnitud. 

Si se quiere decir para poner en ridículo este sÍ3te- 
ma, que se puede hallar esta media proporcional y formac 
el cuerpo del gobierno, según* mi opinión^ sacando sola-* 
mente la raíz quadrada del numero del pueblo; res-* 
ponderé: que tomo aq'^í este numero por exemplo; que 
las relaciones de que hablo, uo se computsw salamentc 

28. 



p6t el número de los hombres, sino eri general por la can** 
lidad de acción, la qual se combina por mil causas; y que 
por lo demás, si me yalgo para expresarme con mení)s pa- 
labras de los términos geométricos, no es porque ignore^ 
que la precisión geométrica no puede adaptarse a las can* 
tidades morales. ^ ? ;rif^'mri^ 19 íi^- -j^.;^ 

Ei gobierno es en pequeño lo que el cuerpo político, 
que lo comprende, es ea grande; á saberi^ una persea mo- 
jal.^ dotada de ciertas facultades^ activa como el soberano, 
pasiva como el estad^i, y que puede descomponerse en 
otras relaciones semejantes . De aquí resulta una nue^a 
proporción, y de esta otra según el orden de tribunales, 
liasta llegar í un medio térm'mo indivisible, esto es, 4 una 
sola cabeza 6 magistrado snprem&i^ que puede representarse 
en el medio de esta progresión, tomo la unidad entre ia serie 
de fcacciories y la de números. 

Prescindiendo de esta multiplicación de termiios, nos 
Jimi aremos 4 considerar al gobierno cs^mo ua ruevo cuerpo 
deí estado, dlstinro del pueblo y del soberar»o, é iíiterme- 
dio entre uno y otro. Se diferencian esencialmente estoé 
dos cuerpos, en que el estado eyJsie por sí misiro, y el 
gobierno existe por el soberano. Por tanto la voluntad do-* 
¿únante del principe es ó debe ser la voluntad general ó la 
ley; su fuerza es ia pública-j que esta reconcentrada en él;* 
y en el mom nt'^ que quiere ejercer de suyo algún acto'' 
absoluto é independiente^ empieza 4 disolver la unión del • 
todo. Si sucediese ñnalmente, que la voluntad particular ' 
del principé fuese mas ac iva que la del soberano, y que - 
se valiera aquel, para ejecutar su voluntad particular^ de ' 
la fuerza pública que esta a su disposición, de modo que 
liubiese^ por decirlo así , dos soberanos, el uao por dere— 
cbo y el otro de bécho^ se dtrsvaneceria al instante la' 
tmion social, y el cuerpo político quedaria disueleo. 
/^' Sin embargcr, para que el cuerpo del gobierno tenga; ■ 
mna existencia rcaí,'qúe lo disdaga del cuerpo del estado^ 
y para que todos sus miembr s puedan obrar de comua ' 
acuerdo, y corresponder al .fia para el qual está instltui- ' 
ido^ fes ¿ece^aria una persoíialidiid particular^ una seflsibili? 



21^. 
dad corntin a toaos s\i5 niíem"br05i y una fuerza y volun- 
tad peculiar que ios dirija á su ccnserTecJor. Esta e vis- 
teneia particular supone las jui;tasij íes coDsejcs, los tri- 
í)uiiales para deliberar y jfra resolver, les derecBcs^ los» 
títulos y los privilegios que pertenecen e^-^clusivamente 
al príncipe, y que hacen jdíjs honroso el encargo del ma-^ 
gistrado^ 4 proporción del trabajo que lo atcnp&iía, Xa di-*- 
ficuítad consiste en ordenar en el todo este todo subalten;<> 
de tal manera^ que no altere la constitución general al 
tiempo de asegurar la suya, que se distinga siemj^re su 
fuerza particular que está destinada para su propia con-* 
servacion^ de Ja fuerza pública destinada para la conser- 
vación del estado; y que en inia palabra, esté síenpre dis- 
puesto á sacriñcar el gobierno al pueblo, y no el pueblo 
al gobierno. 

Aunque el cuerpo artiíícial del gobierno es obra de 
otro cuerpo artificial^ y la vida que tiej/e es en ciertci 
modo prestada y subordinada^ esto no impide que puedan 
obrar con iKas ó menos vigor ó ce- cridad, y gczar^ poc 
decirlo así, de una salud mas o menos robusta, ^n fin, 
sin apartarse directamente del objeto de su institución, 
puede desviarse mas ó menosi^ según el modo de que es- 
tá Constituido. , 

De estas diferencias nacen las diversas proporcio- 
nes, que debe tener el gobierno con el cuerpo del esta- 
do, según las relaciones accidentales y particulares que. 
modifican al mismo estado, porque aauchas veces el mejoc 
gobierno Vendrá á, ser el mas vicioso, si sus relacionen 
no están acomodadas á los defectos del cuerpo políticOjí . 
á quien pertenecen. .}^;^,; - -^.^ v ^ 

Tara exponer la catisV*'g:eneral de eslás-^áiferenciaf?; 
es necesario distinguir aquí el príncipe y .eV gobierno, cq- 
mo antes hem^s distinguido el estado y el soberano...- , ^- 

Puede variar el cuerpo del magistrado en el. nume- 
ro de sus miembros, pues la relación del soberano con 
Jos subditos es^ como lo he demostrado, mayor a pro- 
porción que el pueblo es mas numeroso; y lo mismo po- 
demos decir, siguiendo e&ta analogía, del gobierii^ coa 



X 



220. ^ 

'ífespecto 4 les magistrados. '^^ t^^^- ^^t ^-tTrrtf - V^T 

Como lá fuerza total del gotiénto es siempre la del 
estado, nunca varía, y de aquí sa sigue^ que quanta ma- 
yor es la fuerza que emplea en sus propios miembros, 
menos le queda para obrar sobre todo e] pueblo. Luego 
quantos mas son los magistrados, mas débil es el gobier- 
no. Vamos á ilustrar alf o mas esta máxima fundamental. 

Podemos distinguir eii la persona del magistrado tres 
voluntades esencialmente diversas. La primera que es la 
peculiar del individuo^, no tiene mas objeto que su pro- 
pia voluntad; la segunda^ oomun á todos los magistradosij 
se encamina únicamente al bien del príncipe, y esta se 
puede llamar voluntad de cuerpo; porque es general en or- 
den al gobierno y particular en orden al estada., de quien 
es parte el gobierno; y la tercera es la voluntad det 
pueblo o la soberana, la qual es general respecto del es- 
rado^ considerado como el todo, y respecto del gobierno; 
cOiisiderado com.o parte del todo. ( - '>.r 

En Una legislación perfecta no debe existir voluntad 
alguna particular ó individual; la de cuerpo, peculiar al 
gobierno, ha de estar muy subordinada, y la volrKitad ge- 
neral o soberana^) sera sienjpre ror consiguiente la dí^mi- 
nante y la regla única de las demás. Lo contrario suce- 
de en el orden natural, en el que las diferentes volun- 
tades se hacen mas activas al paso que se reconcentran. La 
voluntad general es siempre la mas débilij la de cuerpo 
está en el segundo orden, y la particular obtiene el pri- 
mero; por manera que en el gobierno cada miembro- es 
primeramente individuo, después magistrado y por ultimó 
ciudadano:, graduación directamente opuesta á la que exige 
el orden social. /_^'V ' ' ' . ^^ 

Suponiendo 4'ae^eí gobierno sé^^KálTe en manos de un so- 
lo hombre; se reúnen entonces perfectamente la voluntad 
particular y la de cuerpo, y esta se ve elevada por lo 
mismo al mayor grado de vigor que puede tener. Como el 
uso de la fuerza depende de la voluntad y no varia 
la fuerza absoluta del gobierno , se sigue que el go- 
tierno' de uno solo es el m.as activa de todos, Pero si 
juntamos el gobierno *oü la autoridad legislativa, y ha- 



221.. 

ceBios el príncipe del soberano y de los cáufiadanos otros 
tantos magistrados, confundida en este caso la voluntad de 
cuerpo con la general, no tendrá ya mas actividad, y de- 
jará en todo su vigor á la particular; de modo que el go- 
Isierno^ teniendo siempre laonisma fuerza absoluta, estará 
en el menor grado de fuerza relativa ó de actividad. 

Estas proporciones son incontrastables, pero aun pue- 
den confirmarse con algunas refle-sfíones. Se ve^ por ejem- 
plo, que un magis trado 'es mas activo en su cuerpo que el 
ciudadano en el suyo^ y que la voluntad particular tiene 
por lo mismo mas influeíjcia en los actos del gobierno que^ 
en les del soberano; porque todo magistrado está casi síem*- 
pre encargado de alguna comisión del gobierno, mientras 
que cada ciudadano en particular no tiene comisión alguna 
de la soberanía. Por otra parte, quanto mas se aumerita et 
estado, es mayor su fuerza real; aunque no lo sea en ra- 
zón de su evitension; pero si el estado es ei. mismo, por 
xnas que se multipliques los magistrados, no adquiere el, 
gobierno mas fuerza real, porque esta es la misma, del 
estado, la qual ne» lia recibido ningún incremento.. Asi la 
fuerza relativa ó la actividad del gobierno se' disminuye, 
sin que su fuerza absoluta ó real pueda aumentarse, Es^' 
cierto también qiie los negocios, se despachan con. mas 
lentitud, á proporción que son mas los empleados; que se; 
Jiace mayor ijierim de la prudencia, y nada se de^ía á I^' 
fortuna; que muchas veces se pierden la* <)c.asiones: y: 
que á fuerza de deliberar, casi nuncsí se consigue el fru-? 
to de la deliberación. 

I r Acabo de probar que. el gobierno se debilita al. paso 
que se multiplican los magistrados , y he raanifestado antes' * 
que quanto mas numeroso es el pueblo, mayor "^debe ser 
la fuerza que lo contenga. De aquí se sigue^ que la re- 
lación de los magistrados con el gobierno, dt^^^e ser in ver-' 
sa déla que tienen los subditos con el soberano; esto e?, 
que quanto mas se engrandece el estado, mas se ha de 
reducir el gobierno,. de tal modo que el numero de I03 
gefes .«e <üsmiauya-,¿^p .i^zott #jl .aaBaeato . del j>üe- 



• 22 2.. 

Hablo aquí áe la fuerza relativa del ^otíernOi^ y n,(t^ 
de su rectitud, porque quantós mas son los masistrados,' 
jiias se acerca la voluntad del cuerpo á la general; en 
lugar de que iiabiendo un solo magistrado, la voluntad del 
cuerpo no es, como ya lie di^ho, mas que una voluntad 
particular. Asi es que se pierde por una parte lo que se 
puede ganar por otra; y lá sagacidad del legislador consiste 
en saber determinar el punto en que la fuerza y la vo-* 
iuntad del gobierno, que han de estar siempre en una re- 
cíproca proporción^ pueden combinarse del wodo mas fa- 
vorable al estado. í 

Vioíisíon de tos gohiernos» 
^^*' Se lia visto en lo antecedente, por qué motivos son 
diversas las especies ó formas de los gobiernos en ra-* 
zon de les miembros que los componen, y ahora pasamos 
a explicar como se hace esta división, 
j" El soberano puede en primer lugar confiar el depó- 
sito del gobierno á todo el pueVo ó a la mayor par- 
te de el, de tal m.anera que haya mas ciudadanos ma- 
gistrados qué meros particulares: esta forma de gobierna 
se llama democracia, O tras veces deposita el gobierno en 
las manos de un pequeño numero, de modo que son mas 
los pimples ciudadanos que los m^agistrados; ya esta for- 
mase le da el nombt^e de amfoer¿zeía. Puede por fin re- 
concenttrar todo el gobierno en un solo magistrado, de quien 
los otros rec'íbah sxx poder; y es ra tercera forma, que es 
la. mas común, se denomina monarquid 6 gobierno real. 

'-" -Es da notar que todas estas formas, o á lo me- 
nos las dos primeras, pueden tener un grande aumento o 
diminución; porque la democracia puede comprender 4 to- 
do el pueblo, o reducirse a la mitad de el. Xa ar1s-¿ 
tocracla puede también desde la mitad del pueblo estre- 
charse al número mas^pequeuo indeterminadamente; y ana 
la monarquía piuedé tener alguna división. En Esparta 
hubo constantemente dos reyes por su constitución, y 
en el imperio romano se vieron hasta ocho emperadores 
a ua mismo tiempb, sirí que se pueda decir por éso qué 
estuviese dividido el imperio; Asi es que hay un púa* 



ío en el que caáa forma de gobierno se confunde con 
la que le sigue; y se ye que baxo de estas tres deno- 
minaciones, el gobierno es realmente susceptible de tan- 
tas formas diversas, quantos ciudadaijos tiene ,ei estado. 
Ademas de lo dicho, como puede el mismo gobierno sub- 
dividirse por ciertos respectos en muchas partes, si ía una 
es administrada de un modo y la otra de diversa., re- 
sultará de estas tres f rmas coDíbinadas una multitud de 
ibrm as mixtas, y cada una de estas podrá multiplicarse 
por tedas las simples» 

Se ha disputado eoii mucho calor en todos tiempos 
sobre la mejor forma de gobierno^ sin. atender á que ca- 
da una de ellas es la rtiejor en ciertos casos, y la peor 
en otros» Si en todos ios estado* el numero de los ma- 
gistrados supremos ha de ser en razón inversa de los ciu- 
dadanos, se sirue que el gobierno democrático con^viene en 
f^eneral á los esrados^ pequeños,, el aristocrático á los me^ 
díanos, y el monárquico á los grandes,. E-sta resala es 
una coiiseqiiencia inmediata de aquel principio; pero ¿co- 
lao podrán tenerse presentes las muchas circunstancias cu 
<§[ue deberán adoptarse las excepciones? 
JDe la demoer aciíu 

El que baee la ley^ sabtf mejor que nadie,, coma 
Óebe ejecutarse e interpretarse aquella; y asi parece, que 
Jiingi^na c nstitucion debiera preferirse á la que i'eune 
el poder ejecutivo con el legisla livo. Fero esto mismo 
dexa imperfecto al gobierno baxo de ciertos respectosij 
porque no están bien distinguidas las cosas que deben es- 
tarlo,* J como el príipeipe y el soberano son una mis- 
ma persona^ forman, por decirlo así ua gobierno siu go- 
bierno. 

"No es lo mas acertado que ejecute las leyes el mis- 
ino que las hace, ni que el cuerpo del pueblo desvie sii 
atencir^-n de los objetos reuerales, para dedicarse á los 
particulares. Nada h^y tan pernicioso, como la influeii- 
cia de los intereses privados en los negocios pviblicos»,. 
y el abuso de las leyes por parte del gobierno e.s un 
mal laeuor ^ue la corrupcioíi del legislador, cojise^^üeni- 



cía precisa de las miras particulares, 'C5m6ént^"<^^s H 
estado se halla TÍciado sustancialmente, no puede hacer- 
se njag:tina reforma. Un pueblo que nunca abusase del go^ 
bierno, tampoco abusaría de la iiidependentiia; y si siem- 
pre gobernase bien^ no tendría necesidad de ser gober- 
nado. Hablando con todo rigor^ nunca ha existido ni pue- 
de existir una verdadera damocracía, porque es contrario 
al orden natural, que gobierne el número mayor , y sea 
gobernado el menor. Ni es posible que este siempre reuni- 
do el pueblo para entender en los negocios públicos; y 
en el momento que nombrase comisiones para esto, ten- 
dríamos Y^ variada Ja forma de su administración. 

Én efecto^j me p&rece que puede sentarse por prin- 
cipio, que quando las fanciones del gobierno están divi- 
didas en muchos tribunales/ los menos numerosos adquie- 
ren tarde 6 temprano la mayor antoridad, porque la mis- 
K3a facilidad que tienen en despachar los negociosij los 
conduce á ello naturalmente. 

iFuera de ésto, ¿quancas cosas difieiles de reunir no 
supone esta especie de gobierno! Primeramente un esta- 
do muy pequeSo, para que el pueblo pueda juntarse con 
facilidad^ y cada ciudadano Uegue a conocer á los de- 
mas; en segundo lugar, una extraordinaria sencillez de 
costumbres, para que no sean muchos los negocios ni es^ 
pinosas las discusÍDnes; ademas mucha igualdad en las clases 
y en las fortunas, porque sin esta iv) podría subsistir 1» 
igualdad de derechos y de autoridad; y fínaimente po€0 
ó ñiflgTán luxo, porque este es efecto de las riquezas, ó las 
hace indispensables, corrompe á un» tiempo al rico y al po- 
bre; a aquel con la posesión, y 4 este otro coa la codí'ciay 
sacrifica la patria al regalo y 4 la vanidad, y arranca al 
estado todos los ciudadanos, haciéndolos esclavos á unos 
de otros^y sujetándolos todos a la opinión. For esto un au- 
tor célebre ha establecido por principio de las repiiblicas 
la virtud, puesto que sin ella no podría subsistir tal con- 
íunto de circunstancias; pero por no haber hecho las de- 
bidas distinciones, se explica muchas veces este grande 
tombre coa obscuridad y poca .exactitud, yjia ha conoGÍM 



226. 

do que la auterídad so"berana, que es siempre la misma^^ de- 
Le tener unos mismos principios en todo estado t>ien cons- 
tituid .?>, aunque con alguna corta diferencia^ según sea la 
Jíiprma de gobiefiío^ . . 

fi ;. ,No hay gobierno alc;uno tan expuesto i las gnerfííi 
civiles y á las agitacir^ne^ interiores^ como el déraocrá- 
tÍG0 ó popular, porque no hay otro que tenga tanta teíi^ 
delicia á mudar de formai^ ni que necesite dr mas vigiNn- 
cia y valor para n|janreiie; se en la suya. Fd ciudadano áe-' 
be armarse de fuerza" y coijstancia en esta consritucion, y 
repetir todos los dias en el fondo de su cnrazou lo que de- 
cía un virtuoso poletino (17) en la dieta de Polonia: Í>ía- 
lo ¡J^riciÚQiaríi lílertiitem qiiam quietum sewitinni. 

¿i existiese un pueblo de dieses se g:oberjiaria demo- 
cr á ti c ame ni e; pero un gobierno taii perfecto no conviene 

../v • t t**' >. A JDe U aristocracia. : > -» /< q • ';-'3 i 
-, , Tenemos al presente eos personas morales entera- 

mente distintassj qu2 san el gobierno y el soberano; y 
por consiguiente dos voluntades generales, launa con res- 
pecto á todos, los ciudadanos, y la otra que lo es solamen- 
te por lo que mira a los miembros de la administración. 
Por^ tanto V aunque , el gobierno puede ordenar su Folicia 
interior como le acomode, jamas podrá bablar al pueblo 
masque en nombre del soberano, esto es, es nombre del 
mismo pueblo; lo qual siempre se ha de te^ier presente.*'! 
- - Las primeras sociedades se gobernaron aristocrática* 
mente, "Los padres de familias deliberaban entra sí acer- 
ca de los negocios públicos, y los jr'venes obedecían si» 
trabajo á la autoridad d© la experiencia. De .aquí se ori- 
ginaron los nombres de Tresliteres^f Ancianos, 9jsnado>^ Bco^ 
l/os salvages de la America septentrional conservan toda- 
vía esta forma de gobierno, y les va muy bien con ella. 
JVías al paso que la desigualdad de la institución fue so-» 



-'i^c,^X[i7)^ El palatino de Posnania, padre del rey de Po- 
lonia, duque de Lorena. :" ^^ /'V. :'^fci -^ ^.j 

29 »K*íii^U3q »tr^ íi^ 



...? .226: ■ 

)3rcpujar»do á la natura!^ á las riquezas 6 el poder fl8") 
fueron preferidas á la Cí!a(J, y la aristocracia llegó á se|f 
é-ectáva. Finaímente como el poder traH^miado con los 
hienas del padre á los hijos coDsíituía patricias á ciertas 
íauíilias^ hizo tairi"bí en hereditario el gobierno^ y se 'vieron 
sexia<i<^ res de edad de veíate anos. 

Hay según esto tres maneras de aristocracia, í salDerJ 
natural, electiva y hereditaria. La primera solo convie- 
ne i los pueblos sencillos: la úuima es el peor de todoi 
los go hiéraos; y la segunda el mejor^ Y .^^ 9^^^ ^^ llaraada 
con propiedad anstveracia, [ '^^^^ ' ^ 

AdeKias de la ventaja dé hallarse áístínguidos íos doi? 
poderes, tiene también la de elegir sus miembroí^; porque 
en el {obierno popular todos los ciadadanos nacen Magis- 
trados; pero en este es mas pequeSo su numero^ son nom- 
brados por elección (l'^), y la probidad, las luces, la ex- 
periencia y las deJüías razones en que se funda la prefe- 
arencia que se les da en la estiniafíon publica^, son otros 
tantos motivos ^ue aseguran el acierto? ea lis disposición 
n^s, de esta especie de gobierno» ^^mxñ^^x^..^^' jín:i 

Las juntas son también mas cómodas/ ios negó -ios' se 
examinan mejor y se despachan con mas arreglo- y preste- 
«a^ y el crédito del estado es mas respetable para los ex— 
traageros, quando está el gobierno en manas de unos res- 
petables senadores^ que qiauído dispone de él una multi- 



( 18) \Es evideate que la voz oftr'm^ies no signlü- 
caba entre los antiguos los mejores^ sino los mas ricss. ' 

( 19 ) Importa »ucho el prescribir en las leyes 
el modo con que han de ser elegidos los magistrad<">s, por- 
que si se deja al arbitri» del prÍBcipe.j se incurre sin rft- 
inedio eii la aristocracia hereditaria., como ha sucedido í 
las repúblicas de Vcneda y é^ Mema, Por e^te moti- 
To.la primera es tasto tiempo ha un estado disuelto; y si 
se conserva la segunda, lo debe a la mucha sabiduría de 
su seiíado: lo quál es una excepción^ ^410 menos honori- 
ü«a que peligrosa» . ^ 



227. 
íud áestOHOcItla o despreciable. En una pttabra, e$ mas 
natural y conforme al buen orden, que los mas sabios» 
^gobiernen á la muclieciumbreí, quaudo' se tiene segaridaí 
de que la gobernar áci en favor de los intereses de eíia, y 
no en favor dé los suyos; y no hay necesidad de muUipií- 
car en vano los ageníesi^ ni de hacer con veinte mil hom- 
bres , lo que se podría conseguir mas facilment« con cíen 
escogidos. Pero es de no i ar, que el ínteres de cuerpo sue- 
le empezar á dirigir la fuerza pública con arreglo i la 
voluntad geHeral, aunque otra inclinación inevitable v« 
quitando poco a poco á las leyes una parte del poder eje- 

cativo. ; ,,:.■ ,5 ... ■ ^;¿ur:,:- -V \^^.r '.,,',r V:: „ ' 
Por lo que mira a las conveniencias particulares^ n(í 
se necesita de un estado tan pequeño, ni de un pueblo 
tan sencillo y recto que deba seguir la ejecución, de las 
leyes á la voluntad pública, como en toda democracia bieíi 
administrada; ni tampoco es preciso que sea tan grande 
nación, que los magistrados constituidos en diversas par- 
tes para gobernarla, puedan ir usurjpando en sus provin- 
cias parte del poder del soberano, y empiezea ]Bor hacer- 
se independientes, para llegar por &i a levantarse con el 
«lauda absoluto. 

Si la aristocracia no pidi tantas virtudes com« el 
gobierno popular, no dexa de exigir algunas que le son 
propias; tales son la moderación en los ricos, y la ninguna, 
ambición en los pobres, porque la igmaldad rigurosa no e» 
dable en esta especie de gobierno, ni pudo ol»servarse en la 
niisma Esparta. 

n; 1*01' lo demás, si esta forma peraite cierta desigualdad 
de fortunas, es para q«e la a¿niinis trac ion de los negocios 
públicos se confie á los que puedan emplear todo elt lem- 
po en ella; pero no p©r esto deben ser siempre preferidos 
los ricos, como lo pretende Aristáteles. Gonvíene por el 
contrario hacer ver al pueblo en algunas eleecíones, que : 
el mérito de los hombres es con razón preferido ^ las rí»,. 

.qiiesas^v, . ■-'■' ,^... :. V^ '"'■-'''■ ,.:7^-",,v/-. 

■•■^ -^-t ■;^' -'- ^'t> t ■ ^ '»i^;^'í^ iüí^nít¿*íiU 

r^ .^ . ^ I) e la monarquía, , - v 

n¿í..¥í-^oscoiisíd^xado hasta aquí al príacipcy coao una 



22S. 



férsona moral y fole'e?iva;,'*-fbtyat!a por la fiiéféá^íe 1^ 
ley€s, y deposítarja del poder ejecutivo de un estado. Va- 
mos ¿ considerar ahora esté poder, reunido en las manos 
de mía persona natural ó de un hombre real, que sea el 
"Único que tenfa derecho para empléala o se guñ las leyes; 
én cuyo casd le llamatiios monarca 6 ii'ey /'' ¿í** ^ i i sa :^ 
^^ Fn las otras íbfflias de administración tín séir ^oléétl- 
'Vó representa tiii individuo^ y en esta por el contrario, 
nn individuo representa el ser colectivo; dé ¿icdo que la 
unidad moral qije constituye al príncipe , e¿ al mismo 
tiempo uiía unidad física, en la que se encuentran natural- 
mente -juntas todas las facultades que la ley reujie con 
tanta diíicultad en la otra. La volutitaid del pueblo, la del 
principe^ la tuerza pública del estado y la particjlar del 
gobierno dependen del mismo móvil.^ porque los muelles 
de la mt^quina están en una sola mano, y todo se enca- 
mina al mismo objeto. No hay aquí movimientos encon- 
trados qué se destruyan mutuamente, ni sé puede conce- 
bir otro isisfema de gobiernoi, en que el mej^or esfuerzo 
produzca una acción tan considerable. Quando conside- 
ro á Arquíraedés^ que sentado tranquilamente en la playa 
lanza á las olas un eran navio, se me ñgura ver un mo* 
kiarca sabio, que gobierna desde el gabinete sus es tendidos 
dominios, y parece estar quieto, al mismo tiempo <|ue cí>- 
inunica el movimiento á todos sus estados, 

Pero «5 no hay gobierno de mas vigor que estc^ 
tampoco hay otro e« que la voluntad particular teñg* 
mas imperio^ y. domine con mayor facilidad a las otrasi 
Bs verdad que todo ée encamina al mismo objet^; pero 
€sie iio €s el de la felicidad pública^ y^ la misma fuerza» 
de la administración perjudica sin cesar al estado. 

los reyes quieren ser absolutos, y se les grita des- 
de léps qné él mejor medio para consef uirlo, es hacef^— 
se aínar de sus Vasallos. Esta máxima es muy excelente, 
y aun verdadera en cierto modo; mas por desgracia será 
siempre uíi objeto de burla en las cortes. El poder que 
se filada en el amor de los piieblos es sin disputa el me- 
^ jor; pero como es precario y condicioiiTJ^ buücü estar án 



satisfechos con él \cy& príncipes. TLos mejores reyes quie- 
ren ser malos, si se les antoja, sin tener que dejar el 
mando. Formas que un escritor político se esfiierze en 
persuadirles, que siendo suyo el poder del pueblo, tie- 
nen el mayor ínteres en que este florezca, se aumente y 
sea formidable; saben los príncipeg muy; Bien que no es 
así, y que su interés personal tyA^e^ ante todas cosa^, 
que los vasallos sean débiles y miserables, para que nun- 
ca les puedan resistir. En la s-posicion de que los vasa- 
llos estuvieran siempre enteramcHte sumi'Os, el ínteres 
del príncipe pedirla que el pueblo Fuese poderoso, a ñu 
de que identií^-cado el poder de este con el suyo, lo hi» 
cíese formidable á sus vecinos; pero como este ínteres es 
secuadürio y depende de dos suposiciones que son inceni- 
paables, á saber, la opulencia y la sumisión, es natural 
que el príncipe de siempre ía preferencia 4 la máxima 
que le es mas inmediatamente útil. Esto es To que Sa- 
muel hacia presente con tanta enereía a los hebreos, y 
lo que Machiabelo ha demostrado hasta la evidencia, pue» 
aparentando que daba lecciones 4 los reyesi^ las ha 
dado a los pueblos; por lo que su- ^rincipg es libro 
délos republicanos. . 

-i-! > Hemos visto p®r las relacianes fenerales, que la 
monarquía solo conviene a los grandes estados, y nos con- 
Tenceremos mas de ello, si examinamos la cosa con deten- 
ción. Quanto mas' numerosa es la administración pública^ 
mas se disminuye la relación del príncipe con sus vasallos 
acercándose á la igualdad; por manera que esta relación 
es uno, ó la ieuáldad misnia en la democracia. Se aumen- 
ta esa proporción al paso que el gotierní» se reduce; y 
llega á su mayor punto quando el poder esta en manos de 
tino solo. Se nota entonces una gran distancia entre el 
príncipe y el pueblo; y faltando la unión en el estado, 
hay que recurrir para forratrla 4 ciertas clases ínternre- 
dias, que se han de componer precisamente de grandes, du- 
ques y demás órdenes de la nobleea. Nada de todo esto 
conviene a un estado pequeiiO; porque lanrruinarian estaé 



230. ^ , 

diferentes jerarquías. " ^ *9'::t^^t^^!: ^«^^ 1^ ^'K*^ "^^^^xTíí^ 2*:,^ t 
V$ "í?SÍ€s diíicil fjue ua estado grande sea tlea goberoa- 
Á6, lo és mucho aaas que lo sCa por un hombre solo, y Ra- 
die ignora lo qvit sucede quando el t^y se nombra 
sustitutos, -^e títí=;tí)tí^!t^3ti|.t> .t»^ 9ríji_, * ^■íí*Mí^,^'i*>^í?i«;/^. ai4^ 
Hay en él '^obíeTno íiionSrquIco uii defecto esencial 
é irremediable, que lo hará siempre interier al republi- 
cano; y consiste en que en este la voz publica casi solo eleva 
á- los primeros puestos £ los hombres esclarecidos éinte- 
Jigcñtei que los desempeñan con honor, mientras que en 
las monarquías llegan por lo regular ¿ conseguirlos los 
chismosos, bribones é intrigantes, que empleando sus ta- 
lentos para lograr ea las cortes los mejeres empleos, ha- 
cen ver al público su ineptitud quando se hallan coloca- 
dos. El pueblo se equivoca mucko menos en esta clase de 
elecciones que el príncipe; y es tan raro el ver á un h->m- 
Ijre ^Q mérito en el ministerio ( 20 ), como k un igmo* 
rante al frente de un gobierno republicano. Quando en 
uaa monarquía casi arruinada por la muldt'ad de su* 
atildados administradores, recae por alguna feliz casuali- 
dad*, el timón, de los ní^rocios en manos de uno de esto» 
hcmbres que han nacido para gobernar,, todos se sorprendes 
de los recursos que encuentra*, y forma época su nil- 
. líisterio, . ^^,t>l: ...fe,i.:-#.?íÍK.-;:^- 




■ . ^20 ) Por nuestra desgracia hemos visto últijas- 
mente harto verÜicada «jsta verdad en nuestra rcníníulaj 
denác una chusma de ministros uno tras otro, no han hecLQ 
sino mirar per sus intereses particulares, y énriquezerse so- 
berbiamente 4 €>:peBsa3 del pobre pueblo. Decretos para 
abolir el estucio del derecho natural, reformas iaútiles 
dirigidas á aumentar el poder del monarca, y propias pa- 
ra obstruir los canales del comercio de las provincias, ea 
íin inmensas sobrecargas, que han empobrecido la^náciba 
mas opulenta; he aquí todo el vasto talento de nuestros 
visires, ¡ Ohjovino, Joinno \ T^i^sQ^S>,^m$f^.ih^^^'^ 
Ra^e áe todo buen ^espaínoU ' -'f ' t, ',,.'' 



231, 
Para que un estado monárquico estuTiera Bien g:o-^ 
bernado, debería ajustarse su magnitud á extensión i las 
luces del que gobierna. Ks mucho anas fácil conquistar 
que gobernar: con wna palanca proporcionada podría qual- 
quiera conmover al universo; pero para sostenerle se ne- 
cesitan las fuerzas de Hércules. Por pequeio que sea un 
estado, lo ev mas regularmente el príncipe; y si sucedie- 
ra que el estado fuese demasiado pequeSo, respecto de su 
ctbeza^ lo que rara Vcz se veriíica^ estaría también nial 
gobernado; porque la cabeza, siguiendo siempre la grande- 
za de sus ideas, olviriajria los intereses de los pueblos, y 
no los baria mencs infeÜoes por sus sobrados^ talentoa, 
que otro ge te de pocos alcancen por la falta de ellos» Erá^ 
necesario que el estado se extendiese o estrecbase, por 
decirlo así, en el rcynado de eada principe^ setun lo pidie- 
se su capacidad. Los talentos de un senado,, como tienen 
una medida mas üja, pueden acomodarse mejor ^ los líini- 
tes permanentes de un estado, sin que se empeore su ad- 
ministración,^ 

JEl incoriTetticnte nas palpable deí gobierno de un» 
solo, es la falta de la sucesien continua,, que forma cu 
los otros dos una ccneíiion- no interrumpida^ Muerto un 
xey, le ha de reemplazar otro^ las elecciones dejan ínter- 
;Valos peligrosos causando mil disturbio a ^ y tienen mucha 
parte en ellas las facciones y los sobornos^ ¿ no ser que 
ios ciudadadanos^ estén dotados de un desinterés c inte-* 
gridaci, atuy diüciles át hallarse en esta especi-e de go- 
bierno.. Es muy probable que el jnismo á quien se ha 
vendido el estado, le venda en esta ocacion, indemnizán- 
dose, por medio ¿e lo* miserables, del dinero que le han 
arrancack) los poderosos» Todo llega ¿ ser venal con el 
tiempo, y la paz que se disfruta baxo los reyes, es 
peor que el desorden de los interregaos» 

¿Qué se ha hecho para precaver estos males t Se 
ha convenido en que fuesen hereditarias las; coronas eá 
ciertas familias, establecieado un orden de sucesión que 
e^ita toda disputa en el fallecimiento de Io¿ reyes; es de- 
cií^ que sujUtuycfido el incoavejiicnte 4c las «^ 



2S£ 
de las eÍ€c Clones,' ^^*e lía preferido la aparente tranquili- 
dad á una sabia admíaisíracion/ y han estimado mas el ex- 
ponerse á que les manden niíios_, monstruos é inibeeiíes 
que el hal^er de disputar scerca de la elección de un buen 
rey; sin atender á que poniejídose á los peligros de la 
alternativa, se siguen inuchos daños irreparables. PxDr eso 
fue muy sensato el dicho del joven Dionisio, que repren» 
dído por su padre por una acción fea, y diciendole este: 
¿ acaso te he dado yo el exemplo ? le respondió sn hijo: 
jáh! vuestro padre no era rey. - ' i : 

^ ^/^Todo^ con curre para privar de la razan y d>í'' la juir- 
ticia á un hombre, elevad¿» al mando de los otros. Se 
toma' mucho cuidado, según dicen, en ensenar á los prín- 
cipes desde su tierna edad el arte de reynar: mas parece 
que no se consiguen grandes ventaias de este sistema de 
educación:^ mejor fuera empezar por ensenarles el arte 
de obedecer. Los reyes mas celebres^ de la historia no 
fueron educados para reynar: ésta ciencia nitnca se posee 
menos que quaiido se ha estudiado demasiado, y se ad- 
quiere mejor obedeciendo quQ vas ná ando. JSamidilíssimTís 
ídem ac hra^issimus honarum malaruraqne rerum- deleo^ 
tus», cogitare qidd aut nyolu^ris sub- aHio^ frinci^c aut 
voluerís. Tácit. hlst. lib. I/^¿.^'¿'^ííí?í>i>x sfc» ¿iíIí- /y:j^ 
ii^^í- jQgj gg^^ falta de coheren<iia resulta la inconstancia 
&eí gobierno real, que arreglándose tan pronto á un 
plan como á otro, según el carácter d^l príncipe que 
reyna, ó de los que reynan en su nombre, no puede te- 
ner por mucho tiempo un obieto fijo ni una conducta con- 
siguiente; y esta variacioB hace que el estado fluctué de 
unas máximas en o trasi, y de proyecto en proyecto: lo 
iQue no sucede en los demás gobiernos, en que el prínci- 
pe es siempre el mismo. Así se v« en general, que si 
tiene mas astucias un¿ «orte, es mayor la sabiduría del 
senado, y que las repúblicas caminan á sus fines por 
unos medios mas constantes, mientras que eada revolucio n 
del ministerio causa otra en el estado, por ser máxima 
general de todos los ministros y de casi todos los rey ^s, 
*él hacer lo contrario que sus predecesoresé/^^íí ^^T f--'^ 



- D.«. €«ta mis^na -iBCOÍierencí^ se saca tatnlDien la sola- 
cen á^l "i^ofifiiia, ^ue llacen Van írfeqfleri tórnente les poli-' 
ti,cQs partidvirios Ae* Ja monarquía, Igs qualés no solaiKcnte 
comparan el gobierno civil con el domestico, y él f^^n- 
^Ipe con un padre 'd^, ¿«íPniaf, error que ya hemos refu- 
tado; sino que dispensan Hbe'ralniente á este tnagistrado 
tíldaos, las .>?irtudes que.nec^iía; y suponen ccns tan temen-- 
t^f qC|V Ú V^i^^^JT^ ér lo' <]^üe' 'debietá. ^<?r/ Baxo^ esta^ 
^tiposicion seria el gobierno real evidentemente preferí- 
rible á qualquiera otiio/frrqv.e' es sin disputa el mas fuer-* 
te; y^^soio le falta para ^et eí niejpr»;, tlue la \oíuntad de 
^^uerpo se conforme m as con la féngral. 

Pero si^ següu Vlatón l7í üfimi] e^ faii diíitil el 
encontrar un sureto que reúna natura '.mente las quslida* 
des de rey, ¿ quánío tíi&s lesera, que la WRturaleza y la 
fortuna concurran para coronarle ? Y si la educación que 
.se da á un rey^ corrompe por. ^necesidad á quanfos la reci- 
bencj ¿ que deberá esperarse de v>ra raza de hombres edu- 
cados para reyiiaT ? Es una equivocación muy crasa el 
confundir el gobierno real, con el de un buf^n rey; para co^- 
nocer lo que es esté gobiérrso en sí mismo, debemos consi- 
derarle en lí* epí^ca de los príncipes ií^noranies ó malv^a— 
dpSf^ supuesto que todb^ siiíbeh al troiío con una de estas 
j^alJííad es, ó las adquieren puestos eii el. • 

|ío s® han ocultado estas dificultades S la mayor 
parre de los autores; pero las han atajado diciendo, que 
no hay otro remedio mas que obedecer sia replicar: que 
Dios eavia a los malos reyes por un efecto de su ira; y 
q^úe es preciso sufrirlos como un castillo del ciclo. Este 
raciocinio será muy piadoso; pero yo creo que disuena 
mas en un libro de política que en un pulpito. ¿ Que di- 
riamos de un medico que prometiese milagros, y cuyo sa- 
,í)er estuviese reducido á exhortar al cnfcraó á la pa- 
cienci»? Sabido es que se ha dé sufrir un mal fobiemo 
quando no hay otro; mas ahora tratamos de cnQOntrai; 
uno bueno. ' 

Hablando con propiedad^ no hay gobierno alguno sim-* 

pie, porque es indispensable que el monaxca tenga magis- 

. . SO. ■' ' •""' ■■ •■ ^ 



-254; {a^i.v■'K•^.■V .....-.,. ' 

Irados subalterrios, y que' ea' clt gbfew 
una cabeza. Así es que eii la "repartición del poder eje.. 
cutivo hay siempre una graduacísn del numero mayor al 
menor, coa la diferencia de que unas veces depende el 
numero grande del pequentJ, y otras eí pequeSo del 
grande. .. ' ' ^^''"- ■-^'' -y ' "^ ■ ''■i''^-'.'i',V-'t^ ■ -^í^^j ■ r^'Ws 

Jhn aljíunos caisos es igual la diTisróít, men qiiátfáb 
las par'ies consri utivas tienen entre sí una mutua de- 
pendencia, como en el gobierno de ííiglaterra: bien quan- 
do, la autoridad da cada parte es * independieüte aunque 
imperfecta, como en Polonia. lista úlLÍma forma es ma- 
la, porque no hay unidad en el gobierno ni éit eV «s**» 
tado. 

. ¿ Qué g^Dierno es preferible, el simple ó el com» 
l^uesio? A esta qiiestion que tanto se ha agitado entre 
los. políticos, responderé del mismo modo que lo be he- 
chn antes sobre la mejor foi'sia de gobiern'^. El g^cbier- 
jio simple es el mejor cusí, solo por la razón de que es 
simple- pero quando eí poder ejecutivo lio depende sufi- 
cientemente del legislativo, 6 lo que es lo mismo, quando 
es may^r la relación del príncipe con el soberano, qucí 
Ja del pueblo con el príncipe, se ha de remediar esta fal- 
ta de proporción dividiendo el gobierno ^ porque con esto 
jtodas sus partes tienen la misma autoridad sobre los súb- 
.ditos, y su división hace que sean mefios fuertes contra 
.el solserano. Se precave también este inconveniente esta- 
' Jbleciendo magistrados intermedios, que dejando al gobier- 
TiD «n sa entereza.^ sirvan solo para equilibrar los dos po- 
deres y alanzar sus respectivos derechos. El gobierncp 
,. jip es ya en ton ees mi xto , sino t emp lado . , " 1 ]. ' ' ■ ' ^ " ' "" " 
^. S^ puede ocurrir por iguales medios ai incblix^'eiiSéS- 

, (te contrario^ erigiendo tribunales para consolidar el go- 
\ Ijierno quando es débil^ como se practica en todas las de- 
jnoeracias* En el primer caso se divide el gobierno para 
debiiitarle^ y en el segundo para vigorizarle; porque en 
los gobiernos simples e-s donde se encuentra la fuerza y la 
^flaqueza en el mayor grado, así como los mixtos produ- 
ceft una fuerza jnedLj* 



2.36, 'Z 
P,7.,, ,.-, Todos tos paists no soyi susceptitíes 
f.|':.- . de todas las formas de -^ohierno. 

Coma , ía libertad no es el fríito de todos los climas^ 
tampoco es propia para todos los pueblos. Quaiito mas se 
medita este principio sentado por Montesquieu^ mas se siente 
su evidencia, y les mismos que se han empeñado en refutarle/ 
lian dado ocasión para que se Te apoyase con^'nuevas pruebas. 

Iu2, lodo^ Jos gobiernos del mundo consume la perso- 
na pública, y fiíO, produce nada ¿ De dónde pues saca lo 
que <ípnsume para.^ su subsistencia I Del trabajo de sus 
miembros, pues el sobrante de los partlcutares producen 
quanto es necesario para el público. De donde se infiere ,- 
que no puede subsistir el estado civil, sino mientras el 
trabajo de los hombres les deja algunas sobras, después deí 
haber atendido á sus necesidades. Este sobrante no es el 
mismo en todos los países, pues en unos es muy conside-» 
rable¡, en otros mediano, ninguno en algunos, y negativo eii 
otros. Esta desigualdad proviene de la fertilidad del cli- 
ma, de la clase de trabajos que exige el terreno^ de lai 
naturaleza de sus producciones, de las fuerzas de sus 
habitantes 1 de su mayor ó menor consumo, y de otra$ Ta- 
ñías razones que pueden causarla. .^ 

Pres cindiendo de estó.^ es muy diversa fa naturaleza 
de los gobiernos, por quanto unos consumen mas que otros, 
y porque puede resultar la difereneia de aquel otro prin- 
cipio que establece^ que las contribuciones públicas son 
mas onerosas a proporción que se apartan de su origen. 
Ko se ha de^ calcular esta carga por la cantidad de los 
jmpuestos, sino por la dirección que han de tomar, para 
volver a las manos de donde han salido. Qiiando la eircu- 
lacioa es pronta y está bien ordenada, nada importa que 
sea mucho ó poco lo que sé paga; la población es siempre 
opulenta, y las rentas del estado se hallan en él mejor pie.' 
ror el contrario aunque pague poco el pueblo, si este po- 
co no vuelve 4 entrar en sus manos, llegará á agotarse^ 
porque^ siempre pa?:a algo; y el estado en lugar de ser rico, 
l®.^*^^* reducido 1 la mendigue2s y á la miseria. 

» 



• s-se: ^ ^ . ^^^ __ _ . 

De lo diclio se' infiíere^' ífué los trlljutos son mas 
.ionerosns en razón de la distancia que hay entre el pueblo 
y el gotierao;: por lo que se halla el prueblo menos pecha- 
do en la democracia, lo «srá algo más eú la aristocraciaij 
y recae sobre el el mayor peso eii uña mciíiarqiua. Í5*6 
conviene de cmisiguiente esta, mas que 4 las naciones ri- 
cas; la aristocracia á los estados medianos en prodúcelo- 
jjes y extensión; y la democracia á los peqienos y po— - 
bre^. En efecto quaiita mas se reñexíone sobre esto, mas 
se convencerá qualquiera de la graii difer^éncia que hay ert 
este particular entre los estados libres y' los monárquicos, 
El los primeros toda se emplea en utilidad común, y en 
los otros son recíprocas las fuerzas pxiblica^ y las parti- 
culares, aumentándose las unas con dimin ación de las ©tras. 
En. una palabra^ eu. vez de gob^íriiar á ios vasallos para 
iacerles felices^ los lí^duce el des^otisma 4 la miseria^ 
para ^.oderles gobernar. .; ^'^.l ^;!'^^^^?'^' '^^■'-' ''^Tf, 

Hay pues en cada clima sus causas naturales, por las 
que se puede desigiiar la f^rma de gobierno que mas se 
üdapta á ía naturaleza del pais, y la e^ipecie de habitan- 
tes, que debe tener. Los. terrenos ia^ra'tos^y este'ríies 
en que no corresponde el producto al trabajo^ tJebeti que- 
dar, sin cultivo y desiertosi, ó solámeiite e^star hábkadoá 
por sal vages. Las regiones en que el trabap de los habí, 
tantes rinde exactamente lo que necesitan,, deben ser maf 
radas de los pueblos bárbaros, porque será imposibl^ és^ 
tablecer en ellos ninguna policía. li os países en que el 
producto excede algún taño, ál trabajo, son propios parí 
los pueblos libres; y aquellos en que el abundante y fer» 
til suelo da un grande producto á poca costa, piden uú 
gobierno msjxiárquico^ para que se consuma en el lux© del 
príncipe eí exceso Helo que sobra á los yasallas,r P'-^es 
mas vale que este sobrante sea ábsorvido por el gobierno, 
.que. disipado por los particulares. íía ignoro que hay al- 
gunas excepciones; pero estas mísiiías coníirman la regla, 
porque causan tarde ó temprano las revoluciones, que res-, 
tituyen las cosas al estado natural. 

Distingamos siempre las leyes geüerales de las cau- 



sad partíc»tar€s que puedéft móáificar su * e fecto .^ A unque 
todas las provincias del meáio día fuesen repiiljUca^ 7 las 
del norte estados despóticos, no dejaría de ser una ver—, 
dadi^ que el despoti^mQ: cp^iyieae por ra30iv del clíi^a, 4 
los paise s c á hdos , la barbarie á lo^ frios, y la ^ena pO-? 
Ütica á las regiones templadas, Goaozco tamtxíen que aurr 
admitiendo este príncipíoy se suscitaran disputas sobreasa 
aplicacioni^ y sé dirá, que íiay algunos países ' íHo& ^"^Y 
íertilesi^ y ©tros meridií)9aíes dis u-ua ex;trem» .esteretídaít;. 
Pera esta diric.uíta(Í solamente lo es parát los que nefiají* 
examinado la question baxo todos sus aspectos: pre«£so ef-r 
tener presen te*» ^omo^ líevc^ dlcho^ el trabajo^, las fuer* 
zas, el consuma, ^c» 

Supongamos que de dos terrenos íg:uaTes produce tp 
tuno cinco y el otro diez. Si los habitantes del prime^o^ 
consumen qixatra, y jlos del ultima nueve, el sobmate ¿eh 
primer producto será una quinta parte, y el del se«:unáo 
luia décima* Como la proporción de estos áos excesos e% 
inversa de ta délos prodvictos, el terreno que.no produee 
mas qvie cineoij dar£ .iííi i?sobr9^te 4oMadQ^ queaquel <gj^ 
3?rodttce;,^ diez. ..:•..;;;/,,.'',,.■•: .... ír.,;';.¿iL :.n¡: '^y'^^ - 
^p. Mas.abor-st b<> tr-atám'^s. del dable ^prpdu^^^^ mdíe 

me parece qúc se atreverá a comparar la feí:j[ilídad ^^-^ 
ucral .^e los países fríos coai la de los ^¿ií^os. ^upongar 
naos no obstante esta igualdad r y déjemeos, si se q/íi'^re, en 
unmismjT nivel á Ja InSl*terr» y k .Sicilia,, á la Polonia 
y il íEgipto, Mas hí cía el medio, dia tendremos al África, y 
4 las Indias^y un poco mxLS hacia el norte ya no hay con quiejí 
compararlas. Sí bien es igual el producto ¿que difereiicia no 
-hay en el cultive? E» Sicilia basta escarbar la tierra, 
Cfuando .en logUterra se flecesitan mil afanes para labrarla. 
Afrí es que donde ¿sé necesita» mas brazos- para redituar 
el «lismo producto, el sobrante es sin dispúta.meuor. ; | 

Considérese k mas de esto, que el mismo^ V^'^^ero;^^ de 
lombres consume mueh« menos en las regíoaes caudas, poi;- 
i^ue el c Urna, prescribe la sobriedad, si se quiere te a^r &í- 
Iud;vylo5 europeos que quieren vivir eaestos paiies c^-. 
iBo eael suyo, mueren de disentería y de indigestiortesv '^'íí¿- 
*^í?^! t^^^^i ^ic« CbíirdiiiOy uuas bestias taraiceras j u¿os 



lotos en comparación de los asiáticos/ Algunos atrituyea 
la sobriedad de los persas ál menor cultivo de ¿u país, y 
yo creo por el contrarió, que su psiis abunda njenos de> 
comestibles» porqué no los* iiece sitan aquellos habitantes. 
Si su ítugilidad, contÍHUa este autor» fuese un efecto 4a 
la éscazes del pais.) solamente comerían poco los pobres» 
quando sabemos qué esto es general en todas las clases; y 
se comeria nías ó menos en cada provincia á proporcioa 
de su fertilidad, piero cs bien notorio-, que en todas las de 
'' Iquel reyho se guarda lá misma sobriedad. Suelen elióí 
encarecer su modo de vivir diciendo, que no hay mas que 
mirar á, su tez, para conocer las ventajas que llevan á los 
cristianos. En efecto la tez de los ' persas es lisa, y su 
cutis hermoso^ íino y relucientei^ en -y*>z que el de los 
armenios, que son subditos suyos. -y vive la europea, 
^ÍBs tosco y arrugado, y sus ciierpos' frites os ^y pesados.*^ 
'^ liós pueblos viven con menos, ai paso que se van acer- 
-cando a la línea equinocialV rara; vez comen carne y se 
alimentan ordinariamente del arroz, mais, cuzcuz, mijo y 
<í"el cazabe. Kay en las 1 ndiasmilíónes de hombres ^ cuya 
manutención diaria no cuesta dos quartos. Aún,' en - Euro- 
pa se nos hace perceptible la diferehciáí del apetito que 
tienen los pueblos del norte y los del mediodia: un espa- 
ñol pasará ocho dias con lo que come qualquier alemaix 
eii una sola vez. En Ips paises en que los hombres son 
más comedores, él luxo recae sobré los artículos dé con^ 
sumO: en Inglaterra' se ve tina «íes a cubierta de viandas, 
y el inayor regalo de 1^ Italia consiste en almibare» 
y flores. 

El Juxo en los vestidos efrece también igual dife- 
rencia. En los cliinas donde la mudanza de las estaciones 
es pronta y violenta, se usa de vestidos de abrigo y sen- 
cilios; y en los que solo se viste para el adorno, se pre- 
fiere la brillantez á la utilidad, siendo allí los vestidos un 
punto de lüxo. En Ñapóles se pasean los hombres en el 
Posilipo con vestidos bordados de oro y sin medias. "Lo 
mismo sucede respecto d« los edificios^ en ios que solo sé 
atiende á 1% Dj»saiíiet?acia qUawida uada hay qu6 temer de 



las incíeiKencias áel títrnjjo. Eiv París y fn liOndres. 
se procura que les alojamientos seaa abrigados y cómodcs] 
pero en Madrid hay solver bios salones, con malas ven** 
tanas, y parecen los aposentos madrigueras de ra- 
tones. .\, ^ 

liós alimentos son mas sus tañe iososVrY tientín mas jut 
JO en los países cálidos,- y esta es iina tercera diferen- 
cia que no puede dejar de intuir en la sestunda. i Por qué 
«e comen tantas legumbres en Italia ? Por que son t)ue~ 
nas, nutritivas y de sabroso gusto. En Francia» donde 
todas son de re^^adío, no nutren y se aprecian poco en 
las mesas. Sin embarco no deían por. eso de ocupar igual 
extensión de tciieao, y cuestan lo mismo de cuMrar 
que en otras partes. Se ha experiuaentado que el trir.o de 
Berbería, inferior al de Fraíicia^^ da mucha mas harinai^ 
así como el de Francia da mas que el del norte. De den- 
de se p«ede inferir, que esta graduación es f enera! en lá 
misma dirección de la línea hacia el polo^ i !íTo es' pues 
lUia desvéntala maniíiesta el tener - jneuor ., cantidad de síl>« 
mentos, siendo igual el producto? ,, ^ , 

De todas estas consideraciones se sigue otra que las^ 
confirma, y es que los paises- calidos no tienen necesidaS 
de tantos habitantes como los fríos, pudienclo mantener 
mas; lo que produce Un sobrante doblado en provecho 
«iempre del despotismo. Si un numero dado de habitan-* 
tes ocupa una grande extensión, som mas diñciltís las su- 
blevaciones^ por que no se pueden reunir ni pronta ni ocul- 
tamente^ y es fácil al gobierno descubrir las tramas, y 
atajar la* conspiraeionesi pj^ro, si im pueblo numeroso 
se reconeentraij no puede el gobierno usurpar tanio las 
facultades del soberano^ los cabezas de partido diliberait 
en sus casas con tanta seguridad como el príncipe en su 
consejo, y la muchedumbre se junta en las plazas ^ con la 
jflisma prontitud que la tropa en sus quarteles* Conviene 
según esto á un gobierno tiránico olbrar á grandes distan- 
ciasy pues cob la ayuda de los puntos de apoyo que esta- 
blece^ se aumeat* *n fuerza i lo leios;. coano %u.ced:£ co;i 



lalpa!anca<i ( 2*1 ),',lá déf pirej^ílo *p©ib bl "clítoirfir 's^W 
obra récoliceíittáda, j se eV2'f^©rá y p5etde,v 51 lleg^ 4 

'V Sxtendei.se, del iirísfeoíiiráf^ qué la pólvora desfamada ppc 

titrra; que se ígueiiia dé éráÉO eí) graiio¿ Pcyr esta ra-^ 

zojí los países despoblados son los mas propios para la.tií»f 

» nía; las Üeras solo dom?iián éñ los desiertosr4-:^íi; íóíL '* 

j ' ^üanáo 5e,pref.unfa iabáorútamen^^^ éí' mtjáp 

• i^obierno, 5é propone iiíiá <jüestidn tan va?a como diñeil 
jde re$olYer, ;0 po^ íiecirlo níejor/ tiene tantas solucionet 
buenas'i, quauíjas ponías oombin aciones que pueden darse 
ék el e:stado absoluto y relativo darlos pueblos. Mas .si 
se pre«; úntase^ por q lié' señales se Ju¿de conocer que Uíi 
pueblo ejsta biéií ^6 íhal gobernado, esto ya seria otra co- 
^a, y podría resolverse esta qüestion de heeho. 

Sin «mbargí» no se la resuelve, porque todos quieren 
líaGerlo á su niodó. Xds vasallos elovdau ía tranquilidad 
pública, y los £Í«dadanQ$ fa libertad ¿e los particulares; 
aquello* preí^erea la seguridad dé las posesioné s^ y^ estos 
las de las personas;, los unos pretenden que' el mejor go- 
bierno e5 «^ mas severo^ y los otros sostienen que lo cs 
dál i»as sitave; los primeros quieren precaver ]os delitos, 

^y lo$ segundos ^úe sfeán castigador ; aquellos desean que los 
teman sus vecinos., y los otros pre^^eí en el vivir desea- 

'nocidos; ■ lo^ iiidiTiáuos y« xm éfstado ménitquieó e stfin muy 
¿on eiitos ton la, clrt^ilaHdh Jel dinero, quándó lo's ciuda- 
dádanos sólo aspiran 4 que tenga pan el pueblo* Aunque 

.'' ^j. »i M Í : iiiw ln/i^l i t i i i ü*i.ii i iiV iii ia¿''i: i Cl i ^^ ^ ■ f.jir \ '*»[ »» * > /"w i iii | ' ■ .qm | L »iii! j| ii j ■ 

vsC^^í.^ 2j ) ; JBsfb lio s| ^<¡>poHr a to gW hé dicho mHs 
acerca de Icís ijftcónvééíéAté* díi k^sfr andes estados; per- 
eque allí se tratiiVá de lá autoHáad ' áél tóbíé^uo sobre sus 
rnien^bros, y ahora Mlblaraós dé «u faér¿^ ícoatra lo* súfc- 
^¿itos. Sus miéíríbró? ' difundidos por todas paftes Je sir- 
'^V^n dé puatos- 3* ajpoyó p^ára obrar ílo lejos sobare el puc- 
^Í)l&; pero inL<>, ejcbte jpún^ó níiguno de apoyo para obrar 
"^^áirectamente. sobre estos mismos ínienibros. I>e consiguien- 
te U longitud de la palaineaióoü^ caso la debí* 
li¿ad^ y en el otro la fuerza. 



^41. 

conviniésemos en todos" estos y otros muclios extremos^ 
habriamos adelantado muy poco. Gomo las cantidades wo- 
rales no tienen una -medida fij», ,. aun quando est uvieramos 
de 'acuerdo en las seSales,^jgo.,^^ ^^stgxia^s^^^¿l^^}^^ 

timacion de su valor. ,>r y^-^--) «o r ' . ^ .o-- T^- a W 
.ftr, Por lo que á mí toca^ me asombra que no se co::bzcai 
Wa señal tan evidente, ó que se teng^ la mala ft de nQ 
convenir en ella, j Quál es. el objetq de la asociado^ 
política ? La conservación y prosperidad de sus miembros. 
I Y qu4l, es la prueba mas clara de que prosperan Y son 
conserTados ? Su número y población. T»fo vayamos pue$ 
mas lejos á buscar esta señal tan disputada: suponiendo 
todo lo demás igual, aquel gobierno en el que sin recur- 
rir á los extrangeros, sin naturalizaciones y sin colonias, 
pueblan y se multiplican mas los ciudadanos,^ es induda- 
blemente el mejor; y aquel es el peor, en el que se dir,-. 
RS-innye y arruina la población. Calculadores, a este 
blanco deben dirigirse vuestras miras; contad, medid y 

V l»l > l » .IW¿— — I II I ■ , — .¿— *l I WH I » ■ ^ i^^ « •< ■ ■ ' .■■i I I ■ ■■ * ' ' '' ■ «lílll 

» rj ■'•. ■ . ' .- , „..■:»■ 

...- (22) Ea^'o de este mismo -principio 5 '3 déh^ íbr-r 
mar el juicio sobre los siglos que merecen la preferencia 
por razón de la prosperidad del licage humano. Han sido 
elogiados con extraordinaria admiración aquellos en qu?; 
han florecido las ciencias y las artes^ sin indagar las cau- 
sas secretas por qué se cultivaron, y sin atender 4 sus fu- 
nestos resultados: idque apud imperitos humanifas <vo^ 
cahatur, cum par$ ssr'üitutis €sset„ ¿ Ko descubriremos 
nunca en las máximas de los libros el interés grosero qu? 
las ha puesto en boca de sus autores M)igan estos lo que 
quieran, si un pais se despuebla a pesar de su explendor^ 
es visto que nr) va todo bien; y- ao? basta que mi poeta: 
iten g a veinte mil peso s de renta , para que su siglo sea &\ 
meior. Se ha de atender menos 4 la quietud aparente Jr 
íí la tranquilidad de los que mandan^ que al bien estar de 
toda la nación^ y en especial de lo& estados muy numero^ 
sbs# La piedra destruye algunas campiñas^ pera rara Vfp 



r i-, f^ 

jDe íosdhusos del gohierno^tf dfisH pr&jíjsnsíon a degeneraré 

* -^'*©eí'yiuina^in¿á5i ^que fa VóluTftai'^pártícüTar oTsra sin 
3ntermision contra la general, así el gobierno esta hacien- 
do continuos esiuerzps contra la soLerania» Quanto mas 
se aumentan estos esfuerzos, mas se altera la constitución; 
y como no hay en este caso una ví>luntad de cuerpo que 
oponiéndose á la del píincípe, la equilibre, no pue^e me^ 
nos de suceder, que el principe oprima tarde 6 temprana 
al soberano, y rompa el pacta social. Este es el vieicinr 
lierente é irremediable que desde los principios de la fbr> 
macion del cuerpo política, se dirige constantemente a ar- 
ruinarlo^ a la manera que la vejez y la muerte destrú* 
Strt por ím el cuerpo del hombre. .¿O-íf^^n^^íí^^^í ^oi ^^ tíí 
., JHay dos, caso& en lo& que deé^ñerá'^por í'oregtilái 



ocasiona una hambre general. Las revoluciones y fas guer* 
ras civiles sobresaltan mucho á los magistrados^ mas no 
*i 01) la causa de las verdaderas calamidades de los pueblos, 
que pueden sentir algún alivio al mismo tiempo que se es- 
ta disputando sobre quien los ha de tiranizar. Su pros- 
peridad ó desgracia real nace de su estada permanente; 
quando todo queda oprimido baxa el yugo, entonces se 
pierde todo, y los ge fes aniquilando al pueblo á'su pía-* 
c^v^ ubi solitudinent fachinty pacem appellant. T.n la. 
época en que las disputas délos grandes tenían revuelta 
la Francia, y el coadjutor de París acudía al parlamento 
con un puiíal en la faltriquera, era numeroso el pueblo 
fraces y vivia felia ca una justa libertad. En otro tiem- 
po floreció la Grecia rodeada de las mas crueles guerras, 
y el pais abundaba de gente, no obstante lo^ arroyos de 
sangre que eorríau. Parecía-, dice Machiavelo, que nues- 
tra repiiblica iba aumentando su poder en medio de los 
asesinatosy proseripciones y guerras civiles; la virtud^ 
costumbres e independendencia de sus ciad -adanes eran in as 
poderosas para consolidarlo, que sus disensiones para de- 
bilitarlo. Un tanto de agitación vigorizaba los espíritus, J 
la libertad hace prosperai la espetíc mucho mas que la pa^- 



24S, 
tni goT)lerno, a saber, tjXiaii<!o «ste íc reduce, o qu ando el 
estado ^e disuelva, vS^ reduce el gobierno, quando pasa 
del rwiacra grande al pequeño, esto .es, de le. democracia 
¿ la aristicracia, y de esta í la monarquía; en lo qu^l 
obra «egun su incliiiacion natural; y si retrograda- 
se del número pequeño al ^raxide, se pcdria decir que se 
relaxa; mas ,>e5, iáiposibk.^ 51^^^?? ; r^^í^íSr' ^^; í^^^^ 
iftATerso. .,:■■■'': . .'• -'r^i, -t-r- ■ :if ^ I .*- ^ r'„?^;-i'..^.:.: :i^:ít| 

En efecto siempre ^ue el gobierno muda de tor-^ 
ma.) es porque su i^me lie envejecido lo de^a demasíalo dé- 
bil, para que -conserve la que tiene. Si se debilitase mas 
entcmces extendíe;Odo3e,. llegaría á ser ninguna su íver— 
za^ y aun podría subsistir menos. Es necesario pues ar- 
mar de nucTO y apretar el muelle a medida que se aiio^íi» 
porque de otro modo el estado^ a quiC;» «ostiene, se vería 
arruinado sin remedio, 

lia disolución de un estado puede veriíiearse de do* 
maneras. La prijsiera quando el príncipe dexa de goberm-rle 
según las leyes, y usurpa el poder soberanf); en . cuyo i:a."T 
so liay un trastorno muy notable; porque bo es el go- 
bierno, sino el estado el que se reduce; esto es, que el 
grande estado se disuelve formando dentro di sí mismc^ 
otr©, ^ue se componen solaTTientede los miembros del. go- 
bierno, y es el arbitro y tirano de lo restante del pue- 
blo. De tal manera que en el momento que ^1 gobierno» 
usurpa la soberanía^ se disuelve el pacto social, y los sim- 
ples ciudadanos, recobrando los derechos de su libertadl 
natural, se ven forzados, mas no obligados a obedecer, 
,..,:- Xo mismo sucede quandx) los, miembros del gobierno 
usurpan separadamente el poder qise solo debieran exerc^r; 
firmando cuerpo; con loque se violan igualmente, las le- 
ycsy jT; no es menor' el desorden que resulta. Hay entrnr/ 
ees, por decirlo así^ tantos príncipes quantos son los ma- 
gistrados, y el estado, que no se baila m€;iio,s. 4jy:idÍ<do f¡n^ 
el gobierno, perece o muda de forma.. ^^^ .^^ f^ í'^f," .^* Vf 

Quando se disuelve un estado, se designa comunmente" 
con el nombre de nnarqida t\ abíiso del gobierno, sea este, 
<l q^ue se quiera* Para hablar ccn la debida disiincion, la 



deiüncraicia degenera ea ochloúraeui, ía aristocracia eil o/f- 
'^ízr^wía, y aiiís af.adlre que la monarquía degenera en tira- 
^a; pero éka últíiia vogies equívoca y pide explica^ 
cion, ■ -'•••.' ' -r ■/ X 

. , ^*i tirano es eu el sentido comnn el rey que goljiema 
COA violencia y sin respetar la justicia y las leyes; pero 
iigorosamente hablando, tirano es el particular que se apro- 
pia la autoridad real sin tener derecko 4 ella. Así en- 
tendían los griegos esta voz tirano/ y la daban indi f eren- 
ternente á los buenos y á los malos príncipes, cuya auto- 
xidñd üo era legítima» De consiguiente la& voces tíra- 
la y itsurpador sen enteramente sinn!nrsas'^-*^^-r>'^^^''*í^'^AP 
. ^ ^n de seiíalar con distintos n^mbrei'Iai cosas qW- 
son di terentes entre sf:^' Hamo tirano mí\ usurpador de la au-- 
toridad reaíij y ''desf/oía'zX usurpador del poder -soberano, 
-Es tirano el que se íiiefe contra las leyes, 4 gobernar coa 
tirreglo á ellas, y de'spota el que se hace superior a Iss 
íTiismas leyes» Por tanto el tirano podrá no ser déspota;. 
Jero'^este 'es siempre tirano. > «;:.*-,. 

~*''^ '> ^'- ' D '3 la muerte del cmrfo -politico, '^'^. "^^-^^ ;,P^ 

'"*'^' Tal es la' propensión natural é inevitable de todos 
íbV gobicrrnos^ aunque estén bien constituidos. Si Espar- 
ta y Roma liaa perecido^ ^qué estad© podrá prometerse que 
^e perperúe su duracioht Si querenios formar un establecí^ 
jniento duradero, no pretendamos hacerlo eterno^ pues na- 
die debe intentar lo imposible, ni lisongearse de que dará a 
las "^ obras humanas una solidez de que' lio son suscepti-í 
Mes*, .. ': /x 

El cuerpo político, lo mis mw que el del hombre, em- 
pieza á mofir desáer . s'u í nacimiento^ y lleva consigo los 
principios dSí su destrtVccion. Pero ambos pueden tener una 
constitución' mas ó menos robusta» y mas ó menos á pro- 
pósito para conservarse por mucho tiempo. Xa constitu- 
ción del hombre es obra de la naturaleza, y la del estado 
lo es del arte: no depende de los hombres el poder alargar 
sii'vida; pero depende de ellos alargar la del esttido quan- 
tb sea posiblci^ dándole í a mejor constltticion q^-^e puede 
t^iier. También Helará -á su término el mas bieu constituí- 



¿íí» pero siempre inas tarde que los otrrs^ á «o ser que al- 
$4n accidente improvisto cause 5U ruina aites de tiempo. 
El principio de la Tida política est4 en la autoridad 
del soberano: el poder legislativo es el corazón del estado, 
y el ejecutivo su cerebro,, que da movimiento á todas las 
partes, Pueie acometer un parálisis, ^ín que muera el in- 
dividuo, mas luego que cesan las funciones 44$ corazoni^ 
sobreviene la «luerta 4 todo vi vicíate. > '.' 

^ \ El estado no subsiste por las leyesy sino por el po- 
der lepslativo. La ley de ayer no obliga hoy; pero se 
presume el cOíisentimientQ tácito por el silencio^ y se su- 
pone qiie el soberano confema constantemente las leyes que 
no anula ^ pudiéndolo hacer, Quanto ha declarado quereír 
una vcz^ lo quiere siempre á no ser que le revoque. 
, . ¿ Por qué son tan respetables las antiguas leyes? pre- 
cisamente por esta razon* Se debe creer qua ninguna cosa, 
las ha podido conservar tanto tiempo sino la excelencia de 
las . voluntades antiguas: si el soberano no las hiibiera te- 
iiid® constantemente p#f saludablesi, las hubiese revocado 
mil veces. Eor este motivo, lejos de debilitarse^ adquie- 
ren las leyes mas fuerza en todo estado bien constituido^ 
y las hace mas venerables de cada día la preocupación que 
«e/tiene en favor v de la ántigüeCtad. Si las leyes pr.r el 
contrario pierden su vigor con los aiio», es una prueba de 
que espiró el poder legislativo^y^de q^li^ya^ no yiveí el 
estado, ■.yorú.-oíjoií/t ..^í.?/i >í»fny:i. -akU:}' ^¡iy^'\z^-r::}fi rí^^'-.r^ti. 
. ,JDe que modo se cóhser'va Id aütoriSacl del soler ano, 
-vf) Por lo mismo que el soberano no tiene otra faerza 
que el poder legislativo, solo obra por medio de las leyes; 
y como las leyes son los actos auténticos de la voluntad 
general, no podrá obrar el soberano, sino quando este reu- 
nido el pueblo. ¿Coma podrá reunirse el pueblo? clama- 
xaH algunos: esto es una cosa quimérica hoy dia. Es cierto 
que lia lo era rail o dos mil anos hace, y ios hombres ¿han 
mudado acaso de naturaleza^ -{fin-ií *,Ot>.i'» f .»I lí/p ,. ¿«I-ffHl!» 
- Los límites de lo posible en las coisas mótales son 
;inas estensos de lo quí pensamos, y solo se hallan estre-. 
jíha^Qs por nuestra debilidad, nuestros vicios y preocupa-. 



246. 
eiones. I>as almas baxas no creen que «xístán iierces, y loé 
viles esclaivos hacen toiofa y burla 4e; la palabra li-** 
iDsrtad. 

Calculemos lo ^ue puede hacerse por lo que ha suce* 
(dido, -y sin hablar de las antiguas repúblicas de la Greciai 
la romana debe mirarse en mi concepto com® un grande es* 
tad^, y Roma como una ciudad muy numerosa. Por el úU 
timo censo de Roma resultaron cuatrocientí mil ciudada-» 
nos en estado de tomar la-s armas, y por el postrer empadro- 
namiento del imperio mas de quatro millones de ciudada-» 
nó5| sia contar los -sojuzgados, extranjeros, mugeres^ nif 
Sos- y esclavos. '. . „ - • ^^^r .■ 

' - I Quan ríis dificultades no «e presentan, para que- se 
iuntasé coa treqüenciá la inmensa población de esta capi^ 
tal y de sus cercanías? Con todo pocas eran las semanas 
en que no se congregaba xma ó muchas veces el pueblo ro- 
mano. Nó solamente exercia los derechos úé la 'soberanía^ 
sino también «na parte de los del gobiern^V: entendía en los 
negocios de cierta clase, fallaba sobré algunas causas, y 
se juntaba toda está gente en la plaza públicaí^ hatíen^ 
do' casi á un niism^ tiempo las funciones de magistrado y 
las de ciudadaíio. 

-^ ^ ' Subiendo a - los primeros tiempos de las náfe'iones , ha«» 
Hamos que la mayor parte de los antiguos gí)bierñóV, aun^ 
que fuesen nionárquíóos, <tomo los de los macedonÍo$ y los 
francos, celebraban^ estas juntas. Este hecho incontestable 
satisface todas las diñcultsdes, y me parece que es legíti- 
ma la cónseqüencia que se saca de lo existente paira lo po» 
sibléí «*i (í^/iibaisi ,ioq iiwío iií<^,,|pvÁt^íf:^§i.'itíb<>q iy t^¡;» 
TTo' basta que «t pueblo 4jongireí:»do^ haya Üxfi3<5 uña 
vez la constitución del estado, sancionando un cuerpo de 
leyes, ni tampoco que haya, establecido un gobierno perpe* 
tue, ú ordenado una vezi para todas la elección de lo» ma- 
gistrados. Es neae$ario que ademas de las juntas extraór* 
diñarías^ que los casos imprevistos puedan exigir, háyá 
otras fiy.as y periódicas, que no se puedan abolir ó pro- 
rogar, de tal modo que e» Herrando el din señalado, est^ 
e\ pueblo convocado legítimamente por la ley, sin (jue ie» 



. 247.. 
tüincster paira ello ningusa otra convocación fo.^mal, 

Pero fuera de csftas juntas jurídicas por su sola fe- 
cia, qualquiera oira reunión del pueblo, que no taya sido 
convocada por los magistrados norntrados para este efecto^ 
y sef;ua las forimas prescritaí, debe tenerse por ilegítima, 
y por nulo tedo- lo [qj^ . se ha^a ^n ella; porque aun ía 
iñisiiia orden para congregarse det>e emanar de la ley> 

Eb .quanto á la renovación »ias ó uaenos freqíiente d^. 
fes,, jiint-asíi legítinias^ .depemJe de tantas consideraciones,, 
que es difícil dar ^s obre ello x^eglas^ determinadas. Solamen- 
te puede decirse en. - general ^i que quanta mas fuerza tíene^ 
el gobierno, tanto mas frequentemeute debe. manift^taT;$e^ 
^1 sobcranov 

Esto, se íne d Ir áy puede ser bueno para una ^o^ 
eiiü3ad¿ pero ¿cámo-se fia de hacer^ q,uando el estado com- 
jirenda' muchas? ^ Se dividirá la autoridad soberana^ ó bien 
se deberá coiicentrarven una sola ciudad, y sujetar á ella 
tedas las demasl ■l/hi.hl.v:^'^^^^^ 

Respondo, que no debe Hacerse ni le uno ní kt btttn^ 
Priíneramtínte la autoridad' soberana es simple y una, y no 
puede $er dividida siir. que, se la fivístruya:* en segxui lo luí;ar, 
una ciudad, del mismo modo que una nacibnv bo puede le-, 
gítimamente sujetarse apotra, porque^ la. j^encia del cuer- 
po político está en la reciproca unión de* la obediencia y 
de la libertad, y estas^ palabras &iédito'^^^ so'Beran(yj son 
cíirrelaciones ideutifas,. cuya idea se, reúne bax.a la 5olaf 
palabra de ciudadafiQ^ . ^,__ ^ - .'' '^ 

xtcspondo también:, que siempre es un mal jutJtar ,ya-^ 
rias ciudades en lína sola, y que queriendo Hacer .esti^ 
unió» nadie debe lisonjearse de evitar los inconvenientes 
naturales de ella. Ko es necesario objetar el abuso de los 
grandes estados a! que solo los quiere pequeños; pero ¿de 
que »odo daremos áestos^ bastante fuerza para Hacer £ren^ 
te a los grandes, como resistieron en otro tiempo las ciu- 
dades de Grecia al poderoso rey Filipoy y como mas re-j- 
cientemente la Holanda y la Suiza Ha resistido á Ja casat 
4e Austria! 

Sia cmtargo si tao puede reducirse el estado í )\xümm 



248; • 
tos límií es, que^a todavía el récutsá 'j3é no tener capital 
alguna, hacer que el gobierno establezca su asiento alter- 
nativamente en cada ciudad, y reunir también allí sucesi- 
vamente los estados del reyno. 

'*f**¡^Pu e-ble se igualmente el territorio, señálense elti todas 
^^is partes los mismos Aerechos, sea general la abundan-i 
cía y la vida; y asi llegará á ser el estado á un mismb 
tiempo el mas fuerte y el mas bien gobernado que pue- 
da darse. Xas murallas de las ciudades no se forman sino 
délas ruinas de las ca^as de los campos, y cada palacio 
ifue veo edificar en la capital, me representa reducida á 
escombros toda urta provincia. * - - ..* : .. -; f^ 

Luego que el pueblo esta legítimamente féuníd© eit 
cuerpo soberano, cesa teda jurisdicción del gobiern^i^ la 
potestad exe cutí va queda suspendida, y la persona del tilti-¿ 
roo ciudadano es tan sagrada é inviolable, como la del prif 
mer magistrado, porque ei» donde se halla él represen-* 
tado, no hay ya nccesidfid de represent.^nte. La mayor par- 
te de los alborotos que í^e suscitaron ^n los comicios dé 
Jlo^oia, provinieron de haber ignorado ú olvidado esta reglav 
."Entonces no eran los cónsules mas que los presidentes del 
pueblo^ Ips tribunos simples, oradores (23) ^ y el senadd 
Jiada absolütam#\e. ' ?ií .cí i' s*>»í.Jíí^#4' »i!tíí«^ 

Estos intervalos de suspensión, en que el príncipe ré4 
■conoce, ó debe "reconocer un superior actual, le han sido 
fiiempre muy temible^i) y esas juntas del pueblo, que sirtít 
Ja egida del cuerpo político, y el freno del gobierno^ han 
4Ído en todos tiempos^ miradas con horror por los gefes; asi 
^ue no omiten jamas ni cuidados, ni objeciones, ni dificul/^ 
tades, ni promesas, para disgustar de ellas » lo$ ciudadá- 
tjbs, Be continuar a é - _.,..:■ j . : 

(23) Gasi en el mismo sentido que dan á este nom- 
bre en el parlamento de Inglaterra. La semejanza íe es^th'i 
empleos hubiera motivado la competencia entre los cónsu^ 
les y los tribunos, aun quaftdo se hubiese suspendida todft 



* , : j^Je la materia f endiente en el anterior. 

Quaiiddlos {iueblos son avaros, col>arcles, pusílánimef? y mas 
amantes del rejroso que de la liberíadij no se sostienen mu- 
cho tiempo estas jumas contra los esfuerzos redoblados del 
gobierno;y asi es como aunieatíindose sin cesar- la fut^r-sa re- 
sistenten se desvanece al ím la autoridad soberana, y caen la 
mayor parte de las ciudad=^s, pereciendo antes de tiempo. J 

Pero entre la autoridad s riberana y el gobierno arbi- 
trario se in tro Uie algunas veces un poder medio, deque 
es preciso kabíar. ^í ,•-»»'. * '--•. 

Te los diputados o representantes, 

XíUego que el servicio piibiico dexa de ser el principal 
iiec;ocío de los ciudadanos^^ y q^e quieren mas bien servir 
con el dinero que con sus personas^ el estado se halla ya 
cerca de su ruina. Si es necesario ir al combate, pagan 
tropas, y se quedan en sus caéas: si han de asistir al cr^n- 
se jo, nombran diputados y no se mueven tampoco de su ca- 
sa. A fuerza de pereza y de dinero tienen íinalmente sol- 
dados para subyugar á la patria, y representantes para 
venderla. > f 

El trafago del comercio y de lasartes^el voraz ín- 
teres de la ganancia, la molicie y el amor de las comodi- 
dades es lo que cambia los servicios personales en dineroi^ 
pues cada qual cede una parte de su prorecho, para au- 
mentarla 4 su placer* Dad plata, y en breve tendréis 
hierros. La palabra erario es peculiar de los esclavos, 
y no se conoce entre los ciudadanos. En un estado verda- 
deramente libre todo lo hacen los ciudadanos con sus bra- 
zos^ y nada con el dinero: lejos de pagar para eximirse de 
sus deberes, pagaran para cumplirlos por sí mismos. Mis 
ideas son m^y distantes de las comunes, pues creo qut 
el servicio corporales menos contrario 4 la libertad que 
los impuestos. 

Quaato iLC¡or constituido se halla un estado, tanto 

3i2. 



mas merecen en el concepto de los • ciudadanos la prime- 
ra atehcíon los asuntos pubiicos respecto de los privados. 
Estos sou también menos en numero, porqué siimíaistrando 
la suma de la felicidad común una porción mas considera- 
ble a la de cada individuo, le queda mucha ráenos que 
"bisscar en sus cuidados particmlares. En una ciudad bien' 
gobernada todos vuelan á las juntas; pero baxo una mala 
constitucioí^ ninguno quiere dar un paso para ir a ellas, 
porque no toman ínteres en loque se hace allí, conocien- 
do que no prevalecerá la voluntad general; y porque en 
ün los cuidados domésticos lo absorven todo» !Las buenas-^ 
leyes producen otras mepres; las malas traen consíf,o otras 
peores. Quando algumo dice hablando de los negocios del / 
estado, ^que me importal se debe contar conque el esta- 
do es perdido. 

Xa tibieza del amor de la patria, la actividad del 
interés privado-^ la inmensidad de los estados, las conquis*.^ 
tas y los abusos del gobierno han hecho que se recurrie- ■ 
se al medio de los diputados 6 representantes del puebla 
€n las juntas de la nación. -Bsto es lo que en algunos pai^ 
ses *sé han atrevido a llamar tercer estado. Asi es que el 
interés particular de dos órdenes está presto en- primero y 
ségtmdo lugar, y el interés público" en tercera. - 

Lra soberanía^ no puede ser representada por la misma 
razón que nc» puede enagenár se; consiste esencialmente en 
la voluntad géneraU y" la voluntad no se representa, por- .» 
que ó es -la müsma, ó no la es; no hay medio entre estos > 
dos extremos. Los diputados del pueblo no son pues ni .{ 
pueden ser su»; representantes, sin-» unos comisi-íjnadO'S qué v; 
nada pueden concluir detinií iva mente. Una ley que el pue* í 
blo no haya ratiíicadc^ en persona , trs nula:' porque no es r 
ley. El puebla Ingles piensa ser libre, y se éns:aBs mucho: ' 
na, lo es sino durante la elección de los mierrtbros derparr<- ' 
lamento; pero luego q^e eslan elegidos, queda esc^avr^, ^ y 
^o es nada. El uso que hace de su libertad' en los corto» 
¿omentos que se le concede^ prueba q'ia Rie.rece }>erderla,» 

T:2L idea de los represenrantes es moderna y nos viene 
¿«r gobierno feudal^ de esteiñiqüo y absurdo gobierno, en 



el iqual la especie Iitim a 1191. está degradada, y deshonrado 
el nombre de /lOTnfcre. En las antiguas reptiblicas, y aun 
eíi las monarquías, jamas tuvo el p^Jeblo rj^presentantes, ni 
se conoció esta palabra. Es muy particular que en Eterna, en 
dottde los tribunos eran tan sa?,rad03, ni siquiera imagina- 
sen que podian usurpar las funciones ¿el pueblo^ y que 
€11 medio de una multitud tan grande no intentasen jamas ha- 
cer pasar por su propia autoridad un solo plebiscito. Sin em- 
fcareo juzgúese eí embarazo que causaría algunas veces el tro- 
pel de gentes, por lo que sucedió en tiempo deles Gracosi» en 
que una parte de los ciudadanos daba su voto desde los tejados» 

Qu ando todo se. pospone al derecho y la libertad^ nin- 
gún caso se hace de iás dificultades. En aquel sabio pue- 
blo cada cosa t^nia su justa medida; dexaba hacer á sus lec- 
tores lo que los tribunos no se hubieran, atrevido ¿ hacer, 
y no temia que los lectores quisiesen representarlo. ' 

No obstante, para explicar cónip alguna viez le re- 
presentaba los tribunos basta concebir eóaio el . gobierno 
represcata al soberano. Siendo la ley la declaración de la 
voluntad general, es claro ^r.e el pueblo no puede ser re- 
presentado en el poder legislativo; pero puede y áche serlo 
cntl ejecutivo^) que no es otra que la fuerza aplicada a 
la ley. Esto hace.ver, que e^iámÍHando bien las cosasi^ se 
hallaria que muy -pocas. nacion^.s .tíenen leyel?. Como quiera 
que sea, no puede dudarse» que na teniendo los tribunos 
ninguaa. parte, del poder ejecutivo, "jamas pudieron repre- 
seiifcar al pueblo romano por los derechos de sus empleos, 
sino solamente usurpando los; d^ Senado*. >' í^h : > í 

Entre los griegos todo lo que eí pueolo tenía que ha-" 
cer^. lo hacia por .sí mismo, y estaba congregado d& con- 
tinuo en la plaza. Halpltaba un clima dulce, no era codi- 
cioso; los esclavos desempeñaban los traWjo§, y el grande 
negocio del pueblo era su libertada Ko teniendo ya las 
mismas ventajas^ ¿cómo . podrán; conservarse los «ismos de- 
rechos?. Vuestros climas mas diu-os producen mas necesi- 
dades (24); seis Ineses (Aeí atí(> no se puede estar «n la pía- 



(24) Adoptar ea las países ¿ios el iu:^y 1* moU- 



262. 
zsL publica; vuestras voces apagadas no pueden hacerse oír ^ 
«a descubierto; cuidáis mas de vuestra ganancia que de 
vuestra libertad, y teméis mucho menos la esclavitud que 

la miseria. ■•■ ':.;.1M'-: .; j^ . ^■^r;V;^'!(,J?1ííí>-'fe':^«^: *;'-.• •• 

¡Quél ¿no se mantiene la libertad sino con eVtpóyo 
de la servidumbre! Puede ser, porque los dos excesos se 
tocan. Todo lo que no esta fundado en la naturaleza^ tie- 
ne sus inconvenientes^ y la sociedad civil mas que todo 
io restante. Hay ciertas circunstancias desgraciadas, én 
que no puede conservarse la libertad sino á costa de la de 
otro, y en q^ie el ciudadano no puede ser perfectamente 
'libre> sin que el esclavo sea en extremo esclavo. Tal era 
la situación de los espartanos. Por lo que hace á voso-^'^ 
tros, pueblos modernos, es cierto que no tenéis escla- 
vos; pero vosotros lo sois, y pagáis su libertad co^ii la 
vuestra. Por mas que ponderéis esra preferencia, encuen- 
tro en ella mas vileza que human ida 1. 

Ko entiendo por esto que sea necesario que haya 'es*^^ 
clavos, ni que el derecho dé esclavitud sea legitimo, püeái-- 
to que he ptohado lo contrario. Digo solamente las razo- 
nes, por qué los pueblos modernos qne se creen libres, 
tienen representantes, y por qué los' pueblos antiguos no 
los tenían. Mas como quiera que sea, en el momento eit- 
que uD pueblo 4e nombra representantes^» ya* no es libre," 
y pierde su existencia. i^-ftbvh' p^^i.^' or ,. - ;.:■ íf> 

Examinado bien todo, no veo que desde aquí adefan-^ 
te sea posible al snberano conservar entre nosotros el ejer-^- 
cicio de sus derechos, si la ciudad no es muy pequeiíai^^ 
Pero si es muy pequeña, ¿sera subyugada? No. Yo ha- 
ré ver mas adelante (2^S), cómo puede reunirse el poder 



cié de los orientales, es querer darse sus mismas cadenas, 
y someterse a la esclavitud mas necesarianíente que ellos .^ 
-i (26) Esto es lo que me habia propuesto hacer en la 
continuación de la presente obra, quando tratando de las 
relaciones externas llegase i las confederaciones; materia 
enteramente nueva, y en la que los principios están ^toda- 
vía por sentar, " 



253. 
exterior áe un pueblo grande con la policía fácil y el 
buen orden de un estado pequeño. 

La institución del goUerno no es un contrato. 

Establecido ya Bien el poder legislativo, se trata 
de establecer del mismo modo el ejecutivo; pues como es- 
te últiraoii, que solo obra por medio de actos pardcula- 
res, no es de la esencia del otro, está separado de él na- 
turalmente. Si fuese posible que el soberano.) c oír' aera- 
do como tal, tuviese la potestad ejecutiva, el detecho y 
el hecho se confundirían de tal modo,^ que no se sabría 
entonces I ^ que es ley, ni lo qie no lo es, y el cutirpo 
político^ desnaturalizado de esta jr.anera, feria ei breve 
presa de la violencia, contra la quaí fue insfituiio. 

Siendo los ciudadanos iguales por el contrato social, 
todos pueden prescribir lo que todos deben hacer, en 
vez de que ninguno tiene derecho de exigir, que otro 
haga lo que él no hace. Así es que este derecho, in- 
dispensable para hacer vivir y mover el cuerpo políti- 
co, es propiamente el. que el soberano da al príncipe al 
instituir el gobierno. 

Algunos han pretendido, que el acto déoste estableci- 
miento era un contrato entre el pneblo y los gefes que 
elige, contrato por el qual se estipulaban entre las dos 
partes las condiciones, baxo las que se obligaba la una 
á mandarij y la otra á obedecer. Estoy seguro de que 
qualquiera convendrá, en que esta es una extraña manera 
de contratar; pero veamos si se puede sostener esta opinión. 

En primer lugar, es tan imposible modiñcar la auto- 
ridad soberana, como enagenarl*, porque el limitarla es 
destruirla. Es absurdo y contradictorio que el soberano 
se nombre un superior, por quanto si se obligase á ser- 
vir á un señor, voK'eria á quedar en plena libertad. ' 

Ademas es «vidente, que el contrato del pueblo con 
estas ó las otras personas, seria un acto particular; de ^ 
donde ae sigue, que semejante contrato no podría ser una 
ley, ni un acto de soberanía^ y qU5 seria por conseqüen- 
c;a ilegítixao. 



Se ve tam^en-j que las partes tontratatites estaráan 
entre sí bajo la sola ley de la naturaleza, y sin ningún 
fiador de sus obligaciones recíprocas; lo que repugna de 
todas maneras al estado civilij porque siendo síeüipre due- 
ño de la ejecución el que tiene la fuerza en la Eqfano, se- 
ria esto lóiíiismo que dar el nombre de contrato al acto 
de un Honibre que dixese á otro: ^^tje doy toda mi ha- 
cienda con condición de que no me devolverás lo que quie- 
ras/^ 

TsTo hay mas contrato en el estado de la asociación, 
y este solo excluye qualquiera otro. Ko seria posible íma- 
gicar ningún contrato público^ que no fuese una violacio» 
del primero. 

De la institución del goíierno» 

¿ Baxo que idea es pues necesario concebir el apto 
por el quál se instituye el gobierno? Voy á observar 
desde luego que este acto es complexo ó compuesto de 
otros dos; á saber; -el establecyiaiento de la ley, y su eje- 
cución. - ..\.-f<t\-ri --^ '#iv 

Por el primero ordena el soberano, que babrá un 
cuerpo de gobierno baxo tal . forma, y ^^ claro, que este ac- 
to es una ley.,-^ '. -.^^ ^^.f.' fi»í<rf*;> -^ "vr«^i s-.,'/ -í;r| í--^s:: «í i. 

Por: el se^ndo el pueblo nómbralos gefes á quienes 
se ba de encargare! gobierno v establecido; y así, siendo es- 
te nombramie ato un acto, .particular, no es segunda ley, . 
sino solanicente conseqüencia de: la primera^ y una función 
del gobierao. .^ - -. ../. - ,. , , 

La diUcultad está en entender, cómo puede haber un 
acto de gobierno antes que estp exista-j.-y como el pue— 
"b I o.) que es siempre soberano o subdito, puede llegar á ser 
príncipe o magistrado ea ciertas.- circunstancias. 

A,q\}i es también eu donde .se descubre una de las 
asombrosas propiedades del cuerpc? político^ por. las quales 
cc;iciiia operaciones contradictocias en ^ ia aparriencia. Por- 
que esta se hace por una .coav^ersioa súbita de la sobera- 
nía en democracia, , de manerayque sin:niaguaa mudanza sen- 
sible, y solamente por ipa üueva rdscioii de -todos á to- 



2S¿. 
¿os, los ciudadanos íieclios magistrados^ pasan de los acto?^ 
generales 4 lo> particixíares, y déla ley á. la ejecución. 

Esta Hiudafíza de relaeioa no es cíertaniente \na, sutile- 
2a de la especulativa siu exemp'lo en la práctica: tcdos los 
díafe se veriñca en el pa^lament® de Inglaterra, en doüd^b 
la cámara baja se eon-vierte en ciertas oeasioEcs en unii 
gran Tuntas para discutir mejor los- negocioír; y de corte 
soberana que era poco antes, se transforma en simple cemi** 
síon, de tal moéo que después se hace relación ella iB^sma, 
coittO cámara de los coift-anesi^ de lo que aeaba de arreglaí' 
en grande junta de comisión, y delibera, de nuevo- baxo un 
titulo l& que ya ha. resuelto baso de otro» 

Tal es la ventaja propia; del gobisrr.o democrático^ 
que puede s.er estab-ecído ea el lieetio por un simple acta 
de la voluntad general; y este gobierno provisional que- 
da después en poses ionv si se adopta semejante forma, 6* 
establece en nombre del soberano el gobierno prescrito 
por la. ley; y asi todo se halla puesto en regla. Ko e^' 
posible instituir el gobierno de ningún otro jnodo legíti- 
mo, y sin oponerse á- los principios que ajites. hemos seit-> 

MedÍ9s de -preeauer.tas usurpaeione% deígotierniri: ^ 

I>e estas explicaeienes; resulta / que el acta' 
que instituye et gobierna, no es ,u;n . contrato, si- 
no una ley;- que lo^deposítarios de la po^testad ejecutiva^ 
lejos de ser los seíiores, son depencíientes del puebla; que- 
esté puede ponerlos y quitarlos quaiido de acomode; qiue 
n6 se está en el caso, por la que: £ ellos toca, de contra- 
tar, sino de obedecer; y que encargándose de las funcic- 
nes que el estado les inuDOne, no. hacen mas que cumplir"- 
con el deber deliciada danos, sin tener en ninguim maneía.pi 
derecho' de disputar irob re las condiciones. ; .. .; »~ 't**^ 

Qüando suóede que el pueblo instituye'^' u^' gobierno 
héridlt'ario,' ya ni<)narqUico en una. -familia, ya. ar5stcicri<*- • 
tico en un (^r den de ciudadanos, no contrae una- obliga-- 
civ^ sijio q;ue da a la acsiiiii&tr^sioauaa forma prbi^Í5^-¿- 



nal, hasta que le acomode ordenaría dé otro modo, '* ) 
Es cierto que estas iLudaiizas son siempre peííj^ro- 
?as, y que no conviene iaHiás tocar al gobierno estable- 
cido, sino quando llega a ser incompatible con el bien pu- 
blico; pero esta circunspección es una máxima de poli- ^ 
tica^ y no una regla de derecho; y el estado no tiene mas 
obligación de dejarla autoridad .civil á sus ge fes, que 
la militar á sus generales. - >v.}.',ír.'. 

Bs cierto también, que en semejante caso, por mas 
que se hiciese, no se podrían observar con el debido cui- : 
dado todas las formalidades que se requieren, para dis-s 
tinguir un acto regular y legítimo de un tumulto sedi- 
cioso, y la voluntad de todo nn pueblo de los clamores 
de Una faccíon. En esto especialmente no conviene dar ai- 
caso odioso masque loque no puede nevársele ea todo 
el rigor del derecho, porque de esta precisión es de la 
que el príncipe saca una graiide v^ ntaia para conservar 
su poder contra la voluntad d«l pueblo, sin que se pueda 
decir que le ha usurpado; pues pareciendo que solo usa de 
sus. derechos, íe es muy fácil extenderlos, é impedir ba-=^ 
xo pretesto de quietud pública las iuntas destinadas á res- 
tablecer el buen orden, prevaliéndose de un silencio que 
el mismo impide romper, ó de las irregularidades que ha- 
ce cometer, para suponer en su favor la aprobación de los 
que calían por témor^ 6 para castigar á los que se atre- 
ven á hablar. Así es como los decenviros, habiendo si«r>^, 
do elegidos al principio para un aHo, y después continua*^ . 
dos para otr©, intentaron retener perpetuamente su poder, ^ 
no permitiendo que les comicios se reuniesen mas; y por 
este fácil medio todos los gobiernos del mundo, una ve2s 
revestidos de la fuerza pública, usurpan tarde ó tempra- 
no la autoridad soberana, 

f , Las juntas periódícasiy de que he habla^^o anterior- 
mente, son á propósito para precaver 6 diferir esta des- 
gracia, sobre todo quando no tienen necesidad de convo- 
cación formal; porque entonces no podría impedirlas el 
príncipe, sin declararse abiertamente infractQr délas, le- 
yeá y enemigo del estado. 



2S7. 

TiZ apertura ele e&ías juntas; que solo tieaen por ob- 
jeto la conservación del contrato social, debe hacerse' siem- 
pre por dos proposiciones, que nunca se puedan suprimir^ 
y que pasen separadamente pon la votación. 

La primera: Si place al sqhcrano conservar la pre- 
sente forma de gobierno, . ,^ 

La segunda: Si place al puehlo dejar la adr/iinié- 
tr ación a los , que .actualmente están ep-car gados dé 
ella, . /;. ■ ■ ^ 

Supong© aquí lo que creo haber ya demostrado, a. 
sa"ber, que no hay en el estado ninguKa ley fundamental 
que no pueda revocarsen ni aun el pacto social, porque si 
todos ios ciudadanos se coneregasen para romper este pac- 
to de común acuerdo, ;io puede dudarse de que quedaría 
roto muy legítimamente. Grocio piensa también que cada 
mío puede renunciar al astado de que es miembro* y yol— 
ver á tomar su libertad natural y sus bienes, saliéndose 
del pais ( 2G ). Seria de consi?;uiente un absurdo, que 
todos los ciudadanos reunidos no pudiesen lo que puede 
separadamente cada uno de ellos. v"A r-' '. ' ^ 






- - í rJLa /uoluntad general es indestruciiUe. f .■T'':' 

Mientras que muchos hofabres reunidos se conside- 
ran como un solo cuerpo^ no tienen mas que una voluntad 
que se dirige a la conservación y al bien estar general* 
jEntonces todos los resortes del estado son vigorosos y 
sencillos, sus máximas claras y luminosas; no tiene inte- 
reses enredosos ni contradictorios, el bien común se 
manifiesta por todas partes con evidencia^ y le conoce 
malquiera hombre de sano juicio. La paz, la unión y la 



. ( 2G ) Bien entendido que no se separe de éU pa- 
ra eludir su poder y dispensarse de servir ¿ la patria, 
en el m mentó que esta le necesite. La fuga seria en tal 
ca$o criminal . y di^na de castigo, y 410 debería llamarse 
ya sepacAoiofl, sino deserción. 

S3 



^ - t6S. :.^] ^^ •/ , • ' _ , • ; •■ 

agualdad son enemigas. 3e las sutilezas políticas: los íiDin- 
tres rectos y sencillos son dificiles de engañar por su 
misma sencillez; pues las astucias y las pretextos espe- 
ciosos no los alucinan, ni tienen siquiera el talento nece- 
sario para caer en los lazos que se les preparan» Quando 
Temos que en el puel>lo mas feliz del mundo una quadri— 
lia de paisanos arregla los negocios del estado baxo de 
lina encinal) y que siempre se conduce con cordurai^ ¿po— 
demos dejar de despreciar la cultura de¡ las demás 'naeio^ 
«es, que se hacen ilustres y miserables con tanto» artifi- 
cios y misterios ? 

Vr estado gobernado de este modo necesita muy po« 
cas leyes, y á medida que se hace indispensable pro- 
mulgar otras nuevas, se conoce generalmente esta necesi- 
dad» El primero que la propone^ no hace mas que áecir lo 
que todos han pensado de a^temano^ y n© son neo esa f las las 
cabalas ni la eloqüencia, para hacer convertir en ley lo 
que cada uno ha resuelto ya ejecutar^ al momento que 
est^ seguró de que los otros lo ejecutarán cohío el. '^ 
Lo que engaiía á los soüstas es que no viendo sino 
estados mal constituidos desde su origen, están penetra- 
dos de la imposibilidad de mantener en ellos semejante po- 
lícia. Se rien al imaginar todas las necedades, que un 
embrollador diestro ó un hablador -máiio so podrían persua- 
dir al pueblo de París ó de lióndres, y no saben qiie 
Cromwel hubiera sido despreciado por el pueblo de Ber-í^ 
na^ y que los ginebriaos hubiesen dado azotas al du-^f. 
que de Beaufort. -íí^tij j^ aírnjía Bsiuirlíti ^:x^^ ,noi/ío?í5í 
Pero quando el Ttátíysd^M^mpiezk áMofaí^se, y el': 
estado se ^ va debilitando, y quaiKlo los intereses particula- 
res ' comienzan a darse á conocer^ y las pequeiía5"soci<:d3-;> 
des influyen. en la grande,' se altera el interés común y 
encuenjtra oposición, no rey na la unanimidad en Tos ví^tos , 
la voluTitad general no es ya la voluntad de todos, Ase 'sus- 
citan contradicciones y debates, y el dictamen mas ac-er- 
tado no logra la aprobación sin disputas, ^-, 

' EíVÍin i:|uando el estado, próximo á su ruina, no sub- 
siste masque por una forma ilusoria y vana, quando el 



vínculo social se ha roto en todos los corazones, y el mas 
vil iuteres toma sin reparo el nombre sagrado del bien pú- 
blico,- la voluntad general se A^uelve muda, y todos guia- 
dos por motivos secretos no opinan ya como cii;da<!anos, 
ni se acuerdan de que haya jamás existido el estadoij y 
hacen pasar falsamei«te baxo el nombre de leyes los decretos 
,iníqus4^ que solo tienen por objeto el ínteres particular. 

¿ Se sigue de esto que la vohmtad general este ani- 
quilada ó corrompida 5 No: ella es siempre constante, 
inalterable y pura; pero esta subordinada a otras que la 
sobrepujan* Aunque al apartar quaíquiera su interés par- 
ticular del comun^ ve .muy bien que no puede separarle 
enteramente; con todo., su parte del mal p^viblico no le pa- 
rece nada respecto del bien exclusivo que pretende apro- 
piarse. Exceptuado este bien particular, quiere el gene- 
ral por su propio interés con tanta vehemencia como los 
demás; y aun quando vende su voto por dinero, iio se ex- 
tingue en el la voluntad general, sino que la elude, ta 
falta que comete consis^^e ya, en mudar el estado de la 
qüestion, y en responder otra cosa diferente ,de la que 
le preguntan; de manera que en lugar de decir para dar 
vsu voto: conviene al estado, dice, conviene a tal hom^ 
hre o a tal 'particular, ^ que ^e. afruehe este o el otro di c- 
.tamen. La ley pues del orden público ea las juntas no 
es tanto para mantener en ellas la voluntad general, como 
para hacer que sea siempre la preguntadaí y la que res- 
;pouda en todos los casos. 

.. . Podría hacer aqní muchas reflexiones sobre el sim- 
ple derecho de votar en todo acto de soberanía, derecho 
que nunca se puede quitar á los ciudadanos, y sobre el de 
opinar, proponer, dividir y discutir, que el gobierno tie- 
ne siempre mucho cuidado en dejar sol • á sus miembros; pe- 
ro esta importante materia requeria un tratado aparte, y 
00 puedo decirlo todo en este, 

^v • j)c los votos» 

•o Vu í*<>^ 1^ antecedente se ve', :C[ue la manera con que, se 



260. 
"tratan ios üegocios generales, puede dar tin indicio "bas- 
tante seguro del estado actual délas costumbreí^ y de la 
,5alud del cuerpo político. Quánto nías concierto reyna eu 
jas /juntas, es decir, quanto mas unánimes son los pare- 
ceres, tanto mas domina la voluntad general; pero los lar- 
ros debates, las disensiones y los alborotos anuncian el as- 
cendieate de ilos intereses particulares y la decaden- 
cia del estado. 

Bsto parece menos' evidente quando entran en su cons- 
titución dos ó iras órdenes^ como sucedió en Roma con los 
patricios y los plebeyos ^ cuyas querellas turbaron mu- 
chas veces les comicios, aun en ) a época mas floreciente de 
la. república. Pero esta excepciones mas aparente que 
real, respecto de que en este caso ton motivo del vicio 
ónliéreme al cuerpo político tay, por decirlo así, dos es- 
tados en mío, y lo que no es cierto de los dos juntes, lo 
es de cada uno separadam.ente. ^En efecto, aun en los tiem- 
pos mas borrascosos los plebiscitos del pueblo, quando él 
sellado no se mezclaba en ellos, eran aprobados tranquila- 
mente por una grande mayoría de votos, porque como Jos 
ciudadanos no tenían mas q^ue un iijteres^ el pueblo salo 
.tenia una voluntad. ^-:^>^*^; ,m.í^J«^ ^^ o"--íTr5Tr>';ar.v/ -=., 

Eti la otra extremidad del i: írcúld Bay también unánl- 
iñidad, y esto se verifica, quando los ciudadanos sumergi- 
.'íos en Ja servidumbre no tienen ya ni libertad ni voluntad- 
*íintonces el temor y la adiilacion cambian en aclamacio- 
nes los votos, y ya 'no se delibera, sino que se ádora^ ó 
«e maldice. Tal era el modo vil de opinar del senado e» 
tiempo de l©s emperadores. Algunas veces se bacía esto 
con precauciones ridiculas: Tácito observa que en tiem- 
po de Clon, llenando los senadores de execraciones á V5- 
telio, procuraban bacer al mismo tiempo un ruido horro- 
roso, á fin <ie que si llegaba á dominarlos por casualidad, 
no pudiese' sabeiír lo que ' cada uno de ellos había 
dicho. 

De estas diversas consideraciones nace» las máximas^ 
^obre las que debe arreglarse la manera de contar los vo- 
tps y comparar las opiniones , se^un «jue es mas ó méuos 



2€1. 

fácil conocer la Toluíitad general, . y mayoir ó menor 

la decadencia del estado, .:.:: 

Solo hay una ley que exige por su naturaleza el 
consenticniento unánime, y es el pacto social, porque la 
asociación civiles el acto mas voluntario del mundoi, y 
habiendo nacido todo hombre libre^ y siendo dueSo de si 
mismo, nadie puede sujetarse bixo ningún pretexto sin su 
anuncia. Afirmar que el hijo de un esclavo nace esclavo, 
es lo ndsmo que decir que no nace hombre. 

Si al verilicarse el pacto social se encuentra contra- 
dicción, no invalida ésta el contrato, y únicamente hace 
que no se comprendan en el los que se oponen, y que seait 
mirados como extranjeros entre los ciudadanos. Quando ya 
rehalla instituido el estado^ el consentimiento va unido a 
la residencia; pues el que habita en un territorio, se some- 
te á su soberanía ( 27 )• 

. Fuera de este contrato primitivo, el vot« del ma7r>r 

jiúiaero obliga siempre á todos los demás, porque es una 
conseqüencia del mismo contrato. Pero se preguata: ¿có- 
mo puede ser Ubre im íiombre estando precisado á confor- 
marse con las voluntades diferentes de la suya; y como 
los que se oponen son libres^ á pesar de quedar sujetos í 
las leyes en que no han cosísentido ? .líi'ti ■ oUi' 

Respondo, que está mal propuesta la qüestion. El 
tiiudadaño consiente en todas las leyes, aunque se aprue- 
ben contra su voluntad, y también en las que le castigan» 
quando se atreve á violar alguna. Xa voluntad constante 
de todos los miembros del estado es la voluntad general^ 
pues por ella son ciudadanos y libres ( 2.8 ). Quando se 



( 27 ) Bsto debe entenderse siempre de un estado 
libre, porque por otra parte la familia^ los" bienes, la fal- 
ta de asilo, la necesidad y la violencia pueden retener á 
un babitante en elpais contra su voluntad; y entonces su 
sola permanencia en el no supone ya su consentimiento al 
f ontrato 6 4 la violación de ésta. 
..^ i 28) Efi Géoora $e le€i ea el froatíspicio de U$ 



prrprue una íey en Ta "]iinta del füeWó, fo qné sé pre- 
gunta rió es precisamente, si aprueban la proposición, ó 
si. la desechan; sino si es cbníbrine ó n^ á lá voluntad ge- 
neral, que es la délos ciudadanos. Al dar entonces cada 

.,iino el VQtOij dice su parecer sobre ella, y del cómputo de 
los votos se saca la declaración de la voluntad general. 
Quando prevalece el parecer contrario al mió, no prueba 
esto otra cosa sino que me habia engañado, y que lo qu© 
yo creia ser la vohuitad general^ no lo era. Sí hul^iese 
i re vale oído mi dictamen p articular «^ hubiera hecho una 
rosa contraria á lo que yo habia querido; y en tal caso 
lio hubiera sido libre, 

,^ |. Esto supone á la verdad, que todos los caracteres 
de la voluntad general se hallan aun en la pluralidad, pues 
quando dejan de estar en el I a^ ya no hay libertad, qual-^ 
q.uiera que sea el partido que se tome. 

Quando manifesté antes cómo se subst luían las vo- 
luntades particulares á la general en las 'deliberaciones pú- 
blicas, he indicado suficientemente los medios que debían 
practicarse para precaver, esie abuso; j también hablare 
acerca de lo mismo mas adelante, Kespecto del número 
proporcional de los votos para declarar- esta voluntad, he 
ti jado también los principios sobre los qua íes se puede de- 
terminar, la diferencia de tm voto rompe la igualdad, y 
uno solo que se oponga des truje la un^nímidíid; pero etitte 
la unanimidad y la igualdad hay muchas divisiones de- 
siguales, y á. cada una de ellas se le puede ñjar'este nú— 

"mero, según el estado ^ías necesidades del cuerpo' polítidíj. 
. Dos máx^imas generales -pueden tenerse presentes par- 
ra arreglar estas relaciones: la una ^ que quanto mas im* 
portantes y graves gón las deliberaciones, tanto mas la 



cárceles.^ y en las cadenas de los galetes' la palabra: iz- 
ierta?, JSsta aplicación de la divisa es ingeriiosay exac- 
ta. En efecto los malhechores de todos los estados- son 
lo$ únicos que impiden al ciudadano ser libre. En un país 
.en que todas las gentes dtí esta clase estuviesen en las 
¿aleras; se gozaría de la mas perfecta , libertad • i> 



^ • 2G3.. 
decisión debe acercarse a la tinaiiimídad: la otra^ que 
quanto mayor cpleíridad exige el negocio que se contro- 
vierte, tanto mas sé debe reducir jla diferencia prescri- 
ta en la división délos pareceres; porque en] las delibe- 
racio|ies que han de terminarse instantáneamente^ debe bas- 
tar el exceso de un solo voto. La primera máxima pa- 
rece mas conveniente á las leyes, y la segunda á los ne- 
gocioj. Gomo quiera que s^gt, por medio de su combina- 
ción se deben establece?: las me jox" es relaciones que pue- 
dan darse á la pluraridad para decidir- 

Jüe las elecciones^ 

Respecto de las eíecíoaes del príncipe y de los ma- 
gistrados que son, como he dicha, actos complexos, hay 
dos medios para ejecutarlas; á saber, pK)r elección y po¿ 
suerte. Uno y otro han sidoj empleados en diversas re- 
públicas, y se ve todavía una mezcla itiuy complicada dp- 
los dos en la elección del dux de Vene cía, • 

El ^oto por siierfe^'álce M.onte^sqmeu i conviene a 
la naturaleza de la democracia^ Conce'dolo;' mis ¿ que 
fundamento hay para esto? iX/r suerte ^ contiaúa, es un, 
modo de elegir que a nadie descontenta^ por aice deja ¿c 
cada ciudadano una esperanza razonable de serijir a 
la peítria^ Estas no son razonesv 

Si se atiende á que la: elección dé los gefes es una 
función del gobierno^ y no déla soberanía, se verá el 
motivo por qué el medio, de la suerte ^stsms propio de lá 
naturaleza de la demacracia, en la qual la admims trac loa 
es m^jor á pro'porcion que los- actos son menos compli- 
cados» . ■..' . , ., í-'í'-i'-^" T:.'"/- . *'■ ■^"' "' ■' ■ ' " 

X<a magistratura no es una ventaja en las Verdaderas 
democracias, sinoima carga onerosa, qtze no puede imponer- 
se con ja 5 tic ia aun ciudadano mas bien que á otro. Solo la ley 
puede imponer este gravamen á. aquel en quien' caiga la suer- 
te; porque. siendo^en tal caso igual-la condición-para t^dos^^ry no- 
dependiendo la elección de ninguna voluntad humana, no hay 
aplicación particular que altere la universalidad de la.ley, ., 



2G4. ^ ,; .^ 

En la aristocracia el ptíncípe elí^e al príncipe^ el 
gobierno se conserva por sí mismo; y allí es donde los 
votos son muy oportunos. /' -^ '> *"•''■ 

El exemplo de la elección del áux de Vénecia confir-í 
lua esta distinción, lejos de destruirla. Esta forma com- 
puesta coHv iene en un gobierno mixto; porque es un error 
creer que el de Venecia es una verdadera aristocracia. 
Si el pueblo no tiene allí ninguna parte en el gobierno, 
la nobleza misma es el pueblo. Una multitud de pobres 
íarnahotas jamas ha ocupado ninguna magistratura, y solo 
tiene de su nobleza el vsno titulo de excelencia, y el 
derecho de asistir al gran conseÍQ. Siendo este «rran con- 
sejo tan numeroso cOiiio nuestro conseio general de Gine- 
bra, sus ilustres miembros no tienen mas pri\ i1e?ios que 
nuestros simples ciudadanos^ Es cierto que sin hablar de 
la extrema desigualdad de las dos repiib'icas, los vecinos 
de Ginebra representan exáctamen e -os patricios Vene- 
cianos; nuestros naturales y habitantes representan los 
ciudadanos y el pueblo de Venecia; nuestros lu9;aneros los 
súbdiíos de tierra firme; y en fin de qua^q^iiera manera 
que se considere aqueila. república, prescindiendo de su 
extensión, su gobierno no es mas aristocrático que el nues- 
tro. Toda la diferencia consiste en que no teaiendo ningún 
fié fe vitalicio, tampoco estamos en el caso de necesitar 
de la suerte, 

"Las elecciones por suerte tendrían pocos inconvenien- 
tes en una verdadera demoiiracía, en donde, siendo todo 
igual, tanto por las costumbres y por los talentos, co- 
1110 por las miximas y las riquezas, la elección vendria 
a ser casi indiferente; pero ya he advertido que no exis- 
te ninguna verdadera democracia. 

Q«ando se hallan nre5?cladas la elección y la suerte^ 
debe hacerse uso de la primera para los destiaos que exi- 
gen unos determinados conocimientos, como sucede con 
los empleos militares; y la otra eonvíene á aquellos en V^^ 
bastan un sano juicio, justicia e integridad quales son los 
cargos de la judicatura: porque en un estado bien consti- 
tuido $on ccmiiues estas qualidad^s 4 todos los ciudadanos. 



26^; 

S"i la suerte ni los vetos tienen caHda eii el g;0- 
tieriio monárquico, por qua^ta ?íendo el lacnarca por de- 
recho el príncipe y inac'istraíio uníco, la elección de sUs 
luzartexiientes solo pertenece 4 el. Quarido el abad de 
Saint-Pierre proponía multiplicar los consejos del Rey de 
Francia^ y elegir sus iniembros per escrutinio, no consi- 
deraba que proponía niudar la forma de gobierno. 

Me falta hablar de la manera de dar y de recocer los 
votos en la junta átl pueblo; pero la histeria de la poli- 
cía romana sobre este punto explicara acaso mas clara- 
mente los principios que yo pcdria establecer. Es may 
propio de un lector juicioso exámixíar con toda individua- 
lidad, cómo se trataban los negocios públicos y particu- 
lares en un consejo de doscientos mil hotübres. 

• . .A . I) e los comicios romanos, 

■■ \ rm::-. 

Nada sabemos coa certeza de los primeros tiempos de 
Roma, pues parece muy probable que las mas de las co- 
sas que de ella se cuentan son fabulosas (23); y ea general 
la. parte mas instructiva de los anales de los pueblos, que es 
la historia de su establecimiento, es precisamente la que me- 
nos se conoce. Todos los dias nos enseSa la experiencia 
de que causas nacen las revoluciones de los iiiíperios,' pe- 
ro como ya no se forman pueblos, no tenemos mas que . 
conjeturas para explicar cómo se han formado. 

Los usos que se hallan establecidos prueban á lo me- 
nos que tuvieron un origen. Las tradicciones que suben 
hasta este ^orí«:en^ y «stau apoyadí?s por las autoridades de 
lilas peso, y confirmadas por solidísiiBas razones^ deben mi- 



(23) El nombre Roma^ qae pretenden se deriva de. 
JR^omuloy es griego y úzniñca fuerza ^ y el nombre I7Mm¿r 
es griego también y sígniñca Uy, jGómo puede ser vero- 
símil que los dos primaros reyes de aquella ciudad hayaa 
tenida deant emano unos nombres taa relativos á !• ^ue áQ^Á 
pues hicieron? -.m 

54 



:2€6.- 

rarse conio las nías cíertásV" Tales sen. pues las máxí- 
rnas que he procurado seguir para investig;ar, como el mas 
libre y poderoso puelilo de la tierra, ejercia su poder su- 
premo; i 

, lluego que estuvo fundada Roma, la república nacien- 
te, es decir^ el exército del fundador compuesto de alba- 
ros, de sabiñOs y de extranjeros, se dividió en tres cla- 
ses» que de esia división tomaron el nombre de irihus. 
Cada uiia de estas se: subdividió en diez cunas^ y cada 
curia en decurias y y los gefes que pusieron á su frente se 
llamaron curiones y decuriones, . . 

Ademas sacaron de cada tribu utt cuerpo de cien caba- 
lleros^^, llamamado centuria] por lo que se ve,, que estas 
divisiones, poco necesarias en una villa^ na eran al princi- 
pio mas qiae militares» Pero parece que un instinto de 
^ grandeza guiaba a la pequeña ciudad de Roma, á estable- 
cerse de aRtemano la policía que debiera servir para la ca- 
pital del mundo. 

De esta primera- división resulta pronta el incon:ve— 
nicñte, de que como subsistían en el mismo estado las tri- 
bus de- los albanos {Kamnenses) y de lOs sabinos (T¿i- 
tíenses)j al paso q«e la de los extrangéros (IJucer^s) se 
aumentaba sin cesar, par los inñnitos qoie a ella se agre- 
gaban continuamente, no tardó niuclio la última en ser su- 
perior a las otras á<ys,. Frocuró remediarlo Servio mu- 
dando la divisioKi, y substituyendo a la de los linages que 
aibolió, otra sacada dtí los quarteles de la ciudad que ocu- 
paba cada, tribu^ En lugar de tres tribus hizo quatro, y 
cada una de ellas estaba en unadé las^^ colinas de Roma, y te- 
nia suinomtre. De este modo remediafid© la desigualdad pré^ 
senté, precavió' también la que podia o cuTrir en lo futuro; 
y a fin deque esta división na consistiese solamente en 
lugares sina; en líombresv- prohibió a los vecinos de un 
quartd pasar 4 etro^ impidiendo así q^e se contundiré n 
los iinas^es; 

Dobló también las tres^ antiguas centurias de caba- 
llería^ y. les anadió otras doce, pera siempre baxo los 
Jüismos nombres; medio senciiio y juicioso, p!>r el qual 



2G7. 
acabo de distinguir el cuerpo de los caballeros' del pue- 
blo, sin dar lugar á <^ue este se resistiese. 

A las quatro tribus urbanas añadió Servio quince» 
llamadas tribus. riistÍH:as^ porque se híibian fjrjnado 'de los 
habitantes del campo, que estaba dividido en otros lantos 
distritos. En lo sucesivo se £ueron creando otrasi) y el 
pueblo romano se íialló por ñn dividido en ireinta y cin- 
co tribus^ cuyo número subsistió hasta el íiu de la repú- 
blica. 

De esta distinción de tribus de la ciudad y tribus 
del campo resultó un efecto digno de ser observado, pot- 
qpe no hay otro exemplar en la histpría, y porque á el 
debió Roma la conservación de sus costumbres», no me- 
nos que el engraadecimienío de su imperio. Se creerá 
que las tribus urbanas se apropiaron desde luego el po- 
der y los honores,.^ y que no tardaron en envilecer a las 
tribus rústicas; pero, sucedió todo lo contrario. Es bien 
sabida la aí^cion de los primaros romanos a la vida c^im- 
pestre. Esta afición les venia del sabio fundador que unió 
á la libertad los trabajos rústicos y miÜLares, y dester- 
jró, por decirlo así, a la ciudad las artes, los olicios, las 
cabalas, las riquezas y la esclavitud. 

De este modo viviendo en los campos y cultivando 
las tierras las personas mas ilustres de Koma^ se con- 
trajo ia costumbre de buscar tan solo allí los apoyos de 
la república, Gomo era este el estado de los mas dignos 
patricios, todos lo honraban; la vida simple y laborio- 
sa, de los aldeanos fue preferida a la ociosa y ínuelle 
de los habitantes de Roma, y los mismos que solo hubie- 
ran sido unos infelices proletarios en la ciudad ^ llegaron 
4 ser ciudadanos respetables cultivando los campos. No 
sin fundamento, decia Varron, establecieron nuestros ge- 
iierosos ascendientes en la aldea el plantel de aquellos ro- 
l>ustos y valientes hombres, que los defendian en tiempo 
de guerra, y los alimentaban en tíemro de paz. Plinio afir- 
ma, que las tribus de los campos eran honradas á causa 
délos hombres que las componian, y que trasladaban por 
^Saominia á las de la ciudad las personas viles, a quienes 



se propoFiian deslipHrar. HaLiendo iJo d Roma á estable- 
cerse el sabino Apio Claudio^ fue colniado de honores, é 
inscrito en una tribu rustical^ que tomó después «1 nombre 
de su faiaiília. En una palabra t?dos los libertos entraban 
en las tribus urbanas; pero ninguno en las rústicas, y no 
bay exemplar, durante toda la repiiblica, de que alguno 
de los libertos ocupase ninguna inTi§:istratiira, aunque llega-, i 
ro á ser ciudadano. 

Esta niáxima era excelente; pero se llevó á tal extre- 
mo, que ocasionó un trastorno y un verdadero abaso en 
la policía. ^' 

Primeran'.ente los censores, después de baberse abro- 
gado por mucho tiempo el derecho de transferir á su arbi- * 
trio los ciudadanos de una tribu á otra, permitieron á la 
mayor parte que se alistasen en la que les agrá jaba; per- 
rniso que no era bueno para nada^ y destruía uno de l?s ' 
principales encargos de la censura. Ademas com • los ji;ran- 
des y los poderosos se hacían todos inscribir eíi las tribus 
del campoij y los libertos que hablan licitado á ser eluda- ' 
¿anos, se quedaban con el populacho en las de la ciudad, las ' 
tribus en general no tuvieron distrito ni territorio deter- 
jiiinado^ y todas se mezclaron de tal modo, que no se p»- ' 
dian ya discernir las individuos dé cada una^ sluo por los 
registros; y pasó de esta manera la idea de la palabra tri- 
J)U de real á personal, ó mas bien llegó casi á ser una q\ti- 
mera* 

Sucedió tamblenii que estando mas retiñidas las tribus 
de la ciudad^ adquirieron freqüeht emente la m.ayor influen- 
cia en los comicios, y vendieron el estado 4 los que se * 
<iignabau comprar los votos de la canalla qite los com- 
ponía. .H-y,- s-'^íjí^Y;^ ^.-^^ ''■"*■'*'" ' 

En quánto á las cúriásij como el íimdador habla divi- 
dido en diez cada tribu, todo el pueblo romanOi, encerrado 
en aquella época dentro de los muros de la ciudad, se c¿?m- 
ponia de treinta cunas, y cada una de estás tenia sus 
templos, dioses, empleados, sacerdotes, y sus fiestas, lia- 
irmdas Compitajia, semejantes á las Faganalia, que tuVie- . . 
ron después las tribus rus tica$^, 



Quando Servio hizo la nueva áistribLicíon, aunque no 
podía rtipartirse igualraente este aujnero de treinta entre 
sus quatro tribus, no quiso mudarle, y las curias, jnde- 
peíidieates délas tribus^ llegaron a, formar otra división 
de los liabitantes de Roma; pero r.o se habló ya de cu— . 
xias ni en las tribus rústicas, ni en el pueblo que las 
componia, porque habiendo llegado á ser las tribus uir 
establecimieiito puramente civil^ y habiéndose introducía, 
do otro método para el alistaraieato de las tropas» fiie% 
ron ya supérfíuas las divisiones militares de Róínulb.. 
Por lo q»e ao obstante que debía estar inscrito todt^ ciu- 
dadano en una tribu, no era necesario que lo estuviese 
en una curia. 

También hizo Servia otra división, que no tenía niij,- 
guna relación coa las dos precedentes, y llegó a ser por 
sus efectos la mas importante de todas. Distribuyó el 
pueblo romano en seis clases, que no distinguió ni jictr el , 
lugar, ni por los hombres^ sino por los blcfies; de suerte ^ 
que los ricos ocupaban las primerasa^ las últimas los po«- 
bres,y las mediaii los que gozaban de una mediocre fortuna,," 
Estas clases se subdividian en ciento noventa y tres c,uer- 
pos, llamados centurias, los que estaban distribuidos de tal . 
ánodo, que entraban mas de la mitad en la primera de las 
«eis clases, y la- últii^ja no comprendía mas que uno solo, 
A.SÍ sucedió que la clase de menos hombres era la mas' nu- 
merosa en centurias, y que la última entera solo se .con- ^. 
taba por una subdivisión, aunc^ue coatenia mas de la mitad ] 
dé los habitantes de Roma. 

Con el ñii de que el pueblo penetrase menos las con- 
secuencias de esta última forma, procuró Servio disfra- . 
aarla con una apariencia militar: puso en la segunda clase ^ 
dos centurias de armeros, y dos de los que trabajaban las , 
máquinas de guerra en la quarta. En todas las clases, a 
excepción de la última, distinguió los jóvenes de los vie- ^ 
jos, es decir^ los que estaban obligados k tomar las armas^ . 
de los que a causa de su edad se hallaban dispensados de 
esta obligación por las leyes; distinción que mejor que la de .. 
los bienes prod«xó la m^^úhi de rcnovw: ^oja freqüenci» ^ 



270. 
el censo o eiLpcdrcnairieiito: y en fin quiso que las juntas 
se celebrasen en el campo de Marte, y que todas los que 
estuviesen en edad de servir^ fuesen allí con sus armas, 

INo siguió en la ultima clase la misiaa división de 
jóvenes y viejos^ porque no se concedía al populacho, de 
que * estaba compuesta, el honor de tomar las armas por la 
patria, pues era menester tener hogares para conse?:uir el 
derecho de defenderlos: y quizá no se encontrara un© en- 
tre la innumerable multitud de pordioseros de que se com- 
ponen hoy dia los exércitos de los reyes^ que no hubiera 
ííido echack) con ignominia de una cohorte remana, quando 
los soldados eran los defensores déla libertad. J ^ .,.,7Í«?j 

Sin embargo se distinguiero» todavía en la óltima cía-, 
se los rrohtarics de los que se llamaban Capite eensí* 
Xos primeros^ aunque pobres, daban á lo menos ciudada- 
nos al estado, y aun algunas veces soldados en las necesida- 
des urgentes. Por lo que hace a los que nada absolutamen^ / 
te tenían, y que solo se podían empadronar por sus perso- 
nas, eran considerados como nulos, y Mario fue el pri* 
rasro que se dignó alisrar les para el exército, 
■ ' Sin decir ahora, si este tercer empadronamiento eri 
l^jieno ó malo en sí mismo, creo se puede asegurar, que 
solo las costumbres sencillas de los primeros romanos, su 
desinterés, su aíicion á Ja agricultura, el desprecio que . 
hacían del comercio, y .su».poca codicia pudieron hacerlo 
practicable. \D6í)Ú^ encontiaremos un pueblo entre los 
modernos^ en el q^-'e la voraz ansia de enriquecerse, . el 
desasosiego, la intriga, las mudanzas continuas de emplea-., 
dos, y las perpetuas variaciones de fortunas puedan dexar 
subsistir veinte a»os seujejanl^ establecimieisto, sin tras- ^ 
tornar el estado? Es necesario también notar que las eos- , 
tumbre^í y la censura, mas fuertes que ^sta institución, . 
corrigieren el vicio de ella en Koma, y qnc algunos ri- 
cos se vieron relegados á la clase de los pobres^ por ha- 
ber ostentado sobrado su riqueza» 

De aquí se puede sacar facüineate, por que casi nunca 
se bace mención mas que de cinco clases, no obstante q le 
iabia realjncute seis. Cima la sexta no jumittiirtraba ni 



271. 
¿oleados al exercíto, ni votantes; al campo de Marte (30), 
y hacia poquísimo papel ca la república, apenas se coa- 
taba con ella para nada. 

Tales fueron las diferentes divisriones del pueblo ro- 
mano: veamos ahora qué efectos producían ea las juntas. 
Quauda estas sé convocaban legítimamente, eran llamadas 
comíciósy se tenían ordiiiariaiireiTÍe en la plaza de Roma o 
en el campo de Marte, y se distinguían tn comicios por 
curias, comicios por centurias, y comicros por tribus^' se- 
gun era la forma sobre la qual s& habían dispuesto." Los^ 
eomicioa por curias fueron íastiruidos por Romulo, loé ca- 
micios por centurias lo fueron por Servíoi^ y los comicios 
por tribus", por los. tribunos delpnebi o. l^innina íey se 
sancionaba, ni era elegido ma^ i strad^í alguno fuera de^ los 
comicios; y como íio- había ningún ciudadano que n^ estu- 
viese alistado en una curia^ en una ceníurian ó en una 
tribu,, niñgitíio estaba por consiguiente excluido del dere- 
cho*t de votar, y él pueblo- romano era realmente; sobera* 
no de derecho y de hecho.. 

Para que los comieios se cont:regasen legítima mente^ 
y que lo que se hacia en ellos tuviera fuerza de ley, eraír 
precisas tres condiciones; primer ai^ que el cuerpo ó magis- 
trado que losv convocaba, estuviese autorizado^ para ello; 
segiuida^ que la junta se tuviese en uno de los días per- 
mitidos por la ley; y tercera,, que lo& agüeres fuesen f a- 
•vorables. 

"No- es necesario detenernos eíi expTícaí la ra:zoff del 
prisrer estatuto. El segunda era un puató de policía, y 
na se perraitiá tener- los comicios en los diás de ferias^ 
ni de mercado, porque en ellos iban^ á Roma las genteii det 
campo para sus- negocios, y no podiau de consiguieijte pasar 



(SO) Digo al cam-po dt: Marte, porque allí era don- 
ele' se' congregaban los comicios por centurias. En las ótrjs 
¿os formas el pueblo se reunía e¿ eX forum 6 en otra 
parte, y los Ca/?! té ci^nsiteniaíi en aqu«l tiempo tanta iu- 
fluencia y autoridad como lo5 primérosr ciudadanos,. 



97 ^ 
el día en ia plaza piibL'ca. Por el tercero tenia sujeto el 
senado á un pueblo arrogante e inquieto, y templaba opor- 
tunamente el ardor de los tribunos sediciosos; pero estos 
*l\aliarcn varios medios psra libertarse de sesiefante freno* 
^^^ Las leyes y la elección de los gefes uo eran los úni- 
cos puntes sometidos al juicio de los comicios, pues ha- 
biendo usurpaco el pueblo romano las reas importantes» 
fuucíoiies del gobierno se pucfle decir que la suerte de la» 
JBuropa se arreglaba en sus juntas^ Esta variedad de obje-j 
tos daba lugar á las diversas formas que .tomaban estas- 
juntas, según las materias que en ellas debiaa discu— » 
tirse. I 

Para juzgar de estas diversas formas, basta compad- 
rarlas. Quando instituyó Eón-Hlo las curias, se propu- : 
5 contener al senado por el pueblo, y al pueblo por el 
sanado, dominando igualmente a todos. Dio pues al pue- 
blo por esta forma toda la autoridad del númeroij paraba-* 
lancear la del poder y las riquezas, que dejaba a los^ 
patricios; pero siguiendo el espíritu de la juonarquía, de- ; 
jo ^ip embargo ma^ ventaja 4 les patricios por la JnñiJen- 
cia de sus cuentes sobre la pluralidad de los votos. Es-.; 
ta.. admirable institución de patronos y clientes^ fué \\n .{ 
galpe maestro de política y d^ ' humanidad, sin el qual no , 
bubiera podido subsistir el patriciado, , que tíinto se cpo- - 
xiia al espíritu de la república. Solo B.oma ba tenido el - 
honor de dar a! mundo este notable exempla, del qual no r 
resultó ningún abup^ J qu^ sin embargo no ha sido se- 
guido por otra nao ion. 

Habiendo subsistido esta misma forma de las curias- ., 
baxo los reyes hasta Servio, y no contándose, por legíti- /, 
mo el reynado del liltirao Tarquino, se dominaron general- j 
mente las leyes reales con el nombre de Z^pc^ curiataet -> 

Las curias, que estaban siempre limitadas en tiempo ^ 
de la república a las quatro tribus urbanas, y no conte- 
niíjn mas que el populacho de Roma, no podían convenir " 
ni al senado^ que era el g^fe de los patricios, ni a los tri- 
bunos/^ que no obstante . de ser plebeyos-, estaban 4 la ca- 
beza d^ los ciudadanos acomodados. De don le vino que . 



273. 
se desacreditaron y envilecieron hasta tal extremp, que 
sus treinta üctores congregados hacían lo que hubieran de- 
bido hacer l^s comicios por curias. 

La división por centurias era tan favorable a la aris- 
tooracia, que no se comprende al pronto, como el seaadq; 
no, lograba siempre, la superioridad en ios comicios qu^ 
tenian este nombre, en los quales eran e^eeiJos los cón- 
sules, los cens-^res y los demás magistrados curules. En 
efecto de ciento noventa y tres centurias que formaban 
las seis clases de todo el pueblo, jron^no, comprendiendo^ 
la primera noventa y och>,: y no., contándose los vistO;^> 
&ino por c en turia?^ tenia la. primer clase sola mayor nu- 
mero de votos que Las demás juntas, Quando todas las 
centurias de la primer clase estaban de acuerdo, ni aun se 
continuaba en recoger los votos: lo que habia resuelto el- 
número menor pasaba por decisión de todo el pueblo, y¿ 
se puede decir que en los comicios por centurias se dcrj^ 
terminaban los negocios por la pluralidad de. escudos, mas,» 
bien que por la de votos . 

•i -Pero esta excesiva autoridad se moderaba por dos 
medios. Se reducía el primero á que como los tribunos y; 
un gran número de plebeyos, eran d<í ^irdinario ricos, con- 
trapesaban el crédito de los patricios j en esta primer clase. 
El segundo medio consistía en que en vez de hacer 
votar á las centurias por su orden, coa lo que siempre se 
htibiera empezado por la primera, se sacaba una por suerjrr 
te, y esta ( 31 ) procedia sola ala elección; después de 
lo qual todas las centurias^ convocadas otro dia por sus 
clases, repetían la misma elección, y la confirmaban or- 
dinariamente. De esta manera privaban de la autoridad del 
exemplo á la clase^^ para darla á la suerte^ según los prin- 
cipios de la democracia, n^fcid ]ví .;.::>Ri¿,ñ.ííiis ¿^' h í¡bí wt 






( SI ) La centuria sacada de este modo por suerte 
se llamaba p raer o g-aí£i;a. pr quanto érala primera á 
quien se le pedia el voto; y de aqui ha venida la palabra.^ 
l^rerogatzva. íitu'ü^ . / ' > oíamm: ■ok\tívq 'í^fúiUl¿'SÉe^ 

Z6 



y De aqurrésnltaT>á'4o?tavíirbtra v^^ que los 

ciudadanos del campo teniaii tiempo entre las da& eleceio- 
^nes, para kformai-se del mériíó del candidato nombrado 
provisionalmente, á fin de no dar su voto sin e once i mien- 
to de causa. Pero baxo pretexto^ de celeríclrui logra- 
ron abolir este|iis0^' y-se' Mcieron las dos elecciones ea 
inSí tnisn\o tfm." '" •\-:t^\^:'-r- ;:.- ■ -:.■ ,.■.?,,.- ,-.:,. ,;^-;v ,.j 

Los comicios pN^riribüs^ erait fíropiam^^^^^ 
del pueblo romano. Ijos^convocabaxi los tribunOíi, y estos 
eran elegidos en los niismc? eomi c ios i^ y pasaban en ell©s 
sU« plebiscitos.' No so- amenté no tenía allí represeiitacio» 
alguna el sfenado, sino qvt^ ni aun podía asistir; y fes se»^: 
nW-ores ablifad.is á obedeceír 4 las leyes, sóbrelas qua- 
les no babi-an podida vot-er, eran ent es>a parte menos li- 
bres que los liltimos ciiidadanos. Fue ua error muy cra- 
sa el cometer esta injusticia, que bastaba por sí sr>»la pa- 
ra invalidar los d^eereto^ de un ci^erpo, dé que eran exclm- 
dos alzamos desús miembros: pues a^n q.uandO' los patri- 
cios h ibiese-i asistido todos a los co-micios por el derecbo 
qije'teniaíi como ciudadanos, reducidos en ton ees 6 la cla- 
se de simples particulares, istiiiírian poto esi ima junta^i 
ibnde se reeogiaa los votos por cabezas^ y en- la que el 
menor proletario podía tanti7 como el príucipe- del senado» 

Se ve pues, que ademas del orden que resTítltaba de 
e-stas diversas distribuciones para reco|;er los votos de un 
^ pueblo tan numeroso, no se- reducían á foriRas indiferentes., 
€í> la realidad, sino que cada unai producía loa efectos pa- i 
ra los quales se lar había preferido. 1 

Sm entrar sobre esto en mas largos pormenores, re- 
sulta de lo dicho-, que los comicios por. tribus eran Iss mas 
favorables íil gobierno popular, y los comieios p/or cen- 
turias á la aristocracia. En orden a los conúcíos por xu- 
,xias, en los que el populacho de Honia formábala plura- 
lidadjf. romo solo eran buenos para fav^orecer la tiranía y 
los inaíos desifaios.^ debieron caer en: descrédito, porque 
los misnios sediciosos se abstu\nercn de un medio, que po- 
jua muyen descubierto sus proyectos. Es cierto que la 
«aagestad del pueblo romaiiO solameiíte se xaauifestaba ea 



27^. 
les cí^mlcíos por ceníurjas, qxiQ eran los únicos cojnpletos; 
puesto <5ue eu los comicios por curias faltaban las, tri- 
bus rústicas, y ea los QOmicios por tribus el senado y 
los patricios. , .. 

La loianera de recoger los votos era entre los prime- 
meros romanos tan sencilla como sus costumbres^ aunque 
lo era todavía Bsenos ^ue en Esparta. Cada qual -daba su 
voto en voz alta, y un notario le escribia: la pluralidad 
votos de uua tribu determinaba el voto de la misma; la pin- . 
ralidad de votos de Jas tribus constituía el del pueblo; y 
lo mismo sucedía ponías aurias y las centurias. Este usa 
fue bueno mientras la honradez rey'no entre los ciudada- 
nos, y en tanto que se. averfonzaion de dar publicamente 
su voto para una determinación injusta^ ó en favor de uii 
sugeto indigno; pero quando el pueblo se corrompió, ' y se 
compraban ya ios votos, convino que se diesen en secreto 
para coatener á los compradores por la desconfianza, y 
proporcionar £; >>los . bribones el- medio de no ser trai- 
dores. 

Sé que Cicerón reprueba esta mudanza, y atríb.uye 
á ella en parre la ruina de la república; pero aunque co- 
nozco el peso que debe tener en este punto la autoridad 
d«; Gíceron, no puedo ser de su parecer. Soy por el con- 
trario de sentir, que por no haber hecho bastantes mudan- 
zas de esta clase, se aceleró la perdida del estado. As£ 
como el régimen de las personas sanas no debe adoptarse 
para los enfermos, tampoco se hade gobernar un puebl^ 
corrompido con las mismas leyes que convienen a uno bue^^- 
no. Nada prueba mejor es í:a máxima que la duraeibn\ de 
la república de Venecia, ciayo simulacro. existe todavía, 
únicamente porque sus leyes no convienen mas que a los . 
hombres malvados. ' 

Distribuyeron pues í los ciudadanos unas tablillas^ 
por las quales cada uno podía votar sin que se supiese 
qual era su parecer. Sé establecieron también nilevas*for- 
Hialidades para recoger las tablillas, para la cuenta de los. 
votos, la comparación de sa número &c. lo que no impidió 
<iue la fidelidad de los oficiales, encargados de estas cOrji^ 

* . -• • * 



^ ¿1 sione s (32), fiies e miictii s véb es ' so sipecíiosa . - En ñn 
prOESiulgaban para atajar' I as facrione-s y el tranco de los 
voto«' Varios edictosij cttya multitud maüiíiesta su inu- 
tilidad, 

' , ^n los . últimos tiempos se vieron precisados Varias 
Ireces á recurrir á expedientes extruardiiiaríos, para su- 
plir la insuficiencia délas leyes. Ya suponian prodigios; 
pero este medio, que podía alucinar a! pueblo, no aiacinaba 
k los que le gobernaban: ya convocaban de repente las jun- 
tas, antes que los caadidatos hubiesen teiáido tieiüpo para 
formarse par ido; y ya se consaniia toda ima sesión eii 
hablar, quando veian a.1 pueblo soborna Jdr y dispaesto a 
tomar una mala resolución. Más la ambición lo e I ikIi o fi» 
nalmente todo,* y lo que ha jr demás increible es, que á 
pesar de tantos abu^os*^ este pueblo inmenso, en virtud de 
sus aRtieue>s reglamentos, nuüca dejo de elegir los iBagis- 
tradí^Si) de aprobar las. leyes,, de juzgar las causas y da 
despachar los negocios par tíciilar es y públicos* ton taó?? 
ta facilidad, como hubiera podido hacerlo el misniCr 
senado. .. i 

-stool^ "Jaq ■'^^■'^ .T*¿v: -I;;':' ' ' :.cb'i\ri oí: ,-:yi6:)¡D ')^h 

7^**^ ■ Qiiando no se puede establecer una exacta proporcioíi 
¿ntre las partes constitutivas del estado o algunas causas 
indestructibles alteran sin cesar las i^jlaciones; se institu- 
ye una magistratura particular, q^u-e no forma cuerpo cou 
las otrasy vuelve á poner cada término en su vérdaderat' 
relación, y hace tm enlace ó medio termino i^ ya sea en-í 
tre el príncipe y el pueblai^ ya entre el príncipe y el 
éol)erano, y ya eatre las dos partas & un mismo tiemp^^j^j^ 
si es necesario. 

Este cuerpo, que llamaré irihnncídoy es ^el conser— 
V-ádo/ de las leyes y del poder legislativo. Sirve algunas 



'^[''t^Z'J^.Custodes^ dirihítores, rogatores suffnizio- 



277. 
ísreces.para proteger aX soberano coxitra el g;obieruo^ co- 
mo haeian en Rcrma rlo^i tríbiuios ¿el pueWcy; otras para> 
sostener el gobierno contra el pueblo, conio haee al pre- 
sente en Vene cía el can se p. de los die:z; y algunas otras 
para mantener el equilibrio de una y otra parte,, como 
hacían los éfores en esparta* ;;^ í o ;;;r , ü ^^ - -^ 
El tritonado no es parte c<?itsítftuti^á de lavcíudad, ni 
debe tenerla en el vpoder íegislatiyp ni , én el ejecutivo; 
pero en esto mismev consiste el que sea niayor el suyb^ 

. poríjtie sin embargo de que bo puede hacer nada^ puede 
impedirlo toáo; y e^s mas sagrado y respetada como deten- 
sor de las leyes*, qi^ el principe ^ue las rejecuta, y qut? 
el.soberaao q\i^. Jas órdejia* ClaTafaj^ílte : se yiá esto en 
Roma, quando ;}os or-g^iliosos ; patrie ios^ que <}espr^ fiaron 
siempre al pueblo enteroij tuvieron 'que huípilíar&e á uii 
«imple comisionado del fUQhlo qx^j^^^^^m^.A^ .y, 

, de:juirisdiecion^:o2'. .b^bksGií^n. s.'7bú obivqjíj> ^?oí-íj^J-c.i¿'i.hí 
El tribunado templado- con cordura, es el xnas firme? 
apoyo de una. teena Gpn&tituc¿on; : perot ^por, p<>co e:xcesíva 
quesea su. fue^za?^ lo trastorna toda» CLa^ debilidad no e* 
de su naturale^a^ y con tal que sea algo,, nunca . es Bae^— 
»©s.de lo que conviene, ; ^ 

r^^n jcDegeaera énitiranía^ quancfo^ usurpa el poder execu^?» 
V0, del que úniGamente esfaoderaáprj y q.uando quiere dis^ 
pensar las leyes que solo debe proteger. El enorme po** 
der de los ¿foros, que no fue peligroso mientras que Es- 
parta conservo sus costumbres, aceleró la corrupción 
luego que hubo empezado. La sangre de Agis degollado 
por ^st<^» tiranos y -fi^ vengada por su sucesor; el primen 
y el Castigo de los éíbros apresuraron igualmente la pér- 
dida de la república; y después de Gleomenes, Esparta 
no fue ya nada» B.oma pereció también por la misma cau- 
sa; y el poder excesivo de los tribunos^ usurpado poco í 
poco, sirvió finalmente con ayuda de las leyes hechas pa- 
ra la libertad, de salvaguardia a los emperadores que la 
destruyeron. No hablemos del consejo de los diez de Ve- 
necia, que es un tribunal de sangre, tan horrible á los 
patricios^ coffio al. pueblo, y ^tie léjo* de prc^teger abicf- 



27S. • 
tameiite las leyé$/flO"sífvey¿, desjnies H& su enrileci- 
Kiieato, mas que para hacer ^n las tinieMas .castigos^: qu« 
jQOíé atreve a executár en públicos oáiekfox^lsisatítír^^ 

El tribunado se <iebilita, como el ^«bierfiO, por la 
mnltíplicacjoii de sus miembros, guando los tribunos del 
pueblo romano, que fuero» al principio dos, y después cin-^ 
co, quisieron doblar este número^ el -seaado les dejó ha- 
cer su voluntad, bieíi seguro de <jontel5er a lias anos; por 
medio de los títrí)s^ como sucedió can el tiempo, rifíT 

SI mejor arbitrio para precaver las usurpaciones ^e 
tin -cuerpo tan formidable, arbitrio del que ningún g^bier- 
Bo ie ha servido hasta aquí, seria ' no hacer permaii^nte 
este cuerpo, siso señalar ayunos- intervalos, durante los 
quales quedase suprimido. Estos intervalos, que no han de 
ser tan largos q«e dejen tiempo para que se arrayguen 
los abusos, pueden fijarse par la ley, de manera que sea fá*- 
cil acortarlos, quando haya necesidad, coa xomisiones. ^sfe 
traordina,FÍas. ■ .^'i^^h^o-j ííf):> obafi^^n^^ o]}f:m:x^rí^ Y^'^i-:^'. 

Me parece que este medro 'tint-íeneníngua' :3nconvef*: 
nieríte, porque el tribunado n* es, como he dicha, parte - 
de lá' constitución, y así puede suspenderse, sin que aque- 
lla padezca^ Es taiubien etica z k mi ver el arbitrio -indi^ 
cado, por quan to un magistrado, restablecidcf de nuevo, no 
empieza coi» el grado de pojáer que texiia s^u predecesor, si*' ■■ 
UÓ* ^pon él que Ip á^l^^ih^i^^ fii^*^-^^^ ^^vf*^^ ««* is^aa^q^ 

if^i^mM'3^-^'':^>-:h^-: xxe la- dictadura^, -.^r-ovüseao^-v^-í^q 

"^^ '^ 'i^ 'SüflesítbtHdaá fe-la^Méy^^'gtíe ííri^idé'qtírísífe ntO-f 
moíen á los acontecimientos, p'í^eden en ciertos casos ha-' 
eerlas perniciosas, y causar la perdida del estado en su 
crisis. El orden y la lentitud de las fórraulas pide un es- 
pacio de tiempo, que las circunstancias no conceden a las; 
vecesp Pueden ofrecerse mil casos que no ha tenido pre-' 
sentes el legislador; y es una precaución njuy :^ Becesaria: 
el <^cjnocer que no se puede prever todo. j-T^r-.v-r^j 

' Ko 0é ha de pretender pues hacer tan estables las ins-. 
títycíones políticas; que se q^uiU iasta la .facultad de; . 



5tíspeiiíer^"^Stt efecta^'Ia laSsma Esparta áejó dorioir 5us 

leyes, ;"> ¡^ • \^ nz^'yn rA^i> ri^-ltA^' \ ••i-- -■ :- - - -^- ;'( ^r^M-) 

-i*, j.' {Pera solamente ^^ f:ra«des peligros pueden Wan— 
«éar éMe alterar el órd¿n.p\i;blíca« 'y jamás se deb,§ su$f 
pender elpod^'isagyado de iaa leyes, sino quand> s,e tra^¿ 
ta debsalv^acíon derla patria. En estos easo» raros yf. 
niaai^estos. se.pone á cubierto, la segtxridad publica por urt 
acto particular, que comete el cuidado de ella al fiías dig- 
iio. ¡Ésta «omisión puede darse de dos maH.era&> seg^^un la 
«lase del peligra* ! 

.••---: Si basta para rfarediarlot aumentar la aetívidad del 
gobiemoy se le reconcentra en uno ¿dos de sus miembros^ 
y de este modo no se altera la autoridad de la& leyes, si- 
no la forma de su adiuicis trac ion* Mas &i fuere tal el pe- 
ligro, q=ue €Í aparato délas leyes sejí un €>bst aculo para 
libertarse „dp ély eutouces se BOmbra un gefe suprenio que 
hace callar todas las leyes, y suspende por un moniento la 
autoridad soberana, JBn semejantes, casos: no se puede dudar 
sóbrela voluntad general, y es evidente ^e la primer 
iitencion del puebla es, tjue no^ perezca el estado. De es-^ 
ta manera la suspensión de la autoridad legislativa no la 
extingue; el magistrado que la hace callaran© puede ha- 
cerla hablar; la domina sis poder representarla; y lo pue- 
.4e hacer todo, menos pTomuTgar leyes^ 

El senado romano empleaba el primer medio, guando 
encargaba 4 los cónsules por una fdriaula dispuesta para 
este objeta^ que proveyesen 4 la salvación de la repiibljca: 
el segundo se veriíicaba, guando uno de los dos cónsules 
nombraba un dictador (oá); uso que introdujo Alba ea 
Hema. 

Bn los principios de la república recurrieron varia* 
ifec es á la dictadura, porque el estado no íenia bastante 
consisten cia para poderse sostener por la fvieJrzade si; cons- 

~ ■• ■ — . -^1 

( 33 ), Este nombramiento se executaba de no che - 
y en secreto, como si tuviese» yerguenzia ¿e hacer á aa 
hombre superior 4 Jas leye»*i{.i:::ii'.q d .^iirc^^c^ .¿.it/id^x^*^ 



2 8 Oí 
titücion. Las costum'brés hacían entonces superñuás- mu- 
chas precauciones que hubieran sido necesarias en otro tjemt 
yo, y no se temía m que un dictador abusase de su autori- 
dad, ni <5ue intentase conservaría ma^ alláidel termin© se* 
ííalado. Al contrario parecía que un : poder tan 'grande er^ 
de suráa incomodidajd al que 'ívn ieíiia, según sei apr esutíübsÉ 
á dexarie^ como sí fuese demasiado penoíO y 'expuesta 
á oc^lpar el lugar de las leyes. -m'!: >í/ / t; 

f ^ Ko es áe consiguiente el |>eHgro : éel abuso, ^ sino .^1 
del envilecimiento, lo que me hace rep)robari el"Hs«'indíé'i* 
creto de esta süpTenfia magistratura en loisi primeros tiem- 
pos; porque mientras se prodigaba en las elecciones, en las^ 
dedicatorias y en otras cosas de dura ceremonia, era dé te- 
mer qiie llegase ¿ ser joco fori^idable en los casos nece- 
sarios, y qti% pe acostumbrasen -a considerar ccano un tit^ 
1<^ quimérico el' que solótr^se^^mpleaba poir* ^mnte de-tií^^ 
f^ueta. ■ " í ■-)'- .-:<;.•? / ■.:■ ■-. : ■ m.-r. -.^i.-.'.:- -.''Miá 

T^i' A fiííeá de iá república los romanos mas elr^c un spec-* 
tos evitaban ya el nombramiento de dictador con taíi poco 
motivo como lo liabianpTodigado- anteriormente, •Fácil^rii. 
de conocer <5Úe^¿.arecm de fundamento su 'temor; qú^:h::á^ 
bilidad de la capital la -aseguraba ^entone es contra los -iha*^^ 
gistrados que tenia en su seno; qUe uu tiictador podiat' 
en ciertos casos defender la libertad pxi blioa/'l si# 
que le fuese pOsible intentar nada contra ella; y que los 
grillos de Koma;^ no 'se forjarían dentro de la misma, sin©'- 
^ 8Uá exércitos. Ha poca ce^i^tencia que rh^zo :Mari©'£ 
Sila, y Pompeyo a Ge^at-, rrianines*ta muy bien lo que sb 
podia esperar' dé la autoridad interior contra la fuerza exte-r 
rior. tooli 

Este err 'r les hizo cometer ¿rondes faltas. Tal, por 
exemplo^ fue la de no haber nombrado un dictador en la 
causa de Gatiíina; poique :eomo tan solo se trataba de lo 
interior, de la ciudad, y a lo mas de algunas provincias de 
Italia^ con la autoridad sin límites que las leyes daban al 
dictador, hubiera fácilmente disipado la conjuración, que 
se sofocó por un cohcurso de felices casualidades, que ja- 
mas debiera esperar la prudencia humana, ' 



281. 
' Bu lugar de esto se contento el senado con transfe- 
rir todo su poder ¿ los ronsnles; de donde provino que Ci- 
cerón, para obrar eficazmente, se vio precisado 4 exceder- 
se de este poder ea un punto capital; y que no obstante 
que los primeros enajenamientos de alegría hicieron apro- 
"bar su coird«cta, se le pidió después con justicia cuenta 
de la sangre de los ciudadanos derramada contra las leyes; 
reconvención que no hubieran podido hacer á un dictador. 
Pero el cónsul se enseñoreó de todos con su eloqüeticia; y 
como, a pesar de ser romano, preferia su gloría 4 su pa- 
tria, buscó meaos el medio mas legírimo y seguro de sal- 
varla^ que el de llevarse toda la gloria de este negocio 
(34). Así es que fue honrado con razón como libertador 
de Roma, y castigado justamente por infractor de las le- 
yes. Sin embargo de lo muy honorífico que fue el levan- 
tamiento de sxk .destierro* e.s ^^ierte.que no úq^q é^ ser una 
gracia« ^ ._-^;. ,.^.,,..: ^^^ - .;.^,..., ^ .^ ^ , ■ • _ .. x 

pe qualquier modo que se" confiera esta importante 
comisión.) conviene limitar su duración a un tiempo muy 
corto, que jamas pueda prolongarse^ pues en las crisis que 
la hacen establecer, el estado se destruye ó salva |nuy 
eñ breve^ y pasada la necesidad urgente, es ya la dictadu- 
ra tiránica ó superflua. Xa mayor parte de los dictado- 
resi) que en Roma 1© eran solo pjir» seis meses, abdicatoit 
antes de este término. Si hubiese sido mas largo, quizát 
hubieran intentado prolongarle, como hicieron los decemvi- 
ros con el de un ano. El dictador solo tenia el tiempo in- 
dispensable para remediar la necesidad por la que se le ha* 
bia elegido, y no para pensar en otros proyectos,:^^" 

De la censura. . 

Asi como la declaración de la yoluntad^ ¿enerátse 



(34) TS'o hubiera podido prometerse esto, propo^ 
alendo aun dictador^ no atreviéndose á nombrarse 4 sí mis- 
:Qío, y n©gudieado estar see^uro de que su colega le uombraria» 

S6' ■ ■" '' '''—" 



hace por ía ley, íá de cía ración id el juicio publico se Kace 
por la censura: la opinión pública es ^na especie de ley» • 
cuyo ministro es el eehsór, y que este rio hace mas qúét; 
aplicar á los casos partiéuíares, á exeiíaplo dei prín¿&*í • 
cipe*- .. ", ""'■■''■'■ ''■' ' ■ -' ' ■■"1^'.' 

Xejos pues de ser el tribunal censorio él arbitro dev 
la opinión del pueMo^ no es mss 'que su de ciar ador iy^* 
luego que se íij arta de este punto^ sus dt:ct>ií5¿iea son iii i til- 
les, y sin efeciO',, " "■'^'^i' ' ' ' '\ "' *■ '■ - '■■ '■■''''■' ■ ■' - '■ 
-láí ^^^ r.ada sirve distiasuir las cestumBres de uaa naci^ii ' 
d« Tos objetos de su aprecio, jorque todo proTÍtíne de^' 
lui mismo- principio, y se confunde necesariamente.. En' to- 
dos los pueblos del mundo la elección de los placeres de-.* - 
pende de la opinión y no de la' naturaleza. Si las opiaio— ^ 
3ies de los boDLíbire s es tan bien d irigidas^' sus xo s tumbre s ser 
purii caran por sT níismásv'Estimamói «einp'relo que es. 
bueno, ó lo que aos parece tal; pero nos enf ananíos ' at 
tiempo de formar nuestro juicio,, y por lo mismo se tra- 
ta áe arreglar este juicio. El que juzf a de las costum-* 
Ibr es, juzga del honor; y qüiea |uz;ga delr'^hbnor, toma sufc^^ 
ley^.de la opinión.. ' "'' , ' ; . '■* '•'* y^--"->--'^'^-- ^ . ' -■ ' ■ ;-■" i 

iss apínioiíes- de td^pueblS^ 'liac^i^ 
t^if^Dtj y aunque la 'ley no prescribe las- éosftumbres, la 
legislación es la que las forma. Quando la legislación se 
debilita^ las costumbres degeneran; y entonces el juicio de-j 
los censores no liará Jo au^ la ftier¿a de las leyes- ii» hayátí - 
pgdide ^acer. * ''\" '''\:^'' "' \,, • '''' '''-' ' ''^' '.^ 

'Sigúese de esto.) que Ta ceíisura puede ser úíiFpa-i* 
ra conservar lai5 ccstuar.bres pero nuíi'ca para resíáb-lece^las..^ - 
Se feau de crear los censores durante el vigor de las le- 
yes; luego que le lian perdíaoj nasa sé puede ya esperar j, 
perqué iiinguja cosa le:^/ciíua ti^n.a faerza.^, q:uando las. le- 
yes carecen de 'él ía: ' "" '■'^-^^' '■ "'''^ ^' C'v^:f ....'< 
^.., Xa censura nía;: tichelas costuml^re's^ impidiendo qua- 
se, corrompan las opiniones^ conservándolas rectas p'or me* 
dio der^ sabias apjicaciones, y üxandolas también- algu-as 
V ecesv: quandó to da v ía '^vm in c ier tas ; El tiso é e los ayu^v ■ 
áantei'^ te! a©^añó¿-' llevado Jia5ta^ 



J 

2SS, 

Francia, fue a*boHdo por estas ¿olas palabras de un edlc- 
. to del rey: e-a 'quanto a los qiis tienen la cobardía de 
Z4:^hys€ar.ayudaiites, Gomo est-e, ímcio anticipaba , el del pú- 
- b lie o, lo <determiao cojí uüa soJa expresidn; pero quaiido 
^ st; promulgó en los mismos edictos, que era tanibíen cobardía 
, . J>atirse en desatio, lo que es cierto, aunctie c Ktrario á la 
. x>piinoxi coi^iuH, el público se burló de esta decisión, so- 
. fcre la qual tei^a fornmdo su juicio*'," ■. '' * . > • ' "-y'^-^-^y 
He dicho en otra parte, qué üo e¿%ic!d 'la- í^pí- 
v.mon pública souvetida á La violencia, no debe y tampoco 
..existir ..ningún vestigio de -ella en el fribunal establecido 
-para representarla. JTo, puede admirarse debidamente la 
..sagacidad con que los romanos, . y .atuí mas los lacedemo- 
niosi, haciaa uso de ^ta resorte, desconocido ente^amea- 
^ te entre los pueblos modernos.,. 

Habiendo dado un buen parecer en el consejo de /Es- 
parta uníiombre-^ de Bialas- costuíiibres, los et ores sin ha- 
cer caso de el, dispusieron que preséntase el mismo dic- 
vtamea un ciudadana virtuoso. \ Que honor para el úito, 
. ^y que tacha para el otro, sin haber alabado ni vitupera- 
,,^do a ninguno de los do^s 1 Unos quantoa "beodos de Sámos 
, .^profanaron el tribunal délos e foros, y á la mañana si- 
guiente se permitió a Iqs samíenses por edicto público 
^^ue^ tuesen villanos: A castigo mas rieoroso hubiera pro- 
^./^ducid» iaenp5 efecto que ;^na impunidad (Je e^ra naturaíe- 
-í^,a. Quaado Esparta fallaba sobre lo que'era ó no hone^tó^ 
la ^xpú^ enterra >e sometia á su juicio* 

''^^ky . üoncliísion» .. ,' .\ 

^i$^ r--' Después de habef sentado los yerdatí^ros principios 
Cf^el derecho político, y procurado fundar el estado sobre 
.^su basa, falta, afixinzarle por medio de sus relaciones exte- 
riores; lo que comprenderia el derecho de gentes, el co- 
pe r cío, el derecho de guerra, y las conquistas, el dere- 
cho público, las confeieracíones, las negociaciones, los 
.a^tratados &c. Pero todo esto forma un- nuevo objeto de— 
¿).f|^iasia4o vasto para mi corta vist^i, y yo debiera iaberla 
>íijado siempre mas cerca de mi, :> i ' . ' \ %¿"'^ 



^' -]'^-'^ ^y ^^\^¡i^ facción vaaonaí^' '^-'■^ ' -^' •"¿iVt*. 
-■-•-• ■* >'7-j.^ '-^ /' ■ . b ,^^ 

Sin la Jnstruccií^n iiacionaí nínfuna. sociedad fii€¿fe 
alegar á su mayor felicidad, Tei:eiriOs la sitisfaccioii de 
anijuaeiar una verdad que deniuestra la razón, que coüñrnia 
la H^icria, y autoriza el consentiniiento .unánime de Us 
n£CÍoi;esí) y Soberanos de la Europa, les quaies no perCó- 
.nan dilif encía, ni gasta por intrcducir laa ciencias, y ar« 
'^te$, útiles en sus Estados^ ^a^^;^ '^}± . 

Xa ignorancia, y el error,, que son, como díxiinos -éa 
,fí\ Dercho Natural,, el origen de todos ios males de los hom* 
ties^ y los mayores enemigos de sü felícicbd; lo son igual- 
inenTe de la ác las naciones^ Una nación ignorante es por 
nesecidad flaca, pobre, y obscura ,^ y su X efe falto de poder, 
.:y representación, adornado de una soberanía fantástica^ y 
♦^precaria. 

El apoya mas robusto de los tronos es la evidencia 
que tienen Us subditos de su necesidad,^ é importancia^, y 
de que las personas de los Soberanos son sagradas^ esto 
-es, 'libres y seguras de todo insulto. Quando falta este con- 
vencimiento ge»eral se introducen aquellas doctrinas se-» 
jjductoras, y pestilentes^ cuyas fuaestas conseqüencias son 
demasiado notorias.. liOs atentados coníra los soberanos^ 
los utírages hecbos á las leyes de sticcecioa de las coronas, 
^ otros excesos igualmente horribles V no son tjfera de los 
tiempos ilustrados, ni de los países sabios,, sino conset^en- 
<;ias de la ignorancia, y de su companero el fanatismo^ 

Para introducir, ó restablecer la instrucción de las 
^cionesj.el primer paso es restituir á las ciencias su. líber- 
itad, si se les hubiese quitado, en la inteligencia de q^^e no sa- 
ben ser esclavas. Xos errdr^s no pr^den dc'sterrarse si -no 
se conocen, ni conocerse, si falta libertad para examiHjtr- 
los, demostrarlos, y clamar contra elíos.^ El que se opon- 
r^ga á esta saludable y justa libertad quiere, que los errores 
^np se conozcan, y por consiguiente que continúen. Las ver- 
rdades,, y su descubrimiento,, y propagación no pueden directa 
ni indirectamente ser perjudiciales á nadie, antes bien soa 
Bc cesar iamente útiles, á tod«s». - 



2^6. 
r.N Sígijese bu5car inaestros excelentes, í'^s cuales se 

rcncuetran, se foriiíaii, y se multiplican con el honor, o es- 
timación pública, y con el premia, dos columnas de las cien- 
cias y ¿e las buenas artes. Dicho se está, que un estado 
que desea ilustrarse asegurará a los literatos contra las 
persecuciones y y calumnias de los interesados en el error, y 
la preocupación.. Osteiftar uir sumo poder para alentar á los 
455^bios, y una. suaa flaqueza parat defenderles de los^^ peli- 
grosos lazos^ que eni todos tiempos les ha armado la ígno— 
rancia mal inteucíonaáay sería una? contradice ioií muy pro- 
j^ia para perder estos ciudadanos beneméritos^ 

Geacltiimos repitienda, que en urna nacioir esti'i— ^ 
jpida todo debe ser de sor de» y calamidad. En una ínstrui-^ 
da, un Soberanov sabio bus car Ir y Bailará ministros, que 
siéndola también le ayuden^ a promover la felicidad có— 
jnun por los medios roas seguros y sencillos". Bste dicho- 
so Príncipe gozará >el sumo placer de hacer felices á muchos^ 
^millones de hombre s^ semejantes suyos, los quales llenos de 
_ a|5radecim¡enta colmarán de bendiciones las manos bienhe- 
cferas de su Soberano,, y multiplicarán "votos^ por s\u 
jl^Oíis^rvacion^ ' ' 

Industria, / ' ' ' ■* 

'\ la industria ^axo cuyo nombre se- compre fienden los- 
oficios^ artes y fabricas, son de muchas maneras útiles á la^ 
naciones. Por su medio se hacen útiles y acOKiodadas á nues- 
tras necesidades las materias^^ brutas que produce la tierra:^ der 
este empleo y de las subsistencias <fe los artistas resulta mi 
.ponsumo^ que aumenta la reproducción: ñxan el trabajo de 
,Sqs labradores y de las otras clases propprcionándoles herra- 
mientas, vestidos y muebles: dan media de vivir a una 
porción considerable de ciudadanos que sia ellas no existi-* 
.iían; y últiiiamente suaviza las costumbres, y ádelan- 
.^n la cívilídadv^ 

Estos títulos dan ¿ la in^lustrra el prííner lugar dés-^ 
pues de la agricultura, á la qual se debe siempre 1» pre- 
ftre&ciar,' Por las ixueva^ formas^ quedad la iudustria á W 



aiia tenas priin^ras s€ aumenta el valor de esta^, y este 
aiuevo vaior ha dado origen á la opinión común: de -que 
:Jas artea producen nuevas riquezasií pero nosotros esta- 
mos bien stiguros de que esta opinión es un error. 

El cuidado de las artes, coino el de la agricultura 
.¿el>e comenzar por remover los olostaculos que antes han 
.impedido 6US progres»?^^ los qüales eii gran parte liau pro- 
Venido de un zéiO arrebatado, que querie;Bdo arreglar las ar- 
,teS| las ha esclavizado^ De este :g enero son las ordenau- 
'tzas que . íixan Id. calidad délas manufacturas, su peso, 
forma y precio^ y hasta la calidad de los instrumeatas 
. y el m o vimiento délas manos del artíñce. -A^í como las 
tasas d^ las marerías impiáea su reproducción, las de las 
^íBaaufacturas arruinan las artes y las fabricas. 

Tan malo ó peor ^s el monopolio autorizado con los 
nombres de aprcndizage y maestría, y con la formación 
ide gremios, cuyo$ individuos trabajando exclusivamente, 
..ponen el precio qu^ quieren aunas obras mal acabadas: se 
4isipan pon Jos gastos y pleitos déla consunidad: y retraen 
de hs artes á los mejores talentos con el coste y fastidio 
de un aprendí zage eterno, é igual para el estúpido y para 
el mas liabil. En el mismo caso están los privilegios exclu- 
sivos aptos para fomentar la; pereza y la codicia de unos 
^.jpoco^ con daao dp todos^ y para impedir 1^ circulación 
^¿jr perfección del ñs artes. ^ . 

^■^, Los zelos de las naciones haa hecbó que todas síe agi- 
*)^tcn por competirse y excederse en todos los ramos de la 
Jndustriat tiraixdo 4 pasars? cada, qual sin los socorros de 
j.^as otra^, flto echando de vejfr que esto sería ía ruina de to- 
.ír4as. Pero ía naturaleza hadado i cada una sus producciones 
.pecúlií^e5^ y con ellas una cierta aptituá y un complexo ven- 
tajoso d>? circunstancias para trabajarlas. Este es el natural 
destino de cada una, y en el que; ha de hacer progresos, de— 
.meando a las otras los que le son propios con la plena seguri- 
. idád de que ei trabaja de Qja,da un^i la hace acreedora á los 
^:,tJ:rabajoi5 de todas, . i r . r ' 

. ^ Renta f.ublioa, ^^"- • - 

J^kiaamos renta piíUicci a la porcioa de rliiiezas 



2 a?.. 

que se íestína airjatmi^iite cfi- una nación p&ra sus !¿aátos ' 
comunes. De esta idea re sultán inmediatamente dos- verda- 
des; una que siendo aquella porción de riquezas una porción 
de las fuerzaá de la óOjciedad, cuya dirección perleneee aí 
SoVerano,. á este pertenecerá tamHen la dirección, y em-' 
pléo de la renta publica. La otra es, que destinándose la* 
renta pública para los sjastgs. coraunes de la socíe<tad, y 
¿eaeñcio de vodos sus miembros; todos ellos dchen concur- 
xir 4 formaria^ contribuyendo cada uno con axr^§lo á'^u»* 
xiquezas*:' ^, .. ,,..,.,,).•... .,.^, . • t .t..-^ , -♦. . , ,. - , •- 

Acerca de lamenta piíMic a Ea'y que atender quafra 
cosas principalníente, que son su cantidad: su repartimien- 
to^ ó distribución: su reca^iducioa^ o cobranza: y su inver-^^ 
sion. Volvemos a decir, que todo esto pertenece á los So- 
beranos; pe rx> cOmo estos están sometidos 4 las leyes éter-' 
üas,, é invariables del ordett establecido por 0ios; nada- 
impide q Je indiquemos las principales relaciones qite el 
GrdeiL prescribe para la renta pública^ 

, "La justa cantidad de la contribucioii se determina ' 
natnralmente. por: su íln, que es las necesidades co— .^^ 
muñes de la nación, T asi, ni podría imponerse justa-' 
jaente otra mayor, ni sería útil ¿ las náciones> ni & 
los Soberanos su imposición* El juicio de aquellas ne-^, 
cesidades.^ y de la cantidad necesaria para satis facerlas ^^ 
pertenece al Soberano; pero no es^ lo mismo poder dé-* 
terminar qual es la cantidad proporcióaadá, que podei? 
aumentarla sin límites, ni regías. Si es^to pudiera ser^' 
podría taabien apropiársela todo,, que sería lo mi^a 
que poder acabar con la sociedad, no pvidiendo' esta exis- 
tir sino hay propiedad,, derechos y justicia. 

Xa reata pública es una porción anual de Ta rent» * ' 
total de la sociedad, y como esta sale necesariamente^ 
de los terreno?^; es necesario también atendiendo "él oí*-» ' 
den^ que aquella se saque de los^ terrenos. For ccmsigaieí^ ' - 
te su tr/iposfírfoíi debe naturafmente hacerse sobre 16^ pro-^; 
ductos que sacaren anualmente de las tierras su*i propietario^ j •• 
A esta contribi.i:íoa llaman déreftíísif o^ "(tlrecta^ pata disi -V 
tmguirla de las^ indirectas y qh qjíie á^'spues de vario^ 



íodiéos viene a pararse en 1as lárVíéccíoinés áV 1¿ 

jRstos rode'os no soa conformes a la sencillez del or- 
den naturalij y asi no lo serán tampoco las cOBtribucio- 
jies indirectas. Bn los autores se verá la aplicación dé 
esta teóric» á los impuestos sobre las artes, 7 oñcios: 
sobre ^1 coínercio, y mercaderías y sobre los eonsumos, qué: 
son los que ;n^s frecuentemente han usado las naciones eü 
los tiempos en que se desconoció en ellas la irerdadadera 
ciencia dpi gobierno, -^Mf^-xoi^^ lii 

Pero aunque estas verdades son evidentes, y útilísima sii' 
publíciici.oa; no osaremos ase e:urar que fuese ¿eíl introducir 
^sta novedad en las naciones actuales, atendida la precisión 
en que un coihplejtó de circunstancias desgraciadas ha puesto 
4 casi todas de separarse de esta practica, y de exceder la 
proporción natural entre la repta póblica, y la renta na- 
cional» Debemos esperar que quando la evidencia de las ver- 
dades económicas 5® haga universal se quitarán los estorbos 
actuales, y habrá lugar de realizarlas. Xas naciojaes se 
parecen á aquellos enfermos que deben curarse con el exer- 
oÍ€>l\>y y ^stáxi impedido? d^ hacerle por el mal tempe ¿í»- 

JiS recaudación de la renta pública debe bacérse ^br 
Ixís jcaminos mas sencillos, y menos costosos, porque el cos- 
te de ella é?> Una nueva contribución adicional. Bsta es una 
ventaja jp la contribución directa; q^^e de ningún modo pue-. 
de hallar.se en los impuestos indirectos, ann quando se ci^r- 
bren por administración, que es el medio mas natural, y'nb 
por arrendamientos, que son la desolación de las pj^ov5tf*¿ 
ciás. 

La renta pública es la suma de los sacrificios que ha- 
lí^ji los ciudadanos por conseguir sq.comüh seguridad, y el 
gope pacíüco de sus bienes. Con esto está dicho qüal es 
la obligación de lo^ Soberanos^ y el miramiento que de- 
b^n tener en s« empleo, ó inv^ersion. Quien quisiere sa- 
ber los abusos que en esto se han cometido, y los la- 
jBieiato? de los pueblos, puede consultar las historias, '000- 



^.n^a-f. .:-y^ -^ 2SB» '- ■■ 

IPara coajurar ía tempestad liorTB)te,.qT(ic ^á:á ^oe^c^^ar 
5oljre'lo5 habítBiit^e ífelimpierio MexírniK», Un^en^^^ 
jde-iveíat^ y c:ixico.á isremta i3ÚHofifis,:>par*xftv^íaíSoVka'^i^^ 
jeffíreip& .exáx>aiigeras acaím;de aut?Qi?i¿»r ^^l jiOfei^nP n'f 1 su- 

•líi fci ib ^ 



Bosquejo d^ nn plan d^ hacienda, -vapaz de cvlrir 
todos los gíistos del ^Gr^vício puMiQo. 

•' iXeiáe lií€^<^ es. preciso eonveaár «n^^ye ípnra i^r^^gn^ 
ni zar iiD >pl ata 6e hac ieii<ía «olido , -es í sl)ie y .ptíríriap^te, 
es nepesa tío formar de ^mf-emano inía 'esp^<ie de iiiv«nt¿a^ 
lio áe los Ijiienes i>acioiiaVes, y aver^ijar .Ja .propQr^kjs 
«n que se bailan distribuidos. Es co podra ;<:oo«tí2jui^5e Jia^tíi 
£Í grado de cer t eza , ne<:esario paca no estre 1 krse <:Oíit^^L«! 
esííGrio déla ..arljictariedad, de la 'de5propijti^<;^^Íon, y .la M" 
ju^idoia/ adoptando las ínedjáas «jue vafflOhs lu^go á d^^ 
itailar,-^ - 

Modo de jr^cager datos pwnmaks y >e3tá«to,s ipafa.íííl 
«staWeciniiento de «na <x)ntribucipn f- eneráis obre ^&a$a«^ 
cimentada .sobre bases ^eneraliiient« reconocidas 4e «qui- 
¿aá y justicia, y tal que piíe^da ;:&ecyir ^e typo rjara Á^i 
{mig>3.s que deban establecerle eft.uíta a30&^a<?iq5ac4e.;fepfa- 
l^re5 ilustrados y 'libres* 

Circular utta érden h, todos los .-gobernadores -de • pto- 
V incia, de dietri t^ , y 4e pueblos subalternos viáe distrkq^ 
para qu^ por medio de bando intimen á todos lo^ .pr^paetta- 
¡ríos de- casasy que acudan 4 sus aynntanuentos .uespec- 
tivQs á dar razón de las que- posea cada qno, .Oon.e5^|XT«- 
slon de las habitadas por inquiliaos, y precio. <ie los jj.- 
quilfes. / -- .• •■ ^ 

Para que esta operación se . abrevie y .íac^ilite .«n H/os 

37 



lugares populo^^os, los ayuntamientos comisionarán en ca- 
da Tarrio á quartel a sms alcaldes respeetivos., para que 
Jds propietarios ocurran ante ellos á dar esta declaración^ 
que se asentara en un quader no manual tó qiial se tras- 
ladara a un libro en que conste por menor la lista de. to- 
dos los propietarios, de Ía<5 casas del luear^ .' >^^ » h 
liOá propietarios territoriales & dueaos de los campos 
darán igualBiente razón de las sujras propias^ y de las 
pertenecientes á los arrendatarios, como también d^e la» 
chozas*, porm.as miserables que seaa^ délos peones de labor^ 
y de los arrimados* ^ ,, . ,^,.. 

, ; . pilota de la eantnhueion ^ modo dc^ reeaudarla,. 

Art» 1 J' Todo propietario efe iTna casa»^ autiqxie sea 
;lina choza nirserable^ clel valor de veinte y cinco pesos 
f>ara abaxa* pagara grano y medio á un tlaco cada ano: 
si el valer llegare á cinqüenta pesos, pagará tres granos 
é quartilla cada arrb: si ílefare a setenta y ccico pesos, P^-^ 
«ara quatro f ranos y meciio á tres tlacos cada ano: si Hepa- 
are a cien pes0Si| |*ag,ará seis granos d medio cada ánt>^ y así 
progresivamente los dtieít'S& de casas- de valores ulterio- 
res s€?un los grados de proporción trazados, en la escal» 
iridie ada^ de manera que el dueño de una casa de mil pe^ 
sos^ pagaré cinco reales eada ano^ él de una dedos mil 
piesos, pagara diez realeo &:e^ Scc 

-Art;. 2. f Xofr Valores eapit ales de las casas se ave- 
ariguarán por las escrituras de compra, y a falta de ellas, 
se fcsrán por avaluó de peTÍto«. 

Art. 3 f* Todas las escrituras de venta de casas que 
se tiraren en losuccesibo, desde el diadela publicación 
del bando sobre la contribución, de propietarias de casas, 
serán nulas y de ningún vator, sino constare al fin de 
ellas k razoa de haberse anoiadí» el precio de la venta en 
el libro de la lista de W propietarios de ca&asj, exi otéa- 
te en el arcbivO' del ayuntarsaento. Íí?-^a^«Í#^í' " 

ATt. 4 ? Todo propietario de casas^, ademas det grano y 
inedio poi: cada- veinte y cinco pesos áiel vaíor del capital 



2ei. 

mTertíáo cíi ellaf^, r^Taii. 5i:i:aln:eni'e fníLO y titd'o 
porcada p«sn del rtfdilo ó del alqxjiíer en que árrtt<Ure 
la casa, cloque es lojftisjrooy, <J^ce re^^^^^^ ^^^^ F^5 

cieato de los reditQs^^ ->h.'f7> bb- ^'^tí-tiíf^ 'j^ e. •; í?i;*í?i.^»nsí 

Art. «S ? £1 fago c^e la «««ntxífcucíon «¡obré capitales 
de casas, se hará del n^odo sigiiknte, El propietario de 
una casa del valor de qiiinieaíos pes/^s ü;cl;usive para aba- 
xo, pagara su contribncií^n dentro de cien días, contados 
d«sde tíi de Ja publicación de es t^ bardo. El propietario 
de iiina casa del yaUr jde quinientos pesos excl.usiye basta 
mil inclusive, la pagará dentro de noventa , i^ksc F.1 prór 
pietar^O de una,cas^del Tal^r de J?iil pesos e^qm^iye, bas- 
ta dos mil inclusive, la pa?ar4 dentro de ochenta dias. El 
propietario de una ciisa del valor de dos mil pesos exclu- 
sive» hasta tres mil inclusive, I<a pagará t^enti^o de seí^nia 
daas. -El propietario de "una casa del valor dé tres. «i I pe- 
sos exclusive, basta qr^atro mil ix:ciu&iye. Ja pagara den- 
tro de sesenta dias; y los propietarios de clisas del valor de 
quatro mil pesos exclusive para airiba, la pagaren d«ntrq 
de cinqüenta dias. En los aiios ulteriores, el principÍQ del 
periodo dentro del qual deberán baccrse los pagos dp ^sta 
contribución, será el día primero de Enero, rj j.{ ;-, ;i¿ 

El pa?;o de la contribucioii 5^brg alfj^uil^r¿s^a^^^^^/^^ 
se hará mensalmente. .' ;; , . ,,j r j^ ?, - * i¡ ;^ 

Art. lo P Tanto la declaración de las casas que cada lft9'', 
pietario posea, como el pago de la contribución pertene- 
ciente al valor del capital y al de los réditos dé' las at 
qi^iladas, se harán espontáneamente por cada uno, sin dac 
lugar á reconvenciones, y los que dieren lugar k ell»?, 
|^?;aráa el duplo del impuesto, y á demás, el salario del 
soMado ó ministro en los dias que gastaré en buscarlos y" 
reconvenir Ipsiy para lo qual el soldado ó ministr^o UevfiycS 
una voleta firmada del Colector* concebida en los tecmi- 
nos Siguientes. El Soldado o Ministro N, comienza a 
"busear a V, desde hoy dia tantos para reconvenirle scm 
hre su falta de pago de la €ontrÍhucion sohre casas y |í 
^ana tanto cada dia» i?. Colector de la contribusi^n sO¿ 
hrc casas» " ~ "' t-J 



"^^ 'X^pera&iómacxíe^ona. Al formarse las .listas (felasrpr^r 
|>i^' arfes. d& caáfís en lo& pueülos de los iii(ü©s- resmltaf|c| 
•que muchos yeíáaíí^v S^h^íitríC^^ soinre-solare^ aeeuos^: 
perteaecientes al terreno del fundo legtó, con C eolias por elV 
|ÍÍÍJÍÍ!? l^a^l^ :;^1^ü^i!l:^^'los?^ mi%my^ íia¿ih¿v • E^tos 
s<)^rei/» áVaiíJadosr prír^eriÉóít, se- ^rerídbraii a Ibs mismosji 
0%: Haii; fabrfcadcy suk cá^á ea^ éll^s,, 3^ siiio^ tu^víerea^ coa, 
q^ae ¿6ttíf rár los , ■ sfe^ i?íi? áH pá*gaü j¿0f lo^. r eddto s- c or re&pon^: 
diéfltes al capíral, dv^\\ju^cáxf». r)í:^n^ ^^ cmco por cien to> ^ 
t^jf¿-"ibk' te(fi^cri'dtMc>^sí; s^^ ipé^ ^ildéry cxvoíít el pra-íj 

Sucfd "de foí^'qué^' sé?Véb1^¿i¿t^a¿f. i¿3t*íydli©i(tós^^^ £ -béneádío- 
^*Íoi§c-.^Siyí s^ ñt^i,: éñ: lo^r fóádbfc Sei: Hafiüje^ i¿acif)na^ dq 
g[ue ¿e ' KaUTaráí ííiásr' £^ i '^ - 

'•• Fáí4, fecil!taírtodí6' lo- pos'iBle áV los^ individuos masj 
filíiéráfefés (tevfe'i firítma^, claéés' sotiíafe' estos- pa:«:ós de 
cátyi^íideílíiyírnjré a láJ de^ medSa'reáí/éV aíbso'lüíaínen'ísé 
i^'AspenfáSie ^ tóiíK^ ^l*as- ntoiiéda^; áe nío^fe '^fe- poK 

stvifalíá a ésWítz ifb^ s>i" cníórpeXíra. janrte el pa»^i?»^- díí ««4 ^ 

t^'c:6uirif)íib'£ojiés í^^^^ Fará él efecto sé mHnsiferáaí 

égW kíitlá? Üirpei^diaá _ d^ insfautesr cíétr mil pésof» éh 
ii^is WioñeMS itilér CspiM de ía Nu^vd Gíi^fi ia, f cijea| 
2SÍ1 en la ciudáff-áé 'l^íicáí^écas^, para qtrede allí seáifuíi* 
ÍSá'Y^r^Ho^'-tíiíifioT* J^iáfi í)roviñcJas dcéidéntatléé;, 5^ sep- ' 
tentri^males del Imperio, qie carecen d'e^ ?a^ Y^n^ajas" q'ví« 
pfo|p%fen¿i 5 1%f ttaBríahteide tás^ der Nieva Espaíiá '^ibe 

ttócHsfi' átátíá^ d¿; curso géhferil ¥ tbtri^ht^t éu' tí^ásf 
g4|£Íi:S.. ■:[.:, .: ..:..■.- ,,:..:p,, 1,:.,. ,■,.,.. ,,.,.:; 

uí" ■ 

!^ 

í^a . - - 

á cfúeS^i'ííé' rífen(íás= dé- cótó^frafüs. Fei*(V eríTás ifeíonedá* 

les^'mie/fá-^l t^ása'dé (5ÚéÍ>rᥠ<éT -fúlpe^a, se tí\iédán io« 
gaVcRaíiVésí' í^%ft?í^¿ ín6itie¿fói^dfe ^^BréV fíet-to;: o nladeJPl^ qué 
San f^ci&i 6 en fekínBil> de éiá&i^oñédfe de pístá:^ el siei 
f UiinoV tó¡dsV4 i^& {let'fáditiátv ^s él que e^tandb tesáis iftO- 
aedks reducidas auareciato tau pequeño, q.ué fl^ «ólámc^ ^^ 




f e no, «on «áwitíáas en un pueBío Tas que jcárcijlan cb el 
iu&edíato; siiio que casi sieijipre ' tu un niísnio lagar ?on 
desecLadas en un fcárriü las que rígeií. e^, el 'siculente. 
Solo, en..-|Sua<Jala5i^rav donáe pasaja de 4?:i^ialéBtbs les.püi^ 
pe2^p5^, pasan, igualmeftte de q^iin rentas las e^yetíei <Íí(^t; 
xéiiíeSk' ,dr e&ta c¡as<&. der nioucáas. Esto eijíprpéce deitiaV 
si¿daáaVcírcWa cien; del comer^cio' iiienu<To de todos lOst 
pequeños: oBjetos en- citya. comgT^ ij4 i^i^ nej^^s-^ric) cpnsu«i^'; 
]^i: , pedio ■. e^|j^ro ^ ,..,; ...,, .~^^^;: y':-, •':;-■, -• •'' .V-^! 
:^^,^)lU..áíUca ventaja que tíen^¡ estag T^^De^$y e^ étqtif^ 
9ÍJei>do'. tan fieiles^.der contralla cerse;^ o fj^ismrarseno esta ir' 
sin^femliaE^o muy expuestas ¿ todase las malas consequen-- 
cias de;. este fraude, jíor lo menos en una cantíiad nota-j^ 
"fele^ pti.ey por lo nii;5.mf de ser tan es-tre^liq; eí reeiáfo dfi 
si^ .ciuíjulaGÍpn,, y á^u ser por lo r^isn.o^^ ^^^T pOcaLS ías qne^ 
cafia^r pulpero ^"Éljríca parít eí'.cor a numero; de. sxís marchán-1 
tes:^ ijuaiqti^^a; aiimeíitpi en el (asf despíierta luego su aten*- 
©iony. y remedia, facjlir^nteí él per inicio que je resulta», 
añadiendo qualquíera. li^e,na contraseña á fas suyas ver— í 
daderasv que las djsi nigar.de- las? falsas. E$ta ins precia-' 
la le ventaja eg¡ la <jue, w:. se eneiientrcí facíTmente en ííf 
moneda nacional de esta clase^ a; ideaos qué no' W ent^ttei|;^^ 
t re algún nieTarí, cuyo valor en especié se^ acerque aí de: 
su mismo valor reducido a moneda, circunstancia que no' 
&e halja en. el cobre» porque 4 demás de ser muy abundan- 
te en el Imperia; su valor en especie es el de cosa de unaj: 
peseta por librar, y reducido^' a moneda sute á dos pesos,' 
lo qual está convidando para la falsificación^ mal que ya» 
vá comentando á experimentñrse ( * ), y si no sé ataja coir 
tiempoi^ severa muy pronta el Iiítperio inundado de mi- 
llones de estas monedas^ muy inferiores eir su v^Iqr in-' 
trinseqa i 1#8¿ cantidMe> de mone^»^ d^pllata epe repi;e* 



^¡"¿se 



( * ) El SeSor ftlaranon^ Inten,dente de Guánaxüatoí^ 
descubrió, m bace n^ucho tienipo/ una porción' conslde-2^ 
rabie demonedas de cobre f^t§ÍJflca3as ea'pOder; de un(^^ 
de los^ capitulados^ residentes edCeláya»^ "' ' * •" "* 



-^ 



sentaíi. Eñ ésta pábte" sea nías TeíMes 'm^^ 
que ninguno otro ds los pueblos americanos, por ser po- 
seedores dd..\platiiiOV.; ; -"'-'i- ; ^^J^*'^^-^*-^-^*'^'- ^ííí^ -^4^^^^*^^ 

Acaso se podrá á IS'^iíoihto reiiieaitó "ISe atgiin moda 
este iiiconveníeute, sul^stituyendo al coBre una aleación 
de cobre y de zinc /y dándoles á c^tas ^lonéd^s en í?l íy!^ 
po y gravado la tais ma perfección de Tas dé plata, de ma-" 
ñera ^ue no se distingan de ellas sino en ía especie del 
iJietal. i^5íro, . en mí dictamen, contribuirá tanibien en.granf- 
parte, tanto para diiicultar la falsificación como para 
poder sorprender mas fácilmente al falsificador en eí ctir- 
so de su operación, el que él medio de plata iW'^€f'^íli^i>' 
da en mitades, quartos y octavos^ sino solamente en déci-¿ 
mos-sextos, dándoles á estos el mismo peso y fifura del 
medio de plata, lo qual hará que el falsiíicüdor, para 'oW 
tener una cantidad equivalente á medio, tens^a que praé"-^ 
ticar diez y seis veces la operación de fundir, gravar/ 
acordonar, &e. El que estas moaedas que representen la 
decIma-sexta parte del medio de plata, tengan el mismo 
peso de el o>pdio, excusará del engorro de contarlas, quan- 
db sean mücnás, pues en est^ ca^o^ bastará echarlas eii 
Uf\di balaHiza y equilibrarlas con una cantidad de pesos 
echados en la otra, par^ saber que su numero será igu- 
al al de loa medios xontenides en cada uno de los pesos. 
JKsta es fe operación que se practica en el banco de 
XiOndres con las monedas mas valiosas de aquel pais, 
pesándolas, y no í^ontandolas, por pfi permitirlo las 
grandes cantidades que se dan y reciben' diariamentéi 

Calculo, prudencial de la suma (¡^xe rendirá anuaU 
^enU esta pontrihiioion ^ohre c^zsas. ' /' *^ ■ -'?* V^^-^^^■^^ 

Sabida con certeza el núí^ero de '^c'asW qué hay éií 
toda la extencion del imperio, se sabrá á punto fixo lo qué 
«rinda anualmente e^te Jmp'iesto sobre casas, á razón de 
€;raiio y medio por cada veinte y cinco pesos del valor det 
capital invertido en ella?, y de granos y medio por cada 
p^so de los réditos de las ca^as arrendadas ó alquiladas* 
:pej:o 5Í entre tanto <jueren)iOs acer^^raós poc Ua cáicul^ 



2iS. 
^e aprosLÍMacíoc i determinat el ptccfucto de este ímpues- 
jto, podemos asegurar que pagara de.quatxcxiieí^tos mil pe- 
sos, conjo se va á demostrar^ 

Suponi^nKÍo q\Le hay seis aRÍTleruís á'e hatitantes en to- 
.d?i la extensión del jmperio mexicano y <^Qtnputandb ma 
casa per cada seis- fiabitaQtes.r tendre^oj <JtieJiay,,¡iAa ^i^ 
Iloa de casas ea ttdo el iaiperio» ,,_* 

., f/ .f, Supoaiend» que el valor capital de caí a* una de. es- 
tas, casas, eomputadas las de los ricos coa las. de los po^- 
bres^ y las de las cíutlades co» Tas de tos campos^ en tres* 
cientos pesos^tendremc^s qae el va'o-r de los- capitales in- 
vertidos ea Casas asciende. eatodx> el irapecia á ,tíc,scien-; 
tos Djillones de peses, , , 

Supoiiiei^.djQ con arreglo a la Base adoptada^^pa^a éste 
iBjptiestOv que cada veinte- y cinco pesos de estos tres- 
cientos millones debeti producir grano y media cada aSo; . 
jconcluirémos que el impuesto sobre capi-ales decasa<ii^ ren- 
dirá aauaimeutc cieata ocheata y mi mil y quiaiento» 
pesos. 

Suponiendo que los propietarios de casas e^teír, coib 
respecto^ ais arrendataric^s, ea la razo» de imo á. seis^ 
y por consiguiente que de. los trescieatos milioaes de pe* 
aos pertenecientes á' capitales de casas, corresponden cin— 
,^.üenta ¿ las habitadlas por los mismos propietaríosy y los; 
€tros doscientos y cinq tienta a las habitadas por arrenda- 
tarios; tendremos que los doscientos y cinq lienta: millones ,» 
pertenecientes á los capitales de las casas arrendadas & 
alquiladas, les producen ¿ sus dueños de reditas , a razoa 
del cinco por cienta^ doce mil Iones y medio de pesos 
anuales» 

V . Sobre cl presupueste de que los capitales invertidos 
cti casas arrendadas les rindan a sus dueños doce millonea 
y medio de réditos; y tocándole al estado^ coa arreglo & 
la base adoptad» para el impiiesto sobre los alquHé^es^ 
grano y medio de eadía. peso del alquiler, o lo* que es lo» 
aaaismo, doce reales y medio- por cienf?, concluiremos que 
tl^impucsto^bre alqiiílere^ de casas, 4 razón de g ai no y 



jmeclio pór^cáSa péso^ i*etó^ áí" impera) i¿fniL 

'cientos tréiifta y qtíatro inn tresjcieatos setenta y cmcQ 
fjesos, c^j:itidad que leuní da á la del impuesto sobre los 
¿apitaíes, dará xim suma dé^nátreiierntos quinen mil ocho- ^ 
¿ientos setenta ycioGo pesos. Por .consiguieate, si en el 
ícloí)le ímpiiestío -establiacido sobre capitales de ¿asas y stis 
ireditos, fin%pr de exigirse «este grano y medí® 6 ^te 
tlaoo;«ada ató', se le exíf^ eaáá seis meses, dará la suma , 
3e ócli '«lentos treínra y un inil s^tecieírtos tíiiciijttitji 
pesos. Si en luear de exigirse este 'grano y medio ó es- 
te tiaco xada ano, jse le ex'í^e cada jtres mése^^ producid 
^á ' i)n niíllofl seispíeiítós sesenta y txes jiiii ouíoiejjtos 

yesos. .^>i^-.i.!.: -Oí 

El impíiésto sobre capitales y réditos :áe ¿itós^ 
acabamos dé establecer, no salamenre reúne todas las 'ven- 
tajas imaginables que puedan apetecerse en un impuesto, 
sino que ño diidamós proponer ío como el ^ jnodelo y "^^y** 
J)0 dfe"^"ía$ lifíicíós -qtie deben aídmitii^'se^'é'fi i¿iTa^;^nréiedad de 
hombres justos, ilustrados y libres. Porque, en pVitii^ 
Iu¿ar, es tan 'baxo y 'ftioderado, que '-Bi^n ptíéde 'í^garlo , 
un mendigo 'dé los ijue' piden de puerta •^ri piíerta;'^ ^eli 
segundo l^|:ár,' es tan -pr^^porci'^iiaí -^á Jos -liiilíet-es^ ^ de tíacb 
Jtisó, que lo mistnb paga el' daenOrde 'u:ia= chr^z^-'jítiseEa'b'fc 
del 'V¿loir ¥e V'^íi^té "^ -^cíñco '-^^ dando "tln *íií&c^ *'^t¥4a 
íiifo, que 'el dae'So de' ufea casa de '<dí)s "laiil y ^litéie^^tos, 
o del valf>r de -cien ^veces veinte y cinto, pagando eien 
^r&té s ' iin 'ilÉco cada alo . -Es - un ar t í c uío fuíídátóeñ+al -del 
pacto social^ él' qiie todos <íoiitfibuyaáápi*0pOTcx0n-^^^^ 
fcienes, ó éh •ra'^on deja s^ná d^% pco'tec^íOn Ttjue ^ 
ben del gobierao, ^ ^ ^.i9(sirn« 

^g r^ ndífi^s ¿íf u ros HA erario^ quj0 píft? Qís , ha n yrv&tt^^íio »l 
pmfresfüa eminosot . ^ - '■ ' '"0%:.^ ^.^yub^^t^h a¿¿5í^.c, :; 

lias Venta:Ías qile la cóiit^ibupí($n ' loWe '€&*las ^^^ -^^ 

terpainos eii que la hemos detallado, p^roduce»! erario y 

á M íia^ion, se reducen a Hos, una directa y otra ínái- 

r^ect^; la directa es iin rá^o niievo de ingreso -en el era- 

vkt^ S^^o ^ue ?í?&imáis ¿ qUf.tro_ cientos jnU pesos» Xa ín?» 



áírecta 4 <|ue da lugar como i su conseqüeacia, ^s la 
acuñación de un millón de psonedas . de Uton, que.ía cui- 
te su pago 4 los iiidividuos mas pobres de la sociedad. qa^ 
desgraciadamente compone la ijimensa mayoría-. JBsta.opísraí' 
cioa lio debe coiisideíaríe de Jpingun modo como la .intro- 
ducción ée uiia míe. va cantidad de moneda de ui\. valor 
iaTÍnseco iníeríor á la de plata, siiiO como una simple 
grubrogacioii de la anticua de puro cobre, y por Jo mismo- 
lauy faLsil-icable, que se fabrico en tiempo del vire y Ca- 
lleja y de la que ya existe en poder de los f>ulperos^ 
que vale meuos que cero, por entorpecer mas .bien, quo 
fiícilitar el giro de la circulación general. 

' JLa falta de arbitrios para organizar la* embaxadas, 
baxo el pie decoroso que correspoHde a ur^ nación gran- 
de, que por la primera vez, va a presentarse solcmnemen* 
te en el rango délas potencias independientes, esta mas 
que suíicientemente cubierta con los cuatrocientos mil 
pesos, producto de esta contribución*. 

La falta de medios para asalariar el, exercito, so- 
Lréel pie' en que hoy existe ^ y aun para aumentarlo ea 
caso necesario, hasía donde se quiera, está mucho mejor 
remediada con la acuñación de monedas de latón, que coa 
la de plata^ por no estar expuestas, aquellas, como csta<> 
al Ihconyeniente de la exrraccion, que e$ la i^ue ha oca* 
«ionado el trastorno pasagero í * ) de nuestra erario. 
Cxalá y tuviésemos la ilustración necesaria para «o man- 
tener o tro genero de monedas que las propuestas , calmando 
eatre tanto la suspicacia de los desconiiados^ con rezagar 



("*.) Pasan de cíe» millones, lo § que en menos de nueve Jne^ 
ses ^an salido de Veracrui/. para espana. Solo en la Habana 
han llegado á acopiarse hasta sesenta, sin contar conlosq.e n# 
han tocado en aquella isla,, nixon una cantidad kimensa de cz^ 
xones de plata labrada. Es necesaria toda la robustez del im-» 
perio me5(icano para no haber sucumbido á UH golpe que hubie- 
ra postrado áqualquiera oíranacioadc U$ cías ©pulenU? ¿^ 

globo. . ^ . ; ... 

.' ' ..^.rJíl, ,'t H. .-,. «S; • .,.:,. r,-' /: -.- •'■ ^^ j 



éí\ el tevoro pr. tilico los r.viíTóiies. dé iiioíié.dá dle plata qué 
eiitretanó se acunaran, y. no tornando de ellos., mas,, que 
la ca'íitidad necesaria para el comercio exterior, que es 
éi uj'lco caso f ara quehabeir^s riieiiester de la plata. Yo 
fe!e coottínto crs) i'xi^pirar al pcaso citfrtas i<^eas iTiadres, 
pér'a. qn^ gercáriaudo en, los espíritus ,^^, produzcan algún 
dia • lí>s ííVa's 'saluda Ves e:fectos. - -^ 

JVIedio' iTtuy -fícil y seacillo de xon vertir mi>y pron- 
taniente en nVuchos nrii Iones de moneda de plata, el niilloit 
proyectado de nioxiedas de latoii,. 

Bl primer -medio infalible! de hacer esta. converGion 
prodigiosa, es el siguiente. Pu"b:icar luego un B ana o en 
tstá /Capital para que todos los que- téíagán en su podeí' 
aljúna cantidad de moneda provisional de la fabricada en 
las casas dé moneda foráneas, y que por la imperfección, 
áe su: typo y la inferioridad de su ley, no son admitidas 
tn el curso de la circulación, general, acudan á ^cambiar*^ 
la ¿ la casa de moneda de esta, Capital, por una canti-^ 
3^ de tnoaedas de cobre ( * )r eq^uívalente á -su va- 
lor; lega;!;' 
'; Blseguñdó medio iro es mas^,. que- tina extensibñ del 
Iprímero. í/ircular luégo^ una ór ¿ten a; todbs los goberíife- 
doréis de provincisi, de distrito y de pueblos éubalteíntífe 
íe 'distf itb, para que por medio de batido intimen- a f o3o« 
los tábitautes de sus jurisdicciones respectivas, para qiife 
icíidan a las fesotérias de sus provijáciafe 4 entregar tíí- 
'da la Cantidad dé moneda provisional qüeténgaft ensu p^ 
dér, rfecibieitdoén cambio libranzas giradas- á su favor 
contraía tesqria nacional de esta Capital, en donde serán 
pagadas a letra vista, entregándose a los siígétós a cuyo 
íftv«r las endosare», tode su ec^uivalénte en. monedas ;de 

( * ) Xa pronta adopción de ésta pirovideacia urge 
tanto, para que coiuienzeii á tespirar mas de uniBiillond© 
"infelices, fédücidbsv a la liltiina desesperación: coa ^^ttf 
detestable momeda proTisioBal que la dilación de un so- 
lo dia «era en nuestro concepto, un crimen de que ja^ 
f&ás absolveremos ¿ los padifes de 1^ patria» 



co'brc. Tamtlett «e aU^dírá en el b^náo, que lue^o qxu 
las tesorerías provinciales estén .?iirtidaé á^ la nueva cno- 
neda qiie se va á fabricar, podrán recibir esta, los qn^í 
qüisier^n^ e» cambio de la provisional de plata que tu;rie- 
ren, sin necesidad 4e cambiaría por libranzíis. ■, . 

En la adopción de esta medida, el gobierno no tendía 
que sutrir otpo sacrificio^ que el de recibir plata por co- 
bre, .sacríücio en todo «emejaníe al que yo baria, > si s.^ 
me proporcionase recibir pesos de oro per pesos de plata. 
lia cantidad de moneda provisional) que todayia circula por 
las provincias occidentales del imperio, después de la in- 
ciensa extrar- clon que se ha hecho de ella por el puerto d^ 
San Blas, puede ca^cuíarse en cosa de quatiocientos á qui- 
nientos mil pesos por lómenos. Véase, pues, como sin te? 
ner que esperarse a que se haya colectado la contribución 
sobre casas, puede el gobierno proporcionarse á 1o pronta 
todo loque ha menester para expeditar el articulo de em- 
baxadas, con solo adoptar el arbitrio sencillo, fácil y aa- 
da coitosb, antes bien muy lucrativo, de recoger ima mo- 
neda qué solo necesita de refundición para ponerse á ni- 
vel die la corriente. 

€omd en esta operación todo es ^^anancia, se preven- 
drá á los tesoreros de las provincias, qie no anden con 
dificultades, ni reparos, sobre el recibimiento de algunas 
mohedas provisionales de muy baxa ley* aunque- esta so- 
lo llegue 4 cinco ó seis dineros, como sucede con la de 
Guanaxuato que se falsificó en los aSos de once y doce^ 
que apenas llega á esta ley. Es menester no perder 
de vista que, en último análisis, solo se trata de .recibir 
plata por cobre, y que siempre se gana mutho en 4aE 
moneda de puro cobren coriio la acuSada por Calleja que es 
la que actualmente circula por la N. E. por inpne la de 
cobre que contenga alguna plata. Y así solo deberán de- 
secharse los. pesos de plomo y estaño.- 

La quantiosa extracción de mas de cien millones, que 
en menos de nueve meses han salido de Veracruz para És- 
piiiíá, ha dado lugar á cierta especie de miseria, que ya 
asoma por todas las provincias. Muchas personas pobres se 



ve» enla neCeisíáad flé sñaltaratar 'sus alhaias 5e oro "y 
plata, por no haber quien se las compre á su legítimo 
jirecio. El %6hhTno^ haciendo siempre él gra» sacriBcio 
de dar cobre por plata, bien puede aliviar la siier te de 
estas víctimas, toíi>aiidc*> íes estas alhajas por todo su va- 
lor> pagándolo ea- moneda de cobre; ". ^/^^ti | x*!í: *;[; í>": 

Sí s% quiere dar mas eíiteasioB a este arbitrio legal 
de convertir el cobre en plata,, es menester presentar a 
los eiudadi*nos al^iiji ínceíitiva ecfuivalente al (|ue se le 
presenta al extrangí^ro, oirecieiidole el rateres^de uR^ dieai 
por'cieivto. A la verdad, que los de casa no d-eben ser de^ 
peor eoiid'icion ^ qtte'- los e Xtranos,. y • usas quando- ea sus 
cambios con Irs primeros no tiene k nacioit tantas des- 
ventajas que sufrir^ como en tos coj>t ratos qjueha^a coiü 
Jos se-fujidos. Por (jue/'cn' primer lu^ar, ' les eKirñiigero» 
líO han de -recibir moneda dé cobre por los intereses c?e la • 
piala- que> prestaren,' Kn- *ewi>do la«ar, el diíiero que re- 
ciban en paso de sus interés es^ saldrá del imperio, para " 
Bo volver jamás 4 c ir eu lar dentro^ de nosotros. En tercer> 
3*u\>'ar^, porque al Baer.or retras© que experimenten los ex- 
tra .geros. ea el pago de sus intereses, pretender ánt |us~ , 
famcn-ve^ qtíe ise ^es' ^demnize y exigirán sacriñeies, cir- 
yas coíiseqüeaeias nadie es capaz de preveer, ni de cal— 
cular^r y * t0á© se tendrá que acceder^ porquie al que de- 
Be no le,, queda mas; alternativa que la forzosa de pagar ¿ ^ 
sufrir. Ea quarto lu2;ar^ q iandi> los intereses son muy ' 
subidas, ;Csmo 4o es sin disputa el de un diez por cientói^ 
eií el ^orta espacio» de diea aiíos doblan- el capital de Ija^ 
deuda, lo • triplican á los Teinte, lo quadruplícaii. a los 
treinta, Src* &Ci &c.. De tnanera-, quO si recibísios, log 
treiííta millones €Gn el iuteres de diez por ciento, estos 
treinta millones dentro de diez anos se volverán sesenta 
iBÜiones^ dentro de^ veinte se volverán noventa millones , 
dentro de treinta se volverán: eietito^ veinte mili on?4i-,. 
&c. Szc. 3zc. 

Hada de esto se . encuentra eíi^ los cambios quela jaa- 
c-ic^ haiza con sus misinos; individuos. Porque, en primer 
Jugar,, ífts dará cobre por plata; y ea ses^^dD lugar, es*: 



;soí. 

te cobre y esta plata quedarán siempre circulando eti el 
seno del imperio parabeneiicio Gomiui de todos sus balDÍ* 
t£^aie^. 'Así es, que si se quiere tener plata en aLundanr- 
cia^ para que la casa de moneda teñí' a todo el pábulo quí^ 
las ruinas no pueden por ahora ministrarle^ es preciso ofre- 
cer al í;un ineres á. los q,ue acudan á cambiar sus . alíiajas, 
de ora ó plata por laoneda de cobre, y q;ue este ínteres 
Vaya creciendo, á medidü que s^can mayores las can ida-* 
des que se cim bien» Esto se co¿ise güira, adoptando la sirr^ 
luiente providencia* 

Circular una . drdea at:>dos.los gobernadores Je pro- 
vincia, de. distrito y de pueblos subalternos de distrito, par 
raque, por medio de. bando in iaien á todos It^s habitan- 
tes de . sus jurisdicciones respectivas los. artículo & si- 
guien ees. 

Art^ i ? Toda& las personas q-ue quisieren venJei^ 
allrajas y utensilios de oro ó platPij acudirán á las- teso- 
rerias de sus proviucias tespectivas, en donde serán pa- 
gadas á todo el valor de su ley, serun resu-ltare del en-: 
«aye de las mismas piezas^ hecha á expensas ' del go— 
Herne^ 

Art» 2? Si las piezas dé oro TFe fijaren aun marco, 
y las de plata á diez,, k mas del valor de su. ley, &erán pa- 
gadas con u II premio de seis por cien-LO. Si las piezas de 
oro llagaren á. dos> marcos^ y las de plata á veinte, serání 
pagadas^ ademas del valor de su ley,, con lui premio de 
siete y medio por cien lov Si las piezas de oro llegaren 4 
tres marcos, y las de plata á treinta, serán pagadas,, ader 
mas de el valer de su ley, coa ua premio de ñueve por cien- 
to. Si las piezas de oro llegaren 4 quatro mareos, y las depl»- 
ta á quareuta, serán pagadas, ademas del valor de sit ley, 
con un. premio de diezk y medio por ciento-* Enfini^ si las 
piezas Q tejos de oro llegaren a cinco marcos, y las pie- 
zas o barretones de plata ¿ einqüenta injclusive,^ y de ¿«i- 
te peso para arriba,, serán pagadas, ademas del -valoí: áe 
au ley,, con un^ premio de doce y medio por ciento. 

Art.. 3P l*ara que haya abundancia de moaeda me*?» 
M^jt uo ^olo bastaate para subrogar i la de puro cobre. 



sa2, 

fabricada en ¿lénipo del vírey Calleja x^xiédésde lue¿o de- 
te supriniirse y recogerse, y para subrogar igualmente 
la itiezqiiirija y defectuosa de los pulperos en las provin- 
cias donde 0xzste, y que idel mjsiEO n:odo debe proscri- 
Jíirse; sino tanibieii para, comprar tedas Jas cantidades de 
,óro y plat^ que lo§ .ciudadanos quieran vender buenamen- 
te á las caxas nacionales, se acunarán desde luego dos 
rnillpn^s de moneda ni^nuda, y no se pasará iamás de e«' 
ta cantidad^ a menos que no lo e:HÍgíere la necesl^d de 
la circulación, acreditada por la experiencia, y xon apro- 
"ba^icn del congreso nacional en censor cíp de lo$ congre- 
^s o dip u t^ap iones pro vinciale 5 . ' * -^•' ' < - 

Art. 4 9 Toda la maneda que se acuSare con et oro 
y íplata comprados con esta moneda Menuda, ó con Tibra- 
nii^ntcs nacionales que la representen en grande, prara los 
¿ugetos que no .quieran suietarse al engorro de conducirla 
en especie, se ira rezagando en la tescxeria nacional diíl 
Imperio, será revisada al fin de cada íJies por una comi- 
sión áe seis miembros del congreso nacional-^ sorteados de 
én#e todos sus individuos, quienes dírráu fe de Jas exis- 
tencias al congreso najcional^ y este 4 los provinciales, y 
estos á sus proyincias.) por medio .de la fórmula siguien- 
te. Pivd.adanqs: Ifis existencias jAe moneda de oro y -pía- 
%¿i, rezagada en la 'tesorería -nacíondl del imperio., y 
festinada a garantizítr 'las dos millones de monada me- 
V-iid a que circulan en lo interior del imperio y asciendan 
en oro a tanto, y en'fMta cf tanto, Addafeede teHo 
el congrego namonal, y nos lo com^uniea von^úl ^echn, 
'iV. 'Fr^sidcnte. Ñ. •Secrétnño. 

A-rt, S ? Ii'Os iibraaiientos qite se extender 4n á los 
Vendedores de piezas áp oro ó plata, que no quiera» -re- 
cibir en moínjídanusnuda. ^1 todo ó parte del importe de 
tíichas piezas» estarán concebidos en los términos siguien- 
tes. Tesorería provincial dental parte ^^ a'tant'Os de tal 
pies y ano, ^zLa t^soreria nacional del imperio pagará 
a letra vista q.H voluntad de N. la cantidad de tah" 
tos pesos _ qite según el valor de .su ley y premio cor- 
fpspmdipite^ importan Vas piezas de oro o plata qu^hxf 



Sos. 

éítr£gado en tsfa iesoreria de mí car^o^ y^ forman la 
fartida numero tantos, que con esta fecha depco asenta- 
da en el lihro corriente de Letras^ folio tant9$,. M, Te- 
9.orero de la caxa pro-vincial de tal farte, 
. -Art, 6 ? Solóla Tesorería naciojjal imprl/niríi esto^ 
¿"bramíentos eii' UJia imprenta particular destinada jpara so- 
Jo este efectOy^^ en una forma distinta de las coTrientes y 
0sterei}ti!-ada:^ los imprixnirá en medio pliego de papel, 
para que hay* todo el espacio necesario para la multipü- 
cacioit de lo Si endosamientos de unos suc:etos en favor de^ 
©tros: «B taran marcados con el número ordinal desde i^ri-- 
i/iero en ^^íxnte,(i\ie áen'^tt el orden conque se van ex- 
tendiendo £ favor de cada sujeto, set;un va*yan ocurriendo 
por ellos," y.adenías una díra y coatraseSs, coma las que 
se ponen en los billetes deJaloteria; jr 4 cala prov ini- 
ciase dirigirla desde Juego cieato de estos Hbramlentosi, 
^edaiido á cargo^ de- Jos tesoreros .provinciales el p^dií: 
opor tunamente- una remisión ulterior de ellos, para q^e ja- 
más lleguen á faltar en las oücinas de su cargo. 

Art. 7 ? la tesorería nacional del imperio, >para él 
pago de^stos libramientos girados contra ella por las te- 
sorerías provine ¡ales ,_ tendri un libro^eparado para Tos de 
cada ^provincia; las'OJas^ de cada. uno de estos libros esr 
taran divididas en casillas separadas las unas dé las otras 
por medio de una raya, y marcadas con el mismo núme- 
ro del libramiento a que corre spondiesen.^ y tendrán él espá* 
«io suficiente para anotar en ellas: tanto larazon del aviso que 
dieren los tesoreros pro Tinciaíes de cada libramiento que 
giraren y deí nombre del sujeto a cuya favor lo bubití- 
ren girad Oi>. como también la razón del pago en el día que 
este se efectuare»^ Para el efecto los tesoreros provincia- 
les de^de el día en que giraren uir libramiento, dará» 
áviso « la tesoferia nacionaí, y lo estarári' repitiendo cor7 
reo por correo iasta que hayan recibido contéx tac J6n oñ- 
cial de quedar apuntada razón del ; aviso en el libro cor- 
respondiente 4 la proviacTa, 

Art, 8? lia moneda de oro y plata, reaagada en It| 
feéoreria. nacional j de-^ue se^ ha hablado- em el artíótilo *' qua«f ^ 



, 304. , * 

10, fcrcará parte de los foncíos; del tan c o nacional, é{¿ 
que fie tratará después, desti: ado á mbistrar capitales eii 

abundancia ales ccmerciantes ar/^esanas y labradores. • '* 
Xa providencia contenida en los artículos del bando 
precedente, hará rebosar el contento á todos los raíaeros de 
tierra adentro, que apenas encuenlran quien kspa?:ue sus plíi 
tas de seis á siete pesos, y parte de estos, ministrados en 
efectos á precios muy sulsidos. Con la pronta adopción de' 
medidas de esta especie, los padres de la patria se haratí 
colmar de bendiciones, y cesará luego la antigua canti- 
nela con que se les está mortificaado de que 13. Antonio 
es siempre el mismo. Xa premura de las circunstancias* 
€n que escribo, no me permite detenerme á desenvolver irit 
opinión sobre un sistema de rásgate general de platas en 
combinación con un sistema de repartimiento de azoí:ues, da^ 
dos anticipadamente á- los mineros y ministrándoselos al cos- 
to; y solo me contentare con indicar al paso que el azogue 
¿¿ la Cbinanos saldrá por mucho tiempo mucho mas barato ' 
que el de nuestras minas y qtie esta coaípra puede hacerse 
sin iplata, con objetos de puro desperdicio^ que tenemos pu- 
estos en el tránsito de aquel camínoy á saber, las regaladas? ■ 
carnes y cu«rosde las reses de la Galífornia, que en el día 
no se aprovechan por taita de sal é inteligencia en la pré* 
paracioude ia cecina y curtido de los cueros, objetos ambotf 
miiy valiosos -en cantón. .Solo con las pieles de nutria, que; 
tanto abundan por aquellas costas, hizo el gobierno espaSot 
pocos anos ánt^s de la issiirreccion/una compr-a csnsidérable ' 
quele salió incoipparab I emente mas barato, que el que sacaba 
de la Alemania quaado los soeabones d^il -A/lmaden no da-* 
ban á vasto á nuestras minas. En genérateme parece q«« 
nos será mucho mas ventajoso estrechar nuestras reía* 
ciones con el Asia esclavizada, que con la Europa; y yo ' 
querría mas bien qus con fréqüentes sangrias dadas i' 
la redundante población del vastó imperio déla China cu- 
briésemos nuestros desiertos.^ que con gentes venidas de 
otras portes^ Aca^o no dilatare en deaaostrarlo en 
©tro lugar mas oporti*no. ♦ ^ . 

flabw wto, ó compattíotas ¿e mi corazoni) la iat 



''- so 6. 

mensia frogresion de bienes y caudale» que acarrea con- 
sigo uua CGxitribucion de á tjaco. Fcvs iste -¡arvus ere- 
'Vit in flu^ium^ et repente in soiem^ et iunam con'^er^ 
snstst^ et in aci^tíis f>iurimas r^dundavít, Pero 1 ay I el 
placer de tan íielices resultado* ; »q- dtsipa luego con la 
memoria acerba y espaato^a del empréstito honucida. Se 
dice qu« ya es'an Us pólizas iirmadas y tin camiiio para 
Üuropa. Si por desgracia llegan á treinta los milftneá 
que se nos pres tendón el redi o de un -diez pf x -ciento, mxa- 
que este Oi'O emponz na o solo t^rde dos meses en llegar 
á Veracruz^ ya án^.es.de verlo, nos habrá causado lana tfi- 
rida mor «al con el. ínedio millón de réditos que n'^s babra 
ocasionado, duraxite su cAnduc-cíon por la mar. Si lle^a-da 
4 Veracruz^ permanece en n léstro poder un s^lo dia* es* 
te solo día nos costar 5 ocho mil, doscientos, quarenta y 
tantos pesos: si lo conservamos una semana, nos cosiara 
oinq tienta y siete mil^ seiscientos, noventa y tantos pe-, 
sos: si lo conservamos wn mes, nos costara doscientos y 
cinqüenta mil, Scc* Seo, Mexicanos, desengaSemonos; sí 
«^ organiza áíi plan de hacienda con arreglo al estado 
Actual de fiJuestras fueutes de riq^ieza, ninguna necesidad- 
tenemos de pedirle á nadie nada: pero si este plan no se 
organiza, pocos srvn los treinta milíónes para «oiaenzar 4 

^ l^astar, se consumirán estns^ y se pedirán, otros, y la ca- 
<iefla que arrastre la generación preseiite y las fiíturas^ 
será á cada siglo cías pesada. "La historia universal de 
^das las naciones acredica qiae este genero de deudas^ en 
llegando á cierto punto, jamás llegan a saldarse. Muy 
miserable era la de España, áíites qutí ^e descubriese 
el nuevo mundo» y á pesar de haber poseído casi exclu-. 
•ivamente las riquezas de este por espacio de tres siglos, 
lejos de haberla disminuido en un maravedí, no hizo por 
el contrario mas que irla auaeniando de aSo en ano, has- 
ta ponerla sobré el pié intolerable que hoy tiene de se- 
tecientos y cinqüenta millones de pesos fuertes. Nin- 
guno de los pueblos modernos ha llevado mas adelante la 
perfeccioH de su industria agrícola^ fabril y mercantil, 

-^ que el ingles^ y «¡a embargo de que á esta* fuentes de rt^ 

39 



S0€. 
queza interior, añade las inmensas que le proparciowa et 
monopolia del comercio casi universal del rauudo entero^ 
apenas hay ano en que no aumente considerablemente su 
deuda, y sus escritores p:4íticQ5 los mas juicinsos le tie- 
nen echado el fallo de una bancarrota indefectible» : 

• Advertencia, 

*■ Todos tos sugetos que han estado en las po-híac iones 
^e la- ííne va Espuna , saben que en todas ellas y en li» 
hilsma Mexicoij se va a las tiendas de los mereaderes 4 
comprar estopilla, cambray y todos los objetos mas va- 
liosos de ellas, con tlacos y quaTtillas de cobre, del mis- 
mo Diodo que con doblones de oro y pesos de plata. Así 
es, que de hecho la moneda de cobre corre a la par de 
lá áe plata y oro. Sin embargo, para asegurar mejor el 
buen éxito de la colección de toda la cantidad posible de 
anetaies preciosos que la casa de moneda ha menesteri, pa- 
ra tener abundante materia en que operar, se añadirá el 
articulo siguiente á los demás del bando que dejo detallado» 
♦ ^ Art^^ .^ Todos los sugett«6*que acudieren á las ca- 
xas nacionales de la capital del imperioy de las provincias, ¿ 
■vender piezas de oro y plata por ofoneda menuda en especie 
o por libramientos que la representeii^ pasados seis meses 
después de la entrega de la moneda míe nuda o de la fecha 
del libramiento que la representare, y dentro del termi- 
no de un aÍTÍo contada desde el dia de la publicación de es*- 
te bando en la Capital de cada provincia, serán arbitros,: 
61 qtiisierejí, á recibir en moneda de oro ó plata, según 
la especie de metal quehabieren vendido, las dos tere e-¿ 
ras partes del valor de las piezas, quedándose solamente con 
una en moneda menuda ó en libramiento que la represente^ 
Pasado un aiio se harán todos los pagos en los términos. di- 
chos, sin necesidad de ningún plazo.. 

Suponiendo que la casa de moneda de esta Gap it^l 
por medio de los cambios propuestos se abastezca de to- 
chas los metales que haya menter, para trabajar ¿ón el 
misariO ■ ahinco que trabajaba antes de la insurreccioíi 
en ti-empo del gobierno español^ no será dificil que con el 



^07. 
auxilio áe la de Zacatecas aciiiie treinta millones en un 
ano, cantidad a que se acercó mucho en aquella época. En 
este casD, aunque se entregasen veinte millones ó las dos 
terceras partes á. los vendedores de piezas de plaía -y oro, 
le quedará á la nacioíi la tercera parte ó diez núi iones, 
cantidad cinco veces mayor que la de los dos millones de 
moneda de latón, que puestos en -circuiacion, se temaran 
el traKajo de andar de mano en mano para los cambios, 
dando lugar á que la de plata duerma tranquila en los co- 
fres del estadon y libre de los peligros de la extracción, 
porquei^ ala verdad, su substituía la de latón no es dt 
una substancia gustosa para que la chupen las sani^uijue- 
las que ]a arrojan faera del imperio, ni de las que la estan- 
can dentro de sus casas para que oo corra por las de to- »' 
dos; V Q^antos buenos efectos n© producirá eji lo política " 
y en lo moral una medidla de esta especie 1 ó pensadores > 
ó amigos de la humanidad, Vosotros los preveis. 

Quando la nación entera se familiarize con la mona- 
da de latón, sobre la firme confianza de que está garan- 
tizada por una cantidad de moneda de oro y plata, al 
<|uíntuplo mayor, «ntóaces no considerará en esta mone- 
da el laten deque esté formada, sino la cantidad de mo- 
neda de oro ó plata que represente; así como en una li- 
branza^ que un comerciante rico gira contra otro igual- 
mente pudiente, nadie considera el valor del pape en. 
que está escrita, sino la cantidad efectiva de moneda de 
oro ó plata que realmente existe en poder del comer- 
ciante acreditado contra quien se gira. r 
-< Si la experiencia acreditare, que los dos millones de 
moneda menuda y la cantidad indefinida de libramientos á 
que d^hcn dar lugar, no bastan para toda la actividad del gi- 
ro de nuestro comercio interior, podrá acunarse otro "mi- 
llón; pero jamás se procediera á verificarlo, sin que prim.eS 
ro este garantizado con un rezago en el tesoro público de ' 
otros diez millones de moneda de oro o* plata, y con la 
misma garantía de igual cantidad de millones d'e pesos eiii: 
oro o plata, se procederá ea el caso de haberse menester otro^*' 



•^ 



quarto ó quinto millón mas de moneda racnucía para aTÍ-* 
\ar la circulación interior: de Imán era que quando gira- 
ren por todas las provincias cinco millones de moneda 
nienud»> estarán átiaNzados por quarenta millones de pe- 
sos' fuertes, garantía que jamás lian tenido las cédulas 
del mismo laanco de Xondres, á pesar de . la eojifianza 
general con que circulan enire todas las . naciaiies del 
mundo. 

Como la acunack)» de estos millones de moneda me» 
nuda sera el exe de toda la Slicídad nacíoniíl^ el cri- 
men de su íkUiíic ación será el mayor de qiiant^s puc^ 
dan desquiciar la sociedad^ y por eonsigutente, digno del 
mayor de los castigos. De muchos ser^tirá para pr^ea- 
-verlo, el ofrecer y dar luego* acto continuo^ doscientos, 
pesos al ciudadano virtuoso y amante del bien gene- 
ral dé la patria que denuncie á uno ¿te estos^ crimina les^j^ 
guardándole un secreto iiiviolaWe. 

■ "'•'/ Sil- (í¿mu::y0t ., 
Del estable eimientO' * 
* * de una evntnhueion general sodre tierras^ 
arreglada al tyj^a déla de easas^ 

Modo de recoger ¿fetos puntuaTes y ex&ctos para e&ta 

Contribución- 

Circular üiía orden a todos Tos g ot>ern aderes d'e proviñ' 
cia^ . de distrito y de puetlfvs subalternos de dis.triti>, pa- 
ya^ q^e por medio dé bando Mitimen a los habitantes de sus 
jurisdicciones respe ctivas los artículos siguientes» 

Art. i ? Todos los propietarios terriíGriales^ den- 
tro^ deltermiuo de cinqüenta dias, contados desde ei de 
la publicación de este bando, acudirán al ayuntaiaiento 
dellugará qiie pertenezcan^ á dar razf^n individual de la 
cantid ad de tierras que cada uno posea en sitios de eánado- ma- 
yor ü menor; cabalíerias y cordeles;, y del precio á que lai 
¿aya comprado, coii arreglo a sus títulos de adquisición o 
escritiira de última compra, siéndola especjlieacion de esí«r 
precio el objeto priucipal de ladeclaracimquehaya de darse* 



so 9». 

Art. 2 ? Toáad Tas e<.cnturas v m'stvumrA os c!e 
venta de tierra* q^Ucit ororgarea- Vlfesde t^ día de lá p — 
blicacinii de este banda en adelante, serán nulos y de 
nmgun valor, s^i al ün de ellos í)0 c€>.ís tare una razón ex- 
presa- y Terminante de haber^» anntadr) el xreci« de la ven- 
ta en el libro de los propietario* de tierras, «»x;s:e)íte 
eu él ar\;hivo áti ayuíitan^íénto del lugar^ en cuya )uri¿dic- 
cioit e^rjtubieren las tierras. 

Art. 3? Todó6 W propietarios de tierras darácr 
igualmente razón individuat de todos los eap líales aeenos 
que reconozcan sobre ellasy cén^expre&iíi^n de las persona» 
áf quienes pertenczean y qiie percibaa los réditos. 

Art. 4P En todos los ayuntamientos ser formaran 
un libro en qsae consten todos los capitales ágenos coi* 
que estubieren gravadas las tierras de los vecinos de la 
jurisdicción del mismo lugar, con especificación indivi-- 
dua! de los pertenecítintes a obras pias, legados', capefl^- 
nias^ cofradías, objetes de enseñanza y beneficencia^ co* 
nao dotaciones de huérfanas, so c otro de pevbres, &c. y de* 
los sugetos que dispoíigan de los reditoá. 

Art» 3? Todos los instrtJtneatospúJMJ^^os, relati- 
vos á las^ fundaciones de capitales especificadas • en el ar- * 
tículo anterior,, que se otorgaren desde el áh áti la |>lv^ 
blicacion de este bando en adelante, serán- nialos y dfe níh*» 
gnn valor, si al fin de elíos no constare una razón expre- 
sa y terminante de haberse. anotado lá fundación en el li- 
bro délos eapitales a|enos con que se hallaren, gravadas- 
las tierras de los vecinos de cada lugar^ exís-tente en el>^ 
archiva de su. ayuntamiento. - ;* 

Art. 6? Xos arrendatarias de tierras agreñas -per- 
tenecientes en. su totalidad 4 ©bras pias, objetos de en-* 
senanza y de ' beneficencia, de qualquier género que sean,i 
á temporalidades- de los exjé^uitas, sl regulares de arabas se--' 
xós, á misiones de la California <j de las^ Islas FilipiíT&s^ ' 
y á Mayorazgos de sagetos résideives fuera del imperi^^ 
acudirán igualmente á sus ayuntamientos respectivos á 
dar razón de las personas á quienes^ entregaren el precio 
de los arreudamiento&r -. ^.v.;&. '>.);;;-...« twi; ^a*»^í, ^^i* 



^10. ^ ^ 

Art. 7 ? Todos los prcpietarios de tier- 

ras, cojiio también todos los arrendatarios de ellas, 
darán razón de las que supieren que no tienen due- 
no ó que n^ están adjudicadas á algún ciudadano par- 
ticular, conocidas antes con el nombre de realengas^ 

Queta déla contribución y mcdo de recaudarla. 

Art. 8 P Todo propietario de tierras por ca- 
da porción de ellas que posea por el valor de veía- 
te y cinco pesos, según el tenor de sus tirulos ó es- 
critura de compra, pagara medio cada aSo. Si el va- 
lor de la tierra llegare 4 cinq lienta pes^s, pagará uri 
real cada aSo. Si el valor de la tierra llegare á se- 
tenta y cinco pesos, pagará real y medio cada ano; 
y si el valor de la tierra llegare á cien pesos, pa- 
gará dos reales pa5^. aS.o, y así los de ulteriores ca- 
pitales, según] los grados de proporción de la^ escala in- 
dicada. 

. Art. ^P Tanto la declaración del valor de las 
tierras que cada uno posea con arreglo á sus títulos o 
escritura de compra, como el pago de la contribución cor- 
respondiente, á los grados de proporción de la escala in- 
dicada en el artículo anterior, se harán por cada pro- 
pietario espontáneamente, sin dar- lugar á reconvencio- 
nes; y si diere lugar á. ellas, aderaas del duplo de la 
contribución, pagará el salario del soldado ó ministro en 
los días qu^ gastare en buscarlo y reconvenirlo, P ara es- 
to, llevará el soldado ó ministro una boleta firmada del 
recaudador y conqebida ea los términos siguientes. JBl 
soldado o ministro JR. comienza desde lioy a huscar a V\ 
^yara reccnvenírle de sit fidta de -pago de la eontrihii-- 
Clon sohre tierras y y gana tanto eada dia, iV. recau-' 
dq^dor de la contribución sohre tierras. 

Art. 10? Todo propietario que tubiere invertido 
en la compra de tierras tui capital de mil pesos inclusi- 
va para arriba, pagará por la primera vez esta contribu- 
Wg d.^«tro del tírmi^o de pisato jr veinte días, conta-. 



áos ¿esie el áe la publicación de este bancía, y log q^^ 
lo tubiereii de mil pesos exclusive para almxo, • la paga- 
rán deíilro ele seis meses. En los aiíos ulterioreí. e] prm^ 
cipio del periodo dentro del <]ual deberá hacerse el pa?o 
de esta coíitribucion, se ñxará eii el dia primero de 
JEiiero. 

Gálcislo prudencial de lo que iludirá esta coiuribu 
cion- 

Sobre sabida el valor de los capitales mvertidos en 
tierras, en toda la extensión del imperio, se sabrá á pun- 
to fixo el producto total de est-a contribución. Pero si 
«ntre tant» queremos acercarnos por un cálculo de apro- 
xítííacion á determinar qüánto será su monto, diremos que 
pasara dé quatro aiilloiies , lo que demoatraremai/ discur- 
riendo del modo siguiente, /' 

^Suponiendo, por un cáícub qire nadie tachará de exí. 
gerada, que los capitales de tierras estén con relación i 
los capicales de casas en la rai;on de seis a-ujio, con^ 
cluaremos que sir los capitales de casas ascienden éii'to-.. 
do el imperio ¿trescientos millones^ de pesos V los capi-'' 
talas de tierras ascenderán á mil y ochocientos .millones^ 
de pesos; y SI los primeros á razón de : grano y media 
porcada veinte y cinco pes^s del valor capital, produ- 
ce una suma de ciento ochenta y un mil y quini-ntoái 
pesos, los segundos e» ima raroa quadrupla ó díe seis 
granos^por cadk veinte y cinéo pesos del valor^ capital^ 
rendirán una^súma respectivamente al quadrimb mayor- ' 
iuego rendirán' una suma anu5.l de quatro millones, tres*^ 
cientos y wnqüeata y seis mil pesáis. " 

r.ct^'^ contribución estámttrtada e6n los mismos ca^ 
^^teres, quelade casas. Es tan proporcional á los ha- 
beresde cadauno, que lo mismo paga respectivamente ef 

1%!' 'w'T ''''^' ^.^" -'^ ^^^ ^""^ ^'^0 cien mil. 
^s tan moderada y equitativa, que para que ePgobiernc 
le conserve ^ c^a uno las qua tro cien tai par te V de .ir 
c^ital, solol. exige una dexandole en su^pSr Íres^ 
^^m. noventa y nueve.. A la yerdád, lo^. Kenes sol^' 



?12, 
piiiideíi sacarse de los «ufetos que los tienen* las "bayo- 
aeras bien podrán «acar una poca de sanere de un cuerpo 
extenuado por la niisei-ia; f ero janrás podrán sacar dine- 
ro de un bolsillo en d luie no ^5cís:e. Se dirá que hien 
puede un hacendado íener cien mil f\e.scs en lierrasi^ cuer- 
«f»« y f^esunas^ y carecer einire tanto de dinero, conve- 
nimos en ello; mas para e^ es le abundancia de moneda 
menuda paca que á nadie p-u&da faltarle la necesaria 
para «I pago de xojutribuc iones ligerísimas. Gomo tales 
son las qiíie nosotros imponemos, ecliau por tierra el faí- 
tójo dogíiia sentado por la turba de los economistas, que 
Dio quieren que los impuestos recaigan sobre el capital, 
diño sobre los productos; |>ues en nuestro caso, la mo- 
dicidad de la quota no ^^araliza al capital parala pro- 
ducción, que es la razón en que ellos se fundan% y re- 
fiáiyend^ la contribución sobre aquel y «o sohre esta, 
«s decir, sobre una base fixa, y ro sobre una cosa va- 
írlable, no deja niaguna cabida á las arbitrariedades de' 
la autoridad, ni á la opresión d-e los ciudadanos, dando 
lügár á que los ^inos sean tratados mas favorablemen- 
te que log otros. El sistema de las contribuciones debe 
caminar exi combinación con ei sistema de la libertad. . 

Siendo este impuesto t^n baxo, como es, bien pudie- - 
ra quadruplicarse, mejorando muy notaBlemeiit^ la suer- 
te de los labradores sobre el pié de. gravamen en que 
hoy se hallan, y en tal caso subiría el producto á diess 
y siete millones, quatrocientos veinte y qiiatro mil pe- 
6Ós, es decir, que el solo casi íiastaria para cubrir to- 
dos los gastos anuales del imperio que gratuitamente y 
sin prueb'ís se computa-a ^a veinte, millones. Wo cremas 
que haya u/j solo labra<br en ^todp el imperio que no- 
Cíónsentíría de buena gana en pagar el uno por.eient® 
del valor capital invertido eu la compra» de sus^ tierras, 
fii se rediixese á este solo sacrificio, el que el estado exi- 
ja por la suma de la protección social que le dispensa^ 
y por consiguiente, si se le eximiese de todo genero ^de 
^Iftávaías. Estas son el monstruo que devora las socie— 
¿ad^s y mmütm ^» cuerpos políticos cKángües; el qac 



SIS. 
contiene C<5n sus trabas la actlvldaáí ^e la ÍDílustria hu- 
mana, el que tístcrba los pro€;resos déla producción, el 
que acota la Diasa deles productos nacionales» y el que, 
impidiendo á la nación enriquezerse, impide ig;ualinente 
al tesoro }5ublico^ el estar rel>osarido siempre el nu- 
merario. Es preciso scabar con este monstruo^ es . me- 
nester echar por tierra unos empleados a quienes su mis- 
mo destino pone en ía necesidad fcrzosa de hacerse cóm- 
plices del despotismo é instrumentos natos de la tiranía, 
empleados por ella, para empobrecer al pueblo, y domi- 
liax lo por el hambre. En la constitución de \in pueblo 
libre, todo debe estar en consonancia con el principio do- 
minante de la libertad individual. 

Pero es preciso no olvidarse de que venimos hablan- 
do sobre un cálculo hipotético, que es preciso aguardar 
la colección de datos para adoptar medidas definitivas, y 
que seria una injusticia cargar sóbrelos labradores, co- 
lumnas del estado, arriba de la quarta ó quinta parte de 
la masa total de hs impuestos, y mas quando todos ellos 
puedea ser abundantemente ministrados por una sola fuen- 
te^ qual es la imp0rtacion en el imperio de los produc- 
tos extrangeros procedentes del Asia y de la Europa,co- 
mo breve lo demostraremos después dé ocuparnos un memen- 
to en la felicidad de nuestros hermanos primogénitos los ín- 

' dios, á quienes casi ha dexado puestos baxe el nivel de 
las bestias el bárbaro despotismo de los e«paiíole^¿ ,..'.^ 
'■ Fro'videncia accesoria. Si se quiere hacer justicia 
-ú tos indios despojados de sus tierras por sus opresores, 
si se quiere excitar el contento y alborozo en los cora- 
zones <le centenares de miles de ciudadanos infelices, si 

' se quiere multiplicar en el imperio á millaradas los 
propietarios territoriales, y si se quiere quitar á los 
indios el origen de su aislamiento del resto de la masa; 
nacional/ y preparar su amalgamación con ella, para qu© 
adquiera la homogeneidad de ^ue carece, y qu^ es el 
principal estorbo que se opone ¿ los progresas de nues- 
tra completa regeneración social, no hay. mas q^^e. adop- 
tar la medida siguiente,. >::nrh:'¿wúi:i^mi^^wp'ti¡tú''''^ 

40 



^14. .^ , ^^_ .; 
*rj^ Gircutar «ha "Vliíl^ri S todos los go"bemaáores de pro* 
"t^incia.) de distríta y de f ueblns subalternos de dis- 
trito, para que por medio de bando intimen á. los indios, 
^ue acudan á stis ayuntamientos respe ctivof» á <Jar ra- 
zón de las tierras que formen el fundo le ral de susí p'ie? 
"blós, y de las demás que se Chayan comprado con dipero 
de ia cornufíid-ad, para que haciéndose de todas <sl las tan- 
ta^ porciones iguales, quantas; son las familias de los ni-* 
dios actualmente existentes, tome cada una eii entera 
dominio y propiedad laque le tocare, ó bien por M^oave- 
íiieneia amistosa, ó bien por sorteo en caso de tasomar 
entre ellas algunas desavenencias. Tambiea se le dará á 
cada indio en propiedad «L solar- ea que tiíviere fabri— ^ 
cada su casa^ 

^t\%^'^^^ñc:M::!^'iii!A' Dét' establecí miento -W íMú^:Sío.'í ni 
"Sfe úW€ihpfc^t9^'uní<r& y general s^oírfi' el ^jéiímercÍ0 
de efectos extranjeros y 'procecLentes del A^im y ¿e ^u 

Si 'sé quíéréi' ifíátitfeíier siempre' rebosait^Jb áé moiieda 
el erario nacional para subvenir a todos los gastos del 
amperio, sin tener qu« derretirse los «esos^ para sacar! st 
"Se varias íuente-s: sise quiere destraír el contrabando, 
tanto* ihíerior, como exterior de manera que jamás pue- 
da aparecer en el seno del inferí®: sise quiere intere- 
sar 4 la par en nuestra libertad é independencia á t«^ 
^das las naciones, llamaHd")las 4 todas indistintamente a cO- 
aiiferciar en nuestros puertos^ co» unas ventajas snperio-. 
'res 4 quantas ellas miomas puedan imaginar, no exigién- 
doles un solo mará vedi de quanto veíigan á vendernos: .si 
*se quiere de un golpe libertar de todo- ^nero de impues^ 
tos y de trabas á quaato la naturaleza y el arte puedaa 
'producir entre nosotros en teda su extensión: si se quiere 
^•ae esta libertad ilimitaáa y e^ta concurrencia onmimoda 
•iSe todos los pueblos de la tierra al comercio de nuestras 
puertos, lexosde perjudicar al despacho, progresos y per- 
fección Jáe nuestras manufacturas, no^haga, por el contra- 
rio, mas que contribuir directa c indi rectamente k fomen- 



tarlas^y. no hay más que adoptar lueSP. la ai gí^iepte pro- 
videncia. ^.'.^1¡^^'H¡ iü ^f^r^-^^írb r»o:'.;vjvV)*j /cJi^ ?>íí obI:r-; 

Circular itna órdeii á todos lo« gol)ernadores de pro- 
•vincia, áe distrito y de pueblos subalternos de distrko', 
par^ que por medio de bando intimen á todfjs los babií^iiíites 
de- sus jurisdicGiones respectivas los artíciilos siguientes. 

Art. 1 ? Todos los habitantes del imperio q.ue.^iuieran 
dedicarse al comercio de efectos extranjeros, dentro deiter- 
ininode noventa días, contados desde el de la publicación de 
este bando, tomarán y refrendaran todos los anos en el raes 
de enero, una patente del valor de cien pesos en las capitalr>s 
de provincia y lugares cuya población llegare á quince mil 
almas, y en los demás ^ de cinq lienta pesos. 

^ Art. 2P En la sola suma del valor de esta paten- 
te, quedaran refundidos todos los derechos que actual- 
mente paeí^n los comerciantes en I05 millares de Aduanas de 
qae el gobierno español ha dexado herisadas casi. todas las 
poblaciones de todas las provincias del imperio, 

Art, 5? A todos estos millares de Aduanas de que 
el gobierno español ha dexado herisadas casi todas las po- 
blaciones de todas las provincias del íii8perio,-no succede- 
rá nías que uiia sola, existente cerca de cada uoio de los 
puertos habilitados para el comercia de efectos extraa- 
^eros, y se compondrá de iuéÍYíónds del núsmo comercio, 
entresacados de los de todas las provincias. 
V ^: Art, 4 ? Para el efecto, pasados los iKJventa días des - 
!fffe'*¿1 de iá publicación del bando, «recogidos los valorea de 
ias patentes de los comerciantes que las hayan tomado, y 
cerradas las tiendas de los que no las hubieren «>mado, un iur 
dividuo de la díputaciou ó congreso provincial noskbrado pa- 
ra esto por sil presidente, y asociado de dos regidores del 
ayuntamiento que no pertenezcan a la corporación del comer- 
cio, citará á doce comerciantes de los que hubieren trinado 
patentes, y en presencia de ellos mandará escribir en cédu- 
las uno p>r uno todos los números de las patentes. que hayan 
totaado los comerciantes de la capital de laproviiicia, ye olea- 
das ea Un cántaro que se revolverá de arriba paraabaxo va- 
rias veces, ua niño de siete an'3s sacará una de estas cé- 



V:- 



Síé. 

t!ulas, la desarrollara y leerá en alta voz el número coar 
temdo en ella, llev^andoía después al presidente quien lee- 
rá igxialmente en alta voz el numero, y después de haber- 
la manifestado á los dos socios que tendrá á su izquierda 
y derecha, la tomará de su mano el primera de los doce 
comerciantes que presenciaren el sorte'o y pasando de ma- 
no en mano per todos los demás, según el orden de sus 
asientes, el último á quien llegare la pondrá sobre la me- 
sa y escribirá en un, papel preparado para el efecto el 
r»úmero de la cédula sorteada, pronunciajidob en altavoz^ 
jara que en el C£iso ile alguna equivocación sea luego ad- 
-\^ertída por los circunstantes^ Del mismo modo se sacarán 
hasta doce de las cédulas echadas en el cántaro^ y los do* 
ce comerciantes á quienes pertenecieren las patentes dtí 
los números sorteados, serán los electores del diputado 
del comercio de la provincia. 

Art. 6 -° Pasados och> días después áél sorté^o de 
los electores, para que tengan el tiempo necesario de ha- 
cer su elección con madure/., procederán á hacerla del 
modo siguiente.* Presidida la junta por el i;:)is,mo individuo 
<lel congreso provincial y los dos socios^ de que se acaba 
de hablaren el artículo precedente, ponier.doííe en pié, 
cada uno de los electores, según el orden rigoroso de los 
asientos que hubieren ocupado ,^ echará la cédula en que 
Imbiere escrito el nombre del sugeto á quien eligiere en 
una urna colocada sobre una mesa lil pié de un cruciüxo^ 
y al echarla dirá en altavoz: furo- elegir -para difíita"^ 
do del comercio de esta frovineía al sugeto que eyi mi 
^conciencia es el mas a proposito para desempeñar este en-^ 
cargo por su acreditada inHgridade inteligencia en el 
y recio y calidad de los efectos extrangeros. Ei que reu- 
niere Eiayor número de votos,, será el diputado del co- 

ícercio de la provincia,- y en caso de enrpate; decidirán el 
presidente y los dos socios' ecliarida sus votos en la mis- 
ma urna , de la qual se sacarán del mismo mcdo, que las de 

'los electores. . ^ 

-árt. <3 ? Eaxo las mismas formalilades, que el pro- 

'pi^tario, será elegido un suplente destinado á reemjlaiíarr 
l€^ en el caso que contrahiga alguna iinposibilidad física 



^17. 
o iBOral que le impida continuar en el eí^erclcio de su 
cargo. j ^ ;• 

Ar't. 7 ? Para ser' electo diputado del coinerci;>. de 
una provincia'; sólo se necesita acfeditada integridad e 
ánteligencia eu el precio y calidad de los efectos extran- 
geros, y ademas que el sufeto no teiíc;a puesto en giro de 
comercio sino na capital n^ediano, eniendiendase por tal 
él que no pasare de treinta mil pesos, á ñn de que el suel- 
an que goz^, lo indemiiize sobradamente áe la suspensioií 
de su comercio en cuyo exercicio debe cesar durante el 
tiempo de su encargo; pero si algún comerciante acauda- 
lado quisiere sujetarse a la misma priracíon de dejar dé 
comerciar^ no habrá embarazo en que se pueda ele gir. 

Art. 3 ? Tjas existencias qué tuviere un comer- 
ciante al tiempo de su eíeccion de diputado, puede conti- 
nutrias vendiendo por ttiedio de otra persona á quien hi- 
ciere este encargo, ciHendose á esto solo el permiso que 
le conceda la ley de la imparcialidad. 

Art* 9> P Todos estps diputados 'étl comercio de 
las provincias continuarán en sus empleos^ ó serán reniOr 
vidos de ell#s á voluntad áe sus comitentes, y a la del 
gobierno, siempre que descubriere en ellos alguna mala 
versación. - 

Art. 10? Todos estos diputados, al instalarse enr 
sus empleos, harán juramenta de manejarse con pureza eit 
el desemperb de su ministerio, no comprando nada en par- 
ticular para comerciar por sí ó por medio de otra per- 
isona, ni recibiendo regalos de los dueños de los cargamen- 
tos extrangeros, ui de los ciudadanos xjue acudieren a 
comprarlos, é interesándose igualmente por los comprado- 
res que lleven caudales de quaníía, como por los que solo 
vayan con im mediano ó pequeSo capital. 

Art. 119 De todos estos dipuiados, la mitad de los 
que pertenezcan á las provincias mas orientales del impe- 
rio, irá á residir ala viila de Xalapa cerca del puerto» 
de Veracruz, y la otra mitad de los pertenecientes á las 
mas occidentales, se dividirá en dos secciones, una délas 
guales irá á residir á la Ciudad de 'Tepic^ cerca del puer- 



to de San ÍSlas, V la ótra'af *p\tét)lo a^^^ 
ca del d.e Acapulco; y cada una de estas tres secciones 
tendrá un presidente, un fiscal y ua secretario, nóaalbra- 
dos por el gobierna. 

Art. l2 ? El sueldo del presidente de la sección de 
Xalapa será de siete mil pesos, los del fiscal y secreta- 
rio de- seis mil, y los de los diputados de cinco mil; y en 
atención á sérmenos el trabajo délos empleados én las 
secciones de Tepic y de AcapulcOi, el sueldo de sus pre- 
sidentes será de cinco mil pesoa, el de los fiscales y se- 
cretarios de quatr o jpíL.y el 4e^Jo^ diputados, detres^irl 
y quinientos. ■ w ';':;* .,f -;:-^^:\;^" ^'r^-' ,.',\'^.^.^ 

Art. 13? Se participará de oficio á todas las na- 
ciones que el imperio mexicano está dispuesto á admi- 
tirlas 4 todas indistintamente al conjercio de sus puertos, 
habilitando por ahora el de Veracru^ ea las costas del 
mar atlántico, y los de Acapuíco y Saíi Blas en las del 
pacifico, sin íl^ varíes un solo maravedi por derechos de 
entrada ú otro'qualquier'a moliv©» no eV.igiendo otras con- 
diciones, sino el que cada una de ellas envie á residir á 
Ja capiíal del mperio un cónsul que garantice la buena 
té de los comerciantes de su nacían, que xada uno de es- 
tos trahiga una patente de permiso ü liconcia expresa de 
su gobierno para comerciar, 'cada vez que viniere, y que 
los CQüsuiie?^ trahígaii consip los sfanceles que rijan en. 
$us países , respectivos para el comercio de expoítacion .. • 
, , Art. !J4?. ■Lutsgo que., ui) buque extraagero áfr iba- 
re á qualquier^ ¿¿los puertos babili Lados del imperio, él 
comandante o d^éíjo de ^u cargani^nta dará parte al gober- 
nador del .puerto, dírig^iendoie la liceiicia ó patente de 
permiso que travere áet gobierno de 1^ nación á que pler- 
teneciere, y la íactura de los efectos que conduxere á 
bordo. El •gobernador del puerto mandará luego por un 
posta estos documentos á la junta de comercio, la qual 
después de haber apuntado una breve razón de ellos en su 
libro manual para comunicarla por medio de su Diario á 
los habitantes del imperio, los dirigirá igualmente por un 
po^t» al cónsul de U nacioii *á que perteneciere el buque; 



51^. 
y si el cónsul les pusiere el y{sf& Bueno, la junta !<-» 
participará, al interesado por coixducto del gobernador del 
puerto, iiivitándole para* que^ baxaiido á tierra, se dirija 
al lugar de la residencja de la junta^ á fin de entrar eií 
Reg' ciacioH, 

. Art. 16? Cada vina de las juntas nacíoíiaíes de co- 
mercio publicará un Diario intitulado; El f ¿mal del ce- 
rner ció exterior del imperio meocicano, En esto perió-¿ 
dico>) al que se subscribirán forzosamente todos Tos conier- 
cianíes del imperio que tuvieren un capital de diez mií 
pesos para arriba^ se insertarán los aranceles originales 
délas aacianes extranjeras, .garantizados por sus cónsu- 
les respectivas, con especificación de Xa correspondensia 
que tengan con nuestras monedas íg& del país á que per- 
tenecíereiT, y aj lado del texta irá su traducción caste- 
llana: también se inseríaráir noticias índiA'iduales de las? 
arribadas de los buques^ de las naciones a que pertene- 
cieren, de los nombres y apellidos de los duetíos ó eon- 
ductores de los cargamentos; y sobre todo las facturas 
originales de cada cargamjenta traducidas al castellano. En 
íiii^ tambienr se insertarán los cargamentos de retorna de 
dichos buques, con expresión de las cantidades de mone^ 
da de oro y plata que extraxereí*, y del valor de las 
producciones indígenas de nuestra industria agrícola, fa- 
bril y jnercaiitil. 

Art. IG P Sí n^ientras que nuestros comerciantes 
nacionales, excitados por las noticias del l^anal del co^ 
mercio exterior del imferio, acuden á hacer sxts, com- 
pras y ventas, el dueSo ó dueiios de los cargamentos ex- 
trangerps necesitaren de algún dinero para sus gastos 
Eias precisos,, el gobernador del puerto podrá facilitar- 
les desde^ dos hasta quairo mii pesos, tomando én depósi- 
to «1 numero de fardos de efectos mas valiosos del bu- 
.que que gastare sobradamente para el reembolso de este 
4in^ro, á fin de q«e la nación nada pierda en estos pres- 
tamos genej-osos que n'^ tendrán «xas otjétó, que el de 
£.^cer bien y buena obra á los eJttrangeros, 
. :íA*íí ^T^' .5ro4p^''lo» comejccianteS' del imperio qui» 



i 320; : * ^ , , 

eoacurrieren a comprar los efectos extranjeros impor- 
tados por los puertos habilitadas, de que las 'respecti- 
vas juntas de comercio los habrán instruido por medio del 
JBanaly harán estas compras baxo la inmediata inspección, 
dirección y protección- de la junta, quien en todo llevará; 
la voz del conirato, y ao Iqs comerciantes, siendo el ór- 
gano déla voluntad de estos, sin poder en ningún caso 
pontraríarla ó violentarla, sino solamente impidiendo el 
que,, sacand© ellos la cara, se perjudiquen unos a otros 
y í la nación^ dando luzar á que los efectos suban de 
precio por la concurrencia de compradores, y cuesten 
mas oaro de . lo que costaran, no apareciendo jnas que iina 
«ola mano compradora, que siempre sera la de la junta. 

Art. J.8 ? A l©s precios í que se hubieren com- 
prado los efectos al extranjero,, añadirá la juata por to- 
dos derechos un ochenta por ciento, cantidad que será pa- 
gada en el acto por los comerciantes que emplearen de 
cinqüenta mil pesos inclusive para arriba; pudiéndose fiar 
un tercióle ella á los que emplearen de cinqiienta rail 
pesos exclusive á veinte y ciaco mil inclusive; y la mi- 
tad, á los que emplearen de esta suma exclusive para 
abaxo: pero, tanto los segundos, como los terceros, de- 
xar-ln afianzada la parte de estos derechos suplidos con wna 
cantidad del valor duplo de los efectos comprados, para que 
la nación jamás pierda sus derechos. Si los interesados no ocur- 
rieren dentro del termino de quatro meses á pagar esta 
parte de los derechos suplidos, ó si entre tanto menudea- 
ren las introducciones de efectos extrangeros, en termi- 
jnos de temerse alguna baxa notable en el precio de los 
efectos depositados, se ponc'ráa l^ego en pública subasta, 
se, rematarán en el mejor, postor, tomará la junta ) o per- 
teneciente i los derechos nacionales, y entregara el so- 
brante á la persona encargada por el interesado, y á. 
falta de ella, lo dirigirá al lugar donde residiere por 
Hiedip de libranza, lícvandole ^ el uno por ciento de dere- 
chos por este libramiento. Si, pasado un a5o> advirtie- 
;re. la junta que estO:» depósitos la sirven de engorro pa- 
"ia el cuíso d^ los negocios de su principal resorte, no ^ 



521. 
hará alnguna excepción con nadie; síin que todos indistin- 
tamente pagaran sus derechos en el acto de ajiisraráe las 
compras. 

Art. l"^. Toda compra de efectos extranjeros que 
no se hiciere por el ¿rg^-ano <ie la junta y baxo las "for— 
njalidades expresabas, será nula y de ningún valor; y los 
efectos se darán por decomiso/ dándose luego la tercera 
parte de ellos al soldado 6 soldados que descul^rieren «I 
contrabando, y el producto de las otras dos, puestas en 
publica subasta, se repartirá entre los demás; que hubie- 
ren estado <ie guarnición al tiempo €el descubrimiento del 
contrabando. El vecino de un puerto que por segunda vez 
incurriere en este crimenij será obligado á trasladar su mo- 
rada aun lugar de tierra adentro. En tin, descubierto|el 
marinero ó marineros que hubieren hecho esta venta de 
contrabando, se pasará queja de oficio al cónsul de la na- 
ción á que perteneciere el buque, y el dueño de este 
pagará el duplo del 'Talor de los efectos que sus depen-* 
dientes hubieren vendido ijlandestinameute. 

Art. 2 0. Todos los fardos del cargamento de un 
buque serán trasladados de este al lom© de las muías que 
han de conducirlos con escolta de tropa de la guarnición 
del puerto al lugar de la residencia de la junta. 

Art. 21. X-a exportación de las producciones in- 
dígenas del imperio será igualmente libre de todo genero 
de derechosij tanto para los nacionales, como para los ex— 
trangeros, excepto la cochinilla y algunos otros produc- 
tos preciosos que abundan poco en el imperio, por cuya 
extracción pagarán los segund'^s un veinte y cinco por 
ciento. La venta de estas producciones indígenas se hará 
baxo la protección é intervención de la junta, baxo los 
misHios términos respectivamente que quedan prescritos 
para la compra de efectos extraugeros. 
i; %: Art. 2 2. Siendo muy capaz de trastornar todo el 
arreglo de nuestro sistema de comercio exterío» é inte- 
rior el establecimiento de una sola factoría ó casa extraa- 
gera de comercio, por nin^íuna manera «e consentirá ja— 
^ás este germen de desordenes^ y toda pretensioa sobre 

41 



^22. 
est« particular se mirará siempre como íiostií y muy s%e^ 
na del sistema generoso de admitir á todas las uacienes^ 
á nuestro consereio sia aingua pag» de derecKos de im— 
portacícn, 

Art. 2á» Todo el comercio interior del imperio» 
y todas las rraducciones de nuestra industria agrícola, 
fabril y mercantil, es decir, todo quaato la naturaleza y 
el arte produzcan entre nosotros, en toda su extensio-n, 
quedan absolutamente libres, de todo género- de impuestos, 
y de travas^ 

• •: Jf^esuítados. 

Caminando sobre los dáto^ recogidos por el laborioso 
íiumboldt de do cumentos^ auténticos que vio en los archi-; 
vos de este ex-virreynato y en los del consulado de Ve^ 
racruz, podemos asegurar que el valor de los efectos eu-- 
ropeos importados por Veracruz, y el de los ahiáticos^^ 
por Acapulco, juntamente con lo introducido cla;idestina^ 
mente, ascendía á veinte y cinco»' mil Iones de pesos> Por 
corísiguiente, aunque en nuestro sistema de comercio li- 
bre con> todas las naciones, »o pasea de e^ta suma los 
valores de los efectos importados por los tres puertos^ 
según sus 'facturas ori^ína^es, el dereclio de ocbenta por 
ciento, impuesto sobre ellos^ y cobrado después de su? 
íntrodiiGcioH. en los lugares de la residencia de las jun- 
tas, rendirá el solo los veinte millones en que ahora se 
computan los gastos anuales del imperio, y mientras que 
este manantial no se pone en corriente- por los embara- 
zos que forzosamente acarrea consiga el establecimiento 
de un lluevo orden de cosas, se nutrirá, el erario ceñios 
productos de los impuestos sobre, casas > tierras y otros^, 
de que después babiaremos. 

Todos los gübiernos actuales convir^nen en cobrar í 
;k)s e'iitrangero'ir que Megan 4 comerciar á sus piiert s ai--^ 
sunos derechos de entrada; y sin eiabargo, no hay extran- 
fero alguno que pague efectivamente estos derechos, pus ^^^ 
de. todos «íilcs sale,, avaiite, recaí* g.audoÍo& sobre- los misme-a 



«fectos que vep.de, hscíendó áe este mocío que siempre sea 
el consumidor el que los pague. Si, por exemplo, se car- 
^a un veinte y cinco por ciento i las piezas de bretana 
que tralien un principal de quatro pesos^ el extranjero, 
vendiendoks á einco, se liberta de perder una quartu par- 
te de su capital. A la verdad, ^i ?lo5 gobiernos piensan 
alucinar á los puefclos, haciéndoles creer que no son ellos 
los que pagaii lodos los derechos, por que parte de ellos 
suenan pagarlos los extrangeros, es preciso convenir ea 
que esta superchería cuesta muy cara, tanto á los pue- 
blos, como -á ks gobiernos, por que el extrangero para 
libertarse de estos derechos que entorpecen la venta de 
sus efectos, emprehenáe el contrabandoij en el que se in- 
teresa igualmente el coniprador que lomando los efectos 
mas baratos, lucra mas en el comercio de ellos, que "^el 
líonrado ciudadano que los compra mas recargados, surtiea-* 
¿ose de ellos por la> via legítima. Así es, tjue en este 
errado y común sistema no se^uede cargar sobre los efec- 
tos extrangeros todo lo necesario para que no perjudiquen 
al despacho de los efectos nacioHales, por que quantas 
mas subidas se hacen en los derechos otros tantos mas con- 
vites se le hacea al extrani2,ero para el contrabando. 

Por el contrario, en el sistema de comercio exterior^ 
comprehendido en los veinte y tres artículos que quedan 
detallados, ningún embarazo hay para imponer sobre los 
géneros de procedencia ultramarina todos ios derechos que 
se quiera^ para que su veata ' no paralize el despacho de 
las toscas producciones de nuestra industria infantil, por 
que no recayendo ninguno de ellos sobre el extrangero 
que los vieae 4 Tender, ningún interés tiene en abando- 
narse á ks riesgos del comercio clandestino. Seria por 
cierto muy mentecato el que teniendo la ' mas franca en- 
trada en qualquiera de los puertos habilitadas, sin pagar 
anadie mada, se dirigiese a algún punto extraviado de la 
costa con peligro de perder el cargamento y el buque, 
Xuego ea este sistema es imposible moralmente el contra- 
bando, por carecer de objeto y de motivo. También es 
físicamente imposible, por lo meaos kasta un punto que 

* 



^24: 

perjudique á nuestro comercio interior^ por que sesrtin la 
constitución que en seguida publicaremos con la qual es- 
tá e$enciáli2ieute enlazado este plan, y sin la qual apenas 
puede entenderse en nmcha parte^ todas nuestras costas de- 
ben dentro de muy breve estar herisadas de estimbotes 
que las cruzen en todas direcciones ^ y que luego que 
descubran alguna, Q algunas velas, pondrán en conmoción 
contra ellas todas nuestras fuerzas de tierra. 
I j Por otra parte, el eximir los extrangeros de todo 
genero de impuestos, no es en la realidad concederles nin- 
guna gracia, por que^ como ya lo hemos notado, jamás 
-son ellos realmente los que los pagan, sino- los consumi- 
dores^ Cargar, pues, derechos sobre estos- efectos antes 
que hayan salido de las manos de sus primeros vendedo- 
res» no es mas que una ilusión y gracias á Dios, ya no* 
estamos en el tiempo de las ilusiones, ni gemimos toda- 
vía baxo la férula de los encantadores. Fero, después de* 
toáo^ este recargo de derechos sobre los extrangeros, que 
jamás son los que los pagan*^ no solamente es un recargo 
ilu^sorio y fantástico para, los mismos extrangeros; sino 
que, analizado en sus conseqüencias, es un error craso, 
funesto y pestilencial por los incalculables malea del con- 
trabando que ocasiona, y de los quales son víctimas los 
gobiernos y las naciones, cuyos intereses no deben sepa-- 
rarse jamás. Mas como, al fin, es de la mas rigorosa, ab- 
soluta é indispensable necesidad el hacer que los efectos 
extrangeros suban de precio, para que no dexen de tener- . 
ío los nacionales, el xmico arbitrio de practicar esta* ope- 
ración con el meaor posible niímero de inconvenientes , es 
el esperar £ que estos efectos hay van salido de las manos 
de sus coaductores, á que hayan sido introducidos en el 
territorio del imperio, y á que estén hacinados en ua . 
punto seguro, para que tomándolos en el ios compradores^^ í 
lleven todos forzosamente y á la par la carea que seles, 
imponga. De este morfo se logra la doble ventaja de li- 
bertarse del contrabando doméstico, después de haber 
evitado el extrangero. 
,. Por lo que toca á la quota del impuesto, que hemos 



íixaclo en nn ochenta por cien*o*^ vmíc renten te por q je ea el 
bosquejo de hacienda que liceraniente tra?ran]Os, solo nos 
proponemos por objeto el demostrar qus el solo puede mi- 
nistrar los veinte millones en que ahora se sirpnen los 
gastos del imperio, no se puede nepar q-ue es vkraasiado. 
corta y moderada. Para hacerlo ver, na buscaremos apo- 
yo en las balanzas del coraercio de Veri?cruz,¡ cuya exac- 
titud no tiene en nuestro concepto la suílcíeíite earantia,. 
iií en algunos de los documentos recogidos por el gobier- 
no español para la eKtinc bn de las flotas y estableci- 
miento del que llamó comercio libre, aunque del informe 
dado p©r la sociedad económica de Madrid consta que al- 
gunos de los efectos despachados de Gadiz á Vera cruz, 
antes de su llegada á este puerto, veniaii ya recargados^ 
con mas de un cinqüenta por ciento; y solo nos aten- 
dremos a los datos seguros y precisos- que nos ofrece el 
reciente comercio de San Blas, Los panameños que se 
han ocupado en hacer este comercio, han pagado por to-* 
dos derechosij 4esde su salida de Panam^á para Jamayca 
basta su arrivo á Gu^dalaxara por San JBlas, un sesenta 
y tres por ciento, .y á mas de esta sunaa^ es precjso com- 
putar la de los gastos que erogaban en los Tiages* de Pa- 
namá á Ghagres por tierra, los de la navegación de es- 
te punto a Jamayca^ los de su mansión en aquella isla du- 
rante el tiempo délas compras^ los del embaíque y con- 
ducción délos efectos por agua a Ghagres, los de los 
fletes de tierra por toda la través ia del istmo, los de una 
navegación hasta San Blas, los 4^ los £etesde tierra hasta 
Gwadalaxara, los de su mansión en esta ciudad mientras 
que kan vendido estos efectos, los* de su regreso por mar 
y tierra á Panam^á, y los derechos de exportación que 
han pagado por la extracción del dinero en que han ven- 
dido los efeccosv Y sin embargo de tantos recargo*», estos- 
géneros se han vendido en la Nueva Galicia mucho mas 
baratos, que los importados por Veracruz, y siendo de^ 
notar que los panameños se han enriquezid» mucho coíi 
este comercio* , G^siderese ahora la diferencia que hay de: 
ir a comprar- í una sola nacioa, ea una isla dis taate de^ 



S2G. 
gu metrópoli^ a donde por consl euiente lte5:an ya los efec- 
tos muy recargadose^ á estar esperando dentro de casa que 
todas las naciones vengan á vender, &c. &c, y se vera 
«i ios efectos erirop^os son susceptibles todavía de mas de 
un ciento por ciento de recargo, y ios asiáticos de mas 
de un ciento y <;inqüenta, é doscientos, para que su ven- 
ta no sofoque del todo nuestras pocas y groseras manu- 
facturas^ (jue es ^1 norte que jamás debenios perder de 
vista. 

Aún quando sobre el comercio que hasta aquí se ha 
hecho eii este imperio de los efectos del Asia y de 1» 
JEuropa por el conducto y baxo las trabas de los espaSe- 
íes, tuviesemcJs los datos mas cOBipletos, exactos y pun- 
tuales que pudiésemos apetecer, de nada nos servirían pa- 
ra conducirnos con acierto sobre este comercio, atendida 
Is gran mudanza que acaba de hacerse en el teatro. Así 
es, que la misma novedad de las circunstancias i^ y el ta* 
anaSío de los riesgos que corremos^ nes ponen en la forzo- 
sa necesidad de estar sobre el pie de la miyor desconfían- 
5sa, de estar síeiapre con la sonda en la mano y de espe- 
rar las luces que ministre la experiencia, y de no dar, 
por consiguiente, á qualquiera reglamento que ge adopte 
otro carácter, que el úq "provisional, 'U':U -j 

Algunos querrían que, siguiendo la rutina de gobier- 
nos que jamas han com'binado el sistema de c^^ntribuc iones 
«on el de la libertad, formásemos algún arancel ó tarifa 
de precios para avaluar uno por uno todos los artículos 
de importación extraagera. Pero ademas de que esto cau- 
sa un grande engorro y abre la puerta a ia arbitrariedad 
de los aforos, solo sirve para complicar el sistema de 
hacienda, sin ninguna utilidad del erario. La nación, pa- 
ra nutrirlo, no necesita mas, qiae hacer uu recargo gene- 
ral sobre los efectos importados, y á cada comerciante en 
particular le pertenece encarecer unos^ y abaratar otr^s, 
eégun sus luces e intereses. 

La supresión de las aduanas hará saltar de alborozo 
a todos loi habitantes del imperio, proporcionará á la 
íXh9ÍQii el aprovecharse del producto ¿0 la venta de las ca- 



sas IiaBitadas por estaearcoma del estaáor, Ig alicrr^rá la mí^ 
tad de uaos salaxíos que ascienden 4 una suma exóroitante 
y podrá dedicar la otra mitad para traher y asalariar ar-^ 
tistas del Asia y de la Europa!, que vengan á sacar nues 
tra industria de las mantillas en q-^'e la ]>an dé^íadó envuel- 
ta los espaíioles. Este es el arbitrio infalible de salir 
quanto ¿ntes de la dependeücia de las naciones extPanee- 
ras. Por mas cara que sea la mano de obra entre nosotrosiy 
comparativamente á los jornales del Asia y de la Europa»; 
al i^in, la exénsion de todo genero de impuesto^^y de tra-- 
bas y el ahorro de fletes de mar y tierra, liara que, por 
lo Bien06 en lo^ interior del imperio, compitan nuestros; 
lienzos finos de lana,, lino^ seda y aleodhn, con los de 
igual clase de los- extrangeros, recargado» de tantos gas- 
tos y derechos, y á los quales- podemos nosotros anadie 
todos los que fueren necesarios para que no paralizen los^ 
progresos de nuestras manufat turas. '- ■ ' . 

Para que el pueblo- soberano, si acaso lo es en la rea- 
lidad, y no de ini modo ilusorio y fantástico, se instru- 
ya en el estado verdadero de las rentas, para que se pon-» 
ga en estado de apreciar los alivios^ que le acarreará la 
supresión de las aduanas, y sepa la cantidad de fondos quff 
podrá destinar á. la dotación y conducción de artistas ex-^ 
trangeros; se circulará una orden á todos- los gobernado- 
res de provincia de distrito y de pueblo siá^alternos dg 
distrito, para que intimen á todos los administradores de: 
aduanas^ receptores y subreceptores de alcavalas, par». 
que les presenten un estado por menor de la reivta quer 
disfrutea ellos y todos los dependientes de las- oficinas da- 
su cargo, como también del valor dé las casas y garitas^ 
en los lugares donde las haya c*steado el gobierno, cu- 
ya propiedad pertenece por lo mismo k la nación. Estos, 
estados se dirigirán á la capital del imperio, en donde 
por conducta del ministerio de hacienda se publicsrán y 
circularán por todas las provincias para inteligencia des 
todos sus habitantes^ Ya lo he dicho, y no me cansare' de 
repetirlo, sin datos puntuales, exactos y garantizados com. 
«1 caráctei: de. la- autenticidad, na se. puede dar ua solo». 



32 S. . - 

paso íiatisfactorío «n materia de hacienda púLlíca. "^ -'^ 

Después de haber combinado de varios modos e ste 
sistema ^ti impuesto sobre el comercio de iirportacian ex- 
trangera, no he hallado otro que encuentre meiios obsta- 
culos en l»s intereses de cierta clase de ciudadanos que 
esta» acostumbrados á mirar este comercio, casi como ua 
patrimonio exclusivo. Pero «í se quiere uno que esté me- 
jor combinado con el sistema <le la libertad individual, sin 
la qual no piaede tener lugar la nacional que, bien Jenten- 
d ida, no debe ser mas que la suma de las libertades indi- 
viduales, 6 por mejor decir*, si se quiere uno que contri- 
buya directamente a la extinción del monopolio, 4 impe- 
dir la estancación de las riquezas en un corto puñado de 
sugetos, y a deseminarlas por el mayor posible número á^ 
manos, á ñn de multiplicar t©do lo posible los ciudada- 
nos abobados, capaces de pagar cómodamente las contribu- 
ciones o de aguantar las cargas comunes de la asociación^ 
en tal caso seria menester preferir otro, cuyo plan dare- 
mos después á luz por separado; y se reduce, para dar de 
el una idea en f;rande, á que todos ios ciudadaHOs que quie- 
ran comprar efectos extranjeros, ya sea para revender- 
losij ó ya simplemente para consumirlos, tomándolos de pri- 
mera mano y por consiguiente al precio mas barato posi- 
ble, no formen en toda la extensión del imperio mas que 
una sola compañía, única é indivisible: que quantos qui- 
sieren incorporarse en esta compañía, contribuyan para el 
fondo de compras con una acción de trescientos pesos: que 
cada uao tome quantas acciones quisiere: que por cada 
patinte de e^tas accioiies pague cada uno el dos por cien- 
to, y que en esta pequeña suma se refundan todos los 
derechos que ahora se pagan en las aduanas de lo interior: 
que de estos accionistas se formen las juntas de comercio" 
arriba mencionadas, &c. &rc. Scc, 

Debo advertir al ñu de todo que qualquier grupo de 
población que se formare en las costas sera siempre un 
obstáculo poderoso para la extirpación del contrabando. 
Seria de desear que mañana mismo se arrasase a Veracruz, 
<que se cegase coa sus escombros afl[uel laal surgidero y 



32-9^ ^ 
^tie se dexase alivie jo, DaTií». encantado ea s« Gastillo,. 
sí en eüo no fuesen de por Riedio muchas víctimas infe- 
lices. Pero yaque la cosa Df> puede por aliebra remediar- 
se^ p©r Jo menos se deberán tomar las medidas mas efi- 
caces para que aquella población se raya , disminuyendo 
succesivanieíKe y peco á prcoi» hasta iio quedar en eil* 
thas que el palacio del ?cberrac!cr^ los cuarteles, de Ijt 
guarcicion y un cortn número de familias pobres para 
su asistencia. 3Fsto íii se opone áloe principias liberales 
de la mas franca y omnímoda comunicación con todos lo* 
demás pueblos de la tierra, lii puede periudicar en lo mas 
mínimo a la facilidad de la ej^portacioii de Duesír s fru- 
tosij como de ero se persuadirá el que lea con atención 
este bosquejo y el plan de crnstit'-cio» crn el qual es- 
tá libado. la despoblación de nuestras cosías «os ser» 
por mucho tiempf» mas sali'dable, que 4 lo> Chiaos su 
decantada y célebre aur alia. 

DEL ESTABLECIMIENTO 

-^ DE UK BANCO KAGIOJr AL. -/^'' '^ 

Para salir de un golpe de todr»s los ahogos que üo$ 
cercan, y obrar en el cuerpo político nna cura completgi 
y radical, qual jamás ha sido soaada por ninguno de Jos 
legisladores antiguos y modernos, que, á pesar de todas 
sus buenas intenciones, no han hecho mas que precipitar 
4. la especie humana por el derrumbadero de la infelícidacl» 
no hay mas que organizar un banco nacional, , capaz de 
sacar á la nación mexicana del abismo de miseria en qu© 
la han dexado gimiendo los españoles, y que derraman iQ 
por todas partes la comodidad y la abundancia entre to- 
c'05 los habitantes del imperio, aisle enteramente al desr 
potismo de todos sus instrumentos natos, que son todos 
ios hombres menesterosos y cuitado^ que tan fácilmente 
se le Venden por u a ración miserable para servir 4 I9 
oprcjioji del resto^ de sus conciudadanos. , ,^t . 






; * ■ Z>el frimer 'manantial dcfonápsil 



<"- ' Art. 1 ? Todas las igle&ias catedrales y parro— 
l^-^mles del iniperioy del iBÍsrao modo que todas las de los 
teguTares de ambos seises, son arbitras á pxestar^. si qui- 

: si^isen. á. la nación todas las alhajas: de oro y plata,,qrie 
lio sean dé un us^ •tidlspeasabl emente, necesario para el 
.-culto /díviao-. '■• .;''^í-- ... .; 

*' Arr, 2? íia na e ion afianza la devolución de estas* 

. ^a^jhsjas de su iníamO' peso y ley i, y mejoradas de hechura 
ó forma 4 su^. expensas;, coa mas. de medio milloavie pes-os 
5?cn que permafíenteineí?te: conívurren ' las. catedYales dtel im— • 
ptrií^ a ks í^a^ios del erario, de manara que las * mís-mas. 
iíilesias, tienen eil su poder conque pagarse. De esta su^ 
ma se abonaran cada aii"» cien, mii pesos^ p-a5adns,tres a50s 
el abono será de doscientos niil pesos, y denjro de seis 
se fixarú c^nsf^míemenie en. dJoacienios. y =ciiiq;üenta mü ó 
en ua quarto dé millón.. . ,', 

A r h - 3; P Hir secundo TiM^ii^ la¿ ' ria c ioh afi anza la 
devo^ucicn de estas alkajas con el producto de ellas mis- 
mas reducidas á moneda de su respectiva especie^ y pues.- 
tó en un banco riacional, a(^ministrado solen^cemente, dé 
Bianéra q-e irdes los cindadaros por medi^ de; un perioi- 

.,.fáÍco-?'^ée instruyan diacen/dia delestaelode sus. fondos, y 

. de te^ fíM y ex afcta inversión de sus productos.. 

,'Att'4 4?' Bu terctfr luf »TS, lana^ion aíiaiiaa la de^— 
'^^1¿^ki1!»' il^-es^fa^ arhajas con sus^réHtos que 4. .raacnidél 
kh.QiS par ekóíD readirán es^; os -capitales^ puestos en; lo& 
•C^ísdííÉ» d^l feanc-o, y coní el Uno* '|f;i? ctiento de los;, libra- 
tóeíitu*" ;q^e^p "bítnCJCw^iraTe-^ á'^íav^^p. 4e- -lí^^ citjdaíianoíi 
iq^tie^lfcisieí^n tras liad sé- dinero Je ími: ae^.Uiíi-dnd -^ uíios, Jí*r? 

. j^étr^s ;4 otros del ih^iieriov • ' ;• > ; 

" ♦;0' -Aí^ip, 6,p" "En quat?t© ]ur£:JJi 1-a aacirísraáanza la de- 
VHT^eíort' deékap-^a-lifvjíifi- con I» caiitidíid iamensa á^'^i^i' 
É€s -naéiñtiaks^ue »€ de mil «^.ránmas^ ahaxo y q,ue forxL»a- 
ran la parte principal' dé- lOs. fo^uios^ .del banco y cpn las 
productos ó réditos de el le a. 



- '^' Art. >'£P>- El o^feto |XÍrcífíilf,jprxK»ríí), pef^«t5ío 
y directo de la €rgíHiis£<:ion de este b«iico, es la r^^fó^íj 
ción tlel teri-ei^o: ri&civn&L cGO.pr£írd<'>lo pt^c^o. á ptírco y^ 
&«eeésiváTiTeni« Ttle siis artugks poseedores, « í^edida (jpe 
ló 'fueren v«iíiiicü«áo, y jpep^artirlo luego qn'for^i(^m9;áé. 
diez cab a 11 eífiias ^jl-^ fca^t^en á oaarteiier GC.fr.'cdaBaent^ €0u 
stís prrducívos uwa íaJTiiiia íje veinte á treiiit-^ perdonas, 
dándoles á ciudadanos j:ffcre§ ejii arreí>ílaii",ijtíato p-^rpeti^fOj.- 
voliiníaTio y liéTeiU^rio 4e padres 4 kijos) j^f-r iii^ rédi- 
to que no pa&e desde liae?'Q de un c^íI<^opo^ c%íi^q, y que 
después siga el jíiisroo niv^l del ínteres del dinero eii núes- '• 
tras pla/as de coiriercit9. 

Axt^ 7 ? El segujido cjbieto ifijfa1jJj§nt« iate^e&an/' 
te p«rpemo y perinsjíeiíte d« la Oí^aíiizacíon de este ban- 
co, es eí zaíijar en les productos del capií?! jje estas tier^ 
ras, :siempre creciente en razón directa á^l tiemf o y de? 
ia población, les cÍ3ri:ej;t05 de ima renta geperal territoríar 
q4ie cubra tcdos los fastos nacionales, sin pef:esi£iá4 icí 
impuestos, ni contribuciones. 

Art. 8 ? Bl tiircer cb|etiO^ ^^ la multiplicación á^ 
lá« subsistentencias y, por consiíiiiejil«, la de los mairí? 
lítonios y buenas costumbre?, y la de los e:uc!adenOs asco**' 
iiíodado5 qmé,- teniendo bonmda y sobradarnente <Je que 
lílíbsistirí .no tengan fle5:e5Ídad de venderse y prostituir- 
se al despotismo* v .'- 

Art. 9? Bl quarto objeto es garantizar Ja in(^e- 
p^rtdencia y libertad individual (?el <:iudadaBr,. «ximiendo- 
16 dfi la necesidad de acudir en «us apuros á los u«ur^ 
i*os, facilitándole en abundancia los capitales ^que Jiubiéte 
'JDienestér para el cultivo de la agricultura, íi^l cóine?- 
*cio y de las artes, sobre alhajas de oro y plata y' sóbr^ 
tierras», por un rédito del cinco por ciento, en un ano^ d^ 
dos y medio por cient.i en medio ano, de 4k» realas póf 
€Íenío-;en tres meses Scc, &c.. '- .-: -^ ' -,.-:» f ^¡J' 'Á 

Art* -10.^ £1 quinto objeto es aferrar y* conso- 
lidar la independencia , del imperio, impoiíiendp respeto a 
todes sus^^ ^enemigos exteriores e.intcriorés ¿ori* la ex^^^^ 
^tenicio. de ua. tesoro inmenso . cspaz de asalariar exercit'ós 

*' *^ '•' - - ' ■ ■ ' .-;.^ 



Sg2l 
©naierósós, para conv^tiríos «a pplvoij en caso *jüecer 

-Art. H ?' tTltimaménte eT más urgente de todos 
Jos motivos para la orgaaÍEacion de este banco y por con- 
siguiente, para la prestación de dichas alhajas, á fin de^ 
que qiianto antes se formen sus primeros fondos,' es el li-' 
bertar del empréstito extrangero á toda la nació», y al. 
mismo clero que arrastrará á la par de toda ella esta 
cadena iatolerable, cuyo peso agostará e^ ^^ aurora dé 
$u gernjíriácioii el arb sto déla liberrad nacional* 
^ " Art. 12.^ La privación pasadera ^^ estas alha- 
jas ao hará mas que proporcionar grados u^^^^iores de ir i* 
queza y magnifíceiicia en el culto, sie ido el aumento de 
la« rentas de la iglesia ó de los diermos una c^iiseqüen- 
cía" necesaria de la subdivisión de las tierras y del sumi-» 
jiist'O de eáfitáles para eultivar-as, 

. Art. ISP W préstamo de estas alhajas será para 
el c'éro una garantía de que en ía premura de una 2,uer- 
xa inevitable no se le imp-^rtunará con exacciones pa-» 
liadas con el nombré d- donativos; para los hombres ticos^ 
de que no se les aprí^miará con prés- amos forzos<^&: para 
el pueblo mise able, de que no subirán los impuestos; y 
para toda la nación en masa, de que alas coatríbucioncs 
cuyo T^eso la a-roviá, no se añadirá eí sobrecargo délos 
intereses crecidos de una deu^a exTrangera» 

' I O clero \'^enerab^e I Ñd'^ e^iiernece tanta en los 
anales de ^ a historia eclesiástica, como e! quadro 'inteTe- 
saiite y sub ime en que se nos represen a al iana^rtal Obis- 
pó dé iipona, aeoi5>rana;do de sus frayles y rrdeado de 
tina hambrienta 'muched a mbre, a quien no temí ejido ftra 
cosa qae darle, aiaiida traher los vasos sa grjí dos de la 
sacristía de síi ieíesia, y a quat pobre reparte un peda-^ 
«o de m^ calias, á quíil un trozo de c^- Oíu y á q; al otra 
de una patena, 8zc, Ei mi&nio ediíicante y cOEsolador es-» 
pcctácuío renovó e:í tienriios posteriores la acendrada y ar- 
diente ülazítr -pía de Santo Tomás de ViUaNueva. TTo, 
clero venerable, no se trata de rasgos de \m heroísmo dé . 
csti^ esp«<iie^ a^u^Uos graaies prcladi^s bícieroa dadivas 



'^tacíosasi «ín nícií?ün« esperanza <3e retorno; vosotros no. 
haréis ma$ q Je u.i prestaran, y mh prestarao tal, que na- 
da tejn ría perder en hacer '• el hombre mas^ concioso y 
ayaro,, pues ^u^ en yuestras mismas, manos teséis go.t 
que pagaros. Tampoco sera cooiparable vuestro patriotismo! 
en <»s;e puii o, con el de ciertos híjreges m?dtírn.r>s, que mi- 
ra do al b nco de su patria amenazíidoi de una bancarrota 
inevitable» coi rieron coa todos sms caudales 4 sostener ( *.) 



(*) Si ti dos los extragerosi/nacioníiles^ que tienen 
"paPel del Ime^ ivgíes*(wi ezascn a reducirlo a divero ^ 
darían, "bien ir&nío eon si crédito en tierra, T.ste fue 
el gran fensamiey!tfr(Ul duque de Clioissenl y ministro de. 
Trívicia^ fura a^rráyuír el qt edito de la Inglaierram. 
Jr* ara esto era freeiso .minar el hanca^ , que es la hasct 
fundamental de este creditoi el proyectil del ministro 
fr arces era de los mas ^ahiosm pues aunque le saliere mal^ 
7io arriesgaha vada^ y si produela su efecto^ arruinahit^ 
a la Inglaterra. Algnr:&s millones de Hhras jautamente 
¿qn la actividad de los emisarios franceses en. Loridre^ 
iastahan /para desaer editar al hancoé Bl fÍ4« eo%pezo (t 
executarse ton el mejor ^ueeso\ las gruesas sexmas que 
tus etaisari o» franceses ihan s.aeando délhaneo^ se traisr^ 
fortahan con mucho aparato y puhUeidad^ y al mhmo 
tiempo se esparcían los rumores mas f^mestos contra el 
crédito del lavco, Bste éirdid produxo su efecto: en Pú-r 
eat lleras toda la ciudad se puso en molimiento y y acit-^ 
dian de tropel al hanee a trocar s?* papel Por especies 
mctaliea». Aunque fue grande la consternación de hs 
directoreé^ ía ocultaron con elmayor disimulo j y no ce^' 
sarán de pagar ^ esperando disipmr por este medio los 
recelos del puhlieo^ -¡ero fue en ^ano, Fl terror ead.(t, 
di a. se iha aumentando: de todas partea de I guiierra 
se corría en pf¿}sta a Londres para inundar el Jjane-^ det 
pa'eh el numerario Ha yn es cascan doi el oro ^ como ym, 
Jie dicho y se pesa en el lanéa Para pagar^ pero a fim 
dé ^anar tiempo se dio orden gue se contase, y muy des* 



es^a coluaniía vacílatitxi ^e] crédito <le^'^^M6!on;'JÍé3r!|r 
ciertamente un oprobriv>, 6 por mejor decir, Un escándalo, 
que en el sieno' de las falsas rerigioiie5 hul)iese was amor' 
áe la patria, que ehtre los pastores legítmcs del rebaSo 
áe J^ su- cristo; é intérpretes verdaderos del evaiígieiio y 
de sU esp^ritu^'*^ ^í>.> -'•'í^^v^^.ír-d^í.í.-síí» ^á' .wo> ■ ,« í-ím^i; ^ ^.y» fec* 

A la verdadif^ ^la 'láfíi mi^ú' éé tí stí|>éi»séie!ori %ia^' 
jcrasa y mas grosera, ó por mejor der ir, seria una bias- 
í^niía horrible el avanzar que Dios^ á cuyos ojos lo 
mismo vale el oro que la tierra, se complace mas en qne 
iiaya estos metales en los templos, que ea la extirpación de 
li miseria y de la caterva horrenda de vicios y ^^ 



fació: se ohser'vaha rigorosamente la horade abrir y eer* 

irar eXhanco, y de este modo en un dia no se pagaba-. 

sino a muy focos. Sin embargo^ estos medios no seri>ian\ 

pías qué -para acreditar la certeza del mal ^ y el concur*, 

ho de les qué llevaban su fa'f el al banco iba creciendo 

"por mementos, Bl banco se hallaba en la situación mas 

desesperada que jamas se ha 'visto ^ y estaba ya próximo 

a su tctal ruinad la qual hubiera causado mas daño a 

la Inglaterra, qué la perdida de toda la Iridia, Sola^ 

viente el patriotismo de los Ingleses pudo saldar a la 

'/lacicñ de este golfe fatal: quando el bañe o al cabo dfi 

nueiJé dids se hallaba ya en el mayor.apuro^ ciento y 

n)einte de los mas ricos comerciantes de Londres se aso- 

'ciaron; firmaron y publicaro^i una acta, por la qnal se 

'cbíi piaban a reoihir sin la m^nor detención por esfaci^ 

de iresrneses, cerno dinero contayitef todos los v^Í^s de 

lanco que les presentasen, Al punto ceso el 'sobresaltó^ 

él banco se hallo desahogado^ t/ voltio a recobrar su 

giro ordinario. Esta terrible tentati^va, en que el mi" 

mistr o francés no perdió ni uri maravedí ^ demuestra 

quaí ts el verdadero fundaíTiento de la potencia Ingle^ 

sa, y con que armas se la ha de acometer para ar- 

^idnarla.. Viagero ' Universal Tomo . XXXy. ^^$» 

240. 



crímenes que arrastra en pos Je sí,- que en la. desaparicíofl 
' dé los lugares iuniunáos' eh que s<$ cr.ntrahe y .sípropofa 
una \ergpozosa; eufermedad que empoiíz^na las faeptes 'd^ 
Ja , gene rae ion y es una de las principales cííiUj:^^ de la 
actual degradación denuetitra ee-peciev que en la repobíat 
cion de Irs campos y inultipUcacion, de . !o,¿ nia>ríniOJU^^^ 
Túnicos medios in Vibíes de reprnduGir a>tr,^ ií¿oPtr0s 1jiiÍ 
' costumbres pa^^íarca^es,r J en fin, en que luia, poK^aeíoii 
robusta^ idytrrosa. y konrad» succeJa ^ á la/ Jiambríeiíta.^ 
íjtifíioral y deerad^daif, de que Jian dexado cubierta el .Ana- 
Ei-íac tes. espaííofes». .. ^ . ^. ..■ : 

Quando e^l sabiO' «obíerntí de est^s^ se hallaba ^e«fúc^-- 
-do al grande a^puro- de,, saciar la codicia de uií/Rí vori to^ 
que. lleeá á porer en el banco de Ing'aterra mas de qua:'- 
renta milíones de pesos ^ tod'CH ío» prelados de las "igle- 
sias de este iniperio c^nsijutíerou en eí sacrificio de la su- 
ma quant losa de caudales pertenecientes á obras pías de 
todo genero, q le se enviaron a la peninsular Quandb pos- 
teriormente^ írallanáoser los^ gobiernos supletorios rodea- 
dos 3e necesidades de Muy dist&ta clase, que las- de Go^ 
doy,, se trató de enviar 4 la bella madre ^Miativos^. nin- 
guna díñtculrad tuvieron entonces: tos mísmos^ pretaSós ett 
áonar Ia& alhajas mas vali<ysas que adornafean nuestras 
iglesias^ Yo-, yo naism»^ tí descolgar la fámpara déla ca-í^ 
tedral 4^ Guadalaxara del peso de mas der quatiro mil fiíar-r 
eos de plata, yo vi desaparecer la Kermosa y magnifica 
fuente del mismo metal que servia en su sacristía dé agua- 
Uiánil^ para ser entregaífes á I s as;entes del gobiernb.es- 
fanoí, j^ntamenttr coil otras alfeafas de aquella rica y opu- 
lenta iglesia^ T ahora quando se trata de servir^ no al 
gobierno opresor, sino al libertador; y aTrora quanda se 
' trata no de dar, ,siao de pre&tar sinel mas; ligém riesgQ^^ 
y ahora quando se trata", no- de pnro)^T diiiero' fuera ¿ét 
imperiOi^ sin esperanza deque volviese un. séjIo pesfp á cixi» 
í&ular eatre ns otros ^ sino de hacerla fructiñtar en nües^r 
trt> suelo para beneíiciíy común de todos sus habitan tes; j^ 
ahora quando se trata^ no de cgB.s.mnÍT de una' manera fnii^ 
j?«iductiva I», suma. fiiipxme,Q:íC^f. por; Ui iaít]KÓr paite 5¿^ 



despilfarró en tiempo <!e la djlapíaaclon espillóla, sino de 
aproveciiar lo poco que ha quedado y coj.servario cuíáa-. 
dosamenre baxo la garantía y salvaguardia de toda la uá- 
e ion para dar un soplo de vida á los raOios mas impnrtan-- 
tes de nuestra prosperidad social j habrá de temerse póí 
parte del clero la mas pequeña oposición? leyes, lexo¿ 
de nuestro virtHcso y recomendable clero sen ejan^e mo- 
do de pensjtr. Contemos con todo el lleno de s' s virtu- 
des sociales y patrióticas; su ilustración/ su desinterés, 
su generosidad, su amót y celo ardiente por la prosperi- 
dad e independencia del ia^iperio, no pueden revocarse ert 
duda. Prosigamos, pues, cen la organización de ¡nuestra 
JxmcQ, UeaiGsde trai;qailídad y de conñanza, 

y de garantizar la entrega de estos cafitaíssj'f^^'^ 

Art. 1 4 r Aunque al celo,' iriistrácion y patrio- 
casino de los prelados eclesiásticos débé reservarse pri- 
vativamente el determinaría que alhajas son indispensable- 
mente necesarias para el servicio del culto, sin embar- 
co, sí en materia tan espinosa n^s es licito aventurar nues- 
tro dictásaien, direimos que las lamparas y candiles, las 
>;ruces jgirandes y ciriales, los blandones^ bland^sciÜos y 
candeléros, los íroatalés, tronos y estatuas de oro y 
plata de los santos, los cálices y copones de oro, los pies 
de * las custodias que sean igualmente de oro, y á este te- 
«or otras alhajas, pueden muy fcien sixi menoscabo del 
decoro del cuitó ser prestadas temporalmente ala isacion, 
para libertarla desde luego del empréstito entraneero y 
de sus funestas consequencias," y proporcionarla los bienes 
que imperiosamente ha menester y que por ahora no pue- 
den sacarse de ninguna otra fuente, a lendiend» al estada 
de postración y desmayo 4 que ha dexado reducida á lá 
patríala guerra mortal de doce áiíos que acaba de pre- 
ceder parala coaquista de nuestra independencia, y la ,in- 
meüsa extracción ¿e caudales íjue acaba de ^hacerse para 



5S7. 
EspansL cuya sotcrvia y tenaz deliyio «onscrva todavía 
sus preteiicicnes de subyugarnos. 

Art. 1,5? De todas estas alhajarse baratirípró- 
lixo iftTciitarío que se depositará en los archivos He cada 
iglesia, y se pasará copia á las tesorerías provinciales 
donde se hiciere la entrega, y de ellas *e trasladará % 
los archivo» del banco lue^o que este organizado. 

Art, IG? Todas estas alhajas sedividiráfl endos 
porciones, una de lasque estuvieren quintadas y tuvie- 
ren por lo fiúsnio una ley averiguada, y otra de las que 
no lo estuvieren. Un sujeto diputado por cada iglesia con- 
ducirá ea persona ambas porciones á la tesorería provin- 
cial respectiva^ y presenciara la operación de fundir, re- 
ducir á barras y ensayar las piezas que no estuvieren 
quintadas, y vle la ley que todas tuvieren, fundidas unas 
con otras, llevará razón á su iglesia, después de que- 
dar apuntada al f^n del inventaríe á que corresponda^ en 
el libro formado expresamente para el efecto en la t^so- 
vería general de cada provincia. 



.i 



Modo de organizar ti hanco^ 

41-íiff ramificarlo for tedas las provincias del tmfen&y 

para lenefi^.iQ común de todoi sus haíitantes, 

«í/. Art. 17? Recogidas que sean las piezas «le orD 
y plata, prestadas por las iglesias, se procederá luego in- 
mediatamente á su amoneda cioni» y el primer millón qus 
•e acunare, se rezagará en las tesorerías del banco parai 
garantizar el millnn de «oncda menuda con que debe rem- 
plazarse la de cobre que sin ninguna garantía echó á cir- 
cular el gobierno espaSol, cerno también la privada de los 
pulperos ó teiidejoneros, obligándoles á tomar de la del 
nuevo cuno nacional tres, seis, nueve ó doce pesos, según 
sus respectivos capitales; y la conducción de esta moneda 
menuda se considerará como una carga concejil, trasladán- 
dose de unos lugares ¿ otros en »'*^U«^, ,,4fa^efa5. y 

4 ó 



' Art. 18? Los follaos del bsuca éti Ta capital del 
injperip se compondrán por ahora ¿s ¿iedio Bp.illon de pesos: 
en las capitales de provincia de primer orden, ó cuya po- 
blacJon llegare & seiscientas E)il alnas, de un quarto «fe 
millón: e;i las de segundo orden, cuja población lie?aíe^'& 
quatr-^cieatas mil aímas, de ciento cirqüenta r^il pesOs: éri 
Jes de tercer orden, cuya población fuere de doscitiitas 
mil alunas inckisive para abaxo, de cien mil pes:s: en los, 
pueblos cabezeras de distrito c iya pcbíacion fuere dé 
seis mil almas inclusire para arriba, de veinte y cinco á 
cii;qücnta niíi pesos, y en los de dicha población para aba- 
sto, de doce a veinte nril: en los pueblos subalternos de 
disir¡t-,j de seis á diez ibíI, Todo esto bo es mas que po- 
nét ckCBaplos cS dar un amacLi te, pues la distribución de 
los caudales del banco per t dos los lufares de tocias las 
provincias del imperio, se hará ccn arreglo á la quanúai^ 
dé los fondos del Wnc •. ^.^'^ • 

Art. 19? La ramificación del fcaHco por los piíé- 
*blos cabezeras de dis rito y por l*^s lugares subalternos 
de el os, no tendrá lusar, hasta quc la ley orgá.Jca 6 
constitución volitica del imperio no este publicada, acep» 
tada por el pueblo, . y puesta en corrien e, para que la fide- 
lidad de las níanos que intervengan en el manejo de tan 
sagrados y preciosos caudales, es:é bien garan i^ada con 
buenas leyes constitucionales^ hechas á satisfacción de 
todo el pueblo. 

Art. 20? En todos los puntos dala ramiiicacíoli , 
de este banco, habrá ua administrador, un ayudante qué 
precíáanienre estará ins^r^iido en el arte de* ensayar l!iei¿. 
tales, y tanto número de dependientes, quantosla é55pe— 
riencia acreditare de íiecesários para el mas pronro y pun- . 
tual despacho de los ne pío c i ~3 del resorte del banco. 

>>rt. 21, En teda la extensión del imperio, no ha* 
l:>rá mas tesorerías^ i;i mas ca?.as saciona'«s^ que este ban- 
co, en el se in^roduciráa todas las rentas póblícas del 
amperio por medio de sus recaudad-^res respectivos que se 
reputarán como subalternos del administrador del banco^ y 
de el saldrátt todas las rentas de los empleados púbIi«o^ 



de la nacldn, sean áe la clase^ condícioa o feravqniz, qnp 
fuesea, á fia de que no habieftdo eu todo el imperia mas 
que misólo deposito y una sola mano recaudado^-a, reyn'e 
siempre en el sistema de hacienda la unidad^ el orden y 
la exactitud mas aclmiraí)le, y se precavan las depreda-^ 
ciones á que convida la complicación y desorden d^li^ii^ 
tema ñscal en que estamos gimiendo. 

Art. 2 2. En cada uno de los puntos de la ramiíi^ 
cacion de este bnnco, se llevará un diario exacto de .todas 
las operacioíies de cada día, y el estado de todos los da 
cada semana se publicará al ñn de ella, íi-Kandolo en un 
parage público constantemente destinado para el efecto. 
Los estados de las rarai fie aciones del banco por los pue-» 
bins subalternes de cada distrito, se dirigirán al pueblo 
cabezera á que correspondan, y se a?¡ree&rán al del mis- 
mo pueblo cabezera, en donde baxo los mismos te'rminos 
expresados se publicarán con esta título: Bstado^ semanal-. 
del hanco distrital cíe tal part«, en mií -punte fríncipal 
y ramificaciones. Estos estados distritales se diriziráa a 
la capital de la provincia á que correspORdan-t se agrega- 
rán al estado mensual d¿'i banco de la capital de la mis- 
ma provincia, y baxo los mismos términos expresados se 
publicarán con este título: Estado mensual del hanoo pro- 
ojzncía/ cfd tal partC) en su pmito principal y ramifica- 
ciones, Eiifiíii^ estos estados provinciales se d;rií:Írá:i a 
la capital del iraperi), se agregarán al estado mensual del 
banco de la misma capital del imperio, y baxo los mismos 
térmicos expresados se publicaran con este título: l^sta- 
d.o general mensxíal del hanco nacional del imperio r^iC" 
xicanoy en su punte principal y ramificaziones. Del 
mismo modo se formará el estado anual general del ban- 
co y formará ei capitulo de hacienda en el (^uadro anuat 
estadistico del imperip mexicano, 

Art. 25. En el salón del tesoro de1 banco e^i cada 
uno de los puntos de sus rami-íieacione.^, habrá tantas ar 
cas particularesi, quaníos sean los diversos ramos de in— - 
gieso en el erario nacional^ y sobre cada una de el'as se. 
pondrá el rótulo (jue le corresponda, v. g. Froducto de 



b40; 

látentrihucion general sohrt zasas. FroducU de la ¿on^ 
trihucion general %olre tierras. Producto de -patentes 
'para el comercio de efectos exHangeros. 8zc. 8cc, Szc . 
Gada una de estas arcas tendrá adentro su libro manual 
de ioereso y egreso. Lo$ fondos especiales del banco ten- 
drán sus arcas por separado. 

Art. 24. En qualquiera lugar donde se reunieren 
tres ciudadsiios que quieran enterarse de las existencias 
del erario ó del banco nacional, no tendrán mas qae di- 
rigir UH simple villete al ayuntamiento para que les asig- 
ne un regidor que los acompañe á saciar esta euriosidad 
o á hacer esia peí^quíza, para la qual estarán destina- 
das las tardes de todos los jueves del aSo, y será con- 
Teniente que los ciudadanos lo hagan así de quando en 
quands para que no recaiga sobre ellos la maldición del 
Espíritu Santo: maledictus homo^ qni confidit in ho^^ 
mint^ 

Modo de "prestar estos caudales 
a los ciudadanos necesitados, 

Art. 2 5. Si las piezas de oro 6 plata, labradas ó 
por labrar, que los ciudadanos llevaren á empeñar al ban- 
co, no estuvieren ensayadas, lo serán pvOr el ensayador 
del mismo banco pagando los costos el interesado, y se le 
dará todo el valor déla pieza ó piezas empegadas, según 
la ley de su ensaye, rebaxandose solamente, para que' en 
rángim caso pierda sus intereses el banco, el premio cor- 
respon-diente al tiempo por que las empeñare, á razón del 
cinco anual por ciento. 

Avt, 2G. Si pasado el ulúmo dia del tiempo por 
que se hubieren empeñado las alhajas ó piezas de oro ó 
plata, no hubiere acudido el interesado á sacarlas^ el ad- 
niinistrador las mandará luego á la casa de moneda mas 
inmediata para que se acunen; pero si el dueSo quisiere 
impedirlo, entregará aunque sea en el mismo dia ultimo del 
cumplimiento dei plazo, el rédito que corresponda al tiem- 
po de la prórroga del empeño. 



*:V ÍArt. 17. El saloDii 'destinado para ti deposito de 
las píeisas ó alhajas empj&nadas, estará todo lleno de ala- 
cenas embutidas en la pared, y en. ellas dístribu'u^os por 
¿rden y cna separación los caxones destinados al deposito 
de las piezas grandes, y los destinados al depósito de las 
piezas peqiieSas. A cada ciudadano se le dará recibo de- 
tallado con expresión <lel' dja del empeSo de las piezas ó 
alhajan, áe su valor se?i^» su peso y la ley de su ensa- 
ye, de la cantidad qiie se le hu'biere pre-tado sobre eilas, 
de quedar pagado el interés á razón del cijnco por ciento, 
y de los números del caxom y alacena en que q'^edareii 
depositadas . 

-Art. 2 8. Xos labradí^res qtie-careciereii de capi- 
tales para emprehender sus siembras y cosechas, hacer me- 
jorts en sus tierras» comprar raiiados, S>rc, S^c, pcdraa 
empeñar sustituios o eacriruras y recibir sobre el!c.s 
la cantidad que necesitaren, sin pac ar el ínteres aiitici— 
padafaeute, por qusdar bien afianzado cod ios mismos títu- 
los o escrituras. Si cumplido el aSo no hubieren pagado el 
ínteres de la cantidad recibida, se les obligará á tomar 
otra Cantidad igual á la primera, y de ella se rebajará 
el ínteres o rédito correspoHdiente ala primera. Si pa- 
sados dos aSos no hubieren pagado los intereses corres- 
pondientes '4 la cantidad de los dos préstamos anteriores^ 
se les obligará á tomar otra cantidad ig:ual á la sima de 
las dos anteriores, y de ella seles rabaiarán los intere- 
ses o réditos vencidos; y asi se procederá succesivanien- 
te, hasta haberles entregado todo el valor de las tierras 
según el tenor de los títulos ó escrituras de compra. En 
este caso^ el que asi hubiere vendido sus tierras, sera 
arbitro á quedarse con ellas ^cn calidad de artendatario 
nacional^ afianzando 4 satis tacciou del banco el pago de 
los réditoí, 

rtJJi^i'sef^undQ manantial de fondos 

rcTl-^O' • . ■ 

fara la organización del lanto nacionaL 

JArt^ 29. Alanzado el pa^o de las alkajas de ero 



342. ' ^ ^ 

A plata, presta(ías por lis iglesias^ Cfin el al>'>no adual de 
doscientos y cíaqüeirt^ mil pe^os, toma:!os del'meáio mí- 
iloa coa que las catedrales contribuyen añualm^ute ai era- 
rio, aua resta otra igual caatidaci para aianzar cOxi ella 
el pa2;o de los réditos al cinco porcieato de ciac) miüo- 
res^ que la ^naoioíi tomará sobr^ los fjndos d¿l banco, 
obligándose á pas:ar^ á los ciudadanos que le entregaren 
sns capitales los re'iítois de ellos, poniendos-ílos en el mis- 
mo lugar de su residencia, ó en el qae quisiere.!, com- 
prnme ieadose al pago del dupb de ellos, en, caso de dar 
lugar á la mas libera recoavencíoaiii «-i^ 'fifíí vf?tí 

Arr, 1^0. Ea vircud de que lar inútil liado el mr^n.i'j^ 
te-pi^ erigido en la capital delinperio, por ser i-icompa- 
rablemente mas ven ajosos páralos ciudala ns los prés«*| 
tamjs del banco, baxo los términos expresado*; en el capi-*(; 
tulo anterior, se agregarán sus fonrlos k ios del banco^^í 
con lo qual serán nsejor cumplidos los ñnes del fundador- 
ñi aquel piadoso establecimieato y bbres sus capitale» 
deles exórbíicsates trastos á que lakora e¿tan aaexós-i^ bas- 
taráü para socorrer á mayor aüaiero de pobres. ^tjíni 

Árt, Si» En virtud de tenar la nación garantisia-i) 
dat^ geieralizada y mejorada la instrucción de- la ^uven-*^ 
tnd por todos los puntos poblados del imperio, como se 
verá pvor la consiitueion. >poi¿tiea que etr seguida vamos á. 
pubücar y que fV^rzoíaTtiente^ sera tarde ó temprano la de 
todos los pueblos civilizadas^ asi- como la geomcíria 
fie Eucíides ba sido la geometría de tcdos los íreómetras 
del mundo^ tomará la s-úsr^a nación y agregara 4 ios foa— 
cl<>s de su banco todos los capitales que se iaUaaiinca- 
6.0^ en el imperio para este objeto, el primero y reas im- 
portante de las sociedades Kaaianas. 

Art. Í52. En virtud ^e tener k nación garantiza la , 
generalizada y mejorada la asistencia de los ciudadanos po- 
bres y enfermos por medio de hospitales constitución — 
ies^ como severa por la misma constitución que pub i- 
caremos, la nación tomará y agregará á los fondos d-^ su 
banco tados los capitales que se hallan fincados eu el im- 
perio para este intercsautisimo objato. 



4,.rv 'Jprt*}^%''^ En virtud. qáe teíiet la nao iop g;aT:an tizan 
ía .;.la CtílcbracioM de ciiii|üei^ta misas anuales par cada 
uno á€; les canf^uíjíí^Sn curas, vicarios y reculare» empltSL- 
di s. en jas n u?!piies .de las frputeras del ioiperio, que hsLr 
3Ld id e lili pié jpuyrv^ntrajeso pai:» eíida ui>ode,«llos, apü- 
caráii [or U áiiténcion del,és'5ado, sefua se verá en la 
Bii^xaa c.onstituf ioft 4' que tif^-s -referirlas, toR^ará ia í.acion, 
siímf re que eiv elipna hubitír^ perimicio de tercero, y 
»?rej.*ara á los fondos de s\íi banco los cítpi tales pios cu? 
."y as iv^i&as f fay^nv {{e^iíf^s fiHi4« a5e£;urad£.5 por 

las apikabU3§ eij^adft ^^arpOir *^í cicrpins^^ , 

' Art. S'4V iP^rá) que- iio'se malbaraie iniigariO cíe lOd 
cay líales iiupuesi^^s- s'^l^n; íi»ca3 urbüiía?-, c^smo edi'- icios o 
tasas^ estas se iraii véndieiido pí co ifosio^ saCandoks ca;^ 
da quairív meses á pubica subasta, y 4 nicáida que se 
vayau ,reaUz£jidOy se iraa entre parido ea el- banco sus pro- 
di:j^:tos^ Por lo respcc ivo a U& ¿ncas i^urales ó 4 las tierr 
ras sobre que estuvieren irr.pitestps, s^i^ir^pre que en nín- 
cuiia parte de ellas, por pequeña que sea, no tuviere "de- 
recho de propiedad iiiaLíruíi eiudadaao particular, serán lue-^ 
go repartidas 4 ciukdanos pobres, en lo 5 tJrmiuOs iiidi ca- 
des en ios artículos respectivas de Ips capítulos antece— 

-Art* S6. Xa nación en la tt)ma de estos capítalej^ 
respetará las ultimas voluntades de los difuntos que de- 
ben ser el objeto uas sa gíralo de la sociedad, Kaciendo qiQ 
se cUBipIaii ngorO'^aineBte los tiaes de las dispcsiciones 
testaiseuttírjas. Respe ara los derechos de propiedad, se- 
f;uridad, libertad c igualdad poJííica> únicas b.^- es áe to- 
da buena sociedad, y |©r cpnsifuieiite, el Ííicoí5Cuso que 
tiene cada ciudadan'> en virtud de las coaíribu iones que 
pa«:a al estado, 4 que este le ^arantize el eaíer^ y li- 
bre uso del resto de sus bienes^ para que ha^a ¿e ellos 
el uso que se le /«ntojáre^ sien^pre que ao sea en daíío d© 
tercero. Aprovechará sia perjuicio de 'Os fundadores de 
estos capiíalessi antes coa muy notable beneíicio de ellos ^ 
no solamente la suma quaatiosa de dichos capitalesi» sLiq 
taiabié4 la iiicaicuiabisiucnte mayor ciüdeí^iúda d^ sus 



S44. 
productos dtxraate el-^íglo pres«flte y lonTutAtras, va— 
lientlose de ellos como de la lí nica palanca capaz de sacar 
á la nación del alíismo de opresión y de miseria, en que 
la ha dejado sumergida el despotismo. liará circular en 
bene^^cio de tddos uno de los ramos mas considerables de 
la riqueza nacional que, por la torpeza de los gobernantes 
e xgROrancis de los pueblos, ha sido extravasado de las 
venas del cuerpo poli tic®/ Realizando estos capitalesi, pa« 
ra inverúrlos en compras de tierras, les dará una garan- 
tía que jamás han tenido, los afianzará mas y mas cada 
día con el valor iüdeiinida mente creciente de estas mis-^ 
mas tierras en razón del tiempo, de la población y de la 
industria, afianzará por consiguiente mas y mas cada día 
los sufrag;ios debidos á las almas délos fundadores, y sus 
réditos á los usufructarios, para que no carezcan de ellos, 
como hasta aquí han carecido muchas veces. En jln.) dará 
muestras de ver con h©rror y execración el latrocioio des- 
carado, escandaloso y antisocial, que los modernos legis- 
Jadores ban cometido, echándose sobre unos capitales que 
]£|más por jamás han podido por título alguno pertene- 
cer al estado. ; O «exieanos 1 ¿ quien libertará el 
Anahuac de este género de monstruos ? ¿ á quien será da- 
do psrgar la tierra de la langosta de Pseudo-libf rales que 
|>or todas partes la* ta1á y arruina, y que ?on mas omino- 
sos para la libertad de los pueblos, que los imbéciles tira* 
BUelos de Argel y de Marri-ecos ? ¡ Ah ! la visoneria y 
aturdimiento de estos mentecatos son la causa de que la 
tirajaia, despides de ahogada en un mar de sangre, vuelva 
iuego á renacer aun en los países mas cultos, y 4e que 
diobrando cada vez ulteriores grados de acrimonia, terne con 
iui nuevo furor á devorar 4 las naciones. 

jidvertencm,- '■ ■ ^-- ■ ^ '- • '•-■-' 3'-í<* 
■ liOs que quisieren formarse una i^eaexá ota dé^ la» 
Ventajas de este banca y de la süperic^ridad que en materia 
de solidez tieae sobre el decantado áe los ingleses, es pre- 
ciso que lean, ó por mejor decir, que estudie» y meditea^ 
nuestro núosero segundadel I^ue'vo Fa^to SotiaL- ^ -^^i^ 



..k . Art. SS. Él tercer «nanaíitial de f^náf>s para el . 
Zatico es la recolección de la moaeda provisioiíai de plata^ . 
acunada ^n las casas de moneda foraüeas, que «o está com- 
prebettdida en el Laudo sobre la circulación de la que da- 
te ^iíar í?OT todas las pro 'diadas del imperio, ia compra 
de las pequeSas alhajas de oro y plata por todo el valor."" 
de su ky-i) y la de ¡os ajismos iitetales, labradlas á por las- 
trar, con ua premio crecieate en raz^u de su peso, hecha 
con aioneda nieuuda de laten ó eoa lifcrazni^atos que la 
representen en grande, eu los términos expresados en lo» 
artículos de icñ baados que snbre la materia dexamos atrás,., 
detallados, á coatiauacion de la coatribucioa sobre ca- 1. 

\ . , V,;...- JDúl qiiarto manantial ,. ; i .. ^i 
.--.iíi^o.-tq ,.i 4jA^ fondos para el haneo, _,;^ 

r*sfi;íA-rt:« S7. F.1 quarto manantial de fondos par-a el . 
bañoo, será un donativo vojunrario recogido e^i todas, las 
poialaciones de todas las provir.cias del imperio, siendo d© , 
«sperar que será auy quantioso, pues cerciorados susha-^^-j 
bitantes del yugo del «lapréstito «xtrangero, que les ame?» >, 
naza, es mas ques probable que harán tolas sus esfuerm • 
aos para salvarse y salvar á la patria de tamaaa calaiíV^ 
midad. ^ , ' "* 

Art. 3f. En cada iuear se formará una junta, cout»' . - 
puesta del cura párroco, y. en su defecto, del eclesiás- 
tico que ea el hubiere áe «as concepto, de un individua del,^^j^' 
ayuntamiento qae se al tersará por sei^anas, y de ua VeC V 
ciuo principal de los mas acreditados y abqaados, lo» 
quales se reuairáii diariafíiente dis horas por la maSana^ 
para recibir las oblaciones Generosas de los veclios del "[ 
lugar para la organizaaioa del banco nacional. Forma- 
ráfl un quaierno ó libro con este epígrafe: OataXorode 

44 



sii: 



5 /v^t'rWT 



los vecinos dé talty¿gííf'^'^Ae'^%an (^¿ncurrido' ^on sus 
donativos^ V^ra engrosar Us fondo s del hanco nacionaL 
En este libro se apuitaría las partidas detaUadar; rela- 
tivras a caía suget:>, pon expr^sioa de su n^t^^bre y ape- 
llido, de la caiitüxct dé.Ítíterb-, delpes^' de íá'i alHajas de 
oro ó plata, dé si es. U7ies€a. quihradas,, 6 nn, y de los 
bienes de otra cíase que doaare, y da tadc?^" se le acusará 
recibj3, marcada coíi el nam,5ro. que le correspondáis co-^í- 
iMenzaiida desde el uao- en 'adelante;. R^tos catálogos sé de^' 
positacaa eá el archivo d¿ cadiayü^tamieatoy y se dirii' 
gira c^pia al ayantamiento del pueblo' cábezera ^ druide 
ellugar corresponda, para que- se 'tr'asüiite en el catalo--- 
go general délas donacio<ies, de todo »l distrito. Los ayim^ 
taraientos de los, pueblos cabezerás deí^^-distrit-), dirkirait* 
copias aíitorizaias de estos catallí^os^ geaerales á sn^ 
t^^espécrivas dípii" acióies o c^ai^resós ' pro \rinciales ,. quíé^ 
nes las. tra^uiítaráa^eu el cata.logo> genirarl de- las dona cío*'-' 
nes de toda la prav*iac'í4. Eí fi:i, las-dt^itacion'is ó coa- 
gresos prorliciaies, dirigir áa cooias autorízalas de estos 
catálogos generales, da las d^iasio^.ies di toda la provin- 
cia al supremo coa^reso aacioaal, y^ es te las pasará al 
archivo'* ¿efbáííii o -e'rr^Ho e» !a Capital Hil •ímperiO', lue- 
go '(^U*; 'e¿ te óirí'a.&ado;^^ Tb^líís es,tos cáta*to?í;oá- sé^ in>grt«s^' 
miraa y reiu-iraa. a voluTieíies:, para qire- dure sem-^iter^I 
iiarn^nte consi^.iada en eolios la b'Jrsna mem:/>ria delaréiil^;^ 
dadaiiats geneíT^sos: é-ildstradb^ <|iif co*tcui?5*iéír3^flf á ^^aíl^v^i?* 
á la pilTb^ d^ Má'ciilam3dáíd:í 'de ut eW^r é$^ittP-'^e^tra-fP-ípí 

Art. 33. Al imprimir estas l^tas; para reda<5ta'r-^ 
las en volitas res que- parará i tod >s en el archivo del 
Baiiop erigii3 en h c-apitál deí imperib, . y^ por partes, en, 
los' ■ arcíirvok d¿ ca^ Mk-i' dír ío-ís béíic^^^ nlé^ fes lu?apé^ 
a qfUe pertéíetíiai^éfíV se' tiraran á3.eítia& áo-^ capias qtie-s^ 
diríH raá-^ a'xkda í^i^W^T tó'i P'^-^ ^^^ ^^ deposite en el 
arcíüv-y del 'áy^i;'ita^i;;;ito, y otra, para que se fixé éíf 
ttrrpira?;^^ publico para satis fac'cioiV é inteligencia de toW 
interesaos.' 

^Mñkr^''4iy\:- líodbi lo?, cftcdadmio.s ' qniie coíicurrierea^ 



con -sus donativos para . los fondos del, banco, serán pre- 
feridos para los presíamb*s' ¿terin?»nTi) í^nco a los deaias 
que no <:oncixrrkrfcn,,. y^^este prh'ilegio, e^^ los que hubie- 
ren dado de cien pesos ^incíusive para abaxo, durará de 
por vida; en |os x]|iie hubieren dado de cien pesos exclusi- 
ve liasta quinientos iKc^nsive, durará hasta la sexuada ge- 
neración^ Y eú los quejiabielren dado de quinientos |^es^$ 
eitcliisi'^e para ¿rribái^ diiratrá; hasta' M tercera' ^eneraOi 
cion. A' los primeros se íes d^fa una medalla de cobre -(i '^lé 
llevaran en un oial de la casaca sobre una tira de listón 
Terde, 4 los segundos una de plata que llevarán «n el 
mismo ojal ái lá casaca sobre uaa tira de listón a?ul, y 4 
los terceros una áe oro que llevarán s'^bre uua tira de 
listón blanco, Toáo's pa^ái^an estas; iaedálláisr po-r el v\aloí 
de sia costo, y ademas darán l<»s prixneros una peseta, los 
segundos un par de pesos, y los terceros seis |^sos,si-en- 
do arbitros, los que quisieren» á renunciar esta marca de 
dístiucion, pero los que la tomareny llevarán consigo «» 
testimonio de su patriotismo que 164 recomendará a los 
¿jos' de sus conciuídaáanos, y iatói éarantia de que á la sim- 
ple vista serán preferidos en el banco para los presta-i- 
mos que solicitaren, 

■"^' ;; Art. 41, En el cea tiro dé éstas medallas se t!:rava- 
tra^iSn genio -^gn actitud de sostener Una matrona que cae^ 
tbá'^ alguna dé la ^ inscripciones siguientes ú otra iqual- 
quier^ que en substancia dígalo mismo. RKMPtTBlLI- 
tíAM. LABANTEM. STJO.AERÉ, Süi^FüI^SIT.- 
l^E. PESSXJM. FEKRETÜR,-AERE. AI^IÉIÍO. 
FREMENDAM. XIBERTATI. RESTIT^t^ÍT^EX- 
TERORITM. lUOO. tlBER-AVlT-P/i^RlAE, 
X * BOR AKtl. PRESi:^0. ADPUlt^,-i:^CB2S:TEM: 
S-üST'ULJ. &c. ■ --.,V-^"-» ;^^' '"^- - 

Are, 4 2, lios bienes presentados por '^fostíurda^i 
íipSf <iue no fueren dinero ó jpiezas de plata ú oro, se 
ieaiizarán, ponieadolos en publica subasta, ó bien rifan- 
dolos, y realizados quesean, se dirigirán con el demás 
dinero y alhajas ala tesorería proviuc'iáf, idonde corres- 
ponda, y de todo se apu/itará razón individual al hn de 
las listas de los donativos de cada lugar, y no se ox&itiri 
qwaado estas se ímpriaíaii, ' ■'^'ü t^^^'^""^^^^ X '^^'^'^.- 



Del qmntiír manantial ,.^ 



, Jr fondos para el ianeQi ^J^'-as'p 

Art. 4S^ Quando «e trata d^^ restaMecer a la es- 
pecie humana s©bre el gsze de todí^s sus áereclios natu- 
rales, elevando cada indÍTiduo al troii© de su digmiiasi 
primitiva; q:aaado se trata de sacarla de la miseria^de los 
crimenea y de lo& vici^s^ <|ue la d^rgraviait y I* arroija¿i á 
jos pies de lo^ desj^o? as; y en; Jtiiv^ quando^ se- trata de: 
áarle ala tíraala: uii golpe: peremorL), dei que no se íe- 
■yantara janiás^,. seria uiut prueba de estolidez ^ seria; un 
acto manitlesto de locara el pararse eii lo^s medi^fs, quar 
le^quiera que sean, los Lnconvenisii^es. a que esíeii anoiés^^ 
supuesto que todos estos inconvenientes s.oa cero en ompa*^ 
ración de los males horrlljles que se trata de evitar^, y de 
los Henea que se trata, de conseguir». Nq> siendo, pu25^ 
Ja g;raa masa nacioual» en el estado de coasuincion ea que 
se llalla después de ana g,uerra á muerte de doce anos,,, ,:^ 
«11 la actual parálisis, é^l comercio y dc^ la miaería«j sus^ 
cep tibie de otro genero de contribuciones^ que de las muy 
pequeiías, o á^ a laeiio^ sienrlo este el carácter de la^ 
que se recog^eii por medio de la renta, del íabac<^; sieaia 
la so^ma d,e Eailbnes producida, por la a^cusauíacion de estas 
pequeSas contribue iones, la laa^ qixaatiosa de quant as nu- 
tren el erario, y la que mas pronta é iat'aliBl emente lo 
nutre; siendo esta contribución la que nienos pesa sobre 
. Guda individibo, y sobre todor la que menos; lo- humilla, el 
restableísiniieatG de la reiirta del tabaca, en calidad de./>ro.- 
'.'písionaly ser i el quinto toa naiitial de t» vades para el ban- 
co. Ea las demás cent ribuc iones, el ciudadano no hace nías 
que des embolsar, sin recibir ninguna indemniaacioa en e! 
acto del desembolso.,, todo es dar y nada recibir; en eata, 
por el contPario^ á cada. Medio qoi^ di recibe una caxa de 
puros ó clgarrosvy la pequeuísinia eanancia. que saca el 
estado de la ven tai de cada uaadeestas caxillás^no liace^ 
en el orden de cosas q?ie estableicoy mas que guardársela 
al E3Í5ino coiiiprador^y para preseíiíarsela. en. el dia de s^ 
jipura^ y aecesidade^i, pus^ xio es otra 5I fia de laarsaai- 



2:acIon áeT baucoi. Ea fío, en Tas deraas contribuciojies, 
el ciudadano sierapre dá, que quiera, q^e no quiera; pero 
ea estada «¿¡quiere^ y dá í}uaná<^ quiere ^ de manara que 
este modo de contribuir^ es en la realiriad y tiíne todos 
los visos de voluntaria y espontaneo, ao ofende en lo rr.as^ 
mínima, ni causa la mas lifera lesiona la libertad y dig- 
nidxd d;t hombre* A la verdad^ que todo es-to valealg;o 
mas de lo que pu>ífíe > tnueinar los í^magof 05^ incapaces de 
abrazar un ni) jeto baxa todas sus relacianes,. y sobre to^ 
do, baxo la mas importante de todas que es la de los im- 
puestos cou la libertad política y civil de los a-'-ociados* 
Mon he-ne- "pro tot<y libertas venditur anro'^ Delire» 3 
su placer, la iadecisa, pereíosa y superücial riosoíia áe 
nuestros charlatanes^ modernos, que; ''n.7 saben^ 'orra cosa^ 
que trastornar, embrollar y paralizar^ cos&o sino se propi>. 
siesen otro ob reto que reducii^ los pueblos «i la ultima de- ; 
s espera Gion; pero el filásofo^ sensato que, verdad^ raméate 
peíietiada del amor déla felici^lad; de sws^ eonciudadaiiosv 
estudiare la ciencia del' gobrernoy no* en^ las producción 
nes indigestas die los puí)Ucistas,, sino en. el gran libro de 
ia sociedad, que e& el nias^ instructivo áe todos^,. y cuy** 
estudio jamas podraní impedir I05 déspotas, observará e; 
cada paso que entre la' ujucliedumbre: de ciudadanos que 
acudes á surtirse de tabaco- á un estanquiilo, nadie pror- 
ruü^e eiY aquellos actos de }usto= furor e indignación, á que 
tan freqiíení emente se abandonare los^ que- se vea^ en. la 
humillante precisioQ deponerse en- la presencia de ua al-, 
cabaleroí Yo, yo mismo He' viste mas comerciantes, e« 
decir^ mas hombres ocupados e» la feliciíáajá publica, trc- 
mulos^ pálidos, y desalentados, delante: de- un^ simple .guaru 
da de qualqmera Aáitana dfe pueblo^ que reos criíninales^ 
inte los jueces^ pfeparaíos á cofidénaárlos. Y sin embar- 
go, ninguno de nuestros fildsofos mexicanos se ha digna- 
do hasta ahora de laazar usa s®la explosión bHiosa c o ntr» 
esta insíituciofl bárbara^ esencialwente despótica.. Elíofr 
son unos políticos monóculos- que sol?> mira» un eíctre- 
íno' dé una relación y- eí extremo de menos en tidiad, J n^ 
él Otro q^us tal vez es el d& mas ixBpoítaücia y cojisidera* 



(^n:^ «líos sol© se i&onea en «1 lugaif cl« ^Í<)^ "Vendedores 
dr- tabaxjoV rídfi pjriiaeca : ó seguíida m^^y:-P^^ non^nb^l dei 
los compradores, que son los que componen la jntaeíjsa mia^ 
yoria^ ó lo qiie se llama verdaderameüte el pueoio, la 
íiacíon: ellos 50I0 cojisideran la renta 4el taba:co baxo el 
pésimo sistema que la íejiia entaMada el -^olslern» espa-rt 
^ol que tenia la gracia jde talar ó eaveiienar qaauto toca- 
Üaf^y no bay*.o la toriaa veatajosa que piiede filarle uaa ma- 
iiD que loentieíida, de masera que ceda en la mayor utí- 
iidad pos'Jblé de todos y cada uao de los cíudadan s. Fi-^ 
iasofemos sobre datos Juiboíicusos* o 

.Wiii^un cíudadaao partieu^ar puede competir con la 
-Xiacionen la baratura del preeio ¿que compre el papel, 
jpudiendo la nación hacerlo en grande y por mayor, lo 
¡qual excede las facultades de los particuljares; como ni 
tampoco en torearlo, coiao ella, libre de todo género de 
derechos que aumentan: su precio increíblemente. Véase, 
pues, aquí ya una ventaja inmensa que la nación tiene so- 
tre todos los particularets que se dediquen á la negocia- 
?idioii«'.del tabaíío,^ lyocóma ' ¡ts posible que la nación siga dis- 
frutando de esta 3rentá, aun en el caso de n© estancar es- 
te ramo, ni jrohibir á nadie su libre cultivo y expendio, 
^^pt^s : .qiíéíiinaíie l^uedc dajD »(3oí» rt^igarros mas baratos , en 
íf> qtiat Vía dfc'f^or msdio el bien de toda la .masadJe con- 
sumidores,' inieressiéosea tomar este renglón de general 
¿oasumo al precio iñas barato .posible. A la verdad, si 
es un origen ds todas las calamidades sociales y un pria- 
cipio erróneo de política, aimque. llanta aquí ha siflo el 
q^t ha dominado durante :el trimr&- del; despotismo , el q^^c 
laii'indííífWuQ tienen íjeshpWbb derechos Tjue/toda la nacioK ( *); 

\i ^ ^.) IB^n nuestro numero segundo del P¿icfo So- 

^bíhí hsmo^s -hatlsÍQ este^enror ApenUhnoíuí c&n d^mo^tra^ 

Clones, t^mad^) áelifí^pmol Porondar ^^ caym leartas 

hay mm elementos de ^^rdader^j/ sana jyoHti&a, qiie 

.^n todas las obrase, que en materia de derecha f.uUiccf 



RO seria filenos al>s«í4Íoí:-el*^^ci¿"^T&re teda k nación tiene 
menos derechos y «enos liLertad, que qualqtiíera de sus 
individúes^ y que 4 toda ella se le de"be prohibir, lo que 
seria «na i» justicia privarle ^ un perticuíar. No creo 
qisth sobjíe^ esto tenga que entraí* en dispttíá^ el íilasoñs'* 
nib, á peáar de lo »ucho^^ que gusta de extawarse^.; va:lf 
sando en el quádt<> de las coritradictorias. :: : 03 

• Sobre este punto Iiáy itná ventaja mas con que con-sí 
tar en el diaij y que hó tenia la ren^a en tien+po del gcr¿í 
bierno espaítol, y esettnie este satíába de -su* fabricáis; 
nacionales toda la cantidad^idé |5apel que pmíia>. y;noWtras 
podemos 1 érrtarta nitiebt*> nías barato d é qtvtflquíera otra na-^ 
eion que lo fabrique de mejor calidad, donde sear, mas 
abundantes las- primeras materias, donde este mas perfecri 
Clonada la industria y d^íidé sean los foríia^es ntas 'fca"*o^^ 
íjue en KspaÍTÍSí Con e^ta: 5(>ía ventafa pttedie esperarse que 
si e> estanca, espaítol daba tre^ docenas de cigarros: ,poij 
medio-) la naciofie píO(k4 >deé% - inéza ctmaéiizkt dando ^qusae* 
tro. - -rí^r.-: >'• J- G^ iía^HT>^;■J ^1} ";':.' -.'r:! ■;' :.;..r.^ 

Si nadie puede dar niás éíeartos por iriedío, qué íáf 
nátioni^ porque nadie puedé^ cdtí^rar el* papel tn^^ barato ^ 
fue ella; taníbicn es precisó couvenir en que tóiguíi ciií-* 
dadano puede dar mayor cantidad., por éftie niíigtfno tieité 
las mismas proporciones de adquirir el tabaco á precíor 
itias cómodo^ Ella es 1» imicá que- en la extensión det 
itifperio puede habilitar á todos los asócíado^y de uno o -vst^ 
rio^sí partidos de cada una de las proTinciás, eu^o cli- 
ma permitiere este cultivo, hácíeñáoles las- anticipacjoneí 
que hubieren menester para la siembra y cosccBra^ y to- 
mándoles esta por junto, ahorrándoles et abandonar sus 
labores par» ir, á expendérlaf lexós- de siis moradas^ 

Hay elt esto muchas; ventajas que deslindar ^ para" po^^ 
der justamente conocerlas y apreciarlas. Et gobierna es "í 
paií^. tan maestrd^ eír' ét arte de alambicar el moiiopa^^j^^ 
no sofamente había' establecido él estanco del' tabaco* por 
todas las poblaciones, sino que tenia reducido eí de so; 
siembra y ben^cros á^'un^^ sblo- punto,. Y^^te coIocaSo eir 
una de^ las^ extrejt«idáde$ de nue^ttá ím^tm teiyfitoiio, JEfc 



aumento excesivo áe precio en eí taT)acOij consiguiente 
al de los exorbitantes fastos de los fletes, nece- 
sarios para conducirlo á distancias de nsas de setecientas 
y aiin mas de ochocientas leguas; el ¿e los salarios de ua 
enxümfere de guardas ocupados en exterminar uaa planta, 
que la naturaleza se obstina en reproducir; y en íin, la 
concurrencia del con rabando excitado por los mas pode- 
rosos atractivos de U':as ganancias, capaces de contraba- 
lancear tedas las pérdidas^ y aun las prisiones, nada de ^s^ 
to puede tener cabida en na sistema liberal, y es la m.is 
segura garantía <ie que, aunque €e súmente la dosis a 
lo* consumídoresi) recogerá la nación una suma mas quan- 
tiosa de millones, que la que percibía el gobierno espa- 
Sal, empeSado en acotarla con un cierto g:^nero de travas^ 
con que jamás trató de gravar otros ramos estancados. 

Xa perfección del beneíjcio del tabaco en todas las 
provincias del imperir^^ ^uscepí ibles de este ramo de eul- 
tjvo, alianzada breve y fácilmente c-»n la c nduccívin de 
cperarií s prácticos de las TÜIas de Cord(?va y Crizava, 
costeaíla pi^r los canónico? de las ca edrales, interés a(íos 
en añadir á sus diezmos e>te nuevo artículo mas quanlio- 
so y Jucrativp^ que ninguno otro de las demás producciones 
agrícrjlas, y s^bre todo, libertad ampHa y expedita de 
exportarlo al extrang'Si'f'j T el s íminisrro de un ramo mas 
para saldar sin necesidad de tanta cantidad de plata, la» 
desventajosa balanza de nuestro comercio exterior, son 
como la clave que sierra este ^rco, el mas sólido para 
asantener la íircieza deledLcio áscal. 

yo no dire^ como tan ireqüenceinente se expresa nues- 
tro vul^o, qu3 el us'> d«l tabaco es uii vicio, y no una 
íie<tesidad, ea mi concepto lo es para todos los habitantes 
de la zona tórrida, de otra suer::e la naturaleza no se hu- 
biera, esmera^^íí en la adopción de medios infalibles para 
generalizarlo» propagarlo y multiplicarlo mas, que ningu- 
na otra planta, Tero también convengo en que si es una 
necesidad, n^ lo es en el niu^i^ grado, que la de los ali- 
mentos^ i pop que, pues, preferir un impuesta sobre los 
^9mwM'i»f y íobcíí los artículos mas necesarios d-J ellos, 



corno el <ícla harina 37; tantos otros al del tabaco, cuya 
iieC'estdaá xi¿ és ¿büi'parafele ¿on la de aque.ítos I ¿4 <\ú€ 
ñn spcrtearse íos' sesos, pj^rá 'úo ol) tener, "dés{>nes de tortó» 
masque un pioducto %ue, sobre incomparablemente tnaí» 
cdibso, es demasiado mezquino, para que pueda equiparar- 
se con el enorme que rinden los tabacos, ¡sin ningún ápre* . 
ipio de ios cojisunaidores ? Kstos alfití, íéxos' de haber m0- 
<}rado algo con el desestanco, no tian hecho mas' que ení4 
jpéorar de condiciciv, comprando á medio y tíaco, ¿tedio y 
quartilla^ rea!^ real y m-cídio, y hasta dos reales^ la caKa 
de puros y cigarros de tabaco de Orizava, que Sntes com- 
prab an ¿ medio; y quando en las proy iiicias distantes de la 
capital no pasa de este precio la caxa de puros y cigar^ 
ros-^ Casi siempre Ja jfiretíere la mayor parte dé los constí-- . 
midores a las de mayor numero de puros y cigarros fabri- 
cados cc>n el fétido, dañoso y detestable que se cosecha 
en ellas, por^ falta de inteligencia en su preparacioíi. 
Aiin en la misina capital del imperio, que por lo mismo dé 
séJr la róas populosa, es la mas propia para abrigar el cO~ 
lÉüércio fraudulento, y á pesar de estar tan cerca dé l¿s 
villas <le Górdoba y Orizava, la mayor cantidad de ci- 
garros de buena calidad que llega á dar el contrabandis- 
ta no pasa de quatro docenas, cantidad casi igual con cor-? 
ta difeiencia a la que daba el gobierno español eíjlos . 
tjlpíxiyos bonancibles, en los quáles era la caxilla de tré^ 
doceiías y inedia. Gomen zando, pues, la nación á aumen- 
tar poco a poco y progresivamente la dosis, £ medida que^ 
1^ re^ta sf vaya restableciendo en cada. punto ^conseguí* , 
xk que éíi la misma proporción, ^Beyayand isroinuyeiido* las 
li^eras^ ventajas que en tal qual. punto /poblado del Ji|ipe- 
rio^, tiene en ej dia el expendio cíandesítiao del tabaco fiO-' 
bfe^el expendio legítimo. \ ' ' , '\^,, 

/En este caso que solo ti^ne lugar en los pafages cejD- 
canos alas tres villas privilegiadas la pequera ganancia . 
que proporciona el desestanco al jQOmprador^ y vendedor^ 
no tienen ninguna comparación con la incalculable, de la| 
habilitaciones y préstamos del banco nacional en ques-» 
tioh. Para vacilar un solo momento en decidir que e^ti- 

46 ^ ^^' 



es preferible a aquella, ^eria-mene^ter tm transtoimo ta- 
ta! déla sana razón; así Gomo p^ra llej;;ar A dudar que 
la luz conque nos alumbra el sol en el medio día, es ma- 
yor que la que nos dan las estrellas á la ircdia nsclie^ Bay 
dudas y discusiones, qii^ ofenden, al sentido común: y *ia 
embargo^ nad^ es. mas consun en los cuerpos legislativos mo- 
dernos, lo quat pravieae de que todos ellos adolecen, de 
un vieio radical que los inutiliza del todo para el íui áe 
su institución, y es el que en sus decisiones ninguna par- 
te dice et a tienen los principales; interesados, que: son tos- 
pueblos,. ' por que. al tm^ al que le duele», le duele. ] Ven- 
turosos GhUenost algún día nos p cutiremos al nivel (*); 
de vosotros* ]Los mejiicanos do os son inreriores en talea- 
to, ni en el conociíaiento. de- sus derechos naturaTes^ ni 
-«n resolución y energía para reclamarlos^.. 

Mas presciiidiendo de 1^ ven aias de la renta ^e'f 
-tabaco, aplicada á la organizaGion de un banco nacioüal 
destinado á extirpar tamiseieía publica y, por consiguíen^ 
.-lll 4. fí^over^ el principal, ©bertaculo que el árbol d^ la E?- 



«MOa 



{*) I^or un artiettto expres-o de Ict. eonstitueíojp 
JProvísoria d&'Chiley hoi pasado esta a tz aprohíicion d¿í' 
■puehlo^ obviándose f ara el efecto ztn registro ert todu& 
las parroq^uias: -por medio de Jos TiljrrGs^ err tmo de los 
quales hanfirn^ada los. eonformistas^ ¡^ en oiro tos no con^ 
J^ormistas; de maner^:^ q^te la leip cMienaha aidola "ver^ 
¿adera expresi.ort de Tcl 'voluntad general y pero ¿i mis- 
^cémpáiriótas procTa-m^m ta tonstituffioni de que ya les- 
"he dado alguna tigera ídeá y q^ie uní/ a puhlicaP en se- 
guida de^ este Bosquejo', til ley mexíciinít ten dril etra. 
^etitaia masy y sera la.de ser el resultado dk- la& luces; 
de toda- la nación^ que no la. aceptara sino después de^ 
ii aherd a discutido eit fiiieio e ont r adido rio j especie d& 
frueha a que no 5^' n.i ^ujetado^ ninguna: de- quantas 
existen y por lo mismo no ualen nada. Las- ^rdsmas dé 
Coítrahta, tan cde'bradas^ están en orden de ^s&Q.ada.y, 



tertaá cncuictitra para germinar, titne ademas una venU" 
ja indisputable que le es propia y peculiar baxo quaU 
quiera sistema que se k orgauizc, y es el que liberta i 
ios ciudadanos de ^ue el gobierncí, miraíidose privado^ coa 
«1 desestanco^ <3e la qiiant^osa suma que «stc ramo produce^ 
>e vea en la pr^cisloa dtí sacarla de ot^^Os ob}et09 de ne- 
cesidad isas imperiosa, dando lugar a que la contribución 
s« desnaturalice del tocb^ variando enteramente de fo^rraa 
y coavir-len'do.se de voluntaria -en forzada, y de insensl- 
í)'€ y ligara en "pesada y muy sensible, A la verdad^ el 
ánipue^to sobre, artículos 4* consumo creneral^ conií^lo^oa 
los comestibles, es ii^usto, cruel, atro.^ y »iina las bases 
del pacto social, supuesto que nivela al mendigo y al mi- 
llonario, supue-sto que iguala a todos It)s ciudadanos en 
el sufrimieníx) de las carean de la sociedad, sía iiíualarlos 
en el dlsfrure de Jas ventajan que proporciona la mis roa 
saciedad. Si, por exemp^o, se pone a' la faneca de maiá» 
una pensión de medio real^ esra misma cantidad paga el 
ciudadano miserable que cionsnrKe senaanariamefite una fií- 
»ega en la mantención de su fnniilia, que el rico que se- 
manariameate compra esía misma fanega para sus criados 
y muías. Por eso les gusta tanto á lo5 ricc5 que los im- 
puestos recaigan sobre los consumos, por que en este casa 
ellos s^Jo llevan la carga conK) uno de tantos. Mientra» 
no desaparezcan de las sociedades estos partidos «arí^bi- 
nos, jaoias perderán estas el carácter que hoy tienen de 
leoninas. Ni se diga que esta misma circunstancia concur- 
ra en el tabaco, supuesto qr.e una misma cantidad se da- 
al rico, que al pobre: por que, en primer lufar, va mu-- 
cho de ua cambio á una exacción, y de igualar dando a 
igualar quitando; y en segundo lugar, la igualdad det 
precio en una cantidad determinada de tabaco se funda en 
la igualdad del valor de la cantidad qiie el gobienio expen- 
de en una cosa que es suya; pero la igualdad de la pensi-^n 
impuesta sobre la fanega á& wstiz, por exemplo, deniígu- 
na manera déhe recaer sobre la cantidad del mismo maias 
tgue es de quien lo vende y no del gobierno^ sílt» sobre U 
cantidad de fuerza fisica y moral que est^ .eniplea en 1» 






* picotee cibn que ¿fi^speosá a ctáá crat3arlano prrá ¿kíratitizáí- 
le la s^uma de stis bíe es, sunía q^e siendo des^igual, ext- 
ge tambieii una cautír^ad de fuerza desigual^ y por consi- 
f mente una c'csif ualdad ea la ao atribución que por eUa 
se te cobre. FJ infeliz^ que 'nada ó casi riada tiene, para 
n¿da ó casi nada ha menester de la fuerza nuBMca rara ser 
'manreiiido en la pcsesioa de unos Ixienias, que bo tiene; quan- 
'do el ríe© rwi^at' as mas p^rcir^a acuTiiU-a en su p«r- 
sna/ tacto may<^r necesidad tiene de la fiierza publica 
para coBsér vara.. Así esi^ que cada uno debe contribuir 
*j rOpbri ionaímea e á sus bienes , prop^^rGional aieiite a la sa- 
ina tíe proecciaa qáe recibe, proporcional mente 4 la cáa- 
'tíáad de íuérza que el estado emp'ea para pro egerle. 

^'^ Hay tambieu otra ventaja pecaliar ea la renta del 

• 'tabaco que nO' se encueaí'ra ea la* denias coatr ib itc iones y 
iqUecedé i^^uaimeiite ea provecho recíproeo de] co.itrabtx- 
"y ente V cieíl estado, y es la de ser in^^en^iHe, pequeña y 

' figérá, quaí otra nínguaa. Ks provechosa al estado, por 
4ue percibiendo de es «e modo, percibe mucho cías, qiie 
si cobrase de un golpe; es pr vechosa para el cnri:ribu~ 
yente, por que á" este, principa- méate, si es p bre, como 
loes la inroeñsa mayoría de los cmdad anos, "siempre le 
ítti'eresa.córitribiair dfe! móip que le ca¿íse men^Sv perjúi" 

^ ció, deí modo que la contribuciba le sea menos fravosa, 
3e1 modo que la cantiáad dé que se priva al coxitríbuirj, 
le Ocasione iiaa faUa menos sensible. £l ciudadaíio que ne- 
cesita., :|)or exemplo, de una libra de pan para su alimea-' 
to dtárip, sí eíi un solo dia se le quita esta libra dé.pan^ 
está QJta luego^la percibe la vista y mucKo masel: esto- 
inago, sé le precisa ^a ayunar, se le causa una falta muy 
notaj^íe; pero si en higar dé la libra ó de los doscientos 
ciaqüénra y seis adarivie^. de qile se compene esta libra» 
solo se le exige diariamente un adarme ó una dúc ente sim» 
quiíJquageVima s exta parte de su ración , eii ^ste caso sO-* 
lamente se lé priva en substanciíi de algunas migaiafs> d^^ 
tijia porcióa tan pequeiíá que ni la siente el estómago, ñi 
Ipsojos la echan de ver, y contribuyendo de este modo ^ 
puede con tTÍbuir con t trescientos sesenta y cinco adarmes 



*• ' ' . , , . ,• •• • ■<*■ •,■■ rT» 

cñ otf<:^s tantos días <^ne componen e! ano/ A^ los pobres^ 
que son los quemas aTíOfidan en la sociedad, ai les convie- 
ne^ rti les es í'sicariiénte posible contribuir, sino del mó- 
'do que adquiei^en, esto es, poco á poco b succesivamcnte; 
tomarles de uii golpe una parte notable de su pequeño ca* 
piral, seria arruinarles del todo, pues solo medran algo £ 
fáerza de estarle daní6 coíitinuas vueltas & .isíl puntferó, 
coino ellos dicen» ^ •»« ^ : • 

■' En íin, desafeamos 4 todos los ciudadanos verdadera- 
mente amantes del bien de la patria y que estén empapa-- 
dos en los principios del derecho páb -ico y de la ec nomia^ 
4 que pasando una revista exacta a todos los géíierc^s de 
iTii puestos, tribiitf's, pensi nes, y eavelas q^e hkn inven^ 
tado los gobi raos» para cubrir Tos gastos de la fuerza 
publica, nos wania.esten una contribución que ^rodu;?/cá 
inas al estado, y quesea al mismo tiempo mas iíVsensibie 
y ileyadcra y que este mas eñ coasOnanMa cotí el |^ozef dé 
áeia lifeertád iadividuaT, que la qué rinde eV^stáaéo í|el 
tabaco» ¿liego es preciso c6nyencerse dé que de' todos ^lo¿ 
modos de contribuir, este es e! mas liberal. T , 4 

''_^ ResumíendoVpues, quanto habernos dicho y algO; masi| 
Continuemos legisTando, , í ^^.^^^ 

Avt. 44. Todos les labradores del ira^^ 
arbitros a sembrar y cüttiVaír' eí tábápo, tpnvanjlo paraP 
esto una patente del. valor cíe dos pesos, qvié refreháaráajj 
ái principio de cada ano,' y asociándose todos los de uii par4 
fidp eh conipania, la gual nombrará todos los anos sú c¿-. 
pitan y quádríllerps encargados de velar en qué ningurí» 
persona, dé fuera" deia'c^^mpaniá se ocupe en esta siembra .^^ 
cultivo. Én virtud dé' su pateii e serán arbitros i|ua\- 
niente á expender su tabaco én toáoslos lugares donde er 
estanco nO eii tuviere en corriente, pagando por miica pe;n-: 
sion, y en calidad de por ahórá, un real dé cada pésoy lar 
^ai ' s^fá recauíadá por el administrador de plaza, ptiei- 
td por el ayuutamienta para el colero dé ló¿ dérechcs inü^ 

moféales.: '-: ^-r".^ '-■'' '■": ^^ ■'■ ';-''' , - ';- - •■• "' ' '' ■ ;^ 

Art. ^:^ M toSós loíítíp^ ^dnte'tféi^TícéW 
estuviere en'corríéáté,: serán arbitros t6do¿loV€Íudádati(^ 



4 suttirse €0 eí mercad) publico de 'toda la cantldaá á^ 
tabacG que iubierejí menester pura su uso privado; pero 
<si lo fioniprareíi para jiegociar, los que quisieren expen- 
derlo an rama^ toiQaráji una patente del valor de tres pesos 
áanuales^ y una pen-síon jjjensual áe dos pesos , con obliga— 
cioa de poa^€ arriba de lí^s puerta^s de sus tiendas el ró- 
-tulo siguiente: Jix'p^ndio de tabaco en rama, £^n paten^ 
te del gohi^rno^ numero t^ntos^ Jos qwe quisieren com- 
prarlo piira Vicnd^rlo labrado en puros y cigarros, tomar an 
la misma patente y pagarán la misma p€'«?sion, poniendo so- 
tre las puertas de sus ollcinas €ste rotU'O; Exf finado de 
-puros y cigarros, ¡cojt fatentie del gohierno^ numero t m^ 
ios, Y tanto k»6 primer^s^ .como l®s ^tfuiAes quedaran 
autorizados para v^Ur en qu^ nadie que no tenfa «> tas pa- 
tentes, se o^upe en este ramo de negociación^ y eti el mis- 
mo hecho se íe dar*i al denunciante Iü mitad de* tabaco W^ 
'ibra4<^ á por labrar, que se le hallare ^al contra ventf^r. , 

Art;, .4(0 • Para que los ricos «o »e echen del todo 
ftObre esta iiegoeiacion con perjuicio de los pobres, nine;u- 
n^ de estas pequeras factor ias pasará á<: veinte y cinco 
perdonas eínpleadas en torcer puros y ci^arr^s y en pre- 
|>arar para ello el tabaco, sobre lo qual estarán sujetas 
estas oxicinas é¡ yisitias domiciliarías, y se Cjíis airara al 
contraventor con la priyacioa del uso de su paréate. .^ 

Art, 47. A. medida qae el banco fuere adquiriend3 
fondos para restablecer el estanco de este ramo en «ada 
lugar, ira habilitando para sus siembras y cosechas a lo$ 
labradores del partido 4 que el lugar perteneciere, com- 
Jurándoles todo su tabaco, baxo los jnismos teriuinos y for* 
zna con q 13 hasta aquí lo ha hecho (^l gqbi^rijii^^ j^n ?P3 Pul* 
tiyadores de Gordo va y Orizava. 

Art, 4S. Todos lo? labradores del imperio serán 
^rrbitros a exportar y vender á I05 extrangeros todo el 
tabaco que quisieren, bíixo la inspección, protección y^ 
saívasíuardia del ^obiérijo, como queda prevenido en el ca- 
pitillo del iaapitestb sobre el cnaierclo exterior, sin pagar 
iiingun género de 4^-2i<^hos, ni ellos^ ni el extrangero, í 
í% de que quanta mayor cantidad d^ tabaco s^lijr^j esa, 

*■.'.'■.»_.. -latvia . . ^ . .. ■ . . .. Uk-í - ^ •♦'•?'' *A^«? ^ j^ ■/*■ f "* . "- 



írer.os necesHáí liaya íé saldar con píatíi y Oro la desven- 
lajosa balafizade imes tro comercia ex i^rior. Y para c|ue 
ti taBaco que se cogiere en las provineías, sea de la mis* 
ina calidad y perfección del de Ori^ava y pueda seryíir 
para la exportación, los eaLíldos eclesiásticos, íntetersado* 
en el aumento de los. diezmos, conducirán á expensas de 
las masas decimales cultivadoxes práeticos^ de las treí vi- 
Hai» ^ue vaya» á ensenar estas labores á los lvaceT[ida(^05 
de sus respectivas- provincias: dcspucs^ de dad© est«*: pri^— 
Ker paso, íg^ualmente- a e-xpensas de las rentas- decnnales^ 
se comprar Rn negros de la Kavaaa, áe. los mas diestros en 
estas labores, se les dar i desd* luego la Tibertadi^ se le» 
disemíflsrá por los parases mas a p3;oposíto para el cultivo 
del tabaco,, se traherá semíTia de aquella? isla, y sí det;e- 
netase, í»e reBOvara, si necesarlcy fuere-, todos los ano?, y 
mientras fue e^ta no se consiga, el golíríerncJ liará coiñprasi 
e» grande de tabaco- labrado de aqu^eil» isf« y, como que? 
es un ob)et© de luxo, ganara- en su expendio ua treíataé 
por ciento^ '^i 

Art^ 4^. Fára comBínar todb lo posiBle Ta ex rsteiF^ 
cía de eftta rentan con el bien estar de los individifos' niás^ 
débiles- é infelices de la especie humanav todas las íaBt)- 
res de cada factocia que se restablearca, ó eistablezcar,. ser- 
ian un patrimonio exclusiva del bella sesóf y sí algunas 
señoras decentes ó de alto rango hubieren caido^ en un es- 
tado de pobrezra que las obligue a tomar ate recnrsa\, sé 
las dispensara de asistir aí lu^ar de lá fábricav se las en-' 
tregárá por peso el tabaca y papel, y para evitar t«do ge* 
üero- de fraude, £ que tan freq:üentemente obliga ta misc-í 
xia, c impedir el cambio del tabaco y papel que- estas ía-¿ 
millas recibieren, todos los puros y cigarros que entregad 
ren, s« depositarán ea un eaxon por separado, marcadóf 
con eT numero de lá patéate de excepcíonr que- se Icf 
diere.. '^ -^ "^^C 

Artl 6O0 Pasado un ano del res tabíe cimienta déla 
ttíntá^: se iíá áumenfando poco á poco la cantiilad- de ci- 
garros,, hasta llegar la caxilla á tres docenas y media; y 
f asadt)s tres anos, lie^arán los cigarros a (Juatro docenas^' 
y los puros^ i dos texcios^ áe docena^ 



T^ota: Gqbio se acalsa de ver por el artículo 49. miiw 
chos millares de mugeres tienea mas asei^urada su subsis- 
tencia, y aun * su libertad, trabajándole 4 la iiacioii que 
se gobierna por leyes, que no sirviéndole á un particular 
que, se conduce por caprichos, que hoy le da á una po- 
bre en qu« trabajar, y mañana nOi, que Boy sen aniñes— 
ta contento de su trabajo, y maSana la despide por qui-* 
taiae alia esas paias, ->.. >í>.j, 

J)el pcxto manantial '^^^ *^ 

;;c:. .:, ^. ..;,.; -v;^:- ■.-.-• .......; ^,.- .... , . •;t.«...^., :..,;: ^.,.¿;r, 

-í'.iafA'^^'.*^!^ De todos los ciudadanos del imperio, híri- 
l^una clase estarnas interesada en la organización del ban- 
co, nacional, que la de los mineros, pues amas del prés- 
tamo de capitales para fil gir© áe sus negociaciones _ con 
iin ínteres muy moderado, los liberta de malbaratar sus pía* 
tas, habiendo quien se las tome por todo el valor de su 
ley, j aun q^ien se las pag^e í mas de lo que valen, dán- 
doles un premio, tanto mayor, quant o m^s peso tuvieren 
las barras ) barxetones ó alhajas que vendieren. Los mine* 
rp3 queda^^áii bastante aUviadqs, y aun notabl emente mejo- 
rados sobre Ja clase de los infelices labradores, con rebá- 
xarseles á medias la carga, de los quintóos conque los te- 
nia gravados , el gobierno español, y con que Jos azogues 
de importación e5í^trai]:í,era coniprados solamente jpqr la na- 
ción, para que la si>i^xi<^ancia de co^Jp^^dores no :íps en- 
carezca, y puedan compraos e^l precio ma# barato posibí^, 
se.le$ 4^11 al costo ó ca.S;i.ar oosto, Pero lo^s dereclios de 
asaocedacip.ft serán los .mI.5,P)QS qu-e antes y se inljrpduci- 
ii^íi.eíjios fiados .del .t^QO f, ara ,lo.s préstamos .^ye, hay ají 
4e hacerse a Jos miiejras, y para las poi^ipra^^i, ,,qy^^ j^— 
yan de tomárseles con pre¿jio. i-->fíi 

J,a Juiít^.pjsavisioiip.l, Qread^ ,uniííamen1;e;para,la' reu- 
nión é instaificioo ^el congreso y despachar a^uptos muy 
prgeíitteí que xio %dií\itiesen esj:^ras, se propaso hasta des- 
J0j9^*^^]^ ^^iq^ 4^,^j^ ijar^p su ix.greí»o. 



]pTecls amenté en la misma crisis, en iqtie sti5 frsncíes apuros 
crecían por momeíitosi) cnrcuustancia que janiás lavara de 
la mancha de intempesÚTa y precipitada aquella provi— 
d-eiicía. Los autores de la proposkioH se (J^xaron alucinar 
tic las razones que han teniáo en es ios ultimi«5 tiempos los 
gobiernos europeos para no exigir otros derechos en la 
;|monedacion, que los icdispcnsablemeDte necesarios para 
cubrir los gastos de bracea g^í, en lo qual híin obrado muy 
racionalmente, por que síetdo los «setales preciosas, no 
una producción de su suelo, «.iiio un objeto de importación 
cxtrangerai) el menor recargo de derechos daría lugar 4 la 
diminución de ingresas metálicos y sus 'casas de moneda no^ 
tendriñn todos, los ffietales necesarios^ para mantenerse sieól- 
pr€.en corriente. Fgto el imperio mexicano se baila ea 
una situación dianietralrnente opuesta? el ero y la plata 
no son para el un objeto de, importación, sino una de sus 
y producciones indígenas^ la m^s ;\:al:os'a, J'* respectivame»* 
te-rh. OHls abundaíite de^^od^s; asi p.» qiie^ ^'i tos, derechos 
de amon^Jacion^ íio debe considerarse precisamente él vatoxf^ 
de la mano de obra, que es el cbjeto que |ia ñxado la aten- 
ción de los gobiernos extrangeros, sixK> la quaüdad de una 
eoHtribucicn, qv^e el f:obierno ti^ne tanto derecho á impo- 
ner sobre el oro y la plata,, como sobre qualesquiera otras» 
producciones de nuestra industria agricoía, fabril y mer- 
cantil, pues tanto el minero para ser conserrado ea íá 
paciüca posesión de su mina y de sus frutes, crmo los 
demás ciudadanos en el goze de sus hieres^ están obliga- 
dos 4 concurrir 4 la par á los gastos de la fuerza publi- 
ca que los ampara 4 todos igualmente. Xa exacción de es- 
tos derechos es tanto mas equitativa, quanto que por lo 
común TrO recae iiunediatamente scbre los misBics minero^^ 
sino sobre sus habilitadores ú otros rescatadores de pla- 
tas,; a quienes ya pertenecen, quanio entran en la casa de 
mopeda; y por otra parte, no es forrada, sin» voluntaría» 
pues á nadie se le obliga 4 que presente sus barras pa- 
ra .€l cuno, siendo arbitro qualquiera 4 reducirlas 4 v^^ 
^ll*.-y venderlas baxo de esta fornia. , .t 



..o-i.!^..',- ^^ f Oficios para el ianeÓP'"'' ^''J ,*»iS5tíí>L 

,^ ^ ^ ^ -^r *"* '^ ^ * D igase lo qf n e_ sé' quietai^ iio liay piedra de 
toqíie JKá 5 segura para co'iiocer ' ]a$ buenas 6 Eialas íéyes, 
^«e el ekámen desús relaciones* iáe 'conveniencia ó repug— 
•j^ancia con las naturales, y. sobre todo, con Jas de los qua- 
tro derechos primordiales del kombre, que son s« libertad, 
propiedad, seguridad' e ig;ualdad legaU Para nada ofende a 
níiiguno de estos en lo mas míflirao éí juego de las lote- 
rías, táji amargamente criticado por l«s charlatanes y* por 
los que no lo son. En ellas entra solaníerste el que quiere, 
y no, el (jue no quiere, cada quai hará de su dinero el uso 
queji^üisiere, con tal qise n© ceda en damo de otro^^ esta , 
oasta para justi.icarlas: las- contribuciohes voluntarias siem* 
pre ser^n preferidas á las forzadas, aun quándo los pro- 
gresos áe já ilusicraciofl hayah multiplicada los sugetos ca- 
paces de calcular las prebabilídades» Estas » la verdad, 
tslaii contra cada jugador, el número de los que ganan 
«s cero respecto de los quie pierden; pero en una nación que 
destina estas ganancias para un baiico organizado con el 
objeto dé aliviar^ ó por taejor decir, de extirpar la mise- 
ria puBíica, aoUay quien no gane, pues ninguno está fex-í 
¿luido de sus beneficios; y esta sola reflexien sofócate- 




capitalde cadáprox^ 
rifará al=£n de cada niQ's' la masa de sus existencias, di- 
vidiéndola en un numero l»astahté de premios, para conten^ 
tar al mayor número posible de jugadores; pero el mayor 
premio no pasará jamás de nueve mil pesos eñ las provine 
"¿las ni de dcce.mil exi la ¿apitat' del amperio, pvies "él estai. 
^b- jamás debe ocasionar p'Or si^m.ismo él ma>''qaé mas -di- 
i^eetariientb arruina la libertad, qual es la écumüls<iion de 
las riquezas en una sola mano, en la qual casi siempre se 
torna en uaa palanca de servidumbre para los pobres» Se 



facilitar£ mucho, mas el pago áe las cootrlbuclonés públi- 
cas,; ae abrirán muchos mas reciirsos'á los pobres, y se 
mantendrá con mucha meaos dificultad el equilibrio polí- 
tico, estando cien mil pesos, por CKemplo repartidos * en- 
tre cien sugetos, que no cfl ppqler de unp soló /.el qliál, poc,. 
mas justo que sea y por mas * que este dotado ' di la ¿Jéjor*^ 
Índole del fouado, por las mismas humillaciones de los po- 
bre» que diariamente se le rinden implorando su beneficen- 
cia, y por la costumbre de verse continuamente lisonjea-^ 
do, contriihe ins^^sibiement^ el hábito del despotismo, sé' 
hace, aunque sea. ^^n jumento, el oráculo de todo un pue- ' 
blo,;, tuerce la balanza hacia dpnde quieret, nadie sé atre-/ 
ve ,á replicarle por no exponerse, á incurrir en su ériojo^* 
y eniouces, á dios de libertad, á dios de todo' equilibrio; 
sociaj, en aquel tñslp pu,e'^Ia.. JEirtre los ingleses que^ co-; 
mo dice Condillacy no aspiran a la felicidad con q^^e á to-' 
dos nos convida la iKitnraleza^ sino que tienen por tal la 
acwfiíulacíoa .de las riquezae, xomo si, Ha, facülfac! de go-' 
zar las no estuviese muy limitada en el hombre^ por la mis -^ 
ma naturaleza, abundan demasiado los economistas barba-] 
ros empeSados en colorir con los sofismas mas .desprecia-^ 
bles, r,est^ origen de la extremada desigualdad 3e las,, cnn- 
dicio/ies y de todas las calamidades sociales; pero, en *todos^ 
tiempos y en todas las naciones ha sido sin comparácibri 
mucho mayor el número de los políticos juiciosos que han' 
perorado la importancia de la mediapia de las fbrtiinasf ha- 
biéndose s enalado par ticular meí\te entre los inncterhas' Koüs-;^ 
seau y Volney, reproduciendo la misma doctrina del más 
s^bio de todos los reyes que le pedia: á Dios, Te librase 
ig^ualmente de los extremos de la pobreza y riqueza: di^vi-- 
tias^ et paupertatcm, nc dederis mihi.' La felicidad natu- 
ral consiste en tc^er necesidades, y eu tener ío^d^^ .^^ !*" 
ttófaceri^s^.-,,.^^^, ,^ ^í:>íio^-^íh U7, . -Vif^'an^ "^jJ^rsAr 

'«fcfc4 •' rciltív-d^ fondos Para el lauco. t^n^i U> ¡¿t^ 
^^ii^::.,;-.,os^ ,•-:,,, _ . ^^,,,^^. ,., ,.^.^ 

i m'itúAJ^^.S '^% . ,/^ ; QGts^Ya maE^^nt ial de^ fi)^Íós para ía j|f 



gaiiizaGioii íel í)2tnc¿ ísácibnaí setl níiá'^i^ntft'^éítailccitía ^ 

sel) re las impresioaes de libro* y papeles de uso común, ' 

como los destinados para la enseñanza de la juventud é ins- 

^tracción publica^ los del rezo ec]esíastíc<»j almanaques 8zc» 

£sti niíeya fuente del erario nacional e&un de^^eubri'mieu-'^ 

to ©riginal, pr^^pio y carací:eristÍT.o de nuestra coflstitu«*'> ^ 

eiün polínica, con ía qual esta tan esencialmente liíradaí^ ^^ 

que sin ella no puede subsistir: se la puede llamar |x>r '' 

antoacma>ia la. renta íilgsóiica^ pues que no tíeae otra» 

cbjetb que el ¿ist'miuar toda lo posible los medios de la 

ilustración por todas las clases de la sociedad: no es uno ^ 

de aqúetlos estancos odiosos > introducid<^s por el despótis^^ 

¿o,, y reducidos á comprar barato para revender muy ca- ' 

xo, pri^'ando de materia de ocupación, y por lo misrao- de . 

subsistencia^ » millares, de infelices; sino e! estanco de- la^' 

lílantropía, formada para proporcionar los libros á los eiu* 

4aáanos mas pobres^ al precio mas barato posible, de má-'^ 

nera que ningún particular pueda competir con la nación^* 

en este ramo, multiplicando, lexos de paralizar q dismi-^ 

nuir el mi mero d« brazo» que se ocupan, y man tieaea de^ 

esta- industria. - •o^ü'? ^nhsini^qtafíüfi:^ 

La naei:^n bien puede dar en todos Tos puntos pobla-'^^ 

dos «el imperio, á qualq^iera di^^aílcia que sé haUen de ^ 

ías capitales de las provincias á que pertenecieren, qua- •' 

tra pli-:;f,os impresos por medio, gaznando aias de un ciento-^ 

jpor ciento. Para demostrarlo, ciiiamoTios, por vía dé exem-'r 

plój á la impresión de las cartillas del arte de easeilar i' 

|e^r,ñ'lps''Winaái "^'"-^^7 ^^'- ;-- --^A¿i0i^-:t¿4 i x^ülc V ^ i^-^^- 

' ^n ^^qualquiera dé Ías* chifáíésf miaríriTiía9-''áé1: iwtt^'^fe^j 

esta America, no pasa actnalmeníe el precio de una res-' 

ina de papel de mediana calidad, comprándolo por mayor, 

óe ini dólar d ó veinte y un reales de v el lo-n, valor equi-^* 

"ValeMte con muy corta di feren cía al de nuestro peso me^'" 

xicaíiO. En las quanriosas compras da papel que la nación 

hiciere en grande, tanto para la fabrica de cigarros, com^.D 

para el surtimiento de sus imprentas, el valor de ca^a 

resma de papel propio para estas, es decir, corpulento y 

Men hatiáoj au¿^ti« ¡lo d« mucha bla-acurai qu^ a^ ^^ 



¡©fecfe-y Bac^tifit^jft: V;VÍ4ta'c[«i| que lee, puede computar- 
se por «néálcíulo ^ae .padie j-^prcKen^era de exác:erado 
en cósale áos pesos; y sobre es^te presupuesto, diremos: que 
cíen resiaas de papel xnedÍJ fiorere, , destinadas 4 impre- 
mí onrdíí.Icar^iiias, ríQQa,tar4n doscieiito» pesos; el tiro ¿e 
to^das ell^s,, a razón d^.qiiinceyeále^i por cada, uñar que es, 
el pre^sío-í córrleflte.a q.^e ^^¿^pagai «í^ Tíi^estras imprentas^ , 
3i>clusoa los. diez reales , del ; tirador y los cíjbco^ del tinta-^ 
dor, costar 4 cieato ockeu.ta y siete pesos qmitro reales, 
a los -qualcsv si ^.e aLgregaa veinte, que s-oct los que cor- 
rienteaicnte gaiia^uacoii\p,9íiito'r por lar cOTupósicio^ de, un^ 
pliego de letr^ ^ tex^tpí^ , q^ne^ es ,Ía,que se gasta, e.i las tar- 
tHias,- tendremos^ que-. ^. costQ total de las cien resmas im- 
presas^ ó de GÍxiq lienta mil cartillas, será de trescíciatas''; 
noventa pesos. El producto de estas cinqüentamil carti.." 
llíis, 4 razón de quatro por medio., rendirá doce mil y 
quinientos medios-, seis mil doscientos y cinqüenta reales,^ 
tres mil ciento veinte y ciiico- pesetas, mil quinientos 
sesenta y dos tostones y dos reales^ setecientos Qchentíi 
y un pesos^ dos reales: si de esta suma deducimos los' 
trescientos noventa pesos del costOi, quedará una gaaan^- 
cía, liquida de trescientas noventa y un pesps dos reales^ 
i;^ucgo en e;sl3*.ii»pi;^io^ S^oaí^ l^ aapipik,^^,4^ u^ ^^^^í-ft^ 
ppr ciento^ *.5 Vi m'' *^-.i*vr.^f'*- ^'- t;.^f^¿'í^v t^t.;-,! :^^'''.^-r',^. ■•,. .■,■,, 
A este tenor Bien podrá la nación dar £ los níno*' 
eji todas las poblaciones del imperio la^ cartillas 4 tía— 
co^ los catecismos ár nve4io ^c» las obras para las es-^ 
cuelas mayores,, ¿razón dé tres reales y tUco cada tof*- 
MO en Qctavo d^ quatrocientas pajinas, &c. En el dia.j^ 
no digo en los lugares mas distantes y remotos de laW 
provincias, sino en la misma capital del imperio, no báxar? 
estas obrillas de un preeio quatro tantos ma yac, pii es enr 
las coüípras de por menor no baxan. las, car tillas de medio, 
fti ios catecismos de dos reales. De los libros u^ad^s ent 
nuestros colegios y universidades, ya ip. le di:z;a, bastan- 
t^ndo reñexionar que todos tenemos que recibirlos délos 
exttangeros, comprándolos de tercera o quarta mano. Ij^l^t 
^Rat|r..que cx>a,sii^^,IiJi|^^ ^05 ,e^j4:aa|erp^|. %|^xi 



tá el estalileéímiéiÍLÓ dé est3lreí#a,-f)ué^rccm' un sdl0'fexe(flr-53 
piar de uná'^'bbr^á ^ué^e les - cotáprei bastará para que lasn?> 
copia5 se mili tiptlqüén a millaradas, ^^ J-í^íJ^ s:; ítrríf ^-r^i 

En la reimpresión de ^ tcys'litesí^^e^ 
extran^rós,^ eti ateiicibit^ 4l^^tb^^ex^gén íhks; ' cuidado, í^ y íábí 
qiíe es mpioí'--\s'u com^iftd; Vdári "la' háteion éU pliego, »5 
quar tilla,- cóiilo ^üal' séraft'dbbtes - éb estaparté íoá p^bnir 
ductos y pasat'áíí de dósciéutos por ciéíito.^ En la de-' los\b 
misak?, breviarios, diurnos, martírologids-^c. que re-¿ 
quieren , ün éfeine^o incomp^ráBlertietít^ may-dr-,2paf á^ qíete^ra¿T: 
ediciones ' "s¿í:¿an- cañ^^elra^-'y -eMeraiTi^At^ • lib'rés 'de "toái^. 
g¿aero de' éri^atas y-'ciefe;¿t6áf lioátá'í^cobriirsf snedio pdrí t 
pliego, y en este caso' se^ qúádrüplifeará ^la ganancia,^ pa-^í 
sáhda de qúatr-c^iéntos 'por ciento/ En f?n, si' las edlcio-it 
lies se hicier'ea' .ó6rt l^íco'-^'tnáícrtiíi^^^ ' hv ^p»fé1 We<Ha»^ 



ImyJí. Ko se piStí'e' ''(^Jertiártiéíníie' ^er con o}6s"--€rixa%os-qtvft 
ií¿]uego' d^ lí^'é'ífiafrfo^* i%:ri¿%rt% •^é'éh'üa' - ieark^teí^ ' pgiuéb 
íx^siS(í^5^"Véi^^lí)9ri^^^"fie? áp'^ífó*': p^>édé%t#íríiM^ ^í?i ívást'al 
peiiLetrantf .^de los ecle-íias ticos joTenes, n^s e5t«^^é^'^tiaii'4^ 
cáí^Fd^*'y:SiíSrü^íiil!í f zkÉ^'^édé^ ^F¥^>ds^1a^^igle- 
í%sas dbl ' i itiíj^é tío ^é cohfórníaseh eíí'él'rezo éoiÍ'-Ía%'etroí''J 

f'mismt> díreet^io 'ser^a 
y ^b %e cíB maíi'*'^sií$*- :Sííí> 
p?ecñt''%íib!io "^mi^bb modo V qué srhr^ráí. '•-' •■-^'í 
'";' E3 la'íortna. anárquica y ^ de fe"dtuo5-a> ba^o -qué-eá'-íí 
fáh^ór§anis¿di»ías- representación hacidnáles" de la Eií^^. 
ropa róderna, y quej por dé^ gracia;^ han comíeníado'a injí-^ 
tar demasiado servilmente' los ^obiérnoa'^inliéfí'eír'dieBtes de' 
la' Anléri'caí' los' productos de ésta Tertta^io pasarían 'dfe 
una friolera .y no merecería la pena de que se la ésta Me- 
ciese. Peto adojptadi la constitución original que n'osotros' 
hemos compitéstó ' pata los habitantes de ^ste imperio -y> 
que satisface todas las necesidades, sooiales) este prod-uc^-^ 




X •■ . .^ y * w '•• ■ >-'^ • 

iáiodAcrstr á^ «j^^fcr:.guantia,: por: que ^IJ a establece es- 
cuelas de ]»rimera edticaciojí en todas las pobfaciones, de 
segunda edmcacioH Ó de enseiíaiiza^ de las ciencias natura- 
les que tieueii relación mas inm^diat;* .9^^ l^ prosperidad so- 
cial, en t0¿)$ lQñ\ pueblo* (i.s^h^z^í}^^4^yáhu;-itqy de tercen 
ra' ledux^acioif iOrdeb eíaseSan?;* j.ne la^> 4ÍeR,í;ias políticas y 
morales en que debe .^star. bien empapad» el magistrado^ 
en todas la^ capi^ale^ de , provincia^ de anatomía^ q ir ugiíj 
y medicina^ en todos, los. hoep átales principales del ifnpe-:. 
rio, establepe, ademasij. biWiotecas «eja^c-todos lo^ coiic^resos^ 
desde el -central üaeipnal Ljista clr;4W?^« 4e lQ^íja/Áp:íhí.<^s^ 
y órdeoa que- eri todas las capilaí^s. fj^ proyincia .^ liaya 
imprentas baKa la inmediata inspección de sus xongresos. 
En todas estas disposioiones, nada de, qu-imei-ico, nada de 
imagiaario, nada que huela a delirip^,.da acradeaiia, iiada 
^ue séa.c J^P3ÍbIe de realizarse; _gos^&. ifíi^ruí^anieii te aia* 
dilicilesL; s^vliánJempreliendMo y Keyad<v,^al -Ccaba -eti, el g^^ 
riódf>;íiproloügad(>' ¿del despQíisssp^ ;ya para iiue^t^a [,.5er^'i- 
duntee, ya para, satisfacer necesidades dernasiado^ secuuda.- 
rias para que puedan compararse c0ii la d^ la iustrnccion, 
^ue es la gran palan^4 del homb^j^^í .yda.,umc.a^jtáb1a q.u^ 
puediC real varaos del naufragio e» que <:asi ba perecido s^el 
tuda; nubstr a : libertad ♦ üíi^ imprenta y ^uptida .de una can- 
tidad ab undante de 1 e tra de 1 os , cay-doteres eorr iexi te s de 
lectura, de atanasia y de texto, con un par de. buenas 
prensas^ apenas tendrá de costo dos mil pesos, ¿Los ayuu- 
tam lentos de las capitales fiue í gastan .sumase: macho mas 
fuertesí en.empedrar calles, f:>rmar paseos,- &c*.-!Síc*,&c^ 
podrá n quejarse ée > qvi© faltan :re cups o^ pa^a cqs téar ira"w 
prontas- de estadas^ i ly'Ay 1/ yof. ama demasiado á mi 
patria para no tratar de afian^^ar su prosperidad y su glo- 
ria sobre bases muy solidas é independientes de la valun,. 
tad deles egoístas, para nada* -ííu^ito r con 51;^ patTÍotism(> 
^ne solo.exisite-ett; la /boca-^e -^algunos -clmladanos, mis 
<:qmpatri©tas tardarán toda via' probabl emente en . s acudir 
Jo Yandalo y lo godo, el espíritu de- inercia, de inacción 
y de modorra, que les han infundado los españoles con 
©u vdominacíoii de txes <siglos,ii^ eoiad%;eii.i^lio^^^^^ 



ffro fundas ]^atá^^ñ^'"de3íén <W ti5fí3eWátl& atm por inücli<j 
tiempo. €^uo s-emeí est imhuta rscens scrojahit oderem 
testa ¿íií. Así €s, que para aisegufar la diseíaínacion de 
los medios de la iiustracioa poc toda la extensión del im- 
perio, imcstí'O código prepara fondos . iniji en so á: el prL> 
mtto es '¿IproiiiictiD d^ esta i?eritav^=éb segundo, íoj capi- 
tales qu« ya se iíallan ñncados para esté ol>ieto, y que 
solo en la nueva Galicia pasan de un millón de pesos, el 
tercero, «on las vacantes de los empleos de todo generoij 
y el quarto es el -sol^rante que resulta de las renías de* 
ciraales, después de pagados los obispos y canoiiig os fütu-í 
iros, con arregló ai Huevo plan de dotaciones, trazado exr 
la iiiisoia constitución. Forestase echara de ver quanííi 
razón tuvimos para avanzar en el número se«;uüdo de nues- 
tro Pacto Social, que para hacer en America la lilosoíia 
tan común y "barata, como el atole, ¿áncuna necesidad ha» 
b¿a de acudir p/re cié amenté al so%r£íit'e:de h>i diezmos. S 
^'^ ^ ' B I proáuc to de es ta renta/ para Valerno 3 de ; ui)a ex^ 
presión baxa y vulgar^^ per® exacta, es vn bocat^o sin 
hueso, pues no tiene niiieunós costos de recaudación. A les 
jOTíismos maestros ó profesores se tés da una porción su- 
ficiente de lihrós para <^ue los' expendan por su mano á 
su^ discípulos," y éjfea jíorcion -jtóáíi pasa d¿ ua valer equi- 
valente al de la tercera o qtiáriá parte de la renta de 
sus dotaciones, para qtie jamas pueda perder la hacienda 
puhiica. La conducción de los libros y papeles á los lu- 
gares de su destino respectivo, tampoco o casicma ^asto al- 
burio, por que se hace por medio de los correos naciona- 
les, los qitales á. pesar d^ si alir diariamente para todas 
partes y de mánteiiér día y noblie la comunicación mas vi- 
va entre todas las partes integrantes del imperio^ no le 
acarrean ningnn gasto particular á la nación^ como se 
Verá en el capítulo siguiente. ' • , ^üí^^^ 

I Gomo es, qiíá— los despotas noíhasi dado con esta ri- 
ca y ahiináante mina ? | Ak ! Líen saben ellos que lo que 
f;anarian por esta parte, lo perderiaa por otra, pues no 
piiede subsistir la tirania, sino embruteciendo á les bora- 
ires é impidiéndoles el que se ilustren, For eso dixq 



Ma«íiíaVelo £ sit príncipe! sí quieres que tus pszlavor 
ño ^jeujv Lo malo que haces r séLcales los* o/os. (Fero co-' 
WO es qü€ ninguna de esas representaciones populares, tan 
org:uUosas con «iJs luces, y que tanto se precian de haber 
alambicado la cierxia de la libertad, no han atinado tam* 
poco con un manantial tan puro d@ ilustración y de opu- 
lencia ? Mexicaní^«: desengañémonos^ todo el isiindo es po- 
payan, y -después de lo mueiio que lian trabajado el di- 
vino Smith y el divino Say> la política y la cconomia 
apenas van saliendo de la cuna- 

^! '- óírt^hTfctíí de fondos fara el Idntx^ -bt fiift-i:ío^^^ 

'^Art. 54. Bl noveno manantial de fondos para el 
"banco, será la renta de correos, mej^^rada en toiias y ca- 
da una de sus partes, de manera que sus productos -seaí» 
Báuclio mas abundantes que en el a-ctual sistema de su nt-' 
gániaacion. Quando los gobiernos iian tratado de estable- 
cer los correos, no se han propuesto directamente por ob- 
jeto el hallar un nuevo ramo con que nutrir el erarin:^- 
sího solamente facilitar la correspondeacia, y la circula-» 
-délas órdenes. Pero sin pensar en ello, han atinado con 
el modelo de todas las contribuciones, con el modo mas sa^ ' 
ludable filantróp ico de hacer qtie los hombres contribu- 
yan para la mantención de la fuerza publica, disfrutando; 
no sufriendo, recibiendo beneficios; no padeciendo extor^ 
clones, en tóa palabra, logrando na bien de mucho mas' 
valor, que el precio a que !o pagan, y del qual se pri» 
varían ios ciudadanos, si el estado no se lo proporciona- 
se^ ó solo podrían adquirirlo a un costo mucho mayor sirt ' 
comparación. Si el gobierno no tuviese establecidas esta- 
fetas, y se me ofreciese dirigir una carta á Durando, por 
■exemplo, distante de México doscientas leguas, auH«[ue 
"uh laozo me llevase solo tres pesetas pf^-r dia^ una por su 
trabajo, una para su mantención y otra para la de sn mu- 
ía Ó caballo, y aunque folo gastase quince dias de ida y 

47 



S7 0. 
otros tantos de vuelta^ la cocducfeíOM de mí cartay 'jrtlfe: 
de su contextacioni, me importaría noventa pesetas, ó unat 
cantidad quarenta y cinco veces mayor, qtie la que p ag,Qt 
al gobierno. Tal es el carácter ventajoso que se encuen- 
tra en la renta de correos; tal, el que yo quiero que ten- 
ga la renta del tabaco; tal, el que indisputablemente se 
halla en la renta de impresiones de libros y papelea de 
uso común; tal» la de los arrendamientas á baxisimo pr^;:: 
cío del terreiso nacional, redimido con los fondos del balit- 
eo del poder de los particulares que boy lo poseen; y taly 
el dtí todas las fuente^ perennes y perpetuas écl erario 
que únicamente reconoce la censtit^cíon política que "da- 
rnos a publicar. ¡Abl si mis compatriotas, amortecidos por 
el despotismo de tres siglos ,« conservasen aun bastante sentía- 
do común, para adoptaríais la leche y la miel comenzaría ir 
luego á manar por nuestros campos y ciudades, la^ mas 
apaable de todas las naciones principiaria luego á reívpirar, 
y el venturoso imperio mexicano no tarda ria en consola^c^ 
al universo, presentándole el fenómeno asombroso y e«7^. 
cantador, hasta aquí jamas visto, ni imaginado, de una sc^j. 
ciedad subsistente sin exacciones de ninguna especie*, tínír 
eamente en virtud de cambios ventajosos. Un. rayo de lu2, 
¡Pios mío! un^ rayo de luz, y nada mas. ^ . ^«<ísé^3> 'c^'í'^í 
Para formarse una idea cabal de todas %s mM^h 
ras que nuestra constitución; le da á esta renta-^ basfo. 
tara advertir, que para su mas puntual y exacto ser- 
vicio emplea nada menos que la fuerza publica, bailan-, 
do en este grupo inmenso de serviciales todos los bra^^j, 
zos que ha menester para que los correos salgan diaria-f>^ 
mente para todas las partes del imperio y para que re^-ir 
corriéndolo incesantemente de dia y de noche en todas si» ^^ 
direcciones, mantengan la comunicacÍGa mas viva, rápida 
y enérgica, entre todas las provincias. Quando se trata .^ 
de examinar una institución odiosa, ya sea para extini«.\ 
guirla,. ya para reformarla, es preciso indagar cuidadosa- 
mente si el mal está en la misma institución^ ó solamente 
en sus circunstancias accesorias, ó en la forma defectuosa 
ét su organizacioni,^ ú en el objeto á que la ha destinado la 



tdalícía de los despotas. I^b-s enetbígos del instituto míiwr 
tar pennaneat^, horrorizados, por una parte, del diluvio 
de jnales que las tropas, xnanteiiidíis ^u tiempo de paz baxo 
él pié de una «evera disciplina, han ocasionado á los pue- 
blos mcdemos.» y aluciitadas , por otra,' xon^l espectáculo» 
de tranquilidad y seguridad que «onstantenteiite reyca ea 
la república de los JSstados Unidos, la qual solo con sus 
milicias arrollo en su ultima campaSa iodo el orgullo de 
los veteranos de Inglaterra, no cesan de clamar á todas 
lloras que nada es n:/as inútil y aun peri::dicial en el im- 
perio que la ronservacion del e2¿e'r<cito que conquisto U 
independencia. ] Insensatos ! ¡ miserables 1 ellos no cono- 
cen medio entre los exTre^Os. Para cerrar la boca á es- 
tos t:harlataj3es que forcejean por extraviar la opinión pu- 
blica,, diremos que el objeto principal de la tropa or- 
ganizada por imestro código político, no es el de pe- 
lear, sino «1 de «ervir: estas tropas, no son para el pue- 
blo mexicano un-a carga, sino un alivio: no son unas tra- 
tas, para encadenar la libertad; sino unas p^alancasn para 
sostenerla: no son unas consumidoras de los bienes del es- 
tado, «ino unas productoras muy activas de la riqueza na- 
cional; en nada se parecen a las fa'ang;es de los combatien- 
tes de la Grecia^ ni á las I ef; iones de los conscriptos de' 
la antigua Iloina.^ ni mucKo menos a las hordas de merce- 
narios pagados á vil precio .por el moderno despotismo. 
Ala verdad, habiendo este perfeccionado sus institucio- 
nes y reducido á sistema el arte de oprimir, valiéndose 
de un número p^queSo de hombres armados y disciplinados 
para mantener, cooao se dice, en un zapato á toda una na^ 
cion €n masaij seria una mengua de la ñlosoña política el no 
aprovecharse de las lecciones de su rival tornándolas ea 
apoyo de la libertad, la qual jamás estará mejor garan- 
tizada, que quando la execucion de las leyes que la pro- 
tegen y., en general todo el servicio publico, se haga con 
la misma exactitud y severidad de la disciplina militar. 

Para el efecto, el mismo código disemina el exer ci- 
to por todas las poblaciones del in?perio, asignándole á 
cada agente del pod«r exccutivo una cantidad de fuerza que 



S72; 
baste para escarmentar a los íníráctorc^ 3é ías leyes y 
cumplir bien su ministerio, y que para atentar contra, la 
ISbertad de la nación, sea nula enteramente* ^ sí es, co?»i) 
iiiO se desata natarahiieníe un problema, en cuya resolu-^s 
cien han delirado iod->s los poUiicos, caminando por opue^^d 
tos rurab^s. Unos han dado 4 tal ó tal agente del pode^^r 
una cantidad de bayonetas tan desmedida, que parece ]os^^ 
han convidado 4 que t: mandola, por error ó por Baalicia^ 
contra los mi-smos monarca? ó los pueblos que se; la haiií 
coníiado, acaben, ai lin^ . derrooMndo a los prÍTieí^'^s ú en- 
cadenando 4 los se^-iid sk Tal es el fenómeno de la bis to—^ 
a?ia univ^ersal de todos los deí>potas y de todos los^ rebeldes^i 
afortunadas- Otros por el contrario , Kan qiitírido reducir 
tanto a sus ^efes a la impoteacia de abusar del mandoj que- 
los han paralizado del todo para e-xercitarlon constituyen-^ 
dolos uaos verdaderos estafermos, que eausan^ compás iOn*v 
Tal es el del.w:ipáe ios.,ii|iod£4íno5,deina^p^o&^iVí^d¿a,tu^^ 

La distribución que nuestra codito hace de la fuer^ 
za armada, es la si:€;iiienie. i3a cada sección de distrito e-s^-í, 
tablectí ocho soldados, dos cabos y un sargíento^ baxo lá«t 
ordenes del g^'>bernador de la misma sección, que es- su co^ 
mandante nato. Kn cada pi:eblo eabezera de distrito, diez 
y seis soldados, quatro cabos, dos sargentos^ un subte- 
niente, un teniente y "'-¿in ayudante, á las órdenes del go- 
bernador del mismo distrito, Encada capital de provin- 
cia de tercer orden ¿cuya pcblacicn sea de doscientas 
' mii almas para abaxo, tres compañías de 4 cinqllenta pla- 
zas cada uí:3, á saber tteiaía y tres soldados izicluso el 
tambor, iras dos supernumerarios^ mas ocho,: cabos,, ma.$ 
quatro sargentos, más i;ii ; subteniente, mas un teoiene, 
mas UB capitán, el todo baxo las í'vráenes de un sargento 
mayor con dos edtccnes, y sv.)eto este al ;f,obferr^ador .de 
la provincia.. Fn las de segundo' orden ó cuya población 
llegare a quatrocientas mil a; nías, cíneo conipanias id. mas 
dos edecanes, un sargento mayor, tedo baxo la^ orcren^s 
del gobernador de la provincia. En las de primer o-rdea 
4.4uya pobladonHegare.' 4 seiscieatas rail ,>áll»a«j.,-#í'Á'?^^ 



compañías i<!. mas ¿les «áecancs^ mas un «areeiito mayor^ 
mas un teniente coronel., "baxo las órdenes del gobernador 
de la provincia^ Ea Ja capital del irapexio, ciento seis 
coicipaiiias de id* 6 niieTe batallones de á seiscientas hom* 
Ijxeft ca4a U4K),' ó tres regiaiientos ^de- a mil- y ochocien- 
tos hoE''bre& cada .uno ^ con "todo« sus oficiales y geíes^ 
mas tres edecanes y un mayor geiieraU Este- número se. 
aumentará ó disBránuirá en cada lugar, seeun lo exija la 
necesidad. Toda esta tropa se eoiTípone de -infanteria mon^ 
tada, ;igualnjente, disciplinada en evolucionar a pié o; ;4 
caballo seg^un lo pidieren; la^. necesidades del f<árvií<>iG; nacio- 
nal^ dividido en las des clases de rusíix:o y urbano: esté- 
se reduce á dar el necesaiio en todas las ofícinas de los 
agentes del poder executivo y en la prestación de tcdo» 
los oíicios de la policía diurna y Docturris del lugar don- 
de residiere; y todos los que ao estuvieren de turna eir 
este servicio se ocupan en el rústico, reducido á la coJu-^ 
posición de caminos, plantación d^ arboles á sus orillas, 
construcción de puentes, calzadas, y en general, en todas 
aquellas obras de utilidad comun para cuyas empresas no 
bastaren lar, facultades de los particulares. » i' 

Bstando, puesij militarmente organizados todos Ioí cría-" 
dos públicos de la nación, para que el servicio se haga 
con toda la exactitud y regularidad de un reloxy ellcs- 
harán el de la renta de correos, del misaio modo que elí> 
de los demás rangos déla adminis trac ion general. !Paraeii7*> 
to^ alternándose ó- rolando por sus turnos los soldados dé- 
cada una de la¿ compaSias de la capital, aquel 4 quien to- 
care cada día, se presentará montado en su caballo á las^ 
siete de la mañana en la casa de la administración, recibi- 
rá la valija, y la conducirá hasta el Iu?;ar mas inmediato' 
por ^1 ?:umbo. que saliere: aquí la tomará el soldado de es-^ 
te lugar á quien- le tocare por turno^ y la conducirá luis- r 
ta el lugar mas innvediafeo siguiente, y así todos los demás 
succesivamente de pueblo en puebloi> hasta lleear la cor- 
respoiulencia al último punto de su destino. Si la corres— 
pOndcDcla fuere abultada y necesitare- de muía de care.ai 
para su cDnd acción, en esta c^áOtirán siempxs dos «oldados^^ 



lo qual se practicará igualmente" Voffi^S- u&'^^tiMo €^e'^ re?1a^ 
general, siempre que la correspondencia saliere de noche^ 
yendo los soldados armados de carabina, sable, pistolas 
y «uiiciente número de cartuchos. - •' 

El producto de esta renta debe por lo . ioaenos dupli- 
carse baxo de este sistema, y si antes áe las turbulen- 
cias que han precedido á la guerra 4e la conquista de nues- 
tra independencia, ascendía á doscientos y ciiiqüenra mil 
pesosi, como asienta Bumboldt en su ensayo pfvli ko so* 
¿re la N, E, en el nuevo orden de cosas llegara a me- 
dio millón. Los sujetos mas üoxcs ,é iHí^jolentés t marán la' 
pluma y escribirán aun qu« no «ea mas <jue por pasa- 
tiempo y por que la ocasión los convida á ello: los de- 
masiado recargados de negocios que j-or estar, reducido el 
correo aun solo día/ no pueden dar abasto á su corres- 
poadenciá, escribirán mas, por que tendrán mas tiempo» dé' 
itacerlo: el giro de la comunicación sera rápido y vivo^' 
por que no teniendo caia soldado que recorrer inas que un 
corto trecho de camino y en un caballo de regrese?, bien 
podrá andar d >s leguas p«r hora, y por consiguiente avan- 
¿ar la «orrespoí Cencía quarenta y ocho crr carfa veií^te y^ 
quatro horas^ y por lo mismo llegar las cartas de México 
a Guada laxara, por exemplo, dentro de tres dias, así co-' 
mo ea Francia el correo de Paris a Burdeos sOiO dilata 
este tiempo en correr ciento* y cinqiienta leguas' que hay 
de distancia entre una y otra ciudad; la seguridad de los" 
<;amiuos será mucho mayor con esta freqüencia de cor-- 
reos militares; y la aprehensión de los facinerosos se fa-^ 
cuitará mucho raa»^ pudiéndose despachar diariamente re— ^ 
quisitorias para todas partes. 2>^> ♦3:1' ^ 

Siedo el objeto primario y principal de la institu- 
ción de la tropa el servicio publico nacional, y no la guer- 
ra, claro está que tenemos resuelto ua problema, cuya 
i;e solución no ha pasado por la cabeza de ningún publicis- 
ta, á saber: hallar el modo de convertir los empleados 
■Jnihlicos de una nación, de consumidores improducti^ 
tíos, que ahora son y de la riqueza del estado, en un(s 
nuevos productores de ell^í, Ba ef&cto^ aua que cada sol-f 



Z7S. 
dado gana itti peso diario según mientra constitución pol£-> 
tica, oo hay soldado alguno que con su trabajo diario blea 
dirigido por buenos reglanientos, ^o le próduzxa . 4 -lá;^ 
nación una ganancia de mayor cantidad; así como los peo*^ 
nes asalariados por un cultivador para las labores de svt 
campo, lexos de disminuir el caudal de quien los emplea,, 
no hacen, por el contrarío, mas que aumentárselo^ propor-:. 
ciqnandole ima cosecha mucho, mas valiosa qite las canti^ií 
dade s. que anticipa ál eüipr eheiiderla .' .Toia la á Iferencia^tí 
está eu que el labrador tiene que aguardarse algunos me-s 
ses, para coger los productos de su capital; mientras que:; 
el gobierno percibe la mayor parte de los del^uyp^ casÍ^' 
en el mismO; instante qtiejjo 4«tTamaU j Como. es que wOdS;!*' 
ideas tan . obvias y se-ticil^a^jnpvhan podido' ocurrir hasts^S 
aqui 3 ninguno de los gobiernos que hacen tanto alarde d<?^' . 
tilantrópifos I \ ah 1 tas mismís representaciones popula- i • 
res, este Ídolo favorito, ó por raeior decir, este delirio^,., 
de los puebjos. modernos, si las juagamos por sus resúlta^r . 
dos en estos últimos treinta anos^ no son mas que uaa. dicrf| , 
tadura con un barniz de ñlantrópia. J Tan viciosa esT ♦- 
la extructura de su organización y tan antipopular su*'* 
manera de obrar, que no le dexan 4 su amo el pue-, 
blo soberano mas que el triste partido de callar y obe--:] 
decer ciegamente, sin permitirle criticar las aberracio-'* 
nes de sus mandaderos, por grandes^ torpes y desatinar^! 
das sque. sean 1 El mismo Dios, con ser Dios, no cre- 
yó degradarse esperando el consentimiento de su pueblorv. 
escogido parala aceptación de la ley que le propuso; ^^y^ 
unos hombres que nada tienen de ¿ios es, y unos hombrei$'i 
que son falibles, y muy falibles en sUs juicios, se ten^^ 
drán por .degradadlos^ con cjecirle al pueblo; aíti tennis las:^^. 
leyes que nos hábtis mandado formar^ somos homhres/^ 
"podemos engañarnos y equi'uocarnosy si en ellas descu^^^jr 
hris algún error ^ habédnoslo pqfenterp ¿ir a (^•rXf^irjif^j 

t<a plaza ae soldado^ ségan el plaude Mestra coits^ril 
titucion política, no es una plaza miserable, teniida y^.^ 
odiosa^ como lo es entre los pueWos europeos llamados; j 



cvittosi^ y comí) hasta aquí lo Jiá sido entre iiosótrasf^i- 
3x0 uu destino apetecible -Jr digno dé pTeferirse por miil; 
chos -¿ítulos ^ SL otros pQü'ciiS^a consec^ioion se envejeceai' 
Jos heaibres en el dia, sirviendo de Bierítorios en las oíi- 
<cinas. Qiiíaíqiiíera joven de Líixa condición de los qne ü3 
«aben leer ni escribir y que por lo raismo solo son capa- 
ces de trabajos muy niéeanicos, .c^n tal ^ue sea rtónjs^td^ 'j^^ 
iiGnrado,- únicas circunstancias q'ie «é requieren ^párá'^ '¿ir' 
«oldado Q guardia nacional, debiendo siempre fer preferido* 
<el mas pobre al que lo es jBenos, en vez de accjsodarse de 
ganan con un amo caprichoso por cinco pesos mensuales 
y -una escasa ración áe maíz y frijol, 6e encontrará no - 
irableinerite- tííéjorado é^ suerte hirviéndole á'la naciBn,^^5ft 
'seatando plaza de s oldado eh un pHeblo ^ ixbzlthrm 4^^ tfíi * 
^distrito, con veinte pesos de mesada. Dq aquí plisara por 
«u antigüedad a guardia nacional de 'an pueblo cabezera de 
-distrito con veinte y cinco -pesos- de sueldo», y de aqiií 
también por ^u antigüedad.5 a guardia de una ca|>ital da- 
provincia, con treinta pesos de salario. WiicKtí ñiéíor sueV-'^ 
teles esperad los que, sabiendo leér'y- escribir, ¿n^'pren-^ 
/dieren la carrera, y jmuclio mejor todavía a los que fea- 
llandose instruidos en los conocimientos en que deijea em- 
paparse ios buenos oñciaíes, se encontraren proporciona-' 




^oder cubrir los exorbitantes gastos de esta clase? 1 Ah| 
loi <3ue sobra en el imperio mexicano es el díriérp y ;sí^Ií>' ' 
falta quien sepa y quiera- Teparñrio;-n^íéétra "patria 'é'A^ 
ií^estado de postrirción y de desmá'y^ó a qiií a:rcidentííl- ' 
juente-'sé háilá redúeida,\ abriga fuentas *de omnímoda ri-i>* 
queza ^ue sol©' esperan una mano sagaz que las descubra^ 
V una mano activa que las limpie eu su cauiíe y manan* 
tiales, para que broten á. torrentey^^-^ t^^^"^^ iy*:$u> <^;; 
La deseminacion oportuna de las tropas, por toda$ I¿9 * 
y>f»blaeiaíía5¿'s del imperio se hará. 'del único modo coa qua^ 
déh^ hactírse todo lo que se quiera háe^er bien hecKo, es deV ' 
|;jj¡:, poco ápoco^ gradual y progrssivaraentr. I^ios, con" 



177^ 
ser Dios, no procede áe otr(5 modo.-Xos exaltadas repu-, 
blicanos de la Francia y los españoles sus iffiitad'oresvnó 
han causado desolaciones y trastornos^ siao por lialier que- 
rido correr muchos siglos dentro de cortísimos periodos, 
^uoüL ^aulatim fit^ tutum fit. 

En lin, auaqiie esta , tropa esté perpetua y habitual- 
mente ocupada en el servicio publico nacional, o en el 
cumplimiento de lo dispuesto por la voluntad general rela- 
tivamente á la administración, no por eso queda imposi- 
Jbilitada para hacer el o-icio de la guerra, en caso necesa- 
rio. Según miestra constitución política^j esta tropa es 
siempre la primera que sale a batirse en la premura de 
lina guerra inevitable, y para que el servicio no se re- 
sienta de su ausencia, ni se experimente en el la mas li- 
gera falta, en el instante en que una sección se retira 
del lugar de su residencia, ya queda ocupado su lugar por 
los voluntarios de primer reemplaza; si estos tienen que 
salir á reforzar el exérclto, llenan su hueco los de se- 
gundo reerapíazo; si estos salen a campana, les succeden. 
ea el servicio los de tercer reemplazo, y así succesiva- 
meate. Para, precaver en este punto todo ge'nero de con- 
fusión o desorden, la misma constitución toma con tiem* 
po las medidas mas convenientes y oportunasi^ para que 
cada ciudadano sepa anticipadamente el puesto que, debe 
ocupar en tiempo de guerra, &c. &c. &c. '.-.. 7 



-ij-: 



■ ^^¡^pjsl 4^cimo manantial 



\- 



•-" /..' • _ . . . ' > 

•Xlegamos por fin al problema de los problemas, al de 

la redención del terreno nacional, al único cuya resolu- 
ción es bastante por si solapara salvar la especie humaja» 
délas garras del hambre, del vicio y de la miseria, al 
único que desde luego hubiera debido llamar la atencíoa 
de todos los publicistas que han tratado de remediar lo» 
males de la sociedad, si hubieran querido subir hasta 
»u fuente» y e sto es precisamente lo que ninguno de ellos 

48 



fia pensado fiacép; tlfán íificft parece a príinek ' vista tí 
empreliender esta redención í En efecto^ ¿como sacar es- 
te terreno del poder de los particulares que legítimamen- 
te lo poseen en virtud de una serie de! contratos succesi- 
vos, garantizados á cada vez por la autoridad^ y que vie^ 
nen desde tiempo inmemorial, sin atropellar tos derechos 
indi%>'ídua'es y sin minar las bases del contrato social ? 
I donde hallar los fócidos inmensos que serian menester pa- 
ra comprar estas tierras á sus clueintos, que es el único 
medio legal que se presenta para redimirlas t Esto es lo 
que vamos á descubrir, zanjando al mismo tiempo los ci- 
mientos de una renta general territoriaí, que será uno de 
los manantiales mas abundantes, perpetuos y perennes del 
banco, y que á medida qne se vaya entablando y pro- 
f;r esando, vaya ignaímente libertando á ia nación de la ne- 
cesidad de acudir á los gastos del serxácio publico con imr 
puestos y contribuciones directas ó indirectas. 

lA'rtL i5\5, I/a nación mexicana re ronde e el derecto 






41 



inconcuso que los dueE^s de capitales fundados para ob- 
jetos de religión, de piedad y de beneíicencía, tuvieron pa- 
ra *hacer estas xundaciones, en virtud de los derechos que 
«d Jrante íu vida pagaron al gobierno para que les garanti- 
zase la posesión y libre goze de sus bienes* 
^^^^* Art. 5G. ' Xa nación reconoce igüaímenfe el derechG 
inconcuso que tienen todos íos citrdadanós del imperio para 
seguir haciendo fundaciones de esta especie, en virtud de 
Jas cargas que sufren para la mantención de la fuerza pii- 
Mica comprometida á garantizarles la posesión de sus bie- 
mes y la facultad de disponer de ellos libremente, siempre 
^ue no baya perjuicio de tercero, ünico termino de la li- 
l^értad política y civil ¿e los miembros de ía asociación» 
Art» ^7. Xa nación tomara todos los capitales de 
esta especie, siempre que no lo estorbe perjuicio de ter- 
cero, reconocerá y cumplirá religiosamente todas las car- 
cas ¿que estén anexos, j pagará puntualmente los rédi- 
tos á los usiafructarios de estos capitales, poniéndoselos 
á cada uno en la misma casa de su morada^ 
^ Art. í8;t En el caso qne faltaren los objetos díreoí 



Wí^tíe los fofldaáoi^T'sVí^^^ en el destino de sus 

capitales., estos se invertirán en otros que les sean aná- 
logos, como, por exemplo, Jos de los ex-.jesuitas en dota- 
ciones de escuelas para la ensenanzít (^) de la juventud, 

' (*) les que tanto desean el r estable cimiento de los 
jesuítas per zeío de la instriíccion de la jwveni'dd^ sé 
engañan muy torf emente^ pues este genero de instituto^ 
como qualqmera otro de igual clases paraliza los pro- 
gresos de la civilización del puehlor^ reduciendo la ense^; 
nanza dentro de eortisimos limites, Trnéholo o demues^ 
troto, los diez o doce jesuítas que hahia en México^ 
tenian ya de donaeiones un millón y doscientos mil pe* 
eos: puesto a réditos este capital , comprando tierras cen 
el^ tiaria felices a un numero tan crecido de familias 
quantas fue-sen las porciones de tierra der diez caiaUé-' 
rias de extensión que se les repartiesen , con arregló 
a este plan de ley agraria^ toda^a esto es nada: el re^ 
dito de este capital al cinco por ciento es de sesenta 
mit pesos anuales^ cantidad hastante para fundar coh 
ellii ciento y nj^inte escuelas de educación y enseñanza 
eón la dotación de quinientas pesos anuales' parales maes" 
tros^ quej p'or lo menas^ pueden ser tan huenos como los 
jesuítas^ si se ¿es saje escogen 'vease si ijcna o dos crt-* 
sas de fesuitas podran instruir en 3texico tantos joije^ 
nes y niños coma los que pueden educarse en ciento y 
^veinte escuelasr luego dar instrucción por medio dé 
je-suitas «^ otros institutos éemejantes, es acotar la ins* 
trucion, €5, en cierta manera^ estancarla^ es reducir, 
tasi a cero el numero de individuos que por otros or^-* 
ganos podrian instruirse y educarse^ Repárese^ después 
ée todo lo' que se acaba de decir y que no es una cosc6 
indiferente para el estado., ni para las almas sensi^ 
tlesy que en lugar de diez o doee clérigos^ resultan he-i 
nefieiadas muelios millares de familias con los éirrenda^ 
niento^ de los terrenos nacionales^ como ya lo hemos 
notado^ p ademas QÍcnto veinte individuos dctadga d^ 



5Sd> 

los de misiones p^ra lagares dp fvier^ .del Isaperio, en ix^ 
siones establecidas ea las fronteras del territorio del im^ 
perio. 

Art. 6 9. La nacioi? fiíjcara todos esto? capitales en 
tierras que irá comprando con ellos a medida que las fue- 
ren, vendiendo sus. dueños, y. de este., modo. , dos ^aüaxizará 
icontra todos ios azares de perdidas á que. hasta ahora han 
„€stado expuestos, habiendo demostrado una triste y dolp- 
^rosa experiencia qne muchos de ellos se haa perdido. 

Art. 6 0. Para el efecto, la nación por medio de 
Jos administradores de su banco ramiticado por todas las po- 
blaciones del imperio, h^rá postura 4 todas las tierras que 
se vendieren, y por el tanto, sera preferida 4 qualquiera 
particular- 

Aat. 61. Se considerara como una piedra, angula r 
úel edlñcio social, y como una ley agraria fundamental, 
la mas sagrada é inviolable de todas, el no vender jamas, 
»i esagenarpor segunda vez, de quaíquiera modo que sea, 
las tierras redimidas del poder de los particulares^ eomo 
ni tampoco las que $e hallan libres de dominio particu— 
íari tanto en lo interior del imperio, como en sus fronte- 
ras dilatadas. 

Art. 6 2. Todas las tieíra.s del dominio nacional 
no se darán á ningún ciudadano, sino es en la cantidad de 
diez caballerías ó de un quarto de legua quadradoi^ y so- 
lamente en calidad de arrendamiento, aunque este sera per- 
petuo, voluntario, y hereditario de pafces 4 hijos^ por 
iin rédito que desde luego no pasará de uu cinco por cien- 
to^\ y en lo succesivo seguirá el mismo nivel dei.iate* 
res del dinero en nuestras plazas de comercio. . Jito&^aiii* 



medios decorosos de subsistencia^ capaces p^r lo mi^mo 
de hacer felices a otras tantas -personas de otro sexo, 
estaUeciendose con ellas in raatrim^nioy que é^un^iue so^ 
lo se supongan tener unos con otros un hijo^ y ün cria" 
4o, compondrían el numerQ de quatroci^nta^ ochmt^ 



"Art. 6^. lias inmensas porciones de terreno libre 
y^de dominio verdaderamente naciojial, como lo es todo el 
que se halla mas acá de la liíjea divisoria reconocida por 
el; gobierno de los ^Estados Unidos en el xiUíjíio tratado 
ajustado com el español qxiand> poseía este imperio, no &e 
darán á ningun ciudadano que las pretenda, ni á ninguno 
de los extranigeros que quiera naturalizarle entre noso- 
tros, sino es en la cantidad dicha y baxo la calidad expre- 
sada de aTrendamiexito perpetuo, voluntarin, y here^üta- ' 
rio de padres á lujos, Pero ios colonos inmediatos á los 
terrenos libres y por arrendar, podrán gozap de ellos en 
calidad de usufructuarios, hasta que haya nuevas preten- 
dientes á quienes sejosadjidique la nacioij en' los termino» 
detallados en su ley agraria fundaraenlial. ^ r,í ..-!,** -^ ! r ¿ 

^rt. G4, La nación consiguiente a les priRcipiOs'' 
de su ley agraria fundamental, no reconoce, ni reconoce- 
rá jamás el derecho de prO;pi edad de los extrangeros que, 
sin su con 5 en ti miento ó permiso, se liayan establecido ¿ es» 
tablecieren en el territorio del ijcperio, marcado por la 
linea divisoria reconocida por ^1 gobierno de los Estados 
Unidos, durante la dominación española. La conducta de ta- 
les extranjeros sera en esta parte, tanto mas hostil, odio- 
sa e injusta, quauto que el imperio se halla en la mejor dis-. 
posición de partir su territorio sobre las bases nías libe-, 
rales y equitativas, conformes á itis principios mas rigo- 
rosos del derecho natural, combinando la felicidad de la 
generación presente y las futuras, y la de cada indivi- 
duo con la de todo el cuerpo de la asociación^ 

Art. ic6. En atención á los gastos crecidos que se 
Kan nvenester para el descuaxo ó rcsapimiento de tierras 
heríales, ya las privaciones de toda especie que tienen 
que sufrir los pobladores de un desierro, distante de las 
poblaciones ya formadas y abastecidas de recursos, los 
ciudadanos o los extra r.geros náturalizandos que por la 
primera vez se establecieren en semejantes terrenosn por 
el espacio de quinche anos no pagarán ni un irraravedi per 
«1 distrute de ellos; pero fenecidos los qui;¡ce anos, se 
avaluará el capital de les terrenos por el valor de los pro- 

49 ^ 



düctos que rindan, y comenzara» a pagar dos y medio por 
ciento, franquicia que disfrutarán áe por vida; mas el que 
les succedierc en la posesión del terrcnOi^ sea por heren- 
cia ó traspaso, pagará el rédito del valor cipital de la 
tierral razón del cinco por ciento, con arregla 4 1*. quota 
de la renta general territorial. ^nm é a^tir 

Art. 6G. Todo poseedor de qualquiera de esfos 
terrenos será arbitro, siempre que quisiere, á traspas^irU á 
otra persona, vendiendo las mejoras que en el hubiere he- 
cho, dando parte al ayuntamiento ó congreso respectivo, 
para que se apunte el nombre de su succesor en el libro 
de los colonos nacionales, y en estos casos, la nación se- 
rá arbitra á tomar estas mejoras por el tanto á que las 
hubiere ajustado el traspasador, y por consiguiente, á rea- 
sumir la liberiad de adjudicarlo á otro ciudadano, en eTcaso 
de que alguno se haya hecho acreedor á la preferencia por 
sus buenos servicios hechos á la patria. 

Art, 67. Todo poseedor de qualquiera de estos ter- 
renos será igualmente arbitro á nombrar el hijo ó hija 
que haya de succederle en la posesión del terreno, y en 
el caso de no hacerlo ó de morir intestado^, el gobierno lo 
adjudicará al hijo ó hija que tuviere mayor número de 
hijos • varones por estar así, generalmente hablando^ me- 
jor asegurado el cultivo délas tierras. 
^j Art. tS, En el casó de haber muchos pretendien- 
tes para uno de estos terrenos, se preferirá, generalmente 
hablando, al mas pobré y mas cargado de familia, pero en 
el caso de haber otras circunstancias capa<^es de contra-^ 
balanzear á la dicha, se afcudirá al arbitrio del sorteo, 
para que ninguno que^ie resentido. En general, siempre 
que resultare libré alguno de estos terrenos, y al tiempo 
de repartirse por la primera ve!^, serán preferidos los sol» 
dados veteranos y beneméritos de la patria á los volun- 
tarios alistados en la milicia nacional, y estos á toda cla- 
se de ciudadanos. 

Art. ^'i^. Todas las porciones del territorio nacio- 
nal que actualmente se hallaren libres y las qtie en lo suc- 
cesivb se fueren libertando del poder de loa particulares 



que las poseen, se repartirán del modo detallado; pero jun- 
to a las capitales de cada provincia se reservara 6 con^- 
prara 4 qualquiera cosío unf sitio de gan^ado mayor ó qua^ 
renta caballerías, y un quarto de «ítio ó diez caballerías 
, cerca de todas las demás poblaciones, para el servicio pu- 
blico y común. En e^tos terrenos, pacerá la caball<:ria 
de la tropa de cada lugar: en ellos se cosecharan los for- 
rajes y granos necesarios para la mantenci'~*n de los ca- 
ballos, y el sobrante se repartirá entre los soldados-^ quie- 
nes harán este cultivo: en ellos habrá algunas muías 
aparejadas de lazo y reata para el servicio público, á fin 
de que por esfe motivo no se incomode jamás por jamás 
á ningún ciudadano, despojándole de su muía ó caballo, co- 
mo acostumbraba hacerlo el gobierno español que de e^fe 
modo arruinó y dexó por puertas 4 muchos infelices: en 
ellos habrá divisiones de potreros levantados por la mis- 
ma tropa, y algunos se destinarán para los ganados que 
se lleven á vender á los lugares, a fin de que no se de- 
terioren ni enflaquezcan por falta de pastos, pagando los 
, interesados un tanto por cabeza: en ellos se harán ensa- 
yos en grande de nuevos ramos det cultivo; y en fin, en 
ellos se depositarán para su abono y feracidad las basu- 
, ras é inmundicias de que la misma tropa limpiará «las ca- 
lles y plazas de los lugares, pues como queda dicho atrás, 
el objeto principal de la institticion de la tropa,' según 
lo que previene nuestro código, es el del servicio públi- 
co nacional en todos los ramos de la administración, y por 
consiguiente, en el de la polipia diurna y nocturna de los 
^pueblos de su residencia. ;*'--*- > • * 

Para dar una idea del modo c6ii que ¡se recogerán es- 
tos abonos, para fecundar estos terrenos destinados al ser- 
vicio publico, haremos la aplicación ron respecto á la ca- 
pital de este imperio, y ella servirá de regla para el mo- 
do con que deba hacerse en los demás lugares. Suponga- 
.inos, por exemplo, que México está dividida en ochenta 
^^o cien calles, de norte á sur, ó de oriente á poniente, 
, «egiin el rumbo en que Csté situado el terreno de servicio 
.públiso: todas las mañanas 4 labora délas siete saldria 

♦ 



©cheata ó ciéu carros, en cada uno Ira un soldado estiran- 
do la muía y otro llevará la esportillai^ pala y azadó^n, 
para recoger todas las basuras, y serán conducidas al ter^ 
reno de servicio publico. Xa misma operación ise 
repetirá todas las tardes 4 la Hora áh las quatro; y por lo 
respectivo á las deyecciones impuras del cuerpo humano, 
que tanto abundan en México por la falta dé cloacas, fal- 
ta que^ no se remedia por que- no se quiere,^ se recogie- 
ran, como alioraij por la noclie y se echarán en pozos de 
mediana extensión y de dos tercias de proftiiididad; cu- 
briéndolas con la misma tierra que se hubiere sacado de 
ellos, para evirar. todo génerQ. de fe^or. De esta manera, 
por mas estériles quesean al principio estos terrenos de 
servicio público y aunque solo se compongan de tierras 
areiuizcas^ |>edreeosas y calizas, adquirirán una fecundi- 
dad asombrosa, y producirán abundantísimas cosechas de 
grartcs y forra^,es. Los soldado^) cansados de servir, en 
el caso de no haber terrenos libres que repartirles, ha— 
üaran en estos de servicio público úa asiló que los abri-^ 
gue en su vejez, ademas de que mientras ellos sirven á'1a; 
patria, sus hijos tienen abiertas por nuestro código iñtini- 
tas* carreras que les proporcionen medios honrosos dé sub- 
sistir y con que poder socorrer á sus padrea en la edad 
avanzada., 

:^ Art. 7 0. Después de reparlidas todas las porcio- 
nes del terrivorio nacional que actualmente se hallan 15*^ 
"bres de todo genero de dominio individua^ como lo son 
todas las pertenecientes á las temporalidades dé los ex-je- 
sviitasij íL las misiones de las islas Filipinas, a las dé la 
alta y baxa Ga,Hfórnia: á las de varias obras pías dé los 
obispados ; del , imperio» á las de. fundaciones de tincas p^ra 
ob]títos de enseñanza y dé beneficencia, y todas las cr>nO« 
cidas anteriormenítí, con el nombre de realengas, reparti- 
ción que sino se comienza hacer desde ahora luegOíj sera 
unicasiente ppr que no se quiera hacer prodncúvos infini* 
tos capitales territoriales quii en el día están sin prí>dú«*- 
cir casi nada, y por que no se quiera ser sensible a la 
fruición; de apresurar la felicidad dé la generación presen- 
te y laí|, futuras; repartida?;. «Ügo, estas porciones; *©• 



-«plicari el Banco & reáímír ^el poder délos particulares^ 

•todas lasque se hallan á un lado y otro de los grande-* 

caminos que atraviesan el imperio en sus direcciones ?;e- 

^ nerales, siendo el primero y mas importante de todos, 

el de Veracruz á San Blas. 

-Art, 71;.. Xas porciones de terreno, sítuadiis a uno 
nry otro lado del camino de Veracru/. á San Bias, no ten- 
ir:¿T^'n may que un octavo de legua de- frente y media Ie«- 
é fua de ceiitlro,, jara que de esten.odo haya ea cada le^.ua 
dieí^ y seis posadas puestas alternativamente,, y distar te- 
lina de la otra un decimosexto de ]egi;a,> Fü cada porción 
de estas se construirá una casa con u;i c-rr^dor de. cinco 
arcos, -^colocados al b(?rde del. camino, que les servirá co- 
mo de patio á estas^ casas: en U;s cabezeras del GolredQl^" 
habrá dos piezas para: huespedes, y en frente deJ arco prin- 
cipal estará la entrada para la habitación del colono coa?* 
puestd de una sala, un par de recarnaras^j un quarío de • 
« de pensa, u:>a c#cina y una troxe espaciosa. Suponiendo» 
•que el costo de cada una de estas casas, computadas las 
unas con las otras, sea de cinco mil pesos, Jas quatro mil 
•f y ochocientas que habrá que levantar- en las trescientas 
lefuas de distancia que hay de Veracruz á San Blas, íe" 
, costarán al estado veinte y quatn millones de pesos, es 
»^dec ir, menos fe la irritad de los cinqilenta. millones que in« 
-^'K'irtiá el gobierno español en la construcelon de la mur-- 
f ralla de Veracruz, siendo de notar que las piedras de aquel 
mura no rinden nengunos productos ^ al paso que los vein- 
te y quatro millones empleados en la construcción de es- 
tas casa« le producirán anualmente al estado setecientos- 
- veinte mil pe«05ij haciéndoseles 4 los colonos la graciada 
arrendárselas solamente á razón de un tres por ciento. A' 
los colonos les será muy fácil pagar^ estos arrendamícH-^ 
tos ligeros) por que una parte muy considerable de ellos 
la sacarán de los viajeres que ireqüent emente se hospeda^ 
rán en sus casas., 

A !a verdad, nada puede presentarse dé mas delicio- 
so y encantador, que la perspectiva del magnifico y so- 
h^zyio camiao que. acabamos de. trazar ca este artículo,^ 



386. 
que no tiene otro ínial en el orBe. Sus ventajas con res- 
pecto á jos progreso? de nuestra industria agrícola, fabril 
y mercantil y á ios aumentos del erario, son Incalculu- 
bles. Sin enabargo, coir.o aun después de rn ano de con- 
quistada la independencia, los mexicanos siguen viviendo 
al baz de la tierra, y como abundan tanto entre nosotros 
los hombres de ideas muy mezquirias, á quienes el habito 
in'veterado de la opresión y la miseria les hace mirar con 
espanto todo lo que es grandioso y saludable, no nos 
contentaremos con demostrarles la facilidad de empren- 
der y llevar al cabo el camino propuesto con el exem- 
plo ya citado de la muralla de Veracrua que tuvo un eos- 
"^to mas que al duplo mayor; sino que para darles á cono- 
'cer tanto los recursos inagotables del imperio como las 
'Ventajas de habernos independido de un gobierno que nos 
-^devoraba, solamente notaremos, que en el corto espacio 
de trece anos corridos desde mil setecientos setenta y 
^ jiueve hasta mil setecientos noventa y unoi^ salieron para 
'Übpana por vía de productos o derechos de soberanía, cien- 
to y echo millones, quatrocientos veinte y ocho mil, seis- 
'cientos, setenta y siete pesos. Abrase el tOmo décimo octa- 
'Vo'del periódico intitulado, la Miner^uyO TI Kemsér Ge» 
TLeral^ y en una de las tablas de los productos de la lí", 
jE.^ publicadas en Madrid en mil ochocientos diez y ocho, 
'se leerán ala pagina trescientos treinta y cinco las dos 
•partidas siznitntes .- D e Veracruz 4 Espaia remitidos en 
pesos, desde^ el año de 1779 i 179l,-2<í. 681. 982.^ 
Para situados de las antillas, 7S. 846. G9 6. Véase 
puesij sino teniendo ya que padecer el imperio extraccio- 
nes tan fuertes de numerario, podra dedicar una suma que 
no llega á la quarta parte de la extraída en los trece anos 
referidos, á la construcción de las casas rurales de que 
•acabo de hablar, y mas quando estas no se han de edificar 
sino poco 4 poco, principiando por las que sean mas ne- 
cesarias en los parages mas solitarios y desiertos- del ca- 
mino. 

Por lo que toca a los arboles que habrán de plantar- 
^e 4-Wí 'Orillas 4e los camíaoa aacioíiales^ se preferirá i 



SS7. 
todos el de la morera; no solameote por ser uno de los 
Kias aproposito para refrescar al caminante asoleado con 
3afrondosidad.de ^u^ copa,, sino también por ministraren 
la abtuídsw cia de sus o:jas.iuia materia copiosa para gran- 
des crías de gusanos : de seda* La naturaleza que tanto se 
ha esmerado ea multiplicar este árbol precioso casi por 
toda la exteosion del imperio, parece estar convidanlo k 
gritos al anjericano, para. que se dediq^i- con preferencia a_ 
un ramo de fuUivo^ que spbré muy fácil, es incompara- 
blemente mas lucrativo;:, y; cuiqHo msflos. ;^ost9^9,, ^^.^í IP!t 
del algodón y la lana, '-i , - --^ x» ^\>^^--:^ ,^:, ^.,;^., a .;„,.: 
'icrr En fin, á cada uno de estos colonos, á medida que lo 
fueren permitiendo los fondos del banco, se les darán cin- 
co yuntas de toros para que pueda?! principiar sus labo* 
res y los que carecieren de facultades para emprehender- 
las; y de los mismos animales recogidos de diezmo, com- 
prará la nación para darles dos becerras y un becerro, y 
dos puercas y un puerco, para que dentro de pocos año^ 
vuelva 4 verse el imperio tan repoblado de ganados, co- 
mo lo estaba antes déla guerra de nuestra independea- 

Art. 72. GoñcluidOüme sea el can^mO de Vera- 
cruz 4 San Blas, se emprehenderán laego los transversa- 
les que conducen 4 cada una de las capitales de provin- 
cia, aplicándose el banc© 4 redimir los terrenos situados^ 
4 «u derecha é izquierda, para repartirlos en los términos 
qu? qiiedah expresados- én el artículo precedente. 

Art, 73. Entre los terrenos nacionales, hay J^lgu-» 
nos que producen en abundanoia muriato de sosa ó sal co- 
mún, como lo son casi todos los adyacentes al apostadero 
de San Blas. Estos terrenos no se dividirán en porcio^^*, 
de á diez caballerías, como los destinados 4 la agrícultu-^ 
ra; sino que en los parages de salinas mas feraces, se fo:r- 
marán predios de quatro porciones de las que en aquellos 
países llaman ranchos; en los parages de mediana clase, 
predios de seis ranchos; y en los de inñma, clase, de ocli'> 
ranchos. El valor de los capitales de cada nno de estos 
predios se ^valuar4 por el de sus productos. I.os UnderP^j 
de cada predio se ílxar4n por medio de mojoneras hechas 



38 8. 

dé p ie d r a ye al c ó n "bást atita ^ critó renta*^ para '^ \\xet ^pueían? 
i-esisrir á la acción de las aguas que irttíndaii aquellas pla-.^ 
yas durante la estación Ihiviosai^ y. se 'preca\^an de est« 
.Hiedo los pleitos que de otra suerte o<:urriríáh e^tre ios' 
arrendatarios. En cada una de es^ta^* mojoneras estará pro**? 
í andamíate gravado el número) de cada predio, conieiizaa«í 
,do desde el uno en adelante; el primer predio se marcar ai 
xon el numero uno^ el -segundo con el .RUinero dos, el- ter*-; 
cero <on el tres> -fec. >^c; De todo^ estos predios se hai-'' 
r&n tres partes, dos se repartiraa entre los vecir.os de lai 
jurisdicción de Tepic y demás habitantes de los planes der 
tierra caliente; y otra, entre tos vecinos de la juíiadiccioa 
<le Aguacatíán, que desde tiempo inmemorial están .acos-' 
tumbrados á ir 4 perecer en aquella reffion calida y mal- ? 
sana, para dedica^s^ i las penosas kbores de la extr^e.-x 
xión fie la sal. - >;'^*fj/)^^''^ r.:j^:iLiií;í* ^or^^zL^a ^tJ jI' Y. ;^i»í 

Para que la i^jSWt'ícíon 'de "^¿rtos *pfe^^^ 
llaga' con toda imparcialiJad, sin dar lug;%r aquejas ñire-* 
■seaíimieutos; se dirigirá á la diputacioíi de la capital de 
la provincia á dónde correspOíida^, una lista dí los -aom-í 
lires y apellidos de todos los pretendientes, y otra de los* 
números con que e&ruvierea marcados ios ' predios .qnfi ha- 
ya que repartir, á ñu de que echadas en dos cantaros las 
cédulas de los nauíbres y las de l^s predio«j, -se la adju- 
dique á cada Utto e^lqiíe 'leí "tacare por suerte, ^q-' ^hí-> 

' Todas las sulinas qu'í^ ^se -é:icívut4'»rer.i fetttmúisíixtt r 
a1 te rrena nac ionai en las cO s ta s del- va I le . de Vande t-as , 
Tomatlaa, Na^'idaá, Autltrn'éeHa -Grana, Cí^limí^, 8<c. 
8^0^ se dividirán e:i predios' de proporcionada extensión^ 
y se repsrííráíi a ciudadanos pobres en arrer.daniiento per- 
petua, dad (ínismo raod¿> qise las marismas de San Blas. '^*» 

• Todos los habitantes del imperio qae poseyeren sat^^ 
linas, y de cuya elaboración han estado inhibidos por el 
gobíern3 espaSel, serán arbitros a labrar hasti la caiiti- 
d'dáéi veinte y cinc.^ mil arrobas de sal y para el efecto 
consersraran en propieviad toda la porción de terreno q^ue 
fi^ere j&udciente para dar este productíí. Fero en recompen- 
f^áp ^5t5 nuevo r^m^ d¿ ri^iueaa a^ie van á áisfratar, ¿ 



•U'» 



5«^ 

Tcnáerári al eslUMÍo tcáo el testo del terr,eno poreícost<5 
que les hubiere tenido, según tas escrituras dé eompra, 
Éste resto de terreno comprado por la nación se dividi- 
rá y xepartica del mcwlo;. expide sadoea los dos párrafos ^ui'- 
tenores. -,- . ' ^ ^ ■ * 

Todo qnanto acaba de decirse de los terrenos sali- 
leto?, se entefldeca í^uajineate^de los; .q^e j>rbáiiceii la^pssá 
O tequezquite, r ^, _,- , ' ,,...* 

Art, 74* Todos ío 5 usufructuarlos de tierras vinca- 
liadas serán ár^i;ros,.s,i quisieren, 4 vender ala nación to- 
das las. j^orcioiLesuque p^iean . a defeclia e izquierda de loi 
grandes j-amliios q üe :atr^y iésan ei Imperio yen ;sus d jfec ció- 

nes Sí eií erales , «¡i "^ía cántidact de* media lé i U£u de^ Uá íá^o 'j[ ■. 
j." j ' • »r. ; ■"fr;i;T'í.?irfr5í? .«3 i^ íjin- 
nieaia de otro.. ^; _ _ ,, , . ..!.-? 

Art, 7i^. "Para r eco 2;er to3os los , datos necesario» 
& fin de establecer con •acierto^ -e.sjta Igy de 1a distribu- 
ción del terreno iiaciónal o'jtsta le^^rjai.r^ria^^^^^^ 
imíca l^ase IndestWcííbíé de;tn<Ja tilp^rtaá civil y palítu 
(¿a, ño solamente se tendrá presente todo lo prevenido en 
los artículos tres, quatro^ seis^ y siete del bando ar- 
riba detallado para la contribacíoii. ^eneraVsobré tierras 
^e propietarios par^ií¿iíaf e^s; '^l^jg^ ,;a^ina|, i^„ toma^ 
las pcoyiáeiicias si|uientes. j^t^. ,,,,,,. ^ "",'^.^r' ":.,r :v ^t 

^,. Be circulara una ordesi a íod^s fost, curas ''setulares 
y regulares del imperio, <íomo también a todr>s los pre-^ 
iectos de las misiones, por medio de sus prelados respec- 
tivos, para^que dirijan a| gobierno vlli estado, puntual y 
•exictp :de todas ^í^,;<iiipellaAVs quj?.ppsey^reiv:^l'l^ l^s 
44i^9% tí^lesiasticO|B4 -í^ su«/ teTigi:i¿ias^ íós «.apitajes 

pertenecientes a cofradiás) legados, oT>ras'piasV ob]etdb'd¿ 
exjseiíaüza y de l>eneíicencia, Src. &c- con expresión de los 



parages en que estuvieren las fincas, y de tos sujetos que 
corrieren con ellas. Oirja ic^em, pí)r el mismo cníliu:lo, a 




de regulares de a.mbbs sex^i\ Ocra.idem á lo? mismos se- 



nefo^ de cuya existencia haya doc-iiinento;. entbs archivos 
de sus }uzgad<ís respectivos. Otta^ideiriy en los mismos 

señores diocesanos', para qiief^todo's^tos G'ápítáles'^^'clé c,aí^- 
J lanías y obras ..pia^ exí^tep e^ eivunetalico y ckjfQiftarfos 
en' las claverias de las ' catear a^^ pía,rá?^¿l, les 

¿anden" íncorporáír "'^- los foiáoi'álf'fcanti/ 4 füf ^ 'lá'^ 

los imponga sobre tierras y de este piodo sean coméí va- 
dos hasta ía consumacipíi de los siglos, sin lleg;ar ianiás 




En este sistenja tutelar y conservador de los ínenes 
íaijirnaJt-s, ganarían pTuclio las monjas, entregando sus.ca- 
pita^s ' '^1 ianco, '^íibfPaVíau' l¿s^^s^faii€fs ' d^^ ' tieiieii 'S'u'e 
pac'ar a siis a^ñ^3alstraddre's y tocro,s les gá'áfos qué' estos 

•e'iüPrehend en 'para c ¿©rar a ids , c ápit a h s tas pat tic ulat es» 
'^•í' .cr -i'''> < '^ • '* :■ •- í --/'. 2*»i''" ít ■* i-if ■'•■■*. ♦^> C'i i'.'* 

temecdo-a veces qtié 'stíirjr para ello diTatúdds y cos- 
tosos pleitos, en tina palal^ri, sin el nías lif.ero riesgo' "^ 
sin experimentar la más péquéiía i^€<5iúodidacK verían ^sú# 
r editós puestos' deíitro' ''de ' Tas ' ^celáás" ' de éu s' 'miamos _/^^ 
ventos^ á los plazos cqnvenidoif^feií&i^ino'^laclr,^^^^ 
¿ia\véiiturá lo ararían ÍOs frayfes, si adoptasen' 'el ciísmo 
sa*bió, seguro y veñájoso partido, sin la necesidad dé 



plridemos del otrok^íír^i i3^a#é^:,lfí 

úá nueVo" eitetmfdíb ^dé íó^'yitis&s^ ^esídMi€(^ 

do taxo el disfraz de una segtííida Cünsoíidadon, i'ÍEl^tríí- 

éo aljuso del lenguaje ! '^\V' '^^;' ' '\ ' 1^.-1/3 

; "ifi sé diea que la tómale ^cSJitólfe/n&pMrt^'^^ 

€asas^ como lo ^ sori. la 'mayar " parte m Tos p^^tenecienfe s 

¿lerií^os^ ^fta^les y:' ¿in jasy '?¿e^l|^"it^ , enpriír^p^ 

ralos agentes /del b^ coi' 4^ %, 

ei, sistema tutelar de 'riuestro código poífe Él ñún^-^. 

¿¿'délos" preteadletóefi^ de Qm^éos^^^' tíx^i^ de %s*' 



q;iqLe;;^^6trQ,QÓdigo, es;t^,fc1ec^^ j\ara losT rán.os de 

^^iseSlpza. ^^^¿ ,tanto_^o .m-ás 'ctqcí^o^ ' j^ué ét; aé lis ji^U^ 
cioíies^dei .jni©eFÍQ;'Íof\s^^ sÓií sin com- 

para cíon mucho tnVs ap e t ec ibl es ^^ que la mayor parte de 
los «í^ue (Jhfr^ía^.lioy. en día los profesores 4« vunverbi- 
4j|',7r d^Í|oífi¿m¿^ e^;;^njtímo ^e ^bs ^^ no.baxa de i^uí- 
níentos 'p|;so3; )f¿s fres o "qúatro horas ' del día que este 
^éíie^yo/.^de empi^j^d.os iii viay ten en Jof,i ob[eros de su c^esti- 
no^ les de Ka aun sobrada tíempo para que puedan facilnien- 
te encargarse cíe cohrar los alquileres de cierto numero 
de casasc^ue se ,¡1^^.^., asi|ij,eg:s bastantes á cubrir sus do ¿a- 
cípne^s, :!r he,.aq¡i|;(,^,^l ^iní:6^ libre del enpr^o de 'esta^és^- 
pecíe d^' cpoi-i^izasi JaS^^ diiiciles que las 'de, redi toi 
de tierras, quanto que estas le producen al qué las ar- 
rienda, mieutra? que., íaV Cj^sas consumen al que las al- 
quila, .hablando generalmente; y así nopijede decirse de 

Uí ' 




el banco, como todos los productos de la renta general 
l^rritpriaU quedando, entonces Ubres, de esta carga soppr^- 
¿bJf . ;^' pf^f ger^ ^os . empleados en 1.a ensena- za, ^ ; ' ' .^ 
I^^>li;ph9^,^asi; gro^epa sería íoday ia , Ja^objecion- de de- 
cjr^ ,,^i?e iabieado de pagar el estado puntualmente los re - 
di tos, ^.d^ estos capitales a sus legítimos dueñas, el banco 
no baria masqué eaibromarse y perder el, tiempo inútil- 
mente, encargándose ^d^t; su administración sin nin?!un pror 
Ye.cho. : P^pc que, en primer .^gar, el capital de q uatró 
mil pe sos ^ por exei^iplo, perteneciente 4 una cap^ilaiiia de 
clérigo d á-un convento de monjas ó de frayjes, s/inv^pro- 
duzca por,í^ora los doscientos, pesos de réditos que ha-j. 
yan de darse a, la persona ó comunidad a quien oquen, 
sia embar|;o inv^^^ido este capital , en la compra ^ de algi^r 
«a porcion^de; t€tri;enO, adquiere, un valor pro^;rpsiyame^- 
t<? crscie^tei, en términos . de/,decuplÍcarse por ^Ip. menos 
dentro de treinta ó, quando mas, dentro de quaren^a aiws 
é& Eianera .que loí r¿¿ÍLP^ q^ue ahora apenas alcanzan para 



jpag&rle al usiifriicíii&ío^ ier an 'enfeiit«s ¿te ' ' dos tníl peió^ 
j quedará a Beneíicio ' de, la' nación -un súhtúutQ de mil 
y ochocientos pesos, <jiie podra emplear enJareáencion ó 
compra de una nueva porción de terreno.. Este aumenta 
decuple del valor de los capitales invertidos en tierral,, 
al fin de cada periodo de treinta,' í guaren tá anos es üh: 
Kecho cons aiite que presentaiv e^fi tod^a^^ las- escrituras de: 
las haciendas dé la TTuevá Galící%\ cóíiip arando el aumeA¿- 
10 de precios á que las han íjo adquiriendo sus poseedo- 
jes, y lo mismo se oBservará que ha sucedido en las rae— 
dianas de la !!T. K. acaso dentro dé, periodo s mas cortos^. 
por su mayor población, lo qjuál solamente fallará en 
Jas haciendas muy grandes y desmedid «is> eii cuyas com- 
pras no puede haber el ínisíno numeró dé cóatTÍncante«^ 
que en las pequeñas, por no abundar' los «uietos bastaate- 
surtidos de metálico para cornprar vinas fincas dé tan cre- 
cido valer^ y de aquí proviene- que estas por lo comuaL 
s^e msTvaraten, quando se ven<ifen./ íí"© será íñütir 'aíver-^ 
tír equídepaso, que mientras maá éé vayan multiplican * 
do estas pequeñas haciendas arrendadaé por la nación a' los^. 
ciudadanos pebres, tanto mas se irá dismfnayendo el valor 
de las grandes y tanto inayor facilidad de comprarlas irü 
aiáquiriendo el estado» ISl indolente y poltrón mayoraz.c:»' 
que mal cultiva sus campos pnr medio dé peones ásala- 
Tiádcsj sin presenciar jamás sus labores^ encantado ct)níós 
placeres corruptores de la corte y de las ciudades en 
¿onde siempre ó casi siempre reside, preñriendó Ik aiofe- 
ta al ayre puro, no podrá competir en: la Baratura dé los- 
^rcdüctos con los colonos nacionales que siémpi'e los da-*^ 
ran aprecios mucho mas Baxofi^ por cultivar personal-^- 
mente sus heredades y asistir en ellas de pie £x^. Ya 
£ay ha demostrado en sus cartas á Malthus, qwe la riqne* 
za délas naciones mas cultas de la Europa se disminuye 
BOtablemeate por la residencia en Tas capitales de los gran- 
eles propietarios de tierras. También menguará mucho el 
valor de las grandes haciendasi, por que ya sus dueSos iio 
lendrán la proporción que ahora tiene» de exprimir al in<*' 
feliz mercenario^ llevaadolé un sesAvta y aua mas de u» 



Retenta por ciento, yct'él Ú^yíWtr St ía^ tierras/ durante 
Ja corta estacíoii dé las sieaibras. Vn rícete, por exetnplo^ 
gue Ba cónípraHo en cien pesos una cal^alleria de tierra y 
que arrienda en diez ó doce cada una de las seis faneraa 
de serntradiira de maíz que caben en ella, es e"videiit€ que 
jana sesenta^ ó nia& de setenta, por cíent©; al pasó que la 
nación nrrendando wua caliaHeria de este mismo valor por 
cinco pe s^s anuales*) le pr^pOrcicíia al col<^o el que siem- 
bre cada fanega por n»enos de un pf so. í Que diferencia i 
pero aiaa hay nías, en el primer caso^ el colmio exprimi- 
do por un hrtjcendado'parriciilar, tiene que larg'arse y sbaa?- 
donar el é^mpo- lú« ?^o que ha leVantade^ su ct^ié^há:; nJenr 
tras que* en el 'según do f.aso, el arreiidatíSriode'íá -'nación 
sigue disfrutando de' su campo después de ^la co^e-íia.. pu- 
diendo- convertirlo e» nuevas labores, ó déxsrlo* descanzai: 
para que pazcan sus^ ranados T lo aV-nen -toiv su estiér- 
col, ¿a mayor parte de los habitante* del imperio st tom^ 
pone de mere enariói^ y, pbi? eonsi guíente, ía^3tta3^or parte 
tiene un iaieres urgente y directo en que se Siiopte y 
ponf-a quanto antes en execucion la ley agraria que pro-; 
pongo, y será una.^ prueba nada- equivoca dei embrutecit- 
miento h- rrible en que se halla la g€nera<íion presente, fii 
todos los pueblos no- se reúnen para pedir' á' gritos nuestra» 
¿enstitucion política^ esta constitución que les prepara to* 
doá los bienes y que los^ liberta de todo genero ' de ser-, 
vidumbres. Poco importan los errores de detall en que yo» 
incurra por falta de datos, estos se irán corrigiendo faciU 
mente con el tiempo^ lo ^ue importa es comenzar^ y par^ 
ello solo se ha menester ^ue los gobiernos^ quieran d^ al-r 
gunas pruebas de amor L los pueblos^, después de haberlo» 
despreciado tantos siglos-. . V » 

Volviendo al aumento prergresivo de los productos de 
Jos capitales inTertidos en la redención ó compra de tier-« 
ra;, dentro de periodos de tiempo mas ó menos cort»Cí eie 
razón directa de la iadustria^ de la población yde los^cui- 
dados paternales de un gol» iemo «ábio eirM'^ivar' la ac- 
ción de los resortes de la epalencia pública, en e}: nú- 
iBsro 2 ? de ü^estro ^luvf ^üUq Social h^mo» demu^tra-. 



dti^oj^e.di'P^ áeniáí ^cálcuíq naá»-- ,€x4gerado,> ¿que, goU 
^'l terreflOr;)de l^ jíí-i#ef^3 Galicia; reditóido y, arr^dado que 
fuese fea xé íog.teí mía 05 propuestos, rendiría por lo muy* 
nienos'tres iii ilíones anuales de. pesos. Pues bien,- sji. esta 
red.encio4i: yja esty:Y.ies,e techa, o sri se, ^^feptii^se en núes-* 
tro^, rdias^, calcu:.IaiidpY' no por lo : que áehQ suceder enua 
nu^vOíi pjrdí:!! de ^*as^ sino ¡por lo -qiie ka sucedido quaní- 
d0 'gemíamos feax9 Vü w=goj)i^rno pcijipadG en . exterminar Q 
paralizar los muelles de la riqueza, ^ es decir, eomputaado 
que la decuplícacion de los capitales territoriales solo, se 
v#irifique á, cada quarenta aSos, contariattips pon que Jos 
tres íniUoiie^dÍQhos dí^ -rédito^ a^peucteriannalxaLo* de ¿i'^ 
cho tie«$>9/; á treinta mjillones ar^ualíe^Rr^ ; y^ dentro de ochent 
ta aSos í 'seseiitjá millonesi) y dentro de ciento veinteavos 
á. noventa millones Scc» &c. Scc. ] Que progresión 
tan indetinida en los valores de capitales y. de prodiptos;! 
I -Qual. seria la ventura, de: los pue*b:osj. modernos , s i los 
antiguos hufeíeran tenido la previsión y, sabidu*-ia de no 
Haber ;ejiag,enado ja^^ás o^u.,terri torio itacional 1 ¡,y qual 
será la. de la« naciones que hoy se Maman cultas, si abrien- 
do los ojo^ después de tantos .sig,los y reconociendo la im- 
portatiG^id: íií? resta xeden 510 iv sal vado^ia^/ aplica^ tofio^v,&i|Sí 
«rHÍa'erzos>lpara hallar ,lo^ añedios. d^^ conseguir!;^ 1 .-^.f .-_- 
-;vr ,j Pero como; podra saberse el ayni^ntodel valor j|d 
es^.s r4apít^les;y «ubirrTa rpro^orcioíi el precio del arrea-S 
damiento, sin faltar en .nada al pacto ajustado con el co^ 
lono y sífl ofender stis derechos en lo mas mínimo, ? el nie- 
j^Ot;es muy ,fienciU«i' ft?^íiluti¿d$yl^st capitales por el yalort 
*ie Ws proíiuQtos;^'<q|u« sm^SLiij á ;razon del cinco por cien-n 
toyiy: practicando i ésta operaeioó despites del fallecimien- 
to de cada colono. El aumento del Vftlor 4«! las tierras. esS 
unefect-» doble que proviene de dos causas, el primero 
es una conseqiiencia natural y forzosa ;de los progresos 
«leí tiempo , ;de rl« pobláis icmrf tiy de :, la i^é us t r ia;: y-; ^l ;: r tro 
e¿ mi resultado:: de las- mejoras ,q.ile ¿a hecho el eolbno en 
@U terrón:? ♦^' tales^t? cojmo ^ las percas- de^pi^dra que ha- levan- 
tado jilosr tanques de agua 6 norias (fue ha construido^ las 
pif z$s ^ue ha aSadiio á la- l^abitacion; los arboles que ha: 



ra entrar, en él de la tierrai^^ 'siempre se o{)risidev4ráh co- 
mo una propiedad del colono ptira que ña' ie desaliente *» 
emprehenderlas y éLdiiefio de ellas, en el caso de no que- 
rer^ seguir arrendando I'ft'ítierrapor^fet rédito proporcio-- 
tíal*' ál ^á1 or 'déi eíipttal ^fiüéfv^meiité avaluaílOy «eráirbír' 
f re ¿ venderlas al' succesprfrV y lá naíéion k ' ' cornp^^arseks 
por el tanto, ó bien precediendo avaluó de peritos; y eii 
este caso4 la nación o dará el terreno en arrendamiento k 
al^un ciudadano benemérito de !a patria, ¿ lo pondrá en 
publica sülíasta y rematará el arreiidantiente en el nie^íKC 
postor, v^déiitiaí^ c<<ltk> e»! fe dé Ik "Oilganizacioii dé- está ren^ 
ta con relación aí^ erario, es el d¿' cubrir todos 'loís «castos 
del ser'v icio publico, que no bastaren á llenar 1<?^ produc* 
tos de las demás rentas que mas bien alivian que opriniea 
aT tontribuyenteV y que son las ütíícíís que debeh quedatr 
deíinitívaniente en el imperio, á medida que' -vaya siendo 
nienor la cantidad dé dinero que se necesite para cubrir e&^ 
té déficit, st irá'rébaxando la qubta de los arrendamiento* 
hasta ponerla al mismo nivel del ínteres del dinero en nuesif- 
tras plazas de comercio, y aun baxaíidola maá que este, si 
las circunstancias lo permitieren, redutiendo^ía á un quá*-¿ 
tro] á' un tresi» o un' dos y : medio por cienTo. fQue vent^j^-» 
jas para el labrador ! 'r^í ^^^ vá.»úi^»>ay ^ ; j^íII-íKÍ e£ui ííI iis 

En segundo lugar, atííique la toíba dé ' éstos eapitaíes 
afincados en tierras compradas con ellos, no le produxese di- 
rectamente algunas utilidades pecuniarias 'al erario^ se la^ 
producir iá indirectamente, : pues multiplicada^ • 4és prop iet^. 
i-ios territoriales, se ínultipli<íariaii lo^' ¿íüdadanOs ábonaBósl, 
capaces de pagar las contribuciones (jue ahbra- no' pa?;an pos 
el estado de miseria en ^ue se hallan: también multipli-^ 
fcaria los contribuyentes, inultiplicando la pobracion qi'ip^ 
siempre cunde é$^;ia2on de lá imíhriplicati^n'dé fos lnedi(>¿ 
de subsistir;\y'efe"^'^^, Btóa desa^^ 

é^riméñes que imjÉieáfat'ámént.é 'ttó&étíVü'^brí¿eir'dc lá siñfái 
pobreza/''"" '^^■- -'*^'" ^'-■'- ^'^"^'■■^'^ sr. cús^-r.tyi. íí-u y^^ 

En tercer TúgáV^ y áquf topl^^ 
los buenos publicistas mexicáiíc^iVlafuíi^uíe"!^^^ de esr 



tos capitales nMíc^ctti m" íod&ecítamente le ptfoíuxese 
utilidad alguna al ecaria, á laiiaeiou cí^rtameate I© acac- 
rearia la mayor do todas que es la garantía de su liber^ 
tad- jEl arte de dar esta á los pueMos» s^ reducd ea ulti- 
Bio anuUsis ;á djsesníaar iodo lo pasible la raasa de los bie- 
nes «aclonale^, éJM I© qualjao p^jüeado al>saltttaicente sub- 
«istír la igUijaldad^ tampoco puede subsistir la liberrad* So-? 
iré todo, el gozie de este ímprescritibi^ y .sagrado 4ere— 
,cho, el primero y ?ei ^as amado d.el feombre., está tan in- 
timamente eiila2La.do -con e] sistema de la ^ubdívisina de las 
tierras, que .sin ellas las me]ores 'CxOíisJí:Í£upion¿s palíticas 
1)0 puédea líber tai" a los pueblos de que ^se compongan de 
-opresores y oprimidos • Tal ^s el escollo en que ha veni» 
do á estrellarse la decantada -crn&tiíiicion de lo^ ingleses 
después áe tantos elogios como le haprodirajo el entusías- 
■mo» Al iin, sus dos cámaras, fpor -una -conseqüencia for-* 
Eosa de la conc^tracion úq la propiedad territor Jal en par 
,ca^ manos , Iiají def^jiejcBdo, abíer ! amen ^e en aristocráticas, 
y por lo mismo éa .opresoras del resto ^e la ixacion com- 
ijpuesta ^e sier cenar ios. De aqyí la reacción ¿e estos con- 
¿tra ios radicaks, y de.íiqpt Jíps/siniptomas Áe í:.uerr>a ia- 
testína que Ban, asomado entre tUiiOs y; otros. Oigamos a 
auesiro amigo Pe jPrad^t -rey^lap A la:. Europa ^s te ^.secreto 
enh mas T^ella y reciente de todas sus obr^is^.^ g.^.;^ .¿^^ 
' Zíi reunión de hi ;profledad en un jcxyrto ,'nu^ 
/Ttiero de tríanos hn mudado ,el astado de Inglaterra y lia 
fiibtiterado su,coj}siiiií^c^(\nf, jLaJnglatfirríji.y encierra una 
rucian d^ tí^alMuj^dcs -X'OXL ^n-.^^^ niimzro de fro^ 

^'Utarios ü si€ cabeza:; ^CAtt^e^^i^do^^e^ aterradQr^ Los que 
«d ^en, 4mfnazados . J)prje^f.lo,fy hUn^ y pa* 

Ta ^oner§e a cvhierfOyse hqn rcuniétQ^ Corrió ¡com'po^ 
gaen las dos eam^ras, casi en tQtalídq,d^ estas s^e han co^ 
^l^adoj. y las d<>^ .n-pi.Jiac^ rú^a^^f^u^e una mo raímente har^ 
j/an^o, 4*^.^5^^ diiñsjon en cámaras' 

ffri^Í:opraticc¡,.,if: ^^e'^ozrwdQ.a i^o^^%,T¿^siste^i;(i: id ultima ra^ 
pm h^ dexaio de exlsfirí Mas^ 'como tas cámaras, .no ' 
pU.ed^n Qhrar- for sí . mismécsy y jcoms) para defenderse 



esta- en tamaño del goíiernOy se lian agrupado al redc' 
dor de este, que las sirve de trinehera contra los efcc,^ 
tas naturales déla nueva formación social del pais^ 
y í^^ 'P^'"' ^^ V¿¿rte tiene tanta necesidad de ellas ^ como 
ellas tienen necesidad de eh De aqui ha venido su 
unión indisohíble y eterna, sopeña de raut^rte para los 
dos» De aqui los radicales^ los quales no pudiendo nada 
■por los solos caminos constitucioyiales ^ que los dexan en 
una minoridad habitual^ se 'vuelven hacia la nación no 
iprépietaria^ a la qual muestran esta coalición de las ca^ 
mearas y del poder executivo como la fuente d:l raal, 
fuente que es necesario cegar para llegar a curar el 
mal mismo; lenguage verdadero^ formal, fácil de con" 
cehir por la multitud, y que dehe desagradar a los unos 
tanto como dehe agradar a los otros, For la concentra^ 
ciún de la propiedad y la continuación de su acícion y 
de su unión con el golierno^ la constitución ha queda- 
do evidentemente obliterada. La Inglaterra dJhe a la 
aristecracia propietaria la obligación de haheír destrui- 
do 3u constitución^ y se separara de ella mas todos los 
dias por la continuación del mismo móvil, For aqui^ 
se "ve A la Inglaterra inclinarse sensiblemente hacia la 
aristocracia y hacia el poder monárquico^ y alejarse 
del espiritu de la constitución de mil seiscientos ochenta 
y ocho. Si los que contribuyeron a esta, y que tuvie-^ 
ron el talent» de trazar el mQdelo de gobierno menos im* 
perfecto que ha existido entre los hambres, volviesen 
ahora^ no reconocerian a esta Inglaterra^ que hahian 
mentado sobre una triple base, y que liabian atado con 
nn nudo cemun» Propiamente hablando, solo existe una 
tase en Inglaterra^ y en lugar de nudo^ no hay mas 
gi^e enemistad y una tendencia a trastornar. Se ha 
perdido el equilibrio y el lazo ha sido roto. 

Si las grandes masas de los pueblos conociesen las ver- 
daderas fuentes de su opresión, en vez de esa violenta ten- 
dencia que se advierte en ellos á derribar los mal cons- 
truidos tronos, ocupados por sus déspotas^ convertirían 
*Odo» sus esfuerzos contraía estancación de los bienes eú 



39 8. . ^^' 

pocas" tnaBOs, que es laque fortna el despetlsmo subalter- 
no, sin cuya acción y fcrzejeo jamas la tiranía hubiera 
llegado á entronizarse, y sin cuyo auxilio teBdria luego 
al punto que venirse á tierra. Ha sido^ pues, demasiado 
ridicula, sobre grosera en extremo, la equivocación de los 
que erigiéndose en reformadores de la sociedad y legisla^ 
dores de hs naciones modernas j han creído destruir el ar*' 
bol átl mal, a'&craidoío en sus frutos, y dexando siempre 
intacta y subsistente su raiz, sin avisarse de aplicar por 
esta parte la segur de la £losoíia política» De aquí es que 
rio pasan iamás de estériles.* vagas é infructuosas todas 
esas constituciones tan celebradas por el eco de la ^rre.- 
üexíon y la ignorancia, y tan condenadas por el seatimien- 
to de la servidumbre y la miseria que continúan los pue- 
blos experimentando baxo la protección quimérica ó baxo la 
garantía fantástica de semeiantea códigos.. Es mas qiife* 
probable» que á medida que la ilustración se extienda ^ 
cunda mas por las in/imás clases sociales, «e irán aplican- 
do mas á destruir el origen de la estancacioa de las ri"^' 
quezas^ no persiguiendo á los ricosj) robaud Jos 6 despojan- 
dolos ¿e sus bieBes, lo qual seria minar los cimienros en 
qut lEinicamente puede la sociedad apoyarse; sino abolien— " 
doij proscribiendo y anatematizando las leyes iniquas y 
parciales que tiran 4 enriquecer mas á algunos cindada- 
nos con perjuicio de los que coniponeii la inmensa mayo- 
ría. Tales son las áe los privilegios, y exenciones qufe 
privan de materia de trabajo en ciertos ramos al gran nu- 
mero, para acumutar sus productos sobré muy jjoeos ciu- 
dadanos. Tales son las que consignan la decima parte de los 
frutos de la tierra, destinada por la naturaleza a mantener 
la decima parte de la población, no para el decoro del cul* 
to en todas las iglesias de una diócesis; sino para la mag- 
nificencia y luxo de una sola, no para el alimento pre- 
ciso de la gran muchedumbre de operarios afanados en las 
labores de la vina del Señor; sino para dar mucho mas de 
íp necesario á un pequeSisimo grupo, pasivo espectador, 
de estos trabajos. Tales son las vinculaciones de mayo- . 
tazgos, resabios detestables del bárbaro feudalismo^ en el 



fango de la edad media. Tales sen, en fin, Tas que estan- 
can inmensas porciones de terreno en pocas manos, que ni 
lo. cultivan, ni permiten 4 otros cultivarlo; y siendo muy 
pocos ios dueios délas sulísistencias, no debe parecer ex- 
traña que seaií ellos los arbitro^, no solo de la libertad, 
sino aUB de Ja vida misnta de sus conciudadanos, sobre lr»s 
€[uales tienen ta»tos medios de dominación. En semejante 
trastorno de todas las leyes de la igualdad j podrá sub- 
sistir siquiera alguna débil sombra del equilibrio social ? 
Yo no sé por que, habiendo nuestros ñlosofos exci- 
tado tana polvareda contra el estanco del tabaco^ ^l'-^^^i 
despojado de sus inconvenientes, faTorece mucha la liber- 
tad, esparciendo igualmente por toda la nación la riqueza 
de sus productos é impidiendo en los ricos el aumetito de 
nuevos grados de opulencia, hayan guardado tanto silen- 
cio y observado tanta tolerancia con el estanco de la cier- 
ra, madre común de todos los productos o por lo menos 
de todas, las .materias de la riqueza nacionaU Por lo que 
a mi toca,, conñeso q a© examinando la cone^^ ion intima que 
el sistema de la libertad tiene cojí el de la diseminación 
mayor posible de los bienes, y fixanáerae solo en este 
principio luminoso^ tan fecunda en con^eqüencias contra 
^l despotismo, casi estoy por preferir los arrendamientos 
TÍtalicios de las tierras a los hereditarios y perpetuos, 
por ser aquellos mas favorables, que estos, al dogma de 
la perenne circulación de los capitales^ necesaria para el 
aumento -mayor dejos productos, y para consolar, á los 
laerceaarios con la esperanza de poder adquirir fácilmente 
alguna posesión territorial. 

Por fortuna, las cosas no estaa entre nosotros tan de- 
sesperadas, que el sistema tutelar de la libre circulación 
de los capitales territoriales y el de su conveniente sub- 
dijisioa en porciones de mediana extensión, ofrezca lis 
mismas didcultades, que en la vieja y corrompida Europa, 
donde los desordenes vienen desde unas épocas mucho mss 
atrasadas^ y remotas. Una parte muy considerable del ter- 
reno nacional esta libre to.iavia, y bastará circular ura 
cydea 4 todas las autoridades del iíap¿rio^ para qus lj 



400. 
eiiageiien la mas ligera parte^ y pueda áesdte Itieg^ «sta'bV 
cerse sin tropiezo la nueva ley agraria. -Por lo que res- 
pecta al terrírorio^ de nuestras provincias taas pobladas de 
lo interior, es evidente que tín todas las haciendas, per- 
tenecientes í las temporalidades de tos ex-jesuitas, y é 
las misi'^nes de las islas Filipinas, tampoco hay el menor 
embarazo para su pronta repartimiento en los ternrinos 
preveaídos por la misma ley. Quien se ha creído autori- 
zado para sabasCar estos capitales, privándose de ellos y 
ée sus productos, mucho mas autorizado debe Creerse 
para conservar y aumentar los unos y los otros, á beaeíi* 
cío de la generación presente y las futuras, tanto masy 
c^uanto <jue entre el despilfarro de los bienes y su manr- 
tención, hay la misma diferencia, que entre el freaesí y 
la cordiu-a, que entre la eivíHzaciotí y la barbarie. Tam- 
3?oct) aparece la inen©r diricultad en el reparto de las ha- 
cieodas fincadas para mantener las misiones de \ana y otra 
California, y en general^ todas las qie pertenecen i obra¿ 
pías, de qualquier género que sean, supuesto que los usut¡^ 
^fructuarios de todos estos capitales tienen mucho mus ga**' 
jraiitizado el pago de los réditos, tomándolos el banco, cu-^ 
ya organización forma una de las leyes fandamea tales de 
ia constitución política del imperio, que no un particu*- 
lar por abonado que sea, pues ninguno puede serlo tanto 
como la nación. Analizando el espíritu de quanto en 3jon-^ 
dres, escribió el español Blanco, no resulta mas que esta 
«ola máxima: en Bspaha, ni se quiere^ ni se puede, ni 
se sabe hacer ^ada 'bueno, K o permita el cielo que lo 
mismo llegue á decirse jamás del suprema congreso d^t 
imperio mexicano. 

GQnsrderando el estado de disolución en que ha ílega-^- 
do a caerla sociedad entre los pueblos todos de la tierra^ 
y pasando simplemente la vista por el tenor de los artí- 
culos áe la ley agraria que dexamos bosq;ae]ada, es impo-^^ 
síble que el político sagaz y reflexivo dexe de conven-* 
cerse de que^ después de tantos naufragios com<^ ha pade- 
cido la libertad del pueblo mexicano, los bienes llamado» 
4e las mano^ muertas son la única palanesi finne; roWtai 



'401. 
y eficaz^ para remontar la asociación luego al punta y 
sÍH demoras sobre sus antiguos y verdaderos quicios, y 
para obrar en su seno la regeneración mas completa y ven- 
tajosa, que el mismo linage humano apeteciera para el re- 
cobro total de sus derechos primitivos> en la soltura de 
todos los ensanches de sus deseos. Así es, que nada es 
mas digno de la execración de todos los pueblos_, que la 
impiedad é ignorancia coa que los revolucionarios de la 
Francia y sus imitadares los constitucionales de la Ibe- 
ria, haa roto esta palanca, atropellaudo las uWnias vo- 
luntades de los difuntos, altamente veneradas hasta de las 
mas bárbaras mociones, destruyendo las bases del co^tra-^ 
to político^ y dexandid á la sociedad sin garantías. Si, to- 
do gobrerno, en virtu:! de un artículo fundamental de ua 
pacta tácito ó expreso^ le dice a cada uno de los asocia- 
dos: contrihuye a -preporeion de los iiénes que^ posees -t/ 
qrte has huseado "kaxo la somhra de mi protección, 'pa-^ 
ra l& eonser%*aeion de ía fuerza pithlica' que he rnenes" 
ter para amparnrte, y ye ie^ garantizo la facultad de 
^v^artos y de disponer de ellos libremente, \ Pero como 
puede subsistir este contrato, sí el mismo gobierno es el 
que me roba y despoja de mis bienes ? ¿no es, obrando 
de este modo, xu\ ladrón, tanto mas tirano y detestable, 
que el ladrón ordinario, quanto que obra de mala fé y 
con una perñdia descarada? Xos d»enos de los capitales»^- 
donados o legados á las manos muertas, baxo de ciertas eoíí-. 
dicionesij pagaron puntualmente los impuestos a los gobiér^ 
nos de sus tiempos respectivas, y adquirieron por lomis^^^^: 
mo un dereeko indisputable ala disposición libre de sus' 
bienes. ^ Que, por que ya no tí ven y no pueden deféB- 
der&e, se les hahiá de atropellar impunemente ? ^ que, >ün^ 
autoridad de un tiempo posterior no estará oiligada k ob-- 
servarla buena fe prometida por las autoridades que \ú 
han precedido en las épocas pasadas ?] Ai] una vez admiv 
tido este principio, le valdría mas^ *! hombre el aifilarseí^ 
enteramente y correr los azares de la vida errante, qué* 
arrojarse en el seno de asociaciones leoninas, compuesta»^ 
de lobos, y de ovejas, de tirados y de víctimas» Des enga-^' 



402. 
iíeaionos, ^1 siglo diez y nueve es el siglo de las contra- 
dicciones, jamás se han atropellado taiito los derechos del 
hambre y jaraás. 50 ios ha proclamado coa taato eafasis y. 
alarde^ 7^t1l|:;?5.. nu^mi^it,..^'íj.í^níl<>iss^ími';!!5' ^sa-m^^^^h 

Ei derecho que todo hombre tíeae i disponer como 
quisiere de los frutos de su propio sudor y trabajo, «n 
virtud de las contribuciones con que íe compra al estado 
su protección y garantía, no tiene mas limite natural^ ni 
reconoce mas dique racional, ni mas término legítimo, ni 
se requiere otro para la felicidad de todos y cada unO; 
de los socios, que la linea en que asoma aí^un perjuicio 
de tercero. Se d^ra que la acumulación en las manos muer- 
tas de Una porción muy considerable de los bienes nacio-i- 
nales contribuye mucho al empobrecimiento de la socie*. 
dad en general y á la disminuci >n de los productos. En 
45fecto, estos bienes, por una desgracia consiguiente 4 1»} 
imperfección de las instituciones sociales, han permane- 
cido hasta aquí extravasados de las arterias y venas de 
los cuerpos políticos. Pero esto no h* provenido de algua,- 
vicio inherente 4 la naturaleza de este geaero de funda-*, 
clones; sino de la torpeza é ignorancia crasa de los go-» 
biernos bárbaros y desidiosos que no se han aplicado 4 des-, 
cubrir el arte de hacer entrar estos capítates en el giro 
de la circulación universal. Tal es la ventaja incompara-5 
fcle que el sistema de núes tra"" ley agraria proporciona a 
todas es tas fundaciones piadosas, tan agriamente criti*. 
cadas y tan torpemente proscritas por hombres que jamás 
pasan de ia superlieie de un problema y que ron incapa-»; 
(oes de seguirlo por todas sus ráraidcacidnev. El combina 
todos los intereses y los hace apoyarse a la par; presenta' 
en tOilos y cada, une de estos capitales una palanca vigo-4 
rosa 4 toda la nación en masa, para que pueda sacudir el 
0probrio y servidumbre, en que la han hecho desfallecer 
ia ignorancia y la crueldad de los despotas; abre 4 los po- 
bres iníinitos asilos contra la opresión de los ricos, ofre- 
ciéndoles medios de conservar su dignidad y su indepen- 
dencia individual; garantízalos sufragios debidos 4 las 
almas de los fundadores; J asegura 4 los usufructuarios lof 



40S. 
réditos tSe que tantas veces se lian visto privados; en una 
palabra, concilia perfectamente bien los intereses de la 
iglesia y del estadoi, haciéndelos concurrir de mancomún 
á la i:>rosperidaá de todo el cuerpo político^. ; i' *í t'i^>rt{ k 
¿ Qual ha p«dido ser, pues, la razón '^úé fian téhldó" 
las cortes españolas, para prohibir las fundaciones de nue- 
vas capellanias, esto es, para privar á la nación de una 
de las grandejv palancas que, sin apremio ni grávame^ de 
ninguno.^ puede hacer tornar en beneficio de su mas j\er- 
fecta y completa regeneraciea social I Esta baladronada 
execrable e impía, no solamente está en comtradíccion con 
los derechos imprescriptibles de seguridadi) propiedad, 11- 
l[)ertad e igualdad legal, cuyo goze no tiene mas excep- 
ción que la del daño de tercero^ y cuya garantía es el 
unic© fin de la institución de todas las sociedades huma- 
nas; sino que parece insultar a la creencia de los dogmas 
mas fundamentales é incontrastables de la religión cris- 
tiana. Tales son, la inmortalidad de nuestro espíritu, la 
existencia de un crisol de purgación en la otra vida, la 
remisión únicamente de las culpas en virtud de la absolu« 
cion sacramental, la conmutación del castigo eterno en 
penas tempí^rales, el reato á satisfacer todas estas penas» 
hasta el ultimo quadrante, ídpena de pagarlas en el esta- 
do futuro de nuestra alma, posterior á la disolución de 
nuestro barro, y la eficacia de los sacrificios y plegarias^ 
para abreviar este tiempo de padecimiento y de destierro; 
Habiéndoseme nutrido coh estas ideas desde la cunai^ ha«' 
bíendoseme siempre imbuido y empapado en. ellas, habien- 
do crecid# coniaig© eita creencia y fortificadose con l^ 
edad, ton él exemplo, c^n las institucioíes, con la repeti- 
ción de los actos mas solemnes de la vida piblica y coa 
las leccioaes de la domestica y privada, ¿no es la maii 
intolerable ^ la mas extravagante de quantas tiranias pue* 
dan inventarse, el privarme disponer de mis bienes coa 
relación á los principios de esta creencia, destinando una 
porción de ellos al alivio de la única parte de mi ser» 
que ha de sobrevivir á la disipación del polvo de que me 
amasó el autor de m cxistcütia } Disponiendo así de mis 



4 04; 

bienes, uso evi^íenteoiente de un dereclio incontextaWe, i 
nadie ofendo para nada^ aiagiifios derechos ataco^ mií» bíe-i 
nes son iriuy mios, yo solo me He afanada por buscarlos, 
á nadie le deben nada, £ los que me bsn ayudaáo, les he 
pagado 5US salarios, y al gobierno le he dado por su ga- 
rantía quantos sacriíicios ha querido exigir de mi^ presea- 
tando siempre un cuello dócil í la férula de sus aduanas^r^- 
¿ A que liíj, pues, resistirse a reconocer y cumplir sus ga- 
rantías ? ¿ á que ñii, amortiguar en el corazón del hombre 
este principio de actividad y del desartillo de sus talen^ 
tos, qual es el d« gozar a su modo I i Y co" <I'^s derechOv 
pueden hacerse y que ©b jeto racional pueden tener las pro-^ 
Jiibiciones de esta clase ? Mas aver^^onzemonos de de tener -^ 
nos tanto en refutar estas transgresiones de los princi- 
pios, estos delirios absurdos, estas aberraciones groseras 
de la potestad legislativa* JSl plan de iiuestra- ley agrá— 
aria, tan a medio bosquejar como estay basta para coíifunr, 
úiv al filosofismo y neutralizar las objeciones con que ia-i^ 
tenta impugnar este genero de fincas, que ya se acaba.^ 
jde descubrir de que manera deben insTituirse para q'íe, le-. 
jos áe peirjudicar a la sociedad, se tornen, por el contra^ 
xio/en el mayor provecho y ventajas de toda «llsM^-t ^^H-^^ 
Reasumiendo quanto hasta aquí queda dicho, para- 
Sacer palpables y muy de bulto log desatinos que han co-, 
metido los legisladores modernos, proscribiendo la funda—, 
ciaü de las obras pías, haré en tres palabras uaa demos- 
tración que no tiene respuesta: para comprekender su 
fúerzaf basta tener seatido común y haber síilido de la; 
condición de los quadrupedos, Tomaüdo tcdos estos capi- 
tales, fincados y por fincar, para invertirles en compras, 
dfe tierras, coa arri^glo ¿ la prepuesta ley agraria, le doy 
ala nación los tres siguientes bienes: una cantidad incal- 
ealable de millones, com* es la que debe producir una, 
renta general territorial: mas escuelas, para , educación ^y, 
enstíHanza omnímoda de la juventud, que poblaciones tie- ^ 
lie el imperio: para los pobres mercenarios^ millaradas^de^ 
posesiones territoriales en que puedan enriquecerse; ana?, 
dkadps^ ¿ todPí tm, como uaa cOAsegiüeücia infalible de 



sU acción, el restaMecimíento del eqiiiUbrío soc^il* Con 
cs^^s- tt^es"áríétés;*iio hay' muro'l!é des^Vi:aH^e n^ se des^^ 
pióme y caiga en tierra. Desatí.') al ñlosoñsmb á que m« 
saque unos bienes de esta quantía de qualquiera^ de tocias 
las fuentes imaginables de tiqueíá «[ue la« paciones abri» 
%án en su seno. ^ ;-;•-• ■■,"''' •' ': ' "' ' '' Z,"'*^ 

*-'^ 'Restados el haeer yét ' qué'''1á ley áe colonización^ 
cíóíitenida ta el plan de íá agraria, está arreglada á las 
bases de ia equidad y al espíritu mas neto y acendrado 
del derecho natural. Desde luego es necesario part-ir del 
principio de que es uñ absurdo suponer en el hombre un 
derecho ilimitado k qViánto Ve en un estado anterior aí 
de las ¿onvéncioíies sociales El hombre en tanto tiene 
derechos, en quarito tiene obligaciones, y en tanto tiene 
obligaciones, en quanto tiene necesidades: la medida, pues, 
de estas, es el término natural de aquellos, y siendo sus 
necesidades limitadas" por una conseqüencia forzosa dé r^ií 
órganizácioni tamHen lo son sus detechos. Si inda genios. lo<. 
que tiene 41a ocupación de la tierra,* en combinación coa 
los! que tienen los demás hombres, y con los que resultan 
del contrato social, arreglado á la ley natural, tendremos que* 
Un espacio de un quarto de legua quadrada ó de diez cab^- 
llerias de tierra, forma una porción demasiado superior á 
la que un ^oló hombre pueda cultivar con el auxilio de. su 
fatailia, por numerosa que sea, supuesto que necesita pa- 
ra ello de asalariar por lo menos otros treinta brazos aii- 
xíliares. Cabiendo en cada caballeria de tierra la siem- 
bra de seis fanegas de maíz, si sembrase todo el terreno 
de este grano, tendria que alquilar cinqüenta y nueve peo- 
nes, encargándose el mismo de la dirección de una yunta 
de buéyesi, qae es la que se necesita por lo menos para 
la siembra y beneficio de cada una de las sesenta de que 
es susceptible el terreno, y esto suponiendo qae haya en 
la faiTiilia quién se encargue de la custodia y cuidado de 
y veinte" t)uey< 

suponiendo que _ ^ 

capaz de aprovechar constantemente todp el tsrireao, por 



ig-norar el arte ad!BÍral)le de las síemt»ras alten^íats," Ifra^' 
ciendo suc cederse las de las plantas que echan las rai-¿. 
ees perpendiculares a las que las arrojan hacia el orizon- 
te, necesitará por lómenos dé treinta brazas para culti- 
var la mitad de la tierra ea lui aio, y dexar ia otra mi^. 
tad para el siguiente- Supongamos que el terreno seata¿ 
ingratOi, que solo rinda una cosecha de iañma clase, qual. 
lo es sin disputa entre nosotros la de cinqiienta por uno,, 
en este caso^ en un aSo co^iiun levantará mil y quinientas^ 
fanegas. Vn lion^hre que posee una cantidad taa crepidái 
¿e granos, no es, ni puede llamarse pobre, por que auuqua- 
por la uiultip lie ación de los labradores,, y baratura con-j 
siguiente dé losmaizes, no pueda medrar vendiéndolos eii\ 
especie.^ ganará trans-formandolos^ en otras produc clones •, 
i 31. que tiene mai^i en abundancia, puede raantener, si quie*^ 
iCs una, cria numerosa de aves de toda especie, y princiv 
palrf.ente de gallinas, dis frutando de abundancia de huevos, 
y de pollos; puede; mantener igualmente una. gran, cria dei 
cerdos y cebar, los que quiera para, lograr manteca, ja4 
aoaon, jabón, y carnes frescas y saladas; con los t?rrages. 
ique dan las amilpas y las mazorcas, de inferior calidad^, 
iñsiitendrá gordos y lozano 5 sus caballos de moalar, comoá 
t&üibien sus reses, sobrándole la leche, y sus preparado tíi 
lies de toda especie, el queso, la manteqoillsv Sic.y.&U 
¿ia que n- atare laa reses viejas que íutluere engordado teq^ 
¿rá abuncaiicia de cebo, regaladisimas carnes y caeros de- 
excelente, calidad para curtirlos ó. venderlos al pelo; S¿:c^' 
Síc. A iodo esto, tendrá asegurada la subsistencia de. su, 
fanailia y la reproducción de. sus hijos y de sus nietos^ 
que solo tiene lugar quasdo sobran los alimentos. Si sab^ 
loque valen los arboles, para atraher las lluvias, para;y 
conservar por mucho tiempo la humedad é impedir, la de-*; 
secación de los • can¡posy paia abonar estos coa. sus ojasii^ 
yiara abrigar I§s plantas con sus copas entiempo de las fuer-it 
íes heladas y de los grandes calores, y para dar abundan* 
ciade leSa con^los desj?ojos de las. podas, dexando aparte^ 
el valor de sus frutos^ plantará.en su terreno los mil áosr^, 
cientos y ciac^üenía arboles ^gjje caben en el, formando, ca- 



• >r,- ■ -. ■ V .- ■' '■ . ■ '40*7, 

lle& qiraáradas ao veinte y ciaco varaos de anchura^ que 
no impidan el libre giro de las yuntas de los^ bueyes que 
arrastren los arados. Tease, pues, si las haciendas de la 
e^ítension que liemos trazado, sou todavía muy superiores 
4 las necesidades de un solo hombre calveza de familias, y 
si los extrangeros podrán tener moti'/o racional de descon- 
tento, per asignárseles, porciones de esta clase en la parte 
despoblada de nuestro territorio nacioiiaL 
, ^ Siendo puríuneiite vitalicios, y no hereditarios, lo 3 
arrendamientos de estos, ierreaos, ademas de la veata^a de 
¿o poderse convertir en un germen de aristocracia, igual-* 
rneiite. peligrosa páralos príncipes,, c^nio para las grandes 
inas^s populares^ según lo tiene acreditado i a historio, un i- 
."i^.ersal de todas las nacio^^es, ademas de facilitar en la cirr 
Gulacipn de, los cap ii ales, territoriales el misnio giro y, ro- 
tación por muchas manos, que en la de los cLipitales de la 
industria fabril y mercaníí!, ademas de abrir mas de par ea 
Jij^r las puertas de la posesión territorial á íes in felice^ 
noer.cenarios, y garantizar de este modo de una maiiera ma¿ 
indefectible el triunfo d« la democracia^ lograr ia el esta- 
do la ventaja de poder subdividír sin obstacula la pose- 
sión territorial al fallecimienta de cada arrendatario, ser 
gUín las necesidades progresivas del aumento de 3a pobla- 
ción. Aun quaado llegasen a partirse por mitad todas es- 
tas porciones de terreno,, todavía quedarían muy superio- 
res á las que poseen los individuos de la cla«e media ea 
Inglaterra, las quales por lo comuu. no pasan de cinco^ 
seis ó siete arados,^ como se convencerá de ello quien le- 
yere la Economía política de Herrénschuand. Y sin em-^ 
bsu-go estas haciendas,, tan pequeSas como son, han llegá^ 
á3 ¿ obliterar enteramente la constitución de aquel pais^ 
haciéndola nula é ilusoria coa respecto á la gran masa de 
la nación, oprimida por los aristócratas y precisada por 1«^ 
toismo a tornar su acción contra ellos, y £ refundir de nue- 
vo el orden social, como lo acabaaos de notar con Moa- 
^eSor De Pradt. 

Fara que no nos suceda, pues, esta desgracia, debe-* 
mb9 cm ticBípí^ íóiuar jiíiestrás' JBedidás y precaver la 



408. 
;teníf estad muy . de anteitiana. Xo? pueblos no sexonstítu.^ 
yen l)*«in o mal ntas qué una' sola vez^y y ya qué nos La- 
llAir.^^s en la crisis de cójistituirnos, es preciso que nos^ 
constituyamos sobre l)ases solidísimas, las mas propias pa- 
ta disfrutarle tiri íeposó y de un orden de justicia senv 
jjiterno, sin déxar el gericen iiia« ligero de guerras ulterio- 
res y d<? convulsiones intestinas. Xas intenciones del au- 
tor de la naturaleza al crear la tierra, eo han sido, ni 
lian podido ser Oíras^ que las de que e-sta prodii/ca la ma- 
yor cantidad posible de alimentos i^ara la subsistencia y 
multiplicación de ñ^^estra especie. Ifo, no seria Dios so- 
beranamente sabio, justo ^ bueno y poderoso, si habiéndo- 
le dado al hombre necesidades imperiosas, no le hubiera 
áado igualmente los medios de satisfaccrlasi. Xue?o el hatn- 
ibre que reyna e^n una parte muy considerable de la so- 
ciedad, aun en los paises que la ignorancia celebra de mas 
tultos y opulentos, supone un trastorno general de las le- 
yes naturales, una oposiciotí criniinal á las intenciones 
del creador, un insensato y continuo forzejeo contra la ac- 
tividad de los resortes empleados por la divinidad para 
producir la abundancia. A1 paso que la rebosan los insec- 
tos mas despreciables que bollamos con los pies, solo al 
liombre le llega 4 faltar hasta lo muy preciso para con- 
iervarse. Tales son los funestos resultados del despotís- 
ibo de los conquistadores en el reparto desigual de' las, 
berras, dándolas inmensas porciones que quisieron á los 
Cómplices de su rapacidad en el exterminio de los pue- 
blos. Xa tierra no puede dar toda la caatidad jposibJe de 
¿roductos, ni recibir el mayor cultivo posible, en el^ 
estado de prisión en que se halla por las trabas ¿e tá prc»-g 
piedad perpetua y exclusiva en poca^ manos. Para repar-^ 
tirla, pues, según las leyes y designios de la santa madre 
naturaleza,' para sofocar el germen dé la prepotencia de 
la aristocracia sobre las clases mercenarias, para podet; 
siempre dividirla sin obstáculos en porciones capaces dé. 
ser bien cultivadas por sus poseedores, para -mantener la 
posesión terrirorial en una , perenne circulación, para con- 
«oíar al mercenario coa la c&íeraüza de poder llegar » 



ccnse'^írla, y -paf a hacer ^e í a ps&esiOB , y cultivo tlf 
las tierras contríbjiyan dírectani&aíe a fcjpaeatar la igiíaalj 
¿ad^ en lu^ar de eKtJnguirlai, ef indispensable foiiservaí:- 
1«» en üa- estado perpetuo de libertad., Pero la-, adopcio^ 
de este sísc-emíi, per^judicaría ma^ bien, que .jfoj^eji¿:arÍ^a 
los progresos delcuUiy-o, wno se les diesen al mismo riera.; 
50 a los coleaos tod^s los incentivos equivalentes á la 
propiedad, para .aplicar á la labran ea todo^ sus esmeros^ 
Tales son las ■ yeíi¿a]as que les acarrea sin la menor dis-^ 
puta el sifrtrnia ^qnibinado de nuestra ley aeraría* Estas 
son, la cerieza y; seguridad que se le dá al colono, de 
que jamás se le podrá despopr de la tierra, mientras v^- 
va, y la garantía .de.no perder s^us mejoras, obhgiandose 
la naciOjti á comprárselas, en lo que las tasaren labrado- 
res inre^i?ente5*\:: ---,^r-^^^r-- 1ií\v':.^!:^h''!^ v 

Por otra parte, los e^trangeros que ya se Kan esta- 
Ijlecído de su n;Otu f ro^^io en el territorio nacional, y 
los qu* se establecieren de nueTO mas aca de la linea 
divisoria reconocida p:>r los Estados Unidos /en .su ultimo 
tratado co:i el antiguo «obierno de eá>te pai|, ,.4f^^? %fr 
zosamente agregarse ai gr^ide imperio y íferinaf «na de 
svis partes integrantes. Esto es tanto mas coa forme á^lps 
jirincipios de la justicia universal, quanto que la njitup- 
leza no ha levantado entre elios y nosotr'^s una. de aque- 
llas barreras o linderos n tablesque establece, quando quie- 
re separar unas de otras las grandes familias pplí:icas. 
iNo, entre la parte desierta de nuestro inrcieaso territo- 
rio y las ultiq^as poblaciones de las proviucias masseg- 
íentrionales del imperio, ni hay mares de por medio^ ni 
X'ios caudalosos, ni altas cordilleras de montí^Sas, que 
les diücultea el paso para que puedan ponerse én.cojatac- 
to con nosotros. Ademas de, esr a razón sin replica que 
iay para su agre¿;aciaii al imperio mexicano, . viei^e otra 
en su apoyo todavía mas poderosa, temada áe la misma 
fuente de la justicia general y primiriva, y es el que 
nirigun hombre puede usar de sus derechos con perjui- 
,GÍo de !o5 de otro. Seria ciertamente muy grande el que 
¿l»5 .aCtfsultairia 4flO$ptíOs de la separacioja _de; f^^^s 



éstátleciiriijefíto5, pues fiksHdonos en el menor de todos « 
por hay pcdria íntrodueírsenos un trafico clandestino ác> 
bastante consideración para trastornar todo el aneólo djs 
nuestro*' comerci*^ interior ^ y éxterioi*^ lo qual nos forzari», 
4 mantener en pié un exército para contenerlo^ y scúíl. 
ocasión defreqüentes guerras y disensiones. 
^ Tampoco será necesario ir desde ahora a intimarle* 
festa ley cbñ las; áralas eiv la maño»; bastará, solo el públi? 
'caria para qiíe llegue a su noticia^ que si por bien ní> 
'quisieren sujetarse ^á reconocería, tiempo veiidrá después,, 
y no será muy tarde/' en que desembarazada la nación de 
los cuidados de su orfaiiizacion interior, podrá dcscít.r|ajt' 
elpeáo'de su¿ fuerzas, contra, los rebeldes,, -' 

■'X^ ,;4j:i-u..^¿i. c¿'r^ fondos para d ianco.;Virm:&b^f^i^:-*hi 

XEt undécimo manantial de fondos para- él banco, se- 
ri lá' renta kle la' sial y de los tequezqUites»i-<^> n^-ff^^^t 

'^ ^ Tres son los inconvenientes que hacen báfbái^ós'^^odío^ 
Bos^ exterminado res y antisociales los estancas. Primero, 
privar de materia de ocupación y de trabajo^ y por 

' consiguiente r de medios decorosos de siJ-bsistír, á una inü'- 
nielad de Brazos,, de los quaíes si algunos se arriesgan a 

"trabajar clandestinamente, en el ram(> estancado, se- ven en 
la precisión ' de ci^meter uñ. delito ^ que no lev e^aÍ05 ope 

yáe ía naturaleza; pero que es mii^T bastante para, desmoraí^ 

* lizar al hombre, cOn virtiéndolo de honrado- en foragido,, 
■'Segundo, el de impedir la perfección del cultivo y bene^ 
' licio del ramo estancado, sofocando el principio mas acti-- 

* Vó áh'l la einuláci6ñf *que' "e& W' concurrencia libre á^ coni- 
^pradoreá y vendedores*' Tercero, el' de^ priVár á' los con- 
" sumídores dé poder comprar el mismo efecto de mejor ca- 
*" lidad ymas barato. Despójese á los estancos de estos 

' inconveniente*», y lejos de ser el asóte de la sociedad, se 
les verá írai]s.forttiados no 'solamenti* en la mas poder^sa^ 

''sino í én la uáicar palanca eiicaz ^é- k' pros|3éríá*¿l" ññchiiii 
y del triuafo de ia libertaá^ del pueblo eatero,> Por que, 



eH este caso^ áísecjínarán con a«;t:alcl£d pot tocia la mqs» 
popular» los proáuctcs de lai riqueza jtpyeñieidtc de loiS' 
ramos estancados, é impedirán su acumuíacioii en un cor- 
to número de manos, y por lo niísnip,, el (Jüe lasociedadí 
se componga de opresores y oprimidos: pof qur admidi 
rán á Jas labores del cultivo y' beneficio de los tnisitioi 
ramos á todos los ciudadanos que quisieren rl^ asta donde 
los limites deltríí)a]o- lo periinfañ; y por que harih que 
cada ciudtdí.no disfrute los productos á un precie sííí cxm'A 
paracirn nu'cño mas baxo^ que aquel a que los íidquirí— 
ria, si el ramo estuviese libre, es decir, en disposición 
de ser atrapado jorlog ricos. ; Ojalá y todos los obje- 
tos que el Hod í>re ha meiíes'er para socinr sus necesida- 




José las cosas al equilibrio primitivo, y tauto^mas irá ¡cré- 
éiendo' la fe]icidad de nuestra especie, mas ¿"batida' poi^ 'él 
monopolio, que j)or la tirania. de los que. exércen el- pé^ 

^1*', Yo no se^ por que ésta idea madre de libertad y dé 
omním.oda prosperidad social no ha pasado por las calve- 
zas de los reformadores de las naciones modernas. EUc^ 
están tan lejos de conocer el íntimo enlace y conexicíi 
que debe haber entre el sistema de rentas y el de consti- 
tucif^n polftica,, que por lo c«mun los dividen en cádÍgo¿ 
aislados que casi siempre están éh contradicción. Así-,, 
no es de extrañar que sus cartas estrepitosas no pasen 
de ilusorias*. En una sociedad bien remontada, todo deb^é 
redacirse á sociedades,^ todo debe ser una c'qmpa.niá de (?dí^- 
panias, sin los resabios mas ligeros del ihtérn'ál éxcfí^ 
sivoy i fin de que todos particip^én-; a la pa^ de laV Vétí- 
tajas.. "^ ^'' ^'*^'í '^9'*»F ^íf4i.¿^4«i¿.;aÍ4s^ 

Aplicando, pues, este principió "oti vía y Túmnfdsfi a" te 
renta de las sales, estaá seguirán siempre estancadas á be*- 
neñcío de toda la nácioij; pero baxo la misma f^ritia • W 
Beral y ventajosa que tTcrien' la dé correos, y Ta "del tá¿ 
ba«o según la dexamos detalladít eft su J\i2aT. JL-os ciu:-*i^ 



dadanos que compraren la ¿al éa los aíntacenes ' nacsonales,' 
aa pagaran por tüdos derechos, en toSóa I05 lugares don- 
de la venilitiren, mas que uievlio -real por cada peso del 
precio de U venta, derechos qué báxaran á tres granos poc 
peso ea la veata del tequezquite: y unos y otros serán 
recaudados en cada lugar por los adralnistradores nombra- 
Uos por los aytjjut^mientos para el cobro de los derechos 
faunicipalos. 

Del duodécimo manantial 

de fondos fara el "banco» 

El duodécimo manantial de fondos para el tañco tíÍ^ 
«lonal se forreará del estable cimiento de los imp^iesto^ 
necesarios para el arreglo de la policia general y forma-^i 
clon de U estadística del imperio.. Tales serán los siguiea^ 

Se circulará una orden á todSs I03 gobernadores de 
fsroviaclaj^.d^ distrito .y de pueblos subalternos de distri- 
to,. para (jue por meíp d^; bando iníímen á toaos los due- 
3o3 de mlaas de sus jurisdicciones respectivas, que den- 
tro dd térmian de ciaqüenta dias ocurran á los ayunta, 
an lentos de su pertenencia a dar razón de todas las de oro," 
plata, cobre, tigrro, estago, plomo, í-rc. que posean, 
J;os prí^pietarios de las de d;:o y plata tomarán^ y r^fren- 
(Saráa tc»dos los aSos en el »iies de enero, una páteiire del 
!ralor de 2 6 pe^os, cantiílad que pagarán por la primera 
Vez dentro de nov^eata dí^ij coajtados desde el de la publi- 
cacica del baiido, y en ios aios ulteriores dentro de los 
tres primaros meses del ano; pero si Ji^s labores estuvieren 
l^aral izadas, el ^alor de la patéate ss rebrixará á la mitad.. 
JiOs propietarios de mina^ de los demás metí^l-s inferio- 
res to^iuran Ja n;i-mí^ patente y en los mismos términos 
por el valop de .tres pesos anuales. Todas estas patentes se 
juarcarán con números correspondientes al orden con que 
Jos 332Ííiero$ acudieren á tomarlas. 

Se oíre-fciUcá otra órdea ¿ bs iaiíUjoa, para c[ue igual; 



í»6>^r\ 



tnetite p«r itíedio de t: anclo intimen á toaos lo 3 dueños de 
lieRdas en que s« expendieren infectos de las Fabricas nacio- 
nales, y á todos los dueííos de pulperías, que aeudan a sus 
ayuntanúentos respectivos á dar razón de las que les per- 
teuezcan-t y a toiSr.ar por cada una de ellas mna patente del 
valor de doce pesos, que pagaran dentro de noventa días 
contados desde el de la publicación del banda, y la refren- 
darán y pafarán todos los años dentro de los tres prime- 
ros Meses.. Estas patentes se marcarán con sus números del 
Kjismo niodo^ que las de los mineros, -Sobre las portadas do 
l^s. tiendas -se pondrá el rótulo siguiente, expendio de 
generas nacionales^ con fatent^ del gohiernoy numero 
tantos. 'Fulieria^ con -patente del golsierno, numero tan^' 
tos, 

?e circulará otra orden á los inisraos, para qiie igual- 
mente |>or medio de bando intimen á todos los maestros y 
fstrones etópleados en I05 oíicios y las artes, que 
dexitro del término de noventa dias, contados desde el d« 
la publicación del banJo, acudan á sus ayuntamientos res- 
pectivos á dar razón de las tiendas, obradores, oticinas y 
talleres que les pertenezcan, y por Cada taller, oHcina^ 
Scc, tomarán y refrendarán anualmente dentro de los tres 
prinr^eros ir.eses del ano, una patente del valor de tres pe- 
sos^ Bstas patentes se marcarán con sus números, como la» 
de los mercaderes y mineros, y sobre la portada de cada 
taller ú f^ficina, se pondrá el nombre de la clase á que per- 
tenezca y el número de la patente que se le haya librado 
al interesado, v. g. Carroseria con f atente del gohier" 
72 Q^ numera tantos^ &«. &c« &:c. 

TjSl orden contenida en este bando será extensiva 4 
todo género de personas que tuvieren alguna especie de fa- 
brica ó industria, inclusos los hacendados, para que dea 
rs2on de todas ellas á su% ayuntamientos respectivos, y 
tomen por cada una y refrenden anualiaente por el mes de 
enero una patente del valor de doce reales. Las especies 
de fabrica ó industria de que aquí se habla, relativamen- 
te á ios hacendados, como tales, son las jabonerías, curtida- 
rias; salitrerías, molinos de trigo, de azeites, de canas d# 

64 



414. 
azticar, y de fabricas de este^ de panocha y de aguardiea* 
tes j vinos, 

X>el decimotercio manantial 

de fondos -para, el hanco^ 

El decimotercio manantial de fondos destinados á nu- 
trir ei banco, nacional, será el establecimiento de una con- 
tribución sobre las diversi nes peligrosas ó qae pueden de- 
generar en tales, áíin de precaver o corregir sus funes** 
tas consecuencias. 

Desde luego es preciso convenir en que multar al 
juegos no es fomentarlo^ y en que precisarla a manifestar- 
se á la luz pública, es fa<:ilitar el remedio d^ sus abusos," 
que toman demasiada acrimóüia en el estado de clandestini- 
dad a que se reduce, quando^se vé perseguido' poir ^la au- 
toridad. Mirdmade malis. Suprimidos fodbs los jueeos dé 
5zar, solo será permitido el de los naipes, Uíamadb del 
rnonte. 

El sujeto que quisiere tener una partida de este jue- 
go, tomará una boleta del valor de diez peses, y si el fon»'. 
do del monte pasare de mil pesos, pagará ademad el me- 
dio por ciento. Esta patéate-, tómese por la manaba o por 
la tat-de, selo valdrá'para mantener la partida hasta el to- 
que de las oraciones de la no cbe; péi*o si pasado el toqueí* 
continuare la diversión tomara el interesado otra fóleta ' 
del mismo valor en cuya virtud podrá continuar la parti- 
da hasta las seis dé- lámanana# T-ambíen pagará el intere- 
sada uñ peso por un cabo y otro por- dos soldados, que se 
le darán, y estarán á' su disposición para dar parte á la 
policía de qualquiera desorden que ocurra. Estas boletas 
estarán impresas y njarcadás con números, desde el I. has- ^ 
ta el 10 0-, las firmará el ministro recaudador de este ra- ' 
mo, quien irtí-rodiieit^á'la contribución en lá caxa del banco ; 
destinada para el efecto, como también la boleta Ürmada ' 
poñr el interesado y entregada al cabo al lin ¡de la diversión- 
para que ia presente cu la ofícina del banco, en ^doade se 



416. 
quemaran tedas ellas al hacerse al fin ele cada mes el cor- 
te de caxa. De la gratíticacion dicha que se cobrará para 
el cabo y soldados solo se les dará a estos la mitad, y la 
©tra se depositará en los fondos de la cnracíon de los en- 
fermos, y sino los hubiere, se repartirá entre' todos los 
soldados del lugar después de cada corte de caxa» 

En estas partidas de monte jamás serán admitidos los 
liíjos de familia, ni los sujetos que manejaren capitales age- 
nos, á menos que na sea con permiso de los interesados, 
siendo el montero^ encaso de contravención, responsable 
4 las resultas. Para evitarlas, ningún montero admitirá 
en su diversión á ningiui concurrente nuevo y desconoci- 
do, sin que le sea presentado por alguno de los sujetos co- 
nocidos y acreditados de la partida. -El ciudadano que osa- 
re poner monte, faltando á las leyes ó condiciones de este 
permiso, perderá todo el dinero que se le encontr/ireij y 
lo mismo los concurrentes, estos sufrirán una clausura 
de diez dias, y aquel, como también el dueño de la casa, de 
veinte, en la ' C^isa de conversión de los infractores del 
contrato social^ ea los términos que sé detallarán en el có- 
digo. A los denunciantes, se les dará el cinco per ciento 
de la cantidad d,el dinero que se hallare en poder de los 
jugadores. 

En los lugares donde hubiere establecimiento de co- 
medías de pié fiy.o, se rematará este en el empresario J'que 
hiciere postura mas ventajosa; pero en los. lugares donde 
solo se representaren algunas comedias sueltas, los dn te- 
res ades solo tomarán por cada vez una boleta del valor de 
seis pesos, y pagarán el prest que ganaren en el día los 
soldados del piquete que destacare la policía para custo- 
dia del orden. 

Los empresarios de diversiones de circos eqíiestres, 
títeres, maroma»', suertes y juegos de manos, y otras se- 
meientes^ tomarán una boleta del valor de seis pesos por 
cada espectáculo que dieren, y pagarán el prest de la tro-* 
pa que velare sobre el orden, en^ los términos pr es crip tos 
pata las diversiones 'teatrales. '•■^<^*^ v-^^ - - 

La facultad de construir circf$ ó plazas para cor-^ 



t; 



416. 

xHas 9e toro?, cobrando una quota a los espectaábres, se 
íviiiatará al erñpresário de mejor prjs tura, y €sta tlíver&iori 
se permitirá tocios ios aübs en los meses de septieíabre ú 
octubre, diirante el periodo <le las tiestas nacionales con 
xjiie s€ celebrará el ani versearlo de la independencia. Bu 
3os lugares pequerios donde no se exija cángana paga á los 
concurrentes los <^ue se eacarcárea de -e§ta diversi©!, to- 
jnaráíi por cada corrida una boleta del valor de seis pe-i 
sos. Para disminuir la barbarie de estos espectaciilos, jx<% 
se permitirá uínguea corrida, sin que primero se íes bayau 
aserrado á los toros ]^« punías de las hxistas. 

También será permitido el juego de <¿allo5, y el asien- 
to de ellos se rematará en cada partido al empresario de, 
-mejor postura; como también el asiento del juego de pare-|j. 
jas de -cabaljo^-j y el de la pelota. .- 

Los dueiíos de mesas de Trucos y de Vit lares, tomaran 
una patente del naismo Víilor de la pensión que han paga- 
do hasta aquí. 

Los iuegos de chuzas y otros (le clases análogas, sol« 
eerán tolerados durante la temporada de las Ikstas nació* 
fflal^s, tomando los interesados una boleta del valor de 
asL peso por cada día. 

En íin, la diversión de los 1>ayks estará esesta de 
teda pensión, pero xio duraran mas que hasta las nueve y 
laedia de ln íioehe en que se tocará la qu^a ú hora de re- 
poso cOa la campana mayor déla iglesia principal de ca- ? 
dii lugar, y si los interesados quisieren, prolongarlos, to, >; 
filarán una boleta del Valor de un peso, y ademas pagarán, 
dos por el cabo y dos soldados que se l^s pondrán á su 
disposición, para custodia del orden y dar parte á la po- 
licía €íi el ca60 de ocurrir algún ac^cidente desagradable 
^ue reclame su intervención. 

Todas las boletas snencionadas en este capítulo ^ esta- 
rzan impresas y numeradas, y en su distribución y colce- 
icion, Sí? observará lo misma quQ queda prevenido para las 
¿e los juegos de monte. 

A la contribución 3obre diversiones, se agregará una 
fm^lon 50bf<: coches^ cojüo que sojí objetos de lujio ¿ 



«/laptomat íe una TÍqutza snpetatundante. Los sujetos que 
quisieren usar estos muebles tomarán y refrendarán aimal- 
wentc por el mes de enero una patente del valor de tres 
pesos, y adejnas pagarán un peso mensual, y si die- 
ren lugar á reconTeaciones 3ol)re uno ú otro puntt, pa- 
garán el duplo. 

Las constituciones modernas prometen la regeneración 
social; pero solo nuestro código la cumple: el liace desa- 
parecer esos talleres de corrupción llamados cárceles, que 
para mengua de la razón suljsist^n en el seno de las pre- 
tendidüs luces del siglo. Si los legisladores se hubieron 
puesto de proposito a excogitar un arbitrio para corrom- 
per b1 hombre, degradarle, envilecerle y despojarle de les 
resortes del pudor.^ ciertamente ao hubieran hallado otro 
mas eíicaz, que el de semejantes mansiones infernaleSf 

'^e las quales el hombre malo como uno sale malo como diez^ 
y en las que el concusionario público y el* salteador de ca- 
minos, ademas del agravio que han inferido 4 la sociedad 
quebrantando el pacto de la asociación, le causan otro 

^ nuevo con la carga de su mantención. Todavía permanece 
entre nosotros la pensión echada por el gobierno espa- 

• Sol i los partidos de nuestras provincias para la comida 

^ de presos, 2^ada era mas obvio que poner i trabajar estr» 

' hombres por lo comuH. vigorosos y robustos, obligándole* 
i ganar su sustento con la labor de sus manos*, tanto mas, 
quanto que el trabajo, y no la ociosidad, es el medio d« 
saEtiíi^aral hombre. Yo no sé como habiendo sido los es- 

^ jpanoles, y ea general, todos los europeos, tan inclinado» 
;por espacio de tantos siglos á las instituciones frayles— 

^C£s^ y habiendo establecido una para la curación de los 
enfermos, otra para la redención de cautivos^ otra para 

\auxiliar moribundos, otra para asistir ¿ dementes, &c. ^c. 
jamás pensasen en una para el remedio de la mas loeperio- 
sa y urgente de toáas las neciesidades sociales, qual es la 
corrección de ios m?.l^ecliores de la misma sociedad. l>rues- 
trD código, mirando con desden los des extremos en que 
ha incurrido la Europa, 6 de una excesiva mulciplicacioh 
de los frayles mucho mas allá de lo permitido por el ío« 

^6 



traille déla snbsist'erxía dé las clases ináiistribsas, o de 
sil total y absoluta prascripciofli^ solamente dexa suL^istir 
perpefcnamente en el imperio dos óráeiies religiosos impe- 
jiosanicnte reclamados por la sociedad, para Leneñcio de 
la IwiEjanidad dolíante y de la humanidad delinque rite, ór- 
denes que lejos de poderse convertir en una fuecte de aris-. 
1-ocracía 6 de opreoiony enipobre ciníi'ento del ptseblo^. son, 
.por el contrario, una de las palaacas mas vigorosas empí ca- 
das para el triunfo de {a democracia. l/cjos, pues, éb ser 
cntreg;ado á un alcayde el infractor del pacto social, pa- 
ra consumir s.e en la o cíosidad, para respirar una mofeta 
insalubre y homicida, para medio mantenerse con un ali- 
mento mezquino a expensas de la socicded agraviada, y pa- 
ra contagiarse Eias con el trato de los demás nralhc chores^, 
a quienes se le asocia den tro de un pequero recinto, es 
"entregado, cor* su sumaria al prefecto de la casa de conver- 
sión^ en d^iidtí por raedios que llegan al corazón y queso»: 
:1o 8 únteos capt&ces ;,d:3 ifeformarle, se vi? precisado a re- 
conocer la excelencia y dignidad át la Haturaleza hiiíusna 
que el mitmo ha hollaáo. con sus delit«>*. AUí, en estos ta^* 
JiÍeres,.dc regenetacion^ en estos ediricios espficiosos y hisjií- 
.í^TentiLidoí?, levaiitados por la mano de la filantropía, el 
¿anfnictor délas leyes e* atacado, no oon css-igos atroe^s, 
fti coa privaciones, crudos c insensatas; sino con decadas 
de exercicrio^s espirituales^ repetidas hasta q;ue reconozca 
^^y deteste^ síjs yerros, y para que se afirme y contrahiga 
..cierta especie de háWto en sus bc^eno^ propósitos, se Ocu- 
pa alternativanisnte en. actos de piedad y en lahores de 
Hiano de o-b^a, 1» mitad del prodacto' áé sü tra1>ap se. apli- 
ca para su sAisteíito, y !a otra se divide en dos pirtes pa- 
Vya entregar una do ellas ¿su familia o á el r)Ísiii3 ca el 
dia que salga de b clausura, y la otra a la sociedad, pa- 
ra que le resarza en parte la injuria q^-'e le hizo, que^ 
Israntiindo el pacto. ISÍáda es mas iusto q'-te aíitidir esta es- 
pecie de coiitribaeion a ías del luxo, y diversiones, das- 
tinadas í nv^trir el banco nacional. 1 O íilosof s ! ¡ o in- 
dple'nres. y orgullosos refündíiores del orden social! iP'^t*- 
que a la par de la» in&tituoioiies liberales; habéis de^a-^ 



^o sH"bsistIr los establecimientos tSrtjafOS^iiládptaJos fidÜ 
el paganismo e:i I05 siglos de tí niebla?, mas propios 
para exasperar al hombreí) <fue para corregirle ? j por que 
ijo 06 habéis desvélalo mas por el bien de la humanidad, 
díscurriefcido medios de Kíejarfir al ciudadano extraviado^ 
^in envilecerle^ iaspirtíndole saas motivos de amar 4 la 
sociedad que de aborrecerla y de concebir contra ella sen- 
tiniieatos de veníTanaa ? üntoiices si que Tuestras institu- 
f ion«s podriaxí, y mereccrian llamarse liberales, eatoncefi 
si que esíarian iBarcadas coa el sello de la tilosoiia. 

Del d£Cimoqu&rto manantial ^^ 

Efl UBa sociedad bien of crátiaidá^ <^üal jamis lo Í» 
«ido ninguaa de quantas hasta hoy existen, uinguu raind 
«lebe gicár por conductos aisladoe, en todos debe reynar el 
espíritu de unidad, de acción y de energía, sobre todo> 
«a el slsteuaa de rentas, en cuyas arcas basta las manos 
éti justo pecan rauclias veces, no solo por un principio áe 
inmoralidad, sino por ineptitud y faltas de vigilancia, la 
^uai no puede bastar á precaver todos los abusos «n los 
sistemas demasiado complicados. SI arte de simplíñcar el 
•rarie es el nnico anedio seguro de disminuir los gastos de 
recaudación, de emplear en ella el menor posible númer» 
de brazos^ de precaver los deíif*lcos y de impedir las .fil- 
traciones y resumideros, que jamás dcjcan de tener lugar 
guando son muchos los coniuctos por donde se recogen los 
impuestos. Por eso nuestro código no establece en todo?^ 
los puntos poblados del imperio mas, que una sola mano 
recaudadora de todo género de rentas, dándole todos los 
subalternos necesarios, á fin de que iamás tenga escusa que 
presentarle á la nación, quasido esta la llame á cuentas y 
1^ h»ga responsable de las faltas mas ligeras. 
. . ; Ninguno de todos los ramos de las contribuciones pu- 
blicas está peor administrado ni está mas expuesto á per- 
didas y menguas, que el de los diezmos, no solamente por 
^ue loá canónicos; encargados de cst^i admiftútíftcioB, X€^9 

4> 



"420. 

diendo eniinsolo pnñtb de la áíocesis , no pneden velar' 
ío'bre el arreglo y buen manejo de la recaudación en to- 
dos los puntos iníinitos en que esta se efectúa; sino tam-I 
l)ien por la inmoralidad que el ñlosoñsmo español ha derra- 
mado entre la sencilla clase de los labradores^ y por el 
espíritu de discordia que ha soplado, entre las autoridades 
eclesiástica y seculari^. negándose esta muchas vecss 4 mi- 
nistrar los auxilios que aquella implora contra los pí^ga- 
dores iniieles ó piorosos. Así es, que tanto el estado que 
percibe una porción considerable de esta renta, como los 
individuos del clero que la disfrutan^ tienen un. ínteres 
conocido en que este ramo entre en la cadena de la admi- 
nistración geiíerat, formando uno de sus principales esla- 
bones. De este modo^. los canónigos actuales recibirán su. 
renta muy aumentada, por que en este sistema se preca- 
ven mucho las malversaciones, y tanto ellos^ como ios fu- 
turos la recibirán, sin tener que distraherse con los en-^ 
jorros de la administración, tan ágenos del espíiíitu de su 
aaiinisterio. 

El que todas las reatas, del Imperio, sean dé laclase 
que fuesen, se recauden por una sola mano, acarrea la ven- 
taja incomparable de disminuir rcueho los gastos de recau- 
dación, empleando en ellai^ como lo hemos dicho; el menor 
posible número de brazos, y el de poder asalariar mejor a 
estos, libertándolos de las infidelidades á que dan lugar 
los sueldos mezquinos que no bastan para la subsistencia 
del sirviente. La incorporación de los diezmos al erario 
nacional, proporciona dar á una multitud considerable de la 
tropa los buenos salarios que les asigna nuestro codago,' 
sin aumentar un solo maravedi 4 las contribuciones que 
oprimen á los pueblos. Para deníostrar ésta verdad censo- 
ladora no hablaremos de los diezmos át todas las catedra- 
les del imperio, por que carecemos de los datos necesarios, 
€n el desgobierno que acabamos de abjurar, todo estaba 
envuelto en las tinieblas del misterio; pero sí^ de los de 
la de Guadakxara sobre los quales estamos bien instrui- 
dos. Xa suma de lo que se colecta cada aSo^^ ascieade por 
Jp comua al valor de cosa de un milloa de pesos^ de la 



421. 

qual solo se realiza cosa de la mítac!, que es la que fer- 
ina el divideado: una gra^n parte queda en poder ds los 
diezmeros, existente en frutos'í y poco meaos de la terce- 
ra parte se c^asiime en gastos de admúiistracioa y recau- 
dación. Sin hacer, pues, otra novedad en el sistema ac- 
turl. que la de una simple mudanza de manos, substitu- 
yendo parala recaudación la tropa, apostada en cada la- 
gar para el servicio publico, á los admiLiistralores- nora- 
í)rados por los canónigos, te'ndremos un f^^ndo mas que su- 
ficiente para pagar en la Nueva Galicia la tropa de cien 
pueblos subalternos de distrito.. Ya de:camos insinuado ar- 
riba, tratando de la renta de correos, que en la distribu- 
ción que hace nuestro código de la fuerza armada p®r to^ 
das las poblaciones del inperio, le tocan 4 cada pueblo 
subalterno de distrito ocho soldados, dos cabos y ua sar* 
geixto: los primeros gafian veinte pesos mensuales, el cabo, 
segundo veíate y uno, el primero veinte y dos, y el, 
sargento veinte y cinco: importe total de los salarios de 
esta tropa de cada pueblo en un mes 22 8 pesos, en un 
aiio, 2726 pesos, y por consiguiente, el de los salarios 
áe la tropa en cien pueblos sube cada ano a doscientos se-? 
• tenta y tres mil y seis cientos pesos, que es muy poco 
mus de la quarta parte de lo que hoy se. recoge de dicz-^ 
XHO en aquella diócesis. 

Pero debe advertirse, que en nuestro plan debe re- 
sultar forzosamente un aumento muy notable en el produc- 
to de los diezmos, no por que se les aumente £i los labra- 
dores la carga de un solo mará vedi; sino por que están me- 
jor precavidos los desfalcos, causados por la inmoralidad, 
ineptitud ó indolencia de los administradores, los quales 
no tienen para la colección un instrumento tan enérgico, 
como lo es la tropa en manos de cada gefe puesto en ca» 
da lugar por el gobierno para la recaudación de esta ren- 
ta y áe las demás que forman el fondo de las dotaciones 
eclesiásticas. Tampoco debe perderse de vista, que los sol- 
dados 6 guardias nacionales organizados por nuestro có- 
digo, en nada se parecen 4 los mercenarios de las nacio- 
nes europeas que teniendo ua prest miserable y siendo ca- 



422. 

sí todos só.í teros f sou los ef>n^;ictos ^riatr\<5 ¿(^ ^.cWfa -ea-^^ 
fertredíid vergonzosa cuya propaga i? ion y estraeos fe—. 
chan desde la c-p-^ca de las instituciones riúÜares, y que 
cnrecieiido de casa y hogar, necesiíaii de recioir todo su 
vsa-ario tn n^etálíco. l^o así nuestros so]dí.dos cnnshtucio- 
fsáles, f^iie siendo esposos y padres o fefes de faiailln, 
bien pueden recibir la tercera par^e ó la mi ad de su suel- 
:do tn í'rutos del díezimo para consigno ée sus casas* B$ 
.evidente que el Talor de los ínjtos decimales nifjigua nm- 
«ho al realizarse ó reducirse 4 moneda; y ^sí alcaüzaria 
f>ara asalariar mJcho ma^'or número de tropa si parte d« 
ellos se repartiesen en especie. Aun lo mismo podrja ha-; 
ccrae eon los cnrtis y vicarios de las parroquias foráneas 
dcnd-e no siempre ííbundan los víveres, dándoles en los úl- 
timos seis meses del rno en ^ue por lo cojuun comienza a 
subir el precio de los frutos de la tierra, la quinta 6 
tsexta parte de su renta mensiial en produce i'^nes aerícolas,, 
iqTJse podrian eoí<sumir en sus cocÍíísb y dedicar á ía cria 
y cebade aves domesticas y otros animales caseros. En 
fin, para cerrar la clave del arco, el sobrante de todos 
los frutofi decimales qiic no se IiuTíiesen vendíáo al íiu de 
cada aíio. seria Hiuy co/veníenre repartirlo á prorata en- ^ 
tre todes los curas y vicario» foráneos, completándoles da 
este Riodo la quota de sus dotaciones es decir, de las bue- 
jias dotaciones que les prepara nuescro código* Xia adop- 
ción de esta medida acarrearía la ventaja inapreciable de 
poder Iiacer todos los afíos sin obstáculo un corte general 
ée eaxa, no dexando Bada pendiente para otro aSo^ comd 
ahora sucede y di marg;en á la complicación de este ^e* 
nero de cuentas que Qxtgen cierta táctica particular, 
propia ?>olazaente de los contadores de diezmos. 

En nuestro codieo es desconocido el arte de hacer ¿er* 
rasiar lagrimas a nadie, y si un solo individuo de la ge-» 
Keracioa presente resultase diálocado de la adopción de n^es^^ 
tros planes, ao nos hubiéramos resuello iamás a publicar- 
les. Sin atacar, pues, al clero, como lo han de costum- 
l>rc los anarquistas modernos, sin que por eso hayan me- 
¿sad^ nada los le^os, y dexando ea toda la ple-^ 



nítiiíí y ¿oze íe sus renta? a los ol^íspos y caaoiú^os ac- 
tuales, y c3nendont>s á reCirmar solamente 1-a reaía de los 
fiiruros, hem^^s demostrado ea el numero 2^ de nues« 
tro Kaevo FactJ^ Social^ qiu:i aiinqae e^ producto de los 
diezmos del obispado de la Nueva. Galicia baxasc hasta 
la caiilidad de quatrocieníos mil pesos, anuales, con esta- 
sola suma Hay para dl^ar: la mitra con doce mil duros.) lo* 
canónigos con tres rail^ los curas de las parroquias de- 
tercer orden con dos mil„. los. vicariosi, nvuUiplisando su 
níítTiero, con quinientos, y que todavía resta ua sobrante 
para dotar trescientas setenta y- tees plazas dé enseñan- 
za para educación de- la juventud de ambDs sexos.. Si ei» 
j:eneral se adoptase, la medida d-e cubrir con los frutos 
decimales que quedan sin vendar al íi;i de cada ano, la 
parte de las dotaciones que no baste á llenar el 'metalicíí 
producido por las ventas, en este caso, los diezmos dariaa 
mucho de sí y ba^terian para dotar maclio roa y oe número 
de plazas, útiles.. Al fia,, la decima parte de los frutos dé- 
la tierrís^: esta destinada poc la. naturaleza k alimeíitar la 
decima parte de los habitantes^ Ya lo he dicho^. y no ma 
eansaré de repetirlo ^ lo q^ue sobra en el imperio mexicanfi^ 
^on los bienes , lo único. que falta es una mano que quier»- 
y sepa repartirlos. Bi deapiotiamo español tiraki á acumut 
larlos, porque solo trataba de formar puntales para el 
trono de su. dominación le xana. A^i es^ que en los doce 
años que han precedido £ la conquista de nuestra indepea* 
dencia, heraos visto á los^ cabildos eclesiásticos concur- 
rir dé grado o por fíierza c^iv sus quainiosos donativos pan- 
oja la efusión de. san?: c? americana, enapoyo da h domi-* 
nación extranjera. Esternal hubiera sido menor, ó abso- 
lutamente no kubiera existido, si las reatas canonicalei 
Tuv5en moderadas y pusiesen 4 los qiie las disfrutan, eo la 
necesidad de consumidas. Tal es el carácter de las que 
asigna nuestro c6dÍ2:o á todo s^énero de empleados, evitan- 
do cuidadosamente losd^^i extremos de mezquindad y pro- 
ciígalidad,, á.íln de que ni los unos carezcan de medios de 
í-ubsistir con decoro, ni los oíros te.ngaa sobrantes que ate- 
s^orar, miraüdose ¡aYÍudo$ 4 hacerse avaroi, codicipso^s 



^424. 
é inmcrales. Por mas que la stitaia ie dinero^ necesaria pa- 
ra el pago de los sueldos de la íropa en los términos que 
riosotros la crgaxilzamcs, ascienda á muchos millones, estos 

• JBUiis eir»pobreceran á la nación, por que siempre seguirán 
circulando en su seno, ni perjudicarán al giro del comercio 

• y I.a industrial^ por .que apenas se sacará el peso de la cir- 
: culacion para dárselo al soldado, quando este precisado 
■' luego ú f astcrlo, se verá en la necesidad de introducirlo 

en ella al instante. 

Con los renglones decimales de general consumo, cp- 
jro lo es el del maizp puede establecerse en cada punto de 
la recaudacioíi una especie de podto^ vendiendo este los vier* 

'xies, sábados, y domingos, y dejando los lunes, martes, 
miércoles y jueves/ para los demás vendedores, entregan^ 
c!o las medidas al que diere mas barato y cobrando á los 
interesados un real diario por el alq'^^i'er de íjllas y poí 
el de la pieza en que encerraren sus maizes, *~ 

En íin,debe advertifse^ que todos aquellos servicios 

' que no pudiere prestarla tropa, se pondrán en publica 
subasta y se rematarán y ajustarán con el arrierro qwt 
luciere postura mas equitativa y qiiíea acuGará recibo de 
la cantidad que percibiere, á fin de que ninguna de las 
pa'rtidas que aparezcan en este género de cuentas, carez* 
ca de su correspondiente garantía, Xos congresos ó ayun- 
tamientos en sus lugares respectivos serán arbitros al fíu 
de cada año á pedir estas cuentas de la recaudación ge-* 
peral, para revisarlas y censurarlas. 

Así como los canónigos disfrutarán de sus rentas, sin 
la pena de intervenir en la administración de los bienes 
decimales, los curas párrocos y sus vicarios recibirán las 

• suyas de las tesorerías del banco, sin mas pensión que I» 
de poner sus recibos al iln de cada mes, y dexando al cui- 
dado de los ministros recaudadores de décimas y contribu'- 
eioues eclesiásticas el cobro de las obenciones parroquia- 
les, Ifada importa tanto como arreglar el arancel de estas 
sobre una misma base para todos los obispados del impe- 
rio, poniendo un término al doble desorden que se experi- 
ji?ei\t^ en el día, de una extremad» desigualdad en todas la^ 



^óeesl«, Y 3e una altara áe precios que no tienen ninguna ' 
proporción con los escasos jornales del menestral y el ar* 
fesano. Pudiendo todos pagarlas, subirá su producto to- 
tal, y si esta ventaja no tuviere lugar á lo pronto, se ex- 
perimentará en lo succesivo, quando por una conseqüeacia 
forzosa de la adopción de nuestro código, la masa do la 
riqueza nacional huí) iere comenzado á diseminarse por la» 
iaíimas clases <le la sociedad. 

Por tanto, todos los ciudadanos que quisieren que se 
administre el bautismo á un ahijado^ entrefaráu un peso 
al ministro recaudador de decimas y cosstríbucíones ecle- 
siásticas, ^uJen les dará una boleta numerada para el cura 
párroco y este eji virtud de ella, admioistrará 6 mandara 
«dniinistrar ei bautismo^ siendo de obli-facion del iiíteresa- 
•do partir d s reales .al fnozo sacristán. Si el bautissno se 
administrare con la pompa de iluminación y reveslimíentí^ ' 
de la piUi bautismal y un repique sencillo de campaisas, el^- 
valor de la boleta será de dos pesos^ y doble la paga del- 
sacristán; y si el repique fuere de campanas á vue'o; el" 
valor de la boleta será de tres pesos, y si los repiiues' 
de esta cl-ase fueren dos, será de quatro pesos, y si l«^s re- 
piques fueren tres, será de cinco pesos. Las boletas, da- 
-das por el Tninistro recaudador de décima'? y contra bucio-' 
lies eclesiásticas^ estarán clasijricadas en boletas de; bautis- 
mos corrientes y boletas de bautismos con pompa de qf^ar-^ 
to, tercero^ segundo, y primer grado. El cura marj^lari 
ensartar estás boletas en hilos de arambre y al íin de cada' 
mes formará un estado tlel producto de todas ellas se^vui 
sus clases^ y con ellas lo dirigirá de oficio al ayuntamien- 
to del lugar, para que este io coteje con el esr¿ido de! 
produ-cto de bautismos publicado el día primero de cada 
$nes por el ministro recaudador; y lo mismo se practicará 
respectivamente con las boletas de matrimonios, entierros, 
Szc, de que vamos á tratar. 

La boleta de un matrimonio corriente será á-zl valí r 

de cinco pesos, y ademas se dará si curii para si A pa*a 

el Vicario qUe apiicáic á los esposo^ la misada ve'a: i», n 

^fl peí o, y seisí^á^es al moro sacri>tnn« Si el ÍÁ¿:tics&¿<i 

. , 66 



quisiere que eT cura Vaya f ta ca^a efe í'a preteirsa-a ttt5aiar4. 

le. á esta sn declaracioir^ el valor de la "bjleta sera- de seis* 

|?es*s.rTias, y a&raas se- le darán al cura por su personaii— 

idad dos pesos, de los quales dará mío al vicario que. á sui 

MOinbre fuere á toitiax esta declaración^ en el caso deque: 

si rnbmo no pudiar^ ha*cei?lo| per^ si Ja declaración hubie- 

j^e de tomarse fuera del lugar,, el derecho de^ la.pers-ona— 

lidad del enrasará- de quatro reales por cada legua dgí 

ida y otr,os tautos. por cada, le^ua ñ'e Yuelta, y sí el cura^ 

nP P'-^lcye síilir á tomar: esta declara.cion p comisión are? 

^ara ello á alguno de sus vicarios, le dará a- este lasc dos» 

terceras par !: es d'el dicho- derecho de personalidad parro—* 

quial.. En.ñn, si los iaíeresados quisieren tensarse de ma* 

nos en su casa,, y no ea la iglesia, el valor de la boleta. 

«era de doce^ pesos, el de la personalidad^ del cura de dos-j^, 

y el dü la. del sacristán dé doce r:eales;y sií la toma de: 

manos se- hiciere fuera del lugar, el derecho de laperso-- 

jjalidad |^arroqnial será el; misino que queda dicho pat^a la* 

toma da. la. daclaracian á la pretensa ea. la casa de. su mj— 

xada» 

Quando para la dispensa db al ^^un impedimento matriz 
monlal hubiere- de practicarse alguna información para dar' 
cuenta á la curia episcopal el valor déla boleta para es- 
ta info^rní a clon sei^a de dos pesos, y ademas se le. darán) 
»1 cura otros dos., 

El valor de una boleta^ para una misa- cantaba- ser al 
de dos- pesos, y por separado se le dará un peso al sacer- 
dote que la celebrara; y si. la misa fuere con vísperas, el . 
valor déla boleta será de tres pesos, y doce reales pa- 
ra el sacerdote. Si fuere d'S diáconos, valdrá, la boleta qiia^- 
tro pesos-, y adéraasr. tres pérses para el preste, álk^Dn^ yf 
subdíácoí3o; y si fuere con vísperas, valdrá la> boleta cla- 
co pesos, y ademas un peso para el preste,^quatr<> reales- 
para el diácono y quatro para o} subdiáconOi En las 
Clisas cíintñdasde un sacerdote tengan ó> no tengan vispe- 
Eas, se le darán aí sacristán- quatro tóales,, y ea' las ¿e: 
(diáconos un peso. A los monrxiilos seles pagará un reaL 
^.las misas cantadas y ua rea' cu. las yísgeras. S.obr^ ^ 



laniusicíi y canto tt ajustaran los"'inteTe5ados con <í 
•maestro de capiiia 6 Gantor principal de la parroquia. 

El valor ^e ui?a fcoleta 4|f)ara tina procesicm ^trk de 
•*res p-esos, y adcrttas im peso pera «1 sticerdote «ue se 
TCvistiére la e apa, -quatro reales para «1 sacristán y dcrs 
para cada nicnacillo, y si faere ron asisten&ía de düx^cmoi, 
•se le dará rm p>eso a cada uno de estos y la boleta val- 
drá qtiatro pesos. 

3E1 T^lor de una %oletapara tsii repaq^ie ordiiíKiio de 
«aiKpanas será de qu&tro reales y de un peso si físere cx- 
Irraordinark) con t'^qtie de esquilas ^ de cainpanías ^ vue- 
lo. Elde un doble «extraordinario "después de el falies^í- 
■íinient;5 de tin ciudadano, tres ptsoíj; y por los ordinario* 
^ue sctx)cáren^i tiempo de ^ini eat ierro ó de una ciH a de 
fldi fuñios^ do-ce reale-s^ 

R valor de una -boleta ;para un ceTtiíi<:íiéí) sera d« do- 
<e reales, y q^ i a tro psraelcnra^ y si este tupiere qu« 
impender iin trabafo irruy notable en el regkfro de -la par- 
ótida que se s oh* c i t^i llegará quatro reales por el registra 
de las partidas de cada diez amos^ 

í t Sil valor d« lana boleta para nn cn^tierro serS d-e tres 
pes^s, y ademas sc le darán quatro reale-s al cura ó vica:'' 
jcio que le rezare la^s oraciones de la iglesia al cadáver, 
■y dos. reales al sacristán. Si el citra o alguno de si\5 vi- 
carios fueren j)0€ el cadáver, para conducirlo 4 la Í2:lesia 
*el valor de la boleta -&erá de quatro pesos. Si el cura <'» 
^11 vicario se revistiere de ca^a^ y fuere la cru?. y los 
ciriales, el valor de la bclet-a sera de cinto pesos, y ade- 
filas se le dará un peso&l citra o á su vicario^ seis r¿ales 
al sacristán, y dos á ca<^a monacillo. Si al conducir ei 
«adaver para la iglesia, $e hubieren ¿e hacer algunas po- 
«asjsc pagarán quarro pesos por cada una. 

Si el cadáver se pusiere íobre una mesa revestida del 
f)Sik) de tumba, ^e pagarán quatro reales: si se pusiere so- 
bre segunda suesa, por esta se pagarán tres pesos; y si 
«e pusiere sobre tercera nresa^ pore«ta separarán seis pe- 
. sos. Si el eiitierro se hiciere con misa rezada de cuerpí) 
|>ré5cate se pagarán dx) ce reales y ua peso, al iac^rd^tc 



42». 

que la aplicare; «i la misa fuere cantaáa de un soló sacer- 
dote ó de tres, con vigilia ó sin ella, se pagar aa los mis- 
mos dereclios que quedan iiclios para las. misas cantadas 
de u» sacerdote ó de tres, con vísperas ó sin ellas. To- 
da la cera que se pusiere en la tumba y en el altar, que- 
dará para servicio de la iglesia» 

Para ¿ar sepultura á los cadáveres, «e levaníaráa 
cementerios fuera de las poblaciones. En Mcxico^^ por 
cKemplo, se cerrará con paredes un recinto quadrilongOi| 
de doscientas varas de largo y ciento y cinqüenta <ie an- 
cho: lamparte interior* de este, recinto estará toda cubier- 
ta de corredores altos y bajos, y enfrente de cada arca de 
estas galerías^ tanto arriba como abaxo, se abrirán en la 
pared sepulcros transversales, para depositar los cadáve- • 
res. Ea medio de una de las cabezeras de este recinto se 
ícrc5ará \ina capilla de una o dos bóvedas con un altar 
en que todos los anos se celebraran los odcios en. el aní— 
vcrápirio general de todos los difuntos, y cacJa ciudadano 
«era arbitro á mandar hacer entre ano los que quisicre-cn 
sufragio de las almas de sus deudos. En el Lido opuesto 
al de la capilla estará ía entrada del edificio, y sobre la 
poríada se pondrá iina inscripción como la siguiente» ■ 

NE. FOETORE. CADATERUM. 
.VIVEKTIUM. COKPORA. lISíFlGERENTtR* 
ÁMPLUM. HOC. COEMETERIUM. » 

£X. VETERI. KGCLESIAB. RITXJ. 
EJCTRA. ÜRBIS. MOEKIA. 
POPÜLUS. MEXiCx^NüS. 
STRUXiT. 
ABim. Clr>. Iq. CCC. XXII. 
II. ABv HISPANORUM. EXGUSSO. lUGO.* 
A uno y otro lado de la parte interior de la entra- 
da^ habrá una espaciosa e&cakra para que puedan <¡oiiia- 
daíriente sul)irse pT ella los cadáveres qiie Eayan de de- 
positarse en ios sepulcros de la calería superior. Toda 
ciudüduüo será arbitro á embalsamar un cadáver, del mis- 
mo modo que lo Iiat^sldo hasta aqu¿ los de los virreyes^ 
obii-pos^ goberaadoj:c& de provincia y los de otras perso-^ 



ñas de alto rari^o» Naáa es tnas ]nst<^, ni mas útil que con- 
ceder 4 todos índistintaineHte c:>ta lil^'ertad, supuesto qye 
no hay cadáver alguno de hombre, por obscuro y misera- 
ble que sea, á quien la iglesia no le tribute el mismo in- 
cienso y con el mismo incensario, que sirve en el altar pa- 
ra las especies sacramentales. Jamás fceran demasiados los 
honores que se rindan á los despojos venerares de los íie- 
ies^ y por otra parte, ademus del in1(g|||s que tienen los 
vivos en que se disminuyan los obietos de corrupción, la 
anatomía y la medkina gaTtarán mucho con las diseccio- 
nes quede este i^odo se facilíí aran, pudiéndose averiguar 
•por ellas la causa de muchas enfermedades, originadas de 
la glotonería y vida perezosa y sedentaria de los ricos» 

El valor de una boleta para el entierro de uno de Cjs- 
tos cadáveres embalsamados ea alguna de las bóvedas de 
estas galerías, será de quaxeíita pesos, y permanecerá en 
ella por espacio de veinte y cinco atíos, al cab^ de 
los q^Aal«5 se • confundirán estos despojos con los d^l res- 
to de los difuntos^ echándolos en el osario común de que 
después hablaremos; pero si lo? descendientes del difunto 
pidieren nuevas prórrogas de tiempo para la permanencia 
"ulterior del cadáver en la misma boveáa tomarán una bo- 
leta del valor de veinte y cinco pesos, por cada peri()da 
de veinte y cinco anos que se les conceda, ^ pasado me- 
dio siglo, el valor de estas boletas de prorroga, ser á de 
einqüenta pesos por cada periodo dicho, en atención á que- 
dar impedidas las bóvedas para el deposito de nuevos ca- 
dáveres, por los quales lograria la nación cantidades ma— 
— yores de pesos» liOs que tomaren estas boletas de prór- 
roga, se quedarán con ellas en su poder y, en su virtu(?> 
^ podran cerrar los sepulcros con puertas de madera bien 
' ajustadas .^ y mantenerlas llaves en su casa? como tam- 
bién abrirlos de quando en quand^ para registrar los ca- 
dáveres, mudarles las vestiduras, Sce, y q'iaii^as veces 
• los abrieren, tomarán una boleta del valor de seisp-s^s. So-' 
'"bre la? lápidas de estos sepulcros podrá ponerse uaa bre- 
ve inscripoion reducida á expresar el nombre del difin- 
■ to 7 la época de su caiierro. Estas bovcJÍas estaráa to- 



üas iiúmeradaí, y en «n Hlíro destinado expresamente pa» 

* ya este efecto se apuntara el ¿rd^en con q.ue se fuexea 

PJ valor .de ajna laokta para el entierro de un cadá- 
ver ¿Sil .envbaiaaciar en alguna de las .bóvedas de la gale- 
"^ ría h:L%si «era de veint-e pesos, y antes de cerrar el caxoa 

* que contenga -el cadáver que ia de introducirse en ella, 
ee k echará j;in|y:)orcion x.íííisiderabl<; de cal que impi— 

'da el -desarrollóle la corrupción o modere sus progresos. 
' Tanibien se abrirán bóvedas subterráneas baxo^l piso de 
la galerixi ba^.a y lel valor de la boleta para enterrar ^ii 
lílla-s un cadáver será de quince pesos, Quando los inte- 
resados m) tuvieren proporciones para enterrar an cadaveif 
en al$;una ¿=e estas bóvedas, se le dará sepultura en la par- 
te del recinto descubierta al raso, la qual ^ dividirá cu 
calles firmadas de moreras ú otrc arboles, y las sepul- 
turas s« aran abrieado por el orden de eliae, d%i manera 
*"que jamás se abra yna calle, sin que áutes no se haya cu- 
Ibi^rtO enteramei^te de cadáveres la anterior. Quando en 
esta parte del recinto se quisiere enterrar zlguii cadáver • 
pon ca^on^ el iiiteresado tomará una bolera del valor de 
dos pesos. Las sepulturas tendrán sjcte pies de profundí- 
da'd, y al sepulturero encargado.de abrirlas, se le daráa 
doce real^, v si los interesados no pudieren pagar losi^ se- 
yán arbitros i. abrirlas ellos mismos, y en este caso, so- 
lo darán al sepulturero dos reales por al señalamiento del 
parag,^ donde haya de abrirse la huesa. Los despojos 
que $.e cacaren de los sepulcros, después de una mediana 
rombiistlon se depositarán en un osario subterráneo que se 
formará en itrio d^ los ángulos del recinto, 

F ara que las contribucioyies s^an equitativas, dice 
^ tm escritcr mcdenio, deha^n rj¿c/i^r sehrc los miemhrcs del 

* estado en razón de la mayor o menor utilidad^ que estos 

' fnier/iircs sacan d^ la in'VJ^rsion que se hace del total de ¿ís- 
tas contrihu-cioves, iSolamente fara evitar los incojive-^ 
nientes y la arlítrariedad que trahería eonsigo una in- 
dagación demasiado ivJnuci&sa de este grado de utilidad 
fjsfectiva^ es foy ío ^ue s^hi estalUaido corno línatf'^^ - 



gJa ^sneraí que taJx urto de'Be eorArihidr^a las car^a^ 
del estado en razón de Lo que -poseí:; -por que consis^ 
tienda -principalments estas cargas en la conservaHort 
déla paz interior por rizedlo de los mn^istrados y ofrosr^ 
encargados del gohierno^ t/ en la cow^er^azion de la in-^ 
dependencia exterior por medio de los exercitos y de 
las negociaciones-, se ha "uisto qu^, ^eneriilm^nte liahlun»- 
dOy aquel que posee r)jas\, esta tamiien mas interesado en 
lor independencia de la uAcio^n y en mv tranquilidad' in^^ 
terior, Vero qiiando- en un ramo* deter^nrcinado de los- 
gastos del est&do se- puede sin i>riionx>eniente^' cargar ert 
aqueíloa que principalmente lo hacen ner:,esario, enton^ 
ees la. regí a^ g-enei^al de^he hacer lugar a^ una re'gla mas^ 
justa, y cada uno dehe pagar los^ gastos que ocasiona». 
Jisi es que- lx)s portes de las carias d'ehen ser pagados^ 
"por lo^ que las re-cihen; la cor^ser-vacion d'e los^ cnrai-^ 
nos dehe estar a cargo de los caminantes ^ los gaitas de' 
la justicia ci'vil deherian ser pagados en quanto fue^ 
se posible por los que tienen pleitos; y, ainque sello 
me opinión pasagera^ los gAstos de la justicia crim'nat 
deherian ser pa^gados en parte por los delinque r.tis^ tf 
los gastos^ de policia deherian recaer princit'a'mC'ite sO"- 
hre los 'vicios, &ohre- las necesidades facticia», y sohrs' 
el laxo; por que los vicios,- la oviosidai y el luxo sol 
los que turban raaa la tranquilidad interior del e^^ alo. - 
Por taíito, los gastos del servicio eclóiástíco d'iSeii-' 
yecaer sobre los qj.ie- los ocasíonaa ó- dis frutan.) es declr^ 
sobre toda la iiacim, y no ser un peso exclusivo para el^ 
labrador, quien ademas d^ la décima parre di su:3 frutos 
sin niaf,un. descuento ni rebaba de los costos qu¿ ha ero— • 
gad^^ paga en el día sus obencioaes parroquiales ^ cchiT 
los individuas dtí las dfemas clases que no contribuyen corr 
ninguna parte de los productos d:; su- iíidustria para la 
conservación del culto y mantencirtn de suá nnaistDs. Siu» 
embargo, qualquiera rautacion- repentina ea un ramo muy' 
considerable, como el délos diezmos, desti.'iado'i un ob- 
jeto de tanta, importancia para el bien de la sociedad, co- 
?ao la^es el de- la relig^iou; ca»$ aria dis locaciones y tf-ae-r' 



tornos que nos envclx-erlan en los niísnics niales, que han 
puesto á los españoles en los bordes de su ruina, á causa 
de las reforBias precipitadas de sus imprudentes y mal. 
avisados caudillos. i?3inguna parte del ediñcio social se 
<!ebe ecKar abaxo, sin haber antes acopiado y preparado 
todos los materiales necesarios para reconstruirla. Es, pues, 
muy conveniente que la diminución de los die/.mos no se 
haga, sino gradual y progresivamente, á medida que se va- 
ya aumentando el producto de los arrendamientos vitalicios 
del territorrio nacional convenientemente repartido, y el 
de las obenciones o derechos parroquiales^ Solo el siste- 
ma trazado para la recaudación de estos derechos, hará 
subir increiblenjente su producto, ^uod faulatim Jit, tun 
tumfit, • ^^^"t 

^, ' Por fortuna, todo esta convidando para emprehender 
sin obstáculos una reforma saludable en materia de rea- 
tas eclesiásticas. Tenemos vacantes las mitras de Valla-- 
dolid, djel Nu«vo Keyao de Leoñ y de. Gh.iapa: la prime- 
ra tiene una renta de ochenta á cien mil pesos, la se^ua- 
<la de veinte a veinte y cinco rail, y la tercera de qua- 
tro mlU dotada la una con doce mil y las otras dos con 
diez mil, con arreglo á un principio que desenvolveremos 
€n ¿1 código, y ^siempre sobre un pié muy ventajoso y 
muy sup^erior á las rtntas que disfrutan las di^nidaJe?» se- 
culares del mas alto rango ea las niisnias proviiiciasi) ten- 
dremos todavia un sobran lie para dotar ?obre el mismo 
pié otras siete ú ocho mitras mas, cuyo establecimiento 
es de la mas absoluta é iisdispenscible necesidad eii otras 
provincias i\<í\ imperio. Xa nmieríe también parece que ha 
tocado á rebato con los canciiifos mas excesivamente do- 
tados de ias catedrales mas cp ultintas y la nación encuen- 
tra en Ija renta de las vacantes Uu poderoso auxilio para 
saiíc de no pocos de ios grandes apuros ^nt la cercan. 
Seria, pues, un parricidio, privarla de este socorro, y 
oponer un obstáculo á las refjrmasij proveyendo empleos 
conferidos por el ministerio español después de ha— 
bíírse instalado el g'^bierno independiente de este im-^ 



f ,', •■ llueva reflexión 

/ / spbn la moneda de iumhaga^ fropicesta 

€n este bosquejo. 

Xa mezcla del zinc impide la oxidación del coli>re y^ 
:pov consÍKuiente^i el color neísro que tan fácilmente ad- 
quiere este metal con el tiempo. Por otra parte, esta 
inezcla es mas dura y compacta, que la plata, y resiste 
mus al golpe de la impresión, circunstancia que añade un 
Duevo grado mas de di/icultad para la íalsi Vcacion de la 
laoneda q"e se hiciere con ella. Según las diverjas pro- 
porciones eo; que se hace la mezcla^ así adquiere todos 
los matices del coJcr amarillo desde el pagizo claro hasta 
el naranjado mas hermoso. Los que opinan que el impe- 
rio mexicano se degradaría, mandando acunar los dos 
millones de moneda menuda de este metal, que hemos di*- 
cho ser de necesidad para representar las cantidades in- 
feriores á medio, padecen una equivocación muy grosera. 
£sta medida no es precisamente un símptoma dé penuria, 
como lo es sin disputa el pedir prestado a los extranee— 
rpSv, ella subsistiría, aun quando mas abundásemos de me- 
tales preciosDs, por que si se hiciesen de plata las mone- 
das que dividen y sub^ividen el medio, equivaldrían por 
*u pequeSez á lantejuelas, estarían muy espuestas á per- 
ecerse «n manos de los muchachos y no michaclios, y 
por lo mismo no servirían para la circulación. Hste in- 
conveniente ya se palpo durante el gobierno español, quan- 
do este en la época mas flloreciente de la prosperidad de 
este pais mandó hacer quartillas de plata, y m^^cho ma- 
yores hubieran sido los embarazos, si también se hubie- 
ran hecho del mismo metal tlacos, medios tlacos y pi'o- 
nes. Por eso los pueblos mas comerciantes y ricos del 
mundo siempre acuden al cobre para esta especie de mo- 
nedas. Nosotros no podemos hacer lo mismo á causa déla 
extremada abundancia y vileza de este metal comparati- 
vamente al valor de la plata; pero el buen latón vale mas, 
que el cobre, y por orra parte lo esmerado de la amone- 
dación será uü correctivo para la vileza de la materia. 

67 



4%4. 
De este modo, es decir, por la perfección y exceTencía íá 
la forma las cosas mas viles Uegaa 4 valer mas qn^ el 
laisEOD ero. 

INota, Xas ^03 fuentes de riqueza nacional que mas 
GOíitribuyea a ocasionar el despotismo entre nosotros^ 
«a^sando grarsdes a cunml aciones de nutiieraria en pocas má* 
nos, sos el comercio de efectos extran?:eros y las minas» 
Jüst© mal solo puede remediarse por medio de compañías 
óivididas en un gran ni^mero de pequeñas accíonesY par» 
que hasta los ciudadanos mas pobres puedan disfrutar dígf 
^0%. "beneficios.. Nosotros no nos detenemos á desenvoivec 
nuestras ideas solare esta materia importantisima/por que 
«n ello consiimiriamos^ todavía no pcvc a tiempo^ difiriendo pu- 
blicar la constitución,, sin. la qual no puede tener lufar ?» 
mayor parte de nuestro sistema de hacienda. En el desor- 
den en que tos españoles Kan dexado este ramo-, y qu© 
por desgracia continúa después de iin aSo de su e^p^l-*- 
sion, seria peligroso intentar algunas innovaciones, el agio- 
ta je y otros vicios darían al traste con gran parte de los. 
caudales de que nosotros nos valemos^ como de otras» 
tantas palancas^ para levantar ala nación del abisxoP eii 

COITGLirSIOír. ^ ' '^^ 

-^merieanos: en el plan de hacienda que ligeramente' 
acaB©f de Wáquejarosy he combinado, ó por lo menos, dá'- 
(áo a conocer la necesidad de combinar^ ei sistema de la 1 i- 
berta«I coa el de las eontribiic iones, que san las que di- 
rectamexite SnÜuyen en la GonsGlidasion o destrucción de- 
aquella,* y un plaií de impuestos, que entre nosotros del 
niismo' modo^, que entre l^os pueblos mas cultos del glo-* 
■fcoy e&unplaade ©presión y de gravámenes, se Ba con-» 
Tertidf> en un plan de repartiniíenta de los bienes na- 
cionales, Qiaier a el cielo inspirar á los que mane jan el ti* 
snou del estado toda la paciencia necesaria para leer mu-- 
chas- veces-, estudiar y meditar profundamente una obra^; 
s^iit cuya inteligencia, correccion^ y perfección, la nacidifi 
SiC grivara de los^ grandes bienes q[ue le prepara, Beu 



: . 435, 

csie moJo, las generaciones futuras ne tendrá» que maU 
decir U indotencia, ni que deplorar la incapacidad de 
•u* primeros €ondu«tpres> 






LISTA 



áe lo5 sujetos que se lian suljscrito en México a! pri* 
»er tomo de esta obra. 

Exmo, Sr.. D, José Domínguez^, secretar io^-de estado y 
del despacho de nef,ocios eclesiásticos. 
Sr» D. Anselmo Rodríguez. 

Sr, Dr. D. -A gustin Pomposo Fernandez de S. Salrador, 
Kector de la "Universidad. 

Sr. D. Juan Bautista Ramos Arizpe, natural del M» R» 
¿e Xeon, 

Sr. Líe. D. José María Gallegos, 
Sr. D. José María Martínez* 

•Sr. D. José Espinosa de los Monteros íj FresHt ero • 
Sr. I>. Vicente Mendoza. 
Sr. D. Ignacio Alcarrán. 

Sr. D. liino Fregoso, vecino de la provincia de GuLada-*' 
laxara 

Sr. Líe» D. Crispin Velarde, vecino de Guadalaxara, 
Sr. D. Francisco García Salinas. 

Sr. D. José María Aasorena, de la provine ia de Valla-i 
dolid, 

$r, capitán D. Marcos Ruelas, por 2 exemplares. 

Sr. D« Eusebio Bougorges, vecino de Tepic en la provio* 

cia de Cuadalaxara. 

Sr. D. Santiago Aldasozo; 

Sr. D. Joaquín Galvaa. 

MI administrador de la bacicnda del cristo. 

■¡ 
AVISO. 

El secundo tomo del Fanal contendrá la constituí ío» 
poKticit del imperio mexicano^ compuesta por el autoc 



-T^'^í^ 



4Z6. ^ ^ . 

áel l&osquejo del plan ie Iiacíencfa, y para su inteligencia .y 
comprobación, se íusertará en seguida todo lo que se ha pu- 
blicado hasta aquí baxo el título del Nuevo Facto St- 
€Íaly juntamente con lo ^ue taita para completar el co— 
IBentario sobre e\ libro segiindo relativo á la orgaBxz^» 
f ion y desarrollo del poder legislativo. 



r. *^«W»*.W 



^^"^--^ 



Fm DEIi TOMO PRIMERO, 



:-^\^%R 



r-y--:iS 



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Jl,\L*fJ. .:^- 



Hbí.4.U^--^ .^ivi^^-•;•:I^, 









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